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Full text of "Reformistas antiguos españoles"

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i 



RiroBiims mm 

ESPAÑOLES. 



Van ya reimpresas las obras siguieníes : 



Carrascón [Fernando Tejeda]. Año de 1655. 
Epístola Consolatoria [por Juan Pérez]. 

Reimpresa por Benjamín B. Wifien. 1560. 
Imajen del Ante-Cristo.) .Kt^o 

Carta a Felipe II. ) 

Dos Diálogos por Juan de Valdés . ; 1528. 
Artes de la Inquisizióny por Montes . 1567. 
Del Papa i de la Misa, por Z. Valora. 1599. 
BreveTratado de doctrina, por Pérez (? 1560. 
Tratado a los Cautivos de Berbería . \1594. 
Aviso a los de la Iglesia Romana . . >1600. 
£1 Español Reformado, por Sacharles. )l621. 
Ziento i diez Consideraziones . . . 1550. 
Epístola de s. Pablo a los Romanos .H556. 
11. a los Corintios, [Ambas por Valdés] í 1557. 



Dos loformaziones : 

una dirijida al Emperador Carlos V.» 
i otra, a los Estados dol Imperio; 

obra y al parezer , de Franzisco de Enzinas. 

Prezede una Suplicazion a D. Felipe II. 
obra, al parezér . del Dr. Juan Pérez. 



Ahora fielmente reimpresas, 
i seguidas de varios Apéndizes. 



tiPareziáme au$ haria lo ^ue debo, ii por ventura 
con lo ffM ÍHo$ mo ha dado a entender , pmUete 
aprovechar i eenír amneetra oom^ patria, da tal 
manera, que en eeio nada déjate de hazer de lo 
que e» en mi mano : porque a 0UO me intiía i 
mueee la meema naturaleza , la cual nos enco- 
iwMpitf el bian de todo eljinero humano , i de 
todas la$ jetOee , donde quiera que eetin , pero 
printipalmenie el de aquaUoe, de loe euale» dee- 
zendemoe , i hahemo» eido criados •—[Véanse los 
renglooas 11-Sl, en la pAJina 196.] 



Aflo de 1857. 



iCMBds tíoft» Molíi i iatót dH matiamiaUa 
m«aiMíta la htcaía ; m I» Jtm di «Munv 








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DOS 

INFORMA- 

C I O N E S M V Y 

V T I L B S. 

L k VNA DIRIGIDA 

a la Mageslad del Emperador - 
Garlo quinto deste 
nombre : 

Y 

LA OTRA, A LOS ESTA- 
dos del Imperio. Y agora presentadas 
al Galholico Rey don Philipe su hijo. 

Que contiene muy neoessarios auisospa* 
ra ser instruydo todo Principe Ghri- 
stiano en la causa del Euangelio. 

Con vna suplicación a la Magestad del 
Rey, donde se declara el officio de los 
juezes y Magistrados, y a lo que es o- 
bligado todo fiel Ghristiano» para ser 
saluo. 

F V E I Ml'R E S S O, 

Afio de 

15 5 9. 



' • . •» 1' 



»>o 




• Sello que tiene el cjempUr antiguo , d*' l^ 
schaie esla roimpresion. Póneae aquí en le «e 
ngrailezimienlo a la Universidid de Gotllng» , que 
ha conservado esle Libro. . -_ 



k 



V, 






SUPLICAZION 



A LA MAGESTAD 

DEL CATHOLIGO 

Reí Don Philipe etc. 



\ 



-k -k 



s. e, R. M. 



Mandado nos tiene el Señor por laiiücade 
su Apóstol , a todos los que tenemos nombre 
Ghri¿tiano, hazer orazion por todos los hom-* 
bres , por los reyes, prínzipes i todos aque- 
llos que están constituidos en dignidad: Por- 
que son criados de Dios para conservazion 
del jénero humano: i como cosa suya, quiere 
que tengamos singular cuidado de encomen- 
dárselos para que de su bien i de los favores 
que por tal medio rezibieren del zielo, redun- 
de bien i prosperidad a las repúblicas, i rei- 
nos donde presiden , i que assi venga a ser 
Dios cijnoszido, honrrado, i glorificado, que 
es el fin de todas sus obras. En esto se decla- 
ra, no solo que son los prínzipes unbeneOzio 



( 



«• 



•^ 



^ 



2 SUPLICASION 

divino , dado a tos hombres para su bien í 
salud, ,RÍno también que la vocazíon i estado, 
que tienen es de grande peso, i que para ha- 
zer bien su ofTizio a gloria del que los puso 
en él, tienen suma nezessidad ' de ser ayu- 
dados de lo alto , i ser tavoreszidos de todas 
partes con oraziones i suplicaziones a Días 
por ellos, para que les dé su espíritu prinzi- 
pal i voluntario, conque alegre[i] constanta- 
mente cumplan con laobligazionque tienen: 
i que en serle fieles en esto , se manifieste 
que son puestos de su mano, defendidos con 
su potenzia i ayudados con sus favores. Con 
grande i enzendido desseo de la salud i pros- 
peridad de vuestra Majestad, i de sus reinos, 
rogamos siempre al Señor conforme a su 
mandamiento, que de tal manera se haya en 
el gobierno dellos, que después de larga i fe- 
lize vida oiga la voz de aprohazion del Señor, 
con que a cada uno de los que le hubieren 
sido fieles en la administrazion de la hazien- 
da que le hubiere encargado, dirá. Está bien, 
siervo bueno i fiel: sobre pocas cosas has si- 
do fiel , yo te daré cargo de muchas : entra 
en el gozo de tu Señor. Este desseo es el que 



AL reí. 3 

nos compele a escrevir estas pocas planas a 
vuestra Majestad , por cumplir en parte con 
la obligazion que tenemos como Christianos, 
en servirle por la via que nos es possible » 
zertiGcados que en ello agradamos i servimos 
a nuestro Dios, debajo de cuya tutela i obe- 
dienzía vivimos. El sancto Propheta David 
lleno de Spiritu divino amonesta jeneralmente 
a los reyes» que entiendan^agora que es tiem- 
po, cual es la voluntad del que los colocó 
en la dignidad real, i alosjuezes déla tierra 
a que reziban correzion,i que sirvan al Señor 
en temor , i se gozen en él con temblor. Fi- 
nalmente amonesfa a unos i a otros, i * dize 
les, Besad al Hijo, porque no se aire, i perez- 
cáis del camino. Enséñanos el Propheta en 
estas palabras , que el ofBzio del Rei , i del 
Majistrado Christiano, es no solo administrar 
justizia política i zivil , i defender a sus sub- 
ditos de los enemigos , sino también i mas 
prinzipalmente procurar cómo sea Dios bien 
servido , i tener un singular cuidado i zelo 
de las cosas de su sancta relijion. Por manera 
que para que corresponda el nombre i ofGzío 
que tienen con la verdad que [es] lo que Dios 



4 St'T'LTC.AZIOS 

pretende, deben ser zdadores de su gloria, 
estar le subjeclos , i como verdaderos vassa- 
Ilos suyos reroiiozerlo por Scüor i por Hei 
nnivcrsal de todos los reyes de la tierra, i ser 
solizitos de buscar en Iwlas cosas lo que le 
agrada, todo lo en que pasieren mano en el 
gobierno, Lazarlo cDiiforme a su voluntad, i 
a lo que tiene declarado por su pal.nbra. Esto 
es ser verdaileramentc reyes i juezes, i besar 
al Hijt) en señal de siil^ezion i vassallaje. Ila- 
zicndo Dios capitán i gobernador de su pue- 
blo a Josu6 , le dio mandamiento en que le 
dijo: No se apartará de tu boca el libro des- 
ta Ici , pero meditarás en él (lias ¡ noches , 
para qne guardes i bagas todas las cosas qnf 
están inscriptas en él : entonzes enderezará! 
tu camino i entender lo has. Declárase en es- 
to que los gobernadores del pueblo de Dios, 
deben ser estudiosos i bien entendidos en las 
cosas contenidas en el libro de su lei, por la: 
cuales quiere (juc sea gobernado i rcjidc 
sanctanienle. Porque «leste stndio depende I; 
felizidad, assi de los que' gobiernan , come 
de los que son gobernados. Por tanto lo! 
prínzipes que dessean ser amados i obodezi- 



i 



\L reí. 5 



dos de sus pueblos , como es justo que lo 
sean , deben ante todas cosas procurar que 
Dios sea amado, i obedezido, i que todas las 
cosas se hagan en el pueblo conforme a como 
está declarado por la lei. Porque esto es orí- 
jen i la fuente de todo bien en las repúblicas, 
i por ésta vía saben entonzes unos i otros que 
van por derecho camino , i entienden que lo 
que hazeUy agrada al Seüor cuyos son. ¿Que 
mayor felízidad puede tener un Priozipe cris- 
liano que gobernar un pueblo que entiende 
a Dios , i es estudioso de su lei , i dado a ba- 
zer buenas obras conforme a lo que ella man- 
da? Como la gloria del padre es tener hijo 
sabio, asi la gloria del rei , es mandar i go- 
bernar pueblo bien entendido. Pesadísimas 
son las cargas, i llenos de congoja los cuida- 
dos que cargan sobre los prínzipes, i no pue- 
de haber en el mundo cosa mas propia para 
rezibir alivio que tener por mui encomenda- 
da la guarda de las leyes divinas. Los Reyes, 
i los Majistrados que en esto fueron solízitosy 
gobernaron felizisimamente, i dado que en el 
gobierno tuvieron trabajos, porque son ane- 
jos a la virtud i a la divina obedienzia, fue- 



\ 



6 SUI'LIGAZION 

ron C1I grande manera aliviados i consolados 
en ellos por el Señor. Muclios trabajos pa- 
deszieron los sánelos i fieles Beyes que hubo 
en Israel , pero tuvieron a Dios de su parle 
que los recreaba, i les daba prósperos suzesos 
de todos e\los. Padres son los Reyes i Hajis- 
Irados de los pueltlos que rijen, i por tales 
se los tiene Dios dados. ¿Que Padre hai que 
no desee i procure los mejores bienes que 
puede , para sus hijos, i que do se los enca- 
mine por todas las vias que son posibles? No 
hai mayores ni mas exzelentes bienes que el 
conoszimiento , el temor, i la obedieniia de 
la palabra de Dios. Estos son los que deben 
procurar los Prínzipes a sus pueblos , para 
cumplir con el amor que les deben, i con la 
deuda que deben a Dios , que los puso por 
conservadores de sus leyes, i de todas las co- 
sas sánelas, honestas i justas que le son agra- 
dables. Para este fin les tiene dada tan gran- 
de autoridad: que sean temidos, obedeszidos 
i rnverenziados de sus vasallos. Para esto les 
lícttc prometida su asistenzia i sus favores, 
ijiu' él los defenderá, i les allanará al calnino, 
i liis sacará de las dificultades i pressurasen 



\ 



AL REr. 7 

que [se] vieren. Para esto llevan reatas, tribu- 
tos, i alcabalas de sus pueblos. Por manera 
que de parte de Dios lo tienen todo seguro. De 
parte suya es nezesarío, que entiendan cual 
es lo prinzipal de su ofGzio : i que entendido, 
se empleen en la ejecuzion dello. Pero cuan- 
do hai falta i menosprezio desto , que es lo 
primero i prinzipal que Dios requiere dellos, 
i no se tiene cuenta con puriGcar i esclares- 
zer las fuentes de la relijion , i que todas las 
cosas se hagan según el mandamiento dado 
del Señor a Josué, vienen por justo juizio de 
Dios, las repúblicas de los cristianos a ser de 
peor condizion i mas corrompidas que las de 
los Jentiles, como claramente se veeporex- 
perienzia.* Somos ya venidos a la edad de 
hierro , donde aun no hai aquellas virtudes 
exteriores con que estuvieron adornados mu- 
chos de los Jentiles , i muchas de las Repú- 
blicas que en su tiempo dellos florezieron. 
Porque las reliquias del conoszimiento natu- 
ral de Dios que hubo en ellos , se ha ya casi 
desvanezido en los de agora , por haber de- 
jenerado tan a rienda suelta del verdadero i 
jejitimo servizío de Dios, que pide por su lei. 



8 suPLiCAZion 

Allende deslo estamos eu la vejez dvl mundo, 
lo cual ha ya mucho que comenzá, donde la 
virtudes flaquísima i mui maganta, i domi- 
nan sobre manera los malos i corrompidos 
humores. jQue grande i que espantable cosa 
es la igDoranzía que se tiene de Dios , cuan 
profundo el menosprezio i falsa intelijenzia 
de su sancta lei, cuan grande falta i carestía 
hai de su temor i de su obedienzia: cnan en- 
cumbrados están los vanos servizios de Dios 
inventados de hombres , cuan estendidas en- 
tre los que se llaman cristianos las idolatrías 
i superstiziones , cuan desterrado, afrentado 
i perseguido el Evanjelio de Jesu Cristo, que 
es el propio i verdadero remedio de todos 
estos malesl Cuando están las cosas en esta 
disposizion, i los hombres tan envejezídos en 
esta corrupzion de humores , estouzes e^- 
cuando Satanás haze escaramuzas , cuando 
siembra errores a su salvo sin que puedau 
ser fazilmente conoszidos. Estonzeses cuan- 
do con falsos colores i mentiras muí cubier- 
tas enflama contra ta verdad a aquellos que 
Dioshabiapuestopormaute[ne]dores i lugares 
Icnien'tes suyos, para defender la en su nom- 



AL reí. o 

l)re: i les liazc en creyente que sirven aDios 
en extirpar la i ecbar la del mundo, i en lia- 
zer matar a los que la siguen^ i quieren por 
singniar benefízin del zielo , vivir en ella. 
EntoQzes es cuando introduze i vende por 
servizios de Dios cosas blasfemas , expresa- 
mente defendidas por su palabra. 1 induze a 
los liombres a que tengan lo malo por bueno, 
tas tinieblas por luz , lo amargo por dulze , 
i lo dulze por amargo, la verdad por menti- 
ra, i la mentira por verdad, i que con un in- 
creíble odio persigan i aborrezcan la luz del 
zielo. Destatan grande i tan antigua corrup- 
zion de humores se ha aprovechado conti- 
nuamente el demonio por la rabia i odio que 
tiene contra Dios , i contra sus cosas. I asi 
ha procurado siempre con suma dilijenziade 
asolar i destruir totalmente la Iglesia, de la 
cual es Jesu Cristo cabeza i esposo. Ha he- 
cho grandes males en ella. Ha sido autor de 
horribles calamidades : ha usado de sutilísi- 
mas arles para desarraigar della la verdad, 
o por lo menos escurezerla cuanto le fuesü 
posible. Pero no por eso ha dejado la divina 
bondad de embiar siempre entre tantas tinie- 



i 



t 



10 SÜPLICAZIOS 

blas de ignoranzia algunos rayos de su luz, 
para que sus escojidos tUTiesen algún deseño 
i estandarte donde acojerse , i por donde re- 
jir se en tan grandes breñas i espesuras de 
errores. En todos tiempos lia despertado 
hombres, en quien ha puesto su espíritu i su 
palabra , para que fuesen pregoneros de sii 
salud i redenzion en el mundo: i que en * nom- 
bre suyo llamasen a penitenzia a los pecado^ 
res, para que por ella fuesen reduzidos a su 
verdadero servizio , i se dispusiesen a entrar 
en su Reino. Estando el mundo lleno de im- 
píos, despertó Dios a Noé, i lo hizo pregone- 
ro de su justizia. Después del diluvio tornado 
a henchir el mundo de idolatrías , levantó a 
Abrahám, i mandóle salir de su patria, para 
que anunziase por donde quiera que fuese , 
la salud que le fué prometida a él , i a sus 
dezeudientes. A Abrahám suzeiUeron los Pa- 
triarcas Isaac, i Jacob , con los demás que 
dieron notizia desta salud por donde andu- 
vieron peregrinando. Vinieron después Moi- 
sen, Samuel, Josué , i David por mantenedo- 
res, i enseñadores de la doctrina de la ver- 
dad. En tiempo de Acház Itei de Judá cuan- 



AL REt. It 

(lo los que lienen mando í autoridad en la 
Iglesia eran falsos profetas, todos aduladores 
det rei , i de su malvada mujer Jezabél, le- 
vantó a Elias que fuese testigo de su verdad, 
i diese a conoszer su justizia i su lei i descu. 
briese quien era el verdadero Dios. Envió 
después a Eliséo, a Esaias, Jeremías, Daniel, 
i a Zacarías , que declarasen a los hombres 
los males en que estaban , i lo que Dios re- 
quería dellos. Después destos a Esdras , i a 
Onias, que fueron enseñadores del pueblo. A 
estos suzedieron los Macabéos. Vino después 
Simeón i Zacarías por testigos de la misma 
verdad , i de la salud prometida a Isrrae). 
Cuando estaba todo ' lo que conzierne a la 
relijion divina tan entenebrezido, tan puestas 
en la cumbre las leyes i tradizioncs de los Fa- 
riseos, i la lei divina tan corrompida que no 
podía ser mas, envió Dios a San Juan Baptis* 
ta por precursor del Redentor del mundo , 
para que redujese a la via de salud los que 
estaban engañados , i aparejase el camino al 
Señor. Qué sentimiento tuvo el mundo destos 
sanctos varones, i que tratamientos les hizo, 
nianifíesto es, pues los infamó, los persiguió, 



1 



12 SIIPLICAZIOS 

i tuvo por alborotadores, i por herejes , i no 
descansó hasta quitar a muchos dellos las 
vidas. Como le declaró el Seüor hablando con 
los enseñadores del pueblo. ¿A cual (les dize) 
de los Profetas no mataron vuestros padres? 
Porque es costumbre rezibida en el mundo, 
aprobada i canonizada de los mas santos i 
sabios dél , que a los que Dios envía, para que 
enseñen su verJad pura i fielmente, luego los 
gradúan de sediziosos i herejes , i por tales 
los persiguen , i los matan con grande des- 
hoDira i crueldad. 

Salió después aquel sol de justizia Cristo 
nuestro Redentor, i difundió los rayos de su 
claridad por el mundo, declaró las Profezias, 
descubrió nos el secreto del Padre , purificó 
la lei , de los errores i falsas intelijenzias 
que hablan puesto cu ella los doctores i en- 
s:;riadores del pueblo : los cuales se embra- 
vezicron tanto contra él por odio de la ver- 
dad que enseñaba , que a infamisimos ti'tu- 
los le vinieron a quitar la vida. Después que 
bubo cumplido el negozio de nuestra reden- 
zton, i subido al zielo, avasallados ya i cap- 
tivos todos sus enemigos, duró un poco de 



AL reí. 13 

tiempo la Iglesia en la pureza de la doctrina 
del Evanjelio, que él ilejó mandado que se en- 
señase a los hombres. Muerto san Juan Evau- 
jelista en Efeso , qne seria sesenta i ocho 
años después de la pasión i aszension del Se- 
ñor, comenzó, poco a poco, a venir la noclie 
de la ignoranzia de la verdad, i a enemistar- 
se los hombres con ella. Entró Montano en la 
Iglesia con grande aparenzia de santidad i 
de relijioD, i comenzó el primero a introdu- 
zir nuevas leyes en ella. Introdujo dineros i 
ofrendas: introdujo ayunosFarisáicos, i gran- 
de numero de tradiziones humanas, con que, 
a su pareszer , se debia servir a Dios , las 
cuales por ser inventadas i hechas de hom- 
bres, fueron i son dellos amadas, favoreszi- 
tlas , i defendidas con grandes crueldades i 
derramamiento de sangre humana. Después 
desto, para entretener la Iglesia, envió Dios 
varones ilustres en santidad de vida , i doc- 
trina, que fueron Irenéo, Policarpo, Grego- 
rio Neozesaríense, el gran Basilio, san Jeró- 
nimo, san Agustín, Próspero, Máximo , san 
Bernardo, i otros semejantes , los cuales Fue- 
ron testigos i defensores de la doctrina de la 



^ 



14 SUPLICA ZION 

verdad. Pasado en esto grande numero de 
años, cresziendo siempre la zeguedad , i es- 
pesándose mas i mas las tinieblas de la igno- 
ranzia, i siendo grande por extremo el me- 
nosprezio del Evanjelio , i del Uníjénito de 
Dios* autor dél: i habiendo los Gobernadores 
i ministros de la Iglesia puesto en olvido la 
regla que dio Jesu Cristo a sus diszipulos , 
en que les dijo. Bien sabéis que losprínzipes 
de los Jentiles se enseñorean dellos, i los que 
son grandes usan de autoridad sobre ellos. 
No será asi entre vosotros, pero cualquiera 
que quisiere hazer se grande entre vosotros, 
sea vuestro ministro, i el que quisiere ser el 
primero entre vosotros, sea vuestro siervo , 
&c. Reinando pues este olvido, i teniendo ya 
por esta causa en la Iglesia ganado el casti- 
llo la ambizion, la avarizia, el señorío, la ti- 
ranía , i que Satanás habia ya entrado bien 
adentro de las conszienzias de los cristianos 
a titulo de Jesu Cristo, levantó Dios un santo 
varón suyo llamado Juan Viclevo , el cual 
con espiritu divino trabajó de dar alguna luz 
a los hombres , de aquella que le habia co- 
municado el Señor , i comenzó a abrir algu- 



AL reí. 15 

na senda para que pudiesen atinar al conos- 
zimiento de la salud divina. A este suzedíó 
el santo mártir de Jesu Cristo Juan Hus , el 
cual descubrió lo mas que pudo los engaños 
en que estaban los cristianos en aquel siglo 
tan tenebroso, hasta tanto que murió por la 
defensa de la verdad , que le habia revelado 
el Señor por su palabra. Otro santo varón 
Jerónimo de Praga que levantó Dios contem- 
poráneo a este , ilustró por su parle la ver- 
dad del evanjelio contra el reino délas tinie- 
blas, i fué muerto en la demanda. Zien años 
después del martirio de Juan Hus, conforme 
a lo que él mismo habia profetizado, desper- 
tó Dios un varón suyo * Martin Lulero, i dio 
le su espíritu i palabra, i hizo lo instrumento 
de su misericordia, el cual con grandes ven- 
tajas de sus predezesores descubrió al mundo 
quien es Jesu Cristo , i cual es la justizia 
por la cual deben ser salvos los hombres. 
Compréndese la suma de lo que enseñó , i 
escribió, en la sentenzia de san Pedro, con la 
cual concuerdan todos los Profetas i Apostó- 
les. No hai (dize) ningún otro nombre debajo 
del zielo dado a los hombres, por el cual nos 



<^z 



} 



i 6 S11PUCAZ10N 

sea nezesario ser saWos , sino el nombre de 
Jesu Cristo. Fué este santo varón una trom- 
peta de Dios, que lia sonado por ermundo , 
contra cuya doctrina ha hecho i haze Satanás 
todo lo que puede por medio de los que tiene 
ziegos i cautivos , forjando diversos jéneros 
de mentiras , i diziendo contra ella muchos 
falsos testimonios. Pero cuanto mas haze, i 
cuanto de mayores crueldades i cautelas usa, 
tanto va mas de caida. Porque la guerra que 
ha emprendido, por ser contra los llamados 
por el Evanjelio , es contra el SeAor que los 
llama. De aquí es, que por la via que piensa 
destruir los, los multiplica Dios. Porque, co- 
mo está escripto. No hai sabiduría , no hai 
prudenzia , ni hai consejo contra el Señor. 
Por manera que en todos tiempos i edades 
ha hecho el demonio su otizio en echar ti- 
nieblas con que escurezer la verdad , para 
cautivar los hombres i tener los massubjec- 
los i a su mandar. Pero Dios ba usado siem- 
pre de su misericordia en alumbrar los , i 
sacar fos dellas por medio del Evanjelio anun- 
ziado por sus 'siervos i embajadores. No ha 
mudado agora sus antiguas condiziones el 



AL reí. 17 

mundo , ni tiene perdida la enemistad que 
siempre tuvo contra Dios. I así lo con que 
tanto se alborota el dia de hoi, i aquello con- 
tra que dá tantos i tan horribles bramados, 
no es otra cosa que la verdadera palabra del 
Evanjelio de Dios. La cual no puede sofrir 
agora , como no pudo sofrir al autor della , 
cuando conversó con los hombres. Por sola 
la misericordia de Dios ha llegado ya la luz 
desta verdad hasta nosotros, por la cual eo- 
noszemos el profundo de los males en que 
estábamos : i en parte, la grandeza del bien 
que nos haze por su bondad. No son a la 
verdad tales lo[s] que le han rezebido , como 
los publica el mundo, ni como dizen los que 
hazen fuerza con mentiras , i los que creen 
de lijero. No son motines, no sediziosos i al- 
borotadores , ni rebeldes a los Majistrados , 
pero son verdaderos diszípulos de Jesu Cris- 
to. Los cuales no desean, ni procuran otra 
cosa que subjectarse a él enteramente , i a 
todas las cosas que tiene ordenadas para la 
conservazion i gobierno espiritual , i político 
de su pueblo. Infamannos como que sigamos 
una nueva doctrina que jamas fué oida , i 

2 



48 SUPUCAZION 

que loa Apostóles i Profetas padres de nues- 
tra íé, no conoszieron ni supieron, para por 
esta vía bazer que seamos aborreszidos, mal- 
tratados i perseguidos de los hombres. Poco 
va en ser amados o aborreszidos dellos. Por- 
que DO depende nuestra salud de su amor, 
ni de su odio.* No nos congojamos ni rezebi- 
mos fatiga por el inCunia , dado que ponga 
tanto horror a los hombres : porque como 
nos tiene mucho antes dicho el Seüor, escosn 
aneja a todos los llamados al conoszimiento 
i obcdienzia del Evanjelio, Lo que don duele 
i nos congoja mas que se puede dezir , es el 
engaño i zeguedad tan grande en que están 
los que por tal causa nos infaman , i persi- 
guen , i el mal i perdíziou en que por ello 
incurren. No andamos a caza déla honrra i 
estima del mando, ni tampoco de los bienes 
perozcderos desta vida. Porque ne tenemos 
aquí zindad perHiatieziente ,pues somos pe- 
re^irinosiestranjerog, como nuestros Padres. 
Tras lo que andamos es, que sea Jesu Cristo 
coiioszido por tal cual es, i entendido bien su 
olizio, amado , í obedeztdo de aquellos que 
i'ciliniió con su sangre : i que nosotros que 



\ 



AL reí. 19 

habernos ya graziosamente rezebido este bc- 
neüzio del ztelo, perseveremos en él hasta la 
fia. Querría yo que los que son autores i man- 
tenedores desta infamia y i que tan entraña- 
blemente nos aborreszen, pensasen primero , 
si son cristianos , quiero dezir, si están bap- 
tizados , lo cual no pueden negar , pues se 
tienen por tales. Después , les preguntaría , 
que es lo que pasó en su baptismo , i a que 
fin lo rezibieron. I sin duda la infamia con 
que nos infaman , i el odio que nos tienen , 
muestra bien que están ignorantes dello. I si 
saben, i aprueban lo que en él pasó: por su 
misma boca se condenan a sí mismos, cuan- 
do nos infaman, condenan i reprueban junta- 
mente a Jesu * Cristo , cuyo nombre nos fué 
puesto en el baptismo. Porque no seguimos 
ni aprobamos otra- doctrina nezesaria para 
nuestra salud, sino la doctrina del baptismo, 
ni conoszemos ni tenemos otro Dios, sino al 
Padre, i al Hijo, i al Espíritu sancto, por cu- 
yo mandado, en cuyo nombre i virtud fuimos 
baptizados. Nosotros creemos que al priuzi- 
pio crió Dios al hombre en santidad i justizia, 
totalmente puro i limpio de. toda mácula de 



20 edplicazion 

pecado, el cual era justo , iaozente , santo, 
obedieale , verdadero , i amador del que le 
crió: i que después [que]por su culpa se apar- 
tó de Dios, que es el manantial de juslizia i de 
lodo bien; quedó por esta via totalmente de- 
pravado, corrompido, i ziego, perdida todaín- 
tegridad: quedó Injusto, mentiroso, hipócri- 
ta , hecho siervo del demMiio i del pecado , 
despojado de todo bien, subjecto a muerte, i 
a condenazion eterna. Sus defendientes que 
son todos ios hombres , nazen tales cual él 
quedó después del pecado , es a saber, peca- 
dores, enemigos de Dios, desheredados de su 
Reino, hijos de ira por naturaleza, condena- 
dos a eterna muerte i del lodo perdidos de- 
bajo del imperio i tiranía del demonio. Por 
esta causa nuestra jeuerazíoD i nazimiento es 
en pecado , por el cual es verdaderamente 
condenado todo el jénero humano en el juizio 
ilct Dios. Desta jeneral condenazion somos 1i- 
lires todos los creyentes por la sola miserí- 
coriia de Dios prometida i cumplida en Jesii 
Cristo, el cual nos es dado del eterno Padre 
por nuestra ju'stizia t salud. I siendo verda- 
dero Dios,se hizo verdadero homhre,loma[n> 



AL REr. ^1 

do carne humana de la sania i siempre vir* 
jen María. I fué en todo semejante a nosotros 
sacando el pecado , de suerte que fué infini- 
tamente limpio, i sin mácula ninguna de in- 
juslizia. Por ser hombre como nosotros, pu- 
do morir, i ser nos como lo fué, perfectísi- 
mo Redentor, i autor de damos vida eterna. 
La puerta de donde nos metió en su Iglesia 
para darnos libertad destos males en que in- 
currimos por Adam,i comunicarnos sus bie- 
nes, i fructos de su redenzion , fué el Bap- 
tismo. Lo que en él pasó es, lo primero, que 
siendo lavados con la sangre de Jesu Cristo 
de todos nuestros pecados, fuimos rejenera- 
dos i renovados por el Espíritu santo , i sa- 
cados del reino del demonio, allí enteramen- 
te le renunziamos a él i a sus obras , conse- 
jos, i engaños: renunziamos al pecado , a la 
carne, al mundo, a sus pompas , fueros, le- 
yes, i vanidad-.detal manera que los tendría- 
mos toda nuestra vida por perpetuos enemi- 
gos, i los aborrezeriamos como a tales, i que 
jamás consentiríamos con ellos , pero que 
siempre les seriamos contraríos. Creemos 
ser esta renunziazion tan verdadera , i teñe- 




2'2 SUPLICAZION 

iiios[doíí] por tau obligados, sogiia Uios a 
guardarla, que no guardándola , i iiienospre- 
zii'mdola, se pierde el privilejio de la liber- 
L:i<l , «jiie allí ñus fué dado por Jesn Cristo 
nuestro Señor. 

Ora, ¿quién, veamos, esclautordela ido- 
lalria que hai entre los CFislianos, i el que los 
haze l¡zen*ziosos para pecar mientras viven, 
i los alienta con vanas esperanzas , que por 
lo que ellos se han imajinado, alcanzarán sa- 
lud después de muertos? Siendo esto contra- 
t'io a Dios, de nezesidad tieni; por autor al 
demonio. ¿Quien los instiga a que sean inde- 
votos , i enemigos de Jesucristo , devotos i 
amigos de los santos muertos , i que dejen 
<le adorar a Dios en espíritu i verdad, i ado- 
ren por Dios, contra el primer prezepto, a los 
líalos i piedras figurados como hombres , i 
como mujeres? el Demonio. ¿Por quién son 
enseñados a que crean, que compran por di- 
neros, el perdón de sus pecados, sin verda- 
dero aborrezimiento dellos, i digna peniten- 
/,¡a, i sin enmienda de vida? por el Demonio. 
¿Por ctiyo consejo sou induzidos a torzer , i 
íulsav lii palabra de Dios , i a profanar sus 



AL Rin. 23 

caulas ordenanzas , i sacramcnlos, quitando 
o poniendo eu ellos contra su expreso man- 
damiento? por el del Demonio. I ¿por quien 
sehaze división del sacramento del cuerpo, 
i de la sangre del Señor, i son privados los 
fieles de la una parte de las dos que Dios 
quiso, i ordenó que estuviesen, i se distribu- 
yesen siempre juntas a todos sus fleles? Ma- 
nifiesto es, que no siendo Dios contrario a sí 
mismo , de nezesidad esta división es hecha 
por consejo del Demonio , pues es contraria 
a la instituzion, i mandamiento de Jesu Cris- 
po. ¿Quién es autor de falsas doctrinas con 
que andan todos los Cristianos siempre sus- 
pensos , i inzierlos de la reconzilia*zion que 
tienen i del perdón de sus pecados por la 
sangre de Cristo? El Demonio. ¿Por cuyo 
tronsejo i engaño dejan los Cristianos la obe- 
dienzia que deben a Dios de sus mandamien- 
tos , i le procuran servir con cosas que él 
nunca mandó, con constituziones i leyes de 
hombres, con pompas i aparatos, a la manera 
que se suelen servir los ricos del mundo? 
Por el de la carne i del mundo. ¿Quien acon- 
seja a título de santidad vivir en ozio, i co- 



24 SUPLICAZIOn 

mer «le mogollón, i tragarse la substauzia de 
los pobres, i chuparles la sangre? Bl demo- 
nio i la carne. ¿Por cuya doctrina se pone 
pecado en el uso de los manjares que Kos 
crió i dejó libres, para que los fieles que han 
conoszido la verdad, usasen dellos con hazi- 
roiento de ^aziasT Por la del demonio. 1 
¿quién es autor de defender el santo matri- 
monio ordinado i conzedido de Dios para re- 
medio de la nezesidad natural , a aquellos 
que no se pueden contener ni pasarse sin él, 
sin incurrir en pecado i abrasarse? Gl Demo- 
nio. Siendo pues del demonio, del mundo, i 
de la carne estas obras, consejos, i engaños, 
i otros semejantes , perLeneze a la primera 
parte de la profesión de nuestro Baptismo , 
aborrezerlos i huirlos , pues allí en jeneral 
tos renunzió cada Cristiano. Luego nosotros 
que los huimos , hazemos lo que debemos 
según Dios , que nos tiene a todos obligados 
ii ello, i se lo tenemos así prometido i dada 
la lu-. 

Lo segundo que pasó en el Baptismo , es 
que habiendo nos Dios hecho hijos suyos , 
lo rebebimos *por Padre i por Señor, i bezi- 



AL reí. 25 

mos voló solemne delante del zielo i de la 
tierra , en presenzia de los Anjeles , i de los 
hombres, que de todo corazón le obedezeria-* 
mos perpetuamente en todas las cosas que 
nos tiene mandadas : i que como él es uno í 
solo Dios, i lo tenemos por nuestro Dios, asi 
no admitiríamos ni tendriamos otra regla de 
servirle i agradarle, sino la de su palabra, ni 
le haríamos otros servizios, sino los que por 
ella nos pide, porque ni quiere ni le agradan 
otros : i que por ser nos Padre , tendriamos 
en todas nuestras nezesidades recurso a su 
misericordia , zertificados por su promesa 
que seremos siempre oidos. Alli nos dio a 
Jesu Cristo por Redentor i Maestro , i nos 
mandó que le oyésemos en todo lo que nos 
enseñase, i nosotros lo rezebimos por tal, i le 
dimos la fé que asi lo haríamos continua- 
mente. I como el sacriGzio de su muerte fué 
el por quien nos encorporó en su Iglesia , 
asi nos lo dio por perpetuo remedio en todas 
nuestras flaquezas i caldas, para que confia- 
dos en él , rezibiesemos siempre perdón de 
todas ellas. Nosotros azeptamos aquella mer- 
zed, i asi no conoszemos ni creemos otro sa- 



1 



26 SWPI.1CAZI0.1 

crifizio por nuestros pecados que el de su 
muerle i pasión , orrezido por él en la cnií. 
El cual creemos i tenemos por bastantísimo, 
i de elicazia i virtud infinita i eterna por los 
pecados del mundo, no solo en jeueral, sino 
también de cada creyente en particular. 
Creemos ansimesmo que él fué el remate i 
el fin de todos los sacrifizios , i que no es * 
nezesario ofrezerto otra vez. Porque por~ser 
tal la persona que lo ofrezió, con aquella su 
sola oblazion satisfizo perfectisimamente a la 
justizia de Dios por las culpas , i penas de 
todos los hombres , i aplacó con él entera- 
mente sil ira ; i también porque ninguno lo 
puede ofrezer sino el mismo que lo ofrezió en 
la cruz, ni de otra manera que por muerle, 
como estonzes lo ofrezió el que es eterno , i 
perdurable Sazerdote. I como allí fuimos 
baptizados en Jesu Cristo , asi estamos ves- 
tidos del, para que siendo, como es, nuestra 
sabiduría, nuestra justizia , santificazion , i 
rcdenzion , lo tengamos también por nuestro 
dechado í ejemplo a quien sigamos , i obe- 
dezcamos en todo el rumplímícnlo de su vo- 
luntad. De manera que habiendo sido recon- 



AL RE!. 27 

ziliados con Dios por él, tenemos en él solo 
loda la esperanza de nuestra salud : lo cual 
es el fin para que fuimos baptizados, i encor- 
porados en éi. Siendo pues él nuestro Cria- 
dor , nuestro Redenlor , Señor i Maestro , i 
siendo baptizados en él, i vestidos del, ¿'por- 
qué se ha de tener por estrafio de los que 
tienen su nombre, i quieren ser tenidos por 
Crisiianos , que oigamos i sigamos su sola 
doctrina : que le imitemos , que empleemos 
toda nuestra afizion en honrrarle , i glorifi- 
carle , que procuremos sirvirle como él nos 
manda : que huyamos por malas todas las 
cosas que nos defiende: que lo tengamos por 
Patrón i Medianero, i nos vamos a él por so- 
corro en todas nezesidades que * pues por él 
somos hechos hijos de Dios , trabajemos de 
vivir como hijos, i agradarle en todo? 

Esta es la profesión que hezimos en nues- 
tro Baptismo, i la que debemos guardar toda 
la vida, porque no es humana , sino divina , 
hecha por la palabra i espíritu de Dios. La 
doctrina sobre que está fundada, es tan anti- 
gua cuan antiguo es el Baptismo , i aun la 
mas antigua que hubo jamás en el mundo 



28 SUPUfíAZION 

(porque ¿[quéjcosa haí masantígaa quelEvan- 
jelio?) i la que está obligado a seguir todo 
cristiano so pena de ser condenado para siem- 
pre. Esta profesión seguimos , i esta doctri- 
na, la cual no es Luterana, sino Cristiana, i 
que tiene por autor, i conservador al Hijo de 
Dios que la trajo del zielo , i es rezebida en 
toda su Iglesia Católica que está esparzida 
por el mundo. Esta es la que enseñaron i se- 
guieron los Apostóles i Profetas, i por la cual 
ban sido salvos dende el priuzipio del mun- 
do todos los que la rezibieron , i persevera- 
ron en ella. I asi por ella abominamos , i 
condenamos todas otras doctrinas falsas , i 
peregrinas, contrarias a ella, agora sean mo- 
dernas, agora sean antiguas, i todos los er- 
rores , i berejias antiguas i modernas , que 
contradizen a cualquiera de los artículos del 
símbolo de los Apóstoles, que creemos! con- 
fesamos con la Iglesia universal. Si son mu- 
chos los que no tienen mas cuenta con estas, 
que si no bubieran jamás pasado , i si por 
esta causa es grande el número de los cul- 
pados, no por eso se debe de tener * por cri- 
men seguir i abrazar la doctrina de inozea* 



AL reí. 29 

zia,de verdad, i de justizia, que es la que se- 
guimos i sigue toda la Iglesia. Esta doctrina 
del Baptismo habían de enseñar , como de- 
ben, los Obispos, a los que tienen a su cargo, 
que es , enseñar a Jesu Cristo i su Evanjelío 
pura i fielmente sin mezcla de otras doctri- 
nas humanas, porque este es su ofizio, i no 
contentarse con tener una milra, i un roque- 
te , i llevar las rentas mui por el cabo. Pero 
pues no lo hazen , no se deben maravillar , 
que no los oigan las ovejas : porque los que 
no enseñan el puro Evanjelio de Jesu Cristo, 
no son pastores, aunque tengan el nombre. I 
tiene dicho el Señor por san Juan que las ove- 
jas oyen solamente la voz de los que son 
pastores , i entraron a serlo , por la puerta 
que es Jesu Cristo, i les abrió el portero que 
es el Espíritu santo. A falta de tales pasto- 
res entraron los inquisidores, los cuales ha- 
bian por lómenos de defender esta doctrina, 
i no dar lugar que fuese oida ni rezebida 
ninguna contraria a ella. Pero han se encar- 
nizado tanto en la sangre humana , i han se 
alejado tanto a si i al pueblo Cristiano del 
conozimiento desta doctrina , i del Hijo de 



1^ 



50 si'PLicAZio;) 

Dios, que la dio i Id mandó enseñar , que no 
tienen mayores enemigos ni mas contrarios, 
que a los que la saben, la enseñan, la publi- 
can i viven por ella. I no hazen mas caso de 
rpiitalles las vidas por esta causa, que si fue- 
sen vidas (le pajarillos de los que se venden 
dos por un ardite. Azecbau los i espían los 
con tantas artes que muestran bien et odio 
que tienen n la*verdad. I no descansim bas- 
ta prenderlos, i cuando los tienen entre ma- 
nos, prozeden contra ellos como los sayones 
i soldados prozedian contra Jesu Cristo en la 
casa del l'ontítize: que le atapaban los ojos 
i le daban de bofetadas i pescozadas, dizien- 
do: Adivina qnicn te dio. Esto mismo hazen 
ellos contra los Cristianos que prenden: que 
les atapan los ojos , haziendo les cargo de 
cosas que no hizieron ni dijeron , i mandan 
les que adivinen quien son sus acusadores , 
i sino saben adivinar , quedan condenados. 
En esto mismo se declara que tos que asipa- 
dezen, i por tal causa, son imitadores de Je- 
su Cristo i miembros suyos: i ellos, que así 
les tratan, son suzesores de los que condena- 
ron a Jesu Cristo: no embar^nte las escusas 



AL reí. 31 

falsas, i los zelos con que se coloran. ¿Quién 
nunca jamás viú, ni oyó, que en ninguna na- 
zioo ni judicatura del mundo, que unos mes- 
mos, sean jaezesi parle contraria? Pues ¿por 
qué se permite esto en la causa de mayor 
ímportanzia que se puede tratar entre hom^ 
bres, que es la causa de Jesu Cristo? Que los 
inquisidores seau juezes en esla causa, ma- 
nifiesto es: i que sean parte contra la verdad, 
i los que le siguen, también es notorio. Por 
que solo el defender al pueblo a poder de 
zensuras, que no lea en romanzo las leyes i 
evanjelia de Dios, por las cuales se babia de 
conoszcr desta causa , es harto bastante ar- 
gumento i avertguazion (aun que no hubiese 
otra] para couoszer que son contrarios a Dios 
i a sus Cristianos. Si hubiese hecho vuestra 
'Majestad leyes o ordenanzas en su Reino, i 
puesto las en público, para que todos las su- 
piesen , i entendiesen por ellas lo quedebian 
hazer , i huir, para ser leales a su Ilei, ¿ten- 
dría por vasallo fiel al que con grande fuerza 
i violenzia impidiese a los subditos laleziou, 
í la iotelijenzia dellas? Claro está , que sería 
el tal,traidor i desleal, i totalmente contrario 



\ 



I 



JZ SUPUCAZIOX 

a la honra i volunlail de vuestra Majestad, i 
r¡iiepor lo mesino incurría en pena de muerte. 
I si alegase que lo hazía porque no se perdie- 
se el reino, ¿no era esto mesmo meter hoz en 
míese ajena , i argüir de ignoraneia al que 
había puesto las leyes? Pues por semejantes 
obras muestran ellos que son parte cootraria 
de Jesu Cristo , pues defienden tan violenta- 
mente la Iczion, i la verdadera intelijenzía de 
las leyes i ordenanzas divinas, que son el viejo 
i nuevo Testamento, las cuales tiene puestas 
Dios en público, para que todos los que re- 
dimió i tienen nombre Cristiano , las lean i 
las entiendan , le conozcan , i le sirvan por 
ellas. Los inconvenientes que alegan para 
hazer loque en esto hazen, son desvariadísi- 
mos i sumamente blasremos, por los cuales,a 
Dios que es ínlinita, i eterna sabiduría, que 
ni puede errar, ni engañar , arguyen de ig- 
noranzia, í poco saber, i presumen de corre- 
jir le sus obras , í enmendar su voluntad. 
Dejo de dezir que ellos tienen por error i por 
herejía el verdadero i lejítimo couoszimiento 
de Jesu Cristo, i de su redeozion, i la siozera 
■ pura intelijenzía de »u Evanjelio: "pues 



AL HfiK 35 

Condenan q mnerte per herejes a los que la 
tienen , o por lo menos los despojan de la 
lionrra, i de la hacienda. No consintiría vues- 
tra Majestad, ni sería justo que consintiese, 
que otro Prinxipe CN»ntra quien trújese pleito 
sobre alguna ziudad, o reino , fuese su juez 
«n la misma causa. Mncbo menos debe con- 
sentir f que en la causa de Dios sean juezes 
ks que le son parte tan contraria. Porque si 
esto sería cosa injusta, i inicua donde se liti- 
ga sobre la hazienda , i b'enes de la tierra , 
¿cuanto sin comparazion^s mas injusta, i mas 
inicua en el negozio de donde depende la sa- 
lud eterna de los hombres, i el que Dios mas 
estima en el mundo , i por el cual ha hecho 
todas las cesas? Si vuestra Majestad que es 
€l supremo Señor de sus reinos, no pone re- 
medio en esto , i usa de la autoridad que le 
lia dado Dios , en volver por la honrra de su 
Hijo Redentor i Señor nuestro, i no consen- 
tir que sea muerto tau grande numero de 
inozentes, los cuales no saben, ni buscan otra 
cosa, ni aman, ni quieren seguir otra cosa , 
sino a Jesu Cristo cruziíicado , de nezesidad 
acontezeráa vuestra Majestad, i a sus reinos. 




34 sL'PticAjmx 

lo que ba acontezi4o a otros , donde se faa 
usado de seraejanles erueldades, i se ha he- 
cho lao brava guerra contra Jesu Cristo , i 
sus fieles. Porque asi , imposible es que do 
Euzedau dos cosas, o cualquiera dellas. Usan- 
do los Inquisidores de su acostumbrada cruel- 
dad i manera de prozeder , i teniendo lan 
desenfrenada potestad, es nczc»ario que sean 
'inhabilitados , muertos o desterrados por 
ellos, los prinzipales del Reino , aquellos de 
quien vuestra Majestad tiene mas nezesidad 
para su servizlo , porque en ellos comienza 
Dios a ilustrar su bondad , comunicándoles 
el conozimiento de su salud por el Evanjelio, 
i dándoles en esto testimonio que son del nu- 
mero de aquellos que tiene ordenados para 
salvar eternalmente, para que asi vivan, no 
como basta agora, sino como bijos de Dios, 
i liercderos de su Reino. 1 asi será eonslre- 
uestra Majestad a sersolo^i privado de 
periconas jenerosas , eminentes en bondad i 
saber, rícas de temor i conozimiento del Se- 
ñor, ¡)or cnya prudenzia i consejo sea bien 
servido para el glorioso i buen g^iemo de 
sus reinos. No es tan liviana cosa la buena 



AL reí. OÍI 

gebernazioa de tan gran multitud déjenles, 
que se pueda pasar sin fieles i leales vasallos, 
de quien seguramente se puede Gar en los 
cargos públicos i particulares. I esta doctri- 
na que leñemos , por ser de Dios , ensefia a 
los hombres a ser verdaderamente tales. I la 
otra cosa que suzederá, es que habiendo dado 
Dios a vuestra Majestad dignidad tan grande, 
i títulos tan ilustres ide tanta honrra,ihecho 
k) reí de hombres , se mude i se trueque la 
dignidad en grandísima indignidad, i los ti- 
íhIos honrrosos en infamísimos i muí obscu- 
ros. Porque siendo tan grande, i tan no me- 
rezida ni pensada la miserícordía que al pre- 
sente baze Dios a nuestra España, en sacar 
per el cooozimiento de su verdad, a los hom- 
bres de las tinieblas i * errores en que hasta 
agora han vivido: i querándo su bondad (co- 
mo se vee a la clara) que este bien sea uni- 
versal, que todos partizipen de su redenzion, 
i sean rcduzidos al verdadero camino de su 
salud, i qu^e conozcan al autor della : i opo- 
niéndose por otra parte , como se oponen , 
para impedir este zelestial benelizio, tan zie- 
ga i tiránicamente los inquisidores , habrán 



] 



56 SrFLICAZI05 

de venir por sn crueldad dellos , a ser qne- 
tnailos i hechos zeuiza todos los que lo hu- 
bieren rezebido, no por mas de por haber lo 
rezebido , i haber les hecho Dios tan suma 
miserícordia. De donde por esta vía se sei^i- 
rá ncsesariamenle, que venga vuestra Majes- 
tad a ser Rei, no ya de bw^res, que fué el 
intento de Dios, cuando le puso el zeptro real 
en la mano , i le encargó su justizia , sino 
Rei de la zeniza i de los sanbenitos , i de 
aqnellas tan hermosas i amables figuras que 
están en ellos, dignas por zierto de aquellos 
por cuya autoridad se suelen pintar. I ¿de 
que zeniza será Rei vuestra Majestad? De la 
de aquellos que son verdaderos diszipolos de 
los santos Profetas i Apóstoles , i de Jesu 
Cristo Maestro i Redentor de todos , i que 
procuran de amar i honrrar a Dios de todo 
corazón: que emplean su estudio i afizion en 
cumplir su santa voluntad : que no esperan, 
ni tienen su confianza en otro, que en ¿I : i 
.sobre los cuales tiene Dios poestos sus ojos. 
¿T)e que zeniza? De la de aquellos que por 
d conozimienlo que han rezebido de Dios ,- 
son verdaderamente fieles i leales a sus supe- 



AL reí. 57 

ñores, que los aman i estiman como a ' pa- 
4.1res , í en ausenzia i en presenzía trabajan 
servirlos, como quien sirve a Dios, i que tie- 
nen el lionor i reverenzia que se les haze a 
«líos por hourra i reverenzia hecba i debida 
a Dios por estar puestos en su lugar. ¿De que 
zeuiza? De la de aquellos que por ser ensena- 
dos de Dios, son los que mas aman a vuestra 
Majestad, i que con senzillo corazón mas le 
honrran en público i en secreto , de lejos, i 
de zerca, i que le desean su descanso i pros- 
peridad temporal i eterna, i procuran obede- 
xerle cor prontísimo i alegre animo , i que 
kuyen todas las cosas que le podrían dar sin 
sabor por liviano que fuese. Parque ¿quien, 
veamos, son los que estiman i aman, obede- 
cen, i honrran como deben a los Reyes i Ma- 
jistrados? No otros verdaderamente sino los 
que son enseñados de Dios, i han rezebido su 
palabra i doctrina, que tanto aborreze i per- 
sigue el mundo. Porque donde no hai esta 
divina enseflanza, todo loqne se haze i dize, 
son cumplimientos de palabra , i cosas qne 
no tienen mas del parezer. Pues ¿que mayor 
crueldad puede ser, ni qne inhumanidad mas 



1 



t 



38 8IIPLICAZI0.N 

grande que matar a los «ine son tan nuiados 
j amadores de Dios, i taa benéficos a los hom- 
bres, itanpazificos i leales amadores desús 
reyes i Majistrados , i de todos sus superio- 
res? A quien no matarán los que a estos ma- 
tan? Contra quien no se levantaráu, los que 
se levantan contra Dios que reina en ellos? 
A quien no desbonrran los que tan desver- 
gonzadamente iofaman i deshonrran en ellos 
al Hijo unijénito de Dios? A qué reyes i ma- 
yores no cebarán de su silla, los que hazen 
lodo cuanto pueden por echar a Dios * de la 
suya , que son las conszienzias de aquellos 
en quien reina por el conoszimiento i obe- 
dienzia de su palabra? Los que asi se osan 
levantar contra Dios del zielo, ¿cómo no se 
levantarán contra los Iteyes que tienen sus 
vezes en la tierra? Por manera que a esta 
suma desfaonrra i abatimiento de vuestra Ma- 
jestad, i orfandad i disipazion de sus reinos, 
van secretamente encaminadas todas las di- 
lijenzias de los Inquisidores, sus crueldades, 
sus consejos secretos, sus perversas maneras 
de prozoder, susvijilias, sus arles, suscon- 
lisraíioiics, sil szicnzia, i su ignoranzia , sus 



AL REf, 59 

aseehaazas , su deseo i ardor de derramar 
sangre de cristianos, i finalmente todo cuan- 
to en este caso piensan , procuran i hazen. 
Por tanto, pues es vuestra Majestad sumo 
Majistrado, constituido de Dios , i lo primero 
i prinzípal de su ofizio es, dar favor a la ino- 
zenzia i la justizia , i tomar a pechos la de- 
fensa de la verdad del Hijo de Dios i de su 
santa doctrina, i los que matan i ajustizian 
pror causa della, están a su cargo ; conviene 
le, como a Rei Cristiano , oir sus defensas í 
sus razones, i entender las mui por el cabo, 
€onozer la causa dellos, dezidirla i juzgarla 
por la palabra de Dios , que es la sola regla 
de hazer este juizio rectamente. I pues estos 
que son tratados con tanta crueldad, son hi- 
jos de Dios, pues no aspiran, ni sospiran por 
otra cosa , sino por cumplir con lo que le 
prometieron cuando los metió en su casa , 
i los señaló por suyos: justo es que vuestra 
Majestad que es su Lugar teniente se los tra- 
te! se los defienda como a hijos, porque para 
eso tiene el zeptro* en la mano, su autoridad 
i sus vezes. ¿Qué mayor honrra , ni mayor 
felizidad puede tener vuestra Majestad en este 



40 srpLicAno5 

mundo , ni qué priniizias para gozar de l.i 
bienaveiiluranEa del elro , que ttefeader la 
verdad de Dios i bazer espaldas a los que la 
siguen , i librar los de la furia i de la rabia 
de tan grande multitud de perseguidores? i 
ser imitador de los santos Reyes David, Eze- 
cbias, Jo6ÍasiotrosseinejaDtes,que tomaroD 
por empresa defender esta doctrina, destruir 
en sus reinos todo lo que era contrario a ella 
i bazer que se dilatase i amplificase por ellos 
el verdadero conozimiento de Dios i del Re- 
dentor del mundo prometido por los Profe- 
tas? Piense vuestra Miqeslad muí de espazio 
cuan grande es el cargo que le ha dado Dios: 
que si le ha dado tantos reinos en poder i se- 
fiorjo tan ampio por muchas partes de nues- 
tra Europa, es para qoe zelebre i magnifique 
su nombre, con mandar enseñar los pueMos 
siibjcctos suyos en la verdadera i pura doc- 
trina del Evanjelio, i destniir toda idolalria, 
i todos falsos servizios de Dios inventados de 
hombres , porque son abominaziiKi delante 
lie su Majestad , i el orijen i seminario de 
todos los males i calamidades que han venido 
i vienen sobre la Cristiandad. I pues es justo 



AL Rfil. 41 

que los vasallos sirvan a su rei temporal por 
las leyes i ordenanzas que les tiene puestas, 
i no haziendo lo asi, le serian desleales, cuan- 
to mas justo es , que todos entendamos i se- 
pamos las leyes 1 ordenanzas que nos tiene 
dadas nuestro Rei eterno " Jesu Cristo, i que 
le sirvamos por ellas, mayormente habiendo 
las solemnemente profesado en el Baptismo? 
Por esta via son prosperados los reyes, i los 
reinos, i son hechos fuertes i poderosos con- 
tra toda suerte de enemigos, i alcanzan dellos 
ilustres i ordinarias victorias. Nezesario es a 
todo Cristiano rezebir i confesar esta doctri- 
na, porque rezebirla, es rezebir a Jesu Cristo 
cuya es , i debe reformarse a si por ella , i a 
los que tuviere a su cargo. Porque sin ella , 
no hai perdón de pecados , no hai paz ni 
amistad con Dios , ni cosa que le haga buen 
provecho al hombre. El que la rezibiere i 
confesare delante de los hombres, dize el 
Señor Jesu Cristo, que él lo confesará delan- 
te del Padre que está en los zielos , i de sus 
santos Anjeles : pero que el que se avergon- 
zare della i la negare delante de los hombres, 
i en lo mesmo a cuya es, que él también lo 



42 SUPLICAZION 

negará delante de su Padre que' está en los 
zielos. 1 pues tanto nos va en rezebir esta 
doctrina, por la cual debemos ser renovados 
i reformados para conoszer i obedezer aDios, 
todos los que deseamos ser salvos, i ta Taita 
que hasta aquí hemos tenido desta reforma- 
zion, ha venido por causa de lo que ha he- 
cho Satanás para escurezerla : justo es, que 
pues agora nos llama lya Dios por diversas 
vías para comuDÍcarnos la graziosa i liberal- 
mente, que no nos hagamos sordos a sus vo- 
zes, porque menospreziando agora tan buena 
ocasión , no acoulezca que cuando nosotros 
le llamaremos , no seamosoidos, como lo 
tiene amenazado gravemente por * su pala- 
bra. Para que vuestra Majestad vea en parte 
la forma que se debe tener en esta tan neze- 
saria|reformazioii , nos ha parezido presen- 
tarle [estas dos informazioues hechas por ud 
varón verdaderamente pió , i doctísimo , la 
una que fue dirijida al Cristianísimo Empe- 
rador Garlo quinto de buena memoria padre 
de vuestra Majestad , i la otra a los Estados 
del Imperio. Verse ha también por ellas los 
admirables medios d€ que ha usado el Señor 



AL REÍ. 43 

para sacar a luz sii verdad, i los progresos 
qiii; ha tenido , i cuan confundidos han que- 
dado todos los que le han resistido. I ansi 
mismo se entenderán las artes, las mañas, i 
los instrumentos de que se ha aprovechado 
el demonio para destruirla : i verse ha la 
puerta por donde entró , i ha tanto minado, 
que nos dejó con solo el nombre de Cristia- 
nos, i nos ha metido en tales abismos de ig- 
noranzia de nuestra verdadera salud , i de 
los lejítimos medios ordenados de Dios para 
alcanzarla, i persistir en ella. Finalmente se 
hallarán en ellas muchas cosas dignas de ser 
entendidas i conozidas de cualquier rei i prín- 
zipe cristiano. I porque en las cosas que nos 
son importantes para salud i para cumplir, 
como debemos, con nuestra vocazion , suele 
ser muchas vezes perniziosa la impazienzia, 
suplicamos humilmente a V. S. C. R. Majes- 
tad que las lea i entienda hasta el cabo, i que 
tenga respecto al animo con que le es hecho 
este servizio, que es zierto mui deseoso de 
que tan santa i prósperamente reine en la 
tierra , que a la fin sea metido en el Reino 
del zielo. 



Siguefe la iiifor- 

MAZION MVY VTIL 
QVE VN Pío Y DOCTISSI 

mo varón dio a la Mage^ilad del Em 
pcrador Cario quinlo dosle nombre. 



Los antiguos Ftlósoros , Sacra Majestad , 
con grande dilijenzia anduvieron investigati- 
do por saber de zierto qne tal fuese la com- 
postura deste mundo , i quien haya sido «1 
autor deste zielo que vemos, de que manera 
se gobierne , cual sea e) orijen de los hom- 
bres, cual la condízion de las cosas humanas, 
i en que manera consistan, se muden, i pe- 
rezcan en sus tiempos, todas estas cosas que 
suzeden en esta vida. No fueron todos en esto 
de un parcszer. pero !os que mas se allega- 
ron a la verdad , juzgaron que sallan i pro- 
zedian todas de una zierla i perdurable fuen- 
te, i que nezesariamente tenían aquel curso 
que vemos. I por estar destituidos déla ver- 
dadera notizia de Dios , llamaron hado a 
^ aquello que es lijo * i inmudable , que por 



AL Emperador. 45 

ninguna via se puede evitar, ordenado i he- 
cho asi dende el prinzipio del mundo. Pero 
nosotros, a los cuales por benefizio divino ha 
resplandezido la luz de la verdad , sabemos 
de zierto que depende de solo Dios el prin- 
zipio de todas las cosas, su persistenzia i go- 
bierno. Porque todo lo que se puede ver con 
los ojos : cnanto con los sentidos se puede 
comprender, fué por él criado. Del han sido 
hechos i conGrmados los reinos, los imperios: 
él solo los conserva , solo los ampHGca , i 
cuando quiere los arruina. El es el que los 
pasa de una parte a otra , unas vezes a una 
nazion, i otras vezes a otra, para que asi ten-* 
gamos por zierto que él es aquel sempiterno 
Señor, que hinche todas las cosas. Ora, entre 
muchos Imperios que ha habido en el mun- 
do , hubo cuatro Monarquías mas eminentes 
i prínzipales que otras ningunas. Délas cua- 
les lamas poderosa i la última fué de los Ro- 
manos, como lo había significado muchos si- 
glos antes la santa Escritura. Este Imperio 
Romano a la fin espiró i fué disipado, como 
también los otros tres que por orden le ha- 
bían prezedido. Porque se estendió su señorío 



46 INFORMAZrON 

al Oriente , i al Poniente amplisimaniente. 
Cuanto poseyó en Asia i en África, está todo 
ya perdido. Poseyó la mayor i la mas fértil 
parte de Europa : pero agora de aquel como 
un grande edifizio caido , han creszido otros 
muchosreinos, totalmente apartados de aquel 
cuerpo, i no queda ya nada dél sino el titulo 
i el nombre , que todavía retiene Alemania, 
a la cual finalmente se pasa la po^testad de 
hazer Emperador. Pero por ninguna via se 
puede comparar el Emperador, que por ella 
es hecho , con aquellos antiguos Emperado- 
res délos Romanos, de tal manera, que ni aun 
tiene la ziudad de Roma, que fué la silla mis- 
ma, que antiguamente ocupaban los Zésares, 
i su propio i antiguo domizilio. De mas desto, 
juntamente con la caida del Imperio Romano 
rezibieron una grande plaga todas las buenas 
disziplinas i szienzias , las cuales finalmente 
cresziendo de día en día el mal, fueron del 
todo oprimidas i destruidas. 



AL EMPERADOR. 47 

Cómo con la caída del Imperio perezieron 
las buenas arles, i fué escurezida la verdadera 
doctrina de la relijion. 

Después que esta escuridad tan grande 
ocupó todas las buenas letras i artes , si- 
guiéronse juntameute grandes tinieblas en la 
relijion i en la doctrina Eclesiástica. Cuanto 
a la perversión de las buenas letras cuan 
grande haya sido, aun no lo ignoran los vie-* 
jos de nuestros tiempos. Pues, que los estu- 
dios de las buenas artes sean en grande ma- 
nera provechosos para bien administrar las 
cosas Eclesiásticas, cada padre de familia en 
su casa particularmente , i públicamente los 
mismos Majistrados dan testimonio dello. 
Porque por eso enviamos los mozos a los es- 
tudios, i los encargamos a los maestros, para 
que bien enseñados en el conoszimiento de 
buenas cosas, puedan mejor i con mayor fru- 
to servir a las Iglesias , i a la república cris- 
tiana. I asi esta que hemos dicho, fué una ca- 
lamidad granMe, i tan grande que dende el 4 
tiempo del Diluvio, con el cual todo el mun- • 



/ 



t 



48 i>FoRii.iziox 

do fué cubierto ile agua i anegado, no hubo 
ninguna, ni niiii la piicile haber mayor : que 
una tan graudc i tan ilustre Monarquía casi 
toda pereziese, i que juntamente con su caida 
perdiesen su hermosura , i todo su resplan* 
dor todas las artes excelentes, i la verdadera 
doctrina de la Relijion. Porqué i que otro es- 
trago mas horrible queste pudiera acaeszer 
a los hombres, pues que en las cosas huma- 
nas no liainada mejor, ni mas exzelente, ni 
mas divino que estas cosas , es a saber , )a 
Relijion , las buenas letras , i el Imperio? I 
este mal tan grande, con los tiempos, como 
acontesze , creszió , i Tué tomando mayores 
fuerzas. 

Pero a la Rn volvió Dios sus ojos a noso- 
tros, i tomó otra vez a despertar en Alemania 
las buenas artes , i comunicú mui liberal i 
abundamente szienzia de cosas mui buenas i 
exzeicntes. I acontezió esta tan notable i ale- 
gre mudanza en el tiempo del bisabuelo de 
vuestra Maj. el Emperador Frederico, i des- 
puesde su mucrleturo felizísimos progresos, 
reinando el Emperador Maximiliano abuelode 
vuestra Majestad. Cosa es esta que se debe 



AL EMPERADOR. 49 

reconozer i rezebir por uu sumo í increible 
benefizio del zielo. Porque Dios da i distri- 
buye según su voluQtad todas las buenas ar- 
tes a los hombres^ I esto ante todas cosas 
«OQtarán nuestros dezendientes por prinzipal 
entre los loores de la casa de Austria , es a 
«aber, que en el tiempo que la dignidad [del] 
Imperio se derivó como un resplandeze^ente ^ 
isol en la ilustrisima familia de V. Maj. en el 
mesmo suzedió luego una tan hermosa i ale- 
gre mudanza de las cosas. A esta se siguió 
después otra mucho mayor i mas resplande- 
ziente beneiit¡e[n]zia divina que comenzó jus- 
tamente estonzes, cuando fué vuestra Maj. de- 
clarado Emperador por voz de los Prinzipes 
de Alemania, i el dia de hoi por una admira- 
ble manera va cobrando fuerzas. Por tanto 
si entre todos los hombres hai alguno que 
deba tener cuidado de una cosa tan grande 
como esta, V. Maj. sin dúdalo es, pues Dios 
le ha ordenado i hecho sumo Majistrado de 
la Cristiandad en esta parte del mundo que 
habitamos. I como este negozio es el mas im- 
portante i prinzipal de todos cuantos pueden 
ocurrir en la vida, i pueden pensar los hom- 

4 



50 tXFORHAZION 

bres, asi también requiere grandisima mod«- 
razion i prudenzia, para que en él no se em- 
prenda cosa sin madura experíenzia , o in- 
consideramente,opor ventura con iniquidad. 

Que los l'rinzipps deben seguir c« ta Reli- 
jien el consejo de Gamaliet. 

1 al prínzipio cuando salió a luz esta causa 
de la Relijion, zícrto hubieran hecho bien i 
prudentemente los hombres, si hubieran se- 
guido aquel consejo que dio Gamaliel eu el 
Consistorio de los Fariseos, con que les per- 
suadía que en aquel negozio de los Apostóles, 
que estonzes se trataba ante ellos , nada se 
ilebia intentar con fuerza i violenzia. Porque 
si era de Dios (les dijo) nadie bastaría a re- 
sistirle, i sino, en poco tiempo i de suyo se 
cairía. I el que hubiera estouzes dado a V. 
6 Maj. un semejante consfijo * hubiera beume- 
rizido una inmortal i solida alabanza. Que 
esto sea asi, se puede el día de hoi muí bien 
juzgar, pues es manifiesto , que esta causa 
que agora se trata , ha ya cobrado grandes 
fuerzas contra la opinión i esperanzas de to- 



AL EMPERADOR. 51 

dos los hombres. Pero fué en aquel tiempo 
lau grande i grosera la ignoranzia que se te- 
nía de las cosas de la Kelijion , que querían 
los hombres declinar i apartar de si la luz 
que en tanta manera resplandezca: pensando 
como está escripto en Platón, que no hai nin- 
gún jenero ni manera de vivir mejor ni mas 
ilustre en el mundo , que aquella en que han 
vivido tan largo tiempo. I asi por esta razón 
se puede en alguna manera escusar el haber 
resistido al prinzipio. Pero agora ya , no hai 
lugar de escusa: porque por los tiempos que 
han pasado, la ignoranzia que dello se tiene, 
no puede dejar de estar conjunta con obsti- 
nazion grande, i asi se ha de juzgar deste ne- 
gozio mui de otra manera , i se deben consi- 
derar los prinzipios , el creztmiento , i pro- 
gresos dé!. Cuanto al prinzipio , que fué en 
tiempo del Papa León , estaba la doctrina 
cristiana tan cubierta de tinieblas, tan afea- 
da i corrompida que ya hablan llegado hasta 
vender el zielo por dineros , i suzedió esta 
mercadería tan bien a los que la trataban que 
como vendieron mui bien los fardos de sus 
{)apeles, o burlas burladas, tornaban muchas 



r 



52 INFOBMAZIO!! 

veies al regosto con «Iros , por mas dineros 
i mas copiosa ^ananzia. 

Cttan pernisioso nml sea la negosiacion q\te 
han hecho en la reltjion, i <fiie es lo que delta 
se sigue. 

7 'No debemos tener eslo por xm liviano i 
vulgar abuso, que haya sido introduzido con 
alguna manera de error , o por causa de la 
iurelizidad de los tiempos. Pero debemos con- 
siderar con maduro juizio i de veras , dees- 
pazio, i mui mucho cuan miserablemente es- 
tuvo escurezida estnnzes la doclríoa de la 
verdad , cuan deploradas i desesperadas al 
parezer estuvieron las cosas en nuestra cris- 
tiandad, cuando estos matreros envejezidos i 
conGados en malizia no tenían vergüenza de 
traernos semejantes mercaderías a nuestras 
tierras , cuando no dudaban de predicar al 
pueblo todo cuanto se les antojaba , por mui 
desvariado , impío , indigno de ser oído , i 
blasfemo que fuese: cuando no solamente los 
hombres vulgares, sino también los reyes , i 
prinzipes estaban atollados hasta los ojos en 



AL EMPERADOR. 55 

taa suzias i miserables opinioues. Mas hai 
aquí que notar i reprender que el error des- 
ta cosa, porque sin duda otro mayor miste- 
rio hai encubierto, i en este sumidero podrí, 
do i hediondo hai escondida una infinidad de 
suziedades azolvadas de feísimas i corrompi- 
dísimas opiniones. Tenían en los tiempos pa- 
sados toda potestad los señores sobre sus es- 
clavos, ni mas ni menos que si fueran bestias. 
Pero aconseja Platón que no sean tratados 
demasiado ásperamente , ni con ira, ni se use 
con ellos de crueldad i rigor. I para persua- 
dir esto con mayor faailidad , dize esta nota- 
ble sentenzia: que es señal de una mui buena, 
i mui loable naturaleza » cuando uno trata 
moderada i blandamente a a^quellos que po- g 
dria (si quisiese) tratar con rigor. Mui servil 
i afrentosa vida fué , la que vivimos debajo 
del Pontificado Romano, subiectos ala seño- 
ra Ramera. I él por zierto nostrató, no como 
era dezente a un amo liberal i moderado, pe- 
ro hizo nos todos jeneros de afrentas , i echó 
nos todas las cargas i sobrecargas que quiso, 
no de otra manera, que si fuéramos animales 
brutos. No le dolió nada ni nuestro poco sa- 



f 
\ 



54 i>-FOii)iAzieK 

ber , ni nuestra miseria , untes cunnlo uia« 
crasa iguoraiizia halló en nosolros, (anlomü~ 
yor i mas copiosa gananzia se osó prometer. 
Ya agora es nezesario [que en el lieiiipo que 
sacó a plaza en estas nuestras partes ol trato 
i nejíoziazioii de la mercudería, <le que arriba 
hemos hecho menzion) que confiese , que , o 
él pensaba lomesmo que persuadía a los po- 
bres hombres , es a saber , que era buena i 
sin falsedad ninguna la mercaderia que ponía 
eu venta , o que no ignoraba el grandísimo 
cngaño.la burlería i falsedad que babiaen ella. 
De nezesidad hade dezir lo uno, o lo otro de 
estos dos. Si lo hizo de veras, i de cor[a]zon 
como lo entendía, ha se de tener por averi- 
guado , que es verdaderamente el proprio i 
natural Antecristo, por cuya autoridad i man- 
damiento fué al prínzipio inventada una cosa 
tan execrable. Pero si él mismo lo tuvo por 
burlería , que es lomas verisímil , conviene 
que lo Humemos el uias cruelísimo tirano de 
todos cuantos ha habido desde la creazion del 
mundo, pues que después de metidos en una 
miserable i extrema servidumbre , no sola- 
mente no tuvo compasión de* nosotros, niños. 



AL EMPERADOR. 55 

quiso sacar de aquellas taa espesas i horren- 
das tinieblas de opiniones erradas, pero aun 
para mas aflijirnos se sirvió dellas para apo- 
derarse de nuestras haziendas, i como ladrón 
las tomó por ganzúa para abrir nuestras ar- 
quillas, i penetrarnos hasta los huesos i tuta- 
nos, i hasta chuparnos la sangre. I asi se debe 
tener por cosa averiguada , haber sido Dios 
sobre manera ofendido i provocado a ira con 
este grande i deforme crimen , i que no per- 
mitirá que se vayan [alabando] estos Jigantes, 
ni que se queden sin grave castigo por tales 
abominaziones. Porque en ningún tiempo pu- 
do jamás su justizia sofrir la idolatría. Pues 
mas fea , mas cruel i execrable qu'esta , no 
la puede comprender humano entendimiento. 
I esta es finalmente de la que Dios ha tomado 
castigo, que fué estonzes justamente, cuando 
a vuess. Majestad le fué ofrezida la dignidad 
Imperial. Estonzes primeramente comenzó 
Dios a llamar a la puerta de su enemigo , i lo 
sacó a fuera, para tomar venganza del , i tié- 
nelo tan constriñido i atado con su invinzible 
potenzia, que porninguna via se puede desea- 
bullir. 



/ 



t 



56 INPORMAZION 

Como solo Dios gobiertta i saca a tus su fíc- 
lijii/n i la defiende con grande poder. 

Que este negoziolo gobierne la saIiidiir(i}R 
tlivina mili mas claramente se puede ver ago- 
ra (que al prinzipio cuando coiueiizú] por las 
cosas que sabemos que han acontezido en él. 
Con grandísima contenzion iporria,icon to- 
das sus Toerzas el PontíGze Romano comba- 
tía i guerreaba luego al prinzipio contra esta 
40 doctrina, porque ya veía 'enella, un notable 
i evidente daño para si. I por esta causa 
echaba (como lo tieiic de costumbre) rayos 
de excomuniones , lo mas poderosa i cruel- 
mente que jamás. I después lo que tras desto 
se seguía, imploró la fé i socorro de vuestra 
Majestad , i a la fin vino a alcanzar (|ue en 
una muí grande Dieta que se tuvo en Alema- 
nia, condenase vuestra Majestad por un gra- 
ve i público edicto toda esta causa, i al au- 
tor della , dando potestad a cada cual para 
que libremente lo pudiese prender , i echar 
en la carzel pilbtica. Quce^, veamos, lo que 
se siguió desto. ¿Aprobó i ratificó Dios , por 




AL EMPERADOR. 57 

ventura, esta seuteuzia? No en ninguna ma- 
nera, antes la perturbó i la borró, de tal ma- 
nera que no tuvo fuerza ni efecto. Pues ya 
anda en veinte i tres años que fué promul- 
gada. No quiso Dios que en esto se biziese 
nada porjuízio ni voluntad de hombres: dado 
que parezía que todo el peso deste negozio 
estaba pendiente de un solo hombre , i ese 
no nada poderoso, sino antes de tal calidad, 
que con mui poca cosa (como todos pensaban) 
se pudieran poner él i sus escriptos donde 
nunca mas parezieran , i que todo quedara 
soterrado. Por manera, que ha dado Dios un 
público espectáculo i muestra al mundo , i 
harto clara por zierto, para que todos viesen, 
como se desvanezen los consejos humanos 
que se toman contra la verdad. ¿Qué fué, vea- 
mos, lo que se hizo? Apenas estaba dada la 
sentenzia, cuando luego se levantaron guer- 
ras, las cuales dieron tanteen que entender a 
vuestra Majestad , que a estotro negozio le 
sobró * harto tiempo! espazio para poder es- H 
tenderse i venir en crezimiento. Estas guer- 
ras que duraron nueve años, traía contra un 
poderosísimo enemigo, al cual si tuviera apa- 



k 



58 INFOBMAZIOS 

zigiiado lodo esleliempo, Tazíl cosa fuera sa- 
Usfazer vuestra Majestad a su deseyo i al del 
Papa, a quien defeodia. Porque muí bien se 
puede acordar desto vuestra Majestad, c|ue a 
no entrevenir otro mayor estorbo, ¿por ven- 
tura no mostrara por la obra lo que antes de 
palabra babía dicho? mayormente que en 
aquel tiempo no podía por causa de la edad 
penetrar toda la grandeza que en el negozio 
liabia, i dependiendo entonzes vuestra Majes- 
tad , del consejo de aquellos que mortalisi- 
inaniente aborrezian esta doctrina. Zierto es, 
que todos son de parezer que no faltara alo 
que mucbos esperaban del: i todos losPapís- 
tas en Alemania, siempre que lloran sus in- 
fortunios, claramente dizen que nunca las 
cosas bnbieran venido al estado en que agora 
están, si vuestra Majestad no se hallara tan 
intricado en grandisinios ncgozios , de los 
cuales no se pudo desembarazar. 

I que en esta voluntad haya sido vuestra 
Majestad constante , se colije claramente de 
aqui, que zinco años después de aquel su pri- 
mer edicto, en aquellas pazes que se hizieron 
con el llei de Franzia prisionero de vuestra 



AL EMPERADOR. '''»9 

Mujeslad, eslá éntrelos capítulos que se trac- 
laroii del conzierlo , puesto esto por harto 
claras palabras. Que entrambos vuestras Ma- 
jestades querian juntadas las fuerzas de una 
parle* i de otra , desarraigar ¡extirpar toda 12 
la secta Luterana. No bai que dubdar sino 
que fué esta una grande conspirazion, i bar- 
io de temer para muchos. Pero ¿qué se si- 
guió tras della? Otra vez puso Dios su escu- 
do delante, al cual ninguna fuerza de armas 
pudo traspasar. Porque aquella tan halagüe- 
ña i encarezída amistad i benevolenzia , no 
pudo cuajar, pero un poco después se deshi- 
zo. Tornóse a renovar la guerra, con la cual 
fueron ambos tan impedidos que aquel su de- 
creto propuesto para mui grande terror de 
muchos, confirmado por pacto expreso, per- 
dió toda su fuerza. Pero no contentos con es- 
to, tres anos después cuando se tornó a bazer 
otro nuevo conzierto de paz , aquel mesmo 
capitulo de la otra vez se volvió a repetir , i 
a firmar: i aun sobre lo pasado fué añidido, 
que se procurase de alcanzar del Papa , la 
Cruzada, para por este medio sacar de todas 
partes dineros para ayuda de la guerra, que 



K 



60 inFMlMAZION 

se avia de liazpr , asi contra los Luleranos ^ 
como conlra el Turco enemigo del nombre 
Cristiano. Por manera que quitadas estas 
guerras , tornó otra vez a Alemania vuestra 
Maj. para apaziguar este disidió i discordia 
que liabia en UKelijíon. 

Come conti-a la voluntad i fuerza do los 
hombres va siempre adelante la Relijion de 
Dios. 

I como en aquella Gongregazion que se hi- 
zo en Augusta hubo algunos Príuzipes i Zin- 
dades, los cuales entretanto que vuestraHa- 
jestad estaba por estremo impedido con las- 
guerras , i se lardaba muciio tiempo alejado 
i 5 deltas, hablan yarezebídoestado'ctrina: co- 
mo estos declarasen porescripto allí delante 
de vuestra Majestad i ie toda la Gongrega- 
zion délos Prinztpes, ¡Ordenes dellnoperio, 
una confesión de su Fé, en que daban cuenta 
i razón de su Relijion: hizo vuestra Majestad 
entonzesun decreto zieríamente grave i duro: 
i en él fuó escriptn i mandado que dentro de 
zicrlo tiempo, menos de zinco meses, se de- 



AL EMPERADOR. Gl 

terminasen en sí querían defender la opinión 
que babian tomado , o antes reduz[i]rse a la 
inesma relijion antigua que vuestra Majestad 
i otros muchos seguían. Este decreto agradó 
sobremanera al Papa, del cual mui poco an- 
tes había vuestra Majestad sido coronado. 
En el cual tiempo, es cosa verisímil , que él 
le encomendase su tlignidad con grande apa- 
rato de palabras i de encarezimientes, i que 
le quedase grandísima esperanza en vuestra 
Majestad, de mui grandes cosas. Pero es zier- 
to, que si en aquel tiempo se intentara algo 
por violenzia i armas , fuera ya entonzes k 
empresa mas difizil de loque hubiera sido al- 
:gunos años antes , cuando todo el negozio al 
juizio i parezer de todos, pendía de un hom- 
bre solamente. También pareze que fuera 
harto mas diíizil entonzes de lo que por ven- 
tura sería el dia 'de hoi. Pero vuestra Majes- 
tad según su cordura i destreza de injenio 
veía que se levantaría una grande i lamenta- 
ble guerra zivil, donde pueden siempre mas 
las armas que la justizia i la razón: mayor- 
mente que ya este negozio de la Relijion no 
se tractaba*de hombres particulares sola- 14 



62 INFORMAZION 

infante, pero Icnia pur l'alroiips ¡ilgnnns l'ri;!- 
zipes i Ziiii1a<1cs. 

Kstanilo vuestra Majcslail perplejo en esta 
tan grave i importante delibcrazion, lié aquí 
donde le sobrevino otro estorbo de tan gran - 
de peso , qiie lo priiizipal que luego se re- 
quería, era proveer como tener coitlenlos a 
todos los Ordenes del Imperio, procurar que 
se reconziliasen entre si , i que a uadie se 
diese causa ninguna de ofensa. Fué nezesa- 
rio a grande priesa, pedir a muchos con rue- 
gos todos los socorros que se pudiesen haber 
de todas partes, para poner a punto un ejér- 
zito bastante contra el Turco , que venía con 
lodo su poder a entrarse por Austria. Esto 
mismo dio ocasión que aquel decreto que he- 
mos dicho , se mudase en otro mas blando , 
hecho de tal manera, qnc después vino a pro- 
mover i adelantar mucho la mesma causa. 
I porque había vuestra Majestad verdadera- 
menltí conoszido ima grande constanzia en 
los nuestros, parezc ser, que de allí adelante 
trataba este negozio no con tanto calor como 
de antes. Porque habiendo vuelto a España 
dos años después, emprendió aqnel tan ilus- 



AL EMWÍRADOR. 63 

Ire aparato de guerra contra Túnez: i acaba- 
da prósperamente aquella empresa , vino a 
Ñapóles, i de allí a Lombardia. En aquel tiem- 
po daban saltos de plazer los Papistas, pen- 
sando que la victoria de vuestra Majestad , 
era para ulilídad dellos: estonzes los Prínzi- 
pes i Ordenes del Imperio adversarios suyos, 
que no pudieron dejar de entender estas bra- 
vezas , llenas de amenazas i fie*ros , que se *^ 
divulgaban» escribieron a vuestra Majestad a 
Italia, una carta sobre ello, en la cual decla- 
raban los rumores i la fama que corrían , i 
cuan claramente daban algunos a entender 
que no se guardaría el conzierto de Norim- 
berga, i el otro edicto de Ratisbona, que es- 
tá junto con él. A la cual carta respondió 
vuestra Majestad con toda mansedumbre , 
díziendo que quería i deseaba mui mucho , 
este disidió déla RelijionnazidoenAlemania, 
componerlo i paziQcarlo no por fuerza ni por 
armas, sino con toda equidad, razón i bene- 
volenzia: i que tuviesen esto por mui zierto, 
i que no se dejasen persuadir otra cosa. I 
desta manera respondió vuestra Majestad , 
estando armado, i en el camino de Marsella, 




64 INFORXAZION 

]ior domle llevaba encaminando su ojúrzilo 
contra et Rei de Fraazia. Con el cual , como 
otra vez se reconziliase, i que creían los ra- 
pistas que con eso se les ofrezía nueva occa- 
sion, parahazer algo de bueno en su negozio, 
i que ya tramaban de secreto cosas de inala 
dijeslion: las cuales siendo después como por 
miraglo descubiertas, parezía que babian de 
ser causa de grandes sediziones i alborotos : 
envió eslonzes vuestra Majestad sobre ello 
embajadores desde España, por los cuales de- 
claró que no reusaba que se juntasen arbi- 
tros de una parte i de otra , i que comenza- 
sen bombres doctos deseosos de la paz i tran- 
quilidad pública una vez, a disputar cortés 
i amigablemente sobre la doctrina de la Re- 
lijion, para que después de abierto por ellos 
^ /¡ el camino i mostrado en que se ' podian 
acordar, la conlirmase vuestra Majestad con 
su autoridad i mandamiento. Algunos meses 
después pasando por Franzia , tornó a Flan- 
dres vuestra Majestad: i como en aquella sa- 
zón a su venida aigunos bombres inquietos i 
buUiziosos babian ya ecbado susziertos fuu- 
dumentos de guerra zivil por Alemania , i 



AL BMPBRADOR. 65 

pensaban que aquella tan estrecha compañía 
de vuestra Majestad con el rei de Franzia , 
había también de ser a ellos útil : i que ya 
casi saltaban a las barbas, con ferozidad , de 
sus adversarios: acordándose vuestra Majes- 
tad de su palabra i promesa , i por ventura 
mirando cuanto se habia amplificado ya la 
causa, hizo convocar una pública Dieta , en 
la cual, aunque tenían intento de venir a las 
manos, los que viéndole confederado con el 
Rei de Franzia , les parezía , que no habría 
cosa que no pudiese concluir. Pero vuestra 
Majestad usando de una singular humanidad 
i prudenzia, tuvo por bien que en otra Dieta 
siguiente, se tratase la causa entre hombres 
doctos de ambas partes: los cuales muí po- 
cos días qne estuvieron juntos, habiendo te. 
nido algunos coloquios entre sí a manera de 
preparaziones , i de unas livianas contenzio- 
nes, fueron llamados de vuestra Majestad a 
Ratisbona , a donde, como también vinieron 
los otros Prínzipes en grande número , usó 
vuestra Majestad de una verdadera i lejitima 
manera de concluir, i instituyó otro coloquio 
para mas adelante, en el cual, qué fue lo que 

5 



66 INrORHAZlON 

se hizo , i cómo , no bai para que repetirto 
47 aquí. 'Siendo pues todo eeto anei, ¿qué otra 
cosa se puede juzgar sino que reprimió Bios 
i refrenó los consejos de vuestra Majestad : í 
que los ha ido siempre guiando de tal mane- 
ra,- que Dt» haya sido en su mano oprimir es- 
ta causa por fuerza de armas ni potenzia? Si 
este no es un ilustre miraglo que Dios nos ha 
puesto delante de los ojos , para que lo con- 
templemos, ¿ que otra cosa será? Agora debe 
considerar vuestra Majeitad cuan lleno de 
peligro fué el consejo de los que te fueron 
autores que propusiese aquellos decretos, de 
qne habernos hablado, que con ánimo tan in- 
flamado le solizitaron a que entrase a despar- 
tirlos con mano armada. Al prinzipio, i aun 
machos años después insistieron en que toda 
esta doctrina fuese totalmente extirpada, sin 
' quedar cosa de ella: i en esto empleaban to- 
da su habilidad i fuerza de injenio : i agora 
en la ultima disputa convinieron con ellos en 
algunos zíertos capítulos de lo substanzial de 
la doctrina, los cuales , los años prezedentes 
por autoridad de vuestra Majestad , pero por 
aviso i consejo dellos mesmos , hablan sido 



AL EBIPERABOR. 67 

condenados por heréticos. Agora ya conozeii 
casi todos ellos , i lo dan bien claramente a 
entender, que esta doctrina por la mayor 
parte, no solo es tolerable, sino también útil, 
saladable\ i nezesaria: por la cual doctrina, 
con ser esto ansi , de veinte años acá, i aun 
mas, han sido mui muchas personas constre- 
ñidas a perder sus haziendas , i sus vidas: 
otros , a andar desterrados i perseguidos. 
Porque no se puede negar , por solo el capi- 
tulo de la justiGcazíon, el cual es^mui ampio ^^ 
i copioso, no hayan sido mui muchos misera- 
blemente atormentados i sobre manera afliji- 
dos. Porque esta parte del Evanjelio , como 
es la prinzipal , no la pueden sufrir por nin- 
guna via, pero cruelisimamente la persiguen 
i combaten, no por otra causa, sino porque 
toda su gananzia, su gloría , su pompa, i di* 
soluzion consiste en aquella tenebrosa i impia 
persuasión, con que han sepultado , i conta- 
minado todo este lugar i doctrina, delajusti- 
ficazion. ¿Qué trairáu agora para esto, o de 
qué manera podrán escusar esta su osadía, i 
ferozidad mas que [de] jigantes que por odio 
que tienen a esta doctrina , hayan echado tan 



/ 



I 



68 IHFORHIZIOII 

grande multitud de hombres en eslremasca-' 
lamidades i miserias? No se pueden salir a 
fuera, ni les queda ijué puedan con verdad 
responder. El prinsipal capitulo de nuestra 
Belijion, que es, como habernos dicho, el de 
la doctrina de la jusUGcazion , está tan ilus- 
trado que ya no queda higar de negar cosa 
ninguna. Ha se ya descubierto i puesto delan- 
te los ojos este laberinto de errores , con que 
estaban intrícados i enlazados los entendi- 
mientos de todos los hombres. Podría se les 
por ventura conzeder , que ul prinzipio no 
hayan pecado tanto por malizia i perversidad 
de injeuio , cnmo por una zierta ignoranzia 
adquirida con el largo tiempo, i una enveje- 
zida costumbre. Ora , sea -ansí , conzedamos 
se lo. Pero ¿qué quiere dezir, o como merezen 
ser perdonados , los que la hora de agora , 
después de tanto tiempo resisten todavía con 
\íi tanta porfía i p'rlinazia , en esta* clarísima 
luz de la verdad? Por ninguna via se puede 
z[i]erlamenle escHsar esta obstínazion. Porque 
ya no se puede tener] esta por simple igno- 
ranzia, a la cual se conzede perdón, sino por 
mui doblada, cual es la que describe Platón, 



AL EMPERADOR. 69 

cuando algún hombre índuzido de una zíerta 
altivez i soberbia, presume tener la zienzia i 
jntelijenzia de alguna cosa , o defiende algo» 
que o no alcanza, o no se puede bien defen- 
der. Di[ze] pues, que cuando cae este afecto 
en hombre poderoso i rico , suele ser causa 
de grandes revueltas i perturbaziones, como 
en este nuestro tiempo lo vemos a la clara , 
i lo experimentamos. 

De las artes de que usan los quexoniradizen 
la Relijion, i como los disipa Dios, i esclareze 
la verdad. 

I por zierto que aunque no tuviese otro in- 
dizio sino este vuestra Majestad, podría bar* 
to fazilmeute colejir por las cosas que pasa- 
ron en Ratisbona, que siempre que vienen los 
contrarios a tratar desta causa traen , un 
ánimo enconado , pertinaz, i lleno de amar- 
gura. Muchos años seha litigado ya, muchos 
ayuntamientos ha habido del Imperio sobre 
esta causa , i no una sola vez , sino muchas 
ha estado ya toda Alemania en grandísimo 
peligro por ella, i por resistir tanto los adver- 



70 IKFOBMAZIOH 

sarios, nunca se pudo Iraer el negozio a qtic 
se diese orden, como se tuviese un amigable 
i familiar coloquio. Después que agora ya a 
la fin fué permitido este coloquio por vuestra 
Majestad, i que pusieron fin i concluyeron en 
él hartas controversias que antes faabian le- 
20 vantado todos aquellos alboro^tos en la Cris- 
tiandad: toman ya otra \ez a salirse fuera i 
a retirarse , i la verdad que fué espuesta ya 
una vez a tos ojos de todo el mundo, la tor- 
nan a cubrir, i a desechar de si , i remiten 
temerosamente al Conzilio el couozimienlo 
desta causa. Antes de agora han trabajado 
de persuadir a los hombres, que no se debe 
de dispntar, i todo el mundo creía, queesta- 
ban tan llenos i atestados de argumentos , 
que apenas pudieran consistir los adversarios 
en la batalla un solo momento, o trabarse 
con ellos. Mas quien nunca tal pensara, que 
viniera la cosa a tales términos, que remitie- 
sen todo este negozio para el tiempo del Con- 
zilio, que es tanto, como descabullirse del le- 
jitimo conozimiento de la causa, i no tener 
atrevimiento de ponerse cara a cara contra 
el enemigo, i defender suspropriascosascon 



AL EMPERADOR. 71 

sólidos i verdaderos argumentos. Habian se 
prometido , i tenían zierta esperanza , que 
viniera vuestra Majestad con mano armada a 
poner leyes, según la opinión i el voto dellos. 
Pero como se veen agora caldos de la tal es- 
peranza , andan angustiados, i es mayor , de 
lo que se podría eroer , el dolor que todos 
tienen: i no lesparéze que hai causa ya ningu- 
na porque deban acatar i reverenziar tanto 
a vuestra Majestad. Bien se puede acordar 
vuestra Majestad cuantas i cuan atrozes re* 
laziones i acusaziones ellos le han dado de 
sus adversarios muchas vezes. I agora ya no - 
puede ignorar, que lo hayan hecho no sola- 
men^te con odio i ánimo enconado, sino tam- 21 
bien con grande falsedad. 

I pues queda manifiesto, destas cosas sobre- 
dichas , que no se gobierna esta causa por 
fuerza ni industrias humanas , sino por el 
admirable i inenarrable consejo i providenzia 
de solo Dios: allende desto , pues todas las 
razones que han maquinado en contrario to- 
dos los hombres , han sido (como evidente- 
mente se muestra) disipadas admirablemente, 
es mui justo que vuestra Majestad que es el 



L 



72 IHFOBMAZIOK 

prinzipal de todos los Reyes, piense consigo 
estas cosas cod el peso i estima que se re- 
quiere, i iDui de veras. Porque si toiraoios 
las cosas humanas, muí mucho es loquees- 
tá puesto en solo vuestra Majestad. Algunos 
Reyes i muchos Prinzipes i Ordenes lienen 
puestu[s] los ojos en vuesb*» Majestad solamen- 
te : i algunos lienen sus cosas de arle que 
totalmente dependen de vuestra Majestad. 
Puso Dios eu veslra mano sola muchas i llo- 
rentisimas Proviozias, i dio nos en vos, sacra 
Majestad, un Emperador poderosísimo, tanto 
. que de muchos siglos acá oonca lo tuvo tal 
Alemania. A estos tantos i tan eszelentes 
pueblos es vuestra Majestad constituido de 
Dios por Presidente i lugarteniente suyo, no 
solo para que administre juslizia zivil i de- 
íieuda sus subditos de los enemigos , sino 
también para que provea i trabaje con cui~ 
dado que vivan según la piedad i relijion de 
I Dios , i que no 'sean traídos en error con 
ninguna falsa doctrina. En España, que esel 
patrimonio i reino de vuestra Majestad anda 
mui fuerte i furiosa sobre manera la que lla- 
uian InqiiisiKion , i de tal manera rezia i 



AL EMPERADOR 75 

cruel, que no se puede por causa suya, ha- 
blar palabra ninguna que sea pura , por la 
verdad: i en el tomar de los testigos hai una 
iniquidad grandísima i mui bárbara. Todo 
esto es tanto mas peligroso, i fuera de toda 
razón, i humanidad , cuanto los que son in- 
quisidores, que presiden i gobiernan esta in- 
quisizion , son hombres indoctos , crueles , 
avarientos, vazios del verdadero conozimien- 
to de Dios, sin intelijenzia de la Relijion crisr 
tiana, i de Jesu Cristo autor della, i que viven 
como buitres solamente desta volatería. 
Aqui ziertamente , en grande manera es ne- 
zesario que vuestra Majestad use de su auto- 
ridad. Porque como con lo que la larga expe* 
rienzia le ha enseñado , no pu[e]de dejar de 
saber muchas cosas , cuyo conozimieuto es 
nezesarío, i entenderlas muí por el cabo, co- 
mo es de creer: no es justo por zierto que es- 
te tan exzelente don del conozimieuto que 
tiene, se pierda, sino que según su natural 
humanidad i bondad debe liberalmente re* 
partir con su pueblo lo que Dios le ha dado 
a entender: i que tenga esto por averiguado, 
que si para Alemania es útil, i saludable esta 



74 I.NFORIfAZION 

doctrina^ no puede dejar de ser provecliosa i 
nezesaría, no solamente a las tierras i seño- 
ríos de vuestra Majestad, sino aun también 
a todo el universo mundo. La causa porque 
23 el Rei don Feman^do abuelo de vuestra Ma- 
jestad puso la Inquistzion en España, cosa es 
notoria i mui sabida. I pues que esta causa 
ha ya zesado, no la debria de haber ya mas 
en ninguna manera. Al prinzipio harto bien 
i lejitimamente fué ordenada, para contralos 
que habiendo rezebido el Bautismo, judaiza- 
ban. Pero sin causa ninguna , i contra toda 
razón se ejerzita ya contra aquellos que de- 
sean conoszer a Jesu Oisto nuestro Redentor 
i Señor , i con todo estudio trabajan de huir 
toda falsa doctrina. Por lanto si pudiese vues- 
tra Majestad traer a los Grandes, i a las Ziu- 
dadesi Estados de su reino, a que esta Inqui- 
sizion se enmendase i se purificase de las 
grandes injustizias que en ella pasan, grande 
cosa haría para el adelantamiento i exalta- 
zion del nombre de Jesu Cristo, i para salud 
de muchos. Porque si lo que hai vizioso, malo 
i perverso en ella, no se quita, contiene ver- 
daderamente en si una atrozidad demasiada 



AL EMPERADOR. 75 

1 grande por estremo, i tan grande, que no se 
halla ejemplo de cosa semejante en ninguna 
historia ni memoria de hombres. 

Cual sea la regla i forma lejiiima de la re- 
formazion cristiana. 

Lo mesmo pasa en todas sus tierras de 
Flandes, Brabante , Holandia, Jelandia , He- 
nao, Artesia , donde cada dia se hazen mu- 
chos edictos para estorbar que nadie reziba 
esta doctrina. I casi siempre cuando sale 
dellas vuestra Majestad , para venir en Ale- 
mania a apaziguar nuestros alborotos i disen- 
siones, suele mandar con grandisima dilijen- 
*zia , i rigor que por todas aquellas partes ^4 
se hagan graves castigos , contra los que en 
alguna manera hubieren azeptado i favorezi- 
do esta doctrina. Si lo haze con intento', que 
entre tanto que en la Dieta se tratan los ne- 
gozios , no innoven ni muden ellos nada , ya 
agora tiene bastante causa, para que aquella 
premática que hizo , que casi cada año se 
torna a pregonar en sus tierras , ya que no 
ía quite del todo, a lo menos la ablande i mi- 




76 INFORMAZION 

tigue de tal manera, que no piensen los hom- 
bres como (|ue no haya cosa ninguna buena 
«n aquellos libros , cuyos nombres aquella 
premática comprende i condena. Porque se- 
ría cosa demasiadamente dura, sioose le dá 
una interprelazion i declarazion mas blanda; 
i no pudiera al prinzipio , cuando sun todo el 
mundo la aborrezia , i estaba en tinieblas , 
proponer cosa mas dura i grave que esta. 
Tomo a dezir que tanto mas lo debe quitar 
del todo , i templarlo prudentemente , pues 
pasa ansí , que en la Dieta de ttatisboua [ué 
constituido, que cada Majistrado en su juris- 
dizioQ enmendase i coirijese todas aquellas 
cosas , que no se pudieses disimular sin iu- 
currir en vizio. Mui bien por zierlo fué de- 
cretado i ordenado aquello: pero plega a Dios 
que todos lo entiendan bien, i lo hagan como 
deben. I'oca cosa es enmendar aquellos gro- 
seros abusos, i manifiestos a todos, i lambieo 
no consentir que nadie tenga muchos bene- 
Gzios , i hazer que * cada uno presida en su 
Iglesia. Buena es zierlo la presidenzia, pero 
de ¿qué sirve presidir i residir cada uno en su 
Iglesia, si entre tanto está desterrada de ella 



Al emperador. 77 

la pura palabra del Evanjelio, que es la re- 
gla i forma de bien presidir? Porque si el 
verdadero fundamento que es la doctrina, no 
se echa primero, todo cuanto se edificare da- 
rá consigo por tierra , porque luego que la 
verdadera doctrina fué contaminada i des^ 
iruida con falsas opiniones , a la hora como 
que salieron de madre con grande Ímpetu i 
fuerza estos errores i males que agora vemos. 
Dize Platón, que acaeze muchas vezes, que 
los que por destemplaba, i darse demasiada^ 
mente a comidas i a bebidas , vienen a en- 
fu'mar corporalmente , no quieren por eso 
gobernarse i moderar su vida con mayor 
templanza i regla, pero que se quedan siem- 
pre con su costumbre i manera de vivir , i 
que con aquello engañan en alguna manera 
su enfermedad: pero que en efecto, no hazen 
ni ganan otra cosa que acrezentar i en[sa]ñar 
su mal, ihazer que vaya siempre empeoran- 
do. 1 si alguno les amonesta que vivan mas 
sobria i templadamente , que hagan algún 
ejerzizio, que huigan de la oziosidad, i no se 
den a mujeres, porque de otra manera todas 
las medizinas de que usaren, no les servirán 




78 INFORNAZlOrt 

de nada : a este [dize] que no pueden sufrir, 
que se indignan contra él gravemente. A este 
tal enfermo, (dize Platón] que es semejante 
2C el estado de una Kepu'blica mal ordenada , 
donde se manda a los ziudadanos so graves 
penas que alaben la forma de República, en 
que al preséntese hallan, i que no procuren 
de mudar ni emendar nada en ella. En una 
tal ziodad, siempre ocurre algo que se baya 
de correjir i enmendar publicamente : pero 
esta enmienda i correzion no tendrá fln ni 
modo, si primero no son rezebidos del pue- 
blo i admitidos en nso aquellos prínzipales 
capítulos que él allí cuenta. Lo cual si ansí 
no se haze, dize, que acaezerá el Hajistrado 
de aquellas ziudades una cosasemejante a la 
que se cuenta de Hercules, que cuando ba- 
hía corlado una cabeza a la Hidra, era me- 
nester tornar a tomar el mesmo trabajo i pa- 
sar el mesmo peligro , porque en lugar de 
abezas que cortaba al monstruo, les sa- 
lían continuamente otras nuevas. Ni mas n¡ 
menos son verdaderamente las reformaziones 
({lie hasta aquí pareze que se han instituido 
i iieclii). 



AL EMPERADOR. 79 

Qite la doctrUia de la Relijion no da oca- 
sión a sediziones, sino , los que le son rebeldes 
i se levantan contra ella. 

Pero si por eso con semejantes edictos re- 
frena vuestra Majestad sus pueblos , porque 
piensa que esta doctrina de la Relijion dá 
ocasión a alborotos i sediziones, i que por este 
respecto en ninguna manera se debe admitir: 
gran lástima por zierto sería esa , i cosa de 
llorar » i debe se desear en extremo que lo 
sintiese de otra manera vuestra Majestad. 
Bien se sabe que los que procuran de diver- 
tir ^i distraer desta causa a los Prinzipes, lo am 
prinzipal en que hazen su hiucapie , i lo que 
mas vezes repiten, es dezir, que en aquellos 
lugares , donde esta doctrina es rezebida , 
siempre está el pueblo como medio amotina* 
do contra sus Superiores : i pintan les esto 
como si oviese alli unas tristes i espantosas 
mudanzas de las cosas : de suerte que por 
esta via los asombran i los hazen estar des- 
pavoridos. No hai que dudar, sino que es es- 
te un argumento que tiene gran fuerza, para 



80 INFORMAZION 

poner gran miedo i espanto. Pero aquellos 
que lo tienen de continuo en la boca , i lo 
usan mui a menudo , darán algún dia razón 
dello delante de aquel supremo Tribunal de 
Dios , que no admite apelazion ninguna , ni 
sufre ninguna mentira ni falsedad. Porque 
mui bien saben ellos que es falso lo que afir- 
man: empero porque se hallan desnudos de 
substanziales i verdaderos presidios, acójen- 
se a eslas fábulas i burlerías inventadas i mo* 
vidas en ellos por Satanás. ¿Qué cosa hai , 
veamos , mas fazil que convenzerlos de fal- 
sedad i sacarles la mentira a la cara? La Es- 
critura claramente testifica que los Majistra- 
dos son constituidos de Dios, i que por su or- 
denazioni voluntad les es dado el cuchillo de 
la justizia, i aun también nos manda obede- 
zer al Majistrado que no fuere tal cual con- 
viene. En lo cual , dize, que se cumple el 
mandamiento, i voluntad de Dios. Si aqui por 
ventura replican, que es verdad, que eso está 
mui bien mandado en la sagrada Escritura , 
pero que los que enseñan al pueblo, olvidan, 
28 i lio hazen"^ en esta parte su ofizio, en no en- 
carezer harto la dignidad de los Majistrados, 




AL EMPERADOR. 81 

ni la hoarra í venerazion que se les debe. 
Bien está eso: pero es nezesario que vengan 
ala prueba dello, i que derauestr[e]n,en que 
pueblos se levanten alborotos i sedlzíones, i 
quien son los que se amotinan por respecto 
desta doctrina. Aqui de nezesidad quedarán 
mui suspensos í mudos , porque no podrán 
probar tal cosa. Mas ya que les conzedamos 
que se levantan nuevos movimientos i albo- 
rotos en algunas partes, ¿sigúese por eso de 
nezesidad que se haya de imputar todo esto 
a la doctrina? Pero aun sin esto los podemos 
(en lo que dizen) convenzer de falsedad con 
un argumento mui casero , familiar i cuoti- 
diano. 

Yernos como muchos Prinzipes i Ordenes 
del Imperio, unos tras otros se pasan a la de- 
fensa desta causa. Si t[e]miesen amotinazio- 
nes i alborot<)s del Pueblo, o hubiesen visto 
algunos desastrados ejemplos de semejantes 
alborotos en sus vezinos , es por ventura de 
creer que se les hubieran llegado tantos? 
Porque es zertisimo que todos los Majistra- 
dos ninguna, cosa aborrezen tanto como la 
rebelión. Luego siendo cosa clara, que es este 

6 




82 I.NF0RM.VZIO>' 

argumeato que traen amasado de puras ca- 
lumnias i Iraiziones, deben proveer losPrín- 
zipes i guardarse no sean engañados de tales 
murmuradores! calumniadores. Porque ellos, 
29 ellos mesmos, digo, son autores i no otros* de 
cualquier estrañeza i alboroto que se pueda 
levantar entre el puebloi el Majistrado, como 
se vee claro en lo que los días pasados acón- 
tezió en Austria. En la cual provinzia se han 
hecho grandes crueldades hasta agora , con- 
tra los hombres deseosos del Evanjelio siendo 
autores destas trajedias estos mesmos que no 
pueden surrir la verdad. I finalmente los 
prinzipales , i los nohles de las ziudades co- 
movidos de tanta aspereza como ellos veían, 
vinieron a echarse a los pies de su Prínzipe, 
hermano de vuestra Majestad, i le suplicaron 
que mandase zesar la persecuzion i la mor- 
tandad, i que se pueda predicar el Evanjelio 
i la palabra de Dios en las Iglesias. Los que 
suplicaron esto con toda la humilidad i pie- 
dad que deben, no sou tan pocos en número, 
ni de tan baja calidad, que se pueden menos- 
|iieziar: pero son tales que quieren en todas 
maneras agradar i ohedezer a su Príuzipe, 



AL EMPERADOR. 85 

el cual rezibieron por beneGzio de Dios. I 
sino hai remedio de poder alcanzar algún dia 
lo que con tanto deseo i jemidos piden i rue- 
gan , i que finalmente por esta ocasión por 
\entura vengan a nazer alborotos i turbazio- 
nes, a ¿quien, veamos, se ha de echar la culpa 
desto, sino a aquellos que insisten reziamen- 
te con su Prinzipe , que no afloje nada de su 
severidad , sino que prosiga en ella constan- 
temente? Pero, veamos , estos aconsejadores 
tan malditos, quien i cuantos son? Por zierto 
son mui pocos i tales * en efecto, que no es 
de maravillar que esta doctrina delzielo, les 
desagrade, i les haga mal sabor, üe manera 
que hizieron mui prudentemente, i mui bien 
estos Señores i prinzipales , que habemos di- 
cho, de venirse a su rei a rogarle , i a ex- 
hortarle a toda moderazion, para que no re- 
sultase dello algún inconveniente que fuese 
peor. Luego claro está , i mui zierto que 
esta doctrina no solamente no pare sedizio- 
nes ningunas , pero aun ilustra en gran ma- 
nera la dignidad de los Majistrados, iquein- 
zita al pueblo a que les obedezca de corazón- 
Por manera que si por una destas dos cau- 



50 




84 IKFORMAZION 

SUS, O por entrambas juntamente hizo vnes- 
tra Majestad aqnel decreto, que arriba habe- 
rnos dicho: ya agora vee la razón porque se 
deba ordenar i hazcr de otra manera , para 
que no piensen los hombres qne no hubiera 
por esta vía entrado a componer las disen- 
siones en el Imperio, si como tiene absoluto 
mando en sus pueblos , lo pudiese tener en 
Alemania. La voluntad , i buena intenzion 
que mostró vuestra Majestad en la Dieta de 
Ralisbona, alaban mucho todos los que son 
deseosos de concordia, i se la agradezen so- 
bre manera. Pero sí en sus rejiones dura per- 
petuamente aquella severidad , i rigor de 
edictos i persecuziones, bien puede pensar , 
sacra Majestad, qLe es lo que podrán juzgar 
los hombres. 

Cuan peligrosa i perniztosa et la fuersa que 
se haze contra la verdad. I como los Prinzipes 
han de haser ofizios de fieles Pastores. 

Cuando en sus proprias provinzias institu- 

,{ ye're una pía i cristiana enmienda i reforma- 

zion de tas Iglesias, entonzes entenderán to- 



AL EMPERADOR. 85 

dos que ya va la cosa de veras, pues que en 
aquellos lugares donde manda sola i lo rije 
todo , estableze i propone ejemplo que los 
otros imiten: entonzes verán claramente que 
tiene gana i deseo de seguir lo mesnio por 
toda Alemania, sino se lo estorbasen algunos» 
a cuyas voluntades por ventura no pueda to- 
talmente repugnar. El corazón del hombre « 
mira Dios, i no se le puede esconder nada : 
cualquier cosa que se haga con finjimiento , 
o por favor, grazia o esperanza de alguna 
comodidad propria, i no de corazón, la abo* 
mina, i no la deja sin castigo : de lo cual te- 
nemos un ejemplo harto ilustre en estos 
nuestros tiempos, si lo queremos considerar. 
Asi que lo que vee, sacra Majestad, que ha 
acaezído en Austria , debe pensar que tam- 
bién toca a nuestras provinzias. Porque los 
hombres desean ser bien instituidos i ensena- 
dos, i aun Dios también asi lo requiere i lo 
manda, i pide al Majistrado que en ello haga 
su oñzio. Si los tratan rigurosa i ásperamen- 
te: si viene tino i quiere hazerse señor de sus 
ánimas i tiranizarlas, ¿qué otra cosa puede a 
la fin resultar de aqui, sino un descoraz[o]na- 



86 ixFanMAZioN 

miento , un desmayo de corazón, una triste- 
za, i una ofensa mui grande de los hombres? 
No ignoran que siempre liá vuestra Majes- 
tad estado mal con esta causa : i después 
también veen [que los} mesmos tiempos le han 
traido a que permitiese una lejitima disput», 
52 i que asi no haya reprobado los arti*cuIos de 
* la doctrina que alli se conziliarou. Por otra 
parte veen, con que impedimentos i con que 
cadenas de edictos están ligados, i con cuan- 
to peligro de sus haziendas i vidas lo harían, 
si profesasen aquellas mesmas cosas en que 
en este postrer coloquio instruido por su 
mandado , se concordaron los Teólogos de 
la una parte i de la otra. ¿No quiere vuestra 
sacra Majestad, que un rigor como este, le- 
vante unos angustiadisimos jcmidos en los 
ánimos de los fieles? 

Luego este ejemplo de Austria , también 
toca a vuestra Majestad , i a todas vuestras 
provinzias, toca también igualmente a todos 
los Reyes. Porque los Prinzipes son obliga- 
dos , como fieles Pastores a mirar en todas 
las cosas por la salud de su pueblo, i no te- 
ner ncgozio ninguno en esta vida por mas 



AL EMPERADOR. 87 

prinzipal que este. En las cosas de impor- 
tanzia i jeaerales no se deben tampoco me- 
nospreziar el jnizio i voluntad del pueblo : i 
por zierto hazen lo que deben los Ordenes 
i Estados de cada reino , cuando en las cosas 
que pertenezen a la común salud de todos, di- 
zen su parezer abiertamente a sus Prínzipes, 
i como Dios se lo da a entender , sin andar 
en disimulaziones, i temores. I los que no lo 
hazen asi, lo pagarán i darán cuenta algún 
dia ante el juizio divino, donde no habrá lu- 
gar de terjiversar ni de disimular. Há se de 
considerar que todos los Reinos penden de 
solo Dios , el cual solo los distribuye i los 
traspasa según su voluntad, i* que a muchos 55 
Reyes, algunas vezes ha quitado el zeptro, no 
por mas de porque despreziaban su palabra, 
i porque no abrrogaban la falsa doctrina , i 
el servizio de los Ídolos, que se había intro- 
duzido en el pueblo. Levanten i alzen aqui 
los ojos i su entendimiento los Prínzipes , i 
miren como puedan responder a Dios por lo 
que hazen, i abonarse para con él. Ya agora 
es descubierta la verdad, i se han alanzado 
las tinieblas : no hai lugar de aqui adelaute 



88 INFORMAZION 

de ninguna escusa. Pero el caso es , que los 
contrarios remitieron para el tiempo del Con- 
zilio (como habemos ya dicho) la confesión 
de aquella verdad , que les fué sacada por 
fuerza: en lo cual solo demuestran harto cla- 
ramente que no hai cosa, que mas teman, ni 
que tanto los asomhre , ni mas aborrezcan , 
que la luz , i los rayos del sol. Remiten el 
conozimiento desta causa a aquel, cuyas cos- 
tumbres, vida , i doctrina no son capazos ni 
sufren enmienda ninguna. Antes quisieron 
admitir nos Conzilio nazional, o a lo menos 
prometido nos lo de palabra que aprobar 
entonzes las cosas en que, en aquella dispu- 
ta quedaban de acuerdo. No hazen agora 
sino recular , i salirse a fuera cada rato , i 
buscar todos los jeneros que pueden de es- 
capaderos, para que no los puedan constre- 
ñir , i con todo eso veen delante de sus ojos, 
que entre tanto se les va cada dia mucha jen- 
te: veen que un dia un Prínzipe, otro dia ima 
ziudad, otro dia un reino, se pasan mui fazil- 
34 mente* a la parte de sus contrarios. En tiem- 
I»o de guerra hablan de Conzilio: i casi siem- 
pre acaeze, que cuando ha vuestra Majestad 



AL EMPERADOR. 89 

dado fin a una guerra, se le levanta luego otra 
de nuevo , lo cual ha durado casi ordinaria- 
mente desde que es Emperador. No ignoran 
esto aquestos simplezitos raposos matreros 
cnvejezidos en malizia : i asi no hazen sino 
ir deGriendo ei tratar desta causa , i piensan 
que el tiempo mesmo verná a dar en estas 
cosas algún remedio , que les venga a ellos 
a propósito. Entre tanto estansse fuera del 
peligro de la artillería, mui a su plazer tra- 
gando la substanzia , i chupando la sangre 
de los pobres i miserables. Todo esto que he- 
mos dicho, viene a resumirse , sacra Majes- 
tad , en que piense qué Pr ínzipe ha querido 
Dios que sea en la tierra , qué es lo que re- 
quiere de vuestra Majestad : qué cargo es el 
que le ha dado : que es este sin falta , que ^^^^^ 

zelebre su Nombre en confesar la verdadera f ' 

doctrina , i que mande instruir mui bien el 
pueblo que le ha sido cometido , i que tenga 
por zierto que no podrá hazer a Dios mas 
agradable servizio que este : el cual sin duda 
pondrá sus ojos de piedad sobre vuestra Ma- 
jestad , i le dará fuerzas, ánimo i prudenzia, 
para gobernar prósperamente a gloria de su 






N 



90 INVORHAZIOÜ 

Nombro los grandisimos lleiiios que le ha 
dado. 

Del orijen i fuerza del juramento que liazen 
los Emperadores al Pontifize Romano. 

La oti-n parle de mi orazion i inrormazion 
que agora se sigue, va totalmente asida cun 
55 loque hasta* aquí he tratado, i no puede que- 
dar rezagada ni dejarse de dezír. Por tanto 
suplico a vuestra Majestad qnc la oiga con 
pazicnzia. Porque aunque parczerá algo lar- 
guilla , trahujaró empero de no traer nada 
fuero de propósito. Demás de mnchos lio- 
rentisimos Señoríos i Ileinos que Dios ha dado 
a vuestra Majestad , también le dotó de nii 
iujenio exzclente , de manera que justísima- 
menle como cosa merezida, le puede poner 
entre aquellos antiguos, i valerosos Empera- 
dores. Tor tanto es mas de maravillar , que 
en tantos años no haya vuestra alteza hecho 
mas en este ncgozio: mayormente que es im- 
{Hisible que no haya deprendido muchas co- 
sas con el luengo uso. Dios tiene nuestra vo- 
Iiintiid i nuestros consejos todos en sn mano. 






AL EMPERADOR. 91 

Pero si miramos ai juizio de la razón, i que- 
remos iiablar humanamente , pareze que la 
causa de su tibieza es : porque se halla obli- 
gado al PontiGze Romano por el juramenta 
que le hizo , i que esto es lo que siempre le 
ata pies i manos, para no poder casi mover 
ni mudar nada , que no le ofenda a él. Lo 
cual si asi es, por zierto que es gran lástima, 
i que es de desear sobre manera que de una 
servidumbre tan grande tornase vuestra Ma- 
jestad a ponerse en su libertad. Astuto debió 
zierto ser i maravillosamente avisado i pro- 
veído el Demonio , en haber sabido traer la 
cosa a estos términos. Por tanto es nezesario 
investigar i buscar la razón deste juramento, 
de que manera ha nazido i crezido. De aqui 
después quedará claro i líquido, que fuerza 
es la que* tiene, i en que manera obliga. Pero 56 
mientras que se tracta desto , es menester 
desnudarnos de aquella persuasión que ha 
reinado hasta agora entre nosotros, de que el 
Papa es un santísimo Padre , i todo lo que 
demás desto se suele exajerar i encaramar. 
Estos perjuizios i privilejios digo, i estos so- 
berbios títulos conviene enviarlos a pasear, i 



I 



nS INFOtlMAZIO !( 

^iie se espazien alji^uii tanto para descubrir 
mejor este negozio: i es nezesario considerar 
i mirar, no cual es el dia de hoi , sino cual 
lia sido en tiempos pasados, i cual debriaser. 
Lo que mas que todo se debría desear es, que 
uo bubiese esta cuestión en el mundo , ni 
fuese menester mover tal disputa. Pero de 
becho nos acaeze lo mismo que Platón díze , 
que acaezja a él, i a otros muchos, cuando 
se viene a términos de demostrar que bai 
dioses, que tienen cuidado de las cosas hu- 
manas, que dan premio a los buenos, i que 
castigan a los malos después desla vida. Si 
no hubiese muchos (díze) que enseriasen que 
no hai ningún Dios , fazilmente evitariamos 
esta dispula. Pero pues que no tienen ver- 
gncnzu de profesar publicamente esta opi- 
nión, i aun testificarla ron su vida i costum- 
bres, no puedo dejar de dezir en esto lo que 
siento. Porque de otra manera , sí todos sin- 
tiesen píamente de Dios , no pasaría por el 
pensamiento a nadie disputar de una cosa 
que ninguno negase. Ni mas ni menos es lo 
que pasa el dia deboi. Si no hubieran ensu- 
ziado los Papas todas las cosas i pegádules 



AL EMPERADOR. 95 

SU tiñiai SUS bubas, si no se hubieran habido 
*cruelmente i con tan desenfrenada i tiránica 
osadía, si hubieran bien el ofizio que Dios les 
encargó, no sería menester hoi en dia litigar 
sobre esta materia, ni les pasara por el pen- 
samiento a los hombres ninguna cosa destas. 
Pero visto que ellos mesmos han dado mate- 
ria i causa , i han introduzido en el mundo 
un seminario de perpetuas contiendas i de- 
bates , los cuales persiguen a fuego i a san- 
gre, menester es alumbrar un poco esta cau- 
sa, para qne se pueda ver i dizernir mas de 
veras. 

De como i sobre qué está fundada la dona- 
zion que se dize haber hecho Constantino a la 
Iglesia. 1 cómese estendió el Señorio del Papa 
sobre la Cristiandad. 

Una por una, es cosa zierta i averiguada, 
que a los prinzipios el que agora llaman Pa- 
pa , era solamente Obispo de la Iglesia de 
Roma. Porque, ¿qué razón había para que él 
fuese otro, o mayor que los otros que presi- 
dían en las Iglesias délas otras provinzias de 



I 



94 INFOBHAZIO:* 

Asia , Siria , i Bjiplo? Tan libre i tan lejos 
estaba cntonzes de tener potestad ninguna , 
que aun hartas vezes era forzado a estarse 
retirado i metido en escondrijos; cuando per- 
sjgniao los Emperadores el Evanjelío : i esto 
durú trezicntos años, baste que el Empera- 
dor Constantino rezibiú la Fé de Cristo. I 
este , no hai que dudar , sino que trató con 
grande amor i benevolenzia a los Ministros i 
enseñadores de la palabra del Evanjelío. Pero 
j que haya sido tanta su * liberalidad , o por 
mejor dezir, prodigalidad, que les diese toda 
aquella parte del Imperio Itoinano, que está 
al Oczidcnte, juntamente con el zeptro i la 
ziudad de Itoma, que fut!: la silla antigua de 
los Emperadores, cosa es esta por zierto in- 
creíble i fuera de toda verdad. Aunque vues- 
tra Majestad agora quiere que la dignidad de 
las Iglesias esté mui entera, no por eso echa- 
rá a perder i desperdiziará tan inconsiderada- 
mente las posesiones del imperio, i ya que lo 
hizicre, no consintiendo en ello los Estados, 
no seria válida la donazion : o si lo liiziese 
por su privada autoridad , claro está , que 
tendría libertad cualquier suczesor suyo , de 



AL EMPERADOR. 95 

revocar la donaziou , i restaurar i curar la 
llaga que oviese rezebido todo el Imperio. 
Que el Emperador Constantino fuese tan por 
extremo i tan ezxesivamente prodigo , no hai 
historia que tal diga : solamente se escribe 
del , que edificó templos i muchas casas, i 
que distribuyó hartos dineros para los pobres, 
i que constituyó rentas ziertas pasa los mi- 
nistros de las Iglesias. Empero estos hombres 
hechos avarientos, i ambiziosos, i ensoberbe-* 
zidos con el buen suczeso de sus cosas , fin- 
jieron ellos mismos esto de la donazion de 
Constantino, de que tanto se glorian i entre* 
metiéronlo en sus constituziones i rejistros , 
comitiendo en lo mismo crimen de falsarios, 
pues lo que fué dellos finjido con grande te- 
meridad, lo hazen encreyente a todo el mun- 
do, como cosa sacrosanta i autentica. Pero ♦' 
como quiera que sea, desde los tiempos de 
Con'^stantino comenzaron a alzar cabeza , i a 59 
engreycrse , i no quisieron ser iguales a los 
otros Obispos. I porque veian que los Empe- 
radores les tenian buena voluntad, parezióles 
que no se debía dejar pasar aquella coyuntu- 
ra , sino que se debia apañar i cojer dellos 



96 I>TOBHAZtO>( 

cuanto les pudiesen sacar , mientras duraba 
la estima que tenian de la nueva Rclijion, i 
que la amaban con grande bervor. El blanco 
a que asestaban todas sus saetas , era este, 
que con voluntad de los Emperadores pudie- 
sen usurparse la autoridad sobre los Obispos 
lie las otras provinzias. Duró esta ambizion i 
ncgoziazion casi trezientosafios hasta el tiem- 
po que vinieron a alcanzar lo quequerian del 
Emperador Focas. Pero muchos años antes 
que lo alcanzasen, babian perdido ya los Ro- 
manos todo lo que babian poseido en el Oc- 
zidente, i tenian lo ocupado naziones bárba- 
ras. Italia también andaba aflijida con mui 
largas i mui graves guerras, i por esta causa 
los Emperadores recoj[i]tíronse i ocupáronse 
del todo en las parles Orientales, donde couio 
se estuviesen de asiento, ocupados, levantóse 
a la (in por muchas causas , entre ellos i el 
Obispo de Roma , una disensión {grande. La 
cual como fuese mui porfiada, i cada dia ruó- 
se mas i mas creziendo, los PontiQzes Roma- 
nos dieronse a tratar i negoziar con los Be- 
yes de Franzia que no estaban mui lejos, por 
cuyos favores babian sido algunas vezesrcs- 



AL EMPERADOR. 97 

tituidos i conservados en su dignidad, i des- 
pertaron los a qne procurasen de haber la 
dignidad i el zeptro Imperial. * I esto hizic- 40 
ron no con otra intenzion , sino para fatigar 
i hazer mal al antiguo Emperador Romano, 
de cuyos predezesores habían rezebido ellos 
muí muchos favores i habían sido levantados 
a la cumbre de honor donde estaban. Junta- 
mente con esto por tener por su parte un 
perpetuo defensor contra cualquier ímpetu i 
fuerza de enemigos que se les pretendiese 
hazer, i asi por esta vía Cario Magno Rei de 
Franziafué hecho Emperador del Poniente. 
Hasta este tiempo, está clarísimo , que no 
hubo ningún juramento que los Emperado- 
res hiziesen a los Pontifizes. Porque cuando 
andaban mui rezias i fervientes por toda Ita- 
lia, i prinzipalmente en Roma, las persecu- 
ziones de los Cristianos , cuando solizitaban 
con grande ambizion que fuesen ellos supe- 
riores a los otros Obispos, i que se les diese 
imperio sobre ellos : cuando después Cario 
Magno les hazia muchas buenas obras , con 
que les tenia obligados , fazilmente se puede 
Jiensar, que los Emperadores no les recono- 



98 INFOBMAZION 

zian la menor superioridad ni obligazion del 
mundo. Del otro antiguo Emperador de 
Oriente, no babia para que esperasen no so- 
lamente bonrra , pero ni aun señal ninguna 
de amor. Luego zierto es , que no solo no 
hnbo en aquel tiempo uingun juramento, pe- 
ro aun puédese veriGcar por las historias , 
que toda la dignidad, que entonzes tenían , 
dependía totalmente de la autoridad de los 
., Emperadores: tanto que pa*ra la confirma- 
zion de su Pontificado, era menester el coD' 
sentimiento de los Emperadores: i esta mes- 
ma manera de prozeder se guardó en tiempo 
de Cario Magno. Creszió empero hasta estos 
tiempos el fausto i el sc&orjo dellos, engran- 
dezicndolos sobre manera Cario Magno: des- 
pués de cuya muerte , dizen que el Empera- 
dor Ludovico, primero desle nombre, renun- 
zió al derecbo i autoridad que tenía de con- 
firmar al Papa : i asi lo afirman en sus cons- 
lituziones , que ellos mesmos se han forjado: 
i aun dizen, que siendo Emperador Ludovico 
segundo, no esperó el Pontifize su consenti- 
miento. Muchos años después , dizen ellos 
mtsmosen sus Escrípturas, que le fué vuelto 



AL EMPERADOR. * 99 

a Otton el primero el derecho i autoridad de 
confirmar los Papas. 

Mas después que la dignidad del Imperio 
se pasó en Alemania , i fueron allí conslitui- 
dos los prinzipes Electores, fuese cayendo i 
perdióse poco a poco todo aquel derecho i 
autoridad » i los Pontifizes Romanos venidos 
ya a una increíble riqueza , comenzaron su 
poco a poco a levantar las crestas : después 
a la fin, no contentos con esta libertad que 
se hablan ganado, urdían i buscaban maneras 
como sojuzgar al Emperador: hasta que vi- 
nieron a no tener vergüenza de pedirle que 
les hiziese juramento , cual lo suelen hazer 
los subditos a sus superiores, i patrones. Esta 
cosa Haszió de que ellos consagraban a los 
Emperadores despue^de elejidos , los cuales 
al prinzípio resistían * con grande ánimo , a ^2 á^ 

esta su desvergonzada importunidad , i atre- 
vimiento. Porque aun hoi en dia , ¿ quién hai 
que no quedase atónito a una cosa tan nueva, 
como es ser constreñido un hombre a que 
prometa su fé, su lealtad, i hazer servizio a 
aquel que antes hubiese sido su subdito i 
encomendado , i cuya dignidad i autoridad 



► 



400 INFOtlNAZION 

hubiese poco antes todn dependido desii vo- 
luntad? 

¿Qoe novedad, veainos,esesla,seAor Padre 
santo de Boma, qné iiníerc dezir esta lan per- 
versa i desvergonzada prelendenzia? Si vos 
habéis ayudado algo en que el derecho de 
hazer Emperadores viniese a nueslra Nazion, 
también por zierto nuestros antepasados os 
enriqnezieron con tantas posesiones com» 
tenéis. I aun nosotros i naestros Padres nos 
hemos puesto muchas vezes a grandísimos 
peligros por conservar vuestra dignidad. Si 
estuviésedes tan en delgada i tan maganto 
como en algún tiempo lo estavistes, ninguna 
disensión (sin duda] se hubiera levantado en- 
tre nosotros. Porque nuestros bisabuelos os 
ha[y]an hecho tan grandes i tan poderosos , 
¿hemos de ser por eso nosotros castigados, i 
tan aborrezidos de toda vuestra quadrilla de 
ordenados? ¿Queréis por ventura darnos seme- 
jante paga , que la con que pagastes a los 
Emperadores antiguos que os hablan hecho 
rrinzipesde Iaslglesias,a loscualesmoslras- 
tes tan ninguna señal de agradeziiuiento , 
que aun los perseguistcs i desposeistes eme- 



me 



AL EMPERADOR. 101 

lisimamente? La potestad del Imperio seglar 
en ninguna manera os perteneze. Silvoso- 45 
tros todavia proseguís adelante , ios queréis 
alzar también con esta administrazion , ¿ que 
juzgaránlas jenies, sino que apetezeís lo uno 
i lo otro juntamente, ser Emperadores i Pon- 
íífizes? Repugna la razón , contradize clara- 
mente a ello todo lo que hasta aquí se ha he- 
cho: muí diferente cosa a esto es lo que con- 
tienen vuestros decretos antiguos. Porque 
mandan expresamente que no os envolváis ni 
impidáis de ningunas otras cosas , que de las 
Eclesiásticas. ¿I porqué, veamos , nos queréis 
agora constreñir a hazer juramento? Y ya que 
os obedezcamos, i que hagamos lo que sin 
ningún derecho ni justizia nos pedis, ¿pensáis 
por eso tenernos atados como a esclavos? Por 
mucho que os demos nuestra fé i palabra, i 
os prometamos toda la obedienzia i servizios 
del mundo,itened por entendido, que en nin- 
guna manera haremos cosa que no sea muí 
honesta, o que seailízita o indigna a nosotros. 
Por tanto tened esto por averiguado que no 
nos meteremosen servidumbre ninguna, sino 
que defenderemos el lugar que nos ha sido 



102 INKORMAZION 

<tado,comode mano en mano, de nuestros maz 
yores, i no consentiremos que se nos nuile 
nada de nuestra libertad. 

Como creziesen desta manera las conten- 
ziones por ambas partes, el PontiGzcno sola- 
mente no dejaba de insistir en su propósito, 
pero ninguna cosa dejaba de las que le po- 
dían servir para afrentar i hazer injuria a los 
Emperadores que della no se aprovechase- 
44 Porque Henrico Quarto , i * el Quinto, i Fre- 
derico el primero , i su nieto , Frideríco el 
segundo, i su padre Filipo, i Alberto, i Hen- 
rico séptimo i Ludovtco Bavaro todos Ehnpe- 
radores experimentaron mni bien, cuan des- 
enfrenada i indomable, í desagradezida bes- 
lia, es un mendigo muí eni'iquezido. Experi- 
mentaron cuan ponzoñosa víbora habían cría- 
do sus antepasados i como alentado eu el se- 
no, entretanto que poco a poco iban conze- 
dif^ndo todas las cosas al Obispo Romano , i 
il.ínilole cuanto pedia, i poniendo todo su es- 
Itiilio en amplificarlo', i en adornarlo i honr- 
niilo. 

tlrir los Emperadores Alemanes repugna- 
M'ri [ii'fjiet ñámente , i que no quisiesen so- 



AL ENPERABOR. 105 

meterse a este \inculo del juramento, como 
a una cosa nueva, indigna i nunca vista , ni 
oida, se puede claramente ver en que el Em- 
perador Henrico séptimo tuvo , habrá poco 
mas de dozientos años, contra el Papa rézias 
contenziones sobre esta causa. Claro está que ! 

si los Emperadores de los tiempos antes deste 
le hubieran reconozido como a Señor , i le 
hubieran dado su fe: no hai que dudar sino 
que estos que suzedieron después hubieran h 

de buena gana seguido la costumbre i pisa-- ii 

das de sus antepasados : mayormente que en | 

constituir el derecho i el privilejio de elejir ¿^ 

Emperadores, habia hecho antes el Pontifize ^ 

alguna cosa en favor de Alemania], a lo que se >; 

tuviera atenzion. Mas empero cuanto con 
mayor vehemenzia resistian los Emperadores, 
tanto más duras leyes les ponian los Papas : 
i finalmente viniéronla dar en tan gran lo- 45 
cura i frenesia,que zegados de suambizion, 
soberbia , i avarizia , no tuvieron temor de 
Dios de acomodar también la sagrada Es- 
criptura a sus desenfrenadísimos afectos i 
cobdizias. Entonzes salió aquel decreto tan 
zelebrado , i todavia está enserto i escripto 



'!» 




104 IKFODNAZIO^ 

en los librostlonde tracta de las dus grandes 
lumbreras (leste uiundo , que son la luna i 
el sol , donde el Ponliíizc se compara a si al 
sol, i al Emperador a la luna. Entonzes pri- 
meramente fué hallado en la Escripturacomo 
uu tesoro muí escondido i no conozido de to- 
da la antigüedad : que Dios había dado al 
Pontifrze la potestad seglar, i la Eclesiástica, 
cuando dijo a san Pedro lo de los dos cuchi- 
llos. Entonzes fué también constituido i pues- 
to por memoria que el Papa es no solamente 
seAor del Imperio, pero también de todü el 
mundo , i que todos los Heyes le deben rc- 
conozer por supremo Majistrado en la tierra. 
Traianpara esto el testimonio de losSalmos, 
donde dize el Profeta , que toda la tierra es 
del Señor. Del cual lugar, dizen, quese saca 
HD silojismo desta manera. Si del Señor eb 
toda la tierra, luego también es del qnetie- 
ue la vexes del Sefior en ella. Desle arte 
creKzii'i ul atrevimiento dellos de una eslrafta 
Lii.ijii'i-a. Luego queda averiguado que este 
jiininicnto solemne que agora está converti- 
I una costumbre nczesaria , i aun casi 
santa, se cstablcziii primeramente den- 



AL EMPERADOR. J05 

de los lieinpos del Emperador Henrico sép- 
timo , el cual conlradezía con loda la vehe- 
menzia del mundo * i no quería en ninguna 46 
manera sufrir que le fuese echado este freno. 
Mas ¿ qué mayor i mas ilustre testimonio 
queremos para esto que lo que acaezió des- 
pués de la muerte deste Henrrico? Aborrezía 
con odio mortal el Papa Benito duodezimo al 
Emperador Ludovico Bávaro que fué un Prin- 
zipemui exzeleute, que vino después de Hen- 
rrico séptimo, i haziale todos los sinsabores 
que en el mundo podia , i espezialmente lo 
perseguia con todo jenero de maldiziones i 
excomuniones , tanto que el Ludovico hubo 
de dejar a Italia, porque se temia de traizio- 
nes i de ser atosigado : í vuelto a Alemania , 
hizo ayuntamiento de todos los Prinzipes i 0^ 

hombres doctos en Francaforte: donde rezitó 

las intolerables afrentas i injurias que le ha- 

bia hecho el Pontifize , i después repitiendo 

las historias de los tiempos pasados i de sus I 

predezesores los Emperadores Romanos ^ \ 

constituyó alli muchas cosas en favor de la 

dignidad del Imperio: como es, que solos los 

Electores Prinzipes del Imperio tuviesen po- 



106 INFORMAZION 

testad i derecho de elejir Emperador: que no 
siendo de un acuerdo entre si los Electores, 
aquel fuese Emperador a quien la mayor 
parte elijiese : Que sin coníirmazion del Papa 
administrase el Emperador todas las cosas : 
Que el Emperador electo tome la investidura 
del Pontifize Romano, i si él no la quisiese 
dar, que la tomase de cualquier otro Obispo. 
Porque aquella investidura , o la que ellos 
47 llaman consagrazion o unzion , * que no es 
sino una solemnidad azesoria , inventada de 
los Pontifizes, como una manera de símbolo 
de perpetua concordia que debe de haber 
entre el Imperio i la Iglesia : ítem , eso que 
el PontiGze ahinca tanto en lo del juramento, 
no comprende otra cosa, sino que los Empe- 
radores tomen a su cargo la defensa de la 
Relijion i de nuestra Fe: i no que hayan de 
obedezer por fuerza al Pontifize, i reconozer- 
le como a supremo Majistrado. Finalmente, 
mostró también como era falso lo que el Pon- 
tifize afirmaba , que el tiempo que vacaba 
Emperador , todo el derecho de la adminis- 
trazion del Imperio volviese a él. Porque 
dezia, que aquello pcrtenezía al Conde Pala- 



AL EMPERADOR. 107 

tino, que tiene aquel cargo i preiniueuzia de 
administrar el Imperio , hasta qne se haya 
elejido nuevo Emperador. Todas estas cosas 
publicó este , i las decretó en este ayunta- 
miento , consintiendo en ello por todas vias 
con muí alegre voluntad toda aquella con- 
gregazion de los Prinzipes i Ordenes del Im- 
perio. Cosa por zierto que merezia estaren 
todas las provinzias i ziudades de Alemania 
esculpida, i escripta con letras de oro en los 
lugares públicos, i que en todos los Ayunta- 
mientos i Dietas del Imperio se rezitase pu- 
blicamente. I pluguiera a Dios, que tuvieran 
en perpetua memoria este decreto los Empe- 
radores que vinieron después de Ludovico , 
es a saber. Cario Quarto, i Venzeslao, i Ro- 
berto, í Sijismundo , i los otros después de- 
Ilos. Pero que estos hayan abajado la cabeza 
i dejádose poner un yugo tan afrentoso i tan 
inicuo, no hai que dudar, sino * que lo hizie- 48 
ron, parte por opinión de relijiou , i parte 
como hombres engañados i tomados entre 
fiiiertas con las astuzias de los Pontifizes. 
Porque siendo uno elejido i declarado por 
Emperador , de los Prinzipes de Alemania , 



r^ 




108 IKFORHAZIO» 

si rehusaba de dar a(|ueUa fe i obedienzia al 
PontiGze , no babia remedio de alcanzar del 
aquella solemne coroDazion. Pues ya si que- 
daba firme en este propósilo , no era cosa 
nueva para el Pontiíize, provocar a los Prin- 
zípes iinzilarlos a que clijiescn otro, lo cual 
le era fnzíl de acabar con ellos, visto que los 
tres Electores que por ser sazerdotcs como 
i;l, i estar debajo de su subjezion [sin eso i 
con eso] están muí unidos con la sede Roma- 
na, procuraban en todo i por todo conten- 
tarlo i bazerle plazer. Pues ya el segundo que 
asi era elejido Emperador , teníase por muí 
dtcboEO de estar, por cualquier via que fuese, 
en grazia del Pontífize , para poderse por 
esta via defender, contra el otro su competi- 
dor, por cuyo odio, fuera de toda esperanza 
le habían a él puesto en aquella dignidad. 
Destas semejanles tramas i destas artes usa- 
ron perpetuamente hasta que acabaron de 
ser domados los Emperadores i que no tu- 
vieron ya dificultad de hazer este juramento. 
De aquí naszió lo que dejaron escripto en 
sus cañones, que los Prínzipes de Aleutaniu 
tienen zierta autoridad de poder elejír Eni- 



AL EMPERADOR. 109 

pcrador : pero que la confirmazion del per- 
teneze a los PontiRzes Romanos , i que no 
puede nadie usar del titulo ni oR^zíodel Em- 49 
perador , que no sea aprobado dellos. I no 
solamente fué esto, negozio de palabras,pero 
también por la obra mostraron mas de una 
vez , que lo entendían i querrían asi. De lo 
cual pueden dar testimonio muchos Empera- 
dores como ya arriba se ha hecho menzion. 
Dejo de dezir cuan cruelmente han hecho 
ofizio de salteadores i cosarios en los otros 
Reinos, mayormente en Sízilia, i el que qui- 
siese aqui contar cuan llenos están los libros 
de sus doctores canonistas de una infinidad 
de monstruosidades, i de cuan abominabiles 
i diabólicas lisonjas están atestados sus es- 
criptos, con los cuales levantan hasta el zielo 
a los Pontifizes, habría menester escrebir un 
gran libro. No es menester mas, sino que sin 
quitar ni poner , lo hazen Dios, i tal en todo 
i por todo , cual le tiene pintado la sagrada 
Escriptura. Lisonjeanle fuera de toda medida 
i término, i no hai cosa por grande que sea, 
que no se la atribuyen: pero todos ellos con 
una grande desvergüenza , i abiertamente W^ 



50 




UO INFORNAZION 

con la mas tonla i desastrada ialenzíoa del 
mundo. Porque con eistos tales embaimientos 
lo han encantado i pervcrtidole el entendi- 
mieolo i juizío. Tanto que el miserable, como 
puesto fuera'de si, i olvidado del todo que es 
hombre , piensa que es divino i Apostólico 
todo cuanto siente, cuanto liabla, i aun lodo 
cuanto toca con su cuerpo. Tiene una opi- 
nión de si , como si a imilazion de Salomón 
hubiese elejido la prudenzia entre los otros 
dones de Dios , i que por eso mereziese no 
menos que Salomón , todas las riquezas del 
mundo. 

'Que ánimo i que intensión tuvieron los 
Ponlifises en demandar con tan grande ins- 
lansia el juramento a ios Emperadores. 

Pero veamos ¿ qué causa les movió paraque 
procurasen con tanta vehemenzia haber este 
juramento, i que insistiesen en esto tan rezia- 
mente? Yo lo diré. Después que perdida ya 
la vergüenza , i con una anibizion i negozia- 
zion perpetua , alcanzaron el Señorío sobre 
los otros Obispos , i i|ue esta cosa uo era 



AL EMPERADOR. 111 

aprobada de las otras Iglesias : después que 
se exemptaroQ de la potestad i confirmazion 
que usaban los Emperadores : después que 
con unas artes estrañisimas habian crezido 
en infinito, i que habian entrado en posesión 
de provinzías i zindades ; i finalmente des- 
pués que con una gran multitud de decretos, 
se zerraron por todas partes como con mu- 
ralla : pensaron entre si , i consideráronlo 
cuerdamente » que no bastaba haberse uno 
adquirido mui grandes comodidades i pro- 
vechos, sino los defendía i conservaba. I esto 
veian ellos , que no se podia mejor hazer , 
que si viniesen a tener a los Emperadores 
debajo de su mano i obligazion. I asi les co- 
menzaron a ahincar sobre esto i a pedirles 
que híziesen una promesa solemne que en 
ningún tiempo harían ni intentarían cosa , 
que por ninguna via fuese contra la Iglesia 
Romana , i la dignidad i el adelantamiento , 
gloria i honrra de los Pontifizes : sino que 
antes emplearían todo cuanto pudiesen en 
«ngrandezerlos i bonrrarlos. A este blanco 
asestaron siempre desde el prinzipio , i no 
pararon ha*sta venir a su deseño, como cía- 51 



112 INFORNAZION 

ranientc lo vemos. Por manera que porcslas 
cosas consta, que engariosamcnte con vjolen- 
zia i malas artes, de que síenipre han usado, 
cnrredaron a los Emperadores. Ilem , que 
aquel juramento de que tratamos quedó pri- 
meramente alirmado, después de los tiempos 
t\c Henrrico séptimo i Ludovico qiiarto , i 
que entonzes fué reduzido a la forma que 
agora tiene. I esto se vee claro en sus mes- 
nios libros, de suerte que no se puede negar. 
I lo bueno es , que este es el mas prinzipal 
argumento, que tienen en su defensa , que 
alegan antigüedad de la costumbre , i dere- 
cho de prescripzion. 

Ya que les conzediéscmos esto, no empero 
por eso se sigue, que el Emperador debe de 
obcdezer en ludas cosas al Ponti6ze, i no so- 
lamente, noresistirni cotitradezir alas cosas 
que él constituye, pero aun ayudarle en to- 
da.s maneras , i engrandezerle. Demasiada- 
menic grande sería tal servidumbre , i tan 
grande por zierto , que careze de ejemplo. 
l'n subdito o paniaguado , o un esclavo" que 
ha sido ahorrado de su amo , le debe toda 
lealtad , servizios i obedienzia , pero enlién- 



AL BNPBHADOR. US 

líese ea cosas honestas, i que no sean conlra 
\o que UD hombre de bien debe bazer. Agora 
¿si el Ponlifise preteudiese hazer algo en las 
cosas seglares contra juslizia i razón, estará 
tan atado el Emperador a eu juramento, que 
lo haya de consenlir i disimular? ; Si el Ponti- 
Gze no solamente introdujese en las Iglesias 
una doctrina impía, i un manifiesto culto de 
Ídolos , pero que aun lo susten*tase a fuego i 5^ 
a sangre , si confirmase los errores i losabii< 
sos habia por ventura el Emperador dedísi- 
jnularcon ello i alabarlo todo?¿Si el Poutifize 
agora siendo acusado de todos estos crimi- 
nes, no quisiere parezer en lejítimo juizio ni 
estar a el, queréis que el Emperador, de mie- 
do de su juramento , viendo no vea , i que 
oyendo no oiga? ¿Permitirá por ventura a un 
hombre acusado de grandísimos delitos, que 
en su propria causa esté asentado por cono- 
zedor i por juez della, que él mesmo conde- 
ne sus enormidades i crimíues? i cuando el 
Emperador en tal caso haga lo que es de su 
oBzio que quiera conozer de la causa , i que 
se siente para ello en su silla judizial ,'¿ que- 
réis que se espante, i que deje su ofizio cuan- 




114 INFORMAZION 

do el Pontifize le alegare el jaramento , i le 
protestare que no se meta en ninguna cosa 
de aquellas » si no quiere ser tenido por per- 
juro i por infame? En que manera hayan los 
Pontifizes hecho muchas cosas mui inicua i 
descaradamente , no solo en las causas ziviles 
i profanas contra los Emperadores i los otros 
Reyes, pero también introduzido en el mun- 
do una infinidad de errores i una doctrina 
suzia i un manifiesto culto i servizio de ídolos: 
i que des tos tan grandes crimines hayan sido 
publicamente acusados , es tan manifiesto , 
que aun ellos mesmos desconfiados de su cau- 
sa i viendo que trayen mal pleito , trabajan 
en todas maneras, que ningún otro que ellos 
conozca de su causa. Pero esto como es con- 
tra la autoridad de las leyes , i porque repug- 
na a toda razón i justizia , no se puede en 
55 ninguna manera con*zeder. Pero son de un 
consentimiento todos los hombres dotados de 
recto juizio : en que es nezesario , que esta 
grande privada tan llena de suziedades , se 
limpie con un Gonzilio libre i jeneral, don- 
de se congregue la Cristiandad. Empero abor- 
rezen los Pontifizes estos Gonzilios , porque 



AL EMPERADOR. 115 

no quieren que se descubran sus bellaquerías» 
maldades, traizioaes, engaños, errores i des- 
enfrenamientos de abominaziones. Por esta 
causa, después del ultimo Conzilio de Basilea 
no han admitido ninguno ; cos,a totalmente 
contraria a la costumbre i decretos del tiem- 
po pasado. Porque ya habia llegado a tanto 
su hinchazón i arroganzia que no tenian ver- 
güenza de afirmar que la autoridad de un 
Conzilio no era tanta como la del Pontifize 
Romano, que es como dezir, de un hombre 
miserable , i que no tenian fuerza ninguna 
los decretos de los Conzilios, sino concurría 
en ello la voluntad i el mandado del Papa. 
Esto es por zierto saber vivir i reinar. Ya de 
antes se habia[n] muí bien pertrechado con un 
mundo de constituziones, como con un fuerte 
baluarte. Solamente les faltaba este presidio 
traido de mui lejos, i con harta pena, a cabo 
de mucho , allegado a su castillo fuerte. Pero 
el caso fué que en aquel Conzilio de Constan- 
zia, i en el de Basilea,, fueron cortados los pa- 
sos a esta desvergüenza tan desenfrenada i 
tan sin medida, i fué establezido por decre- 
to, que la autoridad de los Conzilios es mu- 



r 



i 16 IISFORMAZION 

cho mayor que la del Papa. La cual cosa de 
tal manera les agradó, que desde aquel tiem- 
54 po* no hai cosa en el mundo que tanto te- 
man, como estos públicos juzgados. Aunque 
entonzes no habia cosa que enmendar , sino 
abusos, i algunas cosas que pertenezian a la 
exterior i política gobernazion déla Iglesia. 
De cosa de doctrina no había cuestión ningu- 
na. Pues si en aquel tiempo rehusaron tanto 
el conozimiento público de los hombres, ¿ co- 
mo lo sufrirán el día de hoi? Cuánto rehuyan 
i no puedan sufrir ni aun Conzílio particular 
de nuestra nazion, lo significó por harto cla- 
ras palabras el Cardenal Contareno : el cual 
estando en Ratisbona por legado del Papa , 
i habiendo oido que los Ordenes del Imperio 
habian concluido con vuestra Majestad de ha- 
zer un Conzilio nazional , si el jeneral no se 
comenzaba dentro de tantos meses: se opuso 
mui reziamente , i no tuvo empacho de ale- 
gar a esto por causa prinzipal, que se dero- 
garía a la autoridad del Papa, si tal se hizie- 
se. ¡ O ánimos de hombres demasiadamente 
sufridos i remisos, que pueden oir i sufrir es- 
tas cosas sin grande asco i hastío! Pero de 



AL EMPERADOR. 117 

cualquier manera que a la fiu nos traten, i 
de cuantos embustes i encantamentos usen 
con nosotros : esto es muí zierto i no puede 
faltar, que aunque no hubiese Dios castigador 
de las maldades, como lo hai, que no por eso 
su ferozidad i desvergüenza tan grande puede 
durar mucfao. £1 Imperio de los Persas, dize 
Platón, que se arruinó todo , porque estaba 
oprimido el Pueblo con demasiada servidum- 
bre. Asi también habrá de ser sin duda , que 
este Señorío tan desapoderado destos, venga 
a perezer ; porque es sobremanera violento: 
i pues que * de duro no se puede doblegar , 55 
nezesario es que por fuerzas venga a ser ar- 
ruinado. 

Ellos mesmos se dan priesa a perderse , i 
van desapoderados a despeñarse en su pro- 
pria perdizion i ruina, i desto van dando ca- 
da dia mas manifiestas señales. Paulo terzio 
<Iue agora está en la silla Pontifical en aque- 
lla carta hecha a veinte i seis de Hebrero , 
que el otro dia escribió a algunos Prinzipes ^^ 

de Alemania a la Dieta de Espira , . atribuye ^^ 

el orijen de todos estos comunes males a las 
guerras i disensiones de los Reyes, i escribe 



^ 



418 INFORMAZION 

que antes que hubiese estas guerras, ni había 
habido herejías en Alemania, ni el Turco ha- 
bía venido a Ungria , ni a Italia. Por tanto 
dize, ser el único i ultimo remedio que se re- 
conzilien los ánimos destos mui poderosos 
Beyes , i que desta manera se podrá rebotar 
el ímpetu del Turco, i desterrarse las herejías 
i asi tornará el mundo a la tranquilidad en 
que solía estar. ¿Que disparate de discurso es 
este? O ¿porque pervierte asi el orden de las 
cosas? Se que bien se sabe, que por nuestras 
parzialídades, i odios, creszió i ha sido en- 
sanchado el imperio de los Turcos. Por esta 
razón han venido a ser señores de Grezia, de 
Albania, i de entrambas lasMísías. Tambieu 
se han apoderado de Ungria , mientras que 
por acá nos andamos bebiendo la sangre 
unos a otros. Si agora ya penetran hasta 
dentro de Austria i sus lugares vezinos, o 
hasta Italia, no hazen cosa nueva ni no pen- 
sada , pues que ya antes de agora se han 
abierto el camino , i nos veen tan ocupados 
*^6 en las cuestiones de nuestras proprias* ca- 
sas, que a penas podemos acudir a resistirles. 
Todo esto es verdad. Pero no se ha de parar 



. / 



r 



AL EMPERADOR. 119 

aqui , como si faese la fuente i el orijen de 
los males, como el dize, los mas taimada i 
traidoramente del mundo. La sagrada Es- 
criptura profetizó esta furia de los Turcos , 
i las grandísimas calamidades que habia de 
haber en los postreros tiempos. Destas cala- 
midades no es la causa que las haze , aTgu- 
na guerra zivil , que tengamos , bien que 
sea achaque lo uno para lo otro : antes esta 
mesma guerra zivil se ha de contar entre las 
calamidades i azotes con que somos castiga* 
dos de Dios , i entre los efectos de su ira. 
Nezesario es agora buscar cual es la causa 
desta ira ofensa de Dios tan grande. 

Cual es la verdadera causa de las calami" 
dades que han venido i vienen sobre la cris- 
tiandad. 

Cuando pues lo hubiéremos todo mui bien 
inquirido, hallaremos por mui zierto que con 
ninguna cosa es Dios tan ofendido como con ^^ 

la Idolatría, i el menosprezio de su palabra. Y^ 

Una inGnidad de testimonios hai en la Es- 
criptura divina , con que esto se prueba , i 



120 INFORMAZION 

Mía la trasmigrazioii del Pueblo de Israel a 
la captividad de Babilonia , nos dio un bien 
ilustre i maniliesto ejemplo dello. Esta es la 
fuente que buscamos , este es el prinzipio i 
seminario de todos los males i trabajos. Aqui 
se ha de parar, i no hai para que pasar roas 
adelante. Vengamos agora al furor de los 
Turcos, ¿en que tiempo comenzó a estenderse 
por nuestros términos? Zierto es, que cuan- 
57 to mas soberbios se ban hecho * los PontiRzes 
Romanos, cuanto mayor injuria hizieron a la 
palabra de Dios , ensuziando i profanándolo 
todo para conGrmar su tiranía , tanto mas 
prósperos suzesos ban tenido los Turcos. I 
cuanto mayor autoridad ha sido la del Ponti- 
fize Romano en nuestras provinzías , tanto 
mas vezino se nos ha hecho el Turco. £1 
cual , venido a pasar el estrecho de Galipoli , 
se nos metió en Europa , i tomada aquella 
fortisima llave de la Cristiandad , ha venido 
ya hasta nuestras casas. Por manera que 
desde aquel tiempo comenzamos a sentir su 
crueldad, i el dia de hoi , por cuanto no co- 
nozenios este presente i tan señalado benefi- 
zio de Dios que en estas miserias tan gran- 



AL EMPERADOB. 121 

des , DOS ha vuelto a dar Ja doctrina de su 
£vai]jelio,por eso anda la guerra agora mas 
cruel que iiuuca, i de contino con tantas ven- 
tajas suyas. De tal manera que todas las ve- 
zes que saca ejérzitocontra nosotros elTurco, 
no duda casi nada de la victoria. Parezele 
agora al Papa que se podría remediar esta 
destruizioa sino hubiese entre los Cristianos 
guerras i revueltas. Pero aquello en que él 
piensa que está la medezina deste mal que 
n^ en crezimiento , aquella mesma cosa es 
enfermedad , a la cual es nezesario que se 
aplique remedio eficaz. Tocando en esta te- 
cla, luego calla i disimula , i no quiere des- 
cubrir la llaga. Basta que reconziliados los 
ánimos de los Prínzipes , le pareze que sus 
oegozios irán niui prósperos , i mayormente 
que estas que él * llama herejías, piensa que 58 
entonzes se podrán fazil mente desarraigar. 
iUui preñadas son estas sus palabras : i sepa 
vuestra Majestad que no se puede fazilmente 
exprimir todo el mal que en ellas está encu- 
bierto. Porque una por una él cobra con eso 
estima i reputazion, como que desea la quie- 
tud pública del mundo , i de que quiere dar 



r 



L 



Iti INFORMAZIO» 

a entender , que tiene deseo , que se liaga 
conzilio. También amonesta de través a los 
Prínzipes a quien escribió esto , que estón 
constantes en la buena voluntad i obedienzia 
que hasta aquí le han tenido , i que no ad- 
mitan aquella doctrina , a la cual tiene por 
calamidad , i la cuenta entre las otras calami- 
dades del mundo , i espera sin diBcultad , i 
aun promete, que se podrá oprimir toda, jun- 
tadas una vez las fuerzas i armas de los Be- 
yes. Mas , con exhortarlos asi a la perseve- 
ranzia, entretiene las parziatidades i los ban- 
dos, i inflama losanimos a mayor obstinazion 
i rancor, i muéstrales como con el dedo, que 
en aquella Dieta i en cualesquiera otras, se 
debe tratar solamente de tas causas ziviles , 
i que el negozio de la Relijton se debe dejar 
para el Conzilio jeneral , el cual se podria 
fazilmente convocar i juntar, apaziguada esta 
guerra , cuya pazificazion , como vee que es 
difizilima sobremanera , no haze sino ahin- 
car en ello mas reziamente , para que de 
cualquier suerte que suzeda , parezca que ha 
hecho algo por la República Cristiana. ¡íQne 
diremos? ¿ hai aquí por ventura siquiera al- 



AL EMPERADOR. 125 

gun rastro de áuimo penitente? ¿ o devisase 
por ventura aunque sea de lejos , alguna es- 
peranza de enmien*da? ¿No dá harto bastante 59 
testimonio sola esta su carta, cuando no hu- 
biese otra cosa, que por eso prinzipalmente 
desea que estén paziGcados los Reyes , para 
que con el ayuda de todos ellos pueda per- 
vertir i destruir hasta los fundamentos este 
jenero de doctrina que en todas maneras le 
cumple a él , que no parezca en el mundo? 
Dize que antes de estas guerras no habia he- 
rejias en Alemania. Antes por haber él sem- 
brado por todas las provinzias de Europa 
detestables i ignominiosas herejias, somos en 
diversas maneras fatigados, no solamente con 
guerras , pero aun con otras muchas hor- 
rendas calamidades i trabajos. Pero aun tam- 
bién esta doctrina a la cual él llama herejía, 
comenzó antes desta guerra de que él habla: 
i la mudanza que espera que habrá en el 
mundo ya ha dias que es venida i traidaa los 
hombres por señalado benefizio de Dios, ale- 
gre por zierto i gozosa i bien rezebida de los 
pios , pero no nada agradable , i mui triste 
para los impios. Lo cual o por que no lo en- 



ÍU INFORMAZION 

tiende , o lleno de invidia , lo disimula i se 
promete de recobrar la dignidad i potenzia 
que solía tener ; por eso es desesperadísima 
su suerte, como de hombre al cual Dios nos 
ha puesto delante, por un famoso ejemplo en 
que contemplásemos la grandeza i la vehe- 
menzia de su ira, como ya en otro tiempo lo 
propuso en Faraón. 

Que conviene desechar el yugo de la tm- 
piedad, para haser lo que manda Dios, 

Estando pues las cosas destos de la manera 
que he dicho, que no pueden sufrir ningún 
60 lejitimo co^nozimiento, i de quien con razón 
está perdida toda la esperanza de enmienda, 
a vuestra Maje$(tad loca pensar de aquí ade- 
lante , que es lo que Dios manda i quiere , i 
no se ha de tener ninguna cuenta con el tira- 
no, que constriñó a vuestra Majestad i a sus 
mayores, a hazer tal juramento, no por otra 
cansa sino para que tanto mas lizenziosa- 
niente i con mayor destemplanza , pudiese 
turbar, confundir i ensuziar todas las cosas: 
no de otra manera , que si todo este mundo 



AL EMPERADOR. 125 

con todo cuanto liai en él fuese hecho sola- 
mente para su contentamiento i provechos , 
i como si en él solo hubiese mas prudenzia i 
juizio , mas virtud i sanctidad que en todos 
los otros hombres juntos. Porqne entre las 
otras cosasy también se alaba prinzipalmente 
deslo en aquellos sus tan lindos decretos, 
donde aGrma de si, que no puede errar, i que 
tiene potestad de juzgar a todos , i que no 
puede ser juzgado de nadie : i aun lo prueba 
elegantísimamente con el testimonio de san 
Pablo, donde dize , que el hombre espiritual 
juzga de todas las cosas, pero que él no es juz- 
gado de nadie. Cuando san Pablo escrebia es- 
to, pensaba,si por zierto,enel Pontifize Roma- 
no, i veiaya de lejos lo que habia de ser, que 
algún tiempo habia de tener i ejerzitar éste 
una monstruosa potestad, de suerte que fuese 
juntamente Pontifize i Emperador Romano. 

De que artes han usado los Ponlifizes con- 
tra los Emperadores i Prinsipes , que procu- 
raban reformar la divina Relijion. 

Hasta aqui se ha contado de que manera 



126 INFOnMAZIOÜ 

se'embolvíeróneslos en losiiegozios segla- 
res i ziviles: de que manera saltearon i ocu- 
paron el antiguo patrimonio del Imperio i 
se enseñorearon de la zíudad de [toma tan 
antigua silla de los Emperadores , cómo uo 
le dejaron al Imperio mas que cl desnudo tí- 
tulo i el nombre, i cuan indignamente trata- 
ron muchas vezes a los Emperadores i a los 
otros Reyes : como se son , los mesmos que 
siempre, i cuan porQados , [i ]pertinazes ha- 
yan sido perpetuamente en este su abismo de 
cobdizia, lo puede fazilmente juzgar vuestra 
Majestad, pur tas cosas que auu en nuestros 
tiempos han pasado , i_de que aun se acuer- 
dan los hombres que viven. No haí nadie 
que no sepa cuan famoso guerreador fué el 
Papa Julio. Tuvo grandísimas revueltas i 
cuestiones con los Iteyes : i aun el Empera- 
dor Maximiliano abuelo de vuestra Majestad 
con ser un Prinzipc virluosisimo , no pudo 
evitar sus enemistades, en una causa justísi- 
ma, cuando trataba de convocar conzilio je- 
neral , como cosa iiezesarisiuia a la cristian- 
dad. Pero el Papa Julio nopodid oir hablar 
de conzilio , porque aunque todo él estaba 



AL EMPERADOR. i27 

anegado en opiniones falsas i Epicúreas, aun- 
que estaba profundisimamente sumido en to- 
do jeiiero de vizios , aunque en toda su ma- 
nera de vivir testificaba que no había para 
que esperar después del otro Anticristo: que- 
ría con todo eso constreñir a los hombres, 
a que estuviesen^pendientes dél, i que difirie- 
sen i dilatasen todo el conozimiento i con- 
clusión de la causa, hasta que él mesmo con- 
denase * publicamente todas sus bellaquerías, 62 
i sus horrendos i detestables crimines. Pero 
como fuese su sanctidad , demasiadamente 
perezoso enmendador ij uez de sus vizios i 
costumbres, i por extremo tibio en la refor- 
mazion, i que el abuelo de vuestra Majestad 
i otros Prinzipes con él , querían en todas 
maneras poner remedio en las cosas que ya 
no sufrían dilazion : helo aquí donde sale 
luego arrojando sus rayos o cohetes de exco- 
muniones i execraziones contra ellos, no por 
otra ninguna causa, sino porque se atrevían 
a tentar una cosa de tan grande importanzia, 
cuya administrazion no pertenezía a otro 
que a él. Pero entre tanto, por burlarse de- 
líos, que haze? convocó conzilio en Roma , 



k 



128 INFORMARON 

en el cual no se trataba cosa ninguna , sinn 
que lo levantaban por enzima de las nubes 
los lisonjeadores, como a padre de la patria, 
que no tenia otro pensamiento ní se desvela- 
ba en otra cosa, que en procurar por la sa- 
lud i prosperidad de toda la Cristiandad. 
Cuanto a las otras cosas, alli fué hecha uua 
tal enmienda i reformazion de todas las cosas 
nezesarias, sin quitar ni poner ,cual hot en 
día se baria , si el conozimiento de la cansa 
se remitiese al niesnio Pontifize , i a su Con- 
sistorio de Cardenales. Tras este se siguió 
León , el cual sabe muí bien vuestra Majes- 
tad , cuan ásperamente le baya resistido , i 
de cuanta dílijenzia usó, para que no viniese 
a ser Emperador, después de muerto Maximi- 
liano. 1 después que esta esperanza le falté, i 
que vuestra Majestad fné nombrado de los 
Prinzipes por Emperador , bien sabe con 
gj cuan gran'de odio conjuró para destruirle, i 
qué liga fué la que hizo , la cual no tiraba a 
otra cosa , sino a hazer a vuestra Majestad 
que perdiese a Sizilia, i desposeerlo no sola- 
mente del Reino de Ñapóles, pero aun echar- 
lo de toda Italia. I aunque después se salió 



AL EMPERADOR. 129 

destaliga, siendo descubierta la conjurazioii, 
todavía por hazer alguna cosa digna de Pon- 
tiflze, como sus antepasados, dio una grandí- 
sima herida a [la] Cristiandad , la cual aun el 
día dehoí no está curada. Porque de aquella 
guerra que anda entre vuestra Majestad i el 
reí de Franzia, él fué el autor en todo cuanto 
pudo. En la cual guerra aunque habéis salí- 
do victorioso hasta agora , él empero fué el 
que la despertó con una singular industria i 
maña. Bien veía él de lejos , que siendo una 
vez comenzada la discordia entre dos pode- 
rosísimos Reyes, que duraría buenos años, i 
que no se acabaría asi tan livianamente^. Pa- 
reziale que esto le estaba a él muí mejor, qae 
no convocar el Conzilio jeneral, que entonzes 
todos con grande instanzia pedían i tenían 
por cosa muí üezesaría , por esta mesma 
causa de la Relijion, que aun hoi en día está 
en diferenzia, i estonzes aun era muí rezien- 
te. I por zierto que él lo tanteó prudente- 
mente, i no erró nada del blanco a que ases- 
taba. 

También sabe vuestra Majestad en qué ma- 
nera después de la muerte del Papa León , se 



r 



130 ÜSFORHAZIDIt 

hubo en la mesma goerra el Popa Clemente 
en vuestras cosas: como vaziló , como tiraba 
a dos hitos algunas vezes, cuantas traiziones 
64 hizo , a vuestra Majestad,* cual fue la liga 
que le tramó , como le denunzió gnerra con 
una carta harto fiera , atroz i llena de zahe- 
rimientos i de injurias, como con libros que 
publicó, difamó i deshonrró su nombre. Bien 
se acuerda vuestra Majestad cuan liberal- 
mente, siendo él vuestro prisionero por dere- 
cho de guerra, le tomó en sn libertad i dig- 
nidad, cuan bien miró siempre vuestra Ma- 
jestad por sus cosas , cuando hecha la paz 
Con el Itei de Franzia , le prometía que los 
dos Keyes juntos, trahajariades que unas zíer- 
tas tierras que se dízen pertenezer al patrimo- 
nio de la Iglesia Romana , se quitasen a los 
poseedores i se le restituirian a él. También 
tendrá memoria con cuanta lealtad i dilijen- 
zia le ayudó en aquella cruelísima guerra 
quehizo a los Florentines. Acuérdasele que 
en el tiempo que los Prinzípes i Estados de 
Alemania se quejaban gravisimamente de la 
avarizia i tiranía insaziable de los Bomanis- 
tas, cuando presentaron en una pública Die- 



AL BMPEnADOR. fSl 

ta del Imperio por escrito los capítulos ile las 
cosas que deseaban ser emendadas , i se los 
dieron eu su mano al Legado del Pepa , que 
alli estaba, i qoe también imploraban para 
ello vuestra fe i ayuda , biea se le acuerda 
como por respecto del Ponttfiíe lo disimuló 
todo vuestra Majestad, como en un zterto es- 
crito lo conñesa. No es posible que se le haya 
olvidado todo lo que hizo en la Dieta de Au- 
gusta, por defender su dignidad. No hai que 
dudar , sino que no se le cairán a vuestra 
Majestad tan presto de la memoria tas * plá- 65 
ticas que tovo coa él en Bolonia sobre hazer 
Conzilio jeneral , cuando se partió de Ale- 
mania i pasaba por Italia a embarcarse alli 
para \r a Espafia. Bien sabe como después 
deste coloquio, se fué el Papa a Marsella , i 
cerno casó alli a su sobrina, lo cual si lo hizo 
para confirmar la paz que pocos años antes 
estaba hecha entre vuestra Majestad i el Bei 
de Franzia, para encomendar a ambos la pú- 
blica tranquilidad de la Cristiandad, o antes 
porque siendo él amigo de guerra, i deseoso 
de venganza, pensaba por esta via lavar toda 
la afrenta qne habiarezebido los años pasa- 




132 INFORUAZIOR 

dos cuando estuvo eo poder de vaestros sol- 
dados: lo puede vueslra Majestad juzgar me- 
jor qoe nadie. 

Pues el arecto i descoque este Papa Paulo 
terzio tiene para reformar las Iglesias , no 
puede vuestra Majestad dqar de saberlo , 
pues que ha venido ya eii diversos tiempos a 
parlamento cou él cuatro vezes. Verdad es , 
que dio alguna muestra en esta última guer- 
ra de Saboya cuando entre vuestra Majestad 
i el Rei de Franzia ardian los odios , como 
que lo lomaba de veras, i aun también con- 
vocaba Conzilio. I si lo hazia , para con este 
medio divertirlos a entrambos de la guerra, - 
o que sabia bien que inteolaba una cosa im- 
posible, i que solamente tuviese por Gn que 
a lo menos viesen los hombres como no que- 
daba por él , el no cuajar este Conzilio , uo 
fazílmente se podría dezir. Aunque para 
creer esto último hai sin duda mucha mas 
apareozia, visto que después * de las tregnas 
de Niza, no hizo mención ninguna de Conzi- 
lio eo todos cuatro años siguientes. Pues , sí 
lo hizo , porque sus advérsanos desecharon 
el Conzilio que ¿1 antes habia convocado: por 



AL EMPERADOR. i 33 

zierlo que no hai para que de aquí adelante 
se canse mas en convocarlo. Porque la mes- 
nia causa que entonzes movió a sus contra- 
rios a no admitirlo, se queda aun todavía en 
su ser. Porque no quieren sufrir que él sea 
el juez, antes lo acusan de gravísimos crimi- 
nes. Mas si calló porque se temiese que los 
hombres , hechos ya con el tiempo mas avi- 
sados , bien que azeptarian el Conzilio jene- 
ral, pero que lo echarían de la silla , i le 
constriuirian a responder a las acusaziones , 
ya se vee claro que fue guadramaña , i que 
fueron burla todas las muestras que antes 
dio, i que nunca esta jente piensa de veras 
en el Conzilio, sino que solamente está aler- 
ta para conozer los tiempos i las coyunturas, 
i que entonzes vienen a hazer menzion de 
Conzilio , i mostrar alguna esperanza del : 
cuando veen que es imposible poderse con- 
gregar. Porque ¿qué otra causa le movió, mas 
ha ya de dos años, a qué quiso que se juntase 
en Trento, sino que en aquél mesmo tiempo, 
en que lo convocó, veia él que entre vuestra 
Majestad i el Rei de Franzia iban encamina- 
das las cosas a disparar en una cruelísima 




134 LtFOHMAZIO?! 

guerra? i aua eou saber ót que el uno de los 
dos estaba ya a caballo : lo cual do ignorao 
los que estuvieron mirando este aparato , i 
que pararon mientes m el tiempo i en lo 
que pasaba. 
o7 *Pero cuando mucho , ya que se tenga 
CoDzilio, es zerttsimo , que ellos no admiti- 
rán ninguna verdadera, pía, ni nezesaria en- 
mienda i refonaazion. Ponjue se tienen per- 
suadido, como ellos mennos dizen, que es- 
peran que sus adversarios a la fin vendrán a 
conozer su error, i que tomen al seno i gre- 
mio de la Iglesia Romana , i reposen ea él , 
como en la última Dieta deRatisbona, donde 
vuestra Majestad presidia , lo dijo publica- 
meute el Cardenal Contareno, que estaba allí 
por Legado del Papa. Solo lo cual urguye 
evídentísimamente, que ellos están totalmen- 
te desamparados de Dios , i que correa des- 
apoderados a su perdízion , como insensatos 
i mentecatos. Pues como? | que se bayan te- 
nido por esta causa tantas Congregaziones 1 
Dietas , i que tantos varones prinzipales lia- 
van sobre esto pasado sumos trabajos: i que 
Micslra Majestad baya también sido mni fa^ 



AL EMFEBADOR. 135 

ligado coa mucbos i diversos caidados i mo- 
lestias , i que haya estado Alemania muchas 
vezas por ello en grandísimo peligro , i que 
agora a cabo de rato , después de hechas tan 
trabajosas i íastidiosas consultaziones, sobre 
todo esto salgan , con una cosa tan liviana , 
tan de reír, i tan impertinente, diziendo,qtie 
esperan que tomemos en nuestro seso I Pero 
no esperan lo que dizen : antes lo que ellos 
querrían i desean es, que estuviese destruida 
i sepultada toda esta doctrina sin que que- 
dase rastro della, i que fuesen hechos polvos 
todos cuantos la profesan , sin quedar nin- 
gn'no a vida. Si tuvieron esta esperanza que ( 
dtzen, ¿porqué, veamos , han perseguido tao 
cruelmente tantos afios bá una infinita mul- 
titud de hombers? Si al prinzipio cuando aun 
era pequeüo el numero i despreziado, nunca 
tuvieron tal esperanza, lo cual testifican da- 
rísimamcute las muertes i crueldades de que 
han usado , ¿como es posible que esta espe- 
ranza les haya ido creziendo con el tiempo , 
pues veen que siempce ha ido llegando se les 
mas jente , i que poco a poco todos los esta- 
dos de las repúblicas tienen voluntad de de- 




136 rcFORMAzior* 

jarlos? Por manera que está claro , que eslas 
SQS palabras son enmascaradas í Onjtdas. 
Porque como veen , que cod tormentos i aJIi- 
ziones, ni con llamas de fuego no puedenha- 
zer nada: muestran alguna moderazion i una 
zierta aparenzia de compasión Gnjida. I entre 
tanto , traen dentro del pecho pestilenzia i 
inortalisima ponzoña. Por tanto, el que qui- 
siere couozer la natural condizion de los Pa- 
pas, DO tiene nezesidad, sino de poner losojos 
en lo que hemos visto , i conozido en nuestro 
tiempo. 

Que perleneze a los Reyes i Emperadores 
ilustrar la gloria de Dios i atapar tas oreias 
por no ser encantados con las melosas canzio- 
nes de los enemigos de la verdad de Dios. 

Verdad es, que no todos han sido tan fu- 
riosos ni tan desesperadas guerreros como 
fué el Papa Julio: ni tan perdidos en todo je- 
iiero de deleites i suziedades como el Papa 
León. No han sido todos tan por extremo 
iniiilores i tan grandes bellacos como lo fué 
i'l Popa Clemente, ni tan avarientos i taima- 



AL EMPERADOR. 157 

líos como lo esel Papa Paulo* lerzio. Venlail f>í* 
es, yo lo conzedo): pero esto se puede probar 
i verificar, que desde el tiempo que comen- 
zaron a tener mando i señorío sobre las otras 
Iglesias, emplearon todo su injenio i pen^a- 
mieDtfl.en introduzirenel mundo Tals.-isi doc- 
trinas, i impíos servizios de Dios , i cu pro- 
curar como liazerse riquísimos, vivir suntuo- 
sa i magniGcamente , mandar a todos , am- 
pliGcar i estender sus posesiones , i cómo 
disminuir i debilitar la potestad de los Iteycs 
i Prinzipes. Todas estas son cosas que se 
pueden probar, i aun esto mas, que añilando 
los tiempos , se han hecho cada din peores , 
hasta que ya olvidados de que eran hombres 
se han dejado adorar como Dioses, i anueasi 
se han alzado con el título i la Iionrní del 
verdadero Dios: lo cual es mas claro que la 
luz del medio dia. Que esta soberhía revidvi<'> 
tan feamente i confundió i turbó de tal ma- 
nera todas tas cosas, i que desta pcslileuzial 
fuente ha rebosado en todas las provincias do 
la Cristiandad tanto zieno de vizios i de erro- 
res, quehoi en dia muchos eslrcmaildslt'ji))' 
Jjres se quedan atónitos en pensarlo: i üiilia- 




158 INFOBMAZION 

jan de poder hallar vías i medios coa que se 
podría mejor curar este tan horreodo i taa 
eavejezido mal : lo cual debe ser ejemplo a 
nosotros i a toda la posteridad , para que 
vean i consideren los liombres cuan espesas í 
cuan horribles tinieblas nazen desta soltura i 
temeridad , cuando es violentada la doctrina 
del Cvanjelio, i traída a intereses i gananzias, 
1 dejenera , i es corrompida con tradiziones 
humanas. 

Sócrates, aquel que fué tan alabado de sa- 
bio, dize que la naturaleza del hombre es tal, 
que si uno solo víeue a tener tuda la potes- 
tad , i que pueda mandar a los otros a su 
apetito, que vendrá a ser soberbio, feroz, in- 
sufrible, i Unalmeole uu tirano , porque no 
es de quien quiera, pasar por la prosperidad 
con igualdüd i moderazion. Por tanto todos 
los buenos Reyes i Prinzipes que ha habido 
en todos tiempos, han tenido siempre ea su 
consejo hombres buenos, i seguido su autori- 
dad en los negozíos. Porque cuando todas las 
cosas se dejan al arbitrio de uno, es imposi- 
ble que no se hagan muchas, desapoderada , 
sedíziosa , i inicuamente. El PontUtze por 



AL BUPERADOB. 159 

caanlo solo quiso señorear a lodos , i que se 
usurpa esta potestad no solamente depalabra, 
pero también de hecho, no pudo dejar de sa- 
lir un gran tirano , i no hai para que esperar 
délniagoD loable ejemplo , mientras consis> 
liere en aquel grado de soltura que hasta hoi 
ha tenido. Lo cual todo como sea asi , debe 
en todas maneras proveer vuestra Majestad , 
que todos sus consejos se encaminen a ilus- 
trar la gloría de Dios , i a recobrar la tran- 
quilidad de Alemania. Lo cualzierto, no se 
puede hazer , si vuestra Majestad no se 
exempta i libra de aquella Pnpística servi- 
dumbre , i se reduze a su libertad , i de todo 
punto repudia i desecha aquel forzado i tirá- 
nico juramento iodigno de vuestra grandeza, 
hecho hazer por fuerza a vuestra Majestad, i 
a sus mayores. Porque la común salud de 
los hombres, i la gloria de Cristo se debe an- 
teponer 3 todas las cosas buma'nas , mayor- 71 
mente a provechos particulares de pocos. 

Si vozean dizieodo loque suelen, i hablan 
de los padres antiguos con grande arrogan- 
zia, i de los Conzilios i Decretos, de la luen- 
ga costumbre , de la navelliza de S. Pedro. , 



^ 



i 40 IHFOBHtZIOX 

lie la sacrosanta silla , i de la Iglesia Católi- 
ca; no muevan nada a vuestra Majestad se- 
mejantes palabras. Porque estassoD aquellas 
suaves canziones, i bechizerias,que han traí- 
do a muchos en error, i a hazer naufrajio i 
perezer. Estas son aquellas Sirenas, por en* 
tre las cuales se ha de navegar tapadas las 
orejas, como hizo Ulises, para evitar e) peli- 
gro. Porque esta máxima se ha de conslituir 
una vez por una verdad muí firme i zierta : 
que todas las opiniones de los hombres , to- 
das sus tradiziones i escritos ,'deben confor- 
marse con la palabra de Dios. Alcanzó a en- 
tender esto en las cosas ziviles Platón, i atre- 
vióse a escrebirlo cnandoafirma : Que cuales- 
quiera otros escritos , si disienten de las le- 
yes, se deben desechar. Porque pensaban que 
las leyes eran un don de Dios, i por eso les 
daban tanta autoridad. De donde se puede 
colejir cuan grande crimen será mudar aque- 
llas cosas, que Dios mesmo, criador del uni- 
verso mundo,nosdeJDconstituida8 por-minis- 
terio del Espiritu santo, i quiso que estuvie- 
sen comprendidas i puestas por escrito, para 
que las tuviésemos por regla que seguir per- 



AL EMPERADOR. i4i 

petuameute. Aunque si los Papas i todos los 
que penden del» se hubiesen de examinar por 
los Cañones iConstituzionesque ellos mesmos 
tanto encaraman , ¡ válame Dios , cuan lejos 
estarían de susten*tarse i poder durar en el 72 
lugar que tienen ocupado, i responder por si ! 
Porque ellos han quebrantado todos los bue- 
nos Decretos que habia , i no tienen empa- 
cho ni vergüenza de no guardar ninguno de- 
Uos : i no solamente eso, sino que aun se ala- 
ban de que tienen lizenzia i poder para ello, 
i que no les pueden a ellos obligar nada las 
leyes de sus antepasados. Porque dizen, que 
un igual no tiene poder sobre otro su igual , 
i que por eso tienen libertad para abrrogar 
leyes viejas, i establezer otras nuevas: lo cual 
han siempre hecho i con harto estudio i di- 
lijenzia. Porque adonde quiera que los arre- 
bató su avarizia, su soberbia, i su ambizion, 
no han tenido temor ni vergüenza de consti- 
tuir i publicar luego un decreto acomodado 
a sus apetitos. Lo cual por zierto , ni es cosa 
de loar, ni aun se debe sufrir. 



f4Z mPOBHAZIOÜ 

Que la doctrina de la Relijion es invaria- 
Ue, i que en ella está la regla de bien admi- 
nistrar, cada uno en su vocasion i etlado. 

Porque lo que alegan , que segnu la cali- 
dad de los tiempos se pueden mudarlas le- 
yes, no ayuda nada a la causa dedos. Porque 
eso se entiende de las leyes políticas solamen- 
te, i no se puede referir a la doctrina de la 
Relijion. L& cual no está subiecta a juizíos 
de hombres, ni a mutaziones de tiempos, pe- 
ro depende de solo Dios, que la di¿. Pnes ya 
cuanto a los Sazerdotes i Obispos , expresa- 
mente está ordenado en la sagrada Escritura, 
73 cual hjl 'de ser el oGzio dellos , cómo deben 
gobernar su familia , su mujer , i sus Lijos , 
cómo no se deben empachar de ningunas 
cosas que no sean de su ofizio eclesiástico , 
cuan apartados deben estar hasta de la me- 
nor sospecha de avarizia , de deshonestidad, 
i de suzia gananzia. Todas estas cosas están 
claramente dichas en la sagrada Escritura. 
Que no guarden ellos nada desto de muchos 
siglos acá: que siempre vayan de mal en peor, 



AL EMPERADOR. i 45 

i que aun hoi en dia no duden de afirmar , 
que agora ya hai otra costumbre, i son otros 
tiempos ; es mui impía i bellacamente hecho 
delloSyivan desviadisimos de laA^erdad. Por- 
que no solamente son obligados a guardar 
lo que está en la Escritura sagrada , pero 
también las pías i saludables constituziones 
de sus antepasados, por cuanto el Majistrado 
no es señor , sino ministro de la lei. Sí esto 
tiene lugar en toda la República zívil bien 
constituida, ¿cuanto mas debe valer en el ne- 
gozio de la Kelijion? Todas las vezes que se 
hazen leyes, es nezesarío, como siente Platón, 
que sean moderadas, de manera que no sean 
en provecho solamente de una parte o par- 
zíalidad del Pueblo sino que seaif saludables 
i útiles a toda la República. El que haze con- 
tra esto, o tiene respecto a otra cosa , este 
dize, que no es ziudadano, sino perturbador 
í sedizioso, cuyos decretos se deben desechar 
de todos. Añade mas , que es menester que 
el Majistrado que tiene potestad de constituir 
leyes, tenga aquel amor a su Re^publica, que y^ 
tiene un padre a sus hijos i familia : que es, 
que sus leyes i constituziones deben tener tal 



144 IKFORMAZION 

temple, que se vea claramenle, que do tuvie- 
ron respecto a otra cosa que a la salud de 
su pueblo, de tul manera, que uo se halle eo 
ellos ni una pequeíka señal de animo malig- 
no: como al contrario, se vee, en los tiranos 
que mandan con ferozidad i absolutamente, 
sin dar ninguna causa probable ni justa , ni 
conforme a razón de lo que mandan. Por 
tanto se deben tener i estimar como sedicio- 
sos ziudadanos i per\'ertidores de la Repú- 
blica Cristiana , pues que todos los decretos 
que han hecho agora, de algunos siglos acá, 
pertenezen totalmente a sus particulares pro- 
vechos i comodidades delios : i a los otros 
Estados son totalmente intolerables, como se 
vee claro no solamente en sus libros , pero 
aun en sus cotidianos negozios , qne traen 
entre manos, que son tales en efecto que dan 
harto en que entender a muchos i raui prin- 
cipales hombres. 



AL EMPERADOR. 445 

Cómo de muchos tiempos acá han sido per* 
juros los P^nlifizes. I como sus cañones i 
consliluziones , cuanto mas modernas , tanto 
son peores, i mas intolerables, encaminadas ú 
«M proprio provecho dellos^ 

Pero el caso es, que luego que son hechos 
Papas , hazen juramento que guardarán to- 
das las cosas que en provecho déla dignidad 
de la sede Romana han sido constituidas de 
sus antepasados, que es, que sin tomar con- 
sejo o no consintien^do en ello el Colejio de 75 
los Cardenales, no mudarán nada. Si ha ha- 
bido este juramento siempre desde el prin- 
cipio de la Iglesia Romana , sigúese que to- 
dos cuantos PontiGzes ha habido, de mas de 
mil i cuatrozienlos años acá» han sido perju- 
ros, pues que no han guardado las leyes , 
que les dio el Apóstol san Pedro , que dizen 
ellos , que fué el primero que presidió en 
aquella silla. Mas si entonzes no hubo nin- 
gún juramento desos, sino que muchos tiem- 
pos después fué introduzido : por zierto que 

son bien miserables i sin remedio : los que 

10 



• f-i 




{46 INFÓIIMAZIO!) 

no solamente do hazen cosa buena, pero aun 
se obligan con juramento solene de nnnca 
hazer cosa qije deban. Notorio es aquel dicho 
tan zelebrado de Julio Zesar , que si se ha 
de violar la fe, por reinar se ba de violar. 
Huí bien saben de coro esta senlenzia nues- 
tros Pontilizes , i con la plática de cada dia 
la hazen mas familiar a si. Aquellos antiguos 
cánones de los primeros Obispos , porque 
eran demasiado útiles i filosóficos, dieron con 
ellos al traste. Los que después han sido in^ 
ventados dellos, como de hombres mas pru- 
dentes i politices i que entendían mejor las 
cosas del mundo, esos guardan con toda di- 
lijenzia. 1 el Papa que uo supiese bien esta 
astuzia, i no se acomodase a sus costumbres, 
o que quisiese tornar a usar aquella antigua 
bajeza o simplizidad , no lo podrían sufrir i 
no les faltan para contra estos tales , artes 
i mafias con que sacarlos presto del mundo. 
76 "Ningún hombre bueno i amigo de virtud 
entra jamás en ningún jenero de vida que le 
pueda corromper sus costumbres , i depra- 
rarle el animo, i enajenarlo de si. Pues aque- 
lla manera de vivir en que se ocupan los 



AL EHPERADOB. 147 

PontiQzes i toda la cuadrilla i tropel de sus 
cortesanos, es sin duda nrai llena de peligros 
i DO pueden salir della mas buenos que en- 
traron. Entran pues ellos eu aquel estado no 
por otro respecto, sino para poder con toda 
seguridad, i sin quebramíentos de cabeza vi" 
Tir suntuosa , oziosa , regalada i lujuriosa^ 
mente en una suprema bourra, i que puedas 
bazer todo lo que bien les estuviere. Dema- 
siado sabido se está, que no bai ninguno de- 
Ilos en ninguna parte que esté, que haga su 
ofizio: i no ignora vuestra Majestad, conque 
artes, astuzias, i mañas engarrafan, [ij roban 
los bienes de las Iglesias. Porque con los fa- 
vores i «I encomendarlos vuestra Majestad, i 
los otros reyes, vienen por la mayor parte a 
alcanzarlos. Casi siempre son condenados i 
aun vedados por las leyes los saltaderos i 
prínzipios por donde entran. Luego no puede 
ni el seflorío ni el fin del dejar de ser mui 
aborrezible i triste. Muchas vezes ha castiga- 
do Dios con grandes calamidades a losBeyes, 
que o por Urania, o por sediziones o muertes, 
o por dádivas i otras semejantes artes habían 
entrado a reinar. Pues ¿cuanto menos sufrirá 



148 INFORMAZIO» 

esta monstruosidad i corrupziou en la ádmi- 
77 nistrazioQ* Eclesiástica, donde niogana cosa 
ha de valer, ni se debe tener a nada respec- 
to , sino a la TÍrlud , i a la doctrina? I con 
ser esto así , cualquier cosa que ordenan i 
mandan, qoieren que todo sea tenido por di- 
Tino i por sacrosanto. Demasiadamente ha ya 
salido de madre eita desvergüenza , i teme- 
ridad, la cual, zierto, no dejará Dios m cas- 
ligo. Por manera que todas las vezes que 
alegan decretos , cánones , constituziones de 
la Iglesia , es nezesario que también se de- 
claren de que tiempo son aquellos cánones. 
Porque las leyes hechas dellos mesmos, son 
entre ^ mui contrarias. 1 aunque se dize 
que las primeras vienen a ser enmendadas de 
las postreras, i que les dan lugar : mui otra 
' es la manera que se faa de tener en lo que 
toca a los estatutos de los PontiGzes. Porque 
los decretos que hizieron de mil años para 
arriba, son mui mejores que aquellos que se 
ordenaron dozientos años después. Final- 
mente cuanto son mas zercanos a nuestros 
tiempos, i cuanto mas modernos han sido los 
Vontifizes , tanto peores son los cánones que 



AL BJIPBBADOB. 449 

han liecbo : ea tanta manera que a la íin vi- 
nieron a constituir cosas mui intolerables í 
execrables, de las quales se deben avergon- 
zare! dia de hoi. Icón todoeso,eszierto que 
aquellos sus Decretos tan suzios, tan nezios 
í tan impíos tuvieron algún tiempo el mas 
honrrado lugar en las Iglesias. Salgan ya 
sus*caRones a plaza, i no se avergüenzen de 78 
dezir claramente cuales cañones entienden , 
cuando con tanta ferozidad los oponen a sus 
adversarios. La verdades, que ellos no saben 
lo que se quieren dezir , i la mayor parte 
dellos o son tan indoctos o neglljentes, o tan 
ocupados en darse a la buena vida , que no 
sabrán dar mas razón de los nuevos que de 
los viejos: sino que con palabras magnificas, 
arrogantes , 1 compuestas para bazer tram- 
pantojos i vana muestra, encubren su bella- 
quería i maldad. I esto, hasta a que baste 
cuanto el juramento solene de vuestra Ma- 
jestad , el cual aunque es tiránico i sacado 
con violenzia, empero puesto que se pudiese 
sufrir, no se puede referir sino a cosas lizitas 
i honestas, como se puede mui bien averiguar 
por todas leyes asi divinas como humanas. 



150 IM^ORMAZIO:) 

Que cuenta ftazen los Papas para engarra- 
far los bienes de los hombres, i cuan lejos es- 
tán de hazcr ¡o que les manda Dios, I cuanto 
temen de ser descubiertos i conozidos. 

Demás de todas eslas cosas que se han 
conta<lD, hat aun por ventura otra, que debe 
estorbar, sacra Majestad, cualquier buen de- 
seño o buen pensamiento que puede tener. 
Porque por dicha piensa, como es cosa erei- 
ble , que si baze algo de que se ofenda el 
PontiGze ,que no os será ulil para vuestras 
cosas de Italia, las cuales no querría poner 
a riesgo. Grandes son porzierto imui sutiles 
las mañas i arles del demonio. Mire agora 
Yuestra Majestad, a qué han venido las cosas 
con su industria i consejo. ¿No es cosa increi- 
79 ble i absurdísima, que un ministro de la "Igle- 
sia haya venido a tanta potenzia que aun los 
poderosisinMs Reyes tiemblan del , le reve- 
renzien i le sirvan , que no osen dezir una 
palabra contra su desenfrenada soltura i di- 
soluzion, cuanto menos atreverse a refrenar- 
h,\ lodoeslodc puro miedo, queuo les ven- 



Ab EHPERAimR. 151 

ga pérdida i daño notable? A la verdad es asi, 
como es de creer, que vuestra Majestad de- 
be (le pensarlo hartas vezes, que el que qui- 
siere señorear en Italia o defender lo que allí 
tiene, que casi le es nezesario estar en grazia 
del PontiGze. Porque de tal manera amaraüa 
todas las cosas, las perturba, las revuelve, 
las pervierte , las corrompe i destruye , que 
apenas se puede el hombre conservar en su 
estado, sino lo tiene de su parte i benévolo. 
Muchos Reyes i Prínzipes han experimentado 
esto que digo, muchas vezes, i aun no falta- 
rán en nuestros días hombres que podrán dar 
testimonio de lo que en este caso les ha pa- 
sado, i de aquí es , que los Monarcas desean 
tanto su amistad, i trabajan en todas maneras 
^ no darle causa de ofensa. Que esto había 
de ser asi algún día, muchos siglos ha que lo 
denunzió la Escritura divina. En un diálogo 
de Platón porfía Adímanto contra Sócrates, 
diziendo, que el vivir limpia i candidamente 
i guardar siempre el hombre integridad i 
ínozenzia en su vida , es cosa de muí gran 
trabajo i fastidio i de poco provecho. Por ma- 
nera que se resuelve eu esto, que el hombre 



Í5S i:<F0RNAZIO> 

que quisiere ser rico , debe linjir un zierto 
amor i aSzion a la virtud: pero que entre- 
80 tanto debe iniitar''la naturaleza de la rapo- 
sa, de todas partes atraer i arrebaSar para 
si todo cuanto pudiere. I da esta razón para 
ello, que los pobres aunque sean de una vida 
sautisima , no se tiene ningnna cuenta con 
ellos, i que los ricos donde quiera son honr- 
rados i estimados, aunque vivan mui mal, i 
hayan ganado con suma iniquidad sus bienes. 
También dize , que tienen demás desto los 
ricos muchas maneras como poder encubrir 
sus maldades, i como defender lo que poseen, 
unas vezes con tomar deudas i hazer confe- 
deraziones, i otras con comprar con dádivas 
lisonjeros i truhanes , que vayan por todas 
parles zelebrando sus virtudes. I mas, si han 
cometido algo, por lo cual merezcan castigo, 
tienen con que corromper al juez. Cuanto a 
lo que toca a los Dioses , dize , que no hai 
ningunos, o que no tienen cuidado délas co- 
sas humanas; o hai algunos, i tienen cuidado 
lie lo que hazen los hombres. Si no hai oin- 
.!^i:i>os , o sino se curan de tas cosas de los 
lumbres, no importa nada de cualquier nía- 



AL EMPERADOR. 155 

ñera (|ue vivamos. Si los bai i miran a nues- 
tras obras, claro está que los podemos apla- 
car con sacriGzios i dones , porque son pla- 
cables i oyen nuestros ruegos, como todo el 
mundo dizc. 

Este coloquio es (como hemos dicho) ]cn- 
tílico, i confútalo después Sócrates. Pero la 
mesma cuenta sin quitar ni poner, es la que 
hazen los Papas. Porque si hubieran querido 
hazer el oGzio que deben, i a cuyo titulo re- 
tienen en sí tantas pose'siones , ya hubieran 81 
de estar enseñando , amonestando , i corri- 
jiendo, i pasar grandisimos trabajos en todo 
jenero de ministerio: habrían de andar des- 
velados muchas noches, disimular 1 dijerír 
muchas molestias i fastidios, sufrir muchos 
denuestos de los impíos , i en recompensa de 
grandísimos beneGzios rezebir iojurías i 
afrentas , estar muchas vezes en peligro de 
sus vidas: todo lo cual es propio i anejo a los 
verdaderos i pios enseñadores de la palabra 
de Dios. En todas estas cosas que digo , hu- 
bieran de emplearse : i no solamente esto , 
pero ni aun por pensamiento les bahía de 
pasar, de buscar ni allegar hazienda, vívie- 



154 IKFORHAZION 

rao coDlentos con una mediana í aun peque- 
ña pasadía. Pero buscad quien os responda. 
¿Agüeitan jeneroso real animo de losPonlifi- 
zes, queréis que se abata a esta servidumbre 
tan baja i a cosas tan viles? Zierto no las tie- 
ne por dignas de ucupar en ellas siquiera una 
vez su pensamiento. Mui mejor están con la 
sentenzia de Platón o de Adimanto, i ansi ta 
han seguido al pie de la letra. Alzáronse con 
una espezie i aparenzia de virtud i aun de 
suma santidad , tanto que los hombres pen- 
saron que era cosarelljiosisima, divina i sa- 
crosaota todo cuanto prozedia detlos. Deba- 
jo desta pelleja ,han con grande dilijenzia 
imitado la naturaleza de los lobos i raposas, 
han asechado i estado las bocas abiertas, pa- 
ra tragar las baziendas de todo el mundo : 
32 engarrararonse cuantos bienes'habia en to- 
das partes. No bai pueblo de cuantos sabe- 
mos en la cristiandad, tan apartado de noso- 
tros! tan lejos, que no baya sentido losrobos 
i tas artes de chupar la sangre, de que estos 
usan. Son i han sido como una peslilenzía , 
que va cundiendo todos los lugares por don- 
de pasa, i como una plaga, que no deja cam- 



AL EMPERADOR. 155 

po que no abrase. Después que con el tiempo 
fueron engordados , i juntaron grandes ri- 
quezas con la opinión de santidad , todas las 
cosas les suzedieron eslonzes al sabor de su 
paladar. Hízieron lo que suelen hazer los 
hombres ambiziosos. Armáronse muí bien 
con las confederaziones de los Reyes , i han 
alcanzado que todos les sirvan , los zelebren 
i adoren. Aunque se les levante alguna tem- 
pestad , que parezca que se van a perder , 
parezeles que siempre la podran bien venzer 
o mitigar, mientras no les fallare de la mano 
aquel timón de oro con que gobiernan su 
galera. Cuanto a lo que toca a la otra vida 
que está por venir, piensan lo mesmo que el 
otro Adimanto , que o no bai Dios , o no se 
entremenle en estas cosas humanas. Porque 
no faltan hartos en este tiempo i por ventura 
en Roma es no pequeño el numero de los 
qne piensan que no bai Dios. Querria yo que 
fuese mentira lo que digo , i que justamente 
me pudiesen argüir de mentiroso. Pero ver- 
daderamente viven muchos de tal manera 
que todas sus obras i costumbres confirman 
lo que digo. O ya que haya Dios, i que tenga 



156 INFORHAZION 

cuidado de nosotros , i que juzgue oiiestras 
S5 obras, tienen por * zierto que se puede apla- 
car fuzilmente con los sacriCzios acostum- 
brados. 

El negozio es.que no solamente ha allega- 
do grandisimas riquezas este tirano Itonaano 
so color de Relijion i santidad , pero aun se 
ha hecho tan ambizioso i feroz, que no pue- 
de sufrir par de siporvezino a ningún Prin- 
zipe poderoso. I'orque él quiere señorear so- 
lo, i no es cosa nueva ver Prinzipes echados 
del de sus casas i posesiones. A esto tuvieron 
alguna vez ojo el Papa León dezimo i Cle- 
mente , i aun estotro cuando os quiso sacra 
Majestad echar de toda Italia, eu aquella li- 
ga que contra vuestra Majestad hizo , donde 
usó de esta cautela , que aunque azeptase 
vuestra Majestad las condiziones de paz tan 
rezias, quel con sus aliados i compañeros le 
propuso , que todavía no pudiese entrar en 
Italia en ningún tiempo, sino con tanta jente 
de guerra cuanta él le ordenase i tasase. Mi- 
ra que osadía del diablo. Que el Obispo Bo- 
mano que solía ser un pobrezillo hombre , i 
después enrriquezido por la liberalidad de 



AL EMPERADOR. 157 

los Emperadores , venga a echar fuera a los 
Emperadores , i vedarles que no enlren en 
Italia, que es propriamente el antiguo i na- 
tural patrimonio de los Emperadores. Cosas 
son estas porzíerto de llorar. Pero sin duda 
otros tiempos son agora i las cosas están en 
otro estado el día de hoi , queriéndolo asi 
Dios, cuyos consejos no se pueden investigar. 
I aunque en este negozio tan pío i tan suma- 
mente nezesario, no debria tener respecto 
vuestra Majestad a ningún otro proíecho, ni 34 
a cosa ninguna profana que lo pudiese impe- 
dir: empero no están tan mal paradas sus 
cosas , que haya de temer mucho al Papa. 
De vuestra Majestad es Sizilia, suyo es el Rei- 
no de Ñapóles , que son bienes i posesiones 
patrimoniales heredados de vuestros abuelos, 
tiene vuestra Majestad a Lombardia, que es 
rejion riquísima , bazen vuestro mandado 
Florenzia , Genova i muchas otras ziudades 
en Italia. Tiene al Papa enzorrado en medio, 
i de tal manera enzorrado que si quiere tra- 
mar algo por parezer a sus antepasados, to- 
davía lo pueden hazer estararaya. También 
él trata de tal arte a sus vezinos , i a todos 



158 t>F0B»AZI1>:i 

jeneros de estados, i él se ha por todas vías 
tan papalmente en'todas tas cosas, que a la 
menor ocasión, no habrá cosa mas fasjl, que 
liazer levantar a todo el mundo contra él. 
Pero es demasiado de gran matrero i taima- 
do, i está ya mui ejerzitado en esta esgrima. 
Vee la aparenzia que tienen el día de bo¡ las 
cosas ; claramente entiende cuan poderosos 
i cuan rezios acusadores tiene: i según esas- 
tutisimo, piensa sin duda, que podrá ser que 
el Emperador Romano , finalmente con el 
curso del tiempo i con la experienzia venga a 
conozer muchas cosas i a entenderlas mejor 
i que quitados los afeites que trae la señora 
puta i mundana Romana, vea bien de zerca 
BU fealdad i suziedad i que vea las bellaque- 
rías i traiziones i tas afrentas que le tía hecho 
05 esta hechizera Zirze a él i a * sus antepasa- 
dos; i que de aqui le dé gana de recobrar to- 
das tas cosas que por ellos han sido con ma- 
las artes robadas i saqueadas del Imperio , i 
agora con un titulo honesto son tenidas por 
patrimonio de san Pedro. Asi que piensa que 
algún día podrá venir su negozio a estoster- 
minos i vee que vuestra Majestad que tiene 



AL EMPERADOR. 159 

lan gran señx>rio en Italia , podrá salir con 
esto mucho mejor que nadie. 

Que los Papas se deben contentar con solo 
administrar el Evanjelio, i reconozer al Em-^ 
parador por Majistrado ordenado de Dios. I 
como defiende i mantiene Dios su propria 
gloria» 

I zíertamente siendo él Ministro déla Igle-^ 
sia, como dize, es cosa inicua i deshonesta, 
i contra todas buenas costumbres que tenga 
ziudades, castillos , señorios i villas. Dehese 
contentar con una mediana pasadla : i a la 
fin habrá de venir a ser, que destas dos cosas 
escoja cual quisiere, o que se declare por Rei» 
o algunPrinzipe seglar, o por Ministro déla 
Iglesia. Si escoje lo primero, despídase luego 
de aquellos tan soberbios titules : no haga 
tomar por fuerza ni venda mas al mundo 
aquellas sus santidades i beatitudines , no 
consienta que los otros Reyes se postren a 
sus pies como para adorarle. Sométase alas 
mesmas leyes i condizion que los otros Prin- 
zipes todos , no piense que tiene mas lizenzia 



► 



160 IHFORMAZtON 

que los otros, arrepiéntase de sus torpedades 
i de su vida pasada , confiese que el mundo 
> ha sido blasfemaineute engañado* del i de 
BUS antezesores , i que no se puede imajinar 
tormentos tan terribles i crueles cuanto lo 
lian nierezido sus enormes delitos : pida con 
loda humildad perdón a todos los Estados de 
los hombres , i asi como hasta aquí ha sido 
bravo i intolerable, asi de aquí adelante sea 
manso, humilde, i blando i procure de bazer 
bien a todos. I si quiere tomar el cuidado de 
la Iglesia, quees su proprioofizio i vocazion, 
haga esto solamente. Reconozca que el Em- 
perador Romano es ud Majistrado constituido 
de Dios i que a él solo es dada la jurisdic- 
ziou del cuchillo, con que castigue i reprima 
a los malos i gobierne con justisía esta zivil 
soziedad i compafiia de los hombres. Porque 
fazílmente se puede probar, que si es lizito al 
Ministro de la Iglesia usarde jurisdizion Im- 
perial i tener igual poder con el Emperador , 
que también será lizito al Emperador admi- 
nistrar el oBziode Pontifize i Obispo. Ningún 
privilejio hai mas de una parte que de otra. 
Porque si el uno dellos puede usar los dos 



AL fiMPCRADOB. i 61 

ofizios: mui bicu los puede ejerzítar también 
el otro. Eu uiiigutia otra cosa sediferenziau, 
sino en el traje i vestido del cuerpo. No tie- 
nen cosa que pueden alegar en contra desto, 
sino un zierto derecho mendigado , i la cos- 
tumbre, i la prescrípzion del tiempo,! la po- 
sesión. Porque casi no ha habido tiempo nin- 
guno, en que no les haya sido movido pleito 
sobre estas cosas. A la fin se acorrieron a 
dezir, que es nezesario, que la Iglesia, como 
ellos dízen , tenga posesiones i riquezas, con 
*qiie puede resistir a sus contrarios, i defen- 87 
der el derecho divino í sagrado. Es una ra- 
zón esa inventada a cabo de rato , i traida 
de bien lejos, i aun por los cabellos. Pero si 
ellos hubieran hecho con dilijenzia su ofizio, 
como debian,i no hubieran cargádose de otros 
cuidados, que de los de la Iglesia, no fuera 
nezesario otro defensor i presidio, que Dios, 
el cual es perpetuo defensor de su nombre i 
gloria , i no la consiente oprimir o perezer 
del todo, mas después de escurezida, la torna 
a sacar a luz de lal manera, que resplandez- 
ca mucho mas que antes: i en esto está Dios 

tan fuera de valerse de subsidio humano que 

11 




163 iufohmazioh 

en ninguna manera quiere que su Majestad 
sea defendida con nuestras fuerzas o armas. 
Pero,por zierto,que estos hipócritas no bazen 
lo que finjen, siao que hai otro misterio de- 
bajo. Todo su negozio es pensar cómo pue- 
dan establezcr i confirmar su tirania : a esto 
van encaminados todos sus estudios, sus tra- 
bajos , i pensamientos : este blanco se han 
puesto siempre delante, i finalmente han ve- 
nido a llegar a tanta altivez i soberbia , que 
aquellos mesmos bienes que han alcanzado 
inicuamente de los Reyes , los empleen en 
destruirlos i en matarlos {como se sueledezir) 
con su proprio cuchillo. Esto es, esto, aquellft 
defensa del derecho divino que dizen. 

Qué deben haser lot Papas para ser tenidos 
por stícsesores deSan Pedro i de los Apostóles. 

I porquetas cosas están agora en elestíido 
Qg 'que hemos dicho , teme, entre otras cosas, 
que algún Emperador no caiga én la cuenta, 
i entendidas las cosas, le quite algún dia lo 
temporal, i le desposea desta potestad, de la 
cual ha usado de muchos siglos acá , para 



AL EMPEBADOR. 163 

destruizion de muchos. I ziertamente, si [se] 
le quitase esta potestad , que no le deja ser 
hombre bueno i virtuoso , muí mejor le iría. 
Porque asi como la ambízion , la soberbia, i 
la avarizia, dieron causa ,a que cayendo él de 
una enormidad en otra, se nosdeclare al vive 
por Anticristo, asi también es imposible, que 
haya de ser tenido por suzesor o de san Pedro 
o de los Apostóles, sino se reduze totalmente 
a aquel su antiguo ofizio Eclesiástico, i que 
piense que Dios le ha dado harta carga que 
llevar, sin que sea menester que se entreme- 
ta ya mas en los negozios de los Reyes. Lo 
cual si él hiziese, válame Dios, de cuantas 
molestias i dificultades sacaría a los hombres: 
serian constreñidos a seguir su ejemplo todos 
los que dependen del i le son obligados. 
También vuestra Majestad se hallaría libre 
de una infinidad de grandes cuidados que 
agora le traen desasosegado i solizito. Porque 
por causa de los bienes Eclesiásticos hai en 
Alemania grandes contenziones i diferenzias 
entre los Estados. Los cuales bienes deben 
emplearse en usos pios, nezesarios para sus- 
tentar los Ministros de la palabra de Dios , 




464 INFORMAZION 

para entretener las escuelas, para socorro i 
ayuda de los pobres i miseraWes, i para sus- 
tentar i llevar adelante tos estudios de la ju- 
"^ ventud. Porque los que no traen* ningún pro- 
vecho ni ntilidad a la Iglesia , ni a la Repú- 
blica Cristiana, no pueden pretender ningún 
derecho sobre aquellos bienes. 

A Platón le pareze consejo sobre manera 
saludable, que los que presiden en la gober- 
nazion de las Ziudades, sean sustentados del 
bien piíblico , i que no posean niuguna cosa 
propria : i esto prinzipalmente por dos can- 
sas. La primera, para que se ocupen del to- 
do en el provecho isaluddela República. 
La otra , para que no tengan ocasión de au- 
mentar antes sus cosas particulares, que de 
procurar el bien público de lodos. I aunque 
nunca ba habido jamás tal República, ni la 
habrá tan fazilmente , como él mesmo lo 
conliesa, solamente le basta haber mostrada 
su parezer. Empero si alguna lei semejante 
debe tener tugaren alguna parte de la Re- 
piibitca , por zierto que se babia de rezebir 
en la administrazion Eclesiástica, mayormen- 
te consenliendo con esto , como consiente, la 



AL EMPERADOR. 465 

sagrada Escritura : i que no haya hombre 
que DO vea donde a la fin han venido aparar 
las cosas , después que esta antigua costum- 
bre de la Iglesia ha venido en menosprezio i 
en escarnio de los hombres. Si esto pudo ver 
un hombre jentil, fazilmente se puede adivi- 
nar, qué es lo que podemos esperar i a qué 
vernán a parar todas estas reformaziones , 
que há ya tantos años que andamos empo- 
llando : porque entre tanto que no fuere qui- 
tada la causa de la dolenzia que pretende- 
mos curar , i totalmente descubierta la llaga 
que* queremos zerrar, los remedios que se 90 
aplican , son en vano. Por manera que si 
quieren ser verdaderamente Pontifizes , i 
quieren ser habidos por no indignos del lu- 
gar que tienen, convieneles volver a aquella 
su antigua modestia i templanza, i tornar a 
los trabajos i vijilias, i a los perpetuos ejer- 
zizios espirituales que tuvo la primitiva Igle- 
sia. Pareze esto cosa dura : mas empero es 
verdadera. Aunque todo esto es echar pala- 
bras al viento. Porque ni aun les pasa por 
pensamiento , ni asoma alia con mil leguas, 
que vengan a abajarse a esto. Como ya mu- 



466 iKFonHAZio:* 

cha parte de lajeóle los aJjorreze , toman 
otra nueva máxcara , i muestran al mundo 
una nueva mansedumbre i benevolcnzia, llo- 
ran sus infortunios i desdiclias : no que se 
arrepientan de sus bellaquerías i suziedades, 
no que deseen enmendar su mala vida, sino 
para que comovidos los ánimos de lasjenles 
a lástima, i Ucnss de cruelísimo odio contra 
sus adversarios, ellos puedan cntrclanlo que- 
darse reazios i asidos en el escalón que to- 
davia les queda. Ved agora cuan fuera están 
de arrepentirse de su mala i disoluta vida 
pasada, pues que ninguna cosa lloran tanto 
como que toda esta doctrina del Evanjeliono 
esté totalmente destruida , para que puesto 
en ella perpetuo silenzio , pudiesen ellos tor- 
nar a recobrar aquella dignidad i grandeza 
que solian tener , cuando no se trataba ni 
oía la verdad de lo que ella enseña. 

Que los Papas i Cardenales han sido el ori- 
j^cn i seminario de mtii muchos i grandísimos 
I males 'en la Cristiandad. 

_. Si por ventura dijeren agora que iio serán 



AL EMPERADOR. 167 

de aqui adelante tan esquivos i difiziles , i 
que quieren remediar algunas cosas, a buen 
tiempo lo dirán por zierto. Veinte años há 
ya, i aun mas» Padres vestidos de grana, que 
lio solamente no habéis querido conzeder 
esto a vuestros adversarios , que siempre os 
lo han pedido hasta agora, pero a fuego i a 
sangre i con todos jeneros de crueldades 
habéis defendido esta causa iniquisima. Vo- 
sotros sois, aquellos que contra toda justizia 
i derecho, habéis quiíado a muchos la vida. 
Vosotros sois, los que a muchas mujeres 
mozas i honestas matronas, habéis hecho 
viudas antes de tiempo : los que a muchos 
niños que no podian carezer de padres, ha- 
béis hecho huérfanos. Vosotros sois, aquellos 
que a una infinita multitud de hombres bue- 
nos, traéis desterrados , i perdidos fuera de 
sus tierras. Vosotros sois,los que habeisecha- 
do un freno a todos los hombres, i les habéis 
quitado la libertad de hablar verdad. Voso- 
tros sois, aquellos que a los que juntó la na- 
turaleza i la sangre,habeis apartado,i armado 
a los unos contra los otros. Vosotros sois , los 
que perpetuamente en las disensiones , i in- 




1C8 INFOnMAZlO?! 

7.eiiil)os <Je Aliimania , habéis echado azei'te 
para que ardan: vosotros.tos que no sola uua 
vez haheis trabajado de levantar en ella una 
f ruelisinia guerra, i hazer un estrago i mor- 
tandad mas que zivil: vosotros sois, los que a 
todos los Iteyes juntos, i al Emperador oies- 
mo, habéis exhortado con diversas i cautelo- 
9Í sas 'artes,! con razonamientos atrozesí fieros, 
a que tomadas tas armas , hagan crueles 
guerras. I agora, a cabo de ralo, cuando por 
admirable consejo de Dios, veis que no está 
en las armas el remedio , cuando ya se os 
han acabado todas vnestras razones i discur- 
sos , cuando se han descubierto vuestras ar- 
tes i tramas, ¿vcnis a dar en una zierta mane- 
ra de equidad i blandura, i consentís los que 
sois señores del mundo , que se trate depa- 
zes i se tomealguna buena conclusión? Pero, 
veamos,¿donde están aquellos vuestros Capí- 
tulos, que sufriréis que se enmienden? ¿Son 
por ventura los mesmos que el otro dia pro- 
piisisles en aquel Conzilio juglar de Vinzen- 
zia? Pero esos, tales cuales son , no hubiera 
liombre que algunos iiños antes, os los pudie- 
ra sola una vez menlar eiii gran peligrosuyo. 



AL EMPERADOR. 1 G9 

Porque no se puede negar, que no hayáis he- 
cho muchas cosas cruelisimamenle , a true- 
que de no perder tantico de vuestra grande- 
za , disoluzion i ozio. Si agora los queréis en- 
mendar, a lo menos habréis nezesariameute 
de confesar por fuerza , qne antes de agora 
habéis dado a mui muchos una injustisima 
muerte , como hijos que sois del que es ho- 
mizida dende el prinzipio. Pero esosmesmos 
capítulos que entonzes sacastes a plaza, como 
para correjirlos, i agora, como es de creer, 
los tornáis a sacar, son cosas livianísimas,in- 
dignas de ser contadas. No esta ya en eso el 
negozio: toda vuestra deliberazion i acuerdo 
es cosa de reir. El punto de este negozio al 
cual vosotros no llegáis con mil leguas, está 
en que * es averiguado por verdad , que de 93 
todas las calamidades i perturbaziones con 
que el mundo está el dia de hoi trabajado , 
vosotros sois autores, i que toda vuestra doc- 
trina i vida está tan atestada de suziedades 
i contaminaziones, i errores, que por ningu- 
na vía se puede esperar de vosotros cosa nin- 
guna que sea saludable i recta. Si no es ver- 
dad, que instiluistes aquel Conzilio de Vi- 



170 INFORMAZIOM 

zenzia por manera deburla,¿porqae no guar« 
dais aquellas cosas que entonzes os parezia 
que se debían enmendar , no porque asi lo 
pensásedes a la verdad , que requerían en- 
mendar , sino por salir con vuestro juego i 
pasar adelante con vuestras traiziones? ¿Han 
sido por ventura desde entonzes desterradas 
de vuestras casas las putas? ¿Qoitastes por 
ventura de entre vosotros aquella infame i 
suzia mercaduría que ejerzitais como en feria 
en los bienes de las Iglesias? ¿Estáis por ven- 
tura contentos con un solo Obispado? ¿Ense- 
náis por dicha vosotros al pueblo la palabra 
de Dios? ¿O a lo menos proveéis comoseabien 
instituido? ¿O seguiSy antes , las Cortes de los 
Beyes donde quiera que están, trayendo alli 
todas vuestras negoziaziones? ¿Que se puede 
esperar de vosotros, que no tenéis intento a 
otra cosa que a engaños i burlas? Cuando 
vuestro estado fuere semejante al de aquellos 
Obispos que a costa del Imperio se juntaron 
para aquel zeleberrimoConzilio Nizeno, don- 
de presidia el Emperador Constantino , en- 
tonzes no será difizil ni sin provecho tratar 
94 con vosotros de paz, i* concordia. Todo esto 



AL EMPERADOR. 171 

es verdad, i el fin que estas cosas ternán, lo 
testificará algim dia. 

Que al Emperador petHenese poner remedio 
en las cosas de la Relijion , sin tener respecto 
a personas. I que nos conviene alejar del rei- 
no de la impiedad. 

Visto agora que las cosas están en este 
estado, sacra Majestad, que estos han esta- 
blezido una execrable idolatría , i que en el 
tiempo que mas brava i mas fiera estaba su 
soltura, ha vengado Diosla injuria: visto que 
contra esta doctrina, que es la que destruye 
la urania Romana , han combatido todos los 
estados de los hombres , hasta agora , i han 
quedado venzidos: i que los adversarios desta 
doctrina han instigado no sola una vez a 
vuestra Majestad, a que hiziese una guerra 
sangrienta i zivil , porque ellos mismos han 
sido los autores de las rebeldías i disensiones 
por toda Alemania : — Que desamparado su 
proprio ofizio se han envuelto en negozios 
profanos i estraños del : — Que al Majistrado 
constituido de Dios han hecho diversas inju- 




1 72 INFORHAZION 

rías i afreatas: que han hecho fuerza a la sa- 
grada Escritura i la han pervertido para de- 
fender su tiranía. Que inanlienen siempre 
vivas las disensiones de tos Beyes, í que per- 
petuamente echau leña a este fuego. Qite a 
una desenfrenadísima disoluzion de costum- 
bres que tienen, la cubren con titulo de Igle- 
sia: i porque prosiguen con tanta obstinazion 
que no dan alguna esperanza de enmienda : 
por cuanto buyen del lejitirao conozimiento 
desta causa , i con pretender fínjidamente el 
95 Conzi*lio, remiten para él toda controversia, 
a Gn de traer engañados losbombres: porque 
finalmente levantan donde quiera Iristisimas 
trajedias , i lurbaziones en la Cristiandad , 
para poder retenerse aquella su potenzía tan 
nefariamente adquirida. Ziertamcnte estas 
causas deben mover a vuestra Majestad , a 
que sin tenerrespecto a ellos, tome a pechos 
i mui de veras este negozio de la Relijion. 
Porque se hallan testimonios muí ziertos en 
la Escritura Santa, i se veen ya en ella seña- 
les DO nada escuras, quenosdenunzian, que 
está la ira de Dios en grande manera infla- 
mada contra ellos , i que será semejante su 



At EMPERADOR. 173 

fin al que tuvieron aquellos , a quien Dios 
en pago de su impiedad i blasfemias há ea 
todos tiempos aflijido con horrendas plagas. 
Es luego nezesario desnaturalizarnos de su 
reino, porque hallados entre ellos, no parti- 
zipemos de su castigo. Há juntado Dios en 
vuestra Majestad innumerables benefizios , i 
esta mudanza délas cosas que vemos, pareze 
que la divina bondad ha querido que haya 
venido en su tiempo , i en su casa. La cual 
aunque entre las otras familias de los Prin-> 
zipes de Alemania há sido tenida siempre por 
mui ilustre i poderosa , grande i copiosa i 
mui honrrada; há sido con todo eso, mucho 
mas acrezenlada i ilustrada , i há alcanzado 
grande i gloriosa fama. Primeramente cuan- 
do entró en ella la dignidad Imperial, la cual 
de tal manera se ha habido , i ha sido admi- 
nistrada, que desde el tiempo que el derecho 
deelejir Emperadores pasó a nuestra na*zion, 96 
en ningún linaje de Prinzipes há habido tan- 
tos Emperadores , como en este de vuestra 
Majestad. Porque de tal manera ha tomado ya 
su asiento i va prozediendo de muchos años 
acá en vuestra casa esta exzelenzia , honor i 



174 INFOItMAZION 

dignidad que hemos dicho, queaunque no se 
puede suczeder en ella por Iierenzía, todavía 
psreze que por luengo suzeso , se ha hecho 
ya propia i casi perteneziente a su familia. 
Creszió después por casamientos , cuando 
el Emperador Maximiliano , abuelo de vues- 
tra Majestad , se casó con la hija única del 
Duque Carlos de Borgoña, [i heredera de muí 
muchas i florenlisimas tierras i señoríos] 
contra la voluntad de muí poderosos Prinzi- 
pes que resistían a ello. Los cuales sí por 
vía de deudo i casamiento hubieran juntado 
aquellas racsmas tierras con sus Beinos, co- 
mo no era nada dilizil de bazer , i muchos 
lo aconsejaban , i ya estuvo mas de una fez 
determinado, noos viéramos, sacra Majestad, 
el día de hoi, tan poderoso ni colocado en os- 
le grado de dignidad. Pero el que notare 
bien cómo ha ido todo esto prozediendo, ha- 
llará sin duda que estaba asi particularmente 
ordenado de Dios, que la casa de vuestra 
Majestad creziese amplisimamente. Porque 
aunque fué muí ilustre aquello que se a£lidi¿, 
cuando se juntaron por aquel casamiento los 
estados de Austria con Borgofla.i con gran- 



AL EMPERADOR. 175 

de parte de la Galia Beijica, muí mayor fué 
el crezimíento , cuando el Emperador Maxi- 
miliano casó a su hijo D. Filipe vuestro pa- 
dre con hija de don Fernando Rei poderosisi* 
mo de los Reinos de España , que vino*des- 97 
pues a ser heredera. Por donde há venido a 
ser, que todo cuanto poseyeron el Duque Car- 
los vuestro bisabuelo, i vuestros abuelos el 
Rei D. Fernando i la Reina D.* Isabel , todo 
aquello se há venido copiosamente a juntar 
en vuestra Majestad , de tal manera, que no 
haiPrinzipe ninguno en esta nuestra Europa » 
que se pueda comparar con vuestra Majestad 
en muchedumbre de Provinzias, anchura de 
Señoríos i amplitud de Reinos. I Dios há que- 
rido sin duda darnos un tal Emperador, tan 
poderoso i tan enriquezido, por estos tan ho- 
nestos medios , i así como há engrandezido 
vuestra familia yendola subiendo continua- 
mente por grados de honrras i crezimiento 
de riquezas, asi también a los prinzipios de 
vuestro Imperio , quiso que acaeziese esta 
presente conversión i mudanza, que ha sido 
Ja mas alegre cosa i la mas deseada que po- 
día venir a ningún corazón fiel. 



ITfí 1>F0RHAZI0» 

Suele Dios levnniarcn suszierlos tiempos 
alguDos ilustres Piinzipcs cuaudo está zarca 
alguna notable mudanza. Para eso elijió i le- 
vantó a Zii'o , para que el Pueblo de Israel 
siendo por ¿I restituido en su libertad í saca- 
do de cautiverio i vuelto a su patria, pudie- 
sen tornar n edificar aquel su templo (anze- 
lebrado en todo el mundo , que babía sido 
destruido de los Asirlos i Babilonios. Este 
quiso Dios que viniese a ser Reí poteiitisimo 
(le ios Mcdos i Perscis, i esta su benignidad 
tan grande para con los Israelitas la anunzió 
algunos siglos antes que fuese nazido. Tras 
este mucbos años después se siguió Alejandro 
9B que por causa de la amplitud de* su impe- 
rio, i de las cosas que administró, fué llama- 
do Maguo , cuyas victorias eran particular- 
mente todas guiadas de lo alto, i antes anun- 
«iadas no nada obscuramente del Profeta 
Daniel. Algunos tiempos después fué levan- 
tado Julio Zesar , el cual después de haber 
becho mucbas i mui grandes hazañas , hizo 
que el Estado de la Bepnblica Romana, que 
era antes popular, administrada por Cónsu- 
les elejídos del Pueblo, se mudase en mane- 



kL BMPERADOR. 177 

ra deMonai*quía. I no mucho después desta 
mutazion del Imperio Romano , salió aquel 
sol de justizia nuestro Redentor i Salvador 
Jesu Cristo. Pero aquel Señorío que digo , 
como aflijió i avasalló la libertad del Pueblo 
Romano , asi también persiguió cruelisima- 
mente por espazio de trezientos años la doc- 
trina i Relijion que nuestro Redentor nos 
ordenó i dejó, hasta que el Emperador Cons- 
tantino rezibió el Evanjelio: el cual también 
por sus valerosos hechos i gobierno, alcanzó 
este nombre de Magno. Mucho tiempo des- 
pués salió Carlos del linaje de los Francos, 
en tiempo del cual fué dividido el Imperio 
i el Papazgo fué estrañamente aumentado i 
enriquezido. La una i la otra de estas dos 
teosas es, zierto, de grande peso, i no se debe 
contar ni tener por inferior éntrelas mudan*- 
-zas que ha habido en el mundo. Este Carlos 
aunque eb grandeva de señorios i provinzias 
no podía ser comparado con algunos de los 
antiguos Emperadores , empero goberné sus ^ 

cosas tian talerosa i prósperamente , que pa- 
rezia que había resfaurado^en alguna ma- 99 
ñera d lAl^erfo RoUianOi que antes'habia es- 

12 



178 INFORHAZION 

tado arruinado i muí perdido. Déla fatUiliii 
deste se pasó la dignidad del Imperio a Ior 
Ottoqes,Diiques de Sajonia, i un valerosisimo 
Prinzipe, que fui el postrero desle nombre, 
hizo tanlo,que en nuestra jente i oazíon esli 
el dia de boi la potestad de elejir Emperado- 
res: lo cual también se debe contar éntrelas 
cosas mui memorables. I esta potestad faá ya 
que se conserva entre nuestra jente, mas de 
quinientos años , hasta este tiempo en que 
vuestra Majestad, nazido de la nobilísima ca- 
sa de los Prínzipes de Austria , ampliBcada 
en mui poco espazio de tiempo por una ad- 
mirable manera , há sido becho Emperador 
poderosisimo, no por bienes ni sefiorios del 
Imperio, del cual no nos queda apenas que 
la sombra, sino por los de su proprio patri- 
monio i posesiones heredadas. En este su 
Hajislrado se debe considerar prinzipalmen- 
le, como ya hemos dicho muchas vezes, que 
esta tan ilustre conversión que agora vemos 
de las cosas suczedió en los prinzipios de su 
Reino i Imperio. La cual cosa examinada con 
pnidenzia i cotejada con las historias de los 
tiempos pasados , hará sin duda creer , que 



AL EMPERADOR. 179 

Cios há determinado , siendo vuestra Majes- 
tad Emperador , de hazer una cosa grande i 
mui ilustre , de la cual se admire toda la 
posteridad. 

Qite los Emperadores i los Reyes son dados 
de Dios para salud de los Puehlos que íienen 
c cargo. 

Siendo esto asi , no resta sino que piense 
vuestra* Majestad, que ha sido dado de Dios 100 
para salud de aquellos Pueblos que há que- 
rido que estuviesen a vuestro cargo. Desea^ 
moslo ziertamente todos , i rogamos a Dios, 
que asi como en tiempo pasado ablandó el 
corazón de Ziro , i se servio del para la libe- 
razien de su pueblo , asi quiera también en 
estos nuestros tiempos tan aflijídos i casi sin 
remedio, que vuestra Majestad nos sea Prin- 
zipe saludable. I esto deseamos tanto con ma- 
yor vehemenzia, cuanto se descubre en vues- 
tra Majestad mayor prudenzia , mansedum- 
bre i humanidad. Porque aunque nadie dudó 
hasta agora que los de la parte del Papa ha- 
yan trabajado perpetuamente con toda suerte 



\aO INFORIIAZION 

de injenios i artifizios , de ÍDzilarle a hazer 
guerra: pero agora ya están tan descubiertas 
todas sus tramas i consejas, que se debe te- 
ner por cosa averiguada, que es Dios el que 
le há dado este corazón i voluntad, que ha- 
biendo sido ya de muchos afios acá tan soli- 
EÍlado de (antas i tan diversas maneras a que 
hiziese guerra , con lodo eso no haya hecho 
hasta agora cosa fuera de equidad i razón. 
I asi como el solo oir mentar aquellas con- 
juraziones, que ya de secreto algunos leníao 
forjadas , les pone grima i pavor a todos los 
que son amigos de concordia , asi le tienen 
en grandísima estima , i le dan muchas gra- 
zias porque teniendo memoria de su oGzio i 
dignidad , haya trabajado en todas maneras 
cómo se apagase el fuego que estos querían 
enzender en sn patria. Por tanto damos in6- 
nitas grazias a Dios , primeramente porque 
hÁ gobernado hasta aquí sus obras i conse- 
101 j°^> ^^ ^9' manera que* no se echa de ver en 
ellos ningún rastro de ánimo flaco ni ¥Íolen- 
to: i después que de tal manera baya gober- 
nado hasta agora su vida , que queda ver i 
jtug&r (que no es de pequeíla considerazion) 



AL EMPERADOR. 181 

que aquellos a quien há sido hasta ahora 
tan contrarío, no tanto por su propria volun- 
tad, como provocado de otros, defiendan es- 
ta causa tan varonilmente i con tan grande 
constanzia tantos años há , sin tener cuenta 
con peligros ningunos. 

El primer grado de la felizidad es, enten- 
der i seguir la voz de nuestro Señor, cuando 
nos llama i convida a si. El segundo ,no ha- 
zerse sordo, ni repugnar obstinadamente su 
llamamiento. Porque a tales ánimos perdona 
Dios, i siendo solizitado dellos con oraziones, 
finalmente les dá aquel su espíritu ensoña- 
dor, entretanto que no pecan por malizia si- 
no por ignoranzia i simplizidad , i para esto 
muchas vezes les dá tiempo i lugar , el cual 
nos holgamos mucho que vuestra Majestad 
haya alcanzado agora. Porque después de 
haberse tratado tanto esta materia que anda 
en controversia , puede agora averiguar i 
concluir algo de zierto, cuando ya la verdad 
está tan ilustrada por todas vías, i que la be- 
llaquería i maldad de los que son acusados, 
está tan descubierta, que ya la sentenzia de- 
linitiva deste pleito no tiene en sí gran difi* 



\fíÍ 1NF0RUAZ10N 

rultad. I aumiiie ante todas cosas os deben 
prinzipalmente mover aquellos crueles i exe- 
crables desacatos i injurias que ban hecho a 
la Majestad divina, empero no es tampoco de 
disimular ni de olvidar I» grandeza de las 
^Qa injurias i agravios qite^hau hecho en todos 
tiempos al Imperio. 

Cuan desemejante es ntjora ¡toma a la qrie 
fue antiguamente, i a la gobcrnazion que en- 
lomes tuvo. I como lo que Dios quiere de na- 
sotros está todo en la Escriptura santa. 

Aquella veuzedora ilel mundo, Roma, en 
la cual han resplandezido tantos varones tan 
señalados í exzelentcs, a la ciia) gobernarou 
i rijieron otro tiempo con grandisima pru- 
dencia i templanza de vida unos Brutos, Ca- 
milos, Zinzinatos , Pablos, Szipiones i Calo- 
lies: aquella casa i palazio de la virtud anti- 
gua, i después silla de los Emperadores , la 
liene i ocupa hoi en dia con artes nefarias 
an perpetuo enemigo de los Emperadores, 
im lujurioso i medio hombre , i afeminado 
regatón negoziador. I no solamente la ocupa. 



AL EMPERADOR. 183 

pero aun prentende que le viene por heren- 
zia i propiedad: i uo solo no dá lugar al liji- 
tiino señor della, pero aun dize, que toda su 
autoridad depende del. Aquel Senado que en 
otro tiempo fué zeleberrimo en todo el mun- 
do, del cual dijo un Embajador del Rei Pirro, 
cuando lo vido, que habia en él tantos Reyes 
cuantos senadores: válame Dios, cuan troca- 
do está eldiade hoi. Están sentados en él 
unos hombres nuevos, no de los que renueva 
el Evanjelio,sino de los que nuevamente han 
salido del pozo del abismo, cuyo prinzipal i 
solo cuidado es, negoziar cómo consuman en 
toda disoluzíon i oziosidad, en toda lujuria i 
torpedad, los bienes adquiridos con ajeno su- 
dor, cómo roben i saqueen las provinzias de 
la Cristiandad : cómo debajo del título de 
Iglesia no haya^maldad, ni traizion que no 105 
acometan. Estos son los consejeros i senado- 
res de aquel nuevo Majístrado , los cuales 
siendo metidos en aquel Colejio , como por 
via de administrar las Iglesias , como ellos 
finjen, hazen lo mesmo que antiguamente so- 
lian bazer los senadores Romanos , son Go- 
bernadores de Provinzias i embianlos de acá 



184 IHFOBHAZIOK 

para acullá, como Lugareslenienles ilegados 
i jurados. I siendo como es su administrazioa 
totatmenle zivil, i mas que profana, con todo 
eso nos atrtienaa la cabeza con sus santida- 
des i con esle titulo se dejan adorar. I hazen 
esto, sacra Majestad, en vuestra presenzia, i 
no solamente esto, pero aun quieren que por 
vuestra mano sean defendidas sus aboutina- 
ziones , sus desvergüenzas , i sus burlerías. 
¿Pues hasta cuaodo se han de sufrir ya estas 
cosas? ¿Como i que no habrá nadie que re> 
prima esle atrevimiento tan grande? Dios 
nuestro Señor i Padre , para mostrarnos la 
fuerza i la grandeza de su ira , ha permitido 
que nos saltease i robase esta soltura , esta 
suma desvergüenza i tiranía, i de tal manera 
há sufrido que se envolviese en tinieblas to- 
llo nuestro juizio, i entendimiento hasta mu- 
dar i pervertir la mesma naturaleza i con- 
dizion de las cosas, de suerte que lo que en 
sí era vizioso , nefando i impío , nos parezia 
pío, honesto i sacrosanto. Pero agora, des- 
pués que por su inmensa bondad , nos bá 
tornado a mirar con sus ojos de misericordia, 
i aoshá librado de aquella mui grosera ig- 



AL AMl'ERADOR. 185 

noranzia, con clara luz nos combida a que 104 
reconozcamos este su tan * inesiimable bene- 
ñzio , para que por nuestra ingratitud no 
acontezca 9 que venida agora esta luz, i no 
aprovechándonos della, se redoblen i acumu- 
len nuestros pecados, los cuales le constriñan 
a castigarnos mas severamente, i quiten toda 
esperanza de remedio. Cual sea su voluntad, 
que es lo que requiere de nosotros , firmado 
lo dejó en sus divinas Escrituras, las cuales 
por el ministerio de su Espíritu há conser- 
vado para toda posteridad para que hubiese 
en el mundo siempre demostraziones, i testi- 
monios sempiternos del. También nos avisó 
harto claramente que en los postrimeros 
tiempos vernia una terrible i miserable des- 
truizioD en la verdadera doctrina i que se ha- 
bía de levantar en la Iglesia una zierta ti- 
ranía estrañisima. 

Que es lo que se debe de proponer delante 
iodo Emperador, Majistrado i Prinzipe Cris- 
tiano para gobernar prósperamente. 

I aquellos mesmos lugares donde se con- 



186 ls^0RMA^I0^ 

líeiien aquellas prufezias, las cuales estando 
primero muí escuras en aquellas linieblas 
que había en la doclriria , nos las ha descu- 
hierLo agora Dios tan claramente entre otras 
muchas cosas, que ya no se puede dudar en 
ninguna manera de la cosa , i de )a persona 
que señalan i demuestran. También com- 
prenden las niesmas proTezias la violenzia , 
las injurias i afrentas , con que el Imperio 
Itomano i el Majíslrado constituido de Dios, 
han sido de algunos siglos acá maltratados 
de los Pontifizes Itomanos. I dado que no 
hubiese ningún testimonio desto , pero sí al- 
guno quisiere con atenzion mirar su mesma 
105 doctrina dcH'os , sus constituziones, su ma- 
nera de gobernarse i su disoluzion de vida, 
no podrá dejar de cxtremezerse todo con 
grandísima sombra i horror. Porque sino 
fuesen totalmente desechados í desampara- 
dos de Dios, no caerían todos en tal frcnesía 
i en estas tan grandes i tan maniliestas mal- 
dades, i abominaciones. Porque de tal mane- 
ra ordenan toda su vida , como que sea cosa 
uezesaria , que el que está en aquel lugar i 
grado de dignidad, haya de ser un hombre 



AL EMPKBAIIOR. 187 

señalado i famoso en todo jenero de bella- 
querías, maldades i traiziones. 

Mire vuestra Majestad, le suplico, i consi- 
dere las obras i hechos de aquellos que hoi 
en diahai i de los que há habido en su tiem- 
po. ¿Há por dicha jamás hallado en ellos al- 
guna muestra de verdadera virtud o santi- 
dad? no : antes una pura hipocresía , finji- 
mientos i disimulaziones i todos sus negozios 
compuestos para engaño. Si han disipado la 
fuerza del Imperio : si han tenido siempre 
intento a debilitar las fuerzas de los Reyes: 
SI con torpes i infames medios i artes han ad- 
quirido todas las riquezas que tieneu : si ha 
tratado indignamente no solo a todos vues- 
tros antepasados , pero aun a vuestra Majes- 
tad mesmo, tanto que a las calumnias i acu- 
saziones que le levantaron falsamente , fué 
forzado a responder a ellas por un escrito 
público: ¿en qué se detiene, o qué mejor es- 
peranza puede jamás tener delíos? En vano 
se trabaja con ellos , visto que son sordos : 
porque ya tienen tal manera de vivir, cual, 
tanto antes tiene dicho la Escritura. No se- 
rán zierto venzidos por armas i violenzia;pe- 



lo» LNFORMAZION 

(06 i'o de tai manera serán descubiertos*! co- 
nozidos mas i mas cada dia, por la predica- 
zioD del Evaiijelio , que jamás hubo en el 
mundo ningún Urano, que tan clara, tan pa- 
leiite i vergonzosa representazion i mucslra 
haya dado de sí , como estos darán. Por lo 
cual como fué señal de la ira de Dios todo 
aquel tiempo que anduvimos en aquellas es- 
pesísimas tinieblas , asi también es ima de- 
mostrazion infalible de su beoignidad i cle- 
menzia paternal, que agora alanzadas las ti- 
nieblas, gozemos desta tan alegre i hermosí- 
sima vista del sol. Por el cual don tan exze- 
lente, no nos pide Dios en recompensa otra 
cosa , sino que lo conozcamos , í rezibamos 

Icón revercnzia. Todos los ánimos Heles de- 
sean muí mucho que vuestra Majestad se 
emplee en esto , i tanto mas, cuanto veen a 
los adversarios contradezir i batallar mas fu- 
riosamente contra la maniGesta verdad. Los 
cuales no se pueden hartar con ninguna 
crueldad , pero todo su deleite consiste en 
ver muerles, i llamas de fuego. Quitan a las 
madres de los brazos de sus hijas, desmiem- 
bran con tormentos a los hijos en presenzia 



AL EHPEBABOR. 189 

de quien los parió, apartan con furia a los 
maridos de sus mujeres i bijitos , i échaulos 
en escuras i hediondas cárzeles: como si hu- 
biesen desnudadose todo sentimiento de hu- 
manidad , asi se encruelezen persiguiendo , 
prendiendo , atormentando i matando a los 
pios. Tienen señorío sobre las animas de los 
hombres, i mandantes estrechamente, que 
no hablen palabra. Dizenquenoes iízito a 
ninguDo tratar destas co*sas fuera de Conzi- 107 
lío: i por otra parte ellos traen tan bien guia- 
da su danza, que quitan i hazen perder toda 
esperanza de Conzilio. 

Vuelva a mirar ya, sacra Majestad , estas 
miserias i calamidades de la Cristiandad i no 
le mueva nada esta suzia i Epicúrea multi- 
tud de hombres dados a ozio, crueldad i di- 
soluzion y con los cuales no debe de tener 
cuenta, pues no le están encomendados por 
ningún oBzio de caridad. Pero mire solamen- 
te a su patria, i al Imperio , al cual dio Dios 
a vuestra Majestad por Gobernador , cuya 
<;onservazion i salud por un secreto , pero 
vehemente i fuerte impulso de naturaleza, le 
debe ser mui mas encomendada que todas las 



f 



I 
I 






190 INFOKUAZIOiN 

cosas del mundo i mucho mas amada. No 
hai que dudar, sino que por tener eu muchas 
partes SeDorios i gobernar muchos Pueblos , 
se han impedido sus deseos i propósitos. Por 
que una cosa requiere España ,olra Alema- 
nia, i otra es la que pide aquel infame mer- 
cader Romano. Imposible es, que a todas es- 
tas cosas pueda acudir i satisfazer el euteti- 
dimienlo i la prudeiizia humana. Un solo ca~ 
mino bai para proveer bien en todo , i fuera 
deste lio se puede bailar olro, que es , que 
no teniendo respecto a ninguna cosa de las 
di'l mundo, por grande que sea , busque so- 
lamente la verdadera gloria de Dios, i pouga 
en sus manos todas esas otras cosas. Para 
esto te darán gran favor i ayuda casi todos 
los Prinzipcs i las Ziudades del Imperio , 
abrirán el camino i desembarazarlo han graa- 
108 (le multitud de * hombres doctos i pios que 
liai por Alemania , los cuales todos de un 
rorazon desean que la doctrina que Dios há 
propagado tan admirablemente por medio 
dellos , la conservéis con vuestro presidio i 
favnr, i que socorráis a vuestra patria que de 
tantas maneras estáafíijida i trabajada el día 



'al emperador. i 91 

tle hoi. Toca ziertamente a vuestra Majestad 
como a Padre, i como a aquel que Dios há or-- 
deoado para salud del Imperio , dar orden 
prJDzipalmente, «orno aquello que Dios ante 
todas cosas requiere de nosotros , sea en él 
mantenido i florezca, que es el conozimiento 
de su doctrina, aquella por la cual somos li- 
bres de todos los males, i sin la cual, no po- 
demos ser salvos, ni agradar a Dios por nin- 
guna vía. Porque a los Magistrados perteneze 
(como ya está dicho procurar lo priraero,co- 
mo los que tienen debajo de su cargo, conoz- 
can a Dios i le sirvan conforme a lo que él 
tiene mandado por su lei, no solo en lo que 
coQzierne a la segunda tabla , sino también 
en lo que perteneze a la guarda de las cosas 
que nos son mandadas en la primera. Porque 
cuando desto último no se tiene cuidado , i 
aquellos que son particularmente llamados 
de Dios para ello, no ponen la dilijenzia que 
deben, para hazerlo guardar, todas las otras 
dilijenzias que se pusieren para hazer guar- 
dar las cosas que pertenezen ala segunda, son 
en vano, o a lo menos de tan poco fruto, que 
apenas se puede devisar. ¿Que otra cosa son 



19*2 INFORHAZIOM 

los Emperadores i Beyes Cristianos sino man- 
tenedores de la juslizia i de la verdad? Pues 
que otro medio se puede hallar mas proprio 
jog para cumplireslo, i ser'lieles a Dios , que 
tener en grande estima la doctrina coDleuida 
en la lei i los Profetas , que nos es dada de 
Dios por un señalado beneíizio , por el cual 
nos direreaziamos de todos los que están aje- 
nos de la Cristiana Belijion: cuya ignoranzia 
i olvido nos acarrea todos los males i cala- 
midades del mundo. Por lo cual debe tanto 
mas vuestra Majestad tomar a pechos la de- 
fensa desla doctrina i la del Imperio, cuanto 
por causa del menosprezio que se há tenido 
i se tiene della , mui a menudo i mas rezia- 
mente \ iene ya a ser combatida esta pai^te- 
zilla del Imperio qne nos queda, de enemigos 

Linlieles i poderosísimos, con cuyas armas se 
vee en tan gran peligro de poder venira des- 
caezer, que siente bien la nezesidad que tie- 
ne de un Emperador tan poderoso como lo 
es vuestra 3Iajestad. I por tanto con mui mu- 
chas lágrimas i sospiroB, encomienda su sa- 
lud , como quien se vee en términos, o de ser 
valerosamente defendida con vuestra bueMa 



AL EMPERADOR. 193 

Qyuda i dicha, o de quedar totalmente asola- 
da i rezebir una herida que no se pueda sa- 
nar : mayormente que en ningunos tiempos 
jamas se han mostrado tan varios ni tan 
grandes índizios , como el dia de hoi , que 
haya de venir en ella alguna mudanza i se* 
ñalada innovazion. Verdad es, que no hai 
mejor cosa en el mundo , ni mas de desear 
que la paz, pero hecha con entrevenír el Pon- 
lifize, puédese mui bien sospechar, que nun- 
ca echará fuertes ni verdaderas raizes. Por- 
que todo su negozio es forjar perpetua ma- 
teria de guerras, como es mas que notorio: o 
cuando aconsejan la paz , tienen respecto a 
algún gran provecho particular suyo , i no 
Dtra cosa ninguna. I* siempre es esto asi , i 10 
que las cosas que a ellos particularmente 
aprovechan, son tales que redundan en afren- 
ta i detrimento jeneral de toda la Cristian- 
dad i de todos los estados. Ruego a Dios que 
gobierne de tal manera los consejos de 
vuestra Majestad , que enmendados los vizios 
i quitadas las causas por las cuales nos em- 
bia guerras i otras calamidades, pueda re- 
cobrar a Europa su quietud i tranquilidad , 

13 



■ 



194 INFOSHAZION 

la cual Eiendo como lo es agora , tan mise- 
rablemente aDijida , no podrá soportar ma- 
cho tiempo tantas i tan grandes miserias. Lo 
qne resta es , suplicar a vuestra Majestad 
con la humildad que debo , que este mi pa- 
rezer i íuformazioD comprendido en este es- 
crito, reziba en servizio i lo azepte, como de 
hombre que no desea otra cosa sino ver ilus- 
trada la gloría de Dios , restituido el honor 
al Imperio , recobrada la quietud , la paz i 
salud a su patria. 




Sigúese la otra*" 

INFORMAZION HECHA POR EL 

mismo Aulor, la cual fué presentada 
a todos los Prinzipes i Estados del 
Imperio. 

SuMAñlO DE TODO LO GO^^TENIDO EN LA INFORMA- 
ZION I ORAZION QUE SE SIGUE. 

Del orijen i nazimiento del Pontificado Ro^ 
mano i de como ha ido cresiendo su autoridad 
i potenzia con los tiempos: i qué tal ha de ser 
el fin que há de iener. Donde por la mayor 
parte se declaran algunos oráculos de la divi*- 
na Escritura por los cuales estaban muchos 
tiempos ha dichas i profetizadas estas cosas. 
Danse ansimismo remedios i consuelos, de los 
cuales debe de usar todo fiel Cristiano en estos 
tiempos tan llenos de calamidades i trabajos, 
para no desfallezer, sino antes perseverar cons^ ^ 

tantemente en la fe del Hijo Unijénito de Dios. r 



Aunque podría parezer cosa indezente. 



i 

\ 



496 INFOItHAZIon 

que un hombre privado i particular se ponga 
a tratar la que pretendo , con Vuestras exze- 
lenzias , Prinzipes ilustrisimos , siendo tan 
prudentes i experimentados en las cosas i 
teniendo por consejeros varones moi sabios i 
entendidos; empero visto qne estos nuestros 
112 ^tiempos estáo enconadísimos , i que todas 
las cosas van su poco a poco de mal en peor, 
i estando los ánimos, asi en jeneral como en 
particular, en Alemania sobre manera ofen' 
didos; parezióme que baria lo que debo , si 
por ventura con lo que Dios me ha dado a 
entender, pudiese servir i aprovechar a Vues- 
tras exzelenzias , i a nuestra común patria , 
de tal manera qne en esto nada dejase de 
bazer de lo que es en mi mano. Porqueaello 
me inzita i mueve la mesma naturaleza , la 
cual nos encomienda el bien de lodo el jéaero 
humano i de todas la'Sjeutes, donde quiera 
que estén: pero prinzipalinenteel de aquellos 
e los cuales deszendemos i habernos sido 
criados. Por tanto hnmilmeute suplico a 
Vuestras exzelenzias, que todo lo que dijere, 
crean que va enderezado a este Bn. Medea , 
aquella tan zelehrada de los Poetas, lamen- 



A LOS FRINZIPES. 197 

lando sus miserias i sus infortunios , entre 
otras cosas, se queja de que vee bien lo que 
es bueno, i que le seria mejor, pero que no 
lo haze i que sigue el peor consejo. También 
en estos nuestros tiempos no haí que dudar 
sino que muchos veen i entienden la manera 
con que podría ser ayudada i libre destos 
males Alemania : pero no se les dá nada , i 
con un zierto descuido siempre lo van dila- 
tando , como si ^1 tiempo mesmo oviese de 
traer consigo alguna medizina i remedio , 
viendo en el entretanto que una calamidad 
naze de otra. 

Primeramente deben pensar , Vuestras ex- 
zelen*zias , la manera como les haya venido 113 
la dignidad del Imperio. Lo segundo , deben 
considerar cuan grande beneíizio de Dios ha- 
ya sido este. Porque no es cosa liviana el 
nombre de Imperio , ni hai en las cosas hu- 
manas ninguna mas ilustre, ni mas sublime. 
Porque donde quiera que Dios lo ha pasado, 
siempre ha querido que hubiese también allj 
grande copia de injenios exzelentisimos, i ha f 

puesto i comunicado otros muchos i singu- 
lares dones sin los cuales no pudiera serrec- 



\ 



198 KroRHAzios 

taniente gobernado tan granile peso ds ne- 
gozios. I'or tanto deben trabajarVuestras es- 
zelenzias , Prinzipes iluslrisimos , que esta 
forma de Imperio asi como eslá reduzida 
agora cn estrecho, i enzerrada dentro debien 
pequeños limites, ya que no la acrezienten i 
amplifiquen , a lo menos que de tal manera 
la retengan i conserven, que no venga a pa- 
sarse de vosotros,a otras jenles estrafias, co- 
mo se pasó de los Griegos a los Romanos, los 
cuales comenzaron de tan bajos prinzipios 
que sino se atribuye todo a milagro i a la di- 
vina polcnzia, no podrá comprender el entea< 
dimicnlo humano, como há sido posible ha- 
berse dilatado en tanta grandeza. Porque des- 
pués que se hizo alli un recojedero de mal- 
hechores i delincuentes , i como un puerto 
donde se acojesen i escapasen, vinose a ha- 
zer de aquella multitud unazindad, i dende 
allí, hizieron muchas fuerzas i agravios a los 
pueblos vezJDOS, no solamente robándoles sus 
haziendas, sino también a sus hijas donzellas 
1 1 f de los brazos i senos de las niadres,*i esta fué 
la primera causa de la guerra. I porque es- 
taba ordcuado de Dios que ercziesen sin tér* 



A LQS PRINZIPES. 199 

mino y se acrezentaron i fueron de tal manera 
eurríqaezidos con sus ordinarias guerras , 
que no contentos con Italia , hizieron tam- 
bién guerra a Naziones estrañas, i salidos de 
sus límites acometieron también a África i a 
Asia. Gomo vidas otras jentes con el gran suc- 
zeso de los romanos , quisieron , ya que no 
pudiesen romper sus Ímpetus, por lo menos 
refrenarlos^para que no pasasen mas adclan* 
te. Esto intentaron prinzí palmen te los Carta- 
jinenses» i con tan grande esfuerzo i ardor , 
que no solamente no rebotaron de si la fuer- 
za de sus enemigos, pero aun vinieron a con- 
tender con ellos, sobre cual de los dos sería 
Señor de todo. Lo cual les suczedió misera- 
blemente i los trajo a un fin desastrado. Por 
que asi estaba ordenado de Dios, que el Im* 
perio Romano fuese el mas poderoso de to- 
dos i tuviese sus ziertos términos de años. 

Por manera que no solamente establezie- 
ron al prinzipio su potenzia por fuerza de 
armas , pero por esta mesma via la fueron 
conservando de ahi en adelante , i después 
de quebrantada, la tornaron a restaurar, bas- 
ta que fenezió i se cumplió todo el tiempo 









200 I>FI>R)IAZIO¡T 

conslitiiido de Dios i notado cu la sagrada 
Escritura, i se levantó en Boma otro zíerlo 
Prineipe i Scñor,conio entrometido en la nies- 
ma silla del Imperio,! como aliado del Em- 
perador Itoniano. I este nuevo Prinzipe no 
daba ninguna muestra al prinzipio como que 
115 pensase disminuir* nada do la autoridad del 
Emperador. Pero tenia solamente cuidado de 
los negozios de la Iglesia : i todo el tiempo 
que en esto solamente se ocupaba , floreztan 
las fuerzas del Emperador i del Imperio. Pe- 
ro después que comcnzá a pensar cómo saca- 
ría fruto para si de aquella opinión de relí- 
jion i santidad que tenia, i para venir a esto, 
no duda de pedir al Emperador , que por su 
autoridad él tuviese el Prinzipado sobre to- 
das las otras Iglesias , alegando esta causa 
^^^ entre otras : que Roma habia sido siempre 

^^^L señora del mundo, i tenida por eminente so- 

^^^^ l)re todo , i que agora también se le debía el 

^^^^^ prinzipal lugar entre todas las ziudades de 

^^^^^L la Cristiandad: que por tanto era justo, que 

^^^^^^H c) Obispo de aquella ziudad, prezcdiesc a los 

^^^^^^H litros todos en grado i en dignidad. Cosa les 

^^^^^^ filó difizilima alcanzar esto. Porque puesto 



A LOS PRINZIPES. 201 

que los Emperadores pasaron por ello, em- 
pero los Obispos de las otras Naziones , con 
mili grande fuerza conlradezian i traían sus 
causas graves i lejitimas, por las cuales re- 
sistían , i de tal manera pasó, que se vino a 
trabar pleito largo i mui intricado,por recu- 
sar siempre i contradezir los otros Obispos, 
los cuales no reconozian al de Roma , sino 
por compañero i igual en potestad con ellos. 
Empero estotro entre tanto no aflojaba ni re- 
mitía nada de su ardor, pero ahincaba per- 
petuamente por salir con su intento , hasta 
que alcanzó del Emperador Focas lo que que- 
ría. Cosa era dezente que fuera su ánimo 
satisfecho i contento con este tan grande don 
i privilejio tan*señalado. 1 aun pudiera pa- **6 
rezer en alguna manera tolerable, si él usara 
desta autoridad para salud de muchos , si 
con toda mansedumbre , modestia , i con 
igualdad hiziera su oRzio, si compitiera con 
los Obispos de las otras Iglesias por la justi- 
zia i temperanzia. Pero pues por tan largo 
espazio de tiempo, apetezió con tan grande 
ardor i solizitud una cosa tan grande, no se 
debe dudar, que el mesmo artifize que pro- 



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202 1KF0K3IAZI0N 

metia^dar los reinos i imperios desle mundo 
a Cristo nuestro redentor cuando lo puso so- 
bre el monte , que también haya sido autor 
desta ambizion. Porque este Se&orio es tan 
inmenso i tan sin medida i sobre la condizion 
humana ,que aunque o por inconsiderazion, 
o por estudio i deseo de hazer biep, le ovie- 
rau dado los Emperadores este honor, debía 
él empero pensar antes, todas estas cosas, i 
en esto prinzipalmenle, que Cristo reprendió 
figramente semejante conteozion en sus dis- 
zipulos. Pero subido él por beneÜzio de los 
Emperadores a esta alteza, ya de ahi en ade- 
* tanle se atrevió a prometerse mayores cosas, 

^^k i no dudaba ya de sulir con todo cuanto 

^^^k quería so| color de aquella venerazion i culto 

^^^^^^ de laKelijion con que se cubrió. Pero pro- 

^^^^^^^^ zediendo en todo mui de espazio sin apresu- 

^^^^^^H rarse, i con gran disimulazion iban tentando 

^^^^^^B los ánimos de los Prinzipes. Mas después de 

^^^^^^^H la muerte del Emperador Constantino, que 

^^K^^^f Fué el primero qne rezibió la F¿ Cristiana, 

' ^ casi zien años fué mui debilitado el imperio 

% i 17 Ro'mano , fueronle quitadas Franzia, Ingla- 
A térra, Alemania, los Hunnos tenían ocupada 



A LOS PRINZIPES. 203 

a Italia , los Vándalos a África , i fué tan 
grande la disipazion de todas las cosas, que 
habiendo perdido los Emperadores todas las 
provinzias i reinos qne tocaban al Oczidente, 
se vinieron a pasar a las partes del Oriente» 
i hizieron aili su asiento. 

Después desta tan señalada calamidad i 
debilitazion del Imperio , levantóse entre el 
Emperador i el Obispo de Roma , una gran 
discordia, de la cual entre otras causas, esta 
fué una i la prinzipal, que el Emperador man- 
dó que se quitasen las estatuas i las imajines 
de los Templos. A este mandamiento del Em- 
perador resistió tan reziamente el Obispo de 
Roma, que a la fin se atrevió a escomulgarlo 
sobre ello: tanto le habiaya crezido el cuer- 
no de su soberbia i fausto. I porque toda Italia 
vino a estar llena de guerras, no estaba fue- 
ra de peligro tampocoel Obispo de Roma, por 
que entre otros le hazia guerra el Rei de los 
Longobardos: a cuya fuerza i armas no podia 
resistir entonzes por no tener el Estado i seño- 
rio que tieneel dia de hoi. I por otra parte ha- 
bla hecho tantos plazeres al Emperador, que 
no tenia porque esperar del ninguna ayuda. 



202 IKFORJIAZION 

luelia^dar los reinos i imperios deste mundo 
a Cristo nuestro redentor cuando lo puso so- 
bre el monte , que también haya sido autor 
desta ambizíon. Porque este Señorio es tan 
inmenso i tan sin medida i sobre la condizion 
humana ,que aunque o por inconsiderazion, 
o por estudio í deseo de bazer bien, leovie- 
ran dado los Emperadores este honor, debía 
él empero pensar antes, todas estas cosas, i 
en esto prinzipalmente, que Cristo reprendió 
agrámente semejante contenzion en sus dis- 
zipulos. Pero subido él por benefizio de los 
Emperadores a esta alteza, ya de ahí en ade- 
lante se atrevió a prometerse mayores cosas, 
i no dudaba ya de salir con todo cuanto 
quena so| color de aquella venerazion i culto 
de la Belijion con que se cubrió. Pero pro- 
zediendo en todo mui de espazio siu apresu- 
rarse, i con gran disimulazion iban tentando 
los ánimos de los Friniipes. Mas después de 
la muerte del Emperador Constantino , que 
fué el primero que rezibió la Fé Cristiana, 
casi zien años fué mui debilitado el Imperio 
H7 Ito'niano , fueronle quitadas Franzia, Ingla- 
terra, Alemania, las Hunnos tenían ocupada 



A LOS PRINZIPES. 203 

a Ilalia , los Vándalos a África , i fué tan 
grande la disipazion de todas las cosas, que 
habiendo perdido los Emperadores todas las 
provinzias i reinos que tocaban al Oczidente, 
se vinieron a pasar a las partes del Oriente» 
i hizíeron allí su asiento. 

Después desta tan señalada calamidad i 
debilítazion del Imperio , levantóse entre el 
Emperador i el Obispo de Roma , una gran 
discordia, de la cual entre otras causas, esta 
fué una i la prinzipal, que el Emperador man- 
dó que se quitasen las estatuas i las imajines 
de los Templos. A este mandamiento del Em- 
perador resistió tan reziamente el Obispo de 
Roma, que a la fin se atrevió a escomulgarlo 
sobre ello: tanto le habiaya crezido el cuer- 
no desu soberbia i fausto. I porque toda Italia 
vino a estar llena de guerras, no estaba fue- 
ra de peligro tampocoel Obispo de Roma, por 
que entre otros le bazia guerra el Rei de los 
Longobardos: a cuya fuerza i armas no podia 
resistir entonzes por no tener el Estado i seño- 
río que tieneel dia de hoi. I por otra parte ba- 
bia becho tantos plazeres al Emperador, que 
DO tenia porque esperar del ninguna ayuda. 



I 
% 




202 íkforjiazion 

luelia'dar los reinos i imperios ilesle mundo 
a Cristo nueslro redentor cuando lo puso so- 
bre el monte , que también haya BÍda autor 
desta ambizion. Porque este Sefiorio es tan 
inmenso i tan sin medida i sobre la condizion 
humana ,que aunque o por inconsiderazion, 
o por estudio i deseo de bazer bien, le ovie- 
ran dado los Emperadores este honor, debía 
él empero pensar antes, todas estas cosas, i 
en esto prinzipaimente,que Cristo reprendió 
agrámente semejante contcnzion en sus dis- 
zipulos. Pero subido él por benelizio de los 
Emperadores a esta alteza, ya de ahí en ade- 
lante se atrevió a prometerse mayores cosas, 
i no dudaba ya de salir con todo cuanto 
quería so' color de aquella venerazion i culto 
de laBelijion con que se cubrió. Pero pro- 
zediendo en todo muí de espazio siu apresu- 
rarse, i con gran disimulazion iban tentando 
los ánimos de los Prinzipes. Mas después de 
l;i muerte del Emperador Constantino, que 
filó el primero que rezibió la Fé Cristiana, 
casi zien años fué mui debilitado el Imperio 
i 17 II o' m ano , fueronle quitadas Franzia, Ingla- 
terra, Alemania, los Hunnos tenían ocupada 



A LOS PRIIVZIPES. 205 

a Ilalia , los Vándalos a África , i fue tan 
grande la disipazion de todas las cosas, que 
habiendo perdido los Emperadores todas las 
provinzias i reinos que tocaban al Oczidente, 
se vinieron a pasar a las partes del Oriente» 
i hizieron alli su asiento. 

Después desta tan señalada calamidad i 
debílitazion del Imperio , levantóse entre el 
Emperador i el Obispo de Roma , una gran 
discordia, de la cual entre otras causas, esta 
fué una i la prinzipal, que el Emperador man- 
dó que se quitasen las estatuas i las imajines 
de los Templos. A este mandamiento del Em- 
perador resistió tan reziamente el Obispo de 
Roma, que a la fin se atrevió a escomulgarlo 
sobre ello: tanto le habiaya crezido el cuer- 
no de su soberbia i fausto. I porque toda Italia 
vino a estar llena de guerras, no estaba fue- 
ra de peligro tampocoel Obispo de Roma, por 
que entre otros le bazia guerra el Rei de los 
Longobardos: a cuya fuerza i armas no podia 
resistir entonzes por no tener el Estado i seño- 
río que tieneel dia de hoi.I por otra parte ba- 
bia hecho tantos plazeres al Emperador, que 
no tenia porque esperar del ninguna ayuda. 



202 IKFORJIAZiON 

iiielia'dar los reinos i imperios deste mundo 
a Cristo nuestro redentor cuando lo puso so- 
bre el monte , que también haya sido autor 
desta ambizion. Porque este Señorío es tan 
inmenso i tan sin medida i sobre la condizína 
humana ,que aunque o por inconsiderazion, 
D por estudio i deseo de hazer bien, le ovie- 
ran dado los Emperadores este honor, debía 
él empero pensar antes, todas estas cosas , i 
en esto prinzipalmenle, que Cristo reprendió 
agrámente semejante contenzion en sus dis- 
zipulos. Pei-o subido él por benelizio de los 
Emperadores a esta alteza, ya de ahi en ade- 
lante se atrevió a prometerse mayores cosas, 
i no dudaba ya de salir con todo cuanto 
qiieria so| color de aquella venerazion i culto 
de laBelijion con que se cubrió. Pero pro- 
zediendo en todo mui de espazio sin apresu- 
rarse, i coD gran disimulazion iban tentando 
los ánimos de los Prinzipes. Ñas después de 
la muerte del Emperador Constantino , que 
fué el primero que rezibíó la Fé Cristiana, 
casi zíen años fné mui debilitado el Imperio 
117 Ro'raano, fueronle quitadas Franzia, Ingla- 
terra, Alemania, los Hunnos tenian ocupada 



A LOS PRIKZIPES. 205 

a llalla , los Vándalos a África , i fué tan 
grande la disipazion de todas las cosas, que 
habiendo perdido los Emperadores todas las 
provinzias i reinos que tocaban al Oczidente, 
se vinieron a pasar a las partes del Oriente» 
i hizieron alli su asiento. 

Después desta tan señalada calamidad i 
debilitazion del Imperio , levantóse entre el 
Emperador i el Obispo de Roma , una gran 
discordia, de la cual entre otras causas, esta 
fué una i la prinzipal, que el Emperador man- 
dó que se quitasen las estatuas i las imajines 
de los Templos. A este mandamiento del Em- 
perador resistió tan reziamente el Obispo de 
Roma, que a la fin se atrevió a escomulgarlo 
sobre ello: tanto le había ya crezido el cuer- 
no desu soberbia i fausto. I porque toda Italia 
vino a estar llena de guerras, no estaba fue- t 

ra de peligro tampocoel Obispo de Roma, por 
que entre otros le hazia guerra el Rei de los 
Longobardos: a cuya fuerza i armas no podia 
resistir entonzes por no tener el Estado i seño- 
río que tieneel dia de hoi. I por otra parte ha- 
bia hecho tantos plazeres al Emperador, que 
no tenia porque esperar del ninguna ayuda. 



/ 



204 INFORMAZION 

Esta fué la'otra i segunda llaga del Inipe^ 
rio , a la cual se siguió otra mayor. Porque 
casi en el niesmo tiempo en que el Obispo 
de Roma alcanzó aquel su Prinzipado i Se- 
118 ñorio , que fué casi dozientos años^ después 
de perdido el Imperio del Oczidente , se le- 
vantó Mahoma a la parte del Oriente , i sin 
él otros muchos, los cuales hecha lígai con- 
jurazion, aílijian i quebrantaban reziamente 
las fuerzas del Imperio. I porque no faltase 
nada para henchir la medida de los males i 
calamidades, quedándose todavía aun losEiii- 
peradorescon su autoridad entera, i que que- 
rian que se entendiese que toda la dignidad, 
potenzia i majestad, que tenia el Obispo de 
Roma , dependía dellos : cayendo él en la 
cuenta, que de aquella arte no podría él sa* 
lir ni pasar con su negozio adelante, comen* 
zó a buscar medios como no solamente echa- 
se de sí aquella sujezion, pero que aun cons* 
lituido en sumo grado, tuviese señorío sobre 
todos los otros , teniendo por cosa indigna 
que siendo él Prinzipe de los Obispos, reco- 
nozca ningún Majistrado por superior suyo 
en la tierra : para esto pensó que se podía 



A LOS PRINZIPES. 205 

hallar camino^que era,levanlar él de su mano 
a otro cual quisiese, i nombrarle Emperador 
de los Romanos: el cual tuviese causa de ha- 
zerle plazer en lo que quisiese. I por cuanto 
los Reyes de Franzía i la familia de los Pipi* 
nos lo habian guardado de no ser maltratado 
de los Longobardos , elijió i declaró por Em* 
perddor a Cario Magno , el cual habia ahu- 
yentado al enemigo de toda Italia. Desta ma* 
ñera el nuevo Señor de la ziudad de Roma, 
pobre i miserable al prinzipio , vino a quitar 
el lejitimo Majistrado constituido de Dios, i 
de quien habia rezebido mui grandes bienes, 
i tomóse para sí una^ potestad nunca oida , 419 
de crear i elejir otro Emperador, en lo cual 
usurpó el derecho que pertenezia o al Senado 
del Pueblo Romano , o a los Capitanes del 
ejérzíto de los Homanos ,*i con esto mesmo JH 

quebró las fuerzas del Imperio , i alcanzó lo 
que quiso. Que fué lo primero, por satisfazer 
a su animo i tomar venganza del Emperador 
antiguo. Lo segundo , para que favorezido 
con el ayuda i presidio de Cario Magno Em* ' 

perador i de sus suczesores , se sustentase i 
persistiese en el lugar que habia usurpado. 



206 iNFORNAzron 

Finalmente parahazersecaminoparasiipara 
sus suczesores con que tener algún lugar i 
autoridad de elejir Emperador. Porque aquel 
antiguo Emperador que había sido por él 
depuesto , tenia justísima causa de darle en 
cara, con la ofensa que le había hecho , i la 
ingratitud que había mostrado. Pero estotro 
de nuevo elejido Emperador, no podía dejar 
de reconozer la sumaobligazíon que tenia al 
Obispo Romano , i \a afizion que le había 
mostrado. Por manera que desta suerte, el 
Imperio que antes era único , se dividió en 
dos Imperios, lo cual no pudo dejar de ser 
causa de grandísimas disensiones. Porque 
después también se levantaron gravísimas 
quejas í enojos entre los Emperadores del 
Oriente i del Poniente: i no solamente entre 
ellos , sino aun también entre las Iglesias de 
la una parte i de la otra. Un tan triste i mi- 
serable espectáculo como este , nos bizo^ver 
el Obispo de Roma , que fué echar afrento- 
samente de la silla a un Emperador Prinzipe 
J9Q del mundo, al cual ni aun Cristo con*Tersan- 
do acá entre los hombres, quiso que se lequi- 
tase nada de su derecho. I quedó el Imperio 



A LOS PRrSZlPES. 207 

algún tiempo en los deszendienles de Cario 
Magno 9 lo cual era mui molesto a los gran- 
des Señores de Italia. Porque les parezió que 
consistía el ser Emperador en armas , [i] en 
fuerza de guerra. 

Por esta causa juntadas sus fuerzas, levan- 
taron un zierto Berengarío, i saludáronlo por 
Emperador, el cual trujo graves guerras con 
Ludovico terziOy i suczedieronle prósperamen- 
te. I este Ludovico, que fué el postrer Em- 
perador deste nombre , por su soberbia i ti- 
ranía , vino a ser aborrezido de muchos; de 
lo cual siendo avisado Otton Duque de Sajo- 
rna, i convidado a intentar cosas nuevas, vino 
con un ejérzito a Italia , donde desbarató a 
Berengario, i se vino de allí para Roma i re- 
zibió del Pontifize la investidura del Imperio. 
I porque había una perpetua contienda so- ^ 

bre la dignidad del Imperio , prinzipalmente 
entre los Italianos i Franzeses , i Alemanes , 
comenzóse a pensar i a dar orden como cons*- 
títuir por Alemania algunos Prinzipes , que 
tuviesen potestad de elejir Emperador para 
con tal modo zerrar la puerta desta dignidad 
a jentes estrañas. I esto fué hecho en el tiem- 



208 I29FOBMAZ10N 

po que administraba el Imperio Otton lerzio 
Duque de Sajoniaá Gregorio quinlo, Alemán, 
era Pontifize en Roma , el cual teniendo por 
Diui encomendados a los de su parzialidad, i 
DO poniendo en -olvido nada de su propio pro* 
yecho , hizo i acabó que de aquellos que de 
ahi en adelante habían de elejir Emperador, 
fuesen los tres Eclesiásticos. Esto piensan 
121 algunos que fué con*stitu¡do para que en una 
cosa de tanta importanzia i tan ardua tuvie- 
sen los otros Priuzipes en su compañia hom- 
bres exzelentes en letras, i en integridad de 
vida. Pero como quiera que sea , es cosa 
zierta que fué hecho con intento de conGr- 
mar también por esta via la potestad que se 
babia usurpado el Pontifize en los uegozios 
del Imperio. Lo cual no querria que se en- 
tendiese, como que yo pretenda derogar al- 
guna cosa a la autoridad de los Electores 
Eclesiásticos. I cuan encarezidamente puedo, 
ruego a todos que ninguno lo interprete en 
esta parte» Elmpero aqui por ventura alega- 
rán i porfiarán algunos que al Pontifize Ro- 
mano somos los Alemanes en mui grande 
obligazion , i que hemos rezebído del mui 



ALOS PRINZIPES. 209 

buena obra, pues que una honrra tan ilustre, 
€ual es la dignidad del Imperio , la trajo a 
nuestra Nazion » en cuanto en éi fué. Yo h 
confieso, i por zierto que es de reprender el 
hombre Alemán , que no se huelga que este 
honor i esta tan grande exzelenzia de fama 
haya venido a su común patria. Pero mui a 
otro fin se encamina esta mi plática : i este 
solo pretendo mostrar, que desde el tiempo 
que el Obispo de Roma se entremetió en los 
uegozios de los Emperadores, las cosas del 
Imperio han ido cada dia mas i mas cayendo, 
i que después que este privilejio fué deriva- 
do a los Alemanes , han sido de tal manera 
amenguadas i puestas en estrecho , que casi 
no les queda ya mas de un vano titulo. Le- 
vantáronse entre él i el Emperador grandes p, 
eonlenziones por oausa desta su inmensa ar- ^ 
roganzia i cobdízia. No la pudieron sufrir^ en* |22 
lr€ 4)tros , Henrico cuarto , ni Friderico el 
frrimero, ni tampoco el segundo , contra el 
acual se movió mui ásperamente el Papa > 
porque lo habia disfamado i declarado por 
indigno de ser Emperador, i mandó a los 
iViazipes , que elijiesen otro , i amonestaba 



210 INFOHMAZIOfl 

juntamente a lodos los hombres que uo le 
obedeziesen , ni le liiziesen ningún servisio. 
Todas estas cosas se contienen en los propios 
libros dellos , donde también haze meazion 
lo mas odiosamente del mundo deFrideríco 
primero que fué Emperador mui virtuoso. 

Cuando el Emperador Henrrico, Duque de 
Luzemburg, rehusó de bazerle aquel jura- 
mento tan servil , temiendo el PontiGze lo 
que desto podia suczeder , que no siguiesen 
otros aquel ejemplo, inventa una forma de 
juramento mui ampia i estendida , púsola 
por escrito ibizola publicar ; en la cual no 
deja cosa que le pudiese servir para tenerle 
bien atado, tanto que nunca ha habido escla- 
vo ahorrado , tan fuertemente obligado a su 
amo , como lo está hoi en día el Emperado - 
al Obispo de Roma, que en otro tiempo fué 
su encomendado i defendido por él. Contiene 
esta formula que digo: que el Emperador en 
todas maneras conserve, acreziente i defien- 
da los bienes de la Iglesia Romana, i de los 
Pontifizes, su dignidad, sus privilejios, i sus 
decretos. Con esto , como con freno , los 
constriñe i los haze ir adonde quiere. I el 



A LOS PRINZIPES. 2H 

caso es, que faé nezesario inventar un nuevo 
jenero de doctrina , i por eso se armó por 
todas partes con tantas constitu^ziones, i de 123 
tal manera que ninguno sino el que quisiere 
ser tenido por infame i fementido , le osase 
contradezir en nada. Porque muchas vezes 
tapó la boca con semejantes oprobrios, i in- 
jurias,a rani grandes hombres, los cuales nb 
reprendían nada en su doctrina en aquel tan 
infelize i tenebroso siglo, sino que solamente 
querían poner algún término a su desenfre- 
nada ambizion i cobdizia. Pero él con sus 
artes i mañas hazía siempre que en este caso 
saliesen en vano los honestísimos propósitos 
i trabajos de los Prinzipes. Porque no falta- 
ban por defuera sus presidios i defensas en 
los otros Reyes , i muchas vezes como no 

osaba esperar en Italia a los Emperadores 
que él habia exasperado i molestado , se re- 
traia a las tierras de sus confederados. I con 
esta continuazíon de discordias i enojos, vino 
a la fin a salir con la suya , de tal manera 
que los Emperadores vinieron a serle mas 
obedientes, i él a mandarles todo cuanto se 
le antojaba, i há ílorezido ya en este estado 



/ 



St3 ihporhazion 

de algunos siglos acá, hasla esle tiempo: ctt 
el cual Dios por su iniserícordia há traído 
al mundo una bien ilustre i alegre mudanza 
de las cosas. Porque después que él se subió 
a la cumbre del fausto i soberbia,! consintió 
que le adorasen i servíesen como a algún 
Dios, lo cual nadie puede negar, dilató i es- 
tendió Dios el coDozimiento de su palabra , 
que él había escurezido , como la clarísima 
luz de sol, i esto primeramente dentro de los 
términos del Imperio de Alemania , lo cual 
también es digno de considerazion. 
124 *Los que agora son deseosos i amadores de 
la verdad, como es razón que lo sean, todos 
los que profesan el nombre Cristiano: cuando 
en esta contienda que se ba levantado, están 
en dubda , i no saben a que parte se deben 
acostar , ni que es lo qne han de seguir por 
mejor , deben buscar i escudriñar, si en al- 
guna parte en la Escritura sagrada está de- 
clarado que algún tiempo há de haber uua 
tal perturbazion asi en la Relijiun, como en 
el Imperio, el cual fué en otro tiempo lleno 
de majestad i muí próspero. Pwqne si cosa 
semejante estuviese profetizada de los Pro- 



A LOS PRirSZIPES. 213 

fetas o de los Apostóles , podría el ánimo 
humano confirmarse i sustentarse con este 
consuelo, i sino busca estas cosas ni las co- 
nozCy por fuerza ha de andar fluctuando , i 
aun casi viene en desesperazion: no baze sino 
amontonar i asobrunar muchas opiniones i 
nunca se puede resolver ni constituir nada 
de zierto. Aunque es verdad que las Profe- 
zias no son tan faziles para hazer lijeramente 
juizio dellos, [i] darles su interpretazion,pero 
siempre tienen algunas señales i zircunstan- 
zias que las hazen claras. No en balde las 
hizo Dios poner por nlemoria, i entre otros 
bienes nos traen este, que nos dan a enten- 
der i nos muestran las calamidades venide- 
ras, para qne nos guardemos , para que nos 
despertemos a penitenzia , para que enmen- 
demos nuestra vida,i queesperémos con gran- 
de ánimo los trabajos que han de venir so- 
bre el impio i ziego mundo. Pero si casi to- 
dos no estuviesen tan ziegos , o tan obstina- 
dos, o tan neglijentes i descuidados , i que 12S. 
en estos alborotos i mudanzas se recojiesen a 
la Escritura a pedir declarazion, ternian con 
que fortalezerse , i con que consolarse. Por* 



214 INFORXAZIO» 

que este cslaclo presenté en que nos liallaiuos, 
i esta cara que agora vemos al mundo, esti'i 
allí mui bien descrita al pie de la letra- 
Cuanto a lo primero, Daniel habla abierta i 
Gopiosainenle , no solo en un lugar , de los 
cuatro grandísimos Imperios, que hablan de 
suzeder por orden imo a otro , pero prinzi- 
palmcnte trata del Imperio Romano, quedi- 
ze haber de ser el postrero , i el mas pode- 
roso de todos los cuatro. Porque lo llama 
de hierro: i asi como el hierro ablanda i ma- 
ja, i desmenuza todas las cosas, asi , dize, 
que este Imperio quebrantará i deshará to- 
dos los otros. Pero dize, que son los pies 
del i los dedos de los pies, parte de hierro i 
parte de barro , en lo cual denota que a la 
fin verná a dividirse i debilitarse. Después 
dize en otro lugar, que saldrá un rei sobre 
manera astuto i cauteloso , el cual vendrá a 
ser mui poderoso por fuerzas ajenas, i no por 
las suyas : este, dize , que lo turbará i des- 
truirá todo , que hará guerra a los Geles , i 
los destruirá : que se ensalzará sobre el Itei 
de los Reyes: que quitará aquel verdadero, 
auli^Miu i perpetuo sacriQzio , i que debajo 



ALOSPRIKZIPES. 215 

del será gravemente trabajada i oprimida la 
verdad : que señoreará como lo guiare su 
cobdízia i antojo, que le suzederán todas las 
cosas prósperamente, que despreziará al Dios 
de sus antepasados, que no terna la honesta 
i lizita afizion a mujeres: que se forjará un 
Dios nuevo,* i le bonrrará con oro i piedras 126 
prezíosas , i que dará i repartirá las rique- 
zas del mundo a aquellos que le ayudaren a 
honrrar i servir a aquel Dios que éi se habrá 
forjado; que en todas maneras florezerá has- 
ta que revierta el hervor de la ira de Dios , 
que entonzes verná a dar consigo en tierra i 
deshazerse todo sin estruendo de armas. To- 
das estas cosas están antes significadas por 
Daniel : pues cuanto a la caida i fin del Im- 
perio Romano, consta que esta Profezia está 
ya cumplida i acabada. 

Todo cuanto han tenido los Romanos en 
Europa , en Asia , i en África , ya lo poseen 
otros Reinos i pueblos , que no reconozen a 
nuestro Emperador Romano. I aunque nos 
queda todavia el nombre del Imperio , habe- 
rnos empero ya perdido casi todos sus Seño- 
ríos. Pero que juntamente con el fin i la di- 



3J6 INFOBVMION 

sipazioR del Imperio Romano había de venir 
también una gran destruizion de la Belijiotí, 
i déla verdadera doclrína, está harto claro 
desle lugar de Daniel. I aunque hai en Da- 
niel algunas cosas que perlenezen propría- 
mente al Señorío i Monarquía delTurco, em- 
pero lo que yo hé contado arriba, san Pablo 
mesmo por ventura sin que nadie baya caído 
en ello, lo interpreta claramente de un zierto 
Reino Eclesiástico , o de Pontifizes , cuando 
'- dize: que estará sentado en el templo de Dios, 

en el cual lugar pone las proprías palabras 
de Daniel , i habla de un zierto hijo de per- 
dízion i abominable, al cual él llama hombre 
de pecado, i que se ensalzará sobre todo lo 
1^7 que se llama Dios/Este, dize, que será ud 

t señalado tirano disipador de las Iglesias, que 
llorezerá i reinará mucho tiempo, i ejerzíta- 
rá una suma impiedad , so color de Itelijiou, 
la cual le terna cubierto i le adornará como 
con afeites, para que no pueda ser eonozído: 
después cuands ya hubiere mucho tiempo 
tiranizado desta manera, i llegare a lo supre- 
mo de la maldad i desvergüenza, de suerte 
■pie mas no se pucita añadir, que enteuzes 



A LOS PRINZIPKS. 217 

veriiá a ser descubierto i conozido de todos, 
para que caiga i perezca , no con otras ar- 
mas, ni coo otra artillería que con el Espíri- 
tu de la boca de Dios i la predicazion de su 
palabra. Dezidnie agora, ¿quien será este ti- 
rano? ¿en qué lugares lo buscaremos? ¿cree- 
mos que há ya pasado , o esperarlo hemos a 
la ñu del mundo? Nezesario es , que algún 
tiempo venga, i reine de aquella manera que 
lo dize la Escritura, pero no salteará ni ti- 
ranizará por fuerza de armas, como los otros 
Reyes. Sigúese luego, que no há sido ningu- 
no de los Emperadores Romanos, no Nerón, 
ni Galignla , no Heliogabaio ni Cómodo , ni 
otras semejantes pestilenzias que há habido 
en el mundo. Ni tampoco lo fué Alarico, ni 
Tolila, Jenserico, ni Odoazer, ni ninguno de 
aquellos que aflijieron con guerras a África 
i a Europa. Tampoco lo fué ningún Prinzi- 
pe de los Moros o Turcos, que haya señorea- 
do en Asia. Porque todo lo que estos hazian 
fué público, todos Tos conozian por salteado- 
res violentos i por tiranos cruelisimos. Este 
nuestro a quien buscamos, i tras quien anda- 
mos inquiriendo, será cruel sobre ma*nera, 128 



318 IHFOBMAZION 

pero no será conozido. Pues ¿con que más- 
cara terna encubierta i disimulada su Ura- 
nia? Zierto con una falsa i iinjida apareozia 
de RelijioD i de senlidad. Luego desa manera 
¿usurpará autoridad en las Iglesias? No hai 
duda deso , sino que la usurpará suprema. 
Cotejemos agora esta descripzion de Daniel i 
de san Pablo , i acomodémosla a aquestos 
nuestros tiempos. Porque jamás bul)o tiempo 
en que como en este nuestro, mas claramente 
se hayan podido entender eslas Profezías, i 
los que vivirán después de nosotros , enten- 
derán mejor sin duda muchas cosas, que a 
nosotros nos parezen aun mui escuras. Pero 
entre tanto veamos aquellas que ya no se 
pueden mas tiempo disimular, ni ignorar. 

Pensemos una vez, cuales andaban las co- 
sas en nuestra Alemunia , que manera de 
Relijiun bahía eq ella , agora veinte i zinco 
arlos há. ¿No habla, porventura, venido ya la 
cosa tan adelante, que aquel hombre malva- 
do i abominable se presentaba delante de los 
hombres sentadoen [el] templo deDios, como 
unDios terreno, para ser servido! casi adora- 
do?, ¿Es posible que se pueda levantar jamas 



A LOS PRINZIPES. 219 

idolatría mas furiosa ni mas cruel? ¿No pen- 
dían todas las cosas humanas de solo el man- 
dado i antojo de aquel ídolo Romano? ¿No es 
verdad que todo lo que ¿1 mandaba o prohi- 
bía, lo guardaban todos como cosa dicha por 
la mesma boca de Dios? ¿No llevaba a todos 
los hombres juntos donde quiera que quería? 
¿Qué Rei o qué Prinzípe repugnaba a su *au- 129 
torídadyO antes no la ayudaba a sostener con 
todas sos fuerzas? ¿Quien otro que él hubo, 
que se haya desnudado de toda honesta aG- 
zion i amor para con las mujeres , í se haya 
contaminado con nefandas lujurias í carna- 
lidades? ¿Quien há hecho mayor afrenta al 
santo matrimonio , en tanta manera que lo 
prohibió a gran parte de los hombres? ¿I se 
lo quitó como que fuera cosa suzia i no nada 
casta? ¿A quien jamás le suzedieron las co- 
sas mas a su voluntad i sabor de su paladar 
que a este? ¿Quien otro sino él há entrado 
con perversísimos medios, i se há apoderado 
de los bienes de todas las Iglesias , i los há 
distribuido a todos los que son sus conjura- 
dos que defienden i ayudan aquella su tan 
abominable i inmensa impiedad i tiranía? 



220 INFORM.^ZtO:i 

¿ No se tiene él por sehor de todos estos bie- 
nes i se publica por tal? 1 ya que no lo diga 
de palabra, ¿nó es asi que de hecho se toma 
esta potestad de darlos a quien quisiere? 
¿No es verdad que por esta causa le sirven 
i acatan , i no falla sino que sea adorado de 
todos? ¿Reinando él no bá estado gravisima- 
niente trabajada, dando grandes jemidos , i 
oprimida la verdad, tanto que acordarse de 
aque! tiempo pone horror i espanto a los 
hombres que tienen juizio? ¿No mezcla este, 
i perturba todas las cosas, no solamente en 
las Iglesias , i en la doclrÍRa, pero también 
en la niesma república seglar? ¿No hai hom- 
bre que pueda escrebir las vidas de los Em- 
peradores, ni contar su historia, que no ha- 
ya de bazer por fuerza grande i nezesaria 
menzion del Pontiíize Romano? ¿Que quiere 
150 *deziresto? ¿Porqué aquel, mas que los 0- 
bispos de otras provinzias i ziudades, se halla 
siempre en medio de los Reyes i Emperado- 
res, haziendo alborotos , lleno de ambizíon 
asiendo i apañando todo lo que puede, siem- 
pre autor de turbaziones, de sediziones, i de 
rebelarse los subditos , haziendo ligas con 



A LOS PRINZIPfiS. 221 

diversos , agora echado del uno , restituido 
luego de otro? ¿Qué cara es agora esta de 
cosas que se veen? ¿Qué hai en él que parez- 
ca a hombre Eclesiástico? ¿Qué es lo que no 
haze, sino aquello que es propio a su mismo 
ofizio? ¿Es posible que podamos olvidar aque- 
llas cosas de que nos acordamos, i que en 
nuestra edad han acontezido delante de nues- 
tros ojos, en nuestras propias casas i hogares? 
Há nos detenido nuestras ánimas, captivas en 
una cruelísima i mui miserable servidumbre, 
rempujónos, i há nos traido arrastrando por 
cualquier parte qne há querido. Cualquier 
cosa que le aconsejaba su avarizia o soberbia, 
o la cobdizia de señorear , i aun también el 
deseo de burlarse, i hazer escarnio de noso- 
tros , ninguna dellas dudó de nos la propo- 
ner , i mandar, como cosa salida del propio 
Consistorio de los Apostóles. I aun no con- 
tento con esta tan horrenda i ensangrentada 
esgrima, saqueó nos i robó nos también nues- 
tras haziendas sin dejar nada dellas, no ere. 
yendo él mesmo nada de aquellas cosas, que 
nos mandaba creer , no menos que si fueran 
palabras de Cristo i doctrina del Evanjelio, i 



Á 



23Z INF0BI1AZI0;4 

nos las vendió tan caras, i tantas vezes, i con 

lanto aparato i oslentazion. Para esta sa falsa 

151 mercadería i nego'ziazioD Be servia de ios- 

trumenlos uiui propios , hombres indoctos , 

suzios, grandísimos bellacos, alcahuetes, co< 

zineros, azemileros, sodoratlicos, i truhanes, 

i otros eminentes hombres semejantes a e!^ 

tos, a los cuales dos entregaba no solamente 

para que se burlasen de nosotros, pero para 

que nos desollasen, i despedazasen. A estos, 

cuando venían como a embajadores del Dios 

de la tierra, los salíamos a rezebir con grande 

alegría i pompa solemne : i no había jenero 

de honrra i de benevolenzia , que no les ha- 

zíamos todos a porfía unos de otros. ¿Cómo, i 

esto no es reinar? Jamas faá habido tirano , 

que haya podido encubrir su bellaquería i 

desvergüenza , de manera que no haya sido 

^^ coDozída de la mayor parte de los hombres. 

^^^k Pero este gran seflor ejerzíla su tiranía crue- 

^^^^ lísimamente , no en alguna sola Bepública, o 

^^^B Provínzia , mas por casi toda 'la Europa , i 

^^^^ft con todo eso no solamente no es^l' conozido , 

^^^^^ pero él se há de [tal manera , i encubre tan 

^^^^^k mañosamente su crueldad, que, todos lo acá- 



ALOSPRINZIPSE. 225 

tan i le sirven , como si fuese algún Dios , 
puesto de la mano de Dios para dar salud a 
los hombres en esta miserable i calamitosa 
vida. ¿Los Reyes todos i los Monarcas , no^han 
estado atónitos mirando i ayudando al domi- 
nio i señorío deste? Los cuales aunque algu- 
nas vezes quisieran ver mayor inozenzia i 
limpieza , no empero lo pudieron conozer* 
Porque los tenía alados aquella opinión de 
Relijion: i también ello habia de ser asi, que 
era nezesario que tiranizase desta manera, en 
una extrema ignoranzia de todos los hombres 
i con una soltura mui gran*de, de mal hazer, 1^^ 
como en la Escritura estaba profetizado. Ya 
que llegó al sumo grado de la impiedad que 
ya no se podia mas subir , viene Dios i aco- 
métele dentro de los fines de Alemania, i del 
Imperio (como arriba hemos dicho) i leván- 
tale un contrario , no a algún Rei mui pode- 
roso , sino un hombrezillo particular i bajo, 
i aun subiecto suyo en profesión i en jenero 
de vida. 

I aunque habia ya crezido tanto su poten- 
zia , que fazilmente^despreziaba i no hazia 
caso de todos los Reyes. Con todo eso , a la 



324 INPORHAZIOR 

primera paUbra que oyó hablar desta doc- 
trina que él uo puede sufrir , quedó atónito, 
i comenzó luego a pensar en como proveer 
de remedio. El cual estaba todo puesto en 
excomuniones , maldizioues , entredichos , i 
anatemas , i tanto mas vehementes, cuanto 
con mayor odio aborrezia al nuevo Doctor. 
Porque luego sintió a qué habian de venir 
a parar sus libros , i a qué se enderezaban 
sus sermones, i cuanto daño i destruizion ha- 
bía de causar a su Reino i Corte. Esto qo lo 
sintió lauto él, como su Maestro i goberna- 
dor, aquel con cuya ayuda i consejo había 
él sido levantado del suelo, i se habia eslen- 
dido en tanta anchura i grandeza. Este mes- 
mo Maestro suyo, i rejidor de sus consejos , 
le servia también i le socorria con otras ayu- 
das i remedios. Entre los cuales fué este muí 
mas notable, que manda a los hombres, que 
no solamente no lean los libros de sus con- 
trarios , pero ni aun la mesma Biblia. |0 
grande pazienzia de Dios! ¿Mas qué furor es 
133 ^^^ ^^ diabólico? * Llama el Profeta David 
a la Escritura lámpara , i como una hacha 
enzendida, que alumbre enlastinidilas. Es- 



A LOS PRINZIPfiS. 225 

la mesma hacha que nos va delante alum* 
brando , de la cual uo podemos carezer en 
ningún tiempo» nos la había ya este apagado 
de muchos siglos antes, i agora, después que 
por singular i inenarrable benefizio de Dios 
Padre, se nos tornó a enzender otra vez de 
nuevo, trabaja por todas las vías que puede 
de oprimirla i apagarla , para que no alum* 
bre, i aun quiere i manda que todos le sigan 
a él, i que no se aparten de sus pisadas, ni 
se desmanden en nada, aunque los lleve a 
despeñar. Porque asi lo rezan espresamente 
sus Decretos al pie de la letra. Mientra que 
su Reino florezía, no tenia temor donada, m 
nunca le pasó por el pensamiento 4e defen- 
der que no se leyese la sagrada Escritura , 
porque todos los que la leian , que eran mui 
pocos , i aun mas pocos los que la tenían 
pura i «in depravazion , todos en fin le daban 
la interpretazion, que él quería, i se guiaban 
por su juizio del , i todos le estaban por di- 
versos respectos obligados. Pero agora que 
ya es venido el tiempo , que caiga ., i que dé 
Baa muestra muí señalada al mundo, trabaja 
por tomar i quitar por fuerza de las manos 

15 



226 INFORHAZION 

de los hombres aquel Libro, con el cual vee 
que se descubre su impiedad, sus maldades, 
i abomioaziones, i son enderezados los hom- 
bres por el camino de la verdadera salud. 
El segundo presidio que a esle se signe lue- 
go, es armado. Porque persigue a fuego i a 
434 sangre, con hierro i * dando garrote, i con 
agtta,^para que se pueda conozer mejor el 
arülize , que es aquel enemigo antiguo del 
linaje humano, que se zeba con malar i der- 
ramar sangre. I para hazerse mas temer i 
hazer esle negozio mas terrible , tiene sus 
espíiis por todos los reinos, a los cuales lla- 
man Inquisidores, que tienen a cargo de per- 
seguir a todos aquellos que no recopozencon 
reverenzia la seiiora Ramera. ¿No es esto lo 
mesmo que dize Daniel que habia de venir? 
¿que hará guerra a los píos, que aborrezerá 
cruelisimameole a los enseBndores del Evao- 
jetio, que enseñan al Tueblo? I por cuanto, a 
ña de poder ejerzitar mayor crueldad, tiene 
nezesidad de estar bien con los BeyesiPrín- 
zipes , i aunque ya de mucho antes se los 
tiene en el pufto, todavia [los] acata i acarizia 
agora mas por todas les vias que puede , i 



A LOS PR»ZIPES. 227 

esta es en efecto la mayor fuerza que él tiene. 
I no deja de ser de harto grande aparenzia, 
i que mueve mucho a las jentes , ver que 
tiene a los Monarcas por sus valedores, por 
sus compañeros i confederados. 

¿Qué me direís a esto, sí la Escritura tam- 
bién profetizó desta compañía i amistad? 
Grande es por zierto la benignidad i clemen- 
zia de Dios, que en tan diversas calamidades 
como ocurren en la vida de los hombres 
píos, les haya puesto por defensa contra ellas, 
tan claros consuelos , i que no consiente que 
haya mal ninguno tan grande, para el cual 
no nos haya dado medizina en sus promesas 
i palabra. Porque ¿qué cosa pudiera mas ha- 
zer temblar* los ánimos de los hombres, que ^^^ 
ver un Pontiflze Romano, en toda la riqueza 
i pompa del mundo , i ordenando todas las 
cosas por su antojo , i bien armado con la 
guardia de ios grandísimos Reyes i Prinzi- 
pes? Claro está que si siguen el juizio de la 
razón, que no podrán pensar otra cosa , sino 
queen vano se trabaja con[tra]éI.Zierto no con- 
cluirán otra cosa, sino que es per de mas po- 
der contrastar contra el Pontificado, i mu- 



f 



228 INFORMAZIOK 

cho menos derribarlo , estando zercado al 
derredor con tan fuerte i grande baluarte. 
¿Porque no pensaran esto, si el Papa mesmo 
tiene puesta en eso toda su esperanza? Pero 
cuando vienen a leer en la Escritura , veen 
alli pintado aquello mesmo , que les dá pena 
i les haze cuasi desmayar, i tienenlo delante 
de sus ojos como en una tabla, i pintado de 
tal manera , que asi como al prinzipio no 
topan sino con escuadrones armados , zen- 
tauros, leones, grifos, efaimeras , i dragones 
echando fuego por la boca i ]tor las narizes, 
a la fin teen, que todo aquello se consume 
súbitamente con una llama bajada delzielo, 
de tal manera que ni aun quedan reliquias 
ningunas de toda aquella trápala. Bien veen, 
que no le faltará al Pontifize Romano el ayu- 
da de los Reyes , pero también veen estotro, 
que cuanto mas alto él se encarama, tanto 
mas rezia i peligrosamente dará la caida , i 
cuanto mas tiene puesta toda su finzía en el 
ayuda de los Reyes , tanto mas temblará de 
miedo , cuando prozediendo perpetuamente 
la ira de Dios, i birviendo ya mas rezio, los 
Prinzipes o no podrán , o mudados ya con 



A LOS PRINZIPBS. 229 

^os liempos» no querrán socorrerle , cuando ^^^ 
lo vean ya derribado por el suelo i en eslre» 
ma nezesidad , ciando destituido i desnudo 
de todo httmano presidio , viere la ira de 
Dios totalmente inflamada, contra sí, cuando 
Testfone , que es (como diien los Poetas) la 
ministra de las furias ittfo*nales , estuviere 
siempre sobre su cabeza hiriéndole, i desaso- 
segándole con un perpetuo assote la eonszien- 
zia, sin dejarla jamas reposar. Horrenda cosa 
es por zierto conzitar 4a ira de Dios, cosa es 
de desesperados , cuaftdo nos combida Dios, 
a penitenzia, no reconozer su voz ni su mano, 
i aumentar la iniquidad con blasfemias. Por* 
que es tan grande la misericordia i caridad 
de Dios para con nosotros , que por mui 

grandes pecadores i impíos que seamos, ^ 

siempre nos llama con muchos i claros in- 
dizios i señales, a penitenzia i enmienda de 
vida. Apenas há tenido la Iglesia de Cristo 
otro mas ornel, ni mas dañoso enemigo que 
al Ponlifize : con todo* eso le da Dios espazío 
i lugar para que reconozca su piscado, para 
que le pida humiln^ente perdón^ i que piense 
en su oGzio. Ya. han pasado veinte i zinco 



330 tKPORiiAzroN 

aAoff, aun mas,que há que se cootenzA a da- 
dar de Is potestad que él se había nsnrpado 
sobre todos los hombres. ¡Con coanlas i con 
cuan lastimosas rogativas i exhortazíones bá 
sido solizilado i rogado en este tiempol Des- 
cubierto se han errores demasiado feos, ma- 
nifestadose has intolerables abusos, bao se 
puesto delante de los ojos vizios iocnmporta- 
J37 bles, i cuan miserable sea , i cuan * de llonn* 
la servidumbre i la condízioo í suerte del 
pueblo Cristiano en estas tiAieblas de erro- 
res; qué es lo que todos los fieles Cristianos 
querrían i están deseando, qué medio se po- 
dría dar mejor en estas cosas. Todo esto está 
ya tan manifestado i tan claramente demos- 
trado, que el que de aquí adelante lo quisie- 
re ignornr,rpor]nirigiina vinse podrá excusar. 
Pero aqitel Maestro i Señor de nuestras 
ánimas, ¿como se bá habido, si pensáis, entre 
tantas lagrimas i sospiros de todos los píos? 
¿Qué seAal de penilenzia i enmienda.ban dado 
él o sus conjurados hasta agora, o qué espe- 
ranza nos dan della el día de hoi? Bien vee 
él, de cuan bajo i menospreziado prinzipio» 
en cuanta grandeza han crezido sus adversa- 



A LOS rRINZIPES. 231 

ríos. Vee, que do aflojan nada de su constan- 
zia y sino que con grande ánimo defienden 
e&ta causa , que una vez han tomado entre 
manos, i la defienden i sustentan con testimo- 
nios evidentes i autoridad de la santa Escri- 
tura. ¿Cómo no se mueve con este espectá- 
culo tan triste? Si piensa que se le haze agra- 
vio, ¿porqué no se acuerda de aquel tiempo, 
cuando estando él sentado en su silla subli- 
me , vendia por dineros el zielo a los hom- 
bres? ¿Porqué no para mientes , que estando 
él en aquella cumbre de soberbia i de es- 
trema impiedad , le fué dada esta herida? 
¿Porqué no pone los ojos i mira su vida i la 
de los suyos , i todos sus hechos? ¿Cómo no 
le pasa por el pensamiento, con cuan pestí- 
feras i vergonzosas artes vienen casi todos / 
ellos a estos grados de honor? ^¿Ignora por j^g 
ventura que casi todos los Cardenales, o por 
ambizion o por dádivas , o por fraude, o por 
otras artes deste jaez no suban a este grado 
de dignidad? Mas, ¿qué digo de los Cardena- 
les , pues que ellos mesmos, habiendo atosi- 
gado a otros, o porque han sido encomenda- 
dos de sus hermanas i sobrinas , no tienen 



I 



232 INFORMiZIOTl 

despoes vergüenza de llamarse aqui Vicarios 
conatttaidos de Cristo, por beneGzio de Dios? 
Si él qaisiese pensar en todas estas cosas o 
siquiera alguna parte dellas , ¿do os pareze 
creíble, qne este hombre podría remorderse 
nn poco, i ser movido a aflojar al^ de su fu- 
ria , i reconozer el justo joizio de Dtos? Hoi 
bien estamos en la cuenta. El piensa que es- 
tán frenéticm i menlecaplos todos los que 
sienten algo en contra de le que él baze: 
Mira cuan lejos está de reconozer su cnipa, 
que ningona cosa trata ni delibera con ma- 
yor vehemenzia , ni mas vezes , que de como 
vengarse de los que asi sienten del. 1 para 
que Gon menos trabajo suyo venga a alcanzar 
loque pretende, baze sus amistades i ligas 
con los Beyes , para que le sirvan en ello. 
Esto mesmo es lo que signiGc¿ la Escritura 
en aquel lugar donde pinta aquella gran Ra- 
mera, mui adornada de oro, perlasi piedras 
preziosas, vestida de púrpura i grana, con la 
cual (dize que] fornican los Üeyes de la tier- 
ra, la que dá de beber en sn cáliz de oro a 
todo el mundo, de cuyo vino están emborra* 
chados todos los pueblos en todas partes. 



A LOS PRIKZIPES. 283 

¿Esta no es una nuii hermosa i iniii clara 
pintura? Los que andan enamorados métanse 
en alguna servidumbre ,*i prueban ai|iiello, 139 
que se trata en la Comedia, de como riñen 
entre ellos i hazen las pazes , como dize Fe- 
dría de la ramera Tbans, «Echóme fuera,ago»- 
ra me torna a llamar, ¿volveré? no , aunque 
me ruegue.»! tanto es mayor la servidumbre, 
cuanto es mas hermosa i de mayor grazia la 
dama a quien servimos i soHzitamos. 

Si queremos agora tornar a traer a la me^ 
moría la historia del tiempo pasado, veremos 
todas estas cosas, notadas en una breve pa- 
labrilla, pero azertadisimamente, i oon gran-* 
de propriedad i significazion. Porque desde 
el tiempo que los Obispos de Roma han te* 
nido el dominio sobre las Igle^os, pasó entre 
ellos i los Emperadores, lo mesmo que suele 
acaezer en los amores de una Ramera. Por- 
que después de baber mendigado el señorío, 
hechos poco a poco mas soberbios i esforza- 
dos , adornábanse i vestimise con unos mui 
magnificos tUulos, hasta que creziend^i cada 
dia el fausto i la destemplanza, no tenia ya 
en nada hollar la autoridad de los Empera- 



S34 IMOBlfAZION 

dores. Lo cual fué causa eolre ellos de mu- 
cboB debates i diseneioaes. Estas, unas vezes 
creziaa, otras aflojaban. Un tiempo estaban 
dormidas i aaosegadas, otras, se tornaban a 
levantar de nuevo muchas vexes, hasta que 
a la fin esta hermosa i taimada Ramera, 
compuesta i ataviada para zebar con engaño 
a sus gayones, acababa de transformarles los 
ánimos, conao lo que se escribe de la liechi- 
zera Zirze, que con sus eucantamentos mu- 
daba los hombres en bestias. Porque en su 
frente está escrito , este nombre, Misterio. 
jjA Aunque en todo cuanto hai cria'do , no hai 
cosa mas fea, mas aborresible ui abominable 
que ella, con todo eso tieue tan jentil i gala- 
na aparenzia en lo de fuera, que van desala- 
dos los Prinzipes i los Monarcas del mundo 
a abrazada i a besarla. 

Há sido este un consejo de Dios secreto i 
[injinvestigoble a no8olro8,sollarle asi la rien- 
da, i haberle dejado tan largo tiempo con 
tanta soltura , i venir agora ala fin a descu- 
brirnosla toda , i quitarle todos sus afeites i 
máscara. ¿No es este un grandísimo miste- 
rio? ¿Quien tal pensara jamás que el que se 



A LOS PRI?Í»PKS. 23«^ 

profesa i se llama Vicario deCrislo, sea un 
tan malvado i desesperadísimo tacaño? Pero 
parad mientes un poco, i veréis la fuerza del 
amor, i entenderéis sus artes. Cuando flore- 
zia su juventud, su grazia i hermosura , i 
que a todos parezía la cosa roas linda del 
mundo , asió i enrredó de tal manera a sus 
enamorados i gayones, que aun el dia de hoi 
que ya está casi descubierta, i derretidas sus 
colores, que ya tienen muchos asco i horror 
de verla, no pueden aun dejar su conversa* 
zion, los que han tenido de antes parte con 
ella, ni pueden acabar consigo de desampa- 
rarla. I según es astutísima: porque ya vee, 
que se le há perdido mucho de su tez i her- 
mosura i grazia , por eso agora trabaja de ^ 
conservarlos con presentes i con todos jéne- / 
ros de mimos, regalos i servizios, i tenerlos 
asidos i obligados con las menmas cosas , 
que antes alcanzó dedos con halagos i blan- 
duras i otras artes de mondarias. Porque 
agora ya pareze que se há algo abajado pa^ra 141 
con los Reyes , el que solía ser el Señor de 
todos ellos , azote i espantador terrible de 
nuestras ánimas. La manera con que agora 



236 ISFOBHAZIOH 

prozede es, poner graves acusaziones , i for- 
jar caluninias para ioltimar i herir a sua 
contrarios: adórnase arlifiíiosameote con los 
lítalos de Iglesia, de la SedeftomaQa, de los 
Consilies. i de los antiguos Padres: renueva 
la memoriade los tiempos pasados, i muestra 
con cuanto estudio ban defendido siempre i 
han conservado, i amplificado Ins Emperado- 
res Romanos la sede Apostólica i dignidad 
del PoRtifize. Con este titulo les jñde su ayu- 
da i favor , habiéndoles también a vudtas 
menzion, como que viene a propósilo, del ju- 
ramento solemne que le bizieroD. 1 para ve- 
nir a alcanzar mas faeilnieote lo que pide , 
házeles todos los regalos i plazeres qoe pue- 
de, i promételes que no babrá cosa que no 
haga por amor dellos. 

En sus Decretos está con^ituido, que nio- 
guo Prinzipe oni^uiera quesea, se tome la 
facultad de poder ceaferir ningún benefizio 
ni ofizio Eclesiástico a nadie, 1 excomulga a 
los que hazen contra esto, asi a los que resi- 
ben, como a los que das. También conlie- 
nen:QuelosEdesiasticos sean Ubres i exeinp- 
tos de todas cargas i subsidios póblicos , ■ 



A LOS PRINZIPES. 257 

que en toda tranquilidad usen i ^ozen de sus 
rentas. Por estos tales i otros semejantes De- 
cretos se levantaron muchas contenziones i 
pleitos i aun algunas vezes guerras entre él 
i los Emperadores, como lo testiGcan las his- 
torias. Pero ya el dia de hoi se acomoda a 
los tiempos : muchas cosas dá^liberalmente 142 
a los Reyes, permíteles qu'ellos den Obispa- 
dos i semejantes cosas a quien quisieren » 
conzedeles que puedan llevar los diezmos, i 
echar otros subsidios de cosas mayores a los 
Eclesiásticos de sus tierras, cuando han me* 
nester dineros, dales la que ellos llaman Cru* 
zada que es una hermosísima i zerlisima in-* 
Yeozion para hazer oro. Con tales halago» 
^os zeba i se los tiene tan en el puño , [que 
todas las vezes , que ellos hazen alguna' liga 
o confederazion, o conzierto de pazes, siem- 
pre lo comprenden a él i a la sede Romana, i 
juran alli]todos,qne por todas las vias 'posi- 
bles defenderán su dignidad i grandeza.¿Que 
mas? sino que ya se mete en su seno dellos , 
por haber su amistad: casa a sus hijos, i a 
sus sobrinos i sobrinas, con hijos i parientes 
de los Reyes i Emperadores. Si sabe que en 



i 



238 iNFORXAZio:( 

sus Cortes hai atgun hombre prínzipal , que 
priva i gobierna, luego lo gana , engraode- 
ziendo sus hijos í parientes con honrras, <lás- 
doles Obispados o Capelos. No há menester 
ijt mas que tener contentos a estos. Porque 
entre lanío que está en grazia i buena volun- 
tad de aquellos que son priredos de los fie- 
yes , no tiene de que temerse, i fuzilmeate se 
asegura que los tales no consentirán cosa en 
perjuizio de la que ellos llaman dignidad 
Eclesiástica. Antes están tan bien con ellos 
los Monarcas, tanto qne muchas vezes hazen 
guerra por amor del, contra algún Priozipe , 
o alguna ziudad, lo cual hemos visto en estos 
nuestros tiempos. I por esto tiene sus perpe- 
tuos i ordinarios nunzios en las Cortes de los 
143 Reyes, que*conozcan ,espien , oigan, vean, 
tienten i prueben todas las cosas. También 
los Beyes por otra parte tienen sns Embaja- 
dores en su corte del. Porque cada uno tra- 
baja detenerlo mui contento i amigo, i guar- 
danse cuanto pueden de no ofenderlo en al- 
go. En todos estos negozios, él.que sabe muí 
bien representar su personaje, es cosa mara- 
villosa , cuan bien lo sabe todo encaminar 



A LOS PRIN21PES. 239 

para sus protechos^i traer el agtta a sa mo^ 
lino. Aunque la perpetua costumbre i pláti- 
ca dellos, es tener a los Prinzipes perpetua- 
mente en disensión, i traer siempre vivo este 
fuegOy i tramar guerras entre los Reyes: pe- 
ro agora pareze que los querría reconziliar» 
si pudiese. Has no por otra ninguna causa, 
sino para poderlos juntar a todos contra sus 
adversarios. Porque si él supiese de zierto, 
que esta esperanza le engaña , i que los Re- 
yes nunca se juntarán para hazer tal guerra, 
no hai que dudar , sino que él trabajaría 
cuanto pudiese , no menos que sus antezeso- 
res han hecho, i proveería por todas las vias 
que pudiese , como fuesen larguisimas las 
guerras i aun perpetuas si fuese posible. 

Los años pasados era cosa difizilima i llena 
de grandes molestias alcanzar del un Capelo. 
No solamente era menester para ello un pozo 
de oro, sino también negoziazion , i ruegos 
de los Reyes. Pero ya agora, ¡que de ellos 
venios en las Cortes I El estatuto del Conzilio 
de Basilea manda, que no haya mas de vein- 
te i cuatro Cardenales , i desto dá dos causas 
prinzipales. La primera, porque no sea* de- 144 



r 



240 IMiORHAZION 

maBÍadameale cargada la Iglesia. Esto cúmo 
se baya <le enlender, ellos se lo sabea. La 
segunda, porque babiendo mas, i baziendose 
sin para qué a cada paso nnevos , iio venga 
a ser tenida en poco esta dignidad tan subli- 
me, i no pierda este orden su resplandor con 
la mucbediimlire. Aunque todavía está aña- 
dido mas abajo : que se puedan hazer mas , 
habiendo nezesidad urjente, i requiriendolo 
el tiempo. I esta poi- ventura es la c-ausa , 
porque el dia de hoí baya lan grande núme- 
ro dellos, i que do se tenga cuenta con la 
edad. Lo cual repugna totalmente al Esta- 
tuto que habenios dicho. Claro está que si 
Paulo terzio no viese que su Iglesia está va- 
zilando, i que del primer encuentro la bao 
ya sacado de quizios, no metiera en esteCo- 
lejio de los Padres a los Fernesios manzebos, 
nietos suyos: algo empero se há de conzeder 
al parentesco , i al alecto natural. 

Veamos ¿de que sirve que haya Cardenales 
en las Cortes de los Reyes? ¿No están jura- 
mentados i obligados por mil vías al Ponli- 
fize Romano? Si por zíerto. i con harta so- 
lemnidad. ¿No han hecho también su jura- 



A LO&^RINZIPBS 241 

menlo a los Reyes, en cuyas G«>rtes viven í 
en cayos consejos entran? No hai qtie dudar. 
Pues ¿como es posible» que Mean fieks i lea* 
les a entramlHMt Saben bien el arte, de que 
deben viar» aunque a otros sea cosa diflzili^ 
tna. Finalmente estoes zertisimo , que son 
sumamente provechosos al Pontiflce, mayor- 
mente en el estado en que agora están las 
cosas, en el cual no puede pasarse sin el pre- 
sidio i favor de los Reyes , a los cuales se les 
há hecho yantan familiar i tan de casa, que ^^^ 
todas las vezes que después de muerto él , 
se há de elejir otro nuevo, están con el ma»> 
yor cuidado i temor del mundo , no elijan 
alguno que no les sea tan amigo como el 
pasado que murió. Para esto pueden ayudar 
grandemente sus revendisimas Señorías de 
los Cardenales. Luego como es venidii la nue^ 
va de la muerte del Papa, válame Dios, qué 
de caballos ^ i qué de hombres es menester 
que suden: veréis llenos tos caminos de Em*' 
bajadores i correos, que despachan los Reyes 
cada uno por m parte» Tornan a los Carde* 
nales , s^(»^Bnlos , solizitanlos , haaenles 
promesas, danles préselas, olreieides oon- 

16 



242 INFOBMAZtON 

diziones, i otras mil intelíjenzias para (\ue 
favorezcan a so parzialidad. Instruidos desta 
manera i sobornados los Senadores , se en- 
traa en el que llaman su Conclave. Entre 
tanto los pobres enamorados, los Reyes digo 
i los Monarcas, están colgados,dudosos, entre 
esperanza i miedo. Sale después a quien han 
elejido por Papa. Alli veréis a unos saltar 
de plazer, i a otros estar mustios siu poder 
disimular la tristeza. Pero sale después una 
far^a barto de ver , que se büze entre los 
inesmos competidores , cuando cada cual 
dellos despliega! tiende todas las velas, para 
ganar el primer tugar con la señora nueva 
Ramera, cuando el uno trabaja por llevarse 
todos los favores, i pretende quitarlos al otro. 
Desto bemos visto en nuestra edad un ber- 
mosisimo ejemplo. Finalmente procuran en 
todas maneras de gratificarle i servirle, tan- 
..f, to que algunas vezes por mostrarse muí 'su- 
yos, no hazen dificultad uiuguna de ofrezer- 
le UD sacrilizío sangriento hecho todo de 
sangre i zeniza de fieles Cristianos. ¿No veis 
agora cuan propiamente i con cuan evidente 
significazion faá comprendido la Escritura 



▲ LOS PRINZIPES. H?i 

toda este feria con sus trapazas i negozíazío- 
nes en sola una palabra, Uatnandola fornica* 
zion? ¿Pudiera dársele nombre masazertndo, 
ni decirse cosa mas apropiada? Demás deque 
ya se los tiene de otro tiempo antes obliga* 
dos por la fidelidad que le han jurado, toda- 
vía agora con ligas, con matrimonios, i con 
amplisimas promesas , los allega tan estre^ 
chámente a si, que mas no puede ser. 

Esta es aquella pintura, que digo que está 
debujada en la sagrada Escritura en el Apo* 
calipsi capitulo diez i siete 1 diez i ocho, la 
cual cuando los pios la veen , no hai duda 
sino que se turban mucho (como arriba h&- 
mos dicho] pero cuando la han acabado de 
mirar toda, le hallan a la fin una mudanza 
admirable , i un fin desastradísimo. Porque / 

también veen pintado en la mesma tabla , 
como aquella grandj Babilonia , aquella 
bestia Romana, cuando hubiere llegado a lo 
sumo d3 la impiedad , dará súbitamente su 
caida derribándola Dios: veen como los Re- 
yes sus enamorados remordiéndose atónitos 
i fuera de si de ver una tan grande , i tan 
repentina calamidad i estrago, estarán sobre- 



i« 



244 IKPORHAZlOn 

manera temblando í do le podrán ayudar : 
veen qne los mercaderes, que cuando aquella 
Bamera Aorezia , tenían della grandes ga- 
{.',7 uanziae, harán grau llanto, i lemán gran*(li> 
sima tristeza , viéndose tolalroeote privados 
de todos los medios i maneras ¿e allegar i 
sacar dineros. ¿Que mudanza de cosas es es- 
tá? ¿Quien pensara jamas , que bá de venir 
esto algún dia? A esto zierlamenle se ende- 
reza eslapartede la prorezía,[has]ta que los 
pios se zertiHqueni estén fírmes en esto, que 
aunque veen armado al Papa i defender su 
impiedad i blasfemias, c«n los favores í ayu- 
da de los Iteyes, pero qui; a la fin no le baa 
lie apro\(.tiiiii- níiila linhis estas cosas. Por- 
que há di' I iici , i wi)'' sei'á parte para li- 
tirarle des t a ilesiiiiizion , ipie tiene dentin- 
ziada la Escritura, la cual no puede engañar 
ni faltar. 

Parió el Bei de los Persas sacaba una in- 
finita multitud de hombres contra Alejandro 
Magno, que peleaba con mui menor ejérzito: 
pero siendo herido dél tres vezes i desbara- 
tado, a la fin vino a ser muerto , t nadie le 
|)ad« escapar de las mapos de aquel animoso 



A LOS PRlNZIPfiS. 245 

i fuerte guerreador Alejandro, que lo perse- 
guia, sin dejarle resollar. Lo cual todo habia 
claramente profetizado Daniel: luego no du- 
daremos tampoco nada de la caída de nuestro 
tirano. I no hai otro ninguno que él, en quien 
pensemos que cuadran todas estas cosas. 
Pero siendo asi en efecto, que ningunojamás 
há tiranizado mas cruelmente que él, empe- 
ro hános hecho este bien , que se há de tal 
manera en toda su doctrina , en su vida i 
costumbres, que estas profezias, que prime- 
ro estaban escuras i dudosas , las podemos 
ya entender claramente , i con zertinidad. 
¿Que diremos a * esto? ¿No cumplió Dios lo t48 
que habia prometido? ¿No florezió este hom- 
bre mas que ningún Sátrapa ni Tirano? ¿No 
parezia totalmente invinzible su grandeza? 
Ninguno zierto lo negará. Pues aquel mesmo 
Señor del mundo ¿no há ya comenzado a sen- 
tir la fuerza de su contrario? ¿No os pareze, 
que de pocos años acá se le ftá diminuido i 
debilitado su potenzia? Está claro. Pero de 
que manera,veamos:¿Ha sido coni lanzas i es- 
padas : há sido por fuerza de armas i arti- 
llería de guerra? No ni por pensamiento, sino 



/ 



^ 



346 INFORHAZION 

con sola la predicazion déla palabra de Dios. 
Esle no es tin milagro grandísimo? ¿Que lia- 
lian enlre tanto los Reyes i Monarcas? Al 
prinzlpio ainotiiiaronse, i alborotábanse bra- 
vamente , i ni aun hoi en día aflojan su ira : 
bizieroD por amor del todo aquello que de 
buena gana baria un manzebo por una moza, 
de quien estuviese enamorado , viéndola en 
peligro. I en el entretanto, ¿que baien aque- 
llos mercaderes de quien haze meuzion la 
Escritura, i quien son estos? Zierto son toda 
la compaña i cuadrilla de los criados del 
Papa, i que viven con él, i traen en la frente 
el carácter i la marca déla bestia, que tienen 
ziertos grandes privilejios, mas que los otros 
hombres. Están parados todos atónitos , es- 
pantados de ver qué rayos son estos , qué 
tempestad, i qué torbellinos, lloran su mise- 
ria i su pobresa , que habiendo tenido antes 
una vendeja i feria abundantísima, i que de 
todas cosas sacaban gananzias i dineros a 
montones; i agora privados ya de lodo aque- 
yg lio, no les queda 'medio ni remedio ninguno 
de tornar a recobrarlo que han perdido. 
Ya tampoco aquella fuerza i presidio en 



A eos PRINZIPBS. 247 

que casi solamente estriba este Romano Se^ 
ñor, no le há sido tan firme como él quisie- 
ra. Defendiéronlo al prinzipio todos los Re- 
yes juntos, i con tan grande hervor, que pa- 
rezia que no habría cosa que no' emprendie. 
sen por amor del. Agora y» algunos dellos 
han faltadoyí persiguen reziamente al que en 
otro tiempo defendieron. ¿Quien quita que no 
sea posible » que- también los otros , puesta 
que no lo dejen del todo, a lo menos que no 
le den tanta fé ni autoridad , como hasta 
aquí le han dado, mayormente sabiendo^llos 
ya del muchas cosas, las cuales no disimula^ 
rían, ni las dejarían pasar , si también no les 
veniese dellas mui gran provecho i g^nan-^ 
zias? I aunque vee todas estas cosas delante 
de sí, no por eso deja de granjear mui segu- 
ro, i está tan embriagado en su felízidad que 
no recoHoze ningún error , ninguna maldad, 
ni ninguna culpa: solamente piensa en como 
defenderá esta majestad, en que se halla, i 
como recobre la dignidad que há perdido. 
No quiere que se conozca lejitimamente de la 
controversia que se trata. Porque espera 
que entre tanto que cou la diversidad de la 



348 INFORMAZION 

RelijioQ, i de opiniones, se van azedando los 
ánimos de los hombres, se levantará alguna 
guerra zivil en Alemania , con que toda se 
arda i se destruya. Porque él tiene este por 
150 el mas zierto i mas^saludable remedio, que 
los Alemanes mesmos se destruyan unos a 
otros t i que Alemania se mate con sus pro- 
prias manos. I porque la vee dividida en 
parzialidades » páresele que con cualquiera 
liviana ayuda, la puede rempujar, para que 
caiga toda. Por tanto insiste i pone todo su 
estudio solamente en que se aseden, i se en- 
conen mas los ánimos de todos, no zierto con 
otra intensión, sino porque se venga a las 
manos. Porque vee que tiene que hazer , 
con unos enemigos vijílantisimos, i mui fuer- 
tes, no hai duda sino que antes tentará to- 
das las cosas , que dejarse asi morir vergon- 
zosamente. Si una vez se enziendela guerra, 
tiene por mui zierto que la otra parte podrá 
ser oprimida: i todo el tiempo que está ro- 
deado de las ayudas de los Reyes , no duda 
nada de la victoria. Por tanto no baze sino 
juntar mucho dinero : envía sus contadores 
i recaudadores por todas las Provinzias, que 



A LOS PBI^'ZIPES. 249 

tralea i ejerziten su mercadería con una ar- 
dentísima avarixia , como ya algunas vezes 
la ejerziló en la nuestra , no sin grandísima 
afrenta i daño nuestro: i aquel dinero que so 
espezie de Relijion con fraude i matas artes, 
há saleado de nuestras bolsas, piensa usar del 
para nuestra destruizion í ruina. El que le 
ba mostrado este atajo , es el mesmo que 
siempre bá sido rejidor de sus consejos. 

Leemos en las bístorias , i cuando no hu- 
biese historia ninguna , la mesma razón lo 
enseña i la experienzia nos lo muestra , que 
muchas vezes grandes reinos i ziudades muí 
poderosas i mui prósperas, se han perdido 151 
i destruido todas, por guerras ziviles. Sola 
Grezia dio desto una gran demostrazion al 
mundo , cuando tenían guerra entre si Ate. 
ñas, Lazedemonia, Corintio, Corzira , i mu- 
chas otras Ziudades. En el tiempo que anda- 
ba en aquellas competenzias ton grandes 
Julio Zesar i Pompeyo, estaban tan debilita- 
das i tan quebrantadas las fuerzas del Impe- 
rio Romano, que si saliera entonzes alguno 
de través a acometerles, ganara una señalada 
victoria. Después que se pasó el Imperio de 



/ 



350 IHFOIIMAZIO» 

Oriente al Oczidente (como arriba hemos df- 
cho) i de UDo que era, se hizicroD dos , cada 
dia fué mas i mas de caída. Aquella Ualia , 
que en otro tiempo era señora del mundo, i 
conquistadora de los otros Reinos, ¿como no 
representa agora nada de aquella su antigua 
niajestad?¿Porqiie há perdido su hermosura i 
todo su lustre? ¿Porque la desuellan i despe- 
dazan tan miserablerneute Naziones extrañas. 
Alemanes , Franzeses i Españoles? ¿No eslá 
claro que Sus parzialidades i sos bandos le 
han traído a esta calamidad en que está? No 
ignora estas cosas todas este Prinzipe de Eu- 
ropa, i está con el ojo tan largo , para poder 
hazer lo mesmo entre nosotros. I no estAi muí 
fuera de camino, ni há perdido su esperanza. 
Porque vee que ya hemos comenzado a dar- 
nos buena maña, para lo que ¿1 pretende, ya 
^ no trabaja , ni desea otra cosa, sino que eu 

^^ esto prosigamos , para poder hartar la sed 

^^k que tiene de nuestra sangre. Todo el tiempo 

^^^ quej Alemania tuvo paz i empleó todas sus 

^H ]52 fucnisse" ayudarla República * del Imperio, 

^^ft podia fazilmente dársele mui poco por todas 

^^^L las Naziones extrañas. Pero después que la 

i 



A LOS PRINZIPES. 251 

diversidad de lafRelijion , mudó las volunta- 
des de los hombres, comenzó también la Re- 
pública a enfermar i a enfiaquezerse. Cada 
uno mira solamente a su propio provecho, í 
no piensa sino en como se podrá sostener i 
defenderse de sos vezinos. Habiendo hallado 
el Papa tan buena coyuntura, sábese aprove- 
char della, levanta alborotos i encruelezese, 
usando de todo jenero de persecuziones i 
zierra la puerta a toda esperanza de enmien- 
da, para ofender tanto mas reziamente a sus 
contraríos. A la otra parte, que en su parzia- 
lidad entretiene en snbjezion, con dones i mui 
grandes promesas, para que no se le salgan, 
teniendo siempre este intento de trabarnos 
en guerra unos contra otros. Lo cual si vi- 
niese a ser ansi, entonzes él, como quien vie- 
ne a meter paz, nos vernia a visitar, i a ba- 
rajar nuestro pleito , acompañado de Nazio- 
nes extrañas , que há mucho que no desean 
otra cosa, sino poder dar alguna muestra de 
su esfuerzo i valentía en Alemania , como 
veen que nosotros la dimos en sus tierras 
muchos años há. 
Es un proverbio mui comunmente usado, 



S52 INFORHAZIOK 

que cuaDilo una cosa há subido a la cumbre, 
entonzes para allí, i después poco a poco va 
abajando. Fueron en tiempos pasados los 
Alemanes una jente muí ruda i salvaje: ca- 
rezja de todas letras, solamente se ocupabaD 
en guerras i en caza, i en aquellas cosas que 
sirven para aGrmar i hazer robusta la fuerza 
153 "del cuerpo, i para bazer el ánimo mas cons- 
tante , i no nada temeroso en acometer los 
peligros. Muchos tiempos después se pasu, a 
ellos la dignidad del Imperio, i con esta oca- 
sión eslonzes hizieronse mas polidos. Mas 
cuando ordenó Dios introduzir de propósito 
esta tan alegre mudanza de las cosas, i mos- 
trarnos los rayos de su buena voluntad, co- 
mo de un clarísimo sol , fué hallado entre 
nosotros este arlifizio tan señalado i digno 
de toda alabanza, de imprimir libros. Tuvo 
Grezia en tiempos pasados abundanzia de 
exzelentisimos injenios: semejantemente Ita- 
lia: pero nunca penetraron hasta esto. Los 
hombres de 'nuestra nazion fueron los que 
primero lo inventaron , no sin eficaz i muí 
zierto beneGzio de Dios. La cual cosa como 
en efecto traía una increíble comodidad a los 



A LOS miNziPEs. 253 

que eran afizionados a las letras i artes, des- 
pertáronse todos al conoziiniento dellas, i co- 
menzaron poco a poco los hombres, a saber 
algo mas en las letras, de lo qne habían sa- 
bido antes. Porque no es cosa que ignoran 
prinzi pálmente los viejos, cuan indoctamen- 
te i sin conzierto , con cuanta escuridad, i 
cuan mal se trataban todas las artes en el 
tiempo dellos. x>Ias después que esle socorro 
tan grande remanezió en Alemania , comen- 
zaron poco a poco, a enseñarse mas docta- 
mente las artes, foérestitnidaaluso la anti- 
gua i pura lengua Latina. También muchos 
se daban ya a la Griega, i a otras lenguas. 
Era grande por extremo la cobdizia de todos: 
no había ninguno que no desease saber las 
cosas mas perfectamente. I era cosa gusto- 
sisima de ver un fervor i una dili^jenzia tan 154 
grande, asi en los diszipnlos , como en los 
maestros. Por la cual causa Alemania , que 
primero habia sido tan inculta i tan ruda , 
en mui poco espazio de tiempo vino a tener 
hombres tan doctos, que no daba ya ventaja 
a nazíon ninguna. Después que tornaron a 
nazer las zienzias , i salida esta lumbre de 



r 




254 IXFORHAZIOK 

mejor doclrins, qae fué como on mensajero 
de alguna señalada mudanza , que había de 
venir, vino luego aquel resplandor del clarí- 
simo sol , que fué la predicazion del Evanje- 
lio , i en esla adminislrazioo , se hubieroa 
con lanía destreza los bombres de nuestra 
nazion, siendo instruidos como lo estaban de 
todas las cosas nezesarías para él , i usaron 
de tan gran dilijenzia, que redujeron la Teo- 
lojia que en aquellas jeuersles linieblas , i 
opresión de buenas artes,babia sido contami- 
nada i escurezida, a su propia , natural i an- 
ti^'ua hermosura. De manera qne hemos de 
tener por cosa zerlisima , i confesarla por 
tal, haber puesto Dios con grande clemenzia 
i alizion paternal sus ojos sobre nosotros. I 
asi tengo por averiguado, que jamás estuvo 
Alemania colocada en tan ilustre i sublime 
estado , como agora lo está. 

Siendo esto asi, aunque viviésemos en una 
grandisima paz, i no se descubriese zentella 
ninguna de competenzia ni disensión entre 
Dosolros , todavía debíamos de temer i pro- 
veer, como no nos acaeziese lo mesmo que 
casi acaeze siempre en las cosas humanas, i 



K LOS PRINZIPBS. 255 

hemos visto acaezer a las oCras jeates , que 
eSy que estando puestos eo sumo grade,* no 155 
vengamos a dar una gran caida. Pero agera 
que en esta prosperidad se han levantado 
unas contenziones i querellas mui ásperas 
entre nosotros,¿que es lo que debemos temer, 
o qué podemos esperar de aqui , sino que 
Dios que há derramado sobre nosotros tan 
liberalmente todos sus bienes, nos maltrate i 
aDija por nuestra ingratitud? Mas ¡o miseria 
i calamidad grande! Estamos todos en disen- 
siones i en odios mas que mortales , toma- 
mos unas enemistades cruelisimas unos con- 
tra otros, i todos hombres de una Provinzia 
i de una Relijion i hijos de una misma tierra 
i patria: i todo esto por amor de aquel mes- 
mo que antes de agora i siempre ha burlado 
estrañamente, i engañado de mil maneras a 
Alemania: i ni agora tampoco es posible, que 
la pueda querer bien, antes la querría ver 
asolada, i no desea cosa mas , que verla na- 
dar en sangre zivil de todos nosotros. Él 
fue, digo, el Papa, el que oprimió i destruyó 
la verdadera doctrina del Evanjelio, la cual 
agora después que há recobrado fuerzas i há 



r 



k 



356 INPORMAZtOIt 

tornado a resplandezer otra vez, hé aquí el 
mando se hiiode cod alborotos i se abrasa 
con odios i malas vnliintadea. Verdad es 
qae la Escrilura nos tiene avisado , que ha^ 
brá todas estas disensiones. Porque «empre 
tendrá enemigos la verdad del Evaojelio. 
Pero tanto m<Hs nos debemos guardar noso- 
tros de no ser de ellos , sino antes trabajar 
de reconozer i rezebir con loda reverenzia 
aquellos tan admirables i eXzelentes dones 
156 de Díos/Todofl sabemos, en cuanta majestad 
i venerazion de todos los hombres, bá vivido 
algunos siglos el PontiSee Bomano: pero ya 
agora, vemos do solamente ser diminnída su 
potenzia , pero aun también su estima estar 
mui caida i quebrantada, sin ninguna fuerzH 
de armas. ¿Porque.veamos, no nos mneve este 
espectaculn? ¿porque no pensamos «n que 
Dios DOS bá declarado por sus Profetas esta 
sa caida i destruiíion? ConGesan bien algu- 
nos de nuestros adversarios , i vienealo a 
confesar agora, cuando ya nose puede negar, 
que muchas cosas han sido introduzidas de 
los Ponlifizes Romanos, que requieren refor- 
naazi<Hi , otras que del todo debrían abroga r 



ALOS PRINZIPBS. Zúé 

se. No hubo hombre que pudiese los anos 
pasados sacar dellos esta coofesioo, agora ya 
lo coDozen. Lo cual» agora lo hagan por a$-- 
luzía o engaño I o senzillamente i de veras , 
querría empero saber dellos, si con el tiem- 
po han venido a entender mejor las cosas: i 
si veen agora mas de lo que vieron basta 
aqui,¿porqué,veamos,no pensarán que puede 
ser que habrá otras muchas , que ellos aun 
no veen , i que sean claramente vistas de 
otros? Mayormente cuando tantas vezes se 
repite ya esto: que del Pontiíize , el cual há 
querido que le tuviesen por Dios en la tierra, 
Ii04)ueden salir sino impiedades i blasfemias. 
¿Porqué pues no se apartan del? mas antes 
¿porqué, por hazerle a él plazer, intentan una 
cosa tan triste , tan lamentable , i mortal 
contra sus vezinos i compañeros i colegas 
de un mesmo natural i patria , í aun pro- 
'^pios parientes i de una misma sangre? Si 157 
pecan por ignoranzia en una tan gran luz 
de verdad, no tienen escusa : si por obstina* 
zion i odio , por zierto que es de llorar «1 
«stado de Alemania. 

Agora há majs de veinte años: {O grande 

17 



258 1>F0RMAZI0N 

Dios , cuanlo mayor esperanza , Pi-inzipes 
ilustrisimos , dieron vuestras cxzelenzias al 
muDÚo , de qne habría alguna enmienda , 
cuando recojieron en ziertos Gapilulos las 
cosas que entonzes les parezian totalmente 
intolerable en el Beino del Papa, í después 
lo presentaron por escrito a su Legado en 
una Dieta pública del Imperio! ¿Porque no 
tuvieron la inesma constanzia ocho años 
después en Augusta? Estaban todos e^tperan- 
do con grandísima atenzion i deseo, alguna 
cosa buena de aquella Dieta. Pero tan lejos 
estuvo la cosa de enmendarse un solo punto, 
qne aun aquellos que no suelen traer para 
sus disputas , sino violenzia i autoridad hu- 
mana, lo primero que dijeron , fué que te- 
man propuesto de no querer mudar nada, dí 
innovar cosa ninguna de las que hasta alli se 
habían guardado en el reiuo del PontiBze. 
Este disparate tan grande i esta palabra tan 
desesperada i tan triste, sacaron alli a plaza, 
i dijeron vuestros Teólogos i Jurisconsultos. 
Si lo hizieron sin mandado vuestro i como 
de suyo, (le doler es por zíerto , que en uoa 
cosa de tanta importanzia i tan ardua se to- 



X LOS PRINZIPES. 259 

XüQn particularnlente tan grande lizcnzia. 
Si fué dicho por vuestro mandado, ya veen 
vuestras exzelenzias mesmas , cuanto haya 
dejenerado este su hecho , de aquella pru- 
denzia i jenerosidad de ánimo » que mostra- 
ron en aquel tiempo, *cuando pidieron que 150 
se quitasen los intolerables abusos , que se- 
rian n jmero de a»ento, que manifestaron , i 
respondieron juntamente al Legado del Papa, 
que no podían hazer ninguna cosa contra 
Lulero , visto que se tenÍB por zierto , que 
había descubierto muchos errores que no se 
podían disimular. A vuestras exzelenziat$ su- 
plico , que se tornen a acordar de aquel 
tiempo, i consideren cuan iliislre fué aquella 
su confesión que entonze^ hizieron.^Juedará 
ella siempre escrita en perpetua memoria, i 
ninguna vejez la hará olvidar. Miren i con- 9 

sirleren bien de zerca, qué cosas son aque- 
llas que entonzes pidieron al Pontifize, que o 
las corrijiese o las quitase del todo. SI se 
mira bien en ellas , hallareis que manaron 
de la propia tienda de aquellos, que el Espí- 
ritu Santo, que es mostrador de la verdad , 
pinta mui hermosamente , diziendo que son 



/ 



S60 UFOIHAZIOS 

ejerzitadisimos en todo jenero de rapiña, que 
sus ojos SOD testigos de su garande concnpis- 
zeuzía i avarizia, i que después de haber me- 
tido a los hombres en error , se los tragan. 
¿Porque, pues,qu¡sieron vuestras cxzelrazias, 
que se enmendasen aquellas cosas, o que se 
quitasen totalmente, sino porqoe habiendo 
sido inventadas de los Romanistas con toda 
astuzia , traizion i avarizia, los despojaban 
i les consumían sqs haziendas i las de sus 
subditos i pueblos , i les tenian ligados en 
una mui grande servidambre? ¿No Toé esta 
la causa de vuestra queja? Si fu¿ por zíerto. 
Habiendo pues sido Lulero el primero de 
todos , que les avisó dello , como vuestras 
159 *Exzelenzias no lo niegan, ¿como agora vuel^ 
tos en odio contra él, es defendido dellos el 
:^k Pontifize, que tan gravemente les bá aflijido 

^^^L i burlado? 

^^^k Si piensan , que se pudiera sufrir Lulero, 

^^^^ si se coolenlára con esta manera de repren- 

^^^^^ sioQ de vizios , pero que agora, pues que se 

^^^^H há desmandado mucho mas, les pareze que 

^^^^^ se debe bazer otra cuenta.; no escusa esto 

^^^P nada vuestra dilazion i tardanza , pues que 

m 



A LOS PRIIKZIPBS. 261 

aquellas cosas de que él les avisó , i que 
vuestras Exzelenzias juzgaron que hablan 
sido mni bien notadas i descubiertas del, no 
las han enmendado hasta hoi. Pero conzeda- 
mosles esto, que con razón les parezca mal 
aquel apresuramiento , aquel aguijar tan 
adelante , que Lutero há Hoyado i que haya 
discurrido tan lejos : vengamos a la mesma 
cosa , que es , a los artículos que publica- 
mente i mui de veras pedistes al Pontifize 
que los mitigase i quitase del todo. Zierto lo 
que arriba habernos dicho , es verdad , que 
todas aquellas cosas son en sí tan abomina- 
bles i tan feas » tan llenas de fausto , ambi- 
zion, avarizia, desvergüenza, i tan llenas de 
robo manifiesto; que no pudieron ni aun solo 
pensarse sin gran maldad , no pudieron ser 
ordenadas ni mandadas de ninguno, sino de 
aquel mesmo que profetizó Daniel, i después 
del san Pablo, que habia de tener suma tira- 
nía en el templo de Dios. Porque si de antes 
él no hubiera quitado toda la verdadera Re- 
lijion i destmido la verdadera doctrina, nun- 
ca se atreviera a ponernos delante i mandar- 
nos cosas tan abominables, i tan manifiesta- 



3<>2 INFOBMAZIO.N 

1(fO mente , no solo iin'pias , pero lambien ridí' 
cuUs. Filé le cosa miií fazil salir cou lotlo , 
porque después de embaídos una vez los áai- 
nios, i embebidos en aquella inipia doclri- 
na , pudo sin dificultad persuadir i hazer 
creer i mandanios cuanlo quiso. Estos, estos 
zierto,son los fruto» de aquella doctrina que 
él bá ínlro4uzidocoDtra el mandamiento de 
Dios, por sa propio provecho i ganaozía, i 
por establezer sn dignidad i bonor. La cual 
doctrina si agora uo buliiera sido combatida 
i contradicha con testimonios i autoridad 
déla sagrada Escritura, ¿hasta dónde pieusan 
vuestras Exzelenzias, que llegara este hom- 
bre? Es cosa insaziable el avarizia, la ambt- 
aion tampoco sufre que se le eche freno , 
mayormente cuando his cosas suzeden a su 
»peU(o. Por manera que el término, que él 
pusiera :i su inmensa cobdizia i ambíziou, 
ese mesmo fuera el de su mandar i ordenar 
cada dia cosas nuevas. Agora pues, si pue- 
den dijerir tantas injurias i afrentas como 
les ha hecho, i las quieren interpretar blan- 
damente, no se que me dczir de tal pazicn- 
£iu. Miren bien vuestras Exzelenzias no sea 



A LOS P&INZIPES. 2C3 

eslo mas aioa una gran flojedad, que uiode- 
razion o templanza. Porque conviene consi- 
derar no solamente estos sus mandamientos 
i decretos, que habernos dicho , pero pensar 
también qué es lo que antes les prezedió , i 
como primero destruyó todas las cosas, que 
viniese a parar en esta desvergüenza i furor. 
También se debe pensar , qué es lo que mas 
hiziera, sino hubieran sido divinamente des- 
cubiertas sus artes i bellaquerías. I sobre 
todo se ha de considerar, que esta su avari- 
zia i rapazidad ues^ha sido puesto delante 161 
de los ojos en los escritos de les Profetas i 
de los Apostóles, i que por eso agora, ya que 
está descubierto , se debe en todas maneras 
abominar i huir su compañía. También se 
há de tener esto por una cosa resoluta i zier- 
ta , que no se puede ya esperar del ninguna 
cosa pia, santa, honesta, saludable, ni digna 
de loor. Há emborrachado a todo el mundo 
con aquel su ponzoñoso i suzio cáliz , mas 
eficaz que el de la hechizera Zirze : a toda 
la Europa há zegado i quitado el juizio, há 
instituido puras idolatrías , siendo él mesmo 
mucho mas Epicúreo que Idólatra, haziendo 



364 ntroRHAZioK 

burla de toda RelijioD , i asarpáodose la 

hoDira que a solo Dios se debe. 

Por estas causas, agora lo oprime Dios, 
lo aOije, lo hiere , lo azota , lo desasosiega , 
no como a un David, ni a un Job, ni a seme- 
jantes, cuyas afliziones i pazienzías nos han 
quedado por perpetuo dechado i ejemplo , 
sino como a Faraón , i otras semejantes pes- 
tüenzias, que han destruido la tierra. ¿Que- 
reíslo ver? Sé que, él no sospira , no dá je- 
midos a Dios, para qne se aplaque su ira, 
i que le dé corazón deseoso de enmienda, 
sino que quedándose todavía en su hincha- 
zón fiero i lleno de Fausto , soberbia i cruel- 
dad, i en sus riquezas malvadamente adqui- 
ridas, i muí rodeado con el amistad i nvuda 
de los Beyes , como él piensa , vive en gran 
1^^ segundad. Porque todas las calaniida«Ies que 

^^^ hoí en día hai en el mundo , i los trabajos 

^^^^L qne pasamos, piensa él que manan todos des- 

^^^^k ta fuente, de que los hombres nu reconozen 

^^^^ft J62 ni acatan con la reve*renzia , que debrían , 

^^^^H su Majestad, su santidad, i beatitud : bella- 

^^^^K quería snya, ni impiedad, no las reconoze ni 

I 



A LOS PRIRZYPES. 265 

les, afirma cod mui grande atrevimiento que 
es, porque aquella su doctrina, o no la quie- 
ren rezebir los hombres , o que habiéndola 
rezebido, tienen hastio della» i ñola quieren 
honrrar con pías costumbres, i que por eso 
nos envia Dios todos estos azotes. ¿Qué di- 
remos a esto? ¿Tal ejemplo de una obstina- 
zion tan monstruosa hállase en ninguna his- 
toria ni memoria de hombres? A vosotros lla- 
mo, a vosotros lo digo, Prinzipes, pues que 
sabéis mui bien que todas las vezes, que en 
jeneral o en particular os escribe algo, o oslo 
envia a dezir, siempre es a este tono. Entre 
vosotros los que no habéis admitido aun en 
vuestras tierras esta saludable doctrina, algu- 
nos estáis pendientes de vuestros doctores , 
hombres por extremo endurezidos, no quiero 
dezir peor , los cuales no hazen siuo poner 
en las nubes contra toda razón i justizia , 
a aquel Tirano destruidor. I es una cosa esta 
tanto mas detestable , cuanto mas i con ma- 
yor pertinazia lo hazen contra sus proprias 
conszienzias, aquellos mayormente que son 
i quieren ser tenidos por mas letrados que 
Jos otros. Por tanto querría yo agora que 



ZbC INFORtlAZlDN 

me dijesen estos mesmos , si esla lan grande 
i tan divina potestad que sobre todo lo hu- 
mano linjen, ¿si le es a él propia, i particular, 
o noT Si se le debe a él solo ¿porque sus an- 
tepasados los Obispos de Boma que bubo 
luego después del tiempo de los Apostóles , 
165 no se la atrí'buyeron asi? O si se la atribu- 
yeron, díganme, si fué tan ilustre i tan gran- 
de , no solamente de palabras i aparenzia , 
sino en efecto? Pero si consta claramente , i 
ellos no lo pueden negar, que los prinzipios 
deste negozio ban sido mui bajos, í que poco 
a poco , i aun con liarla diücultad han ido 
creziendo : si se puede probar evidcotisima- 
mente, que en el tiempo de Cario Magno fué 
'a autoridad dellos mui menor, de lo que 
fué después, en tiempo de Henrrico cuarto, i 
aun en tiempo desle, menor que en tiempo 
del Emperador Alberto, i que aun entonzes 
no filé tanta su Majestad, como después, rei- 
nando Sijismundo; nezesaríamenle se ha de 
confesar , qtie no estribu su negozio sobre 
ningún fundamento firme i duradero. 

El Papa Bonifazio Octavo, aquel tan famoso 
i zelebrado por causa de su siroplizidad, i su 



A LOS PRINZIPES. 267 

riiodeslia , eiUre otras cosas cxzelcnlcs que 
hizo, nos dejó este Decreto. Que es nezesario 
que lodos los hombres que quisieren salvar- 
se, i ser parlizipantes del Reino del Zielo , 
obedezcan en todo i por lodo al Pontifize 
Romano. ¿Qué dizen a esto? Aprueban este 
Decreto, i quierenlo defender? ¿Si lo alaban i 
lo d 'Tienden por mui santo, ¿porque, veamos, 
tantos Obispos de Roma como bubo antes 
del, no mandaron a los hombres que tenian 
a su cargo, este ariiculo de Fé tan nezesario 
i de tan gran importanzia? Visto que ellos 
atacan i desatacan leyes , i que el uno rasga " 
los Decretos del otro , i que cada uno parti- 
cularmente se toma la potestad * de mudar i i 64 
de constituir lodo cuanto quiere según los 
tiempos, i que no quieren estar atados a las 
leyes de sus antezesores:¿con que razón pudo 
el Papa Bonifazio promulgar este Decreto, no 
siendo zierto , si el Pontifize que le habia de 

• 

suzeder luego, lo habia de tener por bueno i 
firme, o si haría otro? 1 ya que haya de que- 
dar firme , se puede empero preguntar , si 
se debe dar fé a Bonifazio. Porque nuestro 
Redentor dize , que el que no entra por la 



268 IHFOHHAZION 

puerta en el aprisco de las ovejas , es ladrón 
i robador. Veamos, ¿Bonifaziopor donde en- 
tró? Ziertamenle por unas breilas, por entre 
nnas lagunas, i unos resquebrajos del DiablO; 
i no entró tampoco en el aprisco de las ove- 
jas , sino en una cueva i recojedero de sal- 
teadores i faomlires malvados, en aquella 
niesma cueva donde el perverso Caco opri- 
mido de Hercules entró , lo cual causó una 
increíble alegrin a tos pueblos que eran por 
alli al derredor vezinos. Pero veamos , ¿cual 
fué la puerta i la entrada por donde entró a 
este, ora sea aprisco de ovejas , o cueva de 
ladrones? ¿Subióle por ventura a este grado 
de honor la santidad de vida i doctrina , o 
alguna virtud exzelente que en él hubiese, o 
vino a ello por elecziou lejilima i limpia? ¿O 
fué por ventura traido por fuerza , como se 
lee de algunos Obispos de otras Provinzias 
hombres santos? No, no, ni por pensamiento. 
Con fraude,! engaño, i solizitazion, se hizo el 
camino. Esto es cosa zertisima i no se pue- 
de negar. I cuan feo fué el prinzipio , tan 
monstruosa fué su administrazion : soberbio, 
injuriador, intolerable, perpetuo enemigo de 



A LOS PRINZIPES. 26U 

los* Reyes i Emperadores: i su fin tan ¡gno- *65 
minioso como lo demás. 

Este padre de la patria tan bonrrado man- 
dó a todos los hombres, que guardasen este 
Decreto tan solemne, de que habernos hecho 
menzion arriba. Aunque los que le prezedie- 
ron no fueron mucho mas inozentes que él , 
ninguno dellos tan absolutamente , ni con 
tanto atrevimiento como él pronunzió esta 
diabólica sentenzia, la cual si estos quieren 
mantener i alabar, háganlo en buen hora, i 
dejémoslos con su locura. Pero si andan ti- 
tubeando, i se salen afuera, i claramente dan 
a entender que se le debe dar una moderada 
i cómoda interpretazion, diganme por vida 
suya , ¿porque los Teólogos i Canonistas de 
muchos años acá lo han zelebrado con tanta 
gravedad i tan grande dilijenzia asi en las 
Iglesias como en las Escuelas i Universidades? 
¿Porque há edificado tan alta torre sobre es- 
te fundamento? ¿Porque la han ataviado i 
como vestido con tan diversos comentarios i 
glosas sobre glosas? Si agora sienten de otra 
manera i no le dan tanta autoridad , como 
algún tiempo hizieron , diganme cuándo co- 



270 iNronHAZios 

luenzaron, ¿o por qué vio vinieron a eolen- 
der lo miíjorj ser mas avisados? Pues cuando 
confesaren que veen algo mas en ¿I agora , 
qne basta aqui han visto, quedará claro, qUe 
no hai causa ninguna por que resislan con 
tanla olisUnazíon i popria en oirás muchas 
cosas. Tues ya se apartan de la senlenzia Je 
Bonlfazio, sigúese que erró lur|)Ísi mámente 
en una causa la mas impnrlante de lodus, 
166 en que consislc'nucslta salud , i que lia lle- 
vado tras de si una iníiníla multitud deliom- 
bres que leban seguido, i los há metido eU 
unas horribles tinieblas de errores. ¿Qu¿ res- 
ponderán a eslo?¿Alegar3n por ventura aquel 
dicho común i lan Irilludo: Que aunque Bo' 
niTazio o algún olro no haya sido el mejor 
Pontilize del mundo , no por eso se bá de 
^ poner mácula en la dignidad , ni se há de 

^^ despreziar ni afrentar aquella suzesion? 

^^^ Muestraseles con el dedo, i no podrán ellos 

^^B negar, primeramente, que los Obispos deRo- 

^^^L ma han venido a ser con el tiempo mas ava- 

^^^^ rientos , mas soberbios i mas intolerables. 

^^^^^ Allende desto , que atribuye la sagrada Es- 

^^^^^ criplura a un zierto bombre qun es, a una 



A LOS PRliNZlPfiS. 271 

zíerta tiranía que se hu de apoderar en la 
Iglesia , UQ tal fausto , soberbia , avarizia , 
crueldad i toda cualquier otra grande i de- 
forme iniquidad: i que los autores desta ti- 
ranía se levantarán sobre toda condizion i 
suerte humana , i defenderán con violenzia 
aquella su potestad adquirida con grandes i 
diformes pecados, i su impia doctrina. Rué- 
geles que digan, ¿si veen o reconozen en este 
nuestro tiempo alguna imajen o semejanza 
desta tiranía , o cosa que le parezca? ¿I si 
este tal tirano que tan al vivo pintó la Es- 
critura , puede alzarse con tanta potenzia , 
que aun el dia de hoi cuando ya está des- 
cubierto, i tiene gravísimos acusadores, que 
todavia pueda tanto, que constriñan a los 
hombres a estar mano sobre mano sin inten- 
tar cosa ninguna que pertenezca a enmienda 
de doctrina i de vida? 

"^Estos que están en gran opinión de letra- 167 
dos , i que todos estos veinte i cuatro años, 
aun mas , no han hecho otra cosa que ejer- 
zitarse en disputas, según quieren dar a en- 
tender (i no hai duda , sino que conozen i 
entienden muchas cosas mejor], mas con to- 



} 



272 tNFORUAZIOl 

do CEO disimulan, hazen gnerra i combaten a 
la verdad, exasperan todas las cosas , i me< 
ten a su propia patria en grandisimo peligro, 
¿podrán estos persuadir jamas a hombres 
dotados de buen juizio , <iue hazen ofizío de 
varones buenos en su República? ¿No es una 
temeridad, i un desatino increible , que en 
esta hermosísima luz de verdad , se atrevan 
a afirmar en los pulpitos i en sus libros que 
publican , que dÍ al Emperador , ni a todos 
ios Beyes juntos eslizito ordenar ni determi- 
nar ninguna cosa que toque a la Relijion? ¿I 
que si todos de un común acuei'do hiziereo 
algún Decreto, que no temía valor ninguno, 
sino entreviene en ello el mandado i la auto- 
ridad del PontíGze Romano? El caso es, que 
quieren constreñimos, que lo dejemos todo 
en sus manos : el cual por su impía doctrina 
i idolatría, por sus horrendos pecados, i por 
la vida suzisima que vive, no solamente no 
puede representar persona de juez , pero ni 
aun osa parezer enjnizto. ¿No exzede esto 
todo juizio de razón, que en (oda Alemania, 
Franzia , España , i en muchos otros Reinos 
no haya tanto de virtud, o doctrina i autorí- 



ALOSPAi?kZIPSS. 27 S 

dad, cooio en un pequeiko Colejio de treioia, 
o a lo mas de cuareuta hombres vesUdos de 
carmesí?¡0 desvergüenza nunca Tista ni oída! 
¡O miserable de ti Alemania que alieolaii '^^ 
crítm ea tu seno tales i tan peslileauaies 
partos, que antes miran i busc^m el proveeho 
de sus enemiges^que na tu bien i salud! Tales 
iBouslruGs de palabras i razones , Prínipea 
ilu^trisimqst » se escriben i se predican en 
vuestras Cierras. ¿Que juzgarán de vosotros 
los que vernán después , sino reprkiiis un 
utrevimieDUi i desvergüenza tan . grande? No 
se puede negar esto; por ahi andan los libros 
entre las manos de todos, en que todas es^ 
(as monstruosidades se tratan , i no faltan 
algunos de vosotros que ea sus contiendas 
disputas, par perjudicar i molestar a sus ad- 
\ersarios , bazen mui gran hincapié en éstas 
cosas , repi tenias i adornaidas , como sí en 
ellas se comj^rendiese la surnta de nuestra sn^ 
l«id. ¿Pensáis que a vuestros antepasados, los 
cuales machas vezes resistieron con grande 
ánimo a la S(d>erbía de los Pontifizes , i aun 
aconsejaron a los Emperadores, que hiziesen 
k> mesmo, como se lee en las historias, que 



374 iHFOMMzion 

jamas les pasase por. el pensamiento , qoe 
alguna vez vendría un liempo tan tenebroso 
i tan desventurado, que se viniesen a echar 
tales palabras por la boca, i que sus dezen- 
dientes las admitiesen i les diesen oidos? 

Sí en alguna República gobernasen unos 
juezes , hombres hambrientos , avarientos i 
indoctos, que por via de cohecho, no dejasen 
Iraizion que no hiziewn, i que fuesen tales 
qoe por haber hecho tan mala justizia, hu- 
biesen merezido la pena determinada por las 
leyes contra los semejantes, de tos coates se 
quejasen todos gravemente ; veamos , a esta 
pública queja de todos,¿porDÍan (siospareze) 
469 "por rerormadores a aquellos mesmos que 
oviesen sido acusados? Pongamos por caso, 
que eslé aqui en Alemania el Colejto délos 
Cardenales, aquel Senado, digo , qne tanto 
estimamos, acatamos , reverenziamos, i de 
quien asi nos admiramos , i que veáis allí 
todos los Cardenales , criaturas del Papa , 
mayormente aquellos que tienoi salud i dis- 
posizioD para ello, vivir como hombres que 
desean i quieren entregarse aqui i gozar de 
todo jénero de deleites , como si después de 



A LOS t»R»ZIPES. i75 

\tk muerte , no hubiese jamás ninguna feli* 
zidad ni gozo, i que veáis que no ejerzitan ni 
tienen cargo de parle ninguna del oGzío 
Eclesiástico , que no enseñan a nadie, ni a-^ 
prenden nada de ninguno , sino que todos 
dus pensamientos i deseos tiran solamente a 
crezer en riquezas i en honrrast que veáis a 
todos los familiares i domésticos que están 
con ellos, representar la vida i las costum-^ 
bres de sus amos, i que sobre esto se levante 
una común queja de todos nosotros por cau-^ 
sadesu Injuria, avarizia i robos intolerables: 
¿no les pareze , que sería cosa mui de reír, 
si el coíiozimiento desta causa se diese a exa- 
minar a estos mesmos Prinzipes , los cuales 
siendo acusados publicamente, debrian sufrir 
su merezido castigo, i rezebir regla de como 
habian de vivir i ser apremiados para seguilla? 
Pues si demás de todos estos crimines fuesen 
tan soberbios i pasase tan adelante su temeri- 
dad i desvergüenza, que se usurpasen la po- 
testad de juzgar,i se alzasen con ella, i exclu- 
yesen a todos los otros, no les pareze a vues^ 
tras Exzelenzias , que se les podría respon- 
der con este o un semejante razonamiento? 



/ 



\ 



276 I?«FOBMAZlON 

^ ^^ ^¿Que novedad es esla, Padres conscriptos» 
i vestidos de graua? ¿Queréis entrar por jue- 
zes, vosotros que sois tan gravemente acu- 
sados? ¿Vosotros sois los que habéis de en- 
mendar los vizios i los abusos? Cosa es esa 
fuera d^ costumbre i no visUi jamás. Porque 
hasta agora os habéis empleado , en que por 
cualquier via hechos riquísimos i cargados 
de mui muchos benefizios , viviésedes miii 
suave,mui delícada,[í] regaladamente. Si íns-^ 
tituyésedes tal correzion de doctrina , de 
disziplina i vida, i de costumbres, cual con- 
viene, muchos de vosotros> que agora vivís 
mui a vuestro contento, en grandisima su* 
perfluidad i abundanzia, tendriades una mui 
pequeña i pobre familia. ¿Que es, veamos, la 
causa , o con que justo titulo poseéis tantas 
riquezas? ¿Que virtudes son e^tas vuestras tan 
exzelentes , que merezcan tan grande remu- 
nerazion? ¿Es por ventura de tanta impor-* 
tanzia, i que merezca tanto la luenga ropa 
que traéis , i el roquete de holanda que le 
ponéis enzima, i la cabeza rapada a compás, 
i los jestos i visajes llenos de zeremonias 9 
que para hazer burla de la jente , vosotros 



AL06PR1N21PES. 277 

xnesmos habéis inventado? Porque dado que 
arrebañéis de do quiera todas las causas que 
puede haber, uo tenéis zierto otra cosa que 
estas que nos podáis alegar. Pero aun estas 
niestnas cosas, que puesto que son livianisi- 
mas i puras burlerias , a las cuales están 
anejas i como edificadas sobre ellas todas 
vuestras posesiones i riquezas, las mcnospre- 
ziaisi encargáis el ejerlizio dellas a vuestros 
vicarios, hombres db bajisi^ma suerte. I en 171 
d entretanto vivís vosotros tan honrrada- 
niente, que si en el vestido no represfentáse- 
des otra cosa , ninguna diferenzia se cono- 
zería entre vosotros i los rufianes. ¿Que dizen 
a esto vuestras Reverendisimas Seftorias; pa- 
rezeles que se deben moderar i correjir es- 
tas cosas? Pero ya tenemos mui bien enten- 
dido que nunca comenzará de vosotros esta 
reformazion,! hazeislo cuerdamente, en mirar 
por lo que os cumple. Pero ¿qué diriadcs si 
se hiziese un cohzierto con vosotros desta 
manerat Que las cosas que agora poseéis no 
se os quitasen, i qtié vosotros por otra parle 
no biziesedes mas persecuziones, ni impidíe- 
sedes el curso del Evanjelio , i que desos 



/ 



378 INFORMAZIOIV 

uiesmos bienes » que son mui demasiados , 
sacasedes una zierla pequeña parte , para 
entretener las Escuelas i los Golejios, i para 
ayuda de los pobres i de los Ministros de la 
Iglesia? Estos bazen vuestro o6zio , por nie- 
uospreziarlo vosotros i no bazer caso del. Vo- 
sotros les robáis su mantenimiento i les co* 
meis las entrañas. Mira ^e trueque habéis 
becbo tan inicuo. Lasziudades i Repúblicas 
no pueden estar sin Escuelas i sin Ministros, i 
predicadores, i ensoñadores de la palabra de 
Dios , i es mucba razón que sean tratados 
bonestamente. Proveyeron para esto liberali- 
simamente de mucbas rentas nuestros ante- 
pasados i los Reyes i Emperadores: vosotros 
solos os las tragáis todas , i estos a quien 
tan justamente se les debe, mueren de bam- 
bre. ¿Porque no azeptaisesta condizion, que 
j 72 no es inicua, sino tan justa, tan humana * i 
tan razonable? Parézeles a casi todos que lo 
prínzipal que teméis es , que si se permite 
la doctrina del Evanjelio, que caerá de suyo 
toda vuestra autoridad , i que será tenida en 
tan poco que aunque no se os quiten vuestras 
rentas , las jentes entiendan que las tenéis 



A LOS TRINZIPES. 279 

por Bierzed que os hazen mui particular los 
Prinzipes i los Majistrados ea dejároslas, i 
que cada i cuaado que quisiesen, o podrían 
de derecho ser quitadas a vosotros, que ago" 
ra os usurpáis el señorío i propiedad de ellas. 
Si es este vuestro pensamieoto i vuestra 
inteoziott, fazil cosa es de entender , que ja- 
mas admitiréis ninguna recta moderazion , 
sino que trabajareis ante todas cosas i dili- 
jeotisimamente con el Emperador, i con los 
otros Reyes, cómo estorbarla, de la manera 
que (como lo aGrman muchos] lo habéis he- 
cho hasta aqui.Pero el caso es, que ya nues- 
tras cosas están en tal estado, que muchas 
dellas nezesari amenté se han de hazer i mu- 
dar de otra manera : i a todos los de buen 
entendimiento les pareze, o que se ha de ha- 
zer eso, o que se debe esperar sin falta, algu- 
na notable perturbazion de las cosas. En 
vosotros, maldita la esperanza que tenemos 
de cosa buena, porque carezeis de doietrina 
i de erudizíon : i después, si en algunos de 
vosotros hai alguna buena i loable voluntad, 
está corrompida con civarizia i ambizion. 
Finalmente vivis de tal arte, que casi somos 



r 



380 lÜFORHAZlOM 

conslreAiilos a desesperar de vosotros. Lncgo 
ique Be ha de hazer? No os rallan , a Dios 
grazias , muí mucbos hombres doctos , de- 
seosos de to4a paz i concoi*dia. También hai 
muchos Prinzipes i consejeros suyos, que en- 
J73 tienden muí bien qué inedi*zina há menester 
esta enfermedad. ¡No se podría alcanzar esto 
de Tosotros, qne con \nestra lizenzia pudié- 
semos ordenar una zierta forma de Belijieo 
i doctrina , i que se quitase todo lo vizieso 
que en ella hai , i que Alemania recobrase 
nna quietud alegre i pia,de la cual no piiede 
carezer la Kelijíon , ni las Escuelas i Estu- 
dios públicos? Apartados nos tienen de roso- 
tros los Alpesi la mar. Por allá entre toso- 
tros no pretendemos natía. Lo mesino seria 
razón que biziesedefi por acá rosotros. De- 
seamos os toda prosperidad i salud: i es, que 
08 dé Dios sano entendimiento. Lo qne os 
snplicamos por oira parte es, que no que- 
ráis impedir este nuestra tan nezesaria i san- 
ta obra. No es tan poca cosa Alemania, qne 
entre todos los Pucl4o8 no Icnga mni señala- 
do í honesto lirgar. No podm alabaros quc> 
tcn^nis niiiyor pnidc-nzia de las cosas , o de 



A LOS PRINZIPES. 28 i 

la doclrina, o santidad o perfczion de vida. 
Si vosotros siendo tan poquitos, podistes an- 
tes de agora ver cómo se habian de gober- 
nar todas las Provinzias de Europa juntas , 
¿porque nosotros, sien;]o muchos mas, i no 
dándoos ventaja ninguna en letras , ni en 
buen juizio, no veremos lo que toca a nues- 
tra salud i a la tranquilidad de Alemania? 
mayormente, que vosotros no entendéis en 
otra cosa , sino en las cosas particulares de 
vuestro Colejio, i en las comodidades i pro- 
vechos de vuestra orden: i que nosotros pro- 
curamos la pública salud de toda nuestra 
jetite , i aun (si nos dejasedes) la de todo el 
inundo, i aun también la vuestra. Zierto es 
qiie desde el tiempo que este nuestro Reino 
florezió, nunca habéis sentido tan rezios en- 
cuentros como * agora: ert ningunos tiempos 174 
tampoco os habéis aprovechado de tantos Jpi 

cuentos i puntales con que sosteneros, ni de ^ 

tan varios pertrechos i ayudas. 

Al prinzipio, cuando todo el peso desta 
guerra dependía de im hombre solo , i que : 

ese mismo enemigo vuestro estaba Condena- \ 

do de vosotros i del Emperador , el cual se- \ 



X 
\ 

m 



1 



ZUZ INFORHAZia» 

guia vuestra senlenzia i condenaziou, i lenia 
dado bando i potestad a cualquiera sobre él, 
i que se bailaba desamparado casi de lodo 
socorro bumano , entoDzes a lo qne parezia, 
fuera cosa muí fazil remediar este mal.¿Pue& 
como fuistes tan neglijentes en una cosa que 
tan particularmente os tocaba? No se puede 
responder otra cosa , sioo que o lo luvisl£s 
en poco , o no pudistes mas. Si lo tuvistes 
en poco, debéis de avergonzaros dello: sino 
pudistes mas, por cosa nueva lo ternán to- 
dos, uinyornienle los que veroán después de 
nosotros , de que siendo una cosa tan fazil, 
no bayais pmlido salir con ella, siendo voso- 
tros tan ricos i poderosos , i sobre lodo es- 
lando lan armados i acompañados de la ayu- 
da de los Beyes, que en aquel tiempo esta- 
ban tan a vuestro mandar, de cuyas fuerzas, 
dilijenzia i fidelidad os aprovechastes en este 
iiegozio muchas vezes. Todas las vezes que 
:iconteze que ellos ban menester vuestro fa- 
vor i amistad , estonzes eu recompensa les 
sacáis por condizion, que os defiendan i vuel- 
van por vuestra hourra, i les tomáis palabra 
dello. Luego ¿que há sido esto , que lo que 



A LOS PRINZIPES. 285 

ellos se leniao gana , i lo que tantas vezes 
os prometieron, nunca lo hayan confuido? 
O no les parezieron bien vuestras razones, o 
ocupados en otros negozios, no pudieron acu- 
dir a lo que los unos i los otros deseabades. 
De manera que se há dilatado el remedio 
hasta el dia de hoi. Pero deaidme, ¿en pro- 
vecho o daño de cual de las partes há sido 
esta dilazion? Bien creo que en esto, no quer- 
réis mucho alabaros, como de cosa pruden- 
temente guiada i que haya tenido buen su- 
zeso. ¿Pues que e«fperanza, veamos, os queda 
agora? Pensar de llevarlo por armas i vio- 
lenzia es un poco de aire. Porque ya se han 
pasado las coyunturas i las ocasiones, i han 
crezido mui mucho las fuerzas de vuestros 
contrarios , i cada dia se os desafizionan i 
enajenan mas i mas los ánimos de los hom- 
bres. ¿Pensáis por dicha que algún dia ver- 
nán a tornarse a vuestro gremio i a meter- 
se en vuestro seno los adversarios? Engañáis 
os averiguadamente , porque los asombra 
ver lo que han pasado.¿0 pensais,por ventu- 
ra, que no sufrirá i tendrá Dios por bueno 
que asi os hayan dejado? Ese fiarlo tan a la 



\ 



\ 



384 IMFOBMAZIOS 

luenga, es cosa mui dudosa , i no es verisi- 
mil que viviréis tanto, que veáis esc tiem- 
po. Porque asi como tantos tiempos sufrió 
Dios aquella vuestra suzia , infieíonadora i 
perniziosa vida, así también puede ser quea 
vuestros enemigos agora conzeda mas largo 
tiempo de lo qne vosotros pensáis. ¿Porque 
no reconocéis antes el justísimo juízío de 
Dios que os trae desta manera arrastrados, 
desasosegados, i atormenlados? Al príntipío 
cuando era inui pequeflo el número de aque- 
Í76 líos a quien mor'lalnieDle aborrezeis, no de- 
^^ jabades crueldad d« que no usásedcs contra 

^^k ellos. Después cuando ya aumentados vinie- 

^^^k ron a hallar amparo i defensa en algunos 

^^^^^^^ Prinzipcs i ziudádes, también crezió vuestra 

^^^^^^^K soberbia , cuando amenazando a losPrinzi- 

^^^^^^K pes , pensaliades despojarlos lolaltnente de 

^^^^^^^1 sus señoríos i dignidad coiíforme a vuestros 

^^^^^^^m Decretos, i de vuestros antepasados, con los 

^^^^^^^H cuales rodeastes, como con foso i trinchea, 

^^^^^^^H vuestra soltura i desvergüenza. 

^^^^^^^B I aunque habéis intentado (odas estas co- 

^^^^^^H sas, empero no há podido ser tanta vuestra 

^^^^^^H dilijenzia, que sabiéndolo vosotros, no se ha- 



A tos pftiNzipfis. 285 

yaa ellos acrezenlado en grande numero i 
venido agora a amplificarse tanto , que aun 
hasta ios que no se han juntado con ellos» 
tienen ya mui mala opinión, i sienten mal de 
vosotros: i casi todos os aborrezen i piensan 
que sois aves de mal agüero, i a la verdad, 
lio se engañan en su pensamiento. Cuando 
enviáis vuestros Legados a las Dietas , son 
tan bien rezebidos, que fácilmente echan de 
ver cuanto habéis ya perdida de aquella 
vuestra vieja autoridad i grazía con todo el 
mundo. ¿Que ánimo tenéis cuando se cuentan 
estas cosas? ¿Consuélaos por ventura aquel 
refrán antiguo, que siempre traéis en labo* 
ca, aquel dicho , digo, que el Papa Honorio 
cuentan, que envió a dezir el tiempo pasado 
al Emperador Frederico segundo : Que bien 
podría pasar tormenta la navezilla de san 
Pedro , pero que jamas se anegaría? Mui 
gran verdad es esa : pero aquel que gobierna 
esta navezilla , os há acometido tan fuerte- 
mente i tomado os tan de sobresalto , que 
tenéis bien porqué^ con razón temblar i es- ^yy 
tar despavoridos. Si pudiesen vuestros ad- 
versarios ser de tal manera constre&idos de 




S86 INFORHAZION 

vosotros, que no hablasen sino segiin la li' 
zion que vosotros les diesedes, todo se liaría 
mui bien, i vendría os a pedir de boca. Pero 
agora el negozio está de manera, que ellos 
se proneren,que demorarán clara i evidente- 
mente, que sois los mas perniziosos i malva- 
dos herejes, que jamas há habido en el mun- 
do. A este campo os desafian, prestos están, 
i no rehuyen para ello ningún trabajo ni pe- 
ligro. ¿Que pensáis entre tanto vosotros? Di- 
simuláis, salís os afuera , burláis os de Dios i 
de lasjentes , i todo lo sufren los que son 
vuestros. Pero a la fin traídos a este estre- 
cho , venisles a dar al Emperador privada- 
Diente este vuestro parezer: qne debe tratar 
i confirmar p!tz i amistad con todos los otros 
Reyes: que lo mas presto que pueda ser, se 
convoque el Conzilio : que por todas partes 
se hagan aparatos, i se junten socorros para 
contra el Turco : que se debe continuar i 
aumentar la liga hecha contra vuestros ad- 
\ersarios, para que por esta vio tengan mie- 
do' i hagan lo que dehen, como aquellos que 
son mas perniciosos para la Cristiandad que 
mesmos Turcos. 



A LOS PRI^ZIPfis. 287 

Bien creo, que se os acuerdaren que logar 
propusistes este consejo, como cosa niuisa* 
ladable i mui útil para vosotros.¿Pero de que 
sirve kazer con tanto ardor menzion de Con- 
zilio jeneral? Antes que en las guerras se 
viene a dar la batalla, suelen atacarse esca- 
ramuzas de caballos lijeros, con que comien- 
zan a revolverse i a trabarse el un* campo 178 
con el otro. Esta costumbre han imitado 
prudentemente en esta causa los nuestros. 
Ya se han encontrado no sola una vez en 
disputas lijeras, en las cuales, qué es lo que 
se há hecho i cómo, bien lo habréis entendi- 
do de vuestros Legados. Vuestros defensores 
que tenéis en Alemania alquilados con harto 
daño i afrenta nuestra, tratan el uegozio tan 
nezia i tan desgraziadamente, i con tanta 
ignoranzia , que aun sus mesmos amigos i 
compañeros, que los están oyendo hablar , 
se avergüenzan. Siendo esto asi ¿como po- 
dréis ordenar vuestros escuadrones, cuando 
se baya de venir a dar la batalla? o como 
esperaréis allial enemigo? Zierto,sino traéis 
otras armas que las de hasta aqui , daréis 
bien^que reir a todo el mundo. No se os per- 



ZtJU I.NFORMAZIO» 

niite ya que os usurpéis la poleetad tic ju- 
gar. Antes se tiran cotilra vosolros relia- 
mos tiros de acusaziones criminosas. l*ar 
lauto pcasad bieo en ello , cuan gran daño 
i vergüenza osífera venir a ser venzidosdesa 
manera en uopúblicoTealrodelodoel mun* 
(lo, i que DO sepáis lieblar palabra. Porque 
aunque ayuntéis todos vuestros prívilejiog, i 
os iimottloneis todas cuantas cosas hai, que 
os pnedan servir de (ilgo,i lo traigáis todo al 
Conziiio , i que traigáis a él por defensores 
de vuestra parte todos vuestros Teólogos de 
(odas las parles del mundo, i los mas agudos 
Canonistas que tuvíesedes; con todo eso, no 
podrá ser ntenos en ninguna manera , sino 
que el tiempo, que descubre todas las cosas 
i el común sentido de los hombres, i la ver- 
i^g gueuza niesma os'liará confesar i conceder 
muchas cosas, muchas, digo, quehastn aquí 
habuis contradicho perlinazisituamenle , i 
por las cuales habéis perseguido a mucbos 
hombres pios, i traidoloseu grandísimas ca- 
lamidades i miserias , i privadokts de honr- 
ras, baziendas i vidas. Ptiblicamente se hará 
esto, mirándolo i ovcndolo todes los Pueblos 



ALOSPEIKZiPBS. 289 

de lodas las Proviozías. ¡O eterno Dios cuan 
grande bramido i cuanla indignazion de los 
hombres se levantará allí contra vosotros! 
Pero por ventura no ahincáis ya tan de ve« 
ras en esto del Conxilio , como pareze. por 
aquel vuestro memorial qne distes. Porque 
¿como puede ser que en un mesmo tiempo se 
convoque Conzilio, i se emprenda guerra 
contra el Turco? No se pueden hazer junta-^ 
mente estas dos cosas : una tras otra, kien 
pueden. Esto vosotros no lo ignoráis , por^* 
que de otra manera no hizierades menzion 
uingiina 'lello. Mui ahincadamente fué soli'* 
¿ilado el l^apa León sobre el Gonzilio: pero 
eutouzes comenzaba él una nueva trajedia p 
cuyo tin, cuan trislei mortal haya sido, aun ^ 

hoi en dia lo experimentamos^ £1 Papa A* / 

driaiio parezia que era un hombre algo mas 
«enzillo, de lo q4te convenia a vuestras ma<^ 
ñas i costumbres. Que tal haya sido su fin, 
mui bien lo sabéis. El Papa Clemente que le 
«uzedió a este , conversó i vivió de tal ma-^ 
fiera todo el tiempo de su pontificado, que 
«1 que quisiese abonar su inozenzia para con 
los hombres, no ganará otra cosa, sino que 

19 



390 tHFOHUAZIon 

le tengan por mentirnso, en (odas las otras 
' rosas que dijere. Casi se me habia olvi'dado 
aquel sacrosanto Papa Julio. Cuaudo no se 
podía alcanzar del ninguoConzilio, í que lo 
convocaban los Mooarc»s,¿que es, veamos.lo 
que él hazia? Echaba rayos de eicomunio- 
nes, desterrábalos, maldezialos, daba bando 
contra sus personas! bienes, i daba lizenzia 
a los que los quiRiesen saquear i robar, i aun 
el dia de hoi haí jentes que sienten todavía 
el dafio que les hizo aquel rayo papal , i lo 
que les cuesta aquel su mandamiento. 

Si enlonzes él no pudo sufrir una lejíUma 
junta, cuando nadie impugnaba su doctrina 
i relijioD.sino que solamente se tratabac¿mo 
se refrenase aquella su inmensa rapazidad i 
aquel su tan vindicativo ánimo: ¿como puede 
ser verisímil , que vosotros el dia de boi os 
sometáis a juizio , siendo no solamente acu- 
sados de una vida mas que Epicúrea, i de 
una tiranía incomportable, pero también de 
herejía, i de idolatría , con que habéis infi- 
zionado a todo el mundo, i hecho a Dios una 
gravísima afrenta? ¿Como es posible que con- 
sistáis en este juizio mayormente cuando 



A LOS PRINZIPBS 291 

Ilubieredes perdido aquel vuestro único i lir« 
luisiino pilar, en que estribáis, que es, cuan- 
do os hubieren echado de la silla vuestros 
contrarios, i oo se os permitiere la adjudi-^ 
catnra deste pleito. ¿Porque de muchos años 
acá, habéis traído a los Reyes en guerras? 
¿Porque en el tiempo que ya estaba el Conzi- 
lio ayuntado, fuistes alguna vei autores de 
alborotos í levantastes súbitamente revuel- 
tas?¿Na es verdad que era parque no cuajase 
el Conzílio, o que si estaba en buenos térmi* 
nos, se * disipase? ¿Podeisme negar esto? Si 181 
entonzes os temistes tanto de los Obispos de 
otras naziones , que no por una sola causa 
os acusaban , como a compañeros i familia-^ 
res de aquel tirano de Roma , ¿con que cara 
sosterneís agora el Ímpetu no de un Golejio 
solamente , sino casi de todos los pueblos? 
los cuales descubrirán alli vuestras verguen-» 
zas, i relatarán de muchos años los agravios 
que han rezebido de vosotros i con tanto 
mayor vehemenzia i lástima cuanto con ma- 
yor Urania les habéis tenido siempre tapadas 
las bocas , i constreñidolos a que todo lo 
hablasen consigo entre dientes. Dcsla mane- 



/ 



393 iüfobhazion 

ra sin duda M tratarin Ins Conzilios jene' 
rales : i aun por eso hazeis bien de hnirios. 
Pero diréis por vealnra, ya os hemos lla- 
mado estos años pasados a Coozilio, i osem- 
biatnos nuestros Legados sobre ello. Es ver- 
dadj asi lo confesamos Padres Itevereudos. 
¿Pero con que iotenzion íaé hecho esot No 
por otro respecto síd duda, sino porque que- 
sistes desarraigar aquella opinión que tienen 
de vosotros las jentes.que piensan que sois, 
los que siempre lo estorbáis. I como no ig- 
Dorabades lo que tras ceda paso lodos sien- 
ten i piensan de vosotros» finalmeale os atre- 
Tistes a bazer menzion de Coniilio. También 
el Papa Clemente en lodo el tiempo de su 
Pontificado se atrevió una vez a lo mesmo. 
Pero pi'opiisolo de tal manera que bien cla- 
ramente daba a entender , que no tenia res- 
pecto a enmienda ni a rerormazían ninguna, 
sino a gozar de una grandisina quietud , i 
lü'-l ''tranquilidad. Porque aú lo rezan sus pala- 
bras , las que denunzió por sus Legados en 
Alemania. Pero aquella quietud i tranquili- 
dad, ¿de que manera la pensaba establezer 
para si i para su silla? yo os lo diré. Prca- 



A LOS PRINZIPES . 295 

diera ¿1 por juez i por conozedor de lodo, i 
estuviera mui acompañado coa las fuerzas i 
armas de los Reyes, i condenara a todos sus 
contrarios , que no lo quisieran reconozer a 
él ni a su silla. Este era el atajo que él te-» 
nía fabricado i todos vosotros a maldita otra 
cosa tenéis ojo. Ni mas ni menos estotro 
Paulo terzio, el cual luego, como fué hecho 
Pontifize , para dar alguna muestra ilustro 
de su bondad , dio en reformar aquel que * 
llaman Breviario, quitando del algunas fá- 
bulas nezias i mal doladas que en él habia. 
¿No es este on mui hermoso i mui grande ar- 
gumento de un ánimo, que procuraba hazer 
una verdadera i sólida reformazion de la Igle- 
sia? No hai que dudar. Pero aun esta mes- 
ma correzion del Breviario le fué mui ga-* 
nanziosa. Porque nadie podia dezir por ét 
sus horas, sino daba primero ziertos dineros 
con que comprar del la dispensazion i lízen- 
zia para ello. ¿Que es esto?¿No es mui gran 
verdad lo que testifica de vosotros la Escri- 
tura, que tenéis el entendimiento ejerzitadi- 
simo en todo jénero de robos? 
Después de haber hecho esta gloriosa 



394 tNFOBHAZIO:< 

muestra de un ánimo no el peor de lodos , 
comenzó a tralar i negoziar como que desea- 
ba en extremo un Conzilio jeneral, pero que- 
ría que se liiziese en Italia, (como lombieu 
JU3 el Papa Clenienle) i no en Alcma'nia , no 
dándosele nada.de hnzcr en eMo contra tan- 
tos estatutos que hai del Imperio, en que es- 
tá decretado por común consenlimiento de 
los Estados , que se juntase dentro de los 
términos de Alemania. El Papa Clemealc 
había prozedído con mayor arroganzía. I'or- 
que allende de que también despreziaba 
aquellos Estatutos del imperio, quena,conio 
absoluto Gobernador i Señor del mundo , 
poner condiziones i leyes al Conzilio que se 
había de hazer. Estas eran tales, que sí tu- 
vieran lugar , él viniera muí fazilmente a lo 
que quería í saliera con su intento. I'ero el 
Paulo que sabía mui bien del arte quebatiian 
sido rezebidas en Alemania aquellas condi- 
ziones de Clemente, i como las habiao re- 
husado, no curó de poner leyes ningunas, 
por parezer mas humano i mas blando : en 
lo otro, tan rezio estaba Clemente , porque 
quería que el Conzilio se tuviese en Italia. 



A LOS PRINZIPES. 205 

De manera, que cuaalo a esla parte, uo fué 
mejor rezebido que el otro, i en el mesino 
tiempo que él andaba insistiendo en esto, 
ya habia muchos índizios i señales harto 
claras de que se aparejaba guerra en Italia, 
la cual como se comenzó el año siguiente , 
este hombre cuidadoso, astuto, i vijilante, 
considerada esla oportnnidad i coyuntura , 
en el tiempo que la guerra mas ardía, con- 
vocó publicamente el Gonzilio, i como no se 
hazia nada, ni venia hombre a él, por causa 
de tan graves impedimentos como habia, él 
entonzes con mayor ánimo proseguid su pro- 
pósito , i deploraba la miseria del mundo : 
porque asi dejaba pasar el tiempo * de su sa- 184 
lud, sin aprovecharse del. I por no dejar ^ 

nada de lo que tocase a hazer oGzio de buen 
Pastor, i para que todos los hombres viesen 
cuan de veras i cuan a pechos tomaba este 
negozio , el Conzilio que habia convocado 
para Mantua, lo pasó a Vinzenzia, ziudad de 
Venezianos, que está un poco mas zerca de 
Alemania. Lo cual fué casi en el mesmo 
tiempo que habia de juntarse el Emperador 
i el Rei de Franzia en Niza de Villa Franca , 



296 IHFOIIJIAZIO-I 

para [si íutse potible) tratar áe paics. Eodv 
laDio einbió a algunos de vneslras Beverttt- 
(Hsimas Señorías, Padres conscriptos, a Viu- 
zenzia, para comenzar el Comitio , al cual 
como casi ninguno venia , Tosolrna, como 
Legados suyos, por hazer vuestro olizio,or- 
denastes una reformazion de aqnellas cosas 
que os parezian mas importantes i nezcsa- 
rias para la Cristiandad , entre las cuales 
fué esta una: Que las putas, asi vuestras, co- 
mo de vuestros Cortesanos, viviesen mas mo- 
deradamente , i que no saliesen con tantas 
galas i superfluidades de ropas, ni pudiesen 
andar ruando por las calles en hacaneasmui 
ricatrente aderezadas i enjaezadas , i con 
gran multitud de criados i lacayos uconipa- 
ñadas: i también que nn se leyesen en lases- 
cuelas los coloquios de Erasmo , ni que se 
dejasen leer a los niocliaclios. ¿Que dezis? 
¿Noesesle ya un hermoso prinzipio i nn pró- 
logo i proDústicD de graniles bienes? 

Estas cosas de tan gran importanzia esta- 
blezistes vosotros , hombres anzianos i doc- 
tos, icscojidos para esto del sumo PontiSze, 
> i ostablczisles lae * después que él os había 



A LOS PRIN'ZIPKS. Í97 

tomado jiiraiuento solenme, que no disiniu* 
lásedes cosa ninguna de todas aquellas que 
después de bien maduro consejo , os pare- 
ziese que requerían nezesaría enmienda. 
Después destá vuestra tan saludable corre- 
lion de la doctrina i disziplina Eclesiástica, 
i reformazion de costumbres , se iiizieron en 
Niza»entre el Emperador i el Rei de Franzia, 
treguas por diez años , en el cual tiempo 
cuando todos creian, que aquel Conzilio co- 
menzado por vosotros , se podría concluir i 
acabar por estar conziliados los Prinzipes , 
beos aqui, suzede un grande i no esperado 
Sileuzioy de suerte que ya no se hablaba de- 
Ho. Porque el Pontilize , como autor de la 
paz de las treguas , entrado en Roma triun- 
fando , se estuvo quedo cuatro años enteros 
en grandísima quietud i ozio. Del Conzilio , 
ni memoria , del cual ni palabra se hablaba 
publicamente. Pero agora de nuevo, habrá 
poco mas de dos años, estando toda Alema- 
nia en armas contra el Turco, creziendoya, 
i no mucho después, rompiéndose nueva 
guerra entre el Emperador i el Rei de Fran- 
zia , be os lo aqui donde convoca otra vez 




\ 



2U» IXFODJIAZIOM 

Conzilio en Trcnto. El cual tuvo la Gn que 
él mesmo había proiiosUcado i deseaba. 
¿Hasta cuauJo ya haríais burla de todo el 
muudo i prinni pálmente de Alemania? Aun- 
que presumís de los mas injeniosos i agudos 
ele todas tas naziones , empero entienden 
vuestras astuzias i mañas estos bárbaros 
Alemanes , i tienenlas bien entendidas , que 
todas liis vezes que echáis fama de Conzilio, 
186 hasta*los niños lo tienen por chocarrería: 
porque asi están ya todos acostumbrados a 
entender vuestras artes. I'orque veis que no 
estáis mui lejos de dar en el despeñadero , 
por eso andáis a buscar, mirando i remiran- 
do todos los asideros i escapaderos que po- 
déis. ¿Porque, veamos, acusáis criminosamen- 
te a vuestros adversarios , como si fuesen 
mucho mas perniziosos i dañosos a la Crís- 
^ tiyndüdque los Turcos? ¿Es por veGtura,por- 

^^ que deseáis que antes de haier guerra al 

^^k Turco , fuesen todos ellos oprimidos i des- 

^^K truidos sin quedar hombre a vida? A eso 

^^^L verdaderamente ^ a enderezado aquel conse- 

^^^K jo, que distes , de que arriba bezimos men- 

^^V^ 2Íou, que la liga que coutra ellos está hecha, 

m 



A LOS pRiNZipes. 299 

se haga mayor i nías fuerte. Pero ellos están 
tan lejos de temer la luz, qne ninguna cosa 
(lesean tanto como que se vea públicamente, 
cual de los dos , vosotros o ellos, son mas 
pernizíosos i dañosos a la República. Mucho 
tiempo há ya, que os desafian a este campo, 
i quieren probar lo que podéis. Pero voso- 
tros en remitirlo todo al Conzilio jeneral , 
miráis muí mal por lo que os cumple. Por- 
que entre tanto se les vá cada dia allegando 
grande número de jente , i vosotros (como es 
de creer) aun no estáis nada proveidos, ni 
aparejados para el Conzilio. 

Si acá en nuestras tierras estuviese, como 
arriba dijimos este Colejio de Cardenales, i 
que viviendo una vida diselulisima se usur- 
pasen tanta potestad sobre todos, parezeme 
que se les podría mu i bien responder en esta 
manera, quea^qui hemos declarado. El odio 187 
i el meuosprezio son dos causas prinzipales, 
por que los hombres se vienen a levantar 
contra los tiranos. Porque ninguno los puede 
amar por causa de su astuzia i crueldad. 
Pues si demás desto ,son dados a vizios i de- 
leites, luego vienen en desprczio de la jen- 



SOO IHFORIUZIOH 

te, como acontcziú a Sardaaapalo, i a un 
Dionisio, i a otros muchos. En este consis- 
lorio concurren ambas a dos causas. Ex- 
perimentado hemos sus rapiñas , sus hurtos 
i robos, mayores que los de Verres, famoso 
ladrón, su lujuria i sus di-leites, i lo demás 
que por ser tan aerando i horrible no se pue- 
de nombrar sin vergüenza , ni haí hombre 
que to ignore. I aunque pase todo esto asi, 
empero porque están un poco lejos de noso- 
tros, i que no conversan donde los veamos 
delante de los ojos, en oyéndolos mentar , 
quedamos embelesados i atónitos , i pensa- 
mos que son alguna cosa divina. I entre es- 
tas i estas, tienen de conlino, príuztpalmente 
en Alemania, sus ziertos defensores , i entre 
ellos algunos comprados : los cuales lodos, 
porque <>ii esta tan gran claridad del sol, 
uo quieren ver nada, i que nunca se hartan, 
de poner en las nubes la pote^ad de los 
Papas, verdaderamente ellos mesmos se lla- 
ga» sus conzíenzias , porque ya no hai mas 
lugar de escusa , iii se puede pretender ig- 
noranzia. Piega a Dios que sienta Alemania 
la herida que há rezebido desla suerte de 



A LOS PRlNZlPES. 301 

hombres : lo cual es tanto mas misenible i 
mas impío, cnanto es mayor crimen i trai- 
ción matar el hombre a su padre , o a su 
hermano, por defender a *nn estranjero,ene- 188 
migo mortal de su patria. 

Agora pues que las cosas van desta ma- 
nera, i están en el estado que veis, Prínzipes 
i Señores ili^trisimos, pues que este intruso 
Tirano es aquel que está sentado en el tem- 
plo de Dios : el que se há dejado adorar i 
acatar, i aun lo ha querido i mandado , co- 
mo a Dios: el que bá inventado un nuevo jé- 
nero de doctrina contaría a la de los IVofe- 
tas i Apostóles, i ejerzitó en ella un trato i 
negoziazion feísima i mui abominable : el 
que se usurpa la potestad , no solo de juz- 
gar a los hombres pero aun de interpretar 
las mesmas Escrituras , de torzerlas i aco- 
modarías a todo lo que quiere : el que de- 
fendió el matrímonio instituido de Dios, co- 
sa no hecha jamás de ningún Tirano , por 
mui mhumano i cruel que haya sido: el que 
después de defendido el matrimonio , abrió 
la puerta i descubrió el camino a todo jéne- 
ro de torpedades i suziedades, en las cuales 



302 i::iPORHA2io,i 

c'l también como autor desta lei tan nefaria 
i abominable , comovido de las furias infer- 
nales , há sido el que casi mas suziaraenle 
que todng , se há revolcado i ensuziado en 
ellas: el qne agora después de ya desubierlo, 
como el Apóstol lo profetizó , con todas sus 
fnerzas oprime i corobiite la verdad : el que 
como otro Nabiicodonosor , a todos los que 
no adoran sn eslatua, i a él como a Dios de 
la tierra , i que tiene suma potestad sobre 
nuestras ánimas i nuestros cuerpos, iio lo 
revereozían í sirven , los persigue cnielisi- 
mamente hasta la muerte : el que mas que 
a todos los pueblos há traido engaflada a 
Alemania, que la tiá burlado i chupádolesa 
) "substanzia : el que no obstante qne se vee 
ya destituido de muí muchos , que puesto 
que entiende que muchos tienen propósito 
de dejarle , i aunque no ignora que poco a 
poco se van muchos enajenando del , todavía 
persiste seguro i como sino hubiese crimen 
ni mal en su vida , no dá ninguna señal de 
pcnitenzia ni enmienda : por estas causas , 
digo, que se debe dejar, i que debemos huir 
del como del mas perverso , i malvado de 



A LOS PRLNZIPBS. SOS 

todos los mortales. Tal tratamiento nos há 
hecho él, i tal sus antepasados» que debemos 
por cualquier via posible, recobrar del todo 
lo que por violenzia i fraude nos há quitado. 
Está atentísimo, alerto, i buscando todas las 
ocasiones que puede , para revolver a Ale- 
mania. Porque es tirano, a ninguno ama , 
aborreze a todos , i aborrezelos, no desde 
agora, sino de muchos tiempos acá : i tanto 
cuanto uno es mas poderoso, tanto mas cru- 
damente lo aborreze. 1 dado que contra su 
naturaleza i costumbre, quiera bien a alguno, 
no empero puede amar a Alemania i a nues- 
tra jente. Porque tampoco tiene causa para 
ello : porque todas las vezes que piensa en 
nosotros , de uezesidad le há de venir a la 
memoria aquel dicho de Terenzio: «En fundi 
nostri calamitas»: que quiere dezirhé aquí 
el daño i perdizion de nuestra heredad. 

Todo el tiempo que él pensare , que aun 
quedan entre nosotros algunos que son de su 
parte , finjirá amistad i benevolenzia. Pero 
esta no puede ser tan grande, que no desee 
ver extirpada toda nuestra jenerazion i pos- 
teridad, mayormente que presume i piensa, 





504 INFOIIIIAZIOÜ 

que esos mesnios no lo hazen tanto por de- 
^^^ fender^la cansa de la Sede Romana, cnanto 
por lo que toca a su propia utilidad 1 pro^ 
vecbo dellos. De manera, queét fabrica en 
su pecho graves niales, i no disimula, que 
vosotros que habéis desechado su infame 
señorío, sois dignos de ser despojados de to- 
das vuestras baziendas i posesiones , i de 
que no tengáis honesto tugaren la República, 
ni autoridad ninguna entre los hombres. I 
harto claramente dá a entender, que si todo 
Alemania desintiese del , i el £m|)erador 
también , que se nos debrian quitar todas 
las libertades , i el derecho i privilejio de 
elejir Emperador, i pasarlo todo a otra Na*^ 
zion, cual él quisiese , como quien es Señor 
i autor del Imperio. Todas estas cosas están 
impresas en sus escrituras i Decretos , de 
manera que no se pueden negar. I destos 
mesmos Decretos, muchos ddlos se tomaron 
esta potestad. Usurpóla mas que todos,aquel 
perverso Bonifazio octavo, cuando zeñida &x 
espada , i puesta en la cabeza una corona 
tres doblado, la cual era testimonio de una 
soberbia minea oida, delante todos los hom" 



A LOS PRIN2lPfiS. 305 

bres ) declaró con una extraña arroganzia, 
que él era juntamente Emperador i Pontifi- 
ze. Bien a la clara entendió el Duque de Sa- 
jonia Friderico ^ tío die vuestra Exzelenzia; i 
éespiies del vuestro padre, que ellos leniaii 
determinad» de venir a. Itaner aqueHó , cpxé 
algunas vezes hixieroB escrebir en sus De^ 
cretos i Constituziones. Llenos están los lí* 
bros de los Canonistas de semejantes pala* 
bras,. llenos están sus sermones, i no se oye 
4)tra cosa en sus pulpitos. Tam'^bien tratan 1^1 
desto unos Diálogos que há poco que salie- 
ron a luz escritos en nuestra lengua , los 
cuales algunos de vosotros alaban aun en 
libros impresos. 

Todas estas cosas sabe aquel , íno ignora 
io qne mandan los Decretos de sus antepa- 
sados. I porque contienen en sí grande uti-^ 
lidad, cuandcy le reziben por Póntifize, haze 
juramento solemne de guardarlos con toda 
dílíjenzia^ Si el dia dehoi disimnla, i»no los 
alega por ventura tan a menudo , como ha-^ 
zian los tres úUunos, que le han prezedido: 
házéló por acomodarse a los tiempos qfue 
corren^ porque es astuto, envéjezido i con-* 

20 



r 



50d I5F0tUIAZI0?l 

fiado en malizia. Pero do hai duda, sino que 
desea poder hazer lo qne sus antepasados 
coDslituyeron, i lo que él vee, qne es laprín- 
zípal fuerza , para retener su dignidad. Co* 
mo él halla difiziltmo el venir a esto qne 
pretende, i que por ventara desespera dello, 
toma otro norte: haze exasperar los ánimos 
unos contra otros, entretiene las disensio- 
nes, mantiene vivas las enemistades i ranco- 
res, i no deja en esto cosa qne no haga. Des- 
ta arte espera, que lo que no puede alcan- 
zar por via de fuerza, lo alcanzará con tra- 
mas i traiziones , teniendo siempre intento a 
esto, que Alemania combatida i aOijidacon 
guerras ziviles, venga a perder toda su fuer- 
za i resplandor. Por tanto deben vuestras 
exzelenzias, Prinzípes ílustrisimos, i Estados 
del Imperio, no darle mayor entrada para 
penetrar hasta vosotros. Ya veen en él un 
perfectísimo dechado de tiranía. Por dos 
J92 'medios casi contrarios se conservan comu- 
nemente los tiranos en su lugar. Pero en 
ambos a dos, hai engaño, simulazion í mali- 
zia. Porque cuanto a lo primero , debilitan 
las fuerzas de sus mas poderosos vezinos i 



A LOS iPUlNZIPfiS. 307 

ciudadanos , asechan i oprimen a los que 
son avisados i prudentes , trabajan que no 
sean bien instituidos los hombres , entretie- 
nen parzialidades, ponen mal alajentevuK 
gar con los nobles i jenerosos , quitan las 
amistades dentro los hombres, i dan en que 
entender en varios negozios al pueblo, por* 
que no tengan tiempo ni lugar, para consul- 
tar nada contra ellos. Después por parezer 
que se allegan mucho a lo que debe hazer 
un buen Rei, dan a entender que todo aque- 
llo que hazen, lo hazen por el bien de la 
República. Pero lo prinzipal que finjen , es 
grande amor i cuidado de las cosas de la 
Relijion, para que el pueblo les obedezca de 
mejor gana, i que tengan temor de [que] Dios 
los castigaría , si se levantasen contra ellos. 
También hazen gran caudal de hombres ex- 
zelentes, poniéndolos algunas vezes en honr- 
rosos estados , para que los tengan a ellos 
en opinión de hombres justos, i que parezca 
que tienen también ellos las mesmas virtu- 
des, que alaban i admiran en los otros. ¿No 
veen vuestras exzelenzias claramente en él 
todas estas artes? Por tanto se deben en 



308 iNFOBiuzíon 

grande manera guardar i mirar mucho por 

si. 

Por causa de los bieoes Eclesiásticos b& 
nazido entre vosotros , i bá crezido, según 
193 todo el'mnndo piensa , todo este fuego de 
odios, r^ es digna por zierto ni nada honr- 
rosa causa , por la cual os conjareis para 
destruiros unos a otros ; \osolros que abo- 
mináis las bellaquerías i maldades de los 
Romanistas, que os dé tal suerte: i emplead 
en tales prov«ctios de la Iglesia, i de los po- 
bres, los bienes que tenéis, que no se pueda 
sospechar de aqui adelante, que miréis mas 
por vuestra utilidad i provecho , que por el 
adelantamiento i defensa de la Belijion. Los 
que os quieren mal, encaraman i exajeran 
mucho esto , i sobre ello os han ya grave- 
mente acusado mas de una vez. I aunque 
no hai duda , sino que a muchos de vosotros 
haien mui grande agravio en dezir semejan- 
tes cosas, pero todavía puede ser que baya 
alguno que no esté sin culpa. Todas las ve- 
zes que respondéis a esta queja, p[r]ote9tais, 
que de todos esos bienes estáis prestos a 
dar mui buena i fiel cueata^ Ya ea eso mes- 



A LOS PRINZIPES. 509 

mo ziertamente confesáis , que antes os de- 
béis poner a cualquier cosa , que no que 
piensen las jenii^ que os los habéis usurpa- 
do para vuestro provecho , i no los habéis 
empleado en pios i nezesarios usos. Vosotros 
por otra parte » tos que pleiteáis por retene- 
ros los bienes ficle^asticos , que de mano 
en mano han venido a vosotros, pensad mui 
bien de que maneta , i para que cosas fue^ 
ron contribuidos ^ los tiempos pasados. 
Considerad, como nin^no de vosotros haze 
su ofizio , parad mientes cuantos hombres 
por vuestra culpa , han venido a extrema 
miseria, cuando os ülzlistes^ voso tros con el 194 
pan i la sustentazion, que les era debida , i 
solos la disipastes, i desperdiziastes. Porque 
si son bienes de Iglesia, como vosotros con- 
fesáis, mirad si es razón, que gozeis dellos, 
no habiendo jamas entendido en ningún ver- 
dadero , ni nezesario cargo ni ofizio de Igle^ 
sia. Muí fazilmente se corrompen, i pierden 
su* primera integridad cualesquiera cosas 
por buenas que sean. Fuerdh algún tiempo 
vuestros antepasados, aunqtte há ya muchos 
Mglos, fieles Ministros de Iglesias. I todo el 



k» 



310 i.\roBHAZion 

tiempo, qae eran tales, iio se les daba nada 
por ser ricos : pero después que pa&ieroo su 
aOzion en la hazienda , comenzaron luego a 
olvidarse de su oGzío : i fué esto creziendo 
mas i mas, hasla que ya llegó la cosa a que 
nadie deseaba ser de la Iglesia , sido para 
hazerse rico i vivir en ozio, lo cual creo que 
no me negareis. I el dia de faof cuando por 
sefialada merzed de Dios, há salido a luz una 
doctrina contraría a vuestras comodidades , 
i por el mesmo caso mui aborrezida de vo- 
sotros , convertís aquellos mesmos bienes , 
que poseéis con liLulo i nombre de Iglesia , 
para deslruizíon desta doctrina, la cual por 
zierto no os quita nada de lo vuestro , sola- 
mente os amonesta i os avisa, de cual es vues- 
tro oüzio , i os convida a que hagáis mejor 
fruto. Vosotros sois los que habéis comen- 
zado esta revuelta i desorden. Los que han 
dado reglas para bien constituir una l\epii- 
blica, dizen, que se debe guardar esto siem- 
pre, que la adminislrazion de unMajistrado 
195 no sea gananzlosa , para los que la*admi- 
nistran, quiero dezir, que no saquen ganan- 
zia del otizio : i parézeles que hayan de sus- 



A LOS PRI1SZ1PES. Sfí 

tentarse de su propia hazienda, o de las ren- 
tas públicas y para que no se comuevan » ni 
se indignen los privados zindadanos , viendo* 
enrriquezer a esotros, de los bienes del co- 
mún, i que ellos se quedan siempre aparta- 
dos i excluidos, no solamente de la honrra, 
pero también de la esperanza del provecho. 
I esto aconsejan eltos a los Majístrados que 
emplean todos sus pensamientos i estudios 
en el bien de sus ziudades. Miraos agora un 
poco a vosotros mesmos. Crezido habéis en 
iufinito,asi en riquezas como en número. Lo 
que es propiamente de vuestro ofizio , ni lo 
sabéis, ni lo queréis saber, ni oir hablar de- 
lio , porque lo tenéis por cosa baja. A este 
jénerode vida, que solamente tomáis por co- 
jer dineros , no hai entrada para nadie, sino 
para quien fuere semejante a vosotros en 
costumbres i en profesión de vida. I teniendo 
como tenéis grandisimas exenziones i liber- 
tades de las cargas que llevan los otros ziu- 
dadanos , i muchos privilejios i inmunidades 
de que gozáis, no traéis con todo eso ningún 
fruto ni comodidad a la República. Esta des- 
igualdad tan grande es imposible , que deje 



312 II^FOftMAZlON 

de parir innumerables escándalos i ofeasas. 
Dan os en rostro con mui grandes cri- 
mines: vosotros no respondéis a ellos nada, 
ni quitáis los manifiestos abusos , no correjís 
errores gravísimos, todo lo remitís al Pon- 
tifize , i se lo echáis en el seno. Dais vozes 
196 que no se debe quitar a nadie lo ^ suyo: i há 
ya mas de veinte años que cantáis siempre 
esta mesma canción , i entre tanto no hai 
memoria de enmendaros, i maldita la señal 
que dais de tener buen ánimo. Imploráis el 
favor i ayuda del Emperador , la enmienda 
de las cosas que sin maniGesta turpitud i 
perversidad no se pueden tolerar, dezís que 
es cosa que toca a la deshonrra del Imperio, 
como si hubiese el Emperador de defender 
vuestras corrupziones, i abonar todas vues- 
tras tachas i desventuras. En la disziplina 
del Papa i de los suyos, en sus costumbres, 
i en toda su vida, no veréis un loable ejem- 
plo de virtud : i bien sabéis con que artes 
traen colgada en el aire a Alemania. ¿Hasta 
cuando ha de durar esto? ¿Hasta cuando lo 
pensáis disimular? Nezesario es tener ya al- 
guna resoluzion. Alemania osenjendró, no 



A LOS PRINZIPES. 315 

para que es eoajurasedes «on los extraños 
en daño i rokMi della, sioe para que procu- 
réis su salud i tranquilidad. El tiempo sin 
duda i>s há enseftado muchas cosas,! vosotros 
mesmos sabéis , qué vida se há vivido de- 
bajo del Papasgo. Las riquezas que poseéis 
son grandisimas,i no hai pompa ni superflui- 
dad a que no basten a suplir. La misma 
cosa pide moderaeion. Si paralas Escuelas i 
para los Ministros de las Iglesias , i otros 
nezesaríos usos, se escalfase un poco deslas 
rentas, conforme al parezer de buenos varo- 
nes, ninguna verdadera causa tenéis de que- 
jaros: harto os quedara , i por ventura mas 
de lo que conviene. ¿Porque no os acomoda- 
reis i acordareis juntos en esto amigable- 
mente,*sin que nadie os oiga? Porque esto, a 197 
la fin de nezesidad se há de hazer, si queréis 
que esté salva vuestra patria. Visto que vo- 
sotros perseguis una doctrina provechosa , 
saludable i nezesaria al mundo , parezeles 
que 08 pueden quitar las armas con que ha- 
zeis el daño. De aqui viene toda la pelea , 
que hai entre vosotros. El fin que esto ver- 
ná a tener , consideraldo ya, i mueva os si- 




1 



314 IKFOBHAZION 

quiera la calamidad de vuestra palna. Sois 
linaje i deszendenzia de aqnellos antiguos 
Ateiuanes, a los cuales, aun las naziones es- 
tranjeras alabaron siempre de gran fortale- 
za i entereza de ánimo. Muchas cosas han in- 
tentado contra nosotros , por el odio de la 
doctrína,Ios Papas, de cuyas impresas i ma- 
las intenziones, pluguiese a Dios, que estu- 
viesedes todos limpios i apartados. Porque 
es esto cosa dezente, i que cuadra con aque- 
lla virtud varonil que suelen tener los Ale- 
manes : i tanto mas os debéis confirmar , i 
no darse os nuda , cuanto mas claramente 
veis qne no les han aprovechado nada basta 
aqui todas sus artes. Habiendo una vez di- 
sensión entre los Sazerdotes i los Prinzipes de 
los Judios , los unos , por bazer mal a k-s 
otros, llamaron a Antioco Epifanes, que era 
cruelísimo, i ayudáronle a que pusiese un 
Ídolo en el Templo , i se hizíese una gran 
mortandad de hombres por toda la ziiidad: 
tanto puede el odio i deseo de venganza. Kn 
esle espejo debriamos mirarnos. Porque 
nuestro Antioco Romano , mientras no dn- 
198 daré de vuestra fé i l)encvolenz¡a*para con 



ALOSPRINZIPES. 315 

él y espera de poder encaminar este negozio 
a una cosa semejante a aquella de estonzes. 
Todas las cosas há descubierto el tiempo, 
ya están públicas: i veen los hombres algu* 
ñas tramas i artes mui feas i mortales de 
algunos, que quieren mostrarse vuestros de- 
fensores, las cuales no puede alabar nadie, 
síno^el que quisiere ver abrasada su patria. 
Si por señalada merzed de Dios, no ovieran 
sido descubiertas en tiempo , i puestas en 
pública plaza, díganme vuestras exzelenzias, 
¿que forma de República tuviéramos? Harto 
i mui demasiado, es lo que se ha dado a es* 
tos odios i amarguras. Si algo mas, a esto se 
le añide , no podrá dejar de traer consigo 
calamidad i destruizion. I estas cosas que 
digo, os tocan propiamente a vosotros, que 
os usurpáis el nombre i título de Iglesia , 
que pues por la magnüizenzia de los Empe- 
radores i Reyes tenéis el prinzipal lugar en- 
tre los Prinzipes i Estados del Imperio , de- 
béis antes pensar , que es lo que requiere 
Alemania , que os ká enjendrado , criado i 
levantado a esta prosperidad de fortuna, que 
no lo/que os puede mandar aquel lujurioso 



316 INFOBNAZIO» 

i ^tizio Señor , que mnchas vezas há sido en 
Alemaoia autor de muchos alborotos i guer- 
ras. I que pitra este fin os tiene juramenta- 
dos en su servizio i Té , i para apartaros del 
amor i de lo que debéis a vuestra patria , i 
poder él amplificar mas i mas su potenzia. 
A todos vosotros juntos , Prinzipes tlustrisi- 
mos, asi a los de la una parzialidad, como a 
los de la otra , conviene mucho mirar por 
199 los que vernán después de*vosotros, para 
que aquella libertad í pura doctrina del 
Evanjelio , i este lan hermoso ejerziziu de 
todas buenas artes i letras, que en nuestros 
tiempos se han levantado, se lo podáis todo 
entregar, por orden,mas aumentado i escla- 
rezido , lo cual ziertaniente no se podrá ha- 
zer sino dais orden como tener tranquilidad, 
i trabajáis como reconziliados los ánimos , 
no haya mas disensión ni división entre vo- 
sotros. Porque,de otra manera,seguirse liaa 
sin duda unas horribles tinieblas, una bar- 
barie i servidumbre semejantes a aquellas , 
de las cuales no há mucho tiempo que he- 
mos sido librados por manifiesto benefizíode 
Dios. Nunca h& estado Alemania en mas alto 



A LOS FUHZIFSS. 317 

grado de lo qae agora eslá^ tenemos un Em- 
perador poderosúamo i vijflantisimo : todas 
las artes i disziplinas estáa mui apuradas, i 
lo que es mas príimpal de todo, resplandes- 
ze entre nosotros la para doctrina de la pa- 
labra de Dios. Por lo cual, si en algún tiem- 
po há tenido jamás nezesidad Alemania de 
prudente'i grave consejo, este es por zierto. 
Veis como Dios nos aprieta, viene una cala- 
midad tras otra ,envol vémonos enmiljeneros 
de diversas incomodidades, i no [n]os pode- 
mos desenvolver deiias. Traen guerras entre 
si poderosísimos Monarcas, i de tal manera 
continuadas, que no les podemos ver el fin. 
I todavia con estas guerras se impiden todos 
los negozios públicos , de cuyo menosprezio 
redundará sin falta una extrema miseria. 

En voluntad i en desasosiego de ánimo , i 
en * contenziones i porfías, no damos ventaja 200 
a aquellos antiguos i exzelentes varoaes. Pe- 
ro de su virtud,i jenerosidad de ánimo i des- 
treza,babemQs por zierto mucbo dejenerado, 
pues de la felizidad i prósperos suzesos, no 
digo nada, la cual no está en mano de nadie. 
La guerra se debe hazer por alcanzar paz i 



318 IXFORUAZtON 

conririuarsc en ella. Peto nuestras guerras 
no tienen tórniino, son inniorlales, siembra 
se i naze una de olra , i no haí «lubda , sino 
que estn es una evidente signílicazion i se- 
ñal lie la ira de Uios, no mostrarnos ningún 
puerto ni alivio en tan grandes males. No 
hazcmos otra cosa que juntar Dietas: tanto 
que ya se viene a hazer refrán i juego dello 
entre estranjeros. No hai que dubdar, sino 
que en cualquier compañía i ayuntamiento 
de hombres, por pequeño quesea, son me- 
nester consejos, consultaziooes, i delibera- 
ziones. Pero asi como un cuerpo mal dis- 
puesto , no puede estar sin que le socorran 
muchas vezes con medizinas, i que siempre 
le continúen los remedios : asi es señal de 
República no bien ordenada, cuando en ella, 
de unas mesmos cosas, en balde se consulta 
i se determina tantas vezes. Habia de haber 
una confederazion sola por toda Alemania, 
i todo cuanto comprende el Imperio , i que 
esta no tuviese otro ña , sino la salud i el 
bien de toda la Bepúhlica. Mas agora a cada 
rincón hai ligas particulares , al apetito de 
cada uno, lo cual sin duda es un muí grande 



Á LOS PRINZIPES. 319 

argumealo de estar los ánimos enajenados i 
desconfiados unos de otros , i de que se se- 
guirá trasdello una gran* disipazion. I cuan- 201 
to mayor verdad es lodo esto , i cuanto mas 
lo alcanzan, [i] lo entienden mui muchos^tau- 
to debemos tener nuestra suerte por mas mi- 
serable, pues nos hallamos todavía tan lejos 
de aquel estado que sabemos i entendemos 
que es el mejor i mas azertado, i el que mas 
se debe desear. Es imposible que ninguna 
República dure mucho , si el Majistrado no 
antepone la salud común a sus particulares 
provechos. Dios os há dado un Emperador, 
i de tal manera os lo há dado , que quiere 
que proveáis i procuréis juntamente con él, 
todas las cosas que pertenezen a defender i 
conservar este cuerpo del Imperio. I asi co- 
mo en un enjambre de abejas vemos, que bai 
un rei a quien todas las otras siguen con 
gran dilijenzia, i con quien tienen cuenta, i 
que andan ocupadas en hazer la miel , i lie* 
vana su colmena como a unaziudad,todala 
mangla i jugo que han buscado con grande 
trabajo en diversos prados de yerbas flori- 
dasy i iraidola de lejos ; asi también debéis 



320 INFORBIAZION 

haser vosotros , aunque no tuviesedes Em- 
perador tan poderoso, ayudarle con socorro, 
consejo, i ditijenzia, en todas las cosas, que 
pertenezen a la dignidad del Imperio. En 
toda la Enropa , ni en toda esla nuestra 
parte del muodo que sabemos, ninguna tal 
forma de República bal como en Alemania , 
porque cuantos Prinzipes hai i ziudades , 
tantos Heyes i cabezas, parcze hnt en ella. 
Por tanto, no bai cosa mas fazil ni tan a la 
mano, como que una tal República bamba- 
nee, se debilíÉe, se pierda » i se caiga toda, 
202 porque tiene este vizio por propio,^ que ca- 
da uno busca en ella su particular provecho, 
i no piensa sino en como defender i aumen- 
tar sus cosas. Guando esto se baze , ¿que 
otro fin se puede esperar , que el que hemos 
visto que tuvo Grezia? Mientras juntadas en 
una las fuerzas, i comunicados los consejos 
defendían su libertad, eran invinzibles: pero 
después que se distrajeron los ánimos , que 
se convirtieron a sus> partioulares utilidades^ 
fueron hechos presa de tiranos, i tan avas»- 
{lados i pisados , que no hai pueblo i el dia 
de hoi mas desastrado , por estac oprimido 



A LOI$ PRlNZlPfeS. JAI 

con una dura servidumbre de aquel cruelí- 
simo destruidor. El cual pcNrque agora casi 
há penetrado ya dentro de nuestro cuerpo , 
bs jentes que viven en su frontera , i están 
lemiendo el rabato que les bá de dar , im* 
ploran i están esperando con miserables i 
lastimeras lágrimas i sospiros vuestra ayuda , 
para poder librar sus niños que están en las 
cunas, sus padres ya viejos sin fuerzas , sus 
hijas donzellas i sus castas mujeres, de las 
armas i nefandas libídines i fuerzas de. aque- 
lla fiera > cruel i mabÜta jetote. De la cual 
ayuda si los desamparamos/ tienen porzier- 
to> i lo veen mui a la clara, que no podrán 
^itar las mesmas calamidades, i en las que 
nosotros, después dellos oprimidos, sin dub- 
da ninguna incurr [re]mos. 



FIN. 



A Dios sea gloria i riabanza. 



31 



3S2 

203 Porque en eiiat informaciones se hate 
mension de etle capitule del Apocalipsi . le 
puso aqtti para que se entienda mas clara- 
mente la verdad de lo ^ue se Itá tratado. 
Describe san Juan en él al Anteeristo , com- 
parándolo a una famosa Ramera , ¡a cual há 
engañado fados los moradores de la tierra : 
sacando los escojidos que han side preserva- 
dos de sus errores. I es a la fin castigada, i 
sale el Cordero con la victoria. 

CHAP. XVU. 

I vino UBo de los siete Anjelea , qoe te* 
nian los ^ele vasos, i hablú comigo, dizien- 
dome : ven i mostrarte hé la condenazion de 
la gran Ramera , la cual está sentada sobre 
muchas aguas , con la cual lian foroícado 
los Reyes de la tierra, i los que moran eula 
tierra se ban embriagado cod el vino de su 
fornicazion. I llevóme en espíritu al desier- 
to, i vide una mujer sentada sobre uaa bes- 
tia de color de grana , que estaba llena de 
nombres de blasfemia, i tenia siete cabezas 



3S3 
i diez cuernos. I lá mujer estaba vestida de 
purpura i de grana, i dorada con oro, i ador- 
nada de piedras prexiosas i de perlas > i tenia 
un cáliz de oro en su mano lleno de abomi- 
nazionesy i de la suziedad de su fornicazion , 
i en su frente el nombre escrito Misterio, la 
grande Babilonia madre de las fornicaziones 
i de las abominaziones de la tierra. I vide la 
mujer embriagada de la sangre de los san tos 
i de la sangre de los mártires de Jesu : i 
cuando la vide, fui maravillado con grande 
admirazion. I el Anjel me dijo: ¿porque te 
maravillas? Yo te diré el secreto de la mu- 
jer, i de la bestia que la trae , la cual tiene 
siete cabezas i diez cuernos. La bestia que tu 
*has visto, fué i ya no es : i há de subir del 
abismo i há de ir a perdizíon; i los morado- 
res de la tierra (cuyos nombres no están 
escritos en el libro de la vida desde la funda- 
zion del mundo) se maravillaban , viendo la 
bestia, cual era i ya no es, aunque es. Aqui 
hai sentido que tiene sabiduría. Las siete ca« 
bezas, son siete montes , sobre los cuales se 
asienta la mujer, i son siete Reyes. Los zinco 
son caidos, el uno es: i el otro aun no es ve- 






S24 

nido: i cuando Hiere venido, es nezesarío que 
dure breve tiempo. Ta la bestia que era, i 
no es, es también el octavo Rei i es de los 
siete, i va a perdizion. I los diez caemos que 
tu has visto, son diez Reyes, que aun no han 
rezebido reino, mas tomarán potenzia en un 
tiempo como Reyes con la bestia . Estos tie- 
nen un consejo, i dará su potenzia i auto- 
ridad a la bestia. Ellos batallarán contra el 
Cordero, i el Cordero los venzerá, porque es 
el Señor de los Señores i el Rei de los Reyes : 
los que están con él son llamados, i elqidos, 
i Geles. I él me dize : las aguas que tu has 
visto donde la Ramera se sienta, son pueblos 
i compañas , i jentes i lenguas. I los diez 
cuernos qtte tu tiste en la bestia, aborreze- 
rán a la Ramera , i la barón desolada i des^ 
nuda , i comerán sus carnes , i quemaránia 
^ con fuego : porque Dios há puesto en sus 

corazones que ellos hagan lo que le plaze, 
que den su reino a la bestia, hasta que sean 
cumplidas las palabras de Dios. I la mujer 
que tu has visto , es la grande ziudad que 
tiene su Reino sobre los Reyes de la tierra . 



325 



S. ThesaloiiíceDses. 2. 



Nadie os engañe , porque este dia no ven* 
drá sin que primero sea venida la Aposlasia 
i apartamiento de la fé de la verdad , i que 
el hombre de pecado sea revelado , hijo de 
perdizion, que es adversario, i se ensalza so- 
bre todo lo que es llamado Dios , o Deidad , 
hasta venir a estar sentado en el templo de 
Dios y como Dios , demostrándose asimismo 
ser Dios. I agora bien sabéis qué lo detenga, 
í es y para que sea revelado en su tiempo. 
I^9rque ya obra el Misterio de maldad, sola- 
mente teniendo su reino agora hasta que sea 
quitado de en medio* I entonzes será mani* 
festado el perverso: al cual el Señor destrui- 
rá con el espíritu de su boca , í consumirá 
con la claridad de su advenimiento. La ve- 
nida del cual hombre de pecado es según la 
operazíon de Satanás , con toda potenzia i 
señales , i milagros mentirosos , i con todo 
engaño de maldad en aquellos que perezen, 
porque no han rezebido el amor de la ver- 
dad y para que fuesen salvos. I por eso les 



205 



r 



embiará Dios elicazia de cngafio , para que 
crean a la mentira: para que sean condena- 
dos lodos los que no hubieren creido a la 
verdad, pero antes hubieren aprobado la ín- 
JHStizia. 



^ 



APÉNDIZE. 



r 



Los tres documenlos que si^^en son co* 
piados » el primero » cuyo encabezaniienlo 
empieza : Al Revmo. en Vhrislo Padre , de 
UD volumen de maoúscrilos, que se halla en 
el Museo Brí tánico» con el titulo de Carlas 
i pápeles varios , 1520 — 1608, marcado n/ 
8219. Plut. CXXIII. F.: prínzipia en la paj. 
61. i concluye en la pajina 63 vuelta. El 
segundo, que prínzipia ^l estado de las cosas ^ 
se halla en otro volumen del mismo Museo, 
con el titulo áe papeles vár ios ^ 1602 — 1671. 
marcado Egerton n." 541. Plut. CLXX. C: 
Comienza en la paj. 199. i concluye en la 
pajina 204 vuelta. El terzero, con el título 
de Parezér de Fr, Melchor CanOy se halla en 
el mismo^volumen que el anterior , i a su 
continuazióu, prinzipiando en \d^ misma pa- 
jina 204. vuelta , i concluyendo en la pajina 
222. Todos tres están copiados literalmente, 
habiendo conservado en la copia la misma 
ortografía, incorrecziones, i abreviaturas que ^^ 

se hallan en los respectivos orijinales. En el ^^ 

terzér manuscrito , que es la respuesta de ' 

Melchor Cano, hai algunas notas al marjen , 
que al parezer son zitas de algunos autores; 
pero están escrítas de tan pésima letra que 
lio las puedo entender ; por la mayor parte 



a 

es imposible hazer juizio de lo que dizen , 
porque están cosidas las hojas con hilo, ade- 
mas de la encuadernazion, ¡ la costura coje 
los prinzipios de todos los rengiones: he co- 
piado lú que de ellas he podido. De todo lo 
cual zertiuco , en Londres a 24 de Noviem- 
bre de 1853. 

Juan Calderón. 



Al Bmo. en Christo Padre i Sr. D. Alonso 
Manrriqne, Arzobpo. de Sevilla , Inqoisidór 
mayor de los negozios tocantes a la fee Ca- 
thólica en los Reinos de Espafia. 
Erasmo Roterodamo. 

El Apóstol s. Pablo, Rmo. Señor, según 
escribe s. Lucas (26.* Actos.], estaba mui 
contento porque habia de defender su causa 
ante el Rei Agripa, que sabía i entendía mui 
bien las costumbres, constituziones , i cues- 
tiones de los Judíos de que al presente se 
trataba. Tenia tal confianza en su justizia 
aquel santo varón , que no le faltaba otra 
cosa, sino haber un Juez tal, que entendiese 
mui bien el negozio: porque cuando el que 
ha de conozer de la causa, es varón justo i 
entero , ella mesma espera alcanzar favor 
ante él. Podría yo mui bien gozarme , por 
la razón que St. Pablo, de que este tumulto 



conlra mi levanlado , haya venido a manos 
de juez no menos señalado i exzelenle en 
letras i discreziou, que en pureza i sinzeri* 
dad de vida. Mas una cosa me da gran pena: 
que con tales calumnias me es forzado dar 
algún enojo a V. S., que en tantos i tan 
graves cuioados está ocupado: que de loque 
a mí toca, por ventura es el daño i pérdida 
mas liviana, puesto caso, que me hazen al* 
zar la mano, i me quitan de los trabajos que 
según mis fuerzas, i aun sobre todas las fuer«^ 
zas, assi de mí edad como de mi salud, he 
tomado, en favorezer i llevar adelante las 
buenas letras, que ya de pocos dias acá en 
todas partes abundosamente han tornado a 
florezer, i en restituir los estudios de la sa- 
cra Theolojia, i los autores de ella. Lo que 
en este caso yo he publicado, manifiesto es- 
tá , i fazilmente se podrán contar las obras 
que he escripto: mas, juzgar i estimar cuán- 
tas vijilias i trabajos me cuestan , esto será 
mui oiGcultoso. En lo que agora , con todo 
corazón i dilijenzia me ocupo, es en procu- 
rar que las Obras de St. Augustin salgan a 
luz todas , i mui emendadas , i con mucha 
autoridad: obra (porzierto) de gran trabajo, 
i de mucha costa ; porque ninguno pudiera 
creer, que en las escripturas de aquél ex- 
zelente Doctor , se habían de hallar tantas 
faltas , i errores , cuantos hallamos que te- 




nian, no por culpa suya, mas por la iDoran- 
zia Oe los escriplores , i por el atrevimiento 
de algunosque pensando saber algo.no saben 
nada. Pues , a quien en semejantes trabajos 
se ocupa, i los ofreze de buena gana al pro- 
vecho contunde todos, levantarle tales acha- 
ques, i tratarle de lol manera como a mí 
me tratan , desagradesimíento señalado pa- 
rezerá, según yo pienso, a cualquier bueno. 
1 pues andando las cosas de la Iglesia, como 
andan , vazilando de tan nueva manera , í 
perseverando yo constantísimamente en la 
parte cathúlica, contra las herejías de Lule- 
ro, i siendo uno de los que mas de zerca 
han venido a las manos, i mas contino peleó 
con este enemigo, querer mis mismos ami- 
gos i compafieros herirme a traizíón , i por 
detrás tirarme tales saetas con las lenguas ; 
yo no sé qué nombre ponga a tal hazaña 
como ésta. Uel nombre déllo júzgueulo otros, 
mas de la sustanzia del negozio, yo sé zierto, 
que ninguna cosa en el mundo pudiera acae- 
zer , con que mayor plazér haya habido 
Lutero , que ésta que hazen , estos que se 
alaban tener con él perpetua guerra i ene- 
mistad. I aun todo este mal, poco o mucho, 
lo Sufriría yo lijeramente , si la contienda 
fuese ahora , como la de St. Pablo , centra 
judíos , i contra herejes o paganos ; porque 
habiendo victoria, a los buenos sería agrá- 



5 
ilabte, i a los malos dañaría. Mas, gran des- 
ventura es la mía, que me es ahora forzado 
pelear contra aquellos que se llaman colu^ 
ñas i sostenedores de la relijion chrístiana , 
los cuales , assi como seria cosa justa que 
ellos fuesen mili buenos , assi conuernia que 
hiziesen obras por do los tuviésemos por ta« 
les. Lo primero, lea deseo yo en gran mane* 
ra: i de lo segundo, en verdad yo no les ha« 
bria mocha invidla ni me pesaría , si ellos 
me dejasen vivir» Son los que estas cosas han 
movido contra mi , según yo he oido , no 
zismáticos, no herejes» no paganos; mas re* 
lijiosos de la Trinidad , de Santo Domingo » 
de Sant Franzisco , Carmelitas , Angustióos 
i Benedict[in]os! nombres , por zierlo, días 
ha mui favorezidos i gratos a todas las na^ 
ziones del mundo , a ios cuales yo también 
de verdad deseo, que se les acreziente mucho 
mas favor, que quitarles un punto del que 
tienen. I por esto, cuanto puedo, ruego una 
i otra vez a todos, por amor de )esu Ghrísto, 
que ninguno juzgue , que por la simpleza o 
niaiizia de algunos pocos , se deba dañar ni 
injuriar la buena estimazion de las Ordenes: 
por cuya honra , en verdad , yo disimularía 
de buena gana mi particular injuria , si 
este juizio fuese solamente en juzgar de mi 
elocuenzia, i juizio, o injenio, o letras; mas 
cuando la cosa viene a nombre de herejía > 



r 



6 

este tal, ni lo debe safrir, ni confesar, siiio 
quien sufre cometerla. I también, Junte con 
esto, no dejaré de rogar a las núsmas Órde-* 
ues i Relijiones , que tengan por bien , que 
esta nuestra controversia , sea particular i 
secreta. I assimismo , si en en esa tierra hai 
algunos amigosi favorezedoresde mi nombre 
i estimación , querría pedirles, que assi tem- 
plen el favor que me quisieren haeer , que 
esta porfía , i este fregar i cutir de los estu^ 
dios i opiniones, no sea causa de levantarse 
algún desconzierto i desasosiego en el mundo, 
pues en todas partes hai de esto mas de lo 
que querríamos: mayormente que, como ha->^ 
bemos visto, a las vezes de prinzipios i cau-» 
sas mui livianas se han levantado grandísi- 
mas alteraziones, que aunque fueron comen^ 
zadas por hombres de poca estimazion, ape<* 
ñas han podido ser atajadas por la autori- 
dad de los Prínzipes mas soberanos. En ver^ 
dad, cuanto a lo que a mi persona i condi- 
zion toca, yo querría mas como el profeta 
Jonás ser echado en la mar, i comprar el so- 
siego común de toda la chrisliandad a costa 
de sola mi cabeza i vida , que ser, uo digo 
causa , mas ocasión de alguna perniziosa 
tempestad. Assiqué, este pleito que ahora 
he de defender yo , entiendo tratarlo de tal 
manera, que en cuanto pudiere deje a mis 
adversarios sin injuriarlos i aun sin nombrar- 



7 

los. I si alguna vez pareziere, que la misma 
materia trae consigo nezei^dád de dezir al- 
guna injuria o descortesía contra ellos; quie- 
ro dezir y si la verdad defendida por mi, ma- 
nifestase claramente , que ellos son otros, i 
mui diferentes de lo que muestran i quieren 
parezer; en tal caso, póng^mse la culpa a sí 
mesmos , i no a mi, pues ellos me pusieron 
en esta nezesidad. Porque 4si este negozio se 
tratara por cartas particulares entre ellos i 
mi, pudiérase la cosa conzertar entre noso- 
tros sin dolor i sin injuria : lo cual yo les 
agradeziera mucho. Mas veo que lo tratan , 
no solamente pública , mas descortesmente. 
Porque, dejada aparte la queja que tengo , 
en saber que ha dias , que pública i secreta- 
mente, i aun en los sermones , contra vo- 
luntad de los Papas i Perlados , i del Empe- 
r<ador, algunos déllos se han desvergonzado 
contra mi bonrra i estimazion : oGzio , por 
zíerto, mui ajeno de la Orden i costumbres 
de Sto. Domingo i Sn. Franzísco, de cuyos 
renombres ellos se prézian : mas aun sobre 
todo este Libelo que ahora con tanta soleni- 
dád presentaron ante VS.% es aun mui mas 
estraño , i contra aquella sinzeridád i chari- 
dád en que ellos hizieron profesión. Prime- 
ramente suprinzipio fué, haziendo memoria 
de muchos herejes antiguos , venir a hazer 
mui señalada menzion de mi nombre, como 




8 

8i Erasmo en algo hubiese tenido que hazer 
con herejes» Tras esto, pusieron unos títulos 
a sus Artículos» tan temerosos , qae solos 
ellos bastan a sentenziar contra mí: aunqne 
también en el medio de la obra mezclaron 
una buena parte de ponzoña. Mas yo abora 
no quiero dar mal por mal, porque entiendo 
venzerlos, no menos con buena templanza i 
moderazión» que con la justiGcazión de mi 
causa. Pero lo que yo pido a Vra. exzelsitud 
niui Ilustre, es, que tenga por bien, desocu" 
par un poco ese su corazón en tantos i tan 
graves negozios ocupado, a lo menos , hasta 
que conozca i entienda mui bien esta cansa» 
Yo tengo por mui zierlo,que si en mis scríp^ 
turas hubiese alguna manera de herejía, que 
ni VS.* las querría favorezer , ni yo jamás 
pediría vuestro favor, antes demandaría cor- 
rection , porque en gran manera deseo que 
de mis obras esté tan lejos cualquier herejía, 
cuanto está lejos de mi pensamiento. A de- 
zir verdad, yo bien veoí conGeso, que mu* 
chas de mis scrípturas que scríbi siendo 
manzebo, i otras que tratan cosas de burlas» 
las publiqué mes arrebatadamente , i con 
menos madureza que debiera , porque es 
común vizio de nuestra naturaleza : i assi 
como afirmo, que en ellos hai muchas cosas 
que se pudieran dezir mas prudente , mas 
recatada i moderadamente, porque no pen-^ 



9 
f^aba yo jamás había de venir tiempo tan ca^- 
lumnioso como este; assi niego, que en ellas 
se halle sentido herético alguno.. El cual ^ 
si alguno roe le mostrare » yo seré el pri- 
mer Juez que lo condenare^ i seré el verdn- 
So para raerlo i desbaratarlo. Pero en tanta 
iversidád de injenios ^ de opiniones i de 
juizios , pensar hombre satisfazer a las sos- 
pechas ^ achtiqttes , correctiones i torzidos 
parezeres de todos ^ ni me pareze posible , 
ni aun pienso que va mucho en ello, mayor- 
mente , que aun en las Letras apostóhcas 
halla muchas vezes la maliziosa calumnia 
algo que roya : ni hubo jamás scriptór ca- 
thólico hasta hoí tan dichoso , que no se 
deba leer Con alguna lizenzia i desculpa. 
t dejados otros muchos, digo que en los de 
actos de los P^nttfizes romanos , i en las 
obras de St. Hierónimo i St. Augustin , se 
hallarán algunas cosas» que simplemente to- 
madas, serían errores, si ahora alguno las 
quisiere apurar con porfia% Son estas unas 
faltas humanas, i livianos descuidos, los cua-^ 
les es justo que se perdonen en recompensa 
de otros muchos merezimientos que én ellos 
se hallan. I aun esto no quiero yo \ que se 
me otorgue a mí, sino que rezibiré el juizio 
de VS.*, como si ftiese un oráculo , o res- 
puesta divina , porque sé que la nobleza de 
vuestro linaje, i k satitídad de la vida i bon- 

2á 



10 

dad natural , juntamente con una slnguhr 
enidizióii , os hazen libre de todn sospecha 
de inalqucrenzia. Mas, niiiclio os be deteni- 
do, Riuo. Scñúr , con esta mi preíazion : i 
por esto, quiero comenzar el negozio prin- 
zipal, poniendo primeramente con toda fide- 
lidad las palabras del Libelo que contra mí 
se presentó, según de allá me fué enviado 
por uno de los Secretarios del Emperadúr. 

[Sígnense las respuestas a todas las obje- 
ziones i calumnias , que fueron zíento : la 
una fué del fuego del infierno, si es nialerial 
o no, a la cual reEpond[i}ó así:] 

A este artículo be respondido cumplida- 
mente por diversas partes, i mas en un Ca- 
Ritulo que añadí a las supputaziones contra 
atal Beda. Largamente ban caminado es- 
tos mis calumniadores , pues comenzaron 
desde la santísima Trinidad , i han llegado 
hasta los Infiernos: i aun dizen, que la lec- 
zioo no es acabada, i que les queda mas por 
dezir. Gastarían, pnr zierto. ellos mejor el 
tiempo , en revolver los libros de St. Am- 
brosio, Jerónimo i Augustiuo, en los cuales 
aprenderían algo de la bondad (^iristiana; o si 
alguna gana tuviesen deealumníar, hallarán 
también algunas cosas donde meter el dien- 
te, como en mis escripturas. I si estos Pa- 



11 

dres deseasen de todo corazón la tranquili- 
dad i sosiego de la Christiandády i hubiesen 
en gana de atajar i apagar la tempestad que 
ahora anda en ella ; antes buscariati en mis 
obras las cosas que hazen contra Lutero , 
que no retorzér mis palabras en sospecha 
de parezerme a mí bien sus errorres. En 
cuanta estimazión tengan estos a V/ Ex- 
zelenzia mui Ilustre Sr., pues de tan oziosas 
i frías murmuraziones os han querido car- 
gar, véanlo ellos , que tales asuntos os han 
ofrezido, i dedicado con tanta selenidad. Yo, 
en verdad , mui gran vergüenza tuviera de 
ofrezer, aun esta mi defensión, a tan seña- 
lado Perlado: i si la ofrezco, no es para que 
sea estimada, sino paraque sea juzgada : i 
esto no sin gran empacho i dolor. Porque 
asi como he vergüenza, con tales niñerías 
dar enojo a tan gran Señor , i en tan gran- 
des negoztos ocupado ; así tengo pena i do- 
lor , que con * esto se alborotase vuestra 
grandeza , i mi industria : perderemos el 
tiempo , dejándole de gastar en cosas roas 
provechosas , empleándole en las de poco 
provecho , i mucho sinsabor. Mas si V. S." 
pudiere tragar el enojo que de leer esta mi 
scriptura le verná, yo sé zierto que juzgará 

* Ast el ms. pero indudablemente errndo. Tal vei el traduc- 
tor én su orijinál diría: ^que con eslos alborotos» vuestra gran- 
deza, i mi industria, perderemos* ele. pues el lat. dize: «/injus- 
modt tumulíibus^ efe. 



12 

a Erasmo, roas por merezedór de iniseríeor- 
día que de ira. Porqne yo cualquiera otra 
cosa qaisiers mas hazer que ésto. El juizio 
que Vs.' eo esto hiziere, le rezibiré con ale- 
gre corazón ; ne porque yo piense que eo 
mis scripturas no Iiai algo que jnstamente 
ne deba reprehender, mas porqne tal intea- 
zion es la mía , que si al^na cosa en ellas 
se hallare contraria a la doctrina sania i boe- 
na, mucho mas plazér habré con la correc- 
zion de cualquier yerro, que en haJwr vcd- 
zido esta cauta con ínroenzia. 



El estado de las cosas de la Iglesia , los 
agravios que en estos Reinos en lo eclesiás- 
tico se reziben , í la itezesidad que hai de 
remedio i refbrmazion. 



Es notorio , que para los pontos que se 

ftroponen, en que su Majestad quiere saber 
o que puede hazer, i a qué se puede eiten- 



der, siendo, como son por la mayor parte, 
enderezados al dicho fin ; no era nezesarío 
otra Relazion ni iuslificazion. Mas porqne 
es bien se entienda todo lo que ha pasado 
con su Santidad, i el término en que con ¿1 



13 

están los negoitos; de que resultan las gran- 
des i justísimas causas , que sn Majestad 
tiene para se mover, i prozeder a todo aque- 
llo a que justa i chrisUanameote pueda; se 
presupone lo que en la Helazion inrra-es- 
críta se ilize. 

'Desde antes que su Santidad fuese pro- 
movida al Pontilicado, muchos aflos siendo 
Cardenal , se vió el mal ánimo i enemistad 
formada, que contra su Majestad Imperial 
faa tenido, mostrando, así ea obras , como 
en palabras . en todo lo que se ofreEÍa , la 
dicha enemistad: en conrirmazíon de la cual, 
se sabe haber aconsejado al Papa la conquis- 
ta i enipressa del Reino de Ñapóles : i como 
por entontes nn lo pudiese persuadir , eu 
viendo la ocasión de la muerte de Pedro 
Luis, hijo del dicho Paulo , lo tornó a in- 
tentar, ofrezieitdo al dicho l'ontífize la ayu- 
da de sus parientes i amigos, i dándole en 
la misma conquista del Keino , la misma 
orden que ahora ha llevado i lleva.» 

• En la elecxion i asumpzion suya al Pon- 
tiüeado, pareze , que faltándole dos votos 
de los nezesarios pava ser eleczion Canóni- 
ca , se sentó en la silla donde suelen ser 
adorados, i estuvo allí, sin quererse levan- 
tar, por un día natural, hasta que los Car- 
denales (se dize] haber forzado al Cardenal 




14 

de Palermo, i a otro Cardenal mozo de la 

t)arte Imperial: el cual Cardenal de Palermo 
lizo la dicha adoraziou, reclamando, i di- 
ziendo, que era fuerza, i no elecziou Canó- 
nica. I llegando el Cardenal de Santa Flor 
a la puerta, que la tenían zerrada , con in- 
tento de protestar que la eleczion no era 
Canónica; nunca le quisieron abrir, ni dejar 
entrar. I de aquí se puede entender haberle 
venido al dicho Cardenal los malos trata- 
mientos i agravios que su Santidad le ba 
hecho.» 

«Luego que fue asumpto en la dicha ma- 
nera al Pontificado, hizo Cardenal a D. Car- 
los Carrafa su sobrino, el cual, allende de 
ser un soldado, criado siempre en el hábito 
militar, i ejerzitado en la guerra, i que ala 
sazón vivía con el rei de Franzia ; es un 
hombre vizioso, disoluto, homizídiario, ro- 
bador, asasino, i de quien se entiende , es- 
tando en Venezia, haber dado higas al San- 
tísimo Sacramento, i dicho publicamente, 
que no creía en él. I no solo hizo a lal hom- 
bre Cardenal, pero le entregó totalmente el 
gobierno de lo espiritual i temporal de la 
Iglesia, cosa tan perniziosa, i de tan grave 
escándalo i mal ejemplo.» 

«Assimismo , en continuazion del dicho 
ánimo i enemistad, recojióa los rebeldes del 
Ueino , que estaban en servizio del Rei de 



15 
Franzia , como a Bernardino Sanseverino , 
Duque que fué de Salerno, i a otros muchos 
forajidos i rebeldes : i no solo los recojió , 
pero aun les entregó el Gobierno de Roma, 
i de su persona , despidiendo i echando de 
su casa a todos los que le parezían servido- 
res i aBzionados a su Majestad, aunque fue- 
sen sus deudos. » 

«I para dar prinzipio a lo que tanto te- 
nía pensado, i deseado, tomó ocasión de las 
Galeras del Prior de Lombardía , que salie- 
ron de duita-Vieja; no siendo la dicha oca- 
sión justa, por haber aquellas salido con li- 
zenzia del Conde de Mon torio, que goberna- 
ba el Estado de la Iglesia, i que para lo su- 
sodicho tenia la autoridad i poder nezesario. 
I con la dicha ocasión prendió a Totino , 
criado del Cardenal Santa Flor , i siendo 
hombre mui honrrado le hizo dar tratos de 
cuerda, para enlender del lo que habia ve- 
nido a dezir a sus Majestades zerca de sü 
eleczion: i al dicho Cardenal su amo le pren- 
dió, i hizo otros malos tratamientos, siendo 
tan prinzipal persona, por ser servidor i afi- 
zionado de sus Majestades.» 

«Hizo por el mes de Octubre del año pa- 
sado de 1555. liga con el Rei de Franzia , 
por medio de Mosiur de Arabanzona, emba- 
jador del dicho Rei en Roma : en la cual li- 
ga, lo prinzipal que se capituló, fué lo to- 



16 

cante a la conquista del reino de Ñapóles , í 
estado de Milán, que tan justamente su Ma* 
jestád posee ; i desde esc mes , ofreziendo 
mvestiaura del dicho Reino , para un hijo 
del Rei , i haziendo otros pactos , condizio- 
ues 9 i capilulaziones « todos enderezados a 
la ofensa i daño de sus Majestades.» 

«A losColoneses i Ursinos, que eran ami- 
gos i servidores afizionados de sus Majesta- 
des , les ha hecho muchos agravios i malos 
tratamientos privándolos de sus estados , i 

Eersiguiéndolos en las personas , honrras i 
azieudas , queriéndolos del todo destruir : 
teniendo assimismo fin t en la ocnpazion de 
los Lugares i Estados de los dichos Colone- 
ses, el intento que tiene en la conquista del 
Reino , por ser aquellos a propósito para 
mejor meter la dicha guerra en el dicho 
Reino.» 

«Envió al Cardenal Garrafa, al rei de 
Franzia; i otros Cardenales a sus Majestades, 
con nombre i color de procurar la paz. I el 
dicho Cardenal Garrafa renovó i concluyó 
la Liga con el Rei, i trató muchas otras co« 
sas en perjnizio i ofensa de sus Majestades, 
i en perturbazion de la paz i quietud pú- 
blica de la Christiandad. I entre las otras 
condiziones de la Liga se capituló, se le die- 
sen dos mil franzeses que llevó por mar , 
para los meter en las Plazas de los Colone- 



/ 



17 

ses, que fortifica ala froDlera del Beíno. I 
el otro Cardenal que iba a la Corte de sus 
Majestades se eolretuvo, hasta entender que 
estaba conclnida por el Carrafa la dicha 
Liga: i entendido , sin llegar a la Corte se 
volvió por tierra, a Suiaos, a negoziar cou 
ellos la Liga.» 

■Ha hecho grande iustanzia a los Vene- 
zianos, paraque se entren en la Liga , ofre- 
ziéodoles la iuveslidura del Reino de Sizilia 
i otras Plazas en la Pulla: i assiniísmo ha 
tratado con el Duque de Ferrara lo uiismo, 
ofreziéndole a Cervi í Itavena, Plazas impor- 
tantes al Patrimonio de la Iglesia.» 

■Ha hecho a los Ministros i Criados de sus 
Majestades muchos i grandes agravios , i 
malos tratamientos: i , siiiembargo de la se- 
gundad que de Derecho divino i humano se 
debe a los tales Alinistros, los ha prendido , 
atormentado , e injuriado. Porque prendió. 
i tiene preso a (iarzí-Lasso de la Vega, Ca- 
ballero prinzípál, al cual sus Majestades ha- 
biau enviado a negozios de imporlanzia s su 
Santidad : tomando ocasión ae ziertas Car- 
Las , que el dicho Garzi-Lasso escribió al 
Duque de Alba, cnn aviso de algunas cosas 
de que justa i lizitamente, como Ministro de 
su Majestad, podia avisar. Prendió assimis- 
mo a Juan Antonio de Tassis, Correo mayor 
de su Majestad , a quien ha dado tratos de 



18 

cuerda. Hizo prender en Bolonia al Abad 
Brizeño , que llevaba ziertos Despachos del 
Duque de Alba, aD. Juan Manrrique, a Ña- 
póles: al cual Abad ha tenido, i tiene, preso 
1 maltratado. Al Marques de Sarria, emba- 
jador de sus Majestades, trató muí mal , i 
ásperamente , assi de obras como de pala- 
bras, quitándole por todas vias la reputazion 
i autoridad , haziéndole diversas ofensas í 
agravios. I assimismo, ha preso i maltratado, 
a otros servidores i afizíonados de sus Majes- 
tades: i hizo ahorcar al Abad Mani , i a otro 
Galabrés, levantándoles, que habían querido 
dar yerbas al Cardenal Carrara, siendo pú- 
blico i notorio no haber sido, ni haber ellos 
cometido , ni sido culpantes de tal cosa.» 

«Hizo que su Fiscal pusiese en Consisto- 
rio, públicamente, acusazion contra sus Ma- 
jestades Imperial i Heal, pidiendo se proze- 
diese a privazion del Imperio i Reinos: cosa 
tan exorbitante i de tan gran ofensa , i tan 
sin fundamento ni razón. 

En la revocazion de la cuarta i cruzada , 
que hizo su Santidad, — habiendo sido aque- 
llas conzcdidas para cosa tan justa i neze- 
saria como lo es la defensa de los lugares i 
fronteras que su Majestad sostiene en África, 
i teniendo tanta nezesidád de esta ayuda pa- 
ra defenderlas, en tiempo, que se había per- 
dido déllas , i otras estaban en peligro de 






19 

{lerilerse,— como quiera que en el Breve de 
a suspensión se dieron oíros colores i cau- 
sas, es zierto que se tuvo fin a agraviar a sus 
Majestades i a enilaquezerles las fuerzas pa- 
raque no se pudiesen assí'elTeuder, i obviar 
a la guerra i conquista del Keino. I aun es- 
tán entendidas las intelijenzias i medios que 
se tuvieron, enderezados a poner defensión 
i allerazion entre el Iteiuo i Vassallos de 



"Ha tratado de las personas Imperial i 
Real de sus Majestades , con palabras mui 
indignas i perjudiziales , i dizieudo, que lia- 
bía de traer el armada Turquesca contra 
sus Estados, i que lo podría justamente ba- 
zer; i, aun no falta quien lo alirma, que la 
que vino a Oran fué por 61 solizitada , a fin 
de poner lo de España en nezesidad , i di- 
vertir las fuerzas de sus Majestades,- 

■I en prosecuzion déste mismo intento, i 
fin de la dicha guerra i conquista, ha he- 
cho mucha jenle de a pie, i de a caballo , i 
proveerla de vituallas, artilleria, i muniziu- 
nes: i trayendo por todas partes las inteli- 
jenzias que puede, para seguir el dicho in- 
tento de la guerra.» 

«I siendo oQzio tan propio de su Santi- 

* áeftndcT, delKdctir. O bien, onlai, debe cencilteeíefu- 
á¡eavB. Pno pienso qne i, d. ilcfcader : y luego , ofciisiun en 




# 



20 

dad , procurar la paz entre los Prínzipes 
Grislianos , no solamente no lo lia hecho, 
mas tuvo 1 mostró grande sentimiento de ha- 
berse asentado las treguas entre sus Majes- 
tades, i el Rei de Franzía*: i ha turbado, 
i puesto en bullizio de guerra la Christian- 
dád, i conmovido a ella con toda la instan- 
zia que ha podido al dicho Rei de Franzia , 

Saraque torne a tomar las armas contra sus 
[ajestades, i procure de tomarles sus Reinos 
i Estados , rompiendo la dicha tregua que 
con él se tiene. I puesto , que a ninguna co« 
sa de las dichas se ha dado por sus Majesta- 
des ocasión, antes, había grandes i notorias 
causas porque de su Santidad debían ser 
tratados como Prínzipes Christianos i Ca- 
thólicos , i observantisimos de la Sede apos- 
tólica; i que assimismo, de su parte, sehan 
hecho todas las dilijenzias, i usado de todos 
los medios a ellos posibles, para quietar a su 
Santidad , i desviarle de tan desordenados 
fines e intentos, e para le induzir a que des- 
hiziese tantos i tan notorios agravios ; no 
habiendo bastado cosa ninguna, i habiéndose 



Cara 



Navagero dice : tDomandanio io al Ponlefice et al Cari. 



un 



ajfa si havevano avviao alcuno delle tregüe, si qnardarono V 
Vallro ridendo, quasi volesscro diré, st come mt disse anche 
aperlamenle il Ponlefice , che questa ^teranza di tr^ue era 
assai d^ole in lui; e non di meno venne Cavviso il ^orno se- 
guenle, il quale si come consolé tulla Roma , cosi diede tanlo 
travaglio e tanta molestia al pupa et al cardtnale , che non lo 
poterono dissimulare- Diceva il papa , che qwtte tregme sartb- 
oero la ruina del monde 



21 

venido a termina, que sia evidente i notorio 
peligru de sus Reinos i Estados, no se podía 
esperar que metiese la guerra en el Beino; 
íaé forzado , que el Duque de Alba , como 
Ministro td^n prinzipal i zeloso del servizio 
de sus Majestades , i a cuyo cargo está la 
deTensa de aquellos Estados; saliese en cam- 
po con el Ejérzito que ha podido juntar , 
para obviar a la fuerza i violenzia que su 
Santidad quiere hazer : con determinazíou , 
que sí su Santidad quisiere aquietarse , i 
quisiere venir a medios convenientes , i de 
manera , que se pueda vivir con él con se- 
guridad,! quisiere deshazer los dichos agra- 
vios; sea por su Majestad admitido, siendo, 
como es , su reiil intento tener a aquella 
Santa Sede laobedienzia i observanzia que 
siempre.' 

•Presupuesto lo susodicho , so Majestad 
tiene fin a la defensa de sus Beinos, al repa- 
ro i satisfazíon de tantos agravios , a quie- 
tar a su Santidad, i conduzirle a loque con- 
viene. 1 teniendo assimismo Gn ol benefizio 
público de la Iglesia i de sus Estados , i la 
reformazíon i remedio de lo locante a lo 
eclesiástico, queriendo en todo satísfazer su 
. Beal conzienzia , i entender lo que puede 
hazer, ha mandado proponer a personas de 
letras i conzienzia, los puntos siguientes.' 
Primeramente, presupuesto el estado en 




Vt 

AtA , yrittmnt la pn aixt !•» P r iiipta. 
CríitíaMf , wi atrfameale do U ha hecb», 
■M Uno i Hoatrñ graale snlñaieato de ka- 
Iwrw wnM»¿o lai treguas caire sos Majes- 
laJes, í d Bei de Pnnrá*: i ha turbado, 
t pfwilo ea Mlízío de guerra la CbristiaB- 
díd, i eiwBioirído a ella c«b tiida la inslaD- 
zia que ha podido al dicho Reí de Franzia . 

Saraqnc lorne a toouir las amias contra sus 
lajextades. i procure de tomarles sos Reinos 
i Kstados , rompiendo la dicha tregua que 
con él se tiene. I puesto , que a DÍn^ina co- 
sa de las dichas se ha dado por sus Majesta- 
des ocasión, antes, había grandes i notorias 
causas porque de su Santidad debían ser 
tratados como l'rínzipes Chrístianos i Ca- 
th/dícos , j observaiitisimos de la Sede apos- 
ti'jüco; i que assimismo, de su parle, sehan 
Iiecbo [odas las dilijenzias, i usado de todos 
los medios a ellos posibles, para quietar a su 
Sniilidód , i desviarle de tan desordenados 
Unos e intentos, e para le induzir a que des- 
biziese lautos i tan notorios agravios ; no 
hubicndo bastado cosa ninguna, i habiéndose 



~ w tiai'mukíTt' ñiten ti yn^ . rii> fiHMc trrfmc ont- 



\t fWla tftmn* a Irme a* 
mtm, MHH r*rrw» fl j&rtn ■- 
ol* (■((■ IImh , csri *«le uní 



23 
co&as eclesiáslicas ; i la forma i orden , que 
para se poder convocar i zelebrar los tales 
Conzilios, sé debria i convendría tener. 

¿ Si , presupuesto el estado en que el 
Conzilio de Trento nuedú, í lo que en la úl- 
tima Sesión del se dispone, seria bien pedir 
la conlinuuzion del dicho Conzilio, paraque 
se hiziese la reformazíon , ín eapife el in 
membris , i lo demás a que fué convocado: 
i si siendo impedido por su Santidad podría 
insistir en ello, i enviar los Prelados de sus 
Estados : i qué dilijenzias se habrían de ba- 
zer para la dicba conltnuazion del Conzilio, 
aunque los Prelados dcslos Reinos faltasen. 

¿ Entendido que el Papa no fuécanóni- 
cawente elejido, i siendo assí lo que zerca 
de su eleczionse dize en la Itelazion haber 
pasado ; qué es lo que su Majestad puede i 
debe hazer, i qué dilijenzias se deben, i con- 
vienen hazer en tal caso por su Majestad.» 

¿ «Si, visto las grandes vejaziones icos- 
tas, trabajos e inconvenientes, que a los sub- 
ditos déste Reino, i al bien público del , se 
siguen, en ir con las lites, i pleitos, i nego- 
zios a la Corte de Roma ; se podría justa- 
mente pedir a su Santidad , que nombrase 
un Legado en estos Reinos, que en ellos des- 
pache los negozios gratis ; i que pusiese su 
Rota en España para la determinaziun de 
las lites, sin que hubiese nezesidad de ir a 



34 

Itoma: i qué es lo que su Majestad en pro- 
seciizion désle punto, uo le siendo conzedi- 
do, podría hazÉr.» 

¿ 'Si, visto lo que en la provisión ile los 
BeneGziüs, Prebendas i Dignidades, pasa en 
Roma, que a todos es nutúrio; que es lo que 
su Majestad podria, en este caso, pedir, assí 
en cuanto toca a dejar la provisión a los Or^ 
díñanos, como en el remedio de otras des- 
órdenes i exzesos que en esta materia de la 
provisión de los Beneficios, i lo a ellos anexo 
i dependiente pasa.» 

I "Si los expolios i fruclos sede-vacan- 
tes, que el Papa lleva en estos Reinos , ea 
justo que los lleve, i se le debe permitir ; i 
qué es lo que su Majestad puede i debe en 
esto hazer, pues se entiende que no los lleva 
en otros Reinos, i en estos se ha inlroduzido 
de poco tiempo acá.° 

¿ 'Si se podría justamente pedir i pre- 
tender , que el Nunzio que en estes Reinos 
tiene, expidiese gratis, i no en otra manera: 
i qué es lo que en esta satón se puede i debe 
hazer. * 



Parezér de Fr. MelchAr Cano , sobre Ut 
que se le consulló, en lo locante al estado eii 
que se hallan las cosas de la Iglesia. 



En este negozio (en que V. M«j. desea ser 
inrormado] tiene mas dificullades en la pni- 
denzia, qne en la zienifa, aunque en lo uno i 
CD lo otro es bien diíIcnltosD i peligroso: i 
ossi, conviene que atentamente lo advierta, 
cualquiera que hubiere de dar su parezér 
en él, i mucho mas quien lo hubiere de eje- 
cutar, pues es zierlo , que se hallarán mas 
dificultades i peligros en la ejecuiión, que 
se podrán representar en el consejo. 

La primera diOcnllad consiste , en tocar 
este caso a la persona del Papa , el cual es 
lán superior, i mas , si mas se puede dezir, 
de todos los Christianos , que el Rei lo es 
de sos vassallos. E ya vé, V. M-, qué sen- 
tiría si sus propios subditos, sin su liceazía, 
se juntasen a proveer , no con ruego , sino 
con fuerza , en la desorden que hubiese en 
estos Reinos, cuando en ellos hubiese algu- 
na; — i por lo que V. M. sentiría en su pro- 
pio caso, juzgue lo que se ha de sentir en 
el ajeno : annqne no es ajeno el que es de 
nuestro Padre espiritual , a quien debemos 
23 



26 

mas respeto i reverenzia, que a) propio que 
nos eujendrú. Allégase a esto, que quien re- 
prende seuiejaDle causa, para justificarla en 
su Persona, ba de descubrir las vergüenzas 
de sus Padres: lo cual , ya en la divina Es- 
critura está reprobado , i maldito. Allégase 
también, quecomo nose puede bien apartar 
el Vicario de Chrislo nuestro Señor, de la 
persona en quien es tat Vicario , si se haze 
arrenta al Papa, redunda la mengua en des- 
honor de Dios, vuyo Vicario es el Papa. 

La segunda dilicultad, caze de )a condi- 
zíon particular de oueslro naui Santo Padre, 
que es porliada i amiga de su purezér : i 
como a esto se allega la pasión de mucbos 
dias , alimentada también con muchas oca- 
siones dadas i tomadas; es de temer, que se 
baya hecho no solamente de azero , mas de 
diamante: i asi csnezesario, que si el mar- 
tillo le cae enzima, o quiebre , o sea que- 
brado: que este fué el mal deRoboán ,que 
aunque el Pueblo i los Viejos tuvieron buena 
intenzion , i razón de pedir al Iteí que los 
desagraviase: mas [no] considerando, que 
tenia condizión áspera, i consejo de mozos, 
le apretaron de manera , que él i ellos a ti- 
rar, le rompieron la ropa, i cada cual se sa- 
lió con su jirón. 1, en verdad , que esto que 
conozco de su Santidad, no es lo que menos 
me haze duda cu la salida dcste negozío : 



27 

Eorque, si por nuestros pecados , viendo su 
eatitud que le ponen en estrecho, i le quie- 
ren alar las manos, comenzase a * disparar; 
los disparates serian terribles i extremados, 
como su injenio lo es. 

La terzera dificultad , haien los tiempos, 
que zertísimamente son peligrosos, espezial- 
mente en lo que toca a esta tecla del Sumo 
PoníiOze i su autoridad, la cual , ninguno , 

{»or maravilla, ha locado; queno desacuerde 
a armonía i concordia de la Iglesia. Gomo, 
d[ej]ando ejemplos antiguos, lo vemos ahora 
en ios Alemanes, que comeniaron la reyerta 
con el Papa socolor de reformazión , i de 
quitar abusos, i remediar agravios, los cua- 
les pretendían no ser menos que zieoto ; i 
aunque no en todos, [no] se puede dejar de 
dezír i confesar, que [en] muchos dellos pe- 
dían razón , i con algunos justizia. I como 
tos Romanos no respondieron bien a una pe- 
tizion, al parecer suyo tan justificada; que- 
riendo los Alemanes poner el remedio de su 
mano, i faazérse médicos de Roma, sin sanar 
a Roma, hizieron enferma a Alemania. I,[no 
hai que fiar de nuestra vista, mas que de' la 
suya : porque los grandes males , muchas 
vezes vienen encubiertos con grandes bienes: 
i el castigo de la relijión , jamás viene sino 
en máscara de relijíon. Ni de nuestra firme- 

« Quiso suavittr la frase poniendo disparar , por disparatar» 



^ 



28 

za hai mas que fiar, qoe de la suya: porqae 
el aíio de 17. [1517.], tan Christianos eran 
come nosotros, tan Hijos de la Iglesia coma 
nosotros, i tan obedientes al Papa, tan des- 
cuidados i seguros del mal que les ha sub- 
zedido , como nosotros del que nos puede 
subzeder# Su perdizion comenzó de desaca- 
tarse contra el Papa; aunque ellos no pen- 
saban que era desacato, sino remedio de des^ 
afueros, (ales i tan notorios, que tenían por 
simples a los que contradezian el remeclio. 
En el cual ejemplo , si somos tan temerásos 
de Dios, i aun humanamente prudentes, de- 
bríamos escarmentar , i temer qoe Dios no 
nos desampare, como desamparó a aquellos, 
que , por ventura , no eran mas pecadores 
que nosotros. Cuanto mas, que el Demonio 
no trata , una por una , sino que se trabe i 
revuelva la escaramuza: porgue bien sabe, 
que en el injenio de los hombres , después 
que una vez vienen a las manos, a la pasioa 
se sigue la porfía, i a la porfía la zegnedád, 
hasta no echar de ver incouTeniente ningu- 
no, con tal que salgan con la saya. 

La cuarta dificultad es esta. Mucho se de- 
be mirar en las Comunidades, que por so- 
segadas que entren , i justificadas [que] se 
representen ; ordinariamente suelen dar en 
alborotos, i desórdenes, o por mal consejo, o 
por mala ejecuzión, i, de buena causa, ha^ 



29 
zea mala : por lo cual , el hombre sáUio , 
aunque los inferiores pretendan justizia con- 
tra sus superiores , debeo desfavo'rezer las 
tales preleosioDes : mayormente cuando la 
justizia DO se b« de librar por leyes , sino 
por armas. I pues en nuestros tiempos mu- 
chas Naziones se han levanlado contra el 
Papa, haiieado en la Iglesia un cierto linaje 
de Comunidades, na pareze consejo de pru~ 
denles , comenzar en nuestra Nazion alboro- 
tos contra nuestro Superior, por mas com- 
puestos i ordenados que los comenzemos. Ni 
tampoco es bien , que los que han hecho 
motines , i hoi día los bazen en la Iglesia , 
se favorezcan con nuestro ejemplo . i digan, 
que nos comeríamos con ellos, i que nuestra 
causa, i la suya , es la misma , por ser am- 
bas contra el Papa. Ellos dizen mal delPapa, 
por colorar su herejía; i nosotros lo diremos 
por justilicar nuestra guerra : i aunque la 
causa es diferente, la grits pareze una: aun- 
que cou la rabia, los Herejes hazen división; 
la nuestra no lo es : pero dirán, que allá se 
Tá, ■ que la semeja mucho. I con los Here- 
jes, no hemos de convenir eu hechos, ni en 
dichos, ni en aparíenzias. I como , eutre los 
Christianos, h«i tao tájente simple , i Daca , 
sola esta sombra de ' relijion les será escán- 
dalo: a que ningún Christiano debe dar cau- 

• Qaii* Cano escribid, ñrrfli/iii". 



30 

sa, por ser daAo de almas , que con ningún 

])ieii de la Uerrase recompensa. 

La quTata djBcuUud proiede , de que la 
dolenzia que se pretende curar es , a lo qae 
se puede entender, incurable; i es gran yer- 
ro intentar cura de enrermos , qae con las 
medizinas enferman mas.Plu» habet aliqHan- 
do discriminii teníala ciirñtio , quatn kabel 
ipie m»rbu». Enfermedades haj, qne es me- 
jor dejarlas, i que el mal acabe al doliente, i 
no le dé priesa el médico. Mal cnaoze a Bo- 
ma, qnien pretende sanarla, Curavimus Ba- 
bylonem, et non etl sánala. Enferma de mu- 
chos aftos, entradamasque en terzera [ética], 
i la calentura metida en los huesos , i al fin 
llegada a tales términos, qne no puede sufrir 
su mal, ningún remedio. 

La postrera díñcultad, es el estar V. Ma- 
jestad nezesitado de la Cuarta , i Bulas de 
Boma: que en tanto, que ésta nezesidád hu- 
biere, no sé, si sería posible remediarse los 
males. I bien han entendido en la Corle del 
Papa , la guerra que nns pueden hazér en 
este caso; pues cnando mas nos quieren des- 
acordar, uoB destuerzen estas dos clavijas: i 
con estos dos torzedores , cualquier partido 
hazen a su salvo: i aonque estemos agravia- 
dos i damni6eados, con nuestros propios di- 
neros nos pagan , sin qne nada les cueste. 
I, sin duda , si en eslo se diese algún buen 



"•1 

corte , el Ret de España loiidria a llalia cti 
las oíanos, sin que DÍiigiin Papa, por travie- 
so que saliese , le pudiese nazer desabri- 
miento. Porque no dependiendo en lo tempo- 
ral de la providenzia de Roma; Homa depen- 
dería de la nuestra: i les podríamos dar el 
agua i el pan, con peso i uiedida, sin gastar 
hazienda, sin peligrar conzicnzia , con con- 
servar mucho crédito, cou hazer, de los mas 
enemigos que allá tenemos , los mejores i 
mas ziertos ministros de nuestra voluntad , i 
pretensiunes. Pero , como ya dije , poner re- 
medio en esta nezesldad que V. Majestad 
tiene de Roma, es lán difizil, qnc haze casi 
imposible el remedio de los males que de 
Roma noK vienen. 

Estas son las razones prinzipales, C. R. M., 
con qne se suelen atemorizar los hombres 
Christianos , para no dar prinzipio a un ne- 
gozio que, a lo que pareze , no tiene prin- 
zipio ni cabo, si no es, en peligro manifiesto 
de menosprezio i debilitamiento del Papa , 
de poco respecto i desobedíenzia a la Sede 
Apostólica, de división i zisma de la Iglesia, 
de escándalo, i perlurbazion a lu jente flaca, 
de menoscabo i pórdida de la fó i relijión 
Christiana: que todas estas cosas peligran, 
si se intenta Is cura, i no se sale con ella. 

Pero, otras razones, por el contrario, tan 
importantes i graves hai , que parezen obli- 



\ 



32 

gar a V. Majestad , a que ponga remedio en 
algunos nialesi que no siendo remediados, no 
solamente se haze ofensa i daño a estos Rei- 
nos, en lo temporal; mas también se destrii* 
yen las costumbres , se perturba la paz de 
la Iglesia, se quebrantan las leyes de Dios, i 
peligra mui a lo claro, la obedienzia que se 
debe a la misma Sede Apostólica, i por con- 
siguiente, la fé de Cbristo nuestro Señor. 

La primera Razón es, por la fidelidad que 
los Reyes deben a sus Reinos, i reverenzia al 
nombre de Dios, a lo cual , juraron de am- 
parar i defender las tierras que están debajo 
de su mando i gobierno, de cualquier perso- 
na que pretendiere bazerles fuerza i agravio. 
Que si a un hombre, le hiziesen tutor de pu- 
pilos , por leyes i fidelidad de tutoría , era 
obligado a volver por ellos , i no permitir 
que fuesen despojados de sus bienes, aunque 
fuese su Padre natural el que quisiese hazer 
este despojo, i sinrazón. I puesque V. Ma- 
jestad es mas que Padre de sus Reinos, im- 
prudente i loca teolojia seria, la que pusiese 
escrúpulo en esta defensa, por temor de los 
escándalos i inconvenientes que de la defen- 
sa se siguen: porque no se siguen [de la De- 
fensa, si bien se mira, sino de la ofensa que 
se le haze] en sus Reinos; i asimismo, a la 
autoridad déla Sede Apostólica. I quien qui- 
siere atribuir a la defensa justa , los males 




35 
que nazen de la guerra injuslamenle movida, 
no tieae Iheolojia ; ui eu buena razón de 
boRibre sería admitido : pues es cosa eviden- 
te, que DO sería escándalo de pequeños, sino 
de fariseos. Ni sería escándalo dado , sinú 
rezibido , el que se tomase de que un Reí 
defendiese sus Reinos, de quien se los qui- 
siere tomar injustamente. 

La segunda Razón es , porque uno de los 
mayores males que en este tiempo puede 
venir, no digo a España, sino al mundo i a 
la Iglesia , sería , que V. Majestad perdiese 
el crédllo; i que imajinasen las Jentes , que 
falta[n] a V. Majestad, o fuerzas, o esfuerzo, 
para defender a sí , i a sus vasallos, i hazer 
su oGzío debido , en la proteczion i guarda 
de sus Reinos i autorídad. I ziertameole, tor 
do lo que se dejare de hnzer, conveniente a 
esta defensa; los enemigos de V. Majestad, i 
algunos que no lo son, no lo bau de atribuir 
a la Chrístiandad, i buenos respetos de temor 
de Dios, que en V. Majestad liai ; ni menos, 
a la reverenzia de la Sede Apostólica: sino, a 
flaqueza de ánimo, i falta de vigor i poderlo. 
La cual, pues no la hai, i cumple que 'naide 
la crea , antes, V. Majestad, con todas sus 
fuerzas ha de apartar dt^sla opinión , asi a 
los Herejes, como a[los]Christianos: porque 



\ 



34 

el día que V. Majestad perdiese repatazión 

de valeroso, i bastante, para se defender de 

iodos ; ése día se desvergonzarán todos , i 

perderá la Iglesia lo que no se puede enea- 

reíér- 

La terzera Itazón es , porque si en Roma 
conoziesen de nosotros esta flaqueza i miedo 
de Relijión , i que con títulos de obedienzia 
i respeto a la Sede Apostólica, i sombra de 
zismas i relijión, dejamos de resislirle[s], i 
remediar los males que nos hazen; con los 
mismos temores nos asombrarán cada i 
cuando que quisieren : pues con asomos de 
zisma, i peligros de inobedienzia i escánda- 
los, nos tienen ya atemoi izados, para no em- 
prender el amparo de nuestra jnslizia, ha- 
zieuda, i bncn gobierno. Por ende, ¿podría- 
mos desde ahora alzar la mano de defender- 
nos; no embargante, que los agravios veni- 
deros sean, como lo serán , mas exorbitantes 
que los presentes? Por zierto , no sería otra 
cosa [esto], sino dar avilanteza a los malos , 
paraque cada día acometiesen mas desafo- 
radamente a los buenos. 

La cuarta Razón es, lo que importa esta 
defensa, i remedio de ios males, a la relijión 
Christiana, i a la misma Madre Apostólica: 
porque, sin duda, uohai mas ziertos medios 
de parte de Roma para acabar de destruir 
en pocos días la Iglesia, que los que, al pre- 




35 
seiile, toman en la Adminislrazion eclesiás- 
tica: la cual, los malos inÍDÍslros han con- 
verlidoea negoziazion lemporúl, i mercade- 
ría, i trato prohibido por todas Leyes, divi- 
nas, i bumanaü, i naturales. I si a V. Majes- 
tad, temores de relíjion i piedad , le liazen 
alzar la mano del reparo de lantoK daños , i 
del amparo de sus vasallos i Estados ; ese 
medio , cubierto i fon'ado en reveienzia i 
respeto relijioso, será el mas zierto para la 
mas breve i total destruizióu de la Iglesia. 
Y[o], a lo menos , grandísima sospecha ten- 
go, que el Demonio entendiendo , que si V. 
Majestad emprende esta defensa,* la ha de 
poner en buenos términos , i hazér que sea 
moderada, e inculpada; ha de trabajar por 
sacarla a V. Majestad de entre las manos , i 
ponerla en olro , que dé** mal cabodella. 
Porque, a la moderazión désios males, ayu- 
dan a V. Majestad : lo primero , la natural 
clemeuzia i blandura [dej que Dios le dotó: 
lo segundo , el zelode la Cbristiaudád , la 
reverenzia de la Iglesia, i el respeto a la Se- 
de Apostólica , que V. Majestad tiene : lo 
terzero, los christianos, i católicos Conseje- 
ros, que en este tiempo, Dios lia dado a V. 
Majestad, que antes Iratarún de lirár la rien- 
da, que de soltarla, antes inclinarán, como 

■ ¡a—Ati ei impr- dn )J3C, que iiarcít mciorftusIíieBelins. 
*> Aíi al iii|ir. A: IT3D. El ras. »ai: que párete ysrro. 



36 

es raz¿ti, en Favor de la Iglesia, que endís- 
Tavór, antes cortarán, que alargaráa la lizen- 
zia: lo cuarto, la firmeza destos Ueinos, i la 
nniÓD tan entrañable en la Sede Apostólica. 
Viendo, pues, estas cosas , el Demonio con 
estrañas astuaias , i encubiertos colores de 
christiandád i relijión, procura, de sacar el 
remedio, como dije, de manos qne le pornán 
en las cosas debidas moderada i chrístiana- 
mente; por ponerlas en manos de algún otro 
suczesór de V. Md. , que tenga la condízióa 
mas alborotada i terrible ; la christiandád 
menos firme i segura; la devozión a la Sede 
Romana no tan alta, i entera; los Consejeros 
no tan arrimados i atenidos al teinor de Dios 
■ respeto a la Iglesia ; i, en Gn , sus Reinos 
mas ofendidos i escandalizados de Boma que 
abora están. Que ziertamentc , los daños i 
agravios irán crezieodo de día en día, si V. 
Md. no los ataja con liempoi i cuando, des- 
pués , estos Reinos quisieren resistir a la 
creziente; han de salir de términos ordina- 
rios, i resistir con grita i alboroto, sin orden 
ni conzierto alguno , como se baze en las 
grandes avenidas, l'or lo cual, abora V. Md. 
debría hazer madre, al Tibre, buena i conve- 
nible, por donde holgadamente pueda tr, sin 
que anegue , no solamente a liorna , sin¿ a 
todos los Reinos de V. Majestad. 
La postrera razón es, porque los inconve- 



37 
nfeoles qne se represeolan en esta Defensa i 
Remedio, son incurables i dudoso»; i el mal 
que se sigue, de dejar desierta esta UereiisJÚD 
i llemedio, es zierto i manifiesto. Iseria im- 
prndenzia, dejar el hombre de hazér el olizio 
a que notoriamente está obligado , cuando , 
de no bazerlo , se sig^aen notorios inconve- 
nientes, por temor de los otros , de que no 
bai zerlidunibre ni claridad: antease puede 
pensar , que son sombras, e imajinaziones : 
aun, por ventura, representados por el De- 
monio , para desconfiar a los buenos , del 
remedio de los males. 

Estos argumentos, R.'Md.,por una parte, 
i por otra, hazen este negozio tan perplejo, 
que alguna vez estuve en determinazion de 
haír, adonde nadie me pudiese preguntar lo 
que sentía, ni yo estuviese obligado adezir- 
lo. Pero la intenzión can que V. Md. pre- 
guntó , i el deseo que en V. Md. conozco de 
azerlár , mayormente , en negozíos , en los 
cuales, ni el yerro, ni el azertamiento, puede 
ser pequeño ; me han becho salir de uiis ca- 
sillas, i bablar : aunque den alguna ocasión 
de murmurar de mi , las muchas considera- 
ziones que yo tenia para callar: i ziertamente 
• lo hiziera, si V. Md. fuera otro: no, porque, 
a mi juizio, no sea verdad lo que digo, sino 
porque, como vemos, en los Consejos de me- 
diziaas, lo que auno aprovecha, a otro daña. 



58 

I así, suplico a V. Md. , por amor de Dios , 

que si en este mi Parezér, hubiere algo de 

Eroveclioso> [V. Maj. lo tome para sí , i el 
apél se eche al fuego, porque nadie use mal 
del] Consejo; que , en otro tiempo , a otro 
Prinzipe^ quisa sería malo: mas a V. Md., i 
en tal punto, yo fío , que no solo es bueno, 
nías prudente i christiano. 

Para responder al caso que se propone , 
ante todas cosas es Resesarío distinguir[lo] 
en dos partes. La una> en razón de ^defensa, 
presupuesto la guerra que su Santidad ha 
movido: lo otro, toca en remedio de algunos 
abusos de Roma, que aun en tiempo de paz, 
perturban el gobierno espiritual , i aun el 
temporal déstos Reinos de V% Md. Cuanto a 
la Primera Parte, tres Puntos se deben tra*- 
tar. El uno , si la Defensa que V% Maj. haza 
en esta guerra, es justa i debida: el segundo, 
qué medios se pueden lizilamente lomar, que 
sean ordenados para el buen fin desta Defen* 
sa: el terzero, hasta qué tanto se podrá pro- 
zedér en satisfazion desta Defensa i justizia: 
e, ya que conviene hazerse , dó conviene pa- 
rar si[n] ir mas adelante. 

En el primer Punto , no hai mucho que 
dudar, sino que siendo , como es, la guerra 
de parte de Su Santidad, injusta i agraviada; 
la defensa de V. Md., es justa i debida. Por* 

* Pnrezc que en d ms. dize, ofcnfa: pero es dadoso. 



39 

<4»e ^resupoaemos el hecbo que en el Hemo- 
riál se reKere: del cnal, siendo las cosas que 
allí se ilizen verdaderas, resulta, que su Sd. 
comeuzúla guerra i acomelimieiilo, por mu- 
chas vías indebidas e iitjuslas. Para mayor 
claridad de la Defensa, ifiu justificftzion, han- 
se de netar dos cosas. La priweta , que su 
Sd. reprcseuta dos Personas : la una es , de 
Prelado de la Iglesia Ufliversáh la otru es, 
de Prinzipe temporal de las tierras que son 
suyas. 1 asi, conromiea estos dos Pnnzipa- 
dos, puede prozeder contra alguno; o como 
Prínzipe i Señor temporal , como prozedea 
los otros Iteyes, cuando liazen guerra a sus 
vezinos con dineros, con armas , con solda- 
dos: o como Prinzipe espiritual , como pue- 
den prozedér los Obispos contra sus subdi- 
tos, llamándolos, oyéndolos sus iicnsazíoues, 
i los descargos que déllus dan, amonestándo- 
los , i (siendo rebeldes) descomnlgúndolos. I 
cuando en este segundo modo de prozedér , 
el sumo Pontílize hiziese algún desorden , o 
contra derecho i razón, i contra justizia, eu 
perjuisio i agravio ' de (erzero; al presente, 
yo no diré cómo se lia de remediar , pues al 

fireseute su Sd. no prozede por esta forma 
no embargante que al priuzipio hubo algu- 
nas muestras déUo , como pareziú en la acu- 
sazión del Fiscal contra V. Hd., i por la sus- 



40 

pensión ile la Cuarta i Cruzada]; mas , como 
la Acnsazión no fué adelante, i aquél Proze- 
80 'paró; no hai paraqué habl»r dé), ni me- 
nos de la Suspensión de la Cruzada: porque 
eslo, sin duda lo pudo hazer, sin perjudicar 
a nadie , haziénaolo con buena intensión , 
atento Ior abusos i ofensas de Dios, que en la 
predicazíón , i ejecuzión della hai. I fuera 
SHUtaniente hecho, i mui a servizio de V.Md.; 
porque , aunque le quitara dineros , pero 
tambieu le quitara uno de los mayores i mas 
peligrosos cargos de conzienzia qne V. Md. 
tiene sobre si. 1 en lo que toca a la Cuarta, 
yo ahora no me" entremeto, porque bien se 
sabe , que a mí me pnrezió cosa mui fea lo 
que su Sd. en esto hizo: no embargante, qne 
de su poder yo no bable, ni había qne hablar. 
V. Md-, como chrisliano, se ha detenido en 
este caso tanto , que mas ha querido pecar 
por corto, que por largo: i aunque tenía jus- 
lizia para llevar la Cuarta, por algunos bue- 
nos respetos mandó zesár In ejecuzión. Asi 
que, ilesto no hai que dezir ahora; solamente 
nos haze al caso , que hablemos en el otro 
modo de prozedér, qne es el que su Santidad 
prínzipalmente ha llevado, i lleva , a leí de 
Príneipe i Soldado. Lo cual muestra bien en 
la Liga con el reí de Franzta i los demás, 

*' El inpr. ime nliendo, Di nie entromclO'. 



41 
los aparejos de guerra, i jenleque ha hecho, 
el tomar la tierra a los GolooeseSy i en las 
otras cosas que se represeotan en el Memo- 
rial. I así , claramente se vee , que pues su 
Santidad no hase la guerra con el poder es- 
piritual ^ sino con el temporal; que V. Md., 
no se deflende del Papa , ni del Vicario de 
Ghrislo nuestro Señor » sino (hablando con 
propiedad) de un Prinzipe de Italia, su Co- 
marcano, que, como tal, hace la guerra. I 
sería [gran desaire], sí el Obispo de Palenzia, 
Conde de Pernía , liiaiese jente de sus Luga* 
res, para tomar a Monzón , Lugar del Mar- 
qués de Poza, sin ningún derecho ni justizia; 
que el Marqués estuviese mui escrupuloso 
en hazer|e resistenzia , porque resiste a su 
Obispo^ El podría dezir con verdad , que al 
Obispo, pondría sobre su cabeza, i le obede- 
zeria, cuando prozediere como Obispo; mas 
si prozede como Conde de Pernía , hará en 
su defensa lo que era obligado [a] hazer con 
los otros Señores sus Vezinos, si a tuerto le 
quisiesen quitar su Tierra. Por esta misma 
suerte, viendo yo que el Papa, peleaba con 
Papeles en España , pretendiendo autoridad 
de Sumo Pontifize , me parezió cosa mui 
azertada, que , al presente , se disimulase i 
sufriese todo lo posible. Mas en Italia, donde 
peleaba con soldados; que a un soldado , le 
echasen otro Porque si asi no se hiziese 

24 



4a 

{como dicho es), el Tulór habría menester 
desamparar sus pupilos ; i cada cual liahia 
de dejar de hazer su otizio, i dar de mano al 
amparo que le hubiesen coDÜado, cuando sn 
Padre le acometiese, aunque fuese tirano e 
injusto en acometerle. I V. Hd. había de 
desamparar a Italia, i aun a España , ai el 
Papa se le quisiese tomar, si la defensa que 
V. Md. haze fuese ilizita. Lo que en razón le 
concluye , es , no que nosotros [no nos] de- 
fendamos de nuestros Superiores i Padres; 
sinú que la tal defensión sea comedida, mas 
acatada i moderada, que con los otros. Qne 
si mi Padre estuviese furioso, i quisíesema- 
tar a mi i 3 otros, i fuese nezesario quitarle 
las armas, i atarle; no seria buen seso, por 
dezir que es mi Padre, no ponerle la mano, 
en remediarlo : pero seria respeto debido , 
hazerlo con todo acatamiento i moderazion. 
Que aun, a los Prínzipes niños, alguna vez 
conviene que su Ayo le azote: pero es justo 
miramiento, que besado el azote , i quitado 
el bonete, haga la correcziou que conviene, 
en su propio Pruizipe. Bien así , es justo i 
santo, que si nuestro mui Santo Padre, con 
enojo, haze violenzia a los inozentes hijos; 
V. Md., que es hijo mayar, i protector de 
los menores, le desarme, i sí fuere nezesario 
le ale las manos : pero todo esto con gran 
reverenzia i mesura, sin baldones ni de^cor- 



45 

lesíaü, de suerte, que se vea que no es ven- 
ganza , síbú remedio , no es castigo , sino 
medizina. 

La segunda cosa que se ha de notar es : 
que la defeasa, no solameoLe se entiende ser 
lejitima , cuando et agresor se declaró en 
hazer pública la guerra; sin¿ cuando co- 
menzó a hazer o jentes , o aparejos contra 
el inozente. Que si mi enemigo está en el 
campo solo conmigo , i veo , carga el arca- 
buz, i entiendo, que es contra mi; mui sim- 
ple sería, si le aguardo al descargar, i no 
me amparo , sino cuando viene la pelota. 
La cordura será , i cordura lizita i justa, si 
yo me puedo aprovechar mas del , antes 
que descargue, atajarlo con tiempo, i uo es- 
perar al postrer acometimiento , do pongo 
en ventura i en riesgo mi deliberazión , la 
cual tenia mas segura i zierta, si cuando él 
comenzó a acometer, comenzara yo a resis- 
tir. Por la cual razón se maniGesta la impru- 
denzia de algunos , que porque el * Duque 
salió de Ñapóles, camino ae Roma, imajina- 
ron , que aquello era acometimiento , i no 
defensa. ¡Pluguiera a Dios , que hubiera 
comenzado antesl Que buenos días ha, que 
la defensa de V. Md. era justa i lejitima , i, 
por ventura , menos dañosa i costosa. Este 
punto estaba tan claro , que no había para 

■ El ma. pvr eiu'voettiiB , >el Pupa*. 



44 

qué detenerme con él ; mas hai algunos Uo 
superslizioHamente píos, que ibi timent , ubi 
non eral timor. 

El segundo Puolo tiene mas dificultad , i 
es : saber qué medios podrá V. Md. lomar, 
que sean JBstos, en razón désta Defensa. 1 , 
eu esto, la regla jenerál es , que V. Md., en 

Erosecuzion de la defensa, pnede poner, con 
uena conzienzia, todos los medios, que a 
hombres cuerdos i sabios en la guerra, pare- 
ziesen nezesarios para la tal defensa: i cuá- 
les sean los nezesarios , i cuáles no , mal lo 
puede averiguar el Theólogo por suTbeolO' 
jía: mejor lo averiguarán Capitanes i Solda- 
dos vitüjos, i el Consejo ie guerra de V. Md, 
No embargante, que la razón natural dá lue- 
go en algunns medios convenientes i nezesa- 
rios para lal defensa, como es , que durante 
la guerra, ni por cambio, ni por otra ma- 
nera, directe, ni indirecle, no vayan dineros 
de los Reinos de V, Md., a Boma , aunque 
sean para los mismos Cardenales españoles 
que allá están, I asi como, si se pudiese ata- 
jar el Tibre en su nazimiento, no bai duda, 
sino que sería la mejor forma de guerra 
quitarles el agua , i tomarlos por sed , aun- 
que , en esto , padeiiesen los culpados que 
están dentro de Boma , como los que no lo 
son: ni mas , ni menos , es cosa mui justa , 
que ningún dinero vaya a Boma, aunque al- 



45 
gunos de los que esláii allá uo merezcan este 
castigo. 1 jenerál cosa es, que de la guerra 
justa, siempre se recrezen uaños a los ído- 
Kentes ; mas esto , es por aczidenle , i mui 
aczesorio , i fuera de la inlenaión priDzipá) 
de quien haze la guerra: ni debe el artillero 
dejar de hazersu oGzio, aunque algunas ve- 
zes azierte la pelota al que ninguna culpa 
tiene. 

También se puede mandar con buena con- 
Kienzia, que, durante la guerra, ningún na- 
tural deslos Reinos vaya a Boma: i a los que 
allá están, &t sin peligro lo pueden hazer , 
que se salgan: i a los Prelados , que hazen 
ordinariamente residenzia en Roma, i contra 
toda justizia llevan renta de sus Iglesias , 
pues es manifieslQ, que no tienen causa bas- 
tante para no residir en ellas, tambiense les 
podría quitar las Temporalidades, o a lo me- 
nos, gran parte détlas, pnes las llevan con 
la misma conzíenzia que si las robasen. 

I no haze al caso oponer, que si estas dos 
prohibiziones hubiese , zesarian las expedí- 
ziones , i despachos , i negozios espirituales 
tocantes a las almas. Digo, que esto no im- 
pide, por muchas razones. La primera, por- 
que deste incouvcnieiite (ya que fuese) su 
Santidad es causa , i por ende , a su Sd. se 
debe imputar, i no a V. Majestad, que toma 
el medio ordinario i nezesario para su defen- 



4<> 

sa. Ni es iiitenziúii do V. Md. que vengan 
d&üos, üiiió solo amparar sus Reinos i Vasa- 
lioB con medios proporzionados a la defeosa. 
La^ segunda, [porque] con quitar V Maj. que 
*no vayan dineros , no quita que ño haya 
despachos, sino, que no los haya por dine- 
ros; i bien puede su Santidad , i todos su 
oQziales, despachar gratis libremente, i aun 
mas liberalraente que antes de la guerra : i 
en despachar asi , harían lo que la Lei de 
Dios les manda, i lo que importa ala Igle- 
sia tanto , cuanto no se puede encarezér. La 
terzera, porque suSd., podría, en tanto que 
dura la guerra, i debria, no olvidarse de la 
gobernazion espiritual; i cometerlas cosas 
tocantes a ella, a su Nunzio, o a los Ordi- 
narios : que seria hecho digno de la Santa 
Sede Apostólica. La cuarta, porque , parle 
por el Derecho Canónico, narte por la dis- 
crezion de theólogos pruaeutes i avisados , 
está prohibido, que cuando el aczeso a Roma 
no fuese seguro, espezialmenle habiendo pe- 
ligro en la tardanza, los Obispos, cada cual 
en su Obispado, pueden proveer todo lo ne- 
zesario para la buena gobernazion eclesiásti- 
ca, i salud de las almas , aun en aquellas 
cosas, que por Derecho , o no , se entiende 

* Siipriniluitdo Ut dos negmlonva , qut Umbien u leeii en rl 

iiii|irr«i del D, 1TÓG , i i|iia Hi'mla slii cor ru>> £ohre|> — 

dA, iDB punii', IU49 torréela la ítücc, í m¡n cbro el ]i 



47 
eslár reservadas al sumo PoDtiQze; porque, 
en tales casos ie uezesídad , no se entiende 
estar reservados, sopeña que la reservaziou 
sería tiránica, la cual no se ha de creer por 
ningún mede de la Santa Sede Apostólica. 
No faltaría quien se embarazase, si le ponen 
delante, que la guerra podría durar mucho, 
i que en este medio tiempo , podrían vacar 
BeneGzios i Obispados: maspíazerá a nuestro 
Señor, que no vendrán las cosas.a tanto ries- 
go. I, si por pecados del mundo , i por la 
apasionada cólera de su Santidad , viniése- 
mos a tal extremo; fazilmente se daría orden, 
en que, sinembargode la guerra, isin ofensa 
de Dios, se proveyese a la nezesidad de las 
Iglesias que vacasen en el entretanto , si su 
Sd. no quisiese proveer eu ello, como puede 
i dehe. 

El terzero Punto , en razón désla lejítima 
defensa, es , ver hasta qué tánlo puede pro- 
zedér V. Md., i adonde conviene parar: por- 

3ue todos los Theólogos i Juristas, concuer- 
an en un parezér mui zíerto, i de que no 
puede haber duda, conviene a saber, que la 
defensa ha de ser cum moderánime incúlpala 
tutela. I couio la justizia tiene su moderazión 
i límite, i con una zierla igualdad caliGca a 
las penas conforme a las culpas, i a una ra- 
ya, fuera de la cual el Juez justo no hade 
salir; assi a la justa defensa , se le l^an de 




48 

hazer linderos de reclitúd i equidad , i el 
jnsto Defensor , do ha de pasar de aquellos 
linderos i términos constituidos por la razón. 
1 como arriba se notó , esla nioderazión i 
medida mucho mas se requiere, cuando los 
inferiores se defienden de los Superiores , i 
los hijos de los Padres. I. dado, que en par- 
ticular sea diñcultoso determinar basta qué 
tanto se podria ir adelante, pero dos cosas 
se pueden dezír con zertidumbre, las cuales 
ambas , la razón nalnrá) las determina. La 
primera, que V. Md. puede con buena con- 
zienzia, recobrar los gastos, costas i daños, 
que desde el prinzipio desla guerra se le han 
seguido , no solamente en su hazienda mas 
en tos bienes de sus vasallos , servidores i 
aliados: i entiéndese el prinzipio de la guer- 
ra , desde el punto que su Sd. comenzó a 
declararse, que hazla , o jentes , o aparejo 
contra V. Mu.: que desde entonzes comienza 
a ser lejitima la defensa , según que ya de- 
claré. La segunda cosa que también es zierla 
en este punió, es, que se puede, con buena 
conzienzia, lomar toda la seguridad que fue- 
re nezcsaria, paraque su Sd. no vuelva, de 
.'iquí a tres meses, o cuando hallare oportu- 
nidúd, a renovar la guerra comenzada- Por- 
que sería indiscrezion, sí yo conozco, que el 
ipic me quería ofender estaba tocado de al- 
gún furor, pero, viéndose atado, dize que se 



49 

pazificarü, i no burá nial a nadie ; mas en- 
tiendo yo, que no tengo porqiiú asegurarme 
de su enfermedad, sino que al présenle, ifne 
le apremia , la nezesidád le haze humilde; 
digo, que seria indiscreziun soltarle las ma- 
nos, si las tuviese atadas : antes , sería de 
buem prudenzia aguardar al tiempo, para> 
que la experienzia mostrase, si estaba bien 
sano, i en el entretanto , ni permitirle que 
tenga armas, ni libertad, para liazer mal, ni 
daño. No deotrn manera, V. Md., a leí de 
huena Christiandád, puede i debe mirar, qué 
seguro le queda, cuando sehiziesen loscon- 
ziertos; si, pur caso, su Sd. apretado, viene 
en algunos que buenos sean. 1 a lo verdad , 
cuáles sean seguros i nezesarios, i ctKiles no, 
V. Hd. lo sabrá mejor , i el su Consejo de 
guerra; que la Theolojia sabe poco en esto, 
solamente puede avisar: que los del Consejo 
de guerra no han de Gnjir seguridades que 
no sean nezesarias. Que ya podría haber al- 
guno que dijese, convenir, paraque V. Ma- 
jestad se asegurase como es razón , que el 
Castillo de SantAnjel estuviese por de V. Md-, 
sin peligro, que désta parte, le pudiese venir 
mal Di daQo. I a esta tal seguridad, mi theo- 
lojia por ahora no se extiende; pero no me 
escandalizaría del Soldado que )o dijese , si 
diese razón dello. Plegué a Dios, que las co- 
sas de V. Majestad vayan tan adelante en 




50 

Italia , qae sea posible liazerse eso , i esotro: 
i lo que <|uedare que hazer , quede por pie- 
dad, i buenos respetos. 

Allende destas dos cosas, también es zier- 
to , que en las guerras ordinarias que se ha- 
zen entre dos l'rínztpes terrenos, el acome- 
tido injustamente, cuando ya en la prosecu- 
zión déla guerra se baila superior i con ven- 
laja, i el contrarío rendido; puede prozedér 
como Jnéz, a castigiir al acometedor, de su 
temerario e injusto acometimiento.! en este 
castigo ba de haber dos respetos: el uno , a 
que el castigado quede escarmentado, para- 

3ue otra vez no acometa semejante temerí- 
ád: el otro, a que el castigo sea ejemplar, 
paraque , así los vezinos, como los suczeso- 
res del dclicueiite , escarmienten en cabeza 
ajena , í entiendan, que si tal bizieren , tal 
pagarán. Pero, en este punto, deseo yo, los 
miedos de los theúlogos, i los temores de los 
escrupulosos , la relijión de V. Md., i su na- 
liirul clemenzia, i los comedimieulos de sus 
ministros; paraque lodos consideren, que el 
que ba de ser castigado, es nuestro Padre , 
es nuestro Superior, es Vicario de Dios, re- 
presenta [la persona de Jesucliristo : i , que 
siendo maltratado , será menospreziado , i 
por consiguiente, se abrirá la puerta al vitu- 
perio de la fé, [i] desprezio de la Autoridad 
Eclesiástica. Lo que algunos Beyes cuerdos 



M 
i comedidos, liau hecho en este punto, es , 
coDiutar este linaje de castigo, en sacar para 
sus Reinos, i para sus Iglesias déllos, algu- 
nas cosas importanles , justas i santas , que 
después de dadas, no quedaban los Sumos 
Pontifizes desacatados, i quedaban escarmen- 
tados, i curados. Como sería, si V. Md. sa- 
case ahora en conzíerto , que todos los Be- 
neCzios de España , fuesen Patrimoniales. 
Ítem, que hubiese una Audienzia del Sumo 
PontiGze en Espa&a , donde se concluyesen 
las Causas Ordinarias , sin ir a Boma : por- 
que allá solamente se había de ir (si Evanje- 
lio i razón se guardasen) por las cosas mui 
graves, i muí importantes a la Iglesia; como 
Inozenzio lo confiesa en el Cap. Majares de 
Baplismo , i lo confiesan otros PoutíGzes i 
Conzilius. ítem , que los Expolios i Fructos 
de Sedevacantes , no los llevase su Sd. , de 
hoi mas, eo los Beinos de V. Majestad. ítem, 
que el Ñun/io de su Sd. , en estos Reinos , 
expidiese gratis los negozios, [o] a lo menos, 
tuviese un Asesor señalado por V. Md. , con 
cuyo consejo los negozios se espidiesen; con 
uua tasa lán medida , que no exzediese de 
una cómoda sustenlazión para el Nuuzio. 

Esto es lo qne se me ofreze , al presente, 
en la primeía Parte , que toca a la Defensa 
que V. Majestad debe hazer, presupuesta la 
guerra que su Sd. comenzó a mover tan sin 



52 

causa. Pero en la se^-unda Parle, que toea al 
remedio de muchas cosas , que, al pareiér, 
aun en tiempo de paz deben ser remediadas, 
de las cuales, algunas se ponen en el Memo- 
rial t|ue de parte de V. Md. se me dJó:=Sn- 
plico a V. Hd. no me mande responder, a lo 
menos, por ahora. Nuestro Señor traerá a 
V. Majestad a estos sus Reinos, para la pri- 
mavera; i entonzes será buen tiempo de po- 
ner en cura al enfermo: que ahora, estando 
éste, doliente cual está , i a prinzipio de in- 
vierno , no osaría yo ser su médico. Algún 
otro día, mas oportunamente, podrá V. Md., 
si fuere servido, oírme. Que si, zesandoesta 
guerra pública, Roma haze oLia guerra as- 
condida i secreta, a estos Reinos de V. Majes* 
tad; no hai título menos justo, paraque V. 
Majestad los defienda i ampare de la una, que 
de la otra: antes, por ventura, mas: porque 
la oculta, en son de paz, es perpetua, i niui 
masperjudizial que la descubierta. Mas, cuá- 
les sean estos casos, eu que V. Md., i estos 
Reinos, reziben agravios, no me pareze que 
es razón de dezirlo: ni tampoco los medios 
i formas , que se podrían i debrian tener 
para remediar semejantes males. Lo que yo 
puedo dezir es , que ni la prosecuzión del 
Conzilio TridentíDo, ni losConzilios Naziona- 
les, a cuanto yo alcanzo, aprovechan mucho; 
ni para curar las enfermedades de Boma, ni 



55 

para estorbar las injuslizías, que malos Mi- 
nistros <le aquella Santa Cattióliea i Apostó- 
lica Iglesia bao hecho, i bazea, a los Vasa- 
llos, Tierras, i Seüuriosde V. Majestad. Otro 
camiuD, a mi juizio, se ha de tomar , si de 
veras se ha de tratar el remedio desemejan- 
tes males i agravios. No embargante , que 
para atemorizar i asombrar (aunque no tn- 
viera efecto] por ventura fuera buen consejo, 
que, en publicándose la sabda del Duque, de 
Ñapóles; juntamente se publicara la de los 
Obispos i Letrados, de sus Iglesias i üuiver- 
sidaues: i no fuera mucho, que el escuadrón 
de los Obispos , i Hombres doctos de acá , 
hizierau mas espanto en Roma, que el Ejér- 
zito de soldados, que V. Majestad allá tiene. 
Yo'veo, que en este Parezér bat algunas 
palabras i sentenzias , que no parezen muí 
conformes a mi hábito , ni a mi Tlieolojia: 
mas, por tanto, dije al prinzipio, que este 
negozío requería mas prudenzia, que zienzia. 
I en caso de tanto riesgo, como éste, do se 
atraviesa no solo la pérdida de faazienda , 
Señoríos , i Crédito de V. Md-, sino peligro 
del Mundo, i de la Iglesia de Christo, enten- 
diendo yo, como entiendo, los designios del 
Hei de Fránzla , i del Sumo PontíGze , i sus 
naturales condiziones ; no puedo (si no me 
engaño} hablar prudentemente , sin hablar 

' El impr. de 1736 díte. Ya veo , ele. I ms pir«E« mejor. 



54 

con alguna luas libertad, déla que la Tbeo- 
tojia, i profesión, me daba. Nuestro SeQor, 
por su inGaíta misericordia, se apiade de su 
Iglesia, i M a V. Md. grazía i favor, su es- 
pirito i consejo, paraque remedie , Icnieodn 
D Dios de su parte, los males , trabajos , i 
peligros, en que la Iglesia está. D'este Con- 
vento de s. I'alilo de Vnlladolid , a 15 de 
Noviembre de 1555. 



Cuando el PapaEuienio, andaba con rom- 
pimiento con el Rei Don Alfonso V. de Ara- 
gón, sobre quererle impedir la posesión del 
reino de Ñapóles, reSere Zurita, en el tomo 
5.° de sus Annales, Libro H. Cap. 35., que 
el Itei mandó a sus Prelados , i personas 
eclesiásticas, subditos suyos, que estaban en 
Doma, que partiesen luego déila: i también 
al Obispi) de Lórída, su Embajador. 



55 

Declaratoria de la Zesarea Majestad, con- 
tra la herejía de HarLin Lulero, i sus seciia- 
zes, ordenada por él mismo, ante ios Electo- 
res, Prínzipes i Estados, del S. R. Imperio. 

Bien sabéis , como yo desziendo , de los 
Gbríslianisiinos Emperadores de la noble na- 
zion de Alemania, i de los Catbúlicos Reyes 
d'Espaila , archiduques de Austria , duques 
de Borgoña; los cuales lian sido , hasta la 
muerte. Beles hijos de la Santa Romaua Igle- 
sia, i siempre defensores i ensalzadores de la 
Fé Calhólica, i de sus sacras zirimonias, de- 
cretos, ordenanzas , i sanias costumbres , a 
honrra de Dios, augmento de la fé Catiiólica, 
i salud de las ánimas. I, después de su muer- 
te, por natural derecho i herenzia , nos han 
dejado las dichas santas i cathólicas okser- 
vánzias, para en ellas vivir i morir, a ejem- 
plo dellos. I ansí, como verdadero imitador 
de los dichos nuestros predezesores , habe- 
rnos, por la grázia de Dios, hasta agora , vi- 
vido. I por esta causa estoi determinado de 
mantener todo lo que los dichos mis; prede- 
zesores, i yo, habernos mantenido hasta ago- 
ra: señaladamente, todo lo que por ellos fné 
ordenado, ansien el Conzilio de Constanzia, 
como en todos los otros. Pues es zíerto , que 
solo un fraile dubda con su opiaiún , la cual 



56 

es contra toda la ClirisUaiidád, ansí de mil 
aíios i mas, a esla parte, como de la presen-^ 
le ; según la cual opinión , toda la dicha 
Chrisliandad seria, i habría siempre estado, 
en error. — Por lo cual, esloi deliberado to- 
talmente de emplear en ello mis Reinos , 
Señoríos, mis amigos, mi persona , mi san- 
gre, mi vida, mi ánima: — porque sería gran 
vergüenza, a mí, i a vosotros que sois de la 
noble i señalada nazión de Alemania (pues 
somos, por singular previlejio i prebeminen-» 
zia , instituidos prolectores i defensores de 
la fé cathólica) , que en nuestro tiempo, no 
solamente herejía, pero ni señal de herejía, 
en diminuzion de la Relijion Christiana , por 
nuestra neglijenzia quedase , después de nos, 
en los corazones de los hombres, para núes-* 
tra perpetua deshonrra , i de nuestros suc-^ 
zesores. Oida, pues, la pertinaze respuesta 
que Lulero en nuestra preseuzia ayer dio ; 
os declaro , que me arrepiento , de haber 
tanto dilatado de prozedér contra dicho Lu* 
tero, i su falsa doctrina, iestoi determinado 
de no oille mas hablar. Pero entiendo, que 
a la hora, segund la forma de nuestra Pa- 
tente, sea vuelto, guardando el honor de su 
salvoconducto, sin predicar ni amonestar al 
pueblo su dañada doctrina , i sin procurar 
de hazer movimiento alguno. I, como dicho 
tengo , mí determinazion es , de prozedér 



57 
contra él , como contra notorio hereje. Re- 
€|niriendoos, qne os declaréis en este caso, 
como buenos Ghristíanos ; i como tales, sois 
«Migados (de lo hazér, en la manera que me 
leñéis prometido: Fecha de mi mano axviii 
de abril de 0.xxi.=Cárolus.= 



'25 



Consilium delectorum CLirdinalium ^ 

el aliorum Pra^lalorum, 

de emendanda Ecclesia, 

S. D. N. D. Paulo III, 

ipso iubenle conscr¡plum,el exhibilum, 

M. D. XXXVII. 



CONSEJO AZEBCA DI 11 IKPtRIl DE Li I6LESÜ, 

QUE POR MANDATO DE S- S. PAULO III, 

EXTENDIERON LOS CARDENALES I PRELADOS 

ESCOJIDOS PARA ESTE OBJETO; 

PRESENTADO EN EL ANO DE 1538. 



1/ Beatísimo Padre: Esiamos Un lejos 
de poder manifesiar con palabras las muchas 
grazías qne la república crísüana debe dar 
a ua Dios infioito en el ser i boodad , por 
haberos puesto eo esta época Toutífize i pas- 
tor de su rebaño , i dado la determioazion 
que conserváis; que eoteranienté desconfla- 
mos quepan ea el pensamiento estas mis- 
mas grazias de que se confiesa el alma deu- 
dora. El espíritu de Dios pues , cuya virtud 
según el Profeta Salm. 23. dio firmeza a los 
zielosy decretó que vos fueseis el restaurador 
de la Iglesia de Cristo que se desmorona , 
mejor diremos, que se cae, se prezipita, cu- 
ya ruina vemos , si con vuestras manos no 
la detenéis , que sois el que la ensalza a la 
sublimidad antigua i el que la restituye su 
primitivo esplendor. Prueba mui zierla de 
este divino decreto podemos dar nosotros 
escojidos por V. B. a quienes mandasteis 
que sin miramiento ázia vuestros intereses, 
ni a los de ninguna otra persona , os mani- 
festemos los abusos, las enfermedades gra- 
vísimas que ha tiempo padeze la Iglesia de 
Dios, i con espezialidad esta Curia romana , 
los que son causa de que aumentándose las 



a ij 



i 



i 

«loleuzias poco a poco sin sciilírse, amenazc 
esta espantosa ruina que tenemos a la vista. 
oHUBN ^•° Vuestra Sanlidad, instruida por el 
abÍis^ «spirílu divino , el que según S. Agustín , 
haula eu los coraEones siu ningún ruido de 
»iu^St>M^p!>lal)['&Si sabiamui bien que el prinzipio de 
wnideto estos males vino de algunos Pontifizes vues- 
tros predezesores que padezian comezón en 
los oídos en espresion del Apóstol S. Pablo 
3. Tim. 4.: reunieron i atrajeron a si un sin 
número de maeslros que nulorizasen sus de- 
seos, no para aprender de ellos io que debían 
hazer, sino para que con su dílijente astuzia 
produjesen razones que probasen era lizito 
loque les agradaba. I)e un porte semejante 
resultó, además de la adulazion, compañera 
inseparable del mando, como la sombra del 
cuerpo, i de que siempre es difizii la entrada 
de la verdad en los oídos de los prinzipes ; 
resultó, dezimos, que de repente aparecieron 
doctores que enseñornn era el Pontifize due- 
ño de todos los Bencfizios , i que pudicndo 
como dueño vender con derecho lo que le 
perteneze o es suyo, se sigue nezesariamciile 
no cometerse simonía por el l'onlilize ; de 
modo que su voluulud, fuese la que se qui- 
siera, era lu regla du sus obras i acziones , 
i'ODcluyciido era lízilo cnanto so le antojnlKi. 
5. " De esta fiicute , l'adre santo , como 
■Il'I ti¡d)íilh> Troviuiii, salieron lautos aliiisos, 



tantas gravísimas enfermedades , que inun- 
lando como un torrente la Iglesia de Dios, 
v)^mosla ahora reduiida a la casi desespe- 

izion de salvarse, llegando la notizia de es- 
la situazion a los mismas inCeles. Créanos 
V. S. al dezirle que estamos ziertos , de ser 
esta la prinzipal causa de que se mofen de 
la relijion cristiana; i tanto, que: por noso- 
iros, por nosoíros es blasfemado el nombre de 
Cristo entre las naziones. Rom. 2. 

4/ Has vos, Padre santísimo, i a la ver- La reforma 
dad muí santo, enseñado por el espíritu de sarporRomá 
Dios, además de vuestra anziana prudenzia, 
después de haber puesto todo vuestro cuida- 
do en la Iglesia de Cristo que os está encar- 
gada para que curada de todas sus dolenzias 
recobre una verdadera salud; visteis , i con 
mucha razón visteis, que debía comenzar la 
curazion en la misma parte en que primero 
tuvo orijen la enfermedad : i siguiendo la 
doctrina del Apóstol S. Pablo queréis ser 
dispensador, no señor, i ser hallado íiel por «• "i 
el señor. Imitando a aquel siervo a quien, 
en el Evanjelio, S. Luc. 12 , puso el Sefipr 
por gobernador de su familia para que les 
diese a su tiempo la medida de trigo ; de- 
cretaste, por esta misma razón , no querer 
cosa que sea ilízita , ni ejecutar lo que os 
esté prohibido. 

5/ Así pues nos habéis llamado, siendo. 



cnmn somos, iiiineiih», c ineptos para nn 
ncgozin tan granoc, pero sí iiiiii apasionado» 
por la honm i gloría de V. S., I prñrsipiil-- 
menle por lii rcstaiirazion «k la Iglena de 
Cristo ; i con palabras gravbiriíaB , nos en- 
cargasteis rerojiéramos todos estos abusos i 
08 los mnnifest&semos , conjnrándoaos , al 
mismo tiempo , hahiatoos de dar enenla i 
Dios del nngozio que se nos encomendaba , 
si lo dcsempeAilbamos con inlidelidad i ne- 
glijenzia. 1 para que ron mas libertad pu- 
dróramos cnirc hosolros tratarlo , i explicá- 
roslo, nos obligasteis con juramento, añadi- 
da la pena de escomnnion, para que a nadie 
nianifestcnios alguna parle de este encargo. 
iTimom ^■° Obcdczicndo pues vuestro mandato, 
virjiíd r,uu hemos recojido con la mayor coiizision que 
"SülflM era dable, estas enfermedades i sns reme- 
dios: aquellos , dezimos , <iue según la pc- 
queflcz de nuestro injenio pudimos discur- 
rír. Vos, dotado de bondad i sabiduría , rc- 

Líonnarois , i daréis la perfeczion que falla a 
todo ello , enmendando las Faltas cometida» 
por nuestra debilidad. 
7." Con el objeto deque todas las cosas, 
que se baii de espbncr , tengan el debido 
orden , i como V. S. es prínzipe de provin- 
zias , sujetas al dominio cclesiástieo , i es 
l'ontílize de lii Iglesia universal , i también 
obispo do ¡toma; iinda nos liemos propni-sl« 



^l 



7 
ilezir , «izerca de lo que tiene relazion ron 
este priiizipado iemptMral, que vemos gober- 
náis itttti bien i con pradensia. Toearenios 
solauKnle las cosas que pertenezen al ofizio 
de PwitíGze uuÍTersal, i diremos algunas de 
las que locan al obispo Romano. Antes de 
iodo juzgamos , santísimo Padre , debemos 
estaMezer como eierto e inconcu^, siguien- 
do a Aristóteles en los PolíUco^, que así co- 
mo en toda república , asi en el gobierno 
eclesiástico de la Iglesia de Cristo , se debe 
mirar mas que otra cosa , el que las leyes 
se observen en todos los casos posibles : i 
que no juzguemos sernos lizito dispensar en 
ellas, sin causa nrjente i nczesaria. Ninguna 
costumbre puede introduzirse en cualquier 
Gobierno , qne le sea mas perniziosa , que 
esta inobservanzia de las leyes, que nuestros 
mayores quisieron fuesen sanias, i llamaron 
venerable i divina su fuerza i obligazion. 
€onozeis bien todo esto , santísimo Padre, i 
ha tiempo lo leísteis en los filósofos i teólogos. 

8/ Hai otra verdad no solo conexa con segunda 
la observanzia de las leves sin dispensar en "^S'^^y^ ? 
ellas , smo que es la primera de todas las comisionuuos 
verdades , i aun de mas importanzia que 
aquella, i es : que no es lizito al P&ntilize i 
Vicario de Cristo» sacar ninguna gananzia o 
utilidad del uso de la potestad, hablamos del 
poder de las llaves . que le dio Cristo. =ksi 



los 



lo mandó Cristo cuando dijo=fi(id debalde, 
lo que debalde re3ibisieis=^. Hat. 10. EsU- 
blezida!) ante ludo estas dos verdades ; como 
V. S. cuida de la Iglesia de Cristo de leodo, 
que tiene muchos ministros por medio de 
los cuales ejerzila este cuidado, i estos son, 
todos los clérigos a quienes está encargado 
el culto de Dios, entre quienes se cueDlan, 
como primeros, mayormente los Presbíteros, 
i máxime los Curas,i sobre todos los Obispos; 
por tanto si este gobierno ha de prozeder con 
rectitud, se debe procurar, como que es lo 
primero , que sean ministros aptos para 
cumplir su encargo , los que debeo deseni- 

ABI'SOS P*"*""'"- 

T siis 9.° El primer abuso en esta parte es la 
BEMEDios ordenazioD de Clérigos i espezialmente de 
El ordenan Presbíteros , en la cual no se pone DÍiigun 
'^amoMi'.' cuidado ni ninguna díüjenzia, pues se adrai- 
iojú~. ten, a cada momento , a los Órdenes sagra- 
dos, aun al presbiterado , al carácter que 
significa prinzipalmcnte a Cristo, a cuales- 
quier personas por mas ignorantes que sean, 
por mas vil que sea su linaje, aunque ten- 
gan las costumbres mas detestables, o la edad 
menos a propósito para ellos, como la ado- 
leszcHzia. lie aquí vienen los escúndalos sin 
iiómero , el uienospruzio del orden eclesiás- 
tico, el poco respeto al culto divino que pa- 
rcze no solo dismumido, sino casi estinguido. 



9 
Somos» por lo mismo de parezer, sería mejor 
que V. S. ponga primeramente en esta ziii- 
dad, dos o tres Prelados, hombres doctos i 
de probidad , encargados de este negozio , 
quienes inspeczionen los clérigos aspirantes 
a las ordenes , i que mande a todos los obis- 
pos bajo las penas de zensnra hagan lo mis- 
ino en sus respectivas diózesis. No permita 
V. S. se ordene nadie por otra persona que 
su propio obispo , ni sin lizenzia de los di- 
chos diputados en Roma o la del obispo en 
los demás obispados. Mandará igualmente 
que cada obispo tenga un maestro que ins- 
truya a los clérigos en las zienzias i costum- 
bres según lo previene el derecho. 

10. Otro abuso de muchísima conside- proíiSon de 
razion , es el que ocurre en la colazion de ll^^^l^^J 
BcneGzios eclesiásticos, prinzipalmente en los 
curados, i sobre todo en los Obispados, pues 
prevalezió el uso de que se tenga solo en 
cuenta el bien de las personas a quienes se 
dan , i no el de la grei de Cristo i de su 
Iglesia. Se debe pues procurar antes de dar 
los Benefizios, en espezial los curados, i con 
mucha mayor dilijenzia los obispados, recai- 
gan en hombres buenos i doctos , de modo 
que los promovidos, puedan por si mismos 
desempeñar las obligaziones que contrajeron, 
i que además sea verosímil cumplan con la 
obligazion de residcnzia. No se debe conferir, 



10 

pues, a un Italiano un Benefizio en EspaQa , 
o en Inglaterra . o al contrario ; lo tfne se 
observará en las colaziones, ora vnqncn los 
benelizios por muerte , o por sesiones , en 
que solo se tiene cuenta , al presente , coa 
la voluntad de quien lo deja , i nada mas. 
Estas zesiones se harían rectamente, si pa- 
sasen por el examen de alguno o algunos 
hombres de probidad. 

41. Otro abuso se introdujo, cuando se 
confieren, o se zeden BeneBzios, eslablezten- 
do pensiones sobre sus frutos, las cuales, a 
vezes son tan grandes , que. el que zede los 
reserva todos, fiebe teaerse presente , que 
por ninguna otra causa ni derecho pueden 
imponerse, sino, como ziertas limosnas para 
usos piadosos, i para los pobres ; pues las 
rentas están uniaas al Itenebzio , como el 
cuerpo al alma : perteneziendo de suyo al 
que lo posee , de modo que pueda vivir ho- 
nestamente con ellas, según su orden, pagar 
los gastos del culto divino , costear los repa- 
ros del templo i altares, e invertir el sobran- 
te en usos piadosos. í^sta es la naturaleza de 
ííUsrentas.Además,conioen la administrazian 
lie las cosas naturales, se liazen algunas por 
i^ausa particular, i fuera de la inclínazion del 
orden universal; asi en el Pontifize, porcuan- 
lo es dispensador de lodos los bienes de la 
li.'1esia,si viese que aquella porzion que debe 



11 

gastarse en usos benéficos, en todo o en par- 
tCy conyiene se gaste en otro uso; lo puede 
hazer sin duda alguna. De donde resulta , 
que con derecho i razón puede imponer ^ 
pensión para socorro de un nezesitado , en 
espezial clérigo, para que pase la vida con 
honestidad i conioriue a su estado. Es por 
consiguiente un grande abuso , reservarse 
todos los frutos i retener lo que se debe em- 
plear en el culto divino, i en el sustento del 
que posee el benefizio. I también lo es , se 
den pensiones a clérigos ricos, que pueden 
vivir con comodidad i decoro de las rentas 
que por otros títulos poseen ; abuso grande 
en verdad i que debe quitarse , con el pri- 
mero del pensionario que se lo lleva todo. 

12. Otro abuso es , en las permutas de permutas 
los Benefizios, que se hazen con pactos, las 
cuales son todas simoniacas sin otro motivo 
que el de la gananzia. 

15. Otro abuso debe quitarse entera- Renunzias 
mente , el cual prevalezió ya en esta Curia , ^^J^jJ^^^ 
por la maña de algunos ladinos, pues prohi- 
bió la lei el legar por testamento los Benefi- 
zios , porque no son del testador i si de la 
Iglesia ; i para que fuesen propiedad ecle- 
siástica común a todos los buenos i no se 
hiziese de ella una particular. Inventó la 
astuzia humana , no cristiana , muchísimos 
medios con que eludir esta lei. Pues se ha- 



12 

zen renunzias de obispados i de oíros Bene^ 
iizios , primero con pacto de devoluziou , 
luego añaden la reserva de sus frutos, i des- 
pues ]á reserva de la colazion de los benefi* 
zios: acumulan además la reserva de la ad- 
minislrazion, haziendo, por este medio, un 
obispo, del que no tiene ningún derecho de 
tal, i que otra persona tenga todos los dere- 
chos de obispo sin serlo en el carácter. Vea 
V. S. hasta donde llegó aquella doctrina 
aduladora con que se consiguió , sea lizito lo 
que plaze. ¿Que es esto, preguntamos , sino 
constituirse heredero del beneBzio? Se in- 
ventó otra trampa, además de esta, la cual 
se verifica cuando a los obispos que piden 
coadjutores se les dan menos idóneos de lo 
que son aquellos, de modo, que a no querer 
uno zerrar los ojos , verá claramente , que 
por este arbitrio se instituyó el heredero. 

No deben ^^' ^^^ ""^ '^^ anügua rcnovada por 
8uzeder los Clemente , la que prohibe posean los hijos 
suTpadres'. ^^ Presbílcros, Benefizios de sus padres; pa- 
ra que una cosa común no se haga particu- 
lar. Se dispensa no obstante , según oímos , 
esta respetable ley. No hemos querido callar, 
lo que cualquier hombre prudente juzgará 
ser mui verdadero , i es , que ninguna cosa 
aumentó mas que esta la envidia contra los 
clérigos , de la cual se orijinaron tantas se- 
diziones, amenazando otras, por esta mala 



15 

versazion de las convenienzias i rentas ecle- 
siásticas sacándolas del coninn en benefízio 
particular. Antes de ahora se esperaba el 
remedio y mas llevados de la desesperazion 
aguzan sus lenguas contra esta Sede. Especiauvos 

i 5. Otro abuso hai, en las espectativas i reservas?^ 
reservas de los Benefizios, con las que se da 
ocasión de desear la muerte ajena, i el que 
se oiga con gusto su nolizia : se zierra con 
ellas la entrada a los mas dignos, i son cau- 
sa de litijios en las vacantes. Juzgamos se 
deben quitar todas. 

16. Otro abuso hai que inventó la misma pinrai¡,iad 
astuzia : pues hai zíertos Benefizios que son de bencAzios 
incompatibles por derecho , i se llaman asi: ma pemmu 
i por la misma fuerza de su nombre , nos 
quisieron advertir nuestros mayores los hu- 
biéramos por tales, pues no debían conferir- 
se a una misma persona. Ahora se dispensa 
i no solo para obtener dos, sino mas, i lo que 
es peor en Obispados. Dezimos debe quitarse 
esta costumbre, cuyo solo orijen es la avari- 
zia, i prinzipalmente no puede permitirse en 
Obispados. ¿Qué diremos azerca de la unión 
de Benefizios por la vida de una persona, pa- 
ra que no obste aquella pluralidad de Bene- 
fizios para obtener los incompatibles? ¿no es 
por ventura una mera infraczion de la lei? 

47. Otro abuso prevalezió en dar, o con- b íj 
ferir , a los Reverendísimos Cardenales los 



14 

Obispados i a vezes haziéndoios coiueadala- 
ríos: i Ho de un# solo, sino da machos; cuyo 
abuso, Beaiisimo Padre, juzgamos es de mu- 
cha importanzia para la Iglesia de Dios: pri- 
mero, porque son incompatibles d o&úo de 
Cardenal i el oGzio de Obispo. La obligazion 
del Cardenal es asistir a V. S. en el gobierno 
de la Iglesia universal ; mas el ofizio del 
Obispo , es dar pasto a su grei ; lo que no 
puede hazer bien, i según ddie, sino habita 
con sus ovejas, así como lo ejecuta el pastor 
con su rebaño. Además , Padre santo ; este 
uso perjudica en gran manera al buen ejem- 
pío. ¿Cómo esta santa Sede podrá dirijir i 
correjir los abusos de los demás, si se tole- 
ran los abusos en sus prinzipales miembros? 
Ni porque son Cardenales juzgamos les sea 
mas lízito traspasar las leyes, que a los que 
no lo son; antes bien, mucho menos, deben 
separarse de ellas. La vida de estos , debe 
servir de lei a los demás: que no han de imi- 
tarse los Fariseos, que dizen i no hazen; pero 
sí, a nuestro Salvador Cristo, quien comenzó 
primero por obrar, i después enseñó. En se- 
gundo lugar, daña este uso a los dictámenes 
que dan azerca del gobierno de la Iglesia , 
pues que esta li^seozia, es el fomento de la 
avarizía. Así es que los Cardenales hazen la 
corte a los reyes i pirínzipes para que les den 
obispados, i dependiendo luego de ellos, re- 




sulla que uo pnedeit ddr liliremeule su voto 
en el cousislorio; i aun sí pudieran, o quisie- 
ron, se equivocarían eu su modo de juKgar, 
{)or cuanto tendrían su ánimo apasionado. 
Por estas razones, pluguiera a Dios se qui- 
tase senejaote costumbre, i se diesen a los 
Cardenales lodos, rentas iguales con que pu- 
diesen vivir con el decoro correspondiente a 
su dignidad: cosa qiie creemos se puede ha- 
ker fácilmente, si queremos arrojar de noso- 
tros la servidumbre de Mammón, i servir a 
Cristo tan solamente. 

18. Reformados los abusos , por lo que ^ . ^ . 

i_ iAi><«^i ••» Falla ite la 

naze al esiablesimieato de mmistros , por rcsidcuziá. 
medio de ios cuales , como insirumentos , 
pueda el pueblo cristiano ser bien rejido e 
instruido en las costmnbres , i el culto de 
Dios bien servido; debemos tratar de lo que 
toca al gobierno del pueblo cristiano, fin 
él se hade correjir primero i prinzipalmente, 
Beatísimo Padre, el que se comete en estar 
los Obispos ausentes de sus ovejas , i los 
Curas de sus iglesias i parroquias; en las que 
deben siempre unos i otros residir , a no es- 
tar impedidos por alguna causa grave ; en 
espezial , como ya dijimos, los obispos, por- 
que son esposos de la Iglesia que les fué en- 
cargada. Pues , por Dios inmortal , ¿que 
perspectiva mas digna de compasión puede 
ofrezerse a un buen cristiano, que viaje por 

^6 



16 

países católicos , que esta soledad i abando* 
no de las Iglesias? Casi todos los pastores se 
apartaron de sus rebaños; estos , casi lodos 
han sido entregados a merEenarios. Se de- 
biera pues imponer una gran pena a los 
Obispos mas que a otros, después a los Cu- 
ras , que se ausentan de sus greis ; no solo 
de zensuras, sino privarlos de sus rentas, a 
no ser que aquellos alcanzen lizenzia de V. 
S. i estos del obispo por algún breve espazio 
de tiempo. Léanse, azerca de esto , algunas 
leyes, algunos decretos de los Conzilios, por 
los que se le prohibe al Obispo esté ausente 
de su Iglesia mas tiempo que tres domingos. 

, 19. Otro abuso también es, elqtie tantos 
Reverendísimos Cardenales estén ausentesde 

** esta Curia, sin que hagan en cualquier otra 
parte donde estén, nada del ofizio que toca 
al Cardenal. Mas aunque juzgamos conve- 
tiicnte habiten algunos en sus provinzias, 
pues por medio de ellos , como ziertas rai- 
ces esparzidas en todo el mundo, son conte- 
nidos ios pueblos bajo el réjimen de la Silla 
itomana; si quizá no todos, muchos no obs- 
tante debieran ser llamados por V. S. para 
que residiesen aquí. Por este medio, además 
ilt: cumplir con su obligazion, se proveerías 
la majestad de la Curia , i se supliría lo que 
la faltase por el retiro de muchos obispos 
i]ue se marchasen a sus Iglesias. 



17 

20. Olro abuso grande , i que no debe £_, qi i r 
tolerarse por ningnn niolivo, i con el cnal se Pepiuiuíarin 
escandaliza todo el pueblo cristiano , es, en i,£^^n"í||a 
fos impedimentos que se ponen a los Obispos o'»^»'» nu« 
en el gobierno de sus ovejas , con espeziali- "'^■lo" 
dad en la corrección i costigo de los malos. '^*'*«°'- 
Estos se eximen por muchos caminos , en 
particular los Clérigos , de la jnrisdizion de 

su Ordinario. Siaó son exentos se acojen al 
momento a la Penilensiaría o a la Dataria, 
en donde bailan al instante el camino para 
la impunidad, i lo que es peor, por el dinero 
que alargaron. Este escándalo , Beatísimo 
Padre , causa un trastorno tal en el pueblo 
cristiano, que no bai palabras que puedan 
esplicarlo. Quítense, suplicamos a V. S. por 
la sangre de Cristo con que redimió i Iav6 
su Iglesia, quítense esas manchas , las que 
sí tuvieran cabida en cualquier reino o re- 
pública pronto o mui luego vendrían a tier- 
ra, sin que por ningún medio pudiesen res- 
tablezerse : i, sin-einbargo , pareze nos es 
lízito el que introduzcamos , por nosotros 
mismos, estos monstruos en lasoziedad cris- 
tiana. 

21. Otro abuso debe correjirse en los 
Ordenes relijiosos , de los cuales muchos es- 
tán tan relajados que causan grande escán- 
dalo a los legos , i perjudican muchísimo al 
buen ejemplo. Nuestro voto es, el que se ex- 



18 

tincan todos los Ordenes conventuales, i pa~ 
ra que no se injurie a ninguno, se prohibirá 
a todos admitir novizios. Por e&le medio, sin 
ser injustos con ninguno de los órdenes , se 
extinguirán mui luego todos. Jucgamos ade- 
más será mui bueno eu estas /.ircunstanzias 
el que se echen fuera de los monasterios lo- 
(los los jóvenes que no han becho la profu- 
sión. (1) 
™ 22. Con respecto a los predicadores i 
d! confesores frailes, creemos debe advertirse, 
i correjirse , el que sus Superiores , pongan 
gran cuidado en que sean idóneos; i, luego, 
que los manden presentar a los Obispos , a 
quienes está encargado el cuidado de la Igle- 
sia, anifs que a nadie; quienes por si, o por 
hombres idóneos , los examinen ; i sin su 
Gonseatimiento, no se admitan a cumplirlos 
destinos de predicadores i confesores. Hemos 
dicho, santísimo Padre, que no es lizilo, de 
ninguna manera, hacer alguna gananzia , al 
que usa del poder de las llaves , por el uso 
de ellas. No admiten terjiversazion las pala- 
bras dichas azerca de dicho uso por Cristo 
=Debalde habéis rezibido , dad debalde,= 
Estas palabras do sod diríjidas a V. S. tan 
solamente, sino a todos los que partizipan de 
esta potestad : quisiéramos obacrvaran lo 
mismo los Legados, i los Nimzios. Pues, a la 
a que desdora esta Silla, i trastorna el 



19 
Pueblo, el uso que está en boga; así; hazíeu- 
do lo conirario , conseguiría gran deeoro la 
Silla Komana, i edificaría al pueblo mara- 
villosamente. 

23. Otro abuso trastorna al Pueblo cris- 1^ ^■^■ 
tiano, causado por las Monjas , que están al 
cuidado de los frailes conTentuales, cuando 
observa, que en los roas de los monasterios , 
se cometen públicos sacrílejios, con gravísi- 
mo escándalo de los ziudadanos. Quite pues 
V. S. todo cuidado a los conventuales, i dé 
su direczion o a los Ordinarios , o a otras 
personas, según mejor le pareziere. 
• 24. Abuso grande i pernisfoso es el que impiedad ea 
liai en las escuelas públicas, prinzipalmente '"púbucr^ 
en Italia, pues muchos profesores de filosofía »e™p^<w« 
enseñan la impiedad, i aun en los templos se 
entablan disputas niui impías, tratándose las 
cosas divinas delante del pueblo con mocha 
irreverenzia: por lo que juzgaríamos se debía 
dezir o mandar a los Obispos en donde hai 
estas esencias públicas que amonesten a los 
Lectores que leen , no enseñen a los jóvenes 
doctrinas impías, pero que manitieslen la fla- 
qneta de la luz natural en las cuestiones que 
tienen relazion con Dios, con la eternidad o 
cadnzidad del mundo i otras semejantes , i 
que los dirijan ázia la piedad. Asimismo que 
no permitan se entablen disputas públicas , 
azerca de estos puntos ni tampoco de otros 



20 

teolújicoií , pues pierdeo su cslimazioii por 
esle medio eii el vulgo : se harán privadas 
solamenlc : i la» pi'iblicaií »erúii azerca de 
asuntos de física. Se embargará esto inisiuo 
a todos los demás übÍBpoH en espenal a los 
de ziudades ijisigues en las que suelea hazer- 
se disputas de esta espezie. Se debiera poner 
el luismo cuidado en la impresión de los li- 
bros, i escribir a lodos los Prinzipes para 
que tomen precauziones, a lin de que, eu sus 
dominios, uo se impriman a cada paso cuales- 
quier libros. Este cuidado se debiera encar- 
gar a los Ordinarios. I por cuanto a los ni- 
ños acostumbran leerles ahora en las escue- 
las los Coloquios de Erasmo, eu los quehai 
muchas cosas que instruyea los ánimos ru- 
dos en la impiedad; se debe prohibir su lec- 
tura i otras cualesquiera de este jénero, en 
las escuelas. 

25. Después de estas cosas , que tiene» 
por objeto la iristrucaion de vuestros minis- 
tros en el cuidado de la Iglesia universal i 
su gobierno ; debemos advertir los abusos 
que se han iulroduzido en las (iraxias que 
haze V. B., además de los que ya hemos 
notado. 
2(i. El primer abuso está en los Trailes, 
i o i-elijiosos apóstatas , que después del voto 
' Nolemiic , saleo de la relijion , i consiguen 
quedar desobligados de llevar el bábilo Av 



21 

su Orc^n, de modo, que ni aun llevan el me- 
nor vestijio de él, usando solo honesto traje 
clerical. No hablemos del diner(> que dan 
para conseguir esta graiia , pues ya dijimos 
al prinzipio , que no nos es lízito sacar nin- 
guna ganauzia que provenga del uso de las 
llaves i del poder que Cristo entregó; sino , 
de que no deben conzederse semejantes gra- 
zias: porque el hábito es la señal de la. pro- 
fesión a la cual están ligados estos apóstatas, 
i tanto, que los mismos obispos no pueden 
dejarlo. Asi es que no debiera coñzedérseles 
lo dejasen , ni permitírseles puedan obtener 
BenefizioSy ni oGzios, aun cuando se separa- 
sen del voto con que se obligaron con Dios, engaños 

27. Otro abuso en Cuesteros , o deman- de ios 
dantes, del Espíritu-Santo, S. Antonio, i otras ®"*®'®'**'* 
Órdenes de este jénero. Estos engañan a los 
rústicos inozentes , i sin malizia , i los enre- 
dan en innumerables supersliziones. Nuestro 

voto es , que se quiten estos cuesteros, o de- 
mandantes. 

28. Otro abuso se comete dispensando par?cas?»e 
al Ordenado de sagrados órdenes para que ^J^, 

, wí^ M 1 . *^ 1 1 • Ordenados 

pueda casarse. Esta dispensa no debiera de mayores. 
conzederse a nadie, a menos que interviniese 
una causa pública gravísima , como la con- 
servazion de algún pueblo o familia , i con 
mucha mas razón en estos tiempos deben ser 
raras estas dispensas, por lo mismo que in- 



2i 

sistcii graudcmeule ustu piitilo )us Liile- 

raiios. 

I 29. Otro abusu hai en bs dispensas nia- 

'' trinioniales eiilrc consangaíneos o aRnes. 
Ziert»nientejiiz{^amos no debe dispensarse eij^ 
el segundo gradv sino por una rnnsít púMlca 
i grave: en los otros grados, solo per causa 
lionesla: i sin dinero, como ya dijimos, a no 
ser qiie esluviesen ya unidos , en rtiyo caso 
seria lízilo por la absolmion del pecado co- 
metido, imponer a iosttulpables nna molla 
ilespuee de ser absueltos, la ctial se aplicase 
a los usos piadosos en (|ue V. S. empleacaii- 
tlales. fues así couio no poede exijirse nin- 
gún dinero por el uso de las llaves, cuando 
no liai pecado; asi cuando lo hai , i se pide 
absoluzKín de él, se puede imponer nna mul- 
la pecuniaria, i aplicarla a usos piadosos. 

^ 50. fHro aluiso lisi en absolver a los si- 
muniacos. ¡(I! ¡(luanlo reina este pestilente 

"' viaio en la Iglesia de l>k)s! Llega al punto , 
que algunos no temen cometer simonía i 
piden luego al momento la absoluziou de 
Í¡i pena ; por mejor dezir , la compran , i 
iisí i'i'iicnen el UencfiEio ipic compraron. 
^ll ili'/imes el r)uc V. 8. carcsca de Tacnl- 
iiiilrs para roinlonarles aipiella pena esta- 
lilr/iilii |ior dcreclio positivo , pcn't si que 
i|i' iiÍMi;iiii nioilo dol»e Itazcrlo; para que se 
pri'si'iil'' toila la rcsisIcnEta posible a nna 



25 
prevarícazion lán grande, que no la hai mas 
dañina, ni mas escandalosa. 

31. No se ddkiera eonxeder tam|)oco a ummB 
los clérigos lisenzia para Icstar de los kienes ij^'^céngo^. 
de la Iglesia, sino por causa nrjenle, a fin de 

que los bienes de los pobres no se convier- 
tan, o sinran, para genes privados, i engran^ 
dezimiefllo de sus casas i familias. 

32. No se deben conzeder fazilmente conresíona- 
confesionales, i el uso de altar portátil: por **pj,i¡¡ii*' 
este medio se envilezen las cosas eclesiásti- induijenzías 
cas i el sacramento prinzipal de todos. No se zionTe^olos. 
deben conzeder tampoco iiiduljenzias , sino 

una vez al año, i en cada una de las ziudades 
insignes; ni se deben conmutar los votos con 
fazilidad, ni conmotarse sino es en otra cosa 
buena que equivalga. 

33. Se acostumbró mudar la volnntad conmuiazíon 
última de los testadores cuando legan alguna <:n ios 
cantidad de dinero para nsos piadosos, cuya ie^!tdos?e?c' 
suma con la autoridad de V. S. pasa a mano 

del heredero o legatario , bajo el pretesto de 
su pobreza &c. i esta grazia , la consiguen 
por dinero , si no es que por causa de la 
muerte del testador ha sufrido gran menos- 
cabo la hazienda del heredero i de modo , 
que sea verosímil, que , atendida esta pér- 
dida , el mismo testador hubiera mudado su 
última voluntad. Gs una impiedad el mudar 
la última voluntad de los testadores. Del di- 



24 

iiero o gananzja que prozede de esla grazia, 
ya hemos dado nueslro voto luuchas vez«s: 
por lo que , enleraniciile bai que abstenu^ 
de tal cosa. 

„ 34. Expuesta» sumariamente las cosas 
que pertenezen al Pontilize de la Iglesia 

"universal, según nuestro alcanza; resta dezir 
algunas , que tocan al obispo de Í\oina. Esta 
Ziudad e Iglesia romana, es la madre i maes- 
tra de las demás Iglesias, por loque ea ella 
prinzipal mente deben florezer el culto (Iívídú 
i las buenas costumbres. Por esta razón , 
Healísimo Padre , se llenan de escándalo to- 
dos ios estranjeros que entran en el templo 
de S. Pedro , al ver que zelebran las misas 
sazerdotes groseros, asquerosos, ignorantes, 
vestidos de ropas i paramentos , que uo po- 
drían- usar honestamente aun en tas casas 
mas desaseadas. Esto es para todos un gran- 
de escándalo. Se debe pues encargar al Ite- 
verendisinio Arzipresle , o al Penilenzíario , 
que cuiden de estas cosas, i quiten este es- 
cándalo, i asj en las demás Iglesias. 

' 35. Suzede también en esta Ziudad, que 
las mujeres prostitutas como las matronas, 
andan a pié o a caballo, en cualquier hora 
del dia acompañadas de ios niales familia- 
res domésticos de los cardenales, i de clé- 
rigos. En ninguna otra Ziudad hemos visto 
semejáute coriupzion , sin6 es en esta , que 



25 
debe ser el modelo de todas : babilan asi- 
mismo magníficos palazios : debe correjirse 
también este torpe abuso. 

36. Hai también en esta Ziiidad. odios i ^^^^^^ 
enemistades entre los particulares, los cuales enemistado» 
importa sobre todo al Obispo calmar , i re* ^'^zfudadT 
conziliar a los ziudadanos. Así que , debe 
encomendarse a algunos Cardenales que sean 

mas a propósito para el efecto, el componer 
estas enemistades , i poner en buena inteli* 
jenzia los ziudadanos. 

37. Hai en esta Ziudad huérfanos , hai 
viudas , hai hospitales: el cuidado de estas 
cosas perteneze al Obispo i al Prínzipe. Por 
tanto V. S. podrá cómodamente mirar por 
su bien de ellos, valiéndose de Cardenales , 
que sean hombres de probidad. 

38. Estasson, Beatísimo Padre, las cosas 
que al presente, según nuestro corto injenio, 
liemos creído era de nuestro deber recojer; 
i que eos pareze nezesitan reforuia i correc- 
zion. Vuestra bondad i sabiduría lo arregla- 
rá todo. Nosotros , en verdad , sino hemos 
echo lo bastante según lo exijía la gravedad 
del negozio, que exzede en mucho nuestras 
fuerzas, procuramos al menos satisfazer nues- 
tra conzienzia: no sin grandísima esperanza 
de ver bajo el gobierno de un Prínzipe como 
vos , la Iglesia de Dios limpiada hermosa , 
como una paloma , acorde consigo misma , 






consintiendo en un sulo cuerpo: (|ue será un 
nionnmenlo eterno de vuestro nombre. To- 
uióstcis el (le l'aMo, esperamos imitareis h 
cariilad de Pablo: fué escojido aquel como 
un vaso qne llevara entre las jentes el nom- 
bre de Cristo; mas esperamos que vos, eleji- 
do para reslablezer en nuestros corazones i 
obras el nombre de Cristo , olvidado ya por 
las Naziones, i por nosotros los clérigos, sa- 
biendo las enTerniedades ilc qne adolezeoios, 
traigáis al redil áp. Cristo las descarriadas 
ovejas, í remováis de nosotros la ira de Dios, 
i la venganza que nierezeuios ; que está ya 
preparada, que está ya inminente sobre nues- 
tras cabezas. 

Gatpar Cardenal Contareno. 
Juan Pedro Cardenal Tealino. 
Jacabo Cardenal Sadoleto. 
Rejinaldo Cardenal de Inglaterra. 
Federico Arzobispo de Salcrno. 
Gerónimo Arzobispo de itiindis. 
JtMn Mateo, (Hnspo de Vcrona. 
Oretforio Abad de S.Jorje de Venezia. 
Fr. Toinás, maestro del sactv palasio. 



Nprimebatur a^i\o M. IK XXXVItl. 



27 

(1) No debe estrauarse esla doctrina de 
exiinzion de todos los órdenes rclijiosos ; 
pues que bajo el pretesto de reduzirlos al de- 
recho común no querían, ni procnraron otra 
cosa en varias ocasiones los Papas, Conzilios 
jenerales, i los obispos. 

El conzilio de Viena en el Ddiinado , en 
4304 en medio de sus buenos deseos para 
reduzir los regulares al derecho común , se 
concluyó sin hazer casi nada en el particular. 

En 1558 los cardenales , obispos i curas 
pidieron a Clemente 6." la exliozion de los 
mendicantes, cuya petizion no tuvo éxito por 
la abundanzia exzesiva de dinero qne dieron 
los frailes a la Curia romana ; palabras del 
Walsengrando monje de S. Benito en Ingla- 
terra. 

Lo mismo se pidió, i sin fruto ninguno, en 
el conzilio de Constanza en 1416. 

Este Conzilio condenó la proposizion 29 
d« Wiclef, que dize eran los frailes íuvenzion 
del diablo. 

Eujenio 4." en su carta de 16 de Abril de 
1444 al capitulo jeoeral Zisterziense no re- 
prende la conducta de los legos o seglares , 
quienes , como hemos oído , casi se vieron 
obligados a poner la mano en la reforma 
vuestra. 

Calisto 3.° compuso una bula para reduzir 
los mendicantes al derecho común ; i Paulo 




28 

2.", estanilo para piiltlicarla en 4464, nueve 
aiios después, se viú forzado a desistir, por 
haber apelado al Conzilio jencrai losjenerales 
de los órdenes reliiiosos. 

Inozenzio 8.° en 4 HO de Agosto de 1487 
diite el mismo capitulo , (¡ue varios reyes , 
priiizipes i señores temporales le pidieron con 
grandes clamores i quejas; los unos la refor- 
ma i la total e:(Unzion otros. Concluye sus 
cartas el Papa amenazando o los del Zister 
con tu extinzion. Véanse los prívilejios del 
Zister por Lequerica en Salamanca, o Alcalá 
1574. 

En 1515 los padres de) Conzitio 15 jeneral 
Lateranense, habiéndose comprometido a no 
asistir a ntguna Sesión antes que se revocase 
la bula Marcmagniim i se redujesen todos los 
mendicantes al Derecho común ; se vieron 
prezísados a desistir de su compromiso can- 
sados de los manejos de la curia i frailes , 
3ue les imputaban la nczesaría disoluzion 
el Conzilio. Véase a Cálalini tomo 4.° 

La sagrada congregazion del conzilio en 
21 de junio de 16^5 zilando los decretos de 
l'aulo 5." i Gregorio 15, publicó uno , apro- 
bado por Urbano 8.°, en el que manda, que 
cu adelante, no se erija nuevamente ningún 
itioiiasterio o convento, en el que no puedan 
iiKinLenerse i no habiten, doze relijiosos, por 
lo menos. 



29 
Inozenzio 10 por su Constiluzion que co- 
mienza Insiauranda^ extinguió los conventos 
que no tenían seis relijiosos , i los que dejó 
con este número o menor , quedaron sujetos 
a la autoridad de los obispos que pidieron 
no los extinguiera. 

Inozenzio 12 que murió en 1700, sujetó a 
los obispos los conventos que no tuviesen 
doze relijiosos. Esta disposizion se dio pri- 
mero para parte de la Italia , i se extendió 
después a toda ella. 



^ Tractado de la forma que se ha de 
tener en la zelebrazion del jener al Concilio: 
i acerca de la reformazíon de la Iglesia. 

M. D. xxxvj. 



27 



^ Tractado de la forma que se ha de 
tener en la zelebrazion del jener al Concilio: 
i azerca de la reformazion de la Iglesia. 

M. D. xxxvj. 



27 



^ Tractado de la forma que se ha de 
tener en la zelebrazion del jener al Concilio: 
i acerca de la reformazion de la Iglesia. 

M. D. xxxvj. 



27 



^ Al inviclisinio Caihólico Emperador 
Augusto, protector i mamparo de la relijion 
Cristiana : el doctor Guerrero , azerca del 
modo i orden que se ha tener en la zelebra- 
zión del Jenerál Conzilio : i azerca de la re- 
foroiazión de la Iglesia. 

f Prohemio , i Capitulo primero del 
Tractado: en que se contiene dónde ouieron 
orijen los Conzilios jenerales. 

Invictísimo Gathólico Emperador augusto, 
Bei i señor nuestro. En el prinzipio de la 
primitiva Iglesia , los onze apóstoles llenos 
de Spiritu santo , juntos con la madre del 
Señor zelebraron Conzilio jenerái, i elijieron 
a Mathía en apóstol , en lugar de Judas el 
traidor. Asi lo escribe san Lucas en el capi- 
tulo primero de los Actos de los Apóstoles. 
I segundo Conzilio fué, cuando les Apostólos, 
convocando muchos diszípulos, elijieron siete 
diáconos: conviene a saber, san Esteban i sus 
compañeros, orando i poniendo la mano en- 
zima déllos: los cuales fueron elejidos opera- 
rios en la mies del Señor : como lo escribe 
san Lucas en el c. vj. de los Actos de los 
Apostólos. I también baze menzion déste se- 
gundo Conzilio la Iglesia en el c. j. xx. Dis. 





4 

Otro lerzero Conzilio jenerúl congregaron los 
Apóstoles de Cristo, juntando los anzianos de 
la Lei, i Universal Iglesia: dónde remeitiaron 
zierta herejía de los Fariseos: así está escri- 
to en el Cap. xv. de los Actos de los Apostó- 
los : i detite terzero Conzilio jenerál habla 
también el Tex. en el c. íÍ quis cametniTa. 
dis. Otro coarto Conzilio jenerál zelebraroo 
los Apastólos del Señor, juntando asimismo 
los anzianoij de la primitiva iglesia : donde 
remediaron i proveyeron mnchas cosas, que 
en la sazón remediarse conveoian. 1 deste 
cuarto Conzilio habla i escribe san Locas , 
en el cap. ixi ; t está canouizailo en el c. 

t rimero, xiy dis. I mui aprobada es por la 
niversal Igkaia, la congregazión i ayunta- 
miento del Conzilio jenerál. Paes por los 
Conzilios jenerales , se han de determinar 
las grandes cosas , i arduos negozios qne 
ocurren. I también en la vieja Lei ooieron 
prínzipto losConzilios jenerales: i así lo notan 
en e) dicho Capitulo primero , xxj. dis. — 
I despnés , hirviendo la persecnxión, qnelos 
Prínsípes Infieles hacían , no tenían los Cris- 
tianos facultad ni libertad de coogr^arse, ■ 
convenir en nao , para hazer Conzilio jene- 
rál. 1 a esla causa, la Cristiandad fné divisa 
en diversas herejías: i como dixe Isidoro en 
el libro sexto de las Etbimolojias : los Cáno- 
nes, o reglas , de los Oinzilios jenerales , en 



s 

el tiempo del Emperador ConsUnüno ouie- 
roD jpriDzipio; i él fné el que dié facultad a 
los Cristiaoos , que libremente se congrega- 
sen. I de bajo el mamparo del dicho Empe- 
rador, se congregó Conzilio en Nizena, donde 
intervinieron ccc, ixviij. Obispos, veniendo 
de todas las partes del mundo: i alli fué des- 
truida i condenada la perversa herejía de Ar- 
riano alejandrino , como lo dize el texto en 
el c. j. XV. dist. — I este Conzilio fué en el 
tiempo del Papa Silvestre, después de haber 
limpiado de lepra al dicho Emperador: i él 
no estuvo presente al Conzilio , por algunos 
impedimentos , mas todas las cosas i nego- 
zios del Conzilio se enviaron a él , que las 
aprobase. I después , con el auctoridád del 
Emperador Theodósio mayor , i en su pre» 
senzia, se congregó segundo Conzilio jenerál 
en Constantinopla , en el tiempo del Papa 
Dámaso; i intervinieron en él el. Obispos : i 
fué congregado estCLConzilio, contra el error 
i herejía de MazedónioTlbispo de Constanti- 
nopla. El terzero Conzilio jenerál, se congre- 
gó en Epheso , i el Emperador Theodósio 
iiinior , auctorizó este Conzilio en el tiempo 
del Papa Zelestino primero : i este Conzilio 
se congregó contra Nestorio, Obispo de Cons- 
tantinopla, i juntáronse en él ccc. Obispos. 
El cuarto Conzilio jenerál se congregó en 
Calcedonia, aprobándolo el Emperador Mar- 



6 

ziauo, en el tiempo del Papa León primero : 
i intervinieron en este Conzilio seis zientos i 
treinta Obispos , i fué congregado contra la 
herejía de Entice i Dióscoro. I es de notar , 
que estos son los cuatro Conzilios jenerales, 
que el Papa Gregorio manda guardar, como 
los cuatro Evanjelios , segim claramente lo 
dize el texto en el c. sicut, xv. dis. I déstos 
cuatro Conzilios jeñerales , habla el capítulo 
Sexta Synodus. i el c. Prima auiew. xvi. dis. 
I después, se zelebraron otros muchos Con- 
zilios jeñerales , como lo dize Beda , en el 
Libro de Tetnporibus^ , i como paresze en el 
Libro de los Conzilios. I en la Ziudád de 
Constanzia, se congregó Conzilio jenerál, en 
el año del Señor de mil i cuatro zientos i diez 
} siete, en el mes de Octubre, en el tiempo 
del Emperador Sijismundo: el cual aseguró, 
i dio auctoridád al Conzilio. I, como pareze 
en la Sesión xvíj., al tiempo qu'el dicho 
Emperador se partió de Constanzia, todo el 
Conzilio congregado, rogó a Dios porél: i en 
la Orazión, le nombraron «Bei, i Emperador 
nuestro, i Abogado, i Defensor» . I es de no- 
tar » que en la Sesión xxxix. dize el dicho 
Conzilio estas palabras: «La zelebrazióu con- 
« tinua de los Conzilios jeñerales , labor i es- 
"Cardillo es del campo del Señor , i la qu( 
« prinzinalmente destruye las espinas i zar- 
azas, i hrerejías, i errores; i destruye lasszis- 



J 



7 
«mas» i easiiga los exzesos; ¡ las cosas infor- 
«madas reforma, i trae a la viña del Señor 
«fruto de abundosa fertilidad^. I allí se or- 
denó, que de diez en diez años, se congrega- 
se Conzilio jenerál. Porque, como hemos di- 
cho , todas las vezes que en la Cristiandad 
naszía herejía o szisma ; luego la* Universal 
Iglesia, recurría a congregar Conzilio iene^ 
ral , porque la verdadera reformazión de la 
relijion Crisliana, Bo«se puede cómodamente 
hazér , sino congregado el Conzilio jenerál , 
siguiendo las pisadas- i detrina de los Após-^ 
tolos i primitiva Iglesia. Parque si al Empe- 
radores lízito ,^por reparo i remedio de las 
cosas temporales^ convocar en uno, toda la 
universal Curia impertél* que está dividida 
por todo- el mundo; mucfaomas conviene, en 
el tiempo que la Cristiandad tiene nezesidad 
de reformazión, congregar Conzilio» por sa- 
lad délas ánimas. Porque, de otra manera, 
fA en tiempo de necesidad no se recurriese 
a Conzilio jenerál, en vano los santos Padres 
ovieran escripto con tanta dilijenzia, tantas 
cosas, azerca de la orden i regla del Conzilio 
jenerál: como pareze por todas las Dislimifh- 
nes XV,, xvj , xviij. — ^I también dize el beato 
Augustino , en el Libro de grazia i libre al- 
bedrío, hablando de la herejía Pelajiana; que 
habiendo eminente nezesidad, luego se ha de 
recurrir a Conzilio. I también es de notar^ 



qu'el Emperador Conslanlino congregó Con- 
zilio coD el Papa Agalhon, i éste fu¿ el sexlo 
C4>oiilio jener^l. I el Emperador Justiniano, 
hijo de C«BiUBtiiio , con^gó otra vez este 
sexto Cenzilio, i prunulgármiseCáBoiies los 
cuales DO se habían declarado eu el tíempa 
de CooBlaotino : como pareae eo el c. Habeo 
lUnvtn., i ea el c. quoniam., i en el c. Sane- 
la., j el c. SexU Sytiodut., i en el c. Prima 
Synadui xvj. di». I después , el Emperador 
Carlo-Riagno, hijo de Pipino, arcbiduque de 
Austria» anlezesór de Vuestra Majestad, co&- 
greg6 CoDzilio jenerál con el Papa Adriano: i 
allí iuterviaieron cliiij. Obispos: i allí el Papa 
i Conzilio , dieron aucloridad al Emperador 
para elejír Papa: i désto es Decreto el c. A- 
drianus. segundo en orden , Ixiij. dis. — Mas 
después el Papa hizo Decreto , revocando el 
derecho que los Emperadores teoian de elejir 
PoDtiGze. I porque esta materia de los Con- 
zilios es sania , i uliiisiwa al remedio de la 
Cristiandad; invocando el ayuda de Dios , la 
dividiré por Capítulos, i trataré por orden, a 

2uién toca boi la aucloridad de congregar 
ODzilJo jeuerál; i quién son los que han de 
ser zitudos, i requeridos, que vengan al Con- 
zilio; i diremos, de la forma de la zilazion; i 
cuál es mayor, el aucloridad del Papa, o del 
Couzilio: i después, jH>r poner fin al Tratado, 
pondremos muclios Capiliilos , el día de boi 



nezesaríos, para roforiuaziou de la unÍYei*sál 
Iglesia. 

^ Gapílulo segundo, en que se dize, que 
el Papa, por tener la primera Silla, es el que 
tiene auctoridád para congregar Gonzilio 
jenerál. 

Para oíayór eyidenzia de aqueste Tratado, 
es de saber: que el Conzílio jenerál prínzi- 
palmente, ha de entender en extirpar los er- 
rores de los herejes; paraque la fé cathólica, 
una i verdadera , resplandesca en toda la 
manada i rebaño del Señor.Secundariamente, 
ha de entender el Gonzilio jenerál , en refor- 
mar la Iglesia, asi la cabeza como los miem- 
bros. Asi se nota en el c. sictU., i en el c. j. 
XV. dis. I el Gonzilio de Basilea , entre otras 
causas prinzipales para que se congregó, fué: 
por reduzír la Iglesia Oriental, apartándola 
de algunos errores, i por reformar la Iglesia 
Universal , ansí en la cabeza , como en los 
miembros : la cual reformazión se había de 
hazér en el Gonzilio Gonstanziense , i no se 
hizo, por muchos negózios que ocurrieron : 
mas dieron orden i conzierto, que en el pri- 
mero Gonzilio se hiziese la reformazión. Así 
lo dize el Abad , en el Tratado que hizo del 
Gonzilio de Basilea. I Gonzilio jenerál no es 
otra cosa, sino, un ayuntamiento jenerál de 
los Gristianos, prinzi pálmente de los Obispos, 
constituido regularmente por el Ponlífize. 



10 

Asi lo dtzc el Baldo, en la Leí primera, c. de 
mamimi. I no se puede congregar regnlar- 
mente el Couziljo, sin lizenzia i mandado del 
Sumo Pontifize, o Delegado suyo , que tenga 
poder para ello. Texto es el c. j. §. Porro. 
ij. dis. — I trotase en la distinction xi^., por 
toda ella, i donde se diga Conzilio. Dizelo e) 
texto en el c. iij. §. Sijnodus. xv. dúl. — I 
paraque el Conzilio no se pueda congregar sin 
el Papa, texto es en el c. mandailis. ij. q. v., 
i en el c. multis. xvij. díst. i en el c. Concilia. 
§. Hiñe, I la razón es, porque la convocazion 
se ha de hazer por el mayor de la Universi- 
dad: como se nota en la Leí primera. fT. de 
albo scribendo ; i en la Lei primera ds decu- 
rionibtis. ti. x.; i nótase en el c. in Synodo 
Ixiij. dis.; i nótalo el ¡nnocencio en el c. j. 
de majorilale et ubedientia. I, como ninguno 
de los Cristianos sea mayor' qn'el Papa, a 
él compete la convocazion deiConzilio: prin- 
zipalmente, que en la convocazion del Conzi- 
lio, han de ser zitados muchos Prelados , i 
otros Heles, como pareze en el texto, i en la 
glosa, en el §. khtc. xvij. dis. — I esta facul- 
tad de zilar, no puede competer, sino al que 
tiene jurisdizión e superioridad sobre los zi- 
tados: i como no haya quien tenga jurisdi- 
zión sohre los zitados para el Conzilio , sino 

• Verdnil cg; pero qu« no concuunlu mui bien, con l« ds Lia- 



u 

el I'apa, como lo Jizc vi c. Cuneta per mttn- 
dum. ix. q. iij.; parcsze luanílieslo, ijiie uiii- 
!;uno puede convocar Coiizilio siuó el Papa. 
I'ur taulo , si se congregase; Coiizilio sin li- 
zeuzia del I'apa, sería cosa monslruosa c 
contra la natura de los oíros Conzilios jene- 
rales: ponine el Conzilio ha de leiier raheza 
o miembros , como se ñola en el c. siibmil- 
lilur. xxj. dis., í ei) la DUtinclion lerzera , 
eu el §. Porro. I si algunos convocasen Con- 
zilio sin lizcnzia i aiicloridád del Papa, serian 
szisraalicos , lexlo es el c. MuUis. xvij.dts.; 
Itorque los tales se apartan de la unidad de la 
iglesia, la cual se représenla en el Papa: tex- 
to es ele. ¿oftifíur. xüij. <{■]■! íelc.iVovfr- 
tianus. \i¡. q. j.: i como szism alíeos , serían 
ipsojtire saspensos de lodo acto íiidíziário : 
texto es el c. Didicimiis. xxíiíj. q. j. Con 
otros muchos Derechos que lo dizen. 

^ Capítulo teracro; en que se Iracta, có- 
mo al Eiupcradoi' loca i compete solizitar 
con el Papa,i]ue se zelebre Conziltú jenerál; 
i cómo, hahiendo negliienzia en la Iglesia , 
al Emperador loca et derecho de hazér que 
se congregue Conzilio jenerál. 

Eu el capitulo primero se dijo cómo los 
Emperadores juntaban i auctorizaban el Con 
zilio jenerál. Pues es de saber, que despué. 
se hizíeron los Decretos en que los Pontilize» 
quisieron , que ninguno tuviese aucloridad 



11 

para congregar Conzilio, sin¿ ellos, o suLe- 
gado con poder espeziál suyo. Mas es de no- 
tar, que ito por eso quitaron al Emperador 
el derecho de solizitár, i requerir , i instar, 
que 7elebre,i junteConziliojenerál, habiendo 
nczesidád de la tal congregasión para refor- 
maziÓQ de la Universal Iglesia. De que, en el 
caso que al presente se ofresze , í en esta 
tan evidente nezesidad , a Vuestra Majestad 
toca solizitár que se congregue Conzilio, i ba 
lo de auctorizár para efecto, que se reforme 
la Cristiandad, siguiendo el ejemplo del Em- 

fierador Constantino, comolodize el capitu- 
Nos. xcvij. dis.; i que al Emperador to< 
que el derecho de instar, i sulizitar, que se 
zelebre i congregue Conzilio jenerál; yo ale- 
go texto , no alegado de los Uoctores a este 
propósito , en el c. Principes, en el §. Cog- 
noscaní. xxiij. q. v.: el cual texto dize: >CD' 
■nozcau Ins l'rínzipes del siglo , que han de 
«dar cuenta a Dios de la Iglesia, que Diosle» 
"encomendó que mamparasen.» Porque dize 
luego el Decreto qus se sigue : «Las cosas 
■tocantes a la relijion cristiana , no pueden 
«estar seguras , si no son defendidas de la 
«auctoridádlteál i Sazerdolál.> I eslosPrin- 
zipes del siglo de quien habla el Decreto, di- 
go, que son el Emperador, i Conzilio jenerál: 
porque este nombre Prínzipes, es nombre 
•"iterál , i comprehendc los Emperadores , i 



43 

los otros inferiores» ansí legos como clérigos. 
Asi lo nota el Cardenal, i los Doctores en la 
Ciernen tina, Romani Principes de Jurejur an- 
do. I el Emperador es prinzipál Prinzipe de 
los Prínzipes del siglo. Texto es el c. Aposío- 
lice de re Uidicala: i también es texto notable 
el c. In apíbus. vii. q. j. donde se dize: «En 
las abejas un Prinzipe hai; i las grullas, a 
una siguen: el Emperador uno.» I también 
el Emperador es abogado de la Universal 
Iglesia, como luego mas largamente se dirá. 
Por donde esnezesario, que habiendo szisma, 
o herejía , o nezesidad de reformazión en la 
Iglesia, en la cabeza, o en los miembros; que 
solizite, i inste , que se congregue Gonzilio. 
Mas , como se ha dicho , que por tener el 
Papa la primera Silla, le toca el mando de 
la congregazion del Gonzilio; de aquí podría 
naszer una perplexidád mui grande. Porque 
si el Papa fuese hereje, o szismático , o in- 
corrijible , no quema congregar Gonzilio , 
aunque requerido por el Emperador; o, des- 
pués de congregado, lo querría disolver an- 
tes qu'el Gonzilio conoziesé de sus hechos; 
o no querría dar su auctoridád al Gonzilio. 
En tal caso digo: qu'el Papa no puede hazer, 
que seyendo caido en herejía , que délla no 
sea reaargúido , i condenauo. Asi lo dize la 
glosa , i los Doctores, en el c. Si Papa: xl. 
Dis.i i tiénenlolos Doctores en el c. Infidei 



14 

fiivorem de Hiere, lib. vi. \ si el Papa peri- 
clitase, periclilaría la Iglesia: contrael dicho 
ilel Apóstol , en la ij. Epístola a los de Co- 
rintho, enel c.x. dízícnilo: secundam potes- 
tatem qtie dala csl michi m edificalionem nim 
in deslruelionem, I también es prezeptn di- 
vino, que los Catbólicos se levanten, contra 
aquél que enseilare cosa falsa. 1 de esto es 
texto el c. Si aiidiverilis. xxiíj. q. v. I por 
L'so Mathatias, como se lee en el primero de 
los Nacabeos, justamente mató al que se lle- 
gó al altúr del Señar, a los ídolos. I el Papa 
sübiecto está a la Leí divina i humana, según 
se nota en el c. q. In ceclesiaram de consli- 
íulionibur. i en e\c. Sunlqaidam.xw. q.v. 
I hazepara corroborazion de loqueesdicbo, 
ele. íloino Crislianus. \\. Disl. I todo lo que 
es dicho, aprneba san Juan en el c. xv. di- 
ziendo: Si quis in me non manserit : miltelur 
[oras sicul palmes, el arescct, el coUigent eum. 
fít in ignem miflent, elardet. I también san 
Pablo redargüyó a san Pedro, cabeza de la 
Iglesia ; como pareze en el c. ij. ad Gala. I 
para en el propósito, haze muí bien lo que 
dize san Pablo a Tito en el c. i.: i lo que dize 
a los de Corintho , en la epístola primera , 
en ele. v. I los Ponlíiizes tienen poder de Dios 
para gobernar rectamente: no para pecar, ni 
destruir los sóbditos. Texto esel c. j. xl.dis.: 
i también se nota en el c. Alim. xv. q. vi. 



15 
De manera , que si el Papa fuese hereje , o 
!<zistnático, o iucorríjible; el Emperador pue- 
de convocar Conzüiojenerál, haliienilo neglí- 
jeozia en la Iglesia. Asi lo dize el Cardeaál 
en el o. Licel de eleclio: i alega el c. Concilia 
§. Hinc.xvij. dis.l también lo dize elFeli. 
en el c. Querelam. De lurejarando. Mas, mu- 
cho se ba de notar el texto de suso alegado 
en el e. Principet: por el cual te.\lo paresze, 
que la Iglesia está encomendada al mapiparo 
i itereusa del Emperador, i es el abogado dé- 
lla: i es obligado a defensarla de la mano de 
los calumniadores, como diiesan Hierónimo 
sobre Uieremías. I estas palabras están cano- 
nizadas por la Iglesia en el c. Itegum. xxiii. 
q. v.:i también se nota en el c. Uno. De nalis 
ex libero venlre,: i es texto para ello la Cíe- 
meotina, ISeromnni, De eleclio. De manera, 
que seyendo el Papa incorrijible, o hereje, o 
szismático; el Emperador podría mover guer- 
ra contra la persona del í'apa. Asi lo dize el 
Abad en ele. Sicui. de Jureittran. De mane- 
ra, que si el Papa , que es la cabeza de la 
Iglesia periclitase; la Iglesia universal se ha 
de juntar a remediar el estado de la relijion 
cristiana: i el abogado i protector de la Igle- 
sia, qu'es el Emperador, como se ha dicho, 
es el que ha de requerir, i instar, i solizitúr, 
que se iunte i congregue el Conzilio. I si el 
Papa, como es dicho arriba , íuese herético, 




o szismútico , o incorrijible [porque en (al 

caso procura la destniclion de los subditos), 
lossÚDditos se puedan levantar contra él: co- 
mo se nota en el c. luratog. xv. q. vi. : i en 
el c. Qvi resittit. ix. q. iij.: i en el c. Impe- 
ratores. Porque el Pneblo , no es obligado a 
oir, ni seguir la voz del pastor que se ha he- 
cho menteDarío, según lo dize san Jaán en el 
c. X. I, aunque el Papa puede todas las co- 
sas , no puede aquellas que spezialmeiite le 
fueron prohibidas; pues fué dado en edifica- 
zion , i DO en destruczion , cmno ya hemos 
dicho , alegando el Apóstol , en la segunda 
Epi&loía, en el c. x. a los de Corintbo. I ansí 
lo dize también el Inaozenzio en el c. Ouonfo. 
De Conmetudine.: i allí, los Doctores. I si el 
Papa, habiendo las nezesidades susodichas, 
mandase, que no se congregase CodzíIío; no 
le han de obedezér. Porque dijo el Inoozen- 
zio , en el c. Inquisitioni de setilenlia exco- 
municationis : Cuando vienen males i daños 
del mandamiento del Papa; i cuando del tal 
mandamiento, se escandaliza la Iglesia; no le 
han de ohedezer: i' pecan los que le obedes- 
zen. I mucho se ha de guardar el Papa , de 
no hazer cosa, ni dar causa , que Ja Iglesia 
se escandalize , como lo dize el Apóstol en 
el c. víij. , en la primera Epístola a los de 
Corintho. Désta manera queda declarado , 
que por las cosas tocantes a la reformazión 



ir 

fie la uiiiversiil Iglesia, «;e ha de congregar 
CoDzilio^ jcnerál , por orden i mandamiento 
del Papa: i en defecto , i neglljenzia del Papa 
i Consistorio de Cardrenaics; se ha de congre- 
gar con el auctoridád det Enlpei'ador, colino 
es dicho. I del poder del Papa se dirá )arga« 
mente , i del ^odér de la Iglesia universal , 
en ele. vii. Infra scripto. 

f Capitulo cuarto, en que se tracta quién 
son los que han de ser zitados, i llamados al 
Conzilio : i quien son los que tieiien voto en 
el Consilio para statuir i sentenzíár. 

Al presente, es nezésario saber quién son 
tos que han de ser zilados f llamados al Con^ 
filio, i quién son los qué allí tienen voto. I 
digo, que hai muchas maneras dé Conziliot 
porque bai Conzilio sy nodal ^ ef Cual sota- 
niente haze el Obispo en su diózesiv Bai otro 
Conzilio provinziáí, el cual congrega el Ar- 
zobispo, con los Obispos que estíin subjeetois 
a él. ffai otro Conzilio jenerál, que es la ma^ 
leria déste Tractado, el cual congrega el Pá* 
pa, o su Legado teniendo pódér espefiiál pa- 
ra ellq : iij. rfií. c. j. ^. Potro. : i tráctase 
déste CoñeiTio en el c» Dudúm. líi* q« vi., í 
en el c. j., i en el c. Siait. \\\ disr. I es de 
notar, qu^el Conziliio jenerál que congrega el 
Papa , algunas vezes Id congrega solamente 
de la (literezNi t Puerto romaito ; i déste 
Conzilio habla el texto , en el c» InSyrw(h\ 



18 

Ixiii. dis. I esle Conzilto ho tiene el antori- 
(lúd que tiene el Cenziliojenerúl , que con- 
grega «1 Papa de todos los Obispos, porque 
es de grande auctoridád: i désle Conzilio se 
tracta en toda la Distinction. xvij. — Tornan- 
do al propósito , en el Conzilio Synodál los 
Abades han de ser zitados, I toda la Clerezia 
ha de intervenir en elSynodo: como se dize 
en el c. Quod super. De viaiorilate et obe- 
dienlia. Mas los Abades, no son obligados a 
ir, si no hai causa: como los Doctores oolaa 
la glosa en el dicho capitulo. En el Conzilio 
provinziál, do hai nezesidád de otra persona, 
salvo de los Obispos, porque solos ellos son 
los que tienen voz para juzgar: como pareze, 
por toda la Distinclion vxiij. : mas los infe- 
riores de los Obispos se han dezitar, paraqne 
aconsejen, cuando de su consejo hobiere ne- 
zesidád. Para esto se verá el c, Obeunlibus 
Ixiij, Dist. — I para cslo , ban de intervenir 
allí los Abades, como lo prueba el Texto, en 
el c, Fide causaposse. et proprieialis.: í han 
de ser zitados todos aquellos a quien va inte- 
rese particular : como lo dize el texto en el 
c. Propter eeclesiaslica. xviij. Dist. — De ma- 
nera que tendremos por verdadera conclu- 
sión , que en los Conzilios provinzíales , o je- 
nerales , se han de zitár solamente los Obis- 
pos para efecto de estatuir o juzgar : mas , 
para haber de aconsejar, se ba de zilar i lia- 



19 

múr las Iglesias Cathedrnlcs: i parn esto es 
lexto ele. liiiát , De kis qtti (iimt a matori 
parte Capituli.; i así se puede entender el c. 
Sicut olim. De accusationibus.: I también, se 
fian (le zítár todos aquellos de quien se puede 
haber conseju. Testo es el c. Obeunlibtts. 
Ixiij. Dis. También se han de zttár aquellos 
de cuya causa cspezialmente se tracla. Texto 
el c. Propter eeclesiasliea. xvüj. Dist. Por- 
que la zilazión es de Derecho natural. Para 
esto alego la Cleinentina , Pastoralit de re 
jiidicala.: i la Lü Facultas de jure Fisci. lib. 
X., i la Lei Nam ita divus fT. De adoptioiiibus. 
Que la zitaziúa'sea de Derecho divino, dt- 
zelo el Felino en el c. Ex parte. De Officio 
delega. I por eso, cuando los hechos tocasen 
a cosas de la Té, los Legos han de ser zitados. 
I también , cuando en el Conzilio se tractase 
alguna cosa espiritual suya, por vía deliLijio: 
porque , como es dicho , la zitazion es de 
Derecho natural. I si se tractase de las cosas 
de la fé, el Emperador ha de estar personal- 
mente en et Conzilio , como está escripto en 
el c. Vbinam. xcvj. dis., i los Reyes i Prínzi- 
pes seglares, han de ser llamados al Conzilio 
jeneril: texto es para esto ele. ApoítoHce. 
de re judtcala. li. vj. Has si el Papa quisiese 
estatuir aigmias cosas en causas de la fé, o 
matrimoniales , o sobre otros casos semeja- 
bles a estos, que jeneralmente tocan a los le- 




20 

fos ; no sería en tal caso nezesaría zitauóo. 
sí el Papa quisiese mandar , que algún 
Obispo no fnese a Gonzilío , aqnél no sería 
obligado a ir: contó se nota en el c. Ego. de 
jurejurando.; salvo, si el Papa no lohiziere 
en fraude, escandalizando la Iglesia: porque 
ei^ tal caso suzederia lo que arriba se ba di- 
cho, que sin duda pecaría quien obedeziese 
al Papa; como lo dize Innozenzio, en el c. 
Inquisilioni. de sénieníia excam^j como ya se 
dijo. I, resolviendo lo que está escrito, aigo: 
que los Obispos solos, han de estatuir i juz- 
gar en el GonzHio: i solos ellos tienen voz. 
Esto se prueba, en el c. j. xv. dis., i en el 
c, SexagintOé xvj. dis.^ i también lo prueba 
el texto en el c. Habeo librum. xvj. dis.^ i 
también se prueba en el c. Sexía. Todos los 
otros Prelados inferiores podrán en el Con-» 
zilío jenerál proponer i aconsejar : i cuando 
tocare en cosas de la fé , los legos podrán 
proponer, i han de ser admitidos; por el tex- 
to en el c. Ubinam. xe. vj. dis. En todo lode- 
más, como es dicho, el Papa no zitará los 
legos: parque , como está escripto en el e. 
Cum aaverum. xcvi. di$.^ distinctas son las 
iurisdicziones: que ni el Papa usurpará la 
iurisdiczion temporal del Emperador, ni el 
Emperador la espiritual del Papa. 

^ Capitulo quinto, en que se tractá de la 
forma de la zilazión al Conzilio: i de los que 



21 

pueden pareszér por Procuradores : i du lu 
pena de los que no pareszen. 

La forma de la lilaziún será, qu'el Papa, 
o su Legado teniendo poder espeziál para ello, 
podrán , por vía de zilazióo o manüamienlo, 
mandar a todos los Patriarcas, i Arzobispos, 
i Obispos , que vengau al Conzilio jenerál ; 
señalando et Ingár donde se celebrará el Con- 
zilio, i señalando eltiempoenqueseielebra- 
i^. tiülAsc en Xa Lei Aut qui atiter. B. Quod 
viaut clam,, i señálase tiempo en lazitazión: 
porque tiempo determinado ha de tmer la 
zitazióu, como se nota en la dicba Lei Aut 
ifui aliter, en el §. j. Nótase también en la 
Lei j. §. 5iH miíetn. C, de jure. do. impe- 
trando.; i nótalo el Ciño, en la Lei Dies fes- 
tos. C. de ferU.'; i el Bartolo, en la Lei Liher 
liomo. ff. De verboriim obtigatio. I esta zita- 
aión que haze el Papa , ba de hazerse por 
Letras apostólicas. Pruébase esto en el c. 
Ditecti. De dolo el coulun}aiÍa.,t¡a el versícu- 
lo Votentes. 1 cuando el Legado del Papa 
zita a Conzilio , en las Letras del Legado na 
de ser inserto el tenor de las Letras apostóli- 
cas ; como se nota en el c. Praterea. De di- 
latiottibtts., i en el c. Cum injure. de Offitio 
delegati. I porque sería cosa dificultosa zitár 
a lodos los Obispos; podrán zitár a los Arzo- 
bispos , que vengan a &>nzilío a tal Lugar, 
en tal tiempo; i qne ellos amonesten a los 



i 



Obispos , iiitiniiiutlulcs el uiaiiduniiciilo del 
l'a|iu. Tuxto es el capílulo. Si episcopus »w- 
Iropolilanui. xviij. dü. I también se piicdt; 
esta zilazián liazer cu el I'alazio del l'apa , 
en el AudieDzia pública, niaadándolo el l'apa 
ex certa scicntia. 1 luego se ha de lijar la 
zilazión a las Puertas de la priiizípál iglesia 
de Boma; i enlomes la zitazion arla, i liga a 
todos los zitados. Así lo nota Juan Andrés, 
en el c. Quoniam. en el §. porro ut Ufe non 
conlcstaia., i así lo dizcn algunos Doctores, 
mas yo miré nmcho a Juan Andrés: i habla, 
cuando el zitado no tiene domizilio, o si lo 
tiene, no se puedeir. allá seguramente; por- 
que en tal caso la zilazión se haría de la ma- 
nera SUBO dicha. Mas es de notar , que si la 
convocazion a Conzilio se hiziese no por el 
Papa; que se puede hazer en los casos ya di- 
chos en este Tractado. Asi como si el Papa 
no quisiese convocar Conzilio, habieudo emi- 
nente nezesidád, en tal caso, habiendo negli- 
jenzia en la Iglesia , como hemos dicho la 
congregazión a Conzilio se hará por orden 
del Emperador, en nombre de la universal 
Iglesia, como protector i abogado délla. 1 
hazerse ha la tal congregazión , pof vía de 
Requisizión , oMonizi¿n , o liitiniazíón. La 
cual Móniziúnse hnze , cuando no hai Supe- 
rior que pueda, o quiera hazer aquellas co- 
sas que se intiman, i son nczesarias hazerse. 



25 

Asi se ñola eii ct c. Cuín nobi» olim. DuEiec- 
twne. I desta Intímaziún se ha de hazer, co- 
mo se haze en las otras cosas. Así como en 
la Leí Denuntiasse. fS. DeaduUer., i en la 
Lei Si fttnctum. c. De his qtiiper metum iudi 
non appel. I el que intima el Conzilio, en la 
intímaziún ha de enjerir la causa porqué es 
nezesario el CodzÍUo; i si la causa es notoria, 
abasta dezilla, i que después se pruebe en et 
Gonzilio. Asi nota el Bartolo , en la Lei De 
pupillo. §, Si (filis ipsi preíori. ff. De nov. 
op. n\ml., i también se funda esto , por lu 
que se nota en la lei final C. de appel. I si la 
causa porque se dize ser nezesaria, al Conzí- 
lio es oculta: porque se intima qu'el Papáes 
hereje, o szismáLico, o apóstata; en tal caso, 
esto se ha de íntimúr al I'apa, requeriéndole, 
que congregue Conzilio: i si, amonestado, no 
lo haze, estas amonestaziones se han de inje- 
rir en la Intimaziún que se haze a losque son 
requeridos i amonestados que vengan a Con- 
zilio. Así se nota en la Clementina Causam. 
de Electio., i en la Lei Nomen. c. qxio res 
■ pignori ohligari possunl. 1 también se puede 
dezir, que por temor, no se le osa amonestar 
que congregue Conzilio. Como se nota en el 
c. Rnál de Appeí. I los Obispos son obligados 
a paresziir personalmente [salvo si no estu- 
viesen impedidos de lejitimo impedimento); 
porque ellos representan las personas de lo» 



34 

Afiáiiloles de (iristo , codiu se dizc eu el c. 
/m iuh'O Tcstmuento.xxj . Diit. Los oíros iu- 
lerives de lus Obispos, noilrúii parcszcrpor 
Procurador , asi como (us col^ios de las 
Iglesias Calcdrales, Texto es el c. ti. de kia 

Ítii fiunt a fircctalo. I lo inisiQo seria tlu todos 
>s oíros clérigo» M*^oe< litados jeueralnieu- 
te: como se nota en la Leí j. %. L'sift. fT. de 
procúralo. Mas si algunos fuesen ziUdos per- 
soaalioeote, serjaD obligados a ir . porque, 
es visto , ^r escojidos por industria de su 

Sersona. \ lo misoio sería cuando la naliiru 
e la causa paraqué habían sido zitados, no 
adeiitieee Procurador: como es lexto el c. 
Venieiu. de accuiü., el iij. q. v. c. in crimi- 
nalibia. 1 que los legos puedan pareszér por 
Procurador, texto es el capitulou. xviij, Düt. 
I los l'rinzipes cfarislianos tambieu pueden 
pareszerpor Procurador: texto es el c.Ápot- 
totictn. de re iudicala, li. vi. I es de nolár , 
que como la zilaziou al Conzilio se ha de 
hazer por Edicto, no requiere térmíuo pe- 
reniplorio, n¡ mas de una ztlazión o intima- 
xión. Asi lo nota la glosa en el c. Si episco- 
pH«. xviij. Dift. I los Doctores lo tienen en 
eí c. Ego. de ture iuram. Porque esta zita- 
zión, o intimazióu , se haze para acto extra 
iudizjál , nara el cual abasta una zilaziou : 
GQnio US glosa, en la Clemenlina. j. de hecre- 
livis. cu e\ versículo n-quisiuil., i allí , lus 



25 
Docloresri lanibieu el c. Cupwntes.%.Quod 
si per vigiiUL De elecíiofie. lib. vj.^ i nótase 
en la Leí , (hn Romw. ÍT. De verbo. Obliga. 
Mas si el Gonzilio quisiese prozedér copira 
los conlumazes , nezesaria seria Irioa zita- 
zíud: como se nota eD c. j. De pace. iura. 
¡irmanda. in usi, feudorum. I lambieo se nolá 
en el c. j. de sypplenda. negtigen. preelator.^ 
con oíros muchos Derjechos que lo dizen. 
Mas si el Obispo estuviese impedido , podría 
cometer su voz. Texto es el c. Quia propler. 
De elecüo,^ i el c. Si quis iusío. I si el Obis- 
po meno^reziare venir a Conzilio^ puedenlo 
descomulgar. Texto es , junta la glo. el c. 
Non oporlel. xviij. Di$L I la misma pena le 
darán, si vino, i se fué sin lizenzia : porque 
no se dize venir , ni haber compareszido, el 
que se fué sin lizenzia. Como se nota en el 
c. Si quis aulem. xviij, DisL^ien la Lei 
Quesiium. ff. De re iudicata. Nótalo ellnno. 
en el c. Cahnnniam. De acensa. ^ i el Bartolo, 
en la Lei, Si finita. §. lulianus. ff. De damno 
infecio. I si elzitado a Conzilio, fuere zitado 
por causa propiia suya ; digo que todos los 
remedios que están statuidos contra los con- 
tumazes , han lugar contra ellos. Los cuales 
remedios se notan, por la glpsa en el c. ter- 
zero, til lile non conlesiala : i el Especulador 
los cuenta en el Título, de prhno decreto. §. 
lam de effectu. 



\ 



20 

^ Capilulo vi., en que se tracla de cúuio el 
poder I auctoridúd de la Iglesia universal res- 
la en los obedientes en venir a Conzilio. 

No paresziendo en el término que les fuere 
señalado, los Obispos que son zilados, o re- 
queridos , que vengan a Conzilio , notoria- 
mente consta, que son inobedientes, menos- 
prezíando los mandamientos i zitaziones , o 
justas reqiiisizioues i amonestaziones. I en tal 
caso , el poder i auctoridád para statuir i 
juzgar , queda en los obedientes que al Con- 
zilio vinieron. Así se nota en el c, Gratum, 
De poslula. Praslal. 1 esta iuobedienzia i me- 
nosprezio, es pecado gravísimo: como se nota 
en el c. Offitii. xxiüj. q. j. 1 de lo sobredi- 
cho concluyo, que si en el Conzilio está el 
Papa , o su Legado espezialmente deputado 
para estar en Conzilio, i no viniese mas de 
un Obispo, sería Conzilio: i si el Papa, ni su 
Legado, no estuviesen en el Conzilio (porque 
el Conzilio se hobiese congregado por la ne- 
glijenzia del Papa]; también digo, que el po- 
der i anctoridád de juzgar , i determinar , i 
statuir, quedaría azerca de los Obispos que 
viniesen al Conzilio. Asi lo dizen los Docto- 
res , en el capítulo , Gratum. De elecUone., 
donde concluyen, que aunque un solo Obispo 
viniese, en aquél qucdaríatoda la auctoridád 
i poder, para statuir i juzgar, &c. 

i Capítulo séptimo, en que se tracla, cómo 



27 
el Papa regularme!] le es sobre el Conzilio : 
mas cuénlaDse algunos casos, donde el Con- 
zilio es sobre el Papa. 

Es de notar , qu'el Papa , regularmente 
tiene poder i auctoridád sobre el Conzilio, i 
en todos los slatutos del Conzilio, se entiende 
siempre exzepta la auctoridád del Papa. I 
para esto es texto notable el capítulo» Signi" 
ficasti. DeelecUone. i el capitulo A/iorum. ix. 
q. m., i el capitulo Nemo.: adonde se dize, 
que ninguno puede juzgar la primera Silla. 
I baze también el capitulo Cunda permutan-' 
dum. , i el capítulo Per principalem. ix. q. 
iij.i mas mirarse ba la glosa, en el capítulo 
Legimus, xciij. Dist.^ donde el texto de san 
Hierónimo baze al contrario, diziendo: «qu^el 
mundo , es mayor que la Ziudád». Mas el 
Abad varón de tanta auctoridád , i Cardenal 
de la santa Iglesia Romana, dize en el c.iSi^- 
nificasti. De elecUone,^ que todo lo suso di- 
cbo, se ha de reslrinjir a aquellas cosas que 
penden de la plena disposizion del Papa: por- 
que en las cosas que son de Derecho positivo, 
sin duda ninguna el Papa es sobreel Conzilio. 
Mas en aquellas cosas que no dependen de la 
plena potestad del Papa , no se ha de dezír 
simpliciterf que el Papa es sobre el Conzilio. 
I la plena potestad, le fué dada para edificar, 
no para destruir. Como dize el Apóstol» a los 
de Corintho, en la segunda Epístola, el capí- 



28 

tulo X. De manera, que en las eosns coDZer- 
nientes a la fé; el Conzilio es sobre el Papa. 
I para eslo, es texto notable el capitulo Afias~ 
tasius. Decimonona Dislin,, i allí la glosa. I 
así el Conzilio puede comdennar al Papa de 
herejía; como lo dizen, I se nota en el capi- 
tulo, Si I'apu. Ctiadrajégima Dislin. , ienel 
capítulo, In fidei favorem. De hcereliei». lib. 
vj. I en las cosas conzernientes a la fé, o al 
eslado de la Universal Iglesia , no puede el 
Pape statuir, ni dispensar , contra tos statu- 
tos del Conzilio, porque se descoloraría eles- 
tado de la -Iglesia. Así lo dize el texto, en el 
cap. El li illa, j. q. séptimit. I los Doctores 
lo notan, en el capitulo, Litlcras. Dereslitu- 
tione spoliaíortim, I el Innozenzio dize, en el 
capilnio, Quanto. De Consuelutline: que no 
hunde permitir al Papa, que venga contra 
el nniversál staluto de la Iglesia , si no ho- 
biere causa razónalite. 1 en el capitulo , /n- 
giiisitioni. De Senlentia excomunicationis. , 
dize: que el mandamiento del Papa, aunque 
sea injusto, se lia de guardar: salvo, si el tal 
mandamiento no trújese consigo herejía, o se 
presumiese muí zierto , que del tal manda- 
miento la Iglesia nniveraíil sería escandaliza- 
da : o si , del tal mandamiento, se creyese 
que vendrían muchos males. Porque, en los 
sobredichos casos, pecaría mortalmente quien 
guardase el mandamiento del Papa. 1 añadí- 



29 
remos a esto, lo que dize la Glosa» en el ca- 
pitulo Si PafM. xL Disiit%cíi(me. : que si el 
Papa está en notorio pecado, de tal manera 
que scandaliza a otros, i no se corrijo ; que 
ha de ser castigado como hereje, porque no 
es exempto de la correczion evanjélica; i en 
tal caso es visto sentir mal de la fe. I aque- 
lla Glosa es probada de todos los Doctores , 
como lo dize el Abad , en el c. Signi/icastí. 
De electiane.^ i en el c. Propasuit, De Canees, 
preben. I es bien que el Papa imite a san Pe- 
dro, cuya persona representa. Porque en el 
Conzilio de los Apóstoles , san Pedro propo- 
nía, i dezía su voto como uno del Conziliu; 
i la' conclusión se bazía en nombre del Con- 
zilio, i como el Gonzilio ordenaba. Asi lo es- 
cribe san Lucas, en los Actos de los Apósta- 
les, en el capitulo xv. I por eso fué declarado 
en el Gonzilio Costanziense: que en aquellas 
cosas que tocaren a la fé , i a destruir szis- 
mas, i a la refbrmazion de la Iglesia, asi en 
la cabeza, como en los miembros; qu^el Gon- 
zilio' sea sobre el Papa. De manera , que la 
sentenzia i juízio del Gonzilio, como jubio de 
Superior , se ha de preferir en las tres cosas 
ya dichas, al juizio del Papa. Ansi lo dize el 
Abad ; en el su elegantisimo Tractado del 
Gonzilio de Basilea, en la primera Dubda, en 
la columna sexta: i allí dize , que zesan las 
disputaziones quehabia sobre esta cuestión. 



so 

De manera, que es grande auctoridad la de 
la Iglesia Universal. Mas b que dizen , que 
la Iglesia Universal no puede errar ; se en- 
tiende: en la fé, o artículos de la fé: porque, 
por esto, es [por] lo que rogó Christo al Pa- 
dre. Mas, en otras cosas , podría errar. Así 
lo nota el Abad, en ele. A nobis. el segundo, 
Desententia excomu.^ i el Felino, en el capí- 
tulo primero De snmma Trinitate, I el Con- 
zilio Costanziense habló de la Iglesia Univer- 
sal estas palabras: «Estasancta SynodoCons- 
«tanziense, que haze Conzilio jenerál , i re- 
«presenta la Universal Iglesia, declara: qu'el 
«poder lo tiene inmediaté a Chrisio; al cual, 
«todo estado, de cualquier condizión, o dig- 
<^nidádquesea, i también el papal, son teni- 
«dos a obedezér , en aquellas cosas que to- 
«can a la fé, i a la reformazion de la Iglesia, 
«en la cabeza o en los miembros.» Esto está 
escripto en la Sesión iiij. I ansí dize santo 
Augustin en muchos lugares : No creería al 
Evanjelio , si la Iglesia no lo auctorizase i 
mandase. Todo esto dize el Abad, en el so- 
bredicho Tractado, en el segundo Dubio prin- 
zipál. I el Papa ha de ser obedezido en las 
cosas espirituales. I esto prozede, del poder 
que por Christo le fué dado, cuando, enper- 
sona de san Pedro, le fué dicho: Qitodcunique 
ligaveris siiper lerram, erit ligalum et in cor- 
lis. Mas esto se ha de entender, no errando 



31 

la llave de la discrezión. Dízelo el Hosliease, 
en el c. Quanío. De translaíione. Prcela.^ i el 
InnozcDzio, en el c. Quando. De iureiurando.y 
i el Abad, en el c. Licet evitanda. De eleclio- 
ne. Donde dizen , que el Papa tiene dos lla- 
ves: una de poder , i otra de discrezión. I 
también se verá en el c. Tanta. De excessibus 
prwtato. I mirarse ha el Felino , en el c. j. 
De summa Trinitate, I también haze para fun- 
damento déste edifizio , lo que escribe san 
Matheo, en el c. xviij. «Si pecare tu herma- 
no contra ti, &c. i si no se castigare, dilo a 
la Iglesia ; i si no obedeziere a la Iglesia , 
séate así como éthnicoi pubticano.» De ma- 
nera, que Christo, a ninguno eximió de la po- 
testad de la Iglesia : porque absolutamente 
quiso , que el que menospreziare el juizio de 
la Iglesia , fuese como éthnico i publicano. 
I que el Papa se incluya allí, paresze clara- 
mente, porque hablaba a sant Pedro. Asíque, 
a él quiso remitir al juizio de la Iglesia. I 
cada christiano, se llama hermano, i tam- 
bién el Papa. Texto es el c. Cepisti. xj. q. 
iii.j i a sant Pedro dijo: «Si pecare contra a 
ti tu hermano»; de manera, que a cada chris- 
tiano llamó hermano de sant Pe;dro. I tam- 
bién dijo en el Evanjelio : «Todos vosotros 
sois hermanos» . I sant Lucas lo dize, en el c. 
j. délos Actos de los Apostólos. I también 
digo, que por quitar Christo aquella duda, i 



L 



33 

no enlendiescB, que apelazion de Iglesia vff* 
nía al Samo Pontifize, dijo lue^o en el niisiñr 
captiuto xviij. • Amén amén, os digo, (jue tas 
cosas que lígúredes en la tiefra , serán liga- 
das en el zielo:< &e. Asi qué, manifiestamen- 
le enséAñ , que, apelazión de Iglesia , enteir- 
din, lodos los Apostólos, que enaquéUiem- 
po representaban la Iglesia. Cnanto mas, qoe, 
como ya es dicho, esta opinión Fué aprobada 
en el Conzilio Constanlíense ; i también in- 
tervino después el atictorid&d del Conzilio de 
Basilea. Asiqué , querer deiír al contrario, 
no sería otra cosai sino dezir, qite todos fue- 
ron herejes, i que el Conzilio err¿ en las co- 
sas de la fé: lo cual no se ha de admitir. I 
en et Conzilio Constanziensc está esto deter- 
minado , en la Sesión Üij.; i en la Sesión 
xyüj. del Conzilio de Basitéa estí aprobado 
el dicho Decreto. I loque dizen, qiie las cau- 
sas del Papa se han de remitir al jiiizio de 
Dios, como se nota en el e. ConcUia. §, kirtc, 
donde el Conailio remitió las causas del Papa 
Simadlo al üiizio ile Dios ; Uié pocque él te- 
nía contienda sobre el Papado^ i airiique el 
texto no lo díze, en ias ffistorias se lee, que 
tenia contenzión con uno , que se Ñamaba 
Laurenzio. í el Conzilio, primero prommzió 
sentenzia en la causa del lepado, como pa- 
i-eszé en el c. Nos. §. SimmachtíD. ij. q. vij.: 
i el Conzilio dcchiró por sentenzia, qne Sima- 



5S 
chu fuese restituido, porque injustaiiieiUe 
había sido despojado del PontiGcado. I los 
otros crimines que le oponían, fueron remi- 
tidos al juizio de Dios. 1 los Derechos que di- 
zen, que el Papa es juez de su causa propria; 
hablan, cuando es zierto, que uno es Papa: 
mas cuando no se sabe, i hai duda, el Con- 
zilio es juez. Texto es el c. j. De Scismalicis. 
I no obsta dezír, que habiendo cuestión sobre 
el Papado , el que está en posesión ha de 
juzgar; como es texto el c. Nunc aulem. xxj, 
Dis,^ adonde paresze , qu'el Papa Marzelino 
se coudennó a sí mismo ; porque aquello fué 
dispensaliué , i no se ha de traer en conse- 
cuenzia : porque alli, viendo el Gonzilio que 
él confesaba la herejía, quiso que él se con- 
denase a sí mismo. I querer deztr , que el 
Gonzilio no tenga auctoridád para conden* 
narlo, sería error, i seria contradezír el sta- 
tuto Constanziense, aprobado de todo elCon- 
silio, como paresze en la Sesión cuarta , se- 
gún que ya se ha dicho. I aun quieren dezír, 
que por fuerza cometió herejía: porque si vo- 
Ivnfj^aiiieiite, ipso iure, perdiera el pontifi- 
cado. Texto es el capítulo Achacius. xxiiij., 
gues^ prima, y i el capítulo Anasíasius. x%x. 
Dislin. I en tal caso, aunque venga a peníten* 
zia, lo han de condenar, i no será jttéz en su 
causa propria, i el Gonzilio no pneide remitir 
la pena, en tal caso, a mi pareszér , porque 

29 




34 

a lüs Gardenalea, i do a) Gonzilio, incumbe 
la eleczion del PontiGze cuando el Papa 'es 
depuesto: como se nota en el capilnlo, Licet 
deuitanda. De etectione., i en el c. Ubi magia 
periculum. DeeUciio. lib. vj. I paralas cosas 
conzernientes a lu deczión del pontificado, el 
colejio de los Cardenales representa la Uni- 
veraál Iglesia. Glosa es notable en el c. nutlui. 
Ixxix. uiií. I si el Papa, por temor, incurrió 
en herejía, peca: mas no lo han de privar del 
pontificado: como en el dicho capitulo, A'uttc 
autem: i esto, cuando haze penitenzia volun- 
tariamente. Estu se nota en el c. Dixil.xxiiij. 
q. üj., i en el c. Qui in Ecclesia.; i también 
se nota en el c. Hoc est fides. xxüij. q, j. I 
el Apóstol lo escribe a Tito, en el c. iij. I así 
paresze porsaut Pedro , que negó a Christo, 
por temor que bobo; mas, hecha penitenzia, 
se quedó Papa, i Apóstol. Mas, entenderemos 
esto, si espontáneamente confesase el error : 
porque , si ya zitado al Conzilio , confesase 
con temor de la pena; condeoalto han. Como 
se nota en el c. Ád abo^er^am. De haretieii. 

^ Capítulo octavo. Cómo el Gonülio pro- 
zederá en las causas eclesiásticas sin ser re- 
cusado : i como no se disolverá el Conzilio 
hasta haber hecho el efecto para que íaé con- 
gregado. 

Congregado el Conzilio sobre cosas tocan- 
tes a la Fé, o sobre la reformazión del estado 



35 
de la Universal Iglesia, determinarse han allí 
lodas las causas que tocan al foro eclesiásti- 
co: asi como las causas de los Obispos» i de 
los otros clérigos, i las causes de las Iglesias. 
Mas las causas mere seculares, i entre legos 
Bo subjectos a la jurisdizion eclesiástica , no 
se podrán allí determinar. I desto se mirará 
lo que notan los Doctores, en el capitulo iVo- 
vil. De ttirfic., i en el c. Lieei. exsueepío.^ i 
en el c. Sí clerieuf. taicwn. De foro compe-- 
tenti.f i en el c. Causam.n i en el c. Lalmr qui 
filii sint legUimi. , donde se notan algunas 
causas en que el Conzilio podría juzgar entre 

Í ensenas legas. I es de notar, que congrega- 
o el Conzilio, todos los zitados , yenidos al 
lugar que fué señalado , i al tiempo, en las 
zitaziones o amonestamientos, contenido; to- 
dos los Padres ya juntos, guardarán la orden 
i solemnidad, en elzeiebrar el Conzilio, se< 
gún, i de la manera , que se contiene en el 
Libro de los cuairo Conzilios jenerales , en 
la primera boja. I con las mismas zerimo- 
nias que allí se contienen, se juntarán cada 
día, hasta dar 8na la expedizión del Conzilio. 
I el Conzilio prozederá en las causas de la 
manera que mejor le pareszerá, porque tiene 
libre facultad de traspasar las leyes, i de or- 
denar, i estatuir. I lo mismo puede el Papa, 
i el Emperador en lo temporal : porque no 
están obligados a la lei.Como notan los Doc- 



36 

tores , en el c. Propomisli. De Goncessione 
prebenda. I'orque do es de presumir, que el 
tal prozeso tendrá mácula dí defecto: como 
se nota eii el c. In sede., i eu el c. Hac est 
fide». xxiiij. q. j. 1 porque se presume, que 
todas las cosas han hecho coa solemnidad. 
Como se nota en el c Aposlúlice. xxiiij. q. 
ix,, i en el c. Ad audientiam. De rescriplis, 
I la raión es , porque el error del Prinzipe 
haze derecho. I. iij. De Sup¡et. legato. I de 
la scQtenzia del Conzilio no se podrá apelar: 
porque el Conzilio está en el lugar del Sena- 
do: como se nota eael c. Eecletia. xvj, q.j. 
I esto entiendo, en aquellos casos en que el 
Conzilio es sobre el Papa, .como arriba en el 
Trafilado se hu dichp: mas, bien podrán de- 
lante del mismo,. dezir de nulidad contra su 
sentenzia, porque.sobiie la causa de la nuli- 
dad, se puede ir;al mismo juéz,i 9I supe- 
rior: como se nota eOiU Lei, Si ut proponis. 
c. Quomodo el (¡uandojudex.ii el Bartolo, 
en la Leir'^> expretia, S. De Appel. Les de 
notar, qu'el CoBzilio no puede ser recusado: 
ni tampvco el Papa , cuando le tocase ser 
juez en su causa propia: como se «ota «u el 
c. Ex parte. De verhorutn. aígnificatione., i 
en la leí Ett recepfum. S, De iuridicHoRe 
oninitím iudioum. , i notas en el c. iV«cuil. 
De appella., i en la lei j. De offi. PrfBfet.Prer 
to. Asíque, aunque el GoQziUo provínziál se 



57 
pueda recusar; no se puede el Gonzilio jene- 
rál: i deslo se verá la glosa en el c. /n singa- 
lis. Uestalu f»iono(;ftorum: i ansí se entenderá 
la glosa en el-c. primero Deludicis, I porque 
arriba dijimos que los Padres se juntarán 
hasta dar fin al Gonzilio jenerál; digo, que el 
Conzilio durará tanto tiempo , hasta que se 
hayan determinado i feneszido las causas i 
negozios para los cuales fué congregado el 
Conzilio. Porque en aquellas cosas que se 
requiere perfecziAn , por acto de justízia; no 
se cree haberse hecho nada, cuando alguna 
cosa queda, i falta, de hazerse: como se nota 
en la lei, Qui cum maior. §. acensare, ff. De 
bonis libertartim.f i en la lei,/lem aptid La- 
beonem. §. Addnxise. ff. De Iniuriis.; i tam- 
bién se nota esto, en la lei, Oíaim Silanianum . 
C, De'his quibifs lU indignis. I el que tiene 
poder de disolver el Conzilio que se juntó so- 
bre reparar i remediar herejías , o para re- 
mediar el universal estado de la Iglesia ; es 
el mismo Conzilio, i la cabeza del, que es el 
Papa , por lo que se nota en el cap. preze- 
dente. I también, azerca désle punto, quién 
tiene auctoridád para disolver el Conzilio ; 
me remito a un Estatuto hecho en el Conzilio 
Constanziense , que prinzipia, Frequens. 

^ Capitulo nono. De como el Conzilio ha 
de destruir las herejías, i hazer que se guar- 
den los Decretos i Cánones de los Conziliob:. 




98 

porque, de otra manera se decidora el estadQ 

eclesiistieo. 

El Conxilio, coDgregado según i de la ina- 
nera que et dicho, i con las zerímonias i so~ 
leranioades contenidas en el libro de Ioa Con- 
zitioa , aegim en declarado ; procurarse ha, 
luego, con toda dilijenzia, de eitirpar i des- 
truir laa herejías , que al presente andan 
sembradas , litando prinero al inventar de- 
Has, i a BUS secuaces i derensores , por mas 
Gonvenzér su malizia. 1 en esto se guardará 
la orden, que tos Santos Padres pasados to- 
víeroD i guardaron , cuando eu los cuatro 
Conzilios jenerales destruyeron las herejías 
de que se haze inenzi6n en el Capitulo prí~ 
mero, i en el c. Sicuí. xv. Di». I guardarán 
en el prozedér , la forma que t«vo el Papa 
Juan XIII. en el prozedér contra el Doctor 
Juan de Poliaco , parisiense, cuando el con- 
sistorio le damnó tres errores: como está es- 
cripto en la Extrauagante , Vas eleclionis 
Doctor, f . Mas es de notar, que está escripto 
en d priniípio del Libro de los Decretos: 
Que el linaje humano se ha de rejir con dos 
cosas: convienea saber,eon el Derecho nalu- 
i'ál que en la Lei, i en el Eranjeliose contie- 
nen: conviene a saber : Que el hombre haga 
al prójimo, lo que él querría, que el prójimo 
liiviese a él ; i no liazer al prójimo , lo qu'el 
hombre no querría que el prójimo hiziese a 



39 
él. I por eso dijoChristo en el fivanjelio» co- 
mo escribe sant Matheo en el cap. v. «Todas 
las cosas que vosotros queréis que hagan los 
hombres a vosotros ; aquellas mismas hazéd 
vosotros a ellos.» I en esto concuerdan todas 
las leyes , i los Profetas. I la otra cosa con 
que el linaje humano se ha de rejir, es con 
leyes humanas : como está escripto en el c. 
Otnnes ieges. Prima Distincíio.; con los capí- 
tulos que se signen. Por tanto, es nezesarío 
qu*el Papa, i los Prinzipes, i el Emperador, 
como Pnnzipe de los Prinzipes del siglo, ha- 
yan de observar lo contenido en la lei Evan-* 
jéHca,í todas las cosas contenidas i estable- 
zidas en los Derechos , i aprobadas en los 
Conzilios. 1 esto, fazilmente se puede mos- 
trar: porque el poder dallos, de Dios les vie- 
ne : como escribe el Apóstol en el capitulo 
xiij. ad Romanos. I por esta causa, el Papit 
i los Reyes han de procurar de hazér cosas 
buenas , porque con su ejemplo sean otros 
competidos a hazer lo mismo. Porque, como 
Séneca dize, mas han de mover los ejemplos 
que las palabras. I también dijo Chrísto : 
«Ejemplo os doi a vosotros, que así como yo 
hago, vosotros hagáis.» I siendo El , verda- 
dero Dios, i verdadero hombre, i verdadero 
Reí, i verdadero Pontífize; prinzipióa hazér, 
i después a enseñar : como del está escripto 
por Sant Lucas, en los Actos de los Aposto^ 



40 

los, en el c. j.: i también eslá escriplo en el 
Decreto, en el c. j. xxxix. Dislin. Üe mane- 
ra , que eonviene niucbo a la honestidad de 
la Sede Romana, guardar las Conslituzíones 
que la universal iglesia aprobó en los Con* 
zilios. Texto es, para esto, el c. Confidimus. 
XXV. q. j.y i el c. Simt quídam.^ i el c. Con- 
tra, I liaze mui bien el texto en el c. final, 
xiiij. #i«itn., donde se nota en todos estos 
Derechos , que el Papa , no es honesto que 
dispense contra los Estatutos i Decretos de 
los CoHzilios jenerales , sino fuese con gran- 
dísima causa: porque , aunque el Papa sea 
sobre la leí, no es sobre la let de Dios: el cual 
se acuerda de hazer venganza a sus escoji- 
dos que de día i noche le están llamando : 
como está dicho por su misma boca, según 
refiere sant Lucas eu el cap. xviij.; i en el c. 
Violaiores. xxv. q. j. está escripto. Los que 
voluntariamente violaren los Cánones esta- 
tuidos por los Santos Padres, por grazia del 
Espíritu Santo, son condenados, como blas- 
femadores del Espíritu Santo. De manera , 
que paresze probado, que no solamente , el 
Pontifize ha de guardar los Estatutos i Leyes 
divinas; mas también , los Estatutos i Decre- 
tos estatuidos por los Santos Padres en los 
Conzilios. I la primera salud es , guanlar 
j-ectamenie la regla de la fé , i no apartarse 
en ninguna manera de las Conslituziones de 



4i 

los Sanios Padres , como lo dize el texto en 
el e. Prima, xxv. q, j. ; i los Decretos, que 
fueron ordeuados jeneralmeuLe para perpetua 
utilidad; en niugutia nianerase bao de variar. 
I>as cosas ordenadas para el bien común, no 
se han de adaptar a la utilidad privada. Texto 
es el c. QaiB ad perpeUiam. xxv. q.j. I por 
eso dize el l'apa Le¿nestas palabras: l'oreso, 
permiliéBdulo Dios , somos Fuslores de los 
hombres: paraijue lo que los Padres nuestros 
ordenaron , seyendo consultados de Dios , lo 
hayamos de ^ardár conservándolo intacto. 
Asi está escrípto en el c. fiDal xxv. q. j. [ 
san Gregorio escribe de si mismo estas pa- 
labras (i asi lo hemos de entender de todos 
sus suczesores) ; Si destruyésemos aquellas 
cosas que nuestros anteiesores ordenaron ; 
no constructor, mas eversór, sería justamen- 
te comprobado. Asi está escripto en el c. Si 
ea. XXV. q. ij. I también escribe, que rezibe 
i honra los Estatutos de los cuatro Conzilios 
jenerales, como los cuatro Libros de los Evan- 
jelios. Asi está escripto en el c. Sicut. xv. 
Disl. I el Papa Nicolao escribe: Cosa de reír 
es, i barto cosa abominable i fea sufrir, que 
se hayan de quebrantar los Estatutos que au- 
tiguamente rezebimos de los Padres. Así pa- 
resze en el c. Ridicidum. xij. Disl. Astque , 
entonzes el Papa piense que todos guardarán 
los Estatutos de los Conzilios jenerales; cuan- 




42 

do él los guarda , i tiene en reverensia. Si- 
gaiendo el ejemplo de Chrísio, que los sacra- 
mentos de la Iglesia que mandó guardar; en 
sí mismo los sanctiBcó: como se verá por sant 
Lucas» en el c. ij. 1 el que ha de administrar 
jusUzia, no ha de hazer cosa , la cual ha de 
prohibir a otros, que no hagan. Gomo se ñola 
en el ca. uno. De naiis ex libero ventre.^ i en 
el c. Diversis fallaciis. De Cleric. Coniuga»^ 
con otros muchos Derechos que lo dizen. I 
porque en el Probemio del libro intitulado , 
De adminisírazion de Jmiisia , dedicado a V. 
M.9 tengo escrípto muchas cosas azerca des- 
te punto; al presente no digo otra cosa, salvo 
que conviene al buen gobierno de la univer- 
sal Iglesia, i a la pública utilidad es nezesa- 
rio, i también cumple a la reformazién de la 
relíjíón Cristiana; qu'el PontiGze, como prin* 
zipál cabeza de la fábrica, observe, i tenga 
en venerazión los Decretos i Estatutos de los 
Santos Padres , pues fueron estatuidos i or- 
denados , estando en Gonzilio congregada i 
junta la universal Iglesia. I la prinzipál re- 
formazión de la Iglesia, consiste en la obser- 
vanzia de los Cánones i Decretos , como es 
dicho: pues fueron ordenados, interviniendo 
la grazia del Espíritu Saneto: porque el Con- 
zilio jenerál tiene poder inmmiaié a Chrisío. 
Así lo dize el Gonzilio Gonstanziense , en la 
sesión iiij.; i el Gonzilio de Basilea, en la se- 



4S 
sion xviij. I de no guardar el Pontífize los 
Estatutos de los Gonzilios jeneráles , resulta 
mal ejemplo: i désto se ha de guardar mu- 
cho : iuxla ilUtd prapheiicum , Si is qui esí 
tmcíus peceaverií, facieí papulum delinquere. 
s. prapler malum easemplum, I porque, ayu- 
dándome la polenaia del Padre, i la sabidu- 
ría del Hijo , i la grazia del Espíritu Santo, 
escribiré algunas cosas azerca de la reforma- 
zíén del estado Eclesiástico; me someto , en 
lodo lo en este Tratado contenido , a la cor- 
reczión de la Santa Madre Iglesia. I lo pri- 
mero que escribiré, será azerca de la dispon- 
sazion del Pontífize : porque de aquí naszen 
infinitos males, i escándalos , como luego se 
dirá. 1 así, por orden, escribiré lo nezesario 
al servizio de Dios, i de V. M., i a la utilidad 
de la Christiandád, i universal Iglesia; hasta 
aquella parte donde podrán llegar los flacos 
quilates de mi talento. 

^. Capítulo dézimo. Cómo el Papa no ha 
de dispensar sin prezedér causa. 

Dispensazión, es una relaxazión hecha del 
Derecho Común, con conoszimiento decausa, 
de aquél que tiene derecho de dispensar. I 
dispensar, es pensar cosas diversas: porque 
muchas cosas ha de pensar el que dispensa: 
i muchas cosas ha de considerar, par» justi* 
ficar la dispensazión, i paraque délla no re- 
sulte escándalo. Todo esto se verá largamen- 



44 

te en la Glosa, en el c. Requirilit, j. q. vij., 
en el §. AtJi rigor.: i en el cap. que se si- 
gue, se nota hJen, que en la dispensazióii del 
Papa , lia de prezedér jinta causa , porque 
no se lia de dispensar, cuando se decolora el 
Estado de la Iglesia, ni contra los Statnlos i 
Decretos de los cuatro Consilios jeneráles: lo 
cual nolublemente dize la glosa, en el dicbo 
§. Atíí rigor. I la dispensazi^n hecha sin 
prezedér conoszimiento de jnsta causa, esdi- 
sipazion: porqne, por la tal dispensazión, el 
Derecho es vulnerado , i mui damnificado: i 
para esto, se mirará el c. Iptapietas. xxiij, 
q, iiij. zerca del fin. Asique , no se ha de 
prozedér a dispensazión, sin considerar causa 
justa i honesta: como se nota en el c. final , 
de Transa. Por tanto, concluiremos, que aun- 
que el Papa tiene plenísima potestad en las 
cosas que son de Dereclio positivo , como se 
nota en el c. Prnposuil. })e Concetsione Pre- 
benda.; no podrá dispensar sin causa, en las 
cosas que son de Derecho positivo : ni será 
seguro para con Dios, con el que se dispensó 
sin causa. De manera, que aunque la tal 
dispensazión del Papa, sería util«, i valdría, 
para con la Iglesia mitilanle; no sería , para 
con la Iglesia Triunfante : pues que , como 
es dicbo, no está seguro para con Dios aquél 
con quien se ha dispensado. I asi se limita 
la doctrina del Inozenzio , en el c. Ctim ad 



45 
Monaslerium. De slalu Regu. Esto dize el 
Abad, en el c. ExiirpandcBi en la repelizión 
del §. Qui ver 01 i lambíén lo dijo en el c. 
De mulla. De PrJBbendis,^ i también lo dise 
en el c* Per venerabileín. qui fily sinl legi" 
timi: nótalo el Arz^diano, en el c. Cansequens. 
xj. q. iij.9 i Antonio de Butiio , lo tiene, en 
el dicho c. De tm^Ua.': i allí lo tienen el An* 
charanoy i el Cardenal: i Joan Andrés, i Juan 
de Imola, i el Heorico: i todos concluyen di- 
ziendo, que en. lo que es de Derecho positivo, 
no puede dispensar a voluntad, para con la 
Iglesia triunfante. Porque el ofizio del Papa 
es apazéntar las ovejas, como buen pastor, i 
hazér como buen dispensador , según está 
escripto por sant Lucas, en el cap. xii., 
donde se nota qn'el dispensador de la fami-^ 
lia hade ser fiel i prudente: fiel, que dispen- 
se movido prinzipalmeote por la utilidad pú- 
blica; así qu'el prinzipio i fundamento de la 
dispensiaión, sea mirái^ el bien universal. I 
prudente,^ ha de. ser en dipensar, el que dis*^ 
pensa; en mirar, que no es ju&la cosa , que 
uno tenga muchos Benefizios , sin causa. I 
pongo ejemplo désta manera: De Derecho, no 
puede ninguno tener dos Obispailos, ni dos 
Dignidades supreyías: c. SieuU De Excessibus 
Prwlat.j i por todo el Título de Translaiio, 
PnBlator.y i el c. MuUtii(me$ . vii. q. j.: i no 
puede tener dos Benefizios curados , como se 




46 

nota en ele. Dé malta. De Prebetidis., i en 
la Extravagante ExieerabUií. I también, nin- 
guno puede tener dos Dignidades, aunqnesea 
en diversas Iglesias , porque las Dignidades 
requieren residenzia. I tener dos Dignidades, 
es contra el recto Rermón, porque luego las 
jentes murmuran, i hablan lo que les pares- 
ze: i también es contra el Derecho natural i 
divino , qne manda , que una ha de ser la 
mnjér carnal, i así ha de ser ana la mujer es- 
piritual: i también es contra la razón del De- 
recho canónico, la cual está clara. Todo esto 
notan los Doctores en el c. De muUa. DePra- 
bertdii., i el Abad, en la dicha repetiziuu del 
§. Qui vero,, dando esto por constante, qne 
ninguno puede tener dos Benefizios ctirados, 
ni dos Dignidades supremas , ni ififeriores. 
Si el Papa, en tal caso, dispensase ; la tal 
dispensazión se llamará disipazióu. Porque 

Sor la tal dispensazión el Derecho es valnera- 
0, i la pública utilidad damnincada. Así lo 
dizen los sobredichos Doctores , en v¡\ c De 
multa. ,\ en tas otras partes qne ya b«> dicho. 
Mas dizen, que con justa causa, el Papa po- 
dría dispensar en los casos sobredichos: i la 
cansa , para llamarse justa , será : pública 
utilidad, o nezesidád de la Iglesia, [o] prero- 
gativa de letras. Porqne en los tales casos, 
no se dispensa, ni se ha de di^nsar espe- 
zialmentepor causa del bien de la tal perso- 



47 
na, sino por utilidad de la cosa pública. I 
también es sentenzia de los Theólogos , qiie 
si uno tiene un BeneBzio , de qué mediana- 
mente se puede sustentar; pecamortalmente, 
teniendo [otro Beneficio. Esto dize el Specu- 
ladór, en el Tractado que hizo« de la manera 
qu'el Gonzilio jenerál se ha de zelebrár: en 
la Rúbrica» Ne quis in duabus prmbendis, vel 
ecclesiis iniiiulettír. Donde dize, que esta con- 
clusión , fué determinada i conclusa en París: 
i que un Maestro en Tbeolojía, que entonzes 
era Cauzelario de París, no obtemperó la di- 
cha Conclusión • porque tenia muchos Bene- 
fizios ; aunque muchas vezes se lo rogó el 
Obispo de Paris. I como el dicho Qanzelario, 
de ahí a zierto tiempo muriese de enferme- 
dad; el Obispo, zerca de su sepultura, dezía 
Ofizio por ¿1, i diziendo, De profandist apa- 
rezió una Sombra , que con voz mui clara 
dijo: «No reguéis por mi, que soi condenado, 
porque no quise creer, que era pecado mor- 
tal tener dos Benefizios». Lo cual, sin duda, 
es contra la voz del Seftór, que dize por san 
Lucas en el cap. xvj.: «Ninguno puede ser- 
vir bien a dos Señores»: i contra lo que dize 
el Apóstol, c. vii. a los Romanos, Quod unus- 
quisque maneaí in vocaíione qua vocaíus est. 
I el G. j. xxi. q. j. dize, que el Gonzilio pro- 
hibe , que ninguno sea llamado a dos Igle- 
sias. I un clérigo, ansimismo, no podrá tener 



48 

dos Benefizios simples, si requieren restden- 
KÍa : porque emt incompatibles : porque cada 
Benelizio, es criado por el Otizio. Asi lo ñola 
el Abad, en el c. Cvm iam dtuktm. De PriÉ- 
hendii., i en la Repetizion del §. Qui vero. 
I no bai Benefíiio simple, qne ile derecbo no 
requiera residensia: porqae dize el Aposto!, 
que el que sirve al allir, ba de vivir del al- 
tar. I también es texto el c. Cum senmdum. 
De PrtJsbendis. I asi, es JBsto, que el que vive 
del altar, ha de servir al altar: per locum n 
«mverit*. Aunque hsi algunos Benelizios, que 
a prinñpio fueroa ordenados para estudian- 
tes; i estos, de eoetumbre, no requieren re- 
sideniia. I si nn Benefiíio abasta para sus- 
tentazíi^n de nn clérigo, oo puede tenn' otro 
para propria utilidad. Antes digo , que em 
tal caso , pecaría mortalmente : porqve iHi 
hai vizio de ambizión i avarisia , ocupando 
el estipendio de los otros pobres. Asi lo nota 
el Abad en el c. Ctim iítm duchtm. DePriebai., 
i nótalo también en la Repetizion del %. 0iij 
vero. De manera, que si se dispensase con 
el que tiene un Benelizio simple , snfiziente 
para sostentaziou del que lo tiene; seria ne- 
zesaría justa' cansa : de otra manera , el tftl 
clérigo con quien se dispensase, no sería se- 
1,'uro para con Dios, por lo que arriba se ha 
dicho. I porque esto importa mucho, i algu- 
nos dudan, si de Derecho comdn, uno puede 



leoer dos Beii«6zíos, lorno a dezir , que eu 
las Dif^nidades snprenias, ni íiiferiores, i en 
los Benefizios curados ; no hai duda , por los 
Derechos de suso alegados. I también , que 
ningún reglar, haya de tener dos Prioratos, 
&c. también está claro, por el c. Cam smgu- 
la. De Prwbendit. líb. s«xto., i también lo 
diie la Clementina , j. De Snpplenda negli- 
gentia Prailatorum. I que ninguno haya de 
tener dos BeneGzios simples en una l^esía, 
también está claro: texto es (i allí los Doc- 
tores) en el c. Lilieras. De Coneessione pr»- 
hendtB. I también es texto, en la Clementina, 
Si iuxta. De PrcBben. De manera, que uo hai 
duda en todo lo que se ba dicho. En lo que 
se podría dodár es, si uno podría tener dos 
Benefizios simples en diversas Iglesias ; mas, 
de Derecho, no. hai fundamento válido, que 
los pueda tener. I, para esto , podría traer 
muchos fundamentos, mas, al presente, me 
muevo por lo que arriba dije : que así como 
el que sirve al aliar, hade vivir del altar; 
asi el que vive deLaltár, ha dé servir al al- 
tar: ptr locutn a conversis. I tambies, cada 
título de BeueGzio, requiere residenzia i ser- 
vizio: CMBO se prueba en el capílul» peitúl- 
tirao, de eelebratiene missartan., i xeij. Dis- 
lin., casi por toda la IKstinction: i pruébase 
en el capítulo Gnál, De Bescriptis, libro sex- 
to; i en el capitulo fíclalum. De clerkis wm 
30 



50 

resideníibus . y i casi por todo el Título. I 
dando esto por constante, como lo es, impo- 
sible seria ninguno residir, i residiendo, ser- 
vir en dos lugares: porque es contra prinzi* 
pió natural, i demuéstrase [por] el sentido: 
i también esto se demuestra claramente en el 
c. Sanclorum. Ixx.-Dislin.yi en el cap. j.xx. 
Quest. prima, j i casi por toda aquella Ques- 
tión., i también se prueba en el c. Quia in 
tantum. De Presten. ^ i en el c. Cum non ig^ 
ñor es. \ i también se confirma lo que es dicho» 
con razón : porque el Derecho reprueba los 
inhábiles: Texto es el c. ij. De Insliiu.^ i el 
c. Super inordinata. De Prwbendis. I no hai 
ninguno inhábil, si el Derecho común no lo 
inhabilita. Luego imposible es , de Derecho 
común, ninguno tener dos Benefizios : i para 
confirmazion, digo: que el Clérigo, no ha de 
tener del Benefizio, sino el victo i vestido, se- 
gún la doctrina del Apóstol, en el c. vj. a Ti* 
molheo. I también lo dize el Baldo , en la 
Auténtica Excipitur.De Bonisque libe.^ i re- 
fiere al Arzidiano, en el c^ j. xii. q. v., i allí 
dize , que el clérigo es usuario solamente, i 
que no haze los frutos suyos, salvo para el 
uso suyo: i dize, que, moderadamente, podrá 
dar, i no testar. I porque es cosa provechosa 
tractar , i. examinar aqui esto, por lo que 
toca a la reformazión de la Iglesia; digo: que 
todos los constituidos en supremas Dignida- 



des, o en menores , o en DeneGzios curados i 
simples; son usuarios, i no usufructaários: 
por lo que dize ei Aposto! a Timolheo, en el 
c. vj. según ya es dicho: -Teniendo alimen- 
tos, i veslidos con que nos cubrir , con esto 
somos contentos*. I el Arzediaao, Doctor tan 
antiguo i famoso, en el c. j. xij. q. ]., i en 
el c. Statulmn. en el §. accesorem. De fíet- 
crip. lib. vi., dize, que el clérigo es usuario, 
i no usurructuario : i que los bienes de la 
Iglesia, los ha de dispensar en comer i vestir, 
¿I i los que le sirven, i lo otro , dallo a los 
pobres, o gastallo en provecho de su Iglesia: 
1 hazer otra cosa , dize, que es iniquidad: i 
para esto alega muchos Derechos. 1 allí dize 
también , que lo que el clérigo compra , de 
bienes de la Iglesia, no es suyo: 1 dize, que 
son Sefiores de los fructos, para ser Celes ais- 
pensadores, no para otra cosa : porque los 
Sobres no han de ser damniGcados del hecho 
e los clérigos. I el InoZenzio, en el c. Inde- 
eorum. De elate el qiialitatc; dize , que los 
bienes de la Iglesia , no están en comerzio 
del clérigo, ni puede dispensar déllos , sino 
para la nezesidád del, i de los que le sirven; 
I para dispensar con los pobres. Juan Andrés, 
en el capítulo PrcEsenli. De offilio Ordiiwrii. 
libro sexto, dize lo mismo, refiriendo al Ar- 
zediano: i también lo dize el Anchárano, i el 
Dominico, i el Pbilipo Franco. Dónde todos 





53 

conclayen , que los clérigos son ns^arícB. i 
no usnlrnctuarios ; i que no tienen libre ad- 
mínistrazión de los fructos del BeaeGzio , 
salvo para dispeosallo , como dispeosero Gel 
i pruileote : porque todo lo qae tienen los 
clérigos , de los pobres es. Texto es el c. 
Quoniam.xvj. q. j. I el Obispo, jeneralmente 
ha de proveer a los que están enfermos: por^ 
que, de otra manera, es vislo , que ellos los 
matan. Asi lo dize el Texto, en el c.j. ixxxj. 
Dis. I no se dize Obispo, el que no remedia 
a los pobres. Texto es el c. Fratrem. xlvj. 
Dis. I el Obispa, dispensero es de los pobres. 
Texto es el c. Quecumque. x. q. j., i el c. 
Episeoput. xij. q. j. : i no puede dar a sus 
parientes pobres, mas de comer i vestir, c. 
Quiíquis. xij. q. tj. I no ha de dar, de mane- 
ra que haga fraude a los pobres: porque dize 
el Texto , en el cap. Si cupis. xv. q.j., que 
no ban de comer el pan de los hijos, los per- 
ros: i llama allí el texto hijos, a los pobres. 
I cualquiera cosa que el Obispo detiene ea 
si, ultra de lonezesarío, segyia es dicho; vio- 
lentamente, lo tiene. Asi lo dize la Glosa , en 
el c. Res, xij. q. j. ; i en el c. Quod autem. 
xxiij. q.vij., dize san Gregorio: «nuestros 
bienes también son de los pobres, i la procu- 
razion de los pobres administramos». 1 tam- 
hiiifí está escriplo en el capitulo ^tcul. (tIvu. 
Difi. Todo el (liiiero que está guardado, de 



55 
los pobres es. I san Ambrosio dize: "Todo lo 
que yo tengo, es de los pobres* . Como está 
escríptoen el c. Conveníor.xxiij. q.vUj. I el 
Obispo, hospitalero ha de ser de los pobres, 
como lo dize el Apóstol, escríbieodo aTimo- 
theo, en el capitulo iij., en la primera Epís- 
tola. Mas, nezesario es que se alimente, él i su 
familia, como hemos dicho, de los bienesde la 
Iglesia. Ptótase también en el capi. Clericos. 
i en el capitulo Pastor, j. q. ij.: i esto , auD- 
qne tenga bienes de su patrimonio; los cua- 
les puede guardar , para gastar en usos ho- 
nestos, i comer del patrimonio de la Iglesia. 
Asi esdoctrina del Innozenzío, en el capitulo 
Episcopus.Depr€Bben.,i allí tos Doctores: con 
tanto, que no guarde thesoro. T allí se mira- 
rá el Abad. I esto disputó elensena (sicj: co- 
mo paresze en una cuestión suya, que prinzi- 
pia: Titiiti Clericus. De manera, que pues los 
clérigos', así Ubispos , como constituidos en 
menores Dignidades i Beneüzios.son solamen- 
te usuarios; teniendo un Benetizio, de que su 
fizientemenle se puedan sustentar, no es cosa 
honesta dispensar paraque tengan dos Bene- 
fizios, o mas, sino hai cansa justa, como ar- 
riba se ha dicho. Al presente es nezesario que 
se diga, cómo no se ha de dispensar sin cau- 
sa, con los clérigos que no residan en los Be- 
nerizios: porque de tal dtspcnsazión, ansímis- 
mo , viene mucho daño en la Iglesia de Dios. 





54 

^ Capílulooiize: (jiie los clérigos rcsidau 
en sus Benelizios. 

Es de presupODer , cnmo ya se ha dicho , 
que los Benefinos eclesiásticos requiereu re- 
sideazia peragnál : en tanto , que cualquirr 
Cardenal es obligado a residir en la Iglesia 
dónde es iatitulado : i si , amonestado , no 
quiere residir, lo podrán deponer. Comono- 
lan los Doctores, en el c. Ex geilU. De Cle- 
rieit non residentibus. I en el Beoefizio cura- 
do, o Dignidad, como es dicho, si, zitado, no 
viene a residir , en el término que le fnere 
asignado; privallo ban de la tal Dignidad, o 
Benefizio. Texto es , el c. Ex parte. De Cte- 
ricit non residentibu»., i nótase en el c. ínter 
guattior. , i en el c. linál del mismo Titulo. I 
de la forma de la zitazion , se podrá ver lo 
qnese nota en el c. Ex tuce., aunque haiau- 
senzias justas, asi como, por causa de estu- 
dio. Así se nota en el c. Tuts fraternitalis. I 
el ausente por causa justa , es habido pur 
présenle; como señóla, c. Ex parte. 1 el fa- 
miliar del Papa , puede rezebir los fruclos: 
nótase en el c. Cum dilectas. , i en el c. Ad 
nudientiam. Dize el Abad, i los Doctores, que 
i;slos familiares del Papa, no han de ser sino 
dos: eutionde , de cada Iglesia. I gozan del 
mosmo prívilejio los familiares de los Garde- 
iiiiles. I muchos se hazen familiares, nopor- 
•[III'. en la verdad, lo son , salvo por gozar 



de la grazia : i esios no gozan. El Abad lo 
dízeenel c. Ctim dileeluí. Tornando a lit 
materia de la díspensañon digo : que no ha 
de dispensar el Papa, sin causa justa , que 
el Obispo no resida en su Obispado; i, désta 
manera, cada uno, en sa Dignidad o BeneG- 
zio. I si dispensa, sin causa jusla, digo, que 
no está seguro para con Dios , aquél con 
quien se dispensa: porque injustamente lleva 
los Tnictos de la Iglesia doude no reside. I 
esto es zierLo, por los fundamentos dichos. 
I es cosa mui nezesaria, que todo lo suso di- 
cho se remedie en Conzilio, así en la que loca 
a que ninguno tenga dos Dignidades, o Be- 
neGzius, sin causa muí justa; como en hazer, 
que los que llevau los fructos de los Benefí- 
zios, i gozan de la sangre de los pobres, re- 
sidan en sus Dignidades o Benefizios. I esto 
es cosa razilisinia de hazer: porque con man- 
dar, que se guarde el Derecho Canónico, en 
lo que toca a la pluralidad de BeneGzios; i 
con mandar, que los clérigos residan en sus 
Iglesias; se remedia -todo, i se quitan gran- 
dísimos inconvenientes. I causan males mui 
preiudiziales. I como Espaila es el Reino 
donde nías dotada i mas rica es la Iglesia de 
Dios; en España es, donde mas daño se rezi- 
be, de no guardarse el Derecho, que ennin- 
guua parte de la Christiandád. I de aquí ve- 
mos, por vista de ojos, que murió pocos días 




56 

ha, en Roma, un Corlesano español : i aun^ 
que era clérigo, no dijo en su vida misa: i, 
sin saber letras, vacaron por su niu«rle, zien- 
to i treinla Benefizios : cosa de abominazioa 
en la relijión Cristiana. I, desta manera, hai 
eo Roma, cosa sin número de clérigos, que 
el uno tiene treinta piezas de Benelizios , el 
oleo veinte, el otro diez: i, el que más puede 
haber, no lo deja: cosa monstruosa, i de mal 
ejemplo. I, en verdad, que llega a un millón 
de oro , lo que cada año sale de los Beínos 
d'España.i va en Roma. I por aquí, sería no 
acabar de contar, cuan mal regulada está la 
cosa eclesiástica; i todo, en Roma, se susten- 
ta: i toda la negoziazion , es el dinero que 
va de Elspaña. 

^ Capitulo doze : en que se dize , qu'el 
Papa no apropie para él , los despojos i bie- 
nes, que quedan cíe los Obispos que mueren: 
ni menos apropie los fruclos i rentas del 
Obispado Sede vacante. 

Teniendo, lo de suso contenido , por cons- 
tante; que los Obispos, sen usuarios, i que de 
los fructos no han de lomar ni gastar otra 
cosa , salvo lo nezesario para sii persona , i 
|iiu'a los que le sirven, i que lodo lo demás 
lij ha de gastar en reparo de Iglesias , i en 
<liir (Ib comer a pobres, pues es dispensador 
Ivllos, cuya hazicnda administra: — si 
¡icasii, romo cada dia aconlesze, muriese un 



57 
Obispo, i dejase liazienda i dinero, no de su 
palriinoiiio, sino a<l(|u¡r¡do i allegado de su 
Iglesia, d)go:quc la Iglesia hereda los bienes, 
que (juedan por niuerle de su Obispo. Mas 
la Iglesia ha los de gastar con pobres, i ba- 
zer aquello qu'el Obispo había de hazér. I 
podrá en sí retener alguna cosa , si toviere 
nezesidád, para Fábrica, porque a lo mismo 
es obligado el Obispo , coino paresze en el 
Capítulo prezedenle. De manera, qu'el Papa, 
DO puede lomar los bienes , que quedan per 
muerte de ningún Obispo, pues bal heredero 
déllos. Porque si el despeusadór fué neglí- 
jente, o avaro, en los retener, no dándolos a 
los pobres, cuyos son, i a quien perteneszen; 
□o por eso pierden el derecho , de tal mane- 
ra , qu'el Papa , que también es obligado a 
apazentar los pobres, haya de tomáriocupár 
los bienes que quedan de los Obispos , como 
hazienda propia suya, adquirida de su patii- 
nionio : porque es obligado a ediücár , i no 
destruir : i ha de guardar los statutos i De- 
cretos de los santos Padres, conservando el 
estado de la relijión, con buen ejemplo: i no 
ha de dar causa, que se decolore ni que se 
scandalize Iít universal Iglesia , viendo , que 
la cabeza que había de reformar los negli- 
jenlcs dispensadores , que inicuamente han 
retenido ansí lo de los pobres, baze el mismo 
agravio, en apropiar se loa sí. 1 uo se pue- 



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58 

Ue escusar con dezir , que lo gastú cu obras 
pins: porque no hai cosa mas pía , que dallo 
a los pobres enfermos, o inhábiles para tra- 
bajar, del mismo Obispado: porque désto re- 
sultaría buen ejemplo, i la universal Iglesia 
no sería scandalizada, i seria sembrar buena 
doctrina , para que los Prelados inferiores , 
siguiesen el ejemplo de la Cabeza. I cuando 
[lo que Dios no quiera) no se congregase 
Conzilio ; las cosas de las Rspañas , que son 
patrimonio de vuestra Majestad , fazilmenle 
se remediarían : porque informando al Papa 
el Embajador de vuestra Majestad , del daño 
notorio que los reinos de España rezíben , a 
causa , de haber un clérigo sin letras , que 
tiene, contra derccbo, treinta Benefizios sin 
residir en ninguno, i muchos clérigos, letra- 
dos í buenos, estar niendicando;luego incon- 
tinenti , mandaría guardar el Derecho Canó- 
nico , i los Decretos hechos en los Conzilios 
jenerales, por grazia del Espíritu santo: i en 
esto, no haría sino guardar, i na vulnerar el 
Derecho. I de aquella manera , proveería 
también, azerca [de] que los clérigos residan 
en las Dignidades , o Benefizios: i ansí zesa- 
rian mil extorsiones, quehazen los que están 
en Itoma, con mil injustísimas zitaziones, que 
liazen a clérigos viejos, que están en España: 
impetrándoles los Bciieüzios, só zierto modo 
que dizen ellos. Mas esto , también podría 



zesár fazilisiiuameDte : purque slDtuyendo 
vuestra Majestad en España una Lei, que [no] 
se pudiese intimar zilazión de Boma, sin que 
fuese vista en el Consejo de Castilla ; i eo 
Aragón, en el Consejo de Aragón; luego no 
babría mas zitazión , por vía de molestar. I 
ansi hai un Estatuto en el Iteinp de Ñapóles: 
de manera , que si una zitazióu del Papa va 
en el Beíuo de Núpoles , el que la lleva , la 

aresentaen el Consejo Colateral de vuestra 
lajeslád, i si al Consejo le pareszecosa justa, 
luego manda, que se intime a quien va. Lo 
cual es cosa ú.tile, i por dende sC obvian las 
lualizias de muchos, que, so color de cléri- 
gos , son semejantes a lobos bambrientos, en 
e) avarizia de adquirir IJenelizios eclesiásti- 
cos, a diestro i a siniestro. I no puede el Pa- 
pa rehusar de bazer cosa tan justa , ni re- 
probar petizión tan sancta i honesta ; pues 
no se pide, sino que observe, i haga guardar 
el Derecho , i los Decretos í Statutos de los 
Conzilios jcnerales: pues, por no guardarse, 
el estado de la relijiún Cristiana üe decolora. 
I cómo, él sea obligado a guardar, i tener en 
observanzia i revereuzía, los Derechos esta- 
tuidos por los santos Padres , seyendo guia- 
dos por grázia de) Espíritu santo; notorio es- 
tá, i bastantemente probado, por las aucto- 
ridades en este Capitulo , i en e) prezedente 
contenidas. I que a vuestra Majestad toque, 




60 

i convenga instar, i procurar el bien univer- 
sal de la Christiandády por ser Cabeza délo 
temporal, i Prinzipe de los prínzipes ; tam- 
bién está probado claramente. I que, en par- 
ticular , toque a vuestra Majestad la dicha 
inslanzia, i procura tan justa , por los Rei- 
nos de las Españas, i los otros Reinos i Se- 
ñoríos de su patrimonio ; también está pro- 
bado: pues ofizio propio del Rei, es librar los 
opresos , de mano de los calumniadores. I 
porque en España, hai grandísimas Dignida- 
des, i mas que en ninguna otra parte, crezí- 
das en renta; aquí es donde muL claro se vee, 
el daño que resulta en la Iglesia de Dios, de 
la avarizia: i del tomar délos Obispos muer- 
tos, el Colector del Papa, la hazienda i bie- 
nes que quedan. Por eso , sería nezesario , 
que congregándose Conziliojenerál, o no con- 
gregándose , de parle de vuestra Majestad se 
pidiese al Papa, que guardase los Derechos, 
1 Statutos, i Decretos de la Iglesia : i que 
muerto cualquier Obispo , i dejando bienes, 
se diese tal orden, que los pobres no fuesen 
damnificados, niel Derecho vulnerado, a cau- 
sa de la neglijenzia de los Obispos. I también 
el Papa , haze en España otra cosa , que es 
contra la hermosura del estado de la Reli- 
jión: porque, muerto el Obispo, pone Colec- 
tor, i lleva los fructos del Obispado, hasta la 
venida del nuevo Obispo. Lo cuál, noesedi- 



6f 
ficár, mas deslruír: porque, dado por cons- 
tante, que los fructos de cualquier Obispado, 
superfinos de lo que el Obispo ha menester 
para su gasto nezesario , se han de repartir 
entre los pobres; paresze que quiere el Papa, 
que los pobres mtteran de hambre , i no col- 
man, durante el tiempo que la Silla episco- 
pal estuviere vaca: lo cual, es contra la cari- 
dad , porque es visto , querer matar los po- 
bres, pue$ les quita sus alimentos , todo el 
tiempo que estovicre sede vacante. Lo cual 
se pruebüai i funda , de los Derechos alegados 
en el Capitulo prezedeute. I solamente quiero 
de nuevo dezir: que el Papa tiene Camerario; 
el cual rezibe los bienes temporales que per- 
teneszen a la Sede apostólica. I hoieuRoma, 
este oGzio es grande, i tiene Dignidad : i lo 
que ha de hazer , es distribuir entre los po- 
bres los bienes temporales. Asi lo dize la Glo- 
sa, i los Doctores, en la Glementina, Ne Ro^ 
mani. De Electime. I este ofizio , no vaca 
por muerte del Papa: i la razón prinzipál es, 
porque. Sede vacante, él tenga cargo de sus- 
tentar los pobres, que no mueran de hambre: 
como lo quiere el Texto, en el Capítulo Pas- 
ee. Ixxxvj. Dist.f i tíénelo el Cardenal , en 
la dicha Glementina Ne Romani.^en el versí- 
culo 69 ipso. Pues sí el) ofizio del Camerario 
es , dispensar los bienes temporales con los 
pobres, i, muerto el Papa, no vaca el ofizio, 



porque los pobres no mueran de liambre ; 
¿cómo quiere el Papa, que , muerto el Obis- 

Eo en España , los pobres mueran de ham' 
re , sede vacante ; poulendo Colector que 
coja los fnictos , i se los lleve , dejando los 
popres desconsolados, i sita alimentos? Esto, 
asimismo, es nezesarío que vuestra Majestad 
mande uegoziár con el Papa , pues es cosa 
justa, caritativa: i todo lo demás, abusi¿u, i 
mal ejemplo. I no puede dezir ninguno , que 
el Papo gasta otras cosas , i tiene otros gas* 
los mui nezesaríos: pues no es lízito al Papa 
dar limosna (que es la obra mas pía , que se 
pueda hazér], de la hazieada ajena; i ya dipu- 
tada para pobres. Nótase, eu el c. Eleinosina. 
iüj. q. ti.; i allí el Arzedianü. 1 nótase, en el 
c. Non esl.j. q-j-, donde se verá claramen- 
te, que no es lízita* la limosna: ni el bien que 
el Papa biziere de los tales bienes es limos- 
na. I para corrobo razion désto, digo: que el 
Papa no puede lomar dinero, por dar Benefi' 
zio eclesiástico que conzierna adniinístrazíon 
de altar , o ejecuzion de llaves , aunque los 
dineros se gasten en fábrica de Iglesia, o en 
alimentar pobres: asiqHé, no por eso deja de 
ser simoniaco. Asi lo uizc i concluye el Abad, 
disputándolo largamente , i corroborándolo 
conmucbos fundamentos, en la Repetizión del 
ca. Exlirpanda. §. (¡ui vero. De Prtebeiídis. 

■ Brroln, por lal limoina. 



G3 

^ Capítulo treze : en que se tracla de al- 
gunas cosas, que se hazen ea Boma, muí íii- 
justas. 

Porque es propio del presente Tractado , 
(ligo, qu'el Papa fazUísimamente, i siu causa, 
dispensa , que uno pueda tener muchos Be- 
iiefizíos simples, í muchas Digoidades, i mu- 
chos BeneBzios , que tengan cuidado de ání- 
mas: i no se mira, que sea de lejítlnio matri- 
monio naszído, ono, con el que se dispensa: 
DÍ se considera, si es hombre letrado, o idio- 
ta: ni miran, si es hombre virtuoso, o perso- 
na torpe: í ni miran , si dispensan con per- 
sona, que tiene uuBenelitío solo, o si tiene 
XX. , o sxx. I la orden que en esto se tiene 
es, que el que quiere que se dispense con él, 
haze una Suplicazión, de la manera que él la 
quiere pintar , i dala al Referendario ; i el 
Referendario la mira: i, aunque es Doctor, no 
mira si el suplicante, pide cosa justa, o no: 
solamente mira, si pide cosa que se baya he- 
cho otras vezes. I cuando el Papa , una vez 
en la semana, o cuando quiere, está en Sig- 
natura , como es la costumbre ;. allí el Itefe- 
rendario , o Referendarios , cada uno , haze 
relazión de las Suplicazioues que lleva, i el 
Papa, con consulta de los Cardenales práti- 
cos en la Corte , que allí presiden con él , i 
con consulta de los Referendarios ; a todas 
las Suplicazioues dize , Fial : liberalmente: 




64 

sin considerar olra cosa, como es dicho, síiiú, 
que se pida cosa que otra vez se haya hecho. 
1 désta manera, i coa tal abusión, no queda 
Decreto, ni SUituto de Conzilio jeuerál, que 
allí nn sea quebrantado, i destruido: sin con* 
siderár, ui mirar la conszieozía del Supli- 
cante, ni menos del Papa qne lo conzede, i 
aprueba. I aun queda por pasar otro paso 
mui dilicultoso : porque los Referendános , 
signadas eslas Suplicaziones j las envían al 
Datárío, que es ofizio preminentísimo, i tiene 
su aposento en Palazlo ; i basta qae ¿I ha 
puesto la data en las Suplicaziones, la volun- 
tad del Papa , no' tiene fuerza ninguna. .Del 
estilo que allí se usa, que (de Derecho) oira 
cosa es ; puestas estas Suplicaziones en casa 
del Datarío, míralas, i si el Papa no conzede 
cosa contra Derecbo (así , como si uno que 
DO (iene Benefizio,el Papa le haze graziade 
algnn Benelizio) , luego el Datario liberal- 
mente despacha esta Suplicazion, i la envia 
al Rejistro. Mas si en la buplicazion, se con- 
tiene habilitazion para tener muchos Benefi- 
zios, o liazér bábiie al que no es lejitimo , i 
otras cosas semejables a estas, donde el Papa 
haze grazia de cosas qae son contra Derecho; 
el Datario tiene esta orden: que euíuido aque- 
llos con quien se dispensa, vienena él, no tes 
da las sus Suplicaziones, ni las envia al Re- 
jistro, hasta que las han redemido por din&- 



6S 
ros. t, por zierto, así estau conLendieodo so- 
lire, laDto será; mas,taotoserá¡ comosi fue- 
se mercadaria , que reiibiese exLimazíón. I 
la misma orden hai, cuando uuo pide grazia 
de induljenzia plenária, o jubileo, para algu' 
na Iglesia, o HouasteriD: porque, entre vcia" 
te, UDO, lieva la Suplicazion al Rejistro, sin 
rediniilla del Datado. I esta misma orden 
es, cuando se dispensa en grados prohibidos 
para contrahér matrimonio. De manera, que 
DO piense ninguno, que se quebrantan ni ex' 
tirpan los Ktatutos de los Conzilíos, i los De- 
cretos de los Sanctos Padres , con prezeder 
causa lejilima; salvo, porque prezeden dine^ 
ros. De manera, que los Statutos de los Cua- 
tro Concilios jenerales , i Decretos de los 
Sanctos Padres, el dia de hoi, están viola- 
dos i destruidos , reinando el avarizia , raíz 
de todos los males, como dize el Aposto): a 
cuya causa, la relijión, i Estado eclesiástico, 
es venido en vilipendio de los legos. I la uni- 
versal Iglesia, iléslas cosas, está mui escan- 
dalizada i decolorada, porque es niui Dczesa- 
rio, queel Coníiliojenerál, a quien toCa re- 
formar la Iglesia, i hermosear cosa tan fea ; 
provea i remedie de tal manera , que Zesen 
los abusos , i estén en observanzía i venera- 
ziún las tradiziones , i establezimientos de 
los Padres, que, guiados del Espíritu santo, 
estatuyeron í ordenaron. I también suzede 
31 




66 

otro error, i ÍDConvcnientc mui grande: que 
redemida la Suplicazión del Datário, o saca- 
da graziosamente, en los casos que dije ; de 
ahí , va al Rejislro, i rejistrada , la dan eo 
mano del Suplicante, i éste, no tiene ya que 
liazer otra cosa sino expedir las Bulas : i es 
nezesario que pasen por tantas manos, i por 
tantos ofizios, i pagando tantos dineros; que 
no se puede sufrir. I muchas vezes, un clé- 
rigo, proveido justai méritamente en un Be- 
nefizio, por no poder pagar la expedizión de 
las Bulas (por no tener dineros para tan ex- 
zesiva suma) , le es forzado cargar pensión 
sobre el BeneGzio , i bazerse tributario de 
aquél que da los dineros para la expedizión : 
otras vezes lo renunzia en otro: o, por mejor 
dezir,lo vende, por no poder expedir lasbu- 
las. I los que andan al olor désta sangre , 
hallan mui buena dísposizión para extender 
las manos de su insazíable avarizia: idéstos, 
que no pueden expedir ; i de otros , que no 
tienen dineros para litigar, por ser también 
mui exzesivos los gastos en las causas que se 
litigan; [aquellos tan injeniosos pescadores, 
hinchen las redes, de la sangre délos pobres. 
De manera, que des tas cosas, ansimismo, el 
Estado eclesiástico es tenido en gran menos- 
prezio de las jentes del Siglo ; i el universal 
Estado de la relijión Chrisliana, está escan- 
dalizado i decolorado. Por cuya causa , hai 



67 
grandisinia nezesidad, qu'cl CdiizíIíu jeneral 
reiueilie esto , de tal manera , <jue se tome 
hernioso, lo que al presente es feo : porque 
destirpando el tal abuso , ) acostumbrando 
nos a las cosas justas i buenas; a los mismos 
que aquellas cosas i corruptelas pareszen 
bien, las tendrán por abominables ■ torpes. 
Mas , es prinzipal nindamento para extirpar 
la cobdizia, evidente raíz de todos los males, 
evitar la pluralidad de BeneGzíos , i hazer 
guardar los Statulos i Decretos , que dispo- 
nen, que los Clérigos residan. Porque, si vi- 
ven del altar , ¿qué cosa hai tan necesaria 
para sus coaszienzias, como servir al altar? 

f Capitulo quatorze: en que se diie, que 
es cosa justa, qu'el PontiSze anule las Bxem- 
ptiones: i que no las conzeda mas. 

Tanibiéu es nezesario, qu'el SnmoPontífi- 
ze no conzeda Exenipziones , ni libertades : 
derogando i prejudicando el bonór i potes- 
tad de los Obispos , pues son Juezes ordina- 
rios , por jeneral ordenazión. I , dado caso , 
que algunos PontíUzes pasados, conzedieroo 
algunas exempziones, que en aquellos tiem- 
pos pudieran careszer de culpa; después, a 
la clara, las dichas exempziones, i privilejios, 
se han convertido en error i superstizíón. 
Por tanto, es nezesario, que sin tardanza, i 
con gran aucloridad , se destruyan las tales 
exempziones. Como se nota en el c. Quia. §. 



Verum. Ixiij. Dislin. I así el Bei Ezechias, 
como se lee en el Cuarto Libro de los Reyes, 
c. xvüj., destruyó la serpiente de metal que 
Moisén había liecho , por mandamiento de 
Dios, para librar el pueblo de Israel de las 
mordeduras de las serpientes: coino está es> 
cripto en el libro de los Números, en el ca- 
pítulo veinte i uno. De manera, que porque, 
con el discurso del tiempo, de la dicha ser- 
piente de metal, nasziaidolatría, i mal ejem- 
plo; es loado el Reí Ezechias, en habella des- 
truido: aunque al prinzipio había sido fabri- 
cada por buen efecto , por mandamiento de 
Dios. I no es cosa de reprehensión, si según 
la variazión de los tiempos, se varían i mu- 
dan tos Estatuios humanos : mayormente , 
demandándolo aezesidad,. o evidente utilidad. 
Como hizo el mismo Dios: que de las cosas 
que había estatuido en el Testamento viejo , 
mudó en el Nuevo .Testamento : como está 
escripto en el capítulo Non debel. De consan- 
gui. el affinitate., i en el c. j., i en el c. ij, 
xxix. Dist. , i en el c. Sitper eo. De Senlen. 
cxcomii.De dondese infiere, que siguiéndose 
mas daño, i mayor inconveniente de las di- 
chas exemzíoDes, que utilidad; es cosa justa, 
que con providenzia del mismo Sumo Ponti- 
fize, sean anuladas i revocadas. Lo cual se 
muestra claro, i está mui fundado , por las 
razones i Derediosya dichos. luiuchas otras 



cosas , lo hun de mover a revocar las dichas 
exempziones: lo uno, porgue por jenerál or- 
denazión de la universal Iglesia, prozedien- 
te de Dios, i de los Apostólos, i de los Sautos 
Padres, i de los Conzilios jenerales ; i apro- 
bada i guardada de los Romanos Ponlífizes; 
la BelijioQ Cristiana, i jenera'mente todos los 
Moneslerios, i lugares relijiosos, están debajo 
de la goliernazión i cura de los Obispos , en 
las Ziudadesi Diózesis déllos, <%rio suzesores 
de los Apostólos , pues ellos tienen el raesmo 

Íodér suyo. 1 que la jenerál ordinazión de 
1 Iglesia prozeda de Dios , i que en el Nuevo 
Testamento , la disLinzion de los grados ovo 
prinzipio en Cristo mismo; pareszc déla lec- 
tura del Gvanjelio. Porque instituyó doze 
Apostólos, como mayores Sazerdoles, i a san 
Pedro escojió así como Sumo sazcrdole : i 
los Apostólos ordenaron Obispos, por las Zin- 
dades. 1 también en el Testamento Viejo , 
Moísén por mandamiento de Dios unjió a 
AarÓB en Snmo Pontiiise , i a sus bijos en 
menores Saierdoles. Todo esto está cscripto 
en el c. j. xxj. Distin., i en la misma Dls- 
tinzíÓD está el c. In novo Testamento, que di- 
ze: <En lugar de los Apostólos de Cliristo su- 
zedieron los Obispos: i en lugar de los setenta 
i dos Diszipulos que los Apostólos elijieron , 
snzedieron ios Presbíteros.. I cada Obispo 
tiene espezíál derecho , apartado , en la ziu- 




dad i diúzesi que le esLá encoDieudada: como 
se nota en ial^iAquam. ff. Quemadmodttm 
serviluí amUt. I el Apóslol tambica a los 
d'Epheso , en el c. iiij. dize, escribiendo de 
los Obispos. >A unos dio , que fuesca Após- 
tolos: a otros, que fuesen Profetas: a otros 
Evanjelistas: a otros Doctores*. &c. Asiqíié, 
paresze a la clara , que la dicha orden de la 
prelazión, prozcdió de Dios en el Viejo Tes- 
tamento; i deChristo en el Nuevo. I que los 
Obispos suzedieronen lugar delosApóstolos, 
i que esta ordenazión oo se haya de nienos- 
preníár; pruébalo el beato Au^ustino, eii el 
c. Eccúitasticarum. xj. Ditl. I también es 
texto el c. Jiidiculum. xij. Dist. De manera, 

3ue según la divina, jenerál, i universal or- 
enazión; los Obispos son ordinarios, i tienen 
el poder de los Apostólos en sus ziudades i 
di¿zesis,ile3 son subieclos todos los monas- 
teríos i lugares relijiosos. Asi lo dize el texto, 
en el c. Otnnes BasxlictB. xvi. q. vü,, i tam- 
bién lo dize el texto , eo el c. Monasterio. 
xviij. q. ij. I la disziplína de los monjes, loca 
al Obispo en cnyo territorio están: texto es 
el c. Coi)novimHS . viij. q. ij. I también dezia 
el Papa Nicolao: que la gobernazion de toda 
la Iglesia, al Obispo perlenesze en cuyo ter- 
ritorio está. Asi se prueba , en el c. Si quís 
episcoparum. xvj. q. ij. ,i bai otros muchos 
Decretos que lo dizcii. 1 , pues esto es asi , 



74 

que toda la relijiún Cliristiaiía, i Jerieraliueii- 
te todos tos monasterios , i lugares relijiosos, 
i personas relijiosas i eclesiásticas , estáu 
subiectos al gobieroo, i debajo de la cura de 
su proprio Obispo; concluya el Romano Pon- 
tifize, que no cooviene derogar , ui diminuir 
la honra, i potestad episcopal , conzediendo 
exeuipziones a las personas relijiosas; ni in- 
munidades , ni libertades a las Iglesias Ga- 
thredales i CoWjiales ; ni a las personas Le< 
gas, ui Eclesiásticas; sin preaeder gran ueze- 
sidád , o evidente utilidad. Porque esto no 
conviene , ni cumple, como es dicho , a la 
persona del Pontilize, ni a la universal Igle- 
sia, ni al estado de la Itelíjión; a causa de 
los muchos males, i escándalos, que vienen 
de la conzesion de las dichas exempziones, i 
libertades, i privilejios. Porque , maniliesta- 
mente vemos , el una, por ser Acólito del 
Papa; el otro , por ser Protonotario; el otro, 

Sorqu'es Abad ; no obedeszér a sus Obispos, 
e donde resulta , que tienen lizenzia de pe- 
car, i de no ser castigados; i deben, i no pa- 
gan, porque no hai quien los compela: i aun- 
que cometen delitos , o no viven conforme a 
la honestidad de la. relijión, no hai quien ad- 
ministre juslizia- I también hai algunas Igle- 
sias Cathredales, que de pocos tiempos a esta 
parte, los Canónigos sonexemptos. De mane- 
ra, que la exempzion no es hoi otra cosa , 



7Í 

sino una lizenzia de delinquir, i un iuzeiitivo 
de pecar. Cosa fea, en vcrdúd , i liarlo álto- 
mioable: sufrir que sea tenida en vilipendio 
la auctorídád i poteslád episcopal ; teniendo 
el prinsipio del Testamento Viejo, i Nuevo, i 
representando los Obispos las mismas perso- 
nas de los Apóstoles, como ya se lia dicho. I 
de aquí nasze otro inconveniente muí gran- 
de: que de tener en poco (como es dicho) la 
misma clerezia, a su propio Obispo ; se de- 
colora el estado de la relijión christiana , i 
universal Iglesia. Itodo, a causa de las dichas 
exempziones: prínzipalmente, que no las tie- 
ne otra persona eclesiástica, sin6 Canónigos, 
o personas constituidas en Dignidad, que son 
las que habían de asoziár, i dar auctoridad a 
sa Obispo. De manera, que de donde , a la 
Belijion Christiana, había de venir luz , vie- 
nen tinieblas: i de donde había de venir bue- 
na doctrina, viene mal ejemplo : i de donde 
habían de naszer los Derechos , naszcn inju- 
rias. Asiqué , conviene al Pohtilize , sin tar- 
danza, i con gran auctorídád , destruir las 
dichas exempziones , como en e) pririzipio 
de este capítulo se ha dicho; pues, a la cla- 
ra, las dichas exempziones se han convertido 
en error i superstizión. I no couTÍene al Su- 
mo Ponlífize destruir los Statutos de sus An- 
tezesores: como escribe sant Gregorio, en el 
c. Si cff. xxv. q. ij. I san Pablo dize a los 



73 

de Coriulho: ■ Según el poder que a uii es 
dado , (tara ediiicár , no para uestniir» . I 
también escribe san Mallieo: «Todo Heíno , 
en si diviso , no durará». 1 también escribe 
el Papa León estas palabras doradas : «La 
dispensaziün , a nosoUns íaé encomendada : 
mas nuestra daranazión es , si se qnebraotan 
los Slatutos de las reglas de los Padres, se- 
yeudo nosotros neglijentes, o consintiéndolo' . 
Asi lo dize el Texto, en el c. Privilegia, xxv. 
q. ij. De manera, quehaziendo el Papa otra 
cosa , seria eversúr i divisor del Keiito ecle- 
siástico, i de la unidad de la Iglesia, que no 
sufre división. 1 eslo se prueba en el c. Lo~ 
tjuilur xxiiij . q- j., adonde paresze, que Dios 
edilicó la Iglesia sobre saut Pedro, i asi, so- 
bre uno solu. I aunqiiea todos los Apostólos, 
después de la Kesurreczion , dio potestad 
igual, dizieado: 'Así como el Padre envió a 
mi, así yo envío a vosotros: tomad et Spíritu 
Sancto>; mas, por manifestúr unidad , dis- 
puso con su auctoridád, qu'el orijeii de la uni- 
dad , loviese prinzipio de uno. 1 lo mismo 
eran los otros Apóstoles , que san Pedro, en 
Gonsorzio, i en bonra, í en potestad: mas el 
exordio de unidad prinzipio por demostrar, 
que una era la Iglesia de Dios. 1 también lo 
babia dicbo Salomón en los Cánticos. Tam- 
bién severa azerca déslo, el c. Scisma, en la 
misma Otiesíiíin i Cíihsíi. 1 ha de considerar 




74 

el Sumo PontiGze, qu'el Apóstol dize a los de 
Coríntho, en el c. \. en la j. Epístola: Omnia 
miki licent, sed non omnia expcdiunl. I en el 
c. octavo (lize: fii cscn scandalizat fialretn 
meum , non manducaba carnem in (Biernum, 
ne fralrem meum scandalisem. 

^ Capitulo linál. De los agravios que los 
Obispos hazeii en sus Ziubdades i Diózesis. 

Taiuliii^n es nezesario, que se provea azer- 
ca del agravio que los Obispos hazen en la 
visitazión. Porque no guardan la orden que 
en lal caso se requiere, ni guardan la Kx- 
travaganle que prinzipia: Vas electionU apas- 
loltís: i llevan , del Sello que ponen en las 
Escripturas , derechos: i tan crezidos , qtie 
todos se quejan, i no les aprovccba ninguna 
cosa. I lo mismo hazen los Escribanos, o Se- 
cretarios, que ellos tienen en sus Audienzias. 
Cosa, en verdad, de mal ejemplo, que la co- 
dizia haya tendido tAnto las manos , que ya, 
de costumbre, se vendan las cosas justas. 
Porque el Obispo, qne lleva los diezmos, gra- 
tis ba de impartir la justizia entre los subdi- 
tos, i no consentir, que sus Provisores i Vi- 
carios lleven dineros , i lán sin orden , qne 
se habrían de acordar del dicho profético : 
Si is fjui est unctus peccavcrit, lotum populum 
facieí delinquere , (s. per malum exemplum). 
I también seria cosa nezcsaria , qne cuando 
los Obispos proveen algún Benefizio, lo pro- 



75 
vcyescna ¡icrsona «ligua, i letrado: guardan- 
do lo que eslii cscriplo en derecho , en osle 
caso: i lo mismo guardarán en la pluralidad 
de BeDefízios : porque teiiieodo una persona 
un Benelizio , do sulizienleuieute se puede 
sustenlár, no hai uezesidád de dalle otro l)e- 
nefizio, pues es contra Derecho, si do preze- 
diese causa justa i razonable. I es de nolár, 
que según los Cánones, i Conzilios antiguos, 
de todos los diezmos i oblaziones , se ha- 
bian de Iiazer cuatro partes. La una pa- 
ra el Obispo: la otra para los clérigos : la 
otra para la fábrica: la otra para los pobres. 
Texto, el c. Concesso., i el c. Quatuor., i el 
c. De redditibus.Til]. q.ij.I ultra de aquesto, 
los Obispos son obligados a gastar lo supér- 
lluD con los pobres: i llamo supérfluo, todo 
lo que sobra , gastado lo nezesario para el 
comer i vestir del , i de sus criados, I dize 
santo Ambrosio, exponiendo a sant Lucas : 
•No es menor crimen denegar a los pobres 
lo que abunda, que quitarlo a los que lo tie- 
nen". I dize mas: «De los que han hambre 
es el pan que tu tienes ; i de los que andan 
desnudos, es el vestido que tu tienes guar- 
dado: i redempzion es de los miserables, el 
dinero que tuascondes*. 1 como, pornues- 
tros pecados, no haya hoi quien viva según 
la doctrina del Apóstol; hai nczesidádqueel 
rucblcCbristiano niegue a Dios, que no sean 




susOhispos (le aquellos a quien en el juizio 
dirá Chrislo: nHuesped era , i no me reze- 
bistes<. 1 lambíendize sant Bernardo: ■Hon- 
rados andan los ministros de Dins , de los 
bienes del Señor, al cual no dan honra>. 1 
tambieodize en otro lugiir: «Cualquiera cosa 
que tienes del altar , allende del cotidiano 
mantenimiento , i vestido nezesario , no es 
tuyo: sarrilejio i rapiña es tenello». I diic 
mas: «Estás presidiendo , paraque proveas, 
paraqne aconsejes, paraque guardes, paraque 
procures, paraque destribuyas en su tiempo, 
como lid siervo, el cual puso Dios sobresu 
familia: inasno, paraque disipes: i sí mucho 
rezibisle , mucho has de gaslar ; i si poco , 
aquello has de distribuir; !\'am qui m módi- 
co fidelis cst , stipra multa consliluilur: et in 
gaudium Domini sui inirabil. Ad qxiod perdu- 
cat, a Vuestra Sagrada Majestad, Ule qui vi- 
vit et regnal tu sécula seculorum. Amen. 



^ A loor i gloria de la sanctissima Trinidad 
ha sido impreso el presente Tractado, en la 
insigne Ziudad de Valenzia: por Franzisco 

Díaz Itomano , al molí de la Itoaella. 
Acabosse a. xxix. de Abril. M. D. xxxvj. 



Para reimprimir las Dos Inforhazionbs i 
SupLiCÁZioN que contiene este tomo , me he 
servido del traslado hecho al efecto por Ben- 
jamín B. Wiffen , mi perseverante coopera- 
dor literario , en el intento de salvar del ol- 
vido estas obras de nuestros pasados. La Nota 
en inglés que prefijó a su trabajo, traduzida 
literalmente, dize así: 

«Esta copia de las Dos Inforuaciones , se 
«sacó del volumen impreso, que se conserva 
«en la Biblioteca de la Universidad de Gottln- 
«ga, en el Hannover. Para hazerla, a peti- 
oziónmíame prqporzionó el Libro, el Se- 
«cretario de Embajada de Hannover en Lon- 
«dres, C. Klingemann; i le he copiado exac- 
«tamente literal, renglón por reglón, i pajina 
«por pajina. En donde los renglones difieren 
«del número usual de 50., he notiziado la 
«variazión al pie de pajina, como en las p. 
«13., 20. i otras: i las vozes mal impresas 
«i dudosas , las he subrayado , como en la 
«paj. 31. descoraznamientOy para indicar que 
«así están impresas en el libro. En la paj. 
«57. comienza un error en la pajinatura, 
«que corre hasta el fin, pues la última pajina 
«del libro, numerada 208., es en realidad la 
«pajina 205. 



«Los únicos ejemplares de este raro libro, 
«de que tengo notizia, son, el que se rejisbra 
«en el Catálogo de La Serna Santander, que 
«se vendió con los demás volúmenes de su 
«librería; i el ejemplar que ahora tengo de- 
cíante, del cual saco esta copia , i que per- 
«teneze a la Librería de la Universidad de 
«Gottingen : un tomo en octavo , marcado 
«H. E. E. 106/ ccl. Encuadernado en el mis- 
«mo volumen se halla un Tratado distinto , 
«aunque de asunto semejante, titulado: «Car- 
«taembiada a nuestro augnstissimo Señor 
«Prínzipe don Philippe rey de España». &s. 
«s. 1. ni a., la cual ya se reimprimió: •Ima- 
^jen delAnlichristo. i Carta a Don Felipe IL * 
«a. 1849., i cuya composizión se atribuye 
«allí con gran probabilidad al doctor Juan 
«Pérez. Fuertes son también los indizios de 
«que ól entendió en la edizión de esta obra, 
«siendo autor del Prólogo «SupHcazión al 
«Rei», i el que añadió las zitas de las Escri- 
« turas al Bn. El ornato que está al fin de la 
«pajina 113.^ es idéntico al que está a la ca- 
«beza de la Portada de .sus «Psalmos de Da- 
«vid 1557.», impresos en Jinebra por Cres- 
«pin, según puede verseen la Notizia previa 
«a la «Epístola Consolatoria 1848.», i de cu- 
«ya imprenta prozedieron sus otras obras.» 

* Eü esta reimpresióD, no se ha naesto el dicho ornato, qoe 
hubiera caido al fm de la pajina 19i.— Ed. 



3 

«La «Infonnaciou al Emperador» , i la 
«Información a los Príncipes», eslán escritas 
«por otro: i a juzgar por la menzión frecuen- 
«te que se haze en ellas de los asuntos de 
«Alemania, son obra probablemente de Fran- 
«zisco de Enzinas, por otro nombre, Dryan- 
«der; persona práctica en los suzesos de la 
«Reforma en Alemania, i que murió enSlras- 
«burgo el 21 de Diziembre del a. 1552., de- 
«jando escritas varias obras, asi en Castella- 
«no como en Latin , que deseaba haber im- 
«preso , por si, i en las cuales , dize , habia 
atrabajado por muchos años. Véase su Carta 
«a BuUingero fha. el 17 de Marzode 1550., 
«en los Archivos de Zuríck , i una carta de 
«Calvino a Dryander, en la Librería de Jine- 
«bra , escrita enNov. del a. 1552. — ^B[enja- 
«rain]. B. Wpffen]. Segundo mes 7. 1855. 
«(a la edad de 60 años).» 

La preinserta Nota se acomoda , o corres- 
ponde en un todo , a la copia manuscrita. : 
pero ella misma señala bien las correcziones 
debidamente hechas en esta reimpresión , i 
la causa de no seguirse en ella, con minu- 
ziosidad a la impresión primitiva. Asi v. g. 
la errata, zitada arriba, de la paj. 51. de la 
antigua edizíóu, se hallará correjida en esta, 
e indicada^ en el último renglón de la paj. 
85. — ^I desde la paj. 120. se verá correjida 
en las marjenes la numerazión equivocada 



4 

(le la antigua. Eo lo demás, puede llamárselu 
un IrasuDto de la edízión antigua. I estas 
Notas espresarán donde corresponde , cua)- 

3uier raodilicazióQ, que sin fallar a lu fideli- 
i\d, se bailare hecha. 
La Suplicación, o séase , la introducziún a 
las/)oi /«/"ormazíoneí, no lleva números mar- 
jinales en esta reimpresión, por no estar pa- 
jínada en et libro antiguo, como lo están las 
Informaziones. I si nos üamos delosíndizes 
Expurgatorios , tampoco está la Suplicasióit 
prohibida , como lo están las Dos Informa- 
ziones: es dezir, expresamente prohibida. De 
ellos apareze , que , por parte de Roma , el 
libro se prohibió después de cuarenta i cua- 
tro años de impreso: i en España, mucho mas 
tarde. En el Index Librorum l'rohibitorum. 
Roma. Mdccclxi. ^ai. 190. se lee: ■Informa- 
ciones (Dos) nuii útiles , la una dirijida a la 
Majestad del lümperador Cario V. &c. Decr. 
7. Augtisli. 1603. i: 1 en el índice último. 
MadrÜ. Año de Mdccxc. paj. 143. , < Dos In- 
formaciones mui üliies, la tma dirijida a la 
Maj. del Emp. Carlos V. x la otra a los Esta- 
dos del Imperio. 1. tom. 1559. Edicto de 
Enero de 1755. > En esos rejistros, como se 
vé, no se nombra a la Suplicasión: la cual es 
diversa claramente de la obra Supplice es- 
horlatione de mwiio mándala uliinuitíissimo 
Cesare Carolo V., rejistrada en |a paj. 50. 



dellndize impr. en Amberesel a. 1570. bajo 
el título 9 Philippi 11. Regis Caiholici Edic^ 
tumi* &c. Ahora: qué el Editor del volnnuen, 
fuese el Dr. Juan Pérez ^ es casi indudable 
para mí , no solo por considerarle autor del 
Prólogo , o Suplicazión , sino porque se me 
figura ver por toda la obra señales claras de 
que él la revisó^ Obsérvense los epígrafes, o 
encabezamientos, puestos para dividir como 
en Capítulos , los varios puntos tratados en 
las doslnformazionest léanse algunos de ellos 
con particular atenzión, por ejemplo, el que 
interrumpe la narrativa en la paj. 84. , el 
Sumario al prinzipio de la tnformazion se- 
gunda, pajina 195., i otros ; i se notarán ex- 
presiones i estilo iguales a los que vemos en 
la Epístola Consolatoria , Breve Tratado , i 
otros escritos suyos. En la paj. 213. leemos 
la frase, asobrunar muchas opiniones^ herma- 
na carnal de la de asobrunar superstizionesj 
que ya leimosen la paj» 225. Ae\ Breve Tra- 
tado. I en la paj. 241. donde comienza a 
describirse la notizia de la muerte de un Pa- 
pa, i preparativos para elejir otro, se entre- 
vee, que el escritor, o narrador, vio el caso 
que describe, i aun tal vez jugó en él su par- 
te como ájente diplomático de algún Prínzí- 
pe, cual lo fué, del Emperador, nuestro Pe- 
tez. I, por último, cotejando los pasos de la 
Escritura» puestos por conclusión de la obra, 

32 



6 

con las pajinas 751. i 612. déla Traduczión 
por Perca , del Testamento Nuevo , impresa 
el año de 1556.; no pareze caber duda , de 
<|uc él fué quien revisó, ordenó en su estado 
actual, i publicó estas luforniaziones , a los 
siete años de haber muerto Franzisco de 
Enzinas que las escibió en uno de los anos 
que median desde el de 1542., al 1549., en 
el cual a 10 de Nov. murió Paulo III. I como 
la Dieta de Batisbona meDzionada,al parezer, 
en la pajina 154., se reunió el año de 1541; 
claro es , que estas Inlormaziones debieron 
escribirse después. Pero si alendemos con 
preferenziaa lo que se ilize en la pajina i 33., 
tmas ha ya de dos años»; vendremos a cou- 
cluir, con niasprezisiou, haberse escrito an- 
tes del 13 de Diz. de) año de 1545, i que la 
Dieta menzionada, es la segunil», o la que se 
luvo el a. 1544. 

Paraque Franzisco de Fjnzioas, sea el autor 
de estas Informaziones, no obsta , el que, en 
ellas, se designe, a sí propio, como alemán: 
pues además de que todas aquellas tierras, 
quejenéricamente, aunque con imptopiedúd, 
solemos llamar Alemania , estaban sujetas 
entunzes al mismo Soberano que nuestra Es- 
pana; Enzinas era veziuo de Amberes, ya de 
años, i emparentado con varios comerziantes 
de la dicha ziudad, i de otras déla Flandes. 
I ea zierto, que escribió variasobras en latin, 



7 
i en castellano, como indica la nota de Wif- 
fen zitando la carta a Bnlingero, donde efec- 
tivaraente leemos: *Habeo enim notí pauca 
cum Latina, tum Hispánica, in quibus mtUiis 
jatn annis laboravi» &c. 

Si estas dos Informaziones las trabajó En- 
zinasenel prezitado año de 4545. en el cual 
se imprimió en Amberes su ^llislm*im Pro-- 
pricB incarcet^alionis aique liberalionisi»; re- 
dundan en su prez, i muestran su longani- 
midad: puesen ellas, no hai palabras ni ideas 
sujeridas por los padezimieutos , o por los 
intereses de su persona. Ambas están escri- 
tas con la mira puesta al bien público» 

En el libro latino suyo, que acabo de zitar, 
i del cual hai una versión franzesa publicada 
en Jiuebra el año de 4558 ; nos dejó Enzinas 
notizías, azerca de sí i de sus tiempos , no 
indignas de memoria, i llenas de instruczion. 
Un brevísimo resumen del dicho libro , me 
pareze que aclarará la materia tratada en 
las Dos Informaziones, al mismo tiempo que 
revele el carácter i condiziones de su autor. 
£1 resumen es este* 

Franzisco de Enzinas, natural de Burgos, 
refiere en él lo que vio , i en gran parte ex- 
perimentó. Al tiempo de escribir , su pena 
fué grande, i a sus ojos se agolpaban las lá- 
grimas; no por remembrar sus padezimien- 
tos, sino porque veía atribulada con tan hor* 



8 

ribles crueldades a la República Cristiana. 
Para su seguridad personal, mas le convenia 
el no haber escrito: pero un deseo del bien 
jenerál de los que en su tiempo seguían la 
doctrina del Evanjetio, estaba entrañado en 
lo hondo de su pecho, i tal deseo le compe- 
lió a tejer esta relazión de las crueldades que 
él vio ejerzér en la Flandes, i el Pais Bajo , 
con cristianos , que no sabe uno si llamar 
felizes, o infelizes. Por otra parte, su maestro 
Felipe Melancthon , a quien se la dirijió , le 
había pedido con ahinco escribiese esta His- 
toria. En ella describe de intento Enzinas, 
las fraudes, arterías i sutilezas de aquellos 
hombres , que cubriéndose con máscara de 
piedad , ocultan su condizión inhumana , i 
sus prozederes crueles, con un tupido velo de 
hipocresía. Por no conozerlos antes, padezió 
Enzinas; i paraque otros los conoziesen, i es- 
tuviesen como sobre aviso; escribió su libro 
ázia el a. 4545. 

En el invierno del año de 1542. al 43. dejó 
Enzinas la compañía de F. Melanchton , i se 
dirijió a Lovaina. ReGere el estado angustioso 
en que halló dicha ziudad, donde infundió tal 
miedo la repentina persecuzión , hecha por 
los majistrados i clero contra los que desea- 
ban la reforma relijiosa , que amedrentados 
aquellos en cuya casa solía hospedarse ; no 
quisieron entonzes admitirle. Aunque allí, i 



ca Amberes, tenia Euiiuas parientes , no se 
resolvió a ir a casa de ellos. Fuese a Bruse- 
las, doDtle no era tan conozido. También allí 
habia comenzado la angustia , cim la pcrse- 
cuzión. En vista de esto , dezidió volverse a 
Lovaina, i presentarse a sus parientes, quie- 
nes le rezibíeron rnui amigablemeulc: i tan- 
to, que un tío suyo avezindado en Amberes, 
le escribió invitándole a que fuese a visitarte. 
Fué a ver a su tio, i luego se volvió a Lovai- 
na. Uno de los prínzipalesejerzizios depiedad 
en qne ahí se ocupó, fué en estudiar los pro- 
zederes de la flamante Inquisizión , i la pa- 
ziente fé con que sufrían los ultrajes de aquel 
tribunal inicuo , zentenares de perseguidos 
Cristianos. Cuenta ■ particulariza los suzesos 
de Tin modo, que reveta claro el intento pia- 
doso que le condujo a observarlos. El año de 
1543, partió Euzinas de Lovaina, otra vez a 
Amberes, cou propósito de imprimir su tra- 
duczion del Testamento Nuevo ,'becha del 
orijiná! Griego. Imprimióla cu efecto aquel 
año , i sin sujetarse a pretender lizenzia , o 
permiso, de Auctoridád humana, por respeto 
al inspirado volumen. Al ser consultado por 
Enzinas, el impresor respondió: Que en este 
negozio, no curaba de su interés, o de su ga- 
nanzia: que una versión castellana del Tes- 
tamento Nuevo , era obra mui apetezida : i 
que él la imprimiría con mucho gusto. Así 



\ 



10 

es, que nuestro Enzinas no aguardó a que vi- 
niese el Emperador, como algunos le acon- 
sejaban , no se sabe con cual intenzión. Lo 
que hizo fué salir al encuentro del Empera- 
dor, en Bruselas, para presentarle la traduc- 
zión, antes que al Público: i llegó tan a tiem- 
po, que entró en Bruselas el mismo día, i a 
la hora misma que el Emperador. Le pre- 
sentó el sagrado volumen , que admitió el 
Prínzipe, pero condizionalmente, pues lo re- 
mitió a la zensura teolójica , clerical i frai- 
lesca. Enzinas se volvió inmediatamente a 
Amberes: i luego tornó a Bruselas, para ra- 
zonar azerca de su versión , con el Teólogo, 
que de orden imperial la examinaba. Era el 
Teólogo el Padre Fr. Pedro de Soto, domi- 
nicano, confesor entonzes del Emperador, i 
que asistió luego al Conzilio en Trento, i mu- 
rió en Abril del a. 1565. Va Enzinas averie, 
i Soto le rezibe con extremadas muestras de 
amistad i cariño: pero con traizión tan com- 
pleta, que de la zelda del relijioso Soto , no 
salió Enzinas sino paraque le cojiesen a las 
puertas del Convento, i le llevasen a la car- 
zel. Los frailes habían preparado este lanze 
con el Cardenal Granvela*. La prisión tuvo 

* «.i Mo8. de Granvela quiero cuanto es razón, i a mijuizio, 
sits vinadcs i habilidades lo merestvn.» [Carta del Cardeoal de 
Sii^iiciiza.J Si sus babilidadus eran todas aú , no eran m ni envi- 
diables. Fr. I»edro de Solo no debe ser confundido con Fr. Do- 
mingo Soto, también dominicano, i que de orden del Km|wrodór 
usisiió igualmente al Coniilio de Trente. 



II 

Iiigai-, c» la noche del 15 de Dizicnibrc del a. 
4545. Profunda Tiió la peua deEnzinas, mas 
por la negra traiziotí, t]ue por verse encar- 
zelado: pero en aquel enzlerro, encontró un 
consolador inesperado, en la persona de otro 
preso llamado Gilíes , natural de Bruselas. Si 
las razones de este hombre piadoso i cris- 
tiano le consolaron , i animaron en gran ma- 
nera; bien lo liabia menester, como prepara- 
zióu para soportar , después de los trabajos 
de su carzel, i pesados interrogatorios de sus 
juzgadores, los cargos i reconvenziones que 
le hizieron aquellos de sus parientes , que 
noliziosos de su prisión , vinieron de Ambe- 
res a verle. <>Ahi tienes el fruto de tus estu- 
■dios (le dezian) : ahora puedes ver adonde 
■ te ha conduzido el seguir tu capricho, i no 
«querer creernos : el mezclarte en estudios 
orídiculos, i en eiiredoít de teolojias que no 
«te importaban. Dpjáraslo eso a Doctores i a 
«Frailes; i no te verías ahora destinado, con 
«riesgo de tu vida , a ser el oprobrio de (u 
«linaje i deudos.» — Así consolaban al abru- 
mado preso, los que le estaban unidos por la 
sangre i el parentesco. I no porque no le 
amasen , sino porque juzgaban , como casi 
siempre aconteze, de la bondad de la causa, 
por los transitorios efectos. Además , des- 
pués de haber hecho cuanto podían , nada 
pudieron alcanzar en su alivio. Se humilla- 




\ 



12 

ron al Confesor , se dirijierou a varios Gran- 
des i Señores de la Corle ; i lo que sacaron 
fué dar lugar a que los sospechasen de fau- 
tores de un Luterano: que tal era la oculta 
almarada con que herían los Inquisidores. 
Volviéronse, al cabo, sus parientes a Ambe*- 
res, quedándose él en su carzcl. £1 libro de 
los Salmos, le fué también entonzes un ma- 
nantial de consuelos. Compendió, al propó- 
sito de sus aOicziones , todos los Salmos , en 
un extracto que escribió: pintando los afec- 
tos i sentimientos que le inspiraban la subli- 
midad i verdad , que a cada paso en ellos se 
encuentran. Estando preso, le visitó un espa- 
ñol , con quien tuvo conversaziones mui in- 
timas sobre el estado relijioso de España ; i 
él le dio algunas notizias , o avisos, que po- 
dían servirle , referentes al Clero, e Inquisi- 
dores de España, en aquella época. Enzinas, 
a su vez , le enteró bien de la historia lasti- 
mosa del Canónigo Pedro 2ie Lerma, Abad de 
Compluto, como casi testigo que fué de su 
desenlazo en Burgos el año de 1537.: des- 
pués del cual desenlazo , salió de España el 
anziano Lerma , para mas no volver a ella, 
pues murió en París en Agoslío del año 1541. 
donde también le había visto Enzinas, poco 
antes de su muerte. Refirió también Enzinas 
a su visitador, la conmovenle historia de su 
amigo , tocayo, i paisano, el húrgales Frau- 



13 
zisco de Süi tloDiau, cuya lirmcza, i cuya fé, 
merecen recordarse por cuantos sientan en 
sus almas una zenteHa de) fuego animador 
del Espirilu. — Estas couversaziones de En- 
zinas, con el español que le visiU'i, son de 
iiuportanzia para el que desee couozt^r el es- 
tado mural i relijioso de España en aquel en- 
tonzes , i compararle con el aclual. Vese 
bíeu relevado en ellas el dislintivo del ro- 
manismo; i que en el transcurso de tres si- 
glos, apenas son perzeptibles las reformas i 
mudanzas en algunas cosas. Sistema inquisi- 
torial, si no Inquisizión , i exclusivismo pa- 
pista: bulas, iinájenes milagreras, monjas i 
beatüs embaucadoras, ignoranzia casi coni- 

1 lleta del Evatijelio , idolatría espantosa , i n 
a vez espantosa i fría incredulidad: las mis- 
mas cosas de que E. se lamentaba entonzes, 
las mismas se veen ahora en España jeneral- 
mente invariables i triunfadoras : i los mis- 
mos efectos también. La vida mundanal , i 
los gozes del cuerpo , ahora como entonzes 
absorben en nuestro pais, o matan, a la vida 
intelectual, o del espíritu; i el español [como 
ya lo notó Fr. Luis de León) 

de noche rodeado, 

en sueAo i en olvido sepultado, 
no vive para la inmortalidad , i aunque su- 
perslízioso i crédulo en demasía , no cree 
realmente siuo lo que alcanza a mirar, i no 



14 

vcc, nícouozc mas exístenzia, que la animal 
i tcioporál. Las visitas del cortesano español 
a Enzinas , concluyeron el 2 de Enero del 
año de 1544, con la partida del Emperador 
para la ziudad de Spira , adonde llegó a fi- 
nes de Enero. Enzinas, siempre en la carzel 
de Bruselas, viendo que nada se resolvía en 
su causa , por medio de sus amigos , que se 
presentaron al Cardenal Granvela , solizitó , 
que de un modo u otro, se le despachase. 
Esta jestion hizo mover la causa. A indica- 
zion de Soto, el Confesor , se buscaron testi- 
gos que depusiesen contra Enzinas : pero los 
españoles residentes en Araberes, i otros en- 
tre quienes se buscaron acusadores , todos a 
una, i como a porfía, elojiaron mucho al per- 
seguido traductor del Evanjelio. Solo dos, o 
tres frailes (no expresa si españoles o fla- 
mencos), depusieron contra él, pero con evi- 
dentes calumnias. El majistrado que tenia la 
causa, vio que en el estado en que estaba, i 
con tantos testimonios favorables , no había 
medio de pasar adelante : i la remitió a la 
Corte imperial , por el mes de Agosto del 
año 1544. El Tribunal que rezibióeste tanto 
de prozeso, porque no pareziese que se des- 
entendía de un negozio a él remitido, mandó 
extractar délas declaraziones prezitadas, al- 
gunos Capítulos, sobre los cuales se interro- 
gase a Enzinas; i envió la causa a Brabante, 



15 

doriflc diirmiú ei) tal cülado hasta Odubrc 
lie aquel año. Los Comisarios que interroga- 
ron a Enzinas, se guiaron por los Artículos, 

Capítulos , que el Trihunál les remiti<^. 
Bien frivolo era su contenido: pues eran los 
crímenes de que le acnsalian: haber estado 
en Alemania , i tratado con Felipe Melanc- 
thon, i alabado sn virtud i saber : i un día , 
en un sitio público de Amberes, halier soste- 
nido la doctrina aprobada por Melancthon i 
Bucero, contra uu Cura Párroco: haber 1ra- 
duzido al castellano el Testamento Nuevo : i 
haber escrito un Libro. Eslos fueron los gran- 
des cargos que le hizieron.A ellos respondió 
bien nuestro Autor, como to manifiesta en 
ese libro suyo, del que damos este resumen. 

1 respondió con tal conzision i senzill<íz, que 
no durando su declarazion ni aun noventa 
minutos, satisfizo en ella a lodos esos cargos, 
que se habían estado compajinando contra 
él durante diez meses, asi en el Tribunal de 
Brabante, como en el Supremo del Empera- 
dor. Mas de nada le sirvió esto : i bien podía 
dezir , 

«La culpa falta, mas las penas durans 
pues llegó el sño de 1545., i permanezia 

Íireso, i sin esperanzas de que sus opresores 
e tomasen a su libertad. Consideraba, aun 
escrupulizando, cuántas, i cuántas vezcs, ha- 
bía podido fazilmcnte fugarse : i el no npro- 



\ 



16 

vecharse de unas ocasiones, que juzgaba él 
providenziales , lo comenzaba a tener como 
un desprezio de la Providenzia. Justamente 
entonzes arreziaba la persecnzion relijiosa 
por toda la Flandes: no pasaba día, en que 
no se refiriesen nuevas e inauditas cruelda- 
des, cometidas con los que se apegaban a la 
simple i sola doctrina del Testamento Nuevo; 
i la relazión de ellas, aumentaba el dolor del 
mísero preso, i le renovaba la afliczión que 
sentía, por haber como desperdiziado las oca- 
siones de su escape. Suzedió , entonzes, que 
un fraile Carmelita, predicador de la Reina, 
i hombre bien quisto por su piedad , con la 
fuga se libró de caer preso, i luego de morir 
en la hoguera Inquisitorial que se le desti- 
naba. Júntanse los burlados i quemadores 
teólogos en un templo de Bruselas, llamado 
de Santa Gudula, o Goudella; enzienden un 
brasero en medio del templo , i ya que no 
pudieron atrapar al Carmelita , agarraron 
sus libros i sermones impresos, i allí los que- 
maron , sentenziando al Autor a lo mismo , 
caso de ser habido. Esta cristiana operazión, 
la hizieron los teólogos el dos de Enero del 
a . 1 545 . — 'Oyendo todos los dias Enzinas lás- 
timas semejantes, mas triste que de costum- 
bre el 1." de Febrero, se levanta de comer: 
dejando a los demás presos de sobremesa , 
halla abiertas las entradas de la carzebotra 



17 
vez se le depara ocasión, que le renueva el 
deseo i la esperanza de libertad : sale de la 
carzel , i auo de la zindad , tan faEilniente , 
como, sí estando libre, hubiera salido de ca- 
sa: i después de quinze meses de carzel, llega 
salvo a Amberes; i en el mes s<'ptinio del aflo 
de 15f5, , üirije a su amigo F. Melanclhóa 
esta historia de su propio encarzelamiento, 
i de su evasión. 

Por el resumen prezedente, se vendrá en 
conozimiento, de la condiziün rclijiosa del 
AutAr de las Dos Informaziones, ahora reim- 
presas, i de que estas, i el libro extractado, 
se coordinaron por él, casi a un tiempo. Don 
Juan Antonio Pellízér i Saforcada , publica 
el año de i778. en i. t, en 4.° su Enmtjo ' 
de una Biblioteca de Traductores españoles, í 
en las pajinas 78-81. pone un curioso arti- 
culo sobre Franzisco de Eozinas. l'ellizérnos 
dize, de Enzinas: 'También se llamabn du 
Chesne ; palabra fransesa qae en castellano 
quiere dezir Enzina: t en efecto con estenom- 
bre [du Chesne] imprimió una obra, que aho- 
ra es rarísima intitulada , Breve Descripzián 
del Pais Bajo, i razón de lá Reliji6n en Es- 
paña, en 8.°» &c. Por estas palabras puede 
inferirse, que PelHzér no vio el libro que zita, 
i además, que creía el orijinál de Enzinas, a 
la versión Iranzesa, hecha del latín. De esto, 

* Ng nmui castellana eslc liinlo de lu obra. 



18 

no es del caso ocuparnos, hasla que se reiin^ 
prima ese libro , en su orijinál , o en Ira- 
duczión. El resumen ahí hecho, muestra, que 
la obra no carcze de interés para los estu- 
diosos de este ramo de nuestra historia lite- 
raria , i de nuestros infortunios relijiosos i 
fiolíticos. Las artes de la Inquisizión espauo- 
a , en su dominazion fuera de la Península, 
seconozeu, bastante a fondo, con la lectura 
del volumen de Enzinas. Así como las propias 
artes, señoreando mas libremente, acá den- 
tro de España (donde la compresión de las 
conzienzias es tan antigua, como el intenta- 
do establezimicnto de la única monarquía), 
se ven de lleno , en el libro de R. González 
de Montes, ya reimpreso en latin, i publica- 
do también en castellano. De esta suerte, si 
nuestra querida i triste España , asombro i 
escandalizó al mundo , por haber sufrido , 
durante siglos , los triunfos inhumanos de la 
Inquisizión ; vino en cambio a justificar el 
conzepto de uno de sus poetas ^, con aczion 
mas noble i cristiana que la de su inspirado 
estro; pues llegó a presentar en esos libros, i 
en otros , un arrepentimiento claro i honro- 
so, de la rastrera aguantada vileza, con la 
confesión vigorosa i continuada, que de nues- 
tro manifiesto pecado de sanguinaria anti- 

* Tanta pazicnzia, en pechos varoniles, 
no loft haze sufridos-, sino rUés, 



19 

cristiana víolenzia , lian ido haziendo varios 
de sus naturales. Quienes mejor i mas vigo- 
rosiimente , desde los albores de la Iiiquísi- 
zion eii España, reprobaron sus crueldades; 
fueron injenios españoles. Las obras que a 
mi sola i única costa (es forzoso consignarlo) 
i sin sujestioB ajena , i por mi propio i libre 
impulso , llevo reimpresas , de Reformistas 
españoles, mas o menos antiguos ; lo corro- 
boran. 1 a esos reformistas se unen, para la 
reprobaziou de las artes innuisitorias , mu- 
chos escritores españoles ae todas épocas , 
que profesan apego a la obedienzia del Pon- 
lifize Itomano. I este es nn hecho , que por 
extenderse a mas, tiene su imporlanzia. Por- 
que si tuvimos desapiadados inquisidores con 
el solo quebazér de atormentar a sus próji- 
mos; si hubo entre nosotros, quienes emplea- 
ron todas las fuerzas i boras de sus vidas , 
en ir con espada en mano , u clerical í frai- 
lesea hipocresía, por mar i tierra, violentán- 
dolo todo; si hubo españoles que oprimieron 
al flamenco, al holandés, al italiano; que es- 
clavizaron al africano; que aniquilaron al in- 
dio; sí, por mal pecado, baí todavía españo- 
les , que embriagados por los intereses mo- 
mentáneos de esta vida, o sedientos de ellos, 
aplauden , imitan , i sostienen , esa antigua 

Kolítira de malhechores i forajidos ; — lam- 
ien hubo otros hijos de España, que consa- 




/ 



so 

graron todo el caudal de sus talentos , ha-» 
beres , i vidas , a protestar , ¡ en cuanto les 
fué dable , a resistir , ese cúmulo destructor 
í hermanado de clericales i militares tira- 
nías. I los mas de ellos se movieron , sólo a 
impulsos de una sinzera i jenuina piedad. 
Como también , los mismos impulsos , i un 
debido amor de la prosperidad de la Tierra 
a que pertenezemos; nos mueven hoi , a los 

3ue reconozemos, i con melancólico recner-» 
o loamos sinzeramente , los prozederes de 
esos nuestros antiguos protesladores, ya que 
no protestantes. Por donde se entiende , que 
ni el conozimiento , ni el testimonio , ni aun 
la confesión de pecados i crímenes , nos fal^ 
taron enteramente nunca. Lo que faltó, i nos 
falta aun, es la jeneralizazión de esas cosas: 
que en vez de reconozerlas i aprobarlas com- 

1)arativamente mui pocos, lo hagan españo* 
es en sufiziente número , para que la refor^ 
ma de sus vidas, produzca la pública reforma 
i mejora, que alcanzadas, solo pueden atian-^ 
zarse con los prinzipios eternos del Evanje-* 
lio. Pues aunque hombres de talento aprue*^ 
ban el dicho del jesuíta que dezia, que la re- 
lijion era vieja , pero que el que azertase a 
remodelaria a norma de un prinzipio nuevo, 
i de las ideas del siglo , adaptándola a una 
j secta cualquiera, tendría en pocos años zien 

mil fanáticos de que disponer , capazos da 



trastornar todos los reñios del inundo ; me 
jiareze qnimérico el peusamicnto del jesuíta, 
i que estriba en el falso i antiguo raziozínio 
condenado haze diczinuevc siglos por el satí- 
rico latine*. Lo pasado, se ofreze a mi pen- 
samiento, como una justíGcazi^n, i a la Tez, 
una garantía, de que los prinzípios del Evan- 
jelio son predeterminados i eternos : i estol 
persuadido intimnmente , de que per sois 
desentenderse de ellos en la práctica elGo* 
bieroo de España, desde haze siglos; se llama 
eutre nosotros política, al conjunto de frau- 
des i tortuosos manejos con que se engaña , 
veja, i oprime al pueblo. I también estoi per- 
suadido , que ^ los Gobernantes de España 
desde haze siglos, apreziando los avisos que 
Valdés, Entinas, Pérez i otros, les presenta- 
ron en sus escritos; se hubieran atenido a la 
potilica evar^élica , a la única que muestra 
con qué leyes, i relijión, i moral debe gober- 
narse a un Pueblo, para hazerle virtuoso i 
feliz; España hoi mismo estuviera unida con 
los vastos países qaesas Beyes dominaron en 
otro tiempo; o esos países, se hubieran sepa- 
rado de elln , como hermanos que se esta- 
l>leeen separándose de una hermana , i con- 
vienen en conservar entre sí vivo i sinzero 

' Sunt, in FanuDffi qui cisibua aBariia pononti 



su hermanable trato. I no que ahora, pasa- 
ronse para España los siete años de fertili- 
dad, i suzedieron los otros siete de tanta es- 
terilidad, que se tragaron toda la aimndanzia 
de los pasados, sin que délla quedase rastro 
ni memoria, pereziendo su gloria, i hundién- 
dose su felizidad en un piélago de dolor. 

Este Libro puede mostrar a sus lectores, 
que semejantes consideraziones no son lúgu- 
bres hipérboles, sino que se desprenden de 
las mismas verdades que él contiene. I la 
época del Emperador Carlos V., las aczioues 
i condiziones suyas , i de los Papas sus con- 
temporáneos, a mi ver , están ahí tan respe- 
tuosamente contadas i descritas; que se cono- 
zerá haber callado los escritores, por relijto- 
sa templanza, verdaderos hechos, i enormi- 
dades, que lamentarían a solas. 

Pareze, que al presente, no podemos du- 
dar de eso: porque a los argumentos de ra- 
zón, que se irán presentando en estas Notas, 
en prueba , de que ni Carlos V., ni su hijo 
Felipe n. azertaron abien gobernar sus Rei- 
nos , i a los argumentos consignados en los 
tomos prezedentes; han venido a nnirse, aho- 
ra, irrecusables aigumentos de autoridad , 
que suelen mirarse por muchos, como mas 
dezisivosi concluyenles, que las deducziones 
de buena lojica derivadas de la razón. Llamo 
así, a las Órdenes, Instrucziones, Cartas au- 



25 
lügrafas, i otros Documentos seniejanles, de 
Carlos V. , Felipe II . , i los Pontifizes conlem- 
poráneos suyos , publicados en estos años. 
Véanse, por ejemplo, las obras intiluladas : 
^tCorretpondenz des Kaiser» Kart V, mil- 
getheiit von Dr. Kart Lans. — Leipzig. i844. 
46." 3. vol. ^^ Carlas al Emperador Carlos 
V. escritas en los años de Í530-32. por su 
Confesor. Copiadas con Real aulorisazión de 
las autógrafas conservadas en el Archivo de 
Simancas, i publicadas porG. Heine, Doctor 
en Filosofía. Berlin. 1848.. 1. vol. 

Véanse también las Cartas que del mismo 
Carlos V. i de Felipe II. i de sus cortesanos 
i prózeres, se han publicado en Bniselas, en 
los aflos 1854-56. por el Archivero M. Ga- 
chard, que igualtnente las copió de las au- 
túgraras conservadas en Simancas i en otros 
arcliivos de fuera. Léanse los papeles que 
pertenezen a esos monarcas, i a sus hechos, 
1 a sus tiempos , que han visto la luz en los 
Treinta toiaos de Documenlos Inéditos para 
servir a la Historia de España, que publican 
unos Académicos en Madrid. 

Parézeme , que nadie ya dudará sinzera- 
mente [en vista de la pubíizidád comunicada 
al asunto por tales libros , i otros], del desa- 
zierlo jenerííl, que tuvieron en su gobema- 
zión primero Carlos V. i luego Felipe II. 
Como a nuestro pareszér , 



24 

cualquiera tiempo pasado 

fué mejor : 
i como en la faumillazión actual de España , 
i todavía saboreando el recuerdo mortifica- 
dór de las grandezas pasadas, i educados, o 
resabiados, a norma de los prinzipios altane- 
ros de nuestros mayores; se nos acostumbra, 
por los que pueden i campea» en relijión , 
armas, i letras, a mirar a esos Prinzipes coal 
an emblema, i un dechado déla honra i prez 
de nuestra nazión ; — se oye con descontento 
a quien, al mentarlos, no les haga una apo- 
teosis, aunque al hazerla, mas los deprima. 
Recuérdese, que D. Juan Antonio de Vera i 
Zúñíga, uno de los encomiadores mas remon- 
tados de Carlos V., í cuya efijie mandó gra- 
bar, al frente de su obra*, por el buril ani- 
mado de P. Perret, como la de un santo Em- 
perador, venerada por su biznieto; a laquin- 
ta hoja del libro , nos dize que su Prinzipc 
modelo, su segundo David , no estudió lafin, 
ni aprovechó en las letras, i que se crió am- 
bizioso desde las mantillas. Otro encomiadór, 
a par de los mayores elojios, pone estas pa- 
labras. «Notable es por mas de uu conzeplo 
■la «ntereza i sangre fría del condestable de 
■Castilla D. Iñigo de Velasco, que amenaza- 
ndo por el irascible Emperador de que leti- 
■raría pof un balcón, le contestó: No lo hará 

• Véas« Ib Edil, de eu Epilonte, del afio l6tS. Hodrid, 



25 
o V. M. porque, aitnqtte soi pequeño, peso tmi- 
cko'. i si trataba asi el D. Carlos , a r|i]¡eii 
ganó la infausta balalla de Villalár, i degollú 
al cxzelente caballero D. Juan de Padilla, 
por coniplaierle; considérese, cómo trataría 
a otros. Mili semejantes a esos, son tos ras- 
gos cun que elojian a D. Felipe II sus mas 
dezídidos amigos. Reléanse las siguientes fra- 
ses que D. Luis Cabrera de Córdoba, su cro- 
nista , escribía en Enero del a. 1600. aun 
rezienle el lin de su reinado: 

«De algunos dias a esta parte anda en esta 
"Corle un papel intitulado: El confuso e ig~ 
mnoranle gobierno del fíei pasado, con apro- 
•bazion del que agora hai; i en él se habla 
•mui mal, i con grande libertad , del Bei di- 
«funlo, i de sus miníslros>. &c. I si Felipe 
III elpiadoso, consideraba confuso e ignoran- 
te gobernador a su padre D. Felipe; i si zen- 
tenares de elojíadores de éste, al tiempo mis- 
mo que le califican de Prudente, nunca nos 
revelan hecho alguno suyo que dictase la 
prudenzia; no se lleve a mal, o se tenga por 
cosa insufrible, el que otros, antiguos, i mo- 
dernos, mantengan la fundada opinión de que 
la suerte de España hubiera sido antes , i 
ahora sería , mas apazible i lisonjera , si la 
hubiesen gobernado sus Reyes (asi los Carlos, 
Felipes i Fernandos, de lineas diversas , así 
los Austríacos como los Borbones), a norma 



26 

tle los priiiKiuioit polilicos i relijiosos que se 
inculcan eo las Dos Inforhazio.nes, i Suplica- 
ziÓN que las prezede. 

Dando, atiora, cabo a estos discursos, qnc 
mas prolongados hastiarían de seguro a lodo 
leclür; anotaré algo de lo que me pareze re- 
parable en varios pasajes de la obra. 

I después, daré razón azerca de los Apén- 
dises a ella adjuntos. Todo conforme al mé- 
todo, o manera, seguidos en tomos anterio- 
res. 

Paj. i. renglón quinto. El asterisco ahí 
(como los demás que se han puesto por toda 
la Suplícaziónj , indica el prinzipio oe nueva 
pajina en la edizion antigua, donde no están 
numeradas las pajinas déla Stiplicazión co- 
mo lo están las de las Dos Informaziones. — 
En el renglón noveno , pongo la conjunzion t 
entre [], para indicar que la suplo , i que 
no se halla en el antiguo impreso. 1 la mis- 
ma señal, muestra por todo el libro , lo que 
se suple en esta reimpresión. — En la misma 
pajina 2. Ut, es correczión- El aut. imp. di- 
ze su. 

P. 4. r. G. Puede que falle la conjuuziún, 
i que d. d. t todo. 

P. 8. r. 1, lo cual. Mejor estaría ia cual, 

P. lo. r. 5. Léate cuu alenzióu, i aplicáii- 
tlolo a España , se verá en ella vcriücado ul 
dicho, aun contra yeudule, a los que cscribie- 



27 
ron, predicaron , i avisaron sujelándose a la 
Iglesia que los Papas llaniaD infalibie. En las 

E ajinas siguientes prozede Juan Pérez a pro- 
ar la proposizion sentada en ese renglón. 
P. 14. Juan Viclevo, es el que llainau los 
ingleses JohnWicklifjf, (\ne nazióelaño 1324. 
en una aldea del mismo nombre , a pocas 
millas de In villa de Bicbmond, en Yorkshire, 
de familia acomodada i respetada. Dediezi- 
seis modos diversos se halla escrito el nom- 
bre de este refonnadór. En su nombramiento 
de embajador al Papa el año 1374, se le lla- 
ma Wiclif: Vaughan le escribe Wyctiffe, que 
pareze el mas correcto, pero el mas popular 
es el de Wickliff. Murió el 51 del 12." mes 
del a. 1584., i el a. 1428. o séase cuarenta 
i ctiatr» uros después de su muerte, i de ha- 
ber sido sepultado pazificamente , de orden 
del Papa Martin V., se desenterraron sus 
huesos, se los redujo a zenizas, i estas se ar- 
rojaron al rio: i así, conforme ala expresión 
de Fox, en sus Vidas de los Mártires, «le re- 
solvieron en tres elementos, tierra, fuego, i 
agua, pensando abolir para siempre su nom- 
bre, i sus doctrinas:* lo cual no consiguie- 
ron. Pasan de cuarenta i seis , las obras que 
se tienen de WicklilT, sin cunlar su traduc- 
zioa al inglés de la Biblia: i de todas ellas , 
creo baya repetidas ediziones. — El estado de 
Inglaterra en la época de WicklifT , no era 



í 



48 ^'* 

bueno. Lujo i orgullo dÍBlinguia a sus clases 
altas: miseria siiiua allijia a la jeiite baja, o 
humilde: i el vizio reinabn eu todos. Eran 
días af|uellofi de igooranzia i oscuridad nteit- 
túl ; i no hai cosa peor para el alma , que 
permanezér en la ignoranzia. Algunos sinto- 
nías de la resurrección del saber aparezian, 
fero las sutilezas de las Escuelas , retarda- 
an los progresos de las zieuzias , i codozí- 
miealos útiles ; i mas que lodo , femealaban 
la ignoranzia de las verdades espirituales. 
El objeto prinzipal de los que se llamaban a 
si propios ministros de Cristo , era el de es- 
clavizar las mentes, i saquear las bolsas de 
la jente puesta a su cuidado, ocultar las ver- 
dades del evanjelio, i tratar de ser mirados i 
reverenziados, como seres superiores a sus 
semejantes ; mientras daban rienda suelta a 
sus mas viles apetitos. Todo clérigo, i fraile, 
entonzes, lo mismo en Inglaterra qne en lo 
demús de Europa , era un mero criado del 
Papa , i de él rezibia autoridad i poder : j 
sabido es ya, en qué espezie de sujetos, dele- 
gan los Papas i sus Consejeros la enorme au- 
toridad que acostumbran apropiarse. L;i ig- 
noranzia de las verdades de la Kscritura , la 
consideraban semejantes clérigos , como la 
mejor salvaguardia de su autoridad : i a»! 
niiuitenían, que la ignoraiisiaesuiadre de lu 
duvuzióii : i guiados por tales priuzipios, la 



29 
clase de instriiczíon que Jaban, o permitian 
dar , era la mas adecunda para vigorizar la 
ignoranzta i el error. Las po<!as virtudes de 
la época, DO eran virtndcs cristianas , 3Ín6 

3 lie se fundaban en Ibs noúones románticas 
e la caballería , i eran débiles destellos de 
luz, que solo servían para bazer resaltar mas 
las tinieblas. 

En lal época se levantó Juan Yiclevo (se- 
guii dize nuestro libro), i presentó sus dor- 
trioas, a las que lal vez no han dado el de- 
bido aprezio ni papistas , iii protestantes. 
WicklifT derivaba su Fé de las Escrituras, 
considerándolas como su regla de creenzia i 
práctica cristianas: i cuya autoridad la tenía 
él por superior a cuatesquíer otros escritos o 
Iradiziones. Solamente consideraba como ins- 
pirados los Libros canónicos. Alirmabo que 
toda verdad se contenta en la Escritura, i no 
admitía conclusión por ella no sanzionada. 

Desechaba del todo la autoridad , o dere- 
cho del Papa a intervenir eu negozios tem- 
porales, i solo la juzgaba admisible, cuando 
se conformase con la Escritura: porque sos- 
tenía que los Papas, como yerran en sus vi- 
das, pueden errar en su doctrina. 

Consideraba Iglesia de Cristo, a lacón- 
gregazion universal de los que creyendo rn 
El, le obedezcn voluntariamente. A la iglesia 
de R(»na, no la consideraba por superior en 



L 



50 

autoridad a DÍngiina otra. I de ahí es , que 
no admitía el que el Papa fuese cabeza déla 
Iglesia. — Dezta, que los comistentes t santos 
miflistros de la Palabra, eran cosa muí res- 
petable : pero que el clero no era el dueño 
de la heredad de Dios. 

Admilia el antiguo error de la doclriiia 
del Purgatorio: pero desechaba la mas cor- 
rompida i ventajosa parte del cuento ; a sa- 
ber, que las penas del purgatorio se abrevian 
por los dineros i sufrajiosde los hombres, o 
por las interzesiones de los santos. 

Dezia, que las induljenzias , i perdones del 
Papa, eran detestables inzenlivos para pecar: 
i que la absoluzion, o perdón de los pecados, 
pertenezia solamente a Dios. Condenaba fuer- 
temente el zelibalo que impone Roma a clé- 
rigos, frailes, i monjas. 

Tales, i otras, eran las doctrinas de \Vi- 
ckliir, para muestra de las cuales, insertaría 
de buena gana aquí, su obra intitulada «The 
Poor Cailijf, o Pauper Rmticus, o Confessio 
dereticti Patiperis» (que con todos esos títu- 
los suele hallarse), i que es un volumen de 
IZ trataditos sueltos, escritos en inglés, con 
el objeto de instruir en los prezeptos de la 
relijion cristiana , a lajiiiite ruda e idiota: 
por lo que víirios le denominan. La librería 
del Pobre : pero en los límites de «na Nota, 
no es posible insertar todo un libro, por cor- 



31 
to que sea. Por maestra, sineiBbargo,tradu- 
ziré ahora el comienzo del cuarto tratado , 
que intitula: Vida perfecta , o El Consejo de 
Crislo. Dize así: «Cristo , no forzando , sino 
«aconsejando a cada hombre , a libremente 
«abrazar la vida perfecta, dize así a todos: 
üSi alguno quiere vetnr en pos de mi, niegúese 
«a si mismoy i tome su cruz cada dia, i siga^ 
•me. (Lucasix.). Dejemos, pues, voluntaria- 
• mente de ser, lo que nos haze el pecado; i 
«vivamos tales como se nos haze por grazia. 
«Sí un soberbio se ha convertido a Cristo, i 
«se ha hecho manso; se niega ya a sí mismo. 
«Si un codizioso zesa de codiziar, i dá délo 
«que tiene; se niega ya a sí mismo. Si un 
«mal vividor* muda su jénero de vida ; se 
«niega ya a sí mismo. Tómase la cruz de 
«Cristo , cuando los desprezios no se rehu- 
«yen, sino que se aguantan por amor a la 
«verdad : cuando se moderan los inzenlivos 
«de la carne, con la abstinenzia: cuando la 
«compasión i la piedad ázia el prójimo, se 
«cumplen realmente : cuando el hombre se 
«cruziGca para el mundo , i considera al 
«mundo por cruziGcado para él, teniendo en 
«nada sus plazeres.» — &c. 1 que WickliíT, 

* Asi tradnzco Us vozes If an evil Iher , aunque ahora no 
usemos de la voz vividor» en lu azepziou que ahí la doi. Pero 
pienso, que en otio tiempo debió usarse en tal sentido, puesto 
que muchos la leen, en el conozido rerrán, 

• Ifajo de una mala capa, 

SHcte haber buen vividor.» 



32 

liredicase o exhortase mas con el ejeinplo , 
que con tas palabras, oo nos lo prueban stilo 
amigos suyos como el poeta o trotador Cbau- 
cer , que le toni6 para modelo , al delinear 
<!oo sus versos a un buen ministro de Cristo; 
sioó adversarios suyos, como Knigbton, vie- 
nen a probárnoslo indirectamente. Este nota, 
al menzionar los muchos que se iban decln- 
rando por diszipulos del reformador , lo si- 
guiente: "El número de los creyentes en la 
"doctrina de Wickiiff, se aumentaba mara- 
«billosanienle, i amuctii^uaban como los lila- 
«menlos de las raizes de un árbol frondoso. 
•De tal suerte llenaban lodo el Reino , que 
■con dificultad toparía uno con dos personas 
■en un camino, de las cuales , una de ellas 
"uo fuese diszípulo de Wickiiff.» 1 adviér- 
tase que estos a quien Knighton llamó dis- 
zipulos de Wickiiff, eran entonzes moi per- 
seguidos i escarnezidos: i por mofa los desig- 
naban coD el apodo de Lollards , que vale 
tanto como si en castellano dijéramos, íara- 
rcadores, pues Moshein deriva la voz, déla 
alemana tollen, que signilica tararear, o can- 
tar en voz baja, o entre dientes. Basle esto 
azerca del que nuestro autor llama Juan Vi- 
clevo, españolizando el apellido , lo cual no 
hizo Zípriaoo de Valcra, que le llama Juan 
Wiclef , en sus Dos Tratados del Papa t la 
Misa. Véase la paj. 166. de la Edizión que 



55 
yo imprimí seis años haze, i la nota que al 
fin de aquel tomo se refiere a dicha paj. 166. 
Paj. 15. «JuanHus.... conforme a lo que 
él mismo había profetizado.» &c. Alude ahí 
a las palabras que J. Huss dirijió a los que 
le condenaron a ser quemado vivo: ^Cenlum 
revolutis annis Deo respondebitis et mihi.» 
Estas palabras de Huss, pudo llamarlas pro- 
(éticas nuestro Autor , porque se verificaron 
exactamente. Dichas palabras se leen , por 
orla , en el reverso de una medalla acunada 
en el siglo xv. i que según L'Ejnfant, se con- 
serva en el Monetario perteneziente al Bei 
de Prusia. En el anverso, está el retrato de 
Juan Huss, i por orla esta inscripzion: Cre- 
do unam esse Ecclesiam sanctam Catholicam: 
en el reverso, además de las palabras ya zi- 
tadas que le orlan , se ve a Huss puesto en 
la hoguera, i atado al palo , por el cuello i 
los pies, i sobre la hoguera , i en el zentro 
de la medalla se lee: lo. Hus anno a Christo 
nato 1415 condemnatur. J. Huss no aconseja- 
ba otra cosa, sino que se reformase, lo que 
era de reformarse, en la Iglesia : i por solo 
manifestar eso, e instar a que se efectuase, 
con dichos i escritos mas o menos atrevidos 
i apremiantes; le quemaron vivo los Nomina- 
listas f que eran los adversarios de las opinio- 
nes político-relijiosas que él seguía. Huss, en 
bohemio, pareze que significa ánsar, o pato, 



u 

i Luítfir er|iiivale a sisnc. Jugando con et síg- 
riilicado de ambas vozes , atribuyen algunos 
a Hiiss las siguientes palabras, dirijidas a sus 
quemadores : \unc ansserem assatis , post 
cenUim annos olor, sive cygnus venturus est, 
ifiutrn non paleritií astare: q. d. «Ahora asa- 
xreis al ánsar, mas, pasados zien años, ven- 
«drá el zisne, alcnal no podréis asár.> Tam- 
bién se atribuye una repetiziún de parezida 
frase fatídica, al rompiíñero de martirios de 
lluss, a Jerónimo de Praga, que al ver xer- 
cana su muerte , dizcn diríji6 librenienle a 
sus adversarios igual vatizinio diziéndoles : 
Vos tlatuislis nunc me innocenlcm adpcenam 
rapcre, al egopoíl meum obttum veslris cons- 
cientiis aciileos el tcrtipiiloi retínquo , alque 
apello ad Cehissimiim simal et aquissimam 
judicem Detim omnipotenlom , ut coram eo 
cenlum annis elapsis respondealis miki. q. d. 
"Decretasteis , ahora mismo , arrastrarme , 
"inozente, al suplizio: mas yo os dejoentre- 
'gados, después de mi muerte, a losaguijo- 
• nes i remordimientos de vuestras conszien- 
«zias; i apelo al mui sublimado, i a la par, 
«justísimo Juez , Dios omnipotente, naraque 
«a su presenzia me respondáis pasados zien 
"aílos.K Estas palabras, i las que antezeden 
atribuidas a Huss, como dichas zien años ca- 
líales antes de Lutero , cuyo aparezimiento 
prcdizen; no pienso que Rean las mismas que 



35 
prouunziasen ellos , sinú la sustanzia de lo 
que dijeron , o el mismo pensamiento buri- 
lado en la medalla zilada arriba, i cuyo Tac- 
simile trae Gerdes, en la paj. 52. del tomo T. 
de su Historia EvangeUi ftenovati , edizion 
de Groainga del a. 1744. — Pues habiéndose 
acuñado ésta en el siglo xv., se^un nos ase- 
guran, o un siglo antes que Lulero comenza- 
se a ser couozido; no bai motivo para dudar 
de la jenuinídad del vatizinio. En la Nota que 
puse a la pajina 166 de tos Dos Tratados, 
por Valera, quedó sentado, que el 29 de Ma- 

Ía del año 1416. quemaron a J. Huss; i ií 
oras después, el 30 de Mayo, a su compañe- 
ro Jerónimo de I*raga. Fundé este aserto, en 
el de los bístoriadores modernos. Véase entre 
oíros, a J. Murdock, i H. Soames, en kus No- 
tas i adiziones a la traduczion inglesa de la 
Historia Eclesiástica de Mosbeim , (en el t. 
3.° la paj. A\. Ed. Lond. 1845). Los escri- 
tores antiguos, como Beza, i otros, aseguran 
siaembargo, que J. Huss fué quemado el 6 
de Julio del a. 1415., i Jerónimo de Praga 
el 30 de Mayo del a. 1416. — Véase , Icones 
&G. a Theodoro Besa. Genevm 1580. 1 en la 
carta que Poggio escribió a Leonardo Areti- 
no, describiéndole, como testigo de vista que 
fué, la muerte de Jerónimo de Praga , dizc, 
que a éste le tuvieron enzerrado tressienlos 
cuarenta dias en el fondo de una fétida i os- 



cura torre . donde nada podia ver. Véase el 
folio li5 , vaello , en l'oggii Opera. £dU. 
15t3. Argentina. I por zierlo, que esta carta 
<Ie Poggio es bien digna de leerse. Ahora la 
aduzco solo , porque párete conlirma la pri- 
mera aserzion, de lialúr itilervenido un año 
entre la muerte de ambos ilustres bohemios. 
Debo advertir también aquí, que la antigua 
edizion pone leuan, por errata, ahí en la paj. 
15. r. 9.dondedize Jet;aníd. I cn-hs renglo- 
nes 31. i 22. 'lo que enseñó i escribió', el 
impreso antiguo dize, enseño y eseriuo: sien- 
do errata esta última voz, por escribió, pues 
va hablando de Lulero. Kn cuanto a los azen- 
tus, en la impresión antigua, como en todo 
libro de aquel tiempo, nunca se pinta nngii- 
no. Por lo demás, cuanto escribe alií nuestro 
Autor es innegable. Ni , eu mi opinión, de- 
jan de ser argumentos bien miserables, ova- 
ladles, los hechos contra Lutero, porque em- 
pezó a combatir los abusos; argumentos que 
bol se repiteti auu por lilósofos i liberales 
católicos , o romanistas. Lulero no tnvo la 
culpa, de que Bonifazio VIH. p. e. ensalzase 
el poder t arroganzia de los Papas a su loas 
vcrtijinosB altura ; i que luego Julio II. se 
4lejase fazilmente tentar de la misma arro- 
ganzia, i conzibiese la empresa de erijir la 
cúpula majestuosa de San Peilro , i llenase 
para ello, la tesorería papal, engañando con 



37 
sus Bulas a la credulidad huniaDs. Eseenga- 
ña es el ijue «acó de «u teii» a Latero, cnyo 
únimo antes superstiiktiamente faToraUe il 
papado, Bemorié '«atonxesa exattCnar con 
deleusiÓQ lasipretensionM de tos Papas. Lu- 
lero DO tuvo la culpa,: de que priniíMs como 
€ar)o&V. descuidasen, idéscuidM, elesUidlo 
de la relijión , contenlindooe «do llantarse 
<ritlianos , sin pensar eo. el signiScado déla 
voz, i apoyando p^rsu pntmo ínterós i con- 
yenienzia, ^e e4 Papa i.gos.]«miflas,.eiigaAea 
a lo8:^iebto3 coo riUse Inrfloiioaes siempre 
nuevas , bajopreteslo de piedid , trayendo 
coii cada ríto unscreeniia parlioular, i alle- 
rando asi la rel^íon, «ara-dirijirla, i lucrarse 
con ella. £Bs, acaso, justo, ni esaclo, llamar 
comunión catítin , a una secU , que no ad- 
loite , ni tolera , ui mucho menos ama , i 
guarda paz i unidad cuo otra algnna? ¿De 

SuéicatoliiisuiD puede alabarse una coniuni- 
ád, que dá el nombre de igletxa, a solos los 
cléTigos, que forman Hna república terrena, 
i tratan :a los' demás fi^es, como a cosas que 
les sirven de trMco segoziable? ¿Qué culpa 
4uvo Lulero en que los Papas hayan dicho, 
qoe^iretendian el Primado ; i luego se hayan 
eojido'el T»tado*ta la ligletia'í Se lensura, 
pues.^mucfaMvvtts íneonsideradanHnte'aloE 
que desean la reforma de los abnsos-en la 

• I,* raí 01 ktrbiri; iif rn inii lo rs Ib biinfti penliDili. 

34 



38 

relijion, cuando debiera mejúr zensurarse a 
los que lales abusos apoyan , i (ouieotan , i 
expenden a présio aleado. 

Paj. 17. moíifMs , usa ahí en la asepzion 
de amotinéioi ; i U propiedad con que em- 
plea esa voz de la antigua niilizia española, 
se echa bien de ver en la paj. 18., porque ni 
Pérez, ni Enzinas, ni otro alguno, que sepa- 
mos, de estos españoles , que suplioAan en- 
tonzes se atendiese por los Príozipes a la en- 
mienda relijiona ; andaban a caza de honra, 
ni de lucro, ni querian manleoerse, como los 
jesuítas i Papas, a costa ajena, i a fuerza de 
fraudes pias. La misma voz Supucazión, con 
que intituló Pérez, este escrito suyo, es una 
injeniosa coniraposizion a lo que llaman así 
los Romanistas , como se puede ver en el 
Tratado del Dr. Guerrera ^ paj. 63., en uno 
de esos Apéndizes. 

Paj. 20. r. 3. soplo [que], pues creo falta 
por errata en laedizión antigua. Lo mismo 
hago siempre que se ponen o vozes, o letras, 
eoire [ ]. Véase el renglón último de esta pa- 
jina, la pajina 22. r. primero, i. otras. 

Paj. 23. En prueba de lo asegurado en es- 
ta pajina , pueden zitarse muehos escritores 
Católico-romanos, antiguos i modernos, que 
son del mismo parezér que Pérez. Por mil 
año$ seguidos, se leyeron las Escrituras, i se 
zelebró eii Roma la Misa en lengua vulgar, i 



59 

se conmigo por todas con pan i mho , no sin 
vino, i con obteas , que no son pan : i no' se 
conzibe con qné cara se atreven los que se 
llaman católicos invariables, a practicar se- 
mejantes variaziones, i motejar luego a otras 
sectas, o ramificaziones de la Iglesia cristia- 
na, el qae varíen , n rerormen , lo que les 
pareze variable , n reformable. ¿Qua fronte 
[exclamaba el a. 1567. Esteban Linden], qui 
se Catholicum jterfíiberi velit . damnare ausit 
anliquam Mam celebranda MÍsscb ralionem, 
»n qua preces et sacrarum lilernrum lectiones 
ad circumstantes lingua quce ab ipsis intetli- 
tjebatiir, dirigebantur: deinde ipsa sacramen- 
toriim pañis el vini ceUbratitt , in qua sacra 
iltiús aclionis vis et anima comislit, adpopuli 
iisum referebatur? — Alqite hanc consuetvdi- 
nem m Ecelesia quoque Romana mille annit 
obtittttisse, ut lam populo quám Clero in cete- 
bratione Missarum. teorsum corpas , et seor- 
sam sangais Domini prwberelur, quis negare 
postifí — I de los modernos, que dizen lo mis- 
mo, baste recordar a Clemente XIV. que lo 
confirma en sus Cartas , que es Libro co- 
mún. 

Paj. 28. p. 40. lo (recio, se lee, por erra- 
ta, en la ediz. antigua. El ms. oríjinát diría 
probablemente t'ofrezió. 

P. 28. r. 9. seguierou: pttreze errata por 
siguieron. 




40 

P. 29. r. 24. En la edh. antigua: «assi.y 
al pueMo> &c. 

P.32. r. úUiíDD. La ediz. anl. «Evaojelio, 
Pues- &c. 

P. 3J. Coibpárese lo que se lee eo esta pa- 
jina, coa lo que díte Fiai Melcbór Cano en 
8U Parvzéb ((laj. 41. 42.): i se notará desde 
lue({0, aei )a difereozia como la semejanza; 
i Re coiiozerá también cual de los dos escri- 
tores estaba mas penetrado del espíritu 
cristiaDo. 

Paj. 54. i 36. El que lea con ateazión es- 
tas pajinas, a la luz que arrojao los Docu- 
inenlos liislóricos que ya se zitaron , no las 
tendrá por exajeriidas: pues ereclivamente , 
cuádrale mui bien al hijo de Garios V. el dic- 
tado de Rei de la desolazion, o de los zeni- 
zas. i sniiil'eniios. i diablos , como indelibe- 
radameiiU' dizc el Autor. Felipe II. fué un 
e.<tclavo du ¿.quellos Trajles, quede la relijion 
dtil Evuiijeiio, quieren formar im sistema de 
violeuKiu.ijue un vez de la persua^i^ii i cari- 
dad. <:;in(i|úi^:i lufuer^za, i el fanatismo. Fe- 
lipe II. pililo llamarse antes Musulmáu, que 
cristiano, pues quería dilatar la relijion con 
la i'uerza. Él mismo dijo , al desembarcar en 
Laredo, lualtralado por. la tempestad, aque- 
llas amargas palabras: -Mí Padre i yo, }iemos 
devastado la tierra, paraenrriquezeralmar.* 
I él, con sus Inquisidores, i jesuítas , alteró 



41 
mas que nadie las costumbres de Espaua, fo- 
mentó la hipocresía, aterrando a las convic- 
ziones de la conzienzia: acostumluN) a los es- 
pañoles a deleitarse con espectáculos atrozes: 
destruyó In moralidad de les. leyes , con la 
ferozidád de legalizar los Autos de Fé: i es- 
tableziendo la crueldad en el culto, encrue- 
lezió con su influjo los pueblos. ¿I todo esto, 
paraqué? Para aumentar , sin conozerlo él 
mismo, el poder de los Papas, con menosca- 
bo del poder de los Prínzipes: i paraque zi- 
mentada esa doctrina espantable i fazinerosa 
de la infalibilidad de ios Papas , se atreviese 
uno de estos, a conminar n él , i a su padre 
el Emperador, con prozesos i excomuniones. 

P. 37. r. 2. «trabajan por servirios* : o 
trabajan de servirlosDf deberra dezir. Pero 
como puede correjirse de esos dos modos , 
dejé la errata del impreso antigno. 

P. 58, r. 8. «deshonrran». Es también er- 
rata déla ed. ántfgna por deshonrrardn, que 
es como debe dezir. 

P. 40. Contiene nñ éonsejo, oadterteñzia, 
lleno de bien para España , si el monarca a 
quien se dio , le hubiera tenido en estima. 
En elr. 21. pareze qtié h ai falta, i quedebe 
dezir: «i todos 16» falsos servizíos» &c. 

P. 41. r. 6. dadtfs. La ed. ant. dizedados. 
El renglón último, está asi en la ed. antigua; 
pero, por lo menos, sobra la prep. a, i debe 



42 

leerse: «i, en jo niesnio, cuyaeg; queéltam- 
lijen lo> &c. Come si dijera : i eo el samm 
hecho denegar delanleoelosboinbrefi dicha 
doctrina, niega cuya es: niega que es divi- 
na>. &e. .Ese párese el pensamiento, supri- 
mida la preposiaif'io a,- si ea que no haí olra 
ciTala diferente. 

P. 43. Por los renglones AUinios, se dedu- 
ze, que Pérez escribía esta Suplicasíún , el 
misino año en que la iniprimiá, o en los tres 
postreros meses del 1568., pues tirios V. 
murió en SepUenilire de ese año. Varón pío 
i doctiiimo dize ahi Pereí , que era el autor 
de las InforiBiiz iones: i ambas, con otros es- 
critos de Franaisco de Enxipas, o sea, Dryan- 
der, comprueban que la calificaiiVín es ade- 
cuada, i mui propia, si atendemos a los mo- 
dos de hablar de eutoozes. Los que se prezien 
de puristas rigorosos en lengua castellana, 
bien sé yo, que no admitirán tan faziloienle 
esa alabanza de doctiiimo : ni hai paraqué 
empeñarse en sostenerla. Sí el purismo no es 
mas bien un achaque para encubrir en este 
caso a la fanática hipocresía ; se confesará 
siempre, que et que escribía esas Informaiio- 
nes, ni^ia leído coa fnito los clásicos grie- 
gos i latinos: b^ía leído con piedad, i amor 
de sus semejantes, i al mismo tiempo que 
con intenso deseo del bien de su patria , con 
humildati mnia, las Kticríluras. I esto basta, 



43 
paraque no se culpe , a quien le ca)ifii)iic de 
pío, i de doclo. Además, el Dr. Juan Peret, 
es como si dijcraoios tettimonio irt-ecusable 
en el caso, pues probableinente fifé poseedor 
de otros vanos escritos de Encinas, i sn ami- 
go personal, i como ¿I inclinado a anos idén- 
ticos estadios, i de nn país mismo, i anima- 
do de los mismos deseos, i por ellos habien- 
do abandonado, como él , reputaston , hono- 
res, vida tranquila i holgada. ¿Qué mejores 
fundamentos podia tener, para bien calijicar- 
le? Si un hombre , en las zircnnstanzias de 
Pérez, puede mentir en el juizio que haze de 
otro a quien bien conoze; seria nezesario con- 
fesar, que son términos vazíos de sentido los 
de amor deta verdad, relijión, iconsienzia. 
Pnr lo que se lee en la simiente pajina 45. 
debemos creer que Pérez remitió este libro 
al D. Felipe II. 

Ikfobmakionrs. 

Donde hat asterisco , allí comienza la pa- 
jina de la edizión nnligna indicada por «I nú- 
mero marjinil. 

Paj. 48. r. 19. abundaAimente , abundo- 
«amcnte, ahundanfemente : De esos tres mo- 
dos puede correjirse ahí la errata nbimda- 
nienteúe la ed. antigua. Por eso quedó. En 
el r. 24. dize la ed. ant. Maximi taño. 




V. 49. r. 8. Parcze laiiibiéii urrula (a voz 
resplandece tnte. 

P. 50. beti merisido. Erratas de la cil. snt. 

P. 5}. Laai¿«Uw«i aul^r de la rrautlii- 
levta coduía ie\ Pppii Leo» X. que pitea lle- 
var ade)itnl« la.contiirucziúu de la cúpula de 
B.. Pedro, ceiuanzada por Juliu II., iiiiiiidó 
vendar toda ciase de luduljeiuiss. Eii Alema- 
nia los que vendiecou mui bieo estos fardos 
de burlat burhdas , fueron los Comisarios, o 
Delegados, del Papn , ArctiuboUlo i Tetzel. 
Sobre lodo el ^searo de Tetsel fué innodilo: 
iFudet referre (dije Fabrotú de él) flw* ip»« 
el dixit el fecil quasi Légalas e ccelo missui 
fuisiet ad quod libeí fiaculum expiavdutn ai- 
que purgandum.» [Tooio la zila de la obra de 
William Itoscoe, Life a»d Ponti^alc of Leo 
X.] bebe verse sobre esta venta de liiduljen- 
ziashecb!) por I,eon X. el Drama latino de 
Enrique Hirlzwig, impreso en Francfort ela. 
1617. intitulado . ¿.t(l4eriM,, cuya grabiida 
Portada presenta, de cuerpo entero, los re- 
tratos de. Lulero , i de TeUel , el primero 
con la Biblia ' ea la iiiaoo. i el otro cou varias 
Bulas en ambas manos , i un cofre al ladu , 
lleno dfl ellas tía dvAa ,: cobra sus cabezas 
se lee esie dísllof : 

TecetiuM Papa bultit; Lutherus Iod<b 
Verbo dyetat : ¿utró tutau iré duce? 
i a sus pies este otro: 



45 
Pertpictíum Domini vtabut». Luthere, 

fnuntphai. 
Faclio emeaulygem Teceliaaa bibil. 
i en la Allima esaena del Drama , se repré- 
senla » los soldados españoles de Carlos V. 
eutrando eo WtUnberga, resuellos a desen- 
terrar i quemar los restos de Lulero , que 
yazian depositados eu un honroso sepulcro: 
pero se detienen , ya porque s« lo prohibie- 
ron sus jefes, i ya, por pensar , que«e halla- 
fian COR el aUiud vazio, como se lo asegura- 
ban los frailes. Por lo demás, antes df> León 
X. acostumbraron otros Papas, como Urbano 
II. el año \iO0., vender el lielú pQrdinerot, 
i hoi siguen practicándolo; ponine una de las 
cualidades caraclerislieas del papado, es la 
persevcranzia . Cnaudo iinajiuiin los Papas , 
que pueden arrogarse un derecho, ul punto 
promulgan que lo heredarou de Dios: i si las 
zircunstanzias les prezisan a pactar nigo con- 
tra el la) derecho, prozeden con tanta maña, 
i ambigüedad , que mucslraa no haberlo 
perdido, i solo suspendido uo tiempo , por 
benignidad pontiBiia; i con semejantes dere- 
chos, o usurpazíones, violan cuando quieren, 
i pueden, la potestad de los Priazipes, i toda- 
Hberlad zivil de las naziones. 1 bien fazilmen- 
te lu hazen en los paises como et nuestro , 
donde no hai otra relijion verdadera que la 
que manda el Papa. Ahora mismo , los ins- 



46 

IritJdos liberales cspaAoIes están muí indig- 
nado», de niie fil jesuitÍBiiio lea vede eríjir una 
eslatua a Menditabal , que restablezió el a. 
1835. la snpresiún del diezmo; i no se indig- 
nan, de que sus hijos, estén todavía apren- 
diendo de memoria el mandamiento de) Pa- 
pa, de pagar diesmos i primiziat : i no hai 
gobernante lilierál, que le mande bnrrar del 
catezismo: i entretanto el Papa , enseña, c 
imprime su Mandamiento, i avizora la ocasión 
oportuna para que vuelva a observarse. — 
Véanse con alenzion las pajinas 55 i 54. 

P. 55. [alabando]: la ediz antigua , ablan- 
do: pero es errata cinra. 

P. 56. r. 14. Nótese la elipsis: ^que jamás 
habia echado*. 

P. 58. r. 2. deseyo; lie dejado esleliarl)»- 
rísmo , porque ann se usa en provinzias de 
España por deseo. 

V. 60. Pnra entender mejor, lo que se lee 
en el §. que acaba aquí, i comenzó en la pa- 
jina 51), i cuanto en las dos Informazionesse 
toca , azerca de In historia de la época en 
que el autor escribía [ázia el año 1544. Véa- 
se la paj. 57. renglón 4. confrontada con la 
paj. lo3.); sóTraseme esta larga Nota con- 
memorativa de los hechos. Carlos V. en 
la Dieta qne tuvo en Wonns el año 1521. 
promulgó un Kdiclo de prosci'ipzión contra 
Lulero i sus sccuazcs de que buzo mérito la 



47 
Declaratoria puesta ea el Apéiidize (paj. 55.). 
Ordenó en él, que los dichos, fueseu tratados 
como eoeinigos del Imperio , i perseguidos 
con todo rigor. La ejecuzióu de este Edicto, 
fué de tal suerte aguijoneada por el Empera- 
dor, i los Legados del Papa , que toda Ale- 
mania se alborotó. Los Prínzipes Católicos, 
instigados por el Cardenal Campeggio ,- se 
reunieron en Ratisbona el a. 1524., i adop- 
taron medidtis de sumo rigor, para que^ se 
ejecutase el Edicto en sus Estados respecti- 
vos. Pero los Prinsipes i Estados que se adhe- 
rían, o protéjian lá Reforma, no obraron.del 
mismo modo. Aplicarles, pues, las penas del 
Edicto, era lo misino, que comenzar la guer- 
ra zivil: cosa que trataron de evitar los mas 
prudentes del Cuerpo Jermánico»Estasítua- 
zion crítica , o llámese zisma relijioso , se 
agravó mas en la Dieta de. Augsburgo , por 
culpa 4el Emperador , que dio uu Decrelo 
condenando la Cmfe9ión de Fé^ que los Prín- 
zipes Protestaateale habían presentado. Este 
Decreto, limitaba el tiempo dentro del cual 
se les ordenaba conformarse a las doctrinas 
de la Iglesia Romana, eo lo relativo a los ar- 
tícoloá en digpiiía. Couduzidos a este extre- 
mo los Caudillos Protestantes, determinaron 
juntarse en SmakaMa , Condado de Henne- 
berg, i el último dia de aquel afto mismo «le 
1550. Armaron. aUí una Vniouj o alianza de- 



Tensiva , ifue renovaron luego rárias veses. 
Juan Federico, Elector de Sajonia , i Felipe 
Land^rsve de Hesse , se declararon por Ca- 
bezas de esta unión. Para oponerse a esta 
ConfederazioD, inslita^ei^on ios Pnnzipes lla- 
mados CalAlicoB la Sania Liga , con objeto 
de protejér la relijion Romana. Todo nnun- 
ziaba, al parezer, la guerra zivil, ciiandouna 
invasión de los Turcos en Ungría i Austria , 
les indujo a los CalAücosa firmaren Nurem- 
berga el a. t532, una tregua, o tralado.con 
los T'rínzipeB de la Union, en cuya virtud se 
pactó paz , entre los Estados de ambas reli- 
jiones, que firnió tiimbienel Emperador; la 
cual paz debía continuar , hnsta i^iie se jun- 
tase un Conzilio JenerAI, o se determinase lo 
contraria en alguna nueva Asamblea. E^ia 
paz se ratifica varias Teaf». Los Prioiipes 
Protestantes, sinembargo , siempre, i desde 
un prinzipio, persistieron en recusarla auto~ 
ridád de Conzilios que estuviesen sometidos 
a los Papas, que loa convocaban; i que por lo 
mismo, los disponían a su manera, i no los 
dejaban libres dvl todo.' El Emperador, a pe- 
sar de sus firmadas palabnflt'déspHee de ha- 
ber becho las paxes con PranHJa'eit Crepy , 
el a. 1S44., i ajustado rfn arraistlBio de zuico 
años con los TnrcoB ; se reMlríA a declarir 
la guerra a losPrJniipes Protestantes. El a. 
1546. publicó el cristiano Emperador un 



49 
Edicto de proscripzioo conlra el Elector de 
Sajouía, i el Landgrave de Hesse , los dos 
Caudillos de la unión; también hizo un trato 
secreto con el Duque Maurizio, de la segunda 
rama de la casa de Sajooia, i pariente zerca- 
no del Elector. I, mediante este trato, logró 
que su campo de guerra pasasedel Danubio 
al Elba. Habiendo sido derrotado el Elector 
por el Emperador, en una refriega que tuvo 
lugar en Mecklenburgo el a. i 547. , cayó en 
manos del venzedór: i dos meses depues, cu- 
po la misma suerte al Landgrave de Hesse. 
Quedó así disuelta la Union,. o Confederazion 
de Smalkalda , i dueño ya de Alemania el 
Emperador, reunió una Di ta en Augsburgo, 
en la cual procedió como Dictador absoluto. 
Una gran división de ^us tropas» alojada en 
la ziudád , le sirvió deguardia de su perso- 
na, i lo dem&s del ejérzito se acampó en los 
alrededores. En esta Dieta conlírió al Duque 
Maurizio el Electorado de Sajouia, quitándo- 
selo a su prisionero Juan Federico. Verificó- 
se la investidura del nuevo Elector, en Augs- 
burgo el a. 1548: i entonzes trazó el Empe- 
rador la ruina , i extirpazión completa del 
Protestantismo, compeliendo a losPrínzipes 
i Estados de la Reforma,, a. sujetarse, a la 
Iglesia Romana , por medio de un formula^ 
rio, que les obligó a adoptar, conozido por 
el nombre del Iníerim : el cual, en su parte 



preliniitiái', soln les permitía el iisotlc 1n co- 
luimion eii ambas espezies , i el cnsamieulo 
lie sm ctt^rigos, entre tanto, (]iie e) negmio 
no se dezidio por un ConEÍlio. DueQo absolu- 
to de almas, vidas, i haiiendas, se señaba ya 
Carlos V. cuando la bora del tnfortnnio llegú 
para despertarle.amedias, del sueño, ieclip- 
ititr BU pasada' gloría i ufanía. El Elector 
Maurízio, uunqiie le era deador de su digni- 
dad , ímajinó que le convenía aprovecharse 
del mal estado a que veía rednzido al Empe- 
rador, a cansa de su falla absoluta de dinero: 
i se resolvió a poner coto a la autoridad im- 
períil , i a restaurar la causa Protestante. 
Cou esta mira, se confederó con varios Prúi- 
zipes del Imperio , i zelebró nn Tratado se- 
creto con Henrique H. deFranzia.enCham- 
bord: i marchando con suma rapidez contra 
el Emperador, casi le cojió por sorpresa en 
Inspriicii , i le obligó a recurrir a la media- 
zion de su hermano Femando', Iteí de Ro- 
manos , con la cual concluyó con Maurízio 
nn Tratado, qne se firmó en Passau, el año 
1552. Por él se sanzionó la libertad del cul- 
to protestante; i se acordó , que se debería 
- rftunir un Conzilio Jeneral , que estableziese 
ios artículos de una paz sólida i permanente 
entre los Estados de ambos cultos. La Dieta, 
postergada a causa de los Suzesos políticos, 



51 
1)0 pudo reunirse en Augsbui-go basta el aüo 
de 1555. En ella se concluyti una paz defi- 
nitiva sobre el negozio de la relijioD , orde- 
uándose, que tanto los Estados l'rotestantes, 
como los Católicos, disfrutasen una completa 
libertad de culto, i que cualquier diferenzia, 
solo pudiese resolverse por medios amiga- 
bles. Se ratificó la secularisazion de las ren- 
tas eclesiásticas , que los Prínzipes Protes- 
tantes habían efectuado en sus Estados: pero 
en uno de los artículos del Convenio, se esta- 
blezca expresamente, que cualquier prelado, 
oclérigo, que abrazase la Confesión de Augs- 
bnrgo , dejando la Iglesia Romana , forzosa- 
mente babia de perder su BeneGzio. Este ar- 
ticulo , conocido por el nombre de Reserva 
ecleiiáílica, no pasó , sínó con una grandísi- 
ma oposizión. Los artículos de este Convenio, 
se interpretaron, luego, por cada parte, se- 
gún les acomodó, en particular por Roma, 
i los clérigos, que no cumplieron uno solo de 
los que eran favorables a los Protestantes. 
Lo cual orijinó después la guerra llamada de 
los Treinta aQos ; i previamente, los daños, 
agravios, i males, a que alude nuestro Enzi- 
nas en sus Informaziones. De la penuria del 
erario del Emperador, que dejo indicada; so- 
lo ¿I tenia la culpa- Su ambizion no conozía 
limites, i su presunzion, desgobierno, i fana- 
tismo, casi nunca los conozíeron: i como los 



corlesanoft aituladores, i los arleros snicrdo- 
tee que le asediabnii siempre , fomenlaron i 
Kxplntaron sur males pasiones; tué verdade- 
raiiierite un íizote para los paires eH que do- 
minó. No se hnsqueii las pruebas de esto ea 
Irs Historias eleifanleB, de Doctos i de Erudi- 
tos: búsquefise linicaineDle en los seozillosi 
familiares documentos do sus conlemporá- 
neos, e Íntimos amigos. Yá dejo indicado que 
Lauz. pj>blicó el a. 1844 la Correspondeaiia 
orijinAl de Carlos V. Léanse en ella lascar- 
tas del Etiiperadór, i de sus amigos, i deií- 
dnse luego. C6jase , por ejemplo , la carta 
de .1. Hannart, Vizconde de Lomlwcke, i Ba- 
rón de Likerke, eseHla en Marzo del a. I52< 
desde Nureníberg , a su amo ünrlos V., dán- 
dole cítenla de su misión a Alemania. Por 
ella se verá , que los Frjnzipes Electores de 
allá, estaban descontentos de haberle nom- 
brado Emperador , porque desgobernaba a 
Aleniani» , tanto, o mad , que a Espafta , i 
que a lodos les estaba debiendo dineros , i 
grandes promesas , i-eon ningimo cumplía. 
Al Duque Palatino Federico de Baviera, p.e., 
le estaba debiendo Carlos V. Téintiiinco mil 
florines de oro ; i a ese (eo^r debía a casi 
todos los Prinzipesdel iTDpíriti'snmag consi- 
derables. Quejábanse ade)!ia8(p> 107.) t'des- 
Ire gomierne deslrangiers , alegont que mOn 
dicl Seigneur [fí. Fernando , hermano del 



55 
Etnperadúr] se gouuerne lotaleHient par Sala- 
nwtica.i (De suerte , que los Bs(»aüole8 se 
qiicjabiui de aer gobernudos per Flanedcos i 
Alemaiies; i eslos, de serlo por Eepaholes.) — 
Los Electores, como el Arzobispo de Tréve- 
ris, i piros, andabafl en tratos con Franzísco 
I., i anti sospechaba Hanaart , por motivos 
que alega , i el exiesivo gasto que nazía el 
dicbo Arzobispo; que rexibía dinero de Fran- 
zia. Al Uiique de Saionia,que pedía los Ireia- 
la i tres mil florines de oro , que , desde 
Worms , le estaba debiendo Carlos V.; se 
proponía Hanaart engañarle con Bczionesdi- 
ploñiálicas, •tt/fin ¡^le escribe al mismo Em- 
peradt^r] /¡ue en soijes acqnite el en desbour- 
ses mUünt moins dargenl-. También H»inart 
se hallaba mui apurado de dinero , i supli- 
caba al Emperador se le diesen libranzas 
'par ie bancit des Foucliers [los Fúcares], au 
des Wclgers. • I no solo este cortesano escri- 
bía «on ta! desprezio de todo sentimiento 
moral a su Emperador i amo; sino que hasta 
el Papa Adriano VI. se atrevía a recomendar^ 
le a varias clérigos españoles , que estaban 
en la Corte ponlifizia, i que según afirma el 
relijtoso PontiHze, se futhian ^njido ardientes 
Cotntmeros, para engañar asi, a los Comune- 
ros verdaderos; diziendo el santo Pontífize , 
de sus protejidos i delicados sazerdotes estas 
palabras: «eí íí par avanture ilz ont aueugnes 
55 




54 

fúit fait quelque chote conírevolre majetle , 
ils úint fait teulemml a intención de non eitre 
congneua pour fauteurt de votre paríie.* I 
sigue AdriaDo afirmsndo a su antiguo diszt- 
pulo , que si no hubiera sido por este doble 
juego de estos clérigos traidorzicos, los Pro- 
euradoret en Tordetiltaí habrían triúufado 
completamente. Zito estos rasgos de la moral 
política del Emperador, i stis amigos; no por 
solaz que experimente en sacar a reluzir sus 
olvidadas miserias ; sino para mostrar la 
abundante razón, conque Pérez, Enzinas, i 
otros antiguos paisanos nuestros , querían i 
pedían las deseadas reformaE qne indican. 
Esos retazos que zito , son ios mas débiles , 
que pueden entresacarse de ia Correspon- 
deiizÍH de Carlos V. con sus amigos, de los 
infinitos qne se leen en ella , que son lesli- 
monios de torzida i bochornosa moral. Esla 
Nota es larga: pero salva el tener que anotar 
otros muchos pasajes de las Informaziones. 
Azerca de la Confesión de Fé , zitada en esa 
pajina 60. solo diré, que debe leerse. La edi- 
zíon de ella, que me pareze mejor, es la si- 
guiente : Confetsio Fidei exhibila Invictiss- 
Imp. Carolo V. Ccesari Aug. iii Comifiis Au- 
ffuslce Armo M.D. XXX. Cum duplici editifí- 
ne. Addita ett Apología Confessionis dUigen- 
ter recognita. — Psalm. CXIX. — Eí loquebar 
de tesíimoniis luis in conspecln Regum, et no» 



55 
confundebar. — Basilect M.D.LXVII. 1. t. en 
8.** con dos pajínaturas : una de 201., que 
contienen la Confesión ; i otra de 549., que 
contienen lá Apolo jia. En ésta, responde Fe- 
lipe MelancthoUy a todos los reparos que pu* 
sieron los amigos del Papa a la Confesión 
Augustana, o de Augsburgo. Con gusto vería 
este libro en castellano, integro, i bien tra- 
duzido. 1 no solamente por algún afizionado, 
o amigo, como si dijéramos, Enzinas, Pérez, 
Reina , Valera ; sino por adversarios de su 
doctrina, con tal que no lo alterasen, ni mu- 
tilasen. Hubiera sido un trabajo propio del 
injenio de Balmes, haber traduzido relijiosa- 
roenie este libro de la Confesión de viejos 
anti-romanistas: i luego haber anotado , asi 
la Confesión , como la Ápolojia , con toda la 
fervorosa dialéctica que le hubiese sujerido 
su talento. Bastaba no haber alterado , ni 
mutilado el Libro , paraque , aun impreso 
por adversa persona, pudiese ilustrar bien la 
materia que trata. 

Paj. 62. Tócase aquí la entrada del Turco 
en Austria. Con tal motivo, escribió una car- 
ta el a. 1532. el Obispo Garzía de Loaisa, 
desde Roma donde se hallaba , a su amigo , 
amo , e hijo de Confesión Carlos V. , en la 
cual, después de escribirle: ^paresze claran 
mente que la venida del Turco es cierta»; le dá 
un consejo, o parezér , acomodatizio i cleri- 



56 

cal, en los términos siguientes: «En tos er- 
■rores luteranos, seria «íe pareszér , que al 
■presente se cometiesen a la disimulazion, o 
■por vía de treguas entre herejes i cristianos, 
■dejando a cada uno creer como quisiere, o 
■hazíendo con ellos pacto, que hasta el Con- 
■nlio futuro Tivan todos en sos ritos sin es- 
«torbar dí empedirsi; los unos a los otros, i 
•que canndo por falta del Sumo Pontifize , 
■dentro en tres aftos no se congregare el 
■Conzilio , que de ahí adelante puedan libre- 
<mente , i ^n empacho de Prmzipes ni de 
■Dietas , perseverar en su forma de creer. 
■Todo esto me pareze qnc V. Md. les puede 
■ otorgar sin ninguna culpa, contal coudi- 
■ziún , que os sirvan i ayuden contra este 
'enemigo comiün : i no tenga V. Md. escrú- 
•pulo (le servirse déllos, aunque sean here- 
°jés: porque estando vuestro corazón sin pe- 
ncado , sus errores no estorbarán vuestra 
■buena ventura. I como estoi tan lejos, i no 
•sé loque pasa , mal puedo aconsejar coii- 
■formea prudenzia.pero diré esto ein temor 
•de errar : que V. Md. haga, i tome les mé- 
■dios mejores que pudiere, para conzertarse 
■con luteranos, paraque os ayuden contra el 
«turco : i si en algún articulo V.'Md. fowe 
■dudoso si ofende a Dios, o no; consúltelo vo- 
•lando con el Sumo PontíBze : i digo,[fi7*] 
• que puede estar segura su conzienzta en la 



«delermioazioD del Papa, aunque deluiilc de 
«Dios fuese error. De los negozios, yo escri- 
«bo al Comendador mayor. Suplico aV. Md. 
«sea servido de leer la letra : i acreswente 

■ Dios la vida , i salud de V. Cesárea Nd. — 

■ De Roma a 8 de Judío de 1532 años.> 

Ciiacdo eslo escribía la reverenda mane 
. del Sr. Loaisa , debió eslar abotargada su 
^oDzieiwia, i su memoria tarabieu, pues que 
a mas de aconsejar a su Prinzípe el dolo i el 
fraude, quiere aletargarle tanto el alma, que 
escuche antes al I'apa, que a Dios , i cabal- 
mente cnando era i'apa Clemente Vil. 

Paj. 63. recuerda la ¡da del Emperador a 
Túnez, por los irnos de 1535 i 1536. 

Paj. 67. «por solo el capitulo de la j'ustift- 
cazimi>. En esta, i Ui paj. siguiente, alude a 
la doctrina de «que los hombres no pueden 
conseguir la remisión de sus pecados , por 
sus méritos propios, sino solo por los méri- 
tos de Cristo , i por fó en Cristo. I como el 
tener fé en Cristo, nezesaríamente tiene que 
llevar consigo, uu amor sinzero a Él i a su 
doctrina, un apartamiento de lodo vizio, i 
maldad , i una completa renovazion del co- 
razón , i de ia vida de un pecador ; de ahí 
prozede , seguti la doctrina que delíende En- 
zinas, que la justincaziou completa , delante 
de Dios, de ese pecador , la obtiene por me- 
dio de Cristo , i la debe solo a la infinita mi- 



í 



58 

scricordia de Dios. Est» dtictrina, con efecto, 
parezc la c|ue predicaron Ior Apóstoles, i 1» 
que pnsícron pnr fimdameiilo de cuanto en- 
señaban. Somos reconziliados con Dios, no 
por nuestras propias obras , no por nuestra 

firopia rectitud , sino sola i únicamente por 
I saugre de Cristo. Kszierlu que debemos 
arrepentimos de nuesln» pecados, que debe- 
mos huinilianiOK delante de Dios , i que esto 
lo debemos h^zer, antes que podamos espe- 
rar, que eslainos reconziliados con Dios: pero 
es también zierio, qui; el arrepentimiento de 
nuestros pecados, que la contrizion i bumíl- 
d^d del coraíón, no es obra propia nuestra. 
Si yo me arrepiento de ser pecador , será 
porque Dios, por su Sanio Espíritu, despier- 
ta , u obra en mi , ese arrepentimiento. Si 
roe ha'lo contrito , si me humillo cordial- 
mente delante de Dios, sí tengo un pesar in- 
terior de haber pecado ; todo eso , es obra 
del mismo Espíritu Santo. — I nótese bien , 
que no es tampoco este, el real fundamento, 

3ue no es esto, digo, por lo que somos justi- 
cados. No es la rectitud, ni en todo , ni en 
parle, el motivo por el cual somos reconzi- 
liados con INos. I'orque sí nos dolemos de 
haber pecado , sí el pesar de nuestros peca- 
dos nos desgarra el corazón , i nos llena de 
liumíldád; lodo esto, no puede obrar nuestra 
juütílicazíon. No debeuiosa esta causa, ni en 



51) 
lodo , ni en parle , la reinisiúa de nuestros 
pecados: ni pora ella influyen . nuestra hu- 
millazion i contrizion. Mas ^ieu esto, puede 
impedir nuestra juslificazion: porque si fun- 
damos sobre ello nuestra esperanza; si pen- 
samos, que debemos tener la!, a cual ^rado 
de contrizion , o arropen limieuto , antes de 
que seamos justjBcados : si pensamos , que 
debemos estar mas contritos , mas hauíilla- 
dos, mas pesarosos de nueslros pecados , an- 
tes que podamos Ker justiGcados; — equivale 
esto a poner nuestra contrizion, nuestro do- 
lor, nuestra humillazion, por fundamento de 
nuestra justiUcaEÍón, o a lómenos, por parle 
del fundamento. Asi es, que eso, impide , o 
estorba uneslra justiGcazi<^n: i nos es preziso 
quitar tal estorbo, o impedimento, si quere- 
mos poner el real fundamento. El real fun- 
damento, pues, no es nuestra conlrizión (que 
hablando propiamente , no debemos llamar 
nuestra), no es nuestra recliiud , no es nada 
propio nuestro; no lo que se obra dentro de 
nosotros por el Espíritu Santo: sino que es, 
lo que está fuera de nosotros , lo que no es 
nuestro, es dezir, la rectitud , i la sangre 
de Cristo. — La Escritura dize (Rom. iv. 5.): 
*al que cree en El que justifica al impio , su 
fé le es imputada a juslixia". Luego el fun- 
damento, no nos perleneze. No h^i conexión 
alguna, respecto a esto, entre Dios i el impio. 



/ 



60 

No hai lazo que los una. Separados esláii , 
uno deolro, sin tener nada común. ¿Hai eos» 
en el impío , que pueda unirle a Dios¿ ¿Hai 
obras, reclilúd , arrepeulimienlo? No : iai- 
piedád solamente. Tiene^ pues« que ir , car- 
gado con su impíediíd, tiene, digo» que irse 
derecho a Cristo , si quiere poner el funda- 
mento real de su jnstiíicazion, idezirle: «Tu 
«que vés los corazones, i que sabes que soi 
«un impío , no sé si humilde , ni contrito, 
«pero sí un impío; mira por mít i llévame a 
«Aquél solo y que justifica al impío : i puesto 
«que en mí no hai mas que iniquidad i peca- 
«do ; tu sangre sea mi propiziazión.» fiien 
conozco, que eslees un misterio^ de los que 
la Escritura nos habla, que parezen locura a 
los sabios del mundo: pero, si se refiexiooak 
un tanto , se hallará ser un misterio , abs- 
truso cuanto se quiera , mas no repugnante 
a la razón del que no deseche las revelazio- 
nes de la Biblia. Según ésta, el pecado es la 
única cosa que separa a los hombres de Dios: 
i el pecado es también la única cosa , qué 
movió a Cristo (a quien la revelazión nos 
presenta como el emblema de la mansedum- 
bre, i de la humildad inozente, apellidando* 
le «Cordero de Dios»), a compadezerse de 
nosolros , i a unirnos a Dios , sacrificándose 
voluntariamente por nosotros. I así como no 
vazilo en asegurar, que de estas dos propo- 



61 
sizíoaes, tgile deduzco <le la Biblia, Iü prime- 
ra está muí ronsonante con mi raaoD , i la 
siento en mi propio , mas no iguilmenle I» 
segunda, pues cud mi simple razón, no pnedo 
alcanzarla ; asi también debo asegurar, que 
a mi raion se resiste , el desechar una cosa 
que nte afirma claramente la Biblia , como 
es ésta de la jusülicazión del honibre,solo al- 
canzada por Cristo ; únicamente por([ue no 
la comprendo bien. I sobre lodo cuando es- 
tol penetrado, de que a los ojos de Dios, solo 
el Cristo, el que se apellida •EIHijo del hom- 
bre/, es el único hombre puro, isin pecado. 
— Él, pues, es el único fundamento sólido de 
nuestra recnnziliazionpara con Díos. Tenien- 
do fé en este fundamento, .i esperando eu él, 
nos salvamos: i esa Té, es dou de Dios , que 
le dá libremente a todo el qne quiere rczi- 
bírle , i no se obstina en pcrmanczer en su 
impiedad. Pero este don de Dios, no viveeu 
la cabeza, sino en el corazón. La Tuque en- 
señan los hombres , o los libros de los hom- 
bres, nada vale: porque no arraiga en noso- 
tros uu verdadero, i duradero arrepentimien- 
to del pecado, ni un verdadero amor , i con- 
fianza en solo Dios, Pero si nos esforzamos 
con todo nuestro corazón, en creerque Cris- 
to es nuestra redeuzión; le amaremos, I tra- 
taremos de no desechar su salvaziou ; nos 
abstendremos de pecar , i renovándonos día 



62 

Iras ilíu, adquiriremos reclilud, i verdadera 
saiilidúd. — Enziuas se lamenta aquí de que 
se persiga a los que creeu en lo que llama 
con razón prinzipál doctrina del Evanjelio , 
la juslificazion por solo fé en Cristo; sin mi- 
sas, sin sufrajios, sin induljenzias, sin bulas, 
sin absoluziones humanas , sin zeremonias i 
ritos, sin ese continuo saca-dineros, i sujeta- 
conzienzias , inventado , i practicado por to- 
dos, o casi todos los clérigos , de cualquier 
iglesia quesean. Valdés, en su áureo librillo 
Alfabeto Cristiano , ha ensamblado bella- 
mente este asunto de la juslificazion , con el 
de la libertad cristiana. 

Paj. 71. r. 2. « esperanza». La ed. ant. 
dize, «esperacia»: pero es errata clara, por 
lo que se Ice en el r. 6. 

Paj. 72. r. 10. Cualquiera puede correjir 
la errata de ^vestfa mano», que por nimie- 
dad al seguir la edizion antigua se ha dejado 
ahí. I mírese ésta, i la pajina 73. como un 
exzelente comentario a las Artes de la ínqui- 
sizion, por Montes. Compárese luego la pa- 
jina 74. donde se dize, que harto bien fue or- 
denada la Jnquisizión para los que judaiza^ 
ban : con lo que he puesto en la paj. 3. al 
lin del Montes, en latin, i se conozerá, de lle- 
no, el craso desbarro , en que abi incurrió 
nuestro escritor. Escritores, i predicadores, 
pueden deslumhrar a muchos , con floridos 



sofismas, i dcclduiazioncs hueras ; pero tres 
mil herejías, diez milzismas, zincnenta mil 
peleas por motivos de relijion, i ese tribunal 
del Santo Oíizio con sus zien millones de 
victimas , son las conseciienzías innegables 
de una sola palabra, cuyo significado no se 
hallará cabalmente prescrito en todo el Tes- 
tamento Nuevo: I?itolkranzia. Véase la Bio- 
grafía de Sarpi , por Bianchi-Giovini. cap. 
xxi., el cual observa mui bien; que si la re- 
lijion se biziese consistir únicamente, como 
pareze que debía ser , en un esfuerzo del 
hombre para imitar a la Divinidad , no se 
podría disputar sobre sus prinzipios funda- 
mentales: porque la razón bastaría para dar- 
nos a conozer, que la verdadera es aquella, 
que lleva a la soziedád a un mayor grado de 
perfeczion moral. Tales son los caracteres del 
cristianismo: «La relijion pura, i sin mácu- 
la, delante de Dios i Padre es esta : Visitar a 
los huérfanos, i a las viudas en sus tribulasio^ 
nes [e. e. ser benéfico i misericordioso], i 
preservarse de la corrupzión de este siglo. >> 
Ningún lejisladór dio jamás , en tan pocas 
palabras , un prezeplo de cons^cuenzias tan 
infinitas, como ése, consignado en la Epísto- 
la de Santiago: i la reunión de hombres que 
le pusiese en práctica , formaría un cuerpo 
sozial feliz : no se gobernaría por la ambi- 
zion, i la avarizia: no creería, que agradan a 



64 

Dios las riquezaK i prepolenzias de esle mun- 
do: ni (¡ue las grazias espirituales son facul- 
tades trasmisibleSf depositadas en manos de 
clérigos que las venden , a seglares que las 
nezesitan i compran : no blasfemarían dí- 
ziendo , que el Papa es Vicario de Dios en 
la tierral igual a Dios en plenipoteuzia , en 
justizia» en infalibilidad: — con ese prezeplo, 

Euesto en práctica por el Emperador, se hu- 
lera ahorrado Enzinas de escribir estas In- 
formaziones. 

Paj. 77. r. 19. La ediz. antigua, por er- 
rata, dize, «en ñar»: donde he suplido ensa- 
ñar , por parezerme preferible a engañar. 
En la paj. 78. r. 4. «e/ estado», la aut. ed. 
dize, al. 

P. 81. r. 18. La Ed. ant. «ttmiessen». 

P. 84. El epígrafe, o encabezamiento, 
que en esta pajina interrumpe lo que va di- 
ziendo el Autor , se conoze claramente , o 
que debía estar al marjen, como simple aco- 
tazión; o que es cosa añadida por el Editor 
de la obra, Dr. Juan Pérez. Esto último pa- 
reze lo mas probable : i que él compartiese 
así las Inforniaziones en Capítulos. 

Paj. 85. Dize aquí al Emperador , que 
cualquier cosa que se hnga con finjimicnlo, i 
no de corazón, la abomina Dios, i no la deja 
sin castigo. Carlos V. sinembargo creía , al 
parezer, todo lo contrario,! obraba conforme 



i ,' 



65 
a lo que creía. El Bei D. Fernando, ku her- 
mano, en una carta que le escribió coa fe- 
cha de 27 de Mareo, a. 1531. , entre otras 
cosas, le dtze: ■A^mesmo me conseja i Tnas- 
■da rra. mgl. entretener con buena manera 
■a los luteranos, i estorbar, que iio se con- 
■zierten ni conformen en sus cerímontas, sin 
•darles ocasión de alterarse ni irritarse con- 
•tra roí. Yo lo haré, en cuanto a mí fuere 
■posible, con teda la industria i cautela que 
>mi juizio alcanzare , porque es mui sano i 
■seguro consejo: pero la materia es lan peli- 
■gTosa i delicada , que no creo bastarA el 
■mió, ni el de ningutio, para Iratalla sin es- 
■cándalo.i &c. Abi tenemos , que el noble 
Emperador aconsejaba a su hermano finjir; i 
engañar a los luteranos de Austria. — En on- 
ze de Junio del a. 1526. escribía a D. Hugo 
de Moneada , su embajador en Itoma enton- 
zes, entre otras curiosas instruczionee , lo 
siguiente: <>Oespues de escrito lo suso dicho, 
«nos ha pareziao bien de, aparte i en secre- 
«to, os aar aviso , cdmo el solizitadór del 
(■Cardenal [Pompeo] Colonna , estando aquí 
■en nuestra Corte, nos dijo tres dias ha, que 
«el dicho Cardenal su amo, le había manda- 
ido que nos dijese de su parte, que él tenía 
«buena disposizión para eohir el Papa de 
«Itoma, i revolver Sena , i aun Florenzia, i 
•algnnas tierras de la Iglesia, contra su San- 



Á 



•tidad ; i queriendo dilatar a responderle 
"hasta saber nueva de vos, i de vuestra iie- 

• gozíazion , el dicho solizitadór nos aprelü 
«mucho, diziendo: que ahora , luego, el d¡- 
"Cho Cardenal querría poner en ejecuziÓD su 

■ intenziiin. I viendo eslo, habemos respon- 

• dido al dicho .tnliziladár , agradesziendo al 

■ dicho CantenM su amo su buena voluntad, 
«cou niui buenas palabras , por darle mas 
■aliento ; que os habemos enviado allá con 

■ amplísimo poder para cualquier cosa qne 
■siizcdiese en todo cvcuto, í que os manua- 
•rianios secretamente dar avisodesto, para, 
■cuando fnese menester , platicar sobre ello 
■con el dicho reverendísimo Cardenal,! ha- 
■zer en ello, loque fuese mas bien de nues- 

■ tros negozios, i asi no hazemos duda , que 
■el dicho solizitadór lo escribe agora aldi- 

• cho Cardenal su amo. Parézenos, que con- 
iforme a vuestra iuslruczion lo enlrelengais, 
■i aun de bien en mejor, según la disposi- 
■zión de ios negozios : pero como nuestro 

■ fin prinzipál sea , por respecto de lo de 
«Frauzia , de ganar amistad con el Papa , 

■ haréis vuestro fundamento de así lo poner 
'por obra, déla manera que arriba es dicho 
■en esta caria , lo mejor i mas a nuestro 
«avantaje i repulazión que pudiéredes, ga- 
znando en la negoziazión de grado cu grado, 
"Como de vos confiamos. 1 en caso, [{uedes- 



67 

• pues tic haber hecho vueslru débilo, hasla 
■el cabo de vuestra Instniczión, i de lo que 
•ahora por esta carta os cscreliitnos . como 
•dicho es , viésedes , que todo eso no apro- 

■ vechase, i os pidiesen cosas imposibles , n 
■os i levasen con disimulazion ¡largas, con 
•fia de ganar tiempo, i concluir cod otros , 
■que con Nos; será bien , que no olvidéis de 
•prevenir , antes que ser prevenido ; í que 
■platiquéis en secreto con el dicho Cardenal 
■Colonna, paraque, como de sí mismo, pon- 
■ga en obra, lo que, como arriba, su solizi- 

■ ladórnos ha dichn, i que en ello le hagáis 
■dar todo favor secreto, de la manera con- 

• tenida en vuestra dicha Instruczion : i en 
•esto os gobernareis , como viéredes mas 
«cumplir a nuestro servizio , i a bien de 

■ nuestros negozios, segnn la buena vonfldú- 
■zía que de vos tenemos.* — I ahí tenemos, 
que el noble Emperador mandaba a D. Ugo 
engañar al Papa, i llamaba bnenn voluntad, 
digna de agradezerse con mtii buenas pala- 
bras, a la voluntad solapada de un Purpura- 
do traidor, que efectuada, su Eminenzia hi- 
zo saquear el Palazio del Papa, i entrádole a 
sangre i fuego; paraque Moneada acudiese , 
a proponer un armistizio: i el Emperador se 
manifestase mui condolido del caso, con el 
Nunzio , i le asegurase que nada había sa- 
bido! — I, a pocos meses después de ese sa- 




qucA , suzediú el granee i famoso Saco de 
¡toma , tan bien , i verídie«niente 4escnln 
por Alfonso Valdés , eo sn Wálogo de Lac- 
(«nsio t el Ar*e4iano, obra jetuela , i unida 
al olro Diálogo de Carin , de su b^maHo 
melliao Juan de Valdét, i atribuida, per eso, 
a éste, por mi, i otros: pues así como nadie 
casi puao distinguir en vida las figuras, roo- 
viiuienlos , voz , i expresiones , de ambos 
bennanos; así pasados tres siglos, no es fazil 
separar dezididamente , los escritos qne de 
ellos nos quedan. Pera, volviendo al Guipe- 
radúr, i sus prozederes, añadiré; que il es- 
cribió lo arriba copiado a D. Hugo deNm- 
cada: i el 20 de Febrero del a. 15^38., escri- 
biü a Clemente Vil. una carta que empieza 
así: «Mtii Santo Padre. Siendo vuestro Nun- 
cío testigo de mi buena ¡Dteozion* &c. I 
siempre, dijo al Nunzio Castiglione, i escri- 
bió al Papa, que de ambos saqueos, nada su* 
po, hasla qne se veriQcaroD: ecbaado siem- 
pre la culpa , a sus Ministros! Véase , pues, 
si Enzinns tenia razón en recordar al Emped- 
rador, que el fingimiealo, ea cota abominable: 
mucho mas , cuando Carlos V. era sanísi- 
mo en esto de mentir i engañar. Por entoazes 
tnisuio, estaba de Enhajadór suyo en Venezia 
D.i Diego Hurtado de Mendoza, el cual cscri- 
biendo una carta al Miní^ro Ü. LuisdeZúfii- 
ga, la comienza con estas palabras nolaMes: 



iQiiehaze elgfanSenór de los Romanos, 
Don Luis?¿Cuándo te parte de Alemana? 
j Puédese en ata tietra dar a manas!' 
Acá , ^a le embarcmm9t par» Efpaña, 
i ^a le A«!«KM9 ir « Berberí». 
i él a todot, callando, nos engaña^ 
Arjét, i la Morea , i la Suriat 
son de esa vuestra empresa tos terreros, 
o filien se lira en eslaSeñoria. 
¡O, Embajadores, puros majaderos: 
f lie si Im Beyes quieren engañar, 
comiensan por nosotros los primems!* &c. 

De les tres últimos versos , tomó Sir Henry 
WsttDD, aquella su deSnizioD del Embaja- 
dor: Legatus est vir bonus, peragré missus 
nd mentiendum Reipttblica causái que le cos- 
tó cara. Bien sé, que Clemente Vil, i los de- 
más Papas , que trataron con Carlos V. por 
cada uno de siis rinjimienlos, i engaños , le 
hizieroo ellos zincoenumil: pero esto, lejos 
de invalidar el dicho de Enzinss, le baze mas 
importante. El mal es , que esa política de 
forajidos, es la única que agrada, por lo que 
un coQozido mío llamaba a los Embajadores, 
jilanos con medias de seda. 

Paj. 95. r. 3. >si hubieran bien- &c. La 
edil. aot. diae: "sivuieranbien* &c. Tai vez 
debería dezir, 'si tuvieran* &e. I en el r. 10 
donde también en la ediz. aut. se lee persi^ 



70 

^u^, pareze hai errata por pro5t9tien: í en 

el r. \% quizá d. d. diszernir. 

Paj. 95. «fiDJieron [los Papas] ellos njís- 
mos eslo de la donazion de Coostaalino.» — 
Asi es la verdad. Papas falsarios finjieron 
eso, o permilierou que sus cortesanos lo fin- 
giesen. Hai un libro en 4.° de solas cuarenta 
1 nueve hojas, que trata de este asunto, i 
mereze leerse. Se intitula , De Donaiione 
Consíanlini quid veri habeat, erudiloram quo- 
rundam iiidiciutn, lU inversa pagella uidebis.» 
El libro contiene : la traduczión latina de la 
Donazion de Constantino, por Bartolomé Pi- 
cerno de Monte-árduo, quien asegura haber- 
la traduzido del griego. Dizele Pizerno al Pa- 
E a Julio 11., que estando él leyendo en la Bít 
lioteca del Papa, se le vino a las manos un 
librito griego, que contenia la tal Donazion: 
i que le parezió bien traduzirla , por haber 
muchos f que aseguran ser falsa la Douaziont 
entre quienes está Lorenzo Valla , hombre 
verdaderamente docto (vir haud sane ineru- 
diUisJj el cual se atrevió a escribir un libro. 
De falsa donatione Conslaniini , pensando , 
que no era dable hallarse tal Donazion, pues- 
to que él, no la había leído. Pizerno, no se 
asombra de esta audazia de Valla, porque és- 
te era tan mordaz , que hasta se había atre- 
vido a tildar a Aristóteles (!). Después de es- 
te preámbulo, pénese el que llama Pizerno, 



71 
Edicto Imperial- de Cotislanlino » que ocupa 
nueve largas llanas. A esto se sigue la Carla 
de Ulrico Hutten a León X. sobre la misma 
obra de L. Valla , en oirás nueve planas. 
Luego se inserta en la hoja duodézima, un §. 
de la obra de Jerónimo Pau , Catalán, i Ca- 
nónigo de Barzelona , intitulada , Practica 
Camellar icB AposloliccBi en cuyo párrafo, nie- 
ga el catalán rotundamente la Donazion , 
apoyándose en maltitúd de Escritores de 
primer orden, entre ellos, Santos Padres, i 
aun Papas como Pió U. que escribió un Diá- 
logo , contra la Donazion de Constantino. 
Tras estas premisas » en las treinta i cuatro 
bojas siguientes, viene el Tratado de L. Va- 
lla. A él se sigue el Parezér del Cardenal Ni- 
colás de Cusa, escrito al Conzilio de Basilea, 
sobre dicha Donazion , i contenido en largas 
dos hojas. De la Donazion, entre otras cosas, 
dize elCard. Cusa, lo siguiente: uRelegi om^ 
nia qu€B pelui gesta Imperialia , ac Romano^ 
rum Pont, historias ; sanvti Hieronymi , qui 
ad cuneta colligendum diligentissimus fuit , 
Augastini , Ambrosij , ac aliorum opuscula 
perilissimorum; revolví gesta sacrorum Con^ 
ciliorum quce post Nicenum fuere ; et kullam 

INVEKIO GONCORDAISTIAM AD EA QU^ DE ILLA DO- 

isATioisE LE6UNTUR.» I buono scrá, que afirme 
aquí , que esas palabras son las mas flojas 
que escribió el Card. Cusa, contra lasupues- 



72 

ta Donazion. I después , sigue un §. ele San 
Antonino , Arzobispo de Florenzia , en que 
declara el santo , que el Decreto que se lee 
azerca de la Donazion en la Distintion. 96. 
Conslantinus.j no se halla en los Cánones an- 
tiguos. I ziérrase el libro , con la siguiente 
frase de Rafael de Volterra » en su vida de 
Constantino Magno : «De dono Conglantini, 
üiU concessione , apud nuUos exlai autores, 
prcBlerquam in libro decreiorum, idaue tnan- 
tíquis iioluminibus minifne contitien autor est 
Anloninus, prcBsul Florenlinus, inChronicis.i» 
La obra de Valla, se tradujo al italiano, i se 
imprimió , i bellamente , el a. 1546. en 1. 
voL 8vo. mayor, prolongado , de 37 hojas , 
con este titulo: Trailato utile et degno d'esser 
letto da ogni persona, di Lorenzo Valla, Gen- 
til huomo Romano, doue si traíta della dona- 
tione, che uolgarmente si dice esser falta da 
Coslantino Magno Imperatorc Romano, a Pa- 
pa Silueslro.y» I esta traduczion se ha hecho 
rarísima , i se lee con tanto gusto como el 
orijináL — En la misma paj. 95. r. 15. la voz 
comitiendoj es la misma de la ediz. antigua, 
que me pareze errata por cometiendo. 

Paj. 100. r. 4. «perversa», es correczion: 
la ediz. antigua perseuersa. I en el renglón 
17. en vezde Aat/an, la ediz. ant. dize auian, 

Paj. 101. r« 22. «indigna a nosotros». 
Ahora dezimos, indigna de &c. 



73 
Paj. 104. A lo tpte dizc en ella Enzinas , 
es buena ^losa, el Sermón , o Discurso, que 
echó tktrnelio Musso, Arzobispo de Bítonlo, 
delante ile los Padres del Conzilio de Trenlo. 
Suslitiiyó el Papa, a Jesu Cristo , i le aplau- 
dieron aquellos Prelados. Qais eril (les dijo) 
íam injtistus reraiii aestimator qui non dicat: 
Papae lux venit m uwndum. sed ditexerunl 
komines magis íenebras quam iucem? '¿Quién 
será tan injusto apreziaaór de las cosas, que 
no diga: la luz del Papa vino al mundo; pero 
los hombres amaron mas las tinieblas que la 
luz?» — Esto va a la par con el blasfemo si- 
lojismo que zila alii Gnzinas, r. 18-20. 

P. 106. r. 10. «fue no es>. Pareze estar 
de uias el f ue, por errata. 

Paj. 108 i 109. Nada exajera en ellas el 
escritor: aoles se va mui a la mano , i anda 
comedido. — El Derecho Canónico es la re- 
chifla mas completa i clara que puede hazer- 
se de Jesu Cristo, i su Doctrina. El Derecho 
Canónico no es otra cosa, que un Cuerpo de 
leyes, o disposizioneFi, inventadas solamente 

Sara engrandezer i enriqueier , a toda clase 
e clérigos i frailes amigos del Papado. Mil 
años haze, que los Papas de Roma, no tienen 
otro fin, con sus Cánones i Bulas, que el de 
sacar dinero de todas partes , i dominar en 
todas partes. Jesu Cristo declaró, que la re~ 
lijion es cosa del zielo, i enteramente desin- 




74 

teresada , libro , i voluntaria , i en la mal 
no debe , ni puede intervenir dinero : i los 
Papas i los Clérigos, con su Derecho Canóni- 
co 9 han establezido una relijion avarienta , 
codiziosa , i digna del mas eslrujadór i sutil 
Ministro de Hazienda de España. En el siglo 
xiii. promulgó Gregorio IX. su Libro de 
Decretales, fundamento de la monarquía pa- 
pal , i Apéndize al Decreto de Graziano , el 
cual había ya recopilado i ordenado todas las 
autoridades verdaderas, o falsas , íntegras o 
mutiladas , en que se pueden apoyar los ca- 
prichos i pretensiones de los clérigos: i ape- 
sár de eso, a Gregorio le parezió todavía un 
libro poco ventajoso para la Curia: í luego, 
las Decretales de Gregorio , le parezieron a 
Bonifazio VIH. corta cosa , para su codizia, 
i añadió el Libro VL; i luego Clemente V. le 
pegó las Clenientinas; i Juan XXIL las lla- 
madas Extravagantes; aglomerando siempre 
enormidades: i luego se decoraron estos Li- 
bros con tupidas Glosas: i a todo eso, se lla- 
mó Derbgho Canómco : donde se tuerzo i se 
huella todo prinzipio de humildad, i caridad 
cristiana , i se reivindica para los clérigos 
sujetos a Roma , todo poder i toda riqueza, i 
donde se sobrepone siempre la autoridad del 
Papa a la de Dios, i , sinenibargo , a ese Li- 
bro, o a esa sátira del Evanjelio , le llaman 
los Jesuítas i Curiales sagrado i venerable! 



7:. 

I'iíj. 114. r. 14. >trayeii>; tal vez «I ino- 
nusailo del autor , o editor diría irahen : i 
los impresores, por no leer bien , pusieron 
iraijen. 

Paj. 116. El C. Conlareno , ahí zitado, es 
aquel mismo Gaspar Contarini, de quien de- 
EÍa el Cai^ienal l'olo, que había invesligado i 
tlescubierlo, cuanto el entendimiento huma- 
no , puede por kí solo alcanzar , i en cuya 
opinión coinzide Juan de la Casa , que escri- 
bió su vida. CoDlarini compuso un Tratado 
sobre la justiHcazión , en los mismos térmi- 
nos [al dezir de Leopoldo Rankc), que enseñó 
luego Lutliero, i que podemos llamar «1 fun- 
damento de la Iteforma relijiosa. También 
Contarini era amigo de Flaininio, que escri- 
bió en los mismos términos , a Theodorítia 
Saulí una carta, en la que le dize , «que no 
■es mas el EvanjeIÍo,quela buena nueva, de 
■queelunijéniloHijo de Dios, tomando nues- 
■tra carne, satislizo por nosotros alaiustizia 
"del eterno Padre. Quien cree esto, derria- 
■tura carnal, se convierte en criatura espi- 
«riluál.de hijo de ira, sebazehijodegrazia, 
«i vive con dulze paz de conzienzia". No ha 
dicho mas Lutero. Ranke elujia altamente, 
a Contarini, así por su zíenzia, como por su 
templanza: pero cuando el a. de 1535., le 
nombró Cardenal el Papa Paulo III., icuan- 
do el a. 1541., se condujo en Balísbona se- 




76 

gUR rePterc ahí Enzinas; su anibizion e hipo- 
cresía, sobrepujaron cuando fue nienesler , a 
sus apazibles conviczioiies e ingtniczion. 
Paulo til. sabia mui bieu, niaiilo bahía per- 
dido la causa de los Papas en Alemania, por 
)u crueldad, iniquidad , i torpeza del Carde- 
nal Campeggio , anterior Legado , iiuien el 
año de 1530., uo sopo aconsejar a Carlos V. 
otro plan cnrativo, contra el protestaDlísmo. 
sino el dezirle: ■'S'iia Máeitámtrá metiere la 
mam al ferro el al foco et radicitús extirpare 
quesla mala venenosa pianla [Compárese con 
s. Luc. ix. 54. 55.]: i poreso, asLiitanienle, 
peusó que era buena razón de estado, enviar 
a G. Contarini, uno de los que tirmao, uno 
de los Apéndízes que be añadido a este lomo. 

Paj. H8. r. 23, .casas-, es Ul vez errata 
por cojas. 

P. ii9,r. 2. efectos: laed.ant. diztaffcc' 
toi. I en el r. 14. me pareze que debería de- 
lír, 'ira, i ofensa*. 

P. 126. Dize, que el Papa Julio, no podía 
oír hablar de Conzilio. A Clemente Vil. le 
suzedía lo propio. En Carla del Gard. Loaisa, 
al Emperador, fecha a 8. de Octubre del a. 
1530. se lee: «Señor , en otras letras he di- 
>clio, que este nombre de Concilio aborresce 
«el Papa, como si le mentasen al diablo.» 1 
nn Veneziano dezia a su Itepúbliea: La Serta. 
\'ra. dunqvein materia del concilio piió csser 



77 
cerlissima che dal canto di Cleiiicnh' fu ftiggí- 
ta con UiUi ti mezsi , e con tutte le vie. • &c. 
I a lodos los Papas , tue pnréze , <|ue les ha 
suiedidolo mismo. I'eru este abon-eziiuiento 
a los Conzilios , mas liien proviene eo ellos 
de pereza, i miedo al trabajo, que de miedo 
a los Couzilios. Si se reiine Conzilío, los Pa- 
pas tieoen que poucrseen movimiealo, para 
gauar, i atraerá si, cuantas pct-soiias inter- 
vengan CD ¿I: tienen que sobornar, prometer, 
engañar, e inventar todo jénero de perversi- 
dades , para que las dezisiooes del Conzilio 
salgan a medida de su deseo: i esto, no se al- 
canza sin trabajo, i vtjilanzia: i trabajar i vi- 
jilar, nnuca gustó a los Itomanos pontiíizcs. 
Esa me pareze la razón prinzipal, que tienen 
ellos, para no gnstar de (Conzilios. I en nada, 
a mi ver, se muestra mas el candor, i buena 
i senzilla intensión . JeEnzinas, i de todos 
estos reformistas del siglo xvi, (asi los que se 
tlamaban protestantes, como los reformistas 
romanescos, cualLoaísa, Guerrero, i otros); 
que en haberse persuadido, de que la ren- 
nion de un Conzilio, enmendaría todos, o mii-^ 
chos, de los siniestros, que aflijían a la Igle- 
sia Cristiana. No se ha visto jumas, asamblea 
o junta ninguna de Obispos í jente de Iglesia, 
entre los mil quinientos ochenta i zinco Con- 
zilios (I), que cuento, con el que dize PioIX. 
que reunió para lo de la Conzepzion; que no 



78 

haya aumentado los males , antes que reme- 
diarlos. El Conzilio de Trenlo , que comenzó 
el a. 1545. bajo Paulo III., i acabó el a. 
1563. bajo Fio IV., i que costó previamente 
22 años de pretensiones a las Potestades se- 
culares para reunirlo, i otros tantos de arti- 
mañas a los Papas para diferirlo; con sus al- 
ternativas, nos demuestra , que en él, no se 
trató de otra cosa , sino de hazer hablar al 
Espíritu Santo, a medida de los intereses de 
cada cual. Los Papas , i su Curia , temían se 
mermase su omnipotenzia , i sus gananzias: 
los frailes, sus privilejios i gozes : mientras 
que los Prinzipes , deseaban sobreponerse a 
los clérigos ; i los Pueblos , sacudir de sí , 
tantos abusos , i vejámenes clericales. Asi , 
los Teólogos enviados al Conzilio, se pusieron 
a disputar , unos para destruir , otros para 
consolidar, bajo forma de dogma, un número 
de opiniones privadas, o abstrusas, de nin- 
guna importanzia moral , ni cristiana. Los 
deseos de los pueblos, enlonzes, parezían in- 
clinarse , a una reforma radical de las cos- 
tumbres: a pedir el matrimonio de los cléri- 
gos, como siglos atrás; la comunión con pan 
i vino; la liturjia, o misa, en lengua vulgar; 
la supresión del culto de imájenes, i santos; 
de frailes, i de purgatorio; supresión de in- 
duljenzias, i días festivos, que no fuesen do- 
mingos ; que no se llevasen a Roma las cau- 



79 
si\s, cu vil¡|icnilio delajusUzía ,¡ con (Inño 
de tos fíeles; que no interviniesen dineros en 
cosas de rcliiion ; i otros abusos, expresados 
en los Zien Gravámenes, que presentaron en 
la Dieta de Nnreiiiberga los amigos de reror- 
mas: — pero, como esos abusos , eran [i son], 
la mina de poder í riqueza de la Corle Roma- 
na; los Vapas hizieron de modo, que elCon- 
zilio de Trento, en vez de ocuparse en I» re- 
forma de ellos, emplease sus Sesiones en re- 
citar el Credo , en disputar sobre la grazia, 
en defender la autoridad leob^jica de Aristó- 
teles, en estnblezer los grados de parentesco, 
que impiden el casarse , en probar que la 
confesión auricular es mui anligun, i que los 
Patriarcas del Antiguo Testamento se confe- 
saban, puesto que en )a Vnlgata btina se lee 
muchas vczes confiteor, coii/í(eniini, '\confile- 
bor : i todo esto con ima claridad de estilo 
parezida al de los Tatizinios dü Uelfos. Soto, 
Catarino i Vega, p. e., que fueron tres teó- 
logos que disputaron más, azoren de dogmas, 
en el Conzilio , escribieron uno contra otro, 
cada cual sosteniendo, que su opinión , era 
la del Sínodo ; sinembargo , de que son lan 
conformes, como uu triángulo i un zirculo. 
I si los que jugaron una parte tan prínzipál 
en el dicho Conzilio, no se entendieron, ¿quó 
suzederia a los otros? Es un hecbo innegable, 
que discordando los l'adrcs, la mayor parte 



80 

lie las vczcs, en la coiupüazion de Cánones i 
Uccrelos ; íai nienrsler quitar nnas vezes, 
añadir oirás, i usar de expresiones ambiguas, 

fiara conziliar lodos los parczeres. Por eso 
*io IV. prohiiiió obsolu Lamente a todos, eo- 
mcntar el Conzilio : i jiara iaterprelár sus 
oiuclias oscuridades , formó una Congrega- 
zion de Cardenales, que lo declararon eomo 
le dio la gana. 1 sus declaraziones , casi to- 
das soD contrarias al Testo , como la glosa 
al Decreto: i , [o que es mas particular, esas 
declaraziones , son contrarias una a otral 
Pero esto no quita, que la dicha Congrega- 
zi(!in, aun lioi , sea la brújula con que baze 
su rumbo la nave de Itonia , para acarrear 
dinerns, i cargarse con el poder i dominio 
universal de la Iglesia, esclavizando cuantas 
naziones la obedezen. Además las tales de- 
claraziones son táu absurdas i ridiculas, que 
cuando el benedictino Pedro Vizente Mani- 
lla las imprimió en Salamanca; la Curia se 
avergonzó, i negó que fuesen suyas. I aun- 
que, por antigua costumbre, se publicaban, 
además délos Cánones de los Conzilios , las 
Actas de ellos, .es dezir los discursos de los 
Padres, i otros Documentos de sus discusio- 
nes, en lo relativo al Conzilio de Trento, co- 
mo tenían gran interés los pontífizes en ocul- 
tarlo, se valieron del zelo de la Inqnisizión, 
i de los jesuítas , para destruir cuantas me- 



81 
morías inéditas les Ita sido posible , i liustu 
aquellas , impresas en países obedientes al 
Papa , i con las aprobazioues t lizenzias re- 
queridas, para su publicazíón, las han becho 
raras, de propósito. De suerte , que el tal 
Conztlio de Treiito, se impone por leí en Es- 
paña, i otros países, envuelto en un misterio 
relijioso , sin enterarnos de su orijen , ni de 
so bistoria , i llamándole siempre santo , i 
sacrosanto, se le dá mayor autoridad que al 
Evanjelío. En vez de reformar los abusos 
introduzídos en el orden eclesiástico, elCon- 
zílio de Trento no ba hecho mas , que des- 
conzertár el gobierno de la Iglesia, sujetán- 
dola a leyes desconozidas de toda la antigua 
edad: i si acaso, se dize, que enmendó algu- 
nos abusos , considérese también, cuan gran 
número de ellos sanzionó, que antes se mi- 
raban como abusos , i que con tal sanzión , 
pasaron a ser derechos lejitimos. La sujezíon, 
pues , a la inralíbilidád buraanii dogmática, 
en materias de relijion, azeptada ziegamente 
por el hombre, contra el aviso intimo de su 
propia conzienzia, es a mi ver, el orijen de 
muchos de los males, i extravíos en relijion, 
que luego no te es dahle evitar : i esa suje~ 
zión a la infalíhilídád humana dogmática, se 
sanziona con esas reuniones llamadas Conzi- 
líos : i ya Enzinas lo reconoze , segim puede 
verse en la paj. 154. cuando observa , que 



83 

suyo: 'Sienlroen Boma, akorcúré ai Papa*: 
i acabado asi lastimosaineDte su pontificado 
Clenieote W\. qae se paxificú Inego , roo su 
amigo Carlos V. En el negorio de ia pu , 
después de) saco de Roma , siniú al rapa 
de dipiomálico, i Nubxío ea España, el Car- 
denal Farnese, qoe es el mismo nombrado 
luego en la pajina 452., renglón 4. con las 
vnzes, *egle Papa Paulo Ursio», nDelofar, 
desdecía. i554., al 1549. 

Paj. 154. La Dieta de Ralisbona ahí nom- 
brada fué la del a. 1341., i en el r. 17. la 
voz SoJ», pattie errata, por Todo. 

Paj. 136.' tn el epígrafe del Cap. la voz 
oreias esdel ant. ej.-— I si Carlos V. hubiera 
hecho caso tan solo de lo que se diie desde 
»^«i , hasta la paj. 140., habría cumplido 
" pie con las oliligazioiips de Prin- 

, En t!uaiiln a lu «jiie c-l auiór 
fcn la paj. 141., confrontado en 
n el EsitíIo de Guerrero, se erhani 
>le es, a la vez, moderado i e^a^to 
ío. 

'•- En k\ r. l(\. parezesttbra «i ar- 
'-( Rep.- &c. 

-46. Se arhaca en ollas a losPon- 

r perjuros. í'.rm Uj mismo qiif 

,.| ¿aJito. i \<i;(nilo delperjnrio, 

«-niiiun a Papas, i a 

la nuestro ael siglo 




84 

pasado , puso en boca de un perjuro estas 

palabras : 

«Lo que a tm trono condute. o no ei delito, 

o noel detilo vil.' &c. 
i es másiniD, horrible cuanto se quiera, pero, 
en el día, convertida en prinzipio de Derecho 
Piiblico, en el CádigD de lofl tiranos eclesiás- 
ticos i seculares. 1 ojalá no fuese así. Los jo- 
ratnentos debían supriiuirse del todo , pues 
las objeziones morales contra el juramento, 
son indestructibles, aun preszindÍL>ndo del es- 
preso mándalo consi^i&do en el Rvanjelio. 
til ínutilídail del juramento es palmaría. 
Los hombres de bien, sin jnrár , dirán siem- 
pre la verdad: i los malvados , si les parcze 
venlajoso,harnn veinte perjurios en unahora. 
En lapaj. 446. r. 8. la ed. antigua pone «i, 
que confunde, a mi parezer. Ademas si fuera 
adverbio aDrniativo , estaría escrito , assi, o 
ansi. Puede haber otra errata. PlátÍ4:a, ant. 
por práctica. 

Paj. 149. Las vozes: <I esto hasta a que, 
deben, a mi ver , enmendarse asi : 'I esto , 
haata at/ui, batte* &c. Dos renglones antes, 
la ediz. ant. ilize: compuestos, voz que puede 
referirse a eáponet: pero yo la correji, reü- 
riéndola a la de palabras. El periodo, de to- 
dos modos, queda confuso. 

Paj. i51. kl prozedér del Emperador, era 
igual, al del PontíGze. Carlos V. quería ser 



85 
dueño absoluto de Italia, i seconduzía arte- 
ramente con el Pontílize-romano: i este mag- 
nate , se conduzía arteramente con él. La 
misma dramática maldad , está boi pasando 
a nuestra vista , (maso menos modiflcada) 
entre el Pontifize-romano , i los Emperado- 
res, que le afirmaron en su solio. Los frutos 
son, el Concordato con Austria, el que se es*- 
tabiezió con España , i la avenida de falanjes 
de jesuítas ijesuitesas, que lian inundado el 
mundo, apoderándose de toda cosa buena, o 
creando para sí propies, un comunismo^ que 
a medidil que les proporzione toda clase de 
goze i poder, excluya, al que no les pertenez- 
ca, hasta de la esperanza de salud presente 
i futura. El que haya leido los Diálogos de 
Platón en su Tratado de República^ conozerá 
cuanta fuerza tiene ahí la zita de Enzinas. 

Paj. i 54. Sus primeros renglones , o por 
elipsis , o por alguna errata , no están mui 
claros: i pienso, que en el r. 5. debería de- 
zir tienen, en I. de tiene. — Esta paj. i la si- 
guiente, mueven a recordar el cap. xxx. de 
los Proverbios: porque una de las cosas, que 
jamás dizen basla^ es la codizia i avarizia cle- 
ricales. Los clérigos son una casta de hom- 
bres , que tienen unos dientes como cuchi- 
llos, i despedazan con sus quijadas, i se tra- 
gan los desvalidos de la tierra , i los pobres, 
de entre los hombres ; i se limpian luego la 

37 



86 

iioca, ¡ diícn, que no lian comelido mal nin- 
guno; porque esjejite que se tiene por pura* 
sin estar lavada de sns manchas. I en cuanto 
a la ereenzia de los ck^rígos (n lo menos, de 
los de España) en olra vida, diré solo ahora: 
que a tres clérigos de diversas edades , que 

Ío conozco, i el uno de avanzados años, les 
e preguntado; i todos tres me han respon- 
dido concordes , viniendo a dezir , que en je- 
nerál, los clérigos de Espaiia son lodos Sa- 
duzeos en este punto. Kingnno de esos tres 
clérigos, son amigos de calumniíi, omurmu- 
razion , ni de sueltas bocas , o costumbres. 
En Roma, oí lo mismo 3 otros clérigos. I con 
las palabras de Bnzinas notaré, que tus obras 
i costumbres confirman lo que digo , i me di- 
jeron. Nótense los tres r. primeros de la paj. 
156. para conozer toda la intcnzion de la 
zila hecha de los Diálogos Socráticos. En 
ellos reprneba el filósofo griego , esa nmns- 
truosa opinión de aplacar a Dios con dinero : 
opinión elojiada i defendida diariamente , i a 
todas horas , por los clérigos de España. 
Véase el Diario Ofiziál de Avisos de Madrid, 
cotidianamente cargado de las pagas fuertes 
que se dan a los clérigos paraque canten, i 
rezen, por las almas de los muertosl No sé, 
si Icen en ei^os ejerzizios , el vers. 37. del 
Cap. viii. de S. Marcos. Entonzes, harán una 
rechifla mayor del Evanjelio. En esta misma 



87 
paj. 156. se meoziona la liga , que quiso 
iiazvi-, o.liizo a medias , Paulo III., contra 
el Emperador, auoándtffie con Frnozia, Sui- 
za, i Veiiezia. Hai una elegante Orazion de 
Monseñor tle la Casa, cuyo título es: Orasione 
di Monsignor Gio : delta Casa per muovere i 
Venesiani a collegarsi col Papa , col Ré di 
Francia, e con gti Svizseri , centro Vlmpera- 
tor Cario Quinto, luui notable por varias ra- 
zones, en particular, por ver lus miserables 
ideas relijiasas de este Docto, tan zelebrado 
en su tiempo. En ella dize Gasa a los Vene- 
zianos: che in ogni modo tari sempre la chie- 
MI nimica deU'Imperatore : i que el Empera- 
dor , estaba pertinazmente dezidido a humi- 
llar i aniquilara la Santa Iglesia: i que esta- 
ba sediento de la sangre del PontíGze, por- 
que aun no se había saziado con la del mi- 
sero Duque de Pútceaza [i llama misero Da- 
ca, a Pedro Luis. Véanse en los Do$ Trata- 
dos , de Valera , las pajs. 217-25.]: i de los 
españoles, dizc, (¡uc sou jentes bárbaras i sin 
leii barbare gentt, c senza legge. ), aunque, 
yo no negaré a Monseñor , que solo jentes 
bárbaras , pueden cometer la barbarie , de 
tener por Vize-Dios al Pupa; i que los espa- 
ñoles nizieron en Italia , i en otras partes , 
cosas proprias solo de jentes bárbaras ; to- 
davía, no meparezc, que elOradúr Bomano, 
maestro i dechado de Monseñor , si hubiera 



88 

sido Obispo , habría compuesto una Orazion 
ÍQziladora a la guerra enlre cristianos, a lo 
menos de nombre; tan cuajada de falsedades 
claras , eomo las suyas. Pues falsedad , i 
Ijrande, es dezir, que Carlos V. tao fanático 
I superstizioso , deseaba quitar la vida al 
Papa, i arrancarle el alma [la vitact lo spiri' 
to di sua Bealiludine appelitcé]. Carlos V. 
deseaba dominar en Italia, como hoi baze el 
EmperadAr de Austria , con la bendizion i 
gusto del Papa; pero como se halló, frente 
a frente, con Papas mas reházios, i mas am- 
biziosos que Gregorio XVI. i Pío IX., se va- 
lió de otros medios de los que boi podría 
usar. Los tratos de las mujeres con los Pa- 
dres jesuítas , no eran medios omnímodo» 
de gobierno enlónzes, cuando Europa estaba 
aun llena, o preocupada ile las cubaiterescas 
ideas que pinta Zervanles en la mas leida de 
sus obras. Por eso Carlos V., a In liga de 
Paulo III., respondió protestando solemne- 
mente contra las sesiones del Gonzilin en Bo- 
lonia, I publicando el Interim , en Alemania 
el a. 1548, del que el Cardenal Famese (al 
dezir de D. Diego de Mendoza) observaba , 
• que era preziso hazer entender a V. M. có- 
mo en el Interim bai siete, o ocho herejías" : 
i las dos operaziones , no dejaron de influir 
en el ánimo del Papa , que aunque sagaz , i 
lleno de laienli;, era agorero, como lo eran, 



89 
o afectaban ser , en aquellos dias , lodos los 
clérigos, creyendo en el influjo de las cons- 
lelaziones, sobre el resultado de las acziones 
humanas. Asi , D. D. de Mendoza escribía : 
«Es venida la cosa , a que hai mui pocos 
«Cardenales, que conzierten negozios , aun- 
«que sea para comprar una carga de leña , 
«si no es, o por meaio de algún astrólogo, o 
«hQchizero.» — Ahora Carlos V. hubiera pro- 
zedido de otro modo , propio del fanatismo 
sin coraza i capazete. 

P. 158. al r. 15. la voz mimdária o man- 
dária (pues no está claro el ant. imp.), es 
poco usada, i pareze provenir del lat. mun- 
dialis: mondarias dize en la paj. 255. Véase. 

Paj. 162. Ñola, lector, la noble, i zierta, 
i santa verdad con que comienza esa pajina: 
«La Majestad de Dios , no quiere ser defen- 
dida con nuestras fuerzas , o armas.» — La 
libertad relijiosa , es un derecho de todo 
hombre, i un derecho sagrado , i terrible , 
porque todo hombre responderá a Dios en 
su día, de su fé i relijiou , i relijiosidád: i si 
estas cosas no tiene, suyas propias; sino en* 
señadas, i con zeremonias practicadas, por- 
que su padre, i su madre, i su clérigo maes- 
tro , le acostumbraron a llamar relijion a la 
fuerza de la costumbre , i a las armas de la 
violenzia; i si piensa tener relijion, cuando 
solo tiene hipócrita i superstiziosa intolerari'- 



. 



ao 

zia; ciilonzcs, esc Loinbrc , uo lia peiielrado 
aun el espiritn del Evanjelio, niel signiüca- 
(lo déla voz rclijion. 

I'aj. 1(>5, Impresa romo la cdiz. antigua: 
mas pareze , que deben punluarse los zinco 
renglones primeros , con ¡ulcrrogazion , « 
admirazion: «¿i que no.... hombres?- &c. 

Pais. 167.-170. Sobre su conlenido , digo 
lo mismo, que escribe alii el aulór en el r. 
l.delap»]. 171.: 'Todo c»lo e» verdad, co- 
mo lo testificará algún dia, el fin qitc tendrán 
ettat cosas. I aAado , que a los qne llaman 
protestantes i herejes, deben los romanistas 
del dia, su mayor cultura, i dezcnzia de cos- 
tumbres: pues antes que se constiLnyeseti cu 
cuerpos respetables, i en iglesias cristianas, 
esos protestantes , i esos herejes , los obe- 
dientes al Papa de Itoma , en instmczion i 
buenas costumbres, eslaban mucho mas atra- 
sados , o eran mas dignos de zensura. Eslo 
pareze innegable. 

Paj. 186-87. Dizc ahi el autor, qucd qne 
sea Papa, ha deser hombre señalado i famoso 
en todo jcnero de bclliit/uerias, &c. Esto es, 
a mí ver, zierto , aunque el dicho parezca 
duro i rndo. Losquehoi viven, observen im- 
|iarzialniciitc lo que hazcn , i pueden bazer 
liis Papas, en las actuales zjrcuirslanzias del 
mundo, queriendo eoiiscrvar (como de cllu 
dan unirstras; , el [ircdominiu de infalihles i 



9* 
Vizedioses» i el esplendor de Soberanos. Mu- 
rió el pasado Gregorio XVI. cometiendo, p. 
e. con España, las mayores bellaquerías po- 
sibles. Pues no sé qué otro nombre pueda 
aplicarse, a reconozer a Isabel II. implízita- 
mente, teniendo en su Corte Ajentes diplo- 
máticos de ella; i al mismo tiempo reconozer 
como rei de España al Pretendiente D. Car- 
los, i ayudarle, de varios modos, en la guer- 
ra zivil con que el santo Prinzipe estuvo des- 
trozando por seis años a España. Lo propio 
hizo el mismo Gregorio , con los Estaaos 
Pontifizios. Saqueaba a sus subditos , para 
enriquezer a los Austríacos: i mas bien que 
Papa , podía habérsele llamado , Inlendenle 
jeneral del ejérzilo auslriaco en llalla. I es- 
tas, no son las únicas gruesas acziones su- 
yas , que podemos llamar bellaquerías. Le 
suzedió Pío IX. que conmovió toda Italia , 
afectando ponerse la tiara, sobre un birrete 
tricolor: pero , luego , mostró que le ame- 
drentaban los italianos , amigos de libertad, 
i escapándose una noche , disfrazado , para 
engañarlos , se fué al reino de Ñapóles, i se 
divirtió luego, haziendo que un perjuro ad- 
venedizo hiziese bombardear a Roma, mien- 
tras él pisaba por juego las banderas de los 
españoles , que habían ido allí armados , a 
besarle los pies , i a arrodillarse delante de 
él. Después de este negozío de sangre , dijo 



92 

al Embajador español, que le felizilaba; «(|ue 
Isabel II. hazía la felizidad de Espaíia»; i 
como sabía, que la adormezida bija de Fer- 
nando VIL, dada allá a sus delizias , dejiíba 
a sus cortesanos fraguar con él, Concordatos 

Singues i proficuos para Roma; la envió sus 
endiziones , i unos pañales para su hija , i 
después una carta de Padrino para su bijo: 
i tras de estos lastimosos, i públicos, i pri- 
vados deportes ; ha hecho 56 Artículos de 
Concordato con Austria, el a. 1855., con los 
cuales, se ha provisto su Beatitud, de lasner 
zesarias facultades , para ejecutar cuantas 
bellaquerías imajíne , en los dominios del 
Emperador. No podemos, pues, negar lave- 
razidád de Enzinas, si no estamos zíegos , i 
sordos, o afiliados a la Compañía. 

En las pajs. 188-89. hallará el lector ver- 
dades terribles, pero azendradas con los mis- 
mos documentos papales. Un flamenco, con- 
temporáneo de Enzinas , hablando con los 
que se llaman Católicos, les recuerda cómo 
hablan tratado a los Evanjélicos, persiguién- 
dolos, encarzelándolos en calabozos oscuros 
i hediondos, i por fin , quemándolos vivos ; 
solo por el crimen de que no querían creer 
en el Papa , o en el Purgatorio , o en otras 
semejantes cosas , de las que , ni aun los 
nombres se hallan en la Escritura. 

Paj. 193. r. 7. donde dize imiota^ton, el 



93 
iiiip. aiit. pone iiiHocaciott, i|iic [larezc errata 
clara. Lo mismo ene) r. il. he quitado tres 
letras. El unt. dize: 'gobierne de lal manera 
que los cosejos de viicslra* &r. 

Paj. 19S. r. 111. acojescii. Asi el aiil. im- 
preso: i no veo la razoaponpié do liabiamos 
de deiir lioi lo mismo. 

Pajs. 209.-211. Lo que en ellas se dize 
es mui ziertn, i por no alargar estas Notas, 
DO aduzco las antiguas pruebas de ello. — t 
tampoco se nezesita mas prueba, que el ver, 
que los Papas de ahora, prozeden igualmen- 
te, con los actuales Emperadores. En la Alo- 
cuzión , que leyó l'io IX. a los Cardenales, 
en el Consistorio secreto [que ellos publican 
los primeros], que tuvo el 3 de Nov. del a. 
1855. con motivo del Concordato con Aus- 
tria; además de dezir en ella, que el Empe- 
rador le habla rogado ahincadan\ente,([ue\ii- 
ziesen el tal Concordato; i ademas de asegu- 
rar, que el exequátur, o permiso de los Go- 
biernos seculares , paraque puedan correr 
con valor legal, en las respectivas Naziones 
.sometidas al Papa , las disposizioncs de este 
Señor ; se había desde luego anulado en el 
Concordato con Austria, porque era (esto del 
e3:e<jua tur), fina opinión faUa, perversa, fatal, 
siempre condenada i proscrita por la Sede 
Aposíólicá, i contraria enlerametite a la pri- 
niasia Divina del Pontifizc Romano ; adeniiis 




94 

de ilezir esto ; en la Aiocuzion [valgámunos 
de las palabras de Rnzinas , paj. 210.]; no 
d^a cosa que le ¡ludiete $crvir , para teiteiie 
bienalado, tanto, que twnca ha habido esclavo 
ahorrado, tan fuertemente obligado a su amo, 
como lo está koi en día el ¡imperador al Obis- 
po de Rama. 

Paj. 216. Compárese con la pñjina 325. 
leyéndolas atentamente. 

Paj. 222. r. 2. aparato: en el ant. impre- 
so, por errata, apara-. 

P. 225. r. 5. hai otía errata en el ant. tío: 
en lugar de, nos la había &c. 

Paj. 233. La Comedia que zila es el ¿V 
nuchó de Terenzio, el ver$o, es el cuarto del 
Acto 1. Sccna I. 

'Excliisit: revocat: redeam? non, si me 
obsecret.' 

En el r. peni'iltimo, de buena gana habría 
corrcjído: n* tenían ya; pues va hablando en 
plural de todos los Papas. 

Paj. 255. r. 2. tacaño , está ahí en la 
azepzión de astuto , picaro , bellaco , i que 
engaña con sus ardides i embustes. Ai r. 21. 
volvemos a encontrar la voz moiulária , que 
vimos en la paj. 158., por ramera, o mujer 
piÜblica, del lat. mundiaiis. 

P. 236.-57. Compárense con lo que el M. 
Melchor Cano dízc en su Parkzkr , puesto en 
el Apéndizc. Eneslas, i laspájinassiguien- 



95 
tes » eslá bien i francamenle expresado , el 
andamento con que se ka ido aflrmando el 
Poder del Pontiiize romano, halagando me- 
relriziamente a todo IVinzipe secular, Iiazi- 
endolos compartízipes en gananzias eclesiás- 
ticas, i mañosamente, de paso , haziéndolos 
únicos recaudadores de ellas, sujetos, i res- 

Sonsables al mismo Pontirize. — De la Bula 
e Cruzada, por ejemplo, rezibe el Papa unos 
millones , sin quebraaero alguno de cabeza: 
porque el Rei de España, es para el caso, su 
Apoderado , o Administrador, teniendo ade- 
más el Papa, en el Comisario de Cruzada , 
que siempre es un clérigo mui mimado por 
¿I, un inspector seguro i íiél. — ^Lo que dize 
en la paj. 238., azrrca de los Nunzios, es 
solo notizia breve. El Nunzio del Papa , en 
España, tiene, a costa de la nazion española, 
casa i mesa pagadas , i además multitud de 
derechos , o séanse , sumas de dinero , por 
las firmas con que autoriza innumerables i 
escandalosos negozios en que interviene : i 
estos Nunzios, como dize Enzinas , eonozen , 
espían, oyen, veen, tientan, i prueban todas 
las cosas; i esto, pasándose mui buena vida, 
i llevándose luego a Roma bastantes miles 
de duros, para ser nombrados Cardenales. 

Paj. 240. Nótese, que cuando el Empera- 
dor se quejó a Paulo III., porque babia lie- 
dlo Cardenales , o quizios de la Iglesia , a 



96 

esos iiianzebos; responiliú, que lo mismo ha- 
bían hecbo BUS preilezesores ; i que aun ha- 
bía ejemplares , de niños , que fueron nom- 
brados Cardenales, estando mamando. Ales- 
nattdio Fnrnete, era uno de esos manzebos, 
que nombró Cardenales , í al cual atribuyen 
el intento de haber querido envenenar , a 
varios Ministros del Emperador , para aven- 
tajar los negocios del Papa. Véase a Itanke. 

l'üj. 241. r. 5. viar. Me pareze errata por 
usar: pero la dejó , porque puede ser otra, 
la correczion que deba hazerse. La voz di- 
fisilima, no era, de seguro , un arcaísmo en 
tiempo del escritor, aunque la ufiasen pocos. 

P. 242. r. 41. He conservado la zedilla, 
con que viene impresa en el ej. antiguo la 
voz fama, porque nmestra, que niucbos de- 
rivan la voz de fardo, is., como observó ya 
Covarrubias: i no del otro verbo for , farU. 
de donde prozede la voz farsa. Véase en (V 
varrubias, ademásde la voz, la áe, farandulero. 

P. 243. Compárese con tas pajinas 522-25. 

P. 244. r. 10, Glej. ant. dize: «esta parte 
de la Propheciala q los pios» &c. lo cual lie 
correjido como ahí se vé. 

P. 249. r. 7. -EA que le lia». El ej. ant., 
*EI que se ha mostrado* &c. 

P. 256. r. 20. «Confiesan bien. &c. En 
ct Ai'BNDizE puesto en este tomo , tiene el 
lector pruebas innegables de esa Conresion 



97 
particular i piifr/ica, de Prinsipes, i de Sazer- 
doles; i de Ules, que se confiesan í declaran, 
h\ mismo tiempo, por sábdilos obedientisi- 
nios del Papa. — La coasecuenzia, que de tal 
Confesión dedtize luego Enzinas , en la paj. 
257. siguiente, es lan perentoria como lóji- 
ca. <Si conozeís ahora (les viene n dezir], i 
coDfcsaís, que hai abusos, i errores, en don- 
de antes no los habíais tiesciibierlo ; no po- 
déis negar, que habrá (anibicn otros errores, 
i otros abusos , vistos cluramenle por otros 
hombres, i que vosolros no veis todavía. No 
persigáis, pues, a esos, porque ven los erro- 
res, que vosotros novéis. — En ese argumen- 
to, se euzierra una razón fuerte de libertad 
relijíosa , i en respetar ta libertad relijiosa , 
se ejerzila el mas noble de los deberes cris- 
tianos: la caridad. 

Paj. 265. El que la lea sinzeramente, re- 
pasando en su memoria la condición i zir- 
cunstauzias de aquellos couozidos, o amigos 
suyos, alabadores del Papa hasta ponerle en 
las nubes; no negará qne piensa , lo bazen 
contra sus proprias comziensias. Yo, por lo 
menos, conozco a muchos, en España , aten- 
dido el número de mis conozidos , que pien- 
san , azerca del Papa , otra cosa de lo que 
aparentan. 

Paj. 266. Sobre Bonifazio VIH., ahí zitado, 
véanse las pajs. 132.-55., en los Z)os Tratados 



98 

!)or Valera:! en Llórenle Retrato PolUico de 
ot l'npat, las pajs. 99.-107. ilel t. 2.° 

Caj. ¿67. r. 13. «atacan i desatacan le- 
yesü . Pudiera pareicr errata, por acatan i 
deíacatan, si no viniese luego la voz alados, 
i otras. 

l*aj. 2C9. r. 20. l'areze, que debería ilezir: 
•¿Porqué han ediricado* &c. 

Paj. 271. r. 5. «se levantarán*. La edil, 
aiil-, por errata clara "se levantar*. 

Paj. 272. Si alguien se escandaliza de leer 
abi, que Paidn 111. tenía uua vida niui suzia; 
será porque no haya leído nolizias de este 
Ponlilize. 

Paj. 275. r. 13. "¿no les pareze* &c. En 
el penúllimo r. de esta pajina puede verse a 
quien se refiere este Íes. Las pajinas 27(>-79. 
las anotaría largamente , para mostrar , la 
ninguna etiinienda, queliai, en las cosas que 
se tildan en ellas: pero estas Notas, van a- 
bultando yu muclio , i debo concluirlas zi- 
ñciidolas todo lo posible. Baste dczir, que 
boi se sacan millones en España, por las ló- 
jias jesuíticas, con el pretexto de remediar 
hambres, miserias, &c. que los clérígosem- 

Slean luego eo sus objetos de propaganda, i 
e superstizioiies, i de gulas , i laszivias es- 
pafioMs, i romanas. En el r. 5. de la paj. 279. 
•o podrían*, pareze, que está de mas ladis- 
yuutivn. Los últimos siete renglones contie- 



nen uiia grande i no regozijadora verdad. 

Paj. 282. r. 10. «sino». Asi ea laediziún 
antigua: pero debió correjjrse >síno*. I en 
el r. i5. pareze errata la voz notoíros , por 
vosotrox. 

Paj. 286. La gana de hazer guerra a los 
Tnrcos, la critica maestramenle Zervaiites , ~ 
en el Cap. I. de la II. pte. del D. Quijote , 
aludiendo, tal vez, a lo que refiere Girólanio 
Negro, en lina caria. Un Bolofiés, dio a en- 
tender al Papa Adriano VI. [í véase la pajina 
289), que tenia que comunicarle un secreto 
importante , pero que no tenía dinero para 
ir hasta Roma. Messer Vianesio, amigo i fa- 
vorito de los Mediéis, se empeñó por él, i el 
Papa te dijo, que le adelaiilase al bolones 24 
ducados, que selc rembolsarían, Hízolo Via- 
nesio, i el hombre llegó a Roma, i fué Intro- 
duzido ante el Papa con el mayor sijilo. 
■Santo Padre», le dijo , «Si V. S. quiere 
triunfar del Turco , debe alistar un grande 
ejérzito , por mar i tierra. • No babló mas 
palabra. ■I'erDeum», dijo el Papa encoleri- 
zado, cuando vio a Messer Vianesio, «vuestro 
bolones, es un gran bribón: pero me ha en- 
gañado a vuestra costa». 1 el Papa, jamás le 
pagó los 24. ducados. El parezer de D. Qui- 
jote, se asemeja al del bolones. 

Paj. 287. r. 8. «revolverse»: Es correcziotí 
niia, i atrevida, i quizá pedantesca. Lacdiz. 



100 

Dniigua dize : «con que comíen^n a reno- 
rersc, y atrauarse* &c. La errata que haí, 
podía correjirse, «a recMioíerse- &c. pero 
preferí, i prefiero , la hecha , salvando con 
esta ñola la variante. 

Paj. SSB. Al leer los renglones últimos de 
esta pajina , no he podido menos de tener 
presente, que el a. 1546. quemaron vivo en 
liorna a 4atme Enzinas, hermano del que la 
escribió: i le quemaron por amigo del Evan- 
jeliol 

Paj. 990. «consistáis,» en el r. último, 
parezc errata clara , por comintait : i juzgo 
que anduve nimio en no correjirla. 

Paj. 295. Apesár de haber rerorniado Pau- 
lo III. el Breviario , le dejó todavía bastante 
escandaloso. Su plan de Itcforma de la Igle- 
sia, ahí está en el Apéndize. Sa vida pro- 
pia, no pensó nunca en reformarla : el pen- 
samiento de engrandezer a su familia le prac- 
ticó mejor, que sus planes de reformas. Ja- 
más olvidó que Clemente Vil. le había dele- 
nido por doze ailos , el llegar a ser Papa : i 
su vejez fué, al parezer , tan borrascosa co- 
mo su mozedáil, iajitada en el mar de va- 
riadas pasiones. Las esculturas de su sepul- 
cro en el Templo de S. Pedro de Boma , in- 
dican aun touo eso. 

Paj. 294. r. penúltimo. Está confonne a 
la edizion antigua: pero hai errata. Me pa- 



101 

reze que tlebe tlezir : «en lo oiro , (aii razio 
estaba [cotno] CleDienle> &c. 

Paj. ^95. En el r. último, me pareze que 
<1. d. >ei) Villarranca de Niza- ])orque en 
Villafraiica creo se reunieron esos Priuzipes. 
Por lo demás , la convocazioa del Conzilio 
para Mantua fue el a. 1557., luego para Vi- 
cciiza; mas uo se reunió siaó en Treoto. 

Paj. 296. Compárese con el Apéodize , 
• Consejo a Paulo III.' g. g. 24. 55. 

Paj. 505. El dicho de Tereniio se bailará 
en su comedia Eunucko, Act. I. Se. I. v. 54. 
catamilas, abi, está en la azepzion de langos- 
ta , granizo , u otra plaga semejante. Con 
esta zíta del fin de la Eszeoa, i la anterior, 
en la paj. 235-, seconoze, que la aplicazión 
esjenerál: quíero,dezir, que aplica el escri- 
tor los 55 versos de ella, al caso del Papa, i 
los pueblos enamoradosde él, i por él deso- 
llados. 

Pdj. 304. De Bonifazio VIII. véase lo que 
dize Valera, pajs. 132. 55. de sus Dos Tra- 
tados: pues casi todo cuanto escribe, lo toma 
del conozido eucomiadór de los Papas, Bar- 
tolomé Platina, autoridad que ningún roma- 
aista recusará. 

Paj. 508. r. 6-15. Estos renglones en la 

edix. antigua , están así : «No es digna por 

■cierto ni nada borrosa causa, por la qual 

«os conjureys para deslruyros vnos a otros. 

58 



102 

"Vosotros que flbDininays las vellaqucrias y 
"Hialdades de los Romanistas , que os de tal 
"Suerte, y emplead en tales provechos de la 
"Iglesia, y de los piares, los bieues que tc- 
"iieys, que no se pueda sospechar, de aquí 
■adelante , que niireys mas por vuestra vti- 
«lidad, y proveclio, que por el adelantamien- 
>to y defeusa déla Itelijion.» &c. He varia- 
do la viziosa punluazion auligua , según lo 
que entiendo de ese enrevesado periodo. Sos- 
pecho, sinembargn, que entre las vozes tque 
os. .de', se dejó el cajista algunas palabras. 
Enlonzes, podría tal vez dezir el dis. orijinal 
"que osdescuideit de lal suerte', o cosa pa- 
rezida. 

Paj. 315. r. 14. -quedara*, párese que 
debe ser futuro, quedará; pero no me atreví 
a vanarlo. 

Paj. 315. Los primeros doze renglones 
aluden al jesuitismo de aquella época. 

Paj. 319. amangla>. Es lo que llaman, 
por otro nombre maná: una azúcar, o espe- 
zie de miel natural, que mana o fluye de las 
jaras, i otros arbustos, i árboles. Es suave , 
puteante , i parezida en el color a la azúcar. 
En el Viso , i de la parle de acá de Sierra 
Morena, doude abunda mucho, es donde la 
llaman mangla. En las Islas Canarias, donde 
también se halla, le dan el nombre de man- 
gria. Kn el Cortmano del). Luis Mibín (fol. 



\U. Bdiz. del5(il.) se «lizu i -lias viudas, 
de UNO veñlaan , hazianles arrojar tm'agtiu 
alRiaagrealada, a tus criadas, tlisienáo todas: 
D. Juan, faerio deslenguado , bien estáis al- 
luangreutado. > t[. d. iiatado, o rosiado c6ii 
mangla, o agua manglatla: que «ra juego de 
Citrnaval. 

I'aj. 321. r, 5, rabato, por rebato, dizc la 
ed. antigua i ci'eo fuese voz usada eutonzes, 
i lio errata. 

Paj. 523.-25. Todas estas zilas de la Es- 
critura, scconoze que las añadiü el Dr. Juan 
Perex , de su Iraducxion del TesLaniento 
^ucvo impresa el a. de 1556. Véanse en él 
las pajinas 751. i 612. Aquí en la pijiua 
522., al renglón 16., debí dejar la \ozmim- 
chas, por uiackas, que pone la ediz. antigua, 
porque taintñi-n en la Irad. del T. Nuevo , 
pone 'irntehas aguaso: i en la paj. 523. r. 8. 
lambieu debí dejar obomínazioncs : por estar 
escrita asi la voz en la ediz. antigua, i en el 
Testamento Nuevo, paj. 752. r. 10. I en 
cuanto a la 

Paj. 325. pondré los primeros renglones 
de la traduczion del N. T. por Pérez , para- 
quese confronten. "Nadie os engañe ennin- 
oguna manera. Porque [este dio] no vendrá 
«sin que primero sea venido el apartamien- 
«to*, i que el hombre de pecado sea revela- 

' i, «I mii'ten, fimn: o apo'lniia. 




104 

«do, hijo de pcrdizioii, c|ue es Adversario, i 
'se ensalza sobre todo lo que es Ilarando 
•Dios, o Deidad, hasta venir a estar sentado 
•en et templo de Dios , como Dios , demos- 
■ trandoBse assi mesmo ser Dios.> &c. De 
modo, que las vozes assi mesmo, equivalen- 
tes, a las que en la antigua cdiz. de este li- 
bro, se leen, (assi mismo); son una errata en 
ambas , por , *a si mismo* o, a sí propio. 
También en el r. 4., aquí, debería dezir, •(> 
apartamiento*; i para mayor exactitud de- 
bería haber impreso, aquí i en el T. Nuevo, 
de este modo. 'Nadie os engañe , porque 
[este dia no vendrá] sin que primero sea ve- 
nida la Apostasia [o apartamiento de la fé de 
la verdad,] &c. siendo solo declarativas , i 
sobre-entendidas las vozes zerradas enlre 
[ ], que nn se hallan en el texto griego del 
T. N. 

Apbndizbs. 

El contenido de la Suplicazion e Inporhí- 
zioNBs. les parezerá, a los amigos de la Co- 
munión Romana, atrevida en demasía, heré- 
tico, e indigno de fé, i ajeno de verdad. Ua- 
ziéndome cargo de esto, creí del caso, poner 
aquí seis papeles prinzipales (de seiszientos 
que pueden presentarse) , escritos todos ellos, 
por Autoridades, que ningún romanista de 



1U5 

buena fé, puede nunca recusar. Eslos Cape- 
les confinnaD, en diversos eonzeptos. i por 
varias maneras, la verazidád i moderación, 
deFrauzisco deEnzínas, i el Dr. Juan Pérez, 

fresupucstos Autores de la Suplícazion , e 
nrormaziones. I estos Papeles sod al propio 
tiempo claras muestras, de los rastreros i 
prepósteros discursos del hombre, que des- 
entendiéndose, o no recordando vijilanle, los 
prinzipios del Evanjelio, al querer seguir la 
retijion, o tratar de ella, se envuelve en con- 
tradicziones i absurdos de que no sale jamás, 
o desechando toda íé , hipócrita de relijión, 
la aparenta, solo por interés. 

Erasmo, que es el gran Escritor del siglo 
xvi. , se propuso prinzipalmenle combatir 
las doctrinas vizíosas que se enseñaban en 
las Universidades i Escuelas, porlosmaes- 
tros i prácticos en ellas, que eran los frailes. 
Erasmo nunca fue hereje, ni reformador an- 
ti-papista , ni podía serlo. Los enemigos de 
Erasmo , al aparczér Lulero , exclamaron : 
■Erasmo puso el huevo , i Lulero le fecun- 
dó» : pero éste es un dicho , comparable al 
otro: si Lyra non lyrasset, Lutkerus non sal- 
tassel: i que nada prueba , sino el interés vi- 
vísimo de sostener el error i los abusos, por 
losquese encuentran bien hallados con ello:^. 
El Cardenal Bembo, amigo de Erasmo, 
moba cpislolaccie a las de san Pablo, por de: 




lOtí 

lirezio; i fraile hnho ya, ([itu dijo ser s. l'ablo, 
el apóstol de los herejes , por miedo a esas 
niisiiias Epístolas. El Cardenal i el fraile, ¿se 
proponían el mismo Gn, que los que en Eras- 
mo i Nicolás de Lyra, afectan ver projeoilo- 
res de Lnlcro? Quita no; mas indeliberíida- 
menle contribuían a él. Pero, dejando ahora 
esto; Goiitra Erasmo se levantaron a escri- 
bir muchos frailes fiainencos, franzeses, ila- 
liauos, i españoles, i de otras iiazioaes: i él 
luvo que defender asi, i a sus escriloí', con 
virins Afolojiai, que compuso. De una de 
cllaü, cuyo título es: *Bes. Etasmi Bolero- 
dami Apoíogia adventis arlicvlos aliqvol per 
monachoi quoidam tn Hispanijs. exhibilos*, 
dedicada al Inquisidor Jenerál D. Alonso 
Manrique, Arzobispo de Sevilla ; es traduc- 
ziún el papel <|ue ahí se publica. En el no 
está traduzido, síuó el Preámbulo con que la 
diríjió ii| Inquisidor, su ami^o , i la zcnlési- 
ma i postrera respuesta que dñ en la dicha 
Apolojía (que contiene a 100 objezioncs, ItHI 
Kespuestas). Por dos razones imprimo eslu. 
La primera, porque puede ser os» tradnczion , 
un trabajo de Alfonso Valdés, o de su her- 
mano Juan. Ambos eran muí amigos , i apu- 
sionados amigos, de Rrusmo: i en una caria, 
que escribió A. Valdés , a Eriisnio , el a. de 
1.^27. fecha en Knrtjos a ¿S de Noviembre le 
dize: ■ilAeijorim Im Curluf, pitra el Zesttr. ct 



107 
(7afi3t/¿t'r [Mercuriao GalUuara] ambos Arzo- 
bispos [Fonseca, i Manrrique], i las que ve- 
nían para mi, i detnás amigos, con fecha del 
28 * de Agosto. El Zezar leyó tu carta Lati- 
na, mas traduzida al castellano por mí.» I, 
como por esta misma carta de Valdés, vemos, 
que siguió puntualmente Erasmo, cuanto en 
eila le aconsejaba, sobre este negozio <Ie su 
Apolojia , i también lo mucho que le ayudó 
Valdés en todo él; de ahí puede conjeturar- 
se, que el mismo Valdés, o su hermano Juan, 
tradujeron esa parte de la Apolojia. — La otra 
razón porqué la imprimo es , porque vinien- 
do zensurada la obra de sus Coloquios , en 
el Parezér a Paulo III. publicado diez años 
después , escrito por hombres mui doctos , 
que mentían adrede en él , contra Erasmo ; 
se eche de ver el fruto que este doctísimo i 
piadosísimo hombre sacó, de esconder parte 
de la luz de su pensamiento , bajo el modio 
del contemporizar con las pasiones e intere- 
ses de los poderosos. Prozedió probablemen- 
te de buena fé, i no por timidez i avarizia , 
como se dize en el Pasquino in Estasi (aun- 
que no en el Pasquillus Ecstalicus): porque 
juzgó que la frailía de entonzes era compa- 
tible con el Evanjelio. Pero él soñaba en la 
existenzia de la frailía primitiva de s. Pablo 

* El oriiinál dize: 5 Cal , Sepíemhres, 28. Agosto ; i alguna 
carta de esas tendria tal fecha; pero lu que escribió al Emperu- 
dór, tiene la de Basilea. 2. de Septiembre de 1527. 



108 

i 8. l'acoiuiu , i la coiifíiudia con la <1e sus 
lieupos, i los nuestros ; con esa frailía alii- 
garrada de los zerquillos , o con la otra , 
peor aun, de los Iñiguistas, de alio bonete i 
negra sotana. 1 laniLien , debe coafesarse , 
que si Erasiuo temió a estos, i a los otros; 
hizo lo mismo, que hizieroo todos. Los temía 
Carlos V., los temían como a tábanos, sus 
Ministros, ipor «u descarada iniolensia, por 
íut degenfrenadoi termones , por el desprezio 
qae hazian de la auloridad de los frinzipes, 
i de los decretal de sus Senadot; fiándose en 
la hoheria del vulgo , qve venera sus vestidos 
i capillas». I asi se lo advirtió Valdés en su 
carta. — I aunque oíros españoles eran mui 
afectos a Erasmo, i cualquiera de ellos pudo 
ser el iraduclór de ese pedazo de su Apolo- 
jía, pienso que A. Valdés era el mas intere- 
sado en hazerlo , porque él habia pedido, por 
una Exposizion , escrita en castellano con 
gran eleganzia , según Olivér , que se le en- 
tregasen les CapíUilos de acusazion contra 
Erasmo , para responder a ellos. A. Valdés 
era mas brasmiano que el mismo Erasmo, se- 
gdn Olivér , que dize: <■ Atisim cgo diccre, 
Valdesium Erasmíciorem Erasmo , placel Ha 
toqui-. I Itiego téngase presente, que a am- 
itos Valdeses les repugnaba mucho el prozc- 
dér de Lutero; i esa traduczión, aunque mui 
fiel i conforme a la rdizión de la Apolojín 



109 
impresa por Frobeii en Basilea el año de 
1528. (Véanse en ella Ihs pajinas 1 — 6. i , 
Ittl — 03.) se conozG, o que se hizo de copia 
autógrafa del mismo Erasiuo; o que se aco- 
modó algo el Lraduclór (i esto es lo mas na- 
tural) a lisonjear la inloleranzia relijiosa de 
los españoles. Porque en la paj. 4., por ejem- 
plo, donde viene dos vezes nombrado Lu tero, 
con arreglo a la impresión de Basilea, deben 
borrarse las palabras , contra las herejías de 
Lulero ; i en I. de, este enemigo, poner sim- 
plemente el enemigo (cum hosU): i luego, 
poner: con que mayor ptazer haya habido él 
(es dezir, el enemigo). I en la paj. 5. r. pri- 
mero, debería dezir mas cristianamente: i a 
los malos heriría, o curaría (non nígi impíos 
tiel kederel, uel sanaret). En la paj. 6. d. d. 
con el profeta Joñas, pues el imp. lat. dize , 
ciitn Joña. I en el r. último de lu misma paj. 
encontramos otra razón, para suponer , que 
el nombre de Lulero es añadidura del trad. 
español. Verdad es, que A. Valdés, le escri- 
bió a Erasmo: •desearía, lunibieu.que en tu 
"Respuesta no nombrases a Fraile ninguno, 
«sino que respondieses a lodos, en jeiierál, i 
'la remitieses reservadamente al Arzobispo 
"de Sevilla.* *\'eHem prtelcrea , til nullum 
Itíonachum íii ea nominares , sed iii genac ad 
omnes responderes, tuamquc Respomionem ad 
Hispaiesem secreto milleres.» 1 Erasmo , lo 




ilO 

hizo asi. Gil el r. 30. de la pai. 7., he leído, 
c impreso mal , pues la copia que del MS. 
hizo Calderón, veo que dize así: "Contra mi 
honrra i estimaxion , usa off por s'terlo muí 
ajeno de' &c. i, ocupado yo en deszifrar la 
übreviatura que he interpretado con la voz 
ofisio; olvidé la prezedente usando. Ea el im- 
presa latino dize: exenwUim invehenles vniUo 
alienusimum ah* &c. Salvo pues, ahora, la 
torpeza en interpretar la abreviatura , por 
ofisio: i coofieso que no entiendo la frase. Si 
hai error en ajeno , por ajena , enlonzes la 
abreviatura puede dezir ofensa , u ofensión. 
Bn la p. 8. r. 3. la voz temerosos, q. A. , 
formidables, qve causan tctmr. En la p. 9. la 
voz roya, por roa, es del MS.: i en el r. 18. 
la palabra actos, no está en el latino, donde 
la voz scriptis, sirve a tres periodos, sobran- 
do, por consiguiente , la voz obras que está 
ahí, bajo de la de actos. También es del lodo 
direrente la puntuazíón del orii. latino. En 
la p. 10. , el r. 9. alude indudablemente a 
Alfonso de Valdés , Secretario que fué de 
Cartas latinas del Emperador : aunque sobra 
la voz uno, conforme ai lalin que dize : «/i- 
beltiis huc per Ctesaris Secrelarinm missiis : 
pero el traductor sabia mejor que lírasmo , 
en qué pais estaba, i que si hubiera puesto 
literalmente el Srio. del Emperador, el Nun- 
ziu dol Papa podría achacar otro capitulo de 



III 

culpas aValdé». Los r. 10-13. de la misma 
paj. 10. soa advertGiizia del Iradiiclór espa- 
úol. El NalalBeda, o Uedda, ahí nombrado, 
filé un Teólogo parisiense, Rector del Cotejío 
de Monte-agudo [Montia aevti] , i{ue publicó 
el a. 1526., en París, doít Libros contra los 
Comentarios de Pabro, a los Evanjelios i E- 
pistolas, i otro lerzér Libro contra las fara- 
phrasis de Erasino: los cuales, poco después, 
se reinipriniieron ea Colonia. 1 el a. 1529., 
el mismo Beda , publicó su Apohjia contra 
los Luteranos clandeitinon (sin duda tildaba 
a Erasroo, por lál}:i otra, azerca de las hijas 
i nietos de Anna, contra Fabro : i, antes, el 
a. 1519., ya se había entretenido, en publi- 
car contra el dicho Fahro, i Jndoco Clichto- 
veo, su Tratado de la Única Magdalena, Se 
cree además, que él fué el Autor del Tratado 
anónimo, imp. en Paris, intitulado: fíeslUu- 
It'o m inlegrum Itenedicttonis Cerei Paschafis 
(Veas. aFabríc.BIbliotb. Ecc1.Hamb.471R. 

Eaj. 151. fol.). I, para las Respuestas qae 
rasmo dio a Beda, véase el I. I\ . de Erastni 
Opera. ¡Aujá. Ralav. 1706. desde la paj. 44%, 
hasta la 756. [ leyendo lo de Beda i lo de 
Erasuao , se conozerá bien , no solo de qué 
paite está la razón , sino también , la buena 
crianza, i lavcrazidád. El pobre Reda . era 
un embustero poco aprensivo. 



En la paj. 11. comiénzala Consolta , que 
de orden del Emperadúr , se remilió a r r. 
Melehár Cano , sobre : El mal estado de las 
cuttidelalgletia.—los malet que Roma cau- 
laba en EtpaHa.—i elBemedio que podría po- 
nerse. Acaba en la pajina ü. 

Este Papel, creo que no se ha impreso. A 
lo menos, con las dos, o tres , impresiones , 

2ue bai. del Parezér, o respuesta , del Mro. 
ano; no se lia impreso. 1 cabalmente , leer 
el Parezér del Reverendo dominico, separa- 
do de esta Consulta ; me pareze lo mismo , 
que leer las Supulaziones de Beda , sin las 
Úespuestas de Erasmo. Daré luego la razón. 
Esta Consulta se hizo , cuandu Paulo IV. era 
Papa: que lo fué desde el a. 4555. a 1559. 
Del teuúr de ella se deduze, que se escribió 
BHles de la renunzia del Emperador: i com- 
parando la paj. 15. con la 54. , donde viene 
la fecha de la Itespuesta de Cntto , se vee' , 
que éste no pudo respander en el año de 55. 
ü lo que se le pregontó en el de 56. Por con- 
siguiente, bai error de número en una délas 
fecbas de esos Papeles; o se aparentó que se 
había hecho laCtinsulta , un año después del 
en que se hizo. El Papel de Cano , responde 
indudablcmenVe a la Consulta; i en los im- 



115 

Íiresos que de él he visto , siempre llev«i la 
echa de Nov. de 1555. Por eso, la fecha de 
la Consulta es la equivocada, adrede, o invo- 
luntariamente. En la paj. 15. toca la muerte 
del Pedro Luis, al cual mataron en Piacenza 
el 18 de Septiemhre del a. 1547. Véase en 
la Imajen del Anlecristo que publiqué eia. 
1849. la paj. xxxvii. del Prólogo. En elr. 21. 
misma conquista^ pareze sobrar la voz misma. 
I lo que se refiere en esta i la paj. 14. sobre 
el modo con que Paulo IV. se hizo Papa a sí 
propio, i por fuerza; se confirma con las si- 
guientes palabras de Frai Onofre Panvinio : 
•fú egli finalmeníe a 25 di Maggio nel di 
deWAscensiofw, dopo non lunghe, ma /ierissi* 
me contentiani passate nel Canclave , conlra 
voglia d'alquanii Cardinali , che forte véosla- 
vano , prevalendo il Cardinal Farnese, e quel 
di Ferrara, che lo favorivano co'voti di qua- 
rantaquaUro Card, créalo Ponte fice , » &c* 
[Véase la paj. 547. t. 2.'' Platina. Vite dei 
Pontefici. Pte. seconda, Venetia. 1701.]: i 
Panvinio añade, 911^ fué coronado con gran 
tristeza de todos. — El Cardenal de Santa 
Flor, ahi zitado, creo fuese , Guido Ascanio 
Sforza , creado por Paulo III. El D. Carlos 
Garrafa, era un caballero de Malta, o san 
Juanista, i fué hecho Cardenal diácono, con 
el nombre de SS. Vilo i Modesto. — En el r. 
último alude al Reino de Ñapóles. El Card. 



/ 



i 



114 

Carrafa (Garrafa), nienzioiíado en la pcij. 16. 
es el zilado D. Carlos : aunque el Papa creó 
Cardenales a Ircs Carrafas, Lo que en la paj. 
17. se dize Patrimonio de la Iglesia , es lo 
que el satírico Italiano llama: 
«i7 patrimonio del Pescatore, 
che ha un patrimonio come un gran Signore,r> 
Juan Antonio de Tasis, fué el abuelo del inje- 
nioso i desventurado Conde de Villamediana. 
En la paj. 19. alude , a que fué el Papa, 
quien llaniu la armada Turquesca a los ma- 
res de Ñapóles. También Vergerio [paj. 389. 
Scholia PauliiV. Literas.] dize: «Cüw enim 
classes Turcicw . mtper aliquoties Tyrrhe- 
num more occupassent , ubique pepercerunt 
ciuitatilms, pagis, et nauibus suorum Papa- 
rum, imó peruasit rumor apud nos, Papam 
euocalurum classem Turcicam , guia nulta 
alia ratione speral se posse é Neapoliúino 
regno Cmsarem, aut Philippum, cui Cmar 
cessit, ejicere.r> En la p. 20. r. 18. las pa- 
labras »de su partean q. d. de parte del 
Emperador. Paj. 21. r. 4. /br^^acío, equiva- 
le a forzoso. I en el r. 7. en, equivale a, 
al campo. I léase con atenzion toda la paj. 
i se verá que la determinazion del Duque, 
i la orden del Emperador , presuponen la 
impunidad de los mayores delitos , cuando 
loSoPapas los hazen. I de hecho se vio esto, 
a poco ; cuando esc mismo altanero , i san- 



115 
guinario duque de Alba , arrodillado , besó 
ios pies, o el pie , del Papa , i le pidió per- 
dón. I en lo que dize, al fin , sobre salisfa- 
zerse la conzienzia Real; se me ocurre, que 
no es medio mui seguro , para satísfazer la 
conzienzia propia , consultar a las ajenas. I 
lo que resultó de esta Consulta, i el Parezér, 
que respondiendo a ella, dio el Maestro Ca- 
no; me confirman en mi discurso. También 
se me ocurre, que quien haze la primer Pre- 
gunta de la paj. 22. renglón 13., no debiera 
haber sido Rei, o Gobernante de ningún país. 
£n la paj. 25. r. 21. i siguientes, se descu- 
bre claro, que el Emperador debió consultar 
con su propia conzienzia, estos negozios ; i 
no con la conzienzia de los Teólogos. Dios li- 
bre a España, i a las riquezas de España, de 
las conzienzias de los Teólogos: o de lo que 
ellos denominan su conzienzia, I no solo Es- 
paña, el entero mundo padeze males, por la 
tal conzienzia teolójica. En este mes de Sep- 
tiembre del a. 1857. El Vize-Canziller de la 
Universidad de Oxford , donde se educa la 
juventud destinada a la carrera eclesiástica, 
en la Iglesia protestante de Inglaterra , fijó 
en Carteles un programa, ofreziendo un pre- 
mio, al Autor del mejor Tratado, que pruebe 
la Legalidad de la Guerra! I los Carteles se 
fijaron a las entradas de todos los Colejios de 
Oxford, i entre ellos , a la puerta del Jesús 



H6 

College^ o Colejio de Jesus^ que fué Pninzips 
DB Paz! Por donde se conoze, que la conzien- 
zía del teólogo de profesión, es una roisma, 
en todas partes: i que la parte clerical en las 
Universidades de Inglaterra , es , como en 
España , una vasta maquifiaria de error. I 
volviendo a la Consulta, nótese en ella , la 

rintura, al natural , de la eleczion de Paulo 
V.; la que se haze, del Cardenal Carrafa ; 
la no menos zierta, viva, i lacónica , donde 
se expresa, que el Papa motaba , a los que 
calumniaba (paj. 18.); i menlia (paj. i 9.); i 
promovía guerras, i usurpaziones (p. 20.); — 
i reléanse luego la Suplieazionf i las dos In- 
formazioneSy i comparadas con esta Consulta 
Ministerial del Católico Prin/Jpe que impe- 
raba enlonzes en nuestra España; digase 
franca i lealmente, en cuales de estos escri- 
tos, se dízen cosas mas fuertes , i se revelan 
mas groseras torpezas , en desdoro de los 
Papas. Ahora , fijémonos un poco en la 
Respuesta o Parezer de Melchor Cano. 

Aunque este Papel , es ya bien conozido 
entre nosotros, desde que el a. 1736, se dio 
a luz , con las Lizenzias nezesarias , por un 
Anónimo, o Pseudónimo (Andrés Filocano), 
en un cuaderno en 8."" de 28 pajinas; le tras- 
lado aqut del MS. donde está unido al Papel 
que antezede, por estas razones. No debió 
separarse de la Consulta^ por ser hRespues- 



117 
ía (Ic ella: i conteniendo al MS. que publico, 
275 variantes eseniiales , del impreso el a. 
1736.; era en nii doble razón» para no sepa- 
rarlas. El escrito de Cano , además , contie- 
ne, a mi modo de entender, un compeqdio 
de la política Romana : i e$ un escrito de 
sircnnstanziaSfSemejante al que pongo luego^ 
del de los Cardenales, a Paulo IIL Imposible 
me pareze , que el Maestro Cano , no fuese 
amigo personal de Paulo IV., contra, quien 
dá , en la aparienzia , este sagaz Parezér. 
Paulo IV. estuvo en España de Nunzio de 
Paulo III., i en carácter, i aCziones, Cano i 
Pululo IV. eran mui semejantes. El teólogo 
español no podía ser afecto al Emperador, 
pues su adversario Bartolomé Carranza de 
Miranda, era íntimo, i allegado concejero de 
ese Prínzipe. Asustada Roma, en aquel tiem- 
po, con la Reforma que ajitó Lutero, se va- 
lía de toda clase de armas para minarla : i 
las contraminas de doctos, i severos Escritos, 
compuestos por hombres sabios i ríjidos; son 
los proyectiles mas útiles i eGcazes que em- 
pleó enlonzes, i emplea siempre, la armería 
Papal. Sabedor el Papa , délos intentos de 
Carlos V., era natural , que para contrares- 
tar los doblezes de este Prínzipe, las opusie- 
se aun mayores. Inclinar, pues, mañosamen- 
te, i por modos indirectos^ a ¡a Corte impe- 
rial, paraque consultase al inflexible i sabio 

39 



ii8 

Maestro Cano, sobre un negozio de esta na- 
turaleza; era una evoluzion mui propia de la 
Corte PontiQzia. Cano podía mirar la Con- 
sulta , como una red tendida por Bartolomé 
Carranza para envolverle, i perderle: i vien- 
do, además, la reziente mudanza del gobier- 
no (pues en Octubre de ese año había re- 
nunziado el Emperador); le convenía, que su 
Parezér, no hiriese los sentimientos del Prín- 
zipeD. Felipe, que por sus ideas ambiziosas 
i snperstiziosas, a la vez, miraba, los de es- 
ta clase , como negozios graves i grandes. 
Por todo esto pienso (i por brevedad omito 
pruebas] , que Cano dio esta Respuesta, con 
zierta espezie de conozimiento previo de ella, 
por parte del Papa i del Rei: o seguro, a lo 
menos , de que ambos le conozian , i tenían 
por incapaz de faltar a los deberes que a sí 
propio se impone un papista i un realista. 
I tan zierto es, que el Rei, i el Papa, mira- 
ban a Cano como útil partidario, que ambos 
le hizíeron Obispo , i como Obispo asistió a 
quemar vivos en Valladolid el a. 1559. a los 
varios españoles de que se haze mérito en 
los Apéndizes de las ediziones del Montes , 
que publiqué en castellano i latin. Además 
Felipe 11. le complazió , persiguiendo a su 
adversario Carranza. Mas aunque se tengan 
por parabolanas , o vanas , estas mis conje- 
turas, importa poco para mi objeto. Publico 



119 

priiizipalmcntc , csla Respuesta de Cano , 
fraile dominico , Obispo quemador de here- 
jes, teólogo asistente al Conzilio de Trento , 
i mui aplaudido por el Cardenal jesuita Pa- 
llavicini (i recuérdese , que Cano escribió 
también contra los jesuítas); paraqué se com- 
pare, lo que en ella se dize contra Roma , i 
la Gobernazion del Papa; con lo escrito en la 
Suplicazion, i las Informaziones. I compáre- 
se en todo: en ideas, estilo, vocablos , con- 
secuenzia, i fuerza de verdad. La diferenzia 
que hallo entre estos escritos de reformado- 
res i antireformadores , después de leerlos 
con atenta imparzialidad, es: que los Pape- 
les antireformadores , afirman con mucha 
fuerza la verazidád de los reformadores , i 
su moderazión también , i su sinzerídad. I 
estos antireformadores, se hallan escritos sin 
conviczion sinzera , i por consiguiente siu 
coherenzia , i sin fuerza alguna. Léase , i 
entienda bien la fuerza de los términos quien 
los lea, i verá ser asi. El objeto de Cano, con 
éste Papel, fué: imponer miedo a la autori- 
dad Real con la Autoridad Papal; i hazer en- 
tender a ésta , que sin la ayuda de los frai- 
les, i teólogos como él, no sería el Papa su- 
fieriór a los Reyes, ni considerado como in- 
álible. Si esta mira no tuvo, no se azierta, 
como un hombre que aspiraba a pasar por 
cauto, rijidoi severo, pudo escribir un papel 



m 

de esta nalaraleza , que revela en su autor 
gran falta de convicziones relijiosas de un es- 
píritu evanjélico. Veamos el Papel, por pa- 
jinas. En la paj. 25. nótese la alusión a la 
crueldad del Emperador en tiempo de las 
Comunidades de Castilla : ^E ya vé» V, M.v> 
&c. Paj. 26. renglones 5. 11. contienen un 
soGsma , que se conoze » leyendo el Jénesis 
¡X., 21-25., i el otro sofisma del Vicariato^ 
en el mismo hecho de subirle tan de punió, 
que le eleva hasta Dios. Paj. 27. r. 10. ofre- 
ze la respuesta , de ser los Papas , quienes 
desacuerdan toda armonía , en no acordán- 
doles cuanto les dá la gana. Véase en la mis- 
ma pajina 27. el artiGzio de la perífrasis, los 
Romanos , por el Papa. I lo que díze , de 
querer los Alemanes hazérse médicos de Ro- 
ma; negándole el supuesto, se evidenzia su 
arlifizioso discurso , porque tampoco pienso 
que Cañólo creyese. Castigo j en elr. penúl- 
timo, requiere suplirse, por cama de , o por 
falla de. Paj. 20. En ella supone, que Ale- 
mania se perdió por no acatar al Papa. La 
perdizion debió demostrarla. España, pienso 
yo, que está perdida por acatar mas al Papa, 
queal Evanjelio. Vuelve ahí a recordar los 
alborotos de las Comunidades, para amedren- 
tar al Gobierno. Los 4. renglones primeros 
de la p. 29. contienen una máxima de hom- 
iré sahioy o prudente, indigna a mi jnizio, de 



121 

un Grisliano , mucho mas con la Bíladidura 
de, justisia por armas, pnes une a la virtud, 
la violenzia. No menos anticristiana, i frau- 
dulenta, me piíreze la sentenzia, de que no 
convengamos nunca con los herejes , ni en 
hechos, ni en dichos , ni en apariensias. Por 
eso Moreto, poeta cómico de mucho injenio, ■ 
cnsefló al pueblo, a llamar santa obra , a la 
de ir de propósito a Alemania , a destrozar 
Luteranos, cuando dize; 

tme entré, rompiendo a eslocadas, 

luteranas vandcrolas. 



i él. con la santa palabra, 

i yo. con la santa obra, 

convertimos . i matamos, 

mas de cuarenta personas.* 
En la p. 50, dize, que mal conaze n Roma 
quien pretende sanarla; pero a eso no se opo- 
ne , que el que bien la conozca , pretenda 
huir su contajiosa cümpañJa. A esto pareze 
convidarnos el Maestro Cano, con tazita que 
haze del Cap. li. de Jcremiüs r. 9. donde el 
Profeta dize: *Hemos medisinado a BabÍlo~ 
nia, i no ka curado: abandonémosla , i volvá- 
monos cada cual a su tierra : pues sus delitos 
futieron mas allá de las nubes, llegaron hasta 
elzielo.» Nótense los últimos renglones de la 
paj. por lo bien que retratan la aslnzia Pa- 
pal: i el buen corle que debía darse eu esto,. 



122 

era el quitar , del lodo , esas eslafas. Paj. 
55. r. 8 \Q, ese medio , cubierto i &c. Lo 
mismo dize el imp. del a. 1756. pero, pare- 
ze claro, que debe leerse miedoy como hubie- 
ra correjido de buena gaua. Paj. 56. r. 4. 
Es notable la frase que usa ^en la Sede^i co- 
mo si dijera, «el medio de unidad, le tene- 
mos en la Silla de Roma». Estas astuzias del 
dialecto conventual^ tienen un sainetc que no 
se perzibe por todos, aunque le tienen. No 
entiendo bien, cómo aplica la metáfora allin 
de la pajina. Tampoco la hidráulica de Feli- 
pe II. érala suBziente en este caso. Paj. 57. 
r. 12. desconfiar , está en la azepzion de 
hazer desconfiar. Paj. 58. la voz agraviada ^ 
r. penúlt., está en la azepzion, qne causa a- 
gravio. I la voz Memorial^ paj- 59. r. 1. q. 
d. Consulta: i obsérvese en ella la distinzion 
teolójica de la doble personalidad del Papa, 
indispensable para el drama de su Autoridad 
suprema. En esta pajina, i en la siguiente, 
alude al Prozeso de excomunión que Paulo 
IV. mandó formar en lloma contra Carlos V. 
i Felipe II., i aunque Cano dize bien, que el 
Prozeso paró; sinembargo, el Papa, no quiso 
permitir se hiziesen funerales en Roma, por 
Carlos V. — Vergerio dize : «^Cum ad Sancli- 
lalem veslram Tolelanus Episcopus [Carran- 
za] scrípscril, ipsum Carolum [V.] morienlem 
dixissc, sibi videri, veram csse LtUheranorum 



123 

¿e lusltficalioDe xetitentiam. Fama idctit sla- 
tim per universam Europam (iit attdioj íttlit. 
eí simul , quod SanclUas vestra [Paulo IV. J 
Hixerit , le noUe ipai . propterea quod cum 
lAitheranis in prwcipiio religionis capite sen- 
siísel, ultas exequial celebrare.* l'aj. 41. r. 
11. gran desaire , lo tomo del impr. del a. 
1756. i q. d. falla de brío. Eu Ja paj. 42. 
se lleva adelante la inconsisteote compara- 
ziÓQ de Padre e liijo , en un eslilo poco eíd- 
zero, o rormál, i se le aconseja al lujo mayar 
del Papa , que se presupone ser el Itei de 
Espaúa , que le ale las manos a su Padre , 
porque está loco furiuso, pero que se las ale 
con grau reverenzia. Mas Ui diQcultad, o im- 
posibilidad , del hecho , bien la sabia Cano. 
¿Quién le ala las manos, a una persona, que 
cabalmente pretende ser la única, que puede 
atar i desatar las de todos? Al Gn de la paj. 
43. se muestra un deseo de guerra , poco 
cdiBcante. 1 al fin de la paj. 44. se dize 
que es cosa mui jusia que ningún dinero vaya 
a Roma: escarnio duro en la pluma de Cano, 
pues clérigos i frailes son causantes de que 
se falte u esa muijustacosa. Él, sinembargo, 
sobreentendía, por ahora: que es mayor es- 
,carnio, i mas, cuando se lee adelante lo de 
ser esto mui aczesorio. A esto llamo , coho- 
nestar malefizios. Obsérvese el §. También 
se puede &c., i dígase , si el escritor de ét , 



124 

pudo quemar luteranos en biicQa conziciiziii. 
F»j. 46. t. ^1. prohibido, es yerro niatiifies- 
lo , a mi parezer , por proveído. l*ara los 
renglones 4-7., en la paj. 48., no es mal 
eonienlo Lnc. ix. 48. i Mat. xviii. 4.; i ad- 
mira, ver ai{ui sentada, eomo verdad incon- 
cusa, la Superioridad l'apál. Paj. 50. r. 6. 
admira mas, por asegunirse aquí iniplizita- 
mente, que es Prínsipe Zetesliál el t*apa, i 
no terreno: i, Vicario de Dios [r. 25.!]. Al 
r. 13. paj. 51. se ecurre advertir : que si 
Evanjetio i razón se guardasen , no liabía 
que ir a Roma para nada. Las paj.* b%. i 
55. señalan la guerra escondida i secreta , 
que Itoma haie a España, i el remedio qne 
debería tomarse : porque ni el Conzilio de 
Trenlo, ni otra algún CanziUo, sirvan de na- 
da para el caso. — I, vuelvo a recordar, que 
este Escritor asistió a qneniár luteranos, 
tres años después. Hoi , sinembargo , un 
Grande de España, i Senador del Beíno, lla- 
maría a Cano, pobre fraile ignorante, como 
llama al dominicano T. Campanella ; porqne 
el Senador nos dize: ooue las dezisiones del 
Conzilxo de Trenio tendieron a apasigtiar las 
contiendas relijiosas , a correjir las costum- 
bres , i a restnblezcr la pas i unidad de la 
Jgletia... [ que, ;ior fin, este venerahle Coiisi- 
lio, donde se agerú», todas las opiniones , sin 
■cxaepzion , dczidio de la manera mas sabia . 



Í5' 
junta i completa en lodos los puntos de dogma 
idissipliaa, siendo autorisadox sus respeta- 
bles acuerdos con la /¡rma de 'Í50 prelados, i 
asislenles a él. • ÜsUis palabras, ciilenclientlo- 
las enteramenle al contrario, scrííii exactas. 
Véanse las Notas que pongo a las pajinas 108. 
i 109.; i 126. de las Inforninriones. Lasde- 
zisiones del Conzilio de Trenlo , son inopor- 
tunas, mal dijeridas, i contradictorias: mues- 
tran la inEertiduinbre de sus teólogos en dis- 
cutir las materias doctrinales; las discordias 
escandalosas de los Padres; los manejos, ar- 
liKzios, asluzias i violenzias, que bubo en él; 
la ninguna libertad, que bubo para los ami- 
gos de la reíorma; los subterfujios misera- 
bles con que se evitaron las diticuUadcs. I, 
léase la Historia que se quiera del Conzilio 
de Trenlo , léase únicamente la del Jesuíta 
Pallavicini, resultarán siempre demostrados 
esos hechos; i que e! Conzilio de Trenlo, re- 
dujo el episcopado a solo el Papa, baziendo 
meros delegados suyos a los dem^s Obispos; 
i, siendo una Tuerza nueva , i nuevo arcano 
del papado , nos regaló , en los paisesdon- 
de se le obedeze como lei , un imperium in 
imperio, adecuado para conmover i pertur- 
bar las soziedades polilicas, siempre que al 
Papa le convenga. 1 ya que menzioné el es- 
randaloso Concordato último con Austria 
(producto, o mamiraclnra, hecha en la uriÜ- 



a 



i2(i 

dera del Conzilio de Treiito), zilaré a^ui, de 
asunto Duestro ,no el Concordato , sinó la 
Rcnunzia de los Obispos de España el a. 
1847., bochornosa i secretamente propuesta 
a ellos, pur el Ministro Vaamonde, ejecutada 
por todos , para complazer al Papa , i solo 
protestada i resistida por dos (Ortigosa , i 
Pérez Necocliea). Sin el Cqnzilio de Trento 
no podrían efectuarse obras tan fazinerosas. 
La Decíarníorio de Carlos V. contra Lu te- 
ro, aunque es ya conozida tambieD, como el 
Parezér de Cano , por hallarse en varios li- 
bros impresos, la incluyo aquí, no solo por 
las variantes que ofreze el MS. de donde la 
tomo, sino por la particularidad e tniporlRn- 
zia de este Uocuniento, parto jenuino del ta- 
lento del Emperador. Al incluirla Frai Prn- 
deuzio de Sandoval, en el Lib. X. de su His- 
toria del Emperador Carlos V. en los folios 
296-97., ediz. deValladolid. 1604. nos dize, 
en su estilo, para mí sobremanera pintores- 
co; «e/ Emperador,.., después de haber se- 
nado, desabrido se enserró eti su recámara a 
solas, i sin que nadie le viese, escribió en len- 
{ftia Tudesca tina caria , i protestazion de la 
fé, cuya sustansia, sacada de la misma lengua 
cí.n — I pone en seguida la ZJec/dratorio, ver- 
tida a) castellano por diverso traductor, que 
el de esta nuestra versión, i con la feeba de 
diez i nueve de Abril, que debe ser lazierta. 



127 

El lUü. dt: la iiiiestrii, jiuiiü la feclia toitfusa, 
i en zifra ligada. No por iiialíziosa iigudeza, 
ni por frío donaire, sino por creerlo del caso 
ahora añadiré: que el Jenerál frauzes Lafa- 
yelle, después de zenár, i beber, en la noche; 
inventó , i planeó , la instituziúo esclavesca 
de la MilisM IVazionál: cosa la mas adecua- 
da, para despertar en los pueblos amor alu 
bulla, ala holganza , i ni desorden: espezie 
de InquisiziÓD libera), o de Seminarío-Conzi- 
liar conslituzional , eu que se educa , i se 
manliene , a todos los brazos útiles de los 
pueblas , en inzesantes maniobras militares, 
sin dejarles sosegar , ni trabajar! — Asi Car- 
los V. una noche, después de zeuar, i hallán- 
dose desabrido ; se enzerró en su gabinete, i 
escribió esa Declaratoria , tan llena de inlo- 
leranzia i despecho! — Por donde vemos, que 
la noche , ilaszenas , sou malísimos prepa- 
rativos, para formar planeíi. Eala paj. 56., 
al fin, la voz dañada , está en la azepzion de 
damnada , o condenada. 

El Papel que sigue: Consiliüm delecíorum 
Cardinalium, se imprimió , traduzido al es- 
pañol, el aüo de 1841 . en Santiago de Galizia, 
en un cuaderno de 14 pajinas, en 4.° coini)n, 
junto con el Dictamen de Solis, i con el Tí- 
tulo, o Portada castellana, que va ahi debajo 
de la que reimprimo en latín , tomada lite- 
ralmente de la Edizion primera , i jcnuína , 



que se ¡niprimió en Roma en dies hojas en 
4.°, no foliadas, peroseñaindas con el rejís- 
Iro «a. b.» El traduclór anónimo [que se co- 
noze claramente liaber sido clérigo, o fraile) 
del 'Consiliiim' &c., dize en su Proemio: «eí 
Consejo, que azerca de la reforma de la Igle- 
sia, dieron a la Saníidad de Paido III., en el 
año 1538., cuatro cardenales, dos arzobispos, 
un obispo, un abad . i un dominico , maestro 
del Sacro Palazio', nombrados por él mismo 
para este objeto, sacándose del terzer lomo de 
la Coleczion de Conzitios de Juan Quintel , 
folio 819-, edisión Alemana;... es interesante, 
para que se vea cuales eran los clamores de 
los varones mas virtuosos de aquel siglo. ' &c. 
No cono c.o la ediz. de Quintel, de donde sa- 
có i tra io el Anónimo: mas, porsu tradiic- 
ziÓD, co.i'stnro que la reimpresiún de Quin- 
tel está fielmente hecha, de la primitiva de 
Roma. La Iradnczion española , peca algo , 
en la parle de fidelidad: í, con arreglo al orí- 
jinal, Ui corréji, en aquello quemeparezió 
del caso. Qníen confronte mi reimpresión , 
ron el impreso de Santiago, notará que pa- 
s,i[i de odíenla las enmiendas; que por amor 
tic brevedad , dejo de parlicularízar. De la 
ihIízíúu orijinal, Iiai una reimpresión con es- 
i'oljos , ¡lor ISlnrmio , impresa ázia el año 

* San Podro, A|i»ttol. no pudo llfiutr cnjritdo • su Pdaño , 



129 
1542. Otra, por Pedro Pablo Vcrgerio , im- 
presa en Estrasburgo [Argenlorali] . áziu el 
año 15<¡2. : otra reiiupresioD en las Lcczio- 
ues Memorables de A\ cirio impresas el aflo 
1600. [Veas. Wol/ii Leetionum Memorabi- 
tium. Tom. 11. paj. 39&.]: i aun oLra en la 
segunda edizion de esla obra de WolÜo. De 
suerte , que con la zitada por el traductor 
espaüúl, son , lo menos , seis , las edizioncs 
latinas de este notable Tratado. Tal vez esté 
también reimpreso en el tomo 2.° de la obra 
Fascic. Rcrum. Expel. La urijinal , de Ro- 
ma, se ha becho rarísima, porque el Carde- 
nal Tealino, qubla lirma, cuando llegó a ser 
Papa, bajoel nombre de Paulo IV. destruyó 
los ejemplares de ella , que pudo recojér. J. 
Mendliam tenia un ejemplar , del cual sacó 
Benjamín B. WilTen una copia, a plana ren- 
glón, que me remitió. El traductor español 
(íizo, que los autores de este Cornejo , fue- 
ron los varones mas virtuosos de aquel siglo. 
Si el dictado de virtuosos , se toma en la 
azepziou , que los italianos suelen dar a la 
voz, por , literatos o doctos , uo me singula- 
rizaré en escatimarles esc elojio , porque 
realmente fueron mui bábiles í doctos, Con- 
turini , Sadoleto , Polo, i aun Paulo IV. Del 
último que firma , no sé mas , sino que tal 
vez era un español , llamado Frai Tomás 
Manrrique , muí amigo de expurgar libros; 



150 

pero docto, i aun amigo de la virtud^ tal co- 
mo la entendiese él, ya lo sería. Si este no 
vivía ya, sería su suczesór , Fr. Tomás Ba- 
dia, dominicano también. Si no me fuese 
indispensable alijerar lo posible la pesadez 
de estas Notas, zitaría aquí muchos escrito- 
res de primera laya , que menzionan este 
Tratado. Pero casi todos le zitan , como En- 
zinas (véase la paj. 296.), o Vergerio loha- 
zen: o para jusliilcar sus asertos contra Ro- 
ma ; o para ponderar su asombro , de que 
no remediase Paulo IV., pontífize, los males 
deque se lamentó, Cardenal. Solo el jesuita 
Mariana, en esa su taimada manera de es- 
cribir, al llegar al año 1557. díze: 

«Por el mismo tiempo, el Pontifize en Ro- 
«ma, señaló nueve Cardenales, paraque con- 
«siderasen todo lo que tenia nezesidad de re- 
«formazión. Ellos compusieron un libro , en 
«que comprehendieron muchas cabezas ima- 
«terias en este propósito.» — Nada masdize: 
i el que conozca la frecuente ironía, que usa- 
ba Mariana, i cómo la usaba, al expresar su 
pensamiento, o juizio, azerca de asuntos re- 
lijiosos, i políticos; hallará en ese laconismo, 
i en esas expresiones , i en no nombrar los 
sujetos, i en llamar libro^ a diez hojas : que 
azertó a conozer lo que es realmente este 
CoissEJo: Una treta de Roma, para engañara 
los amigos de reforma , quej se ajitaban ya 



131 

ci) tiempo de Paulo III., i hazerles creer, 
que el Papa es siempre el nríniero , ruando 
se trata de reformas. I si el Papel, fué para 
Alemania, treta ridicula; hizo su efecto en 
España, i otras partes : consoló i acalló cu 
ellas a los amigos de reformas , i les hizo 
sufrir , i esperar , i a los amigos netos del 
Papa, los alentó i exaltó mas , en sus aQzio- 
iies, al ver que su idolatrado Vicario, cuando 
setrula de reformar abusos , comienza ha- 
ziéndose dezir , que debe comenzar por él. 
Has, sea de esto lo que fuere, el lector verá 
en esc Tratado , que un Teatino conliesa en 
él, que la Iglesia de Cristo, casi no existe 
en Boma; — que los Papas han reunido en ella 
una porzion de Maestros , do paraque les 
enseñen lo que deben hazcr , sino para que 
con su dilijenzia i astuzia, prueben con ar- 
gumentos, que es lizito cuanto se les antoja; 
—que por culpa de los Papas, Cardenales, i 
Obispos, se blasfema entre las Naziones el 
nombre de Cristo; — que es cosa indigna e 
impía , bajo pretexto de la potestad de las 
llaves, sacar dinero de nadie, i contra el ex- 

Sreso mandamiento de Cristo; — que las ór- 
enes de clérigos, i curas, se hazen en Roma 
con notable descuido, ordenando a hombres 
viles, vÍ7Íosos,e ignorantes; — que se venden 
los Beneüzios i Obispados con manifiesta Si- 
monía; — que los Cardenales, sobornados de 



152 

contínut) por los Prínzipes , alimentan las 
disensiones, i pronineven las guerras; — que 
los Obispos , abandonadas sus Diózesis, se 
entregan al lujo, i están donde no deben; — 
que por la Penilenziaria i Dataria (prinzipa- 
les OGzinas del Papa], al que dé dinero, por 
desalmado que sea , le absuelven , le eximen 
de la jurisdiczion Ordinaria , i le conzeden 
cualquiera cosa; — que en los convenios i mo* 
nastei'ios , se cometen por frailes i monjas, 
maleRzios borribles , i que no deben permi^ 
tirse jovemUos extraños en los conventos 
(paj. 18.); que Roma está llena de mujeres 
desvergonzadas, i de prostitutas, mantenidas 
i cortejadas Injosamente , por Cardenales i 
Prelados; — que Roma hierve en odios i fac* 
ziones, todos cu ella olvidados del nombre 
de Cristo:.... Estas, i otras semejantes vir- 
tudes , i prendas cristianas , enumeran de 
Roma Pauló , Teatino , i sus compañeros. I 
obsérvese, que no tocan en su Co^sEJO, mas 
que los abusos i vizios de la romana Babilo*- 
nia, dejando intacta su doctrina^ diametral^ 
mente opuesta a la del Evanjelio. Lo cual 
parezé demostrar claro , que no se trataba 
devoras^ de la enmienda, i reforma de unos 
abusos i vizios , que solo son fruto natural de 
la fiocínna pon tifizia. I aun mas se revela es- 
to, cuando leemos ahí en la pajina 20., eíl 
consejo de los firmantes , de que se prohilm 



rn las escuelas, la lectura de Iss Coloquios iie 
Erasmo. por haber en ellos, mueltas cosas que 
instruyen los ánimos rudos en (a impiedad: i 
cualesqiiier otras lecluras de este jéner» [Go- 
lloquia Erasmi , iii quibus niiilta suot , qua; 
rtides ánimos informant adimpieUteni. Ideo 
corum leclio in ludiis literaríjs probibeiida 
esset, el si qua alia siint hujus Ordinis.]! He 
leido lodos los Coloquios de Erasmo, de pro- 
púsilo, coiirroDtandovária.s ediziones de ellos, 
I su lectura me ha causado una impresión 
contraria del todo , a lo que de ellos dizen 
estos nueve Sabios de Roma (que ziertamen- 
te lo eran). En los Coloquios de Erasmo se 
hallan muchas cosas , instructivas , deleita- 
bles, i proprisimas para formar los enlendi- 
mientos de los jóvenes , i de toda clase i jé- 
Dero de jentes , i disponerlos al amúr de la 
virtud , i a la pri'ictica de la piedad. Colo- 
quios son, que se pueden leer, sin riesgo al- 
guno: i el sujerir la prohibiiión de ellos en 
ese Consto , obra de Humanistas i Canonis- 
tas tan doctos; manifiesta claro, que la en- 
mienda que se pedia, no se quería. Justifica- 
ren así la sentenzia de la Escritura: <la ver- 
dadera sabiduría es el temor del Señón. Al 
condenar de tal manera los Coloquios de 
Erasmo, esos Doctores, no temieron faltar a 
la verdad. Las Notas que siguen, en las pa- 
jinas 27 a 29., i las ac«taEÍones marjinales 

40 



134 

por lodo el Consejo^ son obra del Traductor 

anónimo ya zitado. 

El Tratado del Dr. Guerrero sobre la ze- 
lebrazion del Conzilio , i Reformazion de la 
Iglesia, le reimprimo con el objeto mismo, 
qne los papeles prezedentes. Este Tratado , 
impreso dos años antes , que el anterior , se 
escribió conozidamente de orden del Empe- 
rador, o por lisonjear su empeño, en aquel 
entonzes, de que se zelebrase Conzilio. Otros 
doctos españoles, contemporáneos, escribie- 
ron en igual sentido , demostrando la neze- 
sidad que había de reunirle , para reformar 
la Iglesia. Se couoze , que algunos de estos 
Escritores, esperaban mucho bien de la zele- 
brazion del Conzilio , i estaban realmente 
persuadidos , de que los convocados Padres, 
remediarían sin falenzia, los vizios introdu- 
zidos en la Iglesia Cristiana. El Doctor Al- 
fonso Guerrero, era uno de esos, i lo menos 
desde el año de 1530. era de igual parezer; 
pues en un Poema suyo , intitulado Palazio 
de la Fama , que pnblicó en Marzo de ese 
año^ en versos apedernalados i guijarreños , 
de la vieja métrica de Mena , pero significa- 
tivos i vigorosos, le dize al Emperador : 
I pues claro Febo sois , Vos, radiante, 
al orbe mundano segunda esperanza, 
hazed que no tuerza jamÁs la balanza, 
i el Reino Cristiano será bien delante: 



155 

f, sierto, conviene, pues soi¿ Impera»te, 
jmra qve zesen notorios agravios , 
mandéis que gobiernen los justos i sabios. 
i todo el Imperio terá bien andante. 

También h costumbre nefanda, viziosa, 
fenezca, gran Zesar, do quierqu'ella nasse, 
i aquellos que siguen el Acto Canasze.' 
i los de la vida lolal criminosa : 
i vuestra potenzia Real, valerosa , 
reforme. Monarca , j/a la Cleresia, 
pues si lomase a tierra el Mesia, 
le vm^derian por mas poca cosa.'* 

Porque la falsa dañosa avarizia. 
raiz evidente de todos los males, 
está tan raigada en las jentes mortales, 
que causa en la Iglesia mui gran Simonía: 
i los Benefizioa, con esta agonía, 
se muestran veiuílcs en todo mercado. 
También veo que cressen en pompa i estado 
los falsos secuases de la Bipocresia. 

I es imposible que zese el gran mal 
del intrieado Sopkista Lulherio, 
amo congregada, por santo misterio . 
la Sinodo santa , qu'es don divinal: 
i es el remedio, que doi, jenerál, 
en la Clerczia la reformasión . 

• Alude a Li FábaU da Canaiu i Hotnreo, i a olroa lillM ne- 
fíndos ds Rom?. V^aK la pijiía 3ID de lus Adi Tfitiúéoi por 
Fiilq\i. i lot Soneloa que tile de rirlrarci. 

• ' Qniars deiir , por meooi de 30 dineros, I era oWrlíO «1 
Aatir, i ranoile bien Ins Mfoa. 



J36 
i esla primera, i final conclusión, 
sin dubda se tenga por mui prinzipál : 

porque la mala perversa intenzion 
de lo que callo: t» &c. 
I, antes , en el mismo poema , al describir 
el Saco de Roma^ al cual llama: 

«i O, hecho famoso, de Dios ordenado» 
carga la culpa de todos los males de la cris- 
tiandad, sobre el Papa, observando: 
■ — ^mirád, qué destientos 
a Roma vinieron, de la Relijión: 
mirad, asimismo, la gobernazión 
que asi se fundaba, sobre estos zimientos! 
i luego, roas adelante, tilda el egoísmo i co- 
bardía pontiñzias, diziendo : 

•pero del Papa , yo me maravillo, 
también de la turba desús Cardenales, 
los cuales son causa de tantos de males, 
que, aquesto temiendo, se van al Castillo.» 
I tan firme persuasión muestra Guerrero, de 
que el Saco de Roma fué un castigo provi- 
denzial, de la pontiGzia insolenzia, i que /br- 
mó conzienzia mejor en el Papa ; que llama 
incompiarable i clara victoria , a esta de los 
españoles, i con sus bruscos , mas animados 
versos, dize que: 

«a Roma le dieron un crudo mal trato, 
i ellos destruyen en poco de rato 
toda la pompa de aquel mal vivir.» &c. 
Por esos retazos, vemos , pues, que Guerre- 



m 

ro, esperaba debaeoa fe, i todo lo esperaba, 
de la Reunión del Gonzilio. Sin ella , creía 
imposible , haicr la prinzipal i fundanieBtal 
enmienda que era la de la cornipzion ecle- 
siástica; i elcorrejira los clérigos era cosa 
indispensable , según ¿1 , para corlar la re- 
forina que proclamaba Lulero , i para todo, 
era prezisa U congregazion de la Sínodo san- 
ta, con Espíritu santo, o, por santo misterio, 
como él dize. Si él esperaba este ingre- 
diente , indispensable santificadór de Ckiiizi- 
lios, para el de Trento , bien amargo debió 
ser luego su desengaño, por poética que tu- 
viese la fantasía. También esperúmucbo, de 
las quinientas i seis octavas de su Poenia, 
pues en el prólogo al lector, le dize: *aunque 
mis metros., parexcan escabrosos.. ensutiem~ 
po, como cada un árbol, darán el fruto." I no 
sé , qué fruto hayan dado , en treszientos 
veinte i siete años , mas que el de sitarlos 
ahora , en apoyo de sus convícziones relijio- 
sas. Mas , volviendo al Tratado aquí reim- 
preso, repetiré, que se note bien la fecba de 
su primera impresión: porque en ese propio 
aüo de 1536, se avistó el Emperador, con el 
Papa, i le apretó mucho sobre la convocazion 
del Couzilio. Mas luego no pudo Guerrero 
reimprimir en castellano este su Tratado ; 
porque varió ya la política del Emperador. 
Ea 16 de Octubre del a. i544. en Carta a 




i58 

Juan de Vega , su Embajador en Roma, le 
dezia: Será lo mejor que tw hagáis en ninguna 
manera menzion de la reformazion de los abu- 
sos, que es cosa, como sabéis, de gran senti- 
7niento al Papa , i a los desordenados d'esa 
Corte; i toman siempre ocasión, noque teman 
tfí reformazion de sus vidas, sino por lo de las 
exacziones , aue ellos llaman Derechos de la 
Címara». Asi es , que en el año de 1545. 
Guerrero reimprimió el Tratado, en latin^ no 
ya en castellano, en Ñapóles, en la imprenta 
de Ambrosio de Manzaneda, con este título: 
«De modo , el ordine Generalis Concilii cele- 
brandi, et de Ecclesia Dei in priorem faciem 
revocanda,i> D. Nic. Antonio zita ésla edí- 
zion 9 única que pareze conozia de la obra. 
La extremada rareza de la impresión del a. 
1556. [Véase la paj. 80. de estas Notas], es 
una razón para mí, a mas de las ya dichas, 
que me mueve , a reproduzirla. Olra razón 
es, el que no habiéndosela rejistrado en los 
Indizes Expurgatorios, no está prohibida : i 
si esta obra no lo está, deben correr también 
libremente, las que en este tomo se reimpri- 
men de los españoles reformadores, supuesto, 
que en el asunto de que todos tratan, la de 
Guerrero sobresale, en el uso de vozes i fra- 
ses atrevidas , al pedir la reforma relijiosa ; 
i la pide también con ahinco. El a, de 1841. 
vi un ejemplar de la cdizion orijinál de este 



139 
Tratado, en Londres » en la Librería selecta 
del R. H. Thomás Grenville. Era un tomo 
delgado, en 4/ español, encuadernado en ta- 
ülete azul, que tiene 51. hojas, signadas con 
elRejistro A — ^H., teniendo el Colofón, que 
va abi en la pajina 76., al reverso de la hoja 
H. iii. Creyendo que, de vuelta, hallaría otro 
ejemplar en España , solo apunté el Título : 
pero no he podido ver otro. Dizen que hai 
uno en el Escorial , pero que no se enseña 
sino con permiso (que no se conzede). A la 
muerte del Sr. Grenville, pasaron sus libros, 
i entre ellos el Tratado , a la Biblioteca del 
Museo Británico, que no es una simple carzel 
secreta de libros, como el Escorial, o de Pa- 
peles, como Simancas, aczesibles solo a los 
Rabíes de ponlifizia nota, a la polilla, o a los 
negoziadores con papeles i libros perdidizos. 
Acudí, pues , a la prezítada librería Londi- 
nense; i de allá, el año de 1856. se me remi- 
tió copia del Tratado de Guerrero, por el a- 
migo B. Wiffen, sacada por E. Roy, confor- 
me a mí deseo, renglón por renglón, i pajina 
por pajina, de aquel mismo impreso orijinal 
conozido por mi quinze años antes. Que tan 
tenaz suele ser la soledad, que de sí dejan al- 
gunos libros. La copia me ha servido para la 
reimpresión, sin variar, ni alterar nada, mas 
que la ortografía i puntuazion, cuando no era 
esenzial conservar las del impreso ^uitiguo. 



140 

Be la correczion de alguna errata, o cosa se- 
mejante 9 advierto en estas Notas, Guerrero 
murió, en edúd avanzada, sin duda, el ano de 
1577., i, según D. Nic. Antonio, los últi- 
mos zinco años de su vida fué Obispo , en 
el reino de Ñapóles. 

El que lea, sm detenimiento, este Tratado, 
le hallará duro, desapazible, i aun indijesto, 
por estar cada una de sus frases abroquelada 
con dos, o mas, zitas, del Derecho Canónico, 
o del Zivil. Pero el lector un poco pausado, 
hallará hasta zierto deleite , en ir confron- 
tando las zitas, con ese escandoloso fruto de 
la avilantez humana llamado Corpus Juris 
Canonici; i asembraráse, de paso, de la me- 
moria feliz del Canonista Guerrero , igual o 
superior a la del navarro Doctor Azpilcueta. 

En la pajina 3., o sea, en el Capítulo pri- 
mero, dize el Dr., que el primer Conzilio Je- 
Jieral, fué, la reunión de los Apóstoles, i la 
Virjen [omite menzionar las otras mujeres 
que hubo en la reunión] , para elejír a Ma- 
tías : i luego zita tres reuniones mas de los 
Apóstoles; i las denomina los cuatro prime- 
ros Conzilios Jenerales. Pero esto (aunque 
opinión mui común), es confundir, o perver- 
tir, la signiGcazion de la voz conzilio : pues 
Jas conferenzias de los Apóstoles , fueron 
reuniones de una sola iglesia, i no reunio- 
nes de dclcfjados de varias iglesias cojifedc- 



141 

radas. Todas las Iglesias de los liempos pri* 
mili vos, fueron cuerpos it%dcpendientes.k\ais 
fundadas por algún Apóstol, se las consultó, 
a vezes , en casos dudosos ; pero no tenían 
autoridad judizial, ni poleslád lejislativa, ni 
compulsiva. Al contrario, es una cosa clara, 
como la luz del medio dia , que todas las 
iglesias cristianas tenían iguales derechos^ i 
estaban, en todo, bajo el pie de la mas com- 
pleta igualdad. Ni en el primer siglo, apa- 
reze veslijio alguno , de aquella confedera^ 
sion de iglesias, en una provinzia , que fué 
el orijen de los Canzilios» En el segundo siglo 
de la Iglesia, empezaron en Grezia a reunir- 
se estos Conzilios, i de allí , a extenderse la 
costumbre por otras provinzias. El primer 
Conzilio^ propiamente dicho , de alguna im- 
portanzía, fué el delLUBERis (o Elvira, zerca 
de Granada) , el año 505. de Cristo. Con* 
zilío notable, sobre todo, por haber prohibi- 
do el uso de las Iniájenes. Véase la paj. 210. 
en el Carrascón , donde aun se supone la 
zelebrazion de este Conzilio , treinta años 
mas tarde. — Guerrero, lioi, convendría, me 
pareze, en esto: pero , cuando escribió , no 
era convenible a su objeto, el desechar la je- 
nerál opinión sobre los primeros Conzilios. 
En la paj. 7. r. 10., elimp. ant. áize^ pueda: 
i en el r. penúltimo, usa la voz ctnincnley por 
inminente. Lo mismo paj. 22. i otras. Paj. 



142 

8. el Adriatw, que zita ahí, fué Papa desde 
el a. 772. al 795. Paj. 9. El Conzilio de 
Basilea, se tuvo desde el a. 1451. al 1445. 
Paj. 12. Debo observar la inexactilud , que 
hai, en las zitas » hechas alii , en los renglo- 
nes 19 — 26. El Derecho Canónico dize en 
ambas : « Cognoscanl principes seculi , Dea 
deberé seralionem reddere propter ecclesiam, 
quama Christo tuendam suscipiunt.it Aun es 
mas inexacta la otra zita , que en latín dize: 
«íRes autem hiimaruB aliler tulCB esse non po- 
ssunt, ñisiqucB ad diuinam confessionem per- 
tinent, et regia, el sacerdotalis defendat auc- 
torilas. La traduczion de Guerrero , haze es- 
tos pasos mas atrevidos , e insolentes. En 
la paj. 14. viene a dezir a los Papas: que no 
estando en Cristo^ o en su obedienzia , serán 
desechados, i como a sarmientos secos , los 
cojerán, i los meterán en el fuego, i arderán. 
Paj. 15. r. 15. el canon que zita dize: Re- 
gum officium est proprium, faceré iudicium, 
et liberare de manu calumniatorum vi oppre- 
ssos, et peregrino, pupilloqtie, et viduw. &c. 
— Enelr. penúltimo, el ant.imp. dize •con- 
gregei»^ i no por errata , a mi parezer , sino 
por pronunziar suavemente la g, sin la u. 
Paj. 16. Siguiendo la doctrina documentada 
que en ella se lee , ningún pueblo* , está obli- 
gado a oir , a ningún Papa , ni a seguirle : 
todo lo puede el Papa, menos lo que no pue- 



145 
de : pecan los que obedezen al Papa, cuando 
escandalizan sus mandamientos, a la Iglesia. 
Paj. 18. r. último, conforme al antiguo: pero 
debe dezir, «se han de*; o en la paj. 19. r. 
primero , poner , «a las Iglesias « &c. Paj. 
20. r. 5. supone a un Papa engañador. Paj. 
22. r. 4. el Palazio del Papa, querrá dezir: 
el que habite : pues el Papa solo en Roma, 
tiene tres buenos Palazios , i habita única- 
mente dos de ellos, alternando. En el r. 8. 
la voz arla, estrecha; creo venga de arelare, 
estrechar^ por latinismo; i no errata por ata. 
En el r. 17. pareze d. d. «si hiziese , i no 
por el Papa» &c. Paj. 25. r. 28. pareze d. 
d. si estuviesen , sin no. Pai. 28. r. 12. el 
ant. dize : decoloraría, aquí, mas no siem- 
pre. Vuelve a repetir , al fin , lo de la paj. 
16., que peca morlalmentCj en ziertos casos, 
quien obedezo al Papa : i en la paj. 29. lo 
confirma , con recordar las herejías de los 
Papas. I en dicha paj. 29. r. 15. anda i- 
nexacto, porque /acobo fué el que propuso i 
no Pedro , según los Actos. Lo mismo, en 
la pajina 51: pues , al zitar el c. xviij. de s. 
Mat. no debe entenderse que Jcsu Cristo ha- 
blaba solo as. Pedro. Véase al Evanjelista. 
Paj. 52. Lo que dize del Papa Símaco, se leo 
también en la vida de dicho Pontífíze por 
Platina , allí : «crcaío Ponlefice , non scnza 
¡fronde controversia , e discordia. Perciochc 



\ 



( 



144 

mentre una parle del clero elegge Ponlefice 
Simmaco in s. Giovanni Laterano , utCallra 
parle elesse in s. Maria Maggiore un cerlo 
Lorenzo. II perché nacque.,. una granrivol^ 
la,i» &c. I, al marjcH, nota Platina, que éste, 
fué el cuarto Zisma en la Iglesia. ¿Qué espe- 
zie de Espíritu Santo , interviene en estas 
elecziones? Paj. 36. r. 24. Pareze que debe 
dezir: «ni tampoco por el Papa,» &c. Paj. 
58. r. 9. con la voz inventor^ pareze aludir 
a Lutero: masía impropiedad del término, i 
que nada inventó Lutero « se prueba con lo 
que escribió el Dr. en este su Tratado. 
Tampoco la voz destruyeron^ en el r. 14. es 
propia , si no se toma en la azepzíón de in- 
tentaron destruir. Paj. 39. r. 2. yerra la 
zita, que es, 3Iat. vii. 12., i es prezepto ése, 
que no observan los de Roma. Paj. 40. r. 
3. No sé donde se encuentra la bonestidad 
romana. Pero , léase con atcnzión toda la. 
pajina, i se convendrá , en que jamás se ba 
escrito sátira mas fuerte i zierta , contra los 
Papas , a quienes se llama violadores del 
Evanjelio , pues en los últimos renglones se 
viene a dezir: que la primera salud es, guar- 
dar rectamente el Evanjelio,que es la regla de 
la fé. I confirman esto los r. 5. i 6. de la 
pajina 41. donde leemos, lo contrario de lo 
que hazen , i tienen que hazer los Papas , 
mientras quieran tenerse por Vicarios infa- 



445 
tibies de Dios , i Reyes de los Soberanos. 
Paj. 42. r. 12. zila el Dr. su obra, De Ad^ 
minisíraíiane JuslUkt, que no be visto, i solo, 
de nombre , conozía D. Nicolás Antonio. 
También escribió , otra obra ululada : The^ 
sQurum ChrUtianm Rdigionis &c. de la cual 
zita D. Nic. Ant. cuatro ediziones : Venezia 
1&59. fol., Colonia 1581. 8.% id. 1586., i 
otra de Florenzia 1563. en foí. Ninguna he 
visto. 

Paj. 43. En esta paj. desde el fin del Ca- 
pitulo Nono, verá el lector, que empieza a 
combatir el Dr. Guerrero, con suma fuerza 
lójica, los infinitas males , i escándalos , que 
causan los Papas , con su arrogazion de fa- 
cultades , que hombre alguno debe teuer. 
Paj. 44. renglón 12. Nótese ya en él, prepa- 
rado lo que luego muestra , en la paj. 46. 
donde apareze el Papa, como poder eclesiás- 
tico disipador, damnificadór, i vulneradón i 
mírese luego la paj. 73. r. 12., i al fin. I 
nótese la inconsistenzia , i contradiczion, en 
que tiene que caer , el que quiere ser, a un 
tiempo, cristiano , i sujeto al Papa : pues en 
esta paj. 44. tiene que valerse el Dr. de una 
distinzion miserable, para ofuscamos dizien- 
do, que lo qtíe eale, i es útil , para Un Iglesia 
mililanle, no lo es para la triunfante. El clé- 
rigo que milita cargado de Benefizios, ¿cómo 
triunfaráj si no está seguro para con Dios? 



146 

Véase en la Segunda Ep. a Timoteo , ii. 4. 
Paj. 45. r. 13. Si el Autor hubiera echa- 
do mano, de im Zenso de Poblazioii del GIo^ 
bo, habría escrilo de olro modo , este i los 
renglones siguientes. Paj. 46. Vuelvo alia- 
mar sobre ella la atenzion, añadiendo, que el 
Autor se equivocaba túnto, si creía que un 
Conzilio remediase el escándalo de la plura- 
lidad de Deneflzios ; que este escándalo ha 
seguido i sigue hasta en las Iglesias jerárqui* 
cas de los Protestantes. El incansable predi- 
cador Protestante John Wesley, en su vejez, 
el año de 1786. exclamaba; "¡O que maldt- 
sion es . pat-a este misero pais [Inglaterra], 
esto de plui-alidades , sin rcsidcnsia! Pero es- 
tos son males, que Dios solo , puede curar.» 
Journal. I. iv. paj. 355. — I, a mi ver, el an- 
ziano Wesley tenia razón. Por eso digo eu 
una de las Notas anteriores , que el Poder 
Eclesiástico, constituido como Poder huma- 
no, es, para esto i otras cosas, una maquina- 
ria vastísima de errores. Paj. 47. donde 
zita, cap. vii. a los Romanos, parezc equivo- 
cazion, o errata, por I. Corint. vii. 20. Paj. 
48. «(/c costumbre*, al r. 14. es modismo 
antiguo. Hoi, «por c.» Lo mismo, en el r. 
último, -de Derecho», en vez de, porD. I en 
clr. 27. «seria» por, "csíaria seguro». Aun- 
que, en tales casos , es mas propio ser , que 
cslár, cofl arreglo al jenio de nuestra lengua. 



147 
Paj. 51. al r. li. ■( lo airo» , es modismo 
anliguo, por •■lo demds'. Pajina 52. Si esta 
pajina la leen los Obispos de España, sin que 
se les cubra la cara de vergüenza), frescura 
deben tener. En la paj. 55. renglones 9. i 
sig.' nótese , que aduze una Lizenzia del De- 
recho Canónico, contraria alo que prescribe 
el Testamento Nuevo. Paj. 54. Según lo 
que dizecnel r. 8. habría que deponer, en 
la actualidad, a casi todos los Cardenales. 
Paj. 56. Es notable el r. primero, por la no- 
tizia , de haber muerto en Boma él a. 1556 
(?], un clérigo, i cortesano español, ilitera- 
to , ^ue tío dijo en su vida misa , i que tuvo 
siento i treinta Bene^sios, a la vez! Paj. 57. 
Compárense con ella los Concordatos actua- 
les. Paj. 58. al r. 18 dize , qne luego man- 
daría &c.; pero, si se atiende al fin, del Ca- 
pitulo antezedente , no mandaría tal cosa el 
Papa. En el r. penúlümo habla de la maldad 
de impetrar los Benefizios , convertida en 
cosa buena, por la Curia. Covarrnbias dize: 
«Impetrar a otro el Benefizio : pedirle a su 
Santidad coma por vaco , presuponiendo , quo 
el que le tiene , no es í^íttmo poseedor. Paj. 
59. En ella compara los clérigos, a los lobos 
hambrientos : i luego dize , que no puede el 
Papa rehusar de kazer, &c., sin acordarse, 

3UC el Papa todo lo puede, según la prúcticn 
c la Curia. Paj. 60. En los primeros n'ii- 



glones dize lo mismo, que el Autor «le las Dos 
Informaziojici. Paj. 61. Léase esta Tuerte 

Eújina , i dígase , cual rcrorroadúr español , 
a escrito vías libremente. Aquí iiuerrero, 
nota al l'opa, de destruidor i no edificador de 
la Iglesia , de falla de caridad, i matador de 
los pobres. En la pajina 62. recarga mas el 
sombrío cuadro de la avarizia poutilDcál: aba- 
siÓH, está en la azepzion de abuso. Pnj. 65. 
i siguiente. En iina Nota, a la pajina 17. de 
la Supr.icAziD», del Dr. Pérez , aludí a estas 

fiiijinas de Guerrero, en lasque se vé lo que 
laman en Itoma Suplicasioti. Esa allanera i 
divinal lirma del Papa, Fiat(1); equivale a dc- 
zir, segnn el Dr., que al Papa no se te im- 
porta un bledo , de quebrantar i destruir, lo 
poco bueno de sus mismos Cánones , con tal 
que saque dinero. Léase la pajina 65. .léase 
con alenzion: i la 66. también, donde llega a 
llamar a los Papas i su Curia, injeniosos pes~ 
tadores, que llenan sus redes de la sangre de 
los pobres. En la paj. 00. r. 2. redemida la 
Siiplic., quiere dezir , comprada , rescatada 
por dinero. 1 en el r. 17. no poder expedir, 
i[. il. poner expeditas , o francas para él. 
Pnj, 07. r. 5. a los mismos; sobra la a. En 
cl r. 25. pudieran, pareze d. i. pudieron. 
Paj. 68. dize, con azierto, que según la va- 
riazion de los tiempos, deben variar los Es- 
laliitos humanos. Pnj. 70. r. 19. i 20., 



449 I 

ahulcn a la inobedienzia recalzilraiite de i 

frailes i monjas. Pero , lo que de eUo ss le 
importa al Papa, está bien indicado i pintado 
en las dos pajinas signienles. En lapaj. 72. 
dize, que de el Papa, vienen las tinieblas a la 
Relijion cristiana^ i de él prozede el mal ejem- 
plo: i mas abajo dize , que no le conviene al 
Papa destruir los Cánones : pero el Papa , 
azerca de esto , sabe mas que el Dr. En la 
pajina 75. introduze Guerrero una aritméti- 
ca, que los clérigos no llevan trazas de adop- 
tar. Además, el sumar, es, para ellos, regla 
mas fazil, que las de restar i partir. 

Si a este Tratado de Gneh*ero , se añadie- 
sen otros de aquella época , por clérigos , i 
frailes españoles compuestos; aun podría ser, 
que éste apareziese el mas flojo. Si pusiera 
aquí un Sermón, que el año de 1546. predi- 
có a los del Conzilío de Trento , el primer 
domingo de Cuaresma, Fr. Bartolomé Car- 
ranza de Miranda; se conozería, que el Dr. 
Guerrero, aun pintó con modestísimos colo- 
res la corrupzion clerical. Pero el lector 
imparzial, tiene ya lo bastante en el tomo , 
de unos i otros, de anti-romanlstas, i de ro- 
manistas , para dezidir lo siguieute. Su- 
puesto, que unos i otros , vienen a dezir , i 
aun a pedir, las mismas cosas: — que la am- 
bizíón , i el dinero, tiene corrompidos a los 
que se Uamnn Sazerdotes; — i que esta cor- 

41 




160 

rupzion, se quite por convocazion de Conzi- 
lios, i poder de Prinzipes , que rerormen la 
Iglesia: — i supuesto , que habiendo dejado , 
asi los ConzilioB auleriores , i el de Trento , 
como el gran poder del Emperador, después 
de lo que aunados ejecutaron , la corrupzión 
con mayor incremento, i la iglesia ea peor 
eslado; — es ya tiempo de confesar , que en 
la Libertad retijiosa únicamente, puede ha- 
llarse la salud i vigor de la relijion cristiana 
en la tierra: o, por lo menos, que sin lanías 
completa libertad relijiosa , no es posihle la 
exÍBlenzia real de la relijion cristiana entre 
los horahres. Gran presunzion es , querer 
llamar mensajes de Dws a nuestras pasiones: 
i disputar, i reñir, i odiar, i perseguir, í aun 
robar, i matar, por causa de la relijion. I 
esto tiene que suzeder, mas o menos, en to- 
dos los paises, donde no existe una comple- 
ta libertad relijiosa. Si ésta se hubiera esta- 
blezido haze trefzientos años, millones i mi- 
llones de hombres, que vivieron i murieron, 
durante ese intervalo, en total ignoranzia del 
objeto i Onde sus vidas; habrían tenido otros 
prmzipios , i otra educazion , que hubiera 
disminuido esa su ignoranzia, i en su perma* 
nenzia en el mundo , i a su salida de él , se 
Imbierau conduzido mas segura i rectamente. 
I, aun cuando esta suposizion se negase; es 
del todo innegable , que siendo la relijion 



cristiana verdadera i eterna , como su Autor; 
es, esenzialmente libre, porque asi lo esta- 
blezió (s. Mat. xvi. 24. 25.). I razón, i ex- 
períenzia de mas de dieziocbo siglos, nos dan 
vozes , diziendo ; que sin completa libertad 
relijiosa, no puede existir la fé verdadera en 
la Providenzia, i en la Palabra de Dios, que 
es Cristo: ni puede existir la caridad. I sin 
fé, i sin caridad, o amor de Dios, i del hom- 
bre , como hechura de Dios: ¿donde está la 
Relijión cristiana? 



Contiene este tomo. 

SuplicaxioD al Rci 1). Felipe . . . Paj. (.— i» 
iDformaiiúii al Emperador .... 44.— 194. 
Inlurmaiióa a los l'ríuiipes i Estados . 195.— 321. 
Apocalipsis Cap. xtü. i II. Tesaloo. íi. 5S2.— 3!6. 

ApílfDlZB. 
Erasmo al Iii(|uisi<lor D. Alonio Manrique. 3 — 13. 
Consulta del Gobierno al H. Cano . . . 12.-34. 
Sespuesla, i Pareiérde CiDO . . . .25.-54. 

Zila de Zurita 54. 

Declaratoria de Carlos V. contra Lutero, S5. — 57. 
Consejo deBeforma de lalKlesia, a Paulo 

ni. 1— 26. 

Notas al dicho Consejo, por ud ADÓnimo. 27.— Í9. 
Forma para la Zelebrazion de CoueíIío 

Jeneral, por el Dr. Guerrero . . . 1,— 7G. 
Notas del Editor , a la Suplicaiión e In- 

ronnaziones 1,-104. 

1<1. a los Tratados en el Apcndiie. . . 104 '151. 



FE DE ERRATAS. 



Pajioas. 


Rengtoocs. 
15 


Diie. 


Debe deiir. 


57 


proaiisimo 


promisimo 


49 


8 


resplaodeie 


resplandegi 


96 


4 


axasíTaoieote 


eiteaiTamenle 


id. 


8 


paia 


para 


101 


90 


1 tañed 


tened 


i 19 


9 


los mas 


lo mas 


ií7 


15 


ijoet 


i jaes 


iS5 


17 


bomben 


hombrea 


15S 


7 


Binffoaa 


ninguna 


190 


últ: 


afluida 
dieho 


afluida 
dicho) 


191 


11 


S43 


31 


niaguna 
resutnida 


ninguna 
resutnida 


955 


19 


975 


16 


cooiiendaB 


contiendas i 


982 


10 


lino 


si no 


889 


últ. 


os 


loa 


301 


13 


contaría 


contraria 


325 


9 


fuimJMitft 

Apíndizbs. 


a si mismo 


10 


96 


hallarán 


hallaran 


36 


4 


nni6n 


oníón 




APBNDizfi Guerrero. 




70 
id. 


34 

99 


cnTo 
epiacoparum 

Notas mus. 


cnyo 
episcoporum 


41 


5 


les 


las 


45 


3 


coeccastygem 


c(sca slTgem 



Ü 



5 
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