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Full text of "Reseña Histórica de Centro América"

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1 




CENTRO-AMÉRICA. 



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t 7 A A* Ay*^ 




Mí 

<o o o.1t í^o tocuó tica 

pon 

Lorenz< > Montúfar» 

Abogado de la Aucrica Central y del Colegio de abogados tic Lima; Doctor en Leyes 
de la l'nivcrsidad de Costa-Rica; Académico correspondiente de la Real 
Academia española, de la Real Academia de la Historia y de la 
tcadcinia de Relias Letras ds Santiago de Chile; Académico 
profesor de la Matritense de Jurisprudencia y Legisla- 
ción; individuo de la Sociedad de 
fieoirrufia d Paria» 



TOvlO SIU.il MIO. 

Colección Luis Luján Muñoz 
Universidad Francisco Marroqufn 
vyww.ufm.edu • Guatemala 




GUATEMALA . 
TlP. de "El Progreso," Octava calle Poniente, atún. 11 

1878- 



Prologo iel segundo volumen. 



Esta obia ño se ha escrito para agradar, sino para ex- 
hibir documentos y consignar verdades. 

No puede agradar la esposicion de documentos áridos, 
machas veces incorrectos, y casi siempre fastidiosos: pero 
tampoco se puede hoy poner en evidencia de otra manera 
la verdad histórica, ¿Quien no dudaría ahora de la nar- 
ración si ella descansara solo en la palabra de un hom- 
bre, á quien se cree dominado por el espíritu de partido, 
ó sí los comprobantes fueran citas de mensages que no 
se tienen á la vista, de discursos que en ninguna parte 
se consiguen, de actas que ya nadie recuerda ó de leyes 
que para encontrarlas se necesita el trabajo de muchos 
días? 

En el siglo xix domina el escepticismo. Nadie es creído 
solo bajo su palabra: todos se ven obligados á presentar 
la prueba de sus asertos. 

Si en las ciencias y en las artes el escepticismo impe- 
ra, en política todo lo avasalla. Hay siempre personas y 
partidos interesados en negar las verdades q\ie se enun- 



II PKÚLO0O 

cian, y es preciso que la prueba de todo lo que se dice 
sea evidente. 

Los decretos se hallan íntegos en el texto y en los com- 
probantes, así para que se vean las razones que sirvieron 
de fundamento al emitirlos, como para que no se ignoren 
los nombres de las personas que los suscriben. Si se trata- 
ra de acontecimientos de una época lejana, el deseo de la 
impugnación seria menos vehemente, porque á nadie in- 
teresa ya saber por qué la primera misa que hubo entre 
nosotros se celebró sin vino, por qué huyó el viejo indio 
Camacho. ni qué sucedió á Gonzalo de Campo. Sobre to- 
do esto se puede escribir con mucha libertad. La imaji 
nación y la verdad relativa pueden ocupar el sitio de la 
verdad absoluta y publicarse romances en lugar de nar- 
raciones históricas. No sucede lo mismo cuando se trata 
de lo que hicieron nuestros padres, de lo que nosotros mis- 
mos hemos hecho. Entonces se exije prueba al escritor, y 
es preciso que él la aduzca con toda plenitud, lina vez 
establecida la verdad por la exhibición de documentos, y 
acostumbrado el publico á palpar esa verdad, pueden ha- 
cerse centenares de publicaciones sin comprobantes. He 
aquí la razón por qué en vez de recitarse en esta obra el 
contenido de los documentos que le sirven de fundamen- 
to, se insertan íntegros. 

Ese sistema me pareció peligroso por el fastidio, por el 
cansancio que produce; pero ha sido muy bien compren- 
dido por algunos periodistas, no solo de Guatemala, sino 
de Colombia y el Perú, al juzgar el primer tomo de la Re- 
seña, y aquel juicio me anima á no variar de programa. 

Los documentos para la historia de Centro-América, e- 
ran absolutamente desconocidos en el estranjero,y sin ellos 
es imposible escribir con acierto una obra histórica. Un 
literato, un hombre de espíritu puede escribir sin docu- 
mentos, nóvelos, romances, dramas y magníficos poemas: 



DEL SEGUNDO VOLUMEN. III 

pero es imposible que escriba la historia de un país. La 
memoria mas feliz no presenta todas las fechas, todos los 
nombres, todos los acontecimientos, todos los detalles Víc- 
tor Hugo pudo muy bien escribir la obra intitulada "Nues- 
tra Señora de Paris," y otras muchas que inmortalizan su 
nombre, y no habría podido escribir la Historia de Cen- 
tro-América, porque los documentos en que descansa le 
son desconocidos. 

Por lo mismo, no he podido menos de oír como chanza 
la idea, que ha solido enunciarse, de que fuera de Centro- 
América, se escribe nuestra historia. Sin los datos que so- 
lo se encuentran en los archivos, (entre los cuales se ha- 
llan algunos completamente desarreglados,) en las biblio- 
tecas particulares y en los escritorios de algunas perso- 
nas curiosas, se escribirán estractos para niños ó roman- 
ces; pero no una narración que presente de relieve el ver- 
dadero estado de la patria. 

Don Cárlos Gutiérrez, ha podido formar una obra titu- 
lada ''Fray Bartolomé de las Casas, sus Tiempos y Apos- 
tolado," que lleva un magnífico prólogo de la pluma in- 
mortal de Castelar; pero ni Gutiérrez ni Castelar habrían 
podido presentar los detalles de la elección y caida de 
Prado en San Salvador, de las revoluciones de Nicara- 
gua, de las intelijencias entre los jefes Galvez y San 
Martin, de la caida de este funcionario, de los proyectos 
de reforma del sistema federal centro-americano, de las 
tendencias de Espinoza en San Salvador, de la guerra 
llamada de la liga en Costa-Rica, de la série de aconte- 
cimientos que siguieron hasta la caida del jefe Aguilar, 
de las campañas contra los montañeses y de la multitud 
de atentados que los rebeldes perpetraron, porque para 
referir todo esto se necesitan documentos que no existen 
en el Viejo Mundo. Muchos de ellos jamás llegaron á pu- 
blicarse; se encuentran manuscritos en los archivos, y es- 



IV 



PRÓLOGO 



ta es la primera vez que ven la luz publica. 

Después de publicada esta Reseña, podrá escribirse en 
todas partes la historia de Centro-América, porque el tra- 
bajo vasto y rudo de coleccionar documentos, está hecho, 
y ahora se presenta á todos por el órden cronolójico. 

Creo, bajo tal punto de vista, estos libros de bastante 
utilidad. 

Dentro de poco habrá muchas obras de la historia pá- 
tria en bella dicción y estilo ameno, porque el trabajo de 
que los literatos huyen, que es la aglomeración de datos, 
se ha verificado. Estos datos pueden ya servir á los hom- 
bres instruidos para enriquecer nuestras bibliotecas con 
amenos libros de historia centro-americana. 

El conjunto de documentos que aparecen en esta obra, 
ponen de manifiesto las causas de la revolución que esta- 
lló en el Estado de Guatemala el año de 1837, y que no 
pudo triunfar sino hasta el 13 de abril de 1839. 

Los serviles en sus periódicos, en sus discursos, en sus 
decretos, en sus conversaciones, en todos sus actos de e- 
mision del pensamiento, espresan que esa revolución fué 
un efecto de las teorías impracticables del partido liberal. 
Dicen que los pueblos se conmovieron porque se les qui- 
tó el arzobispo y los frailes, porque se les dió el código de 
Livingston, porque se estableció el juicio por jurados, por- 
que se decretó el matrimonio civil y la libertad de testar, 
porque se permitió el trabajo en algunos dias festivos. 

En este volumen se examina el código de Livingston, 
y se demuestia que sus prescripciones no pudieron con- 
mover á los pueblos; se habla del sistema de jurados, y 
se pone de manifiesto que, aunque la institución de- 
bió plantearse con las limitaciones posteriormente a- 
doptadas en Nicaragua, Salvador y Costa-Rica, ese siste- 
ma no pudo llenar de indignación á los pueblos: se hace 
ver que ni el matrimonio civil, ni la libertad de testar, ni 



ÜHL SEGUNDO VOLUMEN V 

la ausencia del arzobispo y de los frailes conmovieron á 
los indios, cuyo catolicismo es tan dudoso, que presenta- 
ban como Dioses. ídolos de barro, de los cuales no es po- 
sible que haya querido ser sacerdote frai Ramón Casaus 
y Torres. 

Se amplían las demostraciones con documentos que a- 
creditan que la revolución estalló porque curas como el 
padre Sagastume predicaban á los pueblos que el cólera 
asiático era efecto del envenenamiento de las aguas. 

tío había bastado para conmoverlos hacerles creer que 
los temblores eran un castigo del cielo por los crímenes 
de los liberales, que la erupción del volcan de Cosigüina 
y los eclipses eran divinos anuncios de la aproximación 
del juicio final, que se acercaba en castigo de la toleran- 
cia de los pueblos á los gobernantes de Guatemala; que la 
alocución del Papa Gregorio xvi contra la reina Cristina 
se dirijia á Galvez, á Barrundia, á Morazan, (pie estos tres 
ilustres ciudadanos eran el Lucifer de que hablaba el Pa- 
pa. Nada de esto bastó: lo que produjo el resultado ape- 
tecido por los pretendidos nobles y el clero, fué la super- 
chería del veneno. El cólera diezmaba las poblaciones, y 
los revolucionarios serviles decían á esos mismos pueblos, 
en los momentos supremos de angustia y de agonía, que 
la peste esterminadora era efecto del envenenamiento que 
los liberales hacían para anaquilarlos. Este engaño sí 
produjo efecto y conmovió las masas. 

Si los decretos de que tanto hablan los serviles hubie- 
ran sido la causa de la revolución, esta se habría calma- 
do inmediatamente que aquellos decretos fueron dero- 
gados. 

A la caída de Galvez, liberales tímidos suspendieron 
todas esas leyes. Véase el decreto de 2b de julio de 1838. 
Véanse todas las disposiciones del año de 38. 

Sin embargo de la mispensíon y derogatoria de )ft« te' 



VI l'UÚLOUO 

yes cuntidas en tiempo de Galvez, la revolución continuo 
en escala ascendente haciendo destrozos. 

Si los indios, cuyo Dios eran ídolos, derramaban á tor- 
rentes su sangre porque volviera un arzobispo que no 
conocían, decretado el regreso de ese arzobispo, debió res- 
tablecerse la calma. 

Pero mientras mas leyes liberales se derogaban, mien- 
tras mas concesiones se hacían, mas pueblos se subleva- 
ban, porque mas trabajaban entonces los revolucionarios 
serviles, temerosos de que faltando los pretestos, sus ma- 
quinaciones quedaran burladas. 

Hubo unos dias en que la revolución parecía declinar. 
Fueron aquellos en que los serviles desconfiando de po- 
der siempre manejar á su antojo á Carrera, ofrecieron la 
dictadura al general Morazan. Esto está probado por mu- 
chos documentos que se verán en el tomo tercero, y desde 
ahora presento la autoridad de don .losó Milla y Vidaurrc. 
quien en la noticia biográfica de don Manuel Francisco 
Pavón, dice: "Pavón fué uno de los que quisieron inves- 
tir al general Morazan con todo el poder necesario para 
pacificar al pais, confiriéndole una verdadera dictadura. 
Morazan perdió aquella oportunidad, la segunda con que 
en el curso de su carrera publica le brindó la fortuna, pa- 
ra haber engrandecido su nombre y adquirido verdadera 
gloria. No tenia miras elevadas, y ademas no pudo en al- 
gunos puntos esenciales, avenirse con los principios de los 
conservadores." 

Este párrafo se analiza en el tercer volumen de la Ke- 
seña, pero es preciso desde ahora hacer algunas observa- 
ciones sobre él. 

Pavón fué uno de los que quisieron investir al general 
Morazan con una verdadera dictadura. Los serviles pro- 
digaron entonces á Morazan los mas exajerados elojios: lo 
obsequiaron con bailes y banquetas y agotaron suseyfu<?ír- 



DEL SK<;1 M>o. VOU MKN \ II 

zos para que asceptara un poder que rehusó. Milla di- 
ce que Morazan rechazó á los serviles, porque no tenia 
miras elevadas; pero los sucesos acaecidos desde que a- 
quel jefe triunfó en el cerro de la Trinidad, contradicen 
esa aserción. A Milla se escapa la verdad; él agrega que 
Morazan, no pudo en algunos puntos esenciales avenirse con 
los principios de los conservadores. Esto es cierto. Los ser- 
viles ponían todos sus recursos á las órdenes del general 
Morazan, con la condición de que deshiciera todo lo que 
habia hecho desde el año de 28, de que alabara todo lo 
que habia condenado desde entonces, y de que condena- 
ra cuanto habia engrandecido. 

El general Morazan rechazó con dignadad tan absurdas 
pretensiones; dijo que se sometía á la suerte, que comba- 
tido por todas partes sucumbiría; pero sucumbiría con ho- 
nor. Desde entonces los pretendidos nobles volvieron a lla- 
marlo guanaco, lo colmaron de injurias y fomentaron la 
facción de Carrera; se unieron al hondureno Ferrera, en- 
tendiéndose con él por medio de don Pedro Nolasco Ar- 
riaga, que era hondureno desterrado por haberse unido á 
Milla y haberlo auxiliado, cuando aquel jefe incendió á 
Comayagua; se ligaron por los mismos medios al canóni- 
go Irias, que excomulgó á don Dionisio Herrera. Ferrera 
parece entonces la cabeza visible de la maniobra servil, 
y un impreso publicado en Honduras y reproducido en el 
periódico servil de Guatemala intitulado "El Tiempo", lle- 
gó ¡1 decir que Carrera habia entrado á Guatemala, el 13 
de abril de 1839, cumpliendo instrucciones del jefe Ferrera. 

En estos libros aparecen comprobadas por documentos 
auténticos, las tendencias de los partidos y las causas de 
su elevación y caida, aparace que el partido servil no ha- 
bría podido vencer si el partido liberal no le hubiera pro- 
porcionado el triunfo, desgarrándose con sus continuas 
disensiones. 



VIH HKulAlUu 

Xi el cólera atribuido al veneno habría desquiciado al 
Gobierno, si dos secciones del partido liberal no se hubie- 
ran despedazado en el campo de batalla. 

Todavía, destruido el poderoso partido liberal de Gal- 
vez por la oposición liberal, los serviles no pudieron triun- 
far. Fué preciso para que triunfaran, que los liberales ven- 
cedores se gubdividieran, combatiendo unos al vico-jefe 
Valenzuela; sosteniéndolo otros,concibiendo muchos sinies- 
tras sospechas del vencedor de Gualcho y obligándolo con 
sus desconfianzas y oposiciones raquíticas y localistas 
á retirarse del país, dejándolo desmantelado. 

Entonces redoblaron los serviles sus esfuerzos para el 
triunfo de Carrera. Ocultaron la victoria liberal obtenida 
contra Ferrera en el Espíritu Santo,y cuando llegó á saber- 
se, la presentaron completamente desfigurada: enaltecían 
ií Ferrera, sujerian errores al general Salazar, quien vícti- 
ma de un engaño, se vió sorprendido el 13 de abril de 1830. 

Los serviles pintaron la restauración retrógrada como 
una victoria de la justicia y del orden, y fué preciso un 
sistema oscurantista y tiránico de treinta años con su a- 
compañamiento de jesuítas y plétora de frailes para que 
se palparan las verdaderas tendencias aristocráticas y pu- 
diera al fin verse una vez mas radiar la aurora del progreso. 

Guatemala, abril lfíde 187!). 



Lorenzo Moiiítifar 



RESENA HISTORICA 

DE LA 

AMEEICA CENTRAL 

♦♦• 

LIBRO TERCERO 

Comprende los sucesos acaecidos desde iía elección del jkfil 
del Salvador don Mariano Prado, hasta la 

REELECCION DEL GENERAL MORAZAN. 



CAPITULO PRIMERO 
• Estado del Salvador.— Elección y caída de Prado 



SUMARIO. 

1 — Renovación délas autoridades — 2. Y ice-presidencia de don Jo- 
sé Gregorio Halazar — 3. Conduela del doctor Galoez — 4. Vicios de 
la Constitución federal— F>. Difícil posición del general Morazan 
— 6. Carencia de recursos en Kan Salvador — 7. Asonada del 24 



reskRa histórica 



6 



de octubre — 8. Proclama ele Prado — 9. Continuación del Moni- 
miento — 10. Decreto de 29 de octubre — 1J. Motín de San Miguel 
— 12. Revolución del 9 de febrero di- 1833. 



1 — Derrocado el jefe don José M. rt Cornejo, y caídas todas las 
autoridades, el Presidente de la República ordenó que se verificaran 
elecciones para renovarlas. No solo fueron electos Jefe y \ -ice-Jefe, 
diputados y consejeros, sino también representantes al Congreso y 
al Senado de la Union. Fué electo Jefe el vice-presiclente don Ma- 
riano Prado y vice-jefe don Joaquín San Martin. Prado renunció la 
segunda magistratura de la República, para ejercer las funciones de 
primer jefe del Estado del Salvador. Esta renovación de autorida- 
des fué aprobada por el Congreso federal. 

3— Don José Gregorio Salazar ejerció la vice-presidencia, en cali 
dad de senador, y en seguida como vice-presidente constitucional- 
mente electo. 

3 — El doctor Calvez no estaba cordialmen te ligado al Presidente 
de la República. Calvez veía con disgusto la grande influencia que 
Morazan ejercia en Centro-América. Por lo mismo, el Jefe del Esta- 
do de Guatemala, llegó hasta ver con agrado algunas oposiciones 
que el Presidente tenia. Esto prueba la perspicacia de Morazan, en 
los dias en que trató de enviar ¡i París al doctor Calvez. Calvez no 
podia chocar con el general Morazan, porque un enemigo común 
los unía; pero cuando la gran conspiración recalcitrante terminó en 
Omoa, el Jefe del Estado de Guatemala, creyó que había llegado la 
hora de minar los cimientos en que descansaba el sitial culminante 
del General Presidente. lié aquí una nueva división del partido li 
beral. 

4 — La Constitución federa), era una ley de circunstancias. Se dic- 
tó al terminar las guerras imperiales. La Asamblea nacional cons- 
tituyente estaba preocupada por el drama sangriento que, para sos- 
tener una corona y títulos nobiliarios, se había realizado. No se 
veía entonces mas que un enemigo: la aristocracia monárquica; y 
rodos los esfuerzos de los liberales se dirijian á vencerla. Kl siste- 
ma federativo no era favorable á la nobleza, porque daba autono- 
mía á cinco secciones centro-americanas, y los nobles solo podían e 
jercer preponderancia en Guatemala. Obtenido el triunfo del siste 
ma federal en la Asamblea, los liberales creyeron que habían ase 
gurado los derechos del pueblo. Ellos no dieron entonces al Presi- 
dente de la República, al Congreso, al Senado, á ninguna de las 



DE OENTBO- A jf ÉñlC A . 



autoridades federales, un palmo de tierra donde poderse alojar. 
Por desgracia quedaron revestidos los Jefes de los Estados y las 
Asambleas, de un gran poder, que nulificando al Presidente y al 
Congreso, hacia imposible la Federación. Se formó, por lo mismo, 
un inmenso tren administrativo que exijia grandes erogaciones para 
sostenerlo. 

5 — El general Morazan no quería contrariar, como Arce, una cons- 
titución que había jurado sostener. Estaba enfrente de los serviles, 
luchando con ellos, aunque por el momento parecían anonadados. 
Se hallaba combatido por el espíritu del localismo. Veía á los libe- 
rales divididos y á una parte de estos, entre los cuales se hallaba 
el doctor Gal vez, formar en las filas de los que no disminuían las 
dificultades del Presidente de la República. Los vicios de la ley 
fundamental, eran una arma que incesantemente hería al primer 
Majistrado de la Nación. Se pedían reformas; pero se discrepaba en 
las variaciones que debían adoptarse, y muchos políticos solo las 
apetecían como un medio de producir trastornos que restablecieran 
el poder de los serviles. Morazan sosteniendo una constitución prac- 
ticable, no habría hecho mas que ejecutar lo que diace cualquier 
gobernante adocenado. Destruyendo formidables conspiraciones en- 
lazadas con las costumbres y las creencias de tres siglos, y hacién- 
dose superior á todos los elementos que lo combatían, durante dos 
períodos constitucionales, de cuatro años cada uno, bajo el imperio 
de una ley fundamental impracticable, fué un hombre extraordina- 
rio, un héroe á quien las futuras generaciones harán justicia. 

0— Las dos guerras imperiales, la aristocrática de Aycinena y la 
arcista de Cornejo, habian agotado los recursos en el. Estado del 
Salvador. La Asamblea dió un decreto estableciendo una contribu- 
ción directa. Esta contribución sirvió de elemento á los partidarios 
del ex-Jefe, y ú todos los que habian sufrido con motivo de su caí- 
da, para levantar al pueblo. 

7— El 24 de octubre, ála una de la tarde, se empezó á anunciar 
que algunos de los barrios de la ciudad de San Salvador, querían 
asaltar el cuartel. El auxiliar de San Esteban, Claudio Díaz, solici- 
té del capitán de la pequeña guarnición, ciudadano Esteban Ciero, 
que no se le hiciera fuego en caso de algún acontecimiento. Ciero 
al instante dió parte al Gobierno, y la Comandancia General reci- 
bió orden á las dos de la tarde, de aumentar la guarnición, hasta 
el número de 25 á 50 plazas. Con mucha dificultad se pudieron 
reunir á las seis de la tarde, 15 ó 20 hombres, que fueron municiona- 
dos. El comandante Francisco Padilla, previno á Ciero que marcha- 
se con una patrulla disfrazada, al barrio'de San]Estéban, con el fin 
de prender al Alcalde auxiliar y á*los que le acompañasen á esa ho- 
ra. Marchó Ciero, pero un alboroto producido por las vendedoras 



8 



KESKNA HISTÓRICA 



de la plaza, impidió esta medida, y el ruido se tuvo por precursor 
del motin que se esperaba. Padilla dispuso que el mayor de plaza, 
José Saravia, con una patrulla de ocho soldados, saliera á esplorar 
los barrios de San Esteban y Concepción. Este oficial fué atacado 
cerca del templo de San Francisco, por un grupo; la patrulla se dis- 
persó y él se presentó golpeado al cuartel. Allí se hallaban Padilla, 
los coroneles Máximo Menendez y Narciso Benitez, el diputado Ba 
raona, los diputados Juan José Guzman, Jorge Obrego y Jacinto 
Castellanos, los dos Alcaldes constitucionales y el rejidor Fabián 
Enriquez, el Jeíe de sección del Ministerio de la Guerra, y cuatro ó 
cinco personas mas. Padilla dió orden al coronel Benitez para que 
cambiando la guardia del principal, compuesta de la fuerza perma- 
nente con los milicianos recojidos la víspera, marchara á disolver 
cualquier tumulto que encontrase en los barrios. Así se verificó, y 
como tres horas después, Padilla dió parte sin novedad, pero poco 
después, los revolucionarios divididos en dos grupos, por las calles 
del Jefe y del Portal llamado de Yiteri, sorprendieron la guardia 
del piincipal y la ocuparon. Al momento el coronel Benitez y el 
capitán Ciero, auxiliados por el coronel Menendez, que dirijia un pi- 
quete de caballería de patriotas, cargaron sobre los perturbadores 
del orden, y éstos fueron dispersados, dejando un muerto y llevan- 
do muchos hpridos, que se creyó irian á morir á los montes, por las 
huella^ de sangre que se encontraron. 

8 — Prado publicó una proclama, que tiene verdadero interés his- 
tórico, por la relación que hace déla situación del país. Dice asi: 
"La asonada del 24 en la noche, es una prueba de ingratitud remar- 
cable. Muchos perversos de la Vega, San Estéban, la Ronda y San 
José, que quieren dar el tono á la cosa pública, creyeron que me 
impondrían como han impuesto á otros gobernantes. Ellos han sido 
bien escarmentados, y yo les haré sentir todo el peso de la ley y 
toda la enerjia de un Gobierno fuerte y sostenido. 

••El protesto con que cubrieron sus miras criminales, es tan frivo- 
lo como injusto. La ley de 21 de agosto, que establece la contribu- 
ción directa, ha sido la causa que han alegado. Son palpables la 
justicia y la conveniencia pública de la ley citada. No hay rentas 
para cubrir los gastos; solo existe la de aguardientes. La alcabala es 
complicada y dispendiosa y su producto pequeño. Lps diezmos per- 
dieron todo eljprestijio' relijioso, y se oponen á los principios de la 
ciencia económica. 'Los propietarios están arruinados; sobre ellos ha 
caido todo el peso de la guerra. Las cuantiosas sumas que se lian 
invertido en' sostener lajlndependencia, han sido dadas por hom- 
bres que á esfuerzos de los ahorros de sus padres y de sus propios 
sacrificios, poseían bienes de que hoy carecen. Esta clase que mere- 
ce tantas consideraciones en la sociedad, que ha sufrido todos los 



DE C K.VT1ÍO- AMÉRICA . 



9 



pedidos ó impuestos extraordinarios, debe ser aliviada. 

"La contribución directa que se ha decretado, es módica y favo 
rece á los pobres. Ellos dan dos reales cada tres meses, y quedan 
exentos de la alcabala que pagaban por la leña, el maíz, cerdos, dul- 
ces, trigo y todas las demás cosas que consume la clase no propie- 
taria, y en las que únicamente jira. No se pagará el diezmo que 
mortificaba tanto, y no se cobrarán en los guardas mil y mil contri- 
buciones pequeñas que vejaban al infeliz y no producían al erario. 

"Están esceptuados de la contribución, todas las mugeres no pro- 
pietarias, todos los enfermos é impedidos de trabajar, todos los me- 
nores de diez y ocho años, todos los mayores de sesenta y todos los 
soldados que estén en actual servicio. ¿Puede darse contribución 
mas equitativa y proporcionada, que favorezca mas á la clase me- 
nesterosa; Ella se paga por partes, dando una cada tres meses, y se 
deja á todos el derecho de quejarse y de ser oidos, si al designár- 
seles la contribución, se les agravia. 

"No es lijada por el Gobierno, sino por los vecinos honrados que 
obtienen el voto público y la confianza de sus conciudadanos; y en 
fin, es un ensayo para quitar toda otra contribucion,Vy para que el 
hombre dé por una sola mano, el contingente modera» que le que- 
pa en los gastos de la administración. ¿Cómo se sostendrá el Estado 
y la Federación; Las naciones vecinas no nos darán e| dinero que 
necesitamos para los gastos públicos, y el Gobierno na posée el ar- 
te de hacer que el aire se convierta en oro. 

"Se han economizado los gastos hasta lo sumo. Dígase cuál es el 
dispendio inútil ó gravoso, cuál el empleado inepto ó' disipador, 
qué destino es innecesario y qué gasto puede evitarse. Eli Ejecutivo 
en el acto aceptará la indicación que se le haga, porque no quiere 
que el sudor de los pueblos se consuma inútilmente. 

"En el momento en que la renta de tabacos quede sujeta á los 
Estados, se desorganizará. Para arreglar las cosechas, para distri- 
buir los frutos, para perseguir el contrabando, para dar vida á la 
renta, es preciso que esta sea dirijida por una sola mano en todos 
los ángulos de la República. Si hoy ha tomado esta renta la Fede- 
ración, también se ha gravado tomando sobre sí todos los gastos fe- 
derales del Estado, y el Gobierno tiene dispuesto reclamar los que 
parecen gravosos é inútiles en la administración. 

"Es pues, conveniente, justa, necesaria la contribución directa, 
decretada por la Asamblea el 21 de agosto último; y si así no fuera, 
los Diputados no la habrían acordado, el Gobierno se hubiera o- 
puesto á la sanción, y la Cámara moderadora no la habría votado. 
Todos queremos promover el bien de la clase indijente, y sus inte- 
reses se examinan y discuten mas detenidamente que los de los pro- 
pietarios mas opulentos. 



10 UKSKÑW HISTÓRICA 

"Por esto el Gobierno se halla en la necesidad de sostener la con- 
tribución con el poder que la ley le confiere, y con la energía que 
sabrá desplegar cuando el caso lo requiera. 

"Está persuadido que los habitantes honrados del Estado, no se- 
guirán las huellas de algunos facciosos de dos ó tres barrios de es- 
ta ciudad. — San Salvador, octubre 27 de 832.— M. Prado." 

9— Sin embargo de estas manifestaciones, y del triunfo de las-ar- 
mas del Gobierno, no se restablecía la calma. Prado dió un decreto 
mandando trasladar las autoridades supremas del Estado á la villa 
de Cojutepeque. Su parte resolutiva dice así: 

10— Artículo 1.— Se trasladarán las autoridades supremas del Es- 
tado á la villa de Cojutepeque, para ejercer con libertad y decoro 
sus funciones. 

"Art. 2. — Dicha traslación se verificará el dia 31 del que rije. 

"Art. 3. — Queda en esta ciudad el comandante general, coronel 
Máximo Menendez, quien reunirá el mando político de la capital y 
de los pueblos de Mejicanos, Ayutustepeque, Cuscatancingo, Acul- 
huaca, Palec¿ San Sebastian, Soyapango, San Jacinto y San Mar- 
cos. Usará de las facultades que el Gobierno le ha conferido. 

"Art. 4. -El Jefe político del departamento, de acuerdo conel Co 
mandante general y el Intendente, hará que se trasladen los archi- 
vos y todos los titiles que sirven para las funciones de los altos po- 
deres. 

"Art. f>.- -Se trasladará también toda la artillería, quedando solo 
cuatro cañones que separará el Comandante general: todo el arma- 
mento y sulo quedarán doscientos fusiles: todo el pertrecho y pól- 
vora quetexista, de la cual se dejará solóla necesaria. 

"Art. 6 — Qued 1 . autorizado el Intendente general para que se lla- 
gan por la tesorería los gastos de traslación, y para tomar las pro- 
videncias que conceptúe necesarias para hacerse de numerario. 

"Lo tendrá entendido el Secretario general del despacho, y dis- 
pondrá se imprima, publique y circule. — Dado en San Salvador, á 
2!) de octubre de 1832. 

";!/. Prado. 

"Al ciudadano t. Menendez." 

11— El 14 de noviembre hubo un motín en San Migue), contra el 
Gobierno. Prado dispuso que el coronel Benitez marchára á sofo- 
carlo. Benitez ocupó la plaza de San Miguel y ejerció allí la auto- 
ridad militar. Este incidente y algunas manifestaciones de desafec- 
to en San Salvador, obligaron al Jefe del Estado, á convocar una 
junta de los principales vecinos de los barrios. 

12 — El vice-jefe San Martin, estaba de acuerdo con los revolu- 



I>K ClíNTRO- AMÉKIC'A. 



J I 



cionarios. y mantenía correspondencia con el doctor Calvez, quien 
aspiraba á la caida de Prado. Todo esto se sabia en San Salvador y 
alentaba los restos del partido de Cornejo. La junta se verificó el í) 
de febrero de 1883, dando por resultado conmociones, tumultos y 
desórdenes, que obligaron al Jefe del Estado y ;í los individuos de 
las cámaras colejisladoras y de la Corte de justicia, á abandonar 
sus puestos. 



CAPITULO SEGUNDO. 
Muerte del presbítero doctor don Matías licitado. 



SUMARIO. 

\-Razon de este capitulo-*. Delgado promuévela Independencia 
-3. Pugna del doctor Delgado con los pacificadores guatemal- 
tecos—^. Delgado continúa trabajando por nuestra emancipa- 
**>n y firma el acta de Id de setiembre-». Sostiene en la junta 
consultiva que las sesiones sean públicas-?,. Toma diñando 
político en San Salvador-7. Su influencia contra el Imperio-S 
Delgado preside la Asamblea nacional constituyente— i) Dióce- 
sis salvadoreña-lú. Causas ostensibles contra la mitra del 
Salvador— 11. Decreto de erección de obispado— 12 Edicto del 
Metropolitano- 13. Resolución de León XII- 14. Reflexiones— 
15. Conducta del padre Delgado-IG. Su intervención en la fier- 
ra de Aycinena-n. Su influmcia-lB. Sus costnmbres-19 
Lo vindica el tiempo-*). Efectos de la división de la diócesis- 
21. Cuadro comparativo entre Honduras y el Salvador-22 
Cuadro comparativo entre Nicaragua y Costa-Rica-^ Mora- 
lidad del pueblo costar Ícense— 24. Guatemala y Costa- Rica- 25 
Ultimos momentos del doctor Delgado. 



1— Consaomr á un ciudadano un capítulo íWfegrü eti la historia. 



14 



IÍES KÑ A I1I8TÓRIC \ 



es darle una importancia extraordinaria; pero el doctor Delgado la 
tenia. 

2— Este salvadoreño fué promotor de la conspiración que en 5 de 
noviembre de 1811, estalló en favor de la Independencia. El curonel 
de milicias don José Aycinena, don José M. rt Peinado y frai José- 
Mariano Vidaurre. se dirijieron á San Salvador á combatir los co- 
natos de emancipación. 

3 — Hé aquí el primer acontecimiento que puso en pugna á la ca- 
sa de Aycinena con el doctor Delgado, y el primero que inspiró al 
arzobispo Casaus la idea de anonadar á Delgado. El padre Vidaur- 
re llevaba instrucciones de Casaus para predicar contra Delgado, j 
las cumplió con la fidelidad de un sacerdote que desea agrada)' {< 
su prelado. 

4 — El doctor Delgado, sobreponiéndose con habilidad á todos es 
tos elementos, siguió trabajando en favor de la Independencia. Fué- 
electo individuo de la diputación provincial. En este concepto oon- 
( unió á la gran junta de 15 de setiembre de 1821; sostuvo en ella 
la necesidad de nuestra emancipación, y tírmó el acta de Indepen- 
dencia. 

/> — Cuando la aristocracia comenzó á intrigar por la unión á Mé- 
jico, se pretendía que sus trabajos no los comprendiera el público. 
Con ese fin se proyectó que las sesiones de la junta consultiva fue- 
ran secretas. El doctor Delgado se opuso enérgicamente, manifes- 
tando que el pueblo tenia derecho de conocer lo que mas interesa- 
ba, á su suerte y á su porvenir. La voz de aquel distinguido ciuda- 
dano fué ahogada. 

(i— Con motivo dé elecciones, hubo en San Salvador un tumulto, 
y el jefe político Barriere pretendió imponer al pueblo. La junta 
consultiva resolvió en Guatemala, que el padre Delgado se dirijie- 
ra á San Salvador á pacificar el país. Al efecto se le confirieron am- 
plias facultades. Delgado tomó el mando político en Santa Ana. 
puso en libertad á muchos patriotas presos, separó de sus destinos 
á los empleados sospechosos, é instaló una junta provincial, de a- 
cuerdo con las aspiraciones populares. 

7 -El doctor Delgado fué uno de los ciudadanos que dirijieron á 
los salvadoreños en su gloriosa oposición al Imperio mejicano, y li- 
no de los hombres que mas sufrieron con motivo de esa guerra de 
sastresa. 

8— Electo representante á la Asamblea nacional constituyente, 
fué su primer Presidente, y quien pronunció la fórmula solemne de 
instalación. Como Presidente de aquel alto cuerpo, firmó otra acta 
de Independencia: la de segregación de Méjico, cuya memorable fe- 
cha es la siguiente: i. ° dejulio de 1823. 

0— El doctor Delgado promovió la elección de una silla episcopal 



DK CENTRO AMERICA. 



i 11 San Saltador, liste pensamiento no podia ser agradable ni al ar- 
zobispo Casaus ni á los nobles de Guatemala. Casaus perdía una 
parte de los diezmos y de los emolumentos que engrosaban su patri- 
monio, segregándose de su diócesis, pueblos ricos y ornatos pingües. 
Los nobles perdían la influencia del Arzobispo sobre los salvado- 
reños. Estas eran las verdaderas cansas de la oposición al proyecto 
del padre Delgado; pero no se podían exhibir y se alegaban otras. 

10 — Se decía que la división de la diócesis solo podia hacerla el 
Papa, de acuerdo con el Metropolitano, y que proceder de otra ma- 
nera, seria x>onerse en pugna con las leyes sacrosantas de la iglesia, 
abrir un cisma, é incurrir en herejía. 

11 — Sin embargo de estas piadosas argumentaciones, la Asamblea 
constituyente del Salvador, erijió en diócesis la provincia, y Delga- 
do funcionó como primer obispo. 

12 — Frai Ramón Casaus lanzó un edicto fulminante contra el doc- 
tor Delgado, contra el Congreso salvadoreño y sus partidarios. Fray 
Ramón envió á fray Anselmo Ortiz, á la ciudad de San Salvador, á 
predicar contra Delgado. El mismo Arzobispo lo hizo en Guatema- 
la, con tanto entusiasmo, que empleaba frases muy poco dignas de 
la cátedra sagrada. En el pulpito de Santo Domingo di jo un dia, an- 
te centenares de espectadores, que habia clérigos que deseaban les 
llovieran mitras en lugar de albardas. 

13— El doctor Delgado* estalla perdido, canónicamente hablando. 
Segnn las prácticas eclesiásticas, era imposible que la Curia roma- 
na aprobara la división de la diócesis, sin haber intervenido, y con- 
tra la voluntad del Arzobispo. El Gobierno del Salvador no tenia la 
fuerza de Napoleón, cuando lo coronó el Papa bajo las bóvedas gó- 
ticas de Nuestra Señora de Paris, ni cuando se resolvió que era 
nulo su matrimonio con la emperatriz Josefina. León XII declaró 
ilejítima y de ningún valor, la división de la diócesis y nulo >■] 
nombramiento de obispo, y previno á Delgado que abandonara el 
pontificado dentro de cincuenta dias, contados desde que recibiera 
la resolución apostólica, so pena de excomunión. 

11— León XII no emplea el lenguaje del arzobispo Casaus. Sus 
palabras son menos amargas. No condena sino que amonesta. 

1.") — Kl padre Delgado inmediatamente obedeció al Papa. Es pro 
bable que el Arzobispo haya sido reprendido desde Roma, por su 
lenguaje acre y la virulencia de su conducta, porque después de la 
resolución pontificia, no solo trató menos iracundamente á Delga 
do. sino que este sacerdote continuó con el gobierno eclesiástico de 
su provincia en calidad de Vicario. 

16 —El doctor Delgado sostuvo con su palabra, la enerjia del pue- 
blo salvadoreño, durante la invasión aristocrática de Aycinena; pe- 
ro hizo esfuerzos porque se verificaran arreglos de paz. y al efecto 



L6 



RESEÑA HISTÓRICA 



mantuvo con Arce correspondencia epistolar; en seguida abriú otra 
con Montúfar, y mas tarde fué uno de los signatarios del tintado 
que se hizo en la casa de Esquive!. 

17 — Delgado era el oráculo del pueblo salvadoreño, y el arbitro 
de sus cuestiones. Rodeado de multitud do personas que incesante- 
mente le consultaban sobre todas materias, parecía uno de aquellos 
sabios de la Universidad de Bolonia, en cuyas manos las ciudades 
Lombardas ponian sus mas arduas cuestiones. 

18 — Delgado era intachable en sus costumbres; sus mismos ene- 
migos lo confiesan, y el gran cargo que lian podido hacerle es su 
empeño en convertir en Catedral la parroquia de San Salvador, y 
en ser su primer obispo. 

1!) — Pero el tiempo lo ha vindicado. Lo que no concedió León 
Xll fué otorgado por Gregorio XVI. La antigua parroquia de San 
Salvador, es hoy una Basílica. Combatir á Delgado porque deseaba 
una mitra, es eom batir á todo el clero. No hay un presbítero qui- 
no quiera ser obispo; ni un obispo que no desee el palio metropo- 
litano; ni un arzobispo que no aspire al primado ó á vestir el capelo 
de cardenal; ni un cardenal que no haga esfuerzos por sentarse en 
la. silla de San Pedro. 

20 — La división de la diócesis favorece á los salvadoreños, porque 
no los deja en lo eclesiástico á merced del Arzobispo«le Guatemala, 
sobre el cual unas veces han infinido los capitanes generales espa- 
ñoles, otras la aristocracia guatemalteca y otras los padres de la 
Compañía de Jesús; pero la presión inmediata episcopal, no siem- 
pre contribuye al progreso de los pueblos. 

21 — En Honduras desde el año de 1539, en que comenzó á gober- 
nar la diócesis el ilnstrisimo señor don Cristóbal de Pedraza, hasta 
el año de 1S7S, en (pie la gobierna el ilnstrisimo señor don frai Juan 
de Jesús Zepeda, han existido veinticuatro obispos. En San Salva- 
dor, desde la formación de la diócesis y el gobierno de ella, por el 
ilnstrisimo señor don Jorge Viten y Ungo, hasta hoy, han existí 
do tres obispos. San Salvador ha progresado mas que Honduras: 
luego el jiro;: leso de esos pueblos ha estado en razón inversa del 
número de sus obispos. 

22— En Nicaragua, desde el año 1532, en (pie gobernó la dióce- 
sis el ilnstrisimo seño: don Diego Alvarez üsorio, hasta hoy que la 
gobierna el ilnstrisimo señor don Manuel L'lloa, han existido trein- 
ta y seis obispos. Ka Costa-Rica, desde la formación de la dióce- 
sis y el gobierno de ella, por el ilnstrisimo señor don Anselmo Lló- 
rente y La fuente, hasta hoy, han existido dos obispos. Costa-Rica ha 
progresado mas que Nicaragua: luego el progreso de esos pueblos 
ha estado en razón inversa del número de sus obispos. 

23 — El pueblo de Costa-Rica es uno de los pueblos mas morales. 



DE CENTRO- AMÉRICA, 



17 



no solu de Centro-América, sino de toda la América: luego la mo- 
ralidad de nuestras poblaciones no está en razón directa del núme- 
ro de sus obispos (*). 

•24 -G uatemala, desde que gobernó la diócesis el ilustrísimo señor 
don Francisco Marroquinj hasta el ilustrísimo señor don Bernardo 
Pinol y Aycinena, ha tenido diez y siete obispos y diez arzobispos. 
Sin embargo de tantos obispos, datos fidedignos demuestran que 
la estadística criminal, después de considerarse matemáticamente la 
■diferencia de las poblaciones de Costa-Rica y Guatemala, festá en 
favor de Costa-Rica. 

25— El doctor Delgado falleció en la ciudad de San Salvador, á la 
edad de sesenta y cinco años, el 12 de noviembre de 1833. Entonces 
la política se ajitaba. San Martin, corifeo de los conservadores, se 
hallaba frente afrente del general Morazan. Todo anunciaba que 
solo en el campo de batalla podrían resolverse las cuestiones. La vi- 
da del doctor Delgado era preciosa en aquellos momentos solemnes. 
Si se hubiera podido prolongar, se habría economizado mucha san 
gre wntro-americana. 



(•) En 1559 se hizo obispado la Verapaz, y fué su primer obispo frai Pedro Angulo: h 
<)uien sucedieron frai Tomas Cárdenas, frai Pedro Peña, frai Antonio Hervías y don Juan 
Fernandez Rosillo. Durante la existencia de estos cinco obispos, que funcionaron desde el 
«ño de 1553 hasta el de 1G07, no solo no hubo progreso, sino que considerándose la Verapaz 
tan decaída que no merecía ya ser obispado, se agregó ¡í la diócesis de Guatemala. No s* 
•.pretende enunciar la absurda idea de que el único medio de que se valúe el progreso de los 
pueblos, sea el número de sus obispos. Nicaragua no vá ti retaguardia de Honduras, y ha te- 
nido mas obispos; pero ambos obispados comenzaron al mismo tiempo. Las leyes sobre diez- 
mos y otras disposiciones que esos obispados exijen, fueron las mismas durante la vida d< 
•lo* obispos, y en sede vacante. El mayor ó menor número de personas, nada significa; lo que 
sí puede muy bien servir de guia, es la época de la institución, y las leyes anexas á ella; y 
nadie ignora que las diócesis del Salvador y Costu-Rica son recientes. La primera tiene 3G a- 
flos q¡r la segunda 27. La de Honduras fué establecida en 1532, y por consiguiente hasta 
hoy (1878) cuenta 346 años. La de Nicaragm lo fué también en 1532; asi es que una y o- 
tra han esperimeutado, sin interrupción, el mismo réjimen 340 años. Muchas causas de pro- 
greso existen en unos pueblos, que faltan en otros. Los que las poseen pueden resistir mas 
qne otros las malas leyes económicas, sin aniquilarse y aun marchando cu escala ascendente. 
Los que carecen de ellas, quedan convertidos en esqueleto, en virtud de las leyes que esta- 
blecen los diezmos y otras gabelas semejantes. La riqueza de Honduras consiste en ganados. 
t aplicando sobre ese ramo de riqueza los diezmos que la mitra exije, el país se aniquila. 



TOMO II. 



EL [S'DSTM ÜDEILtg&ÍEKfi). 



( A FATULO TEE( JE R< ). 



(«obierna San Marlin en calidad de vico jefe del Estado del Salvador. 



SUMARIO, 

1 — Martín en el Poder Ejecutivo— 2. Su situación — 3. Plan 
<1e paz— \. Nota del Jefe político de San Miguel -5. Proclama 
de San Martin— 6. Derrota de Benitez — 7 . Morazan pide auxi- 
lio — S. Lo qué había hecho Benitez — íi. Reflexiones —10. Loque 
era Aqtcino — 11. Falsa posición de San Martin— 12. Juntasen 
•Sr//y Salvador — 13. Morazan se dirije á Santa Ana — 14. Exijen- 
<-¡ds dtl hice-Jefe— W. Movimientos de las tropas del Salvador — 
10. Palabras del general Morazan — 17. Efectos que produjo su 
( ( tirada, á Metapan—iS. Proposiciones de paz— 19. Retirada 
del general Morazan á Guija— 20. Morazan en Juliapa — 21. 
Conducta del doctor Calvez — 22. Conferencias en San Salvador 
— 23. Morazan intenta regresar á Guatemala— -24. Convenio en- 
tre el general Morazan y San Martin — 25. Ratificación de este 
con re/rio— 26. Conducta de San Martin — 27. Diversas aprecia- 
ciones d$ la j)rensa—2S. El "Centro- Americano" — 29. instala- 
ción de la Asamblea declarada incoíictitucional—'iQ. Elección 
de San Martin y clausura de la Asamblea — 31 Manifiesto de 
la Asamblea — 32. Reflexiones— -33. Manifiesto del general Mo- 
razan y su contestación —34. • Observaciones* 



l -Don Joaquín San Martinse ocultó el !) de febrero, temeroso 



KKSKÑA HISTÓRICA 



de que en los momentos de desorden hubiera quien atentara contra 
su persona; y en efecto, algo sufrió su casa; pero los revoluciona- 
rios comprendiendo que no podia continuar aquella situación anor- 
mal, lo llamaron para colocarlo al frente del Poder Ejecutivo. El 
vice- Jefe habia perdido su ropa de uso, y con solo el vestido interior 
y una capa de camino se hizo cargo del Gobierno. 

2 — Colocado al frente del Poder Ejecutivo, de una manera tan 
extraordinaria, se encontró sin un soldado de la guarnición, porque 
el Comandante de ella se habia retirado á Ahuachapan con lo.s res 
tos que le quedaron. El coronel Benitez que mandaba la fuerza de 
San Miguel, desconoció al vice-Jefe, suponiendo que no se hallaba 
en libertad en aquellas circunstancias. El vice-Jefe se vió en la ne- 
cesidad de dictar algunas providencias para contener el desorden. 
v hizo publicar un liando. Este bando dió á conocer que la revolu- 
ción no era verdaderamente popular, sino el producto de un bo- 
chinche y el efecto del engaño. El cartel que contenia las prescrip' 
< 'iones del bando, fué hecho pedazos y perseguido el pregonero pol- 
lina parte del pueblo salvadoreño. San Martin entró en temor y 
quiso renunciar el mando. Pero los principales revolucionarios lo 
impidieron. 

3 — El general Morazan publicó un plan de pacificación. Según él, 
debian reunirse la Asamblea y el Consejo en Ahuachapan, para reor 
ganizar el Estado. El Presidente, á fin de comenzar á realizar su 
pensamiento, fué autorizado por el Senado para colocarse á laca 
beza del ejército, quedando el Poder Ejecutivo á cargo del eluda 
daño José Gregorio Salazar. Mas tarde el Senado revocó < j ,ste a- 
cuerdo. 

4 — El ciudadano Miguel Alegria, jefe político, militar y de ha 
cienda, de San Miguel, en una nota al Gobierno del Estado del Sal 
vador, fechada á 9 de marzo de 33, y en una redacción que bien de- 
muestra la ignorancia de su autor, presenta al coronel Benitez co- 
mo un bandido. Dice que estrajo propiedades, que impuso contribu- 
ciones, que decretó empréstitos y que trató á los vecinos de San 
Miguel, peor qne los facciosos de Santiago Nonualco, quienes en- 
tonces capitaneados por el faccioso Aquino, combatían á las autori- 
dades. 

ñ — San Martin indignado por este informe, espidió en 11 de mar- 
zo una proclama sangrienta contra Benitez. 

(3 — El vice-Jefe salvadoreño levantó fuerzas qu. atacaron á Beni- 
tez en San Vicente: á las 5 de la mañana del 14 de marzo, lo derro- 
taron y se vió en la necesidad de huir hacia el Estado de Honduras. 

7 — El general Morazan que se hallaba en Ahuachapan para lie 
var adelante su plan de pacificación, fué sorprendido por este acon- 
tecimiento que no esperaba; y mas aún, por una nota de San Mar- 



DE CKIÍTKO-AMÉUICA. 21 

tin, en que le decia que no podía responder del entusiasmo de 
las fuerzas victoriosas si no se separaban los jefes Angulo y Me- 
nendez. 

8— El coronel Benitez, después de haber estado en San Miguel, 
habia sido llamado por los migueleños para que con la fuerza de su 
mando defendiera el vecindario contra los facciosos de Santiago 
Nonualco. Sabiendo la Municipalidad de San Miguel, que Benitez 
se aproximaba, acordó quo una comisión saliera á encontrarlo. Be- 
nitez la recibió fríamente y habló contra la revolución del de fe- 
brero Todo esto aumentó la indignación de San Martin. 

9— Podrá ser cierta la terrible relación que se ha hecho de la con- 
ducta de Benitez en San Miguel; pero dá lugar á dudar de ella el 
haberlo llamado los que ya lo conocían. 

10— Aquino era un indíjena bárbaro. Invocaba la relijion, como 
mas tarde lo hizo Carrera. Invocaba el trono, como lo habia hecho 
Ramón Gnzman; pero quería el cetro para sí. En una de sus corre- 
rías ocupó la ciudad de San Vicente, y para presentarse con insig- 
nias reales, se puso en la cabeza la corona de una imájen de San Jo- 
sé. El modo dé proceder de Aquino para juzgar y condenar á muer- 
te, era muy espedito. Conducía á la víctima ante un grupo de sol- 
dados en formación. Decia á éstos que les presentaba un hombro 
contrario á ellos, y les preguntaba si debia ser fusilado. Aquellos 
salvajes contestaban: Que lo afusilen, é inmediatamente le hacían 
fuego. Aquino se entendía con los serviles; pero ménos dócil que 
Carrera, no pudieron manejarlo á su antojo, y se vieron en la nece- 
sidad de ponerse en pugna con una testa coronada. Aquino perse- 
guido por todos, sucumbió y fué fusilado el 2-1 de julio de 1833. 

11— San Martin, en sus comunicaciones á Morazan, daba á enten- 
der que su autoridad acaso no seria obedecida, y en conversaciones 
privadas aseguró que sin órden suya habia sido atacado Benitez. El 
general Morazan no podia tener ya confianza en un Jefe, cuyas ór- 
denes no eran obedecidas. 

12 — Varias juntas en San Salvador, demostraron que el partido 
dominante eran los restos de Cornejo, y que estaba indignado con- 
tra el general Morazan, por su glorioso triunfo del 28 de marzo de 
1832. Los liberales ofrecían su cooperación á Morazan, y este jefe 
comprendió que debia repeler la fuerza con la fuerza. Sin embargo, 
no reclutó gente en Ahuachapan, y solo dio cuenta al Gobierno na- 
cional, manifestándole lo ocurrido y los medios que debían emplear- 
se para restablecer el órden en San Salvador. 

13— La escasez de recursos, obligó al general Morazan á trasladar- 
se á la ciudad de Santa Ana, en donde habia algunas deudas que 
cobrar, pertenecientes á la Federación, y no faltaban comerciantes, 
que por cuenta de derechos ó en cambio de certificaciones, le pro- 



22 



reseña histórica 



porcionáran algunas cantidades. Morazan manifestó su proyecto de 
pacificación á la Municipalidad do Santa Ana y al Gobierno del 
Estado, y se dirijió á la villa de Chalchuapa á esj>erar contestacio- 
nes. En el camino supo que se trataba de atacarlo. 

14 — Luego que Morazan entró en Chalchuapa, se le presentaron 
algunos vecinos de la ciudad de San Salvador, con el fin de felici- 
tarlo por las miras pacíficas con que habia llegado al Estado, y le 
dieron una nota del vice- Jefe. En ella se le pedia la entrega de los 
jefes Benitez, Menendez y Angulo y se le amenazaba con que si se re- 
sistía á entregarlos, daría á las tropas del Estado un protesto para 
atacar á las federales. 

1Í5 — Morazan poco después recibió noticia de que habian salido 
con tra él trescientos hombres de San Salvador, y de que ya se ha- 
llaban en Coatepeque. El Presidente contaba con doscientos cinco 
soldados milicianos, regularmente disciplinados, ochenta y cinco ve- 
teranos, y buenos jefes. San Martin hacia marchar trescientos reclu- 
tas. El triunfo no era dudoso. Las fortificaciones de San Salvador 
estaban abandonadas. Morazan pudo ocuparla ciudad, pero no qui- 
so hacerlo y se retiró á Metapan. El dió un manifiesto en que es- 
presa los motivos que tuvo para proceder de esa manera. 

16 — ''La entrada á San Salvador, dice Morazan, me hubiera pues- 
to en la precisión de reponer á las autoridades lejítimas, y esta ha- 
bría sido la señal de una nueva alarma y el oríjen de otra revolu- 
ción. El partido que iba á sucumbir, hubiera duplicado sus esfuer- 
zos para deponerlas, porque eran el objeto de su odio. El que las sos- 
tenia habría sucumbido nuevamente por su apatía ó debilidad; y li- 
nas autoridades sin prestijio, acechadas por un partido mas pode- 
roso ó mas activo, hubieran abandonado sus asientos bien pronto 
segunda vez. La revolución habría seguido con mas encarnizamien- 
to: los males se hubieran multiplicado; y la ojñnion píiblica que de- 
be ser nuestra guia, no hubiera podido fijarse entre tantos acontecí 
mientos complicados, resultado necesario de un trastorno semejante. 
Por otra parte, mi misión era de paz: los verdaderos motivos de e- 
11a los habia manifestado al público: mi palabra se hallaba empe- 
ñada del modo mas solemne y el honor del Gobierno federal com- 
prometido: la Nación observaba mis pasos, y mis enemigos basca- 
ban protestos para desacreditarme; y es por esto, que mas bien qui 
se retirarme usando de una delicadeza, que mis amigos graduaran 
de excesiva, antes que dar la mas leve sospecha á mis contrarios 
para que me supusiesen miras de querer encender la guerra civil." 

17 — San Martin estimó como un acto de debilidad, la retirada del 
Presidente á la villa de Metapan, y su partido se envalentonó. 

15 — Morazan propuso la adopción de algunos artículos que po- 
dían servir de base para la reunión de la Asamblea del Estado. El 



DE < BNTKO- AMERICA. 



23 



vice- Jefe aceptó estas proposiciones, y al mismo tiempo dió orden 
á las tropas que tenia en Santa Ana para que atacaran al Presiden- 
te de la República . 

19— Morazan se retiró á las orillas de la laguna de Güija, donde 
tenia seguridad y víveres para la tropa. Las fuerzas de San Martin, 
llegaron á Metapan doce horas después de haber salido de allí el 
general Morazan, tomaron unos fusiles y regresaron á Santa Ana. 

20— En Guija escribió el general Morazan á San Martin, que acep- 
taba los artículos que él había propuesto, con una que otra varia- 
ción que en nada alteraba su sentido, y comisionó al secretario de 
Estado, don Máximo Orellana, para que pasara á San Salvador á 
ajustar las negociaciones. En seguida Morazan se retiró á Jutiapa. 

21 — Al principio del movimiento de San San Martin contra el 
Presidente de la República, este alto funcionario dirijió una espo- 
sicion al Jefe del Estado de Guatemala, manifestando la situación 
y solicitando un auxilio de quinientos hombres. El doctor Galvez 
mandó esta solicitud á la Asamblea y el auxilio fué negado. Pero 
el Jefe del Estado de Guatemala, quiso ostentar sus grandes deseos 
de rastablacer la paz, y envió al general Nicolás Espinosa, con el 
carácter de mediador entre el Presidente de la República y el Jefe 
de un Estado. 

22 — Orellana pedia que inmediatamente que se reuniera la Asam- 
blea de San Salvador, se decretara una amnistía. San Martin y Es- 
pinosa se oponían. Aquí se palpa una completa liga contra Morazan 
de los Jefes de Guatemala y el Salvador. Orellana regresó á Jutia- 
pa sin haber celebrado ningún convenio. 

23 — El general Morazan no quería dejar sin garantías á los hom- 
bres que lo servían con lealtad, y manifestó que si no se consigna- 
ba el artículo sobre amnistía, regresaría á Guatemala á proceder co- 
mo correspondiera, sin ser responsable de los resultados. Entonces 
San Martin ofreció no, perseguir á persona alguna, entre tanto, la 
nueva Asamblea daba su decreto de amnistía, y el convenio se cele 
bró en los términos siguientes: 

24— "1, ° Se retirará el Presidente de la República á la capital 
de Guatemala con su fuerza federal. Disolverá la del Estado que 
pusieron á sus órdenes Menendez, Benitez y Angulo, y devolverá 
las armas que estos tres sacaron de San Salvador, Santa Ana, Son- 
sonate y Ahuachapan, mandándose al efecto un comisionado que las 
reciba. 2. ° La Asamblea se reunirá en la villa de Metapan. Su guar- 
dia la formará una fuerza del Estado de Guatemala, pidiéndola por 
medio de su comisionado. El objeto de su reunión será únicamente 
el de dar el decreto de renov ación total de autoridades. :¡. c Se re- 
concentraran las fuerzas salvadoreñas á la capital del Estado. Su 
número será el preciso para mantener la tranquilidad. No se move- 



24 



KKskX'A HISTÓRICA 



rá si no es con el objeto de hacer guardar el orden en el caso que lo 
demande la situación de algún pueblo, todo con el íin de que las e- 
lecciones se hagan con mas libertad. 4. ° En el caso de venir algún 
comisionado por el Gobierno nacional, cuidándose de que sea de la 
confianza de los salvadoreños, sus atribuciones serán hacer las re- 
clamaciones convenientes al vice-Jefe, si no ejerciere el Gobierno 
conforme la constitución y leyes vijentes. 5. ° Se reserva á la nueva 
Lejislatura el decreto de amnistía. Entre tanto, el Gobierno se com- 
promete á no perseguir á los militares y particulares que hayan to- 
mado parte directa ó indirectamente en los actuales trastornos, que- 
dando en libertad de reclamar las personas de los coroneles Benitez. 
Menendez y Angulo, y de no permitirles que pisen el territorio del 
Estado. El comprometimiento del Gobierno no comprende á los que 
hayan cometido delitos puramente comunes." 

25 — Morazan ratificó este convenio el 14 de abril de 1833, cu Jutia 
pa. San Martin dió una proclama el 1S de abril, manifestando lo 
pactado y haciendo ver á los pueblos que nadie seria molestado por 
sus opiniones políticas, á no ser que de nuevo se atentai'a contra el 
listado. Lo mismo dice una circular que el espresado Jefe emitió el 
19 de ábril. El Congreso federal aprobó el mismo tratado, y la si- 
tuación quedó bajo el imperio de aquellas convenciones. San Mar- 
tin dió un decreto convocando á la Asamblea en cumplimiento de 
las estipulaciones preinsertas. El general Morazan pidió licencia tem- 
poral para retirarse á Honduras. Le fué concedida y se dirijió á Co- 
mayagua como un simple particular. 

26 — San Martin infrinjiendo el convenio que él mismo habia man- 
dado observar, emitió otro decreto convocando á los pueblos á elec- 
ciones directamente y prescindiendo del todo de la Asamblea qne 
debió reaparecer, según el texto literal del convenio. Este decreto y 
las elecciones, que en virtud de él se practicaron, fueron declara- 
dos nulos por el Congreso federal en 29 de julio de 1833. 

27 — Los partidarios de San Martin y del doctor Calvez, dijeron 
que la retirada del general Morazan á Honduras era sospechosa: qne 
se proponía reclutar gente y volver sobre el Salvador: que San Mar 
tin, en ese concepto, "habia hecho muy bien en prescindir de una A- 
samblea que le era hostil: agregaban que lo mismo era, ademas, (jui- 
la Asamblea del tiempo de Prado se reuniera para convocar á elec 
ciones, que convocar directamente á ellas por medio de un decrete 
gubernativo. Algunos papeles escritos en San Salvador, decían que 
se trataba de anular la autonomía de los Estados y de que apare 
ciera una dictadura cubierta con el velo de la nacionalidad. 

28 — El "Centro- Americano, " periódico redactado por don José 
Francisco Barrundia, dijo: "Nosotros fuimos testigos presenciales, 
y como diputados tuvimos parte en esa transacción: y una de Ins- 



I>K DENTRO- AMÉRICA. 25 

primevas bases que se establecieron para que fuera mas legal y jus- 
to el tratado, era que la renuncia de los diputados de aquella A- 
samblea fuera voluntaria, pues que no habian sido depuestos sino 
por la fuerza, y no podían cesar violentamente, sino por una defe- 
rencia espontánea á la tranquilidad del Estado, que ofrecían de bue- 
na voluntad, y á la que no faltarían, obligados solo por las leyes 
del honor y de su propia delicadeza." 

29— San Martin cerró los ojos á toda observación. La Asamblea se 
instaló y tuvo ;í bien anunciar su instalación en los términos siguien- 
tes: "Los representantes del Estado del Salvador, reunidos en A- 
samblea, en virtud de las elecciones practicadas con arreglo á la 
constitución y en cumplimiento del decreto espedido por el vice- Jefe 
del Estado, en 10 de mayo último, declaran que se instalan en A- 
samblea para ocuparse de las funciones que les son encargadas por 
los pueblos. Comuniqúese al Poder Ejecutivo para que lo haga im- 
primir, publicar y circular. Dado en San Salvador, á 27 de junio de 
833 — José Marcelo Avilez, diputado presidente— ^roeqpio Paz — 
Eugenio Sagastizano — Agustín liivas — Alejandro Novales — José 
Dolores Castillo — José M* Tcllez — Juan José Córáóvé, diputado 
secretario — Ildefonso Castillo, diputado secretario." 

30 — Esta Asamblea renovó las autoridades salvadoreñas de la ma- 
nera que al partido del ¡vice-Jefe convenia; declaró popularmente 
electo á San Martin, .Jefe del Estado, y cenó sus sesiones el 25 de 
agosto, dando un manifiesto. 

31 — En él atribuye á Morazan, aunque sin nombrarlo, miras am- 
biciosas y criminales. Dice que es indispensable reformar la consti- 
tución federal; pero que esta reforma no debia hacerla Centro-A- 
mérica, en calidad de Nación soberana, sino los Estados como cuer- 
pos políticos, como autoridades autonómicas. Se ensalza por haber 
mandado que el Salvador concurriera á una convención compuesta 
de tres individuos por cada Estado, para que presentara el proyecto 
de reforma centro-americana. Se gloría de haber derogado varias le- 
yes de hacienda, posteriores al 28 de marzo de 32, y hace manifes- 
taciones que demuestran estar identificada con las ideas del ex- jefe, 
ciudadano José M. d Cornejo. Anuncia como un gran bien, dejar á 
San Martin plenamente autorizado y haber llamado á los destinos 
públicos, á los hombres de bien sin distinción de colores políticos. 

32 — Siempre que los serviles pretenden operar cambios en favor 
de su partido, sin que se comprendan claramente, dicen que es pre- 
ciso llamar á los puestos públicos ¡i los hombres de bien, sin dis- 
tinción de colores políticos. Los hombres de bien, en concepto del 
partido servil, son los reaccionarios. De manera que en boca de los 
corifeos de ese partido, la palabra hombre de bien es sinónimo de 
recalcitrante. Los liberales son locos, desorganizadores, foragidos y 



¿<> KKSlíÑA 1IISTÓKICA 

malvados. Mas de una vez los hombres exhibidos como modelos de 
honradez y de virtudes por el partido servil, han caido en faltas 
que sus amigos mas íntimos no han podido disimular. Sin embar- 
go, no han dejado de ser hombres de bien á los ojos de los conser- 
vadores, porque tampoco han dejado de pertenecer al partido recal- 
citrante. 

33— El general Morazan publicó en Comayagua, con fecha !> de 
julio de 1833, un manifiesto en que espresa las inconsecuencias de 
don Joaquín San Martin y de sus colaboradores; en que hace ver 
que su retirada á Honduras, no era una infracción del tratado, por- 
que si se habia estipulado el regreso del Presidente á Guatemala, 
era porque aquí residían las autoridades ¡fedérales, y en el concep- 
to «le ([iic el mismo Morazan continuara al frente de la. República. 
Dice que ese convenio no le impedia pedir licencia para, separarse 
del mando, ni San Martin podia confinarlo ¡i ningún punto del ter- 
ritorio de Centro-América. Este importante documento fué contes- 
tado en San Salvador el 1. ° de setiembre del mismo año. En la con- 
testación se emplea sin disfraz el lenguaje del servilismo, y se ha- 
bla con tal virulencia contra Morazan y su partido, que fácilmente 
se comprende que la cuestión solo podría resolverse en el campo de 
batalla. Morazan no estaba solo: lo apoyaba un gran partido en San 
Salvador; lo sostenía el Estado de Honduras y una gran parte del 
Estado de Nicaragua, rejido entonces por el jefe don Dionisio Her- 
rera. T enia el Presidente mayoría numérica y de ilustración en el 
Congreso federal, y contaba con Jefes que habían jurado morir sos- 
teniéndolo. 

34 — San Martin no si' hubiera atrevido á ponerse en pugna con 
los salvadoreños que sostenían á Morazan, y con los Gobiernos de 
Honduras y Nicaragua, si no hubiera contado con el apoyo del Je- 
fe del Estado de Guatemala. Habia nna correspondencia privada y 
activa entre Galvez y San Martin . En esa correspondencia, el doctor 
Calvez daba á entender al Jefe del Salvador, mucho mas de lo que 
claramente espresan sus cartas. Galvez habia tenido habilidad para 
captarse las simpatías de los militares guatemaltecos, de los arte- 
sanos y de una considerable parte del pueblo de Guatemala. Creía 
á los serviles enteramente vencidos y no temía producir una nueva 
escisión en el partido liberal. Galvez, como todos los hombres pen- 
sadores, deseaba una reforma constitucional; pero la anhelaba de 
manera que afianzara su poder en Guatemala, que aumentara su 
preponderancia en Centro- América, y que destruyera el prestigio del 
general Morazan. Sin embargo, el doctor Galvez, bastante sagaz pa- 
la no exhibir el fondo de sus aspiraciones, se encaminaba ;i ellas 
ocultando el móvil de sus procedimientos. Morazan conocía perfec- 
tamente las intenciones de Galvez; pero ni el texto literal de la ley 



9 DE OfiNTRO- AMÉRICA. 2? 

fundamental, ni la política entonces militante, le permitían un rom- 
pimiento con el Jefe del Estado de Guatemala. El General Presi- 
dente, comprendiendo con claridad, la política de Galvez, no daba 
á conocer que sabia las siniestras intenciones que contra él se abri- 
gaban, y con habilidad reportaba todo el provecho posible de las 
primeras autoridades guatemaltecas. Galvez marchaba haciendo 
cuartos de conversión, según fueran los vientos dominantes, y mas 
tarde, viendo á San Martin perdido, no solo le negó su apoyo, sino 
que contribuyó á bu caída. El autor de estas líneas tuvo ocasión de 
oír varias veces al señor don Joaquín San Martin, en los íiltimos días 
de su vida, (pinjarse amargamente de las inconsecuencias del doctor 
-Galvez. 



CAPITULO CUARTO. 
Revolución en Nicaragua. 



SUMARIO. 

I— Se piden reformas constitucionales— 2. Tendencias del Jefe de 
Nicaragua—S. Reflexiones- 4. Párrafo de Milla, en la biogra- 
fía de don Manuel Francisco Pavón— ñ. Consideraciones ébbre 
este párrafo— 15. Los -verdaderos responsables de la situación— 
7. Movimiento de algunas municipalidades— S. Renuncia di- 
Herrera— -9. Sus consecuencias— 10. La Asamblea revoca su a- 
vuerdo— 11. Sensación que produjo el nuevo acuerda—n. In- 
surrección de algunas poblaciones- 13. Medidas pacíficas de 
Herrera— 14. Alocución de este Jefe— IB. Inutilidad de estas me- 
didas— 16. \Triunfoen "La vuelta de Delgado"— Vi. Triunfo en 
Masaya— 18. Nota del Gobierno de Nicaragua al Gobierno fe- 
deral- 19. Un artículo del "Centro- Americano"— -20. Objetos que 
se encontraron entre los despojos- 21. Proclama del jefe Her- 
rera— 22. Decreto de amnistía— 23. Renovación de autoridades- 
locales— 24. Herrera en Granada- 25. Nota del Gobierno de Ni- 
caragua al Gobierno federal— 26. Espiraciones— 27 \ El pueblo 
dx San Pedro— 2S. Instalación déla Asamblea— 29. Actas de las 
municipalidades. 



—Los partidarios de Cornejo y San Martin, y algunas infiuen- 



30 HKsKXA HISTÓRICA 

cias del doctor Galvez, se hicieron sentir en Nicaragua. Se trabajó 
en aquellos pueblos por cpie se acojiera la idea de reforma, tal co- 
mo la comprendían los Jefes del Salvador y Guatemala. Bar rundía 
hacia brillar su pluma en el "Centro- Americano," presentando las 
reformas de una manera diferente y sosteniendo luminosamente sus 
asertos. Esta pugna entre Barrundia y Galvez auguraba desde en- 
tónces la graii lucha de ambos personajes, que mas tarde había de 
conmover los cimientos de la República, 

2— Don Dionisio Herrera, jefe del Estado de Nicaragua, compren- 
día, como todos los hombres pensadores de su tiempo, los grandes 
defectos de la Constitución federal. Herrera los palpaba, porque 
siendo ¡ctv del listado de Honduras, habían pesado sobre él, y poi- 
que eximo pacificador de Nicaragua y como jefe del Estado, habían 
sido grandes obstáculos que solo su intelijencia y habilidad polí- 
tica, pudieron vencer temporalmente. Pero Herrera conocía muy 
bien que se trataba de destruir la República, que se apetecía disol- 
ver toda la liga nacional y presentar á Centro- América despedaza- 
da enfrente del estranjero. 

3— Algunos serviles han negado estas tendencias. Dicen que la i- 
dea de convertir á Centro- América en cinco pequeñas repúblicas, no- 
se tuvo sino hasta el año de 1840; pero don José Milla y Vidaurré, 
escritor que no podrá ser tachado por los serviles, se encargó de po- 
ner estas tendencias en claro, en la biografía de dolí Manuel Pian 
oiscd Pavón. He aquí sus palabras: 

4— ••En la comunión política ;i (pie el señor Pavón pertenecía, 
había por entonces personas que tenían mayor influjo que él en la 
dirección de los negocios. Arce y Aycinena, el coronel Montúfar, 
don José Francisco Córdova, lrisarri. Sosa. Dávila, don José Bete- 
ta y otros pocos sujetos, eran los que llevaban principalmente la 
voz. Pavón no participaba en todo de sus ideas, y hacia el papel al- 
ternativamente de consejero ó de moderador, teniendo no pocas ve- 
ces que templar las opiniones exajeradas y que oponerse á proyec- 
tos de golpes de estado prematuros. Uno de estos fué el de la decla- 
ratoria de la independencia del Estado de Guatemala y su erección 
en República separada, que concibieron desde entonces unos pocos 
de los que dirijian los negocios; idea que no tenia á la sazón otra 
inconveniente que el de haberse anticipado diez ú once años á los 
acontecimientos, que ya en 1839 vinieron á hacerla necesaria y á es- 
tablecerla de hecho y de derecho. Don Manuel F. Pavón compren- 
dió que aun no era llegado el tiempo para una reforma tan trascen- 
dental, que solo pudo justificar después la necesidad de fijar la 
condición política de Guatemala, disuelta como lo habia sido la fe- 
deración; y así, se opuso á ella con todo sn influjo." 

.V Sabemos por el testimonio intachable del señor Milla, que lo- 



I 

6E (KNTKO-AMÉ1UCA. • 31 

serviles tenían desde entonces la idea de separar el Estado de Gna- 
remala, y de convertirlo en una República. Ellos no podían domi 
nar á Centro- América, y deseaban, por lo menos, dominar á Guate- 
mala sin obstáculos. Decían como Julio César: "Mas quiero ser el 
primero en Aljido, que el segundo en Roma." Pero César fué el 
primero en Roma, y los serviles de Guatemala no son hoy los pri- 
meros en Aljido. 

6 — La Constitución federal fué una ley de circunstancias, emitida 
después de dos guerras imperiales, para poner al pueblo de Centro- 
América, por medio de la autonomía de los Estados, á cubierto de 
las tendencias de la aristocracia monárquica. Las reformas eran in- 
dispensables. La República centro-americana no podia existir sin 
ellas. Pero los Jefes del partido liberal las temían, porque los servi- 
les no trataban verdaderamente de modificar la ley fundamental: 
querían despedazar la nación y apoderarse de uno dé sus restos. La 
Constitución federal se hizo para hacer resistencia á ellos tal como 
fué decretada; las reformas constitucionales no se hicieron por cul- 
pa de ellos. Ellos son los responsables de la suerte de Centro- A 
mérica. 

7— Los a ¡entes del serv ilismo influyeron en algunas municipalida- 
des para que dirijiernn esposiciones al jefe Herrera, manifestándole 
que no era ya conveniente su permanencia en el mando. En algu- 
nas de esas esposiciones no se pudo evitar que se manifestara ni mis- 
mo Herrera que en 1830 había sido el pacificador del Pistado. • 

8 — Don Dionisio Herrera no quiso hacer resistencia. Convocó á la 
Asamblea y presentó su dimisión ante el Cuerpo lejislativo. Esta re- 
nuncia fué admitida el primero de marzo de 1833. 

9 — Inmediatamente que se hizo pública esta resolución y que el 
pueblo comprendió que el pacificador de 1880, había sido separado 
del mando, no por su voto espontáneo, sino compelido por las cir 
constancias, hubo agitaciones por todas partes y se temió un cata 
clismo político. 

10 — Tal perspectiva hizo reunir á la Asamblea- cuatro dias después. 
Ese alto Cuerpo consideró detenidamente la situación del Estado y 
de toda la República, y las altas dotes de mando que Herrera ha- 
bía manifestado, y revocando el acuerdo de 1 . ° de marzo llamó al 
mismo llen era á ejercer el Poder Ejecutivo, con las mismas facul- 
tades estraordinarias de que lo habia investido un decreto que se e 
mitió el 8 de febrero dcrmismo año. 

11 — Los partidarios de Cornejo y San Martin, en San Salvador, 
y el círculo del doctor Galvez en Guatemala, atribuyeron el acuer- 
do de 4 de marzo, á la presión que las galerías ejercieron sobre al 
gunos diputados, á maquinaciones del mismo Herrera y á la influen- 
cia del general Morazan. El diputado Tomas Valladares publicó un 



'iV2 , ÜKSKXA HISTÓRICA 

voto particular y en él habla de la falta de libertad « n que se ha- 
llaron algunos diputados, por la gran concurrencia de gente á las 
galerías y por las amenazantes demostraciones que desde allí se 
hacian en favor de don Dionisio Herrera. Este voto pone en claro 
un hecho histórico: había gran .concurrencia de gente en las gale- 
rías, y esta gente pedia que Herrera continuara en el mando. Esto 
habla muy alto en favor del mismo Herrera. No habia ningún hom- 
bre de prestijio al frente del Poder Ejecutivo y la revolución era 
inminente. Herrera tenia, en concepto de muchos, altas dotes de 
pacificador, y estos querían que continuara en el mando. 

12— Los desafectos al Jefe del Estado, agotaron entonces sus re 
corsos para conmover á los pueblos, y las poblaciones de Managua, 
Masaya, Metapa, Matagalpa, Chocoyos, Nandaime, San Jorge y to- 
do el departamento de Nicaragua, en el Estado del mismo nombre, 
dieron el grito de insurrección. Al frente del movimiento se hallaba 
un eclesiástico en combinación con otros muchos. 

18 — Cualquiera otra persona que no hubiera tenido la calma y la 
esperiencia de don Dionisio Herrera, se habría anonadado. Herrera 
vió la insurrección con serenidad y con valor, y se propuso conju- 
raría por medios suaves. El dirijió á los insurrectos las siguientes 
palabras: 

14 — u En el nombre de la relijion de paz y de amor; en el noi 
bre de la humanidad doliente; en nombre de la patria atiijida. y l¡ 
nalmente por üds. y sus hi jos, los excita el Gobierno al restableci- 
miento del orden y al respeto de las leyes. Un denso velo cubrirá 
lo que ha pasado. Podrán enjugarse las lágrimas vertidas; se harán 
las reformas en medio de la paz, y por hombres de luces, y se evi- 
tará una inmensa responsabilidad ante Dios y los hombres. El Jefe 
podrá separarse mas pronto del Gobierno. Nicaragua será rejida 
por quien elijan los pueblos libremente." 

15 — Herrera agotó los medios pacíficos sin ningún resultado favo 
rabie, y se vió en la necesidad de emplear la fuerza. 

10 — Los disidentes Qe Managua, marcharon sobre León. Ellos se 
proponían dar una sorpresa; pero los leoneses se hallaban prepara- 
dos para el combate, salieron al encuentro de las fuerzas invasoras 
y el 1. ° de mayo de 1833, al rayar el alba, las batieron completa- 
mente en la huerta de Delgado. Los disidentes tuvieron veintisie- 
te muertos y un gran número de prisioneros. 

17 — No solo esta victoria se obtuvo. Casi al mismo tiempo, las 
tropas de Granada triunfaron sobre los rebeldes en las inmediacio 
nes de Masaya; y el Jefe de Nicaragua aprovechando la favorable 
impresión que sus victorias producían en el ánimo de los pueblos, 
continuó la campaña con enerjia. Una nota del Gobierno nicara- 
güense al Gobierno federal, esplica todo lo ocurrido en los térmi- 



DK CENTKO-AMEKIOA. 



nos siguientes: 

18 — "Continuó el Gobierno de Nicaragua, dando todos aquellos 
pasos que podían contribuir al restablecimiento del orden sin el es- 
trépito de las armas. Repitió sus proclamas é indultos: emitió docu- 
mentos que desmentían las falsedades con que se había engañado 
á los pueblos: escribió é hizo escribir multitud de cartas particula- 
res: se pintaron con enerjia las desgracias que los mismos autores 
de la guerra iban á sufrir, y las que esperimentaria con ella todo 
el Estado: se les amenazó con el rigor de la ley: se les dijo y repi- 
tió que una hora después de que la tropa defensora del orden y de 
la libertad se presentase en la campiña de Managua, la plaza de es- 
ta villa seria ocupada. Nada bastó. El deber y la conveniencia pú- 
blica, obligaban al Gobierno á adoptar otra clase de medios. Dió en 
consecuencia, el decreto de 17 de junio, de que. tengo el honor de 
remitir á Ud. ejemplares, y las órdenes convenientes para hacer 
marchar sobre Managua tropas de Granada y de León. Todavia de 
camino, repitió el Gobierno sus excitaciones y acantonó sus tropas 
en San Andrés. y Mateare, distante el primer punto cuatro leguas, 
y el segundo seis de esta villa. Hechos los reconocimientos necesa- 
rios, y considerando que ya no habia otro arbitrio, se emprendió la 
marcha sobre Managua á la inedia noche del dia 29 de junio, sien- 
do necesario abrir nuevos caminos, porque habían sido cerrados los 
principales. Como á las diez del mismo dia, á un cuarto de legua de 
distancia de la primera línea de Managua, se dieron las disposicio- 
nes convenientes para el ataque, y se repartió la tropa á los diver- 
sos puntos que debían ser atacados, ó por donde debia ser llamada 
la atención del enemigo. El capitán, ciudadano Francisco Lacayo, 
tuvo orden de romper el fuego con lio hombres, por las trincheras 
de la playa de San Bartolo y del Limón, con objeto de llainar la 
atención por estos puntos, que eran los mas bien fortificados: otra 
pequeña guerrilla debia atacar el punto que media entre el Limón 
y Motactepe. Esta última trinchera debia haber sido batida con la 
artillería, algunos cazadores y la banda, de manera que creyesen 
que era uno de los puntos principales de ataque. El teniente Blanco 
recibió orden de entrar de frente y al paso de maniobra, en medio 
de las dos últimas trincheras, y para esto llevaba consigo tablones 
que debían servir de puente. La principal maniobra, era mandada 
por el mayor general, ciudadano Evaristo Berrios, con 60 cazadores 
leoneses, y por los oficiales Juan Reyes, José Quiñones y Pablo 
Montes. Esta fuerza recibió orden de no hacer mas que una descar- 
ga y tomar el punto á la bayoneta. Doscientos granadinos, al man- 
do del coronel Cándido Flores, debian repartirse al lado de Tuca- 
pa, según las disposiciones del mismo coronel, porque estos puntos 
no habían podido ser reconocidos, á causa de la dificultad que se 

TOMO II. ■ % 



:i4 KKSKNA HISTÓRICA 

presentaba para practicar .su reconocimiento. La caballería recitaiS 
órden de jirar en diversas direcciones; pero siempre al rededor de 
la zanja, con objeto de auxiliar en donde la necesidad lo exijiese. 
Dos lanchas cañoneras, con la tripulación y gente de anuas ne«esa- 
ria, debían batir al lado de la playa, ejecutar un desembarco si era 
posible, ó evitar por lo menos, la fuga de 20 piraguas que se halla- 
ban en la costa. Los vientos contrarios no las dejaron acercarse. 
Los destinos de toda la República, se pesaban y disputaban tal vez. 
en el gran foso que circunvala esta villa de Managua. Las ordene* 
que habían recibido los jefes y oficiales del ejército, fueron exacta- 
mente cumplidas. Casi á un tiempo, y como por emulación, salta- 
ron todos el foso y tomaron las trincheras. Muchos soldados se bo- 
taron dentro de él, para que sobre sus hombros pasasen los otros, y 
no hicieron uso de ninguno de los preparativos que se habían liecho 
antes para pasarlo. Es imponderable el valor que han manifestado 
las tropas, tanto que no dieron lugar á que obrase la artillería, sino 
en los riltimos momentos, y á que no entrase en acción, sino una 
pequeña parte de la caballería, y que el cuerpo de reserva, no tu- 
viese necesidad de hacer movimiento alguno. Se han distinguido 
particularmente, el comandante general, ciudadano José Zepeda. 
que asistia á diversos puntos y comunicaba sus órdenes con sereni- 
dad: el mayor general Berríos, juntamente con los tenientes José 
Quiñones que fué herido, el teniente Juan Reyes y el subteniente 
Pablo Montes, cuya tropa fué la primera en entrará la plaza, te- 
niendo después que batir una compañia de reserva, que dentro ole 
ella tenían los managuas. El capitán Lacayo, que solo recibió órden 
de llamar la atención, tuvo dos caballos muertos: el teniente Plan 
co, que ántes había juramentado su tropa para, tomar el punto qui- 
se le habia señalado, ó perecer todos: el teniente Evaristo Jirón, 
que siempre se lia distinguido por la subordinación, actividad y va- 
lor: el ayudante Balcáeer y otros varios oficiales y soldados, cuya 
enumeración seria prolija. Pero no se puede dejar de hacer mención 
del coronel Plores, que aunque atacó los {juntos mas débiles, con 
200 granadinos, se dirijió después con ellos á atacar los flancos y 
retaguardia dé las trincheras, y contribuyó eficazmente á la victo- 
ria, Ocupada la plaza de Managua, se han tomado en ella mas fie 
70 fusiles, la banda y el parque. Los managuas auxiliados de algu- 
nos leoneses, granadinos, masayas, y chocoyanos, estaban tan se- 
guros del triunfo, que habían mandado vestir algunas mojigangas, 
que se usan en el pueblo, y reunido cohetes y bombas para celebrar- 
lo en las mismas trincheras. En estas, en su gran foso de tres varas 
de ancho, en la multitud de gente que lo defendía y en que nunca 
habia sido tomado, fundaban sus esperanzas. Tan luego como las 
tropas se posesionaron de Managua, el cuidado principal ae] Go- 



DK ( ENTRO .AMÉRICA. 



bierno, fué dirijido á enjugar las lágrimas y cicatrizar las heridas. 
Autorizado por In Asamblea, ha dado un indulto general con muy 
nucas escepoioaes: se han puesto en libertad los prisioneros: se han 
curado los heridos de la otra parte por el mismo cirujano del ejér* 
cito: se ha prohibido toda clase de insultos y malos tratamientos. 
Al mismo tiempo se han dictado otras medidas de precaución, cua- 
les son mandar cerrar los fosos y destruir las tundieras: la de estin- 
guir el medio batallón que había en esta villa, y sustituir, en su 
lugar, un escuadrón: la de renovarla municipalidad, y la de reunir 
al pueblo y manifestarle las falsedades con que ha sido engañado. 
Mientras todo esto pasaba, se recibió noticia de que la municipali- 
dad de Nicaragua, el 28 del próximo anterior, no solamente habia 
desconocido] al Gobierno, sino declara dolé la guerra. Se le han fle- 
cho diversas comunicaciones, y entre ellas la que se acompaña en 
copia. Se han tomado también otras providencias, con objeto de evi- 
tar medidas de fuerza, y Ja principal es la reunión del Consejo y de 
la Asamblea, que se verificará pronto. Espera y desea mi Gobierno 
que no será ya necesario disparar un tiro para que se organice el 
Estado y goce de perfecta tranquilidad. Olvidaba decir que ha te- 
nido el ejército, 3 muertos y I'.) heridos; y los que defendían á Ma- 
nagua, 8 muertos, inclusive dos oficiales: el número de los heridos 
no ha podido aun averiguarse, porque se fugaron todos los que 
pudieron verificarlo. Tengo el honor de decirlo A Ud., todo de orden 
de mi Gobierno, para que se sirva ponerlo en conocimiento del 
Supremo de la Nación, y el de poder ofrecer á Ud. mis respetos y 
alta consideración. — Dios. Union. Libertad. — Managua, julio G de 
1833." 

19 — Barrundia dió tanta importancia á este triunfo, que el ''Cen- 
tro-Americano" dijo: "Es pues cierto, que la victoria ha coronado 
el esfuerzo del Jefe de Nicaragua y de los hijos felices de aquel 
bello suelo! Ellos han opuesto virtudes y patriotismo al choque vio- 
lento de la antigua servidumbre y de la retrogradacion enmascarada 
de reformas que amenazaba á toda la República. La suerte de la 
Nación, como lo anuncia aquel Jefe, se decidió acaso en el campo 
de Managua. La espectacion entera de los hombres públicos y délos 
partidos, estaba fijada sobre las armas de su Gobierno, que heroica- 
mente defendía la ley y la libertad. Los patriotas y los libres, an- 
siosos en el conflicto, invocaban sobre el ilustrado Jefe, al genio de 
la patria y de la victoria. Los opresores empeñados en el oscuran- 
tismo y el desorden, hacían votos por la, retrogradacion de las ideas 
y por la desgracia «lelas armas liberales. Mas no es concedido al 
servilismo ni á la ignorancia, avasallar á la, Nación entera y domi- 
nar todos los poderes de los Estados. No se burló la esperanza de 
salvación, fijada en el hombre de altos sentimientos y en la cabeza 



:-}(; ukskSa iustókka 

feliz que lije en aquel Estado. No se frustró la confianza en los va- 
lientes ciudadanos da Nicaragua, llenos siempre de fuego patrio, 
acostumbrados á luchar por su libertad, y enardecidos ahora que 
se veían arrebatarla gloria de tantas épocas y de tantas acciones 
célebres. Herrera pacificó al principio aquel Estado, y refrenó la 
facción liberticida. Reinó con él la paz y la Constitución. Se levan- 
ta ahora contra la anarquía, y deshace la nueva reacción combinada 
de afuera en aquel suelo. El casi solo, en medio de la República se 
ve armado por sus instituciones. El triunfa: vuelve ¡i reanimar los 
sentimientos republicanos, y reproduce el órden. Comienza ya la 
nueva carrera de victorias que se prepara siempre á los libres, des- 
pués de la calamidad: él es la gloria de la patria y del Gobierno 
nacional, que de Honduras lo hizo el génio de Nicaragua. Mil ene- 
migos lo calumnian y han procurado minar su Gobierno, para apar- 
tar al defensor de la ley, al obstáculo de la ambición. Sus hechos 
hablan, y su causa confunde á la impostura. El interés revoluciona- 
rio era favorecer el desarrollo de autoridad que han pretendido los 
funcionarios de los Estados, que han trastornado todo el sistema. El 
interés de ia patria y del pueblo, era el equilibrio federal, y el ór- 
den de las reformas. El se decidió con firmeza por los principios y 
por la libertad. Que una série de sucesos prospere á su Gobierno, y 
enlace el eslabón primero de su triunfo. Que sus ojos vean la patria 
libre y coronada por sus hechos. ¡Feliz Honduras! Sus hijos han 
dado victorias á la ley. ¡Loor á Nicaragua! De ella renace el órden 
nacional." 

20 — En Managua se encontraron multitud de miniaturas y bustos 
de Fernando VII en carei, en oro, en plata y en cobre, con un letre- 
ro que dice en torno: Viva Fernando VII, Rei de España y de 
las Indias. Año de 1828. En el reverso de algunas de ellas, se veía 
un sacerdote, en actitud de predicar, con un letrero que también de- 
cía: Viva Fernando VIL 

21 — Don Dionisio Herrera dió una proclama en Masaya, á l'.t de 
julio de 1833, en la cual presenta todas las maquinaciones de sus 
advérsanos, y dice que esas medallas y bustos, iban á remitirse á 
todos los Estados de la Union, para que Centro- América compren- 
diera el origen de la guerra, sus autores y el fin á que estos se di- 
rijian. 

22 — En 17 de julio, don Dionisio Herrera dictó en la villa de Ma- 
nagua, un decreto de amnistía, que fué favorablemente acojido. 

23 — En seguida hizo elejir nuevas autoridades locales, y Managua 
quedó tranquila. 

24 — A continuación, el Jefe del Estado marchó á Granada. Allí 
se puso en relaciones con los disidentes del departamento, que se 
denomina de Nicaragua. Sus proclamas, su decreto de amnistía \ 



DE CENTKO-AMÉKIC A . 



la exhibición de objetos que revelaban las tendencias de los promo- 
tores de la revolución, habido producido tal efecto, que los revolu- 
cionarios se sometieron espontáneamente á la voluntad del Gobierno. 

2ÍÍ — El Gobierno de Nicaragua dirijió una nota al federal, que po- 
ne en claro todos los sucesos, y dice así: "Para facilitar la pacifica- 
ción del departamento de Nicaragua, que liabia hecho ya una de- 
claratoria de guerra, y dado otros pasos estraviados, el Gobierno- 
creyó conveniente trasladarse á Granada por algunos dias, como lo 
verificó. En dicha ciudad, recibió comunicaciones de Nicaragua: oyó- 
por medio de ellas, los votos de aquel pueblo: concedió todo lo qui- 
era en sus facultades, y espidió el decreto de indulto número 1. ° 
Como en aquella villa se habian reunido los principales cabecillas 
de Managua y Masaya, promovían dificultades de toda especie pa- 
ra su aceptación. Nuevas excitaciones del Gobierno y el influjo de 
algunos hombres de juicio, juntamente con los clamores de las tro- 
pas leonesas y granadinas que pedían la marcha sobre Nicaragua, 
produjeron la acta de aquella villa, señalada con el número 2. ° 
Ella afianza la paz del Estado, si, como el Gobierno cree, se ha dic- 
tado de buena fé. Volvió el Gobierno á Managua, después de ha- 
ber dictado el decreto de 10 de julio, convocando la Asamblea. Con- 
tinuó en aquella villa, mientras tomaba todas las providencias ne- 
cesarias para afianzar la paz y la seguridad de aquellos vecinos; he- 
cho lo cual, y dejando una pequeña guarnición, el Gobierno se ha 
trasladado nuevamente á esta capital, en la cual entró el ejército 
triunfante, el 31 del próximo anterior, en medio del entusiasmo y 
de las aclamaciones mas vivas. El Estado se halla perfectamente 
tranquilo, y solamente hay una pequeña reunión de facciosos, acau- 
dillada por (los cu ras; pero las autoridades de Segovia, han reunido 
fuerzas, y los indíjenas de Matagalpa, han mandado 300 voluntarios 
de flecha, lo que promete que aquel pequeño resto, será destruido 
entre breves dias. La reunión de la Asamblea, no tuvo lugar el 4 
como previene el decreto del Gobierno y del Consejo, porque el úl- 
timo no fué recibido en Pueblo-Nuevo hasta el 30. Esto lia dado lugar 
á hacer la comunicación que en copia se señala con el número 3. ° 
Las actas de Granada, de 29 de junio, y de Managua, de 30 del mis- 
mo y 4 de julio, manifiestan el estado de la opinión. Hay otras mu- 
chas de igual naturaleza, y particularmente las de Subtiaba, León 
y Matagalpa, que se publicaran por los conceptos interesantes que 
contienen. Tengo el honor de decirlo á Ud., todo de orden del Su 
premo Gobierno de este Estado, para que se sirva ponerlo en cono- 
cimiento del Supremo Poder Ejecutivo nacional, ofreciendo á Ud. 
al mismo tiempo, mis respetos y alta consideración.— D. U. L.-- 
Leon, agosto 8 de 1833. — El jefe de sección, ./. N. González." 

26 — La amnistía á que se refiere el número 1 ., ° es completa. A 



38 



ÜESICÑA IIISTÓKICA 



]¿i municipalidad se encarga el reponer los fondos estraidos de las 
administ raciones. Se devuelven sus armas á los particulares. Conti- 
núan las mismas autoridades. Quedan en todo vigor los derechos de 
examinar la conducta de todos los funcionarios y de hablar y de 
escribir contra ellos. En el número 2. ° se halla el acta de la muni- 
cipalidad de Nicaragua, acojiendo la amnistía. En el número 3. 
está la convocatoria de la Asamblea del Estado, las razones y auto- 
rización con que fué dada y los objetos con que debía reunirse. Dig- 
no de notarse es que entre ellos propone el Jefe el examen de su 
propia conduela. 

27 — El pueblo de San Pedro permaneció con las armas en la ma- 
no; pero el 24 de setiembre tuvo á bien someterse al Gobierno, y se 
hizo un convenio semejante al que antes se habia celebrado con Ni- 
caragua. 

28 — El 21 de agosto se instaló en León la Asamblea del Estado. 
Ese alto Cuerpo ratificó las determinaciones del Jefe, y dió un Se- 
creto previniendo que quien desconociera su autoridad, quedaría su- 
jeto á todo el rigor de las leyes penales. 

29 — Terminada por entonces la revolución de Nicaragua, las mu- 
nicipalidades colmaron de elojios al mismo funcionario que antes se 
habia denostado. En una de las actas laudatorias se dijo que cuan- 
do entró á Managua, se le presentaron documentos en que consta- 
ban las maniobras y tendencias de sus enemigos, y que sin haber- 
los visto los mandó quemar. El cambio de la atmósfera que rodea- 
ba á Herrera, hacia también que en Guatemala se respirara un aire 
nuevo. Uno de los partidarios de Galvez, refiriéndose al incendio de 
papeles que se acaba de mencionar, comparó á Herrera con Napo- 
león I; y otro dijo que mucho antes de Napoleón, habia observado 
Pompeyo igual conducta. De manera que Herrera en aquellos días, 
era en la tertulia del doctor Galvez, uno de los hombres mas gran- 
des del mundo. 



CAPITULO QUINTO. 
Galvez y San Martin. 



SUMARIO. 

■L — Tratado entre los Jefes de Guatemala y el Salvador — 2. Obser- 
vaciones — 3. Publicaciones de Barrundia — 4. Noticias de Ar- 
ce — 5. Nota de don Marcos Dardon — 6. Dictamen de una comi- 
sión — 7. Cambíala posición de San Martin — S. Proposición de 
Minchado— -9. Manifestaciones de San Martin á Galvez — 10. No- 
ta del ministro Cisneros — 11. Efectos de ella — 12. Resolución 
de la Asamblea — 13. Reflexiones. 



1 — Colocado efímeramente San Martin en el Salvador, el doctor 
Galvez, jefe del Estado de Guatemala, tuvo á bien celebrar una con- 
vención con el Jefe Salvadoreño. En ella se estipula que los Esta- 
dos de Guatemala y el Salvador, se reconocerían como unidos, a- 
liados y amigos. Segundo: que reconocerían como derechos impres- 
criptibles la libertad, la igualdad y la seguridad. Tercero: que tres 
representantes popularmente electos por cada Estado, concurririan 
á una Dieta para reformar la Constitución. Cuarto: que Guatemala 
y el Salvador se obligarían á respetar su independencia, y la de- 
marcación de límites actuales de sus respectivos territorios. Quinto: 
que los estados contratantes se auxiliarían mutuamente para sos- 



40 KESKÑA IIISTÓKICA 

tener los principios del mismo tratado. Sesto: que las controversias 
entre uno y otro Estado, se resolverían por arbitros. Sétimo: que 
en caso de revolución, emanada de prevenciones contra los altos 
funcionarios, deberían éstos renunciar, si dos Asambleas lo reque- 
rían al efecto. Octavo: que los Estados contratantes quedaban obli- 
gados á sostener por cupos al Ejecutivo nacional, y que en falta del 
general Morazan, la convención nombraría un individuo que ejer- 
ciera el Poder Ejecutivo, para las relaciones exteriores únicamente, 
hasta tanto aparecieran las autoridades nacionales según la refor- 
ma. Noveno: los Estados de Guatemala y el Salvador, se obligaban 
á no admitir ni asilar en su territorio respectivo, á ninguno de Jos 
espulsos de la República. Diez: los Estados contratantes se rejirian 
por las leyes vijentes que no estuvieran en pugna con el mismo tra- 
tado. Once: cada uno de los Estados signatarios, se comprometía 
á no permitir el contrabando por el otro. Doce: en los puertos de 
ambos mares, habilitados o que en adelante habilitara Guatemala, 
y en los puertos del Salvador en el Pacífico, debia admitirse la 
tercera parte de los derechos marítimos. Trece: el tratado debia co- 
menzar á rejir en el Salvador, desde el momento de su ratificación, 
que seria dada dentro de quince dias, y en Guatemala dentro de se- 
senta. Un enviado del Salvador debia residir en Guatemala y otro 
de Guatemala en el Salvador. 

2 — Cualquiera que examine este tratado á la luz de los principios 
del derecho público constitucional y del derecho de gentes, lo en- 
contrará monstruoso. Guatemala y el Salvador no eran dos nacio- 
nes soberanas. Eran dos Estados de una sola República. Se recha- 
zaba á los espulsos políticos, y uno de los jefes mantenia corres- 
pondencia con ellos. San Martin tenia que hacer concesiones, por- 
que estaba sobre el cráter de un volcan. Lo combatían los liberales 
salvadoreños; se hallaba en choque con el Jefe del Estado de Nica- 
ragua, con el Presidente de la República, y con el Congreso fede- 
ral, que declaró ilejítima la autoridad del Jefe salvadoreño. Galvez 
temia á los liberales del Salvador y muy especialmente al doctor 
Men^ndez. Las desconfianzas del doctor Galvez á los liberales salva- 
doreños, no las ocultaba. Los creía enemigos natos de Guatemala. 
Así lo manifestó en un informe que, firmado por su ministro don 
Marcos Dardon, dirijió á la Asamblea lejislativa del Estado de Gua- 
temala. Galvez, sin embargo de su elevada capacidad, no compren- 
día que era una impolítica fraccionar á los liberales de Centro- Amé- 
rica, ni que ese fraccionamiento lo conduciría al destierro. 

3 — Barrundia no creía en tal enemistad de los liberales salva» Ion- 
ños, y en sus discursos é impresos combatió incesantemente tan re- 
volucionario aserto. 

4 — Pronto el doctor Galvez comprendió que se había colocado al 



DE CBNTRO-AMEKIOA. 



41 



borde de ap abismo. El recibió un informe en que se le decia que 
Arce buscaba en Acapulco Hete para trescientos fusiles, y pasaje pa- 
ra su persona, con destino á un puerto del Estado del Salvador, do- 
minado ya por su partido. Esta noticia contribuyó á que Galvez in- 
fluyera para que la Asamblea de Guatemala rechazara el tratado 
que el mismo Galvez celebró con San Martin. Una comisión com- 
puesta de los representantes Alcayaga, Alburez é Ibarra, dictami- 
nó contra el tratado, y el dictamen se aprobó por unanimidad de 
votos. Desde entonces la Asamblea de Guatemala tomó diferente ac- 
titud. 

¿i — El Ministro general de Galvez, dirijióá la Asamblea una nota 
que literalmente dice así: 

"El Jefe del Estado tiene una carta, fechada en el puerto de la 
Union, á 26 de setiembre, en que se le dice: que el sobrecargo del 
bergantín "Natalia," procedente de Acapulco, daba noticia deque' 
el proscrito Arce, está en este puerto buscando flete para trescien- 
tos fusiles y pasaje para su persona con destino á un puerto del Es- 
tado del Salvador. Ya el Jefe del Estado ha dirijido á aquel Go- 
bierno y al de la Federación, las comunicaciones del caso, y en e- 
llas ofrece á disposición de éste mil hombres, con su coi-respondien- 
te caja militar. Podrá ser que la noticia no sea cierta; pero ella 
coincide con otros antecedentes que ha dado desde mayo, el minis- 
tro plenipotenciario José M. d del Barrio, y con otras especies que, 
aunque pequeñas, obran en apoyo. Si la Asamblea quiere tomar es- 
te negocio en consideración, el Gobierno, desde luego hace al efecto 
la iniciativa de que se le autorice para obrar en el caso del arribo 
de Arce, como la misma Asamblea lo juzgue conveniente, asi como 
sobre aquellos preparativos que se crean oportunos. Ningún recelo 
puede causar aquella noticia: el Gobierno ofrece un suceso pronto 
y satisfactorio y quizá el escarmiento de aquel delirante, que está 
siempre en la tentación de perturbar el reposo de los centro-ameri- 
canos. Tengo el honor, ciudadanos secretarios, de decirlo á Ude. 
por disposición del S. P. E. y de reiterarles las protestas de mi a- 
precio y deferencia. — D. U. L. 

"Guatemala, octubre 7 de 1883. 

M. Bar don." 

tí — Esta nota pasó á una comisión, que espidió el siguiente dictá- 
men: 

A. L. 

"No solo es verosímil, sino aun evidente que el ex-presi- 



ÜESKÑ'A fitísíÓRÍCA 



dente Arce se halle en Aeapulco, esperando pasaje para uno de los 
puertos del Salvador, como lo asegura el sobrecargo del bergantín 
Natalia. El arrojo, la audacia y sobre todo la ambición, forman el 
carácter de este proscrito, quien por otro lado debe estar animado 
déla funesta pasión de la venganza, que inspira siempre la proscrip- 
ción en las almas no elevadas. Asi es que Arce no ha cesado, desde 
su espul- ; on de la República, de trabajar asiduamente por sojuzgar- 
la y saciar su ambición y su venganza. El Ministro Plenipotenciario 
de la República, cerca del Gobierno de Méjico, ha dado parte, ha- 
ce ya algunos dias, de que Arce proyectaba nuevos planes contra 
su patria; todo lo que hace .evidente la noticia que ha dado el capi- 
tán de la "Natalia." Pero no ha llegado ninguna de antemano, que 
nos asegure de que este famoso revolucionario se halle con el cere- 
bro trastornado, para creer que se presente en la República á insul- 
tar las leyes y á sus defensores, aislado y sin ningún apoyo; y asi 
es preciso convenir en este dilema: O es falsa la noticia de su veni- 
da, ó está en connivencia con los descontentos de nuestra indepen- 
dencia y de nuestras instituciones liberales. Aunque estos se en- 
cuentren diseminados en toda la Nación, el punto donde Arce ha- 
ga su desembarco, lo debemos creer como el centro ó el foco de los 
:nemigos de la patria; y en este concepto, el aparecimiento de Ar- 
ce es mucho mas temible, que lo que se ha creído hasta lo presente. 
No solo la paz, de que tan felizmente goza la República, sino tam- 
bién nuestras instituciones eminentemente libres, y aun nuestra ca- 
ra Independencia corren un gran riesgo, si Arce logra desembar- 
car, con su armamento en algún puerto del Salvador. Debeu, pues, 
tomarse opor tunamente todas las medidas que estén al alcance del 
Poder lejislativo, para salvar unos dones tan preciosos. V por tan- 
to, á la comisión le parece que debe acordarse lo siguiente: 1. ° Se 
reputarán como traidoras á la patria, las autoridades de aquel Es- 
tado que de alguna manera auxiliasen el desembarco de Aire, y no 
hiciesen los esfuerzos posibles para impedirlo. 2. ° En caso de que 
se verifique dicho desembarco, el Gobierno del Estado pondrá á dis- 
posición del federal, toda la fuerza que sea necesaria y pueda sos- 
tenerse. 3. ° Se faculta al Jefe del Estado para que arbitre y haga 
efectivos los medios convenientes á fin de sostener la referida fuer- 
za, hipotecando al efecto las rentas públicas. 

Guatemala, octubre ? de 1833. 

/barra." 

7 — La posición de San Martin había cambiado rápidamente. Po- 
co há era el amigo y aliado de Guatemala, y después una comi- 



DE OEHTRO- AMÉRICA. 



48 



sion de la Asamblea del mismo Estado, pedia, aunque sin nombrar- 
lo, que se le reputara traidor á la patria. 

S — El representante don Santiago Machado, no contento con es- 
to, hizo la proposición siguiente: ''Que se declare traidor á la pa- 
tria, ;í todo funcionario ó ciudadano particular del Estado, que de 
algún modo auxilie la entrada ó planes de Arce, yá todos aquellos 
otros que llamados por la autoridad se nieguen sin causa legal ;í 
concurrir proporcionalniente con su persona 6 intereses á repeler la 
invasión, ó fuerzas que desgraciadamente obren en favor del mismo 
Arce. 

"Guatemala, octubre 12 de 1333." 

9— >au Martin, viendo la tempestad que se preparaba contra él, 
se empeñó en conjurarla, escribiendo cartas á Galvez en que mani- 
festaba que era falsa la especie circulante sobre la venida de Arce. 
Que la propagaban sus enemigos para perderlo, y que en caso de 
ser cierta, él seria el primero que se sacrificaría por salvar la Repú- 
blica de las injustas pretensiones del ex -Presidente. 

10 — No satisfecho con estas cartas particulares, dirijió, por medio 
de su ministro José M s Cisneros, una estensa nota al Gobierno del 
Estado de Guatemala, haciéndole ver que Arce no se habia movido 
de Méjico. Para comprobar su aserto, envió una carta escrita en Mé- 
jico, á 21 de agosto de 38, por el mismo Arce, y dirijida al presbíte- 
ro don Juan José Arce, tio del ex-Presidente, que se hallaba en San 
Salvador. San Martin, cou el fin de indisponer á los guatemaltecos, 
agrega & esa nota, el número 22 del Boletín Oficial del Gobierno del 
¿Estado de Honduras, que se publicaba en Comayagua. Ese número 
del Boletín, dice: "Que en el puerto de Trirjülo se habia perdido el 
edificio de la Comandancia, que era el primero de aquella plaza por 
su construcción y hermosura: que el último Comandante vendió los 
balcones de hierro y la teja para pagarse sus sueldos devengados: 
•que manifestó tenia comisión reservada de los guatemaltecos: que 
el comandante Castillo derribó parte de las baterías, haciendo sal- 
vas por el cumple-años de su esposa y que jamás reparó este daño." 

11 — Tal nimiedad produjo en parte el efecto que San Martin de 
Beaba. En la Asamblea de Guatemala hubo discursos virulentos con- 
tra Honduras, por el ultraje que el Boletín Oficial de aquel Estado, 
hacia á los guatemaltecos. Se dijo que las faltas acusadas, prove- 
.nian de las autoridades federales compuestas casi siempre de gen 
■te de otros Estados, y especialmente de hondurenos: que Morazan 
era de Honduras y se hallaba á la cabeza de la República. No ha\ 
elemento mas peligroso que el espíritu de localismo, tanto mas 
grande,, cuanto mas pequeños son los pueblos que lo abrigan. El es- 



44 



BBSESfA M8T6RIC \ 



pirita de localismo no lia permitido jamás que un centro-america- 
no se crea en su patria, cuando pisa el territorio de Centro- América, 
si S3 halla fuera de la ciudad, villa ó aldea en que nació. El que se 
fije en los acontecimientos desde el año de 1811, observará que el 
espíritu de localismo, ha sido siempre esplotado con siniestras mi- 
ras, y que fué siempre el auna mas poderosa de los serviles. Ellos 
no podían triunfar sin dividir á los liberales de Centro-América, y 
el medio mas eficaz de producir esa división fatal para la rausa del 
progreso, era fomentar el localismo, (*) y producir cuestiones y cho- 
ques sobre si un puerto es mejor que otro puerto, sobre si un edi- 
ficio es mejor que otro edificio, sobre si un campo es mejor que o- 
tro campo, sobre si un rio es mejor que otro rio, sobre si un traje es 
mejor que otro traje, sobre si un tono de voz es mejor que otro tono 
de voz, y sobre otras muchas nimiedades tan propias de niños de 
escuela, como indignas de hombres de estado. 

12 — Sin embargo, se dictó, aunque con algunas modificaciones, el 
decreto que la comisión pedia; pero no fué sancionado, por el Con- 
sejo representativo, y al recibirse en la Asamblea la negativa del 
Consejo, no se insistió. 

13 — La sombra de Arce servia de imán al partido liberal. ( 'uando 
se presentaba, los libéreles se unían. Cuando desaparecía, volvían á 
dividirse. Si Arce hubiera persistido en sus intentonas, los libera 
les unidos no habrían caído. La ausencia de todo temor al partido 
recalcitrante, los separaba y ponía en pugna. Con mirada de ma- 
rinos habrían, sin mucho esfuerzo, visto en el horizonte dibujarse la 



(*) Los serviies no pierden medio para dividir los Estados de Centro-América, é in- 
flamar los odios entre los liberales de unas y otras secciones. El antor de estas lineas, 
perseguido por Carrera, emigró al Salvador en junio de- 1848, y regresó á Guatemala en 
setiembre del mismo año, á consecuencia de la caida do Carrera. Trajo gratos recuerdos 
de aquel Estado y no tenia inconveniente en manifestarlo por todas partes. Los serviles te- 
mían que esos sentimientos se propagaran y se esforzaban en hacer ver al recien llegado, 
que los salvadoreños son enemigos natos de Guatemala. Algunos liberales, alucinados por 
esta incesante y tenaz propaganda, han cooperado á sil ruina, contribuyendo tí la desu- 
nión, tiu anhelado del servilismo. Esa propaganda servil, contribuyó poderosamente en 
1848 y 49, á verificar un rompimiento cutre el Gobierno de Guatemala, compuesto de li- 
berales, y el Gobierno salvadoreño, á cuya cabeza se hallaba don Doroteo Vasconcelos. 
Ambos Gobieracs-se vieron con desconfianza, se trataron como enemigos; faltó ú los li- 



DJbE OENTUO- AMÉRICA. 45 

siniestra figura de Carrera; pero no la vieron; cuando se les aproxi- 
mó, pensaron que era un fantasma insignificante', y permanecieron 
divididos hasta la ruina total del partido progresista. 



berales de Guatemala, el apoyo de sus hermanos del Salvad r; la reacción tn 
mentó y regresó Carrera. 



CAPÍTULO 8E8TO. 
Renovación de las autoridades hondnreñas. 



SUMAEIO. 



\-Oobiernodedon Francisco Milla en calidad de Oon.se/ero~2 
Desacuerdo de Milla con la Asamblea-*. Milla de/conoce la 
junta preparatoria de la Asamblea-4. Decreto en fue sZan- 
dn juzgar militarmente á los revolucionar ios-*.* Aprobacon 

Decreto sobre moneda-*. Unica contribución-». Observado- 
' 7 . * Crd0 de 12 de marzo de 1833-11. Honores decreta 
%'J^noJ Antonio Márauez-n. Decreto sobre Z- 

Z ^^° n T°' ie \ Rectas-a Leyes sobre heren- 
cias- 15. Decreto sobre matrimonios-lfí. Celibato. 



L-Por ÉnúerÉe áel jefe del Estado de Honduras, don José Anto- 
mo Márquez, ejerció ,1 Poder Ejecutivo e! consejero don Francisco 

2- Milla pertenecía al partido liberal, y en la Asamblea domina- 
ban algunos reaccionarios que habían tenido parte activa en las re- 
voluciones precedentes. 

3- La Asamblea estaba en receso, y u„a junta preparatoria se o- 



48 



ÜESICÑA ÜI8TÓBIC.A 



cupaba en su instalación. Milla hizo ver al Consejo que era inmi- 
nente otra revolución, si no se procedía á elecciones, y de confor- 
midad con el voto del cuerpo moderador, espidió un decreto convo- 
cando á los pueblos ;í nuevas elecciones. 

4 — El Consejero encargado del Poder Ejecutivo, dictó otro decre- 
to mandando juzgar militarmente á los revolucionarios, y espidió 
contra ellos disposiciones severas. 

5 — Estos procedimientos fueron aprobados por el Congreso fede- 
ral, en noviembre de 1832. 

<5 — En diciembre del mismo año, fué declarado jefe electo del Es- 
tado de Honduras, don Joaquín Rivera, y tomó posesión de su ele- 
vado puesto, en enero de 1833. 

7 — La Asamblea del Estado, para evitar que la casa de moneda 
estuviera paralizada por falta de fondos, dió un decreto, cuya par- 
te resolutiva, dice: ''Se permite que los particulares puedan acuñar 
su plata en moneda de toda ley, que es la que corre eu la Repúbli- 
ca, sin que por esto se entienda suspenderse la circulación de la mo- 
neda provisional." 

8 — El 28 de abril de 1S29, la Asamblea de Honduras, de acuer- 
do con doctrinas sabias de eminentes economistas, decretó la úni- 
ca contribución. Pero ni existían los censos y padrones estadísticos 
de las fincas rústicas y urbanas de los pueblos, ni previamente se 
había hecho comprender á estos, que pagando directamente esa vi- 
nica contribución, sus erogaciones serian menores que bajo el siste- 
ma de impuestos sobre cosas venales, establecido en Roma por Oc- 
tavio Augusto. No se les había hecho comprender, que esa contri- 
bución directa, iba inmediatamente á engrosar el fisco, sin que sus 
fondos se emplearan en sostener nubes de guardas y de empleados 
que exijen las contribuciones indirectas, ni que en tiempo de Luis 
XIV llegaron las contribuciones de Francia á 750 millones de li- 
bras y que solo entraban en el fisco 250 millones, y agotándose el 
resto en los gastos de exacción. No se les habia hecho comprender 
que á los puertos libres afluyen mercaderías estranjeras de todas 
partes que desarrollan la industria y dan extraordinaria actividad ¡í 
los pueblos. No se les habia hecho comprender, que el sistema pro- 
teccionista solo puede sostenerse, ante los principios económicos, en 
los países manufactureros. Sin estas preparaciones previas é indis- 
pensables, los pueblos, que resisten todo lo que no practicaron sus 
mayores, resistían la única contribución decretada en Honduras el 
año de 29. Los clérigos aprovechaban ese disgusto para revolucio- 
nar el país, y los serviles aprovechaban esc malestar para cons- 
pirar. 

— Nada hay mas odioso que la contribución de diezmos, y es 
difícil encontrar un país del mundo, donde haga mas daño que en 



DE CENTRO- AMÉRICA. 



41» 



Honduras. Sin embargo, los pueblos de Honduras la han soportado, 
porque favoreciendo esa constitución al clero, los curas, los canóni- 
cos y los obispos no pueden valerse de ella para sublevar á los 
pueblos contra los gobiernos liberales (*). 

10 — No habiéndose hecho los preparativos que los publicistas exi- 
jen para establecer una reforma trascendental, la Asamblea de Hon- 
duras creyó indispensable dictar el decreto siguiente: "Conside- 
rando: primer©- Que aunque la contribución directa, decretada por 
la Lejislatura de 829, es sin contradicción la mas propia y análoga 
al sublime sistema que hemos adoptado, no lo es á nuestras actua- 
les circunstancias, puesto que la repugnan algunos pueblos, que aun 
no están al alcance de sus grandes ventajas, ni de los inconcusos 
principios en que se apoya. Segundo. Que aunque los ramos de 
contribución indirecta, son ménos productibles, mas dispendiosos, y 
su administración mas insegura y espuesta al fraude y á la venali- 
dad, se ha creído mas favorable á los intereses de la Nación y de 
los pueblos, por ánimos amoldados al réjimen colonial de mas de 
300 años, á cuya preocupación conviene ceder algunas veces. Terce- 
ro. Y que establecida esta clase de contribuciones no estaría equili- 
brado el fiel de la justicia, si á su par corriese también la única di- 
recta, aunque es visto que ni subviene á las indispensables eroga- 
ciones del Estado, ni, como fuera justo, gravita igualmente sobre 
todos los individuos que gozan los beneficios de la sociedad, y del 



(*) La riqueza de Honduras consiste en el ganado. Imponer el diezmo en Honduras 
sobre el ganado, es aniquilar el país. Sin embargo, el diezmo fué abolido por los liberales 
y restablecido por los serviles. Cuando se abolió hubo manifestaciones de disgusto, y cuan- 
do esa carga enorme volvió á pesar sobre el país, no hubo insurrecciones en Olancho, en 
Opoteca, en ninguna parte del Estado. El último obispo de Honduras, frai Juan de Jesús 
Zepeda, ha hecho que esa contribución sea mas desastrosa para los hondurenos. El fraile O- 
lúspo recoje el producto de los diezmos y el valor de los derechos establecidos en favor de 
la mitra, y esas sumas de dinero no se gastan en Honduras: se enviau á los conventos do 
franciscanos del estranjero y á la curia romana, para que aumenten sus riquezas, aniqui- 
lando la savia y la vida del pueblo hondureno. Causa admiración que los gobiernos de 
Honduras hayan permanecido hasta ahora (setiembre de 1878) como simples espectadores de 
esta calamidad pública. En "La Paz," periódico general que se publica en Tegucigalpa. 
hay un artículo intitulado "Diezmos" (número 26, correspondiente al 28 de julio de 1878). 
En ese articulo aparecen manifestacioues al Gobierno de diferentes municipalidades, pi- 
diendo la abolición del diezmo. ¡Quiera la suerte que el señor presidente Soto proceda con 
«nerjia, y que el país del mundo que tiene mas necesidad de la abolición de los diezmos, no 
sea el único que conservándolos, se presente como un anacronismo en la historia! 
• TOMO II. 4 



50 KEsEÑA HISTÓliK'A 

gran sistema, ha venido en decretal' y 



DECRETA: 

•'Artículo 1. ° — Se deroga la ley de 28 de abril de 829, que de- 
cretó la tínica Contribución. 

'Art. 2. ° -En su. lugar se cobrarán en el Estado los impuestos in- 
directos que estaban establecidos y que en adelántese establecieren. 

•'Pase al Consejo. — Dado en Comayagua, á 30 de uñero de 1839. 

"Teodoro Roquín, diputado presidente — Monteo Buega, diputado 
secretario — Zenon ligarte, diputado secretario. 

"Pase al Poder Ejecutivo. — Sala del Consejo representativo del 
Estado de Honduras: Comayagua, marzo 12 de 1883. 

" Encamación Sánchez, vice-presidente — ./. Sanios Reina — Vi- 
cente Garin — Miguel Rafael Valladares — Andrés Montero, secre- 
tario. 

"Por tanto: ejecútese -Lo tendrá entendido el Secretario general 
y dispondrá se imprima, publique y circule. — Dado en Comayagira, 
á 13 de marzo de 1833— Joaquín Hiriera— Al ciudadano Santos Bál- 
dales." 

1 1 — Don .fosé Antonio Márquez gobernó á Honduras en una «le- 
las épocas mas difíciles que ha visto el país. Aquel funcionario dió 
la mas acertada dirección á los negocios públicos. Los desvelos é in- 
fatigable celo para sostener la independencia amenazada por una 
parte del cloro y por todo el partido servil, lo condujeron á la en* 
fermedad que lo llevó al sepulcro. Márquez, estando para morir, a- 
lentó todavía, al pueblo ¡1c Honduras, con la patriótica esposicion I 
que se encuentra en esta "Reseña." Los hondurenos se propusie- 
ron honrar la memoria de aquel ilustre patriota y de todos los már- 
tires de Jaitique, y al efecto la Asamblea decretó lo siguiente: "Ar- 
tículo!. Se formarán dos cuadros en lienzo con sur respectivos 
marcos adornados de oro y esmalte. En er primero se pintará el ar 
bol de la Libertad, algún tanto inclinado, y al pié una figura de 
ángel, con un bastón en la mano, en ademan de sostenerlo, con esta 
inscripción: Aotd yace kl GENIO del Bknemékito e inmortal Jk- 
i- e sim'mucmo, ciudadano José Antonio Márquez, que falleció 
kj. 25 de mau/.o oe 832, en los momentos de la gloriosa v memo 
HABLE BATALLA DE Jaitiqie. Artículo 2. 2 En el otro cuadro se 
grabarán con letras de oro, los nombres de todos los que murieron 
en la espresada batalla, colocándolos en el órdeu de sus empleos, 
y poniendo al principio el mote é inscripción siguiente: La patria 



(*) Libro •2", enp. :!4, DÚm. IB. 



DE CENTltO-AM ERICA. 



AOKADECIDA A LOS ILUSTÜES MAKTIliES DE JÁITIQBÉ. 3. 5 DicllOS 

cuadros se colocarán en los lados principales del salón de sesiones de 
la Asamblea." 

12 — La Asamblea, con fecha 8 de febrero de 1S33, dictó en Coma- 
yagua un decreto que varia y reglamente el sistema electoral. Ese 
decreto dispone que todas las elecciones del Estado sean directas. 
Honduras avanzaba en este punto mas hacia la democracia que la 
Nación entera. La Constitución federal fijaba grados para las elec- 
ciones. Don José Francisco Barrundia frecuentemente combatió, en 
esta partes ' a ley fundamental; pero siempre encontró obstáculos. 
"El Centro- Americano, " periódico redactado por Barrundia, crítica 
con todala enerjia de su redactor, las elecciones indirectas. Bar- 
rundia al fin obtuvo que el Congreso decretara la reforma; pero el 
Senado se negó á darle la sanción. Las elecciones graduales cuen- 
tan en su apoyo, con el ejemplo de los Estados-Unidos y con las 
doctrinas de algunos publicistas, que aunque juzgan al pueblo capaz 
de designar electores, no lo creen apto para nombrar á los primeros 
funcionarios del Estado. 

13 — La Asamblea facultó al Gobierno para reglamentar el ramo 
de contribuciones indirectas, a'utoi izándolo para que el decreto que 
en virtud deesa facultad emitiera, comenzara inmediatamente á rejir. 

14— -E1 25 de mayo de 1830, ta Asamblea de Honduras no solo de- 
rogólaley de Soria que pr >hioe sean herederos de sus padres los hi jos 
de clérigos, ordenados ¡nsacris, sino que hizo á éstos herederos íbr- 
OÜSÓ8 (le sus padres. Esta derogatoria produjo un grande escándolo á 
todas las personas que, sin penetrar en la filosofía del derecho, si- 
guen ciegamente los usos y costumbres de sus mayores. La ley e- 
mitida por don Juan I, en Soria, dice que se prohibe hereden los 
hijos de los clérigos á sus padres, para no dar ocasión á que las mu- 
jeies sean barraganas de los eclesiásticos. El lapso de una série de 
años, demostró que esa ley no impedia lo que ella se propone evi- 
tar; y que inflijia á los lujos inocentes el castigo que debiera impo- 
nerse á los padres culpables. En este concepto, la derogatoria de 
Honduras es tan justa como filosófica. Sin embargo, las tendencias 
reaccionarias, dominando en este punto el año de 31, hicieron dero- 
gar el enunciado decreto. Pero la discusión habia puesto de relieve 
la verdad, y el año de 33, se decretó lo s'g iicnte: 

"Artículo 1. ° — La ley de 25 de mayo de 830, que hace herede- 
ros forzosos á los hijos de los clérigos, habidos antes ó después de 
su ordenación, está vijente. 

Art. 2. ° — Se restablece en su vigor y fuérzala ley 8», título 8 U . li- 
bro 69 de la Recopilación de Castilla (*). 



(") Es Itl III ilo Toro, que designa el quinto para Alimentos ile hijos Datante* 



52 RESERA HISTÓRICA 

Art. 8. ° — Los tribunales y jueces se arreglarán á su contenido 
en los casos que ocurran." 

15 — Este decreto sobre herencias, ajitaba los ánimos, porque se le 
creía relacionado con otro decreto emitido por la Asamblea de Hon- 
duras, á 25 de mayo de 1830. Este disponía qne los eclesiásticos 
seculares del Estado, pudieran contraer matrimonio libremente; dis- 
posición que se derogó poco tiempo después, sin que de ella se hu- 
bieran aprovechado mas que dos individuos del clero. El decreto de 
27 de mayo, indudablemente se halla en pugna con los cánones de 
la iglesia, Sin pretender sostenerlo, porque es insostenible ante el 
derecho canónico, séame permitido hacer una relación histórica del 
celibato eclesiástico, ya que directamente ha pretendido combatirlo 
una ley centro-americana de que ahora me ocupo. 

16 — Para hablar del celibato, como materia histórica únicamente, 
es preciso colocarnos bajo el punto de vista de las Escrituras. En 
tal concepto, aceptamos la triple división que notablemente marca 
la historia sagrada, á saber: la ley natural, la ley mosaica, y la ley 
de gracia. La ley natural desde la creación del mundo hasta Moi- 
sés; la ley mosaica desde Moisés hasta Jesucristo; la ley de gracia 
desde Jesucristo hasta hoy. En las fres épocas ha habido sacerdo- 
tes, porque sacerdote quiere decir sacriricador, y siempre ha habi- 
do, según la Biblia, quienes presenten ofrendas y sacrificios en el 
altar. Las palabras del capítulo l 9 , versículo 28 del Génesis, dirigi- 
das al primer hombre, sobre la multiplicación de la prole, y las que 
se hallan consignadas en el capítulo 9, versículo l 9 del mismo libro, 
dirijidas á Noé, no tienen escepcion en todo el Viejo Testamento. 
Los Patriarcas anteriores á Noé, fueron sacriñcadores, y por consi- 
guiente, sacerdotes, y no eran célibes. Noé, sacrificador, fué sacer- 
dote y no célibe. Abraham, siendo sacerdote, se casó con Sarai y 
su linaje fué bendito. Viviendo Sarai, Abraham tomó por mujer á 
una ejipcia, llamada Agar, y después á Cétura. Isaac siendo sacri- 
ficador y por consiguiente sacerdote, se casó con Rebeca. Esaíi te- 
nia elmismo carácter y sus mujeres eran Judith y Basemath. Jacob 
teniendo idéntico carácter, se casó al mismo tiempo con Lia y con 
Raquel, y estaba unido á Bala y á Selfa. Entremos en la ley mo- 
saica. Moisés contrajo matrimonio con Sephora, hija del sacerdo- 
te de Madian. El gran sacerdote Aron era casado y tenia hijos, 
Por las leyes de Moisés, severas y estrictas, los sacerdotes y Le- 
vitas estaban plenamente autorizados para casarse. Solo se les prohi- 
bía, por la dignidad del sacerdocio, que contrajeran matrimonio 
con mujeres infames. Véase el capítulo 21 de "El Levítico. 
Ninguno de los Profetas impone el celibato á los sacerdotes. Por 
el contrario, Ezequiel les dice: "No se desposarán con viuda ni con 
repudiada, sino con vírjenes del linaje de la casa de Israel: pero 



DE CENTRO- AMERICA. 



podran también desposarse con viuda, que fuere viuda de otro 
sacerdote." Véanse las profecías deEzequiel, capítulo 44, versícu- 
lo 22. Entremos á la ley de gracia. Jesucristo autorizó el matrimo- 
nio en las bodas de Cañan de Galilea, y para apóstoles y discípu- 
los suyos, no escojió célibes. San Pablo en su epístola á Timoteo, 
dice que los diáconos deben ser esposos de una sola mujer. Podría 
creerse que solo se refiere á los diáconos y no á los presbíteros, ni 
á los obispos; pero el mismo apóstol agrega que es preciso que Ios- 
obispos no tengan mas que una mujer. El celibato, pues, no está 
prescrito en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento. Es una institu- 
ción muy posterior á los apóstoles. En los primeros siglos de la 
iglesia, los sacerdotes eran casados, y contra el celibato hablan gran- 
des padres de la iglesia, entre ellos san Clemente de Alejandría, 
quien enérjicamente dijo: "El celibato apaga la caridad en las al- 
mas." No es del dominio de las leyes civiles, derogar los cánones; 
pero es del dominio de la filosofía analizar la historia. Las dificul- 
tades que ofrece el celibato, dieron lugar á que el rito griego admita 
sacerdotes casados, y á que se estendiera la reforma del siglo XVI. 
Esas mismas dificultades han permitido muchas dispensas que la 
historia eclesiástica nos presenta, otorgadas por los papas para que 
contraigan matrimonio monjas profesas, sacerdotes y aun obispos. 



CAPITULO SETIMO 
Traslación de las autoridades federales al Estado del Salvador. 



SUMARIO. 

! Mensaje de (¿aire; — 2. Observaciones— 3. Diálogos de don ■ An- 
seZtmito Quitos y don Miguel de Eguizabal — 4. Otros impresos. 

-.">. Disolución del Congreso federal — C. Decreto del Presiden!, 
sobre traslación, á Consónate — 7. Ejecución de este decreto — 8. 
La prensa del doctor Hulees — 9. Las autoridades federales Jijan 
para su residencia la ciudad de San Salvador — 10. Efectos que 

i, Guatemala prodigo esta traslación — 11. Reflexiones — 12. Eti- 
mo á San Salvador de los archivos y otros objetos — 13. Un obje- 
>'> insignificante aumenta el malestar — 14. Un párrafo de las 
Efemérides— W. El señor Marure. 



I — El doctor Galvez, en su mensaje á la Asamblea, leído el 3 de 
febrero de 1833, dijo lo siguiente: "Una es la voz de los Estados pi- 
diendo que las supremas autoridades federales, lijen su residencia 
fuera del territorio de Guatemala. La Asamblea y el Gobierno han 
acordado pedir al Congreso que atienda á aquellos votos. No se ha 
espresado en esto un deseo, que fuera poco átenlo con huéspedes 



56 



RESEÑA HISTÓRICA 



tan respetables, sino nna necesidad de obsequiar el pronunciamien- 
to terminante de la Nación." 

2 — Este párrafo dió lugar á severas increpaciones. Se dijo que en 
otra época y en otras circunstancias, habían pedido algunos Estados 
que las autoridades federales salieran de Guatemala: que á la sazón 
no habia ese clamor á que se referia Galvez: que los ajentes del doc- 
tor Galvez en la Asamblea de Guatemala, entre los cuales figuraba 
el autor del Bosquejo Histórico, eran los que habían promovido esa 
traslación para debilitar los poderes federales, aumentando la auto- 
ridad de Galvez quien se decia aspiraba á dominarlo todo. 

3 — No eran los serviles quienes mas combatían á Galvez. Los li- 
berales de la época de la Independencia de España y Méjico lo ata- 
caban con vehemencia. La pluma que con tanta maestría manejó la 
sátira en los diálogos de don Meliton y don Epifanio, en su nuevo 
periódico intitulado Don Anselmito, ataca y dirije su crítica al Je- 
fe del Estado de Guatemala. Para dar idea de esta censura, se in- 
sertan á continuación las noticias que se imajinaba Rivera haber lle- 
vado dos muertos á don Miguel de Eguizabal. Este dice á don An- 
selmito: 'Acaban de llegar dos individuos, por cuyo conducto he 
tenido las mas recientes noticias de Guatemala. El uno es hermano 
del padre don José Pérez, y ambos salieron del Hospital después de 
verificadas las elecciones. Dicen que la campaña electoral fué lo 
mas escandaloso que se habia visto: que por todos los cantones apa- 
recieron los esbirros del tiranuelo, quienes hicieron contramarcha!? 
á los ciudadanos pacíficos que en aquel acto iban á votar: que los 
tenientes de policía, los corchetes y todos los satélites se embos- 
caban en las inmediaciones de cada cantón, y que el ciudadano que 
no enseñaba si su lista era la del tiranuelo, al momento se le ultra- 
jaba, se le rompíala lista y se le daba la acordada en el diván." 
Con el nombre de diván, designaba Rivera Cabezas la tertulia del 
doctor Galvez. El periódico se solicitaba por todas partes. Galvez 
procuró aniquilarlo y no le fué posible. Con una prensa semejante, 
era difícil que pudiera pasar en silencio el párrafo preinserto del 
mensaje. 

4 — Muchos papeles sueltos dijeron que la Asamblea y el Gobier- 
no de Guatemala, formaban una sola entidad, porque las elecciones 
de diputados eran tan libres como lo demostraban los diálogos de 
Rivera Cabezas. La palabra huéspedes empleada en el mensaje de 
Galvez, dió lugar á severos comentarios. Huésped es la persona alo- 
jada en la casa de otro; es un forastero en país ajeno. Se dijo (pie si 
el Jefe de la Nación era un huésped en Guatemala, donde existían 
los edificios nacionales, jdónde no lo serial La palabra huéspedes, 
hizo recaer la discusión sobre la propiedad del Palacio de los anti- 
guos capitanes generales, donde á la sazón residía el huésped Presi- 



DE CENTRO-AMÉRICA. 57 

dente de la República centro-americana; sobre la propiedad del e- 
diñcio de la Corte de justicia, del Palacio arzobispal y de otras ca- 
sas que se aseguraba eran propiedad de Centro- América. Se dijo á 
Galvez que él era un huésped en el Palacio arzobispal, donde habia 
colocado sus oficinas, porque ese Palacio pertenecía á la Diócesis en- 
tera, y por consiguiente al Estado del Salvador, que entonces era 
una parte integrante de ella. La prensa de Calvez contestaba hacien- 
do recriminaciones, y se marcó un insoportable malestar, que hacia 
ya imposible la permanencia en una misma ciudad de las autorida- 
des federales y del Estado. Esto era lo que mas apetecía el doctor 
Galvez. 

5 — El Congreso se disolvió el S de julio de 1833, dejando pendien- 
tes grandes cuestiones sobre reformas, y después de haber realizado 
algunas de bastante importancia. Antes de disolverse, autorizó al 
Poder Ejecutivo para que señalara uno de los pueblos del Estado 
del Salvador para la reunión de la primera Lejislatura federal. En 
5 de diciembre de 1832, el Congreso habia declarado distrito fede- 
ral el Estado de Honduras; mas para dar cumplimiento á este de- 
creto, era preciso reformar la Constitución, y su reforma necesi- 
taba trámites designados por ella misma, que aun no se habían lle- 
nado. 

6 — En virtud de la autorización de que se ha hablado, el senador 
presidente don José Gregorio Salazar, dió un decreto fechado el 14 
de octubre de 1833, designando la ciudad de Sonsonate, para la fu- 
tura residencia de las autoridades nacionales. 

7 — Salazar, encargado provisionalmente del Poder ejecutivo, cum- 
plió su propio decreto el 6 de febrero de 1834, trasladándose á Son- 
sonate. Lo acompañaban el licendiado don Marcial Zebadúa, mi- 
nistro de Relaciones Exteriores y otros muchos funcionarios civi- 
les y militares. 

8 — La prensa del doctor Galvez celebró este cambio, diciendo que 
Sonsonate es un punto marítimo sumamente ventajoso por la salu- 
bridad de su clima, por la abundancia de víveres y por la facilidad 
que ofrecía para ponerse en contacto con los Estados de Honduras, 
Nicaragua y Costa- Rica. 

9— Poco tiempo, sin embargo, permanecieron las autoridades fe- 
derales en Sonsonate. Por el mes de junio del mismo año, fijaron su 
residencia en San Salvador, ciudad que fué entonces capital de to- 
da la República. 

10 — Si por una parte Galvez y su círculo deseaban alejar á las au- 
toridades federales, por otra parte muchos localistas se considera- 
ban ofendidos de que la antigua capital del Reino, no lo fuera de 
la República centro-americana. 

11— Ellos no seguían las huellas de los españoles, ¡i. quienes lauto 



se ha procurado imitar. Madrid, por su elevación sobre el nivel 
del mar, por los vientos mal sanos que la dominan, y por otras cir 
cnnstancias topográficas es inferior á unas ciudades peninsulares, 
Sevilla contiene edificios monumentales, y se halladlas márjenes 
del Guadalquivir. Toledo es el centro de las autoridades eclésiásti 
Gas espu riólas. Su Arzobispo revestido siempre de grandes prero 
gativas, . ene el capelo de Cardenal. Pero ni Toledo, ni Sevilla son 
la capii.d .le España. Lo es Madrid, porque se halla en el centro de 
la Península española. 

12— La traslación de la capital á San Salvador, produjo necesa 
riaménte el envió de los archivos, del reloj y de otros objetos cen- 
tro-americanos. Este envió sirvió de pretesto á los serviles para ex- 
citar los ánimos. Se dijo que los salvadoreños pretendían despojar 
n Guatemala de iodo lo bueno que poseía, y esa idea que circuló en 
el pueblo, aumentó las escisiones. 

L3 I n objeto insignificante y hasta ridículo, contribuyó á que el 
disgusto creciera. La ciudad de Guatemala no tenia entonces mas 
que tres ó cuatro relojes públicos. Uno de estos se hallaba en el Pa- 
lacio del Gobierno. Entonces no habia alumbrado, ni serenos que a 
nuncíaran la hora, y las tiendas, por costumbre ó por temor, se cer- 
raban antes de ponerse el sol. Desde toque de silencio, y muchas 
veces desde la retreta hasta la diana, solo la voz de las centinelas y 
las campanas de los relojes interrumpían la quietud y el sosiego en 
los portales y en una gran parte de la ciudad. Faltando el reloj del 
Palacio, quedaba sin saber la hora el vecindario del Oeste de Gua- 
temala. Ese reloj, por desgracia, era nacional y fué conducido á San 
Salvador. Su ausencia produjo un verdadero disgusto, que los ser- 
viles esplotaron, diciendo que el general Morazan intentaba conver- 
tir a Guatemala en un pueblo empedrado. Ese reloj no sirvió en 
San Salvador. Era un objeto antiguo y estaba deteriorado. Sin em- 
bargo, como si fuera un inmenso tesoro, contribuyó á preparar los 
ánimos para la caida de la República. 

14— El doctor don Alejandro Marure, en el párrafo 19Í5 de las E- 
t'emérides, manifiesta complacencia en la traslación de las autorida- 
des federales al Salvador. Dice que ántes no se habia podido obte- 
ner, porque el partido federalista tenia mayoría en el Congreso, y 
creía que la traslación contribuiría, como en efecto contribuyó, á Ja 
separación de los Estados. 

líi — El que lea, sin conocer al autor, los dos tomos que se han pu- 
blicado del Bosquejo Histórico y las Efemérides, no creerá que pro- 
ceden de la misma pluma. Marure al escribir aquellos dos tomos era 
un liberal completo, y en las Efemérides parece conservador. Ma- 
rure tenia un buen talento. Poseía el don de la palabra; improvisa- 
ba en las Asambleas y en la Universidad discursos de mas de una 



I)K OENTBO AMERICA. 



hora, sin que pudiera notársele un solo error gramatical ó retórico. 
Hombre de escasa fortuna y de salud quebrantada, no se atrevía á 
arrostrar el infortunio por opiniones políticas. Educado en un tiem- 
po en que se consideraba el salir de Guatemala como una empresa 
semejante al paso del San Bernardo con artillería de grueso calibre, 
llamaba prudencia todo lo que contribuía á conservarlo al lado de 
su familia. En cualquier parte de la América latina, habría lisura- 
do en primera línea; pero jamás viajó, ni pudo estender sus pono 
cimientos ¡Jolíticos y literarios con la vista de otros países. Entre 
sns escasos recursos contaba, en tiempo de Carrera, con el sueldo 
de catedrático de derecho natural y de gentes. La juventud en los 
primeros años del réjimen teocrático, mantenía el espíritu levantado 
que le inspiró el sistema que había sucumbido; y muchos cursantes 
presentaban al señor Marure en la cátedra, ideas que son propias 
délos libres pensadores, Marure experimentaba entonces un verda- 
dero tormento. Por una parte estaban sus convicciones y por otra 
la férrea autoridad. Dados estos antecedentes, no debe estrañarse 
que el primero y segundo tomo del Bosquejo Histórico escritos ó 
impresos cuando mandaba Galvez, difieran mucho de las Efeméri- 
des concluidas y publicadas por su autor, bajo el pleno réjimen de 
Carrera, Aycinena, Pavón y Batres. 



CAPITULO OCTAVO. 
Caída del jete San Martin. 



SUMARIO. 

1 — El "Centro- Americano" — 2. Efectos de este periódico — 3. Dis- 
curso de Barrundia — 4. Reflexiones — 5. Situación de San Mar- 
tin — 6. Congreso — 7. Pronunciamiento de San Miguel— 8. Per- 
sonas que firmaron el acta de San Miguel — 9. Acuerdo del doc- 
tor Galvez — 10. Continúa el movimiento — 11. Muerte de un por- 
tapliegos — 12. Suspensión del Congreso — 13. El vice-Presidente 
exije satisfacción — 14. Ataque á San Salvador — 15. Parte mili- 
tar — 16. Fuga de San Martin — 17. Parte de Jiquilisco — 18. Su- 
cesos posteriores — 19. Esplicacion de la conducta de Galvez — 20. 
Resolución de la Asamblea — 21. Juicio de San Martin acerca 
de la conducta de Galvez — 22. Calidades del ex- Jefe salvadoreño. 



1 — El periódico intitulado "Centro- Americano, " publicó el dicta- 
men de la comisión del Congreso federal contra la lejitimidad de 
las autoridades salvadoreñas creadas por San Martin. Publicó i- 
gualmente el decreto del mismo Congreso, emitido á, consecuencia 
de aquel dictamen. Hizo comentarios terribles de los excesos come- 



62 



ItESJSftA HISTÓRICA 



1 idos por el Jefe salvadoreño para sostener su autoridad. Dijo que 
la proscripción, la violencia, la deportación de diputados y conseje- 
ros, el destierro de los hombres de mérito, la espulsion arbitraria 
de forasteros, el asesinato de un infeliz por autoridad militar, las 
vejaciones de un Senador por no tener las sumas de dinero que se 
le exijian, la persecución dé los diputados -federales, el terror des- 
plegado y ejercido lo mismo que el año de 32, eran los medios de- 
que San Martin se valia para sostener un Gobierno declarado ilegí- 
timo por el Congreso de la Nación. 

2 — El "Centro- Americano" se leía con avidez por los hombres de 
todos los partidos en el Estado del Salvador. Ese periódico minaba 
á San Martin. El lo comprendió 6 hizo esfuerzos para destruirlo. 
Pero no pudo. Las constituciones federal y de los Estados garanti- 
zaban la libertad de imprenta. El "Centro- Americano" se habia es- 
tablecido para sostener al Gobierno nacional, y contra él nada va- 
lían los esfuerzos del Jefe de un Estado. San Martin dirijia sus que- 
jas á Galvez, y estas no producían mas efecto que algunas críticas 
y amargas censuras contra Barrundia y Morazan en las tertulias del 
Jefe del Estado de Guatemala. 

3 — Al cerrar sus sesiones el Congreso, el tí de julio de 33, su pre- 
sidente Barrundia pronunció el discurso de clausura. En ól hace 
una reseña de la situación de la República, y refiriéndose al Salva- 
dor, dice: "Ultimamente el Congreso ha desconocido la convocato- 
ria á elecciones, verificada, en el Estado del Salvador: en primer 
lugar por la incompetencia del poder convocante que solo es dado 
por la Constitución al Cuerpo lejisla.tivo. y por el carácter violento 
de las medidas con que efectuó la convocatoria y se hicieron las e- 
lecciones, anulando asi todas las garantías y la libertad del partido 
de oposición. En segundo lugar, por la violación de la santidad de 
un contrato público que se fundaba nada menos que en la Consti- 
tución y en las leyes, y que se dirijia ;í restablecer la paz y la segu- 
ridad general." 

4 — Los partidarios del doctor Galvez, censuraron violentamente 
esta resolución del Congreso, asegurando que aquel alto cuerpo ha- 
bia aprobado otras convocatorias con los mismos vicios. Podría ser 
que hubiera aprobado convocatorias que no emanaran del Poder le- 
jislativo. Pero era imposible presentar otra que se hubiera verifica- 
do contra el texto literal de una convención solemnemente aproba- 
da por el Congreso de la República. 

5 — La traslación de las autoridades federales á San Salvador fué 
fatal para San Martin. El deseaba que en aquel Estado no hubiera 
un solo hombre á las órdenes del Presidente de la Repiiblica, y las 
circunstancias le habian llevado todos los poderes federales á la 
sección que él solo aspiraba á rejir. Era imposible que ambas auto- 



USE OEXTKO- AMÉKK'A. fr¿ 

ridades permanecieran en paz. Un rompimiento era inminente 

0— El Congreso federal se reunió el 13 de ¡unió de 1S34 y abrió 
sus sesiones el lo. Su instalación fué celebrada en los periódicos o- 
ioufes de Guatemala. En estos se dijo que el vecino Estado se ha- 
llal.a i punto de caer en los horrores de la anarquía por el descon- 
cierto que allí se esperimentaba, y por los repetidos pronunciamien- 
tos que había contra su Gobierno, y se agregaba que solo las habí- 
as medidas de los representantes de la Nación, podrían restablecer 
la calma. 

7-Desde el año anterior se esperinientaban esos pronunciamien- 
tos El 17 de diciembre de 1833, á las dos de la mañana, tomó el 
pueblo de San Miguel, por asalto, las armas, y unido con la guar- 
nición en numero de mas de 500 hombres, pidió un cabildo abierto 
En el se manifestó la ilegalidad de las autoridades existentes; K 
tazo ver que en el corto espacio de tres meses, habían emigrado y 
sido espatrmdos 557 salvadoreños. Se dijo que la correspondencia 
de san Martin, hal.ia sido encontrada en el archivo del Jefe políti- 
co, y que ella revelaba sus planes liberticidas. Estos se redncmi -í 
poner espías á los liberales, á mandar emisarios á los Estados reji- 
dos por Jefes adictos al Presidente, á. fin de revolucionarlos Se a- 
cuso ;l San Martin de haber dado recomendaciones para que fueran 
electos oara los poderes nacionales, los partidarios y parientes de 
Arce, y un liermano del mismo Alce. 

S-r,>s personas q-ne firmaron el acta de San Migíioj, pidie.nu au- 
xilio al Gobierno federal, y se colocaron bajo su amparo v protec- 
ción. He aquí sus nombres: J. M. Montoya, Justo Alegría, J. Ma- 
yor-a. \ . Padilla, Sisto Pineda, Domingo Guarnan, Josó Ú* Rivas 
Félix Chavez. Joaquín Joya, Nicasio Hernández, Ú: Cañas, Julián 
Alcona; Pío Pineda, Gregorio Delgadillo, .(. Mercedes Castillo, IV 
Üpe Castillo, Pantaleon Cortes, Pedro Marquina, J. Zeledon Pala- 
dino. Üie<r„ Rodríguez, Apolinario Quinto, Juan Palada, I) Mon- 
tenegro, R. de la Torre, José Francisco Ramos, Manuel Parral, se- 
cretario. Mariano Calderón. 

9— Asi las autoridades nacionales como las salvadoreñas, pidie- 
ron fuerzas :¡ Calvez. Esto parece una anomalía. Unas y otras se ha- 
llaban en pugna, y ambas pedían auxilio £ Guatemala. La anoma 
lia parece mayor, leyéndose el acuerdo de Calvez en que otorga el 
auxilio precisamente por haber sido pedido por ambas autoridades. 
Bsto.pnade esplicarae con una razón ostensible y otra secreta. La 
razón ostensible era que los pronunciamientos se hacían sin jefes 
debidamente autorizades, sin programa y sin guia, y que en' tal 
concepto podían colocar en peligro, asi á las autoridados federales, 
eomo ,í las del Estado. La razón secreta era que tanto Morazan co- 
mo San Martin, creían contar con el apoyo de Calvez, porque á los 



04 



liKSEXA HISTÓRICA 



dos les daba á entender que protejeria su causa. El acuerdo del doctor 
Galvez dice así: "El Poder ejecutivo, considerando que en el Estado 
del Salvador, se lian vuelto á manifestar movimientos de revolución: 
que eu él residen las autoridades nacionales, las cuales aunque bas- 
tante respetables por sí, es posible que pudiesen ser turbadas en 
sus altas funciones: que el interés nacional exije que aparezcan se 
guras y libres en su ejercicio: que el Presidente de la República en 
acuerdo de 14 del corriente, ha espresado aquellos temores, y los 
de un golpe funesto de disolución de los supremos poderes, si el 
Gobierno nacional por falta de fuerza no pudiese dar auxilio al del 
Salvador para el mantenimiento del orden, y que para podérselo 
franquear, necesita que los Estados se lo presten. Teniendo el Je- 
fe de Guatemala una excitación directa del Ejecutivo del Salvador 
para proporcionarle auxilios si el desorden siguiese como en efecto 
parece se ha propagado en otros departamentos: Que por decreto de 
20 de abril del año anterior, la Asamblea, autoriza al Ejecutivo pa- 
ra dar auxilios al Gobierno nacional, escluyendo solamente aque- 
llos que fuesen para hacer la guerra á otro Estado, de lo -cual no 
se trata al presente, según espresamente se manifiesta en el refe- 
rido acuerdo, pues que de lo contrario el Jefe del Estado los nega- 
ría, firme en sus deberes y en la política de su Gobierno para evi- 
tar la guerra y que las cuestiones se decidan por la fuerza. Acuer- 
da: 1. ° El escuadrón permanente de Guatemala marchará hoy mis- 
mo á la ciudad de Sonsonate, con el objeto de servir de guardia de 
los supremos poderes y de que estos puedan prestar auxilios al Go- 
bierno del Salvador para conservar el orden público. 2.° Se mani- 
festará al Gobierno nacional y al del Salvador, que el de Guatema- 
la sabrá en todas ocasiones acreditar que no se sustrae de los debe- 
res que le impone el pacto federal, y que cuando antes de ahora 
ha manifestado repugnancia á prestar sus fuerzas, ha sido por no 
comprometer la guerra entre un Estado y el Poder nacional, pero 
que al presente que uno y otro de acuerdo obran para evitar la di- 
solui ion y la anarquía, que á su vez podría contaminar á la Repú- 
blica, no hay jénero de sacrificio que no deba esperarse del pueblo 
de Guatemala. 

"Secretaria ¡¡enera! del Supremo Gobierno del Estado de Guate- 
mala, mayo 18 de 1884." 

lo -San Martin firmó un decreto de suspensión de armas y de 
amnistía. Dijo que no podía entenderse con el general Morazan; pe- 
ro que se entendería fácilmente con el vice-presidente don José Gre- 
gorio Salazar: que se renovarían todas las autoridades del Estado, 
para restablecer la tranquilidad pública. El vice-Presidente tomó el 
mando y sus proposiciones llegaron á ser tan jenerosas, que se ofre- 
ció el mismo General que mandaba las fuerzas salvadoreñas, man- 



DE CENTRO-AMÉRICA . 66 

<laria también las federales. San Martin, no obstante esto, aumen- 
taba considerablemente sus fuerzas en Cojutepeqne. 

11— Las proposiciones indicadas y otras muy conciliatorias apro- 
badas por el Congreso, se enviaron á Cojutepeque con un porta-plie- 
gos. Este iba conforme á las prescripciones de la ordenanza, y de- 
claró que era parlamentario del Gobierno nacional. Sin embargo, se 
le hizo una descarga á quema-ropa y se le dejó muerto. 

12— El Congreso tuvo necesidad de suspender sus sesiones, por- 
que se amenazaba con un ataque á la ciudad de su residencia, y es- 
taba en peligro la vida de los diputados. 

13— El vice-Presidente exijió como una satisfacción por el atenta- 
do contra el oficial porta-pliegos, la entrega de los delincuentes, y 
la contestación fué un nuevo atentado. San Martin habia dicho que 
se entendería con el vice-Presidente y no con el general Morazan. Sa- 
lazar era salvadoreño de oríjen. Lo conocía todo el Estado, ya como 
comerciante, ya como político, ya como militar. Tenia la recomen- 
dación para los liberales de haberse incorporado al general Morazan 
<?1 año de 29, cuando aquel Jefe se hallaba en Corral de Piedra, y 
por lo mismo, el éxito de la campaña era incierto. Salazar obtuvo la 
confianza del Gobierno restaurado, y se le dió el grado de coronel. 
Fué comisionado para custodiar á los presos que se hallaban en el 
convento de Belén y para la espulsion de los regulares. Electo^e- 
nador, le tocó la honra de ser Presidente del Senado, y en este con- 
cepto, se hizo cargo de la primera majistratura de la República por 
hallarse Morazan con licencia, y en seguida fué electo constitucio- 
nalmente vice-Presidente. Salazar no habia ejercido ningún acto de 
hostilidad contra San Martin, y no debia esperarse que el Jefe del 
Salvador se negara á otorgarle lo que por honor de la República jus- 
tamente demandaba. 

14— El 23 de junio de 1834, entre las siete y las ocho de la ma- 
ñana, las fuerzas de San Martin, mandadas por el coronel José Do- 
lores Castillo y en número de mas de 1000 hombres, atacaron por 
diferentes puntos la plaza de San Salvador, (*) y después de cinco 
horas de un fuego vivísimo, fueron completamente derrotados los 
invasores. El senador don Carlos Salazar, general en jefe del ejér 
cito» se hizo cargo provisionalmente del Gobierno del Estado. 

15— El jefe de estado mayor, Isidoro Saget, dirijió al general Sa- 
lazar. imparte circunstanciado, que literalmente dice así: "Repú- 



"0 Est<i fué defendida por las fuerzas fedeiale-i y del Estado do Gnatfiunln. 
TOMO II. 



tffi HK8KSA histórica 

hJica federal de Centro América. — Ejército de operaciones. — Estado 
mayor general— San Salvador, junio 24 de 1834 — Ciudadano sena- 
dor Carlos Salazar, jefe provisional del Estado y General en jefe 
del Ejército. — Ayer como á las seis y media, de la mañana, el oficial 
de la avanzada apostada en el camino de San Jacinto, dió parte de 
haber avistado al enemigo. Poco después se oyeron los tiros con que 
la misma avanzada sostenia los fuegos de aquel, marchando en re- 
tirada á la plaza. Ellos fueron suficientes para que los cuerpos se 
colocasen con prontitud y ordenen los puestos que, de antemano, 
se les tenia designados, sin necesidad de otra señal. El enemigo a- 
poyando su derecha en la iglesia de la Merced, destacó una nube 
de tiradores que rodeáronla plaza desde la esquina de' Santo Do- 
mingo hasta la de la Presentación. Trataron de aturdimos con sus 
ataques repetidos; pero constantemente fueron contenidos por los 
fuegos de la plaza: y las cargas de nuestra caballería los obligaban, 
cuando escapaban de la lanza, á replegarse ó á tomar la fuga pol- 
los barrancos. Entre tanto, su cuerpo principal con su reserva se ade- 
lantó á colocarse en la calle de la casa de Delgado; y nuevas partidas 
fueron destacadas para apoderarse de todas las casas que rodean la 
plaza por aquel lado. De las ventanas de éstas se nos hacia un lie- 
go mortífero, y por la casa de las López lograron introducirse lias 
ta ta de Patino. Este fué el momento en que el enemigo creyó ha- 
ber adquirido algunas ventajas; mas nuestros soldados, advertidos 
del riesgo, se introdujeron por una tronera bastante elevada, )....• 
la que no cabia mas que un individuo; y al momento que se reu- 
nieron unos pocos dentro, desalojaron ;i los cobardes que se oculta 
han para asegurar el éxito de un ataque que no podían ya conti 
nuar. Por todas partes se obró con igual intrepidez, y hasta una 
partida de caballería echó pié á tierra, y con lanza en mano los 
desalojó de otra casa. La fuga y dispersión de los enemigos, fué la 
señal de una carga general, que sembró el terror y la muerte en las 
calles y caminos por donde huían despavoridos. Se les persiguió en 
todas direcciones á tres ó cuatro leguas de • sta ciudad, tomándose- 
les diez barriles de pólvora, una multitud de prisioneros, carabinas 
y otros elementos de guerra. La caballeria enemiga se presentó por 
Santo Domingo, amagando nuestras partidas; ¡tero tan luego dbmo 
una de estas le cargó, volvió caras y se disolvió coiuple amenté. 
La pérdida délos facciosos es considerable. El coronel .1. Do 
Lores Castillo que dirijia la acción, el teniente coronel Pedro Ve 
lazquez, comandante de cuerpo, el mayor Felipe Canal, el capitán 
Nicodemus, el teniente Paisnaleño y otros cuatro ó cinco oficiales 
que no ha sido posible reconocer, han quedado en el campo: otros 
van heridos. No se ha podido averiguar, á punto fijo, el número de- 
soldados que han muerto; pero hasta ahora s^ sabe que pasan de 



PK ( K.\ TKo-A M KIUCA. (i? 

setenta. A los prieioneros turnados se les ha dado ya libertad, y los 
heridos: son asistidos en los hospitales ron el mismo esmero y cui- 
dado que ios nuestros. De nuestra parte tenemos pérdidas muy sen- 
sibles. Los valientes capitanes Francisco Salazar y Vicente Cúcu- 
fate y los ayudantes Pedro Castillo y .Mariano Henriquez, y veinte 
individuos de tropa fueron muertos. El benemérito general Fran- 
cisco Morazan, los tenientes coroneles Vicente Hueso, José Va fies, 
Mignel Cubas, Domingo Fagoaga: los capitanes Antonio Marín y 
Francisco Madrid: los subtenientes Miguel Bran, J. Tomas a iri vi- 
llaga, y 59 individuos de tropa, han sido heridos. La mayor parte 
de los demás jefes y oficiales han perdido sus caballos. El 'fuego du- 
ró cinco horas: los jefes, oficiales y tropa, llenaron su deber. Las 
tres armas han rivalizado entre sí, y sería difícil decir quiénes soa 
los que se han distinguido. (Jd., ciudadano General, que todo lo ha 
presenciado, sabrá si los individuos que componen la división que 
ha dado una nueva vida á la causa de la libertad, son dignos de ser 
recomendados á sus respectivos gobiernos. Entre tanto, me es muy 
satisfactorio poder asegurar á Ud., que las propiedades han sido res- 
petadas, y que no obstante que las puertas de la cas i de las seño- 
ras López han sido abiertas al enemigo y haberse encontrado en la 
del señor Benito Patino, donde también estuvo aquel, prevenciones 
de hilas y demás cosas que no estaban hechas para nosotros, el sol- 
dado no ha allanado nía i piezas, que aquellas de donde se nos ha- 
cia fuego, sin tomar nada de ellas. Tengo el honor, ciudadano Ge- 
neral, de ofrecer á lid. mis respetuosas consideraciones. — D. U. L. 
— /. tiaget." 

16-— San Martin con 160 hombres huyó hacia el departamento de 
San Miguel, pero fué perseguido. 

.17— Con fecha 4 de julio, el general Saget dió el siguiente parte: 
"Estado mayor general del Gobierno federal. -Al ciudadano Jefe 
provisional del Salvador y Comandante general de operaciones. A- 
yer dispuso emprender marcha el ciudadano general en jefe Nico- 
lás Espinosa, facultado para la pacificación de los departamentos 
de San Vicente y San Miguel, basta la hacienda de Santa Bárbara, 
y hoy por la mañana, llególa división á las orillas del Lempa en 
que se habían reunido todas las barcas, ménos una que quedó eu 
poder del enemigo. Como á las cinco rompió el fuego la avanzada de 
éste; pero la intrepidez con que se precipitaron los infantes en las 
barcas, los hizo huir. Inmediatamente dispuso el ciudadano General 
emprender la marcha, y á pesar de que la tropa no había comido 
la víspera por no haber encontrado absolutamente víveres en la ha- 
cienda, marchó sin parar hasta el pueblo de Xiquilisco en que 
se hallaba San Martin con 800 hombres. Dispuso el ciudadano 
General que sobre la marchase atacase al enemigo. El pueblo no 



68 



UESEÑA HI8XÓKICA 



ofrecía mas que una entrada por estar entre montes. Sin embargo, 
el ciudadano General mandó que por el camino de frente entrasen 
las compañías de los capitanes Bran y Lazo al paso-trote, mientras 
la del Calvario, y la del capitán Ruiz flanqueaban la plaza poi dere- 
clia é izquierda; la caballería se precipitó al galope sobre la plaza, 
y la acción quedó concluida. El fuego duró como inedia hora: el e- 
nemigo huyó*en todas direcciones y fué perseguido con rigor por 
nuestra caballería: el ex-jefe San Martin dejó su espada, su caballo 
y capote; los equipajes de los oficiales quedaron en poder de la tro 
pa; la correspondencia de oficio y de particulares se está recojiendo 
eon esmero: 12 muertos, en cuenta los capitanes Francisco Zea (A. 
Trono), Cruz Morales y otros oficiales que van heridos: cuasi todos 
salieron á pié. 112 fusiles, 100 lanzas, 4 cujas de guerra, 4 clarines. 
30 prisioneros, un carro cargado de parque y pólvora en barriles, y 
40 caballos ensillados han sido el resultado de esta acción que lia 
dispersado enteramente á la guerrilla de San Martin. Su intención, 
confesada por los mismos prisioneros, era repasar el Lempa, y si- 
tuarse otra vez en Santiago Nonualco: pero la permanencia de la 
división en San Vicente, su buen órden, disciplina y sobre todo, los 
esfuerzos del General, disuadieron bien pronto á los indíjenas de 
que éramos sus enemigos, y antes bien se abrazaron con nuestros 
destacamentos, que en todas las marchas se han distinguido por su 
honradez. El Estado está libre, pues, y la división signe su mar- 
cha.; los dispersos están perseguidos en todas direcciones por los 
mismos indíjenas que tanto han vejado. La tropa toda peleó con su 
acostumbrado valor; y su sufrimiento es aun mas admirable en me- 
dio de terrenos desiertos en que no se encuentra ni agua. Todo lo 
que. tengo el honor de poner en conocimiento de Ud., de orden del 
ciudadano General en jefe, y reiterar á Ud. las protestas de mis 
consideraciones respetuosas — 1). U. L. — Xiquilisco, julio, 4 á las <¡ 
de la tarde — El coronel jefe, I. Har/eL" 

18 — Don Carlos Salazar creyó conveniente devolver el mando del 
Estado del Salvador y del ejército al Gobierno federal, para que 
procediera á la reorganización del Estado, en virtud de facultades 
con que al efecto se hallaba investido por el Congreso. En consecuen- 
cia, el 13 de julio, se hizo cargo del Gobierno del Estado el vice- 
presidente de la República don José Gregorío Salazar. El Congreso 
volvió á abrir sus sesiones en San Salvador. El Senado se reunió en 
Guatemala para dictar medidas relativas á su reorganización y tras- 
lación al Estado del Salvador. El general Morazan hizo un viaje á 
Guatemala, donde fué recibido como vencedor; 

19 — El doctor Galvez debía esplicar la razón que hubo para que 
las fuerzas guatemaltecas que envió con miras pacíficas y para sos- 
tener mediaciones, hubieran tomado parte en la guerra y contribuí 



DE DENTRO V M ÉlilCA. 



60 



do á Ja caída, de San Martin. Esta explicación la dió el Jefe del Es- 
tado de Guatemala á la Asamblea legislativa de 1835. Dice que íoa 
sucesos y especialmente un encuentro hostil que á los guatemalte- 
cos se hizo en Chalchuapa, los obligo á pelear. Hé aquí las palabras 
del mensaje: "Las supremas autoridades se habían trasladado á la 
ciudad de Sonsonate, en el Estado del Salvador: las que lo rejian 
entraron en grandes desconfianzas haciéndose mutuos los recelos; 
fué consiguiente la ajitacion y la inseguridad. La mira grande de 
evitar un trastorno que amenazaba á la República toda, y el deber 
de apoyar á la representación nacional, fueron los fundamentos de 
que partió el acuerdo para dar el auxilio armado pedido á Guate- 
mala. Los sucesos que se desarrollaron sucesivamente, hicieron cam- 
biar la misión pacífica de nuestras tropas auxiliares. Ellas tuvieron 
qué batir las que en Chalchuapa les hicieron un encuentro hostil y 
qué pelear después en defensa del Gobierno nacional, atacado en 
su propia residencia. No entro en mis cálculos ni en las miras que 
siempre me han guiado, este acontecimiento, porque tampoco pude 
imajinarme que se obrase por el Gobierno que existia en el Salva- 
dor en un sentido tan estremoso y aventurado: tenia repetidas co- 
municaciones en que veía que se tendia á términos conciliatorios. 
Yo deseaba que haciéndose estable el Gobierno nacional, verificase 
las medidas pacíficas y de avenimiento, que privadamente me ha- 
bía indicado el General Presidente de la República, cuya conducta 
aun rodeado del triunfo, ha sido constantemente moderada y ge- 
nerosa." 

20 — El mensaje de Galvez pasó á una comisión que colmó de elo- 
jios al Jefe del Estado. Al discutirse el dictamen, no hubo una so- 
la voz que hablara en contra, y fué aprobado. 

21 — Don Joaquín San Martin creyó que Galvez habia procedido 
con falta de sinceridad: que en la conducta de este alto funcionario 
hubo doblez y hasta falacia. San Martin, en los últimos años de su 
vida, narraba estos acontecimientos, y hacia palpar que estaba do 
minado por la idea de haber sido víctima de un engaño. 

22 — Don Joaquín San Martin era un hombre honrado, rico pro- 
pietario y padre de una numerosa y respetable familia. Sus ideas 
se resentían de los errores de la antigua educación española. Se juz- 
gaba aristócrata y el de que precede á su apellido, y que él mantu- 
vo siempre sin embargo del decreto de la Asamblea nacional que 
abolió todo lo que era nobiliario, es una prueba indudable de su« 
pretensiones aristocráticas. No estuvo de acuerdo con el partido de 
Cornejo; pero los acontecimientos posteriores lo ligaron con el cír- 
culo que en el Salvador dejaba aquel Jefe. No era partidario de 
Arce; pero tampoco aprobaba algunos procedimientos contra el ex- 
Presidente. Esto hizo que Arce le escribiera, y su correspondencia 



70 rbskSa histórica 

fué muy mal interpretada. Sun Martin estuvo rodeado de hombrea 
intransijentes y que carecían de cívicas virtudes, y mas de una ve/, 
desgraciadamente se sometió á sus inspiraciones. Estos sucesos y la 
necesidad en que las circunstancias lo colocaban de estender el com- 
bate y de buscar cooperadores, lo hizo el centro del partido recalci- 
trante y lo condujo al destierro. 



CAPITULO NOVENO. 
Reorganización de las autoridades salradoreñas. 



SUMARIO. 

1 — Personas que ejercieron el Poder ejecutivo — 2. Decreto de con- 
rocatoria y sus efectos — 3. Discurso de Silva. 



1 — Ejercieron sucesivamente el Poder ejecutivo del Estado del 
Salvador, el vice-presidente de la República don José Gregorio Sa- 
lazar y el consejero don Joaquin Escolan. 

2— Por un decreto de don José Gregorio Salazar, fueron convoca- 
dos todos los pueblos del Estado del Salvador para renovar los su- 
premos poderes. En consecuencia, la Asamblea lejislativa se insta- 
ló el 21 de setiembre y abrió sus sesiones el 22. El 23 hizo el escru- 
tinio de los pliegos que contenian sufrajios para Jefe, vice-Jefe y 
Majistrados, y declaró nulas las votaciones del departamento de 
San Vicente, por contener faltas legales. El 23, la Asamblea acordó 
■excitar á los Gobiernos centro-americanos para que publicaran, de 
la manera mas solemne, que en el Estado del Salvador reinaba com- 
pleta calma y tranquilidad, y que su Asamblea lejislativa ofrecia 
nuevas garantias á las personas y propiedades de todos los que 



72 



gESENA HISTÓRICA 



concomerán á las ferias de San Vicente, San Miguel y Chalate; 
nango. 

3 — Don José M* Silva pronunció, como presidente de la Asam- 
blea del Salvador, nn discurso notable al abrirse las sesiones. El 
manifiesta el Estado de los ánimos y revela las convicciones que a- 
quel distinguido ciudadano tenia acerca de la revolución que acaba- 
ba de terminar. Dice así: Ciudadanos representantes — El 9 de fe- 
brero de 833, el Estado del Salvador se hundió en el abismo del 
caos. Una facción liberticida, rejenteada por el ex-vice-jefe Joaquín 
San Martin, usurpó los supremos poderes del Estado, y arrojó de sus 
asientos á las autoridades lejítimas. Después de aquel dia aciago, su- 
frió el Estado las calamidades mas horribles; una persecución feroz 
y sangrienta se desplegó sobre todos los patriotas que manifesta- 
ron sentimientos liberales. Se colocó en los puestos públicos á loa 
sujetos mas inmorales, propios para venderse y servir de instrumen- 
tos ciegos al Gobierno intruso y tiránico. Parece que se tenia el ob- 
jeto de arruinar completamente al Estado, destruir sus elementos 
y reducirlo á la impotencia para entregarlo al primer amo estranje- 
ro que quisiese dominarlo. Se destruyó la hacienda pública; no si 
administró exactamente la justicia, se protejió el crimen y se persi 
guió al hombre honrado, se asesinó impunemente á los patriotas y 
se autorizó toda especie de maldades. La educación pública se e- 
chó en olvido; y sobre todo, desaparecieron las garantías individua- 
les, los derechos políticos de los salvadoreños, la libertad del co- 
mercio, la de la imprenta, la de la palabra. La confianza en el Go- 
bierno se estinguió, y una alarma y espanto general reinaban en to- 
dos los ciudadanos. En circunstancias tan penosas, los pueblos en 
masa se sublevaron contra la tiranía y la usurpación; el benemérito 
presidente de la República, ciudadano Francisco Morazan, libertó 
al Salvador por tercera vez, y unido con todos los patriotas obró 
hasta conseguirlo el 23 de julio último, en que el Gobierno intruso 
cayó y abandonó su presa. En aquel dia de gloria, el esfuerzo del 
patriotismo batió las huestes numerosas que parecían invencibles» 
organizadas por el pérfido é hipócrita jefe San Martin. Desde enton- 
ces quedó ya libre el Estado; y la primera atención del Supremo 
Gobierno federal, ha sido reorganizarlo constitucionalmente, convo- 
cando á los pueblos á elejir espontáneamente sus autoridades su- 
premas. Se han verificado'las elecciones, y en ellas el pueblo os ha 
escojido para sus representantes, poniendo en vuestras manos bus 
destinos, y esperando que curéis los males que ha sufrido, y fe 
conduzcáis á la grandeza yf prosperidad que disfrutan todos los pue- 
blos, cuyos Gobiernos son fundados en instituciones liberales. Ciu- 
dadanos representantes: el Salvador es hoy un enfermo que ha pa 
decido una crisis violenta. Si ahora que ésta cedió, se quine rejú? 



I>K CENTKO- AMÉRICA. 



73 



lo corno si estuviera en su robustez natural, sufrirá otro ataque aun 
mas violento, y dejará de existir. Es, pues, preciso conducirlo con 
el mayor tino, y poco á poco suministrarle los remedios con que de- 
be restablecerse. Vuestras luces prometen que atendereis constan- 
temente á sostener los derechos políticos de los salvadoreños y las 
garantías individuales. A crear hacienda y una fuerza que dó al 
Estado respetabilidad, y á hacer que se administre justicia. No de- 
béis olvidar la educación de la juventud. En ella se fundan las espe- 
ranzas de los hombres sensatos que conocen que la ignorancia es el 
apoyo de la tiranía, y que la virtud y las luces son los cimientos 
solidos de los Gobiernos republicanos. La instrucción pública, pue- 
de considerarse como el primer poder social; de suerte que mientras 
no se generalicen los conocimientos útiles, los pueblos están suje- 
tos al influjo del pequeño número que los posee, y de contado el 
Gobierno no es verdaderamente popular. En fin, ciudadanos repre- 
sentantes, en vuestras manos está depositada la felicidad del Esta- 
do. Yo aseguro á vuestro nombre, que sabréis corresponder á la 
confianza de los pueblos— José Marta Siloa." 



CAPITULO DECIMO 
Reformas del doctor Galvez. 



SUMARIO. 

I — Tendencias de Gal vez— '2. Decreto sobre supresión de dias de 
de tiesta— 3 Oposición del representante Planas — 4. Opinión del 
representante Rodrigues— 5. Efectos del decreto — 6. Reflexiones 
—7. Debilidad del Gobierno— 8. Resolución de Gregorio XVI— 
i). Cementerios — 10. Ellos sirven de pretexto á los- reaccionarios 
—11. Nuevas dificultades producidas por ta escase: de fondos, y 
■medidas empleadas para salearlas— 12 Procedimiento de ios 
curas y sus consecuencias — 18. Decreto de 8 de abril — 14. Mo- 
lí)! religioso— Vi. Fedriaui— 16. Continuación del suceso— 17. 
Queja jila Asamblea — 18. Dictamen de una, comisión — 19. Re- 
solución del Cuerpo moderador~2&. Estado déla opinión — 21. 
Reflexiones — 22. Una conspiración descubierta — 23. Sefli .do- 
nes— 24. Ley sobre el puerto de'Jztapa — 25. Efectos de esto ley- 

26. Consecuencias de la situación y circunstancias de Iztapa 

27. Cambio del puerto -28; Otras consecuencias del malpw rio- 
29. Medidas de seguridad pública— m. El Consejo moderador 
— 31. Colonización — 32. Reflexiones — 33. Imprenta — 34. f'na r< 
solución de la Asamblea— 35. &tuac , ¿on de los cu rentos 36. /- 



76 



RESEÑA HISTÓRICA 



ni dativa de Gal/063 — 37. Dictamen de una comisión — 38. Con- 
ducta, de Planas— 39. Discurso de Rodríguez. 



1 — Galvez no estaba anido al clero ni á la aristocracia; tampoco 
lo estaba á Barrundia ni al general Morazan. Quería formar un nue- 
vo partido cuyo Jefe fuera él solo. Esta pretensión lo conducía á 
combatir muchas veces á todos los partidos, y otras á sostener los 
principios mas avanzados de Barrundia y Morazan, conducta que 
le produjo muchos reproches ó imputaciones amargas, en que se le 
atribuía frecuentes cambios de colores políticos. Galvez propuso á 
la Asamblea un decreto que suprimiera muchos dias de ñesta. En 
consecuencia se emitió el siguiente. 

2 — "La Asamblea legislativa del Estado de Guatemala, conside- 
rando: que los muchos dias de guarda, son perniciosos tanto ,í la 
moral como á la prosperidad: que por un efecto de la corrupción de 
las costumbres, ellos se emplean en ocupaciones ajenas de su insti- 
tución, mientras que por su número disminuyen la acción del tra- 
bajo, poderoso ájente de la riqueza: que ademas traen el inconve- 
niente de hacer que los días que les siguen inmediatamente, tam- 
poco se ocupen en el trabajo por el mal empleo que se hizo del fes- 
tivo; deseando así mismo hacer un servicio á la relijion, que justa- 
mente repueba se profane el tiempo destinado á las obras de virtud; 
y teniendo presente por íiltimo, que la misma relijion establece se 
celebren los santos misterios que ella enseña y que el civismo de- 
manda se haga grato recuerdo de los grandes dias de la patria; ha 
tenido á bien decretar y decreta: 

1. ° — Son dias de hacienda todos los del año, á escepcion de los 
domingos, juéves y viernes santo, jueves de corpus, quince de se- 
tiembre, primero de noviembre, ocho y veinticinco de diciembre. 

2. ° — En consecuencia el trabajo no será interrumpido en lo de- 
mas del año, y los empleados de cualquiera clase se ocuparan en el 
desempeño de sus respectivas funciones, como los particulares po 
dran hacerlo en sus negocios y labores. 

3. ° — Quedan derogadas todas las disposiciones que concedían fe- 
riados á los establecimientos públicos, y en lo de adelante no lo se- 
rán otros que los espresados en esta ley. 

Comuniqúese al Consejo representativo para su sanción. 
Dado en Guatemala, á veinte de febrero de mil ochocientos trein- 
ta y cuatro — Joaquín Planas, diputado presidente— Ensebio Mwr- 



DE CENTRO- AMEKICA. 



77 



ga, diputado secretario — José Mariano Rodríguez, diputado secre- 
tario. 

Sala del Consejo representativo del Estado de Guatemala, en la 
Corte, á 1. ° de marzo de 1834— Al Jefe del Estado—/. Antonio 
Martínez, presidente — José María Cobar, secretario accidental. 

Por tanto: ejecútese — Guatemala, marzo 1.° de 1834 — Simón 
Vasconcelos — Al Secretario general del despacho. 

Y por disposición del Poder ejecutivo, se inserta en el Boletín o- 
ficial para los efectos consiguientes. 

D. U. L. — Guatemala, marzo 1. ° de 1834. 

El jefe de sección, 
Jóse M. Flores." 



3— El representante, presbítero Joaquín Planas, se opuso á esta 
medida, citando cánones de los concilios, decretos de los pontífices 
y textos de los santos padres. Dijo que solo á la iglesia correspon- 
de permitir el trabajo en los dias que ella ha declarado festivos y 
que una resolución de la autoridad civil sobre el asunto, es contra- 
ria á la relijion católica, apostólica, romana, que profesan los gua- 
temaltecos. 

4 — Don José Mariano Rodrignez, quien después fué ministro del 
general Carrera, combatió al padre Planas, firmó el decreto y lo sos- 
tuvo en un discurso. Hé aquí sus palabras: "Tiempo ha que la mo- 
ral y la filosofía declaman contra la multitud de dias festivos, en los 
cuales el vicio y la ociosidad ostentaban sus mayores excesos, con 
ultraje de la misma relijion que protestaban respetar, y contra los 
santos principios de ésta y de la virtud que proscriben el ocio cri- 
minal y recomiendan tanto el trabajo y la ocupación. La Asamblea, 
sin privar á la divinidad de los cultos que se le tributaban en aque- 
llos, persuadida de que el ciudadano laborioso es mas aceptable á 
sus ojos y menos perjudicial á sus semejantes, arrebató al vicio y á 
la ociosidad algunos de aquellos dias, consagrándolos al trabajo y á 
la riqueza pública; convencida de que el corazón puede exhalar sus 
manifestaciones "piadosas, ya entre el bullicio de la administración, 
ya en medio de los cantos del labrador que conduce su arado, como 
también entre la quietud y embelesos del pincel, á todo_lo cual qui- 
so proveer con su decreto de 20 de febrero de este año, que solo ha 
podido ser mal acojido por la ignorancia y la superstición, siempre 
descontenta y enemiga de las reformas provechosas." 

5 — Ese decreto sirvió de apoyo al clero para predicar contra e 
Gobierno. Se dijo que Dios mandaba no trabajar en ciertos dias' 



78 RESEÑA HISTÓRICA''' 

que la Asamblea ordenaba trabajar en ellos, y que antes debia obe- 
decerse á Dios que al hombre, según dice una epístola de San 
Pablo. 

6 — Se pudo haber limitado el decreto á decir que la autoridad ci- 
vil no prohibiría el trabajo en los dias á que el mismo decreto se re- 
fiere. Entonces el ínteres individual y las necesidades de la agri- 
cultura y de la industria, hubieran conducido al trabajo en esos 
dias y lentamente se hubiera obtenido la sanción pública. El Jefe 
del Estado, sabia por esperiencia, que cuando sus medidas protejian 
los intereses pecuniarios, los favorecidos por ellas las sostenian de 
firme, sin tener en cuenta las disposiciones eclesiásticas. Los que 
poseían casas en las inmediaciones de la plaza del Sagrario, cual- 
quiera que fuera su color político, lo apoyaron contra el cabildo e- 
clesiástico y el clero, que pretendian que aquella plaza debia estar 
al servicio de la Catedral, y formarse en ella un jardin para ornato 
del palacio arzobispal. 

7 — Galvez se vió atacado en todos los pulpitos y en todos los con- 
fesonarios. Su gabinete no tenia bastante enerjia para resistir la 
tormenta y propuso al Jefe la derogatoria del decreto; pero él com- 
prendiendo que esa derogatoria sin desarmar al clero, presentaría 
al gobernante débil y miserable ante la nación, no accedió á las 
solicitudes que incesantemente se le hacían; los actos de debilidad 
y de condescendencia los dejó Galvez para los últimos dias de su 
administración. 

8 — Mas tarde el papa Gregorio X VI, atendiendo á los intereses 
del comercio y de la agricultura, disminuyó los feriados; y era tal 
la exaltación de los fanáticos, que muchos de ellos negaron al Pa- 
pa la facultad con que procedía; y otros atribuyeron su disposición 
á lo calamitoso de los tiempos. La ignorancia de unos, el excesivo 
celo de otros, que frecuentemente los presenta ante la sociedad co- 
mo mas papistas que el Papa, las costumbres inveteradas y el hala- 
go de la holganza, en ciertos dias, formaban estas resistencias tena- 
císimas. 

9 — En medio de todas estas ajitaciones, el doctor Galvez conti- 
nuaba firme en su propósito de hacer reformas. En tiempo de Már- 
quez, la Asamblea dió un decreto mandando construir cementerios, 
para que los enterramientos no se verificaran en los templos. Gal- 
vez se propuso hacer efectiva esta ley. Se construyó el cementerio 
de Guatemala cerca del Hospital de San Juan de Dios, el de San 
Lázaro en la Antigua y otros muchos en diferentes poblaciones. 

10 — El fanatismo se apoderó de esta medida para combatir al Go- 
bierno. Se hizo creer á la gente sencilla, que era una impiedad im- 
pedir que los restos de sus deudos estuvieran colocados dentro de 
los templos y ceroa de los altares. Los ajenies del Gobierno con* 



r>K OKNTRO-amekica. 79 

testaban que los nuevos cementerios recibirían las bendiciones de 
los párrocos y cuanta anua bendita se quisiera derramar sóbrelos 
sepulcros para dejarlos completamente santificados; pero nada bas 
taba. Cada uno quería que el cuerpo de su pariente ó de su amigo 
estuviera dentro de los muros de una iglesia, para que Satanás no 
pudiera aproximarse al sepulcro. 

11— Una nueva dificultad surjia, veíala escasez de fondos en 
muchas p oblaciones. Para salvarla, se decretó que los nuevos enter- 
ramientos se hicieran con los fondos de fábrica do las iglesias; y en 
los pueblos donde no existieran estos fondos, se emplearan los 'mu- 
nicipales, bajo condición de que los fondos de fabrica garantizaran el 
capital y el interés de un cinco por ciento al año. 

12— Los padres curas se enojaron por esta resolución, y en mu- 
chos pueblos empleaban contra ella su arma acostumbrada: elpúl- 
püo y el confesonario. Esta arma no dejó de producir los efectos 
queijf deseaban. En Totonieaj>an hubo un levantamiento en masa. 
Fué preciso combatirlo con la fuerza armada y reducir á prisión á 
una parte de los amotinados. Algunas semanas después, los presos 
pidieron una amnistía al Gobierno, y la Asamblea dictó el siguien- 
te decreto: 

13— "La Asamblea lejislativa del Estado de Guatemala, conside- 
rando: .pie aunque los indíjenas de Totonicapan se opusieron de 
mano armada al establecimiento del cementerio fuera del poblado 
de aquella ciudad, fué esto un efecto de la superstición que aun no 
han podido desvanecer las luces del siglo: que en tal acto no hubo 
deliberada intención de desconocer las supremas autoridades que 
njen el Estado: que sujetar á los innumerables individuos que se 
complicaron en aquella jornada á las resultas de un juicio dilatorio, 
sena privara la agricultura de útiles brazos, y sumir largo tiempo 
"n la orfandad á familias inocentes que ya han padecido. Conside- 
rando, ademas, que un acto de (demencia puede asegurar para siem- 
pre la tranquilidad pública en aquel departamento, que en todos 
tiempos ha prestado distinguidos servicios á la justa causa; y á que 
el Gobierriopor estas y otras muchas razones ha solicitado del Cuer- 
po lejislativo una amnistía en favor de aquellos individuos; ha te- 
nido á bien decretar y decreta: Se concede una amnistía general á 
todos los presos y Dugos que hayan tomado parte en la resistencia 
á la ejecución del decreto de cementerio en la ciudad de Totonica- 
pan— Guatemala, abril 8 de 1334," 

i-l El 3 de agosto de L834, Galvez pudó conocer el estado de la 
opinión. Ese dia se celebraba el Cor}»/* Christi en la iglesia de 
Santo Domingo. El presbítero don Ignacio Perdomo, domiciliario 
del Estado del Salvador, había venido á Guatemala preso é conse- 
cuencia de la caída de Cornejo. Esto basta para indicar el círculo 



80 



RESEÑA HISTÓRICA 



político á que pertenecía. El padre Perdomo iba alumbrando en la 
procesión. Un concurso numeroso de gente de todas clases llenaba 
las inmediaciones de la iglesia. Entre los espectadores se encontra- 
ban don Carlos Fedriani, actor de profesión, don Mariano y don 
Salvador Moreno y don Francisco Arrazpla. Fedriani tenia el som- 
brero en la cabeza. El padre Perdonio lo vió y con voz iracunda man- 
dó que se descubriera. Fedriani no quiso hacerlo. Entonces Perdo- 
1110 salió de la línea y con una vela de cera que llevaba en las ma 
nos, dió á Fedriani unos golpes y le quitó el sombrero. 

15 — Fedriani era el primer artista dramático que se había visto en 
Guatemala. Su educación le permitía estar en contacto con la mas 
culta sociedad y se hallaba siempre rodeado de numerosos amigos. 
Algunas de las representaciones que él habia dado, presentaban d« 
relieve la tiranía de los reyes y los abusos del clero. Fedriani había 
celebrado funciones de teatro en cuaresma, y todo esto lo hacia in- 
soportable á los ojos de los intolerantes y de los fanáticos. Si' de- 
seaba ultrajarlo, y él presentó la ocasión. 

1G — Don Cárlos Fedriani sufrió por el momento el ultraje que pú- 
blicamente le hizo el padre Perdomo; pero no pensaba dejar el he- 
cho impune. Esperó que la procesión terminára y al entrar Perdomo 
al templo, le dió repetidos golpes en la cara con un látigo y lo 
amenazó con una pistola. Perdomo estaba todavía con las vestidu- 
ras eclesiásticas; se levantó el alba y la sotana, sacó un puñal que 
llevaba oculto en la bota derecha y con él produjo varias heridas á 
Fedriani. Este, viéndose ensangrentado, hizo fuego al padre Per- 
domo, pero no lo hirió. Perdomo indignado por el tiro que se le lia 
bla dirijido, y con algunas pequeñas lesiones en la cara, se lanzó 
otra vez con su puñal sobre Fedriani. Este huyó y el padre Per- 
domo revestido y de casulla, corriendo lo seguia. Los Morenos y 
Arrasóla pretendieron impedir que le diera alcance, dirijiendo pie- 
dras al agresor. Algunos lo golpearon; pero el padre Perdomo po- 
día batirse con muchos hombres. Abandonó á Fedriani y con su pu- 
ñal acometió á los Morenos y les hizo varias heridas. Entonces el 
escándalo fué mayor. El padre Perdomo con el puñal ensangrenta- 
do en la mano, levantó los ojos al cielo, como uno de los sacerdotes 
de la antigua ley después de inmolar la víctima, y habló al pue- 
blo diciendo que él sostenía la relijion santa, la relijion católica y 
que se hallaba atacado por los impíos. Algunos grupos tomaron 
parte en favor del eclesiástico y se dirijieron contra los Morenos y 
Arrazola. Estos señores y sus amigos resistieron y hubo riñas san- 
grientas que disolvió al lin el teniente de polícia don Nicolás Aré- 
valo. Aqtiel mismo día, los principales actores de esta escena, fue- 
ron conducidos á la cárcel, Fedriani y los Morenos obtuvieron es- 
carcelacion bajo de fianza: el padre Perdomo debia continuar preso 



DE CKNTKO-AMEKIOA. 81 

liasta ]a conclusión de la causa. 

17— El 29 de agosto, Perdomo dirijió á la Asamblea una queja 
porque el proceso no terminaba con celeridad y porque no se le es- 
carcelaba. Su esposicion es un libelo infamatorio contra Fedriani y 
contra todos los que habían tomado parte en su favor; contra el ré- 
jimen administrativo, y contra todas las ideas dominantes. Perdo- 
mo se presenta en esa esposicion con la soberbia de los fariseos, y 
espera en recompensa las palmas del martirio. 

1S — Una comisión compuesta de los representantes Dardon, Mar- 
tínez, Rivera Paz, Castillo y Flores declaró subversivo y sedicioso el 
escrito del padre Perdomo, y pidió que se autorizara al Gobierno 
para resolver en este y otros casos semejantes sin el estrépito judi- 
cial, y así se decretó. 

19 — Pero el Cuerpo moderador devolvió el decreto á la Asamblea 
diciendo que no debían limitarse las atribuciones del poder judicial, 
invistiéndose al Gobierno de facultades que no le eran propias. El 
asunto quedó en manos de los jueces. 

20 — El partido reaccionario esplotó este acontecimiento de todos 
modos, para levantar al pueblo; y las creencias de las mujeres y los 
niños prestaban un grande elemento en favor de sus maquinaciones. 
Muchas mujeres negaban el habla á Fedriani y mas de una vez en 
las tiendas y en los mercados, no se contestaba á él ni á los More- 
nos cuando iban á comprar alguna cosa. Los clérigos aseguraban 
que los hombres que pusieron manos en la persona del padre Per- 
domo estaban excomulgados por el privilejio del canon, y que la 
excomunión se estendia á todos los que con ellos hablaran. 

21 — Este suceso justifica á los políticos que juzgan deben supri- 
mirse las procesiones por las calles y las plazas, y limitarse los ac- 
tos del culto al recinto de los templos. No es posible que los hom- 
bres de todos los credos relijiosos, tributen la misma veneración que 
los católicos á las procesiones de la iglesia romana, y los clérigos 
pocas veces tienen la moderación que la cultura demanda para re- 
primir á los disidentes. Las procesiones, ademas, bien examinadas, 
son actos eminentemente profanos. Ellas sirven para que el bello 
sexo osteute el lujo de sus trajes y la belleza de sus formas; para 
que los jóvenes tengan ocasión de ver en un limitado recinto, todos 
los encantos que avivan la imajinacion y exaltan las pasiones. En 
los países católicos mas ilustrados, no se ven esas funciones que 
tanto recuerdan las escenas del paganismo. La América española ha 
entrado ya en esta reforma. En Lima no hay procesiones por las ca- 
lles; tampoco las hay en Méjico. Roma, capital del mundo católico, 
nos dá un ejemplo que debiéramos seguir. 

22 — Los reaccionarios esgrimieron otra arma para combatir al Go- 
bierno. Sujirieron ¡i muchos fabricantes que antes vivian cómoda- 

VO\BQ U. I¿ 



82 



UKSKXA HISTÓRICA 



mente con sus telares y cuya industria decaía con la libertad de o> 
mercio, la idea de insurrección. El doctor Galvez refiere este suceso 
de la manera siguiente. ' 'La destrucción del Estado hubiera sido- 
inevitable en fines de octubre, por una conspiración que se tramaba 
en esta capital, bajo el pre testo de prohibir las introducciones de 
ciertos artículos de comercio estranjero. Este fué el concepto en 
que hubo de comprometerse á los hombres sencillos. El Gobierno 
aplicó al momento su vijilancia para penetrar la trama: siguió los 
pasos de los conspiradores, y en la hora señalada para el aborto re 
volucionario, detuvo el golpe, prendió á los conspiradores, los hizo 
juzgar conforme á las leyes, y cuando ellos veían venir la pena 
de muerte sobre sus cabezas, usó del poder ilimitado que el Cuer- 
po lejislativo le confiriera: fueron desterrados cinco individuos y to- 
dos los demás puestos en absoluta libertad." (Mensaje del Jefe del 
Estado de Guatemala á la Legislatura.) 

23 — Galvez se alaba por haber asegurado la paz, usando de la cle- 
mencia. El no comprendía que entonces mas que nunca se le mina 
ba, y que nuevas conspiraciones se hallaban en perspectiva. 

24 — En ese tiempo se decretaron bases para la apertura de cami 
nos por medio de compañías de accionistas y para mejorar el puer- 
to de Iztapa. La naturaleza que dió á Guatemala excelentes puertos 
en el mar de las Antillas, la privó absolutamente de ellos en el Pa- 
cífico. Allí el embarque y desembarque se verifica en radas abiertos 
que no pueden llamarse puertos. Eu tiempo de Galvez, Iztapa e;\v 
el sitio designado por la ley, para el movimiento marítimo en el Pa- 
cífico. Se creyó entonces que ese lugar podría llegar á tener pobla- 
ción, y para fomentarla, la Asamblea decretó lo siguiente: 1. 3 
Que los que fueran á avecindarse al puerto de Iztapa, tuviesen ei 
beneficio de media caballería d^ tierra, que se les mediría en toda 
propiedad, debiéndose dar ésta misma estension de tierra, á cual 
quiera que se obligase á llevar familias por su cuenta, y entonces- 
éstas tendrían el beneficio que hubiesen estipulado con el que las 
condujera. 2. ° Que cada familia de las que fueran por sí y no eu 
virtud de previo convenio, recibieran del Gobierno, el mantenimien- 
to por seis meses, una hacha, un machete y un azadón; mas al une n< > 
quisiera tomar el mantenimiento, se le mediría una caballería en 
tera de terreno. 3. ° El pueblo de Iztapa estaría exento de toda con 
tribucion directa por diez años. 4.° Si algún individuo se compro 
metía á poner en corriente seis carros grandes para trasportar los 
efectos de Iztapa á Escuintla, avecindándose en el pueblo, recibiría 
seis caballerías de tierra, con la obligación de mantener abierta una 
calle que al efecto se designaba. 5. ° La sal que se elaborara en 
Iztapa, el primer año no pagaría ningún derecho, y en los nueve- 
restantes debía pagar solo la mitad. 6. ° Se autorizaba al Ejecutivo- 



DE CENTRO AMERICA. 



para que pudiera hacer venir al mismo puerto, cien colonos de Vir- 
ginia costeándoles el trasporte. 7. Estos colonos gozarían las mis- 
mas gracias que se le concedían á los demás pobladores de Iztapa. 
costeándoseles el mantenimiento por seis meses. 

25 — La población de Iztapa no llegó á progresar. No solo el ha- 
llarse al nivel del mar á 13° 56' de latitud norte, sino los pantanos 
y montes que la rodean, la hacen tan malsana, que nadie puede vi- 
vir allí sin enfermarse. No hubo empresarios que se atrevieran á ir 
á destruir montes y desecar pantanos, y aquel sitio quedó desierto 
y falto del tráfico que tanto conviene entre las poblaciones céntricas 
y los puertos de mar, para la mejora de los mismos puertos y el 
desarrollo de la riqueza pública. 

26 — Las condiciones poco favorables de Iztapa, han contribuido á 
la parálisis del progreso de Guatemala. Muchos estranjeros, acos- 
tumbrados á mirar los puertos de otros países como lo mas impor- 
tante y floreciente del Estado, han visto á Iztapa solo de tránsito, 
y su aspecto les ha sujerido una idea muy poco favorable del país. 
La distancia entre el puerto y la capital y la falta de trasportes ve- 
loces, baratos y cómodos, ha impedido el ingreso de estranjeros. 
hasta el estremo de que los pocos que llegan llamen tanto la atención 
como espresa don José Milla en sus cuadros de costumbres. Guate- 
mala y Lima presentan á este respecto un contraste. Una gran can- 
tidad de buques que se dirijen á Valparaíso, al estrecho de Maga- 
llanes y al Cabo de Hornos, se detienen algunas horas en el Callao. 
Los transeúntes saben allí, que se hallan á media hora de Lima y 
que solo les cuesta ciucuenta centavos el pasaje, y se dirijen al ins- 
tante á esa gran capital, para conocerla y volver al puerto oportu- 
namente. Lo mismo se verifica respecto de los que vienen hacia el 
norte, del Cabo, del Estrecho ó de Valparaíso. Lima, por tanto, pa- 
rece un puerto de mar. La figura, los trajes y las costumbres de los 
estranjeros que la visitan no producen sensación ninguna, porque 
todos los días y á toda hora se ven allí hombres de diferentes zonas 
y meridianos. Guatemala, aunque tiene una costa, por cuyo frente 
pasan los buques, no puede ser visitada sino por las personas que 
espresamente se dirijan á ella con un fin especial, y éstas esperi- 
mentaban una serie de molestias, en el embarque y desembarque, en 
los alojamientos, en los trasportes y tenían necesidad de pagax por 
todo esto, mucho mas de lo que gastarían en un via je de Londres á. 
París (*). 



(*) El general presidente don J. Rufino Barrios, penetrado de estas verdades, hizo au 
•nntrato de ferro-carriles entre el puerto de San José y la villa de Escnintla. obra ojie vúm 
(lamente operará una gran trasformacion. 



84 HKSKfsA HISTÓRICA 

27— Las malas condiciones de Iztapa, obligaron mas tarde al Go- 
bierno de Guatemala, á trasladar el embarque y desembarque al sitio 
que se llama San José, donde se encuentra la misma rada, la misma 
insalubridad que en Iztapa y las mismas dificultades de trasporte. 

28 — En otros países los pobladores del interior, en determinados 
meses del año, se dirijen á los puertos como medida hijiénica, ó pu- 
ramente recreativa. La vista de los buques de diferentes naciones, 
estimula el deseo de conocerlos y de viajar; y los pueblos se ponen 
en inmediato contacto con el resto del universo. Cuando los pobla- 
dores del interior, solo ven en sus puertos de mar. sitios mortíferos, 
aislados y desiertos, llegan á formarse una idea fatal de su perma- 
nencia en ellos, que se trasmite de padres ú hijos, y quita todo estí- 
mulo al movimiento. 

29 — A las aspiraciones progresistas del doctor Gal vez, se oponía 
la inmoralidad de algunos pueblos, donde se cometían robos y se 
perpetraban homicidios. Entre estos pueblos se hacían entonces no- 
tables, algunos lugares de .Tutiapa, Azacualpa y Santa Rosa. La 
Asamblea acordó autorizar omnímodamente al Gobierno, para que 
pusiera á cubierto de asaltos á los comerciantes que traficaran por 
aquellos lugares, y á los hacendados cuyas lincas estuvieran situa- 
das desde Santa llosa hasta el rio de Paz; pero el Consejo modera- 
dor devolvió este acuerdo sin sanción, diciendo que era contrario á 
los derechos del hombre y á las garantías individuales. 

30 — En el Consejo habia entonces conservadores que no amaban 
los derechos del hombre; pero el doctor Galvez, aunque condescen- 
diente con ellos hasta el estremo de hacerse odioso á los ojos de sus 
copar tidarios, era reformista y se deseaba combatir todas sus dis- 
posiciones, aun cuando éstas tuvieran por fin garantizar las vidas y 
las propiedades, persiguiendo á los bandidos. 

31 — Varios estranjeros quisieron entonces que se les vendieran 
terrenos en las inmediaciones del lago de Izabal y en los departa 
mentos de Totonicapan y Chiquimula, con el fin de hacer venir in- 
migrantes. El Gobierno celebró contratos al efecto, que fueron rati- 
ficados por la Asamblea. Las noticias de estas negociaciones fueron 
esplotadas por los reaccionarios. Se dijo á los pueblos que el Eje- 
cutivo no podia enajenar el territorio de la nación: que vendrían he- 
rejes y los harían perder su mas precioso tesoro: larelijimi xa ti fu 
que heredaron de sus mayor en. Estas ideas difundidas con hábil i 
dad por los enemigos del progreso, produjeron movimientos y fo- 
cos de insurrección. 

32 — Pueblos que no saben leer, que ha! ian tenido por únicos 
maestros ¡i sus curas, quienes por ignorancia ó por cálculo, solo les 
enseñaban el catecismo de Ripalda, no podían comprender que cuan- 
do se vende á estranjeros un terreno, no se enajena el dominio emi - 



DK C KNTHu - AMÉRICA . ' S5 

nente. lira imposible que comprendieran que en ninguna parte del 
mundo civilizado existe ya una sola relijion, y que los abusos de 
un culto se combaten con la concurrencia de otros cultos. Era impo- 
sible que comprendieran que la inmigración es la vida de la Améri- 
ca y el primer ájente de la grandeza de los Estados-Unidos. Estas 
ajitaciones eran preludio de una gran conmoción, fundada en causas 
aun mas absurdas que produjeron un trastorno completo en la Re- 
pública. 

33— El Gobierno mantenía la libertad de la prensa. Una dificultad 
de hecho podia presentarse al uso libre de ella. Las imprentas eran 
pocas y no era posible pertenecieran á hombres de un solo partido, 
dificultándose así las publicaciones del partido opuesto. Para salvar 
esta dificultad dirijió á la Asamblea la iniciativa siguiente: "1. ° 
Los dueños y directores de imprenta, están obligados á imprimir 
cualesquiera papeles, siempre que se les presenten firmados por los 
autores y editores, quienes están igualmente obligados á satisfacer 
á aquellos el precio ordinario de las impresiones. 2. ° Si los direc- 
tores de imprentas ó sus dueños se negaren á cumplir con lo dis- 
puesto en el artículo anterior, por la primera vez se les cerrará y se- 
llará su respectiva oficina por el término de dos meses, cuatro pol- 
la segunda y así sucesivamente. 3. ° Los mismos directores ó due- 
ños de imprenta, solo podrán escusarse de imprimir los escritos que 
se les presente, 1. ° Por absoluta imposibilidad. 2. ° Por ir aquellos 
sin firma; y 3. <= Por negarse el autor ó editor á satisfacer el precio 
común de la impresión. 4. ° El Presidente de la Corte superior de 
justicia, conocerá en juicio verbal, que será terminado á lo mas den- 
tro de ocho dias, de las quejas que haya contra los dueños ó direc- 
tores de imprenta; y éstos deberán comprobar las escepciones que 
pongan, que no podran ser otras que las que espresa el anterior ar- 
tículo. 5. ° No habrá recurso alguno de los fallos que sobre tales 
demandas pronuncie el Presidente de la Corte de justicia, pero que- 
da espedito el de acusación ante la autoridad que corresponda, con- 
tra el espresado funcionario por la infracción del presente decreto. 
0. ° Los mismos fallos serán ejecutados por medio del Juez de 1. * 
instancia á quien los comunicará el Presidente de la Corte y el Se- 
cretario de esta. " 

. 3 1 — . La Asamblea después de una dilatada discusión, rechazó la 
iniciativa, fundándose en que los impresores no debían ser compe- 
lidos á publicar papeles contra ellos mismos ó contra sus propias 
familias. 

35— Sin embargo de las reformas practicadas, se conservaban mu- 
chas costumbres y tradicciones españolas. Los conventos de frailes 
fueron extinguidos; pero subsistían los de monjas. Las constitucio- 
nes de estos, eran muy severas. El Jefe del Estado tenia denuncias 



86 



ükseSa histórica 



de que en los monasterios habían mujeres presas, sufriendo penosos 
castigos. Se prohibieron nuevas profesiones; pero esta prohibición 
si bien impedía la existencia de nuevas víctimas, no salvaba á las 
monjas ya profesas de los males á que ellas se referían en sus quejas. 

36 — Con este motivo, el doctor Galvez dirijió á los secretarios de 
la Asamblea, por medio del Ministro respectivo, la siguiente inicia 
tiva. "Después que la ley estinguió los conventos de regulares, se 
han visto permanecer como se hallaban los de monjas, ¡(inhibiéndo- 
se únicamente las profesiones. El Gobierno está porque se conser- 
ven esos lugares de recojimiento y asilo de la virtud, donde la reli- 
jion fórmalas almas para la contemplación, Pero esto mismo exije 
que de allí deben alejarse los disturbios que causan aquellas perso- 
nas que viven repugnantes y arrepentidas y persuade á dejar salir 
á las que ya no pueden ser almas puras que se presentan en holo- 
causto aceptable á los ojos de la Divinidad, pues no podrá serlo la 
desesperación y la violencia. Tampoco en una República y en un 
país libre, puede ésta ser concebida y ménos apoyada por autorida- 
des que profesan el dogma de destruir toda presión. Con estas ideas 
el Jefe del Estado, ha acordado presentar la iniciativa que tengo 
el honor de acompañar á Uds., para que si la Asamblea la hallare 
conveniente, se sirva tomarla en consideración." La iniciativa conté 
nía estos artículos: "1. ° Las autoridades del Estado no retienen á 
ninguna monja que quiera no continuar en el convento á que perte- 
nezca por su profesión, ántes por el contrario, si se le privare de li- 
bertad para volver al siglo, el Gobierno Supremo del Estado la pro- 
tejerá. 2. ° Las monjas que por su propia voluntad salieren de sns 
conventos, tienen derecho de recojer la dote que hubieren introdu- 
cido, en proporción del estado que tengan los fondos. 3. ° El Go- 
bierno reglamentará la manera de hacer efectivas las disposiciones 
de esta ley del modo que crea mas conveniente, tanto para su pro- 
mulgación como para todos los demás fines que se indican." 

37 — Una comisión compuesta de los representantes Rodríguez. 
Rivera Paz, Galvez Irungaráy y L'ambur, dictaminó en favor, y la 
Asamblea emitió el decreto de 27 de febrero de 1834. 

38 — El padre Planas era también individuo de la comisión; y solo 
salvó su voto en el artículo 3. ° y firmó el decreto como presidente 
de la Asamblea. Firmáronlo como secretarios los señores don Euse 
bio Murga y don Mariano Rodriguez. Lo sancionó el Consejo y se 
le dió cumplimiento. 

39 — Don José Mariano Rodriguez, en el discurso de clausura de 
las sesiones, dijo lo siguiente: "Los suspiros de la inocencia y los 
gritos de la humanidad oprimida en el recinto de un claustro, cían 
desoídos y despreciados, según las antiguas instituciones monacales 
que desconocen hoy la filosofía y la razón. Las leyes deben prote- 



DE CENTRO-AMERICA. 87 

jer ;i todos los habitantes del Estado, y la Asamblea ha procurado 
por la de 27 de febrero, estender su protección hasta los lugares mas 
< (cultos donde pudieran encontrarse algunas víctimas del arrepenti- 
miento, oprimidas por las cadenas con que han atado su voluntad 
^•1 fanatismo ó la desgracia, y en donde apuran después la amargu- 
ra de encontrarse sin fuerzas para sufrir la opresión á que las suje- 
taran las preocupaciones y la superstición. La ley de 27 de febrero, 
sin atacar la voluntad de las monjas que con gusto y espontánea- 
mente quieran permanecer en la habitación que han escojido para 
sepultar los dias de su vida, imparte su protección y auxilio cuando 
se reclame por alguna persona que rehuse seguir en el encierro á 
•que indiscretamente se había sujetado." 



CAPITULO UNDECIMO. 



Cuestión internacional. 



SUMARIO. 

1 — Nota del cónsul francés al Gobierno del Estado de Guatemala 
— 2. Contestación del ministerio — 3. Reflexiones — 4. Nota del 
cónsul ingles — 5. Algunas observaciones con motivo de ella — 6. 
Proclama de Galvez. 



1 — El Cónsul francés dirijió al Gobierno del Estado de Guatema- 
la la nota siguiente: "Consulado general de Francia en la América 
Central. Guatemala, 1. ° de noviembre de 1834. A S. E. el señor Se- 
cretario de Estado del Gobierno del Estado de Guatemala. Excelen- 
cia. Después de muchos dias corren rumores de una conspiración 
del pueblo de Guatemala, contra la vida y los bienes de los estran- 
jeros establecidos en esta capital; estos rumores se hacen á cada ins- 
tante mas alarmantes, asegurándose aún, que este proyecto criminal 
debe ejecutarse de hoy al lunes próximo. Estando el Gobierno fede- 
ral ausente de esta ciudad y no admitiendo demoras el negocio, ten- 
go el honor de dirijirme á V. E., suplicándole tenga á bien darmn 
detalles sobre esta conspiración, así como sobre las medidas que el 



90 keskSa histórica 

Gobierno ha juzgado conveniente tomar para la seguridad de los 
estranjeros y para descubrir y castigar ejemplarmente á los autores 
de semejante trama. Debo anticipar á V. E. que el Gobierno de S. 
M. el Reí de los franceses, mi augusto soberano, tomará la mas ter- 
rible venganza, si el derecho de gentes llegase á ser violado de cual- 
quiera manera, respecto álas personas de los franceses ó de sus pro- 
piedades en este país; Arjel, Lisboa, y Cartajena son una prueba de 
esto. Soy, ion sentimientos de la mas alta consideración, de V. E.. 
muy humilde y obediente servidor. El cónsul en ejercicio del con- 
sulado general de Francia en Centro- América — Clairambaull." 

2 — Esta nota se contestó en la forma que sigue. "Señor Cónsul en 
ejercicio del consulado general de Francia en Centro-América. El 
infrascrito Secretario del despacho general del Gobierno del Esta- 
do, ha tenido el honor de recibir una comunicación de V. S., fecha 
del dia de ayer, contraida á manifestarle los rumores que han lle- 
gado á su noticia, relativos á una conspiración en este vecindario, 
contra la vida y bienes de los estranjeros establecidos en esta capi- 
tal, á pedir información de los pormenores de esta ocurrencia y ha- 
cer presente el desagrado con que el Gobierno de V. S. recibirá cual- 
quiera violación del derecho de gentes, cometida contra franceses. 
El infrascrito puso en conocimiento de su Gobierno la referida apre- 
ciable nota de V. S. ; y ha recibido orden de dar á ella la siguiente 
contestación. Desgraciadamente es indudable que hubo conatos y 
aun que se pusieron en acción algunos medios para perturbar la 
tranquilidad pública, mas aunque se tomó entre otros el de halagar 
á algunos miserables con el pillaje de los bienes de los estranjeros, 
fué como para engrosar la facción y no por un fin esclusivo de ella. 
Esto es lo que va apareciendo del proceso que se instruye activa- 
mente; y la adjunta proclama informará á V. S. de la disposición 
del Gobierno del Estado, én el particular. Ella, ademas, indica que 
los intentos criminales han sido burlados y que la quietud pública 
es plenamente asegurada. Sobre abundante en recursos, el Gobierno 
del Estado, ha podido ántes de ahora confundir y escarmentar á los 
conspiradores, á quienes seguía en sus movimientos con ojo atento; 
mas la rijida observancia de los principios, que sirven de base al sis- 
tema administrativo del país, le ha obligado á dejar llegasen las 
cosas á un punto tan avanzado, que el público quedase satisfecho 
de la realidad del crimen, á fin de que juzgase mejor de la justicia 
del castigo. No dude V. S. de que éste será ejemplar, y en conso- 
nancia con las leyes que han ofrecido garantías á los habitantes del 
país y conloa vehementes deseos del Gobierno porque estas sean 
efectivas. Bajo esta seguridad deben continuar tranquilos, y no te- 
mer Y. S. ocurra el caso de una violación impune del derecho de 
gentes en el Estado, donde hay un Jefe que conoce sus obligaciones. 



DE CENTRO-AMERICA . 



ai 



desea cumplirlas y no le faltan medios de tuda especie para hacerse 
respetar." 

3 — La nota del Cónsul francés, contiene faltas dignas de particu- 
lar mención. Un Cónsul carece del carácter diplomático y solo le es 
permitido dirijirse al ministerio en falta absoluta de ajenies diplo- 
máticos; Mr. Clairambault, en este concepto, pudo muy bien escri- 
bir al Gobierno federal, en quien por la Constitución residía única- 
mente la facultad de guiarlas relaciones diplomáticas. Envió su no 
ta al Gobierno del Estado, porque era entonces San Salvador la ca- 
pital de la República y no había telégrafos ni rápidas comunicacio- 
nes entre este y aquel Estado. Pero faltó á las exijencias del Dere- 
cho internacional en la forma y en la sustancia. La media firma solo 
se emplea en comunicaciones dirijidas á subditos ó á ajentes infe- 
riores, y elJefe del Estado de Guatemala no era subdito del Cónsul 
francés, ni ájente inferior á él. El Cónsul pudo muy bien dirijirse al 
Gobierno, manifestando temores de una revolución; pero no le era 
permitido amenazar á la República sin que el Gobierno le hubiera 
inferido ofensa alguna, y en los momentos en que el Poder ejecuti 
vo del Estado hacia grandes esfuerzos para combatir la conjuración 
y castigar á los conjurados. Son una amenaza insultante estas pa- 
labras: "Debo manifestar á V. E. que el Gobierno de S. M. el Rey 
de los franceses, mi augusto soberano, tomará la mas terrible ven- 
ganza, si el Derecho de gentes llegase á ser violado de cualquiera 
manera, respecto á las personas de los franceses ó de sus propieda- 
des en este país; Argel, Lisboa y Cartajena son una prueba de esto.'' 
El Cónsul se jacta en ser súbdito de un soberano augusto; pero no 
seguia sus huellas. Luis Felipe de Orleans era eminentemente culto 
y jamás faltó con palabras, aun después de un ultimátum, alas con- 
sideraciones y respetos que deben tributarse á una nación amiga. 
La exijencia del Cónsul de que se le comunicaran todas las medidas 
que el Gobierno tomara, es tan indebida como ofensiva. Bastaba al 
Cónsul saber, que el Gobierno dictaba activas disposiciones para ga- 
rantizar las personas y propiedades de naturales y extranjeros. Gal- 
vez dió cuenta de todo esto al Gobierno federal. Desgraciadamente 
la poca práctica que habia entonces en los negocios internacionales, 
no dió lugar á que el Presidente de la República, retirara al Cónsul 
su exequátur y diera cuenta al Rei de los franceses de haber ejerci- 
do una atribución que la ley délas naciones le otorgaba; protestan- 
do al mismo tiempo sus altos sentimientos de respeto á lá Francia y 
á la dinastía de Julio. 

4— El Cónsul ingles dirijió al Gobierno una nota, que literalmen- 
te dice así: "Consulado general de S. M. B. en Guatemala, nm Lem- 
bre 1. ° de 1834 — Por la urjencia de. las circunstancias que no admi- 
ten un momento de demora, tengo el honor de dirijirme á di., cu 



92 



RESEÑA HISTÓRICA 



ausencia del Gobierno federal, como al Poder supremo del Estado 
en consecuencia de haber sabido, por medios indudables, que ha lle- 
gado al conocimiento del Gobierno del Estado la noticia de una 
conspiración extensamente organizada por individuos de una clase 
de la sociedad, que tiene por objeto inmediato la destrucción de las 
personas y propiedades de todos los estranjeros residentes en el 
país. Como representante de S. M. B. en Centro-América, pido con 
urjencia á Ud. señor, se sirva informarme de las medidas que el Go- 
bierno ha tenido por conveniente adoptar para la aprehensión y cas- 
tigo de los cabecillas de esta bárbara facción, y qiúera al mismo 
tiempo comunicarme las correspondientes seguridades para la pro- 
tección, en lo sucesivo, de las vidas y propiedades de todos los sub- 
ditos británicos que permanecen en el Estado. No es desde ahora 
que los Gobiernos estranjeros saben que el de S. M. está siempre de- 
terminado á asegurar á los subditos británicos que residen pacífica- 
mente en países lejanos prosiguiendo sus ocupaciones lícitas, aque- 
lla protección poderosa para el pleno desagravio de toda agresión, 
y por esto me hago el honor de recordar á Ud., señor, que Centro- 
América y sus ciudadanos serán responsables por seguridad de las 
vidas y propiedades de los subditos de S. M. B. residentes en su 
territorio, suplicando el favor de la pronta atención de Ud. al asun- 
to de esta comunicación en orden, á poder con mas exactitud repre- 
sentar al Gobierno de S. M. el grado de peligro en que no puedo 
ménos que considerar espuestos en este país á los subditos británi- 
cos bajo las presentes circunstancias. Tengo el honor de ser con res- 
peto y consideración, su muy obediente y humilde servidor. — Fe- 
derico Chatfield." 

5 — El cónsul Chatfield, estaba ligado con la aristocracia, y tomó 
una parte activa en la política de Centro- América, combatiendo 
siempre á los liberales y presentando obstáculos á los Estados reji- 
dos por hombres de progreso, lo cual se dice que un dia le produjo 
el desagrado de su Gobierno. Sin embargo, Chatfield aunque severo 
en los conceptos de su nota, no llegó hasta el estremo de Mr. Clai- 
rambanlt. Uno y |otro olvidan que, por ese derecho de gentes que 
tanto invocan, los gobiernos no son responsables de las ofensas que 
hacen á los estranjeros las facciones, que los mismos gobiernos no 
pueden dominar. 

6 — La proclama de Galvez á que se refiere el Gobierno del Esta- 
do, dice así: "La tranquilidad pública iba á ser alterada: una por- 
ción de hombres seducidos por los enemigos del Estado, y alenta- 
dos por la esperanza del robo y del pillaje se preperaba á sorpren- 
der, la noche anterior, los cuarteles en donde debia ser asesinada la 
tropa que los guardaba, algún oficial pertenecía á los traidores. El 
Gobierno que es responsable del orden y de la conservación de las 



DE CENTRO- AMÉRICA. 



garantías, ha salvado al vecindario del abismo que Ja inmoralidad 
abria sordamente; y en que también debia sumirse el Estado entero. 
Todo está en seguridad: los conspiradores serán ejemplarmente cas- 
tigados, y el proceso se publicará. Los patriotas, los propietarios y 
todos los vecinos pacíficos, deben descansar en la vijilancia del Go- 
bierno. Entre tanto, yo siento un vivo pesar al ver que los malva- 
dos lian envuelto en sus miras indignas y criminales, á nombres in- 
cautos que labran su propia ruina y la de su pntria, hablándoles de 
promover su bien cuando atacan los fundamentos de la sociedad, y 
< uanto en ella hay de mas sagrado. Habitantes del Estado: no con- 
sintáis en qne este sea jjresa de la anarquía. Los desvelos del Go- 
bierno son por vosotros, y vosotros debéis cooperar con él á que 
produzcan los buenos efectos que son de apetecerse. Vuestra es la 
causa y mió el deber de sacrificarme por la conservación del orden, 
primer elemento de toda sociedad. No es necesario, pero si llegase 
el- caso, la fuerza pública está dispuesta á obrar como las circuns- 
tancias lo exijan, y los tribunales van á hacer caer sobre los culpa- 
bles todo el peso de las leyes — Guatemala, noviembre 1. ° de 1834. 



Mariano O'alvez. 



CAPITULO DUODECIMO 
Muerte fio don José del Valle. 



SUMARIO. 

I— Muere Valle estando electo Presidente— 2. Petición del canó- 
ii igo Castilla— Proposición de Machado, Pendón, Rodríguez 
¡I Rivera Paz — 4. Orden de la Asamblea de Guatemala— 5. De- 
creto de la Asamblea del Salvador— d. Párrafo de las Efemé- 
rides. 



I — El 2 de Marzo de 834, falleció don José del Valle. Su muerte 
fué un acontecimiento político. Estaba electo Presidente de Centro- 
América. Valle en la primera elección compitió con Arce y obtuvo 
elección popular; pero una intriga del Congreso lo privó del primer 
puesto de la República. En la segunda elección, compitió con el ge- 
neral Morazan, quien entonces se bailaba en el apogéo de la gloria. 
En la tercera, Valle obtuvo la mayoría de los votos; pero el destino 
habia decidido que jamás fuera Jefe de la nación. La muerte cer- 
ró sus ojos antes de que los pliegos se abrieran. El Boletín Oficial, 
número 56, correspondiente al 31 de marzo de 1834, dice así: "Las 
juntas preparatorias del Congreso, han comenzado en la villa de 
Sonsonate. Casi no habia mas diputados que los de Guatemala, pe- 



96 



BKSBffA HISTÓRICA 



ro el Gobierno del Salvador había dictado medidas muy activas pa- 
ra que concurrieran los de aquel Estado; no puede dudarse de que 
las dictaran también los de Nicaragua, Honduras y Costa-Rica. Es 
demasiado grande el interés que está vinculado á la reunión del 
Congreso. Su presencia no solo es necesaria para decidir grandes 
cuestiones y para decretar reformas, sin las cuales no hay que es- 
perar la estabilidad de la administración nacional; sino también por- 
que los que dignamente la ejercen al presente, deben ser renovados, y 
su misión, entre pronto, podría ser contestada. Con respecto á la e- 
leccion de Presidente va á ocurrir una cuestión iuteresante. El ciu- 
dadano José del Valle, sin duda tenia la mayor votación para este 
destino, y ha muerto el 2 del corriente. ¿Se declararán perdidos es- 
tos votos y se entrará á elejir, ó se devolverá al pueblo la eleccioní 
Nosotros estaremos siempre por aquellas medidas que establezcan 
la mayor popularidad. Supóngase que hubieran muerto dos candi- 
datos que reuniesen generalmente todos los votos sin tener mayo- 
ría ninguno de ellos, y que quedasen otros seis individuos, cada li- 
no con dos ó tres votos: ¿seria muy popular la elección que se ver- 
sase entre ellosí Mejor seria, sin duda, devolverla al pueblo. Nada 
previene la Constitución para el caso presente: la ley debe arreglar- 
lo, y no hay que vacilar en que el arreglo sea lo mas popular po- 
sible. Vuelvan á votar las juntas populares, porque la elección es 
del pueblo." La muerte de Valle produjo un nuevo decreto de con- 
vocatoria á elecciones, que se dictó el 2 de junio de 1834. 

2— El canónigo doctor José María de Castilla, presentó á la A- 
samblea una jDeticion que honra la memoria de su autor. Hé aquí: 
"La voz de un simple ciudadano se atreve á llamar vuestra aten- 
ción, interrumpiendo quizá, serios traba jos lejislativos y discusiones 
útiles; pero el asunto que me ocupa y la súplica que os dirijo, es- 
toy cierto que no os desagrada. El derecho de petición me autoriza 
para llamar vuestras miradas hacia una pérdida que ñora toda la 
República. La existencia del ciudadano Valle, era cara para noso- 
tros; su sepulcro y su grata memoria deben ser acompañados de los 
testimonios mas marcados de la gratitud pública. La muerte de un 
sabio ciudadano, que á su literatura reúne la virtud, (decía un hom- 
bre de espíritu) es una calamidad pública, y su nombre debe que- 
dar escrito en los anales de la virtud y de la patria. El ciudadano 
Valle, bien lo 'sabéis, reunía á su profundo saber, una vida incul- 
pable: títulos harto respetables en todos los pueblos, y particular- 
mente en las Repúblicas. Entre los dignos individuos que compo- 
nen ese alto cuerpo, hay muchos amigos de Valle, y todos son co- 
nocedores de su mérito: por eso me abstengo de manifestar los ser- 
vicios que este digno ciudadado ha prestado á la patria, y me con- 
tento con recordaros que se vio al frente de los negocios, que has- 



DE CENTRO-AMÉRICA . 



ta en el Gobierno español fué respetado y se hizo justicia ¡i sus ra- 
ros talentos. El voto público lo iba á colocar en el solio de la Repú- 
blica. El se ocupaba incesantemente en el silencio de su gabinete, en 
meditar todo aquello que pudiera perfeccionar nuestras institucio- 
nes. La muerte le sorprendió escribiendo en favor de su patria; en- 
torpeció su mano y derribó su pluma. Unos dias que fueron ocupa- 
dos por las virtudes y el saber; una vida cuyos últimos instantes se 
dirijieron á la patria, exijen las bendiciones públicas, dirijidas por 
los representantes del pueblo. Mirabeau interrumpió una importan- 
te disertación en la Asamblea constituyente de Francia, para pedir 
dia de luto por la muerte de Franklin que falleció en los Estados- 
Unidos. Se accedió á la súplica, y fué aplaudida su moción. Poco 
há el ciudadano Valle pidió lo mismo en favor del sabio señor Ben- 
than, al Congreso federal, sin ser individuo de él. Yo lo hago aho- 
ra, no por un sabio estranjero, sino por un digno compatriota, por 
uno de los mejores ornamentos de la República, cuyos escritos es- 
tendieron su nombre por Europa, y lo asociaron á los cuerpos li- 
terarios de mas fama de los pueblos cultos. No solo la amistad que 
me unia con Valle, por tantos años, es el motivo principal que me 
dirije á ese alto Cuerpo; el honor de la misma República, la grati- 
tud que es el sosten de los hombres y de los pueblos, me dá con- 
lianza y me inspira en este momento para que rendidamente .os su- 
plique decretéis una demostración pública, que marque la memoria 
de mi digno amigo Valle y del respetable ciudadano que por tantos 
títulos merece nuestra consideración. Guatemala, marzo 11 de 1834. 
— José M* de Castilla. 

■i — Igual solicitud hicieron á la Asamblea por medio de proposición 
en forma, los representantes Machado, Rendon, Rodríguez y Rive- 
ra Paz. La Asamblea consideró ambas solicitudes, y tuvo á bien dic- 
tar la orden siguiente: 

i — "La Asamblea de Guatemala teniendo presente que la muerte 
del licenciado José del Valle, es un suceso infausto para el Estado: 
que por serlo, debe manifestarse el sentimiento público y procurar 
se consagre de algún modo la grata memoria de aquel ilustre ciuda- 
dano, se sirvió acordar: 1. c Que todos los empleados y funcionarios 
existentes en esta Corte (*) vistan luto durante tres dias que señala- 



(*) Eu todos los documentos posteriores ú 1» Independencia, se da ú Guatemala la dr- 
uominacion de Corte. Este nombro fué conservado como unu de tuntas antiguallas mo- 
nárquicas que no han desaparecido, y ú las cuales se refiero un centro-americano, que dijo 
habíamos formado nna República con los andrajos de unu monarquía. Corte es la ciudad. 
TOMO II. 7 



!>8 



RESEÑA HISTÓRICA 



rá el Ejecutivo, y que en los mismos se doble en todas las iglesias 
de la capital á las nueve, doce de la mañana y oraciones de la no- 
che: 2. ° Que á espensas de los miembros del Cuerpo legislativo s< 
haga copiar el retrato del ciudadano José del Valle, el cual so colo- 
cará en la sala de sesiones. 3. ° Que por la secretaria de la Asam- 
blea y en su nombre se excite á los otros Estados, á fin de que se 
sirvan acordar las demostraciones que tengan á bien en honor del 
mismo ciudadano." 

Í5 — El 9 de abril de 34, la Asamblea del Salvador decretó los mis- 
mos honores fúnebres á la memoria de Valle. Marnre consagra á 
Valle el siguieute párrafo de las Efemérides. 

— "Perdió Centro- América, con el fallecimiento del licenciado- 
José del Valle, uno de sus mas distinguidos hijos. Conocido ya 
desde el tiempo del Gobierno español por sus grandes talentos y 
estraordinario saber; luego que se proclamó la Independencia, fué 
elevado á los primeros destinos de la naciente República: fué indi- 
viduo de la Junta gubernativa que se estableció en Guatemala en 
1821: el siguiente año concurrió á las Cortes de Méjico, en donde 
sostuvo victoriosamente los derechos de su patria y sobresalió por 
su elocuencia y laboriosidad. Víctima de sus opiniones contra el 
imperio, y preso por ellas de órden de Iturbide, fué poco después 
nombrado primer ministro por el misino Iturbide, pasando así de la 
prisión á la primera silla del Gabinete imperial, y debiendo única 
mente tan imprevista elevación, á su reconocido mérito. Después de- 
la caida del héroe de Iguala, Valle regresó á su patria á desempe- 
ñar las alt s funciones de individuo del supremo Poder ejecutivo 
de la nación; y en seguida obtuvo la mayoría de los votos popula- 
res para primer Presidente de la República. Valle mereció de sus 
compatriotas el sobrenombre de sabio, y sus escritos justifican este 
dictado: Benthan y otros ilustres escritores de Europa le honraron 



▼illa ó población donde reside el Kei ó Principe soberano <le un país; donde radican bu 
asiento sus principales consejos, sus mas antiguos tribunales. Corte es el conjunto de to- 
das la» personas que componen la familia y comitiva dol Rei. Tiene otras acepciones esa 
palabra ; pero ninguna puede aplicarse con propiedad á la capital de una República demo- 
crática. Los guatemaltecos animados por el vehemente deseo de elevar la primera ciu- 
dad de su país, se empeñaron en darle el nombre con que estaban acostumbrados á desig- 
nar la coronada villa do Madrid. El estudio filológico de la palabra Corte, se hizo cuan- 
do la capital de la República se trasladó á San Salvador, y aun de.spuc3 de ostj impor- 
tante acontecimiento, continuó dándose á Guatemala la denominación de Corte, como espre- 
fla la órdeu preinserta de la Asamblea lejislativa. 



DE CENTRO- AMÉRICA. 



99 



con su amistad, y la Academia de ciencias de Paris, le inscribió en 
el catálogo de sus miembros. La memoria de este distinguido cen- 
tro-americano fué justamente honrada por sus compatriotas: la A- 
samblea de Guatemala acordó, en 13 de marzo del mismo año de 34, 
que su retrato fuese colocado en el salón de sesiones, y que en de- 
mostración de sentimiento por su muerte, todos los funcionarios pú- 
blicos vistiesen luto por tres dias. En 9 de abril siguiente, la Asam- 
blea del Salvador decretó también los mismos honores fúnebres á la 
memoria de Valle." 



4 




¡B.lL.iIIOSÉ W¿L WAME. 



( A H ITTJI.O DECIMOTEKCIO. 



Reformas federales. 



SUMARIO. 

1— Lo que dice la Constitución sobre la .libertad relijiosa—2. Re 
flexiones— 3. Estado de la opinión el año de 24—4. Deereto del 
Congreso federal— 5. Diezmos— G. Decreto de 15 de Julio— 7. fíe 
forma en las elecciones— S. Dificultades que la reforma esperi 
mentó— 9. Bipartido senil— 10. Folletos de don Juan José Ay 
rincna—U. Reflexiones— 42. Moción de Marure— 13. Lo que se 
opinaba en los Estados— 14. Costa- Rica— 15. Nicaragua— 10. 
El Congreso federal adopta la reforma— 17. Actitud de la A- 
samblea de Guatemala— 18. Dictamen de una comisión— 19. Pro 
posición de Machado- 20. Reflexiones— 21. Opinión de Barran 
dia— 22. Desagrado de Calces: esiiosicion en que lo manifiesta y 
renuncia del mi smo—2:\. Resolución déla Asamblea— 24. Dis- 
curso de l)arrundia—2^. Reflexiones— 2G. Objeciones de la A- 
samblea de Guatemala á Um Asamblea constituyente— 2,7. Re- 
flexiones— -28. Resolución de la Asamblea— -29. Un decreto se- 
r "'" del Congreso federal—®). Npgativade la Asamblea de Oua 
témala— 31. Orden del Congreso y del ¿senado di la ühion—32 
Decretos de la Asamblea de (Jfyatemala—33. Reflexiones. 



espíritu de reforma cundía por todas partes. La Constiéu 



102 



BESES A HISTORIO » 



eion federal dictada por hombres verdaderamente progresistas no 
estableció la libertad; pero ni aun la tolerancia relijiosa. El artícu- 
lo 11 dice que la relijion de Centro-América es la católica, apostó 
lica, romana, con esclusion del ejercicio público de cualquiera otra 

2 — Es imposible que en pocos años se pueda destruir la educa 
•cion de muchos siglos. Los españoles atribuyen á la cruz sus victo- 
rías sobre los árabes, así como éstos atribuyen al Profeta la prepon- 
derancia que llegaron á obtener en el Oriente y sus triunfos de Oc- 
cidente. Los códigos de España, desde la conversión de Recaredo, 
presentan un catolicismo sin límites y para sostener la unidad reli- 
jiosa, se estableció la Inquisición. Las Cortes de Cádiz, compuestas 
en s\i mayor parte de liberales, consignaron en la Constitución de 
1812 la mas absoluta intolerancia. Dice así: "La relijion católica, a- 
postólica, romana, única verdadera, es y será siempre la relijion de 
la nación española con esclusion de cualquiera otra." 

3 — Con estos precedentes y sin cátedras de historia, ni de política, 
ni de ciencia de la Lejislacion, ni Barrundia, ni Molina, ni Rivera 
Cabezas pudieron obtener que en la Constitución federal se consig- 
nara la libertad relijiosa. Se dice que aquella ley fundamental es 
una copia de la constitución firmada por Washington; pero en este 
punto nuestra Constitución es un antípoda de la Constitución ame- 
ricana. 

4 — El 2 de mayo de 32, el Congreso federal decretó que todos lo* 
habitantes de la República, son libres para adorar á Dios según su 
•creencia, y que el Gobierno nacional los proteje en el ejercicio de 
esta libertad. Este decreto fué bien acojido en todos los Estados y 
se mandó publicar como ley fundamental de la República, el 23 de 
marzo de 1833. La reforma fué celebrada en el esterior. De lo que 
se dijo en su favor en otros países, hace particular mención el pe 
riódico que se intitula "El Centro-Americano," correspondiente al 
'21 de junio de 1833. 

5 — Otra importante reforma relijiosa se hizo entonces. El diezmo 
es una contribución anti-económica y destructora de la riqueza pú 
blica. Todos los Estados centro-americanos han sentido este mal. 
pero muy especialmente Honduras. (Véase el capítulo 6 del li 
bro 3.°)' 

6 — Desde el 15 de julio de 32, se había suprimido en Guatemala 
la contribución del diezmo, reducido ya á la mitad, por decreto de 
9 de junio de 26; pero inmediatamente que los serviles subieron al 
poder se restableció el diezmo. Estos señores celebraron .un concor- 
dato con la Santa Sede. Acostumbrado el Papa á que todas las na 
•ciones católicas le exijian la aboKoion del insostenible fuero ecle 
siástico, se consignó en Roma esa reforma como una cláusula de es- 
tilo. Sin embargo, ¡quién podrá creerlo! los serviles al publicar el 



DE OENTKO-AMÉIIK ' A. 



103 



concordato decretaron el sostenimiento del fuero eclesiástico. Hó 
aquí un partido mas eclesiástico que la iglesia y mas papista que ej 
Papa. 

7 — Otra de las reformas que entonces se hizo, fué referente á e ; 
lecciones. La Constitución federal no establecía las elecciones di- 
recta* *ino por grados. El Congreso creyó que este medio de proce- 
der ahogaba la opinión pública y el 22 de mayo de 1833, emitió un 
decreto, cuya parte resolutiva dice así: "Artículo 1. ° Corresponde 
al pueblo por sí mismo y sin intervención de juntas electorales, el 
nombramiento inmediato de todas las autoridades de la Federación 
y de los" Estados. 2. ° Todo ciudadano deberá votar verbalmente; 
mas para las elecciones de 830 en adelante, se requiere saber leer. 
■i. ° La ley reglamentará las elecciones sobre estos principios, y re- 
primirá por disposiciones penales toda intervención directa ó indi- 
recta del Gobierno y toda influencia del poder en los actos electi- 
vos. Arreglará, ademas, la votación de los militares, alejando la 
fuerza armada y el iufiujo de sus Jefes. Todos los artículos cons- 
titucionales que fueren contrarios á la reforma presente, serán su 
primidos, correjidos ó adicionados." 

8 — Por la Constitución federal, este decreto necesitaba la sanción 
del Senado. En caso de negativa debia volver al Congreso, para su 
ratificación ó completa caída. El Senado le negó la sanción. El Con- 
greso ratificó el decreto casi por unanimidad. Sin embargo, no llegó á 
tener efecto. Tratábase entonces de una reforma de todo el sistema. 

9 — Esta reforma era indispensable; pero el partido servil no la 
quería para reorganizar á Centro- América, sino para destruir la Re- 
pública. Don José Milla, en la biografía de don Manuel Pavón, di- 
ce que desde el año de 27 se pensaba ejecutar lo que mas tarde se 
hizo. Los cargos de herejía, irrelijiosidad, ateismo, a fuerza de re 
petirse habían dejado de conmover á los pueblos; se habian hecho 
familiares, fastidiosos y monótonos. Otra arma se esgrimía entón 
ees: la reforma. 

10 — Don Juan José Aycinena, ex-marques de Aycinena, escribía 
folletos en los Estados-Unidos contra la Federación centro-america- 
na, y los serviles los circulaban por todas partes. Por una de aque- 
llas aberraciones que presentan los partidos, Aycinena, acérrimo a- 
ristócrata, por haber comprado su abuelo don Juan Fermín el títu- 
lo de marques al Rei de España; Aycinena que tanto trabajó en 
favor del Imperio y que pidió á Iturbide en premio de sus esfuer- 
zos la cruz de Guadalupe, sostenía en sus folletos las doctrinas del 
partido democrático de los Estados-Unidos. Ese partido se propone 
ensanchar el poder de los Estados, debilitando al Gobierno federal. 
La Carolina del Sur había reunido una convención y dado una or- 
denanza, en la cual se declaraba que varias actas del Congreso de 



104 KP.SKXA HISTÓRICA 

la Union sobre derechos y contribuciones, eran nulas y no obliga 
ban á ningún ciudadano ó funcionario del Estado. El general Jack 
son, presidente de los Estados-Unidos, sofocó esa insurrección. Pe- 
ro las doctrinas con que ella se sostuvo, auxiliaron mucho á los ser- 
viles de Guatemala, para combatir á la Federación. Don Juan José- 
Aycinena pedia que se rompiera la liga, que los Estados reasumie- 
ran su soberanía y que una vez separados, meditaran la manera de 
volverse á unir bajo mejores condiciones. Esta idea habría sido a- 
ceptable si se hubiera enunciado con sinceridad: pero no habia bue- 
na fé, sino un refinado maquiavelismo. Lo que se quería era rom- 
per la liga y que cada estado formara una nacionalidad indepen- 
diente como situación normal. Se ponían en juego arterías que so- 
color de'levantar sentimientos patrióticos, excitaban un acérrimo lo- 
calismo. Hacian'esfuerzos los serviles en presentar á los otros Esta 
dos centro-americanos como enemigos natos de Guatemala, y en que 
se creyera que los devoraba la envidia contra la antigua capital del 
reino. 

11 — La'constante predicación de estas doctrinas disolventes ha he- 
cho un gran mal á Centro- América. Se ha conseguido encender los 
antiguos'odios, crear y fomentar nuevos y levantar entre los Esta- 
dos murallas de odiosas rivalidades. 

12 — A solicitud de don Alejandro Marure se dirijió al Gobierno- 
federal "por la Asamblea una esposicion contraída á manifestar que 
Guatemala hacia en su mayor parte los gastos de la Federación: 
que todo el sistema federal pesaba casi sobre este Estado, y qne 
la Constitución exijia una reforma. 

13 — Se creía en los Estados que Guatemala, por su mayor pobla- 
ción y territorio, dominaba la República. Uno de los medios que 
determinados políticos creían adaptables, era la nueva demarcación 
del territorio. Decíase que al Salvador se habia dejado sin puertos 
en el mar de las Antillas, y como tributario de otros Estados cu 
yas fronteras se estienden sobre ambos mares. 

14 — En abril de 2!), Costa-Rica habia reasumido la plenitud de 
su soberanía, sin sujeción ni responsabilidad, mientras se restable 
eieran las supremas autoridades federales. Este decreto, conocido con 
el nombre de Ley Aprilia, no fué derogado sino hasta el año de 31, 
y dejó en la mente de los costaricenses, la idea de que á sus infere 
sea convenia mas un réjimen propio y aislado, que seguir los pares 
de toda la América Central. 

15 — El año de 32, la Asamblea del Estado de Nicaragua habia 
manifestado tendencias de separación. Ella dió un decreto semejan 
te á la ley aprilia. Dice así: "La Asamblea del Estado, consideran 
do: 1. ° Que los pueblos desean con ansia la indicada reforma, por 
estar persuadidos que de ella depende el alivio de los males que 



( »K CENTRO AMERICA. (gg 

sufren, y que en ella esperan m felicidad. 2. c_ Que s¡ nü se ad 
an las medidas convenientes al fin indicado, los pueblos pueden 
hacer un pronunciamiento anticipado que ocasionaría incalculables 
males a la República, como lo han intentado algunos en el Estado 
del Salvador. 3. o Que los fondos del erario público son insuficien- 
tes para cubrir sus necesarias erogaciones, y aun para satisfacer el 
prest de la guarnición que mantiene el orden. 4. ° Que no es posi- 
ble dl ctar el único arbitrio de contribuciones y empréstitos forzosos 
porque ] a escasez de numerario ha llegado al último grado, y los ca- 
pitalistas se hallan reducidos á la mayor decadencia, y el resto del 
pueblo a la miseria, y que acaso la indicada medida aumentaría 
mas la efervescencia de los ánimos. >>. ° Que ]a la d i stancia (lon . 
de residen las autoridades federales, no permite el que preste opor- 
unos auxilios al Estado, y menos en la situación en que se halla 
la Kepublica. 0. o Q ue de consiguiente los Altos Poderes del Es- 
tado se hallan en la necesidad de dictar cuantas providencias es- 
ten a an alcance á -ferro de evitar el que se perturbe la tranquil! - 
fiad y el orden interior, y aun de valerse de los arbitrios que no 
están contenidos en la órbita de sus atribuciones. 7. P Que en igua- 
les circunstancias las Asambleas y Jefes de los Estados han hecho 
uso de unas facultades ilimitadas, cuyo procedimiento ha sido a 
probarlo por el Congreso federal, ha venido en decretar y decreta: 
. Que se excite al Congreso federal para que á la mayor posible 
brevedad dicte las providencias necesarias para la reforma de Ja 
Constitución. 2. °Que en el Ínterin, se supliquen todos los decretos 
emanados del Congreso que no tengan por ob jeto la reforma consti- 
tucional. 3. o Qne i a Asamblea del Estado reasuma la soberanía en 
todos los ramos de la administración y gobierno interior, entre tan- 
to se reforma la Constitución y se organiza la República. 4. ° Que 
se eleve al conocimiento del Congreso federal esta resolución y s,. 
manifiesten los motivos que han dado mérito á adoptar esta'medi- 
da. 5. o Q ue lfíua i comunicación se haga á los Estados de la Union 
Pase al Consejo para su sanción. Dado en León á 3 de diciembre 
de 1832— ./. de Moniener/ro, diputado presidente- -Pedro Solis, di- 
putado secretario,- Tomás miladares, diputad., secretario -Sal:, 
del Consejo representativo, diciembre 5 del832- Al Jefe del Estado 
-Benito Morales, vice.- V res\dente— Sebastian Salinas, secretario— 
Por tanto: ejecútese— León, diciembre (5 de 1832— Dionisio Herrera 
Al ciudadano José M. Estrada." 

10— El Congreso federal pretendió quitar á sus adversarios el ar- 
ma de reforma, que con tan buen éxito esgrimían, y emitió un Se- 
creto de convocatoria á una Asamblea nacional constituyente, to- 
mando por base la población. Este decreto no obtuvo la sanción del 
Senado; pero el Congreso lo ratificó. Sin embargo, para que tuviera 



106 



KESKÑA HISTÓRICA 



efecto, se necesitaba la aprobación de las legislaturas. 

17 — La Asamblea de Guatemala iba á entrar en receso, y por lo 
mismo no podia considerarlo. El representante, ciudadano Pedro 
Galvez, hizo proposición para que aquel alto Cuerpo prorogará sus 
sesiones. Hubo un pequeño debate y se pidió que la votación fuéra 
nominal. Votaron por la próroga los representantes Ibarra, Rivera 
Paz, Ale: yaga, Abarca Rodas, Plores, Castillo, Martínez, Galvez 
i Pedro), Marure, Morales, Solano, Galvez Carrera, Garda y Albn- 
rez. Votaron en contra, Redondo y Rubio; en consecuencia se dió 
el acuerde siguiente: "La sesta Legislatura ordinaria, proroga sus 
sesiones, por los dias que dentro del mes que la Constitución orde- 
na, sean bastantes para el despacho de los negocios pendientes." El 
asunto sobre convocatoria de Asamblea nacional, pasó á dictamen 
del representante doctor Alcayaga, quien opinó que esa convócate 
ria presentaba graves dificultades. 

18 — El 14 de mayo se dió segunda lectura al espresado dictamen, 
y después de una prolongada discusión, el representante Machado 
pidió que no se diera decisión acerca del decreto federal, sino hasta 
que los demás Estados lo admitieran ó desecharan. 

19 — En Centro-América, indudablemente debia verificarse una re- 
forma. Pero ¿quién era competente para ejecutarlaí El pueblo, decia 
Barrundia, y solo el pueblo que es el soberano de la nación. El Con- 
greso federal llamaba al pueblo para que verificara una elección 
popular directa de representantes, que con presencia de los sucesos 
acaecidos en nueve años, diera una ley fundamental en consonancia 
con los intereses mas sagrados de la patria. 

20 — Barrundia sostuvo con ardor, en la Asamblea nacional cons- 
tituyente, los principios de la Constitución de 24. Sin embargo, él 
se puso al frente de la reforma. Es el autor del decreto de convoca- 
toria, y en el periódico intitulado "El Centro- Americano," lo«sos- 
tuvo brillantemente con su luminosa pluma. 

21 — Galvez, jefe del Estado de Guatemala, manifestó un profun 
do desagrado por la conducta de la Asamblea lejislativa en el asun- 
to de que se trata. Su desagrado llegó hasta el estremo de presentar 
su renuncia con una dilatada esposicion, que aparece en los archivos 
de la Asamblea, escrita toda de mano del autor. Dice así: 

22 — "Asamblea lejislativa. En la sesión pública de ayer, la A- 
samblea se ha servido acordar que el dictamen presentado sobre la 
aceptación del decreto que dió el Congreso para que se convoque li- 
na Asamblea nacional, compuesta de un diputado por cada quince 
mil habitantes, no se tome en consideración en las sesiones ordina- 
rias; y que se le convoque extraordinariamente luego que la mayo- 
ría de los Estados haya deliberado sobre el mismo decreto. El obje- 
to de los representantes ha sido no comprometer al Estado, ester- 



DE CENTRO-AMERICA. 



107 



liando un voto antes que los otros: creo se ha obrado con un desig- 
nio sano, y en el convencimiento de que se daba un paso prudente; 
mas yo pienso de otra manera. Es indudable para mí, que ese acuer- 
do no se verá sino como el efecto de una política vacilante: que los 
otros Estados que en la presente época habían palpado que el de 
Guatemala procedía francamente y en consonancia con ellos, habrán 
•de sospechar en esto un plan profundo y maquiavélico, ó la falta 
"de sinceridad en la conducta que lian aplaudido, y que hasta hoy 
-es el medio que ha conservado la paz. Otros van á mirar aquella re 
solución como obra de la pusilanimidad de ánimos que titubean, y 
■no faltaran sospechas de un cambio repentino de política. Siento ei 
■decirlo, mis principios son enteramente opuestos en esta parte á los 
■de la Asamblea. Pienso que debe precederse en la presente crisis, 
con la franqueza que es verdadera senda del funcionario republica- 
no: que ella solamente nos puede dar la confianza de los demás Es- 
tados, principalmente cuando solo se trata de emitir un voto que la 
Constitución exije de las Asambleas: que las interpretaciones si 
niestras solo recaen sobre los que obran con poca firmeza, formándo 
se con la reserva ó la indecisión dos partidos en contra; en vez de 
que cuando se toma uno abiertamente, no hay sino otro contrario: 
que al presente no se hace mas que abrir un campo de esperanzas 
para que trabajen los enemigos de los principios federativos ó ins- 
pirar justos recelos á los pueblos de los Estados que están resueltos 
Á hacer frente á los proyectos de centralizar el poder público. Pien 
■so, en fin, que el acuerdo de ayer, se presentará con todos los colo- 
res de un refinamiento estenso y ajeno de miras inocentes, y que se- 
rá de una trascendencia que ahora no se calcula. Muy distante es- 
toy de tener la necia presunción de que no puedo estar equivocado 
en mis ideas, y menos de querer que prevalezcan; pero tengo el de- 
ber de declarar francamente al Cuerpo lejislativo, que desde hoy 
no puede marchar bien la Administración del listado, y que se de 
ben complicar sus negocios interiores si yo continúo en el Poder e 
jecutivo. En él debo conducirme por mis propios principios, que es- 
tan en completa contradicción con los del Cuerpo lejislativo. El o- 
pina que es necesario no aparecer tomando parte en las direcciones 
nacionales: y yo, que deben los poderes supremos de Guatemala, a 
doptar con entereza aquellas que crean convenientes al interés na- 
cional. La Asamblea juzga que es camino de seguridad el de la re- 
serva é indecisión, y yo pienso que es el único en que podernos per- 
dernos. La Asamblea, pues, procederá y querrá que se proceda en 
conformidad de su política; y yo si se procediese con la mía, me ha- 
ría responsable y comprometería la causa pública: tomando la del 
Cuerpo lejislativo andaría, en mi juicio, el camino de la perdición 
de Guatemala y el Estado, lo cual no haré jamás. No mt- contrai 



108 



KKSKNA HISTÓRICA 



go precisamente al acuerdo aislado del dia de ayer, sino al princi- 
pio de conducta de que él lia emanado. Me queda en esta dura al- 
ternativa, un medio que yo adopto gustoso: el de dimitir la jefatura 
y esta esposicion es la renuncia que presento. Este no es un paso 
caprichoso, pueril ó dirijido á buscar con él otros lines: es un acto 
de patriotismo de que me glorio. No solo me unen á los represen- 
tantes los vínculos constitucionales, sino los de la amistad: jamás 
podré comprometerlos siniestramente: es solo la voz de mi deber la 
(pie les dirijo Y no es esta renuncia un acto poco meditado y en que 
pueda ceder. Tiene por objeto el bien público, y por él me veo obli- 
gado á declarar que no volveré al Gobierno al concluirse el permiso 
temporal, para retirarme, de que he comenzado á usar hoy. Asi creo 
que lo demanda claramente el Estado. Si los representantes lo quie- 
ren, y si tengo que merecerles una última consideración, sobre las 
muchas que ya Ies debo, yo les ruego sea la de no comprometerme 
á aparecer resistente á las órdenes del Cuerpo lejislativo, cuando so- 
lo intento no ser la causa de males públicos. Si al comenzar las gran- 
des crisis, fuera máxima constitucional separar á los gobernantes 
para subrogarlos con otros, ellos no las causarían: tampoco se les 
imputaría que las causan cuando están ágenos de ellas; y la mitad 
de las revoluciones serian cortadas. ¡Quién sabe cuanto influjo ten- 
drán mis ideas, tal vez equivocadas en el presente trance político! 
Para mí, yo estoy convencido de que por mi conducta se ha evitado 
la guerra civil que es el peor de los males; pero los hombres somos 
muy miserables en los juicios de lo que se refiere á nosotros; mas 
yo cuento con la seguridad en la rectitud de mis intenciones que es 
la recompensa con que me retiro á la vida privada'. En ella haré vo- 
tos por la prosperidad del Estado, y seguiré tributando el homena- 
je de mis respetos á los representantes del pueblo — D. U. L. — Gua 
témala, mayo 15 de 1833 — JT. Galvez." 

23— Esta renuncia pasó á comisión de un solo individuo: el doc- 
tor Alcayaga, quien dictaminó que no debia ser admitida, y que 
Galvez estaba constituido en la necesidad de continuar ejerciendo 
el Poder ejecutivo. El dictamen como debia esperarse, fué apro- 
bado. 

24— El Congreso no quería que la reforma la hicieran los Estados 
en calidad de cuerpos organizados, sino el pueblo centro-americano. 
Barrundia en su discurso de clausura, del Cuerpo lejislativo, dijo: 
il No eran, pues, los Estados que son organizaciones del pueblo, no 
eran los representantes ni los ejecutivos, ni !<>s funcionarios que son 
parte en la cuestión los que debían decidir acerca de la reforma. E- 

i a el pueblo mismo, el pueblo tomado individualmente y no por es- 
tamentos ni por Estados; porque el pueblo forma la nación y con- 
tribuye al sosten del Gobierno, y tiene derechos y deberes; porque 



UK OENTROr AMÉKICA . 



L09 



.-I pueblo individualmente es igual entre sí y significa y .se interesa 
y vota en las juntas populares; porque el pueblo es uno y compone 
una sola familia de hermanos: y la soberanía nacional reside en ca 
da ciudadano, sin diferencia del guatemalteco y del leonéSj del eos 
tai-rica y hondureno. Porque la soberanía nacional no se divide; y 
no es este el siglo en que las naciones se representen por Cortes, ni 
por ciudades, ni por Estados, sino por ciudadanos de votos iguales 
y por masas de igual número. No es este el tiempo oscuro de los 
privilejios para que ¡i iguales cantidades de habitantes no correspon- 
dan iguales votos, iguales derechos, y para establecer la pretendida 
igualdad de representación, que es en análisis una desproporción 
absurda 6 injusta, quedando al mismo tiempo la desigualdad de de- 
beres y de contribuciones, pues no puede ser de otra suerte en Es- 
tados tan diferentes en población y en riqueza. Debiendo el pueblo 
individualmente sufrir los males ó reportar los bienes de la nueva 
revolución, al pueblo correspondía juzgarla y terminarla; y no eran 
los mismos que la emprendieran ó resistieran los que podían deci- 
dir su resultado. No era la organización actual de Estados, no era 
la del Congreso la qur pudiera arrogarse el derecho inalienable del 
pueblo, y sujetar á su voz los destinos de la nación.. Si la Consti- 
tución no existe de hecho, solo el pueblo es superior á la gran ley. 
Todo poder que levante su voz, sin querer oír al soberano, atenta 
contra la nación, y pretende el imperio de la fuerza. Cuando los 
medios constitucionales de establecer una reforma son desatendidos, 
cuando no pueden cumplirse, cualquiera autoridad que la establez 
ca fuera del pueblo mismo, usurpa la soberanía y disuelve la socie 
dad. Era por tanto una obligación suprema, era también un digno 
desprendimiento en el Congreso, ef convocar á la nación misma en 
su pureza primitiva y en su organización elemental, para reconstruir 
el pacto, para depositar en su seno todo el poder lejislativo y some 
ter entonces su juicio y sus sentimientos ante el augusto poder del 
pueblo, y esperar del sentido nacional, la decisión de todos los des- 
tinos y la rejeneracion vital de los poderes públicos y de la Union. 
Hé aquí los principales fundamentos del decreto de convocatoria, 
medida la mas importante y grandiosa que ha podido trazarse des 
de que hubo poderes constituidos, medida de salvación, de impar- 
cialidad, de justicia y de liberalismo, cualesquiera que sean los co 
lores falsos con que se revista por los enemigos de la nacionalidad, 
y por la equivocación de patriotas inespertos y candorosos, que no 
ven en ella y en la historia, el remedio práctico y reconocido de to 
do pueblo libre, de toda nación que se halle complicada como noso 
tros en un laberinto de cuestiones y partidos." 

25 — El decreto de convocatoria y la manera con que Calvez lo re 
cibió, fueron un verdadero triunfo para los serviles, porque pusie 



110 



liHSEÑA HISTÓRICA 



ion de manifiesto la discrepancia, el desacuerdo entre los liberales y 
todas sus diverjencias. El Congreso representaba á Centro-América, 
y sin fijarse en lo que conviniera mas á una ú otra sección, decreta 
ba lo que en concepto de la mayoría de los diputados era útil á la 
América Central. Calvez no pensaba del mismo modo. Su patriotis- 
mo estaba limitado por las fronteras de la sección que él rejia. Su 
talento, en opinión de muchos, no era tan despejado que le hiciera 
palpar que se halla la dicha de una de las partes, en la prosperidad 
y ventura del todo. Las ideas de Calve/, lisonjeaban el espíritu del 
localismo y hacían prosélitos. Los serviles las festejaban, y el Jefe 
del Estado creyendo que habia promovido los intereses de todos los 
hombres, cuyos destinos rejia, llevaba, á su juicio, una marcha triun- 
fal. El no podia comprender que en las lisonjas que los conservado- 
res le tributaban, iba invívita la maquiavélica idea de separarle una 
gran parte de los liberales para herirlo después á muerte. El decre- 
to de convocatoria, dictado por el Congreso federal, tenia un fin sa- 
no: el llamamiento al pueblo de Centro-América para reformar la 
Constitución de Centro- América. Si Calvez veía la utilidad local de 
su Estado, en el decreto mismo encontraba un elemento para soste- 
nerla. El Estado de Guatemala era el mas poblado, y por consi- 
guiente la Asamblea tendría mayor número de diputados guatemal- 
tecos; pero el doctor Galvez temía no poder dominar las elecciones 
y que los mismos diputados de Guatemala combatieran en la se- 
gunda Asamblea nacional constituyente, sus aspiraciones y sus de- 
seos. El temía que otras Asambleas adoptaran el decreto federal, y 
se propuso que la Lejislatura de Guatemala se apresurara á re- 
chazarlo. Repelido por Guatemala, era probable que las otras Lejís- 
laturas lo repelieran, como en efecto sucedió. Galvez obtuvo un 
triunfo efímero que preparó su ruina. 

'26 — La Asamblea de Guatemala estaba compuesta en su gran ma- 
yoría, de diputados adictos á Galvez. El Jefe del Estado tenia un 
cuidado sumo en las elecciones. Siempre estaba en campaña electo- 
ral. El ostensiblemente no mandaba. No era mas que un fiel ejecutor 
de la voluntad de los diputados; pero algunos diputados eran siem- 
pre hechura suya. Los dominaba casi en absoluto, hasta el estremo 
de escribirles sus dictámenes y de prepararles en sus tertulias lo que 
habían de resolver en la Asemblea. Bajo tales auspicios una comi- 
sión de aquel alto Cuerpo, se propuso demostrar: "1. ° Que el de- 
creto anula la soberanía de los Estados. 2. ° Que estos no fueron 
formados por la Constitución, sino ésta por aquellos, 3. ° Que aun 
cuando asi no hubiera sido, después de dada la Constitución, los 
Estados constituyen el soberano. 4. ° Que la convocatoria á una A 
samblea nacional extraordinaria, plenamente autorizada para salvar 
la República del peligro en que se hallaba, no era otra cosa que el 



DB CENTRO- AMÉRICA. 111 

decreto di- Arce de 10 de octubre de. 1S2G, en contra del cual se 
pronunció la opinión. 5. ° Que el decreto no llena los deseos de los 
pueblos. 1. ° Porque es muy dispendioso. 2. ° Porque irrita el es- 
píritu de localismo 3. ° Porque es espedido por el mismo fioder que 
ha contrariado siempre el voto público. 6. ° Que el decreto está en 
oposición con los principios que sirven de base á nuestro derecho 
público constitucional . " 

27— Los Estados existían por la Constitución. Esta había sido for- 
mada por una Asamblea constituyente, y otra Asamblea constitu- 
yente podía hacer á la ley fundamental, las reformas que á la ma- 
yoría de los representantes parecieran mas convenientes. El decreto 
de 10 de octubre, fué dictado por Arce, quien no tenia facultad pa- 
ra emitirlo. El decreto de que se trata, no fué dictado por el gene- 
ral Morazan sino por el Congreso federal. La diferencia de oríjen 
constituye una diferencia esencial entre ambos decretos. Arce desco- 
nocía el Congreso existente procediendo contra la Constitución y las 
leyes, y sin facultades convocaba otro que no tenia necesidad para 
existir de la aprobación de las Lejislaturas de los Estados, sino úni- 
camente de la voluntad suprema de aquel Presidente. El decreto de 
10 de octubre se dió después del golpe contra don Juan Barrundia 
y cuando se meditaba dar otro golpe contra el jefe del Estado de 
Honduras, don Dionisio Herrera, intervenir en Nicaragua y facinar 
á Villacorta, jefe del Estado del Salvador, para que todo quedara 
en raauol de la aristocracia de Guatemala. El año de 33, acababa 
ile ser vencida la aristocracia en Omoa. Ella levantaba otra vez la 
cabeza so pretesto de reformas. La convocatoria á una Asamblea 
constituyente, hacia pedazos esa nueva arma y ponia en manos de 
los ele ¡idos del pueblo, el porvenir de la República. No se puede 
comprender por qué se llama dispendioso un decreto que se limita 
á convocar una Asamblea constituyente, que podia hacer cuantas e- 
conomias fueran convenientes á Centro- América. La ceguedad de 
Calvez llegó hasta el estremo de que la Asamblea guiada por él, hi- 
ciera la apolojía del espíritu de localismo. Hé aquí sus palabras: 
"El espíritu, de localismo es realmente el amor á la patria, y en 
vez de ser un vicio es una virtud." 

28 — La Asamblea de Guatemala aprobó por unanimidad de votos, 
el dictamen que contenia estas últimas palabras, y el decreto í'ede 
ral fué desechado. Una dieta que Calvez quería crear para que se 
hiciera la reforma, sin tocar la organización de los Estados, tampo 
co llegó á reunirse, y la unidad centro-americana quedó herida ;i 
muerte. Si esto era lo que Calvez quería, no fué aquel jefe un mal 
previsor; pero si de buena fé pretendía sostener la unión nacional, 
debe haber lamentado sus errores cuando despojado del mando, iba 
al destierro bajo el peso de los ultrajes de ambos partidos. 



112 



liESEÑA HISTÓRICA 



•29 — Los incesantes ataques que se dirijian á la Federación, obli- 
garon al Congreso á decretar que las leyes y disposiciones de las Le- 
jislaturas ó Gobiernos de los Estados en que se dispusiera ocupar 
las rentad nacionales, 'se tuvieran por nulas y de ningún valor ni efec- 
to, y que los funcionarios que tales disposiciones emitieran, fueran 
considerados como alentadores contra la Constitución, y responsa- 
bles con sus personas y bienes, debiéndose exijir de sus propios ha 
beres, las su*mas ocupadas. 

80 — Los representantes cubiertos con la inviolabilidad parlamen- 
taria, estaban acostumbrados á disponer de todo en la Asamblea de 
Guatemala según la voluntad de Galvez, y esta ley venia á impo- 
nerles una gran responsabilidad pecuniaria. La Asamblea del Es- 
fado manifestó que solo podia el Congreso anular las leyes que fue- 
ran contrarias á las garandas, y que el artículo 8'S de la Constitu- 
ción dice que los representantes son inviolables por sus opiniones. 

31 — Por toda respuesta, el Congreso decretó y el Senado tin o a 
bien sancionar la orden siguiente: ¿ 'Que se diga á las autoridades 
de Guatemala que ni las Lejislataras, ni ninguna otra autoridad., 
tienen facultad de suspender la ejecución de las leyes federales, 
aunque sean reclamadas con notoria justicia, y aun cuando conclu - 
ía al reclamóla mayoría délos Estados." Esta orden no era refe- 
rente al decreto de convocatoria que espresamente sujetaba aquella 
medida al juicio de la mayoría de las Lejislaturas. Se refería ;í o- 
tras disposiciones que despojando al Gobierno federal de las reatas 
que le correspondían, se encaminaban á anularlo. 

32— Hallándose tan incierta la existencia de la Union centro-ame- 
ricana y tan combatida por diferentes intereses, la Asamblea reu 
nida extraordinariamente dió un decreto que la Asamblea ordina- 
ria ratificó. El texto literal deambos, es el siguiente: 

"El Jefx 8uprt ni» ¡le) Estado <!<< Guatemala. 

"Por cuanto la Asamblea extraordinaria tuvo á bien emitir y la 
actual ordinaria sancionar el decreto que sigue — La Asamblea legis- 
lativa del Estado de Guatemala, reunida en sesiones exhaordina 
rias, con el principal objeto de dictar medidas que aseguren en el 
mismo Estado el orden constitucional y la tranquilidad pública. 
Considerando que la forma de Gobierno que ha adoptado la nación 
no está del todo cimentada, y que antes bienios movimientos po 
pillares del Estado del Salvador y el pronunciamiento de la Asam 
blea de Nicaragua, presentan los síntomas mas tristes de la disolu 
cion del pacto federal. Conociendo que si por desgracia llegase esto 
á suceder, acaso los enemigos del orden para entablar la anarquía, 
reputaran por roto el lazo que une entre sí á los pueblos del Esta- 



I>K (-KNTUO -AMKKICA. 113 

-do, desconociendo la misión «le sus altos pefdéres; 1 leseando preve- 
nir estos males y conservar en todo caso la integridad del Estado: 
previos los trámites prescritos por la Constitución y con unanimi- 
dad de votos, ha venido en decretar y decreta: Artículo 1. ° Si por 
algnn evento, ó en cualquier tiempo llegase á faltar di pacto federal, 
el Estad»:) de Guatemala se considera organizado como preexistente 
ú dicho pacto y con todo el poder necesario para conservar <;1 orden 
interior, la integridad de su territorio y poder libremente formar 
un nuevo pacto con los demás Estados, ó ratificar el presente, ó 
constituirse por sí solo de la manera que mas le convenga. Art. 2. c 
El artículo anterior se tendrá como adición al 11, sección 1. « de la 
Constitución del Estado. Art. 3. = Se sujetará el presente decreto á 
la ratificación de la próxima Legislatura ordinaria.— Dado en Gua- 
temala, á veintisiete de eneio de mil ochocientos treinta y tres. — 
Francisco Album, diputado presidente — Manuel J. lbarra, dipu- 
tado secretario — Buenaventura Lambur, diputado secretario — Y la 
presente Legislatura ordinaria, en uso de la facultad que le concede 
el artículo 265 de la Constitución del Estado, ha venido en sancionar, 
por unanimidad de votos, el decreto que antecede de 27 de enero de 
mil ochocientos treinta y tres — Dado en Guatemala, á veintiséis de 
lebrera de mil ochocientos treinta y tres — Ma TLUéí J. IbcbTTd, dipu- 
tado poi Guatemala, presidente — José Mafia Flores, diputado por 
Vera paz, vice- presidente — Macario Rodas, diputado por Totonica- 
pam — J6sP, Antonio Alcayaga, diputado por Quezaltenango — Juan 
Martínez, diputado por Guatemala — Domingo (furcia, diputado 
por Sacatepequez — Mariano Rioera Paz, diputado por Verapaz — 
Presb. Manuel Rendan, diputado por Sacatepequez— Manuel Ca- 
yetano Morales, diputado por Chiquimula — Manuel Ahin ca, dipu- 
tado por Guatemala — Félix Solano, diputado por Solóla, secretario 
— Francisco de raula CastiÜo, diputado por Quezaltenango, vice- 
secretario—Guatemala, abril 12 de 1833— Ejecútese — Firmado de mi 
mano, sellado con el sello del Estado y refrendado por el secretan») 
del despacho general del Gobierno — Mariano Galrez — Y por dispo- 
sición del P. E., se inserta en el Boletín oficial para Jíjs efectos con- 
siguientes-!).. U. L. - Guatemala, abril 12 de lS33.[Marcos Dardon." 

33 — Estos decretos procedentes de la necesidad de salvar el Es- 
tadio de Guatemala, en caso de que la Union centro-americana se 
destruyera, sir vieron de precedentes mas tarde á los serviles para 
decretar la absoluta separación de Guatemala, para considerar esa 
separación como el estado normal del país y para emitir el decreto 
de 21 de marzo de 184?. 

Para evitar .reproches sobre inexactitud, debe observarse que las 
palabras de los párrafos 26 y 27 cor. tra el decreto federa], tales como 
se hallan formuladas, son de una comisión de la Asamblea del Salva 

TOMO II. 8 



114 



KKHKSa ttISTÓBICA 



dor; pero las mismas ideas sostenía Galvez y los diputados que le per- 
tenecían. Ese dictamen fné reimpreso en el Boletín de Guatemala y 
festejado por el Jefe del Estado y por su círculo. Mas tarde la A- 
samblea guatemalteca, fundó deliberaciones en todos y cada uno de 
los conceptos que encierra. 



CAJPITLO DECIMOCUARTO 
Otra revolución en Nicaragua. 



SUMARIO. 

l — Personas que gobiernan— %. Insurrección de Metapa—'S. 
insurrección de Granada — 4. Conducía de Nnñez— -5. Publica- 
ción de correspondencias — 6. Movimiento de Managua — 7. f¡e 
pide al Gobierno federal que por medio de comisionados resuel- 
va las cuestiónes — 8. Dos partidas se hacen f uego— 9 . Los su- 
blevados se aproximan á León — 10. Comisión federal — 11. De- 
creto de. 4 de agosto — 12. Acción de Managua — 13. Sucesos de 
Granada — 14; Ejecución die justicia— 15. Decreto dé 15 de Se- 
tiembre. 



I Al terminar la administración de don Dionisio Herrera, gober- 
nó el Estado de Nicaragua don Benito Morales, en calidad de con- 
sejero; pelo en marzo de 1834, Morales no podia continuar al frente 
del pais, porque terminaba su periodo constitucional de Conseje- 
ro, y no perteneciendo ya. al Consejo, tampoco le quedaba título 
para gobernar el Estado; en consecuencia, el mismo Consejo repre- 
sentativo dió un decreto el 10 de marzo del mismo año declarando 
<]iie Morales quedaba separado del Poder ejecutivo y del Poder mo- 



VIO 



RESECA HISTÓRICA 



derador, y que don José Nuñez, ;í quien por la constitución corres- 
pondía la Presidencia del Consejo, se hacia cargo desde aquel dia 
provisionalmente de la Jefatura del Estado. Este decreto se conru- 
uioóal Presidente de la República y á los Jefes de los Estados, y 
X uft ez fu (.' reconocido por todos, gobernante de Nicaragua. La nueva 
administración fué inmediatamente combatida por el mismo espíritu 
■que en San Salvador guiaba ;i San Martin, y por algunos de sus a- 
.gentes. 

2— Un militar aspirante, el coronel Cándido Flores, dió en Meta- 
pa el 22 de mayo de 1834 un grito de insurrección. Metapa se 
sustrajo de la obediencia del Jefe departamental y se lanzaron allí 
increpaciones. contra el Gobierno del Estado. Eran las mismas que 
han hecho siempre los serviles. 

-3 — La Municipalidad de Granada secundó el movimiento, colocán- 
dose en abierta lucha con el Poder ejecutivo. 

4 — El consejero Nuñez, encargado accidentalmente de la Jefatu- 
ra, del Estado, pretendió seguir las huellas de Herrera, dirijiendo á 
meblos disidentes y al mismo Flores, el lenguaje de la persua- 
áii a; pero el éxito no correspondió á las nobles intenciones del Jefe 
deS .Estado. Flores estaba ajitado por el vehemente deseo del man- 
do y halagado por el partido de San Martin en San Salvador y por 
algo kos secretos emisarios de otros Estados. 
Q .J> — Comprendiendo Nuñez las ramificaciones que el movimiento 
<le Metapa y Granada tenia en otros Estados de la Union, hizo pu- 
blicar la correspondencia que al jefe-San Martin se tomó en San Mi- 
guel, y la luz que éstos documentos arrojó, rectificó las opiniones de 
rmiohos hombres sencillos, cuya credulidad se esplotaba. 

C— La Municipalidad de Managua se dirijió al Jefe del Estado, 
manifestándole la adhesión del vecindario y colocándose bajo el am- 
paro de la autoridad lejítima. Nuñez envió inmediatamente una 
íuerza á esa villa, con el fin de protejerla; pero los sublevados se 
anticiparon, y cuando las fuerzas del Gobierno se aproximaban á 
3fanagua. Flores era dueño de aquella población. 

7— Nuñez se empeñaba en que no hubiera efusión de sangre, (jue 
lia hacerla paz por medio de transaciones, ó invitó al Gobierno fe- 
deral para que enviara comisionados que, oyendo las quejas de los 
•disidentes, terminaran las cuestiones pacíficamente. 

8— No teniendo órden el Comandante espedieionario que se envió 
Á Managua, de atacar la plaza, se situó en Mateare. El 2 de junio 
dió parte al Gobierno de haberse hecho fuego dos partidas que se 
encontraron en Los Cantones. Nuñez ordenó que la columna contra- 
marchara antes de que hubiera desgracias, y que sus fuerzas se 
mantuvieran «n e.spe'ctativa hasta que llegaran comisionados ferie- 
rales. 



DE CKNTRO AMERICA. \\J 

!» Estas medidas pacíficas fueron interpretadas como debilidad y 
cobard.a, dieron aliento á los sublevados, quienes intentaron inva- 
dir a León. El Gobierno hizo entonces un llamamiento á los propie- 
tarias y á todos los hombres que tuvieran deseos de sostener la leji- 
i mudad. A consecuencia se vió rodeado de los viejos soldados d la 
fobeníafi y de muohos ciudadanos que poseían una considerable for- 
tuna. Algunos pueblos se pusieron en abierta hostilidad con 1 
beldes, y la sangre nicaragüense corrió el 9 de julio en Estili La fa- 
lanje de Flores fué allí.vencida, dejando diez cadáveres y un herido 
10— La comisión federal fué desgraciadísima. Un diputado al Coa 
gresOj por el departamento de Granada, era ájente de la revolu, i. i 
de Nicaragua. Estaba, en combinación con el jefe salvadoreño que 
sucumbió el 23 de junio de 34, y con los hombres que en Guatema- 
la 1,. sostuvieron. Este dió en secreto todas las disposiciones que pte- 
dieran conducir á la insurrección de mayo, y se dirijió al Congres< » 
muy tranquilo. El Gobierno federal que ignoraba esta maniobra 
no.nl.ro a ese diputado granadino y á otro que pertenecía al depar- 
tamento de León, para que pacificaran á Nicaragua. Los resultado-, 
fueron correspondientes á lo que debia esperarse. El granadino, exci- 
to a los disidentes. Hizo esfuerzos para que permanecieran con fas 
armas en la mano, sin dar oidos á las poblaciones que deseaba, 
paz. El leones carecía de influjo para sobreponerse á estas maqui- 
naciones, y de circunspección y respetabilidad para poder operai ui 
arreglo. 1 

11 -Nnñez dictó el 4 de agosto, un decreto tan opuesto á sns in- 
clinaciones, como indispensable para el triunfo de su causa Previ 
no a los rebeldes que se rindieran, sopeña de emplear contra ello^ 
todas las fuerzas del Gobierno, y de castigarlos conforme á. las le- 
yes militares. 

12— El 13 de agosto fueron batidos ios disidentes en Manaría 
quedando de ambas partes en el campo de batalla veintidós cadáve' 
res y veintiséis heridos. 

If-Los fujitivosse di »Í»eron á Granada. Ya no eran un partido 
políUco. I asentábanse solo como horda de forajidos. Determinar, 
saquear la ciudad y asesinar á todas las personas que hallándose a- 
ü, les habían sido adversas. Estos atentados terminaron la revolu- 
I ucion Los propietarios sostuvieron á mano armada sus intereses 
y los nombres amenazados á muerte, su existencia. Los bandido! 
I nerón vencidos, y la tropa victoriosa el 13 de agosto completó la 
segundad de los granadinos. 

14-Terminada la revolución, un tribunal compuesto de personas 
de probidad y luces, condenó á mueite á Roque y Ambrosio Son- 
sa, l- rancisco y Manuel Orosco. La sentencia se ejecutó e] k: de se 
tiemble de 1834, en la ciudad de Granada. 



118 KBSHÑA HISTÓHICA 

15 — El ir> de setiemta'e, aniversario del gran dia de la patria, fíu- 
riez convocó á la Asamblea que por la revolución habia desapareci- 
do. El Cuerpo lejislativo debia reunirse un mes después en la villa 
de Managua. La instalación se verificójsolemnemente. Se mandaron 
hacer elecciones de Jefe y¡vice-Jefe y de todos los funcionarios que 
por elección popular debían ascender á los altos puestos del Estado, 
y quedó restablecida la regularidad ¡y el orden. 

16 — Nuñez en su mensaje al jCuerpo lejislativo, dá noticia de todos 
esos sucesos. El mensaje es un documento histórico importante, por- 
que presenta de relieve las ideas que dominaban al Jefe provisional 
de Nicaragua y á su círculo, la manera'de'espresar sus pensamien- 
tos, los libros magistrales que servían de texto á los funcionarios 
públicos de aquel tiempo, y las esperan zas^siempre burladas que a- 
brigaban acerca de la paz y ventura de la patria. Ese documento se 
halla íntegro al fin de este capítulo. 



MEN8AGE 



<JUK BL PRIÍSIDKNTK I > K 1 . GJONSEJO, ENCARGADO DEL PODER BJECC- 
TIVO ['RESUNTA A LA A. L. AL ABRIR SUS SESIONES. 



LE JISL ADORES! 

Si la nave del Estado no puede surcar las aguas en tiempos bonan- 
cibles, sin la destreza del Piloto, ;qué será cuando los vientos soplan 
con furia: que las nubes arrebatan el Cielo á la consideración del as- 
trónomo: que el timón se ha perdido, que todo es confusión, grito y 
desórdení Así recibí, Legisladores, las riendas del Gobierno, y me 
puse de blanco de los perversos en 15 de marzo, cuando algunos gé 
idos turbulentos que aspiraban á labrar su fortuna con la ruina del 
Estado, y que buscaban su adelantamiento en el trastorno general 
lian apurado los recursos que pudieran facilitarles los adictos á un 
hombre, y la recordación de antiguas rivalidades, y las mudanzas 
políticas han debido sepultar en un perpetuo olvido para promover 
mediciones, que nos precipitasen en nuevos infof tunios. La vigilancia 
<con que el Gobierno ha seguido todos sus movimientos, ha descon- 
certado sus planes, conocido sus intentos y reprimido sus conatos. 

Me animaba con la idea lisonjera de que vuestra soberanía iba á 
reunirse y á poner diques al torrente de pasiones que se desplomaban 
sobre el grande edificio de la sociedad; pero la ambición habia ocu- 
pado ya el lugar del patriotismo, y «algunos representantes del Pue- 
blo (siento decirlo), traicionando sus deberes, los hacían servirá mi 
ras particulares, y eran conducidos por la senda tortuosa que guia á 
la perdición. Yo ansiaba por un remedio que disipase la tormenta: 



120 reskSa histórica 

exéifé á los Diputados para qne se reuniesen: les hice esplicaoiones 
de las intenciones del Gobierno: les puee de manifiesto el cúmulo 
de males qne entreveía; y les inspiraba la confianza qne da la verda- 
dera libertad. Estas protestas de franqueza fueron correspondientes 
con el descrédito é imposturas que servían de ropaje al crimen con 
que se inculpaban las determinaciones del Ejecutivo. Perdí toda es- 
peranza, y yo me veia colocado en una posición difícil y espinosa. 
Existen de todo documentos con que dará cuenta el Secretorio de) 
Estado. 

Pero estos pueblos magnánimos que de error en error han pagado 
mil y mil tributos á la ignorancia de tres siglos, á su Juventud, ó 
inesperada política: les restaba aun sacrificar sangre por serv ir á los 
deseos de unos pocos hombres que sus destinos y su fortuna estaban 
asegurados en las facciones. Dió Metapa el grito escandaloso dése 
«lición, sustrayéndose de la obediencia de su Gefe departamental 
y ultrajando los respetos del Gobierno qne en todas ocasiones ha a- 
bierto sus oídos á las quejas de sus subditos, porque desea mante- 
nerlos en nna perfecta igualdad, y libertad legal. No obstante,, era 
así necesario, porque las combinaciones venían de le jos, y eran ra- 
mificaciones del plan que tuvo lugar en San Salvador bajo el títu- 
lo de reformas.' 

El crimen de Metapa fué lección de derecho público en Granada, y 
acogió su Municipalidad la infidelidad de .aquel pueblo, para an 
mentar la suya propia. Vi aproximarse el instante terrible de la 
guerra civil, y como un padre amoroso se dirijió el Gobierno á las 
autoridades de Granada, que se descarriaron por veredas peligrosas: 
les habló aquel lenguaje que mas convence al alma, que es el de la 
esperiencia: les manifestó la injusticia que se cometía con los pue- 
bles inocentes y sencillos, inspirándoles hoy unos principios que el 
año próximo anterior contrariaban con su espada y con sus brazos. 
Lo indicó el Gobierno al Jefe dej'la facción, el criminal Cándido 
Plores, llamándolo al orden de donde se observaba distraerse. Pero 
el idioma franco y humano del Ejecutivo, pareció á Jos rebelados 
debilidad, y no solo desoyeron á la razón y á la autoridad, sino que 
la insultaron, amenazando atacarla. Pasaron los misterios y un he 
dio atentatorio, el crimen mismo selló la ruina de los pueblos. El 
■22 de mayo se desconoció en Granada la suprema autoridad, y de 
jaron de serlo las refractabas, porque la lej no conoce legitimidad 
en quien desobedece sus preceptos inviolables, debió el Gobierno 
cerrar toda comunicación, y pensar en darse respetabilidad, y en 
sacar á los pueblos del abismo|de Jmales á donde los precipitaba el 
genio de la anarquía. Manifestó á los pueblos con la misma franque- 
za, el oríjeu de la revolución de^M etapa y Granada, y los pasos que 
para evitarla se dieron. Se publicaron documentos fehacientes y se 



»K CEXTKO-AMÉKICA. 



1*1 



hizo pública la correspondencia interceptada en el departamento de 
San Miguel, las autoridades disidentes que obraban en combinación 
con las de San Salvador, para destruir al Gobierna y sumir la Na- 
ción. 

Determinó asi mismo, mandar una fuerza á la villa de Managua, 
que contuviese los avances consiguientes al pronunciamiento de 22 
ile mayo, y protejer á las autoridades y vecindario de aquel distri- 
to, que se habian puesto bajo la protección del Ejecutivo, pero poi 
desgracia los pronunciados oeuparotí con anticipación aquel punto, 
y las tropas del Gobierno contuvieron el ingreso para evitar uncho 
que. 

El 2 de junio, tuvo el Gobierno parte del Comandante expedicio- 
nario, que se hallaba situado en Mateare, de haberse hecho fuego 
dos partidas que se encontraron en Los Cantones, y en el momento 
se puso en camino á eontramarchar ta columna antes que hubiese 
desgracias; previniendo al caudillo de la fperza sublevada, la con- 
centrase á su procedencia, hasta que viniese la. comisión federal qne 
el Ejecutivo habia pedido para dirimir la cuestión. Este paso bené- 
volo produjo ardor en el ánimo de aquellos, y osaron dsshacer a] 
Gobierno é invadir esta ciudad. 

Apropiados de las rentas de los departamentos que oprimieron, 
pusieron al Gobierno en una posición iinctuante por falta de retan- 
sos, y entonces es cuando el Gobierno ¡i su sola indicación, vio pre- 
sentarse á los propietarios ofreciendo sus servicios, y se vió rodea- 
do con entusiasmo de los viejos soldados de la libertad. No venían 
á destruir pueblos: no iban á causar depredaciones, ni á sacrificar 
al desvalido: un objeto noble, un fin todo patriótico, era el que si 
limitáneamente animaba los espíritus. La Constitución y leyes eran 
la divisa del soldado y el blanco de sus victorias. Está dada, Lejisla- 
dores, la prueba de que la moral política, el respeto de las autori- 
dades y las seguridades de la sociedad, no consisten sino en el ínti- 
mo convencimiento y en la esperiencia de que no puede disfrutarse 
la verdadera igualdad sin orden y sin obediencia. 

Ni el número, ni las preparaciones sorprendieron el valor de unos 
pocos pueblos, que se acojieron bajo las banderas de la patria. Los 
rebeldes apuraron sus recursos en el departamento de Segovia: obli- 
garon al de Nicaragua á segregaras de la ley, mantuvieron al de 
Granada sufriendo. No hubo atentado que no se cometiera en un 
periodo corto, pero fecundo en desórdenes: la seguridad individual, 
la libertad pública, hasta el pensamiento fué presa de los facciosos: 
todo se inquiría y todo era crimen. Reprimirlos era ya un deber del 
Gobierno, y no podía desatender los clamores de pueblos inocentes 
ni enorgullecer á los mismos criminales, con un sistema de lenidad 
inútil. Mandé organizar el ejército para pacificar los departamentos 



122 



ItESliNA HISTÓRICA 



de Segovia, Granada y Nicaragua: previne al General, emplease con 
anticipación y prudencia todos los medios que inspira la humani- 
dad y de que tan repetidas pruebas ha dado el Gobierno. Convenci- 
do éste deque unos pocos revoltosos, enemigos de todo orden, eran 
los ajenies de la sedición, que los pueblos oprimidos y sus vecinos 
llevados á la muerte y agobiados de enormes contribuciones, desea- 
ban volver al orden para dejar de sufrir y padecer, no dejaba de en- 
señarles el camino de la ley y de inspirarles los deseos de paz. 

Pero ensordecieron, y los males tomaban incremento. Ni el escar- 
miento que sufrió el 23 de junio la facción de San Salvador, ni la 
completa derrota que en 9 del mes siguiente sufrió en éste y la ta- 
lan je de Cándido Flores, ni las prepuestas de paz que generosamen- 
te ofreció el Gobierno repetidas veces po sí y por medio de la comi- 
sión del Gobierno federal, bastaron para disuadir ;i los refractarios 
del error en que yacían sumerjidos. Los males exijian pronto reme- 
dio, y por esto dictó el Gobierno el decreto de 4 de agosto, en que 
previno al General del Estado, procediese á pacificar los departa- 
mentos 6 hiciera entrar en su deber al tumulto de Managua. Era 
obra del querer: el dia 13 de agosto destinado á las glorias de la ley. 
no podia resistir una turba de bandidos al valor del soldado: de una 
vez desapareció la facción de aquella villa, teatro de desórdenes. Es- 
tupefactos los cobardes revolucionarios, se dirijieron ¡í la ciudad de 
Granada, y en el Club de su consejo", resolvieron consumar con un 
crimen su carrera tenebrosa, que recordar;! siempre con ignominia 
la posteridad. Un grito funesto de saqueo y asesinato, fué el plan 
de defensa que se dió, sancionado de aquella reunión de forajidos. 
Se representó en Granada, la escena mas escandalosa que faltaba 
para manchar con un feo borrón lo hermoso de nuestros dias de li- 
bertad. Ha tenido, Lejisladores, el propietario que sostener á mano 
armada sus intereses en una acción tan seria y formal como la de u 
na campaña. Pero cuando éstos aventureros destruían las poblacio- 
nes, atacaban al hombre y despedazaban las propiedades, el solda- 
do ciudadano cargado de laureles y marchando sobre victorias, dió 
el ejemplo grande de protejer, respetar y asegurar las propiedades 
y al individuo. El ejército ha recorrido en este año, la mayor parte 
de los pueblos del Estado, y no deja atrás mas que bienes abundan- 
tes, y la ley de los pueblos colocada en el lugar sagrado de donde 
la mano atrevida de la ambición y del interés la arrojó en los dias 
de fatalidad. 

lira también necesario acompañar actos de justicia. El castigo de 
los perversos, la reposición al erario de los gastos que se le habían 
-ocasionado, era lo que con mas nrjencia reclamaba la paz de los 
pueblos. Era preciso escarmentar para dar término á estas revolu- 
ciones que de año en año hacen retrogradar nuestra marcha políti- 







DÉ rENTKO- AMÉRICA. 12í-¡ 

ca, adelantada ya ¡í espensas de sacrificios. Un tribunal especial ha 
tenido que juzgar á los verdaderos caudillos del desorden: la ley ha 
debido tener un fiel cumplimiento, y la vindicta debia tener un e- 
jemplo sensible, pero justo, á los que ultrajan los derechos de los 
pueblos. El tribunal compuesto de personas de probidad, luces y 
patriotismo, ha procedido con circunspección, y obligado por su de- 
ber mandó á la muerte á cuatro-caudillos. Fueron ejecutados en 13 
de setiembre próximo pasado en la ciudad de Granada, testigo de 
sus crímenes, y los nombres de Roque y Ambrosio Sousa, Francisco 
y Manuel Orosco, serán recordados con execración y sus ludios es- 
critos con letras de sangre en la historia de Nicaragua. 

No pasará el Gobierno en silencio un hecho remarcable, al mis- 
mo tiempo que es digno de mirarse con la mayor abominación, y ha 
sido cometido por un represéntanté en el Cuerpo lejislativo nacio- 
nal, por el departamento de Granada, hermano de algunos caudi- 
llos. Este, después de haberse iniciado en la revolución contra los 
salvadoreños, vino á cundirla al Estado de Nicaragua. Dió todos 
los pasos para conseguirlo, y cuando volvió al Congreso, ya di '¡a 
ba preparado el estallido. Fué nombrado por el Gobierno federal 
para la pacificación de este Estado con otro diputado perteneciente 

Congreso por el departamento de León. El Ejecutivo previó. des- 
de luego, que esta misión no tendría un éxito favorable, por los 
compromisos en qw se hallaba el comisionado Sonsa, y porqde am 
bos enviados carecían de las circunstancias propias para conciliar 
las partes beligerantes; ; y cuál fué el empeño que tomó el comisio- 
nado en este negocio tan importante á la República í No fué el de 
cumplir con el deber de pacificador, sino el de precipita]' á los disi- 
dentes, obstinarlos para que se mantuviesen rebeldes y no diesen 
oídos á los clamores de los pueblos que deseaban la paz. El mismo 
dirijia las operaciones militares, concitaba á la guerra, instigaba al 
desorden y suministraba toda especie de elementos, hasta qué con 
dujo al suplicio á los mismos por quienes abogaba. 

Pero lejisladores, es indispensable correr un velo á la miseria de 
los hombres y no reproducir los títulos de nuestro duelo y de nues- 
tra aflicción. Ya este crimen es del dominio de la historia: toca á 
nosotros enjugar las lágrimas de una multitud de seres que tienen 
lijas sus miradas sobre vosotros. No es justo que un buen padre sea 
el asesino de sus hijos: la naturaleza inspira sentimientos á que es ne- 
cesario obedecer. Ya la guerra desapareció: el valor hizo prodijtos. 
Venga la humanidad á ejercer sus derechos, y venga el soldado 
bravo en los peligros, á ser generoso después de sus triunfos. Yo 
impetro de vuestra clemencia, si acaso se me reconoce algún peque 
ño servicio hecho en favor del Estado, decretéis de preferencia una 
amnistía general para todos los delitos de opinión. Es sistema de to- 



124 ickskSa histórica 

das las naciones, es tributo de la ilustración, y es máxima sanción:: 
da entre los publicistas mas acreditados. Es peligrosísimo, dice el 
príncipe de Montesqnie.u, y repite el conde de Tracy, para las Re- 
públicas, el multiplicar los castigos por causa de lesa magestad ó do 
lesa nación, porque bajo el pretesto de vengar á la República, se es 
tableee la tiranía de los vengadores. Lo que importa, continúa, es 
destruir la dominación y no al que domina, y volver cuanto antes 
se pueda á aquella marcha ordinaria de gobierno, en el cual las L 
yes protejan á todos y no se armen contra ninguno. El Gobierno que 
lia profesado constantemente estos principios, ha marcado sus actos 
con una seca justicia; según ella no era posible castigar con igual 
severidad á los caudillos de la facción, "que á los pueblos: no podían 
dejarse de distinguir los actos espontáneos de aquellos que causó ti 
temor grave y la opresión efectiva: no permitían que se desconocie- 
ran los servicios de los buenos ciudadanos en la época triste de las 
desgracias públicas. Por esto es que el Gobierno siempre justo y 
perpendicular, lia tenido presentes estas circunstancias. 

Granada fué la caja del mal, y Granada rebelde ha sido castiga- 
do. La parte sediciosa de Segovia, vió vencer al Gobierno y casti- 
gar á los criminales. Nicaragua fué oprimido: trataba ya de rehacer 
se cuando las armas vencieron en Managua, y llevaron el órden á 
(¡ranada. 

Sea, pues, lejisladores, la continuación de vuestras sesiones dia 
consolador y el reparador de tantas desgracias. 

Es lo espuesto un lijero resumen de cuanto ha precedido en el a- 
jitado periodo de nú mando. Me queda la satisfacción, ciudadanos 
representantes, de poner en vuestras manos el Estado perfectamen- 
te pacífico, sin objetos que temer ni sospechar. Las armas están reu- 
nidas: el poder de las leyes es el que rije, y se han renovado alqu- 
ilas municipalidades por haberse sobrepuesto á ellas. Y sobretodo 
debe ser igualmente satisfactorio á los nicaragüenses que han sido 
consecuentes á su juramento, el que el Gobierno general y de los 
Estados, hayan aprobado la administración del Ejecutivo de Nica 
ragua. 

Me contraeré, ahora, á otro asunto igualmente importante. Mar- 
cha ya la República con regularidad. Acabado el germen revolado 
nario del Estado del Salvador y destruida la facción de ésto, la 
( 'oiistitui'ion lia vuelto por tercera vez á ser fuerte y sostenida. Pe- 
ro esa Constitución es invocada como el fomes délas facciones, y un 
clamor de reformas que apenas se apaga cuando revive, indica. que 
hay una voluntad decidida en la nación porque se reforme el pacto. 
Hayase ó no tomado por protesto, ya es una lección do esperiencia, 
que la opinión se abre brecha y que oponerse á ella es riesgo. Si á 
la verdad existen estos deseos de los pueblos, es tiempo este que 



DE CKXTUO-AMÉUICA. 



se oigan en calma y que se ponga un remedio tal que nos de crédito 
en lo esterior y respetabilidad en lo interior. Una acción eficaz en el 
Gobierno, detallar espresamente las atribuciones de unas y otras au- 
toridades supremas, la economía compatible con el tesoro y un arre- 
irlo bien pensado y seguro de hacienda, son á juicio del Ejecutivo 
algunos de los puntos esenciales que debieran tomarse en considera- 
ción al mejorar nuestras instituciones. 

Me resta, lejisladores, manifestaros con la brevedad que deman- 
da este acto, el estado de la administración pública. La revolución 
la ha traído a un grado penoso y lleno de embarazos. Faltó en el 
Estado el Cuerpo lejislativo y de consiguiente faltaron los poáefes 
Conservador y Judicial, porque unos individuos terminaron sus pe- 
riodos y otros no fueron calificados. El Ejecutivo solo y cercado de 
riesgos, quedó como entregado á la tempestad, asido solo de la fuer- 
xa moral y física; pero la falta de aquellos poderes, necesarios para 
la concatenación del sistema, ha venido á su vez á retrasar la mar- 
cha de los negocios mas interesantes. 

Sin Consejo, el Gobierno ha caminado sin brújula, y revestido de 
su poder aun no ha temblado. 

Ha sido preciso nombrar Jefes para los departamentos, porque de 
otra suerte era imposible regularizar el orden y el curso de los nego- 
cios. Ha sido necesario decretar empréstitos para la indemnización 
y entretenimiento del ejército, porque el presupuesto de gastos ex- 
cedía á los ingresos del tesoro; y en fin, fué necesario hacer altera- 
ciones que fueran compatibles con la situación del Estado. El Se- 
cretario general dará cuenta mas detallada de las operaciones del 
Gobierno, con todos los documentos que existen sobre cada depar- 
tamento. 

Mas no quiero omitir el recomendar á los lejisladores cuan im- 
portante es organizar el Tribunal de justicia que refrene los abusos 
de los jueces y vijile la fiel aplicación de las leyes. De alli depende 
Ja suerte de los propietarios. De alli parten acuerdos muy útiles pa- 
ra mantener inviolables las garantías, y de alli es donde se distri- 
buyen los castigos de los perversos. Una multitud de causas están 
paralizadas, porque no es posible terminarlas sin que exista el Tri- 
bunal, y esta falta induce naturalmente abusos que confunden la 
división de poderes, que es lo que constituye, según los políticos, 
la suma de la libertad civil. 

Por lo respectivo á los ramos de la administración pública, el Se- 
cretario del despacho os irá presentando la relación de ellos en 
vuestras sesiones. 

Lejisladores, son dignos de la espectacion de los pueblos, los ob- 
jetos que deben ser desarrollados, por lá sabiduría de los represen- 
tantes. Está en receso, diré mejor, la felicidad pública: el consuelo 



RESEÑA HISTÓRICA 



general os mira de hito en hito, y el Ejecutivo que ha examinada 
tan de cerca las necesidades públicas, os recomienda no hagáis mas 
largos los dias desdichados de los pueblos que en 11 años de liber- 
tad, apenas han disfrutado lijeros momentos de reposo. 

Que sea Nicaragua una familia de hermanos: que sea el país de 
la abundancia y de la prosperidad: que sea el altar en donde se dé 
culto á la Libertad: que desaparezca hasta la idea de una admi- 
nistración abusiva, y que yo cuando me halle reducido á la vida 
privada, pueda bendecir la mano de la Providencia y los tra- 
bajos de los representantes. Estos son mis votos: los dirijo fervien- 
tes al Dios de los hombres: al autor de las sociedades, para que se 
cierre en Nicaragua el periodo de desgracias, y para que vuestras- 
determinaciones sean precedidas de la justicia y del acierto. 
He dicho. 
León, noviembre 28 de 1834. 

José Nuflez. 



CAPITULO DECIMOQUINTO. 
El doctor Pérez. 



SUMARIO. 

1 — Procedencia de Pen-z—'2. Su llegada á Guatemala — 8. Se dis- 
tingue como oculista — 4. Sus trabajos en la formación d< un 
musco — S. Entusiasmo de la juventud — C. Recomendaciones de 
Aycinena — 7. Una inclinación de Pérez — 8. Repulsa de, la aris- 
tocracia— §. Impresión que produjo en el ánimo de Peres — 10. 
Su ausencia déla capital — 11, Su muerte — 12. Un párrafo del 
Boletín — 1 3. Reflexiones. 



1 — Uno de los emigrados de España, por eonstitueíonalistas, fué 
el doctor don Leonardo Pérez. Había recorrido el Viejo Mundo. Mé- 
jico y los Estados-Unidos de América. Pérez conocía profundamen- 
te las ciencias médicas, y era un cirujano de primer orden. Hablaba 
diversas lenguas y poseía vastos conocimientos en muchos ramos 
del saber humano. • 

2 — Pérez llegó á Guatemala cuando dominaba el espíritu de re- 



128 



RESEÑA HISTÓRICA 



forma, y habia un verdadero anhelo por el progreso intelectual. 

3 — El doctor Pérez se distinguía especialmente como oculista. El 
volvió la vista á muchos ciegos. Esto le dió una gran fama, no solo 
en Guatemala, sino en toda la América Central. De todas partes de 
Centro-América venían enfermos de la vista, buscando su protección. 
Pérez tenia especial talento para la enseñanza: daba lecciones de a 
natomía, de botánica, de lengua francesa é inglesa, y se preparaba 
para abrir cátedras de otros diversos ramos. 

4 — Trabajaba en la formación de un museo, disecando animales y 
analizando plantas, y en el descubrimiento de muchas propiedades 
y virtudes desconocidas de las producciones del país, que debían 
servir á nuestra peculiar historia natural. 

5 — El doctor Pérez habia inspirado á la juventud, no solo respeto 
y estimación, sino un verdadero entusiasmo. La conversación pre- 
dilecta de los jóvenes ilustrados de entonces, era Pérez. Por todas 
partes se le hacian obsequios y se le tributaban muestras de eleva- 
da consideración. Pérez rápidamente hizo adelantar á Guatemala 
muchos años. Pero una fatalidad privó á los centro-americanos de 
este hombre ilustre. 

ú — En los Estados- Unidos, el doctor Pérez habia conocido á don 
Juan José Aycinena, quien le dió recomendaciones para varías per- 
sonas de la aristocracia de Guatemala, con las cuales se puso en 
contacto al llegar á esta ciudad. 

7 — El doctor Pérez, con este motivo, se relacionó con una familia 
de las que han querido llamarse nobles, é inclinóse á una joven, 
quien lo recibía muy bien, y se asegura que se comprometió formal- 
mente á casar con éi. 

8— Pérez era pobre: los productos de sus conocimientos no le ser- 
vían para atesorar; ios empleaba inmediatamente en objetos cientí- 
ficos, para desarrollar la enseñanza y favorecer á los jóvenes inteli- 
jentes y sin recursos. El no contaba con la oposición que le haria la 
nobleza. Los nobles querían que aquel distinguido profesor curara 
sus enfermedades; pero no lo admitían como individuo de sus fami- 
lias. Ellos ven la medicina como una profesión deshonrosa. Existe 
un folleto impreso antes de la Independencia, y firmado por un no- 
ble muy rico. En ese folleto se habla del doctor don Pedro Molina 
con desprecio y con desden, porque era médico, y se le pregunta: 
¿cómo tenia valor un hombreáis yacimientos sin caudal, para com- 
batir al signatario de aquel papel; En el catálogo de las familias 
que se llaman nobles, no se encontraba un solo médico. La aristo- 
cracia cree que mancha sus escudos de armas, dando vista á los cie- 
gos, y disputando á la cabecera de los enfermos, victimas á la 
muerte. • 

0— Los obstáculos avivaron en Pérez, el deseo de vencerlos; pero 



DE (KNTKO-AMÉKICA. 129 

tóra imponible. Un hermano de la pretendida, se. consideraba como 
el oráculo de su familia, y llegó á serlo de toda la aristocracia del 
país. Aquel señor dijo que no hubiera boda, y no la hubo. 

10 — Pérez se afectó profundamente, no solo porque se combatía 
su inclinación, sino porque se creía vilipendiado ante la sociedad, 
con una pública repulsa á que no se creía acreedor, después de ha- 
bérsele manifestado repetidas veces que se le amaba,* y de haberse 
dispuest o el depósito de la pretendida con plena aprobación de esta. 
El doctor Pérez se ausentó de la capital, abandonando á sus enfer- 
mos. Uno de estos era el doctor en medicina don Vicente Carranza, 
á quien Pérez habia hecho una operación en los ojos. Faltó el médi- 
co cuando mas lo necesitaba el enfermo, y éste quedó ciego. Car- 
ranza tenia un génio festivo, y sin embargo de su misérrima situa- 
ción, amenizaba las conversaciones con algunas chanzas. El dijo mu 
chas veces: "La pasión de Pérez me cegó á mí." 

11 — Pérez murió en aquellos mismos dias (21 de enero de 834.) ¡Se 
•dijo que su muerte habia sido efecto de insolación, ó de una fiebre 
miasmática. No faltaron descripciones orales de sus últimos momen- 
tos que á tales asertos se opusieran; y generalmente se atribuyó su 
muerte, mediata ó inmediatamente, al profundo pesar que lo ago- 
biaba. 

12 — Los funerales de Pérez fueron suntuosos. El Boletín oficial 
dice: "El público todo, y en particular la juventud estudiosa, han 
testificado con un pesar no común, el mérito del doctor Pérez, y el 
m an vacio que él ha dejado en las esperanzas de la instrucción y 
de los descubrimientos que necesita un país no visitado por el sa- 
bio naturalista. Sus funerales han presentado la concurrencia de u- 
na gran función nacional. Las autoridades dejprimer rango, comer- 
ciantes y todo género de personas, hicieron pequeña la capacidad 
del templo. Los ojos de aquellos]que habían recibido la vista de sus 
manos, mezclaron sus lágrimas con las.de la juventud, que veía cer- 
rados los labios que le habian abierto una serie de conocimientos. 
La imprenta, un mausoleo destinado á sepultarlo, los vestidos de 
luto y la conversación triste por todas partes, son documentos del 
amor á las ciencias y á la probidad, y del aprecio al trabajo activo 
é incesante. La opinión ha decretado en Guatemala á un sabio es- 
tranjero los honores fúnebres, que las mas estrictas órdenes de la 
autoridad, no habrían podido obtener. Los jóvenes estudiantes, ti- 
rando del carro sobre que fué conducido el cadáver, son un mani- 
fiesto elocuente que atraerá á nuestro suelo á los estranjeros ilustra- 
dos como el doctor Pérez, á cuya memoria consagramos este artí- 
culo." 

13 — Estas últimas palabras, demuestran que todavía el año de :¡4, 
uo se daba á la presencia en Guatemala del doctor Pérez, toda su 

TOMO II. 9 



130 RESEÑA HISTÓRICA 

importancia. Se creía que los honores tributados á su cadáver, bas 
tarian para atraer á nuestro suelo, estranjeros tan ilustres como él 
La venida al Centro de América de hombres semejantes, no se re 
pite con frecuencia: el trascurso de cuarenta y cuatro años lo de 
muestra. 



CAPITULO DECIMOSEXTO 
Sucesos de Honduras. 



SUMARIO, 

i— Las "Efemérides" — "2. Conspiración de algunas emigrados lion- 
durcñ.os-1. Acuerdo del Consejo representativo —4. Se aumen- 
ta la guarnición en el Castillo de San Felipe — 5. Decreto del 28 
de Noviembre de 34 — G. Otros sucesos acaecidos durante este pe- 
riodo — 7. Libertad de imprenta — 8. Ferrera en el Poder ejecu- 
tivo— 9. Don José María Buslillo, ejerce, el Poder — 10. Mo 
nimienlo marítimo. 



1— El señor don Alejandro Marure, en el prólogo de las "Eíemé 
rides, " consignó estas palabras: ''Motivos, de que no hago mérito, 
porque no lo creo necesario y porque están al alcance d« muchos de 
mis lectores, me obligaron á suspender la impresión de la obra que 
habia comenzado á publicar en 1837 con el título de, "Bosquejo 
Histórico de las revohteiones de Centro- América." Pasaiú todavía 
algún tiempo antes que pueda darse á luz entre nosotros la obra 
mencionada, ó alguna otra, dictada como esta, con la única mira de 
dar á conocer el estado político del país: entre tanto, he creído ha- 
cer un pequeño servicio á mis conciudadanos, presentándoles en es- 
tas "Efemérides" un ligero estracto délos hechos mas notables que 
contienen mis manuscritos." En los manuscritos del señor Marure 



KKSli.Ñ.V HISTÓRICA 



solo se encontraban dos hechos notables relativos ¡i Honduras desde 
enero de 33 hasta el año de 38, porque las "Efemérides" solo con- 
signan durante este período un decreto de Iá Asamblea de Hondu- 
ras dictado á 30 de abril de34, que declara á los regulares secula- 
rizados hábiles para heredar y en el goce de todos los derechos ane- 
xos ála ciudadanía, y otro emitido el 16 de julio de 35, quedá el tí- 
tulo de ciudad ni pueblo de Jutiealpa. Nada encuentra, pues, en las 
"Efemérides" quien pretenda consignar en una Reseña Histórica los 
acontecimientos hondurenos de, los años mencionados. Sin embargo, 
fueron graves y trascendentales. 

2- El Gobierno de Honduras tuvo noticia deque algunos morenos 
ocupados enlos cortes de madera de AValis intentaban invadii á Hon- 
duras: que los cabecillas eran Juan José Cori y Casimiro Martínez, 
quienes se hallaban en el territorio hondureno. Que estos estaban 
de acuerdo con Carrao, Portal y demás emigrados hondurenos resi- 
dentes en Walis y Bacalar: que se preparaba un bnquecillo con el 
nombre de "Guarda Costas," y con el preciso fin de trasportar hom- 
bres y municiones de guerra. Descubierta la conspiración, el Go- 
bierno dictó medidas de seguridad y tuvo á bien que fueran fusila 
dos, prévios los requisitos de ley, los espresados Martínez j Cori, 
sentencia que se ejecutó el 25 de mayo de 1833. Por el mismo tiempo 
corrían noticias alarmantes en Honduras, acerca de que don Manuel 
.losé Arce y un hermano del coronel Domínguez", maquinaban una 
revolución y que invadirían el Estado por los puertos del mar cari 
be. Estas noticias produjeron disposiciones de bastante gravedad. 
El Gobierno de Honduras creyó que las autoridades federales por 
la distancia en que se hallaban de los puertos del mar de las Anti- 
llas, y por la escasez de los recursos, no podían poner a salvo el Es- 
tado, de las maquinaciones de sus enemigos, y el Consejo represen- 
tativo tuvo á bien dictar un acuerdo que dice asi : 

3 — "El Consejo representativo del Estado de Honduras, teniendo 
en consideración: 1..° Que por comunicaciones oficiales se anuncia 
que el ex-presidente Manuel José Arce, unido con un hermano del 
desventurado Vicente Domínguez, se preparan para hacer la guer- 
ra á esta República, á cuyo efecto alistan tropas y solicitan muni- 
ciones y armamento en los puntos inmediatos á la de Méjico: •>. - 
Que la hacienda del Estado se halla en tal situación, que no produ 
ce ni aun la pequeña suma que devenga la guarnición conservadora 
del reposo público: 3. ° Que por esta falta está espuesto el Estado 
á su total esterminio y el Gobierno con las manos atadas para obrar 
contra los enemigos de la Independencia en caso necesario: 4. : 
Considerando, ademas, que los Estados del Salvador y Nicaragua se 
han apropiado las rentas federales: que el de Guatemala probable 
mente secundará esa medida: que aunque con tan necesario obje- 



Í)K < 'KNTI¡< i AMERICA. 

to se ha convocado extraordinariamente á la Asamblea legislativa del 
Estado, no ha podido hasta ahora verificarse la reunión, en circuns- 
tancias tanto mas peligrosas, cuanto que una falta puede causar un 
trastorno general: que es un deber de este Cuerpo conservar la sobe 
rania é integridad de Honduras: autorizado por las mismas cironns- 
tancias, y deseando asegurar los puertos del Norte como propios de 
su territorio, ha tenido á bien decretar y^decreta. 

••Artículo 1. —El Estado de Honduras y á su nombre el Conse- 
jo representativo, sin sustraerse del pacto federal, reasume la admi- 
nistración de los puertos de Omoa y Trujillo y la de la renta de ta- 
bacos. 

"Art. ~>. ° — En su consecuencia, el Gobierno procederá al nom- 
bramiento de los funcionarios que sean necesarios, tanto en los puer- 
tos y aduanas, como en la factoría y tercenas de dicho ramo. 

"Artículo 3. °— La administración de unos y otros será con arre- 
glo á las leyes vijentes, y sus productos entrarán á la tesorería ge- 
neral, .sin perjuicio de que ésta contribuya á la Federación con el 
continjente que le está señalado para gastos generales. 
• Art. 4. ° —Mediante á que el crédito nacional se halla empeñado 
en la amortización de vales de comercio, se recibirá en cada una de 
las dos aduanas marítimas una tercera parte de esta moneda, en to- 
dos los enteros que se hagan en lo sucesivo, hasta haberse amortiza- 
do proporcionalmente por todos los Estados de la Union, los dos- 
cientos mil pesos mandados emitir últimamente, y la parte que 
toque á Honduras, se rebajará de la cantidad que se remita á la 
Federación por razón de cupo. 

Art. 5. «—Comuniqúese -á los Gobiernos de los Estados y espe- 
cialmente al Supremo nacional, manifestándoles los motivos que 
han obligado á dictar esta medida, y á la Asamblea nacional extra- 
ordinaria tan presto como seVeuna, para su aprobación ó reforma. 

"Hado en Comayagua, á diez y nueve de mayo de mil ochocien- 
treiuta y tres. —Francisco Milla, S. V.—José María Árriaga, se- 
cretario. 

Por tanto: ejecútese Lo tendrá entendido el Jefe de sección, en- 
cargado del despacho general, y dispondrá se imprima, publique y 
circule. 

''Dado en Comayagua, á veintidós de mayo de mil ochocientos 
treinta y tres. -^Joaquín Rivera— Al ciudadano Manuel Castella- 
nos." 

-1— El Gobierno de Guatemala mandó reforzar con 50 hombres Ni 
guarnición del castillo de San Felipe, y dictó disposiciones que lo 
pusieran al corriente acerca de las intentonas de sus enemigos. Res- 
pecto del acuerdo del Gobierno hondureno, dijo que lo miraba co- 
mo una consecuencia de la necesidad y como una nueva prueba de 



134 KKSKÑA IIISTÓKICA 

ta conveniencia de verificar reformas constitucionales. Esta contes 
tacion de Guatemala y la idea que se generalizaba entónces de que 
el pacto federal seria disuelto y sustituido poruña confederación 
de Estados, hizo continuar al Gobierno de Honduras en la senda 
trazada por el Consejo, situación que terminó el 28 de noviembre 
de 1834. El Gobierno nacional vio con desagrado la separación de 
Honduras, y empleó para combatirla la persuasión y la influencia 
personal del general Morazan. El vice-Presidente se hizo cargo del 
Poder ejecutivo, y Morazan se dirijió á Comayagua en calidad de 
comisionado del Gobierno de la naciom Un mediador de tan cim a 
das condiciones y tan querido por el pueblo de Honduras, no podía 
menos de obtener un resultado satisfactorio. Se accedió á su solici- 
tud, y la Asamblea hondurena dictó el decreto siguiente. 
."> — "El Jefe supremo se ha servido dirijirme el decreto siguiente: 
"El Gefe supremo en quien reside el poder ejecutivo del Estado, 
por cuanto la asamblea ha decretado y el Consejo sancionado lo que 
•sigue: 

"La Asamblea estraordinaria del Estado de Honduras, teniendo 
á la vista la esposicion del General ciudadado Francisco Morazan, 
comisionado por el Gobierno nacional para la devolución de los puer- 
tos y alcabalas marítimas que el Estado tomó para evitar la disolu- 
ción del Gobierno y conservar la integridad de su territorio en caso 
de ser constituida la Kepública bajo el sistema de confederación que 
con rapidez se había generalizado, y considerando que han desapa- 
recido aquellas causas que obligaron al Gobierno del Estado á tomar 
medidas que tendían á la conservación de su propia existencia, ha 
tenido en decretar v 

DECRETA: 

"1. c — Se devuelven al Gobierno federal los puertos y alcabalas 
marítimas. 

"2. ° — Quedan, en su consecuencia, derogadas todas las disposi- 
ciones que se opongan á la presente. 

"Pase al Consejo. Hado en Comayagua, á 22 de noviembre de 
1834 — Dionisio Matute, diputado presidente— José Santiago Bue- 
no, diputado secretario — Francisco Moneada, diputado secretario. 

Sala del Consejo representativo del Estado. Comayagua, noviem 
f>re 28 de 1834 — Pase al Jefe supremo del Estado—./».*/' ífária Ro 
üriguez, senador presidente —Encarnación Maradiatja, secretario. 

"Por tanto: ejecútese. Lo tendrá entendido el Jefe de sección, en 
cargado del despacho general y dispondrá lo neceeario á su cumpli- 
miento — Dado en Comayagua, á28 de noviembre de 1834 — Joaquín 
Rivera — Al ciudadano Manuel Castellanos." 

6— Durante el tiempo trascurrido entre el acuerdo de 22 de mayo 



DE «.'ENTRO-AMERICA. 



136 



de 33 y el decreto de 28 de noviembre de 34, hubo en Honduras a 
■conteciniientos que no deben pasarse en silencio. Noticias alarman- 
tes llegaron á Comayagua, acerca de la aproximación del cólera a- 
siático. Inmediatamente se mandaron formar juntas de caridad, cu- 
ya creación estaba á cargo de las municipalidades; se mandaron a- 
brir suscriciones para proveer de alimentos y de vestuario á los po- 
bres; se ordenó la mas estricta observancia de las reglas de hijiene 
pública, prescribiéndose á los jefes intendentes diesen cuenta cada 
quince dias del aseo que tuvieran las poblaciones de su respectivo 
•departamento; se excitó al prelado diocesano para que ordenara á 
los padres curas cooperaran por su parte á favorecer la humanidad, 
y dieran los informes y noticias que fueran oportunos para facilitar 
las providencias del Gobierno. El cólera no llegó entonces á invadir 
el Estado; pero las disposiciones que se dictaron, hicieron ver por 
esperiencia, la utilidad que las poblaciones reportan de la ríjida 
observancia de los preceptos saludables de la hijiene. 

7 — La libertad de imprenta garantizada por la constitución fede- 
ral y por la constitución del Estado de Honduras, se creyó enton- 
ces que debia ser reglamentada por la Asamblea lejislativa, y se 
espidió un decreto notable; él declara quiénes abusan de la libertad 
de imprenta, qué penas merecen los delincuentes, cuáles son las 
personas responsables de los abusos de la prensa, quiénes pueden 
denunciar los impresos como abusivos, qué tribunal debe juzgar á 
los infractores de la ley y bajo de qué forma. Este decreto tiene 
mucha importancia histórica, porque da á conocer las opiniones que 
en Honduras dominaban el año de 34, acerca de la libertad de im- 
prenta y los medios que se empleaban para restrinjirla, sin herir, 
«n concepto de los lejisladores, el artículo 175 de£la Constitución fe- 
deral, que dice así: - 'No podran el Congreso, las Asambleas, ni las 
demás autoridades coartar en ningún caso ni por pretesto alguno, 
la libertad del pensamiento, la de la palabra, la de la escritura y la 
de la imprenta." El decreto mencionado se halla íntegro al fin de 
este capítulo. 

8 — Don Francisco Ferrera, tan distinguido enla'campafia gloriosa 
contra Domínguez y contra la facción servil, que proclamando la 
monarquía española, enaiboló su bandera en el castillo de Omoa. 
aparece por primera vez al frente del Poder ejecutivo de Honduras, 
el 20 de setiembre de 1834, posición que desgraciadamente avivó sus 
aspiraciones, y lo condujo á empañar mas tarde su hoja de servicios, 
ligándose á los reaccionarios y combatiendo á Morazan. Ferrera era 
vice-Jefe del Estado; don Joaquín Rivera se hallaba enfermo; la 
Lejislatura le otorgó licencia temporal para separarse del mando, y 
Ferrera se hizo cargo del Poder ejecutivo. 

!)— No del todo restablecida la salud del Jefe, volvió al ejercicio 



136 



RESEÑA HISTÓRICA 



de sus altas funciones, y Perrera se ausentó temporalmente del Es- 
tado; durante su ausencia volvióse ¡í enfermar el señor Rivera, y el 
10 de setiembre de 1835, ascendió al Poder ejecutivo, interinamente, 
el ciudadano José Maria Bustillo, en calidad de presidente del Con- 
sejo representativo. 

10 — El movimiento del puerto de Trajillo, indica que el comer- 
cio no estaba aniquilado. El número 25 del Boletín Oficial de Hon 
duras, publicado en Comayagua á 20 de marzo de 1837 lo comprne- 
ba. Una série de buques entraban y salían; y el despacho marítimo 
era tan activo como no se ha visto en tiempos posteriores. 




Por cuanto la Asamblea ordinaria del mismo Estado lia decreta 
do y el Consejo sancionado lo que sigue: 

La Asamblea ordinaria del Estado de Honduras, considerando: que 
los hombres abusan de los mas sacrosantos derechos cuando faltan 
reglas que les prescriban límites que no deban traspasar: que por es- 
la cansa la libertad de la prensa, ese don inestimable de nuestras 
instituciones y fruto de las luces del dia, esa divinidad protectora 
del hombre, freno y temor de la arbitrariedad y del despotismo, se 
convierte en instrumento vil de las pasiones, en veneno de las cos- 
tumbres, en pábulo de la discordia, en órgano de la impune calum- 
nia y de la cobarde injusticia: en móvil del trastorno público y de 
la guerra civil, y deseando refrenar abuses de tamaña consideración 
sin atacar ni trestrinjir de modo alguno tan sagrado derecho, ha te- 
nido;! bien decretarla siguiente 

Ley reglamentaria de libertad de imprenta. 

Artí. 1. ° — Todo ciudadano es libre para publicar y estender por 
medio de la imprenta sus opiniones, sin censura, examen y sin per- 
miso anterior; quedando solamente responsable del abuso que pue- 
da hacer de esta libertad. 

Abusos de la libertad de imprenta. 

Art, 2. ° —Se abusa de la libertad de imprenta: 1.° Intentando 
persuadir con máximas ó doctrinas el uso de la fuerza para des) rnir 
el Gobierno establecido. 2. ° Provocando por los mismos medios á 
la rebelión ó perturbación de la tranquilidad pública. :i. ° Incitan- 
do directamente á la desobediencia de la ley ó autoridad lejítima. 



138 



resjsSta histórica 



4. Ridiculizando el pudor con escritos provocativos á la torpeza y 
lascivia. 5. ° Injuriando á los particulares con libelos infamatorios 
que tachen su conducta privada y mancillen su honor ó reputación, 
y á los funcionarios, corporaciones y autoridades cuando tal con- 
ducta ó defectos privados no se relacionan inmediatamente con su 
conducta oficial. 

Art. 3. = — Incurre en la pena que nías adelante se establece en es- 
ta ley, el e ditor ó autor que publique un libelo infamatorio, si es con 
respecto á los particulares aun cuando ofrezca probar la imputación 
injuriosa; y si es contra los funcionarios ó empleados, con tal que no 
pruebe su aserción; quedando ademas al agraviado la acción expedí 
ta para decir de calumnia contra el injuriante ante los tribunales 
competentes. 

Art. 4. ° — Queda libre de toda pena el autor ó editor, probando 
su aserción por la imputación hecha á alguna autoridad, corporación 
ó funcionario, ya sea en el ejercicio de sus respectivos destinos, ó ya 
en la conducta privada ó defectos particulares que tengan nna co- 
nexión clara y directa con su conducta pública. 

Art. 5. ° — Lo mismo se verificará en el caso que la inculpación 
contenida en el impreso, se refiera á crímenes ó maquinaciones tra- 
madas contra el Estado por cualquiera persona. 

Art. 6. ° — No abusa de la libertad de imprenta el que con cual- 
quier colorido impugna la administración, ó la Constitución, y le- 
yes, ya sean verdaderas, falsas ó exajeradas las razones que alegue, 
siempre que no se intente persuadir abiertamente el uso de la fuer- 
za, el de medios violentos é ilegales para resistir la ley. trastornar el 
orden establecido, ó para cometer un delito. 

Calificación de los escritos según los abusos especificados en 
i los artículos anteriores. 

Art. 7. ° — Todo escrito comprendido eu el art. 2. en su prime- 
ra nota se calificará con el nombre de subersivo, con la de sedicioso 
el comprendido en la segunda: con la deincita'dor á lo desobe- 
diencia ehcom prendido en la tercera: con el de obsceno el compren- 
dido en la cuarta; y por último con el de libelo infaniatorio el com- 
prendido en la quinta nota del artículo ya citado. 

l>< las pt ñas correspondí* níes á los abusos. 

Art. 8. ° — Calificado el escrito con el nombre de subversivo ó se- 
dicioso, incurrirá su autor ó editor en la pena de dos años de prisión: 
suspensión por cuatro de los derechos de ciudadano, quedando ade 
mas privado del empleo, si lo tuviese. 



DJC CKSTKO-AMÍJRICA. 13'J 

Art. 9. ° —Calificado con el de incitador á Ja desobediencia, su 
frirá su autor ó editor la pena de seis meses de prisión. 

Art. 10.— Calificado con el de obsceno, se Je impondrá al autoróe- 
ditoi del impreso, de diez hasta veinte y cincojpesoa de multa, y si no 
pudiese pagarla, se le impondrá un mes de prisión. 

Art. 11— Al autor 6 editor, cuyo escrito fuese calificado con el 
nombre de libelo infamatorio, se le impondrá la pena de tres meses 
de prisión, y veinte y cinco pesos de multa, si la imputación recibida 
fílese de delito que por su naturaleza merezca pena del último suplí 
río, ó de cinco hasta diez años de prisión, mas si no fuese de esta cía 
se, se le aplicará la mitad de la pena establecida; no quedando suje 
lo ií alguna otra por leves imputaciones, las cuales se terminarán en 
«el acto conciliatorio. 

Ai*. 12— La reincidencia será castigada con doble pena, á escep- 
cion de los escritos calificados de subversivos ó sediciosos, cuyos au- 
tores ó editores sufrirán la multa de ciento hasta quinientos pesos, á 
mas de la pena corporal establecida en el art. 8. ° 

De las personas responsable*. 

Art. 18 — Será responsable de los abusos que cometa contra la li- 
bertad de imprenta el autor ó editor del escrito, á cuyo fin deberá 
firmar el original que debe quedar en poder del impresor. 

Art. 14— El impresor no podrá: 1. ° imprimir un escrito que no 
«té firmado en el orijinal: 2. ° debe dar noticia de su autor ó editor ó 
persona que se lo haya presentado, y así mismo del lugar de su resi 
dencia, de manera que pueda ser habido luego que la justicia lo ne 
cesite: debe presentar, siendo requerido judicialmente por auto- 
ridad competente, el orijinal firmado del autor ó editor: 4. c está o- 
bligado á poner su nombre y apellido, el lugar y año de la impresión 
en todo impreso: 5. ° queda responsable por la omisión de cualquie- 
ra de los requisitos que quedan referidos en este articule 

Art. 15— El impresor que imprimiere un escrito sin estar tirina 
do el origina], ó no diere razón del autor 6 persona que tenga cono- 
cimiento de él y de su domicilio, incurre en la misma pena estable- 
cida en esta ley para el autor ó editor: 2. si no presentase el origi- 
nal firmado, siendo requerido por autoridad competente, se le impon 
irá una multa de veinte y cinco hasta cincuenta pesos por primera y 
svgunda vez, y por tercera se le tendrá por autor del impreso, y se le 
aplicará la pena según el abuso que hubiese hecho de la libertad de 
imprenta: :¡. c si omitiese su nombre y apellido, lugar y año de la im- 
presión, se le aplicará la multa de diez hasta veinte y cinco pesos, si 
la omisión fuese de alguno de estos requisitos; y si de todos ellos, 
lesde veinte y cinc, hasta cincuenta pesos, aun cuando los escritos 



140 



RESEÑA HISTÓRICA 



no hayan sido denunciados ó fueren declarados absueltos. 

De las personas que pueden demtnoiar los impresos. 

Art. 1G — Los impresos subversivos y sediciosos producen acción 
popular, y podrán ser denunciados por cualquiera persona á la auto- 
ridad competente. 

Art. 17 — En los demás casos, escepto los de injurias que sola- 
mente podrán denunciar las partes interesadas por sí ó apoderado 
instruido, en que se abuse déla libertad de imprenta, deberán los 
Síndicos procuradores de la Municipalidad denunciarlo por sí ó á 
excitación del Gobierno, Jefes intendentes, ó Alcaldes constitncifl 
nales. 

Del tribunal?/ modo de proceder en estos Juicios. 

Art. 18— La Municipalidad entre los primeros quince dias de sn 
instalación, elejirá seis Jueces de hecho que en unión de seis Regi- 
dores y Síndicos que la componen, formarán el tribunal que conozca 
de los abusos de la libertad de imprenta en los términos que esta 
ley previene. 

Art. 19 — Podrá ser nombrado todo aquel que esté en ejercicio de 
los derechos de ciudadano y sepa por lo menos leer y escribir, á es- 
cepcion de los empleados en los Supremos poderes del Estado, se- 
cretarios, ó que ejerzan jurisdicion civil ó militar. 

Art. 2o — Las denuncias de los impresos se presentarán ó remitirán 
á uno de los Alcaldes constitucionales del lugar en donde exista la 
imprenta. 

Art. 21 — Tan luego de recibida por el Alcalde la denuncia del im- 
preso, llamará á uno de los Síndicos procuradores y Secretario de la 
Municipalidad, y sacará por medio de sorteo seis individuos de este 
cuerpo que debei'án serlos Jueces que declaren si Jiá ó no lugar á 
formación de causa al autor ó editor del impreso que seles presente 
con arreglo á esta ley. 

Art. 22 — En los mismos términos procederá al sorteo de los mis- 
mos Jueces que fuesen recusados ante el Juez de 1 . 03 Instancia, y 
le acompañará la lista de los que hayan rosultado electos, habiéndo- 
lo verificado entre los individuos de la Municipalidad que no fueron 
nombrados por la declaratoria del impreso. 

Art. 28— Resultando del sorteo los seis Jueces de hecho conforme 
el art. 21, el Alcalde después de haber sentado sus nombres en un ii- 
bro que á este efecto deberá tener la Municipalidad, los convocará 
por medio de una nota, señalándoles el lugar y hora en que deben 
reunirse á prestar el juramento que en esta ley se previene. 

Art. 24— El juramento que deberán prestar los citados Jueces, de- 



DE CKNTKO-AMEJUCA . 



141 



berá ser en esta forma: ¿Juráis cumplir bien y fielmente el encarno 
que se os confia, diciendo con imparcialidad, y Justicia en lista del 
■impreso y denuncia que sé os vá á presentar, si Jiá ó no lugar ó 
fbrm.ac¡07idecausa/Ilvs\)ondmá\r.8íju7'a7nos.$ii asi lo hiciereis 
Diosos premiará, y sino, El y el Estado os lo demanden. "Y después 
de haber tomado el juramento, el citado Alcalde le presentará el 
impreso y denuncia y se retirará. 

Art. 2/5 -Quedando solos estos seis Jueces, de hecho nombrarán un 
Presidente dentro de su seno, y luego de haberlo practicado exami- 
narán el impreso y denuncia, conferenciando entre sí, y declararán 
con las dos terceras partes de votos si ha ó no lugar á formación de 
«ansa, usando de la espresion absnelto, cuando el autor ó editor no 
hubiese abusado de la libertad de imprenta con arreglo á esta ley. 
y de la espresion: ha Jugará formación de causa, cuando hubiese 
hecho lo contrario. 

Art. 2(> — No podran separarse loa jueces sin haber hecho la de- 
claración anterior. 

Art. -.'7 -Dada la declaración, en el acto la estenderan y firmaran 
en el libro de que habla el artículo 'J:¡. y al pié de la denuncia, que 
devolverán al mismo alcalde que los ha convocado, cesando en to- 
do la reunión. 

Art. 28 — Si la declaración de los jueces de hecho contuviese la es- 
presion, absuelto, el alcalde constitucional pasará al denunciador la 
denuncia, cesando por este mismo hecho todo procedimiento ulte- 
rior: mas si la declaración fuese: há lugar á formación de causa, la 
pasará, en unión del impreso al Juez de 1. s instancia. 

Art. 29— El Juez de 1 . rt instancia ó quien sus veces haga, tan 
ruego que reciba la declaración de: há lugar á formación de causa, 
hará comparece]' al impresor y le impondrá de ella, exijiéndole el 
nombre del autor ó editor del impreso; pero antes de la citada de- 
claración, ninguna autoridad podrá obligarle á que lo manifieste, j 
todo procedimiento en contrario, será un atentado que se castigará 
eon el rigor de las leyes. 

Art. 30— Averiguado por el Juez de 1. rt Instancia el autor ó edi- 
tor del impreso y su domicilio, le citará para que comparezca por 
sí ó por medio de apoderado instruido ante el alcalde constitucional, 
á efecto de practicarse el juicio conciliatorio si la demanda fuese de 
partes; mas en los demás casos no habrá juicio conciliatorio, y la 
citación se entenderá á efecto de que comparezca á responder ante 
el tribunal de los jueces de hecho, fijándoles, tanto en uno como en 
©tro caso, un término perentorio, el cual concluido, se procederá por 
el tribunal. 

Art. 31 — Si la demanda fuese de partes y se aviniesen ó transa- 
ren en el acto conciliatorio, quedará terminado el negocio. 



142 



RESEÑA HISTÓRICA 



Art. 152 — El Juez de 1. " instancia pondrá en conocimiento de la- 
persona responsable la denuncia, declaración de los primeros jueoes 
de hecho, y lista de los seis que van ;í calificar el impreso, para que- 
produzca los documentos y pruebas en el término que precisamen- 
te le señale el Juez; y para que se prepare á la defensa de palabra 
ó por escrito, ó recuse hasta la mitad de los jueces de hecho, que 
comprende la citada lista, en el término de veinticuatro horas sin es- 
presion de causa. 

Art. 33. — Siendo recusados algunos de los Jueces con arreglo al 
artículo anterior, el Juez de 1. rt instancia lo pondrá en conocimien- 
to del alcalde constitucional para que practique lo prevenido en el 
art. 22 de esta ley. 

Art. 34 — El término de prueba será el muy preciso, atendiendo á 
la distancia en donde existan los testigos & documentos y será co 
mun á una y otra parte. 

Art. 35 — Estando completado el número de los seis individn 
que se compone este tribunal, y producidas las pruebas ó documen- 
tos, el Juez de 1. 03 instancia sin admitir otra recusación, los convo- 
cará y juramentará en estos términos: ¿Juráis cumplir bien y fiel- 
mente con el encargo que se os confia, calificando con imjjarciáll 
dad y justicia el impreso denunciado que se os presenta, aten, 
d.iendo á las notas de calificación espresadas en esta ley? Sí jura- 
mos. Si así lo hiciereis, etc. 

Art. 3(5 — El Juez de i. - instancia habiendo citado á las partes 
para que asistan al tribunal, presentará á éste todas las pruebas y 
documentos que aquellas hubiesen producido en su juzgado: hará 
una narración de su contenido, imponiendo por menor al tribunal; y 
en este acto alegarán por sí ó por medio de defensor el denunciado 
después de haberse oído al denunciante. 

Art. 37 — Luego de haberse practicado lo prevenido en el artículo ■ 
anterior, se retirará el Juez de 1. rt instancia y demás concurrentes, . 
dejando en poder de los seis jueces de hecho, las pruebas y docu- 
mentos ya citados. 

Art. 38 — Quedando solos estos seis jueces, nombrarán un presi- 
dente dentro de su seno, y luego de haberlo practicado, conferen- 
ciaran entre sí sobre el asunto, y acto continuo calificarán el impre- 
so con las dos terceras partes de votos, con arreglo á lo prescrito 
en el art. 7. ° de esta ley, cuya calificación deberán firmar los seis 
jneces de hecho, j remitirla al Juez de 1 . 53 instancia, cesando en 
el hecho la reunión del tribunal. 

Art. 33 — Si el impreso no fuese abusivo de la libertad de impren- 
ta conforme á esta ley. ó fuese un caso que no lo comprendiese, se 
usará de la espresion ábsuelto, y de la calificación según el mérito 
de él. 



DE OENTEO- AMÉRICA. 148 

A.rt. 40- Corresponde :il Juez de I. * instancia, la aplicación de 
la pena al autor ó editor del impreso, según la calificación que de él 
hubiese hecho el tribunal; mas si la calificación pareciese errónea al 
Juez dé 1. rt instancia, podrá suspender la aplicación de la pena, y 
convocará á los seis jueces que conocieron primero de la declaración 
del impreso y á los segundos que lo calificaron, é impondrá de las 
razones que motivaron la suspensión de la aplicación de la pena. 

Art. 41 — Oído lo espuesto por el Juez de 1. tí instancia, y toman- 
do de nuevo en consideración el asunto, los doce jueces de que se 
compone el tribunal, si las tres cuartas partes de ellos convinieren 
en la calificación anterior, procederá el Juez de 1. * instancia á pro- 
nunciar la sentencia y aplicar la pena correspondiente; y si fuese de 
otra especie, ó declarasen el asunto con la espresion absuelto, tam- 
bién se conformará absolviendo ó condenando al autor ó'editor del 
impreso. 

Art. 42- Habiendo aplicado la pena, mandará el Juez de l. rt ins- 
tancia prender al autor ó editor del impreso, y solo le admitirá fian- 
za en caso de apelación, si no fuere calificado con la nota de subver- 
sivo, sedicioso ó incitador á la desobediencia. 

Art. 43- Se admitirá apelación de la sentencia dada por el Juez 
de l. * instancia, si contuviese pena corporal, y ésta deberá inter- 
ponerse en el término ordinario, é igualmente cuando se hayan ob- 
servado las formalidades prevenidas en esta ley; pero esta apela- 
ción será para solo el eíecto de reponer ei proceso. 

Art. 44 — Todo delito por abuso de libertad de imprenta, queda 
sujeto á ser juzgado en su autor por los jueces de hecho y de derecho 
conforme á esta ley. 

Art. 4¡> — En el caso de que el autor ó editor del impreso conde- 
nado en virtud de esta ley, fuese algún funcionario ó empleado de 
los que para, ser juzgados se necesita de la declaratoria de la Asam- 
blea legislativa ó Consejo directivo del listado, el Juez de 1. a ins- 
tancia pondrá en conocimiento del cuerpo respectivo copia de la sen 
tencia, para que en su vista haga la declaratoria, la que mandará al 
Juez de 1. rt instancia, exhortará éste á la autoridad que correspon- 
da, á fin deque ponga d su disposición la citada persona, y en ca- 
so de tpie no sea cumplimentado su exhorto, lo pondrá en conoci- 
miento del Gobierno. 

Art. 47 — El Gobierno hará que el exhorto del Juez de l. a instan- 
cia sea cumplimentado por la autoridad domiciliaria del autor ó e- 
ditor del impreso que haya sido condenado con arreglo á esta ley, 
conminándola con veinticinco hasta cien pesos de multa, por prime- 
ra y segunda vez, y por tercera, pondrá en conocimiento de la au- 
toridad que deba juzgarlo, todos los antecedentes, para que obre con 
arreglo á la ley. 



144 



KKSJiÑA HISTÓBICA 



Art. 4S — Las costas originadas, serán satisfechas por la parte ane 
haya sido condenada, á escepcion de las causadas por el sindico pro- 
curador de la Municipalidad en los casos que esta ley previene. 

Art. 49 — Las multas aplicadas por los abusos de la libertad de 
imprenta, serán enteradas en la tesorería general. 

Art. 50 — Los jueces de hecho, solo serán responsables en el caso 
de que se les justifique con pruebas legales, haber procedido en la 
declaración ó calificación del impreso por cohecho ó soborno. 

Pase al Consejo — Dado en Comayagua, á Pule mayo de is;¡4 
Victoriano Castellanos, diputado presidente — Trinidad Estrada, 
diputado secretario, Francisco Moneada, diputado secretario. 

Sala del Consejo representativo del Estado — Comayagua, mayo :;i 
<le 1S34 — Pase al Jefe supremo del Estado — Francisco Perrera, 
presidente — Encarnación Maracliaga, secretario accidental. 

Por tanto: ejecútese — Lo tendrá entendido el Jefe de sección, en- 
cargado del despacho general, y dispondrá lo necesario para su cum- 
plimiento — Dado en Comayagua, á 2 de junio de 1884 — Joaquín líi 
rera — Al ciudadano Manuel Castellanos. 



CAPITULO DECIMOSETIMO. 



Erupción del Volcan de Cosigüina. 



SUMARIO. 

— Aspecto que presenta la atmósfera- -2. Aspecto de la noche— 3. 
Opiniones sobre este fenómeno—A. Detonaciones— 5. El 21 de 
enero 6. Dias siguientes hasta el 27—7. Dias 28 á 31—8. Cor- 
reo de los Estados- ■£>. Informe del Comandante de la Union— 
10. Honduras— 11. ¿a* Efemérides— 12. Observaciones— 13. 

¿'&T0. 



L— E] 20 de enero de 1830, el horizonte sensible de la ciudad de 
Guatemala, estaba cubierto de una sombra que debilitaba loa rayos 
del sol. Esta sombra en las primeras horas de la mañana se creyó 
niebla: pero muy pronto se observó que no se movia como la niebla 
en dirección del viento. Algunas horas después, se notó que caía un 
polvo sutil. Hecho el análisis químico, dió un resultado de azufre y 
sal amoniaco. 

2— Por la noche habia completa oscuridad. A dilatados intérva 
los se percibía solamente el escaso brillo de alguna estrella. 

3— Creíase que el volcan de Izalco era la [causa de este fenómeno, 
porque sus erupciones son frecuentes y su luz sirve de Taro en el 

TOMO II. 



146 



KKSKÑ'A HISTÓRICA 



Océano Pacífico. Hubo quien atribuyera la oscuridad y el polvo, á 
un cometa que estaba anunciado para ese año, y no faltaron beatos 
que predijeran la aproximación del juicio final. 

4 — A la una de la madrugada se oía por intérvalos, un ruido se- 
mejante á las descargas de artillería de grueso calibre. Del momen 
to en los puestos militares se creyó que un ejército enemigo atacaba 
la ciudad. 

5 — El 21 de enero, el horizonte se cubrió de sombras. Algunas per- 
sonas que entraban á esta ciudad, por el camino de San Salvador, 
decían que habían visto lluvias de polvo ó ceniza que cubrían la su- 
perficie de los árboles, de las casas y de los campos. 

6 — La misma situación se mantuvo firme hasta el 27. Sin vapores, 
sin telégrafos, pero ui aun buques de vela que hicieran con regula- 
ridad el cabotaje, no se podía saber en Guatemala inmediatamente 
lo que entonces acaecia en Nicaragua. El 27, la atmósfera estaba 
mas cargada y se creía que el volcan de San Vicente, que se halla 
en el departamento del mismo nombre, del Estado del Salvador, ha 
cía una temblé erupción. 

7 — Desde el 28 hasta el 31, la atmósfera continuó del mismo mo- 
do, y se oían, por intérvalos, grandes retumbos. No faltaban obser- 
vadores que creyeran venían] de la Isla del Espíritu Santo, situada 
cerca de tierra entre Zacatecoluca y Usulutan. Otros pensaban que 
los- fenómenos procedían de la Isla del Tigre, que con figura ( únic a 
se ostenta en el Golfo de Fonseca. El 31, la oscuridad que cubría á 
Guatemala, comenzó á disiparse. 

8 — Con retraso de 3 dias, llegó al fin el coi reo de lor-t Estados. 
Trajo un informe del Comandante de la IJnion, que dice así literal- 
mente. 

9 — "El día 20 del corriente, habiendo amanecido sereno como de 
ordinario, se dejó ver al S. E. de esta población, á las 8 de la ma- 
ñana, una nube densa en figura piramidal que, precedida de un sor- 
do ruido, se fué elevando hasta cubrir el sol, y desde esta altura y 
á las 10 de la mañana, se dividió húcia el Norte y el Sur. y comen- 
zó á relampaguear y tronar como acontece en el invierno. Estendi- 
da por todo el hemisferio, siendo las 1 1 del día, se cubrió este sue- 
lo de las tinieblas mas horrorosas, de modo que los objetos mas in- 
mediatos, no se percibían. El bramido lúgubre de los anímales, las 
aves que de todas especies y en bandadas venían corno á buscar a 
silo entre los hombres, el terror de que éstos estaban poseídos, el 
llanto general de las mugeres y niños, y la incertidnmbre de un fe- 
nómeno tan raro, abatían el ánimo mas robusto, y hacían te- 
mer funestidades; mayormente cuando á las 4 de la tarde, comen- 
zaron los terremotos, que manteniendo la tierra en una continua on- 
dulación, se aumentaban de rato, en rato. A esto se siguió una llu- 



DE ( K.NTKU-AMÉRICA. 



147 



via de arena fosfórica que permaneció hasta que tí las 8 de la noche 
del mismo dia, comenzó á caer un polvo pesado y tan sutil, como 
la harina floreada: los truenos y los relámpagos de la atmósfera con 
algunos rayos que se consumían en la misma, duraron hasta el 21. 
y á las 3 y S minutos de la tarde, hubo un terremoto tan fuerte y 
dilatado, que muchos hombres que iban andando en una procesión 
de penitencia, fueron trastornados. Las tinieblas duraron 43 horas, 
siendo indispensable, por lo mismo, que todos andubiesen con can- 
delas encendidas; y aun éstas no eran bastantes á examinar con cla- 
ridad. El 22 hubo alguna claridad aunque no se veía el sol, y á la 
madrugada del 28 se oyeron unos truenos seguidos, los mas estre- 
pitosos, y como cuando se disparan piezas de artillería del mayor 
calibre, habiéndose aumentado con este nuevo acontecimiento la llu- 
via de polvo. Desde el amanecer de este dia 23, hasta las 10 se viñ 
una luz opaca, que no hizo otra cosa que representar los objetos 
mas tristes. El suelo de la población que siempre ha sido escabroso 
por las piedras de que abunda, quedó igual por la multitud de pol- 
vo que sobre él ha caido. Los hombres, las mujeres y los niños, se 
veían todos desfigurados, en tales términos, que no era fácil cono 
cer á las personas ni distinguirlas, sino por el sonido de la voz y por 
otras circunstancias. Las casas y los árboles, confundidos todos con 
el polvo, cambiaban las poblaciones y les daban el aspecto mas hor- 
roroso, y aunque todo esto era melancólico se estimaba mas que las 
tinieblas en que volvimos á quedar sumerjidos, desde la hora refe 
rida de las 10, como en los (lias anteriores. La aflicción general que 
habia calmado, recibía mayor aumento, y aunque había peligro e- 
minente en emigrar, por las fieras que habían abandonado los bos- 
ques y buscado los caminos reales y poblaciones, como sucedió en 
Conchagua y éste pueblo que fueron visitados por los tigres. Podía 
mas el espanto de que estaban poseídos los vecinos de este pueblo, 
y al efecto emigraron mas de la mitad á pié y dejando sus hogares, 
persuadidos que ya no volverían á ellos; pues esperaban la destruccii ra 
total de este pueblo, y huian despavoridos á buscar seguridad en 
las serranía. A- las tres y media de la madrugada del 24, se vió la 
luna y una que otra estrella, como entre cortinas, el dia estubo cla- 
ro aunque no se veía el sol, pues siguió el polvo, que ha cubierto 
todo este pueblo y sus alrededores con cincu pulgadas de alto. Los 
dias 2."> y 26 han sido como el 24 con temblores frecuentes, aunque 
de poco momento. En el primer dia (20) se dispuso, de acuerdo con 
el alcalde constitucional de este pueblo, que saliese una comisión 
al reconocimiento de este fenómeno, y al efecto salieron á las nueve 
de la mañana, en una canoa, el mismo alcalde, ciudadano Marceli- 
no Arguello, el síndico de la municipalidad, ciudadano Vicente Ro- 
mero y el ciudadano Juan Perry, estos llegaron hasta la bocana 



1 1S 



HKSIOÑA 1IISTÓKIOA 



de este puerto, donde les oscureció; y sin poder ver de donde dima- 
naba la erupción, tuvieron que volverse ú éste, ú donde llegaron ;i 
las seis de la tarde, no sin haber pasado los mayores trabajos para 
volver tanto por la oscuridad, como por el viento que sopló con al 
«•una fuerza y sin lijarse absolutamente, de suerte que por fortuna 
arribaron á la costa á una y media legua distante de este pueblo y 
tuvieron á bien venirse por fierra. Por personas fidedignas que han 
venido de la Isla del Tigre, situada al E. de esta población, distan 
te ocho leguas, que se hallaban á la sazón, sabemos que el orí jen 
inmediato de tanto trastorno, ha sido el volcan de Cosígüina sitúa 
do en la costa del N. O. del Estado de Nicaragua, que reventó el 2o 
á las horas indicadas. Estos sujetos han sido testigos presenciales 
del suceso, y aseguran que en el Tigre, la lluvia del 21 fué de pie 
dra pomes, de la magnitud de un garbanzo aumentándose hasta que 
algunas piedras cayeron del porte de un huevo de gallina: que los 
terremotos fueron mucho mas fuertes que en este, y que en fin, ca- 
si los tenia sofocados en tales términos, que el comandante de la Is- 
la y demás habitantes, tuvieron que embarcarse y permanecer en 
el agua, aunque no sabían qué rumbo tomar, pues temían que se 
hundiese la Isla. Aquí se están sintiendo muchas ilusiones catana 
les, dolores de cabeza, garganta y pecho, de resulta, sin duda, del 
polvo: muchos hay enfermos de gravedad, y ayer murió una mu- 
chicha de 7 años, con síntomas de esquilencia. Los ganados de la 
inmediación, están muriendo y ya han muerto cinco en este pue- 
blo; las aves se encuentran muertas á bandadas en el camino, así 
las acuáticas están también muriendo; pues los que han venido del 
Tigre aseguran haber encontrado muertas sobre las aguas, algunos 
centenares de aves de toda especie. Hasta el 27 siguió el polvo -La 
Union, enero 29 de 1835 — M. Romero." 

10 — En Honduras hubo consternación general. El Gobierno publi 
«?ó un aviso, que literalmente dice así: 

"El dia 20 del que contamos, como á las cinco de la mañana, se 
lian advertido algunos retumbos que cesaron al medio dia, y desde 
las cuatro de la tarde hasta las cinco del siguiente, permaneció el sol 
opaco, á causa de una nube de tierra que se levantó al lado del Sur. 
la cual en continua lluvia, ha desparramado sobre la mayor parte 
del Estado, según informes que se han podido reunir. La noche fué 
tenebrosa y sumamente oscura. El 23, á la una de la mañana, han 
vuelto á repetirse fuertísimamente los mismos retumbos, continuan- 
do con lentitud por todo el dia y ocultándole la luz del sol por. otra 
nube, qne se advirtió por el mismo rumbo del Sur, formada d<- una 
espesa humazon. 

"No hay duda que su orí jen es esplosion de algún volcan, aunque 
hasta ahora no ha podido averiguarse cuál sea, á pasar de las pro- 



DK I ENTRO AMBHICA. 



149 



videncias qué el Gobierno ha tomado. Se presume por noticias va- 
gas que será el volcan del pueblo del Viejo, en el Estado de Nicara 
güá, y que aquellos desgraciados no habrán podido, én medio dé 
su aflicción, dar un aviso del suceso; pero sin embargo, el Ejecutivo 
de Honduras que compadece su suerte, ofrece á los que puedan lle- 
gar á su territorio el auxilio y protección que en tales casos es po- 
sible darles, y excit.t á los demás habitantes para que así procedan 
en ocasión tan lamentable. 

"Se ha prevenido á las autoridades del tránsito, hasta Choluteca 
y Guascoran, auxilien á los que llegan ya sean del pueblo del Vie- 
jo ó de aquel departamento, donde se presume también que habrán 
llegado los efectos de esta desgracia — Secretaria general de Coma- 
yagua, enero 24 de 1835. 

"Castellanos." 



11 — Marure dice en él párrafo 20 de las Efemérides: "Aunque 
los estragos de esta erupción, solamente se esperimentaron en las 
comarcas circunvecinas al volcan, sus demás accidentes se hicieron 
sentir por diversas direcciones, hasta la Nueva Granada, Jamaica 
y Oajaca. Durante esta erupción, considerada por un escritor, como 
el bostezo mas grande que ha dado la tierra, se cegó enteramente 
el cauce del rio Chiquito, y se formaron dos Islas y algunos bajos 
en las inmediaciones' de la costa." 

12 — No sé á qué escritor se refiere Marine, cuando dice que la e- 
rupcion de Cosigüina es el bostezo mas grande qus ha dado la tier 
ra. Acaso ese escritor hubiera variado de opinión, visitando un dia 
las profundas escavaciones del Ilerculano, ó viendo reaparecer con 
todos sus palacios, templos, circos y grandes monumentos la majes- 
tuosa ciudad de Pompeya . 

13 — Inútil es decir, porque debe comprenderse que el clero atri- 
buyó todo esto á castigos del cielo, porque se abolían los diezmos, 
se decretaba la libertad de conciencia y se sostenían los decretos de 
1829 y 30. Los curas de muchos pueblos, en medio de la oscuridad! 
de la atmósfera, subían á los jrálpitos, y cada uno con el santo Cris- 
to en. la mano, rezaba] en voz compunjida el "Señor mío Jesucris - 
to," y á grandes gritos decían á sus feligreses que se estaba ya mi - 
rando la cólera de Píos, por los crímenes de los liberales: que pron- 
to iban éstos á sufrir el castigo que Jehová inflijió á Coré, Patliau 
y Abiron: que aquellas horrorosas señales eran mas significativas 
que la mano fatal que en el banquete del reí Baltazar, escribió en 
la pared Mané Thécel Pharés: que ellos estaban llamados, como 
Daniel, á ser los intérpretes del cielo, y que en tal concepto, decían 
que los fieles estaban constituidos, en el deber de poner término á 



150 



RESEÑA HISTÓRICA 



tantas calamidades públicas, defendiendo como el pueblo escojido 
de Dios, el arca sagrada de la alianza y castigando á los impíos. Es- 
tas predicaciones produjeron mucho efecto y prepararon los ánimos 
pava la gran revolución de 1837. 



CAPITLO DECIMO OCTA VO 



Cólera morbos. 



SUMARIO. 



1 — Noticias de esta epidemia — 2. El "Boletín oficial" — 3. Métodos, 
curativos — 4. El cólera en Méjico — 5. Movimiento en algunos 
pueblos— Nuevas noticias — 7. Desaparecimiento de la epide- 
mia — 8. Proclama de Oalvez — 9. Reflexiones. 



1— Desde el año de 33, llegaron á Guatemala noticias de que el có- 
lera asiático aflijia algunos pueblos de ambos mundos. Esta idea lla- 
mó con vehemencia la atención del doctor Galvez. Hizo reunir al pro 
tomedicato y se dictaron muchas disposiciones de hijiene pública. 

2— En el "Boletín oficial" de 18 de octubre de 1833, se encuentran 
estas palabras. "Se han recibido cartas de la Habana que alcanzan 
hasta el 10 de marzo. La cólera morbus, se dice en ellas que estaba 
introducida en aquel pais y que los muertos en pocos dias ascendían 
á seiscientos. El Gobierno del Estado ha dictado inmediatamente ór- 



152 



RESEÑA HISTÓRICA 



llenes encargando estrechamente el cumplimiento de las que tiene 
dictadas para impedir la introducción de esta peste y para adoptar 
todo género de precauciones." 

3 — Galvez obligaba á la facultad de medicina á verificar estudios 
detenidos y profundos de los diversos métodos curativos y la prensa 
publicaba sns trabajos. 

4 — La noticia de que esta terrible epidemia habia invadido la Re- 
pública Mejicana y llegado á Chiapas produjo espanto en Guatema- 
la. Galvez cubrió las fronteras con muchos cordones sanitarios, que 
si en opinión de algunos podian imjiedir el contajio, á vista de todos 
dificultaban el tráfico y paralizaban el comercio. 

5 — Esta parálisis y la recaudación de algunas contribuciones pro- 
dujeron en determinados pueblos de la frontera, movimientos políti- 
cos que fué preciso sofocar con diversas medidas ya de conciliación, 
ya de castigo. 

6 — En mayo de 34 se tuvo noticia de que el cólera iba desapare- 
ciendo del Estado de Chiapas; pero no faltaba quien dijera que toda- 
vía en Comitan morían de cuatro á cinco personas diariamente. 

7 — En enero de 35, se supo que la salubridad se habia restablecido 
y Galvez dirijió á los pueblos la proclama siguiente: 

g — "Un año entero ha acechado nuestras dilatadas fronteras la 
horrible calamidad del cólera morbus. Al fin parece que somos libres 
de él. Se retiran ya las guardias sanitarias que cortaron la comuni- 
cación, y esta queda restablecida. ;Pueblos del Estado! vuestra di- 
cha es singular: el cielo os previlejia en el universo casi todo devas- 
tado por esa calamidad espantosa. Tributadle gracias y un religioso 
reconocimiento. Yo me regocijo con vosotros, y doy gracias á los 
funcionarios que lian aplicado un celo particular para hacer efectiva 
la incomunicación contra el contajio. Soldados que habéis guardado 
las fronteras! El Gobierno sabe vuestros sufrimientos: él no olvida- 
rá vuestros nombres, ni os dejará sin recompensa. Pueblos que ha- 
béis auxilido con servicios importantes las guardias del cordón! Ha- 
béis alejado de vosotros funestos males/ la "República os debe tam- 
bién la vida de miles de generaciones. 

"Guatemala, enero 15 de 18H.V 

"■Mariano (Jalvez." 

9 — Si por una parte suscitó dificultades al Jefe del Estado su ce- 
lo por impedir la entrada del cólera morbus á Guatemala, y puso 
en duda ante los hombres científicos la verdadera utilidad de algu- 
nas medidas que se dictaron, por otra hizo comprender á los guate 
maltecos que su primer funcionario estaba dispuesto á sacrificái s,' 



DE CENTRO- AMÉRICA , 153 

por el bien del pais. Lo mucho que preocupaban á Galvez cuales 
quiera noticias sobre aproximación del colera parece indicar que a 
quel hombre de Estado tenia algún secreto presentimiento de qui 
esa epidemia seria un dia el arma de la reacción, y la cuna del retro 
ceso. 



LIBRO CUARTO 

COMPRENDE LOS SUCESOS ACAECIDOS DESDE LA REELECCION DEL .[K- 
N ERAL MORAZAN HASTA LA REVOLUCION DE GÜATE3Í ALA . 



CAPITULO PRIMEEO. 
Elección de Presidente y Vice-Presidente de la República 



SUMARIO. 

—Decreto de 2 de Junio de 34 — 2. Decreto de 2 de Febrero de 85 
— 3. Elección de Vice-Presidente — 4. Razan de este decieto. 



J — En dos de junio de 34 se niandú hacer elecciones de autorida- 
des supremas federales. El periodo del Presidente terminaba y los 
pueblos procedían á nueva elección. La popularidad del general Mo- 
razan se ibaá poner aprueba. Si es fácil dominar la elección en un 
Estado, no lo es hacer triunfar en todos un candidato ministerial. En 
cada Estado hay diferentes aspiraciones, y sus gobernantes aun 
dentro de los límites de un partido, tienden á la designación de di- 
ferentes personas. Sin embargo el año de 34 solo Valle pudo compe- 
tir con Morazan. Valle no ejercía autoridad alguna. Se mantenía en 



106 



kkskSa histórica 



su propia biblioteca haciendo estudios profundos y cálculos políti- 
cos; pero su reputación era eminentemente centro-americana y una 
gran parte de la nación lo llamaba á rejir los destinos de la Repúbli- 
ca. Valle obtuvo elección popular; (*) pero murió antes de la apertura 
de los pliegos. Barrundia rehusaba el ejercicio del Poder Ejecutivo. 
No quedó competidor al héroe de Gualcho. Fué reelecto popularmen- 
te y el Congreso federal declaió la reelección en decreto de 2 de fe- 
brero de 1835 que literalmente dice así. 

2— "El Congreso federal déla República de Centro- América. Es- 
tando ya reunida casi la totalidad de pliegos de las juntas de depar- 
tamento para la elección de Presidente de la República á que convo- 
có el decreto de 2 de junio de 83-1; y teniendo en consideración que es 
urgente cumplimentar el voto público posesionando cuanto antes al 
que resulta electo. Habiéndose procedido en virtud de acuerdo ante- 
terior, al escrutinio y regulación de dichos votos, con arreglo á los ar- 
tículos 46 y 47 de la constitución; y resultando que el C. Francisco 
Morazan ha reunido la mayoría absoluta, conforme se advierte en la 
tabla adjunta. Siendo satisfactorio al Cuerpo Lejislativo llenar los 
deseos del pueblo con su presente declaratoria, emitida en cumpli- 
miento del artículo 520 de la costitucion federal. Decreta. Se da por 
Presidente de la República popularmente electo al C. Francisco 
Morazan, y el Gobierno dispondrá lo conveniente para que preste ju- 
ramento y tome posesión el 14, del presente mes de febrero. Comuni- 
qúese al Supremo Poder Ejecutivo para su cumplimiento y que lo 
haga imprimir publicar y circular. Dado en San Salvador, á» de fe- 
brero de 1835. — Mariano Ramirez, diputado presidente.— Mariano 
Calvez Irungaray, diputado secretario.— Luis Ley va, diputado se- 
cretario. Al S. P. E. Por tanto: ejecútese. — Casa del Supremo Go- 
bierno en San Salvador, á'2 de febrero de 1835. José Gregorio Sala- 
zar.--El secretario accidental de Estado y del despacho de Relacio- 
nes — Miguel Alvares. 

• 3 — Don José Gregorio Salazar habia sido electo vice-Presidente 
desde el 2 de Junio de 1834 según espresa un decreto del Congreso 
federal que literalmente dice así: 

CONSIDERANDO: 

Que verificando el escrutinio de votos electorales para Vice-Presi- 
dente de la República no ha resultado elección popular; y que en 
tales casos el Congreso está llamado por la constitución para elegir 
entre los que tengan base de 4<) ú mas votos. 



l*) Véase el Capitulo 11 del libio 3. » 



DJS i ES TRO- AMERICA. lf)7 

'Habiéndolo ejecutado en consecuencia en el C. José GregorioJSala- 
zar y señalado el 16 del presente mes para su posesión, por ser el en 
que cumple su periodo administrativo según el artículo 111 de la 
Constitución, el actual Presidente de la República, ha tenido;! bien 
decretar v 

DECRETA. 

"Se lia por vice Presidente de la República constitucionalmente 
electo al ('. Gregorio Salazar, quien posesionará de su destino, y el 
1(5 del presente mes de junio tomará el Gobierno de la República. 

'•Comuniqúese al Supremo Poder ejecutivo para su cumplimiento 
y que lo haga imprimir, publicary circular. Dado en Sonsonate, á 2 
de junio de 1834. — Nicolás Espinosa, diputado presidente— V. 
Castellanos, diputado secretario- Mariano Galvez, diputado secre- 
ta rio. 

4— Don Mariano Prado habia sido vice-presidente de la Repúbli- 
ca, y en este concepto estuvo al frente del Poder ejecutivo federal 
el año de 31; pero Prado fué electo Jefe del Estado del Salvador y 
se hizo cargo de la Jefatura el 25 de julio siguiente. La vice-presi- 
dencia y la Jefatura de uno de los Estados eran cargos incompati- 
bles. El señor Prado aceptó este cargo en cuyo servicio fué desgra- 
ciadísimo. No habiendo vice- Presidente de la República, don José 
Gregorio Salazar ejerció el año de :!4. como senador, el mando supre- 
mo de la nación, por haberse separado temporalmente y con permiso 
del Senado el general Morazan, y el 2 de junio de 34, Salazar fué e- 
lecto vige-presidente, según espresa el decreto anterior. Entró á fun- 
cionar en ese concepto, el 10 de junio del mismo año. y de su orden 
se trasladaron las autoridades federales , -i la ciudad de Santa Ana 
durante la insurrección de San Martin contra el Poder nacional. 



GV^PITirLO SEGUNDO 
Cuestión acerca de lo* edificios públicos. 



SUMARIO. 



\-Decreto de 23 de ¡mu zo de 82S— 2. Lo que él Eximio de Guate- 
mala dijo — 3. indagaciones sobre el asunto — 4. Se nombra una 
comisión de la Asamblea para que abra dictamen — 5. Dietámen 
de la comisión — 6. Observaciones-!. Objeciones que se '■ hicieron al 
dietámen de la comisión. 



J — El Congreso federal, en decreto de 2K de marzo de 825, dijo 
que pertenecían ¡í la hacienda general de la Federación, cualesquiera 
fincas y establecimientos que se hubieran formado con fundos ó ren- 
tas de dos ú mas provincias. 

2 — Ningún Estado rechazó esta resolución, que principalmente se 
dirijia á Guatemala, donde se hallaban los edificios nacionales. La 
Asamblea guatemalteca decretó que para ejecutarse tal providencia 
debía antes saberse cuáles eran esas lincas ó establecimientos, y 
cuál la parte con que otras provincias habían contribuido á SU for- 



160 



RESEÑA HISTÓRICA 



macion, y que entre tanto el Estado de Guatemala, sostendría [a 
posesión de cualesquiera fincas ó establecimientos que se encontra- 
ran en su territorio (* ). 

3 — De las indagaciones correspondientes, resultó que los Gobier- 
nos anteriores al de Galvez, ninguna providencia habían dictado so- 
bre la materia: que no existían datos que pudieran servir de guia 
en el negocio y que se habían enajenado ya algunas de las tincas 
que mencionaba el decreto federal. 

4 — Una comisión compuesta de los representantes Dardon y Mur- 
ga, abrió dictamen. Es conveniente presentar íntegro ese dictamen, 
á fin de que se vea cuáles eran las razones que el Estado de Guate- 
mala alegaba en su favor. Hé aquí tal como fué redactado. 

5 — "Asamblea lejislativa — El Poder ejecutivo, con dictamen del 
Consejo, dirijió á la deliberación de la Asamblea, el importante ne- 
gocio sobre el interés que al de Guatemala cabe en los edificios pú- 
blicos, que bajo la dominación española se construyeron para las 
autoridades del reino, que después de nuestra. Independencia entró 
á poseer el Gobierno general de la República, como una propiedad 
de todos los Estados asociados en Federación, y que constituyen el 
todo de la nación centro-americana. El Congreso, en 826, pronunció 
una declaratoria sobre éstos bienes y la aprobó el Gobierno nacio- 
nal; todos los Estados conocieron la justicia de una resolución que 
decidía pertenecer al Gobierno de la República, los edificios y fin- 
cas que se hubiesen formado con fondos ó rentas de dos ó mas de 
las provincias. El Estado de Guatemala como su socio, obedeció la 
ley, y solamente dijo que para ejecutarse debia precisamente saber 
cuáles eran esas fincas ó establecimientos y cuál la. parte con que o- 
tras provincias habian concurrido á su formación, ordenando a! K 
jecutivo en la orden de 18 de agosto del mismo ano, sostuviese la 
posesión de cualquiera finca que estuviese eu su territorio, mientras 
no se hiciese averiguación de lo que correspondió á este Estado; pre- 
viniendo se suplicase al Gobierno federal, mandase hacer esa inqui- 
sición por su parte, sin perjuicio de que la hiciese el de Guatemala 
por la suya. Ninguno de los jefes que han precedido al actual, ve 
rifioó la formación del espediente, y si' carece de éste indispensable 
requisito para acreditar el derecho incontestable del Estado ante el 
Gobierno general de la nación. No se cumplió con la excitación que 
mandó la Asamblea dirijir al Gobierno «reneral, y por consiguiente 



(*) Ordeu de In Asainbl. ¡i, emitida el 1N de Agosto de 1S2">. 



¡>K DENTRO AMÉRICA. Kjl 

no se dictaron medidas para averiguar la parte que correspondía 
a todas ú algnnas de las antiguas provincias en la construcción de 
edificios y fincas; pero el actual Jefe, celoso de los intereses del Es- 
tado, consultó al Cuerpo moderador sobre lo que debia hacerse en 
negocio <le lanía importancia, y el Consejo dictaminó consultar á la 
lejislatura para que proveyese á los intereses del Estado, al mismo 
tiempo que el Ejecutivo instruia el espediente comprendido en la 
órden de 18 de agosto citada. Que el Estado de Guatemala y los de- 
partamentos, antes provincias, que los componen, tiene la mayor 
parte en los fondos que constituyen el valor de los edificios nacio- 
nales enajenados, es innegable. A su Ayuntamiento por real cédula 
de 10 de junio de 1774 para la reedificación de la ciudad, cedió el 
Rei las tres cuartas partes de la alcabala; con este fondo, se hicie- 
ron todas las rasas de los oidores, y aunque ninguna ha quedado 
sin venderse, los propios de la capital ni arcas del Estado, han si- 
do satisfechos de este capital que le pertenecía por una donación 
y por mil títulos justos. El valor total del terreno sobre que están 
lineados estos edificios, tanto en la nueva capital como en la Anti- 
gua, es mi bien público de estas ciudades y su aprecio es de sumas 
considerables que deben abonarse al Estado, y lo es el del rédito 
del agua que han disfrutado desde su introducción y que le está re- 
conocida por leyes españolas, emitidas con este solo objeto. Otros 
mil derechos obtiene el Estado de Guatemala, en el capital inverti- 
do en eslas tincas ; pero aun cuando no se liquide con la precisa mi- 
nuciosidad todo el valor de su haber en ellos, aun cuando no se de- 
duzcan del todo capitales de particulares que se tomaron de ciuda- 
danos .guatemaltecos para la construcción de tales fincas; partiendo 
del principio de que las provincias todas, hoy Estados, contribuían 
al sosten del antiguo reino de Guatemala, y que cada uno de los 
cinco, debe llevar una parte igual, sacando del todo aquellas sumas 
y aumentando á éstas la quinta parte del resultado efectivo, se verá 
matemáticamente demostrado que Guatemala debe haber en este 
fondo, sin duda, mas de un tercio, que á juicio de la comisión, sube 
á muchos miles. Guatemala, á quien asisten acciones tan obvias, se- 
ria injustamente despojado de ellas, si por una omisión evidente- 
mente culpable, no dictase la Asamblea una medida que asegurase 
al Estado el goce de los derechos que le son propios é incuestiona- 
bles. Por tanto á la comisión parece: 1. ° Que se recomiende al Go- 
bierno en la manera posible se reponga á la maj or brevedad el es- 
pediente de que habla la órden citada. 2. ° Que el Ejecutivo en 
la ocasión que juzgue mas oportuna, por medio de los representan- 
tes de este Estado en el Congreso general, dirija una enérjica reine 
sentacion para que se abonen al cupo de este Estado, la totalidad 
del haber que se liquide, corresponderé en el valor de todos los e- 

TOMO II. 11 



I G2 



RBSHSA histórica 



di tí cios ¡enajenados] por el Gobierno nacional. 3. 5 Que del mismo 
alto Cuerpo lejislativo federal, se impetre sean adjudicados al Esta- 
do los edificios que aun no han sido vendidos, en especial los que 
hoy ocupan algunas de sus autoridades. Esto parece á la comisión: 
pero el Cuerpo lejislativo declarará lo que le parezca mejor — Dar- 
do ¡i — Murga." 

Este dictamen fué aprobado, y al decreto respectivo se dió cum- 
plimiento. 

(> — Sensible era que habiendo tantas cuestiones entre los listados, 
se presentara una puramente pecuniaria, que aumentaba el descon- 
cierto. Bien se pudo prescindir de ella por completo, para no herir 
suceptibilidades que se convirtieran en puñales contra, la organiza- 
ción de la República. 

7 — Algunos papeles dijeron que la rédala citada por la comisión, 
tenia por fin restablecer ¡i Guatemala, tal como se hallaba antes de 
la ruina de la Antigua: que en la Antigua habla edificios que per 
tenecian á todo el reino, porque se habian levantado con las rentas d< 
él, y porque estaban destinados al servicio de la totalidad del espre- 
sado reino: que los oidores formaban la real audiencia: que ésta no 
había sido solo de Guatemala, sino de toda la capitanía general: 
que por lo mismo á todo el reino pertenecían las casas de los oido- 
res qne se habian vendido como bienes federales: que todo el terri- 
torio había pertenecido al Reide España por derecho de conquista: 
que habiénd >se tomado «le orden de aquel monarca, terrenos para 
edificar casas ó palacios para todo el reiuo, la propiedad de esos 
terrenos, por el mismo hecho, se hizo de toda la capitanía general y 
no solo de una sección de ella. Otros argumentos del dictamen de 
la comisión, no fueron contestados. Al fin del presente capítulo, se 
halla una minuta de los bienes raíces, sitos en Guatemala, vendidos 
y arrendados, cuyo valor entró ;í la tesorería federal. 



MINUTA. 



TOMADA I)K OH CUADERNO ESPECIAL, EXISTENTE EX 1.08 ARCHIVOS. 



i8:si. 

Mayo 26— Tienda del portal de mercaderes, rematada en don Ba- 
silio Porras, en $ 2900. 

Octubre 8— Casa llamada del desmenusado, rematada en la Junta 
■ le Caridad del Hospital, en $9538; 

1832. 

Febrero 8— Casa de los contadores del tabaco, rematada en don 
Manuel .Tonama, en $ 6615 2$ reales. 

Junio 14— Casa llamada del pregonero, en la Antigua, sita en [a 
plaza, y rematada en Manuel García Valiente, en $ 204 4 reales. 

Julio 5— Casa del director del tabaco, rematada en don Cándido 
< 'orzo, en x 8944. 

1833. 

Mayo 23— (jasa del superintendente de la casa de moneda y ac- 
cesoria, hoy cuartel número 2, adjudicados al monasterio de la Con- 
cepción, en § 14355 2 reales. 

Agosto 17 — Frente de la plaza, junto al número 2, rematado en 
don Basilio Porras, en $ 5700, inclusive la cárcel de Corte. 

Noviembre 20— Cuartel de artillería, rematado en don Mariano 
Dorantes, en $ 558 3-.J reales. 



KESKÑA lUflTÓKlCA 



Diciembre 30— Medio portal de la plaza y dos casas del vista y 
administrador de correos, en $ 12928 4 leales rematados en don Juan 
Bautista Asturias. 

1834. 

Abril '21 — Aduana, hoy mesón, rematada en don Manuel Rubio, 
«■ti * 2344 I reales. 

1830. 

Setiembre 26 -Arrendamiento de todo el Palacio nacional, hasta 
la Escuela de Cristo, por 9 años, á razón de $800 anuales, en don 
Basilio Porras, y después lo subarrendó Porras al mismo Gobierno 
y :í varios particulares en mas de $400 mensuales. 

X ( 'tas — Todos los bienes dados en venta y en arrendamiento, y 
comprendidos en la minuta que precede y en la que se halla al fin 
del capítulo 18, libro 2. °. fueron enajenados ó arrendados por va- 
les que entonces se realizaban al 10 pg . Es decir que el precio e- 
fectivo, es una décima parte de lo que representan las minutas. 

Todos los edificios nacionales, dados en venta ó arrendamiento, 
.se declararon previamente como patrimonio de la Federación, y la 
tesorería IV'deral percibió esos valores. 



CAPITULO TERCERO. 



Distrito federal. 



SUMARIO. 



1 — Decreto de 28 de enero de 35—2. Decreto de 7 de febrero— 3. 
El departamento de San Salvador toma el nombre de discutían 
— 4. Al distrito federal se agrega Sacatecoluca—5. Observa- 
ciones. 



1— La Asamblea del Estado del Salvador decretó, en 28 de enero 
de 35, que podia erijirse la capital del Estado en Distrito federal 
con el territorio y pueblos anexos á ella, y en virtud de esta auto- 
rización, el Congreso decretó lo siguiente. 

2 — "El Congreso federal de la República de Centro- América. Con 
siderando: 1. ° Que los poderes nacionales deben establecer su resi- 
dencia en un punto céntrico de la República, y que la paz y el or- 
den exijen que tenga en ella jurisdicción esclusiva que aleje toda 



166 KliSKXA HISTÓRICA 

competencia y rivalidad: 2. Que trasladadas las administraciones 
federales á la ciudad de San Salvador, es extemporáneo é impolíti- 
co hacer novaciones en su residencia actual; 3. ° Que los pueblos 
de este Estado han manifestado el mas vivo deseo de que subsista 
en esta ciudad el Gobierno federal, y que las autoridades supremas 
del mismo Estado, secundando sus votos han hecho igual represen- 
tación, cediendo para distrito la ciudad de San Salvador, con la á- 
rea de terreno y pueblos comprendidos en ella que espresa el decre 
to de su Asamblea de 28 del pasado; 4. ° Deseando cimentar de li- 
na manera estable la residencia de las autoridades supremas y dar- 
les por este medio la respetabilidad que les corresponde, y ;i su dis- 
trito las mejoras de que es susceptible; 5. ° Satisfaciendo los deseos 
de los otros Estados y la opinión pública claramente manifestada, 
Decreta: Artículo 1. ° Se declara distrito federal, la ciudad de San 
Salvador, con el territorio y pueblos anexos á ella, que espresa el 
decteto de la Asamblea de este Estado, de 28 de enero próximo pa- 
sado, que se acompaña al presente. Art. 2. ° Las autoridades fede- 
rales ejercerán en su distrito una jurisdicción esclusiva. Art. 3. c 
Las leyes reglamentarán la administración de este distrito, y entre 
tanto rejirán las que en él se hallan vijentes. Art. 4. ° El Gobierno fe- 
deral se pondrá de acuerdo con el Estado sobre los intereses y pro- 
piedades que el mismo Estado tenga en el distrito dicho. — Pase al 
•Senado — Dado en San Salvador, á 7 de febrero de 1835 — Mario nv 
Ramírez, presidente — Mariano Galvez Irungaray, diputado secre- 
rario— José Valido, diputado secretario. 

"Sala del Senado en San Salvador, á 30 de abril de 1835— Al Po- 
der ejecutivo — Juan Antonio Alvaraclo, senador presidente — Fran- 
cisco Padilla, senador secretario — Casa del supremo Gobierno en 
San Salvador, á 20 de abril de 1835 — Por tanto: ejecútese — José <¡r< 
¡lorio Solazar." 

3 — Por decreto de 22 de mayo, de 35, se dió al departamento de 
San Salvador, en el Estado del mismo nombre, la denominación de 
Cuscatlan que, como observa el historiador Juarros, quiere decir en 
lengua indíjena, tierra de preseas. Con ese nombre fué conocido en 
lo antiguo; y porque la última victoria en que Alvarado acabó de 
•■iujetar esta comarca, se verificó el 6 de agosto, dia en que celebra 

;« iglesia la Transfiguración, la ciudad principal de la espresada 
comarca, se intituló San Salvador. 

4— Por decreto de 9 de marzo de 36, al distrito federal se agregó 
el partido de Sacatecoluca, y no hubo innovación hasta que destrui- 
da la República centro-americana, la Asamblea del Salvador man 
dó reincorporar al Estado, todo lo que habia cedido para distrito fe- 
deral. 

5— Los acontecimientos presentaron de relieve la necesidad de 



DE CENTH0- AMERICA. 



10? 



que el Presidente de la República do fuera unliuésped en cualquie- 
ra de los Estados donde lijara su residencia. Un distrito federal 
existente desde el añude 24, habría economizado muchas cuestio- 
des, y alejado pretestos para verter mucha sangre. El año de :!."> la 
medida no era inútil; pero sí tardia. 



CAPITULO CUARTO 
Reformas constitucionales. 



SUMARIO. 

1 — Resolución de los Estados respecto de reformas. Nueva ley 
fundamental — 2. Nombres de las personas que la presentaron 
— 3. Primer título — 4. Titulo segundo — 5. Título tercero — 6. Tí- 
tulo cuarto — 7. Observaciones — 8. Variaciones del Senado — 9. 
Poder ejecutivo— 10. Poder judicial — 11. Observaciones — 12. Ar- 
tículo final — 13. El proyecto es sometido álas Asambleas, según 
él mismo previene— 14. Dictamen de una comisión — 15. Razones 
oí que descama — 16. Observaciones — 17. Loque dicela comisión 
acerca de Nicaragua — 18. Un cargo de la comisión al Congreso 
federal — 19. Observaciones — 20. Otro cargo— -21. Observaciones — 
■12. Reflexiones. 



I —En febrero de 35 el Congreso federal impelido por el torrente 
de la opinión que pedia reformas, decretó una nueva constitución 
política; pero no siendo aquel alto cuerpo una Asamblea constitu- 
yente, necesitaba la sanción de las Asambleas de los Estados. 

2 — Los nombres de los representantes que presentaron esta refor- 
ma merecen particular mención. Hé aquí: Juan Barrundia, diputado 
Presidente— José Antonio Jiménez, diputado Vice-Presidente— Ma- 



170 



KKSEÑA HISTORIO 



miel Rodriguez-»-líicola8 Espinoza — Mariano Galvez húngara y — Pa- 
tricio Rivas -Nazario Toledo- -José María Alvaro --Ramón García 
—Manuel María Figueroa — Bernardo Rueda — Silyerio Rodríguez — 
José Antonio Al varado — Felij>e Herrera— Venancio Castellanos — Pa- 
blo Rodríguez — José Haría Guardado — Toribio Lara — Manuel Rai- 
berena José León Taboada — Mariano Ramírez— José Valido, Se- 
cretario Luis Leiva. Secretario — Florentin Zúñiga, Secretario 
Francisco üburez, Secretario. 

3— Las reformas no alteraron el título primero que habla de la na- 
ción y de territorio. En el título segundo hubo una reforma im- 
portantísima. 

4 — El artículo que decía: ••/,</ relijion es la católica, apostólica, 
romana, con exclusión del ejercicio publico </«• cualquiera ai ni." se 
sustituyó en esta forma: "Les habitantes de la República pueden a 
dorar á Dios según su conciencia. El Gobierno federal los proteje 
vn la libertad del culto relijioso. Mas los Estados cuidarán de la ac- 
tual relijion de sus pueblos, y mantendrán todo culta en armonía 
*-on las leyes." 

5 — El título tercero habla de la elección délas supremas autori 
dades federales, mediante tres escalas electorales. El Congreso qui 
so establecer la elección popular directa; pero no le fué posible. 
Dictó un decreto al efecto, y ese decreto encontró oposición en el 
Senado y en las legislaturas de algunos Estados. Los reformadores 
del año de 35, no pudiendo insistir en la misma idea, se limitaron 
á suprimir una de las tres escalas. 

6 — Hó aquí las reformas del título cuarto. "."i.">. El Poder lejisla- 
tiivo de la Federación, reside en un Congreso compuesto de dos Ca- 
riaras, la de representantes y la del Senado. La primera de diputa- 
dos electos por las juntas de distrito, y la segunda de senadores 
nombrados por las legislaturas de los Estados. 

"56 Las dos Cámaras son indepandientes entre si. 

"57 Se reunirán sin necesidad de convocatoria, el dia J. c de fe- 
brero de cada año: sus sesiones durarán tres meses, j solo podrán 
prorogarse uno mas. 

"58, Abrirán y cerrarán sus sesiones á un mismo tiempo: ninguna 
de ellas podrá suspenderlas ni prorogarlas mas de tres días sin la 
sanción de la otra, ni trasladarse á otro lugar sin el convenio de 
ambas. 

"59. Para toda resolución se necesita la concurrencia de la mayo 
ría absoluta de los miembros de cada Cámara, y el acuerdo de la 
mitad y uno mas de los que se hallen presentes; pero un número 
menor podrá obligar á concurrir á los ausentes, del modo y bajo las 
penas que designen los reglamentos. 

"60. Los representantes y senadores no podrán ser empleados peí 



DE ukri'l'KO- AMÉRICA. 171 

el Gobierno (¡arante sus funciones, ni obtendrán ascenso que no sea 
de rigurosa escala. 

"61; ün ningún tiempo, ni con motivo alguno, los representantes 
y senadores pueden ser responsables por proposición, discurso, de- 
bate en las Cámaras 6 lucia de ellas, sobre asuntos relativos á su 
destino, y durante los meses de sesiones, y uno despties no podrán 
ser demandados civilmente ni ejecutados por deuda." 

tí— La Constitución federal, establecía Congreso y Senado: pero 
dij<> qne el Podei legislativo residía en el Congreso. La reforma com- 
paso este Congreso de la Asamblea de diputados y del Senado. Se- 
gnnla Constitución, los representantes debían ser electos popular- 
mente, en razón de uno por cada treinta mil habitantes. Los sena- 
dores se elejian también popularmente, en razón de dos por cada 
listado; y según la reforma, los diputados debían ser electos por las 
juntas de dist rito, y los senadores por las Asambleas de los Estados. 

s -Según la reforma, el Senado debia renovarse por cuartas paí - 
ses, elijiendo las legislaturas un Senador cada año. Uno solo délos 
senadores «le cada Estado, podía ser eclesiástico, y no era permiti- 
do que al Senado entraran los empleados del Gobierno federal. 

9— En la organización del Poder ejecutivo, no se hacían variacio- 
nes esenciales. 

10 En la Constitución de 24, no se marcaron bien las grandes a- 
tribuciones que el Poder judicial tiene en los Estados- Unidos. La 
forte federal americana, no ejecuta las leyes que se oponen á la 
Constitución de los Estados-Unidos, ni los decretos délos Estados 
pie se hallan en pugna con las leyes emitidas por el Congreso. A 
quel tribunal es un verdadero poder político. Los reformadores con- 
signaron el articulo siguiente: "Esta Constitución y las leyes fede- 
rales que se hagan en virtud de ella, y todos los tratados hechos ó 
que se hicieren, bajo la autoridad federal, serán la suprema ley de 
ia república y los jueces en cada uno de los Estados, están obliga 
ños á determinar por ellas, no obstante cualesquiera leyes, decretos 
ú órdeues que haya en cualquiera de los Estados." 

11 -Este artículo asemejaba el Poder judicial centro-americano, 
ai Poder judicial délos Estados ('nidos; evitaba una série de difi- 
cultades y de conflictos de jurisdicción, y presentaba en el orden 
de enjuiciar una de las grandes bases del sistema federativo. 

12.— El artículo final, contiene estas palabras: "Aceptada por la 
mayoría de los Estados la presente reforma, será ley constitutiva 
de la República." 

13 — Una comisión compuesta de los señores don José Antonio Az- 
mitia y don .losé Mariano Rodríguez, abrió en Guatemala dictamen 
acerca de este proyecto, listos dos índÍTÍduos tenían crédito por su 
instrucción jurídica. 



J7'2 KESKÑA HISTÓRICA 

14 — Comienza el dictamen con las formas comunes de gravedad 
del asunto, incapacidad de las personas que dictaminan y eminentes 
cualidades de los hombres á quienes se dirijen; sigue hablando de 
la necesidad de la reforma y dice que no obstante esa necesidad, no 
debian admitirse las íntimamente decretadas. 

lñ — Asegura la comisión, que toda reforma es peligrosa: que era 
I>reciso dejar á los Estados la mayor libertad posible en todos los 
ramos de su administración, y principalmente para que acuerden 
sus leyes respectivas, en armonía con sus peculiares circunstancias. 

10 — Estos conceptos se refieren probablemente al artículo en pro- 
yecto sobre atribuciones de la Corte de justicia. Dedúcese de aquí 
que se quería que cada Estado pudiera lejislar aun contra la Cons- 
titución de la República y contra los decretos federales. Esto equi- 
valía á pretender que se fraccionara la nación: que se hiciera peda- 
zos el pacto federal y que cada Estado fuera lo que ahora es. Per<> 
no habia bastante valor para enunciar con franqueza esa idea. 

17 — Atribuye la comisión á los principios federales, la revolución 
de uno de los Estados de Centro-América. No dice de qué Estado 
habla; pero se deduce que se refiere á Nicaragua. Basta leer el Bos- 
quejo Histórico del señor Marure, para que se comprenda que las 
revoluciones de Nicaragua, anteriores á la Constitución de 24, tu- 
vieron un orí jen muy diverso; y que entre sus causas ha infinido 
poderosamente el antagonismo entre León y Granada; antagonismo 
que subsiste y que ha constituido á los niearahüenses en la necesi- 
dad de colocar en Managua la capital del Estado. 

18 — Hace cargo la comisión al Congreso, por haber mandado im- 
primir las reformas, antes de que estuvieran aprobadas por las A 
sambleas de los Estados. 

19 — Parece increíble este cargo. El proyecto debía ser examinado 
por las Asambleas, y era conreniente que cada diputadq tuviera en 
sus manos un ejemplar impreso para estudiarlo con detenimiento. 
Las bases de la Constitución federal se imprimieron para su estudio 
antes de estar sancionadas. En todas las Asambleas del mundo ci- 
vilizado, se publican todos los proyectos antes de que sean ley y 
ven la luz pública los discursos de todos los oradores. Sin salir de 
las naciones que hablan nuestro idioma, puede asegurarse que cual- 
quiera que en las galerías de las Cortes de España oiga pronunciar 
un discurso á las cuatro ó las cinco de la tarde-, puede leerlo á las 
diez de la noche en los diarios de Madrid. No se comprende por qué 
se hace cargo al Congreso con motivo de haber dado publicidad á 
su proyecto, que no podia ser secreto, puesto que debía discutirse 
en todas las Asambleas de Centro-América. 

20— Se quéjala comisión de que los artículos en que consiste la 
reforma, se hayan presentado unidos á la Constitución de '.'4. Con 



DJE < KNTKo-aMÉÜKa. \ ~:\ 

este motivo asegura que no puede desecharse unos y aceptar otros; 
y que en este conflicto los desecha á todos. 

21— No fué la mente del Congreso federal, que las Asambleas de 
los Estados aceitaran precisamente todas las reformas. Pedieron n 
ceptarse en parte, y aun presentarse otras nuevas por vía de inicia- 
tiva, para que el asunto volviera :í tratarse en el Congreso. 

22— Costa-Rica aceptó las reformas, creyendo de buena fé que con 
ellas i podría mejorársela situación. También fueron aceptadas por 
Nicaragua; pero las desecharon las lejislaturas del Salvador, Hon- 
duras y Guatemala, y por consiguiente quedaron sin efecto, eoníi 
miando el malestar que al fin destruyóla l.'nion. 



OAJPIT1 JX,< > QUINTO. 
Reelección del doctor Galvez. 



SUMARIO. 

i Renovación de autoridades— 2. Resultado de las elecciones — 'í 
Nota al doctor Galvez comunicándole, la reelección — 4. Renun- 
cia de este Jtfe o. Resolución de la Asamblea — 0. Nota diriji- 
da al doctor Galvez— 7. Contestación negativa de Gatees— S. As 
pecio político de Guatemala — 9. Otra exijencia de la Asamblea 
-10. Insiste Gatees en su negativa— 11. Nueoas disposiciones 
para que acepte— 12. Comisión del Consejo— Vi. Comisión del 
Poder ejeejitivo — 14. Otras comisiones — 15. Aceptación de Gal- 
nez- I". Nota del mismo— 17. Reflexiones. 



1 — Conforme ¡i la Constitución del Estado de Guatemala, se pro- 
gedió á elecciones de Jefe y vice- Jefe. Galvez en esos días tuvo á 
bien señalarse del ejercicio del Poder ejecutivo y funcionó don Juan 
Antonio Martínez en calidad de consejero, como jefe del Estado. Al 
hablarse de la primera elección de Galvez, nada se dijo de la elec- 
ción de vice- Jefe, porque entonces no se hizo. Era vice- Jefe don Gre 
gorio Márquez; solo faltaba el Jefe por haber renunciado don José 
Francisco narrmfdia. El año de 34, figuró como rice-jefe eontitu- 
cionalmente electo, don Simón Vasconcelos. 



17ü 



RESEÑA HISTÓRICA 



2 — Hecho el escrutinio, resultaron electos primer jefe, el ductor 
clon Mariano Galvez, y segundo jefe, el doctor don Pedro José Yn- 
lenzuela. Yalenzuela prestó el juramento de ley y tomó posesión 
del Gobierno, el 12 de febrero de 1835; pero al instante solicitó j ob 
tuvo sopararse del mando para pasar á la villa de Escuintla, y don 
.J uan Antonio Martínez continuó al frente del Estado. 

3 — Galvez también se hallaba en Escuintla, y á esa villa le diri- 
jieron los secretarios de la Asamblea, la siguiente nota: "Secreta- 
ria de la Asamblea del Estado — Al doctor ciudadano Mariano Gal 
vez, jefe del Estado de Guatemala. El decreto adjunto informa á 
Ud. de su elección popular de Jefe de Guatemala. Reunir los votos 
del pueblo, después de un periodo administrativo difícil en sí, y por 
las circunstancias, es justo motivo de satisfacción, y nosotros, tene- 
mos por tanto, la de felicitarle al poner en su noticia aquel docu- 
mento. Después de haberlo espedido la Asamblea, acordó se llama 
se á Ud. á tomar posesión del mando, y este es el paincipal objeto 
de la presente nota que terminamos con las muestras de nuestra 
muy particular consideración — D. U. L.- -Guatemala, febrero 9 de 
lS3."í — José Antonio Asmitia— Juan José Oorris. 

4 — El doctor Galvez contestó esta nota, con una renuncia que lite- 
ralmente dice: "A los ciudadanos diputados secretarios de la A 
samblea lejislativa — Escuintla, febrero 18 de 1835 — Tuve el honor 
de recibir la atenta comunicación de l 7 ds., datada el del corriente 
acompañándome el decreto de la misma fecha, relativo á la elección 
de 1. ° y 2. ° Jefe del Estado. En mi mensaje dirijido á la Asam- 
blea, en la apertura de sus sesiones, yo he manifestado mi recono 
cimiento por la honra de la reelección para primer Jefe, así como la 
decisión que tenia y tengo de retirarme á la vida privada: ahora 
reitero esto mismo, porque así entiendo que está en los intereses pú 
blicos. La ley no me obliga á servir en un segundo periodo; y la voz 
de mi conciencia me habla en este concepto. Debo seguirla, y esto 
aun á pesar de mis deseos de oír la de los patriotas que me exijen 
la continuación en elGobierno. Tengan Uds., ciudadanos secretarios, 
la dignación de poner esta mi respuesta en el alto conocimiento de 
la Asamblea, que no dudo se servirá admitir la renuncia que hag< > de 
la primera Jefatura del Estado. Yo ofrezco;! Uds. mis respetos y 
la perfecta consideración con que soy de Uds. atento servidor Ma- 
riano Galvez." 



5 — La Asamblea después de oír una comisión de su seno, acordó 
decir á Galvez: "1. ° Que los pueblos del Estado reclamaban su per- 
manencia en la silla del Ejecutivo. 2. : Que la Asamblea secundan- 
do la voluntad general exijia que el doctor Galvez se sacrifícase en 
las árns de la patria. 3. ° Que esta suprema ley lo obligaba á acep- 
tar y debia ser obedecida sin escusa." 




1>E CEXTKO-AMÉHlc'A. 177 

6— Los secretarios del Cuerpo lejislativo, don .losé Antonio A/mi 
í.ia y don Joaquín Planas, s^ encargaron de formular una nota que 
■contiene el enunciado acuerdo. Esta nota fué dirijida al Gobierno 
para que por el Ministerio se enviara al Jefe reelecto. (*) 

7 — Galvez quería manifestar que no estaba todavía convencido 
de que debía inmolarse en las áras de la patria, y contestó lo si- 
guiente: "Al Jefe de la sección de gobernación, encargado del des- 
pacho. Escuintla, 4 de marzo de 183. - ). Por la estimable comunica- 
ción da l T d., fecha 21 del pasado febrero, me he impuesto de que 
la Asamblea lejislativa, no tuvo á bien admitir la renuncia que hice 
<le la Jefatura del Estado, y de que ha dispuesto que sin escusa me 
presente á tomar posesión. No soy indiferente á las disposiciones de 
un cuerpo tan respetable como la Asamblea; no miro con menospre- 
cio los votos públicos que me llaman al Gobierno, ni dejan de obrar 
«íii todo su valor en mi ánimo, las insinuaciones repetidas de los 
patriotas que me persuaden á someterme al destino tremendo de go- 
bernar; pero como tengo una conciencia que me dá dictámenes o- 
puestos, como veo que el estado de las cosas pide un hombre nue- 
vo para continuar tranquilo; como yo me siento fatigado é incapaz 
del peso que he llevado durante un periodo constitucional, este es 
mi conflicto, este es el gran fundamento que me pone en la repug- 
nancia y que me hace repetir la renuncia de la Jefatura. Así creo 
corresponder á la confianza pública que me destinó al Gobierno de 
que ya no soy capaz: fueron mis últimos dias en él, un esfuerzo de 
la esperanza de un pronto término: para recomenzarse necesita un 
vigor con que yo no cuento. La Asamblea debe mirar por el bien 
■del Estado; y yo le aseguro que esto no puedo hacerlo como gober- 
nante. Prestaré mis servicios al que lo sea: haré en concepto de su- 
balterno, cuanto se me exija; pero no se me pida que lleve el peso 
de la responsabilidad de la suprema magistratura, porque ya no ten- 
,go valor para ello. Ruego, pues, á la Asamblea se sirva exonerar- 
me de él, premiando así los servicios que pueda haber hecho y por 
los cuales se me ha considerado acreedor á continuar en el Gobier- 
no. Así también hará al Estado el mayor bien, porque concibo que 
lo es la renovación en todas épocas, y muy especialmente en ésta. 
Sírvase Ud., ciudadano Jefe de la sección de Gobierno, ponerlo todo 
en conocimiento del encargado del Poder ejecutivo, para que él se 
digne mandarlo elevar al del Cuerpo lejislativo. Soy de Ud, atento 
servidor — Mariano Galvez." 



En 1» tmtigüeditd se ascendía ¿ Ion destinos públicos, maniftwtnndo ul pueblo <V* 
TOMO It. 12 



178 



RESKÑA HISTÓRICA 



8 — La renuncia de Galves preocupaba á todas las personas que 
toman parte en los asuntos públicos. Sus enemigos deseaban que 
fuera admitida. El círculo del Jefe del Estado se ajifaba. Escuintla 
que es el Baden-Baden de los guatemaltecos, estaba concurridísimo. 
Nunca la temporada había presentado mas animación. Los partida 
rios de Galvez iban y venían incesantemente. Ellos daban al Jefe, 
estrepitosas serenatas y lo victoreaban. 

9— Una nueva resolución del Cuerpo legislativo, colmando de elo- 
jios á Galvez, y diciendo que era el único hombre que podía salvar 
el Estado, declaró sin lugar la renuncia y fijó terminantemente ocho 
dias al Jefe reelecto, para que tomara posesión. 

10 — A esta nueva resolución, Galvez se negó todavía: hé aquí sus 
palabras. "A los ciudadanos diputados secretarios de la Asamblea 
legislativa. Escuintla, 7 de marzo de 1835. He tenido el honor de re- 
cibir la comunicación que Uds. se han servido dirijirme, con fecha 
6 del comente, participándome el acuerdo de la Asamblea lejislati- 
va, del 4 de este mismo mes, por el cual dispone que dentro de o- 
cho dias me presente á tomar posesión de la primera Jefatura del 
Estado. El propio dia 8, repetí la renuncia que hago de ella, y de- 
bo creer que no será desestimada porque espongo con verdad, que 
me faltan las fuerzas para llevar el peso del Gobierno. Son para mí 
muy lisonjeros los conceptos de aquella nota: ellos testifican los que 
tienen de mí los representantes del pueblo, y aunque no lo merezco 
me enorgullezco de tener el aprecio y la opinión de los primeros hom- 
bres de la patria. Vencido así del reconocimiento, yo siento mas y mas 
no poderles testificar con mi absoluta sumisión y deferencia cuanto 



de servirlo y presentando en arengas á los electores, el programa que se intentaba seguir. 
La palabra candidato, viene del adjetivo latino candidas, porque los aspirantes á una digni- 
dad ó á un puesto eminente, se presentaban al pueblo vestidos de blanco. Dejaron de usarse 
esos trajes, pero se conservó la costumbre de que los candidatos espnsieran sus ideas y sus 
tendencias, el deseo de realizarlas y los medios do dar cumplimiento á su propósito. Cicerón 
dice en una do sus arengas: •'Sabemos per esperieucia, cuán tímida es la ambición del Con- 
sulado." En muchas naciones modernas y especialmente cu los Kstados-l'nidos, so conserva 
el mismo sistema; pero en Ceutro-América,' se ha usado lo contrario: todo el que desea as- 
cender á un alto puesto, hablado las incomodidades, délos compromisos que ese puesto 
trae anexos y de los encantos de la vida privada, vocifera su ineptitud y afirma que al co- 
locársele bajo el dosel, se le inmolaría como una victima expiatoria. Algunos Jefes han va- 
riado ese formulario, tan común como la cláusula de los escritos qne dice: "Ante Ud. parezco 
y digo." Don Gerardo barrios en San Salvador dijo con franqueza: • 'Deseo mandar porque 
me juzgo con capacidad de hacer reformas útiles." 



DE CENTRO AMERICA. 179 

obra sobre mi ánimo la espresion jenerosa; pero debo huir de un com- 
promiso que nu puedo llenar, y mas cuando de esto estriba la feli- 
cidad de los pueblos. Por ellos no hay sacrificio que no esté dispues- 
(o a hacer; mas el de tomar el Gobierno que puede ser atribuido á 
unías menos nobles, no me es dado el hacerlo. Hay puestos de fati- 
ga y de nesgo que no están rodeados del brillo que deslumhra, aun 
que tal vez no es mas que la luz de un próximo incendio; pronto es- 
toy a ponerme en ellos, si no se cree que el que ha gobernado está 
mejor en la yida privada, como el testimonio de que la ley de una 
República nje entre nosotros. No duden Uds., ciudadanos represen- 
tantes, de que mi repugnancia á gobernar es justa y grande: de otra 
manera la menor insinuac ión, de los eseojidos de la patria, me lle- 
varía a donde qumra que se rae indicase. Con estos sentimientos y 
con las mayores consideraciones de respeto, soy de Uds. atento ser ■ 
^ mor.— Mariano Galvez." 

11- Esta renuncia tampoco fué admitida. Se anunció en Guatema- 
la que el día 10 de febrero llegaría el doctor Galvez á la villa de i 
mati lan, y que en seguida se retiraría á la Antigua, y la Asamblea 

SfHlSr a i °? 1 C0,níS ÍT d0S dG SU Sen ° 1- Pudran en man , 
del Jete electo, al llegar a Amatitlan, otra nota en que se le pedia 
que tomara posesión del mando. Fueron comisionados al efecto don 
• ose Mariano Rodríguez y don Marcos Dardon. Parece increíble' que 
hombres senos den al público estos espectáculos teatrales, cuyas 
intimas maniobras a gran distancia se perciben 

12- E1 Consejo representativo imitando, á la Asamblea, nombró 
otros comisionados que se dirijieran á Amatitlan á persuadir á Gal- 

ez de que no debía insistir en su negativa. Los comisionados del 
Consejo fueron don Mariano Rivera Paz y don José María Alvaro 
.n. We S 7 CUt V'° C ° n 61 mÍSm ° üb .¡eto dictó el acuerdo si- 
ES' 1 C0D !l derandu 1" e el electo del Estado, doctor Ma- 
ñano Galvez esta para llegar á la villa de Amatitlan en su recre o 
q " e í° S S,TVÍd0S distín ^o 8 de aquel ciudadano o 
hacen acreedor a las consideraciones del Gobierno y que atendido* 

féLáSS lejÍSlath ' a 7 61 CÚerP ° -P-entati^^iL nombra 
r*2T 7Z ■ * T° Pai ' a qUe Vayan :í ****** al P^blo dicho 
7. tiatll ° » T ta ciudad > acu erda: que el jefe de sección de goberna- 
ción, ciudadano Manuel Fagoaga, marche también con comisión el 1 
Gobierno, en unión de los que la llevan de los Cuerpos lejislativo y 
moderador y con el mismo objeto-Guatemala, marzo de 1835 " 

14-La academia de ciencias, la municipalidad, la dirección gene- 
nt ones S V C r andailt e general, nombraron también sus co- 
uZ } f ■ ? m ° "V res P etable comitiva. A ella se agregaron 
muchos patriotas entusiastas y decididos á no volver á Guatemala 
sin la aceptación del doctor Galvez. «uatemaja 



180 



RESEÑA HISTÓRICA 



ÍS — Galvez recibió en Amatitlan, á ese gran concurso de personas 
que á una voz le pedían continuara en el Gobierno, y después de al- 
gunas conferencias, dijo que aceptaba el mando. Esta contestación 
fül estrepitosamente aplaudida. Desde aquel momento hubo sal- 
vas de cohetes y se pusieron en movimiento cuantos instrumentos 
de música había en Amatitlan. No se oía mas que Víctores al Jefe 
y brindis á su salud. 

16 — La comisión de la Asamblea, trajo la nota siguiente. "La 
comisión del seno de la Asamblea, que ella se sirvió despachar pa- 
va, imponerme de sus acuerdos relativos á mis renuncias de la pri- 
mera Jefatura del Estado, sin duda le trasladará mis terribles com- 
promisos y le dirá, que yo me pongo por el mayor sacrificio á dis- 
posición de los patriotas que me compelen á aceptar la silla desti- 
nada á mejores hombres. Mi venida á este pueblo fué ya una obra 
de grande obligación para con los patriotas, que no debían ser desai- 
rados, ni cuando yo tenia en mi familia objetos caros que exijian 
mi presencia cerca de ellos. Yo he pedido también á la comisión que 
ruegue á los representantes del pueblo para que me concedan una 
esperanza cierta de dejar cuanto antes, un puesto que forma mi sa- 
crificio. Tengan Uds., ciudadanos secretarios, la dignación de llevar 
esta mi respuesta al alto conocimiento de la Asamblea y de aceptar 
las consideraciones con que soy de Uds. atento servidor. — D. U. L. 
Amatitlan, marzo 11 de 1835 — Mariano Galvez." 

17 — Galvez tenia una afición decidida á la política: era su encan- 
to. La vida privada habría sido para él un tormento. Creía que muy 
pocas personas podrían aventajarle en el poder. Ilabia tenido habi- 
lidad liara formarse un gran círculo en el pueblo de Guatemala. En 
vez de procurar destruir el espíritu de localismo lo fomentaba, ya 
porque estos fueran sus verdaderos sentimientos ó ya por el deseo 
de agregar á su partido á los hombres mas localistas del país. No se 
sobreponía á la ley, pero indirectamente hacia las leyes. Las candi- 
daturas ministeriales estaban siempre á la órden del dia. Galvez 
presentaba listas de diputados y consejeros, y sus ajentes hacían 
triunfar esas listas por todas partes. Los enemigos de la política del 
Jefe del Estado, siempre estaban notando graves faltas en las elec- 
ciones. La prensa oficial se ocupaba con frecuencia en combatir es- 
tos cargos y en hacer ver que el triunfo de los candidatos ministe- 
riales, era el resultado de la jenuina voluntad de los pueblos. Esta 
conducta hizo al Jefe odioso para un gran círculo de hombres (pie 
con sinceridad y buena fé, creian posible establecer una venia 
dera democracia. El partido servil veia con placer la escisión; que 
incesantemente fomentaba, apoyando ya'un círculo ya otro cír 
culo, según conviniera á sus vehementes deseos de destruir ambos 
círculos, de sobreponerse á todos y dominarla situación. Galvez, 



DE CENTK0- AMERICA. 181 

sin embargo de estos defectos, que la prensa de oposición presenta- 
ba de ralieve «mpleando muchas veces la hipérbole, hizo adelantar 
notablemente á Guatemala en algunos ramos. La instrucción públi- 
ca llegó, bajo su administración, á grande altura. La academia de 
ciencias, muchos liceos, colejios y establecimientos de enseñanza se 
habían elevado muchísimo. La juventud tenia estímulos y el progre- 
so intelectual era visible. En la época de Galvez concluyo sus estu- 
dios D. Felipe Molina, que tanto se distinguió en matemáticas y que 
tanto honor hizo á Centro- América como ministro plenipotenciario 
en los Estados-Unidos y en varias cortes de Europa. Entonces estu- 
dio don José Miguel Saravia cuya prematura elevación demuestra 
sus aptitudes. Saravia no solo brillaba como publicista y literato; e- 
ra un lejislador notable, y su pericia militar lo hizo acreedor al 
grado de General con que muy joven lo honró el presidente Mora- 
zan. El general Saravia pertenecía á la aristocracia; pero la acade- 
mia de ciencias del doctor Galvez, cambió las ideas que á Saravia so 
le inculcaron desde la infancia. Los serviles colocaron á Saravia al 
lado de Morazan para que les sirviera deespia y de instrumento, y 
sufrieron un amargo desengaño. Saravia no era un traidor. Sirvió' 
;í Morazan lealmente, y su fidelidad llegó al estremo de inmolarse 
por no ver á su Jefe y amigo morir en el cadalso. Otros muchos jó- 
venes brillaron en tiempo de Galvez; entre ellos se encuentran algu- 
nos como don Juan Diégnez, que oprimidos por el infortunio bajo 
elréjimen servil, no pudieron dar pábulo á su intelijencia, y ro- 
deados de desgracias, descendieron prematuramente á la tumba. 



CAPITULO SESTO, 
El doctor Galrez tema posesión de la Jefatura del Estado. 



SUMARIO. 

1 — Se designa el di-a para que Galvez tome posesión del mando — 
2. Discurso del Presidente de la Asamblea — 3. Contestación del 
doctor Galvez — 4. Discurso de don Juan José Gorris — 5. Contes- 
tación de Galvez — 6. Discurso de Valenzuela — 7. Contestación de 
Galvez— 8. Otras manifestaciones en favor de Galvez — 9. Re- 
.flexiones. 



1 — La Asamblea de Guatemala designó el 25 de febrero de 183ñ, 
para que el jefe reelecto, doctor don Mariano Galvez, tomara pose- 
sión de la Jefatura. El dia enunciado fué de júbilo. Todos los em- 
pleados y funcionarios públicos y un gran número de ciudadanos 
particulares concurrieron al edificio de la Asamblea. A las doce se 
presentó en ella el Jefe reelecto. Al llegar al gran salón interrum- 
pieron el acto, por algunos minutos, los repetidos aplausos y los Víc- 
tores á Galvez. 

2 — Presidia la Asamblea el licenciado don José M* Flores, quien 
•dirijió al Jefe el discurso siguiente: "Ciudadano. Mi deber y vues- 
tra delicadeza, imponen á mis labios un sello que mi corazón resiste. 



184 



BESEÑA HISTÓRICA 



Encargado de presidir los trabajos del Cuerpo lejislativo, me veo pre 
eisado á hacer el sacrificio de mis particulares sentimientos, por 
respeto al puesto que ocupo. No estrañeis, pues, mi silencio en ór- 
den á la gratitud que os es debida, por hechos de vuestra pasada 
administración. El elojio solo es debido á los muertos, y el mes 
tro, ademas, está pronunciado por ese movimiento fructífero en a- 
gricultnra y comercio: por la prosperidad general que habéis pro- 
curado al Estado á esfuerzos de vuestros desvelos. Nunca se enga- 
ñaron los pueblos en la elección de sus majistrados: agradecidos al 
que les dá la paz y aleja de ellos el azote de la peste, al que no sa- 
tisfecho de estos bienes abre en el interior la fuente de otros mayo- 
res, estimulando á los sabios y arreglando la manera de que difun- 
dan en las masas sus provechosas luces, vuelven á ppnerlo al frente 
ile sus caros ó importantes negocios. Ciudadano: por segunda ve/ 
os halláis rijiendo los destinos de vuestros conciudadanos: no igno- 
ráis que ésta es carrera de gloria ú oprobio: el tacto Jino que habéis 
mostrado al recorrerla, funda las esperanzas del patriotismo, y de 
ellas son ya un seguro garante vuestras reiteradas escusas, no acep- 
tadas tantas veces por unanimidad de los representantes del pue- 
blo. ; A quién se oculta todo el valor de la consagración que hoy ha- 
céis á la Patria, de vuestras comodidades privadas y acaso de vues- 
tra vida misma? De todos es conocido, y esta satisfacción os perte- 
nece. Ya sabéis lo difícil del destino á que os conduce el sufra jio 
popular: sin prestijio y lleno de peligros su compensación es iluso- 
ria sin embargo: el sacrificio está hecho, recojed vuestras fuerzas: 
os espera la grande obra á que estamos obligados. Apenas quedan 
ruinas del antiguo edificio, resta concluir y consolidar el nuevo de 
que resultará la felicidad y engrandecimiento, del Estado con la 
gloria de los operarios: ved que hermoso campo se ofrece á vuestra 
noble ambición. Entrad á él con la seguridad de que siempre encon- 
trareis pronta para tan digno objeto, la franca y eficaz cooperación 
de los representantes del Estado." 

3 — El Jefe contestó lo siguiente. "Ciudadanos representantes. Fa- 
tigado de las tareas de una administración laboriosa, en el periodo 
que ha sido á mi cargo: lleno de temor en el convencimiento de mi 
insuficiencia para presentarme dirijiendo otra vez el movimiento gu 
bernativo: decidido á retirarme de la escena pública para entregar- 
me á la soledad del campo y á los goces de la vida privada, que 
busca con ansia quien ha apurado el fastidio de los negocios arduos 
y multiplicados, yo habia resuelto desde los últimos meses del año 
pasado, en que entrevi mi nueva elección, ser imperturbable en mi 
propósito de no continuar en el Gobierno, y aun ausentarme si así 
era preciso. Tal era mi mas bien meditada decisión: pero los recla- 
mos de los representantes del pueblo, la voz de los patriotas lrablán- 



DE C ENTRO- AMÉRICA . 185 

(lome en nombre del voto público, me han verdaderamente arras- 
trado al terrible empeño que acabo de contraer. He tenido que ha- 
cer lo que no debia, porque no cabia en mí una pertinacia que pro- 
baria el desprecio á un clamor generoso, formado sin mérito mió. 
lie renunciado por ahora al reposo y á la honesta esperanza de bus- 
car para mi familia el asilo de mi trabajo privado. Este sacrificio, 
el mayor que he hecho en el curso de otros, lo consagro á la patria, 
aunque solo me haya podido resolver «á hacerlo, porque no he podi- 
do resistirme mas. Arabo de jurar ser fiel al Estado y hacer guardar 
sus leyes fundamentales: ellas me obligan á este acto solemne; pero 
yo juro también á la faz del pueblo, promover su felicidad desve- 
lándome por todos los objetos de que dependa: que en los dias de 
mi administración será un culto necesario el de la igualdad legal y 
un dogma efectivo el respeto á las propiedades: que la tolerancia po- 
tinca acompañará los pasos del Gobierno, y que la relijiosa no será 
el ultraje de lo sagrado ni la corrupción de las costumbres. El ar- 
tista y el labrador recibirán medios de adelantos y protección, se- 
guridad el traficante, honra el militar, abrigo el miserable, educa- 
ción la juventud. Todo será posible si los patriotas que hoy me o- 
bligan á rejir el Estado, me dieren su apoyo en el camino del acier- 
to, ó sus advertencias cuando yerre. La ley será mi guia; la voz de 
los representantes la ley, y las direcciones de la opinión el único sen- 
dero por donde habré de andar. Por tantas demostraciones como re- 
cibo, mis obligaciones son ya inmensas, y el reconocimiento me a- 
compañará siempre y mas allá del sepuldo." 

4 — A continuación la comitiva de empleados y funcionarios con 
el Jefe y un numeroso concurso se dirijieron al Palacio Arzobispal, 
residencia del Poder ejecutivo del Estado. La fuerza armada se ha- 
llaba en formación desde el edificio de la Asamblea hasta el Pala- 
cio y los honores militares correspondían á los Víctores del pueblo. 
El primer secretario del Cuerpo lejislativo, general don Juan José 
Gorris, dirijió á Galvez un discurso en que hizo una reseña del pri- 
mer periodo de su mando; de las revoluciones que en él fueron com- 
batidas y de las mejoras materiales, morales é intelectuales que se 
liabian operado. 

Í5 — Galvez di ó una contestación improvisada, y en ella hizo notar 
que no era justo que se le atribuyera el buen suceso de la adminis- 
tración pasada, porque era debido á la cooperación de los patriotas, 
sin la cual el Jefe del Estado habría quedado reducido á la mas 
completa nulidad. 

6 — El doctor don Pedro Valenzuela se hallaba en ejercicio del Po- 
der ejecutivo, á solicitud de algunos patriotas, para que la autori- 
dad pasara del vice- Jefe al Jefe reelecto. Valenzuela dio posesión 
-á Galvez, diciéndole, entre otros conceptos espresivos, lo siguiente: 



186 



nESEÑA HISTÓRICA 



"Hoy se lian cumplido los votos del Estado de Guatemala. Sus pue- 
blos os llaman segunda vez al ejercicio del alto Poder gubernativo. 
Recibidlo gustoso: continuad sin deteneros la carrera de los saci ili 
cios. La voz de la patria es esta: ella lo prescribe, y vuestro deber 
lo exije." 

7 — El Jefe del Estado manifestó que comprendía toda la esten- 
sion de sus compromisos. Dijo al vice- Jefe que contaba con su apo- 
yo, con su cooperación, con su lealtad y cou que compartiría con él 
durante el segundo periodo que se inauguraba todas las penalida- 
des del Gobierno. 

8 — Concluida la función oficial, los patriotas se entregaron al re- 
gocijo. Hubo brindis espresivos y entusiastas en diversos banque- 
tes. Se improvisaron composiciones poéticas y se leyeron algunas. 
Entre éstas figuran en el Boletín, tres octavas del señor don J. Fi 
que dicen asi literalmente. 

"Si en un prado los bellos cristales 
De una fuente faltasen un dia, 
Su hermosura, verdor lozania, 
Todo, todo debía acabar. 
Así pues nuestra patria en mil males 
Cedería embozada al instante, 
Si el patriota, el piimer gobernante 
Una vez nos llegase á faltar. 



Conocido es el hombre virtuoso: 
Conocido es el génio divino 
Que á la Patria le enseña el camino 
De la gloria, la ciencia y la paz. 
Ningún otro será tan famoso 
Que luchando con Marte sangriento 
Le dé á un tiempo á Minerva el aliento 
Que hasta entonces no tuvo jamás. 



Todo el pueblo con ánsia te llama, 
Y en tí cifra la dulce esperanza 
De vivir en eterna bonanza 
Disfrutando de felicidad. 
Oye pues, á tu Patria que te ama: 
Ven de nuevo que os brinda sus brazos; 
Ven y afianza con sólidos lazos 
Su adorable, feliz libertad." * 



9 — ¿Qué observador no esperimentado hubiera podido calcular que 



DE CENTRO-AMÉHK A. 1S7 

faltaba poco para que se hundiera en el ocaso el astro radíente, 
cuya resplandeciente luz á todos sus admiradores vivificaba; 
¡¡Calcularía el doctor Galvez que el dia de su caida estaría solo 
y que con escepcion de algunos militares y de uno ú otro hombre 
civil, todos huirían de él? El dia que una persona se eleva, aunque 
no sea hasta el zenit de la carrera pública, por todas partes se enal- 
tece su intelijencia, su honradez, sus virtudes cívicas; el hombre des- 
aparece, y no se vé mas que una divinidad; pero cuando esa divi- 
nidad declina, los amigos disminuyen, los elojios cesan, las faltas 
se presentan de relieve y en el momento de la caida, no se ven mas 
que crímenes, ni se oyen mas que ultrajes. 



CAPITULO SETIMO. 
Gobierno de Espinoza en San Salvado!'. 



SUMARIO. 

1 — Sucesión de Je f es — 2. Herrera renuncia la Jefatura — 3. Decre- 
to en que se admite la renuncia de don Dionisio Herrera— 4. 
Don Nicolás Espinoza — 5. Decreto en que se declara beneméri- 
tos de la patria á los generales Morazan, Espinosa y Solazar — 
G. Elección de Espinosa — 7. Felicitaciones — 8. Primeros sínto- 
mas de disgusto contra el Jefe electo — 9. Publicaciones contra 
Espinoza — 10. Presentimientos de Galvez — 11. Reflexiones — 12. 
Movimiento del general Morazan — 13. Promesas de Espinoza — 
14. Morazan las acepta — 15. Espinoza entrega el mando al con- 
sejero Gómez — 1G. Aumenta el prestij ¡o de Morazan — 17. Decre- 
to de 22 de abril de 3G. — 18. Restos de la facción de Espinoza — 
19. Elección de don Diego Vijil — 20. Conducta de la nueva ad- 
ministración. 



1 — Al hablarse de la reorganización de las autoridades salvado- 
reñas, después de la caida de San Martin, aparece el licenciado don 
José Silva, como vice-jefe, ejerciendo el Poder ejecutivo. Por con- 
vocatoria del Presidente, fueron electos jefe y vice-jefe, "los ciuda- 
danos Dionisio Herrera y José M. n Silva. Herrera se negó á tomar 



190 



RESERA HISTÓRICA 



posesión y ejerció el mando Silva. Herrera creía que su elección no 
era legal, según el orden de sucesión. El jefe Cornejo no cumplió su 
periodo constitucional; él comenzó á gobernar el 29 de enero de 829. 
y debió concluir en enero de 833; pero fué arrojado del mando y le 
subrogó don Mariano Prado, á quien se declaró jefe en 30 de maye 
de 832. El tiempo que faltaba á Cornejo no llegaba á un año; en tal 
concepto, no debió haberse hecho elección, sino llamarse á un Con- 
sejero, en virtud del artículo 108 de la Constitución federal; pero 
no habia consejeros hábiles y fué preciso volver la elección al pue- 
blo; resultó entonces jefe electo el señor Prado, quien conservó le 
galmente el mando, aunque algunos meses sin funcionar, hasta el 
I . ° de julio de 33, en que fué electo jefe don Joaquín San Martin, 
cuya administrarion duró hasta el 23 de Junio de 34. En seguida 
fueron nombrados ¡efe y vice- jefe Herrera y Silva. El primero re- 
nunció. 

2 — Una comisión abrió dictamen; ese dictamen es el mas completo 
elojio del señor Herrera. Contiene la enumeración de sus servicios 
y la série de sufrimientos que aquel ilustre ciudadano habia espe- 
rimentado por la libertad y por la patria. No hay en la historia de 
Centro-América, otro ciudadano que cuente haber sido electo popu- 
larmente Jefe de tres Estados. Herrera gobernó á Honduras y á Ni- 
caragua, y en seguida fué electo Jefe del Salvador. Esta tercera e- 
leccion es la prueba mas grande que podia dársele de que se apro- 
baban sus actos anteriores. La renuncia no fué admitida; pero el 
señor Herrera la repitió con instancia. En consecuencia, y después 
de haberse agotado los esfuerzos de muchos ciudadanos para vencer 
la resistencia del Jefe electo, se emitió el decreto siguiente. 

3 — "La Asamblea lejislativa del Estado del Salvador, habiendo to- 
mado en consideración la renuncia que por dos veces lia dirijido el 
ciudadano Dionisio de Herrera, de la Jefatura Suprema del mismo á 
que fué electo. 

DECRETA: 

1 Art. 1. ° — Se admite la renuncia que ha hecho de la primera Ma 
¡istratura el ciudadano Dionisio de Herrera. 

'•Art. 2. ° — En consecuencia, los pueblos procederán á sufragai 
para primer Jefe del Estado. 

"Art. 3. ° — Las juntas primarias comenzaran el dia lo del próxi 
mo marzo, las de distrito el 22, y las de departamento el 29 del mis 
ino, arreglándose á lo que previene la ley de 13 de abril de 820 en 
sus actos electorales. 

"Comuniqúese al Supremo Poder Ejecutivo para su cumplimieii 
to. — Dadoen San Vicente á 2 de marzo de 183K— José A. Mlitirgq 



DE CKNTKO-AMERIOA. 



191 



diputado presidente— Luis Ayala. diputado secretario— Lúeas Re- 
suleu, diputado vice secretario. 

'•Por tanto: ejecútese. — Lo tendrá entendido el Secretario jeneral 
interino del despacho, y dispondrá se imprima, publique y circule — 
San Vicente, marzo 3 de 1835 — Joaquín Escolan y BaMbrera—Á] 
ciudadano José Prado. 

"Y de orden del Poder ejecutivo lo comunico á U. para que lo ha- 
ga publicar y circular en el departamento de su mando, acompa- 
ñándole á este fin suficiente número de ejemplares, de cuyo reoibo 
me dará aviso. 

"D. U. L. — San Vicente, Marzo 3 de 1835. 

.1. PliAUO. 

-1 -] >on Nicolás Espinoza había ejercido elevadas funciones públicas 
y prestado altos servicios á la República. Un decreto déla Asamblea 
del Salvador lo declara benemérito de la patria. Este honor tributa- 
do á Espinoza es tanto mas elevado cuanto que en el mismo decreto 
si' dá igual título al general Morazan. El enunciado decreto dice así: 

"El V r ice-Jefe supremo en quien reside el Poder ejecutivo del Es- 
tado del Salvador. Por cuanto la Asamblea lejislativa del mismo Es- 
tado ha decretado y el Consejo sancionado lo siguiente. 

"La Asamblea ordinaria del Estado del Salvador, bien impuesta 
de los grandes conatos que emplearon los generales Benemérito Fran- 
cisco Morazan, Nicolás Espinoza y Carlos Salazar, para hacer valer 
los derechos de los pueblos que representa; y que no es la única oca- 
sión que estos ciudadanos empeñan su esfuerzo para dar vida al Es- 
tado y la República; siendo reconocida á sus relevantes servicios por 
un testimonio de gratitud. 

DECRETA: 

'Art. 1. ° — El Estado le concede al ciudadano Francisco Mora- 
zan el título de General de su ejército, y le dá asi mismo el de Bene- 
mérito de la Patria. 

"Art. 2. ° — En el mismo Estado se harán los honores de Jenera- 
les á los ciudadanos Nicolás Espinoza y Carlos Salazar, en concepto 
de los despachos que tienen del Gobierno del Estado de Guatemala: 
y tendrán igualmente el renombre de Iieneméritos cicla patria. 

"Pase al Consejo.— Dado en San Vicente á 11 de octubre de 1834. 
JuanJ. Guzman, diputado presidente— Joaquín, Varaona, diputa- 
do secretario — Gerardo Barrios, diputado secretario. 

"Sala del Consejo Representativo del Estado. San Vicente octu- 
bre 96 de 1634.— Pase al Jefe del Estado.— Francisco Gómez, presi- 
dente. — Guadalupe Rodríguez, consejero secretario. 



192 



KESE5ÍA histórica 



"Por tanto: ejecútese. Lo tendrá entendido el secretario general 
del despacho, y dispondrá se imprima, publique y circule. San Vi- 
cente obtubre 28 de 1834. — José María Silva. Al ciudadano Máxi- 
mo Orellana." 

6 — Con tales antecedentes no debe estañarse que Espiuoza haya 
sido electo jefe del Estado del Salvador. Lo fué; un decreto dado en 
San Vicente, á 6 de abril de 35, dice así: 

"El vice-Jefe supremo en quien reside el Poder ejecutivo del Es- 
tado del Salvador. Por cuanto la Asamblea lejislativa del mismo, ha 
decretado lo que sigue: 

"La Asamblea lejislativa del Estado del Salvador. Habiendo pro- 
cedido á la regulación de los sufrajios dados por las cuatro juntas 
de departamento para elección del primer Jefe del Estado á que fue- 
ron convocados en decreto de 2 de marzo último: resultando de e- 
llos que en su totalidad fueron ciento tres electores los concurren- 
tes; y que el general ciudadano Nicolás Espinoza obtuvo 64 votos, 
que es la mayoría absoluta. 

DECLARA: 

Artículo 1. ° — Se ha por primer Jefe del Estado, electo popular- 
mente, al benemérito de la patria, general C. Nicolás Espinoza. 

"Art. 2. ° — Se designa el dia 10 del actual para la posesión que 
debe tomar del Gobierno. 

"Comuniqúese al Poder ejecutivo para su cumplimiento. Dado en 
San Vicente á 6 de abril de 1835. — Luis Ayala, diputado presiden- 
te. — Gerardo Barrios, diputado secretario. — León Quinteros, dipu- 
tado secretario. 

"Casa del Gobierno supremo del Estado, en San Vicente ;¡ 6 de a- 
bril de 1835. 

"Por tanto: ejecútese. Lo tendrá entendido el secretario jeneral 
del despacho, y dispondrá se imprima, publique y circule.— San Vi- 
cente, abril (i de 1835. — José María Silva. — Al ciudadano Máximo 
Orellana." 

Todas las municipalidades del Estado felicitaron al nuevo Jefe, a- 
segurándole su adhesión y tributándole los mas elevados elójios. 

7 — Las municipalidades de San Miguel, Sucllitoto, Santa Ana. 
Sonsonate, el Guayabal, Quezaltepeque y San Pedro agotáronlos e- 
lójios. ¡Cuán poco valen estas miserables adulaciones en los momen- 
tos de gran peligro! Ellas se evaporan y se transforman en miles de 
cargos que caen Convertidos en ofensas y ultrajes sobre los hombres 
que declinando lenta ó rápidamente llegan al infortunio. 

8 — Muy pronto Espinoza y Silva estuvieron en desacuerdo que se 
hizo público, y dió lugar á que todas las personas que se disgustaban 



DÉ UKNTlili-AMÉKR'A. 193 

con el Jefe del Estado, por no acceder á sus solicitudes, por no tener 
aquel funcionario las mismas ideas que estas, ó por otros motivos se 
unieran ¡i Silva y le formaran círculo, hasta dejarlo convertido en 
jefe de la oposición. 

9 — La prensa comenzó á increpar al Jefe del Estado. Se dijo que 
Espinoza habia sido el oríjen délos estravios de don Cándido Flo- 
res en Nicaragua: que habia abusado temerariamente de la autori- 
dad en el departamento de San Miguel: que era falso, ambicioso y 
vengativo: que pretendía revolucionar el Estado de Guatemala por 
medio de emisarios en Chiquimula y en Quezaltenaugo, y hacer es- 
tallar una guerra de castas en el Estado de su mando. 

10 — El Jefe del Estado de Guatemala se creyó amenazado, y di- 
rijió comunicaciones al general Morazan. En ellas le presenta la si- 
tuación con sombríos colores, y agrega que Espinoza se manifestaba 
tan hostil, que hasta habia dado de alta en San Vicente, como ofi- 
ciales, á prófugos de la Azacualpa, perseguidos por las autoridades 
guatemaltecas. 

11 — En toda esto pudo haber exajeracion. Era imposible conside- 
rar como una pantera al hombre que habiendo servido en diversos 
puestos públicos á la Federación y al Estado, habia sido declarado 
benemérito de la patria y elejido por los salvadoreños para ejercer 
tan importante magistratura. No puede negarse, sin embargo, que 
Espinoza en el poder, no satisfizo las nobles aspiraciones de sus co- 
mitentes. El se puso en combinación con algunos indíjenas; armó á 
los pueblos de Apastepeque, Ilobasco, Santiago Nonualco y otros: 
él apoyó las mas absurdas preocupaciones de los indios, calculan- 
do que sus miras serian sostenidas en el barrio de la Vega. 

12 — Morazan se puso en movimiento, é inmediatamente fué ro- 
deado de todos los ciudadanos amantes á la patria. Una considera- 
ble fuerza se hallaba á las órdenes del vencedor de Gualcho, y el 
barrio de la Vega, sobre cuyo descontento contaba Espinoza, se pre- 
sentó é hizo servicios importantes al Presidente de la República. 

13 — La situación de Centro-América, demostraba á Espinoza que 
él no podia continuar mandando en el Salvador, y envió al Presi- 
dente un comisionado para ofrecerle que se retiraría del mando y 
saldría del Estado, si renunciaba el vice-jefe, licenciado Silva. 

14 — El Presidente, en obsequio del reposo público, aceptó las pro- 
posiciones, contando con el beneplácito de Silva, á quien envió un 
comisionado para obtener su allanamiento. 

15 — Espinoza entregó el mando del Estado al consejero don Fi an 
cisco Gómez, el 13 de noviembre de 1835, y el 20 salió de San Vi 
cente para embarcarse en el puerto de la Union. 

16— Este fin pacífico de una contienda que amenazaba con todos 
los horrores de una guerra civil, aumentó el prestijio del general 

TOMO II. 13 



KEShSa histórica 



Morazan, á quien se prodigaron elojios en el Estado del Salvador y 
en toda la República. 

17 — El doctor Galvez creyó conveniente que un denso velo cubrie- 
ra todos los sucesos acaecidos en San Salvador, en lo referente á 
Guatemala y se emitió el decreto siguiente. "La Asamblea lejisla- 
tiva del Estado de Guatemala, considerando: que el interés público 
demanda que se adopten medidas de lenidad, respecto de aquellos 
que por equivocación ó ignorancia se han complicado en delitos po- 
líticos principalmente cuando el orden se halla irrevocablemente es- 
tablecido, ha tenido á bien decretar y decreta: 1. ° Se concede am- 
nistía á todas las personas que hayan tomado parte de cualquiera 
manera en las tentativas hostiles que el ex-jefe del Salvador Nico- 
lás Espinoza, hizo contra el Estado de Guatemala. 2. ° En conse- 
cuencia, las mismas personas no serán molestadas por aquella cau- 
sa. Comuniqúese al Consejo representativo para su sanción. Dado 
en Guatemala, á 12 de abril de 1830. Mariano Galvez frunyaray, 
diputado presidente— 3Ian,uel Arango, diputado secretario— Sala 
del Consejo representativo del Estado de Guatemala en la Corte, á 
21 de abril de 1836— José María Cóbar, secretario— Palacio del su- 
premo Gobierno del Estado de Guatemala, á 22 de abril de 1836.— 
Portante: ejecútese — Mariano Oalvee." 

18— En el Salvador quedaron restos de la facción de Espinoza, 
que fueron combatidos por el Consejero encargado del Poder ejecu- 
tivo y por el general Morazan. Todo esto lo espresa don Luis Ayala 
en una circular á los Gobiernos de Centro- América, que dice así: 

"San Vicente, diciembres deS:5."">. 

"Al ciudadano ministro del supremo Gobierno del Estado de Gua- 
temala. 

"El primer j>aso que dió el Consejero en ejercicio del Poder eje- 
cutivo, cuando entró al mando de este Estado, fué reconcentrar en 
esta ciudad las armas que el jefe, ciudadano Nicolás Espinoza, ha- 
bia puesto en distintos pueblos de él, quedando únicamente las que 
habia en el de Apastepeque; se dictaron las medidas que aconsejaba 
la prudencia para recojerlas, por advertirse repugnancia en los veci- 
nos de dicho pueblo; mas con esto solo se logró que diesen veintidós 
carabinas de ciento ochenta que tenían. 

"Cuando el Gobierno aguardaba que también entregarían las 
restantes, en cumplimiento de las órdenes dictadas al efecto, supo 
por partes positivos, que los indi jenas del mencionado pueblo, se 
dirijian armados con dirección á Cojutepeque, acaudillados por A- 
tanasio Flores, para llevar adelante el plan que se habia traído de 
insurreccionar al Estado; mas los vecinos honrados de esta villa con- 
tuvieron á éste, obligándolo á retirarse á Ilobasco, donde encontró i- 
guales inconvenientes. Burladas las esperanzas de Flores, se enea 



DE CKNTRO-AMERK'A . 



L96 



minó así á San Sebastian, en donde lo sitiaron los habitantes de los 
pueblos situados en la cordillera de calderas, y puesto en conoci- 
miento de mi Gobierno este suceso, por las autoridades de los espresa- 
dos pueblos, al mismo tiempo que Flores se ponia á disposición del 
Ejecutivo, ofreciendo deponer las armas; comisionó al coronel fede- 
ral, ciudadano Domingo Pagoaga, para que á presencia de aque- 
llos alcaldes, hiciese el faccioso una formal entrega, como en efec- 
to lo verificó, rindiendo setenta y siete fusiles, treinta y ocho ca- 
nanas, dos cajas de guerra y tres cartuchos. 

"Cuando el Consejero Jefe, empezó á notar loa síntomas de la re- 
volución proyectada, creyó oportuno, por mil razones, suplicar al 
general Presidente, viniese al Estado con doscientos hombres fede- 
rales: deferente éste ha ingresado ayer en esta capital y en el propio 
dia se le ha facultado por mi Gobierno para que pacifique y arregle 
el mismo Estado, con cuya autorización el Presidente está ya dic- 
tando las medidas convenientes, y los cabecillas y cómplices serán 
castigados. 

"Sírvase Ud., ciudadano Ministro, elevar lo espuesto al Jefe de 
ese Estado, para su conocimiento y admitir entre tanto, las consi- 
deraciones mas sinceras de mi aprecio y respeto. 

L. Ayala." 

19 — Espinoza solo gobernó siete meses. Se mandaron hacer elec- 
ciones 3 fué electo Jefe del Estado, el distinguido centro-america- 
no, don Diego Vijil, y vice-jefe el ciudadano Timoteo Menendez. 

20 — Vijil hizo esfuerzos para fomentar la instrucción piiblica, pa- 
ra perseguir la vagancia, para regularizar la hacienda del Estado y 
para mantener las mas felices relaciones con los otros Gobiernos 
centro-americanos, á quienes siempre prestó leal apoyo; el mal es- 
tado de su salud le obligó varias veces á depositar el mando en el 
vice- Jefe, funcionario que seguía las huellas del primer Jefe. 



( VYPITTTLO OCTAVO 



Costa-Rica. 



SUMARIO. 

\—Do)i Rafael Gallegos — 2. La ambulancia — 3. Decreto sobre 
cumplimiento de las obligaciones — 4. Acusación contra don A n- 
tonio Pinto — 5. Dimisión de Gallegos — 6. Supresión del diezmo 
— 7. Elección de Carrillo — 8. Supresión de dias festivos — 9. Ei- 
dero — 10. Su influencia — 11. Lo que dice Juarros — 12. Lo que se 
deduce — 13. Orí/ende la aristocracia — 14. Juicio práctico de los 
habitantes de Cartago acerca de la nobleza — 15. La virgen de los 
Angeles — 10. Creencias del pueblo de Zaragoza — 17. El templo 
de los Angeles — 18. Resolución clerical — 19. Acta de San José, — 
20. Otra acta de Cartago — 21. Acta celebrada por los comisiona- 
dos de las cuatro poblaciones — 22. Carta del padre Cuadra, Di- 
cario capitular de León — 23. Observaciones — 24. Otra carta del 
padre Cuadra — 25. Reflexiones — 26. Decreto de la Asamblea de 
Costa-Rica — 27. Un impreso — 28. Exposición de los disidentes é 
los gobiernos de Centro- América— 29. Unpapel del ministro San- 
eJio — 30. Nota de don Anselmo Sandio al Gobierno federal — 31. 
Observaciones — 32. Convenio entre don Braulio Carrillo y don 
Nicolás Ulloa — 33. Renuncia de Carrillo — 34. No es admitida — 
35. Conatos de revolución — 36. El Coronel Quijano — 37. Situa- 
ción del Guanacaste — 38. Se dá á la Villa del Guanacaste el tí- 
tulo de Ciudad — 39. Observaciones — 40. Disposiciones federales 
acerca de ( 'osta-Rica—4) . Reflexiones — 42. Decreto de 18riV di- 
ciembre. 



1 — Al terminar «Ion Juan Mora su segundo periodo constitucional 



108 



KESEÑA HISTÓRICA 



fué electo primer Jefe del Estado de Costa-Rica don Rafael Galle- 
gos y tomó posesión de su elevado puesto en abril de 1833. Gallegos 
era un hombre honrado, un rico propietario y un respetable padre de 
de familia; pero no estaba versado en los negocios de gabinete, ni ha- 
bía sufrido el choque de las pasiones ni el combate de los partidos. 
Se empeñaba en hacer economías, y era para él un placer el que las 
cajas del Estado estuvieran llenas de oro ; pero tímido en los nego- 
cios no se atrevía á poner ese oro en hábil y justo movimiento, para 
desarrollar el progreso del país á cuyo frente se hallaba colocado. 
Entonces Costa-Rica gozaba de lamas completa libertad de impren- 
ta. Lo comprueban los periódicos intitulados "El noticioso Univer- 
sal," "La Tertulia" y "El correo de Costa-Rica," ademas de algu- 
nos folletos y de una serie de hojas volantes. Costa-Rica era el refu- 
jio de los emigrados de otras secciones centro americanas, y aun de 
algunas Repúblicas del Sur. Entre estos se cuentan hombres notables 
como el general Bermudes, y eminentes como el general La-Mar. 

2 — Costa- Rica no estaba del todo exenta del espíritu que mas de li- 
na vez ha puesto en pugna á Guatemala y la Antigua, á San Salva- 
dor y San Miguel, á Comayagua y Tegucigalpa, á León y Granada. 
Cartago había sido la Capital y quería recobrar su posición. San Jo- 
sé veía como una pérdida la ausencia de las primeras autoridades del 
Estado. Heredia y Alajuela no querían ser menos que Cartago y San 
José. Solo el Guanacaste quedaba fuera de la competencia. Para 
complacer á todos sin preferir á ninguna población se decretó lo que 
allá se ha denominado ambulancia. La Asamblea de aquel Estado e- 
mitido el siguiente decreto: 

"El Jefe supremo del Estado libre de Costa-Rica . 

"Por cuanto la Asamblea ha decretado y el Consejo sancionado lo 
siguiente. 

"La Asamblea ordinaria del Estado libre de Costa-Rica, conside- 
rando:!. ° Que la voluntad general de las mayores poblaciones re- 
clama la residencia periódica de las supremas autoridades del Esta 
do en las ciudades de Alajuela, Heredia, Cartago y San José: 2. 
Que la antedicha pretensión, á mas de destruir en lo principal del 
Estado el espíritu de localismo, es conforme no solo á la igualdad 
civil que se dá entre personas iguales, sino también al artículo 32 de 
la Constitución del Estado, indicándolo con esta voz variar: 'A. c 
Que la posición topográfica délas referidas ciudades, facilita en 
gran manera la residencia periódica del Gobierno, por su reconcen- 
tración: 4. ° Que esta medida política perfecciona de un modo indes- 
tructible la confraternidad de los costa-ricenses: 5. c Que las trasla- 
ciones de archivos y demás cosas pertenecientes á la administración 
píiblica de la Sede suprema del Gobierno, deben hacerse con la ma- 
yor escrupulosidad y que al Ejecutivo corresponde el orden, ó ar- 



DK CENTRO- ASEfeRIC A. 10!) 

reglo de las cosas públicas, lia venido en decretar y decreta. 

• Artículo 1. Las supremas autoridades del Estado residirán el 
periodo de cuatro años en las ciudades de Alajuela, Heredia, Carta- 
go y San José. 

"Art. 2. ~ El orden de la residencia periódica comenzará por el 
mismo que se indica en el artículo primero. 

"Art 3.° Se faculta al Poder {ejecutivo para que usando de la 
mayor economía tome del tesoro público la cantidad que debe inver- 
tirse en las traslaciones de archivos y demás cosas pertenecientes á 
la administración pública de la Sede suprema del Gobierno dando 
cuenta ála Asamblea. 

"Art. 4. ° El Ejecutivo bajo su mas estrecha responsabilidad pon- 
drá en práctica el objeto de esta ley, y en caso necesario convocará á 
la Asamblea para que llene los vacíos que ofrezca su ejecución. 

"Art. 5. ° La Asamblea suspende sus sesiones, y señala el 1. ° de 
mayo próximo para continuarlas en la ciudad de Alajuela. 

"Art. 6. ° Quedan derogadas las leyes que se opongan á la pre- 
sente. 

"Al Consejo representativo. Dado en San José, á los quince dias 
del mes de marzo de mil ochocientos treinta y cuatro. — José Andrés 
Rivera, Presidente.— Juan Vicente Escalante, diputado secretario. 
— Apolonio de Lar a, diputado secretario." 

"Sala del Consejo. San José, abril dos de mil ochocientos treinta y 
cuatro. Pase al Poder ejecutivo. — Félix de Bon illa, presidente. — Jo- 
sé María Alvarado, secretario. 

"Por tanto: ejecútese. San José, abril tres de mil ochocientos trein- 
ta y cuatro. — José Rafael de Gallegos. Al Ministro General del 
despacho. 

Este decreto ofrecia duda. Su artículo 1. ° parece indicar que la 
ambulancia solo duraría 4 años y no espresa cuanto tiempo debia re- 
sidir el Gobierno en cada población. Un nuevo decreto se dictó al e- 
fecto cuyo tenor literal es el siguiente: 

"El Jefe supremo del Estado libre de Costa-Rica. 

"Por cuanto la Asamblea ha decretado y el Consejo sancionado lo 
siguiente. 

"La Asamblea ordinaria del Estado libre de Costa- Rica: teniendo 
en consideración que la ley de IB de marzo próximo pasado no desig- 
na con bastante claridad el tiempo que debe durar la residencia de 
la Sede suprema del Gobierno en cada una de las [cuatro ciudades 
principales y que dicha residencia ordinaria de la Asamblea debe 
comenzar en ellas el 1. ° de marzo en lo sucesivo, ha tenido á bien 
declarar y declara: 

"Artículo 1. ° La Sede suprema del Gobierno residirá perpetua- 
mente por periodos en las cuatro poblaciones mayores bajo el órdeu 



200 



UKSKSA HISTÓRICA 



siguiente: cuatro años en esta ciudad, los mismos cuatro en la de He- 
redia, otros tantos en la de Cartago; y después de residir cuatro a- 
ños en la ciudad de San José, volverá á esta Capital; y así sucesi- 
vamente seguirá por el mismo círculo. 

"Art. 2. 9 Las traslaciones de archivos y demás inherentes del 
Gobierno, deberán hacerse en adelante en el mes de febrero, para que 
la Asamblea comience su residencia ordinaria en dichas ciudades el 
1. ° de marzo. 

"Al Consejo representativo. Dado en la ciudad de Alajuela á los 
veintisiete dias del mes de mayo de mil ochocientos treinta y cua- 
tro. — Juan D. Bonilla, diputado presidente. — Apolonio de Lara. 
diputado secretrrio. — José Gabriel Padilla, diputado secretario. 

"Sala del Consejo. Alajuela, junio siete de mil ochocientos trein- 
ta y cuatro. Pase al Poder ejecutivo Agustín Gutierres IÁzaurza- 
hal, José Miseria Alvarado, secretario. 

"Por tanto: ejecútese. Alajuela, Junio nueve de mil ochocientos 
treinta y cuatro. — José Rafael de Gallegos. Al Ministro General del 
despacho. 

Dada esta nueva disposición la ambulancia era menos insoporta- 
ble. Las autoridades del Estado podían estar tranquilas durante cua- 
tro años en un solo punto. En octubre de 3-1 se creyó que estos de- 
cretos producirían grandes bienes. Una tertulia patriótica instala- 
da en Alajuela, juzgó que los enunciados decretos merecían la in- 
mortalidad, y dispuso se reimprimieran en género de seda. No con- 
tenta con esto dirijió á los Jefes de la Union una nota que dice así. 

"Dios, Union, Libertad. 

Octubre 5 de 1834. 

"Al ciudadano Ministro General del Gobierno del Estado de Gua- 
temala. 

"La tertulia de esta ciudad, en sesión de hoy, noviembre 26, dictó 
por art. 4. ° el siguiente: 

"En consideración á que el decreto de residencia periódica de las 
supi'emas autoridades principales del Estado, fué emitido atendida 
su posición y recursos, la mejora que ácada una de las mismas ciu- 
dades debia seguirse, y que esta era la espresion de la voluntad gene- 
ral, reflexionando que la ejecución de aquel decreto no ha tenido em- 
barazo alguno, sino que antes bien produce ventajas, pues se ha des- 
pertado generalmente el espíritu público, se observa una justa i- 
gualdad, y se estrechan cada dia mas y mas, las mutuas relaciones 
de pueblos libres y hermanos: y en vista de que este ostensible su 



DE CENTRO- AMERICA . 



2b] 



ceso es de recordarse con placer, y comunicarse á los Estados de la 
Union, quemas hayan estrechado sus relaciones con el nuestro: se 
acordó mandar reimprimir en genero de seda el referido decreto y 
su adicional, y remitir un ejemplar á los Jefes de Guatemala, el Sal- 
vador y Nicaragua, esperando se sirvan aceptar un obsequio, que so- 
lo es hijo de los sentimientos de armonía que en medio de la paz y 
déla calma caracterizan á los costaricenses respecto de los otros Es- 
tados. 

"Sírvase Ud., ciudadano Ministro, ponerla en conocimiento de su 
Gobierno junto con el ejemplar indicado, aprovechando esta ocasión 
para ofrecer á Ud. los votos de nuestro aprecio, con que nos suscri- 
bimos obsecuentes servidores. 

Anselmo González, Juan llafael liamos, 

Vice-Presidente. Pro- Secretario. 



La capital del (Guanacaste, llamada hoy Liberia, quedaba muy 
distante, y era dificilísimo que hasta allá se estendieran los viajes o- 
ficiales. No hay ademas datos que indiquen que en Liberia hayan 
existido siquiera tendencias de que llegaran á esa población los su- 
premos poderes del Estado. El sistema era gravosísimo. Una parte 
del tiempo se perdía en traslaciones. Los archivos no tenian punto 
fijo, y estaban sujetos á pérdidas y trastornos. La ambulancia no 
pudo subsistir y la capital se fijó otra vez en San José. 

'1 — En tiempo de Gallegos, dictó la Asamblea de Costa-Rica un 
decreto notable sobre el cumplimiento de las obliciones y la ma- 
nera de hacerlas exijibles. Dice así: 

"El Jefe supremo del Estado libre de Costa- Rica. 

"Por cnanto la Asamblea ha decretado y el Consejo sancionado lo 
siguiente. 

"La Asamblea ordinaria del Estado libre de Costa-Rica, conside- 
rando: que la fidelidad en el cumplimiento de los contratos es la que 
puede asegurar el interés individual en las empresas de comercio é 
industriales, y que estas no tendrían progreso sin aquella: que para 
afianzarla y reprimir la mala fé, solo será acequible por una ley que 
corrija sus faltas, protegiendo la acción de los acreedores, determi- 
nando el modo de pi'oceder contra los deudores morosos, y con pre- 
sencia de las disposiciones antiguas que son adaptables al caso, ha 
venido en decretar y decreta: 

"Artículo 1. ° Todo convenio entre partes de cualquiera clase, 
ya sea de artes, oficio ó ejercicio debe ser cumplido fielmente pol- 
los mismos, con tal que en alguna de ellas no haya tacha por la ley; 



202 



RESECA IIISTÓKICA 



como la de menor edad, la de ser mujer casada, sin avenencia de su 
marido ú otras circnnstaneias que por las antiguas disposiciones a- 
nulan de hecho algunos contratos. 

"Art, 2. ° La parte que faltase al cumplimiento del convenio ó 
contrato celebrado sin las tachas de que habla el artículo anterior, 
y sin cualquiera otro impedimento legítimamente comprobado, está 
obligado X su cumplimiento, á responder ante los jueces y tribuna- 
les por su omisión, y á indemnizar daños y perjuicios. 

"Art. 3. ° Los deudores morosos ó que no tengan bienes con qué 
pagar, podrán ser entregados por el Juez á sus acreedores para qiw 
les desquiten en sus trabajos, abonándoles el jornal corriente, según 
el oficio en que sirvan, á cuenta de la deuda, y pudiéndoseles dar 
para los alimentos de su familia, la mitad, y al que no la tenga la 
tercera parte de lo que devenguen semanalmente. 

"Art. 4. ° Cuando no tenga el acreedor en qué emplarlos, podrá 
cederlos á otra persona con las mismas condicioues. 

"Art. 5. ° Cuando se cedan las deudas á los fondos municipales, 
el procurador síndico hará de parte por estos, según el órdenjcomun 
de juicios, recojiendo las pruebas del cedente, y supuesta la ejecu- 
ción, si resultase insolvente el deudor, se jjodrá aplicar á los tra- 
bajos públicos ó entregarse á un artesano, labrador ó patrón, alio- 
nándosele el salario y alimentos como queda prevenido. 

"Art. 6. Los ancianos de mas de sesenta años, en los casos an- 
tedichos, serán aplicados, según lo permitan sus fuerzas físicas. ;í 
los trabajos mas suaves. 

"Art. 7. ° Las mujeres se destinarán al servicio doméstico en las 
casas particulares, arreglando su salario al estilo del país, pudién- 
doseles dar para alimentos de su familia, las dos terceras partes de 
lo que devenguen semanalmente y la mitad, no teniéndola. 

"Art. 8. ° En el caso que el deudor afiance completamente la deu- 
da, el Juez le otorgará esperas con proporción á la entidad de la 
deuda y arbitrios que tenga para pagar. 

"Art. 9. ° Cuando el deudor desertase sin motivo suficiente del 
destino á que se le aplique y lo reclamase la parte interesada, se le 
podrá entregar con carlanca, cadena ú otro medio proporcionado á 
asegurarlo. 

"Al Consejo representativo. Dado en la ciudad de Alajuela, á los 
doce dias del mes de junio de mil ochocientos treinta y cuatro. An- 
drés Rivera, vice-presidente — Apolonio de Lara, diputado secreta- 
rio — José Gabriel Padilla, diputado secretario. 

"Sala del Consejo. Alajuela, junio diez y siete de mil ochocientos 
treinta y cuatro. Pase al Poder ejecutivo — Agustín OvMerrez Li 
saurzabal, presidente— José María Alvarado, secretario. 

"Por tanto: ejecútese. Alajuela, junio diez y ocho de mil ochocien- 



DE CENTRO- AMÉRICA. 



203 



tos treinta y cuatro. José Rafael de Gallegos — Al Ministro general 
del despacho. 

4 — Don Antonio Pinto, portugués de oríjen, llegó á Costa-Rica 
siendo muy joven; en los primeros años de su vida, se dedicó á la 
marina, donde adquirió por práctica algunos conocimientos en el 
manejo de los cañones. Pinto contrajo matrimonio en San José de 
Costa Rica y fué padre de una numerosa familia. Se dedicó al cul- 
tivo del café y formó un considerable capital. Estas circunstancias 
le dieron importancia en el Estado y llegó á ser Comandante gene- 
ral de armas y á unir su nombre á sucesos históricos de alta impor- 
tancia, que oportunamente se narrarán. El año de 34, el comandan- 
te general de armas, don Antonio Pinto, fué acusado por haber de- 
tenido al sarjento Juan Saldaña. Las ramificaciones de Pinto, die- 
ron gravedad á este incidente. Al Consejo correspondía declarar 
si había ó nó mérito para formación de cansa, y después de algu- 
nas discusiones se dictó el decreto que dice así: 

"El Jefe supremo del Estado libre de Costa-Rica. 

''Por cuanto el Consejo ha decretado lo siguiente. 

"El Consejo representativo del Estado libre de Costa-Rica. 

"Teniendo presente la acusación hecha por la Corte superior de 
justicia, contra el comandante general de armas, ciudadano Antonio 
Pinto, por faltas en el ejercicio de sus funciones, y considerando: 
1. - < t )ue el referido Comandante general en sus procedimientos á la 
detención del sarjento Juan Saldaña, se arregló á la ley federal de 
22 de mayo de 826, mandada observar para todos los individuos del 
ejército por la del Estado de 30 de junio de 828, creyéndola vijente 
por no haber otra posterior que la derogue, y haberla visto practicar 
por el letrado que ha sido auditor de Guerra en los años pasa- 
dos: 2. ° Que estas razones no dejan el menor motivo de dudar que 
la ley citada debe observarse en el Estado mientras otra no la dero- 
gue: 4. ° y último, que aun en caso de haber una duda, y que pol- 
lo mismo la hubiese también, de si el Comandante general debia 
ser castigado por haber faltado con ejecutar dicha ley, debería re- 
solverse en su favor, por la regla general de derecho que dice, "que 
en los casos dudosos, el Juez debe sentenciar en favor del acusado," 
por cuyas razones declara. 

No ha lugar á formación de causa contra el Comandante general 
de armas, ciudadano Antonio Pinto, por sus procedimientos en la de- 
tención del sarjento Juan Saldaña. 

"Comuniqúese al supremo Poder ejecutivo, para su impresión, 
publicación y circulación. Dado en San José, á los veintidós dias del 
mes de abril de mil ochocientos treinta y cuatro — Félix'de Bonilla, 
presidente — José María Alearado, secretario. 

"Por tanto: ejecútese. San José, abril veintitrés de mil ochocien- 



204 RESEÑA HISTÓRICA 

tos treinta y cuatro — José Rafael de Gallegos." 

5 — Don Rafael Gallegos hizo dimisión del maudo, y fué nombra- 
do en marzo de 1834 Jefe provisional el consejero don Juan José La- 
ra, y en junio fué electo vice-jefe don Agustín Gntierrez Lizaurzabal 
bajo cuya administración terminó el año de 34 sin esperimentarse 
ninguna conmoción política. Don Felipe Molina era un verdadero 
diplomático, y este carácter lo domina escribiendo la historia. Dice 
que renunció Gallegos y nada mas, para no herir susceptibilidades. 
La renuncia de Gallegos no fué espontánea. Tenia un partido de opo- 
sición que lo combatía por la prensa, deseando mas impulso y mo- 
vimiento en la administración, y no faltaban como primeros móviles 
de la oposición, latentes ambiciones que de dia en día fueron au- 
mentando hasta exhibirse con claridad. No habia entonces un réji- 
men militar que pudiera movilizar con rapidez todas las fuerzas del 
Estado en favor del gobernante. Un solo cuartel existia en San José 
y este daba la ley; algunos desafectos á Gallegos lograron predispo- 
ner al comandante, quien fiado en el valimiento de los opositores hi- 
zo una espresion de desconocimiento que fué bastante para que se 
manifestara á Gallegos haber terminado su administración. No fal- 
taron personas que instaran al Jefe á sostener su autoridad; pero no 
quiso y en vez de hacerlo dirijió una renuncia á la Asamblea que fué 
admitida. 

6 — El año de 35 hubo nn acontecimiento notabilísimo. La Asam- 
blea del Estado, que ya no estaba dominada por el clero como en 
mayo de 31, decretó el 31 de mai'zo la supresión de los diezmos. Es- 
ta contribución, gravosísima en todas partes, se hacia sentir con mas 
intensidad en aquel país naciente y laborioso. (*) 



(*) La necesidad de seguir el orden cronológico, y de que la narración no exceda del tiem- 
po, cuyos acontecimientos se refieren, impide que eu el texto se hable mas, acerca de diez- 
mos; pero estas reglas tan severas no se estiendeu á las notas. Eu 11 de marzo de 1836, ob- 
tuvo el clero de Costa-Rica un triunfo ; eu aquella fecha vio restablecidos los diezmos que 
tanto anhela. Entúnces Costa-Rica y Nicaragua formaban, una diócesis, cuyo obispo residía 
en León. En Cartago habia un Vicario. Verificada el año de 24 la anexión del Guanacas- 
te, algunos costiiricenses formaron en su propio suelo estensas haciendas de ganado, sujetas 
á la gravosa contribución del diezmo. Estos hacendados, entre los cuales so distinguió siem- 
pre don Rafael Barroeta, trabajaron con tanto empeño como poco éxito, para que los diez- 
mos se abolieran. Hay males económicos y políticos, que se conservan latentes hasta que se 
exacerban. La división de la diócesis exacerbó el mal. Los costariceeses no querían estar so- 



DE CENTRO- AMÉRICA. 



205 



7 — Con motivo de enfermedad de don Agustín Gutiérrez Lizaurza- 
bal, don Manuel Fernandez fué electo vice-jefe del Estado y gober- 
nó el pais muy poco tiempo; desde marzo de 1835 hasta abril del 
mismo año que entregó el poder al licenciado don Braulio Carrillo, 
•electo primer Jefe del Estado. En este corto espacio, Fernandez fir- 
mó el cúmplase de un decreto de la Asamblea que establece y regla- 
menta el tribunal de cnenías, ordenó ejecutarla ley que manda abrir 



jetos en lo eclesiástico, al obispo de Nicaragua. El 29 de setiembre de 1825, la Asamblea 
dictó uu decreto erijíeudo una nueva diócesis. Se designó para primer obispo, al doctor 
fray Luis García, y para Catedral, la parroquia de la ciudad de San José; pero ni el obispo ni 
«1 yicario capitular en sede vacante, ni el arzobispo de Guatemala opinaban por esta di- 
visión. El obispo de Nicaragua y el vicario en sede vacante sostenían sus intereses pecuniarios; 
la separación d^* Costa-Rica disminuía sus emolumentos de que tan celoso es siempre el cle- 
ro católico. El arzobispo de Guitemala sostenía también sus propios intereses. Uu decreto de 
la Asamblea del Salvador babia erijido en diócesis el Estado. Esta disposición rebajaba los e- 
molumentos de fray Ramón Casaus y la influencia servil en el Estado del Salvador. Casaus 
combatía la nueva diócesis y el ejemplo de Costa-Rica habría sido contrario i sus intereses pe- 
ennarios y políticos. Se esforzó, pues, en qne el decreto del año de 86 no tuviera efecto, para 
que en todo Centro-América se conservara el sfatu 0110. Costa-Rica no pudo entonces enten- 
derse directamente con la curia romana, y la división de la diócesis quedó en proyecto. Pos- 
teriormente se hicieron otros esfuerzos también siu éxito. Véase el decreto de 22 de diciembre 
de 1837 que se halla al fin de este capitulo. Disuelta la federación y convertido el Estado de 
Costa-Rica en una República, el primer presidente de aquel pais, bajo el nuevo réjimeu, doc- 
tor don José María Castro, abrió negociaciones en Roma, para que se obtuviera lo que an- 
tes había fracasado. Una revolución verificada en el cuartel de San José en noviembre de 49 
v>bligó á Castro á dimitir el mando de la República, y le sucedió don Juan Rafael Mora. Mo- 
ra siguió en Roma la misma política de Castro respecto de la división de la diócesis ; pero no 
acerca del eclesiástico que debiera ser primer obispo. Don Felipe Molina, ministro plenipo- 
tenciario, obtuvo en Roma que Pió IX espidiera el 1. ° de marzo de 1850 una bula que man 
daerijirel nuevo obispado. Faltaba solo la designación de obispo. No existia entonces un 
concordato en que claramente se reconocieran los derechos de patronato; pero las repúblicas 
hispano-aniericanas sostenían perteuecerles por derecho de sucesión, en el Nuevo Mundo, el 
patronato que ejercían los reyes de España. Uu rico comerciante de Costa-Rica de orijen ni- 
caragüense, era entonces amigo de don Juan Rafael Mora, amistad que declinó ba&ta el es- 
tremo de que la casa de este comerciante contribuyera poderosamente á la revolución que 
contra Mora estalló el 14 de agosto de 1859. El enunciado comerciante, amigo de Mora, en 
1850 sujirió al presidente la idea de que un tío político que tenia, res dente en Guatemala 
fuera nombrado obispo. Este eclesiástico se llamaba Anselmo Llórente y Lafuento; habia si- 
do cura de Patzicia, y Rector del Colegio Tridentino; en 1848 fué diputado á la Asamblea 
Constituyente de Guatemala, y en ella votó muchas veces con los liberales-, pero cuando se 
discutía el decreto de 13 de Octubre de 848 protestó contra él, dijo que esa disposición po- 
nía á Carrera fuera de la ley, y apareció como uno de los propagadores de la idea de que a- 



206 RESEÑA HISTÓRICA 

un camino de Alajneln á Sarapiquí y otro de Cartago á Matina. Don 
Felipe Molina, en su "Busquejo de Costa-Rica," presenta una me- 
moria de los Varones ilustres que ha tenido aquel país, y en ella se 
encuentran Carrillo, don Juan Mora, don José María Zamora y el 
padre Goicochea. Zamora y Goicochea, aunque nacieron en Costa- 
Rica, se ausentaron del país desde los primeros años de su vida y 



quella resolución lejislativa contenia ese carácter (") Mora accedió á las iutticaciones qne 
se le hacían, y solo por informes que del recomendado tenia, poique aunque el candidato era 
costaricense de nacimiento habí i residido muchos años'en Guatemala con sns hermanos tani- 
bien clérigo»}' alguno fraile del convento de Sto Domingo. Don Anselmo Llórente fué preco- 
nizado obispo de Costa-Rico en consistorio de 10 de abril de 1851. Según las instrucciones que 
Molina tenia era preciso evitar que los vecinos de Cartago intentaran establecer la nueva se- 
de en la antigua capital de Costa-Rica, y al efecto el plenipotenciario obtuvo del Papa qne 
el nuevo Prelado se llamara Obispo de San José de Costa-Rica. El padre Llórente fué con- 
sagrado en la Catedral de Guatemala por el arzobispo don Francisco de Paula Garcia Pe- 
laez, y con pompa pontifical se dirijió á su diócesis en el buque de vela "Tres Amigos." El 
pueblo de Costa-Rica no habia visto mitras; casi no había ya memoria de la última visita de 
la diócesis verinc ida por el obispo de Nicaragua. Algunas geDtes creían que un obispo es un 
ser estraordinario, misterioso y angélico, y el pueblo se agolpó á su entrada, para satisfacer 
nua gran curiosidad. Muchas persouas se arrodillaban á su paso y él con los ojo» bajos y 
nn aspecto de grande unción esparcía bendiciones por todas partes. 

Pronto el primer obispo de Costa-Rica, creyendo que un gran prestijio lo rodeaba, pensó en 
nuevos diezmos. No solo el señor Llórente se había alucinado con la gran concurrencia de 
gente que presenció su entrada. La misma alucinación tuvieron otras personas de su círculo. 
El señor Llórente intentó establecer nuevos diezmos sobre el café, lo que equivalía á la total 
ruina de Costa-Rica, cuya principal riqueza consiste en ese fruto. El que sepa el excesivo va- 
lor que loo terrenos cultivables de café tienen en Costa. Rica, la escasez de brazos qne allí 
se esperimenta, lo elevado de los jornales y de los fletes de tierra hasta Puntareuas, y los de 
mar, atendiendo áque no hay nn camino al mar de las Antillas y á que el café todavía (1879) 
se lleva á Europa por el Itstno de Panamá ó por el Cabo Hornos, comprenderá que im- 
poner el diezmo sobre el café, equivalía á destruir el país. Don Juan Rafael Mora y su her- 
mano don José Joaquín, comandante de armas, viendo amenazada la existencia de su patria 
se opusieron enérgicamente á las pretensiones del Obispo. El señor Llórente se mantuvo fir- 
me en su propósito, y abrió una correspondencia con el ministro de cultos, don Joaquín 
Bernardo Calvo. Mora creyó qne Calvo no era bastante enérjico para sostener el deba te, y 
encomendó la redacción de las notas oficiales, á Mr. Adolfo Marie, francés ilustrado, qne se 
hallaba al servicio de la República y murió sirviéndola. Mr. Marie escribía en español co- 



(*) Véase el apéndice á este capitulo. 



DE CENTRO AMERICA. 207 

Costa- Rica solo tiene de ellos el estéril honor de que hayan nacido 
en su suelo. El lugar donde se nace, tan solo, no es la patria que 
habla al corazón y á la memoria. Para esperimentar los sentimien- 
tos que la patria inspira, es preciso que á ella nos liguen los re- 
cuerdos y una serie de vínculos que el oríjen solo no produce. Mas 
fácil es amar al Estado donde se ha vivido largos años, donde se 
contraen vínculos indestructibles, donde se reciben honores y ofensas, 
donde se esperimentan goces y sufrimientos, que al pueblo que no 
dando ningún recuerdo, solo presenta, como por via de tradición, la 
noticia de que en él se vió por primera ve» la luz. Goicochea residió 
la mayor parte de su vida en Guatemala cuando esta sección cen- 
tro-americana era parte integrante del reino que lleva su nombre, y 
en tal concepto puede decirse que no salió de su patria; no así Za- 
mora, cuyo teatro fué la Isla de Cuba y la península española. Mo- 
ra y Carrillo vivieron para su patria. Algunas noticias se han dado 
del primero, veamos ahora al segundo. Para juzgar á un hombre no 
basta verlo aislado en el tiempo y en el espacio, es preciso conocer 
la época en que existió, las doctrinas que se le inculcaron, los pun- 
tos de la tierra que le fué dado recorrer y las circunstancias que lo 
rodearon. Antes de presentar los diferentes periodos en que Carrillo 



nio un académico. Cuando lo creía conveniente, su estilo era gravo, circunspecto y severo, 
y cuando le placía empleaba el satírico bnrluezco manejándolo con estraordinaria ^maestría, 
de que tenemos una buena prueba en el periódico intitulado "El Guerrillero." Las dos armas 
empleó Marie para combatir el diezmo del café. En una de las notas del obispo se dice que 
estaba dispuesto á recibir el martirio. La palabra martirio hace efecto en ánimos creyentes y 
apocados, Mr. Marie se encargó de desvanecer su efecto. El dijo que en los anales de la Iglesia 
existen muchos mártires del cristianismo; pero que hasta entonces no se habia visto un solo 
mártir de los diezmos. Donjuán Rafael Mora envió poderes al marques don Fernando do Lo- 
renzana para que representando á Costa-Rica, oerca del Papa, celebrara un concordato en 
que se consiguáse precisamente la abolición de todos los diezmos. Entre tanto, algunos clé- 
rigos inquietaban las conciencias timoratas, dioiendo que se iría al infierno sin remedio el 
que no cumpliera con el quinto mandamiento de la Iglesia, que manda pagar diezmos y pri- 
micias á la Iglesia de Dios. Pero el concordato se hizo y los diezmos quedaron abolidos. 
Los que predicaban y confesaban sosteniendo con empeño ese gravámen tuvieron que callar, 
porque no podian combatir al Papa, ni manifestarse mas celosos que él délos derechos de la 
Iglesia, ó como gráficamente se dico, mas papistas que el Papa. Por el concordato el gobier- 
no de Costa-Rica dá anualmente 3000 pesos para la mesa episcopal, 3000 para el Cabildo e- 
clesiástico y 3000 para el colejio Tridentino. Nueve mil pesos anuales bastaron para redimir 
á Costa-Rica de los diezmos que antes pesaban sobre ella, y del gravámen destructor que ge 
pretendió imponerle. 



¿08 UESKXA IllSTÓUll'A 

ejerció el mando, no se le puede juzgar con exactitud. Hay, sin 
embargo, algunos datos que permiten trazar aunque someramente 
algunas líneas. Nació en Cartago el año de 1S00 é hizo sus estudios 
en la Universidad de León de Nicaragua. Era hermano de don Ba- 
silio Carrillo, á quien Marure da á conocer en el ''Bosquejo Histó- 
rico." Don Braulio Carrillo no salió de Centro- América, circunstan- 
cia que no le permitió estender sus conocimientos bajo grandiosos 
horizontes, y prescindir de pequeñas preocupaciones que no es posi- 
ble se aniquilen solo bajo el grato cielo de la patria. Los costáricen- 
ses «pie tanto viajan hoy y que tantas ideas nuevas traen del estran- 
¡ero, comprenderán perfectamente la verdad de estos .isertos. No se 
sabe si Molina escribió la apolojia ó la censura de don Braulio Car- 
rillo. Aquel historiador dice: "Carrillo se ofuscó, hasta el estremo 
de declararse Jefe perpetuo é inviolable de Costa-Rica, emitiendo 
con fecha 8 de marzo de 1841, la que llamó Ley d< Garantías, en 
que se sobreponía á todos los derechos políticos de los costaricenses. 
pretendiendo que los pueblos le habían conferido facultades sin lí- 
mites, para constituir el Estado de la manera qne tuviese por conve- 
niente." Este párrafo se contrapesa con este otro: "Sobresalía Car- 
rillo por su celo en perseguir el vicio y castigar á los criminales, y 
por su pureza en el manejo de los caudales públicos, así como por <•! 
cuidado que ponia, en que todos los empleados cumpliesen exacta- 
mente sus deberes, dándoles él mismo el ejemplo de una laboriosi- 
dad infatigable." Carrillo entre sus muchas somKras, tenia la gran 
cualidad de estimar á los hombres de mérito y propendía siempre á 
elevarlos y á utilizar sus aptitudes; pero si alguna desconfianza se 
le sujeria era terrible. La duda que casi siempre abrigaba, con po- 
cas esrepciones, acerca de las personas que lo rodeaban, si por una 
parte contribuyó á conservarlo en el mando, por otra acibaró su e- 
xistencia y dió lugar á que sus enemigos adoptaran medidas estre- 
mas para derrocarlo. No es posible que se comprenda bien á Carrillo 
sin presentar detalladamente los actos mas importantes de su vida 
pública. En esta ''Reseña" se irán exhibiendo, según sus fechas, los 
mas notables. 

8 — En 20 de agosto de 1835, bajo la administración yade don Brau- 
lio Carrillo, la Asamblea espidió un decreto que manda suprimir mu 
chos dias festivos, y que ademas previene que en los de trabajo no 
se saquen procesiones fuera de los templos. No se puede asegurar si 
Carrillo contribuyó á la emisión de este decreto, aunque es muy pro- 
bable; pero á la vista está que dictó el execnatur sin objetarlo, in- 
fiérese de aquí que aunque don Braulio Canillo estudió en una Uni- 
versidad fundada por el obispo don Nicolás García Jerez, ó cuándo 
Carrillo hizo sus estudios, aquella Universidad se había emancipado 
de las ideas de su fundador, ó don Braulio tuvo bastante enerjia in- 



DB CENTRO- AMERICA. 



2<>» 



telectual para desecharlas. En una época mas avanzada, no se pudo 
evitar que las incesantes festividades religiosas, enriqueciendo no- 
tablemente á determinados clérigos, marchiten alguna ó algunas vi- 
llas costaricenses. 

9 — Dos decretos se habían dado que herian los intereses del clero: 
el de supresión de diezmos y el de snpresion de dias festivos. El 
clero en ninguna parte del mundo queda tranquilo cuando se tocan 
sus intereses pecunarios, aunque sea para quitar gravámenes á los 
pueblos y salvar de una bancarrota á las naciones, y Costa Rica no 
pudo ser una escepcion de esta regla general. 

10 — Costa-Rica si bien estuvo abandonada en una época por los 
españoles, de manera que estos no pudieron allí imprimir totalmen- 
te su índole ni sus costumbres, no por eso quedó del todo exenta de 
las influencias del clero y de la aristocracia. 

11— El historiador Juarros hablando de Cartago dice: "En esta ciu- 
dad viven separados los españoles de los mulatos: en el barrio de es- 
tos segundos hay un Santuariojintitnlado Nuestra Señora de los 
Angeles, que es muy frecuentado de los vecinos de Cartago. La i- 
májen que se venera en él, la encontró una devota mulata en una 
piedra, el 2 de agosto de 1643: es de grande aclamación: el año de 
1653 confirmó las constituciones de la cofradía de esta soberana se- 
ñora, el ilustrísimo señor don frai Anselmo Briceño; y el de 1739 el 
ilustrísimo señor doctor don Domingo Satarain, hallándose en la vi- 
sita de Cartago, y el 14 de julio, á petición del clero y pueblo de di- 
•cha ciudad, hizo dia de fiesta el 2 de agosto, en que se celebra la re- 
ferida Nuestra Señora de los Angeles." 

12 — Este párrafo prueba que en Cartago, como en todos los países 
conquistados por España, se pretendió crear una aristocracia impo- 
nente y un clero poderoso. Al hablar Juarros de la división que en 
Cartago habia, entre los españoles y los que no lo eran, parece que 
unos y otros estaban divididos por algún Guadalquivir, como los gi- 
tanos del Barrio de Triana y el resto de la población de Sevilla. Pe- 
ro no es así, á lo menos ahora; la población de Cartago llega ínte- 
gra hasta el templo de los Angeles. 

13 — Cartago, como antigua capital, fué el centro de las familias 
que se llamaban nobles. No se puede comprender su hidalguía, co- 
mo tampoco se comprende la hidalguía de muchas familias guate- 
maltecas. Los timbres de muchas consisten en elevarse hasta los pri- 
meros conquistadores, y descender de ellos. La idea del descubri- 
miento de un Nuevo Mundo, despertó la ambición de gran número 
de aventureros de todos géneros, condiciones y especies de morali- 
dad; esto es un hecho histórico. No se comprende, pues, como estos 
ascendientes pueden constituir una nobleza excelsa. La mayoría de 
aquellos inmigrantes no trajeron mujeres pobladoras. Vinieron so- 
tomo n. 14 



210 kkskSa histórica 

los. En el Nuevo Mundo no había mas que indias. Sin embargo, e- 
llos tuvieron hijos y son los ascendientes de nuestros aristócratas. 

14— En Cartago se refieren escenas humillantes para las personas 
que plebeyas se llamaban; pero hay un juicio recto en la población 
que tiende á colocará cada uno en el puesto que moralmente le i 
responde. Si es ignorante ó imbécil uno de estos hombres que se di- 
cen descendientes de los conquistadores, el pueblo de Cartago lo 
desprecia. Si un^hijo de Quircot ó de otras poblaciones indíjenas, 
manifiesta intelijencia y cívieas virtudes, asciende al Ministerio y en 
él permanece largo tiempo. Si un hijo de esos mismos pueblos, se 
distingue por su honradez, y ejerce la caridad, se le venera en alto 
.grado, y su tumba regada por lágrimas está siempre cubierta de 
ñores. 

15 — No es posible que todas las poblaciones centro-americanas, 
tengan ya, acerca de los milagros, as ideas de Rénand ó de Luis Bü- 
chener. La mayoria de los pueblos aun no se ha penetrado de que no 
hay agua bendita, ni pan bendito, ni reliquia sacrosanta, ni reso, 
ni oración, ni plegaria por solemne y repetida que sea, que restitu- 
ya la juventud á un anciano, ni despierte de su eterno sueño á los 
muertos. Esta esperiencia diaria que hablando con hechos á los pue- 
blos debería presentarles de relieve la verdad, no los persuade, poi- 
que el clero católico la ofuzca riñendo como á niños, en el pulpito y 
en el confesonario, y ^amenazando con penas espantosas, que Nerón 
no sé atrevería á imp >ner, á toda persona que creyere en la inmuta- 
bilidad de las leyes de la naturaleza. En vez de tantos regaños, y de 
tantas amenazas, debería el clero sostener sus maravillas con ejemplos 
visibles, y no solo certificados por él, como los del capítulo cuarto 
del libio'primero. Conviertan en joven á un viejo, y todos creeremos 
en sus prodijios: exhumen á un muerto y désele vida y todos seremos 
sus panejiristas y sus admiradores. Hagan que las invocaciones de 
una madre que riega con sus lágrimas el cadáver de un hijo, le de- 
vuelva el ser querido cuya pérdida la desespera: hagan que cual 
quiera otra ley física de la naturaleza se quebrante hoy en presencia 
de todos, sin que para persuadirnos sea preciso citarnos libros viejos 
de la Edad Media y todos creeremos en sus portentos. No solo creere- 
mos en ellos, sino que nos interesaremos en que se repitan, practican 
do todo lo que sea necesario al efecto, por mas ridículo y absurdo que 
parezca, porque todos tenemos ancianos queridos que deseamos 
vuelvan á ser jóvenes, y personas que se han llevado á la tumba la 
mitad de nuestra vida. Las leyes físicas de la naturaleza hieren sin 
piedad y sin benevolencia. ¡Ojalá hubiera fuerzas capaces de resis- 
tirlas! ¡Ojalá se pudiera obtener de ellas la mas lijera escepcion. EL 
sacerdote, el abad bendito que pudiera obtener esa escepcion seria 
un semi-Dios y no habría una nación en el globo que no siguie- 



DE CENTRO- AMÉl'JCA. 



211 



ra en el instante la relijion de aquel hombre extraordinario. Un 
solo milagro bien determinado y patente bastaría para convertir á 
los incrédulos, y para que los filósofos juzgaran que admiten escep- 
cion esas leyes terribles que imperan sin tregua, no solo en la tierra, 
porque son universales, sino en los infinitos mundos que jiran en lr< 
inmensidad del espacio. En Cartago se han atribuido portentos á la 
Vírjen de los Angeles; pero no tantos como en Zaragoza á la Vírjen 
del Pilar. El pueblo de Cartago.no ha pretendido que ninguno de 
sus prohombres se case con la efijie de los Anjeles, y el pueblo de 
Zaragoza se empeñó en casar á Palafox, y mas tarde á Espartero con 
la Virgen del Pilar. Ningún Gobierno de Costa-Rica, ha otorgado 
una condecoración con la Vírjen de los Anjeles; y Fernando VII en 
26 de marzo de 1817 condecoró álos héroes del primero y segundo 
sitio de Zaragoza con la imájen de la Vírjen del Pilar. 

1C — Sin embargo délo mucho que se han predicado en Zaragoza 
los milagros, aquel pueblo vá perdiendo lafé en ellos. Ménos de tres 
años há que unos campesinos referían, en el atrio del templo de 
Nuestra Señora, el crecido número de obreros que habían caído de 
las alturas del edificio y despedazádose durante la construcción de 
la obra, y al concluir cada anécdota esclamaban: "Mal se portaba 
la señora: no hubiera yo tratado lo mismo á los que edificaran mi 
casa." Si á los muchos mendigos que, al rededor del templo, exijen 
limosna á los extranjeros, se les dice quo la pidan á la imájen mila- 
grosa, ellos contestan. "Siempre le pedimos y nunca nos dá." 

17 — El templo de la Vírjen délos Angeles de Cartago se halla so- 
bre una roca que vierte "agua. Esa agua se dice que cura todas las en- 
fermedades, y alguna jente del pueblo manifiesta creerlo; pero su 
conducta no marcha de acuerdo con lo que dice creer. Esa jente lla- 
ma médicos para sus dolencias, y atrae á Cartago los mejores pro- 
fesores de medicina. Se complace en que haya boticas ó farmacias 
bien establecidas, y acude á todos los medios que la naturaleza y el 
arte proporcionan para conservar la salud y prolongar la vida: luego 
no descanza en el agua medicinal á que tantas maravillas se atribuyen. 

18 — Parte del clero de Costa-Rica ofendido por los decretos de 31 
de marzo y 20 de agosto, se propuso insurreccionar á los pueblos con- 
tra el gobierno. En Costa-Rica hay muy pocas poblaciones indíjenas; 
no se encuentran ahí esas inmensas masas incivilizadas que la aristo- 
cracia y el clero de Guatemala han puesto en movimiento para vol- 
ver á la Edad Media. El clero de Costa- Rica necesitaba otros resortes 
para trastornar el orden público, y fomentó las tendencias que poco 
antes habían producido la ambulancia. Cartago habia sido capital 
de aquella sección centro-americana. (*) Algunos de los vecinos de 



(*) No'ne habló en los libros anteriores <Je_la traslación de la Capital porque cst» "Keseíía" 



212 



ltKSEÑA HISTÓRICA 



Cartago creían que es un mal para esa ciudad la ausencia de las prime 
ras autoridades del Estado; sin embargo de que ven el extraordinario 
movimiento y admirable progreso de la primera ciudad del Nuevo 
Mundo, que no es capital de los Estados Unidos; pero ni aun lo lia 
sido del Estado de Nueva York. El deseo de que Cartago volviera 
á ser capital, condujo á muchos de sus vecinos á prestar apoyo al 
clero disidente. Rivalidades de localismo hicieron simpática la re- 
volución en Heredia y Alajuela. Carrillo dióuna proclama á los pue- 
blos esplicando el decreto de 20 de octubre que suprime los dias fes- 
tivos. Esta proclama fué contestada en Alajuela por medio de un im- 
preso que dice así literalmente: 

"LOS PUEBLOS AL GOBIERNO. 

"Hemos visto impacientes la proclama del Jefe Carrillo del 14 del 
presente, en que maniñesta que los pueblos estamos inquietos por el 
decreto de 20 de Agosto que suprímelos dias festivos; nosotros sa- 
bemos que el citado decreto, lejos de perjudicar la sociedad la me- 
jora, y sentimos que siendo tolerantes nos denigre el Gobierno con 
pretesto de religión, de que se valen los tiranos, siempre que quieren 
envilecernos y desacreditarnos. 

"Mandatarios: el mal que aparentáis desconocer, está en vosotros 
mismos, y queremos curarlo de raíz; ese flus de contribuciones que 
habéis dcretado, será en breve vuestra ruina. Alerta diputados que 
habéis perdido el Estado. Alerta consejeros que habéis sellado sus 
ruinas. Alerta majistrados que á vista de un pueblo espectador ha- 
béis hecho de la justicia un tráfiico criminal. Velad josefinos por 
conservar esa torre de Babilonia, ese orgullo de abatir á los pueblos, 
y esa necedad fátua de suponerse sábios, y llamarnos ignorantes 
(como dice vuestro Jefe) nosotros os daremos la respuesta, sin mal- 
dito temor de la amenaza que se nos hace en la proclama, somos mu- 
chos, y los enemigos pocos y cobardes. Somos morales y justos; pe- 
ro no esclavos, á todos los conocemos y por esto es que el furor de la 
multitud, no se dirijirá contra los actuales funcionarios de Cartago. 
ni contra la jente común del pueblo de San José que oprimido con 
el peso délas contribuciones, unirá sus votos con los nuestros y de- 



es continuación del "Bosquejo Histórico" y Maniré refiera esa acontecimiento en el Libro 
primero Capítulo segundo del enunciado "Bosquejo." 



I.)J? CKNTRO- AMERICA. 



213 



tenderá su patria de los males que la alijen. Nicoya y sus pueblos 
salvan del naufragio, con unirse á su antigua metrópoli. A nosotros 
toca coronarnos de gloria, y vosotros soldados que desde la indepen- 
dencia hasta ahora habéis sido el juguete de los funcionarios, su- 
friendo una carga mas pesada que la nuestra, unid esos brazos con 
los nuestros y tendréis un dia de gloria pues aprovechándonos del 
consejo del josefino, viviremos mas tranquilos y vosotros recupera- 
reis completamente el aprecio que en todos los siglos y naciones me- 
recen los militares. 

"Alajuela, setiembre 19 de 1834. 

JYoslos pueblos soberanos de Costa-Rica." 

19 — El 26 de setiembre, la municipalidad de Cartago desconoció 
los poderes constituidos del Estado, y promovió la convocatoria 
de un Congreso constituyente, con igualdad de representantes por 
cada departamento. Esta idea fué seguida por las poblaciones de 
Heredia y Alajuela. Las tres municipalidades dirijieron notas á la 
municipalidad de San José, pidiéndole que se adhiriera al pronun- 
ciamiento, y ésta celebró el acta siguiente: 

"Se trajeron á la vista las tres notas de las municipalidades de 
Cartago, Heredia y Alajuela, relativas al acta celebrada por la pri- 
mera, la noche del 26 del corriente, sobre petición de una Asamblea 
constituyente en el Estado, con otros puntos accesorios, y sobre cu- 
yo contenido se han pronunciado acordes con los pueblos de su co- 
marca, en cuya consideración con prévio permiso de la autoridad 
competente y para deliberar con la debida madurez, sobre un nego- 
cio de tanta trascendencia en la suerte del Estado, se convocó en 
junta general y cabildo abierto al clero y mayor parte de los veci- 
nos notables que la premura de las circunstancias permitió reunir, 
y manifestado el objeto y discutido con la serenidad, calma y 
sencillez que demanda su importancia ó generalidad de opinión, 
se acordó: que estando prevenido por el artículo 120 de la Consti- 
tución del Estado, que pasado el tiempo de ocho años, se pueda pro- 
ceder á la reforma de ella, y habiendo trascurrido ya el de diez, és- 
ta municipalidad y vecindario, estima por legal el paso de convocar 
dicha Asamblea constituyente, bajo la base que, conforme á los prin- 
cipios constitutivos, designe la lejislatura para que oiga la opinión 
general de los pueblos, y con presencia de las lecciones que ha pro- 
ducido la esperiencia, desde que se constituyó el Estado, proceda á 
reformar la Constitución en su totalidad, por la parte que parezca 
conveniente á las circunstancias y bien del Estado; pero que para e- 
vitar toda pretensión de nulidad y actos irregulares ó fuera del cír- 
culo legal, que puedan producir diverjencias y disturbios ruinosos 
al Estado, cuya tranquilidad, orden y armonía, empeña la atención 
de esta corporación y vecindario, y quieren por todos medios con- 



214 



KESEfíA HISTÓRICA 



servarla; es de opinión que siguiendo el orden legal todos los actos 
para llegar á aquel ñn, obteniendo los benéficos resultados que son 
de esperarse, la convocatoria sea dada por la lejislatura actual, con 
arreglo á la ley, para el objeto indicado y á la mayor brevedad po- 
sible, y que entre tanto se instala el nuevo cuerpo y provee de un Je- 
fe provisional; esta municipalidad y vecindario, circunscribiendo sus 
actos públicos al orden legal, respeta y reconoce las autoridades 
existentes como constitucionales y como órganos lejítimos para reca- 
bar ^obtener por su medio y pacíficamente, los actos preparatorios 
para ilas reformas ó innovaciones que demanda el bien general, por- 
que su desconocimiento seria disolver el Estado, rompiendo de he- 
cho los solemnes vínculos que le han unido, provocar la anarquia y 
sufrir todos los males que eran consiguientes: íiltimamente, que se 
conteste así á las tres municipalidades antedichas, protestándoles 
que la de esta ciudad y su vecindario, cooperarán eficazmente á que 
se conserve por todos medios la paz, armonía y buena intelijencia 
que debe guardarse entre pueblos ligados por las relaciones mas ín- 
timas de vecindad, parentezco, amistad é igualdad de intereses, cu- 
yos fuertes vínculos nos constituyen legal y naturalmente en una fa- 
milia sobre que se interpela la consideración de todos los pueblos y 
de los gobernantes, y que á este intento como para asegurarse ami- 
gables disposiciones se diputen en comisión, á la ciudad de Carta- 
go, á los ciudadanos Juan Moray presbítero doctor Juan de los San- 
tos Madriz: á la de Heredia á los ciudadanos licenciado Manuel A- 
guilar y Joaquín Mora; y á la de Alajuela á los ciudadanos licen- 
ciados Agustín Gutiérrez y Valentín Gallegos, con las comunicacio- 
nes de esta acta de que también se dará conocimiento al superior 
Gobierno para los fines que convengan. 

Los patriotas j'osefinos. 

San José, setiembre 29 de 1835." 

20 — El 4 de octubre una gran parte del vecindario de Cartago, a- 
cordó el acta siguieute: 

•'Nos el pueblo soberano de Cartago, con su municipalidad, clero, 
vecinos principales y barrios, en número de mas de looo Sombres, 
reunidos á las diez de la noche de este dia, con todos los cuartele- 
ros y pedáneos respectivos, en uso de los derechos sagrados de la 
naturaleza y de los deberes de hombres libres, considerando: 1. ° 
Que el Gobierno actual ha traicionado la confianza pública, yaba 
ha tratado como sospechosos y viles esclavos, abusando de la auto- 
ridad que el mismo pueblo le ha confiado, y el mismo Jefe supremo 
íraicionando los intereses de este pueblo con la cooperación á leyes 



DE CENTRO-AMÉRICA. 



215 



ruinosas y contrarias ú nuestras conciencias y ála relijion santa ca- 
tólica que profesamos: 2. ° Que este pueblo jamás ha sido libre des- 
de su independencia, pues nunca ha disfrutado del derecho capital 
ni de armas, y ha sido mirado siempre como sospechoso sin disfru- 
tar de los caudales públicos: 3. ° Que este pueblo ha sido siempre fiel 
y que á pesar de esto se ha sospechado siempre de su conducta; par- 
tiendo de estos principios y recobrando nuestra libertad acordamos to- 
dos unánimemente: 1 ° Que se desconoce al Jefe supremo, á sus su- 
balternos y por consiguiente á la Asamblea y Consejo: 2. ° Que se 
nombra un Comandante departamental con todas las facultades nece- 
sarias para que obre en su defensa, pues todos prometemos derramar 
nuestra sangre gustosamente para defender nuestra libetad y reli- 
jion; y en el acto se nombró al c. Máximo Cordero á quien se le recibió 
juramento por el presidente municipal, y juró cumplir fiel y legal- 
mente con su empeño. 3. ° Que se nombre un Jefe político superior 
que será el dia de mañana. 4. ° Que se convide á todas las munici- 
palidades y principalmente á la de Alajuela, nuestra hermana y a- 
liada, para que se restablezca el orden por medio de elecciones para 
un Congreso constituyente, bajo un pié absoluto de igualdad; es de- 
cir, tres diputados por San José, tres por Cartago, tres por Alajue- 
la y tres por Heredia, siguiendo los demás partidos como actualmen- 
te se hallan, y constituyéndose ba jo las bases de hacer residir el Go- 
bierno periódicamente en las cuatro ciudades principales, de repar- 
tir con absoluta igualdad entre todas cuatro, las armas, pertrechos 
y empleados que existen en el Estado: de derogar todas las leyes 
opresivas al pueblo y contrarias en alguna manera á la santa reli- 
jion que profesamos: de no disolverse hasta no dejar formada la 
nueva Constitución y códigos para el total arreglo de tribunales: de 
darnos la planta de jurados ó de otra administración de justicia que 
asegure mas las garantías individuales, y no traicionen los derechos 
de justicia y últimamente de darnos garantías sólidas y verdaderas 
que no estén escritas en el papel, como al presente, sino que se prac- 
tiquen con todo rigor y escrupulosidad legal: 5. ° Que intertanto se 
observen las leyes actuales, menos las contrarias á la relijion cató- 
lica: 6. ° Que se reconocen todas las autoridades actuales, desempe- 
ñando interinamente el Alcalde 2. ° el mando político, ínterin se 
nombra mañana por haberse suspendido al ciudadano Calvo, por so- 
lo ser hechura del Gobierno. Este acto lo firmamos los que sabemos 
y juramos morir y derramar nuestra sangre por sostenerlo." 

"Esta acta agrega el papel que la contiene, fué secundada y rati- 
ficada por el vecindario de Alajuela el 27, por el de Heredia el 28 y 
por el de la villa de Barba el 29, en todos con general aplauso, 
juramento é indecible decisión; y aunque el de San José, acaso em- 
barazado por la inmediata presencia de la persona que ejerce en a- 



210 



KESEÑA HISTÓRICA 



quella ciudad el Poder ejecutivo no la ha secundado en lo particular, 
pero lo ha hecho en lo sustancial, que es accediendo á la convocato- 
ria de un Congreso constitujente — Cartago, octubre 4 de 1835." 

21 — El 5 de octubre, los comisionados de San José, Cartago, He- 
redia y Alajuela, celebraron en Santo Domingo el acta siguiente: 

"En el barrio de Santo Domingo, cerca del márjen del rio Virilla, 
á cinco de octnbre de ochocientos treinta y cinco. Reunida la lega- 
ción total de dos comisionados por cada una de las cuatro ciudades 
principales y uno por parte del Gobierno, con el objeto de conferen- 
ciar sobre el mejor modo de conseguir la paz pública, alterada gene- 
ralmente y el evitar un derramiento de sangre, se tuvieron presen- 
tes con este fin, las actas celebradas en Cartago y ratificadas en Ala- 
juela y Heredia; y después de leidas las credenciales autorizadas, de 
cada uno de"los individuos de la comisión, se discutió largamente 
sobre todos los asuntos que eran concernientes, haciendo con respec- 
to al de armas, prolijas reflexiones, que mutuamente se invitan á 
hacerlas todos los individuos de la legación, meditando de buena fe 
y comparando todas las circunstancias del caso: en vista de todo lo- 
que, se acordó: 

Artículo 1. ° 

"Que el jefe ciudadano Braulio Carrillo es reconocido únicamen- 
te: 1. ° para que dé el decreto convocando á la Asamblea, espresan- 
do que el objeto á quedes convocada estraordinariamente es: 1. ° pa- 
ra que convoque á unaJAsamblea constituyente bajo la base de i- 
gualdad de representación por las cuatro ciudades principales, y 2 ° 
para que conozca de la dimisión que el mismo Jefe haga de su des- 
tino. 2. ° Para que convoque al Consejo representativo, cuyo cuer- 
po es reconocido para solo el objeto de sancionar el decreto dado 
por la lejislatura, y 3. ° Para que haga la completa repartición de- 
armas por partes iguales dentro las cuatro ciudades. 



Artículo 2. ° 

Que se reconoce á la Asamblea actual, únicamente para los acto* 
ya indicadosjen las atribuciones del Ejecutivo. 

Artículo 3. ° 

"Que también es reconocida la Corte superior de justicia, hasta 
que la Asamblea constituyente la establezca del modo que le pare- 
ciese, y por tanto seguirán funcionando los jueces de 1. a instancia. 



DE CENTRO-AMERICA. 



217 



Artículo 4. ° 

"Que de la misma manera se reconoce al vice- Jefe prévia la igual 
repartición de armas en las cuatro ciudades; siendo sus atribuciones 
las que le da la Constitución mientras tanto la constituyente nom- 
bra un Jefe provisional. 

Artículo 5. ° 

"Que mañana seis del comente deberá dar el Jefe el decreto men- 
cionado en el párrafo 1. ° del artículo 1. ° 

Artículo 6. ° 

"Que dentro de tres dias contados desde mañana 6 del que rije, 
se repartan por iguales partes entre las cuatro ciudades las armas, 
pertrechos y demás elementos de guerra, en términos que á ningu- 
na de las ciudades le quede mas que á otra, y se les da derecho pa- 
ra que en cualquier tiempo sostengan su absoluta igualdad en la 
posesión de armas y demás elementos bélicos, entre la repartición 
de armas, etc., pertenecientes al Estado, se hará también la de ca- 
ñones, dejando su derecho á salvo á algún pueblo, para que si al- 
gunos tuviesen de propiedad, haga que se le paguen del tesoro pú- 
blico. 

Artículo 7. ° 

"Para la ejecución de lo que dispone el anterior, el Ejecutivo ha- 
rá que las armas que pertenecen á las otras ciudades, sean puestas 
fuera del territorio de San José, con prevención de que tanto para 
entregarlas á los comisionados de las ciudades en el lugar referido, 
como para recibirlas aquellos, no haya aparato de guardia, ó lo que 
es lo mismo, que ni los comisionados de las ciudades vengan con 
armas, ni para entregarlas salgan de San José; sino que todo se ha- 
ga pacíficamente. 

Artículo 8. ° 

"Que de las ciudades de Alajuela, Heredia y Cartago, vayan co- 
misionados intelijentes de la confianza de sus respectivas municipa- 
lidades, á recibir la parte que les toque fuera del territorio de San 
José, prévio el aviso del Ejecutivo, del dia y hora en que deban es- 
tar en el lugar citado. 

Artículo 9. ° 

"Que si el Ejecutivo considerando algún desorden promovido en 



218 



RESEÑA HISTÓRICA 



la ciudad de San José, por motivo de la repartición de armas, en 
términos de hacer alguna resistencia, inmediatamente pida auxilio 
á las tres ciudades, en cuyo caso irán las tropas á resguardar el or- 
den interior de aquella ciudad. 

Artículo 10. 

"Que tan luego como cada vecindario de los indicados reciba y es- 
té en posesión de la parte de armas que le pertenezcan en el repar- 
timiento proporcional, cada Comandante local respectivo, almacena- 
rá todas las que estén en la ciudad, dejando únicamente cinco ó diez 
plazas para resguardar su orden interior si lo juzgase necesario. 

Artículo 11. 

"Que las municipalidades de las referidas ciudades nombren una 
comisión inspectora de tres individuos, cuya obligación será la po- 
licía y cuidado de las armas. 

Artículo 12. 

"Si alguna de las tres ciudades de Alajuela, Heredia y Cartago, 
después de estar en posesión de la parte de armas que le pertenezca, 
se armase contra la ciudad de San José, por el mismo hecho será 
reprimida con la fuerza de las demás; pues la presente alarma está 
enteramente concluida con igual repartición de elementos bélicos y 
no se desea otra cosa que una fuerte liga de amistad entre las cua- 
tro poblaciones mayores y entre todos los costaricenses. 

Artículo 13. 

"Que el ciudadano José Anjel Sotóse reconoce por comandante 
general del Estado y lo mismo al sárjenlo mayor, ciudadano Ansel- 
mo González, ya electo. 

Artículo 14. 

"Que en consecuencia se observará la ordenanza con respecto á su 
reconocimiento y sujeción. 



Artículo 15. 

"Que tanto los referidos en el anterior, como los comandantes lo- 
cales y jefes políticos, que han sido nombrados por la confianza de 
los pueblos, estarán f unjiendo sin hacer novedad hasta que la Cons- 




ÜK CENTRO -AMERICA. 



219 



tituyente disponga otro nuevo orden de cosas. 

Artículo 16. 

"Que el Estado reconozca todos los gastos causados en el tiempo 
déla alarma con tal de que sean cumplidos al pió de la letra, los ob- 
jetos á que se contrae esta acta. 

Artículo 17. 

"Que bajo la misma condición no se haga novedad en lo absolu- 
to sobre hechos antecedentes y echando un velo á lo pasado y ga- 
rantizando en todo concepto á todas las personas y propiedades in- 
clusive los funcionarios públicos, de manera que ninguno sea perse- 
guido ni juzgado por motivo de la actual alarma, á escepcion de a- 
qnellos que hubiesen fraguado alguna rebelión por otras miras par- 
ticulares. 

Artículo 18. 

"Que si el Ejecutivo no cumpliese con lo que previenen los artí- 
culos 5. ° y C. ° de esta acta, será responsable con todos los cóm- 
plices por la sangre que se derrame de un solo costaricense ó juz- 
gándoles como reos de Estado, y respondiendo también de todos 
los daños y perjuicios que consigo trae el estrago de la guerra y des- 
de el. tiempo que comenzó la presente alarma. 

Artículo 19. 

"Que esta acta se comunique á todas las municipalidades del Es- 
tado, al Jefe, y que á la Asamblea se le acompañen también todos 
los antecedentes, con advertencia de que el Jefe y municipalidad de 
San José deben contestar mañana mismo, lo que no haciéndose se 
darán otras providencias: lo que firmaron los dos individuos comi- 
sionados porcada municipalidad y vecindario de San José, y él por 
el Gobierno, con la condición de que estarán por la acta celebrada 
aquí, si la ratifica su municipalidad y vecindario su comitente; y 
si el Ejecutivo igualmente la ratificase, firma su comisionado, y se 
levantó la sesión, disolviéndose la Junta — Manuel Peralta, presi- 
dente — Rafael Moya — Juan José Lara — Joaquín Ricas — Raimun- 
do Trejos— Manuel Fernandez — Manuel Aguilar — Joaquín de I- 
f/lesias, secretario — Andrés Rivera, secretario." 

22 — Costa-Rica y Nicaragua formaban una sola diócesis. El padre 
don Desiderio Cuadra era vicario capitular y tenia bajo sus órde- 
nes á todo el clero de Costa-Rica. El señor Cuadra era un eclesiás- 
tico ultramontano y no brillaba por su instrucción. El dirijió á un 



220 



RESEÑA HISTÓRICA 



elesiástico de Cartago la siguiente carta: 

"Mi muy estimado amigo: con su apreciable de 3 del corriente, 
he recibido el decreto de la Asamblea de ese Estado, suprimiendo- 
diasde fiesta y prohibiendo proseciones. No solo este clero sino tam- 
bién el secularismo, lo han mirado con horror y se han escandaliza- 
do; lamentándose al mismo tiempo de la ruina relijiosa que ya lia 
comenzado en ese Estado aun por algunas personas que no hacen 
profesión de ser muy religiosas. Puedo asegurar á Ud. que como los 
acontecimientos extraordinarios y muy ruidosos producen en los 
lugares, desasociegos é inquietudes y son la materia común de la 
conversación de todos, así el referido decreto ha producido tales e- 
efectos en esta ciudad, que con frecuencia me lo piden, y hasta en 
las calles me preguntan si es verdad tal suprecion. En estremo se ha 
desacreditado esa Asamblea con este avance, pues ha obrado peor 
que los protestantes. Ye he consultado con algunos eclesiásticos so- 
bre lo que deba hacer en el caso, nada me han respuesto hasta aho- 
ra, para el otro correo ya se me habrá respondido y lo comunicaré 
áUd. 

"No es mucho que quien ha echado á rodar la autoridad de la I- 
glesia para suprimir dias festivos, también lo haga para quitar el ce- 
libato del clero, para decretar el libelo de repudio y para cometer o- 
tros disparates de esta naturaleza. Me parece que las máximas fran- 
cesas en tiempo de su trastorno sobre relijion, son el norte de los 
muy liberales de ese Estado. 

"Kecibiré yacojeré con toda la ternura de padre á los elesiásticos 
que emigren de ese Estado por huir de Babilonia. Desiderio Cua- 
dra." 

23— Esta carta está fechada en León á 20 de setiembre de 1835. 
Las razones que dá contra el decreto merecen particular atención. 
Dice que lo ha desaprobado el clero de Nicaragua; de manera que 
la Asamblea del Estado de Costa-Rica antes de dictar resoluciones 
sobre su industria, su agricultura y su comercio, debia primero, pe- 
dir humildemente permiso al clero de Nicaragua, y no moverse has- 
ta obtener el beneplácito de aquel concilio. Si así lo hubiera hecho 
siempre, la diócesis no se hubiera dividido, porque el clero de Nica- 
ragua se oponía á su división y el Obispo Viteri protestó contra e- 
lia. Si así se hubiera hecho siempre, los diezmos pesarían sobre el 
pueblo de Costa-Rica, porque el clero de Nicaragua se habría opues- 
to á su abolición. Dice el señor Cuadra que hasta en las calles le pre- 
guntaban con asombro si era cierto que en Costa-Rica se habían su- 
primido los dias de fiesta; pero no indica su señoría qué personas le 
dirijian esas preguntas, ¿Serian distinguidos economistas? ;Serian fi- 
lósofos? ¿Serian hombres que después de haber recorrido diferentes 
naciones de ambos mundos, hubieran hecho un estudio profundo 



JDK CENTRO- AMÉRICA. 



22i 



<le Jo que mas conviene á los intereses de cada pais, ó serian hombres 
sin mas escuela que la del padre Ripalda* Ignorándose quienes eran 
los interrogantes, las preguntas nada significan. Dice el padre Cua- 
dra quela Asamblea de Costa-Rica procedió peor que los protestan- 
tes. Parece que el vicario capitular cree que los protestantes tienen 
muclios días de fiesta, que conservan para proceder bien. Los dias 
festivos de los protestantes son los domingos. Deducen del decálogo 
la suspensión de trabajos en ese dia; del mismo decálogo la dedu- 
cen los católicos; pero el clero católico ha agregado una multitud de 
solemnidades que hieren tanto el comercio, la agricultura y la indus- 
tria, como favorecen sus intereses. La Asamblea de Costa- Rica per- 
mitía el trabajo no en todas estas festividades agregadas, sino solo 
en algunas de ellas. La carta del señor Cuadra es una nueva prue- 
ba de que en todas las revoluciones centro-americanas ha interve- 
nido el clero. 

24 — El padre Quijano dirijió otra carta con la misma fecha, al 
presbítero bachiller don José Ana Ulloa. Dice así: 



"Señor presbítero bachiller don José Ana Ulloa. 

"León, setiembre 20 de 835. 

"Muy señor mió: con bastante dolor he visto el decreto que ha 
dado esa mentada Asamblea, enemiga de la relijion, y ha causado 
en esta ciudad, un estrago bastante grande en los corazones de los 
hombres sensatos, y aun en los hombres que se tienen por mas per- 
versos, 3 lo menos que dicen es: que si los pueblos de Costa-Rica pi- 
den auxilio á este Estado para defender la relijion se prestarán muy 
gustosos aunque no se les dé nada; yo lo que siento es, y debemos 
sentir todos, que un abismo trae á otro abismo, y que ya esos hom- 
bres se quitaron la máscara, y los males deben ir en aumento, y antes 
que tomen mas cuerpo las cosas, le suplico que procure salir como 
también á los demás señores sacerdotes, y no esperar la ruina que 
se les espera á esos lugares, porque precisamente debe tener fatales 
consecuencias y lo mas terrible es el castigo del Cielo que á pro- 
porción que los excesos caminan con tanta velocidad, no debe estar 
muy lejos, y si no tenga Ud. presente la ruina de Sodoma, Gomorra 
y otros tantos lugares, y en caso que Ud. haga el ánimo de salir y 
otros eclesiásticos, no se queden en ninguna parte, sino venirse en 
derechura á ésta por ser el punto mejor; tanto para pasar la vida 
en lo temporal como en lo espiritual y culto divino. Cada dia va en 
aumento y me parece que con dificultad desaparecerá el candil de 
la fé en estos lugares. 



222 



RESEÑA HISTÓRICA 



"En esta tiene Ud. casas en qué vivir, pues en primer lugar tie- 
ne la mia, y en el segundo la de doña Francisca Cueto, donde ha 
sido su posada vieja y lo desean con ánsias. 

"Este Gobierno está muy bueno, solo propende por la paz, pro- 
tejer á la iglesia, á las letras y castigar al delincuente y con esto se 
lo digo todo. 

"Deles finas espresiones al señor Vicario, padre Carrillo, padre 
Carazo, Campos, Garcillita, Urrutia y demás amigos, y que ya pue- 
den hacer el ánimo de huir de los males, y que yo aunque indigno 
los estoy encomendando á Dios y á nuestra Señora de los Angeles, 
para que les dé fortaleza y les maude el remedio de tan grandes 
males. 

"Muchas memorias á la niña Feliciana, doña Cayetana, don Ra- 
fael, don Narciso, don Anselmo y familias, y Ud. reciba las del se- 
ñor Provisor, doña Francisca Cueto y familia, y cuantas guste de 
este su afectísimo y A. S. Q. B. S. M. — Francisco Quijano. 

25 — Esta carta es un documento verdaderamente sedicioso. Ella 
ofrece fuerza armada de Nicaragua, para destruir á las autoridades 
de Costa-Rica. Ella invita al clero costaricense á abandonar su país 
y á insurreccionarse contra su Gobierno. Un documento como este, 
no necesita comentarios. El revela que el clero no^ tiene inconvenien- 
te en derramar torrentes fie sangre cuando se trata de sostener lo 
que á sus intereses pecuniarios favorece. 

2G — El 6 de octubre el Jefe de Costa-Rica dictó el decreto siguien- 
te: 

"El Jefe supremo del Estado libre de Costa-Rica. 

"Por cuanto las ciudades de Cartago, Heredia y Alajuela, han 
desconocido los supremos poderes del Estado, pronunciándose con- 
tra ellos y la Constitución, que habían jurado sostener: con presen- 
cia del espediente que sobre el particular se ha creado en que cons- 
tan las medidas prudentes y humanas que se han dictado para con- 
tener semejante rebelión: y atendiendo á que de estas mismas se 
ha abusado, y se pretende imponer ya al Gobierno, ha venido en 
decretar, y decreta. 

"Artículo 1. ° Se declaran rebeladas contra la Constitución y las 
Autoridades que'por ella rijen el Estado á las ciudades de Cartago, 
Heredia y Alajuela: y rebelados á todos sus funcionarios. 

"Art. 2. ° Se declaran también rebeldes á los militares y emplea- 
dos que habiendo estado al servicio del Gobierno, lo han tomado en 
la conjuración. 

"Art. 3. ° Son todos estos responsables con sus personas y bie- 
nes á los males que sufran los pueblos, á los gastos de la guerra y á 
la satisfacción pública por su atroz crimen. 

"Art. 4. ° Son libres de toda responsabilidad los soldados que se 



DE CENTRO-AMERICA. 223 

presenten con su fusil á dar obediencia al Gobierno, y ademas se 
les premiará con cuatro pesos. Son también libres de responsabilidad 
los paisanos que se nieguen á dar servicio ó auxilio á los rebeldes. 

"Art. 5. ° Todo aquel que prestase sus servicios personales, odíe- 
se auxilio de cualquiera manera á los conspirados contra el Gobier- 
no, bien sea con armas, caballos, víveres ó elementos de guerra, in- 
curren en las penas que las leyes tienen impuestas para semejantes 
delitos. 

"Art. 6. ° Todos serán jnzgados militarmente con arreglo á orde- 
nanza y leyes militares, que quedan establecidas desde este momen- 
to como en tiempo de campaña. 

"Art. 7 ° Los comprendidos en los artículos 1. ° y 2.° queda- 
ran indultados de la pena de la vida si dejasen sus destinos, y se 
• presentesen al Gobierno antes de romperse las hostilidades. 

"Dado en la ciadad de San José á los seis dias del mes de octubre 
de mil ochocientos treinta y cinco. — Braulio Carrillo. 

27— Al dia siguiente circuló un papel que aunque causa desagrado 
por su lenguaje, se reproduce para que se vea cuanto ha ocurrido, 
dice así: 

"Délas tres ciudades de la alianza: 

"Al turco carníboro Jefe de unos de San José. 

"Hemos visto su decreto de seis del que* ri je en que soñándose 
como aquel español contra Napoleón y sus ejércitos, apachurra y 
destruye á toáoslos costa- ricenses de un golpe. ¡Brabo Sultán! mas 
antes lo hemos visto tenaz en su capricho y obstinación; pero ya la 
tortura de circunstancias lo alistó entre el número de los frenéticos, 
y por eso dispersa entre los pueblos un hormigero de locuras,dice 
que tiene opinión, y soldados: el resultado lo dirá aunque no 
dudamos que está rodeado de brosa y aventureros: todos los hom- 
bres de bien se han declarado en] San José en favor de la justa 
causa que defendemos y sino salen de allí es porque se les estor- 
ba; y siendo esta una verdad ¿A que parte) estarán adheridos todos 
los honrados costa-ricenses que condecoran y dan esplendor en las 
ciudades que el ex-jefe imagina sepultar? Se pretende también 
intimidar con que las tropas de Nicaragua y con que las federales 
vendrán en su auxilio, ¡Célebre fanfarrón; ¿Pensará ácaso que habla 
en bosques solitarios, ó con animales sin razón? Pida, pues, al cielo 
que le venga ese refuerzo. 

' 'León de Nicaragua viene á defender al ex- Jefe Carrillo porque 
desde que concurrió á la ruina de aquel precioso Estado merece la 
estimación de todos aquellos habitantes, de manera que quisieran 
venir á embutirle pólvora desde los talones hasta la Cabeza arrimán- 
dole una mechita encendida. El Gobierno federal también corre á Cos- 
ta-Rica á defender al ex-Jefe, porque la benemérita persona de Mo- 



224 



UESENA HISTÓRICA. 



razan que lo ejerce, se halla compi-ometida desde que pronosticó que 
si á Braulio Carrillo lo hadan Jefefundia al Estado. 

"Salid al campo costa-ricenses llevando en vuestras frentes el res- 
plandeciente astro del valor para que Carrillo y sus secuaces se a- 
caben de persuadir que en vuestro seno se devoran los tiranos como 
la paja entre las llamas. 

Heredia, octubre 7 de 1835. 

Los Patriotas." 



Otras muchas publicaciones hubo durante los meses de setiembre 
y octubre; de estas se encuentran algunas al fin del presente capítulo. 

28 — Los disidentes trataron de buscar simpatías en Centro- Amé- 
rica, ellos dirijieron al Gobierno de Guatemala y probablemente ú 
todos los de la República una exposición en que refieren todos sus 
males, la cual se encuentra íntegra al fin del presente capítulo. 

29 — Don Anselmo Sancho publicó un impreso en que se propone 
vindicar al Gobierno y sostener la causa de la ciudad de San José. 

30— El mismo señor Sancho, de la ciudad de Cartago y ministro 
de Carrillo, dirijió á los Gobiernos de Centro -América, una nota re- 
lativa al movimiento militar que dice así: 

"Costa-Rica que por tanto tiempo fué el asilo de la paz, y el re- 
fujio de los hombres perseguidos en otros lugares: este pueblo que 
se consideraba ya libre de un trastorno político, vino á ser envuelto 
en los horrores de una guerra intestina, por los enemigos de la Cons- 
titución y de la libertad. Es adjunto en copia el desconocimiento que 
la ciudad de Cartago hizo de las supremas Autoridades del Estado, 
que secundaron Heredia y Alajuela, llevando su atrevimiento has- 
ta el punto de avanzarse contra el Gobierno y reducirle al apoyo que 
esta ciudad pudiera prestarle: sobre cuatro milhombres de toda ar- 
ma se presentaron á sus puertas el dia nueve del corriente, con el 
carácter vil de asolarlo todo; pero acobardados por su misino deli- 
to, no llegaron á dar un ataque á sus trincheras ni á replegar una vez 
sola, las guerrillas de la plaza que salían á contener los exesos de 
toda especie que perpetraban en los barrios; hasta el catorce una par- 
tida de doscientos hombres hizo tan fuerte envestida sobre el ene- 
migo situado al Oliente de la ciudad, que desalojándole de sus po- 
siciones después de cuatro horas de acción, le persiguió batiéndose 
hasta la ciudad de Cartago, de cuya plaza se posesionó á las on- 
ce de la noche. Aun no se han podido recojer todos los pormenores 
de esta jornada; mas de ella es cierto que los doscientos soldados del 
Gobierno, batieron á cerca de dos mil enemigos, que en toda su re 



DE CENTRO-AMÉRICA. 



225 



lirada se aprovecharon de cuantas posiciones presenta la quebradu- 
ra y bosques del camino. 

"Este triunfo ele la ley, derramando un terror pánico en los re- 
beldes, los obligó ;í levantar su cuartel general, situado al norte de 
esta ciudad; mas parapetados en las vegas del rio Virilla, se niegan 
al reconocimiento de la ley. No se ha emprendido un ataque for- 
mal sobre ellos; pero las pequeñas partidas que se destinan á tiro- 
tearlos, les han causado algún daño. 

"Es ruboroso asegurar que las miras de estos perversos son no 
solo contra la libertad y la Constitución, sino también inhumanas: 
pretendían incendiar á esta ciudad y asesinar á todos sus habitan- 
tes: un considerable tren de cohetes incendiarios se les ha tomado, 
cuyo efecto ruinoso pudieron hacerlo sentir en las inmediaciones de 
ella. Es ruboroso asegurarlo asi, porque ideas tan negras no era de 
presumirse que abrigase algún costaricense; pero ello es cierto: y es 
preciso también confesar que los empleados mismos del Gobierno, 
abusando de la prudente conducta de este y aun muchos de los su- 
premos poderes, han sido ajenies de la rebelión, capitaneados por 
Máximo Cordero. Este perverso no se ha podido capturar ni se sabe 
su paradero. 

"No está, aun restablecido el orden constitucional en todo el Es- 
tado: tiene enemigos armados, que con pretestos de relijion, entu- 
siasman al pueblo sencillo y fomentan la rebelión; mas espera el 
Gobierno triunfar de todos, y poder dar al público una idea puntua- 
lizada de su conducta y operaciones. 

"Póngalo Ud. en conocimiento del General Presidente de la Re- 
pública de Centro-América, sirviéndose aceptar las repetidas protes- 
tas de mi aprecio. 

D. U. L. 
"San José, octubre 20 de 183o 

Anselmo Sandio." 



31 — No faltaban en Centro- América simpatías por los pueblos de 
Cartago, Heredia y Alajuela. Estas simpatías procedian de diferen- 
te oríjen. El partido clerical veia su causa en el triunfo de aquella 
revolución, que juzgaba enteramente recalcitrante. A esta creencia 
contribuía el "Boletín Oficial" de Guatemala, que atribuyó esclusi- 
vamente al clero aquel movimiento político. Otras personas que se 
hallaban muy distantes de ser clericales, simpatizaban con la revo- 
lución, porque les inspiraban temores las tendencias de Carrillo. 
toko n. lñ 



220 



K Es EN A HISTÓRICA 



32 — No estaba concluida Ja guerra, como lo espresa el señor mi- 
nistro Sancho; todavía Ins poblaciones de Heredia y Alajuela se 
hallaban con las armas en la mano, y el 24 de octubre don Braulio 
Carrillo y don Nicolás Ulloa, celebraron el convenio siguiente: 

"Bases estipuladas entre el Gobierno y el comisionado por Here- 
dia y Alajuela, ciudadano Nicolás Ulloa, á efecto de dar la paz al 
Estado. — 1. d Se reconocen la Constitución y autoridades supremas 
que de ella emanan; debiendo en consecuencia reunirse el Consejo 
y continuarse la marcha constitucional como si no se hubiese inter- 
rumpido. 2. 53 La Asamblea reunida en su período ordinario, toma- 
rá en consideración la solicitud de los pueblos en punto á convoca- 
toria de un Congreso constituyente; obrando en este negocio coma 
en todos los demás de su resorte con libertad y seguridad. 3. rt Las 
fuerzas de Heredia y Alajuela quedarán sujetas al Gobierno como 
parte del ejército del Estado, conservando los jefes y oficiales sus 
respectivos empleos. 4. 03 En consecuencia de los artículos anterio- 
res, Heredia y Alajuela no son comprendidas en el decreto del Go- 
bierno de 6 del corriente, quedando por lo mismo, garantidas la vi- 
da y propiedad de sus vecinos; y conservando las armas que tenían 
antes de la revolución, ñ. d Los gastos irrogados hasta ahora, se 
reconocerán por el Estado, previa comprobación y liquidación. 6. - 
Para la ratificación de este tratado, se estipula el término de veinti- 
cuatro horas, que empieza á correr desde las 4 de la tarde del 24 de 
octubre de mil ochocientos treinta y cinco, en que es firmado— Brav 
lio Carrillo — Nicolás Ulloa." 

Por desgracia este convenio no tuvo efecto, según el señor Sancho, 
porque las poblaciones disidentes hacían nuevos reclamos; según 
los jefes de estas, porque Carrillo ponía dificultades á lo estipulad", 
y siguió la guerra, onj o resultado espresa el mismo señor Sancho en 
una nota que dice: 

"Con fecha 20 del que rije, hice á Ud., por órden del Gobierno, 
una relación sucinta de la revolución que estalló en este Estado á 
fines del mes anterior, y délos sucesos victoriosos de las armas cona 
titucionalés, que con un espreso se dirijia; mas cortados por el ene- 
migo los caminos, volvió á esta ciudad la correspondencia. 

"Allí se incluye copia del criminal pronunciamiento que hicieron 
Cartago, Heredia, Alajuela y otros pueblos, contra las autoridades 
lejítimas, desconociendo la Constitución y proclamando la anarquía: 
y se dá una idea de haber agotado el Gobierno, los recursos de la 
prudencia para hacer que volviesen los rebeldes al órden y á la ley. 
Estos mismos se intentaron de nuevo, después del triunfo sobre la 
primera de aquellas ciudades, y aun se logró preliminar la paz en 
los términos mas ventajosos para los rebeldes, que indican las co- 
pias adjuntas. 



DE CENTRO- AMÉRICA. 



227 



' No estaba el Gobierno débil, sino deseoso de economizar sangre; 
pero sedientos de ella los rebelados, se negaron á todo, como de e- 
11a misma se deja ver; y provocaron :í una acción en 28 del corrien- 
te, en que fueron batidos y derrotados completamente. 

"Parapetados en la márjen occidental del Virilla, con siete pie- 
zas de artillería y cerca de tres mil hombres entre infantes y drago- 
nes, fueron á las ocho y media de la mañana atacados con mil hom- 
bres por tres puntos diferentes y abriéndose paso el centro y á la 
derecha por entre fuegos mortales, después de dos horas de acción 
los desalojó de sus principales atrincheramientos, y batiéndolos en 
diferentes puntos, defendidos con tenacidad, fueron replegados á 
la plaza di Heredia. Tomada esta ¡i los dos de la tarde, continuó li- 
na liarte del ejército persiguiendo al enemigo que se retiró para la 
de Alajuela; hubo aquí otra acción que duró desde las cinco de la 
tarde hasta las ocho de la noche, en que tremoló el estandarte del 
Gobierno y se dio el grito de victoria. 

"El enemigo dispersado, ya no pudo reorganizar sus fuerzas, no 
obstante que en dos divisiones podia aun contar con quinientos hom- 
bres, de las que al amanecer del 29 se entregó una con los principa- 
les jefes, bajo el ofrecimiento de salvárseles la vida y las propieda- 
des, siempre que entregasen todas las armas y elementos de guer- 
ra. Aquellas y estos se recojieron: se persigne á los cabecillas y se 
dictan todas las medidas conducentes á restablece] - el orden y la' 
confianza pública. 

"Volverá Costa- Rica á ser libre y feliz en el seno de la paz, siem- 
pre ligado con los demás Estados de la Union por los lazos naciona- 
les: continuará sus relaciones interiores y esteriores, y la marcha 
que llevaba hacia su engrandecimiento, purificándose de los perver- 
sos que han procurado desacreditarlo y aun hacerlo desaparecer. 

"Lo espuesto pondrá Ud. en conocimiento del Jefe de ese Estado 
para su satisfacción; teniendo, con tal motivo, el honor de ofrecerle 
las consideraciones de mi aprecio. 

D. U. L. 

••San José, octubre 30 de 1835. 

/. Anselmo Sancho.'" 

33— Concluida la guerra y reunida una Asamblea Constituyente. 
Carrillo presentóla siguiente renuncia: 

"Asamblea Constituyente. — Diez meses señor, he servido la pri- 
mera Majistratura del Estado, que por desgracia fueron los mas 
peligrosos, y llenos de amargura que pueden contarse desde la épo- 



228 



KESlCfrA. HISTÓRICA 



ca de su independencia por ios inesperados sucesos, que vos mismo 
habéis presenciado. La patria me llamó al destino: ella; y él honor, 
me obligaron á conservarlo, mientras pasaba la tempestad que a 
caba de descargar. Despejando ya el horizonte, y reaparecido el as- 
tro de la paz, es un deber mió devolverlo á vos, para que lo pongáis 
en otro hombre, á quien los negocios no tengan enfadado. Os hablo 
con la franqueza de mi carácter: no puedo continuar en él sin hastío. 
Fuera de eso; gastada en mi físico la esencia de la vitalidad, que 
es el cerebro, seria inutilizarme yo mismo si defiriese un día mas es- 
te ocurso, y consintiera por mas tiempo sobre mis hombros una car- 
ga, cuyo peso han redoblado las circunstancias. He sido constante- 
mente servidor del Estado, y esp 3ro que e l poder que lo Representa 
por un acto de justicia admitirá esta mi solemne renuncia protes- 
tando mi reconocimiento y mejor disposición para servir al público 
de cualquiera otra manera- con mi persona y con mis bienes. — San 
José, marzo 2 de 1836. — Braulio Carrillo*' 

34 — La Asamblea no tuvo á bien admitir la renuncia y dirijió al 
Jefe del Estado la siguiente nota: 

"Secretaria de la Asamblea.— Al ciudadano Jefe del Estado. — 
Habiendo el Cuerpo lejislativo pasado á una comisión la renuncia 
que Ud. le hizo de su destino, en sesión de esta fecha se lia servido 
aprobar el dictamen siguiente: La comisión de Justicia se ha im- 
puesto, y ha meditado profundamente la renuncia que os hace el 
'Jefe supremo, y pesando de una parte las causales que espone con 
la situación en que la revolución lia dejado á Costa-Rica; cree que 
por mas justas que sean, la tranquilidad pública exije sean de- 
soídas: por esto opina la comisión que lejos de admitírsele se le ma- 
nilleste que el Estado demanda sus servicios y continuación. Y de 
orden del mismo Cuerpo tenemos el honor de informarlo á Ud. así 
para su intelijencia y satisfacción, teniéndola nosotros muy especial 
en protestarle nuestra consideración y respetos. — Dios, Union, Li- 
bertad.— Heredia, marzo 11 de 1836. Manuel A. Bonilla, diputa- 
do secretario. — Manuel J. Palma, didutado secretario." 

35 — Carrillo era entonces el grande hombre de los joseíinos; pero 
niCartago, ni Heredia, niAlajuela lo miraban del mismo modo. Con 
una minoría del Estado se habia sobrepuesto á todo él. Diferentes 
esplicaciones se han dado en el exterior á este suceso extraordinario. 
Unas personas lo atribuyen á la superioridad de los joseíinos sobre 
el resto de los habitantes del Estado, otras á la energía y hábiles 
combinaciones de Carrillo, y otras á que San José era la sección in- 
vadida y á que se ejecutan piodijios siempre que se trata de defen- 
der el domicilio y los hogares. Los pueblos permanecían en inquie- 
tud y el coronel Quijano fomentaba el malestar. 

36 — Quijano, revolucionario por aücion, conspiraba contra el go- 



f>K CENTKOAMKKICA. 



229 



bierno á quimil servia. Por un acto de verdadera lenidad el procedi- 
miento contra esto Jefe militar se limitó :i expulsarlo del Estado y 
se dirijió á Nicaragua, donde fraguó una invasión sobre el territorio 
del Guanacaste. 

37— El distrito de Nicoya ó Guanacaste perteneciente ¡i Nicara- 
gua, se agregó á Costa-Rica el año de 24. La Asamblea costal ¡cense 
aceptó esta unión y el Congreso federal por decreto de 9 de diciem- 
bre de 1825 aprobó la agregación como una medida provisional hasta 
que el Congreso (*) lijará los límites correspondientes á cada Estado. 



(*) Este alto cuerpo jamás volvió á resolver sobre el «santo, y la Federación se disolvió 
estando el Guanacaste unido á Costa-Rica. Nicaragua nunca quedó satisfecha con esta se- 
gregación de su territorio; pero tampoco juzgó conveniente levantar un ejército para pro- 
curar reivindicar lo que creía suyo. Todo el asunto quedaba reducido á misiones diplomáti- 
cas, A folletos y hojas volantes, mas ó menos ofensivas. La guerra de Walker, hizo com- 
prender á los centro-americanos, qne podia llegar á ser funesta esa incesante desavenencia 
entre dos secciones igualmente interesadas en sostener la independencia que so proclamó en 
setiembre. Influencias de todos los gobiernos, contribuyeron entonces, y especialmente del 
Salvador, á que un tratado de limites resolviera la cuestión. El tratado se hizo y firmó por 
los plenipotenciarios, general don José Canas y general don Máximo Jerez. Ese tratado 
se ratificó, cangeó y fué publicado como ley de límites. Posteriormente ha habido cuestio- 
nes acerca de su validez. Es preoiso dar una idea acerca de la cuestión de limites entro Cos- 
ta-Rica y' Nicaragua, no con la prolijidad con que ambos gobiernos lo han hecho en sus 
mensajes, en sus notas oficiales y en sus informes, á los respectivos cuerpos lejislativos, 
porque esto seria abultar demasiado el presente volumen, sino con el mayor laconismo po- 
sible. La importancia de esta cuestión depende de las esperanzas que muchas veces fe han 
abrigado de que llegue á abrirse el canal interoceánico. Desde la conquista se buscó mi 
pasaje de mar á mar al travez del continente americano. Magallanes encontró un estrecho, 
pero no satisface las aspiraciones del mundo, por hallarse muy cerca del Cabo de Hornos. 
Las miradas de los intelijentes, unas veces se han fijado en el Darien, otras en Tehuantepe- 
que y otros sitios mas ó menos¡aparentes, y otras en el Itsmo de Nicaragua. Las Cortes de Es- 
paña so fijaron en esta linea. Favorece la empresa, no solo lo limitado del Itsmo, sino 
también la existencia de dos lagos, el de Granada y el de Managua. La cinpraa es ha 
cer llegar los buques por el rio San Juan hasta et lago de Granada, y llevarlos en 
seguida hasta el mar Pacifico. Dos medios se han propuesto ¡ el primero romper el conti- 
nente desde el lago de Granada hasta el Pacifico, ó bien canalizar el rio Tipitapa, condu- 
cirlos al lago de Managua y abrir un canal desde ahi hasta el mar del Sur. La empres» 
es vasta; pero muchos injenieros y un gran número de sabios, la han creído realizable y 
algunos patriotas nicaragüenses, ha habido momentos en que se imajinen, que ya los baques 
pasjn de un océano ú otro. Los que creen que el gran canal ea practicable, tienen mucho 
interés en la demarcación de la linea divisoria entre Costa-Rica y Nicaragua, porque de o- 



230 



RESEÑA HISTÓRICA 



Quijano creyó que los habitantes del Guanacaste permanecían uni- 
dos á Costa-Rica solo por la fuerza de las armas y que levantando 
la opresión obtendría un pronunciamiento espontáneo; reunió algu- 
nos nicaragüenses y á otros partidarios suyos é invadió el Guana- 
caste. Carrillo acababa de tener, sqIo con los josefinos un triunfo es- 
pléndido sobre las poblaciones de Cartago, Heredia y Alajuela, y 
no era posible suponer que pudiera vencerlo Quijano con solo el 
Guanacaste. Acaso llegó a creer que insurreccionados esos pueblos 
Cartago, Heredia y Alajuela se levantarían segunda vez. Este cál- 



sa demarcación depende liv parto que Costa-Rica tenga »i> el canal. El historiador Juarros 
dice hablando del territorio costaricense: "Sus términos por el mar del norte, son desde 
la boca del rio San Juan, hasta el Escudo de Veraguas; y por el sur desde el rio de Alva- 
rado, raya divisoria de la provincia ele Nicaragua, hasta el rio de Boruca, térmiuo del reiuo 
de Tierra Firme. " Lo mismo dice don Felipe Molina. El testimonio de Molina puede, con 
mucha razón, tacharse. Molina cuando escribió, servia á Costa-Rica, y no solo por los in- 
tereses costariceuses sino por su propia reputación, deseaba hacerla triunfar en un asunto 
cuya defensa se le confiaba; pero el testimonio de Juarros es intachable. Juarros escribía 
desde Guatemala, y no tenia ningún motivo para abrigar mas afecciones por Costa-Rica que 
por Nicaragua. Su punto de partida eran los documentos que tenia ¡i la vista. Estos se ha- 
llan completamente en favor de sus asertos. Felipe II, rei de España y de las ludias, libití 
en Aranjuez á don Diego de Artieda y Chirinos, el título de gobernador y capitán geueral 
de la provincia de Costa-Rica, y le marcó por límites, desde la boca del desaguadero, que 
es el rio San Juan, hasta la provincia de Veraguas, y desde los confines de Nicaragua, por 
la parte de Nicoya, hasta los valles de Chiriquí. Siendo los limites de Costa-Rica y Nicara- 
gua el desaguadero, indudablemente tiene parte en el canal interoceánico, porque preoisa- 
mente por ese desaguadero se pretende introducir los buques desde el Atlántico hasta el 
lago de Granada; pero ninguna parte toca á Costa-Rica en la navegación por el lago, que- 
dando limitada por el rio Salto ó Alvarado. Un acontecimiento vino á favorecerla: la o- 
uexion del Guanacaste, cuyos limites se estienden hasta el rio La Flor. Eu virtud de esta 
anexión, quedaba como límite de Costa-Rica y Nicaragua, el gran lago y todo el San Juan. 
El Congreso federal aprobó la anexión; pero no definitivamente, sino de una manera provi- 
sional, hasta que el Congreso en ejercicio de sus atribuciones, fijára los límites de cada 
Estado. La Federación se disolvió, y esos límites jamás llegaron á fijarse. Nicaragua recla- 
mó varias veces el Guanacaste, y Costa-Rica se negó á entregarlo. Estas reclamaciones pro- 
dujeron diferentes actos de adhesión en favor de Costa-Rica do los vecinos del Guanacaste, 
y la intentona de Quijano del año de 36, demuestra que estaban muy bien avenidos con su 
nueva capital. La incesante ajitaciou que producía la falta do acuerdo de ambos Gobiernos 
hizo creer que podia dañar los intereses de toda la América Ceulral. La guerra de los fili- 
busteros, puso de relieve el peligro, ó inmediatamente que terminó esa guerra, el Gobierno 
del Salvador mandó á Costa-Rica, de acuerdo con Nicaragua, un enviado extraordinario y mi- 



DE CENTRO-AMERICA. 



231 



culo prueba que los deseos de triunfar ofuscaban del todo el enten- 
dimiento de Quijano. Carrillo habia desarmado á los pueblos que 
contra él se sublevaron, y ejercía en ellos una hábil vijilancia. El 
clero estaba satisfecho porque en 11 de marzo de 36 se habían resta- 
blecido los diezmos y los dias de fiesta. Quijano no aparecía, en tal 
concepto, como un santo protector délos derechos de la iglesia y no 
eran mártires los soldados que por su causa murieran. El primer 
móvil de la revolución habia faltado. La invasión de Quijano con 
gente de Nicaragua era antipática para los costaricense de todos los 



nistro plenipotenciario, el genero^ don Pedro Rómulo Negrete, con el fin de proponer un 
arreglo. El general Negrete asegura que llevaba instrucciones para declarar la guerra al Esta- 
do que se negara ú terminar la cuestión por un tratado. El Gobierno de Nicaragua mandó 
ú San José, en calidad de plenipotenciario, al general doctor don Máximo Jerez. Don Juan 
Rafael Mora, presidente entonces de Costa-Rica, confirió plenos poderes al general don Jo- 
sé M* Cañas, que tanto se habia distinguido en la guerra contra los filibusteros, y se firmó 
en San José el tratado Cañas Jerez, cuyo articulo '2. ° dice: "La línea de división, partiendo 
del Atlántico, empesará ú la estremidad de la Punta de Castilla á la embocadura del rio 
San Juan y continuara siguiendo la orilla derecha de este rio, hasta un punto situado aguas 
abajo del Castillo y á tres millas de las fortificaciones. Desde aquel punto saldrá una curva, 
coyo centro serán esas mismas fortificaciones, y dicha curva será constantemente á tres mi- 
llas de distancia, bastí otro punto situado aguas arriba del Castillo y á dos millas de la 
márjen del rio. De aquel punto en adelante, la linea divisoria continuará paralelamente á 
las vueltas del rio y á la ribera meridional del lago, siempre á dos millas de distancia, has- 
ta el rio Sapoa. Desde el punto donde encontrará el Sapoa, punto que, es bien entendido, 
será á dos millas del lago, se trazará una línea astronómica hasta el centro de la bahia de 
Salinas, sobre el Pacífico, donde terminará la línea de demarcación de las dos Repúblicas 
contratantes. " 

Con este artículo ambas Repúblicas cedían parte de sus pretenciones : el territorio costa- 
ricense no termina hasta la totalidad de San Juan. Comienza á la embocadura del mis- 
mo rio siguiendo su orilla derecha hasta un punto situado aguas abajo del Castillo y á tres 
millas de las fortificaciones. El territorio costarricense no llega basta el lago; se desvia 
<le él como e3presa el mismo tratido. No llega hasta el rio la Flor; queda limitado al 
centro de la bahia de Salinas. Nicaragua también abandonaba mucho de sus pretenciones; ya 
no pretendía territorio hasta el rio Salto ó Al varado; lo limitaba á la bahia de Salinas y á la 
linea que el tratado traza. Este tratado se hizo por dos plenipotenciarios lejitimamente au- 
torizados; fué aprobado por el Gobierno de Costa-Rica y por el Gobierno de Nicaragua; fué 
ratificado por el Congreso constituido de Costa-Rica, y por una Asamblea constituyente de 
Nicaragua; fué canjeado en el término que él designa ; fué publicado, después del canje como 
Jey de límites en el periódico oficial de Nicaragua. Costa-Rica lo comunicó al cuerpo diplomá- 
tico extranjero acreditado cerca de su Gobierno ; Costa-Rica lo comunicó también al Caer- 



232 



RESEÑA HISTÓRICA 



departamentos y de todos los colores políticos. El movimiento snbi « 
Guanacaste, con jen te de Nicaragua, podia dar por resultado la pérdi- 
da de aquel distrito, ó lo que es lomismo, la desmembración del ter- 
ritorio. A todo esto se agregaba que el nombre de Quijano desper- 
taba muy poca simpatía. Quijano penetró en el Guanacaste avanzan- 
do hasta la capital que hoy se llama Liberia. Ahí tuvo un triste 
desengaño porque los vecinos no se le unieron. Carrillo hizo mar- 
char una división de 2000 hombres que divisó la pequeña fuerza in- 
vasora en la hacienda de Santa Rosa. Quijano comprendiendo su 



po diplomático costaricense en el extranjero. Nicaragua lo» comunicó al cuerpo diplomático 
nicagüensey extranjero; todas las naciones amigas lo consideraron como un hecho con- 
sumado inobjetable. En diversos años, varios cuerpos lejislativos do Nicaragua emitie- 
ron leyes fijando limites de jurisdicción en el concepto de que el tratado era una conven- 
ción válida. El lapso de siete años le dio m lyor vigor. Durante todo ese período no se emitió 
ningún concepto, no se pronunció una sola palabra oficialmente contra el tratado. 

Pero trascurridos mas de siete años, el señor licenciado don Tomas Ayon, Ministro de 
Relaciones Exteriores de la República do Nicaragua, tuvo á bica dirijir una Memoria al cuer- 
po lejislativo objetando la validez del tratado. El orijeu de la esposiciou es el siguiente: 
En 1868 el Gobierno de Nicaragua causado de esperar el éxito de algunas empresas sobre 
la apertura del canal, celebró en Paris un contrato con el señor Michel Chevalier, por me- 
dio de Ayon. Chevalier conocía muy bien el tratado Cañas Jerez, juzgó que era absoluta-, 
mente indispensable respetarlo y exijió como condición sme qua non quo el Gobierno de 
Costa-Rica adhiriera á la nueva convención; asi se estipuló. El Cobieruo do Costa-Rica ad- 
hirió y el Congreso ratificó el convenio. El señor Ayon se alucinó con la posición oficial de 
Chevalier. Ayon creia que á un senador del imperio de Napoleón III nada se le dificultarla: 
que el Emperador tenia intores en el canal, asi por estender su influencia en el Nuevo Mun- 
do, como para realizar un proyecto quo se le propuso y aceptó cuando se hallaba prisionero 
en el Castillo de Ham. Pero los acontecimientos habían variado. El Emperador do los frau- 
ceses estaba preocupado con asuntos europeos, y un triste desengaño lo había demostrado 
que su pretendida omnipotencia no podia extenderse al mundo de Colon. Chevalior uo po- 
dia disponer da los fondos que tan vasta empresa demandaba. Con el contrato en la mano, 
se dirijió á los grandes capitalistas de Europa solicitando socios y accionistas, y recibía a- 
tenciones, buenas palabras; pero nada positivo. Puede decirse que llegó de puerta en puer- 
ta buscando protección, y no la obtuvo. Todo esto se sabia perfectamente en Costa-Rica y cu 
Nicaragua; pero Chevalier siempro se hacia ilusiones, y se imajinaba la grande empresa con- 
oluida bajo sus auspicios. Estas ilusiones las trasmitía incesantemente al señor Ayon, 
quien hallándose en su país, de regreso de Europa, sin ver por la distancia las dificultades da 
Chevalier, las repulsas que incesantemente sufría, y la ninguna esperanza de abrir el canal 
mediante el contrato relacionado, llamaba antip.itriotas á todoi los quo no participaban 
de sus ilusionas. El Gobierno de Costa-Rica se hallaba bien informado por sus ajentes en 



DE CENTRO-AMÉKIOA. 



233 



debilidad huyó con dirección á Nicaragua. 

3S — En memoria de la lealtad de la capital del Guanacaste, deno- 
minada entonces Guanacaste y hoy Liberia (*) se le dió el título de 
ciudad. Carrillo dió un decreto poniendo fuera de la ley á Quijano 
y á muchos de sus cómplices; de estos uno fué fusilado. En el mis- 
mo decreto permite que vuelvan otros ciudadanos que habiéndose 
mezclado en la anterior revolución no tuvieron parte en la intentona 
de Quijano. Este decreto de Carrillo, dictado durante la segunda re- 
volución, dice asi: 

"El Jefe supremo del Estado libre de Costa-Rica. 



-el estronjero de la verdadera situación de Chevalier, y comprendía que el contrato, en aquella» 
circunstancias, en vez de ser un bien era un verdadero mal para Costa-Rica, para Nicaragua 
para Centro-América, para el mundo entero ; porque mientras el mismo contrato subsistiera 
no so podian hacer nuevas negociaciones con lo* Estado? Unidos, á quienes la naturaleza 
llama ú realizar la empresa, ni con niuguna nación djl mundo. Halláudose el Gobierno cos- 
taricense investido de facultades omnímodas, y después do haber meditado detenidamente el 
asunto por todo» sus faces, declaró en la parte que le tocaba, caduco el contrato Ayon Che- 
ralier. Esta declaratoria produjo una gran sensación á los pocos nicaragüenses que todavía 
participaban de las ilusiones de Ayon, y encaminaron sus miras á destruir el tratado Cañas 
Jerez, para poder hacer negociaciones de canal, sin intervención de Costa-Rica. Ayon no 
uiega que fué celebrado por lejitimos representantes, ni quo fué aprobado por ambos Go- 
biernos, ni que lo ratificó el Congreso de Costa-Rica y la Constituyente de Nicaragua, ni que 
fué canjeado en debida forma, ni que se publicó solemnemente en ambos países como ley 
de limites, ni quo ambas partes contratantes le dieron cumplimiento constantemente por es- 
pacio de mas do sieteaüos, sin objeción alguna. Nada de esto niega el seüor Ayon; su ob- 
jeción es otra muy diferente. Dice que la ley fuudamjnbil de Nicaragua marcaba los limites 
del Estado, incluyendo el territorio del Guanacaste : que el tratado Cañas Jerez fija otros li- 
mites y, por consiguiente, altera y modifica la constitución nicaragüense ; que la Constitución 
de Nicaragua, vijente entonces, segun ella misma dice, no puede variarse por un decreto de 
una lejislatura, sin que ese decreto sea ratificado por otra lcjislatura: que el tratado Cañas Je- 
res fué ratificado por una lejislatura: que su ratificación no se sometió á otra lejislatura para 
que también lo aprobara y que portante*, hay una nulidad ¿íi mdice. 

El Cuerpo lejislativo de Nicaragua no dictó ninguna resolución sobro el asunto y la cues- 
tión está pendiente. 

En Costa-Rica so ha contestado al seüor Ayon diciéndose: que no fué un Congreso ordina- 
rio la lejislatura que ratificó el tratado en Nicaragu»; quj fué uní Asamblea Constituyen- 

(*) Este nombre tuvo en tiempo de don Juan Rafael Mora. A todo el distrito ó de- 
partamento, se dió por un decreto el nombre do "Morada" y ala capital el de Liberia. A 
la caída de don Juan Rafael Mora, se volvió á llamar Guanacaste el departamento ; pero la 
capital continuó llamándose Liberia. 



234 



KESKÑA HISTÓRICA 



"En atención á que Manuel Quijano, Pedro Abellan y Manuel 
Dengo á la cabeza de una partida de bandidos se lian introducido 
al Estado con las perversas miras de saquear á sus habitantes, é in- 
cendiar los pueblos: y en consideración también á que esta foragida 
empresa es patrocinada por los prófugos, y una gran parte de los 
espalaos del mismo, á causa de la rebelión de setiembre anterior: 
<pie en el hecho se hacen todos ellos indignos de la protección de las 
leyes, y debe tratárseles como tales bandidos: y que la cooperación 
á este crimen aunque es otro'de igual naturaleza, su mas ó menos 
gravedad debe ser considerada para la aplicación déla pena; facul- 
tado extraordinariamente por la Asamblea en 28 del corriente, ha 
venido en decretar y decreta: 

"Artículo 1. ° Se pone fuera de la protección de las leyes, á Ma- 
nuel Quijano, Pedro Abellan y Manuel Dengo; por haber invadido 
con armas al Estado: y á los que en esto les acompañan; en conse- 
cuencia cualquiera persona puede quitarles la vida sin responsabili- 
dad: y ejecutándolo con alguno de los tres jtriuieros, si fuese de sus 
mismos cómplices, queda indultado de la pena que por su complici- 
dad mereciera. 

"Art. 2. c Serán juzgados como traidores al Estado los que directa 
ó indirectamente los auxilien con sus personas, armas, elementos de 



te, autoridad competentísima para reformar la constitución y para dictar otra nueva ; que si 
esa Asamblea habia'.sido convocada para darla ley fundamental al Estado, no se puede com- 
prender por qué se le uiega la competencia para demarcar los limites. Se ha dicho también 
que aun en la hipótesis de que aquella Asamblea no hubiera sido un poder constituyente, 
sino un Congreso constituido, el tratado no teudria la nulidad de que habla el señor Ayon. 
porque muchas lejislaturas nicaragüenses lo tuvieron por válido, por firme é inobjetable, 
dictando leyes según él, y demarcando jurisdicciones conforme á BU texto. 

El Gobierno de Costa-Rica sostuvo en este concepto la validez del tratado, y puede asegu- 
rarse que sometida la cuestión al arbitramento de una potencia amiga de ambas partes con- 
tratantes, ninguna nación del mundo lo declararía nulo en virtud de las teorías del señor 
Ayon. No han faltado tendencias gubernativas en Costa-Rica, aunque estas tendencias no es- 
tán de acuerdo con la opinión general de los costoricenses, de que el tratado se tenga por 
insubsistente para que los limites sean toda la inárjen derecha del San Juan, desde el Grey- 
town hasta San Curios, y el lago de Nicaragua hasta La Flor, límites que se ha creido que están 
demarcados por la naturaleza. Si esta pretensión se sostuviera, prescindiendose del tratado, 
las cuestiones entre Costa Rica y Nicaragua seriau muy graves y muy inciertos; pero si la di- 
ficultad se limita d la validez del tratado Cañas Jerez, no puede haber en derecho duda alguna 
respecto del veredicto que deba dictarse. Así lo comprenden ambas repúblicas porquo respe- 
tan las líneas que el tratado fija. 



DI! 0JÍNT»O-AMBMO>. 



ms 



guerra, víveres, dinero, ú de cualquiera otro modo: los que mantengan 
con ellos, ó entablen relaciones de palabra, ó por escrito: los conduc- 
tores de cartas, ó aviaos: los que pretendan formar partido en sn 
favor, sustraer de la obediencia del Gobierno á los ciudadanos, al- 
terar el orden público, y á los que negasen los auxilios, que exija 
el mismo Gobierno ó sus dependientes. Todos estos serán juzgados 
sumariamente por un Tribunal compuesto del presidente de la Cor- 
te, Auditor de guerra y Juez de 1. rt Instancia de esta ciudad, con- 
forme al í'eglamento que se decretará, cuyas sentencias se ejecuta- 
rán sin recurso, no siendo de muerte. El Gobierno nombrará en el 
caso de alguna falta, la persona que deba cubrirla, para que el Tri- 
bunal no deje de obrar 

"Ai t. 15.° Se premia con cincuenta pesos al que denuncie cual- 
quiera de estos lieclios; y si el denunciante fuese de los mismos cóm- 
plices, queda ademas libre de la pena que mereciera; y los conduc- 
tores de avisos ó cartas que las presenten al Gobierno haciendo su- 
ya la gratificación que se les hubiese ofrecido, recibirán el premio 
que el mismo les acuerde según la importancia del aviso ó carta. 

•'Ai t. 4. ° Se procederá desde luego á embargar los bienes de a- 
quellas personas, que aparezcan comprendidas en los artículos an- 
teriores para que respondan al Estado por los gastos que irrogue la 
alarma, sin perjuicio del derecho de acreedores, que calificará el 
Tribunal especial, dando también las preferencias. 

"Arfe 5. ° Se confier¿n á los Jefes Políticos y alcaldes constitu- 
cionales las facultades 2. " y 3. rt y la 2. rt parte de la 1:* que 
comprende el art. 170 de la Constitución federal cometidas al Go- 
bierno por el artículo 5. ° del decreto citado de 28 del corriente. 

••Art. 0. ° Ninguna persona saldrá del interior mas allá del rio 
grande sin pasaporte del Gobierno, bajo la pena de cincuenta pesos 
de inulta, ó seis meses de obras públicas, sino tuviese con que pa - 
garla. 

•Ait. 7,° Los ciudadanos que abandonen su casa retirándose á 
los montes, ó que para ellos conduzcan los víveres que tengan aco- 
piados con el fin de ocultarlos, son responsables de este hecho, y 
pagarán una multa que no baje de un peso hasta veinticinco. 

"Ait. 8. ° Quedan restituidos al seno de sus familias y casas, Vi 
cente Aguilar, José y Mauricio Salinas, Juan José Lara, Presbítero 
Gabriel Padilla, Joaquín Bruno Prieto, Rafael Moya y Nicolás U- 
lloa; rebajándose á los dos últimos la parte de multa que aun no han 
satisfecho á un tercio de ella. 

"Art. 9. ° Este decreto será publicado inmediatamente de su cir- 
culación en tres dias consecutivos, surtiendo su efecto desde la pri- 
mera vez; y á mas de la circulación acostumbrada, se entregará á los 
Alcaldes de barrio y pedáneos un ejemplar, para que impongan á 



236 keseSa iiistókica 

á sus vecinos en él. Dado en la ciudad de San José á dos de julio 
de mil ochocientos treinta y seis. — Braulio Carrillo." 

39— Tenemos ya algunos hechos que van poniendo de relieve la fi- 
gura de Carrillo. Es incuestionable su actividad y su enerjía. Al ter- 
minar la campaña del año de 36, no es benigno. Pone fuera de la 
ley y fusila; pero estos actos son disculpables. Quijano y sus cóm- 
plices eran traidores ante el estricto derecho. Carrillo autoriza el 
restablecimiento de los diezmos y de los dias de fiesta. Aquel hom- 
bre de estado, era imposible que no comprendiera el mal que los 
diezmos hacian á su patria. El no objetó el decreto de 31 de marzo 
de 835, ni el de 20 de agosto del mismo año. Es imposible que las i- 
deas relijiosas de un hombre de su edad,, cambiaran desde agosto de 
35, hasta marzo de 36. No es, por tanto, la idea relijiosa lo que do- 
mina á Carrillo el 11 de marzo de 36. Entonces indudablemente su 
móvil fué quitar algunos pretextos al clero para revolucionar. Car- 
rillo habia dominado á ese clero, destruyendo la liga, y bien pudo 
mantener las ideas triunfantes, sin adoptar una medida retrógrada. 
El clero de Costa-Rica no era imponente. Entonces no habia ahí o- 
bispo, jesuítas, frailes ni monjas. Pocos de los clérigos seculares te- 
nían reputación. Dos o tres de los principales que se hallaban én 
San José, seguian el espíritu moderno. Los mas acreditados ultra- 
montanos eran muy pocos y residían en Cartago. Carrillo pudo muy 
bien dominarlos y no lo hizo, sin mas fin que el de tener una moles- 
tia menos en su administración. En la misma debilidad incurrió el 
doctor Calvez en Guatemala. Carrillo pudo, con su enerjia, haber 
establecido institutos, liceos y colejios, donde enseñándose las doc- 
trinas modernas, se inculcara al Estado, la necesidad de sostener 
los principios económicos quedebian salvjrlo. Todo esto habriapro- 
ducido & Costa-Rica mas utilidad que el laudulable celo de Carrillo, 
porque ningún empleado entrara á su oficina, un minuto después 
de la hora del reglamento, ni saliera un segundo antes de ella. Es 
tos conceptos, indudablemente serán combatidos por algunos de los 
admiradores que don Braulio Carrillo tiene en San José; pero son 
la jenuina espresion de la verdad. Esos admiradores de Carrillo, de- 
ben comprender que no hay en la historia del universo, un hombre 
absolutamente perfecto, y que los personajes mas elevados, son los 
que menos sombras presentan. 

40 — El Gobierno nacional, no vió con indiferencia la intentona de 
Quijano. Comprendió muy bien que ese faccioso podría tener mas 
tarde secuaces que alteraran la paz de Centro-América, y con muy 
sanas intenciones dictó medidas inútiles. Comisionó á don Juan Mo- 
ra, ex-jefe del Estado de Costa-Rica, para que, de acuerdo con el 
general Bermudes, emigrado del Perú y casado en Costa-Rica, pro- 
pusiera medidas oportunas á fin de evitar disturbios que compro- 



DE CENTK0- AMERICA. 



237 



metieran la tranquilidad del Estado. 

41— Don Juan Mora tenia tanto crédito, que la lejislatura de Cos- 
ta-Rica, con aplauso general, habia mandado que el retrato de a- 
quel ilustre ex-Jeíe, fuera colocado en el salón de sesiones, con es- 
ta inscripción al pié: "Ocupa este lugar el ciudadano ex-jefe Juan 
Mora, por sus virtudes, y le ocuparán sucesivamente los que, en 
el mismo destino, se hagan dignos de él." Bormudes había figura- 
do en teatros mas estensos, y no podia dudarse de su pericia; pero 
Carrillo era hombre activo y enérjir.o, y todo lo conducente á la se- 
guridad del Estado se habia hecho, cuando el Gobierno federal to- 
mó conocimiento del asunto. • 

42— Eu i 8 de diciembre de 1835, Carrillo emitió el siguiente de- 
creto: 

"Habiendo traído a la vista el decreto de 29 de noviembre último, 
que condena en la tercera parte de sus bienes;! los individuos de 
que habla el artículo í¿. 3 del mismo, para la indemnización de gas- 
tos y perjuicios que ocasionó la revolución sufocada: con presencia 
del espediente instruido por la Intendencia general, de las relaciones 
juradas y del mérito que producen las dili ¡encías que evacuó por 
comisión del Gobierno, el majistrado ciudadano Luz Blanco, para 
averiguar el estado de los bienes de cada uno de ellos. Pudiendo por 
estos datos calcularse con bastante probabilidad su capital; y con 
la mira de editarles perjuicios que la continuación del embargo y 
subasta, debe necesariamente producir, decreta: 

"Artículo 1. ° La pena del tercio de que habla el artículo 4. ° 
del decreto citado, deben satisfacerla por el órden siguiente. El 
presbítero José María Arias, trescientos pesos: el presbítero José 
Gabriel Padilla, quinientos: el presbítero Carmen Calvo, seiscien- 
tos: Juan José Lara rail: José León Fernandez, treinta: Pedro Ruiz, 
cincuenta: Fernando Bargas, ochenta: Juan Arrieta, cien: Mauricio 
Salinas, dos mil: José Francisco Fonseca, ochocientos: Pilar Fonse- 
ca, seiscientos: Vicente Agular, seiscientos: Joaquín Bruno Prieto, 
cuatrocientos: Eusebio Prieto, cien: Félix Chavarria, cuarenta y 
Santiago Ortega, treinta. 

"Art. 2. ° Se concede á los comprendidos en el artículo anterior, 
el término de seis meses contados desde esta fecha para la satisfac 
cion de la cantidad que les queda detallada, afianzando competente 
mente con documento público y á satisfacción de la Intendencia. 
Verificado esto, y pagadas las costas de embargo, se les entregará 
sus bienes. 

"Art. 3. ° Para la ejecución de lo dispuesto, se dá comisión al 
predicho majistrado ciudadano Luz Blanco en bastante forma, y al 
efecto exijirá, dentro del término de nueve dias, la seguridad pre- 
venida; entendiéndose directamente con las mismas personas, con 



238 



i:ese\a histórica; 



sus apoderados ó ajentes, 6 nombrándoles procurador si no lo travie- 
sen: y si transcurrido el término dicho, no hubiesen asegurado, pro- 
cederá inmediatamente á subastar los bienes equivalentes; pidien- 
do para esto al Ministro general, el espediente de embargo que ne- 
cesite por hallarse reunidos todos en este despacho. 

"Art. 4.° Sin embargo de que los reos prófugos, Joaquín Ber- 
nardo Calvo, Joaquin Iglesias, Francisco Peralta, Manuel Peraltn. 
presbítero José Francisco Peralta, presbítero José Andrés Rivera, 
presbítero Manuel Gutiérrez, presbítero Miguel Sarret y Tranquili- 
no Bonilla, son responsables por el decreto de 31 de octubre, con 
el todo de sus bienes á la indemnización de perjuicios; se hará la e- 
jecucion únicamente por la tercera parte de ellos, deducida esta del 
valúo ó justiprecio que debe preceder. 

"Art. 5. ° En caso de no haber postores al contado 6 al plazo de 
seis meses, señalará el Juez comisionado compradores con arreglo á 
las leyes, y previas las seguridades necesarias en favor del fisco, 
les adjudicará los muebles ó cosas que no se hayan rematado. 

"Art. 0. ° Silos deudoso apoderados de los prófugos, quisieren 
redimir alguna ñnca ó mueble de los mismos, afianzando en la for- 
ma prescripta, se les concederá por el valúo y justiprecio practi- 
cado. 

"Art. 7. ° Se pondrán en la tesorería de secuestros, con noticia de 
la intendencia, las cantidades que vaya produciendo la subasta; y 
á la misma se remitirán los testimonios de las escrituras que se o- 
torguen á consecuencia de lo dispuesto en los artículos anteriores. 

"Art. 8. ° El majistrado comisionado dará cuenta al Gobierno 
dentro el término de un mes de la ejecución de este decreto. 

"Dado en la ciudad de San José, á los diez y ocho dias del mes de 
diciembre de mil ochocientos treinta y cinco — Braulio Carrillo." 



DOCUMENTOS, 



El siguiente s.e encuentra manuscrito en el archivo del 
Palacio nacional de (ruatemala. 



Desde la independencia se propuso la ciudad de San José, tener 
la dominación absoluta de todo el Estado. En su constituyente se 
ganó la mayoría en la Asamblea, compuesta de hombres los unos 
sencillos y los otros desnaturalizados é indiferentes al bien de la pa- 
tria. Logró, por esto, erijirse en capital, tener tres diputados abul- 
tando su población, y reconcentrar en su seno las armas todas del 
Estado, con pretesto de la mayor respetabilidad del Gobierno, y 
desde esta época solo cuidó de la disciplina de sus tropas, mirando 
con el mayor desprecio el resto del Estado, que hubo tiempo en que 
no había en algunas ciudades un tambor para publicar un bando. 
Así armada se apoderó de todas las rentas, de los destinos públicos 
y de la administración de justicia; pero los pueblos bajo esta terri- 
ble coyunda, sufrían pacientes todos estos males, porque sus Jefes 
aunque josefinos egoístas, amantes solo de la gloria de aquel pueblo, 
eran prudentes, les infundían alguna confianza y estaban adornados 
de otras virtudes cívicas, y en el año de 34, engreída la facción con 
la paciencia silenciosa de los pueblos, apuró su dominación, se re- 
dujo á un número de diez ó doce individuos de aquella ciudad que 
rejenteaba todos los negocios públicos bajo el nombre de tertulia del 
padre Arista: ella sola hacia los proyectos de ley: daba ó nó la san 
cion: elejian majistrados, jefes políticos, ministros, jefes de estado 
y aun diputados y alcaldes de otros pueblos. Derribaron con su pe- 
riódico al jefe Gallegos que no era tan apropósito para sus miras, y 
en el presente año que lograron dominar enteramente la Asamblea, 
declararon nula su elección, y colocaron al ciudadano Braulio Car- 
rillo en la silla suprema del Estado. 

"En todos tiempos se habían dado leyes de circunstancias, que las 
mas tendían al engrandecimiento de San José, pero desde este mo- 



240 



RESEÑA HISTÓRICA 



mentó, con el mayor descaro, hicieron un horrendo tráfico de la ad- 
ministración de justicia en todos conceptos: la Asamblea, el Conse- 
jo, la Corte y el jefe Carrillo, eran una sola cosa; había, ciertamen- 
te, algunos buenos diputados, consejeros y magistrados, y. con todo 
se burlaban de ellos, haciendo caer á los unos en sus redes, con mil 
vergonzosos artificios, y despreciando á ¡los otros como mentecatos. 
Se dió la ley en que indirectamente se dejó á San José la elección 
de todos los supremos poderes del Estado, como si fueran electos 
popularmente; pues previniendo que solo se tomasen los candidatos 
quo tuviesen mayor número de sufra jios y siendo la electoral de San 
José la mas mftnerosa. por la injusta preponderancia que adquirió 
desde el principio, es consiguiente que solo ella elije, porque pára 
contrarrestarla es necesaria la uniformidad de todas las electorales 
del Estado, lo que es regularmente imposible. 

"Se estableció una planta de corte de justicia, suprimiendo los de- 
rechos del hombre y dejándolo reducido á un estado de desespera- 
ción; está tejida con tal maña, que á un mismo tiempo afianza la do- 
minación total de la facción en todos los pueblos, y hace á los del 
partido inviolables en sus acciones y derechos. Se abolieron los diez- 
mos, se suprimieron muchos dias festivos y se prohibieron las pro- 
cesiones contra el dictámen y conciencia del pueblo costa rícense que 
ama la relijion con entusiasmo, y reconoce la autoridad de la igle- 
sia católica. 

"Se dió un decreto horrendo en la planta de la renta de tabacos, 
el que no se hubiera emitido en el tiempo del mas crudo despotis- 
mo, desatendiendo el clamor general de los pueblos, que quieren ser 
participantes de esta renta esclusiva en sus productos para aquel 
suelo, y no siendo bastantes todas las entradas y fondos del Estado 
que se absorven en aquel punto, gravaron todas las tierras propias 
y compuestos, haciendo pagar medio real de cada manzana, aun á 
las personas mas miserables. Llegó su atrevimiento hasta derogar la 
ley de Ambulancia, la mas célebre en todos los pueblos del Estado, 
señalando con insolencia por capital perpetua, una sabana de aquel 
pueblo llamada el Murciélago, valiéndose para esto de regates y 
maniobras vergonzosas, ajenas de la integridad y pureza de perso- 
nas públicas: con estas mismas armas emitieron otros varios decre- 
tos que no siendo obra de la razón y justicia, sino de una malicia re- 
tinada, irritaron los ánimos pacíficos de todos los costaricenses y aun 
la parte sana del vecindario de San José. Intentaron los pueblos ju- 
sar del derecho de petición, mas en el concepto del jefe Carrillo, 
este fué un delito, y mandó crear espedientes en la ciudad de Car- 
tago y Alajuela: no habia modo de espresar el pueblo sus concep- 
tos, porque maliciosamente se habian hecho cesar los dos periódicos 
desde el dia fatal de la elevación de Carrillo á la primera roajistra- 



1>K CJsXTKO-AMÉHIC'A . 



241 



tura del Estado, y los ciudadanos se vieron obligados á dar algunos 
papeles sueltos, manifestando el gran desagrado en que se hallaban 
los pueblos. El Jefe, que desde su ingreso á Costa-Rica, hizo la mas 
terrible guerra á todos los supremos poderes del Estado por medio 
•de la imprenta, haciendo burla y escarnio de las personas mas res- 
petables, no pudo tolerar su orgullo que se criticase alguna cosa de 
su conducta pública y la de su comparsa: se sobrepuso á la ley fe- 
deral de 17 de mayo y á la del Pistado sobre libertad de imprenta; 
se constituyó en dictador, y olvidándose de que él habia dado tan 
buenas lecciones, emitió un decreto despótico, en que sin ninguna 
formalidad de juicio, calificación y observancia de ley, anatematiza- 
ba á los autores del impreso, á los que lo tenían, repartían y no 
lo entregaban al mismo Gobierno. En seguida mandó imposibilitar 
las pocas armas que habia en la ciudad de Cartago por medio del 
célebre Quijano, quitándoles ocultamente las muelles del palillo, 
con el fin, sin duda, de que aquellos honrados vecinos, no tuviesen 
en su orden interior, este mezquino auxilio y quedasen espuestos á 
la voluntad de los facciosos y perversos que quisiesen vejarlos: se 
descubrió, en fis, este crimen, justificándose el delincuente con la 
órden del Jefe, comunicada por Quijano: el pueblo de Cartago se 
exalta con este hecho ratero y bajo de un funcionario público, y ere 
yendo justamente que lo ha hecho para oprimirlo ó asesinarlo, dea- 
confia de su conducta, y mucho mas se alarma cuando observa qui- 
en aquellos mismos dias habia acuartelado tropas en San José, y se 
descubre una facción de perversos que proyectaban saquear y ul- 
trajar á muchos vecinos honrados. En este tiempo se subleva la ciu- 
dad de Alajuela, apareciendo en masa, por la noche, grandes gru- 
pos de hombres pidiendo y gritando que se quitase el Gobierno ac- 
tnal y se formasen las leyes: como esta escena se repitió varias oca- 
siones, el jefe Carrillo se vió obligado á convocar estraordinaria- 
mente la Asamblea, señalándole directamente el decreto de tierras 
para reverlo; mas esto fué una verdadera burla para entretener ;í 
los pueblos poique bien le costaba el susurro y voz general y de los 
espedientes que se habían creado el sumo desagrado de los costari- 
eenses en todos los artículos indicados. Reunida la legislatura, las 
municipalidades de Cartago y Alajuela en cumplimiento de su de- 
ber, y usando del derecho de petición, representaron sumisamente 
.•I que se reformasen los principales decretos que pugnaban con la 
voluntad general; mas obsecada la Asamblea porque algunos délos 
diputados se hallaban comprometidos sencillamente á sucumbir con 
las miras de| la facción, desoyó impíamente su justo clamor, y a- 
doptó una medida que, á juicio de los sensatos era un verdadero 
escarnio con desdoro de su misma respetabilidad, porque decretó 
una misión de ocho individuos qr.e saliendo de pueblo en pueblo. 

TOMO II. 1" 



242 



rkseSa histórica 



inquiriese y escudriñase la voluntad de todos los ciudadanos, y á 
su juicio controvirtiese las materias y predicase en favor de los de- 
cretos. Cartago desesperado de todo remedio, se reunió el 26 de se- 
tiembre próximo pasado, con un número de mas de mil trescientas 
personas: usó del sagrado derecho de insurrección, y por los justos 
motivos que quedan espresados, desconoció al Jefe, á la Asamblea 
y Consejo, por haber todos tres poderes traicionado su causa: enta- 
bló el sistema municipal é invitó á los otros pueblos á la reunión de 
un Congreso constituyente, bajo el mismo sistema popular represen- 
tativo. Esta acta fué adoptada, celebrada y jurada con el mayor eiir 
tusiasmo el dia 27 del mismo mes por todo el vecindario de la ciudad 
de Alajuela, la villa del Paraiso y los pueblos de Oroci, Tucurrique, 
Union, Aserrí, Curridabat, Cot, Quircot y Tobosi; el 28 hizo lo mis- 
mo la ciudad de Heredia y el 29 el pueblo de Bárbara. Desengaña- 
do el jefe Carrillo con tan francos, espontáneos y unísonos pronun- 
ciamientos que no pudo sufocar en la ciudad de Heredia, aun ha- 
biendo mandado tropas á impedir su pronunciamiento el dia 27, y 
permitido que se rompiese el fuego en el Virilla el dia 28, después 
que supo que se liabia pronunciado, tuvo á bien mandar legados á 
los lugares principales que á nombre de la municipalidad y vecin- 
dario de San José, redujese capciosamente á su dominación, á todos 
aquellos pueblos que, desarmados y oprimidos, habían heroicamen- 
te sacudido el yugo de aquella persona, que con su hermano el con- 
sejero, ciudadano Basilio Carrillo, trastornó y destruyó la hermosa 
y floreciente ciudad de León de Nicaragua. Los pueblos de la liga, 
por solo el bien de la paz y por el deseo ardiente de ver reunido su 
Congreso constituyente, prometieron reconocerle para solo el efecto 
de que convocase extraordinariamente la Asamblea, y que ésta die- 
se el decreto de convocatoria y admitiese la renuncia de su destino, 
exijiéndole que para que los pueblos se tranquilizasen y no se en- 
volviesen en la anarquía, porque estaban inquietos por los justos re- 
celos que de él y de la facción tenían, repartiese las armas y per- 
trechos de guerra, entre las cuatro ciudades principales, pues todos 
desconfiaban de su admisión, creyendo que los quería destruir y a- 
niquilar. Resistió á esta justa solicitud y los pueblos de la liga a- 
cordaron una legación autorizada omnímodamente, que se reunió en 
el rio del Virilla el 5 del corriente. Allí concurrieron los dos legados 
de San José, con una acta que los autorizaba en la misma forma y 
que solo respiraba amor y fraternidad, concurriendo otro comisio- 
nado por el Gobierno, con la espresion de estar deferente á la volun- 
tad general de los pueblos; mas todo fué negocio de pocas horas pa- 
ra un trastorno en las actas de San José y de su Jefe, porque ape- 
nas se trató de la repartición de armas como punto cardinal de la 
cuestión, cuando en el momento, tanto el uno como el otro, no res- 



DE CENTRO-AMEHICA. 



243 



piraban mas que insultos y amenazas contra todos los pueblos de la 
liga. La legación imperturbable en sus derechos de soberanía, y fiel 
al sagrado depósito de la voluntad de sus pueblos, sus comitentes 
celebra su acta, y le intima en el nombre del soberano de Costa-Ri- 
ca que dentro de tres dias reparta las armas y pertrechos de guerra, 
dejando á San José, la cuarta parte que le corresponde para su se- 
guridad, ofreciéndole al mismo tiempo, garantías bastantes en favor 
de aquella ciudad y de todos los individuos. El jefe Carrillo con su 
facción, lejos de oír la voz poderosa de la voluntad general, se cons- 
tituye en tirano y emite un decreto de proscripción genérica, tan. 
terrible y atroz, que no liay déspota en el dia sobre la tierra que 
pueda darlo igual: en él declara por reos de estado á los principa 
les pueblos del pronunciamiento, y haciéndose otra vez dictador, 
restablece las ordenanzas del ejército para que todos sean juzgados 
militarmente: los pueblos entusiastas de su libertad, ciertos de sus 
sagrados é imprescriptibles derechos no temen las amenazas del ti- 
rano de Costa- Rica, y se acercan mal armados á entrar á la glorio- 
sa lid que hará eterno su nombre, pues quieren sellar con su san- 
gre los votos de su franco pronunciamiento. El General Soto se a- 
campa con su ejército en los llanos del Murciélago, y el comandan- 
te Cordero en Curridabat: allí permanece cuatro dias y en el que es- 
taba combinada una operación militar (después de cuatro guerrillas 
en que triunfó la liga) el jefe Carrillo invitó á nuevos tratados al 
comandante general Soto: este convocó las juntas de guerra de to- 
das las ciudades, quienes los ajustaron y remitieron al espresado 
.refe; mas hubo la desgracia de que fiado el General de que Corde- 
ro habia visto pasar á los individuos de la junta de guerra de Car- 
rago, no le dió contraorden á Cordero por una mera equivocación 
ó descuido, y creyendo éste que la operación estaba en corriente, le- 
vantó su ejército é intentó acamparse cerca de la cuesta de las mo- 
ras, en la casa de campo del C. Millet: allí habia una fuerza de San 
José que rompió el fuego, y Cordero la desalojo, cometiendo el a- 
tentado de quemar aquella casa, contra la orden espresa é instruc» 
ciones que le habia dado la junta de guerra de Cartago. El Jefe de 
San José y su vecindario irritado justamente de este hecho, y cre- 
yendo que era una traición y felonia de la liga cuando apenas habia 
recibido los tratados, mandó perseguir á Cordero con toda la fuerza 
y tres piezas de artillería: dió un fuego de ocho horas que sufrió de 
retirada, la tropa de Cartago. El general Soto comprometido con la 
remisión de los tratados, no pudo en aquella vez dar un pequeño 
auxilio á aquella tropa que estrechada en calles angostas y mal dis- 
puestas por imprevisión de aquel Comandante, se dispersó confusa- 
mente y dió lugar á que el enemigo ocupase la plaza material de 
Cartago, como á las tres de la mañana del 19 del corriente. El jefe 



244 



RESEÑA HISTÓRICA 



Carrillo proscribe de nuevo á Cartago, intimando á Alajuela y He- 
redia que dentro de seis horas hagan proposiciones y que de nó se 
les atacaría. El General contesta firme de que la causa está en el 
mismo pié, y que los tratados debian ser los mismos que se le ha- 
bían remitido, porque el honrado vecindario de Cartago, no tenia 
parte en el hecho de Cordero: Carrillo no responde cosa alguna, 
guarda hasta ahora un profundo silencio: se ignora la suerte de a- 
quella ciudad, y de si los vecinos principales han caido bajo el yu- 
go tirano de su dominación: están cortados y ocupados todos los ca- 
minos por el enemigo; mas Heredia y Alajuela se han fortificado con 
sus armas á este lado de las márjenes del Yirilla: han votado sus 
puentes y prometido defender la causa sagrada de la libertad del 
Estado, hasta conseguir el fin propuesto, vengando cualquiera inju- 
ria que se haga ¡i los vecinos de Cartago. Hé aquí un "bosquejo del 
actual estado de revolución, hasta el 17 del corriente." 



NUM. 2. 

IMPRESO PUBLICADO EN HEREDIA. 

"Conciudadanos, hermanos y vecinos. Desgraciadamente se llegó 
la época en que en el Estado de Costa-Rica se turbase el bienestar 
individual y general. ¡Qué bello cuadro representaba ! El ha sido el 
singular entre los demás pueblos ó Estados de la Union centro-ame- 
tica na y provincias independientes, que se liabia librado de anar- 
quías destructoras, y ha sido asilo seguro de sus habitantes, y per- 
seguidos en otros puntos; pero ya sus pueblos hallándose oprimidos 
se han pronunciado, desconociendo las autoridades y recobrando su 
soberanía para oonstituirse en mejor forma. 

'Mas no han sido tan desmoralizados que se hayan avanzado, no se 
han salido del orden; al mismo tiempo que declaran roto el vínculo 
legal que los ataba, se han sometido á las autoridades locales. que 
¿an nombrado, ínterin se constituyen las bases fundamentales «leí 
nuevo Gobierno. A estas autoridades locales están los pueblos tan 
rendidos, que á pesar de su decisión contra el Gobierno y contra el 
pueblo joselino, como principa] lugar de su residencia, y que basta 
ahora ha resistido al voto general de todos los demás; hasta el pre- 
sente no se ha advertido desorden alguno de consideración. Estas 
autoridades locales se han esforzado en discurrir, arbitrar y encon- 
trar los medios de paz para con aquellas, y aquellas para con estas, 
en tan críticas circunstancias, y con el sagrado fin de que no se der- 
rame ni una sola gota de sangre de nuestros hermanos. 

"Temerosos los pueblos de que las armas que están replegadas en 
el de San José, directa ó indirectamente, temprano ó tarde les pue 



D-E CENTRO- AMÉRICA. 24ñ 

dan impedir ó entorpecer el recobro de sn libertad y formación d« 
su nuevo Gobierno; no pueden llevar ni un solo instante con pacien- 
cia, el que San José esté armado para resistir. El Gobierno deseo- 
so de que el negocio marche por el sendero de la ley para su esta- 
bilidad, quiere que se le reconozca para la convocatoria de la Cons- 
tituyente; para este acto, aunque necesario, no es consiguiente el 
que el pueblo de San José esté armado; siendo pues la causa eficien- 
te de la impaciencia de los demás pueblos y su zozobro, el Gobierno 

y pueblo josefino heroicamente pudieran decir cual otro Jonás 

sin dilación alguna, dividamos las armas: acábense los temores, que- 
dando garantizadas nuestras vidas y propiedades. 

'¡«¿ué realce! ¡qué honor y gloria seria para los costaricenses! Cuan- 
do los demás Estados de la Union y el universo entero supiesen que 
sus habitantes fueron tan humanos, lan caritativos y tan unidos. en 
la causa común, que en el momento mas crítico de su desolación, e- 
Dos mismos se convirtieron en alíjeles de paz, ellos mismos supieron 
mediar sus diferencias con tanta destreza y acierto, que todo se a- 
llanó sin un tiro de fusil; ellos mismos fueron cual otra Judit los 
libertadores de su pueblo. Muera el infame Holofemes de la desu- 
nión, vivan todos sus habitantes, restablézcase la paz, mejórese ei 
cuadro costaricense y sea feliz y no desgraciada la rebelión. Pueblo 
josefino, tomad la parte que os cabe en tan heroica empresa, pres- 
taos gustosos al bien general de la patria. 

La misma moralidad de los pueblos, los tiene zozobrados é inquie- 
tos, ¡qué dolor! por una parte desean recobrar su libertad, sacudir 
sn opresión, y ver con prontitud realizado su nuevo Gobierno, y por 
otra tern. 'ii los males que seguramente les acarrea su convulsión: 
miran los gastos que se están ocasionando: paralizado el comercio y 
la agricultura, alterado el bienestar individual y general, etc. Ca- 
sualmente es la época de siembras de trigo, frijoles, cultivos de ta- 
baco. Los maíces no presentan buen;semblante, y queriendo los pue- 
blos evadirse de la opresión y de los impuestos, se hallarán después 
oprimidos del hambre y otras fatales consecuencias. 

Costaricenses, no afeemos nuestro nombre, no nos denigremos con 
tan feo borrón de haber sido nosotros mismos los artífices de nues- 
tra destrucción, sean unánimes los votos, los deseos y los suspiros, 
para que el Dios de las misericordias nos preste su socorro y asis- 
tencia. 

Heredia: octubre 3 de 1835. 



El amante del bien r/eneral." 



246 



KESKffA. HISTÓRICA 



NUM. 4. 

PROCLAMA DE SOTO. 



EL COMANDANTE GENERAL DE LA LIGA 

A los pueblos y tropa de su mando. 



"El ciudadano que obtiene un destino público, que lleva las insig- 
nias populares y que guarda el sagrado depósito de la autoridad, 
deja de pertenecer á si mismo para emplearse esclusivamente en el 
bien, prosperidad y engrandecimiento de los pueblos y tropa que 
itiene el honor de comandar. A este objeto deben dirijirse sus cona- 
tos: este es el fin de sus esfuerzos y la regla única de sus acciones y 
■ conducta. Debe hablar á los pueblos el idioma puro de la verdad, a- 
Iejar toda lisonja y prescribirles la senda por donde deben llegar :í 
su verdadero bien. Poseído el que habla de tan sinceros sentimien- 
tos y constituido en el deber de hacerlos públicos, no debe ocultar 
el grave negocio que actualmente llena la atención del Majistrado, 
pues que de él depende, en lo mas, el bienestar de todo el Estado. 
Desgraciadamente se han entronizado en él la divergencia y discor- 
dia; pero justamente lo ha orijinado el conocimiento é intelijencia 
que los pueblos tienen á la vez de sus imprescriptibles derechos. 
Para sostenerlos se han alarmado, se han decidido y han jurado, en 
fin, preferir la muerte, que volver á deposit?r su soberanía en per- 
sonas que, abusando del poder, se han constituido dueños y abso 
lutos de los sagrados derechos y acciones de los pueblos. 

"Soldados: la intrepidez que vosotros manifestáis para decidir la 
cuestión, que aun se halla pendiente, es hija propia de vuestro 
valor y disciplina: esta última cualidad tan brillante en vuestra hon- 
rosa carrera, es la única que os ha podido calmar y ser deferentes á 
las persuaciones de vuestros caudillos, para dar treguas á que ma- 
niobrase primero el choque de razones, que el estallido funesto del 
bronce y de las armas. Consérvense éstas para edificarnos y no pa 
ra destruirnos: y demos un testimonio al universo entero, de que 
Costa-Rica en medio de su gran revolución, ha conservado ilesa su 
moralidad, su virtud y su relijion. 

"La sincera unión de todos nuestros pueblos, y la conformidad de 
ideas y sentimientos, es lo que únicamente puede hacer desaparecer 
entre nosotros sin estrago, los males que nos amagan. No temamos 
ningún funesto porvenir de la unión: seamos generosos para olvidar 
con suma docilidad los agravios que hemos sufrido. El ósculo de 
paz será el signo indeleble con que se ame para siempre la fraterni- 
dad y la concordia, y los dulces lazos que nos liguen como antes con 



DE CENTRO- AMÉRICA. 



247 



los dignos hijos de San José. En lo absoluto son nuestros herma- 
nos, y eeteMnculo sagrado nos llama á todos á solicitar la paz, co- 
mo se está haciendo por los dos partidos que belijeran. Ella deja ver 
•en medio de los mortales, su rostro consolador y al punto desapare- 
ce con la rapidez del rayo, la desoladora guerra. Su espada persigue 
de muerte á los tiranos: su aspecto los hace temblar, y la humani- 
dad oprimida, se llena de júbilo al mirarle. Las ciencias y las artes 
se cubren con su ejida inmortal y su mano bienhechora les llena de 
honores. La paz, en fin, va á fijar entre nosotros su morada: corra- 
mos todos á alistarnos en sus filas y ponernos á la sombra de su es- 
tandarte. Eterna maldición á los enemigos de la paz; loor eterno á 
los que la aman. 

Alajuela, octubre 4 de 1835. 

José Anjel Soto. 

NUM. 4. 

DECRETO ACERCA DE I-.V DIÓCESIS. 

"La Asamblea constitucional del Estado libre de Costa-Rica, te 
niendo presente la grave y tájente necesidad de que se erija en él 
una silla episcopal, y considerando: 1. quemas de tres centurias 
han corrido después de su fundación, y quizá solo él, entre todos 
los Estados de la América, es el que ha tenido y tiene mas necesidad 
de esta medida: 2. ° que la distancia en que se halla de la capital 
del obispado es considerable, pues se calculan doscientas leguas, y 
de la Metrópoli cuatrocientas: í¡. 9 que á mas de ser el camino fra- 
goso, se presentan peligros en los grandes y caudalosos rios que en 
él se encuentran: 4. ° que el aumento de su población asciende al 
número de ochenta mil almas: 5. ° que los negocios eclesiásticos su- 
fren inmensos retrasos, como se vé en la impetración de dispensas 
matrimoniales, divorcios, licencia para edificar iglesias ú oratorios 
y otras tantas necesidades espirituales que frecuentemente ocurren, 
como el carecer estos habitantes del sacramento de la confirmación 
hasta treinta y tres años, porque muchos obispos no han visitado es- 
tas iglesias por la lejania y demás obstáculos indicados: 6. ° que 
los pretendientes de órdenes sufren grandes gastos y dificultades, 
por retirarse de su país por muchos años: 7. ° que reportaría infi- 
nitas ventajas la presencia del pastor, por la influencia en la mora- 
lidad del clero y pueblo, por el apoyo que nuestra relijion tiene en 
una columna que le sostenga en su mayor pureza, por el aument o 
del divino culto y por el impulso de las ciencias y el logro de un :i 
completa educación de la juventud que felizmente abunda en talen- 
tos que abriga en su seno este delicioso y fecundo país: 8. ° que 
aunque no son por ahora cuantiosas las rentas para la subsistencia 
del Obispo; con todo, si se atiende al producto actual de diezmos y 



248 



RKSKÑ.N HISTÓRICA 



cuartas, y á que para mantenerlo con una mediana decencia y oo 
modidad, respecto á la' que ofrece el país por lo barato de .sus vive 
res, habitaciones, servicio y demás, con respecto á, Jos otros países 
de la República y aun de todo el continente, puede, en consecuen- 
cia, sostenerse en igual rango que los otros obispos de América, con 
menos renta; 9.° y último: qué teniendo él Cuerpo íejislátiyo rece- 
sos y exijiendo el presente negocio la posible espédicion, podrá au- 
torizarse al Ejecutivo para algunos casos, dejándose otros pendien- 
tes por la brevedad y detenida meditación; debiéndose oír al Eje 
cativo para resolver, ha tenido á bien decretar y decreta: 

"Artículo 1. ° Los poderosos motivos que ha tenido presentes el 
Cuerpo lejislativo, se demostrarán al venerable cabildo eclesiástico 
de León, por medio del Jefe supremo y Vicario foráneo del Estado; 
con el interesante objeto de impetrar sii allanamiento 6 informe en 
favor de nuestra solicitud, manifestándole que el finado padre obis- 
po, frai Nicolás García Jerez, prestó muy gustoso 'su consentimien- 
to, con la mas viva espresion de sus deseos de que Costa-Rica se e- 
rijiese en obispado, como puede verse en su informe de 8 de ¡alio 
de 824. 

"Art. 2. ° Tan luego como vuelva de León la solicitud aprobada 
por aquel cabildo, será elevada por los mismos medios anteriormen- 
te indicados, al cabildo Metropolitano de Guatemala, quien también 
debe intervenir en ella, puesto que se le debe agregar un sufragáneo. 

Art. 3. ° Obtenido que sea el allanamiento de uno y otro cabildo, 
se dirijirá la solicitud al Internuncio de su Santidad, que reside en 
Santa, Fé de Bogotá, con preces humildes y suplicatorias, á fin de 
que se erija una nueva silla episcopal en este Estado, sin canónigos 
por ahora; pero si en el trascurso del tiempo se aumentasen las ren- 
tas, como es de esperarse, se conceda la gracia de tres capitulares. 
Que estas jereces se hagan por el Vicario y todo el clero costaricen- 
se y se eleven al Ejecutivo del Estado, por cuyo medio deberán di- 
rijirse al Internuncio, nombrando antes, el mismo padre Vicario, 
una comisión de individuos del clero, para que de todo se informe 
por menor al Gobierno. 

"Art. 4. ° Aunque debiera esperarse la erección de la nueva silla 
episcopal para proceder á la elección de Obispo, no obstante, como 
ella debe recaer por especial ley del Gobierno federal de esta Repú- 
blica, en sujeto de la misma, y de otra parte se ignora el tiempo que 
el Nuncio deba permanecer en la América Meridional, y que en ca- 
so de volverse á Roma sin haber aprobado ó proveído por sí al Obis 
po, nos seria muy difícil conseguir nuestra pretensión por la dema- 
siada distancia en que nos hallamos y por la falta de recursos para 
enviar un legado cerca de la silla apostólica, se procederá igualmen- 
te al nombramiento de Obispo (ó sea una nómina de tres sujetos que 



DE CENTRO- AMEBIC A, 



¿411 



reúnan la mayoría de votos y con todas las cualidades de derecho 
en lo posible), arreglándose para esto á lo que prescribe el venera- 
ble cabildo de Guatemala para la provisión de aquella silla; y ma- 
nifestando al mismo tiempo al Internuncio, las poderosas causas que 
han movido á este clero para proceder de esta manera á la elección, 
la que somete con toda sumisión á su autoridad, como que repre- 
senta en sus facultades á la suprema silla de la iglesia. 

■•Art. 5. ° En las mismas preces se consultará á su Santidad en 
quién deban recaer las facultades en caso de fallecimiento del Obis- 
po que sea nombrado para la nueva silla, respecto á que por ahora 
no son bastantes las rentas para sostener canónigos. 

"Art. 0. ° Dado caso que el Internuncio se hubiese regresado á 
Roma, ú no tuviese facultades, se remitirán las preces directamen- 
te á su Santidad. 

"Art. 7. ° El- Ejecutivo informará circunstanciadamente al Poder 
lejislativo, con presencia del quinquenio de diezmos y del produci- 
do de cuartas episcopales lo conveniente; vertiendo á consecuencia 
su opinión con respecto á la cuota que deba ponerse al Obispo para 
su congrua sustentación, para que el mismo poder lejislativo asigne 
la que crea justa y arreglada de la misma masa decimal, sin perjui- 
cio de reservarse la parte que corresponda á los cuatro reductores 
6 iglesias particulares. 

"Art. 8. ° Se autoriza al Ejecutivo para nombrar al legado que de- 
be enviar cerca del Internuncio ó de su Santidad: para decretar su 
dotación y demás gastos extraordinarios, como son los de palacio e- 
piscopal, pontificales*/ el adorno necesario de la iglesia Catedral, etc. 

"Art. 9. Si tuviese buen éxito la solicitud en los dos conceptos 
que abraza, la lejislatura, con presencia de la comodidad común, 
designará el punto donde deba fijarse la Catedral. 

"Art. 10. Quedan derogadas todas las disposiciones y decretos que 
se opongan al presente. 

"Al Consejo representativo — Dado en la ciudad de Heredia, á los 
veintidós dias del mes de diciembre de mil ochocientos treinta y sie- 
te — Juan Bautista Bonilla, secretario presidente — Juan Jl. Ho- 
rnos, pro- secretario — Manuel José Palma, secretario accidental. 

Casa del Consejo. Heredia, enero cinco de mil ochocientos treinta 
y ocho — Pase al Poder ejecutiuo — Joaquín. Flores, presidente — 
José M. EcJiavarria, secretario. 

"Por tanto: ejecútese. San José, Enero cinco de mil ochocientos 
treinta y ocho — Juan Mora." 



APENDICE 

Al Capítulo octavo del libro cuarto. 



SUMARIO. 

1 — Jiazon dt este apéndice — 2. — Creencia general acerca del decreto ae 13 de octubre de 1848—3. 
Situación de Guatemala cuando se emitió — i. Decreto de 13 de octubre— 5. Observaciones— 6. 
Procedimiento en Méjico contra Iturbide — 7. ün decreto en que realmente se pone á muchas per- 
sonas fuera de la ley. 



1— Los acontecimientos que se narran en el texto de esta obra, apenas llegan en el voló, 
men segundo á los primeros días de febrero de 1838. Para completar materias importantes, 
se ha esteudido algunas veces el relato en notas. Una de estas se halla en el capitulo prece- 
dente, y se refiere á diezmos. Tratándose de diezmos en Costa-Bica, era indispensable ha- 
blar del obispo don Anselmo Llórente y Lafuente, partidario exaltado de esa contribución 
fatal, y decidido por que el diezmo pasara sobre los plantíos de café. Mencionándose á este 
obispo, fué preciso decir quien era, y se le presentó antea de que le viniera la mitra, como 
cura de Patzicia, como rector del Seminario Tridentino de. Guatemala y diputado á la A- 
samblea constituyente guatemalteca, que se instaló el aSo de 1818. Se manifestó que en osa 
Asamblea, el padre Llórente, había votado algunas veces con los liberales; pero cuando so 
discutía el decreto de 13 de octubre, él pretendió retirarse de la sesión, y no habiéndosele 
permitido, salvó su voto diciendo que aquel decreto ponía fuera de la ley á Carrera. 

2 — No solo el padre Llórente pensó así: del mismo modo pencaban otros diputados, aun- 
que del partido servil todos. Esta voz se difundió, y hoy los serviles y los liberales de to- 
das clases y ce ndiciones, creen que Carrera fué puesto fuera de la ley el año de 1848. En 
tre ese suceso y el fin de esto lomo, hay mas de una década, fecunda en acontecimientos po- 



232 besbSa iiistókica 

políticos. Con la abundancia de materiales que nuestra principal impronta tiene, no puede 
predecirse hasta cuando esta publicación llegará al 13 de octubre de 48. En tal concepto, y 
por vif. de apéndice ó aclaratoria cíe una noto, trátase ahora de aquel decreto. 

3— En 1848, fatigados los pueblos por una tiranía teocrática, que pesaba sobre ellos des- 
de el 13 de abril de 1839, sin una ley fundamental, sin Asamblea y sin esperanza absolu. 
tamente de progreso intelectual, Don José Francisco Barrandia y el doctor don Pedro Moli- 
na, distinguidos ciudadanos, que hacia tiempo parecían aletargados bajo el peso enorme 
de la reacción, se presentaron de nuevo en la arena politica. Publicóse entonces un periódi- 
co intitulado "Album Republicano", del enal ellos y algunos jóvenos que seguían sus doc- 
trinas, fueron redactores. En ese periódico se pedia la convocatoria de una Asamblea cons- 
tituyente, y se empleaba sin disfraz el lenguaje de la libertad. Carrera sufrió diez números; 
pero cuando se iba á publicar el 11, mandó cerrar la imprenta y reducir á prisión al impre- 
sor don Luciano Luna, (á quien mas tarde quitó la vida) y conducir á las bóvedas del Cas- 
tillo á los redactores del "Album". Barrundia se ocultó, escribiendo en esos momentos un ar- 
tículo que comienza así: "El Album ha exhalado su último aliento en lucha desigual contra 
el despotismo". La persecución comprendió á muchos liberales. El doctor Molina y don 
José Mariano Vidanrre, fueron conducidos á las bóvedas del Castillo;' otras personas se ocul- 
taron y lograron salvarse emigrando ocultamente. Pero el movimiento revolucionario conti- 
nuó; Carrera dió un decreto convocando á elecciones de diputados á una Asamblea constitu- 
yente. En la mayoría de los departamentos, perdió el Gobierno las elecciones. Molina salió 
de su prisión á presidir la Asamblea ; Vidanrre fué electo diputado; fueron también electos 
los emigrados, quienes regresaron á ocupar puesto en el Congreso. Chiquimula se pronun- 
ció contra Carrera, los Altos se conmovían, los montañeses estoban con las armas en la 
mano y se pusieron á las órdenss déla Asamblea constituyente: los antigüeflos se hallaban 
tan exasperados, que fué asesinado en 1 a Antigua un hermano de Carrera. Por momentos 
se esperaba un gran rompimiento de armas. Don Luis Batres aconsejó á Carrera, que re- 
nunciara la presidencia y saliera del país, asegurándole que pronto el partido liberal se 
suicidaría, como se ha suicidado siempre, y Carrera volvería en triunfo. Carrera aceptó el con- 
sejo y presentó su renuncia á la Asamblea. El partido liberal comenzó á preparar su suici- 
dio desde entonces; la Asamblea admitió su renuncia y dió á Carrera una guardia de honor, 
compuesto de las personas que él elijió, para que lo custodiaran hasta las fronteras de Méji 
co. Don Juan Antonio Martínez fué electo por la Asamblea Presidente provisional, quien 
nombró ministro de gobernación y justicia á don Manuel J. Dardon, hoy rejente de la Corte 
suprema de Guatemala : á don José Mariano Vidanrre, ministro de la guerra y á don Luis 
Molina, de relaciones esteriores. Los montañeses pidieron á los liberales que fueran fusilados 
algunos hombres notables del partido servil. Barrundia rechazó con indignación esa pro- 
puesta. Los montañeses solicitaron entonces que cuando menos fueran desterrados aquellos 
señores. La propuesta fué también rechazada. Barrundia dijo que el partido liberal daba á 
todos libertad y garantías. Los montañeses comenzaron desde entonces i hostilizar á lns 
liberales. Esto conducta noble del partido liberal, jamas fué agradecida ni menos imitada 
por los serviles. "El partido absolutista, decia Cromwell, jamas agradece ni perdona." 

4 — Don Luis Batres debia cumplir la palabra que dió á Carrera, de hacerlo volver en 
triunfo. Va contaba con un elemento: la enemistad de los montañeses con los liberales. O- 
tros muchos le habia dado el partido liberal. Este partido, en vez de colocar en todos los 
puestos militares, jefes de su confianza, dejó á don Manuel M. Bolaños y á otros ajentes 
de Carrera con las arrais en la mano. Las fincas de Carrera fneron respetadas, pagándose 



DE CENTRO- AMERICA. 253 
fielmente el arrendamiento de algunas que se tomaron para el servicio público. Los serviles 
revolucionaban con los poderosos elementos que se habían dejado en sus manos. El Go- 
bierno pidió á la Asamblea facultades extraordinarias, y cuando se discutían, se anunció al 
Ministro de la Guerra. Suspensa la discusión para recibirlo, dijo que iba á dar cuenta de 
un asunto importante, y leyó dos notas en lenguaje bárbaro, firmadas por Carrera. En e- 
Uas se ultraja á los liberales y se les amenaza con la muerte, En aquel mismo dia se emi- 
tió el decreto siguiente. 

"La Asamblea constituyente de la República de Guatemala, 

"Considerando : que, en los peligros de la patria, es necesario dar mayor enerjia ni Go- 
bierno: que fundado en este principio, el Ejecutivo ha pedido se le revista de un poder 
mas fuerte, y ha manifestado al Cuerpo Iejislativo, los riesgos inminentes que por todas 
partes rodean á la República y pueden aumentarse por momentos. 

"Ü6ando de la atribución déeimacuarta que la Constitución dá al Cuerpo Iejislativo pa- 
ra conceder al Poder ejecutivo, en casos de insurrección ó iuvasion, facultades extraordina- 
rias espresamente detalladas, ha venido en decretar y 

DECRETA: 

"Artículo 1, ° Se declara vijente el artículo 35 de la ley del Congreso federal, emitida el 
17 de noviembre de 1832, que pone bajo el réjimen militar á los pueblos ó departamentos 
donde exista alguna rebelión ó desorden promovido por las facciones interiores ó ea favor 
de los enemigos de la independencia; y manda que los acusados de rebelión, tumultos ó íi- 
taques por la fuerza al orden público, sean juzgados por consejos ordinarios de guerra: 
■que la autoridad local no juzgue sino en los delitos comunes de otra clase: y que hasta que 
haya cesado la excitación al desorden, sean restablecidos sus habitantes al uso de todas sus 
garantías constitucionales y al de sus derechos electivos. 

Art. 2. ° Se faculta al Gobierno extraordinariamente : 

"1. ° Para conceder amnistías 6 indultos á los reos de rebelión ú sedición ni cualquier es- 
tado del proceso y aun antes de iniciarse éste: 

"2. c Para conmutar las penas impuestas por dichos delitos, atenuándolas, no pudiendo 
imponerse la de muerte: 

"3. ° Para alterar los conductos legales de comunicación: 

"4.° Para deponer á los empleados de su nombramiento, por desobediencia ó manifiesta 
ineptitud. 

"3.° Para anmeufcir las contratas ó préstamos hast» la cantidad de veinticinco mil pe- 
sos, sin afectar á su pago el ramo do aguardiente: 

"6.° Para trasladar á las personas peligrosas, de un punto ú oíro de la Ropública duran- 
te el tiempo qne esta esté conmovida: 

"7. ° Para delegar algunas facultades ejecutivas i comisionados ó funcionónos suyos, con 
respecto, tan solo, á objetos de pacificación y seguridad de los puntos de la República que 
estén amenazados. 

"Art. 3.° Si se libraron autos da exhibición délas personas restringidas por los delitos 
de sedición ó rebelión, no serán puestas en libertad tales personas á consecuencia d»i ellos, 
por faltas en el procedimiento, mientras no aparezca comprobada su inocencia. 

"Art. 4. ° El Gobierno solicitará del de la República mejicana, la internación en i lla del 
cx-presidente Rafael Carrera: que He prohiba á éste, bajo la pena de muerte, su introdnc- 



254 



RESENA HISTÓRICA. 



oion á cualquier punto de nuestro territorio, hasta que se haya resto blecido el órden cons- 
titucional. 

"Art. 5. o Todos los individuos que intentaren, por ac tos positivos, favorecer ú la persona 
espresada en el artículo anterior, le auxilien ó proyecten con ella ó con cualquiera de sus a- 
jentes, bu regreso á la República de Guatemala, con el objeto de apoderarse de nuevo de 
la autoridad pública, ó trastornar el Gobierno, son declarados traidores y serán juzgados y 
castigados como tales, suspendiéndose para ellos las garantías. 

"Pase al Gobierno para su publicación y cumplimiento. 

"Dado en el salón de sesiones en Guatemala, á trece de octubre de mil ochocientos cuaren- 
ta y ocho — José Bernardo Escobar, presidente - Lorenzo Monlúfm; secretario— 3í. íiungaray, 
secretario. 

Palacio Nacional del supremo Gobierno en Guatemala, a diez y seis do octubre dé mil 0- 
chocientos cuarenta y ocho. 

Por tanta: Ejecútese, 
JUAN ANTONIO MARTINEZ. 

El ministro del interior, 
Manuel .T. Dat.dox. 

5 — Se dice que por el artículo cuarto, quedó Carrera fuera de la ley. No es exacto. Fuero 
es un adverbio que significa : en la parte esterior, en cualquier parte que no sea el punto 
á que nos referimos. Está fuera de la casa, el que no se halla dentro de ella; está fuera de la 
población el que no se encuentra en la ciudad, villa ó lugar de que hablemos; está fuera 
de la República el que se encuentra mas allá de sus fronteras. La palabra ley, tiene mu- 
chas acepciones, y en el presente caso equivale á derecho, ó al conjunto ó sistema de re- 
glas sancionadas por la autoridad pública que rije en la nación. Decir que una persona 
está fuera de la ley, es manifestar que se encuentra fuera del derecho, que no está com- 
prendida en la protección de la autoridad : que su cabeza está puesta á precio: que se anto- 
riza á cualquiera para quitarle la vida; como autorizó don Braulio Carrillo para quitar la 
vida á Quijano, Abellan y Dengo; pero decir que una acción determinada es delito, é im- 
poner pena ni que cometa ese delito, no es poner á ninguna persona fuera de la ley; si así 
fuera, todos estaríamos fuera de la ley, porque las leyes nos dicen á todos que si delinqui- 
mos seremos castigados. El articulo cuarto del decreto citado, no autoriza á nadie para a- 
tentar contra Carrera; no lo priva de escepcioues legales, ui del juzgamiento que habría sido 
indispensable para castigarlo. No quedó, pues, fuera de la ley. 

C — Compárese la conducta de los liberales de Guatemala, en la que observaron los mejica- 
nos con Iturbide, Iturbide se hallaba en Europa. El creyó que la independencia de su patria 
se hallaba amenazada, por nuevas intentonas de España, auxiliada por la Santa Alianza. El 
ex-Emperador ofrecía no solo su persona, sino auxilio de armas, municiones y dinero. La 
contestación del Congreso, fué el decreto de 28 de abril de 1821, que declara traidor y fuera 
déla ley á don Agustín de Ituabide, siempre que bajo cualquier título se presentase en al- 
s;un punto del territorio mejicano, en cuyo caso y por solo este hecho, quedaba declarado e- 
nemigo público del Estado. Iturbide en un lenguaje culto y digno, ofrecía á Méjico su per- 
sona y sus bienes para defender la independencia nacional, y se le ce™ testé, con un ctooreti 
que lo ponía fuera de la ley. Carrera, con un lenguaje bárbaro, amenazaba á la Asamblea y 
*1 Gobierno, y se le contestó con un decreto, en que si bien »> le prohibía la vuelta ni terri- 



DE CHOTEO-AMERICA. 055 

torio autes deque el régimen constitucional no restableciera, no so ponía su cabeza í precio, 
no se autorizaba á cualquiera para atentar cintra no se le ponia fuera «le la ley. El Con- 
greso mejicano no tuvo la precaución de disponer que ge notificara al cx-emperador Iturbido 
el decreto de proscripción. Podia suceder muy bien que el lo ignorara, y que ignorándolo 
desembarcara en territorio mejicauo, como en efecto sucedió. La Asamblea de Guatemala dis- 
puso que el decreto de 13 de octubre, fuera debidamente notificado á Carrera, á fin de que 
no pudiera el alegar ignorancia de la ley qne se emitía. Se le notificó y sin fijarse en qne ha- 
bía sido emitida por la mayoría de una numerosa Asamblea, solo tuvo en aquel momento 
presentes los nombres del Presidente de la Asamblea y de los diputados secretarios quo sus- 
cribían; contra estos profirió iracundas amenazas. Don Bernardo Escobar, presidente de la 
Asamblea, murió pobremente y agobiado de infortunios cu el destierro; don Manuel Irrmga- 
ray, secretario, fué fusilado por Carrera. El otro secretario queda, y como testigo ocular re - 
tiere lo que ha pasado, 

7— Don Mariano Ayeinena sí sabía poner fuera de la ley, y los serviles tan justos, tan hu- 
manitarios, tan decididos porque no se cometí ningún atentado contra las garantías, nada 
han dicho contra Ayeinena. El decreto de 28 de marzo de 1827, dice así: -'Art 1S Los indivi- 
duos Antonio Rivera Cabezas, Pedro Molina, su hijo Pedro Esteban Molina, Miguel Ordo- 
ñoz, Antonio Corzo, Juan Rafael Linibur, Juan Beudaua y Cleto Ordoñez, serán habidos 
por enemigos del Estado y de todo su territorio; y quedan desde luego fuera de la ley. Art 2* 
Quedan igualmente fuera de la ley on todo el territorio del Estado, los estranjeros Nicolás 
Rionl é Isidoro Saget— Dado en Guatemala, á 2S de marzo de 1827.— Mariano de Aycinrna: 



CAJPITtJLO NOVENO. 
Los monasterios de Guatemala. 



SUMARIO. 

1 — El doctor Batres— 2. Decreto de 27 de febrero de 34—3. Inter- 
pretación del padre Batres — 4. Los reaccionarios molestan al 
Provisor — 5. MI Provisor se dirij'e á la Asamblea — 6. La discu- 
sión pone en claro el estado de los conventos — 7. Proposición de 
don Manuel José Jáuregui — 8. Adición del representante Mur- 
ga — 9. Resolución de la Asamblea — 10. Otro acuerdo. 



1 — El provisor y vicario capitular del arzobispado don Diego Ba- 
tres, no era reaccionario, sin embargo de que pertenecía al clero y 
á la aristocracia. Por el contrario, solia marchar á la vanguardia de 
las reformas, y no pocas veces encontró en la Asamblea del Estado 
diputados que, perteneciendo al pueblo, abrigaran tendencia reac- 
«cionarias. La autoridad eclesiástica del padre Batres, como ya se ha 
dicho, (*) no estaba reconocida por el arzobispo frai Ramón. Casaus 



O Véase -el capitulo 20, libro 2" 
TOMO II. 



17 



258 



RESECA HISTÓRICA 



tenia vicarios secretos á los cuales acudian las monjas, las beatas, 
los individuos de las órdenes terceras y todos los ultramontanos. 
Existia un verdadero cisma. Esta situación concluyó por un decre- 
to del papa Gregorio XVI, en que se declara lejítima la autoridad 
del padre Batres. Este decreto hizo mucho daño á los serviles, por- 
que los privó de una arma que con éxito esgrimían contra el partido 
liberal. Antes de la resolución del Papa, el padre Batres se indigna- 
ba contra los ultramontanos porque no lo obedecían y públicamente 
despreciaban su autoridad. 

2 — La Asamblea habia dado un decreto con el fin de que los mo- 
nasterios se aniquilaran lentamente. Este decreto dispone que las- 
autoridades no retengan á las monjas cuando ellas no quieran per- 
manecer en la clausura. 

3 — El padre Batres interpretó esta ley diciendo que ya no se de- 
bía tomar solemnemente el hábito, porque la solemnidad era una 
consecuencia del tiempo de noviciado, que conducía á la perpetui- 
dad de los votos. Los reaccionarios tenían por nulo el decreto antes 
citado, y todos los decretos que alteraran las instituciones de la E- 
dad Media, de lo cual dieron una prueba solemne el 21 de junio de 
839, declarando insubsistentes todas las disposiciones de los libera- 
les, relativas á los monasterios, y mandando que estos se restable- 
cieran al estado que tenian en los tiempos de mayor oscurantismo, 
disposiciones censuradas aun por algunos individuos del partida 
servil. Don José Milla y Vidaurre, en un discurso de 15 de setiani 
bre dijo: "Sensible es que al reconstruir se haya echado mano á ma- 
teriales que estaban ya olvidados." 

4 — Los reaccionarios daban mas pompa que antes á la entrada de 
las mujeres á los conventos. Aturdían al vecindario con salvas de 
cohetes y con cuanto ruido podían producir. Este alboroto se hacia 
por molestar al padre Batres y por costumbre; pues no debe supo- 
nerse que personas sensatas hagan á su Dios la ofensa de suponerlo 
de tan mal oído musical y tan poco ñlarmónico, que se deleite escu- 
chando dias enteros el monótono ruido de tamboiones y de marim- 
bas indíjenas. 

5 — Don Diego Batres se dirijió á la Asamblea, como si se tratára 
de asuntos de grande importancia, y una comisión de que formó 
parte el padre Planas, dictaminó contra el Vicario. 

6 — Estando el dictámen á discusión, hubo un dilatado debate que 
puso de manifiesto una série de quejas de monjas oprimidas. Se di- 
jo que muchas de esas infelices mujeres estaban vejadas, y que no 
podian pedir protección á las autoridades por hallarse bajo una es- 
trecha vijilancia de las abadesas, prioras, torneras y escuchas. 

7 — Esclarecido todo esto, el diputado don Manuel José Jáuregui 
hizo la proposición siguiente: "Asamblea legislativa. Impuesto de 



DE CENTRO- AMÉRICA. 



259 



que para hacer ilusorios los efectos del decreto de la Asamblea que 
permite á las monjas la libertad de salir cuando quieran, se ha du- 
plicado, por las preladas de algunos conventos, la vijilancia, no per- 
mitiéndoles hablar con persona alguna, sino por medio de las tor- 
neras y á presencia de las escuchas y abadesas, pido que el Cuerpo 
legislativo se sirva dar un decreto que prevenga: primero, que al 
menos cuatro veces al año pasen con el padre Provisor el Presiden- 
te y el Fiscal de la Corte, á visitar los conventos de monjas y á in- 
i'ormorse de la clase de prisiones y castigos que en ellos se aplican^ 
y á preguntar á cada monja en privado si quiere ó no salirse. Segun- 
do, que en este caso se disponga por ellos mismos su salida en el 
mismo dia y con el sijilo correspondiente. Tercero, que toda relijio- 
sa sea libre para escribir cartas sin intervención alguna de la pre- 
lada, y para hablar con sus parientes ú otras personas sin escucha 
alguna. Cuarto: que la prelada que contravenga á esta ley, sea tras- 
ladada á otro convento, sufra en él una rigurosa prisión de dos a- 
ños, y quede inhabilitada para obtener cargo alguno en el convento. 
•Olía témala, abril 30 de 1835 — Jáuregui." 

8 — El representante Murga hizo una adición, á fin de que cuando 
alguna monja estuviera enferma, pudieran entrar á asistirla sus pa- 
rientes ú otras personas que ella designara. 

9 — La Asamblea reasumiendo las dos proposiciones, dió un decre- 
to en entera conformidad con lo pedido. Este decreto pasó al Conse- 
jo moderador, donde habia reaccionarios y fué devuelto sin sanción. 
En este caso para ser ley, necesitaba que la Asamblea lo ratificara. 
Vuelto á ella, se pidió que la votación fuera nominal, y votaron por 
la ratificación, los representantes Jáxiregui, Flores, Galvez Irunga- 
ray, Carrera (Antonio), Rivas, Murga, Vasconcelos, Lambur, Gal- 
vez Carrera. Votaron en contra, Castillo, Gorris, Rodríguez (José 
Mariano), Azmitia (José Antonio). 

10 — Por otro acuerdo dictado á propuesta de don Manuel José 
Jáuregui, la visita de los conventos, debia verificarla el Jefe del Es- 
tado por sí mismo, ó por medio de las personas que él tuviera á bien 
designar. 



CAPITULO DECIMO. 



Federación. 



SUMARIO. 

1—Se instala el Congreso federal — 2. Discurso inaugural-^. Lo 
que dijo Mr. Seward — 4. Mensaje del Presidente — 5. Lo que di- 
ce Morasan acerca de ense ñanza — 6. Bel ice. 



1 — En marzo de 1836 se instaló el Congreso federal presidido pen- 
dón Juan Barrundia. Este Congreso era la novena legislatura que la 
nación tuvo. 

2 — Don Juan Barrundia dijo en el discurso de apertura, que la 
naciente República, combatida por la discordia civil, por la escases 
de fondos públicos, y por los continuos obstáculos de su inesperien- 
cia, no tenia otro apoyo, otra guia, otro lazo de unión que el Con- 
greso, corporación excelsa cuya historia, ningún paso retrógrado ha- 
bía manchado. Don Juan Barrundia habla con placer de los progre- 
sos que la juventud hacia, y aguarda de esos progresos un lisojero 
porvenir. 

3 — El Presidente del Congreso atribuye nuestros males á los 
continuos obstáculos que nuestra inesperiencia presenta. Mr. Seward, 
secretario de Estado de los Estados-Unidos en tiempo de Lincoln, 
los atribuye al clero. Allá en aquellos dias que sucedieron al ata- 



262 



IÍESEXA HISTÓRICA 



que del fuerte Sumter y precedieron á la toma de Richmoml, el Se- 
cretario de Estado de los Estados-Unidos, hablando con los minis- 
tros acreditados en "Washington por las repúblicas hispano-america- 
nas, les decia: "El Nuevo Mundo tiene dos males que lo roen: la es- 
clavitud en los Estados-Unidos y el partido clerical en las Repú- 
blicas que antes fueron colonias españolas (*). 



(*) El que recuerde lo que era el pueblo de Guatemala en tiempo de Galvez y lo com- 
pare cod lo que es ahora, encontrará una vasta diferencio que confirma las ideas de Mr. 
Seward. Entonces habia movimiento, había espíritu público que se revelaba en los espectá- 
culos nacionales, en las tertulias patrióticas, en las reuniones particulares, en todas partes. 
Hoy nadie manifiesta interés por los asuntos de la patria. Treinta años de régimen servil : 
treinta años de nobles, de obispos y de frailes, han aniquilado el espirita público. P&rn 
que la juventud se mueva, es preciso estimularla. Los mas interesados por su posición so- 
cial en que se funde bien una jenuina democracia, son los que se hallarían mas conformes 
con la vuelta del régimen pasado. El que estudie atentamente este fenómeno político, no po- 
drá menos de atribuirlo al gran poder de los jesuítas. La compañía de Jesús que parece una 
sociedad puramente eclesiástica, es un poder político que se introduce por todas partes, que 
facina en el hogar doméstico, y que imprime en absoluto su carácter á los pueblos sin mora- 
lizarlos. Para escribir la historia es preciso libertad. Esta libertad consiste en gran parte, en 
no respetar afecciones de localismo, á fin de comparar unos pueblos con otros pueblos y 
deducir de esta comparación útiles verdades. Costa-Kica no tuvo frailes, no tuvo jesuítas y es 
uno de los pueblos mas morales, de Centro- América y de la América latina: luego los frai- 
les y los jesuítas no son el elemento de moralidad que apetecen algunas personas. Costa- 
Rica con sus trescientos y tantos mil habitantes, ha tenido tanto movimiento de exportación 
como países con un pueblo que excede de un millón de habitantes: (•) luego los frailes 
y los jesuítas no sou un elemento que haga amar el trabajo y que la gente se dedique con 
empeño á la agricultura. Los jesuítas todo lo reducen al misticismo. Bajo su régimen no 
hay mas que congregaciones, rezos, sermones, ejercicios dicíplinarios. Este sistema es con- 
veniente para formar conventos de .cartujos, pero no para que se organicen repúblicas al 
nivel de las exijencias del siglo XIX. La transformación que en el sentido de la inmovili- 
dad han producido los jesuitos en Guatemala es asombrosa. No pueden palparla los hombres 
que sin haber salido del país vieron lo pasado y ahora miran lo presente, porque lo que se 
opera lentamente delante nosotros no hiere tanto los sentidos como lo que verificándose en 
nuestra ausencia un dia noB sorprende. El que ve crecer unárboluo se sorprende tanto Se 
su corpulencia como quien lo dejó en pequeño vástago y después de muchos años lo encuen- 
da dando sombra con su ramaje. El que vé decaer paulatinamente á un» persona de edad 
madura no so sorprende tauto con su decrepitad«:onio quien la ha dejado con fuerzas fisi- 

(*) Hoy el movimiento de exportación excede en Guatemala de tres millones, cifra mu y 
mpírior á la de importación; y ahora no hay jesuítas. 



DE CENTRO- AMÉRICA. 



263 



4 — El general Morazan dirijió al Congreso el mensaje de costum- 
bre. Morazan no emplea flores retóricas^ ni bellas figuras poéticas. 
Su lenguaje es grave y sencillo. No habla de sí mismo sino por nece- 
sidad absoluta y siempre de paso. El presenta en pocas palabras la 
situación de Centro-América. 

5 — Bajo las órdenes directas del Presidente, se hallaba entonces 
San Salvador en calidad de distrito federal. Morazan pretendía no 



cas y después de muchos años la encuentra sin movimiento por la vejez, y 6in acción inte- 
lectual por el trascurso délos años. El que ha visto .á los jesuítas ir de dia en dia trasfor- 
mando á un pneblo con sus rezos, con sus sermones, con sus confesonarios, con sus congre- 
gaciones, con sus visitas á les señoras de influencias, con su absoluta dirección de las fami- 
lias, no puede palpar con tanta claridad los vastos cambios que política y socialmente o- 
peran, como quien se ausenta de un pueblo donde no han gravado sus plantas esos eclesiás- 
ticos, y después de muchos años vuelve á ver á ese mismo pueblo trasformado por los hijos 
de Loyola. Para volverle la actividad que los jesuítas le han quitado, se necesita el trascur- 
so de muchos años, la incesante acción dé muchos maestros, la cooperación de muchas im- 
prentas, y el sacrificio de muchos hombres sobre los cuales los pueblos educados por los je- 
suítas lanzarán sus maldiciones. Causa verdaderamente lástima la inesperiencia de algunos 
gobernantes que no habiendo visto en su propio suelo el régimen jesuítico lo establecen. 
Ellos dicen: "nosotros vigilamos á los jesuítas, y á la primer falta que cometan serán espe- 
didos del pais." Probablemente los que así hablan creen que los hijos de Loyola hacen da- 
ño escandalizando con orgías ó rompiendo faroles por las calles. Si esta fuera la conducta 
de los jesuitas, ellos no serian terribles. Bastaría una buena policia para reprimirlos. Su 
conducta es otra. Se presentan como intachables en sus costumbres, procuran halagar con 
sus conversaciones é introducen con habilidad y lentitud su sistema. Ellos comprenden que 
unos mismos hombres llegan á cansar á los pueblos, y que la variedad es un elemento facina- 
<lor, y para evitar que sus discursos, sus pláticas, sus conversaciones lleguen á ser monóto- 
nas el General de los jesuitas los cambia frecuentemente y se mantienen viajando, de ma- 
nera que unos van y otros vienen, para afianzar con la variedad su sistema perenne é inva- 
riable. Las personas que habiendo salido de Costa-Rica antes déla llegada de los jesuitas 
vuelvan dentro de algunos años á ese pais, encontrarán la misma fatal diferencia que halla- 
ron los que habiendo emigrado de Guatemala antes de lo venida de los jesuitas, volvieron 
después de su dominación. El pueblo qne dejó Galvez no es el pueblo que tenemos. Ocho 
años de nuevo réjimen no han bastada para sacarlo de la poitracion á que se le condujo. 
Se ha dicho que los jesuitas daban un grande impulso ú las ciencias exactas; pero un he- 
cho histórico ha demostrado á los guatemaltecos la falsedad de este aserto. Se necesitaban 
dos astrónomos que formaran parte de la comisión mixta que debe estudiar la línea divisoria 
entre Gnatemala y Méjico, y no se encontraron en el país ni aun buscados con la linterna 
de Diógenes; fué preciso pedirlos al extranjero. Entonces, ¿deque han servido esas torres 
edificadas por los jesuítas y que se llaman con gran pompa Observatorios astronómicos? 



264 



RESEÑA HISTÓRICA. 



tanto que de allí salieran hombres eminentes, cuanto que todos Ios- 
ciudadanos, sin escepcion alguna, supieran leer, escribir, contar, 
moral y rudimentos de política. Si este hubiera sido el empeño de 
tódos los gobernantes desde la independencia, los pueblos presenta- 
rían un aspecto risueño y los elementos á que Mr. Seward atribuye 
nuestros males, no hubieran encontrado pábulo en la América Cen- 
tral. 

6— "Estoy seguro, dice Morazan hablando de Belice, de que la 
Corte de Londres no pondrá en cuestión el derecho indisputable 
que Centro- América tiene sobre aquel pequeño territorio.' ' Es pre- 
ciso completar esta materia. Ese territorio pertenecía á la Ca- 
pitanía General de Guatemala. Por tratados entre España y la 
Gran Bretaña, se otorgó á los ingleses el derecho de cortar ma- 
deras en Belice. Este derecho no les daba el dominio del es- 
presado territorio. Les concedía una servidumbre activa y nada 
mas. Rota la Federación y mandando Carrera, se otorgó á la 
Inglaterra lo que nunca había obtenido. Don Pedro Aycinena, 
ministro de Estado, fué el negociador y Centro -América quedó mu- 
tilada. En una convención adicional, se fijaron miserables indem- 
nizaciones; pero el tratado se tuvo por válido y la convención adi- 
cional fué rechazada en Londres. Aycinena cedió una primogenitu- 
ra, en cambio de un plato de lentejas; pero la República menos a- 
fortunada que Esaú no pudo gustar siquiera uña lenteja. El trata- 
do que era lo adverso existe, y la convención adicional que conte- 
nia las lentejas, no existe. Es difícil creer que un anciano envejeci- 
do en la política, cualesquiera que sean sus doctrinas y su credo, 
no solo ceda el territorio de su patria, sino que cometa la indiscre- 
ción de concluir definitivamente lo adverso, dejando sin seguridad 
lo útil, aunque miserable fuera, hasta que del todo fracasara. Esto- 
se halla cubierto por el velo de un misterio que descorrerá el tiempo. 



CAPITULO UNDECIMO- 
Relaciones con España. . 



SUMARIO. 

1— Lo que dice Morazan—2. Memoria de don Antonio Salas— 3. 
Decreto de 13 de mayo de 1836. 



1 — "Parece haber llegado ya la deseada época, dijo el general Mo- 
i-azan al Congreso, en que el pueblo español debe recobrar sus dere- 
chos y la oportunidad también de lijar la interesante cuestión sobre 
el reconocimiento de la independencia de América. " 

2 — En aquellos dias circuló un folleto escrito por don Antonio Sa- 
las, sobre la utilidad que resultaría á la nación española y en espe- 
cial á Cádiz, del reconocimiento do la independencia de América T 
y del libre comercio con el Asia. Este folleto llamó la atención de 
los lejisladores y de los pueblos. España se hacia simpática enton- 
ces, por los principios que á nombre de la reina Cristina enuncia- 
ban los liberales contra don Carlos, y las simpatías aumentaban 
viendo en los mismos diarios españoles, severas increpaciones contra 
el tirano que ahorcó á doña Mariana Pineda y envió á Ceuta á Ar- 
guelles y á Martínez de la Rosa (*). 



(*) La necesidad de concluir nn pensamiento, no menos imperiosa que la necesidad <le 
no exceder en el texto al tiempo qaese marca, obligan ¡i consignar estn nota. Las convul- 



266 



1ÍESENA HISTÓRICA 



3 — El Congreso federal espidió en 13 de mayo de 1836, un decre- 
to que literalmente dice así: "Considerando: 1. ° Que consolidada 
la independencia nacional y variadas las circunstancias que liacian 
presumir una invasión en nuestras costas á pretesto de derechos co- 
loniales, es útil y conveniente estender el comercio nacional, limitado 
antes por estos recelos. 2. ° Que hallándose actualmente rejido el 
pueblo español por un Gobierno ilustrado, es deber del Congreso a- 
brir cuanto antes la senda que conduce á la paz y buena armonía 
entre esta y aquella nación, llamada por tantos títulos á restablecer 
y conservar sus relaciones amistosas. 3. ° Que exijiendo no obstan- 



siones políticas de Centro-América, impidieron que se enviara ú España un Ministro pleni- 
potenciario. Disuelüi la Federación, Costa-Rica acreditó en Madrid á don Felipe Molina. 
Molina y el marques de Pidal, firmaron un tratado de reconocimiento, paz y amistad, el 10 
de mayo de 1850. Este tratado obtuvo la ratificación y el canje. En Guatemala, bajo el ré- 
jimen de los serviles, se pensó en enviar un representante á España. Azmitia, ministro de 
Carrera, designó á don Narciso Payés de la Romana. Este nombramiento fué combatido por 
don Manuel Francisco Pavón, y Payés no llegó á salir de Guatemala. Se decia entonces ser 
iudispensable que el Ministro fuera un bombre conocido en la Corte de Madrid, como por 
ejemplo, un Marques. Guatemala no tenia ningún Marques. Don Juan Fermín Aycinena, 
sencillo vizcaíno, llegó á ser rico por medio del tráfico, y compró al Rei de España el título 
de Marques, que trasfiríó á su bijo don Vicente, de quien pasó á don Juan José. Don Juan 
José Aycinena, todavia se llama marques de Aycinena en el acta de independencia; títu- 
lo que él quiso adornar con una cruz nobiliaria que, en premio de sus servicios al Imperio 
mejicano, pidió á Iturbide; pero cayó el Imperio y la Asamblea nacional constituyente, abo- 
lió los títulos de nobleza. No debe estraftar.se el oríjen de este marquesado, porque muchos 
títulos semejantes se encuentran en la Habana, eu Méjico y en otras secciones de la Amé- 
rica latina. Los injenios de azúcar y los plantíos de café, han producido muchos condes y 
marqueses en el Nuevo Mundo. Don Juan José Aycinena no era ya marques en Espafta. 
No había pagado las asignaciones qae le correspondían y su título estaba cancelado. No 
era, ademas, por su constitución física, apto para muchos viajes de m«r, y algunos de sus 
copartidarios lo acusaban de falta de sagacidad. 

En Méjico se hallaba un guatemalteco aristócrata, don Felipe Neri del Barrio, quien logró 
casarse con una señora que se llamaba la Condesa de Alearás. Los nobles de Guatemala ya 
tenían un conde aunque fuera solo consorte. Ese conde consorte, era Ministro de Guate- 
mala en Méjico, y cuando se trató del segundo Imperio mejicano, fué tan monárquico co- 
mo sus comitentes. Tres individuos del Cuerpo diplomático fueron espulsos de Méjico por 
haberse declarado enemigos de la República: Monseñor Clementti, nuncio del Papa, el señor 
Pacheco, embajador de España y el Conde de Alearás ministro de Guatemala. Este señor 
vino inmediatamente á esta ciudad, y los serviles lo recibieron con to4as las atenciones que 
» sus antecedentes correspondían. 



DE CENTRO-AMERICA . 



SO- 



te ]a prudencia que el Ejecutivo quede facultado para el caso de 
que una variación desgraciada, produzca nuevas alarmas, ha tenido 
¡i bien decretar y decreta: Artículo 1. ° Los puertos de la Repúbli- 
ca, serán abiertos á los buques mercantes españoles, pagando los 
efectos los derechos de arancel. Art. 2. ° Este comercio se hará ba- 
jo las mismas garantías y protección que con las demás naciones. 
Art. 3. ° El Gobierno queda autorizado para prohibirlo y cerrar de 
nuevo los puertos, al primer asomo de hostilidad de aquella nación, 
dando cuenta al Congreso luego que se reúna de los motivos que 
haya tenido y de las medidas que en tal caso dictare." 



Entonces la Union americana, por la guerra civil, habia perdido su poder en el coutíuen- 
t-", y en Washington los hombres de Estado no se atrevían á hablar de la doctrina de Mon- 
roe. Santo Domingo se habia vuelto á unir á su antigua Metrópoli. España, Francia é Ingla- 
terra espedicionaban sobre Méjico, y todo anunciaba que el mundo de Colon iba súbitamen- 
te ¡i trasformarse. Don Pedro Ayciuena, ministro de Carrera, creyó que era llegado el mo- 
mento de enviar un plenipotenciario á Madrid, y no puede dudarse que el Conde de Alca- 
1 6a fué la persona designada al efecto. 

Marchó el plenipotenciario antes de la retirada del general Prim ; y durante su viaje no 
disimuló el vehemente deseo que le animaba de que Maximiliano de Austria fuera empe- 
rador y Centro-América formara parte de su Imperio. 

La retirada de Prim fué un golpe para el Conde de Alearás su Gobierno y su partiJo, y 
habiendo cambiado el teatro político, ya no pudo hablar oficialmente en Madrid de imperio, 
de dinastía, ni anexiones. Se limitó ú tratar del reconocimiento de la independencia, siguien- 
do las huellas paso á paso que don Felipe Molina, que no era conde ni marques, le dejó 
trazadas. 

Otras repúblicas hispano-americanas no han podido celebrar tratados de reconocimieuto y 
amistad con España. ¿Qué será esto? Por ventura Guatemala y Costa-Rica estarán en mejor 
posición en Madrid que Colombia y el Perú? No. Colombia y el Perú no admiten que los 
reyes de España digan que renuncia sus derechos sobre esos paises. En la América del 
Sur se afirma que no puede declararse que es gracia y merced lo que se conquistó por la 
fuerza: que sus títulos están en Junin y en Ayacucho y no en la gracia de los reyes. Sin 
embargo, la independencia sud-aniericana, está reconocida de hecho, faltando solo las for- 
mas de cancillería, como muchas veces dijo en Washington el señor García Tassara. 



CAPITULO DUODECIMO 
Límites entre Centro-América y Colombia. 



SUMARIO. 

1 — Tratado Molina-Gual — 2. Títulos de Costa-Rica — '3. Real or- 
den de San Lorenzo — 4. Interpretación de esta real í/rden dada 
en Colombia — o. Interpretación de la misma dada en Centro- A- 
m'erica y últimamente en Costa-Rica — 6. Colonia irlandesa — 7. 
Nota del Gobernador provisional de Veraguas— 8. Contestación 
de Costa-Rica — 9. Reflexiones — 10. Otras observaciones sobre la 
real orden de San Lorenzo. 



1 — Por el tratado Molina-Gual, que se tirmó en Bogotá el 15 de 
marzo de 1825, las provincias unidas de Centro- América y la Repú- 
blica de Colombia, se obligaron y comprometieron formalmente á 
respetar sus límites, como estaban entonces, reservándose hacer a 
mistosamente por medio de una convención especial, la demarcación 
de la línea divisoria de uno y otro Estado, tan pronto como lo per 
mitieran las circunstancias, ó luego que una de las partes manifes 
tara á la otra estar dispuesta á entrar en esta negociación. Estaudo 
rodavia esta cuestión pendiente, es indispensable presentarla con to- 



270 RESEÑA HISTÓRICA 

dos sus detalles, aunque no con la estension que los protocolos in- 
ternacionales le dan. Colombia por sus antecedentes históricos, es- 
grande para los centro-americanos y para todo el Nuevo Mundo. La 
antigua Colombia es la patria de Bolívar, de Sucre y de Paez. Nue- 
va Granada, hoy Estados- Unidos de Colombia, una de las tres sec- 
ciones en que la gran República fué dividida, es la patria de Mos- 
quera, de Nariño y de otros muchos héroes de la independencia a- 
mericana. Se sabe en ambos mundos la gloriosa participación de Co- 
lombia en las inmortales jomadas de Junin y de Ayacucho. Todo 
esto habla muy alto al corazón y á la intelijencia de los verdaderos 
republicanos. Hoy los Estados-Unidos de Colombia, sostienen los 
principios liberales mas eminentes, consignados en la luminosa cons- 
titución de Rio-Negro. Los Estados-Unidos de Colombia avanzan 
admirablemente en las ciencias, en las artes, en la literatura, y con- 
tienen pléyadas de ilustres oradores y de poetas. Los oradores co- 
lombianos brillarían en las grandes asambleas europeas y los poe- 
tas en el Parnaso español. Los Estados-Unidos de Colombia tienen,, 
sin pretenderlo, una importante influencia en la América del Sur. 
En diversas repúblicas sud-americanas, se ven escritores colombia- 
nos, que difunden sus ideas por la prensa. En los dias de luto para 
la antigua Nueva Granada, en que el partido clerical dominaba, i- 
lnstres emigrados granadinos contribuyeron poderosamente al pro- 
greso de los países vecinos. En la época gloriosa de reformas y de- 
progreso, muchos clericales de los Estados-Unidos de Colombia, han 
emigrado á las repúblicas vecinas; se han ligado con los reacciona- 
rios de estas, los han auxiliado en sus absurdas pretensiones y han 
apoyado el oscurantismo, presentándose hostiles hipócritamente á 
las nuevas instituciones, y aspirando sin cesar á que se levante y 
sostenga en los países que les dan albergue, el fatal sistema que su- 
cumbió en Colombia, y cuya caida los lanzó de la patria; pero esta 
es una condición de la naturaleza humana, y no un defecto de Co- 
lombia. Lo mismo acaece en todos los pueblos, sin esceptuar á Gua- 
temala. Cuando mandan en Guatemala los recalcitrantes, emigran 
hombres de progreso como Barrnndia y Molina, y se empeñan en 
sostener las ideas del siglo en los Estados vecinos; y cuando en Gua- 
temala gobiernan los progresistas, emigran muchos recalcitrantes, 
que se proponen introducir y apoyar el jesuitismo en otras secciones 
centro- americanas, infiriéndoles un daño enorme que las futuras ge- 
neraciones sufrirán. Con tales precedentes no debe esperarse que al 
hablarse en esta Reseña, acerca de los límites entre Centro-América 
y Colombia, guie la pluma ningún espíritu de desafecto, ninguna 
tendencia hostil á la ilustre nación, cuyo territorio limita el nues- 
tro por la parte meridional de éste. Sin pasión y aun ahogando sen- 
timientos de simpatía y sin tener mas guia que el estricto y árido 



DK CENTRO -AMERICA. 



271 



derecho, se procede á enunciar lo que respecto á límites existe. 

2 — Consta que el primer Gobernador y capitán general de Costa- 
Rica, fué Diego de Artiera Chirinos. Consta que el Rei de España 
le señaló por término de su jurisdicción, por el mar del norte, des- 
de la boca del rio San Juan, hasta el Escudo de Veraguas; por el 
mar del sur, desde el rio Salto ó Alvarado, hasta la Punta de Buri- 
ca. Consta que hasta el año de 1803, todas las disposiciones de los 
reyes de España, tienden á ratificar los límites de Costa- Rica trasa- 
dos á Chirinbs por el mar del norte. En un número del periódico o- 
ficial de Costa-Rica, correspondiente al año de 1873, se halla inserta 
una dilatada esposicion de la secretaria de Estado, que pone en evi- 
dencia este aserto. 

3 — A 20 de noviembre de 1803, se dictó una real orden para que 
la Isla de San Andrés y la Costa de Mosquitos, desde el Cabo Gra- 
cias á Dios, hasta el rio Chagres, estuvieran bajo la vijilancia del 
virei de Santa Fé de Bogotá. 

4 La antigua Colombia, y después de su fraccionamiento, 

Nueva Granada, hoy Estados- Unidos de Colombia, han sostenido 
que la real orden de San Lorenzo, hizo una nueva división territo- 
rial entre la Capitanía General de Guatemala y el nuevo reino de 
Granada: que á Nueva Granada, hoy Estados-Unidos de Colombia, 
corresponde todo el territorio á que se refiere la espresada real or- 
den, v que este territorio fué reconocido por el tratado Moliná- 
GuaL 

5 — Los reyes de España dividían sus provincias, sus vireinatos y 
capitanías generales por una pragmática sanción, por un real de- 
creto, por una real cédula; pero jamás por una real orden. Una real 
órden es disposición transitoria, dictada por algún Ministro sin la 
firma del Rei, y sobre objetos que no envuelven una gran trascen- 
dencia. Algunas autoridades colombianas han denominado real cé- 
dula á la real órden de San Lorenzo; pero inmediatamente que se les 
ha llamado la atención sobre esta falsa nomenclatura ceden. Es pre- 
ciso que así sea, porque sin desconocerse absolutamente el derecho 
español, no se podrá dar el nombre de cédula á la órden de San Lo- 
renzo. Esta real órden se contrae, no á dividir provincias, sino á 
disponer que la Isla de San Andrés y la Costa de Mosquitos, desde 
el Cabo Gracias á Dios, hasta el rio Chagres, estuvieran bajo la vi- 
jilancia del Vireinato, porque entonces habia grandes recursos na- 
vales y militares en el apostadero de Cartágena. Esta disposición 
transitoria jamás llegó á tener efecto; el Virei nunca custodió la es- 
presada Costa y ésta permaneció siempre bajo las autoridades de la 
Capitanía General de Guatemala. Los reyes de España jamás dis- 
pusieron que se diera cumplimiento á esa órden, y el Ministro que 
la dictó, tampoco insistió en ella. La real órden de San Lorenzo es 



272 



RESEÑA HISTÓRICA 



un papel que carece de forma para dividir provincias, de autoridad 
porque no lleva la firma del Rei y no fué cumplida. Bajo estas im- 
presiones se hallaba el doctor don Pedro Molina en Bogotá, cuando 
suscribió el tratado del año de 25; (*) así es que al reconocer los lí- 
mites existentes, no tuvo en cuenta una real orden que no es ley de 
límites. Se reconocía la división practicada de hecho en 1810, y en 
esta división no podia figurar la citada real orden, porque no se 
cumplió de hecho ni de derecho, porque no dejaba huellas sobre el 
terreno, y solo existia en los archivos, y porque en 1810 ninguna au- 
toridad del Reino de Granada ponía el pié en nuestro territorio. 

6 — Persuadido el Gobierno federal de que los límites de Centro- 
América eran los que de hecho se reconocían el año de 10, sin que 
pudiera alterarlos la real órden de San Lorenzo; celebró, por medio 
del coronel Galindo, una contrata de colonización de irlandeses que 
no tuvo efecto, porque los granadinos alegaron que Boca de Toro 
les pertenece por la espresada real órden. Don Felipe Molina en sus 
Apuntes Históricos, dice: "1836. Vienen á Boca Toro una pequeña 
colonia de irlandeses, según se dijo, en virtud de capitulación, ce- 
lebrada con el coronel Galindo, como ájente del Gobierno federal de 
Centro- América. Esta empresa se malogró en razón de que los neo- 
granadinos, aprovechándose de los trastornos que han aflijido á la 
América Central, y pretendiendo derecho á aquel territorio, envia- 
ron fuerza armada y lanzaron á los colonos; desde cuya época han 
continuado ejerciendo otros actos de dominación, los cuales Costa- 
Rica ha considerado y considera como atentatorios á sus lejítimos 
derechos.' 1 

7 — El Gobernador provisional de Veraguas, dirijió al Gobierno 
del Estado de Costa-Rica, una nota que literalmente dice: 

"Número 495 — República de la Nueva Granada. Gobierno pro- 
vincial de Veraguas. Santiago, á23 de setiembre de 1836. Al señor 
Gobernador del Estado de Costa-Rica. El ciudadano que suscribe, 
Gobernador de la provincia de Veraguas, en la República de la Nue- 
va Granada, tiene la honra de dirijirse al señor Gobernador del Es- 
tado de Costa Rica, en la República de Centro- América, cumplien- 
do espresas órdenes que le han sido trasmitidas por el Poder ejecu- 
tivo nacional. El objeto de la presente comunicación es el de infor- 



(*) Un estrado de este documento se halla al flu del capítulo: "Relacione» internaciona- 
les" 23, libro II 



1>F. CENTRO-AMÉRICA. 



mar á S. E. el señor Gobernador del Estado de Costa-Rica: que ha 
llegado á la Isla de la Boca del Toro, en la costa del norte de esta 
provincia Se Verajjuás, un ciudadano de Centro-América, acompa- 
ñado de algunos individuos de tropa, el cual se dice comisionado 
por las autoridades de esa República para tomar posesión del terri- 
torio adyacente, y ejercer sobre él funciones gubernativas; como e- 
manadas de actos supremos de ese mismo Estado, referentes á do- 
minio sobre aquel territorio. Si estos hechos fuesen ciertos, ellos 
constituirían un acto de agresión sobre el territorio de la Nueva Gra- 
nada, dentro de cuyos límites, que son los mismos que separaban el 
antiguo Vireinato déla Capitanía General de Guatemala en 1810. 
conforme á la real cédula de 30 de noviembre de 1803, que fueron re- 
conocidos por e) artículo 7. ° del tratado íirmado el 15 de marzo de 
Í825, entre Colombia y Centro- América, y de que Colombia Labia 
estado en plena posesión sin contradicción alguna desde antes y des- 
pués del decreto ejecutivo espedido en 5 de julio de 1824, contra las 
empresas de colonización y contrabando en la Costa de Mosquitos, 
y en la que corre en el rio Chagres hasta el de Culebras, se encuen- 
tra el territorio de las Bocas del Toro, cuya administración política 
ha arreglado provisoriamente el Congreso de la Nueva Granada por 
un decreto legislativo de fecha 30 de mayo último, de que el infras- 
crito acompaña dos ejemplares impresos. Como el Poder ejecutivo 
está ailoptando ya las medidas necesarias para la ejecución inmedia- 
ta del acto lejislativo citado, muy pronto llegará á la Isla de la Bo- 
ca del Toro, con la fuerza correspondiente de mar y tierra, el ciu- 
dadano que ha de ejercer en ella y sobre el territorio adyacente has 
ta el rio de Culebras, la autoridad superior con el nombre de Jefe 
político, y bajo la dependencia de esta gobernación, y pudiera suce- 
der que presentándosele alguna oposición por la jente armada que 
.se dice venida de ese Estado, tuviese que hacer uso de la fuerza pa- 
ra restablecer en aquella costa el dominio y señorío de la Nueva 
Granada. Con eslje motivo se le ha prevenido al Gobernador que 
suscribe se dirija al del Estado de Costa-Rica, liaeiendo relación de 
los hechos y solicitando que, si los individuos centro americanos que 
existen en la Isla de la Boca del Toro, en calidad de encargados de 
mantener la posesión de ella, han venido de órden del Gobierno de 
••se Estado, se sirva prevenirles qué se retiren inmediatamente, res- 
petando los derechos de señorío de In República de Nueva Grana- 
da, y dejando espedito á sus autoridades el ejercicio de la jurisdic- 
ción que les está atribuida sobre dicha Isla y territorio adyacente, 
á menos que quieran permanecer allí como pobladores, y sometidos 
á las leyes y autoridades granadinas, gozando de las muchas é im- 
portantes franquicias otorgadas legislativamente; lo cual seria muy 
agradable para esta gobernación y para el Poder ejecutivo deque 

TOMO TI. 18 



274 



RESERA HISTÓRICA 



depende. Se promete el que suscribe, que la jestion amistosa que 
deja hecha á nombre y por espresa orden del Poder ejecutivo nacio- 
nal, será debidamente atendida por el señor Gobernador del Estado 
de Costa -Rica; y que en consecuencia se espedirán las órdenes que 
deja indicadas para el regreso de los ciudadanos centro-americanos 
existentes en calidad de comisionados en la Isla de la Boca del To- 
ro, ó para su pacífico sometimiento á las leyes y autoridades de la 
República. Aprovecha el que suscribe esta oportunidad, pata ofre- 
cer sus servicios al señor Gobernador á quien se dirije, y para ase 
gurarle de sus sentimientos y respetuosa consideración con que sé 
pronuncia su muy atento obsecuente servidor. 

Manuel Áyala." 

8— El Gobierno de Costa- Rica contestó en los términos siguientes: 
"San José, noviembre 30 de 1830. Al señor Gobernador de la pro- 
vincia de Veraguas. El infrascrito Ministro general del Gobierno su- 
premo del Estado de Costa-Rica en lá Federación de Centro- Amé 
rica, tiene el honor de informar al señor Gobernador de la provin- 
cia de Veraguas en la República de la Nueva Granada: que ha pues- 
to en conocimiento del Jefe supremo del Estado la apreciable carta 
de V S. número 495. de 23 de setiembre próximo pasado; y por con- 
secuencia ha recibido orden de satisfacerla, con toda la atención 
que merece el señor Gobernador á quien se diiije. La República 
federal de Centro-América, por el articulo 5. ° de su Constitución, 
comprende todo el territorio que formaba el antiguo Reino de Gua- 
temala. Costa-Rica, uno' de los Estados de que se forma la Federa- 
ción, limítrofe con la República de la Nueva Granada, en su carta 
fundamental, hablando de la estension de su territorio, tija por bus 
límites en las costas del mar del norte, la boca del rio de San Juan 
y el Escudo de Veraguas, que eran los antiguos conocidos. Esto su- 
puesto, señor Gobernador, y siendo un hecho que la Bahía de Boca 
Toro y las islas situadas dentro de ella, se encuentran entre la boca 
del San Juan y el Escudo de Veraguas, también parece incuestiona- 
ble que pertenecen á Centro-América, y que ninguna agresión se co- 
mete por esta parte, practicándose reconocimientos sobre aquellos 
puntos, que aun cuando fuesen disputables autoriza para hacerlos 
el artículo 8. ° del tratado que existe entre las dos naciones. El 
Gobierno, de quien es órgano el que suscribe, no tiene un pleno y 
perfecto conocimiento de la clase de comisión que por el supremo 
nacional se haya conferido al coronel G alindo, que es el sujeto que 
sin ningún aparato hostil ni sospechoso ha formado en Londres una 
compañía para colonizar, y con este fin mandó un ájente á la Ba- 
hía de Boca-Toro, cuyo incidente es el objeto de la reclamación de 



DK ( FNTHO AMKIÍK A. 27.*. 

V. S.; pero sí, tiene fuertes motivos para creer que las miras del E-' 
jecutivo federal, al decretar este reconocimiento, no han sido de fal- 
tar en Id mas mínimo á la Nueva Granada, con quien tiene á ma- 
cha honra estar en paz, y cuida de conservarla mejor armonía cnal 
corresponde entre dos naciones que por tantos títulos se identifican 
Las consideraciones justamente debidas á su Gobierno, señor Gober- 
nador, desde luego son las que presiden esta contestación, y las que 
han determinado al Jefe de este Estado á ordenárselo al que sus- 
cribe. El negocio no le pertenece, sino al Poder ejecutivo federal, 
á quien la Constitución de esta República atribuye exclusivamente 
la dirección de los relaciones esteriores y por lo mismo el primes 
deber en la materia del Gobierno de este Estodo, es darle cuenta con 
la atenta carta de V. S r , como lo ejecutará inmediatamente. Entre 
tanto, las dos Repúblicas se entienden y aclaran en sus límites, el 
Gobierno particular de Costa-Rica puede asegurar que el de Centro- 
América .por su pai te no dará lugar á que sufra alteraciones perju 
dipiales la buena intelijencia que ha reinado y debe reinar entre las 
dos naciones. Tales son, señor Gobernador, los sentimientos de quo' 
está animado el Jefe supremo de Costa-Rica, y al participarlos á V . 
S. tiene, el que habla, á mucha satisfacción suscribirse del señor 
Gobernador de Veraguas, atento obsecuente servidor. 

ü. L\ L. 

José Anselmo Üancho.'' 

í) — Carrillo se vé que propende á esquivar la guerra y que no es- 
tá dispuesto á arrostrar sus consecuencias, sin embargo de que en 
tonces Costa- Rica no estaba sola, era una parte de la República cen- 
tro-americana, y las contribuciones de hombres y dinero debían pe- 
sar sobre los cinco Estados: la situación es mas delicada siendo Cos 
ta-Rica el único sostenedor de lá cuestión. En este aislamiento n<j 
puede exijirse á sus gobernantes que tengan mas arrojo que Carrillo. 

10-E1 mismo Gobierno de Colombia comprende hoy la insuficiencia, 
de la real orden de San Lorenzo porque no la hace estensiva hasta el 
cabo Gracias á Dios que se halla á los 15"delat. boreal, y 83" 10' de 
long. occidental del meridiano de Greenwich. Si la línea divisoria en 
tre Colombia y Centro- América fuera el cabo Gracias á Dios, pertene- 
cería á Colombia toda la Costa de Costa-Rica, toda la < losta de Nicara 
gua y parte de la Costa de Honduras. Sin embargo el Gobernador de la 
provincia de Veraguas no se estiende hasta ese punto, ni podia estén 
derse porque tal pretensión equivaldría á decir que la mayor parte de 
Centro-América es Colombiana. Sino se encuentra fuerza de razón pa- 
ra que el territorio colombiano se estienda hasta el cabo Gradias 



276 keseña histórica 

Dios, Colombia comprende que esa real órden nada signiiica, y en- 
tonces no debe pretender, en virtud de ella, un palmo del territorio 
costaricense. (*) Compréndelo igualmente Nicarrgua que no teme, 



(*) Es preciso no dejar incompleta esta materia. No .se puede completar en el texto, por- 
que hay sucesos que pertenecen á otro tiempo, pero puede completarse por vía de notas. 

Diversas veces se ha pretendido marcar los limites entre Costa-Rica y Nueva Granada, hoy 
Estados Unidos de Colombia. El General don Pedro Alcántara Herrán, uno délos proceres 
de la Independencia hispano-arnericana, se presentó en Costa-Rica, cuando Centro-América 
estaba empeñada en la guerra deWalker, ofreció su espada para combatir á los filibusteros, 
¿hizo una pequeña donación en favor de las viudas de los soldados costaricenses que mo- 
flan en Nicaragua. Herrán permaneció en San José durante esa campaña, y ahi Celebró con 
don Joaquín Bernardo Calvo, un tratado de limites que se desvia de la linea trazada en el 
tnapa de Molina. Este tratado fué ratificado por el Congreso de Costa-Rica; pero en Bogotá 
BO le hicieron modificaciones y no llegó á canjearse. Posteriormente el señor doctor don José 
Maria Castro se dirijió á Bogotá con el carácter de enviado extraordinario y Ministro pleni- 
potenciario, y celebró con el distinguido colombiano don Teodoro Valenzuela, un tratado 
da límites muy conforme á las ideas del mismo Valenzuela y del doctor Murillo, Presidente 
de Colombia ; pero poco conforme cou los pensamientos de otras muchas personas de la Ad- 
ministración colombiana. Valenzuela no se proponía ganar terreno para Colombia. Compren- 
de que Colombia tiene mas terrenos de losque necesita; muchos mas de los que puede po- 
blar; se proponía estender los principios de la constitución de Rio Negro. En consecuencia se 
estipuló que los hijos de Colombia se tendrían en Costa-Rica como costa-ricenses, y los hijos 
do Costa-Rica se tendrían en Colombia como colombianos; y qué habría cu Costa-Rica las 
mismas libertades publicas que garantízala cous.itucion de Rio Negro. E<te tratado síu em- 
bargo no fijaba los límites que fija el mapa de Molina, y son una recta trazada entre la Pon- 
ía de Bórica y el Escudo de Veraguas. El doctor Castro no pudo obtener esta lim a sin em- 
bargo del gran desprendimiento que Murillo y Valenzuela manifestaron acerca de terrenos. 
No pudo obtenerla porque ella no solo pasa sobre poblaciones colombianas sino que deja 
nlguuas de estas al lado de Costa-Ricu, y la constitución de Colombia prohibe que se cedan 
pueblos. Algunos de estos pueblos se han formado no obstante los títulos de Artíeda Chiri- 
tios, porque la población de Colombia crece y se estieude y la población costa-rícense, no 
aumenta por esa línea. Para compensar á Costa-Rica lo que perdía seguu su norma, que es 
el mapa de Molina, se trazaron varías lineas buscando despoblados; pero el tratado que- 
daba sujeto ú ratificación. Castro permanecía en Bogotá combatiendo influencias aotverBOH 
para que el Senado de Colombia ratificará el tratado, y cuando mas esperanza tenía de ob- 
tenerlo, lina circunstancia adversa vino á lustrar sus planes. Hubo en Panamá una revo- 
lución en que tomaron parte activa algunos costa-ricenses. Esta revolución produjo en 
Bogotá una impresión desagradable; se pidió informe ul doctor Castro, quien no pudo ibn • 
lo porque carecía de datos é igD iraba completamente cuanto en el Humo estaba pasando. 
Fsta carencia de e aplicaciones fué atribuida por algunos á falta du sinceridad y ata á do- 



DE <'KNTKC-AMK1UCA 277 

que no se ajita, que no hace protesta alguna, sin embargo del gran- 
de interés que tiene en el canal interoceánico, cuyo punto de parti- 
da es el puerto de San Juan del Norte, comprendido entre los lími- 



bléz, y la ventajosa posiciou del Ministro de Costa-Rica en Colombia decayó notablemente. 
La ratificación del tratado se aplazó, y el doctor Castro volvió á Costa-Rica, donde se tra- 
bajaba desde antes de su salida, para que fuera electo presidente de la República costa-ri- 
ceuse, y en realidad lo fnó. Castro, aun en el poder, habría encontrado gran dificultad 
para que cu Costa-Rica se ratificara su tratado, porque los artículos relativos á propagar Ion 
principios políticos que rijen en Colombia, estaban en pugna con la constitución que en- 
tonces rejia en Costa-Rica. Todas las constituciones que ba tenido Costa-Rica desde el nío 
de 25, consignan la libertad déla prensa, y algunas de ellas, hasta bajo el anónimo; pero 
con sujeción á las leyes penales; esto es, á las prescripciones contra los que injurian, calum- 
n'an, forman sediciones y faltan á la autoridad. La libertad de imprenta colombiana es ab- 
■oluta y no tiene mas restricción que el veredicto de la opinión pública. El articulo sobre 
nacionalidad de costa-ríconses y colombianos fué combatido en Costa-Rica por muchas per- 
•onas, y especialmente por un emigrado de Colombia, enemigo de Murillo. Se dijo que el 
objeto era inundar á Costa-Rica de colombianos, y mas tarde convertirla en un Estado de 
aquella confederación. Mientras asi se alarmaban algunos costa-riceuses, una parte de la 
prensa colombiana acribillaba el tratado, diciendo que solo en la cabeza del doctor Murillo 
podía caber la idea de regalar territorio, en cambio de adopción de principios. Mas tarde 
«1 Gobierno de Colombia envió ú Costa-Rica al doctor don Antonio María Pradilla. Una 
nsurreccion militar acaudillada por los generales don Lorenzo Salazar y don Máximo Blan- 
co había arrojado al doctor Castro del Poder Ejecutivo, para elevar á don Jesús Jiménez, á 
quien sucedió don Bruno Carranza y en seguida el general don Tomás Guardia. (*) Guardia 

(•) Estos acontecimientos se narrarán rn.as tarde ; pero es permitido, por vía de notas ha- 
cer desde ahora algunas esplicaciones. El doctor Castro, siendo muy jóven, fué elevado á la 
presidencia de Costa-Rica; y durante su gobierno, hizo reformas útiles y dió á conocer ven- 
tajosamente al país en el estranjero. No pudo agradar á todos los círculos políticos y las o- 
posiciones, produjeron en el único cuartel que habia entonces eu San José de Costa-Rica un 
movimiento de insurrección. Castro pudo haberlo sufocado, porque se le dieron avisos ante- 
riores al movimiento, y porque aun después de éste tenia elementos para combatirlo; pero 
no qnisoyen noviembre de 49 presentó su dimisión. Electo segunda vez Presidente de 
Costa-Rica respetó las libertades públicas. La libertad de imprenta era, no por la ley que le 
imponía las teorías sobre injuria, calumnia y faltas á la autoridad, sino por la voluntad del 
Presidente, absoluta é ilimitada. No hay ejemplo en la historia de Centro-América desde el 
aSo de 21 de un jefe contra quien se haya escrito con mas claridad y mas dureza en su pro- 
pio suelo sin que los escritores fueran molestados ni la prensa restrinjida. En tiempo del 
doctor Galvez los opositores escribieron con mucha libertad en Guatemala; pero mas de u- 
na vez Galvez cerró las imprentas. El doctor Castro, qae no era infalible, incurrió en uu 
grave error. Presentó como candidato para la futura presidencia, í un individuo que no 



278 EESEÑA HISTÓRICA 

tes de la decantada real orden de San Lorenzo. Lo comprende del 
mismo modo Honduras que tampoco teme, que tampoco se ajita, que 
tampoco protesta, no obstante que la real orden de 30 de noviembre 



mandaba provisionalmente y bajo el réjimen dictatorial. Fradilla, según se dijo, tenia ins- 
trucciones de no abrir conferencias durante la dictadura, y es probable que así haya sido, por- 
que permaneció algún tiempo en el pais sin hablar oficialmente acerca de limites. El se hiz- 
amigo del Presidente, supo inspirarle confianza; pidió licencia al Gobierno de Colombia pa- 
ra hacer un viaje á Europa, durante la situación anormal de Costa-Rica y en Londres ejecu- 
tó aunque sin carácter oficial, algunas comisiones del Presidente consta-ricense. Al regreso 
de Pradilla, aun no se habia emitido la ley fundamental, y el enviado colombiano se astu- 
vo de abrir oficialmente conferencias sobre limites, aunque es muy probable que haya con- 
ferenciado con el Presidente acerca de su misión y comprendido que según sus instrucciones 
y la aptitud de Costa-Rica, era imposible llegar á un avenimiento. El Congreso de Colombia 
por motivos de economía, disminuyó sus legaciones de primera clase, y envió á Costa-Rica 
en oalidad deMinstro residente al general don buenaventura Correoso , que tanto ha figura- 
do en Panamá y aun en el resto de la República, por la alta influencia que en el Itsmo e. 
jerce. Correoso, 1 á la inversa de Pradilla, abrió inmediatamente conferencias sobre límites. 
Su genio militar no le permitía prolijas discusiones jurídicas; y en vez de conferencias 
propendía á trazar inmediatamente líneas sobre el mapa. El carácter del negociador colom- 
biano oontribuyó á que el protocolo de estas conferencias fuera muy pobre y no dé ningu- 
na luz sobre la cuestión palpitante. Todo se dijo de palabra y muy poco quedó consignado. 
Para que los costa-ricenses supieran lo que verbalmente se habia espuesto con estension, se 
publicó un artículo en la Gaceta oficial el cual contiene todos los fundamentos que don 
Felipe Molina presentó en un luminoso "Opúsculo" sobre límites: y otros machos que Mo- 
lina no tuvo á la vista entonces, y que se deben á un nuevo y prolijo registro de los archi- 
vos de Sevilla, mandado practicar por el Gobierno costa-ricense. Correoso sin embargo de 



era aceptado por la mayoría de los costa-ricenses y se esforzó en sostener esa candidatura 
antipática. Para combatirla se formó una gran sociedad intitulada "Convención constitucio- 
nal", déla cual tomó nombre un gran partido que se denominó, "convencional". Este pre- 
sentaba como candidato al señor don Francisco Montealegre que era un rico propietario, y no 
admitía procedimientos irregulares, por espíritu de secta ó de partido, ni aun contra sus 
mas encarnizados enemigos, de lo cual dio repetidas pruebas hallándose en el ministerio. 
Don Francisco Montealegre gozaba de una gran reputación y con toda exactitud puede decir- 
cirse de él lo que la historia dice de un griego ilustre: "Lo amaban los ricos porque era rico; 
lo amaban los pobres porque era justo". Montealegre no aceptó la candidatura; pero el par- 
tido convencional continuó combatiendo al candidato del doctor Castro. El triunfo de 
este partido en las urnas electorales era indudable, y cuando ya se iba ú obtener, los genera- 
1 es don Máximo Blanco y don Lorenzo Salazar que no estaban de acuerdo, pues el pri. 
mero pertenecía al partido ministerial, y el segundo al convencional, se unieron para der- 
rivar de hecho al doctor Castro, y elevar á don Jesús Jiménez, qne entonces no era candida- 



m: CENTlío-AMKKR'A. 279 

*de Í803, abrasa una interesante parte de su territorio, llegando has- 
ta el Cabo de Gracias á Dios, á los 15° de latitud norte. Lo compren- 
den todos, pues la£ pretensiones de la antigua Colombia, de la Xue- 



este cúuiulo de documentos y de pruebas, no aceptó la linea recta entre la punta de Buriea 
y el Escudo de Veragua. El hizo ver que al norte, al nordeste, al oeste y al noroeste de 
esa linea quedan poblaciones colombianas completamente organizadas y rejidaspor las auto- 
ridades y por las leyes de Colombia: (pie la constitución prohibe al Gobierno ceder poblacio- 
nes y que sobre este punto e< imposible trausíjir. 

Se comprendo muy bien que catas hayan sido las instrucciones del general Correoso; pe- 
ro no se comprende la justicia de ellas. El dominio no se adquiore caprichosamente; se ad- 
quiere en virtud de títulos justos que ln transfieren. Esta regla universal, no es solo del de- 
recho civil ; está consignada en el derecho internacional y rije como principio invariable ¡i 
los pueblos de ambos mundos cu sus relaciones. En una sociedad civil, un individuo no 
puede estender los linderos de su osa ó de su liacieuda sobre un terreno vecino sin que al 
efecto preceda un titulo, y lo mismo exactamente sucede á una nación respecto de otra. Las 
naciones forman una gran sociedad, cuyos iudividuos son ellas mismas, y las reglas que la 
gobiernan, son las que establece el derecho internicional. Este derecho, lo mismo que el ci- 
vil, tija los títulos traslativos de dominio, y sin que alguno de estos exista, ninguna nación 
puede adquirir propiedad sobre el territorio de otra. "Los Estados, dice un eminente publi- 
cista, pueden adquirir propiedad por cualquiera de los modos que emplean los individuos. 
Pueden obteuerla por ceciou, compra ó cambio, herencia, prescripción, ocupación; pueden 
obtenerla también por derecho de conquista." Los títulos de propiedad de Costa-Rica, son 
los de Artieda Chirinos. Respecto á la parte meridional, los reyes de España los sostuvieron 
siempre y sin escepcion alguna desde Felipe Ií, hasta Fernando VII. Dedúcese de aqui que 
<>1 Escudo de Veraguas fué considerado como limite entre la Capitanía general de Guatema- 
la y el viieinato de Santa Fé por Felipe II, FeUpe III, Felipe IV, Carlos II, Felipe V, Luis 
I, Carlos III, i '¡irlos IV y Femando VII. Esto es evidente. Entonces ¿quién ha modificado 
estos títulos? No los modifica la real orden de San Lorenzo, porque no está firmada por 
■Cirios IV, porque por reales órdenes España no dividía reinos ni provincial, porque esa 
real orden no tenia mas fin que el simple cuidado de costas que pertenecían á un mismo 
soberano, porque no fué cumplida, porque jam ís en virtud de ella los vireyes pusieron la 
mano en la Capitanía general, porque Colombia misma lo comprende hoy, puesto que no 
molesta á Nicaragua ni á Honduras, sin embargo de que el cuidado de las costas por la real 
orden de San Lorenzo, se esteudia hasta el Cabo de Gracias á Dios. Si el Escudo de Vera- 
guas fué reconocido como punto limítrofe hasta la independencia por los reyes de la casa 



to de ningún partido; llevando ambos la secreta mira de triunfar sobre el otro durante el 
-Gobierno de Jimenes. Los sucesos memorables del 27 de Abril de 1H70, que oportunamente 
se espondrán, derribaron ¡i Jimenes y ascendió al mando don Itruno Carranza, á quien 
sucedió el general don Tomas Guardia. 



280 IJKSKÑA HISTÓRICA 

va (¿ranada, hoy Estados-Unidos colombianos, op tocan a Nica- 
ragua ni á Honduras que están tan comprendidas como Costa-Rica T 
en la real orden de San Lorenzo. Si el Gobernador de Veraguas di- 



je Austria y de Borbon, España no modificó osos títulos. El Gobierno federal de Centró' 
América lo comprendía muy bien. Por lo mismo autorizó al coronel Galiudo |«ta que cele»' 
brara un contrato de colonización en Boca de Toro, y Nueva Granada lo rechazó con fuerza 
armada, acto que ni el Gobierno de Costa-Rica, ni el Gobierno federal consideraron lejí" 
timo. Este acto lio es compra, ni cambio, no es cecion, no es herencia, no es prescripción- 
Tampoco es ocupación, porque la ocupación se verifica en las cosas de ninguno, y el terri- 
torio de una nación, no es cosa de ninguno respecto de otra. ¿Será conquista? Ni por un mo. 
mento puede admitirse que -una República fundada por Bolívar, pretenda conquistar í Bna 
República hermana que no la ofende. Si así no fuera, sería preciso hacer notar que las ad- 
quisiciones territoriales obtenidas por fuerza, no se consideran como lejitimas, en el derecho 
i nternacicnal moderno, mientras un tratado de paz no las lejitima. Las adquisiciones mas 
célebres en nuestros dias, han sido las de Niza, Raboya, Milán, Venecia, Alsaeia, Lorena- 
pero todas ellas están confirmadas por los tratados de Turin, Villafrauca, Praga, Versalles 
y Francfort; y Colombia no puede citar en su favor un solo tratado que lejitime la parte 
importante del territorio centro-americano que ha tenido ¡i bien ocupar. La constitución cte' 
Rio Negro no permite la cecion de poblaciones colombianas; pero esa ley sapientísima debe 
referirse á poblaciones preexistentes, y no & poblaciones que se formen sobre el territoraoa- 
jeno y contra la voluntad del dueño de este. Sin embargo de todo esto, dijo el general 
Correoso que sus instrucciones fundadas en la constitución de Colombia, no le permitía» 
disentir la línea hasta el Escudo de Veraguas. Cuando las negociaciones llegau á tal es- 
trcino, es preciso dar otro jiro ú las ideas, ó que la diplomacia ceda su puesto á la arti- 
llería. Ahora puede preguntarse si Costa-Rica con doscientos mil habitantes, según cálculo 
de don Felipe Molina, ó con trescientos y tantos mil, según deducciones matemáticas funda- 
das en el número de hombres alistados en el ejército de operaciones, puede declarar la 
guerra á los Estados-Unidos de Colombia, cuya poblaciou llega á tres millones, segnn el al- 
manaque de Gotha. Una guerra cun los Estados-Unidos de Colombia arruinaría á Costa- 
Rica. Nada importa que los eostaricenses repitieran los prodijíos de valor, (pie tanta gloria 
les dieron combatiendo el filibusterismo en Santa Rosa, en Rivas. en el rio San Juan y en el 
lago de Granada, porque aunque no fuera mas que por el número, las probabilidades es- 
tarían en contra. El verdadero patriotismo consiste no en creernos mas grandes y mas ilu:« 
Irados que la Francia y la Inglaterra, sino en valuar con frialdad y calma los elementos de la 
patria, para no lanzarla á una guerra desastrosa, que solo produciría ruinas y escombro». 
Ln población de Costa-Rica es muy inferior á la población colombiana. Colombia está divi- 
dida en nueve Estados, de los cuales solo Magdalena, Tolima, Bolívar y Panamá tienen po- 
b'aeiones inferiores á la población de Costa-Rica; Autioquia se le aproxima, y las poblado» 
nes do Bocayá, Canoa, Cundinamarca y Santander son mayores. Las reutas do Colombia as- 
cienden á 3.114,610 pesos, y las rentas de Costa-Rica á 3,379,432. La comparación do estos 



DE OENTKO AMÉRICA. 281 

jo al Jefe de] Estado de Costa- Rica, que el territorio de Bocas de 
Toro correspondía á Nueva Granada por la citada real orden, ; poi- 
qué no dijo qne á Nueva Granada correspondía en virtud de la mis- 



dos cifras, habla muy alto en favor de Costa-Kica. Asombra que la diferencia entre dos na- 
ciones de los cuales una tiene 300,000 habitantes y otra 3.000,000 solo sean 735,187 pesos. 
Esto prueba una laboriosidad, en Costa-Rica, admirable, unida á condiciones topográficas 
casi sin ejemplo en la tierra. En la suma de rentas colombianas, quedan incluidos 168,750 
pesos que produce el ferrocarril de Panamá. La esportaeion de Costa-Rica en el año de 
187G á 77, se elevó ú 5.307.40G pesos, de estos valores 300,000 fueron esportados por el Atlán 
tico y el resto por Puntarenas. La total exportación por los Estados-Unidos de Colombia, 
por el mismo tiempo, fueron 9.983,386 pesos. Admira que la diferencia en la esportaeion 
de nn país de 300,000 habitantes y otro de 3.000,000 de habitantes no sea siquiera el doble. 
(*) Siguiendo la misma proporción, la esportaeion de Costa-Rica seria inmensa si tuviera 
la población que Colombia tiene. Lanzar en una guerra á un país que tan ventajosas posi- 
ciones tiene, arruinando su industria y su comercio, solo puede hacerse en momentos de 
estrema necesidad que aun no han llegado respecto de Colombia. Los cálculos numéricos pue 
den comprobarse con el almanaque de Gotha que es la norma estadística de ambos mundos. 
Colombia sigue poblando hacia el noroeste de Costa-Rica, y su población avanza de día 
en dia. ¿Hasta dónde llegará con el trascurso de los años? ¿Qué dirán de nosotros las futuras 
generaciones, si por un cálculo erróneo se les deja en gran parte mutilado su territorio? 
Todas estas conrideraciones movieron al Gobierno de Costa-Rica, á fijar una línea que, 
partiendo de las costas del océano Pacífico en la Punta Burica, á los 8 o y iOV de lonjitud 
occidental del meridiano de Bogotá; 8" y 18' de latitud norte, se dirija rectamente por las 
cúspides de los cerros de la misma Punta, hasta tocar la cabecera del rio San Bartolomé 
que se encuentra á 8 o 43J' de lonjitud occidental del meridiano de Bogotá, y á 8 2" de la- 
titud norte; de allí debía trazarse una recta trasmontando la cordillera hasta encontrar li 
cabecera del rio Bananos, á 8 o 2UJ de lonjitud occidental del meridiano de Bogotá y á 8 o 
54i de latitud norte y de este punto, siguiendo el curso del mismo rio hasta su desemboca- 
dura en la Bahía del Almirante. Este tratado deja á Costa-Rica parte, de la Bahía del Al- 
mirante y el libre uso de toda ella. El Gobierno dió cuenta de él al Congreso el 13 do ma- 

(*) El año ile 1868 se publicó un cuadro que comprende todos los Estados del mundo 
civilizado, sns poblaciones y sus productos por cabeza ; y de él se deduce que solo los Estados 
Unidos de América, producen en proporción al número de sns habitantes mas que la peque- 
ña República de Costa-Rica. Ese gran resultado lo ha obtenido Costa-ltien, sin frailes, sin je- 
suítas y sin monjas. Con esta esperiencia ,;por qué hay ahí quien pretenda ahora impul- 
sar el monaquisino? 



28-2 KENKN'A HISTÓRICA. 

nía real órden, Matinal Si Bocas de Toro son de Niiev*a Granada, en 
virtud de esa órden, lo es igualmente Matina, sin que haya razón 
para hacer diferencia entre un punto y otro punto: lo es igualmen- 
te Parismina, lo es el puerto de Tortuga, lo es el rio Colorado y to- 
da la Punta de Castilla, y Costa- Rica no tiene un palmo de tierra 
en el mar de las Antillas; lo es del mismo modo toda la costa de 
Nicaragua, y ésta República no tiene nna pulgada de terreno en el 



yo de 1873; pero no lo presento para su ratificación. Esta conducta dio logar á desconfian- 
zas, á dudas y comentarios. Vua de las mas graves dificultades de los hombres públicos, es 
el no poder esplicar á la nación, la idea que los domina y el fin que se proponen en diver- 
sos momentos de la historia. Si se daba cuenta del tratado al Congreso y era ratificado por 
él, sin que Colombia lo ratificara, el tratado quedaba sin efecto legal: pero hacia daño á 
( 'osta-lüca. En las siguientes conferencias entre otros plenipotenciarios, ese tratado seria un 
argumento muy fuerte en favor de la diminución del territorio costariceuse. El nuevo pleni- 
potenciario colombiano diría entúnces: "La República representada legítimamente en su 
( losgreso, se ha separado del Escudo de Veraguas, lo cual prueba que no tiene derecho á la 
decantada línea de Molina." Este argumento no podia hacerse quedando el tratado sin la ra- 
tificación del Congreso costariceuse, porque entonces no pasaba de un acto simple de dos 
plenipotenciarios no aprobado por la nación. Todas estas dificultades se salvaban presentán- 
dose al Congreso el tratado después de haberlo ratificado Colombia. 

Entonces el sacrificio de Costa-llica en la parte cedida, no era estéril porque la cuestión 
quedaba definitivamente cortada, porque la paz se afianzaba, porque nuevos pobladores no 
podían continuar mengnando el territorio ni privar á Costa-llica de la parte que se le ga- 
rantizaba en la Bahía del Aimlrante, ni del libre uso de toda ella, ventajas positivas, aten- 
dida su posición actual. Se dijo en Costa-llica que el tratado era ruinoso : qne se regalaba 
el territorio costa-rícense : cpie eaa preciso rechazarlo á todo trance. Las mismas acusaciones 
se lanzaron á Correoso en Colombia. Se lo dijo que se regalaba el territorio colombiano: 
que el tratado era ruinoso: tpie era preciso rechazarlo á todo trance y efectivamente se le 
negó la ratificación. Rechazado en Colombia no llegó á darse cuenta de él al Congreso de 
Costn-Riea ni puedo servir de argumento moral fundado en el beneplácito de la Nación paia 
ulteriores negociaciones, que fué lo que se tuvo en mira al no presentarlo al Congreso para 
su ratificación. Estas cuestiones de limites entre Repúblicas de un mismo origen deberian re- 
solverse por arbitramentos qne es el medio que prescribe el derecho internacional noderno 
y aconsejan los mas eminentes publicistas; pero desgracciadamente algunas Repúblicas his- 
pano-americanas lo rechazan en sus cuestioues con Repúblicas mas débiles, conducta que 
aumenta las probabilidades de la justicia de estas, pues claramente se colije el deseo de qne 
f n las conferencias figure como un argumento tácito el peso de la espada. 



UE CENTRO- AITÉBIOA. 



288 



mar ( aribe. El argumento de la real úrden de San Lorenzo tiene 
tanta estension, que por si mismo cae. se hace ilusorio y hasta ridí- 
culo. Esa real órden no puede, seriamente hablándose, figurar en 
la cuestión de límites entre Costa-Rica y los Estados-Unidos de Co- 
lombia. 



CAPITULO DECIMOTERCIO 



Diezmos. 



SUMARIO. 

I — Conducía del clero — 2. Observaciones — 3. Pretensiones del ca- 
nónigo Larrazábal, — 4. Esposicion del Cabildo — 5. Dictamen dt 
de una comisión — 6. Observaciones. 



1 — El clero no soportaba las leyes relativas á diezmos que dejaron 
esta contribución reducida á la mitad el año de 26, y la suprimieron 
el año de 32. Los curas en el confesonario y en el pulpito, ajitaban 
las conciencias. Señoras nada ¡luetradas y niños enseñados por ellas, 
siguiendo la voz de sus directores espirituales, hablaban dia y no- 
che contra los liberales. Ellas decian que el quinto mandamiento de 
la iglesia, manda pagar diezmos y primicias, y que los fiebres, los 
impios, los herejes no tenían facultad para variar los mandamientos. 
Esta argumentación procedía del género de enseñanza que esas se- 
ñoras habian recibido, descrita por don José Batres y Montúfar, en 
la siguiente estrofa: 

"Ni los billetes Isabel leía, 
Sino que los echaba en el brasero 



BESESE HISTÓRICA 



Sin atender al sobre que decia: 

A la deidad por guien penando muero, 

Mas gqué habia de leer, si no sabia; 

Una niña educada con esmero 

En aquel tiempo, no sabia á fondo 

Ni conocer la por lo redondo.*' 

'2— Esas sei'ioias que tanto < e ..«¡forzaban en que nadie se fuera al 
infierno, en que todos se salvaran, no reflexionaban en que los libe- 
rales no derogaban ni pretendían derogar los mandamientos de la 
iglesia. Lo único qne hadan era no poner las fuerzas del Estado al 
servicio de los que pretendían que los mandamientos se cumplieran 
á punta de bayoneta. Los clérigos quedaban en libertad para decir 
á sus bellas penitentes, en el confesonario, que no les darían la san- 
ta absolución, mientras que no pagaran el último centavo de diez- 
mos. Estas señoras eran plenamente libres para seguir al pié de la 
letra las órdenes que á travez de una rejilla se les comunicaran; los 
liberales á nada de esto se oponían. Lo que no creían justo ni debi- 
do, ni saludable, era dar las bayonetas para que con ellas los cléri- 
gos arrancaran la décima parte de sus frutos, á un protestante que 
no cree en el Papa, ni en la confesión auricular, ni en el cabildo e- 
clesiástico; á un judio que cree aun menos en el cabildo y en el cle- 
ro católico; á un mahometano qne niega la divinidad de Cristo: á un 
ñlósofo que sigue la naturaleza y no la revelación; á un libre pensa- 
dor á quien solo guia el raciocinio. El clero quería que toda esta 
jente le pagara diezmos, y sostuviera con sus rentas un culto que 
no es el suyo, y no alcanzando el confesonario en incesante activi- 
dad durante la cuaresma, los jubileos y otras festividades, preten- 
día que la autoridad civil desplegara la fuerza armada contra todo 
el que se negara á darles dinero. Los liberales decian: "El Gobierno 
no interviene en eso, es asunto de creencias; la autoridad civil no 
puede imponer ninguna creencia: predique el clero; confiese el clero; 
convenza el clero con sus sermones y con sus confesiones y tendía 
diezmos espontáneamente; pero los jueces no compelerán á los que 
no crean que deben pagar diezmos, ni les embargarán sus bienes, ni 
los harán vender en pública subasta." Esto es loque calificaba el 
clero como herético y lo que se hacia que maldijeran las señoras de 
la aristocracia, las sirvientes de sus casas y los niños de ocho y 
diez años. 

3 — El canónigo penitenciario, señor doctor Larrazábal, el di- 
putado que se llamo liberal en las Cortes de España, y que algunos 
centro-americanos creyeron progresista, era uno de los eclesiásticos 
que mas se indignaban contra las mievas leyes sobre diezmos. Lar- 
razábal se propuso que el cpbilch lesfástico hiciera una eaposicion 



DE CENTRO-AMERICA. 281 

á la Asamblea, pidiendo que con la fuerza armada se obligara, co- 
mo antes, al pago de los diezmos. Los canónigos se oponían al pen- 
samiento del penitenciario, no porque no creyeran muy conforme á 
sus intereses pecuniarios la medida, sino porque juzgaban entera- 
mente inaceptable la solicitud. El señor Castilla presentaba listas de 
los diputados y consejeros; hacia reflexiones sobre la opinión de ca- 
da uno de ellos; exhibía una mayoría adversa y terminaba diciendo 
que el cabildo iba á ser desairado y que no debía esponerse á ese 
desaire. Él liberal de las Cortes de España, que algún tiempo des 
pues nos trajo á los jesuítas, quizá en opinión de muchos para de- 
fender las ideas luminosas que enunció en Castilla, insistía en su 
pedimento anhelado, y al fin obtuvo la cooperación de otro liberal, 
el inquisidor dou Bernardo Martínez. Lárrazábal y Martínez se pro- 
pusieron convencer al canónigo dou Antonio Croquer. hombre senci- 
llo y de carácter bondadoso, y tuvieron mayoría para su esposicion. 
Formulada esta la presentaron al canónigo Castilla quien tuvo la 
debilidad de suscribirla. 

4- -El cabildo aduce cánones, como si la Asamblea fuera un con- 
cilio, cita libros viejos de la Edad Media; asegura que los diezmos 
son una institución divina y pide el restablecimiento de las antiguas 
leyes, para proceder á balazos contra los que no quieran pagarlos. , 

• > ¿-La comisión de la Asamblea á que el asunto pasó, abrió el li- 
bro sobre recursos de fuerza del Conde de la Cañada, autor que no 
puede ser tachado ni como republicano ni como demócrata, y de- 
mostró al cabildo que los diezmos no son una institución de lo que 
se llama derecho divino. Se tuvieron á la vista varias obras de eco- 
nomía política, y con ellas se hizo patente que los diezmos son una 
calamidad para les pueblos, y la reverendísima solicitud del cabil- 
do fué desechada como habia previsto el señor Castilla. 

6-Elca nónigo Lárrazábal no podía dejar de comprender que su 
pedimento, en tiempo de Galvez, no seria atendido; pero el peniten- 
ciario se proponía otro fin que obtuvo. El quería exhibir al clero en 
la indijencia y como una víctima de los liberales: quería que hubie- 
ra un escándalo entre los devotos: quería poner en ajitacion la igno 
rancia y aglomerar combustibles para el triunfo de una revolución 
recalcitrante. 



CAPITULO DECIMOCUARTO. 
Reformas de la lejislacion. 



SUMARIO. 

1 — Necesidad de eslareforma~2. Código de Licingslon — 'J. Ligero 
análisis de este código. 



1 — Desde la Independencia se comprendió la necesidad de tener 
una lejislacion propia. Era imposible gobernar una República por 
leyes dictadas antes de que España fuera mahometana, por las le- 
yes de la monarquía española restaurada, y por una colección de 
disposiciones incoherentes y defectuosas, emitidas en diferentes si- 
glos. Varios gobernantes, y especialmente don Antonio Rivera Ca- 
bezas, pidieron á la Asamblea se dictaran códigos adecuados á nues- 
tras peculiaridades políticas y sociales. Pero las circunstancias nun- 
ca lo habían permitido. 

2 — Don José Francisco Barrundia tradujo, en 1831, el código pe- 
nal que Eduardo Livingston preparó para la Luisiana. Barrundia 
dedicó su traducción á la Asamblea lejislativa del Estado de Guate- 
mala, en esta forma: "Me es muy satisfactoria la ocasión de consa- 
grar este pequeño trabajo personal á la Lejislatura del grande Es- 
tado á quien debo la existencia. Penetrado de reconocimiento por 

Tomo ii. 19 



'290 



1ÍESKÑA HISTÓRICA 



el repetido honor que me ha hecho, glorioso siémpre ele sus sufra 
jios, no aspiro sino á merecerlos. Pueda yo concurrir de algún mo- 
do á facilitar los trabajos á sus lejisladores, y á levantar la grande 
obra de su código penal, presentándoles en nuestra lengua el últi- 
mo resultado de la filosofía y de la libertad republicana. Desde que 
estaba en el Gobierno federal, procuré con empeño que se virtiesen 
estos códigos, los mas importantes y necesarios á los Estados, y los 
mas análogos á nuestras formas de Gobierno. Mas por desgracia las 
comisiones no desempeñaron tan interesante aunque penoso cargo. 
Luego que mis ocupaciones me lo permitieron, he querido yo mis- 
mo poner la mano en el primero, y abrir el camino para el de pro- 
cedimientos y de cárceles. No estoy muy satisfecho de este ensayo, 
difícil por la exactitud que requiere, y por la escasez de nuestras 
voces en esta ciencia; mas lo creo bastante para dar ideas arregla- 
das de la sabiduría del código y propagar sus útiles combinaciones 
por toda la República. Yo lo ofrezco á los representantes del pué< 
blo, que se hallan en la época rara de adquirir un nombre inmortal, 
haciendo ya tocar á la nación, los beneficios de la independemia y 
de la libertad, con las leyes que establecen la justicia. Seamos los 
primeros en llenar los deseos del ilustre Livingston, aprovechando 
sus sabios trabajos, y decretando un jurado y una ley de habeas 
corpus, que cause tanta satisfacción á su autor, como la que él se 
imajina de su adopción en Méjico ó el Perú. Tengo, pues, el honor 
de pi'esentar á nuestros lejisladores este triunfo incontestable de las 
instituciones libres, y este monumento feliz de la independencia y 
de la sabiduría americana, que honran ya nuestro siglo y nuestro 
continente, y deben honrar también nuestros principios y lengua- 
je. A los representantes del Estado toca ya propagar esta aurora de 
lejislacion, que debe recorrer nuestro hemisferio y crecer hasta su mé- 
dio-dia en toda la República. 

"Yo me glorío de anunciaros este brillante dia, y de considerar- 
me en medio de su luz. 

"Guatemala, febrero de 881. 

/. Bar y // ndia ." 

'S — Este código se divide en dos libros, como él mismo espresa, j 
cada libro en títulos, capítulos, secciones y artículos numerados por 
todo el código. El primer libro contiene disposiciones generales, a- 
plicables á los procedimientos y á los juicios; á las personas que 
son responsables ante las leyes penales del Estado; á las circunstan- 
cias con que pueden justificarse ó escusaise todos los actos que de 
otra manera serian delitos; á la repetición de delitos: y al caso de 
que haya diferentes personas que participen del mismo delito, co- 



DE CENTRO- AMERICA. 



291 



mo principales, cómplices y accesorios. El segundo libro define los 
delitos y designa sus penas. Se dice generalmente que este código es 
inaplicable al país y que fué un delirio haberlo aceptado. Esta opi- 
nión es universal y de ella participan hombres de todas edades y de 
todos los partidos. Será preciso algún detenimiento para calcular la 
verdad ó inexactitud de este juicio. Al nuevo código se atribuye en 
gran parte la" revolución de 1837, y conviene averiguar la influencia 
que en ella haya podido tener. El capítulo primero contiene dispo- 
siciones generales, que son la base de todas las lejislaciones del 
mundo y que no eran desconocidas por los mismos códigos españo- 
les que se derogaban. Dice lo que es delito. Habla de la no retroae- 
tividad de las leyes y consigna otros principios generalmente cono- 
cidos. El capítulo segundo contiene disposiciones de garantías, que 
tampoco eran desconocidas en el país. Se encuentran en la consti- 
tución federa], en la constitución del Estado y en la constitución es- 
pañola de 1812. El capítulo tercero habla de las personas responsa- 
bles y de las circunstancias que destruj en ó atenúan la culpabili- 
dad. Contiene, sobre este punto, doctrinas generalmente conocidas. 
El introduce, sin embargo, algunas innovaciones que debilitaban la 
acción del Gobierno. El artículo 51 dice: "La orden de un superior 
militar, no es una justificación ni escusa para cometer un crimen." 
El artículo 52 es como sigue: "La orden, auto ó decreto de un ma- 
¡istrado ó tribunal, justificará á la persona que lo ejecute en cual- 
quier auto, verificado por obedecerle, tan solamente en los casos en 
que concurran las circunstancias siguientes: 

"1. ° El tribunal ó majistrado ha de tener jurisdicción en la cau- 
sa ó conocimiento del negocio, en el cual se ha emitido la órdeny 
auto ó decreto. 

"2. ° La orden, auto ó decreto, ha de tener todos los requisitos 
substanciales que exije la ley para tales órdenes, según su conte- 
nido. 

"3. °La persona que la ejecuta, ha de ser im oficial obligado á e- 
jecutar, en virtud de su oficio, tales órdenes según su contenido, 6 
ha de ser una persona á quien tal órden se dirije legalmente; ó ha 
de ser legalmente llamada por tal oficial, para auxiliar en la ejecu- 
ción de la órden, auto, ó decreto. 

"4.° No se ha de tener conocimiento dp que hay alguna ilegali- 
dad al obtener ó ejecutar la órden, auto ó decreto.' ' 

Estos principios en si mismos son muy justos. No introducen una 
doctrina nueva en el mundo; descansan en las mismas doctrinas pro- 
clamadas en Francia, no solo durante la exaltación de los ánimos el 
año de 1789, sino restablecido el órden, la calma y la monarquía. Ba- 
jo el réjimen de la monarquía de Julio, Benjamín Constant sostuvo 
pensamientos constitucionales, que pueden considerarse como la ba- 



-292 



]<ESJ:5,'A HISTÓRICA 



se de los artículos preinsertos. Sin embargo, el artículo 51 no podía 
menos de producir sensación en un país que había sido rejido mili 
tarmente por la ordenanza española. La ignorancia, por desgracia, 
tan generalizada, podría producir confusiones, porque no juzgando 
con precisión el soldado á quien se intima una orden superior, sin 
razón, podría considerarla ilegal y rechazarla como tal, con mengua 
<le la disciplina y de todo el réjimen militar. Las mismas dificulta- 
des presenta respecto de los majistrados el artículo ñ2. Pero podrían 
quejarse los jefes militares y los majistrados, no los pueblos. De nin- 
guna manera quedaba herido el interés de las poblaciones indíjenas 
por los artículos que se encaminaban directamente á su seguridad 
y á su bien. Estos artículos ni fueron comprendidos ni pudieron a 
íectar sus intereses, ni servir de base á un disgusto, ni menos pro- 
vocar una insurrección. El capítulo 4. ° habla de la repetición de 
ios delitos. Descansa en principios universales sobre la ciencia de 
la lejislacion. El establece mayor pena por el segundo delito que por 
el primero, graduando el aumento según la naturaleza de la infrac- 
ción de la ley, según los casos y las circunstancias. Seria imposible 
gobernar un pueblo en ningún concepto, ni bajo ninguna forma, si 
no se pudiera establecer penas contra los reincidentes. Esto no po- 
día afectar los ánimos, porque no era una novedad introducida en 
el Estado; se hallaba conforme con las leyes españolas y sus comen- 
tadores. El capítulo 5. ° trata de los autores principales del delito, 
de los cómplices y auxiliadores, según los principios y las reglas que 
rijen en los países cultos de ambos mundos. Con este capítulo ter- 
mina el libro primero, código penal de Livingston. Examinándolo 
¿llámente, nada se encuentra en él capaz de conmover masas bárba- 
ras ni de lanzarlas contra la civilización y la cultura. El clero, los 
nobles y todo el partido servil, buscaban ocasión de exasperar á los 
pueblos, y tuvieron la audacia de hacer creer á los mas ignorantes, 
que esa serie de disposiciones dictadas con los mas sanos designios 
y para bien de los gobernados, tenían por fin sacrificarlos. Veamos 
ahora el segundo libro del código de Livingston. El título primero 
está dividido en dos partes; la primera trata de la definición y divi- 
sión de los delitos, y la segunde de los castigos. La primera parte 
no es mas que la repetición de lo establecido en todos los países cul- 
tos, según las reglas de la ciencia. Lo mismo puede decirse de los 
castigos; pero respecto de ellos se hizo una innovación notable. El 
artículo 100 dice así: 

"Artículo 100. Los castigos y penas en que según este código se 
incurre por algún delito, son: 

"1. ° Multas pecuniarias. 

"2. ° Simple prisión. 

•"3. ° Prisión en custodia cerrada. 



DE CENTKO- AMÉRICA . W3 

"4. ° Privación de oficio. 

"5. ° Suspensión de nno ó mas derechos civiles ó políticos, po* 
un tiempo limitado. 

"8¡ ° La pérdida de nno ó mas derechos civiles ó políticos. 

"7. ° La prisión en trabajos recios, por un tiempo limitado. 

"8. ° La prisión perpétua en trabajos recios. Uno y otro de estos 
castigos con la adición ó sin ella, de encierro solitario y de otras 
privaciones que se ordenan en diferentes partes de este código.' 1 

El código de Livingston suprime la pena de muerte, y en su lu- 
gar establece la prisión perpétua en trabajos recios. Si se ha de abo- 
lir la pena de muerte, es preciso subrogarla con otra muy severa. 
Las censuras que se han hecho al inciso 8. ° no estaban al alcance 
de los indios, ni de los curas que los sublevaban, ni de algunos no- 
bles de Guatemala, bien ignorantes en esta materia. El tiempo ha 
demostrado que los encierros perpetuos solitarios, conducen á la de- 
mencia, y se han variado las leyes penitenciarias. Cuando Barrnn-f 
dia tradujo este código, la esperiencia no habia presentado en lo¡> 
Estados-Unidos, una série de hechos que han dado lugar á la refor- 
ma. Los indios estaban acostumbrados á las penas de los primeros 
incisos; ninguna impresión, por tanto, podia causarles el que se- 
consignaran en un código. Lo único nuevo para ellos, era la prisión 
perpetua con trabajos recios. Ahora seria conveniente averiguar sí 
estas palabras del código de Livingston "Prisión perpétua en tra- 
bajos recios,'" bastarían para que los pueblos solevantasen gritando: 
mueran los herejes, viva la religión, y para que cantando la salve- 
rejina mataran á cuantos empleados públicos se presentasen; Indu- 
dablemente no. El código de Livingston no fué mas que un pretexto. 
En la revolución se está viendo con toda claridad la mano del ele 
ro que un dia aprovecha un eclipse, otro dia un trueno, otro un ter- 
remoto, otro la erupción de un volcan y otro el código de Livings- 
ton, para volver á dominar las conciencias y establecer su imperio- 
en absoluto como en la Edad Media. La prisión perpétua en traba- 
jos recios, se iraponia muy raras veces, porque solo se castigaban 
con ella, crímenes muy grandes. No siendo repetida, no podia con- 
mover á los indios, como no los conmovía en esos mismos casos e) 
ver derramar en el cadalso la sangre de sus compañeros. Si el có- 
digo de Livingston hubiera sido la verdadera causa de las revolu- 
ción, las ajitaciones de los ánimos no hubieran comenzado sino has- 
ta que los errores de las leyes hubieran producido en la práctica 
grandes males, verdaderos ó aparentes; pero no fué asi; los rumores; 
comenzaron desde que se anunció el código, y solo se aguardaba que 
comenzara á rejir para aumentar los pretextos y hacer estallar la re- 
volución. Se dirá que no era el código penal sino el procedimiento 
por jurados lo que conmovía á los pueblos. Es preciso ahora exami- 



294 



KESEÍtA HISTÓRICA 



nar la cuestión bajo esta faz. El jurado, bello ideal de sabios pu- 
blicistas, lia dado brillantes resultadas en muchas naciones, y espe- 
cialmente en Inglaterra y en los Estados-Unidos. El jurado supone 
un pueblo juez, y el pneblo no puede ser juez si no está ilustrado. 
Los pueblos bárbaros que asesinaban cantando la salve, son incapa- 
ces de discernir con acierto lo justo de lo injusto. Pero en el Esta- 
do de Guatemala habia gente culta y digna de la garantia del jura- 
do. Ahora se puede preguntar si esta gente no debería gozar ni del 
jurado, ni de ninguna de las ventajas de la civilización moderna, 
porque masas enormes de indios bárbaros no admiten el progreso ni 
aspiran mas que á la picota. Debió comenzar el sistema consultán- 
dose, no solo la bondad absoluta de la ley, sino su bondad relativa. 
Al efecto, pudo comenzar el jurado como ha comenzado en otras sec- 
ciones de Centro- América, por aquellos pueblos que tienen un nú- 
mero competente de hombres ilustrados. La generalidad con que se 
intentó plantearlo fué un error. Pero es preciso averiguar si este er- 
*ror hirió verdaderamente á los pueblos y fué la verdadera causa de 
la revolución. Los indios acostumbrados á la picota, ¿sentirían vehe- 
mente deseo de aniquilar á sus gobernantes porque en vez de lle- 
varlos á un poste, los llevaban algunas veces á ser jueces de sus i- 
.guales y á ser juzgados por estos? Si los indios están fuera de la ci- 
vilización, no están fuera de la naturaleza, y la naturaleza humana 
no se subleva cuando no esperimeuta un gran daño. Si el cura, si el 
sacristán, si el monacillo, dia y noche aseguraban á los pueblos que 
aquel sistema era malo, pernicioso, inicuo, que entrañaba miras o- 
cultas para conducir al sacrificio á las familias, entonces atribuyase 
«1 disgusto á esta incesante predicación, y no al jurado. La ausen- 
cia del Arzobispo no importaba á los indios; la mayor parte de ellos 
110 lo conocian ni les haría falta. Los curas gritaban en los pulpitos, 
«aplicando toda la gracia del sacramento de la confirmación y del 
orden, y los pueblos no les hacían caso. Se empleó, sin efecto, el re 
sorte gastado de la brujería ('*) y por último se apeló ¡í las reformas 



(') Se encuentra en los archivos de la Asamblea, un espediente eu que consta qm- 
muchos vecinos de Solóla y Totonicapani, creían que una epidemia de viruela era produ- 
cida por los brujos, y. que maltrataban á muchos individuos creyéndolos brujos. El Go- 
Irierno dirijió á ln Asamblea una nota, dictada después de muchas averiguaciones, y en e- 
Ua atribuye esos errores i la administración eclesiástica de los frailes. No es extraño, por- 
que los padres do la inquisición quemaron á muchos brujos. 



DE CENTRO-AMÉRICA. 295 

de la lejislacion. No bastó tampoco este resorte; fué preciso que vi- 
niera el cólera y se hiciera creer á los pueblos que el Gobierno en- 
venenaba las aguas, para hacer estallar la revolución mas salvaje 
que presentan los anales del Nuevo Mundo. 



CAPITULO DECIMOQUINTO 
Alocución del Papa Gregorio XVI. 



SUMARIO. 

1 — La revolución de Portugal y España ejerce influencia en Gua- 
temala — 2. Alocución de Gregorio XVI— 3. Lo que con esta alo- 
cución se hizo — 4. Observaciones sobre la alocución — 5. Encícli- 
ca de León XII. 



1 — Cualquier incidente servia de pretesto al partido monacal pa- 
ra turbar el orden público. Gregorio XVI dirijió al sacro Colegio li- 
na alocución contra los Gobiernos de Portugal y España, y esta a- 
locucion fué esplotada por algunos curas del Estado de Guatemala, 
por muchos nobles, por las monjas y por las beatas, de dentro y 
fuera de los claustros. 

* 2 — La alocución dice así: "Con la aflicción mas grave debo 
deciros que las noticias que tengo de Portugal y de España, 
son tristes á lo sumo; en la primera de estas naciones, se han 
cometido los mayores atentados contra la Iglesia del Señor; y 
un hombre pérfido, impío y orgulloso como Lucifer, se ha puesto á 
la cabeza de ella, y ha prohibido á los fieles, bajo penas severas, 
que se comuniquen con la sede apostólica: el sacro colejio de- 
be suponer que, en cuanto alcancen mis fuerzas, procuraré remediar 
estos males terribles. Mis pesares, sin embargo, no terminan aquí: 



298 1ÍESKNA HISTÓRICA 

sabe el sacro colejio que en España desde que murió Fernando, se 
suscitó una disputa sobre el derecho de sucesión, y que Roma deter- 
minó observar en este litijio una conducta que no perjudicase á nin- 
guno de los partidos. En consecuencia envió á Madrid como nun- 
cio al arzobispo de Nicea, encargado solo de asuntos espirituales, y 
prohibiéndole se mezclara en la política del gabinete español; pero 
tantos son los obstáculos que nuestro nuncio ha encontrado en el 
gobierno de Cristina, que la santa silla se vé humillada á la par que 
la relijion de Cristo sufre perjuicios inmensos. Los negocios de la 
Iglesia de España van cayendo en confusión: las medidas decreta- 
das en ese pais destrozan sus derechos, injurian á sus ministros y 
trastornan la autoridad de la silla apostólica; á los obispos se les ha 
quitado en gran parte la censura de los libros, y de sus sentencias 
se han concedido apelaciones ante los tribunales seculares: el Go- 
bierno se ha permitido nombrar comisiones que le deben proponer u- 
na reforma general en materias elesiásticas: las provincias en levan- 
tamiento, han degollado á los sacerdotes de Dios, y el ministerio, 
después con sangre fría ha suprimido todos los conventos y confisca- 
do sus bienes, atrepellando al clero y despreciando todas las inmu- 
nidades eclesiásticas: su audácia ha llegado á prohibir que los obis- 
pos confieran órdenes, según su propio juicio. Este inicuo proceder, 
estos crímenes estupendos se han perpetrado á presencia de nuestro 
nuncio, á quien no le era permitido representar contra ellos, y por 
lo mismo se hizo indispensable retirarle de Madrid, para que su al- 
to carácter no sufriese, con mengua de esta santa silla, mayores vi- 
lipendios. No obstante, el gabinete español ha recibido mis fuertes 
y reiteradas protestas contra tamaños escándalos, y le he declarado 
que son absolutamente nulos y de ningún valor, todos sus decretos 
sobre la iglesia, encargada á nuestro cuidado pastoral. Concluyo ro- 
gando al sacro colejio, por las entrañas de nuestro Señor Jesucristo, 
que eleve sus oraciones á la Vírjen Santísima, para que asista á su 
iglesia, en estas grandes tribulaciones, y haga que la hija de Sion, 
tome en vestiduras de gozo, las que hoy arrastra de luto." 

3 — Muchos curas leyeron esta alocución en los pulpitos y la cu- 
mentaron de mil maneras. En boca de ellos el Lucifer á que se re- 
fiere el Papa, era Morazan, Galvez ó Barrundia. Decían que era pre- 
ciso quebrantar la cabeza de la serpiente y salir del poder de Lucifer. 
Agregaban que la insurrección no solo era lícita sino obligatoria. Re- 
cordaban las profecías de la madre Teresa, las cartas escritas por los 
ángeles del cielo, los cuadros pintados con la sangre del Mesías, los 
temblores del año de 30, el eclipse del año de 32, la erupción de Co- 
sigüina el año de 35, como señales infalibles de futuros castigos del 
cielo. Tan constantes predicaciones, llegaron á hacer efecto en las 
masas ignorantes y bárbaras. 



DE CENTKO- AMERICA. 



299 



4— El Papa no refiere al sacro colejio que los frailes eran proveedo- 
res de la facción carlista, ni que en el monasterio de Poblet estaba 
constituida la junta revolucionaria de Cataluña, ni que el convento 
de capuchinos de Murcia era una fortaleza carlista, ni que estos 
frailes con sus barbas venerables, con sus grandes cerquillos, con 
sus sayales pardos, con los ojos bajos y el rosario en las manos, se 
comprometieron á cerrar las puertas de su convento, cuando el 
tercer Tejimiento de caballería entrara á oír misa, para que los car- 
listas se apoderaran en el cuartel de las armas y de los caballos. 

5 — Es una desgracia para los pueblos que hablan la lengua espa- 
ñola el incesante choque con el poder eclesiástico. La Independen- 
cia de la América latina fué combatida por el papa León XII, en una 
célebre encíclica, dictada el año primero de su pontificado. León XII 
exhorta á sus venerables hermanos los arzobispos y obispos de A- 
mérica, á que hagan entender á los fieles, que no les es lícito rebe- 
larse contra el muy virtuoso Fernando, rey católico de las Españas, 
cuya sublime y sólida virtud, le hace anteponer al esplendor de su 
grandeza el lustre de la relijion y la felicidad de sus subditos. Dic- 
tada estaba esta encíclica el año de 24, y los venerables hermanos 
de León XII, trabajaban dia y noche para darle cumplimiento, cuan- 
do Bolívar venció en Junin, y Sucre en Ayacucho, al muy virtuoso 
Fernando. El Papa hizo causa común con el Rei y quedó vencido 
con él. No sabemos como su Santidad puede llamar virtuoso á un 
Rei, cuyos atentados consignan los historiadores españoles y repi- 
te toda España. 



CAPITULO DECIMOSEBTO 
Administración y muerte del Jefe de Nicaragua, C. José Zepeda. 



SUMARIO. 

1 — Aprobación de la conducta de Nuñe¿—2. Elección de Jefe y vi- 
ce-Jefe — 3. El coronel Zepeda — 4. Entra al Ministerio don Her- 
menejildo Zepeda — 5. Decretos de la Asamblea — 6. Observacio- 
nes — 7. Decreto de 19 de mayo — 8. Reformas — 9. Esposicion del 
Gobierno nacional — 10. Efecto que produjo en Guatemala — 11. 
Nuevo periódico — 12. Don Hcrmenejildo Zepeda se retira tem- 
poralmente — 13. Sé instala la Asamblea el año de 36: síes de- 
cretos— 14. Nicaragua por Pablo Lecy — 15. Enero de 37 — 16. 
Proclama de Nu ñez — 17. Observaciones — 1S. Discurso de Ifttñez. 



1 — La Asamblea de Nicaragua aprobó los actos ejecutados por el 
poder gubernativo para conjurar la revolución anterior (•). 

2 — La misma Asamblea emitió el decreto siguiente: 

"La Asamblea ordinario del Estado de Nicaragua, teniendo a la 



(*) Véase el capítulo XIV, libro III. 



302 RESENA HISTÓRICA 

vista los pliegos de elecciones de primero y segundo Jefe del Esta- 
do, celebradas por las juntas departamentales, en virtud del decre- 
to de 3 de diciembre del año próximo pasado; hecha la correspon- 
diente regulación de sufrajios con arreglo á la Constitución, lia ve- 
nido en decretar y decreta: 

"1. ° Se há por primer Jefe del Estado de Nicaragua, popular- 
mente electo, al ciudadano José Zepeda. 

' - 2. ° Se há por segundo Jefe del Estado, electo del mismo modo, 
al ciudadano José Nuñez. 

"Comuniqúese al snpremo Poder ejecutivo, para que lo haga im- 
primir, publicar y circular. 

"Dado en León, á 21 de febrero de 1835 — Demetrio de la Cuadra, 
diputado presidente — J. Joaquín Barrios, diputado secretario — 
f'rrfro F,. Alemán, diputado secretario. 

"Por tanto: ejecútese — León, febrero 23 de 1835.— J. jYui/ez." 

8 — El coronel Zepeda era un patriota distinguido, habia prestado 
importantes servicios á la causa de la libertad, y tomó posesión de 
la Jefatura de Nicaragua, el 23 de Abril de 1835. Su ministro, J. 
N. González, en una circular á los Gobiernos de Centro-América, 
anunció este acontecimianto. La circular fué contestada, no con las 
simples formas que la política exije, sino con espresiones honoríficas 
para el nombrado, procedentes de una convicción profunda. El Mi- 
nistro general de Guatemala, contestó la circular en los términos si- 
guientes: "Guatemala, mayo 6 de 1835. Al imponerse mi Gobierno 
de la apreciable carta de Ud., de 23 del pasado abril, referente á co- 
municar que en el mismo dia se posesionó del Ejecutivo de ese Esta- 
do, su jefe el coronel, ciudadano José Zepeda, me previno decir á 
Ud., que al Jefe de Guatemala es satisfactoiño ver encomendados 
los destinos del pueblo nicaragüense, á un patriota distinguido pol- 
los servicios que ha prestado á la causa de la libertad, y que por 
tan fausto acontecimiento, este Gobierno felicita á los nicaragüen- 
ses, quienes sin duda gozarán de paz y felicidad, bajo la dirección 
de nn Jefe que teniendo una gloria adquirida por la notoriedad de 
sus servicios, sabrá conservar en el Estado la justicia y la paz, y li- 
brar estos bienes, del trastorno en que los hunden las borrascas re- 
volucionarias.'' 

4 — El ciudadano J . N. González, hizo dimisión de la secretaria ge- 
neral del Gobierno; la renuncia fué admitida y el Jefe del Estado 
nombró ministro al licenciado don Hermenejildo Zepeda, uno de los 
abogados que tienen mas crédito en León y en todo el Estado, y ti- 
no de los hombres de mas sencillez en sus costumbres y menos afec- 
tos á lo que se llama gran tono y etiqueta diplomática. Lo manifies 
ta hasta en su traje; su vestido usual parecería lijero en Europa, 
durante lo mas cálido del verano. 



DE CENTRO-AMERICA. 



803 



o — La asamblea de Nicaragna espidió dos decretos importantes: 
prescribió que tuvieran grados universitarios los individuos que as- 
piraran á las órdenes sagradas y dispuso se volvieran á la "Federación 
las rentas marítimas que se le habían tomado. 

0— El primero de estos decretos desagradó al clero. Una parte de 
los eclesiásticos aseguraban que la Asamblea sabia del círculo de sus 
atribuciones, y que hollaba los cánones de la Iglesia, osando poner- 
la mano sobre el incensario. El segundo decreto fué, como debia es- 
perarse, muy bien recibido por el Gobierno federal, y agradó en alto 
grado á Morazan. 

7 — La misma Asamblea dio una nueva prueba de adhesión ála uni- 
dad centro-americana, aprobando la reforma que el Congreso hizo á 
la ley fundamental. El decreto nicaragüense dice así: 

"La Asamblea ordinaria de Nicaragua, deseando que las opiniones 
sobre reformas constitucionales tomen un curso regular: teniendo á 
la vista el artículo 199 de la Constitución actual de la República, 
en cuya virtud el Congreso acordó las de los artículos que se rejis- 
tran en la reforma de 13 de febrero del presente año, calificando 
esto como mas conforme á la independencia y libertad que la de 22 
de noviembre de 821: considerando que los conatos de los pueblos 
estallarían de una manera estragosa, sien algún modo no se convie- 
ne con sns justos deseos: observando que la marcha majestuosa de 
la Nación entera se entorpece en medio déla diversidad de opinio- 
nes qui- la circundan, y convencida de que la sanción de este acuer- 
do vá á proporcionar nuevas mejoras en lo sucesivo á la par de la 
ilustración, y bajo el convencimiento de la esperiencia, ha tenido á 
hien decretar y 

DECRETA : 

"La Asamblea ordinaria del Estado de Nicaragua es anuente á 
las reformas decretadas por el Congreso federal en 13 de febrero del 
año corriente. 

"Al Congreso federal. 

"Dado en León, á 19 de mayo de 1835.— Demetria de la Cuadra, 
diputado presidente. — R. Valladares. — Pedro E. Alemán.,— Mi- 
f/tiel Ramón Morales. — Evaristo Jirón. — Nazar io Escoto. — Timo- 
teo Morcira.— José León Sandoval, diputado secretario. — /. Joa- 
quín. Barrios, diputado secretario. 

"Por tanto, ejecútese. León mayo 23 de 1836. — José Zepeda." 

8 — La misma Asamblea restableció el tribunal de cuentas; auto- 
rizó al Gobierno para que nombrara una comisión que se encargase 
de presentar un nuevo plan de Hacienda; determinó la preferen- 
cia que las autoridades debían dar á las quejas de los labradores 



304 



KESEXA HISTÓRICA. 



contra los operarios, dio reglas al tribunal que para los casos de tu- 
multo estableciera el artículo 116 de la constitución del Estado, de- 
cretó el sistema de jurados y mandó formar an código penal. No 
solo en Guatemala se palpábala necesidad de reformar la lejislacion. 
no solo en Guatemala se decretaba el jurado, no solo Barrundia 
creia posible esta institución en Centro- América. 

9— El Gobierno de Nicaragua creía que la administración de los 
puertos debia estar á cargo del Gobierno del Estado, y con este mo- 
tivo don Hermenejildo Zepeda dirijió al ministerio federal, la comu- 
nicación siguiente: 

"Desde que el Jefe actual tomó las riendas del Gobierno, ha diri- 
jido sus conatos á la prosperidad del Estado, procurando el aumen- 
to de su tesoro, casi exhausto por la mala administración que ha te- 
nido, ya de parte de las personas que lo han administrado ó bien por 
defecto del sistema de su administración. Este es el asunto que con 
mas seriedad ocupa sus miras, ya que los trastornos cesaron, y que 
han dado lugar para pensar en el elemento de vida de los Gobiernos. 
En este importante ramo quiso saber cuál era su línea divisoria en- 
tre los caudales del Estado y los de la nación, y por una relación 
necesaria ha fijado sus ideas en la parte que en los puertos corres- 
ponde á cada Gobierno, las dificultades que esta doble administra- 
ción produce, y el modo como pudieran conciliarse. El interés na- 
cional es el mismo de los Estados, porque de ellos se compone la Re- 
pública, á ellos importa la conservación del Gobierno que los une. 
No puede el Jefe de éste ser indiferente á la vista de los desórdenes 
que en la economía y administración de los puertos se advierten; 
bien se consideren con respecto á su administración interior, bien sea 
con relación al comercio del territorio nacional, ó bien se atienda á 
los dificultades, dudas y controversias con el estranjero. Los minis- 
tros de la hacienda nacional, como independientes del Gobierno, tan- 
to en su creación como por la naturaleza de los destinos que sir- 
ven, desobedecen con impudencia hasta en el simple acto de dar 
un informe, puesto que no han bastado las diversas excitativas del 
Jefe supremo, para que se dé cumplimiento á las leyes en la parte 
interesante al Estado; y aun en la que corresponde al réjimen esta- 
blecido por la Federación. Faltas de esta clase ocasionan grandes 
perjuicios al erario nacional. La residencia de la administración 
de derechos marítimos, no es indiferente, atendida la topografía 
de los puertos. La de San Juan produciría un cincuenta por cien- 
to mas, si fuese establecida en la costa misma del Atlántico, ú 
por lo menos en el fuerte. Allí se cobrariau los derechos de to- 
das las importaciones, ya se almacenen en los establecimientos 
de estranjeros, permitidos en aquel puerto, ó bien se introduz- 
can inmediatamente para el consumo interior; pues es constante 



1)K ('ENTRO- AMÉRICA . 



305 



que los primeros no pagan derecho alguno, porque se distri- 
buyen en pequeñas porciones que da á los bogas en pago de sus 
salarios, y que los últimos no pudiendo ser registrados sino en la 
<úudad de Granada, pueden importarse por tantos puertos como 
puntos contiene la orilla del lago. Los comerciantes, tanto del inte- 
rior como estranjeros, disputan cada dia con los administradores, la 
intelijencia de un artículo ó la interpretación de una orden de la In- 
tendencia general ó de algún acuerdo del Senado de la República. 
Estas disputas embarazan el comercio, sin que el Gobierno del Esta- 
do pueda dirimirlas, á pesar de que conoce la importancia de los ne- 
gocios de esta naturaleza; por manera que tiene que aparecer á los o- 
¡os de las naciones cultas como un Gobierno insignificante y en el 
intertanto se desacredita un réjimen administrativo tan monstruoso 
<íomo difícil de ejecutarse. Por otra parte, si se atiende á que hasta 
ahora no ha sido posible fabricar los edificios de aduanas y bodegas 
de que habla la ley de 23 de diciembre del año de 830, es el Estado 
quien debe llevar ciertos derechos establecidos á este respecto, lo 
que ha dado motivo á varias dudas, cuya resolución está pendiente. 
La reedificación de vijias y garitas, el aseo de los puertos, el esta- 
blecimiento de prácticos y otros varios objetos de importancia, aun 
no están reglamentados, y mientras tanto se ven arruinar cada dia. 
por la abyección y abandono en que han estado. Por esto es que el 
Gobierno me ha ordenado manifestarlo á Ud., indicándole, que aun- 
que es conveniente que la dirección general tenga siempre el carác- 
ter de unidad en todos los puertos, no seria contrario que el orden 
económico y administrativo estuviese á cargo de los jefes de los Es- 
tados, con quienes directamente se entendiese el Gobierno nacional: 
y que los empleados, cuya propuesta corresponde al Senado por la 
ley citada, lo fuesen por los jefes respectivos, á cuyo territorio per- 
tenecen los puertos á que son destinados. 

•'De orden de mi Gobierno, tengo el honor de trascribirla á Ud.. 
para conocimiento del suyo, y para los objetos que puedan convenir. 

D. ü. L. 

León, agosto 8 de 1835. 

Tférmenqfildo Zepeda." 

10 — El doctor Galvez vió con mucho agrado la preinserta nota: di 
jo al Gobierno de Nicaragua que sus ideas eran las mismas: que i- 
dénticos males esperimentaba Guatemala y que se esforzaría en que 
la iniciativa fuera bien acojida por la Federación. 

11 — En este año comenzó, á publicarse en Nicaragua el periódico 
oficial, intitulado "Telégrafo Nicaragüense." 

tomo n. -.'i I 



306 



reseSa histórica 



12 — El 7 deoctubre de 35, clon Hermenejildo Zepeda se retiró tem- 
poralmente del Ministerio, por cansas de enfermedad, y con este- 
motivo aparecen suscritas muchas disposiciones del Gobierno, por 
el ciudadano Bernardo Rueda, que entonces era jefe de sección; pe- 
ro muy pronto Zepeda volvió al ejercicio de sus altas funciones. Es 
tando reconocido Rueda como jefe de sección, en aptitud de suscri- 
bir los actos del Gobierno, varias veces se retiró Zepeda por muy 
pocos dias, quedando encargado de su cartera el señor Rueda. 

13— La Asamblea lejislativa se instaló con toda regularidad el T. ° 
de enero de 1836; durante esta lejislatura, el ciudadano José Zepe- 
da tuvo á bien separarse temporalmente del mando y le subrogó ol 
vice-Jefe; con este motivo aparece la firma de Nuñez en muchos de 
los decretos. Entre los mas notables que dió la Asamblea del año de 
36, se encuentra el que declarando las elecciones de re jen te y majis 
trados organiza la Corte suprema de justicia; el que presentando va- 
rios hechos ejecutados contra la moral, prohibe la portación de ai 
mas de fuego; el que restablece la Universidad cerrada por trastor- 
nos políticos, abre escuelas y reglamenta la enseñanza en todos Mi- 
ramos; el que autoriza al Gobierno para levantar un pequeño em- 
préstito con motivo de haber escasez de fondos, para pagar la guar- 
nición, y existir con este motivo disgustos entre los militares. 

14 — El Gobierno, durante el año de 36, noesperimentó ningún tras- 
torno notable. Se empeñó en mejorar las vías de comunicación, y en 
otros objetos de utilidad pública. De nada de esto nos habla Mr. 
Lévy, historiador de Nicaragua. Su libro de 627 pajinas, será muy 
útil respecto de la parte física del país; pero la parte política y ad- 
ministrativa es deficiente é inexacta. Lévy se propone disertar no- 
solo sobre Nicaragua, sino sobre toda la América Central. No cono- 
ce el país. Ignora las verdaderas tendencias de les partidos. No tu- 
vo documentos á la vista para hablar, ó le faltó paciencia para leer- 
los. Al escribir esta Reseña, se tomó el libro de Lévy con avidez, 
creyéndose que en él se encontrarían preciosas noticias históriras 
de nuestra revolución, y fué preciso cerrarlo inmediatamente para 
no incurrir en las equivocaciones de su autor. Según ese autor, Caí 
reía apareció el año de 33 y ese año se disolvió la Federación. To- 
do lo demás es casi tan inexacto como esto. En la parte física hay 
tambien deficiencia: se abrió el libro con igual avidez para buscar un 
relato de la erupción de Cosigüina, y solo se encontraron noticias 
generales muy inferiores ¡í la que tiene hoy el último de los habi- 
tantes de Nicaragua. 

15 — Si el año de 36 fué de calma, el de 37 se inauguró con una re- 
volución y con el asesinato del jefe Zepeda y de los ciudadanos Ro- 
mán Valladares, Evaristo Berrios y Pascual Rivas. La narrador» 
mas exacta que puede hacerse de esta convulsión política y de esto- 



UK CKNTKO-AMERIC'A. ;}()7 

crímenes, se halla en una circular del Gobierno nicaragüense que 
dice asi literalmente. 

"Aunque nos lisonjeamos algún tiempo con la halagüeña idea de 
que en Nicaragua la paz y el órden publico eran para siempre fir- 
memente asegurados, causas poderosas (de que después se darán 
informes circunstanciados,) lo hicieron desaparecer por pocas horas, 
en la madrugada del del actual. 

"Una conmoción del pueblo y militares de esta Capital, tomando 
las armas del cuartel, redujo á prisión, á las dos de la mañana del 
mismo dia, al Jefe del Estado, y á otras tres personas mas que al 
amanecer terminaron la carrera de su vida. El vice-jefe supremo 
por acuerdo de la Cámara moderadora, y en cumplimiento del 
sagrado deber que lá carta fundamental le impone, tomó las rien- 
das del Gobierno á pesar de tan críticas circunstancias. 

''Este funcionario no reparó peligros guando la salud de la patria 
exijia sacrificios. Sus primeros conatos se dirijieron á restablecer el 
órden recientemente alterado: dictó al efecto las medidas mas enúr- 
jicas, y no encontró embarazos para conseguir tan interesante fin, 
porque los mismos que lomaron las armas, cooperaron con él eficaz' 
mente. 

"Atendido ya el primer objeto, como el interés mas caro del Es- 
tado, trató de inquirir quien fuese el autor perverso de aquellos a- 
sesinatos, y resultó que lo era Braulio Mendiola, y que á mas aun 
amenazaba con otros males que habrían hecho derramar abundantes 
lágrimas de dolor á los nicaragüenses. Este hombre era criminal 
horrendo desde que le alumbró su primer sol: por sus negros delitos, 
los tribunales de justicia lo confinaron á la boca de San Juan, y se 
fugó de aquel punto causando en su tránsito terribles daños. 

"El terror que infundía al vecindario esta fiera humana, no llegó 
á penetrar el corazón del primer Majistrado del Estado, que no va- 
ciló un momento en adoptar la medida que en caso tan apurado re- 
quería la salud de la patria: decretó el exterminio de aquel antropó- 
fago, y á las seis de la tarde del propio dia fué pasado por las ar- 
mas. Este procedimiento que aunque no es conforme al sentido lite- 
ral de las leyes, pero que si lo es á la primordial, de todas cuando 
se trata ;de la propia conservación, mereció la aprobación popular, 
y volvió á todos la confianza. Después de los sucesos que se anun- 
cian no hay otro mal que se pueda referir; las personas y las pro- 
piedades han sido fielmente respetadas. A la fecha el Ejecutivo se 
ocu jia en la reunión de la lejislatura del Estado. Se han llamado 
con urjencia á todos los representantes, y en efecto en el dia, ya la 
junta preparatoria se halla reunida, celebrando sus primeras sesio- 
nes. 

"Todo lo que de órden de mi gobierno tengo el honor de decir a 



18)8 UKSF.ÑA HISTÓRICA 

Ud. para conocimiento del suyo: y al hacerlo, ofrezco á Id. mis res 
j)etos. 

I). ü. L. 

León, enero 31 ríe 1837. 

Jl. Ruedan 

16 — Muerto Zepeda, el vice-jefe Ñuño/, se hizo cargo del Gobierno 
y dirijió á los pueblos la siguiente proclama: 

"El pice-Jefe Supremo del Estado de Nicaragua. A sus ¡/abi- 
tantes: 

■"Conciudadanos: muerto el primer Jefe del Estado en la mañana 
♦leldiade ayer, la Constitución y el Cuerpo moderador, me llama- 
ron á las delicadas funciones del Ejecutivo. Hubiera rehusado un 
Miando tan arduo y peligroso, pero era necesario que fiel á mi de- 
ber, y á la patria lo aceptase. 

"Como Jefe, mi primer cuidado fué el restablecimiento del Órden 
público, y el goce de las garantías individuales, consagradas por la 
Eey fundamental. En la revolución del mismo dia ejecutada por el 
j>ueblo y militares de la capital, el criminal Braulio Mendiola ha- 
bía sido el autor déla muerte del jefe Zepeda. de Román Vallada 
lies, Evaristo Berrios y Pascual Rivas, y quería después de esto co- 
meter graves atentados. 

•"A las cuatro de la tarde del propio día, se me dieron seguros a- 
vísos de que en el cuartel se conspiraba por Mendiola contra la se- 
guridad de los ciudadanos pacíficos. La gravedad de las circunstan- 
cias no consentía dilaciones: al momento verifiqué por mi mismo el 
objeto de aquellos avisos, lo encontré cierto, y no vacilé un instan- 
te sobre la medida que requería la salud de la patria, aunque no fue 
rse conforme al sentido literal de la le y común y escrita, si bien se 
ajustaba al de la primera de todo Estado, que es la necesidad de la 
propia conservación. 

•"Conciudadanos: el hombre de que os hablo era perpetrador de 
varios crímenes, confinado por ellos al presidio de la boca de San 
Juan del Norte, prófugo de aquel punto, causador de mil males es- 
candalosos en su fuga, y no satisfecho aun de delinquir, intentaba 
seducir al sencillo para saquear y comete) 1 otros crímenes no menos 
cstragosos. El Ejecutivo no pudo menos que reconocerse obligado 
¿salvar el Estado, dando un decreto de esterminio cuntía Mendio- 
la y fué fusilado á las seis de la tarde de a\ ur. 

"Conciudadanos: este procedimiento fué aprobado por los de es- 
ta ciudad; yo espero merecerá la aprobación de todo nicaragüense, 
mientras que de ello doy cuenta constitucionalmente ante los repre 
sentantes del pueblo, tan luego que la Lejislatura esté instalada, á 



I)K UENTKO AMKüICA. 



cuyo importante lin el Ejecutivo d/í los posos, y dicta las medidas 
convenientes. 

"Concáradádanos: mi administración será acomodada a lu cortedad 
délos medios que están en mi poder, peto economía, ahorros, tifié 
na fé, moderación y exactitud en el cumplimiento de la ley, son los 
principios que me propongo seguir en ; favor dé un estado de quien 
soy hijo, v Ü quien tanto amo. 

León, enero 26 de 1837. 

.ToBÍNitMéA 

17 — Sin embargo del rápido fusilamiento de Mendiola, la aptitud 
de Nuñez no parece bastante enérjica contra la revolución. Esta nc* 
la imdo producir solo un bandido prófugo del presidio. Tuvooríjen 
en el cuartel y tomaron parte en ella muchas personas que al cuar- 
tel no pertenecían. Entre las víctimas se encuentran dos individno?* 
de la legislatura. ;Por qué el rigor de Nuñez solo descarga contra 
Mendiola? El asesinato del jefe Zepeda es uno de los atentados qui- 
mas han desacreditado á Centro-América en el estranjero; es uno» 
de los sucesos que han servido á Granada y á otros de los pueblos 
del Estado de Nicaragua, para ver con disgusto á la ciudad de Leon. 
teatro sangriento de aquel crimen execrable. Sin embargo, acaso 
circunstancias que no se perciben al través del tiempo y del espacio, 
limitarían la acción del vice-Jefe, porque la Asamblea reunida en> 
febrero de 87, dictó un decreto aprobando su conducta. Este fui- 
puesto en manos del vice-Jefe por una comisión, la cual por medio» 
de su presidente, Miguel "Ramón Morales, dirijió al vice-Jefe ni* 
discurso que dice así: 

"Tenemos el honor de venir ;i vos autorizados por la Representa- 
ción del Estado para manifestaros á su nombre, lo grata que le ha¡ 
sido vuestra conducta en cuanto habéis ejecutado para salvar al Es- 
tado, terriblemente amenazado de indecibles males, que no se ocul- 
tan aun al hombre mas común. En prendas de gratitud á vuestro* 
distinguidos y relevantes servicios, emitió el decreto que tenemos; 
la honra de poner en vuestras manos para vuestra satisfacción y pa- 
ra que el Estado entero conozca de cuanto bien os es deudor, y qne 
en vez de ser grabado vuestro nombre en los mármoles y bronce, I<> 
sea en los corazones de sus habitantes como efecto necesario del ver- 
dadero reconocimiento. 

SEÑOR. 

"León, niarzo ."i de 1837. 

Miguel ¡tomón Morales" 
[8 Nuñez contestó en los términos siguientes: 



810 



uenj-Sa histórica 



"Es el pueblo nicaragüense, que en (odas épocas ha llevado la 
vanguardia en la marcha triunfante de la libertad, quien provoca 
;í sus dignos representantes á rendirme hoy las gracias porque me- 
diante los esfuerzos del patriotismo, pude salvarlo al momento 
mismo en que iba á precipitarse en el abismo inmenso de la anar- 
quía. Mi alma se trasporta, y un placer inesplicable inunda mi co- 
razón. Recibid, hijos predilectos de la patria, el profundo reconoci- 
miento con que acepto vuestras altas manifestaciones, y permitidme 
que os recomiende esta porción escojida del pueblo centro america 
no: sacrificad á ella vuestros últimos esfuerzos, y haced que rúes- 
tros nombres se inmortalicen en la historia de Nicaragua. 



José Ntiftez 



CAPITULO DECIMOSETIMO. 

Administraciones de don Joaquín Moray de don Manuel Aguilar 
en Costa-Rica. 



SUMARIO. 

j — Nombramiento de don Joaquín Mora— -2. Cualidades del nom- 
brado— 3. Una resolución de Mora— 4. Nombramiento de mi- 
nistro— 5. Traslación del puerto— 6. Elección de Jefe y vice- Jefe 
—7. Aguilar hace un reintegro á la federación — 8. Cambio tem- 
poral de ministerio— -9. Decreto sobre tierras— 10. La Asamblea 
aprueba eldecreto de 9 de marzo— 11. Se conceden al coronel Ga- 
lludo las minas del Tisingal—\2. Aguilar otorga algunas can- 
tidades para el aseo de las poblaciones— VA. Un proyecto de re- 
volución— -14. Proclamas de Aguilar y de Alvarado— 15. Reso- 
lución del 28 de agosto— -16. Destierros— -17 '. Decretos de Aguilar 
■con motivo del cólera — 18. Empedrado de las calles— 19. Otras 
.mejoras de utilidad pública— 20. Decretos de la Asamblea— 21. 
Decreto sobre reformas constitucionales— 22. Decreto sobre ad- 
ministración dejusticia— -23. Calda de don Manuel Aguilar. 



1— Concluido el periodo legal de don Braulio Carrillo, la Asam- 
blea nombró Jefe supremo provisional al Presidente del Consejo don 
-foaquin Mora. El decreto dice así: 



312 



RESENA HISTÓRICA. 



"La Asamblea Constitucional del Estado libre de Costa-Rica, coi» 
siderando: que según el art. 2. c del decreto de 10 de marzo de 8¿iT). 
es ya concluido el periodo de la administración del jefe supremo 
del Estado, licenciado ciudadano Braulio Carrillo, 

DECRETA: 

"Se liá por Jefe supremo provisorio, al consejero presidente, ciu- 
dadano Joaquín Mora; para cuyo efecto ha prestado el juramento 
de ley y tomado posesión. 

"Comuniqúese al supremo Poder ejecutivo, para que lo haga im- 
primir, publicar y circular. Dado en la ciudad de Heredia, á prime- 
ro de marzo de mil ochocientos treinta y siete. — Miguel Alfaro, di- 
putado presidente — ManuelJosé Palma, diputado secretario— A// 
ionio López, diputado secretario. 

"Por tanto: ejecútese. Heredia, marzo primero de mil ochocientos 
treinta y siete — Braulio Carrillo." 

2 — Don Joaquín, hermano de don Juan Mora, era propietario y 
padre de familia, y tenia un gran número de parientes consanguí- 
neos y afines, circunstancias, que hicieron creer rodearía al Gobierno 
un estenso círculo. 

3 — Mora comenzó su administración, combatiendo algunas me- 
didas de Carrillo. El 9 de marzo dió una disposición gubernativa 
que literalmente dice así: 

"Teniendo en consideración: 1. ° que desde el mes de agosto 
próximo pasado, desapareció la incursión de Manuel Quijano en las 
fronteras del territorio del Estado; y que de consiguiente, cesando 
las circunstancias por las que el decreto de 28 de junio último, con 
cedió facultades estraordinarias al Ejecutivo, para conservar la in- 
tegridad del territorio y afianzar el orden público, debió cesar tam- 
bién en el ejercicio de ellas, por el tenor del artículo 2., ° parte 1. a 
de dicho decreto: 2. ° que este ha sido denunciado de inconstitucio- 
nal por el Senado nacional, por contrariar los títulos 10 y 11 de la 
Constitución federal, y excita en consecuencia á la lejislatura del 
Estado para que revea dicho decreto: 3. ° que una triste esperien- 
cia ha convencido del mayor peligro y conflicto en que ha puesto ¡i 
la sociedad el uso de aquellas facultades, por la brecha que ha fran- 
queado á los perversos y verdaderos enemigos del orden público pa 
ra fraguar y maquinar impunemente á la sombra de aquellas, ata- 
ques á las autoridades y poderes públicos constituidos por la ley 
fundamental: minando así, por sus cimientos, el edificio social: 4. ° 
que el Estado se halla pacífico y el orden público afianzado, segdn 
el Ejecutivo lo espuso á la lejislatura en su Memoria y Mensaje 8e 
1. ° del corriente, ha venido en decretar y decreta. 



DE CENTKO -AM ERICA . 



3i8 



"Artículo i. ° Se revoca el decreto <iel Ejecutivo de 2 de julio del 
ario próximo pasado de i836, y el reglamento de 4 del mismo mes 
y año. 

"Art. 2. ° El tribunal de que habla el artículo 2. ° de aquel de 
«•reto, queda suprimido, y las causas de que ha conocido se pasarán 
por su Secretario al del despacho, y este las pasará á los tribuna- 
les ó autoridades que debiesen conocer de ellas por la Constitución 
y leyes vijentes. 

"Art. 3.° El Ejecutivo dimite las facultades que le concedía el 
referido decreto de 28 de junio de 836, y las devuelve á la lejislatu- 
ra á que se dará cuenta con el presente decreto; circulándose inme- 
diatamente á todos los departamentos de la administración para su 
publicación; surtiendo su efecto desde este momento. Dado en la 
«•iudad de San José, á los nueve clias del mes de marzo de mil ocho- 
cientos treinta y siete — Joaquín Mora." 

4— Mora comenzó su administración, conservando en el ministerio 
á don Anselmo Sancho, quien habia sido ministro de Carrillo, du- 
rante la guerra llamada de la liga; pero el señor Mora no simpati- 
zaba con la administración pasada, ni con los hombres que la habian 
servido, y procuró que hubiera un cambio de ministerio. El Consejo 
le presentó terna para proveer el ministerio, y en virtud de ella, fué 
nombrado ministro el presbítero don Joaquín García. 

5 — Por decreto gubernativo de 30 de abril, se mandó trasladar el 
puerto mayor de Puntarenas al punto denominado Caldera. 

6 — La administración provisional de don Joaquin Mora, solo duró 
dos meses. Se hacían elecciones para Jefe y vice-Jefe, y fueron e- 
lectos primer jefe don Manuel Aguilar y segundo jefe don Juan Mo 
ra. El decreto respectivo dice así: 

"La Asamblea constitucional del Estado libre de Costa- Rica, ha- 
biendo procedido con arreglo á la ley fundamental del Estado y á 
la de 28 de marzo de 835, á la regulación y computación de los su- 
t'rajios habidos en las electorales del mismo para Jefe y vice-Jefe, dos 
consejeros propietarios y tres suplentes y para dos majistrados pro- 
pietarios y un suplente de la Corte de justicia: observados por las 
electorales los trámites establecidos por las disposiciones legales vi- 
jentes; y por el Cuerpo lejislativo, lo que prefijan las dos antes cita- 
das leyes. 

DECRETA: 

"Artículo 1. ° Se há por Jefe supremo del Estado, popularmente 
electo, al licenciado ciudadano Manuel Aguilar, y por ribé'-Jefe, 
también electo popularmente, al ciudadano Juan Mora. 

"Art. 2. ° Se han por consejeros propietarios, á los ciudadanos 
José Moya y Manuel Antonio Bonilla, electos, el primerr>, poptrlar- 



KKSJCÑA JIISTÓHICA 



mente, y el segundo por la Asamblea, y por suplentes, á los ciuda- 
danos Venancio Sandoval y presbíteros Félix Hidalgo y Nicolás O- 
reamuno, electos aquellos por el Poder lejislativo y éste popular- 
mente. 

"Art. 3. ° Se lian por majistrados propietarios, electos por la A 
samblea, á los ciudadanos Joaquin Bonilla y Miguel Bolandi, y por 
suplente, electo por la misma, al ciudadano Manuel Alvarado. 

"Art. 4. ° Señálase el lunes 17 del presente, para la posesión y 
juramento de los individuos de que hablan los artículos i. ° y 2. c 
de este decreto; debiéndose presentar en el salón de la Asamblea á 
las diez de la mañana, acompañados de todas las corporaciones y 
autoridades eclesiásticas, civiles, militares y de hacienda. 

"Art. 5. ° En consecuencia de un acto tan augusto, en que el pue- 
blo de Costa- Rica rejenera su libertad, consolida su tranquilidad, 
paz y reposo, y en que dá un testimonio inequívoco del buen senti- 
do en que se hallan todos sus habitantes, se celebrará una misa so- 
lemne por el cura párroco de esta ciudad, á las ocho de la mañana 
del enunciado dia; debiendo dicho cura preparar lo necesario para 
cantar un solemne Te Deum, á continuación del acto en que se po- 
sesionen las autoridades y con salva real de artillería y triple de in- 
fantería para el momento de dicha posesión, y Te Deum; diversio- 
nes, luminarias en todos los pueblos del Estado por tres dias conse- 
cutivos, y cuanto influya á ensanchar el celo, patriotismo é interés 
con que cada costaricense propende por la felicidad de su patrio suelo. 

"Comuniqúese al supremo Poder ejecutivo para su ejecución, im- 
presión, circulación y solemne publicación. Dado en la ciudad de 
Heredia, á los once dias del mes de abril de mil ochocientos treinta 
y siete. José Julián Blanco, diputado presidente — Félix Sancho, 
diputado secretario — Juan Bautista Bonilla, diputado secretario. 

"Por tanto: ejecútese. San José, abril doce de mil ochocientos 
treinta y siete — Joaquin Mora." 

Bou Juan Mora, electo vice-jefe del Estado, por este decreto, 
es el mismo ciudadano que gobernó como primer Jefe durante dos 
periodos constitucionales. Mora era un verdadero republicano, y no 
tuvo inconveniente en ser el segundo, después de haber sido el pri- 
mero. Aceptó la vke-jefatura y como vice-Jefe ejerció el Poder eje 
cutivo á consecuencia de temporales licencias de Aguilar. Por lo mis- 
mo está firmado por él el decreto núm. 5, cap. 8. ° de este libro. 

7 — Aguilar accediendo á reclamos del Congreso federal, dictó el 
decreto siguiente: 

"Con presencia de los reclamos del Gobierno nacional para que 
por parte de Costa-Rica se le devuelva el tabaco que tomó para su 
consumo interior el año de 1833, igualmente que el que tomó y es 
pendió en la misma época para el consumo de Nicaragua: conside 



DE l EXTKo-AMliKICA. 



316 



rancio que si uo es posible hacer el reintegro en la misma especie, 
por no haber de ella mas que cuatro mil quinientas doce libras; de- 
ben arbitrarse medios para efectuarlo de otra manera, ya porque es 
un crédito lejítimo contra el Estado, como por el deber que tiene de 
cooperar á que la nación tenga rentas con qué sostenerse con deco- 
ro: atendiendo á que los rendimientos de las venias hechas para 
Nicaragua en el propio tiempo, según conocimiento rendido por la 
factoría, produjeron la cantidad de catorce mil ciento cuarenta y un 
pesos, cuatro reales; y que ademas se tomaron entonces, en numera- 
rio, mil setecientos siete pesos, dos reales, de forma que las dos par- 
tidas hacen -la cantidad de quince mil ochocientos cuarenta y ocho 
pesos, seis reales: con mérito á que el decreto de 22 de agosto del a 
ño anterior, que hizo cesar la renta del tabaco para el Estado, y pre- 
vino la adjudicación de sm existencias, ordena también el pago de 
la deuda, y el rendido de aquella lo destina á llenar las atenciones 
del mismo Estado; y siendo, en fin, interesante el restablecimiento 
de la renta del tabaco, puesto que al Estado le concede la ley una 
cuarta parte de los productos líquidos que rinda en él, lie venido en 
decretar y decreto. 

1. ° Que se reintegre y pague al Gobierno nacional la espresada 
cantidad de quince mil ochocientos cuarenta y ocho pesos, seis rea- 
les; entregándose á su factor comisionado, ciudadano Mariano Mon- 
tealegre á esta cuenta las existencias en fruto, los ocho mil trescien- 
tos un pesos, cinco y medio reales que tiene la renta en deudas, y 
lo que faltase para el completo de aquella suma, en dinero del pro- 
ducto de las adjudicaciones. 

' '2. ° Que desde luego, en conformidad del citado decreto de 22 
de agosto próximo anterior, cese la factoría de cuenta del Estado, 
quedando el interventor con carácter de cesante en la ocupación que 
de antemano se le tiene designada y jasando al servicio de la Fe- 
deración, en sus mismos destinos, el escribiente, guardas fijos y 
portero concerje, segnii así se ha convenido con el predícho comi- 
sionado, autorizado para este arreglo por el Presidente de la Repú- 
blica. 

"3. ° Que lo resuelto en orden á entrega de deudas y cesación del 
interventor, se entienda sin perjuicio de la responsabilidad que le- 
galmente le corresponda en aquellas, y de la obligación de hacer el 
corte definitivo de sus cuentas. 

"4. ° Que la presente resolución en ningún modo coarta la liber- 
tad de los tenedores de tabaco, adjudicado para venderlo ó darle 
destino á su arbitrio, según les faculta el artículo 3. ° del citado de- 
creto de 22 de agosto; pues es también convenido con el mismo co- 
misionado del Gobierno nacional que en esta parte, al presente, no 
pueden tener efecto los artículos 3., 2 4.^ t y 5. ° del decreto del 



31 (i 



HKSKÑA IIISTÓHK'A 



Presidente de la República de 14 de febrero Sé este añó, en cuanto 
impone obligaciones y penas á los poseedores de tabaco. Dado en 
la l indad de San José, á los veintisiete dias del mes de mayo di> 
mil ochocientos treinta y siete— Manuel A¡/u¡lai 

8 — El presbítero don Joaquín García con motivo de enfermedad, 
se retiró del ministerio, y el Gobierno con dictámendel Consejo, au- 
torizó al oficial mayor don Juan de Dios Céspedes para que suscri- 
biera los actos gubernativos. 

9— La Asamblea con el fin de procurar que en el Estado de Costa- 
Rica se aumentaran los frutos esportables, emitió el siguiente de- 
creto: ••'♦WV 

"La Asamblea constitucional del Estado libre de CóstaRica, coi- 
siderando: que la agricultura produciendo frutos de estraccion, bas- 
ta por sisóla abacería felicidad del Estado: que las tierras de paá 
tos impiden sus progresos, sin que ellas reporten las ventajas que 
brindan los frutos en todos conceptos; y que para fomentar ese po- 
deroso manantial de riqueza pública, es indispensable regrabar las 
tierras de ejidos ó municipales, destinadas á pastos y que se hallen 
montuosas é incultas, con esclusion de los de propiedad particular 
que no deben comprenderse. 

DECRETA : 

•Articulo i. ° Los terrenos de ejidos ó municipales que no sean 
destinados á labrantías de cualquiera especie, siendo ocupados con 
pastos, ó que se hallen montuosos é incultos, serán gravados con 
cuatro reales por cada manzana, que deberán satisfacerse cada año. 

"Art. 2. ° Los que] cumplido el añono satisfagan este impuesto, 
sufrirán la pena del duplo. 

•'Art. 3. ° Los terrenos de propiedad particular, ya sean del co- 
mún ó de algún vecindario, quedan escluidos de este impuesto. 

•Art. 4. s Las Municipalidades á quienes les sea encargado el 
aumento de la agricultura velarán para que esta tenga su debido e- 
fecto, en el concepto de los artículos anteriores. 

"Art. .">. ° Las Municipalidades de los pueblos con presencia del 
estado de la, agricultura, en sus respectivas comarcas, y consultando 
la necesidad de ésta, con la conservación de sus terrenos destinados 
á pastos, conciliarán los objetos de esta ley en combinación con los 
intereses délos fondos de propios; pudiendo en consecuencia, reba- 
jar este nuevo impuesto hasta la cantidad de dos reales, entendién- 
dose por tanto el tenor del artículo 1. ° como una autorización á las 
mismas para exijir el nuevo gravamen. 

"Art. 0. ° Quedan deaogadas la ley de o de noviembre de 1825, la 
i|p 23 de junio de 829 en su artículo 1. ° . la de 23 de mayo de 831 en 



DE < .'K.VTIÍ.i A.MKKICA. ;¡I? 

su artículo 8. = y todas las que se opongan al presenta dmmto. 

"Al Consejo representativo. Dado en la ciudad de Heredia á los 
diez y seis dias del mes de mar/o de mil ochocientos treinta y siete. 
-Jos!' Julia ii- Blanco, diputado presidente. —Félis Suncho, dipu- 
tado secretario.— -Juan Bou Usía Bonilla, diputado secretario. 

"Por tanto: ejecútese. San . i osé. abril treinta de mil ochocientos 
treinta y 'siete.— Manuel Affuilar.'" 

10— El decreto de ¡i de marzo emitido por el jefe provisional don 
Joaquin Mora, fué aprobado por la Asamblea. La aprobación dice 
así: 

"La Asamblea constitucional del Estado libre de Costa-Rica, con 
presencia de los informes que el Ejecutivo le ha dado de haber de 
saparecido la causa que motivó la emisión del decreto de 28 de junio 
del año próximo pasado, en que se le concedieron facultades ex- 
traordinarias: y considerando, que aunque en dicho decreto se le au- 
toriza para que ponga fuera de la ley á ciertas personas, una seme- 
jante autorización es contraria á los títulos ] y 11 de la Constitu- 
ción federal: 

DECRETA : 

"Artículo único. Se recojen las facultades extraordinarias, conce- 
didas al Ejecutivo en 28 de junio próximo pasado, y en consecuen- 
cia se aprueba el decreto del mismo de 9 de marzo último. 

"Al Consejo representativo. Dado en la ciudad de Heredia, á los 
cuatro dias del mes de abril de mil ochocientos treinta y siete. — Jo- 
sé Julián Blanco, diputado presidente. — Félix Sancho, diputado 
secretario. 

"Sala del Consejo; Heredia, abril veinte y ocho de mil ochocien 
tos treinta y siete. Pase al poder Ejecutivo. — Juan Mora, presiden- 
te- — José liaría /'Jc/i arar ría, secretario. 

"Por tanto: ejecútese. San .losó, abril treinta de mil ochocientos 
treinta y siete. — Manuel Aguijar." 

11— La misma Asamblea dió un decreto concediendo al coronel 
• luán Calindo las minas del Tisingal. 

12— En aquellos dias se temía la invasión del cólera y Aguílar 
dictó el decreto siguiente: 

"Teniendo presente que el aseo en ¡as poblaciones, es uno de los 
mejores preservativos experimentados para el cólera morbo, y que 
para conseguir este objeto, no es bastante la disposición del art. 12 
del Reglamento de policía, decretado en 1<> del mes próximo pasa 
do, ni la circular á los ministros de policía do 10 del corriente, pm 
que á pesar de ambas disposiciones siempre queda en pié la nece- 
sidad de algún dinero para atender á aquel objeto; autorizado para 
tomar de oualesquier fondo las cantidades necesarias para ocurrir á 



SIS 



RESEÑA HISTÓRICA 



rales demandas, he venido en decretar y decreto: 

"1.° La Intendencia dispondrá que de la tesorería de secuestros 
se entregue al ministro principal de policía del partido de Cartago. 
la cantidad deciento cincuenta pesos: al de esta Ciudad la dé dos 
cientos: al de Heredia la de doscientos: al de Alajuela la de cien: al 
de Esparza la de cincuenta; y al del Guanacaste la de cien. 

•'2.° Estas cantidades serán precisamente invertidas en auxiliar 
el completo aseo de las poblaciones, y los ministros principales que 
qne las reciben rendirán la cuenta de sn inversión á la intendencia 
jeneral. Dado en la ciudad de San José, álos diez y seis dias del 
mes de junio de mil ochocientos treinta y siete. — Manuel AjjfUi- 
lar.'" 

13 — Agnilar tenia un partido de oposición. Se le acusaba de ser 
muy condescendiente con las poblaciones de Cartago, Heredia y A 
tajuela; se decía que con su conducta las estimulaba á nuevos tras 
tornos que podrían colocar segunda vez á San José en graves difi- 
cultades. Estas especies difundidas por personas que aspiraban al 
mando, produjeron un proyecto para asaltar el cuartel de San José, 
que debía realizarse en la noche del 26 de agosto de i8'J7. Algunas 
personas fueron arrestadas para ser sometidas á juicio. 

14— El 27 de agosto, don Manuel Aguilar dióla proclama siguiente: 
"Costaricenses: el jénio del mal ha pretendido perturbar el reposo 

que disfrutáis: hombres turbulentos que no se atemperan con la 
tranquilidad, han puesto en ejercicio cuantos resortes les sujiei'e la 
malicia para alarmar los ánimos y precipitarlos en la disencion y 
desconfianza inventando para ello patrañas, y sugiriendo especies 
falsas hasta el estremo de procurar una sedición militar, abusando 
de la sencillez y patriotismo del soldado para empeñarlo, si es po- 
sible, en sus criminales proyectos y convertirlo en ciego instrumen- 
to de detestables maquinaciones contra el orden público; mas por 
fortuna la tropa que siempre ha sido fiel á sus deberes, por el res- 
peto á las autoridades constituidas y la conservación del orden y 
disciplina, ha conocido la malicia de aquellas tentativas y las ha 
despreciado con firmeza, alentando el celo del Gobierno, para atajar 
el mal, y cuenta con la vijilancia y decisión de los ciudadanos y de 
la tropa para la seguridad pública. 

"Costaricenses: soy hijo del Estado y como tal, amante y solícito 
de su prosperidad: soy encargado de la ejecución de las leyes y de 
la conservación del orden público, y esto me impone la mas grave 
responsabilidad, si desatendiese mi deber. Josefinos: soy natural de 
este suelo y vuestro conciudadano: soy propietario y padre de ta 
milias, y estos vínculos unen estrechamente mi suerte con la vues- 
tra, por consiguiente no puedo pretender ni desear, sino lo que se 
concille ó hermane con el bienestar y felicidad de este pueblo. Cin- 



DE CKNTKO- AMÉRICA. 810 

<ladanos jefes, oficiales y tropa, os habéis ostentado Heles apoyos 
fiel Gobierno y de las leyes con vuestros conciudadanos: os doy las 
gracias á nombre del Estado, y espero no desmentiréis jamás ésta 
conducta: confiad en el celo y vijilancia de la autoridad, que yo me 
sacrificaré, como buen costaricense, por Vuestro sosten y defensa y 
por la felicidad del Estado. 

"San .losó, agostó S7 de 1S:¡7. 

Manuel Aguilat.'* 

El mismo dia. don Joaquín Alvarado díó otra proclama que dice 
así: 

"Si siempre he tenido orgullo en pertenecer á vuestra ('lase, por- 
que vuestra subordinación, vuestra moralidad y vuestro respeto ;í 
las leyes, os hacen envidiables compañeros, hoy se ha redoblado 
con el inequívoco testimonio que habéis dado de vuestras virtudes 
y juicio en no dejaros alucinar con las imposturas que los enemigos 
de la tranquilidad piiblica habían sembrado por diversas partes pa- 
ra conseguir el asalto del cuartel, anoche, con cuyo hecho hubieran 
llenado de luto á Costa-Rica, presentando en la escena á este pue- 
blo como el móvil principal de las desgracias públicas. Me congra- 
tulo con vosotros por vuestro patriótico comportamiento, y tendré 
siempre la gloria de ser vuestro compañero de armas y vuestro ami- 
go; y como ral, os aseguro y afirmo que todas las especies que se 
inventaron para alucinaros, como son la de repartimiento de armas, 
indultos y demás que han hecho circular, son absolutamente falsas, 
y que no han tenido otro objeto que el de sorprenderos por satisfa- 
cer sus propias miras y aspiraciones. Como sois valientes, esforza- 
dos v altamente fieles á las supremas autoridades que nos rijen, sed 
también cantos para no dejaros seducir y dar parte á vuestros jefes 
de cualquiera sedición que se intente. Gloria y loor eterno al invic 
to y honrado pueblo josefino y á sus milicias su mas (irme apoyo. 

"San José, agosto 27 de 1837. 

¡Joaquín Alvarado.** 

li) — El 28 de agosto, don Manuel Aguilar determinó proceder gu- 
bernativamente contra los principales motores del movimiento. El 
ministro don Joaquín García dirijió una circulará los Gobiernos de 
Centro-América que literalmente dice así: 

"Por separado, adjunto á ese Ministerio la resolución que el Go- 
bierno de este Estado se vió obligado á espedir el 28 anterior, en 
cambio de que el orden y la tranquilidad pública no sufriesen alte- 
ración. Los considerandos de ella, mas bien disminuidos que pande- 



KKSKNA HISTÓRICA 



rados sino la justifican, al menos probaran que fué una medida to- 
mada cuando ya se agotaron todos los recursos de las leyes para 
contenerlos progresos de un desorden. Faltó el Consejo- Lejislativo 
por consecuencia de los manejos de los intrusos, y en el Consejo re- 
presentativo no podía caber el dictar resoluciones eficaces que con- 
tuviesen la espantosa anarquía, que erguida, se venia precipitando 
sobre Costa-Rica. En tal caso, pues, el Jefe del Estado juzgó mas 
patriótico contraer responsabilidades propias que consentirla ruina 
del Estado. 

"Tales fueron, ciudadano Ministro, los sentimientos del mismo 
Jefe, al emitir la resolución de que he hecho mérito, y de su orden 
y para conocimiento de su Gobierno, tengo el honor de hacerle pata 
manifestación, protestándole con este motivo que con todo respeto 
soy su obsecuente servidor. 

Joaquín, (Tarda.' 

1(>— El diputado don Vicente Villaseñor, el senador don Juan Vi- 
cente Escalante y el contador mayor don Alejandro Escalante fue- 
ron deportados. Aguilar creyó que habia conjurado la revolución: 
se equivocaba. Carrillo era hombre activo, tenia poderosos ajen tes. 
liabia saboreado el mando y aspiraba volver áél. 

17 — Don Manuel Aguilar dictó una serie de disposiciones para im- 
pedir queá Costa-Rica llegara el cólera. El previno que de la tesore 
lia general se entregaran á don Jorje St-ipel. tres mil pesos para so- 
correr á los necesitados y para otros objetos de higiene pública: re- 
glamentó la policía de salubridad para contener los estragos de to- 
da epidemia: estableció una cátedra de instrucción sobre el método 
preservativo y curativo del cólera morbus que rejenteaba el doctor 
don Nazario Toledo; estableció un cordón sanitario en las inmedia- 
ciones de la línea que dividía los Estados de Costa-Rica y Xicara 
gua : ordenó que las Municipalidades de Cartago, Heredia. Barba, 
Ala ¡uela y el Guanacaste hicieran acopios de cal para objetos de 
hijiene pública; estableció muí ta á toda persona que sabiendo que 
algún individuo se habia introducido en el Estado salvando la vigi- 
lancia del cordón, no lo denunciara. 

18 — Como una medida de hijiene pública, se consideró el empedrar 
las calles de San José. La Municipalidad comisionó al ex- jefe 1). Ra- 
fael Gallegos para realizar la empresa, y este distinguido ciuda- 
dano la llevó á cabo. Hay circunstancias que parecen insignifican- 
tes, y que sin embargo influyen poderosamente en la suerte de la- 
sociedades; las calidades de la piedra de una población pertenecen á 
ellas. Necesítase conocimientos aunque sean muy generales de físi- 
ca, de química de hijiene pública para no aglomerar sobre una pobla- 
ción ajentes de enfermedades y de infortunios. La piedra blanca ca 



IJK CKNTRO-AMKKK A. ÍÍ21 

liza procura evitarse en todas partes, y mucho mas en las poblado- 
ues intertropicales heridas directamente por los rayos del sol, don- 
de los cuerpos blanquecinos reflejan con mas poder la luz que reci- 
ben, produciendo enfermedades especialmente en la vista, y hacien- 
do insoportables los meses de equinoccio. Gallegos tuvo especial cui- 
dado en que el empedrado de San José fuera de tal clase que no in- 
firiera esos males á los habitantes de aquella ciudad. Esa mejora 
fué un gran progreso el año de 37; pero hoy (i879) el movimiento 
ascendente ha exijido mas, y las calles y caminos s»? han arreglado 
bajo el sistema de M. ° Adam. 

19— El jefe Aguilar comisionó á don Ensebio Rodríguez, para que 
construyera un puente en el paso, que entonces todavía se llamaba 
real del Tirilla. También dispuso Aguilar que se fabricara un puen- 
te de madera en otro paso del Tirilla llamado de las muías. 

20 — En el mismo período la Asamblea dictó algunos decretos dig- 
nos de particular mención. Derogó el decreto de 16 de marzo, que se 
halla en el número 9 de este capítulo, por haberse esperimentado 
muy pronto sus malos efectos; restableció en el goce de los derechos 
políticos y civiles á todos los habitantes del Estado, que por delitos 
comunes que merecieran pena mas que correccional, los hubiesen 
perdido; aumentó una asignación para el Lazareto; erijió en Villa el 
pueblo de Nicoya; concedió los derechos de ciudadanía á todos los 
extranjeros, que residiendo en Costa Rica, se hubieran casado con 
hijas del pais ó poseyeran bienes raices en el Estado; anuló un Se- 
cretó dé don "Braulio Carrillo que establecía en la ciudad de Carta 
go una casa de reclusión para mujeres de cierto género, establecí 
miento de que se había abusado notablemente; permitió que los emi- 
grados y espulsospor sentencias ó resoluciones gubernativas dicta 
das en tiempo de Carrillo, con motivo de la pasada revolución, pu- 
dieran regresar á Costa-Rica; mandó erijir el Estado en diócesis e- 
píscopal; sistemó la composición de caminos; reglamentó el jurado 
de imprenta y dictó otras muchas disposiciones rio interés 1 público. 

21— En tiempo de Aguilar, la Asamblea de Costa- Rica, dió un 
decreto de verdadero ínteres centro-americano. Dice así: 

"La Asamblea Constitucional del Estado libre de Costa-Rica, 
considerando: 1. c que han trascurrido trece años de habernos cons- 
tituido bajo el sistema federal, y que en todo este tiempo no hemos 
podido consolidarnos perfectamente: 2. = que son constantes las re- 
petidas convulsiones que en todo este tiempo han sufrido y aun es 
tan sufriendo todos los Estados de la República: c que todos es- 
tos males, en concepto de los hombres sensatos, se le atribuyen ¡í 
los defectos ó vacíos de nuestra carta fundamental: -I. = que el cía 
mor general de todos los Estados, desde el año de 32, ha sido y es 
por reformas ó porque se adopte otra forma de Gobierno qUe ase 

Tomo 11. 31 



I!KS1:ÑA HISTÓRICA 



gure nuestra sxisteneia política bajo el sistema republicano: .">. - 
que retardándose esta medida tan conveniente y tan deseada, seria 
muy peligroso que los Estados no pudiendo ya sufrir tantos ma- 
les, rom rieran el vínculo que les ata, separándose de la Federación: 
(5. ° (pie corresponde solamente al Congreso federal, convocar á una 
convención nacional, que tome en consideración las reformas: 7. c 
y último, que el artículo i09 de la Constitución de la República, 
faculta á las Asambleas de los Estados para, proponer los proyectos 
de reformas que juzguen convenientes, ha reñido ¡í 'ñon decretar, y 
con unanimidad de votos, 

DECRETA: 

"Artículo i. Se invita al Congreso federal, para que con la bre- 
vedad posible, convoque á una convención nacional, con el preciso 
objeto de reformar nuestras instituciones federales. 

"Art. 2. ° Que esta resolución se comunique á todos los dema« 
Kstados de la República. 

"Al Consejo representativo. Dado en la ciudad de Heredia, á los 
cuatro dias del mes de abril de mil ochocientos treinta y ocho— Fé- 
lix Sandio, diputado presidente — Rafael Moi/a, diputado secreta- 
rio — Rafael Ramírez, diputado pro- secretario. 

"Casa del Consejo. Heredia, abril diez y siete de mil ochocientos 
treinta y ocho. Pase al Poder ejecutivo— Juan Mora, presidente— 
J. M. Écñavarria, secretario. 

"Por tanto: ejecútese. San José, abril diez y ocho de mil ocho- 
cientos treinta y ocho — Manuel Aguilar." 

22 — La Asamblea dió un decreto sobre administración de justicia, 
con motivo de la falta de letrados, que no puede menos de llamar 
la atención piiblica. El manda que todo asunto civil sea terminado 
por jueces arbitros ó arbitradores y amigables componedores, previa 
conciliación, y entendiéndose comprendidos los asuntos pendientes 
en 1. rt instancia. 

23 — Cuando suscribió don Manuel Aguilar este decreto, se aproxi- 
maba una revolución. Carrillo no dejaba de conspirar; sus manejos 
eran sscretos y precavidos; mas fácil era sorprender revolucionando 
á sus cooperadores que á él mismo. Estaba de acuerdo con algunos 
militares, quienes solo esperaban se les indicase el dia y la hora pa- 
ra dar el grito de insurrección. El 27 de mayo de 1838, habió ana pa 
rada en la plaza de San José. Cuando se hallaba, la fuerza reunida. 
Carrillo se presentó en la plaza modestamente vestido y con un som- 
brero de los que se denominan charros; llevaba en la mano uu bas- 
tón tan delgado, que algunos lo creyeron látigo, y dirijió la pala 
bra. á la tropa, recordándole sus glorias militares y diciendo que <• 
ra preciso sostenerlas aun á costa de la vida, y no permitís que es 



DK CEHCTtO- AMERICA. 



323 



fiaviadas disposiciones destruyeran el fruto de tantos sacrificios. 
Los jefes que estaban en la combinación, contestaron ;í la arenga: 
'Viva Carrillo:" "Viva el jefe del Estado don Braulio Carrillo.'' 
[¿os soldados repitieron la voz de sus jefes, y desde aquel momento, 
( barrillo quedó convertido en gobernante; don Miguel Carranza, sue- 
ííto de don Braulio Carrillo, fué vice jefe del Estado; don Manuel 
Aguilar y don Juan Mora salieron inmediatamente para el destier- 
ro, y Carrillo fué desde entonces el arbitro de los destinos de su pa- 
tria. "Hé aquí el primer cambio, dice don Felipe Molina, que se e- 
fectnó en Costa-Rica por medio de las armas." 



» 



CAPITULO DECIMOOCTAVÓ 1 
Otros .sucesos de Honduras 



SUMARIO. 



1— Instalación de la Asamblea de 1836 — 2. Mensaje del Jefe dvi 
Estado — 3. Decreto de 8 de junio — 4. Cargos contra el jefe Rive- 
ra— ~>. Moneda — 6. Enseñanza — 7. El coronel Esteves—8. Mottji 
de Tegucigalpa — 9. Termina el periodo de don Joaqnin JRivcrq 
— 10. Gobierno de Martínez y elección de Herrera — 11. Cual¡d<- : 
des del señor Herrera — 12. Primeras dificultades de Herrero-. 



1 — El L de junio de 36, se instaló la Asamblea legislativa dé) 
Estado de Honduras, después de haberse presentado muchas difi- 
cultades que fué preciso vencer para la reunión de los represer- 
tantes. . t , . > 

2 — ElJefe del Estado, don Joaquin Rivera, dirijió al i/uerpo h- 
jislativo, el siguiente mensaje. 

■( 'iudadanos representantes: 

• Es *¡n estremo satisfactorio al Gobierno, la instalación de la nc 
vena legislatura constitucional, no solo porque deséala resoln-inf, 



326 KKSKÑ A UlijTÓíUCA 

de los negocios que pertenecen á .su conocimiento; sino porque el 
testimonio mas evidente de que un pueblo está < j n plena libertad y 
uso de sus derechos, es la reunión de los representantes que nom 
bia para rejir su destino. Es verdad: se lian presentado embarazos 
que parecía combinarse á impedirlo todo; pero no es de ahora que 
esto sucede, pues desde que se decretó la Constitución de 11 de di- 
ciembre de 825, no ha podido tener su puntual cumplimiento el ar- 
tículo 22 que previene dar principio á las sesiones, el dia 2 de enero 
de cada año. Al Gobierno le queda la satisfacción de no haber per 
donado medio ni momento para conseguir la reunión del Cuerpo le- 
gislativo y desearía que él tomase en consideración este negocio y 
venciese si es posible los obstáculos que se presentan, para que en lo 
venidero no se retarde tanto tiempo, el acto mas importante á un 
Gobierno popular. 

"No es posible numeraros todos los asuntos que demandan vues- 
tra soberana atención; seria entrar en pormenores fastidiosos, y ha- 
ceros embarazoso el tiempo que necesitéis para dar nueva vida a! 
Estado, y es por esto que me limito á indicaros lijeramente los qu<- 
por su importancia creo mas necesarios. 

"La aceptación ó repulsa de la reforma de la Constitución gene- 
ral que decretó el Congreso nacional, en 13 de febrero del año ante 
rior, y que se sometió á la sanción de las Asambleas de los Estados, 
creo que es lo primero que debéis tomar en consideración. En tan 
delicado negocio, yo os diré por separado lo que me dicta mi con- 
ciencia; y á vosotros toca decidir sobre él y sobre la suerte entera de 
la República; pues que de vuestro voto depende la resolución de es- 
té gran problema. 

"La administración interior del Estado, debe ocupar esclusivamen- 
te vuestra meditación para mejorarla, pues de otra manera cree el 
Gobierno que los pueblos serán desgraciados sin duda alguna, sin la 
sombra de un sistema aceptable y benéfico. No hay necesidad de 
raciocinios para demostraros esta verdad; invoco por testigo irrefra- 
gable á la esperiencia de mas de diez años, y en ella, creo están apo- 
yados todos los que opinan que debemos reducirnos al método mas 
sencillo y enérjico, para que los principios adoptados tengan estabi- 
lidad, firmeza y respetabilidad. 

"Nada mas arredra al Ejecutivo, que ver paralizada la marcha po- 
lítica de Honduras; y no habría un goce que le satisfaciese tanto 
como ver elevarse al grado de prosperidad y grandeza de que es 
susceptible al Estado que tiene la honra de gobernar. Cualquier 
género de sacrificio, sin esceptuar el de su propia existencia, le se- 
ria pequeño en cambio de un bien tan deseado; pero descansa en la 
sabiduría de representantes á quienes habla, y en los sentimientos 
patrios de que los considero poseídos. Ellos sabrán corresponder á 



DK OENTKO- AMÉHICA . :£>7 

la confianza de Ies hondurenos, y asegurándoles para siempre su li- 
bjeétad é igualdad con providencias sabias y benéficas. 

"La hacienda pública que es otro de los pantos de importancia 
demanda imperiosamente vuestra atención. Los ramos que forman 
al presente lo poca con que se cuenta, no bastan á cubrir el presu- 
puesto de gastos que se irrogan anualmente; sea por la mala admi- 
nistración que tienen, nacida de la falta de reglamento, sea porque 
.ian disminuido de lo que antes eran á causa de la guerra que todo lo 
destruya 6 bien porque son incompatibles con las leyes mié nos 
rijen. 

" No ( ' s POtfMe que puedan conservarse con provecho, rentas es- 
tablecidas por un Gobierno absoluto, entre instituciones liberales. 
Os recomiendo con el mayor encarecimiento este gran negocio. 

•'La agricultura: esa fuente de felicidad y riqueza, no hace hasta 
hoy el menor progreso; y el comercio que tantas ventajas produce á 
la sociedad, se halla en el estado mas deplorable que pueda irnaji- 
narse. A vosotros corresponde romper las travas que impiden el au- 
mento de uno y otro ramo, dispensándoles todo jénero de protección, 
ó reclamando la que no esté en vuestras facultades del Congreso na- 
cional. 

"Como la ilustración es el apoyo de la felicidad común, la guar- 
dia nacional de los derechos constitucionales, y como ella enseña la 
moral, corrije las costumbres viciosas, regula'la marcha política y 
conduce al hombre á todo jénero de conocimientos útiles, no puedo 
menos que encareceros que á costa de cualquier sacrificio, decretéis 
los medios de su propagación. Es muy sensible volver los ojos á una 
juventud numerosa y bien dispuesta á recibir las impresiones de ver- 
dadero amor á la patria, y considerarla casi abandonada y espues- 
ta á la corrupción por falta de establecimientos en que pueda for- 
marse. Tengo el sentimiento de no haber podido vencer hasta ahora 
los inconvenientes que en este punto se han presentado; pero qué- 
deme al menos la satisfacción de recomendároslo con todo el esfuer 
zo que produce el deseo de ver progresar las luces. Yo os aseguro 
que si en vuestra vida no hiciereis otra cosa que protejer á la juven- 
tud, proporcionándole su ilustración, seréis acreedores á la bendi- 
ción de mil futuras generaciones, y podréis con satisfacción decir: 
tocio lo hemos hecho ya. 

"La seguridad de las personas y de las propiedades, es otro de los 
puntos importantes que debo recomendaros. De varías partes han o 
currido quejas al Gobierno de violencias, robos, asesinatos y demás 
excesos que se han cometido por la multitud de perversos que per- 
seguidas rigurosamente en otros Estados, han buscado por asilo és- 
te, y unidos á los que desgraciadamente hay en Honduras, han 
procurado aumentar su número para continuar sus crímenes. Diver- 



RESEÑA HISTÓRICA 



sas han sido las providencias que se lian dictado; pero diversos los 
inconvenientes que se cruzan al cumplimiento de ellas. A los lejis 
ladores coi-responde remediar este mal, organizando el proceder ju 
dicial del modo mas claro y eíicaz para que ni el criminal quede im- 
pune, ni el juez abuse de su facultad. Seguridad para el trabajador, 
seguridad para el producto de su trabajo: hé aquí otro de los bene 
ficios que de vosotros demandan los hondurenos, y el que el Go 
bierno reclama en su nombre. 

"He manifestado, ciudadanos representantes, los principales ne 
gocios que deben ocupar vuestra atención. Desearía hacerlo estén 
sámente de cada uno de ellos, y no omitir el mas pequeño, á fin de 
conseguir la felicidad de los hondurenos, elevándolos al rango do- 
lo que deben ser entre una nación que puede llamarse de las prime 
ras que ha fijado las bases de su existencia y felicidad, en los mas 
altos solios é indestructibles principios; pero no es posible conseguii 
cuanto deseo, y solo me alienta la esperanza de que vosotros todo 
lo haréis. 

"Me retiro de este augusto santuario, haciéndoos la mas sincera 
felicitación por vuestra solemne instalación, y asegurándoos que 
todos confiamos en que vuestras deliberaciones no producirán mas 
que beneficios á la madre patria. 

"Comayagna, junio 3 de 1 83( '>. 

3 — Una de las primeras ocupaciones de los representantes, fue to- 
mar en consideración el decreto sobre reformas federales emitido poi 
el Congreso y se dió la ley siguiente: 

"La Asamblea ordinaria del Estado de Honduras habiendo toma- 
do en consideración las reformas decretadas por el Congreso federal 
el 13 de febrero del año anterior, y considerando: 

"1.° Que no son conformes con el voto nacional en que se pidió 
economía de hombres y caudales. 

"2. ° i ¡e es dispendioso el orden de elecciones que establece por 
cuya causa los pueblos se ven embarazados para ejercerlo: 

"3. ° Que consultada la opinión de los del Estado, se ha manifes- 
tado de una manera evidente su repugnancia á dichas reformas, fun- 
dada en los principios espuestos; y en virtud de las facultades con- 
cedidas á esta lejislatura por el art. 202 de la Constitución fede- 
ral, ha tenido á bien decretar, y 

DECRETA: 

"El Estado de Honduras no adopta las reformas emitidas por el 
Congreso federaren 13 de febrero del año pasado. 



DE CENTRO-AMERICA. IÍ2ÍI 

"Comuniqúese á la secretaria del Congreso federal, y al Jefe su- 
premo del estado, para que lo haga imprimir, publicar j circular. 
Dado en Comayagna, á 8 de junio de 1836.— Mariano Luque, di- 
putado presidente.— Faustino Luque, diputado secretario.— Blas 
Cano, diputado secretario. 

"Por tanto: ejecútese. Lo tendrá entendido el Jefe de sección en- 
cargado del Ministerio general y dispondrá lo necesario á su cum- 
plimiento. Dado en Comayagua á 11 de junio de 1830. 

Joaquín Rivera." 

4 — A Rivera se hicieron cargos porque el Cuerpo lejislativo' no se 
reunía con la regularidad prescrita por la Constitución. El Jefe del 
Estado publicó un manifiesto vindicándose. 

5— La moneda provisional que circulaba, en virtud del decreto de 
31 de enero de 32, cansaba graves perjuicios y se dictaban medidas 
para amortizarla, como también decretos contra los falsificadores. 

6— El Gobierno de Honduras, de acuerdo con el Jefe del Estado 
de Guatemala, dispuso que se mandaran once jóvenes hondurenos 
á la Escuela Normal lancasteriana que en esta ciudad existia. 

7 — Antes habia acordado el Gobierno de Honduras, que el coro- 
nel Lúeas Esteves, herido en la gloriosa batalla de Taitique y ciego • 
á consecuencia de las heridas que entonces recibió, se trasladara á 
Guatemala, á fin de que á costa del Gobierno, se le prestara una 
esmerada asistencia médica. Desgraciadamente el doctor Pérez ha- 
bia muerto. (*) Esteves fué acojido por el doctor Galvez, con la be- 
nevolencia que correspondía á las recomendaciones que traía. Se le 
colocó en el departamento ílsinado de San Pedro en el Hospital y 

se dió órden para que lo asistieran con esmero los doctores Luna, 
Lambur y Murga. 

8— El 24 de diciembre de 36, hubo un motin en Tegucigalpa con- 
tra las autoridades constituidas. Los insurrectos tenían ramificacio- 
nes en varios pueblos del departamento, y el movimiento se prolon- 
gó hasta el 29. La ciudad quedó asolada, según notas oficiales, por- 
que la mayor parte de sus moradores huyeron á los montes. El Go- 
bierno restableció el órden, y mas tarde decretó una amnistía, es- 
ceptuando solo de ella á los que no abandonaran sus conatos revo- 
lucionarios. 



O V.'asp el capitulo XV, libro 111. 



¡Ü30 ukskSa jiistókka 

9— El 31 de diciembre de 36, terminaba el periodo constitucional 
del Jefe y del vice- Jefe del Estado. La Asamblea habia cerrado sus 
sesiones desde el 29 de julio, y el Jefe del Estado se desprendió 
por sí mismo del poder, dictando el decreto siguiente: 

"El Jefe supremo en quien reside el Poder ejecutivo del Estado 
de Honduras. 

CONSIDERANDO: 

3" ° Que el periodo porque fué electo el actual Jefe supremo y 
vice- Jefe, es el que designa el artículo 41 de la Constitución del 
Estado: 2. ° Que este periodo debe contarse desde 1. ° de enero de 
S33, hasta el dia de boy, conforme al decreto de 12 de marzo de 834: 

y 1. ° Que conforme á la ley de 1G de octubre de 829, correspon- 
de al presidente del Consejo, encargarse del Gobierno en falta de Je- 
fe y vice-Jefe, ha venido en decretar y 



DECRETA: 

"1. "Se separa del ejercicio del supremo Poder ejecutivo, el ciu- 
dadano Joaquín Rivera, por cumplir su periodo constitucional, hoy 
. 31 de diciembre de 836. 

"2. ° Estando en el mismo caso el vice-Jefe, ciudadano Francisco 
Perrera, que el Jefe propietario, se encargará del Gobierno el con- 
sejero presidente, ciudadano J. María Martínez. 

"3. ° Comuniqúese á quienes corresponda para su intelijencia y 
efectos consiguientes, y al Presidente del Consejo, para que desde 
el dia de mañana entre á ejercer las funciones que le corresponden. 

"Lo tendrá entendido el Jefe de sección, encargado del Ministe- 
rio general, y dispondrá lo necesario á su cumplimiento. Dado en 
Comayagua, á 31 de diciembre de 1836. — Joaquín Rivera." 

10 — Don José M. rt Martínez ejerció el Poder ejecutivo desde ene- 
ro de 37, hasta mayo del mismo año. Entonces fué declarado Jefe 
del Estado de Honduras, constitncionalmente electo, don Justo 
1 lerrera. 

11 — Don Justo era hermano de don Dionisio Herrera, á quien se 
ha visto funcionar como Jefe de los Estados de Honduras y Nica- 
ragua y no admitir la Jefatura del Estado del Salvador. Don Justo 
era también hermano de don Próspero Herrera, quien habia sido 
Ministro plenipotenciario de Centro- América, cerca del Rei de los 
franceses. Don Justo Herrera era pariente de Valle, y mantuvo por 
mucho tiempo correspondencia con este sabio. El nuevo Jefe de 
Honduras era hombre instruido y de conversación amena, aunque 
no se le concedía generalmente ni todo el talento ni toda la instruc- 



DE CENTBO- AMÉRICA. 



cion que su hermano don Dionisio tenia, y efectivamente no repre- 
senta en la historia un papel tan elevado. 

12 — Don Justo José Herrera, se vió el afio de 37, combatido por 
los mismos elementos que en Guatemala herían ¡i Galvez, el cólera 
y la revolución levantada también bajo el falso pretesto del enve- 
nenamiento de las aguas. 



CAPITULO DECIMONONO . 
Corrección del código de Livingston y proyecto de código cít!1. 



SUMARIO. 

t— Comisión /(/oran do, a— "2. Proposición de don Manuel José 
Jáuret/ui—3. Resolución de la Asamblea— A. Observaciones— 5. 
Clausura de las sesiones — 6. Código civil — 7. Noticia biográ- 
fica de Larreinaga. 



1 — Traducido por don -José Francisco Barruudia el código penal de 
Livingston, sé creyó que una comisión debia reverlo para que se hi- 
cieran, sin alterar su esencia^ni las bases de su sistema, las modifica- 
ciones que demandaran circunstancias especiales de localidad. La 
Asamblea nombró una comisión compuesta del mismo Barrundia y 
de don José Antonio Azmitia. Esta comisión dió el debido lleno á 
.sus.trabajos y presentó á la Asamblea el proyecto que fué decreta- 
do, con la calidad de que comenzara á rejir el 1. ° de enero de 1837. 

2 — Una r>roposicion suscrita porel representante don Manuel Jo- 
sé Jauregui, se presentó á la Asamblea; esta proposición dice asi: 
"Los futuros destinos.del Estado quedan asegurados de una mane- 
ra firme y estable por la emisión de los códigos que ha decretado el 
Cuerpo Lejislaiivo. Esta obra de la ilustración y filantropía de un 
célebre norte-americano ha sido trasladada.! nuestro idioma, y re- 



BK.4KNA HISTÓRICA 

formada en ]¡i parte inaplicable á nuestras circunstancias, por dos» 
infatigables patriotas que con el mayor celo y eficacia han sabido' 
olvidarse de sus propios inteteses para promoverlos del Estado. 

"Los ciudadanos José Francisco Barrundia y José Antonio Azmi 
fcia, son acreedores por tan importantes servicios á la consideración, 
de la Asamblea que se halla constituida, en el deber de hacer á es- 
tos ciudadanos una manifestación pública de su gratitud, dejando 
mis nombres inscritos en el salón de sus sesiones, y que el Gobierno 
;í nombre del Cuerpo legislativo, les dé los testimonios de que se han 
hecho acreedores por sus útiles tareas, recompensando estas en lo 
posible en términos compatibles con la delicadeza y desprendimien- 
to de dichos ciudadanos." 

3— Ss ha dicho que solo en la cabeza iniiamada de Barrundia po- 
día, caber la idea de rejir á Guatemala por el código de Livingston, 
Cuando así se habla parece que ese código es un volcan en erui>cion. 
En otro capítulo se ha examinado aun antes de las reformas que pa- 
ra armonizarlo con las circunstancias del pais hicieron Barrundia y 
Azmitia. Don José Antonio Azmitia no era hombre de imajinacion 
exaltada. Era liberal tan moderado que votó contra el decreto que 
autorizaba al Gobierno para permitir la salida de las monjas que es- 
perimentando vejaciones desearan abandonar la clausura, y pudo ser 
Ministro de Carrera. Don Manuel José Jauregui no puede ser tacha- 
do de exajeracion de ideas. Don José Mariano Rodríguez se decía- 
también liberal moderado; su moderación fué tal que votó contra >■) 
mismp deoretoy fué también ministro de Carrera. Rodríguez aprobó- 
los códigos; no solo los aprobó sino que hizo de ellos uno de esos 
elojiosque sabia formar cuando pretendía enaltecer personas ó insti- 
tuciones. El dijo lo siguiente: 

"La reforma de nuestros códigos es ya casi una voz general, y en 
lodos los ángulos del Estado se repite, que las leyes de una metro 
poli opresora sin relaciones con las circunstancias de nuestro pais, 
dadas- por distintos lejisladores, y tomadas de naciones diferentes;, 
no son ya las mas acomodadas para los guatemaltecos, que jiran 
bajo otro .sistema de libertad, con el cual no pueden conciliares 
las oscuras combinaciones de la esclavitud y de un réjinien absoluto. 
La Asamblea no tiene aun la gloria de presentar á sus comitentes 
una obra de sus manos, como ñola han tenido otras naciones mas :i 
fortunadas: mas sí tiene la de haber procurado el acomodamiento ¡i 
otros códigos mas análogos á nuestras instituciones, tales como loa 
de Livingston, á los que han tributado los mejores elojios tanto los 
políticos como los filósofos de nuestro siglo. Entre poco, á favor de 
este jénio de la Luisiana, nuestras cárceles no serán el tormento de 
la humanidad, ni la escuela perniciosa del crimen, donde este en vea 
de ser escarmentado, adquiere ma.s audacia para perpetrar sus hor- 



DE OliN'fRO-AMKKICA. 3&SÍ 

rore3, y mas diestros recursos con que lograr la impunidad. El traba- 
jo vá á oponerse á un ocio criminal, y los lugares donde se han cor- 
rompido la moral y las buenas costumbrer serán los talleres de la 
ocupación, y los asilos de un escarmiento virtuoso. La pena noseríi 
ya el Juguete del arbitrio judicial, ni estará á merced de las pasiones 
que producen los delitos ni de los sentimientos que alternativa- 
mente dominan el corazón de los jueces. Los procedimientos ten- 
drán mas brevedad, asegurarán mejor el castigo y Serán mas pro- 
picios á la inocencia, ofreciendo su código las reglas mas fáciles pa- 
ra hacerlos pasar desde la acusación hasta la ejecutaría de la sen- 
tencia. La Asamblea siente una emoción estraordinaria al anunciará 
los pueblos del Estado, que aquel código contiene dos instituciones 
que serán siempre la honra del talento y el mejor escudo contra la 
injusticia y arbitrariedad. La primera lia sido la mas respetada y 
sostenida entre los ingleses, tan defensores desús libertades: la qne 
han adoptado las naciones civilizadas, entre estas, los Estados del 
Norte á quienes debemos las mejores lecciones de libertad y de jus- 
ticia. Esta es la ley sábia y tan recomendada del Habcas Corpus, a- 
doptada en el código de procedimientos, y que hará una de las me- 
joras mas notables de nuestra lejislacion. Ella forma la garantía mas 
eficaz contra las violencias que se quieran inferir por las autoridades 
con prisiones inoportunas ú opresión de los particulares. Las liber- 
tades civiles quedan á cubierto con su escudo y la seguridad perso 
nal protejida de una manera mas eficaz. El espectáculo de nn hom- 
bre solo conociendo del hecho, aplicándola ley y decidiendo á su 
arbitrio de la vida, de la libertad y del honor ele los ciudadanos, se 
ha hecho ya menos espantoso por la costumbre de verlo; pero los fi- 
lósofos humanistas han evidenciado lo tremendo de estas funciones, 
y proyectaron contra ellas el gran sistema de jurados, otra de las 
instituciones nuevas contenidas en el código dé procedimientos, y 
adoptada por la Asamblea. Atenta ésta á lo dispuesto en los artíeu 
los 154 de la Constitución federal y 198 de la del Estado, ha queri 
do hacer este ensayo, persuadida de que los sentimientos de digni- 
dad, de honradez 6 independencia que él le inspira harán nacerla» 
virtudes, costumbres y moralidad que se necesitan para su estable 
cimiento. En todos los distritos donde se forme, será el jurado una 
escuela práctica de ilustración donde rodos los ciudadanos apren- 
derán los derechos del hombre y sus deberes, los dictámenes de las 
leyes y las consecuencias de su desobediencia. Li carta fundamen- 
tal y los códigos serán á consecuencia libros manuales para toda 
clase de ciudadados, y ellos difundirán por todas partes los cono 
cimientos mas útiles y las lecciones mas eficaces -de moral y de ¡n 
risprudencia. Las reformas deben comenzarse alguna vez, y «s pro 
pió de los establecimientos humanos aprenderse y perfeccionarse con 



330 JÍESKÑA HISTÓRICA 

1 a misma práctica de ellos. Cuando por la esperiencia se hayan per- 
suadido los pueblos de lo saludable de esta institución: de que ella 
es el descubrimiento mas asombroso de la filosofía, en favor de la 
libertad: de que el jurado es un tribunal respetable á cubierto de la 
intriga, del espíritu de partido y de la influencia del poder en que 
todos los ciudadanos se elevan alternativamente al desempeño de 
sus augustas funciones, siendo al mismo tiempo los defensores del 
agraviado, el terror del criminal y los vijilantes protectores de las 
leyes, y á cuya voz se detiene el golpe de la opresión y se dirije 
la espada de la justicia, ellos sabrán sostener y conservar tan pre- 
cioso sistema y aprender su desempeño si quieren rivalizar con los 
tiempos afortunados de Roma, y lograr las ventajas y engrandeci- 
miento á que se ha elevado la Inglaterra con el establecimiento de 
este paladión de la libertad, cuyas miradas no pueden sostener los 
tiranos, y cuya sombra sola intimida á la opresión y á la esclavitud.'' 

4— Este discurso se halla en el "Boletin Oficial," níimero 64, se- 
gunda parto, correspondiente al 1. ° de setiembre de 1834. Sin em- 
bargo de este grande elojio del señor Rodríguez al código de Li- 
vingston y al jurado, el partido servil dice hoy y repite sin cesar 
que solo un hombre ideólogo como Barrundia, pudo haber alimen- 
tado un pensamiento tan opuesto á los intereses de Guatemala. La 
necesidad de destruir errores que la mala fé forja y la ignorancia 
propagarme obliga á copiar á cada paso, documentos tan importan 
tes como el preinserto discurso de don José Mariano Rodríguez. 

o— El doctor Galvez felicitó á la Asamblea, por la emisión de los 
códigos, y don José Antonio Azmitia dijo: "El jurado va á estable 
cerse, y será el puerto de salvamento. Contra él las pasiones se rom- 
perán, y convertidas en humo perderán la perniciosa influencia con 
que impulsaron actos de vergonzosa memoria. No mas volverán á 
repetirse en Guatemala. Si no fuese así, <cómo merecería el jurado 
que aquel sabio jurisconsulto americano le llamase el paladión de 
los derechos y libertades públicas? ;cómo podría tenérsele ese afee 
to y apego tau grandes en Inglaterra y en los Estados Unidos, des- 
pués de una esperiencia de siglos, diciéndose de él, que en medio Ae 
las varias fluctuaciones de la opinión pública en aquellos países siem- 
pre se ha conservado intacta y respetada la institución;" 

G — Para completar la lejislacion, se buscó un jurisconsulto de pro- 
fundos conocimientos, á fin de que formara el código civil. Ningu- 
no.parecia entonces mas competente que el licenciado don Miguel 
Larreinaga, y á él se encargó la formación del proyecto. 

7 — Don Miguel Larreinaga nació en León de Nicaragua, en se- 
tiembre de 1771. Hizo allá sus primeros estudios. Muy joven vino é 
Guatemala, donde se dedicó al estudio del derecho. Regresó á su 
país natal y se le confirieron las cátedras de filosofía y de retóricu 



DK CENTKO AMÜKICA . 

en el Seminario de León. Se recibió de abogado el año de 1801, y en 
seguida se le nombró asesor de la provincia de Sonsonate. El 28 
de marzo de S14, fué nombrado, por la rejencia, oidor de la Real 
Cnancillería del Reino de Guatemala. Mas tarde hizo un viaje á Eu- 
ropa y recorrió España. Regresó poco antes de la Independencia y 
es uno de los signatarios del acta de 15 de setiembre. Fué electo di- 
putado al Congreso mejicano. Caido el Imperio, Larreinaga perma- 
neció en el territorio de Méjico hasta el año de 35. Fué allá rejente 
de la audiencia de Oajaca y obtuvo otros cargos públicos. Volvió á 
Guatemala y fué nombrado catedrático de derecho público y juez 
de alzadas del Consulado de comercio. Larreinaga fué un sabio co- 
mo se demostrará en los libros siguientes. Ninguna persona era mas 
competente que él para la formación de los códigos que se le con- 
fiaban; pero los acontecimientos políticos no le permitieron realizar- 
la empresa. 



tomo ir. 



29 




A DEMiREST. Se. NEW YORK 



CAPITULO VIGESIMO- 
Instalación de la Asamblea y primeros movimientos del año de 37. 



SUMARIO. 

\— Comienzan á rejir los códigos— 2. Instalación de la Asamblea- 
3. Contestación al mensaje de Galvez — 4. Reflexiones — o. Cele- 
bración de los códigos — 6. Observaciones — 7. Movimiento en San 
Jua/n Osíuncalco — S. Observaciones — 9. Matrimonio civil — 10. 
Decreto que lo establece — H. Reflexiones — 12. Importancia que 
i n los pueblos podía tener él decreto sobre matrimonio civil — 13. 
Ley sobre sucesiones — 14. Reflexiones — ló. El cólera — 16. Con- 
secuencias de varias medidas. 



1— El 1.° de eneróse verificó en Guatemala la solemne pro- 
mulgación de los códigos. Abrieron sus audiencias la Corte del pri- 
mer distrito en la nueva Guatemala, y sucesivamente las demás en< 
los otros distritos del Estado, de conformidad con nn decreto emiti- 
do el 13 de agosto de 30 y de reformas constitucionales, verificadas 
el 27 de agosto de 35 que se ratificaron á 22 de febrero de 30. 
• 2— La lejislatura de 1837 se instaló solemnemente y el Jefe del Es- 
tado le dirijió el mensaje de costumbre. El presenta un cuadro ri- 
sueño y un lisonjero porvenir. Se felicita por haber comenzado ú, 



340 



heskSa mistóiuca 



rejir las nuevas leyes y anuncia otras reformas de la íejislacion. L'na 
Je ellas es el establecimiento del matrimonio civil; dice que un mo- 
vimiento revolucionario en Chiapas, habia obligado al Gobierno á 
colocar una fuerza en la frontera para impedir se violase el territorio 
del Estado de Guatemala: habla de falta de fondos para muchas 
empresas, y concluye tratando de la conveniencia de hacer dimisión 
del mando, porque es útil la renovación de los poderes públicos. 

3 — Barruudia como presidente de la Asamblea, contestó, refirién- 
dose á la parte lisonjera del mensaje; diserta acerca de lo que fui- 
mos bajo la dominación española y de lo que éramos el año de 
37. Hablando de la Íejislacion, presenta los vicios de las leyes espa- 
ñolas, la excelencia de los códigos de Livingston y las grandes vea-. 
tajas del juicio por jurados. Con respecto al matrimonio civil, Bar- 
rundia dice: "La Asamblea se complace al oír la opinión del Go- 
bierno, tan conforme con la suya. El Cuerpo lejislativo Be propone 
desarrollar esta ley importante, y acordarla perfectamente con las 
costumbres republicanas y con la libertad que exije la unión conyu- 
gal, la paz doméstica y el primero de los goces del hombre, hasta a 
quí encadenado, mutilado ó corrompido y desvirtuado para la po- 
blación y para la felicidad social, por la tiranía civil y relijiosa. No 
es un espíritu innovador el que ataca instituciones viciadas ó en- 
vejecidas: es el torrente del siglo: es el flujo de la libertad: es la ra 
zon perfeccionada por el trascurso de miles de años: es en fin, el re- 
sultado del enlace de todas las ciencias, que poniendo al hombre en 
pleno conocimiento de sí mismo, lo hace que purifique sus senti- 
mientos y sus goces." Con respecto á la fuerza que Calvez envió á 
la frontera, Barrundia dice: "El movimiento de una fuerza hacia la 
frontera de una República que se halla casi en revolución, y cuyos 
partidos no suelen estar acordes con nuestros principios, con la li- 
bertad de nuestras instituciones, y qne han disputado la integridad 
de nuestro territorio, lejos de alarmar la prudencia y el patriotismo, 
cree la Asamblea que antes bien puede asegurar y afianzar los dere- 
chos del Estado y de toda la República. En esta parte el Cuerpo 
lejislativo, no tiene que recomendar á la sabiduría del Gobierno: 
descansa en ella: confia en que su celo no dará motivo á la mas li- 
jera inculpación, y que procederá de acuerdo con el Presidente de 
la República, á cuya alta autoridad pertenece casi el todo de este 
negocio." Barrundia concluye hablando á Galvez, en los términos 
siguiente: "Jefe del Estado: uno es el espíritu que anima á la lejis- 
latura actual, lo mismo que á las pasadas, para marchar unida con 
el Gobierno á la total reforma. El nos dá firmeza en sostener sin al 
teraciones y llevar adelante las emprendidas. Seremos consiguien - 
tes, celebrando poder contar para tan noble objeto, con el brazo del 
Ejecutivo, cuyo sincero ofrecimiento entra en los medios de realizar 



DE CENTKO AMERICA. 



841 



los proyectos del bien público, de este Dios que alienta al patriotis- 
mo y verifica prodijios inesperados. El incidente con que finaliza 
vuestro mensaje, y que alude á una sincera dimisión que hacéis del 
poder público, se funda principalmente en que la renovación de lo* 
destinos, dá siempre mayor waerjia á sus funciones. En efecto, esta 
es una gran verdad; pero sucede también que el patriota que con 
sana conciencia se entrega á los negocios públicos, es arrastrado por 
la gloria, y siempre le atormenta el deseo insaciable de las grande;; 
empresas, y le parece lenta la marcha de sus proyectos, ó acaso se 
impacienta por las dificultades de si: ejecución; y este podría ser el 
caso actual. Pero la constancia es siempre victoriosa. El efecto de 
vuestra administración, llevada á cabo debe, por sus últimos resul- 
tados, convencer á vuestros enemigos; y cada penalidad vuestra pa- 
ra afianzar el orden y establecer la prosperidad general, puede au- 
mentar cada día el patrimonio de honor de vuestros hijos. ¿No será 
una recompensa para vuestro corazón, cerrar vuestro periodo com 
pletando la libertad pública por la exacta ejecución de nuestras ins- 
tituciones, y descender á disfrutarla como particular, después de 
establecerla como Jefe? Llenad, pues, vuestros destinos como pa 
triota y como hombre público, sin impaciencia ni temor. Si vuestras 
miras son la libertad, ellas serán coronadas. Para la libertad han si- 
do los votos de los pueblos y para ella son los de la Asamblea." 

4 — Barrundia prescinde de todas las cuestiones anteriores con Gal- 
vez. Este discurso presenta una verdadera fusión de los partidos li- 
berales. Galvez apoya las reformas, las sostiene, se coloca al frente 
de ellas, y esto basta para que don José Francisco Barrundia olvi- 
de las discrepancias anteriores, aliente y anime á Galvez, y quiera 
que permanezca en el poder hasta el último dia de su periodo cons- 
titucional. Esta fusión hubiera producido un gran temor á la aris 
tocracia y á muchos clérigos, si algunos nobles conocedores de sus 
trabajos subterráneos, no hubieran comprendido que pronto snrji- 
rian nuevas dificultades: que Galvez y Barrundia eran hombres de 
diferentes caracteres: que no podrían estar de acuerdo en los medios 
de vencerlas y que una nueva escisión era inminente. 

5 — En todos los departamentos hubo festividades en loor de la 
nueva legislación y se pronunciaron discursos ensalzándola. El licen- 
ciado don Marcelo Molina pronunció, en Mazatenango, un discurso 
patriótico, en el cual se hallan estas palabras: "Si hay un motivo 
de público regocijo y de las efusiones de gozo de patriotismo, es sin 
duda el que hoy nos reúne en este edificio. 

'■Si, señores: los códigos de lejislacion criminal, la mas análoga á 
nuestras instituciones, la mas conforme á las luces del siglo y la 
mas apropiada para protejer la inocencia, asegurar los derechos dH 
ciudadano é impedir que la opinión arbitraria se sobreponga á la 



342 UESKNA HISTÓRICA. 

justicia y á la ley, son las que acabáis de oír publicar como códi- 
gos del Estado. 

"Veis, pues, ciudadanos, establecido entre nosotros el juicio por 
jurados: esta institución admirable, parto de la ilustración y la li- 
bertad, paladión de las libertades públicas, baluarte inespugnable 
contra el cual se estrellan y pierden toda su fuerza, los golpes del 
despotismo, los ataques de la arbitrariedad, la influencia del poder y 
las riquezas, la exaltación de la demagojia y el espíritu de partido." 

0— De nada servían las palabras de Galvez, de nada servían las 
palabras de Barrundia, de nada servían las palabras ele don Marce- 
1® Molina en los pueblos ignorantes. Los indios no comprendían á 
Galvez, á Barrundia ni á Molina; pero comprendían muy bien á sus 
curas, algunos de los cuales estaban interesados en aniquilar (odas 
las reformas que disminuían su preponderancia, y evitaban el res- 
tablecimiento del réjimen teocrático. Este incesante ataque del cle- 
ro á las instituciones liberales, no solo se ha visto en Guatemala y 
en toda la América española. La Vendée, en Francia, nos presenta 
acontecimientos idénticos. Allá los nobles y el clero, abusando de la 
ignorancia de los aldeanos, ensangrentaban el suelo de su patria pa- 
ra volver al réjimen absoluto. La guerra carlista que terminó en Ver- 
gara, se debe al clero español. A él se debe la última guerra de don 
Cárlos. El señor Manterola que combatió á Castelar en la tribuna 
española, era un servidor del pretendiente, en cuyas filas se encontró 
mas tarde. Las iniquidades del obispo de Urjel y del cura de Santa 
Cruz, revelan hasta cuánto pueden llegar algunos clérigos. Pero no 
deben verse hechos aislados, porque las tendencias reaccionarias del 
clero y su espíritu de dominación valiéndose de la ignorancia, están 
comprobadas por toda la historia. Los serviles dicen y repiten hasta 
la saciedad, que los liberales conmovieron á los pueblos con sus re- 
formas; pero el partido servil tiene buen cuidado de callar que él 
produjo esa conmoción, comentando cada reforma, haciéndola ver 
con los mas odiosos caractéres, fin jiendo milagros y toda clase de por- 
tentos, y abusando de la buena fé y de la benignidad de hombres 
que creían mejor la impunidad de los autores de tantos males, que 
poner en duda si se habían hollado ó no las garandas. Los partidos 
monárquicos proceden de, diferente modo. La caída de una dinastía, 
trae anexas responsabilidades que pesan sobre la familia destrona- 
da, cuyos bienes se ocupan ó se embargan, ya para indemnizar ma- 
.les causados, ó ya para impedir que esos bienes se empleen en favor 
de una restauración. Los liberales de Guatemala, no hicieron res- 
ponsables ni el año de 23, ni el año de 20 á los hombres que tantos 
daños habian producido. El año de 23 los dejaron, completamente 
impunes, y el año de 2!) se conformaron con desterrarlos y hacerles 
devolver algunos sueldos. Los sptvíIcs quedaron en el libre goce de 



DE CENTKO- AMÉRICA. 348 

todas sus riquezas, de donde salieron los grandes recursos de que 
dispusieron Arce en Soconusco, Domínguez y Pedro González en 
Honduras. Esa misma fuente de riqueza, sirve otra vez el año de 37 
para la insurrección de los pueblos, y continuará sirviendo para 
hostilizar á todos los que emprendan reformas liberales. Este cuadro 
habla muy alto á los gobernantes, y los beclios que encierra son el 
fundamento del decreto de 5 de noviembre de 1S77. que se refiere á 
lo futuro, como toda ley, y al cual no puede atribuirse ningún efec- 
to retractivo. 

7_Sobre el ánimo de los indíjenas de San Juan Ostuncalco, se 
liabia trabajado mucho contra el Gobierno, y el G de marzo de 1837. 
hubo un motin, con motivo de haberse mandado construir cárceles 
para que pudieran tener efecto las prescripciones del código penal. 
El Juez y el Fiscal de la Corte de aquel circuito, se empeñaron en 
que las construcciones se hicieran bien, y hacían trabajar á los in- 
dios, pagándoles debidamente sus jornales. Estos que habían oído 
predicar incesantemente que los gobernantes intentaban sacrificar á 
los pueblos á sus miras ambiciosas, se congregaron y en masa aco- 
metieron al Juez y al Fiscal en sus mismas moradas. Aquellos dos 
funcionarios salvaron sus vidas por medio de la fuga-. El Majistradi i 
ejecutor del distrito, se presentó ante los amotinados á nombre de 
la autoridad y de la ley; les dirijió algunas palabras y la contes- 
tación fué una descarga de guijarros. El Majistrado ejecutor lleva- 
ba una escolta de dragones que hicieron fuego, y se empeñó un com- 
bate. El número de los amotinados era grande; pero la disciplina 
militar ¿ la ventaja de las armas, hicieron triunfar á la escolta. A - 
quellos huyeron, dejando en el campo de batalla un ídolo y una ti- 
naja llena de piedras. 

8— Los indios estaban acostumbrados á la picota, que los libera- 
les prohibieron, y á un trato cruel. Se les hacia trabajar sin retri- 
bución, siempre que á los intereses públicos conviniera, y los libe- 
rales retribuían sus trabajos. La construcción de las cárceles, en que 
no se ocupaban todos, no podía conmoverlos, especialmente siendo 
debidamente indemnizado el trabajo de cada uno. Se vé que aque- 
llos hombres estaban fascinados por ideas que maliciosamente se les 
liabia sujerido. El amor al catolicismo no los dominaba; la prueba 
es que entre sus despojos se encontró un ídolo. Se les había hecho 
creer que aquellas cárceles no iban á servir para la corrección de 
los delincuentes y para que en ellas expiaran sus crímenes los que 
antes hubieran sufrido pena de muerte, sino para emparedar ;í una 
gran parte de los moradores de aquellos pueblos. El ídolo de Os- 
tuncalco se mandó trasladar á un museo. 

9— Galvez, en su mensaje, había anunciado la conveniencia degne 
se estableciera el matrimonio civil: ya el divorcio legal lo estaba, el 



344 reseña III8TÓKIOA 

Presidente de la Asamblea, don José Francisco Bamindia, felicitó 
al Jefe por ese pensamiento y la ley no se hizo esperar. 

10 — Se dictó' el decreto siguiente: 

"La Asamblea legislativa del Estado de Guatemala, considerando: 
que por la libertad constitucional de cultos, las leyes no pueden ar- 
reglar las relaciones sociales sino puramente en lo civil, y que na- 
da pueden prescribir ni autorizar en la parte relijiosa: que el ma- 
trimonio como un contrato solemne, instituido para la felicidad míi- 
tua y doméstica de los contrayentes, y para la reproducción del ser 
humano, debe dirijirse á hacer efectivos estos dos objetos primor- 
diales en la sociedad: que ellos son destruidos desde el momento 
que se establece un enlace violento y perpétuo, y que se inutiliza 
la reproducción, impidiendo otras uniones mas acordes y convenien- 
tes en que la tranquilidad doméstica, la consideración mutua, y aun 
la felicidad entre los cónyuges, se asegura mejor con el derecho de 
divorcio: que toda violencia desmoraliza y profana los deberes de- 
licados del matrimonio, y tiende al vicio y á la despoblación: que es 
por tanto, indispensable restablecer los derechos individuales, po- 
niéndolos al nivel de las instituciones de un pueblo libre, y acomo- 
dándolos á los principios naturales de los contratos y de la unión 
conyugal, decreta: Artículo 1. ° La ley solo considera los matrimo- 
nios, como un contrato civil, y en consecuencia pueden rescindirse. 
Art. S,° Todo el que se declare divorciado, con las solemnidades 
del decreto de 20 de agosto del año próximo anterior, queda hábil 
para contraer nuevo matrimonio. Comuniqúese al Consejo represen- 
tativo para su sanción. Dado en Guatemala, á 10 de abril de 1837— 
Mariano Sanc7tez de León, diputado presidente— José B. Valen- 
suela, diputado secretario — José María Flores, diputado vice-se- 
cretaria.*' 

11— Se dice que esta ley fué uno de los motores mas poderosos de 
la revolución, porque ella hiere las creencias de los pueblos, porque 
combate sus costumbres y turba sus conciencias. Estos asertos re- 
petidos por los serviles, han llegado á presentarse como uní: verdad 
inconcusa á los ojos de toda la sociedad, sin esceptuar á los mismos 
liberales. Es preciso examinar este punto, fijarse en la situación y 
en las mismas costumbres de los pueblos que tanto se alegan, para 
valuar con exactitud los efectos políticos de la ley citada. Es indu- 
dable que ella no solo fué un pretesto para el clero, sino un motivo 
positivo de enojo y de indignación. La espresada ley no prohibe, ni 
podía prohibir el matrimonio canónico. Ella está fundada en la li 
bertad constitucional de cultos, bajo cuya ejida quedaba el culto ra 
tólico con . todos sus cánones y pontífices. El matrimonio continuaba 
siendo para los católicos un sacramento. Pero la ley civil autorizaba 
á todos los que no siguiendo las ideas católicas, quisieran contraer 



DE CENTRO-AMÉRICA. 



matrimonio civilmente, y esto era insoportable para algunos curas, 
porque disminuían su preponderancia y sus. adquisiciones pecunia- 
rias. T'ajo solo el imperio de los cánones se casa un protestante y 
un católico, conservando cada cual su credo relijioso; pero pagando 
una dispensa que en Centro- América ha llegado hasta la suma de 
mil pesos. (*) Los clérigos de los países latino americanos, están a- 
costnmhrados á que se cuente con ellos desde el nacimiento de una 
persona hasta su muerte. Establecer matrimonios que pudieran ve- 
rificarse sin intervención de párrocos y de ordinarios eclesiásticos, 
era, disminuir la influencia clerical. Basta lo espuesto para compren- 
der que los clérigos predicaron contra la ley, y que exhortaron con- 
tra ella á los penitentes en el confesonario, lanzando así en aquellas 
circunstancias, un nuevo elemento revolucionario que tanto desea- 
ban. No solo los curas de los pueblos combatían el decreto de la A- 
samblea; lo combatían con ardor los doctores de la capital. La ley 
de Gal vez no podia escandalizar al presbítero doctor don Juan José 
Aycinena, que habia permanecido ocho años en los Estados Unidos, 
que habia visto una plena libertad de cultos y sus benéficos resul- 
tados. Aycinena en los Estados-Unidos, no se daba á conocer como 
clérigo; algunas personas que lo vieron allá y que mas tarde vinie 
ron á Guatemala, se admiraron al saber que era sacerdote. Sin em- 
bargo, Aycinena era uno de los mas acérrimos enemigos de la ley 
citada. Lo era el presbítero doctor don Antonio González, quien ha- 
blaba violentamente contra la espresada disposición. Del padre Gon- 
zález no debe estrañarse. El jamás habia salido de Guatemala. TJon 
Antonio González tenia un hermano clérigo, conocido generalmente 
con el nombre de el padre don José Maria, y era un auxiliar do 
don Antonio. No solo el padre González se indignaba contra Gal- 
vez. Habia otros que trabajaban tal vez con mas empeño, y entre es- 
tos se distinguía el padre don Nicolás Arellano de San Felipe ó sen 
la Escuela de Cristo. El padre Arellano, por medio de ciertos curas, 
se habia puesto en relación con algunos desafectos délos pueblos, y 
mantenia con ellos correspondencias secretas, hasta adquirir notable 
influencia entre ellos. El no se atrevía á dirijir por si solóla revolu- 
ción, y se hacían juntas de revolucionarios en su celda: á ellas con- 
currían serviles de primer orden y otros clérigos. Galvezlo sabia per- 



(*) Mil peso.i pagó don José Marín Moutnalogro, al obispo don Anselmo Llórente }' Li- 
f'uente, porque le permitiera contraer matrimonio con Soña .Tny, inglesa, del rito luterano, 
sin que ella cambiam de relijion. 



946 kkskSa histórica 

rectamente; poro según las ideas de entúnees, no debia atacarse é 
mano armada el derecho de asociación. El general don Carlos Sala- 
zar, ministro general de Galvez, varias veces hizo al autor de estas 
líneas, en San José de Costa- Rica, una narración prolija de cuanto 
pasaba en esas juntas. 

12 — Los indios no saben lo que es matrimonio civil, ni á ellos se 
les obligaba á casarse civilmente, como no so obligaba á nadie. Los 
matrimonios do los indios, permanecían inalterables. Es imposible. 
13or tanto, suponer que los indignaba una ley, coyas consecuencias 
ellos no esperimentaban. Sus creencias relijiosas no sufrían por una 
disposición que para ellos era letra muerta, y su Dios que era elí- 
delo de Ostuncalco, no debe suponerse que lanzaba el rayo y el true- 
no contra ellos si no se levantaban contra la Asamblea: asi es que 
loa serviles faltan á la verdad, cuando aseguran que esta ley hi- 
rió en lo mas vivo á las masas populares. Las personas heridas en 
lo mas vivo eran los curas, y estos no pudiendo levantar á los pue- 
blos con la ley del matrimonio civil, que no les importaba, los le- 
vantaban con otros engaños y falsedades de que pronto se hablará. 
Una mano enérjica, unos dias de dictadura, habrían salvado las ins- 
tituciones; pero era imposible que la revolución no estallara, si á 
vista del Gobierno se conspiraba y si los altos funcionarios no te- 
nían poder ni autoridad para sacar á los conspiradores de sus jun- 
tas, y conducirlos á los calabozos. No se sabe quién es mas débil, si 
el Gobierno que no se atrevía á defenderse ó la aristocracia 
clero que teniendo al Gobierno con las manos atadas, no pudo der- 
ribarlo y no lo derribó sino hasta que los mismos liberales se hicie- 
ron pedazos en el campo de batalla, 

13— La Asamblea dictó otro decreto de importancia. Declaró libre 
la facultad de testar, derogando las viejas leyes españolas que es- 
tablecian las lejítimas é inhabilitaban á muchas personas para here- 
dar. El decreto dice así: 

"La Asamblea lejislativa del Estado de Guatemala, considerando: 
que el derecho de disponer en todo tiempo de la propiedad lejítima 
y de los bienes adquiridos por el trabajo, es el cimiento de la indus- 
tria y de los progresos sociales: Que está fundado en la naturaleza 
y en el órden de las familias, porque afianza la autoridad paterna, 
y reprime los desórdenes domésticos: Que la voluntad de un padre 
de familia, en el acto de testar, es por lo general la mas justa y ar- 
reglada, y la ley que intenta forzarla ó dirijkla, es menos perspicaz 
y conveniente: Que las disposiciones coartativas de este sagrado de- 
recho, son contrarias á su objeto, á una clara simplicidad y comun- 
mente eludidas ó reclamadas por largos é injustos litijios. * 

"Considerando, ademas, que la prostergacion ó esclusiva de los 
hijos habidos fuera de matrimonio en las herencias ab-intestato. vio 



DJ", CENTRO -AMERICA. 347 

Jan la naturaleza, se oponen á la voluntad racional y presunta de 
los padres, y se funda, ademas, en principios falsos de moralidad, 
intentando inútilmente reprimir y castigar en los hijos los desórde- 
nes de los padrea; 

DECRETA: 

"Articulo 1. c La libertad de testar, instituir herederos ó de im- 
poner condiciones posibles al cumplimiento de cláusulas testamen- 
tarias ó de disponer de cualquier manera de los propios bienes, es 
absoluta; y no puede ser restrinjida ni modificada por la ley, siem- 
pre que conste por las solemnidades legales, La voluntad del testa- 
dor ó del que de cualquier manera dispone de sus bienes. Mas esta 
libertad no puede eu ningún caso estenderse para hacer vinculacio- 
nes, ni donaciones 6 legados á manos muertas. 

"Ai t. •>. ° La disposición precedente no priva, y antes dá un de- 
recho á los hijos lejítimos, para reclamar sus alimentos, en caso de 
no heredar; y este mismo derecho tendrán los demás hijos, de cual- 
quier condición que sean, en la manera, en los casos y con las prue- 
bas que lo previenen las leyes. 

"Art. 3.° Encaso de muerte sin testamento, las leyes arreglan 
ia sucesión; pero se reputarán por hijos lejítimos, en todo derecho, 
los hijos naturales ó espurios, que fueren voluntariamente reconoci- 
dos por sus padres por un acto de instrumento auténtico, según la 
definición del código; y entrarán á la sucesión conlos lejítimos. por 
iguales partes. 

"Art. 4. ° Son también sucesores ab-intestato, como los lejítimos, 
los hijos de eclesiásticos que fueren reconocidos de la misma ma- 
nera, y obtendrán en la sucesión la esclusiva de los demás here- 
deros. 

"Art. ¡"i. ° Los hijos adulterinos, no podrán heredar ab-intestato 
si hay hijos lejítimos ó naturales lejitimados ó reconocidos; pero si 
heredarán con los ascendientes del intestado, en la mitad de la he 
rencia que á éstos les toque, ó con los hermanos del mismo intesta- 
do por iguales partes, escluyendo á todos los demás herederos lla- 
mados por la ley, siempre que tales hijos hayan sido reconocidos de 
la manera dicha en el artículo 3. ° 

"Art. 0. c Son nulas las disposiciones contrarias á esta ley. 

"Comuniqúese al Consejo representativo para su sanción. 

"Dado en Guatemala, á diez dé abril de mil ochocientos treinta 
y siete — Mariano Sanc//>'~ de León, diputado presidente — José B. 
Valenzuda, diputado secretario — Macario Bodas, diputado secre- 
tario.*' 

14 — liste decreto no podia indignar á los indios. Una gran parte 
de ellos no testan porque no tienen de «pié disponer y otra por eos 



348 



RESEÑA HISTÓRICA 



tumbre de que los bienes pasen ;í sus lejítimos herederos, según las 
leyes de la sucesión ab-intestato que ellos acatan. Los indios no 
fundan mayorazgos, ni dejan legados á manos muertas, ni tienen 
interés alguno en que los hijos de sus curas sean ó no herederos de 
éstos. Esa ley, en ningún concepto podía conmover las masas po- 
pulares. Sin embargo, los serviles la presentan como uno de los mó- 
viles de la revolución. Ya en otra parte hemos visto la moral de los 
serviles. "Estos pirujos no son cristianos sino herejes, enemigos de 
Dios y de los hombres, y asi los deben matar á todos sin temor nin- 
guno." Este era el lenguaje de Arce. "Vuestros torpes gobernantes 
quieren apretar mas y mas el grosero eslabón de vuestra esclavitud; 
pero van á fenecer pronto vuestros padecimientos," Este era el len- 
guaje de un sacerdote. Con una propaganda tan constante por todas 
partes, era imposible que las masas populares no se malearan. Unas 
horas de enerjia, habrían ahogado la revolución en su cuna. La pri- 
sión de los curas que mas se distinguían contra el Gobierno, de al- 
gunos ajentes del servilismo diseminados en los departamentos, de 
los individuos que componían la junta revolucionaria de la Escuela 
de Cristo y de cinco ó seis serviles mas, que sin dar la cara ni pre- 
sentarse en Ja escena, dirijian el movimiento; la amenaza de que in- 
demnizaran con sus bienes los males que al Estado produjera la re- 
volución que ellos promovían y el exacto cumplimiento de esta re- 
solución en el primer momento de persistencia, habrían cambiado el 
país, restablecido el orden y asegurado la tranquilidad pública; pe- 
ro en vez de estas medidas salvadoras se proclamaban garantías, se 
hacia efectivo el Jtabcas corpus, se daba completa seguridad á los re- 
volucionarios. Un país donde hay plenas garantías para conspirar, 
donde la ley escuda y proteje á los que contra ella misro¿i forman se- 
diciones por todas partes, es imposible que no sufra los horrores de 
la anarquía. Los revolucionarios principales estaban en la ciudad de 
Guatemala, todo el mundo los veía, los conocía perfectamente y los 
designaba por sus nombres. Don Manuel Beteta, uno de los dester- 
rados en 1829, se hallaba de regreso en Guatemala, y decia pública 
mente que él estaba mirando una escena de ventriloquia, porque 
ciertos hombres hablaban en la ciudad de Guatemala, y su voz nos 
venia de las montañas. Sin embargo, se persegnia el eco y no se a- 
tacaba el oríjen de la voz, como ciertos médicos pretenden curar los 
síntomas, dejando en pié la enfermedad que todos los días produce 
nuevos estragos hasta causar la muerte. 

15 — A estas ajitaciones se agregaba el cólera y su marcha ascen- 
dente. Galvez empleó contra la epidemia, una actividad que le hon- 
ra. Si le hubiera sido dado emplear esa misma actividad contra los 
revolucionarios, Guatemala no se habría visto mas tarde, bajo el o- 
minoso yugo de la barbarie. Galvez á todos los distritos invadidos 



DE OENTKo-AMJiKK'A. 



por la epidemia, envió médicos y practicantes con »us correspon- 
diente^ botiquines; ordenó que las campanas no tocaran á muerto, 
ó como se dice generalmente, que no doblaran, para impedir que la 
consternación creciera en los pueblos. Por lo mismo dispuso que el 
viático no saliera en público y que los cadáveres fueran conducidos 
sin pompa á ceméntenos especiales, designados espresamente para 
los colerientos. 

16*— Estas medidas tan justas como saludable;:, dictadas con la ma- 
yor buena fé posible, se convirtieron en una nuera arma contra el 
Jefe del Estado. Los funerales producen dinero al clero, los campa- 
narios son para el clero una pingüe renta. Suprimir los dobles y los 
funerales en un tiempo de tantas defunciones, equivalía á destruir 
los frutos de una gran finca en los momentos de tomar abundante 
cosecha. Ni lo que se predicó contra los códigos, contra el jurado, 
contra el habeas corpus, contra la libertad de conciencia y contra el 
matrimonio civil, produjo el efecto que los serviles querían. Todos 
los sermones, pláticas y emisarios, no habían dado hasta entonces 
mas resultado que ajitaciones parciales fácilmente sofocadas; pero 
el cólera diezmaba los pueblos, y en medio de la agonía pública, se 
les hizo creer que el Gobierno envenenaba las aguas de las fuentes y 
de los rios, y que aquella epidemia desoladora, la producía el doc- 
tor Galvez y su círculo, para destruir hombres que detestaba y po 
blaciones que aborrecía. Estos últimos medios de conmoción en a 
qnellos momentos de conflicto y de angustia, bajo uu régimen en que 
al Gobierno no era lícito proceder contra los tras tomadores, y á es- 
tos les era permitido conspirar, empleando la calumnia y las armas 
mas infames, dieron por fin el resultado que tanto se apetecía, po- 
niendo en armas á las poblaciones. 



CA3 3 IT [JLO VIGESIMOPEIMO. 
Continúa la revolución. 



SUMARIO. 

1 — informe acerca del cólera— 2. Esguipulas—3. El 9 de junio— 
4. Medidas del doctor Galvez — ."i. La Asamblea suspende sus 
sion.ee— 'i. Jiijle.viones—1 . Acción de 15 de junio en Sania diosa 
— S. Acción de Mataquescuintla y parte del 18 de junio — 9. Con- 
testación al general Solazar— 10. A mpliación del parle de Car- 
rascosa suscrita por Yañez — 11. Acuerdo gubernativo— 12. Se 
convoca estraordinariamente á la Asamblea — 13. Reunión de la 
Asamblea el 16 de junio— -14. Mensaje de Galvez — 15. Continúa 
esputándose la idea del veneno — 16. Decreto de 12 de junio — 17. 
Observaciones — 18. Decreto de la misma fecha — 19. Decreto de 
L3 dejunio— 20. Decreto de 17 de junio— 21. Amnistió— 22. La 
Asamblea aprueba los decretos de 12 de junio— 23. Consecuen- 
cias de éste decreto— 24. Otro decreto de la misma fecha— 25. 
Dccri lo sobre traslación de los vecinos de Jicmay— 26. lnstruc- 
i: ion es piara el cumplimiento del decreto preinserto— 21 . Se dero- 
ga el decreto anterior. 



1— El doctor clon Buenaventura Lambuv. comisionado por Galvez 
para informar acerca del oríjen del cólera y sus progresos, dirijiú al 



asa 



BÉ8EÑA ItlSTÓBICA 



Gobierno la comunicación siguiente, datada en Aceituno, á '¿ de a- 
bril de S37. "Ciudadano Secretario general del Estado: no hay du- 
da de que el cólera vino por Omoa á Gualai), y de allí pasó á Zaca- 
pa y á Esquipulas, siendo este último pueblo el loco de donde ha 
irradiado con tanta velocidad á los pueblos hoy infestados.'* 

2 — En el pueblo de Esquipulas se venera una inu'tjen de Jesús 
Cruciíicado, á quien se atribuyen millones de milagros y de porten- 
tos asombrosos. Concurren á Esquipulas todos los años en romería, 
jente no solo de Guatemala, y de todo Centro-América, sino de la 
República mejicana. Esta gran concurrencia de jente, sirvió para dar 
pábulo á la epidemia. Sin embargo del conflicto público, muchos 
jóvenes escribían festivamente. Ellos preguntaban al clero, por qué 
la devoción de los líeles que iban al Santuario de Esquipulas, les 
habia sido funesta, habiendo encontrado el cólera en lugar de la sa- 
lud. Las respuestas no se hacían esperar. Se decía que no podemos 
escudriñar los altos juicios de Dios: que Dios castiga muchas veces 
á los pueblos inocentes por la. culpa de sus gobernantes: que una 
peste aniquiló á sesenta mil israelitas, porque David quiso averi- 
guar el número de vasallos que tenia. ¡Cuánto han variado los tiem- 
pos! Hoy no se puede gobernar sin datos estadísticos, y entonces 
morían sesenta mil vasallos cuando el Reí pretendía obtener alguno 
de esos datos! Hubo beato que esplicara el asunto de otro modo; di- 
jo que el Señor de Esquipulas para castigar á los impios, habia que- 
rido que de su santuario partiera el cólera, como la espada estermi- 
nadora que aniquiló á los primojénitos de los Ejipcios: que asi co- 
mo algunos de esos primojénitos murieron sin ser tan culpables co- 
me Faraón, muchas personas morían en el Estado de Guatemala sin 
ser tan culpables como Gal vez y Barrundia: que Dios en el otro 
mundo recompensaría á los justos. Todas estas doctrinas de la su- 
perstición y del fanatismo, eran difundidas en Jumay, en Jalpata- 
gua, en San Guayaba y en otros pueblos por algunos clérigos que 
esplicaban la epidemia como un efecto del envenenamiento, y esto 
era lo que las poblaciones efectivamente creían. En la villa de San- 
ta Rosa y en Jumay, se hicieron reuniones tumultuosas para per- 
seguir á los envenenadores. Se recojian las cajas de medicinas que 
el Gobierno mandaba gratis y se hacían pedazos públicamente. En 
.Talpatagua se perseguía á muerte á todos los ajentes del Gobierno. 
En Mataquescuintla, á las voces "'injieran los envenenadores," hu- 
bo un movimiento. Los sublevados invadieron la aldea de San Gua- 
yaba y asesinaron al teniente coronel Juan Martínez. La matanza 
habia comenzado; algunos clérigos principiaban á recojer los frutos 
ile sus muy dilatados trabajos. Los serviles, por medio de la super- 
chería del veneno, se aproximaban al hn que no pudieron obtener, 
por medio de Cornejo, de Arce, de Pedro González y de Domínguez. 



DE GENTBO-AMKKICA. 353 

La maniobra se dirijia en la ciudad de Guatemala, y los revolucio- 
narios se paseaban muy tranquilos por las calles y las plazas, por- 
que según las doctrinas de los liberales, la ley de garantías era sa- 
grada (*). Marine, en el párrafo 220 de las Efemérides, dice: 

3— "Junio 9. Esta fecha señala una época memorable en nuestra 
historia, y recuerda el oríjen de una de las mas grandes convulsio- 
nes que han ajitado á los pueblos de Guatemala. Mal prevenidos es- 
tos contra el sistema de J urados (cuyo establecimiento en dicho Es- 
tado, coincidió con la invasión del cólera asiático) y mucho mas aun 
■contra los ajentes del Gobierno, encargados de distribuir medica- 
mentos en las poblaciones infestadas, comenzaron á reunirse en gran- 
des masas y á perseguir á los funcionarios del nuevo sistema. Entre 
las reuniones que se formaron de esta manera, en el distrito de Mi- 
ta, la que tuvo lugar en la villa de Santa Rosa, en la misma fecha 
o^ue encabeza este párrafo, fué la que llamo particularmente la aten- 
ción, asi por ser la mas numerosa, como porque ya se dejaban tras- 
lucir en ella, designios y planes de gran trascendencia. El Gobierno 
-se creyó, por tanto, en el caso de desplegar todos los resortes del 
poder, para reprimir unos conatos, cuyas tendencias no en vano lo 
alarmaban. Con efecto, luego que se tuvo noticia de la reunión de 
¿Santa Rosa, se hizo marchar al Majistrado ejecutor del distrito, á la 
■cabeza de una partida de cuarenta dragones, y con orden de desha- 
cer por la fuerza aquella reunión si no podia conseguirse esto mis- 
mo por los medios prescritos en el código de procedimientos. Aquel 
funcionario sin dar tiempo á que se le reuniese una partida de cien 
infantes que con este objeto habia salido de la capital, se adelantó 
incautamente hasta los llanos de Ambelis, á donde le salieron al en- 
cuentro los de Santa Rosa; pero no bien habia llegado á aquel pun- 
to y comenzado á practicar las formalidades prevenidas en el có- 
digo, cuando de improviso se vió cercado por la multitud que, pror- 
rumpiendo en gritos contra el Jurado y los envenenadores, acome- 
tió á los soldados de la escolta, mató algunos, hirió á otros y puso 
«n fuga á los demás." 



(•) La mayor concurrencia de jente á Esquipulas, se verifica en el mes do Enero con 
anotivo de nna festividad quo hay el 15, aunque en otros dias se vé también concurrencia 
de romeros, quienes se anticipan á las festividades ó permanecen allá después do concluidas. 
En los dias de semana santa hay una feria. En el "Boletín do Noticias del Cólera." corres- 
pondiente al i de abril de 1837, se encuentran estas palabras: "En San Sur, han muerta 
cincho* ranurislaí da Esquipulas." 

Tomo il 23 



KKSKÑ'A HISTÓRICA 



4 — Galvez, cumpliendo ron las indicaciones de la junta de sani- 
dad, mandó formar hospitales de colerientos con el nombre de laza- 
retos; dividió la ciudad en diferentes secciones, distribuyó módicos, 
practicantes, asistentes, medicinas y cuanto se necesitaba para com- 
batir la enfermedad. Se mandó colocar bandera blanca, en las casas 
donde hubiera algún enfermo, y bandera negra, donde se encontra- 
ra algún cadáver, á fin de que pudieran los médicos, practicantes y 
auxiliares asistir á los enfermos sin escusa por no conocer las casas 
donde estuvieran; y para que los sepultureros no permitieran que 
los cadáveres permaneciesen mucho tiempo sin inhumarse. Un pe 
riódico intitulado "Boletín del Cólera," comenzó á publicarse el 4 
de abril de 1837. El se contrae á la epidemia, á los lugares que in- 
vadía, á las defunciones que hacia, á los medicamentos adoptados, á 
las prescripciones hijiénicas y acuerdos emitidos con motivo de la 
peste. 

5 — Los diputados pertenecían á diferentes pueblos de la Repúbli- 
ca; cada uno quería hallarse en el seno de su familia, durante aque- 
llos dias de amargura, y nadie estaba para pensar en dar leyes en 
los momentos en que los carretones destinados para conducir los 
cadáveres, recorrieran las calles y los sitios públicos. En consecuen- 
cia se emitió desde el 7 de abril el decreto siguiente: "Considerando 
que la terrible epidemia del cólera morbus, toca ya casi los estremos 
de esta capital; y que en tales circunstancias es de absoluta necesi- 
dad la disolución del Cuerpo legislativo, cuyos miembros; siendo en 
la mayor parte vecinos de los otros departamentos, amenazados de- 
semejante calamidad, deben marchar al socorro de sus familias, ha 
tenido á bien decretar y decreta: La Asamblea suspende sus sesiones 
ordinarias el 10 del corriente, para continuarlas el 1. ° de agosto del 
presente año. En caso de que la epidemia haga desaparecer el nú- 
mero necesario de representantes para continuar las sesiones en el 
citado mes de agosto, el Presidente, vice-Presidente de la actual le- 
jislatura, la comisión permanente de ésta, ó el Gobierno en falta de 
aquellos, hará que el número de la Asamblea se complete con su- 
plentes. Dado en Guatemala, á 7 d< j abril de L837." 

— Todos los partidos quedaron conformes con este decreto, hijo 
de la necesidad, y cuyos considerandos demuestran que era impo- 
sible se procediera de otra manera. Los representantes quedaban 
citados para el l. ° de agosto, y reunidos entonces, nopodia alegar 
se ilegalidad aun en el caso di' que los suplentes ocuparan el sitio 
de los propietarios. Galvez, disuelto el Cuerpo lejislativo, quedaba 
solo combatiendo el cólera y la revolución, y lo hacia personalmen- 
te. El recorría los barrios, visitaba los lazaretos, socorría á los en- 
fermos necesitados con sus propios recursos, porque las leyes seve- 
ras de entonces no le permitían excederse en un centavo del presa- 



DE CENTRO-AMERICA. 



355 



puesto decretado por la Asamblea. Al mismo tiempo aquel Jefe dic- 
taba órdenes para impedir que la revolución tomara incremento, or- 
ganizaba las milicias, las ponia en pié de vigorosa defensa; pero sin 
embargo, la insurrección marchaba en escala ascendente y el Jefe 
del Estado no se creía con bastante autorización para dictar todas 
las resoluciones que la situación demandaba. 

7 — El general don Carlos Salazar marchó á la cabeza de una divi- 
sión, y el 15 de junio tuvo un encuentro con los revolucionarios en 
las inmediaciones de Santa Rosa, y los derrotó completamente. Sa- 
lazar dió en la misma fecha, al Jefe de la sección de guerra, el parte 
siguiente: 

"En este momento, que son las doce del dia, he ocupado este 
pueblo. 

"Los rebeldes se habían fortificado en un barranco de las inme- 
diaciones de esta población, habiendo cortado también el camino 
por Tina zanja; á pesar de esto, á la primera carga de las guerrillas 
de vanguardia, se pusieron en fuga, después de hacer muy poca re- 
sistencia. Por este motivo, son los muertos de tres á cuatro; y un he- 
rido que en este momento se acaba de encontrar. 

"Han sido perseguidos en todas direcciones. De todo lo demás que 
ocurra daré á Ud. aviso, para que se sirva ponerlo en conocimiento 
del Jefe supremo del Estado. 

"El ciudadano Pedro José Campos, Juez del circuito de Mita, y 
el Gobernador de Jumay, estallan presos en poder de los facciosos 
y fueron asesinados por ellos, en el momento de su fuga. 

La división, digna de pelear con un enemigo que hubiera sido me- 
nos cobarde, ha llenado sus deberes, manifestando la mejor disci- 
plina y decisión. 

"El pueblo está abandonado por todos sus criminales habitantes, 
y á escepcion del de la casa del padre cura; ningún auxilio se ha 
encontrado para la tropa. 

"Voy á proceder contra los principales facciosos, y á dar otras 
providencias para que se asegure el orden, esperando que el supre- 
mo Gobierno se sirva decirme lo que deba hacer respecto de todo. 

"Informaré personalmente lo ocurrido, haciendo regresar la di- 
visión de mi mando, mañana mismo, pues juzgo que para castigar 
á los facciosos y restablecer el orden en el distrito, bastan cincuen- 
ta ó sesenta hombres, los que dejaré al mando de un Jefe. 

"Admita lid. las consideraciones del aprecio con que soy su aten- 
to servidor. 

"D. U. L. Santa Rosa, junio 15 de 1837. 

Carlos Salazar." 



KKSKÑA HISTÓRICA 



Este parte fué amplificado al día siguiente, en estos términos. 

"En mi parte de ayer, puesto en el acto de la ocupación de este 
pueblo, dije á Ud., que solo había de tres á cuatro muertos; pero 
reconocido posteriormente el campo, se encontró que exceden de 
veinte. 

"Sigo dictando activas providencias para lograr la captura de los 
facciosos, y se ha comenzado ya el proceso para juzgarlos con arre- 
glo al decreto de 12 del corriente. 

"Marcharé mañana de regreso á esa Corte, dejando en este punto 
los cuerpos permanentes, y de todo informaré personalmente al su- 
premo Gobierno, como lo ofrezco en mi anterior comunicación. 

"Sírvase Ud. esponerlo asi al ciudadano Jefe supremo del Estado, 
reiterándole mis respetos y alta consideración. 

"D. U. L. Santa Rosa, junio 16 de 1837. 

O. Salazar." 



8— En Mataquescuintla, el mayor general Carrascosa derrotó á los 
rebeldes y dirijió un parte de esta acción al general Salazar. Ese pai- 
te dice literalmente lo que sigue: . 

' "D. U. L. Mataquescuintla, junio 18 de 1837. 

"Al ciudadano general en jefe de la 1. 51 división, Carlos Salazar. 

"Al amanecer, como dije á Ud. por un aviso que le dirijí de la ha- 
cienda de la Encarnación, se puso la fuerza en marcha sobre este 
punto, y en las inmediaciones de él, en una posición bastante mili- 
tar, se hallaba emboscado el grueso de las masas informes que ha- 
bían reunido los facciosos. 

"La división marchaba con todo el orden propio de su disciplina, 
y no fué sorprendida, sino que, al contrario, las guerrillas de van 
guardia, en que se hallaba el comandante Yañez, rompieron un vi- 
vo fuego por derecha é izquierda: se dió el toque de ataque, y el 
todo de la división cargó sobre el enemigo en su emboscada, y éste 
dejando un considerable número de muertos, huyó con la cobardía 
propia de los asesinos del comandante Martínez y del juez Campos. 

"En la división no hay mas pérdida que la de dos soldados muer- 
tos y cuatro heridos, entre los cuales se halla el subteniente del ba- 
tallón permanente, ciudadano Dámaso Aguilar. 

"El comandante Yañez recibió también un golpe de piedra en la 
cabeza, que á otro que no hubiese sido un bravo veterano, lo habría 
inutilizado. Mas á pesar de esto, continúa persiguiendo los resto* 



DE CENTRO AMÉRICA. 



357 



de facciosos, y cuando haya regresado á este pueblo, se ampliará 
cuanto haya ocurrido, en un nuevo parte. 
"No hay un solo habitante en la población. 

"La tropa, después de no haber cenado anoche, ni menos almor- 
zado hasta ahora, que son las doce del dia, pudo haber intentado u- 
sar de violencia en las casas; pero nada ha hecho sino demostrar su 
disciplina de la manera mas evidente, manteniéndose dispuesta so- 
lo á obedecer á sus jefes, como lo ha verificado. Está ya acuartela- 
da por brigadas, y se ha dado orden para proveerla en sus cuarte- 
les de agua y víveres. 

"Tengo el honor, ciudadano General, de dirijir á Ud. este parte, 
el cual debe serle muy satisfactorio, en razón de que queda asegu- 
rada la tranquilidad del Estado por las tropas del marido de Ud., 
y esperando se sirva comunicar las órdenes que tenga á bi¿n, quedo 
de Ud. obediente y afectísimo servidor. 

M. Carrascosa ." 

'Adición— El ciudadano Hilario Andrade, que fué hecho prisione- 
ro por los facciosos, cuando estos asesinaron al Comandante Martí- 
nez, quedó en libertad ngregado á la división." 

9— El 16 de junio, el Gobierno dirijió á Salazar esta nota. "Con sa- 
tisfacción se ha impuesto el sup remo Poder ejecutivo por el parte 
de Ud. de ayer de la derrota y dispersión de los facciosos, y queda 
satisfecho de la constancia y valor de los jefes, oficiales y tropa que 
componen la división que Ud. manda, á quienes en nombre del esta- 
do de Guatemala, el Jefe de él les d i las gracias. Sírvase Ud., ciuda- 
dano General, aceptar las que mi amistad y aprecio le reproducen. 
D. U. L. — Ignacio Córdo'm." 

10 — En 22 de junio, Carrascosa y Yañez amplificaron el parte del 
dia 18, en los términos siguientes: 

"Al General de División, ciudadano Carlos Salazar, comandante 
general de la primera. 

"En el parte que el Mayor General de la División, ciudadano Ma- 
nuel Carrascosa, dirijió á la Comandancia general desde Mataques- 
cuintla, en el momento de la ocupación de este punto, ofreció que 
tan luego como fuese posible, se ampliaría el por menor de la posi- 
ción del enemigo, pérdida que este tuvo y demás circunstancias que 
ocurrieron en la acción del 15 del corriente, por no ser posible veri- 
ficarlo desde luego. 

"Desde la hacienda de la Encarnación, en donde durmió la fuer- 
za, se puso en marcha al amanecer, mandando la guerrilla de descu- 
bierta el subteniente ciudadano Dámaso Aguilar: la vanguardia la 



"358 KKSEXA ÍIISTÓ1ÜCA 

componía el batallón permanente dividido en tres guerrillas, man- 
dada la primera por el capitán ciudadano Manuel Flores: la segunda 
por el ayudante mayor, ciudadano Mariano Paredes, por no haber 
subalternos de compañía; y la tercera por el teniente coronel, ciu- 
dadano José M. Andrade. A retaguardia de esta infantería, seguia 
el escuadrón permanente, y cerró la marcha el batallón moviliarío 
que formaba la reserva, al mando del mayor Berdngo. 

"Cuando el enemigo fué descubierto, la división 86 hallaba flan- 
queada en toda su vanguardia, á derecha é izquierda: á un tiempo 
experimentó ésta una lluvia general de piedras y fuego vivo de es- 
copetería á quemaropa. La división marchaba tranquila y decidida. . 
con la serenidad propia de los veteranos; á la voz de sus jefes, rom- 
pió el fuego avanzando al mismo tiempo sobre el camino. Como tres 
cuartos de hora los facciosos hicieron una resistencia vigorosa, po- 
niéndose después en completa dispersión sobre las montañas de los 
flancos. El batallón de reserva, destacó dos guerrillas sobre el enemi- 
go, las cuales le causaron considerable pérdida en su fuga. 

"Al mando de la primera compañía del escuadrón permanente, 
continué en persecución de los dispersos, hasta el pueblo, y después 
con todo él, hasta la hacienda de San Miguel; y no habiéndose lo- 
grado darles el alcance por su dispersión completa, regresé á la di- 
visión, la cual después de veinticuatro horas de no tomar ración y 
de caminar por un terreno fragosísimo y bajo inertes lluvias, había 
guardado la mejor disciplina en la ocupación del pueblo, en donde 
no habia ni un solo habitante de ninguna especie, hallándose todas 
las casas cerradas, por lo que el Mayor General de la División, pu- 
t¡o oficiales comisionados que, al mando de pequeñas fracciones, re- 
corriesen el poblado en busca de agua y víveres, con los cuales tomó 
la fuerza algún refresco. Lo demás ocurrido, está espresado en el 
primer parte, y solo añadiremos que el Gobernador y jueces de paz, 
comisionados al recojimiento de los cadáveres en el campo, han da- 
do aviso de exceder de ciento los recojidos y enterrados, quedando 
un gran número en la montaña, en tal estado de corrupción, que no 
es posible hacerlos recojer por ningún habitante. 

"En general, la división es digna del aprecio del supremo Gobier- 
no, y si nuestra recomendación por todos y cada uno de sus indivi- 
duos mereciese alguna acojida ante el Gobierno supremo del Estado, 
este será el mayor premio que al que hemos recibido se nos añadirá. 

■"No queremos concluir sin esponer que el Gobernador de Santa 
Rosa, ciudadano Benito Solares y el de las Casillas, ciudadano Jo- 
sé Juan Barres, han prestado á la división toda clase de auxilios, 
tomando el mayor interés por el buen éxito de su marcha. 

"Dígnese Ud., ciudadauo General, hacer que el supremo Gobier- 
no llegue á imponerse de cuanto llevamos espuesto, reiterándole de 



DK CENTHO-AMEKIOA. 

nuevo nuestros profundos respetos y alta consideración. 



359 



■i), r. L. Santa Rosa, junio 22 de 1837. 

"Manuel Carrascosa. José Tañez." 

11— Un acuerdo gubernativo dió otra vez las gracias á los jefes y 
oficiales que tan dignamente habían llenado sus deberes. 

12— Sin embargo del lenguaje triunfal que usan los militares en sus 
partes, de la cobardía que atribuyen á los rebeldes y de la indoma- 
ble intrepidez con que presentan ú los vencedores, la insurrección 
continuaba. El cólera habia recorrido la capital, sus destrosos es- 
taban consumados, ya disminuía pero la revolución aumentaba. 
Gralvez creyó indispensable que al instante se reuniera la Asamblea 
convocada para el 1. ° de agosto, por decreto de 7 de abril, y el 
Consejo representativo espidió la resolución siguiente: "Consideran- 
do que de las comunicaciones que ha dirijido el ciudadano Secreta- 
rio general del Gobierno, aparece que se han insurreccionado los 
pueblos de Jumay, Santa Rosa y Mataquescuintla, con el pretesto 
de haberse afectado del cólera asiático: que estas circunstancias ha- 
cen temer con fundamento un trastorno en el orden público; y que 
liara asegurar la paz y tranquilidad del Estado, es indispensable 
que el Cuerpo lejislativo dicte las providencias que estime oportu- 
nas, se ha servido decretar y decreta: 

"1. ° La Asamblea lejislativa del Estado, se reunirá estraordina- 
riamente el dia 15 del actual. 

"2. ° En sus sesiones tratará de los negocios que siguen: de las 
comunicaciones que el Poder ejecutivo le dirija sobre lo acaecido en 
los pueblos de Jumay, Santa Rosa, Mataquescuintla y en los que 
se hallen en igual caso que ellos, y de las medidas precautorias que 
le parezca conveniente adoptar para prevenir los malos resultados qui- 
se temen en los pueblos, que aun no han sido invadidos. 

"3. ° El Poder ejecutivo cuidará del exacto cumplimiento de este 
decreto, mandando citar á los diputados, conforme á la lista que se 
acompaña, y hará se imprima, publique y circule. 

"Dado en la ciudad de Guatemala, á 12 de junio de 1837. — Pe- 
dro José Valenzuela, presidente — Francisco Javier Flores— J. Ma- 
rta Ramírez Yillatoro — J. Maria Cubar, secretario. 

"Palacio de los supremos poderes del Estado, Guatemala, junio 
12 de 1837. 

"Por tanto: ejecútese — Mariano Galvez." 

13 — En virtud de esta convocatoria, el 10 de junio se reunió es 
traordinariamente la novena Lejislatura de Guatemala. Esta reunión 
dió oríjen á una de las mas ruidosas contiendas políticas, que se han 



3(50 



RESEÑA HISTÓRICA 



presentado desde la Independencia. La oposición liberal combatió ¡í 
Galvez violentamente, quien firme en su propósito de sostener la 
convocatoria estraordinaria, solicitó leer su mensaje en sesión seore 
ta, y así fué acordado. 

14 — Abierta la sesión, Galvez leyó el siguiente mensaje. "Ciuda- 
danos representantes: la convocatoria estraordinaria de la Asamblea 
jamás ha sido mas necesaria que al presente. Las preocupaciones de 
la barbarie y la ignorancia, que parecían ir cediendo á las luces de 
la civilización, se ven reproducidas en los pueblos, y los enemigos 
de las reformas se sirven de esas preocupaciones, y la guerra de cas- 
tas está germinando apresuradamente por todas partes. No es este- 
mal solo: los enemigos de la República, los émulos del Estado de 
Guatemala, no cesan de concitar contra el nombre guatemalteco. Se 
forman planes para atacar á esta administración y la del Estado del 
Salvador, como paso previo para invadir y destruir el Estado de- 
Guatemala. Se lia logrado en parte, concitar dentro de éste, la opi- 
nión, haciendo entender malignamente que solo son guatemaltecos- 
Ios vecinos de la capital. En los Altos, en Chiquimula y Vernpaz se 
ha propagado este contajio infernal, y el Gobierno apenas puede 
detener sus progresos; y en verdad que este medio astuto de hacer 
que el Estado mismo desgarre sus propias entrañas, es el nins pe- 
ligroso que se ha inventado. Hay pasquines ó impresos en Quezalte- 
nan jo, que respiran este veneno. La relijion es el pretesto que se a- 
cnmula á otros muy propios para excitar una conflagración de pue- 
blos. La, importancia que el Gobierno ha dado á la sublevación de 
Santa Rosa, proviene de que palpa que cunde el cáncer con una ra- 
pidez eléctrica. Esta esposicion, hija del convencimiento, se dirije á 
que los representantes del pueblo, vean el cráter sobre que estamos 
colocados. El Estado debe salvarse de graves male's que lo rodean, 
y esto ha de ser por la política previsora de la Asamblea. El Gobier- 
no cumple con denunciar el peligro; y su responsabilidad cesa que- 
dando este documento consignado. El Cuerpo lejislativo, sin dada, 
se conducirá como lo exije el bien de un grande Estado que le ha 
confiado sus destinos. Así lo espero, cierto de la intención pura y 
patriótica de los representantes. 

"Guatemala, junio 16 de 183?. 

Mariano Galvez.''' 

15 — La idea del veneno continuaba difundiéndose con éxito favo 
rabie para los revolucionarios. El padre Sagastume la inculcaba sir» 
disfraz. Un tal Teodoro Mejia, vecino de la villa de Santa Rosa, di- 
rijió con fecha 10 de junio de 1837, á los vecinos de Mita, una espo- 
sicion, que para ser bien conocida, es preciso que se presente Integra 



DE CENTRO-AMÉRICA. 



361 



sin variar su redacción ni su ortografía. Dice así literalmente. 

"CC. y Respetables patriotas en Mita: le es muy sencible y dolo- 
roso á este Pueblo, las desgracias en las muertes en sus compatrio- 
tas que han muerto en beneno con pretesto de ser colera; desengá- 
ñense dignos CC. que no hay tal colera pues en este pueblo se ha 
esclarecido y comizadose barios benenos conque minan las aguas y 
elementos comestiblez para acabar con nuestros Pueblos; beréyz que 
pronto está un medico que se probeé para aselerar mas la muerte en 
los infeüzes y aplicándole la bebida al miserable atacado al instan- 
te muere y que es esto! no es otra cosa sino acabamos de ospedar á 
los estrnngeros, no es justo tolerar la iniquidad lebantemos las ar- 
mas balientes CC. bullid en nuestro amparo y defendamos la liber- 
tad conque nos dotó el Altísimo. Los pueblos están satisfechos y se 
han reunido armados en este pueblo, para bengar los agrabios en 
tan injustas muertes. El nimbe en este nos atacaron los Chapines á 
las cuatro en la tarde y los hemos derrotado y matado cuatro, con 
muchos heridos completamente y sabemos están para volvernos á 
atacar, benid Pueblos balientes no temáizpues nuestro pleito es jus- 
to y hemos abanzado cuatro enemigos y esperarnos que al momento 
que resiban esta se bengan para este Pueblo armados con cuanta 
boca de fuego tengan y por consiguiente arma blanca para lograr el 
bictorioso triunfo que nos hará felices para siempre y nos libertare- 
mos déla oprecion ingrata; traigan hacá cuanta polvara y Plomo 
tengan que los aguardamos con aplauzos y sin perdida de tiempo. 
Asimismo siten á los demás Pueblos que se deben prestar gustosos 
pues en este de Santa liosa se han reunido catorce Pueblos que es- 
tan en cuartel nos temáis que es justo defender nuestra Religión y 
esperamos á W. pronto y abilitados Ínterin se probeé el sosteni- 
miento de alimentos. Santa Rosa Junio 10 de 837. 

Teodoro Megia." 

Al fin de este capítulo se hallan otros documentos semejantes. 

16 — Galvez, en receso de la Asamblea, habia dictado un decreto el 
12 de junio que dice así: 

"El Jefe del Estado de Guatemala, considerando: que muchos 
pueblos del distrito ele Mita se han sublevado y que esparcen el ter- 
ror y violentan á otros, bajo amenazas de muerte, á tomar parte 
con ellos: 

"Que los mismos ocupan las propiedades y cometen otros excesos, 
y que esto se hace á Bajestion de hombres criminales perseguidos por 
los jueces; pero bajo protestos con que seducen á la infeliz multitud: 

"Que semejantes conmociones han aparecido en otros distritos, 
habiéndose hecho creer que la peste que debasta á los pueblos 68 ero 



UEsH.NA HISTÓRICA 



envenenamiento en las aguas y en los mismos medicamentos: 

"Que si el cólera morbus invade los distritos occidentales, donde 
es grande el número de indíjenas, son de temerse turbaciones que 
hagan víctimas á las otras clases. 

Y en fifi, que las ocurrencias que han tenido lugar en el distrito 
federal y en el Estado del Salvador, manifiestan que la malicia a- 
provecha las circunstancias de la calamidad para concitar á la igno- 
rancia y subvertirlo todo: 

DECRETA. 

"1. ° üo&forme al decreto de 11 de diciembre de 835, son reos de 
traición: 1. ° Los que tomen armas para desconocer la autoridad del 
Gobierno ó para substraer de su obediencia algún pueblo del Esta- 
do ó algunos individuos: 2. ° Los que las tomen para resistir sus ór- 
denes, ó que atumultuados amenacen ó hagan peticiones al Grobiei . 
no y demás autoridades del Estado: 3. ° Los que intenten por cual- 
quier papel, inducir á otros á que cometan alguno de dichos delitos: 
4. ° Los que en conversaciones privadas ó públicas, induzcan ó exci- 
ten á perpetrar cualquiera de los espresados delitos: ¡"i. ° Los que 
suministraren para el mismo fin, armas, municiones, víveres, dinero 
íi otro auxilio: (i. ° Los que por si mismos ó por interpósita persona 
mantengan directa ó indirectamente comunicaciones sobre la cons- 
piración con les que se hayan declarado traidores: 7. ° Los que for- 
men reuniones en sus casas ó cualquiera otra lugar, con el objeto de 
acordar ó practicar alguno de los hechos que se refieren. 

"2.° En consecuencia, todos los que se hagan culpables, según 
los artículos anteriores, serán juzgados militarmente conforme á la 
ley federal, y serán pasados por las armas conforme á la misma ley, 
reconocida por los códigos del Estado. 

"Dado en el Palacio del supremo Gobierno, á 12 de junio de L837 

Mariano Gdlvez." 

17 — Este decreto fué atacado por la oposición liberal como una 
medida tiránica. Existían tres fuerzas, tan distantes unas de odas 
como los vértices de un triángulo. Estas eran el Gobierno del Esta- 
do con su circulo de militares y de adictos; la oposición liberal fran- 
ca y la oposición servil encubierta. La primera combatía el decreto 
como opuesto á la libertad de imprenta y á las garantías individua- 
les. La segunda se burlaba de él, y Galvez lo sostenía como una me- 
dida indispensable. 

18 — El Jefe del Estado habia emitido otro decreto que dice así: 
"El Jefe del Estado de Guatemala, en consecuencia de las ocur- 



DE CKNTKo-AMEKK'A. S&S 

rendas que han motivado el decreto de esta fecha, reproduciéndolas 
disposiciones sobre los delitos de traición, y para que pueda tener e- 
l'ecto en todos los distritos, 

DECRETA: 

"1. En cada distrito habrá un Comandante militar, el cual pro- 
cederá á reorganizar inmediatamente la milicia de reserva y la cívica. 

"2. ° En caso de anunciarse especies alarmantes y preparativos 
para motines, procederá como juez militar á instruir las causas cor- 
respondientes y á aprehender á los traidores ó concitadores, que in- 
tenten la subversión derramando especies alarmantes ó de otra ma- 
nera. 

"3. ° También pondrán la fuerza necesaria sobre las armas y da- 
rán cuenta al Gobierno, caso de juzgarlo indispensable. 

'•Dado en el Palacio de los supremos Poderes del Estado de Gua- 
temala, á 12 de junio de 1837. 

Mariano Galvez" 

19— Galvez aumentó un batallón á la lejion cívica, por medio de 
un decreto que dice así: 

"El Jefe del Estado de Guatemala, considerando: que es impor- 
tante para el mejor servicio del Estado, que la lejion cívica conste 
de un batallón mas, para completar tres moviliarios, 

DECRETA: 

"1. ° Habrá en la lejion cívica un tercer batallón lejionario. 

"2. = Su organización será igual ála del 1. ° y 2. ° ; pero no ten- 
drá por ahora cuadro á sueldo. 

"3. ° Para el alistamiento se publicará un bando, obligando á 
presentarse a todos los jóvenes solteros, bajo el concepto de que los 
que no se presenten, serán destinados al servicio de la milicia acti- 
va, á no ser que hayan obtenido escepcion legal. Las escepciones se 
calificarán por el Gobernador de la ciudad. 

"Dado en el Palacio del supremo Gobierno del Estado de Guate- 
mala, á trece de junio de mil ochocientos treinta, y siete 

Mariano Galvez.'' 

20— El Jefe del Estado, no contento con las manit'esladones que 
se habían hecho al general «alazar y á su división, dictó el decreto 
siguiente: 

"El Jefe del Estado de Guatemala, Considerando: que en el mo- 



364 



RESEÑA HISTÓRICA 



mentó en que era amenazado el orden público por los facciosos de 
Santa Rosa y Mataquescuintla, cuyo objeto ha sido el robo y asesi- 
natos, como lo lian ejecutado en los pueblos que han tenido la des- 
gracia de ser invadidos por estas hordas inmorales y salvajes, los 
cuerpos permanentes y cívicos de esta capital, se han alistado y 
marchado á la voz del Gobierno, abandonando sus familias en cir- 
cunstancias en que se hallaban infestadas de la cólera morbo: que 
muchos de estos beneméritos militares, apenas convalecidos de ella, 
no han vacilado en esponerse á sufrir la intemperie y privaciones 
consiguientes á una campaña, en la estación rigorosa de las aguas, 
dando pruebas nada equívocas de su patriotismo como ciudadanos, 
y de su valor, subordinación y disciplina como soldados; ha veni- 
do en 

DECRETAR: 

"1. ° El Jefe del Estado dá las gracias á los jefes, oficiales y tro- 
pa que componen la división que marchó á las órdenes del general 
ciudadano Carlos Salazar sobre los pueblos rebelados, por sus im- 
portantes servicios, los cuales siempre tendrá presentes. 

"2. ° En nombre del Estado de Guatemala, el Gobierno les con- 
cede á jefes, oficiales y tropa, un escudo que portarán en el brazo 
izquierdo con el lema: A los defensores del orden en Santa llosa 
el 15 de junio de 1S37. 

"3. ° Las familias de los sarjentos, cabos y soldados de dicha di- 
visión, que quedaron abandonadas en esta capital por la pronta mar- 
cha de ellos, serán socorridas de cuenta del Gobierno, distribuyen- 
do dicho socorro el Jefe del Estado personalmente y el Secretario 
general. 

"Dado en el Palacio del supremo Gobierno del Estado, en Guate- 
mala, á diez y siete de junio de mil ochocientos treinta y siete 

Mariano Galnez." 



21 — Galvez intentó, sin éxito, medidas de paz y de clemencia. El 
dictó el decreto siguiente: 

"El Jefe del Estado de Guatemala, considerando: que los vecinos 
de los pueblos que se han sublevado, después que la fuerza los ocu- 
pó, andan errantes á pesar de que el Jefe de la división los llamó, 
dándoles garantías y conminándoles con el embargo de bienes á los 
que teniéndolos no volviesen pacíficos á sus hogares: compadecien- 
do la suerte de multitud de infelices, víctimas de la seducción, y po- 
seído de los sentimientos de humanidad y una justa política; 



I>K i ENTHO-AMÉKK A. 



DECRETA: 

••i. - Todos los habitantes de loa pueblos que lian entrado en la 
sublevación promovida en el pueblo de Santa Rosa, podrán volver á 
sus casas, y no se les perseguir;! por la parte qne hayan tomado en 
dicha sublevación; y sus bienes, si hubieren sido embargados ó de 
positadOB, les serán devueltos, luego que se presenten ante alguna 
autoridad. 

"2. c En la disposición del artículo anterior, no quedan compren- 
didos los asesinos del teniente coronel Martínez, del Juez del circui- 
to de Jutiapa, del .1 uez de paz de Jumay, de los tres dragones ase 
sinados en el acto de hacerles la intimación, el Majistrado ejecuto)' 
y demás víctimas indefensas. Tampoco lo quedan los funcionarios 
públicos y empleados que hayan tomado parte, ni los que hicieron 
cabeza para apresar á las autoridades ó para resistir la fuerza. To 
dos estos serán juzgados conforme al decreto espedido en 12 del 
corriente. 

Este decreto queda sujeto á la aprobación del Cuerpo lejis- 
lativo, en cuyo conocimiento será puesto, sin perjuicio de su publi- 
cación y ejecución. 

"Dado en el Palacio de los supremos Poderes del Estado de Gua- 
temala, á 22 de junio de 1837 — Mariano (falvesJ" 1 

22 — Los decretos de 12 de junio, violentamente atacados, fue- 
ron aprobados por la Asamblea estraordinaria, reunida. El Cuer- 
po legislativo dijo: "Considerando: que los decretos emitidos por el 
Gobierno en 12 del presente junio, han sido convenientes y del todo 
necesarios para contener los pasos que han dado hácia la anarquía 
algunos pueblos del distrito de Mita, ha tenido á bien decretar: 

"1. ° Se aprueban los decretos espedidos por el Jefe del Estado, 
en 12 del corriente junio. 

"2. ° El Gobierno cuidará de su observancia, en circunstancias i 
guales á las en que fueron dictados. 

"Comuniqúese al Consejo representativo para su sanción. Dado 
en Guatemala, á ls de junio de 1S37. — Mariano Sánchez de León, 
diputado presidente — Vicente Casado, diputado secretario — José 
M. Plores, diputado secretario. 

"Sala del Consejo representativo del Pastado de Guatemala, en la 
Corte, á 2o de junio de 1837 — Al Jefe del Estado — Francisco J. 
Flores, presidente — José M. Cóbar, secretario." 

23 — En virtud del decreto preinserto, Galvez quedó cubierto de 
toda responsabilidad; pero la oposición servil no se anonadaba, y la 
oposición liberal aumentó su exaltación. Los serviles fascinaban al 
doctor Galvez; estaban cerca de él los hombres que componían las 
juntas de la Escuela de Cristo, se informaban de todas sus determi 



36«> KKSKXA HI6TÓBICA. 

naciones, de todos sus proyectos, de todos sus designios y podían 
trabajar con seguridad y con un conocimiento pleno de la situación. 
Los jefes de la oposición liberal, aseguraban que se había organiza- 
do la tiranía y que había mas garantías en Turquía y en Marruecos 
que en Guatemala. La Asamblea oía oon- indiferencia cuanto «ontra 
ella decían los liberales, y en la misma fecha dio otro decreto facul- 
tando á Galvez, primero para levantar en el Estado toda la. fuerza 
que estimara conveniente. Segundo para proveerá la mejor admi- 
nistración del tesoro público. Tercero para organizar y rejir militar- 
mente á los pueblos disidentes y sublevados. Cuarto para dictar 
cuantas medidas fueran necesarias á efecto de que no se paralizara 
el nuevo sistema de administración de justicia. Quinto para espe- 
ler del Estado á los enemigos del orden y decretar penas contra los 
que espelidos volvieran á introducirse á él. Sesto para hacer mudar 
de domicilio á los mismos enemigos y para hacer trasladar á otros 
puntos las poblaciones rebeldes. Sétimo para decretar una ley agra- 
ria que garantizara á los pueblos y á los particulares la propiedad 
de los terrenos. Octavo para remover y suspender á los funcionarios 
públicos. Noveno para hacer todos los gastos necesarios al restable- 
cimiento y sosten del orden, pudiendo al efecto decretar préstamos 
y hacer contratas sobre la hacienda pública. Décimo para imponer 
penas temporales y pecuniarias á los que desobedecieran sus ór- 
denes. 

24 — El 18 de junio, hubo una actividad lejislativa estiaordinaria. 
Aquel mismo día, la Asamblea restableció el fuero personal de guer- 
ra, por un decreto que dice así: 

"Considerando: que desaforados los militares, no tienen por sus 
jefes aquellos sentimientos de confianza, amor y respeto indispensa- 
bles para una recta disciplina: que la dependencia de las autorida- 
des comunes á que se les ha sujetado, es muchas veces un obstácu- 
lo para que el Gobierno pueda ocuparlos en circunstancias perento- 
rias: que abolido el fuero se ha introducido el desaliento en los cuer- 
pos militares; y el entusiasmo ha decaido en el soldado desde que 
no lo alimenta la ilusión de aquel goce; ha tenido á bien decretar \ 
decreta: 

"1. ■? Se deroga el decreto de 29 de agosto de 830; y en consecuen- 
cia queda establecido el fuero personal de guerra, para todos les in- 
dividuos que componen el ejército del Estado. 

"2. ° Los cívicos gozarán de él únicamente en el caso de pertene- 
cer á la milicia moviliaria. 

"3. ° Las causas de los individuos del ejército, serán juzgadas 
conforme á oi-denanza y leyes militares vijentes. 

"Comuniqúese al Consejo representativo para su sanción. — Dado 
en Guatemala, á dieziocho de junio de mil ochocientos tceinta y 3Íe- 



DE CENTRO-AMERICA . 



te — M. Su iidic: de León, diputado presidente- Vicente Casado, di- 
putado secretario — ,/. Mar ¡a Flores, diputado secretario. 

"Sala del Consejo representativo del Estado de Guatemala, en la 
(Jorfe, á veinte de junio de mil ochocientos treinta y siete — Al Jefe 
de Estado— Francisco Javier Flores, presidente— José Muría Cu- 
bar, secretario." 

25 — Algunos jefes militares, y especialmente el comandante Bel- 
enes, manifestaron al Jefe del Estado, que era conveniente que des- 
apareciera 'la población de Jumay, por estar compuesta de faccio- 
sos. Gal vez, oyendo esas indicaciones, y en nso de la autorización 
que le otorgaba el inciso 6. ° de la ley de facultades estraordina- 
rias que acababa de emitirse, dictó el decreto siguiente: 

"El Jefe del Estado de Guatemala, considerando: que el pueblo 
de Jumay, por su posición topográfica ningún servicio presta al Es- 
tado: que sus vecinos han sido remisos en el pago de la capitación, 
no contribuyendo de ninguna otra, manera para los gastos públicos; 
y que habiendo tomado parte en la sedición que comenzó en Santa 
Rosa, y habiendo asesinado á su gobernador y á la, esposa de éste, 
no han comparecido ni entregado á los cabecillas y autores de tan 
bárbaros atentados, indicando con esta conducta qne se hallan per- 
tinaces en la rebelión: En uso de las facultades extraordinarias que 
le han sido concedidas por el Cuerpo lejislativo, y con presencia del 
artículo (i. o <jel decreto de 18 de junio del presente año: 



DECRETA: 

"1. ° Los habitantes que componían el pueblo de Jumay, se tras- 
ladaran ni de Cuajiniqnilapn. 

"2. ° Los ejidos de ambos pueblos serán comunes álos habitantes 
de uno y otro. 

"3. ° La hacienda y demás intereses pertenecientes á cofradías, 
serán entregados á los comisionados que el Gobierno ha nombrado 
en Santa Rosa. 

"4. ° Una parte del terreno del pueblo de Jumay. será dado á los 
vecinos de las Casillas, que carecen de ejidos, en absoluta propie- 
dad; señalándole á cada uno proporcional mente la parte que se le 
done. 

"5. - La Comandancia general de la 1. * división, dará las órde- 
nes correspondientes á la de la fuerza pacificadora para que si' dé 
cumplimiento á esta disposición. 

'•Dado en el Palacio del supremo Gobierno del listado de Cuate 
mala, á 2(5 de junio de 1837 — Mariano Qalni 

26— El Gobierno dictó pasa el cumplimiento del decreto preinser- 



368 



incsKÑA HISTÓRICA 



to, las instrucciones que siguen: 

"Para que el decreto del supremo Gobierno, espedido con feelisi 
de hoy, tenga su debido cumplimiento, el mismo Gobierno me ha 
prevenido diga á Ud.: Que luego que reciba el enunciado decreto y 
antes de publicarlo, haga llamar á la Municipalidad de Jumay y 
vecinos principales, á quienes les comunicará lo ¡dispuesto en él, ha- 
ciéndolos que desde luego queden ellos en el pueblo de Cuajiniqni- 
lapa. A las autoridades y vecinos de éste, les hará ver que por el 
provecho que les va á resultar, deben prestarse á facilitar por cuan- 
tos medios estén á su alcance á que se verifique la traslación, ya sea 
proporcionando jen te para obligar á los jumaiqueños á dejar sus 
casas, ó bien proporcionando algunas habitaciones para que provi- 
sionalmente se alojen éstos. 

"Por lo demás, Ud. deberá tener presente que es necesario em- 
plear la fuerza para obligarlos á dejar sus habitaciones, y que des- 
pués de permitirles sacar todo lo útil que tengan ellos y aun la pa- 
ja y madera que pueda aprovecharse, procederá á incendiar los res- 
tos para que en ningún tiempo puedan volver, prohibiendo, bajo pe- 
nas muy severas, fabricar ninguna clase de habitaciones. 

"Respecto de la iglesia, hará que el mismo párroco de Cuajiniqui- 
lapa reciba y haga trasladar los vasos sagrados, ornamentos y de- 
mas utensilios de ella; sobre cuya fábrica y estado en que se en- 
cuentre, informará. 

Para que los indíjenas que se han de trasladar, no carezcan de lo 
nesesario para su subsistencia, cuidará también que traigan sus gra- 
nos, y si les faltasen á algunos, hará que de los maíces embargados 
á los facciosos de Santa liosa, se les distribuya á cada familia la 
cantidad que se estime necesaria. 

"En fin, se le faculta á Ud. para que en dicha traslación pueda 
hacer algunos gastos, previniéndosele terminantemente que en el 
término de 12 dias, contados desdi? el recibo de ésta quedará ejecu- 
tado y cumplido el decreto que se le acompaña, y que la fuerza la 
empleará como las circunstancias se lo exijan para el mejor éxito 
de la empresa." 

27 — La traslación de Jumay, objeto de la mas violenta censura de 
toda la prensa liberal, no se sostuvo. Galvez dictó otro decreto 
en esta forma: 

"El Jefe del Estado, teniendo en consideración que los vecinos 
de .Jumay se han presentado al Juez del distrito de Mita, manifes- 
tando arrepentimiento de su injerencia en los motines y sedición 
de Santa Rosa, y ofreciendo obediencia á las leyes y á las autori- 
dades constituidas: no siendo la medida de la traslación efecto de 
otras miras que las que tiene un Gobierno que se goza de oír la voz 
del desgraciado para estenderle la mano de alivio y protección; 



de'centbo-asihbkía. 369 
DECRETA: 

"Queda sin efecto el decreto sobre traslación de la población de 
• hmiay á Guajiniquilapa, 

''Dado en el Palacio del supremo Gobierno del Estado de Guate- 
mala, á 27 de julio de 1837. 

Mariano Galvez.'' 



TOMO II. 



94 



DOCUMENTOS 



$UE CIRCULABAN LOS FACCIOSOS Y DE LOS CUALES DIO GALVEZ 

CUENTA A LA ASAMBLEA. 



I. 

(Se conserva intacta la ortogralia y el lenguaje. | 

''Ciudadanos Patriotas y alcaldes constitucionales del Pueblo de 
Jalapa. No se ignora CC. que la peste nos está queriendo acabar; 
pero tan claro y prob.iclo que los venenos nos persiguen por las vil 
tientes, rios y pozos, aun en los botiquines están los subsodichos, 
lo que si W. CC. no han reparado sépanlo como á la luz del dia: que 
creemos CC. que un Supremo Gobierno nos quiere pagar mal, no ere- 
mos pues que después de un buen servicio, un mal pago no seria pe- 
ro los venenos han salido no hay duda los estrangeros causan lo mas 
por acabarnos, y sin duda apoyarse quieren de uno y á la cristiana, 
también sin duda la heregia quiere ser dueño y solo avitar al Cen- 
tro-América. ¿Que hacemos CC. los que autual no nos ha alcanzado 
el veneno: toda via estamos vivos: toda via está la alma en los caer- 
pos: volvamos todos los cristianos la vista al cielo: conoscamos que 
un poderoso Dios murió y derramó su preciosa sangre por todos sus 
hijos: nos hizo de su semejanza, por erejes no murió un Dios pode 
roso: volvamos pues la vista á 61, y á su madre Santísima y si se 
colocan á nuestro dictado, reunámonos áun plantón en Santa liosa, 
como tan breve nos acabará el veneno, pues la reunión que tenemos 
con varios y muchos pueblos, es acabar á los estrangeros herejes de 
Guatemala por no acabar con venenos, mejor acabaremos á sangre 
j fuego. Para el caso tenemos unos Patronos y Patronas Divinas 
que serán quienes nos capitanea; y si conocemos en W. CC. que la 
heroica boluntad y corazón de W. está con Dios y la unión para un 



DK CENTRO- AltÉBICA. 371 
gran beneficio, si les comprende lo harán W. aun para los otros pue- 
blos de su seno, y vigilantes los CC. para con las aguas, por que 
aun los de los mismos Pueblos están haciendo operación de los ea- 
trangeros no se diga pero si, á uno y á otro que se cojan los pasa- 
mos á bala. W. CC. si no lo han alcansado y conocido dispense la 
mala noticia; pero suplicamos como patriotas nos contesten para 
nuestro gobierno y con el portador. 

"D. ü. L.— Juzgado 1. ° y 2. ° de Mataquescuintla G de 37. 

"Por mandado de los CC. Alcaldes— Buenaventura Hernández.. 
Hay una rubrica. También les decimos, que si pasan por nuestra 
expresión tan interesable y reunión que hacemos como de nuestro 
seno la comunicación á la cabecera de Chiquimula si la conocen y si 
no queda á su disposición— Vale.*' 



II. 

I Se conserva la ortografía y la redacción.) 

"El Pueblo de Santa Rosa en Cnion de otros tantos, movido del 
mas puro sentimiento que Ies han causado las desgraciadas muertes 
de tantos infelizes y el modo á que inhumanamente se han tratado 
para darles sepultura que á sido un asonbro de la Umanidad con el 
pretesto de que es peste contagiosa, y esclareciéndose que si falta á 
la verdad pues se á occerbado que en muchos posos y fuentes de 
barios puntos se han encontrado curados que estoes publico y noto- 
rio y que ademas si han esaminado á un las mismas medicinas que 
de Gratis se han mandado á los pueblos, con sus recetas que apli- 
cándoles la vevida conforme ála Receta al instante mueren, No pue- 
den menos que presumir que sean venenos y con rrespecto á las A- 
guas tanpoco puede calificar que algunos fenómenos obren efectos 
que corronpen á las aguas y las envenenen, porque si asi fuese ha- 
via de ser una operación General; 

"En este Pueblo se han rrecogido barios polvos y un individo 
por havercelos arrimado á el olfato le acometió un dolor de caves» 
y le comenzaron los calanbree por el cuello hasta los pies y al si- 
guiente dia murió, mucho tuviéramos que decir los presagios del 
Colera que en Realidad, no emos oido que haya autor que diga que 
es contagiosa pero omitimos el entrar en conferencias. 

"Ahora pues se pregunta Conque objeto se trata el acabar con 
nuestra America? No emos sido ovedientes al Supremo Govierno 
cunpliendo con sus lelles y preceptos? Si no hemos cunplido con los 
deberes CC. porque no se nos ha Reprehendido? acaso no emos es 



•¿72 



reseSa histórica 



tado subordinados á nuestros Superiores y guardadole las conside- 
raciones que merece? nos es preciso rresponder que nuestra America 
careciendo de las luses que otras Naciones tiene: se balen de artifi- 
cios para hospedar en ella á los estrangeros, que han causado la 
¡ruina á los pobres artesanos y no es posible desaparescan entre no- 
sotros la Religión Católica que profesamos; Colocándose á unas ac- 
ciones fuera del gremio Católico: O! que dolor ver en Nuestros tiem- 
pos Resplandecer la Religión de Jesuchristo y después desaparecer 
de un todo claro está que Nuestros Templos llegaran á ser mulada- 
res de los Estrangeros, Y si algunos Católicos no muriesen quedaran 
Esclavos perpetuos de ellos y sugetos á sus Leyes, Que comiencen 
á practicar por el nuevo código asies que el prol.lecto general di' 
nuestros Pueblos es sostener á la Santa Religión destruyendo á los 
Estrangeros que procuran arruinarla con venenos y que se rresta- 
blescan las Autoridades Eclecñsticas Colocándose á los Religinsos 
que con sus platicas doctrinales sostienen el culto divino y por con- 
Hgiente á Su Señoría üustrisima, Aunque no sea el mismo de unes 
tra Diócesis; 

"Creemos que nuestro proyecto, no se opone al Supremo Govier- 
no que si ahora está livre de los venenos conque se acaba á la jente 
parda desanes el Estrangero tomará arvitrios para acabar con los 
blancos y quedar en pacifica Posesión de Nuestra America que ;i e- 
ílos les produce grandes y crecidas ventajas." 
(Así textualmente el orijinál.) 



111. 

Parte de, don Manuel Floren. 

•'Ciudadano Secretario general del supremo Gobierno del Estado. 

"Ayer he recibido un parte del Juez del circuito de Jalpatagua, 
en que me dice: que habiendo enviado el 22 de este ñu s dos ( orreos 
eon comunicaciones al supremo Gobierno y á la dirección general 
de rentas; al pasar estos por el Mal Pais, lugar inmediato al Cen 
Redondo, se encontraron con dos hombres desconocidos, quienes les 
quitaron los pliegos, creyendo que eran con el objeto de pedir medi- 
camentos, y los hicieron regresar, diciéndoles que no fueran igno- 
rantes: que las medicinas que mandaban d<- Guatemala, eran para 
destruir los pueblos, pues el Gobierno estaba dando veneno con e- 
Jlas así como en las aguas; asegurándoles que eran hombres de bien, 
y que hacían aquello únicamente por el bien de los mismos pueblos. 



DK CENTRO A M K 1 :i ( ' A . 



373 



"Tal error se ha difundido por todas partes, de manera que e.s 
casi inestinguible, porque los enemigos del Gobierno encuentran 
fuerte apoyo en la preocupación é ingratitud de los pueblos. Des- 
confian de él y de todos susajentes, á quienes insultan de continuo 
con sus negras calumnias; y aun estamos en peligro de ver atacadas 
nuestras personas, puesto que en tan críticas circunstancias no po- 
demos ser auxiliados para combatirlos. 

"El dia de hoy he recibido otro parte del Gobernador de Jumay- 
tepeque, en que me dice: que el 18 de este, como á media noche, 
llegó á su casa un grupo de indios en unión de la Municipalidad del 
mismo pueblo, y habiéndole hecho levantar de su cama, á pesar de 
hallarse enfermo, le exijieron por la fuerza los medicamentos que 
tenia propios, y otros que habia pedido al pueblo de Santa Rosa, y 
los llevaron á enterrar con dos varas de profundidad, porque ase- 
guraban que todo era veneno que el Gobierno habia repartido para 
aniquilarlos: que hizo cuanto pudo por disuadirlos de semejante 
creencia; pero que no fué posible, ni menos contenerlos de otro mo- 
do por estar allí aislado y sin recurso alguno: que presume que es- 
to ha sido por influjo de algunos del valle de Santa Rosa; pues la 
mayor pai te del dicho pueblo piensa del mismo modo; refiriéndo- 
me á mas: que aquellos han cometido igual atentado, amotinándose 
el juéves, dia 25, en la casa del cura, á quien quitaron el botiquín 
que tenia en su poder y lo quebraron todo ó sepultaron. 

"Por último, el domingo próximo pasado, los del pueblo de Jal- 
patagua se han snblevado contra el ciudadano Estéban Maradiaga. 
secretario de aquella Municipalidad, por quitarle unas medicinas 
que este habia comprado al oficial que estuvo comandando aquel 
cordón, por la misma malicia de que son venenos que el supremo 
Gobierno ha distribuido, valiéndose de sus ajenies. 

"El referido Maradiaga que ha venido á refujiarse á este pueblo, 
dice que en estos desórdenes tiene mucha parte el cura Sagastnme 
y los alcaldes: el primero porque públicamente asegura que hay co- 
misionados p>or el 'presidente Morazan para envenenar, como lo 
han hecho con una fuente que tiene en su labor, en donde por ha- 
ber bebido sus aguas, murió un caballo y algunos ganados; y los 
otros porque en vez de evitar el motin, disimularon, ó antes bien lo 
fomentaron, como podrá comprobar el mismo Maradiaga. 

"Tan escandalosos hechos, reclaman un severo y pronto escar- 
miento. De ló contrario tomarían incremento, y nos podemos ver 
envueltos en una horrorosa anarquía. Cabalmente suponen que el 
Gobierno proteje á los envenenadores, porque dicen que disimula ó 
ve con indiferencia algunos que le han presentado. 

"Yo, por desgracia, estoy también como aislado, y espero sola- 
mente las órdenes convenientes para el remedio de tanto abuso 



374 iíistókk'a 

•'Sírvase, pues, ciudadano Secretario, ponerlo todo en conocimien- 
to del supremo Poder ejecutivo, para las providencias que estime 
necesarias; ofreciéndole, con esta ocasión, mi profundo respeto. 

D. U: >a ®>4 

"Cuajíniquila, mayo 30 de 1837. 

Manuel Flores." 



IV. 

"Ciudadano Magistrado ejecutor — Laguna, 10 de junio de 837. 

"Muy señor mió: hoy mismo ha pasado un golpe de jente arma 
da, á conducir al ciudadano Juez del circuito de Mita, Pedro Cam- 
pos, y al médico Abril. La jente que conduce á estos reos son del 
pueblo de Jutiapa: éstos van determinados á auxiliar á Santa Rosa, 
que según noticia tengo, ayer han derrotado á un piquete de caba- 
llería, enviado por Guatemala; esto se sabe por haber pasado un pa- 
pel por cordillera para Jutiapa, y en dicha cordillera hace convite 
para que se le dé auxilio, y también ponen que el oríjen por lo que 
piden el auxilio, es que no hay tal peste, sino que se ha esclarecido 
que es veneno, y esto es lo que ha causado tanta muerte á tantos 
pueblos; y en este caso no sé qué hacer porque me amenazan fuer- 
temente á que dé el auxilio de armas y jente, y de no hacerlo así. 
Será perjudicada mi persona 6 mis intereses, y así espero de Ud. me 
diga qué es lo que debo hacer, porque me hallo en medio de los 
dos pueblos alzados — D. Ü. L. 

Mariano Airara." 



v. 

"Al ciudadano Secretario general del supremo Gobierno del Esta- 
do de Guatemala. 

"Hoy al amanecer se me dió aviso que anoche se reunió una por- 
ción de indíjenas de esta villa, alarmados, y que asesinaron á un in- 
díjena, pretestando que era brujo; pues que á los indíjenas nadie les 
quita de la cabeza que hay brujos y que estos son los que están ma- 
tando á la jente y no el cólera. 



1)E CENT1Í0-AMÉKICA. 



"Como el número de la clase de indíjenas es tan crecido, y á ma- 
yor abundamiento están creídos que los funcionarios locales tiene» 
parte en la mortandad, recelo que si se procede á seguir la causa y 
á poner presos á los cabecillas, se nos subleven, y acaso corra ries- 
go mi vida y las de algunos otros. 

"Lo que pongo en noticia del ciudadano Secretario, para que se 
sirva ponerlo en la del supremo Gobierno, para que disponga, com» 
siempre, lo mejor. 

"Logro esta oportunidad para asegurar á Ud. mi distinguido a- 
precio y respetos. 

D. U. L. 
"Chiquimnla, junio 4 de 1837. 

J. Mariano Barbales." 



CAPITULO VIGESIMOSEG (JNDO 
Correspondencia entre Barrnndia y Calvez. 



SUMARIO. 



1 — Primera carta de don José Francisco Barrundia al doctor don 
Mariano Galvez—2. Contestación del Jefe del Estado — 3. Segun- 
da carta de Barrundia— i. Otra contestación del Jefe del Esta- 
do — 5. Otra del ciudadano Barrundia al mismo Jefe— 6. Carta 
del Jefe á don José Barrundia — 7. Contestación de don José 
fía rru ndia—S. Conclusión. 



1 — Barrundia no podia soportar la convocatoria de la Asamblea 
estraordinariamente, ni menos los decretos emitidos por ella, y diri- 
jió á Galvez una carta, que contestada por el Jefe, abrió una corres- 
pondencia ruidosa. Esa correspondencia no puede estractarse por- 
que pierde, en estracto, su enerjia. Es preciso que se vea íntegra. 
La primer carta de Barrundia al doctor Galvez, dice así: 

"Casa de Ud., junio 16 de 837. 

"Mi Jefe: 

"He oído con asombro los procedimientos de los diputados en sus 



RESEÑA HISTÓRICA 



sesiones. De una reunión ilegal, precipitada y sin dar tiempo á los 
demás representantes, no podían resultar sino atentados contra las 
leyes y contra la libertad pública. Supongo que Ud. no estará de a- 
euerdo con los desatinos bárbaros del proyecto. Sin respeto á la 
Constitución han hollado los trámites paia aprovechar el momento 
de su infausta mayoría; han omitido lecturas, y hasta han presen- 
tado los artículos de su resolución, y los han discutido y aprobado 
sin apoyarlos en nada ni razonar sobre cosas tan delicadas; — han 
llamado al portero en falta de un propietario, sin respeto ni decoro 
á la Constitución que establece: que en las sesiones estraordinarias 
entren los mismos diputados que en las ordinarias. Y todo este atro- 
pellamiento y desconcierto, para presentar un proyecto lleno de fa- 
cultades absurdas y atentatorias á todo principio — para revestir de 
ellas al Gobierno y colmarlo de odiosidad y tiranía en tiempos tan 
críticos y delicados; — para derogar después las leyes mas populares 
— para destruir las libres elecciones de jueces y consejeros; — paraa- 
nular el sistema de hacienda, decretado con tantos trabajos; — para 
dar fuero militar á toda la población, hecha ya como debe serlo, de 
soldados ciudadanos; — y en fin, para completar su demencia, ha- 
ciendo una irrisión feroz del código, que mandan observar por últi- 
mo. Creo, pues, que esta Asamblea y este decreto han fijado ya la 
bandera de la revolución, y van á producir el verdadero trastorno 
del Estado. Ningún hombre de mediano sentido ha dejado de escan- 
dalizarse y de sentir ya la pérdida de todos sus derechos, y el ul- 
traje á la libertad individual y pública. Lo oía yo de los que me lo 
referían y no quería creerlo. Seria menester no tener sangre para no 
sentirse trasportado de indignación. Yo protesto á lid. que entre la 
guerra de los bárbaros que gritan relijion y veneno, y la de estos e 
nemigos de toda institución libre y de toda civilización, no sé cual 
sea peor y de mas detestables resultados. ¡Que bello modo de redu- 
cir al orden y de aquietar las poblaciones! ¡Gloriarse de echar por 
tierra toda lejislacion culta y popular, todo principio de orden y re- 
gularidad, estableciendo lo arbitrario y violento por única regla! 
¿Sobre qué principios se quieren quitar á todas las poblaciones del 
Estado sus leyes y sus garantías para vengar en ellas los crímenes 
de uno ú otro pueblo culpable y bárbaro? Y todos los ciudadanos 
que tenemos un pensamiento y un corazón para la patria, ¿por qué 
deberemos sufrir este ultraje y degradación, apénas se alborota al- 
guna masa ignorante ó seducida? ¿Es esta la conducta de unos repre- 
sentantes que se dicen hechos por el pueblo? ;Y podrá esto perma- 
necer así sin un sacudimiento peor que el que se anuncia; ;No es 
esto echar á perder la mejor causa del Gobierno, y presentar á los 
rebeldes y liberticidas razones y pretestos para dar ahora á su revo- 
lución un jiro plausible, y justificar acaso sus atentados, cuando to- 



DE ('ENTIIO-AMÉRICA. 3TO 

do se confunda en la discordia civil que amenaza* Yo sé que un Go- 
bierno Tuerte importa mucho en las crisis; pero el despotismo abso- 
luto no es ni puede ser fuerte, porque choca á la opinión y al senti- 
miento; ni el réjimen militar con la abolición de todos los derechos 
y garantías, nunca es fuerte sino destructor, venenoso y pésimo pa- 
ra todos, para los que lo ejercen y para los que lo sufren. Tales i- 
deas son solo de los siglos de tinieblas y barbarie. Donde quiera que 
56 destruye la justicia y la regularidad para entronizarlo arbitra- 
rio y caprichoso, la revolución estalla con todos sus furores. Parti- 
cularmente en pueblos que, por mas que se diga, ya han sentido la, 
libertad y sus derechos; y si las masas no la han sentido, la hemos 
sentido millares de ciudadanos que tenemos discernimiento y opi- 
nión. Se hace mas notable este atentado á la libertad pública, cuan- 
do se tiene el ejemplo del Gobierno federal y del Congreso, que, ha- 
llándose en las mas violentas crisis, ya moribundos y exánimes, ja- 
mas condescendieron en anular instituciones libres, ni en establecer 
dic taduras estravagantes; y de en medio de sus cenizas que humea- 
ban todavía del ardor de la libertad, volvieron á la vida y al poder. 

"Parecerá á Ud. estraño este lenguaje, este calor desordenado; 
pero yo me considero hablando en el último momento en que puede 
tener vida la patria, en que todo podria aun remediarse, y con la tí- 
nica persona que puede parar este golpe feroz á las libertades, y que 
ha jurado estos códigos, estas instituciones que se quieren derribar 
con escarnio. Veo en este momento todos los resultados de una dis- 
cordia civil que puede ensangrentarnos por muchos años, y veo que 
Ud. tiene en su mano el disciparla y dar un gran dia á su adminis- 
tración y á los patriotas. No creo á Ud. tan débil que no escuche ya 
la voz de la amistad, porque viene tinturada de verdades bruscas 
pero saludables. Como estoy enfermo y muy trastornado por la e- 
mocion de mi espíritu, no puedo esplicarme ni con el órden ni con 
la delicadeza convenientes. Pero Ud. dispensará este lenguaje á un 
amigo que es tanto mas veraz y sincero, cnanto mas lo estima y mi- 
ra por el crédito de Ud. 

./. Bamunlta. 

"Hágame Ud. favor de pasar á la Asamblea mi contestación á la 
cita de convocatoria; pues quiero que conste mi sentir desde el prin- 
cipio de estos incidentes; y mucho mas cuando de propósito se ha 
constituido la Asamblea, antes de que pudieran reunirse los demás 
representantes, para obrar á su salvo y sin la oposición ni represen 
tacion de los demás departamentos, echando por tierra (i diputados 
en un solo dia y en una sola proposición ó medio dictámen, todas 
las leyes mas importantes á las garantías electorales y á la seguri- 
dad individual, acordadas en concurrencia de casi todos los diputa- 



380 líESEÑA HISTÓRICA 

dos y con el orden y constitucionalidad mas solemnes. Este asunto 
va á promover una discusión pública, y tengo que sostener por la 
prensa mis principios y mi conducta, imponiendo al Estado de tan 
grave ocurrencia y al departamento que represento; y para ello pido 
desde luego á Ud. el permiso de publicar esta carta — Barrundia." 



'2 — Contestación del Jefe del Estado. 

"Guatemala, junio 15 de 37. 

"Querido amigo: 

"Acabo de recibir su apreciable de antes de ayer, relativa á los a- 
cuerdos de la Asamblea, que, como á Ud., mellan llegado por rela- 
ción de dos diputados, y no porque los haya visto. 

"Voy á decir á Ud. muy pocas cosas en respuesta, porque en cuan- 
to pueda pasaré á verle para estenderme. 

"Con los cuerpos de tropa cívica medio desorganizados por causas 
que el Gobierno no lia tenido en sus manos evitar; con la de servi- 
cio, disminuida por acuerdos legislativos, hasta el punto de no bas- 
tar ni para las guarniciones. Sin hacienda, porque la Asamblea a- 
bolió justamente la capitación por la invasión de la epidemia;— por- 
que el Gobierno hizo cerrar los estancos de chicha y aguardiente pa- 
ra disminuir la embriaguez, — y porque la paralización del comercio 
ha aniquilado los ingresos que él produce. Multiplicados los gastos 
y las urjencias para auxiliar á los pueblos en una calamidad espan- 
tosa, y para proporcionar cantidades á los funcionarios que han 
participado de ella; así, en estas circunstancias, es como se han a- 
bortado las conspiraciones, estando el Gobierno apenas capaz de 
existir. Si estas conspiraciones hubieran sido solo tumultos aislados 
de los infelices que, como en otras partes del mundo, se creían en- 
venenados, se hubiera ido pasando como al principio; pero la que a- 
somó en Santa Rosa es de un carácter estenso y combinado. Esta- 
ban en ella todos los pueblos de un circuito donde la peste apenas 
habia hecho daño, y estaban los de otros distritos y aun de otro Es- 
tado, y se organizaban masas enormes con recursos abundantes de 
caballos, armas y víveres, y en una localidad donde cien hombres 
pueden mantenerse en guerra de montaña contra mil. El veneno es 
uno de los pretestos; pero Ud. ha visto por documentos orijinales, 
que se toca la destrucción de los blancos, la vuelta del Arzobispo y 
los frailes, la muerte y saqueo de los estranjeros y la ruina de la 



1TE oto? TRO - AMÉRI c A . 



381 



capital y de todos los que la habitan. Cundía este cáncer por mo- 
mentos, y yo lo veía. Temí y acumulé la fuerza que era posible en 
circunstancias como las presentes. A Ud. manifesté que iba á decre- 
tar los juicios en consejo de guerra, y á convocar á la Asamblea, por- 
que la Constitución manda convocarla en tales casos. El Consejo la 
convoca porque se instruye del inminente peligro; y el Gobierno, » 
quien la ley le obliga sin arbitrio á dar cumplimiento á tales decre- 
tos, disponiendo que si no hay número de diputados él dia señala 
do, deje el mando el - Jefe del Estado y sea obligado á responder car- 
gos, cumple con aquel decreto. 

"Citado Ud. como representante, manifestó en su respuesta, que 
era menester que á la convocatoria se diese un dia en el cual pudie- 
sen estar todos los diputados. Yo hice contestar á Ud., que al Go- 
bierno no tocaba alterar el decreto dado; pero que, como represen- 
tante, podía hacer las indicaciones que gustase en las juntas prepa- 
ratorias ó en la Asamblea instalada. 

"El número que la Constitución requiere para formar la Asam- 
blea, sé reunió, y me participa la instalación del Cuerpo lejislativó. 
Este abre sus sesiones: concurro, y después se discute, según sé. 
el punto de si se trataban los negocios de la convocatoria, y se deci- 
de por la afirmativa. ¿Cree Ud. que el Gobierno tiene derecho de 
examinar la lejitimidad de la Asamblea? Esto seria funesto, porque 
otro dia el gobernante la disolvería impunemente. 

"Los decretos que están dados, son en la mayor parte una de- 
rogatoria de los emitidos este año, dejando vijentes las leyes que 
habian el anterior; y en verdad que me pasma el calor qué ocupa á 
Ud. hasta el punto que veo en su carta por este motivo. Serán, y yo 
convengo en ello, un retroceso eu los pasos avanzados de popnlaris 
mo y rejidez democrática; pero no por eso veo perdidas las liberta- 
des públicas, ni pienso que sean preferibles las conmociones de los 
bárbaros que han asesinado funcionarios honrados, inermes y carga- 
dos de prisiones; que proclaman la intolerancia clerical, la violación 
del derecho de jentes, la estirpacion de la casta mas civilizada, etc. 
etc. El entusiasmo continuo de L'd. por la realización de los esta- 
blecimientos mas democráticos imajinables, le lleva á este modo bri- 
llante de espresarse, y á dejar entrever una nueva bandera de des 
concierto y anarquía, levantada por Ud. con aquel motivo de mera 
opinión. 

"Pero Ud. desea que se medie y se ponga término en loque está 
pasando, y piensa que está á mi alcance el hacerlo; ¡ojalá sea así! 
Sabe Ud. que por carácter soy conciliador. IndíquemeUd. esos mis 
mos medios, y los pondré en práctica; teniendo presente que entre 
los diputados que forman la Asamblea, hay individuos sobre cuyas 
opiniones no es fácil influir, sino por vias verdaderamente conciba 



382 



KESIiNA HISTÓRICA 



torias, y que llénenla mira de salvar al Estado; porque no pjiede 
dudarse que este solo principio los conduce, y que ellos á su vez me 
han manifestado con la franqueza misma que Ud. lo ha hecho aho- 
ra, especies bien serias y alarmantes sobre la situación y marcha de 
las cosas públicas. 

"En cuanto al decreto de facultades, no sé aún los términos pre 
cisos en que está concebido; pero si no estoy engañado, se reduce á 
las de aumentar la fuerza y decretar los medios de sostenarla: á la 
de decretar penas contra los que desobedezcan las órdenes del Go- 
bierno: á la de reformar la ley agraria, porque Ud. sabe que es in- 
justa y alarmante la que existe: á la de espeler del Estado á los rao- 
tineros y trasladar las poblaciones; y á la de hacer que el nuevo sis- 
tema de juicio por jurados no desaparezca, sino que vaya adelante. 

"Yo no las he solicitado ahora ni nunca: he sido facultado en sie- 
te años de Gobierno sin limitación muchas veces, y las mas he de- 
vuelto intacta la autorización; y jamás me he hecho notar por la me- 
nor crueldad ó abuso. Indultos son los que he concedido mas de vi- 
na vez. 

"No debo omitir una última especie, y es la de suplicarle quiera 
concurrir á la Asamblea. 

"Ud. ha visto documentos de los amagos de echarse sobre Guate- 
mala los salvajes que quieren subvertir la administración de la Re- 
pública: ha visto de ahora y de atrás los conatos y maniobras del 
gabinete mejicano para invadir nuestro territorio; y ha visto que 
ciertos pueblos y un partido indigno favorecen este intento. Sabe 
Ud. que con él mismo se ha trabajado y se trabaja por dividir y des- 
pedazar el Estado de Guatemala. Está Ud. al cabo de las usurpado 
nes del territorio que sufre, y del combate que la administración pú- 
blica sostiene y hoy mas redoblado, y que esto es sin recursos; y a- 
jitado el gobernante por el movimiento de las pasiones que los ro- 
dean, y luchando de otro lado con la apatía y la indiferencia. Esta 
blezca, pues, la Asamblea el sistema que debe rejir el Estado, com- 
binando su libertad con su seguridad; y este será un paso digno de 
la capacidad de Ud. y de sus patrióticas intenciones. Yo no puedo 
estar en el Gobierno mas allá del 4 de Agosto. Es propósito que ten- 
go hecho muy de antemano, y de que no podré prescindir porque 
ni mi salud ni mis fuerzas me lo permiten; y le hablo á Ud. con 
franqueza, sin aquel sistema fijado, por la Asamblea, arruina el Es- 
tado el que venga después de mí en tales circunstancias como [as 
presentes. A mí me defienden el tiempo que llevo de gobernar y los 
conocimientos que he recojido en él. 

"Si Ud. no cree un deservicio al Estado la publicación de su car- 
ta, yo desearía que al hacerla agregue Ud. esta mia; pues aunque 
escrita sobre el momento, y sin ser una respuesta detallada de aque- 



DE CENTKO-AMERIG'A. 



388 



lia, dará una idea de como la he recibido, y de las ideas de que está 
simpre animado su afectísimo amigo Q. B. S. M. 

M. Oaliez." 



3 — Otra del C. Barrnndia al mismo Jefe. 

"Guatemala, junio 2o de 1837. 

"Mi Jefe. 

"Por no haber podido escribir á Ud. con mi enfermedad, no he 
contestado de nuevo á su apreciable, como debí hacerlo inmediata- 
mente sobre un asunto tan urjente como importante. 

"Usted ha recapitulado todos los conflictos en que se halla el Go- 
bierno y las tristes circunstancias que le obligan á convocar la A 
samblea. Me habia manifestado Ud. antes, que iba á decretar los 
juicios en consejo de guerra, según el decreto federal, y que era ne- 
cesario el conocimiento del Cuerpo lejislativo; y yo, sin dar á Ud. 
opinión sobre este punto, solo indiqué que no me parecía convenien- 
te la convocatoria. Y era la razón, porque ya preveía que la Asam- 
blea no podría reunirse legalmente en el tiempo brevísimo en que se 
iba á convocar; que faltarían muchos diputados ausentes; y que sin 
ellos, el Cuerpo lejislativo, diminuto y falto de los representantes 
que habían promovido las leyes eminentemente liberales de la Le- 
jislatura actual, á mas de chocar abiertamente con el método cons- 
titutivo de toda corporación, en que se citan de antemano todos sus 
miembros, y se les anuncia para que se preparen al asunto de las 
sesiones estraordinarias; parecía también indispensable que los dipu- 
tados presentes, que eran puntualmente en su mayoría hostiles á las 
leyes populares que se habían emitido cuando hacían una minoría 
en la Asamblea plena que las decretó; ahora que ya constituían una 
mayoría por la mutilación del Cuerpo lejislativo, trastornasen como 
lo han hecho, todo el sistema de libertad electoral decretado;— die- 
sen por el pié á la ley de Hacienda, que nunca estuvo en sus cora- 
zones; — y anulasen las garantías mas esenciales del código y aun to- 
do el sistema de Livingston, que aparentaban sostener; pero que de- 
testaron desde que advirtieron prácticamente los obstáculos que o- 
frecia al desarrollo del poder arbitrario. 

"En efecto, los hechos han dado á conocer que sus avances, ho- 
llando cuantas instituciones libres se habían dado al pueblo, contra- 



384 reseSa histórica 

rías á sus ideas, sobrepujaban á cuanto la imajinacion podía retelar 
del abuso lejislativo de una minoria que lograba empuñar el cetro 
por breve tiempo, para arrazar y destruir cnanto se hubiera trabaja- 
do en la Asamblea ordinaria que adelantó, á su pfesar, tantos grados 
en la libertad electoral y en las garantías individuales, porque eran 
entonces y han sido siempre la necesidad mas perentoria y urjente 
del pueblo del grande Estado. 

"Estas mismas leyes, que Ud. llama ahora pasos avanzados y ri- 
jidez democrática, se dieron por la iniciativa de Ud., y nada se hizo 
sin su acuerdo y consentimiento. Usted se glorió de ellas, porque 
las consideró honrosas, y que justificaban su Gobierno ante el par- 
tido de oposición. Se notó, sí, desde entonces, que los diputados 
mas asimilados á Ud. en adhesiones y sentimientos, fueron los que 
mas las resistieron; pero, á pesar de este contraste, ellas fueron de- 
cretadas, y Ud. selló su importancia y utilidad, con todos los lis 
tintivos del aprecio y autorización del Gobierno. ¿Cómo podia, en 
efecto, sin desconceptuarse un Gobierno que se precia de liberal, 
desconocer la necesidad de asegurar bien la libertad electoral en una 
República, y de estenderla dando una sólida independencia á los 
jueces y majistrados, para establecer un código que era y se habia 
proclamado el mas libre y mas digno del pueblo de Guatemala; .Me 
admira, pues, en estremo, que lid. considere ahora estas leyes tan 
de poco valor, ó bien al pueblo tan poco digno de ellas, que en la 
menor ocasión deban echarse por tierra, ó que deban disciparse com- 
pletamente al nublado ó primer turbión de la ignorancia ó de la ma- 
lignidad que se presenten. 

"¿Será bastante razón el que antes no existían estas leyes, como 
Ud. me dice en su cartaí Verdad es que no existían; pero tampoco 
existia antes una verdadera tranquilidad en los departamentos, ni 
una verdadera elección libre, ni una verdadera independencia y se- 
heridad individual, ni un verdadero orden de hacienda, ni un ver- 
dadero bienestar ni en la administración ni en los pueblos, ni un 
verdadero código para la seguridad de las personas y de las propie- 
dades. Existia, sí, una ansiedad y una demanda pública por todas 
estas instituciones descuidadas desde la Independencia, que debían 
fijar los derechos del pueblo, hacer efectiva la Constitución y con- 
solidar el Gobierno. Prosperaba ciertamente el Estado por mil cau- 
sas, en que también tenia pártela administración; pero le faltaba el 
jugo mas nutritivo y jenerador para construir sólidamente á un pue 
blo libre, para desarrollar los grandes elementos del Estado, y para 
precaverle de nuevas tormentas y oscilaciones revolucionarias. ¿Có- 
mo desconocer esta importante tendencia en las leyes destruidas 
que restablecen la confianza pública y garantizan los mas caros de- 
rechos del hombre, reuniendo al rededor del Gobierno y de su ad- 



DE CENTKÜ-AMEKIC'A. 



385 



nistracion el patriotismo, la civilización y las luces; ¿Desconocerá, a- 
caso, la opinión pública el beneficio de la libertad y la justicia i Y 
porque hay masas todavía ignorantes, ¿la mayoría del Estado será 
imbécil é incapaz de gratitud y discernimiento hácia un Gobierno li- 
beral y justoí El retroceso, pues, destruyendo tales leyes, burlando 
la esperanza pública, y estableciendo lo arbitrario por único reme- 
dio de salvación, no es como quiera un juego trivial y despreciable, 
sino un estandarte de rebelión contra la patria, un perjurio público 
y solemne en los encargos del pueblo, y un abismo de desconfianzas 
y revoluciones; pues que apenas nace una ley liberal; apenas se pro- 
clama un código, se destruye y se anula por el menor vaivén, ó dis- 
gusto de los funcionarios que contradicen, en lugar de sostener, la 
la marcha gloriosa del Estado. 

"Usted me dice, agraviando mis sentimientos y mi conducta, (a- 
caso sin pensar ofenderme) que yo quiero levantar la bandera de la 
anarquía y desconcierto; pero si tal debe pensarse del que sostiene 
la Constitución y las leyes, del que defiende la libertad hasta en sus 
últimos ápices, ¿qué deberá imajinarse de los que aprovechan el mo- 
mento para desorganizar el Cuerpo lejislativo, mutilándolo y hacien- 
do que una minoría de él anule todo el sistema liberal, trabajado 
por una Lejislatura pleua y apoyada en sus disposiciones por el 
mismo Gobierno; ¿Qué deberá pensarse de los que solo invocan la 
dictadura sin límites y aun sin necesidad, para salir del paso en 
cualquiera crisis, y aun para hacerla casi el elemento perpétuo y 
constitutivo del Gobierno, sin considerar en nada las reclamaciones 
justas y el disgusto de la parte culta y regularizada de los depar- 
tamentos? ¿Qué circunstancias hay que puedan justificar este proce- 
dimiento, para no oír la voz, ya no digo de la libertad, sino de 
una sana y moderada políticai ¿Quién será, pues, el que planta el 
estandarte de la revolución, el que demanda la libertad del oprimi- 
do, el que reclama los derechos del pueblo y los principios de la civi- 
lización y del siglo, el que quiere mantener las leyes,ó el que todo lo 
desoye y arruina para ensanchar el poder y por asegurar su propio 
partido, chocando con todos los intereses y con la opinión general; 
¡Las circunstancias/, la razón de estado, por otro nombre. Ellas 
han sido siempre el pretesto de la tiranía en opinión de todos los 
publicistas é historiadores de luces; y anarquista lia sido siempre 
todo pensamiento de oposición á los avances del poder. ¡Las cir- 
cunstancias! Yo pregunto si ellas han justificado á Méjico de su 
despotismo y de su réjimen militar,? Si la arbitrariedad y el sistema 
de la fuerza lo han salvado de las revoluciones* Todo lo contrario: 
Méjico por esto mismo es el país de la anarquía militar, de la nuli- 
dad del pueblo, del fanatismo y del atraso general. Es, por cierto, 
el despotismo militar el que lo ha mantenido en tan deplorable si- 
Tomo ii. 25 



38G 



RESEÑA HISTÓRICA 



tnacion, es el que lo hace sufrir convulsiones inútiles y espantosas.. 
Ni ¿cómo se puede ahora imajinar que el despotismo y la servidum- 
bre remedien los desórdenes de la ignorancia y de todos esos abor- 
tos salvajes de la barbarie, estableciendo como antídoto el desatien- 
to, la desconfianza y el terror militar por único móvil del Gobierno'; 

"Pinta Ud. los horrores de la sublevación actual de las masas, y 
dice Ud. que nada debe igualar á este mal; dando á entender (Jne 
se ha de emplear cualquier medio para contenerlo, y admirándole 
que yo lo prefiera al despotismo. Si, en verdad, yo lo prefiero con 
todos sus terrores; porque este es nn mal efímero y violento, porque 
no puede sistemarse, 2">orque choca abiertamente con todas las po- 
siciones é intereses sociales; mientras que la dictadura decretada y 
ejercida bajo fórmulas republicanas, mientras que el régimen militar 
bajo una disciplina y un orden opresivo bien regularizado, mientras 
que corporaciones aparentemente investidas de la representación na- 
cional.no son masque el consejo áulico del poder, y no estudian sino 
el arte de desarrollarlo y aumentarlo por razón de estado ó por mil 
pretestos especiosos. ¿Donde está ni puede estar un Gobierno regu- 
larizado por masas absolutamente ignorantes, como el que se teme, 
simentado sobre la mas absurda barbarie, y dominando á la masa 
ilustrada por mucho tiempo? No así el que establecen autoridades 
y funcionarios que, de acuerdo, conspiran contra la libertad públi- 
ca, y emplean contra el pueblo el poder y la. fuerza qne el mismo 
pueblo les dió $a(ra protejerlo. Esto, sobre ser cien veces mas crimi- 
nal y monstruoso, es también mas peligroso, destructor y durable. 
Lo uno hiere y destruye como un rápido incendio; y lo otro como 
un fuego artificial y siempre alimentado, que todo lo devora lenta- 
mente y lo convierte en su propia sustancia. Las habitudes de la 
servidumbre, el carácter de esclavitud, y una muerte lenta, no se 
contraen en las convulsiones populares, sino en el ejercicio del po- 
der arbitrario. ;Como, pues, establecer un mal peor para salvarnos 
de otro grave, pero efímero, y que en sí contiene su propia destruc- 
ción? Sobre todo, ¿quién puede persuadirnos contra toda regla y es- 
periencia, que el despotismo sea un medio de reorganizar y de sere- 
nar las tormentas indispensables en todo pueblo libreí Si se quiere 
ejecutar esta idea tan singular, no hay sino tomar el medio de los es- 
pañoles en América: aniquilarlas masas, y encadenar materialmen- 
te los restos de la población. Pero ¡creer que un Gobierno misto de 
. turco y republicano, que un Gobierno qne ha debido salir d'e la^ 
masas y que tiene por base su confianza y opinión, se emplee en a- 
lejarlas por un sistema de violencias, de fuerza y de absolutismo; 
creer que por tales medios se han de serenar las revoluciones, y he- 
mos de besar gustosos la nueva cadena y admirar tan bello orden: 
esto solo nuestros diputados actuales han podido concebirlo! 



DE CENTRO- AMERICA. 387 

Ud. dice que ellos no transijirán en nada que no sea por salvar al 
Estado, como si mi opinión de observar y sostener las leyes y el or- 
den fuese una idea contra toda salvación del Estado. Yo creo que 
no es el Estado el que ellos se proponen salvar, sino el partido de- 
caído en esta Legislatura, el del antipopularismo en las elecciones,, 
el de los manejos y violencias sobre los electores, el de los fueros y 
privilejios en lo militar, el de los empleos numerosos en la hacienda. 
Porque ;qué tiene que verla elección de magistrados y la de conseje- 
ros que deben obrar hasta el año entrante, que ni la conocen los re- 
beldes ó ignoran hasta su existencia, ¿qué tiene que ver esta ley de 
hacienda, que debe ahora el Gobierno anular por facultad eetraor- 
dinaria, estableciendo el nuevo plan de contribuciones para el ejér- 
cito? ;qué conexión encuentran estos hombres en tales leyes con la 
sublevación de pueblos estúpidos, alborotados por el cólera? íHáy 
una estravaganci.i mas ridicula ó criminal que echar abajo leyes de 
paz, de popularidad y de justicia, leyes de garantias necesarias y 
de alivio general en las contribuciones, de igualdad y de orden, su- 
poniéndolas causas de unos tumultos dimanados de la exasperación 
de la epidemia, ó ajitados por la malicia délos perversos, ó bien sea 
de los bandidos, que no se han propuesto sino el saqueo y el robo 
—y á los que no se les vé el menor objeto político? Mas yo hablaré 
á su tiempo sobre tales decretos, y los analizaré en público. Por a- 
hora ya abrumo á Ud. cois mi estension, y concluyo sobre este pun- 
to con que ni las circunstancias, por graves que sean, hacen Asam- 
blea lo que no es Asamblea, según la Constitución y las leyes; ni 
tales circunstancias son propias ni demandan por remedio atrope - 
llamientos y despotismo; ni ellas tienen que ver en nada con las le- 
yes derogadas, sino con el interés particular y con las ideas anti- 
populares de tales diputados:— que es claro que estas leyes fundan 
y sostienen la libertad y el código proclamado; porque sin elecciones 
libres no hay funcionarios ni majistrados independientes; sin una 
ley bien regularizada de hacienda, no hay sino ataques á la propie- 
dad, y miseria y descrédito en el Gobierno. 

"Usted dice que no puede desconocer á una Asamblea que se ha 
declarado constituida, sin meterse á observar si lo es ó no según la 
Constitución. Pero permítame Ud. preguntarle: ;si Ud. reconocería 
á una Asamblea, que se estableciera con 8 diputados y sin las for- 
malidades de convocatoria y demás citaciones indispensables; por- 
que ellos, aprovechándose de algún alboroto ó crisis, querían tener 
el gusto de lejislar un poco á su manera, y de aniquilar lo que no 
estaba en su interés ni en sus mientes, á título de rio revuelto y de 
circunstancias? Yo creo que Ud. no haria tal cosa; porque el Go- 
bierno tiene la Constitución por guia, que le ordena obedecer ú una 
Asamblea bien constituida, y dice cuales son las leyes y reglas por 



388 



KESESA 1IISTÓKICA 



las cuales se constituye la Asamblea en sesiones estraordinarias. Y 
el Gobierno no puede reconocer por lejislador á ningún intruso. Es- 
to no es cosa de opiniones, ni de estandartes de anarquía levantados 
por la mera opinión; es cosa del testo mismo de la Constitución, que 
previene, en el artículo 89, que la Asamblea estraordinaria solo se 
componga de los diputados de la ordinaria, y solo trate de los ne- 
gocios de la convocatoria. ¿Quien, pues, los autorizó para llamar al 
portero y hacerlo jurar sóbrela marcha? ¿Quien los ha convocado 
para tratar de elecciones y derogar tales leyes? Y esto sobre haberse 
reunido sin aguardar la representación de los demás departamentos 
y privándolos de este derecho sagradoí 

"Yo estaba seguro que siendo estos diputados, como lo vé todo 
el público, tan adictos á Ud., y tan deferentes á su Gobierno, que 
casi están identificados con su administración; que teniendo Ud. i- 
gual influencia sobre la mayoría actual del Consejo, le bastaba una 
sola indicación para volverlo todo al orden; para hacerles esperar la 
llegada de los demás diputados, por lo menos hasta el tiempo ne- 
cesario en que pudiesen concurrir, y que no se diese este golpe á la 
representación de los departamentos de lejos, en materias y leyes 
que les importan y tocan tan de cerca; y para que se hiciera cons- 
titucional la existencia del Cuerpo Legislativo, sin dar, como se ha 
dado, á los pueblos un motivo y aun una necesidad de desconocerlo. 
Creía yo también, que Ud. querría persuadirlos á que, entre tanto, 
se suspendiesen estos decretos, y se combinasen mejor con los prin- 
cipios y con los derechos de los ciudadanos pacíficos, que compo- 
nen una mayoría inmensa sobre los pueblos rebelados. Tenia yo, 
ademas, muy á pechos el revivir en Ud. el entusiasmo que manifes- 
taba hace poco por el código, ahora moralmente herido, tanto en 
las facultades que á Ud. se le conceden, como en las leyes que fue- 
ron derogadas gratuitamente y sin el menor motivo. No era pues, 
una mediación la que yo deseaba; porque mi corazón, como el de 
todos los patriotas, no se avenia ni aun á medianos golpes al código y 
álas libertades de nuestro país: era, sí, un remedio radical el que yo 
le pedia, y que estoy seguro se hallaba en sus manos, para cortar de 
raíz'la nueva revolución lejislativa y retrogradacion lastimosa que nos 
amenaza. Era principalmente porque mi temor mas fuerte es y será 
que dando y quitando leyes benéficas en una misma lejislatura, pro- 
clamando y despreciando sucesivamente los principios sancionados, 
los propios poderes supremos que deberian afianzarlos eternamente 
y restituir la calma; en la oscilación espantosa y anárquica de le- 
yes de libertad, mezcladas casi á un tiempo con decretos de despo- 
tismo y de circunstancias, debemos venir á parar en un caos y lu- 
cha ciega de lejislacion contradictoria y de disposiciones sin sentido 
ni razón; es decir, en un laberinto verdaderamente anárquico en que 



DE CENTRO- AMÉRICA. 



38: > 



no nos entendamos, y en que no sea fácil que volvamos á fijar el 
norte de ninguna institución útil y estable. Pero no me fué posible 
convencer á Ud., porque acaso no sé razonar del modo conveniente 
con un amigo que piensa de distinta manera, ni sé tocar su corazón, 
¡í pesar de la brillantez y fuerza de mi causa y de las simpatías de 
nuestros sentimientos particulares. No sé como es esta desgracia de 
hallarme sin influencia sobre los talentos y sobre las mejores dispo- 
siciones de un buen amigo. El decreto se ha dado y todo está hecho. 

Entre tanto, quiero por lo ménos hacer algunas observaciones res- 
pecto de las facultades con que se ha investido al Gobierno; y que 
si Ud. viera autorizar con ellas á otro hombre, que no tuviese ni 
el génio ni la sagacidad y moderación de Ud., temblaría de espanto; 
pero que el lejislador debe considerarlas aisladas y en sí mismas, y no 
arriesgarla libertad sagrada de los pueblos á la transitoria y efímera 
seguridad que prestan las cualidades mas brillantes en el hombre re- 
vestido del poder. 

Aumentar la fuerza sin límites y decretar los impuestos para sos- 
tenarla, sin detallar ningún principio fijo ni para asegurar la propie- 
dad, ni para poner diques al réjimen militar, es sobre arriesgado, 
vicioso y destructivo de todos los elementos de prosperidad y de se- 
guridad de un país. Establecer penas contra los que desobedezcan 
á las autoridades, es substituir un nuevo Código penal para casi to- 
das las infracciones de ley, en que lo discreccionario sea la única 
regla, y gobierne sobre las ruinas del sistema penal, ya proclamado, 
elojiado y recibido por los pueblos con el mayor entusiasmo. El 
decretar una nueva ley agraria, no solo es innecesario, porque la Le- 
gislatura estaba en el deber de ratificar laque se dió, ó de reformar- 
la del modo conveniente, sino que también es un objeto impropio 
del Gobierno y muy ageno de sus atribuciones. El espeler del Es- 
tado á los motineros y trasladar á otros puntos las poblaciones, es 
abrir un vasto campo á espatriaciones injustas y á proscripciones 
en masa y en de tal; pues cuando no procede la justicia y un orden 
regularizado de procedimientos bajo los principios del sistema ju- 
dicial, los destierros y las vejaciones mas inauditas pueden verifi- 
carse por providencias gubernativas y económicas; fuera de que, 
tales facultades violan abierta y directamente todas las garantías 
consignadas de un modo irrevocable en las constituciones del Es- 
tado y de la República. Los delincuentes podrán así ser castigados 
aun sin juzgárseles. Las delaciones y acusaciones vagas ó malicio- 
sas, podrán ser la única guia del que ejerce el poder, y de la mul- 
titud de subalternos que en sus venganzas particulares emplean ó 
seducen la autoridad que los arma. Porque es bien claro que si el 
Gobierno necesitara instruir causas para todo esto, conforme á las 
leyesdel procedimiento, la facultad que sí le confiere seria absur- 



390 



RESENA HISTÓRICA 



da y contrasentido, haciendo al Gobierno un juez universal, abru- 
mándole con detalles judiciales, y quitándole toda la enerjia que le 
debe ser característica. Se exije, pues, claramente en esta facultad 
un procedimiento, digámoslo así, vago y jeneral, espuesto á todos 
los errores é intrigas de la venganza particular y pública sobre sus 
infelices víctimas; y si este atropellamiento se ejerce sobre pobla- 
ciones enteras, vejadas y destruidas al arbitrio del poder, para tras- 
ladarlas fuera de sus hogares, la facultad no puede menos de envol- 
ver una mira estravagante, tiránica y horrible. Si el Gobierno pue- 
de decretar cualesquiera penas, también podrá imponer la de azotes 
y aún la de muerte, pues que la facultad no contiene limitación al- 
guna. No soy capaz de imajinarme un abuso tan estraordinario y 
atroz. Pero la ley ó el decreto dá lugar á él; y si por un acciden- 
te se cometiese un esceso semejante, la responsabilidad no era tan- 
to del Gobierno, cuanto de la Lejislatura que lo autorizó tan sin pru- 
dencia ni límites. ¿Cómo el Estado, cómo la nación entera pueden 
sufrir tal decreto, viendo reunidas en una mano sola las facultades 
de los tres poderes supremos, lejislativo, ejecutivo y judiciario, y 
reuniéndolas con demasía tal que ni la Constitución permite á cada 
uno de ellos separadamente y por su orden, un hacinamiento seme- 
jante de atribuciones absurdas? El Congreso, acaso, tomaría á su 
cargo anular, como debe, este traspaso enorme de los garantías esta- 
blecidas en la ley fundamenta], si la Asamblea no lo veriiicára so- 
lemnemente. Pero lo que se hace mas notable es que en el mismo 
decreto se manda sostener el juicio por jurados establecido en el có- 
digo. Desde luego esto indica que también el código está derogado 
en todas sus partes, si no es en el juicio por jurados. Y si el pueblo 
entero se compone de soldados milicianos, conforme á los decretos 
últimos; si tanto los milicianos como los permanentes, deben tener 
fuero, segnn el mismo decreto; ¿sobre quién se ejercerá el juicio por 
jurados que se manda llevar adelante, si no es sobre las mugeres y 
los niños incapaces de tomar las armasí En verdad que esto, sobre 
ridículo, es insultante á la razón humana; y no concibo como Ud. 
puede sufrir la investidme ridicula y odiosa que se le confiere. 

"Ud. sabe que por una enfermedad grave no podia yo concurrir 
á la Asamblea, prescindiendo de que mi presencia en ella ni era útil 
ni apetecida. Y ciertamente yo iría arrastrándome cuando pudiese 
salvar al Estado con mi voto, aun entre los insultos y el desconcier- 
to de un partido ultra en sus ideas anti-republicanas. Pero su obra 
está consumada, y nada hay de común entre mí y sus autores. iN r o me 
resta mas que dar cuenta al público de mis ideas y de los pasos que 
he dado en esta nueva crisis, como Representante electo con especiali- 
dad para sostenerlos principios liberales que he profesado siempre, 
y para cuyo restablecimiento me nombraron espresainento mis co- 



DE CENTUO- AMÉRICA. 391 

mitentes. Entre tanto, yo profesaré á Ud. siempre, á pesar de esta 
abierta contradicción en nuestras opiniones, la mas sincera amistad 
y el mas grato recuerdo de la simpatía de sentimientos que nos ani- 
mó otras veces en los trabajos públicos que prestamos á la patria. 
•Soy, pues, de Ud. afectísimo amigo Q. B. S. M. 

J. Barrundia.'" 



4.— Otra contestación del Jefe del Estado. 

"Guatemala, junio 2o de 1837. 

"Estimado amigo: 

"Hasta ayer me han permitido las ocupaciones sucesivas que me 
agobian acabar de leer la segunda carta de Ud. 

"Yo no me be propuesto analizar y defender los decretos de la 
Asamblea á que Ud. se refiere; y de consiguiente no se ba dirijido 
Ud. bien á mí, sea para probar que son inconvenientes, ó bien para 
dar á luz una discusión en que resaltase la razón por parte de Ud. 
Ha podido Ud. ademas entregarse á escribir, solo, en el retiro, y 
sin que nadie le distraiga, mientras que yo, aunque hubiera querido 
tomar la defensa de las operaciones de la Asamblea, be tenido so- 
bre mí las grandes atenciones del Gobierno, hoy multiplicadas, por- 
que los pueblos y los pobres me buscan y me reclaman el alivio 
de sus calamidades actuales, y porque á ellas se agrega la del desor- 
den que se promueve por todas partes, y exije recursos que no exis- 
ten y medidas precautarias y remedios de todo género. El deseo de 
complacer á Ud. y de tranquilizarlo en sus ajitaciones, me hizo 
darle mi primera respuesta, confiando en que el amor del bien solo 
necesita indicaciones y disposición á conciliario; y ahora estoy o- 
bligado á vindicarme, porque Ud. ha buscado en mi propia contes- 
tación sincera y franca, espresiones que traducir contra la misma sig- 
nificación del diccionario de la lengua castellana, para hallarme 
fuera del sentido de los principios populares, y para deducir del 
renglón de una carta, que todos mis trabajos, toda la odiosidad que 
he arrostrado, que mi conducta liberal en siete años de gobierno e- 
ra hipócrita. Así leo y entiendo su carta; y por eso permítame que 
ahora esprese tres ó cuatro conceptos, sin entrar, porque repito, que 
no es este mi ánimo, á sostener los decretos de la Asamblea. 

"DijeáUd. en mijrespuesta anterior: "serán (las leyes dadas) y 
yo convengo en ello, un retroceso de los pasos avanzados de popu- 
iarismo y rijidez republicana; pero no por eso veo perdidas las liber- 



392 



RESEÑA HISTÓRICA 



tades públicas etc."; y Ud. con el reproche me vuelve la espresion 
avanzadas, bajo la inteligencia de propasadas. ¿No se dice de un 
pueblo, que está avanzado en la carrera de civilización? No he dicho 
yo mismo celebrando los progresos del Estado?, ;no han dicho otros 
funcionarios y escritores, que la prosperidad de los pueblos había 
avanzado en los íiltimos años? ¿No dice el diccionario de la Acade- 
mia avanzar, adelantar, pasar adelante''. Cuando así no fuera, 
cuando yo hubiese hablado en mal castellano, y usado acepciones 
vulgares de las palabras; el haber dicho que convenia en que los úl- 
timos decretos eran un retroceso de lo avanzado en la rijidez demo- 
crática, ¿no está poniendo de manifiesto mi concepto? Mucho celebro 
esta especie, porque si mis ideas, si mi conducta administrativa, tu- 
viese cargos y objeciones efectivas, la vista penetrante y celosa de 
Ud. hubiera hallado al momento lo que era efectivo, lo que hiriese 
y chocase con los principios de libertad; pero Ud. lo sabe: la obra del 
establecimiento del juicio por jurados me ha ocupado por mas de 7 
años; y ella me ha concitado el odio de muchos hombres interesa- 
dos y serviles, avezados á los abusos, que hoy rodean y aplauden á 
Ud., sin que Ud. advierta cuanto significa esto. La plantación de 
este sistema, con solo que no hubiese yo metido una enerjía y tra- 
bajo estraordinario, habría sido imposible: los archivos, la impren- 
ta, las comunicaciones, el concepto general, lo testifican; el hombre 
que mas se atareó en la obra, el C. Azmitia, que regularizó los pri- 
meros trabajos indijestos y contradictorios, me halló siempre ani- 
mándole cuando se desalentaba con la magnitud de la empresa, y 
dedicando el tiempo que quedaba en auxiliarlo. 

"La imputación que Ud. deja entrever, no puede, por tanto, ser 
mas ingrata ni mas gratuita, ni sé como persuadirme que sea ino- 
cente. Yo he amenazado con la destitución á un oficial, porque que- 
ría comprometer una cuestión de fuero con un juez del nuevo siste- 
ma: al momento que un jurado de acusación necesitó una declara- 
ción mía, aunque relacionada con procedimientos gubernativos, com- 
parecí ante él, y no le informó como me pedia, sino que presté jura- 
mento como los demás ciudadanos. Esta ha sido mi conducta para 
avanzar un sistema en que he fundado las mejores esperanzas de la 
patria. Un hecho ocurrió después, y Ud. lo sabe: un primo de Ud. 
fué compelido por el Gobierno á un acto que exijia la salud de los 
pueblos desgraciados. Demandó al Gobierno ante un juez subalter- 
no que me mandaba por ello comparecer en su casa á las 9 de la 
noche, y yo desprecié su fatuidad. Esto se presentó como un golpe 
que daba el Gobierno contra el sistema, como si este sistema fuese 
el de la turbación de todo órden; y desde entonces se dijo que Ud. 
era quien habia sido el que habia manejado la queja, y quien habia 
movido toda la ocurrencia; y mas, que las amenazas de un brastor- 



DE CENTRO- AMERICA. 



39? 



no que hizo sn primo al gobernador, que procediendo de él eran ri- 
sibles, se miraban como venidas de Ud., para la ocasión en que no- 
pareciese Ud. obrando por espíritu de familia. Yo no soy el autor 
de estas especies, ni podia figurármelas, porque siempre lie tenido 
á Ud. en una reputación muy diferente; y ahora mismo que veo á 
Ud. hacer un pronunciamiento contra mí muy directamente y bajo 
aparatos de pérdida de la libertad y de la violación de los códigos, 
por puras opiniones, yo no le imputaría jamas que aprovechaba cual- 
quier incidente para dar salida á un resentimiento ahogado por u- 
nos meses. 

"Soy yo el que hice la iniciativa para la elección popular de to- 
dos los jueces, de acuerdo con Ud., que lo promovía con dificultades,, 
y mi ánimo fué allanarlas si era posible con mi voto; pero Ud. re- 
cordará que le exijí que su duración fuese por el tiempo de su bue- 
na conducta, porque solo así son independientes los jueces. Le dije 
que si su destino dependía cada dos años de los demagogos de los 
pueblos, tendría que disimular los crímenes de sus relacionados, y 
qué fallar siempre en su favor. Este es un principio entre los publi- 
cistas. Esta ley recordará Ud., que iba á ser devuelta sin sanción, 
y que el voto porque la obtuvo fué de un Consejero que me honra 
con su confianza y amistad, y que dudando de la conveniencia de 
dicha ley, se tranquilizó para sancionarla con la iniciativa del Go- 
bierno. 

"Fué mia, un año antes que Ud. entrase á la diputación, la rela- 
tiva á un nuevo sistema de hacienda, y presenté diferentes recla- 
maciones para su adopción. Recuerde Ud. que me comprometió á 
rogar (cosa que jamás hago) á varios diputados para que la ratifica- 
sen. Ahora veo á Ud. alarmado, suponiendo que voy en contradic- 
ción con el nuevo proyecto de hacienda, porque hasta ahora, por 
desgracia, no está mandado plantear. 

"Soy el que promovió el último año la independencia y la libsr- 
tad municipal délos pueblos.. Yo he levantado y organizado la mi- 
licia cívica, que no amaga, sino que garantiza la libertad del pueblo. 
En varias poblaciones las armas del Gobierno están repartidas á los 
vecinos. ;Es esto tiranía y despotismo'; Sírvase Ud. ver como son 
las cosas entre nosotros. Nada importa ningún gobernante. El círcu- 
lo de los elementos en que puede obrar, es siempre muy miserable. 
;Cómo es posible qne aquí hubiese podido resonar el aparato de un 
discurso de Mirabean, alzándose contra el despotismo de un monar- 
ca y de los grandes, sin parecer estraño al auditorio? Un Jefe de 
Estado no es nada; no es mas que un objeto de lástima; la envidia y 
el temor no tienen que hacer con él. No es heroísmo, es ruindad' 
darle combates como los qne han dado en tierra con todos mis ante- 
cesores, padeciéndolo el país. Para la anarquia sí que no faifa en- 



394 



liESEÑA HISIÓB1CA 



tre nosotros ningún elemento, y Ud. Ja ha visto sucesivamente ir 
destruyendo los Estados, sin que asome la esperanza de verla desa- 
parecer. Así, aunque es verdad que el despotismo es siempre mas 
durable que la anarquía, esto es y se entiende en las monarquías 
que organizan el trono y la nobleza para siglos; pero en las repúbli- 
cas ningún déspota dura, siendo el desorden su mal mas común y 
habitual. El despotismo militar no ha existido jamás entre nosotros. 
Yo debo esta indicación á los que han derramado su sangre por la 
libertad, y les debo la de que no tienen aspiraciones mas que á la 
gloria de haber servido á su patria. Ni sueldos, ni ascensos, ni mon- 
tepío para sus familias, cuando son víctimas: nada esperan; y pasa- 
das las circunstancias del peligro, vuelven contentos al taller ó á la 
labranza. Sépalo Ud. para que no se alarme; no hay ahora cuatro- 
cientos hombres á sueldo en un Estado de 2í30 leguas de estension, 
y en ellas diseminados setecientos mil habitantes. La fuerza que se 
ha mandado á reprimir á los sediciosos es la cívica y ha vuelto ya 
á sus hogares. 

"Opina Ud., á lo que veo, porque el Gobierno debe á veces en los 
casos evidentes, juzgar si la Asamblea está bien organizada. Por su- 
puesto que en el caso que Ud. finje, á saber, de que personas par- 
ticulares fueran á lejislar, seria absurdo el reconocerlas; pero si los 
diputados mismos que el Gobierno ha citado son los reunidos, ; co- 
mo era dable anular sus determinaciones á pretesto de que eran in- 
constitucionales! Esto seria hacer al Ejecutivo arbitro de la existen- 
cia del Poder lejislativo. Y no se diga que la Constitución le debe 
servir de guia, porque la Constitución es muchas veces invocada para 
violarla, y se establece como consignado evidentemente en ella aque- 
llo que prohibe. 

"Mal conoce Ud. á los representantes de quien se queja, y veo 
también que no me conoce á mí cuando supone que sus votos de- 
penden de mi arbitrio, para que yo hubiese hecho lo que Ud. me 
indica ó cualquiera cosa que me pareciese. Tengo por máxima no 
hablar ni comprometer á los representantes en ningún caso, y quizá 
la única vez que lo he hecho ha sido por deferencia á Ud. Sírvase 
recordar que apénas ha habido alguna Lejislatura, y todas han sido 
compuestas de personas con quienes tengo amistad, con la cual no 
hayan ocurrido contestaciones que algunas veces han obligado á re 
nunciar, porque veía en peligro el Estado por la dirección que laA- 
samblea daba á su política. Esos representantes, que Ud. supone ba- 
jo mi influjo, lo que hacen es censurarme por condescendiente y por 
muchas opiniones y operaciones del Gobierno, anunciándome que 
pierdo el Estado. Su amistad es para no herirme, no para seguir mi 
voz hombres que tienen opinión propia bien arraigada. Tengo mu- 
chas relaciones sin identidad de opinión. Nunca he abrigado la ten- 



DE CENTRO- AMEKIC A. 



395 



ciencia de exijir el sacrificio de las ageuas. Hay muchos hombres á 
quienes reputo liberales, aunque no piensen como yo. No me consi 
dero el centro de la fé política, fuera de la cual estime reprobos á 
mis conciudadanos. Mas ;por qué no me dice Ud. que tiene la sa- 
tisfacción de que dos de los diputados que votaron en el sentido que 
Ud. deseaba sean los que tienen mas estrechez, mas fina amistad 
conmigo; 

"Creo que Ud. espera mal la intervención del Congreso. Debe te- 
merla, si ama la Constitución. La Federación no tiene misión para 
decretar si está bien llamado un suplente por la Asamblea de un 
Estado soberano. 

En fin, mi amigo, me he estendido mas de lo que queria y podia; 
paro no concluiré sin decirle que no he querido decir á Ud. que fue- 
se anarquista, sino que el dar lugar á otras escisiones, y la concita- 
ción, no á auxiliar, sino á desopinar .y desobedecer al Gobierno en 
las circunstancias en que está, era una nueva bandera de desconcier- 
to, y me es muy satisfactorio el escuchar á Ud. mismo que es inca- 
paz de levantarla. 

No estrañe Ud. mi idioma. No reciba mal ningún concepto de esta 
carta, ni ménos los crea emanados de un corazón agrio ó desafecto. 
Sabe Ud. cuánta ha sido y es mi adhesión y mi deferencia por Ud., 
y cuán repetidos son los testimonios de aprecio que he sabido dar- 
le en todas ocasiones; pero traicionaría las relaciones privadas, si 
disimulase lo que sé, lo que pienso, lo que oigo, y lo que presumo. 
Por esta misma razón no me ofendo ni recibo como intencionados 
algunos de los conceptos que penetro en su carta, Y en todo evento, 
Ud. pcdria estraviar y agriar estos incidentes, porque cada uno obra 
con su propio temperamento, pero nada me hará ser otro, ni ménos 
olvidar los vínculos públicos que nos han unido y las relaciones de 
nuestras simpatías. 

"Soy de Ud. afectísimo Q. B. S. M. 

M. Galvez." 



5 — Otra delC. Barrundia al misino Jefe. 

"Casa de Ud., junio 27 de 8:í?. 

"Mi Jefe: 

"Veo que en efecto sus importantes ocupaciones no le dan mu- 



396 



RESEÑA HISTÓRICA 



cho espacio para una discusión que por otra parte es desagradable. 
Se conoce también que la contradicción no puede hermanarse bien 
con la autoridad, y que el disgusto de un choque violento de opi- 
nión, á que no está habituado, hace dar un giro estraviado á las con- 
testaciones, y las reconcentra sobre sí mismo, y mas sobre la perso- 
na que las promueve. De aquí la agrura sin razonamiento, la sátira 
y el personalismo. 

"Yo me he dirijido á Ud. como á la persona que el público en- 
tero mira como autor de los decretos en cuestión, como el primer in- 
teresado en los aumentos que ellos dieron al poder, y en los resul- 
tados de la autorización decretada; como á quien los ha recibido y 
sostenido por convenientes, y sobre todo, como al centro común de 
la conducta actual y de los procederes legislativos que se cuestionan. 
Si así no fuese, Ud. habría rechazado las facultades, Ud. habría de- 
fendido las leyes derrocadas, y-Ud. habría contenido el sacudimien- 
to impolítico que iban á dar á la administración. Usted no podía ser 
pasivo y silencioso en un negocio tan grave, cuando otras veces, al 
dar un decreto ó providencia, que no afectan ni con mucho al Go- 
bierno como los actnales, ha manifestado Ud. el mas alto desagra- 
do, lia amenazado de retirarse, y ha hecho modificar ó anular las 
resoluciones legislativas que no eran de su opinión. 

"Tampoco yo me he propuesto examinar ni atacar su administra- 
ción pasada ni presente. Mi objeto es una reclamación simple de las 
facultades excesivas que se le han dado contra todas las garantías 
fundamentales de la Constitución y del código, y contra la aboli- 
ción de leyes populares y reguladoras, propias para atraer la con- 
fianza, dar seguridad y serenar las tempestades públicas. Ud. se ha 
disgustado por esta reclamación, que yo debo al pueblo que repre- 
sento. Ud. la ha tachado, primero de anárquica, y luego de resenti- 
miento privado, de espíritu de familia, de intolerancia de dogmatis- 
mo ciego. . . . ¿Para qué este afán de buscar su oríjen en defectos per- 
sonales, cuando está patente mi deber, mi honor, la consecuencia 
de mis principios y mi interés individual, mas fuerte que ningún 
motivo, en empeñarme por sostener estas garantías y estos derechos 
que no solo aseguran á mi país sino á mi propia persona contra to- 
das las violencias del poder y las humillaciones de la servidumbre? 
¿Tan mala idea tiene Ud. de los hombres y de su amigo, que no cree 
pueden buscar y reclamar la libertad, sino por viles resentimientos, 
ó por deseos y pasiones perniciosas? 

"Usted hace una larga apolojía de su entusiasmo por el código, y 
aun por las leyes populares que se han destruido actualmente, de 
la cooperación que ha prestado y de sus trabajos por sostenerlas. Y 
en verdad que estas demostraciones de liberalismo le atrajeron á 
Ud. los elojios mas puros y los corazones mas ardientes de patrio 



DK CENTRO -AMERICA. 



397 



tismo. ¿Parqué, pues, hablar ahora en estilo ambiguo de tales leyes? 
;Por qué figurarles inconvenientes que no se hicieron notaren sus 
iniciativas? ¿Por qué no haberlas querido plantear? ¿Por qué dejar 
aniquilado ó escarnecido este código inmortal, que ahora yace en el 
polvo después de haberlo colocado Ud. mismo en el altar y exijirle 
un pomposo culto? ¿Por qué el mas trético silencio, silencio de mor- 
tal aprobación, cuando todo él se anula ó se convierte en decretos 
de circunstancias, en facultades omnímodas, en fuero militar? ¿Pue- 
de Ud. sostener de buena fé, y sin excitar la risa ó la indignación 
pública, que exista algo de este código sin la independencia de los 
jueces, sin la libertad electoral, sin jurisdicción alguna en el jurado, 
sobre una población entera de milicianos con fuero, sin la ley de 
habeas corpus, sin el sistema penal, y el de procedimientos, absor- 
bido todo en la dictadura, ó barajado por la abolición de las leyes 
que lo sostenían? ¿Qué importan siete años de trabajos, ó las demos- 
traciones públicas de liberalismo, si en el momento crítico, se des- 
cubre una falta de sinceridad, y se sube á un poder sin límites, pi- 
sando el altar mismo que se ha levantado, y rompiendo las leyes 
que embarazan el paso? 

"Me supone Ud. autor ó promovedor del auto de exhibición per- 
sonal en favor de un pariente mió, y aun de las amenazas de tras- 
torno que Ud. dice vertió el interesado. Dos cosas hay en esto que 
me pasman: la una, que Ud. sabe, por mil conductos y denuncias, 
hasta las menores circunstancias de este accidente, y está bien in- 
formado que yo no tuve ninguna intervención, ni siquiera supe lo 
acaecido. Lo otro, que Ud. quiera presentarme al público como cul- 
pable de una reclamación á todas luces y en todos sentidos legal y 
justa, y que Ud. llama áefatuidez y trastorno, provocando ahora 
al examen un paso de los característicos contra el código y que su- 
ministra la prueba mas decisiva de la aversión con que se ha mira- 
do por la autoridad esta gran ley que la enfrena y asegura ¡i las 
personas contra el poder arbitrario. Usted dice que desde esta épo- 
ca yo he ahogado un resentimiento de familia, y esto lo dice Ud. 
contra sn propio sentido; pero el público asegura que desde enton- 
ces data el descontento de Ud. por el código y su idea de minar- 
lo. Y esto lo comprueban ahora los decretos actuales y la conducta 
hostil ¡i toda garantía. La ley de habeas corpus está combinada pre- 
cisamente para contener al Poder ejecutivo, porque en los particu- 
lares es inútil y sin ejemplo, y en las autoridades subalternas y ju- 
diciales casi innecesaria; porque ellas son contenidas por las leyes 
de responsabilidad, y por la acción inmediata de los tribunales su- 
periores. Pero no así en el Gobierno, que posee toda la fuerza y el 
poder público, y cuyos abusos son mas fáciles y mas irresistibles. 
Así es que el prólogo mismo de la ley de exhibición personal y to- 



398 RESEÑA HISTÓRICA 

das sus combinaciones, demuestran que su protección es sin escep 
cion de personas, y sobre las autoridades mas elevadas. ;Por qué- 
el Poder ejecutivo se esceptua de esta ley, si ella no lo esceptua; 
si aun en las monarquías se hace valer contra el Rei especialmente, 
y en la Inglaterra misma sirve, según todos sus publicistas, contra 
el poder del monarca; \ sí en América se 1*? dió aun mayor estension 
y fuerza por el mismo Livingstoní Sin embargo, ella ha sido ultraja- 
da en el primer ensayo entre nosotros; y el primer nulo que se die- 
ra, ha sido roto y arrojado con improperio, sin hacer su retorno, sin 
presentarla!^ preso! Tenia entonces el Gobierno la ocasión mas bri- 
llante de acreditar sus principios, de sostener su obra, y de rodear- 
se para siempre del partido liberal y acallar á sus contrarios. Nada 
hubiera perdido ni de su dignidad ni de sus derechos con retornar 
el auto y mandar presentar el preso. Este hubiera sido puesto de 
nuevo bajo su autoridad; porque la tenia entonces según las leyes, 
y el juez que espidió el auto se habría guardado de paralizar una 
providencia legal, referente al servicio público en la epidemia. Pero 
;qué arbitrio tienen los jueces para dejar de espedir tales autos por 
consideraciones á ninguna clase de autoridad.? La ley quiere que el 
poder judicial examine siempre verbalmente al preso y juzgue de la 
legalidad de toda prisión ó retención, y que toda, autoridad ó poder 
se preste á este examen, que es [incisamente del orden judiciario. 
Si el Gobierno estaba revestido de una facultad estraordinaria para 
este caso, el juez debia saberlo, y debía indagar del preso mismo 
las ntdidades del acto que reclamaba. En cualquiera circunstancia 
y con cualquier poder esta ley es justa, sabia y conveniente. ¿Por 
qué, pues, romper el avío, y aun amenazar al juez que cumplía un 
riguroso deber? \No esclaro que este ultraje al código y á sus ga- 
rantías fundamentales no podía hacerse por un adicto, por un entu- 
siasta sincero de su establecimiento? Todo el mundo vio en este ac- 
to violento y arrojado del poder público, desmentidos I js juramen- 
tos y protestas mas solemnes, aniquilado el código desde el primer 
acto de protección que presen tal >a á un ciudadano. jQné importaba 
en el caso que este ciudadano fuera ó no mi pariente?: yo no lo tra- 
taba, ni sabia aquel suceso hasta que se hizo público. Pero ¿puede 
Ud. inferir algo en favor de este ultraje al código, por el parentes- 
co conmigo de la víctima, ó por el justo resentimiento que Ud. me 
supone? Yo que he trabajado años en la versión y aclaración del 
código, en la aplicación de él á nuestras circunstancias y lejislaeion, 
por mas que Ud., con una verdadera ingratitud y ruindad, quiera 
ahora hacer nada estos trabajos desinteresados y fatigantes, ¿podría 
yo ver con indiferencia esta violación, esta pérdida de mis esperan- 
zas y de mis fatigas? ¿Necesitaba acaso de un resentimiento, de un 
espíritu de familia? Yo callé, léjos de turbar en nada al Gobierno, 



DE CENTRO-AMERICA. 



390 



guardé acaso ira silencio é inacción culpables en un representante 
del pueblo; pero mil consideraciones de amistad, y aun públicas, me 
impidieron hacer una reclamación por el código violado, no por un 
parentesco en que no pensé ni un momento. Tales han sido los re- 
sultados de tanto ardor por establecer instituciones libres. ¡Verlas 
ahora por tierra, y sus defensores escarnecidos! ¡Quiere Ud., pues, 
que aun guarde silencio, y puede Ud. atribuir mi interpelación á 
los principios y juramentos de Ud., como originada del resentimien- 
to! ¿Quién es el agresor sino el que viola todos sus compromisos y 
destruye en un momento largos trabajos y combinaciones asiduas 
é importantes; El que las reclama nunca puede ofender por gran ca- 
lor que ponga en su razonamiento, si no falta á la verdad. Y yo creo 
que no he faltado á ella. No existe el código, no existen las gran- 
des leyes populares que lo rodean y lo sostienen; y existe, al con- 
trario, un poder sin límite?, un absolutismo estraordinario en el Go- 
bierno, cual no se ha visto ni en Repúblicas ni en monarquías. ¿Es 
esto verdad ó no'. Tal es la cuestión; y nada tienen que hacer en e- 
Ila investigaciones personales ni espionajes ó chismes de conversa- 
ciones particulares ó de tertulias domésticas. 

"Ud. se introduce hasta caracterizar mis relaciones y censurarlas 
en los sentimientos privados, ó en la aprobación que mis amigos dan 
á mis reclamos. Ud. dice que ahora se componen de serviles, y de 
contrarios á la libertad y al Código, y que esto significa mucho. Yo 
creia que debia ser sagrada una familia pura un Gobierno culto y 
civilizado; y que no conviene jamás ni el espionaje, ni ménos la ar- 
gumentación pública sacada de tal oríjen. Pero prescindiendo de to- 
do esto, mis relaciones todo el público sabe que son ahora las mis- 
mas que siempre; que si el publicar sentimientos libres me atrae 
mas amigos, ó los reúne al rededor de la causa pública, y la for- 
ma nuevos partidarios, no puedo yo reputar esto por un mal ni 
ménos por una deshonra. El Gobierno es el que debe por todos títu- 
los rodearse en la administración de personas de crédito y de con- 
ciencia política. ¿Y son, por ventura, adictos al Código ó á las le- 
yes populares los que le circundan» Sus violencias, sus ultrajes mas 
que pronunciados contra el sistema de Livinsgton, y contra las le- 
yes electorales, ;no indican la opinión del Gobierno, ó bien su pasi- 
va deferencia, y una condescendencia impropia de la autoridad su- 
prema? ¡Qué interesan las relaciones de un particular, cuando el ( ;<»- 
bierno no consulta para las suyas á la opinión pública? 

"Dice Ud. que no hay ni pnede haber réjimen militar ni despo- 
tismo, porque todos los militares son patriotas; porque hay pocos 
para una. población tan grande, porque hay milicia cívica. Sea en 
hora buena, bien moralizado el soldado. El mal no está tanto en sus 
sentimientos particulares, cuanto en el sistema que los rije, que sien- 



ItESESA UISTÓBIGA 



400 



•do violento, y calculado solo para la disciplina y la obediencia cie- 
ga, no puede aplicarse á las poblaciones ni á los ciudadanos, sin 
desconcertar todos los resortes de una sociedad libre. Hay una mi- 
licia cívica; pero está en todo bajo el réjimen militar con igual fue 
ro, con igual sistema de procedimientos en lo civil y criminal, con 
igual nombramiento de jefes por el Gobierno, y con igual dirección 
y sometimiento. ¿Puede alguno burlarse de las palabras hasta lla- 
mar á esto una fuerza cívica? Hay solo 400 hambres á sueldo cu 
"2o0 leguas de esiension. Concediendo que sea así (que no lo es) y sin 
contar con que ahora todos son y deben ser soldados del Gobierno, 
que se me diga de buena fé: si hubiera como sostener dos ó tres mil 
hombres de fuerza permanente, ¿dejaría esto de efectuarse? Y siem- 
pre que el Gobierno con exacciones ó empréstitos pueda verificarlo, 
¡se parará acaso en el número, autorizado, como lo está, sin limitación 
para este objeto? Estos no son discursos de Mirabeau en Europa. 

'Nuestro despotismo en nada se parece al de las monarquías. Yo 
lo creo muy bien; porque el nuestro, bajo las formas republicanas, 
es diez veces mas violento y feroz. ¿En qué parte de la Francia se 
sufriera y ménos se facultára al Gobierno para castigar poblaciones 
enteras y familias inocentes, arrebatándolas de sus hogares, arran- 
cando sus siembras numerosas, vendiendo ó enajenando sus tierras, 
y llevándolas á puntos distantes é inconvenientes á sus habitudes 
y á sus trabajos agrícolas mas que productivos y necesarios al 
blico? Así ha sucedido ahora con el pueblo de Jumay, que tiene cu- 
bierto de trigos y cementeras el grande y fértil volcan que jermina en 
su población: y ahora debe abandonar sus tierras por una orden del 
Gobierno, por una facultad muy sencilla de trasladar las poblacio- 
nes delincuentes á juicio del mismo Gobierno. ¿En qué parte de Eu- 
ropa se permitiera que uua población amotinada fuese sometida sin 
término bajo una guarnición militar, que sus propiedades fuesen 
subastadas por un precio miserable, que sus habitantes no pudiesen 
volver á sus hogares, invadidos por el terror y las confiscaciones, y 
que el Gobierno por sí mismo juzgase individualmente de las que- 
jas, ó decretase los castigos, como ha sucedido en Santa Rosa, cu- 
yo pueblo se halla fujitivo en los montes, y cuyos bienes están en 
poder de la guarnición militar? ¿En qué monarquía constitucional 
se oyera que el Gobierno, á una simple falta de asistencia de un tri- 
bunal, decretára ya la espatriacion de los jaeces, y se preparara 
para hacerlos salir en el acto hasta el linde mas remoto de la Re- 
pública? También es esto en consonancia de una pequeña autoriza- 
ción, que en nada (se dice) ofende á las libertades, ni al Código, ni 
á la seguridad individual; Es asombroso que después de tales ac- 
tos se diga que el Gobierno es débil, y que es una villanía comba- 
tirlo. ¿Qué poder hay que el Gobierno no tenga en sus manos? Es 



DE 0ENTRO-AMEKICA. 401 

lejislador sin formalidades lejislativas ni deliberación pública; es eje- 
cutivo sin responsabilidad ni trabas; es juez sin formalidad de proce- 
dimiento ni garantías del ciudadano. ¿Es esto, por ventura, un Go- 
bierno débil? El tiene á un tiempo la fuerza copulativa y particular 
que dió la Constitución á cada uno de estos ramos, y á mas la que 
ha creado el capricho ó la temeridad de los nuevos lejisladores. Juz- 
gar en masa, y talar en masa las poblaciones: ¿hay una cosa mas fe- 
roz y desatinada* Y dice Ud. que todo esto es una mera opinión, y 
que el reclamo es efecto de intolerancia de opiniones, y que yo me 
hago el centro de la fé política. ¿Será una opinión ver herido y san- 
griento todo el cuerpo social, y querer parar los golpes con la que- 
ja ant« el mismo poder que los causa? ¿Seria un dogmatismo el que 
Ud. defendiese sus hogares si los veía atacados por la violencia y la 
violencia y la fuerza í Y ¿no considera Ud. que debemos todos cre- 
ernos espuestos muchas veces á estos ataques mismos, sin leyes que 
nos garanticen, porque las hemos destruido cuando estábamos en el 
poder, y que ya no tendremos ni valor, ni justicia, ni razón, para re- 
clamarlas cuando nos hallemos de simples particulares? 

"Dice Ud. que un Gobierno es débil teniendo á su disposición to- 
dos los elementos constitutivos del poder del Estado, la fuerza, la 
autoridad, las propiedades públicas y particules. ¿Qué le falta? ¿Se- 
rá la opinión? la opinión que forma el verdadero poder público; 

Y qué remedio á esta falta? Es acaso la dictadura? ¿Es el ejercicio 
discrecionario de atribuciones odiosas y violentas? ¿Y no cree Ud. 
que en tal caso los consejos de la moderación y de la regularidad 
sean los de una amistad verdadera? ¿Por qué desoye Ud. al que se 
los presenta si quiere tener fuerza, esta fuerza moral emanada de 
la justicia y de las leyes? ¿Por qué dice Ud. que yo combato con 
ruindad al Gobierno? No lo combato por cierto, discuto con él abier- 
tamente, y el discutir no es combatir. No ocurro ni ocurriré, por 
vida mia y de la patria, á vias de hecho; y yo juro á Ud. impedir 
las con todas mis fuerzas, porque tengo en mi poder las legales, 
porque me glorío de la opinión pública que me apoya, y de la razón 
triunfadora que ha vencido siempre en mis debates, y en mi marcha 
constante con los libres. No á la verdad, Jefe de Guatemala, no 
combato yo al Gobierno sino á la dictadura, antes lo defiendo y lu- 
cho porque exista este Gobierno, creado por la Constitución y abo- 
lido muchos tiempos hace; pero ahora mas que nunca, por un re- 
¡imen de esclavitud y mentira. Es mentira la República, es menti- 
ra la ley, la libertad, bajo la desorganización actual. Yo pido, pedi- 
mos todos los habitantes de un Estado, leyes y justicia, no rejimen 
militar, no razones de Estado, no decretos de circunstancias. X es 
to no es combatir al Gobierno, es procurarlo y defenderlo. Quere 
mos derechos y constitución, y yo juro á Ud. por última vez con es- 
Tomo II. . 80 



402 



RESEÑA HISTÓRICA 



ta voz de la patria, que otras ocasiones lo lia aplaudido y ensalza- 
do por su marcha libre, á que oiga el lenguaje de la libertad sin 
disgusto, á que atienda al grito del antiguo patriotismo, jamas des- 
mentido por mi boca, ni por mi corazón y mis hechos. ;Lo puede 
Ud. negar? Yo lo juro á Ud. por mi cabeza, inflamada siempre de 
ideas patrióticas, que si Ud. desoye todavia las sujestiones de los 
que le rodean, si Ud. despoja su Gobierno de la vestimenta oriental 
y ridicula, de las atribuciones desatinadas con que lo han revesti- 
do, y toma el carácter puro, constitucional y digno de las leyes, que 
la faz entera del Estado va á cambiarse, y la administración á mar- 
char sin zozobra ni deshonra; y la patria entera se va á poner en 
consonancia. ;Por qué no quiere Ud. creer en la sinceridad y verdad 
de los sentimientos de un amigo desinteresado en todas sus faces y 
posiciones, y franco hasta sobre la prudencia y la seguridad perso- 
nal; ¿Puedo yo ansiar por los destinos y el poder, chocando siem- 
pre contra mis intereses y en lucha continua contra la autoridad 
mas fuerte en todas épocas, apenas veo amenazada mi independen- 
cia particular por el ejercicio estremado del mando, ya sea en mis 
amigos ó mis enemigos? No afecto yo el eroismo, no, es mi propio 
interés y seguridad, porque lo veo identificado con la libertad pé- 
blica. Es el ardor de mi corazón que se ha nutrido solo de fuego- 
republicano y del orgullo de la Independencia, el que me hace re- 
clamarle con arrebato, ó acaso con imprudencia, mis derechos y los 
del pueblo. 

"No creo que el Congreso debiera desoírlos en su caso constitu- 
cional, porque el Estado sea soberano, ni porque nadie haya ima- 
jinado nunca que. el Congreso se introdujera á averiguar si está 
bien llamado ó no un suplente contra la Constitución del mismo Es- 
tado, y contra su misma soberanía que se quiere establecer destru- 
yéndola ó sometiéndola á unos pocos votos. No se trata sino de las 
garantías consignadas en la Constitución de la República y en las 
de todos los Estados, que el Congreso puede y debe restablecer, a- 
nulando las disposiciones lejislativas que las atrepellan, según la 
atribución 29 del Congreso. ¡Atribución salvadora de la libertad 
píiblica y particular en los Estados* Atribución ejercida con aplau- 
so de este mismo Estado sobre la Lejislatura del Salvador, sobre la 
de Nicaragua, y sobre la de Costa-Rica, por decretos ménos atenta- 
torios y estensos contra las garantías, que los de la cuestión pre- 
sente. Pero el Estado es soberano. ¡Bella soberanía! reunidos todos 
sus poderes en una sola mano, sin libertad electoral, y, sobre todo, 
sin la menor seguridad individual en el pueblo. Por favor esplíque- 
me Ud. ¿como la soberanía puede volverse contra sí misma y con- 
tra los altos derechos que la constituyen? ¿Como puede reclamarse 
contra el poder constitucional creado para protejer sus fueros y la 



DE CENTRO- AMERICA. 



403 



libertad del ciudadano; 

"No puedo, no debo consentir pasivamente la servidumbre. Aún 
menos me convengo en que deba Ud. ser su instrumento, habiéndo- 
se contado entre los mejores hijos de la patria, habiendo empleado 
sus talentos en servirla, en debatir los falsos principios del servilis- 
mo, y en constituirla, junto -conmigo, grande y libre por sus insti- 
tuciones. Déme Ud. la mano, amigo: caminemos todavia juntos por 
la senda de la libertad, entregúese Ud. sin reserva á las emocione,* 
y á las simpatías de la patria con el mismo corazón sincero que . su 
amigo 



J. Barrundia." 



"Si á Ud. le molesta ya esta voz ronca y áspera de un viejo pa- 
triota, dígamelo francamente: yo cayaré; pero guárdese Ud. del so- 
nido artero y femenil de los que siempre hablan al Gobierno en su 
propio sentido para inducirlo por sorpresa y esclavizarlo á sus mi- 
ras— B. 



0. — Carta del Jefe á José Barrundia. 



"Guatemala, junio 29 de 83¡7. 



Querido amigo: 



"Xo voy á contestar á Ud. su carta del 27, que recibo en este mo- 
mento. Quiero fiarme y aceptar el ofrecimiento que Ud. me hace de 
su mano, conjurándome á oirle. 

"Sn primera carta, cuya impresión me anunciaba en ella misma, 
me hizo creer que Ud. solo me escribía para publicar un debate. No 
podia, por tanto, en las circunstancias del tiempo, hallaren ella las 



404 



KKSKNW ÍIISTÓKK A 



observaciones y avisos de su amistad y del patriotismo, sino 1,-is se- 
millas de la discordia que iba á ser arrojada. 

"Me injuria Ud. mucho llamándome falto de sinceridad en el em- 
peño con que he procurado y procuro sostener el nuevo sistema de 
lejislacion. 

"Si Ud. quiere que lo oiga con la lealtad con que lo he hecho 
siempre, solo espero me diga el dia y la hora para buscarlo. Si no 
es así, y Ud. lo que solicita de mí es otra respuesta para comple- 
tar el debate público, la (Jaré á Ud. con el sentimiento de que no 
esto lo que apetezco. 

"En nna entrevista no crea que oirá Ud. nada que no sea el ínte- 
res público y lo motivos porque tomo esta ó la otra dirección hácia 
él. No se necesitan transaciones, porque estas solo caben sobre in- 
tereses: intelijencia basta para poner término á estas cosas desagra 
dables y de un porvenir oscuro y melancólico. 

"Esto me limito á decirle, que, aunque sea verbalmente, manifes- 
taré á Ud. equivocaciones que ha padecido sobre hechos en su últi- 
ma carta, interpretando también mal la mia. 

"Ud. lo sabe; no soy tenaz ni obstinado, y mi deferencia jeneral 
ha sido y será muy particular por Ud., de quien soy amigo y servi- 
dor Q. B. S. M. 



M. Galo&t." 



7. — Contestación de J. Barrundia. 



"Junio 29 de 837. 



"Mi Jefe: 



"Veo con placer la disposición de Ud. á escuchar la voz de la a- 
mistad unida á la del público, y á la de la patria misma; porque tal 



DE CENTRO-AMERICA. 405 

es el caso presente, que todo se ha reunido á suplicar, á exijir de 
Ud. el restablecimiento de la ley y de la justicia. 

"Mi casa y mi corazón están siempre abiertos á Ud. ; toca á Ud. se- 
ñalar la hora de nuestra conferencia; y para que esta sea útil, asen 
tar desde luego sus preliminares. 

"No podemos ni hemos debido reservar al público nuestra corres- 
pondencia, porque es de interés público su materia, y nosotros tam- 
bién unos funcionarios públicos. Menos podremos envolver en la os- 
curidad el término déla cuestión, cuando la espectativa jeneral está 
sobre ella y sobre los medios con que se resuelva. 

"Y como yo me lisonjeo que estos nos han de ser honrosos y dig- 
nos de la patria á-quien servimos, yo deseo que nada ignore el pú- 
blico, ni aun las ideas mismas que ahora propongo á Ud. y qne le 
suplico medite en la calma del retiro y lejos del gabinete y de los a- 
migos del poder. 

"Es evidente que hay una cuestión fundada en artículos consti- 
tucionales sobre la lejitimidad de la Asamblea estraordinaria y sus 
decretos, cuestión solamente para los que rodeau al Gobierno; mas 
no para el público, ni aun para las autoridades que unánimemente 
reconocen su nulidad, pero que no la manifiestan oficial y abierta- 
mente por prudencia ó por moderación, cuestión salida del seno 
mismo de la lejislatura; pues que varios diputados la sostenemos y 
la ventilaremos ante la Asamblea inmediata. 

"Es también evidente que nadie sino la Asamblea misma, recono- 
cida y solemnemente proclamada en todo el Estado, puede y debe 
resolver muy pronto sobre su nulidad y la de todos estos decretos. 
Y como estos mismos decretos han sacudido violentamente la opi- 
nión, y salido del órden común, y aun del estraordinario; como ellos 
se han dado en las peores circunstancias para apurar el sufrimien- 
to ó para alejar las simpatías, ¿quien sino la Asamblea y el supiv- 
mo poder de la lejislacion puede examinarlos y reconocerlos* Como 
también ha cesado la epidemia, y se han reprimido los rebeldes, qnn 
eran las circunstancias que parecían motivarlos; y la reconstrucción 
del cuerpo social sobre sus propios resortes deba hacerse pronto en 
el ramo lejislativo; me parece que la base principal de órden se a 
sentará, poniendo este gran negocio en conocimiento de la Asam- 
blea inmediata el mismo Jefe del Estado. No haciendo uso de las fa- 
cultades de que se ha investido, y manifestándolo al público, pol- 
las fuertes razones que mueven siempre á un Gobierno liberal y jus- 
to; y principalmente dejando la publicación de los decretos al jui- 
cio de una Asamblea plena y umversalmente reconocida; y si al Go- 
bierno le parece mas conveniente, convocándola al instante para el . 
mes inmediato, con solo el término necesario para que puedan con- 
currir los diputados mas lejanos. Y entre tanto poner en las pobla- 



406 



RESEÑA HISTÓRICA 



dones conmovidas las guarniciones necesarias para el orden, pero 
siempre bajo la autoridad civil, y subordinadas á los Magistrados, 
que son y deben ser de la confianza del Gobierno. Mandar juzgar á 
los rebeldes en los circuitos mas inmediatos que no estén tintura 
dos ó afectados de las mismas turbaciones; pero sin faltar en nada 
á las leyes del procedimiento y del Código; y si los cómplices son 
muchos, consultar la amnistía de todos los que no hayan sido direc- 
tores ó se hayan señalado con asesinatos. Reorganizarlos bajo las 
leyes todas existentes; y si en lo judicial se encuentran embarazos, 
dar el conocimiento á la justicia civil y criminal de los circuitos in- 
tactos, sin que ni el Gobierno, ni las guarniciones militares tomen 
parte, ni en las indemnizaciones ni en los castigos, ni en las deman- 
das de ningún jénero, sino puramente en sostener el orden público, 
y la independencia y dignidad de los jueces. 

"En las circunstancias actuales, sin peste ni motines, creo con to- 
da evidencia, que esta conducta no solo sostendrá el orden, sino 
que impedirá toda convulsión ulterior; que llenará de opinión y de 
seguridad al Gobierno, que lo reconciliará con el público y con to- 
dos los partidos; que estancará lágrimas y sangre; y enjugará el 
llanto de mil familias, y aun de inocentes víctimas; que ahogará el 
clamor de los departamentos, y que revestirá al Gobierno de una 
fuerza moral, mayor cien veces que la dictadura, ó acaso la fínica 
con que puede y debe contar. Ahorrando gastos, y entablando la 
ley de hacienda, en vez de destruirla, puede desde luego proyectar 
empréstitos sobre una bjse justa y legal, y no necesita de una au 
torizacion odiosa. Contésteme Ud., pues, francamente, si conviene 
en estos principios, sin consultarlos mas que con su corazón y su 
cabeza, que ¡ o le fio han de ser los mejores consejeros para la liber- 
tad y para el sosten del Gobierno. Y dígame a qué hora le pace ce 
debe aguardarlo, y si puede ya tener adelantada esta base de re- 
conciliación pública y de eterna amistad, 
su afectísimo amigo Q. B. S. Mi 

./. Barrv u<l iu. 



8.— Hay otra carta del Dr. Galvez muy estensa, en que amplifica 
las anteriores, y hace cargo á Barrundia por haber dictado siendo 
Presidente de Centro América, muchas de las disposiciones que 
censuraba. Los cargos á Barrundia son su vindicación porque no se 
le pudieron atribuir excesos de autoridad; el cargo mas grave que 
se le hace es haber perseguido á un padre Rojas. Barrundia repite 



DE CENTRO-AMÉKICA. 



407 



umplilicadameute lo que antes lia dicho á Galvez, y se vindica de 
la acusación relativa al padre Rojas, diciendo que este eclesiástico 
se hallaba al frente de insurrectos que proclamaban la dominación 
«spañola en las costas del Atlántico, y que sin embargo de hallarse 
fuera de la ley no fué fusilado. 



CAPITULO VIGESIMOTERCIO 
El partido servil tercia en la cuestión. 



SUMARIO. 

1— ¿a cuestión complace á los serviles— 2. Papeles de don Juan 
José Aycinena—3. Falla de sinceridad en el ataque de los ser- 
uñes á Barrundia — 4. Efecto que las publicaciones serviles pro- 
dujeron en el ánimo de Gdliféz. 



1 — Habían llegado días de felicidad para el partido servil. Desde 
el año de 29 procuraba que los liberales se dividieran. Las cuestio- 
nes entre el Senador presidente Barrundia y el Jefe del Estado de 
Guatemala, doctor Molina, produjeron á los recalcitrantes las mas 
lisonjeras esperanzas. El decreto de la Asamblea de Guatemala, e- 
mitido á 9 de marzo de 1830 que se declara haber lugar á formación 
de causa contra Molina, aumentó las esperanzas serviles y produjo 
severas publicaciones contra los liberales, procedentes del círculo a 
í istocrático. Nada importaba á los nobles el doctor Molina, á quien 
ellos detestaban desda antes de la Independencia, á quien ha- 
bían dicho que era insoportable que un hombre sin nacimiento y sin 
< aiuhil, tuviera la osadia de impugnarlos; pero querían exacerbar 



410 



KESKÑA HISTÓRICA 



las pasiones y tener ocasión de vengarse de los sucesos de 1829, hi- 
riendo á uno de los círculos liberales. Los serviles fomentaron una 
cuestión entre el doctor Galvez y don Bernardo Escobar, para que 
el partido liberal continuara fraccionándose. Los Diálogos entre 
don Meliton y don Epifanio, que solo combatían á los serviles, que 
presentaban las inteiioridades de los conventos, y exhibían las ma- 
quinaciones de Casaus, fueron recojidos por los nobles con el mayor 
empeño. Los Diálogos entre don Anselmito Quiroz y don Miguel de 
Eguizabal que también hieren á los serviles y que ponen en escena 
á fray Matías Tejada, á fray Juan Díaz de Santo Domingo, á doña 
Javiera Barrutia, á don Bernardo Pavón, á don Severino Jáuregui, á 
doña Gertrudis Na jera, á don Miguel Batres, ádoña Rosa Barrutia, 
á don Francisco Palomo, al Dean Batres, á la madre Almenteros, á 
la madre Taracena, á fray Mariano Pérez y á cien personas mas, se 
aplaudían y se daba pábulo á su publicación, porque en esos Diálo- 
gos no solo se hiere á los nobles sino también á Galvez. Los serviles 
soportaban con paciencia las ofensas que el don Anselmito les hace 
y el ridículo que arroja sobre ellos, porque les complacía el formi- 
dable ataque que en esa publicación se dirijia al doctor Galvez y á 
su círculo. Los jefes del partido servil ostentan una paciencia ad- 
mirable, una resignación heroica estando caídos, cuando esa pacien- 
cia y esa resignación ha de producir algún mal á los liberales. Si 
tanto deseaban la división los reaccionarios, la correspondencia en- 
tre Barrundia y Galvez era el mas espléndido triunfo que el servi- 
lismo podia obtener. 

2 — Don Juan José Aycinena, á quien en los Estados-Unidos se le 
vio ocho años sin dar á conocer que era clérigo, escribiendo ince- 
santemente contra Barrundia y Morazan; Aycinena á quien después 
se ve en los pulpitos de Guatemala ostentando el sacerdocio, y en 
el Palacio de Gobierno intrigando para ser obispo y sin poder ob- 
tener jamás el palio metropolitano, y á quien por fin se le conformó 
con una mitra in partibus infldelium, vio llegada la hora de herir 
al redactor de "El Centro Americano." Don Juan José Aycinena no 
podia soportar á Barrundia,. el nombre solo de este esclarecido ciu- 
dadano lo indignaba. Aycinena llegó á creer un dia que podría fas- 
cinar á Morazan contra quien habia escrito sin cesar; un amargo 
desengaño le demostró su error. Herido el amor propio de don Juan 
José por la dignidad de Morazan, se redoblaron los ataques contra 
el General Presidente. Aycinena jamás creyó que podia fascinar á 
Barrundia, lo veía como un enemigo inquebrantable y aspiraba ;¡ 
su ruina. Con la pluma eu la mano, en la tribuna de la Universidad 
y en la cátedra, parece que tenia siempre delante los ojos al distin- 
guido patriota centro americano, porque sin nombrarlo incesante 
mente lo hería. Aycinena publicó, en julio de :JT, un folleto intitu- 



DE OENTUO- AMERICA. 



lado "Observaciones críticas con motivo de la impresión de una cor- 
respondencia entre el Jefe del Estado y el señor José Barrundia.'" 
Ese folleto es anónimo, pero bien se conoce la pluma del autor de 
los panfletos que se publicaron en los Estados- Unidos contra la u- 
nion centro-americana. Aycinena toma aspecto de mediador entre 
(rnU ez y Barrundia; pero su folleto es una verdadera diatriba con- 
tra Barrundia. El autor separándose de las cuestiones del año de 3?, 
se dirije contra el Congreso y la Asamblea del año de 29 é increpa 
las leyes federales. Es un error atribuir á Barrundia los defectos de 
las leyes fundamentales. Barrundia triunfó en la esencia de algunos 
principios, pero no pudo triunfar en todos los detalles. El que co- 
nozca los cuerpos lejislativos, comprenderá que es muy difícil á un 
Diputado ó á un Senador, hacer que prevalezcan sus proyectos en 
todas sus partes. En la discusión se modifican; muchas veces se hacen 
< .inscciones, permitiendo que se introduzcan ó se supriman concep- 
tos para salvar otras disposiciones. La Constitución federal no es la 
genuina espresion de las convicciones de don José Francisco Bar- 
rundia. El quería libertad de cnltos, y la Constitución federal no 
la otorga. Quería, con razón ó sin ella, elecciones directas y no pu- 
do obtenerlas; quería que la Corte suprema tuviera las atribuciones 
políticas que á la Corte federal americana otorga la Constitución 
armada por Washington y tampoco lo obtuvo. Es un error hacer 
caigo á un solo representante de todas las faltas que contiene una 
ley que no es esclusivamente obra suya, en la cual han tenido par- 
ticipación todos los partidos, y presenta como un arco-iris diferentes 
colores. 

3 — Aycinena asegura que su norte era la razón y que se proponia 
combatir todo lo que era injusto. Si él hubiera muerto antes del triun- 
fo de su partido, acaso se le podría creer; pero murió después de 
haber perpetrado los serviles muchas iniquidades y jamás habló con- 
tra ellas. Nada dijo cuando los serviles levantaban de sus asientos 
á los diputados para llevarlos al cadalso, ni cuando el padre Viten 
descuartizó el cadáver del marimbero, ni cuando el general Guznnm 
entró á Guatemala vestido de andrajos y agarrotado sobre un caba- 
llo, ni cuando fueron fusilados todos los individuos que componían 
la Municipalidad de Quezal tenango, ni cuando los serviles fusilaron 
á cuantos salvadoreños pudieron encontrar el 19 de marzo de 1840, 
ni cuando se perpetraron centenares de crímenes mas, que oportuna- 

• mente se irán narrando con todos sus detalles. Aycinena no existe; 
pero existen personas de su familia, existen personas de su partido, 
existen sus biógrafos. Digan estos señores por qué don Juan José 
Aycinena, asegurando que su noi^e era combatir todo lt> injusto, 
jamás escribió contra los horrendos crímenes de los nobles! 

4— Para Galvez eran nn bálsamo los papeles de los serviles contra 



412 



líBSKÑA IIISTÓKICA 



don José Francisco Barrundia. Pavón y Aycinena se aproximaban 
al Jefe del Estado, y procuraban inspirarle confianza. El doctor 
Galvez llegó á fascinarse hasta el estremo de creer que podría con- 
tar con ellos. Para esto era preciso que los serviles olvidaran que 
Galvez después de haber sido imperialista y aristócrata, se hizo li- 
beral: que desde entonces combatió al partido servil: que fué uno de 
los promotores de la revolución de la Antigua contra don Mariano. 
Aycinena y uno de los partidarios de los principios que triunfaron 
en 629: que era el principal autor de las reformas sobre instrucción 
pública que tanto herían al partido servil, y uno de los jefes que mas 
contribuyeron á la derrota de Arce en Escuintla. Los serviles po- 
dían finjir que olvidaban todo esto; ellos aparecen faltos de memo- 
ria, siempre que el olvido conviene á sus intereses; pero no podian 
transijir con los jefes militares que rodeaban á Galvez, y para que 
Galvez pudiera unirse á los serviles era preciso que se despojara de 
su círculo; pero entonces quedaba reducido á la mas completa nu- 
lidad y á merced de hombres que solo por circunstancias podian 
transijir con él. La misma suerte le esperaba si por uno de aquellos 
acontecimientos que no son imposibles en política, los militares se 
unian al partido servil. Entonces estos variaban de Jefe, y Gal- 
vez se reducía á la nulidad. Pavón y Aycinena á esto aspiraban: 
ellos decían á Galvez qne el lapso del tiempo produce esperiencia y 
modifica las ideas; qne ellos no eran ya los hombres del año de 22 
ni del año de 26: que todos eran guatemaltecos y que debían reu- 
nirse para combatir á los hombres exaltados, á los demagogo--, a 
los ideólogos. Galvez oía con desconfianza todo esto, pero mas Se 
una vez halagó á los serviles. 



CAPITULO VIGESIMOCUARTO. 
Continúa la insurrección. 



SUMARIO. 

1.— Compañía de empleados.— 2. Los facciosos desaparecen mo- 
meaianeamen/te.—S: Contestación del general Solazar — 4. Ins- 
trucciones que el general Solazar dejó al comandante de la divi- 
sión pacificadora — 5. .Otras instrucciones de Solazar — 6. Em- 
bargo de bienes— 7. Decreto de 5 de julio— S. Nuevas faculta- 
des — 9. Asamblea — 10. Estado de la administración de justi- 
cia — 11. Reflexiones. 



1. — El doctor Galvez organizó una compañía de empleados, á las 
órdenes del jefe de la sección de guerra; se le dio para cuartel un 
departamento del Palacio del Gobierno, y todas las armas y muni- 
ciones indispensables para la compañía. 

2. — Después de la acción de Santa Rosa los facciosos fueron Per- 
seguidos; pero no se les dió alcance. 

Yañes dió á Salazar el siguiente parte: 

"Ya debe Ud. haber recibido el «parte dirijido por el E. M. de la 
división y nada tengo que añadir, pues á pesar de haber perseguido 
al enemigo hasta el Rosario, como este se dispersó completamente 



414 



KESEÑA HISTÓRICA 



.sobre las montañas, regresé sin haber dado alcance á ninguno. Aun 
no. se ha podido hacer el reconocimiento del campo, que dista de 
este pueblo una legua, y la Huvia no dio lugar á verificarlo; se hará 
ahora mismo y luego diré el número de los muertos. 

"La división tiene ya dos dias de no recibir sueldo, los ciudada- 
nos oficiales no tienen un cuarto, y aunque los enemigos tienen bi< j - 
nes de que podia aprocharme, ni hay quien los compre ni menos 'i 
quien hacer adjudicaciones con el objeto de proveer de algún diñe 
rd á la fuerza: se han dictado activas providencias, pero hasta alio- 
ra no han tenido resultado. 

"Todo lo que manifiesto á Ud. para que se sirva resolver lo que 
tenga á bien, reiterándole mis respetos y profunda subordinación. 
D. U. L. 

Mataquescuiatla, junio 19 de 837. 

José Yañes. 

3. — Salazar contestó que el Gobierno se ocupaba seriamente en 
dictar las medidas que aseguraran la tranquilidad de aquellos pue- 
blos, y que entre tanto se hiciera entender á los facciosos que si no 
entregaban las armas serian destruidos: que habitantes de otros 
pueblos ocuparían sus casas, sus ganados, tierras y demás bienes: 
que el Gobierno no dudaba que los facciosos de Jalpatagua serian 
tratados como lo fueron los de Santa liosa y Mataquescuintla, pío 
cediéndose contra aquellos con el mismo rigor con que se procedió 
contra estos. 

4 — El general Salazar dejó al comandante de la división pacifica- 
dora las instrucciones siguientes: * 

"I o3 — Hará continuar la causa que hay mandada instruir, pro- 
curando por cuantos medios estén á su alcance la captura de los que 
resulten complicados en ella. 

2. rt — Hará que según la orden que se ha comunicado, entere Teo- 
doro Mejia ó la persona que lo represente 2000 pesos que se ha man- 
dado exigir. 

"3. rt — Hará que se circule á todos los pueblos del distrito el de 
(•reto del 10, de que le quedan ejemplares. 

"4. " — El teniente coronel Pérez está encargado de restablecer el 
órden en 'Jutiapa y Jalpatagua y demás pueblos de aquel circuito, 
quien leudará cuenta de todo lo que haya verificado. 

"5 rt — Hará que la fuerza de su mando observe la mas ríjida dis- 
ciplina, evitando las vejaciones al vecindario, y no permitirá que se 
tome cosa alguna aunque se diga pertenecer á alguno de los fac- 
ciosos. . 

"6 «3 — El producto de las multas que se enteren, será remitido á 
la tesorería general por la de la división, haciendo que esta dé las 
correspondientes certificaciones de los enteros que se hagan en ella: 



DE (ENTUo- AMÉRICA. 



415 



pero si necesitase alguna cantidad para los gastos de la misma di- 
visión 1 , la podrá tomar, dando aviso para que en la tesorería general 
se forme el cargo de lo que sea. 

"7 sí — Hará economizar gastos, podrá poner la tropa á medio 
prest, racionándola diariamente con carne y tortillas. 

"8* — Dará frecuentes avisos á la Comandancia general de todo 
cuanto ocurra, y de los progresos que haya en las causas. 

"9 54 —Cuidará de restablecer las administraciones, abrir los es- 
tancos y por último hacer continuar el orden público, sin que los 
pueblos adviertan alteración ninguna, si no es el castigo que la ley 
imponga álos criminales. 

"El teniente coronel Carrascosa queda á las órdenes de Ud. para 
todo lo que tenga á bien ordenar; y dentro de seis ú ocho dias, que- 
dará este espedito para regresar á la corte, á menos que reciba nue- 
va orden de permanecer en la división. 

"Santa Rosa, junio 10 de 1887." 

o — En otra comunicación, Salazar recomienda la captura de Ce- 
sario Ordoñezy de su mujer, de Paulino Hernández, Felipe Villalta, 
Honorato Ortiz y Manuela González, todos vecinos de Jumay á quie- 
nes se atribuia el asesinato del Juez de circuito Pedro José Campos. 

6— Muchos bienes de los rebeldes fueron embargados; pero el 
Gobierno no realizó la subasta. Se previno al Comandante general 
de la primera división, que suspendiera la venta y que no se rema- 
taran ni aun los intereses del faccioso Teodoro Mejia, que propa- 
gaba la noticia del envenenamiento de las aguas. Se exijió á éste 
un préstamo de dos mil pesos, y otro de igual cantidad á varios ve- 
cinos de Santa Rosa de los que mas se liabian distinguido en las fi- 
las insurrectas. 

7 — Calvez decretó el 5 de julio, que durante quince dias se hicie- 
ran los alistamientos necesarios para completar las plazas que falta- 
ran en los cuerpos de reserva, en los moviliarios primero y segundo, 
escuadrón moviliario y los dos sedentarios: que al efecto todos los 
ciudadanos desde la edad de 18 años hasta la de 46, se presentaran 
en la sala municipal, en donde se reunirían en junta los comandan- 
tes de los referidos cuerpos y el gobernador local para la calificación 
de escepciones: que pasados los quince dias, todos los individuos 
que no tuvieran boleta de escepcion pnsnrian al escuadrón perma- 
nente. 

8 — La Asamblea reunida estraordinariamente, á pesar de los for- 
midables ataques de la oposición liberal, no cambió la senda que se 
propuso seguir. Por el contrario, emitió un decreto aumentando las 
facultades que había otorgado al Jefe del Estado. Hé aquí las pa- 



416 



RESEÑA HISTÓRICA 



labras de esa ley. l %, ° Se agrega á las facultades concedidas al 
Gobierno en decreto de 17 del presente, la de conmutar en servicio 
de las armas, el tiempo que falte por cumplir su condena á los reos 
destinados á presidio. 2. ° Los reos conmutados no pertenecerán ;i 
cuerpo alguno, y de ellos se formarán compañías volantes. 3. ° Las 
conmutas tendrán efecto por el tiempo que el Gobierno las consi- 
dere necesarias; pudiendo, según el comportamiento de los conmu- 
tados, dejarlos en absoluta libertad ó volverlos á su primitivo des- 
tino. 4. ° La conmuta no tendrá lugar en aquellos reos que hayan 
sido condenados por robo ó asesinato, 5. ° Esta facultad durará 
hasta la continuación de las sesiones suspensas." 

9 — La Asamblea que de tantas facultades invistió á Galvez, solo 
podia conocer acerca de los asuntos que fueron objeto de su convo- 
catoria. La oposición liberal esperaba con ansia que el Cuerpo lejis- 
lativo se reuniera ordinariamente, para combatir sin restricciones la 
conducta del Jefe del Estado, y los decretos de la misma Asamblea, 
emitidos en sus sesiones estraordinarias. La primer sesión ordina- 
ria debia verificarse el 1. ° de agosto, dia que ya se aproximaba. 

10. — Era imposible que en medio de la revolución y de los com- 
bates se estableciera el nuevo réjimen de enjuiciar. Si los autores de 
la revolución no hubieran tomado por pretesto el nuevo sistema, 
acaso habría sido posible; pero sirviendo ese sistema de palanca pa- 
ra la revolución que operaban, en sus intereses estaba desacreditar 
lo dia por dia y hora por hora, para que jamas pudiera plantearse. 
El licenciado don Bernardino Lemus fué nombrado Juez de Distri- 
to y dirijió al Gobierno la comunicación siguiente: 

••Al señor Secretario del despacho del Supremo Gobierno del 
Estado. 

"Tan luego como recibí la nota de Ud. de 1. c del corriente, en 
que de órden.del Supremo Gobierno se sirve comunicarme que solo 
se proroga á doce dias el término de seis designado, para que los 
jueces marchen al distrito de su jurisdicción, trató de preparar to- 
do lo necesario para mi partida al de Vera Paz. 

"Con este objeto, á pesar de la cortedad del tiempo, he procurado 
arreglar mis negocios, y aun he pedido el avio en que debo mar- 
char; posponiendo, como es justo, los intereses de mi casa al 
bien público que con tanto derecho reclama este sacrificio de los 
funcionarios destinados á su servicio. 

"Pero el deseo de llenar mis deberes en este punto es lo que has- 
ta ahora tiene suspensa mi marcha, y el que me obliga á manit'es 
tar al Supremo Gobierno los motivos de esta detención. 

"Por cartas particulares de sujetos fidedignos, se sabe el descon- 



DE CENTRO- AMÉRICA. 417 

tentó en que se hallan los indíjenas de Vera-Paz por el nuevo esta- 
blecimiento de juicios por jurados. Y en elgunas de estas cartas se 
asegura que el Juez del circuito de Cahavon, fué perseguido y 
muerto en Lanquin el intérprete y dos de los indíjenas que procu- 
raron ponerlo á cubierto de los insultos del pueblo. 

' Como estas noticias sobre estar apoyadas en la veracidad de sus 
autores, descansan en hechos de que yo mismo fui testigo, cuando 
por cumplir con la ley me interné en los lugares mas remotos de 
aquel Distrito, no dudo que los indíjenas alentados con el ejemplo 
pernicioso de otros pueblos opuestos'siempre á toda innovación, y 
sin los conocimientos necesarios para percibir las ventajas de la 
sublime institución que se trata de establecer, pretendan desemba- 
razarse de los funcionarios encargados de procurarles este bien y 
sublevarse contra ellos. 

"Ademas de esto el Supremo Gobierno sabe muy bien que exis- 
ten en el Distrito de Vera -Paz sujetos de influjo que lejos de apar- 
tar á los indíjenas de este intento, acaloran y fomentan su des- 
contento, y promueven sediciones con el fin de que prevalezca la 
idea de que el sistema de jurados es inadoptable en el Estado de 
Guatemala y hacer ineficaces los patrióticos esfuerzos del Supre- 
mo Gobierno en este particular. 

"Yo soy franco. Si solo se tratase de evitar el peligro á que debo 
««ponerme, arrostraría este inconveniente, y talvez desoiría la 
voz de la naturaleza, y los ruegos de mi familia que se oponen á mi 
marcha. Pero no es este solamente el mal que produciría en las ac- 
tuales circunstancias la reiteración de un ensayo tan combatido; es 
mucho mas pernicioso y trascendental el desacato y el desprecio en 
que vá á quedar la autoridad que se me ha confiado, y sin decoro 
no puedo sostenerla de ninguna manera. 

"La poca tropa con que podría hacerlo es cívica: se compone de 
ciudadanos afectados de los mismos principios que ocasionan el des- 
contento de los indíjenas; y animado de sus propios sentimientos, 
y que por lo mismo no pueden defender una antoridad cuyo esta- 
blecimiento está en contradicción con sus ideas dominantes. Acaso 
la indudable existencia de tales ideas manifestadas de un modo e- 
nérjico y decisivo en la mayor parte de los Distritos, es la que ha 
obligado al Jefe supremo á hacer mérito de ella'en dos párrafos de 
la carta que dirijió al C. J. Barrundia con fecha 3 del que rije, y es 
la misma que me exonera del deber de esforzar los fundamentos en 
•que se apoya la suspensión de mi marcha á Vera-Paz. 

"Yo creo que la causa pública, el decoro del Supremo Gobier- 
no, la majestad de las leyes, el respeto debido á la autoridad que se 
•me ka .conferido, el bien general, y el mió particular, demandan mi 
detención en esta ciudad, hasta que desapareciendo los indicios de 
tomo n. 97 



418 RESEÑA HISTÓRICA 

descontento que han mostrado los pueblos de Vera-Paz, pueda evi- 
tarse el desprecio y el ultraje á las leyes, de cuya aplicación estoy 
encargado. 

"Creo también que estando próxima la reunión de la Asamblea, 
se ocupará de este importante negocio, y que su sabiduría y patrio- ' 
tismo dictarán las medidas convenientes para evitar los males que se 
temen, y darán una garantía y seguridad á los funcionarios riel poder 
judicial. Creo por til timo que el Supremo Gobierno estimará sufi- 
cientes estos motivos para detener mi marcha; y que su ilustrada 
justificación no hallará en ellos causa alguna que los haga desmere- 
cer su aprobación. Pero si por desgracia no fuere así, yo estoy pron- 
to á hacer dimisión del empleo que se me ha Confiado, y lo verifica- 
ré tan pronto que se me ordene. 

"Sírvase Ud. poner en el conocimiento del Supremo Gobierno es- 
ta comunicación, y presentarle las protestas de mi profundo respe- 
to, admitiendo Ud. las seguridades de mi aprecio y amistad. D. l T . L. 

"Guatemala, julio 12 de 1S37. 

Bemttrdino Le mus. 
11— Dice Lsmus que existían en el Distrito de Vera-Paz sujetos 
de] influjo, conocidos por el Gobierno, que fomentaban el descon- 
tento. He aquí el oríjen de la revolución. Esos sujetos de influjo e- 
ran serviles, eran ajentes de los jefes del partido recalcitrante que 
residían en la capital del Estado, y por medio de ellos se verificaban 
las escenas de ventriloquia de que el licenciado don Manuel IV 
teta, concuño de Lemus, habló muchas veces. Los indios no eran 
masque miserables ajentes y misérrimos instrumentos de los serviles. 



CAPITULO VIGESIMOQUINTO 

Cansías ostensibles tío la revolución: sus auxiliares: 
vuelo que esta toma. 

SUMARIO. 

1— EL padre Lobo — 2. Ramificaciones de la revolución de Guate- 
mala en el Salvador— 3. Manifiesto del pueblo de Santa llosa— 
4. Observaciones— 5. Asedio de Malaquescuintla—Q. Movimien- 
to de Sololá—7. Subí, ración dr. Jalpatagua—8. Los indios de 
Palzicia pretenden matar el cólera — 9. Los de CJiiquimulilla lo 
buscan con lanzas en la mano— 10. Los brujos. 



1 - Algunos eclesiásticos auxiliaban personalmente á los rebeldes, 
se batían en sus filas y los acompañaban en sus mas escandalosos a- 
saltos. Entre estos debe contarse al presbítero don Francisco Lobo. 
Don José Milla y Vidaurre los calificó llamándolos veteranos del 
crimen. He aquí sos palabras: 

Lobos, Pais, Carrera, veteranos 
Del crimen y el terror en las banderas; 
Farsa vil y burlesca de tiranos, 
Parodias de Carthuc con charreteras. 

Después del triunfo de Carrera los serviles trataron al padre Lobo 
con las mas altas consideraciones, y entre otros premios le otorga- 
ron el capelo de doctor en teología. 

2.— El proyecto de sublevación no se limitaba al Estado de Gua- 
temala. Tenia ramificaciones en San Salvador. La antigua facción 



420 



KESJCÑA mSIÓBICA 



de indijenas que el año de 35 intentó perturbar el orden público, se 
puso de nuevo en movimiento con la noticia de que se envenenaban 
las fuentes y los rios. Esas hordas salvajes asaltaron la noche del 
23 de mayo de 1837 la villa de Zacatecoluca, sorprendieron á los 
habitantes pacíficos que á la sazón dorarían, y cometieron robos y 
asesinatos. A la madrugada del 26 atacaron la plaza de San Vicente: 
la guarnición les hizo una vigorosa resistencia, y gran número de 
vecinos alarmados al oir los tiros, acudieron á los cuarteles, toma- 
ron parte en la defensa de la ciudad, y los facciosos fueron recha- 
zados, quedando las calles cubiertas de cadáveres. Se tomó á los 
f ujitivos un cajón de pólvora, plomo, mucha's lanzas, carabinas y 
algunos caballos. La noche siguiente los iudíjenas de Cojutepeque 
asaltaron aquella villa, y á merced de la sorpresa entraron á varias 
casas y las saquearon; pero pronto restableció el orden el general 
Morazan, enviando de San Salvador fuerza armada á la espresada vi- 
lla. Esas ajitaciones obligaron al Presidente de la República y á don 
Diego Vijil, jefe del Estado del Salvador, á dictarlas disposiciones 
mas enérjicas. 

3. — El siguiente documento, espresion jenuina de la barbarie, po- 
ne de mafiesto el orijen de la revolución. El está copiado sin alte- 
rarse ni en el lenguaje ni en la ortografía; dice así: (*) 

"El pueblo de Santa llosa en unión de otros tantos, movidos del 
mas puro sentimiento que les han causado las desgraciadas muertes 
de tantos infelices y el modo á que inhumanamente se han trata- 
do para darles sepultura que á sido un asombro de la Umanidad 
con el pretesto de que es pueste contagiosa, y esclareciéndose que si 
falta á la verdad pero se ha occerbado que en muchos posos y fuen- 
tes de barios puntos se han encontrado curados que esto es publico 
y notorio y que ademas se han esaminado aun las mismas medicinas 
q. e de Gratis se han mandado á los Pueblos, con sus recetas que apli- 
cándoles la vevida conforme á la Receta al instante mueren, No pue- 
den menos que presumir q. e sean venenos y con rrespecto á las A- 
guas tampoco puede calificar que algunos fenómenos obren efectos 
que corrompen á las aguas y las envenenen porque si así fuese ha- 
via de ser una operación General; 

"En este Pueblo se han rrecojido barios polvos y un individuo 
por haverceles arrimado á el olfato le acometió un dolor de cavesa \ 
le comenzaron los calanbres por el cuello hasta los pies y el siguie- 
te dia murió, mucho tuviéramos que decir los presagios del Colera 
que en Realidad, no emos oido que haya autor que diga que es con- 



(*) Este mismo documento se halla ni lúlio 371; pero se repite ahora, por las oWrviiein- 
iies que textualmente sujiere. 



L> E CENTRO- ASI É RICA. 



421 



tagioso pero omitimos el entrar en conferencias 

"Ahora pues se pregunta Con q.° objeto se trata el acabar con 
nutra, americaí ;No emos sido obedientes al Supremo Gobierno 
cunpliendo con sus lelles y preceptos? no hemos cunplido con 
nuestros deberes C."""por que no senos ha Reprhendidoí acaso 
no emos estado subordinados á nuestros Superiores y guardán- 
dole las consideraciones que mereceí nos es preciso rrespon- 
der que nuestra América careciendo de las luses que otras 
Naciones tiene: se balen de artiücios para hospedar en e- 
11a á los Estrangero^ que han causado la rruina á los pobres 
artesanos y no es posible desaparescan entre nosotros la Reli- 
gión Católica que profesamos; Colocándose á unas acciones fuera 
del gremio Católico; 0¡ que dolor ver en Nutros. tipos, Resplande- 
cería Religión de Jesuchristo y después desaparecer de un todo cla- 
ro está que Nutros. Templos llegaran á ser muladares délos Estran 
geros, Y si algunos Católicos no muriesen quedaran Esclavos perpe- 
tuos de ellos y sugetos á sus leyes, Que comiencen á practicar por 
el nuevo código asies que el prollecto general de nutros. Pueblos es 
sostener á la Sta. Religión destruyendo á los Estrangeros que pro- 
curan arruinarla con venenos y que se restablescan las Autoridades 
Eclesiásticas Colocándose á los Religiosos que con sus pláticas doc- 
trinales sostienen el culto divino y por conciguiente á Su Señoría I 
lustrísima, Aunque no sea el mismo de Nutra. Diócesis, 

"Creemos que nutro, proyecto, no se opone al Supremo Gobierno 
que si ahora esta livre de venenos con que se acaba á la gente par- 
da desaues el Estrangero tomará arvitrios para acabar con los blan- 
cos y quedar en pacifica Posesión de Nutra. America qneá ellos les 
produce grandes y crecidas ventajas." 

4--La sublevación no podia hacer en San Salvador los mismos es- 
tragos que en Guatemala. El Estado del Salvador, jiequeño en ter- 
ritorio, está muy poblado: sus ciudades, villas y caseríos distan muy 
poco unos de otros. Allí no existen los inmensos desiertos de Gua 
témala. El pueblo salvadoreño ha tomado parte en los asuntos pú- 
blicos desde antes de la independencia, y no puede, ser fácilmente 
engañado por clérigos audaces y nobles ambiciosos. Los salvado- 
reños no habían tenido obispo, ni canónigos, ni frailes, ni monjas, \ 
por una escepcion de la regla general, habían tenido curas como don 
Matías Delgado, don Nicolás Aguilar y don Isidro Menenfiéz; así 
es que el año de 87 los revolucionarios de Guatemala solo pudieron 
contar en San Salvador con algunas hordas de indios, á quienes la 
cálmente pudo dominar el general Morazan. Guatemala se hallaba 
bajo diferentes condiciones. La exposición inserta en el número 3 
de este capitulo fué acojida por muchas poblaciones como la espre 
sion jenuinade una verdad notoria. En ella s- están viendo con toda 



422 RESEÑA HISTÓRICA 

claridad las sujestiones del clero. Estas palabras dicen mucho: "El 
proyecto general de nuestros pueblos es sostener ta Santa Reli- 
gion, destruyendo á los estranjeros que procuran arruinarla con ve- 
nenos, y que se restablezcan las autoridades eclesiásticas, colocán- 
dose á los relijiosos que con sus pláticas doctrinales sostienen el 
culto divino, y por consiguiente á Su Señoría Ilustrísima, Arxeu'K 

\0 SEA EL MISMO DE NUESTRA DIÓCESIS." Algunos clÓl'igOS hablan 

visto con profundo disgusto la introducción de estranjeros protes- 
tantes y se propagaban especies ridiculas contra ellos. Entre los pri- 
meros que llegaron al país, después del triunfo de 82;*, se hallaban 
Mr. Romay, Señora y familia. Eran personas crf!tas;el canónigo Cas- 
lilla los presentó en varias casas y gozaban de general aprecio. Eli- 
¡ i eron por habitación una casa próxima á la iglesia de Candelaria. 
Iva familia Romay era el objeto de las conversaciones de los fanáti- 
cos y de la censura de muchos clérigos. Se decia que no debia per- 
mitirse que hombres que no creen en Dios vinieran á pervertir á los 
cristianos. No se puede comprender que las personas que inspira! >an 
al pueblo esas ideas fueran tan ignorantes que creyeran que los 
protestantes no creen en Dios. Se difundían esas especies maliciosa- 
mente para hacerlos mas odiosos. Las personas que hayan viajado 
habrán podido observar que una parte del clero católico vé con mas 
disgusto, con mas indignación á los protestantes que á los judíos y 
mahometanos. Acaso esto puede atribuirse á que el rito protestante 
es susceptible de hacer mas procélitos. Después del triunfo de Car- 
rera continuó esta prevención contra los protestantes, hasta el estre- 
mo de que Mr. Federico Crow fuera desterrado porque se pensa- 
ba que hacia procélitos. En la exposición de Santa Rosa se mani- 
ñesta vivo deseo del restablecimiento de S. S. I. aunque no sea el 
mismo. Esto está rebelando claramente las intenciones de otro dé 
rigo: el padre Duran. Este sacerdote deseaba con vehemencia ser 
Arzobispo de Guatemala, pretensión que no tuvo inconveniente en 
manifestar á determinados jefes de la oposición liberal, proponién- 
doles la idea por via de arreglo y transacción, y no habiendo sido a- 
poyado por ellos se dedicó á sujerir absurdos á los sublevados, pa- 
ra obtener la mitra por medio de la barbarie. Duran ensangrentó 
el pais; pero no llegó á ver el triunfo de sus maquinaciones: murió 
cu el cadalso. 

."> — El gobernador de Mataquescuintla fué asediado por los faccio- 
sos, quienes lo obligaron á entregar las cajas de medicinas que Cal- 
vez habia enviado para curar á los colerientos. En ellas habia can 
lidades de láudano,que debia suministrarse por gotas. según las rece- 
tas de los facultativos. Los facciosos obligaron á algunos emplea- 
dos del Gobierno á beber frascos de láudano y de otros medicamen- 
tos que solo se podían suministraren pequeñas dosis, ó de los cua- 



DE CENTRO- AMERICA. 483 

les solo debía hacerse un uso esterno. La muerte venia instantánea- 
mente, y Rafee] Carrera, que dirijia aquellas escenas en persona, en 
su bárbaro lenguaje manifestaba á los pueblos que el envenenamien- 
to era patente y que la muerte iba en aquellas cajas que el Gobier- 
no enviaba. Cuando se iba á obligar al gobernador á beber láudano, 
este invocó al padre Aqueche, cura de Mataquescuintla. Por fortu- 
na Aqueche era pariente del hombre destinado á la muerte: el 
cura habló á los sublevados en favor de aquel infeliz: estos escucha- 
ron al párroco como si fuera un enviado del cielo, y la ejecución se 
suspendió. He aquí una nueva prueba de la influencia de los curas. 
En otras partes los empleados, que no tenían parientes curas, no se 
salvaban: se les obligaba á envenenarse con sus propias manos y su 
muerte era una nueva prueba de que Gralvez producía el cólera. En- 
tre los clérigos que mas se distinguieron difundiendo falsas espe- 
cies sobre envenenamiento, se halla el padre Rosa Aguirre. 

G— Multitud de indíjenas de Solóla se presentaron al majistrado 
ejecutor del Distrito, amenazándole con la muerte si no retiraba los 
cordones sanitarios. Aquel empleado lo hizo para salvar su vida, y 
entonces los amotinados se retiraron; pero las mujeres de estos per- 
manecieron dando gritos contra las autoridades y llamando á sus 
maridos para que acudieran á matar á los envenenadores. Dos días 
después un nuevo movimiento obligó al majistrado ejecutor á salvar 
su vida con la fuga. 

7— El pueblo de Jalpatagua se sublevó contra el Secretario de la 
Municipalidad, Esteban Maradiaga, para quitarle unas medicinas 
que había comprado al oficial encargado del cordón sanitario. Mara- 
diaga se salvo huyendo. El dió un informe al majistrado ejecutor 
-del Distrito de Mita Manuel Flores. En ese informe asegura que el 
autor de aquellos desórdenes era el cura Sagastume, quien decia 
públicamente que habia emisarios del general Morazan envene- 
nando á los pueblos; que en una fuente que existia en la labor del 
espresado cura, aquellos emisarios arrojaron veneno y murieron un 
caballo y algunas vacas. 

8 — Un parte del Juez de paz de Patzicia dirijido al Juez del Dis- 
trito de Chimaltenango dice que los indíjenas salían todas las noches 
buscando el cólera para matarlo, y asesinaban á cuantas personas y 
á cuantos animales encontraban. 

9— Otro parte del Gobernador de Chiquimulilla afirma que los in- 
díjenas salian por la noche á. atacar el cólera; que llevaban lanzas, 
cuchillos y otras armas y que dentro de la misma población mata- 
ron á un indio asegurando que lo habían encontrado en figura de 
animal. 

10 — En Totonicapam y otros pueblos se perseguía á determina- 
dos individuos creyéndolos brujos. Se siguió un espediente, y de 



-J24 



RESENA HISTÓRICA 



él resulta que la existencia de brujos era posible según Ia> enseñan* 
za que a los indios daban sus curas. No debe estra fiarse;, la Historia* 
de la inquisición española está llena de brujos. Durante- los reyes 
de la casa de Austria los padres de la Santa inquisición quemaron 
muchos brujos; y en pleno siglo XIX, en plena República, el pres- 
bítero guatemalteco don Francisco Espinoza, que después fué vira- 
rio de esta diócesis, revestido con los ornamentos sacerdotales, bus- 
caba brujos en presencia de centenares de espectadores atraídos por 
el escándalo, en una casa de esta ciudad que se halla al frente del 
templo de Nuestra Señora del Cármen; pero no los pudo encontrar. 
Hoy el padre Espinoza se halla fuera de Guatemala maldiciendo á 
los que no piensan como él, ó lo que es lo mismo, á los que no creen 
en brujos. 



CAPITULO VIGESIMOSESTO. 
Sesiones ordinarias de la Asamblea.— Ley de garantías. 



SUMARIO. 

l.—Se instala la Asamblea— '2. Proyecto de ley de garantías. — 
3. Nota del general Solazar á la Asamblea de Guatemala — 4. Ob- 
servaciones — 5. Proposición de Barrundia— G. Dictamen de la 
comisión de lejislacion—1. Testo del proyecto— -8. Observaciones. 
!). Dictamen de la comisión — 1. Aprobación del dictamen — 11. 
Observaciones— 12. Decreto de Y.) de agosto de 1837—13. Decreto 
de 20 de agosto— 14. Ley de presupuestos — 1/5. Reflexiones— -16. 
Nueva organización de la hacienda pública. 



1. — La Asamblea que funcionaba extraordinariamente sin poder 
conocer de otros asuntos fuera de los indicados en el decreto de 
convocatoria, y contra cuya legalidad tanto habia dicho el señor 
Barrundia y toda la oposición liberal, se convierte ya en una Lejis- 
latura ordinaria, contra cuya existencia y legalidad, no hay obje- 
ción, y cuyas facultades se estienden á toda la esfera constitucional. 
Barrundia ocupa su puesto en este alto Cuerpo y los debatos de la 
prensa y la tribuna parlamentaria se multiplican. 

2 — Desde el año de 33 se habia presentado á la Asamblea inicia- 
tiva del Gobierno, pidiendo que se decretara una estensa ley do 
garandas; pero las circunstancias no lo habían permitido, y el 2 de 



436 



RESEÑA HISTÓRICA 



agosto de JS:-¡7, el general don Carlos Salazar, ministro del doctor 
Galvez, dirijió á la Asamblea la comunicación que sigue: 

3 — "El proyecto de declaración de los derechos de los habitantes 
del Estado, que tiempo ha se presentó;! la Asamblea, no ha sido 
hasta ahora decretado, quién sabe por qué motivos ó inconvenien- 
tes; y siendo esa ley un escudo de la libertad, que debe lijarse en 
todas las oficinas, en todos los sitios públicos y aun en todas las 
habitaciones}' llevarlo consigo todos los habitantes, como la arma 
de la resistencia contra la tiranía ejercida por cualquiera de los 
poderes, y contra toda violencia, insiste el Jefe del Estado en que 
sea decretada y en que formando así una pieza que no esté 
envuelta en otros artículos de la Constitución de menos impor- 
tancia para la generalidad, esté ménos espuesta al olvido y á los a- 
taques y sea el sagrado á que no se pueda tocar según el cla- 
mor universal, y porque el tiempo ha ido esclareciendo mas la ma- 
teria y la esperiencia, exijiendo aclaraciones y aun mayor estension, 
el Jefe del Estado, ha hecho redactar un nuevo proyecto de decla- 
ración comprensivo de 23 artículos, el cual tengo el honor de diri- 
jir á Uds. para que si el número necesario de representantes quisie- 
re suscribirlo, pueda correr los trámites de ley constitucional. 

"Este proyecto es la profesión de fé política del Gobierno. Alm- 
enando los que lo ejercen no fueran liberales por principios, ellos 
consideran muy pasajera su condición de funcionarios, y de por vi- 
da la de ciudadanos guatemaltecos. Seria por tanto un error lamen- 
table que intentaran acomodar el poder quién sabe en qué manos, 
para ir mañana á sufrir el peso de la arbitrariedad á sus hogares. 
Quieren la libertad y la quieren garantizada de todo despotismo, de 
toda influencia perniciosa. La quieren para sí y para todos los que 
profesan cualesquiera opiniones. El dia que esta declaración sea he- 
cha, se puede señalar como la época de la creación del espíritu pú- 
blico, y la libertad no será mirada como patrimonio de ningún indi- 
viduo, sino como la propiedad universal, colocada bajólos auspi- 
cios de la decisión de los pueblos para sostenerla al precio de su 
sangre. 

"Tengo el honor, ciudadanos secretarios, de ofrecer ¡t Uds, mi con- 
sideración y respetos. 

D. V. h. 
Guatemala, 2 de agosto de 18:¡7. 

Carlos Üalazar." 

4 — Este proyecto de ley de garantías es eminentemente liberal, y 
fué redactado ¡quién pudiera pensarlo! por el doctor don Juan Jo- 
sé Aycinena. Muchas interpretaciones se han dado á la conducta 



L)K CEiViKO AMElilOA. 427 

del padre Aycinena. Unos dicen que venia inspiiado por las leyes 
y las costumbres de los Estados-Unidos; otros creen que databa de 
estender las garantías, en aquellos momentos de confusión y de 
trastorno, para debilitar al Gobierno. En el proyecto hay artículos 
que limitan la acción del Cuerpo legislativo, y estos indudablemen- 
te se diri jian á combatir á Bnrrundin, quien, como dice el señor 
Marnre en el "Bosquejo Histórico," propendía á restriujir la ac- 
ción del Poder ejecutivo, ensanchando las atribuciones de los Con- 
gresos. Para juzgar la sinceridad con que don Juan José Aycinena 
procedía, conviene examinar sus actos posteriores. Aycinena fué 
Diputado á la Asamblea constituyente de Guatemala, que se insta- 
ló el año de 1839. Esa Asamblea dictó una ley de garantías que no 
es absolutamente el liberal proyecto del año de !J7. En tal concepto. 
]>uede preguntarse á los «¡partidarios de don Juan José Aycinena: 
¿por qué lo que era bueno en 1837, era malo en 1839? ¿Por qué una 
ley que se imponía á Calvez, no se hacia pesar también sobre Ei- 
vera Paz; ;llabia, por ventura, trascurrido un siglo desde el año de 
:¡7 hasta el de 39 y demostrádose la inoportunidad de una ley que 
desde los Estados- Unidos se meditaba, ó bien aquel proyecto no era 
mas que una arma para herir á Barrundia, á Galvez y á Morazan, 
arma que debía romperse inmediatamente que con ella se dieran los 
golpes que se meditaban? Lo cierto es que el partido servil invoca 
siempre las libertades pi'iblicas y las garantías mas estensas cuando 
está caído, y ejerce la tiranía mas ruda cuando se halla en el po- 
der. ;En qué se parece el proyecto de ley de garantías del año de 
87 al acta constitutiva que se publicó mas tarde? En nada, son un 
contraste asombroso. Sin embargo, ambas piezas proceden de las 
mismas personas; pero la una se hizo para Galvez con Salazar, Prem, 
Mariscal y otros jefes, y la segunda se dictó para Carrera con don 
Manuel Pavón, don Pedro y don Juan José Aycinena, don Luis 
Batres y otros individuos de su círculo (*). El 22 de octubre de 
1862, el arzobispo García Pelaez, manifestó al Gobierno que había 
nombrado una ¡unta destinada á la censura de libros y escritos que 
se introdujeran en la República ó se publicaran en ella. A esa nota 
está adjunta el acta respectiva, y en el artículo tercero, aparece co- 
mo presidente déla enunciada junta, el Obispo de Trajanópolis y 
Arcediano don Juan .losé Aycinena y como vocales el padre Par- 



(*) Los liiogm/os de ilon Jimu Joaé A.veiuenu, dicen in.ic este eclesiástico contriunj ó por 
defoMMttte ii l¡i formación del aetn constitutiva <i'ie fortifica la teocracia y la tiranía. 



428 



RBSHÍÍA HI8TÓWCA 



rondo de la compañía de Jesús y otros eclesiásticos, ; Propondría de 
buena fé la ley de garantías que asegura la libertad de la concien 
cia, de la palabra y del pensamiento el presidente de la junta de 
censura, el compañero del padre Parrando déla compañía de Jesús; 
Podrá decirse que esta censura era un punto puramente de concien- 
cia; pero no era asi, porque el concordato se consideraba como ley 
de la República y la junta de censura se instalaba para cumplir el 
artículo 3. ° del mismo concordato, que se hizo según instrucciones 
de don Pedro Aycinena, de acuerdo con su hermano don Juan José 
quien dirijia entonces los asuntos canónicos del Gobierno. 

5 — Barrundia estaba afectado por el decreto que restablecía el 
fuero ¡ presentó á la Asamblea la proposición siguiente: 

"En la nueva declaratoria de derechos del hombre, que se pre- 
sentó á la Asamblea y que fué acojida por el Cuerpo lejislativo pa- 
ra formar de ella una ley de mayores garantías y aun para darle 
el carácter y las solemnidades de constitucional, ha omitido el Go- 
bierno, de propósito, la declaratoria mas importante y mas bien con- 
signada en todas las instituciones de los pueblos libres y especial- 
mente en nuestras constituciones del Estado y de la República: 
declaratoria que se funda en los principios mas inalterables de las 
sociedades libres cuales son la igualdad y la seguridad. En estas 
bases precisamente se apoya la abolición de todo fuero y privilejio; 
porque con distinciones ó con diferencias en el procedimiento y en 
la ley penal, no pueden haber ni igualdad ni seguridad. Este es 
sin duda el fundamento de la igualdad legal, y sin estar desarro- 
llado y bien esclarecido, la igualdad es una voz inentendible ó vana, 
y la seguridad es quimérica é imposible. No comprendo, pues, co- 
mo el Gobierno que presenta un desarrollo en otras materias menos 
importantes para un Estado republicano, ha omitido la esposicion 
clara y bien consignada de este decreto primordial en una sociedad 
republicana, de esta igualdad efectiva en todos los ciudadanos y 
habitantes bajo una misma ley común y protectora de la seguridad. 

Considerando, pues, que este seria un vacio muy notable y que 
no haría mucho honor á los principios de la Asamblea, en la estén 
sa declaratoria de los derechos del ciudadano qne va á proclamar, 
una omisión tan estraña, propongo se consigne entre ellos el arti- 
culo siguiente: 

Artículo. La igualdad y la seguridad en los habitantes del Esta- 
do, se harán efectivas aboliendo todos los fueros, privilegios y dis- 
tinciones de cualquier clase y denominación que sean en el procedi- 
miento y en las leyes civiles y criminales, quedando únicamente el 
proceder que establece la Constitución para las autoridades supre- 
mas y el militar que arregla la ley para los delito? puramente mili- 
tares. 



DE CENTRO- AMERICA. 



429 



••Advierto, ademas, que la declaratoria de los derechos seria una 
vana ostentación de liberalismo ó una colección puramente teórica 
de nociones del derecho público, si no se le dá el carácter y la con- 
sistencia en una ley apoyada y sostenida por un poder supremo y 
por el pueblo mismo. En vano se promulgarán los mejores principios 
si la misma autoridad que los promulga puede anularlos con la mis- 
ma ó mayor facilidad con que los decretó. Así es que las garantías 
constitucionales apesar de hallarse aseguradas en un modo particu- 
lar y mejor combinadas, que las otras leyes fundamentales con los 
poderes y autoridades supremas en la República y en los Estados 
son no obstante y han sido eludidas ó infrinjidas en mil casos en 
que se afectan los Cuerpos lejislativos con ideas y sentimientos con- 
trarios. Se necesita, pues, para hacer efectiva una Constitución y 
mucho mas para verificar las garantías individuales, no proclamar- 
las simplemente al frente en la ley fundamental, sino hacerlas efi- 
caces, llamando en su apoyo á las autoridades judiciales, y al pue- 
blo mismo de una manera que las providencias ó decretos que hos- 
tilicen tan sagrados derechos, encuentren una resistencia efectiva, 
tanto en la autoridad pública como en los ciudadanos en particular; 
y se requiere poner el poder que intente invadirlas en la posición 
mas crítica con el pueblo mismo y con la autoridad que vela en la 
aplicación de las leyes. De esta manera se podrá decir que se quie- 
re verdaderamente el establecimiento de los principios liberales, re- 
duciéndolos á una práctica efectiva sin descansar en el vano honor 
de una simple teoría ó de una proclamación inútil, destinada solo á 
la lectura de los curiosos ó de los publicistas. Propongo, por tanto, 
al Cuerpo legislativo, que al iin de los artículos proclamados como 
derechos del ciudadano se ponga el siguiente: 

"Toda ley, resolución, orden ó decreto cualesquiera que sea y de 
cualquiera autoridad que dimane si es directamente contrario á los 
derechos aquí proclamados, será un deber riguroso á toda autori- 
dad y funcionario público y especialmente á los funcionarios judi- 
ciales, el resistirlas, con todo su poder y advertir á todos los ciuda- 
danos habitantes, su nulidad por el hecho mismo de oponerse álas 
garantías, é igualmente dará un derecho irrevocable á todos los ciu- 
dadanos y habitantes del Estado para resistirla por la fuerza co- 
pulativa de la sociedad. L03 funcionarios que la ejecuten ó la apli- 
quen después de reclamada por alguna persona, con pruebas 
claras de ser hostil á los derechos del hombre, serán depues- 
tos de sus empleos y perderán por años sus derechos civiles 
cuando llegue el caso de juzgarlos por la autoridad á quien corres- 
ponda. Pido, asi mismo, que la comisión de guerra, encargada de 
resolver la consulta del fuero, hecha para la Corte del distrito, pre- 
sente mañana su dictámen, en atención á que el Cuerpo lejislativo 



430 KESEXA MISTÚUK'A 

no tiene ya mas que cuatro dias de sesiones, y si este importante 
negocio no se resuelve, el procedimiento judicial quedará ener- 
vado y espuesto á reclamaciones de jurisdicción. 

"Guatemala, agosto 17 de 1837. 

Bar rundía. Ha m aijoa . " ' 

— Esta proposición pasó á la comisión de lejislacion, la cual, sal 
vando su voto Vidaurre, espidió el siguiente dictamen: 

'.'En sesión de ayer se acordó pasase ú esta comisión la 
proposición del representante Barrundia relativa á agregar un 
artículo al decreto que declara los derechos de los ciudadanos del 
Estado y adicionar otros que á su juicio no daban todo el lleno al 
carácter libre y republicano. Después de examinar detenidamente 
las razones en que se funda la proposición, la comisión emite su pa- 
recer fundándose en el reglamento interior del C. L. como en o- 
tras disposiciones que ha sido necesario observar. 

"En cuanto al artículo que desea se inserte entre los derechos de 
los ciudadanos, está el de la abolición de todo fuero y distinción, y 
especialmente el militar. La comisión con grande sentimiento no se 
ha atrevido á tocar este negocio, porque dos veces ha sido rechaza- 
do en las presentes sesiones y como espresamente la constitución 
prescribe que en una misma lejislatura m; se trate de nn decreto, or- 
den, proyecto ó proposición que hubieren sido desechados sino has- 
ta el siguiente año, que es cuando tendrá lugar dicha proposición. 

"El segundo párrafo que el representante Barrundia pide se in- 
serte en uno de los decretos, cree la comisión que en las circuns- 
tancias actuales la inserción de tales procedimientos solo produei 
rán una revolución desidida, dejando la puerta abierta á las auto- 
ridades de los pueblos que por malicia ó por ignorancia le hagan o- 
posicion á las disposiciones que no cuadren con sus miras, y que 
por tanto, deseando la consolidación del sistema y que no se altere 
el orden, no opina por tal inserción. 

"Esto parece á la comisión; mas la Asamblea rosolverá como siem- 
pre lo mejor." 

"Guatemala, agosto 18 de 1837. 

Jfur'/a.—MariscaF ' 

"Salvo mi voto. — Vidaurre." 



7— El proyecto de don Juan José Ayeinena dice así literalmente 



DÉ CKN'TRO- AMERICA . 



431 



"Que la situación en que por repetidos trastornos y revoluciones 
ha venido á verse el pueblo, es muy peligrosa, por haberse aumen- 
tado muchos elementos de discordia, que cansando confusión y de- 
sorden, han dividido los ánimos y sembrado la desconfianza. 

''Que el primer objeto de todo sistema de administración públi- 
ca, es el de mantener la paz entre los hombres, protejiéndolos en 
el tranquilo goce de sus derechos naturales. 

"Que ningún Gobierno puede ser bueno sino es justo, y que no 
será jamas justo sin estar fundado sobre los principios grandes, ge- 
nerales y esenciales de libertad, que son los únicos sobre los que 
puede llegarse á consolidar el orden social. 

"Que el único medio de consolidar los ánimos y restablecer la 
confianza entre los ciudadanos, es el de uniformar la opinión pú- 
blica 11 .miando á todos á la observancia y reconocimiento de los prin- 
cipios fundamentales de toda sociedad humana. 

"Ha tenido á bien decretar y decreta la siguiente declaración de 
los derechos y garantías que pertenecen á todos los ciudadanos y 
habitantes del Estado de Guatemala: 

"1. ° — Que todos los hombres nacen igualmente libres ó indepen- 
dientes; que tienen por la naturaleza ciertos derechos inherentes, 
inenajenables é imprescriptibles, que entre estos se numeran con 
mas especialidad el de defender la vida y la reputación, el de pro- 
piedad y el de procurarse por cualquier medio honesto su bienestar. 

"2. c — Que para asegurar el tranquilo goce de estos derechos se 
instituyen los gobiernos; que el poder y autoridad que estos ejer- 
cen es inherente al pueblo y conferido solo con el único objeto de 
mantener entre los hombres la paz, haciendo que todos mutuamen- 
te se respeten sus derechos individuales. 

"3.° — Que siempre que algún Gobierno, cualquiera que sea su 
forma, no llene el objeto de su institución manteniendo la paz pú- 
blica por la observancia de leyes justas, el pueblo tiene derecho in- 
disputable para alterarlo en todo ó en parte ó abolirlo, é instituir 
otro según crea y mejor convenga á su seguridad y felicidad. 

"4 o — Que los funcionarios públicos no son dueños sino deposi- 
tarios de la autoridad, sujetos y jamas superiores á las leyes lejíti- 
mamente establecidas para garantizar los derechos individuales y 
por su mantenimiento conservar el orden social, que no es, ni pue- 
de ser otra cosa que la ejecutiva conservación de aquellos derechos. 

"5. ° — Que toda determinación sea en forma de ley, decreto, pro- 
videncia, sentencia, auto ú orden que proceda de cualquier poder, 
si ataca alguno ó algunos de los derechos naturales del hombre ó 
de la comunidad, ó cualquiera de las garantías consignadas en la 
ley fundamental, es ipsojure nula, y ninguno tiene obligación de 
acatarla y obedecerla. 



432 



iíeseSa histórica 



"6.° — Que todo hombre tiene por la naturaleza un derecho in- 
disputable para tributar á Dios Todopoderoso, culto, según Be lo 
dicte su conciencia, ya sea en privado, ya en público, con la sola 
restricción de no perturbar á otros en el libre ejercicio de su culto, 
ni la tranquilidad y reposo públicos. 

"7.° — Que el poder civil jamas tiene facultad para dominar la 
conciencia de ningún hombre; ni para prescribir los términos de la 
creencia relijiosa, ni para prohibir ninguna reunión con objeto de 
tributar culto á Dios, ñipara impedirá los hombres el que por do- 
nación Ínter vivos ó por testamento, puedan dejar el todo ó parte 
de sus bienes para perpetuar la solemninad y mantenimiento del 
culto que profesan, ó hacer según su creencia sufrajios perpetuos 
por sus almas, porque nada es mas duro y cruel que el que uno ó 
muchos hombres se arroguen el poder de rejir la conciencia de o- 
tros hombres sobre puntos como estos que dependen del convenci- 
miento personal solamente. 

"8. ° Que el poder civil no tiene facultad para anular en la sus- 
tancia ni en sus efectos ningún acto público ni privado, ejecutado 
en conformidad de una ley anterior vijente al tiempo de su verifica- 
ción, ó sin la prohibición de una ley preexistente; y que cualquie- 
ra ley, decreto, sentencia, orden 6 providencia en contravención de 
este principiQ, es ipsojure nula y de ningún valor, como destruc- 
tora de la estabilidad social, y atentatoria á los derechos indivi- 
duales. 

"9.° — Que el juicio por jurado, subsistirá inviolable, debiendo 
fijar por una ley particular, las circunstancias personales de los que 
hayan de ser jurados; de suerte que la justicia sea administrada por 
hombres no solo íntegros, sino de suficiente capacidad para llenar 
los objetos de esta institución. 

10. °— Que todo hombre puede libremente comunicar sus pensa- 
mientos por la palabra, por la escritura y por la imprenta sin pre- 
via censura; mas siendo responsable ante la ley por el abuso de es- 
ta libertad. 

Ü ¿11. ° — Que ningún hombre puede ser inquietado, molestado, ni 
perseguido por sus opiniones de cualquiera clase y naturaleza que 
sean, con tal de que por un acto'positivo no infrinja alguna ley. 
pues en este caso quedará sujeto á la pena por ella establecida. 

12. °— Que nadie podrá ser detenido, arrestado, acusado ni casti- 
gado sino en nombre, con las formas y según las disposiciones de 
la ley. 

13. °— Que la casa del ciudadano es un lugar sagrado, que no 
puede rejistrarse sino en los casos y previos requisitos de la ley. 

"14. o — Q ue en [ 0( j proceso criminal el acusado jamás será pri- 
vado del derecho sagrado de ser oído por sí ó su defensor; de ser 



DE CENTIÍO-AMKMCA. 433 

informado de la naturaleza, y causa de la acusación intentada con- 
tra él; de que le presenten los testigos cara á cara; de sacar testimo- 
nios de, documentos, 6 de declaraciones de testigos ausentes que 
puedan probar sn inocencia, y de ser juzgado por un jurado com- 
puesto de ciudadanos imparciales y de capacidad legal. 

lo. ° — Que ninguno podrá ser competido por medios directos ó 
indirectos;! declarar contra sí mismo, ni condenado á muerte. Que 
no podrá perder su libertad, sino cuando haya infrinjtdo una ley, y 
por su quebrantamiento quedado sujeto á la pena en ella desig 
nada. 

"T6. ° — Que ningún delito, cualquiera que sea su naturaleza y e- 
normidad, podrá ser castigado con la pena de confiscación total ó 
parcial de bienes. 

"17. ° — Que toda ley ex pos/ fació, ó retroactiva es esencialmen- 
te injusta y tiránica, y todos y cada uno de los habitantes, tienen 
derecho para oponerse á su ejecución, cualquiera que sea el poder 
que la ha emitido. 

"18. = — Que ningún hombre en ningún caso podrá ser declarado 
delincuente por el Poder lejislativo, ni condenado á sufrir pena al- 
guna, sino en virtud de sentencia pronunciada por tribunal compe- 
tente en la forma, y previos todos los requisitos establecidos por 
la ley. 

"10.° — Que nadie podrá ser puesto fuera de las leyes, ni espa- 
triado perpetua ó temporalmente por el Poder lejislativo ú otra au- 
toridad, pues todo delincuente deberá sufrir en el Estado donde de- 
linquió, la pena establecida, para escarmiento público. 

"20. ° — Que la propiedad de ninguno podrá ser tomada para ob- 
jetos públicos, sin que previamente se justifique necesidad ó motivo 
de provecho común para tomarla, y en este caso el propietario de- 
berá recibir en dinero efectivo de oro ó plata antes de tomarle su pro- 
piedad, el valor'de ella, según el juicio de peritos, uno nombrado 
por el mismo y otro por la autoridad, los que bajo juramento darán 
su opinión. 

"21. ° — Que todos pueden libremente disponer de sus bienes, con 
tal de no emplearlos en ningún objeto contrario á la ley. 

"22. ° — Que todo ciudadano ó habitante que ejerza en el país cual- 
quier género de industria está obligado á contribuir en justa pro- 
porción á sus facultades jara sostenerla administración pública. 

"23. °— Que no podrá imponerse ninguna contribución que no sea 
por la Lejislatnia ó con facultad por ella delegada al efecto; pero 
nunca sin una justa proporción á las facultades de cada uno, y me- 
nos haciendo pesar el gravamen solo sobre determinadas personas. 

"24. ° — Que la ley habeos Corpus solo podrá suspenderse en caso 
de invasión ó rebelión, previa declaración de la Lejislatura. 
Tomo ir, 28 



434 



RESEÑA HISTÓRICA 



"25. = — Que todo ciudadano ó habitante puede tener armas para 
su propia defensa y ]a del Estado. 

"26. ° —Que toda persona puede transitar libremente por el Es- 
tado, entrar y salir de él en tiempo de paz, sin necesidad de permi- 
so ni pasaporte. 

"27. ° — Que no podrá existir en el Estado, sin autorización de la 
Legislatura, ninguga fuerza militar. 

"28. ° — Que cuando por necesidad, la Legislatura autorice es- 
rraordinariamente al Ejecutivo, no podrá conferirle facultad ningu- 
na contraria ó derogatoria de todos ó de alguno de los artículos de 
esta declaración. 

''Mariano Sánchez de León. — Casado. — Murga. — Mariscal." 1 

8 — Ese proyecto contiene formas norte-americanas que Aycinena 
liabia aprendido en los 'Estados- Unidos. Hé aquí una: "Nos los re- 
presentantes del pueblo del Estado soberano, libre é independiente 
de Guatemala, considerando." Esta fórmula no se había usado en 
Centro- América, y la comisión la cambió con la acostumbrada que 
dice así: "La Asamblea Legislativa del Estado de Guatemala, con- 
siderando." Otra forma americana es la siguiente: "Hemos creído 
de nuestro deber, en desempeño de la comisión con que el pueblo 
nos ha honrado." Esta forma la varió la comisión con las palabras 
que siguen: "Ha tenido á bien decretar y decreta. - ' Estas variacio- 
nes están en el orijinal de letra de don José Mariano Yidaurre. El 
proyecto contiene artículos calculados por Aycinena para anular los 
decretos de las Cortes de España contra los mayorazgos. 

9 — La comisión de lejislacion emitió un dictamen suscrito por Yi- 
daurre y Mariscal. Este dictamen dice literalmente lo que sigue: 

"A. «L. 

"La comisión de lejislacion ha examinado la iniciativa del Go- 
bierno: "declaración de derechos de los guatemaltecos" y en ella 
encuentra recopilados cuantos principios han proclamado los políti- 
cos mas eminentes y las Asambleas mas libres de Europa y Améri- 
ca, para asegurar la dignidad del hombre. Por esto es que sin entrar 
al examen de cada uno de los artículos que contiene dicha inicia 
tiva, o's proponemos que sea adoptada como ley del Estado, sin per- 
juicio de que córralos trámites constitucionales para que en el caso 
de que tengáis á bien colocarla en la ley fundamental; y proponién- 
dose contestar á las objeciones que se hagan á cada artículo en par- 
ticular, se limita á proponer dos pequeñas alteraciones á los artícu- 
los 7. ° y 2. r í; (*) al 7. ° suprimirle la espresion "no teniendo heredé- 



is En el testo que se halla en el núin. 7° de este cap. aparecen hechas estas supresioues. 



DE CENTRO- AMÉRICA. 435 

ros forzosos" porque no reconociéndolos la ley civil seria, una im- 
plicancia hacer relación á que liabia tales herederos, y al artículo 
25 variar la palabra "portar en tierra" , para que así quede este de- 
creto consignado en los mismos términos que en la constitución fe- 
den;], pues en el estado de nuestras costumbres quizá no seria con- 
veniente uaile mas estension, ó tener que sujetarlo á las modifica 
ciones de un reglamento de policía. 

Guatemala, agosto 11 de 1837. 
Vidaurre. Mariscal." 

10 — El preinserto dictamen fué aprobado en todas sus partes y se 
emitióla ley de garantías. 

11 — Un observador imparcial no podrá menos de asombrarse al ver 
leyes tan opuestas y contradictorias dictadas en tan corto espacio 
de tiempo. En 18 \ ±2 de junio la Asamblea de Guatemala otorgaba 
¡i Galvez una. verdadera dictadura, y en 18 de agosto del mismo a- 
ño se emitía una ley de garantías tan amplia, tan estansa y liberal 
como talvez no había otra en. toda la América latina. Las leyes de ju- 
nio eran de circunstancias; se emitieron solo durante el receso de la 
Asamblea, y debieron quedar, por lo mismo, sin efecto el 1. ° de a- 
gosto. La ley de garantías era fundamental y permanente y con ella 
debia el doctor Galvez gobernar en medio de la insurrección que se 
conservaba no solo latente sino muy visible en muchos de los pueblos 
del Estado. 

12 — El 19 de agosto de 37 la Asamblea emitió un decreto que tie- 
ne 88 artículos, contraído á reglamentar el matrimonio civil, desar- 
rollando las disposiciones anteriormente emitidas acerca de él. 

13 — El 20 de agosto emitió otro decreto mandando proceder á e- 
lecciones de los representantes que debían removerse según las le- 
yes. Cesaban muchos galvistas, entre estos Mariscal, uno de los hom- 
bres á quienes mas aborrecía la oposición liberal. Este decreto emi- 
tido conforme al testo literal de la constituciou era en aquellos mo- 
mentos un nuevo motivo de discordia. Galvez, que siempre habiain- 
lluido en las elecciones, se hallaba en una verdadera crisis. Necesi- 
taba mayoria en la Asamblea, y para obtenerla se proponía emplear 
todo su poder y aun los recursos de la fuerza armada, enfrente de 
opositores celosos del libre sufrajio. 

14 — En la misma fecha se emitió una ley que contiene el presu- 
puesto general de la administración pública en el año económico de 
1837 si 1838. La suma total no podia esceder de 296,032 $ 4 reales. 

15 — Todo esto prueba que ninguno de los partidos liberales daba 
á la insurrección de los pueblos la importancia que verdaderamente 
tenia, y que se creía que con la mayor facilidad seria destruida. 



430 



RESEÑA HISTSbICA 



16 — La Asamblea autorizó al Gobierno para que organizara la ad- 
ministracion de hacienda pública separándola de la administración 
de justicia, y Galvez dió el decreto dé 19 de setiembre de 1839 qtie 
contiene 59 artículos. 



CA.IMTUX.O VIGESIM08ETIM0- 



Trabajos (le lu Asamblea sobro administración do justicia— Indulto- 
decretado por Galvaz. 



Si: MARIO. 

1 —Administración- de justicia — 2. Dictamen de la comisión dele- 
jislacion — 3. Voto del señor Bar rundía — 4. Dictamen de don 
José Mariano Vidaurre — 5. Decreto de la Asamblea — (5. Decre- 
to del indulto —7, Observaciones. 



1 — El primer asunto del Gobierno era la administración de justi- 
cia. La situación del país no permitía que el nuevo sistema se plan- 
teara. Una gran parte de los decretos gubernativos se referían á la 
organización y modificaciones de los distritos, al nombramiento de 
jueces y á la admisión de su renuncia. Ningún funcionario quería 
ir á los puntos sublevados y faltaban ejecutores de las leyes. 
Con este motivo la comisión de lejislacion de la Asamblea nombró 
una sub comisión que le presentara un nuevo proyecto de leyes. 
Pero la obra era dilatada y no llenaba las exijencias del momento. 
Era preciso, en concepto de la mayoría de la comisión, autorizar al 
Gobierno para salvar momentáneamente la situación. Los represen- 
tantes Murga y -Mariscal presentaron un dictamen el 16 de agosto: 



438 RESEÑA HISTÓRICA 

Vidaurre salvó su voto. El dictámen dice así: 

2 — "La comisión de lejislacion no intenta ocupar al cuerpo lejis 
lativo con repetir lo que tantas veces se ha dicho acerca de lan gran 
des dificultades que hay para establecer el código; porque tanto s» 
lia penetrado de esta verdad, que nombró ya una comisión que pre- 
sente un nuevo proyecto de administración judicial. 

"Ahora creo necesario acudir al caso inevitable que en la mayo 
ria de los pueblos del Estado va á presentarse y es el de que se que- 
den abandonados, sin administración de justicia, ya por falta de 
jueces, de fiscales ó de la reunión de jurados