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MnriúS, 




1 8» 7 



ARTES SCiENTtA VERITAS 




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RBV-ISXA. 



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K^-vttmTJk. 



ASOCIACIÓN ARTÍSTICO ARQUEOLÓGICA-BARCELONESA 



REVISTA 

DE LA. 

J|sociací6n-j|rtfst¡co-j|rqueol6gica-Barcelonesa 



VOLUMEN i; 



1896-OCTUBFlE- 1898 



CCIMIKMO -I'íKXÍrAmCO DR ViVBS Y 

Calle de Miintaner, nútnorn ,56 
i8g8 






i 



Es propiedad de la Asociación Artís- 
tico Arüueológica Barcelonesa. 



i 



su»j:a.rio 



I. Estudios numismáticos. — Tesorillo de monedas romanas de Jos 

Gaitanes.—^. R. de Berlanga pág. i 

II. Gutember^ no descubrí la imprempta. — José Brunet y Bellet. » X2 

III. Notas bibliográficas. — P. C.yG • 27 

IV. Resumen de Revistas. — P. C. y G » ^^ 

V. Sección de Noticias » 50 

VI. Sección Oficial » 71 

Vil. Comunicaciones . » 77 



PARA LOS PRÓXIMOS NÚMEROS 

Les gárgoles de Barcelona. — Norberto Font y Sagué. — Castelló de Ampurias. 
Sebastián Aguilar. — Los primeros pueblos pudieron conocer y poseer objetos de cobre, 
de bronce y de hierro. — Guillermo J. de Guillen García. — Inducciones Ulienses, — 
José de Guzman el Bueno y de Padilla. — El Convento de San Pablo de Valladolid. 
Juan Cuveiro. — Apuntes histórico artísticos del famoso Escultor Pedro dt Mena. — 
Manuel de Torres y Acevedo. — Molinos harineros prehistóricos de varias regiones, 
— Guillermo J. Guillen Garcia. — Excursions Arqueológicas per Catalunya', Tona, — 
La Col legiata Agustiniana de Santa Maria de Llussá. — Pelegrin Casades y Gra- 
matxes. — La portada del Hospital de Santa Cruz de Barcelona, — Joaquín de Gispert 
y de Ferrater. — Monografía de ¡a Iglesia de Santa Maria del Mar de Barcelona, 
(trabajo postumo de Joaquín Olivó y Formentí). — Sobre algunas Ilibrerias de la 
Edat Mitja. — José Brunet y Bellet. — Villacevallos .—^\, R. de Berlanga. — Descu- 
brimientos proto históricos en el alto Ainpurdán, — Romualdo de Alfáras. 



SEÑORES QUE HAN OFRECIDO COLABORAR EN ESTA REVISTA 

Roque Chabás, Pbro. Canónigo archivero de la Catedral de Valencia, y 
C. de la R. Ac-ridemia de la Historia.— Francisco de Bofarull, jefe del -Archivo 
de la Corona de Aragón. — Emilio Morera, C. de la R. Academia de la Historia. 
— Joaquín Botet y Sisó, C. de la Real Academia de la Historia. — Antonio Aulés- 
tía y Pijoan, de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona.— Emilio Gra- 
hit, C. de la R. Academia de la Historia. — Buenaventura Bassegoda, escritor y 
arquitecto. — Manuel Creus y Esther, escritor y abogado. — Antonio Elias de Mo • 
lins, Jefe del Museo Provincial de Antigüedades de Barcelona y correspondiente 
del Instituto Arqueológico de Berlín y Roma. — Federico Baráibar, Catedrático. 
— Carlos de Bofarull, Jefe del Museo Municipal de Historia de Barcelona. — José 
Soler y Palet, escritor. — José Gudiol y Cunill Pbro. Conservador del Museo 
Episcopal de Vjch. — Antonio Gallissá, arquitecto. — José Font y Gumá, arqui - 
tecto. — José Puig y Cadatalch, arquitecto. — Julio Vintró, del Centre Excursio - 
nista de Catalunya. — Raimundo Case)las> escritor. — Jaime Oliver, escritor. — 
Jaime Ramón y Vidales, escritor. 

NOTA.— Según el art. ig del Reglamento de esta AspaACiÓN, los señores 
socios tendrán derecho á publicar en la Revista, los trabajos que ofrezcan pa- 
ra ello, siempre que á juicio de la sección correspondiente merezcan su in- 
serción. 



^/-^^^/ 



ESTUDIOS NUMISMÁTICOS 

Tesorillo de monedas romanas de los Gaitanes 



'"n^^^^^'^^t^^S^irsj^K^^r^fs^^,^^^^ 



Durante las grandes tormentas del mes de Marzo de 1895, 
refieren que descargó con inusitada furia, la más formidable 
sobre los Gaitanes, desquebrajando peñas y arrastrando por 
las quiebras de aquéllas altas montañas en impetuosos to- 
rrentes de copiosas aguas, los abundantes despojos de pie- 
dras de tan abruptas montañas, que denudaban las lluvias. 
Para guarecer sus ganados del rigor de temporales tan re- 
cios, idearon algunos pastores levantar un corral espacioso, 
que les diera albergue, especialmente en las tenebrosas no- 
ches que les quedaban por pasar en aquéllas inclementes al- 
taras. Al efecto, comenzaron á abrir las zanjas para los ci - 
mientos en las faldas de la empinada sierra, que está frente 
á la Estación del Chorro á 50 kilómetros de Málaga por la 
vía que va á Córdoba. A los primeros golpes de la azada dio 
uno de aquellos jayanes con cierto hueco,— no se ha podido 
comprobar si natural ó artificial— dentro del cual se halló una 
vasija de barro, como de veinticinco centímetros de alto, de 
cuello largo y cuerpo cilindrico, de hechura igual á algunas 

1 









-( 2 )- 

botellas romanas de cristal, cuya forma no había visto en 
barro. Pegáronle por primer acuerdo un golpe en el cuello, 
que rompieron, encontrando dentro poco más de centenar 
y medio de piezas de plata amonedadas, que vendieron con 
el recipiente que las contenía á don Carlos Baltz, natural de 
Leipzig, que hace algún tiempo tiene establecida una relo- 
jería en esta ciudad, quien accidentalmente pasdporel lugar 
del hallazgo poco después de verificado, tuvo noticia de lo 
encontrado y logró su adquisición sin gran sacrificio. Una 
vez de regreso en Málaga hizo ver las monedas á varias per- 
sonal que estuvieron de acuerdo en que no eran de gran im- 
portancia, aconsejando al poseedor venderlas enseguida al 
detalle para recobrar al menos su desembolso. Hizolo asi 
por medio de un corredor su paisano por cuyo conducto lo- 
gró adquirir el Sr. D. Francisco Crooke y Loring en Octubre 
del mismo afló hasta cincuenta y seis piezas de aquel tesbri- 
llo y en Abril del siguiente otra fracción de ochenta y dos 
que hacen en junto ciento treinta y ocho monedas ó sea casi 
la totalidad del hallazgo. Entre tanto los inventores del te- 
sorillo vinieron á reclamar del Sr. Baltz el recipiente desbo- 
quinado, que lo había guardado tantos siglos, y que les cedió 
sin dificultad alguna. Habían hecho creer á aquellos igno- 
rantes campesinos que ciertos puntos dorados, que aparecían 
en las paredes de la vasija, eran polvos'de oro amasados con 
el barro, polvos que forman la base de tantas consejas popu- 
lares andaluzas de riquezas ignotas, ocultas bajo tierra en es- 
tas comarcas, esperando el venturoso mortal á quien la for- 
tuna las destina, leyendas que la tradición va misteriosamen- 
te trasmitiendo de generación en generación, de gente en 
gente. 

Como las elevadas crestas de la sierra, donde ha apare- 
cido el mencionado tesorillo, no han mostrado hasta ahora 
señal ni la más leve de población antigua, ni aun de la más 



humilde dependencia agrícola romano-hispana, no di mucho 
crédito á los primeros informes, que recibí sobre semejante 
descubrimiento, sabiendo también por experiencia propia 
que entre personas de cierta educación deficiente es costuto- 
bre muy común ocultar el verdadero sitio de cualquier ha- 
llazgo para reservarse el privilegio de poder hacer nuevas 
exploraciones en el terreno y acaparar, por el momento al 
menos, cuántas invenciones logren obtener con sus sigilosas 
investigaciones. Las francas, explícitas y expontáneas mani- 
festaciones del Sr. Baltz han venido después á disipar mis 
dudas y por eso consigno los detalles que del mismo he oidd 
dándoles el crédito que parece merecer. 

Solo conserva este señor de las monedas que ha poseído 
una de Augusto con cabeza de Apolo, por un lado, arado y 
yunta por el otro, variante que no se encuentra entre las 
del Sr. Crooke, resultando con ello que son ciento treinta y 
nueve las piezas monetales de la misma procedencia que he 
examinado, faltando poco más de una docena para compo- 
ner la totalidad de las descubiertas. 

Desde luego se comprende al verlas que son denarios 
romanos, cuatro consulares, cuarenta y uno imperiales de 
Augusto y noventa y cuatro de su sucesor Tiberio, sin os 
tentar ninguno de ellos el signo X de su valor, porque como 
dice el Barón d'Ailly esta marca desapareció enteramente 
en ciertos denarios hacia el fin de la República (i). Todos 
estos denaiios pertenecen á once emisiones distintas cuya 
clasificación cronológica pudiera intentarse en esta forma: 

1/ Cabeza desnuda de Apolo, á la derecha, detrás un 
cetro. 

5I Q.CASSIVS, Águila sobre un haz de rayos entre un 
lituus y un prefericulum . 



(1) Barón d'AiUy. Reoh^rdet) sur la monnaie romaine II. p. 25. 



-( 4 )- 

Cohén índica que el personaje no es conocido y supone 
batida la moneda en ¿io6P años antes de J. C. (i) 

2/ Cabeza laureada de Apolo á la derecha detrás 
XXXXIIII. 

1)1 Caballero corriendo á la derecha, con una palma; en 
el exergo L . PISO.FRVGI R(oma). 

Cohén la estima acuñada 89 años antes de J. C. (2). 

3/ Cabeza de Hércules á la derecha, cubierta con la 
piel de león, detrás S . C. 

ql Globo entre cuatro coronas, debajo acrostolio á la 
izquierda y espiga á la derecha. 

Cohén coloca su acuñación del 97 al 72]antes de J. C. (3). 

4/ Cabeza diademada de Anco Marcio á la derecha, 
detrás el lituus, debajo ANCVS. 

ql. Estatua ecuestre á la derecha, sobre un acueducto, 
detrás PHILIPPVS, entre los arcos del acueducto AQVA* 
MARCIA. 

Cohén supone que fué batida ¿49? años antes de J. C. (4). 

5.* Cabeza desnuda de Octavio á la derecha. 

flí Apolo desnudo, sentado sobre una roca, á la derecha, 
tocando la lira, detrás CAESAR, delante DIVLF. 

Cohén señala su emisión del 35 al 28 antes de J. C. (5). 

6.* - Cabeza laureada de Apolo á la derecha. 

1^ Sacerdote guiando, un arado tirado por una yunta de 
bueyes, á la derecha, con un látigo en la izquierda. En la 
gráfila IMP • CAESAR. 



(1) Cohén Monnaies oon^ulaires, pág. 82 y pl. XI n. 6, 

(2) Ibidem pág. 70, pl. IX, n. 11. 
(S) Ibidem pág. 107, pl. XV, n. 22. 

(4) Ibidem pág. 203, pl. 26, n. 8, la M la A y la B reunidas en un signo. 

(5) Coken Descríptton historique desmonn. imp. I, p. 50, n. 70. 



a^ 



-í 5 )- 

Cohén también hace fluctuar esta moneda del 35 al 25 
años antes de J. C. (i). 

7.* Cabeza desnuda á la derecha, al rededor IMP.CAE- 
SARDIVI.F IÍIVIR.ITER.R.P.C. 

ql El aspesorio, el jarro para los sacrificios y el bastón 
augural, al rededor COS ITERET.TERDESIG. 

Cohén hace este denario del año 33 antes de J. C. (2). 

8/ Cabeza laureada de Augusto á la izquierda. 

|l Dos ramas de laurel, en medio escudo con las siglas 
CL.V, encima CAESARSP debajo QR.AVGVSTVS. 

Cohén no fija el año de la emisión de esta moneda, (3) 
pero teniendo en cuenta que en 27 antes de J. C. el Senado 
y el pueblo romano confirieron á Octavio el título de Au- 
gusto (4) y que en el mismo año se colocaron ramas de lau- 
rel frente de su casa (5) pudiera conjeturarse que conme- 
morando ambos hechos se batiría la referida moneda en el 
referido año 27 anterior á nuestra era. 

9.* Cabeza desnuda de Augusto á la izquierda alrede- 
dor IMPCAESAR AVGVST. 

^ Puerta de la colonia militar hispana, hoy Mérida, 
flanqueada por dos^torres; entre estas, EMÉRITA, alrededor 
CARISSIVSLEGPROPR. 

Cohén fija la fecha del año 22 gntes de J. C. á esta mo- 
neda^ batida en España por Carissius^ legatus. propr ado- 
re (6). 

10.* Cabeza laureada de Augusto á la derecha, al rede 



(1) Ibidem I, pág. 43, o. 18. 

(2) Ibidem I, pág. 44, n. 21. TriumvW iter respublicae constituendae, 

(3) Ibidem I, pág. 49, n. 66. 

(4) C LL.l. pág. 812 y 384. Ovid. Fast. I r. 590. 

(5) O'IL'I* pág. 384. Oass. Dion. LIII. 16. Mommsen Besgestae YI. 
14-17 y pág. 149 y 150. 

(6) Ibidem 1, pág. 77, n. 317. 




¿ór CAES ARAVG VST VSDIVI • F • PATER • PATRIAE • 
9I Cayo y Lucio Cesar, hijos de Agripa y de Julia, nie- , 
tos de Augusto y de Scribonia, nacidos respectivamente 20 
y 17 años antes de J. C. y muertos 4 y 2 años también an- 
tes de J. C. Están representados en pié, teniendo una lanza 
en una mano y un- escudo en la otra: entre las lanzas un 
sím pulo y un bastón augural; al rededor CLCAESARES* 
AVGVSTIFCOSDESIGPRINCIVVENT, 

Segán Cohén fué acuñada 2 años antes de J. C. (i). 
1 1 .* Cabeza laureada de Tiberio á la derecha, alrededor 
TI-CAESARDIVIAVGFAVGVSTVS. 

b! Livia sentada, á la derecha, con un cetro en la diestra 
y lina flor en la siniestra, alrededor PONTMAXIM. 
Cohén hace esta acuñación del año 15 de J. C. (2), 
El peso de estos i39denarios, según he podido compro- 
bar detenidamente es de la manera siguiente: 

I.* Familia Cassia, un ejemplar -..^ Gr. 3,51 

3.* Id. Calpurnica, id » 3,79 

3.* Id. Cornelia, id.„ „ » 3,78 

4.* Id. Marcía, id » 3,83 

5.' Augusto, reverso de Apolo, iJ « » 3,73 

6.' id. ' id. de yunta, id » 3,61 

7.' id. triumvir, id » 3.51 

8." Cesar Augusto, id » 380 

9.* Augusto y Carissio, id » 3,81 

10.* Augusto con reverso de ii-'. Tiberio con reverso de 

Cayo y Lucio Cesares. Livia. 

•^ -^ I ejemplar Gr. 4.10 

1 ejemplar Gr. 3,93 i > » ^^q^ 

2 • » » 3,91 2 » » 3»9i 



(1) Ibídem I, pág. 52, n. 86. 

(2) Ibidem I, pág. tl9, n. 2. 



-( 7 )- 



I ejemplar Gr. 3,88 i ejemplar u „... Gr. 3,90 



2 
I 
I 
2 

3 
I 

2 

3 
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2 

5 
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2 

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3.87 

2,86 

3,85 

384 
3,82 

3,81 
3,80 

3,78 

3-77 
3J6 

3J5 
3>74 
3,70 
3>69 
3,68 

3.67 
3^65 
3.64 
3,61 



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• •••4»« V 



3> 

2> 

» 

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» 

» 

» 

» 
» 

j^ 
»: 



36 ejemplares. 



389 
3,88 

3.87 
3,86 

3,85 
3,84 

3,83 
3,82 

3,81 
.3>8o 

3,79 
3,78 

3^7 

3' 7^ 

3>75 

3,74 

3>73 

3-71 
3.69 

3,68 

367 
3.66 

3^65 

3-45. 



94 ejemplares. 



9 
■ 

••• ■-■ 

w 



De estos pesos se deducen varias consecuencias: 

I .■ El denario republicano algo gastado pesa, el 

-* . ' ' 

que más Gr. 3^,83 

2." El de Augusto, también algo gastado, batido 

en Merida por el propretor Carissio » 3,81 

3,/ El de Augusto batido en Roma, c^si á flor de 

cuño, el que más, pesa » 3,93 

4/ Los de Tiberio, á flor de cuño, alcanzan, uno 

la inusitada cifra de , » 4,10 

otro la de » 3,93 

un tercero la de » 3,91 

y un cuarto la de » 3,90 



?■ 



-( 8 )- 

Segúa el Barón d'AilIy (i) el denario primitívo atióni- 
mo del 268 antes de J. C. con la cabeza de Palas y los Dios- 
cures tiene un peso máximo de gr. 4,90, el de la Selene bi- 
gata, de la misma fecha 4.36, y su contemporáneo de la Vic- 
toria alada también bigata^ 4,18 gr., habiendo bajado estos 
tres tipos á un mínimo de 3,82— 3, 48 y 3,50 respectivamente, 
en las diferentes piezas, que dicho numismático ha exami* 
nado. 

Mommsen (2) dá como peso máximo del denario anóni- 
mo de los dioscures gr. 4,63 en un ejemplar integérrimo y 
como mínimo 3,22 en un bello ejemplar de Borghesi (3) en- 
tre varios que por sí mismo ha pesado. Este ilustre polígra- 
fo fundándose en que Celsus, Scribonius Largus y Plinius 
aseguran que en la libra romana entraban 84 denarios fija el 
peso legal de estos en gr. 3,90 desde la república á Ne- 
rón (4). 

Cohén hablando de las monedas consulares (5) señala ^1 
peso del denario republicano en gr. 3,93 y respecto del im- 
perial concluye afirmando que el peso tiene algmia significa- 
ción en la serie griega^ muy poca en la romana imperial de 
oro y plata y ninguna en la de bronce (6). 

Letronne por último (7) establece el denario de Augus- 
to como de gr. 3,77 y el de Tiberio de 3,70, siendo de notar 
que ninguna de estas cifras se ajustan á las que arrojan los 



(1) Barón d^Áillj Reoherohes sur la monnaie romaine 11^ págs. 40 y 
Bi^ieDtes. 

(2) Mommien, Hist. de la monnaie romaine II, págs. 22 y Bignieatee. 

(3) Ibidem, pág. 25, not. 1 . 

(4) Ibidem, p. 22. 

(5) Cohén Monnaies oonsnlaires, p. xi. 

(6) Cohén, Description historique des monnaies imperiales I, p. xx. 

(7j Letronne, Oonsideration snr les monnaies greoquos et romiines, pá • 
gina 83. 



denaríos de los Gaitanes, como se nota fácilmente haciendo 
su comparación detenida. 



Bepúblie* 

Or. 4,S6 á 
8'82. 



Oohen 

Repúblloa 

Gr. 3,93 



Qaitanet 

R«públic« 

(tl^j gastad!) 
Qr. 3,83 



ICommsen 
(mperlo 
Qr. 8,90 



Latronae 
Augusto 
Qr. 8,77 



Oailanes 

Augusto 
(flor de eniío 
a<-. 8*93 



Letronne 
Tiberio 



Gr. 8*70 



G altanes 

Tiberio 
(fljr deouuO; 
Gr. 4,10 á 
8,90. 



Las cifras de Ailly como las del tesorillo de los Gaita- 
nes son las producidas por el peso, las de Mommsen la dedu- 
cida de los textos y del peso de la libra romana, las de Le- 
tronne las calculadas aproximativamente. Las disparidades 
que se observan entre las de Ailly, Cohén, Mommsen y el 
indicado tesorillo nacen de causas muy conocidas, como 
son la falta de vigilancia y de celo en los magistrados mo « 
netales, el exceso de indiferencia de los fundidores, que cor- 
taban y preparaban los flanes y más que nada las deficien- 
cias de los imperfectos instrumentos de quj para la acuña- 
ción se valían los artífices empleados en las fábricas del Go - 
biemo. Esto hace decir á Cohén (i) que los romanos no 
daban mucha importancia al peso particular de cada mone- 
da y en su magnificencia á nadie se hubiera ocurrido fundir 
denarios de mayor peso que el legal^ dejando en circulación 
únicamente los faltos, como se apresuraría a hacer cualquier 
individuo de un Estado moderno f á pesar que tanto se precian 
hoy de civilización y patriotismo. 

Debo hacer notar que el denario á flor de cuño de Tibe- 
rio de gr. 4,10 es de módulo casi igual al de los otros tam- 
bién á flor de cuño; pero su flan es por contra algo más grue- 
so, sobrepujando la precitada cifra de su peso en 0^20 cen- 
tigramos al del denario anteneroniano calculado por Momm- 
sen de gr. 3,90. También es muy de tener en cuenta que 



(1/ Cohén Desorip. histor. des monnaies imperiales I, p. xx. 



'i 



-( 10 )- 

el tipo y los símbolos de los denarios de Tiberio, del tesorí- 

llo de los Gaitanes son siempre los mismos, así como las le- 
yendas de la haz y del reverso, sin embargo que se observa 

claramente que todos no han sido batidos con un solo cuño. 
En efecto, por lo que hace al mencionado reverso, el ramo 
que tiene Livia en la mano izquierda termina en unos ejem- 
plares en frente y junto á la T de PONTIF, en otros enfrente 
y junto á la I y en muchos por encima de la F, lo cual acusa 
por lo menos tres troqueles distintos. 

Respecto á la haz de las monedas, unas veces la linea de 
la nariz del emperador apenas afecta ligeramente una curva, 
otras ya acusa bien su forma aguileña y en muchas, esta cur- 
va es exageradísima, sin que dichas tres maneras corres- 
pondan exactamente á las tres que se han señalado en los 
reversos. 

Además las mismas cabezas de Tiberio son en ocasiones 
á la simple vista más largas ó más cortas, más anchas ó más 
enjutas, cayendo las cintas con que figura atada la corona 
de laurel, ya ambas fuera del cuello, ya una sobre el mismo 
cuello, resultando los relieves más ó menos pronunciados en 
los diversos ejemplares, aunque este incidente sea motivado 
por el mayor ó menor número de veces que se haya vuelto á 
calentar el flan para reiterar los martillazos en los troqueles 
sobre el yunque en la imperfectísima manera como entonces 
se batían estas piezas amonedadas. 

Habré de advertir por último que los denarios encon- 
trados en los Gaitanes resultan más ó menos desgastados por 
el uso á medida que son más ó menos antiguos, estando la ma- 
yor parte de los de Tiberio perfectamente conservados y al- 
gunos á flor de cuño. Muy pocos de los más viejos tienen un 
ligero moho, que no se les ha querido quitar del todo antes 
de pesarlos por evitar mermas con el procedimiento que se 
empleara al limpiarlos. Esta lijera aderencia les podrá dar 



un pequeñísimo aumento en el peso, lo más de un par de 
centigramos, que compensarán los que haya perdido la pie 
za por el desgaste del uso continuo, eñ algunas dé un siglo, 
toda vez que las más modernas y á flor de cuño aparecen 
perfectamente limpias. 

Los ciento treinta y nueve denarios examinados consti- 
tuyen casi la totalidad del hallazgo de los Gaitanes y en ellos 
aparecen cuatro monedas republicanas de las familias Cassia, 
Calpurnia, Cornelia y Marcia, una militar acuñada en Emé- 
rita, colonia romana de la Lusitania por el Legado pro- 
pretor Carissio, y cuatro, de Augusto una como triunvir por 
segunda vez, otra con reverso de yunta, una con Apo- 
lo, otra del mismo emperador conmemorando la denomi- 
nación de Augusto, que le dio el pueblo y el senado. Pero 
en este tesorillo eran las más abundantes otras dos series, la 
de Augusto con sus nietos Lucio y Cayo Cesar batida dos 
años antes de J. C. de la'que se han salvado treinta y seis 
ejemplares, y la de Tiberio, con Livia en el reverso, acuñada 
quince años después de la era cristiana^ de la que aun exis- 
ten noventa y cuatro. Aquellas fueron las últimas emitidas 
por Augusto siendo vivo aunque murió diez y seis años más. 
tarde^ y éstas las segundas que puso en circulación Tiberio, 
después de la muerte de su padrasto, no volviendo á hacer 
nueva emisión monetal hasta cinco años después, el veinte 
d« y. C. á lo que del mismo Cohén se colije. 

De las monedas, pues, que he examinado del mencio- 
nado tesorillo de los Gaitanes se desprenden las siguientes 
conclusiones. 

I.* Que al ocupar el solio Tiberio y un año después de 
la muerte de su predecesor corrían en la Bética denarios re- 
publicanos batidos desde fines del siglo segundo hasta me- 
diados del primero que precedió áj. C; imperiales acuña- 
dos del 35 al 2 antes de J. C. por Augusto, unidos á los se- 






-( 12 )- 

giin Jos que había puesto en circulación Tiberio al año de 
haber vestido la púrpura, siendo de notar que entre los de 
Augusto figura uno. militar acuñado en España. 

2.* Que la época en que debió ser soterrado este teso- 
rillo de ciento cincuenta y tantas monedas no pudo ser muy 
posterior al año décimo quinto del nacimiento del Salvador, 
es el ningún desgaste que presentan las monedas de Tiberio, 
algunas de las cuales han aparecido á flor de cuño, y ante- 
rior al vigésimo, que fué cuando este soberano hizo su ter- 
cera acuñación, pudiendo fijarse sin temor de equivocarse 
demasiado en el décimo sexto de la era cristiana, hará al pre- 
sente unos mil ochocientos ochenta años. 

M. R. DE Berlanga. 
Málaga 21 Abril 1896. 



GÜTEMBERG NO DESCUBRÍ' LA IMPREMPTA 



Extret d* un Uibre inédit 

Pera jutjar ab acert deis orígens, propagado y progressos 
de la imprempta, s' han de teñir en compte algunas cosas, 
que no recordan los que se 'n ocupan seguint sois la tradició 
y guiantse per los Uibres coneguts ab data certa ó probabi- 
litat aproximada. 

S' ha d* atendrer principalment al modo d* esser de la 
época y sas necessitats, ais medis ab que podían contar los 
diferents que induptablement s^ ocupavan de satisfer la de 
la multiplicació de Uibres escolars, á las qualitats particulars 



~( 13 )- 

de cada una de las personas á qui s' atribueix la invenció, y 
á las circunstancias especiáis de cada localitat. 

En lo sigle XV la imprempta estava en la atmósfera, la 
multiplicació de liibres d* ensenyansa era una necessitat 
apremiant á causa de la creació d* Universitats y altres cen- 
tres de instrucció imposats per los avensos de la civilisació. 
Sens dupte sigueren diferents los que s' ocuparen de buscar 
lo modo de satisfer aquesta necessitat, com ho demostran las 
pretensions de diferentas ciutats á la gloria d^ haver sigut 
cada una d' ellas la primera en haverla tinguda: Strasbourg, 
Harlem, Maguncia, Roma, Venecia y altras entre las que 
s* hi contava Praga d* ahont procedía 1* impressor de qui fan 
esment los documents de 1444 trobats en los Arxius d' Avig- 
non no fa gayres anys. 

Sempre que *s fa alguna invenzió ó descubriment. I' ob- 
jecte inventat ó la idea del descubriment no quedan concre- 
tats á un sol punt ni '^s determinan de cop. Son menester lo 
concurs de determinadas circunstancias, 1* examen de dife- 
rentas opinions, successius estudis y experiments pera que 4 
descubriment resulti viable. Pera 1' inventor d* una máquina 
lo difícil es construirla lo mes senzillament possible. 

L* haverse cregut que desde un principi la imprempta 
s' ha vía inventat de cop perfecta, ó poch menos, per no te- 
ñirse noticias concretas d* ella, ha donat Uoch á moltas con - 
troversias sobre qui 'n íou 1' autor y ahont sigue inventada, 
sostenintse opinions diferentas, mes ó menos fundadas, per 
tots sos historiadors ó crítichs que 's redueixen á meras supo- 
sicions ó conjecturas basadas principalment en lo que diuhen 
escriptors bastant posteriors á la época de sa invenzió. 

Avuy dia, en que, aumentada la facilitat deis medis 
d' investigado, se fan mes accessibles las comparacions y 
estudi de textos y edicions contemporáneas deis mateixos su- 
posats inventors y propagadors del art de la imprempta, se 



*íi 



~( 14 H 

pot jutjaf ab uaa mica mes de just criteri lo que pot haverhi 
sobre 4 particular. Pero encara la major part deis escriptors 
continúan escribint per rutina, seguint una^ ó altra tradició» 
no cuydantse gens d' investigar, no fixantse sino en cosas 
secundarias que no aclareixen res y embolican mes y donan 
com seguras moltas afirmacions que distan molt de serbo. 

Ultimament las tradicions quedaren reduhidas á duas: 
la de la iiivenzió, per Llorens Coster de Harlcm y la de Gu- 
temberg, que la inventa á Maguncia. Pero fa pochs anys 
que *1 doctor Van-der-Linde, fill de Harlem, bibliotecari de 
la Biblioteca de Berlin, en sos articles de periódichsy en son 
folleto «La Uegenda de Hariem»,. dona probas tan evidents 
de lo iñfundat de la tradició Costeriana que á mon entendre 
queda completament fora de combat. . 

Van-der-Linde sosté á peu y á cábaíl la tradició Mágun- 
tina, fent un héroe de Gutemberg. Pero no es tant felís en 
sostenir y rectificar com en destruir, cóm veurém mes ende- 
vant. 

L' apassionament y la rutina fan que cada día *s presentí 
mes confós y enredat 1* origen de la imprempta ab carácters 
móvils. 

Es una veritat que, com diu lo professor Francisco Her- 
ían, la \m^vtm^\Si for migue ja d' assercions gratuitas, supo- 
sicions, inverossimilituts y contradiccions que son la base 
falsa en que descansan las rahons principáis deis defensors 
de la invenzió de la imprempta, tant deis que volen sia de 
Coster de Hariem, com deis que sostenen la tradició Magun- 
tina de Gutemberg. 

La. causa principal d* aquestos embolichs es lo confondre 
la xilografía ó estampado ab bloch de fusta ó planxa de me- 
tall, ab la tipografía ó estampado per medi de tipos móvils 
metálichs fosos, y 1' haver comensat á parlar de la historia 
déla imprempta dos escriptors de duas diferentas nacions, 



^ 



H 15 )- 

un holandés y altre alemany, en época ja avansada, que son 
Junius que escrigué sa fabulosa narrado, origen de la tradi- 
ció de Hariem ja ben entra t lo sigle XVI, y 1/ escriptor ano- 
nim de la «Crónica de Colonia» publicada en 1499, mitj sigle 
després del any en que *s suposa que Gutemberg inventa la 
imprempta, y es lo caball de batalla de sos partidaris, á pesar 
de ser un document que ells mateixos con venen esser en part 
contradictor i, que realment no precisa res y del que *s ser- 
veixen en lo que 4s convé y rebutjan en lo que no *ls afa- 
voreix. 

Com he itidicat, un nou descobriment ha vingut á com- 
plicar mes laquestió. Fa quatre ó cinch anys 1* abat Raquin 
furetejant en los arxíus d* Avignon trobá documents del 1444, 
que parlan del establiment e^i aquella ciutat, en lo mateix 
any, d' un argenter de Praga nomenat Procopi Waldfoghel, 
qui, juntament ab un estudiant de la Universitat, de nom 
Mandarus^ travallavan en 1* art ú ofici d* estampar, cóm se 
desprén deis contractes encara existents en los que s* esmen- 
tan abecedaris, formats d^ estany y altres materials perta- 
nyents al ars arítficialiter scribendi^ com lo nomenavan 11a- 
vors. 

Aixó pera mí sois eran ensaigs que no donaren cap re- 
sultat satisfactori y no pot demostrar mes sino que á mitjaus 
del sigle XV eran diferents los que s* ocupavan de resoldre 4 
problema de la multiplicado deis Uibresd' un modo fácil y 
barato, perqué lo cert es que, ni d* Avignon, ni del resto de 
la Fransa, se coneix cap Ilibre estampat ab carácters móvils 
anteriors ais impresos á París, en 1470. 

De pas faré observar que entre *ls descubriments prévis 
que feren possible y viable la imprempta, se troba princi- 
palment lo del paper que dona *ls medís de produhir Ilibres 
baratos y sólits per los progressos efectuats també en la fabri- 
cado del paper. Si un engínyós experimentador hagués des' 



I 



-( 16 )- 

cubert 1* art d' estampat ab tipos móvils pochs sigles avans, 
lo descubriment diíícilment hauría donat resultat; hauría 
mort com una bonica, pero inútil obra d' íngeni. La abun- 
dancia de paper era tan necesaria pera invalidar 1* art deis 
escribents, com ho era la invenzió de la prempsa; de modo 
que en lo fons, la invenzió de la imprempta no deu atribuirse 
ni á una persona ni á un poblé detprminat, sino á las neces- 
sitats de la época y ais progressos de la civilisació. 

Es molt significativa la incertitut é indiferencia que de- 
mostran los escriptors del sigle XV respecte al inventor y al 
descubriment, como també la poca importancia que donavan 
á un y altre, no ocupantse tampoch deis procediments. Son 
pochs los que *n parlan y ho fan pasman tse de la invenzió. 
La admira van per sos resultats: res mes. 

Sois, com ja he dit, per las noticias vagas, escassas y 
atrassadas d* escriptors posteriors, los primers 1* autor de la 
«Crónica de Colonia» del 1499, y Adriá Jongle, conegut per 
«Junius* que escribía en 1570, s* han fet suposicions, conjec- 
turas y fundat hipótessis que han originat las tradicions Ho- 
landesa y Maguntina, las solas que han quedat de las antigás, 
abandonada la teoría de Strasbourg y descreguda injusta-- 
ment la de Italia. Algunas circunstancias especiáis podrían 
demostrar que las primeras tentativas pera provehir de lli- 
bres d* una mateixa classe per un nou procediment se feren 
á Holanda y Flandes y no á Alemania. 

He cregut convenients tots aquestos preliminars perqué '1 
lector se fassi mes cárrech de loque diré desprésy pugui jut- 
jar ab coneixement de causa. 

Las primeras tentativas pera multiplicar Uibres, no ma- 
nuscrits, se feren ab lo grabat en fusta tosch, tal com lo conei- 
xían llavors y s* emplea va desde molts anys pera la estam- 
pació d' imatjes ab curta llegenda ó sens ella, y comensaren 
estampant abecedaris, silabaris y algún petit Ilibre doctrinal. 



-( 17 )- 

Lo Ilibre xilografiat mes antích de que 's té noticia es lo 
«Doctrinal» fet ab motilo esmentat en 1* any 1446 en lo die- 
tari del Abad Jean le Robert de Cambray, Paissos Baixos. 

Harlem, creguda per molt temps, y encara avuy per al- 
guns, la patria de la imprempta y la que mes ha sostingut la 
competencia ab Maguncia per la primacia de la invenzió, es 
indubtablement la que menos drets té á semblant pretensió, 
perqué ni la invenzió de la xilografía ni son perfeccionament 
pot reclamar ab justicia, perqué la invenzió del grabat sobre 
fusta se pert en la fosca deis temps y son perfeccionament 
aplicat á la estampado de Ilibres ningú *1 pot disputar á Fust 
y Schoeffer com no sia Gutemberg, probablement son inicia- 
dor sens haverne tocat los resultats. 

Van-der-Linde diu y repeteix ab rahó, que la cuestió 
Costeriana may s* ha tractat históricament, sino com á dogma 
y cosa de fé. De las 43 obras que componen la colecció nome- 
nada Costeriana, del tresor de Harlem, las 26 son fragments 
d* un tros de full á cuatre fulls y pocas son complertas: s^ han 
armat polédaicas y disputas sobre 1* origen y data d' un sen- 
zill fragment sens cap rahó fundada. 

No hi ha cap rahó que dongui dret á concedir á la Coste- 
riana un periodo primitiu. Per las 43 obras diferentas atribui- 
das al reputat inventor tením las datas certas del 1 471 al 1474 
trobadas en pocas d' ellas, y la manufactura del Ilibre en que 's 
troba la data mes antiga está en armonía ab lo de tota la co- 
lecció, lo que posa fora de combat la prioritat de Harlem so- 
bre Maguncia y moltas altras ciutats d' Europa. 

Los mateixos harlemesos no están d' acort ab la persona- 
litat de Coster. Gerritz, Thomaso y Junius en lo sigle XVI 
digueren senzilláment que un tal Koster ó Coster de Harlem 
havía sigut 1* inventor de la imprempta. Primerament se cre- 
gué á Coster candeler y sagristá, pero posteriorment s^ han 
dividit las opinions, seguint uns la de Scriverius 1628, y de 



-( 18 )- 

Urus, que *1 cambian en Llorens Janson Koster sherif y hos- 
taler, y altres la primitiva. Pero ningú *1 fa tant sois graba- 
dor y estampador ab motllos de fusta. 

Mes de 40 autors hanescrit desde 1540 á 1870 á favor de 
Harlem, pero en tots'ells no s' hi troban sino suposicions y 
contradiccions. Res de concret. Y sobretot, per las polémicas 
sostingudas entre *ls mateixos escriptors de Harlem al trac- 
tarse de erigir una estatua al inventor de la imprempta, per 
la historia de la creació de la mateixa estatua y xiu-xius tin- 
guts al efecte, resulta que 4s harlemensos en 1856 erigíren en 
Harlem, en «Homatge de la Nació Holandesa», una estatua á 
«Llorens Janson Koster» que no §abían qui havía sigut. 

Verdad erament Harlem no te cap dret á reclamar la pri- 
macía de la invenzió de la imprempta y la cuestió Costeriana 
ha d' esser relegada al imperi de la ficció, com la suposició 
feta per alguns de «que Gutemberg havía aprés ó robat á 
Coster lo secret d' estampar ab carácters móvils». 

Descartats Llorens Koster y la ciutat de Harlem, passém 
á examinar lo que pot haverhi de positiu de la obra de Gu- 
tembeig, tant á Strasbourg com á Maguncia, comensant per 
algunas observacions necessarias y aclaratorias. 

S* han fet alguns ensaigs pera indagar de quinas materias 
foren los primers punxons, matrís y tipos; pero tots sens re- 
sultat, inclosos los del celebrat tipógrafo y Ilibreter de París 
Ambros Fermi Didot, qui 's posa algunas vegadas en con- 
tradicció ab si mateix. De tots los sistemas imaginats per los 
bibliófils, suposantlos empleáis per los primers impressors 
pera estampar ab tipos ó punxons de fusta, cap es admisible, 
ni atmet lo tipo móvil metálich directe. 

Lo tipo móvil metálich directe fos, vingué mes tart de lo 
que generalment se creu y d* éll los estampadors de Magun- 
cia no comensaren á vanagloriarsen fins al any 1468. Los 
cinch experts reunits á Milán, en Febrer de 1882 pera jutjar 



BisaaavBi 



-( 19 )- 

sobre la classe d* estampacions de las obras anteriors al 1467, 
declararen xilográficas totas las conegudas fins al 66 inclusive 
y també alguna posterior al 1467 com es «Las Institucions de 
Justiniano» estampadas á Maguncia, per Pere Schoeífer en 
1* any 1468, de la que Berlan ne dona una plana de fac-simil 
comparantla ab altre de las «Epístolas familiares» de Cicerón, 
estampadas á Roma per Sweyhey n y Pannarzt en 1467, qu* es 
un Ilibre induptablement tipográfich, resultant que á Roma 
s* estampava ab tipos móvils quan á Maguncia encara s' es- 
tampava ab blochs de fusta ó planxas de melall grabadas. 
AixÓ ve confirmat per los colofons d' alguns deis mateixos 
¡libres primitius especialment per lo que alguns pretenen sia 
lo primer Ilibre estampat ab carácters móvils que es lo «Cice- 
ro de officiis paradoxa», edició del 1465, no fixantse que en 
son colofón Fust enlayra 'Is mérits de la má de son dependent 
Pere Schoeffer ^arte manu pulchra pueri mei feliciter ejfeci 
finitum» lo que demostra que lo Cicero induptablement es 
xilográfich y que 4 manu pulchra certament se refereix al 
bonich carácter de lletra trassada per Pere Schoeffer qui, es 
sapigut, era un excelent calígrafo y dibuixant y com á tal, 
havía entrat al servey de Fust qui en aquest colofón encara 
1' esmenta com á dependent seu pueri mei\ posant de mani- 
fest al mateix temps la impossibilitat de la tan manossejada 
societat «Gutemberg, Fust y Schoeffer» de que parlan molts 
esoriptors partidaris de la tradició Maguntina. 

Per aquesta rahó no poden esser producte d' aquesta so- 
cietat las duas celebradas Biblias de 36 y 43 ratUas que Fust 
y Schoeffer portavan á vendré á París, de las que, ni una ni 
altra portan.data ni nom del impressor, encara que la primera 
es creguda del 1456. Ni aquesta ni la de 42 ratUas nomenada 
de «Mazarino» son tipográficas, podent essér, la última espe- 
cialment, estampada ab planxa de metall grabada per los me- 
dís que havía. Finiguerra descubert á Florencia en 1* any 



■■_■ " ■ 

- ■*■•..-■ 



-( 20 )- 

i452. Com creuhen alguns, ho es lo colofón del «Psalterium 
Codex» de Fust y Shoifler del 1457, essent xllograflat tol lo 
eos d' aquest Uibre. 



otrd>iají«imditfliriefiuimtatc<í>aMintí} 
}xr>batm«liiilduc*«^ctmrcbm9sfi» 

niatñ.Atmoiiraniac6Í6»ñi««Ai«cB»l;:ij' 
•JnvigiliaJdEoBptówgfifevírtpmaiiiaHR 



ANNO A CHRISTI INCARNA > 
TIONE.MCCCCLXI.PER MAGI' 
STRVM NICOLAVM lENSON 
HOC OPVS QVOD PVELLA' 
RVMDECOR DIClTVRFELia' 
TER IMPRESSVM EST- 

LAVS DEO. 

Aquí se m* ocorre una idea. Posavan aquestos la pa- • 
raula «Codex», tros de fusta, pera indicar que la estampació 
era feía ab motilo de fusta y no ab planxa de metall? Es molt 



-i 21 )- 

possible, com ho es també sia lo primer Uibre estampat pef 
la xilografía perfeccionada com ho indican lo luxo de lletras 
majúsculas, no repetit en las estampacions deis mateixos 
impressors durant molts anys y esser lo primer Uibre cone- 
gut ab la data y nom del impressor. 

No es possible que cap de las duas Biblias fos producte 
de la Societat Gutemberg, Fus y Schoeff er perqué aquesta no 
ha existit may, perqué Schoeffer entra de dependent á casa 
Fust quan aquest estava ja separat de Gutemberg y, com ja 
he dit, continuara com á tal en la mateixa casa 1' any 1465. 

Ni Fust ni Schoeffer posaren may en cap deis colofons 
que fossin los autors de la tipografía, com diu Fr. Francisco 
Méndez en sa «Tipografía Española», ni tampoch que fossin 
los perfeccionad ors de la xilografía. De la primera no 'n fan 
esment fins al any 1472 en lo colofón de las «Instituciones de 
Justiniano» que posseheix la Biblioteca Arús donantho com 
á cosa nova de pochs anys. 

De la relació del Abad Tritemio esmentada per Fr. F. 
Méndez, resulta clarament que Gutemberg no tingué cap 
part en la invenzió deis tipos móvils, puig segons ell, Fust y 
Schoeffer foren los que pensaren en los carácters móvils de 
tusta, ploms ó bronze, que no donaren resultat fins que 
Schoeffer trova 4 medi de vencer totas las dificultats molts 
anys després de la separado de Fust y Gutemberg, es dir, 
1' any 1462, lo que tanpoch es aixís, donchs ja havém vist 
que Schoeffer en 1* any 1468 encara estampa va ab motllos 
de fusta. 

Los Gomentaris d* Enrich Salmud de la ^Opera nova re- 
perla sive rerum memoravilium inventorum» en la part «De 
Typografía» diuhen, que Joan Fust de Maguncia comensá á 
mirar de multiplicar Ilibres per medi de motllos de fusta y 
lletras talladas y arregladas en columnas ó formas. A aquest, 
Gutemberg li demana associarse, resultant d* aquesta tradi- 




52 )— 

ció que Fast sigue V iniciador de la idea, y Gutemberg lo 
sod capitalista, al revés de lo generalment admés. 

Com he dit, los autors antichs parlan molt poch de Gu- 
temberg y sois per incidencia, discordant sempre en lo que 
encara s' empenyan en volemos donar com á cert é incues- 
tionable, Ea lo €Cronicon> del any 1474 de Felip de Ligna- 
mine—tipógrafo y cronista— al esser al any 1458, s' hi Uegeix 
lo segñent passatje: <Jacobus cognomento Gutemberg patria 
Argentinus et quidem altercui nomen Justus — Ftistusí — /m- 
primendarum Uterarum in membranis cum metalicis formis 
periti^ trescentas cartas quique eorum per diem faceré in- 
notescunt aput Maguntiam Germanie civitatem: Johannes 
Mantelinus^ aput Argentinam ejusdem provintice. civitatem 
ac in eodem artificio peritus totidem cartas imprimere agno- 
citur.> Aquí tenim altras noticias que cambiant lo nom y pa- 
tria de Gutemberg, nos fan saber que en 1458, aquest treva- 
llava separadament de Fust y que^ ab aquell, hi habían tres 
impresors que, en duas ciutats diferentas cada un d' ells es- 
tampava tres cents fulls de pergami, que ^s consideraría lo 
máximum que 's podía estampar cada dia, segurament ab 
planxas de metail, no podent de cap modo enténdres ni tra- 
duhirse en cap llengua, com diu molt be Berlan, metalicis 
formis per caracteres fondus com fa Mr. Fermin Didot. 
Aquest passatje demostra que en son temps Gutemberg era 
poch conegut, no era sol en practicar y estudiar la estampació 
y que la tipografía ó imprempta ab carácters móvils metá- 
lichs fosos no havía sigut descoberta. D' altre modo Fehp 
de Lignamine, que era tipógrafo, ho hauria dit d* altra 

manera. 

Las noticias históricas, escrits d* autors contemporanis, 
colofons delsprimers Ilibres, y examen tipográfich deis ma- 
teixos tot concorda en que las primeras impressions de Uibres 
d' alguna importancia, durant al menys deu anys, totas foren 



fet:s per medí deblochs de fusta óplanxas de inetall grabadas 
y que la tipografía ó estampació ab tipos móvils metálichs 
fosos, no fou descoberta ó posada decididament en práctica 
avans de 1466, quince ó setze anys després del que suposan 
que Gutemberg la descobrí. 

« 

Ja es hora que *ns ocupém d' aquest personatje. 

De Gutemberg s* ha escrit molt, pero molt poch de ve- 
ritat y ab verdader coneixement de sa historia y sos fets. La 
passió y la fantasía han entrat per molt en tot lo que han es- 
crit sos partidaris enragés y 'Is que de bona fé han volgut 
trassar sa historia, seguint la tradició y ab 1* intent de conci- 
liar las opinions de Holandesos y Maguntins. Si son escrip- 
tors d' imaginado, comen Lluís Figuier, no hanfet mes que 
poetisar totas las suposicions perpetuantlas y aumentar la 
confusió fentnos rodar sempre en un cercol vicios. 

Jo, anant sempre al grá garvellat, donaré un breu estracte 
de la historia de Gutemberg tret del historiador modern Du- 
11er «Historia del poblé alemany fins al any 1846», no perqué 
estigué en lo cert, sino perqué es una módificació de la tra- 
dició generalment acceptada. 

«Gutemberg, jove, abandonant Maguncia, se *n vaá 
Strasbourg ahont cultiva moltas arts útils y busca *1 medi 
de multiplicar per tnilers los escrits ab mes rapidesa y menos 
fatiga que la deis amanuenses. 

€Coneixentse desde molt iemps lo modo de multiplicar las 
imatges y ratitas enteras d* escriptura per medi de motllos 
de fusta grabats nomenats informes^ aixó hauría conduhit á 
Gutemberg á pensar en la invenzió de la imprempta ab ca- 
rácters móvils fent al objecte innumerables tentativas. Per úl- 
tim graba sobre pasta de fusta páginas enteras, las serra Uetra 
per Uetra, (?) afilera 'Is carácters que pot compondré y des- 
compondré novament, á voluntat— cosa que segonsGilberti y 
mitres experimentats tipógrafos sería un absurdo sois imagi- 



— ( 24 

narla— y^ arribat á aqaest puut, estampa per medí d' aaa 
prempsa de la seva inveazíó. 

<L' aay 1444 torna á Maguncia y gasta tot son cabal en 
gran número de esperíments. En 1450 se associa ab Johan 
Fust, qui avansa *1 diner pera instalar lo taller. 

«Poch després Gutemberg imagina un modo mes fácil y 
expeditiu pera obtenir un gran número de carácters mes só- 
lits y elegants que *ls de fusta. Fa fondre matrís en metall, y 
per medi d' ellas las lletras— sab aquest senyor lo que diu, 
puig no parla de punxons, base principal de la tipografía?— 
Ab las lletras tretas de la matris V any 1452 comensa la im- 
presió de la Biblia de 42 ratilas, goig de Gutemberg y de 
Fust.>— Pero aquella obra mestra del art, no porta *1 nom 
del un ni del altre. 

cPere SchoBfifer escribent dependent de Fust, en aqueli 
temps, imagina *1 modo de fondre *ls carácters ab mes facili- 
tat. Graba en bronze las formas d* acer, punxons y obté 
matrís mes precisas. 

«En 1455 Fust mou rahons á Gutemberg, li posa plet, 1* 
hi segresta las eynas tipográficas. Gutemberg queda despullat 
deis Instruments necessarís pera exercir son art. 

«Fust y Schoefler continúan estampant, y en 1457 publi- 
can y firman una obra espléndida, lo «Psalteri> 

«Gutemberg confía en Deu; y un benefactor, Humery, 
li dona diners pera que pugui procurarse nous utensilis. Lla- 
vors Gutemberg torna á trevallar y en 1460 acaba la impre* 
sió del «Catolicón... > que tampoch porta son nom, quan ja 
Fust y Schoefifer firmavan totas sas publicacions. 

«Del 1460 al 1467 no 's diu res referent á Gutemberg ni 
se 'n té cap mes noticia, sino que probablement morí del 
1467 al 1468, pero aixó note importancia,» diu estóycament 

1' historiador. 

«Separat Gutemberg de Fust y conquistada Miguicia, 



los operaris d* aquella estampería s^ escamparen per totas 
las nacions portanthi V art que es honrat per tot arreu.» 

Aquest es lo resumen de la historia delaimpremptamés 
generalment admesa, la que analisaré després, concretantme 
de moment á preguntar: ¿quina era la imprempta de Gutem- 
berg, de la que no *n sortí sino un liibre, y encara duptós, 
«Lo Catholicon,» y quins operaris podia haverhi ab prou 
coneixements y práctica pera convertirse en los apóstols de 
la prempsa? 

Es veritat que, com diu Barlan, la figura de Gutemberg 
guanya ben poch per la ploma de DuUer, qui la reproduheix, 
no com fa la fotografía, que en las reduccions conserva la es- 
tructura y proporcions de las parts, sino practicant grans am- 
putacions en lagloriosa persona del predilecte de la tradició, 
y que aquest aixís mutilat, probablement per no fer mal á 
Schoeffer, ab prou fey na pot aguantarse apoyat en la prempsa. 

Al signor Berlan no li hauría encara ocorregut la idea, 
que, á propósit d' aixó, consigna després, «que no *s pot estar 
á caball de la crítica y de la tradició, si aquestas no están de 
acorf y que es menester escullir launaóla altra», puig negant, 
com nega en absolut, que Gutemberg hagués estampat ab ca- 
rácters móvils, no ve al cas defensarlo pera rebaixar á SchoeíTer , 
al que sembla te particular inquina igual ment que á Fust, 
estant en contradicció ab lo total de sa obra la especie de 
panegírich que fa de Gutemberg en la nota que posa á sa 
observado sobre la obra de Duller en la que diu: . 

«A la figura de Gutemberg pera esser la d* un geni li 
faltan algunas cualitats características. Aixó pot esser culpa 
de la historia ó del mateix Gutemberg. Aquest te la potencia 
de concebir una gran idea, pero no te la prompta aptitut d* 
escullir los medis necessaris pera la realisació de la mateixa. 
Es apáticb, indecís, preocupat perla investigació fundamen- 
tal, dissipa sas forsasy las deis altres.» 



~( 26 )- 

Aixó no indicaría sino ignorancia. Lo concebir una idea, 
per gran que sia, no demostra un geni si á la concepció no 
acompanyan los medis de realisaria. Tots pensém que podría 
Ó deuría ferse aixó ó alió, pero ningú s* em porta la gloria 
de haverho pensat sino '1 que ho ha posat en práctica, per- 
qué una cosa es lo pensament y altra la aptitut de posarlo ei;i 
obra, que es precisament lo que constituheix lo geni y V art. 

«Finalment arriba á un bon resultat, diu Berlan, abla 
estampació de la Biblia, pero, com si tingues por, s' amaga 
y no sab agafar aquella ocasió pera rehabilitarse devant de 
sos contemporanis que 1* havían vist sucumbir en lo procés 
de Strasbourg. Cóm traure, donchs, del dupte á la posteri- 
tat que, fent sortir aquella obra sens cap firma que assegurés 
de qui era, no obehís á la veu de sa conciencia que le priva- 
va d' apropiarse lo que en gran parí era degut á sos asso- 
ciats en V art? Aixís ho pensa poch mes ó menos Tonelli.» 

«No després del procés de Maguncia— 1455— sino avans 
del trevall de la Biblia, hauría fet be en separarse de Fust. 
Aquesta separado tardana pot esser causa deis duptes sobre- 
dits, perqué demostra que á la admirado de la idea havía 
poch á poch substituhit en los cousocis lo menyspreu del 
home que no havía satisfet llurs interessadas aspiracions.» 

«Ab lo «Catholicon» hauría tingut altre medi de rehabi- 
litarse ó venjarse noblement de sos adversaris. Pero ho des- 
cuy da, y aquesta vegada no pot dirse que no estigués en us lo 
firmar las obras^ perqué en tots temps se usaren las protestas 
de la veritat contra la falsetat, y del dret contra la injusticia.» 

«Una sola espléndida idea acompanyada d* una pesadés 
de ingeni, debilitat d' ánimo, é incuria de la propia reputado 
no constitueixen may lo que *n dihém un home superior. 
Després del Catholicon que 's pot dir se li airibueix gratuita- 
ment—eíl igual que la Biblia— Gutemberg s' eclipsa del tot. 
En lo restant de sa vida no 1* acompanya cap de aquellas 






k ■ . 



-{ 27 )- 

grans desgracias que casi sempre son la recompensa del 
geni. La mort trobá sa imprempta segrestrada y á ell con- 
celler pensionat á la Cort del Elector.» 

JosEPH Brunet y Bellet 
(Conttmuirá.J 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



Con el modesto título de Noticias Históricas, viene pu- 
blicando desde el año 1889 nuestro distinguido consocio don 
Francisco Monsalvatje y Fossas (corresponsal en Gerona), 
una serie de volúmenes que constituyen ya actualmente una 
valiosa biblioteca, en los cuales se contienen interesantísimas 
páginas de nuestra historia, limitando el autor el campo de 
sus provechosas investigaciones en una de las más típicas 
comarcas de nuestro antiguo Principado, esto es, el Condado 
de Besalú, con los territorios que constituyeron los vastos 
dominios de aquella, por tantos títulos, ilustrísima Casa se- 
íiorial y los Monasterios y casas religiosas en él enclavados. 
Conocido es de cuantos han estudiado los anales de la 
nacionalidad catalana, la importancia que tuvo desde los 
primeros días de la Reconquista la Casa Condal de Besalú, 
tanto mientras formó un estado semi-independiente, como 
después de su unión con la Casa soberana de Barcelona; 
y aunque á primera vista parecería que las «Noticias históri- 
cas> habían de carecer de gran interés después de los datos 
que los historiadores del Languedoc, por ejemplo, propor- 
cionaron á la crítica é investigación modernas, con todo, no 
es así, puesto que el eruditísimo monografista Sr. Monsalvatje 
ha venido á desvanecer equivocaciones, aclarar conceptos 



1 



«■•*•■ ■ 




-{ 28 )- 

oscuros, fijar datos dudosos y á establecer, en suma, los ana- 
les de la Casa de Besalú con un criterio exacto, puesto que 
se funda en documentos y pruebas de autenticidad indudable. 

Es, pues, una obra meritísima la que viene llevando á 
cabo el Sr. Monsalvatje, movido tan solo por su amor á las 
glorias de nuestro país y por su nobilísimo afán de divulgar 
los tesoros de erudición que ha podido obtener merced á su 
constancia en investigar, recojer y atesorar datos, documen- 
tos é informaciones. 

La importancia é interés que para el historiador, el ar- 
queólogo y el artista tienen los siete volúmenes hasta ahora 
publicados, se patentiza teniendo en cuenta que no solo 
el autor de las noticias históricas» investiga el dato pura- 
mente histórico, comprobándolo (Jocumentalmente, sino que 
acompaña su investigación con la noticia descriptiva de los 
monumentos que son testimonio viviente de los hechos que 
relata, y recuerdo imperecedero de los varoties ilustres, cuya 
memoria viene en cierta manera vinculada con las preseas 
artísticas que menciona y examina. 

Por lo tanto, por fuerza lógica, después de haber trazado 
los anales de los señores jurisdiccionales del territorio bisul- 
dunénse, se ocnpa el autor de los insignes monasterios que 
aquellos fundaron, dotaron ó favorecieron movidos por su 
fé y por su patriotismo; dándole ello ocasión para completar, 
rectificar y dar á conocer los abaciólogos de las casas reli- 
giosas que por más de diez siglos existieron en las comar- 
cas objeto de estudio. 

La enumeración de los Cenobios, Prioratos é Iglesias, 
cuya historia documentada y descripción artística se con- 
tinen en las ^Noticias históricas^, dará idea de la suma im- 
portancia que ellas tienen. En efecto, los monasterios de San 
Pedro de Besalú, Colegiata de Santa María del mismo nombre, 
la iglesia de SantaMaría y su castillo, forman el objeto de 



-( 29 )^ 

los volúmenes I y II; la Baronía de Santa Pau, con la his- 
toria de los señores jurisdiccionales del territorio que com- 
prendía dicha Baronía; el Santuario de Nuestra Señora deis 
Archs, el de Santa María de Finestres y demás casas religio- 
sas, castillos y otros recuerdos históricos de la comarca, his- 
toríanse ampliamente en el volumen III; en el IV contiénese 
una completa é interesante monografía del célebre monaste- 
rio* de Santa María de Ridaura y de las iglesias filiales de 
aquella antiquísima Casa, y especialmente se ocupa en histo- 
riar el antiguo Cenobio de San Lorenzo del Munt y Santua- 
rio de Nuestra Señora del mismo nombre. Trátase en el vo- 
lumen V del histórico Vizcondado de Bás con sus iglesias, 
santuarios y castillos en dicho territorio enclavados; y por 
último, en los volúmenes VI y VII, trátase respectivamente 
de los monasterios de Camprodon y de Santa María de Ar- 
les, Casas benedictinas que tantísima importancia tuvieron 
para'nuestro país desde la época de la Reconquista hasta fi- 
nes de la Edad Medía. 

Es imposible en el reducido espacio de que disponemos 
hacer un extracto completo de las ^Noticias históricas^ ^ toda 
vez que son ellas tan substanciosas que no consienten ex- 
tracto ninguno. 

Réstanos consignar que la parte material de la publica- 
ción corresponde con la valía de su contenido, pues la im- 
presión honra á la imprenta y librería de D. Juan Bonet (ca- 
lle Mayor, número 3.— Olot), constituyendo cada volumen 
un libro de lujo, y de provecho á la vez. 

Un dato para concluir, y que por sí solo caracteriza al 
Sr. Monsalvatje. La publicación lujosísima de las ^Noticias 
históricas^ no se vende; su autor lleva su galantería hasta el 
punto de mandarla gratis á sus amigos y relaciones, dando 
con ello una muestra patente de cómo comprende el Sr. Mon- 
salvatje el amor á su país, pues, poniendo en manos de to 



j->- 



H 30 )— 

dos los anales históricos del mismo y la descripción de sus 
grandes obras artísticas, logra su nobilísimo objeto, que no 
es otro que obtener la estimación de su patria, popularizando 
las glorias de su pasado. 



Informe propuesto á la Comisión Provincial de Monu- 
mentos históricos y ariisticoSy acerca del significado de los 
Blasones de la BA^DA, que aparecen en el Alcá\ar de Sevilla, 
por los señores vocales de la misma D. Francisco Caballero 
Infante y D, José Gestoso y Per e^.— Sevilla /<S96— Este m- 
/í?rw^ constituye un folleto muy interesante, como debi- 
do á tan ilustrados arqueólogos, (corresponsal el Señor 
Gestoso de nuestra Asociación), en el cual se diluciden 
con brillantez la causa por qué alternan en la portada y otros 
lugares de los Reales Alcázares de Sevilla los escudos de 
Castilla y León con otro que lleva sobre campo de plata 
\>2iVÁ^ sable y dragantes oro lengüetados de gules ^ contes- 
tando con dicha eruditísima información al deseo manifes- 
tado por la ex-Emperatriz Eugenia en su visita á dichos 
monumentos históricos. Este punto oscuro en la heráldica 
de los monarcas castellanos, toda vez que ni Pedro I, ni su 
madre Doña María usaron jamás dicho blasón, y de él tam 
poco se ocupa el Maestro Juan de Caramuel en su obra Ar- 
mas de España^ hállase tratado con gran copia de eru- 
dición é interesantes datos en el informe, contribuyendo con 
ello á ilustrar los anales del monumento referido, que tal 
universal renombre goza por diversos conceptos. 

Sin hacer hincapié los Sres. Caballero Infante y Gestoso 
en las distintas opiniones que atribuyen dicho blasón, á Ma- 
homed V ó á algún inmediato sucesor, que envió sus obreros 
al rer D. Pedro para que embelleciesen con las filigranas de 
sus taraceas, almocárabes y mosaicos de azulejos el alcázar 



hispalense, ó al apellido Castilla concedido más tarde por 
D.Pedro á sus bastardos, sustentan la opinión de que se 
trata del escudo de la Orden de la Banda, instituido, según 
unos en Vitoria, y según otros en Burgos, por los años de 
1330 al 32; opinión esta última que admiten los autores 
del Informe, aduciendo para demostrarlo eruditas informa- 
ciones documentales, numismáticas y monumentales, no 
solo para esclarecer dicho punto peculiar de la heráldica 
castellana, si que también, en general, para la historia de 
aquel antiguo reino, desde Alfonso XI hasta el siglo XVI. 



Sesión solemne dedicada á honrarla memoria del escla- 
recido botánico Ilmo. Sr. D. Antonio Cipriano Costa.— ii 
Mayo 1896.— Contiene este folleto, editado por la Real Aca- 
demia de Ciencias y Artes de Barcelona, el elogio crítico de 
la obra científica de dicho sabio académico, presidente que 
fué de la indicada corporación. Que el Dr. Costa es una glo- 
ria científica para nuestro país, es harto conocido de todos 
cuantos se enteran del considerable movimiento literario, 
artístico y científico de Cataluña durante esta última mitad 
del siglo que fine, y aún cuando parece á primera vista que 
no tratándose de un arqueólogo^ no es este lugar adecuado 
para dar cuenta de dicha publicación, con todo, por tratarse 
de una gloria indiscutible para nuestra región, creemos muy 
justo dedicar este recuerdo á nuestro sabio patricio, el cual 
en su ^Catálogo ratonado de las plantas^ observadas en esta 
región^ título modestísimo con que bautizó su grande obra> 
cooperó en grado sumo á la pública cultura, y realizó un 
trabajo verdaderamente artístico en su obra de la Fitostática 
catalana. 



j-'. 



'w -■■ 



-{•32 )- 

Exposición universal de Chicago. (Notas cieiüificas),— 
Rafael Puig y Valls.— Memoria publicada por acuerdo de la 
Diputación provincial de Barcelona.— i8g6.— Aún cuando 
las habituales tareas y fines que persigue esta Asociación 
Arqueológica, parece que no han de guardar relación algu- 
na con el objeto á que se contrae la Memoria del Sr. Puig y 
Valls, con todo, habiendo tenido su ilustrado autor la galan- 
te! ía de dedicar un ejemplar de la misma á nuestra Sociedad, 
bien merecido se tiene el que coarespondamos, más breve- 
mente de lo que quisiéramos, dedicando unas líneas de esta 
llEviSTA para llamar la atención de los señores socios acerca 
de un trabajo por muchos conceptos notable, y con el cual 
se demuestra cuan acertada anduvo la Excma. Corporación 
provincial, en confiar á la pericia y experta pluma del señor 
Valls la relación de las maravillas industriales que en la 
Exposición de Chicago figuraron para enseñanza y provecho 
de la generación actual. Por lo que á nuestras aficiones toca, 
no podemos menos de colocar en sitio preferente el sustan- 
cioso artículo que á la Arquitectura y la construcción (pági- 
na 6i) se refieren, en cuya parte de la Memoria^ su ilustrado 
autor ha querido poner de relieve, que lejos de serle extra- 
ñas las dulces emociones artísticas, fortalece su cultivado 
espíritu con ellas, proclamando claramente al describir con 
criterio justísimo la serie de edificios y monumentos, y las 
obras de arte, levantadas en el recinto de la Exposi- 
ción colombina, «que merecen ser perpetuadas para ense 
ñanza y ejemplo de. otras empresas y nuevas generaciones, 
émulas de las que, en América han mostrado tener alientos 
y energías de gigante3>, como consigna el autor. Es en verdad 
interesante la animada y pintoresca descripción de cada uno 
de los colosales edificios de la gran World ^s Fair, y si la 
por muchos conceptos notable Memoria del Sr. Puig y Valls 
no contuviera! otra cosa más que las elocuentes páginas 



^( 33- )- 

descriptivas de The golden door^ the Machanical building, 
Music hall, etc., etc., bastaría para dejar complacidos á cuan- 
tos se interesan por el Arte en todas sus manifestaciones y 
aspectos, acreditando al autor de la Memoria como artista ó 
amateur j discretísimo y observador sagaz y exacto á la vez. 






» * ♦■ 



RESUMEN DE REVISTAS 



The Athenceüm.— Agosto 22, —Monedas de las Dinastías 
Arábigo-Españolas, —Por Antonio Vives y Escudero. (Ma- 
drid. Fortanet.) Juicio crítico muy halagüeño para el autor de 
esta obra calificada de «valioso é importante trabajo, el 
cual puede colocarse al lado de la del Barón von Tiesenhan 
sen *s, <Monnaies desKhalifes Orientaux».= r/í^ Society of 
christian Archceology ai Athens, -Spyr. P. Lambros,— Tratase 
del origen y desarrollo deesa importante Asociación de Ar- 
queología, fundada en 1813, para la conservación délas anti- 
güedades cristianas, y la práctica de excavaciones arqueoló- 
gicas, para el descubrimiento de los recuerdos de las civili- 
zaciones bizantina y medioeval, detallando las publicaciones 
de la misma, el aumento de su importante museo, las excur- 
siones llevadas á cabo para obtener ejemplares artísticos; ha- 
ciendo notar de paso, la protección que dicha Sociedad me- 
rece por parte de S. M. la Reina Olga, y por el Ministro de 
Enseñanza y del Santo Sinodo de Grecia. Enumera por últi- 
mo, las exposiciones de arqueología cristiana que ha cele- 
brado, detallando las obras pictóricas más notables e^;- 
puestas, entre las cuales cita la célebre pintura llamada 
de la Madona Catalana^ conservada antiguamente en una 
pequeña iglesia, situada cerca de la Puerta llamada Ago- 
ra, único recuerdo de la dominación catalana en Ática, 

3 



¿Áí.-- : • 



^■_! fc-^ 



acerca de la cual recomíenia TA^? Ath^netum la obra del dis- 
tnigaído Catedrático de esta Universidad Sr. D. Aatonio 
Rabió y Llnch, ^La Ex pedición y dominación deles catalanes 
en el Oncñte.^ 



The Cextlry Illcstrated Mosthly Magazixe.— Agosto 
1896.— Por el prof. W. M. Flinders VeXúe,-- Fharaoh of ibe 
hard heart,^l¿\ gran egiptólogo inglés publica nn estudio 
interesantísimo con motivo del reciente deseo brímieuto efec- 
tuado por el mismo del magnífico busto de Merenptah, ese 
crael íáraon de carácter durísimo y feroz, que se le tuvo 
por uno de los monstruos de la humanidad, según tradición 
constante entre los hebreos, desde la época de Moisés. Dicho 
Merenptah ejecutó, según parece, los actos de crueldad que 
contra los hebreos se había propuesto llevar á cabo su padre 
Ramsés el Grande. Estudia también Mr. Flinders Petrie con 
la minuciosidad y cuidado debidos, el hallazgo de una gran 
tabla de granito negro que contiene una larga inscripción 
del citado Merenptah, en la cual se habla por primera vez 
en los monumentos egipcios del pueblo de Israel. En la 
inscripción se hace referencia de sus campañas en Syria, di- 
ciendo que él había sometido á todos sus enemigos. «Los 
Hititas están sojuzgados; destruida está Kanah (cerca de 
Tyro) con todo rigor, tomado está Askalon, Janoah de los 
Syx\os al lado de Tyro se halla como si su capital no exis- 
tiese, el pueblo de Israel está destruido: no siembra trigo\ 
Syria se halla viuda».— Es un estudio en que pone en claro 
Mr. Flinders algunos puntos dudosos de la antigua historia 
del pueblo de Dios durante la época llamada de los Jueces, 
proporcionando además valiosos datos de los faraones de 
la XVIir dinastía (1587- 1328 antes de J. C.) y especialmente 



--I ->-j — -o. ~j —^-n 



— ( 35 H 

relativos á Ramsés II, que parece fué realmente, el monarca 
egipcio verdadero opresor de los hebrpos. 

Dá cuenta, además, del resultado provechosísimo de sus 
excavaciones en el desierto de Tebas, llevadas acabo duran- 
te el último invierno, y de su estudio de las ruinas de los 
templos en dicho punto existentes, que le produjo el hallaz- 
go de la referida tabla de sienita con la inscripción de Me- 
renptah. Dicha piedra sirvió primeramente para el más 
fastuoso délos reyes de Egipto Amcnhotep III, el cual hizo 
grabar una escena en que se vé á dicho faraón ofreciendo 
sacrificios á Amon, el dios protector de Tebas. Hecha borrar 
esta inscripción por su hijo Akhenaten, fué restaurada por 
Seti I cincuenta años más tarde, habiéndola, unos doscien- 
tos años después, erigido en el templo de Amenhotep III, 
aprovechándola luego para sí Merenptah, el cual hizo grabar 
la inscripción referida en la cara libre de la lápida. 

Además de la memoria personal del faraón citado, dá 
cuenta el articulista del hallazgo por el mismo realizado en 
Febrero de este año, del retrato del citado monarca, escul- 
pido en granito gris y policromado. Obra maestra de sober- 
bia factura, de que dá completa idea el magnifico fotogra- 
bado del mismo autor que acompaña el texto; de cuya obra 
de Arte hace un estudio crítico lleno de interés. 



Journal des Savants.— Junio iSgó. — Testaments d' Ar- 
nand de Villeneuve et de Raimond Lulle^ 20 juillet 1^0^ eí 26 
avril i^i^. Ocúpase extensamente Mr. Leopold Delisle en 
aquella docta publicación, de la reciente edición de los dos 
citados documentos, debida á los ilustres escritores Dr. Don 
Roque Cbabás, presbítero, archivero de la Catedral de Va- 
lencia, y á D. Francisco de BofaruU y Sans, Jefe del Real 
Archivode la Corona de Aragón, distinguidísimos miembros 



JL 



1 



~[ 36 )- 

ambos señor.es de esta Arqueológica. Dice con sobrada razón 
Mr. Delisle, que no ae puede menos de acojer con gratitud y 
empressement dichos dos documentos^ que completan ios datos 
hasta el presente admitidos en las biografías de aquellos dos 
célebres autores que ocupan un lugar preeminente en los ana- 
les de fines del siglo Xm y principios del XIV, ilustrando las 
cortes de Felipe el hermoso de Francia, de Jaime II de Ara- 
gón, y de Federico de Sicilia, y la de los papas Bonifacio VIH, 
Benito XII y Clemente V. 

Es en gran manera honroso para los señores Chabás y 
Bofarull el detenido estudio que del resultado de sus inves- 
tigaciones en nuestros importantísimos depósitos diplomáti- 
• eos dedica Mr. Delisle en el artículo de que damos esta ligera 
idea, colocando en su debido lugar á nuestros poco menos 
que olvidados sabios archiveros, única recompensa á sus 
afanes en ilustrar los anales de nuestra patria. Por otra parte, 
con el referido estudio se demuestra una vez más el interés 
conque los sabios extrangeros se ocupan de las indiscutibles 
glorías de la antigua nacionalidad catalano- aragonesa, coad- 
juvando á la paciente obra á que nuestros eruditos se dedican, 
sin hallar otro estímulo que la satisfacción moral que con 
ello logran, y la estimación de los pocos que se dedican á 
propagar la cultura histórica. 



ANNAtESDELA SociETÉD* Archéologie de^Bruxblles. {To- 
me dixiéme.—'Livraisons III el 1 V.—Jtiillet, Octubre^ i8gb.) 
— Documents potir servir á /* histoire des ateliers de iapisse- 
rie de Bruxelles^ Andenarde, AnverSy etc. jusqu> á la fin du 
XVIIe siécle. Fernand Donnet, Aún cuando su autor dice 
que no tiene la pretensión de hacer la historia completa de 
la importante y tan artística industria de la tapicería en las 
ricas regiones que fueron un día españolas, ello es que el 



-i 37 )- 

estudio aludido es completísimo y de un interés capital, 
tanto para los artistas como para los arqueólogos. Pretender 
extractar el nutrido trabajo de Mr. Donnet es poco menos 
qué imposible, no podemos hacer otra cosa más que señalarlo 
de jin modo especial á cuantos deseen conocer una de las in- 
dustrias con mayor razón llamadas artísticas. ~ra^/55^r;>5¿/^ 
la tnaison du Prince Charles de Lorraine ei Tapisseries men- 
tíonnées dans les «Gastos Secretos» du gouvernement autri- 
chien (1744-1789).— G. CMmo\ii.= Waret. Eludes éíymológi- 
ques. —Dr. Tihon.=Z^ Goedendagy sa légende et son hístoire. 

— Hermann Van Duyse Interesante monografía sobre el 

uso de dicha arma mediante la cual, al decir de los cronis- 
tas, se obtuvo en 1302 la señalada victoria de Courtrai y 
otras muchas en el país flamenco. A dicho estudio siguen 
otros sumamente eruditos de Jean Van Malderghens y de 
J. H. deRaeidt,=zZes Inscríptíons sur Ardoise de V abbaye 
¿/^ r/7//>r5; Paul Sheridan.— Estudio curiosísimo relativo á 
la división del tiempo horario, según los monumentos del 
pSíis.=Adenet le Rotet son ceuvre, elude Hite r aire et /m- 
güistique,—Arth^ Bovy,=Note sur les /reres Píérre^ Albert 
et Jean de Launay , ] . H. de Raadt. Curioso estudio conte- 
niendo datos inéditos, relativos á dichos reyes de armas, que 
lograron mucha celebridad en la historia heráldica del siglo 
XVi!, en el país de Brabante.— Sesiones celebradas por la 
Asamblea general de la Sociedad de Arqueología de Bruse- 
las.— Marzo.— Abril 1896.— Sección de variedades y descu- 
brimientos arqueológicos. (Hallazgo de un centenar de mo- 
nedas de plata y de oro en Lebbke, de Felipe IV— 1632-1638. 
—Jaime I de Inglaterra. — 1603-1625 y de Carlos I.— 1625- 
1647). Una cabeza antigua hallada en Tralles, que parece 
perteneció á una estatua de Juno, de mitad del tamaño na- 
tural y en mármol pentélico. Tiene las orejas horadadas 
como la Venus del Milo. Pertenece al siglo IV antes deJ.'C). 



-i 38 )- 

—Sibliografia. Inventairé des Archives de la ville de Mali- 
nas. V. Hernans.—Inscriptionsfunéraires et monumenta- 
les de la pille de Ter monde, Jean Broeckaert. — La glyptique 
á /' époque merovingienne et carolingienne . Ernest Babelon. 
Une tapisserie flamande du seisy'éme siécle. Cte. Ch; de 
Beaumont.—Notice historique et geographique sur les Wi- 
llems, luthiers gantois du, XVIIe siécle , Stracten et Snoectk. 
— Les Musées royans du Pare du Cinquantenaire et de la 
Porte de Hal á Bruxelles . Armes etar mures . Industries 
rf* art , Destréey Keymeulen et Hanmotian,'-Le monnageur 
franc sur lo monnaie merovingienne, Louis Blaacard. — 
Questions et réponses, (consultas de arqueología y arte). 



BoLETÍM DA Real AssocugAO dos Architectos civis é 
archbológos Portuguezes.— Núm. 6 y 7. — 1896. —A la me- 
moria del arquitecto Possidoaio da Silva, por G. Pereira.— 
La sociedad arqueológica lusitana, por J. C. d* Almeida Car- 
valho.— Casas antiguas, por J. Basteiro.— Noticias arqueoló- 
gicas, por E. R. Días.— Joyas de D/ Leonor de Aragón.— 
Inventarios antiguos.— Relación de la biblioteca de la Aso- 
ciación, por el Vizconde de Torre de Murta.— Notas sobre 
legislación portuguesa, por E. R. Días.— Grabados. 



Journal asiatique, ou recueil de Mémories d' extraits 
et de notices, relati/s á la histoire etc, des peuples orien- 
te«A:.—Mayo Junio 1896. — Descripción de Damasco, por M. 
H. Sauvai re.— Notas sobre distintas inscripciones de Piya- 
dasi, por M. Silvain Lévi.— Noticias sobre las monedas mon- 
golas, que forman parte del Recueil des docnments de /' 
époque mongole^ por el príncipe Roland Bonaparte.— Noticias 
y variedades. — Bibiografía. — Congreso internacional de 
Orientalistas. 



-( 39 )- 

L' ANTHRoPOLoaÍE.— Mayo-Junio iSgó.-- Cascos myU- 
Ilienses éilyr tenses^ por Salomón Reinach.— El nombre de 
este sabio arqueólogo dice lo suficiente para que intente- 
mos indicar las condiciones de profunda erudición que en 
todo el estudio de dichos objetos hallados en el túmulo de 
Carniola se observa. Los datos que contiene sobre indumen- 
taria guerrera en los remotos tiempos pre-helénicos son de 
grande interés, y algunos de ellos tal vez poco conocidos 
de nuestros dVC^Meóiogos,— Algunos hechos nuevos de prehis- 
toria antigua de los Pirineos, por Emilio Cartailhac— Seña- 
lamos de un modo especial este estudio del gran antro- 
pólogo á nuestros lectores, no solo por la doctrina que 
encierra, si que también por el interés capital que para los 
que habitamos en la región catalana de aquende y allende 
el Pirineo tiene todo cuanto se relaciona con los oscuros 
recuerdos de nuestros aborigénes. — Far/^¿¿i¿^5. Las Caver- 
nas de Oban (Escocisí).'— Descubrimientos recientes en Ática 
y Egina^ por Salomón Reinach.— Resumen de los hallazgos 
arqueológicos verificados por Mr. Stáis en sus excavaciones 
en los citados puntos.— Las antigüedades de la época pre mi- 
ceniense y miceniense ahora descubiertas, reúnen la misma 
importancia que las verificadas hace años por Schliemann 
en Micenas^ no aventajándoles otras llevadas á cabo hasta la 
fecha. El número de doce ciudades en las cuales Cecrops había 
establecido los habitantes del Ática, se halla confirmado por 
los actuales descubrimientos, siendo testimonio de aquellos 
antiquísimos centros de población la serie de tumbas abier- 
tas en la roca, en que se han hallado vasos micenienses y 
discos de piedra perforados. En cada tumba había varios 
esqueletos. El tipo de las sepulturas es idéntico al de las de 
Naúplie (Perrot y Chipiez t. VI.) En la necrópolis deStiria 
por primera vez se ha recogido un vasito que presenta 
la superficie mate, no lustrosa, en una tumba rupestre. En 



-' 40 

otra sepultura se descubríeroa dos figuritas de tierra cocida, 
rarísimas en el Ática, y que parece fueron importadas de 
Argolide. La necrópolis de Ligosi, la antigua Cytherros, 
según Mr. Stais, es pobre en objetos; una tumba encerraba 
cinco esqueletos extendidos, con una quincena de vasos. Di. 
cho arqueólogo ha comprobado que la mandíbula inferior 
de uno de los muertos estaba sostenida por una lámina de 
plomo^ cuyas extremidades debían estar sujetas en las orejas. 
Estas láminas de plomo son frecuentisimas ea las tumbas 
mycenienses; se han indicado análogos objetos de oro, que 
datan del período histórico. El destino de tales objetos está 
desde luego determinado con certeza. En Ática parece qué 
fué poco extendido el uso en tiempos mycenienses, mientras 
que es constante en Nauplia. M. Stais supone también que, 
en esta necrópolis las manos de los muertos estaban atadas 
con láminas de plomo. — La necrópolis de Sphettos con- 
tiene un número considerable de tumbas, siendo notables 
por la extensión de los corredores de acceso unos lo metros). 
Se hallaron muchos raspadores de cobre, objetos raros en 
Mycenas, pero bastante conocidos en Ática. Las tumbas, de 
las cuales algunas contenian hasta diez cadáveres, estaban 
llenas de vasos de cubierta brillante, pero muy pobres en 
objetos de metal— En la necrópolis de Horícos existe una 
tumba con cúpula, antiguamente violada, que fué señalada 
en 1886 por M. Milchhoefer. Otra de igual género ha sido 
descubierta por M. Stais. Eran las sepulturas reales que 
contenian objetos escogidos, como lo demuestra el gran vaso 
hallado en la segunda tumba, hermosamente decorado con 
rosáceas asirlas y lotos abiertos. Esta tumba fué robada hace 
tiempo, llevándose los ladrones los objetos de oro, y dejando 
los vasos, un espejo de bronce, un pyxis de marfil, una ro - 
sácea en pasta de vidrio, etc. El citado arqueólogo halló en 
Horicos los restos de una acrópolis del género de Mycenas, 



~( 41 )-- 

bien fortificada y de una población de la misma época, en 
donde recuperó varios vasos análogos á los de las tumbas, 
es decir, pertenecientes al segundo período myceniense. Ade- 
más, las excavaciones han revelado en este sitio la existencia 
de una civilización más antigua aún, ó sea, la de un pueblo 
primitivo que se sirvió de vasos completamente groseros 
y que enterraba sus muertos en pithot^ en el interior de las 
casas. Es el uso que Platón en su Minos atribuye á los Ate- 
nienses de los tiempos más antiguos. Este pueblo fué Pelas- 
gico ó Cario. Los muros referidos son como los de las cuevas 
de las casas, pues no hay traza alguna de puertas, ni de ven- 
tanas; es la única parte de las construcciones que se ha con- 
servado. Las tumban del interior de las casas más antiguas 
consisten en simples fosas circulares ú ovales^ que contenían 
grand es jarras, á modo de ánforas de ancha boca y cuello, 
en donde se introducían los restos humanos. Los pocos va- 
sos de esta época que se han hallado junto á las grandes 
jarras, son de cerámica hechos á mano, déla clase que Schlie- 
mann descubrió en las capas inferiores de Hissarlik; hay tam- 
bién fragmentos de color negro con incisiones, conteniendo 
una materia blanca ó líneas blancas groseramente pintadas. 
La capa myceniense ha proporcionado los tipos comunes del 
segundo estilo, (con exterior brillante), pero todos rotos en 
pedazos. El establecimiento myceniense, como el que le pre- 
cedió, fué víctima de una súbita destrucción, atestiguada 
también por numerosos indicios de incendio. La cindadela 
fué con todo reconstruida por tercera vez, pues Mr. Staís en- 
contró un brazo de estatua vivil arcaica y fragmentos de 
vasos griegos con figuras negras.— Las recientes excavacio- 
nes de Égina han confirmado las tradiciones helénicas acerca 
de la prosperidad de aquella isla en los tiempos mas antiguos. 
Mr. Staís exploró una colina que fué la acrópolis del país, al 
Oeste de la población actual, y en cuyo punto más tarde se 



~( 42 )- 

levantó el templo de Afrodita^ del cual solo queda en pié 
una columna. Como casi todas las acrópolis griegas, la de 
Égina fué habitada durante la época pre-historia. Los ci- 
mientos de las casas del tipo de Mycenas se extienden debajo 
de los del tiempo helénico. Muy cerca de dicho punto una 
fosa cuadrangular contenía un gran número de objetos arcai- 
cos más ó menos mutilados, ex-votosquese habían deposita- 
do allí para hacer sitio á las nuevas ofrendas. Entre estos, 
Mr. Staís señala un ídolo de tierra cocida, en relieve sobre 
una plancha á modo de losa, figurando una muger, tocada 
con gran peluca de rizos que caen á ambos lados de las me- 
jillas hasta tocar los hombros, recordando las pelucas egip- 
cias, desnuda de medio cuerpo arriba, sosteniéndose con am- 
bas manos los senos, siguiendo antiquísima costumbre 
oriental, y cubriendo la parte inferior del cuerpo unas estre- 
chas faldas á usanza Egipcia. Esta escultura se atribuye al s. 
VIH antes de J. C. Además se descubrieron muchos vasos, 
nueve escarabeos egipcios, y fragmentos de figurines y vasos 
de porcelana egipcia. La presencia de estos últimos objetos 
indica una época posterior á los tiempos mycenienses; la 
cerámica de estilo proto-corintio acusa la misma data. (VIII 
ó VII siglos antes de nuestra Era.) Como los cimientos del 
templo de Afrodite no son anteriores al siglo VI, es preciso 
admitir que existió en estas inmediaciones un santuario más 
antiguó, y es posible que el curioso ídolo citado represente á 
la Afrodite primitiva, á la cual estuvo dedicado el templo 
desaparecido. A poca distancia de la «fosa de los ex-votos> 
se descubrieron los cimientos bien conservados de una casa 
griega del VIII ó VII siglos antes de J. C, construida en pie- 
dras poligonales escuadradas hasta la altura de un metro, 
y luego en ladrillos crudos de los cuales se han hallado 
muchos trozos. La casa comprende tres piezas, comunicán- 
dose entre sí por pequeñas puertas. Entre esta construcción 



Ka 



-(43 )- 

y el templo M. Staís descubrió una casa mucho mas antigua, 
que no ha sido del todo desembarazada de escombros. Como 
en Mycenas y Tirynto, los muros están construidos de pe- 
queñas piedras unidas cou arcilla y recubiertas con un enlu- 
cido. Las puertas son de forma piramidal, con un lintel for- 
mado de dos piezas agrupadas una encima de otra, y tan 
bajas que es preciso agacharse para franquearlas. El plano 
presenta ciertas dudas que una excavación mas completa 
podrá desvanecer. Debajo del suelo se han descubierto mu- 
chas tumbas de forma oval ó circular, pertenecientes, como 
en Thoricos, á un establecimiento antiquísimo que fué re- 
pentinamente devastado. Los restos de grandes vasos auto- 
rizan para suponer que aquí, como en Thoricos, los huesos 
de los esqueletos estaban encerrados en pithoi. Cree Mr. Sta'/s 
que la casa de Égiña es de época más antigua que Myce- 
nas, que está particularmente bien representada en las islas 
del archipiélago. Los vasos descubiertos en esta habitación 
lo confirman,''recordando mas la cerámica de Théra que la 
de Mycenas. 



Révüe]Archéologí QUE.— Mayo-Junio iS<)6.— Estudios so- 
bre algunos sellos y anillos de la época Merovingia^ por 
Djloche. Lleva publicados 282 spécimens de dichas alhajas 
•arqueológicas; estudio completísimo sobre este punto parti- 
ticular.— Notas y recuerdos de un antiguo coleccionista, por 
M. Tyskiewicz.— ií?s grandes sacerdotes de Ammon, por 
Cecilio Torr.— Viaje en ij^r/'d:. —Octubre-Noviembre 1895.— 
Notas arqueológicas.— Es interesante dicha relación páralos 
excursionistas y arqueólogos, por el número extraordina- 
rio de datos é informaciones que su autor Mr. Renato Dus- 



-( 44 )- 

sand comunica, ilustrando dicho estudio con inscripciones 
por él descubiertas, monumentos, estatuas, relieves, etc., de 
época antigua, siendo curiosa la descripción de las antigüe* 
dades de Tartons (Tortosa), y muy especialmente de su Ca- 
tedral, notable resto de arquitectura de las Cruzadas (siglo 
XII), monumento intacto y único en su género, que la tradi- 
ción supone fué el primer templo dedicado en el país á la San- 
tísima Wvgevi.'— Notas de arqueología Oriental^ por Mr. Cler- 
mont Gameau. Contiene la relación de varios ejemplares 
arqueológicos de subido interés, inscripciones, etc., etc., se- 
ñalándose el descubrimiento de un sello israelita arcaico, que 
acaba de adquirir el Cabinet des medailles.— Bronces grie- 
gos del Museo de Sir acusa. —Se señala muy especialmente 
una hermosa estatuita de Afrodita de o'm 15 de alto.— T^x- 
íos Pehlvís históricos y legendarios^ traducido por Blochet.— 
Los edificios de Epidauro, contestaciones de Mr. Chipiez.— 
Boletín mensual de las sesiones celebradas por la Academie 
des inscriptions y por la Societé Nationale des Antiquaires 

de France. 



Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San 
Fernando. —Mayo 1896.— Acuerdos tomados por la Real 
Academia en el mes de Mayo de 1896.— Se aprueba el dicta- 
men del Sr. de la Rada y Delgado, relativo á la declaración 
de utilidad pública de los terrenos en que estuvo situada 
Numancia (i).— Discurso del limo. Sr. D. Tomás Bretón,' 
leído en la recepción pública de dicho académico. 



(1) ¿Cuando se incoará un expediente igual para obtener análoga decla- 
ración de loB terriCnoB en que existió Ampurias?— iV. de la R, 



H 45 )- 

Boletín de la Real Academia de la Historia.— Julio 
Septiembre 1896.— (laforraes.— Documentos oficiales.— Ne- 
crología.— Variedades.— Noticias. )=I. D. Francisco de Rojas, 
embajador de los reyes católicos, por D. Antonio Rodríguez 
Vila.— II. El saco de Roma y la coronación del Emperador 
Carlos V, por el mismo.— III. Tomo III de la Tecmila de 
Aben Alabbar, por D. Francisco Codera.— IV. Doce Bulas 
inéditas de Lucio Ih Alexandro III, Lucio III, Celestino III, 
Inocencio IV y Alejandro IV, históricas, de Tarragona, por 
el P. Fidel Pita, presbítero. S. J.— V. El monasterio de Santa 
Clara de Astudillo.— índice de su archivo.— Nuevas noticias 
de Doña María de Padilla, por D. Francisco Simón y Nieto. 
—VI. «Le Royaume d* Etrurie» (180 i-i 807), Paul Marmo- 
tan, por D. José G. de Arteche.— VIL Autógrafo del histo- 
riador Aben Alkadhi en la Academia de la Historia, por 
dicho Sr. Codera.— VIII. La Judería deSan Millan de la Cogu- 
lla y la batalla de Nájera, por D. Narciso Hergueta.— IX. Epi- 
grafía romana y visigótica. P. Fita.— Entre los estudios pu- 
blicados en el último Boletín debemos llamar la atención 
sobre la Necrología de Juan Bautista de Rossí, debida al 
docto académico D. Juan Fernando Riaño. Es un trabajo 
lleno de erudición y doctrina, como de autor de tan reconoci- 
dos talentos y vastísimos conocimientos. No titubeamos en 
calificar de merecido monumento al gran Rossi levantado por 
la arqueología española.=Formauna colección importantísi- 
ma la serie, hoy ya considerable, de monumentos epigráficos, 
que debidos á la paciente investigación del docto jesuíta 
P. Fita aparece en los últimos números del Boletín de la 
Real Academia de la Historia. No hemos de ser nosotros quie- 
nes debamos indicar la importancia y utilidad del improbo 
trabajo de dicho ilustre académico; su nombre es asaz cono- 
cido, y esto basta para dar idea de la vah'a incontestable de 
la colección referida. No es posible extractar dicho trabajo. 



-( 46 )- 

sino que exige copiarlo íntegro, y por cierto, sentimos no 
disponer de suficiente espacio para ello. 



Revista Crítica de Historia y Literatura españolas, 

PORTUGUESAS É HISPANO -AMERICANAS.— JuníO y JUÜO 189(3.— 

Esta importante publicación, que á pesar del corto tiempo 
con que cuenta ha logrado colocarse entre las publicaciones 
más acreditadas de su índole, contiene en sus últimos núme- 
ros 7 y 8, el siguiente interesante sumario: 

Notas críticas.— A. MorelFatio: Manuscrits catalans, de 
J. Massó.— Juan Valera: La lü, esp, en el siglo XIX, de F. 
Blanco García.— P. Savi-Lopez: Mss. neolatinos de la Bib, de 
Ñapóles, de A. Mióla.— E. Saavedra: Index librorum, de Abu 
Bequer.— W. E. Retana: Bibl. filipina en i8g^,--Y. García: 
O culto da Arte en Portugal, de R. Ortigao.— S.: Espagne^ 
de G. Lecomte,— R. A.: Cosas de España, del C. de las Na- 
vas.— Comunicaciones y noticias.— M. R. de Berlanga, Es- 
ludios epigráficos,— A. Martínez Salazar, Jograes gallegos»-- 
E. QoiOiieWo: Garci' Sanche^ de Bada/o^.— R, Mitjana: Teatro 
lírico espa «o / ( III ) . — Necrologías . — Cen tena rio de la India . 
—La talla en España,— Noticias, —^otas bibliográficas.— i/- 
bros,— Revistas.— AmensL literatura.— R. Altamira: La nove- 
la valenciana,— M. J. de A.: Poesias del Sr. Rodrigue!^ Ma- 
rín.— Movimiento dramático.— X,: Los domadores, de E. Se- 
lles.— Libros recientes,— Rev, de la prensa diaria.— Noticias. 



Boletín de Archivos Bibliotecas y Museos. Órgano ofi- 
cial del Montepío del cuerpo facultativo del ramo. Números 
i^ 2 y ^_i8p6.— Al cuerpo y á los Asociados.— Sección del 
Montepío.— Sección técnica.— Instalación de la Biblioteca na- 



-( 47 )- 

cional en el Palacio de Recoletos.— El Archivo histórico nacio- 
nal. -Trabajos para su nueva instalación. -Museo arqueológico 
nacional.-Su nueva instalación. -Conferencias arqueológicas, 
en el museo arqueológico nacional. -¿¿i Biblioteca de Assur- 
Bani'Pal, en Ninive^ por 1). Toribio del Campillo.— Ex- 
tracto de la conferencia inaugural sobre arqueología en el 
Museo Arqueológico, por D. J. 1). de la Rada y Delgado.— 
El catálogo general de las antigüedades egipcias.— Sección 
de noticias.— Academias.— Sección. bibliográfica. =Esta re- 
ciente publicación ha venido á llenar un vacío tiempo há 
sentido para cuantos deseaban conocer el movimiento de los 
archivos, bibliotecas y museos nacionales, verdadero lazo de 
provechosa unión entre los diversos centros de la indicada ín- 
dole existentes en las regiones de la península, y medio efi- 
caz y único para que el público ilustrado (y perdónese el cliché 
de la frase), sepa á qué atenerse de hoy más, respecto á la vi- 
da del ilustrado Cuerpo facultativo, cuya importante y pa- 
ciente labor ha quedado hasta hoy poco menos que desconoci- 
da. La ¡dea, pues, de la publicación del Boletín de referencia no 
podía ser más oportuna, mejor dicho, más necesaria. No está 
sobrada nuestra literatura histórico arqueológica de auxi- 
liares eficaces para generalizarse, ni los conocimientos de di- 
cha índole, tan asequibles en los países extrangeros, tienen en 
el nuestro el debido cultivo. Coincidiendo con la aparición 
de tan útil periódico, vemos que, imitando lo que en todos 
los museos del mundo es añeja costumbre, se han inaugurado 
conferencias prácticas sobre arqueología é historia, habiendo 
cabido á Tarragona la honra de ser la primera en dar el 
ejemplo, siguiendo luego el Museo arqueológico de Madrid. 
Los temas desarrollados, sobre ser interesantes, reúnen la 
condición siempre atendible en esta clase de conocimientos, 
de ser agradable, dispertando la curiosidad de los que asis- 
tan á tan útiles ejercicios. Las conferencias versaron sobre 



— { ^8 

los siguientes temas: 1m cultura del hombre prehistórico^ 
por D. Ángel del Arco, jefe del Museo arqaeológico de Ta- 
rragona; Principales materias escriptoriaSy por D. José Sas- 
tachs; Historia de la Arquitectura^ por dicho Sr. del Arco; 
Sarcófagos paganos y cristianos^ por el mismo; Aborígenes y 
procedimientos de la escritura^ por el Sr. Sastachs; é Histo- 
ria de la moneda en los pueblos antiguos y principalmente en 
la época romana^ por el repetido jefe del Museo de Tarrago- 
na. En el Museo arqueológico nacional, inauguró las confe- 
rencias eJ Excmo. Sr. D. Juan de Dios de la Rada, ocu- 
pándose del origen de los Museos, citando el que fundó 
Ptolomeo I en su palacio de Alejandría, el que existió en 
Atenas, los que había en Roma, y de la opinión que esos 
centros ó depósitos de obras de arte mereció entre los anti- 
guos, siguiendo durante la Edad Media, que en tales se con- 
virtieron las Iglesias catedrales y monasterios, cuyo ejemplo^ 
durante el Renacimiento, siguieron reyes y maguantes, for- 
mando colecciones artísticas, núcleos luego de los modernos 
Museos, cuyo carácter é importancia examinó también el 
conferenciante. 



Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana.— -Palma, 
Agosto 1896.— Necrología de Quadrado, por D. Miguel S. 
Oliver.— ^,a guerra entre Ibicencos y Argelinos en el siglo 
XVII, porD. Emilio Guerra Fajarnés.=Noticias para servir 
á la Historia eclesiástica de Mallorca, por D. José Rollan, 
presbítero. Procesiones de rogativa 1410^ por D. José Mir. 
—Sobre invenciones industriales antiguas en Mallorca, por 
elSr. Fajarnés.— Que no *sdone guiatje en Mallorca ais 
bandejats mallorquins, 1506, por P. A. Sancho.— Traslación 
del cadáver dé Sor Elisabet Cifre, por D. Estanislao de K. 



1*0 



Aguiló.=Arrendamiento de derechos funerarios 167!, por 
E. Pascual. zuCüriosidades históricas. 



BUTLLETI DEL CENTRE EXCURSIONIÍ-:!.! DE CaTALUNYA.— 

Abril' Juny i8g6,—Secció d' excursions.—Secció Folklórica, 
— Secció pr e-histórica. — Secció oficial. — Crónica del Centre, 
—Noves.-=En la Sección prehistórica describe ü. Pablo 
Teixidor y Tarrida, socio delegado en Rodonyá, la explora- 
ción de la Cava fonda ^ sita entre Vilabella y Salomó, (pro- 
vincia de Tarragona) y en término del último pueblo, próxi- 
ma al río Gaya, verificada por dicho señor. De la explora- 
ción y descripción de dicha cueva, deduce lo siguiente: Que 
su formación proviene de alteraciones físicas experimenta- 
das por la roca en que radica, probablemente debidas á un 
trastorno geológico pre-cuaternariú. Que fué habitada por 
una numerosaí tribu primitiva compuesta de varias familias, 
cada una de las cuales tendría su departamento por separado, 
pues en todas las cámaras se notan señales manifiestas de 
haberse encendido fuego por espacio de muchos años^ y que 
el recinto que contiene huesos humanos sería tal vez desti- 
nado á cámara sepulcral^ suponiendo esta circunstancia cier- 
to respeto á los muertos é indicios de creencias religiosas, 
Que á pesar de haber sido escasa la variedad de objetos re- 
cogidos, y á pesar de haberlo sido en las capas superficiales 
déla cueva, (por la premura del tiempo y falta de medios 
á propósito para verificar una exploración metódica), de- 
muestran que el hombre de la Cova fonda se sirvió ya 
en aquellos remotos tiempos, de manjares cocidos, pues, 
sabía fabricarse los utensilios de cocina , y que sentía 
preferencia para el tuétano de los huesos largos, aprove- 
chándolo como alimento ó para otros usos. Que los gran- 
des mamíferos y demás animales de gran talla, tanto con- 



-( 50 )- 

temporáneos del hombre, como anteriores á la época cuater- 
naria^ no podían haber habitado aquella caverna por la im- 
posibilidad de penetrar en ella por su abertura de pequeñas 
dimensiones; por lo tanto, los restos de grandes animales 
que en la cueva se encontraron, forzosamente debieron ser 
introducidos en ella por el hombre. Que la pequeña hacha de 
cuarzo extraída de la misma, por su perfecto pulimento, se 
supone qne corresponde á la segunda edad de la piedra, y á 
más, que procediendo de las capas superficiales, débese sos- 
pechar con fundamento, que en las inferiores (que no hubo 
tiempo para explorar con la detención necesaria) existen uten- 
silios y objetos rudimentarios y primitivos. Que dicha esta- 
ción prehistórica reunía en aquella época inmejorables con- 
diciones, tanto para las comunes comodidades de la vida, co- 
mo para la defensa propia^ y hasta para lo que atañe á la 
parte higiénica de los moradores de la Cueva. Y finalmente, 
que de la exploración de la Cova fonda^ hecha con calma, 
con material adecuado y dirigido por personal perito é inte- 
ligente, se recogería un notable y preciosísimo conjunto de 
piezas prehistóricas de gran valía, una provechosa enseñan- 
za y documentos de suma importancia para el adelantamien- 
to en nuestro país de la ciencia espeleológica.—V, C. y G. 



SECCIÓN DE NOTICIAS 



Las principales adquisiciones del Museo Episcopal m 
ViCH durante estos últimos meses, han sido las siguientes: 
Uña lucerna polymyxoSf y otra adornada con dos hojas de 
acacia, procedente ésta de Menorca, y una colección emporí- 
tana compuesta de dos lucernas con depósito abierto, dos 
ollas de tierra grosera, un vaso á manera de tacita, tres am- 



foritas, (ungüentar ios) de variadas formas, y una de ellas de 
corada con fina pintura negra; un urceolus^ pintado; un le- 
cythus con decoración de triqueías en negro; una ampulla de 
vidrio verde con adornos azules y am^iHos, treinta granos 
de vidrio de diferentes colores y formas para collar, y ocho 
de hueso; dos 7í¿>í//^5, también de hueso y una de bronce; 
dos brazaletes, una cadenita, una pequeña escarpra y un bro- 
che de cingulum del mismo metal, y un anillo de hierro.— Un 
tapiz de seda encarnada con aplicaciones de follages y flores 
de varios colores, del s. XVIl; dos candeleros de plata del 
1634; una arquilla incrustada de concha del s. XVII y otra 
de marquetería del XVIII; una vinajera con lacticinios del 
mismo siglo, un interesantísimo documento referente á la 
SiViixgMSi. Rodona vigatana del año 1342, adornada con una an- 
cha faja en la que van policromadas las escenas de la Anun- 
ciación y el Calvario, entre la representación de una Virgen 
de la época; cuatro dibujos autógrafos de los más celebrados 
pintores catalanes del siglo pasado; una estatua de la Madre 
de Dios, del siglo XIII, y un notable retrato de San Pío V, el 

mejor tal vez de la pinacoteca Episcopal Vicense. 

Cinco magníficas hachas de bronce de diferentes formas, 
y tres puntas de flecha del mismo metal, pertenecientes á la 
época proto histórica, y de gran importancia todas por haber 
sido halladas en los confines de la Ausetania. De la época 
romana, y hallado en Vich, un notable capitel corintio de 
mármol blanco; y procedentes de otros puntos, una cabeza 
de estatua de mujer, y un fragmento de pavimento, ambos 
objetos también de mármol blanco; una hermosa patera de 
vidrio, dos ámpullas y un vaso de igual materia; dos peque- 
ñas ámforas de tierra cocida, y un anillo de bronce en forma 
de serpiente enroscada. De época posterior; una bandeja de 
cobre repujado del siglo XVI; una cruz procesional de hie- 
rro con grabados, y una cajita de madera del siglo XVII, cu- 



«n 



-( 52 )- 

bierta de terciopelo de seda y adornada con planchas de hie- 
rro repujado, donativo de nuestro consocio D. Carlos de Bo- 
f aruU . 

Dos vasos de tierra grosera y una pequeña hacha de pie- 
dra dura, (época pre-romana); una hermosa cabeza de niño, 
de piedra; una cartela corintia de mármol blanco, perfecta- 
mente esculpida, con una cabeza de Medusa y elegante or- 
namentación; un relieve con una cara, una tapa de sepulcro, 
de mármol, con adornos, y una estela funeraria, de pequeñas 
dimensiones, con la inscripción: 

D OM- 

CLARINIO 

ROPHIM 

ANN-L 

HSESTTL 

De la misma época romana; una olla de tierra negruzca, 
y cuatro lucernas con atributos y adornos. De la edad me- 
dia; una cruz procesional de cobre dorado, adornada con pe- 
drería, del siglo Xlll; un gran copón de plata, de estilo pla- 
teresco, y con la copa en forma de caja exagonal; una cam- 
panilla alemana de bronce que lleva la fecha de 1557; una 
pintura sobre tabla con un San Jacinto, del XVII, y un cua- 
drito de cobre, representando la Adoración de los Reyes. 

Una pequeña y muy afilada hacha de piedra; una olla 
cocida al fuego de una hoguera, hecha de granugienta tierra, 
y perfectamente conservada; cuatro vasos de diferentes for- 
mas, todo de época pre-romana. Una hermosa patera de fina 
tierra roja, con la estampilla del fabricante, y tres lucernas^ 
una de ellas enriquecida con relieves. De época moderna, se 
adquirieron una bandeja, tondo de lámpara, decorada con be- 
lla orla de ornamentación vegetal y filacteras del siglo XVI; 
seis medallones-relicarios catalanes del XVIII; und placa de 
porta-paz, de marfil, con la representación del Calvario, de 



úUiaios del XVlí; un arcón de novia, con extraño calado de 
gusto gótico de últimos del XVI; y un dibujo del pintor Pe- 
dro Juan Montanya, en el cual hay un esbozo de un cuadro, 
de soberbia factura y gran arte. 

Un fragmento de friso de mármol de unos cuatro pal- 
mos de ancho por tres de alto, en el cual hay correctamente 
esculpido un toro marino surcando las olas y llevando enci- 
ma un genio alado; y una estela funeraria, en excelente es- 
tado de conservación, á cuyos lados hay en relieve un jarro 
y un speculum, y lleva la siguiente inscripción. 

DMS- 

MARIVS 

DROSVS 

ANLXXH SEST TL 

MARIVS TYCHVS 

PATRIKARISSIMOF. 

Díís Mam bus sacrum, Marius Drosus annorum jo hic 
situs est. Sit Ubi ierra levis. Marius Tychius patri karissimo 
fecit. Parece que esta estela data del siglo II de nuestra Era. 

Se adquirió^ además^ una casulla de terciopelo de seda 
encarnada, con franjas bordadas, de estilo gótico, de princi- 
pios del XVI; un curioso salero de vidrio del XVIII, y tres 
azulejos^ con leyenda latina dos de ellos y catalana la otra, 
llevando la fecha de 1533; y varias pinturas, sobresaliendo 
una Presentación al Templo, que se cree obra auténtica de 
Viladomat, 

Tres hachas proto -históricas, una palera de vidrio muy 
bien conservada y una cabeza de mujer, de tierra cocida, de 
procedencia romana; un breviario vicense del siglo XIII, es- 
crito en papel y pergamino; un interesante Tratado de Cro- 
nología; una curiosa descripción de la grandeza y cosas ad- 
mirables de Roma; un libro de astronomía; un evangeliario 
y las reglas para los canónigos de San Agustín, con un ne - 



— ( 54 )— 

crologio al final, códices todos del siglo XIV, adornados con 
iniciales miniaturadas con figuras; un estribo del siglo XVI, 
y una espuela del siglo XVIII, interesantes como obras de 
cerrajería, y una taza con reflejos metálicos del siglo XVI. 
Han r^alado al Museo, el señor canónigo CoUell, una her- 
mosa estatua de Santa Isabel, del siglo XVII; don Mariano 
Aguiló, an crucifijo del siglo XII, que enriquece notablemen- 
te la sección románica; y D. Rafael Puget, un bonito plato 
con decoración policroma. 



Al practicar unas excavaciones frente la ermita de 
Ntra. Sra. del Coll, Obispado de Vich, se descubrieron 
unas 1 7,ooo monedas, que han ingresado ya en el Museo 
Arqueológico Episcopal de la indicada ciudad. Según los da- 
tos que contiene el interesante articulo dedicado á dar á co- 
nocer tan curioso hallazgo, inserto en La Veu de Moníse- 
rratj número 17, de este año, debido al erudito corresponsal 
de La Arqueológica Rdo. D. José Gudiol y Cunill, Pbro., 
conservador del Museo Vicense, las indicadas monedas pueden 
dividirse en dos grupos por su distinto tamaño. Las mayores, 
unas con otras, miden de 16 á 19 milímetros de diámetro, y 
las menores 12 ó 13. De las primeras hay unos 16.300, y de 
las segundas solo unos 130 ejemplares. £1 metal de que se 
hallan compuestas, es de plata de vellón, con aleación de co- 
bre; por cada 33 gramos hay 13 de plata, un poco más de 15 
de aleación y 5 de escorias, aproximadamente. Las monedas 
mayores, que pesan unos 63 centigramos, pertenecen al va- 
lor, y deben clasificarse, como á dineros, las mas pequeñas 
son los óbolos de las anteriores, con un peso de 33 centigra- 
mos cada una. 

Presentan, por punto general, en el anverso, una especie 
de flor de lis, con un agujero en la parte superior de la hoja 
á modo de anilla, y las dos laterales terminan con dos puntos 



uniJos ó desunidos á las hojas, y la parte inferior d?l troncó^ 
mas ó menos largo, se ensancha y aparece cortado en línea 
recta. Una gráfila de puntos orla la flor de lis, viene después 
la inscripción en caracteres romanos gruesos y anchos, y con 
la parte terminal de los palos un tanto aplanada, y por úl- 
timo una grafíla lineal e^paya el todo y borda la moneda. 
Este anverso, exclusivo de tales monedas y que no se encuen- 
tra en ninguna otra de la serie española, es digno de notarse 
por lo tosco del dibujo y por lo difícil de su interpretación. 

A 33 sube el número de variantes de inscripción anota- 
das por el Sr. Gudiol; 28 pertenecen á la clase de los dineros, 
y 8 á los óbolos, pudiéndose reducir las variantes de los pri- 
meros á n tipos distintos, en los cuales se lee el nombre de 
Barcelona en latín. Los óbolos los dividen en 6 tipos distin- 
tos, conteniendo la misma inscripción en caracteres, que por 
el modo cómo están colocados, se diferencian de las demás 
monedas, no solo de las barcelonesas sino hasta de las cris- 
tianas catalanas, especialmente las de Ramón Berenguer 1, 
de oro, con leyenda árabe y latina. Así, la inscripción ha de 
leerse por la parte exterior de la moneda como en las hispa- 
no -latinas. Es esta una de las especialidades de estas mone- 
das. 

El reverso es completamente igual en los dineros y en 
los óbolos. Una cruz griega, ó equilateral, cuyos brazos 
se ensanchan un poco al separarse del centro, termina con 
anchos cabos (cruz patada), tan extendidos que por poco en 
muchos ejemplares se tocarían y formarían cuadrilátero. En 
los espacios libres entre los brazos hay cuatro anillos ó aran- 
delas, una en cada espacio, las cuales son de distinto tamaño 
en varios ejemplares y mas ó menos horadadas. Una gráfila 
formada de puntos entre dos cenefas lineales orla la moneda. 
No contiene inscripción perteneciendo á las monedas llama- 
madas anónimas. Con todo, pueden atribuirse á Ramón Be- 



i-enguer IV (1131-1162), s^^n demuestra con gran copia 
de datos y seguro criterio numismático el eruditisimo señor 
Gudiol, comparando los ejemplares hallados con las mone- 
das atribuidas al hijo de aquel Conde soberano, Alfonso I 
de Barcelona y 11 de Aragón, y á otras de Pedro i de Barce- 
lona, 1 1 de Aragón, (i 196 - i2i3), sin poderlas dar otra fecha 
anterior á las referidas, según demuestra plenamente el au- 
tor del estudio que estractamos. 

Concluye el Sr. Gudiol demostrando la exactitud de sus 
apreciaciones con el examen de una moneda de vellón, bas - 
tante más bajo que el de las demás monedas, que lleva en el 
anverso, dentro una gráfila de puntos pequeños, una cruz 
equilateral patada, la cual en el segundo y tercer espacio li- 
bres, entre los brazos, tiene unos anillos que llevan, el prime- 
ro uno y el otro dos apéndices á modo de colgantes termina- 
dos en punta que se dirigen hacia la parte inferior derecha de 
la moneda, y que ámás, dentro de la expresada gráñla y otra 
que espacía la moneda, tiene la leyenda + GAVFREDVS. 
En el reverso muestra una cruz también patada sobre un es- 
pigón de ancho pie, y entre las letras C-O | N-T y bordada 
de dos gráfilas de pequeños puntos, la leyenda + ROSILIO- 
NIS. Deb3 atribuirse este ejemplar al Gausfredo IV, Conde 
de Rosellón, que falleció en 11 03. 



Recientemente ha pasado á enriquecer una colección de 
antigüedades, del extranjero, un precioso alto relieve mar- 
móreo, procedente, al parecer, de la parte delantera de un 
sepulcro de Poblet, en el cual hay esculpidos varios caba- 
lleros y soldados del siglo XIV, campeando en los escu- 
dos de aquéllos la divisa ó blasón partido de la Casa Real de 
Aragón y Sicilia. Dicha obra de arte, de soberbia factura y 
admirablemente conservada, perteneció á un coleccionista, 



fallecido hace bastantes años, habiendo debido su familia des- 
prenderse de dicha joya artística. Parece que fué comprada 
á un negociante de antigüedades de esta ciudad, por 5,000 
pesetas. 

En Tarragona, y en el desmonte para la prolongación de 
la nueva calle del Asalto, travesía de la Rambla de S. Juan, 
hacia Occidente, descubrióse el fragmento de una interesan- 
te lápida^ cuya inscripción se conceptúa inédita. Dice asi: 

OHVNCVB 

EO SACRAG 

GR AT • CRESCENS 

EVIR • AVG 

BIA • BERONICE 

VXOR 

Sus dimensiones son: ancho, 0*37 m.; alto 0*40.— Gra- 

ííus Crecens Seviro Angustal y su mujer Baebia Beronice, 

aparecen por vez primer en los fastos de la Arqueología del 

país. 

' El día 4 de Septiembre último se celebró en la Casa Con- 
sistorial de Manresa el acto de inauguración oñcial de la Bi 
blioteca y Museo Arqueológico de dicha ciudad. Dichos Bi- 
blioteca y Museo contienen ya libros y objetos notables y de 
verdadero valor arqueológico, (i) 



Al practicarse unas excavaciones en la carretera de Ba- 



(1) La Arqueológica felicitó oportanamente al Eicomo. Ayuntamiento 
de Manresa por la lireaoión de la biblioteca y Museos citados, habiendo contes- 
tado en términos muy halagüeños el Bxcmo. Sr. Alcalde D. Francisco Gallifa^ á 
quien se debe la creación de dichos organismos, secundado eficazmente por los 
eruditos arqueólogos D. Leoncio Soler y March y D. Joaquín Sarret^ correspon- 
sales de esta ASOCIACIÓN. 



-( 58 )^ 

laguer á Ager, y cerca de las Avellanas» se descubrieron sie- 
te sepulcros antiguos, conteniendo sendos esqueletos, enco- 
gidos de piernas. Dichos sepulcros están formados por tres 
piedras, estando todos perfectamente orientados. 



El Excmo. Sr. Obispo de Jaca tiene el laudable propósito 
de practicar algunas obras para la mejor conservación del 
antiquísimo Monasterio de San Juan de la Peña. La Arqueo- 
lógica ha felicitado á dicho Rmo. Prelado por tan plausible 
motivo. 

El Boletín de la Real Academia de la Historia da cuenta 
de los siguientes descubrimientos arqueológicos: En las rui- 
nas del Monasterio que fué de San Benito de Sahagun, ha si- 
do' recogida y trasladada al Museo Arqueológico de León, una 
gran piedra con la siguiente inscripción: 

DOMVS 
ANTIQVA RVENS 
POST OCTT GENTOS 
ET AMPLIVS ANNOS 
ITERUM RE^DIFICATA 
ET IN MELIVS ERECTA 
DEOOPT.oMAX.o 
Se refiere á la reedificación del 1814, tercera en orden 
cronológico, llevada á cabo por el R. P. Fr. Alvito .Villar, 
Abad de Sahagun, después de la destrucción del 1809 por las 
tropas napoleónicas. La segunda reedificación fué en 999. La 
primera reedificación fué debida á Alfonso III en 30 Noviem- 
bre del 905. La fundación de tan insigne Cenobio es anterior 
al 883, por cuanto Alfonso el magno, en dicho año, hubo de 
reparar el estrago causado hasta los fundamentos del primer 
edificio, por los soldados de Abohalid, 



^( 59 )- 

Se ha encontrado un cipo romano en la ciudad de Mari- 
da, del cual da noticia Hübner, bajo el número 523 de su co- 
lección. Mide dicho monumento 0*65 m. de alto. 0*32 m. de 
ancho, y 0*20 m. de grueso. En las caras laterales se ven es- 
culpidos de relieve la pátera y el prefericulo. Dice así la ins- 
cripción: 

D MS 
POMPEIACLOVnN 
TVRDVLA 
AN • LXV 
HSESTTL 
Con ocasión de las obras del nuevo Casino de dicha ciu- 
dad, y en todas las cimentaciones del edificio han salido enor- 
mes sillares de piedra de granito^ denotando que á unos tres 
metros de profundidad, existen los restos de una obra sun- 
tuosísima, según escriben á la Academia de la Historia desde 
dicha población, que no se ha podido explorar por falta de 
recursos. También de un pozo situado á la salida del puente, 
sobre la margen derecha del Guadiana, se han extraído ob- 
jetos notabilísimos. 



Dentro de Pamplona, á corta distancia de la Catedral, 
se han descubierto fragmentos de un mosaico de grandes di- 
mensiones, en el cual se vén representados los muros de una 
ciudad, algunos caballos marinos y una lucha de gladiado- 
res; una estatua de bronce, sin cabeza; y una lápida fune- 
raria. 



En término de Almendralejo, capital de partido en la 
provincia de Badajoz, se ha descubierto una laja funeral, 
que mide 0^24 m. de ancho por 0^72 m. de alto, indicando 
la tumba de un esclavo, contigua á una de las aceras de la 
vía romana en el confin de la Lusitania y Bética. 



^ 



Dice así la inscripción: 

DM 

SETIN 

VS' TI 

CI EPAPR 

HODITÍ . SE 

RAN XVIII 

H SESTTL 



En Mérida fué hallada recientemente una inscripción ro- 
mana, en una loseta de mármol blanco, algo deteriorada 
en sus bordes, presentando la particularidad de hallarse la 
cavidad de sus letras pintadas de rojo. Descubrióse en el 
mismo punto un cipo, que por desgaste ha perdido toda se- 
ñal de inscripción. La loseta indicada mide 0*20 m. y en le- 
tras del siglo II dice: 

D.MS 

SEMPRO 

. NIE . MARTE 

ANXXVHS E 

STT'LSEMPFIR 

M VS • VXO • K • FEC 



En término de Villafranca de los Barros, y en el sitio 
que llaman Villagordo á orillas del arroyo Bonaval, en el 
probable trayecto de la calzada que venia de Mérida, existen 
los restos de una quinta romana. Compónese de varias ha- 
bitaciones, que corresponden á la planta de sótanos inexplo- 
rados, cuyos muros se cortan en ángulos rectos, conservando 
algunos sus bóvedas. Hállanse con profusión en dicho punto 
menudos fragmentos de barros saguntinos y multitud de 
tejas planas y ladrillos de ciertSi extensión. Loque hay su- 



mámente curioso es cierta piedra de grandes dimensiones, 
que es el pesiílo de una viga de lagar de aceite. Dícese que 
del mismo sitio se han extraído algunas piedras labradas 
planas, acaso el asiento del trapes, ó piedra de moler la acei- 
tuna. 



En Pamplona fué descubierto un cipo funeral romano 
de 1*44 ni- de Éilto; o'8o m. de ancho; y 0*26 m. de grueso. 
Rodean la Jápida tres surcos^ que separan dos estrechos file- 
tes redondeados; y esa especie de orla termina en la parte 
superior en semicírculo, formando un arco en el que quedan 
comprendidos algunos relieves simbólicos de los que tan 
frecuentemente empleaban los romanos en sus monumentos 
funerarios, á saber: tres rosetones, en el centro un creciente 
de luna con una estrella de ocho puntas encima^ y á ambos 
lados dos signos, que pudieran representar la escuadra, ó 
regula^ mas ó menos emblemática, del celestial Arquitecto. 

La inscripción contenida en la parte inferior de dicho relieve 
se reduce á lo siguiente 

SIXTILIVSSILOAL 

ANTONIANXLVII 

SERENVS • FRATER • ET 

vSTR ATONICE • SÓROR 

' H S S 
FESTAET RVSTICA 
HE I) S F C. 

La traducción: Sixtilio Silon natural de Atondo^ de edad 
de 4j años; Sereno su hermano y Estratonica su hermana^ 
aquí yacen. Festay Rustica^ sus herederas y les costearon este 
monumento. 



* . 



En Sala Consilina, se hallaron recientemente algunos 
vasos de bronce y de tierra pintados que estaban cerca de 
una tumba. Particular importancia presenta un vaso griego 
con decoración geométrica y un vaso de arte itálica que imita 
al primero. 

• 

En las excavaciones de Conca, cerca de Roma, en el área 
próxima al templo, del cual se descubrieron hace algún tiem- 
po los restos, se han devuelto á la luz varios objetos votivos, 
entre ellos, una imagen de divinidad femenina, que lleva en 
su regazo una niña con una paloma en brazos. Faltan, con 
todo, restos de objetos, y especialmente de vasos que remon- 
ten al período del V al VI siglos a. J. C, y tal falta hace su- 
poner que otro depósito debe existir conteniendo IdisUpe vo- 
tiva. Se ha recuperado también un fragmento epigráfico ar- 
caico en el cual se menciona á la diosa Matuta, y por referir- 
se al siglo I antes de J. C, confirma que el templo había 
continuado existiendo aun cerca de la destrucción de la ciu- 
dad, la cual, por lo que permiten deducir los cimientos des- 
cubiertos, debía tener una considerable extensión. 



La investigación de un pequeño sepulcro galo, descu- 
bierto en Montefortino, en el lugar de Arcevía, ha produci- 
do el descubrimiento de una nueva tumba, con ricos ador- 
nos personale.^ de oro, armas, objetos de bronce y vasos 
fitilL 

En Roma, durante los trabajos para lá prolongación de 
la calle dei Serpenti, se devolvieron á la luz restos de anti- 
guos edificios privados, en los cuales se recuperaron frag- 
mentos de vasos de bronce y varios utensilios domésticos. 
Cerca éí Castro Pretorio donde se prosiguen los trabajos pa- 



~( 63 )~ 

ra la lavandería del Policlínico, se han descubierto antiguos 
muros, entre los cuales es notable el ángulo de un peristilo 
en el cual existen aun los restos de la columnata que lo ador- 
naba. 



Un pequeño tesoro del cual forman parte monedas de 
bronce del siglo II antes de la era vulgar, se ha descubierto 
en el territorio de Santo padre ^ en el Arpinato, en la locali- 
dad donde se cree que se levantaba la villa de Q. Cicerón, 
llamada Arcanum. 



En Sicilia se han continuado las investigaciones en la 
localidad donde encontrábase la necrópolis de la antigua Tin- 
dari: En alguna tumba se han descubierto pendientes de oro 
y armille de plata. 



A poca distancia de Castenaso, en el Bolones, ha sido 
descubierta una terramara de metros 400 por 300, que en 
las primeras investigaciones pareció había sido habitada has- 
ta una edad relativamente moderna. Se han hallado objetos 
de piedra y de bronce, y entre estos nna pinceíía análoga á 
otra de oro hallada en Svezia, y una fibula con hojas de 
sauce. 



Durante las excavaciones que se llevan á caboenPom- 
peya, entre otros objetos fúnebres domésticos, se halló en un 
ambiente^ que se reconoció haber sido antiguamente una sta- 
lla\ un pedazo de tibia de hueso, recubierta de plata. 



En la necrópolis deXorneto ha sido descubierta una tum- 
ba, en la cual, por cuanto ya fué explorada de antiguo, se re- 




cogieron varias laminitas de oro, que debieron servir de ador- 
no para los vestidos, algunas fíbulas y diversos fragmen- 
tos de porcelana egipcia, referibles al llamado segundo pe- 
ríodo del comercio fenicio. Pero el objeto mas precioso que se 
encontró fué un vaso, también de porcelana egipcia^ que se- 
gún el pi'ofesor Barnabei, supera en valor á todos los objetos 
semejantes poseídos por los museos, asi de Italia como de 
otros paises. Este vaso está adornado con figuras de relieve y 
lleva una faja con geroglificos, en los cuales el profesor Er- 
nesto Schiaparelli leyó el nombre de un varón que vivió en 
el siglo Vil antes de la era vulgar. 



En la vía Flamínia, cerca de Roma, en las inmediacio- 
nes de la que conduce á Fíano, se ha descubierto un sepulcro 
formado con tégulas alia capuccina, cerca del cual había una 
inscripción puesta por el hijo de una tal Flavia Regula, li- 
berta imperial. 

A Taranto, al construirse algunos edificios del Borgo 
nuovoy se descubrieron los restos de un edificio termal, que, 
según el profesor Orsi, debió ser construido ó restaurado con 
cierta suntuosidad en el siglo II de nuestro Era. Se recogie- 
ron preciosas inscripciones latinas, algunas desgraciada- 
mente mutiladas, dedicadas á varios emperadores, y de las 
cuales una se refiere a la edad constantiniana. 



Cerca Romagnano Sesia, se ha descubierto un gran 
bronce, que aunque muy mal conservado, puede referirse al 
principio del imperio, y se halló, además, un tesoro de 300 I 

monedas de plata, todas consulares. 



-( 65 )^ 

dad donde se cree que se levantaba la villa de Q. Cicerón 
llamada Arcanum. 

En Taranto se han descubierto los restos de unas termas; 
y en una inscripción recientemente hallada se dice que el 
edificio termal en el siglo IV se llamaba Thermae Pentasci- 
nenses. 

Ceica de Volterra (Italia) se han descubierto en unas 
excavaciones practicadas en dicho punto, algunas tumbas 
con objetos fúnebres del tipo Vilanova^ pertenecientes al 
más antiguo recinto de la ciudad. 

En la necrópolis de Corneto Tarquinia se descubrieron 
también varias tumbas, que contenían vasos, algunos pinta- 
dos. En una tumba larga y estrecha se encontraron, encima 
del banchincj dos ánforas griegas con indicios de cremación. 



En Roma, con ocasión de la apertura de la carretera de 
monte Tarpio y monte Caprino, se han descubierto restos 
de la antigua platea Capitolinay en donde se ha devuelto á 
la luz un pe7¡^\o antiquísimo, perfectamente conservado, 
y además dos fragmentos de tierra cocida pintada que per- 
tenecieron al coronamiento del templo Capitolino. 



En el álveo del río Reno, próximo á Bolonia, en las 
afueras de la puerta San Felice, se ha descubierto un antiguo 
puente que fué restaurado con cipos de mármol, quitados de 
los sepulcros de la vía Emilia, lo cual ha producido el que 
se hayan salvado 44 lápidas sepulcrales con inscripciones. El 
puente debió ser construido en tiempo de Augusto, con gran- 
des bloques de mármol, y subsistió hasta el siglo IX ó X, 
pero durante este largo período hubo de sufrir la obra nu- 



-( 66 )- 

merosas recomposiciones, reconstrucciones y restauraciones, 
para las cuales se recurrió á las construcciones próximas y á 
los monumentos sepulcrales de dicha vía Emilia. 



En el territorio de Toscanella, próximo á Castéll* Arun- 
te, se han explorado algunas tumbas referibles al III ó II si- 
glos antes de J. C.,en donde se han hallado, además de 
alfarería común, espejos de bronce con figuras grabadas, y 
pequeños cipos de base rectangular y cuerpo cónico, con 
inscripciones latinas. 

En la carretera latina, cerca del Cásale di Roma vecchia^ 
se han recobrado dos cipos sepulcrales, en uno de los cuales 
hay una inscripción métrica latina. Esta inscripción recuerda 
á un tal T. Elio Fausto, conocido por Macario, que tenía el 
cargo público de distribuir el vino y el aceite. Los ocho exá- 
metros que constituyen la poesia fúnebre, empiezan con las 
inicialesdel nombre del personaje nombrado en la inscripción. 



Los ISRAELITAS CITADOS POR UN MONUMENTO EGIPCIO. =Mr. 

W. Flinders Petrie, descubrió hace algunos meses en Tebas, 
una estela colosal de granito negro, mandada erigir por el 
célebre faraón Amenothes III^ conteniendo la apología de 
este monarca. En la cara libre del monumento, dos siglos 
después, Menephtah, hijo de Ramsés el grande, hizo grabar 
una inscripción relativa á la victoria obtenida por dicho fa- 
raón, ó mejor, por sus generales, contra los Lybios que 
invadieron los territorios orientales del Delta, habiendo lle- 
gado la vanguardia del ejército lybio hasta las puertas de 
Memfis. Consiste dicha inscripción en un extenso himno en 
alabanza del faraón vencedor, en el cual se lee la llegada de 
los Lybios^ su derrota, su precipitada fuga y la impresión de 
terror que la noticia del desastre produjo en las tribus del 



-( 67 )-^ 

desierto (i). Pero, k) que da un valor excepcional al mo- 
numento, es la cita que en él se hace del pueblo de Israel, 
[Israilou)j siendo esta la primeía vez que su nombre apa- 
rece en los monumentos egipcios de un modo auténtico. Las 
tentativas hechas para hallar dicha cita, desde sesenta años 
á esta parte, no habían producido ningún resultado satisfac- 
torio para los historiadores y arqueólogos. Mr. Chabas en 
1864 pudo leer en los documentos de la época de Ramsés ci- 
tada á cierta gente con la denominación de los Apouríou, en 
quienes reconoció aquel célebre arqueólogo al pueblo hebreo. 
Estos Apouríou fabricaban ladrillos, servían de esclavos, de 
auxiliares ó de albañiles á los egipcios, haciendo recordar lo 
que de ellos cita el Éxodo, en cuyo libro se expone en tér- 
minos muy expresivos la gran miseria de los descendientes 
de Jacob en Egipto. 

Esta identificación, dice á este propósito Mr. Maspero^ que 
en un principio fué acogida con entusiasmo, ye rechaza en 
la actualidad por la mayor parte de los que se ocupan en es- 
tas materias. Mas tarde se observó en distintos puntos que 
muchos de los nombres enumerados en las listas de Thout- 
mosis ni, Joshoup'tlou^ Jakob'ílou, encerraban el elemento 
José ó Jacob, unido á uno de los nombres que expresaban 
el concepto de la divinidad entre los Semitas, y de ello 
se concluía, que tales nombres nos habían conservado el 
recuerdo, á lo menos^ de dos de los ocho clans que cons- 
tituyeron más tarde el pueblo hebreo, los de Joseph-ely 
dejacob-el. Se vea cuan poca cosa se reducía lo que los 
textos del Egipto podían proporcionar para la historia de la 
familia Judia. No es que los nombres faltasen en los anales 
de los Thoutmosis, ó de los Ramsés, de las ciudades ó de 
las naciones mencionadas en la Biblia, sino que se apli- 



(1) Journal dea Debáis. (14 Junio 1896).— í?^'m« hisiorique, por G. Mas 
pero. 



— ( 68 - 

caban siempre, ora á las ciulades que existiaa antes 
de la ocupación de la tierra prometida, ora á los pue- 
blos que sufrieron estvi ocupación ó que intentaron im- 
pedirla. Gaza figura en el catálogo que se formó. As- 
calon, Joppé^ Gezer, MageJdo, Taanak, Damasco, los 
Amorreos, los Hititas ó Héteos; Jerusalen misma ha reapa- 
recido bajo la forma original de OuróusaÜmoUy y se ha po- 
dido reconstituir algo de su historia de catorce siglos ant^s 
de nuestra era. To Jo esto ha servido, y sirve aún, para res 
tablecer pieza por pieza el aspecto de la escena en la cufil 
Israel hizo el primer papel, y para establecer los antecedentes 
de los pueblos y de los territorios que logró hacer suyos. El 
mismo pueblo de Israel se obstinó ea ocultar toJo lo que le 
era propio, hasta su mismo nombre. El hecho no tiene en sí 
nada de particular. Israel al lado de Egipto, de la Caldea y 
de la Asiría era demaí^iado insignificante, aun durante 1a 
época en que fué gobaniaJo por sus vQyes más poderosos. 

El orden bajo el cual están enuaurados los demás pue- 
blos indica que los Israilou ocupaban el Sud de la Syria. 
Efectivamente, vienen después de Askalani, de Gezer, qu) 
todavía existe cerca de Asea Ion enTell-Djezer, de lanouamim 
que otros documentos parecen situar en la montaña de Judá, 
y ello no tiene otro objeto que declarar que son todos ó 
parte de los hijos de Israel instalados cerca de KaJesh- 
Barnea, después de susaliJíj de Egipto. 

Una antigua tradición identifica en Minephtah al per- 
seguidor de los judíos, qu¿ tuvo tratos con Moisés. 

Mr. Petrie, (i) al interpretar la inscripción nuevamente 
descubierta , afirma que Israel estaba dividido en esta 
época en dos masas principales, una de las cuales bajó 
hasta las riberas del Nilo, en donde residía en el momento 



(1) Egi/pt and Israel, ea The ConUmporamj Review. Mayo 1896. 



~( 69 )- 

de la guerra lybica, mientras que la otra habíase quedado en 
Palestina y continuaba llevando una existencia nómada de 
Hebron á las llanuras de Jezreél. Este Israel, olvidado de 
.su país, sería el que Menephtah nos enseña su existencia y 
que ca3tigó severamente. 

Israel, pues, se nos aparece por vez primera en un do- 
cumento contemporáneo, ó poco menos, de los hechos histo - 
riados por los cronistas en el Éxodo (i). 



Acaba de descubrirse en Philoe por el capitán Lyonsuna 
inscripción en geroglificos, en griego y en latin grabada en 
una estela. El monumento fué roto longitudinalmente en 
dos pedazos cuasi iguales, y la rotura se llevó algunas letras 
de la parte central de dichos tres textos.-La inscripción gero- 
glifica ocupa la parte superior, y se vé en ella en lo alto un ca- 
ballero pisando á varios enemigos echados por tierra. A ma- 
no derecha, tres columnas verticales enumeran los dioses del 
Abaton; Osiris, Isis y Horus; á mano izquierda, tres colum- 
nas más indican á Khnomo, señor de la Catarata y de la Nubia; 
Sothis señora de Elefantina, Anokit, que reside en dicho pun- 
to. El cuerpo de lainscripcion comprende diez lineas. Se dis- 
tinge en la primera una fecha, el año i.* de Augusto, y en 
Us lineas 3 y 4, dos menciones del pais de Puanity el de los 
Negros, pareciendo contener la alusión de hechos contem- 
poráneos. Termina el monumento con oraciones á los dioses 
del Abaton y de la Catarata para la salud del Emperador. 

El R. P. Scheil ha descubierto una importante insciip- 
ción que contiene una donación hecha por el rey Sin-Sar- 
ikur, que Mr. Oppart supone ser el último rey de Ninive. El 



(1) En la Sección de Resumen de Tíecialas, (pág. 34) se dá cuenta de la 
indicada ertela y de otras particularidades de tan interesante descubrimiento. 



:-J--:' 



-( 70 ;- 

texto referido establece que dicho rey era hijo del gran Sar- 
danápalo (Assurbanabal). Cree Mr. Dienlafby que dicho mo- 
numento proviene de Ecbatana, tal vez de la apadana^ 6 de 
la sala de las columnas de Artagerges Mnémón, (405 360 a.. 
J. C.) en la capital de la Media; en cuyo caso sería el único 
texto de esa ciudad que hubiese llegado hasta nuestros días. 
Las excavaciones en dicho punto son impracticables, porque 
la moderna capital Hamadan^ se levanta en el emplazamien- 
to de la población primitiva. 



En las inmediaciones de Cintra (Portugal), en la vertien- 
te de una montaña próxima á esta población, entre unos gran- 
des pedruscos que cubren en parte el monte, se descubrieron 
el año pasado unas torques de oro, de peso 1^262 gramos. Di- 
cha joya es única en Europa, según afirma Mr. Emilio Car- 
taiJhac en V Anthropologta en su último número. El siste- 
ma de cerrar la joya es también único, así como los apéndices 
ornamentales, en forma de campana, que lleva colgantes di- 
cha torques. En el centro y norte de Europa se conocen otros 
torques formados de muchos hilos juxtapuestos. Este sis- 
tema desconocido, cree aquel sabio, en el territorio galo, se 
halló una vez en la cuenca del Mediterráneo, en Jas Ba- 
leares. En el specimen de Cintra los bondins^ están adornados 
con un dibujo al punzón que pertenecen á la edad de bronce, 
ejemplar que se encuentra un poco por toda Europa. 



El gobierno Persa ha concedido á Francia el privilegio 
exclusivo de practicar excavaciones en toda la extensión del 
imperio de Persia. Los sitios santos y de veneración, como 
las mezquitas, capillas, cementerios etc. están esceptuados é 
intangibles. Un delegado del gobierno del Shah concu- 
rrirá á los trabajos de los exploradores, facilitará la execución 
de los trabajos y velará para que las condiciones de la auto- 



-( 71 )- 

rización sean respetadas. Un miembro de la legación francesa 
asistirá igualmente á los trabajos de excavación.— P. C. y G. 



••• 



SECCIÓN OFICIAL 



A tenor de lo prevenido por el art. 29 del Reglamento, esta Aso- 
ciación se reunirá en Junta general ordinaria el día 13 de Noviem- 
bre próximo, á las 9 y media de la noche, en el local social. (Rambla 
de San José, 32, i.°) 

Extracto de la Junta directiva de 3 de Enero de 1896. 

Presidencia de don Fernando de Delás. — Tomóse el siguiente 
acuerdo: En atención á haberse presentado al Gobierno civil la nota 
de las reformas introducidas en el Reglamento de la AsoCiACiÓN, no 
habiéndose aún impreso íntegramente; y pudiendo este hecho inducir á 
infracciones del mismo, con el fin de que conste con to<la claridad el 
conjunto de su articulado, hasta tanto que llegue el día de su impre- 
sión, se traslade íntegro el actual Reglamento al libro de actas; 
como así consta verificado. 

Extracto de la Junta general de 31 de Enero de 1896. 

Presidencia de don Fernando de Delás. — Presenta este señor la 
dimisión de su cargo, fundada en sus ocupaciones y avanzada edad. 
Atendiendo á los reiterados deseos del dimi lente, se acordó acceder á 
dicha dimisión, haciendo constar que al admitirla, la AsoCiACiÓN que- 
daba altamente reconocida á los desvelos y sacrificios con que siempre 
el Sr. Delás había contribuido al fomento y sostén de la misma. — Pre- 
sentaron también la dimisión de sus cargos los Sres. Llopis y Oliver, 
que fueron admitidas en iguales términos. — Acordóse convocar junta 
general extraordinaria, para elegir nueva Junta directiva. — Se acordó 
nombrar á D. Pelegrín CasUdes y Gramátxes director del Boietin de 
la Asociación, y que su nombre figure con tal título en la portada de 
dicha publicación. 



4 c 



-( 72 )-. 

Extracto de la Junta general extraordinaria de segunda convo- 
catoria celebrada el día 14 de Mayo de 1896. 

Prf^sidencia accidental de D. Juan Llopis y Bofill. — Acordóse ad- 
mitir las dimisiones presentadas por D. Gonzalo Vehils y por D. Joa- 
quín de Gispert, de sus respectivos cargos en la Junta directiva. — To- 
máronse los siguientes acuerdos: Reducir á lo más indispensable los 
gastos sociales. A este efecto se acordó proceder al inmediato deso- 
cupo del local que se tenia alquilado, gestionando la instalación de la 
Arqueológica en el de otra sociedad, en las mejores condiciones eco- 
nómicas posibles, y realizar algunas existencias, cuya conservación no 
era indispensable, á fin de alltgar fondos Con que sufragar los gastos 
que dicho cambio d^ domicilio ocasionase. 

También se acordó abrir una suscripción entre los señores socios, 
en concepto de suplemento á la cuota mensual, y por el tiempo que 
cada suscriptor estimase conveniente, á fin de atender con su resultado 
á la paulatina extinción del déficit de la Exposición de Indumentaria 
Retrospectiva, celebrada por est i Sociedad en el año 1893. Asimismo 
se acordó fuese el cobro de las cuotas reglamentarias trimestral en 
vez de mensual como se ha venido practicando hasta ahora, sin per- 
juicio de los anticipos que voluntariamente quisieran hacer los señores 
socios. 

Y por último, se acordó modificar las condiciones de publicación 

de! Boletín mensual conviriiéndolo en Revista trimestral, aumentando 
e! número de sus páginas, y proc irando al propio tiempo darle el 
mayor interés, haciendo posible de esta suerte el cambio con publíca- 
ci nes de importancia del país y del extrangero. 

Acordóse suspender la junta extraordinaria para reanudarla e! 
día 22 de Mavo corriente. 

Extracto de la junta general extraordinaria (continuación de 
la anterior celebrada en 22 de Mayo de 1896. 

Presidencia accidental del Sr. Llopis. — Dada cuenta del resultado 
de las gestiones llevadas á cabo para cumplimentar los acuerdos to- 
mados en la anterior junta, se tomó el siguiente acuerdo: 



-{ 73 )- 

En vista de las dimisiones presentadas, por esciito unas y verbal - 
mente otras, de los cargos de la Junta directiva por los señores que 
fueron nombrados para desempeñarlos, se admitieran dichas dimisio- 
nes, y se procediera á eligir los señores que deberán desempeñar los 
cargos vacantes, habiendo sido por unanimidad elegidos los siguien- 
tes señores: 

Presiden^, D. Mariano Fuster. — Vicepresidente, D. Joaquín de 
Gispert y de Ferrater. — Secretario i.°, D. Pelegrin Casades y Gra* 
mátxes. — Secretario 2/, D.Gonzalo WéixWs,,-' Conservador biblioteca - 
rtOf D. Juan Cardona. — Tesorero, D. Juan Llopis y Bofill. — Conta* 
dor, D. Julio Vintró. — Vocales, D. Miguel Sastre, D. Francisco Lío- 
rens y Riu, D. José Pascó y D. Alfredo Gaza. 

En sesión especialmente convocada para la toma de posesión de 
dichos cargos celebrada en 20 de Junio de 1896, el presidente ac- 
cidental D. Juan Llopis y Boñll, después de leído el art. 40 del Regla- 
mento, confirió Ja posesión de dichos cargos de la Junta directiva, y 
ocupando luego la presidencia el Sr. D. Mariano Fuster, aceptaron los 
demás individuos sus cargos. A tenor del art. 49 del Reglamento se 
acordó que en lo sucesivo se reuniera la Directiva periódicamente 
para celebrar sus sesiones, dos veces al mes en los días que se señalaron. 

Extracto de la junta directiva celebrada en 20 de Junio de 1896 

Presidencia de D. Mariano Fuster. Fueron admitidos socios nu- 
merarios los señores; D. Antonio Gallisa, D. José Font y Gumá, ar- 
quitectos, y D. Leandro Jover, banquero; y corresponsales en Teruel, 
al limo. Sr. Dr. D. Juan Comas y Vid-al, Obispo de dicha diócesis; en 
Málaga, al Excmo. Sr. D. Manuel Rodríguez de Berlanga; en las Pal- 
mas (Islas Canarias), al Excmo. Sr. D.LuisFalcon y Quevedo; v en 
Ñapóles, al limo. Sr. D.Antonio Pádula Dicaterini. 

Tomáronse los siguientes acuerdos: imprimir y remitir á los seño - 
res socios numerarios la circular acordada de antemano en la cual se 
diese cuenta de los actos realizados por la Asociación, en virtud de la 
última junta general extraordinaiia. Acordóse también formalizar las 
condiciones para el uso del local d-i la Liiga de Catalunya en que se ha- 
llaba ya instalada la Asociación; dirigir comunicaciones á ios señores 



•^^ -a: •- 




-( 74 )- 

que habían presentado trabajos obtando al premio ofrecido en el Con- 
curso de Anjaeologia publicado por la Asociación en 1893, ex- 
plicándoles los motivos y circunstancias que han imposibilitado 
á la misma celebrar dicho certamen; ratifícaí; el acuerdo de que 
para simplificar y obtener alguna economia en el reparto y cobro de 
los cuotas de los señores socios, fuese el mismo trimestral en lo suce - 
sivo; poner en conocimiento del Gobierno civil, á tenor de los arts. 4.^ 
y 10 de la ley de Asociaciones, la constitución de la nueva Junta y 
cambio de local social, y también comunicarlo á los señores socios 
honorarios, á las Corporaciones y Sociedades con las cuales está en 
relaciones la Arqueológica. 

Extracto de la Junta directiva del 6 de Julio de 1896. 

Presidencia de D. Joaquín de Gispert. — Tomáronse los siguientes 
acuerdos: Reducir e! precio fijado á las Veneras y medallitas para ojal, 
distintivos de la Asocíacíón creados por el art. 54 del Reglamento, de 
acuerdo con el artífice encargado de su confección Sr. Belau, y que se 
anunciase la rebaja en el BoÍeiin\ así mismo que se rebajase al 50 por 
ICO el valor fijado en los AJbums publicados por la Arqueológica, rati- 
ficándose de esta suerte un acuerdo tomado desde hace tiempo. 

Dirigir atenta comunicación al £xcmo. é limo. Sr. Arzobispo de 
Sevilla, manifestando la felicitación de la Arqueológica por las dis- 
posiciones dictadas por S. £. I., prohibiendo la enajenación de ejem- 
plares artísticos, arqueológicos ó históricos qne existieren en poder de 
las parroquias, conventos y casas religiosas; así como restaurar ó mo-. 
dificar las construcciones y los ejemplares litúrgicos de carácter anís- 
tico, sin el permiso é informe de S. E. I. (i) 

Felicitar á la Ilustre Junta de Obra y Reverendo párroco de San 
Pablo del Campo de esta ciudad, por las obras de restauración que se 
están llevando á cabo en aquel insigne monumento. 

Y felicitar, por último, al Reverendo D. Gerónimo Sebastiá, pres- 



tí) En la See/Hón de eomnnieaciones se trauBcribe la contestación que se dignó remi- 
tir el Excmo. Sr. Arzobispo de SeviHa á la felicitación que le dirig-ió esta Asooiaoión. 



^^JBF^^KWWWga— «— »* 



-( 75 )- 

bitero capellán Mayor de la Real Capilla de Nuestra Señora del Palau 
de esta dudad, por la restauración de los retablos de dicha histórica» 
capilla, 7 de los trabajos realizados por el mismo Rndo. Sr. Sebastiá 
para el arreglo y ordenación del archivo de dicha Capilla, (i) 

Acordóse en principio, que la Arqu£OLÓGíca concurriese á la Ex- 
posición Universal de Bruselas de 1897. 

Extracto de la Junta directiva del 20 de Julio de 1896. 

Presidencia de D. Joaquín de Gispert. Dióse lectura de la comuni- 
cación dirigida á la Arqueológica por su socio honorario el Excmo. é 
Ilustrisimo Sr. Obispo de Vich, contestando á la que se dirigió á S. £• I., 
felicitándole por las obras d^ restauración del claustro de las Colegia- 
tas del Esta ny y de San Juan de las Abadesas, llevadas á cabo por 
iniciativa y á expensas de dicho Reverendísimo Prelado. — ^Tam- 
bién se dio lectura de las comunicaciones de los Excmos. Sres. Capi- 
tán general y Alcalde de esta ciudad, acusando recibo de las que se 
dirigieron á dichas Autoridades por la Arqueológica, ofreciendo su 
adhesión y concurso. — Del Centro Industrial de Cataluña; de la Asocia- 
ción de Ingenieros Industriales; del Instituto Agrícola Catalán de San 
Isidro^ y del Fomento del Trabajo Nacional» acusando recibo de las 
que fueron dirigidas á dichos Centros por nuestra Asociación. 

Fueron admitidos: socio residente, D. Antonio Assens; D. Pedro 
Mares, corresponsal en Port Bou; D. Antonio Gorina y D. José An- 
glada, corresponsales en Cindadela de Menorca. 

Acordóse manifestar á la Sra. Viuda del Iltre. Sr. D. José María 
Quadrado, el profundo pesar de nuestra AboCiACiÓN por la defunción 
de dicho señor. Se acordó también consignar en acta el sentimiento 
((ue ha causado á la Arqueológica la muerte del gran arqueólogo é 
historiógrafo M. Ernesto Curtius. 

Se acordó imprimir 500 ejemplares del Reglamento vigente de la 
AsociACiÓN y repartirlo luego á los señores socios numerarios y co - 
rresponsales. Fué también acordado dirigir comunicación al Excelentísi- 
mo Sr. Gobernador civil de Gerona, interesándole para la conservación 



(I) El Reverendo Sr. Sebastiá contsstó á U comunicación de la ARQusoLóaioi. en 
ioñ términos que aparecen en la Sección correspondiente de esta Retitta. 



- I '.* 

- J^ — .^".ji .a 




-( 76 ;- 

del Aíenhif de Santa Pan, y la debida reposición del mismo en el sitío 
que ocupaba, (i) Se acordó así mismo interesar al Eminentísimo Señor 
Cardenal Casafias, para la reparación de la iglesia catedral de la Seo 
de Urgel, lastimosamente desfigurada con impropios aditamentos y 
postizos. Su £ma. se dignó contestar á la comunicación de la Arqueo- 
logía, en el sentido que aparece del oficio inserto en la sección 
correspondiente de esta Revista, 

Extracto de la Junta directiva del dia 3 de Agosto de 1896. 

Presidencia D. Joaquín de Gispert. Dióse lectura de la contesta- 
ción remitida por el Excmo. é limo. Sr. Arzobispo de Sevilla, á la co- 
municación que le dirigió la Arqueológica. Otra de la Real Academia 
de Ciencias y Artes de esta dudad, contestando á la que le dirigió 
nuestra Asociación. Otra del Excmo. Sr. Gobernador civil de Gerona, 
relativa á la conservación del Menhir de Santa Pau. Una carta de la 
Sra. viuda del limo. Sr. D. José María Quadrado, agradeciendo el 
pésame que por la defunción de este señor le dirigió la ArqüeolóGíca. 

Tomáronse los siguientes acuerdos: Llamar la atención al Exce- 
lentísimo Sr. Obispo de Gerona relativamente á las obras que se pro- 
yectan llevar á cabo en la iglesia y campanatio de la iglesia de Amer (2). 

Acordóse consignar en acta el sentimiento causado por la de - 
función del eminente arqueólogo Ilustre Sr. D. Rafael Romero y Barros, 
socio corresponsal de la Arqueológica en Córdoba. 

Acordóse solicitar el cambio de la Revista con el Boletín de la Co- 
misión de Monumentos históricos de Navarra y con el Boletín de Ar- 
chivos, Bibliotecas y Museos de Madrid. 

Fueron nombrados socios los señores siguientes: D. Sebastián 
Basa, corresponsal en la Ametlla del Valles; Ilustre Sr. D. Sebasuán 
Aguilar, en Figueras; Ilustre Sr. Dr. D. Roque Chabás, presbítero Ca- 
nónigo, en Valencia; Sr. D. JoséGudioly Cunill, en Vich; Sr. D. Emilio 
Morera, en Tariagona; é Ilustre Sr. D. José Ramón Mélida, en Madrid. 

El Secretario. — PeUgrin Casades. 



>•• 



(1) S. B. contestó «n los términos que son de ver en la comunicación inserta en la 
Sección correspondiente. 

'% S. B. I. se dignó contestar en los términos que aparecen del oñcio inserto en la 
Sección correspondiente. 



-( 77 )- 

COMUNICACIONES 



Descubrimiento de habitaciones protohistóricas en el Am- 
purdán. (Gerona). — Nuestro distinguido socio corresponsal en Fi 
güeras Sr.D. Ronaiialdo de Alfaras, comunica con fecha diez de Sep- 
tiembre viltimo los siguientes descubrimientos arqueológicos, por 
dicho señor recientemente realizados en sus exploraciones en la comar • 
ca del alto Ampurdán. Dice asi, extractándolo de la comunicación re- 
cibidarzrc Estoy recorriendo estas montjüas en lasque he tenido la suer- 
te de hacer importantísimo descubrimiento que aclarará un punto oscuro 
en nuestra protohiatoria. Ellas fueron habitadas por numerosa pobla- 
ción, en la primitiva época paleolithica.z=Héme convencido que existia 
a juí población protohistórica y de que era la que aquí vivía entonces 
mucho más numerosa que la actual, pues no existe cueva ni hueco que 
no haya sido aprovechada por ella.=De las muchas cavernas que hay 
hasta ahora solo he examinado seis. En toda» he reconocido la existen- 
cia del hombre proto histórico, y liaber sido habitadas en la época 
paleolithica, y de todas he retirado infinidad de instrumentos y uten* 
silios de piedra sin pulir; en dos que pude reconocer con mayor 
detención retire, además, fragmentos de cerámica. Una de ellas es 
precioso ejemplar, tipo de lo que serían las habitaciones de en- 
tonces. Está situada en terreno inaccesible, tal que la primera vez que 
int<tnté reconocerla retrocedí ante los precipicios en que se halla em- 
plazada, y tan inabordable que ni siquiera los pastores, ni el colono 
del manso en que se halla enclavada, tenían conoc!m'ento de la aiisma; 
asi es que ha llegado á nosotros intacta, con su empalizada formada 
de piedras altas y estrechas clavadas en tierra, derechas una junta 
á la otra. Con un camino de salida abierto en la roca y su puerta 
de piedra que lo cerraba.=En ella recogí más de doscientos ob • 
jetos de piedra sin pulir, que aun tengo sin clasificar, puntas de 
flecha, de lanza, cuchillos, sierras, etc., entre los que son notables cua- 
tro grandes cuchillos de cincuenta centímetros de largo, que pesarán diez 
kilos cada uno, cufias y varias piedras que servirían para labrar losobje- 
tos.=:Toda la montaña está salpicada de enterramientos, habiendo apro- 
vechado para ellos los salientes de las losas, cuyas aberturas tapaban 



'.» 



-( 78 )- 

con pared de piedra seca. En todos los que he reconocido, si bien no 
he hallado cadáveres, he encontrado objetos de piedra de la primitiva 
¿poca paIeolithica.=:He reconocido un dolmen y un cromlech; éste tiene 
la forma de una zeta, sin encontrar en ellos otra cosa que peque- 
ñas hojitas de carbón, y además varios pequeños fragmentos de 
cerámica, de pasta grosera y cocida al fuego exterior, como la 
generalmente conocida, cuchillos y puntas de lanza.=rMucho queda 
aún para estudiar y que no me será posible continuar en este año, 
pues se acaba la temporada de verano, y el territorio habitado es ex- 
tensisimo.=£n lo que falta á explorar creo por lo que me dicen, que 
existe otro dolmen y otro cromlech.» 



^ cCon satisfacción indecible he recibido la atenta comunicación 
de V. S. S., en que me participan el acuerdo de la Junta Directiva de 
la Asociación Artístico Arqueológica Barcelonesa, sobre que se 
me den gracias y se me felicite con motivo de las disposiciones que he 
dictado para la conservación de los tesoros artísticos de las Iglesias. 
=:He cumplido al adoptar las medidas á que V. S. S. se refieren, 
un deseo de mi alma, amante del arte y capaz de sentirlo, ya que 
no de comprenderlo; y he puesto por obra un deber de mi cargo 
pastoral, no mereciendo ni por lo uno, ni por lo otro aplausos de nadie. 
=:Esa Juuta es, sin embargo, tan bondadosa que no mo los escatima, 
y yo en debida correspondencia á tamaña distinción, á la vez que le 
jenvío mi justo tributo de acción de gracias, ofrezco á todos y cada uno 
de sus individuos, lo poco que soy y mi insignificante valer.=Dios 
guarde á V. S. S. muchos años.=Sevilla 30 de Julio de i8g6, := Mará - 
/o, Arzobispo de S€Vt7/a.=:STes, Presidente y Secretario de la Junta 
directiva de la AsoaACióN Artístico Arqueológica Barcelonesa.» 



cGobiemo civil de la provincia de Gerona. — Sección 3.* — Ne - 
gociado de O. P. — ^Número 946=En oficio fecha 17 del actual, el señor 
Alcalde de Santa Pan, me dice lo siguiente:=« Pongo en conocimiento 
de V. S. que ha quedado puesta én el mismo sitio que estaba antes 
«La pedra delDiable».=:Lo que tengo el guato de comunicar á V. para 
su conocimiento y el de esa ilustrada Asociación.=Dios guarde á us- 



-( 79 )- 

ted muchos años. nrGerona 20 de Julio de id>()(>,:=zCeferino Setra Díaz, 
=Señor Secretario de la Asociación Artístico Arqueológica. Bar' 

CELONESA.» 

cSecretaria de Cámara y Gobierno del Obispado de Urgel.= 

Enterado su Eminencia Revereixdísima el Sr. Cardenal Obispo de esta 
diócesis, de la muy atenta y razonada comunicación de esa benemérita 
é ilustre Asociación de 3 del corriente mes, invitándole á que se sirva 
disponer sea reintegrado en su primitivo aspecto y carácter el monu • 
mental templo de esta Sede, 6 sea la Iglesia Catedral, quitándole los 
impropios adit imentos y postizos que lastimosamente desfiguran su 
soberbia construcción, me ordena contestar en su nombre al digno 
presidente de ese respetable Centro, que agradece muy de veras su 
solicitud por todo extremo laudable y que tanto honra á la Corpora* 
ción y á su digno presidente, participándole al propio tiempo que ya en 
distintas ocasiones se ha ocupado de esa importante reforma, si bien 
siempre se ha tropezado con dificultades de no escasa importancia, 
sobre todo con la escasez de fondos; dispuesto, no obstante, á hacer 
las gestiones oportunas y á ponerse de acuerdo con el limo. Cabildo, 
cuando se presente ocasión propicia. = Agradece asimismo su Eminen- 
cia la atención de esa Asociación al felicitarle por su elevación á la 
dignidad cardena1icia.=Dios guarde á V. S. muchos años. Urgel 14 
Agosto de iSg6, =:Ramán Salvia Civii^ presbítero, Secretario.=Muy 
Ilustre Sr. Presidente de la Asociación Artístico Arqueológica, de 
Barcelona.» 



Obispado de Gerona. — En virtud de la comunicación de V. de 
fecha 29 de Julio último, hemos prevenido lo oportuno al R. Sr. Cura 
párroco de Amer, para que en su caso se sujeten á nuestra aprobación 
los correspondientes planos de las obras á que alude V.=iDios guarde 
á V. muchos años.rrGerona 27 de Agosto de 1896.=! Tornas^ Obispq 
de Gerona,^=Sx. Presidente de la Asociación Artístico Arqueóla- 
GJCA Barcelonesa. 



«Patronato de la Real Capilla del Palau.— Capellanía Mayor. 

— Con sumo contentamiento recibi la para mi inmerecida comunicación 



•m \ 



-( 80 )- 

que esa por muchos conceptos respetable Asociación Artístico Ar- 
queológica Barcelonesa tuvo la dignación de mandarme por con- 
ducto de V, muy digno Vicepresidente de la misma, con motivo de las 
obras de embellecimiento últimamente realizadas en esta Real Capilla 
-de mi cargo. En realidad de verdad ningún mérito he contraído por 
mi parte al ordenar, de acuerdo con el Excmo. Sr. Patrono, la restan 
ración recientemente verificada en esta secular é histórica Capilla de 
Nuestra Señora de la Victoria, puesto que con ello no otra cosa he 
hecho que cumplir con el deber que en su día me impuse aceptando 
la Administración y Capellanía Mayor de la misma. Y por añadidura 
me permitiré dtcir, que cualquiera que se precie de amante de las glo- 
rias patrias no otra cosa hubiera ejecutado, porque esta Real Capilla es 
un testimonio permanente de la fé de nuestros mayores, nos evoca de 
continuó recuerdos gratísimos, y ¿porqué no decirlo?, cabe el manto 
misericordiosísimo de la Virgen Inmaculada que en el altar mayor se 
venera, hánse formado hombres no solo eminentemente virtuosos, sinoy 
también hábiles diplomáticos y denodados guerreros, tales como Don 
Juan de Zufíiga y D. Luís de Requesens, dignísimo preceptor el pri- 
mero del inmortal D. Felipe II y sapientísimo consultor el otro del 
célebre D. Juan de Austria, en la dirección de la gloriosísima batalla de 
Lepanto.=Noes, pues,de admirar quecontando esta Real Capilla en su 
genealogía de patronos con personas tan ilustres como las que acabo 
de mentar, procedentes de las familias más linajudas de nuestra patria 
y unidas con lazo? de parentesco con los antiguos y famosos reyes de 
Aragón, hayase formado en la misma un notable archivo queviene á ser 
como el acumulamiento de interesantes documentos relativos á tan 
respetables familias y por ende á nuestras más preciadas glorias nacio- 
nales, y cuyo ordenamiento se está efectuando actualmente. =Réstame, 
por último, dar á esa Asociación Artístico Arqueológica Barcií 
LONESA por conducto de V, el testimonio de mi gratitud por las t ases 
halagüeñas que en la citada comunicación ha tenido á bien dirigirme. 
zziDios guarde á V. muchos años. Barcelona 7 de Agosto d- 1896.= 
Gerónimo Sebasitd^ presbit€ro.^=.'$>x. Vicepresideni»: de la Asocucií'N 
Artisiíco Arqueológica Barcelonksa.» 



Imprenta de Yives y Su^any, Muntaner, 36.— Barcelona. 



REVISTA 



DE LA. 



l^OülQil-ltfíSTICO-üfEDÉÜi-IiimLlIim 



^~^ -^^ .'•-'> 



AÑO I.* 



Enkro- Marzo i8q7 



NUM'. 2 




xffSEO OB 0. nm mm os tillícstallos 

I. 



ROBADLE cosa cs que Córdoba hubiese sido fundada 
porlos fenicios, más que por la etimología que 
pretende dar á su nombre Samuel Bochart (i), 
por la posición misma que de época remota viene ocupando 
en una extensa y fértil llanura á la orilla de un rio caudaloso, 
como Tingis y Cartheia, y no en la enhiesta cumbre de una 
montaña á la manera de las poblaciones íberas y según lo es- 
tuvo Iliberri, asentada en las crestas de Sierra Elvira (2). 

Tampoco es improbable que allá por el 148 antes de J, C; 
603 de la ciudad, cuando los celtíberos se levantaron contra 
la dominación romana y Marco Chudio Marcelo logró some 
terlos, retirándose á Córdoba durante las treguas, concertadas 
para convenir la paz (3), el general victorioso diera ala ciudad 
adicta, donde había tenido sus cuarteles durante tan ruda 
campaña, la categoría de colonia, allegando un contingente 



(1) Bocharti Geog. Sacr. Chanaam, 11, cap. XXXIV, p. 598 á 603. 

(2) Hoy sólo deSende la interoBÍmil concordauoia de G ranada -Iliberis 
uoa exigua escuela mística loca), algunos do cuyos adeptos pasan fervorosos 
la TÍda, inmóviles como los Braham manes, atlorando de hinojos un viejo sím • 
bolo^ ante el que suenan detener la E^paña^ símbolo por etrH parte que )a es 
pasado al expoliario de la historia; sin que, por la ley de las eToIuoiones suoe- 
BiTas de las naciones esté llamado á reaparecer, como no rea]»arecerán jamás 
para el Egipto los día» gloriosos de Thutmes y Rhamses tercero. 

(3) Polib. XXXV, 1 á 4. 







— : 82 )— 

de veteranos con otro de indígenas, (i) entre sí aimalgamados 
como afirma el geógrafo de Amasia. Eq cambio es inverosí- 
mil que de este personaje plebeyo lecibiese el nombre de 
patricia^ ni menos que mereciese semejante denominación 
porque en su recinto se agrupasen los más perspicuos perso 
najes de los contornos, hijos del país los unos y ciudadanos 
los otros, que por aquellas cercanías morasen (2). Pudo sin 
embargo originarse por contraposición al áe colonia latina 
de libertinos con que había sido oficialmente designada, aun 
no había una veintena de años, en 167 antes de J. CikCar- 
teya, la prynera coloi;iia fundada en las Españas por los ro- 
manos, habiendo tal vez galardonado á aquélla con semejan- 
te título honorífico Pompeyo el padre, de cuya causa, que 
era la del patriciado, fué en ocasiones tan fiel defensora hasta 
la rota de Munda. No veo indicio alguno que consiga hacer- 
me entrever que este último le hiciese conferir la categoría 
colonial, ni menos aceptar que sus hijos, en perpetua rebeldía, 
tuviesen autoridad para tanto; por lo demás si Julio Cesar ó 
bien Augusto la hubieran colonizado llevaría entonces el ca - 
lificativo áQ Julia de Augusta 6 de Julia Augusta^ como las 
fundaciones análogas de ambos personajes. 

El profesor Hübner ha hecho ya notar que existe una mo- 
neda militar del período republicano, batida por el Cuestor 
Cneo Julio ^ hijo de Lucio (3) en dicho pueblo de la Ulte- 
rior (4) en la que se le da únicamente el nombre de COR- 
DUBA, como en otra también militar que remitió en la mis- 
ma ciudad el prefecto Cneo Stacio Libo^ sin que hasta Augusto 
se comenzasen ó acuñar monedas locales con la autorización 
del Soberano, CAESARISAVGVSTIPERMISSV y con la 



(1) Strab. 3, 2, 1. 

(2) Strab. 8, 2, 1. 

(3) Mommaen Bdm/Milaz\Te8en, 11. p. 59 n. 2 trad* Blaoas. 

(4) CIL-irp. 306. 



-( 83 )- 

denominación de COLONIA PATRICIA (i). De cualquier 
inodo, ello es indudable que en las campañas de las legiones 
republicanas contra los celtiberos, y los lucitanos como 
en las que César sostuvo en la Bética, hizo Córdoba un pa- 
pel importante, apareciendo por completo romanizada al 
comenzar el imperio, habiendo dado por entonces de entre 
sus hijos un contingente ilustre á las letras paganas con los 
dos Sénecas y Lucano y más tarde á los fastos del cristianis- 
mo con la venerable figura de Osio el más renombrado de 
los prelados de su tiempo. Antes de esta época, Ptolomeo la 
llama metrópolis de los Túrdulos, queriendo significar que 
era la capital política de aquella región, y Plinio la hace ca- 
pital de uno de los conventos jurídicos de la Bética, siendo 
numerosos los miliarios, que á sus alrededores han aparecido 
de las diversas vías romanas que atravesaban por región tan 
fértil (a), según el conocido itinerario de Antonino. 

Los invasores del norte vinieron á poner término á tama 
ña grandeza; por más que Córdoba supo resistir denodada á 
los bárbaros en toda ocasión, p adiendo decirse que hasta la 
conversión de los godos al cristianismo, opusieron los cor- 
dobeses á las turbas arrianas las disciplinadas huestes de los 
fervorosos hijos de la fe. Al iniciarse aquellos tres siglos de 
continua agitación á partir del 412 no la nombra el Paseen 
se, siendo su continuador el Biclarense, quien refiere como 
Leovigildo la sorprendió de noche, ocupándola en 572, que 
doce años más tarde se refugió en ella el que luego fué San 
Hermenegildo, á quien sacó de allí su padre, desterrándolo á 
Valencia (3). San Isidoro cuenta igualmente que en 549 la ^u- 
tróá saco Agila, profanando los templos; pero fué rechazado 
heroicamente (4) . 



(1) Delgado Nuev. Met. pl. XVI y XVII, núms. 1 á 6. 

(2) Strab. 3 2'í' j «igaientes. 

(») Biclar. Fiorez. VI. p. 377, 388, años de J. C. 572 y 584. 

(4) San Isid. Hist. Gothor. Bra DXXCVII. 



1 ■ «^ 






Lxri 



~( 84 )- 

Ea aquellos trescientos años de dominación visigótica la 
pujanza cordobesa había ido, sin embargo, debilitándose 
hasta el punto que al presentarse los muslines ante sus mu- 
ros, después de la rota del Lago de la Janda, lograron sin gran 
empuje entrar en su recinto; pero ni aun así decayó su ex- 
plendor, si bien tomó nuevos derroteros. Nacidos en su sue- 
lo fueron en efecto los ilustres emires, hijos de Abderraman 
primero, y el célebre Almanzor, el más victorioso de los 
guerreros musulmanes del siglo XI. ^ así como Paulo Alvaro 
y el Abad Sansón, glorias por entonces de las letras sagradas, 
con muchos de los numerosos mártires, que derramaron fer- 
vorosos su sangre en testimonio de la verdad de su religión 
purísima. 

Cuando iba á espirar el décimo quinto llegó á su término 
la heroica empresa de la reconquista con la ruina de aquella 
gente semita, semibárbara al abordar en 711 á las playas de 
Carteya^ que se pule y civiliza al calor de la exuberante cul- 
tura romana, que aun sobrenada á través del período gótico, 
que comenzó desastrosísimo para las artes, las ciencias y las 
letras. A la manera que la Grecia vencida se vengó de sus 
conquistadores dándoles los historiadores, los poetas, los es- 
cultores y los médicos, de que hasta entonces había carecido 
Roma, así la Híspanla dominada prestó á sus invasores trans- 
marinos una ilustración que desconocían y no podían apre- 
ciar, en el momento de arribar desde la Mauritania al pie 
del monte Calpe, al comenzar el siglo octavo, cuando las 
nociones elementales de su estrecho saber apenas sobrepuja- 
ban adelantándose, al círculo trazado por la punta de sus 
lanzas. 

La centuria décima sexta fué de graide expansión para 
las letras clásicas, numerosos eruditos extranjeros, arribaron 
á estas regiones recién ganadas por los soldados de la cruz, 
comenzando á trasladar á sus libros de viajes las copias más 



-( 85 )- . 

ó menos exactas, que lesera posible hacer de las inscripcio- 
nes que por doquier encontraban, y de ahí esas numerosas 
colecciones epigráficas hispanas de Sanuius, Bembo, Ñau- 
geriOj Accursio, Mamerano y Ramberto, entre otros muchí- 
simos que fuera ocioso indicar. El ejemplo no podía pasar 
desapercibido para nosotros, que tuvimos por entonces tam- 
bién colectores epigráficos en el Cardenal Gaspar de Castro, 
el Arzobispo Antonio Agustín, el Obispo Diego Covarrubia 
de Leyva y Juan Fernández Franco el célebre ilustrador de 
la Hética. Por la misma época se imprimieron en Alemania 
las inscripciones de la sacrosanta antigüedad de Pedro Apia- 
no y Bartolomé Amando (i), y en España la Crónica de 
Ambrosio de Morales } la historia de Juan de Mariana, obras 
ambas de gran valor literario, en las que se hacía uso de los 
escritores griegos y romanos, como de las inscripciones ro- 
mano-hispanas, aunque, dejándose ambos engañar por 
los falsificadores de supuestas piedras escritas, que ya 
pululaban y que habían manchado con sus invenciones la 
colección de Apiano y de Amancio. Con la de Martín 
Smet terminó este siglo (2), comenzando el siguiente con la 
de Reinessio (3) en el extranjero, y en España con la infaus- 
ta aparición de Jerónimo Román de la Higuera, que había 
tenido un digno precursor en el arquitecto Pedro Ligorio, 
afamado falsificador napolitano del décimo sexto. En vanoe) 
ilustrado Obispo segobrigense D. Juan Bautista Pérez había 
impugnado con la autoridad que le daba su gerarquía y su 
ilustración las supercherías de la Higuera, como poco des- 
pués los escandalosos fraudes del Sacrotnonte ItipulUano^), 



(1) Petri Apiani et Bartholomei Amantíi. Inscriptiones ssoroíantae ye- 
tafitatis^ iDgolstadii^ 15 34 fol. 

(2) Mari. Smetii Inscriptiones Antique. Lugduri Batayorum, 1588^ fol. 

(3) Thom. Reinesii Bigiamma ínsoripHonum antiquarum Lipsíse 1€82. 
(4j Godoy, Hist. de los fals. crenic. p. 36^ d. 1. 



_( 86 )— 

el astuto falsario esperó á la- muerte del prelado para espar- 
cir por España sus inscripciones supuestas y sus textos con- 
trahechos» quedando nuestra historia falseada en términos 
que aun al presente la crítica moderna no ha podido estirpar 
de raíz los daños causados de entonces. De aquella época 
son, sin embargo, las coleccionesepigráficas que dejaron ma- 
nuscritas el Obispo de Salamanca D. Juan Bautista Valen- 
zuela y el canónigo, dé Granada primero y de Sevilla des- 
pués, D. Martín Vázquez Siruela, y de fin del siglo, aunque 
murió en el siguiente, fué también el íntimo corresponsal de 
Maffei D. Manuel Martí, deán de Alicante y humanista insig- 
nísimo. 

El décimo octavo puede decirse que fué gloriosísimo 
para este linaje de estudios dentro y fuera de nuestra pa- 
tria: en el extranjero se publicaron los grandes Cuerpos de 
inscripciones de Fabretti (i) Gruter, (2) Donio, (3) Murato- 
rio (4) y Donato (5); y entre nosotros se dieron á la estampa 
las obras de Florez (6), Velazquez (7). Mayans y Sisear (8), 



(1) Raph. Fabretti. Inscriptionum antiquaniin, qnce in acdibuB paternis 
a8Bervaiitur'explicatio'Romae*1702. 

(2) Jani Gniterii Thesaurus insoriptionum Anst. 1707. 

(3) Joan. Baut. Doníi. Inscriptiones an tiquea Floren tiee 1731. 

(4) Lnd. Ant. Itfiíratorii Novas Thesaurus veterum insoriptionum. Medio- 
lanum, 1739. 

(5) Sebastiani Donati Ad novum Thesarum yeterum insoriptionum Lnd. 
Ant. Muratorii Supplementum. Lucoe 1.765,175. 

(6) Florez. España Sagrada' Madrid, 1747 y siguientes. 

(7) Luis Josef Velazquez Marqués de Yaldeñores. Ensayo sobre los alfa- 
betos de las letras desconocidas^ &, M&drid 1762. Anales de la nación española^ 
Málaga 1759. Noticia del yiaje de España hecho de orden del Rey^ Madrid 1765 
y otras yarias con sus colecciones epigráficas manuscritas. 

(8) Gregorio Mayans y Sisear Epistolarum, libro sex. Valencia 1732 De 
Hispanía progenie yoeis VR. Madrid 1779 y sus ediciones del Brocence de Ni- 
colás Antonio. 



y Péffz Bayer (i). Eñmedio de esta pleyada ilustre apare- 
ce la segunda serie de los descarados falsificadores grana- 
dinos y el atrevido Cándido María Trigueros que hasta 
se lanzó á fingir epígrafes griegos (2). El siglo actual, que 
toca á su término, ba sido pobrisimo para la España en pun- 
to á epigrafistas, sin que haya producido entre nosotros uno 
siquiera que merezca este nombre, ni menos que pueda 
remotamente compararse con Fiorez, Velazquez, ni Bayer, 
efecto sin duda del estado de completo abandono en que se 
encuentra el estudio de las humanidades en la enseñanza 
universitaria, causando horror la mayoría de sus libros de 
texto, Gramáticas y Crestomatías, por los absurdos y dispa- 
1 tes de que están plagnJc^s. 

Cuando Orelli emprendió en 1828 la publicación de su 
cuerpo metódico de inscripciones romanas, la fama de los 
colectores españoles de epígrafes latinos era tan extremada- 
mente deplorable, que después de señalarlo que escribían al- 
gunos arqueólogos extranjeros respecto á la mala fe hispana 
en lo tocante á las leyendas romanas, añadía por su cuenta: 
que en punto á las inscripciones hispanas debia caminarse 
con mucha precaución-, (3) advirtiendo después, á propósito 
de Ambrosio Morales, que cualquier monumento hispanoque 
se apoyase en la fe de dtcho anticuario, ó era falsOy ó debia 
examinarse siempre con gran cautela (4), olvidando al pro- 
ceder con tamaña injusticia las numerosas inscripciones fal- 
sas que afean las grandes colecciones de Apiano y A mancio 



(1) Francisco. Pérez Bayer De nummÍB hebreo* Saman tanis Valencia 1781* 
Nainmorum hebreo'Samaritanorum yiildioisc 1790. Ligitimidad de las monedas 
hebreo-Famofitanas^ Valencia 179B. Diario del viaje de Andalucía y Portugal 
en 1772 Ms. inédito. 

¡2> Trigueros. Cartas atribuidas al Licenciado Alonso Franco, Ms. Va- 
rias inecripeiones recogidas por Pedro Valora en el ano de 1589, Ms. 

(3) Orelli I. p. 40 Hispanienses inscriptiones. 

(4) OreUi I. p. 57. 



• 



m 
• . . . * 



f 



-( 88 )- 

de Reinessio, Fabretti, Gruter, Donio, Muratorioy Donato. 
Ha sido necesario para restablecer la verdad que venga un 
sabio profesor alemán á reunir nuestros epígrafes romanos 
legítimos y á señalar con hábil crítica quienes han sido nues- 
tros más descarados é impenitentes falsificadores, como An- 
drés Resende y Bernardo Brito en Portugal; y en España, 
Francisco Vivar y Tomás Tamayo de Vargas, propagadores 
é ilustradores de los falsos cronicones de Dextro y de Luit- 
pranJ, impresos en Madrid^ como en Ronda Jaan María de 
Rivera, Valenzuela, Eslava y Chavero, en Málaga Morejón y 
Conde, y en Granada, para concluir de una vez de ocuparme 
de esta numerosísima trailla de malévolos; Miguel de Luna, 
ayudado por Román de la Higuera, fabricante, el uno auxi- 
liar y defensor el otro de las ridícilas fdlsificacioaes del si- 
glo XVI, ampliadas en el XVII por Barmulez de Pedriza 
que inventó la leyenda falsa de Vespasiano para probar que 
Granada no fué fundación de judíos, como asegura Edrisi, la 
de Antistio para justificar de soslayo el nombre de la Torre 
Turpiana, la de la mutación de la ciulid de los Pelignos 
para apoyar las supuestas traslaciones delliberri, los princi- 
pales de cuyos ridículos inventos íueroa coudenados por la 
Bula de S. S. Inocencio XI el 6 de Marzo de i682. Mas tarde, 
por última, ea el XVIIl, Echívarría, Florez Addouz y Medi- 
na Conde, intentaron nujvas falsificaciones enlazadas con 
las de las cavernas del Monte Ilipulitano y son condenados 
en la célebre causa que se les seguía como falsificadores por 
dos Arzobispos de Granada, en la que resultaroa exhibidos 
con grande desdoro D. Diego Nicolás Heredía y Barrionuevo, 
presidente de la Colegiala del Sacromonte y D. Luis Francis- 
co de Viana y Bustos, abad de aquella misma iglesia, en épo- 
cas diveisas, como auxiliadores sino inspiradores de tales 
farsantes. 

Todos estos despropósitos á veces eran impulsados y 



siempre sostenidos por el amor exagerado que se despertó 
entre los eruditos y en los devotos^ á la localidad que los 
había visto nacer, efecto de la pasada guerra de raza y de 
religión y á la dificultad de las comunicaciones que aislaba 
más ó menos á cada cual en el estrecho recinto del pueblo 
donde moraba su familia. Por eso los engendros de Román 
dé la Higuera se recibieron con júbilo por todos los pueblos 
á que contentaba regalándoles personajes á su voluntad re- 
partidos, y por eso también arraigaron estos despropósitos 
tan hondamente en los espíritus débiles y cuitados, que aun 
hoy día suelen sobrevivir á pesar de los continuos golpes que 
la más ruda crítica ha sabido descargar sobre ellos. Los mis- 
mos eruditos locales, á pesar de su sinceridad y de su inge- 
nua franqueza, fueron engañados con frecuencia por la más 
torpe superchería, por su falta de crítica epigráfica, enton- 
ces en extremo superficial y por su sobra de topofilia á la sa- 
zón exageradísima. En este movimiento de las letras clásicas 
Córdoba debía ver á su alrededor nacer modestos epigrafis- 
tas que con el mejor deseo copiasen los unos y publicasen 
las inscripciones latinas que lograban descubrir, como Fran- 
co y Morales; las adquiriesen y coleccionasen los otros, como 
Cabrera y Oliva, hermano uterino de Morales, los cuatro en 
el siglo décimo sexto, á poco de la reconquista. 

Apenas era pasado otro siglo Roa, escribe sus conocidas 
obras sobre Córdoba; pero como la que dedicó á Málaga con 
pésimo gusto y torpe Minerva, dejándose engañar de conti- 
nuo por los falsarios, es decir, por su hermano de traje el de 
la Higuera, porque no tengo motivo para afirmar, que con- 
tribuía á la propagación de estas falsedades, conociéndolas 
y por espíritu de ciega obediencia únicamente. Fué su con- 
temporáneo el Licenciado Díaz de Rivas, que dejó impresos 
tres brevísimos opúsculos sobre las antigüedades y excelen- 
cias de Córdoba^ sobre una piedra dedicada al Emperador 



Constantino Máximo y sobre unos sepulcros que se hallaron 
en el campo de la verdad, pequeñas, monografías tan insigoi- 
ficantes que lo único que tienen de excelente es su laco- 
nismo (i). 

En el siglo pasado figura entre los hijos de Córdoba su 
analista Francisco Ruano, que publicó el tomo i."* de la his- 
toria general de Córdoba escrita con más gusto, con más 
crítica y con mejor método que las de los que le habían pre- 
cedido, (Roa lo mismo que el superficialísimo Rivas)^ y ade- 
más el entusiasta colector Pedro Leonardo de Villacevallos. 
Fué este señor uno de esos personajes locales que durante su 
vida se distinguejí del resto de sus paisanos por alguna parti- 
cularidad que, por nimia que sea, les hace tomar en la memo- 
ria de su familia ó de sus allegados una figura de extremadas 
proporciones, que el tiempo se encarga de ir agrandando; 
pero cuya modesta biografía no es posible rehacer documen • 
talmente por falta de otros datos que los de una incolora tra- 
dición puramente doméstica. En varios libros de su época y 
posteriores he encontrado alguna ligera referencia á este co 
lector entusiasta, como en una carta que le escribió desde 
Castro del Río en 22 de Noviembre de 1753, D. Bartolomé 
Sánchez de Feria y Morales y corre impresa en el compendio 
de la vida de San Francisco Solano, sacada á luz por el mis 
mo Sánchez Feria en Madrid, por los años de 1762, y en el 
primer voMmen publicado en 1761 por Ruano de su obra 
citada Historia general de Córdoba. Por Sánchez Feriase 
sabe que fué Villacevallos un caballero notorio, alcalde de la 
Santa Hermandad de Córdoba^ al mediar el siglo pasado, 
cuya laboriosa curiosidad habia fundado en sus casas un co- 

(1) Lns i»^^(ciante8 en libros viejos han fijado el precio de 70 pesetas á 
cada uno de estos opuFCulitos microscópicos^ lo cual para mí no es un escánda- 
lo porquo cada uno es dueño de apreciar lo que posee á peso de plata, lo que 
si dar/a una idea muy desyentajosa del comprador^ cualquiera que fuese^ que 
los pagara de tal modo. 



piosOy insigne y magnifico lapidario ^ dopde sé hallaban pie^ 
dras de muchas y distintas poblaciones cuya conducción ha- 
bia costeado su afición {i)\ y ^OT Ruano que, el dicho señor 
Villacevallos había recogido en el patio de su casa grandlsi- 
mo número de inscripciones^ repartiéndolas por todas cuatro 
frentes^ entrando luego á publicar y comentar los más im - 
portantes (2), habiendo dicho antes (3), que en las dichas ca- 
sas de D. Pedro de Villacevallos se conservaban muchísimos 
monumentos de piedras^ fragmentos de Estatuas^ Ídolos y 
otros vestigios de la venerable antigüedad hallados en Córdo. 
ba, y haciendo ver, al hablar de algunas piedras escritas cor- 
dobesas de la referida colección lapidaria, que no era ajeno 
D. Pedro Leonardo á los conocimiento? epigráficos de enton- 
ces, habiéndose permitido lanzarse en ocasiones al arduo es- 
tudio de las restituciones y desciframiento de frases las más 
obscuras (4), en lápidas romanas. No he logrado encontrar 
más datos sobre estv3 insigne colector cordobés en los autores 
que conozco y le fueron contemporáneos, y por lo que á mí 
hace en mí diversas visitas á su país natal, tampoco he con- 
seguido tener más fortuna. He estado en varias ocasiones en ' 
su antigua casa solariega ea una calleja sin salida que le han 
puesto su nombre mismo, y á la que se entra por la llamada 
de las Pavas he visto y examinado distintas veces escultura^ 
y epígrafes en las paredes de aquellos patios; he debido á la 
amabilidad de alguno de sus descendientes, cuyo nombre 
siento no recordar en este momento, el haber examinado con 
prolija atenci5n el catálogo maauscrito de las monedas anti- 
guas que consiguió reunir dicho D. Pedro Leonardo, y en 



(1) Sánchez de Feria Carta á Villacevallos antes citada. 
f2) Ruano Hist. gral. de Córd. I. p. 150, 6,% 153, 152, 154, 155, 156, 161, 
162, 163, 172, 175, 176. 
(3)r P, 65. 
(4) P. 153- 



# 



£ 






-( 92 )- 

vista de todo ello, he deducido que su monetario reunía 
ejemplares preciosos de piezas acuñadas en Andalucía, espe- 
cialmente, siendo una colección muy apreciable de mone • 
das coloniales y municipales de España. La de esculturas 
comprendía excelentes trozos estatuarios de los mejores días 
del arte esculturario romano, y su lapidario era muy rico en 
inscripciones romanas y árabes, de bastante importancia va- 
rias de ellas. 

Algunos años antes que yo había visitado aquel Museo 
en Enero de 1861 (i), el profesor Hübaer, quien nueve más 
tarde escribía á propósito de esta Colección arqueológica y 
de su colector: «Existió en el siglo décimo octavo en Córdo- 
ba un D. Pedro Leonardo de Villace valles, sujeto de no es- 
casos conocimientos y muy amante de las cosas antiguas, 
que superó con mucho en merecimientos á Agustín, Oliva y 
Bernardo Cabrera, en cuanto á reunir inscripciopes. En su 
casa, que aun existe al presente, y á la que en otro tiempo 
solían llamar el Museo j había reunido más de sesenta inscrip 
clones, no sólo cordobesas sino de toda la Bética, de las que 
hoy por incuria ó avidez de sus sucesores han desaparecido 
unas veinte, quedando sobre poco más ó menos unas cuaren- 
ta, sin contar los miliarios, de los que se hablará en su lugar 
correspondiente. De aquéllas el mismo'Cevallos dio á cono- 
cer algunas á Venegas, Florez y José Antonio Conde». (2) 
Indica en otro paraje de su citada obra (3) que había visto en 
Madrid en poder de D. Pascual Gayangosun ejemplar ¿^ las 
antigüedades y excelencias de Córdoba^ de Rivas, que había 
poseído el mismo Villacevallos, quien lo había anotado 
en varios lugares. 



(1) Hübner Reiseberíche p. 51 y sig.tes 

(2) ci.ii.p. sos- 
ia; P. 307. 



Fué, pues, este modesto cordobés del décimo octavo un 
mayorazgo de holgadas rentas^ que ea vez de entregarse, 
como la generalidad de los de su clase, á la ociosidad ó á la 
disipación, dedicó su tiempo y parte de su fortuna á salvar 
de Ja destrucción los monumentos históricos, romanos ó ára- 
bes de Córdoba y de su provincia, de que tuvo conocimien- 
to, dando asilo seguro en su morada á los que logró adquirir, 
preocupándose en ocasiones de la interpretación de algunos 
pasajes obscuros de ellos; pero (i) sometiendo su juicio al 
criterio de personas más peritas. 

La vida délos pueblos andaluces al mediar el siglo pasa- 
do era bien diferente de la que ahora llevan; sin vías cómo- 
das y seguras de comunicación y casi aislados dentro de su 
propio territorio, estaban regidos por los ilustres descendien- 
tes de casas solariegas y por los opulentos primogéoitos de 
familias vinculistas á semejanza de los eupátridas y timócra- 
tas de la democrática república ateniense; ambas personali - 
dades, distintas entre sí por su origen, toda vez que el rey 
únicamente otorgaba carta de hidalguía por hechos esclarecí - 
dos, y cualquier particular, sin distinción de clases, estaba 
autorizado en un principio para amayorazgar sus bienes pro- 
pios por medio de un simple testamento (2). Las personas de 
clase, como las de fortuna, gobernaban, pues, las ciudades 
como regidores perpetuos, mientras la burguesía no traspa- 
saba los límites de su círculo de acción en el arte, en el ofi- 



(1) Buaao, p. 153. 

(2) En Málaga recuerdo qae hubo, entre otras, dos vinoulaciones fandadag 
en diversas fechas por dos tenderos que hicieron fortuna vareando lienzo detrás 
de un mostrador, y una tercera, por cierto que debió su caudal á la curia. 
Desde el 1505 la Reina D.* Juana, 6 mejor dicho su padre Fernando V, como 
Gobernador del Reino, se reservó el derecho de autorizar la creación de cual' 
quier mayorazgo por la Ley de Toro, estableciéndose en la 44 las dos maneras 
de fundarlos por contrato entre vivos ó por última voluntad para después de 
la muerte del testador. 



jí^ 



-( 94 ) - 

cío ó en la profesión, en que se encontraban agremiados sus 
individuos. 

Al presente las cosas pasan de muy distinta manera, y 
mientras desde Córdoba, p3r ejemplo, puede irse á Parí i y 
á Londres en menos tiempo y con más suma de comodidades 
que se iba hace 130 añosa Cidiz ó á Granada, sujetos que si- 
glo y medio atrás no hubieran servido para amanuenses de 
cualquier alcalde mayor de entonces, ejercen hoy erguidos 
y satisfechos las más altas fuá Otones judiciales, aunque no 
hayan logrado averiguar aún cual sea la margen derecha del 
Guadalquivir. 

La moda ha cambiado por completo las ideas, como cam- 
bia de coQtínuo los trajes transformando la fisonomía espe- 
cial de los'pueblos; por ello las leyes desvinculadoras,ponien 
do término á los mayorazgos, anularon la preponderancia de 
la nobleza á impulso de los recios embates de las teorías 
ecualitarias inventadas en el Ática por el bandido Procrus- 
to (i) en el período heroico de la Grecia (22) aplicadas ea 
Roma á la política cinco siglos antes dej. C. por Tarquino el 
Soberbio (3), y resucitadas en el XVIll de nuestra era, después 
de 2200 años, por la más sangrienta y despótica de las repú- 
blicas modernas, que se esforzó en rebajar la talla del hidal- 
go hasta reducirla á la altura del más humilde menestral, sin 
haber logrado hacer subir la del bargués ni un sólo milíme- 
tro sobre su nivel histórico. 

Los sucesores de Villacevalloo, mientras conservaron vin- 
culados los bienes amayorazgados respetaron el Museo fuo - 
dado por su ilustrado predecesor, sin alterar en lo posible 
el orden con que estaba constituido; pero desde el momento 



(1) PauB, I. 38.5. Hygin. XxXVIII. 

(2) Marmor Parium, 20, 21, 22. 

(3) Líy. i. 54, 6. 



~( 95 )- 

en que las leyes que se promulgaroa del 27 de Septiembre 
de 1820 al 19 de Agosto de i84i, rompieron los lazos que su* 
jetabaii aquel caudal á disposición del primogénito^ pasando 
libre á manos de los postreros descendientes del fundador, 
las más apremiantes necesidades de la vida les obligó prime- 
ro á enagenar el monetario, que ya había dejado de pertene- 
cer á la familia en 1863, cuando intenté examinarlo y sólo 
conseguí ver el Ms. de sn catálogo, así como algunas de las 
piedras escritas y de los restos escultoriosos que el Profesor 
Hübner había examinado cinco años antes. Entonces ya in- 
dica el sabio epigrafista alemán que de la colección lapidaria 
de Villacevállos habían desaparecido una veintena ó más de 
piedras escritas, sin saberse á donde habían ido á parar, que- 
dando apenas doble número de epígrafes y corta cantidad de 
esculturas, que han disminuido mucho en esta última trein- 
tena de años que de entonces ha pasado. £1 término de estas 
desmembraciones parciales era de presumir cual habría de 
ser, pues desde el momento en que se hiciera indispensable 
enagenar la casa solariega, donde por más de siglo y medio 
había residido el Museo fuerza habría de ser el deshacerse de 
cuantos objetos antiguos aun quedaban en ella. A la razón, 
y más que por otra causa, en el temor de que aquellos aun 
hermosos restos desaparecieran por completo á falta de ho " 
gar donde ampararse, tuvo el Marqués de Casa-Loring el 
buen acuerdo de aceptar la oferta que se le hacía de adquirir- 
los, salvándolos del naufragio que les amenazaba, dándoles 
asilo en su casa de Campo de la Concepción al lado (fe tan- 
tos otros monumentos de imperecedera memoria como allí se 
encuentran reunidos. Aunque se verificó la venta sin poder- 
se dar cuenta el Marqués de los objetos que se enagenaban 
por estar amontonados en un almacén y no catalogados con- 
venientemente, sino mal inventariados por persona imperití- 
sima; dejándose llevar tan solo del nombre que tuvo aquel 



-í 96 )~ 

Museo ea el siglo pasado y de su iacesante amor á nuestras 
gloriosas épocas históricas, sia embargo, el estudio reposado 
de cada uno de los objetos adquiridos ha venido á proporcio- 
narle bien merecidas satisfacciones, de Jas que m3 proporgo 
dar una ligera ideaexaminaiio las más preciadas esculturas 
y los más interesantes textos epigráficos. 

M. R. DE Berlanga. 



GUTEMBERG NO DESCUBRÍ LA IMPREMPTA 




Extret d' un Uibre inédit 

[Acabatnent) 

¡|i aixó es uoa defensa de Gutembargtrobo que Her- 
ían no li fa mes favor que Duller, puíg no fa mes 
que posar derelleu los detectes personáis de Gu- 
temberg, si es que *n tenía, ó be demostrar quesihavía con- 
cebut una idea no coneixía, ni sabía posar en práctica los me- 
dís de realísarla, havent sigut sos consocis (?) los que *ls tro- 
baren y *ls hi posaren, y que no fou éll que *s separado la so- 
cietat, sino que foren los altres que *1 despatxaren com á per- 
sona inútil. 

Tampoch val mes la arriscada, y poch honrosa, pera Gu- 
tembarg, suposició de Fermín Didot de que «Gutemberg va 
vendré sa gloria á Fust per necessitat de diners,^ Qaina apo- 
teosis! O.^u nos guard d' amichs massa cuydadosos! 

Prescindint deis errors histórichs en que incorre Berlan 
del mateix modo que tots los defensors de Gutemberg, pas- 
sém á analisar la llegenda Manguntina. servintnos deis ma- 
teixos documents y rahons alegats per sos defensors. 

Gutemberg, jove, se *n va á Strasbourg á practicar va- 
rias arts y la imprempta. Aquesta opinió está principalment 
basada en lo que diu la ^Crónica de Colonia» de 1498 y co- 






— ( 97 )— 

rroborada, volen los moderas, per lo verídich, ó apócrif, plet 
de Strasbourg. La Crónica de Colonia es uq document ex- 
temporani del que ja he parlat, y probablement tornaré á 
parlar. Del plet de Strasbourg no se 'n treu res en ciar sobre 
cap classe d' estampado, de la que no se *n resa sino en 1' 
úítim testimoni. Las declaracions deis primers son vagas y 
confosas. Se parla per incident d' una prempsa y de cuatre 
pessas que hi havía sota d' éllá, que no *s trobaren, ni tam- 
poch se díu per qué podían ó debían servir. Se tracta d' una 
socíetat pera explotar alguna ó algunas industrias que Cu- 
tera berg coneixía ó tractava d* explotar, y de restitució de di- 
ners. Fins al onzé y tretzé testimonis no *s posa en ciar lo 
que realment se tractava respecte la industria explotada per 
la societat «Gutemberg, Dritzehen y Helman», que no eraal- 
tra que «la fabricado de miralls de plom», es dir, de capsás 
de plom que exportavan y enviavan á vendré alas grans fi. 
ras d* aquell temps Sería una cosa, nova ja que Gutemberg 
temía la prenguessin coní cosa de bruixería. La prempsa en 
cuestió y las cuatre pessas referidas, servirían pera enmotllar 
los dibuixos á las capsas de plom, utilitat ben diferent de la 
que li volen suposar. 

L' últim te^tiraoni es qui únicament parla déla im- 
prempta d* un modo vago y sospitós, en una declaració que 
no té cap conexió ab la deis altres, ni ab 1' assumpto princi- 
pal del plet y que Van-der -Linde diu que sois se pot pendre 
com á relacionada ab la compra de metalls, tot lo que fá sos- 
pitar que aquesta declaració es una intrusió ó mala tradúcelo, 
si no es apócrif tot lo procés com algnns creuhen. 

Lo mateix Van-der-Linde, gran entussiata y defensor á 
peu y á caball de la tradició á favor de Gutemberg, opina 
que aquést en Strasbourg no practica ni la xilografía, ni la 
tipografía, y que lasindustrias que ensenyá, ó devía ensenyar, 
á sos consocis no foren altres qne la fabricado de miralls y 

2 



— ( 9» )— 

pulíment de pedras dnras d* adorno, ónix, ágatas y altres 
semblants, que *s troban per las inmediacions de Maguncia, 
que ^s lo que resulta del plet. 

A Gutemberg lo trobém sempre faltat de diners y en- 
matllevantlos. Daspré? d^l plet deis germans Dritzehen se 
*1 troba esmentat en documents de rec3pció ó afiaasaoient de 
dinersá StrasbDurg, fias al aay 144^. D3sde aquell any no 
s:5 'n sab res mes fins al 1448, que 1 torném á trobar á Ma- 
guncia enmatUevant 150 guilders pera los que un amich 
seu li fá fiansa sobre uaa casa que posseheix en la mateixa 
ciutat. Es molt probable^ diu Van-der-Linde, que aquesta 
continuada necessitat pecuniaria tingué bastant que veure 
ab los infatigables experiments industriáis de Gutemberg. 
Altra suposi :ió que, á mon entendre, no diu res á favor de 
Guterab3rg. Al verdader geni, al home de las qualitats ab 
que *ns pintan á Gutemberg, no se 4 troba sempre entram- 
pat. A Gutemberg los escriptors, sos partidaiis encomiastas, 
nos lo presentan com un home inteligeat, pensador, integro, 
desinteressat y víctima de son excelent carácter. Tot son su- 
posicioas gratuitas, perqué Gutemberg sois es conegut prin- 
cipalment per lo coatext deis dits plets que sDstingué 1' un 
ab sos consocis de Strasbourg, y I' altre ab Fust, son asso- 
ciat de Maguncia, los que no li fán cap favor, pulg donan á 
com pendre tindría un carácter reprópi ó poch formal, puix 
sois lo trobém disputant per cuestió d' interessos ab aquellsab 
qui s^ havía associat. A iemés tampoch dona mostra de bona 
fé y formalititlo qae Ama, la que després sigue sa esposa, 
tingues de requerirlo á la Curia del Bisbe de Stresbourg per- 
qué li cumplís la páranla de casamant que li havía donada, 
perqué éll evalia son compromís. 

Malgrat algunas observacions que poden ferse, que po- 
drían fer duptar de la autenticitat del procés de Maguncia, 
en lo que no están ben claras las condicions de contráete en- 



— ( 99 )— 

tre Gutemberg y Fust, resulta que en lo tal procés no s'hí 
troba res que remotáment fassi referencia á la imprempta ab 
carácters móvils, y que, si realment se troban eñ éll esmen- 
tats en V original y no afegits per los interessats, una máqui- 
na ó prempsa que serveix de garantía, pergamí, paper, tinta, 
etc., sens dupte 's refereix á la industria de la xilografía, 
com ho demostran las rahons avans donadas y ho confirma, 
sense adonársen lo mateix general en quefe deis campeons de 
Gutemberg, lo doctor Van- der- Linde quan diu: «Després d' 
aquest plet, lo taller d' estampar de Gutemberg entra en 
possessió de son prestamista, qui trobá en V enginyós Pere 
Schoeffer, instruhit per 1* inventor (?) y que 7 sobrepuja en 
las particularitats de la execució^ la persona mes á propósit 
pera continuarla.» Sapigut es que Schoeffer no forma part de 
la socíetat Gutemberg- Fust, que son mérit era esser un exce- 
lent pendolista y dibuixant, y ja havém vist que en 1468 
encara estampava ab motiles de fusta ó planxas de metall, 
industria que exercí comensant per lo «Psalterí» de 1456, fins 
á las «Institucions de Justiniá» dpi sobredit any. Es á dir, la 
friolera de dotze ó catorze anys. Y en Uoch consta que en cap 
ram d' aquesta industria Pere Schoeffer fos deixeble de Gu- 
temberg. 

Gutemberg entra de familiar del Elector Arquebisbe 
de Maguncia Adolf II en 1465, á títol d' almoyna, com cons- 
ta per r acta d* admissió d' aquell any. 

yohan Gutemberg, 1* últím descendent d* una branca de 
la familia Gsnsfleish, lo descubridor de las minas d' or, morí 
en 1468 carregat de deutes, viudo y sense filis, y foupromp- 
te ólvidat, segons son mateix panegirista Van -der -Linde. 
Poch cas farían de sos mérits y descubriments sos contem- 
poránis, y p3r lo tant es duptós li erigissin 1' epitáfi que hi 
há en la iglesia de frares menors de Maguncia, en lo que se 
li dona lo títol de «inventor del art d* imprimir.» Aquest 





— ( loo )~^ 

epitafio induptablement apócríf, no fou publicat fins al any 
1499, mitj sigle després de la data en que se suposa fou in- 
ventada la impremptfl, quan se publica la «Crónica de Co* 
Ionio» y estavan en son major grau de calor las disputas de 
preeminencia entre diferentas ciutats. 

Gutemberg es una especie de sombra ó fantasma de quí 
totbom parla per lo que han llegit ó sentit á dír. Los que sos- 
teñen sa primacía, havent fet alguns estudis, se fundan en lo 
que diu la «Crónica de Colonia» del ligg, y en lo context deis 
dos processos de Strasbourg y Maguncia^ deis que no *n surt 
massa ben iliurat, y ni del un, ni del altre pot remotament 
deduhirse que sigues lo primer que idea y posa en práctica 
*ls tipos móvils pera la multipücació de Ilibres. Tot lo mes 
que lo de Maguncia podría induhir ácreure, estirantse una 
mica^ es que tractava de perfeccionar la estampació ab plan- 
xas de fusta ó metall, aplicanthi la prempsa en substitució 
de la massa ó corro fregador. 

Resultat, que tot lo de Harlem es un cuento, y que aque- 
lla ciutat no té cap dret á la rpclamació de la primacía ó inven - 
ció de la imprempta. En igual cas havém vist se troba 
Strasbourg, que ab tot continúa recia mantla; y es gráfich lo 
que passá anys enierrera, en una sessi5 deis membres del 
institut d' aquella ciutat en la que Hoc proclamava que 
Strasbourg era '1 bressol de la estampa, á lo que Shaab lo vá 
interrompre dihent: do bressol si, pero sense la criatura». 
Berlan'creu que una cosa semblant pot dirse de Gutemberg 
pare putatiu del mateíx art, quals filis no portan son nom, ó 
portan lo d* un altre. 

En efecte, no existeix, ni s* ha conegut may cap Uibre, 
ni tipográfich, ni xilográfich, que porti la firma de Gutem - 
berg, ó son nom, com impressor ó estampador d' óll; ni tam- 
poch en los colofons ó context d* altres Ilibres se parla d* éll 
com á tal fins al any 1499, en lo que la celebrada «Crónica de 



■^ loi )— 

Colonia» li atribueix la invenziá d' una manera vaga y con- 
fosa, mitj sigle després del any en que diuhen la inventa. 

Deis processos de Strasbourg y Maguncia no se 'n treu 
en ciar res que demostri queGutemberg estampa, y molt me- 
nos que estampes, ab tipos móvils. Del mateix modo que la 
Costeriana, tampoch s* ha tractat may históricament sino 
com á dogma y cosa de fé la cuestió Miguntina, la que sois 
es sostinguda per la rutina ó fanatisme envers Gutemberg, 
y fins araningú la ha tractada ab los coneixements necessaris 
y la imparcialitat y bona fé que exigeix. 

Si be podría resultar que Fust y Schoeff¿r fossin los per- 
feccionadors de la xilografía y haguessin sigut los primers en 
trobar los medis de multiplicar los Ilibres d' un modo mes 
corréete y mes económich, ni 1' un, ni 1' altre, junts ó sepa- 
rats, s' alaban may d' aixó y menos d' esser los inventors de 
cap sistema d* estampado. Fust únicament, com havém vist, 
alaba la «pulchra manu» de son dependente y Schoeffer en- 
cara en la edició de las «Institucions de Justiniá)» de 1473 que 
posseeix la Biblioteca Arús, dona la imprempta tipjgráfica 
com á cosa de son temps y de pochs anys, sens fer cap mérit 
d* ha ver intervingut per res en la invenzió. 

En efecte, tant per lo que diuhen los autors contempo - 
ránis, com per I' examen tipográfich de tots los Ilibres ante- 
riors al 1466 ó 67, resulta que son xilográfichs, es á dir, es- 
tampats ab bloch de fusta ó planxa de metall, havent contri- 
buhit aquest últim medi al millorament de la multiplicació 
deis Ilibres per lo descubriment de Finiguerra de Florencia 
en 1* any 1452, haventse estampat per aquestos medis tots los 
Ilibres publicáis á Alemania durant dotze anys, inclosos los 
deis mateixos Fust y Schoeffer, comensant per lo celebrat 
«Psalteri» de 1456, fins á las «Institucions de Justiniá» 
de 1468. 

La generalitat deis impressors anteriors al any 1467, co- 



^•'^r 



,H. M 



— ( I02 ) — 

mensant perSchoetfer y acabant per Sweynheyn y Pannartz^ 
eran calígrafos, dibuixants, ó grabadors. Sapigut es que 
Schoeffer avans d* entrar al servey de Fust exercía de copista 
á la Universitat de París. Los altres, si be estamparen á Roma 
ab tipos móvils avans que 4 primer á Maguncia, quan aná- 
ren á Subiaco cridats per lo Cardenal Torquemada, estam- 
paren allí xílográficament, y quandesprés, en 1473, per cau- 
sa deis mals negocis, se separaren, Sweynheyn se guanyá la 
vida grabant al metall y publicant uua serie de mapas ó car- 
tas geográficas. De cap d* élls se parla coifi á fundidors de ti •. 
pos, com no sia de Jenson dequi m 'ocuparé després, com tam- 
bé de son Uibre «Decor Paellarum» del any 1461, únich tipo- 
gráfich que *s coneix anterior al any 1466 y del que diuhen 
n* ha fugít una X, com de la «Gramática de Barcelona» del 
1468 y deis Ilibres de Ausbourg, Basilea y Oxford, del ma- 
teix any de nostra Gramática. 

Ara 'm preguntarán: Donchs quí descubrí ó posa en prác- 
tica la imprempta ab carácters móvils, y ahónt? Difícil es asse • 
gurarho; pero donaré compte d' una serie de íets que ab fo- 
nament poden fer presumir qui *n sigue 4 verdader inventor 
y ahónt ho posa en práctica. 

Ja he di,,t que la tradició italiana de la invenzió de la im- 
prempta havía sigut injustament abandonada y me 'n he con- 
vensut per algunas de las rahons avans exposadas y per las 
que poso á continuado. Lo professor Francisco Berlan en sa 
obra «La Stampa á tipo móvile revindicata da Italia», fun- 
dantse principalment en lo que diu lo Bisbe de Aleria, recla- 
ma pera Roma y *Is impressors Sweynheyn y Pannartz la 
preeminencia de la invenzió; pero Jo que diu lo Bisbe de Ale 
ria no demostra clara y terminantment que aquestos fossin 
realment los inventors, ni las Jemes rahons en que Berlan 
apoya sa téssis son prou convincents pera resoldre definiti- 
vament la cuestió, ademes de poderse aplicar á sos impressors 



— ( I03 )— 

predilectes las mateixas faltas d* aptitut y cualitats indispen- 
sables pera poder portar á bon fí semblant descubrinient. 

Cap deis alemanys á qui s' atribueix la invenzió de la 

imprempta se *n vanta, ni en lo prefáci, ni en lo colofón d' 

alguna de sas obras primitivas cregudas tipográficas; y Pere 

Schoeffer, en las que realment ho son, com las «Institucions 

de Justiniá» de la Biblioteca Arús, deniostra tot lo contrari. 

De Jenson se 'n coneixen algunas obras en las que son 

corrector Ognibene Leoniceno lo proclama «inventor de la 

imprempta», com en lo prefáci del «Quintiliá» del 1471 á que 

's refereix la «Crónica de Colonia» del 14991 dihent no es ve- 

ritat. Perqué ha d* esser creguda y seguida per nostres con- 

temporánis la tant celebrada Crónica escrita per estranys y 

en época molt adelantada, y no 4 prefáci del «Quintilla» y 

altres Ilibres estampats trenta anys avans que la Crónica, 

quan aquesta mateixa confessa que Jenson ana á Veneciaahont 

comensá á «grabar y fer Iletras?» 

Cóm es que cap de sos contemporánis escriptors ó im- 
pressors protesta ó reclama contra tal afirmado? Passém á exa- 
minar lo que hi ha de positiu respecte á Jenson. 

No está de cap modo demostrat que 'Is alemanys portes- 
sin á la altra part deis Alps 1* art de la imprempta ab carác- 
ters móvils del tot madurat, com es la opinió general, perqué 
Sweynheyn y Pannartz, que foren los primers que se sap pas 
saren á Italia y deis quí son los Ilibres tipográfichs mes an- 
tichs coneguts, exceptuat un, comensáren estampant xilográ- 
ficament á Subiaco. Llur celebrat«Lactaatius5> es xilográfich, 
per lo que, ben estudiat, potser trobarém que la Italia mes 
que la «di Ja» de la imprempta com la anomenan, ne podría 
esser «la mare.» Pero no Roma, com pretén lo professor Ber- 
lao, sino Venecia que reunía mes cualitats pera alimentar la 
criatura y ahónt ana á viure, molt avans, á mon entendre. 
son verdader pare Jenson. 



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, . _r_ 



— ( I04 )— 

Quan lo rey de Fransa Carlos VII, amaat de las lletras 
y las arts, sapigué que uns alemaays— Fust primer y després 
Schoeffer— portavan á vendré á París Uibres elaborats per ua 
nou procedimeat— que veaían moltcars— comissioná á Nico- 
lau Jenson pera passar á Maguncia á estudiar aquest nou pro 
cedimeat. Jenson era grabador, director de la fábrica de mo- 
neda deTours y per lotant inteligent en lograbat en metalls, 
fundició y aleació d* aquestos, circunstancias que s* han de 
teñir molt presents pera estudiar ab profit la historia de la 
imprempta. 

Los partidaris de Gutemberg, suposan que Jenson ana á 
estudiar al taller del mateix Gutemberg, quan Gutemberg ja 
no tenía taller; y altres, que á casa deis mateixos Fust y Schoe 
ffer. Pero no se sap de cert, sino que Jenson passá efectiva- 
ment á Maguncia. 

Al tornar á París en 1458 havía ja mort Carlos Vil y, no 
trobant alh' la protecció merescuda que espera va, ni proba- 
blement las condicions necesarias pera establir ab profit la in- 
dustria que havía anat á estudiar á Maguncia, s' expatrié y 
no *s teñen noticias positivas d* éll, diuhen, fins al any 147 1, ' 
en que se 4 troba á Venecia ab una imprempta ben montada 
é imprimínt tant y mellor que ningú, Ahónt ana, estigué.y 
qué feu pera guanyarse la vida y fer fortuna durant aquestos 
set anys? 

Venecia en aquell temps era Tprincipal mercat del mon, 
sobretot per Orient, y era especial per la compra y venda de 
paper de las fábricas de Italia, que 4 fabricavan de diferentas 
classes y á mes bon preu que en moltas altras nacions. Per al- 
tra part la industria de la estampado de cartas de jugar, es- 
tampas y petits Uibres xilográfichs esta va allí molt desenrot- 
Hada y protegida per lo Senat Venecia. 

Jenson, home inteligent y laboríos, coneixería totas aques- 
tas circunstancias per las que, sense dubte, tria á Venecia com 



— ( 105 ~ 

á lloch mes á propósit para exercir sa nova industria ab ven- 
tatja, aprofitantse deis coneixements que en los progressos 
de la mateixa havía adqüirit á Maguncia. 

Establert á Venecia y trevallant prósperament en sa dita 
novra industria, Jenson, grabador en metalís, fundidor, co- 
neixedor de las aleacionsy sos efectes, es la persona mes 
indicada pera fer creure haver sigut qui, durant molí temps, 
ab profit estudies, tot trevallant en lo sistema tabulan, la es- 
tampado ab tipos móvils fosos, de metall, permetentli son 
bon passament fer los gastos necessaris per las costosas y re - 
petidas provas indispensables, puix la invenzió de la im- 
prempta ab tipos móvils metálichs fosos, no sigue, com di- 
hém aquí, y alguns creuhen, «cosa de bufar y fer ampollase, 
sino cosa de coneixements y gastos que no tenían, ni podían 
fer, los primers impressors á qui s* atribuheix, que, com he 
dit, no eran mes que simples grabadors en fusta, escribents^ 
dibuixants, ó res. 

D* aixó ''n podría esser una prova lo Ilibret «D jjor pue- 
llarum^í^ estampat á Vjiiecia 1' any J461 al que, com á totas 
las impresions que contrarían unaopinió establerta, li supo- 
san una X fugitiva á p3sar de teñir totas las senyals d^ una 
impresió primitiva sense foliació, signaturas, ni reclams y ex- 
pressar ben ciar en lo colofón, tot ab lletras majúsculas, lo 
nom delimpressor y 1' any de la impresió. (i) 

Si la obreta fos del 147 1, com pretenen, portaría lo llooh 
de la impresió— Venecia—com portan totas las obras de Jen- 
son d' aquell any, y ademes signaturas ó reclams que també 
usa va Jenson en aquell temps. Se descuydá de tot aixó com 
se descuydá de la X? Aquest descuyt se fa mes estrany per 
quan Jenson en aquell any ja tenía á Ognibeni Leoniceno 



(1) 8e publicó un faoflimil de dste oolófon en la página 20 del número 1.® 
de esta Revista. — ^N. de la D. 




I- 



a£^*. 



— ( io6 )— 

per corrector d* imprempta, y las obras de Jenson eran mas- 
sa ben estampadas pera deixar passar aquestos des cuy ts. Ade- 
mes, estampat á Venecia en 1471, haurían los successors <le 
Johan de Spira deixat passar sense protesta un erro que treya 
tota la gloria á son primer . Ilibre «Epistolse ad Familiares» 
pera '1 que habían obtingut privilegi, com á «primer Ilibre 
estampat á Venecia», segóns diuhen los adversaris de Jenson? 
Per altra part, si Gutemberg, Fust y SchcBffer habían deseo- 
bert la imprempta del 1450 al 1455 y estampat ja ab tipos 
móvils, perqué Jenson, que suposan havía aprés 1* art d* im - 
primií á casa d* aquestos en los anys 1456 á 1458, no podía 
haver exercít aquest art en 145 1, fos allá ahont fos? Aixó 'm 
sembla que no te retop. 

Delsdiferents datosy documents contemporánis queacre- 
ditan que Jenson estampa á Venecia molt aváns del 1469, any 
del privilegi concedit á Johan Spira, del que m* ocuparé 
després^ sois citaré la «Crónica Sañuda», del distingit y veri- 
dich contemporáni Marina Sanuto, en la que, exposant lo 
regnat del Dux Malipiero al esser al any 146 1, diu: «et in 
tempo di questo Doxe Venexia stete in paxe et in guiette, et 
in questa térra poi per tutta 1^ Italia fo principia larte del 
stampar bilibri qual h lué principio da alcuni Todeschi, tra 
quali uno chiamato Ntcolo Jenson fo^ il primo que in Ve- 
nexia facese stampar libri et vadagnó assaississimi denari si- 
che vene richissimo,» Y al esser al any 1469, en lloch de con- 
tradir lo sobredit, com volen suposar, ho confirma quan 
diu: «fo presso attento 1* arte del stampar sia venuta a luce, 
que sia concesso á Zuane de Spira stampá 1* Epistole de tul- 
lio et plinio per cinque anni altri no stampino». 

Aquest testimóni contemporáni no solzament nos fa sa- 
ber que Jenson y altres impressors s* establiren, ó estavan ja 
establerts á Venecia en 1461, sino que 4 privilegi concedit á 
Johan Spira en 1469 era pera las obras de Plini y las Epísto- 
las de Cicero. 



— ( I07 )— 

Aquest privilegi es lo cava! I de batalla deis adversaris 
de Jeasoa, los que, iaterpretant á sa manera lo preámbul y 
agafantse en la vagu^tat de la concessió, preteneu que *1 pri- 
vilegi per estampar durant cinch anys en tots los dominis de 
la Senyoría de Ve necia, comensant en 1469, era pera tota me- 
na de impresiónSy es dír, un privilegi general pera po 1er im- 
primir éll sol en tots los dominis venecians, y d* aquí de- 
duheixen y estableixen \<que la imprempta fou introduhida 
á Venecia en 1469 per Johan de Spira y que aquést sigue 4 
primer impressor que estampa en ella. 

No es aquest lloch de continuar lo preámbul del privi- 
legi, y en quant á la vaguetat de la concessió puch dir sería 
costum d* aquella Senyoría no precisar las obras en los pri- 
vilegis, perqué jo tinch una 4:Summa Beati Antonini» del 
1503, en cual colofón hi ha també la concessió del privilegi 
pera 1* impressor d* un modo general, <cqui obtinuit á domi- 
nio Véneto que nuUus possit imprimere nec imprimí faceré 
in eorum diminio etc.» sens expressar la obra. 

La Senyoría de Venecia no podía concedir á Johan de 
Spira 1' imprimir éll sol en sos dominis durant cinch anys 
havcnthi establert en élls anteriorment altres impressors <lels 
que *s coneixen Nicolau Jenson, Baltasar, Cristoforo y Bian - 
co Zuanne, cap d* élls alemany^ que exercían llur art á Ve 
necia en 1469, ó avans. Per altra part, quin privilegi era 
aquell que durant los cinch anys de la prohibido per mete s' 
establissen á Venecia duraat lo primer any, cinch impressors; 
en lo segón, dotze; en lo tercer, vuyt; y en lo quart, dos; de 
modo que avans d* acabar lo terme de la prohibido del pri- 
vilegi trevallavan á Venecia trenta impressors, á mes de Win- 
delin de Spira possessor del privilegi com hereu de son ger- 
má mort en 1470? 

Johan de Spira t£^mpoch en cap deis colofons de sos lli - 
bres reclama la prioritat de la invenzió deis tipos móvils, no 



— ( io8 )— 

comeata lo privileáfi, coacretaatse á ealayrar lo perfecciona- 
ment y avens de la escriptura per medi del bronze, y en un 
d^ élls diu: «descansi la ploma ja que 4 trevall ha cedit al es- 
tudi y ai ingenia. 

Se pot entendre, diu, sigue 4 primer en imprimir ab ti- 
pos de bronze. Pero no diu fossen invenzió d* éli, ni que éll 
los bagues fosos. D' ahont los va treure? Sapigut es que Jen- 
son es lo primer y mes antich fundidor de tipos pera estam- 
par, y es possible que s* hagués fet rich mes per la venda de 
^ipos fosos ais altres impressors, que per lo que li produhía son 
establiment de imprempta. A Jensoa los compraria proba- 
blement Johan de Spira y no 4s portaría d' Alemania ahont 
encara no *s coneixía cap fundidor de tipos, y ab prou fey- 
nas feya un any habían deixat d' estampar Ilibres xilografía 
cament. Com en aquell temps la importancia deis Ilibres era 
relativament insignificant, no *s dona al modo de multipli- 
carlos be y barato lo mérit que realment enclohía, y á Jenson 
li tíndría mes compte vendré lletras de motilo pera estampar, 
que impresions en lletras de motilo, fins al any 1470 en que, 
generalisaoa la afició el estudis de tota mena pwr la institu- 
ció de las Universitats y altres centres d* ensenyansa que 
havia facilitat lo descubriment y aplicado de la imprempta^ 
lldvors sigue quan prengué major desenrotllo. Jenson no 
solsament no ^s queda endarrera, ni ^s contenta ab pararse al 
nivéil deis demés impressors^ sino que *ls supera en perfec- 
ció y hermosura de sas publicacions. 

De Jenson s' en coneixen moltas obras desde 147 1 ab 
iguals tipos que la de 1461, que donan per equivocada de 
data. Sempre usa '1 mateix tipo roma celebrat per sa hermo- 
sura y, «encara que ab frecuencia copiat, may sigue iguálate 
segons sos mateixos adversaris— lo que demostra que 4s fa- 
bricava éll mateix y per si sol.— Sigue 4 primer en emplear 
tipos grechs, y en 1474 comensá á usar los bonichs tipos 



— ( log )— 

gótichs nomenats en Espanya «lletra de Tortis.» 

Ara pregunto, per qué ha de ser creguda la <\Crónica de 
Colonia» del 1499 y no lo que diu Ognibeni Leoniceno en lo 
prefaci del «Quintiüá» del 1471, y altres Ilibres, en que de- 
clara que fenson sigue 4 descubridor del admirable art, y 
coofessant la mateixa «Crónica» que Jenson ana á Venecia 
ahont comevsá á grabar y fer lletras? 

Tots los datos y noticias contribuheixen á demostrar 
que Jenson sigue *1 verdader inventor de la imprempta ab 
tipos móvils metálichs, fosos, y que Venecia tingué la gloria 
de acuUirlo y faciütarli 'Is medis de desenrotllar son ingéni, 
essent aixís la Ilegítima mare de la imprempta. 

En atenció á las pocas, confosas y contradictorias noti- 
cias que 's teñen de Gutemberg, y de las moltas, positivas, 
verídicas y terminants que tenim de Jenson, no podém me- 
nos de decantarnos á creure que aquést té mes drets á la glo 
ria de la invenzió de la imprempta que Gutemberg, qui no 
se sap positivament inventes res. 

Resumint en pocas páranlas tot lo avans exposat, troba- 
rem; que per lo que toca á Gutemberg tot son suposicions y 
conjecturas, mentres que respecte á Fust, Schoeffer y Jenson 
existeixen fets y noticias positivas que donan per resultat 
«que Maguncia té la gloria á' haber sigut la primera en ha- 
ver trobat los medis de multiplicar los Ilibres ab mes facili- 
tat y menor preu, sustituhint la xilografía ó sistema ta- 
bulan peifeccionat al antich manuscrit; y que Venecia té 
encara major gloría per haverse trobat en ella la verdade- 
ra imprempta, ó sia, e.«^tam pació ab tipos móvils metálichs^ 
fosos, que facilita molt mes la multiplicació de Ilibres, y pro- 
duhí una tal baratura que p o$á al alcans de totas las classes 
socials tota mena de Ilibres y permeté la formació de Ilibre 
rías particulars y bibliotecas generáis. 

Per acabar, crech que sb menos fonament se pot atribu- 






~( lio )- 

hir á Gutemberg la aplicació de la prempsa á la estampación 
que *1 perfeccionament de la xilografía á Fust y Schoeffer, y 
la solució del problema de la aplicació deis tipos móvils pera 
la imprempta á Jenson. No pensó haver dit cap heretgía, 
perqué estich enterament d' acort ab lo professor Francisco 
Berlan: «Que la tradició, sia la que sía, no té dret d* impo- 
sarse quan se troba en contradicció ab f^ts rigurosament de- 
mos trats.» 



Escrit ja tot lo precedent travall sobre 4 descubriment de 
la imprempta ab carácters móvils he adquirit alguns altres 
incunables— Ilibres del sigle xv— de molta importancia pera 
1* estudi de la invenzió de la imprempta. 

Entre élls hi ha los «De Civitate Dei» de Sant Agustí, es- 
tampaf per Windenlin de Spira á Venecia en 1470. 

«Luctus Christianorum expassione Christi», estampat 
per Nicolau Jenson també á Venecia en 1 47 1. Lletra ro- 
dona. 

«Institutiones Justiniani», por lo mateix, també á Vene- 
cia del 1474 al 77. Gótich. 

«Epístolas familiares» de Cicero, estampadas per Johan 
B.* de Tortis. Venecia. 1482. 

Aquest últim sois 1' he posat perqué 'Is que 's trencan lo 
cap buscant quin es lo carácter gótich ó semigótich designat 
en nostra térra per aquest nom, sápigan que 4s tipos usats 
per «de Tortis» en sas edicions, eran lo carácter rodó, roma, 
igual al que emplea casi sempre Jenson qui no estampa ab 
carácters gótichs fins al any 1474. 

Los de Windelin de Spira de 1470 y de Nicolau Je ason 
de 1471 y '1 gótich de 1474—77, teñen interessants colofons 
que han confirmat mas opinions respecte al que judíco lo 
verJ a Jer inventor delscaráctes móvils, puix mentres Winde- 
lin en pomposos versos s* acontenta ab fernos saber que son 



-( III )- 

germá en Johan de Spira, cregut lo primer impressor de Ve- 
necia, havía fet veure ais venecians que en tres mesos havía 
pogut estampar cent volúms de las obras de Pliní y altres 
tants opúsculs del gran Cicero, havent comensat á estam- 
par lo »De Civitate Deí» morint avans d' acabarlo, Jenson en 
lo colofón de «Luctus Christianorum» s' acontenta ab titu- 
larse insigne grabador de Ilibres. 

Per los colofons d' aquestos Ilibres he vist que van errats 
los que, ó per ignorancia, ó per fins particulars, asseguranque 
Jenson sigue sempre modest en sos colofons, perqué 'Is de las 
duas únicas obr^s que jo tincb d' aquest impressor demos- 
tran tot lo contrari. 

Ja he dit que en lo del «Luctus Cristianotum» se posa 
«grabador de Ilibres— ab lo calificatiud' insigne— />r¿rí:/¿íríi- 
simo librorum exculptore^j en lo de las «Institutiones» no 
s* acontenta ab calificarse de «ilustre é insigne ingéni», sino 
que hiafegeix, «que en sa industria— m huius r^í— aventatja 
fácilment ais demés industriáis^ Si aixó es modestia no sé 
lo qué será la vanagloria. 

Los dos colofons de Jenson donan bastant qué pensar, 
Qué vol dir lo «grabador de Ilibres» del 1471 y per qué en 
aquést no s* alaba d* aventatjar ais de son ofici, com ho fá 
després del 1474? Jo no m* ho esplico sino del modo se - 
güentí 

Lo «exculptore librorum» se referiría á la industria de 
Jenson de grabar y fondre tipos metálichs, y no á grabar 
planxas de metalls ó fusta de las primitivas impresíons com 
se podría creure; perqué Jenson, á pesar de totas las oposi- 
cioQs, es reconegut per amichs y contraris com lo primer fun- 
didor de tipos móvils, y sense dupte no sois fonía carácters 
psra sas propias edicions, sino que ademes ne vendría ais al 
tres impressors que encara no 'n coneixerían lo procediment. 
A Jenson li produhiria tant ó mes la industria de fundidor 



* f 



- (112)- 

que la d* impressor, y aixís s* esplica la gran riquesa que 
adquirí, y com venía lletras de fundició ais demés impres 
sors, no li convenía al príncipi, 1467 al 1471, indisposarse 
ab Aquestos reclamant la primacía de la invenzió y *1 per- 
fección ament de la Tipografía. 

En 1474 ja era altra cosa. Son «ilenci, sens dupte, havía 
donat Uoch á la incertitut de qul havía sigut lo verdader in- 
ventor del noble art, y algunas ciutats'sense cap pro va positi- 
va, ^n reclaman la gloria. Strasbourg, Maguncia, Roma y al- 
guna altra volen haver sigut las primeras en teñir impremp- 
ta, pero cap diu quin havía sigut V inventor, fins que en 
1499 vingué á acabar d' embuUarho la «Crónica de Colonia», 
fent sortir de tras cantó á Gutemberg, de qui ningú s* havía 
recorJat que hagués vingut al mon. Desgraciadament un fet 
sentat sense cap fonament y sois per un «m' han dit» dona 
origen á una falsa tradició, que pera la majoría de las nacions 
se qonvertf en historia, y continúa encara sentho, ab la ma- 
jor injusticia del mon, perqué, ho repeteixo sense cap reparo, 
«Gutemberg es qui menos dret té á la reclamació de la in- 
venzió de la Imprempta». 

En los íac-símtls deis colofons de la Biblia de Fust y 
Schoeffer de 1462 y del «Decor Puellarum» de fenson, del 
1461, (i) se manifestan clarament 1' art xilográfich en lo pri- 
mer, y 1* arttipográfich enlo segon; com se distingeixen en las 
duas páginas de las obras de Roma, 1467 lo primer, y de 
Maguncia, 1468 lo s?gon, ab que Berlan ilustra la obra. 

Mon amich, lo digne Director del Arxiu de la Corona 
d' Aragó, don Francisco de BofaruU y Sans me comunica, fa 
poch, que, havent examinat detingudament la Gramática 
del 1478 que posseheix la Academia de Bonas Lletras de Bir 
celona, que tant ha donat que enrahonar, trobá«que 4 paper 



(1) Publicados en la página 20 del número 1.^ de esta Revista, — N. de la B. 



empleat en aquell any, lo que es un bon dato mes pera de- 
mostrar la autenticitat de la data— X468— del Ilibre, la ma- 
teixa en que Pete Schoeffer, suposat ua deis iaventors de la 
imprempta, encara estampava xilográficament las «Institu- 
cions de Justiniá>, délo que indubtablement resulta que Bar- 
celona conegué la «Impremptaab carácters móvíls, metálichs 
fosos, sino avans, per lo menos al mateix temps que Ma- 
guncia». 

JosEPH Brünet y Bellet. 



LES GÁRGOLES DE BARCELONA 



INTRODUCCIÓ 

L^ allunyament de les aygues de pluja de les parets y 
fonaments deis edificis preocupa ja ais primers constructprs, 
puix veyem que, conveneuts deis perjudicis que 4s hi causa- 
ven, crearen la cornisa que 's convertí prompteen objecte d' 
ornamentado. Gracies á aquesta y al llagrimer (larmier) 
motllura que forma part de aquélla, y que s' anomena axis 
perqué sortint del fris garanteix la fatxada de la pluja y 
perqué la aygua hi cau gota á gota, conseguiren 1' objecte 
cobejat. Semblant ornamentado s* oviraen los órdres arqui- 
tectónichs jónich y tosca, mes lo dórich y 4 corinti la perfec- 
cionaren per medi de la motllura que acaba la cornisa, ano- 
menada boca, bocassa, gorja, {gneule, gorge^ cymaise^) qui- 
na consistía en una testa de Ueó qui llensava la aygua; 
aquesta ornamentació se troba també en los ánguls del 
Parthenonyes de suposar que son ús estaría molt estés 
quan les ruines de Pompeya han mostrat molts exemples de 

8 



• 



f I. ■ 



-( "4 )- 

canals de térra cuyta que estaven fetes com les del Parthe- 
non (i). 

No obstant aquest principi deprogés, diguemho axis, ab 
la germanor de lo útil ab lo bell, s^ abandona la cymasia pera 
continuar fins al sigle XI ab les comises adornades ab po- 
bres y sensilles motllures romanes apoyades sobre tallats 

modillons que representen caps devigues. Mes en el sigle 

* 

XI veyém que vá crexent 1* adorno en les comises que s* 
apoyen en figures grotesqugs, caricatures, monstres en posi- 
cions estranyes ó íuUes bisantines, quines al sigle següent 
fórenreem piedades per les repises, coronantse les comises 
ab rampes de pedra; aqüestes balustrades fóren 1' accessóri 
ordinari de les comises qui acaben los murs principáis al 
esterior. Algunes vegades la cornisa es substituida, princi- 
palment en 1' ábsis, per una filera de grossos modillons, sos- 
tinguts ó no per aquelles matexes figures monstruoses, y co- 
ro aats per duesfileres so rtides de mahóns y per les teules 
disposades artisticament pera completar aquesta decora ció. 
La major part deis nostres monuments que pertanyen á aque- 
ta época poden servir d' exemple. 

Pero en lo sigle XIII, al utilisar 1* art gótich lo contra - 
fort y 1* arch-botant pera reforjar los murs y pera deturar lo 
pés de les grans vóltes, quines preñen axis una aparien- 
cia de Uengeresa maravillosa, se tingué la felis idea de utilisar 
dit arch-botant fentli portar lo conducte de les aygues de 
pluja, que 's podien axis tirar prompte defora, en lloch de 
dexarles escorrer per lo llagrimer de les comises del caballet, 
com los antichs. La esperiencia damostrá que les filtracions 
de les aygues que corriea directament sobre *ls arohs botants 
perjudicaven les coastruc:ioas, y ab tal motiu guarnirea sos 
llomsab petites arqueries calades pera rebullir y aislar en son 



(1) M. César Daly. R/viie genérale á* architeeture. 



-i 115)- 

canten superior les aygues de pluja. Atenent després al es 
césde cárrega que produhíen aqüestes arqueries de sanaja- 
ment sobre *ls atrevits archs-botants, s' aumenta la llur in- 
clinado en los llochs en que 1* art gótich tragué mes espíen- 
dent florida^ fent sos archs ab un rádi molt mes grós, pera 
que obrant á manera de puntáis trasmetessen en sentit mes 
vertical les empentes déla ñau sobre *ls botarells, que já 
ales hores s' apoyaven sobre *ls murs divisoris de les cape- 
lies laterals. 

Lo sistema adoptat consistía en dividir les aygues de plu- 
ja y coaduhirles á fora peí mes curt camí, y per conseguent 
lo mes prompte possible. Per có en los gransedificis d* aques- 
ta época se veu que les aygues sortint de la canal del gran 
caballet s' en corren rápidament pels rechs posats sobre cada 
un deis archs-botants com sobre unaqueducte, y s* es:apen 
á la extremitat del macis de pedra deis archs-botants per les 
gárgoles, que posades horisontalment teñen algunes vegades 
mes de dos metrcs de sortida sobre 4s contraforts. En quant 
á les aygues que cáuhen já sobre 'Is caballetsdels baxoscos- 
tats, ja sobre *ls de les capelles, s* escorren directament per 
un gran nombre de gárgoles que^ posades lo mes enfora possi- 
ble, en los ánguls deis contraforts, per exemple, dividexenles 
aygues en una infinitatde raigscayentinmediatament aterra. 

Devém confessar que la aplicado de les gárgoles fou 
una de les mes enginyoses invencions del art gótich, puix la 
aygua reunida per medi de les canaleres hauria perjudicat 
mes que dexantla escorre gota á gota per lo llagrimer; pero 
1* áit gótich salva aquest inconvenient servintse de les gár- 
goles qui tiraven la aygua á una distancia molt conside 
rabie deis murs, per que la humitat no hi pogués penetrar. 

Vista la necessitat de un cós de pedra que avaosés fora 
del edifid pera Henear la aygua, deu preguntarse; ¿podia 1' 
art gótich dexar aquéll sense pulimentar y sense modelar- 



I 

f 



I 



.n 



L*_1 




— ( ii6 - 

lo ab aquell cisell sots qui sembla que la pedra 's conver- 
texe en cera? 

Afirmarho valdría tant com negar lo que era la esencia, 1' 
esperitdr aquellart sublim. >ío, lo ciséll que ab tanta mi* 
nuciositat moielava los capitélls y les parts totes del temple, 
fins les mes amagados; lo ciséll que s' entretenía rioant les 
fulles y senyalant sos nérvis mes delicats, no podia de cap 
manera dexar aytals masses de pedra íntactes, debia traslla- 
darhi ses creencies y supersticions, sos temors y esperances; 
y aquest fou 1* origen de les gárgoles, qne mes tart se com- 
pongueren de tota classe de figures naturals ó monstruosos, 
servint de magnifich adorno á 1' esterior de npstres temples 
y edificis cívils ó particulars. Donada la seva situado, les 
gárgoles no venen á esser altra cosa que prolongacions deis 
primitius modillons románichs. 

Son ús no comenrá á establirse fins al sigle XIII tant á 
Espanya, com á Franca. Per lo que respecta á aquesta última 
deben dir qne, ala Catedral de París^ en temps de Maurice 
de Sully, es á dir, al acabamentdel choren 1190, no hihavia 
ni cañáis, ni gárgoles; mes tart, en lo mateix elifici, cap 
al 1210, les aygues de les cañáis s' escorríen sobre la sortida 
deis llagrimers, per medi de regueres posados de distancia 
en distancia. Cap al 1220, aparexen les gárgoles sobre cortes 
parts de la Catedral de Laon; son llargues, poch nombros^s, 
compostes de dues peces, la una formant regaró y la altre 
fentli de sostre, disposició que no havém trobat en cap de 
nostres gárgoles, quines en son principi, ó be sortíen sola- 
ment molt poch fora la paret del edifici, com se veu en lo 
campanar de Sta. Ágata, (i) ó bé si s' adelantaven bastant 
eren tosques y formades per un regaró ab cap d' animal, les 
demés linees del cós ab prou feynes si s* endevinen, com se 



(l) Capella Real. (Barcelona). 



I 



-( 117 )- 

vcu en les que s' conserven de la enr uñada capella del 
Carme. 

Prompte 'Is arquitectes del sigle Xl!I, conegueren que 
hi havla una ventatja considerable en dividir les caygudes 
de la pluja recullida sobre Is edificis. Per^ó les reduhiren á 
un petit fil d' aygua que no podia malmetre les construc- 
cions inferiors. Se multiplicaren, donchs, les gárgoles, y 
multiplicantles se les pogué esculpir mes fines, mes esbeltes, 
y Is esculptors s' ampararen en aqüestes padres sortints pera 
ferne un motiu de decorado deis edificis. La varietat de for- 
mes donada á les gárgoles es tan prodigiosa, que M. Viollet - 
le-Duc (i) diu,* no 'n coneix pas dues de iguals en tot Frauía 
y B^ó que Us monuments de la etat mitjana n' están plens. 
Lo matex podém dir respecte de les de Barcelona; lo qUal 
maravella, mes á mes al considerar que moltes d^ élles son 
representacions de una idea semblant: uns setanta drachs ba* 
vém recuUit tan sois en Barcelona y en tots havém trobat 
carácters marcadíssims que 'Is diferencien entre sí y altres de 
mes generáis^ com les ales^ que permeten agruparlos. 

Moltes de aqüestes gárgoles son verdaderes obres d' art; 
es tot un mon de animáis y de persones compostes ab una 
gran energía, tallades atrevidament per mans hábils y se- 
gures. Aquestos sérs s' arrapan ab dificultat ais llagrimers, 
s' avenen ab la arquitectura y donen á les siluetes deis edificis 
un carácter particular, marcant sos punts sortints, acusant 
los caps deis contraforts y fent destacar ses linees verticals. 
Se pot judicar de la habilitat deis arquitectes, y deis esculp- 
tors en la combinació y la execució de aquestos llen9adors de 
aygüa per la dificultat que s* esperimenta en combinarles y 
feries executar. En los edificis gótichs moderns, continúa '1 
citat autor, es molt raro véurehi gárgoles que tinguen rela- 



(l) Dictionna iré de V Architecture. 



' . 



ció ab sa arquitectura; no teñen aquest aspecte real tan no- 
table en los edificis antíchs. Per nostra part, en lo que res- 
pecta á situado y execució, poden servirnos d' exemple les 
dues de la moderna fatxada de la Seu de Barcelona. 

No cal dir que Is francesos nos precediren y aventatja- 
ren en la aplicado de les gárgoles, puix veyém son emplea- 
des sistemáticament á París en 1240; á Notre Dame les ve- 
yém aparexeren 1225, sobre les comises superiors, curtes 
encara, robustes, pero esculpides per mans hábils. Les que 
están situades á la extremitat de les cañáis deis archs-botants 
de la ñau, y que son á poca diferencia de la matexa época, 
ja son mes Uargues, mes esbeltas y alleugerides par repises 
que permeten donárlesbi una gran sortida davant del nú deis 
contraforts. Semblant disposició no apareix en nostra ciutat 
fins á la época del Renaxement, puix veyém sortir atreví 
des de la paret ó contraforts ses masses, sense apoyo de cap 
mena. Les del ábsis de nostra Seu están colocades sobre '1 
pinyó deis contraforts, algunes d' élles molt oiiginalment. 

A la Sainte-Chapelle du P alais, les gárgoles son mes 
atrevides, mes Uargues; no son solament bustos de animáis, 
sino animáis sencers arrapats ab ses potes ais llagrimers su • 
periors; sos caps s' estiren pera Henear les aygües lo mes 
lluny possible deis ánguls deis contraforts. Algunes de 
aqüestes gárgoles son evidentment esculpides per artistes 
distingits. 

Molt endarrerits anavem nosaltres respecte ais avensos 
que feyen nostres vehins, puix, mentres élls reemplaQaven 
les figures de animáis ab les humanes en lo sigle XIII y les 
carregaven de detalls en lo XIV, aquí nos acontentavem ab 
caps curts esculpits toscament y ab figures qual execució 
demostra lo atrassada que se trobava la esculptura en nostra 
Patria. Pero en cambi, durant los sigles XV y XVI, quan les 
gárgoles de Franca s' escanyolexen prenent un carácter 



—i 119 )— 

d' estranya fieresa, les nostres arriben al mes alt grau d' es- 
plendor, presentantse, no cora aquélles, desproporcíonades, 
sino al contrari, guardant perfecte harmonía totes les parts 
de son cós; les nostres son mes reals, puix encara que s' hi 
vegen barrejes estravagants, no obstaüt, la distribució de les 
parts del cós es mes verosímil y ayrosa. 

En lo sigle XV, si be 'Is detalls son fins y comunment 
nombrosos, ab tot, la seva massa conserva unaactitut franca 
y una silueta enérgica; les potes, les ales y fins les plomes y 
pels deis animáis son ben detallats; les testes, estudiades ab 
cuydado, son quasi sempre verdaderes obres d' art, tant per 
sa execució, com per la espressió que 'Is sapigué donar V es- 
culptor, unesVegades detristesa, al tres de alegría sarcástica, 
altres de burla y la major part de les vegades de desespera- 
do. Se coneix que aqüestes importa^ts parts de la esculp • 
tura de la etat mitjana han sigut sempre tractades per mans 
exercitades; élles conserven fins molt tart, lo seu carácter 
original y encara, en los primers temps del Renaxement, 
se véuhen sobre 'Is edificis gárgoles que conserven V estil del 
sigle XV^. 

A Franca no es fins á la segona meytat del sigle XVI, 
que Is esculptors d exaren absolutament les antigües formes 
donades á les gárgoles, pera adoptar les figures de quimeres 
imitant certes figures antigües ó carteles, ó simplement 
canons. 

Nosaltres trigarem un poch mes á perdre les tradicions 
gótiques per lo que respecta á gárgoles; pero durant lo si- 
gle XVII se anaren transformant omplintse de detalls ba- 
rrochs, fins que áprincipis del XVIII ja desaparegueren peía 
dexar son lloch á les cañáis ador na Jes y á les carasses. 

En algunes regións de Fran9a com la Champagncy 
Basse-Loir y la Isle-de- Frunce^ les gárgoles son molt nom- 
broses; en altres son mes escases com á Bourgogne y en lo 






— ( I20 ) — 

centre y mitg-dia; y en altres, per fí, falten absolutameot; 
degut tot aQO á la abundancia ó carencia d^ matéríals aptes 
pera esser esculpits ab fiaura y consistencia ensemps. 

Les nostres, fetes ab pedra calida de Montjuich^ no po- 
den teñir la riquesa de detalls que mostren altres de al- 
gunes regions de Franga, á causa de la poca finura de la 
pedra. 

En trevalls com lo que nosaltres empreném, deu procu- 
rarse no posar la interpretació de les figures massa hipoté- 
tica, donant molta estensió al simbolisme. 

No som de la opinió de M. Chamfleury (i) qui nega tot 
simbolisme, pero tampoch som de aquells qui exajeren les 
coses volent fer veurer lo que realment no existeix. In me- 
dio consistit virtus. 

En totes les époques la fantasía ha sigut un deis princi- 
páis elements del art, y no 'ns ha d' estranyar que en la or- 
namentado deis monuments de la etat mitjana hi hage algu< 
nes figures convencional, com n' hi ha vía en les arquitec- 
tures grega y romana. Pero afó no vol dír que totes ho sien, 
molt al contrari; nosaltres estám conven9uts de que quasi la 
totalitat de gárgoles de Barcelona teñen son significat ja 
simbólich, ja satirich, carácters abdós que marquen lo naxe- 
ment y la vulgarísació de una idea. 

Y veuse aquí '1 fonament de la divisió de nostia tasca 
en estudi de les gárgoles simbóliques y estudi de les gárgoles 
satiriques. 

La importancia de nostre trevall no pot negarse, puix^ 
com s' ha dit repetides vegades, en los elements artistichs hi 
ha escrita en lletres, potser encara no ben desciírades, la 



(l) ffistoire de la Caricature au mogen age. 



— ( 121 1- 

cróníca de la marxa social de les époques pisades. Les for- 
mes arquitex:tÓQÍques, que son resultat de lo mes íotim del 
cor del hoaie, sintetison ses costums, sos ideáis, sa raga, y 
en geroglifíchs nos conten lo que no 'ns poden dir les cróni- 
ques, ni les histories antigües. 

Víst airo ¿hi haurá encara qui negué la importancia de 
un estudi detingut sobre les gárgoles de Barcelona? No ho 
creycm, puix élles, en efecte^ poden esplicarnos V origen de 
algunes de nostrestradicionsy nos mostren los vicis, virtuts, 
creencies y preocupacions de la época mes gloriosa de nos- 
tra Nacionalitat Catalana. 
(Seguir áj. 

NORBERT FONT Y SaGÜÉ. 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



CatAlago del Museo Arqueológico- Artístico Episcopal de Vich 

Fundado jf soitmnemenie inaugurado en 7 dt Julio de l8gi por el Excelen ' 
tisimo i Iluslrisfmo señor doctor don [osé Morgades y Gili; obispo de la 
Diócesis. — Publicase bajo los auspicios del mismo Prelado, — Cuaderno 
segundo, — Vich y Imprenta de Ramón Anglada^ Plaza Mayor, (i) 

♦•♦ - - 



No pretendemos con esta Nota encarecer la grandísima 
utiliJad del volumen que acaba de darse á luz destinado, 
como su título indica, á servir de guia para losi que visiten 



(1) Al aparecer en 1893 el caaderno primero del Catálogo, pablioamos 
en el Boletín de la Arqueológica (Baeroy Marz), 1895) un ligero estadio de 
tan útil libro, ooapándoaos de la-i pinturas qae atesora dicho Museo.El Caader • 
no segando, qae contiene la enumeración y descripción de los reatantes objetos, 
publicado recientemente, como complemento del primero, Ta á ser estudiado en 
esta nota, la cual debe, por tanto, considerarse como continuación de lo que 
consignamos en su oporhini'^n'1. 

N. DK LA D. 



— ( 122 ) — 

el riquísimo y portantes conceptos notable Museo Episcopal 
vicense. Basta con ojear el Catálogo para convencerse al 
punto, en primer lugar, de la excepcional importancia de 
aquel depósito de preciosidades artísticas y arqueológicas; y 
en segundo lugar, de la necesidad de orientarse ante el nú- 
mero considerabilísimo de ejemplares, todos de valor indis- 
cutible, muchos de grande interés para la historia de nuestro 
Arte indígena, y algunos de excepcional importancia por 
ser únicos en el mundo de las artes y de la Arqueología. 
Tres mil son los objetos que se describen en el Catálogo^ y 
este dato lo creemos suficiente para excusarnos de entrar en 
detalles. Con todo; lo prolijo del trabajo no ha de ser parte 
para que dejemos de indicar, si bien ligeramente, el contenido 
del Catálogo^ con el exclusivo intento de llamar sobre él la 
atención de nuestros lectores. 

A la descripción de ios ejemplares, con el número que 
cada uno de éllcs tiene señalado en el Museo, siguen en la 
obra dos índices que facilitan en gran manera el conocimien* 
to de los objetos descritos; el índice numérico, y el índice 
por materias. Éste, especialmente, abarca cinco grandes sec- 
ciones; á saber: I. Pioto Historia; II. Ai te Pagano; III. 
Arte Cristiano; IV. Etnografía. En la primera sección se 
coaiprenden los ejemplares de la edad de piedra,— períodos 
peleolítico y neolítico, (hachas de dos biseles é instrumen - 
tos diversos), siguiendo luego los objetos de piedia, de hie- 
rro, de hueso y de cerámica, incluidos en la edad del metal. 
Al grupo clasificado como correspondiente al Arte pagano, se 
incluyen las antigüedades egipcias, griegas y romanas repre- 
sentadas por un número considerable de objetos funerarios y 
ejemplares notables de cerámica, vidriería, marfil, hueso, 
bronce, oro, estaño, hierro y piedra. La sección III, que com- 
prende el Arte Cristiano desde las antigüedades romano- 
cristianas hasta las joyas modernas, es la que coloca al Museo 



-( 123 )- 

episcopal en el lugar prdetniaeate qu3 ea justicia le corres- 
pDnde, y que por sí sola bi^ta para que se le clasifique como 
único en el mundo, dentro de la especialidad que compren- 
de^ ó sea, de la liturgia catalana. La admirable colección de 
pinturas en tabla á partir del siglo X, permite trazar la histo- 
ria completa y abundantemente documentada del proceso 
artistico de nuestra región; con cuya sección forma admira 
hle pendant la no menos rica é interesante de Orfebrería, en 
la cual no se sabe qué admirar mis, si la riqueza de las pre- 
seas de art<*, ó su grandísimo valor histórico. No les van en 
zaga á las dos indicadas secciones, las que comprenden los 
ejemplares de escultura, de indumentaria, de metalurgia, et- 
cétera, etc. A tan riquísima sección acompaña, y completa, 
en cierta manera, la civil, la cual en joyas, estofas y mo 
biliario contiene ejemplares preciosísimos. Finalmente; 
las secciones del Arte Mahometano y de la Etnogra • 
fía tienen un interés especial é inesperado, demostran- 
do el buen criterio y la amplitud de miras que han pre • 
sidido á la formación y organización del Museo episcopal 
de Vich. 

El Catálogo de tan notable depósito de Arte dá una idea 
completa de la importancia y del valor que tiene aquel Museo, 
pues, al señalar los objetos catalogados, descríbenselos mismos 
con la mayor suma posible dedatos^ dando así á conocerla va- 
lía de los ejemplares Para completar mejor la descripción 
acompañanaltexto algunos fotograbados, ejecutados con suma 
limpieza, que permiten apreciar en todos sus detalles los ob- 
jetos reproducidos, sirviendo á la vez de modelos de estudio 
y de auxiliares poderosos para ilustrar al lector. Bajo dichos 
conceptos se señalan la; reproducciones de la leona bizan- 
tina, (número 194 del CatálogOy)ea la cual se ven las sagradas 
figuras de Jesús, la Virge.i y el Bautista, pieza de subidísimo 
valor, (siglo XI); el celebérrimo frontal de las <3;bruixas» de 



jíi íp _■ 



— ( 124 >— 

San Juan de las Abadesas, (número 55?,) siglo XI; la Mortaja 
de San Bernardo Calvó, obispo de Vich, (número 791), siglo 
XI-XIl; una Mitra abacial del siglo XIV (número 374); un 
paño de atril, (número 1434), etc., etc. 

El Catálogo describe también, más ó menos extensa- 
mente, según su importancia, los cxMciñios-Máj estadas ^ in- 
signes por su singularidad y cuyo significado ha sabido po- 
ner de relieve, de un modo tan elocuente, nuestro digno 
Vice- Presidente don Joaquín de Gispert en su estudio; Una 
nota d' Arqueología Cristiana. La Indumentaria en los Cru- 
cifixs. (i) 

Sigue luego en el Catálogo la enumeración detallada 
de los ejemplares de Orfebrería litúrgica. Unas 30 cruces 
comprende esta sección, (potenzadas, crucifijos, cruces pro- 
cesionales, fragmentos, etc.), abarcando un período de desde 
antes del siglo X al últimos del pasado. De entre ellas so- 
bresale la interesantísima cruz potenzada de cobre dorado 
con figuras esmaltadas de azul, (número 766). En el an- 
verso vése la sagrada imagen del Redentor fijada con cua- 
tro clavos y subpedáneo, según tradición constante observa- 
da así en la Iglesia Oriental, como en la Occidental. La 
cabeza erguida ante nimbo crucifero y ceñida con corona 
real, imitando pedrería, parece recordar aquel Rex tremen- 
da magestatis de la sublime Prosa del oficio de Difuntos, 
completando esa impresión la indumentaria característica 
del Crucifijo, consistente en larga túnica imperial de es- 
malte y oro, tratada con la rigidez tradicional y caracterís- 
tica en las obras artísticas de la época bizantina. Avaloran 
de un modo considerable este ejemplar, de excepcional im- 
portancia, los detalles que contiene esta cruz, obra sin duda 



(1) Yéaose los números correspondientes á los meses de Junio á Noviem- 
bre de 1895, del Boietin mensual de esta AsocíaOIÓN. 



-( 125 )- 

anterior al siglo X, y que merece por sí sola unamonogra 
fía. E>e los siglos XI y XII guárdanse un Crucifijo y una 
cruz roooiánica notables por muchos conceptos» demostrando 
h persistencia de los tipos consagrados por la ti adición para 
representar á Jesús crucificado, vencedor en la cruz, como pa- 
rece indicarlo la actitud de las figuras. No son menos inte- 
resantes las cruces procesionales, enriquecidas con esmaltes 
y piedras similares, prolijamente labradas al buril y al repu 
jado, sobresaliendo la que lleva el número 460 del Catálogo 
(siglos XII XIII). Las cruces de transición del románico al 
ojival, pertenecientes todas al siglo XIII. son dignas de es- 
tudio, formando una interesante página de la historia de este 
sagrado signo de nuestra Redención. Sigue en orden crono- 
lógico la colección de cruces del siglo XIV, hermosísimas 
todas por sus adornos repujados y los esmaltes ó pedrería 
que las enriquecen, distinguiéndose por dichos conceptos las 
.señaladas de números 855 y 333 en el Catálogo^ especialmen- 
te esta última por marcar el paso de las cruces ojivales, á las 
fastuosas del Renacimiento. Completan esta sección las cru- 
ces del siglo XVI, todas interesantes por su factura y estilo. 

Esta sección de orfebrería litúrgica aumenta su interés 
y riqueza con los copones, cálices, portapaces, incensarios 
y plgunos objetes eniiquecidos con mosaicos y esmaltes^ 
cuya descripción h-^ríi fsáz prolija la presente nota. Con 
todo, por su Víílor arqueológico, indicaremos ui admirable 
copón del siglo XI (núm. 133") Lo que Uevíimos dicho res- 
pecto de líís cruces, puede r patirsi d¿ dichos objetos sa- 
grados, y también de los cálices, pues en el Museo exis- 
tf-n ejemphres de los siglos XIII, XV y XVI, en los cuales 
los artistas románicos y del goticismo hicieron gala de su 
pericia y buen gusto. 

Merecen capítulo aparte los incv.-nsarios románicos de 
cobre, del siglo XII, siendo notabilísimos los señalados de 



-( 126 )- 

■ 

núms. 184 y 1943, no desmereciendo de ellos el incensario 
gótico del siglo XIII, de cobre dorado, cincelado y esmal- 
tado, (núm. 1575}. 

Para concluir esta sección de superior importaiicia del 
Museo, citaremos el cuadrito crientpl bizantino de finísimo 
mosaico, obra del siglo X-XI, (núm. 2181): «ejemplar de 
>/gran rareza y precio, notabilísimo por lo diminuto de sus 
^piezas, puesto que ninguna alcanza más de un milímetro 
^cuadrado. Avalóralo no poco su relativo estado de con - 
:i^servación, que supera en mucho á los dop qus atesoran el 
»Museo del Vaticano y el de San Marcos de Venecia, sin que 
>les ceda en mérito; srgún se consigna en el Catálogo, 

A la enumeración descriptiva de los ejemplares que 
constituyen la interesante sección de Orfebrería religiosa, 
sigue en el Catálogo la de Eboraria (marfiles,) describién 
dose en primer término la icona bizantina, (número 1964,) 
antes citada, en que se ven en alto relieve las Santas Imáge- 
nes de Jesús, la Virgen y el Bautista, pieza de subidísimos 
valor, debida á algún experto artista oriental del siglo XI. 
Más moderno, toda vez que pertenece al siglo XV, pero no 
inferior en mérito artístico, es el hermoso díptico (núme 
ro 1 180) conteniendo escenas déla Pasión de Cristo. Estos 
dos ejemplares constituyen por si solas otras tantas joyas 
de excepcional importancia del Museo. 

La sección de Escultura puede, sin exageración alguna, 
parangonarse con la riquísima que contiene las pinturas en 
tabla, si es que no la aventaje por el número, variedad y 
grandísimo interés que todos los ejemplares tienen para el 
arqueólogo y para el artista. Desde las rudas y severas Ma- 
jestades de la época románica, hasta los primores del Rena- 
cimiento y los atormentados caprichos del Barroquismo, há* 
Uanse, sin lagunas, ni paréntesis, Jas páginas todas de la 
historia del arte en las importantísimas ramas del escultor y 



— ( 127 )- 

del tallist9. Sorprende por su ingenuidad el Crucifijo del si • 
glo X, (número 83), adelantándosele por su factura el del 
siglo XII, (número 76), y sirviendo de modelo para demos- 
trar la persistencia de ciertas tradiciones artísticas, la del 
siglo XIV, (número 1955). Enuméranse luego las cruces co- 
rales, no menos dignas de estima que los Crucifijos citados, 
por su carácter típico y por su rareza. 

La iconografía sagrada, especialmente la que se refiere á 
las Imágenes de Jesús y de la Santísima Virgen, puede estu- 
diarse ampliamente en el Museo de Vich. Dos ejemplares 
muy notables cítanse en el Calálog o, (números 1602 y 789) 
verdaderos modelos en su género^ (siglos XII y XIII res- 
pectivamente). Con muchísima razón se consigna que «por 
>su número, variedad, fecha é historia, las imágenes de 
»la Virgen, inclusas en esta sección, hacen de ella otra de las 
^primeras del Museo. )i^ Treintisiete de dichas imágenes se 
describen pertenecientes á los siglos desde el X al XVII, 
labradas en mármol unas, en alabastro otras, de piedra 
y de madera las más. Bs una colección completísima y tal 
vez única en su especialidad artística. No es menos intere- 
sante la sección de imágenes de Santos, esculpidas en mar 
mol, cuya detallada descripción contiene el Catálogo, sobre- 
saliendo entre otros ejemplares de esta sección, el magnífico 
relieve con escenas de la Pasión, Muerte, Resurrección y As- 
censión del Señor, obra soberbia del siglo XIV, (número 576), 
respecto de la cual se dice: «Esta excelente obra escultural 
»de alabastro, atestada de sobre ciento cincuenta figuras, 
»ofrece múltiples, variados y característicos detalles indu- 
»mentarios, entre ellos la barretina catalana, prestándole 
»también interés la pintura al óleo que lo decora, un tanto 
»posteiior, pero que remeda al aparecer la Je la fecha de la 
>construcción del altar.— Siglo XIV.— Mide 2'88 por 1^90 
»metros.» Digno compañero del anterior relieve, es el seña- 



■■ 






_d ^^ r . 



— ( 126 )— 

lado con el número 575, cuya descripción copiaríamos de 
buen grado, si no fuese dar á esta Nota una extensión des- 
mesurada; y por último, por su grande interés histórico, se- 
ñarse el retablo románico, en relieve, de madera, (número 
556), obra del siglo XII, que es una de las más celebradas 
piezas del Museo. 

La Indumentaria litúrgica, (bordados y tegidos) consti- 
tuye una de sus secciones más importantes. Basta para con- 
vencerse de ello con ojear el Catálogo desde su página 218 a 
la 234 inclusives. Es riquísima, ciertamente, la colección de 
casullas que en número de unas veinte se custodian en el Mu- 
s:o, pertenecientes á los siglos del XV al XVIII, señalándose 
los ejemplares números 1435, 2057 y 1437 como más notables; 
á los cuales acompañan por su bellísima labor y por la anti- 
güedad de su fecha, las dalrráticas paxa acólito, obras precio- 
sas de los siglos XIV y XV, (números 1432 y siguiente). Com- 
pleta esta sección de la indumentaria sagrada, la colección de 
capas pluviales de singular riqueza y valor artístico; y como 
si ellas no bastaran por sí solas para dejar el ánimo suspenso 
de admiración, viene luego la soberbia colección de mitras, 
que permite estudiar esta prenda litúrgica desde las severas 
formas que presentan las de los siglos XIII y XIV, hasta las de 
gran riqueza ornamental que alcanzaron en los posteriores. El 
ejemplar n.*" 2251 es de una importancia verdaderamente ex- 
cepcional. Suba de punto, todavía, el interés de esta riquísima 
sección del arte cristiano medieval, en los frontales para altar 
que en número de trece se admiran en el Museo. Recordando 
el incomparable de las Bruixas, que por si sólo merece una 
monografía, á tanto monta su importancia, parece que node- 
hiérase citar otro; con todo el señalado con el n,* 2050 en el 
Catálogo, si bien no le adelanta en antigüedad, le supera en 
mucho por su subido valor artístico. Es una soberbia alhaja 
del siglo XIV, oriunda de Florencia, y obra maestra de Geri 



T'- 



— ( 129 )- 

Lapi rachania ior Cf según la inscripción que se lee en esa pe- 
regrina obra de arte. Dignos de figurar á su lado son los 
frontales que Ik van aplicado en su centro bellísimos borda- 
dos representando la adoración de los Reyes, uno; la Anun- 
ciación, otro; y la Virgen de los Dolores, el tercero, admira- 
bles ejemplares los tres del siglo XV. 

Clasificados como objetos varios úe esta importante sec- 
ción del Museo, figuran algunos paños de atril y cubre-mi- 
s les, verdaderamente notables, (núms. 1430 y 1434); un típico 
paño mortuorio gremial; y varios fragmentos de telas. (Siglos 
XI al XVIII). 

De grandísimo interés son los ejemplares que se clasifi- 
can en el Catálogo bajo la denominación de «Mobiliario Li- 
túrgico.» En esta sección hallan cabida las cajitas de reli- 
quias, (del siglo XII al XVI), viniendo en ella comprendido 
el rarísimo botecito de vidrio para guardar reliquias^ dentro 
del cual se encontraron reliquias y un pergamino del siglo 
XI. No puede pasarse por alto la preciosa bandeja para pe- 
titorio de madera torneada y policromada (n.* 1491), obra 
notable del siglo XIV; ni menos la colección de guadamaci- 
les de los siglos XVII y XVfll, que demuestran á qué grado 
de perfección y buen gusto llegó en nuestro país esa aitística 
industria, hoy poco menos que desaparecida, por desgracia. 

La Sección de la Metalurgia religiosa es, sin duda, una de 
las más notables, con serlo todas, del Museo episcopal. El Ca- 
tálogo des críhe diez cruces de término, (XII al XVI) ó. de 
padfó; á cuyes ejemplares siguen los hostieros (uno de ellos 
del siglo XIV, n.'' 1977). y unos raros moldes de barquillero 
(neulers), del mismo siglo. Riquísima también es h colección 
de candelabros, y además interesante por su gran variedad de 
formas, desde las simplísimas dt*l sig-o XIII, basta las sober • 
biasde los siglos XIV y XV, obras maestras en su género por 
su riqueza y buen gusto; á las cuales acompañan las de com- 



M 







H 130 )- 

pilcadas formas de los siglos XVI y XVII. En esta sección se 
comprende la abundante colección de candeleros, palmatorias 
y antorcheras, ¿ partir desde el siglo XII, verdaderos modelos 
que deben señalarse con especial estima; y las coronas de luz, 
que las hay de los siglos XII hasta el XVII. Por su refinado 
gusto y perfecta ejecución, muchasde ellas, merecen un estu- 
dio especial, y sobre todo, piden que se restablezca su uso 
para la iluminación de nuestras iglesias, en sustitución de las 
anti-artisticas arañas de vidrios tallados que se han usado 
hasta ahora para dicho objeto. Completan la rica colección 
que examinamos, las puertas, verjas y sus accesorios, dignas 
de detenido exá(nen, y que dan clara idea también del jurado 
de perfección que alcanzó en nuestro país la cerrajería artís- 
tica, á partir ya del siglo XII, habiendo llegado á los mode- 
los de insuperable belleza del siglo XV. No menos rica en 
ejemplares es la sección de bronces y cobres; (campanas, lám- 
paras y bandejas, éstas en número muy considerable, y con 
distintos asuntos); así como es abundantísima la sección deno- 
minada de «insignias religiosas» (crucifijos, medallas, seña- 
les de Cofradías), en su mayoría del siglo pasado. 

La parte civil del Museo es muy numerosa. Comprende 
las dos secciones de Orfebrería: (pendientes, medallones y 
relojes de bolsillo, etc. etc.) y de Indumentaria: (jubones, 
pañuelos, escofietas, calzado, medias, abanicos, peinetas, et- 
cétera), ejemplares del siglo pasado, en su mayor número. 

Doce tapices (siglos XVI y XVII) adornan el Museo 
episcopal de Vich, sobresaliendo por su originalidad el seña- 
lado con el número 56, obra de un experto artista italiano; 
debiéndose notar con preferencia el que tiene elnúmero 1744 
tn el Catálogo, cuyo asunto es la Dedicación del Templo de 
y^r«5a/^«, «ejemplar notabilísimo por U valentía del dibujo 
y efectos de luz » Bajo iguales conceptos debe mencionarse 
especialmente el soberbio tapiz número 1745. 



H 131 )- 

Es así mismo rica la colección de arcas de novia, pu- 
diéndose estudiar todcs los motivos de orne mentación usa- 
dos en este típico mueble de nuestras snXiguQs pagesias . 
Hay ejemplares de singular riqueza, verdaderos mDJelosen 
su género. Bajo este concepto señalaremos los que en el C^r- 
/áfo^(7 aparecen indicados coa los números 23797.88. Éste 
especialmente es un ejemplar de escepcional interés, (siglo 
XVI). Completan la colección de arces catalanas las arquime 
sas, arquillas, cofrecitos y cajitas que enriquecen sobre ma- 
nera esta sección. Como típicos merecen citarse también los 
cofrecitos (números 1405 y 1852 del Caía logo), de los siglos 
XIV y XV, respectivamente. Siguen á esta colección de pe- 
queños muebles, la serie de camas, dignas tedas de detenido 
estudio, y en paiticular, por su mucho mérito, la del núme- 
ro 1746, obra del siglo XVII, y las características de nuestro 
país llamadas ////í ¿* O/o/; siguiendo lu^go algunos sillones, 
sillas, taburetes y braseros del siglo pasado y varias cornuco- 
pias de la misma centuria. 

Muy interesante así mismo es la colección de instiumen- 
tos de música, sobresaliendo por su valor histórico y riqueza, 
una arpa (que tiene el número 1800 en el Caiálpgo,) que per- 
teneció á la famosa Madame de Maintenón (Francisca d' Am 
bigne). (1635 1 7 19), esposa morganática de Luis XIV. 

Riquísima es también la sección de ejemplares de cerá- 
mica. Esta importante rama del arte industrial se halla re-' 
presentada en el Museo por un número considerable de fuen- 
tes, platos, tazas, escudillas, lebrillas, etc., policromos, de 
mil veriadas formas, de asuntos distintos, y de diferentes 
procedencias, que hacen de esta sección una de las mas en- 
tretenidas del Museo, completada por la típica colección de 
botes de farmacia, piletas, macerinas y vasijas. La sección 
de azulejos contiene un considerable número de ejemplares, 
de procedencia catalana, de los siglos XIV, XV y XVI, curio- 



- (132) - 

sos modelos para estudiar el desarrollo é importancia que 
adquirió en nuestro país esa industria, cuyo abolengo debe tal 
vez hallarse entre los eximios artistas árabes, si algo indican 
las reminiscencias que de dicho estilo muchos de ellos pre- 
sentan, tanto por su factura, como por sus dibujos y entona- 
ción . 

En la sección de Vidriería pueden estudiarse ejemplares 
notabilísimos, de fabricación c^talau'^, que consienten com- 
pararlos con los celebérrimos vidrios venecianos. Es una co- 
lección por demás curiosa y cuyos variados y gallardos ejem- 
plares dicen muy claro el grado de perfección á que tal in- 
dustria llegó en nuestro país. Los ejemplares del siglo XVI 
que se mencionan en el Catálogo, son muy dignos de tenerse 
en cuenta por su impr^rtancia artística y por su carácter típico. 

La Metalurgia ocupa un lugar muy importante entre 
las colecciones del Museo. Los numerosos hierros forjados 
que enriquecen este depósito merecen un estudio detenido y 
sin duda alguna muy provechoso. Verdaderas obras maes- 
tras pueden estudiarse en este ramo de la industria. Canda- 
dos hermosísimos (número 2042); llaves de complicados 
dientes; aldabones la prolija labor, (número 162); clavos de 
formas variadísimas; chatones, goznez. etc., etc.; constituyen 
un museo á parte por el número é importancia de sus ejem- 
plares. 

Aumenta el interés que la sección anterior atribuye al 
Museo vicense, la notable sección de armería. Varias son las 
piezas de armadura y barda, con ejemplares desde el siglo X 
8l XVI; siguiendo la sección de armas de tiro, curiosísima, y 
de armas de fuego, no menos interesante, y la de armas blan- 
cas. 

Reducida es la sección de instrumentos penales^ de los 
siglos XlV, XV y XVI, pero no meaos digna de fijar en sus 
ejemplares la atención del estudioso. 






I 

^ 






-( 133 )- 

Después de reseñar el Catálogo la colección de insig- 
nias, y de enumerar los recuerdos del gran filósofo vicense, 
el doctor Balmes, piadoso recuerdo de su patria agradecida, 
éntrase á dar noticia detallada de la interesante sección del 
Arte Mahometano. Los tejidos árabes vénse representados 
por algunos ejemplares de subidísimo valor. El tejido de 
seda, aprovechado como frontal de altar, (número 557), es 
de un valor arqueológico escepcional, (siglo XI), conforme 
han reconocido cuántos inteligentes en indumentaria lo han 
examiüado. Es el W^mzáo Páli de las bruixas. Igual interés 
despiertan los dos fragmentos de tejido de seda (número 790) 
pertenecientes al sudario en que fué envuelto el Cuerpo de 
San Bernardo Calvó, obispo de Vich (1233 -1243), siglos XI y 
XII, y los demás fragmentos de tejido que se conservan en el 
Museo, los cuales tienen cada uno de por si un interés es- 
pecial. Otros ejemplares del arte mahometano pueden 
estudiarse en el Museo de Vich, entre ellos, la notable va- 
sija hispano-árabe que se describe detalladamente en el Ca 
íáloffOf (número 1021), siglo XIV; el jarrón de barro rojizo, 
perteneciente al siglo XV; la numerosa colección de la misma 
centuria y otras de época posterior; una curiosísima candileja 
del siglo XÜI (número 323) y otras de los siglos XIV y XV, 
y los interesantes azulejos de dichos siglos. Completan la 
sección mahometana los hermosos ejemplares de ferretería 
de los siglos XII, XIII y XIV, los bronces y cobres que 
completan esta sección. 

Finalmente, á la Etnografía se destina la última parte 
del Catálogo^ en el cual se enumeran algunos curiosos ejem- 
plares del Japón, de la China y de la India, y de varias lo- 
calidades del continente Africano, de América y de Ocea- 
nía; sección verdaderamente interesante, y que por la varie- 
dad y rareza de los objetos que contiene merece un estudio 
detenido para darse cuenta de las distintas civilizaciones de 



* ^í 



>: ■. ■ 



-( 134 )- 

aquellas regiones tan apartadas de las nuestras geográfica y 
moralmente consideradas. 

Hemos dado cima á esa rápida y mal pergueñada Noia^ 
la cual no tiene más objeto que indicar á grandes rasgos el 
cúmulo inmenso de riquezas atesoradas, en un tiempo relati- 
vamente corto, en el Museo Arqueológico Artístico Episcopal 
de Vich; prueba elocuente de lo qae puede una voluntad fir- 
me puesta al servicio de una inteligencia tan privilegiada y 
de un corazón tan generoso y amante de la pública cultura 
como el del egregio Prelado, que para honra de la Patria, 
ocupa tan dignamente la sede deGotmar, Atton, Oliva, Ber- 
nardo Calvó y de tantos príncipes de la Iglesia que han ele- 
vado á la S3de Vicease entre las primeras del Orbe Católico. 

Seríamos injustos, por último, si no consignáramos nues- 
tro aplauso sincero y entusiasta á los ilustradísimos indivi- 
duos de la Junta de Gobierno del Museo, señores don Anto- 
nio de Espona, don José Serra y Campdelacreu y Rdo. don 
José Gudiol, autores del Catálogo^ junto con don Pedro 
Bofill, por su labor pacientísima y digaa Je toda alabanza. 
A pesar de formar un voluminoso libro de 542 páginas, 
con muchísima letra, con todo, no hay la que se ne- 
cesitaría en una obra de tal naturaleza, según, con giáfica 
frase, escribe uno de los autores del Catálogo, (Reverendo 
señor Gudiol) al autor de la presente Nota. Con efecto; se 
advierte al final del libro que no se incluyen en el mismo 
«el notable monetario que posee el Museo, compuesto de 
>3500 monedas españolas é imperiales romanas, ni la precio- 
>sa colección mumismática Ansetano Vicense, (i)lamáscom- 
»pleta que se conoce, compuesta de 131 monedas y 30 tantos 
)^de coro, muchas de ellas inéditas y únicas. Tampoco se han 



(1) Véase en la pág. 187 una nota relativa á las monedas episcopales do 
Vich. 



,5 « • 



n 
1 



:^cata]ogado los numerosos códices iluminados, papiros, in- 
>cunables y grabados, que forman, con las planchas, sellos y 
^clichés, la magnífica colección bibliográfica.:^ Estas secciones, 
lo mismo que los 1400 objetos de toda clase, no menos valió 
sos que los descritos en el Catálogo^ formarán los sucesivos 
apéndices dd tan útil obra. 



La considerable extensión de la Nota bibliográfica que 
precede, relativa al Catálogo del Museo Arqueológico Artis - 
tico Episcopal de Vich^ nos priva de dedicar el espacio que 
requieren las obras que recientemente se han publicado, y 
hemos recibido, de interés histórico, arqueológico ó artístico. 
Por lo tanto, sólo nos será permitido dar cuenta de las aludi • 
das publicaciones, dejando para los números sucesivos de esta 
Revista el ocuparnos de ellas con la detención debida. Di- 
chas obras son las siguientes: 

Biblioteca histórica manresana, pubicada baix la direc- 
ció del arxiver municipal Leonci Soler y Marchy Tomo I. 
Descripció de la grandesa y antiquitais de la ciutat de Man - 
resa, obra inédita de Magí Canybllas, (sigle XVII); ab la 
biografía del autor: Manresa, Imprempta de Antón Bsparbé, 
Santa Llúcia, 42. — 1896.— Volumen de 534 páginas. 

Instituciones y Reyes de A ragón.— San Juan de la Peña, 
su historia y sus TRADICIONES. {Segunda edición corregida 
y aumentada)^ por el Excelentismo Sr. D, Víctor Balaguer. 
—Madrid, Establecimiento tipográfico «El Progreso,» calle 
del Fomento, 3.— 1896.— Volumen de 307 páginas. 

Episcopologio de la Santa Iglesia de Tortosa, por el 
doctor don Ramón O' Callaghan^ Canónigo Doctoral de dicha 
Santa igelsia, Archivero del Excelentísimo Cabildo^ y por 
el Excelentísimo Ayuntamiento^ Cronista de Tortosa.— Tov- 
tosa, Imprenta Católica de G. Llasat, Plaza del Hospital, 5.— 
1896.— Volumen de 279 páginas. 



■5".* 



-i 136 )- 

Monasterio de Santas Ceüs. (Tarragona), — Memoria 
descriptiva^ por don Juan Bta, Pons y TravaL Leída en la 
excursión verificada a dicho Monasterio por la Asociación de 
Arquitectos de Cataluña en 59 de Mayo de /<S95.— Barcelona, 
Tipografía de Balmas, Casamajó y Compañia, calle del Co- 
rreo Viejo, número 5. — 1896. — Un folleto de 51 páginas^ 
ilustrado con 27 fototipias. 

Dominación Goda en la Península Ibérica. -— Memoria 
leída en la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona en 
la sesión celebro di el día 13 de Abril de i8g6^ por don Fran • 
cisco Romaníy Puigdengolas. — Barcelona, Estable. ico iento 

tipográfico de Jaime Jepús, Calle del Notaiiado, número, 9 

— 1896.— Un folleto de 56 páginas. 

Antiguas Confrarías en nostra Parroquia (5«w/ Salva- 
dor de Vendrelí) y llurs festas populars, per Jaume Ramón. 
— Vendrelí, Imprenta de Ramón Germans, Teatro, 13. — 1896. 
—(Un folleto de 35 páginas). 

El Altar de plata de la Catedral de Valencia, por el 
doctor do/i Roque Chabás, Canónigo de la misma.-— Y alen' 
cia. Imprenta de Francisco Vives Mora, calle de Hernán - 
Cortés, 6.— 1896.— Un folleto de 20 páginas. 

Heroica defensa de Ciudadela de Menorca contra la 
invasión sarracena en el año de la desgracia 1558, por un 
ciudadano.— Ciudadela, Tipografía Católica del Sagrado Co- 
razón de Jesús.— Opúsculo de 21 paginas. 

Camoens e i nuovi poeti portoghesi, Conf érenla tenuta 
alia III Serata Intellectuale delV anno 'secondo il ^o maggio 
i8g6 nella Sala Ricordi dil^ apoli,— Antonio Padula. — Nápoli. 
— Stab, Tipogiafía Pietro e Veraldi neir Instituto Casanova. 

— 1896.— Folleto de 80 páginas. 



-( 137 )- 



RESUMEN DE REVISTAS 



Revista de Catalunya. — C/^«í7/>5, Lleíres, Arts,—Anv 
i®% Cuadern i^^ .—Sumari.— Nostrespropósits, — Una pá- 
ranla dupiosa . Scbastiá Fsíraés.—Antigues divísíóns de Ca 
talunya. N. Font y S^gné.^Berenguer Ramón 11 ^ (poesía). 
Francisco Torres y Rayató. — Recoris del Palau. Ramón 
N. Comñs.-^Iníervenció deis gremis en la qüestió social. 
Pere Company y Fages.— iVbí^s /<?a/ra/5. Ramón Pomés.— 
Varietats.— X^5 campanes de Barcelona, —Les primeres de - 
coracións de roba. —Noyes, —YoiLEri.— Tractat de Regiment 
deis princeps é de comuniiats .ztlLo dot\en Ilibre del Crestiá^ 
composi en lo XIV® segle per lo B, M, Fr, Francesch Exime- 
niSf are novament reproduhit per Aatoni Balhixxa.—Llibre 
intitulat Jardinet de Oráis ^ «/ragtnents inédits trets de un 
M, S. del XV«° al XVI®** segle^ exislent en la Biblioteca de 
la Universitat de Barcelona, ip^t Aatoni Bulbena. 

Cuadern 2** . —Lo ducat caíala d* A thenas en lo regnat 
de D, Joan I, prr A. R ibió y Lluch.— A^o//t:/>5 d^ alguneslli- 
breries de la edat Mitjana^ per Joseph Brunety Ballet.— An- 
tigues divisións de Cxtalunya (acabament), per N. Font y 
Sagué. 

Cuadern 3' ,—Reccrts del Palau (continuació), per Ra - 
món N. Comas, (i) 

Esta publicación viene á llenar un vacío en el renaci- 
miento literario de Cataluña; vacío que era muy de lamentar 
después de haber cesado de publicarse la ^Biblioteca Cátala- 
nai^, del insigne literato D. Mariano Aguiló; La Revista Ca 



(1) De los Bucesívos caaderoos notaremos tan sólo los estulioB de intorés 
arqueológico, histórico ó artístico. —N. de la R. 



-( 138 )~ 

íalana, del docto canónigo D. Jaime CoUell; la Ilustrado 
Catalana^ la interesante Revista «Z* Avenpi^^ la Tradició 
Catalana y otras. 

Deseamos para la 4:Revista de Catalunya» larga y próspe- 
ra vida^ recomendándola desde luego á nuestros lectores. El 
sumario de los cuadernos publicados son una garantía 
del acierto que ha presidido en la elección de las materias 
de qué se ocupará la Revista, subiendo de punto el interés 
de la misma por la feliz idea de editar los tesoros del siglo 
de oro de nuestra antigua literatura regional. 

BUTUETÍ DEL CeNTRE EXCURSIONISTA DE CATALUNYA JuUoU 

Setembre 18^6. — Secctó d' excursións. — Excurstó particular 
ais estanys de Queranqa y de Nohedes^ per Joseph M.* Roca. 
—Santuari de Belloch^ per Agustí Pujol Safont, Pvre.— Sec- 
ció \Ási6nc9 .—Monedes encunyades á Salars en elsegle XVll, 
per Francesch Carreras y Candí.— Secció Científica.— Z* ob- 
servatori de Sant Feliu de Guixols, per Joseph Comas Sola. 
—Comunicsícións.—Espeleoloffia catalana^ per Pjre AIsíus y 
Torrent.— Secció Folk-lórica.— Zo Comte^ per Francisco Ra- 
món Monrós.— Z* arpa de David, per CelsGomís.— Gí?6a55a, 
per Joseph Condó Sambeat, P\^re.— Noves. 

No desmerece por su interés el último número del But- 
llett del Centre Excursionista de C¿7/a/«n>'a, de los demás que 
viene publicando trimestralmente está importante agrupación 
de amantes y admiradores de las maravillas naturales, de los 
recuerdos históricos y de los monumentos artísticos de la 
tierra catalana. El arqueólogo, el touriste, el erudito, hallarán 
siempre mucho qué anotar en cuantas publicaciones ha dado á 
la imprenta aquella benemérita Asociación. Su interés obliga- 
ría la reproducción íntegra de la mayor parte de los estudios 
de tan útil y agradable publicación; y por no ser ello posible, 
nos limitaremos á señalar, por su interés que pudiéramos 
llamarle de actualidad^ el cuestionario sobre espeleología ca- 



— ( I3Q )— 

talaaa. Esta cieacia novísima, cuyo fundador y propagandis- 
ta es el intrépido explorador de las Cevennes, de los Alpes, 
de los Balkanes y de las costas irlandesas, Mr. Martel, ha ha 
Hado entusiastas adeptos en Cataluña, cabiéndole al Centre 
Excursionista la honra de ser el iniciador de estos estudios 
en nuestro país. La Antropología y la Arqueología pueden 
contar con un nuevo y valiosísimo elemento para sus ínves • 
tigaciones, de las cuales podrá deducir datos de sumo interés 
para la historia de la primitiva cultura humana.— Las notas 
sobre numismática de la región Noroeste de Cataluña, son 
también dignas de tenerse en cuenta, por ser escasas las no 
ticias que sobre el particular se tenían. 

La Veu del }Ao}íTSEKR\r,—'Setmanari popular de Cata- 
lunya.^ 3, 24 y 31 de Octubre; 7, 14, 21 y 28 Noviembre 
1896.— /í75^/) A Gudiol y Cunill Pbxe.'-Las monedas episco- 
país vigatanas . --I Antecedentes. — II Notas históricas.— \\\ 
Catálech.—IV Cí7w^«/^r/s.=El estudio publicado por el eru> 
dito arqueólogo viceace, conservador del Museo episcopal de 
la misma ciudad y distinguido corresponsal de la Arqueólo 
GÍCA, Rndo. Sr. Gudiol, es de un interés escepcional para la 
numismática ausonense de los siglos medios, constituyendo á 
la vez una instructiva monografía del monetario episcopal que, 
entre otras preciosi Jades, se custodian en el aludido Museo. Si 
dispusiéramos de suficiente espacio daríamos gustosísimos ín- 
tegra cabida en esta Revista al estudio á que aludimos, pero 
en li imposibilidad material de hacerlo, nos debereiñ os con- 
tentar, apesar nuestro, con dar unos apuntes ligerísimos de 
tan importante monografía. 

En los antecedentes de este estudio, empieza su au- 
tor declarando, que el primer sistema monetario con que 
puede honrarse la antigua región ausetana, y que de- 
muestra la importancia que tuvo en la historia, es el 
ibérico. A más de 80 sube el número de improntas que 




— ( I40 - 

ha podido reunir para formar el catálogo de dicha serie, di- 
vididas en cinco grupos^ con otras tantas leyendas. Si des- 
pués de concluida definitivamente esta emisión Ausa no 
pudo batir moneda en la época hispano-latina, se atribuye 
este hecho á que habiéndose distinguido aquella ciudad en 
las guerras con que España sostuvo su independencia, por 
vía de pena, se le privó de los títulos que disfrutarían 
las poblaciones que gozaban de dicho privilegio. Si bien 
desde el reinado de Leovigildo se acuñó monedas de oro en 
muchas poblaciones, hasta ahoia no se ha hallado ninguna 
que lleve el nombre de Ausona; no encontrando contestación 
satisfactoria á lo que para el autor de la monogra fía es un ana- 
cronismo al haber de reconocer que dicha ciudad ño acuñó 
monedas desde el último tercio del siglo VI á principios del 
VIII, teniendo, como tenia, en dicha época la ciudad de Au- 
sona la debida importancia por ser Sede episcopal y haberse 
desarrollado dentro de sus maros hechos tan importantes 
como los ocurridos en otras poblaciones, cuyo nombre orla la 
tosca figura de un rey. 

Durante la época de los primitivos condes dependientes 
de los reyes francos, recuerda el señor Gudiol que se acuñó 
moneda en Barcelona, Ampuriasy Gerona, interrumpiéndo- 
se la serie hasta el siglo X, época en que Suñer, conde de 
Urgel, en 934, donó á la iglesia de Gerona la tercera parte de la 
moneda acuñada en dicha ciudad, (i) En el testamento de 
Siniofredo, conde de Barcelona, se mencionan dineros de 
Barcelona, Ausona ó Gerona, (966) (2); y en 990 los docu- 
mentos citan los sueldos de Berga (3). Apesar de ello, afir- 
ma el autor de la monografia que extractamos, que no se 
han podido aun hallar monedas barcelonesas ó bergadanas 



(1) Marca hispánica, ap. LXXI 

(2) ídem. 

(3) Archivo Capitular de Vich. Caj. 6. núm. 2005. 



-( 141 )— 

que puedan referirse é lo escrito. Hasta Raaxm Berenguer 1 
(i035-)076) no empiézala serie barcelonesa, con el dinero de 
oro imitación de los árabes de Yáhya-al Motalí, de Málaga. 
De las monedas gerundenses cita los datos que el malogra- 
do Arturo Pedrals publicó en el tomo II del Memorial Nn- 
mismático Español. Para dar cuenta de las monedas de Vicb^ 
coordina el señor Gudiol los datos dispersos en el tomo VI 
del Viaje Literario^ y en las apuntaciones que sobre el par- 
ticular reunieron lo3 doctos arqueólogos vicenses Ripoll, Sa- 
Inrich y Febrer. Resultado de este trabajo es la curiosa mo- 
nografía que nos ocupa. Recuérdase en ella que los Obispos 
de Vich fueron señores jurisiicionaíes de la Ciudad, con de- 
recbo de acuñar moneda, de abí que la serie ausonense deba 
llamarse también episcopal. Dicha prerogativa, según de- 
muestra documentalmente el señor Gudio^ la obtuvieron 
los prelados ausonensesdeLuís IV llamado, el Ultramarino, 
que reinó del 936 al 954, aun cuando no se conozca el docu- 
mento en virtud del cual dicho rey franco otorgara la indi- 
cada concesión á Rodulfo, obispo de Vich (945? 948), ó más 
probablemente á Wadimiro (1)48-957), citándose ya dichas 
monedas episcopales en el testamento del conde Senio- 
fredo (966) y en otros del mismo siglo, que menciona el 
señor Gudiol. Pronto tuvieron competidores de mala ley 
iM prelados de Vich en el uso del derecho de acuñar mone- 
da, por cuanto el gran Obispo-Abad Oliva (1018 1046) tuvo 
de conminar con severas penas á los falsificadores de moneda, 
en el concilio celebrado en Vich en 1037, con asistencia de 
los prelados de la región catalana, libre del dominio agareno, 
presidido por el Metropolitano de Narbona Wifredo. El indi- 
cado derecho de acuñar moneda fué confirmado por los con- 
des soberanos de Barcelona, siendo el primero de ellos Ra- 
món Berenguer I, en el acta de consagración de la Catedral 
de Vich del 1038. Después de este dato, aduce el señor Gu 



t>i. 




—( 142 )— 

diol el testimonio de varios documentos episcopales en los 
cuáles claramente se ve que los prelados vicenses gozaron sin 
interdicción alguna de la indicada prerogativa, si bien 
recuerda que con motivo de la infeudación que en el año 
I }oo hizo el obispo Arnulfo de la parte alta de la ciu- 
dad á favor de su hermano Miró, la casa de Mon- 
eada tuvo Ínter venció 1 en el numerario episcopal, á 
partir del 1104, en que Guillermo Ramón Dapifer de- 
mandó al obispo Arnaldo de Malla le cediese la leda y 
dragma, ó sea, el impuesto sobre ciertas vituallas y par- 
ticipación en la ganancia de la moneda que se acuñaba en 
Vich. Copia el Sr. Gudiol el curiosísimo documento que ha- 
ce referencia á esta concesión, existente en el rico Archivo 
Capitular, cap. 6, núms. 1977 y 11 14. 

No se redujo á la casa de Moneada el derecho de 
participar en la ganancia de la moneda episcopal, puef, 
obtuvieron también alguna parte en ella, sucesivamente, 
Guillermo Ramón de Taradell, Pedro de Llussá, éste por 
concesión que á su abuelo Guillermo de Llussá le 
otorgó el obispo Arnaldo de Malla (i 104). Pedro de 
Redorta, en 11 74, publicó un decreto, en que hace saber que 
por consejo de su Capítulo y de Ramón de Moneada y otros 
probos personages, restaura la moneda episcopal, en el sen- 
tido que detillad amenté expone el autor de la monografía 
que nos ocupa. Transcribe el documento justificativo según 
lo publicó el P. Villanueva Viaj, Liter. tom. VI, apen. L, 
en el cual se señalan distintas penas según las clase y con- 
dición de las personas que dejaran de hacer uso de dicho nu 
merario en sus negocios y transacciones, y además se habla 
en el mismo del valor y de la composición de dichas mone- 
das, explicando el Sr. Gudiol las monedas episcopales de 
quatern^ comparándolas con las de igual valor acuñadas por 
los soberanos de Cataluña en la misma época, aclarando un 



-( 143 )- 

punto algo dudoso en los no versados en cuestiones de nu- 
mismática catalana. 

Recuerda el Sr. Gudiol en la última parte de las Notas 
históricas, al obispo de Bernardo de Mur, «uno de los que 
»más relación tiene con la moneda episcopal .. y que «sos- 
»tuvo con firmeza sus derechos y los de su Cabildo contra las 
^ingerencias de los Condes Reyes que querían apoderarse de 
»lo que no les pertenecí?». Apoya el autor sus afirmaciones 
en los documentos que se transcriben en la referida mono- 
grafía, entre ellos la bula del Papa Inocencio IV confirmando 
y aprobando la acuñación de la moneda episcopal legítima- 
mente batida por los obispos, contra las pretensiouss de Jai- 
me I. Parece que fué cayendo en desuso el ejercicio del pri- 
vilegio concedido á los prelados de Vich, pues hasta el pon- 
tificado de B^renguer (^aguardia (1306-1328), no se tienen 
noticias sobre el particular, en cuya época fueron ceiídos al 
rey los derechos jurisdiccionales que al obispo competían so- 
bre la ciudad, rc?servándose el Prelado y Cabildo la décima 
parte de la moneda que se acuñase en lo sucesivo, acabando 
por perder, con el dominio civil,' el derecho de acuñar mo 
neda. 

La segunda parte de la monografía comprende el catálo- 
go de las monedas episcopales vicenses, subiendo á diecinue- 
ve el número de tales monedas; trece pertenecientes á lo que 
se llaman dineros, y las otras seis á los óbolos ó malla. Con- 
tiene dicho trabajo la descripción de cada una de ellas. Los di- 
neros presentan comunmente en su anverso un busto barbudo, 
con círculo ó corona monacal, dirigido á la izquierda: frente, 
la letra, S,y al detrás P. (Sanctus Petrus)\ todo dentro gráñla 
lineal. El reverso, contie.ie: cruz equilateral /)¿2/arf¿í, dentro de 
un círculo, y al rededor la inscripción |^ AVSONA; rodeado 
de gráfila lineal. El peso, en general, es de i'o6 gram. y su 
diámet'O 15 milímetros. Hay algunas variantes, que detalla el 



1 



-( 144 )— 

autor de la monografía, de poca importancia, salvo la mone. 
da catalogada con el número 9, que presenta en su anverso, 
dos bustos barbudos, cara á cara, y sostienen con una mano 
cada uno, una cruz equilateral pstada que va sobre nn espi- 
gón; dentro de un espacio circular que, ocupando todo el 
campo de la moneda, concluye en dos anillos que casi tocan 
á la gráfíla lineal que orla la moneda. Entre ésta y la linea 
que circuye dicho espacio hay la leyenda S. PETRVS 
SVLAVP.S. Al reverso; un hambre guiacdo con su bastón 
una pareja de bueyes, de los c.uales uno tiene la cabeza le- 
vantada como si fuese á comerse una flor de lis, y el otro la 
tiene baja en actitud de pacer, Encima, formando un arco 
plano la leyenda AVSO, y en el exergo NA, todo dentro 
de gráfila de pequeños puntos.— El ejemplar señalado con el 
número 9, presenta en el anverso: Busto sin barba y con nim- 
bo, dirigido hacia la izquierda y extendiendo su mano dere- 
cha eu actitud de bendecir entre S y P. Detrás del Santo y 
debajo de una línea que de la parte derecha de la derecha se 
dirige hacia abajo, hay las letras AVS. Todo circuido por 
una gráfila lineal. El reverso contiene: Entre dos adornos 
iguales se levanta uoa flor de lis de cuya hoja superior sale 
un espigón que acaba en una cruz equilateral patada. A am- 
bos lados del espigón y en dirección horizontal los monogra- 
mas RMN-BRG. Gráfila de puntos. La señalada con el nú- 
mero II. Anv. : Cruz equilateral patada ocupando todo el 
campo de la moneda y dividiendo la leyenda A-V-S-O, que 
la rodea entre dos gráíilas de puntos. En el primer y tercer 
espacio que deja la cruz entre sus brazos hay un punto.— 
Rev. : Mano extendida en actitud de benedir ala latina. En 
el campo encima el dedo pulgar la letra N, y en la parte 
opuesta A. Espayado con gráfila de puntos. El ejemplar nú- 
mero i^, presenta en el anverso: Busto con mitra, de la que 
penden dos ínfulas y difigido á la izquierda; al frente, un 



-( 145 )- 

báculo. Orla el todo la leyenda )$( EPlSCOPIViCI, que pa^a 
enire dos gráfilas lineales. Rev: Dos llaves separadas por 
un palo que divide el campo y acaba en punta en su parte 
superior y por debajo con la cruz de la leyenda ^ SANTI- 
PfeTRI, que vá también entre dos gráfilas iguales á las del 
anverso. 

Los óbolos ó mallas son iguales á los dineros, si 
bien de mas pequeñas dimensioms, presentando alguna par- 
ticularidad el ejemplar nútuero 1 8, especialmente en el re 
verso, e \ que se vé la media figura de \x\\ obispo con capa 
pluvial con la cabeza dirigida á la izquierda, extendiendo 
su mano derecha hacia delante y scsteniendo con la izquier- 
da el báculo. Al frente, ei cima déla mano^ la letra B, y de- 
bajo partee que se ven restos de una C. Gráfila de puntos. 

Al catalogar el Sr. Gudiol los distintos ejemplares alu- 
didos, cita el punto donde están expuestos, (tn su mayor par- 
te en el Museo episcopal), ó las obras de numismática en las 
cuales se hallan citados, asi como el peso y diámetro de cada 
ejemplar^ rectificando las equivocaciones que aparecen en la 
obra del P. Villanueva y otras que cita, y en los amores que 
se han ocupado de las anteriores monedas, con el número 
que cada uno de ellos describe; indicaciones preciosas para los 
que deseen ahondar algo en el estudio de la numismática 

■ 

medieval ausonense. 

La última parte de la interesaute monografía que nos 
ocupa^ la destina su autor á Comentarios y es decir, á seña- 
lar la época y el Obispo que acuñó cada uno de los anterio- 
res ejemplares, declaiando que no existe absoluta precisión 
en ello por no existir datos suficientemente concretos para 
asegundo sin vacilación; en cuya paite del trabajo hace 
gala su autor de sus vastos conocimientos en esta importan- 
te materia de la arqueología regional, siendo los argumentos 
y testimonios que aduce para fundar sus apreciaciones de tal 



-( 146 )- 

naturaleza, que llevan el co ivencimi Mito al án*mo del nías 
escrupuloso numismático. 

Felicitamos sincérame nte al Sr. Gudiol por u monogra 
fia, y ¡ojalá! que las preseas del Museo episcopal vicense se 
diesea á conocer por un Cronista tan autorizado y compc 
tente como ha demostrado serlo nuestro buen amigo y di^'- 
no corresponsal de la Arqueológica, Rndo. D.José Gudiol y 
Cunill Pbro. 

Semanario de Bañólas, núm. 139. — Reproducimos el <\ 

ticulo publicado por nuestro ilustrado socio corresponsal don 

Pedro Alsius, en aclaración de algunos conceptos con'eniJo: 

en la comunicación dirigida á la Arqtjeológica por D. R0mu.1l 

do de Alfáras, publicado en el número anterior de e^ta Revís 

ta. Dice agí el artículo de refereuci- : —^Descubrimenís prolo 

hisíórichs en I Ampurdá.—^kh aquest epígrafe vejé la llum 
pública en lo Cerones del proppasit diumenge unintcres^^a t 
arcicle subscrit per 1' entussiistaarqueólech senyor P. C. (i. 
ressenyant á graas pinzellaias los últims Jescubríments paleo 
arqueológichs, afortunadament realisats en la montanya del 
Alt Ampurdá p.r l'ilustrat rebuscador Je antigüetats D. Ro 
mualdJc Alf iras advocat di Figueras. Ab pantualitat no S 
precisa \ Uoch; poro á lo que entench es la afrau ampurdanesa, 
en locornque forma nostra provincia entre *1 litoral y iarat 
lia de Fransa. . 

No es aquesta la primera sorpresa arqueológica que *ns 
dona lo Sr. Alfaras, á quí no tinch lo gnst de coneixer; sabent 
de éll solament que pertany al estol de amants de Catalunya, 
que aprontan los bréus moments que 'Is deixan en vaga sas 
ocupacions ineludibles pera dedicarlos alestudi y explorado 
patrias. Los descubriments que ^ns ocupan son lo fruitde las 
últimas vacacións bagadas. 

Ignoram si de estas troballas se n* ha fét un estudi serio, 
Pensam que no; y que las noticias publicadas son de referen- 
cia ó do primera impresif^, y qu 3 vindrá ames tart notable - 
ment corietgidas y aumentadas. 



-( 147 )- 

Sis son las baumas par dit senj'or reconegudas, quedantne 
encara mes per explorar; essent números y variat 1* arsenal de 
pessasrecollida? . Totas se diu que pertanyen al tipo de la pedra 
simplement tallada^ per qual circunstancia se las estima com 
á pateoiiticas, lo que aceptam á benefici de inventar i. Entre 
ellas se parla de serra*?, respadors, puntas de llansa y do 
flalxa y fins de nns descomunals ganivets que per son pcs y 
dijicDsións deurian ser inmanejables. Ectre aquellas pessas 
cap es brunyida y esta circunstancia ba fét créurer que totas 
aquellas eynas procedían del temps quaternari, es dir, que 
eran paleoliticas. 

Sdgaidament se diu que entre ellas hi ha alguna mostra 
de terrissa primitiva, y també ^s parla de enterraments, del 
mens y cromlechs. 

Aquestas últimas circunstancias y lo que 's diu delsgrans 
ganivets de 50 cer tímetres de Uarch y 10 kgs. de pes, pedras 
que no serán mes que grans núcleos, ab quals esberlas se fs- 
bricarian los Instruments avants citats, nos fan sospitar que 
In trobilla no es tan antigua com s' ha vulgut feria. 

Sabut es que no ^s te noticia de enterraments, ni dólmei s 
durant la época paleolítica, que tampochera llavors conegu 
da la cerámica (terrissi), y que sí bé lo paleolítich está carac- 
terisat per los object ¿s de pedra simplement tallada^ y qcc 
los de pedra brunyida son propis del neolítich ócomen^ 
de la etat moderna, en cambi no deu olvidarse que la pedrj 
simplement tallada continua en gran escala en la moderna, y 
píxissa presencia no es distintiu de exclusió del neoliticb. 
Precisament los ganivets, serras, puntas de fletxa y de llansa 
neolíticas no son pessas brunyidas, com tampoch ho eran las 
paleolíticas; fentse unicament objecte de esmerada pulimen- 
tació las destrals y pochs altres objectes, qual presencia no 
se acasa en las ind cadas covas. 

Ademes, la gran varietat de formas y multiplicitat de fins 
á que e^tavan destinadas ditas eynas, fa pensar que si fossen 
paleolíticas, correspondríanals últims témpsde Ja época y en 
tal cas serían las pessas primas, estretas y llargarudas, carácter 
que sembla no teñen las ara trobadas en 1' Alt Ampurdá, lo 
que *ns fa sospitar que no son paleolíticas ^ ans bó neolíticas, 



-i 148 )- 

per mes que entre ellas no hi haja exemplars en pedra brunyi- 
da. 

Suspenem ab tot nostre criteri y desd' ara lo subjectam al 
molt ilustrat del autor del esmentat article y al molt compe- 
tent del explorador^ á quí tan déuhaa las ciencias históricas 
y en particular la protohistoria garonina, coTipl4hentnos en 
felicitar coralm^nt á un y altre.» 



Boletín de la Real Academia de la Historia.— Octubre 
1896.— Informes. — I Estudio sobre la organi:{ación y costum- 
bres del país vascongado con ocasión del examen de las obras de 
los señores Echegaray y Labairu^ etc. Antonio M iría Fabié. 
—II La comunicatton des deux mondes par L" AtUntic avant 
le Déluge. E. Saavedra,—\]\ Memorias del Marqués de Ayer 
be, --Y. G. de Artech^.— IV La Aljama hebrea de Belorado, 
Documentos históricos.— Vi U I Fita.— V Fueros inéditos de 
Cirueña en el año 975.— Narciso Ergueta.=i:Vai¡:daicS.— 
I Antiguos epígrafes de Tánger y Jere\ y Arcos de la Fronte- 
ra.— Fidel Fita.— II Ruinas Je Turdeto. —Tom&s Andrés do 
Guseme. --Noticias, 

Noviembre 1896.— I (Continuación del Estudio sobre la 
orgauÍT^ación y costumbres del país vascongado etc.— II Car- 
ta acerca del origen de la imagen de Nuestra Señora de Gua- 
dalupe, escrita por D, Joaquín Garda Ica\balceta al exce - 
lentísimo señor Arzobispo D, Pelagio Antonio de Labastida 
y Dava los. —C^siveo Ferniadez D aro —III Lz leyenda del 
Consin y Pin\ón como descubridores de América .-—CesiTeo 
Fernández Durj.— IV Nuevos documentos para la historia 
de Aragón. —Msíviano Paño.— V El Archivo Valentino,— 
Manuel Dinvili.— VI Arcos de la Frontera. —Excursión epi- 
gráfica. Fidel Fita.— VII Bibliographie des voyages en Es- 
pagne et en Portugal, por R. Foulché Delbosc,—]o^(\}iin 
Maldondo Micaaaz.— VIH Epigrafía romana visigótica de 



hJ.x • • 



~( 149 )— 

Vejer de la Frontera^ --Fidel Fita.— IX Docum nto oficial.— 
Premios instituidos por D, Fermín Cabal/ero, --CtsáTeo Fer- 
nández Duro.— Noticia?. 



Boletín de la Real Acadenua de Bellas Artes de San 
Fernando 1896— Junio y Septumbre.— Núms. 1567 157.—- 
Acuerdos tomados por la Real Academia, Monumento á 
Gu\man ^El Buenoi^, — Dictamen de la sección de escultura. 
— Dictamen de la sección de Arquitectura.— Sección de es- 
cultura,— Discursos leídos de la recepción pública del ilustri- 
simo Sr. D. Tomás Bretón. —Resumen de los actos y tareas 
de la Real Academia de B. A. de S. F. Discursos leídos en la 
recepción pública del Exm, Sr, D, Ángel Aviles, =:Eñtre los 
acuerdos tomados por la Real academia de San Fernando fi- 
gutan; el relativo al iofoime del expediente promovido por 
el Ayuntamiento de Turégano (provincia de Segóvia), en so- 
licitud de que sea declarado monum< nto nacional su históri- 
co Castillo. Y la petición al Ministro de Fomento relativa á 
la declaración de monumento nacional á favor de la torre de 
la Iglesia de Sin Estevan, en Ssgovia. Se acordó oficiar á la 
Comisión proviccial de monumentos de Zaragoza, para que 
informe lo que haya de exacto respecto al anuncio de la venta 
del «Patio de las Infantas.);^ 



Miscelánea Turolense. ^Núuj. 2 ->).— Lápidas romanas 
en Celia ó Celda y Calomarde. Fidel Fita.— jE*/ castillo de 
Alcañií^,— Documentos históricos— Real privilegio en virtud 
del cual Felipe I V erigió en ciudad á la villa de Alcañi\ en 
1 6^2, — Efemérides Turolenses, — Tradiciones Turolenses. — 
El portal de la traición, — Torre de la Bombardera: Fedeiico 
Andrés,- Fracsimil árabe.— Preguntas y respuestas. (De in- 
terés histórico y arqux)lógico): Emilio Marconell. 



^É¿L^ 



-( 150 )- 

De esti interesante poblicsción ilus'rada, recortatnos el 
sigmQnte a\iícvi\o:^=<aLápídas romanas en Celia ó Celday Ca 
lontarde.—Ls, villa de Celda ó Celia, situada sobre el río de su 
nombre y limítrofe por el O. de la ciudad de Albarradn, no 
pudo meros de ser antigua, como lo prueban su rrruinada 
muralla y fuerte castillo y excelente pofición comercial y 
estratégica en la caireteía de Valencia á Zpragoza y de Te- 
ruel á Madrid. El Sr. Coello, en el infoine que dio sobre la 
vía remana de Chinchilla á Zaragoza, sienta (i) que desde 
Albarracín (Ergavica?), pasando' por Gea, debía la vía conti- 
nuar á Celia; paso además casi forzoso para el otro camino 
que, por cerca de Caudé y Concud, iba en derechura de Te- 
ruel. Sin embargo, con ser tan favorable la situación de Ce- 
lia á inve.^^tigaciones arqueológicas, ningún monumento ha- 
bía venido hasta hoy á colocar esta villa en el mapa ro< 
mano. 

Alli D. Domingo Lanzuela y García ha descubierto en 
terreno de su propiedad, hace un mes, y posee, una lápida 
coronada por un frontón circular, que mide 0*55 metros de 
alto por 0*32 metros de ancho y 0^15 metros de espeso^ La 
copia, que acompaño, me ha sido franqueada por D. Do- 
mingo Gascón, corresponsal de esta Academia y director de 
la revista Miscelánea Türolense: 

MARCELLA 
1 

M CALED FIL 

HSE. 

MARÍA 

STENNA 

NÍPOTAE 

Mar celia M (arit) Caled i fil {ia) h (Je) s (itaj e (sí). 

María Stenna nepotae, 

Marcela, hija de Mario Caledo, aquí yace. 

María Stenna, su tía, le hizo este monumento. 

Desgraciadamente no ha sido posible al Sr. Gascón pro- 



li Bolttin dt la Real Academia dt la H sioria, tomo XXIV. página 15. 



■9* 



- (151) - 

por;ionirtlDS el caUo, qua hi pedido al propietario, pefo 
responde de la fidelidad de la copia. El vocablo nepota co- 
rrespDnde al catalán y al valenciano neboda (sobrina), satis- 
fice con esta significación el grado de parentesco que tenían 
los dos hermanos Mario Caledo y María Stenna; y difícil- 
mente se acomoda á la de nieta (nepis), en cuyo caso la abue- 
la no habría transmitido su nombre al padre de Marcela, sino 
pDr haberse casado con otro Mario. 

Desde el siglo de Augusto nepos y nepis comenzaron á 
ser sinónimos de sobrinus, sobrina; más como no perdieron 
^u primitivo senti Jo, dieron pié á la entrada de nuevas for- 
mas para quitar la ambigüedad ó marcar la distinción que 
observan algunas lenguas n^o-latinas. 

Análoga observación lige en la importante lápida que 
cu la villa de Calomarde, al O. de Albarracín, se conserva 
i mpotrada en la pared oriental de la iglesia, y probable- 
mente allá se trasladó desde la villa de Moscardón, donde la 
\ :ó Zniita fHübner, 3172) La copia que el Sr. Gascón me 
ha proporcionado de esta piedra insigne dice así: 

LTERENTIOLFGCRESCEN 

MARIAEAMMIAE 

L • TERENTIO • L • F • GAL • FIRMO 

L • TEREN • L • F • GAL • FIRM ANO • AN.XX 

VAL • SEV . RA • SOCRVIS VIRO • ET • FILIo 

L (ucio) Terentio L (uccii) J (Jlio) G (aleria) Grescen 
[íi]y Mariae Ammiae Liticcio) Terentio L {uccii) / (ilio) Gal 
(eria) Firmo , L (ucio) Teren (tio) L (ucii) f [ilio) Gal (eria) 
Firmano an (norumj XXj Val {eria) Severa sacruis viro el 
filio, 

A Lucio Tereacio Crescente, hijo de Lucio, de la tribu 
Galería; á Maria Ammia; A Lucio Terencio Firmo, hijo de 
Lucio, de la tr.bu Galería; á Lucio Terencio Firmano, hijo de 
Lucio, de la tribu G ilería, de edad de veinte años, puso este 
monumento Valeria Severa, su r.sp ctiva nuera, esposa y 
madre. 

Socruis en esta lápida, asi co no nepotae en la precedent»*, 
se hace notar poi su furma anómala. Supone un nominativo 



■ * 



M 152 )- 

¿ocrUtis de la segunda declinación, puesto en lugar de socér 
socerus y socrus, Socruus^ nominativo femenino, sale á relu. 
cir ea una lápidí de Toburuela (3322) cerca de Cazlona. En 
etras lápidas (530, 695, 5 813) de Estremadura y Álava apa- 
rece ya formado el n >mi lativo socra, no m jnos anómalOi del 
que sacaron los i nemas catalán y portugués sogra y el cas- 
tellano suegra». . 

Fidel Fita. 

Madrid 20 de Janí > de 189G. 

COMUNICACIONES 



Obispado de Jaca. M. I. S. — A la vez que me cabe la satisfac * 
ción de acusar áV. S. el recibo déla comunicación de fecha 20 de los 
corrientes, en la que se sirve filicítar á nuestro lira j. y Redmo. Señor 
Obispo con motivo de las obras referentes al Monasterio de San Juan 
de La Peña, tengo el gusto de dar á V. S. las más expresivas gracias 
por Su atención en nombre de mi amadísimo Prelado, ya que S. S. IIus 
trísima no puede hacerlo por hallarse ausente.=:Dios guarde áV. S. mu- 
chos años. = Jaca 22 áñ Septiembre de 1 896. =£7 Gobernador Ecco, S, 
P.^=iDr, Marcos Aníonío,=y[ay Ilustre Sr. Presidente de la Asociac ón 
Artí tico Arqueológica Barc lonbsa, Barcelona. 



Obispado de Gerona. ~ Tenemos el honor y la satisfacción de 
dar á la Junta directiva de la distinguida y benemérita «Asociación ar- 
tistico-arqueológica de Barcelona» dignamente por V. presidida, las 
más encarecidas gracias por la expresión de gratitud y de felicitación 
que con escrito de fecha 21 del corriente mes se ha servido dirigirnos, 
con motivo de habernos propuesto restaurar la monumental iglesia de 
San Pedro del monasterio benedictino de Camprodón y de las providen • 
cias por Nos dictadas para la conservación de los venerandos recuer 
dos de las generaciones pasadas. En Agosto del año próximo pasado 
empezó bajo buenos auspicios la restauración del célebre templo eri- 
gido en el valle Landanense; y esperamos confiadamente poder devol- 



rr 



-f «53 )- 

Ví*r al servido de Dios, esa valiosa joya rornáníca, testimonio manifit^s- 
lodel ingenio, generosidad, celo y piedad de nuestros antepasados.=r 
Dios guarde á V. muchos aaos.=Gerona 30 de Septiembre de 1896.= 
flS Tomás, Obispo de Oerona,z=.%x^ Presidente de la Asocí vCí ^N ArtÍsti- 
co-A»- QDEOLÓGIC , Barcelona. 



Alcaldía Constitucional de Manrasa. — Ilustre Sr. — £1 Exce* 
lentisimo Ayuntamiento con cuya Presidencia me honro en Sesión de 
2"^ de Septiembre próximo anterior adoptó entre otros el siguiente 
acuerdo.'zricLeida la respetuosa comunicación que en virtud de acuer • 
do adoptado por la Asociación Artístico Arqueológica Barcelo- 
nesa dirige el Secretario de la misma al Ilustre Sr. Alcalde felicitándo- 
le por la inauguración del Museo Arqueológico y Biblioteca pública 
que tuvo lugar en esta ciudad, que han de Contribuir, dice, á su mayor 
cultura y á que el gran ejemplo dado por Manresa tenga muchos imi- 
tadores para honra de nuestro suelo y justa correspondencia de amor 
y veneración á las generaciones pasadas que con sus esfuerzos nos le 
gfaron tantas páginas de gloria; se acuerda á propuesta de la Presiden- 
cia consignar en acta el m^s expresivo voto de gracias á tan distingui- 
da Asociación por sus expontáneas felicitaciones concebidas en térmi- 
nos laudatorios de grande aprecio y valia atendidas la severidad de 
carácter é ilustración que reúnen los vocales que la compon en >.=:= Lo 
que transcribo gustosísimo á V. S. para su conocimiento y el de la 
distinguida Asociación de su digra Presidencia. =Dio8 guarde á V. S 
muchos afios..=Manresa 6 Octubre de iSg6.=Ff ancuco GaUifa y Go* 
»i/j,zrllustre Sr. Presidente de la A-oCiACiÓN Artístico Arqübológi- 
CA Barce onesa. 

1^ Al dirigirme á V., como dignísimo Presidente de la Asocia- 
ción Artís rico Arqueológica BARCELoNhSA, debo manifestarle el 
deber que me incumbe de mi profunda gratitud al acuerdo que tomó 
esa Asociación, en 13 del corriente, en mandarme su estusiasta felici- 
tación por el ensanche y restauración de esta Parroquia de la Santísi- 
ma Trinidad, puesta á mi cargo, bajo la ilustrada dirección del arqui- 
tecto D. Augusto Font.=i:Sí se atiende que la criatura en el desarro- 
llo de sus facultades no tiene otro mérito que el de seguir las inspira- 



Sa-'-% 



-( 154 )- 

ciones del Criador, ya puede V. comprender que poco ha sido rai 
valer en la realización de una obra tan necesaria en esta Parroquia, 
como felizmente llevada á cabo.=Estoy altamente convencido que el 
Arte es una inspiración divina y ella coaao emanada <lel Altísimo eleva 
al espíritu á una región superior y por eso me complazco en ver como 
el Arte ha sabido dar una forma tan esbelta como armónica en un 
Templo que carecía de forma y de arte. = Agradezco en el alma los 
sentimientos expresados por esa Asociación en su oficio del 20 del 
que rige, esperantlo que la misma aceptará mi cordial enhorabuena 
por los ideales que la animan, secundando asía una de las glorias de 
la Iglesia Católica, que siempie y en todas épocas ha favorecido el de- 
senvolvimiento del Arte.ii::Dios guarde á V. muchos anos.=:V¡laíranca 
del Panadés 27 Octubre de \%^t,=JoJ Bargay^ presbiUro.-zn^r, Don 
Joaquín de Gispert, Vice- Presidente de la Asociación ArtÍstico-Ar 
QUEOLÓGiCA Barcelonesa. 

El Comandante en Jefe del 4.' cuerpo de Ejército, Capitán 
General de Cataluña. —Particular. — Sr. Presidente de la Asociación 
Artístico ArquiíOlógica BARCELONESA.=:Muy Sr. mío y de mi mayor 
consideración: En contestación á su atento escrito de 8 del actual, me 
complazco en expresarle á V. mi agradecimiento por ¡as frases que me 
dedica esa Asociación, con motivo del resultado obtenido en las dili- 
gencias practicadas para el descubrimiento de los autores del atentado 
anarquista cometido en la calle de Cambios Nuevos de esta ciudad, =: 
Al propio tiempo debo manifestarle, en contestación á lo que interesa 
en su citado escrito, que á flnes de Abril del corriente año él represen- 
tante del ramo de Guerra en la comisión de deslinde de la Iglesia y 
Cuartel de San Pablo, remitió \oi trabajos efectuados al arquitecto 
diocesano para que manifestara si se hallaba contorme con el deslinde 
propuesto, y c- n fecha i.*^ de Mayo interesé del Excrao. é limo. Señor 
Obispo, que dispusiera lo conveniente para que se ultimase el deslin- 
de á la brevedad posible; pero no habiendo obtenido resultado hasta 
el presente, y en el deseo de activar por rai parte la resolución de 
asunto de tanto interés, con fecha de hoy reitero mi citada comunica- 
ción á la autoridad eclesiástica. 3zAl tener el gusto de ponerlo en cono* 
cimiento de f sa Asociación, aprovecho la oportunidad para ofrecerme 



fe 



H 155 )- 

deV. afftao. y atentos, s. q. b. s. m.^=^EuL^ ¿)^j^«/Í9/= Barcelona 
29 Octubre de 1896. 



Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.— Esta 

Real Academia contestando al oficio que V. S. Se ha servido dirigirla 
con fecha 22 del actual, ha acordado en sesión de 28 del corriente 
transcribir á V. S., como lo verifico, la comunicación que con esta fecha 
se dirige á la Comisión de Monumentos de Tarragona, la que copiada 
á la letra, dice asi :=« Entelada esta Real Academia del oficio de esa 
Comisión provincial de Monumentos fecha 16 del co'riente, interesán- 
dola para que in terponga su influencia al objeto de obtener la suspen 
sión de la subasts^ de un terreno que linda con el hermoso lienzo de 
muralla ciclope- romana, declarada Monumento Nacional, ha acordado 
en sesión celebrada el día 28 del actual, que una Comisión de su seno, 
compuesta de los Académicos de número Excmo. ?r, D. Juan de Dios 
de la Rada y Delgado, Excmo. Sr. D. Lorenzo Alvarezy Capra y Exce- 
entisimo Sr. D. Enrique María RepuUés y Vargas, pasea conferenciar 
en nombre de esta Academia con el Excmo. Sr. Ministro de Hacienda 
á los fines indicados.=Al propio tiempo acordó excitar el celo de esa 
Comisión de Monumentos para que á U mayor brevedad, reúna el pía - 
no, fotografía y el informe que ofrece, documentos que han de consti - 
tuir la base del expediente de exención de la venta de dichos solares». 
=Dios guarde á V. S. muchos años.zziMadrid 30 de Diciembre de 
i896.=:=:El Se retario general.= 9míí^« Avalos,-=L%x. Presidente de la 
Asociación Artístico Arqueológica Barcelonesa. 



El presi lente honorario Jo id Arqueológica, don José 
Puiggarí, ha tenido la amabilidad, que agradecemos viva- 
mente, de ofrecer su colaboración á esta Revista. A dicho 
fin ha puesto á nuestra disposición el número. considerabilí- 
simo de notas, apuntes y estudios que durante su larga y 
aprovechada vida ha logrado reunir el venerable decano de 
los arqueólogos de este país, como resultado de sus investiga- 
cíoneseu los Archivos y depósitos diplomático 4 de nuestra re- 




-( 156 )- 

gióa, y especialmente ea el riquísimo del Ayuntamiento de 
esta ciudad. Hoy insertamos la siguiente carta, á título de 
curiosidad histórica de Cataluña, de la época de la guerra 
social de los Remensas^ (s. xv), proponiéndonos ir publican- 
("o en los números sucesivos los trabajos inéditos que el señor 
Puiggarí ha etitregado á la Dirección de esta Revista. 

Sobre los Pagesos de remensa.— «Molt magnífichs e honorables 
senyors: Per la presenfc Vos avís, cora los pagesos son venguts, aci en* 
torn cent cínquanta car yols he comptats, e sonse aplegáis tants com 
an pogut; son gent dolenta, mal armada e mol apunt, e ani molts do 
veylls e altres tadrínagos, que noy ha cinquanta homens bons, que es 
estat huua obra descarn, els son veuguts aci prop del riu e pararen 
aquí sa empavesada, e aprés vench hun poch de vent plug, e tots se 
amagaren díns hun moli. e tot lo mon sen burlave dicnt els se son en 
canats; apres se acostaren prop la barqua trenta o quaranta, e anay a 
parlar en Sansó Micer Taravan e lo raetge de la Senyora Reina, e par ■ 
laren moltab els, no se de qué, es ver se diu el demanaven los pres 
sos. Lo jurat hi volie passar^ e no loy lexa passar lo metge de la Reyna 
dient que la Senyora Reyna manave que negu noy passás, e assi el noy 
passá. Diuse demanaven los pressos quels los dessen. Anme dit lo 
senyor bisbe de aci dix á la senyora Reyna que el nou devíe dir en 
quan es eclesiastich, mas que el los penjara davant els, los pressos, e 
apres a els tans com ne pogués aver, e squarterare en Jaume Farer 
sindich deU pagessos que ere present aci. Dien alguns horats que vo- 
saUres feu grans ií.justicies aquí, e que preneu tot lo mon atort e 
adret, sol que parlen del senyor Rey moltes folies, sínch diu asi alguns 
laquanys e daltres, tantost que jo vag a la cassa de la senyora Reyna» 
dien veus asi la spia o ara de la spia, e jo nols vull dir res. Mossenyor 
Ardiacha ma dit que jo avia scrit aqui que aci deyen mal deis diputáis e 
del Conseyll e que de aqui len avien scri»; e jo digui mossenyor bon 
temps aveu, burlauvos; e el me jnra per aqueles mans sacrades que axi 
here, e moltes altres coses me díx dien que mal me eslave e que lo 
Rey no mo comportarie, e jo donili rahó, e no pus síuo quem recomani 
en vQ|(ra gracia e merce e de tot lo conseyl ofíerintme promte á vostre.s 
raanaments. En Gerona a XXII de abril (m. cccc. LXil). Asia vengiit 



-{ «57 )- 

ja nova que los diputáis é vosaltres avíeu trel la bandera defora per 
venir ací; díchs vos noy trobareu negú, car • no son sino aquets cent 
cinquanta tots esbariats h¡ ben dolen^s que no sen tenrá huaa pe^a ab 
altra, e tots fugirán per les munta nyes, e aci dich per avís en quan jou 
he vist, que ab cent homensbons jols destruiría tots. — Prest á vostra hor 
dinacid.=i:JohanVilamayans.n:Als molt magnííichse honorables Senyors 
los Conseyllers de la ciutat de Barcelona.^=:R (registrada) den Johan 
de Vilamayans a xxvfl abril del any M. cccc. LXii.» 

(Registro de Letras contunes de difho año,fo/, ^l.-^ Archivo ^íuni- 
cipal de Barcelona, 

Por la copia, — José PüIGGARí. 



El R5verend> D Juan Pié, Presbítero, Cura- párroco de 
Guardia deis Prats (Tarragona), socio corresponsal déla Ar- 
queológica en dicha población, ha remitido para su inserción 
en esta /?^¿s/a, los dos documentos, inéditos, que se inser- 
tan á continuación, existentes en el archivo de Ja iglesia de 
la villa mencionada, conservándose también en la pr^pia igle- 
sia las obras de arte á que dichas escrituras hacen referencia, 
cuya reproducción publicamos por medio de los adjuntos 
foto grabados, según fotografías obtenidas por los Sres. den 
Antonio Gallissá y D.José FjqI, skíos dd la Arqueológica: 

r* o 

í<Pridie Nonas Januaríi anno D. M CCCXLV. Fuit fírmatum ins 
trumentum P. Guíllermum timor pictorem montisalbi q.. faciet imaginem 
Sti Andreae ad opus accie de Silva Raymundo Punyera dicté loci jux'a 
capitula infrascripta. £t etiam fuit fírmatum per dictum Raymundum Pu 
nyeram.Prímerament que la ymagia síe de la pedra de les morisqnes de la 
miylor empero e que sia saucera e ben neta e de i pe9a daltaria de 
vii, patms e míg dalna e be proporcionada en sos membres segons la 
altaría damunt dita ab sa peanya. Itm. que haíje sa cota ab perladura e 
ab formes de per les precioses en torn del cabez e de les pot» dte* ma- 
negues. Um. que la cota síe sembrada dalgunes plegadures amanera 
de obra de seda apelada de laz dagur matitzades ab blanch. Itm. que la 
foíradura de la cota sie de carmíni posat sobre fuyla. Itm. tengue man- 



. -i "58 )- 
tel predint del qual fa^e mott beU per p'euhs vertaders lo qual hay? 
sábela perladuramolt bela de ampiaría de ií dits entorn les oces e la 
folradura da(:ur, Itm. quels cabeyls sisn daurats. Iim. que la barba sif 
de color castany ho daur si mes lo amara lo senyor rector. ítem; libre 
qae tengue en la ma ablescubertes de fuyla dart;ent ab carmini e ab 
«mpremtadures ab Ü tancadors be obrats ab 
sengkg babuynes. Itm. que tinguei cieu bela 
ab beis fiiylafgfs daur. Itm. quet dilman 
tel sie sembrat dalgunes senyals daur e da^ur. 
Itm- que la dita ymagia haye j sots ptiu dalta* 
ría de i palm de cana la qual sie ben pintada 
ab senyals ilauc e da^ur o ab ligade.'i daur o 
dat'ur si lo dk senyor rector mes ks amara. 
Itm. i peu de pedra lo cual sie ayCant ak cnm es 
laltar de setit Andreu sobre lo cual peu stlgui: 
e sie posacta la dita ymagia. l(m. qurl dit mes- 
ti'e s'c tengut de fr^r e de posar e asetiar ab 
son corapliraenl di; lotes le.? dites coses e en- 
cara ab totes alires que la dita ymagia requi- 
re mes envant Je les damunt dites en totes co 
sea e per totes ab ses propies messions e des 
peses dagi a la Testa de paschua primera vi 
nent. E si per aventura en la dita ymagia feye 
a'guties coses a reformar e adobar quel dit 
mestre la bagues a refer ho reformar. £ lote^ 
altres coses ajmtar segons conexensa den 

Ramón Albert maestre de la Seu de Tarra '"Sf ™flVr.T2<í¡n« C 
gona e de una al-re persona que aquí lo dit 

Sr. Rector hi valra de esser. E en Ramón Punyera sie tengut donar 
al dit Guill. de timor maestre vüí. S . de les quals tí pach com la pe 
dra sie a^i e el comentara de. obrar c feyía la yma^ía lo roraanent. Et 
per hÍÍ3 obl ad inocen. Testes pelrus vital Andreas et Guillermus 

.prnn-rr,.>„ 



-( '50 )- 
"A 5 de Agost de 1449 Capkols entre 1' onrat en. Bernat Sacris- 
ta e Is honrats en Bartomeu Montserrat e en Joan Giner en Pere Gon - 
dalbeu juráis dti la Vila de la Selví en lo present any, e lo señor en 
Beriomeu Vi-rre e roestre gilem de druél argenter ciutadá de Tarrago 
oa per una cusiodi.-i que a pros. S fer p^ r servitud de la dita vila los 
qnals son escrita de mí Nicoiau Gilahert 
escriba del consell de la dita vila. P,"" 
que la dita custodia a apesar xiii marchs 
. d' argent bo e fl marcador poch mes >• 
roenys del desús dit pes segons la mos 
tra quens a donada a qne la a alfer dau- 
rada'de fin aur a R.' de VIH 9...x-y^. In 
march e que si pesa mes deis xiii marchs 
■ [uatre onses mes o menys que no siam 
tenguts de pagar sino per argent Irencat 
lo que pesará raes. Itra. lo dit mestre a 
afer la dita custodia be acabada a c<i 
nfguda de dos mestres daci per tot I ■ 
dh de cincogesma proxím. Jtm. quu l(.s 
■damunt nomenats li ha^en adonar per tot 
lo present mes 40 florins. Iim. que lo dii 
niestre baja a dar fermanses. Itm. que 
en la dita custodia a afer dos angeis un 1, 
líiila costat <;<> es al mig de la dita cus 
todia. Itm lo dit mestre te la mostra du 
la dita custodia la qual es sots signad» 
lie má de mí Gulm Segarra Vicari nota 
ri |>ub'ícli de la Selva, y a 21 de Agosl 
Turent firmatü los predits capitols esseni 
Cu«odtí^de^8^XV^á^qiiB^iB.i.fi«re testimonia Gufm Ga^ol Vicari de la Sel 
va e Joan Amiet scolá major de la Sel 
va, e Gilem de druel argenter obliga sos bens e presenta ferman^a 
r honorable Nicholan Vives ortolá de Tarragona e a Berenguer Mont 
serrat e Jaume Andreu de la Selva». 

A 6 de Maig de 1449 foana viuda de (.umeMuIncr déla 
Ssivadesprésdetotslosllagatsque otorga en son ttfstamontdiu- 



-i i6o )- 

«quels marmessors venguin tots sos bens, morta ella, y donen lo pro- 
ducte per la custodia que se ha de fer, y si quan ella morirá ja estigues 
feta que *s compren alhajas per la igleya. 

«En 1* any M CCCC. L. essent jurats los honráis en Joan Ferrioi 
e en Llorens Verra e en Joan Ferrer la vila fea fer la quostodia de ar - 
gent la major per portar lo Corpus á la festa den corpori christi la qual 
quostodia pesa.>> (♦) 

Apcca d;; rebuda del valor de la custodia esmentada. 

«die décima tertia Augusti 145 1 guillm. de druel Argenterius 
civitalis Tracon.» confíteor vobis ven. Jacobo Cugul jurator una etinsi- 
muí cum Jacobo Masdeu Bernardo Punyet Vill, de Silva persolvistis 
mihi omnes illas centum quadraginta quatuor libras et media ratione 
cujusdam custodie argentei per me facte et opérate per ecclam, dte 
vi! le ponderis de decem et septem marchs e miga on^a (^o es vuyt 8 
decem solidos per march. Renuntio omni ex pecunie, etc.» 

En 1452^ Bartolomeu Muntserrat y Joan Jauuarí de la 
Selva eran los receptois, plegadors y executors de las assig- 
nacions y promesas deis diners per la custodia de plata que 
se havia fet, y confessan haber rebut de Jaume Baver delca- 
irer den Puig, marmessor déla almoyna instituida per Ber* 
nat Guerau, 10 ffi barc.» las quals havia senyaiat lo Vicari 
general per dita custodia de dita a!mo} na de p^ UMons airas 
sadas. 

Es tüt lo que *s trova de la custodia, ademes deis inven- 
tai is que *n f¿ui memoria.— Joan Pié, Pbre. Rectr. 



El erudito arqueólogo Rndo. D. Juan Segura, Présbi- 
te o, socio corresponsal de la Arqueológica en Santa Coloma 
de Queralt (Tarragona), comunica una serie de descubrí 
mientos por dicho señor recientemente realizados en sus ex- 
ploraciones arqueológicas por el indicado i^aís. En este nú- 
mero daremos principio á Us relaciones remitidas de dichos 
hallazgos. 

(^} Arxiu vell d« casa la vila. Los altres documenU son en 1' arxiu vell d« la Rectona 
de la Selva. 



-( i6i )- 

Sepultura prehistórica. — ¡Ben aprofítat ha sígut lo paseig 
d' aquesta tarde, vigilia de la Concepoió inmaculada! 

Mossen Esttíve Poig y jo havem sortit de la vila á les tres de la 
tarde per examinar una sepultura antigua descuberta en son camp per 
un pagés. Peí camí se 'ns ha agregat un altre compatrici, Eduart Es- 
Ulella. 

Situación — Está en lo terme d' aquesta vila, partida del Codony, á 
dos 6 tres cents passos de la masía del Vinyals, á vuit ó nou passos del 
cami de carros qae va á esta raasía ventnt de Sta. Coloma. Una estre* 
ta fexa de térra ara cultivada separa aquest cami d* un petit single que 
no te mes alsada que la d' un home. Aquest single, paralel al cami, 
está format per dues capes de roca horizontals, y separades la una de 
la altra per una capa de térra rogenca d' uns tres pams de gruíx. Ha- 
ventse després aquesta i apa de torra, sia natural, sia artiñcialment, de 
entre les dues capes de pedra, queda un vuit ó petita balma, que 
s' apro6tá per enterrarhi tres cadavres. Dista poch mes de mitja hora 
de la vila. 

Forma. — Lo fons y la tapa ó cuberta la forman les dues capes ó 
banchs de pedra viva. Lo costat Uarch de la banda oriental lo forma lo 
terrer. Lo cqstat llarch de la banda occidental, que os la que mira al 
cam{, lo formarían una ó mes lloses. L' extrem corresponent ais caps 
deis cadavres, que mira á la part de mitj día, estava format ab una llosa 
d' uns set centimetres de grux, que M pagés havia arrancat de son 
lloch aba* s d' arrivarhi nosaltres. L' altre extrem corresponent al peus 
suposám qu^ estaria format per una altra llosa consemblant. Se ignora 
quau desaparegueren les lloses de les bandes occidental y del nort. 

Cadavre . — Havían d' esser tres, perqué tres eran los cránis, si 
bé nosaltres no n' haven trovat mes qu' un de quasi senc^r. Deis altres 
dos sois havem trovat fracments grossos encastats en la térra que om* 
plia la sepultura. Lo cráni mes ben conservat tenia encara units tots 
los ossos que forman la cavitat que contenia lo cervelb Mes per la part 
inferior sois conservava li meitat de la mandíbula inferior, ab tots sos 
caxals moltiguals y ben conservats. Era dolicocefal, ó sia, que tenia 
ovalada la circunferencia presa desd^ el fron al occiput. Los ossos de 
eos y de les extremitats estavan convertits en pols, á excepció d' algún s 

6 



' — ( l62 )— 

íracments que creguí del bras. Ai traare cuidadosament la térra que 
omplía la sepultura observaren! uaforat llargarut y horizontal, que cor- 
rresponent al bras d* un cadavre, del que tenía lo crani mes ben con 
servat, creguerem qu' era lo vuit produit per la pulverísació d' aquella 
extremitat. Observárem també que barrajada ab la térra roja que om- 
plia la sepultura, h¡ havia una altra térra blanca, que devia esser lo re- 
siduo calcaride la descomposició deis ossos; ja que ni la térra supe- 
lior de dintre la sepultura, ni la del terrer vehí no tenía cap barreja de 
térra blanquinosa. 

Collar, — Dintre de la sepultura y en lo lloch corresponent al col^ 
del cadáver (lo del crani mes ben conservat), s' hi trovaren una cin 
cuantena de trocéts de petxina llargaruts, quiscun ab son forat al cap, 
sens dupte per esser enfilats ab un cordó y compondré un collar per 
ornament d' aquella persona. Aquets trocets de petxina no son iguals: 
la llargada varía entre tres y cinch centímetres; la ampiada entre un y 
dos centímetres; lo ^:rux es també diferent segons la part de la petxina 
d* ahont fou tret. Tots los tiocos son mes ó menys pulits. Quin pul i 
ment havent gastat les estries y color rogench superficial de la cara con- 
vexa, que caracterisan les petxines vivalves, nos posaría en dupte si son 
tronos de petxines ó bé de pedra calcárea; si no fos que unes poques 
menys trevallades mostran les estríes, lo color rogench y alguna 
mostra lo dentellat de la vora de la petxina que li dona la naturalesa 
per mellor ajustarse ab lo dentellat de sa pariona. 

Altres sepulíures, —En la metexa partida de terme un altre pagés 
trova fa alguns anys altres sepultures seguramentantiquíssimes; en una 
hi trova un vas de terrÍ9á grosseríssima pié de térra, que esberlá ab un 
colp d* exada, com de costum, per veure si contenía moneda: y allí prop 
trova algunes destrals prehistóriques de pedra dura pulida, que ara 
guarda en son museu M. Esteve Puig. 

Al museu, — ^Tant los ossos com lo collar trovats en la sepultura 
escorcollada, se han depositat en 1' esmentat museu; lo qual está pres- 
tant dos bons serveys; i.^'lo de guardar tan interessants trovalles; 
2." lo d* esser un crit d* alerta perqué no 's maluaeten per menyspreu 
consemblants coses, que de tant en tant trovan persones rustiques 
qu* altrament no *n farían cap cas y les destruirían no sibent lo que 
feyan. 



tf 



-(• 163 y- 

Per descubrir, — Hi ha per escorcollar unes antiquissimessepul tures 

á míij quart del poblet d' Estarás^ situat á dues hores de la estado de 

St. Guim (ferrocarril del Nort). Son en lo marge de' ma esquerra que 

voreja lo camí que va á St. Ramón. Jo vejí un quadrat de Ilosanes, al 

qual faltan la tapa, mostrava V interior pl<^, de térra en la que blanque- 

javan alguns ossos. Contigües hi ha vía al tres Ilosanes» probablement se- 

pultures enterament intactes, que están esperant algún curios escorce »- 

llador. 

Joan Segura, Pbre. 

Santa Coiatna de Queralt^ 7 Desembre^ i8g6. 



1 



'7. 



NOTICIAS 




Fpi 



Ha fallecido en Martorell el modesto cuanto distinguido , 
arqueólogo Don Francisco Santacana. Aun cuando había al - 
canzado la avanzada edad de más de ochenta años, su afición 
á los vestigios y recuerdos del pasado era para el Sr. Santaca- 
na tan vivamente sentida como en los lejaaos días de su juven- 
tud. Produjéronle dicha afición dos móviles ó concausas que 
coincidieron en la época en que aquélla se iniciara en su 
cultivado espíritu. Dj un lado el desatentado afán de destruc- 
ción insensata que se apoderó de las gentes que ilusionadas 
por el oropel de falsas teorías político sociales, parecía que su 
ideal era hacer tabula tasa de todo lo histórico, y todo lo 
tradicional; y por otra parte, el renacimiento literario y ar- 
tístico que se produjo en nuestro país al calor del Romanti- 
cismoi movimiento que en cierto modo contrarestó la inva- 
sora furia que llevaba trazas de aniquilar todo lo que llevara 
el sello venerable de lo antiguo. Su corazón de artista no 
pudo contemplar indiferente como iban desapareciendo uno 






V .'fc-sr 



-( 164 >- 

á uno los más preclaros monumentos y las joyas de Arte que 
nos legaran nuestros antepasados^ debidas esas destrucciones, 
ora al espíritu^anti religioso de[Ios pseudo redentores del pue- 
blo; ora á la crisis monumental que sufrió nuestro país en el 
primer tercio de este siglo; ora al mezquino interés herma* 
nado con la más crasa ignorancia, la inanición y la indife- 
rencia que caracterizan á nuestra época. 

De ahí que con incansable perseverancia, con amor 
filial y con entusiasmo de artista el señor Santacana, sin 
arredrarse ante las molestias y dificultades que se oponían de 
continuo á sus nobles propósitos, acudía con premura á 
los sitios donde peligraba la desaparición de un recuerdo, ó 
en los cuales se perpetrábala destrucción de algún monu- 
mento; y sin reparar en los dispendios que ello le ocasionaba, 
procuraba salvar algún fragmento típico, ó interesante, y le 
daba albergue decoroso en su propia casa. De este modo lo- 
gró formar una colección interesantísima, á vuelta de algu- 
os años, que mostraba con grata complacencia á cuantos 
devotos del Arte acudían á su morada. Los fragmentos ar- 
quitectónicos forman la base principal de su Museo; venta- 
nales ajimezados del atte ojival, ó de historiadas pestañas 
que acusan el Renacimiento; capiteles de prolija labor, des- 
de los toscos del románico primario hasta los neoclásicos, 
fustes de columnas, ftisDS y bases, etc. etc., constituyendo 
como las hojas dispersas del voluminoso libro de la historia 
del Arte en nuestro país. Entre dichos fragmentos hay algu- 
nos que pertenecieron á la antigua Casa Gralla de esta ciu- 
dad, en malhora derruida; unas columnas, con su arco, pro- 
cedentes del típico claustro de San Pedro de las Fuellas de 
esta capital, también destruido; y otros fragmentos escultu- 
rados, de distintos edificios y monumentos que ya no existen. 
Estos recuerdos permiten hacer un curioso estudio de nuestra 
arquitectura regional. 



- ( i65 )- 

A estos servicios prestados á la Arqueología patria 
por el iaolvidable señor Santacana, hay que añadir uaa 
serie de trabajos que, no pDr sérmenos vistos, carecen de 
importancia; como son las gestiones llevadas á cabo por 
dicho señor para salvar de la destrucción retablos góticos 
y objetos litúrgicos; y apercibido siempre á su defensa, 
acudía á menudo á los lugares de peligro, haciendo ver 
á sus posesores los méritos que reunían para el Arte, y 
su importancia para la Arqueología. Al señor Santacana se 
debe^ pues, el que no se hayan convertido en astillas pintu- 
ras sobre tabla, y en materiales de desecho, algunos monu- 
mentos, entre ellos, el célebre Puente del Diablo^ de Martoréll. 

Por fortuna, el Sr. Santacana ha dejado un digno sucesor 
de sus aficiones artístico-arqueológicas. Su hijo, D. Luís San- 
tacana, dando pruebas de su cariño á la venerable memoria 
de su malogrado padre, se propone conservar piadosamente 
la colección formada por su progenitor. Por ello, al tener 
conccimiento la Arqueológica de tan laudables propósitos, 
al propio tiempo que consignó en actas el profundo pesar 
que le causara la defunción del Sr. Santacana, acordando 
manifestar su pésame á la distinguida familia de dicho señor, 
quiso honrarse nombrando socio corresponsal en Martorell 
al citado D. Luís Santacana. 




La Arqueológica ha merecido una nueva distinción, 
que estima en mucho, por razón desús trabajos que vie.ie 
realizando para cumplirlos fines de su instituto. En la Expo- 
sición Colombina de Chicago, á la cual concurrió, obtuvo una 
medalla y diploma, consignándose en este documento que 
nuestra Asociación ha merecido el premio con que se la dis- 
tingue, por su instalación de libros y fotografían, y esp^dal- 
cDente se hace constar: €for alar ge and interesting collectión 



L-J« 



-( i66 )- 

giving valuadle informatión iipon archaelogical subiects.> 
Sin duda, nuestras modestas publicaciones fueron del agrado 
de alguien que intervino en las operaciones de devolución 
de los objetps expuestos, puesto que cías obras ilustradas, 
»las fotografías, el reglamento y la Revista fueron, por des- 
agracia, especialmente favorecidos por los amigos de lo 
>ageno> (i) Este contratiempo compensa de sobras la 
satisfacción de poder sumar un triunfo más á los obtenidos 
por nuestra Asociacíón en cuántos certámenes ha concurrido 
con sus trabajos. 

La prensa diaria se ha ocupado últimamente de un in- 
teresante descubrimiento arqueológico, en los siguien- 
tes términos: Don Enrique Ballesteros, (2) del cuerpo de 
Ant Guarios, ha descubierto cerca del lugar de Villaviciosa 
unas ruinas interesantísimas, según comunica á la Real 
Acadtmia de la Historia. Véase allí los vestigios de una mo- 
numental muralla de construcción ciclópea, cuyo perímetro 
acaso esceda al de las de Avila; dentro del recinto amuralla- 
do obsérvanse las trazas de un sin número de habitaciones 
pequ ñas y de planta cuadrada, por lo general; en la proxi- 
midad de muchas de éstas bállanse numerosos restos de ce- 
rámica de la más tosca y primitiva construcción, semejantes 

* 

en un todo á los encontrados en el cerro de las Cogotas, in - 
mediato á la villa de Candeñosa, en la misma provincia; y 
un camino empedrado desciende desde el sitio donde induda- 
blemente se encontraba la puerta principal del muro hasta la 
planicie. De todo lo cual deduce el señor Ballesteros que en 
aquel punto debió existir una importante población celtibéri- 
ca, acaso la Ulaca, cuyo nombre conserva la tradición popular 



*1) Rafael Puig y Valls. — AÍ«moria sobre la Exposición Colombina 
de Chicago desde el punto de vista industrial y comercial, Pág. 96. 

(2) El 8r. Ballesteros, con amabilidad suma^ ha comunicado también á la 
Arqueológica dichos importantes descubrimientcs por el mismo llevados á cabo. 



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.-( 167 )- 

á aquel cerro, capital de la tribu de los Ulaccos, á que aluden 
las monedas halladas en aquellos alrededores, que conserva 
el ilustrado ayudante de obras públicas de Avila D. Dioni'-io 
Martin Delgado, semejantes en un todo á las clasificadas co- 
mo de la Veluca de Ptolomeo, que acaso corresponda á esta 
misma localidad, con ligera variación eufónica en el nombre, 
y también la inscripción epigráfica que Hübner transcribe con 
el número 63 11 en su Corpns inscríptionun latinar um, con- 
sagrada á Brito, hijo de Datico^ de la gentb de los ulocos 
hallada no lejos de allí, en la vertiente opuesta de aquella 
sierra y á la inmediación de Brúñete, en la provincia de Madri i. 



Nuestro distinguido consocio el Sr. D. Antonio Pérez 
Arcas nos comunica, que en el Alhamade Aragón encoitró 
objetos prpto-historicos, todos ellos rotos. No tienen gran 
valor real, y pertenecen al segando periodo de la piadra ta 
Hada. Por los restos humanos, la raza que poblaba dichos si- 
tios parece era de pequeña estatura; le enseñaron un mache- 
te precioso de brpnce, de antenas, délos llamados de espigón 
plano, que ha sido ofrecido al Sr. Marqués de Cerralbo. Por 
lo que se ha podido inquerir, en dicha época estaban ha- 
bitadas las sierras de esa parte de Ara^^ón, por las razas ó 
derivaciones de la Uralo- Céltica, y luego se mezclaron con 
los aborigénes de España. Como las armas de procedencia 
i siática, la empuñadura es muy pequeña y corta, cosa que 
también se nota en algunas del Norte de África. 

Las adquisiciones del Muse» Episcopal de Vich durante 
los últimos meses, han consistílo en lo siguiente: Tres ha- 
chas de piedra encontradas en Besora, pertenecientes á la 
época protohistórica; el acta de consagración de la Seo de 
Vich de 1038, interesantísimo documento en pergamino en 
el cual hay, entre otras suscrip:iones muy importantes, las 



.A • 



^{ i68 )- 

del Obispo OIÍV8, del Conde de Barcelona Ramón Beren_ 
guer I, y de la abuela de éste, la Condesa Eroíesindis, céle- 
bie en la historia de la nacionalidad Catalana por su inter 
vención en los sucescs de la primera mitad del siglo XI; un 
ejemplar del prinaer Ritual Vicense, impreso en Barcelona 
por Rosembach en 1508; un cuadrito de alabastro; un pote 
de boticario; una interesante colección de azulejos de últi- 
mos del siglo pasado; dos potes con reflejos metálicos y dos 
platos y un utensilio con igual decoración del siglo XVII, 
y una fnente del siglo XVIII. Además; un ladrillo con re- 
lieves del siglo XIV, procedente del castillo de Centellas 
regalo de D. Salvador Rovira; una medalla de cobre cince- 
lada y esmaltada, de igual época, donada por D. Miguel 
Trias; dos candeleros de hierro foijado con dibujos, del si- 
glu XV; dos marceliÚÉS de Alcora, del siglo XVIII; una ce 
rradura del XVI; varios clichés tipográficos con figuras de 
principios de este siglo. 



Dice La Información de Zaragoza: 

«Ya está aprobado el proyecto por el Ministerio corres 
pendiente, para la inmediata restauración del templo parro- 
quial de San Gil Abad, de Zaragoza, cuya torre campanario 
es uu buen ejemplar de estilo mudejar construido en el si 
glo XIV, susceptible de alguna cariñosa restauración para 
corregir injurias de ios hombres que lo mutilaron en algu- 
nos trozos. ¡Ojalá que la restauraciún sea pronta y que el 
Arte no padezca nuevamente!» 



NOTA..— ^Por exceso de original ha debido retirarse la secoión ofioial á este 
número correspondiente^ y la nota de las publicaciones que nos favorecen con 
el cambio. 

P. G. y G. 



REVISTA 



DB LA 



iSOCIiOÍl-iEIÍSTIEMIQÜIOLÍElliyilULOnU 



••• 



1jS9a¡ 



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Año i 



Abril -Junio 1897 



NÚM. 3. 



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■••• 



RESTOS ARTÍSTICOS 

MONHSTBRIO DB POBDBT 




o de los más frrandiosos monasterios de la Edad 
media, ya por su hermosura, arquitectónica, ya 
por los grandes privilegios y franquicias de sus 
abades, ya en fin por ser uno de los lugares elegidos por los 
reyes y magnates de Aragón para dormir el sueño eterno ^ 
la muerte, fué el real monasterio de Poblet. 

La arquitectura ojival nos legó en aquel cenobio uno de 
sus más perfectos ejemplares, y la escultura sus más acaba- 
dos modelos; y aún al presente asombran al artista, al ar- 
queólogo y al amante de las bellas artes la solidez de sus ar- 
cadas, la hermosura de sus relieves^ las filigranas de sus 
esculturas, la magnificencia de sus más pequeños detalles, 
aquella grandeza, en fin, que se respira al cruzar los claus- 
tros solemnes, por los que parece que resuenan aún los ecos 
del rezo acompasado de los monges y las notas melodiosas de 
los psalmos, trayendo al espíritu remembranzas de los tiem- 



í 



, - — C 170 )— 

pos medios, cuando los monasterios eran á la vez templos y 
fortalezan, y sus abades verdaderos y poderosos señores feu- 
dales. 

Al publicar en 1894 el Catálogo del Museo arqueológico 
de Tarragona, tuve que estudiar algo de la historia de Po- 
blet para describir los innumerables restos que procedentes 
de su ruina se guardan en el referido Museo. Constituyen la 
mayor parte de esta riqueza artística centenares de fragmep- 
tos de los panteones reales, como restos de estatuas yacentes, 
adornos de crestería, relieves, frisos, escudos de armas, lápi- 
das sepulcrales y otra infinidad de detalles escultóricos, ya 
de estilo ojival, ya del renacimiento. 

Por desgracia halló que en el Museo no había nada com- 
pleto; todos los restos habían «ido trasladados desde Poblet 
sin orden, ni concierto, y no me fué posible completar algu - 
ñas estatuas de importancia, como las yacentes de D. Jaime 
el Conquistador, y D. Fernando el de Antequera. Formó, 
pu^s, el propósito de hacer algunas excursiones á Poblet y 
tomar nota de los restos artísticos allí conservados, con obje- 
to de ver si podían completarse con ellos las estatuas y ador- 
nos del Museo, gestionando en caso necesario la competente 
%Aitorización para trasladarlos al mismo. 

Aunque por referencias sabía que eran muchos los frag- 
mentos que se guardaban en Poblet, quedé asombrado en la 
visita que hice al monasterio durante los meses de julio y 
agosto del ano anterior, viendo que efectivamente, no solo 
eran muchos los restos, sino que la mayoría de ellos encerra- 
ba mérito sobresaliente. 

Pero al observar tanta ruina, tanta riqueza artística, 
tanto despojo de grandeza, tantos restos de valor sembrando 
él suelo de aquel insigne cenobio, no pude menos de ex pe ri 
mentar un sentimiento de profunda tristeza. Porque tristeza, 
más que admi lición; produce la presencia de aquellas ruinas 



■ 



t 



— ( 171 )— 

venerandas, más hermosas aún por coronarlas el polvo de 
ocho siglos, más admirables por adornarlas solo las reliquias 
de su pasada grandeza. Apena el ánimo ver hacinados en las 
capillas, arrojados por todas partes con un abandono que no 
me atrevo á calificar, millares de restos artísticos, en gran 
parte sobresalientes, sin que en tantos años haya habido un 
Gobierno cuidadoso que mande levantar del polvo aquellos 
sepulcros tantas veces profanados, y recoger, ordenar y cía • 
sificar aquellas estatuas yacientes y aquellos fragmentos de 
alabastro, ricamente decorados, cuyos detalles oculta el pol- 
vo de media centuria sin que tome nota de ellos el arte. 

Este mismo punible abandono se nota en las lápidas se- 
pulcrales, de que está materialmente sembrado el Monasterio. 
Muchos historiadores ha tenido Poblet: todos ellos, desde Fi- 
nestres que dio la pauta, hasta el insigne Bilaguer que ha 
dejado correr su rica fantasía contándonos las leyendas del 
celebrado cenobio, todos, digo, se han limitado á cantar 
en páginas floridas sus tradiciones y sus bellezas, sin des- 
cender á estudiar muchos detalles admirables. Poblet fué en 
la Edad media, y hasta su destrucción— según la frase feliz 
de un historiador ilustre— más que un monasterio, una gran 
necrópolis, porque su pavimento y sus muros estaban llenos 
de sepulcros é inscripciones, que en gran parte han desapa- 
rectd«>, quedando aun muchas que tienden á desaparecer. 
Ellas encierran casi toda la historia del vetusto monasterio; 
en ellas, más que en su archivo, la estudió Finestres; y bien 
merecen ser copiadas y perpetuadas porque en breve no que- 
dará de muchas, principalmente las del pavimento, más que 
levísimos i*asgos, insignificantes recuerdos. 

Finestres publicó muchas, pero no todas; y aún en la cita 
de algunas padeció errores y cayó en omisiones lamentables, 
no haciendo de la forma de ellas exacta y verdadera copia. 
Después de Finestres, ningún cronista de Poblet, que yo 



— í 172 )— 

sepa, se ha detenido á leer ni transcribir las inscripciones, y 
mucho menos á dar noticia de los restos artísticos en el mo- 
nasterio existentes. 

Confieso que al visitar á Poblet, no abrigaba el propósito 
de escribir este trabajo; ya digo antes lo que me proponía. 
Pero al ver el silencio de sus cronistas sobre las inscripciones 
existentes, que van también camino de desapare^^er; al ob- 
servar la importancia de los restos y el abandono en que ya- 
cen olvidados, amplié mi pensamiento y emprendí este tra- 
bajo, que al contrario de todos los publicados sobre el famoso 
monasterio, carecerá de galas literarias y de condiciones para 
recrear el pensamiento de quien le leyere, pero tendrá al me- 
nos la ventaja de la utilidad^ pues no lo ha inspirado otro 
deseo que el de desenterrar bastantes bellezas en el polvo se- 
pultadas, y publicar muchas inscripciones interesantes, para 
provecho de artistas y de historiadores. 

No incluyo en esta especie de Catálogo^ aparte de las ins- 
cripciones que van copiadas por completo, sino los restos más 
interesantes del monasterio, pues de citarlos todos, la reía - 
ción sería interminable. De aquellos, solo menciono los que 
andan diseminados ó desencajados de su propio lugar, de 
modo que no forman ya parte integrante de la fábrica. Omi 
to las descripciones de aquellos sarcófagos íntegros que no 
tienen epígrafes y están empotrados en los muros, y en cam- 
bio tomo nota de otros que están tan destrozados que con el 
tiempo y el abandono se convertirán en escombros. Ha pre- 
sidido en mi trabajo, como se verá, el deseo de tomar nota 
de todo aquello que puede perderse con facilidad por encon- 
trarse fuera de su propio sitio, ó que tiende, con el tiempo, á 
desaparecer, por hallarse destrozado. 

¡Ojalá este pequeño trabajo, pesando algo en el ánimo de 
las Corporaciones sabias, las mueva á gestionar del Grobierno 
la protección, que parece olvidada, hacia el antiguo monas- 




5 



-( 173 )- 

terio, á fin deque se realicen en él las obras de restauración 
que tanto necesita, y se coloquen decorosamente en uno de 
sus departamentos los restos que se conservan, si se quiere 
evitar que el tiempo y el abandono consumen la obra de des- 
tracción que comenzaron manos criminales, y desaparezcan 
del todo las innumerables bellezas que encierra aún aquel 
legendario monumento! 



PRIMERA PARTE 



RE^sorosi iKüd'lS'nO O s 



EDAD MCDIA 



Arte ojival. — Arquitootura 



N.** l.—AStert'rf/o^o de marmol blanco, suntuosamente po- 
licromado y decorado al gusto ojival. En la cara frontal lleva 
una procesión de monges bernardos^ bajo elegantes arcos de 
crestería, todo de preciosa escultura en medio relieve. En los 
costados ostenta los escudos de Aragón y Navarra. 

Perteneció á la infanta D.* Juana de Aragón, condesa de 
Ampurias, hija de D. Pedro IV y de su primera mujer doña 
Mearía de Navarra; falleció en 1384 y fué sepultada con hábi- 
to de religiosa cisterciense, colocándose sobre el sarcófago 
su estatua yacente con hábitos monacales. 

Este sarcófago es el que mejor se conserva de los existen- 
tes en Poblet. Fué labrado de orden de D. Pedro IV y com- 
petía en riqueza escultórica con los panteones reales. 

Está en el brazo izquierdo del crucero de la iglesia, ado- 
sado á una pilastra y descansando sobre dos repisas que fígu • 
ran ángeles sosteniendo las armas de Navarra y Aragón. 

Mide 1*80 metros largo, 0'77 alto y 0*50 ancho. 

m.* 2.S>arcrí/affo de alabastro, primorosamente labrado 



I 



■•■■!* 



-( 1^4 )- 

con mucha imaginería en sus tres caras principales. Lleva 
en ellas de medio relieve efigies de santos, debajo de once 
arcos románicos. 

Perteneció al limo. Sr. D. Jaime Zarroca, obispo de Hues- 
ca y canciller de D. Jaime el Conquistador. Visitando este 
prelado el monasterio en compañía de D. Alfonso III de Ara- 
gón, por el mes de noviembre de 1289, enfermó y murió en 
12 de diciembre, disponiendo en su testamento que se le 
diese en el monasterio sepultura. 

Se halla este sarcófago en el atrio ó galilea de la iglesia, 
capilla del Santo Sepulcro, cerca del altar en la parte del 
Evangelio. Le sostenían seis columnas; pero fué derribado y 
profanado en la ruina del monasterio, sufriendo sus escultu- 
ras bastante mutilación. 

Mide 2*05 metros largo, 0*38 alto y 0*72 ancho. 

N.' ^.—Sarcófago de alabastro decorado del propio modo 
que el anterior, y trabajado seguramente por el mismo artí- 
fice. Perteneció al noble D. Berenguer de Piiigvert, que re- 
cibió en él sepultura, con su esposa y dos hijos, en 1280. Está 
en la misma capilla que el anterior, á continuación de él. 

Mide 2^05 metros largo, 0*38 alto y 0'72 ancho. 

N."* 4:.— Sarcófago de marmol blanco decorado en su cara 
frontal con ojivas lobuladas y cuatro escudos sin blasones. 
Debió contener los restos de un infante de la casa real de 
Aragón, y no puede colegirse el lugar que le correspondía; 
porque aun cuando actualmente está en la capilla del Santo 
Sepulcro, no consta en la obra de Finestres que allí fuese 
sepultado ningún deudo de la familia real aragonesa. Debió 
ser conducido allí por alguna persona que se disponía á lle- 
várselo en la época que estuvo abandonado el monasterio. 

Mide 0*87 metros largo, O '48 alto y 0*45 ancho. 

N.* 5 — ASfer6*rf/a^o de piedra del país, de hermoso estilo 
ojival, con estatua yacente de un caballero vistiendo cota de 
malla y bordada sobrevesta. 



H 175 )- 



Este sepulcro perteneció primitivainente slprohom vincu- 
lador D. Ramón Folch, décimo vizconde de Cardona, como 
lo revelan los cardos bordados en la vestidura de la estatua. 
Al exhumar de él los restos del vizconde en 1669, para colo- 
carlos en un sepulcro más suntuoso (que más adelante se 
describirá), recibió los del noble caballero D. Rodrigo de Re- 
bolledo, barón de Montclús, fiel servidor de los reyes de Ara- 
gón. Fué heroico defensor del castillo de Atienza y cayó 
prisionero en la batalla naval de Gaeta por salvar la vida del 
rey de Navarra, como después lo fué otra vez en Gerona por 
defender á D. Fernando el Católico y siendo primogénito de 
Aragón. Murió D. Rodrigo en 1479 y descansó en Poblet en 
tumba de madera hasta el año antedicho de 1669, que ocupó 
el panteón de Cardona. 

Está sobre tierra en el brazo derecho del crucero de la 
iglesia, al lado de la puerta que conduce á las torres. 
Mide 2'40 metros largo, 145 alto y 0*84 ancho. 
N.° Q,--- Sarcófago de marmol blanco, sencillamente deco- 
rado con dos escudos en el frontis, que ostentan por blasón 
un ciervo. 

Perteneció á la casa de Cervera y contuvo los restos de 
Fr. Guillen de Cervera, monge de Poblet, D. Ramón de Cer- 
vera, señor de Juneda, D. Guillen de Cervera llamado el Gor- 
do^ y sus hijos D. Guillen, dicho de la Guardia y D. Ramón; 
todos los cuales fallecieron desde 1184 á 1286. 
Nide r60 metros largo, 0*i4 alto y 0*66 ancho. 
N.*" 1.— Sarcófago de piedra blanca del país con tres es- 
cudos en el frontis que ostentan por divisa cuatro fajas den- 
telladas, emblema de la casa de Anglesola. 

Fueron sepultados en él D. Hugo y D. Berenguer de An- 
glesola que murieron en 1265 y 1291 respectivamente. 

Está en el atrio de la iglesia, al lado de la Epístola de la 
capilla de la Virgen, el más próximo al destruido altar. Se 



- (176) - 

encuentra derribado en tierra y tiene al lado la losa que lo 
cubría. 

Mide 1*96 metros largo, 0'50 alto y 0'65 ancho. 

N.** ^.Sarcófago de piedra del país, sencillamente ador- 
nado en KU frontis por tres escudos en hueco con un puente 
por blasón. 

Perteneció á D. Ramón Pons de Ribelles, primer señor de 
Pons, que murió en 1228. 

Está en la capilla de la Virgen, derribado en tierra con 
la losa que le cubría, al lado del perteneciente á la casa de 
Anglesola, anteriormente citado. 

Mide 1*96 metros largo, 0*50 alto y 0*60 ancho. 

N.* Q. Sarcófago de piedra arenisca, decorado en el fron- 
tis y en el costado izquierdo por tres escudos en hueco, sin 
blasones. 

Perteneció al noble D: Bernardo Alañá, hijo de D. Ber- 
nardo Alañá llamado el Franco y el Dadvooso^ que murió 
en 1382. Fué enterrado en él con su esposa y sus hijos, según 
afirma Finestres, aunque equivocándole con el de D. Ramón 
Senhero, ciudadano de Lérida. El sarcófago de Alañá es el 
más próximo al altar, al lado del Evangelio, en la capilla de 
la Vii^en (atrio de la iglesia), y el de Senhero es el más dis- 
tante del mismo lado, ó sea el tercero, sobre cuya tapa queda 
el hueco de una lápida que publicó el propio Finestres. Está 
sostenido el de Alañá por columnas, y tiene rota la losa que 
)e cubría, de la que yace en el suelo la parte principal. 

Mide 1*95 metros largo, 0*53 alto y 0*72 ancho. 

N.* 10.— Parte anterior de un sarcófago de piedra del 
país, lujosamente decorado con adornos de estilo ojival. 

Perteneció á la ilustre casa de Anglesola y contuvo los 
restos mortales de D. Bernardo de Anglesola y su esposa 
D.* Constanza; de D. Hugo de Anglesola, hijo de ambos^ y de 
la esposa de éste D.* Sibila. 



• í 



— { 177 )— 

Fué construido á principios del siglo XV por orden* de 
D. Berenguer de Anglesola, cardenal de Roma, y ostentaba 
sobre la losa las estatuas yacentes de D. Bernardo y D/ Cons • 
tanza. Era el más suntuoso de los varios que tuvo en Poblet 
aquella noble familia. En la ruina del monasterio fué profa- 
nado y destruido, no quedando de él más que el íronti«, que 
hoy se conserva á la derecha de la capilla de la Magdalena, 
aunque amenazando destruirse por completo. 

Mide 1'70 metros largo por 0*98 alto. 

N.** l\.— Capitel de \xn^ pilastra, artísticamente ornamen 
tado cu)n adornos ojivales y tres escudos de la casa de Ara- 
gón. Es muy bello ejemplar. 

Está en el paso del locutorio al claustro principal, y de- 
bió pertenecer á los derruidos claustros de la Enfermería. 

Mide 0*32 metros alto, 0*35 ancho y 0*46 grueso. 

N**. 1*2 al hQ.— Capiteles de marmol blanco y piedra del 
país, decorados con adornos de lacería, hojas de acanto y 
figuras caprichosas. Gran número de ellos son de estilo ca- 
racterístico de la corona de Aragón. Forman una colección 
valiosa y ocupan una de las capillas del ábside de la iglesia. 

N*». 57 al 136.— Capiteles de piedra del país, lisos en su 
mayoría y los restantes con sencillísimos adornos. Son dig- 
nos de estima por la infinidad de caprichosas formas que los 
artistas desarrollaron en su ejecución. 

Ocupan^ con los anteriores, una capilla del ábside. 



NOTA. — Disemiiiados por todo el monasterio hay nameroaos capiteles de 
Tariadas labores, reyueltos con fragmentos arqaiteotónicos, de modo qne se 
hace difícil su clasificación. 



-( 178 )- 



ESCULTURA 



Núm. 137. — Estatua yacente, fracturada, del obispo de 
Huesca don Jaime Zarroca, Canciller de don Jaime el Con- 
quistador, de cuyo prelado se hace mérito al hablar de su 
sarcófago en la sección de Arquitectura.. 

Está vestida la estatua de poutifical, le falta la cabeza y 
tiene mutilados ambos pies. Es de buena escultura como todo 
el panteón. 

Mide r60 metros de largo. 

Núm. 138. —Estatua yacente de alabastro, que representa 
al noble caballero don Berenguer de Puigvert, de quien se 
hace referencia al describir su sarcófago. Aparece la efigie 
vestida con cota de malla, sobrevesta y espada, todo muy ri- 
camente labrado. Está sobre su sarcófago en el atrio de la 
iglesia. 

Mide r70 metros de largo. 

Núm*. 139.— Estatua yacente de piedra del país, represen- 
tando un infante de la casa de Aragón, con hábitos mona- 
cales. Le falta la cabeza, y conserva restos de pintura. 

Debió pertenecer á alguno de los sarcófagos que mandó 
construir don Pedro IV sobre la puerta de la sacristía anti- 
gua, donde fueron sepultados varios infantes. Está actual- 
mente en una capilla del ábside. 

Mide 0'98 metros de largo. 

Núm. 14Q,— Estatua yacente de una infanta de Aragón, 
vestida con hábito del Cister y las manos cruzadas sobre el pe- 
cho. Le falta la cabeza y parte del brazo izquierdo. — Marmol 
blanco. 

Está en la misma capilla que la auterior. 

Mide 0'87 metros de largo. 

Núm. 141. —Estatua yacente de un infante de Aragón, 



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r^ 



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1 



-( m y- 

vestido con ropaje de Corte, Uevaudo larga sobrevesta con 
esclavina bordada, banda y espada de cruz, y las manos cru - 
zadas sobre el pecho. Es lástima que le falte la cabeza, por 
ser un ejemplar precioso para el estudio de la indumentaria 
de la Edad media.— Marmol blanco. 

Está en la misma capilla. 

Mide 0'78 metros de largo. 

Num. 142,— Fstdlica yacente, de pequeñísimas dimensio- 
nes^ vestida con hábito monacal y las manos cruzadas sobre 
el pecho. Debió corresponder al sepulcro de un infante. — 
Marmol blanco. 

Está en la propia capilla. 

Mide 0*70 metros de largo. 

Núm. 143.— J^státua yacente de una mujer, con bábito de 
religiosa. Lleva rosario al cuello. Le falta la cabeza y la parte 
inferior del cuerpo.— Piedra del país. 

En la misma capilla. 

Mide 0'65 metros de largo. 

Núm. 144.— Estatua yacente de una mujer con hábito cis- 
terciense. Le falta la parte inferior del ropaje y está bastante 
deteriorada. Debió pertenecer al sepulcro de una infanta de 
Aragón.— Piedra ordinaria. 

En la misma capilla. 

Mide 0'88 metros de largo. 

Núm. 145.— ir^tóíí^^ yacente de alabastro, perteneciente, 
al parecer, á un infante, vestido con hábito talar. Le falta la 
cabeza. 

En la misma capilla. 

Mide 0'93 metros de largo. 

Núm. 14Q.—Bstdtua yacente de alabastro, perteneciente, 
como la anterior, al panteón de un infante, y vestida tam- 
bién con ropaje talar y las manos cruzadas, sobre el pecho. 
Fáltale la cabeza. 



-{ i8o)- 

Está en la misma capilla. 
Mide 0'88 metros de largo. 

Núm. 1^1 .—Fstáíua y ícente y muy mutilada, vestida con 
hábitos monacales.— Piedra blanca. 
En la misma capilla. 
Mide 0'65 metros de largo. 

Núm. HS'-'Cabeza con corona, perteneciente á la estatua 
yacente de una reina. Es de tamaño algo mayor que el natu- 
ral y sin duda perteneció á los panteones reales de Aragón.— 
Marmol blanco. 

En la misma capilla. 
Mide 0'46 metros alto por 0'31 ancho. 
Núm. 149. — Torso de una estatua yacente, vestida con 
ropaje de Corte. Parece que debió corresponderle la cabeza 
coronada antes descrita.— Marmol blanco. 
En la misma capilla. 
Mide 0'66 metros de largo. 

Núm. IhO.—Fraff mentó de la estatua yacente de una rei- 
na. Comprende la cabeza, con corona, y el almohadón, lujo- 
samente labrado» que la sostenía. Alabastro. Está en el ábside, 
fuera de las capillas. 

Núms. 155 al 156. — Grandes fragmentos de estatuas ya- 
centes, conteniendo restos de ropaje, con labores de delicada 
ejecución, todos de alabastro. 

Pertenecieron, sin duda, á los panteones reales de Ara- 
gón, conservándose en uno de ellos un trozo de espada, y en 
otro un resto de dalmática galonada de oro. La dificultad de 
mover y examinar estos grandes fragmentos, impide dar ma 
yores detalles sobre su indumentaria, que parece muy inte- 
resante, siendo de creer que algunos de ellos debieron perte- 
necer á las estatuas incompletas que se guardan en el Museo 
de Tarragona 

Están en una de las capillas del ábside de la iglesia. 



H i8i )- 

Núm. \hl.— Fragmento de una estatua yacente en piedra 
del j»aís, comprendiendo el torso y parte de las piernas de un 
guerrero vestido con cota de malla y dalmática cubierta de 
labores. 

Está en la misma capilla de los fragmentos antedichos. 

Mide 0'38 metros de largo. 

Ángel dbl Arco, 

Jefe del Museo Arqueológico de Tarragona. 

{Se continua'í^d). 



NOTA. — No 86 comprenden tampoco en esta sección centenares de pequeños 
restos escalttfricos, esparcidos por todo el roonanterio (mnchos de bastante 
mérito), ya por la dificultad de anotarlos todos, ya por no hacer una enn- 
meracidn pesada é interroinablp. 



COPIAS DE DOCUMENTOS CATALANES ANTIGUOS 

en la Biblioteca Nacional de Paria 




fiABAJANDO tres distintas temporadas en la sección 
de manuscritos de la Biblioteca de París y gracias 
á las recomendaciones é indicaciones de los cono- 
cidos escritores señores Morel Fatio y Courteault, he podido 
orientarme algo en aquel inmenso arsenal y averiguar en 
({xx^fonds ó colecciones abundan los documentos útiles para 
la historia de Cataluña, no mencionados en los catálogos de 
Ochoa y Morel Fatio, que se limitan á examinar los trabajos 
ú obras, pero no los documentos ó escrituras. 

Puede muy bien decirse que en casi todas las colecciones 
hallaríamos algo interesante para nuestra historia; en el 
Fonds de Cluny existen cartas relativas á los bienes que 
aquella famosa abadía poseía en España; en el Fonás-Du- 
puy^ vemos tratados ajustados entre los reyes de Aragón y 
Francia; en el Fonds latiriy actos originales relativos á Cata- 



-( l82 )- 

luna y Rosellón de los siglos XII y XIII; en el Fonds latín 
de mmvelles adquisitions ^ memorias relativas á Castellvell 
de Rosanes, actas del concilio de Perpignan de 1408, conve- 
nios entre los ciudadanos de Barcelona y de Mallorca en 1393, 
y otros muchos documentos catalanes; pero, todo esto disper- 
so y sin orden de origen ó procedencia. Donde los documen- 
tos catalanes aparecen más agrupados, siguiendo á veces 
orden cronológico y otros formando verdaderas series por 
asuntos ó hechos, es en los cuatro Fonds de que vamos á ocu- 
parnos especialmente. Nos referimos á las colecciones Doat, 
Decamps, Baluze y Moreau. 

La primera> que es una de las más visitadas y citadas por 
los investigadores, fué formada durante el siglo XVII por 
orden de Colbert, bajo la dirección de Juan de Doat, con las 
copias de escrituras existentes en los archivos del Langue- 
doc, Gascuña y Foix. No es pues extraño que en los 258 vo- 
lúmenes infolio que la componen, abunden mucho los docu- 
mentos interesantes para la historia de nuestro país, dadas 
las continuas relaciones politicas que mantuvieron en la 
Edad Media, principalmente los pueblos de ambas vertientes 
pirenaicas. En algunos de los tomos, los documentos catala- 
nes forman verdaderas series ó grupos con respecto al asun - 
to histórico que los motivó, y en otros machos aparecen ais- 
lados ó saeltos, y solo enlazados por circunstancias secunda- 
rias con documentos franceses. 

Las principales series que hemos tenido ocasión de ver, 
están en el volumen 51, (215 de la antigua numeración), don- 
de existe una numerosa colección de escrituras re terentesá la 
adquisición del valle de Assua y villas de Rialp y Gerri 
hecha por el conde de Foix, además de los pactos para el ca- 
samiento de Leonor de Aragón, con el hijo del citado conde. 

Entre los documentos de esta serie el que más me llamó 
la atención por los datos inéditos que contiene, es un curioso 



4"" 



y largo proceso incoado ante la Audiencia de Barcelona en 
1489, por Guillermo Ramos de Belleza, sucesor de Jaime de 
Belleza, pidiendo la reivindicación del valle de Assuay villa 
de Rialp, que este último había vendido al conde de Foix, en 
1435. También es interesante una cartadel Papa Eugenio IV, 
informando la utilidad de la venta hecha por el Abad de Ge- 
rri de ia jurisdicción criminal de los lugares de Gerri, Bresca, 
Escart y otros, á íavor del conde de Foix. 

En el volumen 16!, hay otra serie de documentos refe- 
rentes al monasterio de San Saturnino de Tabernoles, así 
como actos de homenaje y convenios entre los señores de 
Calvet, los vizcondes de Castellbó y los obispos de Urgel. 
Varios de ellos y de los del siguiente tomo, referentes á las 
largas discordias entre dichos obispos y la casa de Foix han 
sido recientemente publicados en la obra del señor Baudón de 
Mony. Sin embargo, creo aún inéditos un acta n;iuy extensa 
en la que el vizconde de Castellbó promete restituir á Arnau, 
obispo de Urgel, todos los derechos que usurpó á la mitra, y 
éste promete al primero levantarle la excomunión dictada, 
de 12 kalendas Marzo 1334; así como la sentencia arbitral 
dada por el vizconde de Cardona en 1364 resolviendo las di 
ferencias entre el obispo de Urgel y el citado vizconde. 

En el tomo 162 vemos igualmente el extenso proceso (coje 
120 fóleos) hecho por los comisarios del rey de Aragón desde 
1336 á 1355, acerca las diferencias con el vizconde de Cas- 
tellbó en cuanto á la justicia civil y criminal de la parte de 
Moneada de la ciudad de Vich, concluyendo con la sentencia 
dictada por Guerau de Palau. 

En el tomo 163 existe otra serie de veinticuatro documen- 
tos referentes á las alianzas y matrimonios entre Juan rey 
de Francia y Pedro rey de Aragón, años 1352 y 53. Contiene 
también el curioso alegato en lengua bearaesadel derecho de 
Juana infanta de Aragón, hija de Marta de Armagnac, para 



-( iS4 )- 

r dicho reino, el ducado de Gerona y el condado de Cer- 
. Ed el 164 tenemos otraB series sobre el casamiento del 
del rey de Aragón con Marta de Armagnac y sóbrelas 
roversías entre el conde de Foix y Ñuño Sancho, conde 
osellón respecto laCerdaQa. 

Los tomos 180 y 181 contienen varios contratos referen- 
la cesión de Castellvell de la Uarca hecha en 1314 por 
>nde de Foix al TÍzconde de Cardona, y las negociaciones 
B la reina de Mallorca y el conde de Armagnac para lu- 
contra el rey de Aragón. 

!n los tom(» 66 y 67 vemos también muchos documentos 
anes referentes al monasterio de Ridaura y al monaste- 
Q Burgal de Pallars; un diploma de donación de bienes 
arbona, que no he visto publicado, de Carlos el Calvo á 
' de Adroarius «preterid quod Hispani in aprisione sive 
^uocumque modo ibidera habere noscuntur,» y proce- 
B del archivo de la Grassa; una carta de Alfonso rey de 
Ón de 1172 al abad del monasterio de la Grassa permi- 
lole levantar una fortaleza en Rivesaltes; una donación 
'izconde de Cardona á la Grassa consistente en 100 car- 
ie sal, en 1224; y otros; muchos contratos y Bulas, 
n los tomos 128 á 131 se encuentran algunos docuroen- 
elativos á las relaciones del monasterio de Camprodon 
il de Moissac, y en los 16a á 240 que contiene la docu- 
ÍAción de Carcasona, Beziers, Foix, Armagnac y Nava- 
ie encuentran también diseminadas bastantes escrituras 
esantes para la historia de Cataluña. En la colección 
en varios tomos de los invéntanos de los títulos ó docu- 
ación existente en el siglo XVII en los archivos de Pao, 
, Narbona, Carcasona y otros, pero no deben coofundir- 
n los índices de las copias que componen la colección 
, Algunos tomos tienen índice de las escrituras que con- 
n; índice general detallado no existe; y en cuanto á 



-( 185 )- 

catálogo impreso, no hay otra cosa que una sucinta enume- 
ración de lo que en globo forman los volúmenes insertos en 
el libro de Le Prince: «Essai historique sur la Biblioteque du 
Roi:^. Por lo tanto sería un trabajo largo el de formar el índi- 
ce de todos los documentos catalanes que se hallan en dicha 
colección. 

Las #(Armoiries de Baluze» compuestas de 400 volúmenes, 
conservan los papeles de Pedro de Marca; esto solo indica 
cuanto interesante para nuestra historia encierra dicho/onds. 
Dos diferentes catálogos de esta colección existen en la Bi- 
blioteca Nacional. Uno sigue el orden de numeración de los 
tomos; otro sigue el orden alfabético de las materias de los 
papeles que la forman. Es más conveniente el manejo del 
primero. En el tomo 2/ hay varios documentos de RipoU; en 
el 17 el testamento de un conde de Cerdaña; en los tomos 
103 á 106 el tratado de alianza entre Luis XIII y Cataluña 
en 1640, la Memoria dada á Richelieu por un monje de Mont* 
serrat, y cartas de Marca escritas desde Cataluña en el año 
1644. 

En los tomos 107, 108 y 109 existen las copias que tenía 
Marca de muchos de los documentos que publicó en la «Marca 
hispánica», pero, hay algunos que no he sabido hallar en di- 
cha obra, como acontece con una escritura de 1055 en la que 
el conde de Pallars promete aceptar por esposa la hija de Ar- 
nau Mir de Tost. Intercalado con dichos documentos figura 
la «Noticia del episcopologio del arzobispado de Tarragona y 
lista de todas las iglesias de Cataluña» por Fray Fran- 
cisco Fornes, franciscano, fechada en 1645, y que no veo ci- 
tada por Torres Amat. El tomo 116 es muy interesante para 
el obispado de Gerona, y el siguiente para los de Elna y Ur- 
gel. 

Los tomos 123 y 124 contienen cartas de Harcourt escri- 
tas desde Cataluña á Pedro de Marca; y el 173 una «Memoria 



-( i86 )- 

sobre los asuntos de España en lfi46» por Jacinto Alcázar 
Arriaza. En el tomo 234 vemos las notas históricas que tomó 
Jerónimo Pujades, y una extensa genealogía de la familia de 
Cartellá por Juan de Terradas, Juan de Cartellá y Jerónimo 
Segalás, cuyos nombres cita con alguna variación Torres 
Amat. 

En los tomos 238 y 239 existen también escritos proce- 
dentes del cronista Pujades; en el 296 una obra de jurispru- 
dencia española; en el 357 cartas de varios empleados en el 
ejército de Cataluña dirigidas á Marca en 1645. También ha- 
cen referencia á dicho período y al propio ejército los tomos 
254 y 255. Por último, en el tomo 372 hay documentos refe- 
rentes al monasterio de Ripoll. 

Menos importante que los dos anteriores para la historia 
de Cataluña^ contiene, empero, la colección Decamps, que for- 
mó parte del fonds Colbert, algunoa volúmenes con escritos 
y documentos curiosos, como acontece con el tomo 61, dedi- 
cado exclusivamente al vizcondado de Castellbó, encontrán- 
dose datos muy detallados de las tierras que componían dicho 
Estado, y notas y extractos de casi todos los documentos otor- 
gados por los reyes de Aragón, condes de Urgel y Foix, y los 
vizcondes de Castellbó, (muchos de ellos citados en la obra 
de Bandon de Mony), de suerte que dicho tomo constituye 
también un precioso índice de las escrituras referentes al cita- 
do vizcondndo desde el siglo XII al XV. Vemos allí también 
nn mapa (?) ó ligero croquis hecho á pluma, del territorio del 
vizcondado en el siglo XV, marcando el curso de los ríos Se- 
gre y Valira y parte del Noguera Pallaresa, y fijando la situa- 
ción de lugares y villas desde Cerdeña al Pallars, pero sin es- 
cala ni meridiano alguno. De este croquis, en el que no debe 
ponerse completa confianza, se sirvió bastante el señor Bladé 
para sus 4'Etudesgeographiques sur la Valleé d* Andorpe.> 
La más moderna de las cuatro colecciones citadas es la de 






-( 187 )- 

MoreaUy formada por este historiógrafo durante la segunda 
mitad del siglo XVIII, y es quizás más consultada aun que la 
Doat, porque contiene copias de documentos referentes á to- 
das las regiones de Francia, desde Flandes al Rosellón. Cons- 
ta de 1834 volúmenes, y se formó con las copias de antiguos 
diplomas y otros documentos de interés histórico, existentes 
en los archivos de monasterios, villas y castillos, y enviados á 
París por los delegados que para este objeto fueron nombra- 
dos en cada región. Esta tarea no pudo ser más oportuna y 
beneficiosa^ pues con ella se ha logrado la existencia por co- 
pia de muchísimos documentos que pocos años más tarde la 
Revolución y el incendio de los monasterios destruyeron to- 
talmente. Para Cataluña solo ofrecen interés los que envió 
el célebre abogado de Perpiñán Francisco Fossa, delegado 
en el Rosellón para obtener y enviar las indicadas copias. Hay 
en dicha colección bastantes tomos que no son traslados de 
escrituras, sino trabíijns manufcritos de erudición, como por 
ejemplo el número 1692 que es la ^Chrónica deis Cavallers 
cataldnsí^ de Tarafa. 

Un catálogo especial de la colección Moreau ha sido re- 
cientemente publicado por el señor Omont, dando noticia en 
globo del contenido de cada volumen; pero, no es un índice 
detallado documento por documento, expresando su asunto y 
techa. Existe en la Biblioteca Nacional otro catálogo manus- 
crito siguiendo el orden alfabético de los archivos diversos de 
que proceden los documentos de la colección, y señalando los 
tomos y fóleos en que se hallan dispersados los de cada archi- 
vó ó procedencia; pero, tampoco expresa la índole ó asunto de 
la escritura, ni la fecha. En la letra A., por ejemplo, existe el 
epígrafe Agei\ entre otros, y señala catorce tomos distintos 
que contienen uno ó más documentos del archivo de la cole- 
giata de Ager; á la letra C. vemos los epígrafes, Carríprodón, 
Cardona^ Cuxá^ señalándose también los volúmenes en que 



— ( i88 )— 

existen documentos de los archivos délos Monasterios de Cam- 
prodón y Cuxá y de la colegiata de San Vicente de Cardona. 

Esta dispersión de los documentos de un mismo origen 
procede de que en la formación de los volúmenes se siguió 
exclusivamente el orden cronológico, de suerte que después 
de un documento de Rosellón viene, por ejemplo, uno de Nor- 
mandía y otro de Provenza, porque los tres pertenecen á un 
mismo ano. 

Los 284 primeros tomos de la colección son los que for- 
man una verdadera serie cronológica de documentos históri- 
cos, á partir del año 777, y muy bien ordenada. En esta 
serie hemos hallado bastantes documentos catalanes inéditos* 
y otros ya publicados en la Marca hispánica^ ó en laBistoria 
del ^anguedoc^ de Vaissete, ó en otras obras históricas. To- 
dos los documentos que referentes á Cataluña envió el abo- 
gado Fossa á la colección Moreau, eran copias de las copias 
que le facilitó el Padre Caresmar, excepto los procedentes del 
Monasterio de Roda del Ampurdán y de algún otro archivo, 
Pero el mas interesante de los envíos que hizo dicho Fossa, 
fué las numerosas copias de los documentos que componían 
los perdidos cartularios de Elna y de Cuxá, documentos que 
aprovechó mucho dicho escritor para escribir su notable obra 
contra el abate Xaupí en la célebre cuestión de la nobleza de 
los ciudadanos mayores de Perpiñán y de Barcelona, publi- 
cada en 1770. 

En esta colección de los 284 primeros volúmenes intere- 
san para nuestra historia los documentos procedentes de Ager, 
Catedral de Barcelona, Bellpuig, Camprodón, Cuxá, Elna, Ge- 
rri, Lavaix, San Pablo del Campo de Barcelona, la Portella, 
Perpiñán. Puigcerdá, Serrateix, Tolosa y Urgel. Pasan de 
ciento los documentos catalanes que están contenidos en di- 
chos epígrafes y fueron cuidadosamente elegidos para utili* 
dad de la historia de la Francia medioeval en punto á sus re- 



-( iSq )- 

laciones políticas con la región catalana. La mayor parte de 
ellos van seguidos de observaciones críticas sobre su autenti- 
cidad ó carácter sospechoso, sobre la exactitud de su fecha, 
sobre los datos para las genealogías, para el estudio de los 
derechos feudales y otros diversos asuntos, y si bien no nos 
consta de un modo preciso, creemos con fundamento que son 
debidas á la erudición de los citados Caresmar y Fossa. 

En los restantes volúmenes de la colección Moreau hay al- 
gunos que contienen también documentos interesantes para 
nuestro país, mereciendo indicación los números 348, (proce- 
dentes de Elna, Cuxá, Gerri y Vich); 370, (Castellbó); 791, 
(Gerona); y 1738, 1740 y 1756, que son los inventarios de los 
documentos procedentes de Barcelona, Bellpuigy Lavaix, si 
bien este último es insignificante. 

Entre los documentos catalanes y roselloneses, inéditos ó 
que ignoramos ahora su publicación, contenidos en la colec- 
ción Moreau podrían formarse grupos en atención al carác- 
ter de su utilidad para los trabajos históricos. Hay documen- 
tos que parecen demostrar que las donaciones de los reyes 
francos de la segunda raza estaban en la Marca de España 
concedidas en plena propiedad ó al integrum\ véase el diplo- 
ma de Carlos el Calvo concediendo á un tal Aureolum á ins- 
tancia del Conde Hunifredi varias tierras en el Ampurdán, 
en Kalendas Julio 859 (1); la muy sospechosa, sino falsa, es- 
critura de donación hecha por el conde Fredolo en ejecución 
de mandato de Carlomagno á favor del monasterio de Gerri, 
en 12 Kalendas Julio 813; el fallo de Witiza viz.conde de Ro- 
sellón, del año 900, declarando que la tierra de Bahó estaba 
poseída en plena propiedad por Ranella y no debía estar en 
feudo del conde; y la donación hecha á Gerri por la noble 



(1) Este mismo ^.areolum había comprado en 845 otras tierras en Ro- 
selMn á Rotnida yiuda del oonde Alarico y madre de dicho conde Hunifredi. 



r 



í 



H t9o ) - 

(fama Amansía de varios castillos y territorios, en el año 903. 

Hay otros documentos que indican como los señores laicos 
de la Marca de España disponían de los diezmos, primicias é 
iglesias del mismo modo que si fuesen derechos señoriales 
ó temporales en franco alodio, mucho tiempo antes de los pre- 
tendidos indultos concedidos por los Pontífices á los reyes de 
Aragón en 1073 y 1095; pero, estas donaciones " de derechos 
se hacían casi siempre con el consentimiento de los obispos 
y á favor d§ monasterios. Citaremos para este caso la dona- 
ción hecha por el conde Isarno al monasterio de Gerri con el 
consentimiento del obispo Wisado en 11 Calendas Noviembre 
930, y la donación hecha por Miro Bardina al de Cuxá, de la 
villa de Burg con la parroquia, diezmos, primicias y cemente- 
rios en 11 Kalendas Marzo 1039. En algún raro caso la dona- 
ción de diezmos é iglesias hecha por señor laico lo era á favor 
de persona laica, y como ejemplo mencionaremos la escritura 
de donación de tierras señoriales en Rosellón, en plena pro- 
piedad, r-on PUS iglesias, otorgada porAva á favor de Badulfo 
y su esposa en 876, y la venta de la tierra de Bahó por Du- 
randus á favor del conde Oliba, con las iglesias, diezmos y 
primicias en 976. 

Curiosos documentos existen también en demostración de 
que en Rosellón y parte de Cataluña, durante los siglos IX 
y X la propiedad de las aguas privadas no formaba un dere- 
cha de regalía^ y que los molinos y sus acueductos eran poseí - 
dos en plena propiedad ó franco alodio. Citaremos los siguien- 
tes: la venta de Unuvimus á favor de Suniarius de la plena 
propiedad de parte de un molino cercano áElna, con su acue- 
ducto, en el año 877; la venta en alodio de tierras sitas en el 
Conflent, con las aguas que discurrían, por Leodovinus á fa- 
vor de Poncius, en 901; la restitución al monasterio de Gerri 
de varios alodios con sus aguas, hecha por Ermengarda en 
949, en cuyo documento se ve claro que las aguas privadas 
dependían de las tierras en que corrían. 



— ( 191 }- 

Algunas otras escrituras vienen á probar que las salinas 
eran también alodiales en dicha época. Véase la donación del 
alodio de Torrellas con las salinas, hecha por Oliba á favor 
del monasterio de Cuxá en el año 898, y otra donación de va- 
rias salinas de Vilarasa otorgada por Galofousur á favor de 
Riculfo, obispo de Elna, en 904. 

Otros varios documentos fueron enviados por Fossa á la 
colección Moreau con la idea de utilizarlos como prueba de 
que la soberanía de los reyes francos de la segunda raza fué 
siempre reconocida en los condados de Pallars, y Ribagorza 
desde Carlomagno, cuestión tan obscura como importante y 
que requiere nuevo y serio estudio. 

Por fin, otro grupo de escrituras parecen coleccionadas con 
el intento de multiplicar las pruebas de la existencia del de- 
recho de apprision en favor de los españoles refugiados en la 
Septimania cuando la invasión árabe, asunto tratado ya en 
una interesante nota de Augusto Molinier en el tomo 1 *" de 
la nueva edición de la Historia del Languedoc, y en otro pro- 
fundo trabajo de Emilio Cauvet, publicado en el tomo 1."* del 
Boletín de la Comisión arqueológica de Narbona. 

Por las observaciones que siguen á algunos documentos 
comprendemos que el único motivo de coleccionarlos fué para 
demostrar que Oliba, obispo de Vich, hijo de Oliba Cabreta, 
conde de Cerdaña, conservó siempre el cargo de abad de 
San Miguel de Cuxá, hecho sobre el cual hizo ya estudios el 
Padre Florez en el tomo 28 de la «España Sagrada». 

Antes de concluir debemos citar documentos proce- 
dentes del archivo de San Pedro de Roda, que figuran en la 
colección y creemos inéditos. Venta de un alodio en el Am- 
purdán hecha por Gausber-to y Adelaida, condes de Rose- 
llón-Ampurias en el año 931; en otros documentos la esposa 
parece llamarse Trudegarda. Donación de varios alodios si- 
tos en el Conflent hecha por Seniofredo, conde de Cerdaña, á 



^ iq2 )- 

favor del Monasterio de San Pedro de Roda, en 5 Kalendas 
Agosto, año IV del rey Luís de Ultramar (año 939); otra do- 
nación por el mismo Seniofredo al monasterio» en 7 idas Fe- 
brero año VI del repetido rey; donación otorgada por un 
conde Suniarío, que puede ser de Rosellón-Ampurias ó de 
Barcelona, al citado monasterio en 7 Kalendas Julio año X 
del rey Luís (945); pero, en el caso de tratarse del conde de 
Rosellón estaría equivocada la fecha, puesto que este murió 
en el año 915; donación con lagunas y pesquerías, hecha por 
Gaufredo, conde de Rosellón, hijo de Gausberto y Trudegar- 
da, á favor del monasterio de Roda, en 6 idus de Noviembre 
año X del mismo rey Luís. Donación de un alodio en el valle 
de Lemina (condado de Gerona), hecha por el abad Audesin- 
do ó Ildesindo, hijo de Tassius, al repetido monasterio en II 
Kalendas Abril año XI del Rey Lotario; donación otorgada 
por Hugo y Guisla á la iglesia de San Baudilio (sic) y San 
Ped ro de Roda, en 5 Kalendas Noviembre, año XIII del rey 
Roberto. Este documento prueba que Hugo era hijo de Gau- 
fredo I.*" conde de Rosellón-Ampurias y de la condesa Ava. 
Renuncia otorgada por Pons Hugo, conde de Ampurias del 
ejercicio de los derechos señoriales sobre los bienes dados al 
propio monasterio, de 10 Kalendas Mayo año XIV del rey 
Luís el Gordo. 

Por todo cuanto hemos expuesto podrá formarse concepto 
de la clase de documentos catalanes que existen en las colec- 
ciones de la Biblioteca Nacional de París, y del trabajo largo 
y pesado que exigiría la formación de un índice completo de 
ellos, á pesar de las noticias más ó menos extensas que se en- 
cuentran en los diversos catálogos manuscritos é impresos 
puestos á disposición del lector en la sala de trabajo de aque- 
lla incomparable biblioteca. 

J. MlRET Y Sans. 



k. 



H 193 )- 
LES GÁRGOLES DE BARCELONA 




Gárgoles simbóliqües 

(Continuado) 

O simbolisme ha caracterisat sempre la arquitectu- 
ra de totes les nacions subjectades al poder de la 
|| teocracia; la de la India, la del Egipte, la de Mé- 
gich, la de la Europa cristiana en la etat mitjana; ab la coin- 
cidencia de que 'Is obgectes ab que 's representa han sigut en 
totes parts de una matexa naturalesa. 

Si 's jutja per los monuments de la mes alta antigüetat, 
los hóniens de la primera etat estigueren dominats per una 
especie de terror relligiós á la vista deis grans animáis qui 
semblen haver sobreviscut ais cataclismes del globo, y la seua 
imaginació exaltada se 'Is figura mes espantosos encara y 
mes terribles de lo que en realitat eren. 

Quan 1* art comencá á naxer, la humanitat havia ja ven- 
cut alguns animáis ferotjes, ja havia tingut revelació de la 
seva superioritat sobre ells. L* artista 4s imita aleshores, mes 
de Uuny y de memoria, en linees grosseres que teñen lagran- 
desa é indecisió de un boceto y que porten encara la estampa 
del terror esperimentat primitivament. Confon les formes y 
combina les que inventa ab les que ha vist, y crea barrejes fa- 
buloses, essers imaginaris, mes monstruosos que Msmonstres. 

Encara que s* ha posat ais animáis en lioch inferior, diu 
M. H. Husson (1), I' home conserva no obstant una reminis- 
cencia de la turbació supersticiosa que li han inspirat aqüestes 
existencies enigmátiques. En las obras esculpides hont li plau 
fixar les imatges qui brillen en sa imaginació, representa 1* 
animal, no apartantse de la observació de la realitat, pero mo- 



(1) Bevue gane^aU d^ arrhifedure. 



-( 194 )- 

dificaat les íormes á fí de produhir los efectes mes estranys y 
fantástichs. Se reconeix encara lo tipo donat per la realitat^ 
lo Ueó, lo toro, etc.. mes aquestos tipos están transformats 
com en les visions de un deliri. La idea de lo misterios barre- 
jat d' espant s' hi introdueix en carácters imprevistos. 

En son origen, la imitació deis animáis per la esculptura 
presenta una intenció general y brillant de simbolisme. Les 
seves formes son perl' artista un medi de espressar material- 
ment cortes idees; ó de representar ab energia les facultáis 
humanes, bones ódolentes, mes de les facultats que 1* animal 
te en una mes alta degradado que 1* home. Lo lleó, per exem- 
ple, simbolisa '1 coratge; lo gat, la prudensia misteriosa y la 
traició, etc. 

Es en vá dir, que cada encontrada te 'Isseus animáis pre- 
ferits, segons les idees que allí dominaven ó segons lo servey 
que 'Is feyen. Los Indis, qui havien acabat per viure ab fa- 
miliaritat ab 1' elefant, lo representaren en la se va arquitec- 
turafigurant la resistencia inerte y portant á manera de pilar 
1* arquitrave del temple. Los Assiris estudiaren lo lleó que 
podien observar en les q 'madres de sos reys. Los Egipcis es- 
culpiren sobre 'Is pilars y frisos de sos temples, animáis de 
tota especie, lo gat, la oca, lo chacal, lo vuytre, lo hypopo- 

tam, lo cocodrill, I' ibis^ etc. y gravaren en lo granet de 

ses colossals muralles tot un mon de mosquits, escarbats é 
insectes, com pera simbolisar lo formiguer deis infinitament 
petits en la immensitat del univers. Mes, al esculpir figures 
aisladas, representaven ab preferencia lo bou, lo bé y *1 lleó, 
pero no *s limitaren á les formes naturals. 

Inspirat pels sacerdots qui estimaven cobrir de misteri les 
mes altes veritats y no parlaven mes que persímbols, aquest 
poblé singular somniá en essers monstruosos, barreja de for- 
mes, estranyes la una á la altre, qui espressaven idees mixtes 
de una significació fosca y espantosa. Les races mes diferen- 



\ 



r 



-( 195 H 

ted foren associades en les imatges quimériques. Lo bé pren 
les urpes del íleo; lo 11*^0 pren un cap d* home ó de dona y 
resulta aquesta figura que mes tart fou lo emblema deis enig- 
mes, la esfinx (1), 

Sant Climent de Alexandría nos diu (2), que Moisés, que 
esta va instruit en tota la ciencia del Egipcis Í3), esplicava 
tambó peí medí geroglífich,e8 á dir, baix misteriosos símbols 
de animáis, los preceptes de la Uey moral. 

Si en la antigüetat la intenció del esculptor fou espressar 
una idea per un emblema ó bé impresionar fortament á V 
esperit ab una de les misterioses creacions de la naturalesa, 
aquesta intenció, com diu D. Ramee (4), fou purificada per 
una segona íase de la esperanca cristiana, portada almon per 
1* Evangeli, y que s* ovira á través de la arquitectiira, pera 
arrivar en fi, ais ulls y al cor del poblé, á qui devía aprofitar 
per la seua eduííació moral. 

Si 1' home ayma simbolisar los pensaments que li recorda 
son esperit y 4s sentiments que li revela son cor; y no b i ha 
cap dupte que *1 símbol, la alegoría,»ennobleix la naturalesa 
física espiritualisantla; ella ofereix la immensa ventatja de 
no mostrar mes que per signes los obgectes que no *s vol re- 
velar mes que á un petit nombre de iniciáis. Axis veyém que, 
com afirma SantCliment de Alexandría (5), totes les represen- 
taciócs de les catacombes teníen una signifícació sagrada, y 
que totes constituihen un gran sistema de simbolisme, y to- 
ta una Uengua geroglífica, que, per un cert nombre de signes 
convencionals, resumía 'Is principáis misteris y les ense- 
nyanses del cristianisme. 



(1) Oh. BUdc. Orammairc des arU du dessin, 

(2) Stroyn. V. 

^3) Áct, vm. 

[4) Manuel de /* histoire géneraU de l^ arehitecture chez ious les peuplet>, 

(5) Pedagog. L 111. n. 106. 



-< 196 )- 

¿No Ms havía donat exempie son Mestre? ^sJHsdpuli dixe- 
runt ei: Quare in parabolis loqueris eisl Qui respondens ait 
illis; Quia volis daíum est nósse mysteria regni cañoram, illis 
autem non est datum.^ 

La cocexió de aqüestes fases iconográfiques ab I' estat 
moral de la societat cristiana será compres de tothom. En 
temps de pereecució, convé sobre tot encoratjar y consolar; 
ais poblcs creyents, pero encara grossers, convenen mes les 
imatjes sensílles y fortes de les veritats mes capasses de im- 
presionar 
per 1' in- 
termediar i 
de la ima- 
ginació . 
Avuy loe 
medis em- 
pleáis en la 
edat mitja> 
na no pro- 
duhiríen 

Iguals re- Figura l.— Clamtre de la Seu dt Barrelena. 

'. sultats , y 
per9Ó lo simbolisme y la iconograña s' han moditícat. 

Ademes, los monuments sensilts y plens á la vegada de 
elevat sentit, reemplacaven mellorque totslos altres la idea 
pagana deis ídols y afavoríeu axis la debilitat deis novells 
convertits. 

La causa principal del fet que 'ns ocupa es la tendencia de 
la edat mitjana á la alegoría; es la adció al simbolisme que 
fa que 's gose mes en la represen tació de la idea, sía moral, 
sía religiosa, per un obgecte real que, al mateix temps que 
la recordé, la esplique en sa espressió natural y propia. 

Havém ja dit que lo Cristianisme desde 'Is primers díes de 



r 



— ( m )— 

sa existencia feu del símbol el medi d' esplicació de sos 
dogmes, de sos preceptes, de ses amenaces y de ses promeses. 
A les paráboles recullides deis Uabis de Jesucrist per tres deis 
seus Evangelistes, succehexen les terrorífiqnes visions sim- 
bóliques del Apocalipsis. Abans de que la Iglesia naxent, 
Uiure del temor de que la venerado de les imatjes pogués do- 
nar Uoch á actes de idolatría pels seus neófits sortits del pa- 
ganisme, esposas á la vista deis íaels les de Jesucrist y María, 
los primers cristiáns e6culpii*en ó pintaren los símbols. 

Y com que la idea que convé mes al cristiá no perdre de 
vista, com diu un distingit escriptor nostre. En Rubio y 
Ors (1), es la de la Iluyta entre 4 bé y 4 mal, disputantsel, 
com sa gloriosa conquesta ó com sa desgraciada empresa; y 
com que la Iglesia estava especialment encarregada de recor- 
darli continuament aquella Iluyta, tant mes terrible quant 
que 1* enemich que li fa guerra conta ab poderosos aussiliars 
dintre *1 mateix home; predicadors y artistes, seguint les en- 
seny anees de aquella sa mare y mestra, no tan sois personi- 
ficaren lo mal en 1^ enemich del género huma, 1* ángel cay- 
gut, sino que *1 simbolisaren baix les formes mes lletjes, mes 
horribles; baix la figura de animáis los mes odiosos per sos 
dolents instints ó de monstres los mes espantables per sa llet- 
jesa. Y com que 'Is homens y les societats tarden molt en des- 
pendres de ses antigües costums, preocupacioiis y creencies, 
si los qui acabaven desortir delserrors del paganismo, degue- 
sen sentirse ben disposats á considerar avuy com ministres de 
Satanás ais que ahir adoraren com á Deus, y per consegüent 
á representarse á aquells baix la figura de faunos y satyrs, 
tipos de la lletjesa física y de dolentes inclinacions, en sa 
creencia anterior; los descendents deis antichs Germans al 
abracar la religió cristiana y ab ella sos dogmes sobre el ori- 



(1) Apuntes para la Historia de la sátira. 



gen del mal y sobre 4 personatge que 4 representa, ells qui en 
sa teogonia conservaren un lleu recort de la cayguda del pri- 
mer home y se figuraren la lluy ta del bé y del mal per gegants 
combats entre sos deus y horribles besties, y se imaginaven 
V univers poblat d* essers, ja benéfichs, ja dolents, degueren 
sentirse igualmentinclinats á figurarse ais esperits de les te- 
nebres com estaven acostumats á imaginarse aquells essers 
fantástichs, aquells monstres espantosos de la seva teogonia. 

Y veuse aquí perqué, combinant los elements nascuts de 
les ciencies antigües, ab los inspirats per la nova religió, si 
pera la representació del ángel dolent 1* artista forja la major 
part de les vegades, interpretant la imaginacíó popular, un 
esser monstruos compost de cames de boch, eos negre y pe- 
lut, ales de rat penat, cua y banyes de bé, pera sa espressió 
simbólica, uns cops li donará la íorma de Ilop, qui roda en- 
torn de sa víctima abáns de Henearse sobre ella: altres la de 
serp, com á animal astut y de venenosa baba, 1* infernal ten- 
tador de nostres primers pare?; y altres, mes sovint, la de 
dragó que, ademes de figurar tant com á imatje del mal en 
1' Apocalipsis, y de prestarse, com animal fantástich que es, 
á tots los capritxos de la imaginación, era la forma baix la 
qual podíen mes tacilment figurarse al autor Je tot lo dolent 
axis los qui recordaven encara la serp Piton^ ó *1 dragó del 
encantat jardí de les Hespérides, com los qui conserva ven tal 
vegada en la memoria les espantosos creacions de les raitolo- 
gíes escandinavos. 

Y cada nova generado, al alear nous temples, fa ús de in- 
nombrables figures de fantástichs monstres qui al mateix 
temps que li recorden al odiat temptaJor y *ls molts medis 
que posa en práctica pera perdre á les animes, li donen lo 
plaher de veure '1 humillat y ven^ut per la creu y com clá- 
vat, á manera de criminal posat á la vergonyaen la'picota, en 
les parets de la Iglesia á qui tant aborreix. 






Y aqüestes representacions moltes de les quals podríen ser- 
vir de ilustraoió y de comentan á les mes terrorífiques des- 
cripcións del infera del Dant, y que no teñen menos merit 
de invenció á les mes atrevides de les de Callot en ses tenta- 
cións de Sant Antoni y á les de Doró en ses ilustracións, afe- 
geix 1* esculptor un mon de animáis coneguts ó imaginaris, 
alternant de vegades ab la cara del home en sa espressió mes 
Uetja y horrible, com á representació simbólica de la idea del 
mal ó deis vicis y de les passións que mes envilexen al home, 
com la gbla, la avaricia, la luxuria... etc., y ab dites repre- 
sentacions barreja 1' artista altres no menos fantástiques pera 
simbolisar la Iluyta del mal y del pecat ab 1* home; y escul- 
peix en los capitells de les columnes y en les comises, ja al 
home rendint á sos peus á feres monstruoses, imatjes de les 
passións ó deis vicis, ja les escenes del Apocalipsis que se re 
ferexen al humillament del espantos dragó de Sant Joan; y 
ja en fi, posa al costat de aquelles altres representacions tam- 
bé d* animáis, ó reals ó producte de la fantasía popular, si be 
acostantse en lo possible á la bellesa real, algunes vegades 
com á símbols de idees místiques y altres com á medis de 
allunyar del temple ais mals esperits en virtut del poder 
que á la representació de certs animáis com la esfinx^ la qui- 
mera, lo gall, etc., certa preocupado popular atribuhia; ab 
molta frecuencia pera donar per medi de la reproducció d' 
escenas en que figuren animáis^ trets deis bestiaris ó de les 
faules esópiques, ensenyances moráis alsquisabien interpre- 
tarles. 

Mes, tal vegada algú dirá; ¿teñen res que veure les gár- 
goles ab lo sobre dit? Sí, y molt, ja que *n son lo testimoni 
mes fael, la prova mes evident, la demostrado, podríem dir, 
del anterior teorema: Y acó sentat sois nos falta provar que les 
gárgoles no son altra cosa que representacions del dimoni ó 
deis vicis personificáis en aguest. Pera verificarho aduhirém 



— ( 200 )— 

los arguments deis autors que m^s ó menos directament han 
parlat d' elles, estudiarém luego lo carácter supersticiós de 
la etat mitjaDa; y per fí exaraioarém beparadameot los gru- 
pos de gárgoles existents en Barcelona, fent veure sesanalo- 
gíes ab les representacións de la fantasía popular. 
Y en pri- 
mer lloch, 
abaos de 
passar en- 
davan t, 
examiném 
lo n om 
deis objec- 
tes que 'os 
ocupen 
puix ell 

podría do- Fí^ra II. — Pal! dtU Tarongir» (Audiencia de BkroeloDa). 

n a r n O s 

també quelcom de llum. Tantea cátala, com en castellá se 
'Ib anomena gárgola, designant lo punt per ahont la ajgua 
de un gotera s' escorra. La radical garg es idéntica á gurg, 
del llati g-urges, gorja; la alterado ba sigut produbida, es de 
suposar, baix la inñueocia á& gargarizare. Se la troba encar 
eu ItñUa gargaglf are, gargozza, verb que designa lo soroll 
que fa la aygua passant per uoa gárgola, Mes, en francés se 
les anomena Magot ab mes frecuencia que gargilüle, y '1 
P. Cahier (1) rebuseant ab la erudició y sá criteri que dis- 
tinguexen sos escrits, 1' origen del primer de dits noms, eren 
trobarlo en lo (íog y Magog de la Sagrada Escriptura. M. Join- 
ville parla deis pobles de Cfot y Magot qui deuen esaer los 
aussiliars del Anticrist. En tot cas Cfot y Magot son nliats 



(1) Melanges d' aroheologie. t I. pág. 15. 



— ( 201 )— 

deis ministres de Satanás. Donchs, si 's considera que Magog 
en hebreu significa del sostre^ y que Sant Pau anomena al di- 
moni Princep delayre^ se persuadirá verament perqué se ha 
anomeuat Magots á les figures infernáis, deformes, y en par- 
ticular les qui están sospeses en les regións aerees de nostres 
iglesies, ó sía les gárgoles. 

Nostre Piferrer (\) creu que la decoració exterior de les 
iglesies, presa en conjunt, no es estranya á tota idea simbó- 
lica; y se refereix á les esculptures y gárgoles representant 
essers estranys, animáis monstruosos qui fan mueques al 
llarch de les galeries y contraíorts^ trauen la aigaa deis sos- 
tres y qual fisomia espreesa tan prompte la tristesa y la ra- 
bia com la alegría cínica del embrutiment. 

De la matexa opinió son los P. P. Martin et Cahier (2), y 
Daly (3), puix si bé diuen que no es probable que quiscuna 
de aqüestes esculptures sia la tradúcelo de un pensament 
emblemátich particular y que sovint la fantasía del esculp- 
tor ba pogut exercitarse sobre la pedra com la del miniaturis- 
ta en los marges deis manuscrits, sens altre designi que la 
ornamentado; afirmen, no obstan t, que no pot suposarse, en 
general» que 'Is artistes de la etat mitjana, dirigits ab tanta 
sabiduría^ haguessen axis poblat, herisat, com podriem dir, 
lo sant edifici de formes de animáis estranys, sense donalsi 
una sigaifícació. Lo sentiment comú, diuen els mes graves 
arqueólechs, es que la legió deis mals esperits está represen- 
tada per aqüestes figures. 

Res mes natural; sempre la lletjesa moral deis vicis qui 's 
personifiquen en los di monis, ha signt tradubida en 1' art 
cristiá per les formes mes degradades. 



(1) RecuérdoB y belleza» de Espaha, Cataluha^ t. II. 

(2) Melangeé d' archeologie; t. I. 

(3) Révue genérale d' architecture; t. TU. 



— ( 202 )— 

Lo distingit P. Migue (1) pregunta: ¿Les gárgoles son 
un símbol deis dimonis ó deis pecats capitals? ¿aquestos em- 
blemes y animáis fantástichs, de cara xavacanament alegre 
son la representació deis cismes y de les heretgies? ¿Son so- 
lament simples ornaments? 

Y respon: per lo que respecta ais animáis y ais personat- 
ges groteschs y fantástichs, nosaltres dirém que aqüestes 
figures monstruoses qui aparexen sobre tot en 1' esterior de 
nostres bassíliques y que s* anomenen Magots^ de Crog y 
Magog qui deuen venir á la fí del mon ab I* Anticrist, re- 
presenten, en efecto, lo geni del mal volant sobre la testa deis 
fidels pera separarlos de la Iglesia que es símbol del bé. Sant 
Pau nos diu positivament, que debém guardarnos deis espe- 
rits del mal estesos per 1' ayre. 

Tal fon 1' origen de les gárgoles que 'Is arquitectos cris- 
tians feren sortir de les cañáis, deis campanars y deis contra- 
forts de les Seus, pera significar aqüestes legions infernáis 
de dimonis que poblen nostra atmóstera, no parant de cons- 
pirar contra nostra salvació y salut, que nosaltres sois podém 
obtenir dintre la iglesia de Deu. De aquesta oposició entre les 
figures grotesques y terribles de 1* esterior del temple y les 
figures tan doleos y purés, tan angelicals, que *1 pintor y 
1* esculptor havien reservat per 1' interior, resulta un con- 
trast fort que no podia reusar la bellesa de nostres edificis 
religiosos. 

Aqüestes figures Uetges, monstruoses, banyudes, disloca- 
dos, esculpides per mans satíriques ó desesperades, diu M. de 
la Sicotióre (2), sonsímbols; s' hi veurá, si 's vol, la imatge del 
esperit del mal ó la personificació deis vicis y de les impuro- 
ses del homo. La Iglesia baurá ensajat d' espantar per lo 



(1) Dictionaire <f' esth/tique chrétienne. Art, Esculplure. 

(2) Obgeroñiiona sur le SymholUme religeux. 



íin.'^- 



— ( 203 )— 

horrible del mal ais qui no podia moure per la bailesa del 
bé. Axis algunas vegades baurá volgut donar una idea deis 
torments deis condempnats, de la rabia y grinyolament de 
dents deis pecadors. 

Lo mateix opinen M. M. J. Masón Neable et Benj. Webb 
(i), puix afirmen, junt ab Caumont (2), que en les gárgoles 
de la etat mitjana s* hi veu 1* emblema deis esperits malig- 
nes qui fugen deis murs sagrats, 7 servexen tambó pera ad- 
vertir ais faels que deuen entrar en lo temple ab lo cor pur 
j dexar al esterior totes les passions qui embruten la ánima. 

Mes, ahont se veu clara la intenció deis esculptors de 
gárgoles es en 1' estudi de les supersticions de la etat mit- 
jana. 

Diu Thomas Wright (3), que tota la decoració de les igie- 
sies estava especialment calculada pera produhir son efecto 
en les clases inferiors y mitjanes; 1' art de aquella época es- 
tava apropiat, potser mes que 4 de qualsevol altre, á la so- 
cietat de aquell temps, donchs se inspira va en la massa y no 
en 1* individuo. 

En efecte, no existeix desde '1 principi del mon cap crea- 
ció que hage impresionat tant 1* esperit deis homens com lo 
dimoni. La idea de un Deu benefactor sembla ^ue no era su- 
ficient pera dirigirlos, íaltava son revés. Axis, al costat del 
Deu bó y resplandent fou criat un esser pervers y disolvent 
qui fou la antítesis. Los primers raigs del dia no *ns ompli- 
rien de goig sense la fúgida de la nit. 

Pera fer espantosa la representado del esperit del mal se 
feu un compost d* home y d' animal, ais qualsles mitologíes 
antigües suministraren los elements; la serp, la guineu, lo 



(1) SymboUsme dans les eglises au moyen age, 
¡2) Abecedaire ou ruditnent d' archeologie, 

(3) Histoire de la caricature ei du groteaque dañe la IHterature et dans 
i' art. pAg. 132. 



— ( 204 )— 

gat, lo gos, los porchs, lo mico, etc., contribuhiren á la for- 
ma esterior del dimoni; de manera, que á la vista deis ani* 
mals vils ó maliciosos, lo poblé, fins al sigle VI, tremolava de 
veure un dimonl amagat sots lo seu peí. 

Los antichs poetes sois parlen ab terror de aqüestes le- 
gións de dimonis evocant totes les formes: 

Diailes d^ enfer horribles et t:omus 
Gros et mentís, aux regarás hasüiques^ 
Infames chiens, ¿qui d'tes-wus deventis? 
Saillez touí nues^ vieuXj jeunes et chamus^ 
Bossus^ tortuSf serpens^ dialoliques, 
Aspidiques... etc. (1). 

Sant Pere, Sant Pau y Sant Joan nos dihuen que '1 di- 
moni com á lleó furiós volta sempre entorn nostre pera des- 
tronarnos; nop advertexen que *ns revestim de totes les armes 
de Deu pera defendrens de les mentides y artificis del dimo- 
ni, nos ensenyen que nosaltres debém combatre, no contra 
'Is homens de carn y ossos com nosaltres, sino contra los po- 
ders infernáis, contra Us esperits de malicia escampats per V 
ayre; ells han, per lo tant, assenyalat la guerra entre *ls ho- 
mens y 4s dimonis. 

Aqüestes creencies, apoyades per la Iglesia, facilitaven 
lo camí al gust de la etat mitjana pels terrors variats del pur- 
gatori y del infern; sens parlar de les descripcións mes 
grosseres, tan freqüents en la etat mitjana, sobre tot en la 
literatura popular; los qui han llegit lo Dant saben prou lo 
partit que pogué traure de ses descripcións lo poeta, com 
també V artista. 

Les representacións de serps y de dragóns, tortura usada 



(1) Cbamfleary. Hiatoire de la caricature au mojfen age et eous la rénais* 
sanee. 



--( 205 )- 

en les regíóns infernáis, foren sempre los subgectes preíerits, 
ja en esculptura, ja en pintura, ja en los detalis de omamen- 
tació d' arquitectura, ja, en fi, en les iniciáis y marges deis 
Ilibres de hores. 

En la etat mitjana, diu T. Wright (1), los esperits mes 
elevats aymaven veure en les formes esteriors intencións 
amagades, ó, á lo menos ago fou una moda que ^s manifestá 
ab mes gran forga durant la darrera meytat del sigle XII, lo 
adoptar un sentit á aqüestes formes esteriors y dedubirne 
comparacións y moralitats. Baix la influencia d' aquest sen- 
timent s' adopta algunes vegades certes figures dins un altre 
ñ que la producció de un simple ornament, pero a90 era allí 
sens dupte una innovació en 1' art de aquesta época. 

La inclinació que hi havla aieshores pera donar ais nom- 
brosissims dimonis les formes monstruoses que degeneraven 
facilment á lo grotesch, era natural. Lo pintor, 1' esculptor. 
representaven sempre aquestos essers molt lletjos, obrant baix 
una certa influencia; podíen teñir totes les formes imagina- 
bles, pero sempre eren horribles. 

Giraldus Cambrensis, escriptor de fí del sigle XII, los 
descriu dient: Formam quandan mllosam^ hispidam ethirsu- 
tam^ adeoque enormiter deformem (2). 

Satanás y sos ángels son tractats en los exorcismes de tots 
los epitetos que poden caracterisar les gárgoles y *ls monstres 
esculpits en la etat mitjana, com diu Godard (3). Vegis sino lo 
Thesauí'us exorcissorum atque conjuraíionum terribilium del 
sigle XVI. 

Se sab ademes que en aquesta época de fé, com afirma 



(1) RUtoire de la caricature et du groiesque dans la liierature ei dans 
I' art. 

(8) Itiner. Camh. 1. 1. o. V. 

(3) C<Mr$ d^ archedogie sacrée. 



— ( 2o6 )— 

Hurter (1), se preocupava del diable mes vivamént que no 
avuy día. 

La popularitat de certes llegendes, lo rito de la benedic- 
ció de la aygua, del terme... etc., entretenía la pensa popu- 
lar ab sa presencia continuada y *s recreava á portar la seva 
imatge en les processons. Los fets son molt nombrosos com 
tindrém ocasió de veurer mes endevant. 

Lo Satanás de la Uegenda, diu lo Conté de Resie (2), qui 
es lo mateix dimoni de les creencies populars^ es un esser en- 
terament diferent del Llacifer de la Teología. Son aspeóte no 
es gens ennoblit per aquell ayre de dignitat, trist al mateix 
temps que salvatje, que caracterisa al ángel caygut. No s' 
ovira sobre son íront cap senyal de son origen celestial; 
aquést no es mes que aquell arcángel rebelde; en altre temps 
resplandent de Uum y de gloria: 

(3) But o how fallen! how cKangeA 

From him, who in ¿he hwppy realms of light 
CloWd wiíh transcenient irightness dids'loushine 
Myriads thongh Bright 

Lo paper que Satanás juga en la vida deis Sants y en les 
antigües cróniques de la religió es igualment dramátich que 
poétich. V esperit del mal es per tot lo motiu de la acció 
principal. Mes deu notarse que '1 poder del dimoni de la lie • 
genda adquireix mes ó menos for^a, segons la naturalesa de 
la aparició. Uns cops se presenta entremitj de nuvols for- 
mats per vapors infernáis y ab formes mitj reals, mitj alegó- 
riques; y altres ab llargues urpes, banyes, cúa y cós lo mes 
horrible que 's puga imaginar. 

Y agó últim, ¿per quín motiu? ¿per qué 'Is cristians de la 



(1) lustituiions et mceurs de /^ Eglise au moyen-age. t. lü p. 361. 

(2) Hiit, et trait, dea ciencét occultes. T. 11, página 536. 

(3) Miltón. Parad, lost. 1. I. 



-Im^TTKW 



etat mitjana j udicar6ii necessari reproduhir los dimonis ben 
horribles? La primera resposta que 's presenta á aquesta 
qüestió, es perqué lo que *s volía representar era lo horrible 
y lletx del pecat. Agó no es mes que una esplicació parcial 
del fet; pero es cert que aquesta noció era popular y que havía 
existit anteriorment en la mitología del poblé. 

Y encara debém fernos una altra pregunta; ¿per qué 's 
representava al dimoni baix la forma de animal, ó be la hu- 
mana combinada ab aquella? La marcada afició deis esperits 
malignes á les formes animáis, era, en altre temps, una cosa 
tan coneguda que no deu estranyarnos que una creencia, 
verdadera en el fondo y perfectament ortodoxa, se barrejás 
ab les ilusións de la filosofía hermética^ donant lloch á certs 
abusos y contribuhint á estendre V us de les practiques su- 
persticiosos. No 's duptava que ais uUsdels possehits preníen 
los dimonis figura de animáis salvatges ó de reptils, quan los 
exorcismes los obligaven á sortir del cós de aquells infeli^os. 

La zoolatría fou una de les principáis supersticions de la 
etat mitjana; y no deu estranyarnos agó, ja que la pretenguda 
ciencia deis alquimistes, deis astrólechs y deis mágichs, 
8' engalanava ab lo nom de ciencia hermética, £ent provenir 
son origen fins al diví Thoih, fins al HermeSj tres vegades 
gran, de la antigua religió deis Egipcis. Veritat es que Is 
animáis ja no eren Deus, pero podíen esser dimonis, es á dir, 
que Us esperits malignes, que no eren altra cosa sino antichs 
deus pagans convertits en dimonis, preníen ab frecuencia la 
forma de animáis diferents, 6 be preníen possessió del cós 
huma sois ab lo fí de corrómprel, y d' enganyar ó espantar 
ais homens. 

En les imatjes primitives, diu Viollet le-Duc (1) lo di- 
moni ó be obra ó aconcella; quan obra pren la forma de un 



(1) Dietumnaire (T Arehitecture, Art. Diable, 



esser huma mes ó menys deforme, provehit d' ales y algunes 
vegades de cúa que acaba ab una testa de serp, sos membres 
son esquífíts, descamats, ses mans y peus voluminosos, son 
cap escabellat, sa boca enorme y va nú; quan aconcella pren 
la forma de un animal íantástich sirena, dragó, serp, guinéu, 
basilisch, garipau, gos ab cap de home, etc. 

Desde '1 sigie XII los autors de Bestiarus s' esforgaren 
en fer^ deis animáis reals ó imagi naris, figures simbóliques 
de virtuts y vicis; aleshores quan se volía representar un 
personatje baix la influencia de una passió dolenta, se V acom- 
panyava de un de aquestos animáis símbol de la passió. 
Y cuidado, que la etat mitjana sembla haver sigut gran ad- 
miradora deis animáis, en observar de la vora sos diferents 
carácters é iñstints predominants^ y en sapiguerlos aprofítar 
baix lo simbolisme. 

Si aquést era, donchs, lo carácter predominant d' aquella 
época, ¿cóm no havía de transcendir en la arquitectura, que 
no es altra cosa que la manifestado de V esperit ó carácter 
allavors predominant? Per gó 'Is artistes simbolisaren lo di- 
moni, en les gárgoles, baix totes les formes que 's puga ima- 
ginar la mes exaltada fantasía. 

Vista ja la opinió deis eminents arqueólechs que indirec- 
tament han parlat de les gárgoles, y examinat lo supersti- 
ciós carácter de la etat mitjana, passám ara á la tercera y 
principal part de nostre trevall, agó es, á examinar separada- 
ment los grupos de gárgoles existents á Barcelona, encara 
avuy día^ íent veure ses analógica ab les representacions de 
la fantasía popular (1). 

NORBERT FONT Y SaGüÉ. 

{Continuará). 



(1) Com que algú podría criticarnos perqué no parldtn en aquest article 
de les representacions, en general, del dimoni en Catalunya, devém advertir que 
no ho havém fet perqué es ohgecte de un trevall especial que tenint entre mans. 



— ( 2og )— 



COMUIilCACIONES 



Vicariato general del Obispado de Gerona. — Particular.— £1 
afio próximo pasado fué de enhorabuena para la epigrafía emporitana, 
griega y ladina, con la aparición de la correcta y bien conservada lápi - 
da funeraria Tespis, y de la lápida latino «cristiana, también funeraria, 
cuyos calcos remito (i). 

La Tisfnt fué encontrada entre el recinto de la antigua Emporión 
y la plaza. £s de piedra berroqueña: mide veinticinco centímetros de 
ancho y veintiuno de alto. A la simple vista léese en el calco: — ¡Oh 
Tespis (hijo) de Aristolao, marsellés, salve! ^Ciertamente tiene mucha 
importancia este hallazgo; ya que es la primera lápida emporitana inte* 
gramente griega^ que ha aparecido. No se tenia noticia de ninguna lá- 
pida procedente de Ampúrias con caracteres griegos, exceptuada la 
greco-latina que se conserva en la sacristía de la iglesia de San Mar- 
tín de Ampúrias, donde ha sido trasladada por disposición del Exce - 
lentísimo Sr. Obispo, desde la pared foránea de la iglesia» para pre- 
servarla de un golpe de mano y de la intemperie. 

La lápida latina cristiana fué hallada igualmente fuera del recinto 
de Emporión, á corta distancia del muro de poniente. Es de alabastro: 
mide de alto treinta y cinco centímetros y treinta de ancho: tiene dos 
ranuras en la parte superior. Está tan deteriorada y el hueco de las 
letras y del crismón tiene tan poca profundidad, que no ha sido posi- 
ble sacar un buen calco. Sin duda el alfa y la omega y el crismón, em- 
blemas ostensiblemente cristianos, revelan que no es anterior á la 



(1) El adjunto grabado se ha obtenido mediante una reprodacoión hecha, 
oon esorapulosa exactitud, ea TÍsta de los calcos remitidos. Lo que aparece en 
trazo oontÍDno, se descubre ea el calco, y lo punteado corresponle á las ia- 
dicaciones del señor comnnioante. 

N. de la D. 






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— ( 211 )— 

elevación del Crístíanismo al solio de los Césares, y las ceminíscencias 
paganas de la última línea dan á entender, en mi humilde concepto, 
que es de los primeros ó mediados del siglo IV. He interpretado la 
leyenda (salvo el mejor parecer de esa ilostraia corporaci6n):=:/' (n) 
N (omine) C {risti) R (equiescii) ff(tc) ,\ÍAXL\Í {us] ó {a) AVE VALE^ 
=:Puede también leerse:- UVCRlí (tsh) A {ei) w MAXÍM {e) AVE 
VALE — ya que existe alguna lápida de la misma época, en la que se 
lee Crhisto en vez de Chrish, £s la primera lápida emporitana latino- 
cristiana, con leyenda, que se conoce; pues, la latina cristiana, proce- 
dente de Ampúrias, que posee el Sr. Barraquer, y que ha sido ya pu- 
blicada, solo contiene el crismón y el alfa y la omega dentro de una 
corona. Para suplir en parte la deficiencia del calco acompaño un 
pequeño diseño* 

Otro día, tendré el honor y la satisfacción de remitir calcos de 
los fragmentos de otra lápida griega funeraria emporitana, encontra- 
dos igualmente en Ampurias el año próximo pasado. =RáMON Font, 
Presbítero.=Gerona, 17 de Enero de 1897. 



Sepultares prehistóriques de Bellmunt. — Siíuació, — Ahir, 
dia 17 de Desembre de 1896, Mossen Esteve Puig, acompanyat de va- 
rias personas, entre elles algunes de la familia del propietari del Uoch 
ahont hi ha tais sepultures, anaren á escorcoUarles minuciosament. 

Son en lo terme de Bellmunt, qu' está situat entre Sta. Coloma de 
Queralt y la estació de S. Guim, aproximadament á la meytat del camí, 
distant lo poblé dues horetes de Sta. Coloma. 

Les sepultures están á un quart de distancia del poblé de Bell- 
munt, al bell mitj del camí ral que va d' aquest poblé al de Tous é 
Igualada, en térra de bosch pertaayent á la familia Piquer de dit poblé 
de Bellmunt. 

Forma, — Cinch son y cOntigües les sepultures, formada cada una 
per un paral el ogram de 1 loses. Sois una estava encare cuberta ab una 
sola llosa, era trencada, que tenía prop de dos metres de Uargada, 
com la sepultura que cubría. Faltaven les lloses que segurament cubri- 
rían les restants sepultures. 



— ( 212 )— 

Aquesta qu' estava caberta ab sa llosa contenía 1* esqueleto ajegut 
y estirat en tota sa llargada. Tres sepultures eran molt mes curtes y 
sembla que contenían 1^ esqueleto arronsat. La quinta sepultura, la mes 
petita de totes, que ^ería destinad i á un infant» ni ossos contenia. 

Axis com ara están les cinch sepultures á la cara de la térra, es 
quasi cert qu' antiguament estarían á cosa d* un metre de fondaria, 
havent estat la térra que les cubriría arrastrada per I' aigüa de les pin- 
jes, que per ser costerut lo terrer, allí tindrían molta corrent. 

Cerámica. — A excepctó deis ossos, bastant ben conservats en la 
sepultura cuberta, sois se trobaren dos íragments de cerámica grolle - 
ra, de pasta enterament negra, que serian tronos d' algún vas, que 
semblava fet á ma y no al torn. £s 1' únich senyal que pot fernos esti* 
mar prehistóriques aqüestes sepultures. 

A/ muséu,—M. Esteve ha depositat en son musen los ossos de la 
sepultura Uarga, qu' era la qu' Is contenia mes ben conservats, y 'Is 
íragments de cerámica.=JOAN Sequra, Pbre.mSanta Coloma de Que- 
ralt» 1 8 de Desembre de 1896. 



Mes sepultures pfellist6ríques.~Mossen Esteve Puig, 1* antevi • 
gilía del prop passat Nadal, feu una altra excursió arqueológica que 
dona per resultat lo escorcollament d' altres vuit sepultures, que opino 
dehuen calificarse també de prehistóriques. 

5í/»a/f(^.— Están situades dintre del terme de Pallerols en son ex- 
trem oriental que conñna ab lo occidental del terme de Monmanea. 
Aquí n' hi havía set dintre d' un espay d* una vintena de metres. 

La octava está en lo terme vehí de Bellmunt (ahont foren examina - 
des les cinch sepultures en la excursió anterior), en térra qu' es pro- 
píetat de la antigua íamilia Torralbes. 

Forma. — Es exactament la meteixa de les dnch explicades de la an- 
terior excursió; a90 es: un cuadrat Uarguerut {cuadrilongo) íbrmat de 
varíes lloses; formánt lo fons de la caxa lo terrer meteix, sens dsder pa* 
vimentat de lloses ni altra cosa; y cubert igualment de lloses, que ja 
fáltavan en totes les sepultures. 

Es probable que aqüestes sepultures, qu' ara 's ttovan, á hi Cata 



-' 213 )- 

de la térra, estavan en Uur origen enterrades á certa profunditat, ha- 
vent desaparegut la capa de térra que les cabria per la acdó denndant 
de les aigües. Perqué tant les de Bellmunt, com les de Pallerols, com 
les altres quatre de qué parlaré de setcuida, se trovan totes en indrets 
abarrancats visiblement per les aigües de pluja. 

En aqüestes vuit sepultures no s' hi ha trovat res mes qu' Is ossos, y 
encara quasi reduhits á pola. Res de cerámica, ni pedrés obrades. Pero, 
com la forma es idéntica á les cinch examinados en lo terme de Bell- 
munt en I* excursió anterior, y en una d' elles s' hi trova un fragment 
de cerámica primitiva, de pasta negra, y obrada á má; se pot creure 
que unes y altres son de la meteixa antiquissima época. 

Aiira exeurtió, — U endemá de Capdany (2 Janer 1897) ferem, 1' au- 
tor d' aquesta nota y M. Esteve, una altra excursió arqueológica. 

Lo cami vell que va de Sta. Coloma á Igualada» passa al bell costat 
de la creu di Barras^ situada á una hora de distancia de Sta. Coloma, 
en lo terme d' Agniló. Sortint d' aquesta vila, mitja hora avans de la 
crea, lo cami va en continua y suau pujada ñns á la creu, que 's trova 
en lo punt culminant; desde la creu comensa una rápida baxada que 
va fíns á Tous per un cami molt accidentat. 

Anant de Sta. Coloma á Igualada, la creu queda á ma esquerra, y 
en la pendent que comenta al peu de la crea, un poquet á esquerra, á 
la bren distancia d^ uns tres ó quatre metres hi ha una sepultura* y 
quasi contingües á aquesta n' bí ha altras tres, que examinarem atenta - 
ment, no trovanthi res mes que óssos molt mal conservats: res ni de 
cerámica, ni d^ armes ó instruments de cap classe. 

Se veya qu* una de las sepulturas havia estat destruida y escorco - 
liada de pochs dies, com ho demostrava la térra fresca remoguda, que 
no havia tingut temps de criar cap herva. 

Dúes sepultures sembla qu' havian estat mes de mitj destruides per 
la acció de les aigües. No conservavaQ mes que pochs óssos. 

Una sola de los quatre alli examinades se conservave ben entera, 
fáltantli sois les lloses que servil ian de tapa. Me crida Ul atenció lo ex- 
traordinari gruix de la closca del cráni, que s' apro^praaria á un centi- 
metre; com també lo extraordinari macis deis óssos majors, com fémur 
y tibia, que no dezavan sino un eatret Iloch peí molí, essent tao 



TI 



-( 21-4 )- 

mads 1' os, qne mes qu' una canya, semblava una branca de sauquer. 

Forma, — Aquí *8 ven que per les sepultares aproñtarea les I loses 
que pogueren trovar, > segurament, per escassejar aqüestes, allí ahont 
no arrívarea les lloses, hi posaren pedrés de mes gmix, formant en 
conjunt un quadrat llargarut que pogués contenir lo cadáver ajegut. 

Tetíím noticia d' al tres sepultures que pensam anar examinant en 
temps oportú..=JOAN Sbgdra, Pbre.=5a/i/a Coloma de Quera/i, ^ de 
fatur de 28py. 



Señor Presidente de la Asociación Artístico Arqueológica 
Barcelonesa.— Muy señor mió: £n mi poder el atento oñcio de esa 
Asociación fecha 19 de Enero próximo pasado en que me honran pidién* 
dome datos acerca de mi descubrimiento de las ruinas de la población 
Celtibérica de Uiaca ó Vr/uca, tengo el gusto de contestarle (aunque 
con el retraso consiguiente por no haber recibido hasta hace un par 
de dias la comunicación de ustedes, á causa de encontrarme yo au 
senté de Avila hace algún tiempo,) lo que sigue: 

Por mi propia impresión, como por los respetables informes de los 
señores Fita, Mélida, Rada y Delgado, Riaño, Saavedra y otros, el 
descubrimiento que he tenido la fortuna de realizar es importantísimo, 
pues sé trata, no de insignificantes restos sueltos, sino de un pueblo en- 
tero, que debió tener importancia inmensai en la Edad antigua, acaso 
en el periodo que llamamos proto-hisiárico. Los restos de una desco- 
munal muraHm iklope^ los numerosos restos de cerámica de la más 
tosca y primitiva constrocdóa que se encuentran junto á la mayor 
parte de los solares de sus casas primitivas, cuyas trazas, claramente 
se. ven dentro del recinto amurallado; la extensión considerable de éste! 
el nombre de Uiara que tradicionalmente y como por milagro se con- 
serva por aquellas cercanías al lugar donde estas ruinas se encuentran, 
que no estando mencionado por Phiomeo, Piimo, ni Aniontno^ coincide 
con la inscripción hallada por Hübner, en las proximidades de Brú- 
ñete, en la provincia de Madrid y no lejos, aunque en la vertiente 
opuesta de la cordillera, en una de cuyas derivaciones se encuentran 
los restos de esta gran ciudad, inscripción consagrada á Brito^ hijo de 
Dático, de ia genie de ios Ulocos; el hallazgo de hachas de piedrade la 



k. 



-( 215 )- 

edad neolítica y puntas de lanza, que poseo, en las proximidades del 
mismo cerro, y el de algunas monedas celtibéricas de cobre de la 
propiedad de don Dionisio M. Delgado con la leyenda ibérica, que 
según Yóbel debe entenderse que se refiere á la Veiuca de Ptolomeo, 
Vúluce del Itinerario, pero que pudiera también referirse á una ciudad 
ó región de nombre homófono, denominada U/aca y cuyos habitantes 
fuesen conocidos por ülocos\ la circunstancia de no hallarse fijamente 
determina<1a la correspondencia moderna de la Veiuca ó Voluce que se 
cree ser la Calaiañazor de la provincia de Soria; y multitud de coinci- 
dencias á cual más elocuente, todo permite suponer que, ó hay que va- 
riar la correspondencia fijada á aquella localidad, ó admitir la existen* 
cia de una nueva de parecida denominación, absolutamente descono- 
cida hasta hoy, y cuya preponderancia debió ser grande á juzgar por 
todos los indicios. 

Ni Ayora, ni Aríz, ni Quadrado, ni Carramolino, cronistas é histo- 
riadores de Avila, mencionan tal pueblo. Yo mismo en el Ettudio histó- 
rico de Avila que estoy publicando, sólo doy la noticia escueta de mj 
descubrimiento de este pueblo. El estudio detenido de tan importante 
asunto me tiene que consumir mucho tiempo y no poca actividad. Con 
la ayuda de Dio i, con la de los amigos doctfsimos á quienes sin cesar 
acudo, y con la de todo el que con sus luces é ilustración haga llegar 
á mi el dato más insignificante, confio en dar cima á empresa de tal en« 
tidad, y que á ratos me par<^xe superior á mis escasas fuerzas. 

£sto es cuanto en asunto tan importante puedo comunicarles por el 
pronto. Pero tomo nota de la existencia de esa docta Asociación, á la 
que humildemente ofrezco mis respetos, quedando á su disposición in 
condicionalmente, y desde luego les ofrezco mi pobre cooperación, s^ 
esto en algo puede complacerles. 

Agradezco la ocasión que me ofrecen para brindarme su servidor y 
amigo afecm.^ q. 1. 1. b. 1. 1. m. m.=ENKiQUB BALLsSTaROS.=:J/¿i^rii^, 
4 di Febrero de iSgy. 



Alcaldía tionstituoional de Sarria. — Sección de IBiblioucay Ar- 
chivo. — Número /y^/,— Enterado el Ayuntamiento que me cabe el ho • 



— ( 2l6 )— 

ñor de presidir, de la atenta y expresiva felicitación de esa Asociación 
de su digna presidencia, por haber adoptado el acuerdo de reorga 
nizar este Archivo municipal, aportando al mismo la copia de cuantos 
documentos se refieran é interesan á la historia de Sarria, acordó en 
consistoiio del día 26 de Enero último, hacer constar en actas la satis - 
facción con que recibe aquella felicitación y expresar á usted su mas 
sincera y viva gratitud. 

Lo que me complazco en comunicar á usted en contestación .á su 
atento escrito de 19 de Enero próximo pasado. 

Dios guarde á usted muchos años. — Sarria IJ dt Febrero de 7897.— 
El Alcalde, R. Miralles. 



Sr. Secretario de la Asociación artístico arqueológica bar - 

^AauM^,— Barcelona, — Muy señor mió y de toda mi mayor conside- 
ración: Todavia conserva mi mente el recuerdo de aquella hermosa 
obra de arte. Aún, cuando cerrados mis párpados, miro hacia dentro, 
veo dibujarse en un fondo rojizo los innumerables encuadramientos de 
aquel rico mosaico, de aquella maravilla por lo perfecto en su dibujo 
y acabado de su construcción, cuya imagen sólo breves horas ha sido 
acariciada por los ardientes rayos de an sol espléndido, ni más ni 
menos que un amante, cuando tras larga ausencia, cubre la frente de 
8U adorada de ardientes besos. 

¡Que lástima, querido amigo! ¡qué lástima!, la destrucción de 
aquel mosaico tan bello, del que sólo quedan un puñado de mudas 
piedrecitas, y ese ligero diseño que tengo el gasto de ofrecer á ustedes 
por si le creen merecedor de su conservación (i). 

En la noche del pasado mes que contábamos á 26, recibí la confi- 
dencial nueva por uno de los muchos trabajadores que saben mis afi- 
ciones, de haberse descubierto un mosaico en la Alcudia y que, y esto 
era lo más doloroso, debía ser destruido al día siguiente, cumplimen- 
tando la orden del propietario del terreno. La Alcudia, nombre árabe 



(1) El mosáioi de referencia, formado de dibcgos geométricos, segúa el di • 
mío remití|do por el s^&or oomaaioantd, 'Se trata, si es posible,- de reprodaoirlo 
más adelante, mediante an fotograbado, en esta Revista. 

N. áe la R. 



— ( 217 )- 

que vale altura, es una eminencia situada á 2 kilómetros al sur de esta 
población, y producida en el terreno de donde se eleva, por la acu- 
mulación de las ruinas romanas que son el solar de la antigua Colonia 
romana iLLici. Todos mis afanes se dirigen á escarbar en tal sitio, y 
cuando algún amigo encuentra objetos procedentes de la edad pasada, 
se apresura á participármelo porque sabe el gusto que tengo en ello. 

Al amanecer del siguiente día y alumbrados por una brillante luna, 
me trasladé al lugar del yacimiento del nuevo mosaico, acompañado 
por algunos amigos. A la débil claridad del venidero día pude apre - 
ciar la superioridad del hermoso pavimento cuya perfecta y artística 
labor atraía nuestras miradas. Me apresuré á tomar apuntes y medidas 
del mismo y á situar su posición, pues, aún cuando iba á ser destruido 
pocas horas después, es cuidado que tengo por acotar en mis memo- 
rias sobre descubrimientos arqueológicos illicitanos, siguiendo la cos- 
tumbre del que fué mi mejor maestro, mi querido hermano Aureliano, 
á quién tanto debe la arqueología de este país*. 

Me traje un fragmento de soberbio Dolium en el que aparece esta 
marca MXX VSXXX. Observé unos pocos huesos quemados, ha- 
llados en el centro de un grueso machón. Y sigo la pista á un pondus^ 
precioso ejemplar que llenará un hueco en los tres que guardo en mí 
colección, de igual material y factura, pertenecientes, á no dudar,' á 
ana misma serie. 

Cuando imprescindible ocupación me hizo regresar á mi despacho 
á las 7 de la mañana, tuve que hacer un violento esfuerzo para no 
echarme sobre los trabajadores que, incapaces de sentir ni de com- 
prender el sacrilegio que estaban cometiendo, seguían impasibles su 
obra de destrucción, obedeciendo una orden por demás torpe y bo- 
chornosa para dada en una época que se úene por civilizada. ¡Qué de 
particular tiene, que los extranjeros nos llamen atrasados, si consenti- 
mos semejante profanación! 

Adiós, querido amigo: será para mí una satisfacción, saber que han 
admitido ustedes, con gusto, esta pequeña imagen de una obra que ha 
nacido para ftiorir tan pronto. Guarden ustedes la copia, ya que mis 
paisanos no han querido guardar el original. 

Quedo de V. affrn.* y S, S. Q. S. M, B.— Pedro Ibarra y Rüíz.— 
Ekhi JÓ de Marzo de 1897. 
4 



— ( *>8 )— 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



^^^^¡^•I0^^^^^n^t^>^^^0^^0*0^^^ 



Episcopológio de la Santa Iglesia Catedral de Tortosa, 
por el Dr, D, Ramón O' Callaghan; Canónigo Doctoral 
de dicha Santa Iglesia^ Archivero del Excmo Cabildo^ y 
por el Excmo, Ayuntamiento^ Cronista de Tor tosa. "Tor- 
tosa, Imprenta Católica de G. Llasat, Plaza del Hospi- 
tal, 5.— 1896.— Volumen de 279 páginas. 



Resultado del diligentísimo celo y del consciente y soster 
nido estudio á que con perseverancia se viene dedicando el 
erudito y distinguido Canónigo Doctoral y Archivero de la 
catedral de Tortosa, y de ella cronista, nue&tro consocio, 
el Dr. O' Callaghan, es la publicación del ^;?í^coy£?%ío de 
dicha sede; trabajo histórico que continúa la serie de los que 
de la misma especie tiene ya dados á luz el autor^ y que 
teniendo en cuenta el cariño que muestra hacia la ciudad del 
Ebro y su catedral, y su resuelta y decidida a6ción por los 
viejos papeles, así como á revolver archivos, hemos de creer 
que nuevos trabajos de dicho señor han de ocuparnos con 
interés ea lo sucesivo. 

Dotado el Dr. O' Callaghan de verdadero espíritu de in- 
vestigación, un archivo constituye para A mismo un fecun- 
do campo de donde saca toda clase de sazonados frutos, gra- 
cias á la inteligencia con que los rotura y á la fruición con 
que los explota. Si cada uno de los Cabildos catedrales pudie- 
ra contar en su seno un señor capitular de las condiciones 
que adornan á nuestro distinguido consocio, mucho ganaría 
la historia patria. No es solo la investigación eclesiástica á 
la que se beneficia con publicaciones análogas al Episcopoló- 
gio; es también la investigación profana la que en muchos 
casos reporta útiles y beneficiosos resultados, y así es en ver- 



— ( 219 )— 

dad; en íntimo consorcio los sentimientos religiosos de un 
pueblo con sus intereses políticos, firmemente ligados los re- 
presentantes de la autoridad religiosa de una ciudad ó co- 
marca, con el pueblo que respeta y acata sus mandatos, vése 
con frecuencia en los acontecimientos públicos la influencia 
sacerdotal. Si en la época moderna, y en las sociedades de 
arraigada fé se observan estos hechos, con mayor motivo 
los encontramos en los sucesos de los pasados tiempos en 
nuestro país, cuando ni por asomo se había puesto eu tela de 
juicio la gerarquía de la Iglesia, cuando su autoridad era 
respetada sin contradicción, y cuando el ejercicio de la po- 
testad de jurisdicción alcanzaba limites desconocidos en el 
día, y por consiguiente tiene perfecta razón de ser este ínti 
mo y en general legítimo consorcio que aiína en los anales 
históricos las manifestaciones religiosas con los hechos de 
cualquier otro orden en la comunidad social, y en los que 
difícilmente dejaba la Iglesia de tomar parte. 

Se comprende bien que la relevante figura de un Prela- 
do, como principal entidad religiosa de la diócesis, investi- 
do de tan elevaila gerarquía, de la autoridad que lleva con- 
sigo, y del prestigio que adquiriera por sus dotes perso 
nales y por la bondad de sus actos, les diera entre el clero y 
el pueblo una influencia que pesaba resueltamente en todos 
los casos en que á ella se acudía: en este sentido dice con 
mucho acierto el Dr. O' Callaghan en el prefacio de su últi- 
ma publicación: Un Episcopológio es un verdadero monumen- 
to de ff loria para cada iglesia. También es un libro que resu- 
me toda su historia religiosa^ y tm cuadro ó lienzo donde se 
admiran las figuras de los Prelados insignes^ que han gober- 
nado con paternal solicitud al pueblo cristiano, dejando gran- 
des recuerdos de stis méritos y virtudes. De modo que si el 
ilustrado Doctoral del Cabildo dertosense ha prestado otro 
buen servicio á dicha iglesia, no tienen menos que agradecer 



— ( 220 )— 

á SU pluma los anales de nuestra historia con el estudio de 
hechos que aún actualmente son objeto de controversia entre 
los autores que se han ocupado de las cosas de Cataluña y á 
las cuales aporta su ciencia y su ilustración. 

Dedica el autor el primer capítulo de su obra á relatar líi 
antigüedad de la iglesia de Tortosa, mostrando en él su gran 
amor á la ciudad y su predilección por cuanto pueda enalte- 
cer la gloria de la sede episcopal de la misma. Partiendo de 
la tradición de que habiendo sido el apóstol San Pablo quien 
fundara la sede de dicha ciudad, fué San Rufo, hijo de Si- 
món Cirineo, su primer Obispo, al que dejó el santo Apóstol 
encomendada ¡a grey cristiana, al abandonar la ciudad, adu- 
ce en corroboración de la misma el testimonio de diversos 
autores^ y cuantos datos puedan robustecer tan legítimo tí- 
tulo de gloria para dicha sedp, combatiendo con vivo entu- 
siasmo y no menos firmeza las opiniones del P. Villanueva y 
de otros escritores eclesiásticos que niegan la certeza de la 
mentada tradición, y entienden que la devoción y fiesta de 
San Rufo la importaron el Abad del monasterio de San Rufo 
de Aviñón, D. Gauíredo, primer Obispo de Tortosa y sus 
nueve compañeros monjes, al ser rescatada del poder de los 
árabes por el Conde de Barcelona. El autor haciéndose cargo 
de cada uno de los argumeatos que apoyan esta última opi- 
nión, que no deja de ser respetable, se esfuerza en destruir- 
los por medio de una razonada dialéctica sostenida en las 
citas de acreditados autores, en la tradición, y en la venera- 
ción con que la iglesia de Tortosa ha distinguido en todas 
épocas el culto á San Rufo. 

Hasta la caida de Tortosa en poder de los árabes, enume- 
ra el Dr. O* Gallaghan los doce Obispos que rigieron la sedo 
después de San Rufo, y de los cuales se poseen algunos datos 
por las actas de los concilios á que asistieron ó por las citas 
de los escritores. Ha de adolecer necesariamente de falta de 



r 



— ( 221 )— 

precisión este período del episcopológio ya por lo que se re- 
fiere á la cronología episcopal, ya por los hechos en que los 
Prelados, «le cuya f^xistencia en aquella diócesis se tiene al- 
gún conocimiento, pudieran haber tomado parte en el ejerci- 
cio de su sagrado ministerio, si bien con referencia á los 
mismos se apuntan cuantos datos ha podido reunir la dili- 
gencia de) autor, quien estima muy fundadamente que du- 
rante el tiempo en que los invasores ocuparon la ciudad, 
siguieron regidos por Prelados propios los fieles que en ella 
habitaban. 

Reconquistada Tortosa en 1148 por el esfuerzo del invicto 
Conde soberano de Barcelona Ramón Berenguer, y restable- 
cida su silla episcopal, fué ocupada por D. Qaufredo, Abad 
del monasterio de San Rufo de Aviiión, estableciéndose, 
como sucedía en la mayoría de las catedrales, la vida con- 
ventual bajo la regla de San Agustín. Espresando el autor la 
importancia que fué adquiriendo esta iglesia catedral, expo- 
ne la extensión de su territorio y las donaciones que se le 
hicieron por los soberanos, para acrecentar su explendor, y 
así mismo en el decurso de la obra indiíía sucintamente las 
fechas más notables que determinan la construcción de la 
catedral y de sus diversas partes. 

Con el interés que inspira el asombroso suceso, describe 
el doctor 0*Callaghan la aparición de la Virgen en la cate- 
dral y la entrega de la Santa Cinta que en la misma se guarda 
coa piadoso cuidado, y que es objeto de ferviente devoción en 
laiíomarca y fuera de ella, hecho ocurrido durante el.pontití- 
cado del virtuoso Prelado don Ponce de Mulnells. 

Resulta de gran interés local la demarcación de la diócesis 
de Tortosa con relación al Arzobispado de Tarragona y Obis- 
pado de Zaragoza, por donde vienen á determinarse sus lí- 
mites jurisdiccionales á principios del siglo Xlll, de los que 
se hace mérito en la obra del doctor O'Callaghan. De este gé- 



^ 



— ( 222 )- 

ñero son así mismo un gran número de noticias que referen - 
tes á la catedral se insertan en el Episcopológio con motivo 
de la biografía de los Prelados que se sucedieron en la sede 
dertosense, y que hacen más interesante la lectura de la pu- 
blicación. 

Es muy digno de atención el hecho de que hasta el año 
1316 en que fué nombrado el Obispo don Berenguer de Prats, 
por ele:^ción del Cabildo, este fuese el sistema basta entonces 
seguido sin contradicción alguna. Designóse á la muerte de 
este Prelado, para sucederle, á don Guillermo de Senmanat, y 
á pretexto de las reservas pontificias el Papa no confirmó la 
elección y nombró en su lugar á don Arnaldo de Lordato. Don 
Bernardo deOliver que continua la serie episcopal, fué el últi- 
mo de elección capitular, porque á su muerte nombró el Papa 
á don Jaime Ción, dejando otra vez sin efecto la designación 
hecha por el Cabildo catedral á favor de don Francisco de 
Monte Olivo, en 1348; innovación deplorable en el terreno de 
la disciplina para Jos fastos de la Iglesia, que al centralizar 
en la Curia romana estos y otros nombramientos dio lugar á 
una interminable cadena de abusos y simonías que hicieron 
necesarias la intervención de los concilios y un sinnúmero de 
decretos pontificios para corregirlas y castigarlas, y robuste- 
cer la dignidad eclesiástica, en algunas ocasiones, bastante 
decaída. El mal que lamentamos difícilmente podía evitarse, 
porque la causa se dejaba subsistente. 

Andando el tiempo, y siguiendo el ejemplo dado por 
Roma, nacieron las llamadas Regalías de la Corona, hijas 
de las Reservas Pontificias, que durante siglos promovieron 
interminables polémicas y enconadas discusiones, para ter- 
minar por arrancar los Poderes del Estado á la Corte Pontifi- 
cia gran parte de los nombramientos de que antes se incauta- 
ra, con lo cual no siempre aparece el alto clero identificado, 
por su paternal solicitud y la rectitud de sus sentimientos. 



— ( ^23 )— 

cou el pueblo que gobierna, pudiendo hasta darse el caso de 
llegar á ser ante todo un servidor del Estado, en perjuicio de 
su elevada misión njoral y social. Así es como se compren- 
de que fuera nombrado Obispo de Tortosa, á los 21 años de 
edad, don Jaime de Aragón, y á los 20 años de edad, don 
Alfonso de Aragón, sobrino de don Fernando el Católico. 

Honroso es para Tortosa haber terminado en su diócesis 
el largo y perturbador cisma de occidente, por la renuncia 
del anti-Papa Clemente VIII, el día 26 de Julio de 1429, en 
su residencia del castillo de Peñiscola, de donde se trasladó á 
la villa de San Mateo para prestar juramento de fidelidad al 
Papa, en manos del Cardenal Legado don Pedro de Fox, im- 
ponente ceremonia que describe el doctor O'Callaghan con 
notable relieve; dando también cuenta de los interesantes 
recuerdos que conserva el archivo catedral referentes á di- 
cho cisma. 

Dos documentos de suma importancia para la historia 
eclesiástica de la diócesis de Tortosa, y aun para tener idea de 
las condiciones sociales del país^ inserta en el texto del IspiS' 
copológio su ilustrado autor. Uno de ellos es la Bula contra 
Jud<BOSf que se conserva original en el archivo, expedida en 
Valencia en 11 Mayo de 1415; y es el otro las Constitucio- 
nes del Concilio Provincial que convocó y presidió el Legado 
Pontificio don Pedro de Fox, justificándose cumplidamente en 
dicha obra que tuvo éste lugar en la propia ciudad de Tor- 
tosa. Con sobrada razón se califica el hecho de aconteci- 
miento memorable, no sólo para esta ciudad^ sí que también 
para todo el orbe cristiano^ bastando para ello leer el extracto 
de los 20 capítulos de las Constituciones del Concilio para 
comprender la importancia de los asuntos sometidos á delibe- 
ración y el acierto en sus resoluciones, ya que con referen- 
cia á muchas de ellas se adelantó en más de un siglo al ecu- 
ménicoxle Trente. Efectivamente; indicándose lo& capítulos 



del primero que concuerdan coa las resoluciones de este úl- 
timo, revelándose por unas y otras diversas de las causas ge- 
nerales del malestar que en aquellos siglos sufría la Iglesia. 
El Concilio provincial tuvo lugar durante el pontificado del 
Obispo don Odón de Moneada que gobernó la diócesis de 
Tortosa por espacio de 58 años. 

De otro documento no menos curioso se dá cuenta en el 
libro que nos ocupa. Es este una Bula de Adriano VI, Obispo 
que fué de Tortosa, concediendo al gremio de Pescadores de 
la misma, facultad para pescar todos los domingos y días fes- 
tivos del año, esceptuando el de Pascua de Resurrección, de- 
biéndose depositar el producto de la venta de la pesca para in- 
vertirlo en el rescate de cautivos; palmaria prueba de las fre- 
cuentes correrías de los corsarios moros en aquella comarca. 

Sigue describiendo el Episcopológio el pontificado de los 
Prelados que se sucedieron en la diócesis, hasta llegar al 
italiano D. Juan B. Veschi, en cuya época se encendió la 
sangrienta guerra deis Segadors, El Dr. O* Callaghan dedica 
un capítulo de su obra á los sucesos que entonces ocurrieron 
en Tortiisa. Su objeto es poner á la vista del lector la religio 
sidad del pueblo tortosino y la influencia que sobre el mismo 
ejercía el clero; pero, de paso le trata de rebelde y sedicioso 
porque se esforzó en adherirse á la causa de Cataluña. Nos 
duele que no hayan hecho mella en el ánimo del ilustrado 
autor las causas de tal levantamiento, ni haya tenido pre- 
sente que saciada Cataluña de sufrir las iniquidades de un 
gobierno deliberadamente tirano, opresor y despótico para 
los catalanes, lanzara de su seno, como emponzoñada lepra, 
la ruin soldadesca que se dedicaba á cometer los crímenes 
más atroces, como así lo hacen constar, con horripilantes 
detalles, los documentos de la época, pero no las incompletas 
y convencionales Historias de España que andan en manos 
de la generalidad. Un pueblo así tratado, no obstante los sa- 



—( 225 )— 

crificios que acababa de imponerse en auxilio de la nación, y 
cuyas reclamaciones eran contestadas con medidas coerciti- 
vas, ¿no cree el autor del Episcopológio que tenga el derecho 
de levantarse al grito de / Visca la térra y muyran los trai- 
dors! contra los que conculcan sus leyes y le hacen víctima 
de todo género de iniquidades? ¿No cree que ni siquiera pue • 
da este pueblo pedir imparcialidad a los que de él se ocupen 
y en el presente caso con mayor razón todavía, cuando se 
tiene la desgracia, que tan cara costó á Tortosa, de estar su- 
peditado su pueblo á un Obispo y clero enteramente divorcia- 
dos de los sentimientos del país, en el que sobresalen como 
unos verdaderos sediciosos? A buen seguro, que muchos ma- 
les hubiera evitado á la ciudad un Obispo propio, desligado 
del poder del Estado por su nouibramiento y que, hijo del 
país^ hubiera estado identificado con los principios eternos de 
equidad y de justicia que en él dominaban. Abusó el clero de 
su posición y predominio, poniendo su prestigio al servicio 
de una mala causa, obteniendo, como obtuvo, la causa popu- 
lar, las bendiciones del Altísimo, porque de aquella confla- 
gración producida por la ineptitud de un favorito, resultó la 
libertad de pueblos oprimidos, y conservar incólume su per- 
sonalidad Cataluña, aunque no la integridad de su terri- 
torio. 

El pueblo tortosino alentado en aquel entonces, como más 
adelante en la guerra de Sucesiófiy por su amor á la tierra y 
por su noble apego á las libertades patrias, trató de sacudir 
el ominoso yugo del opresor, contrariando los nobles esfuer- 
zos que realizara los bastardos intereses de los afectos al ban- 
do real, entre los que figuraban un clero no identificado con 
su pueblo y un Obispo extrangero, más atento á aumentar su 
influencia en la Corte, que á amparar los derechos é intereses 
de sus diocesanos. Recuerde el Dr. O* Callaghan alguno de los 
más importantes historiadores castellanos, y no encontrará 



-( lió )- 

que se califiquen de sediciosos y rebeldes á los catalanes alza- 
dos en armas. Si aquéllos hubieran dirigido exclusivamente 
sus esfuerzos á salvar vidas amenazadas y á contener desma- 
nes, nada tendríamos que objetar, pero aquí se glorifica, ó 
poco menos, á cuantos se opusieron al alzamiento, y no para 
defender la causa del orden, como también dice el autor, 
sino para apoyar con todos sus esfuerzos la política del Con- 
de-duque que tanta gloria y prosperidad aportó á España, 
como lo demuestra la parte activa que Obispo y clero toma- 
ron en la defensa de la ciudad, donde con las armas en la 
mano aparecen fervientes enemigos de Cataluña. Si la in 
fluencia del Obispo Veschi y los esfuerzos de su clero 
tuvieron gran parte en impedir el alzamiento de Tortosa^ 
un tupido velo debería cubrir ^su tumba, porque no es lí- 
cito amparar la opresión y la tiranía de un pueblo leal á 
su país, y porque á ello debió la ciudad haber sufrido las con- 
secuencias de dos sitios y los asaltos que para tomarla fueron 
necesarios. 

Con motivo de la plaga de langosta que durante el ponti- 
ficado del Obispo Auter, á quien se califica de mny docto 
en ciencias sagradas y profanas, se lee con gusto un docu* 
mentó del año 1688, en el que se describe el procedimiento 
seguido para la extinción de la plaga. 

Durante la guerra de la Independeneia, se hallaba al 
frente de la diócesis el Obispo D. Antonio J. Salinas, quien 
tuvo que emigrar de Tortosa al entrar en la ciudad el ejército 
francés, por haber permanecido fiel á la patria, defendiendo 
en lo posible la causa de la nación. 

Con bastante detención se ocupa el autor, de la persona- 
lidad del Obispo Ros de Medrano, ya por su significación po- 
lítica, por su intervención en los acontecimientos de la épo- 
ca antes de ocupar la silla de Tortosa, por su actividad y 
celo en normalizar la situación de las iglesias, como por 



— ( 227 )- 

haber sido víotima, á caasa de su abaegacióa evangélica en 
socorrer á los apestados, de la epidemia del año 1821. 

Va de igual manera y con el mismo acierto el Dr, O* Ca- 
Uaghan describiendo la t^ersonalidad de ios Obispos que ha 
tenido Tórtosa durante el siglo actual, y señalando los actos 
más culminantes en cada pontificado; con lo cual resulta el 
JSpiscopológio de la risueña ciudad del Ebro, una historia 
completa de su silla episcopal, de tanta utilidad para su igle- 
sia, como de valor histórico para el país. 

Le agradecemos el ejemplar del mismo que ha tenido la 
atención de remitir para la biblioteca de la Asociación, que 
se complace en tener ocasión de encomiar una vez más los 
méritos de su esclarecido autor. 

J. DE G. 



Historia de las Institociones de la España Goda.— Obra pos- 
tuma de D, Eduardo Pérez Pujol.— ^ tomos 4.* mayor.— 
(0'25 m. X 0'18 m.)— I. t. prólogo xxiv pág. Inst. xxvi 
y texto 626.— II t. 320 pág. -III t. 582 pág.— IV t. 568 

pág.— Valencia: 1896.— Imp. Vives Mora. 



La obra postuma del sabio Rector de la Universidad de 
Valencia é ilustre pensador Pérez Pujol, abraza la Historia toda 
de la civilización de los Godos en España. Está hecha á con- 
ciencia, con el trabajo de toda la vida y en vista de los auto- 
res de la época cuyos textos en notas auténticas apoyan con- 
tinuamente las opiniones del autor expresadas en estilo claro 
y conciso. Las referencias á los autores modernos y á los mo- 
numentos antiguos soQ muy completas y bien se puede ase- 
gurar que el estudio de esta obra es imprescindible á quien 
quiera conocer algo exactamente la Historia de España en el 
período á que se refiere. 



-( 228 )- 

Encabeza la obra un prólogo biográfico crítico de D. V. San- 
tamaría de Paredes, y el texto y las notas han sido ordena 
dos, revisados y completadas algunas citas por C. F. A. Ber- 
nabé y Herrero. 

Dá clara idea del pensamiento de la obra el resumen que 
de su plan bace el autor del prólogo. 

«En la Parte 'preliminar íque forma el primer volumen) 
»examina con gran lucidez y en vista de los más recientes da- 
»tos, las instituciones de la España primitiva y España roma- 
»na^ la acción social del Cristianismo y los antecedentes de 
:^los pueblos germánicos hasta el siglo v. Ocúpase luego, en la 
i^Parte ge'íieral^ tras un resumen cronológico, geográfico y de 
>sucesos políticos (dechado de narraciones históricas), de des- 
»cribir lo que fué el individuo, la sociedad y el estado en la 
»España Goda, pintando los rasgos más salientes de la vida 
^públicay la privada, con un gran sentido de realidad. Des- 
»pués de este hermoso trabajo de conjunto, va analizando en 
»la Parte especial^ la más extensa, el modo como la Sociedad 
»Hispano -gótica realiza sus fines humanos. Con particular 
^atención y elevado criterio, expone la influencia de la Iglesia 
»sobre el individuo y la sociedad, así como sus relaciones con 
»el Estado, completando el estudio cfel fin moral y religioso de 
»aquella época, con el de la heregía, las manifestaciones del 
»paganismoy la situación de los judíos. Trata con gran dete- 
>nimiento de la vida científica, hablando de sus elementos, 
»de su desarrollo, de sus instituciones, de las bibliotecas, de 
}^las escuelas en iglesias y monasterios, de las academias ho- 
mbreas y del arte de la librería manuscrita. El arte hispano- 
>gótico-bizantino en general y señaladamente las artes indus- 
»triales, son objeto también de su consideración. Y hace una 
»excelente monografía de la vida económica, recogiendo y 
»aprovechando los escasos datos que existen para deducir cual 
»debió ser la organización del trabajo, el concurso del capí- 



— ( 229 )— 

»tal, la distribución de la riqueza, la manera de consumirla 

»y el estado de la agricultura, de la industria y del comercio.» 
Es como se vé un cuadro completo de la vida y cultura de 

la España Goda. Lo que no dice el prologuista es la suma 
enorme de datos y citas arqueológicas que la obra contiene 
y por los que la recomendamos especialmente á nuestros lec- 
tores. 

La parte que constituía el pensamiento fundamental del 
trabajo, las instituciones jurídicas, no alcanzó Pérez Pujol á 
escribirla. Pero la labor inmensa del sociólogo y del erudito 
nos dan, lo que para nosotros más importa, la historia de la 
civilización general del pueblo godo en nuestra patria. 

D. 

Biblioteca hist«^rica manresana, publicada haix la direcció 
del arxiver municipal Leonci Soler y March ^Tomo /.— 

Desi RIPCIÓ DE L\ GRANDESA Y ANTIQUITATS DE LA CIUTAT DK 

Manre^a, obra inédita de Magí Canyelles, (¡sigle XVII); 
ab la biografía del autor.— M^nresdi, Imprerapta de An- 
tón Esparbé, Santa Llúcia, 42.— 189t5.— Volumen de 546 
páginas, en 4* major. (0*26 m. x 046 m). 



Digno por todos conceptos de alabanza es el acuerdo del 
Ayuntamiento de la ciudad de Manresa de publicar una «Bi- 
blioteca Histórica Manresana», compuesta de obras, principal- 
mente inéditas, que se refieran á la historia de aquella ciu- 
dad y de su comarca, y no menos celebrable es el acierto que 
lia tenido en elegir, para la dirección de la misma, á su ilus 
trado archivero, el joven literato D. Leoncio Soler y March. 
Constituye, en efecto, el primer volumen de dicha biblioteca, 
una gallarda muestra de lo que será la publicación si, como 
es de esperar, responde el público á tan honrosas inicia- 
tivas. 

Va la obra arriba anunciada precedida de una biografía 
de su autor Magín Canyelles (1622- 16S5), escrita por el señor 



^( 230 )— 

Soler, y seguida de un apéndice de documentos que amplían 
los que cita Canyelles al referirse á los servicios y méritos 
contraídos por la ciudad en ocasión de las guerras del si- 
glo XVII. Trátase en ella, como su título dá á eutender, de la 
historia y vicisitudes de todas las instituciones civiles y reli- 
giosas de aquella ciudad, principiando por un elogio de la 
misma, su origen, privilegios de qué gozaba en la época en 
que el libro se escribió, y reseña de su Consejo municipal, 
régimen del mismo y patrimonio de la Ciudad. Forman el 
todo una serie de interesantes y detalladísimas monografías 
que dan clara idea de la importancia de la población, su tér- 
mino y veguerío, administración, urbanización, usos y cos- 
tumbres, monumentos, construcciones y obras públicas de 
toda clase; así como de algunos hechos señalados que con los 
mismos se relacionan. Como casi todos los datos son de refe- 
rencia á documentos 6 escrituras, muchas de ellas vistas por 
el propio autor que fué distintas veces miembro del Consejo 
de la Ciudad y desempeñó varios cargos anejos al mismo, re- 
sulta avalorado el trabajo de una manera notable, pues nos 
da noticia cierta de los hechos que afirma, con innumerables 
detalles históricos, geográficos, artísticos^ literarios, etc. 

La lectura de la obra de Cauyelles, aparte de interesar 
sobremanera al curioso y de ilustrar al erudito, proporciona 

enseñanzas al que sabe elevarse á la consideración de los he- 
chos y fenómenos sociales que todo libro importante revela. 

Dícenos la obra del entusiasta manresano del siglo xvii, cuán- 
ta es la fuerza de expansión y el poder civilizador de un mu- 
nicipio si puede moverse dentro de una atmósfera de libertad 
tradicional y de vida propia; y nos revela la misma figura del 
autor, modesto droguero ó aromalarius ^ elevado á altas dig- 
nidades solo por su carácter de ciudadano amante de ^rt pa- 
tria, empleando sus talentos y no escasa instrucción en recor- 
dar las grandezas de ella, el nivel de cultura y de verdadera 



— ( 23t )— 

igualdad á que habían llegado entonces todas las clases so- 
ciales en nuestro país, nivel que tal vez no alcanzan hoy 
pof hoy apesar de los decantados progresos de nuestro siglo. 
Para concluir, repetiremos que el libro está presentado 
con muy buen gusto: papel excelente, tipos nuevos, reproduc- 
ción en colores de letras capitales que adornaban el manuscri- 
to y que revelan la pericia caligráfica de Canyelles; todo de- 
muestra que la publicación se ha emprendido con verdadero 
cariño. 

A. 



Monasterio de Santas Cheüis, (Tarragona).— Memoria descrip- 
va, por D, Juan Bautista Pons y Travaly leida en la ex- 
cursión verificada á dicho monasterio por la Asociación 
de Arquitectos de Cataluña, en 29 de Mayo de 1892.— 
Un lolleto en 4.* (0-26 m. X 0'18 m), de 51 páginas, ilus- 
trado con fototipias.— Tipografía de Raimas, Casamajóy 
Compañía.— Barcelona.— 1896. 



Provechoso fruto de las tareas científico excursionistas 
que para honra de nuestro país y gloria del arte catalán se 
ha impuesto la Asociación de Arquitectos, es el trabajo de 
nuestro apreciado consocio y miembro de dicha Apocí ación, 
D. Juan Bautista Pons y Traval, con su monografía del mo- 
nasterio cisterciense de Santas Creus. Comienza el autor su 
interesante trabajo historiando el nacimiento y el desarroUo 
que andando el tiempo alcanzó esta poderosa orden religiosa, 
para con ello dar al lector una idea del espírituy la esencia mo- 
ral de los monasterios de esta clase^ si sejtiene en consideración 
que el arca de piedra que forma el edificio es el estuche que 
amolda su carácter á las condiciones y al espíritu de la corpo 
ración que encierra y guarda. Por eso es que con todo acierto 



— 2^2 — 

trata, y consigue, el señor Pons de dar cumplida y perfecta 
idea en la primera parte de la publicación, de loque fué desde 
sus comienzos la orden reformada más tarde por San Bernar- 
do, fundador de la abadía de Claipvaux en 1 1 15. Gracias á la 
generosidad del vizconde de Beauné pudieron establecerse 
en el bosque del Crister (Chalons), en donde, no obstante las 
malas condiciones del terreno, bien pronto los esfuerzos y el 
perseverante tvdihn]0 de los hermanos dio portentosos resul 
tados, viéndose crecer la orden hasta ser llamados por 
todas partes para la roturación de tierras y el establecimien- 
to de esplotaciónes agrícolas, marcando particularmente este 
carácter los lugares elegidos para emplazamiento de los mo- 
nasterios. Tomando el autor por modelo el plano de la abadía 
Clairvaux, observa su doble carácter, y la acertada disposi- 
ción que guarda para que estén unidos, pero sin confundirse, el 
elemento religioso, severo y rigorista, y el industrial ó agrí- 
cola, que requiere espansióny movimiento, con graneros, bo- 
degas, cuadras y otras dependencias para el servicio, y por 
último un espacio destinado á jardines, aguas, prados etc. con 
el objeto de que todo esté comprendido dentro del recinto amu- 
rallado, y que para nada tengan que salir de él los mongos, 
con arreglo á lo prescrito en los capítulos del Cister, que así 
mismo ordenan la mayor sencillez en los templos, prohi- 
biendo la erección de grandes campanarios. 

Para más cumplida inteligencia del lector y más perfecto 
conocimiento de la Orden que edificó Santas Creus, dedícase 
un bien pensado capítulo á reseñar á grandes rasgos las con- 
diciones internas de estos monasterios, haciendo sentir en él 
los místicos sentimientos de la orden, el fervor del monge> 
la laboriosidad del hermano, el rudo trabajo del mozo auxiliar, 
el respecto del magnate, la gratitud del viandante ante la bue- 
na acogida que se le dispensaba y el reconocimiento del des- 
valido por los beneficios que recibía al acogerse en estas casas. 



— ( 233 )— 

Pasa el autor á describir la fundación del monasterio de 
Santas Creus, trasladando la curiosa tradición consignada en 
el libro llamado ¿' en Pedret, en la que intervienen las anti- 
guas y nobles casas catalanas de Castellvell y Moneada, y á 
ia que puede haber dado notable favor, prescindiendo de da- 
tos más positivos, la predilección que por este cenobio de- 
mostraron las familias de elevada alcurnia de nuestro país, 
que lo elegían para lugar de su sepultura, construyendo los 
artísticos enterramientos que aun hoy consí^rva, y que admi- 
ran por su belleza y elegancia. Dánse por empezadas las 
obras del monasterio en 1160, y las de la iglesia en 1 174. 

En la descripción de los diversos edificios que forman el 
monasterio, ocupa el señor Pons la parte más importante de 
la publicación; en ella detalla, con pericia y claridad, los ele- 
mentos decorativos y los sistemas arquitectónicos que inte- 
gran la construcción, haciendo observar al lector los motivos 
que impulsan la disposición de cada una de sus partes; y en 
este terreno nota el carácter de fortaleza del almenado recin - 
to, la severidad y sencillez que muestra el templo, regla im- 
puesta por la Orden, y ^1 sabor religioso que respiran las par- 
tes del mismo. 

Al estudiar el templo con su planta, alzado y secciones, 
dií'.e ajustarse perfectamente á la disposición prevenida para 
las iglesias de la misma Orden del Cister; y el carácter ro- 
mánico de la arquitectura dominante en su desarrollo, acusa 
el periodo de la construcción, junto con la parte de decora- 
ción constituida por lacerias y figuras geométricas. 

Los magníficos mausoleos reales en que descansan los res- 
tos de D. Jaime II y D.' Blanca de Anjou y de D. Pedro el 
Grande, y bajo modesta losa, al lado del último, los de Roger 
de Lauria, son objeto de la legítima admiración del autor, á 
quien merecen la calificación da bellísimos y puros ejempla- 
res del estilo ojival; haciendo mención seguidamente de las 

5 



— ( 234 )— 

más notables sepulturas que son la rioa pedrería del joyel de 
Santas Creus, así del interior de la basílica, como de los ar- 
tísticos sarcófagos, que convierten los claustros en un rico 
museo funerario, los cuales, además, son un fehaciente regis- 
tro de la preclara nobleza catalana que llenó de hechos glo- 
riosos la historia de nuestro país, en los venturosos siglos 
medios. Allí se leen y se ven los nombres y los timbres he- 
ráldicos de los Moneada, Queralt, Cervelló, Alemany, Gaste - 
llet y de otros muchos. 

Todas las dependencias monásticas son objeto de la aten- 
ción del autor, para cada una de las cuales, en concisa írase, 
tiene el modo de presentar sus más salientes caracteres artís- 
ticos, distinguiendo en el claustro, con su elegante trazado 
y moldu rajes góticos, dos períodos de ejecución; el bellísimo 
conjunto de la Sala Capitular con los enterramientos de nba- 
des, emitiendo la opinión de ser obra posterior á la de la épo- 
ca románica, si bien conceptuándola más perfecta imitación 
de este estilo, idea que en igual sentido expone al hablar del 
templete del claustro, y que hay motivos para creer acerta- 
da; la austera simplicidad del claustro. de novicios^ en conso- 
nancia con la regla de la Orden, á la que se sujetan igual- 
mente otras dependencias secundarias. 

Corto es el capítulo que dedica el autor al palacio de don 
Jaime II, que juzga comenzado en el siglo XIII, y verdadera- 
mente rico en detalles artísticos que cautivan y atraen No omi 
te dar la importancia que realmente tiene al patio del mismo 
y que nos permitimos considerar como una de las partes mejor 
concebidas y con más perfección, elegancia y gusto ejecuta- 
das entre cuanto encierra de notable el monasterio de Santas 
Creus, cuya detallada desr»ripcióa acrecería la importancia y 
el interés de tan hermosa sección del edificio. 

Elogia la pureza de líneas d'3 la torre-horario construida 
en 1544, y concede, por último, particular atención al magnífi - 




1 



i 



-( 235 )- 

co cimborio octogonal en que remata el crucero de la igle- 
sia, por su importancia constructiva, la esbeltez de sus pro- 
porciones, elegancia de su estilo de transición y arinonía en 
sus líneas generales. 

Es cierto que el minucioso estudio de un monumento ar- 
quitectónico de la índole de Santas Creus, requeriría por su 
construcción, por la diversidad de estilos que en él se ven, 
por la importancia artística de sus partes y acccttorios, dignos 
muchos de una monografía, por cada uno de sus elementos 
decorativos y por su historia un voluminoso tomo, que no en- 
tra en la condición de la serie de opúsculos que á los monu- 
mentos artísticos catalanes dedica la Asociación de At'quitec- 
tos. Dentro de los límites á que estos trabajos se circunscriben, 
el señor Pons ha tenido el acierto de saber encerrar la profu - 
sión de sus conocimientos para condensar ideas precisas que 
determinan por completo las condiciones y naturaleza del mo- 
numento en conjunto, ó de cada una de sus partes; y dentro 
de esta pauta dá el autor la nota cierta de cuanto pueda ha- 
cer formar idea de la importancia de la obra en sus elementos 
constructivos, y de su interés artístico por razón del periodo 
en que fué alzada, del estilo á que corresponde y de las for- 
mas que lo decoran; por eso es que la monografía de Santas 
Creus cumple muy bien su objeto, como es el de dar á conocer 
artísticamente el cenobio cisterciense, bajo el patrocinio de 
la Asociación de Arquitectos, que impulsa estos estudios con 
el favorable y provechoso resultado que se observa en la de 
que es autor D. Juan B. Pons y Traval. 

Ilustran el texto veintiocho fotograbados, ejecutados mu- 
chos de ellos con gran pulcritud. 

J. DE G. 



i 



-( 236 )- 



RESUMEN DE REVISTAS 



BULLETÍ DEL CeNTRE ExCURSI0?3ISTA DE CATALUNYA. —OctU- 

bre- Diciembrede 1896. =:Se anuncia que esta publicación se con- 
vertirá en revista mensual, acompañada de foUetin en el cual 
se publicarán monografías relativas á varias comarcas histó- 
ricas de Cataluña, y otros trabajos de carácter artístico. Con- 
tiene este número varios trabajos de verdadero interés, debien- 
do citarse la erudita biografía del historiógrafo Pedro Serra y 
Postíus (leTl-nBS), por D. Jaime Maspóns y Camarasa. 

Revista I'E Catalunya.— Cuaderno IV y V.=F,sta publi- 
cación inserta en sus últimos números, entre otros trabajos 
de positiva importancia, un estudio crítico relativo á Mossen 
Julián Roig de Corella, célebre poeta valenciano del siglo XV, 
digno de ser conocido por la vastísima erudición que en su au- 
tor, L. D' Ontalvilla, se revela. Además, el conocido escritor 
D. Teodoro Creus publica una nota referente á la Memoriaqwe 
bajo el título Uu ffolpe de estado hasta aquí desconocido en la 
historia de Cataluña^ escribió y publicó en el Boletín de la 
«Real Academia de la Historia,» interesante trabajo para la 
historia de la nacionalidad catalana en tiempos de Fernando 
el (7¿^^7^Vo.— También merece especial mención, la monogra- 
fía Recorts del Palau, de D. Ramón N. Comas, por referirse 
á un monumento histórico de Barcelona del cual solo logró 
salvarse la iglesia.— Acompañad último cuaderno el folletín 
«AplechdeCartesper Pepistolari cátala,» (siglos XIH al XIX), 
por Gabriel Llabrés y Quintana. 

Boletín DE LA Sociedad Arqueológica Lüliana. -Palma, - 
Octubre- Noviembre-Diciembre de 1896 =1. Hallazgo arqueo- 
lógico en Fornaluig (Mallorca 1896), por D. José Rullan, Pbro. 
—11. Mandatos reales referentes al predio Miramar (ISS*/), por 



— ( 2 37 )— 

D. E. Aguiló. — III. Funcionsdeiscorredors de coll (siglo XVI), 
por D. Enrique Fajarnés.~IV. Epigrafía arábiga: monumen- 
tos sepulcrales de Palma de Mallorca, por D. Rodrigo Amador 
de los Riüs.— V. Un dentista del rey Don Martín (1405), por 
D. Miguel Bonet.— VI. Cartas reales sobre la excomunión y 
penitencia de un gobernadar de Mallorca (1404), por D. E. Pas- 
cual.— VII. Capítols deis Jurats de Lluchmajor ordenats per 
los carros (111 1), por D. José Mir.~ VIH. Sobre el víciodel jue- 
go, por D. P. A. Sancho.— IX. Publicaciones recibidas. 

Los hallazgos arqueológicos de Fornaluig se reducen á 
un vaso, ó dígase olla, con cuatro asas laterales que llevan un 
pequeño agujero transversal. Más de la mitad de su cabida 
está llena de cenizas humanas mezcladas con tierra. Otro vaso 
de formación tosca, con el rudimento de una asa, situado cer- 
ca del borde del orificio. Otro vaso (fragmento) con ocho asas 
situadas cerca del orificio, con agujero transversal. Otro vaso, 
(fragmento), con cuatro agujeros artísticamente labrados, en 
vez de asas. Un clavo de cobre. Dos muelas procedentes de los 
esqueletos, cuyas cenizas llenaron dichos vasos. Pedazos de 
huesos calcinados, y una lámina de cobre. La cerámica está 
formada por una masa de arcilla negra y silice que presenta 
una dureza extraordinaria. Toda la superficie interior y exte- 
rior, en su formación, recibió un baño de barniz formado de si- 
lice y arcilla bermeja. Estos objetos se conceptúan de época 
prehistórica. 

«Los monumentos sepulcrales» de Palma de Mallorca, se 
titula un eruditísimo estudio de epigrafía árabe. Su autor, el 
sabio orientalista Rodrigo Amador de los Ríos, ha dado una 
vez más testimonio de sus profundos conocimientos arabistas. 
La excepcional importancia de este trabajo no consiente el li- 
gero resumen que podríamos dedicarle en esta sección. Es una 
monografía que merece ser leída íntegramente y con toda 
detención, pues, en ella, creemos que por primera vez se dan 



--( 2^8 )- 

á conocer esos moQumentos, úaicos en su clase, descubiertos 
en las Baleares, pertenecientes á los siglos xii y primer ter- 
cio del xni. Para orientar al lector en este especialísimo ramo 
de la arqueología patria, y á modo de introducción, el autor 
hace un resumen de los caracteres que distinguen los monu- 
mentos litológicos árabes descubiertos en España y Portugal, 
y sus formas ó elementos artísticos que en ellos se notan para 
caracterizar su época y procedencia respectivas, y determinar 
asimismo la raza á qué pertenecen. Los descubiertos en Pal- 
ma de Mallorca, demuestran que son producto del arte de dos 
razas mezclada?, que pudieran ser acaso la eslava y berberis- 
ca. Entra luego el Sr. Amador de los Ríos á describir detalla- 
damente los monumentos epigráficos objeto de su interesan- 
tísima monografía; cómo fueron casualmente hallados, el sitio 
histórico en que se descubrieron, ó sea, la A Imudayna, (ó Castell 
en la época de Jaime I); las circunstancias que los caracteri- 
zan, su probable procedencia (machora^ ó cementerio árabe); 
su época (siglos xii y xiii), y la interpretación y traducción de 
las leyendas que contienen. Acompañan al texto seis fototi- 
pias representando los fragmentos de las tumbas musulma- 
nas, y de los monumentos sepulcrales á que se refiere el es- 
tudio del Sr. Amador de los Ríos. 

—El número correspondiente al mes de Enero del Boletín 
de la «Arqueológica Luliana», contiene un interesante suma- 
rio. Entre los documentos publicados figuran, los «Antichs 
privilegis y franquesas del regne. Regnat de Jaume II>; los 
«Capitols sobre lo regiment universal de la Parroquia de 
Scorcha, (1495); «Un Alfaquí de Granada en Mallorca (1495)y 
Capitols per la cuUita de la sal en Mallorques», (1484). 

—El Boletín de la misma sociedad del mes de Febrero pu- 
blica, entre otros estudios, el que lleva el epígrafe: «Una carta 
curiosa», (1377), documento que se salvó por milagro cuando la 
invasión de Bonaparte, gracias á las copias que de él se pudie- 



I""^lrt i 



ron obtener al desaparecer el precioso relicario que lo contenía. 
Dicha 3arta aparece firmada por Doña Leonor, reina de Xipre, 
y está escrita en lengua catalana, llevando la data en Nicosia 
á lo de Noviembre de 1377. También publica otros documen- 
tos históricos no menos curiosos, debiendo hacer especial 
mérito del que contiene las «Ordenes de Jaime II que los ju- 
díos moren todos dentro del Calb, (1303; . 

Revista Cuítua de Historia y Literatura españolas, por- 
tuguesas É HisPANO-AMERicANAS.— Año II.— Eucro 1897.— Nú- 
mero 1.®= Contiene el siguiente sumario: Notas críticas. 
A. Farinelli— Estudios sobre España, de A. Morel-Fatio.— 
D. Enrique de Viliena, de E. Cotarelo.— Antología de poetas 
lírico castellanos, de M. Menéndez y Pelayo.— Comunicacio- 
nes y noticias.— R. Menéndez Pidal: La penitencia del rey D. 
Rodrigo. Origen de la leyenda.— Noticias.— Notas bibliográ- 
ficas.— Libros: 1. Historia.— 2.— Literatura.— Revistas. 

Esta importantísima publicación, aparte de los estudios 
que publica de los más renombrados literatos del país, trata, 
con la detención debida, de las literaturas regionales de la 
Península y de las repúblicas hispano-americanas, lo cual dá 
á dicha Revista un interés especial. 

Boletín de la Real Academia de la Historia.— (Diciem- 
bre, 1896; Enero, Febrero y Marzo, 1397).— Sumarios de di- 
ches cuadernos. =1. Pérdida de la ciudad de Bugía, en Áfri- 
ca^ año 1555, referida por un clérigo vizcaíno testigo de vis- 
ta; por Cesáreo Fernández Duro.— Estudio sobre la organiza- 
ción y costumbres del país vascongado, con ocasión del exa- 
men de las obras de los señores Echegaray, Labairu, etc., por 
Antonio María Fabié.— Inscripción romana de Riolobos (1), 



(t) Trátase de una inscripción sepulcral de Marco Attio Glaudiano, hijo 
de Melón, dedicada por su esposa Attia Gala. Sus caracteres son del siglo u de 
J.C. 



— ( Ho )- 

por Fidel Fita.— Historia de los Dominios españoles en Ocea- 
nía, por Vicente Barrantes. =11. La embajada del barón de 
Ripperda en Viena, por Antonio Rodríguez Villa.— Unifor- 
mes usados por el ejército español, por José Gómez de Arte- 
che. — Reciente descubrimiento de una lápida romana por 
el Marqués de la Vega de Armijo.- Epigrafía romana de Bo- 
badilla, en la provincia de Málaga^ por Fidel Fita.— Revista 
histórica latina, por Carlos Ramón Fort.=Monumentos pictó- 
ricos y escultóricos del Cristianismo hasta el imperio de Car- 
lomagno, por el P. Rafael Garruci.— Testamento del B. Ray- 
mundo Llull.=Los trabajos científicos del Excino. Sp. D. Ja- 
cobo Zóbel de Z mgroniz: Emilio Hübner.— Relaciones históri- 
cas de los siglos XVI y XVII, por la Sociedad de bibliófilos es- 
pañoles, Juan Catalina García.— Lápidas romanas inéditas, 
Fidel Fita.=l V Inscripciones ibéricas de Asturias; Emilio Hü- 
bner.— Historia crítica y documentada de las comunidades de 
Castilla. Fuentes bibliográficas; Manuel Danvila.— Dos bron- 
ces iptucitanos; Fidel Fita. 

El estudio del sapientísimo Prof. Hubner relativo á las ins- 
cripciones ibéricas existentes en Asturias, es, como debido á 
tan autorizado arqueólogo, verdaderamente notable. Dáuse á 
conocer, interpretadas y traducidas, seis inscripciones exis- 
tentes, respectivamente; en Andina (inscripción sepulcral); 
en Campos, (en ua dolmen?, inscripción votiva); en el mismo 
punto, (en una piedra pequeña en forma de cuchilla); en 
Cabo Blanco, (sepulcral); en La Veguiña, (sepulcral, bilin- 
güe, es decir, con caracteres ibéricos y griegos); y en Prendo- 
nes (en letras del alfabeto griego. Es también sepulcral.) Los 
seis monumentos ibéricos de Asturias arguyen, ó pregonan, 
dice el profesor Hübner. que el comercio de la gente púnica 
desde los puertos de la costa meridional habíase adelantado 
hasta la boreal, ya en época muy remota. La inscripción de 
Cabo Blanco, al lado de un texto ibérico presenta otro con le- 



-^( 241 )- 

tras parecidas á las griegas. Presúmese, pues, que á la co- 
rriente de civilización fenicia, procedente del Sur, se juntó 
en época tal vez poco más reciente otra originaria del Este, 
nacida en uno ó más centros de la importada por los griegos 
de Marsella á los estribos del Pirineo y sin^fularmente á su in- 
dubitable colonia Kmporitana. El gran número de monedas 
griegas y greco -ibéricas emitidas por la caca de Ampúrias 
{Afon. lig. Iher. nummi min, 5, donde se vén, además de la 
numerosa serie griega é ibérica, más de sesenta tipos diferen- 
tes con inscripción microscópica en alfabeto ibérico) es prue- 
ba más que suficiente de la influencia muy extensa de su 
comercio fen todo el Nordeste y Norte de la Península. 

Boletín de lv Real Acadeaia de Bellas Arte? de San 
Fernando.— (Octubre, Noviembre y Diciembre 1896) =Entre 
los acuerdos tomados por dicha R. Academia, figura el si- 
guiente: Pasar á informe una instancia de la Comisión provin- 
cial de Monumentos de las islas Baleares, en solicitud de que 
se declare monumento nacional La Lonja y su anejo el ex- 
Consulado de Palma de Mallorca. —So dá cuenta así mismo de 
quela Academia de Bellas Artes de Valencia, se propone publi- 
car una colección de documentos inéditos relativos á los artis- 
tas valencianos que floreí^ieron desde fines del siglo XIII al 
XVIII.— Se dice estar pendiente de informe déla R. Academia, 
la solicitud de la Comisión de Monumentos de Patencia, para 
que sea declarada monumento nacional la Basílica visigoda de 
San Juan Bautista, en Baños de Carrato.— Se acordó pasar á 
informe una comunicación de la Comisión de Monumentos de 
Zaragoza, proponiendo lo que procede en su concepto para evi- 
tar la ruina iniciada por los incendios que ha sufrido la Casa 
de Zaporta ó de la Infanta, de aquella ciudad.— Solicita la 
Comisión de Monumentos de Segovia que se declare mo- 
numento nacional la torre de San Esteban de Segovia, (obra 



— ( 242 )— 

románica del mejor y más aoab=\do estilo). Consta decretada 
dicha declaración de monumento nacional.— Informe relativo 
á dicho Palacio de Zaporta, proponiendo su adquisición por 
el Estado, habilitándolo para Museo Arqueológico y de Bellas 
Artes, previas las convenientes reparaciones. -Contar el infor- 
me á una^comunicación de la Comisión de Monumentos de Bar- 
celona relativa que sean declarados monumentos nacionales 
las iglesias de San Miguel, Santa María y San Pedro, de Tarra- 
sa.— Senprobó el dictamen emitido en el expediente de decla- 
raciónde monumento nacional á favor del Castillo de Turégano 
(Segovia).— Aprobóse el informe relativo á la conservación de 
los restos de las antiguas murallas de la Plaza de Tarifa.— Co- 
municaciones relativas á las obras de reparación y reedifica- 
ción de las bóvedas del crucero y ábside de la iglesia de San 
Juan de los Reyes, de Toledo, cuyo estado de conservación es 
deporable, amenazando próxima ruina, si no se procede á su 
reedificación inmediata.— Comunicación de la Comisión de 
Monumentos de Tarragona relativa á la subasta de unos so- 
lares inmediatos á la muralla cíclope romana de Tarra- 
gona. (1) 

Boletín de Ahohivos, Bibliotecas y Museos. — En el úl- 
timo número de esta publicación se contienen, entre otros, los 
dos siguientes estudios: I. La campana romana del Museo Ar- 
queológico de Tarragona, por el Doctor Fierre París; y II. Mo- 
nedas inéditas. 

El eatudio relativo á la Campana Romana del Museo ar- 
queológico de Tarragona^ del eruditísimo profesor de la Fa- 
cultad de Letras de la Universidad de Burdeos, Mr. Fierre 
Paris, contiene un resumen de las opiniones emitidas por los 



(1) Véase ea el núm. 2 do esta Revista la ooinunicación que la R. Acade- 
mia se dignó remitir á la ÁBQUBOLÓniCA relatira á este asunto. 



— ( 243 )- 

doctísimos arqueólogos Profesor Hübner, P. Fita y Rodrí- 
guez de Berlanga (1) sobre el utensilio de referencia, afir- 
mando que «es imposible dar á la voz cacabulus otra signifi- 
»cación que la de campana»; y. que la palabra vernadus es 
«el nombre del joven sacristán campanero, como muchos de 
»sus compatriotas, y en general, como muchos romanos». 
Cree Mr. Paris que la inscripción debe leerse: Oacahulus Sa- 
cris AugustiSy Vernadus^ nuníhis júnior etc., creyendo «que 
>esta explicación, bien sencilla, suprime la última obscuri- 
»dad del texto»; y añade, «que si el dedicante no es un sim- 
»ple esclavito, sino un hombre libre ó un liberto, la ofrenda 
»de la can^pana, objeto bastante costoso, el cuidado con que 
»fué grabada la dedicación y las fórmulas mismas empleadas 
»en favor de Tarragona y de Roma, parecen más naturales». 
Del mismo Boletín de Archiws^ Bibliotecas y Museos j to- 
mamos la siguiente nota, de verdadero interés para nuestra 
Arqueológica, por tratarse de un antiguo individuo de la 
misma, al cual tanto debe la numismática de esta región, el 
malogrado D. Arturo Pedrals, 

Monedas inéditas (2) 

En el monetario de D. Arturo Pedrals, recién adquirido por la Di- 
putación provincial de Barcelona, se hallan las siguientes monedas 
inéditas. 

Monedas púnicas 

I A nv.: Cabeza de Hércules, cubierta con la piel de león, á la iz- 
quierda, dentro de gráfíla. 
Rev.: Atún á la izquierda, dentro de gráfila. Cobre. 



(1) Reproducidas en el Boletín de esta AbQüEOLÓGIOa; números oerres- 
pondientes á los me^es de Majo, Julio y Ootubre de 1894; Diciembre de 1895, 
Febrero, Marzo Abril, Mayo y Junio de 1896. 

(2^ Nos ha facilitado esta nota nuestro distinguido compañero D. Antonio 
Elias de Molins, Jefe del Museo Arqueológico de Barcelona. El Sr. Elias de 
Molins, D. Eduardo Vidal Valenoiaao y D. Adolfo Puií^gfariguer, formaron la 
comisión encargada de comprobar y recibir el Monetario PedraU, cuyos trabajos 
les yalierou un yoto de gracias por parte del Grobemador de aquella proyincia 
y docto académico, D. Eduardo de Hinojosa. 

( De dicho Boletín ) 



-: á44 )- 

2 Anv.: Cabeza de Hércules, de frente. 

Rev.: Delfín á la derecha; debajo el signo ^^ dentro de gráñla. 

Cobre. 

Monedas emporitanas 

' GRIEGAS 

3 Emporión. Anv.: Cabeza de mujer, con collar, á la derecha, den- 

tro de gráñla de puntos. 
Rev.: Águila á la derecha con las alas desplegadas. Plata. 

INCIERTA 

4 Moneda que se encuentra con frecuencia en Ampurias. 
Anv.: Delfín á la derecha, debajo .'., encima BA. 
Rev.: Tres caracteres desconocidos. Cobre. 

Moneda ibérica 

5 Arze Saguutum. Anv.: Petronedo, dentro de gr áfila de puntos. 
Rev,: Delfín á la derecha, debajo M.'. Cobre. 

Monedas castellanas 

6 Pedro el Cruel. Anv.: P. coronada al rededor 

f PETRVs: REX: castelle: el 

Rev.: Castillo con una B.; debajo dentro de cuatro semicirculos, al* 
rededor 

f petrvs: rex: castelle: eleio, 

Plata. 
7 E.irique IV. Blanca, sin busto, 2 escudos D. Vellón. 





8 


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II 


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M. 


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M. 


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M. 


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M. coronada. 


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A. 


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con busto 


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V. A. 


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. G. 


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A. 



19 Felipe lil. */j duro. Granada. 1609. 

20 Felipe IV. V» duro. Potosi. 1653. 

Monedas navarras 

21 Juana y Catalina. Anv.: Corona alrededor ANES Vellón. 

Rev.: Cruz alrededor NOMEN 



F 



— ( 245 )— 

22 F^ilipe II. Anv.: N, alrededor PHILIPVS. 
Rev.: Cruz, alrededor CRIST Vellón. 

23 Felipe II. Anv.: Monograma de Felipe. 
Rev.: Escodo de Navarra coronado. Cobre. 

24 Felipe IV. Anv.: F. é I coronadas. 

Rev.: Escudo de armas de Navarra. Vellón. 

Moneda aragonesa 

25 Felipe 111. Anv.: PHILIPVS. Cabeza coronada á la i/quierda. 
Rev.: REX ARAGO. Cruz patriarcal. Vellón. 

XX. 

Revista de Archivos Bibliotecas r Museos. (Tercera épo- 
ca.— Año I. Número 1.— Eaero de 1897) Estampas primitivas 

españolas que se conservan en la Biblioteca nacional, por D. 
A. M. de Barcia.— Cartas autógrafas de Felipe III á sn hija 
D.* Ana, reina de Francia, por D. A. Rodrigez Villa.— Biblio- 
teca fundada por el Conde de Haro, en 1455, por D. A. Paz y 
Mélia.— La arqueología ibérica é hispano romana en 1896, por 
D. J. R. Molida.— Relación de la Invencible. Por la copia, J. 
Paz— Bibliografía.— Sección oficial.— (Láminas: La rueda de 
las granderas humanas. Grabado español anterior al 1454.— 
Estampa española del siglo XV.) 

Se recuerda al aparecer esta Revista, «que vivió con mo- 
desta, pero muy honrada y noble vida, durante los años 1871 
á 1878, inclusive. Se trata (con ella) de resucitar lo que por 
espacio de ocho años vivió; pero, además se trata de ampliar 
aquella obra, de engrandecerla en lo posible.» Deseamos sin- 
ceramenteque los propósitos de la Revista de ArchivoSy Biblio- 
tecas y Museos expuestas con toda clarridad en el preámbulo 
del primer número, tengan el más cabal cumplimiento, para 
honra del Cuerpo— del cual será en adelante autorizado eco— 
y para provecho de la noble y patriótica empresa de contribuir 
á la cultura del país, generalizando en lo posible el couoci ■ 
miento de las preseas artísticas é históricas que todavía exis- 
ten en las regiones todas de nuestra patria. 



— í 246 )— 

Los estudios insertos en el número primero de la Re- 
vista son garantía segura del éxito que tendrá entre los e.stu- 
diosos'la publicación referida; y sentimos no disponer de es- 
pacio suficiente para dar cabida á un extracto de ellos. Con 
todo, por su especial interés por lo queá la Arqueologia pa- 
tria se refiere, debemos señalar especialmente los notables es- 
tudios de los señores Barcia y Mélida. 

Boletín db la Sociedad Española de Excursiones.— -Año 
V. —Madrid 1." de Marzo de 1897— Núm. 49=í=Excursiones.— 
Puerta de Cozagón, en Brihuega; Pelayo Quintero.=Sección 
de Ciencias históricas.— La espada llamada de Alfonso VI, que 
se conserva en Toledo; el Barón de las Cuatro Torres.— La Me- 
dicina en la exposición histórica; Dr Calatraveño.— La esta- 
ción prehistórica de Segóbriga. IV. (Continuación,); E Capelle. 
=Sección de Bellas Artes.— Firmas de pintores españoles, co- 
piadas de sus obras, y nombres de otros desconocidos; Vicen- 
te Palero.— La Sociedad de excursiones en acción.— Sección 
oficial.— (Tres láminas sueltas y dos grabados intercalados en 
el texto.) 

Sin duda alguna fué una idea jamás bastantemente ala- 
bada la de la fundación de las Sociedades de Excursiones. El 
utile dulci en pocas cosas se realiza con tanta verdad como en 
esas beneméritas asociaciones, las cuales por el grandísimo 
caudal que aportan á la pública ilustración, por las destruccio- 
nes de obras de arte qne evitan tan amenudo, y por el bien 
que constantemente realizan, debieran merecer la protección 
de los gobiernos, y ser, con justicia, declaradas tales entidades 
de utilidad pública. Desgraciadamente, tan solo logran lla- 
mar la atención de unos pocos, obteniendo sus trabajos, im- 
portantísimos muchos de ellos, la mayor indiferencia por ^^t- 

te del ffros publique Es esto tan lamentable como cierto. 

No titubeamos en calificar de notable por todos conceptos 



^v 



—{ 247 ) - 

el último número del Boletín de la Sociedad eapañola de Ex- 
cursiones, (•) cuyo cambio con el de las publicaciones de esta 
Arqueológica queda establecido, pudiéndose de esta suerte es- 
trechar los vínculos de sincero compañerismo que debe existir 
entre excursionistas y arqueólogos, á fin de que sumando sus 
mutuos esfuerzos en pro del Arte patrio y de la cultura gene- 
ral se logre al fin elevar algo el nivel inteloctnal de este 
país, popularizando el caudal todavia cuantioso de soberbias 
creaciones artísticas, literarias é históricas de la península. 



BOLBTÍN DE LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA. (EnOrO 

1897).— Núm. 442.--AS'w?/^é^Wo.— -Pedagogía.— Grados natura- 
les de la educación, por D. F. Giner.— Preparación para el es- 
tudio del arte en Toledo, por D. M. B. Cossio.— La enseñanza 
primaria en el extranjero, revista de 1896, por D. R. Rubio. 
—Revista de Revistas, por D. J. Ontañón. D. A. Sela y 
D. G. Espada.— Enciclopedia.— El arte de la historia, por don 
F, de Castro.— Una página de Diógenes Laercio; el testamento 
de Aristóteles, por D. A. González Garbín.— Las fuentes del 
derecho administrativo en el derecho español, por D. A. Po 
sada. 

Febrero 1897.— Núm. 443.— xy^w^m. —Pedagogía. —Los 
problemas contemporáneos en la 3iencia de la educación, por 
D. M. B. Cossio.— Un problema de geometría, por D. J. Ce- 
bado, élSr. A. Tafelmachery el Sr. W. Lutoslawski.— Inau- 
guración de la Universidad de París, por D. A. Sela.— Revis- 
ta de revistas, por D. J. Ontañón, D. A. Sela y D. G. Espada. 



¡*j Por lo que á nuestras aficionas mira, debemos se&alar de an modo 
especial el estadio del Sr. Barón de las Cuatro Torres, cuyo nombre ventajo- 
samente conocido entre nuestros más eruditos monografístas y arqueólogos, fi- 
gura como colaborador de dicho Boletín, Según dicho escritor la espada llamada 
de Alfonso VI qne se custodia en la Catedral de Toledo, perteneció al célebre 
arzobispo Don- Pedro Tenorio y Duque Estrada. 



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-( 248 )- 

—Enciclopedia.— Principales aprovechamientos de energía 
hidráulica en Europa, por X.— Notas psicológicas, por Dou 
J. Besteiro.— Las fuentes del derecho administrativo en el de- 
recho español, por D A. Posada. 

Para los fines que persigue nuestra Asociación, las notas 
del profesor D. M. B. Cossio, Preparación para el estudio del 
arte en Toledo^ tienen un grandísimo interés «educativo». 
«No son dichas notas^ como hace observar su autor, propia- 
mente una guía para visitar Toledo, sino para suplir lo que 
las guías, por lo general, no contienen, á saber: de un lado, 
ciertas ideas é indicaciones de carácter metódico, que permi- 
tan estimar el valor real, la importancia y significación ca- 
racterística (le los monumentos, así como el propio lugar que 
les corresponde en el organismo y cuadro general del arte; y 
por otra parte, una especie de preparación encaminada, tanto 
á despertar en el espíritu del que los estudia la conciencia del 
raro mérito y excepcional interés de lo quese ofrece á la vista, 
como á disponer su ánimo, por este camino, á una contem- 
plación seria y digna en todo de la importancia del objeto á 
que se dirige.» Bajo dicho punto de vista, debemos señalar 
como modelo para nuestros excursionistas el trabajo útilísi- 
mo del profesor D. M. B. Cossio. Tan solo nos permitiremos 
una observación á á\Q\i^^ notas . Su erudito autor, parece, que 
no ha tenido en cuenta las maravillas arquitectónicas y artís- 
ticas de las reglones del Norte y Noreste de la Península, con 
lo cual hubiera podido, á nuestro entender, singularizar aún 
más, el arte genuinamente español^ según expresión del mis- 
mo autor. 

Curiosísimo es el estudio del profesor D. Antonio Gonzá- 
lez Garbín: Una página de Diógenes Laércio: el testamento 
de Aristóteles. En la imposibilidad de trasladar á estas pági- 
nas los conceptos del articulista, lo haremos, con todo, de la 
traducción hecha por dicho profesor del precioso testamento 



-•^^j^z'^^^v^ r 



— ( 249 )- 

(por su fondo y htimanas tendencias y espíritu) del gran filó- 
sofo Stagirita. Su interés no estriba sólo en ser un documen- 
to de 20 siglos, sino, porque mediante él se obtiene el retra- 
to moral del gran maestro de Alejandro. Sus disposiciones, 
como observa el Sr. González Garbín, hay que confesar que 
son por todo extremo conmovedoras, tanto por el sentimiento 
de bondad y de dulzura que domina en ollas, como por su jus- 
ticia y religiosidad, y por su ingenua encantadora sencillez.» 
El insigne fundador del Peripato revela en su última volun- 
tad que su inteligencia pot^^ntísima sentía ese amor al próji- 
mo, á los desvalidos y especialmente á la mujer, que es la base 
de nuestra santa Ueligión. Medítese ese peregrino documen- 
to cuyo tenor literal es el siguiente: 

^Haya salud/ Mas por lo que pudiere ocurrir, Aristóteles dispone 
de lo que le pertenece del siguiente modo: Antípatro será el ejecutor 
general de mi última voluntad. Y hasta que Nicanor se halle en dispo - 
sición de administrar mis bienes, Aristomenes, Tímarco, Dioteles ó 
Hiparco q ledan nombrados curadores, — así como Theofrasto, si quie- 
re y tiene á bien el seilo, — tanto de mis hijos como de Herpilida, y de 
toda mi herencia. Cuando mi niña llegue á la pubertad será entregada 
como esposa á Nicanor; mas si ella llegare á morir (lo que el cielo no 
quiera!) antes de casarse, ó después de casarse sin dejar hijos, Nica- 
nor será dueño de disponer lo que crea más conveniente, no sólo en 
cuanto á mi hijo, sino de todo lo demáp, y me prometo que obrará 
siempre de un modo digno de él y de mi. — Espero que Nicanor cuida- 
rá de mi hija y de mi niño Nicómaco, de modo que nada les falte, ha- 
ciendo con ellos de padre y hermano. Si á Nicanor aconteciese el 
morir (¡ojalá que no ocurra!) antes de recibir por esposa á la mucha- 
cha, ó, después de recibirla, antes de tener hijos, lo que el dejare dis- 
puesto sea respetado y cumplido. — En este caso, si Teofrasio quisiere 
llevarse consigo á mi hija, entrará en todos los derechos que otorgo á 
Nicanor; pero si nó, los curadores, después de aconsejarse con Anti 
patro, dispondrán de la muchacha y del niño según m^-jor les parecie- 
re. — Recomiendo asimismo á los curadores que me tengan en memo 
ría y que se acuerden de la afección que me ha mostrado siempre 
Herpílida y cuan diligente ha sido para conmigo y con todas las cosas 
roías. Si, después de mi muerte, quisiere ella casarse, cuidarán de que 
1') haga con persona que no sea inferior á mí en dignidad; y se le da- 
rán de mis bienes, además de los presentes que ya ha recibido, un 
talento de plata, tres criadas si las quisiere, la esclava que tiene y el 
niño Pirreo. Si quiere residir en Chaléis, ocupará la hospedería que 
está próxima al jardín; mas si preñere vivir en Stagíra habitará en la 
casa de mis padres. Cualquiera de estas dos moradas que elija cuida- 

6 



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— ( 250 )- 

r¿n los ejecutores de mi voluntad que se le alhaje del modo que les 
parezca decente y bastante á Herpilida. Cuidará también Nicanor de 
que el muchacho Mirmeco sea devuelto á los suyos, con la decencia á 
mi correspondiente y con todo cuanto le pertenece y recibi de él .— 
Ambracis quede libre; y le asigno de dote, para cuando se case, qui- 
nientas dracmas y la esclavita que pojsee; así como á Thala, además de 
la esclavita que ya tiene comprada, le lego mil dracmas. Igualmente á 
Simo, además del primer dinero que le he dado para comprar un mu- 
chacho, que se le adquiera otro, 6 désele la cantidad equivalente. — 
Tacón recobrará su libertad, luego que mi hija se case, y lo mismo 
Filón y Olímpico con su hijito. — Ningún niño de mis esclavos será ven* 
didn, sino que de ellos deberán sirvirse mis herederos; y ^ siendo adultos, se 
les dará libertad, atendiendo á sus merecimientos , — Se tendrá por último, 
cuidado de que se acaben y coloquen en su lugar las estatuas que 
tengo encargadas á Grylion; así como también la de Nicanor, la de 
Proxéno, que pensaba rega'arle, y la de la madre de Nicanor. — ^La de 
Arimn*íSto, que ya está concluida, se colocará para qne le sirva de 
monumento, puesto que ha muerto sin hijos. — La Céres de mi madre 
será c< locada en el Ñemeo ó en donde parezca más conveniente. — 
Se depositarán en mi tumba los restos de Pythiada, como lo dejó ella 
ordenado. — Se cumplirá asimismo el voto que yo hice por la salvación 
de Nicanor, colocándose en Stagira, según ter.go ofrecido, unos ani- 
males de piedra, de altura de cuatro codos, dedicados á Júpiter Salva- 
dor y á Minerva Conserva tríz.—(Z>iV^. Laercio, v* 21; Aten, xiil.) 

BoLETiM DA Real Associaoáo dos ARCHITECTOS CIVIS e ar 
CHEOLOGOSPORTUGüEZBS.— N.«8.— (1897)=Sumario.==Joaquim 
Possidonio Narciso da Silva, biographia pelo Dp. Cámara Ma 
nuel.— O monumento de D. María I: Documentos officiaes re- 
lativos ás 4 estatuas decorativas.— Noticias archeológicas por 
E. R. Dias (I).— O clero e a archeologia, circular do rev.™° Ar- 
cpbiypo de Evora.— Apontamentos de legislacáo portuguoza, 
por E. R. Días.— Carta do Sr. F. B. da Costa Alves Pereira. 

Es digna de mención la circular del Iltmo. Metropolitano 
de Evora á sus sufragáneos, en la cual^ después de consignar 
que la arqueología religiosa, «alem de ensinar á distinguir e 
a apreciar as epochas, osestylos, o destino, a signifi;ja$áo e o 
valor histórico ou artístico dos monumentos, das imagens, 

(t) Las Dotioias arqueológicas Bon extraídas del tPortofl^al antigao y mo- 
derno» de PinhO Leal, con alganas nota» é indicaciones de B. R. Diat. Ck>iDpren- 
de desde el afio 1873 7 siguientes, citando las localidades ea donde tuvieron lu- 
gar dichos descubrí alientos. 

N. DB LA R. 



~: 251 )— 

du6 quadros, dos vasos sagrados, paramentos e aifaias do cul- 
to, pode íornecer, e tem multas vezes fornecido elementos pre- 
ciosos para a fixagáo de datas e a resolu^&o de problemas atti- 
D^ntes á historia, á lithurgia, ao dogma, ou á disciplina da 
Egreja Catholica.» Y concluye diciendo el Iltmo. Prelado; 
4CQáo devemos jamáis, os que somos ministros da Egreja, he- 
sitar em auxiliar e favorecer os sinceros esíor90S dos sabios na 
investigagáo do passado: o passado, reapparecendo á luz do 
dia, evocado pela sciencia, como Lázaro redivivo á voz omni- 
potente de Jesús Christo, vira, como elle, dar testemunho da 
Divindade d* aquelle que é o S/enhor das sciencias:^ (I. Reg. II, 
3). Luego de recordar las nociones de arqueología é iconografía 
cristianas que se enseñan á los Seminaristas, recomienda que 
no se destruyan^ modifiquen^ ni desfiguren los edificios reli- 
giosos que se recomienden por su antigüedad ó valor artísti- 
co; que uo se enajenen, bajo cualquier forma^ los objetos del 
culto aún bajo pretexto de mejorarlos; y que se guarden de- 
bidamente los ejemplares antiguos de cualquier clase que se 
descubrieren, debiéndose comunicar inmediatamente al Con- 
servador de la Biblioteca Pública de dicha ciudad de Evora, 
ó remitirlos al Musen Cenáculo anexo á dicha Biblioteca. 

Quisiéramos en bien de la cultura general de España, que 
todos los Reverendísimos Prelados,— como han hecho ya al- 
gunos,— dictaran para sus respectivas diócesis análogas dis- 
posiciones, con lo cual se evitaría el escandaloso tráfico que 
de los objetos sagrados antiguos, ó fuera de uso, se realiza 
con lamentable frecuencia en muchas iglesias y casas religio- 
sas^ debido todo ello para satisfacer perentorias necesidades, 
en la mayoría de los caso^, por razón^ sin duda, del estado 
precario á que los gobiernos han reducido á la Iglesia Espa- 
ñola, privándola de sus bienes y emolumentos propios, á la 
sombra de leyes inicuas, cuya aplicación ha causado tantísi- 
mas ruinas y la pérdida de innumerables monumentos. 



— ( 252 )— 

—O Archeologo PoRTUGüJBs.=Colleccáo illustrada de ma- 
teriaes é noticias publicada pelo Museu Ethnographico Portu- 
gués.— Vólum II— Enero de 1896— N.'* 1 .— Novos testemunhos 
da civilifáo neolíthica.— Acqui»Í9Óes do Museu Municipal de 
Elvas.— Salasia.— Antiguidades dos arredores de Setubal.— 
Bibliographía epigraphíca portuguesa.— Xo rea de ouro.— 
Noticias do Museu Archeológico de Faro.— Medalhas do Con- 
de da Ribeira-Grande. Estatuas do guerreiros lusitano.-í.— 
(Ilustrado con 8 grabados). 

Febrero 1896.— N.** 2.=0s desenhos de Francisco de Ho- 
Uanda.— Estudios numismáticos.— Sepulturas antigás deseo- 
bertas em Beja.— Informa^óes archeológicas colhidas no «Dic- 
cionario Geographico» de Cardoso— Antiguidades romanas de 
Balsa.— Bibliographia.-Extractos archeológicos das «Memo- 
rias parochiaes en 1758.— (Ilustrada con dos grabados). 

Marzo de 1896. — N.° 3.=Noticia de algumas estacóes roma • 
ñas e árabes do Algarve.— Inscripcóes romanas do Museu de 
Beja.— Antas no concelho de Villa-Pouca-de-Aguiar.— Ex- 
ploragoes archeológicas eni Pacos de Farreira.— Novo achado 
de braceletes pre-romanos.— Extractos archeológicos das «Me- 
morias parochiaes de 1758».- A cerca das antas.— Archeolo- 
gia Eborense.— (Ilustrado con 3 grabados). 

Abril y Mayo 1896.— Núms. 4 y 5.=Milliarios doConven- 
tus Bracaraugustanus.— Dois denarios da familia «Decimia». 
—Estudio sobre um machado de pedra do Algarve.— As gru- 
tas de Cascaes.—Joaquim Possidonio Narciso da Silva.— Bi- 
bliographia.— Inscripcóes romanas de Moacorvo —Extractos 
archeológicos das «Memorias parochiaes de 1758» — Acquisi- 
gOes do Museu Ethnographico Portugués.— Salada.— (Ilus- 
trado con tres grabados). 

Junio y Julio 1896.— Núms. 6 y 7.=Duascampa8de bron- 
ze com inscripcOes am versos leoninos.— Archeología do Al- 
garve.— Acquisicóes do Museu Ethnographico Portugués.— 



~i 253 )- 

Pedra do Museu Cenáculo.— InformagóesarcheologicaB colhi- 
das no «Diccionario geographico» de Cardoso.— Duas lapides 
funerarias de Olisípo.— Musen de Faro,— Inscripgáo romana 
de Moncorvo.— Aínda á propósito decanta».— Noticias varias. 
— Inscripcáo da epocha wisigothica.— Extractos archeológi- 
eos das «Memorias parochiaes de 1758».— Bibliographia.— 
(Ilustrado con 5 estampas). 

Agosto y Septiembre 1896.— Núms. 8 y 9.=Archeología 
industrial Portuguesa.— Os moinhos- (Documentos)— Cousas 
arábico-Portuguesas— Necrópolis neolithica do valle de S. Mar- 
tinho.— 1. Noticia descriptiva.— Forma dos monumentos.— 2. 
Dados anthropológicos. Modo de inhumagáo.- Mobiliario vo- 
tivo.— 4. Considera^des garaes. = A «Cruz de Portugal» em 
Silves.- (Ilustrado con grabados). 

Por los resúmenes de los números que hemos recibido de 
la importantísima publicación «O Archeologo Portugués», se 
comprenderá que dar una idea, aunque fuese en extracto, de 
su contenido equivaldría á llenar con ella por completo las 
páginas todas de esta Revista, Por lo tanto, sólo no es posible 
llamar la atención de nuestros lectores acerca de lo que tiene 
especial interés para la Arqueológica. «Los nuevos testimo- 
nios de la civilización neolítica en Portugal», consisten en 
los varios ejemplares descubiertos en Septiembre de 1895 en 
las «antas» neolíticas (dólmenes) de Villa Pouca-de-Aguiar. 
Entre lo más notable de dichos hallazgos deben señalarse unas 
figuras de piedra que representan animales, ídolos que al pa- 
recer se depositaban en las sepulturas para defender á los ca- 
dáveres del espíritu del mal, según se cree. Es imposible des- 
conocer la importancia científica de tales descubrimientos, 
por aportar á la ciencia antropológica un dato precioso, cual 
es la existencia de fetiches, que á la vez implican ciertas 
ideas religiosas en lo aborígenes de la región portuguesa.— 
Dase cuenta también del número considerable de adquisicio- 



— ( 354 )- 

ues heohas de ejemplares arqueológicos para el Museo muoi* 
cipal de Elvas, la mayor parte hallados en Cáceres. Figuran 
entre óUos, en su mayoría de época romana, unas placas pre- 
históricas de esquisto con adornos, eucoutradasen una «anta» 
neolítica de dicha población espaOola (1).— También en Aica- 
cer-do-Sal, la antigua AS^a^ac^'a, se han hecho algunos nota- 
bles descubrimientos de ejemplares romanos, y de distintos 
vestigios de construcciones antiguas, que demuestran la 
existencia en dicho punto de aquella población. Así mismo 
se dá cuenta del descubrimiento del brazalete ó ajorca de 
oro, verificado en Cintra, de que nos ocupamos en el n.** 1.* 
de esta Revista (pág. 70). A propósito de esta rarísima joya, 
publica el Señor J. L. de V. un trabajo de profunda doctri- 
na arqueológica, digno de ser conocido. Cree este autor qne 
dicho objeto era para llevarse, como adorno, en la parte in- 
ferior del muslo, costumbre que también observaban los an- 
tiguos Oalos. La ajorca apareció en una sepultura, ó sitio de 
enterramiento, como lo indican los huesos humanos descu- 
biertos en el punto del hallazgo. Dá también noticia el autor 
de esta nota de las varias ajorcas halladas en Portugal, lo cual 
demuestra el grado de civilización relativamente avanzado á 
que llegaron los aborigénes de aquella nación, pues, cree, que 
todas son de época prehistórica, perteneciente á la edad del 
bronce ó principios de la del hierro, y siempre anteriores á la 
época romana —Es muy interesante así mismo la noticia que 
se publica en «O Archeologo Portugués», (de Marzo 1896), 
relativa á las estaciones romanas y árabes de Algarbe. Cí- 
tase la existencia á unos 600 metros al O. de la necró- 
polis de Ponte Velha, unos restos muy interesantes de 
un lagar romano (torcularium) , cuya descripción deta- 



ll) Por cuenta del Municipio de BItas, se están practicando explt>raotonet 
arqueolófficas en la provincia de Extremadura, dando muy buenos resultados. 

N. de U R. 



-( 255 )- 

llftda se hace en dicha publicación, siendo la misma muy 
instructiva.— En el sitio de Valle da Vinha, también se en- 
contraron muchos fragmentos de cerámica, tégulas, doliums, 
un gran pedazo de pavimento de la especie opus signinum; y 
finalmente, en Lagos, se descubrió una necrópolis luso-ro- 
mana, por inhumación, con bastantes sepulturas intactas. 
Pero, mayor importancia tiene, al parecer, la que existe en 
Marateca. De ella se han recogido varios bronces y un vaso 
de barro fabri:;ado á mano^ que se halló junto con algunas 
piezas metálicas. Exploráronse seis sepulturas que estaban 
intactas, y junto á ellas se encontraron restos esparcidos de 
opus signinum. Dichas sepulturas estaban formadas de lo- 
sas, y todas orientadas de ENE áOSO. Otras particularidades 
contiene la nota que extractamos, cuya extensión no con- 
siente sino estas breves indicaciones. Igualmente se hallaron 
huesos humanos en abundancia, probando que se hicieron en 
dicho sitio varias y continuas inhumaciones. Escasos son los 
restos de mobiliario fúnebre hallados en las sepulturas de Ma- 
rateca. Créese que los cuerpos fueron enterrados en cajas de 
madera, y se presume que esta necrópolis, si bien de época 
romana, era de los autóctonos del país, reducidos muchos de 
ellos al estado de esclavitud, como parece indicarlo la pobre- 
za de dicha necrópolis.— No menos interesantes son los descu- 
brimientos recientemente hechos en Budems, á Oeste de La- 
gos, y á orillas del mar, en un punto donde existen unas 
ruinas romanas, las cuales, combatidas de continuo por las 
olas, so hallan en inminente peligro de desaparecer por com- 
pleto. Lo más importante ha sido el hallazgo de una pintura 
al fresco en las paredes de un aposento, ó pórtico, con ador- 
nos de colores azul y castaño. En la misma cámara se puso al 
descubierto un mosaico, ya muy destrozado, representando 
tal vez una grande estrella. Las tessela son de caliza blanca y 
amarilla^ conteniendo además unas piedras azuladas, bxca- 



-( 256 )- 

vada la tierra, se hallaron objetos de cobre, de bronce y de 
hierro, un gran diente de jabalí engastado en bronce ó cobre, 
con anillo de suspensión, y restos de cerámica finísima, vasos 
de vidrio, etc., etc., siendo análoga dicha cerámica á la lla- 
mada Samiana^ que tuvo origen en Arezzo. — Detállase tam- 
bién la exploración de un dolmen en Forno dos Mouros, exis- 
tente en el centro de una mamóa ó túmulus, que á la vez le 
sirve de resguardo, monumento que fué violado en remotos 
tiempos, y por tanto, poco pudo hallarse en él. Se trata de 
llevar á cabo una completa exploración arqueológica en el 
Concejo de Pacos de Ferreira, sitio próximo al luga#donde 
se conserva el dolmen referido. —Finalmente; en Oliveira de 
Azemeis se descubrió un nuevo depósito de brazaletes pre- 
romanos, al parecer de oro, compuesto de dieciséis piezas, y 
un objeto de metal. Tienen la forma de media luna, de dis- 
tinto tamaño y algunas de bastante peso, sin adornos. Pa 
rece que dichos brazaletes provienen de. un castro pre-ro- 
mano, y cuando la invasión romana, se ocultaría dicho te- 
soro.— En Beja se descubrió últimamente una curiosa lápida, 
de época visigótica, conteniendo una inscripción cristia- 
na y otra árabe. Evidentemente esta última es posterior, 
habiéndose aprovechado la misma piedra. Parece «er del si- 
glo VI ó vil, y si bien está mutilada, vése en su parte supe- 
rior una cruz ninbada, ocupando el tímpano que deja un 
arco en plena cintra, apoyado en unas pilastras, viéndose en 
la enjuta un rosácea. Debajo de la cruz, léese DEPOS= 

DOMNII (¡Sepultura de Domnioy (1). 

P. C. Y G. 



(l) Además de lae publioaciones de qae hemos dado cueota, se han recibi- 
do las sigaieotes: 4:Bolletino della Comissione Archeologica comunale di Roma»^ 
con grabados y láminas; ^BuUetin del Instituí Egyptien», con grabados y foto • 
grafías; <!^BolUtin du Comité de conservation des monuments de I' Art Arabe"^.— 
Cairo, con planos, grabados y fotografías; Ymer, ilustrado; las publicaciones 
de la «Real Academia de bellas letras, de historia y de antigüedades de Stokol • 
mo. ^La Chronique des Arts et de )a Curiosité^ supplement d la (Qazettu des 
Beaux Arts).» 



REVISTA 



DB LA 



iSOCIiCIÍI-iaTÍSTICO-ífiQÜIOLÍSIti-BMIinU 



Año 1.' 



•••• 






••• 



•• 



Julio - Septiembre 1897 



NÚM. 4 



•»•• 






-••• 



xosfio DG D. nm mm de tulícetalus 




II 



os restos esculturarios, que aún se couservan de 
esta ColecciÓD, se dividen en tres cat^goriag diver- 
csas, pues ó bien han formado parte de estatuas 
imperiales, ó de divinidades paganas ó de reproducciones ico- 
nográticas de obscuros personajes, que han pasado descono- 
cidos á la posteridad^ á pesar de su traslado en máruiol, como 
pasarán al olvido esa turba de pequeños grandes hombres 
contemporáneos, que han tenido la vana presunción de pre • 
tender perpetuar en piedra su memoria. 
Fragmentos de esculturas imperiales: 
1/ Trozo de pstátua colosal, encontrada en Montoro, de 
donde pasó al Museo de Villacevallos. Por su actitud, su traje 
y su labrada armadura es muy semejante al Augusto del Va- 
ticano y al de Berlín ilustrado por el profesor Hübner en 1S68 
eñ la festividad de Wickelmann. No tiene cabeza, ni brazos, 
ni parte de las piernas, comprendiendo solo de los hombros á 
las rodillas, con un manto sugeto al hombro izquierdo y ca- 
1 



-( 258 )- 

yendo suelto por detrás. El pecho aparece cubierto cou un tó- 
rax de primorosa labor, que tiene estampado en la parte supe- 
rior como dos genios alados, en pie, con flotantes y aereas 
vestiduras y en la inferior dos matronas sentadas y dos como 
recostadas, figuras las cuatro muy airosas y bien entendidas. 
La estatua completa por su actitud, su ornamentación su la- 
brada armadura, y la riqueza de su indumentaria debió re- 
presentar un emperador, que á juzíS^ar por el estilo escultu - 
ral de hacia el primer siglo de J. C. he conjeturado, como ya 
he indicado, que pudo ser de Augusto (1). 

2.** Cabeza colosal de mujer con diadema y velo, tocado 
igual al que en las monedas figura usado por la emperatri*z 
Sabina, sobrina de Trajano, mujer de Hadriano, muerta en 136 
de J. C. con cuya fecha cuadra la técnica de dicho fragmen- 
to. (2) 

3 ** Cab^^za de mayor tamaño que la anterior, también de 
mujer con diadema, tocado igual al que figura usado por la 
emperatriz Faustina, la más joven, esposa de Antonino el fi- 
lósofo, muerta en 175 de J. C. (3) 

4.° Cabeza casi de tamaño natural, igualmente de mu- 
jer, con velo, tocado idéntico al que aparece en las monedas 
llevado por la misma emperatriz Faustina, hija de Faustina 
la mayor y esposa de Marco Aurelio, muerta como se ha di - 
cho en 175 de J. C. (4) El estilo de ambas cabezas no disien • 
te del que se conoce como del siglo segundo. 

Fragmentos de esculturas de divinidades paganas: 

I."* Una Venus, que se ignora donde fué encontrada, de ta- 
maño más pequeño que el natural, sin cabeza ni brazos; pero 



(l) Ruano 1. p4g. 150, Hübaer Die Aatikeo Bildwerke, p4g. 314 n."" 883. 
(2> Cohén Man naie9 imperiales II. plaaoh. VH. n.^ 52. Hübner Ibidem 
n.*» 838. 

(8) Cohén Ibidem II. planch. XIK d."* 224. HUboef Ibidem n.® 835. 
(4) Cohén Ibidem 11. planch, XIK n.^* 194. Habner Ibidem n.^* 887. 



—i 259 )- 

conservando encima de cada uno de los hombros an pequeño 
rizo de pelo unido á lo que figura la carne. Solo presenta por 
todo vestido un breve manto ceñido por el nacimiento de los 
muslos y anudado por delante. Tiene líneas muy suaves, el 
plegado es bastante natural y la tela resulta bien suelta, acu- 
sando agradablemente las formas, que figura ocultar El cuer- 
po aparece un poco inclinado hacia adelante, á cuya posición 
obedecen la pronunciada curva de la espalda y las dos arru- 
gas muy acentuadas bajo el pecho, producidas por su indicada 
postura encorvada. Tiene ambos pies en la misma linea, apo- 
yándose en el izquierdo y presentando lijeramente encorvada 
la pierna derecha. La línea en que se sostiene la ropa es más 
baja q ue la de la Venus de Milo y sus pliegues no tan profusos, 
figurando el manto como arrollado en la parte superior y allí 
asido y sujeto por la mano izquierda, de la que aún quedan 
los cinco dedos pegados á la tela representada por la piedra^ 
Esta posición con el brazo izquierdo arqueado, como la de 
Midicis, para sugetarel manto que figura escurrírsele justifica 
su postura inclinada (1). 

Parece escultura del segundo al tercer siglo 3e J. C. 

2.*^ Pequeña estatua, menor que la de la Venus, sin brazos 
ni pies, con el cabello muy profuso, complicadamente peina- 
do con gruesas trenzas á uno y otro lado de la cabeza, rodeán- 
dola. Figura una mujer algo joven apoyada en el tronco hue- 
co de un árbol, quizas por necesidad que tuvo el artista de su- 
jetar la escultura con algún sosten. Descansa sobre el pie 
derecho, tenien<lü la pierna izquierda algo levantada; tuvo 
tamBíén muy levantado en alto el brazo derecho, cuyo codo 
estaba adherido al tronco del árbol, donde se vé claramen- 
te la huella de la rotura; el izquierdo descendía hacia abajo 
en actitud de estar sugetando la brevísima ropa, que apenas 



{IJ HUboer Ibidem n."" 831, pág. 314. 



— ( 26o ) — 

le cubre lo más indispensable, entre cuyos plieges aun se con- 
serva ppgada la mano. Por encima del hombro izquierdo pasa 
como una estrecha banda, que acaso figura sugetar el man- 
to y se pierde por detrás. La cara con los ojos muy abiertos 
no tiene un carácter determinadamente expresivo y marcado, 
!as formas sen enjutas, el pecho deprimido, acaso por efecto 
de la vida licenciosa, no presentando las líneas ondulantes 
y suavemente abultadas de una joven, asemejándose más bien 
al de una mujer ya gastad.a auuque de edad temprana. Más 
p^,rece nn^ corj/bante q\ie una bailarina, sáltatrix^ para lo 
que le falta gracia y belleza. 

Se ignora si se descubi-ió en Córdoba ó en que otra loca- 
lidad esta pequeña estatua de época más baja que la aut<^rior. 

a."* Fragmento de estatua mayor que la Venus, sin cabe- 
za, piernas ni brazo izquierdo, figurando un joven desnudo, 
^que conserva sobre la parte que le queda del brazo derecho 
un pedazo como de una piel de león, de la que aún se conoce 
una garra. El poco desarrollo de su musculatura impide ooi'i- 
jpturar que pueda ser un Hércules; sin embargo de estar apo- 
yado con embrazo derecho en un árbol al que figura arrima- 
do, como el Fauno de Praxiteles no puede suponerse que sea 
una mala copia de aquella esbelta estatua, por la gran piel de 
león que le cae por la espalda, cubriendo sus largas melenas el 
cuello y el principio de lo^ hombros hasta la ciutura, donde 
comienza el pelo más corto del animal, que llega en igual 
forma hasta donde resulta partida la estatua, apareciendo en 
el lado izquierdo de la cintura la otra garra del leóu. La né- 
brtde^ que el celebre escultor griego figuró cinendo del liom- 
bro derecho á la cadera izquierda de su bellísima estatua, era 
como es sabido de piel de cabra. 

Se ignora donde se encontró este fragmento escultorio 
cordobés que es de una época de marcada decadencia del arte 

4.^ Parte delantera de una cabeza de tamaño menor que 



^W-J- 



— ( 261 )^^ 

el natural representando la cara de una mujer, sobre cuya 
frente se apoya un casco sencillísimo sin cimera. Esta escul- 
tura debió estar empotrada en un muro, por lo que no apa- 
rece terminada más que por delante hasta las orejas. Es de 
mujer y debió pertenecer á una Minerva, esculpida en alto 
relieve sobre el frontón de algún templo, pudiendo ser como 
de fines del siglo segundo (1). 

Restos de esculturas iconográficas particulares 

1.*» Cabeza de varón de tamaño algo mayor que el natu- 
ral, sin barbas y muy deteriorada. No puede determinarse 
ni á quien representa, ni el lugar de su invención; pero sí 
que debió ser esculpida hacia fines del segundo siglo. 

2.^ Cabeza de tamaño natural, con barbas, de pereona 
ya entrada en años, también muy deteriorada, ignorándose 
el lugar donde se encontró y á quien representa, siendo de 
época muy baja. 

Escultura de dudosa clasificación 

1.* Busto bien conservado de varón, de tamaño natural, 
sin barbas, acaso del emperador Trajano, que no las usaba; 
de trabajo al parecer moderno (2). Si esta cabeza es antigua 
y del siglo segundo, no muestra signo alguno exterior de 
haber sido esculturada hace mil setecientos años, porque está 
como acabada de salir del taller del artífice, sin la patina y 
el desgaste, que dan los años. No ha debido estar diez y siete 
siglos bajo tierra, sino guardada en el fondo de un silo vacío, 
como en una caja herméticamente cerrada. La rotara que 
presenta en el lado derecho como en la punta de la nariz pa 
recen, por lo vivas que están, en extremo modernas, causa- 
das tal vez por haber andado rodando algunos años en un al - 
macen de trastos viejos como los demás restos, esculturarios 
del Museo de Villacevallos. 



(1) Hübner. Ibidem n.^'SSe. 

(2) Httbner Ibidem, núm. 312. 



-( 202 )^ 

Las inscripciones pueden dividirse en romanas, árabes, 
castellana y griega falsa\ subiividiéndose las primeras en 
imperiales^ coloniales ó municipales^ sepulcrales paganas y 
fumulares cristianas. 

Inscripciones romanas imperiales 

1/ Miliario de marmol cárdeno durísimo, que D. Pedro 
de Villacevallos hizo conducir á su Museo desde el Cortijo de 
Villa Realejo, tres leguas distantes de Córdoba. (1) 

Versión: 

«El emperador César Augusto, hijo del divino JuliOy cón- 
sul por trece veces, con la potestad tribunicia por la veinte y 
y una, pontífice máximo. Desde el Betis y el templo de Jano 
Augusto al Océano setenta y siete millas». 

Corresponde la fecha de esta piedra al año 752 de la ciu- 
dad, que equivale al segundo antes de J. C. Por este miliario 
y otros análogos, se sabe que en Córdoba existió, á orillas del 
Guadalquivir, un templo consagrado á Jano. 

2 ^ Columna miliaria llevada de la puerta del Osario al 
Museo de Villacevallos en 1745, en cuya puerta había estado 
por muchos años, introducida en la pared en su mayor par- 
te. (2) 

Versión: 

«Cayo César Germánico Augusto, hijo de Germánico Cé- 
sar, nieto de Tiberio Augusto, tataranieto del divino Julio, 
Padre de la patria, cónsul por segunda vez, emperador, con 
la potestad tribunicia por dos veces, pontífice máximo. Desde 
el Betis y el templo de Jano Augusto al Océano setenta y 
tres millas)>. 



(1) Ruano, Hist. gen. de Córdoba, I, pág. 113 y 114. Hfibner 01 L.ll, 
4705. Como todos Iob textos epigráficos de, Villacevallos han sido pnblioados en 
el Corpus, no reproduciré sus lecciones sino solo las de aqueUaa inscripciones 
que no vio el profesor Hübner, 6 en cuya lectura hay algo que notar, reducién- 
dome en las demás solo á publicar sus versiones. 

(2) Ruano, I, pág. 120 y 121, CIL.IM717. 



J 

( 



--( 263 )— 

Corresponde esta inscripción á Calígula y es del año 39 
deJ. a 

3/ Columna miliaria, de marmol azul, que estuvo mu- 
chos años en la Hermita de Nuestra Señora de Linares, basta 
que la trajo á sos casas D. Pedro de Villacevallosen 1750 (2). 

Versión : 

«Claudio Nerón, hijo del divino Claudio, nieto de Germá- 
nico César, bisnieto del divino Augusto, tataranieto de Tibe - 
rio César, emperador, con la tribunicia potestad, consub. . 

El orden de la ascendencia está invertido, puesto que debe 
ser, hijo de Claudio, nieto de Germánico, bisnieto de Tiberio, 
tataranieto de Augusto, correspondiendo al 55 de J. C. 

4/ Columna, que estuvo antiguamente en el Hospital de 
la Lámpara y después en la calle de los Muñices^ de donde 
la transportó á sus casas D. Pedro de ViUacevallos en 1735 (3). 

Versión: 

"^Consagrado á Augusto. 

Aunque aparece este epígrafe trazado en gallardas letras 
del siglo primero, quizás sea una restitución hecha en t em- 
po de Tiberio, porque la paleografía no parece augústea. 

Inscripciones romanas coloniales: 

1 .* «En las mismas casas de ViUacevallos se mantenía 
una tabla de marmol de tres cuartas de alto y media vara de 
ancho, que se halló en el pago del Monedero en la Sierra, tres 
leguas y media distante de Córdoba. Hubo en aquel sitio 
fundado un monasterio en los tiempos de los mahometanos, al 
parecer, y la piedra se llevó para poner en su reverso una ins- 
cripción gótica, que conserva, para el Obispo de Ecija Martín, 
de quien se hablará después». «Descubrióse cavando una viña 
de dicho pago cerca de Algarbejo, donde la recogió un presbíte- 



ro) Roano. I, pág. 122 y 123, GIL I[.4719. 
(3) Uuano, I, pág. 1 17, CIL.lI-2197. 



-^ 264 )— 

ro llamado D. Francisco Ruíz en el año de 1729^ de donde la 
transportó Cevallos á su casa» (1). Existía en dicho Museo, 
empotrada en la pared, cubierta la inscripción pagana y á la 
vista la cristiana, habiendo hecho sacar de aquella una co- 
pia en marmol, que conservaba el dueiío de aquel Museo. 
Ruano que la vio y estudió con el mismo Villacevallos, la 
hizo imprimir en 1761 en la misma Córdoba con alguna va • 
riante respecto á la lección citada del dicho Villacevallos. El 
texto aparece hoyen esta forma: 

aPOSTVMIVSA F 

pAPACILIANVS 

p RAEF • COHORT • II • HIsp • m I LI AR 

eqVIT PR • IMP • ET • LEG • Xii • f VLM 

PROC • PROVINc • ach AIAE 

PROCVRATOR 

La primera restitución del renglón cuarto es del profesor 
Mommsen, las demás se leían íntegras en el marmol, según 
Ruano, cuando ingresó aquel en el Museo de Villacevallos. 

Versión: 

^Anlo Postumio Aciliano, hijo de Aulo, de la tribu Papi- 
ria, prefecto de la cohorte segunda hispana miliaria, equita- 
ta, prefecto imperial^ y de la legión décima segunda fulmina- 
ta, Procurador de la Provincia de Acaya, Procurador»... 

Postumio desempañó en Córdoba el cargo dumviral de pre- 
fecto del emperador (2), no siendo natural de la colonia pa- 
tricia, como lo declara la tribu á que pertenecía, que no era la 
Galería, donde se inscribían los cordobeses. Fué Praefectm 
legionis XII fulminaí<B^ cargo bien definido por los antiguos 
escritores de re militari (3), así como antes había sido prtsfec- 



(1) Ruano, I, pág. 152 y 153. CTL 11 • 2213. 

(2) AeB. Salo. R • XXIÍn. 

(3) Ve^. 2. 9 y 10. 



H 265 )— 

tus cohortu II hisjian<B miliarúe, cuyo destino era peculiar de 
los cuerpos de ejército de tropas auxiliares extranjeras, 
sabiéndose por Vegeoio (l)que las cohortes primeras eran pro- 
piamente las miliarias, y las segundas se decían quingen- 
tarias y se componían por regla general de 555 infantes y 
de 66 jinetes; pero que sin embargo en ocasiones, además de 
la primera, hubo otras cohortes que se digeron miliarias por 
reunir el mismo contingente que aquellas. 

Kubitschek (1), con la sinrazón que de costumbre, preten- 
de corrigir al profesor Hübuer; (2) en lo cual parece que pone 
de continuo su mayor empeño, suponiendo que esta piedra 
fuese de Ecija, fundándose solo en la fútil razón de la tribu, 
como M además de Astigi no estuviesen inscritos á la Papiría 
en ¡a misma Bética, Italicay Ostipo y en el resto de las Es- 
pañas Barcino, Kmorita y Norba. Si se tratara de un prefecto 
duumviral como el de Gadés Lucio Fahio Rufino, creado por 
decreto del Ordo, no hay duda que debería ser elegido de 
^ntre los decuriones de la localidad y por eso Rufino como 
gaditano pertenecía á la tribu Galena, según todo ello lo ex- 
plica muy bien la Tabla Salpensana; (3) pero en cuanto al 
prefecto i mpprial, que desempeñaba las funciones duumvi- 
rales en sustitución y por delegación del soberano, no ex- 
presa la dicha ley municipal (4) que se exigiera idéntica cir- 
cunstancia y bien pudo ser Postumio Aciliano, si se quiere 
de Sitífis en la Mauritania de Tusculum en Italia ó de cual- 
quier otro municipio ó colonia ascrita á la indicada tribu, 



(1) Veg. 2, 6y 12. 

(1) De rom. trib. orig. et prop, pág. 135. 

(2) CIL . IV • 2213. 

(3) CIL • II • 1731, IIVIR . PRAEFBCTV8 • IVR DIC • AB • DECV- 
BI0NIB8 • CRBATYS. Véanse tambiéo las piedras de Tuooi ntlmeros 1675 • 
1683, y por último el Aes Safpert$anum R • XXV. 

(4) Aes. Salp. R • XXUI. 



— ( ^ )— 

y situada ea las Hipanias ó fuera de ellas; pero dentro del 
mundo romano (1). 

En cambio es fuertísimo el fundamento en que se apoya 
el ilustre epigrafista berlinés para suponer de Córdoba la 
piedra indicada. Del monasterio de San Martín eu Sierra 
Morena no había otro camino á Ecija, que la vía^ que pasa- 
ba por Córdoba, de ¡a que distaba aquél unas tres leguas y 
media. Natura! era, pues, que los monjes encargados en 931 
de procurar la piedra tumular para el Obispo Martín la bsu- 
casen en Córdoba mismo, donde un picapedrero mozárabe se 
la facilitase, escribiendo la leyenda sepulcral cristiana en el 
respaldo pulimentado de la de Postumio Aciliano, cuya pie- 
dra aprovechara tomándola de los restos del monumento 
erigido á aquel pagano en la antigua colonia patricia. De 
pasar las cosas como pretende Kubitschek, los monjes de San 
Martín, después de llegar á Córdoba, debieron hacer una jor- 
nada de veinte y tres millas á la mansión ai Aras y otra de 
doce á Asíiffi (2) cuyo viaje de treinta y seis millas de ida y 
otras tantas de vuelta era completamente innecesario á los 
fines de adquirir la lápida sepulcral, que por otra parte te- 
nían que haber llevado á lomo más de quince leguas hasta 
su Cenobio, conducción penosa á tan gran distancia y en 
tiempo de moros, cuyos inconvenientes era fácil obviar de la 
manera práctica indicada por el profesor Hübner, adquirien- 
do la piedra en Córdoba y reduciendo el viaje á tres leguas y 
media. 

2.* «En las casas de D. Pedro de Villacevallos, que ha 
recogido en su patio grandísimo número de inscripciones, 
repartiéndolas por todos sus cuatro frentes, se conserva la 



(1) GIL • II • 2225. Bd Córdoba mismo hubo an Lucio Manlio Boccho de 
la tribu Galeria, que fué IIVIR • PRAEF • IVR • DIO D • D • C • P. 

(2) Itín. Ánt. Aog. edit. Wess. 41S edit. Part. Pin. pág. 196. 



.• 



-«( 267 )- 

base de dedicación á Junio Basso Miloniano» (1)/ Esta pie- 
dra estuvo antes en casa de un platero siendo sus letras 
altas y delgadas, quizás de la ópuoa de Trajano» (2). 

Versión: 

«Los colonos y veninos de ¿Córdoba? á. ... Junio Basso 
Miloniano duumvir, jefe de artillería y de ingenieros^^ (3). 

3.* «En dichas casas de Gevalloa se mantiene una her- 
mosísima columna de marmol azul de vara y media de alto 
por casi vara de grueso. Descubrióse en el año de 1731, cer- 
ca del Oratorio de San Felipe Neri, en unas casas de los Ca- 
pellanes de San Acacio en la Catedral Hoy sirve de base 

á una estatua grande imperial, que se trajo de la Villa 
de Montero (4). Sobre esta columna se ven los vestigios de 
los pies de una estatua de bronca:^. Son las letras altas y finas 

del siglo II» (5). 
Versión: 

«Vuelta á poner por decreto de los decuriones de los colo- 
nos de la colonia patricia el año de los duumviros de los co- 
lonos de la Colonia patricia Marco Lucrecio Mariano y Quinto 
Vibio Leto». 

Se desconocen los fastos duumvirales cordobeses, como 
los de los demás pueblos españoles, de los que solo se con- 
servan lijaras reminiscencias (6; por lo que no se puede fijar 



(1) Haaio I. pá<. 150. 

(2) GIL • n • 2222. 

(3) Veg. 2, 11, dioe que oada legióa tenía sus carpinteros, carreteros, 
herreros^ pintores j demás artífices necesarios para coastruir lo 4 caarteles de 
infierno y hacer las máquinas de guerra para expugnar 6 defender las ciuda- 
des. También tenían fábricas en las que se construían escudos, corazas, arcos, 
flechas, ca^^cos y toda clase de armas arrojadizasi á la vez que mineros quienes 
abriendo caminos subterráneot perforaban p^r sus cimientos las murallas y sa- 
lían de impro?Í40 bajo tierra en lan ciudades siciadai. Bl jefe de todos estos ar- 
tífices se llamaba praefectm /abruma. Por lo que sq vé este prefecto tenía el 
doble carácter de ingeniero y de artillero. 

(4) Ruano I. pág. 150. 

(5) CIL . II • 2216. 

(6) GIL- II • 1120 Itálica. 



-( 268 )- 

el año exacto en que se hizo la reparación del monumento á 
que se refiere este pedestal, que como se vé debió ser cíe uují 
estatua de bronce. 

4" Encontrada en Mon toro, municipium Fporense; «por 
los años do 1730 en ca^a de D. Martín Beltrán, escribano pú- 
blico. En 1743 la remitió d^ Montoro D. Pedro Méxia de la 
Cerda y Carvajal á D. Pedro de Villacevallos, de Córdoba, 
que la conserva en su Mus'^o. Es una tabla de marmol con 
excelentes letras del siglo primero» (1). 

Versión: 

«A Publio Attennio Afro, hijo de Cayo, de la tribu Gale- 
ría; Flamen de Augusto, Patrono por decreto de los Decurio- 
nes:^ (2) 

El flaminicato de Augusto, era sacerdocio municipal 
á diferencia del flaminicato provincial de los divinos Augus- 
tos, (3) que era de más elevada categoría. 

5.** «Hallóse en los cimientos del colegio de la Asump- 
cion ano de 1735, donde tambiíín se descubrieron varios ído- 
los de alabastro, entre los cuales era uno de Ceres con la 
cornucopia en la mano, símbolo de la Abundancia y un pavi- 
mento incrustado de piedras menudísimas y muy finas de 
diez varas de largo y cinco de ancho (4). Sus letras son ele- 
gantej?> (5). 

Es el tronco de un H unnes. que ha perdido la cabeza, la- 
brado finamente en una piedra aun bruñida y de bello color. 
Su leyenda es muy rara y dice: 

NICEI • N • 
AGILIOSER 
D D 



(1) Ruaiio I. paginan 151 y 152 • GIL - 11 • 2159. 

(2) Aes malaoit. R. 61. 

(3) GIL II • 2221. 

f4) Ruano 1. pá?8. 153 y 154. 

5) GIL • II • 2297. 



— ( 269 — 

cuyo texto tija el profesor Hüber de este modo: 

Nicei Ntimisiae Agilio Servus áonum Aat, 

Versión: 

«El esoUivo Agilio lo regaló jí Nnmisia, iinijer de Nicec»». 

[iiscripcioiies romauns, sepuloniletí paganas. 

I.** «Kn la misma casa de VillacemllcSy dura la piedra de 

la Parroijuial de Santa Marina, (1) que estuvo después en la 

calle del Colodro, escrita con grandes y hermosas letras del 

siglo I (2). 

Este epígrafe está grabado con gallardos caracteres au- 

gústeos y profundos, en un gran sillar que debió formar parte 

de un edificio sepulcral. 

TAUCLENVS- TFQVI CENTV 

A N N I A • T • L • HELENA V X O R 

FRVGSVMMAQVMFROBITATE 

F 1 D E • MAGNA CONCORDES INDIGNE 

MORBO • EXCRVCIATI MORTE • OBIERVNT 

D • VIIRGILIVS AMAR\NTVS A LXXX 

Vrrsióu: 

«Tito Accleno hijo de Tito, de la tribu quiriua, Centurión 
y Aunia Helena, liberta de Tiro, su esposa, vivieron feli 
ees, con modestos haberes, con suma honradez y fidelidad, y 
murieron atormentados de indigna enfermedad. Décimo Ama- 
ranto de ochenta años» 

La redacción de las líneas tercera, cuarta y quinta, se 
aparta por completo de los formularios epigráficos anteriores 
y posteriores á Augusto de esta ciase de inscripciones, com- 
prendiendo ciertos detalles insignificantes de la obscura vida 
del matrimonio que conmemora, diciendo que fueron aque- 



(1) Ruauu I. pág. 15 (. 

(2) CIL • 11 • 2215. 



líos esposos frugales y probos que se coDservaron fieles e 
uno al otro y siempre *ístuvieron acordes, pero que una dolo- 
rosa enfermedad, cuyo nombre se calla, calificándose única- 
mente de indigna, puso fin á sus días. Y en verdad, que no 
se compagina bien esta dec^ntad^ frugalidad con el soberbio ^ 
sillar, en que están esculpidas tan grandes y hermosas le- 
tras, y el que debió pertenecer á un edificio sepulcral, nada 
modesto por cierto. 

La mujer había sido liberta de su marido y éste, nombra- 
do á la manera arcaica con el nombre y el pronombre única 
mente, perteneció á la tribu QVlrina y de consiguiente no 
era nacido en Córdoba. Había ejercido el cargo de CENTV- 
rion, acaso de algunos de los cuerpos auxiliares de los ejér* 
citos romanos, comprendiéndose así en razón á que no se in- 
dica la legión ni la cohorte, en que hubo servido como tal. 
Es caso raro el de estos centurioaes en ep'grafía romano- his* 
pana, en la que recuerdo por el momento dos piedras análo 
gas, una de Aci ñipo, hoy en el Museo Loringiano (1) en la 
que se habla de un Marco Servilio Asper, también CENTV 
rion y otra de Salmantica, en la que se conmemora á un tal 
ReburruSf hijo de 2'oporí igualmente Centurión. 

2." «Famoso cipo de Aurelio Celeriniano... puesto por 
su madre, con las insignias de los sacrificios, á saber de un 
lado el guturnio y del otro una hachuela para matar los ani- 
males. Es de marmol blanco de tres cuartas de alto, bien for- 
mado... y se mantuvo por muchos años en el Hospital de 
Scala-Coeli, en la Puerta del Rincón, donde hace mensión de 
su existencia el Sr. Rivas y el Dr. Alfaro. Llevólo el Licen • 
ciado Bernardo Gamiz Cabrera á sus casas, de donde lo trans- 
portó á la suya D. Pedro de Villacevallos (2). Rivas dfima 



(Ij CIL . II . 1346. 

(2) Roano I. págg 171 y 172 



— ( 271 )— 

que estuvo la pie Ira, en la hospedería de los frailes domini 
eos del CAinvento á'^ S'^ala Ooeli (\). Es del priacipio del si- 
glo II. 
VersiÓQ: 

«Consagrado á los dioses in ineá. Aurelio Celeriaiaao vivió 
19 años, 9 meses y 17 días. La madre piadosa hizo este cipo á 
su hijo. Seate la tierra lijera.» 

Al costado izquierdo tieae grabada uaa copa muy bieu 
detallada, que Veaegas hizo yunque y Ruauo sfmpulo. 

Al derecho uaa pf»quena hacha d**. una mano, que Vene- 
gas llamó segur y Ruano cuchillo. 

Hübner, advierte que no vio los costados, latera non vidi 
sin duda porque estaba el cipo empotrado en la pared, en el 
Museo de Villacevallos. 

Los romanos conocieron la segur, securis, y el hacha ascia 
aquella era un instrumento cortante de acero con un hasti 
largo de madera que usaban con las dos manos para sacrifi- 
car las víctima«i y para derribar los árboles, y está otro ins- 
trumento también cortante y con mango de madera, que ser- 
via á los carpinteros para desbastar la madera. 

Los modernos constructores de buques, que no son de hie- 
rro, usan de ambos instrumentos entre nosotros con hastiles 
igualmente largo y que manejan con ambas manos diferen- 
ciáud')s*^. la una de la otra en que la securis tiene el corte 
vertical sirviendo para arreglar y afinar los costados de de 
recha é izquierda de cualquier palo cuadrado, mientras el 
ascía lo tiene horizontal y se aplica á labrar la cara superior. 
De la primitiva ascia se formó otro instrumento de carpinte- 
ría llamado hachuela con solo haberle acortado el mango, ha- 
ciéndolo manejable con una mano y lo mismo sucedió con la 
securis á la que reducido el mango y añadido un aditamento 

(1) CIL • U . 2261. 



también de hierro á manera de martillo en la parte del aroqut» 
sujeta la cuchilla al hastil y que queda al descubierto y en 
sentido contrario al corte. Este nuevo instrumento que es de 
albafíileríji, no tiene otra fi»rina que el que presenta el grabado 
del cipo de Aurelio Cderiniaiw^ cuyo instrumento se llama 
entre nosotros piqueta y á lo que se vé llamaban también 
ascia los romanos. 

En los sepulcros romano-paganos d<^ los Galias, especial- 
mente en los de la lugdunense, son frecuentísimas las represen 
taciones de este instrumento solo ó acompañado de varias 
fórmulas muv conocidas como sui ascia est.sub ascia dedica- 
tum, ad asciam dedicatum pos uerunt. Fuera de las Gallas, «s 
raro encontrar este símbolo grabado y la dicha fórmula. 
Sin embargo, aparece en un sepulcro inmediato á Roma en 
el camino de Ostia, el ábasda (I) y en las Hispanias el men- 
cionado símbolo en Carmona, Cazlona, Tarr;íg()iia (2) así como 
la fórmula HOC MISOLIO, inausoleum. SVB ASClAKST, en 
otra tumba de Faro (;i). 

Que signiticación tenga semejante dedicación suh ascia 
es lo que todavía no se ha fijado de una manera definitiva á 
pesar de las numerosas interpretaciones que d^ ella se ha 
intentado dar desde hace muchos años por Hanucio, Reine- 
sio, Fabretti, Mffzochio, Mabillon, Facciolatus, MorcelU, For- 
c^Z/ini y tantos otros. Estima Mazzochms, que sub a^cia de 
dicate significa que se ha llevado un cadáver á un sepulcro 
en construcción, al que falta muy poco para terminar, para 
hacerlo religioso y de consiguiente inviolable y opina que en 
la Lugdunense era'lmás frecuente esta fórmula, porque en di- 
cha provincia fué muy frecuente la violación de los sepnl 



(1> OreHí. 44tií*. 

(2) CIL . II 138». 2862 -3304 4147 6087. 

(3) GIL II 5144. 



— ( 273 )— 

cros, por lo que, aua sia acabarlos, encerraban en ellos 
los cadáveres, para hacerlos cuanto antes religiosos y ver de 
poner freno á los violadores con el temor del castigo. 

Muratori conjetura que la indicada fórmula sui ascia 
encierra una exhortación del que construye un sepulcro á 
sus sucesores para que no dejen de reparar los sepulcros de 
los desperfectos que el tiempo les cause. Facciolatus, partien- 
do de la afirmación que una vez terminado el sepulcro é 
inhumado un cadáver, no podía hacerse alteración alguna, 
sino se pedía autorización al presidente de la provincia, oido 
el colegio de pontífices, lo cual era en extremo incómodo á 
los provinciales distantes de Roma, estima que se ideó esta 
fórmula de suh ascia dicatuniy para expresar que aunque den 
tro del sepulcro había ya un cadáver, aun no estaba termina- 
do, faltándole dar la última mano para acabarlo. 

3.* «Sirvió de brocal de pozo en el patio de las casas de 
Don Gómez de Figueroa, después pasó á la del doctor Agustín 
de Oliva y del Licenciado Pedro Díaz de Rivas, luego la vi 
en el año de 1653 en casa de su primo el Licenciado Josef 
Pérez de Rivas y el ano de 1676 en casa del Beneficiado Ber 
nardo Gamiz de Cabrera», según dice Enrique Baca de Alfa- 
ro al comenzar el siglo XVIII (1). Ruano solo añade apropósito 
de la indicada piedra que «recogió este cipo á sus Casas el 
Licenciado Bernardo Gamíz de Cabrera, de donde la traspor- 
tó Cevallos á las suyas» (2). 

Versión. 

<rConsagrado á los dioses manes. Aquí yace Quinto Dasy- 
mio Solox, que vivió 40 años y fué bondadoso para los su- 
yos. Seate la tierra ligera». 

Este monumento fué una pequeña ara sepulcral, amila^ de 
la que aún se observa en el respaldo el conducto por donde 



(1) CJIli II 2278 y págs. 307 y 308. 
[t] liunno I, pá^. 176. 



y 
A 



— { 274 )— 

debían tener salida los líquidos, como el vino, ofrecidos en 
ella á los manes del difunto. La letra es de muy mediado el 
siglo tercero de J. C; después del octavo los musulmanes cor- 
dobeses debieron transformar dicha arula en brocal de un 
pozo perforándola, para hacerla de alguna utilidad práctica, 
en cuya forma llegó á la época de la reconquista, apareciendo 
ya hacia el 1500 con la variación indicada, según las afir- 
maciones hechas por los escritores de aquel período, como 
Ocampo. 

4/ Pequeña tabla de mármol, almohadillada por la cara 
principal, «que estuvo primero en casa del Licenciado Pedro 
Díaz de Rivas» en el siglo XVII. °, habiendo pasado al siguiente 
al Museo de Villacevallos, donde la copió Ruano. (!) 

Versión 

«Vquí yace Valeria Quinta, del barrio de la Cabeza del 
Caballo. Srate la tierra ligera.» 

Después del nombre de la inhumada, VALERIA • QVINTA, 
aparece en esta piedra el nombre del lugar de su procedencia 
bajo la forma curiosísima A • CAPITE . CANTERI, observando 
á este propósito con razón el profesor Hübner que en un pe- 
destal del Capitolio, que contiene los nombres de varios vico- 
magisíriy se nombra el vicus capite canteri en la Región XIII.* 
de la Ciudad de Roma y que de igual manera la segunda lí- 
nea de la piedra patriciense pudo referirse á otro vicus capite 
canteri cordobés. Por lo demás sabida es la diferencia entre 
equus y canterus para necesitar explicarla. Por su paleografía 
acaso corresponde esta lápida á fines del primer siglo. 

o.* El respaldo de la piedra anterior fué pulimentado, 
grabándose sobre su superficie lisa otra inscripción, hoy de- 
teriorada en las primeras letras de los seis últimos renglo- 
nes (2). 



\ 



(1) Ruano I. p. 167. GIL * II- 2248| 

(2) Ruano I, p. 177. 



— ( 275 )- 

ÍD . M . S 
¡LALVA . AN 
4 • V • M . VII 
PRODISIA . AN 
í . I V . Fiíl . I • I • HS 
ST. TL 
Yersión. 

«Consagrado á los dioses manes. Aquí yacen Calva de 5 
años y 7 meses, Aprodisia de 4 años, Pía de 2 años. Séate la 
tierra ligera». 

La letra inicial d*íl primer nombre tiene la forma de L; 
pero Villacevallos en la copia en mármol, que dejó de este 
epígrafe, por quedar oculto en los muros de su Museo el ori- 
ginal, apareciendo solo el epígrafe del derecho de aquella ta - 
bia de piedra, que era como ya se ha dicho el de Valeria Qui/i- 
tay hizo grabar C; Ruano leyó como G la dicha letra, escri- 
biendo Galva. El Tihi de la fórmula final por VoUs parece 
ser un error del grabador Los padres de las tres niñas difun- 
tas no debieron estar muy holgados, toda vez que tuvieron 
que a4)rovechar para el epitafio de sus hijas la piedra tumular 
daotra persona muerta ¡acaso un cuarto de siglo antes, toda 
vez que la letra de esta inscripción de las dichas nitias pa 
rece del segundo siglo. 

6.* Pequeña tabla de piedra con un epígrafe sepulcral 
inédito, que no vieron Ruano, ni el profesor Hübner. Procede 
del Museo de Villacevallos, y no se sabe cuando, ni donde se 
hubo encontrado. Dice así: 

IVNIA • GENICE . ANN 
XXVII • pía • IN • SVIS 
H • S- E-S • T • T • L- 
Parece de la segunda decena del siglo segundo, no sa- 
biendo por mi parte que aparezca el nombre de Oénice en otro 
algún monumento análogo hispano. . 



-( 276 )- 

7.* Piedra encontrada en Cabra, según Franco y Alfaro, 
ambos del XVir. que ya en el mismo siglo estaba en Cór- 
doba en casa de D. Francisco Hinestrosa como dice Rivas, 
que fué de aqu^^lla época, hasta que la trajo á su Museo Vi- 
Ilacevallos de «una casa junto á la Piedad antigua de los ni 
ños huérfanos.» (1) 

Versión. 

«Marco Fabio Ausa liberto de Marco lo hizo para sí, su 
madre y sus hermanos. 

Fabia madre, Marco Fabio Décimo, Marro Fabio Balieno, 
liberto de Marco. 

Marco Fabio Mediano, liberto de A n ti ates, Marco Fabio 
Séneca liberto de Antiates.» 

Esta leyenda está escrita en un sillar que formó parte de 
un columbario de la familia de cierto liberto rico, cuyo 
patrono parece haber i4Ído i/¡2rro Fabio Décimo, allí mismo 
incinerado. La letra parece del siglo de Augusto. 

8.^ Cipo de mármol, de casi tres cuartas de alto por m^^- 
dia vara de ancho dedicado á la memoria de Melitene, niña 
de ocho años (2). Se hallaba en el convento de la Merced, á la 
entrada de la cocina, en el siglo XVU (3). Ingresó en el Mu 
seo d*í Villacevallos, donde la vio y copió el profesor Hübner 
en 1861, ad virtiendo que era de muy difícil lectura por el de- 
terioro de la piedra. 

El nombre del padre Carpophoro parece griego y el de la 
mujer, Titilicuta, ibero. 

Los renglones d^l centro de la inscripción están escritos 
en versos. 

Versión. 



(t) CILi * II * 1679. Pueden verse en Ruano I^ p. 169 sos de8T<ir{os, 
cometidoH por su exajerada topofilia. 
(2) Ruano I, p. 178. 
(3; C • í • L • II • 2295. 



— ( 277 )— 

«Consagrado á los dioses manes. Aquf yace Melitina de 9 años 6 
meses y 8 dias. Seatt? la tierra ligera. 

Carpophoro ^i^padre y Titilicuta su madre á la hija cariñosísima. 

Aquí está la niña á quien el padre ha de llorar toda su vida, 
que apenas desaparecida busca de continuo la madre pesarosa. 

Agradecida á las caricias era tal cual quisiera cada uno 

que fuesen sus hijos. 

Bl año décimo la privó del don de la luz. Quien lea este infor- 
tunio maldiga el hado inicuo». 

9.' Cipo que estaba eml)ebidoen la pared de la Capilla de 
San Sebastián, en la Hijarrosa, heredad de los Padres de la 
Compañía de Jesús, en el siglo XVII.", habiendo pasado des- 
pués al Museo de Villacevallos. 

Versión. 

De frente tiene doce pies, de costado diez. 

4:Aquí yace Cornelia Faustilia, de 2b años. Seate la tierra 
ligera.» 

10. Cipo.... que se descubrió en el año de HSl en los ci- 
mientos del Alcázar, cuando se fabricaron las nuevas cárce- 
les del Santo Tribunal de la Inquisición (1). 

La piedra está muy maltratada y su paleografía es de 
baja época, siendo muy expresiva la frase de dulce encanto, 
aplicada á un niño de dos años, que por ello como que se 
rastrea pudiese ser el primogénito de un matrimonio joven. 

Versión. 

«Aquí yace Mascelio, de dos años, ¡dulce encanto! Seate 
la tierra ligera. 

Las inscripciones sepulcrales son las más numerosas del 
Museo de Villacevallos, distinguiéndose algunas por los mo- 
numentos en que estaban grabadas, ara^ pequeño sepulcro, 
cipos, sillares y tabletas de mármol, pudiéndose todas dividir, 
en seis series, según las fórmulas en ellas empleadas. 



(1) Roano I, p. 178 • CIL • 2293. 



-( 278 )- 

Hay diez que comienzaD con la consagración del monu- 
mento á los dioses manes, siguen fijando el nombre y pre- 
nombre del finado, su edad y su concepto de bondadoso, termi- 
nando con la manifestación del deseo que soire sus restos no 
pesase la tierra. (1) Existen siete sin la consagración á los 
dioses manes (2); dos que marcan el ancho y el largo ó seanse 
los pies cuadrados que comprendía el área del terreno del se. 
pulcro (3); ocho que señalan una tumba familiari especial- 
mente de ricos libertos (4), una en verso (5) y seis fragmentos 
más ó menos importantes, difíciles de restablecer (6). 

Inscripciones romano-cristianas tumulares. 

1.^ Al respaldo de la inscripción honoraria de Postumio 
Acilano se encuentra grabado, como ya se ha dicho, el epi- 
tafio del monge Martin, Obispo que fué de Ecija, muerto el 
931 de nuestra era, en el monasterio que existía en Sierra 
Morena, cerca del Algarbejo, á tres leguas y media al Norte 
de Córdoba (7). Debió redactarlo un cenobita del peor gusto 
literario, que rebuscó las palabras más retumbantes y extra- 
ñas, dislocando sus genuinos significados para expresar con- 
ceptos vulgares, y barajándolos con el más raro hipérbaton, 
produjo una brevísima necrología en versos altisonantes y pe- 
dantescos con todos los resabios de la ampulosa y pintoresca 
prosa oriental, que en el siglo X.* se escribía en la corte del 
Emirato de Occidente. 

Ya en los primeros tiempos, los apologistas cristianos al 
aparecer en el mundo de las controversias religiosas se en- 
contraron con un latín altamente degenerado por causas que 



(1) GIL. 15141578 22486-2271 2273.2288-2309-2312-2384-2336. 

(2) GIL • II . 2248 a 2276 2293-2296-2304 33101 881 
(8) GIL • n. 2270-5054. 

(4) GIL . n. 1619 2241-2246-2248-2261. 2272-2279-2284. 

(5) GIL • II. 2295. 

(6) GIL • II. 2208-2233-2258-2S17-2318 '2320. 
i7j I- H 0.228. 



— ( 279 )— 

los modernos gramáticos han señalado con reiteración, com- 
probando sobradamente las causas ocasionales de semejante 
decadencia (1). El idioma romano, como nuestro castellano, 
estaba fraccionado de antiguo enurbantcs^ que era el que es- 
cribía la gente más culta, y en rusticicSj 6 sea el que hablaba 
el vulgo iletrado. (2) De la concurrencia de entrambos se 
originó que mientras la plebe apenas se apercibía de la exis- 
tencia de la prosa erudita, que no comprendía siquiera, el 
escritor castizo tenía que entenderse en la vida práctica con 
multitud de gente, que soío sabía expresarse en \di jerga rus- 
íicUj la cual iba por ello compenetrando lentamente la lengua 
clásica, inficionándola con sus resabios (3). Las proscripciones 
de fines de la república, como las guerras civiles que provo- 
caron el imperio^ aniquilaron las más ilustres familias patri- 
cias, poniendo término á la vida de numerosos personajes de 
los más cultos y distinguidos, que sustituyeron los empera- 
dores con sus protegidos de las provincias, quienes trajeron 
á la alta sociedad tan mermada de la ciudad los viciados pro- 
vincialismos que vinieron á afear aún más la tersura y pureza 
del latín de la edad de oro (4). De ello se preocuparon, sin 
embargo, bien poco loss(»beranos, de quienes unos alardearon 



(1) Son tan similarea los motivos, que provocaron primero la corrapción 
j más tarde la completa estioción del latía, coya lengua culta fué á la postre 
absorvida por la plebeya, para morir aquélla al dar ésta vida á los idiomas 
neo-romanos, á los síntomas de perversión que tan á las claras se observan en 
el castellano actual, que estimo no ha de ser fuera del caso el ir señalando sus 
paralelismos más pronunciados. 

(2) Entre nosotros la lengua hablada por el bajo pueblo es tan déseme - 
janto á la usada por los escritores castizos, que un jayán cualquiera no enten - 
dería las órdenes de su principal, si éste no se esforzara en imitar la fraseología 
depravada de los campos y de los barrios. 

(3) Gic. Epist. ad famil 9. 15.2 infusa peregrinistas. Rieman (rram- 
maire de Tie Livie, p. II y siguientes. 

(4) En la lengua castellana han sido la topolatria y la novela regional las 
que han matizado nuestra más culta prosa de multitud de barbarismos locales. 



— ( 28o )- 

de expresarse correctamente de palabra y por escrito en el 
idioma griego, mientras los hubo que hicieron gala de hablar 
incorrectamente la lengua latina (1). Para la sociedad de los 
primeros siglos del imperio con su degenerado gusto literario 
por lo extravagante, los viejos textos clásicos hubieron de 
resultar tan flojos como insípidos, haciéndose indispensable 
para lograr ser leído, que cada novel escritor inventase un 
estilo á cual más extraño, en el que lo inusitado de la forma 
concurriese con lo peregrino del significado de las palabras, 
escogidas para expresar un concepto vulgar con la más os- 
cura fraseología (2). La novela naturalista popularizada por 
Petronio y Apuleyo vino por último á dar al idioma latino la 
nota aguda de grosera incultura que había de afearlo honda- 
mente, al ir á morir, como los poetas de la priapeya, por el 
afán de la novedad y de la ilimitada democratización lite- 
raria (3). Del corrompido latín urbanus, y del depravado latín 
rusíicus del período del medio imperio nació e) bajo latín de 
los Padres de la Iglesia, algunos de ios cuales, como San Je- 
rónimo en vano se esfuerzan por imitar los prosistas contem- 
poráneos de Julio César, porque á la postro no pueden ocultar 
su regionalismo y concluyen por aceptar la regla literaria 
profesada por el sabio obispo de Hipona, «más vale que nos 
reprendan los gramáticos, que deje de entendernos el pue- 
blo» (4). De semejante latín es, pues, del que se valen los 



(1) Acontece actutilmente tambíéo en nuestra dase elevada que son mu- 
chos los que prefieren desollar el francéd 6 el inglés en vez de cuidarse de 
hablar correctamente el castellano. 

(2) Por desgracia, entre nosotros existen en la actuslidttd oradoras y pro - 
sistas, del vulgo muy aplaudidos, les cuales se esfuerzan en ocultar lo que igno- 
ran entre la interminable hojarasca de su oscura y alambicada palabrería. 

(3) Entre nosotros esta misma novela importada servilmente de Francia, 
sacando á plaza los tipos más toscos, ensalzando los más repugnantes, depri- 
miendo los menos incultos y adulando siempre á los más groseros, ha creado un 
género de literatura especial que cuando no es chooarrera es chavacana. 

(4) Sanct. Áugust. In Psalm. 138 * 20. 



— ( 28 1 

I 

santos Padres, latía que al pasar á las provincias más distan- 
tes de la capital de la Italia cristiana aún se barbarza gran- 
demente al tenor de la cultura délos pueblos paganos en me- 
dio de los cuales se encontraban implantadas las respectivas 
Iglesias. No es por ello nada de extraño que á tan breve 
distancia de la corte de los Califas cordobeses, el prelado As- 
tigitaiio fuese obsequiado por un su hermano de sayal con 
tan estupendo epitelio. La tal lápida dice en resumen que 
«en aquel sepulcro yacia el Obispo Martin, que desde joven 
abrazó la vida monástica, rigiendo después la sede de Ecija y 
habiendo muerto el 13 de Mayo de la Era 969» 

2* Treinta y cinco años después del obispo Martin 
murió en Córdoba la madre de una joven monja, fallecida á 
su vez cuatro antes que el prelado Astijitano. Para ambas 
mujeres se escribió un sencillo epitafio en ocho versos septe- 
silábicos que recuerdan los más antiguos cantos de la primiti- 
va Iglesia católica, contenidos en los viejos himnarios. (1) La 
prosa latino cristiana se inicia á fines del segundo ^iglo con 
el opúsculo de Minucio Félix, que tituló Octavius, de estilo 
tan ingenuamente romano, como relativamente castizo, en 
el que refutó las falsas imputaciones que los paganos hacían 
al cristianismo naciente. En la siguiente centuria Tertuliano, 
San Cipriano, Lactancio, y su maestro Arnobio se denuncian 
como africanos por el punismo de su lenguaje respectivo, y 
además el último se muestra por su sordidus sermo como 
persona de educación poco culta. San Jerónimo en el cuarto 
torna aquella prosa cristiana á la tersura ciceroniana de Mi- 
nucio Félix; pero San Agustín en el quinto vuelve á sumirla 
en el más pronunciado africanísmo. Del mismo siglo son Rufi- 
no de Arquileya, Sulpicio Severo de Aquitaniay Orosio de las 



¡i) I. II. C. 222. Ni lio 1.1 frase aubüit fuñera, ni de la otra recesnit última, 
como tampoco de la forma i BE A. por ERA. habrá que hacer obseryación al- 
guna por ser accidentes bien conucidos en el latín de la época. 



I 



— ( 282 )— 

HispaDÍas, que imprimen á su estilo cada uno su peculiar pro 
vincialismo. Y así continua la prosa romano-cristiana revit^- 
tiendo en cada autor el carácter y el estilo particular, lo mis- 
mo que el gusto del país en que aquél era nacido. La poesía 
latino-Cristiana comienza más tarde y no tiene tan castizos 
orígenes como la prosa. Comodiano, nacido en la Siria en el 
siglo tercero, no se recomienda ni por su estro poético, que 
es bien pobre, ni por su estilo que es bastante descuidado, ni 
por su gusto literario que és en extremo vulgar. El uso, ó me- 
jor dicho, el abuso que hace del acróstico para realizar en sus 
Insírucciones la apología del cristianismo y su olvido com- 
pleto de todo espíritu clásico, lo hacen un versificador de esca- 
so interés, si no fuera porque parece que fué el que comenzó 
á franquear la ancha senda de la poesía popular neolatina, 
que habia de brotar mucho más tarde. Una centuria después 
el español Juvencus aparece como poeta más inspirado que el 
Sirio, por más que la materia de su Historia evangélica se 
presta poco á las galas de la imaginación; aunque procura 
imitar la prosa clásica, su fraseología es nada castiza. 

En el mismo siglo cuarto, el Papa San Dámaso aplica la 
poesía latina á la redacción de los epitafios cristianos y de 
los himnos de los mártires, y si bien redujo el valor literario 
de este linaje de composiciones, en cambio subió grandemen- 
te el interés histórico de tan pequeños poemas, que no sé si 
llamar biográficos. 

Por aquella misma época San Ambrosio, nacido en Treve- 
ris y muerto Obispo de Milán— aún no se conocía en la disci 
plina de la iglesia la dignidad arzobispal— contemporáneo de 
San Jerónimo y como éste admirador entusiasta del gran 
orador latino, desarrolla con su gran iniciativa el gusto por 
el nuevo género de poesía de los himnos, iniciada por San 
Dámaso, perpetuando su memoria en las preces de los sacer- 
dotes y de los fieles cristianos de entonces, con su pequeño, 



, 



-< 283 )- 

peFo sentido hímnarío (1), que venía á propagar entre los 
pueblos, que habíap abrazado la religión del Crucificado, el 
germen de una revolución poéti<*.a, que había de traer en los 
siglos del porvenir las nuevas formas de los cantos populares 
de las futuras naciones neolatinas (2). Así como en el epitafio 
del prelado astigitano se nota la exuberancia de formas del 
orientalismo floreciente á la sazón en la corte del Califa de 
Occidente, como ya he indicado antes, en esta otra inscrip- 
ción tumular cristiana se vé reflejada la dulce cantinela de 
los himnos ambrosianos^ unida á la sencilla expresión de los 
conceptos: «Aquí sepultada Speciosa, duerme á la vez con su 
hija Tranquila, virgen sagrada, que falleció en la Era 965 y 
después de ella la madre que murió la última en la milésima 
cuarta:^ (3). 

3.* ,En la Huerta llamada de los Aldabones, en Córdoba, 
se descubrió un ladrillo con diferentes adornos en alto relieve, 
eii medio el crisma, teniendo encima y debajo dos grupos de 
letras que lee el profesor Hübner (4) GL || AVCL y yo GlLi || 
AVCl. 

4/ Piedra encontrada en Lucena en la Huerta de Perea, 
dedonde vino á Córdoba al convento de la Victoria, en la Puer- 
ta del Osario, pasando de allí al Museo de Villacevallos. (5) 
Se compone de los restos de nueve versos, unos sin princi- 
pios y todos sin los finales, de dificilísima restitución. De 



(1) Cuatro son Ioh más aatentioos. 1.^ Deui creaior omniun. 2.^ Aettrne 
rerum eonditor. S.^ lam surgit hora tertia. 4.^ Venii redemptor gentium. 

(2) Entre la proga de San Jerónimo y la de San Ambrosio hay la diferen - 
oía qne se nota de continuo «-iitre el pensador que no pe vale de la palabra 
hablaba y el orador fogoso que folo se precia de la impresión del momento. La 
prisa de aquél es más medituda y correí ta, la de éste man descompuesta j ex- 
pontáne^i. 

(3) Corresponden e.-^tas Eras á los a&os de 927 y 966 de J. C. 

(4) I. H • C . 198. 

(5) I . H . C • 128. 



-i 284 

oieroQ ser acrósticos formando sus comienzos la palabra 
^PlSCOPtt^. 

5/ Brevísimo fragmento de una inscripción cristiana 
que solo contiene parte de una fecha noveMBRES ERA — 
XII. El profesor Hübner restableció OctVBRES (I), pero so- 
bre el original se ven r^laramente tres palos M de la M que 
también pudo formar parte del nombre de deceMBRES. 

Inscripciones árabes. 

Como en ocasión análoga he dejado consignado, siendo 
en absoluto ageno al estudio de la lengua árabe, mi cono- 
cimiento en Historia de España desde el 710 al 1492, por lo 
que respecta á las fuentes orientales, es por completo de se- 
gunda mano, toda vez que se apoya en versioües más ó me- 
nos acertadas dé los conocidos textos de escritores musul- 
manes. Por ello no podrá extrañarse que al tropezar en el 
lapidario de Villacevallos con cinco piedras grabadas con ga- 
llardos caracteres cúñeos, acudiese para que las descifrara á 
mi antiguo amigo el profesor de la Universidad de Granada 
don Francisco Javier Simonet, ilustre orientalista contempo- 
ráneo, que será el único hijo de esta ciudad á quien en el siglo 
presente sus valiosas obras sobre las letras árabes harán pa- 
sar á la posteridad sin necesidad de estatua alguna que lo re- 
cuerde, como no la necesitaron en la centuria anterior Al- 
drete, ni Valdeflores, que hau pasado también hasta nosotros 
con merecida fama, si bien con asombro de sus conterráneos, 
que ni siquiera tuvieron entonces, ni han tenido ahora, ocasión 
de hojear los libros que los inmortalizaron. (2) 
1.® Fragmento de inscripción árabe inédita. 
Versión del señor Simonet. 



(1) I. H . G • 134 Véase también la 128. 

(2) Las oinoo aludidas inserí poiones árabes proceden de Córdoba sin 
qae sepa por mi parte donde fueron encontradas. 



-( 285 )- 

«Sepulcro de Ajmed || coq el auxilio de Dios . . .. || 

el cl^m^nte y || el grandf^, Ben Moha » 

2.* Otro fragmento de inscripción árabe inédita 
Versión del Sr. Simonet. 



«....su profesión de fé, perdonándole lo que pena sobre ella || 
alcanzará el pnraiso, si Dios quiere. Murió compadézcase Dios de 
ella ||y la perdone, un miércoles por la noche á mediado:^ deljlmes... 
año 328 || Dios la haya perdonado... con su misericordia». (1) 

3.' Inscripción árabe publicada por el Excmo. Sr. D Pas- 
cual Gayangosy por D. Rodrigo Amador de los Ríos. 

Versión del señor Simonet. 

«En el nombre de Dios el clemente, el misericordioso || 
Este es el sepulcro de Badia madre de Said (2) || hijo del emir 
Mohammad, á quien haya perdonado || Dios (3). Confesó quf^ 
no hay más Dios que AUáh. Murió el día de || Domingo á 
meiiado de Chumada la primera:^. 

Anotación del s^ñor Simonet. 

4:Probablemente el emir Mohammad nombrado en esta 
inscripción fué el primero de este nombre entre los Humeyas 
de Córdoba, el cual reinó desde el año 886 al 888 y tuvo 33 
hijos y 21 hijas. Pudo ser también Mahommad II.* ó IIL** que 
r^^inaron á principios del siglo XI.**» 

4 "* Inscripción árabe publicada por el Excmo. Sr. Don 
Pascual Gayangos y por D- Rodrigo Amador de los Ríos. 

Versión del Sr. Simonet. 



(1) «El año 328 de la R^ira corresponde al 989 de J. C. 

(2) «Saíd también pudiera leerse Saad por egtar la piedra ^a^tada '*• que- 
brantada en este logar, pero parece más probable que diga Suid» Simonet. 

(8) «Gs notable que la fórmula *i quien haja perdonado Dios» no ^e re 
fiera á la sultana encerrada en aquel sepulcro, 8Íno al emir bu mnrido, acaso 
por el menosprecio de lus musulmanes al sexo femenino». Simonet. 



— ( 286 )— 

En el recuadro: 
«Me relugio á Allah huyendo de Satanás el apedreado || Con- 
fesemos al mismo Allah que no hay más Dios que El || Loe 
angeles y los hombres dotados de ciencia y de rectitud re- 
piten II que no hay más Dios que El, el, omnipotente, el sa- 
bio, el verdadero Allah.> 

En las impostas 

<E1 espíritu de los Siervos de Allah » 

En el centro del arco 

«En el nombre de Allah el clemente, f*l misericordioso || 
bendiga Allah á Mahoma. Este es el sepulcro || de Beer (1) 
hija del Emir Abul hosein || Alí ben Aenesquel, (2) el Qenha- 
chi II Murió— que Allah la haya perdonado— la noche del lu- 
nes á mitad de Rabie el postrero (3) del año || cuatrocientos 
noventa y seis (4)> 

5.* Inscripción árabe inédita grabada en hermosos caracte 
res cúticos en alto relieve. A su respaldo hay un epitafio en 
castellano esculpido también en alto relieve cerca de tres si- 
glos después. Este epitafio fué sin duda de gran estima para el 
Sr. Villacevallos puesto que lo dejó al descubierto en su Mu- 
seo empotrando por contra en la pared, el texto árabe para 
sostener la piedra en el muro. Al arrancarla la partieron y 
al llegar á esta ciudad, no solo estaba en dos pedazos, sino 
que el texto árabe venía cubierto completamente de mezcla 
agarrada tenazmente en los profundos huecos de las letras. 
Limpiadas éstas con el mayor cuidado y unido un pedazo con 



(1) «Este nombre AÍguifica virgen j acaso pudiera truducir^e una done6 
Ila9. Simonef. 

(?) fStfbre este nombre berberUoo véaHe 1m nota del Sr. Cnyangoi*, pagina 
817.» Sioioiiet 

(3) «O mejor el segundo». Simonet. ^ 

(4) <B1 496 de la Bgira es el 1 102 de nuestra Era» . Simonet. 



-( 287 )- 

otro con todo esmero logró obtenerse una excelente fotogra- 
fía de la inscripción árabe sobre cuya reproducción pudo tra* 
ducirse. 

Versión del Sr. Simonet. 

«La alabanza á Dios dispensador de todo bien l| y cuyo 
auxilio impetramos. No hay más Dios que El || el glorioso y 
el sabio. Llevó á cabo la edificación de es || ta Torre Omar-ben- 
Idris II el compasivo, con su persona y con su hacienda. || La 
recompensa de Dios— glorificado y ensalzado sea— y se ter- 
minó con el auxilio ||de Dios y con su protección en el mes 
de Rabí el segundo del año 358.> 

Anotaciones del Sr. Simonet. 

«La primera palabra de la línea quinta pudiera significar, 
vendedor de lienzos; pero también podría leerse el compa- 
sivo. 

«La inscripción presenta por torre la voz zaumoa que Rai- 
mundo Martin en su Vocabulista arábigo traduce por campa- 
nile ó campanario, y en las Capitulaciones de Granada, núme- 
ro 4, se usa por torre de mezquita, que se dice «é non le man- 
daran quitar las alffimas—es decir las aljamas-mezquitas 
mayores— é zumaas é almuédanos é torres de los dichos al- 
muédanos para que llamen á sus ^;^tí5/«^^-oraciones. 

«El año 358 de la Egira corresponde al 989 de J. C.» 

El distinguido orientalista, Excmo. Sr. D. Eduardo^Saa- 
vedra ha tenido la amabilidad de ocuparse también posterior- 
mente de este epígrafe haciendo su versión sin conocer la 
del Sr. Simonet, con la que concuerda esencialmente, dife- 
renciándose en la ya anotada palabra primera de la quinta 
línea que considera como el calificativo del arte profesado 
por Omar-ben Idris, significando constructor de bóvedas^ en 
cuyo concepto pudo encargarse de la edificación de la indi- 
cada torre. Con este motivo ha tenido la bondad de indicarme 
que la diferencia de significados de esta palabra, escrita en 



— ( 288 )— 

caracteres cúficos sin puntos diacríticos, nace de la diversa 
manera como distribuya estos el traductor, dándose el caso 
que estándose conforme en el valor y equivalencia de los di* 
ferentes signos, según se puntúen, podrá veswWar compasiWt 
vendedor de lienzos ó constructor de bóvedas. 

Confío, que sino movido á mis ruegos, impulsado por su 
amor á tales estudios, habrá de ilustrar el Sr. Saavedra este 
texto inédito con su reconocida competencia. 

Inscripción castellana: 

I.** Al respaldo de la lápida de Omar-ben Idris grabaron, 
como he dicho, 290 años después una leyenda sepulcral en 
castellano que aparece algo deteriorada por haberse partido la 
piedí-a. No es, ni mucho menos, un documento histórico, sino 
únicamente y cuando más un (^xxúo^o spedmen \id\eogvkñ' 
co. Las vocales EIO U y las consonalites BCFLP-R'ST Z 
tienen siempre una misma forma, en cambio las D'N y M pre- 
sentan dos. Esta última aparece semejante á la versal de 
imprenta M, excepto en la cifra numérica de la línea séptima 
en que toma la figura de la m minúscula; pero cuyos dos 
trazos de derecha y de izquierda en vez de ser reotos, par- 
tiendo del extremo superior de la barra central, suben en arco 
descf*ndiendo después ondulados á un lado y otro en forma 
de S. La mitad de la derecha de este signo es el de la N y la 
otra mitad de la izquierda representa en casi toda esta leyen- 
da la A, excepto en dos lugares que toma otra figura. Es el 
primero en VILLA donde se encuentra en la forma también de 
una versal de imprenta A, pero con una barra horizontal tan- 
gente al ángulo superior de dicha letra, siendo el segundo 
en la línea tercera donde aparecen con la forma ya descrita de 
la M ordinal de la línea séptima, pero sin la barra perpendicu- 
lar del centro. Dicho renglón tercero a^í leído diría MAR* AL- 
CALDE; pero si en vez de las tres AAA se sustituyese otra 
vocal cualquiera no formaría sentido. Entiendo pues de este 
modo el mencionado epitafio cristiano. 



-i 289 )- 

PINO DON PRRO PBIIREZ DE VILLAM j| MAR • ALCALDE |j DEL REÍ EM COR !| 

DOBA Asi, .. ÜETB DIASDEFí ||BRBRO EMCÜNOV || AENTA SBSTA -MAíl 

ESTRE DANIEL M!¡ B FECIT DEVS LO|!BBNEDlCA • AMEN || 

Los errores del grabador son varios:— Líaeas 2.* y 3.* VI- 
LLAMMAR por VILLAMAR, apellido de procedencia, como 
lo indica la preposición DE, qne le precede, y que está tomado 
sin duda de uno de los dos pueblos de este nombre en el 
norte de España, nno en la provincia de Lugo y otro en la 
de Oviedo. Líneas 4.* EM por EN. Líneas 7.* y 8.* NOVAEN^ 
TA por NOVENTA, como en la inscripción de SPEC103A se 
ha visto lERA por ER V. Lín-as 10.* y 11.' LO BENEDICA por 
TE BENEDICAT Lh fórmula final inusitada de los tres úl- 
timos renglones parece una reminiscencia de la trase manus 
tuaefeceruní me (1) y ae la otra benedicat ieus (2) qne apa- 
recen tan repetidas en el Viejo Testamento. 

Recobró el rey San Fernando á Córdoba del poder de los 
musulmanes, que la habían poseído á partir del 712 por más 
de siete siglos, el 29 de Junio de 1236, dejanlo por Adelan- 
tado de la Frontera á un don Alvar Pérez de Castro, á 
quien pudo conocer el don Pero Pérez de Villamar de la 
leyenda transcrita, habiendo sido acaso éste uno de los veinte 
ricos hombres, ó mejor aún, de los doscientos hidalgos, á 
quienes el conquistador dio heredades en la ciudad recupe 
rada. La fecha del indicado epitafio parece que deberá redu 
cirse á la Era mcclxxxxvi, que corresponde al año 1258 del 
nacimiento de Jesucristo, veintidós después de la reconquista 
y ocho posterior á la muerte del Santo rey Don Fernando III.,* 
padre de don Alfonso X.% tan renómbralo por sus obras lite- 
rarias y jurídicas. Dicí la lápida copiada, que fué Don Pero 
Pérez de Villamar^ Alcalde del Rey en Górdoha^ esto es, del 
sabio, quien en su conocido libro del Fuero el qual es lia- 



(\) Job 10. 8. Pi»a)m. 99. 3. y 118. 73. 

(2) Genes. 28. 3. Nam. 6. 24. Tob. 9. 9. Jadit. 13. 22. Pdaim. 127 
6. y 133. 8- 



3 



o. juf AÁ:/ f:l rtji i</n Pfm^n4/&^ que delnó pro 
molga-rse po^o aot» que aaarie^a Pero Perer: «e enseña ^i- 

aosM. *i^lii«o entender de l(U ah^^CL$ djt Im al/yslla ie C9p8 
M rey. y lo^o qa* ^etos alca f 1^4^ q¥^ ton pmaU*$ pmr^ jfU- 
§ar io$ plnto$ ca4/a día em la corU wa lo* pweét pouer ^tro 
nimfMMO tin/rjel rey 1 1 \> deberá extrañarse qoe en <»] relé- 
rído texto legal «e eieriba AlcaUe j en la p>dra corÍMbesa 
Alcalde para designar hacia ana misma época en ambos loga- 
rea an cargo jorídieo igual, por ser bien sabidoqoe el rev sa- 
bíOf autor como á ú propio se ¡lama del citado Etfecmlo. es- 
cribió en gallego sos celebradas Cantigas, á coja manera de 
hablar era mojr dado, ▼ en dicho dialecto se conserva aún 
hoj, aonqoe como forma arcaica, la palabra J¿^a/^^ porJ/- 
caUe^ como ja se decía en el siglo xi;i en Andalucía. 

[^o mi completo desconocimieoto de la historia intima 
de Córdoba, á raíz de so reconquista, natural es que me 
ft^»a desconocida también la personalidad de Pero Pérez de 
Víllamar, ignorando, además, si ha sido ó no publicado el 
tex^o de la lápida que cubrió sus rentos j debió tener en mu- 
cha estima don Pedro Leonardo de VíUacevalIos, como he 
repetido, tii'ia vez que lo dejó al descubierto en su Museo, 
empotrando en el muro j dejando á su vez oculta la lejenda 
cúfica de la haz, de mu3ha major importancia, j que por 
6llo ha quedado hasta la fecha inédita, al menos que jo sepa. 

Inscripción griega falsa. 

Vivió en ol siglo pasado un D. Cándido María Trigueros, 

sujeto de no e^scasa ilustración, pero con tan extraña j tenaz 

. tendencia á adulterar cuanto se le antojaba que no contento 

con publicar un libro de poesías, que el mismo había escrito, 

fingiendo qne fuesen de un poeta que supuso del siglo xvii.* 

(1) B4peca!o líb. IV. tít. II. pref. 



ia 






291 ) — 



Melchor Díaz dé Toledo, se lanzó á falsificar inscripciones 
bajo el nombre de Alonso Franco (1), y no solo latinas sino 
griegas y hasta ibéricas y púnicas (2). Aunque D. Tomás 
Andrés de Guseme sospechó ya de semejantes truhanerías 
híista más tarde cuando vino á España por la primera vez el 
profesor Hübuer, no se descubrieron por completo todos los 
enredos del falsificador carmonense, que fué sacado á la ver- 
güenza primero en el nuefvo Museo Rhenano(3)y luego en el 
Segundo volumen del Cuerpo de inscripciones romanas de la 
Academia de Berlín (4). Pero lo que nadie sabía, ó al menos 
yo por mi parte lo ignoraba, era que el tal Trigueros no solo 
se contentaba con finjir inscripciones griegas de las que se co- 
nocen por él falsificadas varias, sino que también hizo 
grabar algunas de las que inventó. Entre las-piedras escri- 
tas del Museo de Villacevallos, he encontrado una en la que 
resulta trazada en letras griegas modernísimas la sepulcral, 
que ideó sin más trabajo que traducir literalmente una ro- 
mana, que diría sobre poco más ó menos, omitiendo el hic 
sí tus est, tal vez por no acertar como traducirlo. 

Diis manibus 

Marcius 

Helenus 

Ann • 1 

s. t.t 1 • 
En este punto finalizan las noticias que deseaba dar á co- 
nocer de las esculturas y de las inscripciones antiguas, que 
he examinado, del extinguido Museo de Villacevallos, del 
que no existe impreso, ni manuscrito catálogo alguno, no me- 



( 1) Cartas atribuidas al Licenciado A-lonso Franco sobre docamentos des- 
conocidos, escrita á un inquisidor, que se sospecha fuese el Dr. Olivan. Poseo 
e) Baouscrito do este opt&eculo inédito que fué del conocido cura de líontoro. 

\%\ Varias inscripciones recogidas por Pedro Valora en el ano 1589 de 
Jesús, que él tío cam**nando con tu amo el Duque. 

(3) Vol. 17-1862— Bfírlin. p. 2287 siguientes. 

(4) CIL • 11 p • XXil y XXIII n.« 73. 



rfcieado tal nombre ia saciota nota de venta, qae más pa- 
rece QD ÍDTentarío jadicial, y como tal ridiculo, qae se pa- 
biicó si D fecha en Córdoba, bac« ya años. TaD solo se eoa- 
serrao n>f-;reacia8 más ó meooe extensas de algunos de estos 
moaomeotosescultararios ó epí^ráBcos en las obras poste- 
riores á la creación de aquel Museo, de Roano (1). Casa Oe- 
zas '3). Amador de los Ríos (3) y el profesor Hobner (4), emi- 
nente ilustrador de la España romana. 

Albaarín 21 Octabre 90. M. R. de Bbblakga 

LES GÁRGOLES DE BARCELONA 

Gabgoles-Drachs 
(ConUnuaeió)- 

més nombrós grupo de gái^les simbóliqaes, no 
aols de Barcelona y Catalunya, sino fins de Fran- 
ca, es to deis dracbs; y no te res de estrany, puix 
com animal rantástich que es ja de si, «e presta á totes les 
formes é iuterpretacións. Sembla talment que al imaginarlo 
la fantasía popular bagué» tint^ut davant algún del Plesio- 
murusó Ictiosaurus de la época secundaria. 

Lo cert es, que ja en les mitolc^es antigües se coneixía al 
drach mes ó menys semblant al representat per nostres gár- 
goles, y cuydado que no preteoém conlóndrel ab la serp, que 
de lo contrarí tiudriem de remontarnos ais temps de Moisés- 
Concretantaos, donchs, aU dracbíi ó dragóos, podém dir 
que ja 's trobea en la religió mexicana abaos de qae cap én- 
ropeu visites aquelles encontrades; en efecte, la apelació je- 

|l| UwtorÍK ^norsl do Córdoba. Tom. 1, Córdoba 1761. 

12) Indicador oordobíi, Córdoba. 1867. 

'»! lawHpuione* ánbn de Oórdoba. Mddrid IST9. 

(1) Bpi<ni|ibi>(]i)« Rt-l'Wb'richte ■!■■ Spiairn aol Portugal, BerKa 
ISlOnod 1861. Die ant-keQ Bíldwerk» ín. Madnd-BerHn 1869. Corp. Ins. 
Utío II. Barlt.i 1867. Cor. p. Ina. lat. II. Snpplamentaai Berlín 1892. laHrip- 
tíuDt* Hiapaaiae Uhriatianae. Berlín 1871. lia Arqneolo^ en Kapaika. Bar 



-(Kí3)- 

rárquica Afi Quetzalk.uetxQloquan,htli, sigDÍfíca literalment 
águila— dragó— serp, (1) es á dir, \xn drach molt semblant á 
la composició ó barraja de moLtes de DostreB gárgoles. 

Pko-hi, primer Emperador de Xioa, doaá á sos ministres 
lo oom de Loungs ó dragóas, eu memoria de uq dragó-cavall 
que étl havía vist sortir de la ribera de Meng-ho, com afír. 
man Lord Uacartney (2) y G. Pauthier (3). Y es prou sabut 
que encara avuy ea dit pays, los princeps de la cort imperial 
teñen, junt ab 1' Emperador, la prerogativa de fer Bgurar lo 
dragó damunt de les habitacións y equipatjes. 

Lea re prese ntacións de dragona com ornamenta, era molt 
freqUent entre 'le pobles de la rara teutónica; aqueixes cria- 
tures fantásliques se unien íntimament ab la mitología d' 
aquestos publeay ab ses Uegendas nacionals; axis veyém qne 
eu soa mun umenta se hi troben exos monstres formaot grupos 
grotenchs. Quan los Anglo-Saxons comentaren á iluminar 
sos llibrea, 
lo dragó ser- 
vía constan- 
ment pera 
adornar los 
brodats de 
les pagines 
y pera for- 
mar les lle- 
tresinicials; 

eostlím qne pj^. lll.-Falxada antigua de iabtu íe Bat-etlona 

dura fíns 

molt eudavant de la etat mitjana y que també's troba en al- 
guna códexs que 'ns resten de la época visi-goda. 



|1) H. de Cbarenoej. De» animaux t^mb. ektz te» americains. 
(8) Vogage dan* I' inítrieur de ta Chiae, t. I, fig. 49. 
(SI Chin*. 



1 



294 )— 

Entre 'Is romans, Draconarius era 'I qui portava la en- 
senya militar ahont hí havia representat un dragó; vexillifer^ 
qui fert vexillum ubi est draco depictus (1). Aquesta en- 
senya ha vía ja passat deis Syris ais Grechs y d' aquestos ais 
Romans, com afirma Martigni (i). Després de la conversióde 
Constantí se posa la senyal de Jesucrist en lloch del dragó, y 
aquést se representava dessota atrevessat per lo bastó que 
surmontava la creu (3;, indicant axis la victoria de Crist so- 
bre r antich dragó (4). Idea semblant á lo que d:u Eme- 
ric David (5) parlant deis pintors deis sigles IV y VI, donchs^ 
pera expressar la divinitat de Jesucrist, diu, nos pintenun jove 
dotat d* una gracia y d' una bellesa immortals, tenint sota 
'Is seus peus nusos lo lleó y lo drach. 

L' Apocalipsis fou la causa principal de que 'Is dragons 
íossen considera ts cctm á símbols deis di monis y de que s' es 
tenguessen tant, formant part de totes les llegendes y entrant 
en quasi totes les pintures d' aquella época; puix lo dimoni 
personificat en ses representacions es un esser humé, Uetg, 
disforme, monstruos, desnú, ab ales de rat-penat y armat ab 
una Uarga cua de serp,* sos peus son potes de lleó ó serres d' 
águila, hí ha una infinitat de varietats, que es impossible 
comptar. En lo mateix Apocalipsis se cita al gran dragó en- 
tre los tres monstres mes terribles. 

Res mes comú en la etat mitjana que les llegendes sobre 
*ls dragons y animáis per 1' estil. En tot Alemanya, Suifa y 
en los tres reyalmes de la antiga Scandinavia no hí ha un 
sol castell, una cova, un bosch^ ó una valí, que no sia habitat 
per un esperit dolent. Los uns se apareixen baix la forma de 



(1) Da CttDge. 

(2) Dictionnaire des aniiquite$ CretiéenneM, 

(3) Barón. Ád an 325.— Gretzer. Dt cruce T. III. o. V. 

(4) OaPTOocí. ^etri pg. 96. 

(5) Hiatoire de ¡apeintuve Creti/enne au mayen- age. 



^J s— ^ 



-( 295 )— 

bestias monstruoses; los altres de gegants, de dragons ó de 
serps també monstruoses; los altres baix la figura de guerrers 
armats ab velles vestimentes, de monjos ab llarga barba, de 
verges pálides y ploroses quals crits tristos trenquen lo si- 
lenci de les nits. 

Lo poblé deis Alpes, en la Sui^a, ha conservat encara gran 
nombre de tradicións que fan menció de dragons y de serps, 
quí, en los temps mes antichs» habitaven les montanyes y 
baixaven molt soviat á portar la devastado á les valls. 

AAlemanya sobre tot, hí ha histories moltcurioses sobre 
Us dragons monstruosos, pero, una de les mes interessants es 
certamebt la deis dos germans Syntram y Beltram, duchs de 
Lensburg. 

Aquestos dos joves senyors, anant un día de cabera, arri- 
baren al fons de un bosch desert y salvatje, davant d* una 
cova dintre la qual estava aleshores extés un grós dragó, qui 
sembrava *1 terror y la desolado per tot lo pays. Quan lo 
monstre vegé ais dos cacadors, se tira sobre ells, y en un obri 
'Is ulls, se empaca á Beltrám, lo mes j ove; pero Syntram, sen- 
se perdre lo coratje, ataca al dragó ab tan furor que, després 
de una forta Uuyta, aquést caygué mort á sos peus; alesho 
res 1¡ obrí 4 ventre y retirá á son germá qui encara vivía. En 
memoria d' aquest fet feren algar en aquell mateix lloch un 
temple á Sta. Margarida y representar la historia en un re- 
taule que encara se conserva. La cova ahont trovaren lo 
monstre está situada vora Burgdorf^ en lo cantó de Berna, y 
s* anomena encar Loforát del dragó (drochenlocK) (1). 

A Catalunya tenim dúes importants llegendes en que '1 
drach hi te *1 principal paper, la de Jofre y la de Soler de Vi- 
nardell. La primera, sobretot, te molta analogía ab la ante- 



(t) Scheaohzer. 1. 1, o. III, pg. 388.— Áthanai Kiroher, Mund mlUr, VIII, 
pg. 94.— Wagner. HUi. nat. Helvética, pg. 246. 



-( 296 )- 

riordels germáns SyQtram y Beltram. Douchs, diu la tradició, 
que anaat dit Ck)aite Jofre pels pláas del Valles volgué atacar 
á UD fréstech drach que'tenía sa cova en la montanyá de 
Sant Lloréns del Munt, hon los moros 1' havíen dexaten ven- 
janga. Segóos uns, se valgué d' una trampa pera lograrho, y 
segóns al tres ataca de dret á la íera, la qual mal ferida de 
una llanoada del Comte, pretengué fugir volant, móséll, aga- 
fantse en una de ses potes, la ana ferio t mentres volava per 
1' espay, fins que la fera, dessangrada, caygué morta al cira 
de la montanyá, dita avuy del Puig de la Creu, hont lo Com- 
te Jofre feu alear, en memoria del tet, un temple á la Verge. 

La llegenda d' en Soler de Vinardell no es ni tan poética, 
ni tan antiga, pero sía loque 's vulla, la tradició del drach, en 
general, es la mes vulgar en tot Catalunya, y nostres monu- 
ments la records n ab molta frecuencia com se veu en uns re 
lleus de la Seu de Barcelona pertenexents al anterior edifici; 
per dúes vegades en un deis capitells del claustre de St. Cu- 
gat del Valles y ademes en altres del antiquíssim de St. Pao 
y de la forta daurada de Poblet. Ja veurém mes eodavant la 
trascendencia que tiogueren aqüestes llegendes en les cos- 
túms populars y principalment en la esculptura en general y 
en la de gárgoles en particular, puix es prou sabut y repetit 
que en aquellos llunyanes époques tant lo pinsell com lo ci - 
sell, no eren altra cosa que la ploma ab que *s describía ingé- 
nuament lo modo particular d' esser del poblé en que seexer- 
citaven. 

Los dragóns, diu lo P. Migne (1), han jugat un gran paper 
en la poesía imaginaria de la etat mitjana. S' han donat de 
sa presencia sobre 4s monuments religiosos, ja en les basíli - 
ques, ja en les estatúes aislades deis sants, ó de lo seva apa- 
rició en les festes populars, un gran nombre de esplicacións. 



1 
* 



(Ij DicUonnaife de* legenitf du Chr^stianisme, 



-( 297 )- 

entre les quals la más sensilta es la deis Bolaadistes, qtii 
diabeQ que represeotava al dímoni. 

Després s' ha pretingut regonexer eD lo misteri del dra- 
gó, la espressió figurada de la victoria del sol de primavera 
sobre '1 sol d' hivero, y de la llum sobre les tenebres. La ma- 
texa opioió es defensada per M. Leooir (1) parlant del dragó 
de Uetz aoomenat Oraoully. U. Frémenville (2) pensa que 'Is 
cocodiills deguereo viure en los rius de Franca. Y d' aquesta 
manera aigúns autorB voleo traurer un simbolisme natural, 
apropiat y admés per la massa general, per medi d' un altre 
fiimbolisme que no té altre rahó de ser que la fantasía del in- 
ventor predispcoada contra iota idea ó representació eagrada. 

M. Alfred Maury ; M. Eusebi Salverte(3), han reunit fine 
36 exemplars de vides de Sants en les quale se troven les Ue- 
gendes relatives ais dragona. 

Nosaltres 
nos con ten- 
taré m á ci- 
tarne al- 
go ns á ti de 
fer veure la 
diferenci a 
que b¡ ha de 
les nostres 
Itegeodes á 
les france- 



Fig, IV,— Cíaustce de la Stu de Bareelona 



Finislürre. S' hi troba freqüentment la tradició deis dra- 
gona veociits per Sants. (4) 



(t) a/íM. dt í' Acad. etlt. 1. 1, pg. 1-20. 

. (2) Mtm. Acad. ant. de Francr, t. XI^ pg. 8 j 9. 

.13) SciMCt^oreultet oa Ettai áur ¡amagü. Its piodigtt el les miradt». 

|4) M. h'remenviile, Me<it. de lo ioe. des ant. de Franet, t. XI, pg. 9. 



Búuen. St. Roma vene la Gárgola en 720. Una ceremonia 
popular religiosa perpetua aqaest miracle. (1) 

Orléáns. Ceremonia igual á la de Rouen. Punt de la llegen • 
da; isla de Batz, vora St Pol de León. En 597, St Pol preci- 
pita al mar un dragó espantos (2). 

Mcntnire. St. Julia, primer Bisbe de Hans, destrueix un 
dragó (3). 

Saint" Amand. St. Amand caca un dragó en una isla (4). 

Metz. Lo Oraoulli vencut per St. Climent (5). 

Y aixís per 1' estil podríem anar seguint les demás regións 
de Franca, y en Poitiers trobaríem lo dragó venout per San- 
ta Radegonda (6), á Tarascón per Sta. Marta (7), á Bordeaux 
per la verge de St. Marsal (8), á París per St. Marcel, (9) 
etcétera, etc. 

Debém fer notar que en totes aqüestes Uegendes, y en les 
demés que coneixém de la vehina nació, los vencedors deis 
dragons son tots Sants, mentres que á Catalunya los dos dra- 
gons citats en les Uegendes son venguts per dos guerrers, 
Jofre y Vinardell; particularitat que fem notar perqué nos 
pot donar molta de Uum respecte al origen de semblants lle- 
gendes, y que es mes d' admirar en quant, en altre tradició 
catalana, la del Drach del Estany de Banyoles, en que '1 pro- 
tagonista no es cátala, no basta la for9a material, com en la 
de Jofre, si no que hí ha d* intervenir també un Sant. Veuse 
aqui la tradició. 



(1) Sérvin. Rui. de la ville de Rouen, i. II, pl. 147. 

(2) Cambry. Voy age dans le departemerU du Finieterre, T. I, pl. 147. 

(3) Moreri. Dictionnaire hÍ8torique,^¥r. Daohéne la Chenaye. Mem, deV 
Acad. eelt t. IV, pl. 311. 

(4) Bottin. Melangesd' Archeologie. 

(5¡ Lenoir. Mem, de la Acad, celt, t. II. 

(6) M. Joujneaa-deB Logea. Mem. Acad. celt. t. V, pl. 57.— (7) RonvÍD. 
Voy. du Tour de /^Van.— ¡8) M. DaCoyla. M. Áoad. calt. t. IV, pg. 272.— (9) 
Greg. De glo, confeB. 



> 



Era '1 cas que prop 'I estaay de la já cristiana Banyoles 
vivia un verinós drach, de llargues ales y urpes per demos 
arquejades, que ab son corromput alé enmatzinava aquelles 
crestallines aygues ensemps que devora va ais descuydats 
vianants que á son entorn discorrien. Fins aleshores vana- 
ment intentat s' havía batres ab exa fera de tan descomunals 
formes y per acó 'is capdills que al emperador Carlo-Magno 
rodejaven, un A un volgueren provar son enginy y sa ben 
acreditada valentía ab lo drach, que de tais calamita ts era 
causa; mes inútils foren tais tentatives y no pochs cavallers 
ab la vida pagaren sos valents esforcos. En vista de dissort 
tanta^ pié de coratje y bramant de ira, Carlo-Magno cabalcá 
son caball, blanch com del estany la escuma, y blandejant 
al ayre ab son potent braf sa Uuenta espasa, envérs lo drach 
rabiant s' atanca: pero inútil també fou sa desesperada Uuy ta 
en la qual, com sempre, la horrorosa fera s' emporta la part 
mes bona, perqué no eren les armes de la guerra les que de- 
bien donar d' ella rahó y compte, sino les oracións del Jus* 
(St. Emeri) qui hurailment ab T exercit coníós marxava. De- 
sesperancat ja '1 poblé y condolit, sa causa fia á les virtuts del 
Emeri, qui sostengut ab les sobrehumanes forses que ab los 
déjunis y penitencies del cel rftbia, sol y ab segura planta s' 
encamina al estany, busca la fera, la troba en son cau habi- 
tual y ella á la vista del Sant pert tota sa feresa y qual 
manyach xayet desde alli á la vila dexa conduhirse pera esser 
degollada en la placa del poblé entre lo bullici y la frenética 
alegría deis que inmensa la sentieu al veures Uiures de tanta 
desgracia (1). 

Nosaltres creyém que totas aqüestes Uegendes provenen 
del supost combat de St. Jordi contra un dragó pera desUiu- 
«ir á una donsella, llegenda de origen oriental portada á Euro- 



(1) AlfliaB. Basaig histórioh de la vila de Banyolas pL 42, 



300 

pa duran t la etat mitjaDa, y que prové de la poca inteligeticia 
deis escriptors, qui vegent en la imatge de St. Jordi tal com 
la fea executar CoDstantí, un dragó sota 'Is peus del Saat^ 
no sapigueren que no era altra cosa que un emblema del di 
moni. ¿Lo mateix emperador no feu representar també al 
dragó sota la creu en lo seu ldbai*um% 

St. Teodor te també un dragó sota los seus peus; St. Vic- 
tor^ en grupo, un altre sota los del seu caball; Sta. Margari- 
rida ne te un que la segueix; un cap d' emperador está sota 
"Is peus deSta. Caterina; un dimoni sota Ms de Sta. Dymphna; 
y axis per '1 estil podriera citarne un gran, nombre. 

Aqüestes liegendes no son altra cosa que recorts del pa- 
ganisme disfrecats per la pietat popular, y que estesos, diver- 
sificats, trásportats, pels rondallayres, jotglars y clergues, 
han format en fí aqüestes masses d' apariencia compacte; y 
d^ aquesta manera un emblema universal, una alegoría rebu- 
da en tots los temps del cristianisme, com ho havía sigut en 
los del politeisme; fígurava, no, com han dit alguns, la victo- 
ria del sol de primavera sobre '1 de 1' hivern, ni del día sobre 
la nit, sino lo triomf de la veritat sobre el error, del principi 
del bé sobre '1 principi del mal, y, en llenguatje popular, de 
Deu sobre '1 dimoni. 

No, los dragons que ^ns pinten les citades liegendes, no 
han existit mes que en la fantasía del poblé qui, per son 
medi, volia representar la impietat, lo paganisme que á 
Franca fou venQut pam á pam en totes les encootrades pels 
Sants que la llegenda fa vencedors deis dragons, y en nostra 
Catalunya, com que lo paganisme, en termes vulgars lo 
dimoni, no era pacifich com á Franca, sino que hoarrebassa- 
va tot á sanch y á toch, personificat en los alarbs^ pergó 's 
necesitaven guerrersque 'Is conquistassen també pam á pam^ 
pero ab les armes á la má; y 's crearen les liegendes de Jofre 
y de Soler de Vinardell. Y acaba de confirmar encara mes 



-( 30I )- 

Dostra opiaió lo que les llegeodes franc^Bes d' aquesta classe 
se referexeD ais sigles VI y VII en que aquelles regióos foren 
coDvertides al cristianisme per saots apostols, mentres que 
les costras sou del sigle IX al X. es á dir, quan tenieni lluyta 
diaria contra los alarbs. 

D' aquesta opinió soq la major part deis escriptors qui 
han parlat de les gateóles ó de sea Uegendes: entre élls deu 
meacionarse á M. Douhaire (I), qui cítala t legenda de la 
gárgola {gargouillé) entre les del cycle simbólich, ai^o es, en- 
tre tes Uegendes relatiyes á les personifícacións tmaginaries 
baix iesquals laetat mitjanaha amagat algunes vegades sfs 
concepcióQs mes volgudes. 

Lo mateix eren nostre Piferrer (2), donchs parlant de la 
tradició del 
drach, diu 
que elles po- 
den donar- 
nos U acla- 
rado del 
origen de 
algunes de 
nostres cos- 
tums ; pero 
si no se 'Ib 
hi Tol donar 

un Bentit místicli, ¿á qué debém atribuhir les Sgures del 
drach que desde 'Ib anticbs temps passejen pubücament los 
pobles de les vehines comarques en ses festes majors? 

En efecte, les sobredites tradicions j Uegendes originaren 
les anomenades, aqui á Catalunya, processons del drach, de la 




Fig V - f iauitrt de ¡a Stii de Barctlona 



r hittoue dt Ut poeeie ehretietnne; cgcU de» apoerifiít. 
■ y bell«us de Bipa&a. 



(1) Courttur r hittoui dtUt poeeie 
fZJ Beeuerdos y bell«us de Bipa&i 



paíum^ etc , y á Franca de la tarasque^ de la gargouiüh de 
Ib ffrand'ffuele, del graouillí, del dragó de St. Marcel,... 
etcérera. 

Semblant costum de portar en quasi totes les processons, 
principalment en les de les rogacions, drachs alats, imatges 
de la idolatría, del dimoni, uns cops vencedor y altres ven^ut, 
es molt frequentdurant la etat mitjana; y cuydado que pot 
donarnos molta llum la forma en que 's feya en algunes co» 
marques, respecte á lo afirmat mes enrera que 'Is dragons no 
eren altra cosa que símbols del dimoni. 

Axis veyém que Guil. Durand, diu al parlar de les Ro- 
gacions: 

Constcevit quogue quidem draco cum cauda longd^ erecta et 
inflata , duobus primis dielus ante crucem et vexilla prece- 
deré. Ultima vero die quasi retro aspiciens cauda vacua at- 
que represad retro sequitur. Draco iste significat diaholum 
qui per tria témpora scilicet ante legem^et suh lege et tem- 
porae gratiae^ quae per hos tres dies significantur^ homines 
f efdlit et nunc f atiere cupit, In duolus primis temporihus 
regnavit et quasi dominus orhis fuit cauda hngáy id est^ po- 
tenter^ et injlatd^ id est, superhé incedens: undé Oristus illum 
mundi principem vocat.., In tempore vero gratiae per Chris- 
tura victus est.,. propter quod íertid die draco ^ quasi potesta- 
te propter Jidei dilatationem amissa, post crucem sequitur 
cauda vacua et demissa et non longa. 

Les afírmacions de Guil. Durand, no poden esser más cla- 
res; lo dilluns y dimars de les Rogacions que representaven 
los temps de la antigua lley, la gárgola, ó sia'l dimoni, ana- 
va davant de la creu ab la cua dreta; ell triomfava: lo dime- 
cres, anava darrera la creu ab la cua baxa y ayre humil; ha- 
via sigut ven^ut. De aquí á posarles per cañáis deis temples 
no hi havía mes que un pás. 

Res mes comú á Franca que aquestos drachs fígurant en 



— ( 303 )- 

les processons de les Rogacione, diu M. Ph. Le Bas (I). Per 

exemple, á Provirut^ durant aquesta festa los campaners de 
duea parroqiiies diferentes portaven en altres temps, davant la 
creu, la primera un dragóalaty la segona un Uagardaix. Se 
siinulava entre ablos monstres una Iluyta furiosa; qu^n los 
campaners se trovaven, los animáis que ells feyen mourer les 
boques guarnides de claus, se arrancaven sosguarniments de 
flors, y aquell que los conservava mes bé era aplaudit com á 
vencedor. Algunes vegades se 'Is feya tirar flames, represen- 
tant sens dupte les del infern. 

Eren célebres també la Qargouille de Ro%en\ la Tarasque 
de Tarascón^ \^ Grand ffueul de Poitiers; la Qraoulli de Metz\ 
la Ghair salee de Troyes\ la Kraulla de ñeims; lo Dragón de 
Langles y lo de SI. Marcelas París. 

Les matexes processons (2) se feyen á Vicence (3); á Con- 
tances^ hont un laych portava un cap de dragó; y en la Aba- 
día de Fleury que tenía tambe una Gárgola dintre la gola de 
la ciíal se ficava foch. 

Semblant costúm fou també importada á América, donchf> 
veyém que á Lima, lo día de la festa de Sant Francescb, fígu- 
rava en la processó un monstre ideal anomenat Tarasca (4). 

Per lo que respecta á Catalunya, debém dir que abáns de 
la Revolució eren molts los pobles queteníen son drach ó ani- 
mal per V estil, pero han anat desaparexent y avuy sois 
se conserva, que ho sapigám, en lo Panadés. Entre los pobles 
que ^n teníen recordám actualment los següents: 

Barcelona que, entre altres, tenía la brivia (corrupció de 
viiora) y lo drach que vestíen de pell y teníen en lagqla una 



(1) Diet, enc¡fcl, de la France. OargouiUe. 
- (2) Claad. Bpig. Ándego. De processionibus, o. III. 

(8) Allegranza. Monum» eac. ant, di Milano, pl. 96. 

(4) Malte-Brnn. AnnaUa des Voyagee, t. I, pl. ^^.-^Tahleaux dé V etai ae 
tuel du Perou^ estret del Mercurio Peruviano, 



— ( 304 )— 

* 

ferramenta per disparar cohets y foch greesch. En áhuques ve 
lies de redolías se veuhen represeotats ab testa y coll de ser- 
pent. ales de rat penat y cúa entortolligada. 

Girona tenía lo d'^och y *1 dragoní; Berga la Patúm\ Va- 
lencia y Tortosa X^farascha^ originaria de la tarasque de 
Franra; Vilafranca delPanadés, Igualada, Lleyda, La Bisbal, 
Vendrell y Reus teníen també son corresponent ¿rezcA. Res- 
pecte á aquest últim podém dir que quan governaven los 
hlanchs ó los négres^ al passar per la casa d* algún caracteri- 
sat contrari, llavors lo drach tirava cohets y piules. 

Lo drach de Vilafranca y la Patúm de Berga vingueren á 
Barcelona per les festes de la Mare de Deu de la Mercó del any 
1880 y los estadiants de medicina cántaven tot fent burla: 

Tot Barcelona *s fum 

del drach de Vilafranca; 

tot Barcelona *s fum 

del drach y la patúm. 

Qui no se 'n riurá... fumará 

de la patúm de B^^rga, 

qui no se *n riurá... fumará. 

¡Si alió no pot ana! 
Lo qual demostra evidentment lo que ja havóm dit, que 
cada época te son modo d* esser especial, y que, lo que en al 
tre temps era objecte de veneració per son significat, avuy fa 
riure. Lo simbolisme, com tota idea purament humana, está 
subjecte á la lley del progrés. 

Ais drachs deis pobles de Catalunya que havém citat, los 
acompanyava gen^ralment una munió de comparsas, y entre 
elles la deis diables y diablots, costúm que no sabém existís 
á Franca, y que, junt ab la particularitat de tirar dits animáis 
foch per la boca nos confirma mes y mes ab 1' idea de que ab 
ells se volía representar al dimoni, potser al mateix Llucifer. 



■■s ••■ in ' 



-( 305 )- 

Havóm fet la anterior disquisició histórica perqué estám 
pleaament conveacuts de que les gárgoles, obgecte de nostre 
trevall, no son altra cosa que una conseqüencia, ó mellor, 
una representació de les gárgoles 6 drachs de la Uegenda y 
deis drachs de les processons, y que, per lo tant, son, com to- 
tes aqüestes, representacións ó símbols del dimoni, que era lo 
que preteníem demostrar. 

Ara anám á estudiar y descriurer les ffdrffoles-drachs exis 
tentes en Barcelona. [Continuará) 

N. FoNT Y Sagüb 



RESTOS ARTÍSTICOS 

DEL 

monA3TERIO DE POBDBT 

(Continuación) 

HERÁLDICA 

N."* \hi.— Escudo de armas ajedrezado, de la casa de ür- 
gell, encerrado dentro de un círculo de crestería, en medio 
relieve. Piedra del país. 

Está en una de las capillas del ábside de la iglesia. 

N/ \b^, ^Escudo de armas en piedra blanca, con el bla- 
són de la noble casa de Anglesola (cuatro fajas dentelladas.) 

Está en el ábside, fuera de las capillas. 

N.** XQ^,-— Escudo de la casa de Anglesola. Piedra ordi- 
naria. 

Está á la entrada del monasterio. 

N.* IQl.'-'Escudo de armas de la casa Real de Aragón, 
dentro de un cuadrado de crestería. Piedra ordinaria. 

Está también á la entrada del monasterio. 

'Ñ,^ 162.— Escudo de armas en piedra ordinaria, con un 

P. 4 



-I 3o6 )- 

león rampante por blasóo y cuatro cruces en la orla. Son las 
armas del abad Payo Coello, 

Está en la entrada al monasterio. 

N • \63.—ffscudo de armas empotrado eu el muro sobre 
la puerta real del monasterio. (1) 



Tiene por divisa una celada con un murciélago en el mo- 
rrión ó cimera, y esta leyenda en caracteres monacales: 
HOC : OF I T: CEPIT ; T PK ) P : REGÍS i ARAGíJEí 



(t) Ánoqne lolo m 100)07011 en cíta enamer«eidii lot rMtM dlipertM 
por el moDut«rio, B0 haoa menoidn Mpeoial de «ate Mondo, por U Importan- 
oÍB qne tienoD in blHÓn ; ra tejenda. 



— ( 307 )— 

Tiene interesaste escudo no solo por certificar con sti le- 
yenda que la puerta real de Poblet y sus torreones /i?¿^ro^ 
comenzados en tiempos de Don Pedro IV, sino por que viene á 
resolver, en cierto modo, una contienda de heráldica. Opinan 
muchos escritores que la divisa del morrión coronado par un 
murciélago fué adoptada por don Jaime el Conquistador, y 
en este supuesto clasifican como suyo un casco de aquella 
forma conservado en la Armería real. Otros eruditos, entre 
ellos el Sr. Barón de las Cuatro Torres, afirman que aquella 
divisa es propia de don Pedro IV, y que el casco de la Arme- 
ría real, si lo usó algún rey de Aragón, no fué don Jaime el 
Conquistador, El escudo de la puerta real de Poblet parece 
dar la razón á los últimos. 

Por cierto que este escudo está repetido sobre varias puer 
tas del llamado palacio del Rey don Martín, cuya construc- 
ción se atribuye á este monarca. 

¿Revelará el escudo que el palacio fué también comenza- 
do en los tiempos de Don Pedro IV, y que don Martín no 
hizo sino continuarlo? 

N.** \ñ^i— Escudo de armas del abad don Ponce de Copons 
(una copa entre las iniciales P. O.) en piedra ordinaria. Con- 
serva restos délos ángeles q'ie lo sostenían.— Está á la en 
trada del monasterio. 

N.** X^'h.-rEscudo de armas del mismo prelado, enteramen- 
te igual al anterior. Está esculpido en el intradós de un arco 
ojival, caido en tierra á la entrada del monasterio. Debió per- 
tenecer á alguna de las muchas construcciones secundarias 
que mandó hacer en el edificio dicho prelado. 

N.** IQ^,-— Escudo de armas, fracturado, sostenido á la de- 
recha por un águila. Está partido en pal: 1.* barras de Ara- 
gón; 2.^ cortado: 1.* cadenas de Navarra; 2.* bandado con tres 
flores de lis. Alabastro. 

Está en tina de las capillas del ábside. 



-( 3o8 )— 

N.* \Ql.—£scudo de armas de ArBgón^ fracturado en su 
parte inferior y sostenido por un león y un águila. Es de ala- 
bastro, y sin duda debió formar pareja con el anterior en los 
panteones reales. Está en la misma capilla. 

N.* IGS.'-Fscudo de armas acuartelado en aspas: 1.* y 4." 
barras de Aragón; 2.* y 3.*" águila coronada. Alabastro. Perte- 
neció también á los panteones reales. En la misma capilla. 



•••■ 



ESTILO DEL REMACIHIEMTO 



ESCULTURA 

N.* 169. -^Fstléua yacente del Salvador, en mármol blan- 
co, de excelente escultura. Está labrada en dos piezas y frac 
turada por el pecho. 

Es ia imagen titular de la capilla del Santo Sepulcro, man- 
dada edificar en el atrio de la iglesia por el abad Quimera. 
¡Lástima que ésta, como todas las figuras del Santo Sepulcro, 
estén mutiladas, porque en su perfecta integridad debian ser 
bellísimas! 

Mide 2^20 metros de largo. 

N.* no.— estatua de mármol blanco, representando á la 
Virgen María. Tiene fracturadas ambas manos, y el rostro es 
de bellísima ejecución. Pertenece al grupo de imágenes del 
Santo Sepulcro. 

Mide 2^15 metros de altura. 

N.'^ni.—FstdtuaáeldiMBgdBlenH, en mármol blanco^ 
muy maltratada. Pertenece á la misma capilla. 

Igual medida que la anterior. 

N.** n2.Sstdtt¿a de una de las Marías, en mármol blan- 
co, bastante destrozada. En la propia capilla. 

N.* nS.—Fsíátua de mármol blanco, representando á 



— ( 309)- 

San Juan Evangelista. El rostro es de admirable expresión. 
Está en la misma capilla. 

N.** Y¡^,^Bstátua de mármol blanco, representando una 
Santa Es la mejor conservada del grupo y la colocada en úl- 
timo término. 

N.* ilh.— 'Estatua que representa á José de Arimatea. Le 
falta la parte inferior del rostro, pero el tocado de la cabeza 
es muy característico. Mármol blanco. 

N.** VIQ.'-' Estatua representando á Nicodemus; Mármol 
blanco. Todas estas estatuas tienen las mismas dimensiones 
que las citadas primeramente, y están agrupadas unas entor- 
no de la imagen del Salvador y otras derribadas en tierra, 
dando una idea de las grandes profanaciones que sufrieron 
en la ruina del monasterio. 

^.^ 111.-— Estatua de alabastro representando una cariáti- 
de llorosa, con un libro en la mano izquierda. Perteneció al 
destruido panteón del infante D. Enrique, mandado construir 
por los duques de Cardona sobre la pilastra derecha del Cru- 
cero, en 1669, época en que se labraroQ también las cámaras 
sepulcrales de aquella noble casa. Está en una de las capillas 
del ábside. 

Mide 0,78 metros de altura. 

N.'» nS.—Esídtua yacente de un prelado, con un libro en 
la mano izquierda. Le falta la cabeza, el brazo derecho y am- 
bas piernas; pero el ropaje está bien trabajado. Mármol blan- 
co. Está en la misma capilla. 

Mide 0*96 metros de altura. 

N.** 119. --Estatua yacente de muger, vestida lujosamente 
con ropaje de corte. Toda la labor es de estilo Renacimiento, 
muy delicada. Está en el ábside, fuera de las capillas. 

Mide 0^82 metros de altura. 

N.** \^0.— Relieve de alabastro^ figurando un florón y dos 
cuernos de la abundancia, en medio de dos bichas, de exce- 



-i íio )- 

lente escultura. Está muy bien conservado^ y debió pertene- 
cer á los retablos laterales del altar mayor (1). Está en una de 

las capillas. 

Mide 0*98 metros de largo, por 0*50 de ancho. 

Núms. ]81 ^\20b.—Pequeñas estatuas de imágenes, masó 
menos mutiladas, procedentes de las capillas y del altar ma- 
yor, unas de mármol blanco y las demás de piedra del país 
Algunas son de excelente escultura. Están colocadas en una 
de las capillas del ábside. 



.•••. 



SEGUNDA PARTE 



}!\ J* \.— Sarco fago de piedra del país, con dos escudos de 
armas en el frontis que llevan por divisa; 1.* y 4.** brazo ar- 
mado, empuñando una espada; 2.** y 3.* dos barras. 

Perteneció este panteón al honorable don Ramón Espuny, 
de Reus, que fué sepultado en él en 1266, cuyos datos cons- 
tan, con otros muchos en el extenso epígrafe que ocupa el 
frontis, tan borroso por la inclemencia de los siglos y estar 



(1) El altar mayor es ana obra notabilísima, lo mejor qae ya queda de la 
ornaroeDtaoión interior del monasterio. Faé construido en tiempos del abad 
don Pedro Qaeixal (1529) cuyas armas se Ten esculpidas sobre las puertas late- 
rales que conducen al tras- altar. Corre la primera línea del retablo formada 
por cinco nichos con los cinco misterios de la Pasión, en medio relioTe. Sobre es- 
ta línea ya una estatua de la Yir^^en María, titular de Poblet, muy bien esoul - 
pida, de tama&o mayor que el natural, llcTando al Niño Jesús sobre el braco 
derecho y una azucena en la mano izquierda; á los lados aparecen tres figuras 
de Santos. 

En la tercera línea se Ten siete nichos representando en gran reUeye otros 
tantos misterios de la Tida de Jesucristo. En la cuarta y última línea están los 
doce Apóstoles, como contemplando al Redentor que se eleva sobre ellos en el 
misterio de la Ascensión. Sobre todo el retablo se leTant^i na buen Crucifijo, 
con la Virgen, San Jnnn y la Magdalena. 

He aquí la inscripción grabada en el basamento del altar: 

ANNO . DOMINI . M • D • X . X • V . 
I . I . I I . REGNANTE • IN • HISPANI 
19 . CAROLO . REGE • AC • ROM 
ANORVM . IMPERATORE . DO 
MINO . PETRO • CAXAL HVIVS 
IN81GNIS . MONASTERII • ABBA 
TE . EXISTENTE • HOC • RETABV 
LÜM . FACTUM PVIT. 



-( 311 )- 

descubierto, que en ciertos parajes se hace difícilísima su 
ectura. 

La primara línea corre por el borde de la cubierta: 

ANO i DNI; M: CC j LX j VI- PüIE j NOAS • MAIUI • S- HONoRaBI- 

[lis i R: SPÜI¡ Di REDDIS: ET: 1STITUIT= 
PITaIIAM- C« SOlTüY- PPlí- ET • 7"- LECTU • l' HOSPI 
TALli X: SÜLIDUS- HONORABILIS • lOHS.- SPuT- CANO 

* • • • • • 

NlCI: ET'; SBTHBSAURARII ; SEDIS • DERTUSE (1) 

Está, este sarcófago en el cementerio de los legos, adosado 
al muro de las capillas de la nave derecha de la iglesia. 

Dimensiones: 1*92.™ largo, P06.°* alto y 0'46.°* grueso. 

N.* ^.—Lápida sepulcral de marmol blanco, forma circu- 
lar apropiada á un nicho; dentro de un recuadro coronado de 
cruz, lleva estas cuatro líneas en caracteres del siglo XIII: 

Hic: ijiceT; bddig 

SSBNDIS; ÍBATEIÍ 

Bi^ATi^is; b; bbí^ 

Esta lápida no fué publicada porFinestres. Mide 0'45.°*de 
diámetro. 

Está en una de las capillas del ábside, con numerosos res- 
tos de los panteones reales. 

N.** 3. —Zc/;?iVZ¿í sepulcral de piedra del país, completamen- 
te fracturada, llevando en bajo relieve la imagen del Abad 
don Pedro Alferich, que falleció en 12 de Marzo de 131 1. 

Sobre la cabeza de la figura corre en dos líneas esta ley en- 
da^ que ya publicó Finestres, si bien posteriormente desapa- 
reció una parte de ella: 

(Hic iacet Dominus), P»:ADBBRICH:QÍ:XXV1II: 

(Abhas extitit) MOpSTBÍ^LPOPtmBTI (1) 



(1) No ha 6Ído posible reproducir en tipos góticos adecuados las insorip- 
ciones 7 abreTiatoras á que se refiere este estudio, á pesar de los calcos remi- 
tidos de algunas de las lápidas.— N. de la D. 



El erudito Finestres no copió la piilabra üfonasteri. Está 
esta lápida en el Aula Capitular, la 4/ contando al entrar de 
izquierda á derecha. 

Dimensiones: 2*17 °^ longitud; 0'89™ ancho. 

N.^ 4.— Fragmento de lápida sepulcral de piedra arenisca. 

Está muy maltratada y apenas puede leerse este resto de 
inscripción en caracteres monacales del siglo XIV: 

:If)6CX: ni Q^O , 

:iDeí(oi c; coí^; í^í mi 

s; os: DBti"j^g: h': ibojístíc 

w ccci XXX ii; jsoif i til i ol^i CB3I 

rie^stíccessoi^es ; el%>oB 

A>OBD"a: íñ^OBIÍB: CS 

Bí^i^BTtií^i :• 

.ACiPA .; QD ,..,.... 

"TTc, S 



Mide 0*46™ alto por 0*34 ancho. 

Este resto de lápida andaba rodando en el cementerio de 
los monges, y lo hicimos trasladar á una de las Capillas para 
su conservación. 

No lo publicó Finestres. 

N.^ h.-- Lápida sepulcral de piedra gris, con la efigie en 
bajo relieve del Abad D. Ponce de Copons, (gran bienhechor 
del monasterio,) que falleció en 1348. 



',1) Según la cronología de los Abades de Poblet, que trae Finestres, don 
Pedro Alferich no fué el Abad 28, sino el 30, estando equivocada esta lápida, 
como otras del monasterio que despuf s se citarán. El error fué debido á que 
los cronistas de la orden consideraban como primer Abad de Poblet á don Ge- 
rardo, po esionado de la dignidad en 1153; y en esta creencia se Hoyaba la 
cronología, hasta que Finestres, fundándose en documentos del archÍTO, des- 
cubrió que antes de don Gerardo, durante los dos anos que tardó la edificación 
del monasterio, hubo dos abades llamados don Esteban y don Yidal^ de los 
que se había pepdido la memoria. 



-( JI3 )- 

A ambos lados de la cabeza aparecen sus armas, dos copo 
nes^ j sobre ellas corre en dos líneas este epígrafe en caracte- 
res monacales, algo maltratados y en parte destruidos: 

aÍToÍ DmI: Mj CCCi XLi VUi; IV I KSi AVGTifobiitJi.DJ.VOTl' 
D* COPONIb'* Q- FUiT- XXIX • ABBAS • MOASTERI • PPLTI 

Esta lápida es la 6.* del Aula Capitular, contando al en- 
trar de izquierda á derecha (1). 

Dimensiones: 2*07°^ largo; 0*73™ ancho. 

N.** ^.—Sarcófago de piedra gris azulado, decorado con 
adornos ojivales y siete escudos de armas: dos en el frontal 
con un ala por divisa; uno en cada costado, con tres estre- 
llas, y tres en la cubierta, el del centro con estrellas y los la- 
terales con alap. Fué sepultado en él el venerable Bernardo 
de Alayá, (y no de Ayala como han escrito algunos cronistas), 
natural de Montblanch, que murió en 1348. 

Está este sarcófago adosado al muro del Claustro, al lado 
izquierdo de la puerta del Refectorio (conforme se sale de él), 
y lleva en el frontis este epitafio en capitales romanas, con 
rasgos de escritura monacal: 

HICi IACET; BÑ'i HDAY 

ANI: Bmri YBNeí^HBIIíE 

BÑ^• HDjiYAiqi; d: mote i jIDB 

O i cui'; aja; K^aescAip: i 
pace; Quii oBiip; i\ bins; me 

sis: IUDII': HNNOi DNIi M 
CCC; %li OCTHYO 

(li Ddtallamofl, quizá con exooso, la sitaacióo y orden de los sepal- 
oros del Aala Capitular, porque alg^unos cronistas del monasterio los oonfan • 
den, por no fi arse en lan inscripcit nes. 

Según Fineftres, este abad no fué el 29, sino el 32; porque, aparte 
del error citado anteriormente, los cronistas de la orden dejaron de mencioDar 
á farios Abades de corto gobierno, lo que hace que en las siguientes lápidas es 
noten di8i*repancia8 hasta de seis lugares, entre lo que ellas dicen y lo que 
Finestres afirma. 



-i 314 )- 

Dimensiones: 1*14°^ largo; 0'82™alto,y 0'45™ grueso. 

N.** 7.— ¿Trwa sepulcral de piedra arenisca, decorada con 
adornos ojivales y cuatro escudos, dos en el frontis y uno en 
cada costado, con las armas del apellido Marca, que son tres 
fajas angulares. Contuvo los despojos de D. Tomás de Marcia 
(y no Marta, como escribió Finestres y han copiado todos 
los cronistas de Poblet), doncel escudero del Infante D. Juan, 
príncipe de Aragón y duque de Gerona, hijo del Rey D. Pe- 
dro, al que sucedió. Tomás de Marca falleció en el monas- 
terio en 1360. (1) 

En el frontis del sarcófago, va la inscripción que declara 
estos y otros detalles, esculpida en caracteres monacales den- 
tro de un recuadro. 

Está en parte destruida y solo puede leerse lo que sgue: 



..DHDS., 

li bn: ^c: moijestb; ds: popdbjb; 

Bí\: TOMASi HB; flQHI^CA i DOH 

....cbdíscudeí^ídl: sBnYo]^: 



• • • • • 



..Te h: db: mhrca: d 

oijged: »d: comíat; d : i^osjsbddo 

Dimensiones: 1'08 ™ largo; 0'45 alto y 0*45 grueso. 

blsta urna se halla adosada al muro del Claustro principal, 
en la nave lindante con la Iglesia. El epigrafe no fué copiado 
por Finestres. 



(i) Qerónimo de Zuritti en 6116 Anales de A ragón^ oiU oon frecaenoia á 
este caudillo, dándole el cargo de consejero del infante D. Juan, si bien le llama 
Tomas de Jiíarza. Tal Tez la G de Marca sea es la inscripción una cedilla; pero 
no puede afirmarle por estar la piedra del sarcófago muy carcomida y fracturada. 



— ( 315 h- 

N.** 8. --Lápida sepulcral de piedra del país, empotrada co- 
mo sillar en el muro del Claustro, entre el paso del Locutorio 
y la escalera del Dormitorio de Novicios. 

Lleva en seis líneas una curiosa inscripción, grabada en 
caracteres monacales y referente al converso Fr. Guillen 
Tost, asesinado por unos vecinos de Prades po»* defender el 
bosque de Poblet. Hállase la sepultura al pié de la lápida, en 
el pavimento del Claustro, y lleva esculpida en la losa que 
la cubre la efigie del converso en bajo relieve. 

Dice la inscripción: 

ACIi lAU: FRAREi G{ TOST 
Qüi; PKB: DEMANAR: JUSTICIA: I 
PER: DEFENSIO: DEL! BOSCH: DEP 
OBLET'; PERHOMENSi-DE; PRADES] FO 
MORT: CÜIUSi ANIMA; REQlESCATi INP 
ACE; AMEN: ANO: Mi CCC; LX; VI 

Mide 0*45 metros de largo por 0^35 de ancho. 

N.** 9. — Z7/^« sepulcral de piedra arenisca, decorada con 
adornos ojivales y cinco escudos de armas de la casa de An 
glesola, uno en cada costado y tres en el frontis. Por el bor- 
de inferior de éste corre la inscripción en caracteres monaca- 
les, formando una sola línea destruida en su parte media: 

HÍC: RÍQDIISCiT : Ti PIGK OBÜTi AM"íh|: li Mi íl iTtll 

Contuvo esta pequeña urna los restos de doña Leonor de 
Anglesola, hija del noble don Ramón do Anglesola y esposa 
de don Gastón de Moneada, que falleció^ como consta del epí- 
grafe, en 13B8. 

Esta inscripción no fué publicada por Finestres. 

Se halla el sarcófago en el Claustro principal, adosado al 
muro de la iglesia. 

Mi'le 0*96 metros largo, por 0*55 alto y 0*50 ancho. 



-(.3i6 )- 

N.* \(i. —Lápida sepulcral de piedra del país, con la efigie 
muy bien esculpida en medio relieve del Abad don Guillen 
de AguUó, que falleció en 13 de Julio de 1393. 

Tiene á los lados de la cabeza dos escudos de armas, con 
cuatro escaques por blasón, emblema de la casa de AguUó ó 
Aguilló, siendo este apellido el más propio, como se vé en el 
epígrafe que corre en dos líneas sobre la cabeza de la figura, 
y dice así: 

HIC: UCT: DOP»: G»; AGUYLLO: Qül; XXXII i ABBSi í'ü 

ITi PPLTi: OB^r: XIII i DIE; MES'Si lüLII- ANO; Í3nI; ñ... 

CCC...XÍJ: ifl(l) 

Es la segunda del Aula Capitular, contando al entrar de 
izquierda á derecha. 

Dimensiones 2*00 metros largo; 0*70 metros ancho. 

N.* \\, —Lápida sepulcral de piedra gris, sin otro adorno 
que este versículo^de los Psalmos en su parte superior, gra- 
bado en letras monacales del siglo XIV: 

. MISERERE. MEI. DEÜS- 
. SECÜNDUM. MAGNAM. 
. MISERICORDUM. TUAM- 

Según dice Finestres esta lápida cubría los restos del abad 
don Vicente Ferrer, que comenzó á gobernar en 1393 y falle- 
ció en 1411. 

Está en el pavimento del Claustro, á la entrada del Aula 
Capitular. 

Dimensiones: 2*10 metros largo; 0*73 metros ancho. 

N.* Vi.Sarcófago de piedra del país, decorado en el 



(1) No faé ol Abad 32 sino el 35, según Finestres. 



— ( 317 )— 

frontis con dos castillos almenados. Lleva sobre la cubierta 
este epígrafe, desgastadísimo por el tiempo: 

HICrIACET 
iPETRVS: 
DE:SOLAB 
IO:NOTAB 
lüS: ILLERDE 

Fué sepultado en este panteón, como consta del epígrafe, 
Pedro de Soler, notario de Lórida,8in que hayamos podido 
hallar la fecha del sepelio. 

Está el sarcófago adosado al muro del Cementerio de los 
monges. Dimensiones: 1'78 metros largo, I '06 alto, 0*32 ancho. 

N " 13.--Ldpida sepulcral de piedra arenisca, con la efi- 
gie en bajo relieve del Abad D. Juan Payo Coello, que falle 
ció en 10 de Noviembre de 1498. Está la figura bajo un ele- 
gante arco de crentería, y al rededor de la lápida corría una 
inscripción en caracteres góticos, de la que solo se conservan 
algunas palabras, que con gran trabajo pueden leerse. 

Dice el epígrafe, completado con la copia que publicó Fi- 
nes tres: 

(ffoc suh lapide D, Johanes Payo Coello) 
POPULET; ABBASi XLI dormita qui nobili natus genere, 

[secularem militiam= 
pro Monachatu mntamt. Ante á fra TRIB' \ ELECT' \ 

CASSATAM : bello: domum; 

rPULCRIOREM*: FECITi Tamdem spiriíum redidit Creatori. 

Está en el Aula Capitular, número 7 contando al entrar 
de izquierda á derecha. íl) 

Dimensiones: 2*10 metros largo; 0*82 ancho. 

N.<> 14.— Z¿ít?í¿« sepulcral de piedra del país, con la efi- 



(l) Según Fineatrep^ no fué el 40, como rézala inscripoióot «no el 44. 



"T 



-' 318 )- 

gie en medio relieve del Abad D. Domingo Porte, que falleció 
en 23 de Mayo de 1526. 

A ambos lados de la cabeza lleva el escudo de armas, cuyo 
blasón es una puerta mural coronada por el báculo abacial. 

La inscripciÓD, en eleganttís caracteres romanos, solo 
dice: 

MISSERBRB • MBl 

DEVS . SECVNDVM • MAGNAM MISEBICORDIAM. TVAM 

ET -SECVNDVM 
MVLTITVDINEM • MISERA CIONVM- TVARVM 

Es el tercer sepulcro del Aula Capitular. 

Dimensiones: 1*96 metros longitud; 0'70 ancho. 

N.** \h. --Lapida sepulcral de piedra arenisca, con la efi 
gie en alto relieve del Abad D. Fernando de Lerín, que falle- 
ció el 24 de Noviembre de 1546. 

Es buena escultura. 

Su inscripción, en caracteres romanos con rasgos góticos, 
corre alrededor de la lápida: 

CREDO:Q:REDEM 
PTOZ:ME»:VIVIT: ET:NOVISSIMO: DIE:DETERRA:SVRR 

ECTVRV»:SVM:ET:1NCA 
RNE:MBA:VIDEB0:DEVM:SALVAT0REM:MEVM41:5:4:6: 

Está en el pavimiento del Aula Capitular, la 5.* contando 
al entrar de izquierda á derecha. 

Dimensiones: 2^35 metros longitud; 0'96 ancho. 

N.* 16.— Z^'é/^ sepulcral de piedra blanca, con la efigie 
en bajo relieve del obispo de Nicópolis don Francisco Roures, 
auxiliar del cardenal-arzobispo de Tarragona, don Gerónimo 
Doria. En una visita que giró á la diócesis en 1558, de orden 
del arzobispo, enfermó en el monasterio cartujo de Scala-Dei; 
y habiendo recibido ya el Viático, se hizo llevar en andas al 
monasterio de Poblet, ordenó allí su testamento dejando to- 









-( 319 )- 

dos sus bienes á la Comunidad y murió á 24 de Mayó del ci- 
tado año. 

Aparece en la lápida vestido de pontifical, con báculo y 
mitra; debió ser buena escultura; pero está ya tan desgastada, 
por hallarse en el pavimiento del Crucero y en sitio de mucho 
paso, que apenas se puede apreciar su mérito, así como la 
inscripción que en hermosos caracteres romanos corre al re 
dedor de la lápida, y dice: 



HIC . lACBT . R . DNS • FR 



FRANCVS ROVRES - ORDINIS • PREDICATORV • EPS • NICO 

POLiTÁVS . Q . SE . ET . SVA 



POPVLETO • DICAVIT • OBIIT. 24 . MEN3IS • MAII • ANO • 1558 

Está, como queda indicado, en el pavimento de la iglesia^ 
brazo derecho del Crucero, delante del panteón ó cámara se- 
pulcral de la casa ducal de Cardona. 

Dimensiones: 2,26 metros; 0*87 metros ancho. 

N.* n.— Lápida sepulcral de piedra gris, con la efigie en 
bajo relieve del Abad don Pedro Boques ó Buoques (como 
aparece del epígrafe) que talleció en 1564. 

Lleva en la parte superior de la lápida, dos escudos, con 
tres herraduras por blasón, y al rededor esta leyenda en ca- 
pitales romanas: 

HIC ♦ I ACET ♦ DÑS ♦ FR ♦ PETR» 
B/OQVBS ♦ QVI ♦ QVADRAGESIM» ♦ QV ART» ♦ FVIT ♦ ABBAS ♦ 

POPVLEFI ♦ ET ♦ REGA VIT 



♦ 18 ♦ ANNIS ♦ ET ♦ OBIIT ♦ KALEDAS^NOVEBHIS^ ANI ♦ 1564 (1) 

Está en el pavimiento del Aula Capitular, la 8.* de izquier- 
da á derecha, entrando. 

Dimensiones: 2' 10 metros largo; 0*87 metros ancho. 



(1) Este abad, begúu U cronología do Finestres, fué el 50. 



N.* 19.— Lápida sepulcral de piedra gris, con la efigie en 
gran relieve del Abad don Juan de Quimera, que murió en 
4 de Enero de 1583. 

Es escultura muy bien trabajada, con dos ángeles en la 
parte superior, en actitud de coronar la figura, y una carte- 
la en la inferior dond^^ aparecen las armas del AbadGuimerá, 
que son: 1/ y 4.* las iniciales P. O. de Poblé t; 2.* y 3.* dos 
barras. 

La inscripción, llena de ligaturas, (1) corre alrededor de la 
lápida, y dice en caracteres romanos: 

HIC* lACBT. DÓMP 
ÑF PRATBK- lOANES- AOvIMBRANo- QVADBAGBSIMt* QVINTVS* A 

BRAS- POPVLBT. 
Qal ObIIT- PRIDIB* NoN&<9. lANvARII- ANo- 1583 RAQvISSCANT- 1N- P. AMB 

Está este sepulcro en el atrio de la Iglesia^ en el pavimen- 
to de la Capilla del Santo Sepulcro, delante de las gradas del 
altar. Fué allí sepultado el Abad Quimera, y nó en el Aula 
Capitular como era costumbre, y por gracia especial de la or- 
den en consideración á haber sido el fundador de la citada ca- 
pilla, dotándola de rentas suficientes. (2) 

Dimensiones: 2^44 metros de longitup, por 0*92 metros de 
ancho. 

N " \9. --Lápida sepulcral de piedra arenisca, con la efi- 
gie en bajo relieve del abad D. Francisco Oliver de Boteller, 
que falleció en 159S siendo diputado de Cataluña. 

A los pies de la figura aparece dentro de una cartela, el 
escudo de armas del abad, que lo componen: 1.^ y 4.* nn oli- 
vo; 2^ y 3.* un bote 6 tonel. 



( 1 ) Bo la re prodDooitfn de esta y otras lápidas con ligaturas, do ha sido 
pofible guardar la exactitud que es de desear en eetos trabajos.— K. de la D. 

<2) Don Juan de Guimerá, que en la lipida apareo oomo abad 45, es^ 
según Finestris, el 51. 



~( 321 )— 

La incripción, perdida en parte, corro alrededor de la lá- 
pida y dice en capitales romanos: 

HIC . lAOBT . D, Fr, 
Francmo OUver á Boteller XL VI Abbas POPVLETI- OBIIT- BARgHlNON/tí 

DB?VTATVS . Cataloniíe 

16. KáiLBNDAS .YVNI- ANNO 1598 RBQVIBBCAT- IN PACB AMb (1) 

Está en el pavimento del Aula Capitular, el 10.* contando 
al entrar de izquierda á derecha. 

Dimensiones: 2'35 metros longitud; 0'93^'metros ancho. 

ÁNGEL DBL ArCO> 
Jefe del Museo Arqueológico de Tarragona, 

(Se continuará). 



-••• 



UNA NOTA DE ANTROPOLOGÍA 



Los primeros pueblos pudieron conocer y poseer objetos de 
cobre, de bronce y de hierro. La tradición nos dice que algu- 
nos siglos después del nacimiento de Adán se conocía el cobre y 
el hierro. 



El cobre, el hierro, el oro y la plata debieron usarse desde 
los primeros siglos, por lo tanto en algún sitio la civilización 
matericl no fué tan rudimentaria, 

' El tobre, el hierro, el oro y la plata, se conoció y debió usarse deide 
los prioBeros siglos. 

El hombre emplea generalmente para satisfacer sus nece- 
sidades, de lo que conoce, lo que le]es más útil, y de ésto, lo 
que tiene más á mano, ó le es más fácil adquirir. De aquí el 
porque los primeros hombres, ó^sean los pueblos que conoce- 
tnos por paleolíticos, echasen mano para cubrir ó satisfacer 



(1) No fué el 'Abad 46, según el repetido cronista, sino el 52. 

r 



SUS necesidades^ de los cuerpos que había en la naturaleza, 
con los cuales dándoles forma adecuada construyeron sus uten- 
silios, vestidos, objetos de adorno, etc. Las pieles debieron 
servirles como abrigo, abrigo que debió ser más ó menos com- 
pleto, según el clima á que ^estaban sujetos. La piedra, los 
huesos^ la madera j la arcilla, hallándose en todas las regio- 
nes del globo, debió ser la primera materia más empleada, 
como así nos lo prueban las estaciones paleolíticas. 

Todo lo que llamaba su atención y encontraban tener apli- 
cación debieron emplearlo, así es que vemos en la época pa- 
leolítica, utilizarse muchos cuerpos que hay esparcidos por 
la naturaleza; en primer lugar citaremos, los colgantes de 
liñito de Tahyngen, y después; los fragmentos de esteatita 
descubiertos por M. Piette en Góurdan, tallados en ornamen- 
tos angulares y agujereados con dos orificios evidentemen- 
te destinados á la suspensión, y además granos de azaba- 
che para collar. M. M. Bourgeois et Delaunay citan de Ville 
honneur. perlas de calcárea cristalina^ de esquisto gris y de 
liñito. En la estación de Menieux (commune de Edén, Cha- 
rente) ha recogido con silices tallados que presentaban los 
tipos conocidos con los nombres de mousterien y solutréen, 
bolas hechas de calcárea cuidadosamente pulidas y variando 
dí^ 3 á 6 centímetros de diámetro. 

Así mismo empleaban los pueblos paleolíticos varios 
cuerpos colorantes. M. Peccadoau de Lisie ha encontrado 
fragmentos de sanguínea en Montastuc; el abbé Maillard, 
piedras de oligisto rojo en la Mayesme; M. Cazalis de Fon- 
douce, una concha conteniendo aun un poco de polvo rojo 
muy fino, en la gruta de la Salpetreére; M. M. Lartet y 
Christy han hecho los mismos descubrimientos en las caver- 
nas de la Dordogne; M. Dupont en el agujero de Chaleux en 
Bélgica; M. de Ferry en Solutré; M. Piette en Gourdon; M. 
Ri viere en Boussé- Boussé; y M. M. Bourgeois y Delaunay han 



323 )— 

ftiicontradü no solam^^nte en Villehonneur un pedazo do san- 
guínea del gruí^so de una pequeña nuez, si que también 
un pequeño canto.de forma oval destinado á triturar, pu^^s, 
las pequeñas cavidades de la superficie presentaban en el 

raoraeiito del descubrimiento trazas de materia colorante 

Kn Chatelperron, se han recogido fragmentos de manganeso', 
v\\ Cuev£ de Roca cerca de Valencia trozos de cinahrio\ y en 
diversas estaciones de los Pirineos y principalmente en la de 
Aurensan cerca de Bañeras de Bigorra, ocre ó limonita; en 
Salutre fragmentos de ocrCy grafito^ limonita, manganeso hi- 
dratado, han sido rascados con un sílex del cual aun pueden 
observarse las estrias. M. Schaafhausen ha retirado de una 
caverna de la Westphalia una piedra plana que tenía una 
cavidad natural en la cual estaba conservado o(;r^ de un color 
amarillo oscuro. Los mismos descubrimientos se producen en 
Inglaterra. En Castern (Staffordshire) se ha recogido un 
fragmento de ocre que testifica por su desgaste un largo ser- 
vicio; en Cantyre (Argyleshire), un pedazo de hematita roja 
traida sin duda del Westmoreland ó del Lancashire; en la 
c.iverní de Kent, peróxídh de manganeso y en un tiímulus 
cerca de Houiton, nodulos de ocre. 

HemQS hecho esta relación para venir á decir que si los 
primeros pueblos emplearon tantos minerales, ¿acaso con más 
razón no debieron r^^coger las pepitas de oro y la plata, el 
hierro y el cobre, todos en estado nativo, los cuales les pro- 
porciouabi un cuerpo maleable capaz de tomar formas varias 
con el martillo? Sin vacilar hay que suponer los em- 
plearon. (1) 



ll) M. Delom en bu obra Le cuivfe et le bronce^ (P^?- **) <1><56 <l**® ®* cobr»» 
iiHtivo atendido á qae se diferencia mucho de las otras piedras ya por sus pro- 
piedrides particulares, como por ser maleable, blando y por su color briüante, 
debi6 atraer la atenoidn do sus obserTadores como materiales para la constrnc • 
cion de sns útiles. 



-( 324 )- 

Lo que si debía suceder es que solo emplearon cada uno 
de estos metales las familias que sentaron sus reales en lasco- 
marcas en las cuales se hallaba el oro en pepitas^ ó la plata, ó 
el hierro ó el cobre en estado nativo, ó bien más tarde cuando 
nuevas oleadas humanas ó emigraciones, lo llevaron consigo 
á tos países que no los poseían. Se comprende que estos me- 
tales se hallen en contadísimas estaciones de la edad de pie- 
dra, porque estos metales nativos se encuentran en muy pocos 
puntos y debían presentarse en cantidad escasa en la super- 
ficie de la tierra. Veamos en qué puntos existen estos meta- 
les, en qué cantidad y cómo. 

El ORO NA.TIVO se le encuentra en la naturaleza, cristali- 
zado, perteneciendo al sistema calcio, en estado granuloso ó 
laminar y en pepitas ó pajitas. Se encuentran pepitas cuyo 
peso llega á algunos kilos. Hállase á veces aliado á la plata 
en la proporción que varía de 8 á 72 por ciento y algunas ve- 
ces el oro contiene un poco de paladium, rodium, iredium, 
etc. Hállase el oro nativo en ñlones que atraviesan las zonas 
primitivas, teniendo por ganga el cuarzo. Los yacimientos 
más ricos son los montones de guijarros diluvianos que se 
encuentran en California, en el Brasil, en el üral y en la India, 
loá cuales contienen al mismo tiempo el diamante. En Espa* 
ña se le encuentra en algún río. 

En Francia se le encuentra en el riachuelo de Eypailly y 
hasta en el Ródano. Hállase asimismo en filones en la 6ar- 
dette, en el Delfinado. 

La plata nativa.— Es un mineral de un blanco metálico 
más ó menos empañado, compuesto en gran parte de plata y 
un poco de cobre; en algunas localidodes es aurífera. Le 
acompañan otros minerales de plata, particularmente el sul- 
furo y cloruro. Preséntase en cristales cúbicos ú octaedros, 
en filamentos, algunas veceb en placas más ó menos exten- 
sas, en fin, en pedazos macisos, no siendo raro encontrar ma- 



— ( 325 )— 

sas amorfas pesaado un kilo. Se citan, dice M. Bouillet, dos 
en las minas de Kongsberg (Noruega) que pesaban cada uno 
algunos quintales. En el Lago Superior se le encuentra en 
masas considerables asociado al cobre. Ordinariamente la 
plata nativa está diseminada en las rocas ferruginosas lla- 
madas tierras rojas^ verdadero mineral de plata,* que contie- 
ne de 1 á 4 milésimas de plata; tal es en Francia el mine- 
ral de Huelgoat (Finisterre), y en América, las de Chile y de 
México. 

El hierro Nativo.— Hállase en la superficie de la tierra y 
en bloques, siendo su origen probablemente meteórico. No se 
halla puro y sí con un poco de niquel y á veces con materias 
silíceas. Los aereolitos son asteroides, que haú sido extraídos 
de la tierra, y no son más que hierro nativo aleado al niquel 
y al cromo; algunos contienen además la sílice, el peridato 
y muy raramente el azufre y el clorhidrato amónico. El más 
célebre es el que se conserva en San Petersburgo, que es co • 
nocido por hierro de PalldSj en el Jardín de Plantas de París 
había hace pocos anos más de 80 aereolitos con la indicación 
del lugar y fecha de su caída. 

«Si bien la caída de piedras era conocida de los antiguos, 
dice Bouillet; no se ha hecho constar oficialmente hasta el 
que cayó en Aigle en 20 de Abril de 1803 que fué objeto de 
una información por la Académie des Sciences,!^ 

Cobre nativo.— ¿En dónde se halla el cobre nativo? ¿Halla 
se en grandes cantidades? 

Veamos lo que nos dice M. C. Delon en su obra Le cuivi^e 
et le tronce al ocuparse de este metal nativo: ^cHastn hace 
pocos años se le había negado al cobre nativo el título de mi- 
neral. No es que fuese absolutamente raro, al contrario, se 
le encontraba en gran número de minas de cobre, pero rela- 
tivamente en muy pequeñísima cantidad. En la actualidad 
no es que ño se haga caso de él, no por cierto, sino que no se 



-( J26 )- 

halla en cantidad suficiente para tratarlo aparte, y por esto 
se le mezcla al otro mineral de cobre objeto de la explotación. 
Es en este estado como se le encuentra al cobre nativo en Chi- 
le, en las minas de Cornouaille (Inglaterra), en Chpssy cerca de 
Lyon, en los magníficos yacimientos de las montañas del 
Ural, en el Hartz, país clásico de las minas; algunas veces 
bajo la forma de pequeñas placas delgadas y flexibles, de 
concreciones irregulares, de filamentos delicados parecidos á 
una franja embrollada, más raramente en cristales limpios, 
muy grandes y muy bien formados. Los cristales más peque- 
ños, 'se muestran agrupados bajo forma á(^ estrellas, recor- 
dando las estrellas de nieve y las de vejetaciones ramosas. 
Casi en ninguna parte se le había encontrado aislado y si»en 
filones perdidos, en islotes rocosos y salvajes de las Shesland* 
y de las Feroe (al N. de Escocia); pero aliora debido al gran 
número de capas que se han dado á luz en los Montes Urales, 
y sobre todo después del descubrimiento de los magníficos 
yacimientos del Lago Superior, ha hecho que el cobre nativo 

ha tomado el rango entre los minerales más importantes. Ya 
nos hemos ocupado antes de estas hermosas minas y de su 

antigua explotación por los pueblos salvajes, breve historia 
que es menester completar aquí con una rápida descripción 
hecha bajo otro punto de vista. 

En las riberas de la inmensa capa de agua en el estado 
de Mechigan, bajo el cielo riguroso del paralelo 48,"* se halla 
colocada una de las capas metalíferas más notables. El sitio 
guarda su rudeza salvaje; el país está cubierto de negras sel- 
vas, inmensa», casi inexplorables, que en ciertos puntos se 
prolongan hasta las orillas escarpadas del lago, y se avanzan 
sobre los promontorios, echando sus sombras sobre las aguas. 
El lago en sí es imponente y hay en él tempestades furiosas y 
repentinas; durante la mitad del año le cubre una espesa ca- 
pa de hielo que interrumpe la navegación, mientras que las 



-( 327 )- 

vías terrestres desaparecen bajo la lúgubre sábana de nieve 
que cubre toda la región. La roca que encierra ó contiene el 
metal, forma vastas hiladas inclinadas y surcadas de poten- 
tes filones. Inmediato á estos filones, la misma roca está 
acribillada de núcleos de cobre metálico, de manera que en 
donde se encuentran en gran abundancia, se explota en ma- 
sa á título de mineral. Al Sud del Lago, en Clíff, el yaci- 
miento presenta venas anchas de 50 á 60 centímetros ó más. 
Allí el cobre nativo se encuentra también en masas irregu- 
lares, en bloques enclavados, á veces enormes; algunos al- 
canzan hasta 10 ó 20 toneladas, de manera que la dificultad 
está en dividir la masa metálica en trozos á propósito para 
poderlo hacer pasar por las galerías de la mina.... Pero esto 
es aun nada; en 1856 se concluyó la extracción por tragmen- 
tos de una masa de cobre que ha proporcionado más de 500 
toneladas de metal. A cierta distancia de allí, en Onontagon, 
un potente filón contiene también bloques enormes; además, 
en ciertas partes de la capa el cobre es argentífero, tan rico 
algunas veces, que al cortar la masa con útil cortante, se ve 
aparecer un jaspeado blanquecino de plata dentro del color 
rojo del metal.» (1). 

Pero se nos dirá: ¿cómo podían explotar este cobre in- 
crustado en la roca, los pueblos paleolíticos con útiles tan 
sencillos como los que podían disponer? 

Si bien el cobre nativo se encuentra á veces aislado, las 
más de las veces está cogido á la roca. Para separarlo sin 
útiles de hierro los pueblos primitivos pudieron emplear el 
luego. Hé aquí como lo describe M. Delon: 

«Cuando los anglo-americanos descubrieron los ricos ya- 
cimientos del Lago Superior, sus primeras excavaciones pu- 
sieron al descubierto los antiguos trabajos practicados allí, 



(1) Delcm. Le Cuivre et le bronce, pag. 62! 



328)- 

lo8 cuales eh alganoe pantos se remootaban á una época 
muy antigaa. £n ciertos sitios, an espesor considerable de 
tíería vegetal había llenado los vacíos; y sobre esta tierra 
lentamente apisonada, algunas generaciones sucesivas de 
árboles centenarios, habían crecido y luego muerto dejando 
sus restos superpuestos para testimoniar el largo tiempo em • 
pleado en aquellas acumulaciooes. En otras excavaciones pa- 
saba lo contrarío^ eran todas recientes, listos vacíos eran 
muy grandes en superficie, pero la explotación llegaba á po- 
ca profundidad; variable de tres á doce metros según los lu - 
gares, sin duda hasta que las aguas, que no sabían agotar, 
venían á poner un obstáculo á los trabajadores. A pesar de 
esto la cantidad de metal extraído debió ser considerable. 

«Cada año en la buena estación, numerosas tribus indias 
iban á extraer el precioso metal de las entrañas de la roca 
¡Rudo trabajol Esos pobres mineros tenían por único útil, 
martillos de piedra absolutamente idénticos á los que se han 
descubierto en España en las minas cuya explotación se re- 
monta á las primeras edades. El cobre, ya lo hemos dicho, 
existe en aquella localidad al estado nativo (metálico); 
se presenta en granos, en pequeños núcleos y en blo- 
ques de todas dimensiones, incrustados en una roca muy 
dura. Para desprender estos núcleos metálicos, era pre- 
ciso romper y separar por fragmentos esta roca. El mi- 
nero indio, lo mismo sin duda que el trabajador de la edad 
de bronce europeo, sabía aprovecharse de la fuerza de desa- 
gregación del fuego. Al pié de la roca ó bloque que con- 
tenía el metal y que se quería descantillar, se le ponía un 
fuego de faginas y ramas muertas; bajo la acción del 
calor, la piedra se rajaba y se desagregaba un poco. Además 
de emplear sus martillos de piedra, los obreros atacaban la 
roca con la punta endurecida al fuego de una palanca de 
madera, que introducían en las grietas, y que se esforzaban 



329 )— 

6Q menear y desprender los fragmentos. En tales condicio 
nes el trabajo era penoso y á más poco productivo. Ignoran- 
do el arte de fundir el cobre, estos pobres indios no podían 
utilizar los fragmentos de metal arrancado; los pequeños 
núcleos debían encontrar raras aplicaciones; los gruesos blo 
ques ricos de estos filones, tampoco debían emplearlos por 
imposibilidad, no tenían útiles cortantes y debían resignarse 
á dejarlos en su sitio. Solo debian aprovechar los de dimen* 
siones medianas, los cuales pagaban los esfuerzos y penali- 
dades sobradas, dándole materia para un hacha ó un útil. 
Dábasele la forma por un martillado prolongado en frió; uua 
piedra dura servía de yunque y otra de martillo. Todas estas 
luchas» todas estas miserias nos las imaginamos como sim- 
ples conjeturas; la historia está escrita en trazos irrecusables 
en jas miemas escavaciones en donde se han encontrado los 
carbones, los tizones á medio quemar al pié de la roca enne- 
grecida por el humo, las palancas de madera, los martillos 
de piedra, mellados por el choque los grandes bloques medio 
desprendidos ó yaciendo abandonados como inútiles.» (l) 

De todo lo dicho se deduce que los objetos de hierro, cobre, 
oro y plata, pueden ser casi tan antiguos como el hombre^ 
casi tanto como los de piedra astillada, por que, repetimos, 
¿acaso no debió llamarles más la atención estos metales 
en estado nativo, que muchos de los minerales que hemos 
visto emplearon y que se les clasifica como objetos de los 
pueblos paleolíticos? ¿Se necesitaba más inteligencia para 
recoger el metal nativo y golpearlo, hacer con él un útil, 
que arrancar el silex y tallarlo? ¿Costaba más extraer el me- 
tal y labrarlo, que extraer otros minerales y elaborar con ellos 
objetos de adorno? 

No pensamos así solamente nosotros. M. Jules Garnier en 



(l) M. C. Delo'i. Le cuivrf et le bronce, pág, 23, 24 jr 25. 



— ( Z30 )— 

su notable obra Le/er^ dice ocupándose de los primeros hom- 
bres que extrayeron el hierro del mineral: «Hay fundadas 
razones en creer que este descubrimiento fué no solamente 
posterior al del trabajo del metal nativo, como el oro, la 
plata, el cobre y hasta el mismo hierro, sino que aún más, 
que no reinó hasta después de los metales cuya explotación 
es muy fácil, tales como el hierro, el estaño,. etc. Puede aun 
añadirse, que si los metales nativos no hubiesen existido, el 
hombre no hubiera jamás extraído el hierro de sus minerales, 
pues la metalurgia del hierro es tan complexa que exige apa- 
ratos y métodos C(»mplicados; el trabajo del oro y la plata 
nativo habían enseñado el martillado; y el del cobre nativo, 
la fu^ón. De esto al tratamiento de los minerales ricos del 
metal de hierro, solo había un paso; el empleo de los sople- 
tes, del tostado del mineral y de los fundentes, se gene- 
ralizaron.» (1) 



Para obtener el tronce no fué necesario extraer antes del 
mineral, el cobre y el estaño. No era necesario conocer la me 
talúrgia de estos metales, pudieron emplear un procedimiento 
directo muy fádl, y pudieron obtenerlos los primeros pueblos. 



Para obtener el bronce no fué necesario extraer antes del 
mineral el cobre y el eslaño. La metalurgia del bronce es tan 
sencilla que pronto debieron emplearlo los primeros pueblos 
que contaban con minerales apropósito,. Consecuencias que se 
derivan de esto. 



Que el cobre se conoció antes del bronce, es lo más pro- 
bable, pero no la metalurgia del cobre; solo debia conocerse 
el cobre nativo, tal como se encuentra en la naturaleza. 



(1) M. Jale« Garaier.—Lf/éff pág. 5 y 6. 



— ( 331 )- 

Creemos que el bronce pudo lograrse sin el cobre y es- 
taño obtenido del mineral, y lo creemos porque es muchísi- 
mo más íácil obtener el bronce directamente de los minera- 
les de cobre y estaño. Recordamos que por espacio de siglos 
el latón, ó sea la aleación de cobre y zinc, se ha fabricado em- 
picando cobre y mineral de zinc y sin que se conociese el me- 
tal zinc. Siendo esta cuestión importantísima en Protohisto- 
ria, creemos deber darla á conocer. 

He aquí como M. C. Delon en su notable obra Le cuivre 
et le bronze describe la fabricación del bronce tal como le 
parece tuvo lugar en un principio. «Nuestros antiguos fundi- 
dores, dice este autor, mezclaban el mineral de cobre (ó á 
veces el cobre en fragmentos) con el mineral de estaño, en 
las proporciones que la experiencia les habia hecho adoptar; 
después a esta mezcla se la sujetaba á la acción del fuego, en 
medio de carbones incandescentes. Por una reacción que ex- 
pondremos más adelante, los dos metales se reducían á la 
véz^ se combinaban inmediatamente y se fundían juntamente, 
de manera que el producto que se recogía era la aleación 
bronce que se había obtenido directamente. Procediendo así, 
la presencia del estaño facilita singularmente la fusión del 
cobre, que es el más rebelde á la acción del fuego». 

Luego empleando directamente los minerales de cobre y 
de estaño, no es necesario un horno de gran temperatura 
como la que exige la metalurgia del cobre, ó lo que es lo mis- 
mo, bastaba un sencillo y pequeño horno hecho de piedras. 

M. Delon, continua diciendo: cSe ha creído por espacio de 
mucho tiempo que desde el origen de su fabricación, el bron- 
oe se obtenía por medio de crisoles. Por razones que seria 
imposible discutir aquí con toda la extensión necesaria, ha 
conducido hace poco á otros observadores á emitir «una opi- 
nión contraria: nosotros nos ponemos del lado de estos últi- 
mos. El bronce ha podido obtenerse directamente en peque- 



— ( 332 )— 

ños hornos de construcción grosera, análogos á los que sirvie- 
ron á los primeros metalúrgicos para obtener el hierro; es 
decir, teniendo la forma general de los hornos llamados de 
cuba, Imaginaos una especie de torre de pequeñas dimensio- 
nes, redonda de 1." 50 á 2 metros de altura, formada de pie - 
dras duras con mortero de arcilla. La cavidad interior casi 
cilindrica es la que sollama la cuba; el fondo de esta cuba 
, tapizada de una espesa capa de arcilla, debía para la comodi- 
dad del trabajo, encontrarse un poco más elevado del nivel 
del suelo que le rodea. A muy poca distancia del fondo de la 
cuba, algunas aberturas formadas en la mamposteria grosera 
que constituían las paredes del horno, permitían al aire intro- 
ducirse en el horno para que quemase el combustible. Este 
fué sin duda, primero^ de ramas secas rotas á trozos, y después 
carbón de madera, más ó menos irregularmente carbonizada 
por un principio de combustible en montón ó pila. La cavi- 
dad del horno lleno de carbón incandescente, siendo de buena 
altura, se produce naturalmente un tirage muy vivo: el aire 
atraído por las aberturas que hay en la parte baja del horno 
avivaba violentamente la llama. Entonces bastaba echar al- 
ternativamente por la boca del horno, cargas de combustible 
y cestas de mineral de cobre y de estaño trituradas hasta el 
tamaño de arena gruesa y mezclado antes en proporción con- 
veniente. Al llegar estos minerales á la masa ardiente y sobre 
todo cerca de las aberturas por donde entra el aire y que es en 
donde el calor es más vivo ó intenso, los dos minerales eran 
descompuestos: los dos metales resultantes fundían juntos, 
se aleaban, y la aleación líquida caía al fondo de la cuba en 
donde se reunía manteniéndose fundida,. Para extraerla, bas- 
taba practicar con un útil puntiagudo en la arcilla medio cal- 
cinada una ranura en pequeño canal, por donde el metal lí- 
quido salia formando un pequeño reguero de metal ardiente. 
Entonces se podía recibir el chorro en la abertura de los mol- 



— ( 333 )— 

des que se habían puesto cerca del horno, ó recogerlo en un 
vaso de tierra, de donde por medio de una cuchara de largo 
mango se le echaba á las muelas. Es cierto que procedien- 
do de esta manera una parte del metal se perdía entre las 
cenizas y entre las pérdidas de todas clases; pero ¿quién no 
sabe que es una condición inevitable de las industrias en su 
infancia?» (1) 



. La tradición de les antigües puebles nos indican que se 
conocían los metales antes del Diluvio Universal^ por lo tanto 
la civilización material de los primeros pueblos no era tan ru - 
dimeníaria. 



Que el Diluvio Universal tuvo lugar, es la prueba el que 
los pueblos de la antigüedad conservaban el recuerdo del Di- 
luvio, y cuando la creencia es universal el hecho es cierto* 
Pues bien, en la tradición de estos pueblos se vé la construc- 
ción de una gran embarcación ó edificio flotante, para salvar 

se del cataclismo algunas personas, y conservar así además, 
el reino animal. 

Una piragua puede construirse sin instrumentos ó útiles 
de metal, basta el fuego y sencillos instrumentos de piedra; 
pero, en la construcción de un grandioso edificio flotante^ ¿es 
posible hacerlo de una pieza y sin medios? Este edificio flo- 
tante, según la tradición, era inmenso, y dice además que se 
hizo de maderas labradas y con divisiones, puerta, ventana, 
etcétera, y siendo así ¿no es necesario útiíes de metal para 
labrar bien la madera y juntarla perfectamente, darle buena 
trabazón con armaduras de madera y buenos clavos metá- 
licos? Luego, debían conocer el metal los constructores del 
arca ó edificio flotante, y por lo mismo se conoció uno ó más 
metales antes del Diluvio Universal. 



(1) Le cuivre el le bronct, por M. G. Delon, págs. 10, 11 y 12. 



— ( 334 ^- 

¿Qué metales eran estos? El Géníjsis, libro derJarado canó- 
d'co por la Iglesia y admirado por su veracidad y ).rofuüdi 
dad por los sabio' que U han estudiado con buena fé, Ciiceen 
el capítulo IV vers. 22: «Sella engendró también á Tubalcuin, 
que fué artifi e en trabajar de martillo toda obra de cobre y 
de hierro.i^ La nota de la Vulgata dice: Acecaldn toda maes- 
tría de cobre y de hierro; quiere decir, en acicalar y pulir con 
forme el texto hebreo. Lvego ya entonces conocían el cobre 
y el hierro, fueran éstos recogidos en estado nativo ó bien fue- 
ran un producto metalúrgico: 

¿Y Tubalcain en c^ué siglo del mundo vivió? Se ignora; no 
obstante, algo puede saberse comparando la genealogía de 
Caín con la de Set, ambos hermanos. 



La de Caín conocida es: 
Caín nació en el año 1.* del mundo 



La de Set haata Noé es; 
sét nació en el año 131 del mundo. 
EbPi, hijo de Sel nació id. id. Í36 id. id. \ Hunoch, hijo de Caín. 
Cam*n, hija de Bnos id. id. 8í6 id. Id. Ir»»"*!, hijo de Henoch 

Malaleel, hijo de Csmiin id. id 396 id. id. \ Mariael, hijo de Irard. 
lared, hijo de Malaleel Id. id 461 id. id. 
Bnorh, hijo de tared id. id. 6t8 id id 



Mathusael, hijo de Masecae 
LHmóch, hijo de llathunael. 



M.tü..lén. hijo de Enoch Id. id 688.td- H" I Tub.lcaÍD. hijo de L.merh. 

• I 

Lamech, hijo de If atutalén id. id 875 id. id i 
Noé, hijo de Lamech id. id. 1057 id. id. I 

Si en la época antediluviana las generaciones tuvieron 
lugar de tan en tarde como sucedió en la geneología de Set 
á Noe, con alguna api*oximación podría decirse que Tubal 
cain que trabajó en hierro y cobre, nació en el siglo VI ó 
VII del mundo, pero como vivían tanto aquella gente, Tu- 
balcain pudo vivir hasta pocos siglos antes del Diluvio, pu«»s 
Malael murió en el año 1290; Jared en 1422 y Mathvisalén 
en 1656, y el Diluvió tuvo lugar en 1657. 

El Génesis no dice que Tubalcain trabajase cobre y hierro 
extraído del mineral, y si bien creemos que fué de éste, pudo 
^v m\xy \yítn cobre y hierro nativo. Luego pudo conocer el 
hierro y elrobre sea nativo ó extraído del mineral muy cer- 



— ( 335 V— 

ca del Diluvio. Asimismo vemos pudo conocerle antes Tubal- 
cain pues no dice lo contrario el Génesis: creemos fuese así 
por las razones expuestas en el capítulo anterior. Ambas 
creencias no e»tán en contradicción con el Génesis. 

Volvemos á repetirlo, les fué más fácil á los primeros pue 
blos el empleo del cobre y del hierro nativo en los sitios que 
existía y cuando tenían la dicha de recogerlos, que elc'e los 
instrumentos de sílex. Estos metales debieron llamar la aten- 
ción á los pueblos paleolíticos, como les llamó los demás mine- 
rales que se destinguían por alguna propiedad especial, ya 
fuese color, brillantez, dureza, etc. 

Guillermo J. dk Guillen García. 

Socio honorario de la ARQUEOLÓGICA. 



GOMUNIGAGIONES 



Ayuntamiento constitucional de Barcelona.— Negociado de 
Gobernación. — Número 1563.== Para que tenga la iDa>or publicidad po 
sible, la celebración del concurso quinquenal que celebra esta Ciudad 
relativo á arqueología española» me complazco en remitir á V. los ad- 
juntos programas, á ñn de que además de disponer su inserción en la 
Revista de esa respetable Asociación, se sirva distribuirlos á los demás 
centros con los que manteng^a correspondencia, para su conocimiento y 
al objeto de excitar la concurrencia d^ trabajos á tan importante cer 
támen, agtadeciéndole este obsequio esta Alcaldía. =Dios guarde á 
V. muchos años.=Barcelona 15 Mayo i897.=rEI Alcaide Constitucio ■ 
nal 9teúátTí\e,z=Llosé M, Nadai.zzil^^y xxn sello)=Sr. Presidente de la 
Asociación Artístico -Arqueológica Barcelonesa. 

PROGRAMA para el concurso que, en cumplimiento del 
legado que DON FRANCISCO MARTORELL Y PEÑA hizo á 
la ciudad dé Barcelona, abre el Excmo Ayuntamiento Gons 
titucional de la misma, bigo laar bases siguientes: 

I.» Se concederá un premio de veinte mil pesetas á la mejor obra 



-(336)- 

oríginal de Arqueología espafioU que se presente en este concorso, si 
lo mereciere, á juicio del Jarado qae se nombre. 

2.^ £1 expresado premio será adjudicado en el día 23 de Abril 
del afio 1902, festividad de San Jorge, patrón de CaUloña. 

3.^ Se admitirán obras impresas 6 manuscritas 7 de autores es - 
pañoles ó extranjeros; terminando el plazo para la presentación en la 
Secretaria de este Ayuntamiento, el dia 2^ de Octubre de 190 1, á las 
doce de la mafiana. 

4.* Podrá estar escrita la obra que se presente en el concurso, 
en los idiomas latíno, castellano, catalán, francés, italiano ó portugués. 

5.* La obra deberá presentarse anónima con un lema que co- 
rresponda al sobre de un pliego cerrado que deberá acompañarse, 
conteniendo el nombre j domicilio del autor. 

6.* Serán jueces ó censores en este concurso dnco personas 
idóneas, que elegirá este Ayuntamiento; y será su presidente honorario 
el Alcalde Presidente de la misma Corporación. 

7.* El dia 2^ de Octubre de 190 1, á las doce de la mañana, se 
constituirá la Comisión especial nombrada para llevar á cabo el legado 
de D. Francisco Martorbll y PkAa, bajo la presidencia del Exce- 
lentísimo Sn Alcalde, y procederá desde luego á levantar acta de todas 
las obras que se hubieran presentado, y al nombramiento del Jurado, 
ó sea» de los dnco censores ó jueces de este concurso. 

8.* El autor de la obra, á quien se hubiese adjudicado d premio, 
deberá publicarla dentro del término de dos años» contaderos desde la 
fecha de la adjudicadón de aquél, debiendo entregar dnco ejemplares 
á la Corporad6n munidpal. Si no estuviera escrita en castdlano, deberá 
traducirla á este idioma para dicha publicadón. 

En el caso de que el autor de la obra no diere cumplimiento á las 
dos prescripdones que preceden, podrá el Ajruntamiento publicarla y 
tradudrla á costas de la misma Corporadón, reservándose los dere» 
chos de propiedad de la obra premiada, los cuales en caso contrario 
corresponderán al Autor .^Barcelona 17 Mayo i8g7.=£l Alcalde 
Con8titudonal,=/i9x/ M, Nad<ü,z=^? .A. dd Excelentísimo Ayuntamien- 
to. =E1 Secr*{tario,/¡?j/ (^cfvi/s ii>^ Castillo. 



.-/ 



337 )- 



A consecuencia de una visita hecha por una Comisión de 
la Arqueológica al monasterio de Santas Creus (Tarragona), 
en vista del estado de deplorable deterioro de los calados de 
las galerías del claustro ojival, y de la inminente ruina de la. 
galería del patio del palacio de Pedro III, de dicho Monaste- 
rio, esta Asociación dirigió atentas y razonadas comunicacio- 
nes á la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y á 
la ilustre Comisión de Monumentos históricos y artísticos de 
Tarragona, interesando á dichas Corporaciones para las conve- 
nientes reparaciones, así en el claustro como en la galería 
citada, habiendo merecido la Arqueológica la siguiente con- 
testación de la Real Academia de San Fernando. 

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.— Esta 

Real Academia dice al Excmo. Sr. Ministro de Fomento, con techa 
20 del corriente lo que sigue: — «Excmo. Sr. Tengo el honor de 
participar á V. E. que la Asociación Artístico -Arqueológica 
«BARCBLONEtSA Se ha dirigido á esta Real Academia exponiendo la 
«necesidad apremiante de proceder á la reparación del bellísimo pa- 
rtió llamado de Pedro III y á la restauración del Claustro ojival 
«del ex Monasterio cisterciense de Santas Creus, en la provincia 
<<de Tarragona. =Notoria es la importancia histórico artística de 
'Raquel Monasterio decía ado, há tiempo, Monumento nacional, en 
«el que por esta circunstancia se han ejecutado obras de conserva- 
«ción, p*5ro limitadas exclusivamente á las cubiertas y desagües, no 
«alcanzando los benefícios de ellas á lo más interesante, cual es la par- 
óte ornamental. =i:No ha de extrañar, por tanto V. E. que esta Acade- 
«mía, que tiene el debor de velar por la conservación de los Monumen- 
«tos, acuda con el mayor respeto y solicitud á V. E. en súplica de que 
«se digne atender los justos deseos de la citada Asociación, que este 
«Cuerpo artístico hace suyos, dictando para ello las disposiciones que 
«juzgue más oportunas al objeto de que con la urgencia que el caso 
«requiere reconozca aquella fábrica el arquitecto que tenga á bien de- 
«sigilar V. E. y formule el proyecto y presupuesto de las obras de re- 
^<paración más necesarias en el interesante patio de Pedro III y en el 

6 



-( 338 )- 

«notable Claustro ojival del ex- Monasterio, no ya solo para librar á las 
<< cubiertas de dicho claustro de la tierra y yerbas q»ie lo inutilizan para 
''<su función y atender á su estabilidad, sino también para asegurar la 
^<existencia, ya que otra cosa no pueda ser de las delicadas tracerías 
«de calada piedra de los ventanales de dicho Claustro algunas de las 
'<que desgraciadamente han desaparecido y convendría reponer.z=El 
'^reconocido celo de V. E. por cuant«> interesa á la riqueza monumental 
«de España, son para esta Academia prenda segura de que se <Hgnar¿ 
"^(atender su ruego contribuyendo á salvar de la ruina el Claustro del 
<< ex -Monasterio de Santas Creus y el patio llan^ado de Pedro III.»=:Lo 
que por acuerdo de la Academia traslado á V. S. para su conocimien - 
to y el de esa Asociación.mDios guarde á V. S. muchos aflos.=Ma • 
dridji de Mayo /de 1897. =E1 Secretario gene ral. =:5««^<^« Ava/os.=: 
Sr. Presidente de la Aso :i ACIÓN Artístico Arqueológica Barcelo- 
nesa. 



Con posterioridad á la fecha de la comuuicación preinser- 
ta, la Real Academia de San Fernando se dignó dirigir á la 
AftQUE ILÓGICA el siguiente documento: 

Real 4cadeiiiia de Bellas Artes de San Fernando. -Con fecha 
26 de Mayo la Dirección general de Instrucción pública dice á esta 
Real Academia lo que sigue:=::«Excmo. Sr.=z:AI Arquitecto D, Ricardo 
^<Magdalena doy traslado con esta fecha de la comunicación de esa 
'<Keal Academia, fecha 20 de Mayo corriente, relativa al estado en que 
^<se encuentra el histórico Monasterio de Santas Creus.zziEn vista de lo 
^<que en ella se sirve manifestar, esta Dirección general ha acordado 
'<que dicho Arquitecto gire una visita al referido Monasterio, y formule 
^<inmediat imente el presupuesto de las obras y su proyecto lemitién- 
^<dolo á este Centro á los efectos que procedan. '^in Al ponerlo en co- 
nocimiento de V. S. aprovecho la ocasión de manifestarle que se ha 
,.ccibido en la Secretaria general de mi cargo la comunicación de 
V. S. que lleva fecha 7 del corriente, dando las gracias á esta Acade- 
mia por sus K:estione8 en este asunto. i^Dios guarde á V. S. muchos 
años.=Madrid 16 de [unió de iSg'j.'=zK\ Secretario general jZizStmián 



t 

/ 



M 339 )— 

AvaUs.z^zSr. Presidente de la AsoaAaÓN Artístico- Arqueológica 
Barcelonesa. 



Habiendo tenido noticia esta Asociación de que por un 
empleado del ramo de Hacienda se kabía anunciado la ven • 
ta, á todas luces improcedente, de la iglesia de San Juan de 
Vilaíranca del Panadés, notabilísimo ejemplar del arte oji- 
val, llamó la atención sobre el particular á la ilustre Comi- 
sión Provincial de Monumentos históricos y artísticos de Bar- 
celona, la cual se ha dignado contestar en los siguientes 
términos: 

Comisión Provincial de Monumentos históricos y artísticos 
de Barcelona.— Esta Comisión ha recibido con sumo agrado su aten- 
to oñcio de 9 del corriente, y tiene el gusto de manifestarle cuanto 
agradece las noticias que esa respetable Asociación le procura y que 
conducen á la realización de los mismos fines que persiguen ambas Cor* 
poraciones. Al recibir su mentado oñcio sabia ya que se trataba dé 
proceder á la valoración de la iglesia de San Juan de Vilafranca, lo 
cual, de llevarse adelante, supondría su venta y su destrucción en 
plazo más ó menos lejano. Para evitarlo ha acudido la Comisión 
di Excmo, é ílmo. Sr. Obispo de la Diócesis, por tratarse de una 
iglesia abierta al culto, y á la Real Academia de San Fernando por 
ser el referido templo un monumentp interesante del arte nacional. Con- 
fía la Comisión con que las >^ ostiones que se hacen darán buen resulta- 
do, y ruego á V. S. que por su parte y por la Asociación que tan 
dignamente preside, sean secundadas en la forma que le dicte su celo 
y su amor á los monumentos del arte patrio. =:l)ios guarde á V. S. mu- 
chos años.=Barcelona. 14 de Junio de 1897. =:E1 Vice Presidente ac 
ciáeni2Ll=:/osé Putggari,=zSr. Presidente de la Asociación Artístico 
ARQUrOLÓGiCA Barcelonesa. 



— ( 340 )- 



RESUMEN DE REVISTAS 



BUTLLETÍ DEL CeNTRE EXCURSIONISTA DE CATALUNYA.— 

Any VII.— Núm. 24.— La Valkiria del Valles, per Francisco 
de S. Maspons y Labros.— Catálech espeleológich de Catalu- 
nya, per Norbert Font y Saguó.— Cancons de Talarn y d* al- 
tres pobles, per Vicens Bosch . 

NÚM 25.— Sessió pública inaugural del any 1897: Memo- 
ria del senyor Secretan: Discurs del senyor President: Llista 
deis senyors socis.— Catálech espeleológich de Catalunya 
(continuado). 

NÚM. 26.— Noves excurs'ons á la Picad* Estats, (Piri- 
neus de Lleyda), per Lluis Mariá Vidal.— Catálech espeleoló- 
gich de Catalunya (continuado).— Follies (de Fragr, de Me- 
quinenza y de Tortosa), per Cels Gomis. 

(Ilustran el texto una plancha en fototipia representando 
las Montanyas Maleidas^ y otro fototipias). Se dá cuenta en 
este número de los importantes hallazgos protohistó ricos 
como resultado de las excavaciones que se están llevando á 
cabo en la Cova fonda (provincia de Tarragona), cerca de Vi- 
labella, de cuyos trabajos de exploración se ha ocupado esta 
Revista. 

NÚM. 27.— Novas excursions á la Pica d* Estats (aca- 
bament.).— Algunos notes historiques modernos del monastir i 

de Gerri, per.Francesch Carreras y Candi.— Catálech espeleo- 
lógich de Catalunya, (continuado). 

Acompañan el texto tres fototipias. 

Revista de Catalunya.— Any !.•' -—Quadem F/.— Mos- 
sen Johan R0Í5 de Corella, per L. d* Ontalvilla.— La Litera- 
tura Catalana (acabament), per Joseph Brunety Bollet.— Vin 
dicació den Ramón Sibiude, per Mossen Salvador Bovó. 

QuADERN Vil.— Mossen Johan R0Í9 de,Corella, per L. d' 



-( 341 )— 



Oatal villa.— Historia y deaenrotllo de la industria y lo comerc 
ea ia ciutat de Manresa (contiauació, per Joseph Fiter é In- 
glés.— Vindicació den Ramón Sibiude, per Mossen Salvador 
Bové.— Abril, per JaumeTerri.— Esperít politichde laexpan- 
sió de Catalunya, per Lluis Duran y Ventosa. 



Boletín de la Socibdad ARQUEOLóaicA Ldliana, de Palma. 
—Marzo de 1897.— I. Noticias sobre algunos partidarios de 
Jaime II. (Iá85), por Miguel Bonat.— II. Concesiones á los ca- 
balleros de la isla de Ibiza (1304), por E. Fajarnés.— III. üua 
sentencia (1574), por José Mir.— IV, Antichsprivilegisy fran- 
quesas del reyne, por E. Aguiló.— V. Derechos exigidos in- 
debidamente por el gremio de pelaires (1511), por P. A. San- 
cho.— VI. Deis cavalls armats en lo regne de Mallorque, (si- 
glos XIV li XVI), por Enrique Fajarnés.— VII. Reproches de 
Pedro IV á los jurados de Mallorca, por D. Ensebio Pascual. 
— VIII. Obras de la casa de la Ciutat (1714), por Pedro Sanpol. 

Abril de 1897.— I. Estudios sobre la historia de Mallorca, 
antes del siglo XIII, por Antonio M.' Alcover.— II. Noticias 
sobre partidariosde Jaime 11(1 ¿35). -Documentos, por .Miguel 
Bonet.— III. Guerra de Sucesión. Secuestro de bienes en Ma- 
llorca (1706), por Enrique Fajarnés IV. Ciucesiones de Jai- 
me III á su hermano bastardo Sancho de Mallorca, por E. Agui- 
ló — V.Gramática histórica de la lengua Catalana. Sintaxis 
del artículo, por Tomás Forteza.— VI. Montesión.— Universi- 
ílad literaria (1769), por Eusebio Pascual.— Vil. Cartas de los 
Jurados de Mallorca á las autoridades de Argel (siglo XV), 
por P. A. Sancho.— VIII. Oansons. Curiosidades, por José Mir. 
—IX. Oratorio de Ntra. Sra. del Refugio en el castillo de 
Alaró(1622), por P. Sanpol.— X. El esfuerzo decisivo contra 
los forenses (1452 1451), por Eusebio Pascual.— IX Dos ha- 
llazgos importantes en el extrangero, por J. M." C— Xll Cu- 
riosidades históricas, por E. Fajarnos. 



-( 342 )- 

Mayo dk 18M7.— I. Estudios sobre la historia de Mallorca 
aotes del siglo XIlí, por Antonio M.' Alcover. — II. Noticias 
sobre algunos partidarios de Jaime II (12db) Documentos (con 
clusióu), por Miguel Bonet.— III. Üerechos sobre las presas 
que pagaba Ibiza concedido á los mallorquines en 1496, 
por E. Fajarnés.— IV. Mallorca ultrajada por el Obispo y el 
Regente y deíendida por el Ayuntamiento (siglo XVIII}, por 
Matías Mascaró.—V. Apresamiento de un buque de Venecia 
por un corsario castellano en el puerto de Mallorca (1481), 
por P. A. Sancho.— VI. Noticias para servir á la historia ecle- 
siástica de Mallorca, por José Rullán Pbro.— Vil. Mal proce- 
der de D. Pedro el Cruel, y armamentos navales de Mallorca 
(1359), por Eusebio Pascual.— VIII. Sobro la costumbre de , 
poder llevar armas los que acompañan mujeres (1365), G. Fa; 
james. 

Revista caÍTiCA de Historia v Literatura españolas. 
PUHTUouBSAS B HISPANO AMBHic ANAS — Año II. — Febrero.— 
Marzol897.—Ndm.2y 3.— Notas criticas. —¿ri4Í(íria.=F. Co- 
dera: Escrituras mozárabes tfjiedanas, de F. Pons.— F. Carre^ 
ras Candi.— Episcopologio de Tortosa, de O' Callaghan. 
— E. Cotarelo. — La leyenda de los Infantes de Lara, de R. Me 
néndezPidal.- A. Ribalta: Galicia en el siglo XV,deLópezFe- 
rreiro,— F. Carreras: Minucias lexicográficas, de R. Monner. 
— F. A. Coelho: Bibliografía de los viajes por España y Por* 
tugal, de R. Foulché De]bosc,^Lileratura.--P. de Woxel.— 
Camoens y los poetas portugueses do A. Padula.— A Ribalta: 
Pé das burgas, de A. Noroa.- Comnicaciones y noticias. 
— L. Cañal: San Isidoro.— Academia española.-A. López Pe- 
laez.— Asesinato de ua obispo de Lugo (siglo XVI).— Ateneo 
de Sevilla.- Santa Isabel de Aragón.— Xoticiaa.— Notas bi- 
bliográficas. 



— ( 343 ) — 

Boletín de la. Real Academia de li Historia.— Tomo 
XXX —Cuaderno IV.— Abril ISQl.'-ín/ormes.^l. D. Anto- 
nio Bernal de O' Reilly, Juan Gómez de Arteche,— II. Glorias 
de la Caballería Española, José Gómez de Arteríhe. — III. An 
tiguedades de Valencia, Manuel Danvila.— IV. Marruecos 
desconocido, Francisco Codera.— V. El Cardenal Saenz de 
Aguirre y el Obispo de Zamora Don Diego Melendez de Vái- 
das. Memorias sepulcrales, José Benavides.— Vl. San Juan 
Bautista de Baños, Manuel Danvila; Juan Catalina García. 
—VII. La edad del cobre, Antonio María Fabié— IX. Nuevas 
inscripciones romanas y visigóticas, Fidel Fita.— X. Cente- 
nario del Marqués de la Romana. 

Tomo XXXI — Cuaderno V.— Mayo \891.-- Informes-. 
— I El Alcázar de Segovia, Pedro de Madrazo.— II. Manuscri* 
tos árabes adquiridos para la Academia, Francisco Code- 
ra.— IIL Cervantes vascófilo, José María Asensio.— IV. El se- 
pulcro de la reyna D.' Urraca en la catedral de Falencia, 
Fidel Fita.— V. Nuevos datos históricos acerca del sepulcro do 
la reyna D.* Urraca. — VI. Documentos cervantinos hasta 
ahora inéditos, recogidos y anotados, por D. Cristóbal Pérez 
Pastor, José María Asensio.— Vil. Ara votiva de Tarragona, 
Ángel del Arco. (1)— VIH. Nuevars incripciones romanas, d^^l 

(1) DVce así el informe de referencia: 

En lo9 desmontes que actualmente se yerifioan en el ensanche de esta ciu • 
dad^ j en terrenos del notario D. Antonio Soler, comprendidos entre las calle* 
de Fortnoy y de Reding, á espaldas del edificio que sirvió de factoría militar, b < 
ha descubierto una pequeña lápida romana, de mármol blanco, cujas dimensio • 
nes son: 0,27 m. de largo, 0,10 de ancho y 0,09 de grueso. 

Llera en dos líneas esta inscripción con letras bellísimas del siglo ii, al 
tas 0,025 m. 

Philetvsmvmmior 

EX VOTO 

PkiletuB Mummior(um) ex voto, 
Bx-Toto de Fileto, sierro de los Hummios. 

Del dios gentflico 6 divinidad á quien se consagró, puede colegirse als^n 
por el yacimiento. La zona ó manaana que ahora se desmonta, j en la que se ha 



344 )— 

Marqués de Monsalad.— IX. Epigrafía romana v visigótica 
Fidel Fita.— Noticias. 



Boletín de Lk Real Academia de Bellas Artes de Sa n 
Fernando.— Año XV'II. — lSff7.—i?«^ro.— Acuerdos tornad*»^ 
por la Real Academia en el mes de Enero de 1897.— (Entre 
ellos figura la aprobación del dictamen de la Sección de Ar 
rjuitectura, relativo al proyecto modificado de lucernario de 
la Catedral de Barcelona; la aprobación del informe emitido 
relativo á la declaración de monumentos nacionales á favDr 
de la Lonja y su an^'o el ex -Consulado de Palma de 'Mallo»-- 
ca, y la aprobación del informe sobre igual declaración á h- 
vor de la Basílica visigoda de San Juan Bautista de Baños fie 
Cerrato, Falencia.— Publica los informes aludidos, y el rela- 
tivo á las murallas de Tarifa. 
P. C. y G. 

encontrado etto epígrafe, et U ■iama en qne se li«1Uroa*bace anoe restos de e« 
tátnas j lápidas pertenecientes á los templos de Tenn9 y Minerra, enclaradoA «-n 
el redato de las Therma$ j del Gimnasio Romanos. En el Ma^eo existen dirhA,i 
testimonios, qae no dan lo^r á dadas *J; j por si ali^nna hubiese, ha Tenido á 
desT. neeerla el haUasfo de grandes restos de mnros, divididos en eompartimien- 
tos enadraognlares, recubiertos de eenento j delgadas hojas de mármol del paíi<* 
Rn nuestro sentir, estos d'^partsmentos. apropiados para eonteoer sgna, forma 
ban parte de las Thermas; mejor dicho, eran las Tkermas mismas. Todo m h t 
destru/do por las exijencias del desmonte, pero hemos recogido psra el Mumk» 
fragmentos del hormigón durísimo que formaba el paTÍmeoto, algunas hojan <!•• 
mármol j resto» de un mosaico fabricado con teselas blancas j azules. Qu^'U 
aún por desmi itar ua terren*) donde se guarda un monaico de recular extensi >n. 
Siendo, pues, indudable, ja por los haUaxgos anteriores, ja por los resto ahoiM 
encontrados, que en aquel bitio e^tarieron efeotiTamante enclavadas las Ther- 
mas j el Gimnasio, y que al' lado de ellas se elevaron los templos de Yenoü v 
Minerva, no s^rá aventurado suponer que la pequeña lápida de que damos no 
ticia perteneció á uno de ellos, j sirvió de pedestal á la estacua del Kumeo. 

El giro de la insoripcióa eii paralelo al que se observa en otra de Villaou * 
va y Geltrú fl/: Ex roto. Caius) Clodiu$ Aemilianug, — Tarragona, 3 de Abril 
de 1897. — ÁNGEL DE ARCO. — Correspondiente. 

.*) Se han publicado en el Caídloffo de dicho Museo, 
il) Boletín, tomo VI. p¿g-. 167 



Imp. Vives j Susanj, calle Muntaner, número 36 — Bircilona 



REVISTA 



DE LA 



iSOCIUIÍI-ilTÍSTKII-íEQümím-SMOnSl 






Año 2*» Octubre -Diciembre 1897 Núm. 5 



•••■ 



I 

RESTOS ARTÍSTICOS 

mOriAgTBRIO DE POBDHT 

(Conclusión) 

N.^ 20.— Lápida sepulcral de piedra del país, con la efi- 
gie delicadamente esculpida en bajo relieve, del Abad don 
Juan Tarros, que falleció en 1602. 

Tiene recostadas sobre el almohadón en que descansa la 
cabeza, dos figuras de ángeles que la coronan, y á los pies de 
la efigie se abre una cartela con el escudo de armas del 
Abad, que son tres terrones y un pájaro sobre ellos, emble- 
ma los primeros del apellido Tarros. 

Alrededor de la lápida corre esta leyenda en caracteres 
romanos, muy claros y en buena conservación: 

HIC ♦ lACET ♦ INSIGNIS 
lOANNES ♦ TARROSIVS ♦ ABBAS ♦ HIC DOCTRINA lACET ♦ 

HIC VIRTVTIS 
HONOS ♦ OBHT AÑO MILLESIMO SEXCENTÉSIMO SECVDO 

Está en el pavimento del Aula Capitular, la primera de 
la izquierda entrando. 

Dimensiones: 2*35 ™ largo; 0'93 ancho. 
P. 1 



-(346)- 

N." 21. —Lépida sepulcral de piedra ^s, con la tigie en 
medio relieve del Abad don Simón Trilla, que falleció ea 
1623. Sobre el almohadÓQ en que descansa la cabeza seré- 
clioan doB áDgelee llorosos, de excelente ejecución, y en la 
parte inferior de la lápida aparece el escudo de armas del 
Abad, que le componeo un haz de espigas, sobre él un sol y 
á los lados las iniciales P, O. 

Dice Id leyenda en capitales romanas alrededor de la 

lápida: 

OONDITÜR ■ HIC 
NOáTBR SIMÓN P0PVLEV8 HÉCTOR l«» OOGNO 

MINE TRILLA 
CREVIT ARISTA SICVT 'k9 OBtlT ANNO 1623 *» 

Bata lápida es la 11.* ó última, contando de izquierda á 
a al entrar eu el Aula Capitular, 
lensiones; 2'35 " largo; 0'93 ancho. 
22.— £ii;)úía sepulcral de mármol hlaaco, con la e6 
bajo relieve del famoso módico mooge de Poblet, Fray 
Pernos, que falleció en 1626. 

va alrededor en letras capitales romanas esta leyenda, 
[da en part^: 

AC * HBDICVS * 
^yrOR A FBRNOS A RB con DITVR a VRN a a doctrine 
«t virtuí 
ACCVB^ERB A SIMVL A OBIITa ANNOa 1626 

i este sepulcro en et atrio ó Galilea de la iglesia ma - 
alante del altar del Santo Sepulcro, «I lado del perte- 
te al Abad Ouimeri. 
lensiones: l'S7 largo; 0'69 ancho. 
Td.—PaHÍe-.m de alabastro, de gasto platerosco, per- 
>at^ at décimo ^ izconde don Ramón Folch de Car* 

I desbrotado se halla, qae conviene recordar la des- 
Q qae de ^l hiio Fineetres: 



347 )— 

cEl E3;^cmü. Señor Don Luis Ramón Folch, duque de Se- 
gopve y Cardona hizo en 1669 labrar este magnífico sepulcro 
de alabastro, de hermosas hechuras, para el sin segundo y 
siempre valeroso Don Ramón Folch, décimo de este nombre, 
y llamado el Prohom VinculadoVj cuyas gloriosas hazañas 
publica bastantemente el letrero que luego escribiremos. El 
sepulcro, que labraron también los dichos escultores de Man- 
resa Juan y Francisco Grau (1) por precio de 1800 libras bar- 
celonesas, comienza en el pavimento del crucero del lado del 
Evangelio, y se levanta más de cuatro varas, entre pedestal, 
urna y estatua tendida: el pedestal adornado de muchas fi- 
guras y primorosas labores. Sobre la urna, rodeada de me 
dios cuerpos grandes y mucha imaginería, se mira la estatua 
del vizconde, de estatura agigantada, vestida de todas ar- 
mas. Y toda la fábrica del sepulcro arrimada á la escalera 
grande que sube de la iglesia al dormitorio, que es el puesto 
mismo donde estaba antes el antiguo sepulcro, que después 
fue destinado para otro valeroso caballero, Don Rodrigo de 
Rebolledo. Falleció este heroico vizconde el año 1320 y fué 
puesto en el sepulcro antiguo en el de 1322, y al trasladarlo 
al nuevo y suntuoso sepulcro en dicho año 1669, fué hallado 
su cadáver tan entero como el día de su muerte. Parte de los 
347 años que corren desde 1322 hasta 1669 estuvo sepultado 



(1) Bbíob esoal torea habían labrado también las Cámaras sepnlorales de la 
casa de Cardona debajo de los aróos escarzanos qne sostenían en el crnoero de 
la iglesia los panteones ojivales de Aragón. En dichas cámaras se colocaron los 
restos de algunos príncipes de la casa real j varios magnates emparentados con 
la de Cardona, qoe andaban encerrados en tambas modestísimas en diferentes 
pnntoH de la iglesia. Ko es necesario dar detalles de la constmcción de aqne* 
lias cámaras sepulcrales, no solo por ser de todos conocidos, sino porque ja hi- 
ce de ellas suficiente relación en el Catálogo del Museo de Tarragona, en donde 
90 gsardaa la mayor parte de los restos de dichos panteones, destruidos como 
todo el Monasterio en 1835. La parte más sana se aprovechó para construir en 
el trasOoro de la Catedral el panteón del rey don Jaime el ConquUtador, ne 
quedando en el Monasterio más que la Cámara del lado de la Epístola, muy 
destroaada, y centenares de pequeños reatos pertenecientes á la del Evangelio, 
que en parte queda descrito en la sección de Escultura del Renacimitnio. 



eQ tíerra llana y parte en sepulcro de piedra ordinaria, en 
que había por el rededor este dístico: 

CONDITVS HIC 8VM RA.IMVNDVS COGNOMINE FOLCHVS 
REGIBVS ECCE CMjMES • REX COMITIQVE FVIT- 

Y en tabla pendiente se leían estas redondillas: 

«A quien esta tumba esconde 
por ser varón de su ley^ 
entre los reyes es conde 
y entre los condes es rey: 

Por hazaña señalada 
ganó el conde esta corona^ 
por dó queda coronada 
la real Oasa de Cardona.» 

Este panteón, como antes queda dicho, está completa- 
mente mutilado. La urna fué destrozada y profanados los res' 
tos del Prohom vinculador; su estatua yacente está fractu- 
rada y falta de la pierna izquierda. Su lápida que describía 
las hazañas y preeminencias del vizconde (cuyo texto publicó 
Finestres) ha sido rayada exprofeso por manos ignorantes ó 
vengativas, no pudiendo actualmente leerse de ella, con mu- 
cho trabajo, más que los diez últimos renglones, que dicen 
en capitales romanas: 



DON. LVD0VICV8. 

CARDONA (OLIN FERNANDEZ 

DE CCRDOVA) DVX DE CARDONA. ET DE SEGORBE. 
MARCHIO DE COMARES. ET DE PALLARS. COMES 
DB AMPVRIAS. ET DE PRADE3. VICE COMES DE VILLA 
MVR. EQVES. AVREI VELLERI8. CVI. ORDINI. NOMEN 
DATVRI. CAROLI. II. HISPANIARVM. REGÍS. TORQVEM. AVRE 

V .' PROPRIA. MANV. COLLO. ADMOVIT. TANTIS. CINERIBVS. 

fDEBITVM 
ANNO. MDCLXIX 

D. C. S. 



U" 



Ik. 



— ( 349 )— 

Mide el panteón 2'66"» de largo, por 2'60 de alto y 140 
de ancho. 

N.® 2i.— Panteón de alabastro, expléndidamente decorado 
al gusto plateresco, perteneciente al Rey de Aragón don Al- 
fonso V, que falleció en 1458. Fue construido en 1669-70 por 
orden de don Pedro Antonio de Aragón, duque de Segorve y 
de Cardona, siendo sus artífices los citados Juan y Francisco 
Gran por el precio de 4.000 libras barcelonesas. Estaba el se- 
pulcro adosado á la pilastra del lado del Evangelio, á conti- 
nuación de las Cámaras sepulcrales do la Casa de Cardona. 
El estilo era enteramente igual al de aquéllas y al panteón 
del Prohom vinculador; tenía encima la estatua orante de 
Alfonso V; pero todo fué arruinado y deshecho y rota la lá- 
pida sepulcral, de la que solo puede leerse lo siguiente en 
letras capitales: 

Alfonsus V, AragoniAE ET NEAPOLIS REX SE— (i) 

renissimus ob eximias bellicJE VIRTVTIS DOTES COGNO— 
mentó magnanimus in sub aCTA NBAPOLI DECBSSIT 
xxviu Jnnii Anno mcdLVIII. CVIVS CORPVS. AD 
B. Petri Martiris aram depoNI ET IN REGI7M BEA— 
tae Mariae de Poblet avitum SEPVLCRVM ASPORTA— 
ri ex testamento mandavit REGIVM IMPERIVM PER 
OCX Anno intermissum D. PETRVS ANTONIVS DE ARA— 
gon Segorvidae et CardoN^ DVX NEAPOLIS PRO REX 
ad Clementem X legatus. CATHOLICORVM REGVM 
decretis insistens PONTIFIOIOQVE IMPERA TO Di- 
plómate per casan VM EPISCOPVM TÁNDEM EX OL— 
vit XXV Augusti ANNO DOMINI MDOLXXI. TANTI 
Regís ac Reginae MARIDE CONIVGIS OSSA APOSTOLI— 
ca disponsatione QVO SPLENDIDIORl ORNARENTVR 
cultu Ídem píentiSSIMVS DVX NOVO LAPIDE CON— 

tegens pARENTAVIT. 



(1) Complétase, de letra mínÚBoula, el epígrafe, tomándolo deFineatree. 



— ( 350 )— 

Afirma Finestres que aun cuando el epígrafe expresa que 
yace coa el rey don Alfonso su esposa D/ María, es induda- 
ble que no fué allí sepultada, sino en el convento de la Tri- 
nidad de religiosas de San Francisca de Valencia, en cuya 
ciudad murió el año 145S. Consistió la equivocación en que 
creyendo el citado don Pedro Antonio de Aragón que dicha 
Reina estaba enterrada en Poblet, dispuso que fuesen sus res- 
tos colocados en el nuevo panteón con los del Rey su marido, 
y que así se hiciese constar en la inscripción. Cuando el 
error del epígrafe fué conocido, el panteón estaba ya termi- 
nado y por no deshacer la obra para sustituir la lápida se de- 
jó en la forma que hoy subsiste. 

N.** 26.— ia;?¿¿a sepulcral de piedra arenisca, con la si- 
guiente leyenda en capitales romanas: 



HIC. lACET. EXCMO 
D. PHILIPFVS. DE W^AR 
TON. ANGLVS. DVC 
MARCHIO. ET. COMES 
DE WHARTON. MARCHIO 
DE MASBVRSI. ET. CACHAR 
LOCH. COMES. RATHAS 
SASNVM. VICECO 
MES. DE. WINCHINDON 
BARO.^ DE TRIM. ECVS. DE 
S.GEORGII. (ALIAS 
DE. LA. GERRATIERA) 
OBIIT. IN FIDE. EC ' 
CLESI^. CAThOLICíE 
ROMANA. POPVLETI 
DIE. 31. MAH. 1731. 



D. Felipe de Warthon fué un ilustre emigrado inglés, 
protestante, que por los buenos oficios del Abad don Félix 



— ( 351 )— 

Genover abrazó el Catolicismo y murió devotamente en el 
Monasterio, siendo sepultado en el atrio de la iglesia, al lado 
del Abad don Juan de Quimera. 

4 * 

Mide la lápida, 1*82"» de largo, por 0'70 de ancha Tam- 
poco fué publicada por Finestres. 

Doy aquí por terminadas mis investigaciones sobre los 
Restos artísticos é inscripciones sepulcrales del Monasterio de 
Poblet, en cuyo trabajo he procurado ceñirme todo lo posible 
al asunto, sin entrar en disquisiciones históricas, ni exten- 
derme en la crítica de muchos puntos dudosos. El Monas- 
terio de Poblet, á pesar de haber tenido tantos cronistas, no 
es aún bien conocido en su historia íntima, ni se ba dicho 
la verdad sobre muchos extremos de ella. 

A pesar de la pulcritud y esmero que he tenido en la co- 
pia de las inscripciones y en la clasificación de los restos, 
mucho me temo haber caido en equivocaciones al apreciar 
las unas y los otros. Perdónenmelas los críticos, ó mírenlas 
con benevolencia en gracia siquiera á la buena intención que 
ha presidido en la redacción de este trabajo. 

Angbl dbl Arco. 

C, de la R. Academia de la Hieiaria. 



MM^W^^^tfMhtfM««^k^k^^4^^^«^^^^«^^ 



LES GÁRGOLES DE BARCELONA 

Gároolbs-Drachs 

I 

(Continuado) 

De unes 250 gárgoles que encara avuy se conserven á Bar- 
celona, lo major nombre, unes 85, representen drachs de les 
mes variados formes, nombre que no 'ns deu estranyar atesa 
la popularitat que aqui teníen ses llegendes y la costúm de 
portarlos en les processóns, com havém tingutocasió de veure. 



-{ 352 y- 

De entre les 85 no o' havém trobat dúes que 's pu^uen 
dir iguale, molt al contrari, se diferéncieu per carácters asse- 
Qjalats, lo qual, si be fa molt difícil la seva agrupació y pesa- 
da sa descripciÓ, dos mostra eu cambt la origÍDalitat y gust 
artísticb de lea époques que les erigiren.y forma un verdader 
contrast ab 
lea di^es gár- 
goles que s' 
hau posat en 
la moderna 
fatxada de 
nostra Seu , 
que ¡ vergo- 
uya es dirho ! 

&0n abdues de pjg. Tl.~.C¡auHre d. k, Sm de BarcélOHa 

iin mateix pa- 
iró. ¡Ni s' ha aapigut imítame dues de les tan preciosea que 
hi ha en la mateixa Seúl 

Lo carácter qne mes predomina y que 'e distingeii al pri- 
mer cop d' ull eDlesgárgoleadrachs, es lo de les ales, donchs 
unes tes teñen de rat- penat y altres de águila. 

Seose teñir la pretensió de discutir quin deis dos carác- 
ters es lo mes propi, puix veyém que s' nsaven abdós al ma 
teix temps, diren, no obstant, que '1 d' ales de águila fon 
mes preferit, en la eaculptnra de gárgoles, no sois entre no- 
saltres eu que bou mes nombrosos, sino fius á Franca; afecte 
sens dupte de sa major realitat. 

ComenQám, donchs, per tes gárgotes-dractis, ab ales d' 
águila. 

Fias 63 06 conexém d' aquesta classe á Barcelona, sense 
que ta igualtat d* ales vulla dir que s' assemblen en tes de- 
caes parts del coa, mott al coutrari, doachs unes teaen lo cap 
d' borne y lo '^os mitg de quadrúpedo y mitg d' águila, com 



— ( 353 

en les que bi ha en lo Mirador del que era Palau deis Reys 
d' Aragó, y una del pati deis Tarongers de !a antigua Au- 
diencia, que porta barba ben partida y tota la expressió de sa 
Cara es natural exceptuant les aurelles, podría molt ben esser 
algún persona tje d' aquella época; altres teñen tambe cap d' 
home pero el eos de gos ó animal per V estil, que de tot hi 
ha, com una del edifici avuy Arxiu de la Corona d* Aragó, 
que te la boca molt oberta y riu irónicament. En lo citat Pá- 
ti deis Tarongers, hont se conserva la mes fantástica colecció 
de gárgoles de Barcelona, s* oviren varis exemplars, quatre 
sobretot, que deueú incloures ab les anteriors, si be teñen 
una expressió en la (*ara molt mes burleta y extravagant, no 
sembla sino que 1^ artista bnscava entre 'Is seus semblants, 
aquells qui per la incorrecció de ses linees fisionómiques, 
eren mes dignes de servir de gárgoles. 

Barrejades ab les anteriors se troben en lo mateix Páti 
deis TdTongerSy cinch exemplars de gárgoles mitg dones y 
mitg drachs, com no n' havém trobat cap mes en tot Barce- 
lona^ ab la parcicularitat que totes elles porten pits nusos, y 
dúes los teñen extremadament grossos; dúes altres, posades 
en los ánguls S. E., teñen molta semblansa ab les Arpies de 
que 'ns parla la mitología antigua. 

Lo mes comú en semblant grupo de gárgoles es que tin- 
guen la meytat inferior de gos ó boch y la altra meytat de 
águila, com passa ab una de la antiga fatxada del Consell de 
Cent; ab cinch del campanar de la Sen; ab tres de la.fatxáda 
del Arxiu de la Corona d' Aragó; ab una del claustre de la 
Seu^ ángul N., ab la particularitat de teñir les plomes punxe- 
gudes, les potes del davant d* águila y les del darrera de qua- 
drúpedo, te 4 cap trencat, pero no obstant es un exemplar 
molt curios; en lo Páti deis Tarongers n* hi ha una ab gros- 
ses plomes y un cap indefinible, y altra ab un cap d' águila 
deforme. 



— ( 354 >— 

En lo cap es hont hi ha, mes varietat, puix si algunes lo 
teñen d* heme y de dona, les mes de lleó y gós, com en les de 
la casa del Gremi de Sabaters del carrer de la Ck)pribia; una 
de la antiga Canonja; dues del Arxiu de la Corona d* Aragó; 
una del campanar de la Seu, y tres der Páti deis Tarongers: 
altres teñen lo cap de gat y altres de guiñen ó Ilop» com les 
set de la antiga casa Dalmases del carrer de Moneada. Mol- 
tes, no obstant, teñen un cap indefinible, efecte de la exalta- 
da imaginado del artista qui les esculpia. 

Per regla general les gárgoles d' aquest grupo sois teñen 
les potes del darrera, com pot veures ab les citados, y ademes 
ab les que hi há en la fatxada de la Iglesia del Pi, en les de 
Santa María y en algunos del Páti deis Tarongers; no obs- 
tant, en la antiga casa Dalmases n' hi há cinch que ademes 
de les ales les teñen cotes quatre; pero aqüestes ja son del 
Benaixement y no teñen per cert la lleugeresa y atreviment 
de les gótiques, donchs s' apoyen en la paret ab totes quatre 
potes, lo cual fa que tinguen una posició forjada y gens ar- 
tística per cert. 

Les gárgoles-drachs ab ales de rat-penat si be son mes 
escasses teñen en cambi mes originalitat. En élles s' hi ven 
campejar la enlayrada fantasía del artista qui barrejant de- 
talls reals ab altres d' imaginació, crea uns éssers lo mes 
estranys y origináis que 's puga arribar á pensar. 

Mes, abans de passar endevant ab sa descripció debém 
parlar quelcom de les barrejes d' homens y animáis, y d' 
animáis diferents, que havém observat y anirém observante 
puix no son patrimoni exclusiu de nostres gárgoles, molt al 
contrari, teñen un origen mes Uunyá, fins podém dir que 's 
perden en los horitzons del Art. 

Tot lo que podém afirmar, aprés en la lectura deis an- 
ticbs escriptors, es que ais pobles los agradava combinar, as- 
sociar la figura humana ab los animáis, representarla tan 



— ( 355 

prompte sots la forma de semi- animáis, taa prompte ios per- 
soaatjes agafats ó drets damunt ios animáis. 

En sea pedrés gravades veyém que la figura humana as- 
sociada ais mónstres, té un paper molt important. En Assi- 
ría, per exemple, lo bust del home acaba ab detalls trets d^ 
animáis fabulosos; y en Egipte, al cpntrari, V home porta 
cara de animal (i), si bé tenían també les sfinx ó androsfínx 
que eren Ueons ab cap d' home, los Ueóns-esparvers, los 
lleons-ossos ab ales, (molt semblants ais drachs nostres) les 
serps-voltors, les serps ab cames d' home»... etc. (2) 

Los íenicis aymaven simbolisar la esencia mará vellosa de 
la divinitat en les figures monstruoses; y si 4 poblé de Deu 
fon generalment estrany á aqüestes abominables representa- 
cions, sa imaginació, no obstant, s^ ampara en aqüestes com • 
posicions animáis monstruoses. Dintre -Is camps de la ima- 
ginació poética, los cants deis Hebreus demostren, es verítat, 
un gust mes decidit per 1^ encadenament y la associació ma- 
ravellosa de les imatjes imponents y simbóliques, que per les 
formes plástiques, y semblen teñir menos compte de la reali- 
tat que de la possibilitat de la execució d^ aqüestes imatges. 

Los querubins del Génesis sembla que eren figures hu- 
manes ab ales; y en altres Uochs apareixen les representacions 
grotesques. (3) 

Entre 'Is Caldeos era popular la creencia en éssers mons- 
truosos formats per barrejes d' homens y animáis. (4) Dagon 
(Odacon) de Asdod; Atergatis d* Ascalon y Oannes de Babi- 
lonia eren tots mitj peix y mitj homes; nosaltres tenim algu- 
na gárgola per 1' istil, com veurém mes endavant. 



(1) M. Todot. ColUctión dei Jigurine$ en argiUy ampra premieres de f ar 
gauloie, 

(2) Boroenini. Monum. MV Egip, Atlas I. 

(3) F. J. Zfillig. Der C^rM&tm.— Wagen. Le Char dee Cherubins.^QrxLe- 
neisen en lo Kunsthíatt. 

(4) Berose. HkL de Chaldée. pl. 49. 



Lo mateix pot dirse deis Grechs, deis Roñaans y deis 
Alarbs (1) en la imaginació fantástica d^ animáis imagina- 
ris. Tal es^, per exemple, lo anomenat Aksar que te cap de 
bou, ulls de porch, aurelles d' elefant, banyes de cervo, coll 
de avestrús, pit de lleó, color de Ueopart, ventre degat, cúa 
de bó y peus de camell. Se necesita, en véritat, la fantasía 
árabe pera imaginarse semblant pot-pourri. 

' Les combinacions de les* figures naturals deis animáis 
infetóors entre élls, y d' aqüestes matexes formes ab le» hu» 
manes, tais com centauros, grifos, figures alades,... etc., 
troben, diu M. Roret (2), en part, la seva justifieació en les 
ereencies religiosos, y pertanyen, per altra part, á n' els me- 
llors temps de 1* art, á la plástica decorativa 

Aixís veyém que á Grecia, hont la associació de la figura 
humana ab les parts ó membres d' animáis era molt usada, 
1* art no feya altra cosa que expressar y desenrotUar d* una 
manera positiva les imatges fantástiques de la imaginado 
popular, encara indecises y vaporosos, ex pressant mes bé 
una idea fosca desenrotUada exteriorment baix una forma de- 
terminada. En ses classes de combinacions, la part del cós 
hümá se mostra sempre com la part anterior, á semblanga de 
nosÉres gárgoles, y fins en los mytos y tradicioñs que parlem 
de figures enterament animáis, I' art se contenta sovint en 
ferhi una alusi'ó, associant á la figura humana algunos parts 
poch im{íórtants, 

Nostres antepassats sembla que tenien també un gust 
pfonuiiciat per les monstruositats de tota mena, principal- 
ment pera les barrejes d' animáis de diferentes especies y 
los copapostos d' homens y d* animáis. 

A jutjar per les anécdotes contados pels escriptors com 



(1) Boohart. Hierozois, 1. VI, o. 13, pl. 845. 

(2) Encydopedie. Archeologie, 



— ( 357 h- 

GiralduB Cambrensis (1), no 'b pot duptar que la creencia en 
aquestos éssers fou molt extesa. Ed sa descripció de la Irían - 
da, aquest autor nos parla d' animáis meytat bou y meytat 
heme, mejtat cervo j meytat vaca, meytat gos y meytat 
mico,... etc. 

Si doQchs, es cert que 's creya generalment en la exis- 
tencia d' aquestos animáis, «te res d' estrany que 'Is artistes 

los esculpie- 
sen corre tgitfl 
y esmeaatB? 
No; ja ho ha 
vem dit y no 
'ns cansarém 
may de repe- 
tirte, que la 

Fig. VU.— CWw(« i* lo S»« d» B«f-«/ona CSCulptura y 

pintura de la 
etat mítjaoa, no eren altra cosa que la interpretado de la 
literatura popular, ó metlor, del esperit de la época. 

Tornant á la descripció de lee gái^oten-dracbs ab ales de 
rat-penat, devém dir que en poques s' hi veuen detalls trets 
de la realitat; en éltes no 's troben, com en les anteriormeat 
citades, barrejes tan assenyalades d' animáis; sois una 'n co- 
neixém que tinga detalls d' aucell, y es del Claustre de nos- 
tra Seu, (végos Lam. I. pl. 198), donchs té un cap de gós, ab 
llarguns aurellea, peus de gós y cúa d' aucell. 

Les demés teñen totes carácters de quadrúpedos, consís- 
tint la diferencia en lo cap, en la disposició y forma de lea 
potes y en ta ornamentació del cós. Per lo que respecta al 
cap n' bi ba una en lo Fáti<vestíbul de la Audiencia, que te 
'I coU extremadament allargat, com les*de hQtre-Datt^ de 

(1) Topog. HlTeniin.— Irioer. du paj> de OiIIm. t. II, q. XI. 



-( 358 )- 

París, y porta una pe tita bauya en lo frout; eü lo campanar 
de la Sea n' ha una altre que té dues banyes retorga 
des, com de bó; y en lo Claustre de la mateixa Seu n' hi ha 
dues ab banyes també; una d' ellas les té dirigides enda- 
rrera y la altre endevant. (Véges Lam. IV, pl. 297.) 

Les altres teñen generalmont un cap que es una barreja 
de gos y Ueó, y alguns cops de gat, com en la que *s conser- 
va tota soleta en una casa de la Pla^a del Ángel, sent per 
cert de les mes ben modelades de Barcelona; com á tipo de 
cap de gos podrém citar la que hi ha en lo Claustre de la 
Seu. (Véges Lam. I, pl. 196.) 

Algunos, com les ja citades del Claustre de la Seu que 
porten banyes, teñen també una llarga cúa formada per nó- 
dols, la qual se recórgola entre les dues potes del animal; 
carácter que té una altra gárgola, (Véges Lam. III, pl. 293) d' 
aqaesta especie situada al costat de la nova fatxada de la Seu, 
en lo carrer de Sta. Llúcia^ ab la diferencia que aquesta té 
la cúa retornada cap á un costat y després cap á dessobre. 

Moltes d^ eixes, com pot veures ab les lamines, teñen lo 
eos cubert de groses escames ó plaques de tortuga, y presen 
ten les ales adornades ab circunferencias y nervis simétrichs 
molt assenyalats. Totes elles obren la boca mes de lo regular y 
moltes la teñen adornada ab una llarga filera.de dents, com 
las citadas (Lam. III, pl. 293), y la que hi há en la fatxada del 
Arxiu de la Corona d' Aragó; aquesta última, á mes de teñir 
la boca molt oberta ensenyant llarga filera de dents, lo nás 
molt arremanga t y 4s ulls sortits de les órbites, com en un 
esclat de furor, té les potes del devant alcades y en acti 
tut de destrocar á algú, exemple únich á Barcelona, donchs 
totes les altres, á mes de teñir sois dues pates, les apoyen eu 
la paret. 

W hi han algunos que teñen lo coll cobert de ricos simu 
lant la melena deis lleons, en la torre del rellotge de nostra 



-^ 359 )— 

Seu; carácter que no havém trobat mes que en una altra del 
Páti de la Audiencia, lo qual no deixa d' extranyarnos, mes 
á mes, després de veure lo quasi constant ús que se *n íeya 
en les gárgoles del grupo anterior^ agó es, ab les que porten 
ales d' águila; y agó prové, de lo que ja havém dit mes en- 
rera, que en aqüestes ultimes 1* esculptor deixava volar lliu* 
rement sa fantasía y buscava los detalls más aptes pera im- 
presionar, prescindint per complert de sa realitat. 

Que 4 grupo de gárgoles que acabám d' estudiar té molta 
semblanza ab les que 's passejavan pels pobles en los días de 
festa grossa^ no hi ha cap dupte; pero deu teñirse en compte 
que V esculptor estava Uigat á desenrotUar sa idea en un 
petit tro? de pedra, lo qual V impediría donar mes estensió 
á sa obra. 



GÁRGOLES- LLEONS Y OÁRGOLES-ÁGUILES * 



Aquestos son sens dupte los dos grupos de gárgoles que 
's prestarien á mes discussió sobre si son símbols del dimoni 
6 bé símbols sagra ts, si la coincidencia de trobarne algunos 
que estudiarém mes endevant, atacant á éssers indefensos, 
com nens, béns y aucells, no 'ns hagués determinat desde 
un principi á aceptar la primera opinió. 

Es molt cert que la antiguetat ha mirat sempre al Ueó 
com al símbol de la forga y de la vigilancia, perqué *s creya 
que dormía ab los uUs oberts, com ho espressa Alciat (1) en 
lo següent elegant dístich: 

Sst leo^ sed cusios, oculis quia dormit apertis; 
Templorum idcirco ponitur ante /ores. 

Situant lleons de marbre ó de bronze á la porta y en dife < 
rents parts de sos temples, lo Cristianisme imita, no una 

íl) Emhlem. V. 







36o)- 



práctica pagana, sino T exemple de la Iglesia juheva. Salo 
mó, seguint les instruccions de son pare David, havía fet 
executar dos lleons d* or y de plata pera 4 temple de Deu. 
Sant Caries Borromeo, en lo quart concili provincial presi- 
dit per éll^ donant instruccións pera la construcció de les 
iglesies, maná adornar les portes ab figures de lleons, pera 
indicar la vigilancia deis bisbes, é inspirar respecte y temor 
ais fidels que hi entraven. 

L' águila també fou considerada com un simbol sagrat 
de la Ressurrecció per alguns Sants Pares, fundantse en lo 
quint verset del psalm 102. Sant Máxim de Turin (1) la fá 
simbol del neófit qui per medi del baptisme es iniciat á una 
vida nova; Sant Ambrós la aplica també á la Resurrecció del 
Salvador (2). 

Tot ajó es molt cert, pero no prova res contra nostra opi- 
nió de que tant los lleons, com les águiles, usats com á gár- 
goles, son símbols deis esperits malignes. 

Les afirmacions deis anteriors escriptors y sants per mes 
que estaven molt ben buscados y eren verdaderos alegories, 
no estaven encarnados en la conciencia del poblé y perro no 
podien trasmétres y formar tradició, com en efecto no la for- 
maren. Véges sino lo que 'ns diu lo citat Emeric-David (3) 
parlant deis pintors cristians, qui, pera expresar la divinitat 
de Jesucrist, diu, nos pinten un jove dotat d' una gracia y 
d^ una bellesa inmortal, tenint dessota 'Is seus peus nusos 
lo IM y *1 drach. De manera que á ésser absolutos les afir- 
macions deis dits Sants Pares^ nos trovariem aqui que un 
simbol de la divinitat seria humillat perla mateixa Divinitat. 
A mes de que, ¿no 'ns diu Sant Pau que '1 dimoni volta en- 



{ I; In Bihlioth, PP. A. VI, pl. 27. 

(2) Sertn. in Append. 

(8) Hist. de la peint. chreti, au moyen-ofie. 






toril nostre com á lleó afamat? Y encara suposant que tots 
los lleoDS 7 águiles sien simbols divins, no seria ridicol ha- 
verlos colocat, seose cap carácter que los distingís, com á 
gárgoles, caricaturisantlos en certa manera, posats entremitj 
de monstres horribles, igualantlos ab los simbols del dimoni 
y de tots los vicis? No; per mes que 'ns esfor^assem en con- 
siderar ais Ueons y águiles qu«) fan de gárgoles en nostra 
ciutat, com á simbols bagrats, may podriem conseguirho; lo 
sentit comú ho rebutja. Primer nos inclinariem á creurer 
que son purament obres artistiques de fantasia, ago es, sense 
cap idea ni Ilunyanament simbólica. 

Tant la águila com lo Iteó á semblanza del drach, tenien 
un paper molt important en les Testes populars, anant quasi 
sempre junts. 

En les festes de la coronació del Rey Marti, celebrades en 
la sala deis mármols de la Aljaferia de Saragossa, al cambiar 
les viandes que cubrien la taula, la primera vegada entra á 
la sala una águila molt gran, tota daurada que feya varis 
jochs y evolucións; y la segona al só de trompetes y tabals 
aparegué una gran serpent feta molt al viu, que Uensava 
bocados de foch, y entorn seu una companyia d' homens ar- 
máis feyen grans crits com aparentant volerla matar y se 
defensaven d' ella fins á dexarla venguda y morta. (1) 

La águila y *l lleó figuraren també entre bs demés hes- 
(Íes que sortien per la processó del Corpus y altres festes. Ja 
en los preliminars de la festa eixia la águila ab la comissió 
del Capítol que anava á convidar ais senyors Concellers y de- 
més autoritats, los quals formant promenia, mentres rebien 
la embaixada en lo pórtich de Sant Jaume, degudament em - 
paliat y enramat al efecto, la águila portada per un danzador 
que tenín cárrech, ab títol y sou, Uuhia son garbo ab gran 



(l) Blancas. Coronaciones de los Beyes dt Aragón. 1. I. ó. VIII^ pl. 75. 



- 3t>z - 

cooteotament d' aquells graves pares de la Patria. Ed feetes 
de eatre-any, elecciODs, vingudes de reya, convits, etc , la 
assÍBteDcia del águila també solia eseer indispensable, com 
si passás ais altres la virtut higiénica de ses cabrioles. Quan 
entra lo Duch de Clevés ea I' any H40, fent posada en la 
casa del racional Dezptá, no ocorregné á la ciutat mellor ob- 
séqni que dooarli un gran diñar j divertíntlo ab un solo de 
águila, acompanyada de dea sonadors de sturments de corda, 
vestits ab camfs. é ab caras diademes, (nsáscares ab diademes) 
éales d^ angels. ¿Com no podía fer efecte dita águila abaes 
plomes blanques, al natural, ses ales mitj plegadas, á punt 
de votar, sa corona y son bech daurate, y aquelles cames pre- 
cioses, calsades ab pells de cabrit y miljons de córdoba pi- 
cat d' or? 

Vera la fetxa de 1600, lo llehó y la águila eren dues pea- 
ses de gran magnitut, tragínada quiscuoa per bastaixos que 
's relleva - 
ven, y se- 
guida de 
Ueonets y 
a ligo ts, aró 
ps, quatre 
I) o m e n 8 
rpspectiva- 
ment. ves- 
tits de punt 

«K í»fln i\ Flg. VIII,— CToi«ÍMii«í« Síiirfi Borceíiwa. 

cada bestia 

y cabellera de cánem, los quala ab una forqueta sostenien 
aquelles maquines y descansaven ais bastaixos en la carrera. 
Lo rey de les besties bramava de tant en tant, movía la lien* 
gua y tragava melindros. Daurat per enter, tenia molta sem- 
blanfa ab un gós d' aygua, excepció feta de la cúa, enroa- 



-i 3f>3 )- 

cada com una S sobre la grupa; y per major Terosimilitut 
l»enjavaQtlhi entorn del veotre una faldeta destinada á tapar 
lo naixemeut de les carnes deis portasts. (1) 

Viot y quatre son los lleons que serveixen de gárgoles á 
Barcelona; tote ells son, podríemdir, copiats del natura], per 
, la justesa de ses líneasy per la realitat de sos carácters, lo 
qual, si bé contrasta ab tots los demés grupos de gárgoles, fins 
ab aqueíles que representen animáis propis d' aqueües re- 
giOQs, no 'ns dea extranyar gens donchs es prou sabut que 
Dostres Raye tinguerea en etxa ciutat quasi sempre quadres 
de UeoQS hont los artistes podían estudiar; y realment, no 
semblf> sino que 'n teniea alguu al devant al esculpirlos. Ve- 
gis sino (lam. VI p[. 352) la gárgola del Claustre de nostra Sen; 
pero aixó ai, es de les mes ben modelades que havém trobat. 
£n los contraforts de la Iglesia del Pí n' hi há tres de tosquis- 
bíois, ab melenes rígides y quasi sense cap detall anatómich 
eo son cós; 
lo mateix 
quasi pot 
dirse dele 
non que hi 
há en los 
contraforts 
de Santa 
María, gi 
be aques 

tos liltims Fig.lX.—ClauBtrtdetaSeudtBareehna. 

son de ma- 
jor tamany y una mica mes ben esculpits. En la matexa 
Seu, fatxada del carrer de Santa Llúcia, n' hi há un altre 
que si hé está ab la melena rigada uniformement, les demés 



(l) J. PaiggBri. — Las bestÍM del comú. CaUndari Calald i875. 



-( 364 )- 

parts del cós son bea trevallades. Igualment, podém dirho del 
de la tatxada de la Audiencia, (vegis lam. VII, pl. 357). Durant 
lopredomini del estilbarroch, les gárgoles-lleons, com també 
totes les altres, perderen aquella gracia, aquella realitat, que 
*ls hi sapigué douar 1' artista en los bons temps del art gó 
ticb; son mes afeminats, si la expressió es permesa, y no te- 
ñen ja lo atreviment d' abans, donchs s' apoyen en, unes 
carteles que la major part de les vegades figuren papers do- 
blegáis, com pot veures en los que bi há en I' ábsis de la sa- 
gristia de nostra Seu. 

Les águiles, cons'derades com á sagrados en I' Anahuac 
(Méxicb) y anomenades Quetzalxoloquauhtli^ son mes escás- 
ses, y encare sembla que tenien certa afinitat en los lleons, 
donchs se 4s troba algunes vogades junts, com en V antich 
Mirador del Palau Real y en la Iglesia de la Mercé, fatxada 
de Sant Miquel; se les representava mes comunment junt ab 
altres animáis ais quals sembla subjugar, com tindrém oca- 
siü de veurer al parlar de les gárgoles grupos. En lo Claus 
tre de la Seu, punt per cert hon se conservan los mellors 
exemplars, esculpits per los Clapés, pareyfiU, al preu de 
quatre florins la gárgola, se 'n ovira una, coberta ab grosses 
plomes, (veges lam. V pl. 301)lamellor de Barcelona, donchs 
una altra de semblant que n* hi há en lo Fati deis Taroogers 
de la Audiencia, ademes de no estar tan ben esculpida té un 
cap desj.roporcionat. 

En 1* ediüci avuy Arxiu de la Corona d* Aragó y abans 
casa del Llochtment de la Generalitat, n' hi ha una altre 
que té també grosses plomes uniformes, y en la ex casa gre- 
mial deis sabaters del carrer de la Corribia una altra que, 
com á filia del renaixement deixa molt que desitjar per lo que 
respecta á sos carácters ornaoientals. Son les poques que co 
neixém á ^^vaéion^^,— (Continuará), 

N. FoNT Y Sagué. 



— ( 365,)- 

Los manuscritos del Padre Joaquín Traggia 

/ en la Real Academia de la 




NTBE las muchas colecciones de manuscritos que 
se conservan en la biblioteca de la Real Academia 
déla Historia, hay algunas que interesan especial- 
mente á los investigadores catalanes. Como son 
bastante extensas y no existen índii*.es del contenido de 
cada una, á lo menos índices detallados y rectificados, 
resulta tarea pesada para el lector que debe seguir hoj9' 
por hoja, y muy molesta para los empleados del estable- 
cimiento que deben servir tomo tras tomo, buscándolos en 
lejanas salas ó elevados estantes. Será, por lo tanto, muy útil 
que cada cual que; en trabajos de investigación, se vea en el 
caso de examinar detenidamente una de aquellas colecciones, 
forme y publique ligera noticia de la misma^ cou indicaciones 
precisas del contenido de cada volumen en lo referente al 
interés que pueda ofrecer á nuestros investigadores. 

Por nuestra parte vamos á realizar esta idea respecto de la 
colección de Traggia que hemos estudiado recientemente en 
busca de algunos datos históricos de las regiones del Pallars 
y de Ribagorza. 

Sabido es que el Padre escolapio don Joaquín Traggia, na- 
tural de Zaragoza, persona sumamente erudita, investiga- 
dor infatigable en los archivos de Aragón y Cataluña, 
autor de di versas, obras, publicadas unas, inéditas otras, dejó 
al morir en 1802 todos sus papeles á la Real Academia de la 
Historia, de cuya respetable corporación formaba parte. 

Entre dichos papeles figuraban las notas que tomó en sus 
viajes á los archivos de Lérida, Barcelona, Urgel, Roda, 
Alaón, Barbástro; así como los extractos y observaciones sobre 



-(366 

documentos que le prestaron los sabios Pascual, Caresmar y 
Abad; y solamente por ellos ya es interesante dicha colec- 
ción, aun prescindiendo de la parte proveniente de archivos 
aragoneses, en la que no faltan también noticias útiles para 
la historia de Cataluña. 

La colección de Traggia consta hoy de cincuenta y dos 
volúmenes, pero el 36 y 37 están duplicados. 

Pertenecen á la historia de Aragón y Cataluña los tomos 
desde el 1.* al 12 inclusive, el 17, el 19, 20 y 21, el 23, el 31, 
32 y 33, 36y 37y 51. 

De los restantes hay veinte tomos de asuntos literarios y 
filosóficos, que comprenden poesías latinas y castellanas, 
nociones de retórica, opúsculos de teología, copias de la 
obra de Plutarco sobre los filósofos y del libro de Moral de 
Mr. Cochet, pero lo interesante de esta sección lo constituye, 
en opinión nuestra, el proyecto de idioma universal con su 
alfabeto y sus bases gramaticales, contenido en los tomos 15 
y 50, y el plan de reforma de la administración de la Hacien- 
da pública de España, con numerosas observaciones sobre los 
servicios que presta el Estado y sobre la formación de los pre- 
supuestos, y de cuya obra podrían tomarse bastantes datos 
para la historia y la crítica de nuestra centralización políti- 
ca. (1) Son, por último, dignos de mención el estudio del de- 
recho de regalía y examen del origen y límites de las dos 
potestades; y las consideraciones acerca la decadencia de las 
órdenes religiosas y medios de su reforma en bien y utilidad 
de la nación española. (2) 

Antes de entrar en el examen de la sección de historia re 
gional, creemos preciso decir también algo de los volúmenes 
no incluidos en la sección literario-filosófica y de los cuales 



(1) Tomo 18 de la ooleceión. 

(2) Tomos 27 y 29 de la coleoeión. 



-( 367 )- 

formaremos uq grapo especial ó tercera sección, porque hacen 
todos ellos referencia exclusivamente á las islas Filipinas. 
Son los tomos 2b, 26, 30, 35, 40, 44, 45, 47, 48, y 49, que en- 
cierran la historia completa del concilio provincial celebrado 
en Manila en el año 1771, con numerosos documentos y la 
refutación de los ataques del obispo de Nueva Cáceres,^ pu- 
diéndose recojer en estos manuscritos muy curiosos datos del 
estado so(nal y religioso de aquella rica colonia en la segun- 
da mitad del siglo pasado. Existe igualmente una descrip- 
ción extensa de la fertilidad, cultos, frutos y faenas de la 
isla, con enumeración de las plazas y castillos y del arma- 
mento y pertrechos de guerra. También incluimos en esto 
grupo de manuscritos la gramática para hablar el castellano, 
compuesta por Traggia en lengua tagala, y la explicación 
del Credo y varias oraciones en la misma lengua. Todos es- 
tos trabajos los hizo Traggia con los conocimientos que ad- 
quirió durante su permanencia en Filipinas desde 1767 á 
1772 en que regresó á España. Pero, además, extractó 6 reco- 
gió datos de obras debidas á otros escritores, y asi encon- 
tramos el discurso histórico de la iglesia de Manila, debido 
al señor Cortés Arredondo, la relación del estado de aquellas 
islas en 1654 por Millan de Poblóte, la colección de 52 ada- 
gios en tagalo y en español^ y los documentos de la junta ó 
concilio celebrado en Manila en 1582 «para dar asiento á las 
>cosas tocantes al aumento de la fé y justificación de las 
)>conquistas hechas y que en adelante se hiciesen por los es- 
»pañoles.)^ Excusado es hacer resaltar la importancia que 
esta parte de los manuscritos del ilustre escolapio tiene para 
todos cuantos hagan estudios sobre nuestra colonización en 
Filipinas. 

Pasemos ahora al examen del grupo de manuscritos refe- 
rentes á la historia de Aragón y Cataluña, que es la parte 
que no¿ interesa especialmente, y empezemos advirtiendo 



-(368)- 

que los veintitrés cornos que lo forman, cuyos números de or- 
den ya hemos dado, no encierran tan solo notas tomadas en 
archivos directamente por Traggia, y trabajos debidos á su 
erudición, sino que cuentan también copias de obras de otros 
escritores y notas remitidas por diversos investigadores. Así 
sucede» por ejemplo, con el abaciológio del Monasterio de Ge- 
rri que fué compuesto por Caresmar; con la disertación sobre 
el dominio soberano de Andorra, trabajada por fray Juan Iz- 
quierdo, agustino y prior de Urgel; con la historia de los con- 
des de Urgel de Monfar; coa las antigüedades de Alcañíz, es- 
critas por Pedro Juan Zapater; con el célebre códice de Meya, 
cuya copia le envió el padre Pascual, y con otras noticias y 
obras que iremos señalando en el curso de nuestro examen. 

La parte más original é importante de los manuscritos de 
Traggia, es la correspondiente á los materiales para la histo- 
ria de Sobrarbe y Ribagorza en la Edad Media^ pnes, con dicho 
material compuso sus tres monografías publicadas en las Me- 
morias de la Real Academia]de la Historia, tomos 3.*, 4.* y 5.*, 
con los títulos siguientes: «Ilustración al reinado de Don Ra- 

# 

miro II de Aragón»; «Discurso histórico sobre el origen y su- 
cesión del reino Pirenaico hasta Don Sancho el Mayor»; y 
«Memoria sobre el origen del condado de Ribagorza y suce- 
sión de sus condes hasta que se incorporó en la corona del Pi- 
rineo». Los originales de los dos primeros trabajos forman el 
tomo 17.* (B. 151 clasificación de 4a Biblioteca de la Acade- 
mia), en el cual hay además otra^ «Memoria sobre las inscrip- 
ciones hebreas de la iglesia del Tránsito de Toledo», que no 
debe presumirse sea obra exclusiva de Traggia, por cuanto 
este señor era uno de los cuatro comisionados por la Acade- 
mia para inspeccionar la inscripción citada y correjir los erro- 
res de la copia dada en el año 1795^ por Heydeck. 

Pero, á pesar de que toda la afición de Traggia estaba en 
Sobra «"be y Ribagorza, no desdeñó el bajo Aragón y fueron 



-( 369 )- 

varias sus visitas á los archivos de Alcañíz^ Albarracín, Te- 
ruel y Daroca, recojiendo numerosas notas y copias de docu- 
mentos, que se encuentran hoy conservados en los tomos 3.^ 
6.**, 9/ y 19 % (1), de la colección y de las cuales no nos ocu • 
paremos. 

El tomo 1/ de la misma (B. 135), contiene las notas y co- 
pias del registro de las escrituras del archivo de la iglesia 
del Pilar de Zaragoza, resultando algunas interesantes para 
los historiadores de nuestra región, particularn\ente una es- 
critura en que consta que Guillermo de Entenza, señor de 
Entenza, afirmaba que este lugar fué poblado según costum • 
bre de Cataluña y no según fuero de Aragón; y otra del se- 
ñor de Calasanz, en que hacía idéntica afirmación para este 
pueblo. 

El tomo 2.* de la colección (2), está totalmente compuesto 
de documentos de Cataluña, viéndose cartas de San Odón obis- 
po de ürgel, de los señores de la Portella al monasterio de 
Frontanyá, la carta de población de Balaguer, dada por el con- 
de de ürgel, y otras dadas por los condes de Barcelona y los re • 
yes de Aragón y que ya obran en el archivo general de la co 
roña. Vemos igualmente un extracto del libro de Comes, «Co- 
ses memorables de Santa Ana», en lo referente á la compra 
que hicieron del monasterio de Montesión de Barcelona, (que 
había pertenecido á los Frares deis sachs ó de la Penitencia, 
hasta que fueron extinguidos por el Papa en 1274), los canóni- 
gos de Santa Eulalia, que estaban en sitio incómodo y malsa - 
no extramuros del Portal nou^ para unirlo dicho extracto con 
otras notas* referentes á Santa Eulalia, pues, se conoce que la 
obscura cuestión de la existencia de la patrona de nuestra 



(1) Eli la oÍAbificdoián general de la Biblioteca de la Academia de Li Hfflto • 
ría están señalados: B. 137-14014dl&3. 

(2) B. 136 de la olasifioucióo de la Biblioteca. 




ciadad había interesado tambiéo al padre Tra^^a, como á Ca- 
reamar y tantos otros eruditos (1). En el mismo tomo hay, 
por último, extracto de los veinticuatro volúmenes de manus- 
critos de Manuel Mariano de Ribera, que estaban guardados 
en el convento de la Merced de Barcelona, y que contenían 
numerosas noticias históricas. 

El tomo 4.* lo forman lo cosechado en los archivos de Ta- 
razona, Calatayud, Fitero, Leire y Siresa, y el siguiente lo 
procedente del monasterio de Bellpuig de las Avellanes, con 
el ya mencionado abaciológio de Gerri de Caresmar, diplomas 
del monasterio de Alaón con lista de sus abades, así como de 
los priores de Santa María de Vilet y numerosos documentos 

de los condes de Ribagorza, que exigen sumo cuidado y estu- 
dio al utilizarlos, pues, la crítica moderna, como ya diremos 
luego más detenidamente, ha demostrado la falsedad de mu- 
chos de ellos. 

La misma advertencia debemos hacer para líos documen- 
tos del tomo 7/ pertenecientes á San Juan de la Peña y á 
Ovarra. En este tomo hay copia de la crítica de las inscrip- 
ciones proyectadas para el restaurado Panteón de San Juan 
de la Peña, escrita por el obispo de Astorga, así como de la 
crónica atribuida á Pedro Marsilo. 

El volumen octavo contiene las notas y documentos de Be- 
navarre, Lérida, Roda y ürgel, cuyos archivos visitó Tra^ia 
en 1788. Hay un extracto de la vida de San Misorio ó Visorio 
(Saint Misolín, en francés), natural del condado de Cominges, 



(1) La eatednd de Eliu preteadía también que 8« patrona era ana Saata 
Balalia de Rtmtll&m, martirísada en Ruad no el año 212, opinión defendida por 
el canóniga Fortaner j por Mr. Campagne, ha sido atacada por el tabio bob- 
úenr Alart, qnien ha dejado probado qne la patrona de Elna, á lo Benoa deade 
el siglo XI, ha sido Santa Bnlalia de Herida, j qne la santa nartirisada en 
Roscino era nna inrencióo del cronista oatUán Hansbert> (Bernardo dt- Llaptá) 
que títíó en la seganda mitad del siglo XV. 



371 )— 

y cuyas reliquias se conservaban en aquella fecha en la igle- 
sia de Labuerda (obispado de Barbastro). 

Vemos también copia de la noticia escrita por el canónigo 
Finestres sobre la antigua historia y obispado de Lérida, y de 
la Disertación sobre el dominio soberano de Andorra, com - 
puesta por Fray Juan Izquierdo. Además, está copiada casi 
totalmente la historia de los condes de Urgel de Moníar. En 
este tomo hay una larga serie de notas de documentos refe- 
rentes á la historia de Ribagorza, y especialmente sobre las 
fechas de la consagraciói;i de sus iglesias. Por fin, hay una 
list^ de diez y seis abades de San Saturnino de Tabernoles^ 
con muchas notas sacadas de los archivos del Seminario y de 
la catedral de Urgel. 

En el tomo noveno (B. 143) hay lo referente á l(ts archi- 
vos del municipio y de la catedral de Barbastro, con copias 
de varias Bulas pontificias, y extractos de dos diferentes lio 
ticias de la vida de Sao Ramón, hijo del conde de Tolosa, 
obispo déla citada ciudad aragonesa. Existe igualmente có-' 
pia de la «Historia de las antigüedades del obispado de Bar- 
bastro y su unión con el de Roda», escrita por Gabriel de 
Sese, y extracto del «Libro de memorias de la ciudad de Bar- 
bastro», compuesto en 1747 por Jorge Andreu. Abundan mu- 
cho las notas y datos curiosos referentes á Tamarite, Valsanta 
y convento de Saa Victorían y noticias locales de Barbastro 
de los siglos XVII y XVIII, además de la reseña de los pleitos 
sostenidos entre las iglesias de dicha ciudad y de Roda, Léri- 
da y Huesca hasta el siglo XVI. 

En el tomo décimo de la colección (B. 144) vemos los do- 
cumentos recojidos en el archivo de Tarragona y una diser- 
tación sobre los primeros siglos de la iglesia española y estar 
en dicha ciudad la primera sede, además de un extracto de la 
«Historia de la iglesia de Tarragona», por el canónigo José 
Blanch, escrita en 1665 en lengua catalana con el título de 
«Archiepiscopologi». 



-( 372 )- 

Traggia visitó la ciudad de Huesca en 1788 y allí eucootró 
y conoció al padre Jaime Pascual, del conveoto de las Ave- 
ItaDas, (Pascual habia estado trabajando eo aquellos arcbi 
vos yá en 1784), y le facilitó sus papeles y entre ellos la 
copia del famoso códice del priorato de Meya, con las genea- 
logías de los reyes de Pamplona^ condes de Aragón, Pallars, 
Tolosa, etc. 

Loe extractos de este códice y de su gemelo de San Isidoro 
de León se encuentran en el tomoooceno de la colección, que 
contiene además extracto del códice del monasterio de Alaón 
hecbo por el monje Domingo, por mandato del abad Ber- 
nardo, durante el reinado de Sancho Ramírez, en el cual se vé 
la genealogía y la cronología de loe antiguos condes de Pa- 
llarsy de Ribagorza. Tamb'en están en este tomo las notas 
cosechadas en los archivos de Montearagón, San Pedro de 
Siresa y San Pedro el viejo, de Huesca, con copias de \aria8 
inscripciones del claustro de este último monumento históri- 
coj noticias muy curiosas de la ciudad de Huesca, sacadas de 
las notas de don José Cabrero, y un trabajo sobre Vicente, 
obispo de Huesca, discípulo de San Victorían, firmado por el 
Padre Pascual en las Avellanas á 28 Agosto 1788. 

tus notas procedentes de Jaca, Sao Victorían, Ainsa, 
Boltaña y Alquezar> se encuentran en el tomo doce, mezcla- 
das con extractos de antiguas donaciones de los condes de 
Ribagorza al monasterio de Ovarra Hay, además, copia de la 
vida de San Urbez, según un libro de la iglesia de Jaca, y un 
escrito de Pedro de Marca, acerca el origen del culto de 
María en Montserrat. 

En el volumen 30 (B. !&4) hay copia de la «Crónica del 
príncipe Carlos de Navarra», y de crónicas de los reyes nava- 
rros, sacadas del maouscrito de ta Academia, así como un 
compendio de lo acaecido en Aragón al entrar el ejército del 
rey Felipe H en 1591 y 92. 



— ( 373 )— 

Gq el tomo siguiente hay catálogos de ios obispos de las 
sedes aragonesas y además de las de Lérida y Urgel, con 
listas de los Papas y los concilios y una cronología sagrada 
desde la creación del mundo^ trabajos que tienen para nues- 
tro objeto muy escasa importancia. La tiene en cambio de un 
modo notable el estudio crítico contra la existencia del fabu- 
loso reino de Sobrarbe, y raro es que haciendo ver bien el 
padre Traggia que la tradición en que se apoyaba aquel 
reino era inconstante y no uniforme y que las cronologías 
eran contradictorias, demostrando que las crónicas no esta 
ban acordes ni en el número, ni en los nombres de los reyes, 
viniese luego á aceptar aquellas patrañas y trazar la crono 
logia é historia de tan quimérica dinastía, apoyándose en 
documentos y crónicas falsas, como la carta de Alaón y las 
memorias de San Juan de la Peña. 

En el tomo 23 de la colección hay una disertación sobre 
el origen de la dignidad episcopal en España, un índice ero • 
Dológico de los santos de nuestra patria y un índice geográ- 
fico de los pueblos del convento jurídico cesaraugustano, 
además de un extracto de los estudios históricos del conde de 
Otmpomanes sobre la Orden del Temple. 

Llena completamente los tomos 32 y 33 (B 165-167) la 
copia de la «Historia eclesiástica ce8araugustana> del maes- 
tro Diego Espés, que empieza con la entrada de los cartagi - 
neses y acaba en 1565; copia sacada de otra perteneciente á 
Don Manuel Arveso. Los que conocen esta obra saben ya que 
contiene muchísimos documentos y noticias interesantes para 
la historia de la Corona de Aragón. 

Hemos indicado al principiar que los tomos 36 y 37 están 
duplicados, pero, es que contienen los borradores y la copia 
clara y limpia de éstos, de una 4:Historia eclesiástica de Ara- 
gón», que se pierde toda ella en larguísimas noticias y co- 
mentarios de la historia del pueblo israelita y considerado 



— • 374 

nes sobre la Biblia y los milagros, ocapando ona parte in- 
significante el estudio de los tiempos apostólicos en España 
7 del paso del apóstol Santiago por Cataluña y Aragón. 

El último tomo del grupo que hemos formado con ios de- 
dicados á la historia regional es el »1 (B. 185) compuesto de 
extractos de las obras de Zurita, Garibay, Briz Martínez y 
otros autores aragoneses, y apuntes para escribir algún tra- 
bajo sobre el reino de Sobrarbe y los condados de Aragón y 
Barcelona hasta últimos del siglo XII. 

Hay un tomo que no hemos incluido éntrelos de historia, 
ni entre los de literatura y filosofía, y que tiene más derecho 
que los otros á figurar en esta noticia, ya que debe publicarse 
en una Revista de Arqueología. Es el volumen 52 y último 
de la colección Traggia, que comprende la copia de la curio 
sa obra cDeclaracion de los dibujos de las piedras que fueron 
anillos signatorios» compuesta por el conde de Guimerá, au- 
tor también de una «Geografía del convento jurídico cesar- 
augustano» que se encuentra en el tomo 23 de esta colección, 
y que Traggia, en vista de su mérito, acordó incluirla en el 
«Aparato de la historia eclesiástica de Aragón.» 

Este estudio sobre las piedras sellos lo hizo Don Gaspar 
Galcerán de Castro y Pinos, conde de Guimerá, en 1629, y 
según opinión de una persona entendida, supo interpretar los 
signos con mucha habilidad, mejor quizá que Fortun Liceto, 
genovés y que Juan Eirhman, de Lübeck, quienes trataron 
este mismo asunto el uno en 157T y el otro en 1630. La pri- 
mera piedra que describe tiene grabada la imagen de Venus, 
y luego so describen otras once muy interesantes valiéndose 
de la ingeniosa comparación con monedas romanas y pú 
nicas. 

Hemos llegado al término del examen que nos hemos 
propuesto, y por las ligeras noticias que acabamos de dar, 
podrá comprender el lector la importancia que tiene la coíer- 






— ( 375 )- 

ción de manuscritos del escolapio Padre Joaquín Traggia, al 
mismo tiempo que el cuidado que deberá observar el inves- 
tigador en la selección de los materiales que encuentre antes 
de utilizarlos. Ya hemos indicado que Traggia recojió mu- 
cho sin averiguar la calidad, y por esto abundan en la colec- 
ción los documentos falsos ó adulterados y las notas proce- 
dentes de códices y crónicas apócrifos. Entre ellos citaremos 
la crónica de San Pedro de Taberna ^ torpe impostura elabo 
rada en el siglo XV; la crónica de San Juan de la Peña, atri- 
buida á Pedro Marsilio, pero en realidad obra de un monge 
anónimo de San Juan de la Peña que escribió á mediados del 
siglo XIV; la genealogía del libro de la Regla de San Salvador 
de LeirCy ficción compuesta á últimos del citado siglo XIV; el 
Necroloqio de San Victorian^ falsificación hecha á principio 
del siglo XVII; las genealogías del cóaice de Meya y León^ 
que lejos de remontar su origen á la época inmediata de los 
personajes, no son, según fundada opinión de un crítico mo- 
derno (1), más que uno de tantos entretenimientos monásti- 
cos de los siglos XIII ó XIV; la Memoria de San Pedro de 
Ciresa, documento adulterado del archivo de San Juan de la 
Peña; la famosa carta de Alaón, diploma imaginario redacta- 
do á mediados del siglo XVII y que por mucho tiempo ha em- 
brollado la historia de los Merovingios de Aquitanía y de los 
primeros reyes de Aragón (2); la donación hecha en S14 por 



(1) Ximenez de Bmban. «Ensayo hisMrioo «oeroa de los orígenes de Ara- 
gón y Navarra», página, 50. 

(2) Tiene discnlpa Traggia por haber admitido la carta de Alaón, al rer 
que la tomaban bajo sn protocción los Manrinos eo la «Historia generiil del 
Languedoo»^ á pesar de haberla anteriorm-'nto rechazado el Marqnés de Mon - 
dejar, Kioolás Antonio y otros eruditos; pero, es eulpiible todo escritor que aún 
hoy día la acepto después de demostraciones cumplidas de su falsedad hech as 
desde mediados del siglo actual por Benjamín Guérard, Babanis y Ollyer Hur- 
tado. Deplorable j perjudicial resolto una obra como la del Sr. Martínez He • 
rrerOy «Sobrarbe j Aragón», que publi«*ada en 1866 aún se apoye en un «locu- 
monto de falsedad d> mostrada y n<itoria. 



-(376- 

el conde Fredolo por orden del emperador Carlos, y otros do- 
cumentos del cartoral de Gerri, cuando menos sospechosop; las 
donaciones á los monasterios de Labax y Tabernoles^ altera- 
das por los copistas con adiciones y supresiones, vicio que 
afecta igualmente á muchos documentos procedentes de 
Ovarra y San Juan de la Peña, como son las donaciones del 
rey García Iñiguez y del conde Galindo Aznar. 

Es indudable que Traggia conoció muchas de estas falsi- 
ficaciones, que advirtió á los mongos de San Juan de la Peña 
respecto de la autenticidad de varios de sus diplomas y que 
alimentó fuertes dudas y vacilaciones sobre la existencia de 
los reyes de Sobrarbe. Por esta causa cuando en 1792 deseaba 
visitar de nuevo el archivo de aquel célebre monasterio, la 
comunidad se resistió á admitirle temerosa de que con hallaz 
gos diplomáticos destruyese la parte principal de la obra del 
abad Briz Martínez, objeto de veneración por aquellos reli 
giosos que nunca habrían sabido verla llenado errores y con- 
tradicciones y considerarla como un puntal ya carcomido que 
se levantó en otro tiempo para dar consistencia á la leyenda 

de los orígenes de Aragón. 

Joaquín Miret y Sans. 



NUEVO MOSAICO EN IlLICI 




lEMPRB que aparece á nuestras miradas una obra 
de arte, antigua, se nos viene á la mente compa- 
rarla con lasque hoy se fabrican de.igual género; 
y al encontrar aquélla, superior á las nuestras, no podemos 
por menos de sentirnos, los amantes del pasado, orgullosos 
por el nuevo testimonio que declara una vez más la superio- 
sidad de aquellas privilegiadas inteligencias, que tan pronto 



— ( 377 h- 

dictaban leyes al mundo conocido entonces, y cuyo espíri- 
tu aún vive entre nosotros, como formaron una Arquitectu 
ra la cual subsistirá, más ó menos adulterada, mientras 
exista ia raza latina, como hermanaron U sublime inspiración 
que presidía las creaciones del arte griep^o, con las necesida- 
des de la vida material, á las que tanto culto rindieron los 
latinos. 

El mosaico, invención de los griegos, estuvo muy en uso 
entre los romanos. Se generalizó entre éstos á fines de la Re 
pública y principios del imperio. A partir de esta época tomó 
más incremento, aplicándosele al decorado de edificios públi- 
cos. Sirvió para cubrir de un revestimiento^ á la vez sólido y 
brillante, la desnudez de las columnas, paredes, pisos, etcéte- 
ra. Los más sencillos solo contienen dos colores; blanco y 
negro ó aznl oscuro. Sin embargo, son raros los mosaicos ro- 
manos que con ellos solamente estén combinados. 

El yacimiento de la antigua Illici es muy rico en mosái 
COS. Mi difunto hermano en su obra ilustrada ^Illid^ su si- 
tuación y antigiledades>, dando una prueba más dft.su amor 
á Elche y de su entusiasmo por la Arqueología de este país, 
descubrió, grabó é imprimió, dándolos á luz en su citado li- 
bro, los únicos testimonios que hoy quedan de aquellas mara- 
villas del arte hispano- latino. 

En dos clasificaciones se pueden agrupar los mosaicos ha 
liados en Illici; historiados y ornamentales Los primeros 
ofrecen en su variadísima labor, preñada de lacerías, florones 
y hojarasca, preciosos encuadramientos marqueados con cin- 
tas ondulantes de diferentes mallas, que abrazan con la frui- 
ción de la yedra, composiciones en que toman parte seres 
animados por el genio del artista. Los ornamentales se com- 
ponen de dibujos geométricos formando bandas, más ó menos 
largas, encuadrando un motivo principal simétricamente re- 
petido. 

8 



-( 379 )- 

El mosaico que se descubrió en las ruinas de Illici el 27 
de Febrero último, que reproducimos en la precedente pági- 
na, pertenecía por su estilo á los llamados ornamentales. 
Hallábase situado al Levante á unos 200 metros del anti- 
guo Castrum ó fortaleza militar de la colonia, cuyas ruino- 
sas murallas y derruidos paredones forman hoy la llamada 
loma de la Alcudia^ y á unos 50 metros hacia el mediodía 
de la velredita de Palombar. Cerraban el área del pavimento, 
cuyas dimensiones conocidas eran 4X8 metros, por el lado 
Norte, una pared de O* 45 centímetros de espesor; al Medio- 
día, otra reforzada con dos gruesos pilares, distantes uno de 
otro 1 m. 30. En el de la izquierda, mirando al Norte, fué ha- 
llado en su interior un esqueleto humano, de hombre, al pa • 
recer. No me fué dable averiguar si se contendría en alguna 
hornacina ó vaso. Por la parte de la derecha, ó sea la de Le- 
vante, restaban cimientos á nivel del piso del mosaico. Lo 
propio á la de Poniente. Por manera, que solo tengo noticia 
de un ingreso, en el supuesto de llamar así el espacio libre 
entre los dos pilares situados, como dije, al Mediodía. 

Sobre fondo blanr^o y perfectamente conservado, en lo 
que había respetado la azada, aparecía el mosaico cuya re- 
producción ofrece la pág. anterior. Una orla compuesta de ele- 
gantes lancetas, limitada por paralelas que debían encerrar to- 
da la composición del centro, constituía la cenefa, ancha de 0*30 
centímetros. El lado completo y conocido del dibujo general 
de este pavimento hallábase dividido en once partes desigua- 
les; cuatro, que contenían cuatro triángulos isósceles, tan- 
gentes entre sí por el vértice con la base del triángulo lateral 
y cuyo adorno aparecía corresponderse con el de igual dibu- 
jo de la otra mitad del piso, en el supuesto de doblar por el 
eje Norte-Sur el adjunto diseño. Cinco de los indicados espa- 
cios en que se dividía esta originalísima cenefa lo llenaban 
dos paralelógranios insríritos en el mismo centro que lo es- 



-{ 38o )^ 

taban seis más pequeños, afectando todos en su colocación 
la forma de estrellas de ocho puntas, adorno sumamente vis 
toso que se repetía en líneas de cinco en cinco, paralelas á lo 
ancho de la habitación. En el ángulo exterior de los citados 
paraleiógramos, abierto sobre la cenefa, encuentra asilo un 
pequeño triángulo. Los dos espacios restantes, hasta comple- 
tar el número de once, formados por el ángulo de la orla mar 
jinal, (que por cierto no quiebra en inglete), con el formado 
por los dos lados mayores de los citados paraleiógramos, dan 
por resultado una figura cuadrada que tiene inscritos dos 
cuadritos más pequeños, uno de mármol rojo y otro azul. Por 
líneas del mismo mármol rojo están perfilados los pequeñas 

paraleiógramos, macizos en azul, que se destacan dentro de 
los que alternan circuyendo este hermoso piso. La situa- 
ción sobre la cenefa de los cinco espacios en que se si- 
túan las puntas de las descritas estrellas determina cinco 
centros ó líneas de partición que se dirigen á lo largo del 
pavimento, seccionando el dibujo en otras tantas porcio- 
nes cortadas en ángulo recto, por otras que se originan 
de igual modo en los lados del mosaico, formando un cua- 
drado, cuyos ángulos tendrían su vértice en los centros 
délas indicadas estrellas y cuyas diagonales aparecen cor- 
tadas por cuadrados más pequeños que encierran, primo 
rosamente trazados, triángulos diminutos ordenados en se- 
ries correlativas de cuatro en cuatro, el último de los cua- 
les era tangente á dos de los que en el lado siguiente del 
cuadrado que los contenía formaban ángulo recto con los 
anteriores, de manera que. se desarrollaban interiormente^ 
dejando un espacio libre en el centro, acotado por un cuadri • 
to de menor tamaño, encentrado por un toquecito azul. Por 
último, entre estos adornos y cortando las líneas mayores de 
la composición, aparecía un sobrante en forma cuadrada, 
resultado de la unión de los extremos de las antedichas es 



-( 38i )- 

trellas tangentes por dos de sus ángulos opuestos, con los 
descritos cuadros de pequeños triángulos y cuya figura se 
veía enriquecida por otro cuadrito perfilado en rojo. Todos 
estos cuadrados pequeños, así como los triángulos, eran 
macizos de azul oscuro, de modo que su vista producía un 
bellísimo efecto por su viveza y perfección destacándose sobre 
el blanco purísimo del pavimento. 

A la parte Norte completaba el afirmado de esta habita- 
ción una elegante cortapisa de unos 0*63 centms. de ancho, 
enriquecido su fondo blanco, por cuatro espirales sencillas y 
opuestas en su desarrollo dos á dos y ligadas en un nudo co- 
mún sobre el eje mayor del pavimento y adornadas con gra- 
ciosos tallos. Indudablemente el desarrollo geométrico del 
dibujo que formaba el principal motivo artístico del mosaico, 
no permitió al artista que lo trazó formar figuras incomple- 
tas, é ideó este nuevo tema de ornamentación para llenar el 
trozo de piso hasta llegar al muro de cerramiento, recurso 
muy frecuente en esta clase de mosaicos. 

Esta es la imperfecta descripción del mosaico cuya vista 
duró tan breves horas entre nosotros, (1) las suficientes apenas 
para dibujar el apunte adjunto; únicamente dado á la estam- 
pa atendiendo á la galante y atenta invitación de esa docta 
Sociedad, á la cual me enorgullezco de pertenecer, y por dar 
á luz, en lo que mis fuerzas alcancen, los destellos de aque- 
lla civilización á la que tanto debemos, esparcidos al azar en 
esta tierra de promisión para el arqueólogo, y donde otras 
inteligencias superiores á la mía, contando con recursos de 
que hoy carezco, darán á conocer al mundo científico los te- 
soros arqueológicos que pregonan el apogeo y grandeza de la 
antigua jllicí. 

Elche 27 de Mayo de 1897. 

Pedro Ibarra y Ruiz 



(t) Véase la Comunicación de la página 216, DÚm. 3 de esta Revista. 



CASTKLLü DE AMPURIAS 

(Historia y arqueología) 

11 DO pudiera tildárseoos de exagerados diríamos 
que estudiada la villa de Castelló de Ampúrias 
desde los más remotos tiempos basta nuestros 
días podría escribirse la historia del Alto Ampur- 
dán eu todas sus mauifestacioneB, ya que su asieoto acusa 
establecimiento lacustre, sus lápidas, población romaua, sus 
palacio é Iglesia poderosa capital de estado feudal, sus cons- 
tituciones políticas municipio libre, y todo uua villa impor- 
tantísima enclavada casi en el centro de rica comarca, si 
fecunda en frutos, más fecunda en hechos históricos .que 
abrillantan bu pasado, del que no desmerece su presente. 

Si acudiendo á la geología, y á los datos que suministran 
los archivos queremos reconstruir las inmediaciones de Cas- 
telló, encontramos que no hace muchos años casi estaba ro- 
deado de la Muga, profundos estanques poblados de peces, 
tierras fangosas que producían pastos, y algunas otras más 
consistententes que daban cereales, seguro indicio de que 
allá en remotísimas edades, casi en medio de las aguas se 
levantaba pequeño montículo muy adecuado para en él esta- 
blecer una mansión lacustre donde sus pobres habitantes, ape- 
nas si vestidos, no conocían otros manjares que las aves y 
carnes condimentadas en negruzcas cazuelas , no tenían 
otras armas que las piedras, no adoraban otras divinidades 
que las fuerzas naturales, no respetaban otras autoridades 
que el valeroso jefe de la tribu. 

Y no es solo la situación geográfica de Castelló lo que ha- 
ce suponer fundadamente la existencia d^l hombre de las la- 
gunas, si que el hallazgo de hachas formadas con pedazos de 



383 )- 

sitex ó basalto más ó menos pulimentadas, reminiscencias 
de raza que puede decirse dólicocéfala, ó de Cro-Magon, y 
más eppecialmente la misma etimología de la villa» Castillo 
del lago Tonón^ ó sea, castillo del lago en el que habita el 
Dios Tonón, Dios fuerte y vengador. 

Pujadas y algunos otros suponen que el antiguo Castro 
Tulón^ que corrompido en la escritura es Castulóity estuvo si- 
tuado en la villa de Perelada; pero prescindiendo de que Cas- 
tulón^ patria de Himilce, estuvo enclavado en los cortijos de 
Cazlona, término de Linares, no podemos estar conformes 
con el eximio cronista catalán, pues, á parte de que la etimo- 
logía de Perelada puede ser petra lata^ piedra larga ú oculta, 
tenemos un dato preciosísimo para asegurar que Castro To- 
non, corrompido Castrotulón, es Castelló de Ampurias, y cuyo 
dato es una venta firmada por Durando á Ermeriga de una 
pieza de tierra que tenía y poseía en el condado de Perelada 
en los arrabales de Castrotulón dentro la villa db Castelló, 
de que se hizo carta pública y auténtica en pergamino que pa- 
só ante Ramir en 2 de las kalendas de Mayo, 30 de Abril, del 
año 2.^ después de la muerte del Rey Carlos hijo de Luís, que 
fué el de la Encarnación del Señor 923^ documento que obra- 
ba, ú obra, en el archivo de los Duques de Medinaceli, según 
el notario Bernardo José Llovet, y el que no deja lugar á du- 
das acerca del sitio en que levantó sus murallas Castrotulón. 

En la antiquísima estación lacustre á que hemos hecho 
referencia debió levantarse una pequeña fortificación terrea 
ó croa tal vez destinada á templo céltico, aun cuando lo más 
seguro es fuese la fortaleza de los antiguos pobladores que 
podríamos llamar Toñitas (?), y á cuyo lugar murado los ro- 
manos llamaron Castrum^ llegando de desinencia en desinen- 
cia, de corrupción en corrupción, á formarse la palabra Cas- 
trotolón, Oastolóü, Castelló, que al fin no significa otra cosa 
que castillo pequeño, tomando el apelativo de Ampurias des 



— ( 384 )— 

de que los conies de este nombre á él trasladaron su corte. 
Que los romanos dominaron en Castelló se colige de las lá- 
pidas que Pujades copia en el Libro 11 Capítulo LVIII de la 
Crónica Universal del principado de Cataluña, y á cuya obra 
nos remitimos para el conocimiento de aquéllas, sin olvidar 
los restos de otra que existe en el primer rellano de la esca- 
lera del hospital, antiguo convento de Predicadores; y pasan- 
do' por alto la importancia que la villa tuviera en tiempo de 
romanos y godos, si diremos que poco á poco vino á ser, con 
los condes ampuri taños de la primera rama, principalmente 
desde Hugo II, la villa mas importante del Condado, cual lo 
evidencia su grandiosa basílica 

Siglos de acendrada fé religiosa fueron los siglos que sir- 
ven de desarrollo á la Edad Media, fé manifestada por la cons- 
trucción de esos templos grandiosos que aun en estos tiem- 
pos de escepticismo entusiasman al artista y conmueven al 
creyente; y por ese enorme movimiento de la Europa en di- 
rección á Oriente para rascatar délos sarracenos los Santos 
Lugares, al que la Historia denomina las Cruzadas, movi- 
miento que tanto influjo ejerciera en la arquitectura religiosa 
enriquecida con la ojiva ó arco apuntado y la forma espiral 
que tanto son de admirar en las catedrales de León, Toledo y 
Burgos. 

Aun no borrados de la imaginación los horrores del año 
1000 no es extraño qué los Condes de Ampúrias, cuya religio- 
sidad y muni6cencia para con las iglesias consignadas están 
en sus testamentos y codicilos, y sin duda teniendo ulterio- 
res propósitos acerca del inmediato porvenir de Castelló, qui. 
sieron dí»tar á esta villa d^ un templo grandioso, y al efecto el 
año 1064 el conde Ponce asiste á la consagración de la Igle 
sia de Santa Maria, á la que dio términos y jurisdicciones, 
con Aldalais, su esposa, Almodis, condesa de Barcelona, 



-( 385 V- 

Bernardo conde de Besalú, Ponce Vizconde de Gerona, Ra- 
món de Ampurias, Berenguer Obispo de Gerona y otros per- 
sonajes de Cataluña. 

Pero no se crea que el templo actual es el mismo que se 
principió el año 1019 y se consagró bajo el conde Ponce en 
1064, pues, á poco que se examine se nota que de aquél solo 
quedan preciados restos, armonizados con construcciones pos- 
teriores como queriendo cODservar el sabor y gusto primiti- 
vos. Al antiguo templo solo pueden y deben asignarse las 
dos naves laterales á partir desde los pulpitos, juntamente 
con las tres capillas del tras-altar que seguramente forma- 
rían el ábside, y así parece indicarlo lo bajo de la bóveda, la 
estrechez de las naves, las basas, fustes y capiteles de las co 
lumnas románico-bizantinas. Tomando como base estas dos 
navBs y las tres capillas, que nada tienen de particular, salvo 
la de Santo Domingo y la inmediata como después se verá, el 
arquitecto, cualquiera que fuese, concibió y realizó un plan 
grandioso y para ello entre las dos naves y las tres capillas 
raquíticas levantó, con aislamiento completó, el ábside de ex- 
trema elegancia por su escaso apoyo, gran altura y once ras- 
gados ventanales bilobislads, de los cuales solo tres hoy están 
abiertos á Ja luz que en mil colores se quiebra al atrevesar 
los pintados cristales. Desde el crucero á la entrada princi- 
pal la iglesia es una nave de grande dimensiones, y á penas 
si la imaginación pu^de concebir nada mas atrevido, y la 
inteligencia casi no comprende que solo doce columnas de 
fusfe liso, escasa base y poco capitel adornado con cabezas 
de hombre y animales raros, puedan sostener el peso de tan 
gran mole de piedra, apenas si abierta por siete ventanas idén- 
ticas á las del ábside, bien es verdad que los recios arcos bo- 
tareles y los contra fuertes son muchos y sólidos. 
. Toda esta construcción debió hacerse en el siglo XIV en 
el que Castellón tuvo pretensiones de ser capital del Obispa 



-{ 386 )- 

do Ampuritano, cuyo restableciíaieato pidió el Coade D. Pe- 
dro> pretensión que quedó reducida á ser la segunda Iglesia 
de la diócesis de Gerona, es decir, secunda sedes ^ prima scili • 
ceí, post fferundensem, j á que el obispo de aquella ciudad hu- 
biera de residir cuatro meses en Castelló, en el que de conti- 
nuo vivían un provisor y muchísimos clérigos que las horas 
canónic-as rezaban como en una catedral. 

Una de las joyas de la Iglesia de Castelló és el altar ma- 
yor, siquiera pertenezca al estilo gótico florido decadente tan 
propio del siglo XV, pero sus múltiples figuras están en su 
mayoría mutiladas por las impías manos de los soldados de 
la República francesa que de la Iglesia hicieron cuartel. Este 
altar famoso en el Ampurdán, dice D. José Pella, fué cons- 
truido en el año 1485 con mármol extraido de la cantera de 
Beuda, á poco trecho de Besalú, propia de un tal Salvador 
Mir que recibió por la piedra ocho florines de moneda corrien- 
te> y lo esculpió, según el señor Torras, Vicente Borras, es- 
cultor habitante en la ciudad de Figueras, por el precio de 
ochenta florines de oro. 

Si se le quitan los pináculos y cresterías de madera que le 
sirven de coronamiento al altar y que desdicen del conjunto 
y del detalle, y dejamos el retablo marmóreo rematado por la 
hermosísima estatua de la Virgen, también de mármol blan- 
co, resulta una obra de admirable delicadeza, pues, los dose- 
letes que cubren los múltiples medallones y figuras semejan 
primoroso bordado, las caras de las figuras tienen gran valor 
psicológico, los ropajes están bien trazados y los grupos colo- 
cados con maestría. Pero apesar de tantas escelencias la obra 
carece de severidad por lo recargada, y si la vista se extasía 
ante tanta proligidad de adornos, la imaginación y sentimien- 
tos cristianos no encuentran satisfacción. 

Muy mutilada está la puerta que dá ingreso principal á la 
Iglesia, mas no obstante es de una labor que no se vé en mu- 



38?)- 

chas catedrales. Corresponde su traza al gótico florido deca- 
dente, cual el altar, y las cinco ojivas que se estrechan defue- 
ra á dentro, como remedando la entrada de las catacumbas, 
sirven de elegante y atrevido dosel, recargado de junquillos 
y follajes^ al tímpano en el que está esculpida la Adoración 
de los Reyes magos. Sobre doce recuadros ojivales, seis por 
lado, y apoyados en repisos que ostentan los escudos de los 
Gárgol, Castelló, Centellas, Molas y Torró, se levantan mages- 
tuosas y severas las figuras do los doce apóstoles bajo delica- 
dos doseletes. Toda esta maravilla de delicadeza arquitestó^ 
nica fué con^^truida por Antonio Antígoni en los comienzos 

• 

del siglo XV, é indudablemente contribuyeron á ellas las fa- 
milias antes nombradas 

Para que á la Iglesia de Castelló nada le falte y pueda 
mostrarse orguUosa entre las de su género, vamos á tratar de 
los sepulcros, especialmente de dos que existen en la capilla 
actualmente dedicada á Santo Domingo, y de los dos que hay 
en otra capilla del ábside, y que son los que más llaman la * 
atención del viajero en razón á que se dicen corresponder á 
un Conde de Amjpúrias y su muger. 

La capilla de Santo Domingo es de pequeñas dimensio- 
nes, y, en cierto n\odo, su gusto arquitectónico indica el paso 
entre el estilo románico-bizantino y el gótico primitiyo. A 
la derecha entrando, y á metro y medio del plan terreno y 
fabricada en la pared, se vé unaornacina apuntada, y descan- 
sando en la parte inferior, hay una estatua yacente, cuya 
testa representa una muger joven cubierta con luengo y ple- 
gado ropaje, teniendo plegadas las manos sobre el pecho. 

En la ornacioa de la izquierda, de la misma traza y altura, 
en igual disposición, hay otra estatua yacente de un guerre 
ro joven, sin casco en la cabeza ni armadura al cuerpo, ves 
tido también con ropas largas, sobre ollas ceñida ancha es- 



-( 388 )- 

pada, y las manos unidas en actitud de plegaria. Ni en uno 
ni en otro sepulcro hay escudo ó inscripción que indique qué 
piadosos magnates duermen el sueño eterno en aquellas ur- 
nas, y si bien los ropajes corresponden á la indumentaria del 
siglo XIV no creemos se refiera á ningún Conde de Ampu- 
rias, por más que D. José Pella dice en su Historia del Am- 
purdán. «En recuerdo de los condes bajo cuyo gobierno se 
levantó la obra (la de la iglesia) quedan en un altar del ábsi- 
de dedicado á Santo Domingo apenas conocidas sus estatuas: 
Hugo IV, cruzadas las manos sobre la espada, y su esposa 
Sibila, Vizcondesa de Bas, ésta las manos juntas devota- 
mente » Decimos que á ellos no puede referirse el señor Pella 
por la sencilla razón de que el Conde Hugo IV solo estuvo 
casado con D.* María hija de Ramón de Vilademuls de la que 
tuvo dos hijos, Ponce Hugo y D/ Juliana, y murió en Ma- 
llorca por el año 1229, así que entendemos debe aludir á al- 
guno de los sepulcros que pasamos á describir, de uno de los 
que dá bonita viñeta en la página 702 de dicha obra 

Ya que no nos és posible afirmar á quién correspondan 
los dos sepulcros que en la capilla de Santo Domingo existen, 
aún cuando muy bien pudieran ser de un magnate Ampuri- 
tano y su muger, pasemos á describir los otros dos que hay 
en la capilla contigua, y á plantear algunas congetnras res- 
pecto á las personas que en ellos yacen. 

A la mano derecha entrando en una capilla del ábside se 
vén dos hermosos sepulcros que mano imperita ha embadur^ 
nado con cal, quitando así el brillo al alabastro, y el sello á 
la antigüedad. Como estos dos sepulcros son completamente 
distintos, los describiremos con la debida separación. 

El sepulcro del Conde se levanta sobre el plan terreno y 
se compone de dos cuerpos, ó sea, caja y estatua yacente. La 
caja mide dos metros cuarenta centímetros de largo, cuaren 
ta y ocho de ancho y setenta de profundidad, y está formada. 



— 38q — 

digámoslo así, por tres medallones. En el medallón del cen 
tro, que és circular, campea en alto relieve un escudo acuar- 
telado con tres barras horizontales, y dos cabras; en el meda- 
llón de la derecha que es cuadrado se distinguen claramente 
cinco figuras de monjes en alto relieve, y de ellas la de la 
derecha lleva en las manos un libro cerrado, la del centro 
ostenta en las manos una como patera y el de la extrema 
izquierda nos parece lleva un incensario: el medallón del 
lado opuesto presenta también en alto relieve, las figuras de 
seis monjes, de los cuales uno parece el oficiante en alguna 
ceremonia religiosa, pues los dos de su lado le tienen esten- 
dido delante un gran paño. Estos dos medallones son difíci- 
les de esplicar; pero de creer és que simbolizan procesión 
fúnebre. La estatua yacente, que mide un metro setenta 
centímetros, bien es cierto que no aparece rígida, sino un 
poco encorbada, está colocada sobi'e la tapa de la caja dentro 
de un nicho y representa á un robusto guerrero vestido de 
todas armas, con restos de la espada que debía tener sobre él 
cuerpo, la cabfza colocada sobre almohadón, las manos ple- 
gadas al aire, y los pies descansan sobre la figura de un ani- 
mal, que puede representar una loba. Tres pequeñas figuras 
se muestran entre la estatua y la pared de la urna: dos de 
ellas parece como que levantan blanco cendal, y de él como 
que sale y asciende la tercera con las manos juntas, y opina- 
mos por ello que simboliza la resurrección dftl difunto Conde. 
Por su sencillez admira el sepulcro de la condesa, el 
que se apoya sobre la urna que cobija la estatua del Conde. 
La caja de este sepulcro tiene las mismas dimensiones que la 
del Conde salvo en la longitud, que es de dos metros veinte 
centímetros, y la estatua un metro cincuenta centímetros. En 
la parte central de la caja campea escudo igual al descrito; 
pero en vez de dos medallones con figuras de monjes agrupa- 
dos, tiene seis, ó sea, tres á cada lado del escudo, de gusto 



— ( 390 )- 

gótico, y Jas figuras, una á ana, representan guerreros de 
luenga barba con triste semblante. Lo más particular de 
este sepulcro es la estatua yacente rígida, . con la cabeza 
apoyada en au cogín y los pies en otro, viéndose un animal 
semejante al que hay en el del Conde. Cuanto más se mira 
la estatua más se adquiere el convencimiento de que el bus- 
to es el de una muger, que tiene plegadas las manos sobre 
el pecho, de pocos años, fisonomía agraciada y cabeza en- 
vuelta en blancas tocas ceñidas por corona de vizconde; pero, 
la duda surje al examinar el ropaje que és corto y plegado 
hasta las rodillas, quedando al descubierto ambas piernas 
con armadura de malla. Nótase el mismo simbolismo de la 
resurrección. 

¿Corresponden estos dos sepulcros á un conde de Ampu- 
rías? ¿Son los del Conde Hugo IV y su esposa D.' Sibila, como 
parece opinar el señor Pella? Esto es lo que vamos á procu- 
rar descifrar, aun dada nuestra poca competencia. Que no 
pueden ser los sepultaros de Hugo IV y su mujer D.* Sibila 
Vizcondesa de Bas, se comprende por lo ya dicho, ó sea, que 
Hugo IV solo estuvo casado con Doña María, hija de Ramón 
de Vilademuls, y que murió aquél en Mallorca el año 1229, 
aun cuando esto no sería gran óbice; y además, que las ar- 
mas de los escudos si ostentan las barras horizontales de los 
de Ampurias, no hay indicio de la de Vilademuls. 

Pasando por alto á Ponce Hugo III que casó tres veces, 
sin que nioguna de sus mujeres se llamara Sibila^ diremos 
que el hijo de éste Hugo V fué marido de Doña Sibila, hija 
de Simón Despalau y de Doña Grerarda, vizcondesa propieta • 
ría de Bas, y sabido es que si Jaime Bas trae en campo azor 
una cabra de plata acompañada de una flor de lis de oro, los 
vizcondes de Bas llevan en su escudo tres cabras de gules 
bezanteadas de plata en campo de oro. 

A Hugo V sucedió su hijo Ponce Hugo IV que estuvo ca- 



— { 3QI y- 

sado coa Doña Marquesa, hija de Guerao, vizconde de Car 
brera, que como armas ostentaba una cabra pasante de sable 
en campo de oro 7 la bordaduracompooada de ambos esmal- 
tes, y de cuyo matrimonio tuvo á D Hugo, que no llegó á 
sucederle por temprana muerte, casado con Doña Sibila hija 
de Eymerico, Vizconde de Narbona; pero debe advertirse que 
el conde Ponce Hugo debió ser enterrado en Santa María de 
Bellcayre. 

Ahora bien, después de esta disquisición histórica, ¿quié- 
nes son los que están encerrados en estos santnosos sepul- 
cros? No tenemos noticia cierta respecto á que fu«ra enterra- 
do en Castelló otro Conde de Ampurias que Ponce Hugo V, 
llamado Magaulín, cuyo sepulcro magestuoso se levantaba 
por los años 1653 dentro de una capilla ó bóveda en la igle • 
sia del monasterio de Santo Domingo; pero como la estatua 
yacente ostentaba corona real sobre la cabeza y malla, y 
como por otra parte estuvo casado con Isabel^ hija del Rey 
de Sicilia, D. Fadrique, desde luego negamos que lo» sepul- 
cros correspondan á este conde, último, digámoslo así, deia 
primera rama. 

Opinamos que en ellos tampoco se encierran las cenizas 
de Hugo V, pues si bien es cierto que estuvo casado con Do- 
ña Sibila, hija de una vizcondesa de Bas y por ende podía 
agregar al escudo de Amparias, tres barras horizontales sobre 
campo rojo, la cabra de los Bas, juntamente con la flor de lis 
de oro, ó las tres cabras de gules de los vizcondes de tal nom 
bre, en el escudo que los sepulcros tienen si se vé una cabra 
falta la flor de lis, y como solo una cabra hay, debe recha- 
zarse que en el escudo estén, alternadas con las de Ampu- 
rias, las armas de los vizcondes do Bas, tres cabras. Queda 
por hacer una última suposición, es á saber; que los sepul- 
cros son: el inferior de Ponce Hugo IV y el superior de su 
mujer Doña Marquesa hija de Guerao vizconde Cabrera, y 



M 392 )- 

asi parece desprenderse ó deducirse eo primer término del 
escudo idéntico que los sepulcros tienen en el que se ven 
mezcladas las tres barras de los de Ampurias, con la cabra 
pasante de ios Cabreras, y en segundo lugar la corona de 
vizcondesa que ciñe la cabeza de la estatua yacente del se- 
pulcro superior. 

Resumiendo. Castellón de Ampurias que en remotísimos 
tiempos fué estación lacustre, en la edad media vino á ser ca- 
beza de poderoso estado feudal, y en su iglesia, que semeja 
hermosa catedral, es de creer que está enterrado el Conde 
Ponce Huga IV, con su esposa Doña Marquesa. 

Sebastián Aouilár. 

figueras, 20 de Septiembre de 1897. 



COMUNICACIONES 



Señor director de la Revista de la AsoüIación Ahtístico 

Arqueológica Barcelonesa. 

Muy señor mío y querido amigo: Daré cuenta á usted 
de un notabilísimo descubrimiento verificado en nuestra 
histórica y renombrada loma de la Alcudia, solar donde se 
asientan las ruinas de la antigua colonia Illid, porque lo 
creo de importancia bastante para llamar la atención de los 
arqueólogos y eruditos. No ignora usted el feliz resultado de 
las diversas esploraciones que en todas épocas se han llevado 
á cabo en la citada loma, y muy recientes son también los 
descubrimientos que el infortunado Aureliano, mi hermano 
del alma, verificó gastando de su bobillo particular, para 
llevar al ánimo de los que defendían lo contrario, la persua- 
ción de que la loma de la Alcudia y campos circunvecinos, 
son el yacimiento de la gran ciudad romana Illid. Mosaicos. 



— ( 393 )— 

monedas, urnas cinerarias, (ayer 6, en la hacienda de don 
Joaquín Sánchez Rojas, una urna vitrea, empotrada en otra 
piedra) y mil y mil vasijas de formas distintas, están prego- 
nando cada dia la importancia de la antigua colonia Illici. 

Pero, á todos los hallazgos hechos hasta hoy día supera 
el verificado en la citada loma, en la tarde del 4 del corrien- 

« 

te mes. El ilustrado doctor en medicina D. Manuel Campello, 
afortunado propietario de los terrenos que guardan tanto te- 
soro arqueológico, es (l)el dueño delamagnítíca joyadel arte 
greco- romano, cuyo descubrimiento y descripción merecen 
iüdudablemente mejores plumas, siendo la presencia del ci- 
tado objeto, entre nosotros, un motivo más para creer rn la 
grandeza de la antigua colonia, si no lo fueran bastante lo 
hasta aquí descubierto, el soberbio busto que Elche en masa 
admiró entusiasmado en casa del decano de nuestros mé 
dicos. 

El objeto hallado es una hermosa escultura en busto, 
tallada con suma perfección en pie. Ira común. Representa la 
imagen de un varón de facciones c ^rrectísimas y en todo el 
desarrollo de su juventud. Cubre hu cabeza extaño tocado, 
compuesto de uu artístico carrito, cuyas dos ruedas, trabaja- 
das con admirable maestría, e^tán colocadas á ambos lados de 
la cabeza, de modo que el eje que aparentemente las une 
pasa por la línea que forman los < idos del mancebo. En la 
frente ostenta triple cinta de cascabeles superpuestas á una 
venda roja que ciñe la cabeza, y eu la parte anas alta del to- 
cado se vé un bonet^. puntiagudo^ que bien puede ser una 



(1) Por desgracia debemoa decir era iueho^ paes, U magnífica joya ar- 
queológica descubierta ea lUici ha sido Tendida á Mr. Pedro París, Catedrático 
de Burdeos, por 6.000 pesetas. No comprendemos el porqué existe la ley de ex • 
propiación forzosa por Cdum de utilidad pública y no hay una ley de expropia - 
oiÓD forzosa por causa de la cultura pública. Reconocemos el jus fruendi del 

dominio^ pero no el jus abuUndi. 

N. de la D. 



-(394 1 - 



-( 395 :— 

tiara ó el respaldar del carrito, por la forma típica de estos 
vehículos entre los romanos, descollando sobre esta extremi- 
dad superior d^^l tocado un disco, perfectamente circular, 
que conserya todavía el color rojo de su encarnación. Las 
ruedas están sostenidas por unos tirantes sujetos con pasado- 
res al disco exterior de las mismas y apoyado^ en la parte su- 
perior del cráneo. Eutre las ruedas y los lados de la cabeza, 
se vé un caprichoso adorno ondulante, que bien puede ser 
los costados laterales del carrito, pendiendo de éstos dos ar- 
tísticos flecos f^mborlados que dan al conjunto elegancia 
suma. El pecho del mancebo está adornado por triple collar 
de limpia y maravillosa factura. El primer cordón del mismo, 
formado por granos rayados, tiene un colgante en el centro 
en forma de jarro de doble asa. El segundo cordón, de igua 
les granos, ostenta seis jarritos de igual dibujo que el preci- 
tado, si bien más pequeños. El tercero, aunque es de igual 
dibujo el cordón, ofrece la variedad en sus colgantes, de es- 
tar fastuosamente enriquecido con hermosos medallones cir- 
culares, de igual forma que el característico ovario arquitec 
tónico. Por último, artístico manto marquea el busto, que vis- 
te, por debajo del collar, ceñida túnica de renombrada fama. 
La cara, no encuentro palabras para describirla. Severa 
majestad unida á cierta dulzura en la expresión. Pureza in- 
tachable en el estilo, que recuerda el arte griego. Frente 
hermosísima y perfecto el arco de las grandiosas cejas. Ojos 
plácidos y de mirada penetrante. Nariz del corte de nuestros 
más perfecto** modelos del arte antiguo. Boca ligeramente 
plegada y cuyos labios conservan el color rojo con que el ar- 
tista los animara: y una barba grande, como cuadra á una 
majestad y que termina de modo perfecto el óvalo de esta 
maravillosa escultura, son los principales rasgos de una fiso- 
nomía que revela á todas luces la sublimidad de un Dios. 
No debo callar hacer mención de un detalle, que háme 



-( S9(y )- 

servido de norte en el estudio, cuya descripción y siguiente 
parecer someto á la inteligencia de los sabios, y cuya situa- 
ción en la parte posterior del busto revela el destino de la 
escultura. Es un hueco abierto en la misma figura y que su 
mayor diámetro es de 0*18 centímetros y su profundidad de 
046. 

La altura total del busto es la de 0*53 centímetros. 

Ahora bien, detenidamente estudiada esta hermosa escul- 
tura la creo representa al Dios Apolo, tf^niendo como caracte 
rístico tocado el carro del Sol, cuyo emblema significa, por- 
que tal reprebentación tiene para mí el disco que corona su 
altura. Apolo tenía el encargo, según la Mitología nos reve- 
la, de alumbrar el mundo, bajo cuya cualidad se llama Febo, 
Sol y padre del din, y se le representa marchando por el 
Ecuador en un carro rodeado de luz y tirado por cuatro fo 
gosos caballos. Apolo es honrado como Dios de la poesía, de 
la música y de las bellas artes. Es también el Dios de los orá- 
culos, y sabido es que fué uno de los grandes Dioses de la 
Grecia y su cuPo tenía suma importancia, teniendo dedica- 
dos varios oráculos, siendo el más famoso el establecido en 
Delfos, donde en un trípode se hallaba la Pitia, En Délos, 
isla del mar Egeo; en Claras, ciudad de la Jonia; en Tened os, ; 
en Cida, en Patara, etc., en donde tenía templos consagra- 
dos. 

La escultura objeto ayer de admiración de todo Elche y 
hoy del mundo científico, (1) representa al citado Dios Apo- 
lo, y para que mejor se comprenda su destino tiene en la es 
palda el hu^^co hecho apropósito para que sirviera de reso- 



(1) Ha sido presentada al director del Museo del Loavre para sa adquisi- 
ción. Mr. Henzey j otros arqueólogos fraooeses opinan que la estatua en cues- 
tión representa una sacerdotisi, siendo uu sobárbi > ejemplar del arte genufna- 
mente ibérico, influido por el arte oriental y griego, cuyo abolengo hay que 

buscarlo en las esculturas del Cerro de los Santo$. 

K. de la D. 



— ( 397 )- 

nante tornavoz al sacerdote, que velado tras denso velo, daba 
enigmáticas respuestas a las preguntas de los que ansiosos 
deseaban conocer anticipadamente una contestación á sus 
deseos. 

El hallazgo es de mucha importancia para la historia de 
Illicí, pues viene á revelar un secreto más de los muchos que 
guardan aquellos terrenos, esto es, que en dicha colonia te 
nía Apolo un oráculo al igual de los que había en las ciudades 
griegas citadas anteriormente, lo que daría gran renombre á 
la colonia y no poca fama á las páginas que ilustran el pasa- 
do de nuestro pueblo. 

Pedro Ibarra y Ruiz 

Elche 7 Agosto 1897. 



Alcaldía Constitucional de Aímenar.— Secretaría.— Par- 
ticular.=Sr. Director de la Revista de la Asociación Artísti- 
co- Arqueológica BARCELONESA.=Muy Sr. mió y de mi consi- 
deración más distinguida: Impulsado por arraigados senti- 
mientos de humanidad, respeto y veneración hacia nuestros 
antecesores, me creo con la ineludible obligación y deber sa- 
grado, poner de manifiesto la inicua profanación que desde 
tiempo muy remoto se viene cometiendo en esta villa con una 
considerable porción de- restos humanos, que antiguamente 
fueron inhumados en el paraje hoy mas céntrico y concurrido 
de la localidad, siendo éste la plaza de Alfonso XII que la 
forman la Iglesia Parroquial, Casas Consistoriales, Casa Ouar 
tel de la Guardia civil, Casa Rectoral y siete Casas más pro- 
piedad de particulares. 

El suelo ó pavimento de dicha plaza lo compone en su 
mayor parte un extenso banco de piedra donde aparecen 
abiertas á pico numerosas sepulturas, dándose el caso de 
que en varias de ellas se exhiban ostensiblemente marcadas 



398 )- 

las siluetas del cadáver que contienen. Según se desprende 
por algunas señales del terreno, en otras épocas fué cubierta 
la citada plaza con capas de tierra y gravilla, al objeto sin 
duda de ocultar las predichas sepulturas preservándolas de la 
profanación; pero, debido á la acción de las aguas y al tránsito 
continuo de personas, carruajes y caballerías, han desapare- 
cido completamente las capas de referencia. Difícil es preci- 
sar la época en que fueron construidas las sepulturas de que 
se trata, si bien podria ser factible se remontaran al siglo XIV, 
y que por la costumbre que tenian los hebreos de inhumar en 
la piedra, pertenecieran á éstos las expresadas sepulturas. 
Corrobora en gran parte esta opinión, la circunstancia de ha 
berse establecido una Aljama de semitas en esta población; 
pues, que según se atestigua en las crónicas de la misma, ne 
cesitando el Rey Don Alfonso, hijo de Jaime II, reunir una 
cantidad para atender á sus compromisos, acudió en Octubre 
de 1333 á los testamentarios del Conde de Urgel, á los cuales 
pidió prestados 10.000 sueldos; y para pago de ellos, les dio las 
rentas que percibia de los judios en Lérida y Almenar. 

Al ocuparme de esta cuestión. juzgo pertinente preguntar: 
¿Cómo ypor quién podrían corregirse tan punibles é incalifica- 
bles abusosy nefandas profanaciones? Exponiendo mi humilde 
parecer, la persona más indicada é idónea para salir con éxito 
de esta empresa, ya por su elevadajerarquia.yapor sus atribu- 
ciones y reconocida competencia en asuntos de esta índole, así 
como por sus piadosos sentimientos en bien déla religión, de la 
cultura y civilización, es el Excmo. é limo. Sr. Obispo de la 
Diócesis, Dr. D. José Meseguer, el cual podria dirigirseal Reve- 
rendo Cura párroco de esta villa, con el fin de que puesto éste 
de acuerdo con las Autoridades locales, procurasen escogitar 
medios para llevar á cabo los trabajos necesarios hasta conse- 
guir que los restos humanos de que se ha hecho mérito, que- 
den decorosa y cristianamente sepultados. En mi concepto, 



— ( 3Q9 )~ 

esta obra bienhechorn debería ejecutaise embaldosando la 
plaza precitada, ó cuando menos, cubriéndola con una gruesa 
capa de arcilla mezclada con grava, suponiendo que lo prime- 
ro implicara gastos de consideración. 

Y finalmente, si lo propuesto anteriormente no pudiera 
realizarse, bastaría con la exhumación de los indicados restos, 
depositándolos en el cementerio, ó en alguno de los osarios 
que existen contiguos á la iglesia. Kn su virtud, sería muy 
laudable y altamente honroso para la Arqueológica si se de- 
cidiera á interponer su valiosa influencia en procurar la con- 
secución de la obra humanitaria que nos ocupa. 

Es cuanto por hoy, Sr. Director, tiene que exponerle su 
más atento S. S., q. b. s. m.=i:El Socio correspon<ial.— An 
tonio Serrato. 

Almenar 7 de Julio de 1897. 



Tarragona: Recobro de una lápida ronnana.— Es la 
4418 de Hübner. Hoy mismo acaba de aparecer en los des- 
montes que se verifican en el extremo de la Rambla de San 
Juan, esquina á la calle del Asalto, y en terrenos del aboga- 
do del Estado, D. Ramón Adell. Mide esta ara sepulcral 0,92 
m. de alto por 0'60 m. de ancho, es de piedra del país, con 
bonito cornisamento; letras del siglo u, altas 0,04; puntos 
triangulares. 

MEMORIAB 

V^^^PI- BONICI 

GENER • ET 

OCTAVIAE • CALLISTE 

FILIAE DVLCISSIMAE 

OCTAVIA GRAECVL\ 

M A T E U 

Metnotiae U[t]pi(i) Bonici gemri et Oitaviae Callitte filiae dulcissimae Oc- 
tavia Graecuta maUr, 

A la memoria de ülpio Bonico, su yerno, y de su hija Octavia Ca- 
lista erigió este monumento Octavia Grécala. 



Ea la segunda línea se adivina, más bien que se distin- 
gue, el trazo inferior ú horizontal de la l. El sobrenombro 
Bonicus permanece con el vocablo catalán ionich (bonito, 
bello). Un arzobispo de Toledo, á mediados del siglo ix, se 
llamó Bonito (1); y este nombre, como lo ha notado Le Blant 
(2), no dejó de ser frecuente en las Gallas. Persuádeme á que 
durante la época romana el habla vulgar aplicaba estos dimi- 
nutivos á la idea estética de lo bello, es decir, de la bondad 
delicada y tierna, cuya vista por sí sola prpiuce agrado. 

El Sr. Adell, tan pronto como se la he pedido, ha tenido á 
bien regalar esta lápida al Museo Arqueológico. 

Tarragona, 26 de Jaoio de 1897. 

Anobl del Arco, 

Correspondí ente. 



Nueva inscripción romana y documentos inéditos 
anteriores al siglo XII.— Abriendo A mapa de la provincia 
de Barcelona, y fijándonos en la costa marítima del partido 
de Mataró, notamos al Occidente de esta ciudad dos pobla- 
ciones, que se han dado á conocer por sus epígrafes roma- 
nos, griegos é ibéricos, pero al Oriente ninguna. Aquellas 
poblaciones son Vilasar (3) y San Félix de Cabrera, cuyos 
monumentos ha descrito magistralmente su descubridor don 
Juan Rubio de la Serna (4). El cual acaba de sacar y propor- 
cionarme el calco de una insigne inscripción, inédita, recién 
hallada en la antigua iglesia parroquial de San Andrés de 



(1) E-paña Sagrada, tomo v '3* edición), pAg, 848. Madrid, 1859. 

(2) Inscriptions chrétiennes de la Gaule^ tomo ii. pág. 434. Parfs, 1865. 

(3) P(uhlio) Manlio Cn(ei) fOlio) Oal(eria) [PrimoF] aedili dunmüito \ 
Cn(€0) Manlio P(uhln) f(ilio) Gal(eria) Secundo a«'/t7i.-Hübnep, 1528. 

;4) Noticia de una necrópolis ante romana, descubierta en üf atará, inserta 
en el tomo xi de las Memorias de la Real Academia de la Hint'iria, págiiiRA 
667 788. Madrid, 1888 



•IxT- ■'•■,<■■, '* 



— ( 401) — - 

Llavaneras, distante una legua al Oriente de Mataró y 
enhiesta sobre la cumbre de un altozano fortificado natural- 
mente. 

L . LICINIO 
S E C VN D O 
A C C E N SO 

PATRONO • SVO 
5 LLICIN SVRAE 

PRIMO- SBCVND 
TERTIO- CONSVL 
EIVS • IimlVIR . AVG 
COL • I.V.T . TARRAC 
10 COL-FIAP-BARCN 

C • TROCINA 

ONESIMVS 

AMIGO 

L(ucw) Licinio Secundo, accenso patrono suo L(ucio) Licin{%o) Surae, pri- 
mo secundo tertio consul(aiu) eius, seviro aug(ustali) col(oniae) I(uUae) v{ictri' 
ci8] t[riumphali8) Tarrjc{onen8Í8] , col(oniae) F{aventiae) l(uliaé) A(ugu8tae 
p(iae] Barcin{onen8Í$), C(aiu8) Trocina Onesimus amico. 

Cayo Trocina Onéslmo dedica este monumento á su amigo liucio 
Licinio Segundo, que ha sido voceador de Lucio Licinio Sura en el pri 
mero, segundo y tercer consulado de este su patrono^ y es sé viro au- 
gusta! de Tarragona colonia Julia vencedora triunfal, y de Barcelona 
colonia Favencia Julia Augusta pía. 

Lucio Licinio Sura, mencionado asimismo por el famoso 
arco de Bará, cerca de Tarragona, fué tres veces cónsul, con- 
viene á saber, (^e los años 93, 102 y 107, imperando Trajano. 
El monumento de Llavaneras se grabó, de consiguiente, en 
el año 107, ó muy poco después. No me detengo á expli3ar, 
por lo muy sabido, lo que eran los accensos ó voceadores, mi 



— ( 402 )— 

nistros lo más allegados y distinguidos en la comitiva oficial 
de los pretores y de los cónsules. 

En un pedestal de jaspe rojizo (alto 0,88 m.; ancho 0,54), 
idéntico por su configuración y redacción á los quince halla- 
dos en Barcelona (1), los cuales no varían sino es por la ex- 
presión de los dedicantes que erigieron el monumento. Este 
de Llavaneras hace concebir la esperanza de que aparezcan 
otros en poblaciones menos distantes de Barcelona, tales como 
Badalona (Baetulc), Premia (PrimiUano)j Mataró (lluro). Al 
pie de él se ve con toda claridad escrito el nombre gentilicio 
Trocina^ á cuya íorma es equiparable la de Caecina en dos 
lápidas tarraconenses (4264, 4'¿8l). Resuelve la dificultad de 
suplir con acierto el texto de la inscripción funeral que lleva 
el núm. 817 en el Museo Arqueológico provincial de Barcelo- 
na y el 4562 en la colección de Hübner: 

D • M 

CALIITYCHE S^,^,, 
XXVII . G • TROCIN^^^ 
AGaTHIO • CONIVGl 
B • M • ET • SIBI 

D{ÍB) M(anibuB) Caleiychef, an{norum] XX^'JI, 0(aíu8] Trodna Agathio 
coniugi b(ene) m{erenU) etsibi, 

A los Manes divinos de Trocina Calétije, de edad de 27 años. Para 
ella, que fué su esposa benemérita, y para sí propio, ha hecho esta se- 
pultura Gayo Troc!na Agatión. 

El nombre Trocina de ambos géneros se presenta igual- 
mente en otra lápida (4406), que se descubrió en Tarragona. 
En el renglón segundo la sílaba final do tiene enlace de la 
consonante y la vocal, ésta incluida en aquélfti. 



( 1 ) HAbner, 4537 4548; 6 1 48, 6 149. 



d 



y V 



A. 

1l» 



D • M 
TROCINÁE • SIRVAN DO 
VIXIT AN XXV 
M . II • D • XXV 
TROCINAAFRO 
D'ISIAMATER 
INFELICISSIMa 
N^V MEMORIAEEIVS 



■<r 



P O S V I T 

h{h] M(anibu»). Troeinae Sirvando. Vixit aniño») XXV, fn(^9es) II, 
d(Í€B] XX V. Trocina Afiodiaia^ water infelieissima, memoriae eius poauit, 

■ 

í/ A los dioses Manes db Trocina "ílrvando. Vivió 25 añ »8. 2 meses y 

/ 25 días. Trocina Afrodisia, madre iofelicísima, piso ésta memoria á 
:/ su hijo. . i ** ' 

i ' ■ . 

La iglesia vieja, qu« fué largos siglos parroquial de San 
Abdiés de Llavaocras y ha cedido su dignidad á la moderna, 
sirve ah(»ra de capilla del cementerio. Ocupa la cima del em- 
pinado cerro, flanqueado por los dos barrancos ó rieras, que 
en el estribo meridional del mismo cerro se unen y corren 
juntos un cuarto de legua, hasta desembocar en el mar entre 
la punta Morell (1) y la ermita de Saq Pedro,, donde se han 
descubierto considerables restos de antigüedad romana, que 
describe así (2) el Sr. Rubio de la Serna: 

«Tengo en mi poder trozos de pavimento, tinajas y barros 
romanos, de los que se encuentran en el Morrell y el referido 
pedazo de mosaico. Hallóse éste, hará sobre treinta años, en 



(1) HorriUo eo razón de en figura. Yéase el Derrotero general del Medite- 
rtáneo, redactado en el Depóbito Hiirogrdfieo, tomo i, pág. 413. Madrid, 1873. 
(?) yoticia^ páginas 764 y 765. 



— ( 404 )— 

una finca de nuestra propiedad, situada al Levante de la ría 
de Llavaneras y próxima á la capilla de San Pedro, cerca de 
la carretera de Francia, cuya capilla fué la primera parroquia 
del pueblo, hasta que las frecuentes irrupciones y piraterías 
sarracenas obligaron á los habitantes á replegarse entre las 
sinuosidades de la montaña, ocultándose en lo posible de la 
vista del mar más próximo á la costa. Entonces se edificó la 
parroquia, hoy llamada vieja, de buen estilo arquitectónico y 
con su torre almenada; siendo de lamentar que no se atienda 
á su conservación cuando con poco coste se evitaría su ruíua, 
más ó menos próxinxa, pero cierta, y se dotaría al propio 
tiempo de una hermosa capilla el cementerio, de cuyo recin- 
to forma parte. 

»E1 pedazo de mosaico consiste en un trozo de lithostro 
tum de 0,50 en su mayor largo por 0,32 de mayor anchura, 
que empieza por una faja de 0,13 de piedrecitas blancas, á la 
que sigue otra de 0,1 1 de fondo negro, sobre la cua! corre un 
meandro formado por dos franjas que se entrelazan á manera 
de eses, componiéndose cada una de tres líaeas de piedras de 
diferente color, blanco, rosa y rojo, y blanco, verde y azul, 
respectivamente. Sigue debajo de esta segunda faja otra de 
0,08, que empieza de color encarnado y va aclarándose hasta 
concluir en blanco, y á continuación se ve una línea de pie- 
dras negras, fondo quizá de alguna otra greca ó de los dibu 
jos centrales del pavimento.» 

Si se practicasen excavaciones en grande escala cerca del 
sitio en que se encuentra este fragmento de mosaico, de 
creer es que la continuación de su pavimento y el plano del 
edificio al que perteneció, pondrían sobre mejor ó más claro 
asiento la cuestión de saber, si en realidad estuvo allí la pri- 
mara parroquia del pueblo, qué arruinada por las piraterías 
sarracenas obligase ?í los moradores á replegarse en las si- 
nuosidades de la montaña. Lo parroquia, hoy llamada vieja, 



- ( 405 )— 

de San Andrés, y de consiguiente su templo románico con 
esta advocación, existía seguramente en los primeros años 
del siploxii; como lo prueba la escritura de San Olaguer, 
fechada en 21 de Octubre de 1128, en virtud de lá cual otorgó 
el Santo (1), á título de prestación, las propiedades alodiales 
que él y su Cabildo de Ban-elona poseían en las parroquias 
de Santa María de Mataró {CivUatis fracté), San Martín de 
Mata y San Andrés de LIkw diUerdi^CLavandariis), Una cláu- 
sula de esta escritura (2) me ha conducido á poder asegurar 
todavía mayor antigüedad á dicho templo, hoy parroquia de 
San Andrés, en virtud de dos documentos inéditos é insignes 
desde el punto de vista bibliográfico. Son los siguientes: 

8 Noviembre 1095. Testamento de RaLmunio Guitard, juez ecle- 
siástico y prebendado del cabildo de Barcelona. Archivo de la catedral, 
cartulario (Libri antiquitatum), tomo ii, fol. 148 v., 149 r. 

T^estamentum) R(aimundi) guitardi qui dimisit sedi alo- 
di a multa in civitate fracta, etc. 

Quia nuUus mortalium debitum humane conditionis eva- 
dere potest, Idcirco in dei nomine ego, Reimundus guitardi 
iudex, ordino et iniungo meam voluntat^^m et precipio ut 
sint helemosinarii mei domnus ponciuB sacricustos et dom- 
nus remundus prepositus et stephanus adalberti atque re- 
mundus guillelmi. Precipiendo namque precipio eis ut si 



(1) BOLBTÍN de la Acad. de la HÍRt., tomo vi, páginas 323-325. 

(2) «Addimns etiaia Tobis illas tasobas, quas habemus et babero debemus 
in alodio, quod fait Raimandi gnitardi jadiois, qaod est infra iam dictas parro- 
obias. Terminantnr bec ab oriente in rivo qai discarrit juxta aquas calidas dts- 
tarago] a meridie in littore maris; ab occasn in tarré de encallo, et sio enndo in 
oollo de pendiz, nsque in oacnmine montis de cirera; a oircio in iam dicto mon • 
te et in terminio castri duorum rÍTaum et sio eundo in moate alto». — El lugar 
de Dosrius (duorum rivüum) es cabeza de Ayuntamiento que forma con los pue- 
blos de Alfar y Cañamás 



— f 4<^6 )- 

mors m(ih)i evenerit, antequam alium testamentum faciam, 
plenam habeant potestatem distribuendi omnesmeas faculta- 
tes, sicut eis iniuncxero per hunc testamentum. 

In primis concedo domino deo et canonice sanóte crucis 
sancteque eulalie omnes meos alodios domos térras vineas, 
cultos et heremos, quod habeo in comitatu barchinonensisive 
gerundensi, exceptos ii.°" mansos cum illorum pertinentiis 
qnos emi de adroario fabro et de ricardis femina^ et petiam 
unam terre quam babeo subtus ecclesiam sánete marie civi- 
tatis fracte iuxta litus maris ad locum qui dicitut lacus, et 
térras cultas vel incultas cum vineis quas babeo in cirera, 
que concedo domino deo et cenobio sancti petri puellarum. 
Est autem hec omnia que dimito canonice sánete crucis infra 
parrochiam sánete marie eirntatis fracte y vel in parrochiam 
suncti andree de lavaneres, vel in parrochiam sancti satumi- 
ni de la rocha, vel in parrochiam sánete eulalie de provin- 
ciana, ad locum qui dicitur espodola; et ipsas domos quas 
habeo infra muros civitatis barchinpnead ipsos aladins. Hoc 
autem totum, quod concedo predicte canonice, concedo tali 
modo et ordini ut frater meus petrus cum filio suo raimundo 
nepote meo teneant et possideant ómnibus diebus vite illo- 
rum et donentad ipsamcanonicam perunumquemqueannum 
de ómnibus fructibus quos deus ibi dederit undecimam par- 
tem fideliter. Post obitum vero eorum revertantur predicta 
omnia in ius et dominium predicte canonice sicut superius 
scriptum est sine aliqua diminutione. Et concedo raimundo 
nepoti meo ipsam domum cum suis pertinentiis quam habeo 
ad radicem castrum erapruniani ad ipso cijar. Iterum conce- 
do predicte canonice de meo nobile. 1111.°'' unciatas auri va- 
lentie. Et ad ecclesiam sancti martini unciadas 11." por lu- 
men. Et ad opera sánete marie civitatis fracte unciada i. Et 
ad iohannem huius testamenti seriptorem mancusos iiii.<>' Ed 
ad mironem guillelmi seniorem meum tonnam un^m. 



\. ' -(407 )- 

mam cum ipso vino qui ibidem est. Aliud quoque quod re- 
manet de meo mobile sive de alodio ubicunqui invenire po- 
tuerit^s, distribuite pro anima m«a quomodo meliusvobis vi- 
snm faerit Itemque concí*do gauceberti monacho guaden- 
guam unam. Et dimito remundo Guiilelmo cítrico librtim 
rjieum judiciale cum libro etico el psaltérium meum, Itemque 
concedo ecclessie sanen martini de toota ofjicionarium meum 
et hfmnurium. Et preterea concedo prefate canonice ipsam 
terrain qnam m(ich)i dimieit guidenellis femina in provincia 
na ad ipsa serra. Et concedo ad dojninuspontifexuntiasduas 
aun, quod m(ich)i debet dalmatiusraimtindi. 

Actum est hoc. vi idus novembris anno xxx vi. regni re- 
spis philiphi. 

S(ignum)|^raimutidi levite, qui et iudicis, qui hunc testa- 
mentum feci et manu propria firmavi testibusque subscriptis 
firmare roftavi.— S)^— remunde levite.— P|^ ber^ngariigui- 
llelmi — S)$¡| poncii bernardi subdiacnoni.— Sl^ bernardi er- 
menerandi.— S^l petro guillelmi.— P^"! lohannis presbiteri. 
Qui hoc scripsit die et anno quo supra. 

« 

2) 18 Diciembre il()0. Testamento sacramental del difunto (0«Hu- 
bre 1100) Juez Raimando Gúitard. — Cartulario, tomo iv, fol. 28 r., v. 

Offrta de civitate fracta ^ de lavaneris^ de provinciana et 
de rocha y etc. • 

Hec est sacramentalis conditio ac legalis publicatio ulti- 
me voluntatis cuiusdam viri defuncti, nomine remundus 
guitardí iudicis, cuiusordo actus est infra sex mensium spa 
tium coram sacerdote et testibus, sicut libri iudicialis lex (1) 
adfirmat ubi dicit morieníium extrema voluntas; un de nos 
testes sumup; scilicet ego [petrus burdo et ego] bernardus er- 
mengaudi. [Nos igitur] petrus ¡burdo] et bernardus ermen- 



r i 

¡i 



(1) Foero Juzgo, Hb. ii, tít. v, ley U. 



- ( 4o8 ) - 

gaudi juramus per deum in substantia uDutn et in personis 
trinuin et peí* altari sancti íelicismartiris, quod cernitur esse 
constructnm intra ecdesiam sancti iusti martiris, cuiufi eccle- 
sia sita est intra murus civitatis barchinone, quod etiam al- 
tare has conditiones baiulando manibus nostrip contingimus, 
quia nos vidimus occulis et auribus audivimus tune tempo- 
ris, quaudo predictus remundó iussit scribi et fieri suum tes- 
tamentum et iniuncxit voluntatem suam manumissoribus 
suis, videlicet domnus poncius sacri custos, et domnus ra- 
mundus prepositus, atque btephanus adalberti, sive reimun- 
dns Guillelmi, et precepit nobis testifican hanc suam ulti- 
man voluntatem; quam ordinavit, nóbis videntibus et au- 
dientibus. 

Primum namque concessit domino deo et canonice sánete 
crucis sancteque eulalie omnes suos alodios, domos térras et 
vineas, cultos et heremos quod habebat in comitatu barchi- 
nonensi sivegerundensi; exceptos dúos mansos cum illorum 
pertinentiis, quos emit de adroario fabro et de ricardis femi- 
na, et petiam unam terre quam habebat subtus ecclesiam 
sánete marie civitatis fracte iuxta littus maris ad locum qui 
dicitur lacus (1), et térras cultas vel incultas cum vineis quas 
habebat in cirera, que concessit domino deo et cenobio sancti 
petri puellarum. Est autem hec omnia, que dimisit canonice 
sánete crucis, infra parrochiam sánete marie civitatis frac - 
fe, vel in parrochiam sancti andree de lavanares^ vel in pa- 
rrochiam sancti saturnini de la rocha, vel in parrochiam sáne- 
te eulalie de provinciana (2) ad locum qui dicitur spodola, et 
ipsas domos quas habebat infra muros civitatis barchinone 
ad ipsos aladjns. Hoc autem totum quod concessit predicte 



/ 

i 



(1) Barra 6 fondeadero de Mataró, en cuya playa hubo probablemente nn 
lago. 

(2) Hospitalet, al Poniente de Barcelona. 



- ( 409 )— 

canonice» concessit tali modo 6t ordine ut frater suus petrus 
cum filio suo raimando nepote suo (1) tenuissent et posse- 
dissent ómnibus diebus vite illorum et doneut ad ipsam ca 
nonicam per unumquemque annum de ómnibus fructi bus, 
quos deus ibi dederit, undecimam partem fideliter. Post obi- 
tum vero eorum revertantur predicta omnia in ius et domi- 
nium predicte canonice, sicut superius scriptum est, sine 
aliqua diminutione. Et concessit ramundo nepote suo ipsam 
domum cum suis pertinentiis quam babebat ad radicem cas- 
trum erapruniani ad ipso cijar. Iterum dimisit predicte cano- 
nice de suo mobile quatuor unciatas auri valentie. Et ad 
ecclesiam sancti martini unciatas ii per lumen. Et ad opera 
sánete marie civitatis fracte unciadas i. Et ad iohannem sui 
testamenti scriptorem mancusus iiii.^' Et ad mironem guillel- 
mi seniorem suum tonnam i obtimam cum ipso vino qui ibi 
est. Aliud queque quod remanet de suo mobiie sive de alo- 
dio, ubicunque invenire potuissent, distribuissent pro anima 
sua quomodo melius illis visum fuerit. Itemque concessit 
gauceberti monacho guadenga una. Et dimisit raimundo 
guillelmo clerico lihrum suum judiciale (2) cum libro etico (3) 
et psalterium suum. Itemque concessit ecclesie sancti marti- 
ni de mata ofjicionarium suum et himnarium, Et dimisit pre- 
fate canonice ipsam terram, quam illi dimisit guídenellis fe- 
mina in provinciana ad ipsa serra. Et concessit ad domnum 
pontifícem uncias ii auri, quod illi debebat dalmatius rai- 
mundi. 

Hoc totum ita precepit sepedictus testator et per obitum 
suum sic stare mandavit. Doinde ingravescente langore dis- 



(1) Sobrino del iettador. 

(2) Fuero Jaigo. Véftse U pág 245 en el tomo xvín del BOLBTÍN de U 
R. Aoademift. 

(8) Pftreoe wr el Lib$r eanonum, aneje al Fuero Josgo; y así está citado 
en el tomo zn, p4g. 806, del Viaje literario de VillanneTa. 



— ( 4io) — 

(íessit ab hoc seculo in mease octobri ánno xl. i. regis phi- 
lippi (1), immutata (2) hac volúntate. 

Quod est actum xv kl. ianuarii, anuo xl. i. regai prefati 
regís. 

S(ignura) 1^ petro burdo.— ^^ bernardi ermengaudi. Nos 
sumus huius reí testes j u ratores. 

S|^ Mascaro ebri.— S|^ Asgod presbiteri.— S)^ Raimundi 
diachoni.— S|^ Raimundi levita. 

S|^ Johannis presbiteri, qui hoc scripsit cum litteris su- 
perpositis et fusis [in linea] xi et xviui, die et anno quo 
supra. 

Raimundo Guitard era prebendado del cabildo de Barce- 
lona, según se descubre al pie del libro de los Morales de San 
Gregorio Magno, que examinó Villanueva (3). El catálogo do 
los canónigos de la catedral^ que da remate al códice vetus- 
tísimo, no es del siglo xii, sino de la segunda mitad del an- 
terior; toda vez que en este libro figuran con nuestro Rai- 
mundo Guitart (f Octubre 1100) no pocos individuos del Ca- 
bildo (4), citados por el testamento. El primero de los cuatro 
marmesores (5), ó albaceas designados por el juez Raimundo 



(1) Corresponde al aüo 1100, y no (como se dijo por error de imprenta en 
el tomo Yi del Boletín, pág. 828) al 1120. 

(2) No mudada. 

(3) Viaje literario^ tomo xviii, pág. 95. Madrid, 1851. 

(4) Columna I. [BpÍ80o]puB aut sous stator. Archidiaoonns. Poncius «a- 
crista, Dalmatii Geriberti. Dalmatii Remundi, Goilaberti Seniofredi Olive 
Remundi. Ouitardi Boetii. Remnndi Seniofredi. Mironi Goltreli. Remúndi 
Dalmatii. Rioulphi. Ermengaudi Bernardi. Gnillermi Donutii. Gaillermi Su- 
niarii. Bernardi Guifredi. Mironi Balluvini. Bernardi Ermengaudi, Guilaberti 
Remundi. Bemundi Sendredi. 

O 'lumna II. Capitis scole. Guillermi Remundi. Guillermi Sendredi. Stepha- 
nu8 Adalberii Remundi Chtiiiardi. Bonfilius Petri. Mironi Petri. Poncii Gni- 
llermi. Compagni Tudiseli. Mironi Guillermi. Vivas Gnadalli. Guillermi Gis • 
oafi'edi. Guillermi Bernardi. Petri Arnsllli. PreposihiB. Quatnor hebdomadarii. 
Berengarii Remundi. Alii Berengarii Remundi. ügoni Guillermi. 

(5) Domnus Poncius sacribustos^ domnuB Remundut prepoaitus^ Stephanua 
Ádalberti, Remundus Guille! mi. 



-( 411 )- 

Guitard en 8 de Noviembre de 1095, conviene á saber, don 
Ponce, á su cargo tenía en 19 de Noviembre de 1069 el archi 
vo y tesoro de la catedral íl). El segundo albacea D. Rai- 
mundo, prepósito del cabildo sucedió en est^ cargo á San 
Olaguer (2), el cual lo había ejercido en 16 de Julio de 1094 y 
7 de Julio de 1095, y lo renunció pocos días ó meses después, 
es decir antes del 8 de Noviembre de 1095, para ingresar en 
el monasterio reglar de San Adrián Je Besóp, del que luego 
fué nombrado prior. Al mismo albacea, D. Raimundo, comoá 
prepósito, dirigió el papa Pascual II la bula (3) del 27 de Ene- 
ro de 1104, confirmatoria de posesión de varias iglesias, cuya 
provisión de curatos incumbía directamente a! Cabildo. 

Tenía entonces la comarca de Llavaneras y su parroquia 
única de San Andrés mucha mayor extensión que ahora. 
Vése esto claro por la demarcación asignada por San Olaguer 
(21 Octubre, 1128): al Occidente el término de San Martín de 
Mata, al Norte el término del castro de Dos Ríus (4) sobre la 
sierra Cirera rematando en la Haca rayada^ cúspide del Mon- 
talt y actual trifinio de Arenys de Munt, Cañamás y San Vi- 
cente de Llavaneras; al Oriente la divisoria de los obispados 
de Barcelona y Gerona, ó sea la riera de Caldas de Estrach 
{tívo qui dxscurrit juxta aquas cálidas destar dg o) con la por- 
ción de la sierra ó espolón, tendido de N. á S. hacia el mar, 



(1¡ BOLBTTN, tomo xvn, pág. 192.— Yft lo tenía en 17 de Mayo de 1066 
(España Sagrada^ tomo xiLJX, pág. 253). 

(2) Laa escrituras^ en qae aparece siendo prepósito el Santo Julio de 1094 
y 1095 (España Sagrada, tomo xxix^ pág. 256), están mal reducidas por Flo- 
res á los a&os 1098 7 1094 respectiTamente. Los anos del rey Felipe xxxiv y 
XXXV allí expresados deben contarse á partir del 4 de Agosto de 1060. 

(3) LoeYrenMá, ICegesta pontiflcum Romanorum^ núm, 5.968. 

(4) Cabesa del Aj untamiento qne forman el pueblo de este nombre y los 
dft Cañamás y Alfar, coyas rieras, llamadas Rapiñara y del Goll, no Tan dere- 
éhmB al mar^ sino que desagoan en la de Argentona. Del castro^ 6 antigao cas- 
tillo^ subsisten imponentes Testigios^ dignos de señalarse á la exploracián de los 
arqueólogos. 



-í 412 )- 

por la que bajan las aguas á la misma riera. Ese espolón, ó 
estribó, ha rendido ja á la ciencia considerable número de 
antigüedades romanas. A lo largo de su trecho, del Medio iía 
al septentrión, la poética y fuerte atalaya del promontorio (1), 
el santuario de Nuestra Señora del Remedio, el de Santa Ce- 
cilia de Torrentbó, han descubierto restos de cerámica, no 
menos abundantes que en el Morrell de la riera de Llavane- 
ras. Mucho más significativo es el miliario (2), hallado en 
1599, entre Caldetas y Torrentbó cerca del punto donde el 
camino que llaman de la Sierra bajando de Arenys de Munt 
se bifurca en dos ramales, uno que desciende á Caldetas, otro 
que guía á los pueblos de San Vicente y San Andrés, y debe 
ser examinado con escrupulosa atención por si descubre más 
miliarios. 

Existía en la segunda mitad del siglo xii, y en el mismo 
lugar donde hoy está, la iglesia de San Vicente; mas con de- 
pender, como dependía entonces, de la de San Andrés, no 
recibía el dictado de Llavaneras^ sino de Caldas, Los perga- 
minos de aquel siglo, guardados ó copiados en el archivo de 
la Curia episcopal, la denominan impropiamente parroquia, 
es decir, vicaría, ó iglesia subordinada á la de San Andrés 
con propio término civil, ó rural, como bien lo advirtió don 
Antonio Campillo y Mateu en su renombrado Speculum ma- 
nuscrito, que he visto y manejado en la sobredicha Curia. 
Hablando de la iglesia de San Vicente, se expresa así (folio 
248, recto): «Licet olim hsec Parochia haberet temporalem 
terminum separatum, fuit tamen Ecclesia seu Capella fílialis 



(1) «La playa (de Arenys de mar) tíene una batería qae llaman la Torre de 
lOB encantados, con dos cañones de defensa para los enemigos. En esta playa 
hay on astillero de los mejores de Cataloña, en que se construyen muchas em- 
barcaciones.» Atlante español, ó descripción general de todo el rey no de Rnpañtí, 
Principado de Cataluña, parte 11, pág. 270. Madrid, 1781. 

(2) BOLBTIN» tomo Yi, páginas 853 856. 



-{ 413 )- 

ac djB pertineiitiis sancti Andrese de Llevaneras, vocabatur- 
que sancti Viacentii de Calidis^ seu de Callid, Nam ia quo- 
dam instrumento stabilimeúti cujusdam petia? t^rríe. aclo6.% 
Idus Novembris anno 33 Ludovici senioiis, ecilioft 1170 (I), 
ac in alio de anno 1188, et altero de anno 1203, legitur in 
Parochia Sancti VicerJü de Calles de Estaracho\ ut vid^re 
liquet in Archivo Collegii Episcopalis sub titulo sancti Vin- 
centiide Llavaneres, p,*^ 1203; etclarius in erectione Hospi- 
talis, modo parochialis beatfe Marise de Caldes de Estaracho, 
ut sub ea dicetur.» 

Cómo se presumía en vista de los documentos atesorados 
en la Curia episcopal, que Ja parroquia de San Andrés es una 
de las más antiguas de la dióces^'s, y cuándo y cómo de ella 
naci'^ron las de San Vicente y Santa María, lo había declara- 
do ante;^ el mismo autor (íol. 241, recto]: 

<Ecclesia parochialis sancti Andrece de Llevcneras, Dean- 
tiqmtate etstatu hujus Ecdesie, 

Hsec Parochia pra^sumitur ex antiquioribus Dicecesis Bar- 
cinonensis; extendebaturque, et complectebatur términos Pa- 
rochiarum santi Vicentii de Llevaneras et beatíE Marise Cali- 
darum de Estaracho. Htec fuit ab illa separata anuo 1230, 
seu potius circa annum 1370; illa vero anno 1577, et authori- 
tate Apostólica anno 158Í, ut sub qualib^t earum dioetur. 

Hsec enim Parochialis numquam habuit Capellaniam, sed 
semper fuit liberse coUationis Episcopi, prout desumitur ex 
collationibus ejusdem notatis in libro 3 Juris PatronatUv<5, fo- 
lio 232. Templum vero parochiale fuit ampliatum et novitcr 
tedificatum, ut palet ex licentia illud uoviter reíedificatum 



(1) 7 NoYÍembre 1169. El aotor de distrajo escribiendo senions en vez de 

junioris, porque el reinado de Luís YI (2 Agosto 1108-1 Agosto 11S7) no duró 

treinta y tres años. El xxxill de su hijo Luís el joYeu comenzó en l.^de Agosto 

de 1169; y de consiguiente á este año de la era cristiana, t no al 1 170, hay que 

reducir la escritura. 



— ( 4H )— 

benediceudi in Registro gratiarum de annis 1570 ad 1&78, 
ful. 100. 

In volumine seu plica Processuum ex quarto folio ab 
anno 1580 ad 1600, sub numero 64, est processus sub titulo 
in^ormationes, in quo est supplicatio fisci, petendo hanc 
Ecclesiam et sancti Vincentii separatim provideri, prout jam 
separatae fueran t die 18 Augusti 1578.» 

La reedificación y ampliación del templo, emprendida des- 
pués del año 1570, respetó y dejó subsistir la bella porción 
del ábside, donde ha parecido el pedestal romano^ de jaspe 
rojizOy que ha descubierto el actual é ilustrado párroco don 
José María Martín. El cual, en carta del 16 del presente mes 
de Junio me dice: ^rLa clave de los arcos del ábside trae la 
fecha de 1523. La labor de esta porción del templo es hermo- 
sísima y modelo de delicadeza.» Madoz la atribuye al estilo 
gótico; ni debe esto parecer extraño, si recordamos que en 
ese año se fabricaba la nueva catedral de Segovia, modelán- 
dose por la antigua que habían destruido los Comuneros. El 
pedestal romano no se trajo de fuera para la reedificación de 
la parroquial de San Andrés en el siglo xvi, sino que debió 
permanecer en el mismo sitio del ábside^ donde se veía, ó en 
otro de la misma iglesia; tal vez asentado sobre dos leones de 
piedra común, removidos de su lugar y empotrados aho^^a en 
el frontispicio, junto á la puerta de entrada. Con efecto, el pe 
destal romano perdió' su primer destino luengos siglos há. 
Fué ahuecado por su faz posterior y convertido, no sabemos 
si por de pronto en pilón ó lavadero que. diera con otros (la- 
vandarias) nombre á la población, pero sí de seguro en sar- 
cófago cristiano. «Lo encontré, añade el Sr. Martín, llena su 
caja de pelados huesos, éntrelos cuales brillaba un cáliz de 
plomo con su patena^ roídos y descabalados por el roce del 
tiempo. La tapa del sarcófago es triangular prismática y pudo 
sustituirse á la primitiva.)^ La figura del cáliz y de su patena 



-{ 415 )- 

y sobre todo la inscripción ÁM(fín?) que se repite en la doble 
serie de los encasillados del nudo, corresponden al estilo y 
paleografía del siglo x. 

Tiene el cáliz de altura O'll m. La copa y el pie son de 
ancha boca, como en los anteriores al siglo xiii; pero su ex- 
tremada sencillez, así como el material de plomo, lo relega á 
los tiempos de extremada pobreza, consiguiente al incendio 
de Barcelona por el bárbaro Almaozor (6 Julio 985) y á la 
devastación y despoblación de esta bella comarca hasta la 
reacción sobrevenida en los primeros años del siglo xi (1). El 
presbítero, Quyos restos mortales han parecido con esta pren- 
da depositados en el ahuecado pedestal romano, erigido á la 
eterna memoria de Lucio Licinio Segundo, pudo ser muy 
bien una de tantas víctimas inmoladas por el alfanje agare- 
no, que desde el monasterio de San Cucufate del Valles hasta 
el de San Pol marítimo al Oriente de Arenys, iba acompañado 
de las teas incendiarias y del pico demoledor de torreones é 
iglesias. Esta misma suerte hubo de experimentar el priorato 
benedictino de San Pedro de Ciará, erigido por Bayón en la 
segunda mitad del siglo ix entre Mataró y Argentona; el cual 
dependía en el xi del monasterio de San Cucufate sobredi- 
cho, y más tarde, en el xiii y siguientes, estuvo afiliado al 
de San Pedro de Caserras bajo la regla de Cluny (2). El tem- 
plo de San Pedro de Ciará se alzó á corta distancia de la igle- 
bia parroquial de San Andrés de Orrius, y por coincidencia 
singular, en la parroquia de San Andrés de Llavaneras se ve 
también sobre escombros romanos la ermita de San Pedro. 



(1) BOLBTIN, tomo vn; páginas 189192. 

(2; España Sagrada, tomo xxix (2.^ edioióo , pág. 451. Madrid, 1859.— 
P^fUicer (D. José María). Ettudios hUióHco- arqueológicos sobre lluro, antigua 
ciudad de la España Tarraconense, pág. 880. Mataró, 1887. — Loewenfeld, Re- 
gesta pontificum Romanorum,^ números 3927, 3957, 4053, 5715, 6814. Berlín, 
1888.— VillanueTa, Viaje literario, tomo ix, pág. 69; xix, 6. — Boletín, tomo 
XII, páginas 58-60; xx, 842. 



-( 4i6 h- 

¿Tuvo ésta origen monasterial? De todos modos conviene exa 
minar técnicamente los huesos hallados en el sarcófago de 
Jaspe rq;V2^, monumento insigne de dos diferentes época», se- 
paradas por la sarracena y la visigótica. Los huesos han sido 
extraídos y reposan decorosamente colocados en el presbite- 
rio del templo bajo una cruz de mármol cárdeno; el sarcófo- 
go será trasladado, con autorización del sabio obispo de la 
diócesis, al museo de antigüedades que ha reunido el Sr. Ru- 
bio de lá Serna en su magnifica granja de Llavaneras. (1) 

Barcelona, 31 de Julio de 1897. 

Fidel Fita. 



••• — 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



EpISCOPOLOGI AmPUBITÍ PRECBDIT D' una RE8BNYA HISTÓRICA V 

ARQUEOLÓGICA d' Ampúrias, per don Ramón Font, Vicari 
general y dignitat d' arxipreste de Gerona.— Geros a, im 
prempía de Tomás Carreras.— Un volúm, en 8^ de 141 
planas. 

Pocas vegadas s' escau de poder parlar d* obras que, en 
peduhit espaj, con tingan tant y bó, com succeheix en 1' exce 
lent opúscol degut al ilustre Vicari general de la Seu geroni- 
na. L* Episcopológi Ampuritá vé á omplir un buyt que 's nota 
en las dife rentas obras que s' han ocupat de la morta ciutat 
del golf de Rosas. En totas ellas se parla de la Empsrium 
grega, ab preferencia, y 's fa cas omís de la Ampúria cris- 
tiana, fora de comptats travalls histórichs que á dita població 
fan referencia. Per lo tant, la monografía del doctor Funt, si 



(1) Nos hemos perioitido reproducir las dos precedentes comunicaciones 

de los Sres. del Arco j Fita, publicadas en el último Boletín de la fíeal Acá • 

dtmia de la Hi$tona, por el interés que tienen para la arqueología de nuestra 

región. 

N. de la D. 



~( 417 )" 

no reunís altras rellevants condicións, tindría el mérit de la 
oportunitat. 

Coin pera orientar al llegidor, conté la obra que 'ns ocupa 
una compendiosa «resenya histórica» d* Ampúrias, en la qual 
se senyalan los fets mós culminants que féren célebre per sem 
pre mes aquella fundació deis marxants focenses de la Jónia. 
Després d' indicar la existencia y situació de la primi- 
tiva població indígena, lo qual vé demostrat pels objectes 
ppotohistórichs trobats en son emplassament y comarca; de 
recordar las relacións existents entre 'Is indígenas y 'Is 
grechs, de lo que *n fá memoria lo gran trast de muralla 
dita ibérica que *s conserva en aquell lloch; d'esplicar 1q 
desenrotllo y progrés comercial que alcansá la ciutat, com 
ho demostra '1 gran nombre de monedas am puritanas tro- 
badas en varias comarcas de la Península y d* altres llochs 
mediterránis, retrau los fets polítichs-militars que durant las 
dominacions Cartaginesa y Romana tingueren lloch en la 
mateixa Ampúrias, en son port y territóri, fins al moment 
en que queda convertida la triple ciutat ibérica, grega y ro- 
mana en una sola urbe ab dret de ciutadana de Roma. 

Tracta seguidament 1* autor del Episcopológi de la reli- 
gió, produccións, arts, gobern y costums deis ampuritans, 
dedican thi un sustancias article, (lo II) en lo qual demostra 
una vegada mes son segiir criteri histórich y sos grans co- 
neíxements arqueológichs. Aquesta part del trevall del doc- 
tor, Font es molt interessant per las curiosas informacions que 
conté, comprobadas per medi del gran nombre d' exemplars 
arqueológichs descuberts en lo terror d* Ampúrias, deis quals 
ne dona noticia, aixís com de sa conservació en poder del au- 
tor alguns; molts, formant coleccions particulars; y altres, 
custodiats en los Museus públíchs que indica. 

Al ocuparse de las industrias emporitanas, se donan da 
tos molt preciosos respecte á la cerámica, á la glíptica y á la 



~{ 418 )- 

numismática d* aquella localitat, vindicant de pas per ella 
1* origen de molts barros tinguts per saguntins. Ab tal oca- 
sió íá coneixer un número considerable de sellos de fabri- 
cants, molts de ells inédits. Es un capítol de la historia de 
las industrias geauinament indígenas digne de ser conegut. 

Lo capítol destinat á historiar la misteriosa destrucció 
d' Ampúrias, (lo III) vé á aclarir un punt obscur de nostra 
historia. Creu lo Doctor Font que la ciutat emporitana deixá 
d* existir, com á tal, en lo sigle V, fundant sa opinió en los 
mateixos objectes descuberts sota '1 sorral emporitá, que no 
donan lloch á dubtes sobre *ls fet^ que añrma 1* autor. 

Després de donar una compendiosa noticia de lo que fou 
Ampiirias durant los sigles mitjos, y á lo qué ha quedat reduhi- 
da en la época moderna, tracta lo Doctor Font del objecte 
primordial de son interessant opúscol; del Episcopológi Am- 
puritá. Lo mérit verdaderament excepcional d' aquesta part 
de SDU travall consisteix, en que deis pochs datos que exis- 
teixen n' ha tret 1' autor un gran partit, y atenent tant sois al 
testimóni deis documents, deixa de banda las suposicions é 
hipótesis pera consignar únicament lo que consta d' un modo 
positiu. En los sigles VI y VII, donchs, pot afirmarse ab cer- 
tesa la existencia de bisbes en Ampúrias; d* avans d' aque- 
llas centurias no se 'n sab res, ja que en las actas deis concilis 
tinguts á Espany a ea los sigles IV y V no *s menciona lo pre- 
lat ampuritá. Lo primer de qui se té noticia es de Paulo quí 
concorregué al coucili de Tarragona del 516, després de qual 
prelat cita á sos successors, en nombre de set, segous van 
apareixent sas suscripcious en los concilis nacionals de la 
época. 

Avaloran considerablement la obreta del Doctor Font los 
dos apéndices que conté. En lo primer hi figuran reproduhits 
los sellos inédits, ó marcas de íábrica cerámicas, procedents 
d' Ampúrias^ que es sens dubte actualment una de las mes 



— ( 419 )-- 

ricas d' Espanya, donchs que puja á uns 490 lo uombre de 
ditas marcas, que sumadas ab aitres fragmentadas 6 indeter- 
minadas^ pot dirse que son en nombre de 530 ios sellos deis 
fabricants de cerámica á Ampúrias, coneguts fins al día. 

Conté, per últim, la acta de fundació del monastir de Servi- 
tas á Ampúrias, ab las capitulacions tingudas ab lo rector de 
la propera parroquia de Sant Martí d* Ampúrias, curios do- 
cument de primers del sigle XVII, per medi del qual se des- 
truheixen alguns datos equivocáis sobre la moderna Am- 
púrias. 

L* Episcopológi Ampuritd es una obreta que deu recome- 
narse per sa utilitat á nostres arqueólecbs y afícionáts á las 
antigüetats del país, y al propi temps es digna de totaala- 
bansa per que vé á aumentar 1' escás caudal de nostra litera- 
tura sobre Arqueología. 

Felicitém al ilustre senyor arxipreste de Girona per tant 
excelent travall. 



Los CÓDICES DE LA Catkdral DE ToRTOáA, per lo Dr. D. Ra- 
món O^Callaghan, Ganonge Doctoral de dita Santa Igle- 
sia^ etc,^Tortosa.'-l891,'- Un volumen 8 \ de \36planas. 
Entre 'I número considerable d' obras y travalls histó- 
richs relatius^ en sa major part, á la Seu Dertosense que ha 
publicat 1' ilustre senyor Doctoral d* aquella Santa Iglesia, 
fií^ura I' opúscol que ais Códices de la mateixa fá referencia. 
Es assombrosa la activitat é incessant lo trevall d' investiga • 
ció histórica del doctor O'Callaghan, qui apenas acabada la 
publicació de sa notable monografía «Episcopológi de la San- 
ta Iglesia de Tortosa»^ que vegé la 11 um 1' any passat, dona 
inmediatament á la estampa la obra que vá á ocuparnos, 
plena de noticias é indicacions históricas. 

Sens dubte que entre las joyas más insignes de la Seu 



— ( 420 )— 

Tortosina deu senyalarse ab preferencia la riquíssima colec- 
ció de Códices que guarda en son arxiu, importants tote per 
son valor histórich, y per son alt mérit artístich. D' aquest 
dipósit de testimóais de la cultura mitjeval, ne formaren ja 
detallatinventari *1 sabi P. Denifle y Mr. Chatelain, bibliote- 
carí de la Uaiversitat de París, essént conegut per altres sa- 
bis extrangers, quals noms ilustres en lo mon de las ciencias 
históricas, cita molt oportunamént lo doctor O'Callaghan. 

Després d* un curt Prólech, se íá una ressenya detallada 
é interessantíssima deis 147 Códices que posseheix actual- 
ment la Catedral tortosina, molte d* élls deis siglos xi y xii, 
que 's creu son de procedencia extranjera per las dificúltate 
de proporcionársels en lo país lo Capítol dertosense en dite 
época. Trascorregudas aquellas centurias y reconquistat lo 
territóri, fou possible obtenirlos deis monastirs de la térra, 
recordantse els que foren escrite per los monjos del antich 
convent de Benifasar. 

Demostra 1' autor de la obra que *ns ocupa, ab gran copia 
d' erudició, que la iglesia de Tortosa s* ha distingit desde 
temps remo ts per sasolicitut en la major ilustrado de son 
clero, y per lo tant, en la adquisició d* obras no sois litúrgi- 
cas, sí que també científicas y literarias, y en las conferen • 
das que 's donavan en lo claustre, ja desde *ls primers temps 
de restaurada aquella Seu insigne, (1158). 

No es possible, dintre del reduhit espay de qué podém 
disposar, explicar detalladament la riquesa bibliográfica deis 
Códices de la Catedral de Tortosa. Es precís llegir detinguda 
ment lo Catálech pera tersen una idea. Ab tot, devém 
fer menció especial, y per aixó lo Dr. O'Callaghan los descría 
ab carinyosa solicitut, entre altres, del psalteri del sigle xiv, 
que en sa classe es una verdadera especialitat; y de las obras 
d' Horaci, códice del sigle xi, tal vegada el mes antich que 
^s coneix á Espanya; lo Missal del sigle xi, 4 mes antich de 



— ( 421 ) - 

quantsexisteixeu en 1' arxiu de la Catedral de Tortosa, escrit 
en 105b, entre quals particularitats que I' avaloran deu se- 
nyalarse la de conteuir I* Ofici de Difiints, ab los responsoris 
posatsen notas de música; lo célebre Missal del sigle xii, co- 
negut per MissaJ de Sant Rufo, y citat per molts autorsy bi- 
bliófílsy ab cobertas de metall daurat, enriquidas ab relleus 
y figuras d* estil bisantí; 1* exemplar del niateix sigle de la 
obra CiviiateDei de Sant Agustí, manuscrit y miniaturat per 
Nicoiau Bdrguedá; lo magnífich códice, prolixament adornat 
ab miniaturas del sigle xiv, que conté los Evangelis de Sant 
Lluch y de Sant Joan; lo Missal del rito propi de la Iglesia 
de Tortosa, sigle xv, obra suntuosa d' art, de lo mes notable 
que *s coneix de la época en nostra térra; las Afojals de Sant 
Gregóri Magno, códice de principis del sigle xi^; altre Missal 
d* aquesta centuria, ab hermosas vinyetas, y uuas oracions á 
la Santíssima Verge, posadas en notas de música; un poema 
de Pere Riga, del sigle xni; la Instituía de Justiniá, de la ma- 
teixa época; una interessantissima consueta de la Seu de Tor- 
tosa, del sigle xv; varias coleccions canónicas deis sigles xiu 
y xiv; tres tractatsdel sigle xv relatius á literatura clássica; 
um íormulári curial del sigle xv; lo Códice que conté la ex- 
plicació deis Divins Ofícis, admirable exemplar' d* últims del 
sigle xiii; lo Códice ab las Decretáis de Gregori ix, notabilís- 
sima obra d' art caligráfich d* igual centuria que la ante- 
rior; lo códice de las HomiUaSj sigle xii, ab orlas é iniciáis 
adornadas profusament; un magnífich Pontifical roma, del 
sigle XIV, enriquit ab miniaturas de gran interés y valor ar- 
tístich; un tractat de Gramática, per Prisciano, códice del si- 
gle xi; un Sermonan cátala deis sigles xiii y xiv, (si bé lo 
Dr. O'Callaghan diu ser en provensal), qual interés es per 
demés ponderar, y altres y altres códices qual enumerado es 
impossible en aquestas planas. 

Tots ells, á mes de son gran valor intrínsech, per conté- 



nir casi tota la ciencia mes en boga entre la gent erudita y 
estudiosa de la Edat mitjana, teñen inmensa váiua extrínse- 
ca per constituhir cada códice una obra d* art^ per las capi- 
tais, orlas, vinyetas y planas censeras adornadas de ricas mi- 
niaturas é ilustracions, en las quals I' art ornamental hi té 
un apiech inacabable de motius y assumptos decoratius de 
soperba factura. A mes d' aixó, la Música relligiosa hi troba 
modéls d^ inapreciable valor, deis sigles xi al xvi. 

Molt digne d' aplauso es, donchs, lo Dr. O'Callaghan per 
rabo de la publicado de sa interessant obra Los Códices de la 
Catedral de Tortosa\ y, tant de bó que son exemple Í6s 
imitat per algú mes, ab lo qual, enteném, que *s vindicarla 
una vegada mes 1' honor de la Iglesia, com á gran protectora 
de totas las altas manifestacions del esperit huma, y al mateix 
temps s' honraría, com es degut, la memoria del Clero deis 
sigles mi tj os, qui tant contribuhí á la cultura artística y 
moral del nostre poblé. 



Monumentos históricos de Valencia y su Rbyno, publicados 
pc/r la Sociedad «Ki Archivo Valentino».— Antigübdaobs 
DK Valencia, por Fray Josef Teixtdor.— í)oí tomos en 4."; 
tomo 1.' 1895, 464 pdginas\ tomo 2.** 1896,498 páginas.-^ 
Valencia. 

Si 4 Regionalisme no hagués íet altre bé que 4 de despertar 
la vida literaria deis antichs realmesd' Espanya mereixería per 
aixó sol los aplausos entussiastas de tots aquells que estiman 
la cultura y procuran la general ilustrado del país. No prete- 
ném «descubrir» un fetquees conegut de tothom, y que fíns 
los aeérrims enemichs de la vida regional de las nacionali* 
tats históricas alaban sense reserva .. si be no s^ amagan d' 
expressar son desitj de que 4 Poder central no permetí anar 



mes enllá á aqueix hermós y vigoras renaixement del espe- 
rit de las regións. 

Galana mostra, certament, de lo que produheix lo Regiona 
lisme en las diíerentas encontradas de nostra península es 
aqueixa incessant producció d* obras literarias y d' investiga- 
do histórica, que no 's pot menos de reconeíxer en moltas d' 
ellas un valor grandíssim, constituhint, tai vegada, la única 
manifestado de cultura que nostres temps calamitosos poden 
oferir ais quí apartats de las enervants Iluytas de la vida pú- 
blica^ aspiran á quelcóm mes gran y mes digné que '1 fo 
ment deis interessos creats per las banderías de la política. 
Es 1* únich camp de serens y tranquils horitzonts, ahon 1' 
esperit pot reposar, descansant de las fatigas que la vida ma- 
terial causan á 1' ánima. 

Res mes á propósit, donchs, pera «fugir» de la prosáyca 
actualitat, que assadoUarse ab la lectura d' obras tan subs- 
tanciosas y agradables per los qui estimám lo Passat de la Pa- 
tria, com la que motiva aquesta modesta nota bibliográfica. 

Lo borboU aixordador de nostra época queda apaybagat 
per complert quan, ab la detenció deguda, 's Uegeixen las 
planas del Uibre que escrigué *l sabi Fr. Josepb Teixidor en lo 
sigle passat, enriquidas ab notas y adicions del meritíssim 
ilustrador del regne de Valencia, *1 doctor don Roch Chabás, 
digne continuador de la obra benemérita d' aquell tan humil 
com eminent fill de Sant Domingo. 

No es aquest lloch, ni per altra part tenim condicions, en 
nostra calitat de mers afícionats á las cosas de la térra, pera 
fér un estudi crítich deis dos primers voliims que la docta 
Societat «El Archivo Valentino» ha donat al públich, trayent 
á la llum los tresors que estavan poch menos que amagats 
en distints Uocbs de la hermosa ciutat de nostre alt Rey En 
Jaume. L' esfors que acaba de fér aquella agrupació de bons 
filis de Valencia, li donan títols mes que suficients pera exi- 



1 



gir la gratitut y 1* aplauso general. Y no havém de ser no- 
saltres, certament, qui *l8 hi regatejém, sentint no teñir 
ploma á propósit pera fér ressaltar las condicions de tan me- 
ritoria obra y sa trascendencia moral y social pera fer desper- 
tar 1' esperit públich de la hermosa regió valenciana, recor- 
dantli lo que fou y lo que pot váldrer encara. 

Los Monumentos hUitóricos de Valencia y su ReynOy com 
son nom indica, no son altra cosa que las executórias de no- 
blesa que 4s bons patriéis de la societat «El Archivo Valen- 
tino:^ mostran á sos (*x)regnicolas, proposantse formar ab dita 
obra una complerta é interessant «colecció de monografías 
sobre la historia, geografía, cronologia, epigrafía y bibliogra- 
fía de la regió fllla de la Colonia Valentia>. Le direcció de tan 
digna empresa confiada al doctíssim senyor Cliabás es una 
garantía del acert y serietat ab que 's porta á térme la pu- 
blicació deis Monuments histórichs. ¡Vulga Deu que tais es 
forsos no quódin neutralisats per la indiferencia general 
envers lo que s* aixeoa del baix nivóll de cultura en que 's 
vegeta en nostre país! 

La obra que *us ocupa porta peí títol: Antigüedades de 
^(^/^/.•m.— «Observaciones críticas donde con instrumentos 
auténticos se destruye lo fabuloso, dejando en su debida es • 
tabilidad lo bien fundado.— Escribiólas en 1767 Fr. Josef 
Teixidor, Bibliotecario del Real Convento de Predicadores de 
la misma ciudad.}^ 

Precedeixen las Antigüedades uns «Apuntes bio bibliográ- 
fichs» relatius á sou autor, traball notabilíssim del erudit es- 
criptor valencia qui amaga modestament son nom, prou 
conegut en lo camp de las Lletras, ab lo pseudónim de L. de 
Ontalvilla. Li escaurían millor ais «Apuntes» la denominació 
de «Monografía,» tan rublerts son aquélls de datos y de con- 
sideracions críticas, deis quals resulta, ab tot son relleu, la 
gran figura literaria del P. Teixidor, que sobressurt vigorosa- 



-( 425 )- 

men^ entre 'Is homes que mes honraren en lo sigle passat sa 
patria, per sos coneixements, doctrina y sana crítica. 

Després de la pxposició deis títols justifica ti us del prefe- 
rentlloch que ocupa *1 P. Teixidor en lo catálecb deis ilustres 
escriptors valencians, se donacomptede la; notas bibliográfi- 
cas que Ontalvilla ha recuUit, ab carinyo filial, referents á son 
biografiat, fent per últim lo retrato moral del sábi dominica, 
com á valencia de cor y n.ssaga^ del qual res^alta ab eviden- 
cia *1 mérit de la crítica que predomina en las obras histó- 
ricas del P. Teixidor. Queda ademes ben patentisat que aquel 1 
Úustre relligiós fou molt superior á sa propia época y á molts 
erudits de son temps, y finalment se vindica per óU I* alt ho- 
nor «d' haver sigut 1' heralt, lo precursor á Valencia, y tal 
vegada á Espanya» d* aqueix movimentcientí^ch inspirat en 
la investigado minuciosa deis fets histórichs.» 

Pera completar los «Apunte?» referents al P. Teixidor, 
dona *1 senyor Ontalvilla una no icia de las 41 obras manus- 
critas, inéditas, de dit sábi dominica, recull interessañtíssim 
que demostra 4 travall incessant y profitosa existencia de 
aquell home tan extraordinári, com modest. 

No disposém d* espay suficicat pera fer una detallada re- 
íació deis dos volúms publicats deis «Monumentos históricos 
de Valencia y su Reyno». Nostre objecte al escríurer aquesta 
Nota es cridar la atenció sobre una publicado important, que 
interessa á tothom qui rendeixi cuite á la ilustrado verdade- 
ra. En ella, 1* arqueólech, 1' artista, 1* erudit, lo mer aficio- 
nat, hi teñen un abundant arsenal de datos, noticias é infor- 
macions interessants totas, curiosas las mes. No 's tracta, 
com á primer intent podría suposarse, d* uua obra de carre 
gosa erudició, y res mes, no; fins ab tota vritat pot afirmar 
se, que son Ilibres d' agradable entreteniment y amena lec- 
tura, no contribuhint poch á aqueix resultat las adicions del 
doctor Chabás, digne continuador y émul del P. Teixidor. 

6 



—i 426 /-^ 

Lo volúm primer compren tres llibres, ab 27 capítols lo 
primer; 9 lo segón; y 19 lo tercer; sis apéndices, y una edició 
sobre los Muzárabes valencians, per don Francisco Fernández 
y González. Lo volúm segón conté dos Ilibres, ab 27 capítols 
1' un, y 24 1' altre; á mes 13 apéndices, que comprenen las 
aclaracions y correccións á las Antigüetats de Valencia. Quin- 
ze fotograbats ilustran la obra, reproduhint alguns monu- 
ments y obras d* art de que 'n parla lotext. Res que no sía 
interessant pera coneixer la historia íntima y monumental de 
Valencia deixa de tractarse en la obra de Teixidor, completa • 
da per Chabás. La fundació de Valencia y any en que tingué 
Uoch; los murs y valladares antichs de la ciutat, sas portas, 
ponts y palaus; los fets histórichs mes importants ocorreguts 
en la urbe; las monedas que en ella s* han encunyat, lo go- 
bern y oficis públichs; las antigüetats de sas Parroquias y de 
sa Iglesia major, ab la descripció de sas joyas litúrgicas y 
obras d^ Art; los Convents, Col-legis y Casas d' Oració y mo 
nastirs^ ab los fets principáis en élls realisats, la interessant 
noticia de la erecció de la Sinagoga valenciana; las Casas d* 
Ordres Militars y d* Estudis; hospitals, confrarías, etc., ab la 
descripció de sas Casas y Palaus; I' Estudi general ó L^niver- 
sitat; las antigüetats romanas y mitjevals que *s conserva van 
á Valencia, las joyas arqueológicas que encara existeixen, y 
mil y mil altras curiositats, totas interessants, totas dignas 
d* ésser -conegudas, se troban en los Volúms de que *n donám 
noticia. 

No es molt, donchs, que la empresa de la benemérita so 
cietat «El Archivo Valentino» y de son directer lo Dr. D. Roch 
Chabás, hági merescut 1' aplauso de tothom qui estima la 
honra de son país. Es un exemple de alt patriotismo y de gran 
cultura que. per lo raro en nostres días, y en aquesta térra, 
es d' un valor verdaderament excepcional. ¡Tantdebó que en 
totas las pegions d' Espanya trobésimitadors!— P. C. y G, 



-( 427 )— 



RESUMEN DE REVISTAS 



Butlleti del Centre Excursionista de Catalunya.— Any VIL- 
Núms. 28, 29 y 30. — Sota térra (prelimínars per una excursió espeleo - 
lógica), per N. Font y Sagué.— De Sant Felíu de Pallerols á Olot, per 
Cels Gomis. — Fernando Poo. Una visita al rey Moka, per 1' interior 
de la isla, per Lluis de Martorell. — En Marian Aguiló y Fuster, per 
J. Massó Torrents. — Catálech espeleológich de Catalunya, per Font y 
Segué. — Ensaig biográfich critich del esculptor barceloní, Ramón 
Amadeu, per R,amón N. Comas. — Fulletí: Lo Liussanés, per Pelegrí Ca- 
sades y Gramatxes. — L' Art religiós en el Rosselló, per Mr. Jean A. 
Brutails. (Fototipia. — Porta de la iglesia de Sant Genis les Fonts). 



Boletin de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barce- 
lona. — Tercera época. — Vol. I. — Enero 1897 — Núm. 15. — Reseña de 
los trabajos en que se ha ocupado esta Corporación durante el curso 
de 1895 á gó, por D. Arturo Bofill y Poch. — Extracto de las sesiones 
del curso académico de 1896 a 97. — Donjuán Agell y sus trabajos 
científicos, por el Dr. D. José Ramón de Luanco. — Discursos y Me - 
morías leidos en la Real Academia de ciencias y Artes de Barcelona 
desde su fundación en 14 de Octubre de 1770 {continuación). — Boletin 
bibliogiáñco, — Memorias. Y dMm. SK\6bve tortosense de Villanueva y 
Geltni, por D. Jaime Almera, Pbro. Canónigo. — Descripción de los 
depósitos pliocénicos de la cuenca del bajo Llobregat y llano de Bar- 
celona, por Ídem. 

Boletín de la Sociedad arqueológica Luliana.-^Palma. — Ju- 
nio, Julio y Agosto 1897. — Estudios sobre la historia de Mallorca antes 
del siglo XIII, por D. Antonio M.* Alcover, Pbro. — Los Judíos de 
Porreras, atropellados por el pueblo y amparados por el Virrey (1376), 
por D. E. Fajarnés. — Exequias y luto público por la muerte de los 
monarca? Pedro IV. y Juan I., (1387 y 1397), por D. José Mtr. — No 
ticias para servir á la historia eclesiástica de Mallorca, por D. José 
Rullan. — Cartas curiosas del siglo XIV, por D. E. de K. Aguiló. — 
Justas y torneos en el Borne de Palma en 1565, por D. P. A, Sancho, 



428 )- 

—La carta de Madaba, por D. J. M/ C. . — (i) Conjuración separa- 
tista de Ibiza en 17 19, por D. Eusebio Pascual. — Documento curioso, 
por D. P. de A. P. — Sobre invenciones industriales antiguas en Ma- 
llorca. XXXI á XXXllI, por D. E. Fajarnés.-— D. Mariau Aguil6,= 



(1) Reprodocimos la intereiante descripción délos recientes descubri- 
mientos arqneolói^icos á que se refiere el Boletín de <A.rqueológica Lnliana», 
por su esoepcional importancia: 

«Bajo este mismo epígrafe, el P. Gsrmer Dnrand publica en la refista 
Cosmos una reseña bastante extensa de la carta geográfíoa de que conviene ten- 
gan noticia, por tratarse de un documento de gran valor arqueológico, los lec- 
tores de este BoUtin. 

Hace Tcinte años que Hadaba no era otra cosa que un montículo ó protu- 
berancia del terreno, desierta y perdida en el llano de Moab que forma parte 
de la proyinoia de Siria al E. del mar Muerto. Apenas se conocían los restos de 
la antigua población 7 los nómadas que allí apacentaban sus rebaños estaban 
bien lejos de sospechar que hubiere sido en otro tiempo una ciudad floreciente. 

Bn 1880, los cristianos de Kerac que Tinieron á ser el blanco de las intri - 
gas de las tribus rÍTales, resolvieron abandonar la ciudad para instalarse en las 
cercanías del montículo donde se eloTÓ Hadaba. No sin grandes dificultades, 
que f o viene al caso enumerar, cuyo vencimiento dice mucho en favor de los 
cristianos y de los misioneros católicos, se fundó la nueva colonia. Conviene 
toner en cuenta estos precedentos para explicar cómo pe han ido descubriendo, 
poco á poco, las ruinas de Madaba, y cómo se han hallado sucesivamento una 
carta ó plano de Palestina, en mosaico. 

Removiéndose el suelo para la construcción de viviendas, se hallaron mul- 
titud de piedras labradas, columnas demolidas y rotas y numerosos pavimentos 
en mosaico que afortunadamente se conservan muchos de ellos. 

Los gri( gos ortodoxos, escogieron para edificar una iglesia el emplaza- 
miento de otra antigua arruinada, en el que se vieron restos de un mosaico sin 
que se parara en ellos gran cosa la atención. La nueva iglesia fué construida 
sobre los cimientos de la arruinada y al quitar los escombros del interior para 
ponerle un pavimento nuevo, se not5 que todavía subsistía en parto dicho mo- 
saico y que representaba la carta de Palestina y del Bajo Egipto. Tomáronse 
enfeeguida las medidas conducentes á la conservación de lo que subsistía, que no 
era sino un fragmento muy precioso por cierto. 

La carta ocupó primitivamente todo el ancho del templo, unos quince me- 
tros, y el ejpacio de dos bóvedus, unos seis ó siete metros, y estuvo dibujado 
de E. á O. y no de N. á 8. como se acostumbra en nuestros tiempos. El punto 
ocupado por Hadaba, que no exis.e en el plano, debió hallarse en medio de la 
iglesia. Toda la parte N. de la carta, salvo dos pequeños fragmentos, se halla 
hoy destruida. La parto subsistonte, en la cual se notan muchas lagunas, se 
extiende desde Kaplusa hasta las bocas del Nilo. La orientación no es precisa 
habiéndose tomado por paso la línea del litoral que se dirige del S. O. al 
N. E., de donde el eje de la carta, que corresponde al de la iglesia, va de Jaffa 
á Hadaba y por consigniente queda visiblemento ladeada hacia el 8. 

No cabe buscar en e^to mapa la precisión matemática ni la multiplicidad 
de indicaciones que constituyen el mérito de nuestros mapas modernos; es más 
bien un plano libre destinado á ilustrar la historia bíblica. El arto decorativo 
entra en él en gran parte. Los objetos y los nombrcii están trazados sin suje- 
ción á escala alguna y la perspectiva es puramente convencional, aunque pro- 
porciona nuev«>s datos. Las montoñas están representadas por medio de combi- 
naciones de líneas y de colores que no dejan de producir el efecto apetecido. 
£1 mar muerto es ondulado, de tintas azuladas y le hacen resaltar dos embar- 



-( 4^9 ) - 

Sohre la publicación de la Historia de Mallorca, (siglos XV 11 y XVllt), 
por D. E. Fajarnos. — Capitols sóbrelos fors del peix, (1361-1365), por 
D. E. Pascual. — Aniíguas industrias mallorquínas. Ordenaciones del 
gremio de jaboneros, (1493), por D. J. Mir. — Cartas sobre Jufuda 



caoiones de proporolones inTerostmiicB, pero al mismo tíempo pintorescas. En 
el Jordán se Té una arca de agua cayo mástil se desliza á lo largo de. un ira- 
Yesaño fijo en ambas orillas y jugueteaa en sus aguas algnnos peces gigantes- 
cos. Bn el desierto se hallan indicados los oiisis por medio de palmeras. Yése 
á un león persiguiendo una gacela. 

En las grandes ciudades se señalan las principales TÍas por medio de colum- 
natas y los monumentos principales se dibujan con su atrio y aspecto general ya 
redondeado, ya anguloso. Las poblaciones secundarias se indican por medio de 
la silueta de muros flanqueados de tc^rres cuadradas con una yariedad excesiva. 
Los planos de las poblaciones principales están todos más 6 menos mal trechos 
por la destrucción. Sin embarco, el de Jerusalen se conserva casi entero. 

Uuo de los pnntos más sobresalientes de este monumento son las leyendas. 
El nombre de cada una de las tribus está escrito en grandes caracteres rojos y 
▼a acompañado de un texto profético entresacado de los libros Sagrados. Guan- 
do conviene á la claridad las localidades están designadas con dos nombres, 
el antiguo y el que tenían en la época de la Carta. Con frecuencta le acompa- 
ñan indicaciones históricas ó geográficas de manera que en algunos puntos di • 
chas lejendas ocupan todo el espacio con lo que no gana nada la claridad. 

La parte subsistente contiene unos ciento treinta nombres de localidades, 
algunos de ellos nuevos. 

Las indicaciones están tomadas con frecuencia del Onomasticón de Ensebio 
de donde se hallan reproducidos los vocablos. 

Juzgando por la forma de las letras no debe suponerse que la antigüedad 
de esta carta se remonte más allá de los comienzos del siglo VI. Este dato epi- 
gráfico viene confirmado por la indicación del monasterio de San Sapsaphas al 
borde oriental del Jordán. San Sdpsas ó Sapsaphas es contemporáneo del pa- 
triarca Elias (494 518] . 

En lo que resta de la carta figuran en todo ó en parte las tribus de Si- 
meón, de Judá, dq Dan, de Benjamín y de Efraim. La d^ Zabulón, no presenta 
más que un fragmento de dos silabas que se han podido completar gracias á 
una lectura anterior á la destrucción del mosaico^ cuando no se sospechaba to- 
davía que representase una carta geográfica. 

£1 P. Germer«Darand se extiende en su estudio en el análisis de las leyen- 
das bíblicas que acompañan á la carta para determinar de qué textos fueron 
tomaias y llama la atención sobre las variantes que hacen que discrepen en 
algo €sas leyendas de dichos textos. 

En la tribu de Zabulón, junto á una frase de la profecía de Jacob (Gen. 
XLIX, 13) entresacada del texto de los Setenta, se vé una embarcación tripu- 
iHüa por pescadores recogiendo las redes, representación á lo que parece de la 
pesca miraculosa en el lago de Qenesareth. 

De esto se desprende que el interés del mosaico de Hadaba no se limita 
tan solo al punto de vista topográfico. La criiica esorituraica hallará también 
en él algo de qué tratar. 

Freacindiendo de buen número de observaciones relativas á la ciudad de 
Jerusalen, en obsequio á la brevedad, conviene no obstante hacer mención de 
que tal cómo se halla representada en el plano de qué se trata se vén dos gale- 
rías cubiertas que son lo que se llama hoy en Oriente bazar ^ y que la reseña 
árabe de la toma de Jerusalen por Chcsroéd hace mención de dos bazares ó souk. 
La basílica del Santo Sepulcro terminada por una cúpula al occidente^ dá 



^( 430 )— 

Cresqües, (cartógrafo mallorquín, ^iglo XIV), por D. M. Bonet.— So 
bre la B. Catalina Thomás, (14 doc. del siglo XVII), por D. E. Fajar- 
nos. — Beatificación de Sor Catalina Thomás. Carta de Carlos II., 
(1694), por D. J. Miralles. — Una pensión de i.ooo florines anuales so- 
bre la Mensa Episcopal de Mallorca» (1478), por D. A. Sancho. =:Nues • 
tra Sra. de Costitx, por D. M. Rotger, Pbro. — Relació de com fo por- 
tat á Roma e! ferro de la lan9a ab la qual fo ubert el costat de Nostre 
Sr. Jesucristo etc. (1494), por idem. — Datos estadísticos de Palma. 
Año 1786. Colegí »s, cuerpos y gremios, por D. E. Pascual. — Asocia- 
ciones gremiales en Mallorca, durante la Edad Media. Ordinacións 
deis Pintors, (1486), por D. E. Fajarnos. — Gestiones de los Jurados 
paia la beatificación de Ramón Lull, (f492), por D. P. A. Sancho. — 
Fomento de la cria caballar en la isla de Mallorca (1499), P^*^ ^^^ 
J. Mir. —El archivo del Hospital general de Palma, por D. E. Pascual, 
— IJn préstamo de libros (1430), por D. E. de K. Aguiló. — Curiosi- 
dades históricas, por D. E. Fajarnos. 



Revista critica de Historia y Literatura españolas, portu • 
gueses é hispano americanas. — Año 11. — Abril, Mayo y Junio, 
1897. — Núms. 4, 5 y 6. — Hübner: El Tesoro visigótico de la Capilla, 



una ligera idea del Monumento de Conetantino y de Sta. Elena y prueba que 
la oarta es segoramente anterior á la toma de Jerusalen por los Persas. 

Aanqae es difioil identificar las otras iglesias señaladag en el plano, cabe 
conjetarar que se Ten, la del Santo Cenácnlo hacia el S.; otra que probable- 
mente es Sta. Sofía edificada en el solar del Pretorio; otra al N. U. que sin da- 
da representa Sta. Maria, hoy Sta. Ana; la iglesia de Qethsemaní, las cuales 
son los principales santuarios mencionados por los peregrinos contemporáneos 
de la carta. 

Si hay qae tener en cuenta el testimonio de un habitante de Madaba, en 
laparte^hoy destruida, que representó el desiertí) de Sinaí y el Bajo Bgipto, 
se leia, la Sagrada Familia huyendo á Egipto, y esto probaría que la tradición 
actual que le hace seguir la ruta del litoral, no se remonta á aquellos tiempos. 

Las bocas del Nilo yienen designadas por este orden. Al N. el brazo Pelu- 
siaco; luego el braso principal sebennejtico que se divide en tres ramas. Salti- 
ca, fiucólica y Bolbítica y el brazo meridional, en parto destruido, que no llcYa 
ningún nombre aparente, fistos datos puedan tal vez, á pesar de las lagunas, 
dar alguna loz sobre las bocas del Kilo, acerca de lo cual era difícil hallar de 
acuerdo los testimonios de Heredóte y de St rabón. 

Durante el mes de mayo aparecerá un albam de diez y seis grandes pági- 
nas con doce cartones fotográficos de otros tantas trozos de la carta, cuyo va- 
lor se ha fijado en cince fraucos, formando el estadio completo del mosaico por 
el P. Germer Durand.» 

J. M.* C. 



de M. Fernandez.— W. Webster. La Crónica de Aburara. — (i. Alva - 
rez: La montaña de los Angles de A. Guichot.— A. Cuentos Valencia- 
nos, de V. Blasco. i=:F. Maciñeira, Castros prehistóricos de Galicia, 
(con uu grabado). — J. Villamil, La peregrinación á Santiago de Gali- 
cia.— Carolina Michaélis, Garci -Sánchez de Badajoz.— J. R. Mélída, 
Los amuletos fenicios de Carmona. — La colección de R. Wallace. — 
National Gallery. — El Papa Luna en Escocia. — Feliu y Codína. — 
E. Hübner: Publicaciones acerca de Arcos de la Frontera, de M. Man- 
cheño. — W. Webster: Napoleón en Bayona, de E. Ducéré. — R. Me- 
néndez Pidal: El Congreso provincial de México, del Obispo de San 
Luis Potosí. — R. Altamira: Genio y ñgura.... de J. Valera. — Misericor- 
dia, de R. Pérez Galdós. — J. Ribera. El Justicia de Aragón y la orga- 
nización jurídica de los musulmanes españoles. — M. Schiff. Una 
traducción espaf ola de Maimónides: manuscrito de la Bíb. Nac. — El 
señor Hübner y las antiguas inscripciones españolas. — El descubri- 
miento del Brasil, según Batalha Reis. — Derecho consuetudinario es- 
pañol. — El teatro clásico español en Fraiicia. — ^Necrologías. — Museo 
arquológico nacional. — Noticias. — ^Libros. — Revistas. 



Boletín de la Real academia de la Historia. — Tomo XXX.— 
Cuaderno VI. — Junio 18Q7. — Informes, Santa Maria la antigua de Va* 
lladolid, Pedro de Madríizo. — El Peñón de Velez de la Gomera y la 
Mámora, Antonio R. Villa. — Cráneos antiguos de Cien Pozuelos, Ma- 
nuel Antón. — Nuevas inscripciones visigóticas. Estudios hagiológicos, 
Fidel Fita — Nujvas lápidas romanas de Tarragona, Ángel del Arco. — 
Nuevos epígrafes ibéricos, griegos y romanos, Fidel Fita. — Variedades. 
Documentos sobre el Peñón y la Mámora. — \ntonio R. Villa. — El 
Palimpsesto de León. Artículos bibliográficos. — Obispos mozárabes re 
fugiados en Toledo á mediados del siglo XII, Fidel Fita.— Noticias. 

Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fer 
nandc— Año XVIL— Febrero á Mayo de 1897.— Nums. 162 á 165. — 
Acuerdos tomados por la Real Academia. — Informes: Lucernario de la 
Catedral de Barcelona. — Alcázar de Segovia. — Templo de Santa Maria 
de la antigua de Val ladolid.— Basílica de San Juan Bta. en Baños de 



-( 432 \^ 

Cerrato, (Falencia). — Monasterio de San Juan de la Peña, (Huesca).— 
Iglesia de San Juan de los Reyes de Toledo. — Ex Monasterio de San- 
tas Creus. — ^Real Orden declarando monumento nacional la iglesia de 
Ntra. Sra. de la anticua de Valladolid. — Memorias, Reseña biográfica 
del académico Sr. D. José M.* Avrial. por D. Joaquin Navarro. — Santa 
Maria de Meira, monografía de dicha iglesia, por D. José Villa- Amil y 
Castro. 

Entre los acuerdos más importantes tomados por la Real Academia 
de San Fernando figuran los siguientes: Pasar á la Sección de Arqui - 
tectura el proyecto de consolidación de uno de los muros del Palacio 
episcopal de Tortosa; quedar enterada de la declaración de monumen* 
to nacional histórico y artístico la Basilica tle San Juan Bautista en 
Baños de Cerrato; dirigir nueva comunicación al ministro de Fomento 
para evitar la ruina de la iglesia de S. Juan de los Reyes, de Toledo; 
dirigir una comunicación al ministro de Fomento apoyando las pre - 
tensiones de la Arqueológica para la reparación del patio de Pedro 
III y del claustro ojival del ex -Monasterio de Santas Creus; quedar en- 
tarada de un oficio del Director general de Instrucción pública relati 
vo al proyecto y presupuesto de las obras de reparación de la iglesia 
de S. Juan de los Reyes de Toledo. 



Revista de Archivos, Bibliotecas y Maseos.—(3.^ época) año 
I. — Núms. 3 al 7. — Marzo á Julio 1897. :=La Santa Real Hermandad 
vieja y la nueva Hermandad general del Reyno, por D. A. Paz y Mélia. 
— Vida y escritos de Fr. Diego de Landa, por D. M. Serrano y Sat^z. 
— Caricaturas de Alejandro Farnesio y del Conde de Monsfeldt y pas • 
quín puesto en Namur en 1594 por los soldados españoles, por D. J. 
Paz.— Cartas autógrafas, por D. A. Rodríguez Villa. — Museos arqueo- 
lógicos Nacional, de Barcelona y Gerona. — La clasificación bibliográ- 
fica decimal: tablas generales, por D. M. del Castillo. — Histoiia de la 
Arquitectura en la edad media, lecciones de D. R. Velázquez, por V. 
L. R. — Trabajos y descubrimientos. — Bibliografía. — Sección oficial y 
noticias — (Láminas sueltas é intercaladas en el texto). =Idolos ibéri- 
cos, por D. J. R. Mélida.— Una nota al Quijote. — El bandolero Roque 
Guinarda, por D. A. Elias de Molins. — Biblioteca fundada por el Con- 




-( 433 )- 

de de Haro en 1455, P^^^^ ^- A.. Paz y Mélia. — Sección de autógrafos, 
(copias), por D. C. Pérez Gredílla.— Sección de documentos, (copias), 
por M. Serrano y Sanz. — Archivo histórico Nacional, por D. V. Vig- 
nau. — Variedades, Historia crítica del Arte griego, lecciones de D. J. 
F. Riaño, por R. S. — Bibliografía. — Noticias. — (Láminas sueltas y gra- 
bados intercalados en el texto).:=Retratos de Agustina Zaragoza y de 
D. Mariano Zerezo, por D. A Barcia. — Epigrafía arábiga. Machera y 
Lápidas sepulcrales descubiertas en Toledo en 1887 y 1888, por D. R. 
A. de los Ríos. — Sección de autógrafos (varios), por D. V. Vignau y 
D. P. Roca.— Sección de documentos (copias), por M. Serrano y Sanz 
— Archivo municipal de Cifuentes, por D. J. Catalina García. — Varteda 
des. Crónica de la regi5n vasca, por D. P. de Soraluce. — Notas ar- 
queológicas de Carmona, por M. J. Bonsor (i). — Necrología: Miguel 
Velasco, por D. T. del Campillo — Bibliografía. — Noticias. — (Láminas 

vi) H«»pruduciiii08 estas notas por el int-^rés que tienen para la Arqueolo- 
gía española. 

NOTAS ARQUEOLÓGICAS DE CARMONA.-L Lo« wm^pos wo«rfico«.— 
Por bajo de los oimientos del antigao convento de Santa Catalina, hoy plaza 
del abasto público, se ha descabierto hace pocos días una solería romana en 
mosaico^ cuyos trozos más interesantes con relación al Arte y á la Arqueología^ 
han sido sacaios y recocidos de orden del alcalde y con todo el cuidado y pre- 
canciones posibles. 

Ni es fácil ni entra en mi propósito describir los mosaicos en todos sos de- 
talles. Baste saber que están compuestos en su mayoría de dibujos geométri- 
cos, y qne no obstante ser de los más variados que se han encontrado en Anda- 
lucía, no pueden llamarde origínale?, porque con motivos de decoración seme- 
jantes ó muy parecidos, conócense ya ejemplares en Italia, en el Sur de Francia 
y en las provincias romanas del Norte de África. 

Lo que más interesa en los mosaicos actuales son los cuatro cuadros que 
ocupan el centro de los referidos adornos geométricos. Representan los cua- 
dros las cuatro estaciones del año, figuradas por bustos femeninos de tamaño 
doble del natural. 

De uno de los cuadros no ha podido salvarse nada: de otro no quedan más 
que fragmentos de una cabeza coronada de frutos, que indudablemente perte- 
necen á la alegoría del Otoiio^ ó sea á Pomona. 

La Primavera está representada por la diosa Flora con los cabellos suel- 
tos y coronada de flurop, llevando en la diestra ua ramo de lo mismo. A la figu- 
ra de la diosa fáltale desgraciadamente la mayor parte de la cara. Bste cuadro 
se encuentra hoy en el museo de la necrópolis remana. 

Rl Invierno es el que ofrece caracteres más ori^nales. Está representado 
por una hermosa mujer, de frente y mirando á la iz)uíerda, con el pelo recogi- 
do y coronada de hojas verdes. Yit>te un ancho palliumf en el que envuelve y 
oculta la mano izquierda, con la que se tapa la boca. Bu la mano derecha lleva 
un rumo del cual cuelgan dos pájaros atados por las patas, atributos eetos de la 
cacería ó símbolo de las ofrendas propias de la estación. Este cuadro habrá de 
colocarse en sitio preferente del salón de sesiones del Ayuntamiento. 

Debajo de h s mosaicos y roezcladoi con la tierra se han encontrado tiestos 
dé alfarería ante romana, consistentes en pedazos de ánforas púnicas y de pate- 



~( 43+ )- 

sueltas y grabados intercalados en el texto)=:Nuevos estudios sobre el 
antiguo idioma ibérico, por D. E. Hübner. — Sección de Sigilografía de 
Archivo histórico nacional. Sello en cera de D. Martin rey de Aragóo* 
por D. J. Menéndez Pidal, (dos láminas sueltas; anverso y reverso de 



ras griegas, con el barofz negro tan conocido de los arqueólogos: entre la tierra 
y escombros que cubrían los mosaicos ne han Tisto hasta cuatro solerías dis- 
tÍDtas de ladrillos modernos. 

II.— En terrenos de la antigua necrópolis de Carmena j al sitio llamado «La 
Calderilla» se descubrió en Julio de 1894 una tumba familiar romana, escabada 
en la roca, y compuesta de escalera y cámara funeraria, rodeada esta última del 
correspondiente podium y con seis hornacinas en los frentes. Sobre el podium y 
debajo de las hornaciuMS había seis urnas rectangulares, que sin duda fueron 
puestas allí por tener major anchura qne los huecos destinados á alojarlas {!). 

Cuatro de las urnas eran de piedra blanca y grano muy fino, desconocida en 
los alrededores de la ciudad é igual á la que, procedente de Jerez de la Fron- 
tera, se emplea en la actualidad para la construcción de la catedral de Sevilla. 
Las dos restantes estaban hechas con la piedra llamada berroqueña, que tanto 
abunda en las cercanías de Carmena. Ninguna de las seis tenía sobre la tapa ó 
en los lados estas inscripciones que, grabadas con precipitación, hemos Tisto en 
otras Tarias urnas halladas en la necrópolis. 

De entre las cenizas que llenaban una de las urnas, salieron Tarios objetos 
curiosísimos que en nada se parecen á los extraídos ha^ta el día de otras tum- 
bas. Dichos objetos, cu jo destino debió ser ensartarse juntos en un hilo para 
formar un eollar de amuletos, son los siguientes. 

Dos pequeñas figuras de Petacón, de pasta y con esmalte azul. 

Representación minúscula de una ara de la misma materia y con igual 
esmalte. 

Dos falos: uno de marfil, y otro más pequeño de hueso. Por uno de los ex- 
tremos simulan el falo y en el otro mnestran una mano que imita la figura del 
mismo. Sabido Cd que esta clase de amuletos servía para preservarse délos ma- 
leficios. 

De la misma urna salieron también dos anillos, uno de oro con piedra gra - 
Tada, mal conservada, y otro de hierro con piedra, en la que se ve una gacela ó 
cierva que tiene delante una fior en una especie de maceta. 

Otra de las urnas contenia cuatro cuentas de pasta de vidrio y una hermosa 
piedra cornerina, suelta, con la representación de un caballo huyendo con ve- 
loz carrera. 

Todos estos objetos son de la propiedad del socio do la «A.rqueológioa Car- 
ménense», el Pbro. D. Manuel fiurgos y Alcaide, quien dirigió y pagó las ex- 
cavaciones que se hicieron en «La Calderilla» en 1894. 

III.— En terrenos de la antigua necrópolis en Carmona y al sitio llamado 
Campo do las Canteras, en su parte más alta, se ha explorado en estos últimos 
días un monumento funerario de los conocidos con el nombre de motiUas ó tú- 
mulos. Bste á que nos referimos, deformado por la acción del tiempo y de las 
aguas, tenía de altura, metros VhO, y como de la mayoría de los descubiertos 
hasta el presente estaba formado por una fosa central excavada i n la roca, so- 
bre la que se había amontonado piedras sueltas y una buena cantidad de tierra 
arcillosa, recubierto el todo con piedras más menudas y tierra vegetal. 

En la fosa central se encontró una urna cineraria enorme, rectangular, he- 
cha de la tierra del país y coyas dimensiones exteriores son metros 0^74, 0*5 1 y 
0'48 de largo, y ancho y altura, respectivamente, por metros, 0*52, 0'31 y 0'29 
en las mismas dimensiones interiores. 

Levantada la tapadera de la urna, se vio qu^ sólo contenía unos tres centí- 
metros de tierra que servían de cama á los huesos calcinados de un cadáver. 



\ 



- ( 435 )- 

este magnifico sello). — Rectificación de algunas lecciones del «Poema 
del Cid», por D. P. Roca. — Sección de documentos, por D. V. Vig- 
nau. — Historia de la Arquitectura en la Edad Media; lecciones ex- 
plicadas en el Ateneo por D. Ricardo Velázquez Bosco, por D. V. Z. R. 
=:Patera de plata descubierta en el Valle de Otañez, por D. José 
Ramón Mélida. — Fragmentos inéditos para ilustrar la his'.oria literaria 
del Principe D. Carlos de Viana, por M. Beselga y Ramírez.— Sección 
de autógrafos. Carta del Arzobispo de Toledo D. Alfonso Carrillo á 
D. Juan II de Aragón, por D. Vicente Vignau. — Sección de documen- 
tos. Copia de una carta anónima referente á los Reyes Católicos, diri- 
gida al Abad de Poblet, por idem. — Vanidades, — Necrología. — Biblio- 
grafía — Sección oficial y de noticias. — [Lámina suelta y grabados in- 
terqa lados en el texto). 

Esta publicación honra en gran manera al Cuerpo de Archiveros, 
Bibliotecarios y Arqueólogos, del cual es autorizado órgano. Eii la 
imposibilidad, por falta de espacio suficiente, de reproducir algunos 
de los estudios publicados en los números de cuyos Resúmenes damos 
cuenta, debemos contentarnos tan solo, y muy apesar nuestro por cier- 
to, en señalar de un modo especial el estudio relativo á los ídolos, ibé- 
ricos del seí5or Mélida; el que se refiere al magnifico sello de Martin 
el humano, interesante en alto grado, y que recomendamos á nuestros 
coleccionistas y sigilógrafos, dada la escasa literatura sphragística que 
poseemos en este país; la corta, pero muy sustanciosa, monografía sobre 
la pátera de Otañes, por el señor Mélida; y los documentos interesan- 
tísimos, por referirse casi todos á nuestra historia regional, que publi- 
ca el señor Vignan, conservados en el Archivo histórico nacional, 
procedentes del insigne monasterio de Poblet. 



Boletiii de la Sociedad española de excursiones. — Año V. — 

Madrid. — Abril á Agosto 1897. — Números 50 á54.z=:Excursiones á Ara- 



En la misma fosa y junto á la urna, se encontró la rueda de un huso^ hecha 
de tierra cocida, muy dura y de forma muy particular. 

Los tiestos hallados entre la tierra del túmulo, demuestran que éste perte- 
nece á una época anterior á la dom) nación romana. 

El referido túmulo es el primer ejemplar que tenemos en la necrópolis^ de la 
incineración ante romana. 

La urna ha sido colocada sobre un pedestal á propósito en el museo de la 
necrópolis. —Jorge Bousor, 



M 436 )- 

gón en Mayo 1897.— La Catedral de la Almudenay la Real Basílica de 
Atocha, por Vicente Lamperez y Romea.— Cuellar, por Gonzalo de la 
Torre de Trassierra. — La estación prehistórica de Segóbriga, por E. 
Capelle. — ¿Arte marroquí? (kecuerdos), por Rodrigo Soriano.— Avila 
en la Edad media, por Enrique Ballesteros. — Epigrafía arábiga, por 
Rodrigo Amador de los Ríos. — La orfebrería sagrada en la Exposi- 
ción de Ginebra de 1896, por José Villa-Amil y Castro.-— Rafael de 
León, (leyenda toledana histórica), por P. Valverdey Perales.— Notas 
bibliográfi.as.^zExcursiones al santuario de Guadalupe, por Ramón 
Cepeda. — Noticias para la historia de la Arquitectura en España, por 
P. A. Berenguer. — Excursiones á Aragón, por el conde de la Oliva. — 
Epigrafía arábiga, inscripción sepulclal de Esquivias, por R. Amador de 
los RÍOS. — Documentos curiosos para la historia de la arquitectura en 
España, por P. A. Berenguer.=Por tierras de Toledo, castillos de 
Pelan y de Cervatos, por el conde de Cedillo. — Miniaturas de la Biblia 
de Avila, por Guillermo Schulz.— Cuellar, (continuación), por G. de la 
' Torre de Trassierras. (Acompañan los números de esta interesantí- 
sima publicación varias láminas sueltas y nunjerosos grabados interca- 
lados en el texto). 

BoHetim da R^al ássociacáo dos Architectos civis e Ar- 
cheologOS Portuguezes. {Fundada em /8(5j)— Terceira serie.— 
N.^« I al 9 — Años 189^4 97. — Commissfto dos Monumentos Nació» 
naes, questionarios e officios. — Regulamento da Commissfto dos Mo 
numentos Nacionaes. — Decreto orgánico do Museu Ethnographico. — 
Bracelete de oiro, pre romano, com estampa. — O satyro de Bemfica, 
com estampa. — Riqueza archeologica. — Amigas fortifica^oes.— Gar- 
cía de Rezende e a torre de Belem. — Cetobriga, — Antiguidades do 
Minho e Douro, (noticia d* um manuscripto).=0 Tánger dos sinos, 
(providencias eclesiásticas adoptadas no seculo xvi). — Noticias da 
freguezía de Alcainga. — Plinio, o naturalista, e a Lusitania, — O caste- 
llo da Peira. — O Sansovino emi Portugal. — Um programma de archeo 
logia. ^Discurso do Sr. Ad^es Bermudes.— Antiguidades de Bensa 
frim. — Museu archeológico de Nova Goa — Leis da Rumania sobre 
achados archeológicos e conserva^ados monumentos públicos. — Res- 
tos mortaes de Vasco de Gama. — A torre de menagem de Beja. — .\n- 



-( 437 )- 

■ 

tiguidades de Alcain9a. — Milacres de Santo Antonio contados n* um 
antigo manx^cripto portugués. — Lampada e capella de Santo Antonio 
— Santo Antonio de Lisboa, fac simile de gravura antiga. — FrogÓes de 
S. Pedro de valle de Nogueiras. — Torre dos Coelheiros. — Ruinas na 
Zambezía. — As antiguidades de Monomotapa nos antigos escriptores 
portugueses. — Noticias archeológicas. — Discurso do socio eflfectivo 
Rosendo Carvalheira. — Noticias da freguezía de Alcainga. — A socie- 
dad de archeologica lusitana. — O collar de Penha Verde.iziRelatorio 
pelo sr. r. da Murta. — Egreja de Sant 'Anna. — Congreso na Bélgica. — 
Concursos em Barcelona. — Noticias archeológicas. 



O Archeologo Portugués— (Vol. ii. Diciembre 1896 á Abril 1897.) 
-Seceso de Archeologia do Instituto de Coimbra.-- Sepulturas romanas 
de Bencaféde. — O arce-bispo de Evora e a Archeologia. — Novas moe- 
das de Salacia. — Museu Archeologico da Bibliotheca de Evora. — A 
«Porca?>de Mur^a. — A Archeologia nos jornaes portugueses. — Una no- 
ticia archeologica.*:— . — InscripgXo de uma casa de Braganga. — Numis- 
mática. — Protec^fto dada pelos Governos, Corporap5es oflfíciales é Ins- 
titutos scientificos a archeologia. — Noticias varias. — BibHographia.-* 
Progressos do Museu Lapidar de Faro. — Dolmens no Concelho de 
Villa-Real. — Ruinas deS. Mamede (Vimiozo). — Mudanza do nivel do 
Océano. — Archeologia Eborense. — Extractos archeológicos das «Me- 
morias parochiaes dé I758>>. — Arte romano. — A Arrabida. (Ocho gra- 
bados intercalados en el texto.) :=:No tí cías archeológicas da península 
de Arrabida. — Museu municipal de Bragan^a. — Estudios sobre Pa- 
noias. — A Archeolog/a em Evora.— Esta tueta romana de Hércules. — 
(Tres grabados intercalados en el texto)=Objectos romanos achados 
em Coruche. — Aos colleccionadores Portugueses. — Antiguidades de 
Tras os Montes. — Necessidade dos estudios classicos. — Uma lapide 
do castello de Oleiros da Bemposta.(Mogadouro). — Uma problema 
epigráphfco. — Museu Municipal de Braga. —Antiguidades romanas das 
vizinhangas de Nellas. — Grutas de Furadouro. — Gruta do Sérro do 
Algarve. — A Phi/atelia. — Archeologia. — Museu Municipal de Bragan- 
9a. — Adquisi^^es do Museu Ethnographico Portugués. — Bibliografía. 
—(Doce grabados intercalad/os en el texto). 



-( 438 )- 

Esta interesante pnbircación, con tanto acierto dirigida por el ilus- 
tre arqueólogo Dr. J. Leite de Vasconcellos, director del Museo Etno- 
gráfico Portugués, y en la cual colaboran los más distinguidos arqueó - 
logos lusitanos, merece ser cor^ocida por cuantos interese apreciar el 
movimiento de los Museos del vecino reino, y el número considerable 
de descubrimientos arqueológicos, de positivo interés, que en la nación 
portuguesa se realizan con laudable frecuencia, y con los cuales se en- 
riquecen notablemente las colecciones públicas y particulares. Las au 
toridades. especialmente las eclesiásticas y municipales, no descuidan 
el fomento de sus museos confiados á su custodia, debiendo hacer es- 
pecial mención, acerca de este particular, de las recientes disposicio- 
nts del Reverendísimo arzobispo de Evora para el progreso de los 
estudios arqueológicos de su diócesis y la debida conservación de los 
monumentos históricos y de los ejemplares artísticos de las edades pa- 
sadas. No son menos dignas de tenerse en cuenta las excavaciones que 
en los sitios donde existen casiros v dólmenes se realizan con frecuen- 
cia, dando excelentes resultados para la prehistoria y etnografía por- 
guesas. Entre los estudios que publica O Archeologo Portugués (núme- 
ro i y 2, Enero-Febrero 1897) merece especial mención la monografía 
de D. J. Basieiro relativa á las «Noticias arqueológicas de la Penín- 
sula de Arrábida», pues, en la misma se contiene un resumen completo 
de las antigüedades de aquella región, desde las antas ^ cavernas y gru- 
tas prehistóricas, hasta las construcciones romanas, medievales y de la 
época moderna, con curiosas indicaciones históricas referentes á las 
mismas. 

No es menos interesante el estudio publicado en O Archeologo Por 
fvguéSf relativo á la necrópolis neolítica del valle de San Martínho, de- 
bido al arqueólogo Maximiliano ApoUinario. A la noticia descriptiva 
de la necrópolis, sigue una descripción detallada acerca de la forma 
de los monumentos exhumad vjs, los datos antropológicos que la inves- 
tigación de los mismos proporciona á la arqueología prehistórica, los 
sistemas de inhumación usados en aquella antiquísima estación, y el 
mobiliario votivo devuelto á la luz. Contrasta, ciertamente, el movi • 
miento científico de Portugal, con el quietismo enervante que hoy do 
mina en España. 



—{ 439 ) - 

Desde la monumental obra de los hermanos Siret (i) ni un paso ha 
dado en este país la ciencia antropológica; muy al contrario de lo que 
acontece en el vecino reyno. Triste es confesarlo. 

No disponemos lo suficiente espacio para poder detallar los objetos 
descubiertos en la necrópolis de S. Martinho, testimonios de una civili- 
zación antiquísima, y por ende muy interesantes para la etnografia y la 
pr e-historia lusitanos. 



BuUetíno della Commissione archeológica comunale di 
Roma.— (Enero - Junio 1896. — Fascículos i - 2) Conferenze della 
Commissione archeológica común Je:- I resti di Roma primitiva: Dott 
Lucio Maríani. — Di una iscrizione recentemente scoperta á Roma vec 
chia: orazio Marucchi. — Di un frammento epigráfico cristiano del'isola 
Portuense: Luigi Catitarelli. — Una porta romana crédula del Rinasci- 
mentó; Mazzanti. — Gli obelischi egiziani di Roma: Orazio Marucchi. — 
Scoperte sul campidoglio, — Giuseppe Gatti. — Giuseppe Fiorelli (ne- 
crología.) — Cinco láminas y varios grabados intercalados en el texto. 

(Julio - Septiembre 1896. — Fascículo 3) — Gli obelischi egiziani di 
Roma, Prof. Orazio Marucchi. — Due iscrizioni votive, Dott. Gaetano 
Gigli. — I restauri alie colonne Antonina é Trajana ed ai cavalli mar- 
mor*»i del Quirinale, al tempo di Sisto V, Francesco Cerasoli. — Lere- 
centi scoporte sul Campidoglio, Prof. Giuseppe Gatti. — Sopra l'origine 
dei ludi Tarentini o saeculares, Giovanni Pinza. — Tres láminas. 

(Octubre • Diciembre 1896. — Fascículo 4.)— Antichi edifizi nella 
vigna del cardinale Grimani. — Terme di Elena a Santa Croce, — Arco 
di Portogallo. — I cippi del pomerio ampliato da Claudio. — Gaianum, 
Rodolfo Lanciani. — Gli obelischi egiziani di Roma, Orazio Marucchi 
— Elenco degli oggetti di arte antica scoperti per cura della Commi- 
ssione Archeológica comunale • 1896. — (Dos láminas). 

(Enero - Marzo 1897. — Fascículo i ,<»). — L'arte ne¡ ritratti della mone- 
ta romana repubblicana, Gamillo Serafini. — Di un frammento di sarcófa- 
go cristiano con nuove rappresentanse simboliche. Orazio Marucchi. — 
» Un rilievo del Museo Lateranense e le sue pretese repliche, E. Loeuy. 



(1) Le$ premieres ages de metal dañe le Sud-Est de l^ Eipagne, 



— ( 440 y- 

— Notizie di recenti trovamenti di antichitá, G Gatti. — Bibliografíe, 
Prof. Comra. Felice Barnabei. (Tres láminas). 

Abril • Junio 1897. — Fascículo 2. — Un bassorilíevo del Palatino é 
una pittura di Ercolano, L. Savignoni. — Di\in*autica lastra di piombo 
inscritta consérvala nel magazzino archeológico comunale di Roma, 
R. Wijensch. — Dell'arte Alessandrina a proposito di due teste rinvenute 
in Roma, W. Amelung. — Varía. Le schede epigraphiche di Ferdinando 
üghelli. — Scopeni di antiche strade in Roma nel secólo XVII. — Scavi 
per l'apertura della via graziosa nel 1684. — Rodolfo Lanciani — Notizie 
di recenti trovamenti di antichita, G. Gatti. (Seis láminas y varios gra- 
bados.) (i) 

■ — '• ' ■ 

SECCIÓN OFICIAL 



A tenor de lo prevenido en el art. 29 del Reglamento, 
esta Asociación celebrará Junta general ordinaria el día 11 
de Noviembre próximo, á ías 10 de la noche, y en el local 
social, para la renovación parcial de los cargos de la Junta 
Directiva que, á tenor del art. 41 de dicho Reglamento, 
corresponde elegir para el bienio de 1898-99. Los indicados 
cargos son los de Presidente, Scícretario 1.*, Conservador- 
Bibliotecario y tres Vocales de la Junta Directiva; y el Se- 
cretario y un Vocal de las Secciones. 

Lo cual se hace público á los efectos reglamentarios con- 
siguientes. 

Barcelona y Octubre de 1897. 

P. A. DB LA J. D. 

El Secretario, 

Pelegrin CaSA1>BS y Gramatxes 



En sesión celebrada por la Junta Directiva el día 18 de 
Octubre de este año, se acordó que ia Revista se publique en 
lo sucesivo bimensualmente, en cuadernos de 64 páginas, por 
lo menos, y bin aumento en el precio de suscrición. 



(1) Por exceso de material no nos es posible continuar los Resúmenes de 
las demás publicaciones extrnngeras que nos favorecen con el cambio. 

N. de la D. 



REVISTA 



DE LA 



üS0CIMlfl-íEIÍS!ICO-íE;iIEDlÚm-!mom 



••■ 






••• 



•• 



Año 2 •» 



Enero -Febrero 1898 



NÚM. 6 



••• 






AZITZiajaHÍA AVTTIGTTA 



Sevillana 




AaficiÓQque en nuestros días se ha despertado á 
investigar los orígenes y á estudiar el desenvol- 
vimiento de las industrias artísticas de nues- 
tra patria, hasta aquí poco menos que olvi- 
dadas^ está produciendo los mejores resultados, y gracias 
á los trabajos de notables arqueólogos, van salvándose del 
olvido, en todas las comarcas de España, nombres de es- 
clarecidos artífices, con peregrinas noticias de las admira- 
bles obras que acreditan sus talentos. Labor improba y digna 
de aplauso, pues nada más justo que conceder al tallista, al 
bordador, al orfebre, al herrero, al ceramista, y á tantos otros 
que unidos contribuyeron eficazmente á la decoración del 
templo, del palacio y de la casa, el puesto que tan legítima- 
mente les corresponde, pues que con sus obras, al par que 
aumentaban los esplendores del monumento, venían á com- 
pletar el conjunto armónico de la concepción del artista. 

De otra parte, para conocer á fondo el grado de cultura 
que alcanzó nuestra patria en los pasados siglos, es forzoso 
i 



— í 442 - 

deBenterrar del polvo de los archivos esos nombres y esos da- 
tos, que ana vez reanidos llegarán á formar en su día el más 
elocuente padrón de nuestras glorías nacionales. 

Las circonstancias políticas hicieron de la región anda- 
luza, durante los siglos xv y xvi, uno de los más señalados 
centros de producciones artístico-indastriales; y las tradicio- 
nes musulmanas, conservadas por mudejares ó tornadizos 
(como solían llamarles también), lo mismo en el arte de cons- 
truir que en el de la decoración, dieron á nuestros monu- 
mentos un carácter tan original como risueño, tan espléndi- 
do como elegante, el cual bien puede ser considerado como 
el más genuinamente español. 

Al calor de aquellas tradiciones sarracenas, la carpinte- 
ría de lo blanco, la metalistería^ los tejidos y la cerámica, so- 
bre todo, alcanzaron un florecimiento extraordinario; y acer- 
ca de esta última, vamos á distraer la ateación de los lectores 
de esta Revista, poniendo de manifiesto algunos datos curio- 
sos que hemos reunido, en las penosas investigaciones en que 
hace años nos venimos ocupando, para redactar nuestro Dic- 
cionario de artijices sevillanos desde el siglo XIII al XIX ^ 
que no tardaremos mucho en dar á la estampa con 8.000 pa- 
peletas biográficas. 

Cuatro grupos pueden fijarse al trazar la historia de la 
cerámica sevillana. El primero corresponde al siglo xii y 
coincide con la dominación de los almohades. Desde aquella 
centuria, hasta la xv*, no creemos que se emplearon más 
azulejos que los de mosaico, cortados con singular primor á 
fuerza de pico, tal como hoy se practica, de placas ó lozetas 
vidriada?, con loscoloresblanco,negro, verde, azul y melado. 

Las dificultades que ofrecía este procedimiento, la lenti- 
tud con que se realizaba, y por tanto el costo también, dio 
lugar á que se pensase en producir efecto análogo con menos 
trabajo y tiempo, en las espléndidas decoraciones de los altos 



-i 443 )- 

alicatados, que enriquecían los templos, los palacios y las ca- 
sas; y entonces, apareció el azulejo, que en nuestro concepto 
llamaron de cuerda seca^ y del cual más adelante trataremos. 

Al mismo tiempo que la nueva fabricación tomaba carta 
de naturaleza, y se extendía profusamente, vemos aparecer 
los azulejos de cuenca, con más propiedad así llamados, que de 
relieve f según se les nombra por algunos y en aquellos mis- 
mos días que los alfahares trianeros empleaban esas dos ma- 
neras, la grandeza y esplendor de Sevilla atraía, entre otros 
señalados artistas extranjeros, al famoso Francisco Niculoso 
Pisano, introductor de la pintura polícroma, sobre azulejos 
planos con fondo amarillo. 

En las postrimerías del siglo xvi, cayeron en desuso los de 
cuerda seca, empleándose los de cuenca^ bien polícromos, 
bien de reflejos metálicos, al par que los de gusto italiano úl- 
timamente citados. Hay que advertir que si bien es probable 
que los de reflejos metálicos se produjeron por lo menos ya 
desde el siglo xiv, en vista de la aplicación que de aquel her- 
moso esmalte se hacía en las piezas cerámicas de platos y va- 
sijas; no conocemos al presente, por lo que respecta á Anda- 
lucía, ningún ejemplar cuya fabricación pueda ciertamente 
atribuirse siquiera á los días de Pedro I. 

La decadencia de los azulejos de cuenca tuvo lugar en la 
primera mitad del siglo xvii; entonces desapareció el primor 
y limpieza en los dibujos; las delicadas aristas que compo- 
nían los contornos que á su vez formaban la ctienca ó alveolo, 
aparecen gastadas, los esmaltes corridos, y con menos vive- 
za, y la fabricación toda se vé ya descuidada y á la ligera. 

En la última pasada centuria, produjéronse algunas obras 
apreciables, en zócalos de azulejos pintados, que entre las re- 
vesadas rocallfzs, á la sazón en voga, y entre los mil motivos, 
á veces monstruosos de que se valía el pintor ceramista, 
ofrecen aún motivos interesantes de estudio; observándose 



que los colores son menos vivos y más terrosos, sobre todo 
los venies y los azules. Finalmente, después de estos últimos 
destellos, que aún pueden ser calificados de artísticos, no se 
producen más que los azulejos de monteria, así llamados por- 
que las escenas más frecuentemente interpretadas solían ser 
las venatorias. En estos dibujos desaparece por completo la 
pericia del artista, pues se producían por "pohxeí^ practicones 
que no sabían dibujar, ni tenían la menor noción de arte. 

Trazado tan á la ligera el cuadro histórico de la azulejería 
sevillana, vamos á detenernos en las producciones cerámi- 
cas, del que podríamos llamar segundo período, (acerca del 
cual muy poco se ha dicho), ó sea, el en que aparecen las 
obras de cuerda seca, denominación que hemos sido los pri- 
meros en darle, y que ya ha tomado carta de naturaleza 
«hora en nuestros días, por haber vuelto á restablecerse di- 
cho procedimiento. Diversas opiniones corrían entre los ce- 
ramótilos acerca del origen que debía asignárseles á unos 
platos, vasijas y azulejos de indiscutible rareza, y por tanto 
muy estimados no obstante lo basto de su fabricación, que 
paraban én poder de afortunados coleccionistas. Todas las 
piezas á que nos venimos refiriendo^ están hechas de barro 
blanco y vidriadas en colores blanco, verde, azul, negro y 
melado. Los adornos que en ellos se ven, representan leones 
heráldicos^ sierpes, conejos, pájaros, corazones atravesados 
por saetas, fajas, lacerías y otros motivos análogos, notándo- 
se en estos últimos el gusto de nuestros mudf^jares del si- 
glo XV. Todos estos motivos, más que pintados, están esmal- 
tados, y aparecen como cloiscnnés circunscritos por líneas, ó 
contornos negros, opacos y sin brillo. El decorador dibujaba 
sobre el barro cocido los referidos contornos valiéndose do 
una substancia negra grasicnta, la cual limitaba su adorno, 
y una vez hecho esto, valiéndose de ios gruesos pinceles de cer- 
da, empleados en la cerámica sevillana, depositaba los colores 



-( 445 )- 

en los espacios que componían su dibujo, los cuales al llegar 
á las líueas grasientas quedaban circunscritos en ellas. Re- 
sulta, pues, que todos aquellos ocupados por los esmaltes son 
brillantes, mientras que los perfiles aparecen opacos secos. 
Ignorábamos, hasta no há mucho tiempo, la designación con 
que los antiguos conocían este procedimiento, pero un curio- 
so asiento que hallamos en los libros de Cargo y Data de la 
Iglesia Catedral, nos esclareció las dudas que pudiéramos te- 
ner. Consta de él que en 1558 Roque Fernández, ollero de 
Triana, vendió cierta cantidad de holambres de azulejos, ali- 
zares y azulejos de cuerda seca y verduguillos, para el pavi- 
mento de los salones en que se colocaba la famosa biblioteca 
que había pertenecido á D. Fernando Colón. 

Las diversas obras de que aquellos fueron objeto desde el 
siglo XVI al presente, hacíannos temer que ya no quedarían 
ni restos de los azulejos facilitados por el ollero Fernández, pero 
tuvimos la satisfacción de hallar, con las holamhres, algunos 
de aquellos, fabricados por el procedimiento antes descrito. 

Ignorábase hasta ahora el lugar de donde procedían los 
objetos tan buscadoí^: quienes decían que de una fábrica de 
Puente del Arzobispo, otros estimaban que de las de Málaga, 
y todas eran conjeturas y suposiciones sin fundamento. Exa- 
minada por nosotros el año de 1892 la notable colección de 
platos, vasijas y azulejos que ia singular constancia de nues- 
tro docto amigo el Sr. Conde de Valencia de D. Juan ha lo- 
grado reunir, estudiados los colores detenidamente, nos afir- 
mamos en la opinión de que la cerámica de cuerda seca era 
sevillana, y para no dejar lugar á dudas, reprodujimos algu- 
nos platos siguiendo el mismo procedimiento antiguo que 
ha hecho renacer el inteligente ceramista trianero D. Fernan- 
do Soto, los cuales, si tuviesen el aspecto de vetustez que dá 
el largo transcurso del tiempo, se confundirían seguramente 
con los originales. 



-( uf> )- 

No obstante, (jue las hermosas piezas de cuerda seca reu- 
nidas por los Sres. Conde de Valencia y D. Guillermo J. de 
Osma 6on del siglo xv, creemos que el procedimiento es mu- 
sulmán, pues en el Museo Arqueológico municipal, por noso- 
tros fundado ea esta ciudad, existe un vaso de barro blanco, 
de las llamadas tallas en Andalucía, en cuyo borde hay una 
muy borrosa leyenda, con i'iaractereB cúficos, y además he- 
mos reunido en el mismo varios ejemplares de candiles de 
forma vulgar, pero decorados todos por el procedimiento de 
cnerá'f seca. Posee también el referido Museo un hermoso cá- 
cudo de los Reyes Católicos, pintado en una placa que mide 
0'50 X 0'43; el cual es sin disputa uno de los más hermosos 
ejemplares que hemos visto en este género. 

Algo más podríamos extendernos, pero el temor de fatigar 
á los lectores nos lo veda; y terminaremos afirmando que la 
loza llamada hasta aquí de Paente del Arzobispo, puede con 
más razón ser atribuida á aquellos maestros sevillanos, que 
tanto contribuyeron con su trabajo al desenvolvimiento de 
esta hermosa industria artística, en aquellos días gloriosos 
de nuestro pasado. 

J. GbsTOSO V PlÍBEZ. 



REVOLTH Y DESLLIDRAHENT DE GAPTIDS CRISTIAMS 



)NDRAT á la fí I' Imperi Grech entre tas runas de 
DHstantinopla, que després d' un empenyat seti de 
nquanta set días, sostingut tan heroica com ma- 
.-guanyadament per lo xii.* y úLtim deis Constan- 
tías, fou presa per assalt per Mahomet ii lo 29 de maig de 
1453, -los turchs férense ben prompteforts en Europa, aixam- 
plant victoriosos llurs dominis desde las marges del Danubi, 
tÍQslas mateixas portas de la Italia. 

Devant los triomfs de la Mitja Lluna, s' alarmaren, y no 



-( 447 )- 

sens rahó, los pobles occideatals del vell continent, vejent, 
abasardats, en la irrupció mahometana, una nova espasa de 
Damoclesque amenassava descarregar d' un moment al altre 
sobre la integritat é independencia de sos Estats. 

Desd* aquella llunyaua fetxa fins los mes avansats temps 
de la época moderna, 4 poderiu turch se feu temible, molt 
particularment en los mars, puig disposant los sectaris del 
Profeta de nombrosasy formidables forsas navals, s'ensenyo- 
riren del Mediterrá, que ben haviat se vejé empestiferat per 
un aixám de corsaris, cobdiciosos de riquesas y assedegats de 
rapinya y pillatge, exits de las costas africanas y deis ports 
de Turquía. 

No sois constituhían los estols piratas un constant perill 
pera la marina mercantivol europea, en la que molt sovint fe- 
yan presa de rich y abundós botí, sino que també ho eran 
pera 4s pacíSchs habitadors de las costas, en las quals -espe- 
cialment en Italia^ Fransa y Espanya- ab deavergonyida au- 
dacia feyan frequents incursións y desembarchs, robant ais 
espavordits riverenchs lo bestiar, vituallas y totquant queja 
en sas man^; passant los Uochs y vilas á sanch y foch; co- 
metent los mes abjectes crims en febles nins y desvalgudas 
donas y donze lias, y encara prenent las mateixas personas, 
entre las que á voltas escullían las de major condició, (1) áfí 



(1) Entre 'la datos que tením á la vista^ extrets del Arziu municipal de Bar- 
celona^ consta que lo dijous 13 de Jany de 1527- ^per la matinada foren juntes 
devant Badalona XIIII fustas de' moros las quals tragueren moros en térra qui 
barrejaren tota la sagrera de Badalona prenent y matant maltas auimai axi de 
homena com de donas: y per be que lo S. loctinent, e los honorables couselleri 
quan furen certifícats de dit fet volguessen ajudar anant allí ab molta gent y ar~ 
ohabuasaría no poguereu reparar lo gran dan havian ya fet...^ 

Poohs días després, una armada turquesca composta de Yuy t fustes, en ayguas 
de Palamós captiva a fray Francisco de los Angeles, Mestre general del orde deis 
frares de S. Franoesch,>^4o qual fonch rescatat á XXVI del prcsent [Juuy] per 
IIII.ii^ DucAts per intervenció del senyor lootinent [D. Ántoni de Zúniga. Gran 
Prior de Gastella en '1 ordre de S. Joan] y de altres nobles personas/^ 

En la matinada del día de S. Pere del any 1556,-^^donaren la proa en térra 



-I 44« )- 

á' exigir per ellas un cresciit rescat; y en altre cas conduhíanlas 
ais grans mercats d' esclaus d' África ó Turquía, ahout sera- 
pre eran veñudas á molt alt preu, en particular las donas, bes 
tiar prefert^ cam de jder destinada á provehir los harems deis 
Bajas y potentats mahometáns. 

Horrible era *1 calvari qu' esperavaal intelís captiu cristiá. 
Arrancat per la violencia del recó de sa llar, lluny de la patria, 
privat de la hermosa Ilibertat - dret natural, qu* ensemps ab 
la vida, dona Déu á tots los sérs de la creació- y qui sab si 
sens esperansa de recobrarla jamay, ¡quan patiría son esperit! 
¡qué de pensaments sinistres, folls, heróichs, passarían per son 
febrosench cervell, 1* únich que li quedava Iliure y que s' es- 
capava ais empresonadors ferros del ferós pirata! 



una galera } quatre fastes de moro al Prat de aUá al riu de Llobregat y soque- 
jaren algunes cases y senportaren ireize persones en que y haría alguits minyons 
de molt poca edat QUl PBCCaTa NON FBCBRANT..." 

Lo día primer d' Agost de 1545, la pintoresoa yila de Pineda ya ser també 
vfotima d^ nn d' aqueixos actes de barbarie comesos per les tnrcbs, com axf consta 
d^ ana curiosa insoripció que apareiz grabada en lo frfs d' una notable porta d' 
estil renaixement, de la iglesia de dita vila; interessant dato que deyém á la ga- 
lantería del ilustratcatedrátich del Seminan de Barcelona, Sr. Dr. D. Qayefá 
Barraquer^ qu( s^ ha dignat donarnos una hermosa fotografía d^ aqupll document 
lapidan, que transcrivím ab gust: 

«AIDE- AGOSTMD.XL.V.APVNTA • DKALBA-XI- GALIO- 
TAS • DE • TVRCH^ . P03AREX. L\ G^NT . EN . LAPLAGE . CREMA- 
REN . LES . PORTES DÉLA. SOLESIA • E M0LTB8 • C \SES . E • MATA- 
REN=E • CATIVAREN • LXX • ANIMAS • PVIANT • A CASA • DE - PALAV 
r=:AMIGIORN . SE , TORNAREN • EN BARCAR • P • REPARO DEL8 • PO- 
BLAT8 . 8E8 • FORTIFICADA • ESTA • SGLE5IA • DE • PINEDA • » 

Es de notar que tots los desembarchs les rcalisayan per sorpresa en la fosca 
ans de romprer 1^ auba, per millor assegurar axí 1^ éxit de la empresa, puig d^ 
altra manera, ayisats los riberenchs per los guaytas 6 atalajas situafs en las 
montanyas yehinas al mar, s' haurían alsat al tooh desomatent pera eioometre 
ais irruptors. 

Foren tantas las maWestatn comesas per los turchs y demés corsaria en la 
costa catalana, qu* es impossible donarne oompte en una simple nota, ans be, 
mereixerian femé un trevall apart que sería de gran interés pera la historia de 
nostra antiga marina. —N. del A. 



- ( 449 )- 

Si dolorosos eran sos sufrimeats moráis, cruels é inliumans 
eran ensemps los íísichs á que 's trobava condempnat. Los 
captius que per rahó de no poder comunicarle ab sos paren ts 
6 amichs, ó bé per mancar en absolut de medís pecuniaris, no 
podían comprar son rescat, debían renunciar á tota idea de lli- 
bertaty manumissió, aixecantse 'Is tan sois com únich y fosch 
pervindre, la esblaymadora esclavitut en 1' África, ó bé un 
banch de remer en las galeras turcos, ahont,en darrer terme, 
los restava al menys poder acariciar, encara que feble, la con- 
soladora esperansa de veure 's algún jorn deslliurats per una 
ñau cristiana. 

¡Quants degueren esser los qui no podent sotsmetrers á la 
dura situació á que 'Is conderapnava la sort malesti-uga, abans 
que doblegar resignats y humils lo cap, intentarían ab heroi- 
citat sublím sa evasió del poder despót'ch y tiránich deis ma 
hometáns, preferint mil voltas trobar gloriosa mort en la 
Iluyta, que no sufrir los cruels torments d' uua perpetua es- 
clavitut! 

Una d' aquestas admirables epopeyas del valor y de la ab- 
negado, pot trobarla 'Is curios investigador en lo Dieian del 
antich Concell barceloní, *1 que si bé raoltas vegadas pecada 
manco y deficient, essempre rich caudal d' interessants datos 
y notas históricas. Com la relació que d' ella 'ns lega 1' Es- 
crivá Racional de la Ciutat, es fidel trasllat de la que ohí de 
boca d' alguns deis propis héroes d' aquella acció memorable, 
á fí de que no perdi '1 sabor d^ época y la ingenua esponta- 
neitat narrativa del original, la copiém ad litteram. 

Diu axí: 

«Divendres á V (1)— Dit die á les quatre horas després di- 
ñar arribaren en la platja de la present ciutat dos galeras la 
una anomenada capitana de vint y quatre banchs y 1' altra 



(l) Octubre de 1590. 



-( 450 )— 

auomenada patrona de vint y tres banchs les quals anaven de 
Alger á Contastiuobla y anaven ab ellas passats de tres cents 
catius chrestians los quals crestians juntament ab alguns re- 
negats determinaren de alsarse com de fet se alsaren y mata- 
ren mes de trescents turchs y fonch servit nostre Senyor ob - 
tinguesen victoria y libertat: Y fouch desta manera segóns 
que per relatió deis crestians venían en ditas galeras se en- 
tengue so es que á vint y sis desetembre prop passat partiren 
de Alger y lo die seguent á les tres hores de matinada quant 
hix la stela del alva se trovaran sobre Portofarina que es á 
sinquante millas de Alger y feya levantsy stava á sinch ó sis 
millas de la mar ab fortuna y axí dits catius crestians per pen- 
sar queja era arrivada la hora que ells tant desitjaven del 
concert tenían fet los de la galera capitana feren lo primer 
senyal com havían concertat y fouch que hu de ells estengué 
una camisa en la batallóla de la galera per de part de fora per- 
qué fos vista deis de la galera patrona los quals encontinent 
respougueren ab altre senyal per dar entenentque.ja estaven 
apunt y esta galera fonch vista per un turch de la patrona de 
baix de la bombarda de proa y sospitá alguna traytióy axídigué 
al comit ensa lengua- ''que signiíficaveaquellacamisa que ha- 
vían estesa los crestians en la capitana en aquellas horas*' al 
qualresponguédit comit '*deu esser algún catiu crestiá qui va 
suat y voldrá teñir camisa neta pera mudarse y ha la estesa 
perqué se axugas'*-y com los catius crestians hagueren vist 
que la patrona los havía respost al senyal donaren lo segón 
senyal y fouch que de ma en ma de popa á proa ana un plat 
de mel dient 'quel donasen á T. (1) Vehent los roganants qui 
son los qui vogan al principi del rem lo segón senyal cada hu 
deis advertía y animave á sos companyons perqué tots ho 



(1) Eqaiyalent á la moderna inicial N. al referirse á un Bubjecto d' ignorat 
nóm. 



^l 45» )~ 

sabían y en la patrona era lo mateix y en lo segón senjal era 
mija seba qne passave de popa á proa y com anave la seba de 
hu á altre deyan tothom-'*Voga alegrament y fort y begar^- 
gui'^-que vol dir ayguardent y desta manera passa en la ca- 
pitana lo plat de la mell y en la patrona la seba y entre los 
catius mostrave haver gran alegría entant que lo baxá de la 
patrona temía de alguna traytió y digué al comit-**que teñen 
estos crestians que tant gran gatzara menan y están tant ale- 
gres**-Respongué lo comit-* 'perqué les galeras van be queja 
desmayen de cansats** y ab tot axó no resta satisfet dít baxá 
de la resposta que li dona dit commit sino que sen ana á popa 
y mana al Capitá que posassen manillas á les mans a's catius 
com se acostuma com va una galera sola y porta pocha gent 
de pa'ea y dit capitá responguó-**com sou gallina de que teniu 
temor com vagen les galeras tan ben provehidas de gent de 
palea** -y acabat de dir £so lo capitá comensaren ha una gale- 
ra y ha altre de dar la bataTa sempre nomenant y reclamant 
á nostre senyoradel Roser y moltsdels qui tenían claus falsas 
pera desferrarse foren prestament desfarrats y prenent cada hu 
ses alfanjasque eran alguna dotzena per galera que les havian 
compradas Alger sen abaren dretament á la popa ha hont es- 
tava la gent mes lusida y axí del primer encontra morirán 
molts deis crestians particularment en la patrona perqué sen 
trobaren mancho quoranta y en la capitana non falaren sino 
tres ho quatre y desta manera palearen baronivolment deffen-. 
sant cada hu son quarto qui tenía alfarges ho altres armes y 
altres ab las gavetas de fustque menjaven altres ab cabrías 
de las tendas altres ab claus y finalment ab les águilas que 
cosíen los sachs del bescuyt y en comensar la batalla levc.ren 
les posts de la cussia (1) de les galeres perqué los turchs no 
poguessen anar per ellas sino que tingessen que anar per las 



(1) Oalerfa de la nau pera paésar de popa á proa. 



-( 452 )- 

banchadasy en aribar lo turch en ma del crestiá lo prenia 
yll Uensava en mar: dona ense tan bona pri ssa y manya que 
en un quart de hora íouch rendida la galera capitana de popa 
i proa perqué lansaven tots los turchs en la mar excepto lo 
capitá y altres hó tres amichs seus que estima ven mes morir 
(encare que demanaren moltas voltas ais crestians quals de- 
xassen yls prengessen per sclaus y que nols matsssen) Empe- 
ro, los crestians may volgueren encara qu Is prometían molta 
summa de diners. Y pera dita victoria ajuda molt lo que ha 
vía fet un renegat genoves anomenat Morato el qual abans 
que renegas se anomenave Nicholo de Riso al qual sebía y 
consentía al dit coocert y fonch que en la nit prengne les al 
tanges qui eran á la popa deis turchs y liga les guarnitions 
de ditas alfanges ab les correjas y talab uta y unas ab altres 
de tal manera que com se volgueran servir dellas no sen po- 
gueran servir gino era ab la beyna y tot y demos de aso, ha- 
vía banyadas totas las mechas de las scopetas que lo foch noy 
podía pendre y també havía ligades abcordes les lansas y 
alabardas qui ttaven á popa ab los pilars de popa y lo mateix 
fou [ab las] fletxas que les liga ab les aljavas encara que apro- 
nta poch perqué rompían los laso3 ab gauivets y tira- 
ren moltas fletxas. E los de la patrona per no teñir ningún 
renegat ni persona de qui poder fiar no tingueren ninguna 
destes provisions y advertiments y axí vingueren ab gran 
apretó y t.eball perqué los turchs tenían multas armas y tam- 
be per respecte que los turchs que de la capitana lensaven en 
mar sen anaven á la patrona y sen muntaven en ella per lo 
timó y per ios rems de tal manera que fonch tanta la multitut, 
que rendiren dita galera fins al abre y ventse jaquasi perduts 
los crestians cridaven á grans crits-**moiram tots abans de 
rendirnos*'-y los turchs per veuras de aquella manera bu rJats 
acovardats se retiraren á popa y un catiu de nasió francesa 
qui estava desfarrat se recorda de la cambra ha hontestave la 



— ( 453 )— 

pólvora y ana allí y onplí ua barret de pólvora y I cosí sino 
fonch un foradet per donar foch y com fonch exit de la cam- 
bra dona foch y tira lo dit barret á popa de tal manera que 
crema les barbes á molts y va veura que en la dispensa hi ha- 
vía dos ho tres manats de alfanjas novas que no estaven guar- 
nidas talla prest ios cordes en que estaven ligades y provehi 
dellas ais crestians que pogue y exint de la dispensa un turch 
li dona un colp de partasana quel passa de part apart quel cla- 
va ab la fasta de la galera. Y vist per los turchs que los cres- 
tians estaven armats se rendían dient quels prenguessen per 
sclaus de la manera que ells abans ho eran empero los cres- 
tians nols volgueren pendre á merce sino que feriren ab ells 
lo mes fort que pogueren y vist aso se Uensaven en mar los 
turchs y allí se afogaren perqué era impossible poder scapar 
ningu nadant perqué esta van molt dintremar yab fortuna. Y 
axí com es dit aribaren en Barcelona ha hont feren molt gran 
vinguda y mostrant molt gran alegría tirant tota la artilaría 
y la archabussaría.** 

Axí com generalmentlos Escriváns Racionáis encarregats 
de la redacció del Dietari acostumavan á pecar ae minucio- 
sos, consignant y descrivint ab copiós nombre de detalls, 
fets de petita importancia, en lo cas present lo cronista mu 
nicipal mes aviat peca d* omís, puix deixá de mencionar un 
acte piados y solempne que sens diibte degueren celebrar los 
heróichs cristiáns arribáis á nostra platja ab las dugas gale 
ras turcas. Nos referím á la acció de gracias á la Verge del 
Roser— á la qual ab tant fervor invocaren en la terrible hora 
de la Uuyta,-— per la brillant victoria que ab sa divina y efi- 
c¿is intercessió ha vían obtingut sobre sos opressors; victoria 
que 4s torna va la benaurada Ilibertat, y ab ella 1' inméns 
goig de poder altra volta petjar la térra, contemplar lo cel y 



-( 454 )— ^ 

respirar ab delít 1* ayre de la anyorada patria, que jorns en- 
rera potser descoratjaren de veurerla may mes. 

En cambi, en la jornada del dissabte d* octubre, ó siga 
1' endeiná déla arribada deis captius á Barcelona, 's consigna 
que-r«anaren los renegáis de ditas galeras á la Inquisitió, y 
confepsats y obtinguda penitentia saludable ha ells dada per 
los Sors. Inquisidors, foren reduhits al gremi de Sta. Mare 
ysglesia.» 

Una nota trista y altament sensible vingué á emboyrar 
la natural alegría que 'Is valents protagonistas d' aquella 
epopeya sentían per sa miraculosa manumissió. Lo dimars 23 
del esmentat mes, á conseqüencia de la mortal ferida que 
rebé en la encarnissada Uuyta ab los turchs, morí Horaci 
Roma, á quí sos companys en captiveri havían elegit per 
capdill. 

L' acte del enterro del malaguanyat capitá, á la vegada 
que una imponent manifestació de dol, ho sigue també de 
solempne y fervorosa religiositat, com pot veurers de la des- 
cripció que 'n fa *1 Dieíari, pintoresch quadret de las cos- 
turas piadosas d* aquella llunyana época, ab qual transcrip- 
ció posém punt á aqueixas curiosas noticias y malgirvat 
treball. 

«Dijous a XXV ¡d' octubre].— Dit die fonch soterrat dit ca- 
pitá Orasi en lo monastir de St. Agustí, lo qual morí en Casa 
de Simón Frigeri venetia quí esta deuant la claueguera de 
lotja yll portaren per lo carrer Ampie y per lo Carrer del Re- 
gomir yll passaren deuant casa la ciutat y per la Librateríay 
per la Boria avalldret a dit monastir de sanct Agostí anaue 
també la creu de Sta. María la mar y tot lo clero junctament 
aK los frares de St. Agostí y vna capella de cantos a cant 
dorga anaue deuant molta archabussaría deis matexos que 
scaparen quant se alsaren les galeres aportant los archabus- 
sos a coll ab las bochas de dits archabussos deuant ab vna 



-f 455 )— 

atambor y sis trompetas vestits de dol y també aportauen lo 
fanal de la galera capitana alt ab tres banderas riisagant per 
térra en apres venían molts deis matexos de les galeras ab 
molta luminaria y moltes atxas en apres les creus y clero en 
apres lo cors lo cual aportauen alt ab vn tremol vestit ab lo 
abit de St. Agosti derrera venía molta cauallería de la térra 
acoiTipanyant dit coi^ anima eius reqwiescant in pace, Amén.» 
Alfons Damians y Manté. 



LES GÁRGOLES DE BARCELONA 

GÁHliOLES-GoSSOH 
ICofitinuació) 

ñiBSDii la mes Ilunyana antigüetat los gossos han 
^ sigut consideráis com á símbols, nnes vegades de 
J genis bons y altres de dolents; aixis los trobám 
. ._. _ 1 entre 'Is Egipeis. (1) 

Los l7idis SuUadors deis voltaots del itach Winipeg ofe- 
reixen, encara avuy día, un gós al diable, á aquest geni po- 
deros y horrible que, segons diuhon ells, está obligat á viu 
rer dins 1" element del foch (2); y al Perú los sacerdots indis 
eren anomenats per respecte Allco, literalment gossos (3), 
puix se creya que sos antepassats descendien d' ells. 

Los Caldeos donaren ais dimonis lo nom de gossos Ierres 
¿reí. Hécate estava acompanyada sempre deis seus gossos y 
representada ab tres caps, un de dona, un de caball y un de 
gós. Segons lo poeta Onomácrit, un dimoni, en forma de gós, 
se aparasqué sovint á Cimón lo Ateniense pera anunciarli sa 
mort (4). Conegut es també lo Cerherus ó Cancerher de la 

(1) EtoHolIJDi. Monum dell' Egip. Átias I. 

(3) Farand. Dix huU an» chtz I*í lauvaget. 

(3) Tht tnylhi ofthe N. iVorld. o. T. pl. 138. 

4) Pintare. 



-( 456 ,— 

Eoeiila, gós (ju¡ te tres caps y guarda la eatrada del Paiau 
de Plutó. 

Eu la Nurmandia hi ha uua euperstició Begons la qual en 
los llochs liOQt hi ha tresors amagats, de nít s' hi veuheu 
uns gossoa uegres intiióvils. (I) 

Lod Santa Pares han fet també al gós objecte de simbolis- 
me;aix¡9 veyém que Sant Bonaventura diu que representa 
la inurmuració, donchs de la mateixa manera que ell se ale- 
gra tiepant les llagues mes asqueroses, la murmuració sois 
busca crit'car les faltes de tots, com mes graves y brutes 

mellor. Y 
en al tres 
punts ve- 
yém que 
entre 'Is 
caliÜcattus 
mes deni- 
grantsqua 
douen ais 
heretjes hi 
ha '1 de 



Fig, X.~Contia/orl tuprrior de la Seti. 



gossos. 

Y á la veritat que '1 gós ab ton instint tan desarrollat, ab 
son carácter, unes vegades Bdel Sns al últim estrém y altres 
enemich acérrim, ab sa propensió á la foilía, se prestava á 
servir de símbol en una época en que s' leya mes cas de les 
imatges violentes que de tots los rahonameots cientiGchs y 
moráis. 

A Barcelona ne coneixem uns 14 qui fan de gárgoles, si 
bé alguns d' ells no se pot precisar si son verdaderament re- 
presentacions de gossos ó de altres animáis semblante, puix 

¡1) Catvadoi. Franct pUUifftque. 



-( 457 )- 

s' aparttu de la realitat, com fiucceheix ab lo que hi ha en 
1' ábsis de aostra Seu, qui te lo cós mes llarch de lo nataral, 
porta collar, petites aurellee y eneenya llarga filera de deats 
(Végeslám. Xt, pl.457) La coincideacia deportar collar ha fet 
que '1 creguessen represeotació d' uo gós, puix semblant ca - 
rácter oraamentaí lo porta també un altre gós que hi ha en 
un deis contraforts de la iglesia de Santa María, si be aquest 
úttim te collar ab cascabells, idéntich al que porta un altre 
gÓB del Claustre de nostra Seu, que estudiarém mes endevant 
ab les gárgoles-grupos. En lo páti deis Tarongers hi ha un 



Fig. Xl.—Abiie de la Stu 

exemplar ab lo cap trencat que 's coneix sería un gós pe 1 
collar que tambó porta. 

En totes les gárgoles d' aquesta classe s' hi veu la ten- 
dencia del artista á pintar los gossos sechs, estremadament 
sechs, com se nota en los dos que hi ha en la casa Dalmases 
del carrer de Moneada, en lo d' un contrafort de la ñau prin- 
cipal de nostra Seu (Véges lám. X, pl. 456), en lo del Claus- 
tre de la mateixa Seu, y en los de la fatxada del Hospital de 
Santa Creu, puix á tots ells se 'la hi poden contar les coste- 
Ues, flom vulgarment se diu. 



-( 458 ) - 

En la antigua fatxada de la casa del Concell d^ hi ha un 
que te un tipo diferent de tota los altres, s' assembla molt 
ais gossos que ara anomenam de casta inglesa y que alesho 
res eren molt comuns en totes les cases de uoliles. ^ 

En lo campanar de la Seu n* hi ha també dos, pero no son 
gayre detallats, com totes les gárgoles que 's troben en 
aquell lloch. Com á tipos de espressió en lo cap poden citarse 
los cinch deis primers contraíorts de 1/ ábsis de nostra Seu, 
si be son molt toscos per esser deis mes primitius, y lo del 
qui mira al carrer deis Comtes, de la mateixa Seu, puix 
tots ells teñen una especie de somrís írónich. ¿Qué pretenía 
1* esculptor al donalshi aquesta actitut? No es fácil averi- 
guarho. 

ÜÁRGOLES-PORCHS 

No porch ha sigut mirat sempre com á un animal brut y 
rastrer, com ho demostra '1 que son nom s' aplique califi " 
canta les persones que per cert no lluheixen per lo compli- 
ment de les regles de bona crianza. També se M mira com á 
un animal golós, y per aquest motiu se *l íá servir de símbol 
deis qui teñen aquest pecat; axis lo veyém representat á 
Chef-du Pohty á Ocíaville^ en lo departament de la Man- 
che {\), si be en aquestos punts se 4 representa dominat y 
bridat, com pera significar que per terribles que sien les ten- 
tacions y pecats, poden no obstant esser subjectats. No son 
sois los anteriors exemples los qui se conserven á Franca, n* hi 
han també á la Iglesia de Saint-Sauver {Nevers)\ á la de 
Ghalignac (Oharente)\ á la de Ploermel\ á la de Aulnay 
(Oharente'Inferieiir)\ y en mol tes al tres que no te cap objec- 
te citar, pero sí *1 fer notar la íntima relació que teñen ab 



(1) M. de la Siootiere, ObservaUons sur 1$ Symholisme rüigeux. 



— ( 459 i— 

loB Qostres, ab tot y 1h llarga distaocia, efecte de la cotnuiii 
tat de idees y seatiments que allavors regaava tant entre 'Is 
arquitectes y meatres, com entre 'le simples trevalladors, lo 
qual no s' explica sino sapiguent que tant los uns com los 
altres QO feyen mes que inspirarse en la massa general del 
poblé, lo qual rebia ensempn ses ensenyances de la Iglesia. 
Vuyt son los eiemplars de porchs que servint de gárgo- 
les havém trobat á Barcelona, y poden classificarse en dos 

grupos: tos 
uns que re- 
presen ten 
lo porch 
que po- 
dríem ano- 
menar do 
méstich, 
q u i □ se 
presta á 

Piff. XII,— CtoiMírí áe la Sfu dt Barcelona ®^^^ ^*'"" 

boí del pe- 
cat de go- 
la; y Ms altres teñen mes tirada al porch-singlar 6 ferés- 
tech, y aquestos poden incloures entre les demés besties fe- 
rotges com á simbols del dimoni. 

Del primer grupo n' liavém trobat un exemplar en lo 
campanar de Sta. Águeda, si bé es molt rudimentaria com 
les altres gárgoles de dit lloch; també d' hi há un en la cor- 
nisa inferior del campanar de la S<^u, y dos de molt mal es- 
culpits en los contraforts de la Iglesia del Pí. 

Perteneizents al segón grupo u' hi ha dos en lo Museo de 
Antigüetats establert en la Iglesia de Sta. Águeda, que pro - 
cedexea de la enrunada Capella del Carme. Están toscament 
trevsllats y sois representen la meytat anterior del animal) 



- ( 46o )- 

ab llarchs ullals; en la Seu n* hi há dos mes que estudiarém 
entre les gárgoles- grupos. 



GÁRGOLES- DIFERENTES 

Entre les gárgoles simbóliques existentes en Barcelona, 
sobressurten les deis grupos anteriors, mes no son les úni 
ques, sino que n' hi há bastantes d* altres que havém creguc 
convenient agrupar aquí, parlant per agó separadament de 
quis-cuna, puix son poch nombre no 'ns permet classificarles 
en grupo com havém fet ab les demés. 

Moltes d' elles, no obstant, son incalificables, puix sos 
carácters en res se assemblen ais animáis no ja reals, sino ni 
ais imaginaris que havénrestudiat; ni son tampoch una ba- 
rreja de carácters ó parts reals que constitueixen essers que 
si bé no existeixen teñen, no obstant, alguna afinitat ab los 
existents; son, mellor, una especie d* essers imaginaris que 
no teñen altra esplicació que la que en sa fantasía los voldría 
donar T esculptor; axis passaab dues gárgoles de la antiga 
fatxada de la Casa del Concell y ab altres dues de V ábsis de 
nostra Seu. 

Altres vegades se coneix qu6 la poca destresa deis és- 
culptors fou causa de que ses obres no ressul tasen lo que 
potser se haurien imaginat, sino del tot diferentes del tipo 
que prengueren per modelo; axis ho veyém en los contraforts 
de la Iglesia del Pí, hont quasi totes les gárgoles son in- 
definibles per sa rudesa; en quatre cuadrúpedos de la Iglesia 
de Sta. María; en tres del campanar de la Seu y en varíes de 
la Audiencia, especialment una del Pati-vestíbul que té les 
pates del davant retor^ades cap á la esquena, de manera que 
ab elles s* arrapa en la cornisa, y sembla talment que aques- 
ta incómoda posició la fasse patir molt; debém fer notar que 
es 1* únich de aytal classe existent á Barcelona. 



-( 46i >- 

Mes nombposes son eocara les gárgoles formades per ba- 
rrejes d' animáis los tnés aotitétiohs que 's puga imaginar; 
en lo mateix Pati de la Audiencia hont se conserva la ante 
ñor, n' hi há una que ni '1 matéis Linneo fora capas de clas- 
sificar, puix té unes mans ó potes, que no 's pot dir de cert 
lo que son, apoyadas en les dues parets que formen 1' ángul 
del N; cap de gos, cara d' home y cúh de peix. ¿Se vol barre- 
ja mes discordant? Ni les mitologíes antigües que, com ha- 
vém ja vist, tenien afíció ais essers compoRtoe de membres de 
diferenta especie, n' inventaren un de mes original. Pero no 

es V úních, 
no; pot ben 
bé ferli com- 
panjía 'I que 
hi háenl'áb- 
sis de nostra 
Sen y que do 
'ns cal dea- 
criurer, puix 
ben bó 's veu 
' "' en lo dibuix 

Fiír, XIII. — Ahtis de la hfude Barcelona. ... „ 

(Veges figu- 
ra XIII, pla- 
na 461). ¿Desde quant los peixos teñen ales de ploma? 

Per mes que havém ja parlat de semblants barrejes de 
animáis, ab motiu deis dos cxemples anteriors, creyém ne- 
cessari dirne quelcom mes, puix potser podrien donar una 
mica de Ilum que 'na esplicás, encara que no á la perfección 
alguna de les causes que mourien al esculptor á representar 
semblants aberracions. 

Está ja fora de dupte per tots los arqueólechs que han es- 
tudiat los animáis simbólichs, la influencia de Plini y deis 
naturalistes de la antigüetat, sobre certes esculptures de la 



-( 462 )- 

etat mitjana, qual origen se buscará inútilment en altra part. 
En efecte, Plini, enganyat per lo que deyen los viatgers de 
son temps, nos parla de pobles hont los habitants teñen cap 
de gós; per comptes de Uombrigo un ull; y altres monstruo- 
sitats per 1' estil. Aqüestes llegeudes eren populars per tot 
Europa durant la etat mitjana; los aventurers que veníen de 
Uuny, los esperits quimérichs, lo mateix Marco Polo, home 
de bona fe, prengueren per realitats les visions fantástiques 
y donaren lloch á que renasquessen les tradicions teratoló- 
giques. 

Semblants estranyeses eren admeses sens difícultat per lo 
poblé; y com que los esperits estaven allavors, podriem dír, 
enlluernats, cativats, per la magestat de la Iglesia y deis 
peus dignataris; los mariners, gent piadosa per regla general, 
recordantse en sos viatges deis homens qui potser los havien 
benehit abans de marxar, juntaven los recorts religiosos ab 
los deis monstres marins desconeguts. Y axis veyém que á 
Franca en lo sigle xvi, se creya en un bisbe peiw, acó es, un 
animal marítim revestit deis principáis ornaments episcopals, 
puix se troba sa figura gravada en un gran nombre d* obres; 
axis per exemple en Deseerpz (1), dessota *1 gravat s' hi lle- 
geix: 

La terre n^a evesque seulemeni 
Qui sont par bnle en grand honteur et tilt, e\ 
Vevesque croist en mer semhlahlernent 
Ne parlani point^ combien quHl porte mitre. 

Si lo Renaixement acepta semblants fets, ¡quan mes des- 
arrolladas estigueren les creencies d* aquesta classe en la 
etat mitjana! No sois eren cregudes per lo poblé incult, sino 
fins per les classes ilustradas; com ho prova 1* ús que feyen 



¡ l) Recueil de la díversité dea hahtts. 



-( 463 )- 

los frares, en la oroamentació deis manuscrita, deis esaers 
quimérichs, com també Jos esculptors al trevallar les gi^rgo 
les, capitells, portades,... etc. 

Ed lo Pati deis Tarougers de nostra Audieucia, hi ha unes 
quantes gárgoleB que per sa barreja son más inverossimíls 
encara que les anteriormeot descrites. ITua d' elles té un cap 
deforme de cavali, ales tot jtist itidicades, grossos pits de 
dona, potes anteriora de cavali y posteriors ab urpes. ¿Pot 
formarse un compost mes estrany? Ni '1 mateix Horaci en sa 

Epístola ad Pi- 
sones, aventatja 
iil esculptor de 
4 la górgola an- 
terior y de les 
que están á prop 
seu, en nombre 
, dequatre, repre- 
sentant totes 
Fig. xvf.—Ábsh dt la Seu de Barctiona animals indefi- 

nibles per ses 
hetereogónees 
parts, y apoyats tote en unes carteles (ormades per cares gro- 
tesques que trauhen la Uengua, obren la boca, es á dir, fan 
les ganyotes mes estranyes que imaginarse puga: n' hi ha 
també una mitgaucelly mitg borne; y una altre formada per 
animal indefinible ab cara de dona. No lio havém pogut sa- 
piguár de cert, pero donat lo carácter predominant en totee 
les a n te rio rs gárgoles, nos sembla que no foren pas esculpidos 
per cap artista cátala; y si realment ho íou, debém confessar 
que s' aparta del tot de la tradició nostra beguent en altres 
fonts, principalment franceses y alemauyes. 

Entre les gárgoles de nostra Seu, que miren al correr deis 
Comtes, se 'n ovira una que per sa forma y posició s' assem- 



-( 464 )- 

bla á un mico, ó ximiotj diém s' assembla^ perqué lo mal 
esculpides que están totes les d' aquell costat y la dificultat 
d* observarles de prop, no *ns permet assegurarho ab tota 
certesa. Semblant exemplar, encara que no únich en Barce- 
lona, puix mes endavant ne trovaróm un altre, nodeixa de 
cridarnos la atenció y 'ns confirma encara mesen lo jaapun- 
tat mes endarrera sobre la analogía que hi ha entre 'Is ani 
mals simbólichs, no diré de tot Europa, pero sí de Franga y 
Catalunya. 

Si havém de créurer á Is tradició escrita que ha arribat 
fíns ais nostres díes, los micos^ eren ais uUs deis antichs galos 
1' emblema de la lletgesa (1). En los monuments egipcis tro 
bám també representats entre altres animáis, á micos de 
totes clases (2). 

Pero lo que deu fer mes forra á nostres afirmacions, son 
los exemples trets de la etat mitjana, y aquestos son tan 
abundants que sería may acabar volguer citarlos; lo qual 
demostra que en époques no Uunyanes semblant especie d* 
animáis habitava en nostres hoscos allavors verges; y la His- 
toria Natural, nos ho confirma al parlar de la única especie 
que, com á un recort, se conserva ab molt cuydado en los 
hoscos de Gibraltar (3). 

Ouillaume Le Normana al parlar del mico, diu (4): 

Cesteleslie 

Au dyahle ajicrt et ressanle. 

En la Marca Hispánica hi há un document tret d* un an- 
tich pergamí, en que s* esplica la trasladó de les reliquies 
deis Sts. Abdon y Señen desde Roma fins á la valí áeArulis^ 



(1) M. Tu'lot. ColL des figu. en arg, oevr, premi, de í' art. gaul, 

(2) Rossellini. Monum. dell* Egip, Atlas, L. 

(3) Ed lo Innus Sglvanus, L. 

(4) Bestial re. 



-í 465 )- 

y al eaplicar la causa dei perqué 1' abat Arnulf ana á bus- 
carles, diu: In ista igüur valle ex reberveraiione solis, quo 
niam ita naturahter ¿rando generatur, ronsuevit íemporequo 
fructus terr<B i?i tnanihus dehehant devenire lahorantium in 
surgere tempesiates grandinis et fulgurum in tantum qudd 
non rema riebant fructus nec folia in vlneis, nec in campis 
apparebant nisi palea tantum sine grano: Inmper erat in 
dicto loco et valle alia non mediocriter áspera {empastas site 
pestüentia; quoniam de die et nocte videlantur bestim silves 
tres ei feroces, et signaliter cktí et simi*, necnon et multa 

alia species bes- 
tiarum, qua non 
tímenles faciem 
hominum perío- 
ca sita in dicta 
valle intrahant 
ct pueros rapie ■ 
hant de cnnabu- 
Itsetsu^ocahant 
et etiam dermra- 
hant, et comede- 

Fig. XV.—Poíi dWf Tarongerg. audiencia bantnoninmo- 

dicum terrorem 
et horror em om- 
nium tam clericorum quam laicorum habiíantium in dicta va- 
lle, necnon in magnum dicti ctenobi et dictorum monacho ■ 

rum etc. (I), y aixía va seguint la aarració fent notar que 

un cop tiDgueren les relíquies deis Saat^, tots aqueixos mala 
desaparesqueren. 

De pás debém advertir que la anterior superstició de que 
'Is nens eren arrebátate y raorts '■n 8(>s bi-essols per eesers do 



{!) Marea Hiapiínica. M. U4fl. 



-( 466 )- 

Jents, la trobám també entre 'Is hebreus, qui per medi d' un 
mot hebreu, que s' ha traduít per lo de lamia en la Vulgata 
(1), desigQaveD ud dimoni famella qui mata ais neos que 
naixen. 

De lo dit anteriorment resulta que la etat mitjaiia veya 
certa semblanza entre '1 mico y '1 dimoni, y per aquest mo- 
tiu lo esculpí ab tanta profusió, s<jbre tot á Franca, per tots 
los monuments religiosos, ja fent accions y ofícis propis sois 
del home, ja en posicions que res teñen de decoroses. 

En un ángui O. de la aatiga fatxada de la ca&a del Con- 
cell, crida la 
atenció, per 
esser 1' únich . 
exemplar de 
Bn rcelona , , 
lina gárgola 
que represen- 
ta un^drí/jfltt, 
el qual si bé 
podría eseer 
també un 

símbol, puix nostre poblé ha tingut y té encara certa 
superstició envers aqueixos animáis, com molts altres po- 
bles, la Alsacia per exemple, hout es vulgar la llegenda 
d' una primpcesa que per son orgull se convertí en ^aW 
pau, y del roch afaont habitava ue diuen encara lo jS><e- 
ímstulh (cadira del garipau) (2); no obstant, nos indi- 
nám á creurer que es purament obra de fantasía sense cap 
significació simbólica. Lo mateix podém dir d' una gárgola 
del Pati deis Tarongers que representa un caragol. 



Fíg. XVI.— CI(iH«Jr« dt la Stu dt Bareeloita 



(1) WoMÍ, Btimolog. Unguff ¡atinte, pl. 279. 
[t) Die brauttehau. Hagdeburg, 1796. 



-( 467 )- 

Lo bé que 's troba representat en alguoes de les gárgoles 
de Qostra Ciutat, com ea I' ábsÍB de la Seu, si be eo estat ru- 
dimentari (Veges fig. XIV, pl. 463); en ud deis contraforts 
deSta. Uaria; eo lo campauar de Sta. Águeda; ea to Pati- 
Teatíbul de la Audieacia, qual exemplar te les banyes recar- 
golades; en lo Pati deis Tarongers, si be que ab adornos de la 
decadencia del gótich {Veges fig. XV, pl. 465), y en lo 
Claustre de nostra Seu, el qual está molt ben esculpit y es 
lo mellor de Barcelona (Veges fig. XVI, pl. 466); juga un 
paper molt important en la Uegenda ab tot y haver sígut, y 

esser fias en 
la etat mitja- 
na, usat com 
á simbol de 
Jesucrist, lo 
Diví Anyell, 
si be en a- 
quest cas so 

Fijf. XVI[.— ^¿Midí ío Se»<ie Barcí/ono jjg Dortar 1' 

atribut de la 
ereu; y ademes los que son objecte del nostre estudi teñen 
tirada, esceptuant lo del iJlaustre de la Seu, á representar 
hochs, mellor que héns, com se veu especialment en un del 
carapanar déla matexa Seu; y en aquest cas se voldña re- 
presentar ab ells ais satyrs de les tradicions y de la poesía, 
quins son sovint del tot bochs; y altres vegades eren una 
barreja d' bome y boch, lo qual també 's troba representat 
en una gárgola situada prop la anterior, que te '1 cap d' borne 
y les banyes de boch. 

Isaies nos díu en la Sagrada Escriptura que '1 dimoni se 
apareixía baix la forma de boch ais qui creyen en ell; y a^o 
rios explica lo que diuhen les rondalles de bruixes, deque 'Is 
dimonis se presentaven en forma de boch á ses reunions. Lo& 



egipcis re prese otaren també al bé en sos monuments, y Ne 
¿edius Fiffulus nosám que Pythou fou cambiat en cabra. 
Aquest inateix Python, mort per Apoto, fou deificat y ano- 
menat Pan ó be Egyfan\ Python es també I' áspit ó eerp de 
la Escpiptupa que 's cambia en boch. 

En la Normaadia loa trevalladors que torneD tart á ses ca- 
sssy losqui han de viatjardenit,diuen que veuhen sovint una 
hens negres 
que trahuea 
flames per la 
boca. 

Eq nostra 
Catalunya es 
mol vulgar la 
superstició de 
que si una 
tempesta t de 
pedra vé de 
partdeldimo- 

' Fig. XVlIl.-.4ist> ie la Seu lie Bai-celona 

ni Ó desoaaa- 

télits lesbrui- 

ses V bpuixota, cada grá de calamapca te diutre un peí de ea • 

hra, y ai vé de part de Deu no. 

En fi, en la literatura moral, sempre b' ha coosiderat al 
hoch com á símbol de la impureaa, com á personiíicacióde les 
passiona de la carn. 

Y anant segnint les altres gárgoles simbóliques que repre- 
senten animáis, debém parlar ara de duea, exemplare únichs, 
quiscuna en son género, en Barcelona; abduea están tot acos- 
tadea en 1' ábsia de noatra Seu. La una (Veg^'s fig. XVII, pía 
na 467), representa al «n¿corw¿,queen l'art beráldich fou sem- 
pre consideratcom á símbol de la for^ay déla l]eugeresa;y la 
altra (Veges fig. XVIII, pl. 468), un gran el^tant ab llnrgues 



-( 469 )~ 

defenses y trompa, si bé aquesta está trencada, está cobert ab 
una especie de manteleta subjectada per una cingla, y porta 
dessobre lo seu Ilom tota una iglesia ab son corresponent cam- 
panar. ¿Qui no veu en aquest exemple la imatge de la forta- 
lesa de la Iglesia? ¿Qui no vea aquí una alegoría del tu ets 
pedra y sobre aquesta pedra edificaré ma Iglesia? Perqué 
1' elefant ha sigut considerat sempre com lo animal de mes 
foroa; axis veyém que entre les tradicions cosmogóniques de 
la India, existeix la de que '1 món está sostingut per un ele • 
fant. Ademes, aquest animal peí fet de no doblegar may sos 
genoUs era considerat com á símbol de la magestat del rey; 
y ¿hi ha idea mes bonica y que mes s* escaygue á les arreía- 
des creencies de la etat mitjana, que la magestat real soste 
nint á la Iglesia, agó es, contribuhint á son mellorament y 
esplendor? 

Y per fí, deis animáis simbólichs citaróm la gárgola ab 
cap de gat^ que avuy se troba en lo Museu de Santa Águeda, 
y que pertanyía á la enrunada Capella del Carme; y la de 
igual classe existent en lo campanar de Santa Águeda; no 
teñen gayre importancia, si no es la confirmació de que 'Is 
animáis representáis en les gárgoles son los mateixos que 
mes important paper teñen en les Uegendes, rondalles y su- 
persticions de les passades époques; donchs, trobám lo gat 
entre 'Is egipcis, entre les supersticions de la Normandía; y 
en la etat mitjana íent companyía ais astrólechs, bruixes y 
altra gent per 1* estil. 



GÁRGOLES- GRUPOS 



Fins aquí havém parlat de les gárgoles que podríem ano- 
menar aislades, pero aqüestes no son les úniques, sino que en 
cada divisió d' élles se 'n troben que formen grupo, a^o es, 
están formados per dos ó mes animáis, ja de la mateixa classe^ 



— < 47» )— 

ja de diferenta, ja d' un animal y d' una persona, general- 
mentneii; y veuse aquí aubdividides totea les de que aaám 
á parlar. 

Gom á grupos d' animáis de la mateixa especie podém ci- 
tar la gárgola del C.austre de nostra Sen, que represepta un 
porch ab llarchs pels y te de&sota seu á dos marranets molt 
ben esculpits (Veges Lam. XII pl. AhV) En 1' ábsis de la ma 
teixa Seu hi ha un altre porch ab la boca molt oberta y 'I 
morro curtj al qual segueixen dos marranets, teointne també 
dos al seu costat. 

En lo mateix Claustre de la Seu hi ha una altre gárgola 
que repre- 
senta un gÓB 
molt ben es 
culpity que 
te dessota 
seu dos gos- 
sets en actí 
tud de ma- 
mar , si be 
aquestos no 
poden dinsti- 
girse bé en 

lo gravat per ^'*' XIX.— CÍoimíw it U Seu de Barcelona. 

estar colócate 

dessota seu (Veges Lam. XIX). 

Aquestos tres son los únichs exemplars d' aquesta classe 
que 's troben á Barcelona, y 'U unichs en que un se troba 
mitg embolicat d' interpretar. ¿Qué volía significarl' esculp- 
tor per medi d' ólls? iPretenía representar que '1 vici se propa- 
ga com los essers de la creació? ¿Voldría expressar que un vi- 
cios segueix al altre, ó que un ne cría molts? Preguxite» mb 
aqüestes á les quals no 's pot donar resposta satisfactoria. 



-( 471 )- 

En cambi, en lo segon grupo ja no *s va tan á la ventura, 
se presta mes á interpretacions, sino certes, quan menos molt 
probables, puix en éll veyém que un animal poderos y ferotge 
domina y fins sembla mata á un que per regla general es in- 
defens, ó quanme nos impotent pera neutralisar la acció d* 
aquéll, donchs uns cops es un drach mitj águila y mitj cua- 
drúpedo que té entre ses urpes á un aucell (Pati vestibul de 
la Audiencia); altres un ¡leo que té entre ses garres á un bé 
(Musen Sta. Águeda n.** 1164); altres una águila nb un bé en- 
tre ses urpes (Musen de Sta. Águeda números 1067, y Pati 
deis tarongers): y altres teñen dessota sen á dos aucellets 
(Arxiu de la Corona de Aragó, Plaga del Rey). ¿Y qui no ven 
en aquestos exemples lo símbol de lo que passa ab la ánima 
humana qnan es presa del di moni? Aixís ho trobám represen 
tat en tots los monuments cristians. 

Pero, mes gen^ralmeot se fa ús de petits infants núsos y 
sense sexe, los quals rí^presenten les animes deis cristians, 
especialment deis mártirs (1); y d* aquestos ne tením nombro 
sos exemples en nostra ciutat, ab laparticularitatde que unes 
vegades se representa ais animáis dominats per los nens, y 
altres al revés, sent los nens subjugats per les feres; ab lo 
qual se simbolisa la diferenta situado de la ánima ,quan está 
en pecat ó quan está en gracia de Den; com també la situació 
deis justos y la deis injustos. 

Del primer grupo, acó es, de gárgoles que representen fe- 
res dominados per infants nús, ne tením una que representa 
un gós, en lo Claustre de la Sen, al qual dos infants agaíen 
per las aurclles y peí coll (Veges Lam. XX) y al mateix temps 
somriuhen, lo qual contrasta ab la actitut de la fera qne apar 
forceje pera fugir. Lo nen que estáá la dreta contempla ais 
de la gárgola del altre costat que son dominats per un animal 



(1) M. Didron. Manuel d^ Icanographü chrttienne. 



— ( 472 )— 

semblant al que elts teñen subgecte. ¡Se vol mes clara la idea 
del artista! En lo mateix Claustre hi ha un boch que está do- 
miuat també per dos infants qui li agafen les banyes y aure- 
Ues tot rient; y entre les que donen al carrer del Bisbe n* hi 
ha una, especie de drach sense ales, que un infant tot nú 
agafa també per la boca: en la antiga portalada de la Audien 
cia hi ha també una gárgola semblant á les anteriors, pero 
mes ben esculpida y mes espressiva (Veges Lam. XXI). 

Les gárgoles del segón grupo que representen iníants do- 
minats per feres, no son menos origináis y curioses que les 
anteriors^ com á bona antitessis de elles. L' animal domina- 
dor del infant nú, ja es un drach (fatxada del Hospital); ja 
una águila, (idem); be an gos ab cap deforme qui ne subgpcta 
dos, (Veges Lam. XXII) (Claustre de la Seu); be un altre gos 
ab peí ri^at y collar de cascabells (idem); ó be un mico (pati 
vestibul de la Audiencia). 



Gárgoles homens mitj bochs 

Ja havém vist que en la etat mitj ana se unian ais animáis 
alguns detalls humans; en les gárgoles d' aquest grupo es al 
revés, 1' home predomina, pero te algunes parts d' animal, 
generalment de boch, lo qual nos fa creurer que 'Is artistcs 
voldrien representar ab ells ais antichs sátyrs, considerats 
després com á simbols del dimoni. 

Aixís veyém que 'Is pobles de rafa tetuónica admetíen la 
existencia d' una multitutd' esperits^ iguals ais antichs sá- 
tyrs, y quins, dotats de molta malicia, feyen molt mal ais ho 
mens y 4s apareixíen algunes vegades baix les formes mes 
burlesques. Eren los Pucks y los RcMngood Fdlows (1). 



¡1¡ Thomas Wright. Histoire ¿^ i^ caricature et du grotesque dans la liUera' 
ture et dans I' art. 



-— ' 



-í 473 )- 

Los missioners cristians del Occident feren creurer á sos 
convertits que tots aquestos essers imaginaris erea verdaders 
dimonis que corrien sobre la térra per lo torment y pérdua 
del género huma. Les grotesques creacions imaginaries deis 
convertits penetraren aixís en lo sistema de la demonología 
cristiana. 

En Barcelona ne tením un exemplar en la Casa Gremial 
deis Sabaters del carrer de la Corribia; representa un home 
qual part posterior es de boch, sa part anterior está mitj co 
berta ab adornos del renaixement que simulen UarguesfuUes 
rigades, porta també llarga barba que s* estira ab ses mans. 
En la Seu, part del carrer del Bisbe, n' hi ha una altra molt 
semblant á la anterior per sa posició, pero no está tan adorna 
da; y en lo Claustre de la mateixa Seu se *n ovira una, mitj 
home y mitj animal, que té en una má un tronch d' arbre 
tan Uarch com ell, y la altra se la acosta á la bocacom qui, 
cridant molt fort, vol dirigir laveucap á un puntdeterminat; 
está tot el I cobert de pels y es una mica trencat del cap. 
(Veges Fig. XXIllj 



Gárgoles - Samsó 

Ha sigut molt usat en tot< los periodos d^l art cristiá lo 
episodi de Samsó dominant á un Ueó, mes que com á passatje 
biblich, com á símbol del domini de la rahó sobre les pas • 
sions. 

En la Audiencia ne tením tres exemplars, dos en lo Pati- 
vestibol y un en )o deis tarongers. Una d' elies, mitj tren- 
cada avuy, representa á un home cobert, qui te entre ses 
carnes á un lleó y ell ab ses mans li fa obrir la boca; la altre 
es un home ab llarga barba y cabellera, y ab lo cós cobert de 
peí, agaía també á un lleó que forceja pera fugir: la del Pati 
deis tarongers representa també á un home que va desnii 



— ( 474 í— 

menos de les eapatUes hont te un lleuger ropatje; ab ses mans 
te agafat á ua petit lleó. 

Devóm notar que aqüestes tres gárgoles existeixen en un 
mateix edificiy molt aprop ia una de la altra, mentres que 
en tota loa altres edificis religiosos y civils no n' havém tro- 
bat cap mes; lo qual confirma lo que ja havém dit sóbreles 
gárgoles de !a Audiencia, a^^ es, que formen un grupo á 
part. 

{CiMliniwri). 

F. FuNT Y Saqué. 



KOTá.— Bate grabado oomapond* al final del artfoDlo Atuléjm-ia antifftia 
Mvilhno, on la pAgina 446. 



-( 475 )- 



COMUNICACIONES 



Descubriments arqueológichs en la platja de Lia- 
franch.=Una de las platjas mes rialleras de la costa ampur 
danesa porta aquest nom. Está situada al peu del promontori 
ó cap de Sant Sebastiá, formaut un deis límits del terme mu- 
nicipal de la important vila de Palafrugell, altra de las que 
forman part de la regió del baix Ampurdá. Está resguardada 
deis vents del Nort dita hermosa platja, formant son respatller 
unas montanyas pobladas de pins que ab las herbasremeyeras 
y la gran cantitatd' algas marinas (ricas en yodo), embalsaman 
y enriqueixen 1' ayre pur y sanitós que allí se respira. No es 
l'amorá la térra nadiua, encara quesiga moltgranloque sen 
tim per ella, lo que nos fá alabar aquella platja, sino lo desitg 
que tenim de que la coneixin molts de nostres amichs, que 
buscan en Uochs extrangers referse de 4s trenca-caps que 
naixen al qui, per sort ó desgracia, te que \iurer en una 
d'aqueixas capitals en que gasta lo cervell lo traball sempre 
agitat que deu portarse, y malmeten lo eos, ensemps, los ayres 
impurs que casi sempre s* hi respiran. 

En nostra estimada platja s' hi troba Payre que dona pler 
respirar, los alimentspurs com la naturalesa demana y latran- 
quilitat suau que dona camí pera reforsar los muscles decai- 
guts per un traball excessiu y neguitós: allí *s viu» allí *s ve- 
geta y *s pren íorsa y nova vida pera empendre de nou las 
Uuytas per la vida. 

Los estiuayres de Llafranch desitjavan poguer teñir un 
lloch ahont acudir pera cumplir lo precepto d' ohir missa los 
diumenges y festas manadas, y á tal íí prengueren, fa ja dos 
anys, la feyna, que ells cregueren sencilla, d' aixecar un ora- 



-( 476 )- 

tori. Posaren mans á la obra, se feren los plans, foren aprobáis 
per 1* Excm. Senyor Bisbe de Gerona, comensá á ferse una 
Uista de las almoynas pera aixecar las parets; se feren dili- 
gencias ab lo senyor Caries y ab lo senyor Mascost, propie- 
taris de térras d' aquell Uoch; y per arrivar á fer los fona 
ments han ti*anscorregut dos anys de penas, fatigas y sor- 
presas, que val mes no recordar, puix enclohuen tantas mise- 
rias que apar impossible que siga realitat lo que havem vist y 
tocat. Per tí s' aixecá lo modest oratori ab alegría de tols los 
cors, y durant 1* estiu passat se pogué ohir missa^ fetaslas 
ceremonias de benehir la iglesia y batojar la campana que ale- 
gra ab sos tochs nostres cors. 

AI obrirse los fonaments de dit oratori, situat en un petit 
turó y al bellmitj de la platja, se descobriren alguns enterra- 
ments. Fou aquell lloch tal volta lo cementiri del poblé que 
en apartadas épocas visque allí. La tradició del pobie, que sem- 
pre té un íonament, engrandida moltas vegadas per la imagi 
nació, ha trames la existencia d' una població que allí nasqué, ^ 
va viure y va desapareixer, com un altre jorn desapareixerán 
las casas y 'Is pobles vehins. La tradició que *ls vells fian 
trames á nostres pares, y aquestos á nosaltres, queda avuy 
plenament confirmada per las monedas que s^ han trobat, 
(en lo pon de casa d' un amich á Ib pams de fondaría apa- 
resqué una molt ben conservada, de coure, ab la inscripció, 
^Cesar Augustus Vespasianus»); per los numerosos restos de 
cerámica escampada per sos camps y montanyas; per las pa- 
re ts que restan á flor de térra y *ls fonaments que per tot 
arreu surten removent la térra pera la edificado ó lo cultiu; 
y per las excavacions fetas anys enredera per V historiayre del 
Ampurdá, Don Joseph Pella y Porgas, qui, ja molt abans de las 
excavacions que han d* esser objecte d' aqueixas notas, con- 
firmava la existencia de la població desapareguda, ab los datos 
que deixá apuntats en diferents punts de la sua prehua • 



— ( 477 )— 

da obra, (1) de las quals resultava acreditat, que en temps 
llunyans existí una població que planta estada en tan ameni- 
ssim lloch. Avuy nosaltres afegim, que realment allí vá viure 
un poblé, va creixe, va morir, y allí ne restan las despullas 
pera dir á las generacions actuáis, donaume de non vida á 
n' aquest lloch, un deis mes hermosos de la costa emporitana. 

Obrintse, donchs, los fonaments de dita iglesia, íentse las 
excavacions sense un plan cientifích, ni meditat, apareixeren 
successius enterraments, y uns I8 ó 20 cadávres foren desente- 
rráis, restant las osseras bastant ben conservadas. En un d' 
aquóUs, d* una criatur^i de cinch ó sis anys, s'hi trobá una 
lampareta {lucerna) de terrissa, posada sobre son pit y tenint á 
cadacostat una ánfora; las tenias que cubrían Tesqueletoeran 
indupfnblement romanas. La rf)!ocació del cadávre era de 
Orient á Ponent. 

En altre enterrament s' hi trobá una hermosa lampareta de 
terrissa, Ueginlshi la marca de Jucani^ segons uns, y segons 
V i I lustre senyor Vicari general de la Seu Geronina, Jucuvi; 
tenint en sos peus una ánfora. 

Altre deis enterraments tenía la segúent disposició; las teu- 
las formavan un ángul agut(en forma d*esquena d*ase) y sos 
caps juntats ab tenias dé forma cóncava; sotad' aquest lloch 
seguía lo terreno enrrajolat y per sota las rajólas estava coló 
cat lo cadáver ab una ánfora en los peus; es á dir, lo cadáver 
estava colocat sobre la térra de sauló (gresa) y per damunt 
tenía 1' enrajolat. Lo cráni fon regalat á D. Joseph Pella y 
Porgas pera estudiar sos carácters étnichs. (2), 

En altre deis enterraments, molt ben disposat, á uns non 
pams de fondaria, fins á trovar la gresa, aparesquó una ossa 



(1) Historia del Ampurddn. Estudio de la civilización en las comarcas del 
Noreste de Cataluña,— Barcelona. — 1883. 

(2) Vegíg al final la nota que a' ha Horyit enviar lo senyor Pella relatira 
al cráni de referencia. 



-i 478 )- 

menta, tenint á sa esquerra un esqueleto petit; sa colocació era 
encantadora. Lo bon amich D. Joan Plaja, lo^degá déla colo- 
nia llafranquina, ajudat d* altre deis estiuayres, desítjavan 
veure los dos esqueletos; se feya ja fosch, y no tenint espera 
y ab lo temor de que qualsevol ma barrohera pogués, durant 
la nit, íerho malbé» utilisaren uns fanals de tartana, y despres 
de netejat, s' hi trobá una hermosa lampareta de bronze d' 
elegant y bonich dibuix (l),y ademes una closca d* ostra molt 
grossa. Lo Dr. Cama, metge, entussiasta admirador de nostra 
platja, digué, després de son examen, que la ossamenta era d' 
una dona y 1* esqueleto sería d' un íillet de la mateixa. 

Se trobaren altres enterraments; en un d' élls, lo cadáver 
posat de boca terrosa; en altre, lo cap á Ponent y 4s peus á 
Orient. 

S' han recullit per lo senyor Plaja unas cinch arrobas de 
tesseras ó pedretas pera fer paviments de mosáich, abgran nú- 
mero de trossos de marbre de diferents colors, alguns d* ells 
hermoaíssims. 

Eh alguns deis enterraments s' han trobat restos de claus 
de ferro, ab vestigis de fusta teyera, mesclats ab oxit de ferro. 

L' amich D. Eduard de Linares adquirí un grós capitell, 
que enteném es roma, trobat fentse un pou prop de sa casa. 

Queda marcada la paret de la necrópolis per los fonaments 
que 's troban á dalt del turó, apareixen tunas grans parets ab 
térra entre mitx que semblen d* un recinte que volgués 
guardar lo sagrat lloch ahont descansavan los morts, Dintre 
del cementiri s' há trobat també, y resta encara descobert, com 
á dos dipósits de forma cuadrangular, tenint un paviment 
d' hormigo, y al cap d* un d' ells una gran ánfora ó restos 
d* ella clavada á térra. 



(1) No habiendo sido posible interoalar en esta oomunioación un grabado 
de loe ejemplares descubiertos en Llafranch^ se publicará en el número próxi- 
mo 7 en lámina suelta. 

K. de la D. 



— ( 479 )- 

S' han trobat també trossos de cerámica vermella de la 
Emporitana» ab dibuixos, aacells, y ab un guerrer manejant 
la liansa. 

Totas eixas trovallas las guarda com á joyas lo bon amich 
1* entussiasta don Joan Plaja, pera colocarlas en una vitrina, si 
1' any vinent compta 1' oratori de Llafranch ab sacristía; d* 
aqueix modo podrán véurerlas y estudiarlas aquells que viu- 
guin á respirar 1^ ayre pur de la platja, mes hermosa de nos- 
tre prehuada comarca. 

Y abans de termenar aquesta munió de páranlas, que no 
teñen mes mérit que esser la espressió nascuda del fonsde 
P ánima, diré, tal com sápiga, la forma en qiie 's resolgué 
propagar lo felís encontré de las trovallas. La gent que es- 
tiueja busca bons ayres, bons alíments y distraccións. Indup» 
tablemeut que una de las distraccións más afalagadoras d^ 
aquest darrer estiu á Llafranch, fou la de las excavacións. Ab 
quin gusttothom corría cada díaá enterarse deis travalls! L' 
entussiasme se trasmetía fíns á la canalleta, llevors que ab lo 
temps han de donar sos fruyts. Quants han donat días de glo- 
ria á sa patria despertántse en élls desde ninsuna afieló alim* 
í^uls y exemple donat per los grans! Encara me sembla véure 
un estudiant de segón any del latí, un nen...,qui matinejava, 
ab un cábech, ó bé ab una pedra, buscant tot lo día, entussias* 
mat per las trovallas! Ab quin dolor va deixar la platja! Se 
condolía que quan vingui 1' estíu ja no hi trobará res 
puig tot ho haurán ja arreplegat los altres. Jo are 'm dich^ 
aquest nin, com deuría esplicar á sos amichs d' escola los tra- 
valls que 's feyan, los cadávres que apareixían, las ánforas, 
las lucernas, etc.! Aquellas impresions de la edat prime- 
renca quedarán induptablement impresas en son cervell de 
cera, y tal volta, quan siga gran, será un altre de los ayma- 
dors y conreuhadors de la ciencia arqueológica... 

Tornant, donchs, á las excavacións, tan bon punt quedava 



— ( 48o )— 

lo cadávpe descobert, se tocavan tres ó quatre cops de cam- 
pana, y de per totas las portas sortían grans y petits, joves y 
vells, noys y noyas: voltavan la fossa, sentadets los petits, 
puix son instint de curiositat los porta sempre en primera 
fila; després d' aquets venían altres, y desprós los grans: 
tothom mirava de fita flt, se separavan las tenias, se treya la 
térra, se recullían los ossos, y ab cuidado se buscaban objec 
te, ánfora, ó lucerna; y tan bon punt apareixía, nn fort pica- 
ment de mans retrunyía 1^ espay; la alegría brollava deis cors, 
y tothom estava desitjós de véurer y tocar aquell símbol que 
los passats posaren en sos enterraments. Allí se veya una fa- 
milia patriarcal que tota á la una desitjavafercreixer lo mo- 
dest musen que ha de dir á las generacións que vindrán, que 
déuhen guardar las despullas de las edats que passaren, pera 
coneixe lo que ellas foren, lo que volgueren y lo que pensaren. 

EüSEBí Fina y Girbau. 

NOTA. — Amigo Fina: El oráaeo de Llafranoh que Y. Y. han tenido la bon- 
dad de eÚTiarme tiene un índice cefálico de 79*30 Es el mismo índico cefálioo 
de un cráneo encontrado en la carerna de la «Mootanja gran» de Torroella de 
Montgrí, cráneo que oreo se halla en el Museo de Gerona; es también el íodioe 
de otro cráneo encontrado en el «Camp de Cendraesos» junto á Figueras y que 
recogió mi amigo don Romualdo Alfares. Yéase las páginas 341 j 342 de la 
«Historia del Ampurdán» j la misma descripción que allí se hace puede repe- 
tirse, á saber: Que tiene longitud muy marcada, que f u forma oval perfecta es 
propia del tipo europeo, siendo notable además que la denteladura que une las 
suturas, es en forma de dientes largos (no sencilla*, sin embargo, como en el 
cráneo de Torroella) lo que fegún algunos, indica que no se trata ya de una 
raza inferior. 

Esa clase de cráneos de tal índice llamados mesatie/falos, es el que tenían los 
trogloditas del Oise, el de muchos cráneos de las sepulturas de París, el de los 
alfn ganes y otra» tribus de la India, y corresponde al de las tribus blancas del 
Indostau; generalmente son propios de indiTiduos muy altos y rubios que for- 
maron las grandes emigraciones indo«enropeas que en innumerables hordas de 
pastores y agricultores dominaron gran parte de Alemania, e) Oriente de 
Francia y norte de Italia y de Grecia, y que igual procedencia tenían los 
galos y aun algunas tribus inyasoras más modernas, por lo cual forman el tipo 
iodo-europeo por excelencia.— »y. Pella y Forgas. 



Documentos inéditos del Archivo municipal de Alme- 
nar.=í?arte puebla ^e Almenar. —Sit notum cunctis presen- 
tibus et futuris,quot ego Raimundus, gratia Dei Barcinonen- 



-( 48i )- 

sis comes et marchio, priucepsque Aragoüis, dono et concedo 
ipsnm castrum de Almenar hominibus centum de Balager, 
cum ómnibus suis terminis et pertinentiis et cum omnes al 
munias, quas infra términos ipsius castri fueruut sive adhuc 
erunt dempta ipsa turre Sánete Marie Solsone, cum suo ter- 
mino et meum domengum sive dominicum de ipso milite qui 
tinuerit ipsum castrum per me. Afrontat namque predictum 
castrum ex parte orientis in álveo que vocant Noguerola^ive 
in termino dfí Albesa eta parte orienti sic ascendit per térmi- 
nos et signos et cruces usque ad ipsa Serra de ipso Sas. Et... 
dit per signos et cruces et términos usque ad turrem de Mi 
rarnol. Et sic descendit per términos, signos et cruces per ter- 
minum de ipsa Qaida et sic vadit et descendit per tertninos 
et signos et cruces usque i a guardia de Fenoledo et descendit 
usque in ipsa serra. Et sic va... tra solis occasum. Et sic as • 
cenditper signos et cruces usque ad ipsa turre de Archas et 
per términos et signos et cruces ascendit usque ad ipsa turre 
de Ágela et sic ascendit per términos usque ad ipsa turre que 
est ultra Villa Vi ride et aseen... et cruces usque ad rivum 
de Oastilo et sic revertí tur per términos et signos et cruces 
usque ad supradictum alveum Noguera in aquilonari parte. 
Kt quantum interistas afrontationesincludunt et ipsi termini 
contiueut sic dono vobis supradictum... montes et valles, pe- 
trasmobiles et inmobiles, podios constructos vel construendos, 
fontes et fontanulis, aquis, aqualibus, molendinis cum capu- 
taquis, piscationes sive venationes, arbores pomíferas aut im 
pdmiferas... sechanum etsubregum, turres et almunia?, cons- 
tructas vel construendas, vif^ductibuset reductibus, inventio- 
Les vias et semitarias, sive omnia visibilia aut invisibilia que 
ad usum pertinet aut inde exierit sive supradictum... turrem 
sánete Marie. Et adhuc dono vobis hominibus de Almenar. ut 
in omni Aragonen&i regione nec in Barchinonensi comitatu, 
vos nec vestra posteritas in civitate nec in villa aut in via 



y 



-( 482 )- 

uec in foro usaticum nec toloneum nullurn detis. Tali vero 
pacto dono supradicta omnia ut vos et vestra posteritas ba- 
beatis. cum per me et per mea posteritas per sécula cuneta ad 
vestrum proprium alaudem et ad faciendas vestras voluntates, 
et inde non eligatis nullum allium seníorem ñeque patronem 
nisi me aut posteritas mea et ego non mittam alium nullum 
seniorem super vos nec saper vestra posteritas nisi Petrus 
Raimundi de Eril, qui modo tenet ipsum castrum per me et 
sua posteritas que post illum teneat per me: et quando Deus 
dederit Ilerdam in potestate cristianorum, vos et vestra pos- 
teritas per unum quemque annum mihi et mea posteritas 
faciatis censum peruas C que unaquaque valeat denarios 
decem et octo et tres centas fogatas et fanecas C de civata, et 
vos nec vestra posteritas nullum alium censum faciatis nisi 
hoc quot superius... nisi decima et primicia quam fideliter 
domino Deo donetis: et si opus est mihi ad bellum nec ad d^- 
fendendum de nostrum honorem ubi possitis cum cybum ad 
dúos diesvolo utmihi succurratis, et jubeo ut supradicto mi- 
liti et sua posteritas omni tempere dum ipsius caslri babeat 
guerram ille vos bene cüstodiaf cum suos milites et vos tenea- 
tis vestras guardias.=Signum + Raimundi comes qui hanc 
cartam donationis scribere Jussi et cum propria manu hoc 
signum scripsi et fírmavi testibusque subscriptis fírmare^ 
mandavi. Acta ista carta donationis idus aprilis anno ab in- 
carnationeChristi M/C.**XCVII.=Sig+uum Petris Raimundi 
de Eril qui hoc donum laudo etconürmo=Sig + num Guillel- 
mus Raimundi Dapifer=Sig+num Gerallus de Iorba= 
Sig + num Guillelmus de Subirats=S¡g + num Raimundi de 
Puigalt.=Guillelmus Sac. qui per mandamentum comitis 
scripsi die et anno quo supra et hoc est signum + ejus. 

Por la copia. ^k^TOMo Serrate. 



-( 483 )- 

La Valí de Mana.zzzDescubriments argueolóffichs,— Entre 
'Is districtes d' Arenys de Mar y Canet hi ha una hermosa 
valí .compresa entre un cercle de turons poblats de decayents 
vinyas, desde que allí ha comensal á fer invasió la devasta- 
dora filoxera; turons que en sa part baixa enclohuen un petit 
pía encatifat per frondosas hortas, enriquidas per xamosas 
tarongedas. Al N. la limitan las últimas estribacions del 
Montnegre, mentres que al mitjorn queda oberta ab vista al 
Mediterrani, quedant entre aquést y aquélla 1' espay necessa- 
ri pera discorre la carretera y la vía férrea de Fransa. 

Hermosa es la valí que 'ns ocupa; forma una d' aquestas 
delitosas raconadas costaneran^ que tan abundan tot bora 
mar desde '1 Tordera al Besos, y que no 's pot duptar que en 
tots temps han constituhit moradas predilectas pera V Home. 
Ara mateix forma una afrau hermosa, exuberant de verdor 
en sa.part baixa y fins en las vertents de sos turons, cuyda 
dosament aíeixats, disputant á la fondalada lo privilegi de 
produhir primerencas hortalissas y bén sahonadas taronjas; 
produccions que vivifican las abuudants, encara que petitaá, 
fonts, que per allí brollan; caudal d* ayguas que ab perseve- 
rant coustancia ha procurat multiplicar la industria humana, 
minant las entranyas de la térra. Mes amunt que la horta, 's 
veu seguir la vinya, que alternava en témps no molt remots 
ab l'alivar, y avuy ab plantacio is de garrofers. 

Forman la entrada d' esta valí dos turonets de poca alsa- 
da simétricament disposats; lo de la part de llevant correspon 
á Canet de Mar, lo d^ la banda de ponent á Arenys. Tal se 
nos presenta la poética valí que 'ns ocupa, coneguda allá en 
la Marina ab la no ménys poética denominado de la Valí de 
María. 

A visitarla nos dirigírem la tarde del 30 de Juliol prop 
passat lo senyor D. Joaquim Hostench y V autor d' aqüestes 
ra tilas, aproñtant nostre bren estatúe en la pintoresca vila de 



-( 484 )- 

Arenys de Mar, guiats per mon apreciat nebot D. Ramón Doy 
Ricart, qui además de fernos agradable la passejada, feu que 
resultas altament profítosa. 

Per nostre exceMent guia sapiguerem^ que pocbs días 
avans havia acompanyat á aquell hermós Uoch á son senyor 
oncle lo R. P. Fidel Fita S. J. y que bavían recullit allí al- 
guQS rajols y fragments de tégulas romanas; com si tais ob 
jectes indicassen la passada e^cistencia d^ una teularia durant 
la epóca de la dominació de Roma en aquellas térras. 

Esperonats per tal nova y desitjósos de seguir las petja- 
das de tan sábi arqueólecb^ nos derigirem ab preferencia al 
Uoch de las indicadas troballas, convertint de moment lo pas- 
setj, de pur esbarjo, en excur&ió. científica; convensuts de 
que, si resultava profítosa, nos hoagrahiria nostre bon amich 
lo citat sábi académicb, al donarli coneixement de nostres 
investigacions, com no dubtam que bo reberán á bon compte 
los amants de la historia patria, sobre tot los residents en 
Arenys de Mar, qual vila desconeix per compiert sa historia 
antiga. 

No cal dir que nostre exceMent guia nos dirigí directament 
á iloch segur, encaminantnos á la Horta den Lloverás, situada 
al peu del turonet, que havem dit defensava per la part de 
Arenys de Mar la entrada de la Valí de María. Al cim del tu 
rouet hi ha una barraca que per la part que mira á mar te in- 
mediata una abrupta margenada de 4 á 6 metres de altura, 
mentres que en la part posterior se exten un camp completa- 
ment pía d' unas duas vessanas de buperfície. 

En la vertent N. E. del turó hi ha plantada una gran 
vinya y esparramats assi y allí uns pilonets de podras y restos 
de cerámica antiga y moderna, materials, que essent un 
destorb al vinyatayre, los ha anat apilonant allí ahont 
menys nosa li feyan. 

En estos pilons vegerem los restos d' ánforas, teulas y 



-( 485 )- 

rajols romans, poch avans visitats peí sabi P. Fita, de entre 
quais .fragments eHCuIlirem al guns rajols bastan t bén con- 
SHivats y uü extrem inferior d* ánfora, que portava per mar- 
ea de fábrica una estampilla refundida en aquesta forma AJ^ 
en la que 's ven destacada bastant bé la A. N. I. per medi de 
la juxtaposició deis trassos cúmuns de las lletrasy fíns per la 
diíerent grandaria de dits trassos, sent dita marca un ana- 
grama, abreviatura sens dubte del nom ANNI, bén conegut 
entre las estampillas ampuritanas. (1) 

En aixó haviam recorregut tota la vinya y un per un exa 
minat los piluns de restos de cerámica antiga^ sens mes for- 
tuna que la referida, y quan ja anavam á dar per acabada 
nostra tasca, al Sr. Hostench se li ocorregué donar una mira- 
da al camp de detrás de la barraca, tinguent la fortunado tro- 
bar en éll dos trossos de mosaych, format per pedretas fo - 
güeras totas blancas, en un tot igual al que faja molttémps 
vaig recullir en ló mas Bach Estove de Usall (Serinyá). 

Per últim; al abaurlonarlo camp, ja quasi fosch, tinguérem 
que saltar un marge de menys de un metre de altura y exa- 
minat lo trench que formaba eix marge, nos sorprengué 
agradablement lo veure que estaba al discobert un7)aviment 
d' época romana en tota sa integritat. 

Las capas que constituheixen eix trench, descritas debaix 
en alt, son aquestas: 

i4.— Roca gnranitica que forma 'i sol natural 

B. — tina capa de morter, fet ab arena de grá un bon xiquet gros, 
de variable graixa pera deixar bén plana y horizontal la superficie de 
la roca granítica 

C. — ^Enrajolat ab pessas romboédricas colocadas tocantse Ms vérti- 
ces corresponents á las diagouals llargas 



(1) Número 14 de los sellos cerámicos inéditos de Ampurias.— (Apéndice 
1.^ de la obra Epiacopológio Ampuritano, del Dr D. Bamén Font, pBro.) 

5. de la D. 



-( 486 )- 

D, — Hormigán 6 barreja de trossets de rajols amassats ab morter, 
capa o'2o mis. de grtiix 

^. — Confusa barreja de fragments de téguias, rajols de diferents 
dimensioDs, ánforas, utensilis etc. coberts per una capa de ruñes de 
«alsobraSy de 20 á 30 centimetres que avuy se cultiva. 

No hi ha que dir que recuUirem alguns rajols romboé- 
drichs de la filada que 'ns oferia 4 trench del terreno, pera 
substituhir los que haviam trobat esparsats en la vehina 
vinya. 

La sobreposició de capas descrita mereix alguna discussió. 
La superficie de la roca que constitubeix lo sol del camp ó 
quintana no seria tan horizontal que permetés enrajolarla di- 
rectamente d' aqui que se procedís á igualarla extenenthi 
una capa de morter, sobre la qual s^ afirmarían despres las 
rajólas. Fins aqui tot marxa bé; pero, quin intent tindria lo 
recubrir V enrajolat per una groixuda capa de hormigón^ A 
bon segur sería para construir en temps posteriors lin nou 
paviment, lo mosaych tal vegada. No seria per demés fer alli 
una metódica excavació que á bon segur donarla resultats 
profitosos. 

Las tégulas y ánforas que en aquella enrunada estació 
romana observarem son análogas á las que subministravan 
las oficinas de cerámica emporitana y réstenim que dirne. 
Los rajols corresponen á dos tipos; uns son de figura parale- 
lógrama y 'Is altres rombóydals; aquélls mes groixuts que 
éstos y poca cosa mes Uarchs. Tots son molt bén obrats y 
cuyts y de pasta mes fina que la que usualment s' usa ara. 
Los rombóydals mideixen 046 metres de llarch, 0*09 d* am- 
pia y 0*034 d* espessor. 

Per tot lo que acabam de exposar, sembla que deu con- 
cloures que lo despoblat roma de la horta den Lloverás, ratllá 
ab la Valí de Maria^ recorda una antiga Villa ó casa de camp 
ahontviurian, ademes del propietari ó administrador de la hi- 



-( 48? )- 

senda, la colonia deis traballadors destináis á cultivarla. Ai- 
xis s' explica bé perqué en aquest dipósit arqueológich á un 
témps aparegan objectes que revelan luxo y prosperitat, al 
costat de altres, los mes, que sois acusan la vida modesta del 
agricultor. 

La época á que tot aixó pot referirse es á partir del segle 
primer ó segon de la nostra era; dato que consideram impor- 
tantíssim pera la vila de Arenys, qual historia es tan moder 
na, que sois pot férse remontar á poch mes de tres centurias 
enrera. Tinch entes que per la part de can Ayguaviva del 
mateix districte de Arenys de Mar existeix un altre despo- 
blat roma análech al de Valí de Maria, lo que indica que la 
Marina era ab preferencia ocupada en los témps del imperi de 
Roma pels dominadors de nostra patria; no dubtant que 
molts altres s* irán descobrintse per poch que s' explore '1 
terreno, donchs es de creure que no sería abandonada y her- 
ma la comarca intermitja que unian la floreixents ciutats 
que en lo litoral los romans possehian. 

Ais il-lustrats filis d* Arenys de Mar toca evidenciar nos- 
tra suspita. 

Pere Alsiüs. 



• Círcol Literari de W \ch. = Oomissió executiva de la sepul- 
tura monumeuial de Don Marián Aguiló en lo monestir de 
RipolL — Molt respectable Senyor: En la vetUa del día 26 de 
Setembre prop passat celebra 4 Círcol Literari una sessió ne- 
crológica dedicada á la bona memoria de don Marián Aguiló 
y Fuster (que al cel sía) y organisada pels poetas y escriptors 
d* aquesta Ciutat, deixebles tots de tant inoblidable Mestre . 
Entre ells se conta, com generalment es sabut, lo senyor Ca- 
nonge d* aquesta Seu y Mestre en Gay Saber Mossen Jaum^ 
Collell, qui, trobantse ausent d' aquí per motius de salut y 
desitjant á pesar d* a^ó cumplir son deber de pendre part en 



— ( 488 )- 

1' acte^ enviá, per esser llegida en lo mateix, mía notnble Ue- 
tra que fou aplaudida ab calor per 1 auditori y que, publicada 
després por la majoría deis periódichs catalana, haurá arribat 
de segur á cóneixement de Vosté. 

L* idea qu* en dita Uetra se proposa d* honrar la memoria 
del Mestre Aguiló enterrant ses mortais despulles en lo res- 
taurat Monestip de RipoU es tant digna y tant acertada que, 
acceptada ab entussiasme general, la Junta d^ aquesta Societat 
considera, no i^olament com un honor, sino també com un 
deber, apropiársela y fer tots los treballs que fossen necessaris 
per que, com mes aviat millor, pogués veures realisada. 
A aquest íí, comenta dita Junta per designar una Ctomissió 
que anas á presentar 1' original de la lletra de Mossen Jaume 
Collell al venerable Prelat Restaurador de Santa María de Ri- 
poU, significantli que 1 Círcol Literari, si centava ab la venia 
de S. E. I., comentaría á empendr^ *Í8 treballs per fer prác- 
tich lo pínsament. Lo senyor Bisbe rebé la lletra ab visible 
satisfacció y, no solament concedí la venia que se li dema- 
nava, s'nó que s' oferí á ajudar ais treballs en tot lo que ell 
pogués; cooperado de grandíssima valúa que, com es natu- 
ral, agrahí profundament lo Círcol Literari. 

Contant, donchs, ab 1' autorisació del Prelat y animada 
per sos oferimentsy ses páranles, la Junta del Círcol passá 
immediatament á posar 1' idea en cóneixement de la familia 
Aguiló, demanantli sa conformitat, que obtingué desseguida. 
Aleshoros 1* esmentada Junta creguó arribat lo cas de desig- 
nar una nova Comissió que cuydás ja fins al final de la reali- 
sació del projecte recayent 1* elecció en los qui subscriuhen 
les presents, faltats de competencia, bé que no d* entus- 
siasme. 

Tant aviat com aquesta Comissió estigué isonstituhida, 
demanárem venia al senyor Bisbe per teñir ab ell la primera 
reunió, en la cual comen^árem per ferli present que la Co- 



-; 4S9 )- 

niissió, per trobarse tant al costatde S. E. 1., eu la capital de 
sa.Diócessis y entremitx de Barcelona y Ripoll, se conside- 
rava apta per cuydar deis treballs podríam dirue d* acció pri- 
vada que fará necessaris la traslació deis restes mortals de 
don Marián Aguiló al restan rat Monestir^ pero que 's consi- 
dera va incapág é incompetent per dirigir per sí sola los tre- 
balls d' acció pública, en los quals entenía dita Comissió que 
debían entrarhi totes les Societats, periódichs y demés enti- 
tats y elements- que d' una manera directa ó indirecta están 
consagrats á la restauració, propagació y enaltiment de nos- 
tra llenga catalana, de la qual era viva encarnació I' insigne 
poeta de Mallorca. Abundant lo Frelat en les mateixes idees 
de la Comissió, s* acordá unánimament dirigirse á totes aque* 
Hes corporacions y periódichs que teñen igual interés que 
nosaltres en honrar la memoria del Patriarca de-nostra lite- 
ratura, no solament dintre del Principat, sino també en los 
reyalmes de Mallorca y de Valencia y demés terres y encon* 
trades hont encara es viu y parlat nostre idioma, per que de 
la manera mes práctica y senzilla, co es per medi de llurs 
Juntes Directives les unes y de llurs Directors les altre?, 
ayden ab llur consell y a"b Ilur acció áls subscrits represeu- 
tauts del Círcol Literari. Y, com un deis primers treballs que 
cal embestir es la subscripció mitjansant la qual podrá reali- 
sarse 4 pensament, convidar á dites Societats y periódichs á 
que, en la forma que cregan millor, obrian y fomenten dins 
llur respectiva esfera d* acció dita colecta, podent entrar in- 
terinament les quantitats rebudes en les tresoreríes de les 
citades Societats ó en les administracions deis esmentats pe- 
riódichs, féntsen cárrech després lo Depositari que oportuna- 
ment elegirá de son sí aquesta Comissió. 

En cumpliment d* aquest acort, nos dirigím á Vosté, dis- 
tingit Senyor, per que desde 1' honrós y merescut lloch que 
iicupa se digne respondre á nostre desitx, autorisant la subs* 



cripció y treballant per son millor éxit, y significantnos, si 
ho creu convenient, tot lo que en concepte de Vosté, ja baix 
un carácter general 6 baix un carácter particular, debem fer 
per traure 4 major truyt de nostra comanda. 

La Comissiü está segura de que 1* entussiasme que sentirá 
Vosté per 1* elevada idea que Iractam de realisar li íará pla- 
ners tots los treballs qué per ella haja de fer y passadores 
totes les molesties. Y per aí^ó mateix no créuhen los subscrits 
haver d* afegir altres páranles á les dcssusdites, mes que su- 
ticients per sa ilustrado y putriotisme, ni fer mes per ara que 
oferirseli en tot y per tot com sos servidors mes atectes. 

Visca molts anys. 

Vich, i O d* Octubre de 1897.— Joseph Vigubr; Antoni 

D* Espona y de Nüix; Joseph Salakich; Joseph Fatjó y Vila; 

Martí Genís y Aguilar; Joseph Serda y Deniel; Luh Mar- 

SAL, Secreta ri. 

Señor PresHcnt dt la Associació Artistich Arpieolóffira 
Barcelonesa . 



RESUMEN DE REVISTAS 



••• 



Butlleti del Centre Excursionista de Catalunya. — Agos/, nú 
mero 31. — Ensaig biográfich-crítich del esculptor barceloni Ramón 
Amadeu, (acabament), Hamon N. Comas. — Catálech espeleológich de 
Catalunya, (continuació), N. Font y Sagué. — Noves. — Fulletins 10 y 11 
de Lo Llussanés, y 2 de L* art rcligiós en el Rosselló-zzFototípía: Por- 
ta de 1* iglesia de Bellpuig, (Vsi\\espir).=:S¿f¿mdre núm. ^2, — Excursió 
á Ysona, Mur y Moya, Francesch Carreras y Candí (i). — Catálech es 
peleológich de Catalunya, (continuado)), Norbert Font y Sagué.— Bi - 



{]) Son de notar en este estadio,' las indicaciones referentes á las lápidas 
romanas de Ysonii; á las iglesias románicas de CoTet 7 Biscarri; al castillo de 
Llordá, (s. XI) notablemente conferyado, y á las monedas acuñadas en Conques 
7 Graus, (época de Felipe IV). 

N. de la D. 



— ( 49» )— 

bliografía. Flora del Valles. — Noves. — Fulletíns 12 y 13 de Lo Llus- 
sanes. — Octubre^ número t^2í* — Carlos Bosch de la Trinxería, por 
D, Francisco de Sales Maspons. — Catálech espeleológich de Catalunya , 
per N. Font y Sagué. — Bibliografía. — Crónica del Centre.-:— Noves. — Fa- 
llelins 14 lo Llussanés, y 3 de L' art religiós en lo Rosselló (Fototipia). 

Boletin de la Sociedad Arqueológica Luliana.- Septiembre, Oc- 
rubre y Novembre 1897. — Estudios sobro la historia de Mallorca antes 
del siglo XIII, (continuación); por D. Antonio M.* Alcover, Pbro. — 
Asociaciones gremiales en Mallorca durante la Edad Media. II. Ordina- 
cions deis Aluders (1499); III. Ordinacions deis Corredors de Coll. (1482 
— 1486), por D, Enrique Fajarnos. — Cartas curiosas del siglo XIV, por 
don Estanislao Aguiló. — Abandono de los castillos de Alaró y Santue- 
ti, (1485), por don Pedro A. Sancho. — La primera década de la casa 
de comedias de Palma, siglo XVII. — (Datos para una crónica del anti- 
guo «Corral»), por don Ensebio Pascual. — Misa en honor del B. Ra- 
món Llull, por don José Miralles, Canónigo. — Cartas sobre Jufuda 
Cresques, cartógrafo mallorquín (siglo XIV), por don Miguel Bonet. — 
Curiosidades históricas, por don F. Fajarnés. — La historia de Pollensa 
del Sr. Botger. — La ermita de la Trinidad, por don José Mir.— Más 
noticias de la donaSaura de Montreal, (13 13 13 14), por don Estanis- 
lao Aguiló. — Sobre Don Vicente Mut y su familia, (siglo XVil), por 
don José Miralles, Canónigo. — Fundación de Doña Inés de Quínt. — 
Gestiones para que se condonen los derechos (9 Septiembrede 1840), 
por don Pedro A. Sancho. — Captura de «Treufoch», asesino del doc- 
tor Berga (1619), por D. E. Fajarnos. — Testament de Antoni Lana, 
fundador del hospital de preveres pobres de Sant Pere y Sant Bernat, 
(1475). por D. E. Aguiló. — Noticias para servir a la historia eclesiástica 
de Mallorca (continuación), por D. José Rullán, Pbro.— Lápidas sepul- 
crales de la iglesia de Consell, por D. Pedro Sampol y Ripoll.— Guar- 
nición de un soldado en el castillo de Pollensa, (1485), por D. Pedro 
A. Sancho.— Sobre ampliación de la iglesia parroquial de Esporlas, 
(1697), por D, José Miralles Esbert, Canónigo. — Folk-Lore Balear. 
Tradicións populars mallorquines, por D. Antonio M.* Alcover, Pbro. — 
Curiosidades históricas, LXXIV á LXXIX, por D. E, Fajarnos. — Pu- 

# 

blicaciones recibidas. 



■T' 



-( 49^ )— 

Boletín de la Real Academia de la Historia. — Tomo XXXI.— 
Cuadernos J III. — lulio — Septiembre iSq"] ,— Informes. — I. — Itinerarios 
romanos de la provincia de Cuenca; J. Santa Maiía=:II. — Caminos ro - 
manos de la provincia de Cuenca; Francisco Coello.=:IlI, — Curso de 
historia militar, por don Francisco Mtirtiii Arrúe, Teniente coronel de 
Infant< ría, y Correspondiente de la Real Academia de la Historia, To- 
ledo 1897; Luis Vidart.mlV. — Inscripción árabe de Guardamar; Fran 
cisco Codera. z:iV .— E.-tudio crítico de Avila y su territorio, por 4lon 
Gabriel Maria V ergara y Marlin; Antorio María Fabié -znVI. — La insu 
rrección cubana, crónicas de la campaña La preparación de la guerra, 
por Tresifonte Gallrgo; Luis Vitlart rzrVII. — La España del antiguo 
régimen; A Iiodiígu(z Villa. =iVIII. — Epigrafía Romana de Extrema- 
dura; El Marqués de Monsalud =1X — Nuevas inscripciones de Cádiz, 
Franciaco de Asís Vera y Chilíer.mX.- — Tres oculistas de la España 
romana; Dr. Rodolfo d.l Castillo =:XI. — Don Alonso de Ercilla y la 
Orden de Santiago; Francisco i\e\J\\h%on.:=^Vanedades,'=\, — Infoima- 
ción del Marqués Berriti Lardy, sobre antecedentes del Barón de Rip- 
perda, antes de su embajada en Viena; A. Rodríguez Villa i=II. — Ta 
rragona. Recobro de una lápida romana; Ángel del Arco rrlIL — San 
Andrés de Llavancras. Nueva inscripción romana y documentos ante- 
riores al siglo XII Fidel Fita (i). ♦♦ Cuaderno IV.— Octubre 1897.— 
Informes ,=E^\,\\á\o de una calavera antigua, perforada por un clavo, 
encontrada en Itálica; Federico Olóriz.izill — Don Antonio Cánovas 
del Cantillo; Pedro de Madrazo.:=III.— ArnaUlo de Vilanova, sitio y 
fecha de su defunción; Fidel Fita.= Fízr/>//¿i</rx.=rAlmodóvar del Río, 
Epigrafía romana y visigótica; Enrique Romero de Torres. — Noticias, 
«&♦ Cuaderno V. — Noviembre 1897. — Cartas inéditas referentes arsitio, 
bombardeo y destrucción de San Sebastián; P. M. de Poranluce. — II. 
Los Callenses Aeneanici, del Arrabal y de Moutellano; F. Fita. — III. 
Nuevas inscripciones romanas y visigótica?!; A. M. de Monsalnd. — IV. A 
travos de Guipúzcoa, impresiones. E. A. Menassade: J. G. de Arleche. 
— V. Inscripciones ibéricas de Galicia; G. Puig.= Kar/></a<¿f j.— I. Busto 



(1) Reprodnoimo» en el DÚmero V de eeta Revista los dos precedeoítes 
ectudioB por el interés que tienen para la Arqueología de nuestra región. 

N, de la D, 



-{ 493 ) - 

* 

ante-romano descubierto en Elche; J. M. Mélida (i). — Nuevas lápidas 
romanas de Extremadura; E. M. de Monsalud. 



(t) Buftto ante-romano doftcublorto on Elcho. (a)— El día 

4 de Julio del corriente (1896) faé descubierta en la Tertiente oriental de la loma 
de la A.lcudia, sitio d3 1a4 afueras de Biche, donde el difunto arqueólogo alioanti- 
n(« p. Aurejiano Ibarra descubrió las antigüedades que le dieron asunto para su 
libro titulado Illici, una preciosa encultura que sólo nos es conocida por dos 
futografíds que nos comunicó con tanta diligencia como entusiasmo nuestro buen 
amigo D. Antonio ViTe^, el cual, por ocupaciones del momento, no ha podido 
escribir estas Hoeas qie trazamos nosotros con el sólo fin de señalar la impor 
tancia del hallazgo. 

Dio cuenta de éste á raíz del suceso D. Pedro Ibarra, hermano de aquel in- 
vestigador, en un artículo pnblicado en La Correspondencia Alicantina y del 
que se hizo eco La Ilustración Española y Americana al publicar en su número 
correspondiente al 30 de Agosto un grabado del monumento. 
. Lo que no declara el artículo y nosotros podemos haceilo, merced á las no- 
ticias particulares que por satisfacer nuestra curiosidad nos remitió el mismo 
D. Pedro Ibarra, juntamente con la tristísima nueva de que el busto estaba 
vendido para el Museo del Lonvre, es que el descubrimiento fué casual; que el 
puqto en que ocurrió fué hacia el medio del declive producido en aquella tie- 
rra, que señaló como emplazamiento de la ciudad romana Illici, el entusiasta 
iuvestigador, y que hoy es propiedad de D. Manuel Caspello; y que no se en- 
contró sólo el busto, pues jantoá él parecieron infinitos fragmentos cerámicos 
de tres clases, las tres constantes en la colección ilicitana formada por D. Au- 
reliano Ibarra y existente en el Museo Arqueológico Nacional, que son: barro 
negro, del género ítalo-griego; barro blanco, decorado con pinturas rojizas, or- 
namentales, de carácter ibérico y más propiamente oriental; y barro tarraco- 
nense, vulgarmente llamado saguntino\ dos ó tres esqueletos humanos; un trozo 
de fuste de columna, de 1,20 m. de longitud y gran cantidad de piedra de cons- 
trucción. Mucho agradecemos á D. Pedro Ibarra tan preciosas noticias, y por lo 
mismo sentimos doblemente no poderle aplaudir por su artículo, en el que ade- 
más de la descripción del busto hizo comentarios hijos del entusiasmo, pero 
descaminados,, pues supone romana la esc^ltara^ onjo arcaísmo revela desde 
luego un origen anterior; cree imagen de Apolo lo que con evidencia es una 
mujer, y supone simulacro del carro del sol lo que solamente son adornos que 
no conservan la forma típica y sencill» de las ruedas de los carros antiguos. 

Lo descubierto es la paite superior de una estatua, la cual, segán el señor 
Ibarra, se halla esculpida en piedra arenisca de grano fino y es de tamaño 
natural. Mide el busto 0,53 m. de altura. Que representa una mujer lo revela 
el tocado, que recuerda el de otras figuras femeniles de monumentos orientales, 



{íí.) Reproducimos íntegro este estudio, porque, además de su grandísimo interés, 
se aclaran y completan los datos qae publicamos en el núm. XV de esta Revista sobre 
el mismo asunto.— N. de la D. 



—i 49+ )— 






como es por ejemplo, una estela de Maraoli (Siria) de trabajo heteo (1 j; la dis • 
posición del manto y las joyas con qae profanamente ^e adorna, caractéreg 
todos 'ellos que concurren en Tarias estatuas femeniles del Cerro de los Santos^ 
entre las cnales y la de Elche hay inmediato parentesco. Este se manifiesta 
más estrecho y elocaente, saWo el detalle de la mitra, oaando se establece 
comparación con la cstatna de mujer oferente (?), la mayor entre las mejores 
del Cerro, y la más importante de ellas, que se conserva en el Museo Arqueo, 
lógico Nacional. En ambas figuras es igual el treje, compt^e^to de túnica muy 
cerrada y manto, ó mejor, Telo, caído sobre los hombros, como para lucir el 
lujoso tocado, j formando pliegues ligeramente indicados sobre el brazo y 
pecho y acusados con precisión oatti matemática en el borde desde los hom- 
bros. En la estatua de Elche hay más moyimiento en estos pliegues del borde 
del manto, ein que se aparten del sistema y de la regularidad arcaice s, casi 
hierático*, que forman la característica de uoa y otras esculturas. La mitra de 
la de Elche, á diferencia de las que llevan algunas estatuas y varias cabezas del 
Cerro, va inclinada hacia atrás y se compone propiamente de dos partes, en lo 
que recuerda al pschent egipcio; no simula ser pieza metálica, sino de cuero ó 
tela, y parece un complemento del tocado, del mismo género que las tiaras, re- 
presentadas en los relieves asiriof. La citada inclinación se razona por la adop 
ción del adorno ó diadema de orfebrería, que recubre toda la parte anterior del 
cráneo, y sobre todo por el alambre que, pasando de un frontal á otro, srstiene 
os dos discos de labor calada que caen á los lados del rostro y dan á la figura 
tan peregrino aspecto. Todo el frontal y los bordes de los discos están eembra- 
dos de granos ó bolitas. Las caras anterior y poste rior de los discos ofrecen un 
enrejado formado por numerosos radios dispuestos pareados y cuatro círculos 
concéntricos, sobresaliendo eo el centro una especie de ombligo horadado. Tras 
de los discos y pendiendo también de la diadema, hay dos caídas ó ínfulas for- 
madas por unas placas recortada^, formando volutas que recuerdan las de algu- 
nos motivos egipcio?, y pendientes do éil-ts una porción de cadenillas con bello- 
tas ó remates que recuerdan las diademas de cadenillas y bellotas de oro descu- 
biertas en Troya por Schliemann (3). Todo el tocado de la figura de Elche es 
parecido al de la citada del Cerro, que consiste también en lujoso frontal con 
ínfulas de cadenillas, y entre los remates de éstas, discos de prolija labor, pero 
no tan grandeacomo los de aquélla. 

El collar de tres vueltas, como en todos loi bustos del Cerro de los Sanios, 
y, como alguno de é^tos, con un medallón pendiente, más unos dijes, está for- 
mado por gruesas cuentas fusiformes iguales á las.de los collares que se ven 
representados en monumentos asirlo^ y fenicios, como son entre los primeros 
una cabeza de eunuco, relieve publicado por Layard (4), y entre los cegundos, 
por no multiplicar las citas y señalar solamente los puntos más inmediatos de 
semejanza^ un fragmento de torso y una estatua, chipriotas, la última de Dali y 



(1) Perrot y Chípi^z: Hittoire de /' Art dans V Antiquité^ iv, flflr. 281. 

(2) Catálogo del Museo Arqueológico Nacional. Üñcción \, tomo u (Madrid, 1883).^ 
35.000. Sacerdotisa. 

(i S'hl'*»inanE: Ilios Ville et pays des Ti-oyent. Pirís, 1883, flarura» 749 ¿ 751. 
(4) The Monnments of Ninereh^ from drawingi madi on thí spn, illaitrated in one 
hundred piales. Londres, 1849, Serie 1.*, lám. 93. 



i 



— ( 495 )— 

existente en el Louvre (1). Por otra parte, entre las pocas muestras de la joyer/a 
antigua de aquellos tiempos 7 de aquellos pueblos que han llegado hasta noso- 
tros, hay Tarias, también de Chipre, del fdmoso tesoro de Curium^ que gaardan 
analogías oon ebtos oollares de cuentas fusiformes interrumpidas por difcos ó 
cuentas más pequeftai y chatas: así son un brazalete y un collar oon dijes 6 hS- 
Ilotas pendientes que guarda el Museo de Nueva York (2); el brazalete oon un 
chatón de montura granulada enteramente igual al medallón da nuestra figura. 
También la Greoia j^imitiva nos ofrece cuentas fubiformes de collar, de pasta 
vitrea, procedentes de uja tumba de Menidi (3), y en España mismo se han en- 
contrado algunas cuentas de ese tipo; nuestro Mueeo Arqueológico Nacional 
posee dos de vidrio que fueron recogidas en Itálica, y otra de barro que provie- 
ne de Tarragona. 

£1 Sr. Ibarra ha dado excesiva importancia á un hueco de 0,18 de diáme- 
tro y 0,16 de profundidad que ofrece la figura por la espalda; lo cree indicio 
de 1a existencia de un oráculo. ▲ nuestro modo de ver sólo sirvió para sujetar 
con algún hierro la estatua, pues ésta, como todas las del Cerro, tiene la espal- 
da sin labrar; prueba evidente de que se destir 5 á colocarse sobre un muro. 

Pero hasta ahora no hemos hablado más que de lo accidental. La actitud 
recogida de la figura, igual á la del Cerro de los Santos, indica que como ésta 
pudo tener aquélla carácter votivo. ▲ un intento religioso responde, sin duda 
alguna, la serenidad del rostro y la inclinación contemplativa de la mirada. 
Con ser tan curioso el traje y tan ricos y peregrinos los adornos, á todo ello 
supera en interés ese rostro noble, severo de líneas, sobrio de formas, cuya be- 
lleza revela con harta elocuencia un origen griego, que unido al marcado orien- 
talismo de los adornos, bastaiían para precisar desde luego la filiación artística 
de la escuUuríi de Elche, si el conjunto de todos sus rangos característicos no 
respondiera en un todo al ebtilo greco fenicio, que con tanto acierto reconoció 
M. León Héuzey en las esculturas del Cerro de loe Santos ¡4). En éstas y en el 
busto de Elche las analogías cjn las obras del arte chipriota, manifestación pe- 
regrina de la mezcla producida por elementos artísticos orientales, es decir, 
egipcios y asirlos, y griegos del período arcaico, se descubren en algo más que 
en los detalles y adornos indumentarios: se descubren en el estilo mismo, que 
revela igual filiación, ofreciéndose las esculturas españolas como otro caso idén- 
tico al de Chipre, segán reconoció oportunamente el Sr. Rada y Delgado al 
ocuparse de las esculturas del Cerro en su discurso de recepción en la Acade- 
mia de la Historia (5); se descubren en la factura, seca, sencilla, ingenua, más 
hábil en los detalles materiales que en aquellos con que pudieía darse el acen- 
to de la vida á la obra plástica. Los rostros de las esculturas de Chipre están 
animados por la sonrisa, convencional, es cierto, pero típica, de las obr«8 ar- 
caicas. En las estatuas del Cerro de los Santos sólo se advierte un ligero re • 

(1) Perrot y Chipiez: Histoire det Avt dant r antiqvitt. ni, figuras 586 y 368. 

(?) Perrot y Chipiez: Hístoire de /' Art^ iii, ñjfura^ 8J6 y 819. 

(3) Ferrol y Chipif z.//¿*fó»r« de /• Art^ iv, fig. 502. 

,4) Siatv.es espagnolts de ttyle grécophenícien (cuestión d' authenticitii.— Revue d* Assy» 
rioloaie et d' Archéologie oriéntale Faris, 1891, ii, paginas 96 ¿ 114. 

{o) 'Antigüedades del Cei'ro de los Santos en término de Montealegre.— Discursos. Ma- 
drid, 1875, pásrinasSI á 35. 



-( 496 >- 

cuerdo de ese detalle, qoe como tantos otros se transmitió con los principios 
estéticos del estilo. El busto de Elche, Tv rdaderamente no sonríe; pero tiene en 
cambio esa placidez soberana de qué nos ofrece tantrs ejemplos el estilo severo 
que sustituye al arcaico y sirve como de transición entre éste y el clásico por e 
que es más conocido y admirado el arte gx^^S^- £1 rostro de la escultura de El- 
che responde eítrctÍYamente al ebtilo seYero, haf^ta por la tendencia, todayfa tí- 
mida, de dulcificar algún tanto la sequedad arcaica. 

Ciertamente no se. descubren rerainiecencias del estilo ^eyero en las escul • 
turas del Cerro de /oí Santos^ y debemos reconocer también que se diferencia 
de éstas el busto de Rlohe en que es mucho mejor, de cincel más hábil y bas- 
tante atreyido para desprenderse algún tanto de las rutinas impuestas por el 
arcaísmo. ¿Quiere esto decir que el busto de Elche sea de fecha posterior á las 
esculturas del Cerro de los Santob? ¿Que sea la obra perfeccionada del mismo 
estilo? Esta ee la cuestión principal que sin duda entraña tan importante descu- 
brimiento. 

No se nos oculta que este puede y debe considerarse desde dos puntos de 
yista tan interesantes como el artístico^ pero ajenos por hoy á nuestro propósito: 
en primer término la Qecgrafia, luego la Historia. El hecho de haberse hallado 
en la provincia de Alicante una escultura que guarda tan estrecha relación con 
las del Cerro de los Santos^ no debe considerare como excepcional; porque 
aparte de que el grupo de esculturas del Cerro de los Santos no es un caso ar- 
tístico aislado, pues todos los monumentos descubiertos en el cerro mismo y en 
sus contomos de Us dos proyineias de Murcia y Albacete, en cuya raya se en- 
cuentra situado^ ofrecen iguales caractérep, estos son comunes, no sólo á escul- 
turas descubiertas en la misma región, como la esfinge de Bdlazote (Albacete,) 
sino á otras esculturas halladas en la región yalenciana. Tales son, de la mis • 
ma provincia de Alicante, dos esfinges y un toro echado, hallados en Agost, 
hallazgo de que dio cuenta M. Arthur Engel (1); y de Valencia una leona, qus 
según nos dice D. Luís Tramoyeros, fué descubierta en la lema de Galbic, no 
lejos de Bocairente, y que se conserva en el Mus< o provincial. Todos los monu- 
mentos indicados, mas el que motiva rs^as lineas, sonde la misma familia, y 
por consiguiente, representan una civilización y un paríodo histórico, y desde 
loogo nos sirven paralocalizir una manifestación artística, un estilo. 

Por haber sido hallada la escultura en el emplazamiento de ///fcf, la ha 
clasificado de greco-romana el Sr. Ibarra, dn tener en cuenta la población an- 
terior que sin duda hubo allí y los restos que dejó. 

¿De qué gentes era esa población? Esta pregunta pudiera contestarse con 
lo que se inclina á creer M. Héuzey respecto áó las antigüedades del Cerro de 
los Santos] esto es, que se trata de obras cartagioesas, no más antiguas que el 
final del siglo iii antes de J. C, época de la fundación de Cartagena (2) y per- 
tenecientes á un estilo que propiamente debe llamarse greco púnico, estilo com- 
puesto de elementos orientales y de una influencia tardía del arcaísmo griego. 
Esa atribución y esa fecha, si pueden convenir, sin embargo, á buena par- 

(1) Rérue A rchéoloffique, Octubra 1896. 

(2) Statues espagnoles. R-^ve d' Assyviologie, páfif. 112. 



— ( 497 )— 

te de las ^scultaras del Cerro de los Santos, donde en la mejor de ellas, la es- 
tatua antes citada, creyó reconocer la fina perspicacia de M. Héuzey «al-^una 
cosa del carácter expresÍTO y acentuado que comienza á introducirse en el ideal 
griego después de Alejandro, y que se Ya exagerando en el arte etrueco y en el 
arte etrusco-latino, hasta el punto de convertiree en la nota dominante», pare- 
ce que cuesta trabajo admitirlas para el busto de Elche, en el que la inñuenoia 
griega es más franca, más pura, y revela su descendencia directa de modelos 
del estilo severo. Pero debe tenerse muy en cuenta que en toda localidad donde 
(como pasó en nuestra co^ta de Levante) no llegó más que un reñejo del arte, 
los estilos llegaron con gran retraso, y cuando aquí persistían y se repetían 
hasta el exceso modelo? arcaicos, la Grecia propia y hasta la Magna Grecia 
cultivaban el arte libre, cuyo apogeo había pasado. 

En suma, aquí se ofrecen dos cuestiones, una de carácter general, porque 
le refiere al conjunto, al grupo de las esculturas análogas descubiertas hasta 
hoy en las dos regiones ya nombradas; otra el lugar que debe asignarse al bus- 
to de Biche respecto de sus obras similares. Del primer punto nada debemos 
dtcir por el pronto, aunque no podemos ocultar que cada vez nos inclinamos 
más á considerar esas esculturas como greco-púnicat», es decir, como productos 
del avte de los dominadores cartagineses, lo que parecen comprobar algunas 
figuras de barro y otros monumentos púnicos existentes en el Museo de Túnez, 
y de los cuales posee el nuestro fotografías. Esas diademas de cadenillas son 
análogas á las que hoy llevan algunas mujeres argelinas. En cuanto al busto 
de Elche, le creemos obra más antigua que las esculturas del Cerro de los San' 
ios, obra del buen período del eetilo y las del Cerro obras de imitación, y por 
lo mismo, de un arcaísmo más convencional. Admitido ésto habrá que atribuir 
al busto de Elche á fines del siglo iii y suponer de fecha posterior las escultu- 
ras del Cerro de los Santos, (1) 



(\) A punto de devolver corregidas á la imprenta las pruebas de este artículo, 
Udfira á noestras maaos el número corriente (2 de Octubre) de La throniqne des Aris et 
fie la Curiosité^ con la sig-uieote noticia qun nng complaremos en traducir: 

uACKDüyííiK DK itiBCRiPCto'stB.— Sesión del a de Septiembre. —M. Fierre París, profe- 
sor de la Facultad de Letras de Burdeoí, antiguo miembro de la Escuela de Atenas, 
que actualmente desempeña una comisión arqueológica en España, estimulado por la 
Acá temía de Inscripciones y Bellas Letras, señala una curiosa escultura proceiente de 
Blchfl, la antigua Illici, en >a costa, al Sur de Alicante. 

»Según cartas, de las cuales M. Héuzey comunica extractos á sus compañeros, di- 
cha escultura es una estatua de tamaño natural, de una JovAD,eo piedra caliza, perte- 
neciente á la misma clase de monumentos que las estatuas del Cerrt de los Santos, que 
han dado lusrar á tantas controversias Pero aquella figura sobrepuja con mucho á^aa 
otras por la belleza del tipo y por la exuberaiite originalidad de los adornos, como lo 
demuestra una fotografía qae acompaña á la comunicación de M. Pierre Paris. La con- 
servación ¿ despecho de algunos golpes de azadón, es excelente. 

i>M Pierre Paria resume de este m->do el carácter déla obra: «Tipo indígena, modas 
indíganas, arta español, profuniamente impresionado de inñuencias orientales y m¿s 
á la superficie de inñuencias grieg-as». 

»E) rostro, de una gracia severa y todavía un poco arcaica, avivado por restos de 
c lor<«cióD, está encuadrado por dos enormes cubre-orejas en forma de ruedas caladas. 
La cabeza lleva una especie «le mitra, ya atenuada por un ^usto menos bárbaro. Estas 
son las modas extrañas de que habla ¿)trabón á propósito de las mujeres iberas. La eje- 
cución es de una rara delicadeza y el efecto de conjunto impresiona. Si semejante figu- 
ra fuese una creación moderna, aún tendría un valor artístico serio. 

»\i Héuzev no puede permanecer ajeno á la cuestión, puesto que se le ofrece una 
confirmación de su parecer, anteriormente emitido, respecto de la escultura greco-feni- 
cia de España. Otro viajero, M Arthur Bagel, ya trajo al Louvre varios restos del mis- 
mo arte, recogidos en las provincias circumvecinas. son para los arqueólogos términos 
de comparación muy útiles. «Importa, en efecto, dice M. Héuzey para terminar, que el 



-( 498 )- 

(De la RtvUta de Archirot, BibUottcas y Museos./ •' 

Post scriptum. Ya que la Academia nos honra reprodaoicndo en sn Bole- 
tín nuestro trabajo, queremos ampliarle con noticias que hemcs adquirido des- 
pués de la publicación del mismo. 

Cuando en el pasado mes de Octabre estuvo en Madrid el si^^io arqueólogo y 
profesor de la UniTCrsidad de Burdeos, M. Piérre Par/s^ cuyos informes respecto 
del busto de filohe eran interesantes de conocer, por tratarse de un t<4t¡go de 
Tlsta y de mayor excepción, nos dijo; en presencia de las esculturas del Cerro de 
los Santo», que de la misma piedra que éstas era eí busto de Elche, es decir, 
de una caliza, no una arenisca; y por otra parte, como traía Tiya la impresión 
que le habfa producido el monumento, nos hizo notar que entre las estatuillas 
de dicha procedencia que posee nuestro museo hay una completamente igual á 
aquél, en la actitud, traje y adorno, pero no de tan buen arte. En otro n amero, 
^ ya que no ha podido ser en éhte, daremos á conocer este pequeño é interesante 
monumento. 

Por último, nuestro ilustre amigo el profesor don Emilio Hübner, en carta 
pari.bnlar, nos manifiesta la presunción, muy aceptable y que presta mayor 
exactitud al título de nuestro trabajo, de que la escultura de Elchft, debió ser 
busto y no estatua, puesto que el lado inferior izquierdo no tiene señales, según 
la fotografía, de rotura casual ó causada por fuerza. 

Sólo nos resta añadir que en la colección matritense de esculturas del Cerro 

hay varios bustos de las proporciones del de Elche. 
Madrid, 16 de Noviembre 1897. 

José Ramón Mélida. 

Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fer* 
nando. — Año XVII. — Junio, Septiembre y Octubre 1897. — Núms. 266. 
167 y 168. — Acuerdos tomados por la Real Academia. — Sección de Ar- 
quitectura. Palacio Episcopal de Tortosa. Ponente don Adolfo Fer- 
nández Casanova. — Proyecto de edificio para Instituto ele Segunda 
. Enseñanza en San Sebastián. Concurso. Ponente, Excmo. Sr. D. Ku- 
fique María Repullos y Vargas. — Ensanche de la villa de Gracia (Bar- 
celona). Ponente Excmo. Sr. D. Simeón Ávalos. — Monumentos histó. 
ricos 9 artísticos. — Torre de la Mezquita (Granada). — Bibliotecas y 
Museos Nacionales. — Santa María de^ Meira, por D. José Villa* Amil y 
Castro. — Discursos leídos en la recepción pública del Excmo. Sr. Don 
Enrique María Repullos y Vargas. 



busto original puede ser examinado y apreciado en París mismo, por los inteligentes y 
las personas dt* reconocida competencia.» ^ 

Sólo debemos añadir, que si creemoii aceptable la opinión de M. Fierre Paris res- 
pecto del dsti lo de la escultura, aunque nos parezca má-* púnico que ibérico, en cambio 
nos parece que va demasiado ifj is ai suponer que la mitra puede responier á las modas 
extrañ«>~ de que habla Strabdn, puos las referencias de loi autores antiguos son de di- 
fícil cOiu(^obación en casos tan concretos como el presente, y cuyos antecedentes orlen - 
tal(*s nos parecen más fácilmente demostrables. 



/- 



—{ 499 y 

Boletín de la Institución libre de Enseñanza.-— AQo XXII. — 

Madrid, — Marzo á Octubre de 1897,- Númsv ^4 al 551. La crisis pre- 
sente en el concepto de la Uuiveirsidad, por D. F. Giner. — ^Los proble - 
mas contemporáneos en la ciencia de la educación, por D. M. B. Cos - 
sio. — La lección inaugural de M. Buisson, en la Sorbona, por X. — 
Los cuatro grOT*)S de la enseñanza, por Comenio. — Platón, como lógi - 
co, por el Sr. W. Lutos Lawikí. — Las fuentes del derecho administra* 
tivo en el derecho español, por D. A. Posada» — La Arquitectura en la 
Universidad, por Mr. S. H. Capper. — Notas d* um pae, por el Doctor 
B, Machado.— La enseñanza en Bruselas, notas de víajV, por 1). R. Ru - 
bio. — Los Seminarios de Filosofía en Alemania, por X. — Distribución 
de la eneigii^ química en el globo, por D. S. Calderón. — Necrología, 
D. Teodoro Saenz y Rueda. — Una escuela de pesca, por D. A. Sarda. 
— Propiedad y usufructo; su re'ación, por D. E. Soler. — Estado pre- 
sente de los estudios sobre oceanogratia, por D. R. Torres-Campos. — 
La escuela materna, por Comenio. — Espititu y naturaleza, por D. F. Gi- 
ner. — El monismo filosófico, por D. F. de Castro. — La Despoblación 
de Andalucía, por D. M. Cala y Sánchez, — Documentos para la historia 
de la Pedagogía en Esp.iña, por D. D. Vaca. — Primer siglo de la Uní 
versidad de Lima (Carpeta de documentos), por D. M. Giménez, de la 
Espada. — La escuela primaria popular, por Comenio. — El gobierno 
Norte-Americano, por D. R. M. de Labra. — Locomoción automóvil, 
por D. J. M. — Sobre la idea de la educación, por D. F. Giner. —El 
<'V¡llainage» en Inglaterra, por D. G. de Azcárate. — Esiudios de litera- 
tura: literatura hispano portuguesa, por D. J. Giles y Rubio. — El dere- 
cho penal de Castilla en la Edad media, por D. C. Bernardo de Quíros. 
— La enseñanza primaria en "^spaña, por D. M. M. Cossio^ — La edu- 
cación elemental en el Japón, por el Dr. Tolm Wier. — La idea de la 
educación, por J U. — Revista de Revistas, por J. D. Onlañón, don 
A. Sela y D. R Rubio. — ^Telegrafía etérea, por X. 



Revista de Archivos, Bibliotecas y Mnseos.^Tercera época. 
—Año L— Números 8 y 9.— Agosto y Septiembre.znEl Justicia de 
Aragón Juan Giménez Cerdan; Andrés Giménez Soler. — Códices zsxÁs 
notables déla Biblioteca Nacional. — I el «Libro de las horas^ de Car- 



íF" 



— ( 500 )— 

los VIII de Francia; A. Paz y Mélia. — Escrituras de concierto para 
imprimir libros; Cristóbal Pérez Pastor. — Notas arqueológicas de la 
diócesis de Tarragona; Ángel del Arco. — Marcas de Taller ó Zeca de 
las monedas hisp.itio cristianas; Manuel Gil y Flores. — Sección de do- 
cumentos (Varios). — Fondos,^ El Archivo municipal de Valencia; L. T. 
— Museo de reproducciones artísticas. La Sala oriental y arcaica; F. 
Guillen á^^Q\Á(t%,-=.Variedades, — Historia critica del arte gritfgo. — 
Extracto de las lecciones explicadas por D. J. F. Riafio en la escuelí 
de estudios snperiores del Ateneo de Madrid — Necrología.=Mariáno 
Aguiló y Fuster; A de Barcia. — Bibliografía. — (Láminas sueltas y gra - 
bados intercalados en el texto, (i) 



(1) Merece menciÓD especial el erudito cata lio de D. Andréi Oíménez So 
1er, relatÍTo á la célebre iostituoiÓD del Justiciazgo Aragonés, que durante los 
siglos XIV, XV 7 parte del XVI caracterizan la vida histórica de aquel anti- 
guo reino. A pesar de su popularidad es el Justicia poco conocido en todos sus 
detalles. Al hibtoriar el Sr. QioDéaez al magistrado aragonés Cardán, Talíén- 
doM de los documentos del archiro de la Corona de Aragón, aclara muchos 
puntos dudosos para comprender bien el carácter de aquell» típica institución 7 
su influencia en la marcha política del reino aragonés. 

Las notas arqueológicas de la dióo'^Bis de Tarragona, del Sr. del A reo, se 
refieren á la iglebia parroquial de La Selra, y en especial á las curiosidades ar- 
tísticas que en ella se conservan, de alguna de las cuales se habló eo esta Re- 
vista (núm. 2. página 157). 

El estudio del Sr. Gil Flores relativo á las Marcas de Taller 6 Zeca de las 
monedas hispano cristianas es muy interesante para la numi8m((tica española, 
contribuyendo á ilustrar ese ramo de la Arqueología en una de sus especialidades 
características, aumentándose con ello el escaso caudal do datos que se tienen 
sobre esto particular. Además del mérito que en eí tiene este trabajo, le dá un 
yalor práctico inapreciable la Meta de marcas de fábrica por orden alfabético 
que f;tcilita mucho su estudio. 

La reseña histórica de las Zecas españolas contribuye en grado sumo á 
h ioer interesante el trabajo del Sr. Gil Flores, teniendo para nuestra región 
un Talor especial la enumeración de las poblaciones catalanas que durante los 
BÍglos medios batieron moneda. Al ef.cto, recuorJa el autor, que los reyes ara- 
goneses tuvieron zeoas en Barcelona. Gerona y Lérida, y los Condes de Urgel 
en Ager, Agramunt, Balaguer y Urgel; ocupándole de la larga historia de la 
Zeca barcelonesa. Ademá^*, cita los siguientes pueblos de Cataluña en los cuales 
se acuñó moneda: Agramunt (s. XIIE); Igualada (s. xvii); Arbeca (s. xiii 
ó xiv); Argentona, Balaguer, Banyolas, y Berga (s. xviij; Besalú (s. xi y xvii); 
La Bisbal (?;; Solsona (s. xvij; Caldas, Cervera, y Fígueras (s. xvii); Gerora, 
Lérida (s. Xiir); Mataré, Oliana, Olot, Puigcerdá, Bellpuig, Tarrasa, Tirrega, 
Tortosa, Valls, (la mayor parte de la época de la Gusrra de Separación); y 
Vich (s. X al xvir). — N. de la D. 



~{ 501 )- 

Revista Critica de Historia y Literatura Españolas; Porta- 
guesas é Hispano-Americanas.— Año III. — Julio 1897. — Núm 7.— 
No ias criticas: Historia.— J. Fítzmaurice Kelly. — Iconografía del Quijote 
de Ashbee; Documentos cervantinos, de Pérez Pastor. — F. PeHrell. 
Can^oes populares de Beira, de P. Fernández Thomas.— R. M.: The 
crónica de los rimos antiguos de Carroll Marden. — A.: Entremeses 
españoles, de Rouanet.zuLiteratura. — M. J. de A.i Academiasde C 
Rayles.— R. Altamira: Paz en la guerra, de M Unamuno. — R. A. 
Poesías de M.ortr2í.:=z Comunicaciones ^ noticias, — C. Michaelis de Vas- 
concellos, Gracian e sa de Miranda. — F. Codera, Dr. F. J. Simonet. — 
Ramón L. de Vicuña, El arte románico en Galicia. — Ignotus, Movimien 
to dramático. — A. del Arco, La escuela escultórica granadina. — Noti- 
cias.z=iVi?/tix bibliográficas, — Libros de historia y literatura. — Revistas. 



Boletín de la Sociedad españolada excarsiones. — Año V. — 

Septiembre y Octubre 1897. — Núm. 55 y ^6.=:S€CCÍón de Ciencias histó' 
ricas: Reforma monetaria de los reyes católicos, por Antonio Vives. — 
Coellar, por G. de la Torre de Trassierra. — Epigrafía arábiga. Frag- 
mento de lápida sepulcral, descubierta en Lorca (Murcia), por Rodrigo 
Amador de los K\os.^=zSección de Bellas Artes: Las tapicerías df*. la Ca- 
tedral de Burgos, por Vicente Lampéréz y Romea.— Noticias para la 
Historia de la Arquitectura en España, por Pedro A. Berenguer. — Re- 
trato de doña María Luisa de Parma, reina de España, por Ramón de 
Morenes. — Jerónimo de Van Alten, el Bosco, por el Conde de Cedillo. 
zzrSVrriVn O^í/t//: La sociedad de Excursiones en Octubre y Noviem- 
bre. — Láminas sueltas. (Monedas de tipo antiguo y moderno de los 
Reyes Católicos. — Retrato de doña María Luisa de Parma, obra de 
Mengs. — Firmas de pintores españoles.) 



Boletim da Real Associagáo dos architectos civis e archeo- 
logos portugaezes.— N.^ 10. 3.' serie, año de 1897. — Tomo V1I.=: 
Dedicatoria escripia no exemplar especial do elogio histórico de J. P. N. 
da Silva, etc. Visconde de Alemquer. — Congresso nacional de archi - 
tectura e de archeología. — Museus archeologicos provinciaes o tnuseu 



. • ^ - 



-( 502 )- 

eborense.' — D. Francisco Gomes do Avellar. Copia de dois artigos de 
visita^áo de S. Ex."»» Rv,«* o Sr. D. Francisco Gomes a Egreja de 
Santa Maria de Silves com acre censura as vexatorias deturpa9áes pra - 
ticadas nos detalhes architectonicos de tam preciosa fabrica. — Instruc • 
^áes que deverfto observar os inspectores da repara^Ho das estradas. — 
Impressas nesta Cidade de Faro por D. José Maria Guerrero á 10 da 
Abril de i8og. — Os Vieiras. — Carri!h5es, — As aiítigualhas na pauta das 
Alfandegas. — Noticias archeologicas extrahidas do «Portugal antigo e 
moderno» de Pinho Leal, com algumas notas e indica^oes, por E. R. 
Dias. — Alvará de D. Jofls V sobre os monumentos antigos. Visita á 
Evora dos engenheiros socios da Associa^fto dos Engenheiros civis 
portuguezes en 5 de Junho de 1897. Discurso de S. Ex* Rev."»» o 
Sr. Arcebispo de Evora aos engenheiros excursionistas por occasi^o 
da sua recep^Eo no pa<po ar'^hiepíscopal de Evora.— Mosteiro de Sfto 
Salvador de Grijo, por José Pinto da Siha Ventara. 



O Archeologo Portnguez. — Maio e Junho de 1897.— Vol. III,- 
N,* 5 e 6. — Museu Eihnologico Portugués. O «Castello» de Rebor- 
daos. — Bibliographia. — Museu Municipal de Figueira da Foz. — Moedas 
romanas achadas em Agnrez. — Lapide romana de Villa Boira — Acqui- 
si^Ses do Museu. Ethnoiogico Portugués. — A torre de Menagem de 
Bragan^a. — Moeda de Salacii. — As ruinas da Devesa de Villa Nova. — 
Padre Joaquim José da Rocha Espanea. — O territorio do antigo castro 
de Ovide. — Noticias varias,— A respeito de Conimbriga. — Duas povoa- 
^Ses mortas. — Extractos archeologicos das «Memorias parochiaes 
de 1758. — Museu Municipal de Braganza. —Estudios sobre Troia de 
Setubal. (Ilustrado con siete grabados.) 



Bulletino della Commissione archeologica comanaie di Roma. 

Anno XXV. — Luglio Setiembre. 1897. — Statue muliebri vestite di pe- 
pío, Lucio Mariani. — Gli obelischi egiziani di Roma, Orazio Marucchi. 
— Salle mura romane attribuite all'epoca dei Re, Giovanni Pinza. — 
C. Cilnius Maecenas. V. Spinazzola -Noticie di recenti trovamenti di 
antichita, G. Gatti. — (Láminas y grabados en el texto). 






-( 503 )- 

Balletin de la Societé 4rchéoIogique de Nantes et du dé- 
partement de la Loire inférieure. — (Tora. 3S-An. 1896-1" semes- 
tre.) — Extraits des procés-verbaux des Séances. — Discours de M. de la 
Nicolliére, — Allocution de M. le Meignen. — Rapport sur l*établissement 
de Deas sur la Uanslation des Relíques de Saint Filibert et sur 1^ age 
de l'église de Saint Pkiilbert de Grandiieu, par Léon Maitre. — Eglise 
Saínt-Similien de Nantes. Rapport et observalions de Mr. León Maitre. 
— A propos de rhístoire de Bretagne de M. A. de la Borderie, par 
M. H. le Meignen. — Lettres de la Cour sur rétablissement de la Fon- 
derie d'Indret: Notes sur le professeur d*hydrographie et la peche á 
Nantes en 17771789, par M. de la Nicolliére Teijeiro. — Fouilles du 
tumulus d*Avalleu9 en Plémy (Cotes du Nord), par M. Arihur Mart n. — 
Souvenirs du statuaire Lemot y de Clisson, par Mr. Charles Miarionneau. 
— (Láminas y grabados en el texto.) 



Bulletín de la Sooieté Neuchateloise de Geographie. (To- 
mo IX, 1896 97.)— Les Suisses en dehors de la Suisse. Rapport presenté 
au Congrés des Sociétés suisses de Geographie réuni á Saint Gall 
les 22, 2^ y 2\ aoilt 1895, par Th. Zobrist. — Comment dirige t-on un 
navire? par Philippe Loretz — Voyages en Abyssinie, 1889-1895, par 
Víctor Buchs. — ^t'art divinatoire ou la Science des osselrts chez les 
RoDga de la Baie de Delagoa, per Henri A. Tunod. — Notice sur les 
Bushmen, par Frédéric Cristol. — Du lac de Tlsle ala Crosse au Fort 
Qarlton (Basse Saskatchewan), par Emile Petitot. — Moeurs, coutumes 
et superstitions des Ba*Souto, par E. Jacottet. — Le Xingú paraense. 
Explorations d'Hcnri Condreau. Traduction inédite du portugais, 
per C. A. Philippin. — D' un Atlas a échel'e uniforme proposé par 
Georgcs Guyou et Élisée Reclus. — Sur la répartition des organismes 
inféneurs á la surface de quelqaes lacs suisses, par Eugéne Pitard. — 
Lettre de Nansen. — Rapport sur la marche de la Société Neuchateloise 
de Geographie, pendant Pannée de 1895, presenté par M. James Colin, 
président. — Bibliographie. 



-( 501 ¡ - 



SECCIÓN OFICIAL 



En la Junta fifeneral ordinaria, prescrita por el art. 29 del Re- 

f lamento de la Arqueológica, celebrada el día 11 de Noviembre 
e 1897, fueron eleg-idos para componer la^ Juntas Directiva y 
de las Secciones por durante el bienio de 1897 99, los sigfuientes 
señores: 



JUNTA DIRECTIVA 



Presijiente: 
Vice Presidente: 
Secretario 1/: 

ídem. 2.^ 
Bibliotecario: 
Tesorero: 
Contador: 
Vocales: 

« 



O. José Puigg-arí. 

D. Joaquín de Gispert. 

1). Pelegrln Casades y Grama! x»*í=. 

D. Ensebio Fina y Girhau. 

D. Guillermo J. de Guillen GarcÍH. 

D. Juan Llopis y Bofill. 

D. Julio Vintró. 

D. Juan Cardón a, 

D. Alfredo Gaza. 

D. Migruel Sastre. 

D. Francisco Llorens y Riu. 



JUNTAS DE SECCIONES 



de PUBLICACIONES.— Secretario: 
« Vocales: 

de EXPOSICIONES.-SecreUrio: 
« Vocales: 

de EXCURSlONES.-^SecreUrio: 
« Vocales: 

« «'< 

de FOTOGRAFÍá.-^ecretario^ 
« Vocales: 



« 



« 



D. Joaquín Miret. 

D. Jaime Audreu. 

D. Jaime Olivar. 

D. Carlos de BofaruU. 

D. Manuel Bilan. 

D. José Pascí^. 

D. Norberto Funt y Sagoé, 

D. Antonio Gallisfá. 

D. Heriberto Barallat. 

D. José Font y Gumá. 

D. Luis Golomer. 

D. Juan Bta. Pons. 



Se suplica á los señores que se hayan suscrito á esta Revista 
y á los cuales se remitió el recibo de suscripción para el año que 
empieza en I,"" de Cclubre de 1897 y lertnma en 30 de Septiembre 
de 1898, se sirvan remitir á la Dirección de la Revista el importe 
del indicado recibo, á fin desque no sufra entorpecimientos lá re- 
gular administración de la misma. 



REVISTA 



DB LA 



ISOClíSIÍI-lETÍSTIEI-iEQimíSlCi-BMOnSl 






Año 2 ° Marzo -Abril 1898 Núm. 7 

•»' — — — ■ ••• 

••'5T(»(9^'» 



ESTUDIOS EPIGRAFIOOS 



De fraudibas granatensibus olim Batís mihi 
videre exposuisBe. Tamen naper eztítit qoi 
fraudibos dadmn a iudioibus tam eoolesiastiois 
quam profanis damnataa esse^ aut ignorare 
reverá, aut ignorare se fíngeret Joaephus de 
Ramos López, librumqae ederet^ El Scmro 
Monte de Granada, in que frandes illas omnes 
ineptissime repeteret, defenderet, explicaret 
maiorem inde Bcclesisd gloriam redonda ta< 
ram esse persuaderet. 

C. I. L. II. Sapp. p. 883. Berolini 1892. 

&CE pocos años escribía en Berlin estas justísimas 
palabras el profesor Hübaer, marcando un incom- 
prensible retroceso en nuestra cultura clásica y 
en nuestra providad literaria: «De las falsifica- 
ciones granadinas me parece haber dicho antes, en 1869, lo su- 
ficiente; sin embargo no hace mucho se ha (presentado un 
don José de Ramos López, que ignora verdaderamente, ó ha 
fingido ignorar que aquellas falsedades han sido condenadas 
hace tiempo por los tribunales tanto civiles como eclesiásti- 




-( 5o6 )- 

eos, y ha publicado un libro. El Sacro Monte de Granada^ 
en el que ha repetido, defendido y explicado todas aquellas 
absurdísimas falsificaciones en la persuación que habían de 
redundar en mayor gloria de la Iglesia > 

El libro señalado á la vergüenza pública por el sabio epi- 
grafista germano es en efecto de lo más estrambótico que ha 
podido escogitarse en las postrimerías del siglo xix; si su 
autor hubiera procedido por ignorancia habría sido su osadía 
inusitada y si hubiese fingido ignorar pudiera haber sido á 
impulso de la más ridicula hipocresía ó de la más desmedida 
petulancia f cualidades las tres que estoy muy lejos de atribuir- 
le, tanto más cuanto que ni le conozco ni jamás oí su nombre 
hasta que no vi en Granada mismo anunciada su obra. Me 
. apresuré á adquirirla á poco de publicada y comencé su lec- 
tura con sumo interés, creciendo mi asombro á medida que 
iba pasando las páginas de aquel pequeño volumen, que en- 
cerraba un sangriento sarcasmo contra lo más sagrado que 
puede haber para el cristiano fervoroso y no fanático. Recor- 
dando que con el fin de celebrar un fausto acontecimiento 
granadino se había hecho reimprimir en 1883, con torpe 
Hcuerdo, cierto libro de Heredía Barnuevo estampado en 1741 
y duramente censurado en 1777 en la Causa sobre las falsifi- 
caciones de la Alcazaba de Granada, (1) conjeturé que acaso 
se había querido no más que dar á conocer algunos de los 
papeles que por esta última fecha tenían escrito don José Mo- 
reno y don Juan de Aragón y Juzgando que todos los prebenda- 
dos tienen cargo de defender su comunidad^ {2) contra quien 
impugnaba con mesura y sana crítica (3) las leyendas falsas 
de plomo condenadas antes por Papebroch y Muratorí (4) como 



(1) Razón del Juicio, p. 191. 

(2) Ibidem, p. 309. 
(8) Ibid. p. 309 á 814. 
(4) Ibid. p. 812. 



— { 507 )— 

mucho antes por la Santidad de Inocencio XI. "* (1). Pero muy 
pronto se disipó mi duda teniendo que reconocer á pesar mío, 
que en las cuevas del Monte de Valparaíso, que todo lo debe 
únicamente á los falsificadores hasta el sobrenombre de Sacro^ 
aún flotaba el espíritu arahisante de los mal convertidos mo- 
riscos Miguel de Luna y Alonso del Castillo, que encarnaba de 
una en otra generación en algunos de los Capitulares de 
aquella Casa, asentada sobre cuatro roiulcnes, como en un 
arranque de enérgica providad literaria los llamaba con viril 
entereza en el siglo pasado el virtuoso prebendado de aquella 
Colegiata don Andrés de Mendiola (2). Siento ciertamente 
que semejantes letreros mal grabados en una materia y con 
unos caracteres que jamás usaron para sus epitafios sepul • 
erales los más antiguos cristianos, constituyan las primeras 
páginas de este libro desdichado, porque me obliga á fijar de 
nuevo la atención en una superchería, que casi tenía olvidada. 
¿Qué diría el novel apologista de estos plomos si se le 
asegurase que en la ignorada gruta, de cierto Carmen, de en- 
marañado acceso, en las pintorescas angosturas del Darro, ha- 
bía aparecido á deshora una ]gran plancha de bronce muy 
oxidada por cierto, en la que se veía grabada claramente en 
gallardas letras augusteas esta peregrina leyenda? 

Cibus coctus per médium ignem^amoricis Luna et Castello, Divi 
Mahomae discipulis, mauducatus est ín hoc locoilipulitano electus 
ad huno efectum sub Capitis Vaccae potentatu 

exclamaría en seguida, como si lo viera, hecho un energú- 
meno, que ni lo que se decía en semejante Cartelón era 
cierto, ni Cristo que lo fundó, ni aquel latín era del primer 
siglo de la Iglesia, sino de un domine chapucero del decimo- 
sexto; y esto por lo del Caput Vacae, Pues lo mismísimo digo 



(1) Ibid. p. 297. 

(2) Ibid. p. 809. 



-1 508 )- 

yo y por ideáticas razones de sus caatro asendereados pío 
mos; y vamos á cuenta: 

1.' Lámina. Tira de plomo, de 62 cent, de largo por 6 de 
ancho, aparecida el 21 de Febrero de 1595. 

Corpus ustum divi Mesitionis martjris, pasus est sub Neronis 

imperatoris potentatu. 

Señor Presidente de mi alma, ¿este corjms ustum en vez de 
olerle á santidad, como le huele el señor Pastor de los Cobos 
no le huele á morisco que trasciende? Si el ^í^rji^o estaba que 
mado no quedaba ya cuerpo alguno sino ceniza, hablando á lo 
pagano, ó restos como solían decir los cristianos hacia el si- 
glo VII.® (1). Para que se pudiera dar el nombre de Corpus á 
lo que quedaba allí en aquella cueva era preciso que el tal 
cuerpo hubiera sido chamuscado ó cuando más tostado y por 
eso debió haberse escrito corpus tostum; pero nunca ustum; 
además que aun así y todo la frasecita no puede resultar más 
anticlásica y ramplona. Sin embargo, no es tan al)surda 
como el divi aplicado aun mártir acabadito de morir— eso no. 
Mi antiguo é ilustre amigo el Comendador de Rossi ha en- 
señado hace tiempo que los cristianos no usaron de la pala- 
bra divus sino ya tarde y raras veces en sus inscripciones, 
cuando se trataba de la apoteosis imperial, no considerada 
como una solemnidad religiosa sino únicamente como una 
distinción civil, (2) sin que se pueda presentar una leyenda 
cristiana del primer siglo en que se llame divUrS á un már- 
tir, ni aun muy posterior en fecha, registrando la copiosa 
Colección ya citada de Rossi, como no se ha ocurrido á 
nadie llamar B-^atísimo padre á Augusto porque ínéPontifex, 
si bien á Oliveira Martins se le haya antojado denominar al 
Papa el Califa Roma en su historia de la civilización ibérica^ 



/ 



(1) I. H. C. 88. 

(M R088Í, I . C • V. R . I • p. X. XI 338 y 339. 



— ( 509 )— 

(l)qudes máá bieaunacopilacióa de excentricidades persona- 
lísimas, sin fundamento serio en que apoyarse á no ser en 
su mera fantasía. 

Mesitcnis mariiris ¡Cuanta falta está haciendo á su pa* 
ternidad el liaber hecho un viajito á Roma y visitado, antes 
de haber escrito su obra, cualquiera de las Catacumbas de la 
capital del mundo cristiano! En estos extensísimos subterrá- 
neos hubiera encontrado numerosos lúculos sobre cuyas lápi- 
das no aparece escrita nunca semejante calificativo venerando, 
y cuando en algunos de ellos se encierran los restos de cual- 
quier testigo de la fe, sacrificado por el paganismo, son la pal- 
ma y el vaso teñido con su sangre los signos certísimos de qtce 
aquellas sean las verdaderas reliquias de un sanio mártir^ al 
menos como en el siglo pasado lo definía la Congregación de 
Ritos (2). La» impugnaciones deque ha sido objeto este decre- 
to por parte de eminentes sacerdotes confirma más que otra co- 
sa que en estos epitafios cristianos de los primeros siglos no 
se veía la palabra martyr ni maríyrium^ cuando ron tanto 
interés se procuraban fijar los signos estemos indubitados 
reveladores de las tumbas martiriales. 

Passus est ¿quién padeció? creo que el sentido común y 
la ortografía, nunca el corpícs ustum, á pesar de aparecer 
como el régimen directo de la proposición. Pero pase también 
esta morisqueta^ lo que en realidad no puede pasar es el suh 
Neronis imperatoris potentaiu. Si hubiera sido posible que 
el hijo de adopción de Claudio con elgeniesito que Dios le ha- 
bía dado, hubiera oído esta palabrita depotentaltcs aplicada á 
su imperio, no me parece que se habría contentado con que- 



(1) p. XXXIII. 

(2) Cmn de notis disoeptaretar ex quibus verae Sanctorum Martjram reli- 
qaiae a falsis dígoosoi possint eadem SaDcta Congregatio oensuit palmam et 
vas iUoram sangaÍDe tinctara pro signis certíesimis habenda esse. — Roma 10 
de Abríl de 1668. 



-( 5IO )- 

mar parte de Roma, para labrar sobre aquellas ruinas su céle- 
bre domus aurea^ achacando el incendio á los cristianos por 
gusto de martirizarlos á su sabor, (1) sino que hace bajar de 
Corduba al Presidente de la Ulterior, ordenándole que pegue 
fuego inmediatamente, sin dejar piedra sobre piedra, á Ilibe- 
ris á Oarnata^ á Nativola y á Ilipula, esos cuatro cascos pre- 
ciosímos de la expléndida Granada, forjada por los sapientí- 
simos geógrafos del Castellum Sacrum^ donde se hablaba un 
latín tan pésimo. 

En resumidas cuentas esa tira de plomo malhadada no 
contiene el epitafio de un cristiano del siglo primero de la 
Iglesia, porque ni está escrita en latín, ni se ajusta al for- 
mulario de la época (2). Registrando la erudita obra de otro 
ilustrado amigo mío, el doctor Zeigmeister, profesor de la 
Universidad de Heidelberg, encuentro en el apéndice de 
Schoene (3) una serie de rótulos, de los que he visto varios 
en las Thermas de Pompeya, puestos sobre algunas ánforas 
destinadas á guardar cierto precioso vino añejo, en los que 
se fija el nombre del líquido, su procedencia y la fecha en 
que fué encantarado 

SVR. FABIÁN 

IMP. VESP. IV. eos 

vino Surrentino, del fundo Fabiano^ embasado siendo el 
emperador Vespasiano cónsul por cuarta vez— es decir, el 
año 72 de J. C— (4) y sobre una leyenda análoga está calcada 
la granadina, que resulta un cartelón indicando lo que el 
recipiente contiene— í/or^í^<? ustum--^M procedencia— ¿ífí 



(1) Salp. Sev. Sao. Hist. II. p. 96 ed. elzeviríana. 

(2) Ro8FÍ. I . C • V . R . I . p. 1 et seqq. 

(3) GIL. V. 2553, 2556. 

(4) CIL. T. 2556 yéase también el 2553 Fau8(tínam) Ti(berio) Olaadio 
quartnm, L(aoio) YiteUio tertiam ooii8(iiUbu8), qae corresponde al 47 de J. C. 



-( 511 )— 

Mesitonis martiris--y la época del embase— ^¿w^íí^ est suh 
imperatoris Neronis potentatu— Con lo cual resulta que tuvo 
mucha razón el sincerísimo canónigo Mendiola— 

2.* lámina encontrada el 21 de Marzo de 1895 (1), con poco 
más de 53 centímetros de largo por algo más de 11 de ancho. 

Anno secundo Neronis imperii Marci kalendis. 

Pasus estmartirium in hoc loco illipulitano, electus ad hunc 
efectum. 

Sanctud Hiscíus, apóstol! Jacobi discipulus, cum suisdiscipulis 
Turilo, Panuncio, Maronio, Centulio. 

Per médium ignem, inquo vidi ambusti fuerunt, aeternam vi- 
tam petentibus transívere.Ut lapides in calcem conversi fuerunt. 

Quorum pul veres in buius sacri mentís cavernas iacent. 

Qui ut ratio postulat, in eoruiMoiemoríam veneretur. 

Ante todo me ha de dispensar el muy ilustre prebendado 
sino sigo su versión, que es la de Pedraza, porque al aceptar 
ésta sufre algunas distracciones, que no tengo la presunción 
de corregir ni mucho menos, sino solo la intención de señalar 
mis dudas y vacilaciones sobre ellas. 

^Fn las calendas de Marzo del año segundo del imperio de 
Nerón%, No era esta la manera de fijar las fechas que tenían 
los romano?, porque los emperadores no fueron los magistra- 
dos eponimos, sino los Cónsules, como en Atenas los Arcontes; 
sin embargo^ como en el Evangelio de San Lúeas (2) se lee 
Anno autem quinto dédmo imperii Tilerii Caesaris^ de aquí, 
ó del misal romano, donde se repite la frase, tomó la suya el 
morisco Luna, solo que en su ignorancia le pareció mejor es- 
cribir Neronis imperii en vez de imperii Neronis y sobre todo 
traducir al pié de la letra la frase, en las calendas de Marzo, 
Marci Kalendis^ en vez de usar la forma más correcta, que 



(1} Bl Sr. Ramos López en bu citado libro, p. 28, dioe qae tenía iguales 
dimensiones que la anterior, y Pedraia, hist. ecles., fol. 267, vto. que medía casi 
tres cuartas de largo ó 23 pulgadas y de ancho cinco. 

{2> 8.10. 



-( 512 )- 

desconocía sin duda, Kalendis Martiis ó Kalendas Mar- 
tias. (1) 

^Padeció maririo. Semejante indicación no se ve escrita 
en inscripción alguna cristiana de los primeros siglos, de fe- 
cha cierta como las registradas por Rossi en su expléndida 
colección; pero pudo usarse en las actas martiriales (2), por 
ser documentos privados, que no estaban á la vista de los 
paganos, aunque no en la época neroniana, con tanta más ra- 
zón cuanto que es muy sabido que la cruz misma no apareció 
sino muy tarde en los monumentos cristianos como símbolo 
de nuestra redención. 

«En este lugar ilipulitan^^^ los romanos df'cían hic sities 
est, como fórmula sepulcral común; pero no usaban de este 
demostrativo en general para designarlo que se estaba viendo. 
Luna había leído sin duda en alguna catedral el targetón que 
suele aun decir: hic est choras y le pareció muy expresivo imi- 
tarlo en la indicada forma, elegido para este fiUy frase tan bur- 
da que solo pudo ocurrirse á un desdichado morisco, que para 
ganarse el pan ponía su magin en prensa, queriendo expre- 
sar cosas, que ignoraba, en un idioma que no sabía, pero sin 
embargo, electus ad hunc efectum. 

<íjSan Hiscioj^ ¿quién lo había canonizado si acababa de 
morir achicharrado? ¿Era que los varones apostólicos tenían 
por sí mismo esta suprema facultad pontificia para con sus 
maestros al menos? No lograron semejante fortuna los Evange- 
listas, á pesar que dos de ellos, San Mateo y San Juan, fueron 



(IJ Salp. SeT. Hist. Sacra, p. 94 edit. elserir 1648. Sab hoo Herode, 
anuo imperii eiun tertio et XXX Chriatua nafcas est, Sabino et Rufino oonsali- 
bus VIII Kalend. lannuarias. —Si hubiese tenido Miguel de Luna presente si- 
quiera el citado pasaje de este historiador eclesiástico del siglo y.°, ó le hu- 
biesen tenido sus inspiradores no hubiera redactado el aludido período, como 
lo hizo. Eq algunas actas sinceras se lee sin embargo, Kalenda9 AugusH, Rui- 
narte edit. prim. p. 19. 

(2) Ruinart edit primera, p. 28 et passim. 



-t: 



-( 513 )- 

Apóstoles y de los otros, San Marcos, discípulo de San Pedro, y 
San Lúeas de San Pablo. En el texto original de esta parte 
del Nuevo Testamento se llama el Evangelio de los primeros, 
£'ata Maíthaion y Kata loannen^ que en la Vulgata, apare- 
ce vertido al latín por secundum Matihaeum y secundum 
Foannem^ y eso que San Jerónimo hacía su versión en el 
cuarto siglo. Y aquí entra un período difícil de traducir, que 
(íom\exíZdi. per médium ignem y termina en íransivere, que 
Pedraza vierte «pasaron á la vida eterna por medio del fuego 
en que fueron quemados vivos» (1) y que repite sin altera- 
ción alguna el último apologista ilipulitano de semejante 
desatino ¿Y con el peteiitihus^ que no figura para nada en la 
traducnón, qué vamos á hacer, señores Pedraza y compañía? 
Con permiso de tan ilustrados intérpretes deberé indicar que 
per médium ignem no puede ser por medio del fuego sino para 
Luna, porque médium es un adjetivo que concierta con ignem 
en género, número y caso, significándolos el fuego medio Si 
médium fuera el sustantivo neutro que equivaliera á centro 
entonces per médium correspondería á la cuestión qua del mis 
mo verbo equivaliendo á ^pasaron por el centro al fu^go en 
que fueron quemados vivos con los que pedían la vida eternai^ 
porque no hay otro sitio en que colocar el peteníihus^ Se me 
dirá que este es un disparate en castellano, á lo que contes- 
taré que lo es en efecto; pero que la culpa está en que en la- 
tín es otro mayor. Si el devoto prebendado de Valpartiso en 
vez de repetir al pié de la letra la mala traducción de Pe- 
draza de estos dos plomos las hubiera revisado y retocado 
como retocó algo la de los dos de que me ocuparé después, 
hubiera comprendido desde luego que eran demasiadas tonte- 
rías acumuladas en tan corto documento. (2) Y sigue el texto: 



(1) Pedraxa, hiat. eoles, fol. 267, Tto. 

(2) Los epígrafes paganos traen la frase VI* IGKIS' AP8VMPTVM ó 
bien C0N8VMPT. OteHí, 1002, 1909 y III p. 107 y 165, pero ^\per médium 
ignem estaba reservado para Luna en el siglo XVI y en Granada anioamente. 



-< 514 )— 

y Fueron convertidos en cal como las fiedrash ¡Jesucristo 
nos asista y su Madre Santísima! Que Hiscio, Turilo; Panun- 
cio, Maronio y Centulio, quemados vivos se quedaran trans- 
formados en cal, como si hubieran sido un montón de piedras, 
es una evolución de la especie humana que ha escapado á la 
perspicacia del mismísimo Darwin. 

^Cuyos polvos yacen en las cavernas de este Sacro Montéis ^ 
y vuelta al adjetivo demostrativo hic, haechoc, ¿No estima el 
perspicuo apologista contemporáneo que pulveres no son ce- 
nizas como traduce Pedraza y que son demasiados polvos> 
habiendo bastado que el morisco se hubiese contentado con 
el singular, el polvo de los cualesl Pero prosigamos adelante: 

^El cualf como pide la razón^ sea venerado en memoria de 
ellos» in eorum memoriam no es en su memoria como quiere 
Pedraza, sino como lo dejo traducido; pero de cualquier modo 
esta frase como la de ut ratio potulat, hubiera causado lá- 
grimas amargas á San Jerónimo si en el siglo cuarto se hu- 
biera acertado á descubrir dicho plomo y alcanza á conocer- 
lo; Dios en su infinita misericordia evitó que los últimos años 
de la vida del sapientísimo anciano fuera amargada con la 
lectura de este texto, reservado para días más felices como el 
21 de Marzo de lb95, fecha gloriosa para Ilipula, porque en 
ella y por virtud de este tal plomo maravilloso trocó el nom- 
bre vulgar y degenerado que llevaba de monte de Valparaiso 
por el de Mons Sacer conque fué galardonada por el insigne 
Luna y conserva agradecida al morisco poliglota. (1) 

Pero antes de pasar adelante bueno será fijar de una vez 
por todas la fecha de este rótulo y de los demás de que 
habré de ocuparme. Según Suetonio, murió Claudio el tres de 



(1) Ni aun en esta denominación faé Luna original sino que la oopió de 
otro apócrifo, en el cnal se habla de un monte cerca de Compostela, que se lla- 
mó Mons Sacer y por haberlo parificado los discípulos de Santiago. E. S. xix. 
p. 28.— 



-( 515 )- 

los idtis de Octubre, cuando eran Cónsules Asinio Marcelo y 
Aciüo Avióla, (1) 6 lo que es lo mismo, el 13 de Octubre del 
54 de J. C. y aunque añade el citado biógrafo que la muerte 
se tuvo oculta hasta que el sucesor no tomó sus precauciones; 
podrá sin embargo decirse sin temor de equivocarse, que 
desde mediados de Octubre del 55 basta igual fecha del 56 
debió correr el segundo año del imperio de Nerón y que las 
calendas de Febrero, de Marzo y de Abril correspondieron al 
primer día de cada uno de estos tres meses del año de 56, 
cuando eran cónsules Q. Volusio Saturnino y P. Cornelio Scip- 
ción, no pudiendo atinarse porqué capricho dejó pasar Luna 
un mes exacto entre cada cual de lastres quemas^ que regaló 
para su regocijo á los ilipulitanos del porvenir. Pero me 
parece que basta de comentarios, pues que nos espera otra 
tira plúmbea no menos interesante. 

3.* Lámina encontrada el 10 de Abril de 1595, que te- 
nía (2) cincuenta y un centímetro de largo por poco más de 
nueve de ancho. 

Anno secundo Neronis imperii kalendis Aprilis pasus est mar- 
tirium in hoc loco illipulitano divus Theslphon, dictus priusquam 
converteretur Abenatbar, diví Icobi Apostoli discipulus, vir lit- 
teris et sanctitate preditus, plumbi tabulis scripsit librum illum 
fundamentum eclesiae appellatum 
et simul pasi sunt sui discipuli dius maximinus, luparius 
quorum pulvis et líber sunt cum pulveribus divorum martirum 
in huius sacri montis cavernis 
in eorum memoriam venerentur 
g. c. p. c. florenti iliberritani 

Dejando á un lado los groseros errores ortográficos, que se 
repiten constantemente en estos cuatro epígrafes falsos, y 
prescindiendo de las reiteraciones de las garrafales inepcias 
que se han señalado en las tiras anteriores, solo haré constar 



(1) Snet. in Claud. 45. 

(2) Según Pedraza, 22 pulgares de largo y cuatro de ancho. 



-( 5i6 )- 

las particularidades más salientes de la que voy á examinar, 
apartándome también de la versión de Pedraza, correjida por 
el Sr. Presidente, por ser en algunos pasajes diminuta. 

€El divino ThesiphoUf llamado Aienathar, antes que se 
convirtiera, varón notado por su literatura y sanOdady escri- 
bió en tablas de plomo aquel libro llamado Fundam^ento de la 
Iglesias, Por supuesto que en este rótulo como en todos los de 
más, y lo mismo en la relación de Patricio del pergamino tur- 
piano, de que se hablará después, hay que prescindir no solo 
de la ortografía sino más que nada de los giros moriscos mal 
latinizados, como plumbi tabulis y librum illum; pero no se 
puede por menos que hacer notar los absurdos de más bulto. 

Divus Thesiphon y divus Jacobus no equivalía en primero 
de Abril del 56 de J. C. á San Thesiphon ni á San JacóbOj 
como el dimes Julius y el divus Augustus de la misma fecha^ 
tan repetido en piedras de la época, nadie lo traducirá por 
San Julio ni por San Augusto, sino únicamente por divino. 

Que Thesiphon hubiese sido un moro que había escnto en 
árabe y en planchas de plomo el Fundamento de la Iglesia^ 
es una verdad como un templo, en tanto cuanto aquel nombre 
era el seudónimo, que había querido tomar Alonso del Casti- 
llo, que bajo el de Abenathar tuvo la modestia de llamarse 
divino^ docto y v^irtuoso. ¿Pero que libro fué este? El primero 
que condenó Inocencio en su Bula de 6 de Marzo de 1682 
atribuido falsamente al Apóstol Santiago ó d su discípulo 
Tesifon, siendo antes bien pura ficción humana inventada 
en daño de la fe católica y efi oposición al texto de la Sagrada 
Escritura^ á la exposición délos Santos Padres y d las prac- 
ticas de la Iglesia, como lo definen elocuentemente las citadas 
letras pontificias. 

No dudo que el ilustrado presidente ilipuütano habrá leí- 
do, antes de publicar su libro, el pequeño tratado de teología 
morisca que con el nombre de Fundamentum Ecclesiae, sive 



-(517 ) - 

Hde% escribió en árabe Abenathar, tíJÍ/úr^Thesiphon, el cual 
escrito no es otra cosa, según su autor asegura, que el extracto 
de las Actas de un concilio celebrado por los Apóstoles, en el 
que se reconoció unánimemente \di supremacía y la infalibili- 
dad delPontiñce, » xtracto que Santiago mandó escribir al ára- 
be Abenathar, postquam conversus Thesiphon. Y siendo atí ¿co- 
mo ha podido dar por genuino, aun prescindiendo de las redicu- 
lecesde sus giros, el tercer plomo del Monte de Valparaiso? Si 
lo estima verdaderamente escrito por un varón apostólico en 
el primer siglo de nuestra era, debe considerar que es cierto 
cuanto su leyenda contiene y de consiguiente confesar pala- 
dinamente que se han engañado dos Papas ilustres; Inocen- 
cio XI.® al condenar por falso y mahometano el escrito de Abe- 
nathar, y el inmortal Pió IX definiendo en el Concilio va- 
ticano la infalibilidad pontificia, cuando resultaba ya recono 
cida y proclamada por los mismos Apóstoles. Pero si esto es 
á todas luces absurdísimo, no hjxy otra salida posible que re- 
conocer paladinamente la falsedad de esta tercera tira de 
plomo. 

Al final de tan desdichada leyenda aparece un renglón úl- 
timo, cuya primera parte se compone de cuatro letras aisla 
das G C. P. C de las que en vano sería buscar la clave de su 
interpretación en ningún siglario de los conocidos por copioso 
que fuera porque se la llevó al paraíso de Mahoma el docto y 
mnto varón Abenathar, dejando con un palmo de narices á 
los amazacotados eruditos que del décimo sesto al octavo se 
empeñaron en descifrar semejante enigma. Con este motivo 
se presenta desde luego á la memoria el nombre de otro de 
los chapuceros falsificadores granadinos de la época, el insig- 
nísimo Bermudez de Pedraza, cuyo mote me creo en el deber 
de justificar. En el año de 1608, once después de la aparición 
de la lámina mesitoniana publicó su primer libro titulado «n- 
tigüedad y excelencias de Granada^ dando cuenta detallada de 



-{ 5i8 )- 

las invenciones de Valparaíso. A la sazón no era mas qué un 
modesto abogado de los Reales Consejos de S. M.; pero así y 
todo llevado de su celo fingió, torpemente por cierto, que ca- 
be la Cartuja junto al arroyo de Beiro había una media pie- 
dra puesta por IlUberiá al emperador Vespasiano en memoria 
de la victoria que hubo de los judíos ^ cuando destruyó a Jeru- 
salém, (1) siendo el primero que da la noticia y el único que 
soñó haber visto la tal piedra. Treinta años más tarde cuando 
en virtud de sus reconocidos méritos en defensa de las ficcio- 
nes moriscas había conseguido la dignidad de Tesorero en la 
Catedral metropolitana, saca á luz su historia eclesiástica^ 
principios y progresos de la ciudad y religión católica de Ora- 
nada^ en la que se desborda su vena inventiva á impulso de su 
agradecimiento. Al reproducir la inscripción que había inven- 
tado al debelador hierosolimitano tiene el candor de escribir 
que esta piedra desmentía á los que dijeron que Granada fué 
fundación de Judíos^ pues ellos no habían de consagrar me- 
moria á Vespasiano en gracia de la conquista y victoria que 
tuvo contra ellos para padrón perpetuo de sus desdichas y (2) y 
alentado por la impunidad se atrevió á acometer otras falseda- 
des de mas bulto, primero la incomprensible leyenda que co • 
mx^nz'^ mutatione opidiy (3) para justificar la proximidad de 
Ilipula á Granada, y la mas imj.ortante de todas la que le plu- 
go dedicar á un Antistio Turpión^ natural de Ilipula también, 
que quiso el voluntarioso prebendado que fuese el que diera 
nombre al almimbar de la mosquita mayor, donde se encon- 
tró la célebre profecía, de que se hablará después, torre que 
desde 1595 es conocida con el nombre de Turpíana, aunque 



(1) Antig. y exoel. de Gran. f. 37, i¿/tb. Pm/i. in hon. hiero$, helii. delit, 
g$n. human. Ifo se necesita ser muy Tersado en epigrafía para reirse de tanta 
necedad. 

(2) Hist. coles, de Gran. fol. 11. 
(8) Hist. celes, de Gran. fol. 26 Tto. 



— ( 519 )— 

el tal Antistio Turpion solo existiera en la mollera de Pe- 
draza (1). Demostrado el porque he llamado á Pedraza falsi 
ficador chapucero, tiempo será ya de indicar las dos interpre- 
taciones que ofrece para la postrera línea de la lápida de 
Abenathar 

G. C. P. C. FLORENTI • ILLIBERRITANI 

En 1608 después de largas meditaciones la interpreta en 
esta forma (2). 

Granatae Condenuatí Per Concilíum Florentínumllliberritanum. 

Treinta años después se arrepiente de su error, no porque 
llegara á saber que el Cuerpo de los decuriones municipales 
no se llamaba consilium^ ni ellos tenían el iv^ gladii^ y por 
la lectura de las actas sinceras martiriales, que no eran los 
llamados á intervenir en tales asuntos, sino porque un su 
amigo íntimo fray Pedro de San Cecilio, mercenario descal- 
zo, creyó más acertado aplicar semejante grupo cifrado, tra 
tando este punto con seriedad, á un San Basilio iliberritano 
inventado por Román de la Higuera en su Juliano, como 
obispo de Cartagena, para lo que bastaba imaginarse, escrita 
en el plomo susodicho, una B antes de las demás letras indi- 
cadas, y así nadie dudaría que todo ello quería decir Basilius 
Ghratia Christi Pontifex Garthaginis Florentinus Iliiherrita- 
ñus; con lo cual, el fraile y el capitular se quedaron des 
cansando después de haber averiguado que un discípulo ocul 
to de San CeciliOy por nombre Basilio, natural de Granada, 
escribió y puso en memoria de este martirio (3), la lámina del 
divino Thesiphon; hecho cuyo descubrimiento pudieron ex- 



(1) Ibidem fol. 26 y 28 vuelto. En el CiL.in. 185 "^ á 187 ^ están condena- 
dos estos tres engendros de Pedraza. 

(2) Pedrasa Ant. y Bxoel. de Granada fol. 40 á 41. Cap. x. 

(3) Pedraza, Hist. ecles. de O ranada, fol. 50 á Tto. 51. 



— ( 520 )— , 

clamar, dándoseles un bledo por la fama postuma, ni por la 
posteridad: 

¡Bella Granada! ¡CaraPatrial ¡Ciudad Florentina Ilipulitana! 

Pero en verdad que anduvo éste torpísimo, pues si á sa- 
biendas fingió haber visto en las márgenes del Beiro la pie 
dra, que aseguró llevaba la ridicula leyenda de Vespasiano, 
no fué sino porque conocía bien que era el resumen de las 
aspiraciones del falsificador morisco, borrar las huellas de lo 
que dejó escrito cierto morazo del siglo XIP, afirmando qne 
Granada era una población judia ^ á la que se haiía traslada 
do la de Iliierísen el año de 1010 de J. C. (1), tratando de 
hacer ver, por el contrario, que la espléndida corte de los Na 
zaritas había sido la genuina ciudad ibérica y el romanizado 
municipio iberitano. Por ello debió interpretar Pedraza, sin 
vacilación alguna, las cuatro letras insólitas del plomo de 
Tesifon:— «En Granada lloraron todos los cristianos florenti- 
nos iliberritanos». (2) 

¡Granatae Cuncti Ploraverunt Ohristiani Floreniini lili- 
lerriíani! 

(Se continuará) 

M. R. DE Bbrlanga. 



(1) Edrisi trad, Dozyet Goegel, p. 247; Marineo Sioulo^ Andrés Nayagero, 
Luís del Marmol y Fernando de Mendoza, vieron las ruinas de Iliberri al pie 
de Sierra Elvira en el mismo siglo XVI.^^ y algunos de ellos las describieron á 
la ligera. 

(2) En la inscripción fa'sa de un obispo de Málaga que apareció en la 
alcazaba de Granada en el siglo pasado con tantos otros apocrítos se leía esta 
otra absurda interpretación. (Razón del juicio n.*^ XX, p. 138.) 

Granatae Condennatus Per Cónsules Florentinos Iliberitanos. 



— 521 — 



LES GÁRGOLES DE BARCELONA 

(Coniinuacié) 



Gárgoles Evangelistes 




¡NTRB la munió de gárgoles estrambó tiques y horri • 
bles per sa figura, que hi há en lo Claustre de la 
Seu, crida la atenció trobarne dues que tant per 
'• sa figura com per los detalls que les acompanyen, 
no poden esser incloses de cap manera entre les gárgoles sím- 
boldel dimoni, deis vicis y passions, molt al contrari, son 
símbols sagrats; donchs una representa á un ángel, ab ricada 
cabellera y llarch ropatge, qui te entre ses mans un llarch 
paper; y la altra un bou ab banjes retorgades y ales d' águi- 
la, qui té entre les potes del devant un paper ó rótol sem 
blant al del ángel. ¿Qui no veu en aquestos dos exem- 
plars los carácters tots deis símbols deis Evangelistes Sant 
Matheu y Sant Lluch? Y *ns acaba de confirmar sa cortesa 
lo fet de trobarse abdues gárgoles en los ánguls O. y E. y ha- 
verhi en los del N. y S. una ágila y un lleó, símbols respec- 
tivament de Sant Joan y Sant March. Podría esser una coinci- 
dencia, pero no ho creyem, donchs la posició está ben mar- 
cada, y es mes lógich suposar que la idea del artista fou ja 
ocupar tots quatre ánguls per los dits símbols, com pera in- 
dicar son predomini, y colocarhi entre mitj á tots los essers 
fantástichs capassos de donar una idea de la lletjesa física y 
moral del demoni y deis vicis. Y semblant barreja no deu 
estranyarnos puix era molt usada, especialment en les obres 
romanich-bisantines. En la iglesia de Poitiers^ per exemple, 
s' hi veu també ais quatre Evangelistes entremitj deis mes 
horribles animáis. 



GÁBQOLES-XÚKS 

SorpréD en grao manera trabar, entremít] deis animal» j» 
citatfl, á gárgoles formades per figures de persones, homens j 
dones, ab la particnlarítat de que qnasi tots van desnúe y en- 
senjant to qne avaj día, en qae tan extesa está la pomografia, 
cap arttBta gosaría esculpir y menos pera edificis religiosos. 
¿A. qné 's den semblant fet? Totbom eab proa que '1 pador 

del sigla 
XV no era 
pas li> ma- 
teix qae '1 
del actaal; 
molt al 
coatrari, 
los artistas 
se preaiea 
• Ilivertata 



Pif XS. — Clauttre de la S 



que avuy 
serien cri- 
ttcades j 
que aleshoree passaven poch menoB que ignorades; basta 
fullejar alguna de les bibhes ó Itibres d' bores deis sigles XIV 
y XV ó be examinar detingudament los adornos d' una cate- 
dral de la mateixa época, pera férsen cárrecb, doachs al co&- 
tat d' una imatje piadosa trobarém una figura iudecent, 
efecte del euperit que ioformava aquella época, qaals mani- 
festacioDS, retrato de son carácter, no bao sigat ben espli 
cades per tots los qui lee han estudiat. 

Tant en uostra ciutat, com per tot Catalunya, semblauts 
llivertats no 's presenten ab lo carácter cni d' altres nacióos, 
sobre tot de Franca, hont se coaserreo obres, priacipalment 



-( 5Í3 )- 

misei'icordies deis chore, que un esperit pudorós ni gosa 
mirar. En nostra Seu bi há, es verítat, alguos detalls una 
mica Ubres que estudiarém en altra monografía (1), pero son 
tots al es- 
terior, no 
b' atrevei- 
xen á en- 
trar en lo 
santuari, y 
si n' hi en- 
tra algún 
petit de- 
tall, s' 
amaga en- 
tre la fos- 
ca, en al- 
gún recó Fig. XXI.— Fatxada déla Audimeia. 

amagat. 

De gáigo- 

les d' hi ha algunes de massa libres, es cert, pero cuasi totes 

pertanyen áedificis civils. 

Jo crech, y mea que crech estich convensut, de que totes 
les gárgoles d' aquest grupo son representacions deis vicia 
ó deis sufrimeuts deis condempnats. 

¿A qué vindría, donchs, representar (Páti-vestibul de la 
Audiencia) un home desnú ab Harguíssima cabellera que ab 
sesmans s' aparta del davant, y ensenya groases pits de dona 
en qual mugró hi ha aferradas dues serps, teniot també la 
meytat posterior de son cós coberta de peí? ¿Perqué s' escal- 
pia (Arxiu de la Corona d' Aragó) á un home ab barba, mitj 
tapat ab una tánica, que no obstant, deiía al descobert ses 



(1) La Caríeatura «n la Seu de Bareelona. (Bd prepuñold) 



-( 524 H 

carnes y groBsoe pitB de dona en loe qae té aferrat á on nen 
desoú, y espressant en sa cara intens dolor? ¿Qoin fí tindría, 
doQchs, colocar en la portada d' ana Iglesia (Sant Pere de les 
Puelles) á ana dona núa, qual meytat inferior ee de qoadrú 
pedo, qae ab la má dreta se agafa nn pit y ab la esquerra á 
una gerp que te entortoUigada entre ses carnes? Semblants 
cumples no deixen Uoch á cap dupte, pero no son los nnicbs; 
á élles devém juntar les al tres gárgoles ab verdaderes senyals 
de desesperació y sufriment, com sois poden teñir los con- 
dempnats en la altra vida. Examinámles. 

En 1' edifíci que actualment es Arxiu de la Corona d' 
Aragó (fatxada de la Pla^a del Rey) s* oviren dues figures 
qual cara desesperada contrasta ab les altres quatre do sos 
costats que riuen y fan mueques les mes estranyes que 's pu 
guen imaginar. La una representa á un bome que porta al 
cap una especie de casquet plá y un lléu ropatje que cobreix 
part de son cós; té ales Uises y ab ses mans s' estira sa Uarga 
barba; la altra es una dona quaei núa que ensenya gro:>so8 
pits y 8' estira ab ses mans la llarga cabellera. Sempre que 'm 
miro aqüestes gárgoles hi veig una representació de la deses- 
peració de nostres primers pares després del pecat; potser será 
unailusió, pero jo no puch formarmen altra idea; com tam- 
poch, de que, una altra gárgola del mateix edifici, que repre- 
senta á un borne cobert desde la cintura per avall ab una pell 
y té en una má un tronch d' arbre y ab la altra s' estira sa 
llarga barba, es una representació de Caín després d^ baver 
mort á son germá. La analogía, quan menys^ es visible y no 
deu ferse cap esforc d' imaginado pera compéndrela. 

Una de les citades gárgoles havém dit que portava ales, 
carácter estrany si bé no es 1' únich^ donchs en la Seu (part 
del carrer del Bisbe) se 'n conserva una que té també ales d' 
águila y ab ses mans s' estira sa llarga barba; y en lo Páti 
deis Tarongers de la Audiencia n^ hi ba una altra, si be aques- 



-{ 525 h- 

ta es meytat dona ab ales per comptes de brassos, y meytat 
booh; esguapay va molt bea pentioada, portaot peojat al 
cotí una especie de medalló: aprop seu e' ovira uDa atrevida 
escultura que, si bé do fá de gárgola doocbs no trau aygua 

com moltes del 
mateix páti, 
guarda relació 
ab les demés y 
per lu tant pot 
esser considera- 
da coma tal; re- 
presentaáunho 
meDÚabuQaeS' 
peciedeturbaot, 

Fig. XSU.— Cíawtr» dt la Seu. , , , 

ales.escuty col- 
tell, ab lo qual 
sembla subjugar á un petit dracb que té sota '1 seu genoll. 
Altres SOD les gárgoles d' aquest género quo 's troben en 
cara á Barcelona, y que, si be no son tan caracteristiques 
com les anteriors, mereixen uo obstaut citarse. En un contra- 
fort de Santa María hi ha un borne dt^snú que avuy te 'I cap 
tapat per una canal de ferro y que per lo tant no pot apreciar- 
se bé; Tora seu hi ha una dona qui ensenya sos pits tot apar- 
tantse la cabellera. Ec ta Seu (carrer del Bisbe) hi bá també 
un home mitj robert ab una túnica que s' estira desesperada- 
ment sa tlarga barba, molt semblaut á un del Páti deis Taron- 
gf-rs. En lo Páti vestibut de la Audiencia hi ha un home que 
tt) les mans posades cap á la esquena, ómellor hont aquesta 
pert BOQ Dom honest, porta Uarga cabellera y te la actitut de 
plorar, á diferencia d' una altre del mateix ediSci (Patí deis 
TaroDgers) que riu y te les mans ficades entre ses cuixes. (1) 



(I) Per prndenoia no* obitoním de pifiar d' algunoB iiidecf di 



-i 5J6 )- 

Resumint, podém dir que dos soa los carácters que sobres- 
surten en aquest grupo de gallóles y que creyém convenient 
fer notar encara mes: en los kómens, V acte de desespero d' 
estirársela iarba, y en les dones, la actiíuí d' apartarse la 
cabellera y ensenyar ses nudeses. 



Gárgoles- caricatures 

Abana de comentar á parlar de les gárgoles caricatures ob 
jecte d' aquesta segona part de nostra monografía, debém fer 
algunas observacions á fí de que no ¿e 'ns jutje malament. 
Quasi tots los autors estrangers qui han trafítat del simbolis • 
me y la caricatura en los edificis de la etnt mítjana, han caí 
gut en estrems 
del tot oposats; 
doncbs, mentres 
los uDB neguea 
tot simbolisme^ 
loB altrea creu- 
ben que lo que 
s' anomena ca- 
ricatura no 's 

deu mes que á : 

la poca tra^a 
deis artistes. La 
rabo nu está ni 

en una, ni altra Fig. IXIII. — Clauítre d» la Seu. 

part, comhavém 

ja dit mes enre- 

ra; tots teñen argumenta per la seva part, pero aquestos sois 

serveixen pera caasos aislats, no formen regla general, donchs 

de tot bi há. 



~( 527 )- 

i 

Molts autors, per exemple, atírmen que les gárgoles que 
acabám d* examinar no son mes que una serie de caricatures 
iundantse en les barrejes de que 's componen y en la acti- 
tut de ses cares; no hi estám conformes, donchs si semblants 
gárgoles son tan grotesques y estranyes, es perqué la fanta- 
sía popular aixís se creya veure ais dimonis, y 1* artista no 
feu mes que copiar. ¿No s* ha tingut sempre al dimoni com 
al esser mes degradat, mes Uetj y horrible de la creació? 
Donchs les imatjes que aixís lo representen ¿podrán anome - 
narse caricatures? Afirmarho fora igual á dir que tot retrato 
es una caricatura. 

Si 1* artista volía representar alguna vegada al dimoni 
tot caricaturisantlo, no ho feya en la forma en que 's troba 
entre nostres gárgoles, sino presentantlo enganyat, despre- 
ciat y fins dominat, per aquells á quí éll volía dominar, des - 
preciar y enganyar. No; ho afirmarém sempre, perqué n* es- 
tém plenament convenguts, les gárgoles ja descrites no son 
caricatures del dimont, sino símhols de éll\ y de símbol á cari 
ricatura hi há diferencia. 

La tendencia á lo burlesch y á la caricatura sembla esser 
un sentiment prepotent arrelat á la naturalesa humana y es 
un deis primers talents desenrotUats per les societats encara 
en estat salvatje. En efecte, lo sentiment del ridícol y 1' amor 
á lo que es agradable se troven ja entre *ls salvatjes y entren 
Uargament en ses relacións ab los demés hómens. Abans 
de que *ls pobles somiassen en conservar la literatura y les 
arts, quan l