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Full text of "Revista Católica"

;/^:..>r> ')^ n 'V V 




S'ñGa'ó 



06(,. 



Regis College, Denver 
DATE DUE 



Oc 5 5Í,, ,2 55 












1 

j 






















































• 









































































Se publica todos los Sábados, en Las Vegas, N, M. 



1 de Enero de 1876. 



le £.1 



XOTICÍAS KACIONALES, 



_ ESTADOS.Ui^liDOS.— Cuatro Vice-Prcsidentes 
cln los Estados Unidos lian_íallecido durante el tiem- 
po¿en¡que cjeician todavía" sus funciones, á saber: 
Jorge Clinton, Abril 1812; Elbridge Gerrj, Noviem- 
bre 1814; W. E. King, Abril 1853;^ Henrique Wilson, 
Noviembre 22, 1875. 

Quince casos de elección disputada ^'ocuparán la 
atención de la cámara en la actual sesión del con- 
greso á saber: Primero y segundo distrito de Alaba- 
ma; segimdo, tercero y noveno de Illinois; décimo ter- 
cero de Indiana; noveno de Kentucky; tercero, cuarto 
y quinto de Luisiana; cuarto de Massacluisetts; pri- 
inero y segimdo de South Carolina; segundo de Vir- 
ginia; octavo de Wisconsin. 

Desde el dia 1". de Enero de 1876 el precio de por- 
te de cartas entre los Estados Unidos y el Japón lia 
sido reducido á 12 centavos previo pago obbgatorio. 
El Vice-Presidente de los Estados Unidos es ex- 
ofricio presidente del Senado; pero con motivo de la 
muerte de Henrique Wilson, el puesto es ahora ocu- 
pado portel senador T. V\^ Ferry, de Michigan. La 
cimara elige su propio presidente, que es designado 
Orador. El confjrcrmnn.n M. C. Kerr de Indiana, de- 
sempeña ahora este cargo. 

VVASHiNGTOM.-Hé aquí algimas cifras que 
muestran cuánto dinero han hecho perder al gobier- 
no los fraudes cometidos sobre el wisky. Cuando se 
fijo sobre el v.isky un impuesto de $2 el galón se po- 
día contar según los cálculos mas exactos, con una 
renta de 8200,000,000. El primer año sinembargo no 
se percibieron sino $14,000,000. En el solo St. Louis 
el gobierno ha sido defraudado de casi $20,000,000. 

El general Babcock hallándose complicado en los 
fraudes sobre el wisky en St. Louis, y habiendo pe- 
dido una perquisición, el general Grant la ha confia- 
fiado á los generales 8heridan Hancock y Terrv. 

^f^EWYORK. — La asociación Americana" do los 
albañiles ha dirigido una petición al aldermen de di- 
cha ciudad para pedir str empleados en los tra- 
bajos públicos. Según parece solamente la tercera 
parte de esos 5000 hombres tiene trabajo. Hace bas- 
tante tiempo que ellos están sin hacer' nada. Ellos 
so hallan en la imposüjilidad de sostener sus familias 
durante este invierno. 

La ciudad de Novr York ha sido conmovida hace 
algunas semanas por la nueva de la evasión del fa- 
moso Tweed, detenido desde largo tiempo por haber 
sido acusado do fraudes pú]>licos, que ascienden á la 
suma de ííG,000,000. El se ha hecho conducir por un 
agente de policía en casa de su mujer. Un navio 
ahstado expresamente, según parece, lo aguardaba en 
ol puesto para hacer vela para Europa. Tweed no 
es comprendido en el tratado do extradición, si, como 
.sedice, i'd uo ha sido acusado do falsificación de es- 
crituruH piíblicas. 



s^ISsáOJei — Los comerciantes de granos v fa- 
bricantes de calzados, de drogas, etc., en la ciudad 
de bt. Louis se han reunido y organizado una socie- 
dau contra los abusos de los gastos de transporte. 

El Missouri cuenta 108,000 niños que asisten ó las 
escuelas dominicales. 

PE^SiLVA^IA._5000 obreros de las minas de 
i'ensilvaiiia han sido despedidos. De aquí á quince 
días mas de lOOOíí obreros estarán sin trabajo. Esto 
por lo que toca á las minas de carbón. Se dice que las 
, minas de hierro se encuentran cu una situación análo- 
' gil- 

r':--_:iOWAo— Mrs. Emma Haddock es la primera se- 
j ñora jurista que ha sido admitida á abogar en las 
! corees federales. Prestó su juramento ante el juez 
i de distrito en lowa City, 

AFtKAÍ^SAS — El'Árkansas presentará á la Ex- 
posición secular de Filadelfia un pepino que pesa 04 
libras. 

IJTAlí, — Sesenta misioneros mormones han sali- 
do^de Utah para trabajar en diferentes partes del 
país. 

TEJA3„-Elfí. P. McJiiniry, S. J. acaba de dar 
una misión á los fieles de S;in Patricio, en la diócesis 
de San Antonio, para prepararles á ganar las indul- 
gencias del jubileo. La misión' ha durado mas de una 
semana y en los dos sermones que se predicaban cada 
dia, la iglesia se colmaba de gente, atraída ]iúr la ma- 
ravillosa elocuencia del predicador. 

NOTICIAS EXTKAI^^JERAS. 

R0ÍV1 A — El dia 4 de Noviemlu-e el Santo Padre 
admitió á su audiencia los alumnos del colegio Ger- 
mánico, y los EPt. PP. Jesuítas que dirigen este esta- 
blecimiento. 

Su Santidad recibió también en la sala de las Ta- 
picerías los religiosos profesos y escolares de la orden 
de los Olivetanos que ocupan todavía algunas celdas 
del convento junto á la Iglesia de Santa Francisca 
Eomana. Su superior el E. P. Schiafino los prece- 
día, y Su Eminencia el Cardenal Monaco tía Valetta, 
protector de la orden, los ha presentado al Sumo 
Pontífice. 

El Padre Santo ha recibido luego los alumnos del 
seminario franci'S, acompañados por el E. P. Esch- 
bach, superior del establecimiento, y por otros reli- 
giosos de la congregación del Espíritu Santo, y del 
Sagrado Corazón de María, que tienen la dirección 
de los estudios. Entre los alumnos había varios re- 
cien llegados para empezar los cursos académicos. 

Han sido después admitidos por el Santo Padre los 
alumnos del seminario de San Pedro, los cuales fue- 
ron presentados á Su Santidad por su capellán, M^t. 
Samniniatelli, que preside á la inspección y á la pro- 
tección especial de dicho establecimiento. Los ahim- 
nos eran precedidos por .sus profesores v por su rec- 
tor, el señor canónigo Melata. 



f EB 19 1941 - 3 ^ G 2.^ 



-2- 



El año del jubileo acabóse esple'ndidamente en la 
Ciudad Eterna. Llegaron á Roma mas do doscientos 
peregrinos de la diócesis de Lu9on y del Arzobispado 
de Aix. Eran dos romerías que se encontraron al 
pió del sepulcro de los Santos Apóstoles, y se junta- 
ron en el Vaticano en donde fueron recibidos en 
audiencia solemne por el Padre Santo. El uno era 
presidido por Mgr. el Obispo de Lugon, acompañados 
de su vicario general; el otro por Mgr. Forcade, Ar- 
zobispo de Aix, y los dos sufragáneos Mgr. Meirien y 
Guilbert. Los peregrinos de Aix ofrecieron al Santo 
-Padre una hermosa pieza de platería enriquecida con 
esmaltes. Esta pieza representaba la barca que llevo 
á la Provenza Lázaro, Marta, María y sus compane- 
ros. Es una nave antigua, que baja sobre un mar de 
plata. Hay dos epígrafes encima de las armas de 
Mgr. el Arzobispo de Aix, de la Provenza, del cabil- 
do de Aix, de Arles y de Tarrascon. Se ven ademas 
las armas del Papa con la fecha de la romería. Un 
ángel teniendo un cable dirige el bajel; y otro detrás 
tiene el timón. En la nave se hallan algunas rehquias 
de los santos Lázaro, Marta y María. 

Mgr. el Obispo de Lugon ha ofrecido al Sumo Pon- 
tífice, en el nombre de los peregrinos de su diócesis 
una suma considerable por el dinero de San Pedro. 
Esta suma estaba encerrada en un magnífico cofreci- 
to de terciopelo encarnado. En la parte interior de 
dicho cofrecito se hallaban las armas de Pío IX y del 
Obiapo de Lugon recamadas en seda y oro. 

El Soberano Pontífice ha publicado en presencia 
del Sagrado Colegio de Cardenales reunidos en la 
sala del Trono, dos decretos concernientes el uno á la 
beatificación del Venerable Alfonso de Orozco, reh- 
gioso español de la provincia de Toledo, sacerdote 
profeso de la orden de Ermitaños de San Agustín; y 
el otro á la beatificación del Ven. Carlos de Sezze, en 
los Estados de la Iglesia, hermano lego de los Meno- 
res Reformados do S. Francisco. El decreto confirma 
la autenticidad y vajídez de dos milagros, dichosde 
Ira. clase, y que consisten: el primero, en la curación 
instantánea y perfecta de la lepra, alcanzada por in- 
tercesión del Venerable por el niño José Panza; el 
segundo en la curación instantánea y perfecta de 
Beatriz Lerra, de una parótida acompañada de los 
síntomas mas graves. 

En seguida después de promulgados dichos decre- 
tos el Padre Santo ha dirigido á los Cardenales allí 
reunidos un discurso, mostrando que Dios enla glori- 
ficación de los Santos, ensalzaba á su Iglesia y con- 
fundía al príncipe de las tinieblas. 

La Sagrada Congregación de Ritos tendrá en el 
Vaticano una reunión general para juzgar ante el So- 
berano Pontífice si el Ven. Hofbauer, redentorista de 
Viena, ha practicado en grado heroico las virtudes 
teologales y morales y todas las demás anejas á 

En la capilla del colegio de Propaganda tuvo lugar 
la abjuración solemne de dos personas que pertene- 
cían al cisma armeno: tales son Mgr. Esteban Sandal- 
gi Obispo de Nicomedia, en la Bitinia, y un seglar 
distinguido de la Armenia, el Sr. Juan Hovian. Su 
Em. el Cardenal Franchi, prefecto de la Sagrada 
Congi-egacion de la Propaganda, presidió la cere- 
monia, y recibió la abjuración de los dos converti- 
dos y su profesión de fé católica. 

ITALIA Marco Minghetti en un discurso que 

pronunció, habló en sentido de querer defender la li- 
bertad de los seglares y del clero menor. En otras 
palabras daba á conocer sa intención de encender 
un cisma en el clero Italiano. El clero de Venecia 
ha publicado una gloriosa protesta, declarando su 



firme adhesión al Papa y á sus Obispos. La protesta 
será firmada por todos los sacerdotes de Italia y pre- 
sentada á Minghetti para desmentir solemnemente sus 
aserciones. Una copia de dicha protesta sera pre- 
sentada al Papa. 

So ha imblicado un importante documento que con- 
tiene el programa de acción que los católicos italia- 
nos intentan adoptar en lo sucesivo. Han resuelto 
tomar parte en las elecciones municipales y en otras 
que no están prohibidas por la Santa Sede, y no em- 
plear otros medios sino ios que puedan ser aproba- 
dos por la Santa Sede. _ 

Estando el Emperador de Alemania en Miian, las 
sociedades catóHcas de Italia le enviaron un mensaje 
por medio del embajador, el Barón von Keudell. Este 
caballero creyó mas conveniente no presentarlo al 
Emperador, y lo devolvió al Dr. Aquaderni, presiden- 
te de la sociedad de la juventud católica, con esta 
nota: "A mi regreso á Roma recibí el mensaje que 
Vd. me envió para presentarlo al Emperador mi au- 
gusto señor. Sinembargo pareciéndome este docu- 
mento poco conveniente para presentarse a Su Ma- 
jestad, se lo devuelvo á Vd„ y me valgo de esta opor- 
tunidad para expresarle mi particular aprecio. Bre- 
ve y suave, dice la CafhoUc Revieío. La pubhcacion 
do la carta de von Keudell ha causado grande estu- 
por en Berlín. Parece imposible dicen los diarios de 
esa ciudad, que se detengan por recelo y no se pre- 
senten al Emperador las cartas que le son dirigidas. 
;No puede Su Majestad leer y decidir sobre el conte- 
nido de estas cartas si le gustan ó nó? Seguramente 
no lo puede; la posición del Emperador de Alemania 
no puede considerarse independiente. _ ^ 

El editor de la Unitá CattóUca de Turin envío últi- 
mamente al Santo Padre la suma de $5400 recogida 
en pocos meses como dinero de San Pedro. ^ 

FRAMCIA La Universidad Católica de París 

empezó el 17 de Noviembre sus cursos académicos 
con la abertura de la facultad de leyes. El vice rec- 
tor celebró la Misa del Espíritu Santo en la Iglesia 
de los Carmelitas. Pero la solemne inauguración no 
tendrá lugar hasta la abertura de las facultades de 
letras y ciencias; entonces el Cardenal Arzobispo de 
París celebrará la Misa solemne del Espíritu Santo 
para implorar la bendición do Dios para la prosperi- 
dad de la nueva fundación. _ 

El 16 de Noviembre se dio principio con^ mucna 
solemnidad en la Universidad de Angers a la laculiad 
de leyes, en la catedral Su Eminencia el Cardenal 
de Ronnes presidia y las _ autoridades civiles y milita- 
res asistían á la ceremonia. _ _ ii. a A^ 
También en Lion se dio principio á la fí^cialtad de 
leyes el 20 de Noviembre, en la iglesia de St. Martín 
d'Aunay. El prefecto acompañado por uno de sus 
secretarios, el rector de la academia y el procurador 
ceneral de Clery ocupaban asientos reservados para 
ellos en el coro. Gran niímoro de magistrados, miem- 
bros de la cámara del comercio, y muchas otras no- 
tabilidades de la ciudad estaban presentes. 

BELC8CA.— Muchos diarios Belgas expresai-on 
su opinión de que los disturbios causados durante las 
procesiones del Corpus, sucedieix^n por instigación 
del gobierno de Prusia. Con_ este fin se agito un 
pleito, siendo condenados vanos revoltosos entie los 
cuales figura el hijo del cónsul Prusiano en Liege 

Los diarios de Bélgica pubhcan una petición diii- 
gida á Su Majestad el Rey por algunos cato icos con 
d fin de alcanzar que el gobierno presente á la cáma- 
ra ciertas disposiciones legislativas que tienden al a- 
cer harmonizar la legislación civü sobre el matiimo- 
nio con los inmutables principios de la Iglesia. Lsa 



-3- 



petición suscitó una polémica muy acalorada entre los 
diarios y los revolucionarios, que advierten que no 
tienen razón en cuanto á los derechos de los católicos; 
se empeñan en mudar el estado de la cuestión, y pre- 
tenden demonstrar que los católicos piden privilegios 
iucomjDatibles con la igualdad civil de los cultos. El 
Courrler c/c Briuvelles contesta muy bien á esas aser- 
ciones, diciendo que la mayoría de los Belgas recla- 
ma sus propios derechos, pero no quiere impedir 
por cierto que para los que son de culto diverso se 
reconozca el matrimonio según las prescriciones de 
su religión respectiva. 

méLATERRA— El dia 3 de Noviembre se cele- 
bró, el octavo aniversario de la batalla de Mentana 
por los Zuavos Pontificios que moran en Londres. 
Muchos Católicos que ruegan por la libertad de su 
Iglesia, se asociaron á aquella demonstracion religio- 
sa. _ En la iglesia de los Padres del Instituto de la 
Caridad en Saffron Hill Holborn se cantó una misa 
solemne en sufragio de las almas de los que vertieron 
su sangre en el campo de batalla en Italia en defensa 
de los derechos de la Santa Sede. Entro los que 
asistían á la piadosa función se notaban muchos per- 
sonajes de distinción. 

^ La nueva iglesia Católica de Oxford fué inaugura- 
da el 23 de Noviembre con gran pompa. Este suceso 
causó_ unagrande impresión en la ciudad de la famo- 
sa universidad. Un gran uiímero de protestantes y 
de miembros de la universidad se hallaban ]iresentes. 
Su Eminencia el Cardenal Manning, y el Obispo de 
Bírmíngham oficiaban; el cardenal predicó. Luego 
fué presentado al cardenal un mensaje por los catóh- 
cos de Oxford, firmado por varias notabilidades que 
eran antes protestantes. 

Leemos en la Catholic Beview: Una grande misión 
f'a momter mission) tuvo lugar en Manchester; ñié co- 
menzada al mismo tiempo en 27 Iglesias, y fué diri- 
gida por -mas de 60 padres Franciscanos, Jesuítas, 
Ilsdentoristas, Lazaristas, Pasionístas y Padres de la 
Cíuidad. 

SySZA — El gobierno de Berna dio órdenes á los 
prefectos del Jura para que vigilasen sobre la vuelta 
de los sacerdotes desterrados. Los prefectos esta'n 
oijhgados á prohibir á los eclesiásticos que firmaren 
la protesta de Feln-ero de 1873, toda función religiosa 
y todo acto de culto católico, ya en las iglesias ya en 
los lugares privados, mientras que dichos eclesiásti- 
cos no declaren someterse á las instituciones del 
estado y á los edictos de la autoridad civil, fexio-encia 
directamente contraria á la famosa ley sobre las cul- 
tos, puesto qne ñié quitada del texto primitivo.) 

Los refractarios tendrán que ser entregados al juez 
de policía sm piedad y sin dilación. El gobierno re- 
comienda además á los prefectos que apliquen con ri- 
gurosa severidad la nueva ley sobre los cultos. Todo 
esto prueba que Berna cuenta con la com.plicidad del 
consejo nacional elegido iiltimamente. Por otro lado 
el extremo radicaHsmo ha triunfado en Ginebra; el 
gobierno Carteret es hoy dia casi completamente ho- 
mogéneo en el sentido ultra-radical. La situación 
religiosa y política de Suiza es ahora mas crítica que 
nunca. '■ 

ALEMANIA.— La mañana del 13 de Noviembre 
el consejero Jensgh, por mandato del gobernador de 
Ja provincia de Westfaha fíe presentó al seminario do 
l';f>logia de Padcrbonn, intimando de parte del mini-'- 
tio de cultos, Dr. Falk, al n^ctor de dicho estableci- 
miento de cerrarlo inmediatamente. El rector pro- 
testo declarando que se sometía solamente á una fuer- 
za superior. Luego después el consejero pasó á la 
sala do estudio, en donde hizo la misma intimación á 



los estudiantes; el mas anciano protestó en nombre 
de todos. No obstante se les mandó tomar sus 
efectos y salir del seminario dentro de quince días. 
Un corresponsal de Prusia del Times de Londres 
anuncia que el Procurador Kegio tiene intención de 
deponer al Arzobispo de Colonia, y á los Obispos de 
Tréveris y de Munster; y que en im discurso dijo re- 
cientemente que el gobierno de Prusia se proponía se- 
parar la parte Prusiana de la diócesis de Breslau de 
la austríaca. Con relación á este nuevo arreglo de la 
diócesis el corresponsal observa como por donaire 
"que pues los Obispos Católicos cesarán pronto de 
existir en ese país, a no ser que permitan á los que 
se dedican á la carrera eclesiástica, recibir la educa- 
ción literaria impuesta por el gobierno, el consenti- 
miento del Vaticano para efectuar tales arreglos llega 
á ser materia de indiferencia comparativa." 

La condesa María de Nesselrode ha vendido sus 
vastas posesiones en las provincias renanas, y sale 
para la América del Norte, en donde piensa entrar en 
un convento de Franciscanas. 

En Bonn se temía que el colegio de los estudiantes 
de teología católica fuese cerrado por orden del go- 
bierno; pero tras una protesta hecha por los superio- 
res del colegio, el Dr. Falk ha aplazado su determi- 
nación; antes bien ha enviado tres mil marcos para el 
mantenimiento del colegio. 

KUSiA — Eq el mes de Octubre debía celebrarse 
el matrimonio de la hija del Sr. Lapezynski guarda 
del palacio de la asamblea, hombre muy bien visto 
por el general Wilkowski, gobernador de Varsovia, 
Los novios y las personas convidadas para asistir á la 
ceremonia estaban reunidos en la Iglesia Católica; el 
cura estaba para celebrar el matrimonio, cuando vie- 
se llegar un mensagero del Consistorio ortodoxo, el cual 
comunicó al sacerdote Católico la prohibición de ce- 
lebrar dicho matrimonio. El motivo de esta prohibi- 
ción era que el padre de la novia había sido greco- 
unido. Pues bien, la Iglesia greco-unida se ha des- 
pués juntado liljreimnle á la Iglesia ortodoxa; luego 
la novia aunque católica del rito latino, no podía ca- 
sarse sino en la Iglesia ortodoxa. 

La Gaceta Naradoiva suministra otro ejemplo de 
tolerancia religiosa en el mismo género. El conde 
AlexandroAviez de Constantínovo había sido amones- 
tado muchas veces por las autoridades rusas de con- 
formarse á la Iglesia ortodoxa, porque en la ausencia 
de un sacerdote catóHco él había sido bautizado por 
un sacerdote ortodoxo. El conde para librarse de 
estas molestias, y al mismo tiempo para encontrar 
una protección eficaz hizo el viaje de Petersburgo y 
dirigióse al mismo Czar. El resultado fué que el 
conde recibió una respuesta digna de un Czar: 
"¿Siendo yo de la religión ortodoxa, porqué razón 
esta religión no conviene aun al Conde?" ¿Qué cosa 
responder á una lógica de esta fuerza? Después de 
esto no quedaba al conde hacer otra cosa, sino vender 
sus bienes y pasar al extrangero. 

Una correspondencia de la Germania asegura que 
todos los empleados del gobierno que pertenecen a la 
Iglesia greco-unida han recibido, bajo pena de ser 
removidos, la orden de entrar voluntariamente^ en la 
Iglesia ortodoxa. Además es cierto que es prohibido 
á los sacerdotes catóhcos bajo penas las mas severas, 
de administrar los sacramentos á los greco-unidos. 
En fin está fuera de duda que todos los diarios polo- 
neses que circulan en Polonia no se atreven á decir 
palabra de lo que ha tenido lugar en la iglesia greco- 
unida ó hacer la menor alusión á ello. 



7. 



CALENDARIO KELiUíOSO. 

ENEEO 2-8. 

Domuuio-Ociava Je San Esiéban. Los 55 JLU-tires Martianiano, 
/^Tsi Tro Obispos. Santa Emma viuda y Monja. 
'£^Oci^mdeSanJvanEvanr,eUsta.^Ji. Antero Papa &ta. 

"^ZI^Í^^^^los Sabios Inocentes. San Tito Ob. Santas 

?Í^:°^^LS^^'"S fSm^n. San Telésforo Papa y Mávtir. 

^■•,'^t-iV Emiliana, Sinclética y Apolinaria Vírgenes. 

j',ars -EpifakíI del Sexoe. Los Santos Reyes que adoraron 

í^^y^i^la Odava. San Julián Ob. y San Teodoro Monje. 
G.„' ir £>-nti"íynTa Viuda. í Se abren las lelaciOJies.) . 

8. w"«S-lFe'ía Ociara. Santos Maximiliano y Julián Mártires. 
Santa Godnla Vírg. 

DOMISaO DE LA SEMANA 

Pi-, f^^ip 'Domingo, no so;liace mas oficio que de una 
Oc^r'-ay este So^'ae la de S. Esteban. En el Evan- 
^ílio que es del Cap. 23 de S. Mateo Jesucristo hace 
mvi +errble reprensión á la cuidad de Jerusalen, la 
cual en lugar de recibir á los Profetas, Doctores y en- 
viados do Dios, los perseguían apedreaban y ma,ta- 
ban Ese pueblo tan favorecido de Dios y tan cele- 
bre "tra+ó así al mismo Jesucristo, al Mesías prometi- 
do c'esde el principio del mundo, deseado por cuarema 
siglos, y pocos dias antes de muerte llevado en triun- 
íoen la ciudad deicida. . , , . ^ , . -r r< 

De^iiues do liaber quitado la vida al mismo J. C. 
;c,ué no debiau esperar sus discípulos? tanto mas que 
estos profesando el Evangelio de su divino_ Maestro, 
iban estableciendo aquella Iglesia, que debía suceder 
á la antigua SiuP.goga, reprobada ya y condenada. No 
liav cosa mas violenta que el error confundido y liu- 
méado. Y así la Sinagoga para vengarse^ y soste- 
nerse recurrió á los mas indignos artificios a las ma^ 
negras calumnias, y echó mano de todo de mala le, 



. tísteDan, ei iiuwtLo xi.-'i^^i^^c.x... ..V.. ^^. _-- 

Hio Contra él se reunieron todas las bmagogas, Es- 
cribas Y Fariseos, y esto fué que siguió á suceder en 
todos tiempos contra la Iglesia, que sus enemigos to- 
dos vsus sectas todas, siempre se hayan reunidas 
para combatirla, y destruirla si fuera posible. Pero 
la gloria de Ella ha sido sostenerla, y en la sangre ae 
¡os mártires adquirió nuevo vigor, que la maiiteuura 
en nuevos combates, y le ocasionara siempre nuevos 
triunfos. ^ ^ .^.^ 

^heyistTcomSpokanea, 

La asamblea Icí^islativa del Territorio de Nue- 
vo Méjico, abierta el primer limes de Diciembre, 
po e^a muy lejos de su término. Debiendo du- 
rar su sesión 40 dias, acabará el día 16 de este 
mes Este tiempo pudiera acaso ser bastan- 
te pero atendidas las circunstancia.-, especiales 
de este Territorio, nos parece insuficiente. Para 
al"'anos provectos de leyes Ijastarán por yentu- 
ra^'t res lecturas seguidas paraque^se admitan, o 
rci-liazen; pero muchos dan lugar á graves discu- 
siones, para los cuales seria necesario consagrar 
on toras sesiones v hasta semanas. Uno de no- 
so'iVos ha tenido "i'.llimamenle la satisfoccion de 



asistir á algunas sesiones sea del Senado, sea de 
la Cámara, y no puede dejar de manifestar su 
sincero agradecimiento por haber sido tan fina- 
mente recibido en la una y en la otra por sus 
respectivos Presidentes, Ilon. Pedro Sánchez de 
Taos, y Hon. Pvoman A. Baca de S. Mateo. 

La Revista de Albuquerque en su número del 
18 de Dic. hacia algunas reflexiones sobre el 
Mensaje pronunciado por el Gobernador Axtell 
cuando abrió la Legislatura del Territorio, y si 
lo encomia por muchas cosas, no deja de excep- 
tuar y manifestarse en contra de algunas, como 
la de excluir cualquiera instrucción religiosa de 
las escuelas, la mezcla de niños y niñas en las 
mismas, y el proyecto de comisión para exami- 
nar y referir sobre el manejo del Hospital de 
Santa Fé, perteneciente á las Hermanas de Ca- 
ridad, al cual la Legislatura pasa una pequeña 
subvención. Las reflexiones de la Eevista nos 
parecen muy justas, y por nuestra parte nos con- 
tentaremos ahora con decir que las admitimos en- 
teramente; y esperamos que los miembros de la 
legislatura llevados por todas las razones no de- 
ianln pasar ninguna ley que al mismo tiempo 
descontente á la mayoría de los ciudadanos ac 
Nuevo Méjico, y los ofenda en los sentimientos 
mas vivos y delicados. 



— ^ — A— ^^^* 



Hemos recibido una copia de una lectura del 
Hon Edmundo F. Dunue, Juez Presidente de la 
Suprema Corte de Arizona, pronunciada el día 
2 de Febrero del año pasado, en la sala de la 
Cámara de Representantes en Tucson, Arizona, 
y titulada: Our jnMc scJiooI: are theyfreefor all, 
or are tlmj not? Nuestras escuelas publicas: ¿son 
ellas libres para todos, ó no lo son? Por lo poco 
que hemos leido. nos parece una cosa muysoli- 
da y ouc defiende el derecho de aquellos ciuda- 
danos de los Estados Unidos que reclaman la ins- 
trucción religiosa para sus hijos en las escuelas 
públicas Si esta cuestión se quisiera decidir con 
la razón, podríamos estar seguros: pero desgracia- 
damente^ no vemos en vez sino pretensiones y 
abuso de poder. Y así como la noticia de esta 
ledura se ha propagado por dondequiera, y ha 
lleo'ado hasta el Presidente Grant, este sm nm- 
o-im otro motivo se habia propuesto de quitar el 
empleo al Sr. Dunue, y i)or avisos venidos (ic 
Wasbiuo-ton queria mandarle avisar por Noclic- 
buciia, ?omo para hacerle un regalo de Christ- 
mas. 



~^^ — -^ — ♦^ 



En el Nievo .Mejicano núm. 21 de Dic. se ha- 
bla en diíerentes artículos de la cuestión de es- 
cuelas cuestión interesante en verdad, y que por 
lo laido merece ser tratada con la mayor coust- 



( 



I 



-5- 



deracioQ. Por lo que toca á la cuestión de la 
educación religiosa, no podemos admitir que el 
mejor sistema, como alli>e pretende, sea aquel 
en donde no entra en nada y por nada la reli- 
gión. Esta es cosa inadmisible, falsa y absurda. 
Las escuelas son para dar instruccion,*^si hay co- 
sas cuj^o conocimiento es útil; ha^ otras cuyo 
conocimiento es necesario, y estas son las ver- 
dades y deberes de religión. La instrucción re- 
ligiosa es un gran bien, el mayor bien: la anti- 
religiosa ó atéa,-el mayor mal. Además las escue- 
las son para formar los niños en la virtud y vida 
moral: ahora ¿con cuales principios se puede con- 
seguir esto, si se destierran los principios reli- 
giosos? Y todavía se dirá', que sin religión ten- 
dremos 6 podremos tener un buen sistema de 
escuelas y aun el mejor. ¿Quién se tragará es- 
to? La educación es un gran bien, y el único 
remedio para todos los males; pero como ha di- 
cho el protestante Guizot, para que sea verda- 
deramente buena, y socialmente útil, es necesa- 
rio que sea profundamente religiosa. 

Acerca de la cuestión de la religión en las es- 
cuelas, sea privadas sea públicas, no puede haber 
ninguna dificultad, si no es acaso cdmo realizar 
este sistema de escuelas públicas religiosas bajo 
un gobierno que profesa libertad de cultos. Pa- 
ra esto se han propuesto diferentes soluciones, 
las cuales si se han aplicado en otros paises, ¿por- 
qué no lo podrán ser aquí igualmente? Por ej. 
¿por qué no establecer diferentes escuelas, ó no 
dividir ^;ro rata los fondos para las diferentes es- 
cuelas que en este caso pudieran establecer las 
diversas religiones? En este caso no se harian 
religiosas las escuelas públicas, sino mas bien 
las escuelas religiosas se harian públicas, y el 
gobierno que aunque no profesa ninguna reli- 
gión, sin embargo las promueve 6 debería promo- 
ver todas para el bien de la sociedad, ayudaria 
todas las escuelas, y gastarla en beneficio de to- 
dos, los fondos de escuelas de que de todos reco- 
ge. 



El dia 15 de Diciembre hubo en la Junta, N. 
M., una elección parcial, acerca de la escuela 
pública. La comisión del Condado desde el prin- 
cipio habia establecido dos escuelas, launa católi- 
ca, la otra protestante, ofreciéndola primera á 
un Padre Jesuíta, la segunda á un Ministro me- 
todista. p]ste de su parte no acepto'. El pri- 
mero habiendo admitido, principio' la escuela con 
satisfacción del pueblo en general. Algunos te- 
niendo al frente al Sr. J. Samuel Watrous, del 
cual se ha hecho metjcion en nuestra Revista di- 
ferentes veces, hicieron una petición á la comi- 
sión de escuelas para alejarlo. Esta para mos- 
trar que la elección de aquel maestro habia sido 
hecha segan los deseos del pueblo, propuso que 
hubiese una votación genfü-al para ratificarla ó 



desecharla. Y en efecto, hecha esta, la mayo- 
ría voto por la escuela del Padre Jesuíta. Aho- 
ra si las escuelas deben ser de la satisfacción de 
la gente, pueden el Sr. Watrous y colegas estar 
pereuadidos con esto que aquella lo es: y que si 
no hay otra para satisfacción de los contrarios 
no ha sido por falta de la comisión, sino por re- 
nuncia del Ministro de la Junta 



Recibimos é insertamos á continuación el si- 
guiente balance de cuentas sobre los fondos de 
las escuelas públicas del Condado de Mora 
1 of?'^'^- ^- ^^^- 22 de 1875-Desde Octubre 
, nt "" ^^t^^^e 1875 el Tesorero del Condado 
de Mora Don Marcelino St. Vrain recibid para 
las escuelas públicas en dinero efectivo de los 
Estados Unidos la suma de $2526,95, tanto por 
la parte de tasación asignada por ley á favor de 
las escuelas, como del peso de capitación. La co- 
misión ha dispuesto de este dinero del modo sí- 
gnente, á saber: 

Pago hecho á los maestros $1870,66 

Alquiler de casas para escuelas 74,' 3 o 

Gastos para bancos, mesas, etc. 43 39 ¿ 



Total 1988 352 

Por lo que, queda todavía sobrante del' año 

S^'/ooín/ ^^'s^e^te en el Tesoro la suma de 

»lpOoo,o92. 

Por la Comisión de Escuelas Públicas 
,, ^ J. B- GUERIN, Secretario. 

iNo podemos dejar de añadir unas palabras de 
encomio para la Comisión de Mora, y mucho mas 
porque en ella se encuentra un Sacerdote cato'- 
lico, miembro sea de la pasada como de la actual 
Comisión: para que se vea que en donde hay sa- 
cerdotes, así como las escuelas van en poco me- 
jor, así también los gastos y cuentas se hacen 
algo mas escrupulosamente. Allí pues tenemos 
unas cuentas muy exactas, los maestros pa"-ados 
con dinero efectivo, los gastos bien hechos, y lo 
que es mas maravilloso, dinero sobrante. Y esto 
quiere decir que allí nadie se embolsa el dinero, 
que los maestros no se quedan con un puñado dé 
bonos para prender sus sígarros, que el Condado 
no esta cargado de deudas, y que las cuentas no son 
un misterio imperscrutable de administración 
¿Y por qué en otros Condados no se publican así 
mismo esos .informes? Pensamos que al^^unos 
se guardarán bien de hacerlo, y los pobrecitos 
tienen razón. Nadie está obligado á confesarse 
en publico, ni mucho menos si no lo hace en pri- 
vado, y de la otra parte es cosa inútil: la gente 
en general no entiende de teneduría de libros y 
se pudiera escandalizar. ' 

El nuevo año 1876. 

No hay hombre pensador quien al amanecer 
de un ano no dirija sus miradas hacia el porve- 
nir, y no se sienta aguijoneado por la curiosidad 



-6- 



de saber cuáles serán los acontecimientos que se 
desarrollarán en él. Todos se lisonjean de pa- 
sarlo pr(^spero y feliz, cada cual según sus inte- 
reses; mas nadie conoce si serán llenados sus de- 
seos y cumplidas sus esperanzas. Ignora el pa- 
dre de familia si sus cuidados y desvelos serán 
recompensados con el aumento de su fortuna, la 
dicha de sus hijos y la prosperidad de su casa: 
no sabe el ciudadano si su patria querida gozará 
de paz y de gloria, 6 tendrá que llorar días de 
trastorno y de luto: no conoce el hombre políti- 
co si podrá llevar á cabo sus planes, y cuál será 
el resultado de sus hábiles combinaciones; y has- 
ta aquellos poderosos, que fueron por la Provi- 
dencia divina colocados al frente de las naciones, 
no saben si será mas vasta la dominación de su 
cetro 6 si yacerá quebrantado en el polvo. Ln 
una palabra, nadie puede asegurar cuáles serán 
los hechos y las vicisitudes del año que nuevo, y 
desconocido aparece en la drbita de los siglos. Por 
tanto aun nosotros católicos, cuyos deseos y prin- 
cipales intereses no son otros sino los deseos e 
intereses de la Iglesia, no podemos decir si el 
nuevo año de 1876 pondrá término a la guerra 
sostenida ya desde largo tiempo por Ella, 6 si al 
contrario será desgraciadamente fecundo de mas 
crueles combates para nuestra Madre, y de otros 
dias de pesaros y de llanto para nosotros hijos 
suyos amantísimos. 

Nuestra fé en las promesas de Cristo, nos ase- 
gura sin duda que la Iglesia vivirá hasta la con- 
sumación de los siglos, y que las puertas deUn- 
fierno no prevalecerán nunca jamás contra Ella, 
mas no nos deja ni siquiera conjeturar el dia de 
aquel triunfo visible, que todos los buenos cató- 
licos aguardan con ansia. Digo visible, pues, si 
bien se considera, un verdadero triunfo existe 
ya aunque no tan manifiesto á los ojos de la mul- 
titud. Sí, triunfa ya la Iglesia, aunque despoja- 
da de sus bienes y privada de los Estados, que 
la piedad de los reyes francos le habia otorgado; 
triunfa la Iglesia, aunque no salve á sus hijos de 
las confiscaciones, no los liberte de las condena- 
ciones, de las cárceles, de los destierros y no los 
ponga al cubierto de la fuerza brutal de sus per- 
sco-uidores, los cuales no omiten artificio ni vio- 
lencia para tiranizarlos. Ella triunfa por el hc- 
roismo con el cual proclama la verdad, protesta 
contra el error, tiende sus manos inocentes á las 
cadenas, presenta su pecho á la espada y ofrece 
su cuello á la cuchilla. Ella triunfa por aípiella 
admiración y homenaje de universal obsequio de 
que es objeto su Jefe, mientras parece caer víc- 
tima bajo los golpes de la tiranía. El mundo en- 
tero, sea católico sea protestante, sea eclesiásti- 
co sea seglar, tiene los ojos fijos en aquel ancia- 
no mas que octogenario, que osalevantar su fren- 
tar majestuosa á la vista del despotismo que lo 
amenaza y exclama con voz firme: Obedezco a 
Dios mas bien que á los hombres. Todas las mi- 



radas están dirigidas hacia el ilus tre prisionero del 
Vaticano, quien abandonado de casi todos los 
grandes poderes de la tierra, j entregado en las 
manos de un gobierno enemigo y opresor, de- 
fiende el derecho desarmado contra la fuerza que 
empuña la espada y apunta los cañones. Y lo 
que da mas realce á esta victoria del jefe de la 
Iglesia es aquel carácter de paciencia y manse- 
dumbre del vencedor, carácter propio de la vic- 
toria de la justicia, la cual entonces triunfa con 
toda la plenitud de su fuerza, cuando no solo en- 
cadena bajo sus pies al terror que le hace resis- 
tencia, mas aun las pasiones que suelen excitar- 
se en el corazón del perseguido. 

El derecho y la verdad de una parte, el ^er- 
ror y la fuerza de la otra; hé aquí el espectácu- 
lo que se nos presenta todavía al comenzar de 
este nuevo año 1876, expectáculo que atrae la 
admiración y las ansias de la sociedad, en la 
cual si los ánimos mas vulgares solo se preocu- 
pan de los intereses materiales de la tierra, los 
ánimos mas generosos dedican sus primeros afec- 
tos al Mn Possumus (No podemos) entonado so- 
bre las orillas del Tíber. Entre tantos temores 
y esperanzas, ¿cuál es el deber de un católico de 
corazón, el cual suspira por la victoria de la I- 
glesia sobre el Infierno? Es indudable que to- 
dos los hechos que tienen lugar en el orden so- 
cial son dirigidos por la Providencia divina. 
Por grande que sea la parte que queráis atribuir 
á los hombres políticos del siglo; á la fuerza bru- 
tal de que disponen algunas naciones; al valor y 
organización de los ejércitos y á la habilidad do 
sus capitanes; á la sagacidad y ambición de ciertos 
Príncipes; no cabe duda, que todos los aconteci- 
mientos, que se desenvuelven hoy dia en el mun- 
do están bajo el influjo de una Providencia, in- 
falible reguladora de todos ellos. Pues bien, si 
tenemos alguna confianza en la fuerza de aquella 
oración humilde y llena de fé, que penetra los cie- 
los y traslada los montes, reguemos para que la 
divina Providencia lo dirija todo en favor d« 
nuestra causa. El implorar del Cielo ayuda y so- 
corro por medio de la oración esta es la obra de 
todo verdadero católico. ¿Cuándo será el desea- 
do triunfo? ¿Será acaso en el curso de este ano, 
que á Dios gracias hemos empezado? No lo sa- 
bemos. Podría ser que Dios en sos inescruta- 
bles designios tenga reservados para su Iglesia 
otros dias de duelo, y que no esté agotado toda- 
vía el cáliz de sus amarguras; no desfallezcamos 
empero ni cesemos de cumplir con nuestro de- 
ber de rogar por el triunfo de nuestra Madre 
recordando que no se ha encogido la mano del 
Señor para que no pueda salvar i Israel; ni se 
le han entupido sus oidos para no poder oír nues- 
tros clamores. 



Fiesta de la Epifanía en Roma. 

VULGAEMENTE DICHA DE LA BEFAJSTA 



Tomamos de un antiguo número del Giornale 
de Roma la siguiente descripción de la fiesta así 
dicha de la Befana, la que se celebra en Roma 

El dia de la Befana lo es de extraordinario 
movimiento en la capital de mundo católico. Ca- 
da familia, desde la mas rica á la mas pobre da 
6 recibe algún regalo que recuerde esta fiesta. 
No hay persona que en los dias anteriores 6 en 
la víspera de la Epifanía no vaya á S. Eustaquio, 
donde se levantan tiendas provisionales é impro- 
visados puestos i cielo raso de juguetes y de rail 
curiosidades, y no se provea de algo para rega- 
larlo, el marido á la mujer, el hermano íÍ la her- 
mana, el padre A los hijos, el amigo al amigo. 
Todo el mundo mete mano al bolsillo y paga su 
tributo á la antigua y laudable costumbre de ha- 
cer algún obsequio. Pero el dia de la Befana 
es sobre todo la fiesta de los niños, los cuales la 
aguardan con ansia, porque no hay ninguno que 
no espere tener algún regalo de sus padres. 

A algunos podrá parecer estraño que se haya 
consagrado á la Befana el dia en que cada fami- 
lia suele competir en urbanidad y en pruebas de 
cariño dando y recibiendo dones; mas el que 
quiere remontarse al origen de esta fiesta ve que 
los romanos no hacen mas que seguir las hermo- 
sas costumbres que ha introducido y santificado 
en todas partes el cristianismo, No se crea que 
la Befana, que en Roma es una verdadera fiesta 
de familia, significa aquel espantajo que suele 
representarse bajo la forma de una vieja arruga- 
da, pálida y sucia, cual se encuentran difícil- 
mente en la naturaleza. La Befana es sin duda 
una palabra corrompida de Befania, que se em- 
pica á veces en vez de Epifanía. Y en efecto 
la Befana se celebra siempre en el dia de la Epi- 
fanía, que es una de las principales fiestas de la 
Iglesia católica, porque recuerda especialmente 
la adoración de los Magos, y por consiguiente la 
manifestación de Jesucristo u los gentiles: y como 
en el cristianismo todo acto y toda costumbre 
lleva el sello de la religión, introdújose el de los 
dones en la Epifanía, en memoria de los ricos 
presentes que los Magos de lejano Oriente, guia- 
dos por el astro prodigioso, corrieron á ofrecer 
en Belén al recien nacido Salvador del mundo. 

El uso de hacerse muchos regalos el dia de la 
Epifanía es antiquísimo, y antiquísima por con- 
siguiente esta fiesta de familia. Los cristianos 
introdujeron la costumbre de hacerse regalos y 
de sentarse alegres en domésticos banquetes pa- 
ra celebrar el grande acontecimiento que tuvo 
lugar hace diez y ocho siglos y medio. Nosotros 
descendemos de aquellos que vinieron de lejos 
para adorar al Deseado de lasnar'iones: nuestros 
padres na ^ran de la tierra, íIq Oanaan, y parrg 



guiarlos apareció una estrella en el cielo y les 
guió, precediéndoles como la coluna de fuego que 
sirvió de guia á los hebreos en tiempo de Moisés, 
Sin la estrella que brilló á los ojos de nuestros 
antepasados hubiéramos permanecido sepultados 
en las tinieblas del gentilismo; y hé aquí porque 
los cristianos estaban tan alegres en el dia de la 
p]pifanía, y haciendo de ella una fiesta domésti- 
ca se reunían, y haciéndose regalos á ejemplo 
de los Magos, se sentaban después al banquete 
de la paz y del amor, congratulándose los unos 
con los otros de haber sido iluminados por la fé 
de Jesucristo. Y la costumbre que reúne las fa- 
milias en nombre de Dios, toda fiesta que acerca 
á los parientes, toda alegría inocente en que to- 
man parte señoras, y sirvientes, ricos y pobres, 
solo puede ser despreciada por los que ignoran 
las dulzuras de los cristianos.* "Aquellos, dice 
el autor del Genio del Cristianismo, que no se han 
trasladado con el pensamiento á esos tiempos de 
fé en los cuales un acto de religión era una fies- 
ta de familia, ó que desprecian placeres que se 
distinguen por su inocencia, esos tales son muy 
dignos de compasión." 

Para demostrar que en la fiesta de la Befana 
los romanos no hacen mas que seguir una costum- 
bre introducida por la religión en todos los paí- 
ses cristianos, basta decir que aun en la actuali- 
dad el dia de la Epifanía es una fiesta domésti- 
ca en muchos países de Europa. En Norman- 
día se introdujo desde el siglo undécimo la lla- 
mada torta del rey. En ese dia se acostumbraba 
convidar á los parientes y amigos, sentándose 
todos á una misma mesa: el panadero que duran- 
te todo el año abastecía de pan la casa enviaba 
una gran torta dentro de la cual habia una haba, 
y al mandarla el jefe de familia sclia decirle se- 
cretamente la parte en que la habia escondido. 
Acostumbrábase llevar la torta á la mesa con 
grande aparato; el jefe de la familia la dividía 
en tantas porciones como eran los convidados, y 
el que recibía la porción dentro la cual estaba el 
haba, era declarado rey de la fiesta. Nadie de- 
seaba tanto como los niños ver comparecer 1a 
torta: su corazón palpitaba, y cuando se distri- 
buían las porciones, las miraban con ojos ávidos, 
como si cada uno de ellos dijese para sí mismo : 
"¡si al menos me toca á mí!" Al partir la torta, 
que era rauj^ gorda y estaba muy adornada, uun 
ca se dejaba de reservar una porción bastante 
grande para los pobres, la cual se ponia á parte. 
Cuando el haba no se encontraba en las porcio- 
nes, que un niño llevaba cubiertas en un plato 
á cada uno de los convidados, para tener el dere- 
cho de buscarla en la parte reservada á los po- 
bres era necesario dar una limosna para los mas 
necesitados del país ó de la parroquia. LTna vez 
hallada el haba, se enseñaba á todos, que con 
grandes vivas y aplauso.^ proclamaban rey de la 
haba al que era dueño de ella. Los aplausos y 



-8-' 



los gi'itos eran mayores cuando recaía la suerte 
en un niño: se le cogia en brazos, se le. levanta- 
ba en alto como en triunfo: era aquello una rui- 
dosa pero inocente alegría, y se bebia á la salud 
del nuevo rey. 

Y no solo se introdujo este uso en las familias 
particulares, sino liasta en la corte de los reyes. 
Juan de Orouville narra que se apreciaba tam- 
bién por el duque de Borbon. Llegada la Epi- 
fanía, dice este historiador, el duque^de Borbon 
nombraba rey á un niúo de ocho años, el mas 
pobre que habia en la ciudad; lo hacia vestir con 
hábitos reales por reverencia á Dios, y lo senta- 
ba con él á la mesa de honor. Entraba después 
el mayordomo de palacio quien piacia una cues- 
tación para el pobre rey, al cual duque Luis de 
Borbon regalaba 40 francos para mantenerle en 
la escuela, cada, caballero de la corte un franco, 
y los escuderos medio franco, de suerte que se 
formaba á veces la suma de un centenar de fran- 
cos, f Vida de Luís II, duque de Borbon, cap. V 
j)á(j. 17-1 8. j 

Bajo el reinado de Euricíue Ilí, en la víspera 
de la Epiílinía, se elegia en la corte durante ja 
cena el rey de la haba, el cual al dia siguiente asis- 
tía á la mesa á la derecha de S. M., y ofrecía en 
el altar, junto con un escudo, tres bolas de cera, 
de las cuales la una estaba cubierta de hojas de 
oro, la otra de hojas de plata, y la tercera de in- 
cienso. Terminada la mesa el rey ó la reina de 
la haba volvía pomposamente al Louvre entre el 
sonido de tambores y añafiles. 

En la corte de Francia dunj el uso de procla- 
mar al rey de la haba hasta el siglo décimo sép- 
timo; y en nuestros días se conserva aun en 
las familias, especialmente en los departamentos, 
siendo siempre una gran fiesta para los niños. 
Hasta los Escoceses tienen esta fiesta, solo que 
en vez de meter en la torta una haba, esconden 
en ella un poco de mirra, un grano de incienso 
y una monechx de oro. En Alemania y en los 
Faíses Bajos la costumbre de hacer beber al xQ.y 
de la haba y de beber á su salud tiene todavía 
muchos devotos. Sí estas costumbres han cesa- 
do, algunos espíritus severos se alegrarán, llamán- 
dolas Supersticiosas: ellos quisieran en su seve- 
ridad borrar todas las costumbres populares, sin 
admitir ningún acto material y exterior; mas sí 
tuviesen mas sentimiento 6 mas corazón, verían 
que lo que desprecian tiene su bondad y su pro- 
vecho. Las fiestas de los cristianos y los usos 
introducidos en ella tienen su parte espiritual, 
sin carecer ^.or esto de su parte alegre y poé- 
tica. 

En Roma no se acostumbra proclamar el rey 
de la ha1)a, i)cro sí hacer regalos: y este uso que 
recuerda los dones de los Magos al niño J.'sus 
sil-ve para conservar los víncuhxs de afecto entro 
parientes y amigos. ¿Qué inÜuencia no ejercen 
Bobre el ánimo de los niños los regalos de hi Be- 



fana de Epifanía? Muchas veces la cariñosa madre 
para hacer que uno de sus queridos hijos sea mas 
dü'cil y mas aplicado, le amenaza con no hacerle, 
como se dice en Boma, la Befana; y tal amenaza es 
laque hace mas impresión en el ánimo de los niños. 
Estos esperan aquel dia con la mayor ansiedad, 
y en la víspera se les ve sumamente agitados: se 
meten en la cama, y se despiertan á menudo du- 
rante la noche, y apenas es de día, se levantan 
antes de lo acostumbrado, deseosos de ver qué 
es lo que les ha traído la Befana. ¡Cuántas es- 
peranzas burladas en las varias familías!|iCuán- 
tas satisfechas! Aquí niños que gozan; allí otros 
que acaso lloran, y los padres que les dicen que 
la Befana no les ha traído' ningún regalo porque 
han sido indóciles y no lo han merecido. De es- 
ta suerte se hace servir esta costumbre de salu- 
dable enseñanza para los niños. 

En Alemania los niños suelen recíbir.donesde 
sus padres, Jio en la Epifanía, sino por Navidad 
en cuya fiesta se acostumbra darles lo que se 
llama Arhol de la Navidad. Este consiste en un 
ramo de pino mas 6 menos grande, del cual se 
cuelgan frutas, nueces doradas, dulces, cintas, 
bolsillítos, moñas y otras cosas propias de los ni- 
ños; dicho ramo está además iluminado con una 
cantidad de candelas que se encienden á cierta 
hora de la noche. Todos los niños suspiran por 
el momento de poder tener su árbol de Navidad, 
y una vez lo tienen, lo pasean por todas partes 
enseñando los preciosos frutos que contiene. Es- 
ta costumbre ha dado origen á muchas composicio- 
nes odélícas llenas de sencillez y ternura. Se- 
mejantes usos introducidos por la religión tienen 
su poesía y su moralidad, y el que bien los cqu- 
sidere comprenderá fácilmente la utilidad que 
puede hacerse de ella por los padres y los ami- 
o'os de los niños. 



Bajo este título de variedades daremos en todos 
los números algunas 7ioticias de ciencias, artes, his- 
toria, erudición, poesía, ó cualquiera otra cosa, las 
cuales aunque por cdgunos se sepan, serán muy úti- 
les ¿L los que las ignoren, y sirven p)ara instrucción 
ó piara algún uso. 

Año Bisiesto. 

El año que acaba de principiar es el año de 
Nuestro Señor, ó el año de gracia 1876, poríjue 
se cuenta desde el nacimiento de Jesucristo, aun- 
que á la verdad según los cálculos mas exactos 
J. 0. nació cuatro años antes: se llama también 
de la era vulgar, porque está generalmente ad- 
mitida por todas las naciones civilizadas. 

Eáte año es y se llama bisiesto, quiere decir que 
tiene un día mas, el cual se cuenta en Febrero, 
j por esto aquel mes t^'udrá 20 días, y todo el 



. J, 



-9 



año 366, esto es iiu dia mas que de ordinario- 
El año ordinario es de. 366 días. Pero como 
además la tierra en una vuelta completa anual 
de revolución al rededor del sol, emplea otras 
seis horas mas, estas que se descuidan anual- 
mente, llegan á fo'rmar un día entero á los cua- 
tro años, y este dia de demás que entonces se 
cuenta, se agrega á Febrero j propiamente en- 
entre el dia 24 y 25. Ahora los antiguos lati- 
nos llamaban el 24 sexto ante l:alendes mariias, j 
el 25 quinto ante kal. niartias, esto es el dia sex- 
to j el dia quinto antes del primero de Marzo, 
y así llamaron este otro dia intercalar bis sex- 
tiun, esto es, el segundo dia sexto de donde se 
deriva la palabra latina bis sextus y bis sextilis, y 
bisiesto en castellano. 

FIESTAS MOVIBLES. 

Estas son las que no caen en los mismos días 
todos los años sino en diferentes, según que 
viene la Pascua por la cual se regulan. p]n este 
año son las siguientes: Septuagésima 13 Febre- 
ro; dia de Ceniza 1 Marzo; Domingo de Ramos 
9 Abril; Pascua de Resureccion 16 Abril; Asen- 
cion 25 Mayo; Pentecostés 4 Junio; fiesta de 
Corpus 15 Junio; Sagrado Corazón de Jesús 23 
Junio; Domingo primero de Adviento 3 Diciem- 
bre. 

EL PRIMER MES DEL AÑO. 

Es el mes de Enero, y cuenta 31 dias; se llama- 
ba Januarius porque consagrado á Jano, uno de 
los mas antiguos reyes de Italia. Se cree que 
este reino mas de mil años antes de la venida 
de J. C, y por su feliz y dichoso gobierno sobre 
aquellos pueblos, estos después de su muerte lo 
pusieron como hacian los antiguos pueblos paga- 
nos, en el número de sus dioses. Lo represen- 
taban con dos caras, queriendo dar á entender 
que era muy sabio, como si viera por atrás y 
por adelante; esto es, el pasado y el porvenir. 
Los Romanos además le consagraron un templo 
en Roma el cual estaba abierto durante el tiem- 
po de una guerra y cerrado durante la paz. La 
costumbre de hacer regalos en el primer dia del 
año es muy antigua y existia entre los mismos 
Romanos mucho antes de J. C. En aquel tiempo 
como ahora, todos se deseaban mutuamente mil 
felicidades para el año nuevo, añadiendo los re- 
galos ordinariamente de higos, dátiles y miel, 
representación de una vida dulce y agradable. 
Hoy dia también en muchas naciones ha queda- 
do esta costumbre. 

EL IXCREDULO CATEQUISTA. 

El demasiado famo-so Diderot, uno de los es- 
critores mas impío:-; y mas inmorales del siglo 



XVlíí, tenia una hija que educíjjjuidadosaijien- 
te en los principios de la fé cristiana. Frecuen- 
temente tomando el Catecismo que la niña debia 
estudiar, se aseguraba de que lo sabia, y le da- 
ba él mismo la explicación. Un dia fué sorpren- 
dido en esta ocupación por uno de sus amigos, 
filósofo impío como él. Al ver á 'Diderot de 
catequista, su cofrade en impiedad no pudo con- 
tener.,una exclamación de sorpresa: 

— ¡Cómo! dijo á Diderot, ¿es esto posible? ¡Tú 
mismo enseñas el Catecismo á tu hija! ¿Has de- 
jado, pues, de ser filósofo? 

— ¡xVh! amigo mió, replicó Diderot en un mo- 
mento de sinceridad, ¡cuan admirable es esta 
doctrina! ¿Podria enseñar una cosa mejor á mi 
Maria para formar una hija respetuosa, una es- 
posa consagrada á sus deberes, y una madre 
tierna y digna? 

Los que no están en favor de las escuelas re- 
ligiosas, las di'bcrian pues promover aunque 
fuese solo por el bien de sus hijos, y siendo que 
ellos están cabalraenle los menos dispuestos á 
enseñarles el catecismo en sus casas, querer y 
Dedir <jue otros se lo enseñen en las escuelas. 

EL DON DE LA PASTORCILLA AL NfXO DIOS. 

Niño hermoso enamorado. 
Que en invierno tan helado 
Tan pobre nacer queréis; 
¿Quién os puso así desnudo 
En este pesebre crudo 
Do tan triste llanto hacéis? 

Fué mi amor, fué el amor mió: 
Por cui'ar mi desvarío 
Padecéis tanto rigor; 
Que á la oveja extraviada 
]^)r volverla á la manada, 
C)s quisiste hacer {¡astor. 

Ya os conozco difrazado. 
Niño mió bien amado, 
jíajo harapos de mortal. 
VA Hijo sois del Eterno; 
Por librarme del infierno 
Vestís mi tosco sayal. 
■ Yo, pastorcilla cuitada, 
¿Qué os daré do mi majada 
Que aceptéis cual grato don? 
Tomadlo mi amor, mi vida. 
Que os lo doy aquí rendida, 
Mi sencillo corazón. 



10 



JU AMITO. 



SOBEE LOS BEBSEES DE LOS MÑ08. 



(Continuación — Ir. Vol. Páij 415. // 41G. J 

Juanito, que era en el fondo un mueliaclio razonnljle, 
couoci<5 cuánto le perjudicaban los modales altivos con 
que trataba á sus compañeros y á sus inferiores. Por 
esta i'azon agradeció á sas padres y maestros las sabias 
reprensiones, pues que con ellas le demostraban su entra- 
ñable cariño y se dedicó á estingiiir de su corazón aque- 
lla mala semilla de ridicula soberbia. Firme en este pro- 
pósito, no perdía ocasión alguna ciue se })rcseníase de ser 
benévolo y cortes con el prójimo. Ya, sus condiscípulos 
conocían que Juanito los trataba con mas agrado j con- 
sideración que antes; no se desdeñaba de acercarse á los 
pobres, y les daba dinero ó cualqueira otra cosa que pudie- 
ra serles de proveclio. Un día llegó á pedirle limosna un 
hombre pálido,seco y estropeado. El com])asivo mucliacho 
nótenla en los bolsillos mas que un pedazo de pan, y se 
le dio. Al lijar los ojos en aquel mendigo, le pareció ver 
entre aquellos harapos una persona que no le ei-a desco- 
nocida. Le preguntó su nombre, y el pobre respondió: 
— Soy Juan: y Vd., señorito, ¿no es el hijo de mi antiguo 
amo? — ¡Cómo! ¿tu eres Juan? dijo Juanito entre fJegi'e 
y asombrado. ¿Tu eres nuestro antiguo dependiente?... 
tíí, aliora te ]-econo;:co: ven conmigo, que yo te socorreré 
en cuanto pueda. 

Juanito llevó á su habitación al mozo aquel, á quien 
miles desgracias hablan conducido al estado mirerable en 
que ahora se hallaba. Partió con él su almuerzo, y 
cuando le despidió, le mipuso la obligación de presen- 
tarse allí todos los dias, donde comerla siquiera un pe- 
dazo de pan. 

El pobre Juan andaba tan mal vestido, que la ropa 
HC Jc iba cayendo á pedazos. Compadecido Juanito pen- 
só en remediarlo, y á este fin guardaba uno y otro dia 
el dinero que podia proporcionarse lícitamente, y c[ue 
antes le servia para sus diversiones. Cuando estuvo ya 
rc^.nido lo suficiente, compi'ó un vestido al mendigo. 
Quiso la buena suerte que al mismo tiempo una rica se- 
ñora, á quien Juanito cstab i recomendado, necesitase 
\iu criado. ■ Se [)resciitó ácUa el mozo, ya recobraba su 
s;dud y decentemente vestido, y, :í mas tic la recomen- 
dación de Juanito, agradó tanto á la señora, que desde 
aaucl diacpiedó al servicio de aquella casa. 



JüANJTÜ nKt''ll':i!.E sus J)ESí:íRACL\S. 



lío cesaba Juan de dar gracias á Juanito, porque su 
nueva señora le trataba con grandísima humanidad; 
y él, en su esfera, no podia prometerse mas perfecto 
bienestar. 

La madre de Juanito necesitó ir á la ciudad para 
cierto negocio, y pafjó_ á visitar á la seííora y darle las 
gracias porque se liabia encargado de cuidar á su hijo. 
Con este motivo Julia vio allí á Juan, y le preguntó q6- 
mo era el estar en aquella casa. El mozo la contestó 
cu los términos siguientes: "Mi biifii;i, scríoi';), df'sdo 
ívoxú dia que tuvo la fatal ocuiTe¡i(;ia dv, salii-mc de su 



casa de Vd., he andado rodando de una desventura en 
otra. Vagando por el mundo y sirviendo aquí y allí, 
tuve la mala suerte de tropezar con algunos amos de tan 
inhumanos sentimientos, que solo me daban duras pala- 
bras y pésimo trato. En un año serví á dos comercian- 
tes, en un café, á tres señoras, en una foirda; pero cam- 
biando de servicio, jamás mejoraba ae fortuna, 

"Desesperado por no encontrar nn amo que me con- 
viniese, y deseoso de gozar una vida libre y alegre, íi- 
gdrese Vd. lo que hice: senté plaza de soldado. Pero 
¡(j^ué insensato fui! Por ir buscando la libertad, me im- 
puse la cadena de una severísiraa disciplina. En in- 
vierno tenia que levantarme antes de ser de dia; limpiar 
las armas y barrer el cuartel; aprender el ejcicicio; hacer 
la guardia; pasar revista, y obedecer ciegamente á mis 
jefes. En fin, aquella vida en que yo esperaba encon- 
trarme á mi gusto, vino á serme insoportable. Cumplí mi 
c. intrata; cogí mi licencia absoluta, y me pareció ([we en- 
tonces nacia, viéndome dueño de mi persona. 

"Era libre, sí; pe.ro no tenia conque vivir. Como tan- 
tas veces había camoiado de oficio, no sabia con acierto 
desempeñar ninguno. Un honrado zapatero me ofreció 
que me ocuparla en su tienda. Ya estábamos conveni- 
dos en el trato, cuando me sedujo un dentista, prome- 
tiéndome iin salario mayor. Falté á mi palabra empe- 
ñada con el zapatero, y me coloqué con el dentista, el 
cual hacía también profesión de curar muchas enferme- 
dalles, y no paraba muchos dias en una población. 

"En compañía de aquel charlatán corrí muchas pro- 
vincias, y aunque no llegué á ver nunca mi salario, yo 
comía, bebia y disfrutaba. El vendía muy bien y á buen 
precio sus ungüentes, polvos y otras patrañas, que le 
daban lo bastante para pasarlo perfectamente. Al cabo 
de un año que andábamos en esta vida, cayó en manos 
de mi amo un aldeano enfermo de hidropesía; y á bene- 
ficio de unas pildoras que mi doctor le dio para curarle, 
aquel pobre hombre pasó mny pronto á eternidad. Tu- 
vimos que salir á escape del pueblo, pues todas las gen- 
tes de allí nos querían matar por impostores. Marcha- 
mos en posta, porque la justicia venia detrás persiguién- 
donos. A la mitad del camino el carruaje volcó; allí 
quedamos medio muertos, hasta que á mi a,mo le lleva- 
ron á la cárcol, y á mí al hospital con una pierna rota. 

"¡Cuánto sufrí en mí curación! ¡Cuánto me acordé, 
señora Julia, de los consejos que Vd. me había dado! 
¡Cuánto sentía entonces no haberme aprovechado de 
ellos! ¡Bien merecidas tenia _yo mis desgracias, }i<>r nrí 
grande ingratitud y mis ea].)richos! - 

"Cuando quiso Dios, salí del caritativo hospital, j, 
después de un mes de viajes y de penalidades, volyí á 
entrar en mi patria, pidiendo limosna. i\.quí, liambríen- 
to y cubierto de andrajos, me acerqué á implorar la ca- 
ridad de nn guapo joven, y, ¡oh Dios! me reconoció jior 
lid)er yo sido antiguo dependiente de su casa: rae socor- 
rió, me vistió y me proporcionó colocación en la casa de 
esta señora, tan amable y virtuosa. 

Julia le preguntó quién había sido aquel joven que 
le prestó socorro, y Juan respondió: — ¿No lo adivina 
Vd? Su digno hijo, Juanito, mi señorito que llevé mil 
veces en mis brazos cuando estaba criándose, á quien yo 
amaré toda mi. vida. 

Oyendo aquellas palabras la buena madre de Juanito 
estaba extraordinariamente conmovida: en aquel instan- 
te se presentó su hijo. Apenas le vio, le tendió los bra- 
zos al cuello; y, Uorandcj de alegría y besándole, porque 
no le había visto en seis meses, le colinó de alabanzas 
por haber dado una prueba tan inequívoca de su exce- 
lente corazón. Sintiendo Juanito bañado el rostro con 
el llanto de su madre, no pudo contener el suyo, y los 
dos vcrtiei-on lágiámas de consuelo, que dcjai'on en las 
aJmas de amljos un r(.hjstial contento. 



] 



í 



11 



La señora de la casa dio infinidad de enhorabuenas _á 
Julia, justamente merecidas, por haber sabido infundir 
en el corazón de su liijo sentimientos tan virtuosos. 
Juauito la devolvió afectuosas gracias por estas lisonje- 
ras palabras, y recordó una máxima que muellísimas 
veces habia oíclo repetir en la escuela: No hagas á otro 
sino aquello que quisieras te hiciesen á tí. La señora re- 
puso. "Ahora conozco, Juanito, que has aprovechado 
en la educación que te dan tus padres y el maestro, por- 
que sabes practicar los preceptos de la religión yla mo- 
ral. ¡Me alegro mucho! has hecho bien al prójimo, y 
honor á tus padres. Desde hoy te amo yo como si fue- 
ras hijo mió; y en prueba de mi afecto, comerás hoy con- 
migo, al lado de tu querida madre.". 



MüEKE Julia, y en" sus últimos Mo^vrENTOs amones- 
ta A SUS HIJOS. 

Juanito entró como dependiente en la casa de un 
mercader de la ciudad. Era muy atento al servicio; sa- 
bia perfectamente las cuentas; escribia con esmero, y 
llevaba con exactitud los asientos de los libros; de mo- 
do que, cuando apenas habia cumplido la edad de quin- 
ce años, ya se ganaba la vida: ya no era gravoso á su fa- 
milia. 

Pero el corazón de Juanito se inclinaba siempre ha- 
cia el pueblo nativo; suspiraba por la casa en C[ue habi- 
taban sus queridos padres, dos hermanitos y una her- 
mana. Todos los individuos de esta familia se profe- 
saban mutuamente un entrañable amor, y con su traba- 
jo y ejemplares costumbres, veian pasar los dias tran- 
quilos y serenos en amorosa concordia. Todo allí 
respiraba inocencia y una paz y alegría, c[ue cauti- 
vaba el ánimo de cuántos visitaban la casa de Antonio 
y Julia. 

Tanta dicha no podia ser etei'na. Julia fué acometi- 
da de una gTave enfermedad: entonces todo cambió de 
aspecto. Desapareció el contento de aquella casa, reem- 
plazándole la pesadumbre, el temor y el silencio. Juaiú- 
to recibió ima carta de su padre, haciéndole saber el es- 
tado de peligTO en que se hallaba su buena madre. Esta 
noticia le traspasó el corazón, y al mom.ento se puso en 
camino, para asistirla y consolarla con sus tiernos cui- 
dados. 

El mal hizo rápidos progresos, y conociendo Julia que 
peligraba su vida, pidió los auxilios de la religión. Lue- 
go que los hubo recibido, manifestó gran tranquilidad: 
llamó entonces á sus hijos á la cabecera de su cama, y 
con voz débil y pausada les habló así: "Esta será la últi- 
ma vez que me oigáis, queridos hijos mios: conservad en 
vuestra memoria mis postreras palabras. Temed á Dios; 
obedeced á vuestro padre, á vuestros maestros y superio- 
res; agradecedles los buenos consejos cpae os den; amaos 
entre los hermanos; amad al prójimo como á vosotros 
mismos, y seréis toda la vida honrados. En este instan- 
te supremo experimento yo cuan didce sea tener la con- 
ciencia tranquila la muerte no me asusta. Solo sien- 
to abandonar á este buen marido mió, que aquí llora 
junto á mí: me duele separanne de vosotros, á quienes 
amo con todo el corazón.... ¡Hijos mios! dad el último 
consuelo á una madre que antes de una hora ya no 
existirá.... prometedmc ser siempre juiciosos y apli- 
cados," 

Aquí la voz de Julia pr¡nci])¡ó á entrecortarse. Ábra- 
nlo estrechamente á sus hijos, y estos le jn'ometieron que 
harían cuanto les dejaba recomendado para ser virtuo- 
sos. Ella entonces añadió: "¡Hijos '"mios, abrazadme 
otra vez! í^ordaos de mí_ especialmente cuando estéis en 
peligi'o de })ccar . . . . yo en el ciclo rogaré al Sf'fíoi- (pie 



tienda soljrc vosotros su saiita mano. ¡Adiós, hijos 
mios! .... ¡Adiós, para siempj'c! .... Kecibid mi último 
saludo y la bendición de vuestra madi-e." 

Antonio y sus hijos se arrodillaron junt(js á la cama; 
la moi'ibunda, medio alzando la mano, hizo la señal de 
la cruz, en ademan de bendecir aquella desolada fami- 
lia, y exspiró. 

Daba gran compasión el ver al buen padre, que pro' 
enraiza ocultar sus lágrimas á las miradas de sus Lijos, 
por no afligirlos mas. ¡Qué cuadro tan doloroso piesen- 
taba Rosalía consumiéndose en amargo llanto, compren- 
diendo bien que habia perdido en su afectuosa madre, 
su mas fiel amiga; una discreta maestra; un ser en fin, á 
quien ella en su tierna imaginación asemejaba con la Di- 
vina Providencia! 

¡Cuan insensatos, imes, son aquellos rdños que no apre- 
cian el sublime henejicio de tener « su lado una madre soli- 
cita por su felicidad! ¡Y qué diremos de aquellos hijos in- 
gratos que, con sus malos procederes, causan el sus padres 
tcdes pesadumbres, que les abrevian la vida! 



ROSALÍA Y FERNANDO VAN A VIVIR CON UNA TÍA SUYA. 

Enrique se ocupaba en el comercio de su padre: Jua- 
nito volvió á la casa del mercader; con que solamente 
quedaban sin colocación Fernando y Rosalía, los cuales 
no tenian una persona que vigilase por ellos constante- 
mente á su lado. Antonio no apartaba un solo instante 
de su pensamiento la pérdida de su esjjosa, con la cual 
habia faltado todo el arreglo de la casa. Esta pérdida 
le era tanto mas sensible, cuanto que Fernando se ma- 
nifestaba muy inclinado á los juegos, y poco al estudio. 
Por esto decidió enviar los dos niños á la ciudad, á casa 
de una hermana suj-a, señora muy virtuosa y avanzada 
en edad. Así lo verificó: los niños fueron con su tia, 
que los recibió con grandes muestras de cariño. Esta 
señora los llevaba continuamente á la Iglesia y á paseo; 
los enviaba á la escuela; los instruía, y, finalmente, hacia 
con ellos propiamente las veces de madre. 

Dos meses habían pasado desde que los hermanitos 
estaban en casa de su tia cuando esta señora cavó en- 
ferma. No habia criada que la asistiese, y por ello tu- 
vieron que tomar sobre sí este cargo los dos sobrinos. 

En el primer dia, Fernando estuvo muy exacto en el 
cumplimiento de la obligación que se habia impuesto; 
mas luego volvió su atención á los juegos; siendo lo 
peor, que sin cesar en todo el dia de correr de una parte 
á otra, tocar el tambor y arrastrar un palo, causaba 
grande incomodidad á su tia enferma, que se quejal>a y 
le pedia c[ue se estuviese quieto, diciendole: "¡Feniandi- 
to, sé bueno, hijo mió! ¡No hagas ruido, por Dios! Obe- 
déceme una vez siquiera." Palabras imitiles: con 
aquel revoltoso no bastaban ruegos, y proseguía su es - 
trépito. 

¡Cuan al contrario era Rosalía! En cuanto se levan- 
taba,- torlas las mañanas limpiábala casa 3' la dejaba 
perfectamente arreglada: luego daba á su tia el caldo y 
las medicinas; la entretenía leyéndola oraciones ó nove- 
las morales, y no apartaba en toda la tarde y noche de 
su lado. Así demostraba Rosalía la gratitud que deben 
los niños á las personas que hacen con ellos las veces de 
padres. 

Apenas recibic) Antonio la noticia de la enfermedad 
de su hermana, se puso en camino para llevarla algún so- 
corro, pero ya la enconti'ó un poco mejorada. Ella díó 
las gracias á su afectuoso hermano por el cuidado que se 
liabia tomado, y luego le hizo saber la conducta de sus 
hijitos, que desde el momento de entrar él hal^ian acu- 
dido á su lado V le abrazaban cariñosamente. 



^1^- 



Eosalía (dijo la pobre anciana, incoiporándose en 
cama,) se conduce tan bien, que no puedo elogiarla bas- 
tantemente! Cuánto me ha servido esta preciosa niña en 
los dias de mi enfermedad! Pero ¿qué podré decir de 
Fernandito? Que sin hacer caso de los libros, corria y 
alborotaba, causándome grave daño. 

A estas fpalabras, la írente serena de aquel hojrJjre 
honrado se arrugó; dirigió una mirada de indignación á 
Fernando, y luego quiso ver cuánto hablan aprendido 
los dos hermanos. Muy contenta Eosalía, presentó á su 
padre una porción de "bellísimas labores en punto de 
malla y otras obras de costura, ejecutadas con períec- 
cíon. Tambien_ presentó sus libros de aritmética, gra- 
mática, etc., y dio algunas lecciones sin equivocarse un 
punto. 

Con pasomuy lento vino luego Fernandito, trayendo 
un cartapacio destrozado y sucio, lleno de papeles embor- 
ronados y cubiertos de garabatos, que parecían hechos 
con las uñas mojadas en tinta. Oh! en aquel momento 
fué cuando el niño tuvo verdadero sentimiento de no ha- 
ber obedecido á su tia y al Sr. maestro. 

El buen padre, al examinar los ti-ajes de^ la niña, dio 
á conocer su satisfiíccion por los adelantos desu hija, col- 
mándola ele caricias. Después, volviéndose á su hijo, 
le reprendió con durísimas palabras, y, queriendo añadir 
aun mas castigo, sacó del bolsillo un papel con dulces 
que habia llevado pai-a los dos hermanos, j^'.'se le retíalo 
entero á Eosalía.^ A tales palobras y á tal acción, Fer- 
nando principió á llorar, y poseído de acerbo dolor se re- 
tiró _á un i-iucon, donde arrepentido de su mal co.iipor- 
tarniento, lloró hasta cansarse. 

Antonio se volvió á su pueblo, después de haber be- 
sailo un ciento de veces á su querida hija. Esto, con- 
movida con la ausencia del padre y el continuado llanto 
de Fernandito, setlirigió á este, diciéndole: — Hermano 
mió, no llores; seamos buenos, y mereceremos el cariño 
de nuestro papá. No llores te digo: mira, aquí está mi 
regalito de dulces; los partiré contigo, porcpie la tia me 
ha dado permiso para repartirlos coii quien yo quiera. 

El modo ingenuo y cariñoso de Eosalía para ofi-ecer 
á su hermanito los regalos, tranquilizaron al niño. En 
efecto, repartieron los dulces; comieron un poco de ellos, 
y guíirdando los restantes, Eosalía cogió su labor de cos- 
tura y filé junto á la cama d.' su tia,' para estarse allí a- 
conq)añándola. Fernando Ionio un libro, y muv juicio- 
so se ])Uso á estudiar, h.'icMMido propí'.sito de correa-ir su 
conducta desde aquel iii<iiiU'iil(.). 



JL^AXrTO ES 7\CÜSAD0 Dlí UX DELITO. SuS ANGUSTIA.'^. 
Su IXOCEJTCIA DESOUBiyvRTA. 



Juanito poco á poco habia ido corrigiendo sus defec- 
tos, así, pensando de co)itinuo en sus faltas cometidas 
cuaudo muchacho, tenia buen cuidado de no incurrir en 
otras nuevas, y ponia grande atención en todas sus obras. 
Era obediente á su principal; no salia de casa sin obte- 
ner permiso pai'a ello: se levantaba muy temprano, y era 
el ])rimcro de la calle que abria la tienda. Lo lionia 
todo bien arreglado, y si alguno eníi-aba para comprar 
alguna mercadería, bien seguro era que no salia sin llevar 
lo que desealja; siendo tratado con buenos mculales por 
aquel'jóven, que desde aquel día quedaba parroquiano 
d(; la casa. Es imposible decir con cuánta paciencia y 
esmero ti-ataba Juanito á los com])radores, ])resentando 
una y cien veces los géneros que le pedian, lo mismo á 
lamas lujo.sa señora que á la humilde campesina. Si 
aquel la.s-:jncrcader¡'as hubiesen sido suyas, no liabila po- 
dido usar mas actividad para venderlas. 



_ A los cuatro años de hallarse Juanito en aquel comer- 
cio, ganaba un salario crecidísimo, con el cual eran re- 
compensados sus buenos servicios. Al mismo tiempo 
el joven, con el respeto, la sumisión y gratitud que de- 
mostraba á su principal, se habia de tal modo adquirido 
su confianza, que cuando este se ausentaba'de la ciudad, 
Juanito quedaba encargado de todos los negocios de la 
casa. 

Sucedió una vez que, debiendo el mercader hacer un 
largo viaje, llamó á Juanito y le hizo entrega de la caja 
del dinero, después de darle todas las instrucciones con- 
venientes. El joven no descuidó ni el|masqiequeñó de 
los encargos de su principal, y redoblo el cuidado para 
desempeñar con mayor esmero sus propios deberes. 
Al cabo de tres meses el mercader volvió. Antes 
de entrar en su casa, ya disfrutaba un gran contento 
al OH' á las gentes con quienes se encontraba, que le ha- 
cían los mayores elegios de aquel dependiente, hombre 
de bien y oficioso, que habia dejado al frente de su co- 
mercio. 

Cuando estuvo en su tienda, no pudo menos de admi- 
rar el buen orden que observó en todo; y por ello mani- 
■ festó á Juanito su agrado. Luego que le dio el joven la 
llave de la caja, quiso contar el dinero, para ver el au- 
mento que habia tenido, y encontiú... ¡Oh Dios! encon- 
tró que fal tallan cien duros. Entonces todas his alaban- 
zas prodigadas á su dependiente, se cambiaron en oti-as 
tantas reprensiones y en amenazas de hacerle llevar á la 
cárcel, si no delvolvia el dinero. En vano decia él v re- 
petía que no tenia culpa, y aseguraba que á nadie l'uiláa 
dado la llave de la caja sino á la señora. Esta, que se 
hallaba presente, se disculpaba también, y afirmaba que 
no habia tomado ni un centavo mas de lo que aparecía 
en las cuenta.«. Entre tanto, el mercader furioso recla- 
mal)a su dinero, y la señora por su parte hacia recaer to- 
da la culp)a soi)re Juanito; y como este sostenía que 
solo ella era quien habia tocado á la caja, fué despedido 
de la casa ignominiosamente. 

Juanito nopudiendo hacerse creer, sacó su bolsillo don- 
de habia ido reuniendo su salario de seis meses, y se lo 
entregó al mercader, diciendo:-Yo juro á Vd. que soy ino- 
cente; pero aquí tiene Vd. el reintegro de sus cien duros 
ó parte de ellos, en este dinero, que" es cuanto yo poseo 
de mis ahorros. Mucho siento perder en un instante todo 
el fruto de los fieles servicios que á Vd. he prestado: pe- 
ro mucho mas me contrista y me despedaza el corazón 
la idea del deshonor, creyendo las gentes que soy un la- 
drón! Al priMiunciar estas palaln-as el desventurado jo- 
ven lloraba como un niño: así se despidió de todos los 
de la casa, y se marchó. 

Las gentes del pueblo, que conocían la probidad de 
Juanito y muchos defectos en la esposa del mercader, 
cundieron la voz de que solo ella podía ser autora del 
robo. Así fué que Juanito, sin perjudicar aquel suceso á 
su reputación, se colocó en seguida en otro comercio mu- 
cho mas rico que el primero. 

Poco tiempo después, cayó enferma la esposa del otro 
cojuerciante que despidió á Juanito, y el médico anun- 
ció que su mal_ no tenia remedio. Con este motivo, al 
recibir los auxilios espirituales, confesó que habia s'ido, 
ella sola quien sacó de la caja los cien duros; por lo cual 
pedia perdón á su esposo y á Juanito, al cual tanto per- 
judicó, haciendo recaer sobre él toda la culpa. Enton- 
ces el mercader restituyó á Juanito la suma que tan in- 
justamente le habia cobrado, y el joven quedó contentí- 
simo; aun mas que por haber recobrado su dinero, por- 
que con aquello se haria pública su inocencia, y su ho- 
nor no quedaba manchaflo.? 



(/b\-' coiituiyani.J 



PEKI0DIO9 SEMANAL. 

Se publica todos los Sábados, en Las Vegas, N. M. 



Año 11. 



8 de Enero de 1876. 



Núm. 2. 



NOTICIAS TERRITORIALES. 



SANTA FE El K'.ievo 3Iejlcano del 28 de Dic. 

p. p. anunciando la muerte del Juez Superior Paleu, 
acaecida en Santa Fé el dia 27 de dicho mes, anadia 
lo siguiente: "En la muerte del Juez Superior Palen 
Nuevo Méjico pierde un juez recto y capaz, j su fa- 
milia un afectuoso y afable padre. Era perfectamen- 
te correcto en sus costumbres personales; un hombre 
de opiniones decididas en sus rehicioncs personales y 
políticas. Su habilidad é integridad eran conocidas 
por todos los que le conocían, mejor axm entre sus 
enemigos. Si Nuevo Méjico consigue asegurar un 
sucesor de igual capacidad, firmeza é integridad de 
carácter, tendrá mejor fortuna que en lo pasado." 

ALBUQU ERQUE Nos escriben de Albuqu er- 
que lo siguiente: "Durante las misas de laYírgen y en 
la noche buena el concurso de gente fué extraordina- 
rio, y mas de mil personas se acercaron á los SS. 
Sacramentos de la confesión y comunión. El Juez de 
Paz procuró que no su hiciesen bailes en la noche de 
Navidad; la iluminación de la fachada de la iglesia, 
y de toda la plaza fué muy brillante. El P. Perso- 
né, S. J. avisó á todas las plazas cercanas de ir 
en procesión á la parroquia en los diferentes dias de 
las misas de la Yírgen, llevando cada una su Santo 
Patrono. Esto agradó sumamente á los fieles, y en 
casi todos los dias de la novena de Navidad hemos 
gozado de la vista de una procesión, que con grande 
orden y concierto, y en ademan piadoso y devoto 
entre harmoniosos cánticos, y sonidos de instrumen- 
tos musicales entraba en la iglesia cosa de un hora 
antes que se diese principio á la misa cantada, y mu- 
chas personas que formaban parte de dichas proce- 
siones, se confesaban y comulgaban." 

NOTICIAS NACIONALES. 



ESTADOS UNSDOS.— Aludiendo á los fraudes 
cometidos por personas políticas que fueron de.signa- 
das agentes en algunas de las tribus de 
ludios, el Omaha Ilfinld (no católicoj dice con gran- 
de verdad lo siguiente: "Lo que ahora causa embara- 
zo es que estos red men están opuestos á los fraudes 
religio.sos, y á los hipócritas, destinados para enseñar 
la moral cristiana con los labios, y hacer toda suerte 
de maldades con sus ngiles dedos; y todos de consu- 
no piden que haya entre ellos únicamente misioneros 
católicos, hoinbres cuerdos y concienzudos, como el 
gi-ande De Smet. Debe ser cosa humillante para las 
sectas ver las espontáneas demandas de los indios 
para obtener únicamente misioneros católicos, pero á 
nosotros no nos sorprende; los protestantes han de 
darse á sí mismos la culpa. El mal comportamiento 
de sus misioneros entre los Indios, sus prácticas des- 
honrosas y sus malos hálñtos que revelan la falta do 
sinceridad, y sus malos ejom¡)los, han producido es- 



tas naturales consecuencias. Cuando el gobierno su- 
primió por fines políticos, muchas misiones de la 
"niother church," establecidas y fundadas mediante 
muchos años de fatigas y sacrificios, cometió un grave 
error, y causó daños inmensos al progreso de la civi- 
lización entre las tribus salvajes. A los indios se les 
debería permitir escoger sus propios misioneros reli- 
giosos, y esperamos que les sea concedido hacerlo así 
en lo sucesivo." 

WASHINGTON — El nuevo Vice-Presidente, 
Tomás White Ferry de Michigan, es otro de los que 
los Americanos llaman self-nuuk-)nan. No recibien- 
do otra educación que la que podía darle una escuela 
de aldea, empezó por desempeñar el oficio de cajero 
en una tienda y luego se dedicó al comercio de madera. 

El profesor L. Corradi Colliere, natural de la Suiza 
Francesa, que enseñó por muchos años y con grande 
fama, música vocal en Washinguon, ha salido el 1-i de 
Dic. p .p. para Kentucky, para e.itrar en el monasterio 
de los monjes Trapistas. 

El Presidente anunció el 20 dj Diciembre las comi- 
siones. Los siguientes son los Presidentes de las co- 
misiones principales: medios y medidas, Morrison; 
apropiaciones, Kandall; elecciones, Eíarris; judicial, 
Knott; asuntos extranjeros, S.vann; bancos v papel 
moneda, Cox; ferrocarril del Pacífico, Lámar; terre- 
nos públicos, Sayler. 

Thomas J. Brady de Indiana, ha sido nombrado 
superintendente de la renta interior. 

El gobernador McEnery de Lauisiana, ha nombra- 
do B. H. Marr Senador de los Esbados Unidos en lu- 
gar del general W. L. McMillan que dio su resigna- 
ción. 

La marquesa de Chambrun, nieLa de Lafayetta ha 
fijado ahora su residencia en Washington. 

NEW YORK.— El P. Dealy, S. J., dio poco ha 
una lectura sobre los "Trabajos y padecimientos de 
los primeros misioneros de América," ante la Lon»' 
Lsland Hibtorical Society, en Brookbrn. Un ministro 
Protestante le presentó un voto de felicitación. 

IV9AFIYLAND — Carlos Calvert, un descendiente 
de Lord Baltimore, ha regalado varios cuadros {un- 
tados al oleo de considerable mérito al Instituto Do 
Salles, Philadelphia. 

^VIRGINIA.— liichard Henry Lee, cuyo nieto lee- 
rá la Declaración de Independencia en la próxima 
celebración secular, haciendo el elogio de Washino-- 
ton, dijo estas famosas palabras: "Primero en la "aev- 
ra, primero en la paz, y primero en los corazones de 
sus compatriotas." 

NOTICIAS EXTRANJERAS. 



ROMA. — Se anuncia por algunos peri(jdicos un 
decreto que va á publicarse, prohibiendo el condeco- 
rarse con títulos concedido;; por el Pajia después del 
20 Setiembre, en que fué procLun;ida liorna capital 



-14- 



de Italia, y algún periódico aüade que es alguu con- 
V uio co¿ el ^obieíno francés, y que en su consecuen- 
cia aquel va a dictar la misma proliibicion. 

En re las innumerables frmdaciones piadosas que 
p--oí4raban al amparo do Pió IX, liabia y hay nn 
eíeknteinstitnto, consagrado á recoger y dar educa- 
don 1 instrucción á los pobres ciegos. Hace d- -^^^ 
sin necesidad ninguna, y por e^^^^^'l^^ ^|^.^^,^f i?P°¿ ¿ 
gobierno revolucionario quiso crear otio, de q-^^^n se 
hizo «atrona y á quien dio nombro la princesa Mai- 
ga¿Í Bajo^los Lspicios do esta princesa se abrió 
gia snscdciin para dotarle; la ^^^^^-^'^1^^^'^^^^^;^ 
nni considerable subvención annal; casa, dotación, 
protecc" n regia, ansia de desacreditar el -sütut^ - 
tólico; todo prometía que la nueva í^^^^^^^^^.^a^^ 
de tener proporciones colosales. Pero como faltaba 
•el ve.-dadero fundamento de tales obras, que es el es- 
píAui cristiano, la caridad, lia sucedido que la Busc- 
an sigue abieka, pero el dinero no alca-a á cnbir 
los eastos y la empresa se viene abajo antes de ciar 
f?utf ninguno. E¿ cambio el instituto católico pros- 
peía admirablemente sin subvenciones y aun con an- 
Sprtfas oficiales; U caridad de los fieles y la munifi- 
cencia del .Santo Padre alcanzan a todo. 

El gobierno de Italia, casi para ofrecer un legalo 
de Cliristmas á la Iglesia que tiraniza puso en venta 
públ ca el G de Diciembre otra P-pedad eclesiástica 
del valor de fr. 1,026,500, esto es §20d,300. 

OTA' I A.— La única cosa que causo disturbio a 
Yíctor Manuel, durante la visita del _ Emperador de 
I emania en Milán, fué la franca y simpática recep- 
i^oTiie este liizo á los francmasones fiácia los cuales 
e Rey abriga un horror especial. ^ No se sabe de fio 
s ¡Príncipe Amadeo pertenece á esa secta pero lo 
cierto es que no le es permitido tomar parte á ningu- 
na demosíracion masónica Los í^----}Bones, por 
supuesto, se llenaron de placer, y fortalecidos y alen- 
tados, siguen su camino alegremente. _ 

FRANCIA.— Leemos en un diario lo sígnente. 
H-a sucedido doco ha en Lion un hecho digno de es- 
íedal consideración. Llevábase por las publicas 
?Ses de aquella católica ciudad el Smo. viático á un 
enfe^o XJn joven obrero de aspecto muy simestro 
empiSaá vomitar las mas soeces_ contumelias. El 
bSn trcerdote calla y ruega á Dios por aquel mal- 
vado Parecia que este se hubiese alejado del piado- 
so córtelo l'ero al volver la calle he aquí de nuevo el 
mpSSv^n, quien reventando de cólera, orno las es- 
raCy se eilcaminó con paso acelerado liacia la 
píimera callejuela que se le presento á a vista. Con 
todo al aobb r otra calle, oyó de repente la campana 
ne anunciaba la presencia del Smo Sacramento y en 
abrh- y cerrar de ojos se halla frente á frente del 
sacenotcí Vuelve atrás con precipitación, y viendo 
umx uerta abierta se mete por ella atraviesa un 
m io y sube por una escalera medio dernbadahasta 
S timo piso^Pero qué? oye gente _ que le sigue a 
coita distincia luego advierte al mismo sacerdo e 
con el Smo. Viático, ciuien se encamina direc amenté 
háíia él Entran en un pobre cuarto, donde sobre 
na miserable cama yace sin fuerzas un anciano, que 
con as manos puestas aguarda á su Dios.^ Impehdo 
por una fuerza irresistible aquel impío hinca sus ro- 
dU as y luego que el sacerdote levantando la hosüa 
sacíosJnta profirió aquellas palabms solemnes:-Há 
aíu eí corcJero que quita los pecados del mundo,- 
sfcubrió la cara^ con ambas manos y prorumpio en 
un 1 nto deshecho. El buen sacerdote se aprovecho 
de auuel momento feliz de emoción y con voz apaci- 
lío pero severa exclamó:-Hé aqu á Lk)s, cuya m- 
Su misericordia no se cansa jamás en seguir a los 



peJadorcs para perdonar bub culpas y colmarlos do 
lus bendiciones. Vd. ha huido de El tres veces y E 
le ha alcanzado siempre: ¿sera Vd. sordo á ^^ llama , 

miento, y querrá rechazarlo lejos de 7^-?-^ tales 
üalabrás el ióven descubrió su cara bañada en lagii- 
Sía , y con Íoz afanosa y entrecortada por el dolor y 
Smóidimiento, dijo:-No, Padre, no puedo ni quiero 
haTiya de mi DioÍ.-Y empezó á hacer como una pii- 
blica^confesion de sus crímenes, que "^f P-^^^^^^^ .-. 
ror á los que allí estaban presentes El buen sacei 
dótelo airetó amorosamente contra su pecho, lo 
aSrazo° di corazón, y lo llevó á su Iglesia. Desdo 
aquel dia se ha convertido del todo a Dios, y Ue^ a 
una vida muy ejemplar y cristiana. 

La xSima lista de siíscriciones para eUemplo vo- 
tivo del Ss^grado Corazón de Jesús en París, ascendía 
va á la suma de $509,543. , ^. , , ^ . ,„ „^„^ 

^ El Cardenal Guibert presidio á la imponente ceie- 
nion\a para los funerales del finado Arzobispo de 
Lion- otros ocho prelados estaban presentes. La 
oi-ac"on fúnebre fué P-nunciada . por el ob.spo de 
Diion Msr. Rivet. La representación de la ti opa fue 
mréspléndida,yápesardel mal tiempo, la ciudad 
Ttera asistía en las calles que. atravesaba el cortejo 
fúnebre, formando una procesión _ larga dos millas 
Los res os fueron depositados bajo la bóveda de la 
Ltedral. El proyecto de -^divichr la djocesis h^^ 
idouirido mayor apoyo por la llegada a Pans ele una 
diputaron de^St. Etienne para solicitar de las auton- 

'tuiXe^Uum^r'que el distinguido Obispo de An- 
déis Msr. Ereppel, será designado para ocupar la 
- sü a 4cante del Arzobispado de Lion. . Las insignes 
dotes de dicho Prelado lo han adquirido ja grande 
ombiadhi y si el rumor sg verifica, será un honor 
parí aqíeha'sede, ilustrada ya por la profunda cien- 
cia v eminente piedad de San Ircneo. 

Se ha fundado en Eodez un pírculo católico de o- 
breros La noticia de su creación ha sido muy bien 
l^coSa por los trabajadores de las abricas, y el se- 
nario de la obra recibe todos los días muchas car- 
Ss en que le prometen prestar concurso para el me- 
ior resultado de tan laudable proposito. 
■' Un honrado industrial de Rouen se ha atraído los 
clanío esdelaprensa radlccd por haber respondiólo 
púb icrmente al deseo de sus trabajadores que le pe- 
d an puSese el taller bajo la protección de la santa 
SmilFa obrera de Nazaret. ¡Felices los hombres mo- 
lpc;tíidos por semejantes actos de íe. 

Se d£e que Su Eminencia el Cardenal Arzobispo 
de Paiís'y Msr. Dupanloup serán nombrados sena- 
rlnres üor la asamblea nacional. -r» rt r 

Taba de fallecer en Francia el muy Rev. P. Cohn, • 
r)rhner superior general de los Padres Maristas. Na- 
?i^ en 1790 y llevó una v^ H' ^'^'i*^ 

de ¿Tañot'en que dejó de existir. Fué hombre de 
gande ciencia, lie áiÍmo levaiilado y de infaügable 
telo y ha dejado una congregación de 600 i^^divic uos 
nuelforln su pérdida. A pesar de lo mucho que obro 
Tó tanto el retiro y pasar desapercibido, que fue 

"^IlisTmT-Un corresponsal de Pesth deplora la 
irrVhíiion que crece en las escuelas de Hungría. Aun- 
aÍel?Hun-^-íaseaun país católico, la mayor parte 
arios maestros de esciíela y catedráticos publ-os 
son francmasones, protestantes y judíos. De niodo 
nne sucedió poco ha que unos nmosfueron castigados 
reríinente^por habeV asistido á misa en lo^ /^^ ^l 
nbbrracion En algunas escuelas sm religión se na 

uiüo £«¿ castigado por haboi- olvulado semejante pro 



- 15- 



liibicion: asimismo fué castigado otro niño quien re- 
cordó al maestro de haber omitido la plegaria antes 
de la escuela. A la instrucción religiosa, que es muy 
limitada, se oponen las opiniones contrarias de los 
maestros seglares, quienes se valen de todos los me- 
dios para perTertii- á los niños habiéndoles de la hi- 
pocresía de los Jesuítas y de la inutilidad de las ór- 
denes religiosas, y con chocarrerías j bufonadas pro- 
curan poner en ridículo ciertos artículos de fe que no 
osan negar abiertamente. El dia anterior al de to- 
dos los Santos un maestro de un colegio público amo- 
nestó á sus alumnos de no ser tan necios para ir á vi- 
sitar los camposantos, y rogar por los difiintos, por- 
que el purgatorio y el infierno no son mas que una 
fábula, buena solamente para espantar á los niños. 
En suma, no dejan pasar ninguna ocasión para insti- 
lar sentimientos irreligiosos en el corazón de los jó- 
venes, y el ejemplo de esos impíos tiende mas á cor- 
romperlos que á instruirlos. Su moralidad es muy 
dudosa, y sus hechos escandalosos han dado harto 
que decir á los alumnos. Si alguien de ellos cumple con 
sus deberes de cristiano, se ve precisado á ocultárselo á 
sus colegas, para no ser objecto de- escarnio y de ani- 
mosidad. Desgraciadamente la instrucción religiosa 
que los niños reciben en sus familias no remedia en 
nada la falta que se comete en las escuelas sobre este ' 
punto, y muchos de ellos confiesan llanamente que 
nunca rezan sus oraciones. El número de los que 
asisten á la Iglesia en los domingos se ha disminuido 
notablemente, al paso que los lugares de diversión 
son muy frecuentados. Los campeones de la civili- 
zación y del progreso moderno se alegrarán al leer 
semejantes detalles, pues si las cosas siguen así, pue- 
den lograr sus deseos, que miran á la extirpación de 
la religión. Pero Dios burlará sus conatos. 

mQLATEñRA.—Jjfi Naf ¡anal Quarterh/ Revkio 
dice: Aunque la Iglesia Católica no hubiese hecho 
mas que preservar para nuestro bien, con vigilante so- 
licitud y grandes desvelos, los inestimables tesoros 
intelectuales de Grecia y Eoma, hal)ria merecido 
nuestro eterno reconocimiento. Pero Ella no pre- 
servó solamente estos tesoros, sino que enseñó al 
mundo moderno el modo do usarlos. No podemos 
olvidar que de cada diez colegios y universidades de 
la cristiandad, al menos nueve faerou fundados por 
monjes, sacerdotes, obispos y arzobispos. Y es un 
hecho innegable que los mayores descubrimientos en 
ciencias y artes, si se exceptúan los que hizo Newton, 
han sido efectuados por los católicos ó por los que 
ellos educaron. Nuestros lectores conocen que Co- 
pérnico,_el autor de nuestro actual sistema de astro- 
nomía vivió y murió pobre cura párroco en una os- 
cura aldea. Galileo fué educado por los monjes, y á 
pesar de haber estado algún' tiempo disgustado con 
el Papa, murió católico. El grande Keppler, bien 
que protestante, reconoció siempre que su brillante 
educación la debia á los religiosos y sacerdotes. Es 
fácil añadir á estos nombres ilustres muchos igual- 
mente esclarecidos en otros ramos de ciencia, litera- 
tura y artes, así como también los de estadistas, ora- 
dores, históricos, poetas y fiLjsofos." 

Una caritativa señora católica de Londres, llamada 
Miss Mary Stanley, suministra durante el invierno car- 
bón á 7rX) ú 800 personas menesterosas. 

ALEMANIA. — Nos llama la atención un artículo 
del IVaicrland de Viena, encabezado "Protestantes 
Ultramontanos." En él nota los efectos producidos 
en jos Protestantes de Alemania por la persecución 
religiosa. Muchos de aquellos Protestantes que con- 
servan todavía la fé en lo sobrenatural, han cambia- 
do ideas de tal manera, que siguiendo de este paso, 



es casi cierto que se efectuarán numerosas conversio- 
nes que colmarán de consuelo á la iglesia católica. 
"Hay, dice el IValcdand, entre nosotros protestantes 
ultramontanos, no pocos .... sino centenares de mi- 
llares. ¿Y sabéis qué quiere decir esto? quiere decir 
protestantes que son ultramontanos, protestantes que 
han llegado á comprender que el Papa de liorna es 
de menor peligro que el Papa de Berlín, y fundan fcu 
juicio en que el Papa de Roma no tiene soldados, ni 
bayonetas, ni fusiles: no piiede por tanto, aun que- 
riendo, molestarnos. Lo contrario sucede en Berhn. 
El Emperador-Papa tiene todo á su disposición para 
obligarnos á reconocer sus dogmas; y si nosotros no 
queremos creer, ni creeremos jamás á sus doctrinas, 
puede siempre maltratarncs de cualquier manera, 
como ha hecho ya no solo con los católicos, sino con 
todos los protestantes que no quisieron nunca acatar 
el dogma de la unión prusiana." Esta razón es muy 
llana, y hemos de adiíiirar una vez mas cómo los per- 
versos también sirven á la causa de la iglesia con 
perseguirla. 

Los diarios anoncian hi muerte acontecida en el 
castillo de Reinprafestein, del Príncipe Federico Car- 
los de Solms-Braunfilis, hermano, por parte de ma- 
dre, del Rey de Hanover. Hacia dos meses habia 
sido recibido en el seno de la Iglesia Católica. El fi- 
nado era hijo de la Gran Duquesa de Mecklenburg, 
cuyo primer esposo fué el Príncipe Luis de Prusia; el 
segundo, el Príncipe de Solms, y el tercero el difunto 
Rey de Hanover, padre del Rey Jorje. Era también 
tio de Doña María, esposa de Don Alfonso, hermano 
de Don Carlos. 

i^OLAPáOA La Reina de Holanda recibió últi- 
mamente á los miembros de la "Asociación para la 
Reforma y Compilación do las leyes de Naciones." 
Un corresponsal del Echo de Londres que se hallaba 
presente dice: "La reina, según se dice, puede hablar 
á sus huéspedes con fluidez en cualquier lengua que 
se habla en Europa; y en una ocasión al recibir á 
unos delegados de una docta sociedad de Hungría, 
Su Majestad les habló en latín, excusándose con que 
no habia aprendido el lenguaje de Hungría. Hoy so 
ha manifestado su habilidad en el conocimiento de 
las lenguas. He tenido la birena dicha de hallarme 
cerca de Su Majestad, y he observado con satisfac- 
ción que ella puede hablar con igual facilidad á los 
delegados alemanes, franceses, ingleses, italianos, es- 
pañoles, rusos, y á los de Dinamarca y Suecia. A 
cada uno de los huéspedes Su Majestad dirigió unas 
cuantas palabras, y entabló la conversación con los 
mas distinguidos por su alta reputación." 

^mAmAYlQA La Gaceta de la Alemania del 

Norte, diario asalariado de Bismarck, habla del in- 
menso progreso que el catolicismo hace en Yut- 
land en el continente de Dinamarca. Las iglesias y 
escuelas católicas aumentan mas y mas. El 21 de 
Octubre tuvo lugar en x^arhuus, ciudad de grande im- 
portancia, la inauguración de una nueva escuela y de 
una magnífica capilla católica. 

TIBST El Rev. P. Rsmy, misionero católico del 

Tibet ha obrado en aquel país un número grande de 
conversiones de un modo verdaderamente prodigioso. 
Condenado por los enemigos de la Religión á ser des- 
cuartizado, atáronle debidamente sus brazos y pier- 
nas á cuatro caballos; pero el misionero resistió los 
esfuerzos hechos por estos. Sus perseguidores, admi- 
rados, abrazaron al mártir y el cristianismo. 



16- 



8ECCÍ0N M.ELIGIOSA. 



CALENDARIO RELIGIOSO. 



ENEEO 9--15. 

9. Dominqo — Eaire la O'inva. Santos Julián, Antonio, Atanasio, 
Celso con sus siete hermanos y otros muclios Mártires. Santa 
Mariana, Virgen y Mártir. 

10. Lunes --De. la Octava. S. Agaton Papa, S. Pedro Urseolo Monje. 
Sta. Alfreda Virgen. 

11. Martes— De la Octava. San Higinio Papa. Santa Honorata 
Virgen. 

12. Micrcolcs — De la Octava. San Victoriano Abad. Sta. Taciana 
Mártir. 

13. Jueves— Octava de la Epifanía. S. Potito Mr. Sta. Verónica, 
religiosa, Augustina. 

14. Viernes— ü. Hilario Ob. y Doctor. Sta. Mariana, y.buela de San 
Basilio. 

15. .crá/jr/r/o—S. Pablo leí- Ermitaño. S. Mauro Abad. Sta. Secun- 
dina V. Mr. 

DOMIÍÍGO DE LA SE3UNA 

La Iglesia sigue ocupada durante oclio dias en la 
solemnísima festividad de la Epifanía, de la cual son 
la misa j rezo toda la octavo. El Evangelio de este 
Domingo nos recuerda uno de los episodios mas tier- 
nos ó instructivos de la infancia del buen Jesús: el de 
su pérdida en Jerusalen y hallazgo en el templo. Ma- 
ría y José iban todos los años á la capital á visitar el 
tcm]Dlo, como á todos los hebreos lo mandaba la ley 
de Moisés. Fué con ellos Jesús ya de doce años, y 
al regresar ellos quedóse en el templo, creyendo José 
qwe iíycL con Maria, y esta pensando que iría con José, 
pues los hombres hacían en comitiva distinta de las 
mujeres esta peregrinación. Al llegar á su pobre casa 
de Nazareth advirtieron los dos virginales esposos la 
falta del Niño, y salieron en seguida á desandar lo an- 
dado, buscándole por tres dias en Jerusalen, encon- 
trándolo al fin en el templo escuchando á los docto- 
res allí reunidos para explicar la ley, y haciéndoles 
preguntas que llenaban de sorpresa á los circunstan- 
tes. Jesús volvió con José y Maria á Nazareth, y dice 
el Evangelio que ¡es estaba sujeto. 




Un distinguido personaje de este Tcri-iíorio, 
habiéndose topado acaso la primera vez con esos 
hombres famosos que son los Jesuítas, y liabicn- 
tlo oido hablar acerca de los de aquí, preguntaba 
pocas semanas atrás á un eclesiástico de esta Dio'- 
cesis, qué secta fuesen los Jesuítas, 6 por si aca- 
so eran católicos. No teniendo de ellos una ex- 
acta noticia, hizo muy bien en i)rcguníar. Pero 
es cosa muy curiosa esta de los Jesuítas, que de 
ordinario se prestan á las cosas mas contradicto- 
rias, sea en política, sea en moral, sea en reli- 
gión, sea en íin en todo. Bajo esto último pun- 
to, unos los consideran tan cato'licos y tan deci- 
didos miembros del catolicismo, que hasta apli- 
can i)or sinónimo el nombre de Jesuíta ú cual- 
quier simple pero sincero católico. Un ejemplo 
muy reciente nos da el Territorial Lderjirise de 
Virginia City, Nevada, en llamara! Juez Dunne 
un flesuita, Duune /.s a, Jesuit in relicfion) otros al 
revés dudan si lo son. Pero ¡paciencia! Es ne- 
pesario estar expuesto á todo, sea al frió, sea al 



calor. Sí, los Jesuítas son católicos y su orden 
y compañía está reconocida y aprobada por la 
Iglesia católica, y por los Pontífices romanos, á 
los cuales además de los votos comunes i todas 
las órdenes y congregaciones religiosas, hacen un 
voto especial de sujeción y profesan particular 
obediencia. San Ignacio de Loyola fué quien 
instituyó esta orden religiosa, la cual fué apro- 
bada la primera vez por Paulo III en el año 1540 
y sucesivamente por el mismo Concilio de Tren- 
to y muchísimos otros Pontífices. Fué suprimida 
por Clemente XIV en 1773 y restablecida por 
Pió VII en 183 4. Los hay en muchos países del 
mundo, y en diferentes partes de los Estados 
Unidos, y vinieron á Nuevo Méjico en 1867, 
siendo traídos los primeros por el mismo limo. 
Sr. Arzobispo Lamy. Y esto sirva i)ara los que 
gusten ocuparse de ellos, y si quieren les podre- 
mos dar ulteriores informaciones. 



El Cónsul general de Prusia en Quito, el Sr, 
Overlack, en el informe oficial mandado á Ber- 
lín acerca de la muerte del Presidente García 
Moreno dice: "El asesinato del Presidente excitó 
una indignación general, tanto mas que la vícti- 
ma era de un carácter sin mancilla, de vida ejem- 
plar, apreciado por todos, á quien el país era 
deudor de largos años de prosperidad y de paz, 
á que habia llegado después de inauditos es- 
fuerzos. Los que en diferentes veces quisieron 
turbar el orden público, son extranjeros, quienes 
el Grobierno habia llamavdo con la intención de 
tener buenos ingenieros, y los (pie fueron des- 
pués expulsados por su mala conducta.... La lar- 
ga duración del gobierno de García Moreno 
prueba que la nación prefería este gobierno con- 
servador cristiano á otro de aventureros egoístas 
é incapaces." Hé aquí cómo todos los hombres 
honestos concurren á deplorar la muerte de aquel 
hombre extraordinario. 



El famoso Edmundo About, el día 7 de Nov. 
pronunció en el Teatro Rossini, en Passy, cerca 
de París, en Francia, un violento discurso contra 
la religión y el clero, furioso porque estos ha- 
bían alcanzado la libertad de enseñanza, mien- 
tras él pretendía que el Estado tenga el derecho 
de dar solo la instrucción que le parezca, 3' en- 
tre las otras cosas decia: "Si la nación tiene de- 
recho de hacer abrir el vientre de sus hijos por 
los cañóles Krupp, debe tener aun el derecho 
de hacer abrir su mente de ellos por sus maes- 
tros." ¡Hermosa comparación! no hay mas que de- 
cir. Hay cañones para los vientres y cañones para 
la mente: las víctimas son los pobres pueblos 
inmolados i,)or la Patria. Para cierta gente el 
vientre y la mente tienen el mismo valor y puc- 
hen tenei" la misma suerte. Para nosotros em- 



-17- 



pero no es así: y si deploramos los cañones 
kfupp como medio de destrucción, deploramos 
mas las^ escuelas irreligiosas, como fuentes de 
corrupción. Nosotros mas que la muerte del 
cuerpo, tememos la muerte del alma, acordán- 
donos de lo que dijo Jesucristo, de no temer tan- 
to los que matan el cuerpo, sino los que matan 
el alma, y la echan en el infierno. Ni la patria 
puede tener este derecho de matar el alma de 
sus hijos é inmolarlas al diablo. 



■♦ o ♦ 



El dia 14 del pasado mes de Diciembre, fué 
ejecutado en Lincoln, N. M., William Wiíson, 
acusado y convicto de haber asesinado á Robert 
Casej, y por esto sentenciado á muerte. Este es 
el primer caso de pena capital, que haya tenido 
lugar en aquel Condado, desde que fué organi- 
zado, pero no es este el primero o' único asesina- 
to que allí haya sido cometido. En las moder- 
nas legislaciones va predominando mucho un 
sentimiento de malentendida clemencia, mejor 
diríamos, de dejadez y de injusticia para con los 
asesinos que tiende á desterrar la pena de muer- 
te, sea en las provisiones de la misma ley, sea 
con los procedimientos de los tribunales. Y así 
vemos que aquí en los Estados Unidos, y en el 
Nuevo Méjico muy frecuentemente muchos que 
merecerian ser ahorcados, o' pasan impunemen- 
te, ó muy apenas son condenados á reclusiones 
y multas. En este mismo año, en diferentes Con- 
dados de N. M. ha habido diferentes homicidios, 
y sin embargo, ¿qué caso se ha hecho de ellos? 
Ahora esto es un desorden muy grande, y una 
injusticia que se comete contra toda la sociedad. 
La pena capital es una pena que Dios primero 
ha establecido en su ley, y después se halla de- 
cretada en todos los cddigos, ni debe quedar le- 
tra muerta, sino que en los casos debidos se debe 
aplicar á los que la merecen. Es cosa deplora- 
ble, no se niega, pero es necesaria para estable- 
cer el o'rden moral, trastornado con algún cri- 
men: es pena suma, pero muchas veces es toda- 
vía insuficiente, pura quien la mereció' no una, sino 
mil veces y que debe satisfacer por muchos de- 
litos cometidos: es capital, que quita la vida del 
hombre, pero es indispensable para que poda- 
mos vivir en alguna seguridad en este mundo, 
de la parte de públicos malhechores. Y así si 
las leyes fuesen mas severas, los magistrados 
mas incorruptos, los procedimientos mas riguro- 
sos, lo.s crímenes, en lugar de multiplicarse, se ve- 
nan disminuir, y mucho menos se daría lugar 4. 
aquel otro desorden, que los mismos privados 
tengan^que entenderse entre sí por hacerse pri- 
vadas é ¡legales justicias contra personas que se 
han hecho insoportables y peligrosas. 



Una de las mas nobles y católicas familias de 
(jenova, es ]^ de Iq.-? Marqueses Brigriole-gfile. 



El finado marqués Antonio se mostrd en toda su 
vida muy aficionado y devoto del Sumo Pontífi- 
ce, y cuando Pió VIÍ era despojado de sus Pe- 
tados por Napoleón I, él lo socorrió' con genero- 
sas oblaciones del dinero de K Pedro. Hasta me- 
reció' el honor que la Policía napoleónica inscri- 
biera en sus registros el nombre de él, y de un 
hermano suyo eclesiástico, como de personas muy 
adictas al Papa. Cuando en 1850 el Piamonte 
principia sus ataques contra la Iglesia, el Mar- 
qués embajador sardo en Viena dio su dimisión 
y siguió' en el Senado con la palabra, y fuera 
con los escritos á defender los derechos de la I- 
glesia. Y cuando vio' que era inútil cualquiera 
esfuerzo, resignen el asiento de Senador con 
una nobilísima carta. Su noble hija que partici- 
po entonces de los sentimientos de su Padre en 
unas líneas dirigidas al Journal des Débats, imi- 
tando sus generosos ejemplos, acaba de asignar 
ai Papa dos terceras partes de la renta de su 
marquesado de Groppoli, reservando la otra pa- 
ra obras de beneficencia. Esa renta sube á mu- 
chos miles de francos. Esto nos recuerda la ge- 
nerosidad de las santas mujeres del Evangelio y 
de la Magdalena en modo especial, usada con 
Jesucristo. Pero esperamos que no haya ninoun 
Judas, que se atreva á censurar esa liberalidad 
bajo el pretexto de la limosna, ó mas bien por 
amor al dinero, y por odio al Vicario de Cris- 
to. 

Graiit y la Religión del Estado. , ' 

El Presidente Granten su último mensaje lla- 
ma la atención del Senado y de los Represen- 
tantes de los Estados Unidos sobre una cuestión 
que el considera de la mayor importancia y pro- 
pone que en el Congreso "se declare para siem- 
pre entera y completa separación del Estado y 
de la iglesia, quedando esta y aquel cada uno en 
su propia esfera." Con esto quiere consao-rar 
aquel principio que el gobierno no tenga no slo-a 
no profese ninguna religión, y que mientrasl^n 
a nación todos son libres para creer en una re- 
ligión (5 secta, el gobierno quiere ser mas libre 
de no creer en ninguna, ni practicar ni una como 
suya propia. Hé aquí hasta do'nde llega la po- 
lítica moderna, bajo los especiosos pretextos de 
emancipación, de libertad, de progreso El fa- 
moso Plutarco en su tiempo habia dicho que 
mas facil sena que subsistiese una casa construi- 
da en el aire, que una sociedad subsistiera sin 
religión, pero los modernos que pretenden saber 
mas que los antiguos, creen que un Estado sin 
religión no solamente es posible, sino que es el 
ultimo término de la civilización. 

Nosotros sentimos que nuestro gobierno nq 
profese ninguna religión, y mucho menos la ver- 
dadera; pero por parte nuesfríi ppiflo él de de. 



18- 



recho no reconoce ninguna-, y aun menos estu- 
viera dispuesto a reconocer la catc^lica, no le pe- 
diremos mas: nos basta que nos deje entera y 
completa libertad, y que respete sinceramente 
les derechos individuales de cada ciudadano. 

xi.si pues en los Estados Unidos no se quiere 
ninguna religión oficial, una religión propia del 
gobierno, la cual en efecto seria muy difícil de 
escoger, entre las infinitas sectas de los Estados 
Unidos, y después de escogida, insoportable' si se 
impusiera. Pero en práctica el gobierno por cier- • 
to profesa una- religión, y esta es la protestante 
bajo una de las tantas formas que esta tiene 3' cual- 
quiera cosa que se diga, esta es la religión oficial. 
En efecto si el Congreso quiere practicar un acto 
cualquiera de culto, así por ej. de alguna cere- 
monia 6 rito cuando se abren las sesiones, 6 en 
los dias de gracias, ¿de cuáles ministros se sir- 
ve? ¡De ministros protestantes y propiamente 
metodistas! Pero esto es un desorden; y en es- 
tos casos 6 habría que dejar estos públicos actos 
de religión, 6 juntar mas bien los ministros de 
todas las reügroncs, para que no hubiera prefe- 
rencia del gobierno por ninguna. ¿Y el mismo 
Grant por su parte qué hace? ¿Será coherente á 
sus principios? ílé aquí lo que nos dice el Herald 
de New York, hablando del mensaje: "El men- 
saje del Presidente muestra que él está bajo el 
influjo metodista, se sabe que él es miembro, sino 
ortodoxo, á lo menos muy demonstrativo de la 
Iglesia metodista] desde que él se halla viviendo 
en la Casa Blanca nosotros hemos visto en él 
una tendencia á rodearse de 'ministros metodistas, 
á ponerse bajóla dirección de Obispos metodistas 
á nombrar protegidos metodistas para importan- 
tes empleos, y enviar ministros metodistas en ex- 
cursiones al 'rededor del mundo á expensas del 
gobierno: {j aquí con qV Propagateur Catholique, 
pudiéramos añadir, á confiar las agencias de los 
Indios á los metodizas en daño de los misioneros 
católicos, que tuvieran todo el derecho.) A este 
influjo atribuimos nosotros en gran parte esta 
repentina intención de echar la tea de las escue- 
las en nuestra política." 

Citado este testimonio, añade el Propagatmr\ 
"Nosotros pues no nos sorprendemos mucho de 
ver que la secta metodista se muestre pública- 
mente tan agradecida para con el Presidente. El 
dia 6 de Diciembre hubo una grande reunión de 
metodistas cpiscopalianos en Boston, para tratar 
de algunos negocios; pero luego después de al- 
gunos debates, sobre el negocio, un cierto Obis- 
po Haven propuso unas resoluciones para soste- 
ner el tercer término del Presidente Grant, como 
cosa de pública utilidad y necesaria, y la reso- 
luciones fueron adoptadas álaunaniraidad por 200 
ministros. No es todo. El dia 13 hubo otra 
reunión metodistaQW iíaltimore, en donde querien- 
do algunos miembros hacer pasar unas resolu- 
ciones de censura de la conducta del Ob. Haven, 



no pudieron conseguirlo. ¿Qué quiere decir to- 
do esto?... Pero supongamos que en una reunión 
de Obispos y sacerdotes católicos, hubiera igual- 
mente unos 200, 6 aun menos que se pronuncia- 
ran y concertaran|para sostener la elección de 
un Presidente católico, ¿qué cosa no se gritarla 
contra ellos? Acaso lo menos seria ¡colgarlos! 

Entre tanto estaremos á ver si el Congreso se 
ocupará de esta cuestión, y qué partido tomará, 
y de la otra parte si el pueblo de , los Estados 
Unidos eligirá á Grant por la tercera vez, 6 le 
dará el merecido reposo después de seis años de 
Presidencia. 



-♦ — ^&-©-< 



Las'sociedades secretas y la Keyolucioii. 



Apropósito de la muerte del Presidente Gar- 
cía Moreno, caido víctima de las sociedades se- 
cretas, | El Siglo Futuro de Madrid, publica un 
hermoso artículo, del cual sacamos para utili- 
dad de nuestros lectores los extractos siguien- 
tes : 

Eecordarán nuestros lectores que al recibir la 
primera noticia de la muerte de García Moreno, 
el mártir del Ecuador, atribuimos á las socieda- 
des secretas la ejecución de aquel crimen, que 
ha llenado de dolor á los católicos de todo el 
mundo. Noticias posteriores vienen á confirmar 
nuestros pronósticos, pues al decir del corres- 
ponsal parisiense del The Times, el último presi- 
dente de la República del Ecuador fué asesina- 
do por miembrx)s de una sociedad secreta que 
tiene ramificaciones en toda la América del Sur 
y en muchas naciones de Europa. 

Por uno de los cómplices del crimen, que fué 
preso después de llevado á cabo, se sabe que so 
echaron suertes para elegir al asesino, el cual 
reclamó el auxilio de varios caraaradas. Uno 
de estos era el preso, oficial del ejército- de la 
República; y como quiera que el presidente de 
guerra encargado de juzgarle, le ofreciese per- 
donarle la vida si declaraba los nombres de to- 
dos los cómplices, contestó: "Mi vida no tendría 
valor alguno, porque si vos me la dejarais, no me 
la dejarían mis camaradas. Mas quiero morir 
afusilado que asesinado á puñaladas." 

Hé ahí descubierto en toda su horrible desnu- 
dez el brazo de la revolución. 

Las sociedades secretas ofrecen en los i)ueblos 
modernos un dominio espantoso: desde las ne- 
gras profundidades del abismo imponen á la so- 
ciedad sus leyes satánicas, apoyando su sobera- 
nía en el puñal alevoso y en el veneno homici- 
da. La revolución, como hija del infierno, en- 
cuentra en las sombras de las logias campo ade 
cuado á sus tramas y maquinaciones; y cuando 
el brillo de la virtud derrama sobre la sociedad 
sus puros resplandores, el brazo de un asesino 
sale de la oscuridad para apagar con riego de 



-19 



sangre inocente la luz que descubre sus planes 
deletéreos. 

La existencia de las sociedades secretas es, en 
efecto, un hecho que revela el origen satánico 
de la revolución, á quien sirven. El espíritu de 
las tinieblas cobija con sus negras alas los conci- 
liábulos de los impíos, como la antorcha celestial 
de la verdad ilumina con sus eternos resplando- 
res las obras de los buenos. Siempre la iniqui- 
dad hujd de la luz para fraguar sus crímenes, 
como la virtud corrió tras el sol de la verdad 
para dirigir rectamente sus buenas acciones. 

La revolución se ha servido en todos tiempos 
de las sociedades secretas para llevar á cabo sus 
planes de exterminio, y pone verdaderamente 
espanto en el corazón mas sereno leer los esta- 
tutos de algunas de esas sociedades, que han si- 
do el azote de los pueblos modernos. Parece 
increíble el refinamiento á que la perversidad 
humana ha llevado en ellas sus medios de cor- 
rupción. Verdad es que sin una inspiración sa- 
tánica no se concibe una maldad tan insidiosa y 
tan profunda. 

La espesa red de las sociedades secretas ten- 
dida por los pueblos modernos, ha sido causa de 
que muchas aves, cuyo vuelo se dirigia á las al- 
tas regiones de la verdadera gloria, ó hayan cal- 
do prisioneras del error, ó-hayan perdido su vi- 
da entre los dolores del martirio. Si fuera fácil 
formar el catálogo de las nobles víctimas inmo- 
ladas por este br.izo de la revolución, seria un 
martirologio digno de los tiempos de Diocleciano 
yMajencio. Pero, decimos mal: los Césares de 
la antigua Roma tenian la franqueza de sus aten- 
tados, mientras los esclavos de la civilización mo- 
derna envuelven su perversidad en miserable 
cobardía. 

Ahora bien; á la acción constante y terrible 
de las sociedades secretas hay que oponer la ac 
cion saludable de las asociaciones católicas. Es 
necesario convencerse de que la acción indivi- 
dual de los católicos no basta para combatir la 
acción colectiva de los impíos, y que el brazo de 
la revolución ha encontrado su fuerza en la unión 
infernal de las sociedades secretas. 

La revolución ha comprendido perfectamente 
€sta idea, y por eso ha declarado tan cru Ja guer- 
ra á las órdenes monásticas, vastas asociaciones 
que han salvado á Europa de los horrores de la 
barbarie, cordón sanitario que la Iglesia ha ten- 
dido por todo el mundo para librar á los [¡ueblos 
del contagio de la impiedad. 

Y frente ú frente del convento, ó mejor aun, 
sobre sus ruinas, abrió la revolución sus logias 
masónicas, para que las asociaciones' secretas de 
los impíos minasen el edificio de la civilización 
cristiana levantado por las asociaciones públicaa 
de los hijos de Dios. 

¡Qué contraste! El convento y la logia; la aso- 
ciación que edifica y la que destruye; los brazos 



del pastor que estrecha á sus ovejas, y los lazos 
del verdugo que ahoga á sus víctimas. El cato- 
licismo y la revolución se retratan en sus insti- 
tuciones: las órdenes monásticas, seguidas de to- 
dos sus beneficios, forman contraste elocuentísi- 
mo con las sociedades masónicas, acompañadas 
de todos sus crimines. 

Y ¡cosa notable! los revolucionarios que se re- 
belan contra la autoridad de Dios, que sacuden 
el suave yugo de sus mandamientos, caen bajo 
la inapelable tiranía de un jefe á quien no cono- 
cen, somátense á la dura y ciega ley de sus man- 
datos, y suben á un cadalso, si es preciso, impulsa- 
dos por un brazo misterioso que sale del abismo. 
Las sociedades masónicas son por esto la igno- 
minia de la razón del hombre y la prostitución 
de su voluntad. 

A este resultado conduce la revolución á sus 
adeptos; á la ignominia, ala esclavitud, á la pros- 
titución y al crimen. Ella, que grita libertad, 
cierra con la punta de un puñal los labios de sus 
servidores; ella, que grita fraternidad, une á los 
hombres para devorarlos mas fácilmente; ella, 
que grita igualdad, establece jerarquías despóti- 
cas en la oscuridad de sus logias; ella, en fin, 
que grita civilización, complácese en la ruina y 
exterminio del género humano. 

El crimen del Ecuador, que motiva estas li- 
neas, revela al mundo que el brazo de la revolu- 
ción está levantado; que las sociedades secretas 
viven y se propagan por ambos continentes. Des- 
de el momento que un hombre honrado, como 
García Moreno, lleva á cabo la obra de formar 
un Estado cristiano, y, como cristiano, próspero 
y feliz, la revolución decreta su muerte, y el bra- 
zo de la masonería la ejecuta. 

Ejemplo tan elocuente debe servir de regla á 
los Gobiernos cristianos para combatir á la re- 
volución donde quiera que se presente, y de lec- 
ción á todos los pueblos modernos para vivir a- 
percibidos contra las maquinaciones de la impie- 
dad, que anhela su ruina. 

Las razones, ó mejor pretextos del odio im- 
placable de las sectas en contra de García Mo- 
reno, son pues una cosa muy fácil de entender. 
Pero pensamos detenernos algo mas en esto y 
nos reservamos á exponerlo en otra ocasión. 



El Dinero de S. Pedro. 






Entre los místicos y preciosos, dones que los 
Magos presentaron al recien nacido Mesías como 
se nos cuenta en el Evangelio de la Epifanía, en 
primor lugar fué el oro, en el cual aquellos da- 
ban á entender que reconocían en Jesucristo el 
verdadero Rey de Israel. El oro representa 
aquel tributo que los pueblos sujetos según la 
costumbre de todas las naciones pagan en señal 
do su sumisión á los que gobiernan. Ahora 



-20- 



bien en el oro ofrecido por los Magos, vemos re- 
presentado aquel oro que es ofrecido, según un 
uso muy antiguo, en ciertas especiales circunstan- 
cias, como las de nuestros tiempos, al Pontífice 
Romano, que se llama mas comunmente el dine- 
ro de San Pedro, para darnos á entender que lo 
ofrecemos al Papa, en su calidad de sucesor de 
San Pedro, el cual fué constituido por el mismo 
Jesucristo su Vicario visible, para gobernar to- 
da la Iglesia. 

Dios en su sapientísima providencia, dispuso 
que el Sumo Pontífice tuviera para el libre ejer- 
cicio de su autoridad, un territorio, un estado, 
un reino que por la razón arriba sentada se 
llamo' el Patrimonio de 8. Pedro con Roma capi- 
tal, ciudad en donde S. Pedro establecid su Sede, 
y en la cual están enterradas sus santas reli- 
quias. Conservando así el Papa su independen- 
cia temporal, podia salvar mas fácilmente la es- 
piritual. Y así como fué un rasgo de divina 
Providencia proveerle de estos estados, así fué, 
una trama infernal privarle de ellos, para estor- 
bar é impedir mas eficazmente el ejercicio de su. 
poder espiritual. En efecto, desde que las so- 
ciedades secretas de Europa urdieron contra la 
Sede Romana, en sus tenebrosos escondrijos un 
esfuerzo supremo para arruinarla si fuera posi- 
ble, dirigieron sus ataques contra el dominio tem- 
poral del Papa, y convinieron en valerse de su 
adepto el Gobierno de Italia, cual bellaco mer- 
cenario para dar cima á sus miserables intentos. 
El mandato de ellos era usurpar primero las pro- 
vincias pontificias mas opulentas, y luego exten- 
der sus rapiñas sacrilegas hasta la Eterna Ciu- 
dad, y apoderarse absolutamente de todo el patri- 
monio de la Iglesia. Así el Papa despojado de 
sus estados, seria reducido á pobreza, miseria y 
afrentosa servidumbre, y de soberano indepen- 
diente hubiera tenido que mantenerse y depen- 
der en vez de aquel gobierno opresor. El plan 
era astutísimo y naturalmente hablando tan fá- 
cil, como eficaz para alcanzar este resultado, si 
el cielo con una especial providencia no hubiese 
concurrido de otra manera para conservar intac- 
ta la independencia del Papa, y el decoro del Vi- 
cario de J. C. 

Dios desde el cielo miró los ardides de los po- 
dero.sos de la tierra, y se burM de ellos, y reser- 
vándose á aplastarlos en mejor tiempo como va- 
sos de barro, no abandonó entretanto á su Vica- 
rio: mucho mas cuando de>ipues de un intrincado 
laberinto de tramas y marañas, permitió por sus 
fines inescrutables, que la bandera de Savoya, 
un dia tan gloriosa, ho}'- símbolo de sacrilegas 
invasiones, llegara á tremolar sobre las murallas 
de la Santa Ciudad. Dios hizo vislumbrar á los 
católicos los odiosos designios de los enemigos 
de la Iglesia, los inspiró los mas generosos senti- 
mientos, y estos se levantaron unánimes para o- 
freccf al Vicario de Jesiicrisfo jí porfía, y en eS" 



pontáneas oblaciones aquellos subsidios que de 
ellos solos podia aceptar el Papa, por ser home- 
najes de sincera piedad y filial devoción. El 
Papa rehusó magnánimamente cualquiera recom- 
pensa que le ofreciera el gobierno de Italia; y no 
podia menos, sin haber reconocido los sacrilegos 
robos, y sin haberse cambiado en un vasallo asa- 
lariado de aquel gobierno. Y así no obstante 
las maquinaciones y designios de las sec- 
tas revolucionarias, el Papa ha quedado no 
solo rey de su Roma, sino también rey que re- 
cibe tributos de los pueblos del orbe entero, y 
tributos los mas gloriosos que jamás hayan sido 
ofrecidos á un Monarca, por ser tributos de sin- 
cero y generoso amor. 

En este suceso tan ilustre y tan piadoso de las 
ofrendas católicas, que son el dinero de S. Pedro, 
se trasluce un admirable rasgo de la Providencia 
divina, que confunde la orgullosa perfidia de los 
enemigos del Papado. Creemos inútil traer 
aquí las invectivas modernas y los groseros 
dicharachoá vomitados (se nos permita esta pala- 
bra) contra tan católica obra, y tan noble de- 
monstracion de amor hacia el Padre Santo. Los 
diarios de las sectas y de la revolución, los par- 
lamentos vendidos- á las unas }' á la otra se han 
de^gañitado en zaherir, en deshonrar, en blasfe- 
mar en contra: pero sus aullidos y sus blasfe- 
mias no han servido, sino para redoblar el celo de 
los católicos, los cuales mas generosamente de 
año en año, de dondequiera, mandan ofrecer al 
Papa cuantiosas sumas, juntando los óbolos de 
los pobres á las dádivas de los ricos, para man- 
tener la independencia del Pontífice, y obviar á 
los ftpuros en los cuales se halla. 

Y todas las atrocidades que los enemigos del 
Papado |ian dicho en contra del dinero de S. Pe- 
dro; no son solamente por la rabia de ver que el 
romano Pontífice socorrido por la generosidad de 
los fieles, rehuse magnánimamente los subsidios 
del pérfido gobierno de Italia, sino aun por- 
()ue este dinero le ayuda á conservar de una ma- 
nera cualquiera su independencia, mientras ellos 
quisieran verlo esclavo y sujeto, para que en 
realidad perdiera toda su autoridad. Y este y 
no mas es el motivo por el cual se ha preocupa- 
do á veces Bismarck tanto de este dinero de S. 
Pedro, aunque según su infernal política lo haga 
menos traslucir que otros. Cuando el astuto 
Canciller, (hará jjronto un año) en el Landtag 
de Berlin se atrevió hasta á pretender dar una 
cifra exacta de lo que habia producido el dinero 
de S. Pedro el año anterior, no se movia á hablar 
por otro fin, que el de que si llegara á cortar es- 
tas ofrendas al Papa acabarla mas fácilmente 
con el Papado: pero como es tan valiente para 
no dar á entender al público que debajo de sis 
quejas se encubría este odio tan infernal, insinuó 
maliciosamente quo el Padre Santo, podia con 
a(|uellas sumas realizar alguna cosa poiítica, cjue 



-21- 



estorbara la paz de la Europa. El gobierno de 
Italia, en verdad, aunque haya tenido 6 por 
odio á la religión, 6 por sola política las mismas 
ideas que Bismarck, sin embargo menos hipócrita 
que él, lo hizo traslucir desde mucho tiempo mas 
claramente. Y así desde el año de 1861 un di- 
putado italiano dccia á la cámara: "Agotado el 
dinero de San Pedro, Fio IX será precisado á 
aceptar las propuestas del Barón Ricasoli." Es- 
te Señor Barón esperaba desde entonces -'que 
habria un desengaño general sobre esta malhada- 
da colecta." Y en 1864 otro diputado^italiano 
decia á la cámara: "Dejad morir de tisis el di- 
nero de S. Pedro: es el mejor partido qne po- 
dáis tomar." Y últimamente ha habido otras se- 
mejantes declaraciones. Pero no obstante has- 
ta el año pasado 1875 el Príncipe Bismarck de- 
clara aun en el Landtag Prusiano que el di- 
nero de San Pedro lejos de acabar de tisis ha- 
bía dado el año anterior, según él, doce millo- 
nes de francos. 

E.stos son pues los motivos de la rabia infer- 
nal por los cuales se preocupan tanto la Italia 
revolucionaria, la Prusia protestante, v todos 
los demás enemigos del Papado en contra del 
dinero de San Pedro, y por los cuales aun donde- 
quiera que pueden despojan la Iglesia, privan 
los Obispos de sus rentas, v quitan los bienes 
de los sacerdotes y de los religiosos. Pues sigan 
en su obra de sacrilegas usurpaciones, embar- 
guen y esquilmen todo lo que quieran, no sal- 
drán por cierto en sus intentos. Los sacerdotes 
y religiosos, los Obispos y el Papa tienen un te- 
soro que nadie jamás les podrá arrebatar, tal es 
la confianza en Dios que apacienta las aves del 
aire y viste los lirios del campo. Con Dios el 
clero hasta en su pobreza será siempre riquísi- 
mo, y sus enemigos en medio de sus riquezas 
serán siempre pobrísimos. 

YAllIEDADES. 

EL IXVIEKNO. 

Llamamos invierno la estación que corre en- 
tre el otoño y la primavera principiando pro- 
piamente después del solsticio de Diciembre y 
acabando en el equinoxio de Marzo. Los dias 
que se han ido disminuyendo después del vera- 
noy durante el otoño de doce horas abajo, llegan 
á su mas corta duración en aquel solsticio, y 
principian á aumentar en razón inversa, llegan- 
do otra vez á doce horas en el equinoxio de 
Marzo en el principio de la primavera. En el in- 
vierno los frios son mas intenso?, el calor menos 
vivo, y esto no se debe atribuir como piensan 
algunos, á que el sol está mas lejos; al revé.s el 
Bol nos está mas cerca durante estos meses, pero 
)a c^nñj], del calor niaf^ (jébil consiste en que el 



sol está según nos parece mas abajo, y así echa 
sus rayos mas oblicuamente, los que se desparra- 
man mas y así producen menos calor. En los 
meses de invierno la naturaleza se muestra don- 
dequiera triste y melanco'lica, los campos des- 
nudos de verdura, los árboles despojados de sus 
hojas, los animales entorpecidos por el frió. En 
muchos paisos cae mas 6 menos la nieve, lo que 
no es mas que agua congelada que cubre la tier- 
ra y se levanta en partes hasta muchos pies. La 
nieve es muy útil y necesaria, porque cuando se 
derrite, la tierra queda húmeda y en donde es 
mas abundante corre en arroyos y va á aumen- 
tar los estanques y los rios. 

REGIONES BOREALES. 

El invierno en nuestros climas templados es 
muy soportable en general, ni causa muchos da- 
ños. Pero cuanto mas los países están situados 
hacia el polo el frío es mas excesivo, y la esta- 
ción mucho mas dura. Las noches que aquí au- 
mentan de algunas horas, allí crecen hasta días, 
semanas y meses enteros: y espesas tinieblas cu- 
bren aquellos desgraciados países, que durante 
ellas, no llegan á ver otra luz que la de las auroras 
boreales. Dios tan bueno, ha querido reservar 
las auroras boreales, fenómeno de que raramente 
disfrutan los países que tienen el sol todo el año, 
■ para las regiones que están privadas por largo 
tiempo de la luz del dia. Yendo hacía el norte 
en los últimos, países que están habitados, la vi- 
da de aquellas gentes es muy miserable. Todo 
su país está cubierto de hielo; hasta sus casas 
son de hielo, y hé aquí como las hacen: cortan 
unos pedazos de hielo como aquí cortamos las 
piedras: los colocan unos sobre otros, y los 
unen con nieve; pronto los vientos del norte 
que son tan fríos, y allí mucho mas, congelan 
esta nieve y se forma una pared toda de hielo 
compacto. Por adentro las revisten de pieles 
para no quedar víctimas del frió. Los habitan- 
tes de allí son mas pequeños que nosotros. Su 
figura es redonda y llena; tienen los ojos peque- 
ños y negros, la nariz hundida entre dos mofle- 
tes, sus manos y pies muy chicos; delgadas sus 
piernas y anchas sus rodillas; usan vestidos muy 
calientes compuestos de una larga chupa, y un 
pantalón de piel de rengífero, 6 buey marino. 
En invierno duplican el traje por el frío muy 
excesivo. En general son muy sucios; se frotan 
la cara con aceite do pescado y las manos y todo 
el cuerpo; son muy ignorantes, se creen ser los 
únicos habitantes de la tierra, pero conocen el 
hierro y fabrican una especie de cuchillo. Los 
perros abundan allí muchísimo, y de estos se sir- 
ven j)ara tirar carretones y para animales de 
carga. 



-22--' 



NOVELA MORAL 



SOBUE LOS DEBERES BE LOS MNOS. 



(Conclusión — Fág 10-12. j ^ 

JUANITO, EN CONSIDERACIÓN DE SU BUENA CONDUCTA, 
LOGRA CASARSE CON UNA MUJER VIRTUOSA Y RICA. 



En el momento que el buen joven recibió sus cien du- 
ros, se los envió á su padre, acompañados de una discre- 
ta carta, en la cual le manifestaba sus cariñosos recuer- 
dos para toda la familia, y su reconocimiento á los be- 
neficios de un padre que se liabia esmerado en darle 
educación y procurarle su felicidad. Pocos dias después 
recibió de su padre ima muy afectuosa respuesta. 

Para reunir algún dinero y enviarlo á sus hermanos, 
Juañito vivia con el mayor srreglo posible, sin gastar 
en cosa alguna oue no le fuese de absoluta necesidad. 
Su principal llegó á saberlo, y un dia le preguntó por 
qué vivia con tanta estrechez, siendo así que su sueldo 
le permitía tener algunos goces; ádo cual Jnanito con- 
testó: 

''He oido siempre decir que viviendo frugalmente se 
tiene salud, y que el ahorrar es una viitud: vea Vd. co- 
mo esto se verifica en mí. Yo estoy sano, y mucho 
mas capaz de resistirá las fiitigasde esta casa, que nues- 
tro mancebo; el cual, para tener fuerzas, como él dice, se 
embriaga todos los domingos. Yo no sufro mortificación 
algvma por contenerme cu la gula; porque desde muy 
niño estoy acostumbrado á toda clase de alimento, por 
grosero y sencillo que sea. Solo siento privarme de com- 
prar algunos libros, ó de algún viajecito, lo cual me re- 
crearla honestamente y me instruirla; pero ¿cómo lia de 
ser?... 

"Este año ha destruido la piedra en mi pueblo casi 
toda la cosecha, y quiero que mi buen padre, mis tios y 
parientes no sufran privaciones, que son mas dolorosas 
cuando la edad va siendo avanzada. Luego también 
teng<j la costumbre de regalar un vestido á cada uno de 
mis hermanos, para el dia de la función del pueblo. 
Así, disfruto doblemente cnn el dinero, porque lo em.- 
pleo en las personas que mas quiero en el mundo. Cuan- 
do voy á mi pueblo, y desde lejos veo mi casita, ¡oh con 
qué gozo me late el corazón! Mis hermanos, mis pa- 
rientes, los amigos, todos me salen al encuentro, de- 
monstrándome tanta gratitud por la memoria que yo 
conservo de ello.s. Por esto, no puede Vd. dispensar- 
me un favor mas estimable, que el de darme licencia 
cuando voy á ver á mi familia. Ojalá pudiera yo tener 
aquí á mi lado á mis hermanos y al buen viejecito de mi 
¡)adre.... 

El mercader le interrumpió entonces i)reguntándole 
por su madre, á lo cual contestó Jnanito. alzando los o 
jos al cielo 

'•¡Murió hace un a.ño!" Se arrasaron sus ojos en lá- 
grimas ol pronunciar esta.s palabi^as, y después añadió : 
'Yo no puedo apartar de mi memoiia- la imagen de tan 
buena madre. ¿Quién sabe? tal vez haya yo abreviado 
sus dias con los disgustos y afanes Cj^ue la he costado ! 
Tengo ahora veinte año.s, y aseguro á Vd. que todavía 



estoy sintiendo una mala respuesta que la di una vez, 
la cual la hizo llorar: este sentimiento me seguirá hasta 
el sepulcro." 

Los virtuosos sentimientos de Juanito; sus nobles 
acciones; su bondadoso corazón; la sinceridad y corte- 
sía de todas sus palabras y acciones, le hicieron tan 
apreciable á la familia del comerciante, cpie llegó á ser 
considerado en ella como un hijo. .Juanito compren- 
dió bien el grande afecto que le profesaban y lo agra- 
decía en sumo grado. Kedoblando su celo en los ne- 
gocios de la casa que estaban á su cargo, el comercio 
de ella iba en aumento, y el principal acumulaba cuan- 
tiosas riquezas. Conoció muy bien el comerciante que 
tenia en Juanito un tesoro, y quiso ligarle mas estreclia- 
mente á su familia, dándole por esposa la única hija que 
tenia. 

Un año después murió el comerciante, y dejó á su 
hija y á Juanito poseedores de una riqueza que suma- 
ba cerca de un millón ae duros. Hé aquí, decian en- 
tonces los padres á sus hijos, señalándoles á Juanito, un 
pobre muchacho que vino del campo hace seis años, y 
en tan poco tiempo se ha hecho un gran señor c:n sus 
propios méritos. "Hijos, estudiad; corregid vuestros de- 
léctos; sed laboriosos, y no os faltará la ocasión de ser 
felices." 



JUANITO HACE BUEN USO DE SUS RIQUEZAS. 



Juanito, riquísimo con su gran herencia, y multipli- 
cando cada año sus tranancias con su comercio, no se 
hibia envanecido. Conservaba muy grabadas en el 
corazón las máximas que cuando muchacho habla oido 
repetir: "Todos los hombres son hermanos, y por eso 
ninguno debe despreciar á los que sean de menor condi- 
ción. Es un debe!' de los ricos amparar á los pobres y 
desgraciados, librándolos de la miseria.}' de la ignoran- 
cia.^' 

Como estas santas máximas las h.abia visto. Juanito 
practicar á sus padres y al maestro, estaba bien acos- 
t^unbrado, no solo á repetirlas, sino también á ejercitar- 
las. No se dio á disfrutar de su dinero en convites, car- 
ruajes diversiones y lujo como hacian otros muchos, 
tal vez con menos riqueza que él, sino que, siguiendo 
los impulsos de su corazón bien educado, pensó en gas- 
t ir su dinero del m.)do que mejor pudiera ser útil á los 
pobres. 

Juanito no tenia hijos: tampoco' tenia padre. Anto- 
nio liabia espirado bendiciendo al Señor, y dándole gra- 
cias por haberle concedido el ver á su querido hijo hecho 
un hombre de importancia, tanto por sus virtudes, como 
por sus inmensas riquezas. Juanito, pues, pensó desde 
luego en su pueblo nativo. Se dirigió á la casa paterna; 
regaló todo lo que habia en ella; hizo dádivas ele consi- 
deración á sus hermanos, y luego quiso visitar á su pri- 
mer maestro. 



EL MAESTRO DE ESCUELA. 



El pobre maestro de escuela se habia quedado ciego : 
además, las continuadas fatigas y los muchos años, le 
habian traído á un estíido lastimoso, que .se pasábala 
mayor parte del dia postrado en la cama. Cuando' el 
joven entró en la estancia, el buen viejo reconoció la voz 
de su discípulo, al exclamar Juanito: — ¡Querido maestro/ 
Este alzó la cabeza, toda calva, y en su semblante brilló 
la alegría: estendió los brazos para estrechar en ellos á 



»tiiw«;f r>uiTTirtiriinrT~tvi"TW'»»'««=™"iirinníitr-*riiinrinrr'''''-''fFr'T^^^ 



ti- 



Juauitu, y el joven, cogiéndole una mano, se la besó con 
entusiasmo. A este tiempo entraron los tres hijos del 
maestro, y viendo á su padre y al forastero abrazarse 
tan tiernamente, preguntaron quién era aquel joven, y 
el padre les dijo : 

"Aquí tenéis á Juanito, el liijo de Antonio, que tan- 
to frecuentó esta casix. Ved en él claramente la prueba 
de lo que os be repetido un ciento de veces: "Estudiad, 
enmendaos, sed honrados, no os arredre nunca el traba- 
jo, y lograreis fortuna." El fué muchacho en otro tiem- 
po, como vosotros lo sois ahora; él me obedeció, estudió, 
y creció haciéndose un joven aprovechado, que hoy se 
encuentra en un alto grado de prosperidad." 

A tales palabras, Juanito añadió: "Yo, queridos mios, 
era un desaplicado, muy aficionado al juego, como aca- 
so vosotros lo seréis; pero este hombre excelente me re- 
prendió, y con sus castigos me hizo entrar en el camino 
del estudio y de la honradez. Por esta razón vengo á 
darle ahora las gracias de aquellas reprensiones y aque- 
llos castigos, que fueron para mi bien; porque solamente 
por tales medios me acostumbré á cultivar el ingenio y á 
cumplir mis deberes, llegando á ser un entendido comer- 
ciante cual hoy me veo. 

"Vuestro padre, mi amado maestro, me ha enseñado 
que el primer deber de quien ha recibido un beneticio, 
es el reconocimiento. Yo he puesto en práctica sus con- 
sejos en este punto, y de él, no menos que de los demás, 
he recogido mucho fruto. Mis cortos recursos no me 
ermitieron antes de ahora demostrarle mi gratitud. Hoy 
a llegado el momento de cumplir yo con tan sagrada 
obligación. Aquí tiene Vd., señor maestro, un bolsillo 
con quinientos duros. No crea Vd. humillarse recibién- 
dolos de mi mano; pues en reconocimiento del gran bien 
que yo saqué de la escuela, he decidido consignar igual 
cantidad para cada uno de los sucesores en el honroso 
cargo que Vd. ha ejercido. Mañana voy á depositar el 
dinero en el Ayuntamiento, encargándole cumplir esta 
mi voluntad." 

El buen maestro era pobre; porque á pesar de haber 
tenido siempre una dotación muy mezquina, él mismo 
habia dado a sus discípulos el ejemplo de socorrer á los 
necesitados, proveyendo de libros á los hijos do los al- 
deanos pobres, y muchas veces compartiendo con ellos 
su escaso pan. No obstante, jamás habria recibido un 
dinero que se le diese como limosna, si Juanito con sus 
discretas palabras no hubiera disfrazado la dádiva, de 
tal modo, que el maestro no la pudo rehusar. 

Entre tanto los hijos de aquel buen hombre, acos- 
tumbrados por su padre á la gratitud, manifestaban co- 
mo podían su gran contento. Uno se abrazaba á las 
piernas de Juanito; otro le besaba la mano, y él á todos 
correspondía con infinidad de caricias. El buen ancia- 
no, que estaba observando con atención cuanto pasaba 
cerca de su persona, en cada una de acjuellas manifes- 
taciones de ^us hijos, sentia inundársele de gozo el co- 
razón. 

Llegada la hora de separarse Juanito de aquella fa- 
milia que tanto apreciaba, dijo así: — Señor maestro, yo 
tengo precisión de volverme hoy á la ciudad; pero antes 
de salir de esta casa, necesito que Vd. me conceda un 
favor: tantos me ha hecho Vd., que confio en que no me 
hade negar el último. Vd. está ciego; no puede Vd. educar 
estas criaturas, á quienes yo amo tanto porque me dan 
pruebas de tener un excelente corazón, y por ser hijos 
de Vd. PeiTnita Vd. que me llévelos dos niños meno- 
res: quédese aquí el mayor para cuidar de Vd. Yo no 
tengo hijos, y estos dos harán las veces de ellos: yo los 
cuidaré, los instruiré; y cuando quiera Vd. que vengan 
á su lado, en seguida se los enviaré 

A tan generosos ofrecimiento.-!, el maestro contestó: — • 



rr;;^:T^;7yyytjrn';ir'ir""-'r-'Tiffij'«j^ 

"Juanito, yocoüoiico que muy pronto estas criaturas no 
tendrán padre. Estoy enfermo, soy viejo .... No temo 
la muerte, porque viví con honradez: solamente me a- 
congojaria dejar en el mundo estos huérfanos sin bienes, 
é incapaces todavía de ganarse un pedazo de pan. ¿Tu 
me prometes cuidarlos? ¡Bendito seas tu, que me quitas 
del corazón una espina punzante! Mi último suspiro 
será para ellos y para tí; que os amo á todos como á las 
pupilas que tuve en mis ojos. El anciano besó enton- 
ces á sus hijos; tendió su mano hacia Juanito, y no pudo 
decir mas, embargando sus palabras un exceso de ternu- 
ra. Juanito conmovido también, repuso con voz sofo- 
cada: — ¡Dios dé á Vd. su bendición!] y salió de aquella 
casa con los dos niños de la mano. 

Cuando volvió á la ciudad, presentó con alegría los 
dos parvulitos á su esposa, y exclamó: — ¡Alabado sea 
Dios! he cumplido un deber para con mi maestro, que 
es el padre de estos preciosos niños. 

LA ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS. 

Poco tiempo después, muerto el anciano maestro, Jua- 
nito se llevó también consigo el tercer hijo; siendo tra- 
tados aquellos huerfanitos por él y su esposa, como si 
fuesen ele su propia familia. Con ellos no escaseaban 
gasto alguno para darles buenos maestros; los premia- 
ban ó castigaban cuando lo creian conveniente, cono- 
ciendo que la buena educación es el fundamento de to- 
da virtud y prosperidad. Pero todo aquel gasto que 
Juanito hacia era nada, comparado con sus riquezas. 

Tanto placer experimentaba en hacer bien á sus ni- 
ños con la instrucción, quiso extender el mismo benefi- 
cio á muchas personas. Por otra parte, creia no poder 
utilizar mejor el dinero, que empleándolo en proporcio- 
nar á los pobres medios con que se ganasen el pan hon- 
radamente. Fijó su pensamiento en esta idea, fundó 
en su pueblo nativo una Escuela de Agiácultura, Artes 
y Oficios. Envió en seguida personas de su confianza 
por toda la provincia })ara recoger los niños huérfanos 
ó faltos de recursos. Señaló al establecimiento rentas 
para mantenerlos, vestirlos y enseñarlos; á unos en el 
cultivo de las tierras; á otros en los oficios de carpinte- 
ro, de zapatero, de sastre, etc. Todo alumno, en fin, a- 
prendia una profesión y sus deberes de religión y mo- 
ral, juntamente con leer, escribir, la aritmética y el di- 
bujo. 

Los muchachos recogidos en aquel instituto crecían te- 
niendo siempre á la vista ejemplares déla mas pura mo- 
ral, y á los diez y ocho años salían hechos unos artesa- 
nos excelentes y jóvenes virtuosos. Todos los dueños 
de talleres y labranza anhelaban tener á su servicio de 
aquellos operarios, adiestrados en la escuela-modelo, y 
también el público tenía ventajas, comprando á precios 
reducidos artefactos trabajados con perfección. De es- 
te modo en el país fué desterrada la mendicidad, y no 
se oía jamás hablar de un robo. 

Juanito se veía reintegrado del dinero que gastaba en 
la Escuela de Oficios, con el placer de promover la feli- 
cidad de sus conciudadanos. En efecto, no habían pa- 
sado diez años cuando 3^a se vieron los buenos efectos de 
aquella institución. Todas las gentes bendecían á Jua- 
nito y le llamaban el hienhechor de la patria; el padre de 
los pobres. El se complacía muchísimo con estos dicta- 
dos; y sí alguien le excitaba á gastar en lujo y en diver- 
siones, él respondía: — Mi dinero es de loi pobres: esos son 
mis hijos; ellos me llaman su padre. 

FIN. 



-34- 



A cinco leguas de Reims está el pueblecito de Cu- 
cheiy, rodeado de vistosos jardines y deliciosos árbo- 
les. " 

Compónese el 'pueblo de gente sencilla, pero pobre, 
que con el sudor de su rostro y con las producciones de 
la localidad apenas pueden alimentarse: á mas de que es 
población muy aislada y separada de centros populosos; 
así es que en "^la guerra Franco-Prusiana en nada inter- 
vinieron sus habitantes hasta el punto de creerse neutra- 
les, sin cuidarse de pagar los trilnitos de guerra que ora 
la Francia, ora la Alemania les imponían. 

No siempre, sin embargo, pudieron conservar su neu- 
tralidad. 

El -i de Febrero de 1871 un destacamento mandado 
por el oficial alemán Zimmerman acompañó dos recau- 
dadores al inmediato villorrio de Jonquer, y encargados 
de hacer efectivo el impuesto de guerra, y viendo que 
se resistían á satisñicer el pago, se llevaron en rehenes 
á dos propietarios hasta que lo hubiesen verificado. 

El dia 6 por la tarde llegaron á Cuchery acampando 
en las alturas de Belval, caserío rodeado de espeso bos- 
que, donde creyéndose al abrigo de toda sorpresa deter- 
minaron pasar la noche. 

No fué así: cuando mas descuidados estaban, una ter- 
rible descarga pone á los prusianos en alarma, prepáran- 
se para el ataque, y al poco rato otra descarga mas cer- 
cana les hace comprender su inminente peligro. 

Comienza la lucha con encarnizamiento, mas viéndose 
inferiores en número y faltos de dirección, y sobre todo 
de municiones, los paisanos de Cuchery (que ellos eran 
los autores de la sorpresa) no vieron otro remedio que 
la fuga. Esconden sus fusiles y se refugian al interior 
del bosque, hasta que viendo que los prusianos volvían 
á su descanso y confiando ciue escudados por la oscuri- 
dad no se sabria de dónde habla salido la provocación, 
rern-esaron á sus hogares en medio de la mayor tranqui- 

lifad. 

Grande fué su sorpresa al dispertarse al amanecer y 
al ver al pueblo -rodeado de pi'usianos. 

El comandante Zimmerman manda publicar un ban- 
do inqwniendo severísimas penas á todos los vecinos 
basta el punto de amenazarles con arrasar la población 
si no le presentan el jefe del motín. 

No es para describir el terror que se apoderó de les 
infelices paisanos; casi todos eran padres de familia y 
todos eran culpables. 

Pasa1)an ya las horas del término fatal que se les im- 

pusiera.... 

Loa hijos trataban de esconder á sus padres, y las in- 
felices madres lloraban ya la orfandad de sas hijos y su 
prcjpia viudez. 

Por orden del comandante son todos los jefes de fa- 
milia reducidos á prisión, y un con.sejo de guerra va á 
dar un tei-rible fallo.... 

En medio del llanto y desolación preséntase iin gran 
corazón, un hombi-c lleno de caridad, el abate Miroy, cu- 
ra párroco de Cuchery: no es fácil describir aquella es- 
cena tri.ste á la par que patética. 

En pocas palabras ti-ata de consolarles y de persua- 
dirles declaren que él fué el que les indujo á í3orp)ren- 
der el destacamento; que su muerte no será llorada,^ ])or- 
que sin mujer, sin hijos, .sin familia, á nadie hará fal- 
ta- 
La lucha fué tenaz.... El pueblo amaba á su buen Cu- 
ra, y no queria que el inocente diese la vida por los cul- 
pables.... 



_ Sin embargo, las lágrimas y gemidos del Cura ven- 
cieron á los paisanos y declarai-on que el jefe del motin 
no era otro que el abate Miroy. 



El 12 de Febrero en las inmediaciones de Reims se 
formaba el cuadro para fusilar un jefe de motin. 

Acompañado de un pelotón de soldados se presenta 
el venerable Cvrra de Cuchery, cuyo rostro radiaba de 
alegría. 

Salvaba la vida de sus feligreses: ellos encontrarían 
otro párroco, v no hubiesen podido los hijos encontrar 
otro padre, ni las madres otro hijo. 

El pelotón que debia fusilarle lloraba al ver la sere- 
nidad y candor de la víctima inocente. 

El jefe se acerca al buen Cura, y llorando le dice: 

— ¡Perdonad, señor Cura! me repugna la orden que 
voy á dar...., mas- yo no puedo obrar de otro modo, mi 
deber me lo exige.... ¡Perdonadme! 

— xipresurad el momento feliz en que vaya á dar la 
vida por mis hijos, señor oficial; cumplid vuestro deber, 
qua yo cumplo el mió: todos quedáis perdonados. 

Y negándose á cubrir sus ojos, levantando sus manos 
al cielo, en medio del valor y do la paz mas sublime ex- 
clamó : 

— -Jíajorem charitaten nenio hahcí, ut animara suain 
poiHit quis pro umicis suis. 

Tales fueron lag últimas palubi'íus del mártir de la ca- 
ridad. 

Al poco rato un numeroso gentío rodeaba al mártir, 
y en medio de los mas tristes sollozos besaban el cadá- 
ver y recogían sus prendas de ropa em¡)apada en sangje 
para tener un recuerdo de su pastoi-. 

En efecto: hablad á les vecinos de Cuchery de esta 
escena, y bañados sus ojos en lágrimas os demostrarán 
que su gratitud será eterna. 



¡BIEN CONTESTADO! 



Una noche hablando de Josué, en casa de Cuvier, un 
célebre astrónomo se burlaba de aquel patriarca hebreo, 
que en su inspiración ordenó al sol que se detuviera, 
cuando en su calidad de profeta debia saber que solo la 
tien-a es la que se mueve. 

-—Amigo mió, le pregutó Cuvier con una dulce son- 
risa que á veces tenia en él la mas punzante expresión; 
¿á qué hora amaneció hov? 

• — Hoy ha salido el sol á las siete y cincuenta y seis 
minutos, y se ha puesto á las cinco y once uiinutos de la 
tarde, 

—¡Salir! ¡Ponerse! exclamó Cuvier. ¡Cómo! Eres 
Tin astrónomo célebre, te tienes por un semi-dios y mas 
que un profeta, y con todo eso dices que el sol sale y se 
pone, cuando es la tierra la que se mueve.... 

— Empleo, como todos, interrunqúó el astrónomo, las 
expresiones consagradíis por el uso. 

— Entonces no te burles mas de Josué, que hacia co- 
mo tu, replicó Cuvier con un tono seco que no admitía 
réplica. — 




STA CAT 




Se publica todos los Sábados, en Las Vegas, N. M. 



Año II 



15 de Enero de 1876. 



ó, 



NOTICIAS TERRITORIALES. 



El Weeldy Neio 3Ie¿vican del dia 4 de Enero da el 
extracto de los procedimientos de la Cámara de Ee- 
presentantes según el Eegistro del Congreso de Diciem- 
bre 18. He aquí algunos de ellos. 

"El Sr. Elkins introdujo un acto proveyendo para 
el reparo y completacion de los edificios públicos de 
Santa Fé, Nuevo Méjicc, el cual fué leido primera y 
segunda vez, referido á la Comisión sobre Edificios y 
Terrenos Públicos, y ordenado ser impreso." 

"El Sr. Elkins también introdujo un acto autorizan- 
do al Secretario de Guerra para averiguar y dar in- 
formes acerca déla cantidad gastada necesariamente 
por el Territorio de Nuevo Méjico en organizar, equi- 
par y mantener las fuerzas de milicia durante la rebe- 
lión, el cu.al fué leido primera y segunda vez, referido 
á la Comisión sobre Asuntos Militares, y ordenado 
ser impreso." 

"ElSr. Elkins introdujo un acto autorizando el pa- 
go á ciertos ciudadanos de Nuevo Méjico por depre- 
daciones de Indios; el cual ñié leido primera y segun- 
da vez, referido á la Comisión sobre Asuntos Indios 
y ordenado ser impreso." 

"El Sr. Elliins también introdujo un acto para el 
pago de ciertas compañías de voluntarios en el servi- 
cio de los Estados Unidos en la guerra con Méjico y 
en la supresión de disturbios indios en Nuevo Méjico: 
el cual fué leido primera y segunda vez. referido á la 
Comisión sobre Asuntos Militares, y ordenado ser im- 
preso." 

"El Sr. Elkins también introdujo un acto para el 
alivio de Eobert H. Stapleton en pago de leña usada 
por las tropas de los Estados Unidos; el cual fué leí- 
do primera y segunda vez, referido á la Comisión so- 
bre Eeclamos de Guerra, y ordenado ser impreso." 

"El Sr. Elkins también introdujo un acto para ena- 
jenar la Eeservacion Militar del Fuei-te Butler; el cual 
fué leido primera y segunda vez referido á la Conji- 
sion sobre Eeclamos de Guerra, y ordenado ser im- 
preso." 

NOTICIAS NACIONALES. 



ESTADOS UNIDOS — Desdo principios de Se- 
teimbre el Padre Damen y sus compañeros han hecho 
110 conversiones, y han administrado los Stos. Sacra- 
mentos á 44,000 personas. 

• La Compañía de los caminos de hierro de Baltimo- 
ra y Ohio ha hecho con una Compañía inglesa una 
convención, tocante una línea de steamcrs entre Bal- 
timora y Liverpool. 
_ Se formará una legión por las fiestas del Centena- 
rio; ella será compuesta de compañías, que contarán 
cada una 110 miembros, rcclutados por los 13 Esta- 
do.! primitivos. 
En la Parroquia do San Pablo de Brooklyu, New 



York prospera la Sociedad, dicha del Santo Nombre. 
Ella tiene por objeto el de reprimir el lenguaje escan- 
daloso é inmodesto de los jóvenes. 

Leemos en el Eco del Eio Grande que "el costo to- 
tal de impresiones, encuardcnaeioues y trabajos lito- 
gráficos para el gobierno de los Estados Unidos du- 
rante el año emergente que terminó el 30 de Setiembre 
de 1875, ascendió á la suma de 1,049,384. Hay 1,230 
empleados en la imprenta del gobierno, cuyos sueldos 
ascienden á $95,000. 

La propiedad de la Iglesia Metodista en los Esta^ 
dos Unidos asciende á $09,854,121; la de la Iglesia 
Católica á $00,985,556; la de los Presbiterianos 
á $53,265,256; la de los Baptistas á $41,608,198; 
la de los Episcopalianos á $36,514,549; la de la Igle- 
sia Eeformada á $16,134,470; la de los Luteranos á 
$14,917,746; la de las otras Eeligiones á $35,000,000. 
WASHIMGTO^.— En el Congreso hay tres Se- 
nadores católicos, á saber, Bogy del Missouri, Kernau 
de Nueva York y Johnston de Virginia. 

El Senador Morton de Indiana quiere que se en- 
miendo la Constitución de manera que se conceda que 
la elección del Presidente y del Vice-Presidente se 
haga por el voto directo del pueblo. 

MEW YQñK En la feria de Gimolrés Garden 

los Judíos han reunido la suma de $ 110,000 paía con- 
struir un hospital en esa ciudad. 

BROOKLYI^.— La Iglesia Católica do la Tras- 
figuracion, Hooper Street and Mercy Avenue, ha si- 
do dedicada la mañana del último domingo de Di- 
ciembre. El discurso fué pronunciado por Msr. el 
Obispo Corrigan. La ceremonia duró mas de dos 
horas. 

CONNi^ECTíCUT Yung Wing, Comisionarlo 

Chino de educación, ha comprado un lote en Hartford 
por $10,000, y su intención es de levantar un grande 
edificio que servirá de cuartel general de la Comisión, 
la cual tendrá allí la dirección de la juventud Chi- 
na. 

EVlASSAGi-aUSETTS La ciudad de Boston 

quiere tener una administración del todo independien- 
te de la política, y que no mire á otra cosa, sino á la 
gestión económica de los negocios. Con este fin mu- 
chos habitantes de Boston han rogado al Sr. Cobb de 
aceptar una segunda nomhiacion. 

VIRGINIA. — -Afines de Diciembre ha habido en 
Eichniond varias sacudidas de temblores de tierra. 

PENNS1LVAN3A Una grande excursión ha te- 
nido lug ir en Eiladelfia para examinar los preparati- 
vos del Centenario. Ella se componía de 400 perso- 
nas. Tomó parte en esta excursión el Presidente con 
sus ministros, algunos miembros del Congreso y mu- 
chos periodistas. 

El capitán Hayris el hábil escultor de Filadelfia ha 
presentado un elegante busto de O'Connell á la Diox- 
stn-Uidoii con la orden que las copias sean vendidas 
en favor de la Ccii/einiial Fnnnfai i. 






El testamento de la finada Georgiana Marj Diam- 
ond, el cual ha sido últimamente admitido en Filadel- 
fia para ser verificado contiene los siguientes legados: 
Al Seminario de Teología de S. Carlos Borromeo en 
Filadeltia $10,000; á la Sociedad Católica de S. José 
para educar y sostener los niños huérfanos en Fila- 
delfia $8,000; al Asilo de los huérfanos de San Juan 
$6,000; á la casa del Buen Pastor $4,000; al Hospital 
de S. José $3,000; á las Hermanas de S. Francisco en 
Filadelfia, en beneficio del Hospital de Santa Maria, 
$2,000; á la casa de San Vicente $3,000; á los direc- 
tores de la escuela de Santa Maria para el sosten de 
las escuelas parroquiales $1000; á las hermanitas de 
los pobres $1000; al Pieverendo James Wood, Obispo 
Católico de Filadelfia $1000. Total, $39,000. 

OH SO — Leemos en el Eco del Eio Grande del 25 
de Diciembre : "A la una de la tarde del dia 3 del cor- 
riente un hombre desconocido entró en el despacho 
del auditor de la ciudad de Toledo en Ohio, é infor- 
mó al escribiente que una señora que venia en car- 
ruaje deseaba hablarle sobre la compra de algunos 
bonos. Mientras que el escribiente estaba ocupado 
con la señora, el desconocido se apoderó de una caja 
que coutenia dos mil pesos en papel moneda y desdo 
entonces no se ha sabido mas de él. 



NOTICIAS EXTRANJERAS. 



ROIVSA — El Papa ha hecho edificar á sus expen- 
sas unas casas en lioma para los pobres y los obre- 



ros. 



BTAL9A. — Varios diarios narran la muerte desas- 
trosa de un individuo llamado Juan Camarda, que ha- 
bla adquirido grande fama de libre pensador. Esto 
infeliz oyó un dia las preces del pueblo que acompa- 
ñaba al Smo. Sacramento llevado á un pobre enfer- 
mo. Por lo que asomándose á la ventana empezó á 
gritar horriblemente contra aquellos fieles, pues no 
sabian acostumbrarse á escarnecer lo que huele á m- 
cridta, rechazando así las benéficas luces de la mo- 
derna filosofía. A los reproches añadió blasfemias 
contra la Hostia sacrosanta, insultos contra los sa- 
cerdotes, y otras contumelias contra cuanto hay do 
mas augusto en la religión católica. Los fieles empe- 
ro, sin asustarse, continuaron acompañando devota- 
mente al Di^^nísimo, dejando que el libre pensador 
devorase á solas su rabia. Al octavo dia después de 
haber prorumpido en tan horribles injurias, las que 
siguió vomitando en varias circunstancias, para que 
los de su país lo considerasen como el camjieon mas 
esforzado de la incredulidad, montó á caballo para ir 
á una de sus granjas. Después de un breve trecho, 
do repente el caballo se espanta, y arroja al suelo al 
infeliz Camarda, el cual queda con un pié enredado 
en el estribo. El caballo mas y mas asustado, echó á 
correr por caminos ásperos y escabrosos, arrastrando 
tras sí á aquel infortunado. Por fin cortándose el es- 
tribo, Camarda queda medio muerto en el suelo con 
el cuerpo todo despedazado, los huesos quebrantados, 
y la cara hecha una llaga, lo que infunde terror. Unoa 
campesinos, que al pasar, lo encontraron en aquel es- 
tado deplorable, lo levantaron y lleváronlo á su casa, 
donde entro horribles contorsiones exhaló su postrer 
aUento. Desde aquella casa habia lanzado ocho dias 
antes las blasfemias é insultos que mencionamos ar- 
riba. 

En la ausencia del Príncipe Umberto, que es su 
presidente honorario, Garibaldi ha presidido á la So- 
ciedad obrera de Poma. No conocemos el motivo do 
dicha reunión; tan solo podemos decir, que ha habido 



un gran banquete, y que el héroe de los dos mundos 
se ha valido de esta ocasión para hablar mucho sin 
. decir nada. Ante todo él ha emitido sus planes so- 
bre el Tíber. Uno de los oyentes parece haber com- 
prendido que el ilustre general está seguro de hacer sa- 
lubie la campiña romana, estableciendo un cauce, en 
el cual correrían las aguas del rio cuando sube. En 
seguida Garibaldi ha dicho, que la arbitrariedad in- 
ternacional es el medio infalible para evitar la guer- 
ra. En fin él ha hablado como de costumbre contra 
el clei'o. 

FRAMC8A. — Las nuevas LTniversidades católicas 
han sido abiertas, y su abertura ha sido cual podía 
esperarse, atendida la grande experiencia de los Obis- 
pos que las han organizado, y el celo de los padres de 
familia cristianos. El niimero de los estudiantes que 
han dado su nombre, y que han asistido á los prime- 
ros cursos académicos ha sido mayor del que podía 
. esperarse razonablemente, tomando en consideración 
el poco tiempo, que había habido para prepararse. 
De otro lado, los profesores, que los diarios hostiles 
habían representado de antemano como destructores 
del código civil y perseguidores de la moderna socie- 
dad, no han díclio niuna palabra, que diese razón á 
dichas prevenciones. Ellos, después de haber rendi- 
do homenaje á la ley de la libertad, y de haber pro- 
clamado el carácter cristiano de su futura enseñanza, 
han empezado quien su curso de derecho romano y 
quien su curso de derecho francés. 

En París no se ha pronunciado ningún discurso so- 
lemne de inauguración. Una misa celebrada en la I- 
glesia de los Carmelitas, á la que han asistido los pro- 
fesores y los estudiantes, y un Credo cantado en co- 
mún han dado principio á la nueva Universidad. 

En Angers Msr. Freppel ha pronunciado en su Ca- 
tedral un hermoso discurso para inaugurar la Univer- 
sidad de su Diócesis. Trazando la historia de la 
antigua Universidad, que floreció en otro tiempo en 
la capital de Anjou y que la revolución ha derribado 
como tantas otras, él ha recordado muy á j^ropósito 
que la enseñanza la cual había dado mas nombradía 
á dicha Universidad, habia sido la enseñanza del de- 
recho. El elocuente Obispo ha añadido que la ense- 
ñanza del derecho es la mas elevada en el orden do 
las ciencias humanas. 

"El derecho, él ha dicho, es la persona humana pro- 
tegida en sus intereses, en su dignidad moral, en los 
medios que le son necesarios para conseguir sus fines. 
El derecho, es la familia consolidada sobre sus bases 
por las garantías, que aseguran á cada uno de sus 
miembros el rango y la función que le es propia. El 
derecho es la sociedad civil regulando su constitución, 
sus poderes, su actividad y su vida. El derecho es 
la grande familia de las naciones observando en sus 
relaciones las leyes de la justicia y de la equidad. El 
derecho, es la misma Iglesia, con su organización di- 
vina, su régimen interior, y sus relaciones para con 
los Estados. El derecho, es la prenda de la seguri- 
dad por los bienes y por las personas, por el indivi- 
duo y por la sociedad; es la salvaguardia y la conser- 
vación universal." 

Msr. Freppel ha añadido que á lado del derecho 
tendrán con el tiempo su lugar en la Universidad la 
literatura, las artes, las ciencias físicas; la filosofía y 
la teología. 

Dirigiendo en fin la palabra á los jóvenes que le es- 
cuchaban, Msr. F. ha desarrollado este pensamiento, 
á saber, que la Universidad católica tenia la preten- 
sión de formarlos no solo sabios, mas aun hom- 
bres "por la íntima alianza del trabajo con la vir- 
tud." 



-%1- 



En la sesión que la Academia de las ciencias tuvo 
en París el 8 de Noviembre, el astrónomo Le Verrier 
anunció que liltimamente hablan sido descubiertos 
cuatro pequeños planetas; dos por los Señores Pablo 
y Próspero Henrj, miembros del Observatorio de 
París, j los otros dos por los astrónomos del Obser- 
vatorio de Pola sobre el Adriático. 

Se dice que el Mariscal McMahon está por medio 
del Arzobispo de París tratando con el Papa para 
procurar el concurso del clero en la elección de algu- 
nos ultramontanos como Senadores: ¡bonito embuste! 

Msr. Dupanloup, Obispo de Orleans, ha sido elegi- 
do Senador. 

A LE i\^ A N I A .-Los ejercicios religiosos para los ni- 
ños délas escuelas en Prusia han sido notablemente li- 
mitados. En una conferencia que tuvieron últimamente 
los prosefores en Polonia, el Inspector de escuelas 
promulgó un nuevo reglamento por lo que toca á es- 
tos ejercicios. Los puntos de este nuevo reglamento 
pueden reducú-se á cuatro. 1°. Los niños de clases 
superiores pueden asistir á la Misa dos veces la sema- 
na, y por tanto en estos días las escuelas comenzarán 
á las 8. 2\ Los profesores deben abstenerse de co- 
operar para que los niños asistan á los oficios divinos 
los Domingos y otros días de fiesta. 3' Deben aun 
los prosesores abstenerse de preparar y conducir los 
niños á la recepción dd los Stos. Sacramentos, pues 
esto no se concüia con el nombre y la condición de 
profesor. (!). No es permitido en lo sucesivo á las es- 
cuelas de tomar parte en las procesiones, aunque sea 
fuera de las horas de escuela. El inspector ha tam- 
bién añadido que los niños no pueden asistir á la Mi- 
sa los días feriales desde el dia 16 de Dic. hasta el dia 
3 de Febrero. 

• El Príncipe Gortschakolff ha prolongado su resi- 
dencia en Berlín. El ha sido recibido tres veces en 
audiencia por el Emperador Guillermo. Las pobla- 
ciones de las Capitales de Europa son curiosas de co- 
nocer lo que ha pasado en las detenidas conversacio- 
nes- de los Cancilleres de los dos Imperios, y del Can- 
ciller de Kusia con el Emperador de Alemania. Al- 
gunos afirman que se han tratado negocios de muy 
grande interés, y cuya resolución podría cambiar toda 
la carta geogrático-política de Europa. 

E3?Aí^A. — ^^Entre las útimas noticias recibidas de 
España se menciona el hecho de que las autoridades 
habían cerrado las Iglesias Protestantes de Toledo, 
expulsando al ministro y al maestro de escuela. 

Con motivo de la terminación del célebre cuadro de 
S. Antonio de Murillo, colocado nuevamente en la Ca- 
tedral de Sevüla, se han hecho grandes fiestas civil- 
religiosas. La restauración ha sido perfecta y de in- 
estimable mérito artístico. 

La fuerza del ejército de Don Carlos se compone 
actrialmente de 51,000 hombres con 105 cañones. 

Castelar, el famoso cabecilla de los repubhcanos 
españoles, opina que la Pvepiiblica ha de estallar pron- 
to é inevitablemente en España, y esto por causa de 
los errores y ambición privada de los que mas debie- 
ran detestarla. 

Los católicos de España han cumplido con crecida 
piedad y devoción los ejercicios del Jubileo. En Ca- 
taluña las procesiones fueron imponentes; y el espec- 
táculo que ofrecían estas demostraciones rehgíosas 
era tan conmovedor, que infundía respeto aun en los 
menos devotos, quienes guardaron los miramientos de- 
bidos á tan piadosos actos sin proferir una palabra en 
contra. 

Según las noticias recibidas de Madrid la monar- 
quía alfonsista, esperanza de los católicos liberales 



stá ya para expirar antes de acabar el primer año de 
Su existencia. 

irdGLATERRA La Inglaterra está para esta- 
blecer su dominación sobre el Egipto mediante la com- 
pra de las acciones del istmo de Suez, que estaban en 
manos del Vírey. El Tunes declara que la influencia 
política de la Inglaterra en Egipto será preponderan- 
te en lo sucesivo. 

Las tres Potencias del Norte miran do reojo este 
manejo del gobierno Inglés, y es probable que el equi- 
librio europeo será entre poco tiempo muy fuertemen- 
te sacudido. 

Por el momento la Francia no puede hacer otra cosa, 
sino quedar espectadora de los acontemientos, que 
prepara la reacción de la Inglaterra, cuya influencia 
en la política del Continente Europeo no se había he- 
cho sentir durante algunos años. 

ESCOCSA.-- -La Iglesia católica en Escocía ha 
hecho otra adquisición en la persona de Willíam Wíl- 
liamson, Es., Lowtrs (antiguamente de la Universidad 
de Oxford). El ha sido recibido en el seno de la Igle- 
sia por los Padres Jesuítas. 

^ySSA Un despacho de Berhn al Times de 

Londres dice que según noticias recibidas los desór- 
denes en el Norte de Khokand serán una ocasión pa- 
ra que la Reina tome posesión del resto de aquel ter- 
ritorio. 

SÜSZA. — El ex-Padre Jacinto declara que acep- 
tando la Iglesia de Ginebra, ha pecado gravemente, y 
pide que se le perdone la grande falta cometida con- 
tra Dios y su Iglesia. Dice que fuera de la Iglesia 
católica no halla paz ni tranquilidad para su alma, y 
que no le queda otra cosa, sino volver á su regazo. 
Espera que la Iglesia cambiará sus leyes, pues él no 
puedo abandonar sus convicciones. ¡En qué estado 
tan deplorable se debe hallar el infeliz ex-Carmelíta ! 
¡ Aborrecido por sus nuevos amigos, y rechazado por 
ios antiguos, so ve aislado en el mundo, víctima de re- 
mordimientos y pesares! 

HE'.2Zsí20s/aii>IA. — Según las informaciones re- 
cibidas por la Politísche Correspondenz de Viena los le- 
vantados de la Herzegovina se han propuesto enviar 
una dputacion á Viena, Berlín y S. Petei'sburg. Ella 
presentará una petición á los respectivos gobiernos 
del Norte. Lo contenido de esta petición se divide 
en cuatro puntos: en el primero los levantados afir- 
man y protestan no poder quedar mas tiempo sometidos 
á la dominación otomana, en el segundo piden una in- 
tervención directa para que sean neutralizados uno ó 
mas distritos de la Herzegovina, adonde puedan 
refugiarse con seguridad las familias de los levanta- 
dos; en el tercer punto ellos insinúan á dichos gobier- 
nos una ocupación de los lugares principales de la 
Herzegovina, y los ruegan de tomar la administración 
del país hasta que la cuestión no esté resuelta; por úl- 
timo ellos piden que los tres gobiernos quieran cons- 
tituir la Bosnia y la Herzegovina en Estado bajo el 
cetro de un Príncipe cristiano. 

ÍV1EJ3C0. — Los mejicanos cometen muchos robos 
en las fronteras del Texas y de la Baja California. 
Los téjanos han apelado á las autoridades del Fort 
Clark. 

Bí^ASlL. — El Emperador del Brasil ha concedido 
la libertad á los Obispos, gobernadores y otros ecle-: 
síásticos de las provincias de Perú y Olinda. 

AMERICA CE?áTeAl La propuesta del go- 
bierno de Guatemala á los otros gobiernos de la Amé- 
rica Central ¡)ara la unión nacional de todos ellos ha 
sido acogida favorablemente por la Eepública de Sí'n 
Salvador, que ha correspondido á la invitación. 



-28- 






I ft i^ 



CALENDARIO RELIGIOSO. 

ENERO 1G.22. 

16. Bommgo II de Epifanía— El dulce Nombre de Jesús. S. Marce- 
lo Papa y Mártir. 

17. i;ííi(?s —tí. Antonio Abad. Los Stos. Diodoro, Mariano y com- 
pañeros mártires. Sta. Rosalina, Monja cartujana. 

18. Martes - La Cátedra de San Pedro en Roma. Sta. Prisca, Vírg. 
y Mártir; Sta. Librada, Virgen. 

19. Miércoles— S. Gamito Rey de Dinamarca y Mártir. Santas Pía 
y Germana, hermanas mártires. 

20. Jueves — Los Santos Fabián, Papa y Mártir, y Sebastian, capitán 
do la Guardia pretoriana, Mártir. Sta. Eustoquia Monja Clari- 
sa. S. Mauro Ob. 

21. Vierrics — Santa Inés, Virgen y Mártir. S. Epifanio, Ob. y Con- 
fesor. San Fructuoso Ob. y compañeros Mártires. 

22. Sábado — Los Santos Vicente, Diácono, y Anastasio, Monje per- 
sa, Mártires. Santo Domingo, Abad: San Victor Mártir. 

DOMINGO DE LA SEMANA 

El Evangelio de este clomingoínos refiere^laliornio- 
sa historia del primer milagro obrado por J.;C. en las 
bodas de Cana de Galilea. Jesns y su Madre hablan 
sido invitados á estas bodas. Muy buenos serian los 
novios cuando quisieron honrarse con tan santa com- 
pañía, y muy santa cosa debe de ser el matrimonio, 
cuando Jesús y la Virgen no se desdeñaron de con- 
currir á aquel festin con que se solemnizaba. No siem- 
pre asiste Jesús á muchos matrimonios de hoy, por- 
que le excluye de ellos la perversidad de los contra- 
yentes, ó el mundano aparato de sus bodas, ó los ex- 
cesos injustificables con que se profana tan augusto 
Sacramento. Al acabarse la comida en aquel convite 
que refiere el Evangelio, hubo de faltar el vino; y Ma- 
ria, dirigiéndose á Jesús, le dijo sencillamente: "No 
tienen vino" Pedíale con esto indirectamente^^hicie- 
se un milagro; pero El, desentendiéndose al parecer 
de la súplica, resdondió: "¿Qué nos va á tí y á mí en 
esto, mujer? Aun no ha llegado mi hora." Maria no 
se desalentó, sino que llamando á los criados, les dijo: 
"Haced lo que El os dijere." Habia allí unas gran- 
des tinajas que servían á los judíos para sus ablucio- 
nes. Cristo mandó llenarlas de agua, y con su sobe- 
rana voluntad la convirtió en vino exquisito, que llenó 
de asombro á los convidados. Fué el primer milagro 
obrado por Cristo Jesús, y desde entonces empezaron 
muchos á creer en él y á seguirle. ¡Qué con- 
soladoras reflexiones se desprenden de ahí! El pri- 
mer prodigio obrado por Jesús no es un vano alarde 
de poder, es una modesta obra de misericordia. Ke- 
cac además sobre una simple necesidad humana, á fin 
de que aprendamos que ni aun estas desatiende el 
bondadoso Corazón de nuestro Dios. Le hace á in- 
dicación y casi por precepto de Maria, á fin de inspi- 
rarnos confianza en su poderoso valimiento de Madre 
y de Reina. Con él es santificado el lazo, conyugal, 
ennoblecida la urbanidad cristiana, realzado el mis- 
mo u.so de las cosas corporales como el vino, con tal 
que se busque en ellas la gloria de Dios. 



EEYISTA CONTEMPORÁNEA. 

Algunos nos han dado muestras de aprobar el 
sistema que hemos adoptado este año en nuestra 
Revista, de mencionar bnjo el título de Revista 
Contemporánea, algunas cuestiones, 6 hechos de 
mav'or interés, sea del Territorio, sea de fuera. 
Por lo que tendremos un motivo mas para seguir 



así, ya que lo que pretendemos no es sino dar la 
mayor satisfacción que fuere posible á nuestros 
lectores. Y á fin de lograr este intento, ellos de 
su parte podrán también facilitarnos los medio», 
haciéndonos á la vez un favor muy grato, con re- 
mitirnos todo lo que les pareciere mas importan- 
te de lo que acontece en sus respectivas plazas 
Y Condados. Así que les suplicamos encareci- 
damente, que, ofreciéndoseles ocasión, nos den 
noticia de cuanto creyeren que sea de algún in- 
terés, y nos pueda servir. 



Todos los periddicos que recibimos, sea del 
Territorio, sea de fuera, nos dan noticia de las 
fiestas de Navidad, celebrada en dondequiera, dé 
una manera 6 de otra. Es un hecho averigua- 
do, que cuantos creen en la divinidad de Jesu- 
cristo N. S., abrigan la mas alta idea de dicha 
fiesta, como que en ella se celebra el nacimiento 
del Hombre-Dios; y los católicos de consiguien- 
te la solemnizan con ritos religiosos y funciones 
eclesiásticas. Pero para los Protestantes en ge- 
neral, si bien crean en Jesucristo, parece que es- 
ta fiesta se haj'a reducido á una cosa puramente 
civil. Sin embargo, |X)r poco que atendiesen si- 
quiera al nombre con que la designan, verían 
que importa una fiesta esencialmente católica. 
Ohristmass, como ellos siguen apellidándola, quie- 
re decir. Misa de Cristo, dando á entender que la 
fiesta consistía y consiste principalmente en lA 
Misa de Navidad, la que, según la antigua cos- 
tumbre, se dice á media noche. Muchos á pesaf 
de lo que significa esta palabra, han olvidado la 
Misa, y cualquiera otra función de la Iglesia, j 
se contentan celebrar su Christmass con un baile, 
una diversión, un pasatiempo. 

En el Cimarrón Neios, 31 de Diciembre, (lo 
mencionamos ahora, por no haberlo visto antes,) 
ha}' dos correspondencias de Santa Fé sobre los 
trabajos de la legislatura. El mérito principal 
de entrambas consiste en unas palabras muy in- 
solentes, y en ciertas expresiones bastante inde- 
corosas contra personas particulares; y, como era 
de suponer, algo debia tocar también á los Jesuí- 
tas. De ellos se habla tan solo por no dejar, á 
propósito de la ley de escuelas; y si el corres- 
ponsal tuviese que probar lo que afirma, se ve- 
ría por cierto en grande apuro. Pero lo que mas 
le pone furioso es el escándalo dado por un Je- 
suíta, quien tuvo la osadía de entrar con su so- 
tana en la Cámara de Representantes; (y debía 
haber añadido también del Senado). ¡Válgame 
el Cielo! ¡qué atrevimiento! ¡Un Jesuíta con la 
sotana! Pero ¿cómo querían que entrara? ¿Siíl 
sotana y en mangas de camisa? ¡Peor todavía! 
El entró así como estaba vestido, y, ¡esto es un 
crimen!.,. Pero no es todo aun: ¡se le hizo sentar 



-29- 



en una silla cerca del Presidente! Con que, para 
resarcir el escándalo, se lo condene otra vez á 
sentarse por tierra j con la silla en la cabeza; y 
entretanto, se bendiga de nuevo aquel lugar pro- 
fanado por la enfadosa presencia de ese atrevi- 
do. 

No nos pararemos en lo que habla contra los 
Jesuítas. Pero á fin de aclarar las cosas, mas 
bien que para contestar, diremos que aquel Je- 
suíta fué, y volverá á ir, si así le pareciere, á la 
Cámara, al Senado; j no una, sino todas las ve- 
ces que le agradare, aun en el caso que la legis- 
latura se tenga en el Cimarrón. Si lo hace lle- 
vado de curiosidad, nadie se lo impedirá; j mu- 
cho menos podrán estorbárselo, si tiene en ello 
algún interés, pues deseará oir de por sí lo que 
allí se trata. De suerte que habiéndose presen- 
tado un acto de incorporación de los Jcsnitas, 
quiso escuchar lo que se dijo; j siente muchísi- 
mo el que no haya asistido igualmente á la dis- 
cusión del Senado: pero espera saber lo que se 
dijo, y de todo ello se hablará á su tiempo. 

Volviendo á las correspondencias, bien hizo 
el que las escribió, con disfrazarse bajo el pseu- 
ddnimo de Junius Secundo (quería tal vez poner 
Secuadus), 6 las iniciales de ;J. S. Las insolen- 
cias son armas que se manejan solamente por 
personas enmascaradas. Cualquiera que se pre- 
cie de tener una pizca de finura y buena crianza, 
aun cuando se trata de censurar algún hecho 6 
individuo, evita con cuidado ciertas expresiones 
desatentas ydescomedidas, ni se avergüenza de 
darse á conocer públicamente y sin disfraz. Lo 
mas risueño es que Junius cita la doctrina de Je- 
sucristo cTucijicado. También oimos en la Cáma- 
ra al mismo Representante de Colfax mencionar 
á Jesucristo crucificado. Sin embargo nos pa- 
reció que este Seiíor hablaba allí con bastante 
miramiento. Por lo que, de haber asistido á a- 
quella sesión podemos sacar <?ste bien en favor 
de dicho Sr., que no parece ser el mismo el que 
haya dictado semejantes correspondencias. 



En las citadas correspondencias se habla pues 
de la ley de escuelas, y del acto de incorpora- 
ción; y de arabas cosas pensamos hablar después: 
por de pronto oljservaremos, que mueve á risa 
el anónimo cuando afirma que la presencia del 
P. Jesuíta en la Cámara de Representantes era 
una amenaza, y que solo de este modo pudo con- 
seguir que el acto pasara. Siendo así, es lásti- 
ma que no se hallara sentado en una silla, se en- 
tiende en el Senado, cuando se discutió. Pero 
aun estando sentado en la Cámara, así como hu- 
bo algunos entre Americanos y Mejicanos, que 
se declararon en contra, así también podia ha- 
ber habido otros, y tal vez todos. El correspon- 
sal pasa por alto las razones que se presentaron 
en favor del acto; ¿para qué mentarlas? No va- 



lia la pena. Ello es, que allí ni hubo ni podia 
haber amenaza, ni violencia: el afirmarlo seria 
honrar demasiado á aquel Padre. A nosotros, 
por el contrario, nos parece que respecto á la ley 
de escuelas no han faltado las amenazas y vio- 
lencias desde el mensaje del Gobernador. En 
efecto, considérese bien lo que en él se dice en 
el artículo de las escuelas; á saber, que el pue- 
blo es el gobierno, esto es, que el pueblo se go- 
bierna á sí mismo, por supuesto, haciéndose á sí 
mismo las leyes: y poco después, se intima á los 
legisladores, que dado caso que no hagan una ley 
de escuelas, cual el gobernador la propone, se 
apelará al Congreso para que la haga. Si esto 
no es una amenaza y violencia, ¿qué será? ¿No 
es acaso una amenaza decir; Vosotros sois libres 
para hacer, como queráis, vuestras le3"es; pero 
tened entendido, que no haciendo tal ley como 
se os propone, procuraremos que el Congreso la 
haga y os la imponga? 



En el mismo número de dicho periódico, el fa- 
moso D. Samuel vuelve á la carga con una larga 
carta sobre las escuelas de la Junta. No conoce- 
mos á ese Señor; pero ya que ha querido tomar- 
se la molestia de ocuparse bastantes veces de 
nosotros, pensamos que no tendrá á mal el que 
le digamos unas palabras, y le demos, aunque 
en público, un consejo, y es: El dice que tiene 
comunicaciones con los Espíritus, y cree verdade- 
ras las unas, y verídicos los otros: pues bien, haga 
así: Antes de escribir tantas y tan prolijas car- 
tas, y arriesgarse á esta ó aquella cuestión, pre- 
gunte á sus amigos del otro mundo, cómo, cuán- 
do, quiénes leerán sus cartas, qué resultado ten- 
drá en sus disputas.... y si es verdad lo que él 
dice, y los espíritus se lo dirán, se ahorrará mu- 
chos trabajos. Y basten estas tres reflexiones 
acerca de aquel periódico: si quisiéramos decir 
todo, no acabaríamos. Hasta hoy no hemos i^- 
nido cambio con el Cimarro7i\ pero nos lo procu- 
raremos desde ahora, si así gusta á aquellos Se- 
ñores Editores; porque en sus correspondencias 
nos dará harta materia de diversión para ofrecer 
á nuestros lectores. 



De una carta recibida del Sr. B. Romero, de 
Guadalupe; Col., sacamos la siguiente noticia, que 
no deja de tener algo de prodigioso. No entende- 
mos darla definitivamente como milagro, siendo 
así que el examen, el juicio y la aprobación de 
los milagros pertenece solo á la autoridad ecle- 
siástica; pero la citaremos con las debidas reser- 
vas. 

Una niña llamada María Cenaida, hija de Ber- 
nardo y Quirina Romero, nacida el día 7 de Nov. 
1872, á los tres meses de salida á luz, se enfer- 
mó de tal suerte, c^ue sus píes (|uedaron s.ueltos 



-80- 



en las coyunturas de los zancarrones, de manera 
que se los podía torcer como^[se¡;queria.gNo a- 
provecliaron curas ni esfuerzos de Doctores para 
recomponérselos; la pobre niña permanccióen 
este estado, hasta que sus Padres, habiendo oido 
hablar de las maravillas del agua de N. Sra. de 
Lourdes, concibieron la feliz idea de implorar 
para su hija el valimiento de la Madre de Dios. 
Procuráronse pues un poco del agua milagrosa, 
y dieron principio á una Novena, el dia 13 de 
Noy. de 1874, mandando al mismo tiempo ofre- 
cer el Santo sacrificio de la Misa, para ver reali- 
zadas sus esperanzas. Entanto desde la prime- 
ra noche de la Novena, empezaron á frotar con 
aquella agua los pies de la nina. Al dia siguien- 
te practicaron lo mismo; y ¡cosa notable! de re- 
pente la niña se levanto enteramente sana, como si 
nunca hubiese padecido nada, j con grande es- 
tupor de todos anda y corre por la casa. Es fá- 
cil imaginar el gozo que inundó el corazón de 
sus padres. ,, La satisfacción, [la alegría era ge- 
neral en toda la familia, que se deshacía en ala- 
banzas y rendimiento de gracias |á la Reina del 
Cíelp. Los^vecínos y la demás gente son testi- 
gos del estado en que se hallaba antes la niña, y 
del en que de repente se hallo' después, sin ha- 
bérsele aplicado ningún remedio; y no sin razón 
lo atribuyen á la poderosa mediación de María 
Santísima, á quien Dios quiso glorificar aquí co- 
mo en muchísimas otras partes. 

El gobierno francés acaba de suprimir un dia- 
rio de Lion por una ofensa hecha al Padre Santo 
en el siguiente párrafo: "Mi enemigo, un ox-zua- 
vo Pontificio, olvídd que>l Papa es un Franc- 
masón, un hecho muy conocido, que le ira})íde 
excomulgar á los que una vez llamó hermanos." 
A este proposito la Catlwlique Revieio dice: "En la 
República francesa las cosas pasan de un modo 
muy diverso de lo que se acostumbra en la nues- 
tra. Allí el gobierno ha suprimido el diario, el 
Frondeur, por haber afirmado que Pió IX era un 
francmasón, mientras que á los papeles de Fila- 
delfia, que fueron los primeros en esparcir esa ri- 
dicula calumnia, no cupo tan mala suerte. 

Esciielíis y estudios de las liiujeres. 



Es una idea bastante rara la de las escuelas 
mixtas, estoes, de admitir en las mismas escue- 
las, sea privadas, sea públicas, á jóvenes de nao 
y otro sexo. Si se atiende á ]a moralidad, no 
hay })el¡gro mayor que esta mezcla, sobretodo 
durante la niñez y la juventud, en cuya edad no 
estando la razón todavía desarrollada, y tenien- 
do poca ó ninguna experiencia, nos dejamos lle- 
var y arrastrar por las pasiones. Además, si se 
mira á la iní-lruccioii, ((ue se da en las escuelas. 



tampoco conviene este sistema de darla junta- 
mente á los jóvenes y doncellas, puesto que las 
materias que se han de enseñar á los unos soa 
diferentes de las que han de enseñarse á las otras, 
así como el carácter de los hombres no es el mis- 
mo que el de las mujeres. Sin embargo, en mu- 
chas partes de los Estados Unidos está encomen- 
dada é introducida, con los resultados que á ve- 
ces leemos en los periódicos, y hasta en nuestro 
territorio se promueve y se aconseja como un 
bien grande por algunos; y ha sido propuesto 
por el Gobernador Axtell en su discurso i la as- 
amblea legislativa. 

En Italia en donde la revolución ha abierto la 
entrada á toda inmoralidad, parece que este mis- 
mo sistema ha hecho ya su aparición, y de una 
vez ha llegado como á su último grado de apli* 
cacion. Últimamente el Sr. Ruggiero Bonghi, 
ministro de la pública Instrucción, en un nuevo 
reglamento publicado para las Universidades, 
decía en el cap. 2, art. 4, que se admitiera aun 
á las mujeres, y se las inscribiera en los registro», 
siempre que quisiesen asistir á las lecciones ó se- 
guir un curso. Esta, por cierto, es cosa mas ra- 
ra todavía; y quien no es capaz de verlo de por 
sí, difícilmente será capaz de entenderlo por las 
razones de otro. Con todo, ya que lo hemos cita* 
do, nos place hacer alguna reflexión, que vendrá 
muy á propósito para nuestro caso. 

La misión de la mujer, hablando en general, 
no se extiende á fuera del hogar doméstico: y 
sus cuidados, ocupaciones y quehaceres versan 
sobre la familia, de la cual llega á ser como 
la Reina, desde que es esposa, y mucho mas 
cuando es madre. El cuidado de la familia y las 
ocupaciones domésticas difícilmente pudieran es- 
tar á cargo del hombre, á quien su carácter, ca- 
pacidad y relaciones con los demás, le obligan á 
ausentarse de su casa, y atender á otras tareas, 
no menos útiles y necesarias. Por esta razón la 
instrucción que debe darse á las mujeres, aunque 
en algo pueda convenir con la que se da á los 
hombres, no es sin embargo la misma en gene- 
ral: porque de un lado se extiende á algunas co- 
sas, propias de los hombres, y del otro contiene 
cosas especiales de las mujeres. Seria una mon- 
struosidad el que las mujeres se ocuparan por ej. 
de leyes, códigos y jurisprudencia, así como se- 
ria una falta si no supiesen de costura ú otroa 
trabajos semejantes. Y esto se confirma y se ex- 
plica, considerando que para esto la naturale- 
za las ha dotado de ciertas capacidades é incli 
naciones diferentes; y si no gozan de un enten' 
dimieuto tan despejado y profundo, ni de fuerzas 
tan robustas y vigorosas como los hombres, ha- 
llan una recompensa en ser industriosas, orde- 
nadas, y cuidadosas, para ocuparse en las cosas 
que les convienen. 

Con esto no negaremos que pueden hallarse 
entre ellas algunas y aun muchas, que, aplicadas 



31 



á estudios propios de los hombres, como letras, 
artes y ciencias, las pueden cultivar, j descollar 
en ellas. Aun en las ciencias sagradas han exis- 
tido algunas muj eminentes, como en el estudio 
de las Escrituras, de los Padres, de la teología 
j ascética. Basta mentar las santas Paula, Me- 
lania, Eustaquia y Marcela, la que a^^udd á San 
Jero'nimo en combatir los herejes de su tiempo: 
á Elpicia, mujer de Boecio, que compaso unos 
himnos adoptados después en la liturgia catdlica. 
En el medio evo, los estudios eran cultivados 
en los Gonyentos de las vírgenes consagradas á 
Dios. Y San Cesarlo narra que á las que mos- 
traban mas capacidad para ellos, se las eximia 
de las faenas domésticas para atender á las le- 
tras. Un ejemplo de esto lo tenemos en lo que 
se reñere en la vida de Sta. Eadegunda, prime- 
ro Reina de Francia, j luego Monja, y era cosa 
practicada comunmente en los Conventos de 
Francia, Italia, Irlanda, Inglaterra, en donde se 
admiraban multitud de mujeres eruditas y pia- 
dosas. A propósito de la Inglaterra el Conde 
de Montalembert, en la historia de los Monjes 
de Occídenie, Yol. Y. dice: "Es muy cierto, se- 
gún namerosos y verídicos documentos, que du- 
rante el siglo séptimo y octavo los estudios lite- 
rarios, eran cultivados en los Conventos de reli- 
giosas en Inglaterra con no menor esmero y per- 
severancia que en los Conventos de los hombres, 
y tal vez con mayor empeño. Las religiosas an- 
glo-sajoaas no descuidaban el trabajo propio de 
su sexo, pero el trabajo manual no satisfacía su 
actividad. Y dejaban la aguja y la rucea, 
no solo para transcribir manuscritos y miniarlos 
según el gusto de aquellos tiempos, sino sobre- 
todo para leer y estudiar los libros santos, los 
padres de la Iglesia, y aun los autores clási- 

C©8." 

Sta. G-ertrudis sabia de memoria toda la Sa- 
grada Escritura, y la traducía del Griego. Sta, 
Edwigis introdujo el estudio del griego en el 
Convento de S. Galo. Sta. Ildegarda escribid 
unos tratados sobre las leyes de la naturaleza. 
La abadesa Ilda era tan instruida, que asistid mu- 
chas veces, aunque sin tomar parte, á las reunio- 
nes sinodales de los Obispos. Las obras de Sta. 
Isabel de Thenawge, de las dos Stas. Catalina 
de Sena, y de Genova, y de Santa Teresa, son 
muy conocidas y famosas entre las obras teoló- 
gicas, morales y místicas. 

Pero si se considera, la mayor parte de estas 
mujeres, célebres por sus estudios y escritos, vi- 
vían en los Conventos, o llevaban una vida reti- 
rada. Ni podia ser de otro modo; porque su- 
puesto alguna capacidad para esto, no podian 
entregarse á los estudios, ni ejercitarse en estos, 
á no ser que dejasen cualquiera otra ocupación. 
Y en efecto, ¿cómo pudiera una mujer que vivo 
en medio del mundo, con el cuidado de la fami- 
lia, y rodeada (le hijos, dedicarse á las letras y 



ciencias? y por mas que tuviere capacidad y pro- 
gresara en ellos ¿cómo pudiera practicarlos, des- 
cuidando sus demás deberes? 

Y de aquí sacaremos lo que decíamos antes, que 
aunque pudiera haber muchas, capaces para con- 
sagrasarse á las letras y ciencias; sin embargo 
no les conviene, ni les es posible: porque la mu- 
jer en general es para otras cosas, y así sn ins- 
trucción, exceptuando casos raros y especiales, 
es muy diferente de la de los hombres: deben con- 
tentarse con alguno que otro conocimiento de le- 
tras y ciencias, y aplicarse á los oficios propios 
de su sexo. 

Esto supuesto, y dejando á un lado lo que pue- 
de haber de inmoral, ¿será conveniente que las 
muchachas se instruyan juntamente coi los ni- 
ños en las escuelas públicas, y sean admitidas en 
las Universidades? Muchas de las cosas que kou 
muy útiles y necesarias á los niños, son super- 
finas é inútiles para ellas; ni se puede enseñar 
á los jóvenes aquellas artes y oficios que son pro- 
pios y especiales para las mujeres, y extraños á 
los hombres. No les queda pues sino que se 
eduquen á parte, en donde las personas que en- 
señan, no teniendo que cuidar de muchachos, 
pueden enteramente consagrarse á ellas, y ins- 
truirlas en unas y en otras cosas como mejor les 
conviene. Por esto, por el solo respeto de la ins- 
trucción, decimos que no es el mejor sistema el 
de las escuelas mixtas, sino mas bien de las es- 
cuelas separadas, y que mientras que Iob mucha- 
chos tienen sus escuelas y maestros, las niñas 
tengan también sus escuelas propias y sus maes- 
tras á |)arte. 

Y en la elección de estas escuelas j mestras, 
preferimos siempre los Conventos y las personas 
religiosas, por lo que llevamos dicho. Si la vida 
y las ocupaciones de las mujeres que viven en el 
mundo y en sus casas, son tales que no les con- 
sienten ocuparse de estudios, mucho menos les 
consentirán ejercitarlos: y si las personas religio- 
sas mas fácilmente lo pueden hacer, mas fácil- 
mente también pueden enseñarlos. 

Concluyamos pues: el sistema de las escuelas 
. mixtas no es admisible y no conviene á las ni- 
ñas, sea si se mira á la instrucción, que debe ser 
una cosa especial para ellas, sea si se mira á la 
moralidad. Por lo que es instrucción, todo lo 
que es útil lo pueden, y deben aprender á parte, 
sea en escuelas separadas, sea y mejor en los 
Conventos. Abrir á las mujeres en gene- 
ral los cursos en las Universidades, es otra ridi- 
culez insoportable: y si hay algunas las cuales 
llevadas por una especial capacidad, y particu- 
lares inclinaciones, quieran dedicarse á los estu- 
dios, no lo podrán efectuar mejor que renuncian- 
do á otro estado, y contentándose ó con vivir re- 
tiradas en casaei pueden, ó con encerrarse en un 
Convento si quieren;y así se hallarán en circuus- 
cias mas favorables; y entanto que cultiyen letra^g 



-82 



y ciencias para sí, se harán mas útiles para ense- 
ñarlas á otras de su sexo. 



Santuario de Lourdes. 



• La devoción que se va propagando cada dia 
mas en este Territorio hacia N. Sra. Lourdes, y 
los singulares favores obtenidos muy á menudo 
en diversos países del mundo, j conseguidos 
también entre nosotros, nos aconsejan ¡x hablar 
de nuevo de esta devoción para extenderla mus 
y mas y excitar íí|la vez con nuevos|motivos la 
coníianza de los devotos. Nos detendremos al- 
gún tanto acerca de aquel santuario. 

Los santuarios son unos lugares privilegiados 
en la tierra, en donde la misericordia de Dios 
para honrar de una manera mas señalada á Ma- 
ría Sraa. 6 algún Santo, ha querido manifestarse 
con gracias mas especiales y de un modo mas 
evidente. Por ser esos lugares santificados con 
celestiales apariciones, y con favores alcanza- 
dos, y por ser ocasión de conversiones, y santi- 
dad en los que los visitan y veneran, se. llaman 
con laucha razón santuarios. 

La'Sagrada Escritura nos dice que la tierra es- 
tá ¡lena de la misericordia del Señor, porque siem- 
pre y dondequiera el Señor derrama sus gracias 
y favores sobre sus criaturas. Con todo, de vez 
en cuando y por sus íincs misteriosos, ya para 
su mayor gloria, ya para nuestro mayor bien, se 
complace ostentar en ciertos lugares especiales 
los excesos de su bondad y comunicar con ma- 
yor abundancia sus dones celestiales. Así que los 
santuarios, estos lugares tan privilegiados, son 
como manantiales fecundos de copiosas gracias y 
bendiciones, á donde Dios convida á todos, jus- 
tos y pecadores, para darlos ú gustar las aguas 
de vida eterna. 

Por tanto vemos establecidos en el mundo 
muchos y célebres santuarios, desde que alguna 
visión celestial ú otro prodigio los diú á coiioccr, y 
las gracias obtenidas y el culto de los fieles los 
hicieron mas concurridos y famosos. Tales son, 
para citar algunos de España, por razón especial 
de nuestros lectores, los santuarios de N. Sra. 
del Pilar, de Atocha, de Covadonga, de Mont- 
serrat en diferentes provincias de España; el 
santuario de Ntra. Sra. de Guadalupe, en Méji- 
co es el célebre y único santuario de María San- 
tísima en el Nuevo Mundo; además de otros de- 
dicados á los Santos, á quienes Dios se dignó 
glorificar mas especialmente. Ahora de cuantos 
hay en el mundo, el postrero es el de Lourdes, 
establecido en Francia, hacia los Pirineos, por 
una famosa aparición de María Sma. en el dia 
11 do Febrero 1858, seguida de muchas otras, y 
por una fuente milagrosa que allí brotó, cuya agua 
ha obrado muchas maravillas. Nosotros no que- 
remos menoscabar ni en poco, ni en mucho la 



legítima reputación de los demás santuarios, sea 
de Francia, sea de otros países, pero es preciso 
confesar que este nuevo y último es tan ilustre 
por sus maravillosos resplandores que difunde 
en el orbe entero, que parece haya sido escogí- 
do por Maria Sraa. particularmente en estos ca- 
lamitosos tiempos, para darnos una prueba de 
su amor y de su poderosa intercesión. 

La historia de aquella aparición la hemos re- 
ferido en otro lugar: á esta se siguió una segun- 
da, una tercera, y luego una serie de otras quin- 
ce en otros tantos días. Pero la mas maravillosa 
y de mayor interés fué la del 25 de Marzo; pues 
entonces fué cuando la Virgen Santísima se dio 
á conocer, y á las reiteradas instancias que la 
dichosa Bernadette la hizo, ¡Oh Señora mia! os 
suplico que me digáis vuestro nombre; dignaos ma- 
nifestarme quién sois; la celestial visión, y la be- 
lla Señora, como la niña decía, con las manos 
puestas ante su pecho, mas resplandeciente que 
nunca, y rodeada de una luz divina, en un ade- 
man encantador, y con la vista dirigida hacía el 
cíelo, la contestó: Yo soy la Inmaculada Concep- 
ción. Y así diciendo, sin mas mirarla, desapa- 
reció por aquella vez, dejando esculpido en el 
alma de la niña esta imagen y este nombre. 

Sin querer escudriñar los misterios de la divi- 
nidad, podemos sinembargo asignar estas pala- 
bras como el motivo, causa, y fin último de este 
nuevo santuario; pues nos parece que no haya 
sido otro que la glorificación de María Sma. bajo el 
título de la Inmaculada Concepción. La definición 
dogmática de este misterio había sido promul- 
gada el dia 8 de Diciembre, cuatro años antes, 
en la Basílica Vaticana, por el inmortal Pío IX. 
Y siendo la voz del Vicario de J. C. la del mis- 
mo Dios, todos los hijos de la Iglesia, Prelados y 
fieles, habían acatado con respeto el nuevo orá- 
culo, y proclaimado á Maria Inmaculada, no ya 
por un sentimiento de propia convicción, y de 
devoción á Maria, sino en fuerza de la enseñan^ 
za del Vicario de J. C, y como verdad revelada. 
El cíelo que reveló este misterio, y que después 
de tantos siglos inspiró á Pío IX para declarar- 
lo dogma de fé, quiso concurrir con esta famosa 
aparición y con los milagros que la siguieron, á 
confirmar siempre mas esta creencia y este dog- 
ma. La grnta de Lourdes, pues, no es menos 
dichosa que el Vaticano: y á las palabras inspi- 
radas de Pío IX, que proclama el dogma, hacen 
eco las de la misma Virgen: Yo soy la Inmacida- 
da Concepción. 

Este siglo fué el siglo de la Inmaculada, Pió 
IX fué el Pontífice de la Inmaculada; como com- 
plemento, pues, debia haber, y en efecto hubo, 
nn santuario de la Inmaculada, que es el de 
Lourdes. La Francia, en donde principió á ce- 
lebrarse esta fiesta, fué la nación privilegiada, 
en la cual Dios quiso establecerlo. Y Dios des- 
de la eternidad, mientras contemplaba en su men-r 



n- 



te divina á Maria, á quien con el tiempo debia 
rodear de tan grande gloria en el momento de 
en concepción, así como tuvo que poner sus mi- 
radas en el ilustre Pió TX que debía declarar al 
mundo este dogma, así también tuvo en su men- 
te á la desconocida gruta de Lourdes, y á aque- 
lla afortunada niña, Bernadette, que habían de 
tener tanta parte en la glorificación de este ex- 
celso misterio de María. 

Toda la historia de Lourdes, de las aparicio- 
nes, del agua prodigiosa, de los milagros, del con- 
curso inmenso j continuo de los devotos pere- 
grinos, se compendia en estas divinas palabras 
que vense allí esculpidas, y que salieron de 
los labios de la Madre de Dios : Yo soy la In- 
maculada Concepción. Y la devoción á Nues- 
tra Señora de Lourdes es una devoción 
muy católica, y propia de nuestros dias, así co- 
mo aquel santuario es cosa propia de nuestros 
tiempos. La misma Sma. Virgen manifestó i la 
niña en una aparición del 23 de Feb., el deseo 
de que se le erigiese allí un santuario, á donde 
los devotos fuesen en procesión. Después del 
milagro del agua, -de laque hablaremos en otro lu- 
gar, y de las conversiones obradas por ella, la 
gruta principió i ser un santuario muy famoso, y 
el lugar mas concurrido hoy día en el mundo, y 
visitado por innumerables peregrinos de todas 
las naciones. El templo edificado allí, es en ver- 
dad estupendo: pero la gruta es laque atrae mas 
la atención, y su vista sola despierta en los áni- 
mos los sentimientos mas tiernos de devoción y 
amor hacia María. 



^» »- 



YARIEDADES. 

EL í^UEGO. 

Una de las cosas mas útiles que Dios ha cria- 
do es el fuego. Este sirve no solamente para 
los alimentos y las artes, sino también para ca- 
lentarnos en los fríos del invierno. Los pobres 
antiguos paganos pensaban que el fuego habia 
sido robado y traído del cielo, y en muchos paí- 
ses se dio al fuego un cierto culto, y de allí pa- 
só á la Grrecia y á Roma. En Grecia era famo- 
so el fuego sagrado en los templos de Apolo y 
en Roma el fuego de la diosa Ycsta. Por esto 
en las religiones paganas se consideraba al sol, 
que es símbolo del fuego, como la primera de 
las divinidades. Cuando los Espaíiolcs llegaron 
á América hallaron igualmente que los pueblos 
de Méjico y del Perú daban un culto al fuego. 

El fuego, pues, por lo que sirve para callantar- 
nos es muy necesario. La manera mas común 
y antigua es la chimenea; en los últimos tiempos 
se han introducido las estufas, las cuales pier- 
den meno.s calórico; pero la chimenea al cabo 
además de que nos calienta, nos alegra mas y 
nos acompaña en las largas veladas de los in- 



viernos. Hay también otro sistema, el de los 
tubos caloríferos, que se usan por mayor como- 
didad y economía en muchos establecimientos. 
Comunican con un fogón subterráneo, en donde 
se alimenta siempre el fuego: de allí el aire cáli- 
do, ó mejor el vapor de agua, que se produce 
calentando una gran cantidad de agua, se tras- 
mite y conduce por medio de una cañería de 
metal que está dispuesta en todas las partes del 
edificio y las va templando y calentando. En 
estos países la chimenea es la mas común y mas 
modesta para un hogar doméstico, dejando á los 
que viven con mas lujo las estufas con todos sus 
adornos y trasformacíones. 

LA RESPIRACIOX. 

La primera necesidad del hombre es respirar; 
si el hombre no respira muere sofocado. Al 
respirar h>ace dos operaciones bien diferentes: 
primero, absorbe y recoge hacia sí el aire con la 
boca y con las narices, y lo introduce en el pe- 
cho por el conducto de la garganta, y en segui- 
da por el mismo conducto lo devuelve afuera. 
Cuando el hombre recoge el aire, baja este por 
un tubo, semejante á una trompa derecha: el tu- 
bo á la entrada en el pecho se divide en dos, y 
estos luego se subdivíden en varios otros con- 
dutos, que llevan el aire á las diversas partes 
de los pulmones. 

El aire de las habitaciones debe ser seco, 
fresco y sin olores desagradables. El aire se 
corrompe por el aliento de muchas personas, 
por el tufo de las luces, la grasa vertida en la 
lumbre, las substancias enmohecidas y las in- 
mundicias. Es cosa muy dañosa dormir en don- 
de haya ropas mojadas puestas á secar; donde 
jas paredes recien blanqueadas estén todavía 
húmedas; donde se enciende carbón ó haya flo- 
res olorosas. Sin estas advertencias uno se ex- 
pone á morir, ó á contraer fiebres malignas. . 

MOVIMIENTO Y TRABAJO. 

Siendo el hombro provisto de la facultad de 
moverse, puede y debe moverse y tral)ajar sea 
para proporcionarse la subsistencia, sea para el 
bien de su cuerpo. Pero el trabajo se debe al- 
ternar con el descanso. El trabajo y el movi- 
miento del cuerpo al aire libre aumenta el ape- 
tito, ayuda la digestión, purifica la sangre y 
hace dormir dulcemente. A causa de su vida 
activa en los campos los trabajadores padecen 
menos enfermedades que los habitantes de las 
ciudades, los ricos y perezosos. Se deben evi- 
tar los excesos de fatiga y el movimiento inmo- 
derado. El correr tan desmedidamente que 
llege á ñxltar el aliento, y el corazón parezca sal- 
tarse del pecho, el acalorarse andando rancho 
en los meses de verano, el sudar por excesivo 
trabajo y exponerse en seguida á las corrientes 
del aire, ó beber agua iñj\ puede todo eso scp 
causa de líialcs. 



-34- 



DE 



HISTORIA. 



-©♦♦o- 



VN PAPA PRISIONERO. 



Cierto dia del año 1813 hallábase en un salón del pa- 
lacio imperial de Fontainebleau un paje ricamente ves- 
tido, gallardo joven de unos quince años. Descendien- 
te de los antiguos condes de liétticl, estaba al servicio 
de Napoleón [; y en esta calidad tenia el honor de acer- 
carse á menudo al Dueño del mundo. 

En el momento á que nos referimos la interesante faz 
del joven está velada por un sentimiento de tristeza y 
de compasión. Brillan en sus ojos lágrimas, que caen 
siempre mas abundantes sobre los bordados 'de oro de su 
vestido; con todo, ni una palabra, ni un movimiento, 
revelan el hondo pesar que agita su corazón: allí está 
derecho 6 inmóvil como un soldado de la antigua guar- 
dia. Evidentemente causa su dolor el estado de iin vie- 
jo venerable cpie descansa en un sillón en el salón inme- 
diato, pues .Tose de Eéthel no cesa de dirigir allí por lá 
puerta entreabierta sus miradas anegadas en Lauto. 

Este anciano viste una sotana blanca talar: no usa dis- 
tintivo alguno de dignidad; su porte parece modesto y 
casi pobre en medio de la suntuosidacl de la habitación 
imperial. Sun nobles facciones conservan la profunda 
huella de grandes dolores; su rostro es flaco y pálido; el 
pesar ha surcado sus mejillas y hundido sus ojos. Sin 
embargo uüa serenidad apacible extiende sobre su fiso- 
nomía un esplendor celeste; y el alma impresionable de 
José queda conmovida, sobre todo, por la santa resigna- 
ción de este mártir. Todo revela en este hombre de so- 
tana blanca la víctima de la violencia y de la opresión. 
Parece que el anciano está en or<acion: sus manos unidas 
descansan sobre el pecho; la cabeza está lijeramente in- 
clinada; y los destellos misteriosos que iluminan su ros- 
tro hacen ver (pie siente vivaoiente la presencia del Al- 
tísimo. Parécele al joven que asta oración es de una 
eficacia maravülosa; el silencio que reina á su alrededor 
se hace solemne; la suntuosa hídoitacion se transforma 
en un recinto sagrado; y cree el paje sentir distintamen- 
te la presencia de algún poder invisible. Una respe- 
tuosa íidmiracion se ampara de él; sécanse sus lágrimas 
y contempla con un santo estupor al Jefe de la Iglesia, 
Vicario de Jesucri.sto; puesto que aquel anciano es el 
papa Pío VII, prisionero hace cuatro años de Napo- 
león I. 

De repente so oye un ruido de armas, y el paje sor- 
p.-endido se endereza y escucha. El ruido se acerca; 
ábrese una puerta á la derecha; pasos cortos é irregula- 
res se deslizan sobre la alfombra; y luego un hombre 
vestido con el brillante uniforme de los mariscales atra- 
yiesa el umbral, avanza ha-ta la mita'I del sfdon; luegO: 



se detiene como fascinado á la vista del Papa en ora- 
ción. Este hombre es de talla pequeña; pue'blan su ca- 
beza cabellos cortos y lisos, de un negro brillante. Su 
color está tgmado del sol; sus facciones son regulares y 
oellas; su barba afeitada termina en una muy marcada 
punta que no guarda proporción con la pequenez cié 
esta cara llena de finura, y es la marca tle una A'oluntad 
de hierro. Sobre todo, tiene una mirada de una fuerza 
singular, imperiosa, viva, penetrante; en una palabra, la 
mirada del conquistador de la Euroi^a, Napoleón I. 

Después de un vistazo rápido, Napoleón haciendo ar- 
rastrar su espada se dirige hacia el augusto prisionei'o. 
Alza Pió VII s\i venerable cabeza, levántase y recibe á 
su opresor con la sonrisa en los labios. ■■ 

El paje habia avanzado un sillón pai-a el Emperador.. 

— Perdonad, -santísimo Padre, si vengo á interrumpir 
vuestras piadosas meditaciones, dijo Bonaparte con una 
lijcra inclinación de cabeza; pero la cosa urge. Es pre- 
ciso c|ue reine la paz entre el Emperador y el Papn: 
Después de maduras reflexiones, ¿os parece que mi ]UX)- 
posicion de aj^er es ventajosa para vuestros intereses? 

■ — Para mi interés personal, sí; ].)ero no para los debe- 
ros del Papa, responclió Pió VIL Vos ponéis un tér- 
mino al duro cautiverio en que. gimo hace 3'a -1 años;, 
aseguráis al Papa una renta anual de dos millones, ¡muy. 
bien! Pero vos norestituís el patrimonio de San Pedro: 
vos reteneÍK|Kom.a; retenéis todos los Estados de la Igle- 
sia, y no puedo consentir en estb despojo. Cuando la 
Providencia á pesar^do mi findignidacl, |me llamó para, 
venir á ser el Vicario de Jesucristo sobre la tierra pres-^ 
té, como lo practican todos los Papas, el juramento de 
no consentir jamás en el despojo del patrimonio de San 
Pedro. Antes moriré en el cautiverio que violaré 
mi juramento, ni cargaré mi conciencia con semejante 
crimen. - - 

— Pues 3'o, repuso fieramente el Enijjcrador, no .dc;: 
vijlvcré jamás lo que he conquistado con las armas en- 
la mano. Vos no deberíais mostraros ingrato, continuó 
diciendo en tono de i-eproche. La revolución habia des- 
truido la reliiíion en Francia; los sacerdotes eran des- 
terrados ó guillotinados; los pbjspos veian sus sedes ani- 
quiladas, y¿|devastadas sus' iglesias. ' Yo lo' he restable- 
cido todo. Las diócesis tienen de nuevo sus Pastores, y 
las parroquias sus. Curas. Solo á mí me debe la Iglesia 
su restauración en Francia, y es á mí, el salvador y pro- 
tíjctor de la religión, á quien el Papa rehusa toda con- 
fianza. f.Esta es una conducta imprudente" ingrala, aña- 
dió el todopoderoso Monarca con un aire amenazador y 
peligroso. 

Et augusto cautivo iij'ó su serena inirada en el desa---; 
|>iadado guerrero, }' una suave duz' avivó, sus faccionesi,-; 

— Dios solo tiene en cuenta la intención, Señoi-, re-, 
puso el Papa con gravedad. Si habéis restablecido la. 
religión en Francia i)or anioj- á|la verdad, por obedien- 
cia al Todopoderoso, el Señor os lo recompensará. Si" 
habéis seguido, sin daros cuenta de ello, y sin intención, ' 
lo.5 designios de la Providencia,- el Eterno no os debe- 
nada. • 

— El leuííuaje de Vuestra Santidad necesita ser al a"o'-' 
mas claro. ¿Me será permitido rogaros que os expli- 
quéis con mas precisión? 

— Mi franqueza herirá á Vuestra Majestad, repuso' 
Pío VII, pero tiene el derecho de reclamar del Papa la 
verdad; y el Vicaiáo de Jesucristo,' aun entre cadenas, y. 
ante las amenazas de muerte, debe cumplir su misión,- 
que es la de salvar las almas, }• proclamar la verdad. . . .' 

Calló durante algunos in.stantes: evidentemente bus-, 
caba una fórmula llena de miramientos para decir la 
verdad al fiero Emperador, tan fácil á arrebatar<:e. 

Napoleón estaba esperando; impaciente, no cesaba do' 



-^r»- 



golpear coa la punta de los dedos luá brazos de su si- 
l-loa; sus ojos coaio dos tizones ardientes estaban fíjos 
en el tímido anciano. En la antecámara el paje escu- 
cliaba con el mas vivo iaterés; y las meaores palabras 
de este solemae diálogo se grababan profundamente en 
su memoria. 

— Vuestra Santidad, sin embargo, encuentra alguna 
repugnancia en hacer conocer esta preciosa verdad al 
Emperador, exclamó de repente Napoleón con un rno- 
.vimiento de impaciencia. 

— Yedla ahí en pocas palabra?, repuso el Papa. Vues- 
tra Majestad no ignora las. causas de una revolución que 
ha cubierto la Francia de tantas ruinas. Las cosas no 
han hecho mas que seguir su curso natural. De noven- 
ta años acá una ñlosofía incrédula, una ciencia impía y 
la mala prensa han trabajado de concierto en la pertur- 
bación del orden social. Se puso en irrisión á Dios y 
sus mandamientos en periódicos, en cuadernos y en 
obras cientíñcas. Se hizo burla de la Religión, se la 
puso en ridículo; y la semilla que una ciencia impía y 
una prensa irreligiosa hablan sembrado en el corazón 
del pueblo brotó y dio sus frutos. Las costumbres de 
los franceses se corrompían. La impiedad, la licencia, 
el desorden bajaron de las mas altas esferas de la socie- 
dad hasta las clases inferiores del pueblo. Cuando se 
vio la Francia separada así de Aquel que es el Señor de 
la vida, el manantial de toda felicidad; cuando cesó de 
reconocer á Dios, entonces estalló la mas terrible de las 
revoluciones. Un ejército de furias que parecían salir del 
infierno hundió el país en un caos de muertes, de san- 
gre y de ruinas. El orden desapareció por completo; 
los mas horribles crímenes fueron cometidos á la hiz del 
sol; los inocentes fueron inmolados á millares; vida, 
propiedad, honor, nada fué respetado, todo fué la presa 
de seres indignos del dictado de hombres. — Entonces 
apareció Vuestra Majestad, ricamente dotado por Dios 
de fuerza y de inteligencia. El monstruo de la revolu- 
ción fué echado por tierra y encadenado. Vuestra Ma- 
jestad restableció el orden. Y porque vos, Señor, reco- 
nocéis que la religión es el fundamento de todo orden, 
y que sin sumisión á la ley divina toda constitución so- 
cial se hace imposible, por esto habéis llamado de su 
destierro á los sacerdotes, y hecho predicar de nuevo el 
Evangelio de salud á los franceses degeaei'ados. Una 
filosofía impía, una ciencia irreligiosa hablan relajado 
todos los lazos de la sociedad; ellas habían provocado la 
revolución, arrancado con sus burlas y sarcasmos del 
corazón de los hombi'cs las costumbres y creencias del 
Cristianismo. De este modo presentaba Viiestra Majes- 
tad una política verdaderamente prudente al restablecer 
en Francia la Iglesia, la base de todo orden social. 

— ¡Ah! ahora comprendo á Vuestra Santidad; excla- 
mó riendo el Emperador. Mi conducta fué solo la ins- 
piración de un cálculo político, ajena á toda preocupa- 
ción religiosa: no debo aguardar recompensa alguna del 
cielo, porque he trabajado, no por Dios, sino, y única- 
mente, por el Emperador. Soa: sí, — continuó Napoleón 
en un tono serio, es preciso que haya una religión. Go- 
bernar un pueblo sin religión es completamente impo- 
sible. No permitiré jamás que alguien desprecie y ul- 
trgje públicamente la moral cristiana; y ningún hondjre 
de Estado, por poco cuerdo que sea lo permitirá jamas. 
Quien deja minar las convicciones cristianas del pueblo, 
verá un dia caer sobre su cabeza el edificio social zapa- 
do en sus fundamentos. — ¿Por qué, pues, titubea Vues- 
tra Santidad en concluir una íntima alianza con el pro- 
tector de la religión? 

— Porque vos exigís del Papa un atentado contra la 
religión, en el momento mismo en que jn'etendeis ser un 
j)r ,>t«;tur di; esta jvligion. i-.'spondií'i i'io Vil. 



— No puedo participar de vuestro modu de ver, re- 
puso Napoleón. La soberanía temporal del Papa no es 
un artículo de fé. Muy al contrarió, esta soberanía me 
parece ser un obstáculo que impide al Papa cumplir en 
toda su extensión su misión espiritual. Renunciad á 
esta soberanía. Vivid libre de todos los cuidados del 
gobierno, bajo las alas protectoras del águila Imperial. 

— ¡Libre entre las garras de un águila, Señor! dijo el 
prisionero con dolorosa sonrisa. Mi actual situación lo 
prueba demasiado; para poder cumplir todos"sus debe- 
res el Jefe de la Iglesia debe ser independiente. El 
Papa no debe ser el subdito de otro monarca; este abu- 
saría de su superioridad, y haría servir la dependencia 
del Vicario de Jesucristo á la realización de sus miras 
políticas. Por esto plugo á la Divina Providencia fun- 
dar los Estados de la Iglesia, y crear un asilo para la li- 
bertad de los Papas. 

— Es cosa verdaderamente rara, dijo Bonaparte con 
un tono lijeramente irónico; todos los piín cipes de Eu- 
ropa obedecen á una señal de mi voluntad; todos los 
pueblos se inclinan ante mis ejércitos victoriosos, ante 
mis ordeños; ¡y un anciano que es mi prisionero es el 
único que rechaza mi amistad! 

— Perdonad, Señor; yo, vuestro viejo cautivo no pue- 
do menos de estimar en mucho la amistad del Empera- 
dor; pero el Papa se ve forzado á deciros: Lo que pedís 
es injusto, doblemente injusto, porque exigís del que es 
el guardián supremo de la fé y de la moral cristiana que 
apruebe y confirme vuestra expoliación. 

— ¡Magnífico, admirable! exclamó colérico el irrasci- 
ble Monarca. Solo el Vicario de Jesucristo cree que le 
es permitido insultar al Emperador en su misma pre- 
sencia. 

— Siento miichísimo. Señor el que toméis por insulto 
lo q-ue no es sino la pura verdad. 

— ¡Mejor que mejor! gritó fuera de sí el dueño de la 
Europa levantándose bruscamente de su silla. Dejemos 
ya ese asunto, señor Papa. Vos despreciáis mi amistad 
■ — vos sentiréis mi enemistad. 

— Señor, respondió el Papa con resignación, pongo 
vuestras amenazas á los pies del Crucificado, y dejo á 
Dios el cuidado de vengar mi causa, porque es la suva, 

— ¡Vana quimera! replicó el Emperador con aire de 
desprecio; ese Dios cuya causa defendéis no es mas que 
un monstruoso engendro de la superstición y del de- 
lirio. 

— Deteneos, Señor, dijo el Papa interrumpiéndolo y 
levantando la mano; el Dios de otro tiempo vive aun. 

— ¿Qué queréis decir con esto? 

• — El que ha dicho "El cíelo es mi trono, y la tierra 
la peana de mis pies" está aquí presente, y oye vuestras 
blasfemias. 

— No quiero sermones, señor Papa, gritó Napoleón 
en tono áspero. ¿Qué significan esas palabras: El Dios 
de otro tiempo vive aun? ¿Son acaso una amenaza? 

—Sí, y á la vez un paternal aviso inspirado por la 
afección. 

■ — La sentencia ha sido dada, en conformidad á los 
cánones de la Iglesia, contra Napoleón Bonaparte, em- 
perador délos franceses, despojador de la Santa Sede. 
Ante Dios, Señor, todos los hombres son iguales; los 
príncipes están obligados como los demás á cumplir las 
leyes divinas. 

Napoleón se echó á reir de un modo extraño, y cruzó 
muchas veces el salón, haciendo sonar su espada. 

— ¡Ah! ¡ah! ¡hablarme así! — ¡á mí! — ¡también es esto 
una libertad del Vicario de Jesucristo! 

— Un deber del Vicario de Jesucristo, replicó el Papa 
gravemente; ¿y quién sí no fuera el Papa podría reeor- 
ilar sus deberes ;í los [)0(] (.•)•( >sos de la tieiTa? 



a H>iik 'jjW' ^j'^'y/ Mgg ^ p* 



-36- 



iSsa^ssB 



— ¡Basta! ¡basta! exclamó Bonai^arte interrumpiendo' 
le. Os equivocáis de siglo; no estamos ya en la edad 
media. 

Anduvo en silencio por el salón. Todos sus movi- 
mientos daban á conocer la excitación y disgusto que lo 
agitaban. 

— El Dios de otro tiempo aun vive, decíais; ¿y qué 
esperáis de esa vieja divinidad? 

— Yo sé que este Dios, fiel y omnipotente, cumple 
sus promesas repuso Pió VII. 

— ¿Y auú os lia prometido ese Dios fiel y omnipoten- 
te? preguntó el Emperador con ironín. 

— Ha prometido á su Iglesia, respondió el Fapa con 
un tono solemne que la protegerla contra todos sus ene- 
migos, y la conservarla hasta el fin de los tiempos. 

— Grandes promesas son estas; veremos. Pues bien, 
yo no estoy contento ni del Papa, ni de la Iglesia de 
ese Dios de otro tiempo. Tal vez fundare yo de mi 
propia y privada autoridad una religión de Estado que 
tendrá por Jefe, no al Vicario de Jesucristo, sino al 
mismo Emperador. 

— Exageráis vuestro poder. Señor. 

— Lo puedo todo en Europa, exclamó con orgullo el 
vencedor de tantas naciones. Lo único que no puedo 
doblegar es la terquedad de un viejo que se llama Vi- 
cario del Dios de otro tiempo. Pues bien, ¡que muera 
inflexible en el cautiverio! 

El Papa se enderezó con un aire amenazador. Una 
santa indignación animaba sus venerables facciones. 

— Señor, permitid que desarrolle ante vos algunas 
páginas de la historia, y que os indique el brazo que os 
quebrantará. 

El Emperador quedó pasmado á la vista de este viejo 
que se habia de repente transformado, y estaba de pió 
ante él, con la frente alta, como un profeta de la anti- 
gua ley, rodeado de una divina aui'cola. Y los ojos de 
Napoleón, cuya mirada dominaba los ejércitos enteros, 
y fascinaba los corazones de los mas feroces soldados, se 
bajaron confundidos hacia el suelo. 

— Hablad, os escucho, respondióle con un brusco mo- 
vimiento de cabeza. 

• — Amenazáis con que dejareis morir al Papa en la 
cautividad; perseguiréis 3^ destruiréis la Iglesia, y la 
sustituiréis con una religión de Estado mas dócil á vues- 
tra voluntad, continuó diciendo Pió VIL Lo que vos 
pretendéis, otros monarcas mas poderosos que vos lo 
han ensayado en vano antes que vos. Los Emperado- 
res de Poma, los señores del mundo, han perseguido la 
Iglesia durante tres siglos; han probado de destruir la 
doctrina del Cristo: han muerto los Papas; han martiri- 
zado los fieles. ¿Y que han obtenido al fin esos omni- 
potentes Emperadores con esa persecución de trescien- 
tos años, con la aplicación de todas las medidas que 
pudo inspirar la crueldad, y con la inmolación de doce 
millones de cristianos? Lo contrario precisamente de lo 
que se proponían. La doctrina del Cristo no fué des- 
truida, — no. La persecución no fué mas que un hura- 
can que llevó la semilla de la divina palabra á regiones 
las mas distantes, y la sangre de los Mártires engendró 
nuevos cristianos. ¿De qué procede tan exti*año fenó- 
meno? Simplemente de que este mismo Dios de otro 
tiempo, del que se burla Vuestra Majestad, cumplió la 
palabra que habia empeñado á su Iglesia de defenderla 
de todos sas enemigos, y aun de todos los poderes del 
infierno. ¿Donde están hoy dia esos dueños del mundo, 
los Emperadoies Romanos? Desde mucho tiempo han 
desaparecido; ellos y su imperip. Los viento.s ^han dis- 
persado el polvo de su trono; los altares del ])aganismo 
se han hundido; — la Iglesia está en pié. — Proseguid ho- 
jeando \oA anales de la histoi-ia. Kn la misma edad 



media mas de un emperador levantó su poderosa mano 
contra el Papa; la Iglesia y su jefe hubieron de recha- 
zar terribles asaltos; pero el brazo del mismo Dios que 
fjrotege la Iglesia destrozó sus enemigos. — Vos mismo, 
Señor, habéis arrastrado en cautiverio mi predecesor, el 
piadoso papa Pió VI; vos lo habéis dejado morir entre 
cadenas. Vos me guardáis prisionero hace ya cuatro 
años. ¡Oh! he debido sufrir disgustos de una amargu- 
ra que no es posible describir. Mas de una vez pare- 
cióme que la muerte iba á poner un término á estos ma- 
les; no obstante, vivo aun. — Sí, vivo para ver como os 
quebrantará la mano de este Dios de otro tiempo. Vues- 
tra medida está colmada; muy pronto compartiréis el fin 
de todos los perseguidores de la Iglesia. 

El Papa rendido de fuei-zas se dejó caer en el sillón. 
El Emperador estaba en pié, delante de él, con los bra- 
zos cruzados. Su fiera mirada vagaba al rededor del 
augusto anciano, 

En la antecámara el joven paje temblaba de todos sus 
miembros. El Padre Santo liabia pasado ante sus ojos 
como una aparición de un mundo supeiior; y Napoleón, 
con su aire terrible y siniestro, parecía un genio salido 
del abismo. 

^ --¡Es la arrogancia sacerdotal llevada á bus últimos 
límites! gritó con cólera el dueño de Europa. ¡El Dios 
de otro tiempo no aplasta mas que á los locos; nada 
puede contra un César! ¡Sois vos, señor Papa, el que 
seréis aplastado por mi cólera! 

Dicho esto volvióse bruscamente, y salió furioso del 
.salón. 

Durante la noche que siguió á esta plática Napoleón 
no pudo gozar de ningún descanso. No paraba, pa- 
seando por su cámara á paso precipitado, y murmuran- 
do palabras ininteligibles. Con todo, el paje, que vela- 
ba á su puerta, pudo recoger claramente estas exclama- 
ciones: ¿El Dios de oti-o tiempo quebi'antarme? — ¿á mí? 
¡Ah! ¡ah! ¡desafio al Dios de otro tiempo!— ¡Desafió toda 
la historia antigua! 



II. 



EL EMPER.\DOR PRISIONERO, 



Dos años después, el emperador Napoleón, poco an- 
tes dueño del mundo, hallábase á su vez prisionero en 
Santa Elena, isla desierta é inhospitalaria. En ningún 
punto de ella se encuentra la sombra de un bosque; el 
cultivo ocupa á largos intervalos algún pedazo de tierra: 
por todas partes se elevan peñas y restos volcánicos: es 
una prisión horrible en medio del Océano. 

Cercano al mar se eleva un sauce llorón, cuya larga 
cabellera ofrece un abrigo al augusto prisionero. Allí 
pasa sentado horas enteras, midiendo con la mirada la 
mmensidad de las olas. 

H(jy dia Napoleón estii mas sombrío de lo acostum- 
brado. El general Bertrand, el solo amigo que haya 
participado voluntariamente de la penible suerte de su 
Señor caido, y el joven jiaje, el conde José de Réthel, 
observaban con inquietud el aire tétiáco del destronado 
Monarca. De repente el"Emperador levanta la -vista, y 
la fija en su paje. 



f'AS'e continuará). 





PEUIODÍCO SEMANAL. 

Se publica todos los Sábados, en Las Vegas, N. M. 



Año 11. 



22 de Enero de 1876. 



4. 



líOTICIAS TERRITORIALES. 



N. MÉJICO — Es cosa verdaderamente triste el 
Ter qne se hayan en pocos días cometidos tres enor- 
mes_ delitos. ¿Será tal vez nna consecuencia de la im- 
punidad con que se cometen los crímenes en nuestro 
Territorio? Los delitos que aquí deploramos son el 
asesinato, de que cayó víctima en la noche de Navi- 
dad Charles Von Kohler, colgado de un sabino donde 
fué_ hallado muerto el dia siguiente; la muerte de la 
mujer de Eegino Valencia, matada con un balazo que 
le dio el negro Kussell Hutchison; y el asesinato co- 
metido sobre la persona de Patricio Baca en Chima- 

yó. 

Mientras escribimos se nos da la noticia que el ne- 
gro Eussell Hutchison está ya en las manos de la jus- 
ticia, que se ha apoderado de él en Anton-chico. 

La acti%-idad de la policía en el perseguir los delin- 
cuentes podrá contribuir muchísimo á que no se repi- 
tan escenas semejantes. 



NOTICIAS NACIONALES. 



ESTADOS UNIDOS. -ElTesorero déla ciudad de 
Batíalo ha desaparecido dejando un déficit de $300,- 
000 á 400,000. 

Parece que desde unos años á esta parte se habia 
dado libre curso á una cantidad de títulos equívocos, 
que conferian la propiedad de tierras, situadas en el 
Norte de Arkansas y en el Sur del Missouri. Se ha- 
bían establecido agencias en Cincinnati, Pitersburg, 
Fiiadelfia, New York y Manchester f Inglaterra) para 
la colocación de esos títulos. Se cree que se han 
vendido de esta manera mas de doce millones de 
acres de tierra, que representan el valor de 25 á 30 
niillones de peso.s. Estas tierras pertenecían á pro- 
pietarios, cuyos títulos habían sido destruidos duran- 
te la guerra. 

Parece que ha sido presentada al Congreso una 
petición para limitar el tratado de los Estados Uni- 
dos con la China al solo comercio. El sentimiento 
público es que esta restricción es indispensable, pues 
si continuara la inmigración de los Chinos, la Califor- 
nia podría sufrir mucho en sus intereses materiales. 

En la Iglesia de Sta. Cecilia en Brookl^n fué dada 
en el mes de Diciembre una misión por los Keveren- 
dos Padres Pasiouistas, Albinus, William y Alexan- 
der. El suceso obtenido ha sido muy grande, así el 
Sr. Cura, el Bev. Florence McCarthy, como los feli- 
greses han quedado muy satisfechos. " Ha habido mas 
de 3000 comuniones. A la función de la tarde la I- 
glesia estaba tan llena de gente, que muchos volvían 
á sus casas resueltos á venir mas temprano el dia si- 
guiente. El dia 26 de Diciembre el liev. P. Albinus 
predicó sobre el pecado de la embriaguez. El efecto 
producido por este sermón, fué tan grande, que todos 
los qiie estaban presentes, hombres y TMnj(íres,hicie- 



ron el Temjxrance-'pledge por un año, para honrar de 
esta manera la sagrada sed de Jesús sobre la Cruz. 
Además ha sido organizada una sociedad de tempe- 
ranee entre los hombres, á la cual mas de 200 dieron 
su nombre, y otros se juntaron antes de la conclusión 
de la misión que fué el dia 2 del corriente. 

WASHINCTOÍ^.— El Sr. Ferry, en ausencia del 
Vico-presidente Wilson, ha sido nombrado provisoria- 
mente presidente del Senado y ejerce las funciones de 
Vice-presidente.. 

No es solo el Señor Babcook el acusado de fraudes 
sobre el wisky, el mismo secretario Briston es inculpa- 
do del mismo crimen. 

NEW YOSf K.— El finado Dr. H. James Anderson 
ha dejado mas de $1,500,000. Una grante parte de 
sus bienes está destinada para las instituciones católi: 
cas. Durante su vida la caridad del Dr. Anderson ha 
«ido admirable. 

Una solemne Misa de Bequien fué celebrada para 
descanso de su alma en la Iglesia de S. Gabriel de N. 
y. el día 20 de Diciembre. El Kev. W. H. Clowry 
celebró la misa, los Eeverendos Hughes y Flood lo 
asistían como diáconos y subdiáconos, y el Eev. 0"- 
Neill desempeñaba el cargo de Maestro de ceremonias, 
La Iglesia estaba tapizada de luto, y en el centro se 
levantaba un catafalco rodeado de hachas fúnebres. 

Después de la Misa, el Eev. M. Y. O. Farell pro- 
nunció una elocuente oración fúnebre, en la que ensal- 
zaba las virtudes y el noble carácter del difunto. 

El Dr. Anderson nació en Nev\^ York el año 1799, y 
y se hizo católico en ISiS. El gozaba de una eleva- 
da reputación no tan solo en los Estados Unidos, mas 
aun en Europa y sobre todo en la Capital del mundo 
católico. 

Es conocida su afición al estudio de las ciencias na- 
turales, en especial de la astronomía, de la geología y 
de las matemáticas. 

El Dr. Andoson fué uno de los peregrinos que de- 
jeron hace dos años New York para visitar el Santua- 
rio de Lourdes, y que fué recibido tan cordialmente 
en audiencia por el Sumo Pontífice. Después de ha- 
ber visitado Lourdes y Boma, él tomó parte en la ex- 
pedición científica de los Estados Unidos para obser- 
var el pasaje de Veniis. Para este efecto fué á la 
Australia y desde allí á las Indias, donde después de 
haber subido sobre uno de los mas altos picos del 
Himalayá ha fallecido en Labora el 19 de Octubre, 
víctima de una enfermedad de tres días. Su mueble 
ha sido anunciada desde Calcutta. 

CAROLÍWADEL SUR — En Charleston habían 
sido elegidos jueces Whipper y Moses, hombres del 
jaez c[ue todos conocen. El gobernador Chamberlain 
no ha querido confirmar esas elecciones. 

CALIFORNIA — Hace algunas semanas hubo en 
la California sacudidas bastante fuertes de terremo- 
tos. 
TEJAS. — Continúan la-^ depredaciones sobre las 



-g8- 



frontefn.3 mojicauns do Tejas. Se piensa euvíar una 
diputación á Washington para pedir la protección del 
gobierno general. 

FLORIDA. — Un incendio ha destruido un parte 
considerable del barrio Jaspar. 

NOTICIAS EXTRANJERAS. 



g 



ROMA —El dia 2 de Diciembre fué celebrada por 
orden especial del Padre Santo una solemne Misa do 
liequien en la Iglesia de Santa Maria en Trastévere 
ara sufragio del alma del finado Duca de Modona, 
francisco V. La misa fué cantada por Msr. Merinel- 
li, Obispo de Porfiria. Asistían entre otros persona- 
jes distinguidos el Embajador de Austria, el Conde 
Paar, y los oficiales do la Embajada. 

El dia do la Inmaculada Concepción una diputa- 
ción, compuesta de señoras pertenecientes á la aris- 
tocria romana, presentaron al Padre Santo una colec- 
ción de ornamentos sagrados para las Iglesias pobres 
de Italia. Se bailaban presentes á esta audiencia 
muchas Señoras de la aristocracia extranjera; entre 
ellas habia la Marquesa de Saint Chamans, la cual 
llevó al Soberano Pontífice dos hermosos cálices, muy 
finamente labrados. La Marquesa ' Cecilia Serlupi 
hizo en nombre-de todas un mensaje, al cual el Papa 
contestó con su acostumbrada amabilidad y finura. 

La salud de Su Santidad es lozana, y él se muestra 
mas que de ordinario perspicaz y cariñoso. 

El Señor Vizconde de Araguaya, enviado extraordi - 
ñario y ministro Plenipotenciario del Brasil, ha sido 
últimamente recibido en audiencia prirada por el Pa- 
pa. Ha sido también recibido por Su Santidad 
Msr. Moran, Obispo de Ossory. Msr. Moran entregó 
al Papa una carta de los Prelados Irlandeses, reuni- 
dos en el Concilio do Maynooth. El ha llevado tam- 
bién al Padre Santo la suma de 850 liras esterlinas, 
que es el dinero de S. Podro, ofrecido por los católi- 
cos de la Diócesis de Ossory. 

El Vaticano es abastecido de agua por tres acue- 
ductos que aon el Fdice el Verghie y el Paula, La ad- 
ministración del Palacio Pontificio habia acostumbra- 
do pagar una contribución al Municipio por el gasto 
de esta agua. Esta habia sido la costumbre durante 
el gobierno del Papa. Al fin del año 1871 la adminis- 
tración envió como antes dicha contribución al Capi- 
tolio, pero el Municipio la rehusó diciendo que él so 
creía dichoso de poder aliviar el Papa do este cargo. 
Mas ahora parece que las autoridades del Municipio 
han cambiado su manera de ver, y reclaman la contri- 
bución por el agua gastada en el Vaticano desde el 
año 1870. La suma asciende á 80,000 francos. ¡Hé 
aquí la urbanidad, fingida por las autoridades y agen- 
tes del gobierno del Rey Galantuomo! 

ITALIA. — El Ministro Minghetti esperaba poder 
suscitar discordias entre el cler© y sus Prelados con 
su famoso discurso de Colonia, en el qiie habia dicho 
que quería favorecer al Clero italiano contra sus Pre- 
lados. Mas hé aquí, que el clero de la Parroquia del 
Carmen en Padua ha noblemente respondido á las 
insinuaciones cismáticas del Presidente del gabinete 
italianogcon la siguiente protesta : 

"Los Sacerdotes de la Parroquia del Carmen de 
Padua, protestando altamente contra las insinuacio- 
nes hechas en favor del clero bajo por el ministro 
Minghetti. en el discurso que él ha dirígido á sus elec- 
tores de Colonia, y adhiriéndose en todo á la conduc- 
ta del Obispado, a los principios que dirigen la Cáte- 
dra de Eonia, y cu especial á la conducta de su Pa- 
dre y Pontífice Pío IX, en teatimonio de su amor y 
de su obediencia, con la esperanza de ver su ejemplo 
imitado por todos aus hermanos y por todos los se- 



glares do Italia, ofrecen á Su Santidad la modesta su- 
ma de quince francos. 

Para dar mas realce á esta demostración, la direc- 
ción del Véneto Cattolico ha decidido de reunir todas 
las firmas en un volumen, y enviar una copia de él al 
Padre Santo, otra á los Obispos de la Diócesis á la 
cual pertenecen los que han firmado, y otra en fin al 
Presidente del Ministerio Minghetti, al Senado y á 
los Diputados. 

IMCLATERRA. — Los diarios ingleses dan la no- 
ticia de la conversión al catolicismo do Mr. James 
Grant, el famoso escritor de novelas. Mr. James Grant 
era uno de los mas celosos Protestantes de Inglaterra. 

El Tahlet de Londres ha publicado algunos detalles, 
que le han sido comunicados por uno de sus corres- 
ponsales, sobre los padecimientos de los sacerdotes 
Polacos desterrados en la Siberia. El número de los 
sacerdotes desterrados en la Siberia llega á mas do 
400, de los cuales cerca de cien, hace poco, han caido 
víctima de los rigores con que se les trataba. Su tra- 
tamiento depende en gran parte del Gobernador ge- 
neral y de sus empleados subordinados. Algunos de 
estos desterrados reciben seis rouhles al mes (menos 
de $ 5) y otros un rouhle y medio, ni tampoco les es 
permitido enviar alguna petición al gobierno. Si se 
hace alguna súplica á las autoridades locales, la res- 
puesta ordinaria es, que ellos han sido proscriptos 
como traidores convencidos, y que deben buscar tra- 
bajo de los aldeanos para su sosten. Les es aun pro- 
hibido ocuparse en sus ministerios, y solo pueden de- 
cir Misa de noche y en secreto. Lo que puede dar- 
nos algún consuelo es el saber que los socorros en- 
viados de países extranjeros han llegado á ellos. Es- 
tos pobres sacerdotes están ahora expuestos á la in- 
clemencia del invierno, que todos saben cuan rígido 
sea en las frías regiones de Siberia. 

Lady Luisa Stuart, ríltimo descendiente de la fami- 
lia real de Escocia ha fallecido hace poco. Tenia cien 
años de edad. 

Su Eminencia, el Cardenal Manning ha enviado 
una respuesta autógrafa al mensaje de la Catholic To- 
tal Ahstinence Union de Minnesota. 

Una terrible explosión tuvo lugar la mañana del dia 
6 de Diciembre en Swithe Main (Jalliery en las cerca- 
nías de Barersley. Las minas de carbón pertenecien- 
tes á los Señores Mitchell y Compañía son de las mí S 
vastas en el South Yai-Jc-shire. A las sois de la maña- 
na mas de 300 hombres y niños descendieron en las 
minas para trabajar. A las nueve y media estalló 
una fuerte explosión, que según parece ha causado 
la muerte de casi 120 personas. Nose ha podido co- 
nocer el lugar en donde tuvo origen dicha explosión. 
Todos los mineros se extremecieron al oír un ruidoso 
trueno, seguido por un gran desprendimiento de gaz 
y de niebla. 

Ha habido también otra explosión en las minas de 
los Señores Booker cerca de Fentyrch. No conóceme s 
todavía los detalles. Solo sabemos que ya siete cadá- 
veres han sido reconocidos, y que un gran número de 
obreros estaban trabajando cuando aconteció el de- 

ALSEIVSANIA^— El dia30 de Noviembre los Do- 
minicos recibieron la orden de cerrar \\n estableci- 
miento que ellos tenían en Berlín. Este acto del go- 
bierno ha causado mucha aflicción en los católicos, 
quienes acudían á este asilo para encontrar un alivio 
en sus deberes y pesares. 

La Volks Zeitung de Essen da la noticia, que el Di- 
rector del Gimnasio en Meppen ha recibido una circu- 
lar del gobierno, en la que se prohibe de recitar la 
"Oración por el ]?adre Santo" después do la Misa de 
los estudiantes. 



-W- 



A las once ele la mañana del dia 11 de Diciembre 
el Señor Pablo Majunke, Redactor principal de la 
Ger inania, fué puesto en libertad. Dos de los prin- 
cipales susíritores de dieho periódico, el Barón Von 
Kehler, j Edmundo Eirund se hallaban á la puerta de 
la prisión para recibirlo. El anduvo inmediatamente 
si desps,clio de su periódico, en donde estaban reuní- 
aos algunos de sss amigos para regocijarse con él. 
Después de un breve rato pasado con sus amigos, el 
Señor Majunke quiso asistir á la sesión del Beichstag, 
del cual él es miembro. 

Parece que quieren suprimirse todos los dias de 
fiesta, cuya existencia hasta ahora habia sido recono- 
cida por las leyes. La sociedad agrícola de Giihn, en 
la Olanda Prusiana, ha últimamente encomendado al 
gobierno provincial de Marienwerder de trasladar to- 
dos los dias festivos de la semana al Domingo siguien- 
te. Los diarios liberales dicen que los sentimientos 
del gobierno han sido muy conformes á los deseos de 
la sociedad de agriciiltura. 

I M DI AS.— El Príncipe de Gales, heredero déla 
corona de Inglaterra, sigue su viaje por su reino an- 
glo-indio. Antes de salir para Baroda, capital de 
Giiico-\var, Su Alteza asistió á un gran baile en el Pa- 
lacio del gobierno en Bombay. Se habían reunido 
mas de 60Ü enviados. Los síntomas de cólera en al- 
gunas provincias de las Indias han modificado el ite- 
nerario de su Alteza. El 14 de Nov. el Príncipe se 
hallaba en Peonah, donde ha pasado en revista las 
tropas inglesas, y los cipayes de la división de Lord 
Markerr. 

Los Príncipes hindous han hecho grandes prepara- 
tivos para recibir al huésped real. El Príncipe de 
Scindi ha hecho construir expresamente un Palacio, 
que servirá de habitación al Príncipe de Gales duran- 
te los pocos dias, que él pasará en aquel país. La suma 
invertida para este afecto se calcula que sube á un millón 
de francos. El mismo Príncipe de Scindi ha hecho 
fabricar varios hermosos chales del precio de 25,000 
francos cada uno. Estos chales serán presentados 
al Príncipe do Gales con una espada, tachonada de 
piedras preciosas, cuyo valor es de $100,000, una pol- 
trona de oro macizo y varias láminas de plata, cha- 
peadas con piedras preciosas. 

SRLAMDA. — Otra bandera está paro ser enviada 
por los católicos Irlandeses al Santuario de la Gruta 
de Nuestra Señora de Lourdes. Ella es ofrecida por 
los católicos de Loughrea, en las Diócesis -de Clonf- 
ert. Según lo que dice el "LoKghrea Journal" es 
uno de los trabajos mas hermosos en este género. Su 
costo es de cien liras esterlinas. 

Una grande misión ha sido dada en la ciudad de 
Cork para los obreros. El resultado ha sido muy pa- 
tisfactorio. En la sola parroquia del Norte ha habi- 
do cosa de 3, .500 comuniones. 



[Comitnirru]/).) 

Conociendo el interés que han manifestado siempre 
para todo lo que se refiere á las escuelas católicas, to- 
mo la libertad de mandarles una relación de la fiesta 
que tuvimos aquí en la Noche-buena á favor de nues- 
tras escuelas. 

Por la primera vez las escuelas católicas tuvieron 
el dia de la Natividad del Señor estos regocijos popu- 
lares que procuran tanto gusto á los jóvenes y que son 
comunes en todas las escuelas de los Estados Unidos^ 
El Señor P. li. TuUy fué el promotor de la fiesta, ^ 
diremos sin ofender á uinguj^a de las personas qu^ 
)aan contribuido á organizar esta recreación, que se ^e 
deVje á él el primer honor. 

En la Academia de San José, las Hermanas habían 
adornado nn magnífico árbol (Christmass tree), carga- 



do de presentes para las muchachas que frecuentaban 
la escuela. A las 3 de la tarde, todas las jóvenes so 
reunieron en la sala preparada para este fin, y allí en 
presencia de algunas personas convidadas se hizo la 
distribución de los presentes, la cual fué acompañada 
de una abundancia, de dulces, pasteles cosas de confite- 
ría, naranjas y frutas secas. Todos los que presen- 
ciaron la fiesta observaron los buenos modales, la mo- 
destia y reserva de las niñas y muchachas de la es- 
cuela, lo que dio gran crédito á las Hermanas por la 
buena administración de su Academia. 

La recreación de las Hermanas fué agradable á to- 
dos, mas lo mas brillante de la fiesta fué la cena que 
se dio á los muchachos de la escuela Parroquial de S. 
Agustín. 

A fin de preparar y disponer todo con orden y ar- 
reglo, habíamos apelado á la buena voluntad y á la 
generosidad de las Señoras católicas de Tucson. La 
invitación fué cordialmente recibida y todas las Se- 
ñoras se hicieron un deber de contribuir á preparar 
una cena espléndida para los muchachos de la escue- 
la al número de 160, , No faé poco trabajo de prepa- 
rar una comida para un número tan considerable de 
muchachos, y sin embargo, gracias á la generosidad 
de estas Señoras, todo fué adornado y dispuesto con 
una delicadeza exquisita. Se me permitirá nombrar 
aquí las personas que han ayudado con mas eficacia 
y empeño. Mrs. Dunne esposa del juez Supremo cu- 
ya interés á favor de la causa de las escuelas católi- 
cas, lo ha merecido ser relevado injustamente de sus 
f unciones. Mrs. Cornyn esposa del agente de los 
Indios Papagos, Mrs. Toóle, Mrs. Cronly, Mrs. Oury 
esposa del Sheriíi del Condado. Doña Dolores de Sa- 
maniego. Doña Naroisa de Aguirre .Doña Ana María 
Aguirre, Doña Ramona de León y sus hijas, Doña Je- 
sus|de Carrillo y otras Señoras y Señoritas. 

Después de las vísperas el dia de la Natividad, á las 
6 de la tarde, los muchachos que habían venido todos 
á la Iglesia bajo la dirección de sus maestros, mar- 
charon dos á dos en buen orden hacia el lugar desti- 
nado para la fiesta, que era una de las casas de las 
Señoras Tully y Ochoa. Una mesa inmensa ocupa- 
ba toda la sala, en ella se sentaron los muchachos y 
■comieron con apetencia de la cena preparada. Las 
Señoras servían á la mesa y atendían á todo. Duran- 
te la comida una banda de miísica tocó varias piezas 
y contribuyó con sus sinfonías á aumentar la alegría 
general. Una multitud considerable de parientes y 
de otras personas contemplaba con ojos de compla- 
cencia la dicha y el gusto de los muchachos. 

La conducta de los jóvenes fué admirable y pasa 
toda expresión. No se observó ningún desorden, nin- 
gún grito, ¡cosa extraordinaria! no hubo ningún plato 
quebrado, y eso merece una atención especial, 
si se considera que entre los estudiantes habia 
muchos muchachos de la edad de 7 á 10 años. Des- 
pués de la cena, hubo la distribución de los presentes. 
Cada uno de los muchachos recibió un saquito de dul- 
ces y otro regalo como navajas, lápizes, libros y otras 
cosas, todo debido á la munificencia del Señor Tully. 
El árbol estaba decorado con mucha elegancia y bien 
iluminado. 

Después de la ceremonia, á la proposición de imo 
de los maestros, los muchachos dieron 3 vivas al Sr. 
Tully, y tres á las Señoras del Tucson que habían con- 
currido á organizar la fiesta. 

Todo %Q terminó á la satisfacción general de los 
muchachos y de los asistentes. Esta manifestación 
ha servido á aumentar el número de los escolares que 
frecuentan las escuelas católicas; varios se han reti- 
rado de la escuela pública para entrar en nuestras es- 
cuelas. A. JOUVENCEAU. Tucson, Enero 3, 1876, 



-40^ 



-T^* 



-«*-»-^»-*-««- 



CALENDARIO ilELKilOSO. 

ENERO 23-29. ' 

23. Boiningo III de Epifanía — Los desposorios de la B. V. Maria. 

S. Clemente Obispo y Mártir. S. Ildefonso, Arz. do Toledo y 

Confesor. 
2'J:. Lunes — Los Santos Timoteo, Búbilas y Feliciano, Obispos y 
Mártires. Santa Evodia, discípula del Apóstol S. Pablo. 

25. Martes — La Conversión do S. Pablo, Apóstol. San Máximo y 
compañeros Mártires. Sta. Elvira, Virgen y Mártir. 

26. Miércoles — S. Policarpo, Obispo y Mártir. S. Alfonso Obispo y 
Confesor. Santa Paula viuda romana. 

27. Jueves — S. Juan Crisóstomo, Obispo. S. Julián Mártir. San 
Mario Abad. 

28. Viernes—^. Marcelo, Papa y Mártir. S. Flaviano, y compañe- 
ros Mártires. Sta. Margarita de Hungria, Monja Dominica. 

29. Sábado— &. Francisco do Sales, Obispo y Confesor. San Cons- 
tancio, Obispo y Mártir. 

,. ; f ; , DOMÍJíGO DE LA SEMANA 

En el Evangelio de hoy, sacado del Cap. VIII de 
S. Mateo, se hace mención de dos milagros obrados 
por J. C; el primero consistió en curar á un leproso; 
el segundo, en devolver la salud al criado de un Cen- 
turión romano. Entrambos nos representan dos Sa- 
cramentos de la Iglesia, el de la Confesión, y el de la 
Comunión. La lepra es símbolo del pecado, del qite 
solia ser castigo en otros tiempos, ■ A semejanza del 
leproso, nosotros acudimos á J. C, para que nos sane 
y purifique; y El, en la providencia ordinaria, nos envia 
á los Sacerdotes, á quienes nos presentamos para des- 
cubrirles nuestras llagas, y recibir el perdón. Asi- 
mismo el Centurión ¡suplicó á J. C. se llegase á su ca- 
sa para que sanase á su criado. Las palabras tan 
rendidas y humildes del Centurión han sido tomadas 
por la Iglesia, para ponerles en boca de los Sacerdo- 
tes, y por su medio en la de los fieles en el acto de co- 
mulgar. Así que la visita que J. C. quería hacer á la 
casa del Centurión, significa la que nos hace á noso- 
tros cuando recibimos el inefable Sacramento de la 
Eucaristía. Si dichoso debía haberse considerado el 
Centurión recibiendo á J. C; mas aun dichoso somos 
nosotros que le recibimos no una, sino muchas veces; 
no para obrar milagros en favor del cuerpo, sino del 
alma; no en nuestras casas, sino dentro de nosotros 
mismos. Los sentimientos que hemos de abrigar en 
el momento de la Sta. Comunión, son los mismos que 
experimentaba el Centurión: viva fe, y respeto hacia 
J. C; humildad y abatimiento do nosotros mismos. En 
fin, como el Evangelio refiero estos dos milagros jun- 
tos, nos da á entender que la Confesión debe prece- 
der á la Comunión, así como la Iglesia Católica nos 
enseña. 



REVISTA CONTEMPORÁNEA. 

Acabamos de leer un artículo sobre las escue- 
las i)úl>licas ant i- seda rías, como las llaman; me- 
jor seria nombrarlas sin Dios. En este artículo 
se empieza algo bien, pues se recomienda el (jue 
se procuren para los niños buenos libros de escue- 
la. No hay duda de que los buenos libros y los 
buenos maestros, forman las buenas escuelas. Y 
en lugar de meter tanto ruido, y hacer tan re- 
ñida guerra á Dios y á la religión; mas i)rovecho- 
so seria procurar estas dos cosas, que no deja- 
rian de dar felices resultados. Pero la conclusión 



de este artículo nos mueve á risa. Pues que allí se 
nos dice, que el manantial de la luz, el primer 
paso hacia la gloria, es el establecer escuelas no 
sedarías — De manera que Francia, Italia, Ale- 
mania, España, y la misma América, que ha a- 
sombrado al mundo con sus invenciones, y libe- 
rales instituciones, no tienen motivo para glo- 
riarse; ya que no han hallado todavía el manan- 
tial de la luz, ni haa dado siquiera el primer pa- 
so en la senda de la gloria. De nada les val- 
drán ni sus ciencias, ni sus artes, ni sus inven- 
ciones, hasta que no establezcan escuelas no sec- 
tarias. ¿Y sabéis por qué Nuevo Méjico no tie- 
ne todavía ni artes, ni ciencias, ni tan grande in- 
dustria como seria menester? No por que este 
país fué siempre abandonado de los gobiernos; 
no porque detenido en ahuyentar á los indios que 
lo rodeaban y acometían, se hallaba inaccesible 
á todo rayo de luz progresiva y á toda comuni- 
cación con los demás paises civilizados; sino úni- 
camente porque en nuestras escuelas se nos ha- 
blaba de Dios. Quiten á Dios de por medio; 
quiten toda idea religiosa; eduquen á la ju- 
ventud como se educa un potro generoso, al que 
nunca se le hab^a de Dios, ni de religión; y lue- 
go se verá á las ciencias y á las artes florecer y 
progresar rápidamente! ¿A quien darán Vds. 
defensores de las escuelas sin Dios, á creer esta 
patraña? Dejen que haya mayores comunicacio- 
nes con los demás paises; dejen que adquieran 
mayor desarrollo los elementos, que aquí no fal- 
tan, y el Nuevo Méjico se adelantará también en 
la senda del progreso, sin que sea menester eli- 
minar de las escuelas ni á Dios ni á la religión, 
que forma la verdadera gloria del pueblo meji- 
cano. 



Acaba de recibirse en Filadelfia la respuesta 
del Padre Santo Pió IX á la invitación de la Co- 
misión del Centenario, que le suplicaba se dig- 
nase contribuir á la Exposición con algunas obras 
de artes de las galerías del Vaticano. El Papa 
de muy buena gana condesciende en una carta 
muy halagüeña ¡¡ara los Estados Unidos. Así que 
muchísimos americanos sin salir de su patria, y 
muchos extranjeros que visitarán la Exposición 
de Filadelña, sin ir hasta Roma, tendrán el pla- 
cer de ver, entre otras cosas, sino una parte á 
lo menos como un destello de las glorias artísti- 
cas de Roma, sea pagana, sea cristiana, y una 
prueba del celo operoso, activo y ardiente de los 
Papas, en preservar de las ruinas tantos monu- 
mentos de la antigüedad y en promover el genio 
de los artistas, sobretodo en los últimos tiempos. 
En cuanto á otros objetos Roma no podrá riva- 
lizar con las demás ciudades del mundo por el co- 
mercio, por las grandes manufacturas; j)ero por 
lo que toca á artes liberales, lleva la ventaja so- 
bre todas, y nadie poc|rá disputarle su snperio- 



-41- 



ridad. Estas artes son las que civilizan al hom- 
bre, y cuando son bien dirigidas é inspiradas, 
como en el seno de la Iglesia, elevan el espíritu 
á Dios, y forman el corazón en la virtud. Y en 
este sentido decia acaso Eduardo Quinet (el Catol. 
Y la Rev. Eran., lee. V.) Nadie puede habitar 
en Roma, sin sentirse engrandecer de un codo. Feli- 
citamos pues á los americanos, que no pudiendo 
transferirse á Roma en tan grande número como 
quisieran, acojan algunas de sus glorias que vie- 
nen á dar muestras de sí en medio de ellos. 



^^ ^^^» 



Se dice que en un lugar principal del Territorio 
se ha querido dar principio á una secta de Viejos 
Cato'licos, para cuyo objeto se cree haya traba- 
jado un Protestante Alemán, con algún desgra- 
ciado Sacerdote, que la autoridad eclesiástica ha 
tenido que suspender de sus funciones sagradas. 
Nosotros no creemos que esta pueda progresar 
entre los Mejicanos por ser muy adictos á su re- 
ligión. Entre los Mejicanos puede haber algún 
escandaloso. 6 quien descuide sus propios debe- 
res; pero difícilmente dejarán de ser cato'licos y 
abandonarán sus creencias: lo que es por cierto 
un bien grande, y un poderoso motivo para en- 
derezarlos de nuevo hacia el buen camino. Aque- 
lla secta de Viejos- Católicos tuvo su origen en las 
pasiones y desordenes de algunos sacerdotes mas 
bien que en las del pueblo: y si con los mismos 
medios se la quiere propagar aquí, nos parece 
harto difícil el que se logre algún resultado. En 
otro lugar explicamos los pretextos de la per- 
versión de Dollinger, por haberle sido rehusado 
un obispado; pero e»tos pretextos no tienen va- 
lía en Nuevo Méjico; como ni tampoco los del cx- 
Padre Jacinto, los cuales no fueron otros sino 
que se le hacian pesados los votos religiosos. 
Ese infeliz apo'stata saco un pretexto de perver- 
sión de aquello mismo que formaba antes su 
gloria. Hé aquí cómo se expresaba en el Con- 
greso católico de Malinas, el dia 5 de Set. 1867, 
siendo él á la sazón religioso Carmelita y Sacer- 
dotes "¡Ah! en aquel dia que laingun sacerdote 
olvida; en aquel dia que, postrado en el suelo 
del templo, tomaba por mi única y virginal espo- 
sa la Santa Iglesia de Jesucristo, los labios en el 
polvo, los ojos en lá.grimas, el corazón en el éx- 
tasis, y entre sollozos jo le juré, en silencio, de 
quererla bien, no solo por su gran pasado, que 
ya no existe, ni por su grande porvenir, que 
no llegó todavía, sino por su presente tan 
doloroso y, con todo, tan grande; por su presen- 
te cual lo hicieron los siglos y de consiguiente, 
el mismo Dios." Así hablaba el P. Jacinto, que 
tuvo después la osadía de divorciarse de la vir- 
ginal esposa de Jesucristo para casarse con una 
viuda de Boston; y de religioso y sacerdote de- 
clararse Viejo- Católico, esto es, un apóstata casa- 
do, Sin embargo, parece que el desgraciado, des- 



vaneciéndose poco i poco su ilusión, empieza aho- 
ra á abrir los r)jos para ver el abismo en el que 
se despeñó. Pues bien, si los Viejos Católicos 
piensan adelantar aquí su obra apoyándose en 
los pretextos del P. Jacinto, tampoco nos parece 
probable que saldrán con su intento. Los que 
se han divorciado de la única y virginal esposa, Ja 
Santa Iglesia de Jesucristo, por amor quizás de 
viudas, casadas ó solteras, no siguieron todos es- 
tos procedimientos tan largos, y ahora su viejo ca- 
tolicismo, no les valdrá de excusa ante los meji- 
canos de buen sentido. 



Eq el 1er número del Cimarrón üews and Press, 
de este año, hay una declaración en la que dos 
de los principales editores de aquel periódico, 
esto es, los Sres. W. R. Morley y FranckSpriuger 
anuncian al público que se han retirado de la 
redacción de dicho periódico. Aquellos dos Se- 
ñores dan á entender que debe haber habido al- 
gún disgusto entre ellos, y diversidad de opinión 
en el manejo del papel: lo que podia haber acae- 
cido muy naturalmente. Pero añaden unas pa- 
labras que merecen ser notadas: We disclaim any 
responsihility for tlie issue of the last week etc., ha- 
ciendo alusión á aquellas famosas corresponden- 
cias de Santa Fé publicadas en el mismo perió- 
dico en su número anterior, y de las cuales hici- 
mos mención en nuestro último número. Aque- 
llas palabras nos dan lugar á suponer que esas 
correspondencias tuvieron que ser tal vez oca- 
sión 6 motivo de lo que acaba de suceder. Y 
eran tales á la verdad, que cual hombres honra- 
dos no podian tolerar su publicación en un pe- 
riódico, del que fuesen y continuasen siendo edi- 
tores responsables: así, á lo menos según nues- 
tra manera de ver, se explica naturalmente el 
hecho de que aquellos Señores se retiran. En- 
tretanto queda el tercero de los editores, el Sr. 
W. D. Dawson, quien en otra declaración anun- 
cia que seguirá con su periódico, y por supuesto 
con los mismos principios. 



Un ministro metodista muy conocido, según 
afirma un diario de los Estados, fué llamado una 
noche á deshora para que fuese á bautizar á un 
niño que se hallaba á punto de morir. Y pre- 
guntando porqué hablan ido por él en una hora 
tan incómoda, se le contestó que el caso urgia, 
pues el muchacho sufria de viruelas. Parece 
que al ministro no le sabia muy i gusto desve- 
larse j sacrificar unas pocas horas de descanso 
para ir á donde le llamaban. A este propósito el 
Catholic Telegraph añade: "Nos interesaría cono- 
cer si el muy conocido ministro metodista fué á 
la casa del paciente; pues nos seria grato recor- 
dar un ejemplo siquiera de valor y abnegación 
de parte de los ministros Protestantes." 



42- 



El Catholic Citizen aludiendo á la lamentable 
muerte de cinco Hermanas Franciscanas, dester- 
radas de Westfalid, y perecidas eií el naufragio 
que padecieron en su travesía para Inglaterra, 
hace la siguiente reflexión: "Si Von Bismarck 
guardase aun en su férreo corazón un sentimien- 
to de honor j de nobleza, deberla partírsele por 
el pesar al leer los detalles del naufragio del bu- 
que Deutcldand, durante el cual veíanse flotar so- 
bre las aguas con sus pálidos rostros hacia arri- 
ba, cual si clamasen al cielo, los cuerpos de las 
cinco Hermanas franciscanas desterradas de 
Westfalia. No hay duda de que tuvieron que 
hacérsele presentes á su imaginación en sueños. 
Ellas son los nuevos mártires de Alemania, y su 
smgre inocente producirá frutos de bendición, 
para la Iglesia de Dios vivo." ' *■■•'' •*•■ 



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^ ■ ^> » 



>S ■<■: Líi giieTFíi contra los mnertos. 



^'Ya que en este siglo de luces y de progreso se 
hace en varias partes guerra á los finados, y aun 
aquí en Nuevo Méjico nuestra legislatura se ha 
ocupado de ellos, se nos permita, aun antes de 
conocer de fijo el tenor de la ley, detenernos en 
algunas consideraciones generales, que no deja- 
rán de presentar algún interés. 

Uno de los motivos por los que desde los tiem- 
pos de la Reforma se ha atacado á la Iglesia ca- 
tólica, es el respeto y veneración que tributa á 
Ids restos mortales de sus hijos. Sin embargo 
no hay cosa mas justa que esta práctica de la I- 
glesia. Justa es y debe parecer así á todos, si 
S3 considera que la Iglesia, la mas tierna, lamas 
piadosa de las madres, no puede dejar de rendir 
á sus hijos, después de muertos, los últimos ho- 
nores, y venerar la memoria de los que la hon- 
raron con sus virtudes y la ennoblecieron con 
su santa vida: por la cual mientras confia que 
Dios 6 les haya recompensado en el cielo, 6 pron- 
to les recompensará; no puede menos de honrar- 
los con su culto, 6 de aliviarlos con sus oracio- 
nes, en sus cuerpos y cenizas que guarda en de- 
pósito hasta que Dios los devuelva á nueva vida, 
haciendo aun al cuerpo resucitado partícipe de 
la gloria de las almas bienaventuradas. xVdemás 
no es solamente cosa justa sino saludable respec- 
to de los que sobreviven; porque no hay consi- 
deración tan eficaz para desprendernos del amor 
de las cosas de acá abajo, para ai)artarnos de los 
desórdenes, alentarnos al bien, y despertar en 
nosotros el recuerdo de la eternidad, corao la 
idea de la muerte, tanto mas impresiva, cuanto 
mas realmente considerada en los que fallecieron, 
y la virtud de las sepulturas, de las tumbas y 
monumentos, recuerdos en un lugar solo, para la 
consideración do los vivos. 

Por lo tatito la Iglesia desde los primeros tiem- 
pos del cristianismo no ])uer]e de ningún modo 



conformarse con la costumbre umversalmente 
establecida entre las naciones paganas, de que- 
mar á los muertos, y de privarse de los restos 
mortales de sus hijos. Sino adoptando mas bien 
la costumbre de los judíos, que daban sepultura 
á los finados, como se lee en el Antiguo y Nue- 
vo Testamento quiso enterrar los suyos, como en 
depósito, en la esperanza de la futura resurrec- 
ción. Los cristianos, dice Fleury {Costumhres 
de los Cristianos n. 3].) de la primitiva Iglesia, 
para atestiguar su fé en la resurrección de los 
cuerpos, tenian gran cuidado de las sepulturas y 
y las honraban como mejor podian. Ellos no 
quemaban los cnerpos, á imitación de los roma- 
nos y griegos: ni tenian la supersticiosa curiosi- 
dad de los egipcios, de guardarlos, después de 
embalsamados, en sus casas expuestos á la vista 
de todos; sino que los enterraban según la cos- 
tumbre de los judíos. Después de lavados, los 
embalsamaban, y empleaban mas perfumes, dice 
Tertuliano, que los paganos en sns sacrificios. 
Los envolvían en lienzos finos y todos de seda, y 
á veces los adornaban con preciosos vestidos: los 
tenian expuestos durante tres dias, velándolos y 
orando cerca de ellos: y después los conducían 
al sepulcro. Acompañaban al cuerpo con cirios 
y hachas encendidas, cantando salmos é himnos 
para alabar á Dios, y para manifestar la espe- 
ranza de la resurrección. Se oraba por ellos, se 
ofrecía el santo sacrificio, se daba á los pobres 
un festín llamado ágape, y otras limosnas, se ve- 
neraba su memoria al cabo del año, y se conti- 
nuaba esta práctica todos los años, además de la 
conmemoración que se hacía todos los dias en el 
santo sacrificio. Muchas veaes se enterraban 
con los muertos diferentes objetos para honrar á 
los difuntos y conservar su memoria, á saber, las 
insignias de su dignidad, los instrumentos de su 
martirio, botellas ó esponjas llenas de su sangre, 
las actas de su martirio, su epitafio, ó á lo me- 
nos su nombre, medallas, y hojas de laurel ó de 
cualquier otro árbol siempre verde, cruces, ó el 
Evangelio. 

Por lo que toca á los sepulcros, los paganos les 
erigían en memoria de los finados, y para guar- 
dar sus cenizas, en los públicos caminos ó en los 
campos. Los cristianos durante las persecucio- 
nes, se vieron obligados á enterrar sus muertos 
en las catacumbas, ó cavernas subterráneas, en 
donde se reunían para celebrar mas en secreto 
los divinos misterios. También se dio el nombre 
de cementerio, esto es, dormitorio á los sitios de 
la sepultura de los fieles para dar á entender su 
fé en la resurrección. Terminadas las persecu- 
ciones, y concedida la paz á la Iglesia, se creyó 
que estos lugares se debían distinguir de cuales- 
quiera otros sitios. profanados y consagrarse con 
especial bendiciones. 

El uso de que los cementerios estuviesen de- 
lante, ó al rededor de las iglesias es también 



43 



muy antiguo, y nació o porque alí.;unos cristia- 
nos, fabricándose capillas y basílicas eobre el se- 
pulcro de los mártires, deseaban ser enterrados 
cerca de ellos en señal de devoción, 6 por efecto 
de su confianza, 6 porque debiendo los cristianos 
acudir á las Iglesias, se los quiso amonestar 
con la vista de los cementerios; de que no olvi- 
dasen rogar por los difuntos. Aun en las basí- 
licas é Iglesias fueron enterrados, y se sabe de 
Constantino que quiso se le enterrara en la en- 
trada de la basílica de los Stos. Apustoles que El 
mismo habia mandado edificar, y de donde des- 
pués fué trasladado á otra. 

La Iglesia siguió en todos estos ritos libremen- 
te, por el espacio de muchos siglos, sin que na- 
die tuviese nada que oponer; antes bien secun- 
dada por la piedad de Príncipes y pueblos, que 
rivalizaban en honrar á los difuntos. Llegaron 
pero los tiempos de la Reforma, y los Protestan- 
íes no dejando de combatir casi ningún dog- 
ma de la Iglesia, no omitieron tampoco de ata- 
car cualquiera rito y práctica eclesiástica; muy 
pronto se sucitó la cuestión de los honores ren- 
didos á los difuntos: de ellos pues data, como no- 
tó Belarmino en sus controversias, la guerra y 
los primeros ataques contra los muertos. Ver- 
dad es que ellos concedían que se diera á los 
muertos honorífica sepultura: pero atacaban los 
ritos religiosos y las cereraonins que usa la I- 
glesia. Así por ejemplo, llevarlos á los templos, 
ó á la sepultura en pompa fúnebre, enterrarlos 
en lugar sagrado en las Iglesias, 6 en los cemen- 
terios 6 camposantos bendecidos por la Iglesia, 
y reservados únicamente para este fin; mucho 
menos establecer aniversarios, y renovar los fu- 
nerales en sufragio de las almas; y cosas seme- 
jantes, que no eran rany conformes con sus doc- 
trinas, ni con la fria naturaleza de su culto reli- 



gioso. 



Con todo, ya porque el espíritu religioso j ca- 
tólico dominaba universalmentc en Europa, ya 
porque los honores tributados á los difuntos eran 
una cosa no solo justa en sí misma, sino insinua- 
da en las Escrituras, perpetuada entre todos los 
pueblo^ y en el discurso de todos los tiempos, 
promovida por ios Padres y escritores, ya por- 
íjue los argumenlu.^ de los Protestantes ó eran 
falsas razorics, 6 citaciones equivocadas, ó puros 
sofismas, las naciones cristianas, y la Iglesia so- 
bretodo, siguieron en sus piadosas prácticas con 
los muertos, bien que aquellos ataques debian 
reproducirse bajo otras formas en los tiempos 
posteriores. 



-3::^^^-^-«<2ft»- 



Oraiit y una nueva sociedad secreta. 



Parece que en los Estados Unidos se haya des- 
cubierto una nneva Sociedad secreta, con el fin 
especial de hacer guerra á la religión católica, 
atacando los 'derechos políticos de los católi- 



cos. Varios ijoriódicos nos hablan de cila, y nos 
dan curiosos pormenores. A no.sotros . nos bas- 
tará sacar del Phare das Z-acs- lo • siguieiUe, que 
servirá para explicar cómo Gránt se hyya de- 
clarado en su último mensaje de una manera es- 
pecial contra las escuelas religiosas; bajo cuyo 
nombre no entiende en el fondo, sino las escue- 
las católicas. "Existe en este país una socie- 
dad secreta, cuyo fin es el de aprovechar las 
preocupaciones anti-católicas enbeneficio; de los 
políticos que la han organizado. lié aquí los 
detalles publicados sobre este asunto por dife- 
rentes diarios: 

"La Union Americana," tal es nombre de la 
nueva sociedad — ha sido establecida en 1867, 
"con el intento manifiesto de despojar á los cató- 
licos de sus derechos de ciudadanos', y de impjc- 
dir el que desempeñen ningún cargo político." 
La Union Americana cuenta 21,000. miembros 
en Estado de New York, y 76,000 en los demás 
Estados. El, Presidente Grant ha sido admitido 
en esta sociedad algún tiempo antes do pronun- 
ciar su famoso discurso de Des Moines, y iré aquí 
el juramento que ha debido prestar: 

"En presencia del Todopoderoso, y de los tes- 
• tigos aquí presentes, juro solemnemente, obede- 
cer á la Constitución, y á los reglamentos de es- 
ta sociedad; no dar jamás á sabiendas mi voto 
en favor de un católico romano, ó papista; no 
recomendar jamás, ni nombrar un papista; no a- 
poyar jamiás la elección ó uombramienío de un 
papista, ni de un amigo de la Igiesia/romaaa, pa- 
ra algún empleo político de confianza ó de ho- 
nor; oponerme cuanto esté en raí á cualquiera ten- 
tativa de invertir los fondos |)úblicos en alguna 
obra sectaria;. y defender siempre el gran prin- 
cipio de un organización general de escuelas no- 
sectarias. Juro no consentir jamás en que mis 
hijos sean educados en una escuela cñ'íólica, se- 
glar ó religiosa; no. admitir jamás ni aconsejar á 
que se admita ningún papista en está sociedad; 
no descubrir jamás ningún secreto que se me con- 
fiaie por mis hermanos de la Union Americana." 

El Presidente de dicha sociedad es, dicen, M. 
George 1). Weeks, político de Brooklyn; ek Te- 
sorero, M. Minor, ex-goberna.dorde C(3nnecticut. 
IjOS nombres de los demás oficiales son- los si- 
guientes: Mr. Newell, ex-gobernador dé New 
Jersey; Rev. Dr. Eddy, de Jei'soy Gií}'; el aical-' 
de de Jersey Ciiy, Mr. Faíigborii, editoi' del 
JlJmnin.g Journal; E. Cowles, editor C\(n Cleveland 
Leader; el Dr. Van Epps', de Olevelarid:? íélGen. 
Buckins'am y Mr. Winslow. editor del AnteHcan' 
Cilizen, de Portland, (Maine.) 

Pero la Union Americana, que acabamos de 
mencionar, no es la sola ?ocied:ul de esa clase que 
exista en este país: hay también la American Pro- 
testant Assocíation, los Patriofic sons-qf AmeriGa^-j 
el United order of American ni ecliamcs. Un d ir. rio 
hace á este propósito la siguiente reflexión: "En 






44^ 



las próximas elecciones, cuando el pueblo cele- 
bre sus comicios, los extranjeros comprenderán 
lo que significan todas esas sociedades." 

Desde ahora la cosa no es difícil de compren- 
der, puesto que se halla tan bien explicada en 
la fórmula de juramento, reproducida mas arri- 
ba." 

Y si de los hechos queremos juzgar las perso- 
nas, parece que semejantes sociedades deben ya 
contar con algunos adeptos en Nuevo Méjico. 



♦ • ♦ 



Proyecto íle iiu órgano Monumental para 
la Basílica Vaticana. 

Entre los mas célebres fabricantes de o'rganos 
en París hállase el Sr. Arístides Cavaillé-Coll, 
hombre de un gran genio j un corazón excelen- 
te. Este ha construido, además de los drganos 
de S. Dionisio, de la Magdalena, de S. Vicente de 
Paul, de Sta. Clotilde y de la Trinidad, el gran- 
de o'rganode S. Sulpicio; y al tiempo de su inau- 
guración el Rev. Cura párroco. Señor Hamon, 
manifestó el deseo de que ui;i órgano semejante 
se hiciese algún dia resonar bajo la cúpula de 
Miguel Ángel, en la Basílica de S. Pedro, 

Ésta idea se fijú en la mente y corazón del Sr. 
Cavaillé-Coll, que desde ese mismo instante se 
dedicó á buscar un diseño magnífico, deseando 
sobre todo coronar sus trabajos con una obra tan 
colosal. Hace algunos años un ilustre Belga, 
Doctor de la Universidad católica de Lovauia, 
y secretario del Congreso de música eclesiástica 
de Bélgica, el Sr. Elewyck, después de un viaje 
científico hecho en Italia, presentó al ministro 
del Interior de Bélgica una excelente Relación 
oficial sobre el estado actual de In música en Italia. 

Enlapág. 55 dice: "He tenido la ocasión de ver 
en París en el gabinete de estudio del primer fa- 
bricante de nuestro siglo, un diseño, fruto de es- 
tudios de muchos años, cuyo objeto es el enri- 
quecer la Igle.«;ia del Vaticano con un órgn,no 
mouumcntal, verdadero gigante y digno de las 
inmensas proporciones de aquella Basílica. Este 
diseño fué concebido por el solo amor del arte, 
y quizás quedará sepultado en el mismo gabine- 
te, en que fué trazado. Pero ¡cuántas veces el pa- 
sado invierno, oyendo en el Vaticano los acordes 
de los pequeños órganos portátiles que allí se 
usan, he pensado en la grande idea del Sr. Arís- 
tides Cavaillé-Coll! Este su trabajo seria el re- 
mate natural de los adornos, que en ella han acu- 
mulado el Bramante, Rafael y Miguel Án- 
gel. 

Después de esta noticia el Sr. Arístides Ca- 
vaillé-Coll publicó el diseño, y nos lo remitió de 
París en un cuaderno impreso en Bruselas. Ese 
órgano tendría 155 registros, 28 pedales de com- 
binación, 8316 cañas, que darian toda la exten- | 
gion de los sonidos perceptibles desde el do bajo 



de 32 vibraciones, hasta el do altísimo del tiple, 
á saber diez octavas completas. La caña mayor 
seria de 12 metros de alto, y 2 de circunferencia. 
Cinco teclados de cinco octavas cadfi una daria 
de do i do %l notas; j el teclado de los pedales 
de dos octavas y medio de do Afa 30 notas. 

El mecanismo de este instrumento tendría jun- 
tos todos los adelantos del arte moderno. La co- 
municación de los movimientos así de las teclas 
como de los registros, se verificarían por moto- 
res neumáticos de nueva invención, y usados ya 
en París para los órganos de San Sulpicio y de 
JSíotre Dame. Una fotografía adjunta al plan da 
una idea de la forma exterior del órgano, dibu- 
jado por un arquitecto de París, Alfonso Simil, 
según el estilo de Bernini, que ha dado al Vati- 
cano la cátedra de S. Pedro, puesta en el fondo 
del Ábsida y del baldaquín del altar ma^'^or de- 
bajo de la cúpula. 

En contra de este proyecto habria una dificul- 
tad á la cual aludia el Sr. Van Elewyck, y es que 
en las Capillas pontificias, esto es, cuando el Su- 
mo Pontífice celebra solemnemente, no se toca ja- 
más el órgano ni ningún otro instrumento, y no 
se usa otra música mas que la vocal. Esta es la 
antigua costumbre de Roma, y si bien el Papa, 
pudiera abrogarla, no es cierto que lo hará. Sin 
embargo el órgano pudiera ejecutarse, y espera- 
mos que lo sea, aunque quede en silencio duran- 
te los Pontificales del Sumo Pontífice, pudiendo 
servir en otras ocasiones. Seria una nueva gloria 
para la Basílica de S. Pedro. 




REMEDIO CONTRA LAS VIRUELAS. 

En los periódicos del Territorio leemos que en 
Silvcr City las viruelas están haciendo bastante 
estrago. Nuestros lectores saben lo que es es- 
ta enfermedad, que no raras veces ha aparecido 
entro nosotros, y ha hecho estragos do niños y 
de adultos. El remedio es fácil y á la mano; y 
consiste para los que ao lo sepan en la inoculación 
de lavacuna. Portanto antes que el mal se extien- 
da mas, y llegue á otros lugares, todos los que no 
estén vacunados, deberían prevenirse: de otra 
manera se, exponen al peligro de una enfermedad 
aguda y hasta de la muerte. Donde quiera hay 
doctores que los pueden vacunar, sin que cueste 
demasiado. La invención ó mejor el us ode la va- 
cuna se debe al célebre Dr. Jenner, médico in- 
glés, nacido el 17 de Mayo, 1749 en Berkelley, 
condado de Gloccstcr, y muerto á la edad de 70 
años el IG de Enero, 1823, acompañado de la es- 
tima general y bendecido de todos los pueblos. 
Este hombre que se había aplicado á la medici- 
na, llegó á saber por acaso que algunas personas 
que ordeñaban las vacas, contraían una pústulas 
en la mano, pero que ((uedaban después libres de 



45^ 



viruelas. Este hecho h;ib¡a sido observado en o" 
tros paises de Europa, Holstein, Mecklemburg, 
Carintia y Francia, jiero \)hs6 como desaperci- 
bido, estando reservado á Jenner el sacar de él 
el mas benéfico partido en favor de la humani- 
dad. La vacuna, esta enfermedad propia de las 
tetas de las vacas, que el hombre se inoculaba, 
tenia una relación evidente con las viruelas, 
puesto que las que las contraían quedaban pre- 
servados de ellas. Jenner hizo algunos ensayos 
y pronto se convenció' de la eficacia de este pre- 
servativo. Entonces publicó su descubrimiento 
con una obra que apareció en 1798 y se espar- 
ció en seguida por toda Europa. La vacuna fué 
introducida en todas partes; los gobiernos la pro- 
tegieron, el clero le dio su apoyo religioso, y 
los médicos de todos los paises la propagaron 
con el mayor celo. Hasta los Turcos á pesar de 
su creencia en la fatalidad, la recibieron y prac- 
tican. Aquí en los Estados Unidos no está or- 
denada por ley como en muchos paises pero no 
por esto las familias deben descuidar que se 
practique en todas sus criaturas desde la mas 
tierna edad. En algunas partes se renueva al 
cabo de algunos años: pero si no es tan nece- 
saria como algunos dicen, no deja de ser a' lo 
menos muy saludable. No la descuiden pues las 
familias de este país. 

EL RATO, EL TRUENO Y EL PARARA YO. 

El fluido eléctrico es un agente de la natura- 
leza, el cual, puestas ciertas condiciones, estalla, 
se inflama, conmueve, y á veces destruye todo 
lo que cae bajo su infiujo. Cuando las nubes 
están cargadas de este fluido, tiende este á des- 
prenderse de ellas; y el Rcto de su desprendi- 
miento es el que produce el ray^o, el trueno y el 
relámpftgo. Cuando el estallido del rayo ocurre 
á poca distancia de nosotros, ver el relámpago y 
sentir el trueno, es obra del mismo instante; 
pero cuando está lejos, se ve antes el relámpago 
y no se oye el trueno aino después de algún in- 
tervalo de tiempo. Esto sucede así porque la 
luz necesita menos tiempo que el que necesita el 
sonido para recorrer la distancia, que media 
entre nosotros y el lugar en donde se ha verifi- 
csido la descarga eléctrica. Aquí es bueno obser- 
var cuan sea sin fundamento el miedo que tie- 
nen algunas personas á los truenos y á los re- 
lámpagos, porque cuando vemos el relámpago, 
ya ha caido el rayo. Hay además algunos, los 
cuales en medio de los temporales se abrigan 
debajo de los árboles. Sepan que hacen muy 
mal; pues las puntas de las ramas atraen el 
fluido eléctrico; y así fué qi]e algunas personas 
ignorantes fueron partidas por el rayo, y caye- 
ron naucrtas por el meteoro destructor. Para 
preservarse de los f]esastres que suelen causar 
ios rayos, nirven aqnella.s barras do pnclal (pie 



se ven muy á menudo en otros paises sobre las 
casas, las Iglesias y otros edificios. Estas barras 
se llaman pararayos, y su fin es el de absorver 
el fluido de las nubes inmediatas, é impedir que 
se desarrolle con violencia, 3' que produzca el 
rayo. Estos pararayos fueron inventados por 
Franklin, ilustre físico de América. 

CONSEJOS DE UN AMIGO. 

Huye de las malas compañías, porque quien 
las frecuenta recibe las odiosas tintas de que 
aquellas están impregnadas. 

Si quieres merecer consideraciones, úsalas con 
los demás. 

No debes convertir los hechos escandalosos 
en ojetos de chisme y rechifla, porque sucede 
C3n ellos lo que con los robos; que quien no los 
desaprueba es tenido por tan culpable como el 
agresor. 

No hay tacha tan denigrativa como la men- 
t'ra, porque siempre se considera hija de la ma- 
licia, de la vanidad ó de la cobardía, y porque 
tarde ó temprano llega á descubrirse, y deja 
abochornado al que incurre en este vicio. 

Si tuvieres el genio violento, debes hacer to- 
dos los esfuerzos i)or reprimirlo sin incurrir en 
una baja condescendencia que te haga ceder de 
a piel punto que la razón y la justicia te hayan 
prescrito porque los hombres injustos, y que 
carecen de probidad y delicadeza, abusan de la 
tímida complacencia y atropellan la humillación. 
Sostente con entereza y resolución, pero sin 
mostrarte iracundo ni soberbio, y serás respe- 
tido. 

LUIS XVI Y UN ANCIANO OFICIAL. 

Desde el fin del reinado de Luis XV se ser- 
via á la vez carne y pescado en la Corte de 
Francia los dias de abstinencia, cuando el rey 
habia estado de cacería. Luis XVI hizo refor- 
mar este abuso. 

Un anciano oficial, sosteniendo á ese respecto 
que lo que entra por la boca no mancha el alma, 
se creia según ese principio, dispensado de la 
regla común. "No, señor, replicó el Rey con 
energía, no es precisamente el comer la carne 
lo que mancha el alma y constituye la ofensa, 
sino la rebeldía contra una autoridad legítima 
y la infracción de un precepto formal: todo se 
reduce á saber si Jesucristo dio á la Iglesia el 
poder de mandar á sus hijos, y á estos la orden 
de obedecerle; el Catecismo lo asegura: pero, 
puesto que leéis el Evangelio, hubierais debido 
ver que Jesucristo dice en alguna parte que todo 
el que no escuche á la Iglesia dehe ser mirado como 
un pagano, y yo me atengo á esto. 

Esta bella respuesta era ciertamente digna de 
un Rev cristianísimo. 



-*6- 



" EL DIOS 

de otro tiempo. 



HISTORIA. 



r:'-:;!. 



-©♦•:-o- — . : 



(Continuación — Pdg 34-36 J 
— Josc, ;no estabas tú en Fontainlilcau cuando Pió 



p.-'nf-ií; 



VII me predijo mi destino? 

—Sí, Señor, allí estaba. ":,í'cr/nrí:- 

— ¿Recuerdas aun aquella entrevista? 

— Sí, Señor, no se borrará j¿imás de mi memoria. El 
Papa se. presentó á mis ojos, no ya como un simple 
mortal .... 

—¿Sino? ■ . . ■ _ , 

— Como el representante de Dios sobre la tierra. 
' —Bien dicho, joven. Lo que me hacia sonreir enton- 
ces, no me parece hoj^ sino muy digno de fé: el repre- 
sentante de Dios sobre la tierra. 

Calló el Emperador, y dejó que sus ojos vagasen un 
rato por el mar. 

— Y las palabras del Papa ¿las recuerdas aun? 

— Perfectamente, Señor. El Santo Padre decia: "El 
Dios de otro tiempo vive todavía;" después, apoyado en 
la histoi-ia, probó que la Iglesia y los Papas hablan sido 
perseguidos por príncipes paganos y cristianos; pero que 
Dios hnbia quebrantado semejantes perseguidores,. mien- 
tras que la Iglesia y la Silla de Pedro seguían subsis- 
tiendo. 

¡Y después, José? ¿y después? dijo con insiston'^ia 

Napoleón cuando vio que el joven conde se detenia in- 
deciso. 

— Decia también que Dios quebrantarla á Vuestra 
Majestad si no cesaba de oprimir la .Iglesia; porque Dios 
ha prometido defender esta su Iglesia y su representan- 
te sobre la tierra, y es siempre fiel en sus promesas. 

¡Esto es! y con un movimiento de cabeza confirmó 

el Emperador la exactitud de este relato, añacHendo: 
Vuestra medida está colmada, decia Pió VII; pronto 
compartiréis el fin de todos los perseguidores de la Igle- 
sia. — El Papa no ha sido falso profeta. No son los hom- 
bres los que han roto mi cetro. El Todopoderoso es 
quien lo ha hecho. ¡Loco de mí, deslumhrado con el 
brillo de mis victorias! ¡Con cuánta claridad y fuerza 
hubiera del>ido enseñarme ja historia de diez y ocho 
sialos que ningún poder puede, sin estrellarse, atacar la 
peña de Pedi'o! Verdaderamente el Dios de otro tiempo 
vive aun, para aplastar los opresores de aquel que lo re- 
presenta acá abajo. 

No negaré. Señor, dijo Bcrtrand, que el i-igor sin 

ejcmi)lo del invierno que nos sorprendió en Rusia, no 
haya caido sobre nuestro ejéi'cito por orden de Dios; 
p3ro es en Leipzig donde se decidió todo. 

Dios es el arbitro de las batalhis, general, repuso 

Napoleón con entereza. Esta soledad en medio del 
océano da lugar á la reflexión. La desgracia me hace 
ver con mas claridad. Mis reveses, mi caída, mi cauti- 
verio, son todos consecuencias de mi enemistad con el 
Jefe de la Iglesia. Tiene razón Pió VII: el Todo];)ode- 
roso, protector de la Sede de San Pedro, es (|uieu lui 
Qchado abajo mi trono. 



Bertand nada replicó, y el Emperador volvió á sus 
sombríos ^pensamientos. 

— En Egijito proclamé un Dios .sin Hijo, prosiguió al 
fin después de un largo silencio; ahora pero reconozco y 
declaro la divinidad de Jesucristo. Un Judío, que era 
mirado conio el hijo de un carpintero, quiere ser tenido 
por Dios, por el mas grande de los seres, por el Criador 
de todas las cosas. Prueba su divinidad con numerosos 
milagros; sin embargo, allá para mí, el éxito que logra 
Jesús prueba su divinidad mucho mejor que sus mila- 
gros. Se extasía uno ante las conquistas de Alejandro 
el Grande; pero ¿qué son ellas comparadas con las de 
Cristo? Nada, absolutamente nada, á pesar de que hu- 
biese Alejandro conquistado el mundo; porque estas 
conquistas eran pasajeras y sin consistencia. Jesús al 
contrario, ha conquistado y se ha apropiado, ha hecho 
sují-o, no una nación, sino todo el género humano. Estas 
conquistas duran desde hace diez y ocho siglos; y segiin 
todas las aparencias se extenderán hasta el fin del mun- 
do. ¿Y cuál es la parte de cada hombre conquistada 
por Jesucristíi? Precisamente la mas difícil de ganar, — 
el coj'azon. Lo que se ve que pide á menudo en vano 
un sabio á un reducido número de amigos, \\n padre á 
sus hijos, un esposo á su esposa, un hermano á su her- 
mano, el corajíon, el amor, ved ahí lo que Jesús con- 
quista en millones de hombres de mil ochocientos años 
acá, ¿No es este un prodigio superior á cualquier otro pro- 
digio? Alejandro, César, Aníbal, con todo su genio na- 
da han conseguido que se le pareciera. Conquistaron 
toda la tierra, pero no consiguieron ganar el corazón de 
un solo hombre. ¡Y Cristo posee el corazón de miles de 
millones de hombres hace ya diez y ocho siglos! millo- 
nes de hombres se han hecho martirizar por él, millones 
de hombres aceptan su yugo con placer, y sufren por él 
las privaciones mas duras; á la vista" de un milagro de 
tanta magnitud obrado por Cristo, ¿cómo podrá dejarse 
de conocer en él el Verbo divino que ha creado el mun- 
do? 

- — Cuando esto se medita seriamente, replicó el gene- 
ral Bertrand, se ve uno obligado indudablemente á re- 
conocer un milagro permanente en la duración de este 
imperio de Cristo, fundado solamente acá abajo sobre el 
dolor y la abnegación. ■ 

— Vos lo saldéis general,' continuó Napoleón, he sabi- 
do apasionar las masas que morían por mí; pero se ne- 
cesitaba para ello mi presencia, mi mirada eléctrica, mi 
voz. Yo no poseo el secreto de perpetuar mí nombre 
y mi afección en los corazones. Aquí me tenéis en 
Santa Elena: ¿dónde están los cortesanos de mi desgra 
cia? ¿dónde están mis amigos? Dos ó tres de entre ellos, 
y que su constancia inmortalizará, comparten mi des- 
tierro. Esperad un momento, y mi cuerpo será devuel- 
to á la tierra para servir de pasto á los gusanos. ¡Qué 
abismo entre esta miseria profunda y el reino eterno de 
Cristo, que es predicado, que es amado y adorado sobre 
toda le faz de la tierra! El vive en miles de millones de 
corazcnes durante miles de años. ¿Es esto morir? ¿No 
es mas bien vivir? El admirable reino de Cristo me 

Brucba sin réplica su divinidad. Pero si Jesucristo es 
ho.H, la obra que ha fundado, su Iglesia es divina. Su 
omnipotente brazo la protegerá, y ningún poder del in- 
fi(U-no puede triunfar de ella. ¡Áh! que no pueda yo 
gritar á todos los que han recibido algún poder sobre la 
tierra: "Res]ieta.d al representante de Jesucristo; no ata- 
quéis ni oprimáis al Papa; de lo contrario seréis aplasta- 
dos por la mano vengadora de Dios, que protege la Sedo 
de San Pedro! 

Napoleón cesó de hablar. Un viento fuerte sacudió 
las ramas del sauce, y la olas del Océano que hirieron 
el peñasco parecían una ruidosa aprobación de las pala- 
bras del Emperador. 



-47- 



in. 



NaPOLEOiV III EN^EMIGO DEL l^APA'. 



Un día del mes de Julio de 1864, el conde José de 
Eéthel se hallaba en su palacio de París. El joven paje 
estaba cambiado en un anciano venerable. Napoleón 
III, el nuevo emperador de los franceses, apreciaba mu- 
cho al Conde por haber estado al servicio de su tio, y 
haber participado del destierro del cautivo de Santa 
Elena. Eéthel era considerado como un miembro de la 
familia imperial, y su palabra era de gran peso en las 
elevadas regiones de ella. Con todo, nada pudo decidir 
al Conde á aceptar destino alguno ¡íúblico, y rehusó 
siempre los empleos mas brillantes y apetecidos. Vivia 
para sí mismo y para su familia; dedicaba mucho tiem- 
po al estudio, y no sabia aficionarse á las pasiones que 
agitaban la capital del mundo. 

A menudo decia al Emperdor: "La Francia camina 
sobre una pendiente resbaladiza. La prensa no conoce 
freno; la prensa no conoce freno; ataca sin descanso la 
religión y las costumbres, y separa al pueblo del Cris- 
tianismo. Vuestro ilustre tio por prudencia política no 
hubiera sufrido esto." 

Evidentemente repugnaba á este hombre íntegi'o el 
tomar parte alguna en el sistema político patrocinado 
por el régimen imperial; y por lo mismo habia siempre 
insistido en rehusar todo puesto oficial. 

El conde de Réthel pasaba el verano en el campo en 
sus haciendas; y si hoy en pleno mes de Julio se le ve 
en París, es que ha vuelto allí con el objeto de comprar 
un cuadro de que ha tenido noticia por los periódicos, y 
que estaba expuesto solo por pocos dias. 

El dia después de su vuelta á París, recibió el Conde 
una carta cuyo contenido lo sumió en el mas profundo 
abatimiento. Tembláronle las manos; su rostro se cu- 
brió de una mortal palidez; sus ojos, espantados, se fija- 
ron en el papel expresando la mayor consternación. 
Soltó de la mano el escrito; pasóla por la frente, y de- 
jóse caer en el sillón. Así estuvo largo tiempo inmóvil, 
con los ojos fijos mirando de frente. 

— ¿Es posible? No; esto no puede ser, exclamó al fin: 
volvió á leer la carta, y después llamó con la campanilla. 

— ¡El coche inmediatamente! dijo al ayuda de cámara 
que acudia presuroso. 

El conde poseído de la mayor agitación arregló un 
poco su tríije, subió en el coche, y se fué al palacio del 
Emperador. Llegado allí, atraviesa rápidamente las 
galerias, los salones dorados, y por fin penetra en el ga- 
binete de Napoleón. 

Un hombre algo grueso, de talla mediana, estaba sen- 
tado á una mesa, escribiendo. Su rostro era amarillento, 
duro, sin vida ni sentimiento; una verdadera figura de 
muerto. Pudiérasela tomar por tallada en piedra; tanto 
era lo que se presentaba fria, dura 6 insensible. Pobla- 
dos bigotes cubrían sus labios, como si estos pelos hu- 
biesen debido tapar alguna deformidad. Los ojos eran 
pequeños, tan pronto penetrantes, como melosos; á ve- 
ce.i desaparecían enteramente debajo los párpados. El 
aspecto de este hombre tenia algo de desagradable, de 
repulsivo y antipático. Era Napoleón III, que se ha- 
llaba entonces en el apogeo de su poder. Habia humi- 
llado la Rusia, vencido el Austria, fundado el reino de 
Italia sobre la» ruinas de algunos principados; habia 
ocupado Roma, prc])arado y tolerado la expoliación del 
Estado pontificio. El mundo todo esperaba las órdenes 
de este señor omni})otentc; y cuando Napoleón fruncía 
las cejas en señal de disgusto, la inquietud se apodcrab.v 



de todos los corazones, y los valores rentísticos bajaban 
inmediatamente eu todas las Bolsas de Europa. 

— ¿Cómo es eso? ¿mi querido Réthel en París? ¡Que 
sorpresa! exclamó Bonaparte al entrar el Conde, cuya 
agitación extraordinaria le impresionó desde luego. 

— Me encuentro aquí casualmente, señor; ó mejor, la 
divina Providencia ha hecho que me halle aquí. 

Los pequeños ojos de Napoleón se fijaron en Réthel, 
que habia tomado asiento en un sillón á una-señal del 
Emperador; y parecían pedirle explicación de estas pa- 
labras. 

— Paréceme que estáis conmovido, mi querido conde; 
e3])ero que no os habrá acontecido desgracia alguna. 

— Desgracia personal, señor, ninguna; pero sois vos á 
quien amenaza la desgracia; á vos, á vuestra familia y á 
toda la Francia. 

El frío rostro de Napoleón se animó lijeramente; se- 
ñales de asombro se abrieron paso á través de su fisio- 
nomía, impasible habitualmente. 

— Perdonad, Señor, el que la fidelidad y adhesión me 
inspiren un lenguaje contrario á todas las reglas de la 
etiqueta que reina en las cortes. 

— Dejaos de escusas. Conde, pues sé apreciar el celo 
y la fidelidad. Vuestro pasado os coloca en el círculo 
de la familia imperial. Hablad sin rodeos, ¿cuál es el 
objeto de vuestras inquietudes? 

— Señor, vos queréis abandonar al Papa; entregar el 
Jefe de la cristiandad á la merced de sus enemigos. 

Los ojos de Napoleón desaparecieron, y la parte de su 
cuerpo que sobresalía de la mesa causaba la ilusión de 
un busto de mármol que hubiese sido vestido. 

— ¿De dónde proviene esta singular conjetura? 

— La carta de un amigo me ha hecho conocer el peli- 
gro que nos amenaza. 

— ¿Cómo se llama este amigo? 

■ — Permitidme, Señor, no exponerlo á vuestra desgra- 
cia. 

— Era solo cuestión de pura curiosidad, repuso Na- 
poleón en tono de indiferencia. Paréceme por otra par- 
te imposible que un amigo del conde de Réthel pueda 
incurrir en mi desgracia. Por lo demás, lo que es un 
secreto hoy dia, los periódicos de todo el mundo lo pu- 
blicarán bien pronto: el convenio entre Italia y yo. Este 
convenio contiene, sin duda, la cláusula de qne dentro 
dos años mis tropas se retirarán de Roma; pero nadie 
tiene el derecho de deducir de ahí que abandonamos el 
Papa á sus enemigos. 

— Señor os suplico que no firméis este convenio, re- 
puso el conde de Réthel. Vos sabéis el odio que anima 
las sociedades secretas de Italia contra el Jefe de la Iglc- 
BÍa. La salida de nuestras tropas de Roma sería para 
todos los enemigos del trono pontificio la señal es- 
perada impacientemente para caer sobre "Pío IX, ya sin 
defensa en lo sucesivo. 

Napoleón, afiliado como estaba á las sociedades se- 
cretas de Italia, sabía muy bien que Réthel decía la 
verdad. Sin embargo aparentó un aire de extrañeza. 

— ¡No os comprendo! le dijo. ¿Pueden acaso nuestras 
tropas quedar indefinidamente siendo los guardas del Pa- 
pa? La ocupación de Roma ¿no excita por ventura los ce- 
los de todas las potencias? Es menester que cese semejante 
situación. El Papa encontrará en la santidad de su mi- 
nístsrio y en la veneración vinculada en su persona 
tanta protección contra sus enemigos como pudiera dar- 
le el apoyo de nuestras bayonetas. 

— Perdonad, Señor, los enemigos de la fé católica no 
reconocen la santidad de este ministerio. Si vos retiráis 
de Roma nuestras tropas. Pío IX será solamente un pri- 
sionero, tal vez un mártir. Al mismo tiempo Vuestra 
Majestad se prepara una ruina cierta, y arrastra consigo 
hái'ia ella su familia v toda la Francia. 



tstmfwnmugSBii jgaBm 



— ¡Extrañas conclusiones son estas, Conde! ¿cómo ve- 
nís á parar á esos racionios tan faltos de razón? ¿Que re- 
lación existe entre los d-estinos del Papado y los de la 
Francia y de mi familia? 

¡Una muy íntima! Si vuestro tio, de ilustre memoria, 
no se hubiese apoderado del Papa, y no hubiese opri- 
mido la Iglesia, no hubiera muerto en el destierro. 

— Mi querido Réthel, vuestro modo de argumentar 
es hoy dia incornpreusible para mí. ¿Creéis acaso que 
las potencias de Europa hicieron la guerra á mi tio con 
el único objeto de romper las cadenas al Papa? 

— No señor, no creo tal cosa. No fueron los hombres 
los que echaron abajo vuestro tio; cayó al empuje del 
brazo omnipotente que proteje la Iglesia y su Jefe. Los 
príncipes aliados oran simplemente los instnmientos de 
la justicia dlAdna. 

El Emperador miró silenciosamente al Conde; y pa- 
recía preguntarse si su interlocutor estaba en el buen go- 
ce de su razón, 

— Mi aserción, Señor, os parecerá rara tal vez, pero 
puedo probarla. 

— ¿Tendréis la bondad de comunicarme estas prue- 
bas? 

■ — Con mucho gusto, Señor. 

Entonces el Conde se puso á contar la notable con- 
versación de Pió VII y Napoleón I en el palacio de 
Fontainbleau. El Emperador pareció tomar un vivo 
in teros en esta relación. 

— Después de haber probado Pió VII coíi la ayuda 
de la historia, dijo Réthel al terminar, que Dios habia 
derribado y destruido todos los perseguidores de los 
Papas, dio una advertencia á vuestro tio en los tcrmi- 
ns mas vivos y conmovedores. Jamás podré oh'idar 
las palabras del Papa; siempre tendré ante mis ojos la 
sublime actitud de aquel santo anciano. "El Dios de 
otro tiempo vive todavía, repetía al Emperador. Yo 
veré como os quebrantará el brazo de Dios. Vuestra 
medida está colmada; pronto participareis del final que 
han tenido todos los persegaiidores de la Iglesia." Estas 
fuei'on las predicciones de Pió Vil, y no hablan pasado 
dos años cuando estaban ya plenamente cumplidas. 

— Todo esto es interesante, dijo Napoleón. La casua- 
lidad ha dado, en efecto, cierta verosimilitud á estas pa- 
labras del Papa. 

— No puede ser casualidad, Señor. Cuando la historia 
(le todos los siglos nos asegura, mediante |)rucbas tan 
marcadas, aue Dicjs protege al que lo representa sobre 
la tierra, la duda no es posible. 

— Siento, mi querido Conde, no poder participar de 
vuestra fé. 

— Vuestro tio tampoco quería creer en Fontainbleau, 
pero creyó en Santa Elena. ¿Seríame permitido con- 
taros lo que pensaba en el destierro? 

— No ignoráis cuanto aprecio y venero líus menores 
palabras del inmortal Emperador, repuso Bonapai'te. 

— "¡Ah! — repetía de continuo el ilustre proscrito, — 
que no pueda yo gritar á todos los que han recibido al- 
gún poder sobre la tierra: Respetad al representante de 
Jesucristo; no ataquéis, no oprimáis, no persigáis al 
Papa; de lo contrario seréis aplastados por la mano ven- 
gadora de Dios que protege la Cátedra de san Pedro." 
Tales eran las advertencias que el ICmpcrador daba en 
Santa Elena; y tengo, Señor, la dicha de repetiros en 
este dia decisivo las palabras de este gran genio. 

— Los sufrimientos del destierro hablan sin duda de- 
bilitado el juicio del Emperador, replicó Napoleón 

- — Muy al contrario contestó Réthel, vuestro tio ase- 
guraba que la desgracia le habia vuelto mas advertido 
y perspicaz. 

— Con todo, objetó el Emperador, los sucesos no jus- 
tifican su modo de ver. Hace ya muchos años que la 



Rusia persigne la Iglesia y el Papa; — ¿qué hace aquí el 
biazo vengador dal divino Protector de la Iglesia? 

— Permitid, Señor; la Rusia no ha echado jamás al 
Papa; jamás lo ha tenido preso, ni lo ha entregado á sus 
enemigos. Por otra pai'te, dignaos considerar la inmen- 
sa distancia que separa la Rusia cismática medio bár- 
bara, de la Francia ilustrada por la fé católica.. La 
Rusia no cree en el Papa, ni es llamada á la protección 
de la Iglesia. Pero la Francia, que tiene una fé mas 
elevada y una vocación mas sublime, tiene asimismo 
una mayor responsabilidad. Por lo demátí no se habrá 
ocultado á vuestra ¡jenetrante mirada el que en la mis- 
ma Rusia se ven ya indicios de la justicia divina; que 
estallará un dia sobre ella con motivo de su obstinación 
en rechazar la verdad, y de la hostilidad que no cesa de 
mantener contra el Doctor supremo de los pueblos. 

—Conde de Réthel, no discutiré con vos sobre este 
punto. 

— Y vuestro ilustre tio no era el solo que pensaba 
así. Otro genio, un príncipe célebre de los tiempos mo- 
dernos, vela un peligro en toda hostilidad contra la Igle- 
sia, en toda persecución del Papa, prosiguió Réthel con 
vivacidad. Hablo del rey de Prusia; de ese Federico, 
al que muchos han conferido el epíteto de Grande. Co- 
mo sabéis, Federico era un apasionado poeta, y expresa- 
ba en verso los pensamientos que quería poner en re- 
lieve, y encomendar á la especial atención de la posteri- 
dad. Su testamento encierra la siguiente estrofa: 

"Dejad en paz á los Jesuítas, que han padecido ya 
mucho; dejad en paz al clero; no amenazeis a! Papado, y 
no turbéis su descanso, pues de lo contrario, tendréis 
que pasar tiempos desgraciados." 

— El testamento del Rey de Prusia, repuso fríamente 
Napoleón, carece de valor para mí. Dejemos este asun- 
to, mientras que os agradezco esta prueba de interés 
por nosotros. 

— Señor, 03 lo suplico encarecidamente, no desconoz- 
cáis lo gravedad de la situación, dijo el Conde vivamen- 
te, conmovido. El convenio que tenéis proyectado, y 
que debe entregar al Papa á sus enemigos, precipitará 
la Francra en nuevas desgracias. Estoy convencido de 
esta verdad que Pió VII proclamaba en Fontainebleau. 
y vuestro tio reconocía mas tarde. La invasión del ex- 
tranjero ha castigado la Francia del crimen que ha co- 
metido contra la Cátedra de San Pedro; y como Dios no 
cambia, las mismas causas producen los mismos efectos. 
Si líi Francia permite que Pió IX sea completamente 
despojado, entregado á la merced de sus enemigos, re- 
ducido á prisión, y aun tal vez herido de muerte, — cosas 
que no pueden realizarse sin el permiso de Vuestra Ma- 
jestad, — ¡oh! entonces. . . 

— Y bien, ¿entonces? preguntó el Emperador. 

— Entonces naciones extranjeras cubrirán de nuevo 
la Francia de destrozos, y Vuestra Majestad participará 
de la suerte de su tio. 

Los ojos de Napoleón se ocultaron de nuevo; y por 
segunda vez pareció cambiado en una estatua de már- 
mol. 

— Parece que no conocéis el estado actual del mundo, 
conde de Rétliel, le dijo con frialdad. La FraTicia es 
hoy dia el arbitra y la dueña de Europa, 

— Señor, no olvidéis q„e esta situación puede cam- 
biar, y que el Omnipotente es el solo arbitro de nues- 
tro destino. 

— Basta, os reitero mi agradecimiento. 



(Se continuadla). 




Se publica todos los Sábados, en Las Vegas, N. M. 



Año II. 



29 de Enero de 1876. 



Núm. 5. 



NOTICIAS TERKITORIALES. 



ANTON-CHlCO El dia 19 del corriente me3 

celebróse en Anton-chico la fiesta de San José, Pa- 
trono de aquella Parroquia. Asistieron los Keveren- 
dos Padres Coudert, Lestra, Fayet j S. Personé, S. J. 
La tarde del dia 18 hubo vísperas solemnes, acompa- 
ñadas con armoniosos acordes de un nuevo órgano, 
tocado po reí Kev.P. Lestra; El nuevo órgano es un don 
beclio este año á la Iglesia por la generosidad de dos 
Señores feligreses. Después de cantadas las Vísperas, 
la plaza fué alegi-ada con hermosos fuegos artificiales. 
El dia siguiente el Eev. P. Coudert, Cura Párroco de 
las Vegas, cantó la Misa, y el Eev. P. Salvador Per- 
soné pronunció el Panegírico después del Evangelio. 
Las muchas Comuniones con que los feligreses hon- 
raron á su Santo Patrono en aquel dia, manifestaron 
la piedad, que, gracias á Dios, reina en aquella Par- 
roquia, y el celo con que es administrada por el Eev. 
P. Eedon. Durante la Misa, un coro de Señoras hi- 
zo resonar devotos cánticos con el acompañamiento 
del órgano, tocado por el Eev. P. Lestra y el Eev. P. 
Personé. Se dio término á la fiesta con la bendición 
del Divinísimo y con una numerosa y ordenada Pro- 
cesión. La gente en general opina, que la fiesta ce- 
lebrada este año en Anton-chico fué mas brillante que 
las que se solemnizaron los años pasados. 

NOTICIAS NACIONALES. 



ESTADOS UNIDOS Durante las fiestas del 

Centenaiio tendrá lugar una lucha entre tiradores a- 
mericanos é ingleses. 

Pensamos será del agrado de nuestros lectores, el 
dar aquí un catalogo, aunque imperfecto, de los Dia- 
rios católicos, publicados en ios Estados Unidos. 

New York. — Catholic World, Young Catholic, New 
Yorker Presse, Manhattan Monthlr. Irish American, 
CathoUc BookNews, Irish World, f ablet, Catholic Ee- 
view, Irish Democrat, Sunday Democrat, Irish Citi- 
zen, Sunday Citizen, Catholic Herald, Freeman's 
Journal, Little Schoolmate. — FUadelfia. — Catholic 
Eecord, Catholic Standard, J. C. B. U. Journal, Lite- 
rary Society. — St. Xoins— Western Watchman, Cen- 
tral Magazine, La Salle, Herald Des Slaubens. — Clñ- 
cago — Vindicator, Western Catholic, Pilot, Vocheu- 
Vjlatt. — Baltimore — MiiTor, Volksf reund. — Bosion — Pi- 
lot, Young Crusader — Cincinnati — Telegraph, Wahr- 
heitsfreund. — Pittshurrj — Catholic, Catholic Joumal. — 
Erie — Lake Shore Visitor. — BuffaJo — Cat. Union, Au- 
rora, Le Phare Des Lacs, Polish Catholic. — Milioaiüae 
Vindicator. — Eichmond — Catholic Visitor. — Savann'.h 
— Southern Cross. — Indianapolifi — Central Catholic. — 
3/em./>/a's-Southern Catholic. — -New Orhans — Morning 
Star, Propagateur Catholiquo. — Detroit — Home Journ- 
al, Stimme Der Wahrheit. — New Meriro — Eevista Ca- 
tólica. — Orejón — Poíthind Catholic Sentinel. — Son 



FrancisGO — iSlomiov.— Minnesota — N. W. Chronicle, 
Wanderes.— Wisconsin-GoxíCoxám.-Iowa-'Luxemh Ga- 
zette. — Texas — Cathohc. — LouisviUe — Catholic. — Oído 
Columbus Catholic, Toledo|Eeview. — Cleveland Uni- 
verso. — Illinois — Ave Maria. 

Pídesepel Congreso la suma de $1,500,000 en fa- 
vor de la_Exposicion de Filadelfia. Las otras nacio- 
nes parecen tomar grande interés para que dicha Ex- 
posición sea coronada con un esplendido suceso. El 
Eey de España, D. Alfonso XII, ha ya decretado que 
se organice una Comisión, encargada do instalar los 
productos de las Colonias españolas. Los miembros 
de la Comisión serán determinados por los Goberna- 
dores de Cuba, Puerto Eico y de las Islas Filipinas, 
La Italia ha también nombrado su Comisión, y ade- 
más se ha formado una Asociación de cerca de 400 
Italianos, cuyo nombre es *'Christopher Columbus," 
y cuyo objeto es el de hacer una excursión á Filadel- 
fia durante este año. Una hermosa colección de mi- 
nerales del Canadá será presentada á la Exposición 
por el geólogo Alfredo Selv/in. 

NEW YORK, La fragata "Trenton," pertene- 
ciente á los Estados Unidos ha sido botada al agua 
en el astillero de Brooklin, el dia primero de este 
mes, en medio de uu gran concurso de espectadores. 

VÍRC8N9A — -Se han vendido en Norfolk dos vie- 
jos navios de los Estados Unidos; el uno de ellos el 
'' Macedoniari' habia sido tomado en la guerra del año 
1812. 

MISSOURI .—Los herederos del coronel Valliere 
reclaman de los Estados Unidos unas tierras, dona- 
das, hace muchísimo tiempo, por el Gobierno espa- 
ñol al Sr. Valliere. La extensión de las tierras recla- 
madas es de 6,000,000 acres, en el Sur-oeste del Mis- 
souri y al Sur-este del Arkansas. Su valor se calcu- 
la que sube á $ 15,000,000. Una tercera parte de es- 
tas tierras es ahora propiedad de personas, que las 
habían obtenido de los Estados Unidos. El proceso 
ha comenzado, y se cree que la sentencia será dada 
háeia principios de febrero. 

NU£¥A ORLEANS — La Cámara del Comercio 
ha decidido de invitar á Su Majestad el Emperador 
del Brasil, para que visite durante su viaje en los Es- 
tados Unidos la Nueva Orleans, y para que entre en 
la Confederación americana por el Mississippi. 

El Sr. O'Conner Power, miembro irlandés, ha sido 
recibido con gran entusiasmo por sus compatriotas, 
que residen en la Nueva Orleans. El ha joronuneia- 
do un discurso en el Salón St. Patrick, cuyo sujeto 
principal era la Irlanda. Mas de 3,000 personas a- 
plaudieron á las elocuentes palabras del distinguido 
orador. El fin principal del viaje del Señor O'Conner 
Power parece ser el de establecer lazos de amistad 
entre su Patria y los Estados Unidos, á fin de que 
sean estos los defensores morales do la desdichada Ir- 
landa. 

LUISIANA. — La cosecha del azúcar La sido mas 



-51 



Tu" ir n II ■mi mi 



abundante de lo que se esperaba. El año pasado ella 
fué de §117,000, este año es de 150,000. 

El cultivo del arroz está jDara tomar un grande in- 
cremento en los terrenos bajos de los Attakapas. 

El Señor James Eustis lia sido elegido Senador de 
los Estados Unidos. 

OHiO. — Un plan de ley para fijar una contribu- 
ción sobre los bienes de las Iglesias lia sido presenta- 
do á la Legislatura de Columbus. 

Los fabricantes de quesos de JVesfern Beserve quie- 
ren presentar á la Exposición de Filadelfia un queso 
cuyo peso será de casi 15 toneladas. 

"iVilS^MSSOTA — La última misión de los Paulis- 
tas en Minnesota lia tenido por resultado 8,800 Co- 
muniones, 87 conversiones, 1302 pleíhje of hAal ahstín- 
CJice, 405 confirmaciones. Añádese á esto que mas de 
mil jóvenes lian dado su nombre á varias piadosas 
congregaciones. 

FILADELFÍA. — La Asociación nacional, organi- 
zada para conservar el carácter cristiano del gobierno 
americano y para asegurar la reforma religiosa de la 
Constitución de los Estados Unidos juntóse en Fila- 
delfia el 9 de Diciembre para tratar de sus acostum- 
brados negocios. El Sr. D. Félix 11. Brunot de Pitts- 
burg presidia. Tratóse de establecer los artículos de 
la Sociedad bajo el nombre de National Refonn Assg- 
ciaf'wn. La conservación de las leyes del Sábado y de 
la Biblia en las escuelas públicas, del juramento fo- 
rense y de otras prácticas cristianas del gobierno de 
los Estados Unidos fi^é reconocida cual objeto de la 
Sociedad; como también el asegurar un conveniente 
respeto á la religión en todas las nuevas Constitucio- 
nes del Eotado. La pr(')xima asamblea fué aplazada 
para la iiltima semana de junio de este año. 

Eeiua una grande oposición al Presidente Grant 
por lo que toca á sus planes religiosos. Las eleccic- 
nes serán de mucho interés. 

Probablemente será expuesta la vieja fragata Aía- 
cedonian, capturada por Comniodore Decatur en 1812, 
durante la C(-níciinial ExJiibitio/i. 

B^STO^S — Un incendio tuvo lugar el dia 20 de 
Diciembre en la Iglesia Católica de Santa Maria, ca- 
lle de la Union, tu the Bijnher HiU Didrid. Por ra- 
zón del tiempo la Iglesia estaba mas llena que de cos- 
tumbre por la Misa de las nueve. Ea la sacristía es- 
taban al mismo tiempo reunidos casi mil niños, ha- 
ciendo los ejercicios de la escuela Dominical. Este in- 
cendio parece fué causado poruña cortina, que cubria 
una pequeña estatua de la Virgen Santísima, cuya ex- 
tremidad se prendió por la llama de una vela. Mer- 
ced á la presteza con que algunos profesores y esco- 
leros despedazaron la gasa prendida y extinguieron 
las llamas, no hubo serias consecuencias. 

NOTICIAS EXTRANJERAS. 



ROMA. — Se dice que el Papa lia sido últimamen- 
te rogado por el Gran Visir de la Turquía, para que 
quiera exhortar á la paz los católicos levantados de la 
Herzegovina. En consecuencia de esta súplica del 
Gran Visir, el Soberano Pontífice ha encomendado á 
Su Eminencia, el Cardenal Franchi, de examinar de- 
tenidamente todo este negocio, y está resuelto á no to- 
mar ninguna decisión, hasta que no se reciban infor- 
maciones de los Prelados de aquel país. 

Kos da muchísimo gusto el oir quo Msr. Sandalgi, 
Obispo cismático de Nicomedia en Armenia ha vuelto 
al regazo do la Iglesia Católica ílomana, haciendo su 
abjuración o.n la Capilla de la Propaganda, en jiresen- 
cia del Cardenal Franclii. Msr. Hassoun, el dester- 
rado Patriarca de Cilicia. asistió á tan conmovedora 
ceremenia. 



El dia 31 de Diciembre el Padre Santo recibió en 
audiencia una diputación del Colegio irlandés en PiO-" 
ma. Entre los diputados habia el Illayor de Dublin. 
El Padre Santo después de haber dado á todos su 
bendición, hizo un gran elogio de la firmeza de los ir- 
landeses en la fé de la Iglesia católica. 

ITALIA. — La miseria de Italia bajo el gobierno 
de Víctor Manuel es verdaderamente grande. En un 
solo dia se hallaron en liorna seis personas, muertas 
de hambre, tres en Ñapóles y dos en Milán. 

La fiesta de San Ambrosio, Patrono de Milán, ha 
sido celebrada en aquella ciudad con la solemnidad 
acostumbrada. La grande y hermosa Basílica, en 
donde son veneradas las reliquias del gran Doctor, 
fué todo el dia atestada de gente. Aquel dia fué guar- 
dado por los Milaneses como dia de fiesta, las tiendas 
estuvieron cerradas, y las Iglesias muy concurridas. 
La fé no ha muerto en Italia, á pesar de todo lo que 
ha hecho la Sevolucion para desarraigarla del cora- 
zón de las poblaciones. 

Los actuales gobernadores de Eoma están para le- 
vantar en la Capital de la Iglesia católica un monu- 
mento al famoso herético, Alberigo Gentile, el cual ha- 
biendo dejado la Italia, ocupó una cátedra en la Uni- 
versidad de Oxford. La razón de este proyecto es 
clara; se quiere con esto hacer un ultraje al Papa. Ya 
muchos diarios de la Península s© esfuerzan en pro- 
bar que Gentile ftié cruelmente perseguido por los 
Ptomanos Pontífices. 

El Señor Obispo de Pesaro ha enviado un mensaje 
al Sr. Vigiiani, Ministro de Gracia y Justicia en Ita- 
lia, para protestar contra la actual profanación siste- 
mática del Domingo. 

Fit AI'iáCiA» — En Córcega se trabaja para impedir 
la elección del Sr. Eoulicr, el famoso Ministro de Na- 
poleón III. 

El Sr. Olivier da dirigido un mensaje á los electo- 
res del Districto de Var. El se declara en favor de 
"la alianza de la Democracia con la libertad" bajo un 
fuerte gobierno nacional. 

Se ha erigido una estatua de bronce del P. Lacor- 
daire en medio del patio del Convento de los Domini- 
canos en Flavignj (Cote. d'Or). El monumento re- 
presenta el insigue Orador en conversación. La es- 
tsttaa es obra del escultor Boiinassieux. 

I-SPA^A — Corre voz de que la esposa del general 
Tristany, el conocido defensor de la causa carlista, ha 
hecho saber al Embajador español en París, que su 
marido está pronto á reconocer el trono de D. Alfon- 
so, si le será permitido conservar el mismo grado en 
el ejército. Esta noticia merece que sea confirmada; 
por ahora la ponemos en cuarenteKa. 

Según las noticias recibidas de Madrid, varios 
oficiales y soldados carlistas han sido fusilados 
en Estella por razón de una conspiración contra Don 
Carlos. 

INGLATERRA El Duca de Norfolk, Presiden- 
te de la Asociación católica de la Gran Bretaña, reú- 
ne suscriciones en favor de los Sacerdotes persegui- 
dos en Alemania. El se ha suscrito por la suma de 
$5,0J0, y Su Eminencia el Cardenal Mauning por $1,- 
500. 

IRLAfsIDA. — Una estatua colosal de bronce del 
renomado Grattan sobre un piedestal de mármol fué 
descubierta al público en el Colegio Green, en frente 
del antiguo Parlamento, en Dublin. El sitio no po- 
día ser escogido mejor, pues allí reportó susmas gran- 
des triunfos' el esclarecido ciudadano y patriota. Ha- 
blaron en esta ocasión los Señores SuUivan, Isaac 
Butt y otros. Ellos elogiaron el carácter, los talentos 
y los servicios rendidos por Grattan al pueblo Irlandés, 



-51- 



AUSTR3 A. — El corresponsal del Standard de Lon- 
dres dice, que en Yiena todos los que están obligados 
al servicio militar en caso de guerra, han recibido la 
orden de prepararse para poderse juntar á sus respec- 
tivas brigadas en el plazo de 48 horas. 
_ ALEMAh"3A.— La política del Canciller del Impe- 
rio alemán fué últimamente repudiada por las Cáma- 
ras, El cuerpo legislativo ha positivamente rehusa- 
do aceptar las ulteriores medidas de persecución, que 
el Príncipe Bismarck quería fuesen adoptadas. Su 
derrota ha sido causada por la unión entre Progresis- 
tas, Liberales ííacionales y Católicos. 

El día 3 de febrero termina la prisión del Cardenal 
Arzobispo Ledochowski's. Todos los católicos de A- 
lemania se han propuesto de celebrar de una manera 
conveniente aquel dia. Una diputación del Beiclis- 
taj y del Landtag^ acompañará al Sr. Arzobispo, j le 
presentará sus felicitaciones. 

_ El Cardenal prisio^iero recibirá de Pío IX instruc- 
ciones para su conducta en lo sucesivo. 

RUSJA, — Ss piensa poner en comunicación la ca- 
pital del Czar con la China por medio de un telégrafo, 
que travesaría la Sibería. 

Din^MARQA — Según las noticias dadas por la 
North Germán Gazefle la Iglesia católica hace muy 
graacles progresos en Dinamarca. 

sV1;i-J3CD, — El Congreso de Méjico ha confirmado 
por mas de un rjes los poderes extraordinarios, con- 
ce.lidos al Presidente Lerdo. 

^ A?áTiLL:^S — Leemos eu el Eco del Bio Grande: 
'■Considerando el Capitán General Valmaseda el nue- 
vo reglcymento, que el gobierno español ha prescrito á 
la Administración de la Isla de Cuba, incompatible 
con el poder que considera debía él ejercer, en vista 
do su conocimiento del país y de sus habitantes, y de 
sus servicios pasados y presentes, ha dado su dimi- 
sión que ha sido aceptada por el Eey." 

'•E.1 las noches del 8 y 9 de Diciembre hubo fuertes 
temblores enPuerto Eico que causaron grande alar- 
ma. La capital de S. Juan, no sufrió grandes daños, 
pero la población de Arcebo fué casi totalmente des- 
truida, quedando en pié solamente seis casas, y están 
tan descalabradas que amenazan derrumbarse á cada 
momento.''' 

Sil AS' L, — Grande fué el júbilo con que el pueblo 
braf;iliauo acogió la noticia de la libertad, concedida 
á Msr. Oiiveira y á Msr. Maccdo. El primero se hizo 
á la vela para Europa y el otro para Bahía para visi- 
tar .su Padre enfermo. 

Msr. Oiiveira saliendo de su prisión fué recibido á 
la puerta por dos guardias de honor. El anduvo in- 
modiatamsnte á la Iglesia de la Conceicao de Frais y 
d3 allí á la Catedral, donde se cantó un Te Dcmn en 
acción de gracias. En Para las fiestas duraron tres 
días; hubo iluminaciones, fuegos artificiales, etc. 

Parece_ que el Sr. ha querido recompensar la fami- 
lia imperial, concediendo un hijo á la Infanta Doña 
Isabel. Todos saben que dicha Princesa empeñoso 
mucho para que fuesen puestos en libertad los ilustres 
prisionero.?, y que aun hizo penitencia públicamente 
por los ultrajas con que se los abrumó. 

Un solemne Te Dcmn fué cantado eu la Iglesia de 
>.ae.stra Señora de la Gracia portan fausto aconteci- 
rijicnto. Asistieron á e.sta ceremonia la familia Impe- 
rial y otros per.sonajes distinguidos de la Corte. 

IHDIAS El Kev. P. Norberto, misionero Ca- 
puchino escribía do Bhopal á Msr. Tosí, Yi^ario Apos- 
tólico de Patna, en el Tndostan: "En las partes mns 
catoli'-as de Italia y de España, yo no hubiera podido 
er^perar un concurso mas grande de personas devotas 
(i' 1 'iue han consegnidr, aquí en esta (ñudad mis tra- 



bajos apostólicos. Muchos, que no se habían confe- 
sado desde largo tiempo, y cjue se habían aun reído 
do este Sacramento, vinieron á confesarse y recibie- 
ron la Sta. Comunión. Dos Protestantes se han con- 
vertido. He bautizado una mujer mahometana y su 
hija. Dios obra milagros aquí para el pueblo de las 
Indias." 

ESIFTO= — El Wezer Zdtiauj de Brema nos refiere 
la prisión y el a.-esinato de un cuerpo de tropa* ej^íp" 
cíacas por los Abisiníos. Uníi expedición de cerca de 
2,000 hombres bajo el mando del general Dinamar- 
qués Arendrop había .sido enviada por el Khed/ive pa- 
ra subyugar la Abísinia. Mas los 2,000 hombres ca- 
yeron en una emboscada, y casi todos han sido des- 
trozados. El general Arendrop, Kauf Pacha, un nie- 
to de Nubar Pacha y muchos otros oficíales han sido 
á la letra desmenuzados. Sus cabezas han sido col- 
gadas de unos postes delante de las tiendas de cam- 
paña de los Egipcios, y sus cuerpos abandonados á 
los animales salvajes. Se cree que Killar Pacha vive 
en prisión. No se sabe lo que aconteciese al coronel 
americano Ronth. Un solo oficial, Schínesser, ha po- 
dido salvarse. Otra expedición, compuesta de doce 
mil hombres, á la cual tomarán parte todos los oficia- 
les americanos que se encuentran en el ejército del 
Egipto debe salir del Cairo muy pronto. 

El Príncipe de Gales pasando por el Egipto ha re- 
galado al hijo del Khedive la decoración de la Estre- 
la de las Indias, 

El Sr. Cave, miembro del Parlamento inglés, irá en 
calidad de comisionado del gobierno británico para 
examinar el estado de la hacienda pública en Egip- 
to. 

MISCELÁNEA. 

Ms. Dupanloup ha estado últimamente eu Poma 
para solicitar, según se dice, la causa de la Canoniza- 
ción de Juana D. Are. 

El Eev. Padre Keenan de la Iglesia de Sta Maria 
de Lancaster en Pensilvania es ahora el mas anti- 
guo del clero de América. El tiene mas de 96 años de 
edad, y 55 de Sacerdocio. 

El Presidente-mártir del Ecuador, García Moreno, 
será honrado con un monumento en la biblioteca del 
Vaticano, pnra conservar el recuerdo de los grandes 
servicios, que él ha prestado á la Ileligion durante su 
gobierno. 

Los Sonadores últimamente elegidos en Francia han 
hecho el juramento de fidelidad al Presidente de la 
Ptcpública. Ellos son setenta y cinco. 

Los diputados católicos del La.ndíar/ de Baviera 
tienen sesiones privadas para determinar el plan de su 
acción política. 

El Mainzcr Journal da la uoti<úa de la muerte del 
Profesor G. F. Daumer, acontecido en Wurzburg. El 
Sr. Danmer habia dado á sospechar por sus tenden- 
cias panteísticas; mas habiendo después vuelto ente- 
ramente á la Iglesia católica, adquirióse una grande 
reputación por sus escritos. 

La asociación de la juventud católica de Italia ha 
convidado á todos los católicos de la Península á tomar 
parte ou una romería á la tumba de S. Pedro. El fin 
es el de implorar de Dios, por medio de la intercesión 
del Príncipe de los Apóstoles, el triunfo ele la Iglesia, 
la paz en el mundo, la conversión de los pecadores, y 
ofrecer en el mismo tiempo un acto de homenaie éPio 
IX.-^ 

Msr. Gross. Obispo de Savannah, ha estado en New 
York. El ha cmpozíido á organiziir allí una gi-ande y 
adecuada GJoir Ar>ociafina para la nueva Catedral, 



52- 



SECCIONSRELIGIOSA, 



« ^ » g > t » 



CALENDARIO RELIGIOSO. 
ENEE0180 FEBRERO 6. 

30. £i)o7nir-^0 IV después de la Epifanía — San Hipólito, Mártir 
31." Lunes— S. Ciro y S. Juan Mártires. S. Pedro Nolasco Confesor 

y fundador. Sta. Marcela Viuda. 
19 Martfs—S. Ignacio Obispo y Mártir. Santa Brígida de Esco- 
cia, Virgen y Monja de Vallumbrosa. 

2. Miércoles — La Purificación de Nuestra Señora, ó Candelaria. Sta. 
Feliciana Virgen y Mártir. 

3. Jueues—S. Blas Obispo y Mártir. S. Celerino Dióoono y Mar- 
tir. 

4. ViernesS. Andrés Corsino Obispo y Confesor. San Isidoro 
Monje. 

5. Sábado— S. Felipe do Jesús, natural y Patrón de Méjico, Már- 
tir. Los Stos. Pablo, Juan y Santiago Mártires de la Compa- 
ñía do Jesús. 

DOMINGO DE LA SEMANA 

El Evangelio es del Cap. VIII de S. Mateo: "En- 
tró Jesús en una barca acompañado de sus discípulos. 
Y he aquí que se levantó una tempestad tan recia en 
el mar, que las ondas cubrían la barca, mas Jesús es- 
taba durmiendo. Y acercándose á él sus discípulos, le 
despertaron diciendo: "Señor, sálvanos que perece- 
mos." Díceles Jesús: "¿De qué teméis, hombres de 
poca fé?" Entonces, puesto en pié, mandó á los vien- 
tos y al mar que se apaciguaran, y siguióse una gran 
bonanza. De lo cual asombrados los que estaban allí, 
se decían: ¿Quién os este que los vientos y el mar le 
obedecen?" 

¿Cuál es, preguntaremos nosotros también, esta bar- 
ca de S. Pedro siempre combatida por las olas, siem- 
pre á punto de zozobrar, siempre empero victoriosa, 
disponiendo á su placer de los vientos y de las tem- 
pestades? ¿No reconocemos aquí á la Iglesia, nues- 
tra Madre, en todos los siglos perseguida, mil veces 
destituida de toda esperanza y al borde de su ruina 
según las predicciones de sus enemigos, ora azotada 
por el látigo de los tiranos, ora agitada y despedaza- 
do su seno por la ingratitud de sus propios hijos, opri- 
mida por las exigencias inicuas de unos, acechada por 
las intrigas de otros, siempre empero firme é inque- 
brantable en la doctrina cuya custodia le encargo su 
Fundador? Lección es esta de gi'an importancia, así 
para sus enemigos como para sus defensores: á los 
primeros enseña la inutilidad de sits esfuerzos para 
derrocarla; á los otros nos consuela, haciéndonos con- 
cebir acerca de su porvenir glorioso las mas lisonjeras 
esperanzas. 

REYISTA CONTEMPOEANEA. 

Hemos dicho en otro lugar que el espíritu de 
este siglo, es un espíritu de irreligión, de impie- 
dad, y apostasía de Jesucristo; y este mismo es- 
píritu se va propagando por doquiera, y empezó 
;( manifestarse públicamente aun aquí en Nuevo 
Méjico. Con este espíritu, no cabe duda, se han 
propuesto unas leyes, se han sostenido, y vota- 
do; 5'' aunque no todos los que han tenido parte 
en ello, lo hayan hecho con toda la malicia; sin 
embargo, no son menos culpables en haber así 
cooperado para este resultado. El Nuevo Meji- 
cano, núm. 2, nos lo da á entender muy clara- 
mente. Hablando de dos proyectos de leyes, 
que atacan en cosas mas ú menos esenciales los 



derechos de la religión, como son el matrimonio 
y los entierros, añade con cierta énfasis, que la 
aprobación de estas leyes ha sido una verdadera 
satisfacción, un señalado triunfo, una victoria 
completa en favor de la supremacía de la auto- 
ridad civil, de sus leyes y sus derechos respecto 
de la autoridad eclesiástica, de sus cánones y 
prescripciones. Lo que se llama autoridad ecle- 
siástica, no es sino la divina autoridad de Jesu- 
cristo, que El mismo ejerció para establecer mu- 
chas cosas, y que comunicd á su Iglesia para de- 
terminar otras. Ahora bien, respecto de esta 
autoridad, ¿qué es lo que se pretende? Se pre- 
tende que la autoridad civil tenga la suprema- 
cía, esto es, que la autoridad eclesiástica, religio- 
sa, y divina ceda el lugar á las disposiciones, 
pretensiones y caprichos de la autoridad civil, 
social y humana. Proclamar la supremacía do 
la autoridad civil, quiere decir que la nación, la 
asamblea legislativa, la Constitución de un Esta- 
do goza la preferencia, y tiene mayor fuerza y 
peso que las leyes de Dios, de Jesucristo, de la 
Iglesia. Y esto es lo que se llama progreso, ci- 
vilización, triunfo. Silo es; pero es progreso del 
mal sobre el bien; es una civilización profana, 
incrédula, irreligiosa; es un triunfo del Diablo, 
que quiere conquistar de nuevo el mundo, y echar 
fuera á Jesucristo. 



Lo que acabamos de decir es algo duro, pero 
es la pura verdad: este es y no otro el espíritu 
del siglo, y de las modernas legislaciones en ge- 
neral, que se está insinuando dondequiera. Y 
para confirmarlo tenemos otro artículo del JEco 
del Rio Grande, Enero 8, en donde se habla del 
proyecto de la nueva ley de escuelas, que paso' en 
el Senado, gracias al espíritu progresista de aque- 
llos Honorables, con mucha mayoría, y fracaso' en 
la Cámara, gracias al buen sentido y cordura de 
aquellos Representantes retrógrados. Pues bien, 
el periódico citado dice: que aquella ley de es- 
cuelas fué altamente aprobada, y debía pasar, y 
que habia llegado el tiempo en que tenia que 
darse una educación prescindiendo de cualquie- 
ra religión. Y que un cierto ciudadano eminen- 
te habia dicho, que, si necesario fuere, debia 
guarnecerse la bandera de los Estados Unidos 
con estas palabras: No hay Dios, sitio la Rerpú- 
hlica: Ni mandamientos, sino sus leyes. 

Hé a(|uí pues, expresado con palabras mas 
claras, ó mas bien, mas atrevidas lo que se 
pretende: conforme á lo que decíamos que se in- 
tenta proclamar la supremacía del Estado sobre 
la Religión, se quiere ensalzar la República so- 
bre Dios, las las leyes civiles sobre los manda- 
mientos de Dios. 

Mas modesto fué Lucifer en su ambicien de 
compararse, cuando mas, con Dios. Pero sus hi- 
jos de él han progresado, y no se contentan con 



-53-^ 



igualarse á Dios, no; se elevan arriba de Dios, j 
se proclaman superiores á El. 

La Revista Republicana de Alhuquerque núm. 
15 de Enero, hablando de la religión enseñada 
en las escuelas, muestra sus benéficos resultados, 
y dice con mucho acierto: "Las enseñanzas reli- 
giosas excitariín á los alumnos i ser diligentes, 
si perezosos, dóciles si arrogantes, y i emular la 
perfección de otros, si les falta firmeza. Ellas 
no solamente les indicarán sus deberes para con 
Dios, sino también para con sus conciudadanos: 
les hara'n caritativos con otros, honestos en sus 
tratos, industriosos en sus negocios, justos en sus 
deberes con todos los hombres." — ¡A pedir de 
boca! La moral se funda en la religión, Jni sa- 
bemos qué clase de moral se pueda enseñar á los 
niños si se destierra la religión de las escuelas. 
Entonces no queda mas que hacer un Catecismo 
moral, que no se funde sobre la ley de Dios, ni so- 
bre las verdades de la religión, sino solamente 
sobre la autoridad de la Comisión de escuelas, 
que dictará los preceptos y máximas morales, 
y las impondrá á las escuelas. A los mucha- 
chos se les dirá, que deben practicar aquella mo- 
ral, y aquellos preceptos, porqué la Comisión los 
impuso. 



— ^©^v-ft-*^ — 



¡Cuántas veces se ha tachado de oscurantismo 
i la Religión católica, y á sus secuaces, de enemi- 
gos de la patria y de su progreso! Una i)rueba 
muy luminosa para rebatir esa calumnia nos la 
suministra el Duque Ferrari de Galliera, quien ha 
regalado últimamente á la ciudad de Genova, su 
patria, la suma de 22,000,000 fr., para ensanchar 
su puerto. También ha ofrecido al Ayuntamien- 
to de la misma ciudad el Palacio Brignolc->Sa la 
con su magnífica colección de cuadros, para que 
sirviera de Museo de pintrras. Ademas ha man- 
dado construir una serie de albergues para po- 
bres que sirven de modelo para semejantes esta- 
blecimientos, un Hospital, y una hermosa Capi- 
11)». El duque es un católico decididlo, y se le 
llama endino, es decir, partidario del Papa. ¿Se- 
rian capaces de hacer otro tanto esos liberales, 
que pregonan á boca llena el amor de la patria y 
del progreso? Pero, ya se sabe, ese amor en 
ellos no se extiende mas allá de sus bolsas. 



El Gobierno del glorioso Reino de Italia ha 
dado otra muestra de su espíritu ruin y anti- 
católico. Además del impuesto que ha determi- 
nado exigir de la renta de los Cardenales, trata 
ahora de sujetar á una tnsa todas las perdonas 
qne reciben p-nsion del Soberano Pontífice. De 
este modo el Papa es constituido súbdjto del go- 
bierno Italiano, s'ometido á las leyes como cual- 
quier otro ciudadano, y su soberanía, puesta ala- 



brigo del capcioso aparato de la ley de las garan- 
tías, viene á ser una befa y una irrisión; pues que 
según la lógica masónica de ese gobierno, el Pa- 
pa no tiene derecho de conceder pensión á quien 
le plazca. El Padre Santo ha rehusado siempre 
los 3,500,000 fr. que desde un principio le ofre- 
ció el gobierno de Italia; suma que hoy dia as- 
cenderla á 16,000,000 de fr.: y bien que así no 
cueste al gobierno ni un solo centavo, este se 
propone de fijar una tasa sobre el dinero que El 
otorga por motivo de caridad, y que es fruto de 
las contribuciones de los católicos del universo 
entero. — El hecho habla de por sí, ni sirven co- 
mentarios para afear tamaño cinismo. 



"Arizona tenia poco ha un juez Superior, lla- 
mado Dunne. Por haber expresado su opinión 
tocante á la cuestión de las escuelas públicas, a- 
caba de st-r relevado de su cargo. ¿A dónde va- 
mos á parar? ¿Se nos impondrá tal vez una 
forzosa uniformidad política? ¿Gozarán por mu- 
cho tiempo los diarios de la libertad de discor- 
dar de los que tienen el poder?" De este modo 
el Catholic Citizen censura el atropello cometido 
con ol distinguido Juez Dunne. Y un corres- 
ponsal del Herald de Boston con mayor energía 
aun añade: "El Presidente con destituir de su 
empleo alJuez Superior Dunne por haber mani- 
festado su opinión, y osado decir que pensaba 
que una clase de ciudadanos sufria una injus- 
ticia, dio un golpe á la libertad individual de 
opinión é independencia, á nuestra gloriosa pre- 
rogativa de hablar libremente, cuyos efectos los 
sentirán cuantos habitan en el país. ¿Quién os 
el empleado que después de todo eso se atreverá 
á decir que la propiedad de la Iglesia no debe- 
ria estar sujeta á impuesto; que no habria de ha- 
ber intervención en los asuntos de Cuba, ó, que 
Babcock se halla probablemente culpable; cono- 
ciendo que la privación del cargo eg" la pena in- 
fligida al que se atreve á decir lo que piensa, en 
caso que su dictamen no se aviene con el sentir 
del Presidente? El silencio de la prensa Repu- 
blicana sobre esa violencia de derecho, es una 
de las peores señales del completo servilismo de 
los diarios del partido. ¿Cuánto tiempo durará 
para ellos la ley de la mordaza?" 



En este siglo de aniversarios, centenal ios y 
jubileos, tenia que celebrarse aun á fines del 
año pasado un aniversario del primer ferrocarril 
inglés, construido en Darlington, desde el año 
1825. Todo ])asó muy bien; solo una circuns- 
tancia fué olvidada, y la hizo notar la Westrnin- 
st£.r Oazette, á saber, que el Presidente de la pri- 
mera Compañía inglesa de ferrocarriles, fué un 
católico, SirThomasMeynells, quien en la coloca- 
ción del 1er binario desde Stokton á Darlington, 
fué ^^corapañado por los sacerdotes católicos, log 



-54- 



Ecvdos. Padres Thomas Storypy John Bradley. 
y es bueno recordarlo á todos los que pretenden 
que el Protestantismo ejerce maj'or influencia 
que el Catolicismo sobre losfprogresos materia- 
les de este mundo. ¡Cuántos Protestantes no se 
burlarían en 1825 deSir Thomas Meynells, y de 
las bendiciones de los dos sacerdotes, si llegaron 
á conocerlos, sobre aquella línea de ensayo de 
ferrocarril. 



♦ — ^ t » » — ■ 

^Parece que al fin la ley de las escuelas sin 
Dios, 6 no sectarias, ley anti-liberal, anti-consti- 
tucional, y sobretodo anti-religiosa no paso. Ren- 
dinaos^gracias á Dios porque la mayoría^'de los 
Representantes, acatando la voz de su concien- 
cia, y cediendo á los reclamos de la inmensa ma- 
3^oría de los habitantes del Territorio, se han 
opuesto i una le}' tan injusta, y violadora de to- 
da libertad de conciencia. La Revista de Al- 
buquerque se ha greanjeado en esta ocasión el a- 
precio y simpatía de todos los hombres cuerdos 
y honrados; pues ha sabido arrostrar con loable 
intrepidez las injurias y afrentas para salir á la 
defensa del derecho y de la justicia. Durante 
el curso de esta legislatura de Santa Fé, á laque 
podria darse mas bien el título de Concilio Ecu- 
ménico, pocos hombres ha habido, que como el 
Sr. W. McGuinness de la Revista han resistido 
con valor á las amenazas y lisonjas. Le damos 
pues el parabién, y deseamos que todos los hom- 
bres de honor se unan á nosotros para tributar 
alabanzas á este defensor de nuestros derechos 
religiosos. 



El Protestontismo en Méjico. 



El Catholic Telegraph reproduce la siguiente 
correspondencia: 

Hace cosa de 18 años que se declaro en Mé- 
jico la libertad religiosa, }' desde entonces las 
sectas Protestantes, protejidas por la autoridad 
civil, han podido em¡)lear, sin ningún obstáculo, 
los medios ordinarios de proselitismo usados por 
las sociedades Bíblicas, y embaucar á aquellos 
infelices é incautos que han logrado hacer caer 
en sus lazos. El plan adoptado en la mayoría 
de sus meeting-Jiouses es público y notorio, y son 
las recompensas que se dan á los que asisten con 
puntualidad, so pretexto de caridad; el dinero 
con que alucinan á los niños para que asistan á 
sus instrucciones doctrinales; el bajo precio de 
sus biblias truncadas, impresas y encuadernadas 
con elegancia, las que muy á menudo ofrecen 
gratis á los que no pueden 6 no quieren comprar- 
las, y el dinero que desparraman á trochemoche, 
haciendo increíbles conatos para extender su in- 
fluencia con provecho de sus varias sectas. 

El Tiro Repvhlics nos da en resumen los resul- 
tados finales de semejantes esfuerzos, y de los 



gastos aproximativos de las sociedades de misio- 
neros. Al examinarlos nos vemos forzados á in- 
ferir que es á la verdad una lástima ver como 
trabaja la herejía para alcanzar su principal in- 
tento de socavar la mayor felicidad de que has- 
ta ahora ha disfrutado nuestro pueblo, cual es la 
unidad de la fé. Los resultados obtenidos por 
la sociedad de misioneros, son por cierto muy es- 
casos, y tales que no igualan de ningún modo las 
sumas gastadas, 

Gracias á Dios, nadie hasta ahora, excepto los 
que son muy faltos de instrucción en materia de 
religión, ha desertado de las filas del Catolicis- 
mo, para aliarse con sus mal disimulados enemi- 
gos. Las 125 sectas Protestantes que existen 
ahora en la República, para confusión suya, han 
sido introducidas por ministros americanos, in- 
gleses, é italianos, y últimamente una de ellas ha 
reconocido el ministerio de un Cura depuesto. 
Esto es i la verdad muy poca cosa, atendidos los 
asombrosos esfuerzos hechos por esa gente para 
pervertir á los otros, mediante los considerables 
recursos suministrados por la sociedad de Misio- 
neros, y los seductores atractivos para fascinar 
á los apóstatas. Nuestro clero, á despecho de 
los que nuestros adversarios podrán oponer, so 
ha rehusado á seguir las huellas de Judas. Los 
modernos fariseos le han ofrecido las 30 mone- 
das de plata, y mucho mas aun; pero los ha re- 
husado con un desden digno de cristianos. 

Y así mismo, cualquiera que visita las salas y 
casas de reunión de los Protestantes pronto 
echa de ver que si las sociedades bíblicas no han 
descuidado ningún medio para difundir sus doc- 
trinas, tienen muy pocos motivos de quedar com- 
placidos en los resultados obtenidos. Tienen, es 
verdad, casas de reuniones y ministros; pero les 
falta el elemento principal, cual es una congre- 
gracion. Si se exceptúan unas pocas docenas 
de infelices ignorantes, que por razón del salario 
que esperan, van á aumentar el bulto, y se desvian 
como ovejas descarriadas, nadie hay entre ellos 
que pueda disputar sobre los principios funda- 
mentales de la religión, ni que tenga alguna idea 
de sus dogiñas. Algunos de esos convertidos a- 
costumbran ir primero á Misa muy temprano, la 
que 03'en con gran devoción; y luego asisten al 
sermón protestante para ganar la gratificación 6 
el salario que suele dárseles. 

A pesar de todo eso, los seis diarios que com- 
pilan estas estadísticas, o])inan que á esa gente 
si bien no se le haya de mirar como Protestan- 
tes, ha de contársela al menos entre los que se 
oponen al Catolicismo; aun cuando se vea obli- 
gada, obrando así, i engullir al mismo Maho- 
met, á cantar himnos de triunfo, y á pronosticar 
la ruina tolal del Cristianismo, designando con o 
tiempo oportuno para tan estupenda empresa, 
de aquí á pocos años, un período indefinito á lo 
mas, durante el cual la entera y verdadera Re- 



-65 



pública marchará adelante para llenar las íila^ 
de los sumisos j pérfidos discípulos de Martin 
Lutero. 

En uno de esos órganos oficiales, Fl Porvenir, 
quien comenta las estadísticas que trae el Two 
Repuhlics, se nos ofrece un ejemplo del ciego es- 
píritu de partido, y de la senda tortuosa que ob- 
servan aun los hombres cuerdos j sensatos cuan- 
do miran á través de los prismas de sus propias 
tendencias. 

Se afirma que la introducción del Catolicismo 
en Méjico no fué el efecto de un desarrollo inte- 
rior, ocasionado por las pacíficas predicaciones 
de los misioneros Cristianos; sino que fué un he- 
cho llevado á cabo brutalmente por una conquis- 
ta de armas, de manera que constituyéndose una 
sociedad compuesta de elementos extranjeros, 
las antiguas razas que habitaban estas comarcas, 
quedaron sumidas en la mas abyecta exclavitud. 
Ño ha de ser por nada práctico en la historia de 
nuestro país, durante los últimos tres siglos, des- 
de el tiempo de Hernán Cortés, hasta el de Hi- 
dalgo, el que puede afirmar que la conversión de 
este inmenso país, dividido antes en una porción 
de reinos é imperios, se debió á una conquista de 
armas, y no mas bien á las apacibles predicacio- 
nes de los Misioneros católicos. 

Cualquiera que posea un limitado conocimien- 
to de los sucesos ocurridos cu Méjico durante la 
Yice-regencia; ha de saber muy bien que una 
conquista de armas era del todo imposible: y que 
después de sus primeros triunfos, se habria en- 
teramente acabado sin el apoyo de los Misione- 
ros religiosos, quienes son tan necesarios, que 
aun ho}' dia son pedidos con instancia en los Es- 
tados Unidos, como se notó en Kansas entre los 
Osages, los cuales á despecho de los esfuerzos 
del Presidente Grrant para inducirlos á abando- 
nar la fé católica, y convertirse al quakerismo, 
profirieron apelar á las arma?, mas bien que con- 
descender en admitir otros misioneros mas que 
los católicos. 

Cuando se trastornan de este modo los hechos 
históricos, no es extraño que las consecuencias 
se asemejen á las premisas de las queso infieren, 
Según el escritor del papel arriba mentado, los 
Indios Mejicanos aborrecen el Catolicismo y cuan- 
to á él concierne. A él se ha de imputar, según 
se pretende, el constante movimiento de emanci- 
pación siempre creciente contra el poder colo- 
nial; la insurrección del 1810, instigada y soste- 
nida por dos Sacerdotes, y favorecida ])or mu- 
chos miembros del bajo clero; y aun la interven- 
ción francesa y el malhadado Imperio que fué sin 
duda efecto del catolicismo, y no del partido po- 
lítico, al que hasta ahora ha sido atribuido. Se- 
mejantes aserciones no piden comentarios; se re- 
futan por sí mismas; y en cuanto al supuesto 
odio de los Indios para con la religión católica, 
de que tanto f?e complace el escritor, los mismos 



misioneros Protestantes pueden atestiguar, que, 
no obstante la visible protección de las autorida- 
des liberales, el firme y constante apoyo de las 
logias masónicas, y los cuantiosos recursos pe- 
cuniarios de la sociedad Bíblica y de Misioneros, 
invertidos en ganar cow?;e/'/^■(^o.s mediante el atrac- 
tivo del oro, han logrado únicamente, después de 
25 años, establecer \2b meeting-houses, sin ni una 
congregación. Por lo demás, hay aquí siete ú 
ocho millones de Indios, quienes á fuerza de odiar 
el Catolicismo, acostumbran levantarse con in- 
dignación contra ellos, (los ministros protestan- 
tes). Esto está mal, por cierto, y estamos muy 
lejos de aprobarlo, pues que ni es conforme al 
espíritu do la Religión que profesamos, ni dice 
bien con los que la entienden y practican; pero 
esto muestra claramente cuan equivocado sea el 
dictamen del admirador del Protestantismo, y 
cuan singular y nueva la manera que ha adoptado 
de escribir y comentar nuestra historia." 



♦ ■■<-^fr>— ♦— 



Agua prodigiosa de Nuestra Señora de 

Lourdes. 



Nadie habrá que ignore el origen admirable 
del agua de Lourdes, de este medio poderoso, es- 
cogido por la Reina del cic'o para dispensar á 
los hombres innumerables gracias y favores sin- 
gulares. En la aparición del 23 de Febrero ha- 
biendo la Sma. A^írgen manifestado á Bernadet- 
tc el deseo de que se le elevase allí un San- 
tuario, la confió el dulce encargo de ser mensa- 
jera de su voluntad soberana cabe los sacerdo- 
tes de su Parroquia. La niña gozosa presentóse 
en seguida al Cura Párroco, Señor Peyramale, 
para darle aviso del mandato de la Madre de 
Dios. El piadoso sacerdote la acogió con cari- 
ñosa bondad: escucha con interés y placer lo a- 
contecido en la Gruta; y conmovido en exceso al 
oir las palabras proferidas por la divina Señora, 
pide á la niña se las repita una y mas veces. 
Pero prudente y avisado cual era, contestó á 
Bcrnadette que no le bastaba su simple testimo- 
nio, sino que exigia una prueba de la verdad de 
la visión, y de las palabras de la misteriosa Se- 
ñora: en otros términos, deseaba un milagro. Y 
añadió, que hallándose en la parte superior de 
la Gruta un rosal silvestre, rogase á la Seño- 
ra lo hiciese florecer, mas que fuera en Febrero; 
con lo cual tendria una prueba }' un milagro. 

La Virgen no se rehusaba á obrar un milagro; 
antes bien se disponía para hacer otro diferente 
del que pedia el Cura Párroco, y tal, que fuese 
mas provechoso á los devotos, esto es, el de ha- 
cer manar de la tierra árida una fuente milaííro- 
SI. En efecto en su aparición del dia 25, con- 
fiado á la niña un secreto que la pertenecía, 
añadió: Y ahora ve á beber, y á lavarte los pies á 
la fuente. Beraadette miraíitónita^^l j-ededor: sa- 



56 



be bien que no existe ni una fuente en la Gruta' 
así que se encamina hacia el torrente que corre 
á un lado de las peñas de Massabielle. Pero, 
no vayas allí, la amonesta la Virgen señalándo- 
le con la vista y con la mano otro lugar; no ie 
he dicho que bebieses en el torrente : vé á la fuente 
que está aquí: é indicóle con el dedo un rincón 
árido y seco en el fondo de la Gruta á la izquier- 
da. Kernadette obedece, trepa por la roca; pe- 
ro ¡cuál fué su embarazo no hallando la fuente 
que buscaba! A una nueva señal diose á escar- 
bar la tierra en un lugar arenoso y con mezcla 
de piedras, y logró abrir un hoyo del anchor de 
una taza. La tierra no tardó en humedecerse, 
y empezó poco á poco á brotar una agua miste- 
riosa, que pronto llenó el hoyo hecho por Ber- 
nadette. El agua era cenagosa, de suerte que la 
niña tres veces la arrimó á los labios, sin que se 
resolviese á gustarla. Pero al fin vencida la 
repugnancia, bebió, como se le mandó, de aque- 
lla agua turbia, y se humedeció la cara. Todo 
esto sucedió en presencia de una multitud de 
personas, que desde los primeros dias acompa- 
ñaban á la niña á la Gruta, bien que nunca lle- 
gasen á divisar la Madre de Dios. Viéndola es- 
carbar la tierra, gustar aquella agua revuelta, 
huinedecerse el rostro, llenábanse de admiración, 
si bien no faltase quien con aire burlón hiciese 
bofa de su simpleza. A corto ralo el agua _^del 
manantial naciente desborda del hoyo hecho por 
la niña, y comienza afluir y deslizarse con tenue 
charro hacia el umbral: era un nuevo manantial 
de curaciones y prodigios. Al dia siguiente pre- 
sentaba el grosor de un dedo, y al cabo de al- 
gunos otros surgia clara y límpida con un raudal 
como de un brazo de un niño, cesando entonces 
de correr, 

A vista y ciencia de todos los habitantes del 
país, aquella peña y aquellas arenas estaban se- 
cas y áridas. Lo.? incrédulos deliran á su mane- 
ra, y tratan de explicar este estupendo milagro, 
aíirraando que el hecho era muy natural, y 
que la niña no hizo sino meter simplemente el 
dedo en un depósito de agua! Pero ¿las curr- 
ciones obradas por medio del agua cómo las ex- 
plicarán? Esa agua es agua virgen y pura; ca- 
rece de toda propiedad termal, y aplicada i un 
enfermo desde el dia siguiente, comenzó á obrar 
maravillas, devolviéndole la vista, y ha seguido 
mostrando por doquiera su eficacia y poder. 

El buen Párroco de Lourdes deseaba una li- 
jera señal, y la Reina del Ciclo se dignó darle 
á él y á todos una muy insigne y provechosa. 
El rosal florido no habria sido sino un milagro 
pasajero y de simple curiosidad; al paso que la 
fuente prodigiosa es un milagro ruidoso y esta- 
ble, y un manantial inagotable de gracias y cu- 
raciones. Podríamos citar de ellas una multi- 
tud: pero nos bastará mentar una sola obrada en 
f^vor de un Protestante libre pensador. 



Era un artista, Mr. Max. M..., bastante cono- 
cido en uno de los principales establecimientos 
de aguas termales de los Pirineos. Allí dirigía 
con verdadero talento, durante el verano, la or- 
questa de un casino-concierto. Hallábase desde 
algún tiempo muy afectado, á causa de un lobanillo 
que veía crecer en su mano derecha, y cuyo pro- 
greso no podia detener la medicina ni la cirujía. 
En 1866 el lobanillo, comprimido en vano por 
una plancha de plomo, era casi del tamaño de 
un huevo, y privaba ya al pobre artista de cer- 
rar la mano y manejar libremente el arco del vio- 
lin. Su mujer era católica; ¿hasta qué punto? 
Se ignora, pero no era protestante ni libre-pen- 
sadora. Habiéndole ofrecido una amiga muy pia- 
dosa acompañarla á la Gruta de Lourdes, Mr, 
]\Iax. M.... consintió en formar parte de la comi- 
tiva, que consideraba, por decirlo así, como una 
excursión curiosa, y no como una peregrinación. 

Cuando llegaron á la Gruta, no tuvo el buen 
gusto de descubrirse y tirar el cigarro. De pié, 
cubierta la cabeza, fumando en medio de un pue- 
blo de peregrinos piadosamente arrodillados, con- 
templaba fria y desdeñosamente los detalles de 
la Gruta. 

xicercosele la amiga de su mujer, y le dijo: 
Señor Max, conviene que la Sma. Virgen os cu- 
re. Venid conmigo, y bebed del agua milagro- 
sa." El artista se resistió, y volvió las espaldas, 
pero la piadosa dama insistía. "Hacedlo por mí; 
bebed de esta agua, está mu}" fresca y buena." 

"Al cabo, pensó el libre-pensador, si esta agua 
nomehace bien, tampoco me dañará;" yse acercó 
al manantial, riéndose un poco. La Sra. le pre- 
sentó un vaso, que él se bebió de un sorbo.... El 
lamparon habia desaparecido. "¡Ah, Dios mió!" 
exclamó palideciendo, y acercándose á su mujer 
que oraba arrodillada: 

— Querida mia, le dijo muy conmovido, estoy 
curado. 

— Déjame, le contestó ella algo enojada; no es- 
tá bien que te mofes siempre de mis convicciones. 

— No me mofo: mira, observa; ya no tengo el 
lobanillo. 

La pobre mujer no podia aun dar crédito á sus 
ojos. La plancha de plomo flotaba encima de la 
mano, cuya piel, articulaciones y carne hablan re- 
cobrado repentinamente su estado normal. En u- 
nion de su amiga se prosternó bañada en lágrimas] 

En cuanto á él, pálido como un muerto no sa- 
bia qué hacerse. Descubrióse instintivamente; 
habia tirado el cigarro, y no pudo prescindir de 
exclamar, de repetir enalta voz: "Estoy curado, 
curado de veras. La Virgen me ha curado?" El 
Padre Misionero, que se encontraba allí, le pidió 
que dejase como ex-voto para ponerlo en la Gru- 
ta la plancha de plomo con las ataduras que 
comprimían el lobanillo desaparecido. Consintió 
en ello; y actualmente se ye jinn en la gruta este 
Imrailde ex-voto, 



I 



■■^1~ 



YAmEDADES. 



EL GRANIZO Y LA NIEVE. 

La atindsfera que nos rodea sin que la veamos 
está mas 6 menos impregnada de vapores acuo- 
sos. En verano estos vapores se congelan unas 
veces de repente, á consecuencia de un intenso 
frió producido por la evaporación de las nubes. 
La congelación repentina de dichos vapores es 
la causa de aquel sin número de globulitos que 
ge precipitan sobre la tierra, y que nosotros lla- 
mamos granizo. Si al contrario estos vapores 
que se encuentran en el aire se hielan poco á 
poco, como acontece ordinariamente en el in- 
vierno, se condensan entonces en grupos de agua 
helada, j descienden en figura de copos de nieve. 

VAIVÉN CONTINUO. 

Un acto de la última legislatura ha cambiado 
la cabecera del condado de Valencia. Es á la 
verdad una hístima para ese infeliz condado, 
que carezca de una cabeza mas solida y firme, 
pues se ve expuesta -1 mudar de postura con 
tal lijereza, que es un asombro. Cada dos años 
se la condena á una nueva variación, y á vol- 
verse sucesivamente ora de uno ora de otro lado 
del rio. En el corto intervalo de nuestra per- 
manencia en este territorio la hemos visto esta- 
blecida primero en Tomé, en seguida en Belén, 
luego de nuevo en Tomé, y ahora finalmente en 
Los Lunas: ni sabemos si parará aquí. Es muy 
probable que la próxima legislatura decrete 
otro cambio, y se verá á la instable cabecera to- 
mar otro rumbo. Do este modo pasa y repasa 
el rio con la sobrecarga de nuevos gastos; ya 
que cada viaje ha de costar algo. Mas valia ha- 
ber empleado el dinero gastado j el que se gas- 
tará inútilmente, en construir un puente sobre 
el Ptio Gi-randc, que al mismo tiempo que ofre- 
ciera una ventaja á lo.s habitantes de aquel con- 
dado para pasar de una banda á otra, hubiera 
precavido las principales escusas de estos cam- 
bios sucesivos. 

EL TAÑEDOR DE CITARA. 

El duque Maximiliano de Baviera ha sido 
considerado como el mas hábil tañedor de cí- 
tara. 

Cierto dia tomó su instrumento favorito, salió 
al campo, sentóse en un sitio de los mas pinto- 
rescos, á la sombra de hermosísimos tilos, 3' eje- 
cutó varias piezas de música. 

Algunos campesinos, atraídos por los acordes 
de la cítara, rodearon al príncipe y le dijeron: 

— Ven Á la t\ostería y te pa^'a remos la cer- 
veza. 



— ¿De veras? 

— Sí: ven, no está lejos. 

— Pues marchemos, contestó el duque. 

Llegados á la hostería, hicieron servir espu- 
mosa cerveza y rogaron al músico ambulante que 
tocase alguna cosa. El artista no se hizo de ro- 
gar, y tocó durante un cuarto de hora para ga- 
narse la cerveza. 

Poco después se despidió de los aldeanos, di- 
ciendo que le esperaban en Munich. 

— ¡Ea! ¡ea! otra piececita antes de dejarnos. 
Tócanos el Wals del duque Maximiliano, y te de- 
jamos partir. 

E"n este momento apareció el hostalero y re- 
conoció al príncipe; mas un gesto de este le im- 
puso silencio. 

— Si tocas el ivals, repitieron los labriegos te 
daremos veinte sueldos; míralos, aquí los tienes 
sobre la mesa. 

El duque tocó el loals, tomó los veinte sueldos 
y se alejó. 

— Camaradas, dijo luego el hostalero á sus 
parroquianos; ¿sabéis quién es el músico? 

— No; pero toca muy bien. 

— Sabed que es el mismo duque Maximiliano 
hecho y derecho. 

Los aldeanos llenos de espanto corren en se- 
guimiento del duque; le alcanzan y se arrodillan 
delante de él pidiéndole perdón. 

— ¡Cómo, que os perdone, hijos mios! . . . Ha 
sido tanto mi placer, que os ofrezco volver el 
domingo siguiente. En cuanto á los veinte suel- 
dos no os los devolveré; es el primer dinero que 
he ganado en mi vida, y le conservo por esto. 
Con que, hasta el domingo. 

El duque cumplió su palabra. 

El hombre del mundo dirá: ¡Qué bajeza! El 
lector cambiará la bajeza humana en grandeza 
de espíritu. 

LA INSTITUCIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO. 

Canta, lengua, el misterio consagrado 
Del glorioso cuerpo y sangre pura 
Que el Criador convida á su criatura, 
Donde come á su Dios el convidado. 

Para solos nosotros encarnado, 
Para nosotros dado del altura 
Nacido sin abrirse la clausura 
Del vientre virginal dó fué encerrado. 

En la postrera y ultimada cena 
El Verbo j sus discípulos estando. 
Les partió con sus manos la comida, 

La ley en todo ejecutada y llena, 
En su divino cuerpo transformando 
YA pan, y en sangre el vino por bebida. 



-5R- 



EL DIOS 



HISTORIA 



■ ■' ( Continuadon — Pdf/ 46-á8.,) 

— Señor, aunque sea exponerme á incurrir en vuestra 
desgracia, renuevo mis súplica?. No abandonéis el 
Papa á si.is enemigos. El Dios de otro tiempo vive aun. 
Acordaos de las palabras de vuestro tio: "JMo ataquéis, 
ni opiimais al Papa; de lo contrario seréis aplastado 
por la mano vengadora del Dios que protejc la Cátedra 
de San Pedro." 

El Eijiperador se levantó, y expi'esando con la cabeza 
3- la mano la impaciencia qnc sentía, despidió al conde. 

— ¡Viejo loco! exclamó colérico Napoleón, apenas 
quedó solo. Porque un encadenamiento de circuns- 
tancias no ha permitido á nú tio salir bien de su em- 
peño, ¿será c1!o una razón para que fracase yo también? 
— ¡Sostener el trono carcomido del Papa con gran per- 
juicio de mis pro3-ectos! — ¡No! El tiempo inarcha; — lo 
que el pasado ostentaba de mas venerable, lioy dia está 
pálido y desaparece: seria una locura reanimar lo que 
muere. 

Continuó todavía algan¡« instantes sumido en sus re 
flexiones; después tomó de nuevo la pln.ma y volvió á 
escribir. 



lY 



Caída y cautiverio df. Nafoleon III. 



Sois arios mas tai-de, el conde de Eótbcl liabijaba con 
su aniiao Ditmour el palacio de Bellcvue, no lejos de 
Sedan." 

Napoleón acababa de dci'larar la guerra á vMemania. 

Mientras la mayoría de los Franceses estaba ¡ícrsua- 
dida del buen óxito de sus armas, el conde de Eétliel 
iBOvia con inquietud su cabeza blanqueada por la edad. 
, — No podernos vencer, es imposible, repetía con tris- 
teza. La Francia y su Emperador lian cometido un 
ci'ímen es])antoso, y este crimen debe ser castigr.do. 

— No os c')m])reiido, amigo mió José, dccia Ditmour. 
Nuestro,; solda<los van con ai'dor al coml-ate Es[)eran 
-dentro unas pocas semanas pasar el líliiii, x marcluir en 



na sjnu'uJandaii no 



triunfo á Berlín; y vos por una extra 
anunciáis mas que desgracias y derrotas. 

— Ten2'o mis razones para obi-ai- as/ nu querido Rer- 
nar lo: Na|)oleon sufrirá la sieiie de todos los pitucijxs 
(pie oprimen, persignen y despojan á aquel que re|)rc- 
síMita á Dio-; en la tifriM. 

— ¡i\li! ^•<)]veis á la. con'v'ej'sacion de Pío YII y Na- 
j)olcon I, que en Fontainebleau hizo tanta íni])rcsíon so- 
bre el paje de entoijccs: dijo rieii'lo el dueño del palacio. 



No negaré que Dios rompió el cetro del primer Napo- 
león por liaber privado al P¿pa de su libertad, y haber 
querido hacer de la Iglesia una máquina de gobierno. 
Pero ¿es acaso necesaria la repetición de lo catástrofe? 
En verdad que sois demasiado miedoso. 

— ¡IGl Dios de otro tiempo aun vive, Ditmour! replicó 
el conde con gravedad. Tan cierto como lo es ouc el 
Omnipotente continua inmutable en su esencia, y que 
Dios es el supremo Protector de la Silla de San Pedro, 
así seguramente veremos que su brazo quebrantará al 
enemigo póríido, al opresor de la sagrada Sede. ■ 

— En tal caso la sentencia debería comenzar por la 
Italia y su Rey. 

— No por cierto, amigo mío. Sin duJa alguna pere- 
cerá la Italia miserablemente. Ella y su rey recogerán 
lo cjue han sembrado. — Pero iro es Víctor Manuel el 
verdadero autor de los desórdenes de Italia, de los des- 
pojos que ha sufrido el patrimonio de San Pedro, sino 
Luis Napoleón, emperador de. los .franceses. 

— A mi modo de ver. cbterc,er Napoleón no ha íalta- 
d(_) t.an gi-avemente al Papado como su tio, repuso el 
hospodador de Réthel. ¿Acaso el actual Emperador no 
ha protegido al Pa|)a? ¿y será por esto que deberá ser 
castigado? 

— ¡Protegido! ¡Gran Dios! exclamó el conde con do- 
loi-. ¿Podéis dejaros íisí engañar de vanas apariencias? 
Os lo repito. Napoleón III ha causado rnaj'or daño al 
trono Pontiíicio cpie Napoleón I. Sin duda el tío ha 
arrastrado en el cautiverio al Padre S'^iiito, y ha emplea- 
do la fuerza brutal; el sobrino al contrario, ha usado 
del disimulo, de la perfidia y astucia. Su ratera políti- 
ca es la cpic ha provocado el despojo del Padre de la 
ciástiandad. Interrogad vuestra memoria. ¿No es aca- 
so la prensa oficial de Napoleón III la que lia predica- 
do durante largOs años la imposibilidad del poder tem- 
poral? El mismo Emperador ¿no ha lanzaílo al mundo 
un escrito, que quedará célebre, en el que reduce las 
].)03CSÍone3 clel Papa á un palacio y un gran jardín? ¿No 
ha protegido acaso con el poderoso bi-azo de la Francia 
las usurpaciones de la Italia? De este modo Napoleón 
ha venido á ser el fautor 3^ el cómplice de las usurpa- 
ciones de la Italia, y el destructor de la independencia 
pontificia,; y con estos crímenes ha llamado sobre su ca- 
beza y sobre toda la Francia la cólera de Dios. 

— No os falta razón, repuso Ditmour después de un 
momento de reflexion._ Des, le que Na])oleon firmó con 
la Italia aquel convenio que retiraba al Papa el apo3'o 
de la Francia, la estrella de] Emperador ha palidecido 
visiblemente, 

— ¡Cuánto rogué entonces á Nai)v)leon! ¡Con qué 
apremiantes instancias le supliqué que no firmara este 
CLinvenio! repuso Rédicl. 'Yodo fué iniílil. El Empera- 
dor no cree en la iiiter\-encion del divino Protector do 
la. Iglesia; pero pronto reconocei'ái, que el Dios de o1]-o 
tic npo aun vive, 3' que cu nada han afloja lo su jioler 
3' su ira co;itra los o¡")res:res do la Iglesia. 

— Aduiitida la culpabilidad de Napoleón, ¿cómo es 
posiole preguntó Ditnioui-, (pie Dlo.^ (pie es la misma 
justicia,, haga ;í una nación solidaria de los crímenes de 
su príncipe? 

— Tal pueblo, tal ])ia'ncii)e. Si la Fi'ancia hubitse 
querido, habria podido obligar al Emperador á reinar 
como debe hacerlo un príncipe crísliano; pero ha dejado 
que el mal so completara. Apenas si umi pequeña 
pai-te de la nación ha ]r.'otestado en vano contra esta tle- 
cadencía religio.-a. ¿Y quién ha .'favorecido la incredu- 
lidad y la desmorcdizacio'.rpáblica? También Napoleón 
irr. El ha dejado trabajar para la ruina y corrupción 
del puehlo uiia pren.^a ta 1 impía y tan mala conro la de ' 
lo.; filósofo^ de antes do la rev(,.ili4cion, ¡Y cómo lia' es- 






ttiifiííiifi'i^irf^ririirÉTTiírir'-liifcr^'iíiiiiiwiM'iiviiaíriiiiiTÉiil 



iiarcido en el ejcivlto el veneno del ateismo! El sistenií^ 
de hoy dia e¿ tal, qne un oficial, cumpliendo pública- 
mente sus deberes religiosos, no puede obtener adelantos 
en su carrera. En menos palabras: Napoleón III ha 
quitado á la Francia sus creencias y sus costumbres. 
¿]N"o 63 esto perseguir la Iglesia? Si desde muclio tiem- 
po no estuviera convencido de que una persecución 
abierta y sangrienta es menos funesta á la religión que 
los ataques sordos y pérfidos d.e una política irreligiosa, 
el gobierno de Xapoleon hubiera bastado para probiir- 
nijlo. La Francia ha caido en el profundo; se ha des- 
viado enormemente de los caminos del Señor, y por 
esto será castigada. El Dios de otro tiempo vive aun. 

—Teniendo, como tenéis, tres hijos en el ejército, esa 
creencia en desgracias ineludibles debe, mi querido 
a'.nigo. haceros doblemente desgraciado. Sin eml)argo, 
tranquilizaos; confiad en el valor de nuestros soldados, 
y en el genio de sus generales. 

— El valor y el u-enio de nada sirven, cuando el Om- 
nipotente se levanta para castigar, respondió con triste- 
za el conde de Eéthel. Aunque la Alemania enviase 
solo contra nosotros un ejército de chic|uillos, seríamos 
también vencidos. ¿Os reís? pues bien esperad. 

Las tétricas previsiones del conde se realizaron. En 
pocos dia? se sucedieron rápidamente las brillantes vic- 
torias de los alemanes en Vissembourg, Woerth y Saar- 
brack; vinieron después las sangrientas jornadas de 
Metz; ejércitos innumerables so reunieron al rededor de 
Sedan. Dióse una terrible batalla; el esta;npido de 
muchos centenares de cañones rasgaba el aire y hacia 
temblar la tierra. El palacio de Bellevue fué conmo- 
vido, sus cristales resonaban con estrépito. Ditmour 
estaba teniblemente agitado; pero no sucedía otro tanto 
con el conde de Réthel, quien triste pero resignado, 
dtícia: 

— Hágase la voluntad de Dios, dígnese el Señor pro- 
teger mis hijos, y llamar á nueva vida mi patria tan 
profundamente caida. 

Durante la madrugada del 2 de setiembre, Ditmour 
supo con asombro por un oficial francés que el Empera- 
dor Napoleón y eí Rey de Prusia debian tener una en- 
trevista cu el palacio de Bellevue. 

— Su ]N[aje3tad el ÍJmperador estará aquí sobre las 
diez, dijo el oficial al terminar su mensaje, y se fué rá- 
pidamente. 

El dueño del palacio se fué corriendo al cuarto del 
conde de Eéthel. - . . 

— ¡Dios mió! ¿lo creeréis? El Emperador'se ha hecho 
anunciar, exclamó Ditmour profundamente afectado. 
Tendrá aquí una entrevista con el Rey de Prusia, y no 
m 3 hallo preparado de ninguna man^sra para la recep- 
ción de e¿í03 dos monarcas. Las tropas se han llevado 
todas mis provisiones, y bebido mi última botella de 
Criampaña Dadme un consejo, amigo José; ayudadme, 
decid ¿qué os lo que debo hacer? 

El conde siguió impasible; ninguna señal de sorpresa 
vino á manifestarse en la sombría expresión de su cara. 

— Mi querido Bernardo, ¿para quién son e.sos refres- 
cos? . ¿para quién esos preparativos? preguntó tranquila- 
mente. ¿Para el Emperador? Creedmé, un emperador 
no tiene necesidades en la hora de su caida y de su cau- 
t¡ veri o. 

Ditmour cayó en su sillón. 

— ¡Dios mío! ¡Dics mió! ¡aquí en mi casa! exclamó 
torciéndose los brazos. ¡Aquí es' donde el Emperador 
do los Franceses deberá entregar su espada á su altivo 
vencedor! ¡Qué vergüenza! ¡qué desgracia! 

Y cubriéndose el rostro con las manos se echó á llo- 
rar. 

— Tr iiiqnili^íaos, querido P,eriiaido. dijo Rétjid p;ira 



onriohii-lo. Esto debia suceder. El espectáculo qUe 
vamos á presenciar será terrible, conmovedor; pero ten- 
drá también algo de venerable y de divino. Es la eje- 
cución de una sentencia del Altísimo. El, el Dios de 
otro tiempo, el Protector de la Cátedra de San Pedro, 
vive todavía. 

En aquel momento llegaba al palacio un coche acom- 
pañado de una brillante escolta de caballería. Napo- 
león se apeó, apoyado en la mano de un general. Ves- 
tía el uniforme de los mariscales de Francia, y parecía 
muy enfermo, abatido y envejecido instantáneamente. 
El dueño del palacio saludó á su huésped imperial en 
cortas palabras; Napoleón le dio las gracias con im ino- 
vimioito de caoesea apenas perceptible. Luego; que- 
brantado de cuerpo y de espíritu, subió la escalera que 
conduela á la habitación. De repente se detiene al ver 
en el fondo un hombre de alta estatui'a que se inclina- 
ba ante él. 

— ¿Sois vos, conde Réthel.'' le preguntó el Emperador 
profundamente conmovido. 

• — -Yo SO}', Señor. 

— Vos habéis seguido á mi tio en su destierro y pi'i- 
sion... y púsose la mano en la fi'cnte sin terminar la 
frase. 

— ¡Oh, Señor! exclamó el conde arrastrado por lo que 
habla de terrible en este fatal encuentro. Me tiene es- 
pantado la verdad de esta palabra bíblica: "Es terrible 
caer en manos del Dios do justicia." 

— Es cierto, conde; tenéis el derecho de hablarme así, 
porque cuando me hallaba en la cumbre de mi poder, 
no me habéis ocultado la verdad amarga. Es cierto; es- 
to es incontestable. Si entonces no os hubiese dejado 
pleitear en vano la causa del Papa no estaría 3-0 aquí. 
La advertencia de mi tio se cumple hoy: "No ataquéis, 
no oprimáis al Papa; pues de otro modo seréis aplasta- 
dos por la mano vengadora de Dios, que protege la Cá- 
tedra de San Pedro." Mi suerte es una nueva prueba 
de esta verdad. 

El Emperador hablaba así consigo mismo; estuvo aun 
inmóvil algunos instantes; después continuó andando, y 
desapareció á la entrada del salón en que debia esperar 
á su vencedor. 

Lina parte de la escolta impei'ial estaba en el patio 
dividida en grupos sombríos y aliatidos. A veces apa- 
recía Napoleón en la ventana, visiblemente abrumado 
bajo el peso de la desgracia. 

El tiempo se prolongaba; el vencedor tardaba en lle- 
gar. Cuatro horas enteras, que debieron parecer á Na- 
poícon toda una penible eternidad, hablan pasado. En 
fin, al dar las dos los húsares penetraron precipitada- 
mente en el parque del castillo y tomaron allí posición. 
A lo lejos los tambores tocaban marcha, y alegres 
hournts resonaban en el aire. El vencedor Real apare- 
ció, seguido de una brdlante escolta de príncipes y ge- 
nerales. Napoleón salió de la habitación, y iué hasta 
la escalera al encuentro del Rey. Los dos Monarcas se 
dieron un apretón de manos, sin cambiar una sola pala- 
bra, y entraron en el salón. 

AÍ rededor del palacio reinaba un silencio de muerte, 
á pesar de la reunión de tantas personas. Todos esta- 
ban vivamente penetrados de lo que!?habia de grave en 
la presente situacian. Ilasta^el rostro del impasible con- 
de de Bismarck se habla lijeramente animado bajo el 
imperio de una emoción extraordinaria. ¡Vedlo ahí 
caido inpensadamente y reducido al cautiverio, este 
hombre que desde tantos años dominábala Europa, y 
, gol)crnaba á su gusto los destinos del mundo! 

Los abetos del parque se agitaban con un zumbido 
solemne; y, masóle, un testigo de esta escena sintió con 
mayor viveza de lo acostumlji'ado la proximidad de la 
¡uslifia divina. 



M- 



3B5*" 



■aawMtgpTf** 



Después de un espacio de tiempo bastante largo se 
abrieron las puertas del salón: el rey se adelantó profun- 
damente conmovido El Emperador prisionero acom- 
pañó al vencedor hasta los peldaños de la escalera. Allí 
se detuvo apoyando la cabeza en la mano izquierda, y 
teniendo en la derecha un pañuelo mojado de lágrimas. 

El rey Guillermo montó á caballo, su cautivo le si- 
guió. 

— ¿Por qué todo el universo no asiste á este espec- 
táculo? dijo Réthel de pié detrás de una ventana. ¡Ved- 
lo como parte, abatido, prisionero, aplastado por la mano 
veneradora del Eterno! 



Profecía de Rethel. 



La paz estaba hecha; las tropas alemanas dejaban la 
Francia, y los prisioneros franceses regresaban de la 
Alemania. 

El conde de Rethel ocupaba una casa de campo dis- 
tante algunas horas de París. A su alrededor el país 
poco antes tan rico, estaba cruelmente arruinado. Solo 
se ofrecían á la vista terrenos ahondados, casas incen- 
diadas y fortunas perdidas. Los palacios de recreo, las 
quintas de los rentistas parisienses ofrecían, sobre todo, 
un aspecto aterrador. El lujo, la vanidad, el esmero, 
el refinamiento de las necesidades, la voluptuosidad de 
los sentidos, hablan llenado estos palacios y quintas de 
todo cuanto podia satisfacer los gustos y las pasiones de 
estos parisienses degenerados. La moral divina era allí 
pisoteada de continuo; las maravillosas quintas eran ge- 
neralmente habitadas por los vecinos de la nueva So- 
doma y Gomorra pertenecientes á la clase media. Estas 
casas de recreo fueron también como antiguamente So- 
doma heridas por la justicia de Dios, que derramó sobre 
ellas, no ya una lluvia de fuego, sino todos los horrores 
de una guerra salvaje. Las delicias del lujo desapare- 
tíieron de estas quintas; los parisienses hablan huido, y 
vivían llenos de inquietud en el extrangero, ó se morían 
de hambre en París; allí estos sibaritas de la víspera se 
alimentaban con perros, gatos y ratones. Habíanse ins- 
talado en los palacios de campo los soldados alemanes, 
deslumhrados de pronto á la vista de tanta magnificen- 
cia; pero forzados luego por el rigor del invierno man- 
tuvieron el fuego de las chimeneas con los muebles mas 
preciosos; dieron descanso á sus miembros fatigados 
sobre mullidos divanes, y transformaron en caballerizas 
los dorados salones. Los alrededores de la moderna So- 
doma eran completamente arruinados; y sobre el mismo 
París cayeron primero las bombas alemanas, luego los 
proyectiles de los franceses, hasta el dia en que todos 
los secuaces del infierno se desencadenaron sobre esta 
ciudad de pestilencia, y comonüaron á destruirla con el 
li ierro y el fuego. 

En todos los horrores de semejante devastación el 
conde de Rethel sentia la mano vengadora de Dios. 

— El Señor es eternamente fiel á sí mismo, decia 
siempre. El que echó del paraíso terrestre á nuestros 
primeros padres; el que á causa de sus pecados ha ful- 
minado la maldición sobre la tierra; el que ha sepultado 
en las aguas la humanidad corrompida; el que ha des- 
truido inraen.sos imperios, y aniquilado naciones enteras 
con un soplo de su boca, ese mismo Dios es el que aca- 



ba de recordar á la Francia que El existe todavía. Co- 
mo antiguamente castigaba por medio de los filisteos 
las infidelidades de larael, así ahora entrega la Francia 
calda al rigor de los brazos alemanes. ¡Oh pobre Fran- 
cia! ¿Comprenderán este aviso? ¿Reconocerás el dedo de 
Dios, y querrás volver á el. 

Así hablaba á menudo el conde cruelmente afligido y 
probado. De sus tres hijos uno solo habla regresado 
de los campos de batalla. La calamidad nunca oida de 
su patria lo habla abatido profundamente. Casi tan 
grande como su dolor era su cólera contra los prusianos 
porque cada dia leia en los periódicos franceses horri- 
bles relaciones de atrocidades cometidas por los solda- 
dos alemanes. Los prusianos eran presentados en ellos 
como bárbaros, incendiarios, como hombres feroces y 
sin corazón, que no respetaban ni edad ni sexo. El nuevo 
imperio de Alemania le disgustaba también extraordi- 
nariamente, porque veia en él una constante amenaza 
para la libertad de la Francia. Oprimido por el disgus- 
to y atormentado por el odio, el conde de Rethel seguía 
así arrastrando una triste existencia. Hablaba menos 
de dia en dia, y nunca una sonrisa vino á desarrugar su 
rostro angustiado. 

De repente notóse en él un cambio completo. Los 
periódicos le traian de Alemania rumores que lo llena- 
ban de gozo. Oyó hablar de una secta nueva que re- 
chazaba la enseñanza infalible del Papa, y era favoreci- 
da por los gobiernos alemanes. Supo también que ha- 
blan sido suprimidos los periódicos católicos de la Al- 
sacia y de la Lorena, 3^ que en todas partes eran amena- 
zados los intereses católicos. Siempre que el conde de 
Rethel recibía alguna noticia de esta clase su corazón se 
llenaba de placer. Un dia pidió á su hijo que le acom- 
pañase á Tívoli, lugar de recreo frecuentado asiduamen- 
te por oficiales alemanes. 

—¿A Tívoli, padre mió? exclamó el hijo sorprendido. 
Olvidáis sin duda que todas las noches se reúnen allí 
los alemanes. 

— Precisamente por esto vamos allá repuso el conde; 
quisiera conseguir ciertas aclaraciones, y la confirmación 
de un hecho importante. 

Los dos condes fueron á Tívoli, y tomaron asiento en 
una mesa del jardín en la que algunos oficiales sostenían 
una conversación muy animada. El anciano conde, que 
dominaba la lengua alemana se mezcló en la plática, 
supo con suma prudencia encaminar la conversación á 
su objeto, y pronto se habló de la actitud que el nuevo 
imperio de Alemania tomarla respecto á la Iglesia ca- 
tólica. 

— No cabe duda, aseguraba un coronel, que en las ele- 
vadas esferas del gobierno se piensa en la fundación de 
una iglesia nacional; es preciso poner un término á la 
influencia perniciosa de Roma. 

— Convenido, repuso un mayor; El romanísmo ha 
sido siempre un azote para la Alemania. En la edad 
medía los emperadores han estado continuamente en 
lucha con Papas ambiciosos. En el nuevo imperio estas 
tiranteces se acabarán mediante la ruptura de la Ale- 
manía con Roma. 

— ¿Cómo podi'á realizarse esta ruptura? preguntó el 
conde con febril ansiedad. En Alemania hay muchos 
millones de católicos,- — ¿permitirán ellos acaso que se 
los separe del Jefe de su Iglesia? 

— Preciso será que se resignen á ello, respondió el 
Coronel con dureza. Un gobierno fuerte lo puede todo; 
y el gobierno imperial de Alemania es bastante fuerte 
para fundar una Iglesia cual se necesita para el nuevo 
imperio. 

(Se continuará). 




Se publica todos ios Sábados, en Las Vegas, N. M. 



JL( 



5 de Febrero de 1876. 



NOTICIAS TERÍIITORIALES. 



^UEVO r^laJieO.— Para los que no están aso- 
ciados al \VteUtj Káio Mexícaiiü.AmoB aquí el siguien- 
te extracto de leyes generales pasadas por la legisla- 
tura de Santa Fé, y que tornamos de diclio periódi- 
co :_ 

"Un acto cambiando la cabecera del Condado de 
Valencia y proveyendo para la;"disposicion de los edi- 
ficios públicos del Condado." 

''Un acto proveyendo para^ exención adicional do 
servicio como jurado." 

"Un acto para enmendar un acto intitulado "ün 
acto para crear un acto general do incorporación per- 
mitiendo á las personas que se asocien entro sí como 
cuerpos de incorporadores para minas, manufacturas 
y otras ocupaciones industriales." 

Un memorial al Secretario de Guerra y una reso- 
lución de ambas Cámaras del Senado y Cámara de 
Representantes. 

Un asto en referencia al entierro de los difuntos. 

Un acto para castigar el desorden de sodomía. 

Un acto para arreglar el curso del rio en los Con- 
dados de Taos y Rio Arriba. 

Un acto para abrogar un acto intitulado "Un acto 
para enmendar la ley relativa á la entrada forzosa y 
detención ilegal de propiedad raiz," y para otros fi- 
nes. 

Ün acto para proveer en que casos pueden ponerse 
acciones civiles. 

Un acto para enmendar las leyes de renta de Nue- 
vo Méjico. 

Un accQ prohibiendo la venta de licores espiritosos 
á personas menores de diez y oclio años y á los In- 
dios. 

Un acto para proveer sobre las calificaciones de al- 
guaciles y para otros fines. 

Una resolución de ambas cámaras autorizando el 
nombramiento de una comisión sobre medios y medi- 
das. 

Un acto tocante á dias de gracias, y la protesta de 
obligaciones comerciales. 

Un acto proveyendo para la admisión de fianza á 
personas acusadas de ofensa criminal. 

Un acto proveyendo para la limitación de ofensas 
criminales. 

Cñ acto para arreglar la manera de presentar re- 
clamos mineros y para oíros fines. 

Un acto enmendando la ley en referencia al tiempo 
de tener elecciones y para otros fines. 

Cn acto imponiendo una licencia adicional en tran- 
sacciones mercantiles dentro del Territorio de Nuevo 
Méjico, 

Un acto especial para los Condados de Rio Arriba, 
BornaliUo, Santa Ana, Valencia, Socorro y Doña Ana 
para impedir la dtistruccion de ¡^-opiedad por las cre- 
cií^'.nto.^ del Rio Grandí; y ])ara otros fino,'-'. 



Un acto para cambiar y definir los linderos de los 
Condados de Mora y Collax. 

Un acto para la protección de propiedad raiz." 

EVÜDslA.^Ei dia 24 de Enero se celebraron en la 
Capilla de San Antonio los funerales para el descanso 
del alma de Doña Juanita de Lujan. La estimación 
de que gozaba la difunta se manifestó en el coacurso 
de la gente, que quiso tomar parte á la fúnebre y pia- 
dosa ceremonia. A los_ Señores de Mora juntáronse 
algunos Señores de las Vegas, entre otros el Señor D. 
José A. Baca, para tributar un último acto de homena- 
je á las virtudes cristianas do la finada. Los funera- 
les fueron celebrados por los Revdos. Padres Guériu, 
Cura Párroco de aquella Parroquia, Boucari, Tenicn- . 
te de la misma, y Salvador Personé S. J., quien des- 
pués del Evangelio elogió en breve las prendas de la 
difunta. Las palabras del Orador fueron acogidas 
con los sollozos y lágrimas de los oyentes. Testigos 
oculares nos aseguran, que la función fué verdadera- 
mente conmovedora. La virtud recibe aun en esto 
mundo su recompensa. 

Los Señores administradores del Condado de Mora 
se muestran empeñados á mejorar los caminos públi- 
cos. Ya se ha construido un puente bastante firme 
sobre el rio que traviesa la plaza. ¡Ojalá la adminis- 
tración de Mora tuviera muchos imitadores en este 
Territorio! 

LAS Gi^yCS-S» — No obstante los manejos de los 
malos, el pueblo de las Cruces se muestra todavía 
digno de su Religión, y es causa de consuelo para el 
corazón de su celoso Cura Párroco. El dia de Navi- 
dad la Iglesia estuvo muy concurrida, y cosa de 300 
personas recibieron la Sta. Comunión. 

El dia 3 de Enero debíase celebrar la fiesta patro- 
nal de aquella Parroquia, mas ella fué estorbada por 
el combate de toros, que tuvo lugar en frente de la I- 
glesia. Por fin los buenos feligreses lograron que se 
quitase de allí el corral de los juegos, y la tarde del 
dia 5 fueron cantadas las Vísperas solemnes, y el dia 
siguiente celebróse la fiesta, que fué honrada por la 
presencia de Su Señoría Msr. Salpointe y de otros 8 
Sacerdotes. La fiesta fué coronada con un espléndi- 
do suceso. 

Qlf.^AI'li^Ofá>— El Cimarrón News ha fallecido de 
muerte violenta. No conocemoa todavía los porme- 
nores de la tragedia. Se nos dice, que en el medio de 
una especie de revolución un tropel de Téjanos y A- 
mericanos invadieron la Oficina, y que hecha pedazos 
la máquina de la imprenta desparramaron á los cua- 
tro vientos los tipos. El motivo de este hecho pare- 
ce haber sido una venganza contra el Redactor prin- 
cipal, quien habia querido insertar en su diario unos 
artículos que no eran del gusto de sus collaborado- 
res. Otro.^ pretenden que aquella especie de revolu- 
ción ha sido causada por el enojo de la gente, quien 
mira de reojo el acto de anexión para fines judicia- 
rioídel Condado do CoKux con el Condado de Mora, 



-62- 



pasado por la últiüía legislatura de Santa Fó. Al mo- 
mento que damos á la prensa estas noticias se nos re- 
fiere, que la población del Cimarrón quiere pedir al 
Congreso de Washington la casación de este acto. 
Damos estas noticias bajo toda reserva. 

NOTICIAS NACIONALES. 



ESTADOS y^^sDOS Durante el verano el Pre- 
sidente Guzman de la Ilepúbiica de Venezuela liará 
nna visita á los Estados XTnidos. 

El ministro Wasliburne rehusa la candidatura para 
la Presidencia. 

Los obreros de Albania hicieron una demostración 
gritando "Pan ó trabajo." 

El Dr. Samuel G. Howe, el fundador del Instituto 
para los ciegos en Boston ha fallecido el dia 9 del cor- 
riente. Tenia 84 años de edad. 

Ha fallecido también el Sr. Eobeit O. Strong, Ci/y 
SoUcitor, eminente abogado j político de Cineinnati. 

En el mes de Diciembre la deuda nacional aumen- 
tóse de $1,815,0(3-2,70 

NEW YORK.— Llegaron los objetos que el Egip- 
to envia para la Exposición de Filadelfia. Hay entre 
ellos unos artículos, que excitarán mucho la curiosi- 
dad de los espectadores, como son, las armas y los or- 
namentos de las tribus que habitan las lejanas regio- 
nes del África central; pedrerías, trabajos en marfil 
y metal, ricos bordados en oro y plata, y unas mues- 
tras de los productos agrícolos de los estados del Khe- 
dive. 

El Señor Sarsfield Gilmore ha sido nombrado Di- 
rector de la Centenniid Choral Union de esta ciudad. 

El cable directo ha sido restablecido, y ha empeza- 
do de nuevo á funcionar. 

WASHiNGTOSM — Elex-Gobernador Henderson 
del Missouri tuvo una larga conversación con el Pro- 
curador general. 

El nombramiento del Señor Marston para reempla- 
zar á G. W. Ingalls, Delegado de las cinco tribus ci- 
yilizaadas del Cherokee, fuó^rechazado por el Senado. 
Las razones llevadas en favor de la remoción de In- 
galls fueron juzgadas insuficientes.^ 

Varios republicanos de Peusilvania han tenido por 
algunos dias consulta con el Presidente y el Sr. Conk- 
ling. Se dico que ellos se han prepuesto de asegarar 
una diputación en el Estado de Peusilvania, que sea 
en favor de la elección del Señor Conkling á la Presi- 
dencia. 

También corre voz, que la candidatura del Señor 
Thursman es promovida por sus amigos del partido 
Democrático. 

Henry L. Waldo ha sido confirmado juez Superior 
de la Corte Suprema de Kuevo Méjico, y James Bin- 
ny, ministro residente en los países Bajos. 

El Secretario Bristow ha tomado enérgicas medi- 
das para que sean eficazmente perseguidos los de- 
fraudadores del wisky, sobretodo en Chicago. 

La PnllMaü Gazette publica un parte telegráfico de 
Shang-Ha'j', dando la noticia que los mandarines Chen- 
lan-Pin j Yung-Keng han sido nombi'ados ministros 
de la China en Wasliingtou. ¡Veremos si es rerdadl 

OHIO.^La legislatura se pronunció contra el 
TIdrd Temí. La decisión fué adoptada por 87 votos 
cotra 15. 

Fué propuesta en el Senado una multa de $50 para 
los que toman el nombre de Dios en vano. 

LÜSSIANIA. — Los Demócratas de la Luisiana han 
determinado un plan de ataque contra el gobernador 
Kelloggs, y han rcj.suolto de pedir al Congreso su re- 
moción. 



Wf'DMlNS, — En las cercanías de Laramie City 
se ha descubierto una rica vena de oro. 

CHICAGO. — Los Revdos. Padres Damen, Sweere, 
Putten, Zealand y Neiderkorn S. J. pusieron última- 
mente término á una misión de 16 dias en la Catedral 
del Holy Ñame. El resultado ha sido espléndido. Ha 
habido cerca de 8,000 Comuniones y 17 conversiones, 
Añádese á esto que 90 adultos se han preparado para 
hacer su primera Comunión. Además los Bevdos. Pa- 
dres Coghlan, Masselis y Condón, los tres de la Com- 
pañía de Jesús, han dado otra misión en St. Bridgefs 
C/iurch, cuyo resultado ha sido 4,003 Comuniones, 
nueve conversiones y 40 primeras Comuniones de a- 
dultos. 

NOTICIAS EXTRANJERAS. :. -t 



fSOSVB A. — El Marqués de Eipon, recien convertido 
al Catolicismo, ha hecho don al Papa de $50,000 

Un eclesiástico ha enviado mil liras para el Dinero 
de S. Pedro, coa una bellísima dedicatoria para el 
Papa. Decíale en ella que, viviendo parcamente, y 
sin pecar de avaricia, habia economizado dicha suma 
para las necesidades de la vejez y de la enfermedad; 
pero que arrepentido de haber casi dudado de la Pro- 
videncia pensan'do en el dia de mañana, le enviaba a- 
quellos sus únicos ahorros. 

ITALIA. — Nos parece importante la actitud que 
toman los católicos italianos, con arreglo á lo que se 
resolvió en el segundo Congreso católico celebrado el 
año pasado en Florencia. Ellos han publicado un 
manifiesto suscrito por los hombres mas ilustres de 
Italia por su nacimiento, su ciencia y su talento, y 
que ha sido plenamente aprobado por Su Santidad. 
No damos aquí todo el documento por ser demasiado 
largo; citaremos tan solo algunas declaraciones en él 
contenidas, y que nos parecen mas dignas de aten- 
ción : "Nadie ignora, dicen ellos, cuántas ruinas va 
amontonando la revolución por todas partes en Italia, 
especialmente en el orden moral y religioso: la Igle- 
sia despojada; los Obispos arrojados de sus Sedes, 
desconocida su jurisdicción y envilecida su autori- 
dad; las órdenes religiosas suprimidas, los seminarios 
cerrados; clérigos, sacerdotes y aun Obispos obliga- 
dos al servicio de las armas; el clero perseguido é in- 
famado por una prensa corruptora de la fe y de la mo- 
ral; los santos dias festivos impunemente profanados 
de todos modos; la enseñanza oprimida ó sofocada; 
el desorden administrativo y económico al colmo de 
la injusticia y la confusión .... La enseñanza y edu- 
cación de la juventud han Uegaelo á ser poco á poco 
un verdadero monopoho, las vírgenes infamadas ca- 
lumniosamente. Los principios fundamentales de le 
moral son siistituidos por los principios de la impie- 
dad, del ateísmo y materialismo, y el estímulo de la 
virtud por el estímulo de obscenas excitaciones. La 
generación así educada será infaliblemente la genera- 
ción del libertinaje, la generación del estrago y de la 
sangre. Es absolutamente necesario que se oponga 
un dique á tanto desenfreno del mal. El Parlamento 
y los Municipios pueden oponerlo. Por esto, sea con 
las peticiones á aquel, sea con las elecciones de estos, 
procuraremos ejercer en este sentido toda nuestra in- 
fiaencia en el terreno práctico sin perjuicio de los de- 
rechos de nadie, amtes bien con incontestable respeto 
y utilidad." ¡Hé aquí el estado al cual son reducidas 
aun las mas católicas naciones, cuando son goberna- 
das por hombres, enemigos do la Iglesia Catóhca ! 
No, como dicen muy bien los mismos católicos italia- 
nos en su mensaje, no es la Ileligion con sus princi- 
pios'la que lleva el desorden á los pueblos, sino la ijj- 



63- 



religión j la impiedad; no es la moral de los católicos 
la que conduce á la ruina las naciones, sino la pseu- 
do-moral del ateísmo y de la corrupción, la pseudo- 
moral de la libertad del mal _y la encamisada guerra 
contra la libertad del bien. Sino me engaño, los ca- 
tólicos italianos dan ea sii docnmento una buena lec- 
ción á ciertos publicistas y políticos de nuestro Ter- 
ritorio, y una excelente respuesta á unos discurses 
pronunciados, hace poco, en las cámaras legislativas 
de Santa Fe. Sí, lo entiendan bien nuestros lecto- 
res, no es la Religión católica con sus dogmas y sus 
ministros, la qire hace la clesdicb.a de los pueblos, si- 
no la corrupción y el ateísmo. 

FUAf^ClA." — Sir Grover, que ba sido nombrado 
Gobernador de Tierra Nueva llegó en París para ar- 
reglar las desavenencias, que existían entre la Ingla- 
terra y la Francia tocante á la pesca de Tierra Nue- 
va. Se dice, que él está autorizado por su gobierno 
para ofrecer una fuerte suma á la Francia, á condi- 
ción de que esta renuncie á sus derechos sobre aque- 
llos mares. 

Nunca como hoy habían estado tan divididos los 
protestantes franceses. Desde su líltimo Consistorio 
forman dos principales bandos: Protestantes ortodo- 
xos y Protestantes liberales. Los primeros niegan á 
los segundos el derecho de nombrar ministros paga- 
dos por el Estado. Los Protestantes se arrogan es- 
te poder. Últimamente &e esperaba una decisión de 
M. ^A allon, ministro de los Cultos, para resolver esta 
diricultad. ¡Expectáculo instructivo para gentes de 
buena fé el de iina Iglesia que quiere pasar por la 
verdadera religión do Jesucristo, y que tiene que espe- 
rar de las decisiones de un ministro de Instrucción 
pública ó de un Consejo de Estado la regla de su con- 
ducta y de su ífc! 

i M tí L ATS ?§ R A — El ex-mínistro Gladstone, con 
sus_ numerosos dislates sobre la Santa Sede, lia favo- 
recido de notable m?nera el desarrollo del Catolicis- 
mo en Inglaterra. Esto, aunque á primera vista ten- 
ga visos de paradoja, aparece confirmado por un tes- 
timonio dágao de entera fe en la materia, pn.esto que es 
el del presidente de una reunión de protestantes acérri- 
nios, tenida en la casa del Ayuntamiento de Glasgow^ 
Este Pi-esidente ha declarado que "el Sr. Gladstono 
es el hombre que mayores progresos ha hecho hacer 
al Catolicismo." Es notable, en efecto, l;i intempe- 
rancia del lenguaje y la pobreza de argumentos de es- 
te polemista, cjue ha qtierido hacerse considerar por 
el campeón del Protestantismo contra la Iglesia cató- 
lica, 

_ La organización del Catolicismo en Inglaterra prin- 
cipia á tomar un gran desarrollo sobre muj solidas 
bases, y uno de sus síntomas característicos es la or- 
gauizíicion de un Centro Católico. Ya desde mucho 
existía uno, pero se disolvió, y bajo la iníciaiiva del 
Laque de Norfolk y del Marqués do Eipon ha sido 
reorganizado hace unas semanas sobre bases mas am- 
plias, que le dara el carácter de un verdadero centro 
de acción católica. Se llamará de Süji Jorqe y se com- 
pondrá do 350 miembros elegidos por eí Comité de 
fundadores, que consta de cuarenta de los mas deci- 
didos campeones de la causa catóKca, El carácter 
cíisi exclusivo de este Círculo ha sugerido á yarios ca- 
tólicos la idea de constituir otro mas popular. Esta 
idea, que ha sido Rometida al Cardenal Manning mo- 
reciendo su mas completa a¡n-obocíon, es de esperar, 
recibirá una pronta ejecución.^ Todos estos esfuerzos 
feü favor del Catohcismo atraen al seno de la Iglesia 
católica un número cada vez creciente do ovejas cles- 
caniadas. 

El ministro Protestísníe Granthain, do Slinfold, ha 



ingresado con su mujer en el seno de la Iglesia cató- 
lica. 

Corre voz de que el Gobierno del Khedive quiere 
vender sus caminos de hierro á los capitalistas ingle- 
ses. 

ALE Plañía. — Nonos sorprende el saber que el 
orgulloso Canciller del Imperio alemán, y persegui- 
dor de la verdadera Iglesia de Jesucristo, ba sido hu- 
millado por su mismo Parlamento, el cual ha recha- 
zado unas leyes presentadas por él. Las leyes pro- 
puestas por el Señor Bísmarck y desechadas por el 
Beichstag, miraban al aumento del ejército y de las 
contribuciones, á la represión de la prensa y de las 
sociedades democráticas, y á una mayor coerción del 
clero de la Iglesia Católica Komana. 

La persecución contra los sacerdotes católicos con- 
tinua. Cuatro sacerdotes han sido últimamente cas- 
tigados por el Gobierno por haber negado la absolu- 
ción á unos penitentes. El Padre Gabriel, capuchi- 
no de Ebrenbreistein, ha sido condenado á tres me- 
ses de prisión; el Capellán Keichster, de Eberseoof, á 
pagar una multa de quince marks, que puede cambiar 
con cinco dias de prisión; el Capellán Nichtsli, de 
líatscher, á una multa de 150 marlis, ó á quince dias 
de prisión. No conocemos todavía la pena, infligida 
al cuarto delincwmfe, que es el sacerdote Nitschke, do 
Moschiii. 

Se aguarda en Colburg la Reina de Inglaterra por 
■ el mes de Abrib Se dice que este vioje de la Reina 
Yictoria es motivado por un proyecta cíe matrimonio 
de sa hija, la Princesa Beatriz con un Príncipe Ale- 
mán. 

Según partes telegráficos enviados de Berlín, el tri- 
bunal eclesiástico ha empezado á ocuparse del caso 
de Mgr. Pablo Mel&hers, Arzobispo de Colonia, cuya 
deposición es pedida por él Gobierno. 

Un diario de Londres ha recibido las noticias si- 
guientes: "Parece cierto que un armisticio ha sido ar- 
reglado entre la Iglesia y el Estado. ^El corresponsal 
romano del diario católico Germanía dice que Bís- 
marck quiere finalmente entenderse con el Vaticano. 
. La Italia anuncia que el Papa ha encargado unos pre- 
lados alemanes para hacer conocerlas condiciones, bajo 
las cuales podría ser lícito á los Obispos de Prusía su- 
jetarse á las leyes del ministro Falk. 

ESPAí^A. — I^íi situación del hijo de Isabel en 
España es muy crítica. El joven Rey parece que no 
puede ejercer ninguna inlluencia sobre los Generales, 
que le rodean. En una palabra en medio de faccio- 
nes ambiciosas. I). Alfonso XII no juega otro papel, 
sin© el de un maniquí coronado, que cada cual hace 
mover según su capricho. .Su principal consejero, el 
Sr. Cánovas del Castillo, le podría ser mu}^ útil si la 
España estuviese en paz, mas atendidas las circuns- 
tancias en que se halla la nación tan solo una mano 
de hierro podría salvar la posición. 

PERO . — La pequeña ciudad de Abancoy fué com- 
pletamente destruida por un terremoto, acontecido el 
dia 4 de Diciembre. Hubo 27 sacudidas desde las -1 
de la tarde del dia 4 hasta las 9 de la mañana del dia 
siguiente. 

PORTUGAL,— El Portugal hace grandes prepa- 
rativos para ser dignamente rt.>presentado on la Expo- 
sición de Filadelfia, El Departamento de marina y 
de las colonias está empeñado en recoger una, comple- 
ta colección de varias ]iroducciones, que se encuen- 
tran en las po.?osiones portugueses. Para el mismo 
objeto trabajan muchas sociedades industrisles y citn- 
tíficas de la nación. 



-64- 



8ECCÍ0N RELIGIOSA. 



-q>-»-' @ » C> 



CALENDASIO RELIGIOSO. 
FEBRERO «-12. 

6. Domingt.1 F después de la Epifanía. — Sta. Ágata Virgen y Mar. 

7. Lunes^Síin Komualdo Abad, fundador de los Oamaldulenses. 
Sta. Juliana Viuda. 

8. Jfar¿t;s— San Juan de Mata Confesor, fundador de los Trinita- 
rios. 

9. Miércoles — San Tito Obispo. Sta. Apolonia Virgen y Mártir. 

10. Jueves — Santa Escolástica Virgen, Los Stos. Ireneo, y compa- 
ñeros Mártires. 

11. Viernes — San Saturnino Presbítero. Las Stas. Margarita, Ce- 
cilia y Victoria Mártires. 

12. Si6»io— Santa Eulalia Virgen. San Damián, soldado y Mártir. 

DOMINGO BE LA SEMANA 

El Evangelio es de S. Mat. XIII. Dijo Jestis á las tur- 
bas esta parábola: "El reino de los cielos es semejan- 
te á un hombre que sembró buena simiente en su cam- 
po. Pero al tiempo de dormir los hombres, vino cier- 
to enemigo suyo, y sembró zizaña en medio del trigo, 
y se fué. Estando ya el trigo en yerba y apuntando 
la espiga, descubrióse asimismo la zizaña. Entonces 
los criados del padre de familia acudieren á él, y le 
dijeron: "Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu 
campo? ¿pues cóm.o tiene zizaña?" Respondióles: 
"Algún enemigo mió la habrá sembrado." Replica- 
ron los criados: "¿Quieres que vayamos á cogerla?" 
A lo que respondió: "No, porque no suceda que ar- 
rancando la zizaña, juntamente arranquéis con ella el 
trigo. Dejad crecer una y otro bástala siega, que al 
tiempo de ella diré yo á los segadores: Coged prime- 
ro la zizaña, y haced gavillas de ella para el fuego, y 
meted dasnues el trigo en mi granero." 

Hé aquí descifrado en esta parábola el enigma que 
63 para algunos la parmision del error en el mundo 
por la divina Providencia. Sembró el Señor excelen- 
te semilla en su cs-mpo; pero viniendo furtivamente el 
enemigo, sombró en medio de ella la zizaña; tales son 
las herejías, sectas y íalsas religiones, que en medio 
del trigo de la Verdad vemos crecer y desarrollarse 
tal vez con mayor pompa y lozanía que ella misma. 
¿Por qué permite, pues. Dios, dicen algunos, esta va- 
riedad de errores, siendo así que un solo acto de su 
voluntad seria bastante para confundirlos y arrancar- 
los de cuajo? Oigam.os la respuesta del padre de 
familia: Dejadlos crecer hasta el tiempo de la, siega; 
aguardad que venga el último juicio, y entonces se 
hai'á la debida separación y tendrá cada cual su cor- 
respondiente destino. Entretanto, dice S. Agustín, 
vive el malo, ó para que se corrija, ó para que por 
su medio se purinque y ejercite mas y mas el bueno." 



Algunos han exti-aúado que, durante el tiem- 
po de la legislatura del Territorio, habiéndose 
propuesto y discutido ciertos proyectos de leyes 
que de alguna manera atacaban la religión católi- 
ca, 6 lo.s derechos inviolables de los que la profe- 
san, la Revista, cu3-a divisa es la defensa de 
nuestra religión, 6 no haya despegado los labios, 
6 so haya contentado tan solo con una lijera ob- 
servación. ¿Cuál habrá sido el motivo? ¿Aca- 
so porque nada se le ofrecia que oponer? No 
por cierto; jamás faltan á la verdad argumen- 
tos para resistir á los ataques y echar ¡)or tier- 



ra cuanto se le pone en contra. Bien que nos 
sintiéramos muy animados á ello, nos era impo- 
sible, atendidas las circunstancias de esta discu- 
sión; á saber: la rapidez, antes bien la precipi- 
tación, con que algunos planes se seguían á otros; 
ventilábanse unas veces, otras no, y votábanse 
sucesivamente en el Senado, y en la Cámara. 
Aun los que se hallaban en Santa Fé, y á un 
paso de las alSas, apenas podían estar al corrien- 
te; y con diíicultad les era permitido en algunos 
casos manifestar sus opiniones de viva voz, y mas 
raras veces en algún perio'dico que saliera dia- 
riamente. Además la distancia: á los que estu- 
vieran fuera de Santa Fé, de ordinario llegaba 
de una vez la noticia de un proyecto propuesto, 
de la discusión, del resultado: y en todos casos 
aunque se conociese con tiempo, cualquiera re- 
flexión hecha é inq3resa en los periódicos publi- 
cados una sola vez á la semana, habría sido 6 
tardía, ó á lo menos inoportuna. Y por último, 
los que estaban presentes y mucho mas los que 
se hallaban lejos no siempre podían conocer ex- 
actamente el punto ó el estado de la cuestión, 
sin tener delante el texto del proyecto, el cual 
no se imprimía siempre; y aun impreso, no lle- 
gaba á las manos de todos. A estas razones, 
que pueden valer cual por uno, cual por otro 
caso, se añade que en estas reuniones de hom- 
bres de diferentes puntos, sentimientos y opinio- 
nes, unos pueden tener sus preocupaciones, otros 
sus miras; estos pueden llevarse por partido, a- 
quellos por convenios; en otras palabras, desde 
que se hallan en frente unos de otros, fácilmen- 
te puede suceder que los espíritus se exalten, 
las pasiones se exciten; ni es por cierto entonces 
la ocasión mas á propósito para llamar su consi- 
deración de ellos sobre discusiones seríp.s. que 
necesitan un tiempo mas largo, al par que un es- 
píritu sosegado. 

Portante nadie extrañe si' nos hemos callado 
en ese tiempo; ni que ahora después de termina- 
do, nos detengamos en examinar siquiera algunas 
de aquellas cuestiones. Son asuntos de mucho 
interés, que vale la pena debatirlos cuando que fue- 
re, y apreciarlos en su verdadero punto de vis- 
ta. Si quedaron todavía proyectos de leyes, ?on 
todavía controveí tibies; y si pasaron 3^ fueron 
promulgados como leyes, nadie debe llevar á 
nnal que expresemos nuestra opinión. Esta aun- 
que fuera contraria, será siempre privada, ni 
aminorará el valor que puedan tener esas lej'cs: 
y aunque privada, nos está permitida; pues no 
osamos sui)oncr que la legislatura tenga la pre- 
tensión de ser infalible, 3' quiera obligarnos al mis- 
mo tienij)© á sujetarnos á sus le3"es, 3" hacer un 
acto de fé, de que no se haya engañado. 



Con uno de sus últimos actos la pasada legis- 
latura ha suprimido el Condado de Santa Ar;a, 



-65- 



anTegándolo al de Bernalillo. Esto ha dado nia'r- 
gen á alguno de presumir que se ha efectuado 
cabalmente en la primera legislatura que siguió 
á la muerte del Sr. Tomas C. de Baca, que era 
sinjduda el personaje principal de aquel Conda- 
do: mientras que durante la vida de dichoSeñor, 
no se habia querido realizarlo. Nosotros igno- 
ramos cuáles hayan sido las razones que motiva- 
ron la extinción de ese condado: suponemos que 
debió haber algunas. Pero la| reflexión arriba 
mencionada nos sugiere una pregunta: ¿Los mo- 
tivos que ocasionaron la supresión del Condado 
se han acaso originado de repente? ¿Si existían 
aBtes, por qué no se hizo? ¿Y si no existían, por 
qué se ha hecho? No es infundada, pues, la re- 
flexión, de que durante la vida de aquelji^Señor 
se ha querido ahorrar el sacrificio de esc Con- 
dado, en obsequio suyo. Y añadiremos que así 
como entre muchos pueblos bárbaros antiguos y 
modernos, se acostumbra en la muerte de un Señor 
principal, sacrificar sobre la tumba del finado, por 
respeto suyo, á muchos de la misma familia; así 
por respeto de aquel Señor difunto, se ha sacri- 
ficado sobre su tumba el Condado al que él per- 
tenecía. 

Esta agregación del Condado de Santa Ana. al 
de Bernalillo, tenia, al parecer, su motivo; pues 
debia cohonestar el otro proyecto de mudar la 
cabecera de Albuquerque á Bernalillo; y este 
cambio no seria póv cierto por respeto de algún 
finado. Mas no tuvo lugar, y nos parece bien: 
porque ahorró al Condado nuevos gastos extra- 
ordinarios, indispensables para ese cambio, y á 
Albuquerque la pena de verse como decapitado. 
Se fundaban en que Albuquerque, una vez en- 
sanchado el Condado, queda en la orilla. ¿Qué im- 
porta que esté en la orilla, si para acercar mas al 
centro la cabecera, era preciso gastar tantos mi- 
Jes de peso?, que el Condado no tiene? Si Al- 
buquerque como cabecera está en la orilla del 
Condado, no " es estraño, ya que también en el 
hombre, que es obra de Dios, la cabeza está en 
la orilla de la persona: no ha\^ pues, inconve- 
niente en que Albuquerque, siendo la cabecera 
del Condado, se halle en una orilla mas bien que 
en el centro. El lugar del centro es cabalmen- 
te el que ocupa el corazón; por tanto Bernalillo, 
que queda en el centro, esté contento con ser el 
corazón del Condado. Del corazón circula la 
sangre por todo el cuerpo; y de Bernalillo circu- 
la mucha vida por todo el Condado. Así que 
mas vale que las co.sas queden como están. 



porque Jeñerson Davis habia . de ^er exclui- 
do de los beneficios del Bill, que reintegraba 
en sus privilegios, de que hablan sido priva- 
dos, los que tomaron parte en la guerra de Rebe- 
lión. La Casa Blanca llene para Mr. Blaine un 
atractivo que no puede resistir; y con tal que sa- 
tisfaga sus ambiciosos deseos de alcanzar su po- 
sesión, no mira á los medios por los que pueda 
penetrar en ella. Mr. Ilill, de Georgia, se pro- 
pasó en contestar á Mr. Blaine; pero es de ex- 
cusar, atendida la provocación de parte de Mr. 
Blaine. Es muy deplorable que ahora, en el 
Centenario de nuestra Independencia, cuando el 
país necesita paz y tranquilidad, se susciten ta- 
les animosidades. Esperábamos que la guerra 
se hubiese acabado, que el tiempo hubiese miti- 
gado el doloroso recuerdo de las crueldades é 
injusticias cometidas por ambos lados, y que 
nuestro Centenario fuese una era venturosa de 
paz y harmonía entre todos,. Pero se ve claro 
que á esto se oponen los designios de los Repu- 
blicanos que aspiran á la Presidencia; y se echa 
mano de los bajos artificios de la demagogia. 
Morton con sus teorías sanguinarias; Grant con 
su anti-catolicismo; y el apóstata Blaine, for- 
man un trio de políticos tan ambiciosos y des- 
preocupados, como jamás produjo el país. 



Una fuerte animación, dice el New York 2ab- 
let, reinó dias atrás en el Congreso de Washing- 
ton á propósito del Amnesty Bill. Mr. Blaine 
ganó un triunfo parkimentario sobre Mr. 
Handall; y luego pasó á a'^ignar lis razones 



No hay tino ni habilidad en los medios de que 
se vale el gobierno de Prusia para alpntxmizar á 
la Alsac^a y Lorena. Los que se Jiallan al fren- 
te délas escuelas han dado á luz ciertos libros pa- 
ra uso de los alumnos con el fin de ridiculizar la 
Francia y sus instituciones. Los libros están im- 
presos, 1 or supuesto; en alemán, pero con algu- 
nos trozos interpolados en francés. El Salid 
public, un papel liberal de Lion, reproduce algu- 
nos extractos de esos libros, que manifiestan cla- 
ramente un gusto relajado y corrompido, falto en- 
teramente de gracia y acierto. Si esas publica- 
ciones son encaminadas á despertar sentimien- 
tos anti-^ranceses, tendrán un éxito muy dudo- 
so. Por lo demás es muy notorio que los fran- 
ceses no abrigan en su pecho la menor simpatía 
hacia sus conquistadores. 

^1 « 't^ 

La última proclamación del Mariscal McMahon 
revela aquella firmeza y tesón de espíritu, pro- 
pio del que ha encanecido en el ejercicio de la 
disciplina militar. Recuerda con entereza que 
él es el Presidente de la nación francesa, y 
que piensa serlo hasta 1880. Da á conocer á los 
que se muestran descontentos ó imbuidos en 
ideas sediciosas, que hará respetar su autoridad, 
y tendrá á raya á lo.? que con siniestros desig- 
nios maquinaren disturbios contra las institucioT 
s nes del país. La nación ha menester de paz y 
sosiego, tras las turbulenlas escenas que ha prcr 
senciado; y él la asegura, que mientras tuviere 



■j, 



66- 



en su mano el poder, hará esfuerzos^en conser- 
var la paz j el drden. Semejante proclamación 
ha merecido la aprobación de la prensa, la que 
á pesar de la diversidad de sus opiniones, la ha 
acogido en general con satisfacción. Sin embar- 
go el Journal des Debáis se duele de que el Presi- 
dente no haya asentado mas terminantemente los 
principios republicanos, ni precisado la actitud 
que tomaria el gobierno al tiempo de las elec- 
ciones. 



Los católicos ingleses son dignos de admira- 
ción. Llevados de aquellagrandeza y generosidad 
de ánimo que los distingue, porfían en ofrecer un 
alivio al clero de Prusia en la apremiante mise- 
ria á que lo ha sometido el déspota Teutón. Ya 
se han recogido cuantiosas limosnas, y en la 
lista ñgura el nombre de Su Emin. el Cardenal 
Manning, y el de los personajes mas ilustres en- 
tre la aristocracia católica de Inglaterra, como el 
Duque de Norfolk y el Marqués de Ripon. ¡Po- 
bre Bismarck deluso en sus esperanzas! Pensa- 
ba que con perseguir y empobrecer al Clero, po- 
día doblegar su constancia, y realizar su plan de 
una Iglesia nacional, que tanto acariciaba en su 
delirio; y ahora no solo ve frustrados sus deseos, 
sino que está obligado, mal que le pese, á mirar 
el entusiasmo y simpatía que aquellos invictos 
campeones de la fé excitan entre las demás na- 
ciones, que se interesan en su favor. 



El Centenario de la Indepentlencia, y la 
libertad en los Estados Unidos. 



Grrandes fiestas se preparan en los Estados 
Unidos para celebrar la memoria de aquellos dias 
gloriosos, en que, hace un siglo, este vasto país, 
sacudida la dominación extranjera, comenzó una 
nueva vida, levantando la bandera d® la Inde- 
pendencia. Estas fiestas son la manifestación 
espontanea do los sentimientos, que suelen des- 
pertarse en el corazón de todo ciudadano, al vol- 
ver los dias que recuerdan las glorias de su pa- 
tria. Ojalá los hombres, que se hallen al frente de 
los varios Estados y Territorios, en que está di- 
didida hoy dia la ilustre Confederación, fijasen 
en esta ocasión sus miradas en aquel rasgo ca- 
racterístico, pintado por decirlo así en la fisono- 
mía de la joven nación. Este rasgo está simbo- 
lizado la estatua, que quiere levantarse en 
la pintoresca bahía de New York. Libertad, 
fué el gritó con que la nación americana recla- 
mó su Independencia; libertad, el grito con que 
la consiguió; libertad, el grito con que excitó tan 
vivas simpatías; libertad, el grito con que hizo 
tan rápidos progresos y a3recentó su pujanza; y 
libertad, es aun hoy dia el grito, con que pro- 
mete ir adelante en la senda do la civilizíiciofi, 



Mas el lenguaje y los manejos de los hombres de 
cierto partido: las frases ambiguas de los que se 
apellidan los órganos de la pública opinión, y de 
las aspiraciones populares; y los sentimientos, 
expresados por algunos depositarios del poder, 
y defensores de las instituciones del país, nos ha- 
cen sospechar, que se empiece á tomar esta pa- 
labra, libertad, en un sentido muy diverso del 
que tuvo en la boca de los que ya con el valor 
de su espada, ya con los dictámenes de su razón 
ilustrada, echaron los cimientos del majestuoso 
Capitolio de Washington, y que pueden llamar- 
se con razón los Padres de la Patria. Nos pa- 
rece que 3^a no so da por una cierta clase de A- 
mericanos á esta palabra, libertad, otra signifi- 
cación, que la que le dan los que con mil frau- 
des y artificios han llegado á entronizar en algunas 
naciones de Europa la mas tiránica esclavitud. 
Así es; una vez que la verdad y el bien, atendi- 
das las circunstancias, no pueden pretender otros 
derechos civiles, sino los mismos de que disfru- 
tan el mal y el error, quedan contentos con ellos, 
y tan solo en la esfera de acción, que les está tra- 
zada, y con los medios concedidos por las leyes, 
se esfuerzan en ganar terreno y ensanchar su 
reino. Pero el mal y el error cuando se ven in- 
capaces para atajar los progresos de sus adver- 
sarios, propagar siempre mas su espíritu, y di- 
fundir sus máximas, luego echan mano de la as- 
tucia, de la violencia y de todos aquellos medios, 
que la preponderancia de la fuerza, y tal vez una 
posición mas favorable les suministran. Los ca- 
tólicos aquí en los Estados Unidos han estado 
siempre bien lejos de querer para sí aquella pro- 
tección y privilegios, que sus correligionarios pi- 
den en algunos paises de Europa. Los católicos 
de América saben muy bien, que el origen, el 
nacimiento, los adelantos y el desorrollo de su 
Patria ofrecen una historia nada semejante á 
la de aquellas naciones europeas, en donde les 
católicos se consideran como violados en sus de- 
rechos y despojados de su posesión legítima, 
cuando se les quiere igualar con los de creencias 
heterodoxas. Las naciones de Europa, á las cua- 
les hacemos alusión, han sido engendradas por 
la Religión católica, es ella que les dio la vida, 
inoculó su espíritu, las educó en su juventud y 
las iba fortaleciendo en su virilidad. Así como 
aquellas naciones debian á la Religión católica 
su origen y formación, así también le debian to- 
da su fuerza y su hermosura. La historia del 
nacimiento de aquellas naciones, de sus costum- 
bres, de sus leyes, de sus artes, de sus ciencias, 
de sus progresos en la civilización, de sus glo- 
rias y hasta de sus desventuras, estafan íntima- 
mente enlazada con la historia del Catolicismo 
en medio de ellas, que la una no puede leerse 
sin la otra, y podria decirse sin temor de ser des- 
mentido, que ambas á dos se identifican. Por- 
tante los católicos de dichos paises podían con 



razón considerarse como dueños en su casa, y no 
considerar á los pertenecientes á otras confesio- 
nes, sino como á extranjeros, que ningún título 
podian mostrar para reclamar aun para sí el do- 
minio de la tierra, que antes habla sido propie- 
dad exclusiva de la verdadera Iglesia de Jesu- 
cristo. Lo contrario ha sucedido aquí en la A- 
mérica. La América desde un principio nos a- 
parece como un país, al que han concurrido pue- 
blos de todas las partes del mundo antiguo, j en 
donde han podido establecer colonias de toda 
nacionalidad, cualesquiera que fuesen las con- 
vicciones, que traian de la tierra, en la. cual res- 
piraron por primera vez las auras de la vida. 
Desde un principio los diversos pueblos, que ha- 
bitan la América, se nos representan como divi- 
didos por lo que toca á los intereses del alma; y 
aunque poco á poco con la comunidad de los in- 
tereses materiales, y de las relaciones civiles y 
sociales, vayan tomando un carácter propio, y 
formando una sola nación; sin embargo aquella 
división, que se nota desde un principio entre 
ellos en cuanto á los intereses religiosos, queda 
la misma, ni desaparece con desaparecer sus res- 
pectivas nacionalidades. Este estado no se mu- 
dó con el tiempo, ni sufrid variaciones como a- 
conteció en otros países, según que la historia nos 
enseña, por un conjunto de circunstancias, que 
es difícil algunas veces descifrar. En este esta- 
do se encontraba todavía la América, cuando á 
ñnes del siglo pasado sus habitantes por razones, 
cuyo valor no queremos ni es menester apreciar 
en este artículo, reclamaron su autonomía para 
constituirse en República libre é independiente. 
Los hombres ilustres, que con su ardor patrióti- 
co dirigieron el gran movimiento, y con su ma- 
durez de juicio aseguraron al país la independen- 
cia y la grandeza, á la que aspiraba, se hicieron 
cargo de la situación. La división de los inte- 
reses religiosos, de los intereses civiles fué san- 
cionada con las leyes fundamentales de la Con- 
federación. Desde aquel momento los hombres 
de las diversas creencias y convicciones religio- 
sas, reinantes en la América, se dieron la mano 
para trabajar juntos y hacer prosperar la nueva 
República, sin que los de una Religión tuviesen 
delante de la lej^ el derecho de prevalecer con- 
tra los de otra Religión. Merced á la actividad 
y cordura de sus hijos, los Estados Unidos ade- 
lantáronse de tal suerte en el sendero del pro- 
greso, llegaron en poco tiempo á tan alto grado 
de prosperidad, y, lo que es mas aun, fué tan 
grande la armonía, que reinó entre sus ciudada- 
nos, aunque de creencias opuestas y de contra- 
rias convicciones religiosas, que no pocos católi- 
cos europeos, no estando acostumbrados á pro- 
fundizar las cuestiones, ni á descubrir las ver- 
daderas causas de un hecho social, empezaron á 
desear para sua patrias respectivas el sistema, 
adoptado acjuí (le perfcctíi separación cntr(; los 



dos poderes, eclesiástico y civil, Entanto la ley 
fundamental de los paises católicos de Europa 
fué considerada como un resto de Constituciones, 
condenadas por los hallazgos de la ciencia polí- 
tica del siglo. Pero ya una cierta clase de A- 
mericanos parece fastidiada de la paz, que ha 
reinado por largos años en su Patria, y, aunque 
no lo diga expresamente, parece que quisiera to- 
mar como norma de sus actos las ideas, que ve- 
mos desgraciadamente triunfar hoy dia en los 
gabinetes de algunos gobiernos europeos. Esos 
hombres son una prueba clara y evidente de lo 
que decíamos mas arriba, á saber que el mal y 
el error no pueden quedar mucho tiempo entre 
los límites trazados por la ley, y que empeñados 
á abrirse siempre mas ancho campo, se valen de 
todos medios para desterrar de la sooiedad el 
bien y la verdad. El dia que esos tales llega- 
sen á lograr su intento, la Conferacion Americana 
tendría que demolir el precioso monumento, que 
quiere levantar en la bahía de su Metrópolis co- 
mercial para simbolizar la libertad de que gozan 
sus hijos, y poner en su lugar el lóbrego simula- 
cro de una odiosa esclavitud. Y como la estatua 
de la Libertad resume por la sociedad America- 
na la historia de su nacimiento y de su prospe- 
ridad, así la de la esclavitud señalarla el mo- 
mento de su decadencia, y el principio de sus 
desdichas. Pero no; esperamos que esos tales 
no alcanzcn el objeto de sus deseos, y que los 
católicos de América sigan disfrutando en reali- 
dad de la libertad que la ley les concede. Ya 
que, atendidas las circunstancias, no es posible 
otra cosa, ellos quedarán satisfechos con que no 
se les niegue lo que á otros tan liberalmente se 
permite. Ellos no quieren privilegios, ni piden 
otra protección, sino la que á todos está conce- 
dida por las lej'es fundamentales del país. An- 
tes de acabar, observamos [)ara los que miran 
de reojo á nosotros católicos, que la libertad no 
debe limitarse á dejarnos el derecho de construir 
Conventos y levantar Iglesias; sino que debe ex- 
tenderse á todo lo que forma la vida y pertene- 
ce á los deberes de un católico. Pues bien, uno 
de los principales de estos deberes es sin duda 
alguna el de procurar una educación católica á 
los que la Providencia hizo nacer en el seno del 
Catolicismo. Déjese luego, si no se quiere des- 
mentir con los hechos lo que se afirma con las 
palabras, de hacer guerra, aunque no siempre 
abierta, contra las escuelas católicas. Déjese á 
cada cual educar loa niños como mejor parezca 
á sus padres. Si á ellos incumbe el deber de 
cuidar los intereses materiales de sus hijos, con 
mucha mas razón lesincumbe el deber de cuidar 
sus intereses espirituales, que miran á una vida 
inipereccdera é iumortü. 



■n 



-R8- 



üiia defensa de im acto despótico. 



Este es el título con que el Catholic JJniverse 
encabeza un animado artículo, que repi-oclaci- 
raos á continuación, para sofrenar la audacia de 
un papel en defender el odioso atropello, que al 
mismo tiempo que privaba de su empleo al ilus- 
tre Juez Dunne, daba nuevo brillo 7 realce á su 
ánimo intrépido j cristiano. 
"' "Llama la atención el silencio de la prensa mi- 
nisterial sobre la destitución del juez Superior 
de Arizona. A vista de ese acto mezquino y 
despótico, ningún diario ha tenido la simpleza 
de sacar la cara por el general Grant. Que ese 
acto haya sido un golpe asestado contra la liber- 
tad religiosa y la de liabLu-, lo ha de admitir aun 
el mas preocupado. En efecto causa asombro el 
ver que un Presidente de una República libre 
se atreva á herir semejantes libertades, que for- 
man cabalmente la base de la República: ¡pero 
qué no es posible en estos dias! Echando tí las 
espaldas justicia y ley, los regidores civiles se 
ven por doquiera dominados por las depravadas 
pasiones de la muchedumbre, y tratan de conser- 
var el poder intimando guerra á la rebgion. Pa- 
ra Grant el poder signiiica dinero. El obscuro 
curtidor de pocos años hace, ha llegado i ser el 
millonario de hoy día. Es posible que abrigue 
ahora el deseo de añadir una corona imperial -i 
sus mal adquiridas riquezas; pero hay quien opina 
que se inquieta mucho tocante á la religión. Que 
él sea el ídolo de los. Metodistas, lo sabemos; 
que sea su candidato para un tercer plazo, el or- 
be lo ha oido; y que esté ampliamente bajo la 
gnia del Ministro metodista Ñewman, con diíi- 
cultad podrá negarse; pero que su política anti- 
católica es simplemente un ardid para retener 
el poder, todo el mundo lo conoce. Su discurso 
de des Moines, su mensaje en el Congreso, y la 
privación del empleo del juez Dunne, son pasos 
dados uno tras otro hacia este fin. Cada^uno ha 
recibido los aplausos del fanatismo anti-catolico 
del país, pero los muchos millones que aman to- 
davía la libertad americana, observan callados, 
y con disgusto, ni pueden ser excitados por los 
exaltados ó por los satélites ministeriales. De 
aquí el silencio prudente que ha sido tan digno 
de notarse. 

Pero una débil voz se ha dejado oir en el 
Maumee. El Blade es un antiguo caballo de al- 
quiler ministerial. A tuertas ó á derechas en 
el espacio de 15 años ha supuesto hechos, 6 ha 
forjado falsedades para sostener la casa reinante. 
Grant ó Johnson, es lo mismo. La ejecución de 
una mujer inocente, ó la destitución de vm juez 
Superior intachable, ha de ser defendida. De cuan- 
tos males ha de dolerse Toledo, no es el menor 
el Blade. Pero entre todas sus hazañas -viles y 
vergonzosas, apenas hay una mas soez y despre- 
ciable que su atrevimiento en difamar la noble 



índole del juez Dunne, y abogar en favor del 
despotismo del general Grant. Si un diario im- 
preso fuera de este Estado, hubiese sido el pri- 
mero en acometer tan ignominiosa empresa, no 
lo habríamos extrañado. Pero que un diario de 
su Estado nativo procurara por via de insinua- 
ción denigrar al jurista consumado, al brillante 
orador, al intrépido caballero cristiano, á quien 
la política fraudulenta del general Grant ha ale- 
jado, sin reconocimiento de causa, del Tribunal 
Supremo Territorial de Arizona, es doblemente 
bochornoso. Los papeles adversos al juez Dun- 
ne, publicados en el lugar mismo, en- donde él 
ha vivido, hablado, y obrado, y de cwjo tribunal 
ha sido removido, no osan atrilDuír su destitución 
á otra causa, sino á su discurso sobre la educa- 
ción pública. El Arizona Miner, que fué de los 
primeros en atacarle, se expresó del modo si- 
guiente po30sdias antes que llegase á Tucson la 
noticia de su remoción :-"No nos cabe duda de que 
la destitución del juez Dunne tendrá efecto, y 
será motivada por sus principios opuestos al sis- 
tema de nuestras escuelas públicas, pues(|ue, fue- 
ra de su preocupación en materias religiosas al 
par que contra la educación seglar, no hemos no- 
tado en él. á pesar de todo el ruido que se ha ar- 
mado sobre esto, ninguna dejadez en el cumpli- 
miento de sus deberes de Juez." 

En vista de esta aseveración del Miner. ¡cuan 
necia ha de ser la astuta _y bellaca insinuación 
del Blade de que el "Juez Dunne fué destituido 
por otras razones mas bien que por su discurro 
sobre las escuelas." Si es preciso además otro 
testimonio para embotar los dardos del Blade, y 
consignar á la historia el despotismo del Presi- 
dente Grant, tenemos el parte del Secretario 
Pierpónt al depuesto juez Superior. Ese empica- 
do no se cuidó de encubrir á su amo, ó j aliíir el 
motivo que le impulsó. El admitió que el Juez 
Dunne "podia considerar" su modo de pensar so- 
bre la cuestión de las escuelas como la razón 
principal de su remoción. Y, con todo, en de- 
fensa de ese acto mezquino y anti-americano, nos 
toca oirías calumniosas insinuaciones de un ór- 
gano ministerial de poca monta, publicado en el 
Maumee. 

Los católicos han sentido en v\ fondo de su al- 
ma el insulto. Cual amantes de la libertad ame- 
ricana, tienen lástima del espíritu bajo que lo 
aprueba. Una nación que se burle de sus liber- 
tades, y tolere con paciencia que un déspota las 
pisotee aun en la persona de w\\ enemigo, se a- 
cerca á su ruina. El sosten de una República 
es la virtud. El odio concebido por fanatismo, 
no es virtud. A los católicos se los puede suj;- 
tar á duras pruebas, también al martirio, si así 
se quiere; pero aun en caso de muerte, ellos no 
mueren; su causa vive, y poco á poco los que a- 
hora los menosprecian, los ultrajan, y quisiei-an 
perwSeguirlos, tendrán quizás necesidad "de su 



m- 



faerte brazo. Ellos sei-áu siempre buenos ciu- 
dadanos: pero no olvidarán el despotismo del ge- 
neral Grant." 



DOCTORES DE LA IGLESIA. 

La Iglesia Católica venera con el título espe- 
cial de Doctores á algunos entre los mas ilustres 
escritores eclesiásticos, que á una grande santi- 
dad de vida juntaron una ciencia eminente de 
las cosas divinas. Hasta el presente no son 
sino diez y ocho; y los daremos aquí según el 
o'rden y la fecha de su muerte. San Hilario, 
Obispo de Poitiers, en Francia, en 368. San 
Atanasio, Patriarca de Alejandría en 373. San 
Basilio, Arzobispo de Cesárea, en 379. San 
Gregorio Nazianceno, Patriarca de Constanti- 
nopla, en 389. San Ambrosio, Arzobispo de 
Milán, en 397. San Juan Crisu'storao, Patriarca 
de Consíantinopla, en 404. San Jerónimo, 
Presbítero, en 420. San Agustín, Obispo de 
Hipona, en 430. San Pedro Crisúlogo. Arzo- 
bispo de Ravena, en 450. San León I, Papa, 
en 460. San GregoVio I, Papa, en 004. San 
Isidoro, Arzobispo de Sevilla, en 606. San Pe- 
dro Damián, Cardenal Obispo de Ostia, en 
1072. San Anselmo, Arzobispo de Cnntorbcry, 
pn 1109. San Bernardo. Abad de Cister, en 
1153. Santo Tomás 'de Aquino, de la o'rden de 
Sto. Domingo, en 1274. S. Buenaventura, Card. 
Obispo de Albano, de la o'rden de San Francis- 
co, en 1274. San Alfonso Ma. de Liguori, Ob. 
de Santa Águeda, fundador do la congregación 
del SSmo. -Redentor, en 1787. 

EL VESUVIO. 

Las noticias últimas de Italia refes-ian que el 
Vesuvio daba señales de una próxima y formi- 
dable erupción. En la geografía se da el nom- 
bre de Volcsin, que era el del Dios del fuego, 
en tiempo de los antiguos paganos, á una mon- 
taña que arroja llamas y fuego, 6 mas en gene- 
ral, á un punto cualquiera de la superficie de la 
tierra como los hay, aunque no sean montañas 
6 puntos elevados. Uno de los volcanes mas 
famosos es el Yesuvio, que se halla situado á 
seis millas S. E. de Xápoles y cuenta 1198 
metros de altura, y 33 millas de circunferencia 
en la base. Esta está cultivada hasta cierto 
punto, á la altura de una ermita; la tierraes de 
ana fertilidad prodigiosa, y produce un vino que 
es acaso el mas famoso del mundo, llamado por 
esto Lo.cryma Chridi. Un poco mas arriba do 
la ermita, se ha comstruido un observatorio rae- 
tereológico. El Vesuvio tiene dos picos Soinma 
y Otf/dano. El cráter () .sea la boca del volcan 



de Ottaiano que es de todas la principal tiene 
115 metros de profundo. 

La mas antigua erupción de que se guarda 
memoria, es la del año 79 después de J. C, la 
que destruyo' las ciudades de Pompeya y Her- 
culano dominadas por el volcan, y costó la vida 
á Plinio el naturalista. Desde entonces se han 
seguido mas de cincuenta erupciones; en eíste 
siglo las mas famosas fueron las de los años 
1819, 22, 23, 39, 50. Las erupciones son ordi- 
nariaraiente precedidas de sacudidas de tierra, 
y de espantosos estruendos subterráneos; luego 
empiezan á echar nubes ó columnas de humo, y 
cenizas que el aire y los vientos han llevado á 
veces hasta la distancia de 500 ó 600 millas; y 
á veces aun enormes peñascos y piedras, y como 
un torrente de fuego que se llama lava y que 
iKija por la montaña arrasando é. incendiando 
cuanto encuentra en su curso, y poco á poco se 
enfria y forma como unas superQcies compactas 
de masas minerales. , ; 

• -•, vr- i ;.. EL MARISCAL MACMAHON. ' .• . ^ ,, - 

El Mariscal MacMahon, Duque de Magenta, 
es el actual Presidente de la república francesa. 
Nació en Francia de una antigua fan]ilia Irlan- 
desa, y fué educado en la escuela de Saint Cyr. 
Salido en 1827, fué alistado en el estado mayor; 
hizo sus primeras armas en África, y se distin- 
guió raudio en el sitio de Amberes; en Bélgica. 
Fué coronel en 1845, general de brigada en 
1848, y de división en 1852; tomó una parte, 
muy importante en la guerra de Crimea. En 
1857 el general MacMahon mandó en j(.'fe una 
expedicien contra la Kabylia, y vuelto á Fran- 
cia figuró en la guerra "de Ita'ia en 1859, de- 
biéndose á su destreza el que se ganara la ba- 
talla de Magenta. Nombrado Duque de Ma- 
genta y Mariscal de Francia, fué mandado en 
1864 gobernador á xVrgel; fué llamado á tomar 
parte en la guerra de Prusia, en la cual fué hc- 
i-ido en Sedan en 1870. Proclamada la repú- 
blica fué eligido Presidente después de Thiers, 
y luego confirmado en el poder por siete anos. 

NUMETtO DE LOS PAPAS. 

Se cuentan en todo desde San Pedro á Pío 
IX, 257 Pontífices Romanos. De estos 82 son 
venerados como Santos; 33 habiendo padecido 
el martirio. Además 104 fueron Romanos. 163 
de otras partes de Italia, 15 de Francia. 9 jle 
Grecia, 5 de Asia, 3 de África, 3 de Espana, 
2 de Dalmacia, 1 de Judea, 1 de Tracia, 1 de 
Olanda, 1 de Portugal, 1 de Candia y 1 de In- 
glaterra. 



-1<^ 



EL DIOS 

de otro tiempo^ 



HISTORIA. 



■©♦♦o- 

■ í ' (Conclusión — Pág 58-60. j 

El príncipe de Bismarck es un ^político lleno de 

penetración y de prudencia, dijo el conde sonriendo. 
En la lucha contra la Iglesia católica han sucumbido 
sin e.xcepcion durante diez y ocho^siglos los monarcas 
mas poderosos. Bismarck no cometerá la falta política 
de declarar la guerj-a á la Iglesia. 

Los oficiales se echaron á rcir. 

— No conozco las intenciones del Canciller del im- 
perio, dijo un jefe de escuadrón; pero es lo cierto que 
las escaramuzas religiosas han comenzado ya en el nue- 
vo imperio. Los gobiernos de Alemania protegen en 
sus fanciones piíblicas á los profesores eclesiásticos ex- 
comulgados por sus Obispos. Estos profesores exco- 
]nulgados instruyen la juventud católica, á pesar de la 
prohibición de los Obispos y del Papa, al cual niegan 
la infalibilidad. Los gobiernos pagan puntualmente 
sus asianacioncs á estos sacerdotes suspensos, rpie han 
renegado del Papa, l^aróceme que esto es algo mas que 
ima simple declaración de guerra, y que se presenta ya 
como un combate de vanguardia. 

--Ciertamente, exclamó el Conde muy satisfecho; 
pero|;son ciertas estas noticias? 

-Podéis creerlas, respondió el coronol. Todos los 

■•íeriódicos alemanes están de acuerdo .sobre este pun- 
to. 

Tomad y servios leer, dijo el Mayor, ofreciéndole 

un periódico. 

MicQtras lo estuvo leyendo brillaban los' ojos del 
Conde de puro gozo. 

¡No es posible la duda! exclamó. En algunos Es- 
tados de Alemania ha comenzado ya la lucha contra la 
Iclesia. ¿Cuál será su resultado? 

'' El triunfo del germanismo contra el romanisino, 

respondió el Coronel. Ija donrinacion de los Papas en 
Alemania será derribada y aniquilada. Dejemos que 
pasen diez años y el Emperador será el solo jefe i)oh'ti- 
co V religioso de todos los alemanes, como lo es el Czar 
de los rusos. JjOS santurrones y los ultramontanos 
serán desterrados, exterminados ó convertidos: y la 
I'desia nacional común en Alemania, satisfará todas las 
necesidades religiosas, que por lo demiis se reducen á 
muy poca cosa para los hombrías ibr-trados de nuestra 

época. 

Así, una Iglesia nacional, dijo el Conde con un 

buen humor cada vez masexi)ausivo. Si no estoy cfpd- 
vocado, Napoleón había pensado en lo mismo. Tam- 
bién rpieiia el separar la Francia de Eoma, y fundar 
una I"-lesia nacional; solo que un accidente vino á im- 
pedir la ejecución de pu plan. Napoleón fué derribado 
y murió en el destierro. A esto se debe, señores, el 
que haya todavía obispos, sacerdotes y católicos en 
Francia, y un Papa en Boma. 

En tiempo del primer Napoleón, repuso el coronel. 

Jas circunstancias no c^^taban toduvía en sazón para una 



Iglesia nacional. Hoy dia la situación es nras favora- 
ble, por lo menos en Alem.nia. En todas partes se 
hace sentir la necesidad de una religión cpie esté en ar- 
monía con la civilización moderna. De ahí la viva re- 
pulsión que excitaron en Alemania las pretensiones del 
Papá, de que se le reconociera por un doctor infalible, 
y de esclavizar bajo ese dictado todas las conciencias. 
La sublevación es universal, y el momento es el mas á 
propósito para una separación completa entre vVlemania 
y Roma 

— Todo esto es enteramente nuevo, y del mayor in- 
terés para mí, dijo jovialmente el conde de Eéthel. 
¿Qué idea se h.an formado en Alemania de la infalibili- 
dad doctrinal del Papa? 

— Una idea muy exacta, contestó el Mayor. El Papa 
infalible puede inventar cuantos nuevos dogmas le 
plazca; puede presentar como divinamente reveladas las 
ideas mas absurdas. Por medio del entredicho y de la 
excomunión puede forzar todos los católicos á creer 
toda clase de impertinencias y estupideces. 

—No ha}'- que echar en olvido las pretensiones del 
Pa})a de deponer á los príncipes que no gobernarían á 
su gusto y según las ideas de Su Santidad,. añadió el Co- 
ronel. Si le ocurro al Papa declarar la guerra á una na- 
ción herética, es preciso que los soldados católicos echen 
á andar. 

— ¿Y el dinero de San Pedro? Los pobres católicos 
estín obli.o-.idis á jungarlo en la ca;-tidnd que taso el 



a lia. 



dijo )-esueliamente el jefe d 



e esdiat 



Iron. Nadi 



le 



tiene derecho á oponerse á estas exacciones 2"ionti(lc¡as, 
porque lo que el infalible reclama debe ejecutarse por 
deber de conciencia. 

El conde escuchó estupefacto semejante modo do ex- 
])bcar la. infalibilidad del Papa; encontrándolo tan ori- 
ginal y ridículo, que le costó trabajo no romper cu una 
carcajada. 

— Esta cólera de los buenos alemanes conti-a rm Papa 
que hace alarde de pretensiones tan exhorbitantes pa- 
réceme muy natural. 

— Cuanto á mí, tlijo con irritación el Ci:)roncl, no 
comprendo como ese viejo cleiizontc de Roma tiene la 
impudencia de atacar así de frente la civilización mo- 
derna. El Papa quiero para sí todos los derechos, todas 
las prerogativas, y todo el [^oder del Estado; Se coloca y 
toma la actitud de un Dios nuevo. 

— ¿Creéis, pues, que el Estado es una especie de Dios 
nuevo? preguntó insi'liosamente el Coi^de. 

— No prebendo lijar á esta expresión de Dios ningu- 
na idea de superstición religiosa, respondió el Coronel. 
El menor chieo de escuela sabe hoy dia que no hay tal 
Dics de este género. Solo, pues, queria decir que úni- 
camente al Estado corresponde lasu[)rema autoridad en 
todas las cosas; y por lo mismo el derecho de fundar 
una nueva religión que responda á las necesidades de 
los ticuqios; ó, en otros términos, una Iglesia nacional. 

— Comprendido, Señor, dijo Réthel; si el Dios de 
otro tiempo lia sido depuesto en Alemania, dedúcese 
necesariamente que la religión de este Dios antiguo de- 
be quedar arrinconada. Recíprocamente si el Estado 
es el nuevo Dios de Alemania, debe tener también el 
derecho de fundar á su modo una religión de Estado, 
enteramente acomodada á sus gustos y á las necesida- 
des de los buenos alemanes. Señores, estaba muy lejos 
de sospechar que el progi-eso ¡lubiera avanzado tanto en 
Alemania. 

Los oücialcs se creyeron iialagados, puesto que no 
comprendieron la fina ironía del Conde. 

La victoria del germanismo es completa, exclamó 
ci n altiver-i el Coronel. La fuerza y la inteligencia de 
la Alemania no triunfan solamente en k's campos de 



n- 



batalla; no deben encontrar obstáciilos en ningún ter- 
reno. 

— Pero, ¿cómo se explica, señores, preguntó el Con- 
de, el que los soldados alemanes den pruebas tan pa- 
tentes de su fé religiosa? Por todas partes en Francia 
lian sido notados sus sentimientos religiosos y su pie- 
dad. Hasta se lia llegado á atribuir vuestros admira- 
bles sucesos y brillantes victorias á esas cualidades mo- 
rales, y á esas creencias de vuestras tropas. Se decia: 
Nuestro ejército es siempre derrotado porque es impío, 
sin ley v sin fe: — el ejército alemán es siempre vence- 
dor porque respeta á Dios. 

^Es un error, dijo el coronel. La religión nada tiene 
que ver con nuestras victorias Sin embargo, no ne- 
garé que en la misma Alemania las clases inferiores del 
pueblo no estén todavía fuertemente cangrenadas por 
la superstición. Pero la futura Iglesia nacional sabrá 
ciertamente curar de su enfermedad al pobre pueblo. 

— Si es oue este pobre pueblo tiene la condescenden- 
cia de cambiar la religión de su antiguo Dios con la re- 
ligión del nuevo Dios Estado, dijo riendo el Conde. 
Temo, pero, que el príncipe de Bismarck, tan afortuna- 
do hasta el presente, no será bastante poderoso para eni- 
pujar las masas del pueblo liácia su Iglesia nacional. 
En ello perdei'ia sus esfuerzos y su dinero; porcjue las 
gentes ilustradas, generalmente, no liacen gasto de Igle- 
sia de ninguna clase; y el pueblo creyente está aferrado 
al Dios de otro tiempo. Y luego, señores, podéis que- 
dar persuadidos C[ue ese Dios de otro tiempo no sufre 
rivales. Su rayo abrasará vuestra Iglesia nacional, y á 
lina señal suya, desaparecerá un inqjerio que se lia ele- 
vado contra su soberanía. 

Los oficiales seguían todavía pasmados de este len- 
guaje, cuando el anciano se levantó y volvió á subir al 
coche. 

El hijo del conde no habia comprendido nada en es- 
ta conversación que se habia tenido en alemán. Le ha- 
bla sin embargo llamado la atención el calor con que se 
habia expresado su padre en esta plática con oficiales 
enemigos. Pero su pasmo fué completo al saber los 
motivos de la satisfacción que enajenaba al conde. 

— No os comprendo ya, padre mió, le dijo. ¿Cómo 
podéis alegraros de la persecución c¡ue amenaza nues- 
ti'ú Iglesia? 

— La persecución de la Iglesia me aflige, mi querido 
Carlos, respondió el conde de Kéthel; la causa de mi 
gozo es otra. Si los periódicos alemanes dicen la ver- 
dad; si estos oficiales alemanes no se engañan acerca 
del espíritu que reina en las regiones superiores de su 
gobierno, el nuevo imperio germánico va á declarar la 
gueiTa á Dios, al Omnipotente protector de la Iglesia 
católica y de la Sede de San Pedro. En tal caso, la 
rnisma mano que ha anonadado todos los enemigos de 
los Papas y de la Iglesia no tardará en echar por tierra 
el imperio de Alemania. ¡Insensatos! ¿creen acaso qne 
D¡(;s liará una excepción en favor del impeiáo de Ale- 
mania? ¿Esperan tal vez terminar felizmente esta em- 
presa del exterminio de la Iglesia de Dios y de su Ali- 
cario en la tierra, en la que han fracasado de diez y ocho 
siglos acá los mas poderosos monarcas? ¡El Dios de otro 
tiempo vive aunl ¡Ataca, pues, orgulloso imperio de 
Alemania, — ataca! ¡Da el asalto á la fortaleza de san 
Pedro, oprime la Iglesia, y tienes con esto fulminada la 
sentencia! Dios ha prometido ({C.e protegería al Papa y 
á la iglesia, y cumplirá su promesa: ''las jniertas del 
infierno no prevalecerán contra ella." 

El coche se paró delante de la casa de campo del 
Conde. La erroc m habia alterado la salud de este an- 
cií.no de 7o años. El d¡a siguiente se sintió gravemen- 
te eiiíerino, 6 liizo llamar nn ,'••: c.r.-dole; dcs^jues mandó 



que se acercaran á su lecho de muerte sus'diijas y su 
hijo. Carlos hubo de leerle la conversación de Pió VII 
con Napoleón en Fontoinebleau, que el paje de entonces 
habia consignado en escrito con suma exactitud, y que 
el moribundo escuchó con la mayor atención. 

— Hijos mios, dijo en seguida con voz apagada, tra- 
bajad con todas vuestras fuerzas en la regeneración mo- 
ral y religiosa de la Francia; someteos con docilidad|á 
la ley de Dios; no olvidéis jamás que el Dios de otro 
tiempo no muere; y que siempre es el único dueño del 
mundo, que, como ái'bitro supremo, regula todos los 
destinos, los de los individuos lo mismo c[ue los de las 
naciones. Servid con temor y temblor á ese Dios que 
tiene el cielo por trono y la tierra por peana. 

Su cabeza cayó sobre la almohada; el conde José de 
Réthel acababa de espirar. 



FIN. 



UNA HUÉRFANA CON TEES MADRES. 



-Ü^í^sfe^f^ 3^^>íi^ií'- 



Lo que vamos á referir, es, hasta en sus detalles, his- 
tórico, y acaeció nace poco en una de las mas feas y 
menos cultas capitales de España. 

En la ciudad á que aludimos, y de cuyo nombre no 
queremos acordarnos, como diría el inmortal Cervantes, 
son tan desenvueltas las nuijeres, tienen lenguas tan 
libres y costumbres tan hombrunas, c|ue parecen mas 
consoladoras y tiernas que en otras partes escenas como 
la que pasamos á referir. ¡Bendito sea el Señor, que 
quiere nazcan delicadas flores hasta en los secos eriales 
y tierras estériles! 

La Beneficencia provincial, para la lactancia de los 
expósitos, prefiere ti-asladarlos al pueblo y casa de las 
amas que los crian, confiándolos á sus maternales cui- 
dados; que madres son también las amas de leche. Es 
el procedimiento mas natui-al, y mas fecu,ndo, por lo 
tanto, en resultados positivos. Las mach-es pobres y ro- 
bustas de los pueblos suelen dedicarse á esta industria, 
sacando expósitos de la Beneficencia para criarlos. Al- 
gunos no vuelven á su casa matriz, pues se encariñan 
con ellos las familias que los acogen, y allí se quedan. 
Otros infelices cpie tuvieron la desgracia de caer 
en manos egoístas, en familias numerosas ó en ho- 
gares miserables, destetados que son, no tienen mas re- 
medio c]!ue regresar á sus provinciales lares. 



II 



Era en el mercado de la Capital. 

La plaza estaba llena de revendedores, verduleras y 
compradores. 

Una mujer de pobrísimo aspecto atravesaba la j^laza, 
llevando de hi mano á una niña de unos cuatro á cinco 
años de edad, pobremente vestida también, pero her- 
mosa como un ánoel. 






— Oiga, tia (le dijo cierta descarada " verdulera), ¿á 
donde lleva V. ese pimpollo? 

— ¿Qué pimpollo? ¿esta muchacha? replico recelosa 
la serrana. 

— La mesma. 

— Pues la bajo á la Beneficencia, porque, como ten- 
go siete pequeños j mi hombre se está quejando todos 
los dias de que con tanta boca y tunta, pobreza es impo- 
sible salir adelante; aunque la quiero como si la hubie- 
se pando, no tengo mas remedio que volverla á la Casa. 

Y abrazando á la niña, continuó: 

¡Hija de mis entrañas, no sé si tendré ánimo para de- 
jarte, porque, solo de pensarlo, se me parte el corazón! 

La buena montañesa se pu30 á llorar, y la niña, que 
indudablemente no comprendía claramente la causa de 
aquellas lágrimas, rompió también en llanto, porque 
veia llorar á su madre, y se colgó de su cuello como si 
j)resintiese que intentaban separarlas. 

Pronto llamó la atención el tierno grupo, 3^ se formó 
un corro, de mujeres en su mayor parte, en torno de la 
expósita y de su ama. 

Compadecían unos á la buena mujer, que se veia pre- 
cisada á separarse de la niña; elogiaban otros la cando- 
rosa vivacidad y la hermosura notable de esta; é impor- 
tunaban todos con admiraciones y preguntas á la serra- 
na; hasta cpie, enteradas del suceso, dos mujeres del 
^pueblo, verduleras al parecer, de aspecto nada caritati- 
vo ni sentimental, pero de gran corazón indudablemen- 
te, se aproximaron por distintos lados á la expósita y 
quisieron tomarla en brazos. 

Empezaron por los elogios, diciendo alternntivauicn- 
'te: 

—¡Bendita sea la madre que te parió! 

— ¡Es mas rica que las pesetas! 

—¡Qué hermosísima eres, hija! 

— -¡Esto es un rollo de orol 

La llamaron serafín, sol de los soles, reina y otras co- 
sas por estilo. Con semejante lluvia de piropos se iba 
poco á poco consolando la bendita serrana, pues nada 
hay que llene tanto á los g^adres coma_]as alal^anzas de 
los hijos, y les dejaba tomar v dejar á la niña; pero 
conrprendieron las contendientes que las dos querían 
llevársela para prohijarla, allí fué Troya: se armó una 
disputa callejera y mujeril, que convirtió inmediata- 
mente el corro en gallinoi'o. Imagínesela el lector, que 
renunciamos á contarla y nos concretamos al hecho 
princ¡])al y al desenlace. 



ITL 



La serrana no tenia valor para desliaeerse de la ex- 
pósita, y aquellas dos rnujere>s se di.<;putaban, hasta el 
escándalo, su posesión. De manera que, en un sitio tan 
poco á propósito como la plaza pública y entre mujeres, 
al parecer refractarias á la ternura y compaiijion, la Pro- 
videncia divina en sus adorables designios deparó ires 
madres á la desamparada huérfana, demostrando con 
hecho tan elocuente que vela sobre todo por los pobres 
pcqucñuelos. 

Como no fué ])Oslble avenir á las contendientes, de- 
cidió la cuestión la Dirección de la Casa-Beneficencia 
entregando la niña á la que por su posición y antece- 
dentes ofrecía garantías mayores y estaba en situación 
de proporcionar á la expósita mejor educación y vida 
mas cómoda. 



ADIÓS AL MUNDO 
de iiiia Joven que se liace religiosa. 



La tierra miro estrecha, triste, oscura, 
No puedo aquí vivir; 
Ko encuentro en ella miel á mi amargura, 
L'ndia he de morir. 

Las horas van pasando, van pasando. 
En rápido tropel. 

¿A dó me llevan ellas? me demando; 
¿A Cristo, ó á Luzbel? 

Si al segundo seguir quiere mi alma. 
Se ofusca mi razón. 
Pierdo del cielo la corona y palma. 
Hallo mi perdición. 

Elijo ser esposa del Cordero, 
¡Me ama con tal amor! 
Por mi culpa apuró sobre un madero 
La copa del dolor. 

Por mí vertió su sangre tan preciosa. 
Que adora el Serafin: 
¡Oh, sí! quiero aquí ser su casta esposa. 
Dejar el mundo ruin. 

Adiós, pompas del mundo, devanóos. 
Falso, amargo placer; 
No llenáis mi ambición, ni mis deseos; 
No mas os he de ver. 

Borrad mi nombre de la humana historia. 
Borradlo sin piedad; 
Prefiero las dulzuras de la gloria, 
La paz, la soledad. 

El clausli'O nie eiiamoi'a y el retiro, 
En él quiero vivir; 

Quede en sus muros mi postrer suspiro; 
Dejadme ser feliz. 

Dejadme hablar á solas con mi esposo 
Divino, celestial; 
En El están mi dicha, mi reposo. 
Mi corona inmortal. 



AFORISMOS ¥ SENTENCIAS. 



Hay que matar el error, poro salvar á los que van 
errados. 



Las imágenes son los libros de los que no saben leer. 



El dia mas laroro es la eternidad. 



Los hombres en quienes mas se ha cebado la crít'ca 
suelen ser los mas honrados. 



Un escéptico es un cadáver vivo. 

La doctrina de Jesús es al mismo tiempo leche para 
los niños, y pan para los adultos. 

No hay catástrofe que no sea lección para la huma- 
nidad. 



La vida cuanto mas se alarga tanto mas débil es. 



La fé es ixna luz que si no arde mucho ya deja á os- 
curas. 




Se publica todos los Sábados, en Las Vegas, N. 



Año II. 



12 de Febrero de 1876. 



NOTICIAS TBRÍIITORIALES. 



Sania Fé, — El dia de ayer, 11 de febrero debe 
haber salido el limo. Sr. Ai'zobispo para visitar las 
Parroquias de Bernaliilo y de Albuquerque. Se que- 
dará en la de Berualillo toda la próxima semana y pa- 
sará á la de Albuquerque á fines de la misma, el sá- 
bado. 

Hay en Santa Fé dos jóvenes franceses Miguel 
Macheboeuf y Juan Defarge que lian trabajado basta 
ahora en la nueva Catedral. Mientras que están in- 
terrumpidos los trabajos de esta, se ocupan en hacer 
monumentos y tumbas para sepultura de los difuntos. 
La piedra de que se sirven es bastante buena para 
suplir el mármol que no tenemos aquí. Ya muchas fa- 
milias de la Capital han mandado hacer de esas tum- 
bas, que se ven puestas en los diversos Camposantos 
de Gruadalupe, de S. Miguel y del Eosario. Hemos 
oido que algunos Señores de las Yegas pronto harán 
venir algunas de estas tumbas para colocarlas en los 
sepulcros de su familia. Hasta ahora estas tumbas 
se debian mandar traer expresamente de los Estados, 
y como costaban mucho, eran cosa muy rara: ahora 
pueden ser mas comunes, y convendría que fuesen para 
todos; ya que el agradecimiento, las obligaciones y el 
amor hacia las personas queridas difuntas nos debe- 
ría aun con algún sacrificio excitar á poner una me- 
moria en el sitio de su última morada. 

El dia 25 de Enero falleció en el Convento de 
las religiosas de Loreto la Hermana Isabel. Ha- 
bía nacido en Santa Fé de padres probos, y 
honrados. Ella fué una de las primeras de nuestro 
Territorio que se consagraron á Dios en la Eeligion. 
Entró en la religión á la edad de 21 años, y en esta 
ha sido siempre un modelo perfecto de virtudes cris- 
tianas y religiosas. La enfermendad que la ha lleva- 
do al sepulcro después de 16 años de profesión, ha si- 
do una erisipela, durante la cual no ha dejado de dar 
ejemplos de resignación y paciencia. Sus funerales 
han sido celebrados por nuestro limo. Sr. Arzobispo, 
asistido por el Sr. Yicario General, el Padre Eguillon. 
Las alumnas tanto internas como externas tomaron 
parte á la fúnebre ceremonia. Sus desdojos mortales 
han sido enterrados en el Cementerio del Convento. 

I^iíacoln. — El Sr. Green Wilsou ha sido acometi- 
do en su misma casa por uno de sus amigos y ha re- 
cibido dos golpes de pistola. Las autoridades ten- 
drían que tomar algunas medidas para impedir esos 
delitos, que son ya tan comunes en este Territorio 
do Nuevo Méjico. 

Is^OTICIAS NACIONALES. 



K-iíaílíí.'^ Uiiltlo.s. — El número de las familias 
inscritas en el libro del Foor-mastcr de la ciudad da 
BuíFcdo asciende actualmente á 1,900, lo que da un 
total do casi 7,000 personas que viven con los socor- 



ros de la caridad pública. Es mucho por una ciudad 
de 150,000 habitantes. 

Desde el mes de agosto del año 1875 hasta el pasa- 
do mes, los Revdos. Padres Dominicanos del Este die- 
ron las Misiones siguientes: 

NewsportjDiócesis de Providencia; Hempstead,Dió- 
cesis deBrooklyn; Towauds, Diócesis de Scranton;jS. 
Miguel de Filadelfia, archidiócesis de Filadelfia; San 
Domingo de Washington, Archidiócesis de Baltimo- 
re; Pascalville, Archidiócesis de Filadelfia; San Do- 
mingo de Frankford, Archidiócesis de Filadelfia; San- 
ta María de Y/ílliamsburg, Diócesis d© Brookljn; San 
Juan de Oregon, Diócesis de Nowark; Greenpoint, 
Diócesis de Brooklyn; San Yicente Ferrer de New 
York, Santa Maria de Lancaster, Diócesis de Harris- 
burg; Santa Maria de Lamshertville, Diócesis de New- 
ark. Catedral de Brooklyn y San Agustín de la mis- 
ma. 

Las comuniones en cada una de estas misiones han 
sido cuando menos 1,000, y cuando mas 14,000. Las 
conversiones al Catolicismo han sido ahora 3, ahora 
16; no contando los que han sido remitidos á sus res- 
pectivos Cura-Párrocos para ser instruidos en los 
priucipios de la religión Católica. 

WasIaisag-íoiSo — El Sr. lugalls afirmó delante de 
la Comisión de los negocios de los Indios, que J. P. 
C. Shanks, Indían-agcnt especial do los Estados Uni- 
dos ha sucitado desavenencias entre las tribus que ha 
visitado, con el intento de presentarse á las autorida- 
des de Washington como quien hubiera sosegado las 
tribus revolucionadas. 

El Senado confirmó á W. Nicholson, del Estado de 
Kansas, en el rango do Superintendente de los nego- 
cios de los Indios en lugar de Enoch Hoag, dimisio- 
nado; y el Sr, E. C. Watkcins, de Michigan, Inspec- 
tor. 

Los ahorros hechos con el Consular y Diplomatic 
Bill suben á casi cuatro cientos mil dollars. 

El Comitado de la Cámara pidió al Secretario de 
la Guerra de enviar á las fronteras de Tejas una fuer- 
za bastante para poner un término á las depredacio- 
nes de los Mejicanos. 

El general Gibson, representante de la Luisiaua, 
pide que el Presidente nombre un Comitado para exa- 
minar los medios de establecer un tratado de comer- 
cio entre los Estados Unidos y la Eepública de Mé- 
jico. 

NOTICIAS EXTRANJERAS. 



laia, — El Padre Santo envió una carta al Key 
de la Grecia, en la que hacia saber á Su Majestad que 
Msr. Marengo había sido nombrado Arzobispo de 
Atenas. Su Santidad rogaba al Rey de los Grie^^os, 
para que quisiese seguir protegiendo los catóHcos do 
su reino. El Rey ba contestado diciendo, que deplo- 
que su gobierno no reconocía al Arzobispo 



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74' 



designado por la Silla Apostólica, Kn. cuanto á la 
protección de los católicos pedida por el Papa, el rey 
decia que esta estaba asegurada por las leyes y con- 
venciones internacionales. 

El Obispo de Ventimiglia La enviado una carta 
dando testimonio de su gratitud al Papa por la limos- 
na que le ha lieclio para reedificar su vetusta catedral. 

En cambio la Junta liquidadora de los bienes ecle- 
siásticos ha vendido en piíblica subasta otros bienes 
pertenecientes á varias comunidades religiosas. 

A muchas Iglesias pobres ha enviado también últi- 
mamente limosnas Pió IX. 

El venerable Pontífice, que no gasta para su per- 
sona 8 reales al dia, emplea los donativos que los fie- 
les de todo el mundo le dan, en obras de piedad, en 
obras de enseñanza y en obras de misericordia. Hay, 
sin embargo, quien encuentra bien dilapidar un cau- 
dal en trenes y boato, y se indigna si oye hablar del 
Dinero de S. Pedro. 

llalla. — Los Milaneses están restaurando sus I- 
glesias. La magnífica restauración, hecha última- 
mente de la antigua Basílica de S. Eustaquio, es rana 
obra maestra. Ahoia se está reedificando la fachada 
de la Iglesia del Carmen, edificio grande y muy anti- 
guo que contiene muchas tumbas y preciosas pintu- 
ras. Se está también restaurando la famosa Basíli- 
ca de S. Ambrosio, en donde se encuentran los restos 
de este ilustre Doctor. Mientras que los Lombardos 
restauran sus Iglesias, los Sicilianos se ven obligados 
por el gobierno Italiano á cerrar cien de sus mas es- 
pléndidos edificios religiosos. 

Frasieia. — He aquí la proclamación del Maris- 
cal McMahon, Presidente de la Eepública francesa : 

Franceses — Es la primera 'vez después de cinco a- 
ños, que sois convidados á tomar parte á una elección 
general. Hace cinco años que vosotros deseabais el 
orden y la paz, gracias á crueles sacrificios los habéis 
conseguido después de penosos experimentos. 

Vosotros deseáis todavía el orden y la paz. Los Se- 
nadores y Diputados que estáis para elegí f, deberán 
cooperar con el Presidente de la Eepública para con- 
servar el uno y la otra. Nosotros tendremos que a- 
plicar con sinceridad y comua acuerdo las leyes 
constitucionales, de las cuales yo solo tengo el dere- 
cho, hasta el año 1880, de proponer la revisión. 

Después de tanta agitación, de discordias y de des- 
dichas, es necesario que el país descanse, y yo pienso 
que sus instituciones no deben ser revisadas sino des- 
pués de haber sido experimentadas. Mas para experi- 
mentarlas como la salud de la Francia lo exige, es in- 
dispensable que se haga prevalecer una política con- 
ser vadora y verdaderamente liberal, cual ha sido la 
que yo me he siempre esforzado de seguir. 

Para sotenerla, yo apelo á la unión entre los que 
prefieren la defensa del orden social, el respeto de la 
ley j la abnegación patriótica á sus recuerdos, á sus 
aspiraciones y á sus empeños de partido. Yo los con- 
vido á juntarse en derredor de mí. Es necesario que 
los sagrados derechos, los cuales sobreviven á todos 
los cambios de gobiernos ,y que los intereses legítimos 
que toda administración está obligada á proteger, 
gozen de una perfecta seguridad bajo un gobierno 
fuerte y estimado. 

No tan solo es necesario desarmar los que po- 
drían perturbar la seguridad de hoy dia, mas aun de 
desanimar los que la amenazan en lo porvenir con la 
propagación de doctrinas anti-sociales y revoluciona- 
rias. 

La Francia sabe que yo no he buscado ni deseado 
el poder del cual soy investido, mas ella puede contar 
que yo lo ejerceré sin flojedad. 



Pa?a Cumplir hasta 6l fin la misiou que lae ha sido 
confiada, yo espero que Dios me ayudará y que no me 
hará falta el apoyo de la nación." 

El Cardenal Arzobispo de París ha recibido una o- 
frenda de mucho valor destinada á la Iglesia del Sa- 
grado Corazón de Jesús, que se está construyendo so- 
bre las alturas de Mont-martre. Todo el mundo sa- 
be que la madera empleada en la construcción del 
Templo de Jerusalen fué cedro del Líbano. Aun 
existe sobre los lados de dicho monte un buen núme- 
ro de cedros muy antiguos y de enorme tamaño. Es- 
tos árboles son tratados con un cierto temor reveren- 
cial por los habitantes de aquellos lugares, que los 
consideran como una cosa sagrada. Unos meses 
atrás, uno de estos árboles fué echado por tierra por 
un ventarrón. El Sr. Arzobispo Maronita de Bey- 
routh se apoderó de él, y lo envió en don á Su Emi- 
nencia, el Card. Guibert, para la Iglesia del Sagrado 
Corazón. 

Los diarios franceses anuncian la muerte de Msr. 
Juan Pablo Lyonnet, Arzobispo de Alby, que ha fa- 
llecido el dia 24 de Diciembre en consecuencia de un 
ataqufc de apoplejía. El venerado Prelado nació en 
la ciudad de St. Etienne, y fué promovido al Arzobis- 
pado de Alby el 29 de Marzo del año 1863. El di- 
funto Prelado fué un eminente predicador, y un hom- 
bre de gran carácter y de talentos no vulgares. El 
fué también lleno de caridad y benevolencia, de suer- 
te que su muerte ha sido deplorada. 

Una Señora enferma, desahuciada por los médicos, 
resolvió encaminarse á Lourdes, contra el parecer de 
aquellos que 1@ aseguraban moriría durante el viaje. 
Persistió, no obstante, en su intento, y como buena 
cristiana comenzó por arreglar sus negocios. Escri- 
bió, pues, á su Doctor para anunciarle su resolución 
definitiva, rogándole que, pues corría el peligro de 
morir por el camino, le indicase á cuánto montaban los 
honorarios que le debía. El Doctor comenzó su con- 
testación con algunas líneas furibundas: "No debe Y. 
ir á Lourdes, le decía, sino á Charenton; los cofrades 
de Vd. deberían encerrarle en un manicomio. . . . Mis 
honorarios suben á . . . . " La enferma pagó y se fué 
á Lourdes; y su fe no quedó sin recompensa, pues al- 
canzó en la Gruta de la Virgen curación completa. 
Al regresar á Blois, como pidiese al médico que tan 
rudamente la había tratado antes de su partida, supo 
que el sabio Doctor estaba encerrado en un manico- 
mio; habíale atacado repentinamente la locura, y mu- 
rió á los pocos días sin haber recobrado la razón. 
¡Este hecho podrá dar unos malos ratos á los libre- 
pensadores de nuestro Territorio! 

AIí'Bttíauia. — Msr. Janicsewski, Obispo coadjutor 
de Posen, ha sido arrestado y condenado á seis me- 
ses de prisión por orden del gobierno de Bismarck. 
Su crhiien es de haber administrado el Sacramento de 
la Extrema-üncion á un moribundo sin aguardar el 
permiso de/ gobierno. Ha sido también arrestado y 
puesto en prisión por un mes el Cura de Matzenheim. 
Un Eev. Padre Capuchino ha sido desterrado, y al- 
gunos otros religiosos han sido multados por delitos 
semejantes al cometido por el Obispo de Paderbon. 

Kspafla. — Escriben de España que se ha estable- 
cido en Tarragona el Colegio de Misioneros de Pío 
IX y mantenido por la generosidod de los fieles. Los 
días anteriores al acto de inauguración sirvieron para 
reunir á los jóvenes que de diferentes puntos de Es- 
paña debían entrar á formar parte del Colegio. Es- 
pectáculo tierno era ver á los padres acompañar á sus 
prendas queridas, depositarlas en manos del director 
del Colegio, y despedirse de ellos con los ojos baña- 
dos en lágrimas. Uno de ellos ciego, á pesar de su de- 



-75- 



fecío natural j de la poca satisfaccdon que debia ha- 
llar por no poder ver á los que se encargaban de su 
hijo, ni gozar del aspecto del local, ni del delicioso 
panorama de un largo riaje, ya que no venia mas 
allá de Cádiz, no pudo resolverse á confiar á otro su 
hijo, Y quiáo hacer por sí mismo la entrega de él. 

Eeunidos ja los jóvenes, se prepararon para reci- 
bir los Santos Sacramentos y hacer plena consagra- 
ción de sus propios corazones á los purísimos de Je- 
sús y Maria. El M. J. Señor Vicario Capitular se dig- 
no después de los dos actos de consagración, uno al 
Sagrado Corazón de Jesús y otro al purísimo Cora- 
zón de Maria, dirigir la palabra á los jóvenes exci- 
tándolos á hacer su consagración con todas veras v 
encargándoles la devoción á los Stos. Corazones. Le"s 
hizo ver que el fin y fisonomía especial del Colegio ha 
de consistir en un amor acendrado al gran Pontífice 
Pío IX, perpetuando su memoria con la imitación de 
sus virtudes. Concluido su discurso hizo venir á sí 
uno á uno los alumnos y les impuso el escapulario 
del Sagrado Corazón que, conmovidos, recibían ellos 
de rodillas con toda veneración. 

Polosala.— El Conde Kotxbuf, gobernador de Yar- 
sovia,^ ha publicado tres decretos que han afligido 
rüuchísimo á los desdichados habitantes de este infe- 
liz país. El primero de esos decretos prohibe á los 
Sacerdotes católicos Romanos de bautizar los niños 
nacidos de matrimonios mixtos, no obstante el con- 
sentimiento de sus padres. El segundo veda las ro- 
merías á los Santuarios católicos, y el tercero manda 
que los Sacerdotes celebren con el canto del Te 
Dznm los aniversarios de las batallas contra la Polo- 
nia, ganadas por los Rusos. 

TensziseSa — El Cónsul de Venezuela en Fila- 
delfia ha desmentido la noticia, dada por un corres- 
ponsal de New Providence, Estado de Guiana, de un 
levantamiento sobre este punto de la República. El 
Sr. C5nsal ha afirmado que reina un orden perfecto 
ea todo el país que se prepara con paz y tranquilidad ■ 
para la elección del nuevo Presidente. 

Iii illas — Ssgun las correspondencias, recil)idas 
por los diarios belgas y franceses, las fiestas hechas 
por el ginkovar de Baroda en honor del Príncipe de 
Gales han sido espléndidas. Quince elefantes aguar- 
daban al Príncipe y á su cortejo. Los elefantes lle- 
vaban neos caparazones. El que iba adelante esta- 
ba cubierto con un manto bordado con fl(n-es de oro, 
y llevaba un baldaquino con columnas doradas; eí 
conductor estaba á caballo sobre el cuello del animal, 
y de los lados colgaba una escalera de plata. Dada 
la S3ñal,_ el elefante agachóse delante de las gradas de 
la estación, y en un abrir y cerrar de ojos, S. A. R. 
hallóse instalada bajo el baldaquino. El joven guiko- 
var,^ adornado con sus diamantes, cuyo valor se cal- 
culó que subía á casi cincuenta millones de francos, 
tomj su asiento á la izquierda de su ilustre huésped, 
y detrás de ellos iba Sir Madhav Rao, el inteligente 
ministro que ha sabido poner un arreglo en el Erario 
arrumado del reino. Entre los dones que el Sobera- 
no hxndon ha hecho al Príncipe inglés se encuentran 
doí cañones de plata y dos de oro. Los dos primeros 
sonde plata maciza, un poco mis grandes, que las 
antiguas piezas de cuatro francesas; el afuste y las 
ruedas son de cobre amarillo. Los bueyes que los 
arrastraban, como también las berstias, uncidas de 
unos arcones de plata llevaban cualdrapas de estofa 
tejida en oro, plata y seda de diversos colores, de 
suerte que imitaban las hermosas tintas del cuello de 
los palomos orientales. La parte de la gualdrapa, 
que cubría su pequeña giba estaba ornada con peren- 
dengues de piedras preciosas. Las cualdrapas de los 



bueyes, que arrastraban los cañones de oro, eran ver- 
daderas maravillas del arte. Ellas eran de seda en- 
c;\rnada, cuyo fondo desaparecía bajo los arabescos 
y florones recamados en oro, plata y piedras precio- 
sas. El Príncipe de Gales ha también asistido en 
Baroda á un combate de bestias, que son una verda- 
dera especialidad en dicha ciudad, 

MISCELÁNEA. 



En el Senado de los Estados Unidos ha sido pre- 
sentado un hill para poner una contribución sobre los 
terrenos de ferro-carriles concedidos por el Congi'eso. 
El gobierno de D. Alfonso XII ha decidido de ce- 
lebrar el aniversario de la entrada de D. Alfonso en 
Madrid, concediendo una amnistía á muchas perso- 
nas, que están ahora en prisión ó desterradas. 

La explosión de una lámpara de aceite en Apollo, 
. distante cosa de cuarenta millas de Pittsburg, ha pro- 
ducido un incendio, que ha destruido dos plazas que 
contenían mas de cuarenta edificios. 

La legislatura de la Virginia ha rehusado de 
tomar parte á los gastos que deben hacerse por el 
Ccntennial. La razón llevada por la mayoría ha sido: 
Nosotros somos demasiado pobres. 

Se ha presentado en la cámara de los Representan- 
tes en Washington 1,337 bilis y 4-1 resoluciones, y en 
el Señado 307 hílls. En el líltimo Congreso fueron 
presentados 5,000 bilis y resoluciones. 

El gobernador Tilden de New York ha preparado 
y luego será presentado á la legislatura un bilí, el cual 
establece que en un jurado de doce miembros basten 
nueve para dar su fallo en todos los pleitos tanto ci- 
viles como criminales. 

Víctor Hugo envió un mensaje á los delegados se- 
natoriales de Francia y de París en especial, en el 
cual él les ruega para que funden una democracia, 
que ponga término á las guerras con el extranjero 
por medio del arbitraje, á las guerras civiles por me- 
dio de la amnistía, y á la miseria por medio de la edu- 
cación. 

La Diócesis de Allenghcny City, ha sido separada 
de la antigua Diócesis de Pittsburg, y Msr. Domenec, 
Obispo do esta ha sido trasladado á la nueva Dió- 
cesis. El sucesor de Msr. Domenec en la Silla obis- 
pal de Pittsburg es el muy Rev. J. Twigg, de Altoo- 
na. 

El Senador Sherman de Ohio ha x)resentado una 
resolución en el Congreso de los Estados Unidos, pro- 
poniendo una convención, entre los Estados Unidos y 
la Inglaterra, tocante la moneda de oro que tendría 
curso legal en los dos países. 

El Gilii Counoil de Richmond ha pasado una reso- 
lución, pidiendo al Mayor de juntarse con los ciuda- 
danos de Boston, y solicitar del Congreso la erección 
de un monumento de mármol en Yorktovvm en memo- 
ria de la célebre batalla del 19 de Ootubre del año 
1781. 

El Sr. James B. Beck ha sido elegido Senador del 
Congreso por el Estado de Iventucky, y el Señor J. 
Kirhwood por el de lowa. 

El Rev. James O'Leary, D. D., Sacerdote muy co- 
nocido en los Estados Unidos por su sabios escritos 
v sentimientos patrióticos murió líltimamente en New 
York. 

Tallmadge, OttaAva Country en Michigan posee 
un verdadero prodigio musical en la Señorita Mary 
Einnegan, la cual á la edad de seis años y sin haber 
jamás recibido lecciones de música toca muchos acoj-- 
des sobre diversos instrumentos. 



-1^ 



SECCIÓN MELIGIOSA. 



— " ^ ^■♦■ ^^ -♦"^^- 



CALENDARIO RELIGIOSO. 



FEBRERO 13-19. 



13. Domrñgo — De Scptuaf/é-'íiwa — San Gregorio II Papa. 

14. Lunes— Sa.n Yalentin Presbítero y Mártir. S. Antonio Abad. 

15. Martes — Los Stos. Faustino y Jovita Mártires. 

16. ^liércoles—liñ. traslación de Santa Juliana Virgen y Mártir. S. 
Faustino Obispo y Confesor. 

17. Jueves — El bienaventurado Alejo Falconieri. 

18. Viernes— S. Flaviano Obispo. S. Heladio Obispo y Confesor. 
10. Sábado— S. Gabino Presbítero y Mártir. San Mansueto Obispo 

y Confesor. 

DOMINGO DE LA SEMANA 



El Evangelio de hoy sacado del Cap. XX de San 
Mateo, contiene la siguiente parábola: Un padre de 
familia salió muy de mañana en busca de trabajado- 
res para su viña. A unos contrató por un denario de 
jornal á la primera hora del dia, á otros á la tercera, 
á otros á la sexta y á, la nona, y á otros finalmente muy 
cerca del amanecer. Llegada la hora de la paga, dio 
á todos la cantidad ofrecida á los primeros, esto es, 
un denario á los que hablan trabajado desde el ama- 
necer, é igualmente otro denario á cada uno de los 
que hablan empezado sn jornal á diferentes horas, 
aun á los que lo principiaron al caer la tarde. Esto 
hubo de excitarlas quejas de los primeros, que se cre- 
yeron con derecho £ mayor recompensa de la conve- 
nida. Empero una palabra del dueño selló los labios 
al que principalmente murmuraba contra su disposi- 
ción. Amigo, le dijo, no te hago injuria : ¿acaso no te 
contrataste conmigo por un denario? toma, pues, lo tuyo 
y vete; pues quiero dar á este último Jo mismo que d tí. 
¿Aca-Jio no pufdo disponer de lo mió á mi voluntad? 

A la viña del padre de familia, que es la Iglesia, so- 
mos llamados todos, quienes á una hora, quienes á o- 
tra. A ella se nos llama no para holgar, sino para traba- 
jar, y de este trabajo á nadie es lícito excusarse. Hay 
otro trabajo cuyo fin es meramente individual y pro- 
pio, y consiste en obrar bien para salvarse. No alu- 
dimos á este trabajo, cuya necesidad es evidente y la 
damos ya por supuesta. Hay otro tabajo en la Iglesia 
de Dios, que puede llamarse «n verdadero cultivo; es 
el tmbajo para el acrecentamiento del bien, para la 
propagación y defensa de la verdad, para el aprove- 
chamiento espiritual de nuestros hermanos, para la 
gloria de Dios, para lo.s intereses de Jesucrito. El 
mundo lo cree propio y exclusivo de los eclesiásticos; 
empero sin negar que á estos corresponda de un modo 
especial, es innegable que sobre todos los cristianos 
do toda condición y sexo pesa una obligación análo- 
ga. El comerciante y el militar, el industrial y el 
hombre de letras, el artesano y el hacendado, la ma- 
dre de familia y la simple doncella tienen su puesto 
señalado en esta \'iña, y á sus labores deben dedicar- 
se por los medios que á cada uno ha dado la Provi- 
dencia. El letrado solo para el bien debe hacer valer 
su sabiduría, el poeta solo al fomento del bien debe di- 
rigir 3U inspiración, el opulento solo en el bien debe 
emplear sus capitales, la madre solo para el bien debe 
educar á sus hijos, y la autoridad solo para el bien de- 
be ejercer su poder. La riqueza, el saber, la hermo- 
sura, los dones todos do Dios, si no sirven para el 
bien, no cumplen con su deber, 



CARTA PASTORAL 

P AEA LA OUAEESMA DE 1876. 

Juan Bautista por la misericordia de Dios y el fa- 
vor de la Santa ' Sede ArzoMs2')0 de Santa Fé, al 
Clero y á los Fieles de la Diócesis salud y hen- 
dicion en el SeTior. 

'Venerables Mérmanos, amados Mijos: 

Después de nuestra última carta pastoral, ha- 
ce poco mas de un año, ha sucedido un hecho ex- 
traordinario en esta diócesis, queremos decir su 
erección á Arzobispado. El Sumo Pontífice Pió 
IX, gloriosamente reinante, y que, á pesar de 
sus grandes tribulaciones, ha visto y ha pasado 
los años de S. Pedro, erigió esta dio'cesis á fines 
del año 1850. Ningún otro de sus predecesores 
ha fundado tantas nuevas diócesis en todas las 
partes del mundo. Pero no le bastaba haber es- 
tablecido esta diócesis; El se ha dignado levan- 
tar esta pequeña capital al rango de Metrópolis, 
ó cabecera de una nueva provincia eclesiástica, 
y honrarnos aunque indignos con las insignias y 
privilegios del Palio. 

Ahora, si os dirigimos esta carta con el nue- 
vo título de vuestro Arzobispo, es para hablaros 
con mas confianza, como un padre á sus hijos; 
pues los vínculos espirituales que nos unian an- 
tes, se han hecho mas estrecho?, de manera que 
por nuestra parte podemos esperar de Dios mas 
luz y mas fortaleza, para satisfacer á la grande 
responsabilidad, que pesa sobre Nos, y vosotros 
de vuestra parte podéis esperar mas abundantes 
gracias para obedecer á vuestros prelados y su- 
periores espirituales, que están encargados por 
Dios mismo de guiaros en el camino de la vir- 
tud y de la salvación eterna, acordándoos, como 
lo dice S. Pablo (Hebr. XIII, 17.) que ellos ve- 
lan como que han de dar cuenta de vuestras al- 
mas, para que lo hagan con alegría, y no con pe- 
sar: cosa que no nos seria provechosa. MasDios 
nos ha honrado, mas El nos ha colmado de sus 
favores y gracias, mas obligados quedamos á cor- 
responder á sus dones, dándole así una prueba 
de nuestra gratitud. "No os dejéis, pues, ex- 
traviar por doctrinas diversas y estrañas; lo que 
importa sobre todo es fortalecer el corazón con 
la gracia." (Hebr. XIII, 9.) Hermanos carísi- 
mos, esforcémonos de evitar los escándalos y las 
ocasiones malas; tengamos una fé mas práctica, 
bien convencidos de que no nos faltará haber si- 
do llamados á ser cristianos, esto es discípulos 
de Cristo, ni haber hecho profesión exterior de 
religión, si no nos esforzamos en cumplir los de- 
beres que ella nos impone. Brille vuestra luz, se- 
gún nos mande N. Sr. J. C. (Math. V, 16,) esto 
es la luz de vuestras virtudes, delante de los Jiom- 
bres, para que vean vuestras buenas obras y (jloriji- 



-71- 



■SnBK.JKwr.tiSXX 



quen vuestro padre celestial que está en los cielos. 
No permita Dios que nuestra vida sea una con- 
tradicción de nuestra creencia; loque daria oca- 
sión á blasfemar á los que no conocen ni entien- 
den la doctrina de la Iglesia católica. 

Aprovechando esta oportunidad os comunica- 
remos nuestra solicitud sobre la necesidad que 
todos tenemos de guardar una fidelidad inviola- 
ble á nuestra santa religión. El tiempo en que 
vivimos es malo; y si nos descuidamos, nos ex- 
pondremos á ser llevados por la corriente de la 
indiferencia j de la impiedad, que por desgra- 
cia está demasiado extendida en el mundo. La 
ciencia humana y los pretendidos progresos del 
siglo se hallan demasiada é iujustamente exaltados 
por una clase de hombres, que pudiéramos lla- 
mar semi-sabios. Estos quisieran dar ala ciencia 
y progresos materiales la superioridad sobre el 
Evangelio. Pero el Apo'stol S. Pablo nos avisa 
del peligro de esta presunción, hablando de a- 
quellos filósofos antiguos, que aunque sabios a- 
prisionaban injustamente la verdad de Dios; y 
habiendo conocido á. Dios no lo glorificaban co- 
mo á tal, ni le dieron gracias, sino que se desva- 
necieron en sus discursos, quedando su insensa- 
to corazón lleno de tinieblas; y jactándose de sa- 
bios pasaron en la mayor de las ignorancias. 
(Rom. I, 21, 21.) 

Por otra parte no hemos de admirarnos de la 
oposición que hacen los del mundo á la religión 
de N. Sr.J. C. La Iglesia asi como su divino 
fundador está expuesta á ser el blanco de las 
contradicciones. El Santo Simeón, de quien di- 
ce S. Lucas (cap. 2,) que era hombre justo y te- 
meroso de Dios, lo predijo á la Sma. Virgen : 
líira este niño está destinado para ruina y para 
resurrección de muchos en Israel. Pero no se tur- 
be nuestro corazón, dijo Nuestro Señor á sus A- 
póstoles, (}' lo mismo nos dice á nosotros), ni se 
acobarde: si el mundo os aborrece, sabed que prime- 
ro que á vosotros aborreció á mí .... no es el sier- 
vo mayor que su amo; si me lian perseguido á mi, 
también os han de perseguir á vosotros; pero todo 
lo ejecutarán por causa de mi nombre : llegará un 
tiempo en que quien os matare se persuada hacer 
un obsequio á Dios. (Joan XXIV, XXV.) Her- 
manos mios, á la vista de todos estos obstáculos 
y dificultades no nos acobardemos, sino muy al 
contrario animémonos, pues añade el Hijo del 
hombre: tened confian7M yo he vencido al mundo. 

Sabiendo que sin la fé es imposible agradar á 
Dios, (Hebr. TX, 6,) y que este don de la Fé, 
que hemos recibido en el Santo Bautismo, es el 
don mas precioso, por el cual juntamente con las 
buenas obras se consigue la vida eterna, com- 
prendereis luego la obligación que tenéis delan- 
te de Dios para con vuestros hijos, de asegurar- 
les la herencia de esta fé divina, que les ha de 
valer mas, que la mayor fortuna de la tierra. 
Ahora bien, el medio mas á propo'sito para al- 



canzar este objeto es el procurarles una educa- 
ción cristiana. No podéis, en consecuencia, a- 
ceptar la o})inion, ó mas bien el error de aque- 
llos, sean quienes fueren, que pretenden que en 
las escuelas no se debe hacer mención de reli- 
gión. Pues ¿qué clase de escuelas podrán ser 
las que no están fundadas sobre principios reli- 
giosos y el temor de Dios? Poner á un lado la 
religión, no dándole entrada en las escuelas, es 
despreciarla; es enseñar á la juventud, que las 
cosas de Dios y del alma no son, al cabo, tan im- 
portantes como se dice. Lo cual acaso puede 
estar bien en los labios de quien cree solo con 
las palabras, pero de ningún modo conviene á 
nosotros que creemos firme y sinceramente que 
nuestros mayores intereses están basados en nues- 
tra santa fé. 

Si no enseñamos la religión á la juventud en 
las escuelas, menos se le enseñará en sus fami- 
lias; y la terrible consecuencia será que en lugar 
de la fé y del santo temor de Dios, que es el 
principio de toda sabiduría y de todo bien, la in- 
diferencia, el paganismo y la impiedad con to- 
dos sus vicios se apresurarán en tomar el lugar 
en el corazón de los jóvenes. En este asunto no 
hemos de adoptar los nuevos sistemas de educa- 
ción, sino que debemos seguir fielmente la prác- 
tica de nuestra Madre la Iglesia. En todos tiem- 
pos ella ha considerado la educación cristiana de 
la juventud como su mas importante deber; y 
para conseguir este fin ella no se ha parado de- 
lante de ningún trabajo ni sacrificio: sus pala- 
bras, como las de su divino fundador han sido 
siempre: dejad que vengan á mi los niños, porque 
de ellos es el reino de los cielos (Marc. X, 14.) Ella 
siembra en sus tiernas inteligencias la semilla de 
la fé, del temor de Dios, de las buenas costum- 
bres, bien convencida que á su tiempo dará buen 
fruto. Los que falsamente nos acusan de fana- 
tismo por nuestra adhesión firme é íntima con- 
vicción que tenemos hacia nuestra religión, ó de 
querer impedir el progreso, lo hacen por igno- 
rancia ó por malicia. La historia testifica que 
en todos tiempos y lugares la Iglesia ha tenido 
y tiene las mejores escuelas y los hombres mas 
sabios en toda clase de conocimientos y cien- 
cias. 

La idea de Dios nos conduce á la religión que 
El nos ha dado para ser la regla de nuestros de- . 
beres con respecto á Dios y con respecto á 
nuestros semejantes. Mejor que la ley humana, 
que no alcanza mas que á los actos exteriores, 
la ley divina es la ley hasta de nuestros pensa- 
mientos y deseos. Lejos de ser opuesta á la 
ciencia, la religión en los dias malos, en el tiem- 
po de barbarie le dio asilo y la salvó del nau- 
fragio. Antes que los gobiernos se hubiesen o- 
cupado en enseñar las ciencias y letras la 
Iglesia las enseñaba gratuitamente, y tenia es- 
cuelas inucho mas concurridas de cualquiera es^ 



-78- 



cuela ó colegio de los tiempos modernos, á pesar 
de su jactancia de progreso. 

JExtension del jubileo — Habiéndose dignado el 
Sumo Pontífice extender el tiempo del jubileo á 
todo este año, esto ofrecerá á los Sres. Curas una 
buena ocasión para procurar una misión de al- 
gunos dias, y dar á sus feligreses la oportunidad 
de lograr esta indulgencia plenaria, usando de 
este privilegio. Autorizamos, pues, á los Pár- 
rocos de avisar á sus feligreses que los que no 
han ganado el jubileo podrán hacerlo en este 
año. 

Socorros para la Catedral — Desde dos años se 
han parado los trabajos de la Catedral. Es ver- 
dad: la empresa es grande para esta Diócesis; 
sinembargo habiendo á lo menos cien mil católi- 
cos en este Territorio, y suponiendo que solo la 
décima parte de ellos quisiese ayudar con un 
peso cada uno en cada año, en pocos años se pu- 
diera concluir la construcción, si no enteramen- 
te, á lo menos lo suficiente para oficiar en ella. 
Fuera de la ciudad de Santa Fé algunas familias 
de proporción han contribuido con generosidad 
para esta fábrica, y esperamos que sigan ayu- 
dándonos, tan pronto como se dé otra vez mano 
al trabajo interrumpido; lo que no se dilatará 
mucho con el favor de Dios. Ahora que la ciu- 
dad de Santa Fé es la Metrópolis de una pro- 
vincia eclesiástica, mas que nunca es necesario 
continuar los trabajos de est© hermoso edificio, 
que será un monumento no solo de esta didcesis, 
pero también de todo el poniente délos Estados 
Unidos. Contamos con la buena voluntad de los 
fieles, pobres y ricos; pues Dios no desprecia 
tampoco el dbolo de la pobre viuda: y espera- 
mos que los Párrocos pondrán en esto el empe- 
ño que ello merece, para que en cada jurisdic- 
ción se haga una decente colectación. Por una 
parte lo poco que cada uno ofrecerá, no será tal 
que lo echen de menos, y por otra como son mu- 
chos (contribuyendo la mayor parte) la colecta 
podrá ser de algún valor. En fin como seria has- 
ta vergonzoso para nuestros católicos, si por falta 
de medios tuviese que suspenderse la construcción 
del edificio, (lo que nuestra fé y honor no puede 
consentir) mandamos que los Sres. Curas hagan 
una colecta para la Catedral el Domingo de Pas- 
cua en la Misa Mayor, y envien las ofrendas á 
nuestro Vicario general. 

Asociación de la Propagacimí de la Fé — No ha- 
ce mucho que los directores de esta obra envia- 
ron cartas á todos los Obispos del mundo católi- 
co para recomendar esta asociación. Ahora 
desde que se erigid esta diócesis á ser un Arzo- 
bispado, año por año hemos recibido bastantes 
auxilios de la Propagación de la Fé. Sin estos 
recursos no hubiéramos podido emprender nin- 
guna obra, procurar ningún sacerdote ni soste- 
ner ninguna escuela en nuestra diócesis. No es 
mas, por lo tanto, que un deber de gratitud por 



nuestra parte, contribuir en algo, según nuestros 
alcances, para esta obra, que verdaderamente es 
una obra apostólica. Si en alguna Parroquia no 
se pudiere estabelcer, por razón de ser muy re- 
ducidas y pobres, se podrá á lo menos en las mas 
cómodas, haciendo algún esfuerzo para ello. So- 
lo los bienes espirituales, las indulgencias conce- 
didas por la Iglesia á los asociados, las que se 
hallan mencionadas en los Anales, son un buen 
motivo para que los fieles se alisten como miem- 
bros de esta Asociación: sin hablar de los he- 
chos interesantes, que se leen en los mismos Ana- 
les, y que las mas veces son de mucha edifica- 
ción. Esperamos que los Párrocos pondrán todo 
el empeño necesario para establecer esta obra 
tan eminente entre sus feligreses. 

Las reglas para la Cuaresma serán las mismas 
del año pasado. 

Se leerá esta Pastoral en la Misa Mayor del 
Domingo de Quinquagésiraa. 

La gracia sea con vosotros, 

Santa Fe, N.M., 10 de febrero de 1876. 

^ JUAN B. LAMY, 

Arzobispo. 



REVISTA CONTEMPORÁNEA. 

La cuestión principal que se agita hoy dia en 
los Estados Unidos, por lo que aparece en los 
periódicos, es la cuestión religiosa, cuyo primer 
acto ó primera fase fué la- cuestión de escuelas. 
Se grita á voz en grito contra los católicos 
cual si pretendieran echar abajo la Constitución; 
y se acusa el Catolicismo como una religión que 
no puede menos de oponerse á los principios 
fundamentales de la Union. Pero ¿qué es esto 
sino un vil extratagema, con cuyo medio un 
partido que tiene el poder, }' no quiere perder- 
lo, sino conservarlo á todo trance, piensa gran- 
jearse el favor y apoyo de todos los Protestantes 
de los Estados Unidos, aunque de partido con- 
trario? Estos son como treinta y tres millones 
y mas, y si el partido republicano, ó mejor el 
partido de Grant, llegase á ganarlos todos, se- 
ria por cierto un partido formidable, que no ten- 
dría nada que temer de un partido opuesto, for- 
mado de todos los católicos, que llegan solo de 
seis á siete millones. Para este fin se grita tan- 
to contra los católicos, y se excitan todas las preo- 
cupaciones, supersticiones y fanatismo religioso de 
las sectas contrarias. En otras palabras, el par- 
tido dominante ha dado principio á una cruzada 
política, bajo las apariencias de pretextos reli- 
giosos, para ganar los mas que son los Protes- 
tantes, á costa de perder los menos que son los 
Católicos. Por esto decíamos que era un extra- 
tagema tan miserable, que salla á la vista á cuan- 
tos tengan ojos en la frente: además de que no 
es solo una cosa impolítica, en cuanto que á cues- 



-79 



tiones religiosas se. quiere dar el aspecto de cues- 
tiones políticas, ea una nación que proclama i- 
gual libertad para todas las creencias; sí que 
también es una cosa sumamente injusta, en cuanto 
que se acriminan los católicos de cosas falsas, 
ilegales y absurdas. 



En esta cruzada política anti-religiosa que se 
ha pretendido empezar en los Estados Unidos 
contra los católicos, en favor del Presidente 
Grant y de su partido, el Obispo metodista Hav- 
en ha querido darse ínfulas de Pedro el Ermita- 
ño, por haber procurado excitarla y sostenerla 
con la palabra, y con la pluma. Y el infeliz ha 
echado mano de cuanto podia para ganar gente 
á su partido, y para asustar á los contrarios, caso 
que no lograse convertirlos. Después de su fa- 
moso discurso de Boston, escribió al Independent 
un artículo, en el cual dice que la suerte fatal de 
Sumner, de G-reeley, de Chase y de Wilson, 
muertos los cuatro en estado de rebelión contra 
los diferentes términos presidenciales de Grant, 
debe ser un aviso para los que estén en contra 
del general Grant, de aquel que Dios ha elegido 
para regenerar este país. Pues bien, ya estamos 
avisados. Los que no están en favor del tercer 
término de Grant, van á llamar sobre sus cabe- 
zas las maldiciones del cielo. Pero es una di- 
cha para los de aquí, que no tienen ningún de- 
recho de votación; así que no pudiendo trabajar 
ui en contra ni en favor, mas fácilmente se in- 
ducirán á abstenerse de todo: y es de esperar 
que el Bill propuesto para que se admitan los 
Territorios cu la elección Presidencial, no pase, 
para que no sea ocasión de desgracias para las 
gentes del Nuevo Méjico, que acaso se opon- 
drían. Mientras tanto los Estados Unidos avi- 
sados por las palabras del Sr. Havcn harán bien 
en proclamar á Grant por un tercer término, y 
después por un cuarto, un quinto, y hasta que 
Dios le coaceda años de vida; y aun después de 
muerto sigan escogiéndolo Presidente en sus fa- 
milias, porque acaso la maldición de Dios dura- 
rá mientras que dure su descendencia. 



No hace mucho nos caj^ó por casualidad entre 
las manos una carta, dirigida á los Comisionados 
de escuelas de un cierto lugar, por uno de esos 
raaestrillos adocenados y progresistas, que se fi- 
guran darse una pulgada y algo mas de tono, 
cuando emplean alguna de esas palabras que 
huelen mas bien á impiedad. La dirección de 
la carta estaba escrita en esta forma: "A los 
Sres. Comisionados de Escuelas libres del Conda- 
do de ... . " Parécenos verle á ese nuevo precep- 
tor de bellas letras, cual otro Quintiliano, sen- 
tado ante una mesa, con sus cartillas y silaba- 
rios abiertos, fruncir jai? cejas, frotarse Ifi fren- 



te, y afanarse en buscar el modo cómo añadir el 
título de libres i las escuelas de su Condado. 
¡Pobre maestro! ¿iyí^re.s de qué? ¡Ojalá pudie- 
ran libertarse de su ignorancia de Vd! Las co- 
sas irian algo mejor; y sus discípulos sin perder 
el bien de su fé ni de su religión, adelantarían, 
como dice el Sto. Evangelio, en sabiduría, edad 
y gracia ante Dios y los hombres. 

» <^» » — — 

Con el presente número empezamos á publi- 
car, en lugar de la Novela, la historia verdade- 
ra de una conversión milagrosa de un joven franc- 
masón, llamado Ricardo, acontecida en Roma en 
estos últimos tiempos. Un amigo de dicho jó- 
. ven la dio á la luz pocos años ha; y luego fué 
reproducida por el periódico Romano el Divino 
Salvador. No hny por cierto un libro que me- 
rezca ser recomendado mas que estf», para con- 
cebir una idea de la índole abominable de cier- 
tas sociedades secretas, en cuj'os pérfidos lazos 
vemos desgraciadamente caer víctimas tantos 
jóvenes incautos y personas de buena fé. Por- 
tanto esta historia servirá á la vez á todos como 
de preservativo para huir de sus tramas, ó des- 
hacerlas al punto, si tal vez tuvieren la desdicha 
de dejarse engañar. Esperamos que todos nues- 
tros lectores la leerán. Puede ser que hay quie- 
nes por sistema omiten la lectura de la Novela, 
como de cosa de poco interés, ó de poca instruc- 
ción. A los tales diremos que esta no es Nove- 
la, sino pura historia, la que, fuera de unos nom- 
bres cambiados, contiene una narración de he- 
chos instructivos y de mucho interés. 

Los Jesuítas y la ley de Escuelas. 



En el Neitj Mexican del 1? de Febrero se lee 
un largo artículo sobre la famosa ley de escue- 
las, propuesta en la última legislatura; luego en- 
mendada de un modo que desconocemos; y por 
fin admitida en el Senado y desechada en la Cá- 
mara de Representantes. Ignoramos quién haya 
sido el autor del artículo: pero estamos seguros 
de que no ha salido de la pluma de los Redac- 
tores del periódico, á quienes habrá parecido re- 
cibirlo ó publicarlo, por referirse á una cuestión 
de tan grande interés. Pues bien, juzgando por 
lo que da á conocer, harto insolente ha de ser el 
articulista; ya que so pretexto de hacer una a- 
pología de aquella ley, ha escrito un libelo infa- 
matorio contra ciertas personas que no lo mere- 
cen. De todo el conjunto, y su manera de ha- 
blar parece que su intento era dar á luz una obra 
maestra, y lo ha conseguido por el solo mérito, 
si acaso lo hay, de una inaudita desfachatez. 
Verdad es que afectó cierta moderación, que no 
pudo á veces contener, sin dar señas de la rabia 
que lo devoraba, y lo obligaba á morderse los 
labios, yíi por el despecho de ver rechazada la 



-80- 



ley, ya para no prorumpir en expresiones mas 
indecorosas. 

Pero dejando ú parte al autor, vengamos al ar- 
tículo, acerca del cual si quisiéramos decir todo, 
tendríamos que notar cada párrafo, }' aun cada 
palabra. Por de pronto citaremos algunas de 
las principales acusaciones, las que importan una 
cuestión de hecho. 

Derrotada la ley, nuestro anunimo tuvo la fe- 
liz ocurrencia de atribuir la derrota á los Jesuí- 
tas, y propiamente á un Padre de entre ellos, á 
quien nombra con letras muj' claras; queriendo 
tal vez disminuir el baldón de la derrota, con 
pretender probar que fué solo efecto de tramas 
fraudulentos y de maquinaciones secretas de esa 
maldita raza de gente. 

¡Seria menester probar lo que dice! Y el and- 
nimo se esfuerza en hacerlo: y para esto principia 
con citar el Diccionario de Webster, sobre lo que 
dice délos Jesuitas, en la pa\a.hra jesuíiis?7i : como 
si de que los enemigos de los Jesuitas han em- 
pleado aquella palabra en un mal sentido, pudie- 
ra inferirse legítimamente que aquel sentido es 
el verdadero, y aplicable en todos los casos, sea 
que los Jesuitas entran en una cosa, sea que no, 
como en el caso presente. Pero dejémoslos Dic- 
cionarios y pasemos á los hechos. 

El anónimo refiere que dicho Padre tan pron- 
to como fué introducida la ley de escuelas, fué 
avisado por parte telegráfico, y salió de las Ye- 
gas para Santa Fé, en el primer coche del cor- 
reo, para hacer oposición á la ley: que era acom- 
pañado de uno ó mas de sus acólitos: que allí 
echando mano de todos los medios, ganó hasta 
15 miembros de la legislatura, á los cuales hizo 
jurar ])or escrito que votarían en contra de la 
ley: y así la ley no pasó. A todas esas acusa- 
ciones ó pretendidas pruebas no podemos res- 
ponder mejor sino diciendo, que no hubo nada 
absolutamente, que todo es falsedad, j mentira. 
Aquel Padre no recibió ningún parte, no se mar- 
chó en el correo, sino en una carretela agena, 
fué á Santa Fé por otro negocio, y allí solamen- 
te supo que se había introducido aquella ley; no 
llevó consigo á nadie fone or more sycophnntic 
lieutenani), noSr, no llevaba ningún lugar-tenien- 
te ni coronel: no ganó, ni comprometió á nadie; 
no Hizo jurar anadie ni de viva voz ni por escrito. 

í]l escritor del libelo quiso tal vez contar lo 
que habia soñado, sin considerar que contar lo 
que uno sueña es contra los principios de buena 
crianza. El pues soñaría todas esas cosas, y a- 
caso la funestísima imagen de un Jesuíta en so- 
tana lo cortarla el sueño, y fué á poner en el pa- 
pel lo (pui era una ilusión nocturna, ó un delirio 
de fantasía agitada. Pues si ahora se halla un poco 
mas sosegado, se desengañe, y crea á nosotros 
que debemos saber nuestras cosas mejor que na- 
die, que no ha habido nada de lo que afirma. 

Sin embargo él añade, que filg'unos entre a? 



quellos ] 5 miembros lo aseguran, que estas co- 
sas se publicaron en los periódicos, y que nadie 
las refutó. A la verdad hasta ahora no hemos 
visto publicado nada eñ los periódicos del Ter- 
ritorio, siendo así que los recibimos casi todos, 
y por cierto los principales; y aunque se hubie- 
ran publicado, ¿cuántas cosas que son simples 
patrañas se publican en los periódicos? Tene- 
mos un ejemplo en lo que estamos tratando. En 
fin si algún ó algunos lo aseguran, merecen que 
se les dé un mentís; pero nos parece todavía 
mas probable que nadie haya dicho nada y que 
esto sea una simple afirmación, esto es, otra raen- 
tira del anónimo. Al cabo después de haber di- 
cho tantas, no es difícil que se deslizaría otra mas 
de su lengua y de su plunia. 

¡Ojalá hubiese sido la última! Aquel desgra- 
ciado quiso atacar á dicho Padre por todos los 
lados, y no acertó á decir una sola verdad. En 
efecto, para corroborar mas sus acusaciones 
pensó realzar una circunstancia, ¡y qué circuns- 
tancia! que ese Padre no era, ni sería ciudadano 
de los Estados Unidos: this priesthj lohhyist isnot 
a citizen of the U. S. and never exrp_eds to be: Pues 
bien, sepa el libelista, que ese Padre es hecho y 
derecho ciudadano de los Estados Unidos al par 
que él, sino lo es acaso algo mas. Y ¡cuidado! no 
entienda que hizo solamente la declaración io 
become, esta por supuesto tuvo que hacerla pri- 
mero; sino que después de unos años de haberla 
hecho según la ley, fué declarado ciudadano de 
los Estados Unidos el día 30 de Set., 1872, y tie- 
ne su documento en regla, hasta con sello de oro, 
entienda bien, estoes,, de papel dorado, expedi- 
do por orden de la Corte, en el cual se dice con 
letras muy claras que tlie said Donato M. Gas- 
'parri is a cithen of United States, papel firmado 
por José C. Híll, Escribano del segundo Distri- 
to Judicial, el día 16 de Octubre 1872. Y sí el 
articulista desea una copia, se la mandaremos sa- 
cada por un Notario público, por supuesto á ex- 
pensas de él mismo. Con que lo es, }'' por lo mis- 
mo que lo es se, echa de ver que podía haberlo 
sido; luego se engañó doblemente nuestro anó- 
nimo cuando dice que no lo es, ni lo sería. 

Ahora bien: una de dos: ó el anónimo es 
ciudadano, por que nació en los Estados, ó solo 
porque se hizo cleclarar. Si es, porque se hizo 
declarar, aquel Padre lo es al par que él; si es 
por nacimiento, aquel Padre, en un sentido, lo 
es mas: por que lo es por su voluntad, mientras 
que el otro lo es por un acaso, por la sola razón 
de haber nacido aquí, lo que es común á todas 
las criaturas de dos ó mas pies, nacidas en los Es- 
tados. Además en el mismo caso que sea ciu- 
dadano por haberse hecho declarar, es una bue- 
na dicha que ya lo hiciera: porque con mas ra- 
zón pudiéramos decir de él, que acaso no lo se- 
ría, y que los Estados Unidos lo rechazarían por 
erabustcrg, 



-81- 



No sabemos qué cosa dirá el anónimo á todo 
eso. Lo que pudiera decir es qne no estaba obli- 
gado á saberlo. Muy bien; pero tampoco esta- 
ba obligado á valerse de ese argumento, que al 
cabo, así como los demás, no probaba nada. Y 
cuando se resolvió á citarlo, era preciso, según 
lo que dicta la prudencia, asegurarse primero 
de lo que iba í decir, para no exponerse á una 
desmentida. La prudencia, para los que no la 
tienen ni en los talones, aconseja que los ataques 
dirigidos contra otros, sean bien fundados y es- 
triben en cosas ciertas y seguras. 

Basta por ahora. Yolveremos sobre el asunto, 
porque nos ofrece motivos para ocuparnos de 
otras cuestiones. Esto es solo la antífona de lo 
que va á seguir. Si nuestro adversario llevare 
á mal algunas expresiones, que no obstante son 
mucho mas blandas que las suyas, tenga la bon- 
dad de declararse, porque á juzgarlo por su ar- 
tículo, no podemos menos de tratarle como un 
impudente, hacia el cual todo miramienío seria 
inútil, y toda muestra de finura le daria margen 
á enorgullecerse mas bien que á reconocer su 
yerro. Por lo demás el que desbarra de un 
modo tan extraño contra personas inocentes, y 
manda imprimir sus dislates en papeles públicos 
que circulan ampliamente, y sobre materias tan 
delicadas, ¿qué trato cortés podrá merecer? Lo 
que merece, si no es la cárcel, es á lo menos la 
execración del público, al cual apelamos en esta 
cuestión. 



nr^-^^m 



YARIEDADES. 



EL SANTO NOMBRE DE DIOS. 

El famoso lingüista francés Luis Burgcr ha 
publicado la lista siguiente del santo nombre de 
Dios en cuarenta y ocho lenguas diferentes, an- 
tiguas ó modernas: 

Hebráico-_É'/Aam, Lengua Olalu-Dez', 
Caldáico-^/a7¿, Alemán- Goit, 

Asiño-Uleah, YlamQnco- Goed, 

Siríaco y Tnvco-AIah, Holandés-G^oí?;;, 
Malayo-yí/fe, Inglés y viejo Sajoa- 



Arábico-^//r¿/¿, 



God 



Lengua délos Magos- Teutón- 6-'o/A, 

Orsi, Danés y ^aoco-Gut, 

Yiejo Egipcio- :Ze/./;', ^oruego-Gud, 
Armóño- Teuti, Eslavo-i?wcA, 

Moderno Egipcio- Polaco-Zio^, 

Teun, Fo\]^cdi-Bung, 

G riego- Theo 3, Lapon- Jubina I, 

Cretense- 77¿w8, Fm]aT\(]\a-JumaIa, 

Eólico y Dórico-//o.s, Rúnico-^s, 
Latin-i>e//.s-, Zcmhlü'm-Fetizo, 

Bajo l/dim-I)iex, Pannonio-Zs-^w, 
Céltico y Q'dliQQ'Diu, Hindostan-Í?am, 



F r ancés-i? íe ic, Co r o m an d e \-Bra ma , 

Español-i)¿os, Tivid^vo-Magatal, 

Portugués-i)eos, Persa — Sire, 

Aviejo Aleman-i>¿eí, Chino-Pn<.ssa, 

Provenzal-DiOM, Japonés- 'xoezíir, 

Bajo Breton-i)oi/e, Madagascar-Z(/7^?^ar, 

Italiano-i^io, Peruviano — Puclierxim- 

Irlandés-i)m, mae. 

UN HOMBRE EXTRAORDINARIO. 

Ha fallecido en Madrid, á donde habia llega- 
do procedente de las Islas Filipinas, un hombre 
verdaderamente extraordinario. Contaba 107 
años, aunque no representaba mas de 60. Pre- 
senció en Francia, el 93, las ejecuciones de Luis 
XYI y de Maria Antonieta; acompañó después 
á José Murat en su expedición á Madrid; fué 
mas tarde al Norte con Napoleón I y presenció 
en Waterloo la derrota del coloso, em.barcándo- 
se después en Marsella como misionero para las 
Islas Filipinas. Hablaba 10 idiomas y 28 dia- 
lectos, especialmente chinos j japoneses; habia 
naufragado 13 veces, y se jactaba ser uno de los 
pocos europeos que habia podido estudiar á su 
gusto las costumbres chinas en la plaza de her- 
bolario en los jardines del emperador, cuyo des- 
tino es allí de tanta categoría, que lo desempe- 
ñan hasta los primeros magnates de la corte. — 
Eco. 

¿QUÉ TENGO ALLÍ? 

En un rincón del escondido suelo 

que baña el Miño, 
Solo en el campo contemplaba el ciclo 

un pobre niño. 
¡Qué lindas son, decia, las estrellas! 

¡Qué hermoso azul! 
¿Qué ocultarán esas cortinas bellas, 

de espeso tul? 
No sé lo que, cuando á los cielos miro, 

pasa por mí: 
No sé por qué á mi pesar suspiro. 

¿Que tengo allí? 
Pasó á este punto un venerable anciano 

Que al niño oyó; 
—"Allí está la esperanza del cristiano," 

dijo, y partió. 
— Es verdad, exclamó llorando el niño, 

allí está Dios, 
Mi madre allí, tesoro de cariño, 

juntos los dos. 
Y esa límpida estrella plateada 

Que admiro desde aquí, 
Será quizas mi madre idolatrada 

que velará por mí. 



-82- 




Misíoi'iu l^erdadera €ontenipQranea de ki 
Conversión de un francnuison. 

UNAS PALABRAS A LOS LECTOEES. 



Un amigo mió de la infancia, que muere en mis 
brazos en la flor de su edad, me suplica y me incita á 
que le de alguna vida después de su muerte. Y ¿qué 
otra vida podia yo darle sino dejar una memoria de 
él, y una memoria que no fuese tan solo la que queda 
en el libro registro de las defunciones ó en una lapida 
del cementerio? 

Voy á escribir los hechos de un joven de Forlí que, 
nacido con un hermoso corazón y despejado ingenio, 
fué acaso por esto mismo arrastrado al asqueroso 
cieno del error. Y lo fué desgraciadamente mas por 
el corazón, que no acertó á guardar y que le tiranizó 
con una pasión, que por el convencimiento de la in- 
teligencia, que nunca aceptó ni supo jamás doblarse 
á aprobar las obras de los sectarios, tan tiránicos 
como infames. 

Después de una vida de mas de cuatro lustros pa- 
.sados en la inocencia, siendo el consuelo y la delicia 
de una madre pobre y viuda que, como generalmente 
so dice, se miraba en sus ojos, atrajo sobre sí por su 
extraordinario talento, estando en Bolonia, la aten- 
ción de los sectarios, quienes de tal suerte le asecha- 
ron, y tales asechanzas le pusieron, sobre todo en la 
parte en que le consideraron mas débil, porque era 
en él la mas tierna y hermosa, esto es, el corazón, 
que en el segundo año do estar cursando medicina 
lograron alistarle en la Joven Italia. 

El infeliz no conoció el precipicio á que habia sido 
arrastrado hasta que vio las execrables ceremonias 
que ejecutaron los sectarios al iniciarlo: pero lo echó 
de ver aun mas cuando se vio obligado á un delito de 
sangre. La viva pasión del amor, que se procuró 
con reprobadas artes despertar en él, no fué bastante 
á distraer su ánimo de los remoi'dimientos que, con 
incesantes acusaciones, presentaban al corazón ate- 
morizado el odioso recuerdo del homicidio de un ino- 
cente. — Mas aquel remordimiento fué una gracia de 
Dios, á la cual si bien resistía por entonces, se abrió 
por fin ancha entrada en aquel corazón criado para 
el bien, y al cual veremos volverse arrepentido á Dios 
bajo las bóvedas de un claustro. 

Por confiar, sin embargo, demasiado en sí mismo, 
estuvo á punto de perderse nuevamente en Müan, y 
en París volvió locamente y por sí mismo á sus des- 
trozadas cadenas, que se remachó tan bien á los bra- 
zos y á los pies que no era fácil ya romperlas jamás. 
Entonces fuií cuando se lanzó resueltamente por el 
camijio del mas torpe libertinaje, del crimen, de la 
imy)iodad, y cerró los oídos no solamente á los gritos 
del sentido común, sino hasta á las voces de la natu- 
raleza. 

Mas en Roma después de un continuo ocuparse en 
cosas que le salían siempre al revés, y que se vio obli- 
gado á condenar él mismo, halló por suerte su ines- 
perada salud en la imagen del divino Salvador. 

He aquí, mis queridos lectores, el relato que os 



presento, y en el cual ha de aparecer su héroe como 
en una fotografía retratado. Voy á pasar á la expli- 
cación de las partes que en conjunto he indicado. 
Mas ¿qué método seguiré? — Me parece que por el 
prólogo de esto opúsculo te habrás figurado que, si- 
guiendo el sistema de los relatos hoy en boga, voy á 
escribir un poemito en prosa lisa y llana. — Mas yo 
pregunto: ¿es un poema la narración histórica? — 
Cuestión difícil, para cuya solución seiia preciso es- 
cribir una larga disertación, siendo moderna usanza 
de los escritores de narraciones dar á sus lectores 
mas bien poemas que historias. Mas yo, os lo ase- 
guro, no soy de este niimero. Refiero aquí y escribo 
una historia real, verdadera en todas sus partes. No 
amplifico, no exagero, no adorno, no invento detalles. 
Digo la verdad pura; la verdad en toda su ingenui- 
dad nativa. — Encontrarás capítulos desaliñados y flo- 
jos, en los ciiales se echará acaso de menos algo de lo 
que se llama interesante, j que con mucha facilidad 
hubiera podido acicalar y ataviar, aun sin entrar en 
el campo de la imaginación que inventa, con solo que 
hubiese querido poner en ellos y realzar las circuns- 
tancias probables. Sin embargo prefiero dejarlos en 
su sencillez algo ruda á que falte la verdad en lo que 
escribo: plácenme las descripciones descoloridas con 
tal que estén llenas de verdad. Tengo horror á 
dar á la composición apariencias de novela histórica, 
que ez vestido de aquellas mentiras que, si bien es 
cierto que son de escasa importancia, á muchos sin 
embargo les parecen necesarias para adornar sus 
narraciones, pero que en último resultado quitan ó 
cuando menos disminuyen el crédito en la verdad 
misma. 

■ Así, pues, lo repito, quiero en mi historia la ver- 
dad; la verdad pura y sola. 

La fuente de donde saco lo que escribo puede de- 
cirse que es única — E,) Ricardo mismo. — De él recogí 
el relato genuino de sus acciones buenas y malas, qué 
escuché de sus labios ó leí en sus cartas escritas de 
sil propio puño.— El haber después vivido con él en 
diversas épocas, me ha proporcionado ocasión de po- 
der confirniar exactamente los hechos, y de recibir de 
él mismo la explicación de lo que me escribía de lejos, 
muchas veces de una manera encubierta. Porque si 
el primer período fué algún tanto peligroso para la 
verdad, en cuanto lo fué de oscuridad y en^dlecimien- 
to para Ricardo, el segundo le fué mas fa,vorable, en 
cuanto lo fué de desengaños y de arrepentimiento. 

He debido mas bien omitir muchas cosas verdade- 
ras y que habrían aumentado el interés á las que re- 
fiero; pero en cambio no he puesto en su lugar para 
el suceso del encadenamiento de los sucesos otras di- 
versas y fingidas. He callado aquello que hubiera 
podido comprometer á algunos, especialmente á aque- 
llos á quienes debería mostrar revestidos de refinada 
malicia j de infame iiipocresía . . . Añade á esto otro 
motivo para guardar silencio acerca de ciertos he- 
chos y de ciertas personas. — Yo, á Dios gracias, soy 
un hombre vivo y sano y, aunque ausente de mi país 
por mi gusto, puedo ser conocido por lo que en esta 
historia refiero: y si descubriese y lastimase demasia- 
do á tal ó cual, que se cubre ahora hipócritamente, 
aunque sectario, con vestidos ágenos, y se disfraza 
de manera que parezca otro hombre en medio de los 
buenos, no quisiera que llegase á descubrir mis hue- 
llas y me hiciese pagar mis revelaciones con la misma 
moneda con que se quiso no pocas veces hacer pagar 
su conversión á Ricardo. 

Y ahora que conocéis mis pensamientos, mis queri- 
dos lectores, recorred tranquilamente estas brevts 



páginas, y vive feliS; si es posible, eii el actual cleS" 
barajuste de cosas y de ideas. 

Un Amigo de Eicardo. 



LA SALIDA PARA BOLONIA. 

A líltimos de Octubre de 1850 partía Eicardo de 
Forlí para Bolonia dejando anegada en llanto á su 
madre viuda. Era el tal un joven pobre, hijo de un 
empleado del gobierno Pontificio. En Ferrara perdió 
en 1810 su padre, cuando contaba apenas diez años 
de edad. La madre, natural de Forlí, en cuanto liubo 
alcanzado del Soberano Pontífice una pensión, que 
fué de 15 escudos, voháó á su patria donde se ocupó 
con el mayor esmero en la educación de aquel su úni- 
co liijo. Era Eicardo mozo de talento y de escelentes 
prendas, y después de haber cursado con buenas no- 
tas las asignaturas de bellas letras con los PP. del 
colegio de San Felipe, y estudiado la filosofía en el 
gimnasio de aquella ciudad, pasaba á la sazón á Bo- 
lonia para cursar allí medicina. 

Su madre, que se llamaba Ana, la noche que prece- 
dió al día de su partida fué á su cuarto antes que se 
acostase y le dijo: — Ya sabes hijo mió en qué consis- 
te toda nuestra fortuna . . . Quince escudos al mes, y 
nada mas: y doy de todo corazón gracias á Dios por 
ello. Esta casa en que vivimos es mi dote. Los .30 es- 
cudos que sacamos todos los años del alquiler de la 
mitad de ella, bastan apenas para nuestras mas ur- 
gentes necesidades . . . Mañana vas á Bolonia: tus es- 
tudios serán para mí causa de grandes privaciones. 
Pero me las impondré gustosísima por tí. Deseo tu 
bien, y me tendré por muy feliz si, absteniéndome yo 
de todo, alcanzo que pueclas algún dia vivir con algu- 
nas comodidades .... Acuérdate, Eicardo mió, del 
santo temor de Dios que te he inspirado siempre y 
que tus buenos maestros han arraigado en tu cora- 
zón .... Huye, sí, huye por amor tuyo y mió de las 
malas compañías: que bien sé cuántas hay en la uni- 
versidad de Bolonia .... Atiende solo á tí y al estu- 
dio .... Sé devoto de Nuestra Señora y reza siempre 
en su honor las tres Ave diaria, que estás acostum- 
brado á rezar desde la infancia .... Toma, Eicardo, 
esta medalla. — Y diciendo estas palabras le dio toda 
conmo^dda una medallita de plata que tenia de un 
lado la imagen de Maria y del otro la del Salvador. 
Estaba sujeta á un cordón de seda negra, y se lo puso 
ella misma al cuello. No te la quitarás nunca: tenlo 
presente, Eicardo mió. ¿Me lo prometes? 

El joven, penetrado y conmovido también por aque- 
llas finezas maternales, respondió: Que haria sin falta 
lo que con tanto amor le pedia, y juró en nombre de 
Dios que conservaría la medalla en el lugar que la 
liaVjia colocado: — Y sea siempre, añadió con calor, 
considerado como enemigo mío cualquiera que llegue 
á tocarla. 

Al día siguiente, muy de mañana, partió con otros 
dos compañeros, después de haber besado, y no sin 
lágrimas, la mano cíe su buena madre. Y como entre 
los tres habían alquilado un coche para tenerlo á su 
disposición, recorrieron con mucha comodidad las 40 
millas italianas que hay entre Forlí y Bolonia, y lle- 
garon á las puertas de la ciudad sabia, una hora des- 
pués de puesto el sol. Alegres y satisfechos andaban 
discurriendo acerca de los exámenes que debían sia- 
frir para .ser admitidos á la universidad. — Los profe- 



ores de Bolonia, decia uno, yon miiy rigurosos en 
os exámenes de ingreso. Le apuran á uno cuanto 
pueden. 

— Me han asegurado por el contrario, contestaba 
otro, que no lo son tanto como supones, puesto que 
lo que á ellos les tiene cuenta es que haya muchos es- 
tudiantes. 

• — Lo mismo les dá que sean muchos ó pocos: como 
quiera que sea, cobran su sueldo. 

— Pues qué, ¿sirven por paga? 

- — ¡Tanto meior! criados honrados del público. 

—Va, va, que no te oiga nadie hablar asi. Se dice 
Jwnora,rios .... 

— Como tú quieras. 

— Perfectamente: pero no sabes que cuanto mas 
aumenta el niímero de los estudiantes, mas escudos 
entran en sus bolsillos? .... 

— -Sí, sí; pero sea como fuere, . . .jilebemos exami- 
narnos. 

Eicardo habló á su vez .... Cuando uno sabe bien 
lo que ha aprendido, ya sean blandos, ya severos los 
examinadores, está seguro del resultado. 

— Bien está, Eicardo, dijo el primero: mas ¿si te 
entra miedo? ¿y sí la pregunta que sacas es endiabla- 
da? ¿Y si el que te examina profesa otros principios? 
Y si ... . 

— ¡Se nos cae el cielo encima! .... 

Una estrepitosa carcajada puso fin por aquella vez 
á la conversación, para renovarse otra y terminarse, 
y empezar de nuevo hasta Bolonia. 



IL 



EL INGRESO. 



Dejado el pasaporte en las puertas de la ciudad, y 
y dicíéndole á donde iba á alojarse, dio Eicardo su 
maleta á un mozo de cordel, ó como dicen allí, á un 
hricefino, y se dirigió á la casa que le habia encontra- 
do y ajustado su madre, que era la de unos parientes 
lejanos suyos, en la calle de San Marcelo. 

En ella fué recibido muy cortesmeute, y tuvo un 
cuarto independiente y modestamente amueblado, 
corriendo á cargo suyo el proveerse de lo necesario 
para su sustento. 

Aquella misma noche sacó de la maleta sus papeles 
y los documentos de sus estudios, los certificados de 
los profesores, y la fé de vida para presentarse á la 
universidad. Puso en orden su ropa blanca y sus ves- 
tidos. Colocó sobre la mesa sus cuadernos de apun- 
tes, fruto de los trabajos hechos para prepararse al 
examen de ingi'eso que debía sufrir; y por la mañana 
siguiente, sin perder tiempo, después de haber reco- 
gido en la policía su pasaporte, y logrado su carta de 
seguridad para su permanencia en Bolonia, fué á ver 
al rector de la universidad, á quien presentó sus pa- 
peles: como estaban todos en regla, le fué señalado el 
día tercero y las 9 de la mañana para el examen de 
ingreso. En aquellos tres días, excepto en el momen- 
to en que salía para ir á comer en un restaurant ve- 
cino, empleaba todas las horas en repasar todas las 
proposiciones que debía defender en el examen; y tan 
claras y tan distintas las tenia en la inteligencia con 
sus pruebas, que las recordaba sin dificultad á cual- 
quiera que le viniese á la memoria: porlo cual en el 
dia y hora señalados se presentó al tribunal lleno de 
confianza. 



.^4- 



En aquel mismo día ssoríbio á su madre su examen, 
las preguntas que le habían sido hechas y el éxito 
feliz que había tenido. Le decía que eran seis los 
profesores que asistían, preguntaban y proponían dí- 
ticultades. Que todas las preguntas á que debía res- 
ponder estaban escritas en otras tantas cedulitas me- 
tidas en una urna, y que debía contestarse á la que se 
sacaba á la suerte. Que á él le tocó primero la tesis 
sobre el duelo; que apenas le fué leída cuando le vi- 
nieron á la memoria las principales pruebas de cuan 
ilícito sea. Porque, dijo en primer lugar, cualquiera 
que de su propia voluntad se pone en peligro de 
muerte ó de alguna grave lesión de los miembros, ó 
bien de su propia autoridad pone á otro en tal peli- 
gro, obra contra la ley natural y contra sus preceptos, 
que estamos rigurosamente obligados á obedecer, 
como á la norma de lo bueno y de lo justo impresos 
por el Criador en nuestro ánimo. Y es evidente que 
el que reta y el que acepta el duelo se pone por su vo- 
luntad en tal peligxo. Luego no debe, no puede nin- 
guno batirse en desafío, porque ni debe ni puede obrar 
contra la ley natural. Además, añadió, el duelo es un 
crimen contra la sociedad á la cual priva de sus miem- 
bros .... Por fin, concluyó diciendo, no sirve al objeto 
por el cual se verifica y es contrario á la razón. ¿Qué 
relación en efecto puede haber, ó qué conexi(jn puede 
existii' entre el honor ofendido y el manejo de una es- 
pada ó ima bala de pistola? Y todo esto prescmdíendo 
de que á nosotros los cristianos nos está prohibido por 
la Iglesia y condenado y castigado con gravísimas pe- 
nas. "A cuyas palabras todos los profesores (así lo 
dice en su carta) dieron muestras de aprobación, y me 
dijeron: bravo. Lo cual creo que sucedió porque ex- 
puse las razones que aquí en resumen dejo indicadas 
con cierta franqueza y como quien domina la materia." 

Y en efecto después de haber presentado sus demos- 
traciones contra el duelo, no le pregiintaron nada mas 
y fué admitido por unanimidad á la universidad sacan- 
do además ruia nota laudatoria. Y entre tanto uno de 
los profesores del examen dijo púbHcameute: "Esos 
forlivesanos son todos jóvenes de provecho." 



III. 



PRIMERAS TENTATIVAS DE SEDUCCIÓN. 



Muchos de los compañeros de escuela de Hicardo y 
no pocos de aquella universidad, ya sectarios ó adeptos 
como los llaman, esto es, iniciados en los misterios de 
Isb joven Italia, pusieron sus ojos en el joven de Forlí y 
resoMeron afiharlo á toda costa á la secta; y después 
de deliberar entre sí dos jefes del campo de la Emilia, 
se dedicaron á ensayar por todos los medios posibles 
la seducción del pobre Ricardo. 

El primer paso que dieron con acuerdo de todos, fué 
alabarlo á cada momento por sn raro ingenio y por su 
saber, haciéndole creer con toda formalidad que era 
muy difícil hallar en aquella universidad quienes le su- 
peraran y pocos que le igualasen. De ahí el continuo 
gritar de sus condiscípiílos cada vez que repetía las 
lecciones ó en cualquier ocasión en que hablaba, bravo, 
bien, con estrepitosos vivas y repetidos aplausos. Y 
fuera del aula el manifestar su satisfacción con apre- 
tones de manos, y agradables sonrisas y mil otras ma- 
nifestacione/^ graciosas y simpáticas. Porque si en los 
oidos de todos, hasta de los mas sabios, suenan dulce- 
mente los elogios, y son giatas las alabanzas, dejo á 
vuestra consideración el pensar qué efecto harian en 



Kiaardo, joven que mlía por prímem vaz al uíuíiíIü, en 
una universidad tan numerosa, tan culta y sabia. To- 
das estas cosas eran para él néctar suavísimo y celeste 
ambrosía que le llenaban de gozo el corazón. Comen- 
zó, pues, á mkar á sus encomiadores como verdaderos 
amigos, que le querían bien, y á darles las gracias con 
la mayor amabilidad, y no se desdeñó de ir en su com- 
pañía al entrar y sahr de la clase. Los profesores, al 
verle tan alabado y al propio tiempo tan modesto, le 
llamaban muchísimas veces para responder á las difi- 
cultades, segTiros de que saldría felizmente del paso. 
Y Bícardo, ya por lo que estudiaba, ya por su natural 
despejo y por su gracia en el decir, contestaba tan bien 
que los mismos profesores quedaban admü-ados y él 
con su amor propio satisfecho. 

Ya que les había sahdo tan bien el primero, dieron 
el segundo paso, que fué convidarlo á los cafés y á las 
reuniones. Y si bien al principio supo zafarse de esos 
compromisos, con el tiempo fué perdiendo su. firmeza, 
y cediendo á las instancias, y de esta suei-te y sin re- 
pararlo dio el infehz entrada en su pecho á la seduc- 
ción. 

Me consta que cierto Licinio de Eavena, sectario ya 
veterano, dijo á sus consocios que quería tener la glo- 
ría de vencer al forlivesano; que lo haría de la secta y 
uno de los principales Ael pjartido de acción. 

Viendo Licinio que Ricardo se excusaba siempre de 
ir con él y los demás compañeros á las diversiones, 
alegando motivos que no eran disculpas valederas, sos- 
pechó que lo hiciese poi'cpe, yendo escaso de dinero, 
no quisiera aventm-arse donde es este tan necesario 
como al pez el agiia, y el aire y la respií-acion á los ani- 
males. Cierto día, y fué cabalmente uno de los iiltimos 
de abrü, al salir de la clase Licinio detuvo á Ricardo y 
le dijo: — Mañana por la mañana ú'ás conmigo á im al- 
muerzo gratis. Es el aniversario de cíeiia fimcion pa- 
triótica francesa: un joven algo ligero de cascos, amigo 
mío de Francia, hace fiesta y me paga á mí y á tres 
compañeros mios elegidos por mí un almuerzo: ¿quie- 
res ir conmigo? .... Yo no renuncio nunca á estas gan- 
gas. 

—Ni yo, repuso Ricardo en tono resuelto. Cuando 
no se tiene que echar mano al bolsülo, todo sabe me- 
jor. 

— Con que te espero: no faltes, 

—Sí, sí, iré. Oí decfr muchas veces en Eorlí que no 
debe rehusarse nunca ni coche, ni comida, ni almohada 
que se dé de valde. 

— Pues bien, á las nueve estaré en la calle de san 
Mamólo. 

— Perfectamente. Adiós. 

— Ricardo tomó su camino, y Licinio al reunirse con 
sus compañeros, les dijo [en voz baja; el pajarito se 



acerca á la liga. 



IV. 



EL ALMUERZO. 



Al día siguiente Licinio con dos compañeros suj'os 
de la Joven Itcdia, legista el luio y cirujano el otro, fué 
á encontrar á Ricardo quien acudia muy alegre á la cita. 

— Mas tened presente, fueron las primeras palabras 
de Ricardo, que no quiero perder mis lecciones. 

— ¡Ha de hundirse el mundo por una lección que 
pierdas! dijo el legista. ¿Te crees todavía un escolar- 
cilio de los jesuítas? 

— No temo los castigos, ni las represensiones: me 
disgusta, sí, perder el hilo de las ideas, una sola lección 
que pase por alto puede hacérmelo j)erder. 

(Se confiniiardj. 



Se publica todos ios Sábados, en Las Vegas, N. M. 



19 de Febrero de 1876. 



NOTICIAS TERÍlITOllIALES. 



^laiszfíiso. — Cumplimos con el triste deber do a- 
nunciar la inmadura muerte del Eev. Padre Antonio 
Lamy,sobrino de nuestro amado x4j.'zobispo y Cura pár- 
roco del Manzano; no sabemos hacer mejor que rela- 
tar lo que nos comunica el muy ilustre Vicario Gene- 
ral, Kev, P. Eguillon. "El falleció el dia seis de Fe- 
brero; el dia dos del mismo mes el pobre enfermo es- 
cribió al P. EailHere de Tomé para suplicarle que vi- 
niese á verle lo mas pronto posible porque, decia él, 
no se sabe lo que puede suceder. El Padre Kailliere 
salió de Tomé el dia tres acompañado del Doctor y 
se quedó hasta que acabó. El dia seis él despachó 
para Uamar al Kev. Padre Poulet y al Rev P. Parisis 
con el fin de tener compañeros j^ara sus funerales. 
Nuestro amado compañero expiró sin agonía á la 
edad de veinte y nueve años. El habia en los cator- 
ce ó quince meses que se quedó en el Manzano hecho 
l^a mucho bien; él tenia la confianza de sus fehgreses, 
é iba á empezar de techar su Iglesia cuando Dios 
lo llamó al primer paso de su carrera sacerdotal. 
La Hevista publicando esta lamentable noticia conse- 
guirá, lo esperamos, que muchas almas cristianas o- 
frezcan á Dios sus oraciones para conseguir el pron- 
to descanso de su alma." 

_Y nosotros añadimos, que alcancen de Dios que 
mientras la muerte va diezmando los ministros de su 
Iglesia, el Señor nos emde ©tros tan buenos como él 
que deploramos. 

Además del limo. Sr. Arzobispo entre los parientes 
del difunto, se cuentan dos de sus hermanos, J. B. 
Lamy Júnior y la Hermana Francisca, religiosa de 
N. fára. de Loreto. Nos juntamos á todos ellos en el 
pesar por la pérdida de su hermano y sobrino el P. 
Antonio Lamy. 

Alhwiuertiue — La línea militar del telégrafo 
de Santa Fé á Albuquerqme para el Sur de Nuevo 
Méjico completóse el martes de la semana pasada ha- 
cia el anochecer bajo la dirección del teniente P. 
Eeade. Estuv® presente el Sr. M. Speed, Superin- 
tendente. Poco -después de estar concluida fe reci- 
bieron partes telegráficos de dicha línea. Uno de 
ellos lo recibimos nosotros, enviado por el Señor Mc- 
Guinness, Editor del liepiiblicaii lievieío. En memo- 
ria de tan agradable acontecimiento queremos poner- 
lo aquí. "Al/niquerqne, N. 31., Feh. 12, 1877. To (he 
Revista Católica, Las Vegas, N. M.—Congratulations 
Olí (he (ypening of tlie U. H. Militar y Telegrajjli to this 
jlane—McGuiímesH, Repuhliran lievieiv." Fué una 
cortesía el habérnoslo mandado, era de nuestra parte 
un_ deber contestar. Hé aquí la respuesta: " IVe pur- 
iicipati on the satis/adif/a o/ AUnupierqnc. as tlie birth- 
place o/ our printing OJ}i<x. Congratnlations to all 
/rie,td_s:'—Gasparn. Es por cierto una eatifaccion 

línea to- 
en estos 



j , .....v^;. <j<j,i¡,,j.i , í. jjjo i^oi uieziu una Batiii 
quo al cabo hayase realizada y acabada esta líi 
legi-áfica, de la cual se habia tanto hablado ei 



últimos años, y por cuyo medio el Sur de Nuevo Mé- 
jico estará en comimicacion con el Norte del Territo- 
rio y con los Estados Unidos. Es un adelanto y no 
pequeño. Esperamos que con el tiempo todo el Nue- 
vo Méjico tenga lineas telegráficas, ferro-carrile.s, etc.; 
en una palabra, que disfrute de todas las ventajas 
que la civilización del siglo ha introducido en la So- 
ciedad. A todos esos progresos nosotros católicos 
aplaudimos de todo corazón, pues somos hijos de a- 
quella Iglesia que los favorece todos, como la historia 
nos enseña. 

NOTICIAS NACIONALES. '' .-■ 



Esíados I' Baldos, — En el Congreso de Washing- 
ton el Sr. Davis, Senador de West Virginia habló so- 
bre las diferencias de la relaciones de la Tesorería, 
y presentó unos tabular statements para confirmar sus 
aserciones. 

Ha fallecido en Washington el Sr. Henry H. Stark- 
■weather diputado de Conuecticut. 

El Pitare des Lacs en su número del dia 3 de Fe- 
brero da la siguiente noticia: "El ¡Reverendo! Vins- 
low, antiguo capellán Metodista del ejército do los 
Estados Unidos, antiguo Editor del Zion's Herald, y 
líltimamente proprietario del Daily Neics y del Fost 
de Boston ha tomado las de Villadiego con toda su 
familia, después de haber defraudado cerca de §100,- 
000. Se dice que él se ha hecho á la vela para Olan- 
da." 

El mismo diario reproduce unos detalles dados por 
diversos periódicos sobre este negocio. 

El Sr. Winslow nació á "ÑVhitehall (New York) ol 
año 1830, fué alumno del Instituto Metodista de Teo- 
logía de Concord, y obtuvo una eminente posición en 
el mundo religioso: era un clérigo de excelente repu- 
tación en el sentido metodista, y la causa de la tem- 
planza tenia en él uno de sus mas celosos camjoeones. 
La noticia de su delito ha producido un efecto seme- 
jante al de un golpe de trueno, que estalla en medio 
de un cielo sereno. 

En el mes de Marzo del pasado, el Sr. Winslow ha- 
bia comprado el Fost y pagada la suma, sa dice, de 
$160,000, Formó en seguida una compañía de accio- 
nes sobre un capital nominal de $300,000 con el in- 
tento de vender algo menos de la mitad de las accio- 
nes. Gracias á este plan, si hubiese tenido buen re- 
sultado, el Sr. Winslow, no habiendo desembolsado 
sino una suma insignificante para la compra de dicho 
Diario, hubiera quedado su proprietario principal. 
Parece que en paga de su adquisición habia dado cer- 
ca de $70,000 en pólizas firmadas por él, y que llega- 
ron al fin del plazo unos dias atrás. Pero como él 
no habia podido vender bastantes acciones para re- 
embolsar esas pólizas, forjó otras con falsas firmas y 
á veces con falsos endosos .... Hé aquí un eiemplo 



de su manera de hacer: Un 



>(l 



/cinicinen vino 



un 



iplo 
LÜa á 



-86- 



sabei" que estaban en circulación unos efectos de un , 
volor importante y que llevaban su firma. Wiuslow 
le confesó que liabia contralieclio su firma, y lo indu- 
jo á no decir nada á nadie con darle unas notas 
con firmas que no dejaban lugar para sospechar. Pues 
•bien, esas notas eran otras falsificaciones, y el gentlt- 
man quedó escarmentado en cabeza propia." 

Lo ques es mas deplorable en todo este aconteci- 
miento, como obserua ©1 mismo periódico, es que va- 
rios financieros, presidentes j directores de bancos 
se lian hecho cómplices del Sr. Winslov/. 

"lYa.íiiilsBííáíísi. — Presentóse al comitado senato- 
rial otro caso de fraudes cometidos con perjuicio del 
gobierno en los negocios Indios. Se trata del empleo 
de un crédito de $300,000 concedidos para trasportar 
unos Indios Paicnees de Nebraska al Territorio In- 
diano. Se dice que el gobierno posee documentos 
C[ue demuestran que la mayor parte de esta suma ha 
sido disipada ó robada. 

Xc^v Yoi'k. — La bóveda de la nueva Catedral 
está casi concluida; en su extremidad se levanta una 
hermosa cruz dorada. Entre algunos dias se empe- 
zará á trabajar en la parte interior del grande edifi- 
cio. Muchas son las contribuciones de los ciudada- 
nos para llevar á cabo la obra. 

isaíliaiaa. — Los que habíanse comprometido por 
los fraudes sobre el whisky han sido condenados del 
modo siguiente por el juez Greshorn: Phillips y Ec- 
mire, Simons, David Lewis, H. Miller, W. Mumford, 
H. B. Snyder, Alfred McGuñ'and, John E. Phillips á 
dos años en la Souili Indiana Fenifeníiai'i/ y á una 
multa de $1,000. Thomas Eobb á un año de cárcel en 
el Condado de Gibson,y á una multa de $1,000. Hen- 
ry Jacques, Cristopher O'Conuer, John Cresh y Den- 
nis Eiley á seis meses de cárcel en el mismo Condado 
y á una multa de $500. George Hogan á seis meses 
de cárcel en el Condado de Vanderburg y á una mul- 
ta de $500. 

Caliábrasm. — En los Condados del Norte hay 
mas de 1,000, nacidos de padres hlancos y madres in- 
dianas. La legislatura del Estado ha sido rogada de 
pasar una ley, por la cual sean determinados los de- 
rechos de esos half Ireeds. lúa. misma legislatura ha 
sido rogada de pasar también una ley por los niños 
chinos que han nacid.o en el Estado. 

NOTICIAS EXTRAJÍJERAS. 



IS-Oasifí, — Pues nos hemos propuesto de hacer sa- 
bedores á los lectores de la Eevista Católica de cuán- 
tas proezas hace .en la Eoma de los Papas el gobierno 
del Eey Gahuilaotno, damos aquí el elenco de los Con- 
ventos ocupados por la Casa Eeal y los diversos Ivli- 
nisteros del Eeino; 

El Convento de S. Andrés del Quirinal ha sido des- 
tinado para los usos de la casa de su Majestad. El 
Ministro de la Guerra tomó para sí los Conventos de 
los Santos Apóstoles, de S. Silvestre del Quirinal, de 
S. Francisco en Rvpa j de Santa Cruz de Jerusalen. 
Apoderóse además de los Monasterios de Santa Te- 
resa, de la Encarnación, de S. Antonio Abad y de Sta. 
Marta. La Casa Profesa de los Jesuítas fué destina- 
da por dicho Ministro para los Comitados militares, 
como también los Monasterios de las TurcMne de S. 
Diego, de Santa Maria Mngdalene, de Santa Susana 
y de Santa Catalina de Sena. El mismo Ministro de 
la Guerra convirtió en cuarteles militares la Casa de 
los Jesuítas dicha de S. Eusebio, y los Conventos de S. 
Caliste, de S. Eomualdo, de S. Grisogonio, de S. Car- 
los ai Ca/inari, de Santa Maria en Tras'poniina y de 
S. Bernardo; como también los Monasterios de la A- 



nuuciacion aWArco del Fantani, de Santa Práxedes, 
del Niño Jesús, de S. Corinato, de San Bernardino, 
de los Stos. Pedro y Marcelino y de las Eilipinas._ 

Menos rapaz mostróse el Ministro de la Marina, 
pues contentóse de tomar posesión de un solo Con- 
vento, del de S. Agustín. En cambio el Ministro del 
Interior declaróse dueño de nueve á diez Conventos, 
los de Regriia CoeJi o de las Maniellate fueron conver- 
tidos en dos cárceles. Erigió una prisión sobre los 
terrenos de Santa Cruz en Jerusalen. Coloco sus ar- 
chivos en el Monasterio de Santa Maria en Campo 
Marzio, la Cuestura en el Convento de S. Marcelo, y sus 
inspectores en los Conventos de S. Andrés dellefratfe, 
de San Paolino, de Santa Maria en GampiteUi, en la 
Casa de los Eevdos. Padres Filipinos y de Santa San- 
ría de la Scala. 

El Ministro de la Hacienda Pública fijó su Inten- 
dencia en el Monasterio de Santa Maria de las Vír- 
genes; las cortes de las cuentas en el de los Santos 
Domingo y Sixto, y sus despachos en el Convento de 
S. Andrés del Valle. 

El Ministro de Gracia y Justicia tomó para sí el 
Convento de Santa Maria en ValUcella en donde esta- 
bleció un tribunal. El Ministro de los Trabajos Pú- 
blicos fijó su residencia en el Monasterio de San Sil- 
vestre iti capíte. El Ministro de la Púbhca Instruc- 
ción estableció sus institutos científicos en los Monas- 
terios de S. Lorenzo y de S. Antonio de Pádua; y la 
escuela superior de los ingenieros en el Convento de 
S. Pedro in Vincrdis, y en los Monasterios de Santa 
Ursala, y de Santa Cecilia. 

Atendidas las tendencias manifestadas por el Go- 
bierno español relativamente á las elecciones do los 
miembros de las Cortes; el Cardenal AntoneUi ha 
mandado al Nuncio de la Silla Apostólica en Madrid 
de pedir del gobierno de D. Alfonso XII una declara- 
ción exacta sobre la conducta que él quiere seguir en 
sus relaciones con el Papa. 

FriíSEcIa. — El Sr. de la Eochette, legitimista, que 
había sido elegido Senador por la asamblea nacional 
ha fallecido. 

Gambetta, el famoso cabecilla de los demócratas 
franceses, ha vuelto á París. 

El Sr. Duque de Decazes ha presentado su candi- 
datura para la Cámara de los Diputados en el octavo 
distrito de París. Con esta ocasión él ha publicado 
un manifiesto, aprobando la proclamación del Presi- 
dente McMahon, que nosotros dimos en nuestro últi- 
mo número. 

Se dice que también el Sr. Thiers ha presentado su 
candidatura, y en el mismo distrito escogido por el 
Duque de Decazos. 

La Semame Relujieuse de Angers da la noticia de 
que el Duque de la'Eochefoucauld Bisaccia ha dado 
la suma de 1,200,000 fr. para el establecimiento do las 
nuevas Universidades católicas. 

En el próximo mes de Abril comenzarán los traba- 
jos para la construcción del túnel de la Mánica. 

liiaSia. — El gobierno de Víctor Manuel ha man- 
dado cerrar el Seminario Obispal de Como por haber 
rehusado de admitir el Inspector del Gobierno. 

Ha empezado á publicarse otro periódico católico 
"El Monitore de Eoma." El se propone de seguir 
la línea de conducta, trazada por los Congresos cató- 
licos de Venecia y de Florencia. Nos_ alegramos de 
que los católicos italianos vayan adquiriendo siempre 
nuevos defensores de sus derechos entre los publicis- 
tas de la península. 

El ministro de la púbhca instrucción parece que 
busca la manera de abolir el antiguo Colegio de los 
chinos en Ñápeles, establecido por el Sacerdote Mi- 
chele para la propagación de la fé. 



87- 



I;5giñíes°rii. — Se lian publicado los partes tele- 
gráficos entre Derbj y D'Earconrt relativos ai nego- 
cio del canal de Suez. El ministro inglés declara que 
la Inglaterra compra las acciones del Ivliedive para 
impedir que la influencia extranjera adquiera la pre- 
ponderancia, y que la Inglaterra quedarla satisfecha 
si riese la administración del canal confiada á un Sin- 
dicado internacional. 

Asisf rlfi^ — Damos aquí un extracto del testamen- 
to de Su Eminencia el Cardenal Eausclier. El ilustre 
finado después de invocada la Sma. Trinidad, Maria 
Sma. y San José su Patrono, constituye heredero 
principal de sus bienes al Seminario arzoloispal, eregi- 
do por él el año 1856, y expresa el deseo que sea fun- 
dado un gimnasio en el mismo Seminario, obra que él 
no pudo ejecutar por razón do las circumstancias. 
Su biblioteca, sus muebles,' sus cuadros, sus coches, 
sus caballos y otras cosas preciosas de su palacio las 
deja al Arzobispo de Yiena. Por la devoción de la 
Santa Infancia de Jesucristo en la Iglesia matriz de- 
ja un capital de mil florenos; por la devoción del 
Yiernes Santo un capital de mil florenos; por los po- 
bres de Yiena cinco mil florenos, y seiscientos florenos 
para .300 Misas, que deben celebrarse para descanso 
de su alma. 

Los enemigos que la Iglesia católica cuenta en el 
Eeichstag d© Yiena haa llevado varios chascos. Pri- 
meramente el diputado Kopp habia pedido que pu- 
diera hacerse legalmente el divorcio, y que en 
esto caso fuera lícito á los dos esposos 
pasar á otra Eeligion, y lícito .contraer otro 
matrimonio. La propuesta era del gusto de los ju- 
díos y da los libres pensadores, mas fué desechada 
por 97 votos contra 91. En seguida el diputado 
Sjkonerer interpeló el Ministro sobre g1 proyecto de 
ley del matrimonio civil obligatorio, y sobre la expul- 
sión de todos los Jesuítas del Imperio. ¡Chasco com- 
pleto! Sus palabras y sus deseos no encontraron eco 
en toda la Cámara. En fin otro diputado atrevióse á 
pedir la supresión de doo Obispados vacantes en la 
Dalmacia. El ministro Shemayer contestó que el' 
deseo de Ifxs poblaciones era el que fuesen conserva- 
das las dos Diócesis, y que pronto fuesen nombrados 
su.s respectivos Pastores. 

fléígicíí, — Hubo una terrible explosión en las 
minas de carbón da Framereis cerca de Mons. Cien- 
to diez trabajadores quedaron muertes, y once grave- 
mente heridos. 

Un diario católico de Bruzelles dio la noticia de 
cpae Luisa Latean estaba para morir. 

Los internacionales empiezan á caussT muy graves 
disturbios, acon.sejando á los obreros de pedir "j/an 
sin pagar ni irabaju/r.'^ 

Aleüsiííjíla. — Según los despachos enviados de 
Berlín, el primero de Abril será cerrado el Convento 
y la Escuela de las Ursulinas. 

El Arzobispo de Colonia se ha refugiado en Olanda, 
en donde se ha encontrado ccn el Ooispo de Pader- 
born. 

Parece que el Señor Bismarck no puede salir de su 
cuarto por razón de unos agudos dolores nevrálgi- 

003. 

Una escuadra Prusiana de tres navios blindados 
visitará la América en el próximo mes de Julio. 

¥i1s|ííííí;5. — Los Arzobispos enviaron un mensaje 
al K';y, pidiendo la unidad de Eeligion en España. 
Los Obispos de Cataluña, de Sai-agoza y de Burgos 
en sus cartas Pastorales encomendaron *al pueblo de 
no votar sino por los míe están decididos a sostener 
en las Cortes la unidad religiosa. 

Lis últimas noticias recibidas sobro las elecciones 



dicen que los republicanos han sido derrotados en casi 
todos los distritos. 

El brick Clarrt Lovisp., que salió de Mesina para 
New York bajo el mando del Capitán Henrahan, nau- 
fragó cerca de la isla española de Fermentara en el 
Mediterráneo. La tripulación se ha salvado. 

Méjáeí?, — El Explorador de Trinidad reproduce 
en breve la siguiente correspondencia de la capital 
de Méjico al Tecolote de San Francisco: "Margarita 
Olmos, joven nacida en Teocaltichi, del Estado ce 
Jalisco, privada de brazos por lo naturaleza, con pier- 
nas'cortas y deformes y sin articalacion, trabaja per- 
fectamente . con los pies. En ambos pies el dedo 
grueso está formado por dos dedos, cada uno con su 
uña, de una sola f alan je, de manera que tiene seis de- 
dos en cada pié. Ensarta agujas; cose, teje gancho, 
juega á la baraja, baila \\n% pirinola, se despeina y 
vuelve á peinar, trenzándose el cabello con minucio- 
sidad y corrección. Y por digna cima de tantas ha- 
bilidades, escribe con una buena 1-etra é imita con se- 
mejanza extraordinaria cualquier carácter de esc.ritii- . 
ra que por primera vez se le presenta. Es de cara 
simpática, pelo castaño y ojos bellos; su color es pá- 
lido; contará apenas veinte años. . Su conversación 
es afable y muestra empeño en parecer afectuosa con 
los qué la visitan. Tiene padre y madre, j hermanes 
cjue no han nacido con ninguna de las imperfecciones 
de Margarita. Sas homoplatos parecen perfectos, y 
como que indican los movimientos naturales de los 
bra.v0s.'' 



MISCELAN 






Entre las muchas cuestiones de interés, agitadas 
en el Congreso, hay también la de admitir un nuevo 
Estado en la Union, y de crear dos nuevo Territorios. 
El Estado en cuestión es el de Nuevo Méjico, y los 
Territorios son el de Okalahoma y el de Pembina. 

En el próximo mes de Julio será proclamada la ad- 
misión del Colorado como Estado de la Confedera- 
ción. 

La nueva Catedral de la Diócesis de Savannah 
pronto será acabada y su dedicación tendrá lugar el 
'último día de Abril, fiesta de Santa Catalina de Se- 
na. 

El camino do hierro entre Chillicothe y Columbus 
está casi concluido. 

El Príncipe Agustín Gallitzin murió en París des- 
pués de una larga y penosa enfermeda.d. El conver- 
tido del cisma ruso, el Príncipe Gallitzin, ha vivido 
miucho tiempo desterrado de su patria, habiendo que- 
rido, como otros ds sus compatriotas, sacrificar sus 
bienes y'su alta posición social al deseo de abrazar la 
fé de la Religión católica. 

Nombrosas peticiones han sido dirigidas al Padre 
Santo por los Obispo?, sobretodo de Italia y de Es- 
paña, para c[ue Santo Thomás de Aqaino sea decla- 
rado Patrono de todas las Universidades, escuelas, 
instituciones y colegios catóhcos. 

La Sicilia CaUoIica publicó un artículo interesante 
sobre la conversión de uno de los principales franc- 
masones de aquella isla, el Señor Zacarías Dominica. 
En el lecho de muerte esto Sr. que antes habia sido 
uno de los mas encarnizados enemigos de la Iglesia 
de Jesucristo, ha retractado todos sus errores t ade- 
m;ís ha declarado, que el fin de la francmasonería en 
Italia es no tan solo el do destruir el poder temporal 
de los Papas, mas aun el- de abolir el Cristianismo cu 
todas sus formas. 

Corro vo^ de que la ex-Peina de Espafia, Doña Isa- 
bel está graveinonte eD='erma. 



-88- 

i. ■ 



8ECC10N M,EMGIOSA. 



— ^ ♦ ^> » ^ 



CALENDARIO RELIGIOSO. 
FEBRERO 20-26. 

20. Domingo — Do Sexagésimn — Ban Eleuterio Obispo y Confesor. 

21. Lunes — S. Forttmato, Félix y Saturnino Mártires. 

22. Martes — La Cátedra de S. Pedro, en Antioquía. Sta. Margari- 
ta de la orden tercera de 8. Francisco. 

23. Miér-colesS&n Polioarpo Presbítero. Santa Marta Virgen y 
Mártir. 

24. Jueces — S. Matías Apóstol. Sta. Primitiva Mártir. 

25. Viernes — Los Stos. Victoriano, Víctor y Claudiano Mártires. 
Los Santos Donato y Justo Mártires. 

26. Sábado — San Néstor Obispo. San Porfirio Obispo y Confesor. 

I>OMINOO DE LA SEMANA 

El Evangelio es del Cap. VIII de San Lucas. Je- 
sucristo nos presenta en él la parábola del sembrador 
que salió ¡í sembrar su simiente, parte de la cual cayó 
en camino real o fué pisada por los pasajeros y comi- 
da por las aTes; otra en lugar muy pedregoso, y no 
pudo medrar ni siquiera echar raices por falta de hu- 
medad; otra en paraje lleno de espinas que apenas 
nacida la sofocaron, j lo restante en tierra buena y 
bien dispuesta, creciendo marayiHosamente y dando 
sus espigas el treinta, el sesenta y aun el ciento por 
uno. El mismo Jesucristo se digna explicarnos á 
continuación el misterioso significado de esta parábo- 
la. En ella nos hace ver las diferentes disposiciones 
con que es recibida la palabra de Dios representada 
en la semilla del sembrador. Ella de sí excelente es 
y dotada de prodigiosa fecundidad; ¿por qué, pues, 
son taa escasos sas resultados cuando tan pródigamen- 
te se esparee por el campo de la Iglesia? Ante nues- 
tros ojos está la eiplicacion. Ella cae en ciertos co- 
raeones, como en «amino real abierto al paso de todo 
el mundo, apegados á toda suerte de objetos y dis- 
tracciones, ¿qué extraño, pues, que estas pisen y de- 
voren aquella semilla antes de germinar? Otros la 
reciben con un poco mas de atención, pero á poco la 
sofocan las espinas de sus malos hábitos; los negocios 
terrenos, el amor á las riquezas, á las comodidades y 
á los placeres absorben á su corazón todo el jugo que 
debiera seryir tan solo para fecundizar la divina se- 
milla. Solo un eorto numero do almas puras y fervo- 
rosas reciben la cual conviene, guárdanla cuidadosas 
como su mas preciado tesoro, y así venia finalmente 
crecer y transformarse en hermosa» espigas, que no 
son otra cosa las virtudes de tantos y tantos santos, 
gloria de nuestra Religión. 



REYISTA CONTEMPORÁNEA. 

El Sr. Fernando Baca nos lia dado la noticia 
muy placentera de que en Anton-chico se ha for- 
mado bajo la dirección del Rev. Cura Párroco, 
Agustín Rcdon, una sociedad católica, compues- 
ta de las personas mas honradas y principales 
de la Parroquia. Ignoramos todavía los porme- 
nores de dicha sociedad; pero lo cierto es, que 
so ocupará exclusivamente de cosas religiosas. 
Reciba en tanto nuestros mas cumplidos para- 
bienes, y los sinceros deseos de que florezca y 
prospere. A la verdad es muy loable y digno 
de imitarle el empeño de aquellos Señores para 
e.itidi^r los dogmas de nuestra fé, y conocer los 



deberes de un verdadero católico, para adies- 
trarse á defender, cuando que fuere, su religión 
contra los ataques de la impiedad, que aprove- 
chándose de la ignorancia de muchos, procura 
con errroes y calumnias echar hondas raices en 
derredor de nosotros. Este siglo, al que podría 
darse el nombre de siglo de las reuniones, ha com- 
prendido la verdad de ese antiguo axioma: "La 
unión hace la fuerza." Se reúnen hoy dia la cien- 
cia, |las artes, el comercio; y todo prospera. Y 
los adelantos del mal, ¿á quien se deben, sino á 
las muchas sociedades, que con sacrilegos jura- 
mentos se consagran á la destrucción de cuanto 
hay de mas santo, y honesto en el universo? Los 
católicos, pues, se reúnan también bajo los aus- 
picios de la Iglesia; conozcan sus obligaciones; 
estudien sus dogmas; y la unión les dará luz y 
vigor para conocer y practicar las virtudes cris- 
tianas, tan perseguidas en este siglo muelle y su- 
perficial. Dios bendecirá á manos llenas los es- 
fuerzos del celoso sacerdote, y de sus fervientes 
feligreses; y el ejemplo de Anton-chico será, co- 
mo esperamos, imitado por otros para el bien de 
las familias, de la sociedad y de la Religión. 



El Secólo de Milán da la noticia de la muerte 
acontecida muy recientemente cerca de Floren- 
cia, en Italia, de Amerigo Yespucci, último des- 
cendiente del famoso Amerigo, que dio el nom- 
bre i esta parte del Nuevo Mundo. El antiguo 
Amerigo nació en Florencia en 1441, en el mis- 
mo año que Cristóbal Colon; y fué á España en 
1492: siendo navegante de profesión, se embarcó 
en los buques de la escuadra española, mandada 
por Alonso de Ojeda, uno de los compañeros de 
Colon en 1497. Y como era hábil marino y sa- 
bio cosmógrafo, tuvo gran parte en esta expedi- 
ción, en la que se descubrieron las costas setcn- 
trioñales de la América del Sur, siendo así que 
Colon no habia descubierto sino unas islas, sin 
llegar todavía i la tierra firme. Pa8Ó en segui- 
da al servicio do Portugal, y recorrió las costas 
del Brasil, descubiertas por Alvarez Cabral, 
1501. Vuelto á España, emprendió otros via- 
jes, y por fin murió en Sevilla en 1612. Escri- 
bió y publicó una relación de estas nuevas tier- 
ras; y fué tan célebre que al nuevo continente 
quedó su mismo nombre, y fué llamado Améri- 
ca. 



A veces no hay mejor manera para coníeslar 
á una injuria, que denunciarla al público. Son 
ya dos veces que el número del Wcekhj New Me- 
xican, que se nos envia por cambio, nos llega con 
la dirección i^eüisíawo Católica] ni puede dudarse 
que ese no sea puesto por los mismos Sres. do la 
Redacción que nos lo envían; primero, porque se 
ye bien que todas las letras son de la misma mano; 



-8^ 



yyacB 



segundo, porque estando en medio de otras dos 
palabras Revista y Cat(51iea eséfitas por los que 
la enrian, no paede menos t|ue aquel no inter- 
puesto no sea de los mismos. Si ellos piensan 
hacernos una injuria, se equivocan; ños hacen una 
honra: ja que lo primero que miramos cuando 
se nos hace una afrenta, es la persona que nos la 
hace. Nosotros, pues, no creemos capaces á los 
Redactores, ú otros oficiales del Nuevo Mejicano, 
para decidir si nuestra Revista es 6 no católica. 
Citaremos, si tal vez se ignora, una antigua his- 
toria i este propósito. A un zapatero que fué á 
ver una famosa estatua de un escultor, y que- 
ría juzgar del mérito de la misma, el artista 
contestc5: 8utor ne ultra crepidam. A quienquiera, 
pues, que hava escrito aquella palabra, sea 6 no 
d9 la oficina, diremos Sutor ne ultra crepidam: j 
si no entiende el latin, vaya á pedir la explica- 
ción á quien lo sepa. 



El Catholic Standard, compara el estado del 
catolicismo de hoy dia con el de un siglo atrás 
en los Estados Unidos. En 1776 en las trece 
Colonias, u trece Estados primitivos de la Union, 
podria haber cosa de 25 mil católicos, con 6 I- 
glesias, sin ningún Obispo, y sujetos al Vicario 
Ap. de Londres. Hoy dia en 1876, al cabo de 
un siglo,- se cuentan 11 Arzobispos, de los cua- 
les sno es Cardenal, con otras tantas Provincias 
eclesiásticas, y 57 Obispos con sus respectivas 
Diócesis, ó Vicarios Apostólicos; en todo 68 Ar- 
zobispos y Obispos. Existen además 5000 Sa- 
cerdotes y otras tantas Iglesias y Capillas; mas 
do 600 Seminarios y Colegios; 2000 escuelas 
Parroquiales; etc., y una población católica de 
mas de 6 millones. Verdad es que los Estados 
son muy multiplicados, y la población aumenta- 
da; pero considerando los católicos en propor- 
ción de toda la población, se verá que en 177G 
habia 1 católico sobro 100 habitantes; al 
paso que hoy dia hay á lo menos 16 por 100. 
E* imposible que la Religión católica, dondequie- 
ra que esté, no se estienda y propague. Así ha 
sucedido siempre y por doquiera, desde que se 
estableció en el mundo en medio de los Judíos, 
Griegos, Romanos y demás naciones paganas. 
Ya que es aquella religión á la que Jesucristo, 
su divino fundador, bajo la parábola de una pe- 
queña semilla, que crece en un árbol copudo;'dc 
un poco de levadura, que sazona una grande ma- 
sa de pan; de un núcleo reducido de secuaces 
destinados á formar un reino, prometió el impe- 
rio del mundo, esto es, de todos los siglos y de 
todos los pueblos. Las falsas religiones van des- 
apareciendo, las falsas sectas se van debilitando, 
y la religión católica sigue en todas partes en- 
.'■anchando sus conquistas sobre las ruinas de sus 
enemigos. 



En el núm. de 8 de Febrero el New Mexican 
reprodnea traducido en español su famoso artí- 
culo del dia 1?; y en esta versión ha mostrado 
bastante sagacidad en dejar cabalmente ciertos 
párrafos, que ó contenían algunos de los hechos 
que no se podian probar, ó revelaban la teme- 
ridad del escritor en emitir juicios infundados. 
Como quiera que fuese, era una medida necesa- 
ria la de pasar por alto en la versión española 
todas esas cosas, las que tal vez el pueblo meji- 
cano, por cuya razón se hacia dicha versión, le- 
jos de admitirlas, las habria mas bien ó desmen- 
tido ó censurado. Pero cuando se escribió en 
inglés, no hubo que ir con tantos recelos; enton- 
ces cualquiera cosa, mas que fuesen mentiras é 
injurias, tendría paso libre. Porque quizás la 
gente que en general entiende el inglés, sean los 
de aquí, sean los de fuera, mas fácilmente lo 
admiten todo, aunque lo que se dice sea inconsi- 
derado y carezca de pruebas, y esté dirigido úni- 
camente á ofender al prójimo. Nosotros en nues- 
tra respuesta nos referimos al artículo dictado 
en inglés. 



Hé aquí cómo se expresa nn individuo que se 
firma "un Protestante republicano;" en una carta 
dirigida al New York Tribune sobre la cuestión 
de escuelas: "Yo era en lo ptsado un ardiente 
defensor del sistema de escuelas libres; pero he 
sufrido un cambio radical en mis opiniones. Por 
lo que podemos argüir, el sistema es una grande 
injusticia para los católicos. En su concepto, es 
mas incscusable de lo que seria la unión de la 
Iglesia con el P]stado. La relación que existe 
entre el preceptor }' el alumno es demasiado sa- 
grada y delicada para que se la abandone á los 
manejos de téseos é interesados, políticos. Pie 
estudiado el sistema minuciosa y deten¡dam.ente 
por 25 años, y en todo este tiempo he visto de- 
signar y preferir á tantos maestros indignos, y 
al contrario desalentar y privar de sus funciones 
á tantos buenos, que casi me causó hastío. Exis- 
ten ])robablemente en los Estados LTnidos 100,- 
000 preceptores. Su oficio es esencialmente po-' 
lítico. Lo que quieren los políticos no es sino 
señalar sus amigos y favoritos para estos pues- 
tos; construir casas de educación, dictar los li- 
bros, el curso de estudios; en suma, todas las me- 
nudencias, envileciendo así al maestro al igual 
de una máquina. Cualquiera puede imaginarse 
fácilmente que esa falange de funcionarios, de- 
pendientes de una administración corrompida, 
llegaría á ser un instrumento formidable de in- 
justicia y opresión. . Favorecer ala gente pobre 
atendiendo i la educación de sus hijos, es una 
obra digna de loa: pero que el estado se a^ 
treva á dar i todos sus ciudadanos una cduca^ 
cion libre, es tarea demasiado ardua: que tencr 
mos una educación muy escasa, es evidente; pcr 



-90- 



ro jamás en este país se nos la impondrá por fuer- 
za. No hay razón por qué los padres, que lo 
puedan, no deban mirar por la educación de sus 
hijos, al par que por su comida j vestido. No es 
justo obligar á otros que lo hagan por ellos." 

El Calendario Gregoriano en Egipto. 



Eq estos dias, en los cuales por ser el año bi- 
siesto contaraos un dia mas, y propiamente en- 
tre el 24 j 25 de febrero, nos viene muy á pro- 
pósito hablar del Calendario Gregoriano, por 
una importante noticia que recibimos. 

Por mandato del Khedive 6 Yirey de Egipto, 
desde el pasado setiembre de 1875 debia adop- 
tarse en Egipto el Calendario Gregoriano. Esta 
importante noticia merece ser tomada seriamen- 
te en consideración, pues trae á la memoria las 
grandes ventajas y adelantos traídos por los Pa- 
pas al mundo y á las potencias, definiendo las 
mas importantes cuestiones. Veamos, pues, en 
primer lugar qué es lo que se llama Calendario 
Gregoriano. 

El Calendario, cuyo uso existe al presente, 
fué introducido en tiempo de Romulo, primer 
rey de Roma, 3^ fué perfeccionado por Numa 
Pompilio su sucesor. Setecientos nueve años 
mas tarde fué reformado por Julio César, del que 
tomo el apellido de Juliano. En I05 años siguien- 
tes necesitó nuevas correcciones, las que verifi- 
caron Octaviano Augusto, durando aun el paga- 
nismo, y el Concilio de Nicéa en el cuarto siglo 
después de Jesucristo. Sin embargo, con el tras- 
curso del tiempo se juzgaron necesarias otras re- 
formas, que se comenzaron bajo la dirección de 
diferentes Papas, y finalmente se llevaron á ca- 
bo bajo Gregorio XIII, natural de Bolonia; y 
aun hoy dia, se halla grabada en un bajo relieve 
sobre su sepulcro en la basílica Vaticana, la cor- 
rección del Calendario, que fué la última que se 
hiciera. 

El Calendario antiguo estriba en el falso prin- 
cipio de que el año astronómico, (esto es el ca- 
mino aparente del sol por el zodiaco,) se cumplie- 
se exactamente en 3G.5 dias y 6 horas. Pero en 
realidad faltan once minutos para las 6 horas 
completas, los que forman un dia después de 133 
años, y tren dias después de cuatro siglos. Siendo, 
pues, que desde el año 325, en que se habia ve- 
rificado la última corrección del Calendario, 
hasta el de 1 582, décimo del Pontificado de Gre- 
gorio Xllt, hablan pasado 1257 años, se notaba 
un atraso de casi diez dias, y el equinoxio de la 
primavera coincidia entre ol 10 y 11 de Marzo; 
lo cual causaba un grave trastorno para la cele- 
bración de la Pascua. 

Si Gregorio XIIl no hnbiese sido al paso que 
Papa también rey, no hubiera dejado de po- 
ner un remedio á este inconveniente, ni causado 
i la Italia el honor y al mundo entero el graa 



bien de esta reforma. Pero siendo rey y sobe- 
rano, juntó en su Palacio del Vaticano los mas 
distinguidos matemáticos bajo la presidencia del 
Cardenal Sirletto. 

No era fácil sinembargo dar con la causa del 
error; la que finalmente halló, después de diez 
años de investigaciones, el afamado astrónomo 
italiano, nacido en Calabria, Luis Giglio; que ha- 
llándose próximo i su fin entregó todo su tra- 
bajo á su hermano Antonio, el cual se dio prisa 
en presentarlo al Papa Gregorio XIIL 

Este Pontífice entonces dirigió un Breve á to- 
dos los Príncipes de Europa, é hizo examinar 
por los mejores matemáticos de todas las naciones 
los cálculos d© Gigüo. Estos los aprobaron y ce- 
lebraron; y se hizo la reorganización Liliana, au- 
torizada por la Bula ínter gravissimas, fecha el 24 
de Febrero de 1582. Esta reorganización con- 
sistía en quitar á dicho año diez dias, y en tener 
cuenta para lo sucesivo los once minutos descui- 
dados por los reformadores pasados, y por esto 
suprimir tres años bisiestos de cada cuatro en los. 
años primeros de cada siglo. 

Esta corrección fué adoptada el mismo año en 
Francia; el siguiente Rodulfo II la admitió en 
Alemania; y fué después recibida por todos los 
paises católicos. Al principio la Inglaterra se 
burló de una reforma hecha por el Papa, pero 
mas tarde la adoptó, esto es, en 1752. De ma- 
nera que ahora solamente la Rusia es el estado 
cristiano, que todavía guarda el Calendario Ju- 
liano, dejando la reforma del Papa. 

En Egipto se seguia el Calendario mahometa- 
no y la era de la Egira, establecida por Omar. 
Los años de la Egira se cuentan por las lunas y 
se reparten en ciclos de treinta años, de los que 
diez y nueve son de 354 dias }'' los 11 intercalares 
de 355. Los doce meses se componen alterna- 
tivamente de 30 y 29 dias. En los años interca- 
lares el último mes es también de 30 dias. De 
aquí se verá cuan mudables sean las relaciones 
entre los años de la Egira y del Calendario gre- 
goriano, pues la diferencia natural de los años 
es de once dias, y esta viene siempre aumentan- 
do por los años intercalares. Además comen- 
zando los dias de la Egira por la puesta del sol, 
es muy extraordinario que el año mahometano 
comience y acabe con el nuestro. 

Ha verificado, pues, el Khedive una excelen- 
te i:eforma aceptando el Calendario Gregoriano, 
rindiendo con esto un homennje al Papado, y ha- 
ciendo entrever qué llegarla á ser la Europa si 
presentase sus resoluciones á la aprobación pon- 
tificia. Al mismo modo como Mehemet-Alí ali- 
viaba los pesares de Gregorio XVI presentán- 
dole las preciosas columnas de alabastro orien- 
tal para la Basílica de S. Pablo, así su sucesor 
celebra el Pontificado de Pió IX con la intro- 
ducción del Calendario Gregoriano en Egipto, 



-91 



Los Sacerdotes católicos en la política. 



Yolviendo como prometimos al libelo anóni- 
mo del que hemos hablado en el número prece- 
dente, añadiremos aquí unas nuevas reflexiones. 
En él se quiere dar a entender que la famosa loy 
de escuelas no paso' por oposición que le hicie- 
ron los Jesuítas, á quienes se les censura des- 
pués por esa conducta. Pero una vez probada 
la falsedad de los cargos hechos á los Jesuítas, 
esas censuras caen por tierra, como una pared 
desmoronada, á la que se quita el fundamento. 
Y esto lo hemos visto en aquel artículo. 

Pero de la cuestión de hecho pasemos á la de 
derecho, para examinar si en todo caso la opo- 
sición pretendida de los Jesuítas hubiera sido 
una impertinencia, como dice el articulista, dig- 
na de reproche. Lo que principalmente se les 
echa en cara es, que se metieron en política, á lo 
que añade con énfasis, que cuando un ministro de 
una religión cualquiera se mete en j'^olitica, excita 
con razón hostilidades contra los verdaderos intere- 
ses qu£ deberia promover . 

Esta reflexión es muy justa y aplicable, por 
decir así, i ambos lados. Sí es censurable un 
ministro de religión que se meta en política,. no 
es menos reprensible un hombre de política que 
se meta en cosas de religión. Para que mejor se 
entieada la idea, sirvámonos de un ejemplo. Su- 
púngamos que una asamblea l(?gislatíva,qncesuna 
reunión simplemente política, en lugar de ocu- 
parse, en su esfera, de lo que mira :í las necesida- 
des de un Territorio, como sería asegurar con 
buenas leyes la administración de la cosa públi- 
ca, tutelar la vida, el honor, los intereses de las 
fcimilias, impedir los fraudes en las elecciones, 
los robos de los fondos públicos, las prolijas di- 
laciones de- los pleitos por años y años, hasta que 
se agote la paciencia y el dinero de la pobre gen- 
te, prevenir los crímenes, perseguir ios culpa- 
bles, poner un freno á los escándalos públicos, 
á los juegos de suerte, á la embriaguez, á his 
difamaciones calumniosas, y cosas semejantes, de 
las que se quejan muy á menudo y con razón, los 
habitantes de e^tas regiones sublunares, en vez 
de todo e.-^to, se ocupara en asuntos de sacristía, 
en negocios propios de Iglesia y de religión, co- 
mo sería; en d(jndc pueden enterrarse los difun- 
tos y en donde no; en qué edad 6 en qué grado 
de parentesco una persona puede 6 no contra- 
er matrimonio, y otras cosas extrañas á sus a- 
tribucione.3, ;,por ventura la conducta de esa le- 
gislatura no daria margen á que se la repruebe, 
y se le diga, que cuando homhres de política se me- 
ten en wigocios de religión, excitan con razón hostili- 
dades contra los verdaderos intereses rpie deberían 
pjrornoverl Y este es el mwndo de hoy dia: la po- 
lítica lo invade todo, aun las atribuciones de las 
iglesias, que á duras ponas pueden defender sus 
derechos; y con to49 ?30 loí? liombroa do políti- 



ca no se cansan en gritar que las personas de la 
Iglesia se meten en asuntos que no les pertene- 
cen. Tal vez lo hacen para tener la ventaja de 
prevenirlas,tachando áaquellos mismos que de ve- 
ras pudieran dirigirles aquel reproche. Sea lo que 
fuera; es el caso de repetir lo de la fábula: elbuey 
llama cornudo al asno. 

Pero como tratamos ahora de defendernos, y 
no de atacará nadie, volvamos á nuestro asunto. 
Es pues una táctica miserable de ciertos politi- 
castros aun mas miserables, la de gritar, gritar 
siempre, gritar hasta echar los bofes, no solo con- 
tra los Jesuítas, sino aun contra los sacerdotes de 
la Iglesia católica en general, acusándolos de me- 
terse en política, por supuesto, cuando no los ha- 
Ihm tan dóciles, como quisieran, para cooperar á 
sus caprichos; ó tan fáciles para avenirse á lo 
menos con sus ideas. Esta táctica no es sola- 
mente de los de aquí, sino de muchas otras partes 
de los E'^tados Unidos, en preferencia de los que 
se llaman republicanos como veremos después, 
seguida sobretodo en estos últimos tiempos, con 
motivo de las grandes cuestiones que. ellos mis- 
mos han levantado. Aquellos políticos de allí, 
lo mismo que decíamos antes, en lugar de ocupar- 
se de reorganizar un poco mejor las cosas del 
gobierno en geneial, han excitado las mas espi- 
nosas y delicadas cuestiones de escuelas, educa- 
ción religiosa \ semejantes: y como los católicos 
en general, no se hallan dispuestos á sacriñcar 
sus mas sagrados derechos; jmra envilecerlos an- 
te la pública opinión, y quitarles si fuera posi- 
ble, la fueras, en la oposición y resistencia que 
hacen ó pueden hacer, se les ataca brutalmente 
á todos, acusando á las poblaciones católicas que 
se dejan excitar, mandar, guiar por sns sacerdo- 
tes; y á los sacerdotes católicos ({ue dejando í^us 
intereses espirituales á un lado, se mezclan en 
negocios de política. Contra los ministros Pro- 
testantes no se grita nada y con razón, porque 
como ellos en general.se han declarado en favor 
de lo.s mismos que han levantado esas cuestiones, 
y trabajan, por ellos, no tienen razón de quejar- 
se, y sería una brutaliílad acusarles de meterse 
en política, cuando se ponen en favor de ellos 
mismos. 

Eótíi táctica es tan odiosa, que ha llenado de 
indignación aun á los mismos que naturalmen- 
te deberían abi'igar preocupaciones contra los 
católicos, en cuya defensa no han dudado de le- 
vantar la voz. Entre otros citaremos unas 
palabras del Señor Thurman, pronunciadas en 
Cleveland, Ohio, el dia 28 de Agosto 1875. y 
referidas en el núm. 34 del Pioneer de Trinidad. 
Nos vienen tana propósito, que sacaremos de 
ellas la respuesta á nuestro adversario; ni deja- 
remos de hacerle mucho honor, haciendo de esta 
manera contestará un ilustre Senador, propues- 
to últimamente entre otros como candidato para 
Presidente, i un osciiro libelista. Solamente i 



-m^ 



fin de que la respuesta sea mas completa, clara 
y ordenada, premitiremos 6 iremos añadiendo 
algunas reflexiones. 

Y en primer lugar veamos si hay ó no de- 
recho, en lo que se llama interferencia del cle- 
ro cato'lico en cosas de política. Una de dos, 6 
esas cosas son simplemente políticas, o tales que 
interesan de algún modo i la religión. La su- 
posición es y debe ser que sean simplemente po- 
líticas, para colorear en algan modo la acusación 
que se hace contra ellos. Pues bien, en esas cosas 
los sacerdotes, solo atendida su cualidad de ciu- 
dadanos, pueden siempre y deben i reces me- 
terse, sin hacer injuria á nadie, mucho menos i 
las lej^es del Estado. Como á eiudadonos de un 
Estado les importan, i ellos igualmente que i 
los demás, las cosas civiles, los negocios políti- 
cos del mismo Estado, y según las circunstan- 
cias les pueden interesar de suerte que deban 
tomar parte 6 acción, según les parezca mejor. 
La cualidad de sacerdote, 6 ministro de religión 
no perjudica á la de ciudadano: y así como no 
destruye los deberes civiles, así tampoco priva 
de los derechos políticos. Negarles pues el 11-' 
bre ejercicio de estos, seria injusticia: é impe- 
dírselos, tiranía.- sobretodo en un país que profe- 
sa no tener en cuen!a las creencias que uno si- 
gue, y los ministerios que uno ejerce; y bajo una 
ley que se jacta de defender derechos iguales 
para todos. Así, pues, pueden meterse en nego- 
cios políticos, y en esto deben sor tutelados por 
la misma ley, tanto un Catdlico como un Protes- 
tante, tiuito un lego como un ministro 6 sacer- 
dote. Y este derecho es todavía mas gran- 
de, si se su})one que esos negocios políticos in- 
teresan de algún modo á la religión. Si intere- 
san ;í la religión, y á veces son negocios que mi- 
ran mas bien á ella, que i la política, hacen bien 
los sacerdotes de mezclarse en ellos: pueden y 
deben hacerlo, y con preferencia de todos. Lo re- 
petiremos para que lo entienda bien el libelista; 
pueden y deben meterse en ellos, porque como 
ministros de la religión, tienen el derecho y el 
deber de tutelar sus intereses: en seguida dire- 
mos cómo: por ahora baste decir, con todos los 
modos legales. Ahora; esto no es entremeterse en 
lo que no les incumbe, sino una atribución suya 
propia: los entremetidos no son los sacerdotes, 
sino mas bien esos politicastros que i ciegas y sin 
criterio, lo invaden todo, aun lo que atañe á la re- 
ligión. Pues si ellos pretenden que la política 
se puede extender á invadirlo todo, aun las cosas 
religiosas, ¿como negarán que en fuerza de dere- 
chos, igualmente políticos, cualquiera ciudadano, 
sea lego, sea sacerdote, se entremeta á tutelar 
sus intereses especialmente religiosos? 

Y lo que acabamos de decirse entenderá me- 
jor, si después de establecido ese • derecho, vea- 
mos de qué manera se puede ejercitar, lo que no 
es acaso menos importante. Si los ^acerdotos [)uc- 



den mezclarse^cn todas esas cosas, como hemes 
dicho, no lo pacdeü en cnalidad de saoerdotes, 
sino de simples cradadanos. El Estado coscede 
aquí igHal libertad á todas las religiones, sifl re- 
conocer ninguna: y respecto de las personas de la 
Iglesia, reconoce solo el derecho de ciudadanos, 
pero no el de ministros, sino es en ciertos casos 
particulares. Así, pnes, uno de estos no puede 
tomar parte en cualquiera asunto que sea, excep- 
to en estos casos, haciendo valer su cualidad de 
ministros, sino solo sus derechos de ciudadano. A 
la manera, pues, como el Estado miraá los sacer- 
dotes, esto es, como simples personas civiles, cor- 
responde rauy bien la manera, como ellos pueden 
intervenir, bajo esta cualidad; quedando ellos en- 
tre estos límites, quedan entre los límites de la 
ley común, ni nadie tiene motivos de acriminar- 
los. Y si de estos límites algunos se han salido, 
estos no han sido los cato'licos, sino los Protes- 
tantes "Da risa, añade Thurman, oir á los ora- 
dores republicanos denunciar lo que ellos llaman 
intervención del clero cato'lico, y luego volvien- 
do unas pocas hoj:\s de la historia, ver lo que el 
clero Protestante ha hecho no solo con la apro- 
bación, sino también con los aplausos de esos 
mÍ5mos republicanos. No debéis haber olvida- 
do la petición hecha al Congreso, de tres mil mi- 
nistros Protestantes, (creo que este era el núme- 
ro,) para delatar la conducta de una adminis- 
tración demócrata, y cuan soleranmente fué pre- 
sentada y aplaudida..., y aun se dijo que la legali- 
dad do los peticionarios era cuestionable, en cuan- 
to que aparecían en su carácter clerical, y no con 
su simple capacidal de ciudadanos, todavía ni 
uno solo hubo, que negara su (derecho de peti- 
ción, ó que envileciera su Iglesia, porque ellos 
lo ejercitaban." Atienda bien el anónimo á es- 
tas últimas palabras. Esta tacha pues de que- 
rer intervenir ante la ley como ministros de rt- 
ligion, bien puáo hacerse á los Protestantes, 
pero no se pudo j^ haber hecho á los Cató- 
licos: los primeros esperaban que el Congreso se 
les mostrarla favorable, los segundos sabea bien 
que el Estado se les pondría hostil: aquellos re- 
cibieron aplausos, aunque mereciesen censura 
por haberlo hecho; estos sin haberlo hecho, re- 
ciben injurias, como si pretendiesen hacerlo. 
Pero aquí no nos detendremos en las inconse- 
cuencias de los hombres: nos basta haber mos- 
trado cuál es la ley común, y cuáles garantías da 
á todos. 

Y aquí se nos proporciona la oportunidad de 
contestar á ciertas acusaciones, que consisten, en 
que los sacerdotes no se contentan con eso, sino 
que abusan de su carácter sacerdotal respecto 
de las poblaciones católicas, para los mismos fi- 
nes, á veces simplemente políticos. En primar 
lugar si esto aconteciera, no serian los políticos 
que tuvieran el derecho de quejarse, y mucho 
menos de presentarlo como una acusación. Sin 



-n^ 



embargo responderemos: lo que afirma, en gene- 
ral es falso, para no decir enteramente. Ni los 
sacerdotes Católicos pretenden tener este dere- 
cho, ni los fieles se dejarían en estas cosas im- 
poner por ellos. "xU oir al politicastro radical, 
añade Thurman, hablar de la Iglesia Católica, 
el que no estuviera mejor enterado de las cosas, 
creería qne todos los miembros de esa Iglesia, 
están bajo el dominio absoluto de sus ministros, 
7 que por eso el sacerdote no tiene mas que se- 
ñalar con su dedo para qne todos sus fieles vo- 
ten por el partido qne él designe. Jamás se ha 
oido una aserción mas infundada; jamás ha ha- 
bido libelo mas calumnioso contra una porción 
tan grande de ciudadanos libres. En materia 
de religión el Católico recibe con reverencia las 
instrucciones de su guia espiritual; pero 'en ma- 
teria de política obra según los dictámenes de 
la razón." Y añade que no se debe á esto el que 
el número de los republicanos se va diezmando, 
de lo que se acrimina el clero Católico. Cita 
despajes los ejemplos de los ilustres Arzobispos 
Católicos Hughes de NevN^-York j Purcell de 
Cincinnati, que juzgaron declararse en favor de 
la administración de Lincoln; "pero ¿esta con- 
ducta, pregunta, seguida por los dos eminentes 
prelados, acreedores mas que nadie á la estima- 
ción de su propia grey }* de todo el género hu- 
manf5, influyó acaso en el voto de los Católicos? 
cada uno de vosotros dirá que no." Y esta es la 
doctrina y práctica de todo el clero; á duras 
penas se hallaría un ejemplo contrario. Y para ■ 
mostrar cuan lejos están los sacerdotes católicos 
de abusar de su carácter, no obstante el estilo 
contrario de los protestantes, sin que por esto 
se les censure, añade: ''Conciudadanos, yo no 
soy Católico, ni tengo deseos de hacer compara- 
ciones entre el clero Protestante y el Católico; 
pero como á este se lo ha acriminado tan abier- 
tamente do entremetido, no será fuera do pro- 
pósito hacer algunas {¡regiintas. ¿Qué hombre 
ha oido un sermón político desde un pulpito Ca- 
tólico? Pero ¿quién puede contar los que se han 
pronunciado desde los pulpitos protestantes, 
desdo el de Ilenry Ward Boecher en la Iglesia 
de Pl\'mouth, hasta el del mas humilde edificio? 
¿Quién ha oido decir que un sacerdote Católico 
ha sido candidato p^ra un empleo? pero ¿cuán- 
tos ministros protestantes han desempeñado y 
desempeñan todavía cargos, desde las salas del 
congreso y de la legislatura de estados, hasta los 
empleos mas humildes de condado, ciudad y pla- 
za?" Repetimos que cfíto tampoco seria interven- 
ción, sino mero abuso, del que no importa á los 
políticos; pero ni de este abu.so pueden en gene- 
ral quejarse, sino respecto de los ministros pro- 
testantes: y si es así, procuren ellos defenderse 
como mejor puedan. 

Terminaremos con i.-is mismas palabras del 
Sr. Thurman, qne nos parecen mas oj)ortunas, 



bien se considera la cuestión en general, ó bien 
la aserción particular hecha contra un padre Je- 
suíta por su intervención en la cuestión de la 
ley de escuelas, "Conciudadanos vosotros no me 
entendéis si suponéis que, en lo que he dicho, he 
censurado, mucho menos he condenado alguna 
Iglesia protestante ó algún ministro protestante. 
Por lo contrario estoy aquí para defender los 
derechos de cada Iglesia, y mantener que cada 
hombre sea cristiano ó judL'o, protestante ó ca- 
tólico, ministro ó lego, creyente ó incrédulo, de- 
biera gozar de sus derechos de ciudadano en 
toda su extensión, derechos garantizados por 
nuestras constituciones federales y de estado, 
derecho de discusión libre, derecho de presen- 
tar peticiones al poder legislativo, derecho de 
votar como crea, derecho de ocupar empleos, y 
el mas sagrado de todos, el derecho de adorar á 
Dios Todopoderoso según los dictámenes de su 
conciencia. Estoy aquí para sostener que no ha 
de ser censurado ni proscrito porque ejerce 
estos derechos; que no se excite preocupa- 
ción vengativa contra él porque los ejerce; qne 
él sea hombre libre para todos sus intentos y 
fines cual lo hace la constitución. Estoy aquí 
para delatar á los agitadores, que priva rian 
prácticamente á cualquiera individuo de sus 
derechos: para denunciar el .espíritu de Kada- 
8abe que trata de reducir á los Católicos y per- 
sonas nacidas en el extrangero, al estado de una 
clase degradada de la sociedad: para denunciar 
la hipocresía que pretende que nuestras escue- 
las corren peligro ó que nuestra legislación está 
manejada por el clero, cualquiera que sea: estoy 
aquí para apelar á vosotros, cualquiera que .^ea 
vuestra creencia ó incredulidad religiosa, vues- 
tras afiliaciones políticas, vuestra ocupación, y 
el país en que habéis nacido; para que notéis 
con la marca de reprobación el ataque mas sin 
conciencia, mas desleal, mas iliberal, mas ar.ti- 
americano, mas peligroso que contra la libertad 
de conciencia, los derechos de ciudadano, la ])az 
de la sociedad, y el bienestar de vuestro gobier- 
no se haya hecho en América desde que la ban- 
dera de Nada- Sabe, Knoiv-Notliing, veinte años 
atrás fué hollada en el polvo." 

Pero basta. Si nos hemos estendído tanto, 
es porque no se podía menos; y queríamos 
aclarar t?da la cuestión do una vez. Pues bien, 
aun supuesta la oposición á la le}^ de escuelas de 
parte de aquel padre Jesuíta, no habia en tal 
caso ninguna intervención sacerdotal, y mucho 
menos tan audaz é impertinente, como nuestro 
anónimo pretende. Esc padre, cuando mas, ha- 
bría obrado según ,sus derechos de ciudadano, 
pero no por cierto con audacia é impertinencia, 
que e« propiedad exclusiva del articulista. No 
dejaremos de volver sobre este artículo; vere- 
mos entre tanto qué efecto hará esta segunda be- 
bida en el estómago de nuestro adversario. 



94- 



Misiorm J^rdadeni Contemp&ranea de ln 
€onrers\on de mu francm^íson, 

(Continuación — Pág 82-8 i. j ■. - ':"■ 

— El cirujano se éclió á reir, pero Licinio cent^stó: 
— Tienes razón. Despacharemos pronto .... Todo 
se hace para complacer á un joven francés, que está 
aquí entre nosotros, rico comerciante de sederías de 
Lion. — Y conversando do varios asuntos se hallaron 
á pocos momentos cerca de las torres de los AsincUi 
y de la Carisenda, pasadas las cuales y á cosa de tiro 
de piedra, entraron por una puertecita medio cerrada, 
y marchando á la derecha por un corredor se encon- 
traron en una escalera, por la cual, subidos unos 
veinte y cinco peldaños, peiictraron en una galería 
larga muy iluminada. A los lados opuestos á la es- 
calera había tres puertas pintadas de verde, y encima 
de ellas los núracros I, II, y III. 

Licinio dio con el puño de su bastón en la puerta 
del námero III, tres golpes despacio, á manera de al- 
dabazos, y después otros dos mas de prisa. A aque- 
llos golpes abrióse inmediatamente la puerta y apa- 
reciiS en ella un joven muy ataviado, con una larga 
cabellera que le hacia parecer mas flaco de lo cpie en 
en. .realidad era, y con bigotes mu}' poblados y cuida- 
dos. Recibió á los cuatro amigos con afable cortesía, 
pronunciando algunas palabras de manera que Kí- 
cardo pudo desde luego conocer que era el anfitrión 
francés. 

Mientras se instalaban en un saloncito donde esta- 
ba dispuesta la mesa: — Da prisa, dijo Licinio, que 
nuestro Ricardo no quiere perder la lección de la uni- 
versidad. 

¡Excelente muchacho! respondió el francés, ¡muy 
ap'icado! Todo está dispuesto. Sentaos. 

Y diciendo esto abrió una puerta de la sala y gritó 
en alta voz: — Griselda. — Presentóse á poco rato una 
joven, de edad acaso de unos treinta años, robusta y 
membruda, do carnes morenas, pero de facciones bas- 
tante regulares, do ojos negros y vivos con los cuales 
en un instante miró y examinó á los cuatro convida- 
dos. En una mano llevaba en un plato la famosa mor- 
tafcVa (especie de morcilla) bolonesa, cortada en del- 
gadísimas y largas lonjas, y en la otra una ce^tita 
llena de panecillos con manteca, los cuales estaban 
unidos de dos en dos, formando juntos la cruz de snn 
Andrés, que llaman allí ri(/¡)rffe, y son gustosísimos al 
]ialadar y muy sabrosos. Echáronse todos encima do 
las provisiones como soldados después de una reñida 
refriega, sin decir palabra, tragando y mascando á 
dos carrillos salchichas y riopdte. Al poco rato vol- 
vió á entrar la muchacha con dos pollos heclios al 
asador, que dejó sobre la mesa, y se quedó algún tan- 
to parada contemplando á los que con tan buen ape- 
tito comían; mas después de haber permenecido al- 
gunos momentos con los ojos clavados en Ricardo, 
dijo corno admirada: — ¿Qué os lo que veo? ¡El señorito 
Ricardo! ¿Cómo está la señora Aiiita? 

— ¡Cómo! esclamó Licinio; ¿conoises tú á ese moci- 
to? 

— ¿í:i le conozco? Mucho que sí, i^cab^ de llegar 



de Eorlí, donde servia en una casa inmediata á la 
suya. Dígame V. ¿cómo está la señora Anita? 

A Ricardo se le subió el color al rostro, y engullido 
el bocado que tenia entre dientes, repuso: — "Sigiie bien: 
mas lo dijo algo serio y casi sin mirarla; como que- 
riendo decir, no quiero conversación contigo: acabóse. 
■ — Griselda comprendió la indirecta; salió y no se la 
volvió á ver mas. 

Entonces tomó la palabra el francés, diciendo: — 
Amigos, esta es la fiesta de nuestra emancipación. — 
¡Yiva la Francia! ¡viva la libertad! 

A cuyas palabras, en voz baja sí, pero con grande 
entusiasmo contestaron: ¡viva! — Ricardo repitió con 
ellos con la boca llena: ¡Viva la Francia! — pero no so 
sintió ni ahogado ni claro el nombre de libertad. 

Licinio, que estaba atento á lo que decia Ricardo: 
—Te avergüenzas, le dijo, de repetir: ¡A^iva la liber- 
tad! — Nacido esclavo .... ¿besas todavía tus cadenas? 

— Ni beso, ni reparo que tenga cadenas en los pies 
ó en las manos, como soñáis vosotros. Yeo y observo 
que puedo hacer lo que se me antoja: no busco otra 
cosa. 

¿Pero no sientes amor por la patria? 

— ¡Muchísimo! — y se echó al plato la pechuga y el 
alón del polio que había trinchado el francés con la 
maestría de un cocinero, — pero no me cuido de nada 
mas que de mis estudios, de los cuales espero prove- 
cho y ronombre. 

— ¿Y no piensas, repiiso el cirujano con aconto de 
actor trágico, que el hombre nace libre .... y que el 
que lo sujeta á la cadena .... insulta .... á Dios? 

— Sé cpie nacemos libres con libertad de arbitrio y 
de indiferencia; pero al mismo tiempo conozco que el 
hombre debe estar siempre sujeto á otros desde la 
cuna al sepulcro. Esto sé, y puedo probarlo con ua 
hecho vuestro; ya que teniendo siempre el nombre do 
libertad en la boca, sois mas esclavo que los esclavos 
de Túnez. 

— ¡Esto huele á seminario! dijo el ñ-ancés con bur- 
lona sonrisa. 

— No, replicó el legista, á jesuitismo .... 

— Si dijeseis, replicó Ricardo con aire sardónico, 
que al hospital que frecuento todos los dias, afirraaria 
que tenéis razón: no conozco otros olores. — Mas sa- 
bed que estos pollos son excelentes; no esperaba un 
almuerzo tan bueno y tan á propósito para un Roma- 
nólo .... 

Echáronse á reir todos menos el cirujano, quien 
por el contrario retorciéndose los bigotes, dijo: — Oye 
Ricardo. La otra noche fui llamado de prisa y cor- 
riendo de cierta casa para un herido. Acudo, ¿y qué 
era? un pobre hombre á quien habían dado una do- 
cena de puñaladas por lo menos cerca de san Isaías, 
en la calle, siendo aun casi de día, esto es á la prime- 
ra hora de la noche. El infeliz estaba mas muerto 
que vivo. Cumplí mi deber, y algan tanto repuesto, 
escuché de él mismo la relación del asesinato, que 
envié escrita á la policía. ¿Qué hizo el gobierno del 
Papa? Se dice que hizo investigaciones, que envió un 
sujeto al herido para averiguar si era exacto mi rela- 
to. Sé que el herido dio todas las señas para hallar 
á los reos que habían sido dos: ¿pero después? ¿crees 
que los encontraron? ¡Ni siquiera su sombra! ¿Bajo 
qué gobierno vivimos? ¿De turcos? .... ¿de indios? . . . 
¡Para que en la Francia se cometiesen impunemente 
tales delitos! ¿Qué os parece, Monsieur? 

Ricardo no contestó, ni aguardó la respuesta del 
francés. Sacó el reloj del bolsillo del chaleco, lo miró, 
y levantándose de la silla: — Es ya la hora de mi cáte- 
dra, dijo. Mil gracias por el obsequio, señores. Per- 
donad, pero me es fuerza partir, 



-m-: 



=-- -Espara, gritó Liciuiü; ¿qus ttíines? Vamos tam- 
bieu nosotros. 

— No puedo, lio puedo, — Y así diciendo salió do la 
casa del francíís. — -Que me aguarden otra voz, dijo 
para su capote. ¡Qué canalla! 



V. 



GEISELDA. 



A las dos de la tarde del domingo que siguió al dia 
del almuer.^o, Eicardo vio entrar en su cuarto la sir- 
vienta del francés, Griselda. 

— ¿Q'ué quiei'es? le preguntó admirado. ¿Qué pre- 
tendes de mí? — ¿A qué vienes? 

¡Oh! ¡olí! ¿qué es esto? No tema Y. Le quise á V. 
siempre bien, j se lo deseo todavía .... Y. está aquí, 
señorito sin nadie que le cuide, que le dé una puntada 
si conviene, que ponga un botón sin pagar. No tiene 
Y. quien le lave la ropa blanca, quien se la píanclie. 
Yo soy una pobre mujer, es verdad; pero para Y. liaré 
todo cuanto le haga falta, sin paga; por agradeciraieji- 
to á su mamá que en tiempo de mis angustias y apu- 
ros me hizo mucho bien en Forlí ... Si no le sabe á Y. 
mal, vendré todos los domingos á esta hora y le trae- 
ré á Y. la ropa blanca limpia y planchada y me lle- 
varé la sucia. Y si tiene Y. necesidad de que le re- 
pase los vestidos lo haré do muy buena gana; pues 
gracias á Dios sé hacer un poco de todo .... ¿No le 
parece á Y. bien, señorito Ricardo? 

— Pero ¿quién te envia? ¿á qué tanto interés por 
mí? .... ¿lo sabe el francés tu amo? 

— Mi señor lo sabe todo, y me ha dicho C|ue hago 
bien, porque es Y. un excelente muchacho. Pero 
quien me trae aquí es el corazón; y lo c[ue haga por 
Y. lo haré porque Y. se lo merece. 

— Te doy gracias por tu buen corazón .... Y ese 
francés ¿de qué me conoce? Me ha visto una sola vez 
.... y me ha dicho que huelo todavía á seminario . . . 
¡Y eso que no he estado nunca en ninguno! .... No 
quisiera que hubiera aquí gato encerrado. — Y ponién- 
dose en pié dijo con calor: — Oye, Griselda, si me tien- 
des algon lazo, apenas lo repare, no vuelvas nunca 
mas á la calle de san Mamólo ni á pisar los umbrales 
de esta casa .... 

— He aquí como son Yds. los jóvenes estudiantes: 
ó piensan Yds. mal, ó temen de nosotras pobres mu- 
jeres.... Crea Y. que nadie me envia, y no vengo 
por otro fin sino porque le conozco á Yd. y deseo ser- 
virle .... 

— Hasta ahora han cuidado del aseo las mujeres do 
casa; pagando, se entiende, si bien muy barato. Pero 
ciertamente vale mas tenerlo de balde .... No quisie- 
ra empero que se hiciese cuento de esto .... 

— Pero ¿qué cuento? Cada cual hace lo que le aco- 
moda .... 'En Bolonia puede uno perfectamente ha- 
cer lo que quiera, pues que nadie se ocupa de lo que 
hacen los demás, como sucede en todas las grandes 
ciudades. Cada cual atiende á lo suyo, como gene- 
ralmente se dice. Esté Y. pues seguro que Bolonia 
no es. como Forlí, 

Pticardo no se hizo de rogar mas. En seguida puso 
en un saquito su ropa sucia y se la entregó á Grisel- 
da, la cual se fué muy satisfecha de su primer triunfo. 
Porque todo esto estaba dispuesto y ordenado por 
Licinio de acuerdo con el francés. 

Además el pérfido Licinio no dejaba de invitarle ya 
al café, ya á comer, ora al teatro, ora ú paseo. Mas 



Elcardo se mantuvo siempre firme, escusándose cada 
vez que se le convidaba, por mas que se luciera con 
las maneras mas corteses, con la necesidad que tenia 
de estudiar y de aprender á fin de conservar la repu- 
tación que tenia adquirida. Mas no se supo librar 
del francés, c[uien por medio de Griselda le mandaba 
regalos de libros, de corbatas, de pañuelos do seda 
de Lion y se le ofrecía para cuanto y en cualcpiier 
circunstancia quisiese mandarle. Por cuyo motivo 
fué Ricardo varias veces á su casa para darle las gra- 
cias por los generosos dones que sin ningún mereci- 
miento de su parte le enviaba. En una de aquellas 
visitas le ofreció que le enseñaría el francés en las 
horas que le dejasen libres sus estudios, y el pobre 
Ricardo, cayendo en el lazo, aceptó el ofrecimiento; y 
tales fueron las cordiales manifestaciones de gratitud 
que hizo al francés, que este llegó á conmoverse hasta 
saltársele las lágrimas. — Y sin embargo este era el 
lazo con que pensaba coger al joven, el cual sin re- 
pararlo, fué atraído poco á poco al error, á la manera 
del ruiseñor que salta del árbol donde gorgea, y se 
arroja él mismo á la boca de la serpiente que le está 
asechando. 

Licinio saltó de alegría cuando supo por el francés 
que Ricardo iría á tomar lecciones desde las ocho á 
las nueve de la mañana muchas veces cada semana, y 
dijo con maliciosa sonrisa. — El pajarito ha caído en 
las redes. Y en efecto cada vez que Ricardo iba á 
casa del francés, ó encontraba ó comparecía alguno 
que, en cuanto veia á Ricardo, le hacia cuantos aga- 
sajos podía; por lo cual el pérfido francés le decía á 
menudo. — ¿Cómo es, cpaerido Ricardo, que todos os 
conocen y os quieren bien todos? Me admira mucho 
esto. — Es favor que me hacen, contestaba Ricardo 
entre contento y avergonzado. Ni yo mismo acierto 
á explicármelo. — Pero entre tanto gozábase en ello 
muchísimo, é iba con mas frecuencia á sus lecciones 
de francés, mostrándose de cada dia mas suelto y li- 
bre en actos y en palabras. 

Griselda por su parte se le manifestaba no tan solo 
afectuosa sino encendida en ardiente amor, primero 
con fingimiento y engaño, mas despus en realidad, ya 
c[ue Ricardo poseía dones naturales capaces de ins- 
pirarlo. 

El pobre Ricardo de cada vez mas herido en el co- 
razón por tantas cosas como oía tanto del uno como 
del otro, así contra el gobierno del Sumo Pontífice, 
como contra la religión de Jesucristo, empezó poco á 
poco á pensar á la moderna, olvidó, ó cuando menos 
se le debilitaron en la mente los sanos principios, y 
casi sin echarlo de ver se acomodó á la vida de los 
malos, esto es, á ese género de vida que ha llegado á 
ser la de los jóvenes de nuestros días que frecuentan 
las escuelas. Dejó que le llevasen á los cafés y pasó 
algunas noches en los teatros, en los casinos, en las 
tertulias y. sociedades. Y como Licinio observó que 
Ricardo andaba escaso de dinero, ya por un motivo 
ya por otro se le sumiuistr(í con verdadera profusión, 
obligándole de tal suerte que hacia ya cuanto él 
quería. 



YI. 



LOS EXAMENES. 




° oria y el deseo del lionov. Preparóse pues pava, ios 
I sámenes que tenia que hacer para los concursos de 
os premios con la mayor diligencia y con ímprobo 
trabajo. Y en efecto, después de haber sostenido con 
gran despejo y generosidad todas las oposiciones en 
las cátedras que frecuentaba, liizo sus exámenes con 
éxito felicísimo, y alcanzó los mayores elogios así por 
su talento como por su saber. 

Liciuio aprovechó el momento en que estaba mas 
alegxe para hablarle con toda la expansión posible y 
le dijo: — Bien te has portado, Ricardo .... Aliora 
acuérdate que no debes pensar en pasar las vacacio- 
nes en Forlí, sino conmigo. Deseo que me acompañes á 
una casita de campo cerca de Eavena .... Este año 
has trabajado demasiado, amigo mió, y allí me ocu- 
paré en hacer que recobres tus fuerzas .... Escribe á 
tu casa que por tres ó mas meses de nada necesitas, 
que tienes entre tus amigos quien atenderá á todo . . . 
un verdadero hermano tuyo. 

— Te doy muchísimas gracias, querido Licinio, y 
este será un favor, que imido á los demás, me tendi'á 
eternajneute hgado á tí con corazón agradecido. Mas 
permíteme, que vaya á Forlí tan solo por dos ó tres 
dias. Te aseguro que volveré pronto. Deja que dé este 
consuelo á mi pobre madre, porque siendo yo su único 
hijo tiene puestos en mí todos sus pensamientos y su 
corazón. Dios sabe cuántas privaciones sufre por mi 
causa, y yo, no puedo disimularlo, la amo con verda- 
dero amor, y no quisiera por todo el dmero del mundo 
darle el mas pequeño disgusto. 

—Sí, sí, Eicardo; vé por dos ó tres días á saludar á 
tu pobre madre .... ¡Es muy justo! Anda pues. Yo 
mismo te acompañaré con Tito el burlón y con Pedro 
el estoico. 

— Muy bien: no podías resolver nada mejor. ¿Y 
cuándo te parece que hagamos este viajecito? 

— En cuanto te hayan condecorado con dos meda- 
llas, las primeras ciue habrás ganado .... Y volveré con 
mucho gusto á Forlí, donde mmió el hermano de aquel 
grande, que de las cárceles del presidio subió al trono 
mas temido de Europa, que en Forlí se hizo Ifcdiano 
y dentro de poco volará en provecho nuestro sobre las 
águilas imperiales .... 

- — No te entiendo. 

—Me entenderás en 1, revé. Vuelve la vista á la Fran- 
cia: de allí aguardamos nuestra salvación. . ■ ¡ . . 



VIL 



LA MADEE. 



Daban las siete de la mañana del 20 de Julio de 
1851 cuando E,icardo Uamaba á la puerta de su casa 
en Forlí. — Habían salido de Bolonia á las cuatro y 
por la posta y yendo á gran velocidad en las horas del 
fresco habían llegado en tres á aquella ciudad. Sus 
tres compañeros de viaje se apearon en el parador de 
las diligencias y Eicardo se fué á su casa. — La madre 
apenas le vio, le estrechó llorando entre sus brazos, 
diciendo: — ¡Bendito sea el Seyor para siempre! 



¡Oh c^ué bien te encuentro! .... En un año ó poco me- 
nos te has hecho un hombre .... 

Y aUí en los mas cariñosos coloquios pasaron algún 
tiempo. En tanto Eicardo se quitó el sobre todo, ó 
sea la Ijlusa que era de tela Rusa, y habiéndose sacu- 
dido el polvo, abrió su maleta, y lavado y compuesto, 
se vistió de calle con un traje tan bueno que su madre 
lo pregunté: — Cómo te las has gobernado para hacerte 



este tan buen surtido de ropa. — 'A cuya pregiuita:— No 
puede V. figurarse, contestó Eicardo, que buen en- 
cuentro he hecho en Bolonia. Todos me quieren bien, 
sobre todo Griselda, á la cual debe V. conocer, y sa- 
biendo que no soy rico, he tenido estos regalos de 
varios de mis compañeros. 

— ¿Griselda? .... Aquella joven que sii'vió aquí á 
M....? 

— Sí, esa; esa mismo. 

—¡Eicardo! .... ¿no sabes que es una bribona? 

— Sea lo c[ue fuere me ha hecho un gran bien. 

— Basta; guárdate de ella. . . . Por lo demás ¿cómo 
han ido tus estudios? 

—¡Perfectamente! .... Y sacando dos cajitas de ta- 
filete encamado, las abrió diciendo: — Aquí tiene V. 
mis primeras medallas, que me fueron entregadas an- 
tes de ayer. 

— ¡Benditos sean el Señor y su santísima madre! . . . 
Mas ¿llevas todavía en el cuello la medallita que te re- 
galé? 

— Ciertamente; y aquí está donde V. la puso. Y 
abriéndose el chaleco y luego la camisa se la enseñó. 

La madre se puso en pié, la tomó, la besó por am- 
bas caras, y se la dio á basar á Eicardo dicienclo: — Je- 
sucristo te salve, y María santísima te guarde. 

Luego que se hubo lavado y acicalado Eicardo, sa- 
lió de su casa, y segan habían convenido poco antes, 
se fué al gran café de la plaza, en los pórticos llamado 
de los señores. Allí encontró á sus amigos rodeados 
de muchos jóvenes de la ciudad, que en cuanto le "váe- 
ron, gritaron á una voz: ¡Viva Eicardo! Apenas se hu- 
bo sentado cerca de Licinio, lleg¿iron varios mozos del 
café trayendo un suntuoso almuerzo, y diciendo que 
era en obsequio del buen forlivesano el Sr. Eicardo. 
Eenováronse los vivas, siendo once los que se sentaron 
á la mesa cediendo la presidencia á Eicardo. 

Echáronse discursos á docenas, y luego se dieron 
cita para In s cinco de la tarde en la posada del Capello. 

Contentísimo Eicardo del recibimiento que en el 
café acababa de hacérsele, volvió á su casa y dijo á su 
mache que por aquel cha no comía con ella; que habia 
sido convidado á la fonda. Pero mañana, añadió, esté 
V. segmásima que comeré con V. 

— Haz lo que mejor te parezca, hijo mío .... mas no 
te encuentro el mismo Eicardo del año pasado. Y di- 
ciendo esto se cubrió los ojos con la mano izquierda y 
se echó á llorar. 

— ¿Porqué quiere V. amargarme las pocas horas que 
paso con V? . . . . ¿Qué encuentra V. en mí que le de- 
sagrade? 

— ¿Porqué me dices que pocas horas? — añadió la ma- 
dre secándose las lágiimas: — ¿no pasarás conmigo las 
vacaciones? ¿no permanecerás con tu matfre hasta no- 
viembre? 

— He pensado hacer im favor á V. y á mí. Un buen 
señor me ha ofr-ecido que pase las vacaciones en una 
quinta suya cerca de Eavena, y como se supone sin 
que tenga c^ue gastar nada. Yo acepté, y así poch'á V. 
quedarse con el dinero que me enviaba V. cada mes, y 
hasta tener V. vacaciones dándose mejor trato. 

■ — ¡Oh! Eicardo mío, mis mejores vacaciones son es- 
tar contigo .... Bien sabes tu que después de Dios y 
de la Virgen Santísima tú eres mi iinico pensamiento, 
el único objeto de mi cariño .... Con todo, supuesto 
que también por mi amor aceptaste la invitación de 
ese caballero, no quiero hacerte perder una relación 
que pueda serte útil. Solamente no olvides que mu- 
chas veces en el mas hermoso prado se encuentra la 
serpiente venenosa .... 

(Se continuará). ■ 




Se publica todos los Sábados, en Las Vegas, N. M. 



Año ÍI. 



26 de Febrero de 1876, 



Núm. 9. 



NOTICIAS TEIililTORIALES. 

AII>iíí|uoi*<][Sio,— El dia 19 llegó á aquella plaza 
Nuestro limo. Sefior^ Arzobispo para hacer la visita 
de la Parroquia. Su recepción fué espléndida.[,Cosa 
de cien hombres á caballo con trece ó catorce coches 
salieron á su encuentro. La plaza estaba,' adornada 
con arcos de triunfo. Un^tropel de músicos y repe- 
tidos|tiros de fusil dieron mas realce á la fiesta. Des- 
de la Alameda hasta Aibuquerque la gente se agolpa- 
ba en^'derredor de su amado Pastor. Su Señoría de- 
bió quedar muy satisfecha de la acogida que le hicie- 
ron aqiiellos buenos fehgreses. 

NOaeiCIAS NACIONALES. 



^SEH 



Esíado.^ L'iiidosi. — El CafJwUc Standard de Fi- 
ladelfia dio las siguientes cifras para mostrar los ¡íro- 
gresos de la Iglesia católica en América durante es- 
te siglo. Cien años atrás el nilmero do los católicos 
en las 13 primeras colonias era de 25,000, es decir, 
uno sobre 120 de la población total. A la misma 
época no habia sino 6 Iglesias católicas. En 1875 ha- 
bla en los Estados Unidos 6,920 entre Iglesias capi- 
llas y misiones, y 6 millones de católicos. En 1775 
no habia Obispos y los fieles estaban bajo la direc- 
ción del Vicario Apostólico de Londres. En 1875 ha- 
bia un Cardenal Arzobispo y 56 entre Obispos y Vi- 
carios Apostólicos. En 1775 habia solamente 24 Sa- 
cerdotes en todo el país. En 1791 fué fundado el 
primer Colegio americano, el de Santa Maria; hoy dia 
tenemos 18 Seminarios de Teología, que cuentan 1,- 
375 estudiantes, 68 Colegios, 511 Academias y 1,415 
escuelas Parroquiales. Íio habia ni Asilos ni Hospi- 
tales en 1776, y ahora hay 215 Asilos y 87 Hospita- 
les. 

Hay en todos los Estados Unidos 83 personas ocu- 
padas en los trabajos de las minas de carbón, de las 
cuales se sacan cosa de 50,030,000 cubas cada año. 

Desde 1860 á 1870 la población aumentóse de 40 por 
100, y las contribuciones se aumentaron de 200 por 
100. 

La suma gastada cada año en las bebidas alcooli- 
caj es de $600,000,000. 

Wa.shíii^íoii. — Corre voz de que la Inglaterra y 
la Alemania han rehusado de asociarse á la interven- 
ción del gobierno de los Estados Unidos ea los nego- 
cios de Cuba. 

Llegan todos los días nuevas peticiones al Congre- 
so en favor del camino de hierro Tejas-Pacífico. 

Se desea que el Presidente haga un tratado de co- 
mercio para con la Iiepúl>lica francesa. 

Presentóse en el Senado el proyecto de ley en fa- 
vor del Third-Term. 

El Senado votó los fondos para establecer unos ca- 
minos postales en Tejas. 

I<'ílail<'!fi¿t. — lieproduicremos aquí una corres- 



pondencia de Méjico, publicada por el Chronide de S. 
Francisco. Croemos hacer cosa placentera á los de 
nuestros lectores, que no están asociados á dicho 
periódico, con dar aquí al menos una parte de olla: 

"Indudablemente que una de las obras de arte mas 
interesantes, novelas y iinicas en su genio que se ex- 
hibirán durante el Centenario, (en la Expoeicion de 
Filadelfia) será un plan arquitectónico de la histórica 
capital de la Kepública (mejicana.) Sus dimensiones 
serán 330 pies de Norte á Sur y 231 de Este á Oeste, 
Todos los rasgos característicos de la ciudad estarán 
representados con la mayor fidelidad, como por ejem- 
plo; las diferentes alturas de los edificios, color de sus 
fachadas, muestras y letreros de las casas de comer- 
cio, nirmero de puertas y ventanas de cada calle, pa- 
vimentos, aceras etc. Esta ciudad modelo estará po- 
blada por 60,000 figuras humanas, de tamaño propor- 
cionado, hechas de plomo y exquisitamente adorna- 
das, representando hombres en diferentes trajes na- 
cionales, Sras vestidas para el baile, la ópera, tertulia 
etc., y tipos del pueblo, como vendedores de fruta, 
de helados, cargadores, aguadores con sus correspon- 
dientes accesorios. Habrá no menos de 1,900 carrua- 
jes é igual número de otros vehículos, además de pie- 
zas de artillería con sus cureñas. Sertín visibles todos 
los edificios notables, la grandiosa Catedral, las prin- 
cipales Iglesias católicas, la casa de moneda, oficinas 
de ferro -carriles, la librería nacional, la Escuela de 
billas Artos, el Hotel Iturbide y otros. El Palacio 
nacional y otros edificios notables no están cons- 
truidos en el plan, pero se han tomado medidas para 
con^egnir permiso de hacerlo." 

Hallaráso en la Exposición de Filadelfia la anti- 
gua máquina de imprenta do Benjamino Franklin, con 
la que fueron impresos el Ahianack de Bonltomme lii- 
ehard, como también los escritos del inventor del para- 
rayo. Estará expuesto aun nn libro, cuyo título es 
Ga/ííbrid'je en 1777. Se está imprimiendo con el mas 
grande lujo bajo la dirección de la Universidad d'- 
Harvard en el Estado de Massachussetts. Este li- 
bro da á conocer las costumbres de los colones ame- 
ricanos en el año 1776. 

La China resolvió en fin á dejarse representar en 
la (Jeideanud Exhüñtion de Filadelfia. 

Los Gerdennial Comisionados del gobierno japonés 
llegaron á S. Francisco. 

La Centeanial Art Gallery de Filadelfia será ador- 
nada con los retratos de todos los Prosidentos de la 
Confederación. 

Se verá en la Exposición de Filadelfia el nuevo her- 
moso altar y tabernáculo de Nuestra Señora del Sa- 
grado Corazón para la Iglesia de Notre Dame en Pa- 



rís. 



NOTICIAS EXTRANJERAS. 



B^oiiiía. — El Conde de Courcelles, Embajador déla 



Eepublida li'íiüceñá ctii'ca de la Sília Apostóllea, y gü 

esposa, que es deSceüdiente directo de LafaVette, pre- 
sentaron su familia y la de su hija, la Duquesa d© 
Oliambrun, á Su Santidad. El Embajador de Couree- 
lles dijo al Papa que se creia diclioso de poder pre- 
sentar al Soberano Jefe de la Iglesia de Jesucristo 
tres generaciones de su familia, y pidió la bendición - 
Pontifical. El Papa liizo de su parte un magnífico 
don á la Marquesa de Chambran. 

El Barón de Solvyns, Senador del reino Bélgico, 
fué recibido en audiencia priyada por el Papa, y pre- 
sentó á Su Santidad la suma de 200,000 francos, en- 
viados por la piedad d© los fieles de la Diócesis de 
Gant. 

El Padre Luis Tosti liace poco lia descubierto una 
carta autógrafa de Santo Tomás de Aquino, en los 
archivos del famoso Monasterio de Monte Casino. 
El P. Tosti ha publicado dicha carta en croma lito- 
grafía, y ha enviado una copia de ella al Sumo Pontí- 
fice, quien se ha mostrado muy agradecido por el pre- 
sente. 

lííilla, — La policía de Florencia está actualmente 
oeupada en examinar una banda de jóvenes malhecho- 
res, compuesta de 7 individuos, cuya edad es de ca- 
torce á diez y ocho años. Ellos han cometido 
79 robos, y el valor de los objetos robados se calcula 
que asciende á cosa de 1,259 francos. ¡He aquí los 
frutos de la civilización introducida en aquel reino 
por los gobiernos de V'íctor Manuel! Este hecho, y 
por desgracia no es el solo, puede servir para mos- 
trar á nuestros lectores, como una vez desterrada de 
las escuelas la religión, la moralidad de los niños y de 
su educación corre riesgo de no ser otra cosa sino una 
palabra sin sentido. 

La Uiútá Cattolica de Turin anuncia que la suma 
enviada al Papa por los católicos italianos durante el 
1875 asciende á 169,211 francos. Esta suma no pa- 
recerá pequeña á los que consideran las circunstan- 
cias en c[ue se encuentran los católicos de aquella pe- 
nínsula. 

Nos ha llegado un extracto del testamento del Du- 
c[ue de Módena, que la revolución unitaria echó de 
sus legítimos dominios juntamente con otros Prínci- 
pes italianos: 

Ha sido nombrado heredero universal del ilustre 
finado el Archiducjue Francisco Fernando, hijo de su 
Alteza Imperial y Keal el Archiduque Carlos Ludo- 
vico, hermano de Su Majestad el Emperador de Aus- 
tria. La condición bajo la cual ha sido nombrado 
heredero universal es que tome la denominación de 
Austria Este, y que se haga familiar lo mas pronto 
posible la lengua italiana. Además el heredero queda 
responsable de todas las nonibrosas pensiones que el 
difunto había concedido on su vida. Cuanto á las per- 
sonas que se hallaban todavía en .servicio activo cerca 
de la Corte de Módena al tiempo de la muerte del 
Testador, si el heredero no quisiera conservarlas en 
sus cargos y funciones debe concederles una pensión 
para diez años de servicio mas del prestado en efec- 
to. 

A Su Alteza Peal la Duquesa Adeljunda ha sido 
dejado en herencia un rico aosten, que parte en capi- 
tal y parte en rentas asciende á la suma de 60,000 
florines anuales; además el uso del castillo y señoría 
de Wildenwart, y el del palacio Beatrice en Viena. 

Al liey Don Carlos VII y á su hermano Don Al- 
fonso de Bor])on y Este, Infante de las Españas, co- 
mo á hijos do su liermana, la Archiduquesa Maria Bea- 
triz, ha sido h'gado á cada uno un millón de florines, 
vinculado por mitad á los respectivos hijos. 

En fin el acto que hace mas honor á la memoria 



üei ciHüüio ea ci ele liú.'Q'¿t déStiiiRdO, hasta que di 
reu las actuales circunstancias de la Iglesia y del Vi- 
cario dé Jesucristo, como óbolo de San Pedro, una 
cuota parcial sobre las rentas de la heredad. 

FríSHclía. — Sa cree que el Duque d'Audiíiret- 
Pasquier, uno de los jefes del partido orleanista, será 
elegido Presidente del Senado. 

Se dice que la misión del Sr. Outr&y en Egipto, con 
el intento cíe restablecer la influencia francesa, no ha 
tenido ningún resultado. 

Isag-lsaleira. — Su Eniinoncia el Cardenal Man- 
ning ha abierto una Academia católica en Manches- 
ter. El objeto de esta Institución es el de promover 
siempre mas el estudio sobre la Eeligion católica. 

Hé aquí el texto de la circular enviada por el Señor 
Fernando de Lesseps, presidente y director de la Com- 
pañía del Canal de Suez: 

"Hay accionistas c[ue se preocupan á causa do la 
adquisición hecha por el gobierno Británico de las 
176,602 acciones pertenecientes al gobierno de Egip- 
to, y hay cj^uieu dá señales de inquietud. Bastará re- 
cordar una página de la historia del canal, para qui- 
tar las preocupaciones y sosegar las inquietudes. A 
principios de la empresa, cuando llegó el memento de 
recoger los capitales necesarios, una parte muy gTan- 
de de la suscricion fué reservada á los capitalistas in- 
gleses. Entonces la Francia y el Egipto aseguraron 
con su contribución el ejecución del Canal. Su suscri- 
cion fué casi enteramente llenada p(#el piíblico fran- 
cés y por el gobierno Egipcio. Del todo desinterasa- 
do por lo que toca al erario y al resultado de la em- 
presa, el Grobierno británico opuso muchos obstácu- 
los al que se llevábase á cabo la obra y, hasta estos 
últimos tiempos, la intervención de los agentes ingle- 
ses fué dañoso á los intereses particulares de los ac- 
cionistas franceses y egipcios. Hoy dia la nación in- 
glesa acepta en la Compañía del Canal la parte que 
le había sido lealmente reservada desde los princi- 
pios; y si este acto debe tener una consecuencia, esta 
no puede ser según mi manera de ver, de parte del 
gobierno británico, sino la cesación de una reser- 
va, que por largo tiempo ha sido eontraria á los inte- 
reses de los accionistas fundadores del Canal maríti- 
mo, y que han mostrado tanta energía en una inteli- 
gente perseverancia. Yo considero pues como un a- 
contecimiento venturoso esta poderosa solidariedad 
que de esta manera establecióse entre los capitalistas 
franceses é ingleses para retraer una mas grande uti- 
lidad con los solos medios industrialea y necesaria- 
mente pacíficos del Canal marítimo universal." 

Asisíriíí. — Anuncian de Viena que el Prelado Tar- 
noczy, Príncipe Arzobispo de Salzburgo se halla muy 
enfermo. El Emperador Francisco-José le ha envia- 
do una carta de pésame y el Papa su bendición Apos- 
tólica. 

ASeissíEsafeo — Telegrafaban de Berlín el dia 3 de 
Febrero: 

"La pequeña aldea de Ostrov/e donde se encuentra 
la prisión del Cardenal Ledochowski, y distante de 
Posen hacia el Sud-Este 67 niil|as, está atestada de 
gente venida para felicitar el Cardenal de su rescate 
que debe tener lugar hoy. Hay muchos personajes 
que pertenecen á la alta nobleza polonesa, entre otros 
los nietos del Emperador, los Príncipes Eduardo y 
Fernando Radziwill." 

lí-'^píiília. — De una correspondencia carlista saca- 
mos las siguientes cifras relativas al ejército de Don 
Carlos: — Biscaya: 0993 soldados, 125 caballos y 106 
mulos. — Guipúzcoa: 6291 soldados, 121 caballos y 100 
mulos. — Álava, 5074 soldados,' 172 caballos y 106 mu- 
los. — Navarra: 12,555 soldados, 729 caballos y 1S8 



99- 



mulos. — Cuerpos dichos centralizados: 2720 soldados, 
410 caballos, 375 mulos. — División castellana: G323 
soldados, 556 caballos j 32 mulos. Total: 40,029 hom- 
bres, además de los tercios de las provincias bascas, 
dos batallones del centro y la brigada Gamdesa, cuyo 
efectivo no se conoce con precisión. El ejército dis- 
pone de 83 piezas de artillería. 

Slis.ai?:» — Un diario de Petersbnrgo, que los ingle- 
ses creen ser un órgano del partido militar ruso, des- 
pués de haber recordado cómo los ingleses con el pre- 
texto del comercio se hayan poco á poco hecho dueños 
de todas las Indias, dice: "Basta una mirada sobre 
la carta geográfica para ver Cjue el color rojo, el cual 
indica el territorio británico, se extiende liácia el O- 
riente como nna llama sobre el Burmah y Siam, mien- 
tras que los puertos, abiertos en China en fuerza de 
los tratados, no son otra cosa sino nuevos puntos de 
operaciones militares, y serán respecto del Imperio 
celeste lo que Bombar, Calcuta y^Madros han sido 
respecto de las Lidias. T lo que nos interesa mas de 
cerca son los movimientos icgleses hacia el Norte. 
Ellos desean hallar un caso do guerra contra el Bur- 
mah y la China, con el intento de una agresión inme- 
diata; y para aumentar su influencia en la Kaschga- 
ria, Cjuieren abrir un camino militar desde Bolán por 
Candahar, Herat, Mescid y el valle de Attrek para 
llegar á nuestros establecimientos mercantiles de 
Ascurada." Después de haber puesto así en mani- 
fiesto los procedimientos del gobierno británico, dicho 
periódico demuestra que, para contrabalancear á la 
Inglaterra, es menester que la Susia se apodere de 
Herat y Mcrv. 

Merseg-ovlisao — Léese en el IloJir de Londres 



cpae los cabecillas de los levantados han enviado un 
agente aquí en América para comprax armas. 'Ellos 
esperan poder así, j con el concurso de un comitado 
eslavo organizado en l-iev,- York, reunir pronto cosa 
de treinta piezas de artillería. 

-^isizí?,— El Protestantismo liberal continua .su 
persecución contra los católicos. Escriben de Gine- 
bra que no debería estrañar si entre poco se escucha- 
se que ha sido del todo proscrito d culto católico en 
aquel cantón. 

¿iélip.Cíl, — Se confirman las noticias sobre los 
progresos que hace el socialismo en este país, y los 
disturbios causados por él. Últimamente la policía, 
de Bruseilas hizo unos descubrimientos muy notables. 
So han conocido los nombres de 8,000 personas, en- 
cargadas de propagar las m.áximas d© la secta entro 
los ciudadanos. La Gaceta de la ciudad de Mons 
afirma que cunden serios temores de motin en los dis- 
tritos de minas, sobretodo en Mariemont, en donde 
mas de 7,000 obreros reclaman el aumento de los sá- 
lanos. Se han tenido reuniones en todo el país y se 
han proclam.ado los principios los mas subversivos. 
Parece que los hombres que están al frente de la na- 
ción empiezan á reconocer el error de dar tan libre 
curso á los diarios y otras obras contrarias á la llcli- 
giou católica. 

T«sa'<5c:35?i!,_El gobierno de la Porta desistió de 
hacer mas tentativas paia sustraerse á las amonesta- 
cionea de los otros gobiernos, que piden la aplicación 
de unaa reformas en el im^perio otomano. El emba- 
jador de liusia de acuerdo con el de Austria se mani- 
festaron categóricamente contrarios á esas tentativas. 
Este hecho pone en evidencia la harmonía que existe 
entre la Eusia y el Austria i)or lo quo concierne la 
actitud que qnioren observar hacia la Porta, 



MISCELÁNEA. 

: Durante las fiestas del Centenario se colocará en el 
Central Park de New York la estatua del poeta 
Burns. 

Msr. Kutselder fué nombrado Arzol')ispo de Viena 
en lugar del finado Cardenal Rauscher. 

Garibaldi presidió una reunión de revoluciona- 
rios en Roma, y fué aplaudido por un gran niimero do 
Protestantes ingleses y americanos. 

Escribieron de Europa cpie había fallecido el gene- 
ral carlista Elio. 

Estalló una revolución en Haití y los rebeldes se 
apoderaron de Jacmel. 

Su Eminencia el Cardenal Bonaparte fué nombra- 
Camerlengo del Sagrado Colegio. Es el mas alto 
cargojen la Corte Pontificia. 

Los diplomáticos españoles acreditados cerca de 
los gabinetes europeos, declararon á los respectivos 
gobiernos que, después de vencida la insurrección car- 
lista, la E-spaña espera poder fácilmente sojuzgar á 
los rebeldes de Cuba. 

El PfaeUer Zdtunq refería que el ministro de la 
guerra en Baviera había recibido de Berlín una nota, 
en fuerza de la cual no puede en lo porvenir eximir 
de la quinta á los Sacerdotes y á los estudiantes de 
Teología. 

En la reunión de la Cámara de comercio de Shef- 
field en Inglaterra, el Presidente dijo que el comercio 
de Sheffidld y de Birmingham con la América 
no tendrá en lo sucesivo su antigua importancia, 
puesto que los fabricantes americanos y alemanes 
producen con sus máquinas artículos do igual calidad 
que á los fabricados cu Inglaterra. 

Begun los despachos telegráficos de Berlín la Rei- 
na Yictoria de Inglaterra visitará la Corte Imperial 
de Prusia durante su viaje por la Alemania. 

La Voce ddla Vcritá desmintió la noticia dada por 
la prensa inglesa, do que habiaase establecido nego- 
ciaciones secretas entre una parte del clero anglicano 
3' la Silla Apostólica, en vista de una reunión. 

El mes de Enero el Padre Santo recibió al Euviado 
cxtraordiuario de la República de Co.-ta Rica, el Se- 
ñor Machado. Su Santidad ha quedado muy satis- 
fecho del nombramiento hecho por el gobierno de 
dicha República, por ser el Machado un hombre muy 
adicto á la eausí\ de la Religión católica, y muy es- 
clarecido por sus conocimientos científicos. 

Los trabajos que so van haciendo en la Via vazio- 
nale de P^oma han sido causa de una descubrimiento 
arqueológico de mucho interés; es decir, que se han 
hallado los restos de los baños de Constantino. Algu- 
nos pórticos se han encontrado muy bien conserva- 
dos, y se han ya desenterrados unos hermosos frag- 
mentos de escultura y unos vasos de vidrio. 

Erigirase en uno de los parís de la ciudad de St. 
Louis un busto colo-^al del general Frank P. Blair. 

Msr. Augusto Clusel Superior do los Lazaristas ha 
sido nombrado por el Padre Santo Nuncio apostólico 
cerca de la corte del Shah do Persia. 

El Senador Morton de Indiana ha sido nombrado 
Presidente por el A)aeric:in Union CJuh, compuesto de 
los veteranos del ejército federal de Nueva Orleans. 

El Doctor Fraas, uno de los principales de la secta 
de los Yiejos Católicos, falleció poco ha en Alemania. 
Anteí5 de morir envió por un Sacerdote católico á fin 
de reconciliarse con la Iglesia y recibió los consuelos 
de la Religión. 

Ss calcula que hay en los Estados Unidos tres mi- 
llones de hombres que carecen do empleo; vna pérdi- 
da do cuatro millones quinientos mil po.-:o3 cada dia. 



100 

■ — t 



SECCIÓN SELIOTOSA. 



■■^^■♦ "^ i ^ 



CALENDARIO RELIGIOSO. 
FERRERO 27 MARZO 4. 

27. Domnigo — De Quinquagésima—^ Alejandro y Fortunato Márti- 
res. S. Leandro Obispo de Sevilla. 

28. Lunes — Los Santos Macario y Rufino Mártires. San Romano 
Abad. 

29. Marii-s—ljos Stos. Justo y Teófilo Mártires. En Pavía la tras- 
lación del cuerpo de S. Agustín. 

1. Miércoles—De Ceniza y primer dia de Cuaresma. Los Santos 
Blártires León y Donato. Ciérranse las velaciones. 

2. Jueves— Los Santos Jovino y Basileo Mártires. San Lucio 0- 
bispo. 

3. Fier)?es— San Mariano soldado y S. Asterio Senador. Los San- 
tos Hemcterio y Celedonio Soldados. 

4. Sábado — San Casimiro hijo del Key Casimiro. San Cayo pala- 
tino que fué sumergido en la mar. 

DOimíGO DE LA SEMANA 

El Evangelio, que es de San Lucas, nos da cuenta 
de las palabras con que Jesucristo profetizaba á sus 
discípulos las circunstancias mas minuciosas de su 
dolorosa pasión: "Hé aquí, dice, que subimos á Jeru- 
saleu, y se cumplirán todas los cosas que del Hijo 
del Hombre describieron los Profetas. Porque será 
entregado á los gentiles, burlado y azotado y escupi- 
do, y después de azotado le matarán; empero él resu- 
citará al tercer dia." Sigue luego refiriendo el Evan- 
gelista la milagrosa curación de aquel ciego que á la 
orilla del camino de Jericó, sintiendo que se acercaba 
Jesús, pidióle con gritos le curase de su ceguera; -el 
Salvador alabó su fé ardiente, y le dio en premio de 
ella la vista que solicitaba. 

Los tres dias qne median entre la presente domini- 
ca y el miércoles de Ceniza inclusive, los dedica el 
mundo en algunos paise.? á la celebración de unas fies- 
tas heredadas de la eorrupcion y licencia del paga- 
nismo. La Iglesia entre tanto llora en el fondo de su 
retiro las ofensas que con esta ocasión infieren á su 
Divina Majestad no pocos cristianos, preparándose 
para -los inmediatos dias de penitencia y mortifica- 
ción, y compensando con devotas funciones de desa- 
gravios al Smo. Sacramento el olvido en que se le tie- 
ne por la mayor parte da los hombres. Nunca sube 
tan acepta á Dios la oración como en estos dias que 
el mundo ha consagrado á toda, insen.satez y locura. 
Eu estos dias mas que nunca deben dejar demostra- 
do las almas verdaderamente celosas de la honra de 
Díqb, que si el mundo encuentra secuaces para todos 
sus caprichos y concurrentes á todos sus espectácu- 
los, la Religión cuenta también con corazones adictos 
y fervorosos que rodeen sus altares y formen en tor- 
no del divino tabernáculo una corte digna por su fé 
y por sus virtudes del Soberano Señor que allí recibe 
sus homenajes. 




ral juzgaron seria suficiente para abastecer á to- 
da la plaza. Ahora vemos con disgusto suspen- 
didos los trabajos; ni sabemos si es por falta de 
fondos, ó de buena voluntad. Con todo, razón 
pide que no se deje sin concluir tina obra tan 
ventajosa, no fuera mas que para no malograr 
los trabajos ya empleados. Quizás este año será 
de grandísimo provecho; 3"a que siendo el invier- 
no tan seso, es de temer que el rio no contendrá 
agua bastante para todas las necesidades de la 
plaza. 



La ley de entierros ya principia á excitar opo- 
sición entre los vivos, y sin embargo apenas aca- 
ba de ser publicada. No sabemos que impresión 
haría en los difuntos, cuyos despojos yacen en- 
terrados en las Iglesias y Cementerios, al llegar 
á sus oidos la noticia de esta nueva ley. Los 
pobrecitos estarían aguardando la hora de verse 
allí debajo de la tierra reunidos con los demás 
miembros de sus familias, en el dulce sueño de 
la muerte, los maridos con sug esposas, las es- 
posas con sus maridos, los padres con sus hijos, 
y estos con aquellos; los hermanos, los parien- 
tes, los amigos todos juntos en el mismo lugar. 
Pero hé aquí una ley inesperada, que condena á 
los ya finados á quedar solos, y á los que desde 
ahora irán muríéndose, los destierra lejos, muy 
lejos de sus allegados. Oh! si el Padre Eterno 
permitiera á esos difuntos salir por un rato de 
sus tumbas, no hay duda que no pocos do entre 
ellos no dejarían de hacerlo, dirigiéndose á las 
casas de esos honorables que pasaron la ley, para 
arrimarles una buena paliza. Pero volvamos á 
los vivos. Hemos recibido y publicamos en este 
número, ciertas resoluciones de una junta tenida 
en el Pueblo, N. M., y un comunicado de Santa 
Fé, sobre esto. Por ahora á lo menos no dire- 
mos mas acerca de esta loy: añadiremos sola- 
mente, que algunos nos preguntan, ¿como se las 
compondrán ahora para enterrar á \oñ difuntos en 
donde no haya Camposantos fuera de lo habita- 
do, hasta que haya uno legal, puesto aan que se 
haga? La respuesta es fácil; la ley está allí y 
hay que obedecer: pues una de dos, 6 tienen que 
enterrarlos en el llano, o sí quisieren, llevarlos 
á las casas de los Plonorables Legisladores que 
pasaron la ley, y dejárselos delante de la puer- 
ta. Ellos decidirán lo que tenga que hacerse de 
esos pobres difuntos. 



En la legislatura del Colorado habia sido pro- 
puesta y admitida on la Cámara uua ley que su- 
jetara á la tasa aun los bienes de toda Iglesia, 
que excediesen el valor de tres mil pesos. Pero 
el Senado la rechaza, tras los elocuentes discur- 
sos de los Ilon. Adair, Wilson, Morris y otros. 
Si estamos bien informados en la de K. M. fué 



101 



propuesta una ley semejante, aun|inas impropia, 
porque no eximia ninguna cantidad; y fué al re- 
vés introducida y aprobada en el Senado y de- 
sechada en la Cámara. Contra un tal proj^cto 
de ley hay ranchas y poderosas razones, que de- 
berían ser un obstáculo para proponerla siquie- 
ra. La religión es indispensable para el buen 
gobierno y la moralidad de los pueblos: si bien 
hay libertad o tolerancia de cultos, el Estado 
debe respetar y promover los intereses religio- 
sos para el bien universal. Así, pues, conviene 
que exima de cargos y tasas las personas y bie- 
nes de las Iglesias. En muchos paises, el Esta- 
do mismo, no obstante esa libertad, las paga y 
sostiene; y en donde no se quiere hacer esto, es 
justicia que se les deje á lo menos libres de im- 
puestos. Y como después de la religión, lo que 
mas contribuye al bienestar público de los pue- 
blos es la educación y el cultivo de las letras, 
así igualmente conviene que sean exentos de ta- 
sa los establecimientos y bienes de escuelas, Co- 
legios y Academias y demás, bien que pertenez- 
can al Estado, ó bien á los privados. 



La derrota de la ley de escuelas. 



Una semejante ley do sujetar á la tasa todas 
las cosas, hasta los bienes de la Iglesia, fué acon- 
sejada también por el Presidente Grant, en su 
mensaje al Congreso. Una de las razones que 
se aducían, por no decir la única, era que la na- 
ción ha menester de dinero para los gastos ge- 
nerales y para satisfacer la deuda contraída. 
Pero, para que la nación tenga dinero no solo 
bastante, sino aun de sobra, no es preciso impo- 
ner nuevas tasas, sino es necesario precaver que 
en las que se recaudan, ó se deben recaudar, no 
se cometan fraudes, pillaje y robos, en una pa- 
labra, que haya mejor administración y emplea- 
dos mas honestos. De esta manera los Estados 
Unidos sin dejar de hacer sus gastos necesarios, 
y sus improvements, pagarían la deuda, y podrían 
aun disminuir los impuestos. Pero desgraciada- 
meate no es así; son muy raros los que manejan 
\c>:i fondos públicos, y las apropiaciones, sin en- 
riquecerse á sí mismos, ya en el gobierno gene- 
ral ya en los particulares de cada Estado, terri- 
torio y aun de Condados. Ha habido condados 
en este territorio en .donde millares y millares 
de pesos se han hecho y se hacen desaparecer, 
no se puede decir cómo, ó bien se han gastado 
en frioleras y en provechos individuales; resul- 
tando de ahí que por mas dinero que tengan, 
quedarán siempre pobres y endeudados. Aun- 
que se añadan nuevos impuestos, nunca se lle- 
nará ese abismo, y ciertas bocas que todo tra- 
gan y devoran sin la mas pequeña indigestión 
del estomago. Como al contrario en los conda- 
dos en donde la administración es buena, los 
fondos no solo bastan sino sobran, 



Los cargos que el libelista anónimo de Santa 
Fé, del cual nos ocupamos por tercera vez, ha- 
cia á los Jesuítas, atribuyéndoles la derrota de 
la ley de escuelas, eran muchos y graves. No- 
tamos el principal, que por ser el mas especioso, 
podía casi tolerarse. Veamos ahora algún otro 
de los demás, que son á la verdad un prodigio 
de desfachatez. 

El para engendrar odio contra esos religiosos, 
y podemos decir contra el clero en general, al 
cual se le tacha también de lo mismo, osa afir- 
mar que aquella derrota es debida al deseo de 
los Jesuítas de mantener al pueblo en la igno- 
rancia. Sí algo prueba esta acusación, prueba 
la ignorancia del libelista; el cual debe conocer 
á los Jesuítas tanto como aquel colega suyo, 
quien preguntaba poco tiempo ha sí los Jesuítas 
eran ó nó católicos. Pues bien, lo que preten- 
den los Jesuítas es tener al pueblo en la igno- 
rancia: lo dijo quien lo dijo, y esto basta. No 
nos detendremos mucho en esta materia, sea 
para no ocuparnos demasiado de loque nos toca; 
sea porque al cabo no lo creemos muy necesario. 
Quien está algo versado en la historia de los Je- 
suítas, sabrá que siempre y dondequiera ellos 
no han dejado de trabajar por la educación, la 
cultura é instrucción de los pueblos; y sin con- 
sultar la historia de ellos, la historia misma del 
mundo no deja de contar, en sus páginas, que 
no son acaso las últimas, la parte que los Jesuí- 
tas han tomado en todo lo que mira á ciencias, 
artes y letras; lo que han obrado en cuanto á 
adelantos, descubrimientos é invenciones; lo que 
han conseguido en las escuelas, colegios ,y uni- 
versidades. Pero todo esto uo les valió para 
evitar que ese Salomón de Santa Fé los tachara 
de ignorancia. Si aquí mismo no han hecho tan- 
to, no ha sido por falta de voluntad, sino á causa 
de las circunstancias, que no siempre les son fa- 
vorables. Sin embargo no han dejado de tener 
sus escuelas, que aunque primarías, no dejan de 
producir resultados satisfactorios. Citaremos la 
de Albuquerque, establecida hace ya cuatro 
años, de la cual, sí hubiese pertenecido á otros, 
estamos segiiros de que se hubiera hablado has- 
ta cansarnos, desde el Pacífico al Atlántico. Esto 
no impidió que un periódico, mejor, frl editor 
mismo del periódico, persona por cierto no muy 
parcial, el Sr. N. V. Bennett, cuya muerte aca- 
ba de ser anunciada, no hiciera de ella honora- 
ble mención, ^ortZere/' 10 de Julio 1875, que 
queremos recordar aquí para noticia del anóni- 
mo. Dice pues así: On our trip ice visiied the 
school at Alhíi'juerque, and pronounce it hy far the 
h¿st school ive have §een in the territory. The rooms 
are well furnished awl pleasant, and the projiciency 
of same pvpih astonished 7(s. A fine set of 7naps 
achra the rooms, whidí ivcre well execufed, and 



-102- 



were told ivas loork of the ieacher. Lo que sirTe 
aun para mostrar que en las escuelas religiosas 
el tiempo se aprovecha, y no se malogra, y que 
mientras que se educan los niños en la piedad 
cristiana, se les hace adelantar en letras y cien- 
cias. Si el anónimo ignoraba esto, no debia 
ocultársele que poco antes de la derrota de la 
ley de escuelas, los mismos Jesuítas hablan pre- 
sentado íí la legislatura un acto de incorpora- 
ción, á fin de establecer escuelas y colegios en 
el territorio; el cual acto fué rechazado, gracias 
á las ideas liberalísímas de algunos senadores. 
Si acaso lo hicieron para evitar que los Jesuítas, 
que pretenden tener al pueblo en la ignorancia, 
no enseñaran esta ciencia de la ignorancia, obra- 
ron bien y merecen alabanzas. 



La ley de entierros. 

(Comunicado.) 



En la última sesión de la asamblea legislativa 
fué pasada una ley para prohibir los entierros 
en las Iglesias y Cementerios do Nuevo Méjico. 
Hé aquí los términos de esta ley: 

"Decrétase por la asamblea legislativa del Ter- 
ritorio de Nuevo Méjico. 

Sec. 1 ^. Que desde y después del pasaje de 
este acto, será prohibido sepultar los restos de 
cualquiera difunto adentro de cualquiera Iglesia 
6 Cementerio, situado en los límites interiores 6 
recinto de cualquiera aldea, plaza ó ciudad, ó 
bien en cualquiera otra Iglesia sin referencia á 
su sitio, con tal que sea usado para el culto di- 
vino. 
' Sec. 2^ Si alguno violare la provisión de la 
sección precedente de este acto, será multado con 
una suma que no pasará de quinientos pesos; la 
cual suma, una vez colectada, será agregada al 
fondo de escuelas perteneciente al Condado don- 
de se habrá incurrido en la multa. • 

Sec. 3'^ Que este acto tendrá toda la fuerza y 
efecto desde y después de su pasaje." 

Tal es el tenor de la ley arriba enunciada; y 
de allí se deduce que de aquí en adelante será 
prohibido enterrar 1? en todas las Iglesias dedi- 
cadas al culto divino, 2? en todos los Cemente- 
rios situados en 'el ámbito interior de las pla- 
zas. 

Permítaseme ahora hacer algunas observacio- 
nes sobre los varios puntos de este acto tan sin- 
gular. 

Respecto de la prohibición de enterrar en las 
Iglesias, no diremos nada: mas bien la aproba- 
mos, y sostendreuios. Esta costumbre de enter- 
rar en los templos es muy antigua en este país; 
y liasta el dia se habia tolerado 6 bien porque 
no hubiera sido ui fácil, ni prudente destruirla 
de rei)eule; ó bien porque no ofrecía mayores 
inconvenientes. 



Mas nunca aprobaremos la prohibición de en- 
terrar en, los Cementerios ya existentes: y estas 
son las razones sobre las cuales se estriba nues- 
tra opinión. 

El principal defecto de la ley en cuestioíi es 
de ser damasiado general, excluyendo y conde- 
nando casi todos los Cementerios del Nuevo Mé- 
jico. ^ 

En efecto, ¿qué dice la Sección 1?? ''Que des- 
de y después del pasaje de este acto no será 
lícito enterrar en los Cementerios situados en el 
interior de cualquiera aldea, plaza 6 ciudad." 

jLhora bien, en este Territorio los Cemente- 
rios á excepción de unos cuantos, se hallan en 
el interior de laa plazas, y por lo tanto caen ba- 
jo el anatema de la ley. Y ¿cuál es la conse- 
cuencia de esto? Que ahora en este mismo tiem- 
po, el Nuevo Méjico se halla despojado de sus 
Cementerios; y que mas de cien mil católicos se 
están preguntando con espanto é indignación 
dónde podrán sepultar los preciosos restos de 
sus difuntos. ¿En du'nde? En las lomas, ó en 
los montes, 6 en los arroyos como los burros y 
las muías; en dondequiera, en fin, excepto en 
tierra sagrada. Por ahora, no hay otro recurso; 
pues una vez prohibidos los Cementerios ya 
existentes, no hay ni modo ni tiempo de levan- 
tar otros: la ley urge desde y después de su pa- 
saje. 

Y ¿cuál fué el fin que se propusieron nuestros 
legisladores con pasar una ley que de una vez 
cierra la puerta de casi todos los Cementerios? 
¿Seria tal vez para cortar ó prevenir el peligro 
de insalubridad resultante de los Cementerios 
situados en medio de las plazas? 

Bien se sabe que en los países húmedos y e.n las 
ciudades grandes, no se toleran los Cementerios 
adentro de sus límites interiores, porque la aglo- 
meración de muchos cadáveres en un mismo lu- 
gar pudiera comprometer la salud de los habi- 
tantes mas inmediatos. 

Pero, en el Nuevo Méjico, con su clima tan 
seco y tan puro, en el Nuevo Méjico, cuyas pla- 
zas son tan poco considerables y tan dispersas 
las casas, ¿á qué fin decretar una ley que, según 
su tenor, se extiende á las mas pequeñas aldeas? 
¿Qué peligro de insalubridad puede resultar de 
los Cementerios, en plazas como Pecos, como 
Agua Fria, como Peña Blanca, como Bernalíllo, 
como Valencia, y tantísimas otras, en donde la 
Iglesia y Cementerio quedan aislados, aunque 
situados en su recinto, dentro de sus límites in- 
teriores? ¿Qué peligro de insalubridad, en pla- 
citas donde se entíerran dos ó tres cuerpos cada 
año? Y sin embargo, los Cementerios de esas 
poblacioncitas éaen bajo el golpe de la ley, ya 
que se hallan en su centro 6 en sus límites inte- 
riores. 

Convenimos que en plazas antiguas y consi ra- 
bies como Santa Fé, Albuquercpie y otras, se 



103 



han visto los Cementerios colmados de cuerpos; 
pero son casos particulares, y la autoridad ecle- 
siástica ha cortado el abuso, con abrir nuevos 
Cementerios en lugares amplios j sano3;'y esto 
aun antes que nuestros legisladores, pensaran 
darnos la hermosa ley que nos ocupa. 

Además de su crirácterde generalidad, la ley 
de los entierros se distingue también por su falta 
de provisiones ó providencias. Dice la ley lo 
que no se debe hacer; mas nada dice de lo que 
se puede hacer, ni cúmo se debe hacer. Se con- 
tenta la ley con prohibir y condenar los Cemen- 
terios ya existentes, y no da la menor providen- 
cia para hacer nuevos. 

Preguntaremos á los autores de la ley ¿donde 
hallaremos los fondos necesarios para levantar 
nuevos Cementerios? Y ¿cuánto tiempo nos se- 
rá concedido para llevarlos á cabo? Era justo 
que habiendo prohibido el uso de nuestros Ce- 
menterios, nos diesen tiempo y fondos suficientes 
para hacer otros tantos. 

Preguntaremos aun ¿cuáles son los límites ex- 
teriores de cada plaza, para saber do'nde se pu- 
dieran establecer los nuevos Cementerios? ¿Cuá- 
les son por ejemplo, los límites de Santa Fé, la 
capital del Territorio? ¿A qué distancia de la 
plaza (5 de la Catedral deberán trasportarse los 
nuevos Camposantos? ¿Qué amplitud, qué di- 
mensiones deberán tener? A todas estas cnes- 
tiones la ley no responde ni una sola palabra. 

Y la malta de quinientos pesos ¿((uicn la pa- 
gará? ¿Los Señores Curas? ¡Miles de gracias 
por el favor! Serán entonces los que enterrarán 
en violación de la loy. Y ¿cuántos hay en el 
Xuevo Méjico que tengan quinientos pesos dispo- 
nibles? ¿Cuántos hay al contrario, que no tienen 
ni aun quinientos centavos? ¿Cúmb se colectará 
la multa? ¿Cnál es la corte que será llamada á 
dar su fallo en tales casos? Sobre estos y otros 
puntos que pudiéramos proponer, la ley se calla; 
es letra muerta. 

Bastará lo dicho, para poder concluir que la 
ley de los Cementerios es, 

1? Una ley inútil y absurda, incapaz de pro- 
ducir un buen resultado, ysusscptible de ser en- 
tendida é interpretada de mil maneras diferen- 
tes,, según el antojo de cada uno. 

2? Una ley necia é impracticable, que no su- 
giere la menor providencia para la ejecución de 
sus provisiones. 

3? Una ley dura y tiránica, sin compensación 
ninguna. 

4? Finalmente, una loy ainti-catúlica, que hie- 
re los sentimientos religiosos do los fieles católi- 
cos del Nuevo Méjifo', despojándolos de sus Cam- 
posantos, y obligándolos 6 sepultar sus difuntos 
r-n cualquier lugar que no sea sagrado. 

Tal es la famo.'ía ley de los Cementerios. ¿Y 
se dir;^' (jue esa tal ley obliga? 

j. a:truchard, 

Cura de la Catedral de Santa Fé. 



I liíita i)úbíicíi en el Fi[e})lo , Condado de 
San Miguel, IV. 31. 



Los habitantes de la plaza de S. Antonio del 
Pueblo su[>lican por medio de su Cura Párroco, 
el Rev. J. J3. Fayet, de insertar en la R'^vista 
las resoluciones pasadas en una junta tenida á 
la ocasión de las nuevas leyes que atacan los 
derechos de la Iglesia. 

En conformidad con la carta circular de Msr. 
J. B. Laniy Arzobispo, publicada el Domingo 
dia G del corriente por el Rev. J.B. Fayet Cura 
Párroco de esta Parroquia de S. Miguel, relativa 
á la prohibición de enterrar los muertos en las 
Iglesias, Oeme.nter¡os 6 Panteones, según provee 
la ley pasada en la última legislatura del Terri- 
torio de Nuevo Méjico, el pu.eblo de dicho lugar 
se reunió este dia 8 .de Febrero 1876, con el ün 
de tomar medidas propias para la construcción 
de un nuevo Panteón ó Camposanto para el de- 
pósito de sus muertos en lo sucesivo; cuya junta 
tuvo lugar en la casa de residencia del Sr. Gua- 
dalupe Romero. 

La junta fué llamada al orden, y en breves 
palabras ñié explicado el objeto de ella por el Sr. 
Matías Ribera, á cuya voz el concurso allí reu- 
nido (que contaba arriba de cien personas) res- 
petuosa y cortesmente prestaron debida aten- 
ción, guardando el buen orden y decoro que mu- 
tuamente se merecian: entonces por moción, el 
Sr. ]\íanuel Gallegos fué unánimemente elegido 
Presidente, y J. L. Ribera Secretario de dicha 
junta. 

Sobre moción del Sr. Agustín Ribera una co- 
misión de cinco personas fué nombrada con el 
fin de conferenciar con lasque serán nombradas 
por las plazas de S. Miguel y S. José, con el fin 
de señalar el lugar, modo y tiem])o parala cons- 
trucción de un Panteón ó Camposanto para el 
uso y beneficio de las tres plazas, cuya comisión 
se compone de losSres. Gabriel Ribera, Manuel 
Gallegos, Catarino Sena, J. L. Ribera y Guada- 
lupe Romero. 

Sobre moción una comisión de tres fué nom- 
brada con el fin de re<lactar resoluciones relati- 
vas al pasaje de. ciertas leyes en la última sesión 
de la legislatura de este Territorio, las cuales en 
la opinión de esta junta acai'rearán graves ma- 
le.*:: cuya comisión, fué compuesta de los Señores 
Matías Ribera, Agustín Ribera y J. L. Ribera. 

Ij;'. junta se interrum[)ió por quince minutos. 
A la espiración de cuyo tiempo la junta fué lla- 
mada al orden por el Presidente, y la comisión 
se presentó, y sometió por medio de su Fres:- 
denie h;s siguientes resoluciones: 

Resucito: que nosotros, residentes en la plaza 
del Piiel)lo, Condado de S. ]\Iiguel, y feligreses 
de la Pai-roquiadeS. Miguel creemos, que á nues- 
tra oi)in!on, y según nuestras necesidades, el pa- 
saje do hi Ic^y afectando entierros eu las Iglesias, 



-l§é- 



IIUI.L.J.JJ.IHI JLUJUBRPmaSK 



■yq> 



€emeuíerio3 u^Camposantos, pasada en la últi- 
ma sesión de la legislatura de este Territorio, 
tra3 en sí consecuencias malas, impropias, malé- 
volas, y perjudiciales á los intereses generales 
de este pueblo, y que es una legislación inade- 
cuada é impropia, por la razón que se nos pro- 
hibe depositar á nuestros muertos en los lugares 
3'a preparados y destiliados para tales fines, y 
so nos coinpele por la fuerza á abandonar nues- 
tras ocupaciones |ciomésticas|paraTooperar por 
nuestro propio interés á la nueva construcción 
de un Camposanto, para no ser molestados mas 
tarde con el pesar de haber sepultado algún 
miembro de nuestras familias en una llanura, 6 
en campo raso, y expuestos á que sus restos fue- 
sen destruidos por las fieras del campo; lo que 
tendremos que hacer con algún costo v detri- 
mentó de nuestros negocios, y en un lugar mon- 
taiíoso que carezca de todos los materiales nece- 
sarios para su construcción, atendida la distan- 
cia. 

Resuelto además: que el pasaje de dicha ley 
lo consideramos enteramente innecesario, con- 
trario á nuestros deseos, y diametralmente o- 
puesto, y un ataque directo contra los intereses 
eclesiásticos, y un paso gigantesco anti-cato'lico: 
que no consideramos en ningún modo á nuestros 
legisladores revestidos del poder para autorizar 
leyes que ataquen tan violentamente nuestros 
intereses y sentimientos religiosos: quo no reco- 
nocemos haber recibido ni esperamos recibir 
perjuicio ninguno por el entierro de nuestros 
muertos en las Iglesias, Cementerios 6 Campo- 
santos que actualmente existen en medio de nues- 
tras poblaciones. 

Resuelto además: que deploramos igualmente 
el pasaje de la ley titulada: un "acto enmendan- 
do la ley que regula el matrimonio;" Li cual ley 
nos i)one en dificultades serias, y hace imprac- 
ticables pasos necesarios .y prudentes para evi- 
tir dcsurdencs y escándalos que dañarían las 
familias y aun la sociedad entera según nos lo 
ha demostrado la ex{)criencia, sin extendernos 
mas allá 

M\Tí-\.3 RiBKRV, Pr.?s'd3/ite de la Comisión. 

El Sr. Guadalupe Romero propuso que dichas 
resoluciones fuesen adoptadas; y que estos pro- 
cedimientos sean publicados en la Revista Cató- 
lica de Las Vegas, — Convenido. 

Sobre moción la junta se prorogo sine die. 

MANUEL GALLEGOS, Presidente. 
J. L. IluiKR A. Secretario. 



-♦ — -o-»-< 



YAMEBADES. 



DIÁf.AOO KXTRK DOS AMIGOS. 



Dias atrás un cierto Tristano, se hallaba muy 
(]esconsolado por una pesadilla quQ le roía inte- 



riormente, trayéndole muy cabizbajo por el cuen- 
to de que no habian querido casarle á un hijo 
suyo. Fué á visitarle una tarde su amigo Gau- 
dencio, quien al verle tan mustio, le preguntd: 

Gaud. — ¿Qué es lo que noto en tí, Tristano? 
En mi vida recuerdo haberte visto tan mohino. 
Sin duda algún infortunio te acontecería. 

Trist. — ¡Qué haremos! parece que la mala suer- 
te es la herencia que me dejaron mis padres .... 
Jamás me ha salido una cosa bien .... ¿Qué, no le 
han referido la desgracia que acaba de suceder- 
me? 

Gaud. — Ni por pienso: esta es la primera no- 
ticia que me das. 

Trist. — Todo estaba ya dispuesto y preparado 
para las bodas de mi hijo: convidados los com- 
padres; avisados los parientes; los novios al pun- 
to de darse las manos, cuando de repente í^e me 
niega casar á mi hijo, y yo ... . pesia tal .... no 
teniendo á du'nde volver la cabeza, tuve que so- 
plarme ese chasco, que aun me duele, de ver, 
después de hechos los gastos, desbaratadas las 
bodas, y aguada la fiesta. 

Gaud. — Lo siento en cl alma: cuando menos 
se cata, se queda uno á escuras. Pero ¿piensas 
tu que esa repulsa fuese un antojo del que te la- 
diera, por gusto de echarte sin son ni ton un No 
redondo en la cara? ¿Con quién se iba á casar 
tu hijo? 

Trist. — -Con la hija del Sr. Florencio. 

Gaud.— ¡Con esa! ¡si es todavía muy jovencica 
y tierna! 

Trist. — -Yaya una fareza de las pocas que he 
oído. ¡A quién se le ocurre, hombre, llamar cria- 
turita á una moza á quien no faltan sino unos 
cuantos meses, para que raye en los doce años! 

Gaud.— ¡Por amor de Dios, Tristano! ¿qué.... 
te has sorbido los sesos? ¡doce años! .... Bien de- 
cía yo que está todavía para que se le compre 
una muñeca y se divierta. 

Trist. — Vaj'a, amigo, dejémonos de bromas. 
Una cosa te diré, y es, que me agradan muj^ 
mucho las níi eras algo niñas.... se las puede 
criar á su gusto. No ves que mi cabello e.«tá 
blanqueando ya; y ... . créeme, las canas dan al- 
guna experiencia. Una mujer adulta tiene sus 
mañas; y, como dicen por ahí, el que mañas ha, 
tarde ó nunca las perderá; al paso que á una 
chica se la educa sin trabajo: y caso que adolece 
de alguna mañita, no hay dificultad para cortár- 
sela luego, 

Gaud.— Si fuese así, no veo por qué los mu- 
chachos no puedan casarse también á la edad de 
doce años; siendo así. . . . 

Trist. — Oh! eso no. 

Gaud. — ¿Y por qué? ¿por ventura no cobran 
los hombres también su mañas? ¿No sería bue- 
no que estuvieran también bajo la férula del sue- 
gro para que los domara tantico? 



'105- 



Trist.- — Comprendo .... sí, es verdad .... pero 
con los hombres hay que tener otro estilo. 

G-aud. — ¡Ya se vé!. . . .como Vd. es hombre, 
quiere por supuesto echar toda la carga sobre la 
corcova de las pobres mujeres. A hablarte con 
llaneza, deberías dar gracias á Dios, porque se 
negaron á casarte á tu hijo. 

Trist. — ¡Carambola! .... á lo que parece, estás 
de vena hoy. . . . Con que ¿tras el chasco he de 
quedar también alegre y contento? 

G-aud. — No te calientes, amigo, ni estalles tan 
pronto: atiendas bien á lo que digo. Aunque no 
tenga ni las canas ni tanta experiencia como tu, 
sin embargo he llegado á conocer en lo que llevo 
de vida en este picaro mundo, que las mujeres 
han de educarse antes de que se casen. Pero 
hoy dia, como todo camina al revés, reina la 
moda de casarlas primero para educarlas des- 
pués. Y esto me hace tan mal estomago, que 
me holgara mucho que se desterrara de nuestro 
país ese abuso, por no decir, hablando en plata, 
esa tontera. 

Trist. — -Válgame la luz de tus ojos, amigo. . . . 
ni tampoco si fues's un licsnciado. . . . ¡hasc vis- 
to viveza de hombre! Pero dirae por vida tuya, 
¿qué hará un hombre si se encuentra con una mu- 
jer mañosa? ¡Buena dicha para endulzarle sus 
días! 

G-aud. — ¿Como, ¿qué hirá? ¡Válgame el tama- 
ño áe tus narices! ¿Y qué hará una mujer si se 
encuentra con un hombre antojadizo y capricho- 
so? ¿No ve.? que viene á ser lo mismo para los 
dos? Si sale mañoso el uno; aguante la otra: y 
si ambos á dos salen calaveras, se aguanten mu- 
tuamente, y con ellos aguanten los consuegros. 
Portanto el encapricharte en dar á tu hijo una 
chicuela por mujer, no le librará, si le toca, de te- 
ner una mujer mañosa. 

Trist.— ¿Y co'rao no? 

Gaud. — Si quieres entender lo que te digo, 
echgs primero á las espaldas los ga.<>tos hechos, 
y los pasteles j biscochos ya preparados. No 
temas; esos sobretodo se lograrán; y te prometo 
que yo mismo seré de los mai decididos en dar- 
les el asalto. Lo que á mí mas me daría cuida- 
do es poner á un hijo mió en peligro de ser infe- 
liz toda su vida. Ma.s vale, créeme, ca^ar á un 
jo'ven con una muchacha de cierta edad, que con 
una criaturilla de 12 años. 

Trist. — Dale bola. . . . me aburro en oir siem- 
pre lo mismo. . . . ¿Será verdad lo que dices? Me 
has roto los cascos con tanto repetírmelo, sin que 
yo entienda qué ventajas hay en casar nías bien 
á un joven con una muchacha de cierta edad, 
como tu dices. 

Gaud. — Extraño que no lo entiendas .... pero 
no hay que alborotar.se; yo te lo liaré ver. Por 
mas caprichos y antojos que tonga unadoncclha, 
al cabo se echan de ver cuáles son; y si agrada 
ú tu hijo, enhorabuena. . . .se casará cou o]lp : 



sino pedirá á otra. Pero en una chica de 12 
años, que necesita todavía la niñera (¡ue la cui- 
de, no se advierten luego las mañas á que puede 
estar sujeta. En tal caso compras al gato en un 
costal atado, quizás al punto de desatarlo, el ani- 
malito te saltará á la cara para rasguñarte. An- 
tes de que te cases, mira bien lo que haces, dice 
el refrán; y yo á mi vez te diré, antes de dar 
estado á tu hijo, mira bien á quién escoges para 
su esposa. ¿Cuántas de esas lindas de 12 años 
que parecen angelitos, se vuelven diablillos 
cuando llegan á los 18? Eepito que sin tener 
canas, ni haber vivido tanto como tu, sin embar- 
go ... . 

Trist. — No hay mas, amigo mió; es preciso re- 
conocer mi error. ¿Qué quieres? cuando se le 
mete á uno una idea en la cabeza, .... 

Gaud. — No hay quien se la saque .... es ver- 
dad. Pero ¿podré 3'o felicitarme por habértela 
sacado? 

Trist. — Yo soy el que debo quedaría recono- 
cido, pues con tus razones me has facado una 
sandez de mi mente, y una espina de mi corazón. 

Gaud. — Pues bien, si mis razones te han con- 
vencido, echa á un lado tu congoja, y dá gracias ■ 
á Dios porque no te casaron á tu hijo. Y ahora 
para cumplir con la promesa que te hice, vengan 
aquí los pasteles 5' bizcochos, y manos á la obra; 
y para que no se atraviesen en el gaznate, eche- 
mos también un traguito de lo bueno, brindando 
á la salud de mi buen amigo Tristano. 

¡Ojalá los padres de fr.milia Cfcucharan estos 
consejos! No veríamos tantos ca.«am¡entos des- 
baratados, ni tantas niñas morir en lo flor de su 
edad, víctimas de la inconsideración de sus j)a- 
dres. 

RASGO ADMIRABLE DE VIRTUD CRlSTIAlsrA. 

Una hermanita délos pobres, (de esas religio- 
sas hemos dado noticia en algunos números del 
año pasado) llamaba á la puerta de un homlire 
de mundo con el objeto de pedirle alguna limos- 
na para sus viejecitos. Abrio'se la puerta, y 
comparecid el dueño de la casa; pero al oir la 
petición de la hermana, y en un arrebato de mal 
humor contestóle con una injuria, y la empujó 
tan bruscamente que la hizo rodar por la esca- 
lera; y subiendo otra vez, dijo al hombre inhu- 
mano: "Caballero os doy gracias por el trato 
que me dais; pero no basta eso: es preciso que 
hagáis algo por mis pobres . . . '' 

Estas sublimes palabras conmovieron aquel 
corazón de roca. La angelical dulzura de aque- 
lla víctima inocente en presencia del sufrimiento 
y del desprecio, la abnegación com])leía de sí 
mismo, su admirable insistencia en favor de los 
pobres, no solo le dejaron desarmado, sí que 
también convertido. La virtud sobrehumana de 
la Hermanita, además de alcanzar una limosna 
para sus pobres viejecitos, logró ganar un alma 
para Dios. 



-106- 




Mistoria ■l'^erdmdej'a €0ntetup&ran£f€ {^e ia 
Cüuversíoís de íím fran€mMíS9n. 

(Continuación — Pág 9J:-96.y) 

" — Este V. tranquila, maiuá; pues en este año he 
aprendido un poco en Bolonia á conocer el mundo, _y 
sé ya cómo van las cosas. No me dejaré engañar tan 
fácilmente. La revolncion que fracasó en el 48. se 
quiere que triunfe cuando sea hora. En la actualidad 
se trabaja en hacer prosélitos, y para ello se acude á 
mil intrigas y manejos .... No caeré en las redes. Sa- 
bré guardarme .... 

La buena Ana se consoló viendo cuan juiciosamen- 
te discurría Ricardo, y repuso: — Veo que estás bien 
instruido: mas acuérdate que los sectarios tienen otro 
camino para corromper la juventud, y este es de las 
malas costumbres. ¡Guárdate de las mujeres!. . . .Me 
da mucho miedo la tal Gdselda. 

— Esté V. tranquila mamá; conservo el temor de 
Dios en el corazón. 

— Basta: te di en custodia á María Santísima, 3^ to 
puse bajo la protección do nuestro Salvador Jesucris- 
to. 

YIII. 

LA COMIDA. 

A la hora señalada, Ricardo se fué á la posada del 
Capello donde, además de sus compañeros de viaje, 
encontró otros siete jóvenes entusiastas, naturales" 
todos de Eorlí. Mas advirtió que entre todos eran 
once, y que habia en la mesa doce cubiertos. ¿Cómo 
es, dijo para sus adentros, que siendo once sean doce 
los asientos? ¿á quién so aguardará? Licinio snlió de 
la sala, y corrió apresuradamente hacia la escalera. 
Entonces Piicardo se acercó al satírico bolones, com- 
pañero de viaje, y le dijo en voz baja: — ¿A quién se 
espera? 

— ¡A un gran señor! 

— ¿Y Licinio ha salido a recibirle? 

— No: ha salido porqirenole gusta el criado. Es uu 
cs})ía, y quiere otro. 

— ¡Todos andáis llenos de misterios para mí! 

— Porípiv) no estás admitido aun en nuestros secre- 
tos .... Prudencia y silencio. 

No habia pasado un cuarto do hora cuando entró 
Licinio, y con él un criado que lleva])a el primer pla- 
to. Cerrada la puerta del comedor, Licinio cogió su 
bastón, que era mas l)ien grueso (pie delgado y tenia 
por de fuera la apariencia de una caña de azúcar, y 
aprestando cierto muelle cerca de los ojales de oro del 
palo, movióse por sí mismo el puño. Cogiólo Licicio 
y dijo: los vivas se dicen gritando, pero los nombres 
on voz baja. En seguida sacó el puño, y de dentro 
de él uno á, manera do roUito de tela. Desenvolviólo 
y ap.-ireció el retrato de José Mazzi'ui! — ¡Viva! grita- 
ron entonces todos, ¡viva. . . . Jlfri-zinif — Lo colocó en 
la silla de la presidencia, y alegres todos empezaron á 
comer. 

El cambio de crialo realizado por Licinio hizo que 
se incomodara el que habia sido despedido, el cual 



pensó en Sv^guida en el modo de vengarse; y si hubie- 
se tenido á mano un veneno no habría acaso dudado 
en mezclarlo á lá comida. Mas entre todos sus pro- 
5^ectos prevaleció el de querer ver qué era lo que pa- 
saba en aquella fiesta. Así pues despacito y cíe pun- 
tillas se fué por los aposentos, y se acercó á una puer- 
ta cerrada con llave que daba al comedor. Mas por 
mucho que arrimó el oído iiada pudo percibir; y como 
tampoco no encontró ninguna rendija, no pudo ver 
nada. Acordóse entonces que una de las ventanas 
daba al patio, y que desde la de enfrente podía ver 
algo. Mas por mucho que procuró hacerlo con disi- 
mulo, Licinio que estaba sentado casi delante de la 
ventana, reparó que la de enfrente se abría; miró y 
vio asoniars3 en ella al criado despedido. Levantóse 
en seguidx del asiento, quitó la tela c|ue representaba 
á Mazzini, y cogiendo el bastón del amigo bolones, 
hizo coa él la misma operación que con el suyo; sacó 
una tela en que estaba pintado el Sumo Pontifico Pió 
IK, y lo puso en vez de Mazzini en el puesto de ho- 
nor. 

Apenas habia vuilto Licinio á su asiento cuando 
entró el criado, pálido el semblante, le habló al oído 
y salió con él. Al cabo de poco rato, asomándose á 
la puerta: — Señor marqués A., dijo, preguntan por V. 
— Levantóse el marqués, y habiendo salido fuera, se 
oyó luego decir eu alta voz: — Haga V. el obsequio. . . 
entre V . . . . verá con sus propios ojos lo que son esos 
infames espías, que merecen que se les ahorque .... 
y diciendo esto abrió de par eu par la puerta del co- 
medor, y entró el teniente de los gendarmes vestido 
de paisano: — Perdonen Vds., caballeros, he venido . . . 
mandado .... mas veo que son Vds. muy adictos á 
nu3.jtro soberano, puesto que lo han colocado en la 
testera de la mesa. Daré el parte como conviene. — 
Y al infame delator se le pondrá a la vergüenza en la 
plaza pública, añadió uno de los comensales, 5^ si no 
hay quien quiera pegarle, yo, sin careta, le arrimaré 
unos cuantos sopapos; 

— Teniente, dijo Licinio, acepte V. un vaso .de San- 
gioüe.io; de vino do Forlí que lleva la corona real. . . . 

— Mil gracias contestó ol gendarme; el Síuigiovcsa 
no S3 rehusa nunca. Llenáronle un vaso, y cogiendo-- 
lo dijo: — A 1a salud de Vds. señores. Y todos á una 
voz gritaron: — / Viva Fio IX! 

En cuanto se fué el teniente, el marqués A. vol- 
viéndose á Ricardo: — Te gusta, le dijo, e.ste juego do 
ajedrez. . . . Jaque al rey con la torre, con el caballo 
y con él al fin es jaquemate. 

Ricardo se echó á reír; m^.s Licinio incomodado ex- 
clamó: — Ese infame me la pagará. Lo habia conoci- 
do en el semblante, y por esto no lo quiso. Y ha te- 
nido valor para ir á ver desde aquella ventana qué es 
lo que hacíamos. Conviene que . le enseñe cómo se 
debe tratar á la gente. Acabó la comida encargada 
con aquella visita, y separándose, so retiraron cada 
cual á su casa, dándose cita para el día siguients á 
las 8 de la jnañana para el café acostumbrado. ,.: 

IX. 

LA EXPULSIÓN. 

Al b ijar la e.">calera Licinio so encontró con el cria- 
do. Lleno de ira se le echó encima, y le dio un pu- 
ñeta:ío tal entre cabeza y cuello que lo derribó al sue- 
lo casi sin sentido, diciendo: — Da gracias á Dios que 
no traigo ni j^ciñial ni pistola, que á ser así hubiora 
llegado ]mra tí tu últiaia hora. ¡Infame! 

--Bien empleado te está, csp'a p., d'jo otro. Y se 
fueron todos á sus asuntos. 



m- 



ítegSsgüs 

Vtia llora iiíiteB do media iióílis Gíití-atün sü la foB- 
cl-i donde pra-aba Licinío dos gendarmes, y iiranaudo 
á este le eutregarou una orden de la policía en la cual 
se le daban nnas cuatro Loras do término para que 
saKese de Forií con sus compañeros .... Licinio leyó 
el papel con la mayor indiferencia, y dijo: ¡Está bien! 
— Suplico á Y. añadió uno do los gendarmes, que me 
ponga el recibo. 

— ¡Bravo! tienes razón .... ¿Puedo afirmar que lo 
be recibido á media noche? 

— No nay inconveniente, conteste) el otro gendarme. 

— Sois unos excelentes mucliaclio.^, dijo Licinio; lás- 
tima que sirváis á . . . . Escribió en un papel el recibo 
V le dio con él un escudo, diciendo: — Bebed á mi sa- 
lud im vaso de sangiovese. 

Licinio llamó á sus compañeros y les dijo: — ¿Yeis 
cómo nos tratan? ¡En el término de cuatro hovas de- 
bemos salir de esta ciudad! .... ¿Tenemos razón para 
conspirar para el exterminio de ese gobierno? .... 
¡Hasta las aspiraciones se reprueban! Y volviéndose 
á Pedro, le dijo que fuese en seguida á casa de Ri- 
cardo para darle parte del bermoso saludo que aca- 
baban de darles, y decirle que en la sentencia entra- 
ba también él lo mismo cpue sus compañeros: — Que 
venga porque al dar las cuatro quiero salir por la 
puerta de la ciudad, pues esos tunantes serian muy 
capaces de hacernos todo el daño que pudiesen para 
que les gratificaran su infamia .... En todos los agu- 
jeros tienen espías.. Mas alguna vez respiraremos: sí, 
el aire de la libertad .... 



X. 



ANGUSTIAS MATERNALES. 

Terminada la famosa comida Eicardo liabia vuelto 
á su casa turbado, desabrido y mareado. Al verle su 
madre, lo dijo:"— ¿Qué te ha pasado, hijo mió; qué ha 
sucedido? 

— -¡Oh! déjeme Y. Ahora sí que temo haberme aso- 
ciado á unos malvado; .... 

— ¿Yes, Ricardo, cjmo mi corazón no se engaña? 
Bien te decia yo eme aquella amistad seria tu ruina 
. . . .¿Mas: dime, ¿quí te han hecho? 

En realidad no me han hecho nada; pero me han 
metido en un enredo contra el gobierno del cual me 
temo algún mal. 

— Jesús, Jesús, ¿qué es lo que dices? 

— r-¡Oh! no venga Y. ahora haciendo publicidades, 
madre mia; que no llegue á traslucirse nada, porque 
¡ay de nosotros entonces! ¿sabe Y. lo que sucedería? 

— No, no: pero está tranquilo que yo guardaré el 
secreto. Mas dime, ¿qué ha f;ucedido? 

Entre tanto Pácardo metiéndose en su cuarto se 
quitó el vestido, que su madre recogió y dobló, y la 
corbata, y poniéndose en libertad se sentó. Su madre 
se colocó á su lado, diciéndole con la mayor ansie- 
dad: — Picardo, cuéntame pues ¿qué ha sucedido? 

— Acuérdese Y. cpie exijo el secreto. — Y le refirió 
lo del retrato do Mazzin'. — ¡Buen bribonazo! exclamó 
interrumpiéndole la malve. — Luego le contó lo del 
criado y lo del retrato del Papa, y lo del teniente J., 
y como le ofrecieron un vaso de Saivjirnn'V, y por fin 
como en la escalera aquel amigo suyo Licinio por 
poco mí.ta á aquel pobre joven .... 

— ¡Hijo ruio! repuso la madre. Créeme; esos son ma- 
sones; son Mazzinianos, ¡son. sectarios! .... Ricar- 
do evita su trato; liuye, huye de ellos. 

— Cuesta poco decirlo: mas ¿no sabe Y. que puedan 
liaceruie mucho mal? Me poidié en guard i. Pero 
aliora conviene que ya que e itoy m iido en bi danza, 
tainbir-n yo baile. 



--^Má.4, ¿pOí'i|iie? ¿eóniü jiitj lial'ks CBta iioobtí de 
esta suerte? .... 

— Pero ¿no comprende Y. que si ahora me se[)ai'asc 
de ellos tal vez correría peligro mi vida? 

—¡Oh Ricardo! ¿tan pronto te has olvidado que 
debemos morir antes de ofender á Dios? 

— ^Tiene Y. razón: mas para esto es necesario un 
gran corazón, y yo ... . 

— ¡Roguemos al señor! .... 



Al decir esto las campanas de la Iglesia daljau el 
toque de Ave Maria. Ana se arrodilló y rezó con Ri- 
cardo la oración acostumbrada del Ángelus Domini; 
luego salió por un momento y volvió con la lámpara 
encendida, y tornó á sentarse cerca de su Ricardo, 
diciendo: — -El corazón me dice que tengo cjue perderte 
en breve. 

— Mas ¿porqué? Y. con su corazón se aflige siem- 
pre sin motivo. Do fijo estaré tres días enteros con 
Y. 

Prosiguieron hablando con tanta dulzura y cariño 
y con tanto gusto, que pasaron cerca de tres horas 
sin sentirlo. Mas la lámpara advirtió á Ana que de- 
bía ser cerca de media noche, porque empezaba á ciar 
una luz cada vez mas débil. — Ricardo; dijo enton- 
ces á este, ¿quieres cenar, ó ]3or lo menos tomar algo? 
Es cerca de media noche. — Ricardo sacó el reloj del 
bolsillo y: — Realmente, dijo son las 12 menos cuarto.' 
¡Qné presto me ha pasado el tiempo sin apercibirme 
de ello! 

Por los discursos de Ana, por el amor materno c[ue 
se había despertado mas vivo en él á sus palabras, 
por los peligros cjue temía, había pensado Ricardo 
abandonar á Licinio, é ir á pasar las vacaciones al 
lado de un tío suyo materno en Meudola. Y Ana al 
oír que le hacía esta indicación, con razones, con lá- 
grimas y principalmente con argumentos religiosos le 
había medio inclinado á ello. Y entre tanto cpae Ri- 
cardo pensaba en la manera de desprenderse con 
buenos modos de Licinio, Ana había añadido aceite á 
la lámpara, y comenzaba de nuevo su elocuente pero- 
ración para acabar de inclina.r á Ricardo. 

Mas en lo mejor do su discurso se oyó en la puerta 
de la callo dos fuertes aldabazos que hicieron retum- 
bar toda la casa con un ruido sordo que hacia mas es- 
pantoso el completo silencio do la noche. — ¡Jesús mío! 
¿que será? exclamó Ana. 

— Yeamos, respondió Ricardo no sin sobresaltarse. 
Y asomándose á una ventana que daba á la calle: 
¿Quién es? dijo en alta voz; ¿por quién preguntan? 

Respondió desde la calle un hombre á quién no 

distinguía bien: ~-Soy Pedro: ábreme 

cardo .... Pero mejor es que tú bajes. 

— ¡Esas tenemos! Oh bienaventurada 
Faego, socorred á mí Ricardo. 

— ^Está Y. tranquila y callada por caridad. No llore 
Y., pues da Y. á comprender c[iio le he hablado de lo 
de esta tarde. — Corrió pues á la escalera, abrió lleno 
de ansiedad la puerta, y con voz trémula: — Pedro, 
exclamó, Pedro, ¿qué es lo que ocurre? 

Podro le dijo muy tranquilo — ¡Yaya un hombre de 
valor! ¡Por un aldabazo á la puerta y á una voz cono- 
cida tanto temor! ¿Qué habrías hecho si hubieses 
visto á los gendarmes co'a su uniforme como los he 
visto yo? Y sin embargo Licinio -les ha dado un escu- 
do ... . 

— Tu 61-63 estoico y ferrares, y yo soy d,^ Forlí, Ro- 
manólo y dd corazón mismo de la Romana ... ¿Qué 
es pues lo qae hay? 

— Pronto, arregla tu saco de noche y tu maleta y á 
las do.-í y ni) lia ven al paralor, pues debemos partir 
por orden de tu nunca 1 ieii ponderado gobierno; de 



pronto, Ri- 
Yírgen del 



-IOS- 



tí*ssií»»»s e»mm)mm¡í g ñm r'T¡» w ! írrTmr ^ 



otra suerte . . , , vendrá el capiatur, y nos enjaularán 
la Roca. ¿Entiendes? 

— Mas ¿porqué? 

— El gobierno de los curas nunca dice las causas. 

' — ¿Qué importa esto? Será por la calaverada de 
Licinio .... 

— Bueno, bueno. ¿Has oido? á las dos y media .... 

Ricardo subió la escalera, y encontró á su madre 
que, pálida como un cadáver y trémula, estaba echa- 
da en un sofá, presa de una convulsión. — Esto falta- 
ba, dijo para sí. — Acercóse á ella; la llamó: — ¡Mamá! 
¡Mamá! — Mas no respondía. Cogióle la mano, y la 
encontró helada. Mas latíale el pulso, bien que ner- 
vioso en estremo. Sacó en seguida de sn maleta un 
tubito de éter y abriéndolo se lo dio á oler á su madre, 
que tornó algún tanto en sí. 

— ¿Dónde estamos? ¿Quién era aquel hombre? ¿Un 
gendarme? ¡Yírgen Santísima, salvad á mi Ricardo! 

— ¿Qué está V. diciendo? So}^ yo: estamos en nues- 
tra casa: no hay aquí ningún gendarme. 

Tenia aun Ricardo una boteUita de agua de colonia, 
pero de agua verdadera, esto es, del célebre Fariña, y 
habiendo echado una cucharada de ella en un vaso de 
agua se la dio á beber á su madre. Con esto se repu- 
so pronto, y poniéndose en pié: — Tú, hijo mió, dijo, 
IJuedes darme la vida ó la muerte. 

— Pues, escúcheme Y. tranquilamente y sin afligir- 
se. El puñetazo dado por mi camarada Licinio al cria- 
do es causa de que tengamos que salir de Forlí, al 
amanecer, so pena de cárcel. Y yo considero esto 
mas como una gracia que como un castigo de la jus- 
ticia .... ?Quién sabe á donde se hubiera ido á parar? 
El que vino á llamar aquí es de nuestra comitiva. No 
hay que temer. 

— Está bien. Pero tú, ¿qué tienes que ver con esto? 

— ¡Eh! como compañero que soy suyo. Habrán de- 
vuelto los pasaportes .... y por esto nos volvemos los 
cuatro que venimos. 

. Y diciendo esto empezó á recoger sus trastos, que 
metió en la maleta, vistióse de viaje, y en media hora 
estuvo dispuesto para marchar. En aquel momento 
daban en el reloj de la ciudad los tres cuartos para la 
una. 



XI. 



EL ARKESTO. 



Mientras Ricardo arreglaba su equipage su madre 
se fué á la cocina, y habiendo encendido lumbre, le 
hizo el café. Ricardo agradeció mucho aquella amo- 
rosa atención, y lo tomó instando á su niadre para 
que se esforzara á tomar parte de su taza. Después 
de media noche, Ricardo dijo á su madre: — Mejor es 
que vaya antes; acaso la policía haya tomado otras 
disposiciones acerca de nosotros. Vale mas que es- 
temos los cuatro reunidos. 

Y aquí Ana volvió á renovar sus consejos, sus ar- 
dientes ruegos, sus lágrimas: le repitió una y cien ve- 
ces cjue viviese alerta, que se acordase de que era cris- 
tiano, y otras muchas cosas que Ricardo recibió con 
tanto amor como era el afecto con que se las decia. _ 
Besó la mano á su madre, encendió un cigarro, y co- 
giendo su maleta con una mano y el bastón con la 
otra, bajó la escalera, mientras que la pobre Ana le 
decia: — El Salvador te guarde, y su santísima Madre 
te proteja. 

Brillaba la lu'ia, que hacia poco tiempo que había 



aparecido sobre el horizonte y que acababa de entraí 
en su último cuarto, cuando al llegar cerca de la igle- 
sia de Santo Domingo, tropezó con una patrulla de 
austríacos, que ocupaban á la sazón Forlí. Apenas 
lo vieron los doce hombres de que se componía, se le 
echaron encima, dando en Alemán algunas voces que 
Ricardo no entendió. Comprendió únicamente lo de 
alto, y se paró de repente. El cabo se adelantó y le 
habló en Alemán, á lo cual Ricardo no supo contestar 
sino que no conrprendia nada. No entendiéndose el uno 
al otro, el cabo después de haberle mirado de pies á 
cabeza, dio orden á los soldados que le rodeasen. En 
vano gritaba Ricardo que era forastero, que iba á par- 
tir, que se encaminaha á la casa de postas, que era de 
Forlí; los austríacos sin contestar nada lo pusieron en 
medio de ellos y tomaron por la calle de san Fehpe. 

— ¡Oh, esta si que es buena! . . exclamaba Ricardo: 
¿Qué me han de caer encima todas las plagas? — De- 
jadme que soy un hombre de bien .... Malditos Pata- 
tucchi (1). No entienden una palabra. ¡Animales! es- 
tando en una ciudad itahana, no llevar un itahano que 
les sirva de intérprete .... Entonces gritó en alta voz: 
— ¡Cabo! .... El cabo se volvió atrás, y Ricardo dijo: — 
Por san Anselmo bendito .... A estas palabras man- 
dó hacer alto á los soldados, y cogiéndole la mano, 
parecía que hablando en im alemán chapurrado, le pi- 
diese perdón; dándole por fin á entender con un gesto 
qao se marchase, y llamándole amigo, que con las pa- 
labras de alto y cabo, eran las rínicas que, bien que con 
con acento alemán y desfigurándolas un poco, sabia 
en Italiano. 

A aquel apretón de mano, á aquel gesto con que 
parecía decirle: largúese V. con viento fresco, Ricardo 
no pensó mas que en ponerse en franquía: apresuró el 
paso, cogió la primera calleja que se encuentra pasa- 
do san Felipe, y en pocos minutos lleró al parador de 
correos. Tito fué el primero que vio á Ricardo, y le 
dijo: — ¿Qué tienes que vienes tan sudado y agitado? 

— Por poco no volvemos á vernos mas .... He sido 
aiTestado por una patrulla de austríacos. 

¿De veras? .... Licinio, Pedro, venid aquí; escuchad 
otra noticia muy salada .... 

Ricardo entró en el cuarto de Licinio y le refirió de 
pe á pa cuanto le había sucedido, y lo de la palabra 
mágica Scui Anselmo .... 

— ¡Bravísimo! repuso Licinio: has dado con la pala- 
bra de la consigna. Nos servirá jíara las puertas de 
la ciudad y para el camino. ¡Oh que bien! 

A las tres menos cuarto de la mañana estaba ya dis- 
puesto el coche con los caballos: subieron á él los cua- 
tro y en pocos minutos llegaron á la puerta. El solda- 
do que estaba de sentinela dio un golpe al suelo con 
su fusil y gritó; — ¡Halt locr da! — A lo que Licinio con- 
testó en alta voz:- — Calo. — Acercóse este en efecto 
al coche y Licinio le dijo en voz hííjn:—Anselmus. — El 
cabo puso la mano derecha medio cerrada sobre el ojo 
y contestó: — Ya. — ^Dió en seguida orden de abrir la 
piterta, y salió el carruaje sin que les pidiesen el pasa- 
porte y les hiciesen ninguna otra pregunta. 



(1) No libre de ilesprec-io rjiie tlab.a !a ponte del pueblo i'i los austríacos. 



(Se continuará). 





PERIÓDICO SEMANAL. 

Se publica todos los Sábados, en Las Vegas, N. M. 



AñoII. 



4 de Marzo de 1876. 



Núm. 10. 



NOTICIAS NACIONALES. 



E'^íados Unidos. — El Señor Eeverdy Johnson, 
uno de los hombres políticos mas considerables do 
los Estados Unidos, murió repentinamente en Anna- 
polis en casa del gobernador Carroll. 

Seofun las últimas cuentas, so han acuñado en San 
Francisco y en Carson City 4,056,000 monedas de 
plata, cuyo valor es de $473,000, y además piezas de 
oro por el valor $2,103,280. Las operaciones de la 
al/Tioneda d@ Filadelfia no son conocidas todavía 
oficialmente, pero se cree que se han acuñado mas ó 
menos 3,313,000 monadas de plata, cuyo valor total 
63 de $400,000. Hay actualmente en la Tesorería de 
Washington mas de 612,000,000 en plata. 

^'e^v York. — Un grande incendio tuvo lugar en 
la calle Broadway, y ha destruido todo el islote entre 
Broadway y Grand, Crosby y Howard. Uno de los 
edificios devorados por las llamas es el Continental 
Hotel. Se dice que la pérdidas ascienden $4,000,000. 

La Neiü York Tribune dice que están para fabricar- 
se en aquella ciudad algunas otras Iglesias católicas, 
y que los Padres Jesuítas del Colegio de S. Francisco 
Javier tendrán, si los recursos no les hacen falta, la 
mas grande Iglesia á escepoion de la nueva Cate- 
dral. 

f Aii§laiin. — Se han anunciado dos conversiones 
notables, la del Dr. Fleetwood que ha sido bautizado 
por el Rev. Padre Ménard, y la del Sr. Frost. 

Í4.eiiíucky. — Los comisionados para la reducción 
de los precios de los billetes de los ferrocarriles se 
reunieron en Luisville. Se cree que la reducción será 
de 2.5 por 100 sobre los precios ordinarios. 

Marylasid. — Este Estado ha elegido un gober- 
nador católico, es decir, uno de los nietos de Patrick 
Carroll que firmó en el Congreso la declaración de 
la Independencia. 

FlIadelSia. — Su Santidad ha nombrado al Sr, 
Vespignani para hacer la colección de los objetos ar- 
tísticos que deben ser representados en la Centennial 
Exhihition. Entre estos se hallarán las copias de los 
mosaicos deüa Madonna deUa Seggiola, pintaras fa- 
mosas de Rafael en el Palacio Pitti, y la magnífica 
Ave María de Sassoferrato. Además se hallarán las 
tapicerías de Pedro Gentili que representan el marti- 
rio de Santa Inés. 

II lila oís, — Un corresponsal del Milwauliee Vindi- 
calor escribiendo desde Lexington dice: "Corre voz 
de que se ha cometido un detestable y cobarde atenta- 
do contra la vida del Eev. Padre Damen por dos ase- 
sinos, mientras que dicho Padre daba una de sus ledu- 
re-H en presencia do un nombroso auditorio. 

Los malhechores entraron en la Iglesia por una 
puerta privada, abertura que pone en comunicación 
la residencia del Pastor con la sacristía, la cual al 
momento que los dos malvados entraron estaba des- 
ocupada y á oscura 1. Mas por divino Providencia 



una Señor, que no habia podido entrar por la'puerta 
principal por motivo del gran concurso de gente que 
estaba reunida en la Iglesia viose obligada á tutrar^por 
la misma puerta por la cual habían hallado au camino 
los dos bribones. Como quiera que fuera, apenas ella 
hubo puesto el pié en la sacristía que con sujgrande 
sorpresa oyó esta estraña expresión: "Ahora es nues- 
tro tiempo." Mirando cautamente hacia donde ve- 
nia la voz, vio con espanto dos hombres, verdaderos 
demonios, taño de los cuales habia tomado un revol- 
ver y lo apuntaba contra el Rev. lecturer para descar- 
gárselo encima. Pero habiendo los dos visto que una 
persona habia entrado en la sacristía se evadieron sin 
que pudiesen ser reconocidos, y así los dos quedaron 
un misterio." 

Massacli?g§sets. — Los catóHcos Italianos domi- 
ciliados en Boston están fabricando una nueva Igle- 
sia, que será capaz para contener 600 personas. Esta 
Iglesia será dedicada á San Leonardo de Puerto Mau- 
ricio, Santo Italiano del siglo pasado. 

Coloa-aílo. — Msr. Macheboeuf ha introducido 
en Denver la sociedad de S. Vicente de Paul. 

MisisoaBS'i. — Msr. el Arzobispo de San Luis que- 
jóse por medio de su órgano, el Shepherd of the Vaíley, 
de que los católicos de los Estudos Unidos descuidan 
de coínbatir al Protestantismo por la sola razón, se- 
gún dicen ellos, de ser demasiados débiles para empe- 
ñarse en semejante pelea. Después el ilustre Prela- 
do prosigue diciendo: Nosotros sabemos que la Igle- 
sia Católica Romana no tolera contradicción, mas es- 
ta intolerancia es una lógica y necesaria consecuen- 
cia de su infalibilidad. Ella solamente tiene el de- 
recho de ser intolerante, ya que ella solamente está 
en posesión de la verdad. 

?^Y'W Ilaaasiísliire. — Los republicanos empeza- 
ron sus tareas con una reunión en Concord. Un ex- 
miembro del Congreso, el Señor Burrows fué el ora- 
dor princiyal. El se declaró en favor de la obolicion 
de la esclavitud, y, no lo d-idamos, de la proscripción 
de los católicos. 

NOTICIAS EXTRANJERAS. 



Sioiaia. — El Padre Santo recibió en audiencia una 
diputación de la aristocracia napolitana, pertenecien- 
te á la asociación del Dinero de San Pedro en la ciu- 
dad y arquidiócesis de Ñapóles. La diputación ofre- 
ció al Santo Padre la suma d» 18,000 francos. Ella 
estuvo incierta hasta el ultimo momento sobre si de- 
bía salir para Roma por razón ds que cundían en Ña- 
pólos noticias muy alarmantes acerca do la salud del 
Papa. Por fin el marqués Tommasi, Vico-presidente 
de la asociación exhortó sus compañeros á salir con 
estas palabras: "Con todo salgamos, y si no podemos 
ver al Padre Santo, le haremos á lo menos llegar 
nuestra ofrenda y rogaremos por él sobre las tumbas 
do los Apóstoles." Pues bien, los peregrinos napoli- 



10 



a^¡^^íaiaaBrta'yityfi8PiiaaBái^^eai»iaS5aia¿feag«a8 



taños encontraron el Padre Santo en perfecta salud, 
;i pesar de las noticias contrarias que los periódicos 
lial)ian esparcido. El Marqués de Maj'o miembro de 
la diputación envió luego un parte á la Liberta Caiío- 
lica de Xápoles, para desmentir las noticias á las euar 
les se liabia dado tan libre curso en aquella ciu- 
dad. 

Su Santidad toma una parte muyactiraen la erec- 
ción del monumento en honor del ilustre Presidente 
de la Piepiiblica del Ecuador, Don García Moreno. 
Ha ya dado 2,000 francos para este objeto. Los ca- 
tólicos italianos se van asociando á su amado Padre 
Pío IX para que se lleve á cabo tan bella empresa en 
la Biblioteca Á''aticaQa. 

Se ba abierto uu museo en el Colegio romano. Se 
ve allí cuanto sea rica la capital del Catolicismo en 
maravillas artísticas. Objetos de muclio interés y d© 
propiedad privada de la ai'istocracia romana se en- 
cuentran expuestos al público. El Príncipe Bor- 
gbese lia enviado una colección de tazas y vasos de 
cristal, y la Duquesa di Marino una estupenda colec- 
ción de abanicos de varias dimensiones y de varios 
siglos. El Conde Cini envió una magnífica selección 
de porcelana y el Príncipe Odescalclii unos tejidos de 
seda, vínicos en su género. 

Una correspondencia de Pioma al Tahlct do Lon- 
dres decia, que en este mes tendría lugar otro Con- 
sistorio, al que estaría presente el Cardenal Ledo- 
cliowski, y en el que serian nombrados algunos nue- 
vos Cardenales. Los personajes que créense serán 
probablemente elegidos para tan alta dignidad son 
Msr. Nina, Asesor del Santo Oficio; M"sr. Luigi Sera- 
fini. Obispo de Viterbo; Fr. Ensebio de Moutesanto, 
de la orden de los Capuchinos. 

Según las últimas noticias recibidas, la Brifi.sh y 
Foreign Bihle Sociefij ha tenido una reunión en la Ca- 
pital del mund_y católico. 

El día 2 de Febrero celebróse el matrimonio del 
Conde Fabri, de Fano, con la Condesa Josefina Mas- 
tai sobrina de Pió IX. La Condesa Josefina tiene 
17 años de edad y ha sido educada en el Convento de 
la Trinifd (lei 3Ionf¿ sohre ©1 Pincio. 

líííliíí. — La Liberfá, la Voce della Verifá y la Ca- 
'jÁUde fueron úllimamentc cogidos por haber puldica- 
do un discurso de Garibaldi sobre el aniversario de 
la Eepública romana. En este discurso Garibaldi 
alaba la Kepública, por ser la única forma honesta 
de gobierno. (?) 

La liga O'Connell organizada con el objeto de ase- 
gurar la libertad de la educación se halla en un esta- 
do muy fioreeiente. Ya so cuentan en día 1,500 
nombres de personajes esclarecidos y de mucha in- 
fluencia en el país; entre otro el del célebre historia- 
dor César Cantil. 

El ministro del Interior, el Sf. Cantelli, ha enviado 
una circular á todos los Prefectos del líeino, pidien- 
do una información minuta sobro todas las fundacio- 
nes de caridad, sean públicas sean privadas. Los 
diarios liberales afirman que se lian introducido gra- 
ves desórdenes en la administración de estas fundacio- 
nes. Hay motivo para sospechar que todas esas im- 
putaciones se hacen con el intento de preparar la pú- 
blica opinión para la expoliación de dichas fundacio- 
nes, cuyos bienes se calculan quo ascienden á la su- 
ma de mil dos cientos y cuarenta millones de liras. 

Fraílela.— -El Sr. Eouher envió un mensaje á los 
electores del Distrito de liiom (Puy-de-Domej, en el 
que declara que se honra de conservarse fiel á la fa- 
milia imperial, y cree poder afirmar con to:la seguri- 
dad, que si las poblaciones de F]'ancia fsesea direc- 
tamente consultadaíy, el Imperio seria sin falta resta- 
blecido. 



El Príncipe imperial escribió una carta en la que 
desaprobaba la candidatura del Príncipe Plon-Flvn 
para la asamblea nacional. 

Los Obispos y el* clero de Francia hacen los mas 
genero-sos sacrificios para el establecimiento de las 
Universidades y Colegios católicos. Su Eminencia 
el Cardenal Eeguier ha añadido á su primera suscri- 
cion de 10,000 francos otra de 15,000. El Eev. Padre 
Boré, Superior general de los Lazaristas y de las Her- 
manas de la Caridad, ha ofrecido 50,000 francos en 
nombre de dichas Congregaciones para la Universi- 
dad de Lila. 

IiíS"!ífiíeiTc«.— En la Camarade los Cíjinuues el Sr. 
Disraeli presentó nn ¡-ill en el cual la Pieina de Igla- 
terra tomaría el título do Emperatriz de las In- 
dias. 

Hé aquí los puntos mas notables del mensaje de la 
Eeiua Victoria á la abertura de la nueva sesión del 
parlamento, y leído por Lord Cavins: 

Las relaciones de la Inglaterra con las naciones ex- 
tranjeras continúan á ser amigables. 

Aunque no esté todavía apaciguada la revolución 
en los dominios del Sultano, sinembargo el gobierno 
británico juntamente con otros se ha esforzado para 
el restablecimiento de la pas. 

La Inglaterra ha decidido de comprar las acciones 
del Khcdive sobre el canal de Suez, y la Reina espe- 
ra que el Parlamento dará su adhesión. 

La China ha recibido con muestras de amistad las 
reclamaciones de la Inglaterra motivadas por el ago- 
sinato de Margary, y hay razón para esperar que los 
culpables serán pronto descubiertos y punidos. 

La Eeina expresó sii reconocimiento por la manera 
como su hijo el Príncipe de Gales ha sido recibido 
por sus sujetos Indios. Además declaró que habien- 
do sido abolida la esclavitud en todos los dominios 
ingleses, es menester que la conducta de los navios 
ingleses sea conforme á esta medida. 

Los negocios de las colonias se encuentran en prós- 
pero estado. 

Fueron anunciados unos Jñlls para la organización 
del supremo Tribunal en el Reino Unido, para la en- 
mienda de las leyes de marina mercantil, y la admi- 
nistración de las prisiones y y de la educación prima- 
ria. 

Se anuncia la conversión á la Iglesia católica de 
otro ministro anglirano, el Eev. Arturo Wollaston 
Hutton, Eector áe Spi'uUlnqton. 

Aleis^asEisí!. — La Emperatriz de Prusía ha con- 
testado con mucha finura á las súplicas que le fueron 
dirigidas por las Hermanas del Pubre NiTio Jesús, cu- 
yos establecimientos están amenazados de sor cerra- 
dos. Ella ha escrito una carta á la Superiora de di- 
cha Congregación, en la que la asegurado sus simpa- 
tías. Al mismo tiempo le dice que comunicará sus 
reclamaciones al Emperador acompañándolas con sus 
mas calurosas recomeudacio¡ies. 

Un Profesor déla Universidad de Strarburgo, el Sr. 
Gefíken, Protestante, ha pirblicado últimamente un 
folleto en el cual censura muy severamente la porsc- 
cucion llevada adelante contra los católicos por el go- 
bierno de Berlín. El afirma que jamás el gobierno 
conseguirá cpie los fieles católicos se sujeten á sus pai- 
ras. 

Las conversiones entre la aristocracia de Vesfalia 
van aumentándose todos los días de una uianera ver- 
daderamente notivble. Hace poco se convirtió á la I- 
giesia católica el Barón Clemente Von Ducker Lord^ 
de Eodinghauscn. A esta ha sucedido la conversión 
del Señor Ernesto Von Krane-Matena, segundo Lu- 
ii'ar-teniente del 4" regimiento de los Cuirassicrs de 



111 



Vesfaliá. El Señor von Krane-Matenii es pariente 
del Señor Forcacle de Biaix, juez del Supremo tribu- 
nal de la Pro-s'incia, qiiien también lia ingresado en el 
seno de la Mesia católica. 

ii,stá para lerautarse uu liermoso monumento so- 
bre los restos mortales de Hernán von Malliucrodt, el 
esforzado defensor de los dereclios de los católicos en 
Alemania contra las leyes despóticas de Bismarck. 
El monumento llevará esta tínica inscripción: "Per- 
criicem ad lucem." — "For (a Cruz d la luz:'" El arqui- 
tecto es el célebre Gueldenpfeuniug. 

Asisíi'líí, — El Emperador confirió la Grande Cruz 
de la orden da Francisco José al Arzobispo de Smir- 
na, Msr. Spaccapietra, de la Congregación de las Mi- 
siones, en ocasión del jubileo de su sacerdocio. 

Dimos ea nuestro' líltimo númei'O un extracto del 
Testamento del Duque de Módena. Entre las perso- 
nas liamadas á participar de la rica herencia vieron 
sin duda con placer nuestros católicos lectores al 
Jefe de la Iglesia. En eonsscuencia pues de las lílti- 
mas voluntades del ilustre difunto, el Nuncio apostó- 
lico cerca de la Corte imperial de Viena ha firmado 
un. arreglo entre los herederos del D?tque de Módena 
j el Soberano Pontífice respecto de la parte, á la cual 
tiene derecho el Padre Santo. Será destinada al Pa- 
pa una renta anual sin c[ue esté sujeta á las obligacio- 
nes de las leyes de sucesión. 

2:1-53.11 g-FÉi?, — Falleció en Pesth el famoso político 
Deab. 

E.-?ipSíña, — El Piey Don Alfonso salió de Madrid 
para poneras á la cabeza del ejército del Norte. Se 
aguarda una batalla decisiva. 

Líoa alfonsistas bombardearon Estalla y los cai'lis- 
tas San Sebastian. Quemóse el Hospital militar de 
esta última. 

El Duqus de Moutpensier tiene que llegar á Ma- 
drid; se están preparando sus apartamientos en el 
Palacio real. 

ll'ásifs. — El jefe de uno de los principales bancos 
de Odesa, el Sr. Brodsky, y consejero comunnl de la 
ciudad recibió la orden, sin que le fuese manifestado 
el motivo, de prepararse para ser deportado en Sibe- 
ria. El Señor Brodsky protestó diciendo que la lej 
i-o permitía que un ciudadano fuese desterrado á la 
Siberia sino en fuerza de una sentencia judiciarin. 
Mas ti9 nada le valió su protestación, y tuvo que salir 
para la ciudad de Perm en Siberia. Este hecho pro- 
vocó en Odesa la pública indignación. 

El Sr. Brodsky es uno de los miembros de esa gran- 
de sociedad desparramada por todo el Imperio del 
Czar, y cuyo objeto es el de abatir el absolutismo e-n 
Ilusia. 

«FapoiB, — Se ha introducido en este país el servi- 
cio militar obhgatorio. El JMado hizo una procla- 
raacion, en la que declaraba que había llegado el mo- 
mento de abolir una de las leyes injustas y arbitra- 
rias del sistema feudal, y de volver al sistema de los 
tiempos antiguo.^, cuando todo.s los ciudadanos eran 
.soldados y el ejército se componía de toda la na- 
ción. Ad&más decía que un ejército, el cual no está, 
compuesto do todas las clases de la nación, es mas ó 
nienofij una guardia pretoriana y que por este motivo 
es necesario que el serricío militar sea universnl. El 
decreto que acompaña esta proclamación dispone que 
todo Japonés que haya llagado á la edad de 20 años 
y cuyo mTmero haya sido ¡cacado á la suerte, debe 
fservir durante frésanos en el ejército activo después 
db los cuales reciV)írá la instrucción militar en su pro- 
yincia. El tiempo del «ervicio será reducido á dos 
años por los cuya instrucción !=sea completa, y los sol- 
dados qne habrán conseguido un certificado de bue- 



na conducta serán admitidos en la guardia imperial. 
Todo soldado que habrá sufrido con satisfacción un 
examen será admitido en la escuela militar de los ofi- 
ciales; pero, una vez que sea nondjrado oficial comi- 
sionado ó no comisionado estará obligado á servir 
durante 7 años, y después hará parte de la reserva. La 
reserva j el ejército territorial serán formados por 
los soldados cuyo tiempo de servicio haya pasado, y 
por los ciudadanos que por su número sacado á la 
suerte evadieron del servicio activo. 

SSéií^iea. — Tanto los telegramas como el Bien 
Pnblic de Gante confirman la noticia, que Luisa La- 
tean está para morir. Tendida sobre su cama parece 
no tener ya ninguna relación con este mundo; pero el 
viernes se renuevan en su persona los acostumbrados 
fenómenos de que hemos hablado en otras ocasiones. 
Solo se nota que la paciente está demasiado débil ps- 
ra levantarse después de su caída. Durante su en- 
fermedad ha recibido la Santa Comunión todos ka 
días, y últimamente recibió la Extrema-Unción con 
uu fervor extraordinario. Los médicos la consideran 
como desahuciada. 

Su Santidad envió la cruz de Comendador de la 
Orden de Pío IX al Barón Dieudonné de Corbeck 
over Loe cuyos - servicios y magnánimo desprendi- 
miento han contribuido muellísimo á la difusión y 
pu'osperidad de las obras católicas en aquel país. 

IsIa-^^Azores.: — ün MS de mucho valor ha sido 
descubierto en estas Islas. Se refiere á la coloniza- 
ción acontecida el año 1500 del Norte de América por 
los emigrantes de Oporto Aveiro y la Isla de Terce:'- 
ra. Fué escrito por Francisco de Souza en 157(*. 
Barbosa Machado afirma que este 3IS anduvo perdi- 
do durante el famoso terremoto de Lisboa en 1755. 
Este importante documento está para ser publicado 
por un erudito Señor do las Azores, }' traerá mucha 
luz á las cuestiones relativas al primer descubrimien- 
to de América. 

Jífíliía.'x. — La sociedad de San Yicente de Paul 
gastó el año pasado $1,681,22 para el alivio de los 
pobres. En una reunión tenida el 16 de Febrero se 
juntaron cosa de $000 para la continuación de una 
obra t.an piadosa. 

MéJIeo. — Las revoluciones están á la orden del 
dia en esa E/epribliea. Parece que los ciudadanos 
quieren deponer el Presidente Lerdo de Tejada y po- 
ner en su lugar al General Díaz. 

NOTICIAS TSRliITOIlIAL.ES. 



Kiías ^''^.^js-a;^, — El dia 1" de Marzo Miércoles de C(- 
nizas amaneció aquí con un terrible incendio que en 
pocas horas destruyó el Convento de las Bíermanas 
de Loreto, y la actual residencia, la casa vieja de D. 
Romualdo Baca. No se conoce todavía de fijo cómo 
y en dónde se originó. Solo se echó de ver hacia la 
2,\ a. m. cuando 3'a liabia destrozado de las dos casas 
muchas piezas, pero la« que felizmente no estaban 
habitadas por nadie. Las Hermanas y dicha fami- 
lia apenas tuvieron tiempo de escaparse lo mejor que 
pudieron para no quedar víctimas de las llamas que 
casi las rodeaban, y que pronto no dejaron mas que 
un monten de ruinas y de rcjí/xas'. Mucha gente ocui- 
rió, de todas clases y condiciones para apagar el in- 
cendio,- é impedir que se comunicase á los edificius 
vecinos. Por poco viento que hubiera soplado, pro- 
bablemente Las Yogas hubieran quedado destrui- 
das. 



Alt- 



SECCIÓN RELIGIOSA. 

CALENDARIO EELKJIOSO. 
MARZO 5-11. 



5. 



6. 



- 7 



-Los Santos Mártires Adriano 
San Basilio Obispo de 
Las Stas. 



9. g.; 

10, 



Dominólo Primero do Cuaresma. - 

y Ensebio Palatino. 

Í7nifs— San Marciano Obispo y Mártir. 

Bolonia Mártir. 

Martts — Santo Tomás de Aquino Confesor y Doctor. 

Perpetua y Felicitas. 
^Wércohs — San Juan do Dios fundador de la orden de los 

Hermanos Hospitalarios. 
^Jueves — Santa Francisca Viuda. En Nisa San Gregorio Obis- 
po. 

Viernes — JLiOS cuarenta Santos Mártires de Sebasto en Armenia. 

Los Santos /Mártires Dionisio y Cipriano. 
11, Sábado — San Sofronio Obispo de Jerusalen. San Constantino 

Confesor. 

DOBOIGO DE LA SEMANA 

Eefiore el Evangelio de esta Dominica como ha- 
biéndose retirado el Salvador al desierto para obser- 
T»r allí el ajuno de cuarenta dias que á su ejemplo 
practicamos hoy con el nombre de Cuaresma, presen- 
tósele el diablo para tentarle. Tres tentaciones le o- 
froció el enemigo: una conTidándolo á que conTirtiese 
en pan las piedras para satisfacer su hambre, otra di- 
ciéndole que se echase del templo abajo para probar 
su poder, otra pidiáadole adoraciones en cambio de 
las cuales le ofrecía la posesión de todo el mundo. 
Jesucristo respondió á cada una con decisivas contes- 
taciones que pusieron en vorgonzosa confusión al ten- 
tador. Jesucristo tentado es consuelo para nosotros 
cuando sufrimos del maligno espíritu molestas tenta- 
ciones; Jesiicristo combatiendo es ejemplo para noso- 
tros que frecuentemente sucumbimos á la tentación 
sin sostener como debemas y podemos la lucha; Je- 
sucristo rencedor es motivo da esperanza para noso- 
tros cuando desconfiamoH de nuestras fuerzas ante la 
violencia del ataque. La palabra tentación casi siem- 
pre significa en las Santas Escrituras lo mismo que 
prueba.. En efecto, si la permite la bondad amorosa 
do nuestro Dios, es par* aquilatar con ella el mérito 
de nuestra virtud y darnos ocasión de adquirir mayor 
recompensa. 

■ REYISTA CONTEMPORÁNEA. 

Se está edificando en la Parroquia de la Jun- 
ta una nueva Iglesia dedicada al Sagrado Cora- 
zón de Jesús. Creemos no equivocarnos dicien- 
do, que cuando esté concluida, será una de las 
mas hermosas de Nuevo Méjico. Bien que las 
paredes sean de adobes, están bien construidas, 
y se nota mucha simetría en las dimensiones del 
edificio. El interior del templo será bellamen- 
te adornado por dos (ordenes de columnas, que 
al mismo tiempo que contribuyen á hermosearlo, 
sirven para dar mayor firmeza al techo. Tedü 
en fin indica, que el primer templo consagrado 
en este Territorio al Corazón Divino do Jesús, 
presentará un aspecto vistoso, al menos cuanto 
con.ícntirá la escasez de los recursos juntados á 
tal efecto. Los fcligreseg do la Parroquia de la 
Junta son acreedores á los mayores encomios 
))or el generoso desprendimiento manifestado en 



esta ocasión. Cada uno, según sus alcances, ha 
contribuido á tan loable empresa, no solo con li- 
beralidad, sí que también, lo que es aun mas apre- 
ciable, con muestras de crecida satisfacción y 
placer. Los ricos con sm dinero y con su influ- 
jo, los menos acomodados con su trabajo, todos 
han secundado el empeño del infatigable P. To- 
massini S. J., quien dentro de poco tendrá el 
gusto de ver coronados sus esfuerzos, y cumpli- 
do su ardiente anhelo de enriquecer el Nuevo 
Méjico con el primer templo, en donde se pres- 
tará adoración y culto al amoroso Corazón de 
Jesucristo. Aun algunos Señores de las Vegas, 
sobretodo de la plaza de arriba, concurrieron 
con largueza á la erección de esta Iglesia. El al- 
tar mayor es don del Señor D. Rafael Romero hijo 
del PÍon. Vicente Romero de la Cueva, quien 
mandd construirlo á sus expensas. 

El Sagrado Corazón de Jesús recibirá sin du- 
da con agradecimiento cuanto se está haciendo 
en su honor. Y este augusto Santuario, situado 
casi á la puerta del N. M., será como un baluar- 
te para guarecerlo contra los maliciosos ata- 
ques del error, y un nuevo manantial de dichas 
y felicidades. 

Nadie debe llevar á mal que en el artículo del 
núm. 8, "Xos Sacerdotes en ¡a poliiica,'^ hayamos 
dicho que esas acusaciones contra el clero cato'- 
lico nos vcninn mas particularmente de la parte 
de los republicanos. Lo hemos dicho solo por- 
que referíamos las palabras del Sr. Thurman que 
lo afirmaba: nuestra aserción en esto no tiene 
mas autoridad que la suya. Pero no queremos 
con ello ni injuriar á los republicanos, ni adular 
á los demócratas. Nosotros en todo lo que toca 
á partidos, deseamos quedar neutrales, ó como 
se dice, independientes, y defender la causa que 
profesamos contra cualquiera que fuese, pero sin 
favorecer aun partido, mas que á otro. Tenemos 
para ello razones particulares, como hemos di- 
cho desde el año pasado, y procuraremos atener- 
nos á nuestros principios. 



Nuestros lectores recordarán que en el núm.. 
Enero 15, hablamos do ciertas correspondencias- 
enviadas desde Santa Fé al Cimarrón Mws and 
Press: y si mencionamos al representante de 
Colfax, fué por haber observado entre dichas 
correspondencias y unas palabras proferidas por 
él, cierta identidad: dijimos empero quo por otras 
razones no creíamos fuera él mismo que las es- 
cribiera. Mas hé aquí, ese Sr. M. W. Mills en 
una carta publicada en Las Vegas Gazeth se que- 
ja de que le hayamos atacado, y tirado piedras, 
V añade que fvié por la oposición que él hiciera 
á que no se concedieran prerogativas especiales 
á ninguna religión ó spcfa.. Quien lee aquella 



lí^ 



carta, se figarará sia duda ver el retrato de un 
iiiíírtír de la política 6 mas bien de un nuevo S. 
Estévan apedreado por los Jesuítas. Despacio, 
Señor mío, no nos demos mas importancia de la 
que tenemos; en aquel artículo no hemos ataca- 
do é, nadie, mucho menos á Vd.: de Vd. hemos 
dicho míCs bien palabras de encomio, que de cen- 
sura, ¿y Vd. las toma por ataques? Vd. haria 
bien en volver á leer ese artículo para persua- 
dirse. Además no hemos tirado piedras á nadie, 
ni es nuestra intención tirarlas. Si el miedo de 
Vd. no es otro que el de morir apedreado por los 
Jesuítas, duerma en paz, pues de seguro no le 
sucederá. Recélese mas bien de otros, si le pa- 
rece. En fin por la oposición que haya ó no 
haya hecho, no hemos didio ni una sola palabra, 
y lo que él cuenta de privilegios, de religiones 
ó sectas no viene tampoco á propósito. Esto 
nos hace sospechar que ese Señor no comprende 
lo que lee, como parece que no comprcndid lo que 
se dijo en la Cámara. Sin embargo lo que sa- 
camos de todo eso, es que quejándose El de que 
le hayamos atacado, dá á entender que él es el 
autor de dichas correspondencias. Pero peor 
para él: cuando otra vez se ponga á escribir, 
piense primero lo que va á decir. En fin ame- 
naza de publicar no sabemos qué contra de no- 
sotros 7iexi iveek. Como la carta lleva la fecha 
de 19 de Enero, aquel next week ó semana si- 
guiente pasó y mas que pasó: quizás será 
la semana que sigue no á la fecha, sino á la pu- 
blicación de la carta, y entonces estaremos á ver. 
Así ha tenido mas tiempo para pensar mejor sus 
cosas, y sería una desgracia si después de haber 
pensado tanto, no acertara mejor en sus racio- 
cinios. 



El Georgetown CoUege Journal dice que aquel 
Colegio está bien representado en el Congreso 
de los Estados Unidos, en persona de algunos de 
sus antiguos alumnos, los Hon. Frauc, Kernan 
de N. Y., en el Senado; Hon. Ch. James Faulk- 
ner de Va., Hoh. B. G. Caalfield de 111., y Hon. 
H. Bucknerde Mo., en la Cámara de Reprentan- 
tes, además de otros oficiales que fueron estu- 
diantes de aquel Colegio. Por otra parte el 
Senado y la Cámara están también representados 
en el Colegio, en persona de varios alumnos, hi- 
jos de algunos miembros del Congreso. Este se 
considera como el mas antiguo Colegio católico 
de los Estados Unidos, concebido desde el año 
1785, por el Padre John Carroll S. J., que fué 
después primer Obispo, v Arzobispo de Baltí- 
rnore. En 1789 empezó á edificarse y en 1792 
se inauguraron los Cursos. En 1815 se le die- 
ron título y derechos de Universidad, y en ] 844 
otros privilegios por el mismo Congreso. Por 
fin en 1851 fué abierto en Washington un De- 
partamento médico Qomo apéndice del Colegio. 



El Colegio está situado sobre la orilla. izquierda 
del Potoraae en una posición saludal)le y extre- 
madamente deliciosa. Está dirigido por aque- 
llos mismos Jesuítas á quienes el anónimo del 
Nuevo Mejicano de Santa Fé hace el reproche de 
promover la ignorancia, y es lástima que el Con- 
greso no sepa esto, para retirarles los privilegios 
otorgados. Haria bien el anónimo de escribir 
á Washington, y comunicar esta su nueva inven- 
ción. 

Que el Presidente Grant desea el tercer térmi- 
no no se puede negar. Si no quisiese, podría de 
una vez manifestarse en contra y acabar con to- 
da la bulla que se ha armado. Pero él calla r 
deja hablar y obrar á sus amigos, ¿qué muestra 
esto? Señal es que le gustaría. Y el probreci- 
to tiene razón. Un miembro de la Cámara de 
Washington hacia ver poco ha, que la Presiden- 
cia no es un hueso pelado. Decía él: "Un sala- 
rio de $50,000; una casa de un lujo extraordina- 
rio, restaurada, alhajada, y calentada con la su- 
ma anual de $25,000; un jardín compuesto de 
mil yerbas ñnas y plantas extranjeras, cultiva- 
das con el costo de $5,000 anuales; un secreta- 
río particular para redactar las disposiciones 
del Presidente con $3,000; dos secretarios asis- 
tentes, cada uno con $2,500 para ayudar al se- 
cretario particular: dos otros encargados para 
ayudar a los dos asistentes con $2,250; un ma- 
yordomo con $2,000 para proveer la mesa Pre- 
sidoneial de los vinos mas exquisitos, y de los 
manjares mas delicados; en fin $6,000 para gas- 
tos de libros, periódicos, revistas, papeles, par- 
tes telegráficos, y por otros gastos imprevistos. 
Es cosa muy evidente que semejante situación 
debe ser un aliciente para muchos." Y sobre 
todo para quien se halla ya en ella. 

Añádase que en medio de tantas ventajas el 
Presidente puede evitar cualquiera trabajo. No 
es menester que posea genio político, talentos 
administratitos, ó dignidad personal: para esto 
tiene á los Miní«tros. Que las cosas vajran bien 
ó mal, es lo mismo para él. Aun vaya todo i 
la porra, poco le importa: que haya cosecha a- 
bundante, ó escasez de productos, que las ciu- 
dades sean destruidas por los incendios, ó los 
enteros Estados inundados por las aguas: que la 
industria, ó el comercio estén arruinados en to- 
do el país, y que la admiuistracian pública des- 
honre la nación ante todo el mundo, no son ne- 
gocios que le importan. Nada de todo eso inte- 
resa al Presidente-. Sus cuidados se limitan á 
hacer sus negocios y los de sus amigos, y esto 
es todo. Bien dijo un periódico que el Presi- 
dente de los Estados Unidos es un hombre á 
quien se tiene para cebarlo. 



Los temores concebidos después de ocupadg^ 



M 



-lU- 



Roma, de que se iría poco á poco coartando la 
libertad de la palabra del Yicario de Cristo, ya 
principiaú ¿realizarse. La drden 6 inspiración 
vino de Berlin. ¿Por ventura, decia Bismarck, á 
un ministro de Italia, no pudierais cerrar la loca á 
aquelliombre? Queria decir el Papa. iVo es tanfá- 
ciir, contestd el otro i)ersonaje. Pero anadia Bis- 
marck -.Vosotros á ¡o menos podriaisrestrmgir la 
palabra, del Papa en el círcido del Vaticano é im- 
pedir la pid)licacion de sus discursos. Pues bien 
el consejo fué escuchado. Dias atrás fué supri- 
mido un discurso del Papa dirigido i algunos 
Irlandeses, y se ha vedado i todos los periddi- 
cos de Roma y de Italia de reproducirlo. Bis- 
marck podrá estar contento con que sus adeptos 
de Italia se han conformado á sus ideas. Pues 
bien, la palabra de Pió IX no les gusta i esos 
SeñoYes, ni es extraño; quieren sufocarla: con 
todo la oirán. El Papa no callará, ni callará lá 
Iglesia, ni callarán los Ministros de Jesucristo 
en general, pues ellos son ante todas cosas Mi- 
nistros de la palabra divina, y esta palabra di- 
vina, quieran ó no quieran, debe resonar en el 
mundo, y llegar á los oidos así de los poderosos 
de la tierra, como de los últimos hijos del pue- 
blo. Sí, la oirán, mal que les pese, y ellos mis- 
mos incitados por el temor y por el odio hacia 
esta palabra, se verán obligados á percibirla. 
Entretanto ¿estas son las promesas hechas al Pa- 
pa por los sacrilegos invasores de Roma, hace 
cinco años, de respetar la independencia del Ro- 
mano Pontífice, siquiera como Jefe de la Iglesia? 
Hé aquí' C(Jmo señalando un límite i la libertad 
de su palabra se le quiere avasallar como á un 
subdito cualquiera del Rey de Italia. Al Yica- 
rio de J. O", es indispensable para el ejercicio do 
su suprema autoridad, la libertad de la palabra, 
así como la libertad de comunicación entre El y 
los fieles, y para ello la independencia temporal 
del Papa. Los que no lo creian antes, podrán 
ahora convencerle de esta innegable verdad. 



La derrota de la ley de escuelas. 



El otro cargo que se hacia á los Jesuítas en 
el artículo anónimo de Santa Fé, es acerca de 
los medios,, que se suponen usados ])or ellos ])a- 
ra oponerse á la ley de escuelas, de los cuales 
se dice que deben Jiaher sido los medios propios 
de la órd£n. No se dice en particular cuáles 
fuesen estos modios, sino solo en general que 
fueran los medios propios de ellos. It is safe to 
say that al.l ilie aprpliances of his order, was remrt- 
ed to, to defeat the schootbill. . . .under liis ohliga- 
Vions to his order he deenis the ohject worthy of re- 
sortínfj to a;iuj rneans vecessary to se&itra its defeat 
í}i}cj lohirh he accomplished/ Con que los medios 
proi)ios de la urden, como si los Jesuítas tuviesen 
la patente de privativa parji algunos! No, Sr., 



mil veces no: los Jesuítas no tienen ninguna pa- 
tente de privativa para estos ó aquellos medios. 
Es verdad que se diee, y allí mismo se da á en- 
tender, que nuestros medios son la hipocresía, 
log engaños, los fraudes: aun el Webster lo afir- 
ma, del cual veremos después en qué sentido lo 
dice. Es verdad que se asegura y se repite que 
nosotros los usamos todos, sin reparar en nada, 
con tal que podamos alcanzar nuestros fines: un 
Samuel Wattrous de la Junta lo ha dicho mu- 
chas veces {Advertiser Abril 4 1874,) al cual 
muy probablemente se lo deben haber enseñado 
los espíritus. Todo esto, es verdad, está escrito 
é impreso. Ahora nuestro anónimo repite una 
y otra acusación, y así vuelve á estar impresa j 
reimpresa. Pero, de gracia, no porque una cosa^ 
se dice y se repite, se imprime y se reimprime,, 
por esto se prueba j se atestigua. Nosotros- 
no sabemos si, citado el libelista por injurias an- 
te un tribunal, pudiera salir libre apoyando su 
defensa en Webster 6 en Samuel. 

Se dirá tal vez que es una cosa repetida, una 
opinión recibida en el público en general, y que 
debe tener un fondo de verdad. Negamos que 
sea admitida por el público en general, concede- 
remos que lo sea por algunos, y cabalmente por 
nuestros adversarios, pero ¿el testimonio de los 
adversarios será tan ím})arcíal y sincero, como ' 
es deber? Además hay casos, en los cuales una 
cosa, una, opinión así solo establecida puede ser 
verdadera, en parte, 6 en todo, cuando espon- 
táneamente, y casi de por sí comienza una idea 
á originarse, á extenderse, á propagarse y llega 
á ser una opinión pública: pero no cuando se ori- 
gina, se extiende, se propaga maliciosamente, y 
maliciosamente se perpetua por un sistema adop- 
tado, por una convención hecha. Y esto es ca- 
balmente lo que acontece á los Jesuítas: para, 
desacreditarlos bajo cualquiera respecto, fué in- 
ventado, proclamado, y seguido aquel famoso^ 
])rincipio: mentid, mentid siempire: algo (¿vedará.. 
Y así tratando de ellos, sin reparar 6 en la ino- 
cencia de las personas, 6 en la verdad de las 
cosas, muchas veces se miente, como se ha men- 
tido y se mentirá; se repiten y propagan las 
mentiras, se cuentan en los libros, se publican 
en los pei'iüdicos, se crea así una opinión, y cuan- 
do después uno pide las pruebas de esa misma, 
opinión, no mas se apela á la misma: y todo lo. 
mas se cita á Webster, 6 cuando mas pudiera, 
citarse á un Samuel. 

Nosotros contra quienes se hacen ahora en este^ 
Territorio no pocos esfuerzos para infundir en 
nuestras poblaciones la misma opinión tan inju- 
riosa como íalsa, no creemos confutarla mejor, que 
dejarla caer de por sí, como un absurdo dema- 
siado manifiesto; suplicando al mismo tiempo á 
cuantos se precian de tener sesos en su cabeza, 
(]ue por lo [)oco que nos conocen, decidan si tal 
es nuestr,:i manera llc obrar, 6 no mas bien laj 



-115' 



del libelista, quien precisamente para alcanzar 
el fin de denigrar á los Jesuitas, crejd le fuese 
permitido, ?tcumular injurias, calumnias, y false- 
dades. Ha de tener ese individuo una cara de 
baqueta, para no cubrirse de rubor ai echar so- 
bre otros su propia eulpa, y unalma muy en- 
tregada al mal para no desistir por ninguna ra- 
zón ni divina, ni liuniana de tan diabólico in- 
tento. 

Sentada esta idea de los medios en general, 
que se suponen empleados, se acusa en particu- 
lar á un Padr© por- haber - comprometido hasta 
con juramento á quince miembros de la legisla- 
tura, que votarían, contra la ley. Negamos el 
hecha, pero discutamos el derecho. ¿En todos 
casos ese juramento hubiera sido por ventura 
un crimen? No, vemos por qué. Sin otro jura- 
mento los católicos ya esíáa comprometidos con- 
sigo mismos, con su religión, con su Dios, de de- 
fender los derechos de Dios, de la familia, de los 
individuos. Pues líien, ¿qué cosa podrá oponer- 
se contra un tal juramento? . Hay por cierto 
juramentos malos y muy malos, como serían ca- 
balmente esos que se hacen en esa nueva }'' dia- 
bdlica, secta de la American ¥nwn, propagada 
ya, como se dice, entre millares 3^ millares de 
miembros, y Dios:sabe si de ese número no sea 
también nuestro desconocido autor del artículo, 
los cuales precisamente hacen sus juramentos de 
impedir, atacar y destruir las escuelas religio- 
sas, lo que pretffndia aquella famosa ley. Ése 
juramento si es malo, es malo hacerlo, y peor 
cumplirlo: es malo bajo todo sentido político y 
religioso, humano y divino: juramento indigno, 
íinti-constitucioüal, impío, digno mas bien del 
Diablo eti cuyo servicio se hace, que de Dios á 
cuyo menosprecio se dirige. 

Nuestro digno andnimo, á no haber sido im 
calavera, habría debido evitar á todo trance es- 
ta cuestión de juramentos y de medios, emplea- 
dos, seentiende, como él supone. Pero el des- 
graciado la fué á: suscitar él mismo. Con que 
nos ofrece la ocasión de preguntarle, si por lo 
que él sepa, h^n sido al conlrario tan honestos 
los medios empleados por los partidarios de a- 
quella ley para sostenerla? Se nos dispense es- 
ta curiosidad: no podemos menos. La gente ha- 
bla, y habla en Santa Fé, y habla fuera'xle Santa 
Fé;-circnlan mil cuentos, V,e hacen mil coiifian- 
zñs: quien descubre una cosa, qui&n comunica 
otra: y este es prcci?amente el caso, como decía- 
mo.'! antes, de afirmar que cuando se habla tan- 
to, algo ha de haber. Nosotros por el honor de 
muchos de aquellos Honoralflcs, que mas desco- 
llaban en la legislatura, y de cuantos los rodea- 
ban, no qni.^-néramo.s dar ci-édito u nada: [jorfjuc, 
sea dicho entre nosolros, no harían mucho ho- 
nor ni ix jos unos, ni ;í los otrcs cierlas cosas que 
HC dicen puí^sta.'^ en, obi-a para sof^,tcner esa ]ey, 
como en gf^neral para hacer volar 6 no votar 



otras. Pero, ¿qué queréis? uno se ve casi obli- 
gado á creerlas. Y así nuestro andnimo tenga 
mas prudencia en otras ocasiones, ni sea tan ino- 
3ente que nos vuelva á hablar de medios- y do 
compromisos. . .. 

Goncluyam.os este punto. Si esos medio.s que 
se cuentan empleados para sostener la ley, se 
hubiesen empleado para desecharla, ¿qué bulla se 
hubiera arm^ado contra los que no la aprobaban? 
Y sin embargo .solo se usaron por los que la sos- 
tenían, y se calla, y no se les dice nacía en con- 
tra, antes bien se les alaba como patridticos, 
progresistas, y qué sé yo cuántas cosas mas. Pero 
una de dos: d son igualmente ilícitos para todos, 
d á todos igualmente permitidos. Sin embargo 
si por parte de los que estaban en eontra, hu- 
Ijü alguna oposición, esta fué por cierto con me- 
dios mas honestos: y si en otros casos semejan- 
tes la habrá, .será siempi'e con medios mas no- 
bles y legales. El derecho que uno tiene, y la 
nobleza de la causa que defiende, no permite que 
uno se envilezca echando mano-, cou]o nuestros 
adversarios, de bajezas 6 infamias. 



l)e. las sepiiltui'as, en las clEílaíles, 



La incredulidad de los, tiempos, modernos, na- 
cida de la reforma Protestante, lieredd de está 
su odio contra, la iglesia y su desenfreno en aco- 
meterla. Si la Refornia ó. el Proteslaníismo en- 
cubrían sus- alevosos ataques contra lalgiesia 
bajo el simulado pretexto ele espíritu religioso 
Jila imaginarios pí-incípios-de Cristianismo, la- 
incredulidad modernával revés, haciendo üÁí 



■r^, 



a rae 

de no creer en nada, deseeira todo artificio, y la 
embiste sin reserva y coa mayor osadía. - 

Por lo que mira á los difuntos, se los había 
dejado en paz algún tiempo, hasta la segunda 
mít;\d del siglo pasado, cuando en el asalto ge- 
neral que la incredulidad intentd contra la Igle- 
sia de Jesucristo, ai-arcciu de nuevo la cuestión 
de los muertos, y en diversas épocasocupd la 
atención pública bajo dífci-cntcs fases. Se prin- 
cipid por atacar la piadosa costumbre de enter- 
rar á los finados en las Iglesias, d en los Cemen- 
terios puestos on su alrededor. De aquí enijie- 
zd la lucha. ' Se pedia, á voz en ^rilo que se ale- 
jasen á los muertos do las Iglesias y de las ciu- 
dades, y se los llevara á enterrar en sitio's leja- 
nos y a parlados de las casas y de todo ser vivien- 
te. Decíase que así lo exigía- la higiene p-úlli- 
cn; y'para hacer nías luella en el ánimo de los 
ignorantes, añadíase cjue' lo con.trario había sido 
un abuso y desdrden de la Iglesia en los siglos 
del Medio Evo, siendo nsí que el uso y cosiun>- 
bre de la Iglesia primitiva era el de enterrar 
fuera de lo habitado, en higares separados. 

El argumento sacado de la higiene, hallo mu- 
chos secuaces, y [¡ublicose un sin número de ira- 



BánsáHÍ£áoS 



aflSníSaBiníteagaBa ina í r i wp<l' i> il ir''i' l iii l ni íaiMu i CJiíiMmll i 'ími i i i íiJC^í^UJi l t 



tados, de libros j memorias para probar que 6á» 
ta costumbre podia ser causa de infeccione?, en- 
fermedades j mil otros males. Pero éntrelos mu- 
chos que se levantaron para confutarlos, citare- 
mos al médico Rians (1779) y á TemsdoríT (1800) 
de los cuales el primero demostró con los he- 
chos que, puestas las debidas precauciones, las 
sepulturas de los muertos en las Iglesias j en 
medio de las ciudades, no causarían ningún daño 
á losvivos; y el segundo probó con razones quí- 
micas, que los clamores sobre las exhalaciones 
contagiosas eran muy vanos é infundados. 

Por otro lado, el Muratori, entre otros, cr una 
erudita y profunda disertación echó por tierra 
el argumento sacado da la antigua disciplina de 
la Iglesia, haciendo ver que el uso de enterrar 
en las Iglesias y Cementerios dentro y fuera, de 
la ciudades, era antiquísimo, y tenido como pia- 
doso y conforme al espíritu de la religión. El 
Muzzarelli además en una de sus obritas trató 
la cuestión con tanta fuerza de lógica, y copia 
de documentos, sea bajo el punto de la higiene, 
sea como costumbre antigua de la Iglesia, que 
pudo inferir esta conclusión, con la cual ter- 
mina, "que por cierto parece que no hay otro 
motivo en los que pretendían defender la opi- 
nión contraria, sino un horror pagano hacia los 
huesos de los finados, ó una enemistad implaca- 
ble contra las cenizas de sus hermanos." 

Esto es todo; conclusión dura por mas que se 
diga, pero justa. No hay otro motivo en estas 
cuestiones, que el horror i la muerte, y el odio 
fí los difuntos, que en el fondo no es mas que 
odio á la religión, y á cuantas doctrinas y prácti- 
cas ella profesa ó sigue. La Iglesia no sabe in- 
sinuar mas vivamente en el espíritu de sus hijos 
las grandes verdades de la caducidad de todas 
las cosas del mundo, de la brevedad de la vida 
humana, de la disolución de este cuerpo que te- 
nemos y de su futura resurrección á nueva vida, 
de la inmortalidad del alma y de la suerte diversa 
que le está reservada, sino poniendo ante los ojos 
de los vivos la memoria de la muerte, las cere- 
monias de los entierros y las tumbas de los di- 
funtos. Con estas tumbas, ya pueitas en los 
templos, ya reunidas en su alrededor, ella no 
cuida menos los cadáveres y cenizas de sus muer- 
tos, destinados á'la futura resurrección, y su me- 
moria, sea para tributarles los honores debidos 
á sus virtudes, sea para recordarlos á la afectuo- 
sa devoción de los vivo», á fin de que rueguen 
por ellos, que el bien de los vivos mismos, para 
desprenderlos de las cosas terrenas y caducas, é 
inclinarlos al amor de las espirituales y eternas. 
La vista de esas tumbas situadas en las Iglesias 
ó en su derredor, siempre así presentes, nos con- 
mueven mas que las palabra? de la predicación 
cristiana. Ellas, lejos de ocasionar infecciones y 
contagios, producen las mas saludables ideas, cau- 
Ban I03 mas sinceros desengaños; y despertap(Í9 



en nosotros la memoria de las persoíias queridas, 
nos amonestan de la brevedad de la vida, y nos 
infunden á la vez un temor santo, y una dulce 
esperanza de un eterno porvenir. 

Esta es, pues, y no otra ía razón, por la cual 
en el mundo de hoy dia parece intolerable la 
vista de las tumbas y cem.enterios, de suerte que 
se los quiere al?jar de lo habitado. No se bus- 
ca mas que ahuyentar toda idea lóbrega y funes- 
ta, para disfrutar d« los placeres de esta vida 
sin la amargura de remordimientos y pesares. 
Y para convencerse de lo que vamos diciendo, 
considérese que en general los que mas se opo- 
nen á esta antigua, piadosa y muy cristiana cos- 
tumbre, son los que dé cristianos apenas conser- 
van el nombre, sin profesar por cierto las costum- 
bres. Repetiremos, digan lo que dijeren, jamás 
podrán dar razones sólidas píira convencer á los 
demás, ni tampoco para persuadirse á sí mismos, 
que es otra la causa, diferente de la que dijimos, 
esto es, horror á la muerte, y odio, ó al menos 
aversión á todo lo que huele á religión y piedad 
cristiana. Y en efecto, ¿qué significa el que 
mientras que se desea alejar á los muertos, se 
dejan subsistir, antes bien se aumentan los lu- 
gares de desórdenes y corrupción, mil veces 
mas dañosos á la moralidad y á la salud públi- 
ca, que la sepultura de los difuntos? 

Pero volviendo á lo que decíamos, la opinión 
de los adversarios empezó á prevalecer ¿ fines' 
del siglo pasado, j i extenderse á medida que 
la incredulidad, la irreligión é impiedad se iba 
propagando. Los gobiernos ávidos siempre de 
invadir los derechos de la Iglesia, con desprecio 
de la autoridad eclesiástica, se ocuparon de esta 
cuestión, y principiaron á declararse en contra 
de la antigua y universal costumbre. José II 
dio un decreto para la Bélgica, desterrando los 
cementerios fuera de lo habitado: la Francia si- 
guió el ejemplo, en tiempo de su famosa revolu- 
ción, y después muchos otros paiscs. La Igle- 
sia no pudieudo menos, y tratándose de una ma- 
teria de simple disciplina, aunque muy útil y 
provechosa, cedió, adoptando en muchas par- 
tes el sistema de los cementerios fuera de lo ha- 
bitado: pero cedió y cede contra sus propios 
sentimientos y aspiraciones. Mucho mas por- 
que parecía que bajo el pretexto de la higiene, 
se encubría el mas irreligioso espíritu de impie- 
dad, que ho se hubiera contentado con esto. Y ea 
efecto, ese espíritu fué siempre adelante en su. 
guerra contra los muertos, manifestándose poco 
á poco por lo que era, en sus ulteriores pretensio- 
nes, que miran á que esos Camposantos y Ce- 
menterios se sustraigan del poder de la Iglesia, 
que sean ó hayan de ser cosas simplem.ente ci- 
viles; que los gobicinos puedan y deban dispo- 
ner de ellos; que del an ser los miamos para todos, 
cualquiera que sea la religión, la vida ó la muer- 
te de las li^j-sonas; quf>, ror fin los entierros. 



^117- 



siendo civiles, deben apartarse de los ritos de 
la Iglesia, jloscato'licos, en sus últimos momen- 
tos, librarse de la asistencia de los Sacerdotes. 



» » q» « ^ 



YAEÍEBÁDES. 

ECLIPSEP. 

En la noche antes del dia 10 de este mes de 
Marzo habrá un eclipse de luna, y el dia 25 del 
mismo mes, otro de sol, uno y otro visibles para 
nosotros. Lo noticiamos para los que tuvieren 
el gusto de observarlos, y en esta ocasión dare- 
mos una pequeña explicación para los que no lo 
supieren. 

Los eclipses son unos fenómenos celestes que 
han excitado en otros tiempos mucha curiosidad, 
y algunas veees también no poco espanto. Pero 
hoy dia no es así; sus cjiusas son conocidas de 
tal manera j tan fáciles á determinarse, qu@ los 
astrónomos pueden mucho tiempo antes pronun- 
ciarlos y señalar minuto por minuto la hora 
exacta de su principio y fin. Por esto ya los 
pueblos un poco cultos no se espantan así 
como antes, y dejan de pronosticar en estos or- 
dinarios fenómenos del cielo, calamidades y 
acontecimientos importantes. 

El principio por el cual se explican estos fe- 
nómenos, consiste en que colocándose delante 
de un cuerpo luminoso otro opaco ú oscuro, este 
naturalmente impide la luz de aquel, en parte ó 
en todo. Esta es la única causa de los eclipses. 
Ahora el sol es un astro luminoso, la luna y la 
tierra son dos cuerpos opacos, que son ilumina- 
dos por el sol. Puede pues acontecer que los 
tres se hallen poco mas ó menos sobre la misma 
linea, y así alguno quede oscurecido, esto es, 
eclipsado. Propiamente puede haber dos casos; 
1? que estos tres cuerpos se hallen en esta .posi- 
ción L. T. S. esto es, la tierra entre la luna y el 
sol; 2? que los mismos se hallen como sigue 
T. L. S., i saber, la luna entre la tierra y el sol. 
En el primer caso que solamente puede suceder 
en los plenilunios, la tierra puesta entre el sol y 
la luna, impide que los rayos del sol iluminen 
la luna, y así se oscurece y se eclipsa la luna. 
En el segundo que sucede solo en los novilunios, 
la luna se halla entre el sol y la tierra é impide 
que log rayos del sol iluminen la tierra; y así se 
oscurece la tierra: esto que propiamente seria 
eclipse de la tierra, se llama comunmente del 
sol. Y en esto existe la causa y explicación de 
los eclipses. 

Ahora según la dirección y distancia de estos 
astros los eclipses pueden ser parciales y cen- 
trales, y estos anulares 6 totales, según los di- 
ferentes aspectos que presenta el astro eclipsa- 
do. Así tendremos por todo tres especies de 
eclipses, tQtales, anulares y parciales, 



Acerca del número de los eclipses, entre lu- 
nares y solares, calculando todas las posibles 
combinaciones no puede haber mas de siete cada 
año, ni menos de dos visibles en un punto cual- 
quiera de la tierra. Los solares pueden ser mas 
frecuentes y pueden llegar á cinco; los lunares 
no son nunca mas de dos; y así si suceden todos 
serán siete. Cuando en un año no hay mas que 
dos, los dos serán del sol. Sin embargo los eclip- 
ses del sol son visibles en menos puntos, y los 
de la luna en mas; y así relativamente á un 
lugar determinado, por ejemplo, en Nuevo Méji- 
co se verán mas frecuentemente los lunares que 
los solares. 

Los de este año son cuatro, dos visibles y des 
invisibles. 1. Uno parcial de luna, entre la no- 
che del 9 al 10 de Marzo, visible en los E.>:tadcs 
Unidos y aquí entre las 10 p. ra. y la media no- 
che. 2. Uno del sol, 25 de Marzo, visible i.sual- 
mente, como parcial en los Estados Unidos, y 
anular en algunas regiones de la América Bri- 
tánica; aquí es posible entre medio dia y las 2 
p. ra. 3. Uno parcial de luna, el 3 de Setiem- 
bre, invisible en la América del Norte. 4. Uno 
total de sol, 17 de Setiembre, igualmente invi- 
sible aquí. 

AGUDEZA DEL CONDE DE STOLBEEG. 

— Yo no estoy por aquellos que caml)iar. de 
religión, decia un Protestante al conde de Stol- 
berg el cual estaba determinado á convertirse 
del Protestantismo á la religión Católica. 

— Ni yo tampoco, replicó el conde, porque si 
mis antepasados no hubieran mudado, yo no rao 
veria obligado á volver al Catolicismo. 

Y decia muy bien; un Protestante que se hace 
Católico no abraza propiamente una religión 
nueva sino vuelve á entrar en la que fué la reli- 
gión de sus mas remotos antepasados, de su fa- 
milia por siglos y siglos, así no hace sino volver 
á la suya propia, de la cual se halla separado [¡or 
una defección agena ó suya. 

Y á propósito de esto mismo, un buen Católi- 
co que vivia en un país Protestante, preguntado 
si le sabia mal que sus cenizas fuesen mezcladas 
con las de los herejes, respondió: 

— No por cierto; solamente quisiera que se 
abriese mi hoyo un poco mas profundo; pues así 
mis cenizas descansarían con las de mis antepa- 
sados católicos. 

ESTADOS UNIDOS. 

En cien años desde 1776 hasta 1876, los Es- 
tados Unidos de 13 han llegado á ser 37, ade- 
más 12 territorios, incluido el distrito Colombia- 
no, en una estension de 3,603.884 ni. c. v pob. 
de 38,567,617 hab. según el cenL-o de 1870. 



-118- 




MistQyla ^"crdíideríi Contesnp&ríínsa de la 



Coiwermou de mu fraiíanasoM. 



i Confuiuacion — Pdg 106-108. j 



XII. 



ITNT YIXJE 1>E CUATRO HORAS. 



Liciiiio Labia junto con sus compañeros encendido 
el ci<^Mrro antes de subir al coclie; mas, pálido y eno- 
jado como estaba, en lugar de echar el humo lo masca- 
\:>a Y tragaba. Una vez que estuvo fuera de las puertas 
lo taró, y liabiendo encendido otro, paseó la vista por 
sn alrededor y dijo: — Aquí no tendremos quien nos 
espis .... Es bora ya de acabar con eso amigos mios. 
Estamos en tierra de ladrones,, en tierra de esclavitud. 
Ya lo veis; bajo el yugo sacerdotal y austríaco ni res- 
pirar podemos. Y diciendo esto ensartó una larga 
cáfila de despropósitos, con los cuales desaliog-') el 
ánimo airado por la expulsión. — Ricardo escuchaba 




— ¿jistás cu tu juicio, LiciniO; para poder discurrir? 
¿Puedo hablar ahora yo? 

— Escuchemos al orador sagrado .... 

— ¿Eu qué país del mundo ó bajo qué legislación se 
D^írmiíe á uno hacerse la justicia por sí mismo? Da 
gracias á Dios, de que estés en este ca.rruaje y cami- 
no de Bolonia. Aquel criado, lastimado por tí, bajo 
cualquier gobierno y aun en Turin, te hubiera hecho 
llevar d la cárcel. 

— Es un espía por D .... y merece la horca. Nadie 
le condena, y vo hago de verdugo. 

— Y no podría decirte otro: eres un revolucionario. 
Nadie lo castiga, y lo tomo yo por mi cuenta; ¿(]ué 
contestarlas á esto? .... 

Pero interrumpieron su discurso un ruido de caba- 
llos C'uc parecían acercarse, y la vista de luia sombra 
vno-a que, á la escasa luz de la luna y al débil primer 
fulgor del alba, parecía una nube do polvo. Era una 
DatruUa, no sé si de húsares ó de ulanos que se ade- 
íaut.aba al trote largo. — ^^Pa.ra, Para! gritó Licinio al 
])o.stnion. — Acercóse cntoiicos con bueno.s modos uno 
tpie por las divisas pareció oficial, Cjuien preguntó:— 
A donde andar, señores. ^ 

A BoloJiia, respondió Licinio. 

— ¡Ah! Bolonia. ... ¿el pasaporte? 

Aiisdíiiu^, replicó en voz baja Liciuio. 

¡Oh! bien .... amigos .... buen viaje. 

Al mono'j este dice algunas palabras en italiano 

y se da á entender; pero mis pafard (nombre con que 
so designaba vulgarinentc á los austríacos) de Forlí 
jio conocían ni un solo vocablo de nuestra lengua. Es 
un grave mal hablar sin poder darse á entender, y de 
cosas necesarias. 

;^Xas i")orqué no les hablaste francés. 

'X'aíiibien los lialjlé . . . . Mas como si les hubiere 



hablado en griego. Les dije patatucchi. ... . pero 
entretanto hemos sacado de aquel enredo la palabra 



de la consigna. 

— En verdad, repuso Licinio ya mas calmado, que 
está santa palabra nos ha librado de muchos disgus- 
tos .... 

Pero dijo esto como se dicen las palabras cuando 
ee está cansado y abatido, Ninguno contestó á ello, 
y dejando caer sobre del pecho la cabeza, que se ba- 
lanceaba siguiendo los movimientos del coche, se dur- 
mieron. — Entretanto la pobre Ana quedaba sumergi- 
da en la mayor aflicción. Después que Bicardo hubo 
partido permaneció mas de una hora apoyada en el 
balcón de su casa, como si debiese verlo de nuevo y 
pudiera aquel volver: suspiró, lloró revolviendo en la 
mente mil ideas ora apacibles, ora funestas. Por fin 
después de mas de una hora se retiró para acostarse, 
pero su descanso fué un continuo soñar desventuras 
para su Eicardo. Se le representaba preso' por los 
gendarmes, y maltratado y herido porque hacia resis- ' 
tencia: la pobre creía verlo lleno de sangre de pies á 
cabeza. . . .Los latidos del corazón . . la ansiedad la 
despertaban acongojada, y exclamaba. — Estoy soiían- 
do . . . .No es verdad, — Oyó^dar el reloj de la ciudad; 
contó las horas: eran las tres y media. — Ya estará 
fuera de las puertas,, dijo. ¡Oh -jesús Salvador mío, 
amparadle: Madre mía! .... ¡Qué no tropiece con la 
partida del Pássaioré. .... Ellos son cuatro. Mas ¿qué 
podrían hacer cuatro jóvenes sin armas? Este pensa- 
miento le turbó la imaginación. Ya le parecía ver á 
los cuatro amigos entre diez ó doce de aquellos mal- 
hechores, que apuntando sus trabucos sobre el coche 
de aquellos polares muchachos, ios desca,rgaban todos 
á la vez. Están .heridos. .. .Eicardo cae de bruces 
sobre el compañero que va sentado frente de él en el 
coche. Está herido en Ja cabeza. . . .bañado en san- 
gre .... ¡Oh Dios mió! .... Exhala los -últimos suspiros 
.... No es verdad .... ¡Son delirios de mí fantasía!- — 
•Sin embargo la pobre se hallaba en un estado do 
exaltación que daba lástima; respiraba con fatiga y 
sentía oprimírsele el corazón con la ñolencía de sus 
latidos. Tranquilizóse no obstante, y ... . mañana ó 
pasado mañana, tlijo, recibiré carta suya. . . . Desc'an- 
somos. 



XIII. 



LOS ASESINOS. 

Nuestra buena Ana se representaba en su cama, don- 
de b tenia desvelada la angustia, á los asesinos lau- 
zá.ndose sobre los cuatro jóvenes viajeros, y nosotros 
lo hemos creído delirio de su agitada fantasía. Y sm 
embargo, ¿quién hubiera creído qiie aquel delirio de- 
biese ser una realidad y un hecho? 

No vaya á creer mi lector que soy de aquellos que 
al escribh." novelas, que llaman Jiistóricas, introducen 
acá y acullá hecho.s que son verdaderos, pero que no 

" ^ Un 




como que sucedió en la via Flaminia en el tiempo a 

1( 




buyo los hechos á quien pe.rtencce.n, y si no iuvíef--e a 
la vista la carta en que jlua refiere sus -sueños y de- 
lirios de la nociie d(d 20 ¡d 21 de Jiilio de 1851, y otra. 



<m 



carca de Eicardo que cuenta el arresto y demás cir- 
cunstancias hasta aquí narradas, no introduciria en 
mi relato estas cosas, que tendría no solo por delirios, 
sino por necedades Y lo que aquí digo valga por to- 
do lo que escribiré en esta mi narración verdadera- 
mente histórica. 

Pasada Imola, nuestros viajeros liicieron parar los 
caballos en Casíel S. Pietro, donde tomaron café; des- 
pués de lo cual, con el cigarro en la boca, volvieron á 
subir al coche para ir á san Nicolás. iNo habían an- 
dado dos millas, cuando siendo ya de día y estando 
el sol muy alto sobre el horizonte, el estoico dirigién- 
dose á Liciuio: — ¡Mira! le dijo .... y le señaló con el 
índice en el campo á mano derecha. — Volviéronse to- 
dos hacia á donde les señalaba Pedro, y convinieron 
en q\xe eran salteadores de la partida del Passatore. 
Los contaron: dos y dos cuatro, y uno son cinco. — 
No: que son dos • . . . y uno .... — Sean cinco ó seis, 
dijo Licinio, parece que vienen hacia nosotros para 
cogernos la delantera ... . Postillón, para y baja de 
caballo, que vamos á batirnos con los asesinos. — 
Apeóse el postilion y tras el los cuatro jóvenes, los 
cuales estaban muy distantes de hallarse tan despre- 
venidos como creia la buena Ana. Sacaron de la caja 
del coche cuatro carabinas de dos cañones cargadas 
con balas forzadas, y cada una d'e las cuales tenia 
cierto secreto en la culata c¡ue contenia otros cinco 
tiros. Liciuio dio una á cada uno de sus compañeros, 
y se escondieron detrás de una alta breña, apartados 
como diez pasos el uno del otro. — Y atención, dijo: 
iiaced con el cañón de la carabina un agujero en la 
maleza, y observemos los movimientos de esos bri- 
bones. Al dar la voz de fuego, disparemos todos á la 
vez. Yo apuntaré al primero de la derecha, tú, Tito, 
al segando, Pedro, al tercero y tú Eicardo al cuarto. 
Apenas hayáis disparado el primer tiro sin moveros, 
aplicad el dedo al gatillo del segundo cañón, y á la 
misma señal, disparemos otra vez. En seguida vol- 
viéndose al postillón, Licinio le dijo en el dialecto del 
país: — y á tí si te mueves te abraso. 

Acercábanse entretanto los salteadores, desarropa- 
dos todos, con los cuerpos inclinados, y sosteniendo 
el fusil bajo con ambas mano.s. Mas viendo un coche 
que se parab-a, paráronse también ellos. Uno de ellos 
se enderezó poco, y miró; pero la roca que ocultaba á 
los viajeros le impidió ver lo que era. Parece que 
dirían: vamos; y se fueron acercando de prisa y casi á 
saltos protegidos por los árboles y los sarmientos de 
las viñas. Cuando Licinio que conocía el alcance de 
sus carabinas, vio cpie estaban á tiro, dijo en voz baja: 
apunten y luego-fuego. — Salieron los cuatro tiros tan 
juntos que pareció uno solo, y de aquellos ladrones 
uno cjuedó muerto en el acto, otro cayó medio despan- 
zurrado, y otro herido en el brazo que huyó á todo 
correr con los demás. 

— Basta ya, dijo Liciuio. Vamos. 

— Volvieron al coche, y Tito dijo al postillón: anda 
de prisa, que si no corres cjueda todavía algo ])ara tí. 

— Señoritos, ¡por amor de Dio.s! — Y diciendo esto 
montó á caballo, y ya con el látigo, ya con la voz y 
las-espuelas, sacudiendo latigazos y gritando puso á 
sus caballos á escape. 

XIV. 



EL DESC^^NSO ESPERADO. 



Serian las siete cuando llegaban á las puertas de 
Bolonia. Una vez dentro, Licinio presentó su pasa- 



porto, y después de visado, dijo al postillón: — Pronto 
.... al palacio S. 

En el momento en que el postillón embocalja ma- 
gistralmeute la puerta de la casa de Licinio, daban 
las siete de la mañíina. — Casi tres cuartos de hora 
mas que ayer, dijo Licinio, hemos empleado en re- 
correr la misma distancia. . . . 

— Pero ayer, añadió Tito, no tuvimos los encuen- 
tros que hoy. ¡Parece cosa de novela! — Eicardo se 
apeó, y habiendo cogido su maleta iba á dar las gra- 
cias á Licinio. . . .cuando este volviéndose á él: 

— ¿Qué haces? le preguntó. 

— Voy á mi casa á dormn-, pues no puedo tenerme 
en pié: me siento desfallecer. 

— ¿Y crees que no hay en mi casa XTua cama para 
tí? Quédate: el jueves iremos á Eavena. 

— Mas .... quisiera .... 

— No hay mas, ni C|uisiera. Debes c[uerer lo que 
yo quiero. Es preciso que te quedes conmigo. 

Eicardo manifestó exteriormente acomodarse á lo 
Cjue quería Licinio, pero lo hizo de mala gana. 

Enti'e tanto los criados recogieron toda la ropa que 
había en el coche y la subieron al cuarto de su señor. 
Luego subieron los cuatro y encontraron preparado 
lo necesario para lavarse y acicalarse; después de lo 
cual y de tomar un ligero almuerzo, se retiró cada 
uno á su aposento. Eicardo se desnudó y metió en 
cama, pues no podía con su cuerpo; pero por mas que 
procuró conciliar el sueño huía este de sus ojos. No 
le fué posible dormir. 

— ¿En qué manos he caído? Ese Licinio debe ser 
vai francmasón. ¡Qué bribón es! No sabe decir una 
palabra que no sea contra el Papa y contra los curas 
y su gobierno. ¡Atrevido! ¡violento! ¡sanguinario! 
¡Con la misma indiferencia con cjue se mata á una co- 
dorniz, así mata él á un cristiano! .... Podemos de- 
fendernos, es verdad, del inicuo agresor, pero ha do 
ser cum morh'raiiuiie inculpafa' tutela'. Corriendo con los 
caballos antes como corrimos después podíamos li- 
brarnos muy bien de aquellos asesinos. Pero no: nos 
manda poner en asecho, y allí .... ¡Oh Dios! Aquellos 
dos primeros habrán ido al infierno .... Y ellos como 
>si tal cosa. ... Y aquel otro aviso al postilion: queda 
todavía algo para tí. 

Desde aquella escena de sangre se trasladaba con 
el pensamiento á casa de su madre, á la cual se repre- 
sentaba pálida, desmayada .... media muerta .... 
Eepetia sus palabras y recordaba sus consejos. 

— ¡Oh! exclamaba; ¡quiero escaparme! ¡Lejos da 
mí esa canalla! .... Mas ¿cómo hacerlo? ¿Eingir una 
carta de mi madre que está enferma? J.Ias sabes 
cuánto se burlarán de tí; la mamá, la mamita .... 
¿Huir?' y ¿á donde? y ¿cómo? ¡Odian á los espías y 
ellos tienen uno en cada casa! y luego ¿con qué di- 
nero? .... ¿Disgustar á Licinio? y ¿qué será de mí? 
¿Quién luiye de la malícííi de esos diablos? 

Así habían pasado acaso dos horas, y no encontra- 
ba ni el sueño ni el reposo deseados. Saltó piies, 
como aburrido de la cama, y abriendo los postigos de 
la ventana se puso á escribir á su madre una carta en 
la cual le contó todo lo que le había pasado desde el 
momento en que la dejó hasta el en que le escribía. 



XV. 



NUEVA TENT.ITIVA DE SEDUCCIÓN. 



En loH tres días (¡uc ]:>asó Pticardo en Bolonia con 
Licinio fué tratado con la mayor cortesía y cariño, 



-12(^ 



gi^ a gBaaPOMIMB B íBjti'M» 



sin oir nunca una palabra ni contra el gobierno, ni 
contra la religión, tanto que llegó á creer á Licinio 
desengañado. Mas ¡cuan lejos estaba de haberse con- 
vertido! — En la tardo del tercero dia de su vuelta de 
Forlí, Ricardo vio entrar en su cuarto uno de los sas- 
tres mas afamados de Bolonia que le traia un traje de 
sociedad. — Es para V., dijo, señor Ricardo. — Probó- 
selo y se le ajustaba tan bien al talle, y le caia tan 
elegantemente, que era una maravilla. El sastre son- 
riéndose le dijo: — V. señorito Ricardo, me honra, y 
acredita mi tienda. — En esto llegó Licinio, y al verle 
exclamó: — Que bien estás Ricardo. Este vestido será 
para esta noche en que tenemos que ir á saludar á la 
marquesa L. antes de que se vaya al campo. ¡Yerás 
que joven tan linda tiene en casa! es una parienta 
suya lejana. Debes pues, arreglarte bien. — Luego á 
fin de que le saliese todo á medida de sus deseos, 
mandó venir- un peluquero para que pusiese bien ele- 
gante á Ricardo y le enseñase los movimientos y las 
estudiadas gazmoñerías del amor. 

Y fué servido á pedir de boca, pues á las nueve de 
la noche Ricardo habia acabado ya de arreglarse y 
estaba hecho un figurín y bello como un Adonis. — ¡Oh 
qué gracioso estás! exclamó Licinio al verlo. Preciso 
será que te tenga de hoy en adelante ceiTado bajo llave 
porque eres capaz de hacer perder la chaveta á todas 
las muchachas de Bolonia. — Ricardo se sonrió con 
cierta coquetería é hizo cierto movimiento como ha- 
ciéndose el ruboroso: pero en su interior rebosaba de 
alegría y se creia capaz de interesar á todo el que le 
mirase. 

El coche estaba á la puerta, y habiendo subido á él 
con Ricardo, Licinio dijo al criado: — A casa de la 
Marquesa L . . . . — Subió este al pescante con el co- 
chero, y dirigiéronse hacia la puerta de san Félix. Lle- 
gados al lugar á donde iban, y después de haber subi- 
do una escalera, que por cierto no era de casa de mar- 
queses, entraron en un riquísimo y bien iluminado sa- 
lón, que no correspondía tampoco, ni á la puerta de 
entrada, ni á lo angosto y oscvn-o de la escalera. Li- 
cinio tomó á Ricardo del brazo y le dijo: No te hagas 
el encogido, preséntate con elegancia y desenvoltura y 
atiende á lo que se habla. 

— No te apures por mí. 

Un criado levantó una cortina y anunció al señor 
Licinio. 

— Pase adelante, pase adelante, dijo una voz con 
agradable acento. — Entró Licinio y con él Ricardo, 
sereno, confiado y con la cabeza erguida .... — Pre- 
sento á Yds. dijo aquel, á Ricardo de Eorlí, amigo mió 
íntimo .... 

— ¡Arrogante mozo! dijo la marquesa; y volviéndose 
á la joven: — ¡Qué hermoso es! exclamó. 

Plantilla, que este era su nombre, quedó realmente 
prendada de él; y lo que nunca habia acontecido en 
tales lances, se sintió como desvanecida por una opre- 
sión en el corazón que le quitó la respiración y le dejó 
sin palabra. 

Ricardo notó la impresión que habia hecho en Plan- 
tilla, la cual le gustó también á él tanto y la halló tan 
conforme á su deseo que instantáneamente se sintió 
abrasado en ardientísimo amor. 

Terminados los camphdos de costumbre, que se re- 
ducen por lo común á palabras vacías de sentido, Ri- 
cardo al coger ligeramente la mano de Plautüla ob- 
servó que la tenia fria y trémula. La Marquesa y la 
joven estaban sentadas en un confidente: Licinio se 
sentó á la derecha de aquella y Ricardo á la izquierda 
de la segunda. — Al principio la conversación versó 
sobre asuntos indiferentes. Luego Licinio refiriíí en 
breves palabras la historia, llsna de interés, de R.'c u'- 



do; mas al llegar á la de su arresto en Forlí por loa 
austríacos. 

— ¡Oh perros! exclamó Plantilla con voz animada. 
.... Perdone V., añadió en seguida, pues quiero que 
me lo cuente él mismo. Vds. hablen de sus cosas que 
nosotros hablaremos de las nuestras. — Y diciendo esto 
se levantó cogió la mano de Ricardo, el cual observó 
que no temblaba ya ni estaba fria, y le llevó á un án- 
gulo de la sala. — Exijo, exijo de V. que me lo cuente 
todo. — Y dijo estas palabras con tanta vivacidad que 
Ricardo conoció que se hallaba abrasada en el mismo 
fuego en que ardía él por ella. 

Conocemos ya aquel hecho. Diremos únicamente 
que Ricardo supo vestir tan bien su narración que por 
dos veces la vio encendérsele los ojos y bañárseles 
una vez en llanto. 

A aquel otro relato siguieron otros muchos discursos 
sostenidos con un interés cada vez mayor. Plautilla, 
que era lo que se llama una italianísrmo, hablaba 
siempre contra la tiranía del gobierno, contra el yugo 
austríaco .... de la necesaria reforma .... de que la ju- 
ventud italiana debe despertar de una vez.— ¡Oh si 
todos fuesen como Vd.! — Y estas palabras ya no so- 
naban mal á Ricardo, antes por el contrario, las apo- 
yaba y se esforzaba en mostrarse italiano, y comenza- 
ba á pensar como pensaba Plautilla. 

Entretanto Licinio so reia con la Marquesa, y de 
vez; en cuando hacia á Ricardo un signo de aprobación 

Cuando la Marquesa dijo por fin en alta voz: — 

Plautilla, basta: ven acá. — Plautilla se levantó y con 
ella Ricardo. — Y ¿porqué, dijo la joven, partimos ma- 
ñana? Estemos aquí algunos días mas. Puedo decir 
como aquel desgraciado: apenas vi el sol cuando me 
vi privado de sus rayos.— La Marquesa se echó á reír 
y contestó: Todo está dispuesto; es necesario partir 
mañana á eso de las cinco de la tarde. Pero no dudes 
que el señor Licinio nos traerá alguna vez á Ricardo. 

— Oye V., dijo muy animada Plautilla á Licinio; 
¿Oye V.? 

— Lo oigo . , . . Mas ¿cómo se las compondrá V. para 
dar el despido á Léntulo? 

• — Me es antipático. No vale la pena 

■ — ¡Bien, muy bien! prosiguió Licinio; le llevaré la 
embajada. 

Así se separaron. Por el camiao Ricardo no hizo 
mas que hablar de Plautilla, de quien estaba enamo- 
rado con frenesí. 

— Mas todo es inútil, exclamaba. Yo soy un pobre 

joven .... un estudiante de primer año! ¿qué puedo 

esperar? 

¿Qué puedes esperar? No tan solo esperar, sino 

alcanzar cuanto quieras. Si te avienes á hacer lo que 
te diga, Plautilla será tuya. 

— ¡Ah! ¡quién sabe cuántos aspiran á su mano! 

—Nada importa. Cree en lo que te digo, que no soy 
o de los que se alimentan de aire: doy siempre al 
lauco. 

— ¿En qué puedo fundar mis esperanzas? Sabes que 
no tengo bienes de fortuna .... 

— No me hagas objeciones. Haz lo que te diré y 
será tuya Plautilla. 

— Mas dime: ¿puede sal erse quién es ese Léntak? 

— ¡Oh! Un pretendiente de Plautilla. Pero la mu- 
chacha no puede sufrirlo : . . . 



(Se continuará K 





Se publica todos 



^EEIOBÍCO SEMANAL. 

los Sábados, en Las Vegas, N. 



11 de Marzo de 1876. 



NOTICIAS TERKITOIIIALES. 



ÍVíiOVO Méjáco. — Eeproducimos aquí del IFeel-Jy 
Xew Mexican las distancias al Sur de Santa Fe, si- 
guiendo la línea telegráfica: 

Al Eancho de Pino 357 Palos— 14 7-25 millas. 

A la ensenada Galisteo 169 Palos— 7'l-25 millas. 

A S. Felipe 332 Palos— 13 7-25 millas. 

A los Algodones 102 Palos — 4 2-25 millas. 

A Bernalillo 142 Palos— 5 17-25 millas. 

A la oficina en Albuquerque 469 Palos — ^18 13-25 
millas. 

Dos alambres gruesos de 36 Palos á la entrada de 
Albuquerque. 

A la Isleta 324 Palos— 12 24r-25 millas. 

El alambre grueso por el Kio Grande á la Isleta es 
calculado 1000 pies. 

Saiiía Fé, — Nuestro Illmo. Sr. Arzobispo regre- 
só á sil Iglesia matriz después de haber visitado las 
dos Parroquias de Bernalillo y Albuquerque. En las 
dos fué acogido ce n extraordinarias muestras de afec- 
to y de veneración. Esto no nos extraña, atendidos 
los desvelos y cuidados con que Msr. Lamy procura 
llevar por el sendero de la verdad y de la justicia al 
amado grey que la divina Providencia lia confiado á 
su corazón de Padre y Pastor. Msr. Lamy ha adqui- 
rido un derecho incostestable al amor y respecto de 
los católicos mejicanos. Por ahora no tenemos otros 
detalles sobre las recepciones verdaderamente esplén- 
didas que, según se nos dice, le han hecho en las di- 
versas plazas de que se componen aquellas Parro- 
quias. Cuando los recibiremos no faltaremos de co- 
municarlos á nuestros lectores. 

El 5 de Marzo murió, en la casa de D. Nazario 
Gonzales, D. José Baca y Delgado. Nació el 10 de 
Marzo de 1817, y fué educado en el Col. de S. Ildefon- 
so, Méjico, 3 año.g, y 9 en el Seminario de Durango. 

NOTICIAS NACIONALES. 



Kstadoft l'!iliíí>;«í, — Según los últimoa cálculos, 
los votos dados en los diversos estados d© la Confe- 
deración para las elecciones de 1875 pueden clasifi- 
carse del modo siguiente: 1,923,111 demócratas, 1,- 
907,293 republicanos. Hay luego una mayoría demo- 
crática de 15.818. 

En 1873 los mismos estados hablan dudo 1710,487 
demócratas y 1,830,303 republicanos. So vé pues que 
los demócratas han ganado 120,094 voto-í deride 1872. 

Hace ya varios años que vic disminuyendo la inmi- 
gración, y por consiguiente cebando el aumento de la 
población de la grande Eepiiblica americana. En 
1872 hubo 294,541 inmigrantes, cuyo niímero ha ba- 
jado en 1873 á 200,818, en 1874 á 180,041 y en 1805 
á 84,500. 

Wiíshhií?ío3í — Fué presentado á la Cámara un 
proyecto de ley para poner en práctica algún medio 



de destrucción d® los insectos. Se ha calculado que 
los insectos han sid© la causa de la pérdida de S2,- 
000,000. Las solas langostas han echado á perder 
$500,000 de cosechas. 

El Senado votó una ley en fuerza de la cual los a- 
nimales no podrán ser encerrados en los carro.? do 
ferro-carriles ó embarcados sin provisiones para co- 
mer y beber por un espacio mayor de 24 horas, y en 
fuerza da la cual deben á lo menos tener 7 horas do 
descanso consecutivas todoa los dias. 

El Hon. B. K. Bruce representante del Mississippi 
en el Senado de los E. U. ha quebrado todas sus re- 
laciones con el Presidente Grant y sus amigos decla- 
rándose abiertamente contrario al tercer ténmno. 

r^'ew^ Yoa'k Una correspondencia de Brooklin 

á la Tribuna de Chicago dice: "Los católicos están 
abriendo escuelas parroquiales con una rapidez ma- 
ravillosa, y pronto tendrán todos los niños bajo la 
tutela católica. Las estadísticas de 1874 muestran 
que liabia entonces 18,000 niños que frecuentaban las 
escuelas parroquiales de Brooklin, 42,000 las de Nue- 
va York, y la tercera parte de un millen las do los 
Estados Unidos. 

El Amét-ique que llegó últimamente de Havre trajo 
once cajones de vidrieras para la nueva Catedral. Son 
hermosísimos por sus dibujos y la delicadeza con quo 
están ejecutados. Han sido empleados para el efec- 
to los mejores artistas de Europa. En todo han lle- 
gado hasta ahora 31 cajones de vidrieras. 

HsJ^.^íiclatí.-íí^eííi. — El Señor Tomás Liversidge 
de Dorehester después de haber juntado $400,000 me- 
diante el comercio do almidón y múcilago, ha desti- 
nado este rico patrimonio para establecimientos de 
educación de los niños pobres. ¡Espléndido ejemplo 
de generosidad! 

Los restos del Illmo. Fitzpatrick, Obispo de Bos- 
ton fueron el mes pasado depositados en la cripta de 
la nueva Catedral de WanhingtonStreet. 

MIIíeíoís. — George Smith, antiguo Presidente de 
la National Loan and Trust Company, de Chicago, y 
tesorero de la State Insurance Oompamj, de la misma 
ciudad, fué arrestado en New York por haber sido a- 
cusado de fraudes cometidos en. consecuencia del 
grande incendio de Chicago con la connivencia de los 
directores de la Nation.al Loan and Trust Company, 
quienes eran al mismo tiempo directores de la State 
Iniurance Company. He aquí en breve la manera de 
proceder de esos honoroJÁes administradores: hicieron 
por una parte correr la voz de que las pérdidas de la 
State Insurance Company por razón del incendio de 
Chicago eran mucho mas considerables de lo que eran 
en realidad, y por otra publicaron que el crédito de 
dicha Compañía era inferior á la cifra verdadera. El 
resaltado fué que los asegurados de la State Insuran- 
ce Company temieron no recibirían ni un centesimo de 
sus capitales, y por consiguiente se nrpstraron dis- 
puestos á renunciar á todas sus reclamaciones por la 



eiS¡as^vaj'^-«°iira'»aaBi-a 



usas pequeña sum;!. Entoiices iutei-vinieron los di- 
rectores de la ±üit¡ona¡ ' Loo.n and Trust L'ompanij, 
quienes en nombre de esta Compañía se ofrecieron á 
los asegurados para comiirar sus créditos mediante 
el 10 por 100. La mayor parte de los asegurados 
prefirió recobrar el 10 p. 100 al perderlo todo. Y así 
arreglos© el negocio, giinaudo los directores el 90 por 
100 sobre cada uno de los créditos de que liabian que- 
dado cesionarios, puesto que la State lasuravce Com- 
pant/ hallábase en la condición de poder pagar casi in- 
tegralmente sus obligaciones. 

Florence McCarthy abogado y ministro de Chicago 
ha abandonado el ministerio por ra^íon de uu cambio 
en sus convicciones. 

lowís, — El Picv. P. Pelamorgues misionero incan- 
sable en esta parte do la América y que renunció el 
Obispado de Minnesota, falleció liltimamente en Fran- 
cia. El habia gastado todos sus bienes en obras de 
caridad y ha muerto como un verdadero p¡obre de Je- 
sucristo á la edad de 70 años. 

Cílilo. — La Caí/tcdral Totcd Ahsiinence and Bciievo- 
lent Societjf de Cineinuati ha siiscristo en nombre del 
Ptev. E. M O'Callaghan por $375 en favor de la Cen- 
tcnnial Fountain. Es la sociedad c]ue fuera de Fila- 
delfia ha mas contribuido. 

Mííaísa.*», — Una parte de la legislatura de este Es- 
tado rehusó de votar $25,000 para la erección del edi- 
ficio en Filadelfia que debe servir para la exposición 
de los productos del Kansas. 

I'lorida. — el Su/dhem Cross refiere la conversión 
al Catolicismo del Hon. ex-Juez J. S. Phillips y John 
Phillips, Esq., su hijo. Ingresaron en el seno de la 
verdadera Iglesia de Jesucristo mediante una misión 
dada liltimamente en la ciudad de S. Agustín por los 
Kevdos. Padres Pasionistas. 

C'aMfwraiiisa. — La California se habia estos últi- 
mos años dedicado seriamente al cultivo del algodón, 
y casi parecía querer hacer concurrencia á los Esta- 
dos del Sur. Mas los gastos enormes que debían ha- 
cerse para cultivar dicho producto en este país acaba- 
ron para desanimar los empresarios. 

feHsilvassisi.— Miss Margarita F. Foley, escul- 
tora Irlandesa- Americana, enviará de?de Eoma á la 
Exposición de Filadelfia varios de sus mejores tra- 
bajos. 

Tejas. — Las eleccioues de los oficíales del Estado 
han sido un completo tiiunfo para el partido demo- 
crático. 

NOTICIAS EXTRANJERAS. 



Moisiu. — Existe ahora enKoma una asociación do 
Señoras qxie se han propuesto la promoción de la comu- 
nión frecuente y de la oración mental. Hace poco 
celebraron su fiesta anual en la IgleKÍa de S. Igna- 
cio al altar do S. Luis. Con esta ocasión ofrecieron un 
magnífico tapeto para dicho altar, trubajado por ellas 
mismas. Después fueron recibidas en audiencia por 
el Pad)-e Santo, á quien regalaron un hermoso borda- 
do; una de ellas ley(') un mensaje y una niña una gra- 
ciosa ])oesía. El Papa las recibió con su acostum- 
Ijrada benevolencia, expresó mucho placer por el don 
que le habían hecho y en cambio dio a ellas y :í sus 
familias su bendición. 

El Papa recibió por medio de Msr. Kirby la suma 
de 553 libras esterlinas enviadas por el Obispo y los 
diocesanos de Cloque en Irlanda. 

Algunos clérigos anglícanos fueron últimamente re- 
cibidos en audiencia por el Padre Santo; entre otros 
dos personajeíj de Oxford, el Si'. SEoore, Presidente de 
S. I^diaiind'n JM!, y el Sr. Lívingtou. t^ 



. Durante la Cuaresma se predicará en inglés todos 
los Domingos en la Iglesia de S. Amares ddJe Fraile 
por el Kector del Seminario de la América del Norte, 
Msr. Chatard. 

Los decretos del Sínodo Nacional de Maynooth 
fueron examinados y revisados. Todos recibieron la 
aprobación de la Silla Apostólica. 

La sagrada Congregación de los Eitos ha publica- 
do tres decretos concernientes á la beatificación de 
tres siervos de Dios, el Yenerable Alfonso de Nrozo, 
de los agusíiníauos ermitaños en España, el Venera- 
ble hermano Carlos de Letia de la orden de S. Fran- 
cisco de Asís, y el hermano Humilís de la misma or- 
den religiosa. 

SiSfelisí. — El Ministro de la Instrucción pública el 
Sr- Kuggero Bonglií ha encontrado un medio muy fá- 
cil para cerrar los seminarios de la península. El 
pide á los directores de los seminarios unas cosas que 
son incompatibles con sus derechos y sus deberes. 
Apenas estos rehusan de sujetarse á sus pretensiones, 
lié aquí inmediatamente un decreto del Sr. Ministro 
por el cual queda cerrado el establecimiento relelde. 
Así que habiendo los directores de los seminarios de 
Como y de Vigevano protestado contra la inspec- 
ción cpae el Sr. Denicotti, y el Sr. Masi querían hacer 
de estos establecimientos, el Ministro Bonghí mandó 
luego que se cerrasen. Es menester observar que 
dichas protestaciones declaraban expresamente que 
na se pondría ningan obstáculo material á la visita 
de los seminarios al menos en cuanto á las escuelas 
de bellas letras y de filosofía; los directores tan solo 
daban á conocer al Ministro y á sus comisionados c[ue 
ellos no podían callarse delante del abuso de poder 
que estaba para cometerse }Jor las autoridades civi- 
les, y al mismo tiempo notificaban las penas y censu- 
ras establecidas por la Iglesia contra los ejecutores 
de semejantes atentados. Sin duda no fué el temor 
saludable de incurrir las penas eclesiásticas que de- 
tuvo los delegados del Sr. Bonglii, pues en este caso 
no hubieran tomado las pr©testacioiies como un mo- 
tivo para cerrar los dos establecimientos. 

I"":i'c3Haí*3a. — -Acabóse el proceso preparatorio em- 
pozado por orden del muy Kev. Obispo de Autun pa- 
ra introducir la causa de la beatificación del Piev. Pa- 
dre de la Colombíeie S. J. La causa ha sido ya refe- 
rida á Eoma. El Rev. Padre de la Colombiere S. J. 
fué el Director espiritual de la bienaventurada Mar- 
garita María Alacoque, rebgiosa á la cual Nuestro Se- 
ñor Jesucristo reveló en 1673 la devoción do su sa- 
grado Corazón. El Divino Maestro manifestó al mis- 
mo tiempo á la bienaventurada Margarita que el Pa- 
dre de la Colombiere era el Apóstol, que él habia es- 
cogido para difundir entre los fieles eata devoción. 

Los herederos del finado Cardenal Mathíeu, Arzo- 
bispo de Besancon, han regalado al Orador que_ tejió 
su oración fúnebre, Msr. Besson, Obispo de Niraes, 
una preciosa cruz con su cadena que fué dada por Jos 
Príncipes de Píemonte á su antiguo preceptor, Msr. 
Cliarvoz, Arzobispo ele Genova; y en ,1871 Msr. Ma- 
thíeu la adquirió por medio del Canónigo Jorioz, se- 
cretario de Msr. Charvoz. Esta cru?; es preciosa por 
las reliquias que contiene; entre ellas hay también uii 
fragmento del velo de la Virgen María, y un pcdaci- 
to de la verdadera cruz llevada sobre el cadalso pol- 
la Reina María de Escocia. Esta última relicjuía fué 
regalada á Ms. Mathíeu en 1832 por el Sr. Lasserre, 
c^iie fué Sacerdote de San Sulpicio antes de la Revo- 
lución y que murió en 184:2 Vicario-General de 
Seez. 

El Ministro de los cultos y de la pública Instruc- 
ción informe'» al muy Rev. Arzobispo de Reims de que 



lU 



jagaag aBM B j MBí 



ha siilo aprobada la suma de 2,033:411 francos y G8 
centesimos [tíerfca de S-'^OO.OC'O) pnra la restauración 
de la Catedral de Seims. 

El farüoso escudo del Eey de los Moabitas ha sidc 
colocado en uno de los salones del Museo de Loiivre 
con otras antigüedades judaicas. 

Ii:2g"!tlíerrñ= — Piírece que el Príncipe de Gales 
en su YÍaje T5or las Indias quedó asombrado por la 
magíiififeencia del mausoleo que se levanta sob¡e la 
tumba de- Ban FrcínciscO Jatir-r en la Gatcdrrd de 
Goa._ 

lE'IííSsílñ. — El ríltimo censo de la Iglesia en este 
país da la siguiente estadística: Arzobispos y Obis- 
pos, 30; Parroquias, 1,034; Cura-Párrocos, 9S6; Te- 
nientes-Curas, 1,749; Clero regalar, 392. Número to- 
tal de los Sacerdotes, 2,350. Iglesias y Capillas;, 8,- 
■i-iO. El rSeñor Ai'zobispo McMole, de Tuam, es el 
mas antiguo Prelado, pues filé consagrado el /) de 
Junio de 1825, está por consiguiente en el 51 de su 
Obispado. 



le'isic — j^eemos en una corresponaeneía 



de 






Yiena: "La nota del Conde Andrassy, que circula mis- 
teriosamente en todas las grandes cancillerías de Eu- 
ropa strá presentada á Stan^boul. Se teme c|ue de 
un lado será muy mal recibida por el Yizir, y Cjue de 
Otro lado los larantados de la HerzegoTÍna no quer- 
rán oir hablar de reformas, aunque sean garantií!;adas 
por todas las potencias de Europa y firmadas eü 
Stamboul. Las poblaciones de la ííerzegOYÍna so 
tomaron las armas con el í.'olo fin de ser administrados 
algo mejor, sino que las tomaron para sacudir el yu- 
go de los Tarcos. Si el Príncipe de Montenegro em- 
pieza la guerra contra los mahometanos, ó si el Prín- 
cipe Milán de Serbia se vé obligado á abandonar 
Belgrado, es cierta tina intervención militar de la par- 
te de Austria en los negocies de la Herzegovina y de 
la Bosnia." 

lv^:p«íiíí, — El Cotliolir TeJejraplí refiere el siguien- 
te parte: "Al momento que el Piey D. Alfonso estaba 
para salir para el Norte, del Castillo le leyó un tele- 
grama del Cónsul español en Bajoua, noticiándolo 
que la Junta Carlista so proponía de tener una reu- 
nión en Yilla Franca con el fin de firmar la paz. Los 
Carlistas parecen sorprendidos por un terror pánico. 
Muchos Sacerdotes y familias católicas huyen de a- 
quí. 

.%ieiíaaasm,— El Tribunal del Estado ha decidido 
de acusar de traición al Conde de Arnim. 

Un parte de Berlín decía que el tribunal Eclesiás- 
tico ha definitivamente intimado al Sr. Obispo de 
Munster de comparecer para ser juzgado de imputa- 
ciones C[ue "implican la pena de la deposición de su 
Silla." La citación fue puesta sobre las puertas del 
Palacio Episcopal, pues Msr. estaba ausente. 

5lííSia. — Un artículo de la Gazetie de Colonia ha- 
ce observar que la prensa rusa está toaos los dias es- 
citando los levantados de la Servia y de Montoiegro 
contra la Forte. La Gnzdic dec!ai-a que el gobierno 
del Czar es responsable de los soütimientos expresa- 
dos por la prensa de aquel Imperio, y que por consi- 
guiente no hay c[ue extrañar si prevalece siempre mas 
en Europa la opinión de qiie existe una convención 
.secreta entre la Piusia v el Austria, en fuerza de la 
cual la primera de estas Potencias volvería á ser due- 
ña del Territorio de la Benara1)ia cedido en 185G, y 
la segunda .se apoderarla de la Bosnia. 

S>í'"3is,ií'a. — El viejo francmasón y ex-Minis;tro li- 
beral Frérc Oiban ha tributado contra su intención 
un grande elogio al partido católico del país. El de- 
plora entre otras cosas que, mediante la influencia 
del clero católico, la Universidad Católica de I/ovai- 



na cuenta mas estudie ntes cp.ie la Universidad Libe- 
ral de Bvusellas y las Universidades del Estado en 
Gante y en Lieja. Además él se muestra muy agoviado 
por 8er mal acogidas por las poblaciones de las Flan- 
dres íoi5 libros y los periódicos de la prensa liberal. 

Yernos en uuoS periódicos anunciada la muerte de 
Luisa Latean, acontecida en Bois de Haine, Diócesis 
de Tournai. 

'Víti^múú.,, — El Señor Genin, francés, ha enricpie- 
cido este país de una ntieva invención. Ha introdu- 
cido el sistema de fabricar el painel con j^aja y yerba. 
Wl por ^250,000 ha querido manifestar el secreto. El 
papel fabrlcctdd, con sus procedimientos es cuatro ve- 
ces mas fuerte que his otras, y al mismo tiempo es 
mas blanda y cuesta menos. 

Chisas^. — Escriben las misiones católicas de Shang 
-hai: "Lieu-kouen-ieque desde el mes de Mayo ha 
gobernado provisoriamente las provincias de los dos 
Kiang, ha sido nombrado Yirey de Cantón. Nuestro 
nuevo Yirc'J' eis Sen~pao-tsen, antiguo gobernador 
del Jo-kien, conocido por sus simpatías para con los 
Franceses. El di a i de Noviembre, hacia mediodía, 
él llegó á Shang-liai sobre un buque ó vapor de vein- 
te cañones, construido en Foutcheou y montado con 
un equipaje enteramente chino. Poco después de su 
llegada, ha enviado su targeta á Tong-Katou y ha 
anunciado, habiéndole sido hecha la pregunta, cjue 
recibiría en audiencia el día siguiente á las diez de la 
mañana, 

El Rey. P. Superior, el P. Bulté, y el Padre Tsiang 
fueron á bordo para hacerle una visita; cuando llega- 
ron fueron recibidos con música. Sobre cubierta ha- 
bía dos líneas de mandarines ordenados debajo de 
un pabellón dispuesto en forma de salón: En el fon- 
do una tabla en medio de dos butacas hacia las ve- 
ces del lúiiuj tradicional; y á los dos lados del mismo 
salón había dos hileras de sillones. El Yirey ofreció 
el primer puesto al Rev. Padre Superior, y el segun- 
do al Padre Bulté; él tomó el tercero é invitó al Pa- 
dre Tsiang á sentarse cerca de él. 

Sen-pao-tsen, de edad de cincuenta y seis años, es 
alto y de una robustez y tez que manifiesta una salud 
liona de vigor. El no fuma opio. Su ademan bon- 
dadoso y modesto inspira luego confianza en los que 
lo dirigen la palabra; él ha1)la lentamente y sonríe 
con une cierta benevolencia cuando escucha. Cuan- 
do estaba para aceibarse nuestra visita, el Eev. P. Su- 
perior entabló la cuestión que para ^nosotros resume 
todas las otras y ha solicitado la protección del Yirey 
en favor de los misioneros. 

"Yo conozco los hombres venerables de vuestro 
país, ha respuesto Seng-paotsen. Yo sé que no vie- 
nen acpií sino para hacer el bien; y por este motivo 
tienen derecho á toda mi protección." 

Unos momentos después concluyóse la visita; la 
charanga volvió á sonar, y una lancha de bordo, que 
habían traído los visitadores los llevó á la ribei'a del 
arsenal . 

A la media después de mediodía, el Yirey vino á 
restituir la visita, é hizo su entrada en la explanada 
de la Catedral en medio de un concurso considerable 
de gente. Cien hombres armados con lanzas abrían 
el cortejo; veinte mandarines la precedían á pié y la 
banda de música tocaba unas piezas europeas. En 
Tong-ka--tou él se ha- mostrado tan afable como so- 
bre el Ouang-pou. El Rev. P. Superior le ha hecho 
visitar la residencia, la Catedral y el Seminario. El 
observaba todo con interés. Su visita ha durado co- 
sa de cincuenta minutos. A la una y media ha sali- 
do de Tong-lí.a- ton })ara ir al Consulado general de 
Francia." 



194- 



SECCIÓN EELÍGIOSA. 



-♦"♦- 



1", 
1?. 

14. 

ir. 

1^ 

1". 



CALENDARIO RELIGIOSO. 

.pIARZO 12-18. 

Domingo II de CMareama — San Gregorio Papa y Doctor. San 
Bernanlo, Obispo y Confesor. 

Lunes — Los Santos Mártires Macedonio, Patricia, sn mtijcr y 
Modesta su hija. Santa Cristina Virgen y Mártir. 
Martes — Los Santos Pedro y Afrodisio. Santa Matilda reina, 
madre de Otón I Emperador. 

Miércoles — La Pasión da San Longino Soldado, el que dicen 
abrió con una lanza el costado de Jesucristo. Santa Leocricia 
Virgen y Mártir. 

Jueves — San Ciriaco Diácono. San Agapito Obispo y Confe- 
sor. 

Viernes — En Irlanda San Patricio Obispo y Confesor. S. José 
de Arimatea. Santa Gertrudis Virgen. 
IF. Sábado — San Alejandro Obispo. San Eduardo Eey. Los San- 
tos Mártires Tróümo y Eucarpio. 

DOMDTGO DE LA SEMANA 

El Evangelio de esta Dominica nos da cuenta de la 
gloriosa transñguraoion do Jesús en el monte Tabcr. 
Subió allá acompañado de tres de sus mas fieles dis- 
cípulos, y se transfiguró en su presencia; es decir, 
presentóseles con el brillo de su divinidad, oculta de 
ordinario bajo la humilde cubierta de sxi humanidad, 
y le vieron en un momento resplandeciente el rostro 
como el sol, blancas sus vestiduras como la nieve, 
oyéndose al propio tiempo del cielo la voz del Padre 
celestial que le glorificaba diciendo: "Este es mi Hijo 
amado, en quien tengo mis complacencias. Escu- 
chadle." Y jiintamcntc aparecieron á su lado Moi- 
sés y Elias csnversando con él. Pedro absorto en 
la contemplación de la gloria de su divino Maestro, 
rompió él primero el silencio y dijo: "Señor, bien se 
está aquí. Si quieras, hagamos aquí tres tiendas de 
campaña, nna para tí, otra para Moisés y otra para 
Elias." El fervoroso diseípulo no recordaba que Je- 
sús había prometido el bienestar y la gloria después 
do los padeeimisntes é ignominias, no antes de ellos. 
Crist© quiso manifestar á los sujos este consolador 
testÍHiouio de su divinidad, á fin d® que no flaquease 
su fé cAaado le viesen dentro de poco sometido á los 
oprobios de su dolorosa pasión. Así dispensa de vez 
en cuando al alxia teat*da momoiitoa do paz y de ce- 
lestial coneuflo, para aleatarla j sostenerla en la lu- 
cha y ftmnrgor de esta vida, ao para que engolosina- 
da con tales dulzuras se entregue al sosiego y á la 
ociosidftd y rehuya la aspereza de los caminos de la 
cruK. 8in duda con el fin de darnos esta enseñanza 
ha colocado la Iglesia esto Evangelio en la segunda 
Dominica de la Santa Cuaresma. 



EEYISTA CONTEMPORÁNEA. 

Xo es una pequeña satisfacción cuando uno 
no puede hablar sino bien de lo que pertenece á 
otro,<s: así no.s cabo la suerte, por lo queso refie- 
ro ií la.? escuelas públicas de las Vegas, de las 
cuales no podemos decir masque bien, y mucho 
bien. Las cosas empezaron de una manera muy 
iKilajinicfia; ahora van siguiendo siempre mejor, 
y Dio."? solo sabe cumo acabarán. Desde el prin- 
cipio se establecieron dos escuelas, una ])ara 
muchachos, otra imni niñas, confiando la prime- 



ra á un Doctor, la segunda á una Señora, de los 
que no podemos decir nada: no sabemos por qué 
no se adoptaría el sistema de escuelas mixtas^ jun» 
tando á niños y niñas bajo el cuidado de una 
sola persona; acaso porque se ignoraba á quién 
dar la preferencia, si á un maestro, ó á una maes- 
tra, 6 mas bien designar uno y otro i la VeX, 
para la misma escuela, lo que no hubiera deja- 
do de ser un nuevo adelanto. Pues bien^ así 
pasó el primer trimestre: pero el segundo se ha 
inaugurado con una reforma: el maestro que en- 
señaba á los muchachos ha resignado, y su lu- 
gar en cambio lo ha ocupado una señorita: la 
obra está principiada, mas no perfeccionada. 
Esperamos que en el tercer trimestre se cumpla, 
esto es, que la maestra de las niñas abandone 
su cargo, 5^ se nombre en su lugar á un señorito. 
Entonces sí el equilibrio seria perfecto, sin que 
nada falte. Una joven Señorita maestra de mu- 
chachos, y un elegante moceton maestro de hi» 
ñas, y todo ira de por sí. 



El famoso G-ladstone escribió poco ha la si- 
guiente carta á un diputado del Parlamento ita- 
liano: "A pesar de mis muchos quehaceres, me 
apresuro ú noticiarle que he recibido el número 
del Diritto que contiene su artículo de Vd. so« 
bre los párrocos elegidoa. Por él veoqUé la si- 
tuación de los Párrocos escogidos por el pueblo 
es momentáneamente difícil. Si Vd. cree que 
pudiera reunirse una pequeña suma para obviar 
á sus actuales necesidades, me reputaré muy di- 
choso en contribuir con 500 fr." Hé aquí las 
muchas ocupaciones que abruman al activo ex- 
Ministro inglés: excitar disturbios en la Iglesia 
católica, y alentar con dinero la felonía de aque- 
llos desgraciados Curas, que rebelándose de .^u 
Iglesia, se acogen al amparo del fementido go- 
bierno de Italia. ¥A noble Gladstone se- atarea 
demasiado para servir á muchos amos. El se 
daría por muy contento con dar buen juego á 
Bismarck y Víctor Manuel; al par que toca to- 
dos los registros para granjearse el favor del 
partido liberal de Inglaterra. Aguarde, pues, 
que se le dé un jaque mate político por mezclar- 
se en asuntos que no le pertenecen. 



En una reunión de Anabaptistas, en Boffalo, 
N. Y. sogun reñere el Fhare des lacs, tenida á me- 
diados de Feb., un ministro de esa secta, M. Pe- 
ters, habló sobre el proyecto de imponer una tasa 
á las Iglesias, y peroró encentra. Su principal 
razón era, que esa tasa haria mas daño á los 
Protestantes, que á los Católicos. ¡Hcrmoña ra- 
zón entre gente que proclama tanto la igualdad! 
Si pues se tratase de sujetar á la tasa solamente 
los Católicos, enhorabuena, diria el Señor Peters. 
Por él no habria inconveniente, y no solamente 



-125- 



de tasarlas, sino aua de embargar sus Iglesias y 
bienes, como se ha practicado úlliraameníe en Ita- 
lia, Alemania y Suiza. Así pues entienden al- 
gunos Protestantes la tan decantada igualdad de 
todos ante la ley, y sobretodo en materia de re- 
ligión. Por lo demás, hé aquí cdmo él se ex- 
presa en una comparación que establece entre 
Católicos y Protestantes. "Él Protestante, di- 
co M. Peters, por sus principios debe ser respe- 
tuoso, 7 sincero para con el Estado: el Católico, 
si se atiende á los suyos, puede ser fraudulento 
y desleal hacia el Estado, cuando lo exige el in- 
terés de su Iglesia. El Protestante pagará siem- 
pre toda la tasa que se le impusiere: pero no hay 
que extrañar si un Cato'lico presenta falsos infor 
mes, y halla medios para defraudar la ley." Ese 
Peters nos trae á la memoria aquel Fariseo que 
en sus oraciones á Dios no mostraba menor alti- 
vez, y así lo mismo que este, y en nombre de to- 
dos los Protestantes, dice como suponemos, con su 
carita pintada á modestia, las manos juntas de- 
lante del pecho, y los ojos derotamente puestos 
en el cielo: "Os damos gracias. Señor, por lo 
que somos: nosotros no somos como esos Católi- 
cos; nosotros cumplimos con todo hacia el Esta- 
do, y estos con nada." Parece pues que la raza 
de los fariseos no se debe haber acabado toda- 
vía. 



^^ü 1 ^ i^fcn 



En las palabras de ese Ministro hay dos co- 
sas, un ataque contra los principios do la Igle- 
sia católica, y otro contra la práctica de los Ca- 
tólicos. De los principios no diremos nada aho- 
ra; el pobre Ministro por lo menos no sabe lo 
que dice. Pero lo que añade de la práctica de 
los Católicos, es cosa insoportable en boca de 
un Protestante, que no debe ignorar lo que ee 
pasa en esta República modelo, en esta socie- 
dad, protestante á lo menos de hecho. Un pe- 
riódico de Nueva Yoik, aunque Protestante, 
decia hace {)oco que cualquiera de los mas mí- 
nimos escándalos que suceden aquí, cubrirla de 
rubor á cualquiera otro pueblo, que no fuere el 
americano. Pero tendremos que decir que aquí 
ya se perdería la vergüenza, de manera que el M. 
Peters en lugar de abochornarse, rinde gracias 
á Dios por la manera como van las cosas! Se 
puede valuar en 500 millonos la suma de tasas 
defraudadas al Tesoro en diez años por la coni- 
vencia de los agentes, y la complicidad de la 
administración federal. Bajo la administración 
del Presidente Metodista, el tesoro ha perdido á 
lo menos 50 millones anuales, y quisiéramoí? que 
el Sr. Peters nos dijera si han sido defraudados 
por los malos Católicos, ó mas bien por sus ho- 
nestos Protestantes. Acaba solo de agitarse en 
St. Lonis el [pleito contra el general Babcock, 
Secretario particular del Presidente Grant, por 
comj.licidad en tales fraudes. Así miemo en 



Cincinnati, Chicago, Nueva Orleans se están dis- 
cutiendo otros contra otros funcionarios implica- 
dos en este vergonzoso negocio. Además en la 
Cámara de Representantes se hacen pesquisas 
acerca de los actos de corrupción que han suce- 
dido, acompañado y seguido á las concesiones 
relativas á una famosa línea de ferro-carril. 0- 
tra se entabló también por los fraudes gigantes- 
cos cometidos en la Aduana de Nueva York, 
pero se cortó porque comprometía demasiado el 
partido que está en el poder. Igualmente el ne- 
gocio de los Canales de N. Y. no ha sido puesto 
en limpio, ni lo será jamás por la misma razón. 
Basta haber citado estos hechos. Dios sabe si 
esta Exposición no dará ocasión á algún escán- 
dalo oficial, como no pocos de los mismos ameri- 
canos lo temen, al recordar lo que hicieron los 
americanos en la de Viena en 1873, pues abu- 
sando de los privilegios otorgados á su cualidad 
de expositores, intentaron defraudar la Adua- 
na: Inego vendieron el lugar que se lee concedía, 
por restaurants y tendejones. Todas estas cosas 
son muy conocidas y averiguadas, y sin embar- 
go nuestro M. Peters levanta al cielo la honesti- 
dad de sus Protestantes, y denuncia los fraudes 
de los Católicos. Hasta en la diplomacia de los 
Estados Unidos hallará motivos de ruborizarse. 
El general Schenek encargado de los Estados 
Unidos en Londres, ha sido citado delante de 
un tribunal criminal, por emisión fraudulenta de 
acciones de una sociedad de minas. ¿Qué cosa 
responderá nuestro piadoso Ministro? 



Hemos recibido un folleto, titulado: 8i Nuevo 
Majico dihe ser admitido como Justado, firmado de 
su propia mano por G-eo. (1. Smith. Gracias á 
quienquiera qno nos lo envió. Como allí se ataca 
en general á la Iglesia, y en particular ¿nosotros, 
pensamos responder alguna cosa. No hay ne- 
cesidad de defender nuestra causa, pero puede 
haber utilidad en mostrar que ese folleto no 
prueba nada. Por ahora diremos solamente que 
ese Sr. so declara en contra de la admisión de 
Nuevo Méjico como Estado, en cuanto que, dice 
él, la administración de este nuevo Estado esta- 
ría bajo el influjo dol Clero católico, mieitras 
que al contrario quedando todavía Territorio, 
Nuevo Méjico no deja de progresar de alguna 
manera. En otras palabras quiere decir, 
que á ese Señor, ó mejor, al partido representa- 
do por ese Señor, no gusta que Nuevo Méjico 
sea Estado, mientras su partido no se sienta mas 
fuerte para dominarlo, 3- hacer después lo que 
les diere la gana. El espera que aguardando 
mas tiempo, habrá mayor emigración, y enton-s 
ees Nuevo Méjico podrá ser Estado, es decir, 
ellos podrán ser el Estado] ahora no lo pueden, y 
se contentan que sea Territorio, porque al eabo 
{{ueda íisí bajo ol f^obicrno iniYl^diato de quiene§ 



-126- 



no piensan diversamente de ellos. 
á ocuparnos de esto. 



Volveremos 



/Los muertos signen estando á ¡a orden del dial 
En ti último término de la Corte de Santa Fe, 
se ha presentado y hallado querella contra los 
Revdos. Truchard, y Blanchot, el uno Cura, y 
el otro Teniente Párroco de Santa Fé. Hubo 
vivos por supuesto que se levantaron en lugar 
de los muertos, para acusarles de haber violado 
respecto de ellos, las últimas leyes de entierro. 
Esto decian los vivos; pero nosotros pensamos 
que si de veras los muertos hubiesen podido ha- 
blar, se habrían cabalmente pronunciado en fa- 
vor de dichos Sacerdotes, y en contra de algu- 
nos otros. Entretanto el Procurador General, 
se ha declarado en contra de esta acusación, y 
con él la Corte, y ha declarado el noUe jyroseqtfi. 
Si nuestras fclicitacioue.? valen algo, las presen- 
tamos sinceras y cordiales á ese Señor Procura- 
dor, y á la Hon. Corte. Pero es una desgracia 
que íí los pobres muertos no se les quiera dejar 
en paz: falta solo que se les cite delante de los 
tribunales. Esperamos empero en la capacidad 
de las Cortes, y del Sr. Procurador, que cesen 
ésos escándalos. 

Breve liistoria de la ley del Ayuno. 



El ayuno, practicado como un acto de religión 
en honor de la divinidad, fué cosa conocida des- 
de la mas remota antigüedad. Antes del pri- 
mer ayuno legal impuesto por Dios al pueblo ju- 
daico encontramos la costumbre de ayunar en- 
tre los Hebreos: esto nos atestigua el ayuno de 
los Israelitas en el Egipto, el de Moisés en el 
desierto, y sobre todo la facultad concedida por 
la ley al marido de dispensar ;í su mujer del vo- 
to de ayunar, lo que supone una práctica fre- 
cuente y arraigada. Esta piadosa costumbre del 
pueblo judaico fué confirmada por el ayuno del 
dia diez de Setiembre, ordenado por Dios en el 
Levítico, y que tomó el nombre de expiación, 
de articcion y de ayuno. Desde entonces la I- 
trlesia iudáica aumentó sus días de abstinencia: 
de suerte que en los aciagos tiempos de Zacarías 
se contaban ya cuatro ayunos legales cada afio 
y después llegaron á siete. Los ayunos extraor- 
dinarios mandados por el Príncipe, el Sumo Sa- 
cerdote y el Sanedrín para aplacar la colera di- 
vina en ocasión de alguna inminente desventura 
fueron muchos. Las Sagradas Escrituras hacen 
mención del de Josué y de los Ancianos después 
de la derrota de Hai, del de las once tribus a- 
)¡adas, asustadas por los Gabaitas, de los dos a- 
yuuos en Masfa, el uno contra las iras de los fi- 
listeos, el otro eontra las amenaza» de Antioco, 
del ayuno sobre las orillas del Ahava por urden 
íje Esdra, y del de todo Israel ora bajo Josafat 



Rey amenazado por los Sirios, los Moabitas y los 
Amonitas, ora bajo Eliakim sacerdote cuando 
estaba á punto de caer en las manos de Olofer- 
nes. De muchos otros hácese mención en las 
historias de los Hebreos y en sus libros rituales. 
La forma de ayunar entre los Hebreos fué seve- 
ra. Una trompeta daba la señal, y todos ves- 
tíanse con un saco, desgreñaban los cabellos, 
cubríanse de ceniza y postrados en la Sinagoga 
6 en el Templo cantaban salmos, escuchaban la 
explicación de la ley, oraban y distribuían li- 
mosnas á los pobres. Entretanto por un dia en- 
tero ni coraian ni bebian. Esta corta narración 
del ajmno israelítico nos muestra el origen de 
esta práctica: es menester ahora conocer cual 
fuese su extensión y cual sea su santidad. Co- 
noceremos su extensión echando una ojeada á 
los pueblos de la tierra, sea cual fuere su religión, 
pues entre todos hallaremos la costumbre de a- 
3ainar. Descubriremos su santidad en la con- 
firmación que recibió esta csj>ecie de macera- 
cion corporal por la doctrina de Jesucristo, de 
los Apóstoles y de la Iglesia. 

Civilizados fueron sin duda los Egipcios, los 
Asirlos y los Persas; pues bien, estas tres na- 
ciones tenian el ayuno como un acto de culto, de 
expiación y de suplicación. De los Asirlos nos 
los atestigua la Sagrada Escritura, en la cual 
leemos que ayunaron por edicto del Rey para 
librarse de los terribles castigos, que el Profeta 
Jonás les habla predicho. En cuanto á los Per- 
sas, es cierto que ellos acostumbraban una cier- 
ta especie de abstinencia en algunos dias del 
año. Los Egipcios celebraban muchas solemni- 
dades públicas de sacrificios, y Porfirio nos ates- 
tigua que se preparaban á ellas durante siete 
dias, absteniéndose de la carne, del pescado, del 
vino, del aceite y hasta del pan, y una de estas 
abstinencias duraba siete semanas enteras. Los 
Griegos imitaron en muchas cosas á los Egipcios, 
y de estos tomaron también la costumbre de a- 
yunar. Aristóteles nos hace saber que los La- 
cedemonios, para implorar de los dioses la vic- 
toria de una guerra, ordenaron un público ayu- 
no que consistia en abstenerse de cuak(uicra 
manjar. Este ejemplo fué después seguido por 
los de Taranto, los cuales antes de acudir á la 
defensa de los de Regio sitiados ayunaron ocho 
dias; y después ha.biondo salido vencedores de 
los Romanos, acostumbraban juntamente con los 
de Regio celebrar cada año con un ayuno la me- 
moria do este acontecimiento. Para no ser de- 
masiado largos dejamos de hablar de otros mu- 
chos ayunos que eran en vigor entre ellos. Con- 
cordan con los Griegos los antiguos romano.s; y 
así sabemos por Tito Livio haber sido mandado 
por los Decémviros un público ayuno de cinco 
dias en honor de Céreres; sabemos por Horacio 
(|uc habia unos dias de estricta abstinencia de- 
dicados á Júpiter; sabemos por los biógrafos y 



-127 



panegiristas de los Emperadores que unos dias 
de ayuno estaban en tan grande veneración, que 
aun los Príncipes como Julio César, Augusto, 
Yespasiano, Marco Aurelio, Severo, Juliano ha- 
cían alarde de observarlos. Léanse las historias 
de otros pueblos de Asia, África y América, y 
Inego-se verá cuan general sea la costumbre de 
ayunar. 

Pasemos ahora á considerar algo detenida- 
mente la santificación del ayuno entre los cris- 
tianos. Cuando Jesucristo vino sobre esta tier- 
ra la abstinencia era muy practicada por los 
Hebreos. Pues bien, esta práctica legal no fué 
como tantas otras abolida por el Divino Reden- 
tor; sino que El mismo la ennobleció con su ejem- 
plo, la regularizo' con sus preceptos y la confir- 
mó con sus exhortaciones. Los Apóstoles apren- 
dieron de su Maestro á promover tan piadosa, 
tan antigua y tal útil costumbre. No satisfe- 
chos con hacerlo preceder £ todas sus funciones 
sagradas, con alaljnrlo en sus escrito?, con pre- 
dicarlo do viva voz á sus bautizados, lo quisie- 
ron además establecer en toda la Iglesia. Para 
convencerse de esta verdad basta hacer atención 
al Canon tenido por S. Agustin como regla cier- 
ta para discernir lo que habia sido establecido 
en la Iglesia por los mismos Apóstoles. Lo que 
se encuentra, dice él, universalmcnte practicado 
en toda la Iglesia sin que se pueda hallar su ex- 
presa y formal institución, fué introducido por 
los Apóstoles. Ahora bien, el ayuno cuadra- 
gesimal y de las témporas ha sido guardado por 
toda la Cristiandad desde los primeros tiempos 
sin que pueda fijarse la época de su estableci- 
miento; luego no paede ponerse en duda que fue- 
ron los mismos Apóstoles los que prescribieron 
esta práctica tan común 3'^ general. 

La forma de ayunos fué muy varia en la Igle- 
sia romana cuanto á la hora, cuanto á la unidad 
y cuanto á la calidad de los manjares. Todas 
estas modificaciones accidentales dejaron intac- 
ta, por decir así, la substancia del ayuno ecle- 
siástico, que consiste en la prohibición de las 
carnes, de los lacticinios, de los liuovos y d.e la 
multiplicidad de las comidas. 

Los ayunos pr¡nci[)ales impuestos á los latinos 
son el ayuno de las cuatro témporas, el de ad- 
viento y el de cuaresma, üel de las cuatro tém- 
poras habla el Pontífice San' León como de una 
cosa ya general y antigua desde su tiempo. VA 
a'l viento sufrió alguna variación: unos ayuna- 
ban tres dias cada semana, otros ayunaban cua- 
renta dias enteros y continuos; ahora el advien- 
to emí)ieza el cuarto Domingo antes de Navidad 
y se ayuna dos dias cada semana. El ayuno de 
cuaresma fuf antes masó menos largo; en segui- 
da, durí; ?>(') dias: luego áespues se añadieron 
otro.s cuatro dias para cumplir el número de cua- 
renta en memoria del aynmo de Nuestro Señor 
Jcsiicrigío en el desierto. p]n los j)riiineros tiem- 



pos no era permitido comer sino después de ví.-:- 
peras, es decir, hacia la puesta del Sol. En el 
siglo doce se acostundjraba tomar la comida á la 
hora de nona, es decir, á las trf/s de la tardo. 
En el sÍ2;lo catorce la hora de la comida ci'a. á 
mcdiodia, cuya costundjre se observa aun en 
muchos países. Plasta el siglo catorce no habia 
el uso de la colación de la noche, que llamóse 
en el lenguaje eclesiástico hx pegueña cena, y fpie 
ahora permítese por la Iglesia á todos los fieles. 
No es cierto cnál sea el origen de esta modifica- 
ción en el rigor del ayuno. 

Digamos en fin algo sobre la calidad de los 
manjares. En general permitíase en los dias de 
ayuno el uso de cualquiera manjar que no fuese 
empero de los arriba mencionados. Esta cos- 
tumbre fué observada por largo tiempo en la I- 
glesia lafiaa y no hace mucho que fué mitigada. 
Pues la abstinencia de los lacticinios fué en al- 
gunos países mudada con la obligación de hacer 
limosnas á los pobres, ó en favor de alguna otra 
piadosa institución. Así también la abstinencia 
de las carnes durante la cuaresma suele mitigar- 
se en muchos países, cambiando esta obligación 
en alguna otra obra de piedad religiosa. 

Las otras Iglesias cristianas observan mas lai'- 
gos y mucho mas rigurosos ayunos que no son los 
cíe los Occidentales. Los Griegos guardan cua- 
tro grandes abstinencias: como son las de Navi- 
dad, de Pascua, de los Apóstoles S. Pedro y S. 
Pablo y de la Asunción de la Virgen. Los Ma- 
ronítus del monte Líbano observan también cs- 
to=; cuatro ayunos de los Griegos, cxcej)to la 
duración que es menor en el de los Apóstoles y 
d(d adviento; ni comen hasta la hora de nona. 
Los Armenios, si se calculan todas sus abstinen- 
cias, ayunan mas de 200 dias al año; el ayuno 
de las siete semanas que preceden á la Pascua 
es muy severo, pues entonces no les es perndti- 
da otra comida (jue la de raíces, de yerbas y de 
leguud)res, y no pueden comer sino después de 
vísperas y en una cantidad nuiy escasa. 

Esta coslund)ro de ayunar entre todos los 
puiíblos confirmada por Dios, y después por Je- 
sucristo y su Iglesia, nos parece haberse origi- 
nado de la culpa de nuestros primeros padres, 
que consistió cu haber comido la fruta que Dio,s 
les había vedado. 



JmÚAis 011 líi Cuesta y Antoii-Cliico, N. M. 



Hemos recibido las resoluciones de otras dos 
juntas públicas: la primera fué íenídi el dia "20 
del pasado Febrero en la Cuesta, de este ('(an- 
dado de S. Miguel, cuyo objeto es también ]uo- 
testar contraías lamosas leyes de entierros y ma- 
trimonios. No pudiendo dí.'=íponer de mucho es- 
pacio, y siendo por otra parte el documento bas- 
tante laJ'go, daremos atpií solo un i-esúmen de 



-128- 



los procedimientos y el texto de sus resolucio- 
nes. 

Se reuuiu la junta por invitación del Hon. Ju- 
lián Baca y Duran, juez de Paz de aquel Pre- 
cinto; y al constituirse fueron nombrados, para 
Presidente, el Sr. Reyes Aragón, y como Secre- 
tarios los Sres. D. José Newmau y D. Antonio 
Tafoya. Estos dos últimos tomaron la pala- 
bra para explicar el objeto de esta reunión. Fué 
nombrada una comisión de doce personas, bajo 
la presidencia de D. Julián Baca y Duran, para 
redactar resoluciones: se propuso una suscricion 
de todos los ciudadanos, que tuviesen alguna 
queja contra las leyes emanadas, concernientes 
á entierros y matrimonios; á la que pusieron sus 
firmas todos los presentes, menos dos, llegando 
á ser 120, y á ellos se juntaron después otros 
103 nombres. Las resoluciones redactadas, pro- 
puestas y aprobadas fueron las siguientes: 

"Por cuanto, Hemos visto publicadas en el 
Nuevo Mejicano (N" Y, 15 de Febrero^de 1876), 
unas leyes de la última legislatura, señalando la 
edad de los jdvenes para contraer matrimonio, 
y prohibiendo y anulando los matrimonios entre 
parientes en ciertos grados, así como también 
otra ley, prohibiendo los entierros en las Igle- 
sias, Capillas, y Cementerios dentro los límites 
de cualquiera villa, plaza, ciudad y población; 
y por cuanto nosotros, habitantes de este Pre- 
cinto de la Cuesta, en el Condado de San IsW- 
gucl, y Territorio de Nuevo Méjico, nos consi- 
deramos ciudadanos libres de los Estados Uni- 
dos, protegidos por los derechos estipulados por 
la Constitución de los mismos, por lo cual se nos 
deja entera libertad de practicar nuestra reli- 
gión couforme á nuestra concientia, y que nadie 
puede en esto molestarnos ó impedirnos, no mo- 
lestando u impidiendo i otros de profesar la 
suyn. 

•'Parlo tanto, restiélcase por los habitantes de 
la Cuesta, Preeioto N? 2, del Condado de San 
Miguel, reunidos en masa, que, viéudonos ata- 
cados en nuestros principios religiosos por la 
idtima legislatura, [¡roclaniamos desde ahora y 
para siempre, que consideramos dichas leyes 
Contrarias ú la Constitución, injustas, inicuas, y 
que atacan los mas sagrados derechos de nues- 
tra Religión y el sagrado respeto que debemos 
á los restos de nuestros parientes y amigos; y 
por esto protestamos contra dichas leyes é invi- 
tamos á todos los católicos del Territorio de 
Nuevo Méjico para que nos ayuden con su apoyo 
en tan justa empresa. 

''Resuélvase además, que todos y cada uno de 
jiosotros, desde ahora y para adelante, nos cons- 
tituimos en cuerpo político, para garantizar y 
defender nuestros derechos, y que siempre esta- 
remos prontos á protestar contra todo hecho con- 
trario i la Religión católica, y que desde ahora 
en adelante trabajaremos contra todos los que 



intenten atacar poco 6 mucho nuestros princi- 
pios religiosos. 

"Resuelto además, que una copia de estas re- 
soluciones, con los procedimientos de esta junta, 
sea enviada á la Revista Católica de Las Vegas, 
N. M., suplicando i los Editores de dicho perió- 
dico, para que las publiquen en él." 

Estas resoluciones fueron unánimemente adop- 
tadas. Se acabó la junta con tres vivas coloro- 
sos en honor del Sr. Arzpo., D. Juan B. Lam}^ 
deseando i Su Señoría aun muchos años para el 
bien de Nuevo Méjico; y otros tres en honor del 
Mayor José D. Sena, por sus dignos y loables 
trabajos contra otra ley no menos impía, que se 
intentó hacer pasar en la misma legislatura. Es- 
tos vivas se lanzaron con el mayor entusiasmo 
por la gente levantada en pié en señal de res- 
peto, y á los cuales añadiremcs aun los nuestros 
si no tan solemnes por cierto, no menos since- 
ros. 

La otra junta tuvo lugar en Anton-Chico, con- 
vocada por el Hon. José Pablo Sandoval, Juez de 
Paz, ú petición de muchos ciudadanos. Se reu- 
nió el día 1? de Marzo con mucho concurso, y 
al constituirse fué elegido el dicho Sr. para Pre- 
sidente, y Fernando Baca para Secretario. Ra- 
biaron acerca de la ley de entierros, los Sres. M. 
A. Redon, José de Jesús Aragón, Fernando 
Baca, y Jesús Baca. En seguida fué nombrada 
una Comisión de tres, los que fueron esos mis- 
mos tres arriba mencionados, para redactar reso- 
luciones: las que fueron las siguiehtes: 

''Resuelto, que nosotros los habitantes de An- 
ton-Chico, Prcc. N° 3 del Condado de S. Miguel, 
en el Territorio de N, M., según nuestra sincera 
opinión é íntima persuasión creemos que esa ley 
de entierros aprobada en la última legislatura, 
además de causarnos no pocos perjuicios y da- 
ños, ataca nuestros derechos privados y nues- 
tros scEtimientos religiosos: ella nos priva sin 
necesidad de la libertad de enterrar á nuestros 
difuntos según la piadosa y establecida costum- 
bre do nuestra Iglesia. 

"Resuelto además, que protestamos contra esa 
ley, porque además de lo dicho, es aun 1 ? una ley 
de un carácter tan general y tan imperfecto por 
falta de provisiones icdispensables, 2?: porque 
es una ley inútil, innecesaria, dura, absurda, in- 
justa, impracticable, tiránica." 

Estas resoluciones fueron unánimemente apro- 
badas, hallándose presentes mas de 160 personas. 
Y tan luego como fueron conocidas, vinieron Co- 
misionados de Jorupa, y Montosa para manifes- 
tar su completa adhesión á cuanto fué decidido 
por la Junta. 

Y para que se vea que noson simples palabra?, 
pero íntimos sentimientos de aquella gente y 
(jue los harán obrar en conformidad, añadire- 
mos en prueba un hecho que acaba de suceder 
allí mismo. Miirii) en Antonchico dias atrás una 



m 



rl i i Hí ti Mh i '^ i Tr ifiTn" — i ' ii i fr n u n j » 



".gmatrji Mtwga ajt.'- ' jmw rgwg 



señora anciana y viuda, y hallándose su único 
hijo en el sur de Nuevo Méjico. El mismo pue- 
blo, entiéndase bien, el pueblo sea por respeto 
hacia la finada sea por la triste circunstancia 
de la ausencia del hijo, pensó tomar mas interés 
en su entierro y declaró que no permitiria que 
se la sepultas© en el llano sino en el cementerio 
de la Iglesia. Era una infracción de la ley, por 
la cual se les hubiera multado; pero no les im- 
portó. Muchos ciudadanos se alistan hasta el 
número de 110, haciéndose responsables de todo 
por este entierro y de cualquiera otro se debia 
hacer y el cuerpo se enterró allí en el cemen- 
terio. ¿Qué diremos ahora de este hecho? ¿Se 
qUerrá por ventura echar la culpa sobre el clero 
Católico, sobre el padre que administra aquella 
parroquia? Por mas que se quiera no se puede. 
El Padre no entró, ni podia entrar por nada por 
la simple razón que él estaba ausente cuando la 
Sei'iora murió, y murió de repente, sin que pre-^ 
cediera ninguna enfermedad. El Padre habia 
salido dos dias antes y volvió tres dias después; 
y solo entonces supo de lo acontecido. ¡Con que 
no fué sino el pueblo, ese atrevido pueblo, el 
cual no entiende nada de las cosas buenas! La 
justicia, ¿querrá acaso p^erseguirlos? No sabemos: 
de todos modos será difícil hacerlo; pues ó los 
persigLíirá á todos juntos, ó á uno por uno. Si 
quiere perseguirles sucesivamente tendremos 
no menos de 110 pleitos, que no acabarán (piizas 
hasta el otro centenario, si acaso lo habrá: si á 
tolos juntos, se necesitan 110 alguaciles para 
aprenderlos juntos á todos; de lo contrario esos 
atrevidos se escapan. Probablemente se necesi- 
tarán fiadorss, y en número de 220. Pero no 
hay tanta gente disponible por ahí. En estas 
rnrtes de las Vegas, veremos si se tratará de 
ellos. Pero después de lo acontecido en Santa 
Fé, esperamos en la equidad de la corte y del 
procurador que no habrá nada. 



Sisiceiiílad de un iidrersario. 



Por remate de lo que hemos dicho en contes- 
tación á nuestro anónimo adversario de Santa 
Eé, añadiremo.9 unas reflexiones, para demos- 
trar cuál es su sinceridad. Le hemos probado 
que en bastantes cosas el se ha engañado y se 
ha esforzado en engañar á los demás. ¿Diremos 
por ventura que esto ha sido de bu(?na fé? ¿A])li- 
carcmos al anónimo lo que él dice, citando el 
Evangelio, en su farisaica caridad á proj)ósito 
de lo.^ que se opusieron á la ley de escuelas, 
q>'.e no Hahljia lo qve hacían? No podemos hacer- 
lo aunque rjuisieramos; cuando las cosas de jjor 
sí hablan de una manera, es imposible que los 
liombrcs hablen de otra, y las cosas manifiestan 
quo él de mala fé falsificaría lo.*; hechos y los 
cMojitos. Dareijios una prueba de esta leal siri- 
ceridad. 



El citó, si bien se recuerdan nuestros lectores, 
á Webster, y cabalmente fué la única cita que 
hizo de una cosa positiva, y que podia averi- 
guarse. Pues bien, él lo citó para que en fuer- 
za de la autoridad de un Lexicógrafo tan gran- 
de como él dice, los Jesuítas pasaran como frau- 
dulentos, hipócritas y doloí-os. Para esto era 
preciso que al menos ese Webster lo afirmara 
como opinión suya propia. Al contrario, Webs- 
ter lo refiere pero solamente como un modo de 
usar, como un sentido dado á estas palabras Je- 
suítas, Jesuitismo, etc., por sus enemigos. Si pues* 
cita aun ese sentido, lo cita solamente porque 
en un diccionario se deben citar todos los sen-_ 
tidos y usos de una palabra ya buenos, ya malo?, 
que en razón 6 sin ella hayan hecho los escri- 
torea, pero añade siempre an offensive sense. 
Esto debia haber bastado al anómino de Santa 
Fé para dejar á un lado esta pretendida aiitori- 
dadj ó citar con mayor sinceridad y por entero 
todas las palabras de Webster; mas nó: quiea 
citarlas, y cita tanto cuanto convcnia á íus in- 
tentos dejando lo demás. 

He aquí pues, el texto de Webíícr por entero. 
En la palabra Jesuitism, dice el ¡nal uso liccho 
de esta palabra, an offensive sense, y lo líabia 
explicado en la otra r7e67r¿V. Allí dice: One of a 
religious oj^der founded hij Ignatins Layóla, and 
approved in 1540, under the tille of the Socicty of 
Jesús i : . The Jesuits have displaytd in íheir aiier- 
jjrises a high dec/ree of zeal^ leannng, pol'cg aiul 
shill; (esto es, Webster dice qm los Jesuítas han 
desplegado en sus impresas un alto grado de celo,, 
cultura, doctrina y habilidad; pero esto no leyó 
nuestro anónimo cuando los tachó de i)ron!OVcr 
la ignorancia); hit hy tlieír opponents have leen 
generaUy reputed to use artandíntrícjuc in promot- 
ing oraccoinplíshíngtheírpiirposes; (es'o es, pero 
por sus adversarios, como por ej., aquel de Sania 
Fé, ha?}, sido tenidos en concepto de echar mano de 
artificíoe i' intrigas, esto es, no dice nifis que sus 
adversarios lo han juzgado así); ichence tlie icords 
Jesuíts, Jestiitical and like have acrpuired an odíons 
and offensive sense; {y por esta razón las palalras 
Jesuítas y semejantes, han adrprírído vn mal scuti- 
do.) He aquí lo que dice, ó mas bien, refiere. 
Webster, así qué, el mal sentido de esas pala- 
bras no es sino por el uso hecho, no por todos 
en general, sino por sus adversarios á cau?a del 
odio que les tenian. 

Y ¿el anónimo de Santa Fé Iceria todo eso? 
Por supuesto, ¿quién puede dudarlo? Y ¿porqué 
no cita todo? la razón es clara, porque no le con- 
venia para lo que queria probar; y aeaso se le 
figuró que na(Íio hubiera tenido la curiosidad 
de consultar el diccionario y que de esíe modo 
el fraude le saldría á las mil maravillas. En 
todos casos, calló .^u nombre y guardó el incóg- 
nito, para que por mala suerte no quedara des- 
vergonzado. ¡Miserable! Si en m\ advci-sario 



lao- 



no hay luas sinceridad que esta, no sabemos lo 
que él pnoda valer: y esta era la única cita, el 
único argumento, la única prneba. No merece 
sino que se la tire ;í la cara .y se le deje pMú 
quien es. 



-*— »-^->--^ 



^: 



DEVOCIOX DE no IX A SAN JOSÉ. 

Pío IX liasiem})rc profegado muclia devoción 
n San José, y la ha promovido. Apenas eleva- 
do al Samo Pontiticado, por decreto del 10 Set. 
1847, extendió la tiesta del patrocinio á toda la 
Iglesia. En 1861 en bendecir á nna jjiadosa 
asociación exclamaba: "Deseamos veheraente- 
iiiente qne los hombres de nuestros tiempos, tri- 
l)aton continua honra ¡i aquel que fué tutor de 
Josas y casto esi)Oso de la inmaculada Matlre 
do Dios. ¡Ojalá imiten sus virtudes!"' En la alo- 
cución á los obispos reunidos en Roma, el dia O 
Junio I8'33 les rccomendi) el recui'so ;í San José 
conio á especial patrono_^ de la Iglesia. Ai>robó 
la devoción de los Siete Domingos, del Cordón 
en honor de San José, y el culto perpetuo, y 
los eniáqueció con gracias é indulgencias; fundó 
cofrad/as, }' al cabo le declaró patrón de la Igle- 
sia. 

G EORc; E AVA^riixírroN. 

George Wa.shington el qne es como ])adre y 
fundador de los Estados Unidos, nació en Bridge- 
freek, A^irginia, el 22 Febrero de 1732, y rau- 
i'ió el dia 11 de Diciembre 1709. Fué á los 
])r¡ncipios agrimensor, 3' sirvió desiiues en cali- 
dad de olicial de milicia en las tropas inglesas 
contra los franceses en el Canadá (1753-03). 
Llegado ai grado de nn vor, se retiró. Cuando 
las colonias inglesas de América principiaron á 
levantarse él fué uno de los siete dii)utados de 
Virginia en el congreso de Bostón, 1775; y reci- 
bió poco después el mando del ejército .Vmeri- 
cano. Para suplir hi ai)rcmiantc ¡)enuria de todos 
los rcaursos dcsplcg'.)- una prudencia, un tesón 
é ingenio extraordinario, y sostenido por las 
ti-opas francesas, pudo hacer frente ;( los gene- 
rales ingleses IIovv'C, Clinton, Burgoyne y Corn- 
walii-^. y desiv.ics de varios encuentros unos fa- 
voiab'b's y otros adversos, logiaj encerrar á este 
último en Yoi-lvtown, obligándole á la cnpitula- 
cio:i, 178], :í la (jue sigui'* la pnz de Vci-sailles 
en i 78:5, y el reconocimiento de la independen- 
cia ele lo:-^ Estados Unidos de j)arte de Tugb- 
t'írni. Washington etitonces dcspidií; el ejército, 
íi!/,i) dimisión <{'^ su cargo de generalísimo y vf)l- 
vii.) ;í la vi la privathi. Tjuego (pie se cstalJeció 
nn gobierno regular en 1780, Washington fué 
elegido Presidente de los Estados Unidos por 
cuatro años, y reelegido en 1703 por oti'os cua- 



tro; en todo este tiempo sostuvo la paz en la 
Europa^ agitada por la i-evoliicion [rancSsa. Ál 
Cspiftir sil segundo término en 1707, renunció 
el [)oder, esto es -S. ser elegido por tercera vez, 
y murió dor. años después siendo llorado y ad- 
mirailí- de todos. Los ciudadanos todos de la 
Union llevaron el luto por un mes, y el congre- 
so decretó que se elevarla uii monumento én gil 
Jionor en la ciudad íecleral, cpie tomó el nombre 
de \\ ashiugtoij. 

mSTPJTO COLUMBÍAXO Y CIUDAD DE AVASIiINGTON. 

"Washington es la capital de los Estados Uni- 
dos y del dístt-ito Coiumbiail), sobre la orilla 
derecha del Potomac, en el es'ado de Maryland. 
Desde el año 1800 es la sede del gobierno fe- 
deral, del congreso, y del Presidente. La ciii- 
(hid está edificada sobre un plan rnn}- extenso, 
con calles muy anchas y derechas. ITay muchos 
herjn)sos cdíücios, sobre todo los del gobierno. 
Entre estos el principal es el Capitolio, en donde 
rcíidon el Senado, la Cámara de Pepresentan- 
tes, la Corte Suprema, y la Biblioteca Nacional; 
por allí hacen pasar los Americanos su primer 
nroridiano, que está á 79^ 22' 21:" de París. La 
la latitud es de 38' 53' 29" Xorte. Hay además 
la Casa Blanca ó del Presidente y los Edificios 
para los diferentes ministerics. Fué fabricada 
en 1702 en honor de George Washington, casi 
en el centro de los Estados Unidos de entonces. 
El capitolio fué incendiado cuando los ingleses 
tomaron en 1812 la ciudad, pero fué restaurado 
en 1815. La población subia á 100,199 habi- 
t'intes en 1870. El distrito Colnnibiano fué es- 
tiblecido en fuerza y en conformidad de la cons- 
titución, artículo 1, sección 8, cláusula 17, [)ara 
la sede del gobierno federal. Según cííto el 
Maryland pn.só en 23 Diciembre 1788 un acto 
para ceder al congrego nn dis'rito de 10 millas 
en cuadro ¡Kira sede del gobierno. El estado de 
Virginia pasó en 3 Diciembre 1789, otro acto 
por un distrito igualmente gi'ande. Estas ce- 
siones fueron acept:í.das por eb congreso con nn 
acto especial af)i-obado cd 10 Julio 1790, y ev.- 
mendado por otro aprobado 3 Marzo 1791. De 
consiguiente un distrito de diez millas en cua- 
dro fué determinado, y sus lineas y límites es- 
tablecidas |)or una proclama de George Wash- 
ington, Presidente, el 30 I^íarzo 1701, y poco 
desjv.ies el congreso formó el golñcrno inmedia- 
to do csQ disti'ito con un acto aprobado el 27 
EY'broro 1801 , según lo que estaba establecido 
en la constitución. La parte que perteneció al 
estado 'le Virginia sobre la orilla izquierda del 
Potonjac, le ha sido devuelta después, y no 
queda aliora sino lo que tomó del Maryland,. La 
superricie de esto es de unas 00 millas ct!adr«- 
das. La población de todo ese distrito según 
el censo de 1870 es de 131,700 filmas. 



181- 



XVIL 



LA CASITA DE CAMi'ü. 




Coni^ersion de un fi'anana^ou. 

( Contlnuadon—Pág 118-120.; 
XYI. 



QUIKN ERA PLAUTILLA. 

De esta suerte conversando habian llegado á su 
casa y una vez estuvieron en su cuarto, Eicardo dijo 
á Licinio: — Necesito escribir un billete á Plantilla 
antes de que salga de Bolonia. 

— Escríbeselo que }-o te aseguro que llegará á sus 
propias manos. 

Alegre Licinio entró en su aposento 6 hizo saber á 
dos ó tres amigos suyos que le aguardaban que la 
tentativa sobre Eicardo Labia salido á las mil mara- 
-^-iHas. — Y Plantilla, añadió, no obrará sobre el como 
instrumento, sino con amor verdadero y real. Han 
simpatizado perfectamente. 

Dejando á Eicardo que escribía una carta la mas 
tierna y afsctuosa, ofreciendo alma y cuerpo á Plan- 
tilla, y á Licinio que se entretenga con sus amigos eu 
trato.s secretos, diremos algo de aquella joven, de la 
cual desearán ya saber nuestros lectores qué clase do 
pájaro sea. 

Plantilla era liiia de cierto Augusto M., que fué sec- 
tario desde 1821, de mediana fortuna, pero que dis- 
frutó de un buen empleo en Bolonia, su patria, y que 
en 1849 perdió la vida combatiendo contra los aus- 
triacos. La madre que era también italianísima, al 
volver de Eoma después de destruida la repiíblica 
mazziniana, sacó del conservatorio, al pasar por Flo- 
rencia la única hija que tenia, y era Plantilla. Una 
vez en Bolonia trabajó tanto c[ue alcanzó del gobier- 
no Pontificio una pensión de treinta escudos mensua- 
les por el difunto marido, traidor á aquel mismo go- 
bierno. Mas pudo disfrutar -¡30C0 de ella, pues murió 
á los tres ó cuatro meses víctima de una violenta ti- 
foidea, recomendando á la Marquesa L., parienta 
suya lejana, su hija, á la cual fué señalada la pensión 
que habia ella alcanzado. La marquesa, que era no 
tan solo italiana, sí que tamlñen sectaria, habia edu- 
cado á Plantilla en sus ideas, y se servia de la belleza 
de su hija adoptiva para hacer caer con mil artes y 
promesas á muchos jóvenes en las redes de la maso- 
nería. Plantilla habia sido ya inscrita en esta, y con- 
ducida por la Marquesa muy adelante en sus grados, 
habíase hecho célebre en la aeduccion. Era realmen- 
te hermosa, pero el arte la hacia mucho mas seduc- 
tora. Maestra en fingimientos y en engaños, era as- 
tuta y versadísima en toda clase de malicias. 

Hé aqrií retratada en breves rasgos á Plantilla. 
Mas puesto que he nombrado á Léntulo, diré que este 
era un joven ferrares, que enamorado de Plantilla al 
empezar el tercer año de leyes, prometiéndole la mar- 
quesa cuanto apetecer pudiese, ha})ia hecho inscribir- 
le en la secta, y luego le habia despreciado porque no 
congeniaba con aquella. El sin embargo no perdía la 
esperanza. 



Al que va de Lugo á Eavena por Bagnacavallo, á 
unas dos millas mas allá de esta ciudad, se le ofrece á 
la vista en medio de los campos y sobre una peqiieña 
loma una casa de campo, no muy grande, cuadrada, y 
apartada como cosa de un tercio de milla del camino 
real. Aquella era la casa de campo do Licinio. Allí 
fué con Eicardo y con Tito, llegando á ella por la 
tarde del 25 de Julio. Pocos dias hacia habia ido á 
ella desde Eavena una señora joven que los recibió. 
Era la hermana de Licinio, con la servidumbre acos- 
tumbrada. Eicardo estaba que no cabía en sí de ale- 
gría, porque antes de partir habia recibido una res- 
puesta do Plantilla, que diera ya á leer á Licinio, y 
sobre la cual hacia Tito en tono de zumba muchos co- 
mentarios, y decía palabras de burla y punzantes 
chistes, pero que Eicardo tomaba muy formalmente 
por lo serio. 

Allí por lo común distribuían las horas del día do 
esta suerte. Por la mañana á las seis bajaban á un 
prado inmediato con las carabinas, que ya conocemos 
y allí se entretenían por espacio de cerca de dos 
horas en su manojo y en tirar al blanco. A notable 
distancia habia un muñeco del tamaño de un hombre, 
y disparaban contra él, ora á pié firme, ora andando 
de lado, ya corriendo. — A las ocho almorzaban y se 
retiraban cada cual á su cuarto. — A las diez se en- 
cerraban en una sala interior y se ejercitaban en la 
esgrima. — De allí pasaban á una estancia inmediata 
donde habia un maniquí do paja, vestido en traje do 
señor, con su sombrero en la cabeza y su bastón en la 
mano, y uno después de otro lo asaltaban á traición, 
y puñal en mano, como asesinos, y lo herían asestán- 
dole aquellos golpes que se consideran como mortales. 
Eicardo bien que haciéndolo de burlas sintió repug- 
nancia á tan nefando aprendizaje y á un tan infame 
ejercicio, y dijo: — ¿Se aprende por ventura aquí á ser 
asesino? 

— No, replicó Licinio, sino á desemlxirazarse de los 
traidores y de los tiranos. 

Lo enseñó el modo de. empuñar el hierro: cuales 
eran las partes á donde debía apuntarse para herir de 
suerte que sucumbiese la víctima al golpe: la destreza 
en huir apenas dado este, cómo se debía acudir, si en 
vez de matar, fuese llamado á proteger al matador. 
• Mas Eicardo que en el tiro de la carabina y en el 
manejo del florete adelantó muchísimo, no supo aco- 
modarse nunca á aquel ejercicio, al cual llamaba (y 
decía la verdad) de asesinos. 

A las dos iban á comer, y á eso de las seis salían 
vestidos de caza con las carabinas al hombro y con 
los perros, fijando para término de su excursión ya 
una quinta, ya otra de algún amigo que pasaba allí el 
tiempo veraneando. Lo mas frecuente era ir á Bag- 
nacavallo, deteniéndose en una posada fuera de las 
puertas, donde se reunían sus amigos. A eso de las 
once estaban de vuelta en su casa. El sábado por la 
noche se quedaban en casa porque se reunían en ella 
muchos jóvenes aldeanos y aldeanas, y en una plazo- 
leta, á la cual llamaban la era, se bailaba hasta des- 
pués de media noche. Y Licinio se manifestaba ox- 
pléndido en darles carne y vino para que comiesen y 
bebiesen por el gusto que tenia en ver á aquellos in- 
felices faltar al precepto de la santa Iglesia. 

Mucho menos se distinguian los dias por la comida. 
Fuese viernes, sábado ó vigilia de precepto no se 
guardaba este nunca. — Al principio Eicardo se aco- 
modal)a ;í ello de mala gana; pero después seguía la 



Í32- 



corriente, y perdido en su amor, al cual daban pábulo 
frecuentes cartas, no se acordaba ni de sus oraciones, 
ni de sus prácticas de piedad. Solamente recordaba 
las tres Ave Marías antes de acostarse que rezaba da 
pié besando después su medalla. 

XVIII. 

EL RETRATO. 

Después de ocho ó diez dias de ejercitarse en el tiro, 
Ilicardo liabia llegado á ser tan diestro, ó que estan- 
do parado ó caminando no dejaba nunca de dar en el 
blanco. Tenia el pulso firme y el ojo nmy certero; 
disparaba su arma y la bala iba á dar o en medio de 
la cabeza, ó en los muslos ó en el pecho, cS allí donde 
primero decia que queria herir. De la misma manera 
en la esgrima se defendía o heria con tal destreza, que 
Tito, aunque mas ejercitado que él, quedaba siempre 
vencido, j hasta el mismo Lieinio, que era maestro 
en ella, perdia tirando con él la ]iartida. Sin embar- 
go, no pudo recabar jamás que Ricardo quisiese ma- 
nejar el puñal en el ejercicio del asesinato .... Lieinio 
rabiaba interiormente, á pesar de que no podia me- 
nos de reconocer que Ricardo decia la verdad; pero 
era cosa aquella absolutamente necesaria para ser 
masón de la reforma mazziuiaua. Con todo, nunca 
manifestó su indignación contra Ricardo. Procuraba 
vencer su repugnancia, se burlaba de él con Tito, pero 
no pasaba de ahí. — Mas ved la astiTcia de que se va- 
lió para alcanzar su propósito. Escribió á la mar- 
quesa L. que no podia alcanzar de Ricardo que hi- 
ciese el ejercicio del puñal y que le era absolutamen- 
te indispensable el retrato do Plantilla. Esta debía 
saberlo y acompañar el regalo con una carta llena de 
miel .... No habían transcurrido ocho dias desde el 
envío de la carta, cuando hé aquí que mientras es- 
taba almorzando con sus compañeros, oye Lieinio 
pararse un caballo que venia corriendo. Asómase á la 
ventana y ve á un joven que se apea y pregunta si 
está en casa el señor Lieinio. Corre este al encuen- 
tro del enviado, y reconociéndolo por uno de los sujos, 
lo abrazó, lo estrechó contra su pecho, y le dijo al 
oído, viva Italia, á lo cual contestó el otro, la Italia 
libre. — Sube, añadió Lícíhíd, á descansar un momen- 
to. — Y luego llamando ¡í uno de sus criados le mandó 
C[ue llevase el caballo a la cuadra y que lo tuviera 
dispuesto para las cinco de la tarde. 

— Tengo una carta, dijo el mensajero, de la mar- 
quesa para tí, con una pequeña partida de dinero. 

— Me dirás esto mismo arrilia en presencia de mis 
amigos. 

— Bien está. Entiendo: es preciso hacer boato .... 

Una vez estuvo en la sala: — Os traigo un amigo, 
dijo, un amigo nuestro. — Sentóse este y después do 
haber 1)ebido un vaso de vino: — Antes que coma, dijo, 
debo decirte, Lieinio, que traigo una cosa para tí. 

— ¡Para mí! ¿y do parte de quién? 

— De la Marquesa L . . . . 

Ricardo añadió en seguida: — ¿Y para mí no trae V. 
nada? 

— Señor, no tongo el honor de conocer á V. 

— Soy Ricardo. No trae V. nada de ... . 

— De la bella Píololina .... añadió taraleando Tito. 

— ¡Ten cuidado como hablas! No profanes ni aun 
en Ijiroiiia aquel nomln'e, para mí tan sagrado. 

— Ei jabalí, dijo Tito, ha ochado colmillos. 

— En fin, añadió el enviado, dentro del pliego hay, 
á lo (juo parece, otras cartas; jiero \\o ííÓ si sojí para Y. 

— Pues bien, dijo Lieinio, dame lo que me corres- 
ponde, sin tanta charla. 

Y sacó una carta muy doble y un paquetito de di- 



nero .... Lieinio abrió la carta, dentro de la cual iba 
otra. Ricardo inmóvil y con los ojos clavados en Li- 
einio, estaba observando sus gestos y mo\T.miento3. 
Lieinio leía con toda atención y se reía, y luego mira- 
ba á Ricardo á quien se le iban y veniau los colores 
del rostro; hasta que no pudiendo ya contenerse mas, ■ 
se puso en pié, diciendo; 

— Por piedad sácame de cuidado, pues no puedo 
mas .... ¿Hay carta para mí? 

— ¡Algo mas que carta, amigo mió, algo mas que 
carta! 

— ¡Ah! os queréis burlar de mí. Pero sabed que si 
me enojo mas que javalí seré león. Soy del corazón de 
la Romanía, ¿lo entendéis? — Y diciendo esto volvió á 
sentarse y á comer. 

— Así me gusta, exclamó Tito, así me gusta. Des- 
ahógate con los platos y deja estar á Plantilla. 

Ricardo no contestó y Lieinio dijo: 

— Tengo aquí una carta de Plantilla y su retrato 
para tí. 

— ¿Te burlas do mí? .... ¿El retrato? 

— Sí, sí, el retrato; pero con condiciones .... 

— Di lo que exige; pero pronto. 

— Una buena puñalada. 

— ¡Entiendo! ¿Me quiere asesino? En obsequio suyo 
debe hacerse todo. Vainos. 

Levantáronse todos do la mesa, y Ricardo corre de- 
lante do todos á su cuarto, y casi delirante vuelve á 
reunirse con los tres que se dirigen al cuarto del ejer- 
cicio de asesinato. Pénese de un salto en medio de 
ellos, y so acerca al hombre (de paja) á quien debía 
asesinar; le hunde el puñal en el cuello debajo de la 
oreja y se lo deja clavado: da otro salto atrás, se quita 
en un abrir y cerrar de ojos la blusa y el sombrero, y 
se pone detrás de sus compañeros, apareciendo vesti- 
do de señor y preguntándoles: ¿que es lo que ha pa- 
sado? — ¡Bravo, bien!— gritaron los tres; y. Lieinio aña- 
dió: — Eres peritísinro en el manejo del puñal, y te ve- 
nias haciendo el melindroso y el vergonzoso .... Toma, 
que bien lo mereces. 

Dióle la carta de Plantilla, cuyo sobre en que se leía: 
— A mi Ricardo, — le llenó de alegría y en seguida le 
entregó una moneda de cinco francos. 

— ¿Qué nre importa esta moneda? Quiero el retrato, 
¿dónde está? 

— Abre, niño, y lo encontrarás dentro. 

— Dióle vueltas lleno de ansiedad y preocupado, y 
encontrando en la circunferencia un botoncito y apre- 
tándolo, se abrió do repente y apareció entonces el re- 
trato do Plantilla, miniado con el maj'or esmero. 

XIX. 

EL 2 DE SETIEMBRE. 

Desde el 18 de Agosto, en que se recibió el retrato, 
hasta el 2 de Setiembre nada aconteció diguo de no- 
tarse. Únicamente se supo el destierro del Erancés, 
después de una pesquisa que se hizo en su casa. No se 
sabe si la expulsión fué por causas políticas ó por con- 
trabando. Lieinio tentó varias veces á Ricardo para 
que se inscribiese en la secta, pero siempre inritilmen- 
te. — Soy libre, le contestaba, y quiero permanecer 
siéndolo. Los sectarios son mas esclavos que los de 
Túnez. — Sin embargo pensó que esta seria la segunda 
victoria que sobre Ricardo debía alcanzar Plantilla. 
En su consecuencia escribió á la Marquesa que el 
fruto estaba madiiro; que el 2 de Setiembre estuviese 
en Ravena para hacerlo inscribir en la secta, y que 
Plantilla .preparase sus armas para vencer á Ricardo, 
que seria una adípiisieion excelente para el partido de 
acción. (Se vontinuará). 





PERIÓDICO SEMANAL. 



Se publica iodos los Sábados, en Las Vegas, N. M. 



18 de Marzo de 1876. 



Núm. 12. 



NOTICIAS TERKITOIIIALES. 



Xgaevo Méjico. — Daremos aquí las distancias 
desde Santa Fe á diversos puntos del Rio Abajo, 
hasta el Socorro por aliora, siguiendo el camino del 
nuevo telégrafo Militar. El número de millas y pa- 
los del telégrafo, es siempre contado desde Santa Fé. 

Desde Santa Fe hasta el Eancho de Pino 357 pa- 
los del telégrafo, millas 14, 7-25 — Al Arroj^o de Ga- 
listeo 536 palos; millas 21. 11-25— A San Felipe 868 
palos, millas 31, 12-25— A los Algodones 970 palo.g, 
millas 38, 20-25 — A Bernalillo 1112 palos, millas -11:, 
12-25. 

Hasta la Oficina de Albuquerque, 1581 palos; mi- 
llas 63, 62-25— A la Iskta 1905 palos, millas 76 5-25. 
El alambre del telégrafo cruza el Rio Granda por la 
distancia de 1150 pies: el primer palo al otro lado del 
rio, al Oeste, tiene el núm. 1906 — A los Lunas 2104 
palos, millas, 84 4-25 — A los Gabaldones 2211 palos; 
millas 88, 11-25— A los Ghavez, 2229 palos; millas 89, 
4-25. 

Hasta la Pficina de Belén, 2359 palos; millas 94, 
9-25 — Al Riiucho de Green, 2575 palos; milhis 103 — 
Hasta en frente de la antigua Iglesia del Sabinal, 
2651 palos; millas 106, 1-25— A la Estación del Cor- 
reo (Casa Pacheco) en, el Sabinal, 2712 palos; millas 
108, 12-25— A la Fontge Ar/ency en el Sabinal, 2760 
palos; millas 110, 10-25 — Hasta donde cruza el Rio 
Puerco, 2849 palos; millas 113, 21^25. 

Hasta la Agencia del Gobierno en frente de S. Car- 
los, 2913 palos; miUas 116, 13-25 — A los montes de 
Arena, al lado del Norte, 3026 palos; millas 121, 1- 
25 — Al xUamillo en frente de la Convent's Agency, 
3137 palos; millas 125, 12-25— A la Polvadera, 3249 
palos; millas 129, 24-25 — Al Limitar, 3320 palos; mi- 
llas 132, 20-20. 

Hasta la Oficina del Socorro, 3515 palos; millas 
140, 15-25. 

AMÍ«>ii=€laíeí>. — El Señor D. José Aragón, Pre- 
sidente del Comité Cat(Slico establecido ©n aquella 
Parroquia, invitó por nieaio del Cura-Párroco D. A- 
gu.stin Redon, y en nombre de todos los miembros de 
dicho Comité, al Rev. P. Salvador Personé S. J., para 
que quisie.se entretenerlos con sus predicaciones y 
disponerlo.^ así para el cumplimiento de uao de los 
artículos de su reglamento, en el que se les prescribe 
la Comunión Pascual. El dia 3 por la tardo dicho 
Padre sali(5 de las Vt>gas para satisfacer á los deseos 
y á la invitación con que los Señores del Comité le 
habían honrado. El dia 4 por la mañana una diputa- 
ción del Comité fué á felicitar al Rev. Padre, y mani- 
festarle el placer que les causaba su llegada en me- 
dio do ellos. A la noche del mismo dia se dio princi- 
pio á los piadoso.s ejercicios. Fué' cosa verdadera- 
mente edilicants el ver el concurso de gente, que des- 
de el primero hasta el i'Jtimo dia acudió á la Iglesia 
Parroquial; puos á los miemlDros del Comité juntóse 



una gi-an parteada los feligreses para disfrutar de la 
buena ooasion que se les presentaba. Por la maña- 
na hubo instrucción }' Misa, y por la tarde instrucción 
y Rosario. Las confesiones duraban hasta las diez 
ú once de la noche, y en el discurso de tres dias mas 
do 'quinientos acerc¿\ronse á la Mesa Eucarística. El 
Miércoles por la mañana antes de su salida los Seño- 
res del Comité enviaron otra diputación para expre- 
sar al Padre Jesuíta sus sentimientos de sincero y pro- 
fundo reconocimiento. 

Mí>r¿í. — En los dias 23, 24 y 25 de Marzo por la 
tarde tendrá lugar en el Convento de las Hermanas 
de Loreto, en Mora, N. M. una lotería en favor de 
dicho establecimiento. Esperamos que acuda bas- 
tante gente, no solo de Mora, sino también de los al- 
rsdcdores, y que la rifa tenga el resultado mas bri- 
llante. El Convento de Mora es uno de los mejores, 
así como de los mas concurridos en el Territorio tan- 
to por niñas internas, como externas. Los gastos 
hechos para agrandarlo fueron considerables, y que- 
dan todavía algunas deudas que satisfacer. Ojalá pu- 
diera juntarse bastante dinero no solo para pagailas, 
sino también para completar la fábrica de todo el edi- 
ficio. Confiamos en la generosidad de la gente que 
contribuirá con liberalidad. 

NOTICIAS NACIONALES. 



Wa!«ilaÍ2Si4'!íí2£o — George C. McCartee jefe de la 
oficina de imprenta y d© grabado en el Departamen- 
to de la Tesorería, hizo dimisión. 

El Comité nacional democrático, reunido en "Wash- 
ington, ha decidido que la convención nacional de- 
mocrática debo juntarse el 27 de Junio en la ciudad 
de San Luis. Las otras ciudades que podían esco- 
gerse por los delegados eran Chicago, Luisville, Ciu- 
cinuati, Filadelfia y Washington. Esta será la duo- 
décima conyenciou tenida per la democracia nacio- 
nal. La primera tuvo lugar en Baltimora, el mes de 
Mayo 1832, y las cinco siguientes en la misma ciu- 
dad. La séptima tuvo lugar en Cineinnati en Junio 
1856; la octava reunióse primero en Charleston y des- 
pués en Baltimora, la novena en Chicago; la décima 
en New York: y la undécima en Baltimora, el 9 de 
Julio de 1872. 

Mjia'ylaassl, — Falleció en Baltimora el muy cono- 
cido P. Rcdentorista, el PadreJosé Muller. 

Missoua'L — El general Babcock. secretario pri- 
vado del Presidente Grant, salió libro do la acuaacion 
que se le había hecho de complicidad en los fraudes 
cometidos sobre el wisky en S. Luis. 

PeíislIvaBiÉja. — Durante la misión, dada por los 
Revdos. Padres Jesuítas en la Iglesia de San Carlos 
Borromeo en Filadelfia,, hubo 9,600 comuniones, 500 
confirm.iciones, 33 conversiones, y 200 adultos pre- 
parados para au primera comunión. 

Hallaráse expnes'a en la Ccnlmníal Exlñtioa una 



-134- 



estatua colosal de Bismarck, Canciller del Imperio 
Alemán. 

Las portadas que colocará España en el Departa- 
mento de industrias para dos entradas á los salones 
en la Exposición de Filadelfia, llaman grandemente 
la atención 'de los americanos. En ellas se La queri- 
do simbelizar en su remate que América debe su des- 
cubrimiento á España; rodean la cornisa las armas 
de todas las provincias, inclusas las de Ultramar; seis 
medallones representando á los rejos católicos y á 
loa cuatro primeros descubridores, conteniendo ade- 
más otros recuerdos de la nación española. 

Cos destino al salón de Bellas Artes L»n sido cedi- 
dos á España en la Exposición dsl Filadelfia 3,834 
pies cuadrados j además -espacio suficiente para 12 
esculturas. 

Cuatro mil pesos ha costado á España en la Expo- 
sición de Filadelfia la casa donde han de hosj^edarse 
los Ingenieros militares que han de auxiliar los tra- 
bajos en la Exposición. 

flííiíVa, — Obtuvo un muy grande suceso la misión 
dada por los Eevdos. Padres Hennebery y O'Ncil. C. 
P. P. tí. en Cedar Ilapids. Un gran niimero de per- 
sonas hicieron el juramento de abstinencia. 

Temat'ssee. — El SoutJicrn Cross da la noticia de 
que se levantará en Memphis un monumento para los 
{Sacerdotes que murieron en el cumplimiento de sus 
deberes durante la epidemia de la fiebre amarilla que 
de?oló la ciudad de Memphis en 1873. 

M.eiiítií'k.y. — Ha sido convocada por el 15 del 
mes de Mayo en Luisville una reunión, en la que se 
tratarán asuntos-concernientes al comercio de los ta- 
bacos. 

t'aSifoH'iiáís.^Lansing, cajero de la Kern VaUey 
Bank iné preso. Ha confesado que habia robado al 
banco. Descubrió también donde hablan sido depo- 
sitados los fondos robados, de suerte quo todo ha si- 
do recobrado. 

Msiíssíttíí. — La noticia de que el general Eabcock 
habia sido puesto en libertad fué recibida con gran- 
de satisfacción en Lawrenco por sus nombrosos ami- 

AlabaíííSí. — Vn incendio tuvo lugar en Lincoln, 
ha destruido toda una plaza. La pérdida se calcula 
que sube á treinta y siete mil pesos. Las propieda- 
des no estaban aseguradas. 

NOTICIAS EXTRANJERAS. 



Rosna. — Los antiguos empleados del Gobierno 
Pontificio, y que rehusaron aeryir al gobierno de Víc- 
tor Manuel, fueron recibidos en audiencia por el Pa- 
dre Santo. La Srda Diicale era llena de estos fieles 
y nobles subditos, y media hora después de las 12 el 
Papa entró en la sala. Era acompañado por Sus Emi- 
nencias, los Cardenales Pacca, Asquini, Piandi, Be- 
nardi, Martinelh, y por varios Prelados y Camerlen- 
gos. El Sr. D. Luigi Tongiorgi leyó un mensaje, en 
el quo interpretando los sentimientos de todos los que 
hallábanse presentes deeia, que nunca jamás el go- 
bierno Italiano contaría entre sus servidores algunos 
de ellos. 

, El Profesor KoUi que habia simpatizado muchísi- 
mo para eon el nuevo orden de cosas introducido jior 
el gobierno de Víctor Manuel en la Capital del mun- 
do católico, ha retractado sus errores y ha muei'to ar- 
repentido en el seno de la Iglesia católica. El habia 
sido Profesor en la Universidad Pontificia ddla Sa- 
pie/iza, y habíase después mostrado infiel al Papa fir- 
mando el fanio.so mensaje dirigido al hereje y apóf,ta- 
ta Doéllinger. Pvolli hizo su retractación delante del 



Arzobispo, y diez días después entregó su alma al 
Criador. 

El Eev. P. Angelini de la Compañía de Jesús publi- 
có las oraciones de Sto. Tomás de Aquino. 

Fs'aisfia. — Gambctta arengó en una pública reu- 
nión tenida en Canaillon. La asamblea fué estorba- 
da por loe realistas, imperialistas y radicales. 

El Diario, la HepáUique Francaise, órgano deGam- 
betta fué condenado á un mes do prisión y á una fiaer- 
te multa por haber hablado contra el ministro Buf- 
fet. 

El Duque de Décazes, ministro de 'los negocios ex- 
trangeros, y uno de ios jefes del partido orleanista, 
publicó nn mensaje republicano y presentóse como 
candidato para la Cámara de los diputados en frente 
del candidato católico, el Señor Eiant. A este pro- 
pósito el Monde expresóse en estos términos: "La 
candidatura conservadora y católica del Señor Fer- 
nando Iliant en el octavo distrito se ha encontrado 
inopinadamente en frente con la del Duque do Deca- 
zos. Comprendemos que el Duque de Décazes ten- 
ga deseo de obtener un asiento en la legislatura; mas 
no comprendemos que un miembro del Gabinete ha- 
ya creído deber ponerse en concurrencia con un can- 
didato tan eminentemente conservador como el Señor 
Eiant, designado en virtud de sus muchos títulos, 
por el citado distrito. Sabemos que algunos electores 
del mismo so consideran en el deber de votar al Du- 
que de Décazes por no hacer desaire al Gobierno. 
Este escrúpulo nos soprende. El Señor Décazes no 
es el Gobierno; el Señor Décazes no es el Ministro de 
la verdadera política conservadora, de la política qus 
sostienen los eatólicos cuando votan al lado del ma- 
riscal McMahon y del Sr. Bufiet." 

El día doce se celebraron en París los funerales del 
Sr. Laurentie. La asistencia fué numerosísima y es- 
cogida. Estaban la mayor parte de las notabilidades 
católicas. El Arzobispo de París y el Nuncio de Su 
Santidad estuvieron representados, lo propio que el 
Señor Conde de Chambord. La prensa católica y 
casi toda la liberal, sin distinción de matices, rindie- 
ron este último y piadoso homenaje al decano del pe- 
riodismo francés. 

Las últimas noticias recibidas sobre las elecciones 
para la Asamblea nos dan los siguientes resultados: 
Eepublicanos conservadores, 75; Eepublicanos 'radi- 
cales, 198; Eepublicano.s furiosos, 17; Imperialistas, 
61; Legitimistas, 26; Conservadores monárquicos, 24; 
Conservadores constitucionales, 20. 

El Ministro Bufi'et fué rechazado en los cuatro dis- 
tritos, en donde habia presentado su candidatura. El 
ha dado su dimisión, diciendo que no tenia mas bas- 
tante autoridad para dirigir la administración del 
país. 

Un decreto publicado en el Journal OJHciel anuncia 
el nombramiento de Jules Dufaure para Presidente 
del Consejo de los Ministros en lugar del Señor Buf- 
fet, cuya dimisión fué aceptada- Además Jules Du- 
faure es nombrado provisoriamente Ministro del In- 
terior. 

Víctor Hugo projDuso la candidatura de Luis Blanc 
á uno de los veinte ó treinta clubs que funcionaron en 
París. A cada media docena de palabras tenia el o- 
rador que interrumpir su discurso por los dobles y 
triples salva-s de aplausos de sus amigos y admirado- 
res. Todos ellos eran, por lo general, obreros, gente 
joven, con la cabeza á pájaros, y que encontraban su- 
blimísimo lo que será siempre ridículo y extravagan- 
te por cualquier lado que se mire. Hé aquí algunos 
de sus apotegmas: 

La república es el derecho eterno anterior y supe- 



1S5 



rior. La idea de revisión en la sociedad es idéntica á 
la de educación en la familia; y así como la educación 
no tiene el derecho de matar, la reyision no tiene el 
de destruir. Los patriotas probados, los hombres 
del destierro, los grandes espíritus, etedera (quiere de- 
cir, los de la Comniune), son útiles á los pueblos y ne- 
cesarios á las Asambleas. 

Concluyó pidiendo que se diera una lección á to- 
das las formas de votaciones privilegiadas, y dijo: "El 
sufragio restringido ha negado al Sanado nada me- 
nos que el gran ciudadana Luis Blanc; el sufragio 
universal se lo dará á la Asamblea legislativa." Es- 
to acabó de descomponer aquellas cabezas destorni- 
lladas. 

líiglaíeri'ís. — En la Cámara de los Lores y en la 
de los Comunes, Lord Derby y Disraeli han defendi- 
do la política del Gobierno por el apoyo que han dis- 
pensado á la nota del Señor Andrassy, y por la com- 
pra de las acciones del Canal de Suez. 

El Ministro Disraeli dijo que Inglaterra tiene una 
gran fuerza en el Mediterráneo, y que nunca abando- 
nará las plazas fuertes que posee. 

Gladstone aprobó la conducta del gobierno. 

El Standard A.G Londres dice, que fueren enviadas 
por el telégrafo instrucciones al Sr. Wade, Ministro 
británico cerca del gobierno de China, para que apo- 
ye las reclamaciones de la Alemania contra la 
China por motivo del pillaje del Schooner alemán Au- 
na. Una porción de la escuadra recibió la orden de 
ir á la China y ponerse á la disposición del Sr. Wade. 
Se cree empero que no será necesario acudir á de- 
monstraciones hostiles. 

lispaíía. — Unas cartas recibid?is de Madrid di- 
cen que una diputación de Señoras presentó á su Ma- 
jestad el Rej 1). Alfonso una, petición en favor de la 
íej que reconoce la Keligion católica como la Reli- 
gión del Estado. La petición era firmada por sesen- 
ta mil nombres, y entre ellos h&bia los de doce Du- 
quesas, sesenta Marquesas y do cincuenta de una no- 
bleza inferior. 

El Príncipe Leopoldo de Bariera con su esposa la 
gran Archiduquesa de Austria, Gisela, y su hermana 
la Princesa Teresa de Bavisra llegaron á Málaga en 
lina cañonera inglesa que puso á su disposición el 
gobernador de Gibraltar. Fueron saludados por las 
autoridades, vi.sitaron los alrededores de la ciudad y 
lo mas notable de esta y salieron para Granada. 

Los alfonsistas emplean unos cañones sistcjua 
Krup, cuyo mecaniísmo es igual á los demás,' á excep- 
ción de los proyectiles, que van revestidos do tres 
aro3 de cobre. Este metal por ser mas blando que 
el acero, se adapta perfectamente á las 37 estrías del 
canoa. Además, la pólvora está compuesta de pe- 
queños exacdros que tendrán un centímetro de espe- 
sor, y estos son atravesados por 10 ó 12 agujeros, 
pues como no se inflaman momentane?imeiite, sirven 
para activar la combustión y el desprendimiento de 
gases. Todos los exaedro.i se colocan simétrica- 
mente formando un cubo, que es el saquete de pól- 
vora. 

Siiixn. — Un hecho acaba de pasar en Berna, que 
no podemos menos de consignar, por lo que honra á 
la prensa católica de Suiza, á la par que revela toda 
la pequenez del liberalismo y sus estrochas miras. El 
gobierno de Berna ha dirigido á su.s amigos liberales 
la siguiente circular: 

"El movimiento religioso del Jura iiene absoluta 
necesidad de un órgano que sostenga la lucha contra 
lari íunostas doctrinas del hberalismo, y haga contra- 
pe.so á la maléfica influencia de la prensa ultramon- 
tana. El órgano existo, y se llauíi* La Democrnna 
(¡nh'fUrri-^ t«ftM no piieclo sostonorse, y udemás os preci- 



so propagarla en la campiña. Para este fin es indis- 
pensable que los liberales se impongan algunos sacri- 
ficios y hagan una cuestación en el cantón, etc." 
Firman Teuscher, Presidente dei Consejo general, y 
Jolessant, consejero nacional. Este documento no ne- 
cesita comentarios. 

AleiiaiJiaáá^. — En el Reichstag, Bismarck ha ne- 
gado haya tenido las intenciones belicosas que se le 
atribuyen. 

El Canciller del Imperio alemán ha h-echo declara- 
raciones pacíficas, añadiendo que Alemania no desea 
ninguna conquista. Concluyó diciendo que la Ale- 
mania está satifecha y que protesta contra las calum- 
nias socialistas. 

A propósito d© lo que dice el Sr. Bismarck, y sobre- 
todo do 'Alemania no desea ninguna conquista;" re- 
producimos aquí en breve lo que afirma un diplonm- 
tico europeo en una carta publicada en el Monde: 
"Las tres potencias del Norte se encuentran al pare- 
cer en muy buenas relaciones. Sin embargo, Bis- 
marck está preparando, en todo lo que depende de 
él, un rompimiento entre Austria y Prusia. El Con- 
de Andrassy tiene su pensamiento sobre Oriente, y 
Bismarck haciéndolo toda clase de promesas, le ani- 
mará á que no se detenga y vaya adelante. Es lo 
mas fácil que dé un paso que disguste á Rusia, y en- 
tonces Bismarck será el arbitro entre ambas poten- 
cias. Una vez arbitro, se desentenderá de los com- 
promisos con Austria y se pondrá á disposición ente- 
ramente de Rusia. Al llegar á este punto descorre- 
rá el velo y exigirá que no se le ponga reparo á la 
anexión de las provincias alemanas de Austria, con lo 
cual habrá completado su obra." 

Otro Diario de Munich acaba de publicar un artí- 
culo, en el que se habla de esta anexión, y se dice 
que el fin de Austria está tan próximo como el de Tur- 
quía. Lo significativo de este artículo es que se ma- 
nifiestan deseos de que esto se verifique, lo que hace 
suponer que los mas conservadores alemanes se pres- 
tan á los planes de Bismarck, por lo menos en el ex- 
terior. 

Tiaa-íjíBiíí, — El Saltan , queriendo poner un tér- 
mino á los males que prevalecen todos los dias en la 
Herzegovina y en la Bosnia, ordena la ejecución de 
las reformas pedidas por los gobiernos europeos y fir- 
madas líltimamente por él: 

"1" Libertad completa do cultos; 2" Reforma en el 
sistema de las contribuciones; 3' Vendida de las tiei-- 
ras desocupadas en favor de los indigentes; 4" Insti- 
tuciones do comisiones mixtas en las capitales de la 
Herzegovina y de la Bosnia, para asegurar la pronta 
ejecución de las reformas; 5" Aumento de las sumas 
destinadas á los trabajos do utilidad pvíblica, en la 
pi'oporcion que fijarán los comisionados mixtos. 

ÉSoIíífiEíla. — La Venezuela quiere que sus desa- 
venencias con el gobierno do la Haye sean sometidas 
al fallo de las grandes potencias europeas. 

SSélf^áca. — Los miembros del Cerele Catholique de 
Bruscllas tuvieron la dicha de oir la palabra elocuen- 
te de Msr. Perché, Arzobispo de la Nueva-Orleans, 
quien fué á Europa con el intento de reunir suscricio- 
nes para un préstamo de 300,000 francos á fin de re- 
parar los desastres á que han sido sujetos los esta- 
blecimientos de instrucción, de rehgion y de caridad 
pública al momento de la líltima guerra entre los Es- 
tados del Norte y los Estados del Sur. La recepción 
hecha por el (Jerele Catliuliquc al ilustre Prelado y ce- 
loso Misionero de los Estados Unidos de América ha 
sido verdaderamente espléndida. Msr. Perché entre- 
tuvo su auditorio con un magnífico discurso sobre los 
derechos y los debevoíde los católicos en los tiempos 
actuales. 




CALENDARIO ilELIGíOSO. 
MARZO 19-25. 

19. J3o7niíií/(i III de Cuaresma.— S. José Esposo de la bienaventu- 
rada Virgen Maria. 

20. Lunes — ¡San Joaquin, Padro de la Santísima Virgen. Las San- 
tas Mártires Alejandra, Clandin, Eufrasia, Matrona, Eufemia 
y Teodosia. 

21. .^fartes — En el Monte Casino el Tránsito de San Benito, Abad. 
S. Berilo Obispo. 

22. Mic'i-colcs — San Epafrodito, discípulo de los Apóstoles. Las 
Santas Mártires Galinica y Basilisa. Santa Catalina Virgen, 
hija de Santa Brígida. 

23. Jueces — San Fidel, Mártir. San Julián Confesor. San Benito 
Monje. En Lima del Perú Santo Toribio Arzobispo. 

21. Viernes — Los Santos Mártires Marcos j' Timoteo. S. Simón niño 

que mataron cruelisimranente los Judíos. 
25. íiába-ilo — La Anunciacion;fle la Santísima Virgen Maria, Madre 

de Dios. San Quirino Mártir. San Ermelando Abad. 

DOMINGO DE LA SEJLiNA 

Estaba curando Jesús á un pobre endemoniado á 
quien tenia privado del uso de la lengua el espíritu 
maligno. La perversidad farisaica atribuyó á jooder 
diabólico el imperio que mostraba Cristo sobre los 
poseídos, y se lo echó en cara. El Salvador bajó al 
extremo de caridad y de humildad, entreteniéndose 
en rebatir esa aeusacion do sus enemigos, probándo- 
les satisfactoriaments que mal podían ser sus obras 
debidas al demonio cuando todas ellas se dirigían á 
destruir el reinado del demonio sobre la tierra, á no 
ser que se supusiese que el demonio tiene un interés 
en combatirse á sí propio. 

Siguiendo su instiTiccion el divino IVÍaestro pronun- 
ció en este Evangelio aquella célebre sentencia tan 
olvidada hoy día, y que á tantos le será de eterna ' 
condenación en el juicio postrero. Quien no está por 
mí, está contra mí. Quisiéramos ahora preguntar á 
los prudentes del sigl©, íí los templados, á los habili- 
dosos y discretos, á q«iencs parece lo sumo de la sa- 
biduría la neutralidad entre el bien y el raal, entre la 
verdad y el error, q»» so disputan hoy «orno siempre 
el imperio del mundo, quisiéramos preguntarles qué 
cara pondrán aate el supremo Juez de ana con- 
«iencÍRS cuando les «che á la suya esta tremenda in- 
vectiva. ¿Llamaránle fanático y neo y exagerado como 
á nosotros nos llamas? ¿Taeliaránle también de fe- 
roK é intransigente? ¿S«ldránle con la maña antigua 
de recomendarle la caridad y el respeto á tod¿i3 las 
opiniones? ¿Acuearénle ds ao transigir con el espí- 
ritu del siglo? ¿Invocarán en su disculpa las acos- 
tumbradasi hipótesis y los desacreditados distingos? 
¡8abios del siglo! ¡Cattílicos á medias! Mil veces 
mas os valiera tener It fé sencilla, llana y candorosa 
do ft({uellft humilde é ignorante mujer que el Evange- 
lio ¿c esta Dominica nos dice levantó su voz de en 
meiio de las turbas dicíéndole al Salvador: Bienaven- 
turado el vientre ejue te llevó // los jicciios epie te eilimenta- 
ron. Los fariseos de entonces con sus distinciones y 
cavilosidades debieron huir ante este grito de la fé in- 
genua y franca de aqu'dla pobre hij.'a del pueblo. No 
lo olviden los de hoy día. En el ultimo juioio la xil- 
tima trabajadora creyente de nuestros arrabales, la 
infeliz labriega de nuestras aldeas les han de llenar 
de confusión. 

reyista^coníempobanea. 

El Sr. Obispo Macliebtjeuf del Colorado diu 
poco ha una krtnre en la Catedral do Denver, 
desarrollando la? razones por (|n6 los católicos 



y la Iglesia católica se oponen á las escuelas 
públicas: "Why are Caíholics and Ihe Catholic 
Church opposed to the públic Schools?" Su Se- 
ñoría, apoya'ndose en lo que ha observado de 
por sí en el Territorio, afirmaba que en muchas 
poblaciones nuevas donde los católicos son poco 
numerosos, ó demasiado pobres para poseer una 
Iglesia y una escuela, los niños católicos se ren 
estimulados á asistir i las Sunday-Schools Pro- 
testantes: y que en algunas partes su asistencia 
á una de esas Sunday-Schools, ha sido estable- 
cida como una condición para que uno sea admi- 
tido en la escuela pública. Los Protestantes 
del Oeste son mas prácticos en el juego. Ellos 
arrancarían con medios mas seguros la fé de los 
corazones de los pobres niños- católicos. Y sin 
embargo el dinero de los católicos, adquirido con 
mil sudores, debe ser sacado i la fuerza para in- 
vertirlo en esa obra diabólica, y si un católico 
hace la menor objeccion, es acusado, insultado, 
y amenazado con la i)rivacion de los derechos 
políticos. 



Hemos recibido del mismo Señor Obispo 
una copia de la Carta Pastoral, que según la cos- 
tumbre de la Iglesia, ha enviado al clero y fie- 
les del Colorado. No pudiendo inserirla toda, 
citaremos i lo menos alguna -parte en otra oca- 
sión, esperando será del agrando de los lectores 
mejicanos oirunas palabras de ese mismo Señor, 
que en cualquier parte del Nuevo Méjico ha de- 
jado tantos recuerdos de sus virtudes, y hecho 
tantas obras de celo en el tiempo que trabajó 
aquí antes de ser enviado al Colorado. Háeia 
el fin de la carta, hablando del Jubileo, que se- 
gún la concesión del Sumo Pontífice, extiende 
i todo el año 1876, anuncia que en los meses de 
Noviembre y Diciembre, se darán algunas mi- 
siones en el Colarado para los católicos Ameri- 
eaaos, Imbiondo hecho arreglos con el Ecv. P. 
Damcn S. J. do Chicago, que mandará á lo menos 
dos de sus compañeros para ello. 



Hablñmos, hace alguno.? dias, de una sociedad 
católica, que estaba formándose en Anton-Chico, 
bajo la dirección del Rev. Rcdon. Tenemos el 
gusto de anunciar á nuestros lectores, que la so- 
ciedad se halla ya establecida bajo el nombre de 
Comité Católico ^<\q Anton-Chico. El Rev. Re- 
don ha hecho imprimir el reglamento del Comi- 
té, obra muy cuidadosamente redactada en 20 
artículos, divididos en 3 secciones diferentes.— 
La lí" Sec. contiene .4 artículos sobre la forma 
que ha de darse al Comité, las cualidades que se 
exigen en las personas que lo componen, y los 
principios que pi'ofesarán. Nadie puede ser ad- 
mitido antes de la edad de 18 años. Cada miem- 
bro tiene qne ser católico, practicar dicba rcli- 



-í^- 



gion, y cumplir con el precepto de la Confesión 
anual. — Todos se obligan á sostener el principio 
de la enseñanza religiosa en las escuelas y á no 
afiliarse á ninguna sociedad secreta.— La 2!^Sec. 
dividida en 13 artíenlos, trata de las reglas de 
reunión. El Comité se reúne en cada Domingo 
en la tarde. — Los miembros todos están obliga- 
dos Á asistir. Los qne no formsn parte del Co- 
mité, siendo católicos, pueden asistir alcanzando 
de antemíino una boleta del Presidente. Un ofi- 
cial 6 guarda permitirá o impedirá la entrada 
en el Comité. — No se platicará ni de política ni 
de asuntos privadois é individuales. El Presi- 
dente anunciará antes de la prdroga. de cada 
reunión, las materias que han de discutirse en 
la refinion siguiente, las cuales de ordinario se- 
rán religiosas, industriales, liistüricas o pertene- 
cientes á la geografía; t solo los miembros del 
Comité tienen el derecho de la palabra. Se en- 
comienda el cuidado de los enfeniios, 3' en caso 
de muerte de uno de los miembros, los demás 
asistirán á sus funerales. — La 3!' Scc. trata en 3 
artículos de la Comisión establecida para recibir 
6 expulsar los miembros del Comité. La fiesta 
patronal del Comité será el dia de Corpus, y su 
bandera el Sagrado Corazón. 

Tal es en breve el contenido del reglamento. 
Esperamos que esta sociedad, destinada á con- 
servar intacta la fé y los sanos principios, eclie 
hondas raices, y cobre cada dia mayor lustre y 
vigor. Sabemos que en otras partes so manifies- 
ta el deseo de imitar la eficaz solicitud de los 
feligreses de Anton-Chico en promover el bien 
de nuestra Religión; pues se están pidiendo ya 
ejemplares de dicho reglamento. 

Dios bendiga desde el cielo la idea y el celo 
del Rev. P. Redon. 



■^ « <»- 



Xo pudiendo hacer otra cosa, nos vemos obli- 
gados á denunciar al público ua miserable pe- 
riddico de las Vegas, el csal la mayor parte del 
tiempo en lo que p«blica de suyo no hace sino 
revolcarse en hediondeces, coniolog mas inmun- 
dos animales, con menoscabo de la moralidad pú- 
blica. En esto no eabemoe si icrirainar mas al 
genio perverso de un hombre que tanto se de- 
leita en escribir torpezas, d á la falta de leyes 
é indolencia de oficiales públicos en no poner un 
freno á tan abominable desmán. Últimamente 
á propósito 6 fuera de propósito de las escuc- 
laí, ha tirado en el lodo las cosas mas santas y 
divinas. Con un hombre d» sü naturaleza, es 
difícil disputar: él confiesa que está fuera do 
juicio, y lo creemos: será esta una de las verda- 
des que deben haber salido de su boca: pero su 
locura es mas bien una cosa moral que fííiica, ya 
que en él la pasión posee el lugar de la razón. 
Quisimos una vez responderle, pero él .«in hacer 
mas caso de nuestras reflexiones, volvió á repe- 



tir las mismas cosas, y con mayor descaro. A- 
hora acaba de darnos á entender por qué aboga 
tanto por la moral de los dos sexos en las es- 
cuelas, porqué dice, "estaos cosa mas atractiva, 
y porque Dios los crió juntos y les dijo creced y 
multiplicad. Plntendido: es decir, la escuela de- 
be sevir parala multiplicación de la raza huma- 
na, y para la prostitución de la primera edad ! 
Semejante periódico haco salir los colores al 
rostro al que por de.sgracia cayere en sus ma- 
nos. Y pretende confirmar con. la Escritu- 
ra sus dislates un hombre, en quien toda luz de 
razón está apagada", y solo se lleva por el fuego 
de las pasiones. Los de.'sórdenes y criminales 
relaciones que dice haber habido, ó que supone 
existir entre personas consagradas á Dios, ó no 
prueban sino que puede haber escándalos, de los 
cuales no ha sido el último el que dio quien a- 
bandonó su primera vocación religiosa de fraile: 
6 solo dan lugar á presumir los que pudiera ha- 
ber cometido ese mismo, cuando vestia el hábito 
de Franciscano. Pero aun todo eso seria nada: El 
se atreve hasta i atacarla persona santísima de 
J. C. en las cosas mas delicadas, en las cuales El 
que permitió las demás calumnias, no consintió 
ser tachado ni por sombra por sus enemigos. 
E^íto sí es impiedad y blasfemia. A un sujeto 
que no entiende razones humanas, no emprende- 
remos á explicarle las divinas, pues sería á la 
vez degradarnos y degradarlas: y como echar 

margaritas ante según la frase de aquella 

misma Escritura que él cita. Además sería del 
todo inútil, porque, como esa misma Escritura 
nos enseña hablando de esos tales, animal is homo 
non percipit qvre. sunt Spiritus Dei. Espeíamos 
que en obsequio de la moralidad, de, Ja decencia 
V de la religión, acabe de una vez esc escánda- 
lo! 



Es mna feliz ocurrencia la del Nuevo Mejicano 
del dia 8 de ít^arzo, quien al ver la mala acogi- 
da que la ley de entierros ha recibido, pretende 
ahora darle uti» benigna interpretación. Por 
ahora no direraoí cuál sea, pero sí es la iñtar- 
pretacion mai peregrina que se puede imaginar. 
Además ¿esa interpretación es segara, y legal? 
No lo sabemos todavía. Al mismo tiempo aquel 
periódico, no pudiendo probarlo, quisiera á lo 
menos dar á entender que en aquella ley no se 
cometió ningún ataque contra la Iglesia católica, 
cuando se le quitaba la libertad de enterrar los 
muertos en sus templos. Capillas y Cementerios 
dentro de lo habitado; y se amenazaba de multar 
los trasgresores con 500 pesos: antes bien 
se dice que era para coadyuvar las intenciones y 
esfuerzos del Sr. Arzobispo, y del clero, de quie- 
nes hace elogios y dice tan bonitas cosas que 
hace venir la saliva á los dientes. De manera 
que el pueblo no ha entendido la ley: y los que 



-138- 



han visto en ella un ataque contra la Iglesia, se han 
equivocado. El Nuevo Mejicano solamente es 
quien la entiende, y quiere hacérnosla enten- 
der. ¿Y esto qué es? Es una manera como o- 
tra de hacer una retirada, por mas que humillan- 
te necesaria, y por mas que estudiada muy ma- 
nifiesta. Y ¡ojala fuese mas sincera! pues seria 
menos insípida. Sea lo que fuere de lo ([ue se 
afirma, que no se interpreta bien la ley; lo cier- 
to es que se entendió muy bien el espíritu de e- 
11a. Hasta los del Nuevo Mejicano nos lo dieron 
i entender. Y para que se convenzan de esto 
lean lo que ellos mismos publicaron en el num. 
del 11 Enero, en un artículo titulado: Legislación 
progresiva. Allí se deshacen en alabanzas 
de esta misma ley, propuesta por el Señor 
Pedro Sánchez, y votada casi á la unanimidad: 
allí se dice que era grande, muy grande la 
ventaja alcanzada por esa ley, atendido i que 
el sentimiento del pueblo, tan universal y tan 
pronunciado y apegado estaba en favor de dejar 
estas cuestiones á la sola autoridad eclesiástica. 
Allí se añade que fué una satifaccion grande, 
una victoria en favor de la supremacía de la ley 
civil sobro la autoridad eclesiástica, y ahora esos 
mismos nos vienen acontar que no hemos enten- 
dido, y que nos hemos equivocado. ¡Tan tontos 
deberemos ser! Gracias pues por este favor que 
nos hacen. Nosotros por agradecimiento les 
daremos ch vez un consejo: Señores Editores, 
cuando Yds, escriban no por persuasión^ sino por 
ideas, es mas necesario que se acuerden de lo que 
han escrito en otras ocasiones, para que á lo menos 
sean coherentes consigo mismos. De otra manera 
uno hace reír lí la gente. 



Validez ó nulidad de matrimonios. 



En el Nievo Mejicano, del 15 de Feb. se halla 
publicado el texto de la nueva ley de matrimo- 
nios, la cual se reduce á prohibir bajo pena de 
nulidad, y de una multa, los motrimonios entre 
parientes en ciertos grados, y entre los que no 
han alcanzado cierta edad. Sin entrar en la dis- 
cusión de casos particulares, diremos unas cuan- 
tas palabras- acerca de la validez 6 nulidad de 
los matrimonios en general. 

El matrimonio de suyo es un contrato natural 
entre un hombre y una mujer para la procrea- 
ción de los hijos: pero entre personas cristianas 
el matrimonio es el mismo contrato elevado por 
J. C. á Sacramento, uno de los siete de la nueva 
ley. Así, pues, la validez 6 nulidad del matri- 
monio dei)endcrá primero de los principios de 
la ley natural, á los cuales está sujeto, comocon- 
trato, y luego de las ordenaciones sea de J. C. 
que lo levantó á Sacramento, sea de la Iglesia á 
cuya autoridad confio' su administración. La ley ' 
tñvil, pues, no tiene nada que ver con lo que es 



'Mi >^<il 



substancia,, o condiciones esenciales del matri- 
monio: sino solamente lo que le pertenece es re- 
gular los efectos civiles que se derivan de un 
matrimonio hecho, ya respecto de los co'nyuges 
que se casan, ya respecto de los hijos que podrán 
tener. En otro lugar lo hemos probado, y no es 
necesario repetir aquí las mismas cosas. Si algu- 
no después de haberlas leido, y quizá de haber- 
las oido explicar aun de viva voz, no se ha per- 
suadido, es solo porque no quiere: ni á fuerza de 
repetírselas se le haria querer. 

Pues bien, si el matrimonio no está bajo el do- 
minio de la ley civil, siendo así que como contra- 
to natural está fuera de sus atribuciones, y como 
Sacramento ha pasado a ser cosa propia de lal- 
glesia; un Estado, un Gobierno, una ley civil no 
tiene poder alguno para legislar sobre el matri- 
monio, ni mucho menos hacer por su autoridad 
válido un matrimonio, según algunas disposicio- 
nes, 6 al contrario otro inválido. 

Este poder lo tiene solo la Iglesia, pero no 
bajo todos respectos, sino solo por la parte que 
le toca por la admistracion de este Sacramento, 
por la cual J. 0. le did autoridad competente. 
En efecto, por ley natural el matrimonio es nulo 
entre ciertos parientes, esto es, entre parientes 
en línea recta, y aun mas probablemente entre 
hermanos y hermanas: igualmente por ley na- 
tural el matrimonio es nulo entre personas im- 
púberas, pues les falta el conocimiento y la edad. 
Ahora la Iglesia no puede hacer válidos esos 
matrimonios: no de ninguna manera: porque se- 
ria en contra de la ley natural; ni ella jamás ha 
pretendido hacerlo. Eso supuesto, la Iglesia 
por autoridad recibida, por razón de la adminis- 
tración de este Sacramento, ha creido mas bien 
en su celestial sabiduría, extender los límites 
de parentesco, y de edad, prohibiendo el matri- 
monio, por lo que toca á estos puntos, entre al- 
gunos otros parientes mas lejanos, y requirien- 
do mayor edad, que excede á la pubertad. La 
sola Iglesia, pues, que tiene autoridad, lo pufde 
hacer, y lo hace legítimamente, y como que tie- 
ne igual autoridad para atar y desatar, ella sola 
puéde legítimamente, 6 abrogar en general si le 
pareciera, sus leyes, 6 mas bien dispensar de 
ellas en algunos casos particulares: y así ella 
sola bajo este respecto, puede hacer válido 6 in- 
válido un matrimonio, prescindiendo siempre de 
su validez 6 nulidad según la ley natural. 

Las leyes civiles no tienen autoridad igual, ni 
pueden pretender hacer lo mismo, y menos en 
contra de lo que hace la Iglesia. Dios tan pró- 
vido en todas sus obras, no podia haber dejado 
una cosa tan santa, tan sobrenatural, tan impor- 
tante en manos de hombres profanos, de civiles 
legisladores, y á la merced de sus caprichos y 
extravagancias, de manera que á las leyes civi- 
les no queda sino conformarse, y recibir el ma- 
trimonio hecho por los á quienes concierne, co- 



-130 



mo j cuando y con los condiciones que la Igle- 
sia pone, válido 6 nulo, según ella lo declara, y 
legislar por consiguiente acerca de los efectos 
simplemente civiles. Y si con esto no se con- 
tenta, sído que lo quiere legislar de él á parte, lo 
hace sin autoridad, y mas bien por capricho, que 
por derecho. 

y lo hace además violando los derechos age- 
nos. Los de la Iglesia como hemos visto, que 
son los de Dios mismo, de quien la Iglesia tiene 
la autoridad: los de los mismos pueblos. Si la 
Iglesia prohibe á estos el matrimonio en ciertos 
grados de parentela, o en cierta edad, como hi- 
jos duciles se conforman: pero si lo prohibe la 
ley civil, ¿con qué derecho se les obliga á obe- 
decer? Y si la Iglesia en casos particulares les 
concede dispensa de parentesco, ¿estos estarán 
obligados por ley civil á renunciar lo que la I- 
glesia les otorga, solo porque la ley civil Ío pro- 
hibe? La Iglesia, sin hablar de casos de dis- 
pensas, tocante á la edad se contenta con 14 
años para los varones, y 12 para las mujeres, y 
aunque aconseja á aguardar mas, sin embargo lo 
permite por todo lo que sucede y puede suceder, 
pues en este caso á un jo'ven y una niña autoriza- 
dos por la Iglesia, no se les permitirá casarse, 
por mas que puedan, por mas que quieran, por 
mas que deban en algunos casos, solo porque la 
ley civil lo prohibe! La ley civil! ¿y tiene atribu- 
ciones para esto? ¿y los que la promulgaron do 
ddnde han recibido esta autoridad? 

Concluyamos, esta pretensión de la ley civil 
de anular é invalidar los matrimonios bien por 
razón de parentesco, ó b'en por la edad, 6 por 
cualquiera otra especiosa razón, es cosa inso- 
portable. El matrimonio entre personas cris- 
tianas es una atribución de la Iglesia, es de la 
familia en algún respecto, y mucho mas es de los 
individuos: y estas leyes que se pregonan como 
la expresión de la emancipación y de la liber- 
tad, no son mas que la expresión del libertinaje 
de los pocos que las hacen, y de (\sclavitud de 
los muchos á quienes se imponen. 



^«♦►»- 



Caballerizas del Rey Yíctor Maiiíiel. 

Todo lo que pertenece á los Grandes de la 
tierra, aun las bestias y las caballerizas, no dejan 
de ser de mucho interés. Pero las de Víctor 
Manuel, actual Rey de Italia, no ya por la gra- 
cia de Dios, sino de la Francmasonería y de la 
Revolución, tienen un interés todavía mayor. 
De.sde que el gobierno de Italia ocupo Roma, se 
apoderó fácilmente de todos los Conventos, Ca- 
sas religiosas y establecimientos eclesiásticos de 
la capital del mundo católico, arriíbalándoles á 
•sus legítimos dueños por el nuevo derecho que 
hígalizó los robos bajo los nombres mas es|)ecio- 
S03, y destinándolos [>ara diferentes usos civiks. 



El Rqj mismo reservó para sí el Palacio Apos- 
tólico del Quirinal, propiedad particular do lo.s 
Papas, para fijar en él su resideneia, como en 
efecto lo hizo. Pero como las bestias forman 
igualmente parte del séquito real, de ellas tuvie- 
ron que ocuparse el Rey mismo, y los ^linistros 
de la Casa real, para hallar un lugar en donde 
abrigarlas. Y viendo que desdecía de la Majes- 
tad Real el que el Rey de Italia, y las bet^tias 
del Rey viviesen juntos en la misma casa y bajo 
el mismo techo, se convino prudentemente en 
construir unas caballerizas separadas, ocupando 
aun para estas la mayor parte de la casa de S. 
André?, hasta entonces perteneciente á los PP. 
de la Compañía de Jesús, y su Casa de Novicia- 
do. En conformidad los novicios de los Jesuí- 
tas tuvieron que ceder el lugar á las bestias del 
Rey, y desalojar. Luego se dio principio á los 
trabajos para transformar en caballerizas la casa 
rcjigiosa: la empresa era ardua: ya que se obser- 
vó que lo que bastaba para los pobres religiosos 
no era suficiente para las bestias realos.\ así 
los gastos tuvieron que ser enormes. Éstos 
por supuesto los paga el pueblo para servicio 
de los caballos de su Rey. Ignoramos hasta 
qué punto han llegado los trabajos: solo sí sabe- 
mos que la Gazzetta Ufficiak de Italia publicó el 
dia 3 de Enero, un decreto del 23 de Diciembic, 
firmado por el mismo Rey para apropiar ,500.- 
000 fr. y pagar 1,600,000 dé fr. que se necesitan 
para terminarlos. 

Junto á esta casa que corrió tan mala suerte, 
está la famosa Iglesia de S. Andrés, pcrtenccier.- 
te al mismo Noviciado y mandada fabricar hace 
mas de dos siglos por el Card. Camilo Pamphiü, 
sobrino del Papa Inocencio X, según el ])lan de!' 
celebérrimo Bernini. Esa Iglesia es una de las 
mas hermosas de Roma, admirable por su arqui- 
tectura, por sus adornos y pinturas, enriquecida 
con muchas reliquias, monumentos y memorias, 
y fué buena suerte que fuese preservada, pero 
su preservación no e.s debida á nada de todo eso, 
sino á otra razón, que diremos después. Allí' 
mismo reposa el cuerpo de San Estanislao Kost- 
ka, noble Polaco y Novicio de la Compañía de 
Jesús, muerto en aquella misma casa en la verde 
edad do 18 años, y guardado en una urna de 
hipis-lázuli, colocada bajo un suntuoso altar. 
En la casa, el cuarto en'dtmde el Santo habitó 
estaba convertido en capilla, pero no era esta la 
sola memoria de aquella casa. Las habia de o- 
tros centenares y millares de hombres ilustres 
que se hablan allí educado en la vida religiosa, 
para el apostolado, y para el martirio, y qué 
fueron en todos tiempos el honor de la Compa- 
ñía,, y la gloria de la Iglesia. Deallí salieron 
innumerables misioneros de las Indias v de las 
Ainéricas, muchísimos que sufrieron el martirio 
entre los protestantes de la Ino-latci'ra, ó los 
gentiles do Asia, y tantos eminentes Teóloo-o'; 



í\(^ 



predicadorps y Cardenales de la Santa Iglesia, 
y hasta tantos que como vSantos y Beatos vene- 
ramos sobre los altares. Además de ser esa ca- 
sa una propiedad agena, por tantos otros moti- 
vos de religión y raemorias merecía ser preser- 
vada. Pero no le valiu: esa cuna pues, de tan- 
tas celebridades, ese lugar de santidad, debido 
á S. Francisco de Borja, fué quitado á los Novi- 
cios y convertido en caballerizas. 

'^Iny diferentes fueron los sentimientos 3' la 
conducta del difunto Rey Carlos Alberto, padre 
de ese mismo Víctor Manuel. Cuando en el año 
18-15 por los ataques del Sr. Thiers en la Asam- 
blea francesa, los Jesuítas de airuel reino tuvie- 
ron que dispersairsc en parte, los novicios bajo 
la guia del P. de Jocas, 5u maestro y director, 
se dirigieron al Piamonte, reinando entonces 
Carlos Alberto. Ellos fueron recibidos y aloja- 
dos en la magnífica casa de Carignano, una de 
Turin. Aquel Padre habiendo ido a presentar 
sus obsequios al Rey, este lo recibió con extra- 
ordinaria benevolencia, lo consoló y animó, ase- 
gurándole que ponía bajo su real protección el 
nuevo Noviciado y los jóvenes novicios de Ca- 
rignano. "'Estoy muy agradecido, añadió, ni 
Sr. Thiers por haber aumentado el número de 
mis Jesuítas: porque así ha aumentado el núme- 
ro de los (jue ruegan por mí, y de las oraciones 
de los buenos. Yo espero bien, porque todo nos 
viene de Dios por medio de la oración." {Lfit. 
di Bresciani, pág 115.) Ese era Carlos Alberto, 
buen Rey y buen católico: y así mostró en esta 
ocasión, como en mucha.s otras, su grande j casi 
heredítai-io amor á la Compañía. Y poco des- 
pués su hijo é inmediato sucesor, Víctor Manuel, 
la debía jierseguir tanto, echarla de toda Italia, 
apoderándose de sus casas, y hasta convertir en 
caballerizas la de S. Andrés. 

Para esta había todavía motivos mas grandes 
do res|)etarla por respeto de su misma familia y 
dinastía de Saboya. En aquella misma casa se- 
parándose del mundo, había vivido novicio y 
muerto religioso de la Compañí;», en este mis- 
mo siglo, Carlos Manuel, yñ, Rej de Cerdeña, 
cuyos restos mortales están depositados en la I- 
glesia, * la que cupo el honor de ser constituida 
l'urroiiuia rf;al. I*ero la casa no fué respetada, 
los cuartos ennoblecidos con la vida de aquel 
Rey en su retiro, santificados con sus virtudes y 
santa muerte, tuvieron que sucumbir al honroso 
dcstiuo de servir para las bestias de un Rey su 
sobrino y heredero, y ser convci-tidas en caba- 
llerizas. 

Carlos Mannel, fué el i)rímero de los tres hi- 
jos de Víctor Amadeo III, Rey de Cerdeña, 
muerto en 1707, y los li-es se sucedieron en el 
trono: en el último de ellos se acabó la rama di- 
recta y primogénita de Saboya, sucediendo la de 
Saboya-Carignan con Carlos Alberto. Los hor- 
innnos menores de Carlos Manuel fueion Víctor 



iwaj*te¥BMiBiB uM.« i a i Rai:. - l^^ 



y^?aja5gw-'jE£aa:ig^^w¿^i;^ 



Manuel I, y Carlos Félix. En medio de las atro- 
ces desgracias, á las que estuvieron sujetos casi 
todos los Príncipes de Europa en él último per 
ríodo del siglo pasado, dos felicidades muy raras 
por cierto en la vida de un Príncipe, estaban re- 
servadas al joven Carlos Mannel, una cristiana 
educación y una santa Esposa. El fué educado 
por el Cardenal Gerdíl, y se casó después con 
Clotilde de Francia, hermana de Luis XVI. La 
Italia se hallaba en un estado deplorable cuan- 
do Carlos Mannel subió al trono. Partícipe de 
los infortunios de la familia de los Borbones, Á 
la que estaba aliado, Carlos Manuel hizo inúti- 
les. esfuerzos para reprimir en su reino las ten- 
tativas de revuelta. Se vio forzado á ceder Á la 
República francesa sus Estados continentales y 
retirarse á Cerdeña. En su paso por la Cartuja 
de Florencia, fué á saludar al Pontífice Pió VI, 
que gcm'a también en el destierro. El 7 de 
Marzo de 1802 perdió á su esposa Clotilde, cu- 
ya santidad fné uno ds los mas hermosos floro- 
nes de las Coronas de Francia y Cerdeña, y el 
4 de Junio del mismo año abdicó Carlos en fa- 
vor de su hermano Víctor Manuel, una corona 
que solo habia ceñido para sentir su peso, y se 
retirij á Roma para dedicarse solamente á las 
cosas del al nía y de Dios. En Roma los Sacer- 
díHes y los religiosos fueron sus únicos amigos, 
entre otros el V. Pignatelli Jesuíta, hombre de e- 
mínente santidad. Y cuando la Compañía de Jesús 
fué restablecida en 1814, Carlos Manuel se de- 
terminó á entrar en ella, j consagrarse á Dios con 
los votos religiosos. El 11 de Enero 1816 en- 
tró en el Noviciado de San Andrés en el Quiri- 
nfi,l, en donde vistió el hábito de la Compañía de 
Jesns. Mientras se lo permitió su salud, siguió 
puntualmente la regla: él vivía en el retiro, en 
la oración y en santas ocupaciones, mientras que 
los otros- Monarcas Rcudian al Congreso de Vie- 
na en busca de sus reinos que la revolución les 
habia quitado, ó Napoleón I habia conquistado. 
Tranquilo y feliz en su celda, veia pasar apaci- 
bles los últimos diss de su vida, en medio délos 
Novicios á quienes amaba como un padre. Cua- 
tro años vivió el nuevo Jesuíta en la religión, y 
el día 7 de Oct. 1819 murió santamente; y como 
él mismo lo habia mandado, se le enterró con el 
hábito de la Compañía. Este fué Carlos Manuel, 
en el cual los ministros de Víctor Manuel, su 
hermano y sucesor, aclarados por las lucts del 
siglo, no supieron apreciar debidamente esta glo- 
ria de la humildad cristiana, ni reconocer un 
Jesuíta en su persona de Rey. En el mausoleo 
que hicieron levantar á la memoria de este Prín- 
cipe, inscribieron todos sus títulos soberanos, j 
dejaron de intento aquel que le fué mas querido, 
el de Jesuíta, pues que bajó voluntariamente 
del trono para morir en el hábito de la Compa- 
ñía de Jesús. Pero esto nada era todavía por- 
que Víctor Mntiael II, su sucesor y actual Rey 



141 



de Italia, debía ciliar de aquella iiiisma casa á 
los Jesuítas en medio de los cuales su tic liabia 
vivido, perseguir á los que le hablan sido lier- 
mauos en la vida religiosa, y respetando por una 
extraña delicadeza la iglesia lugar de su sepul- 
tura, convertir la casa lugar de su residencia en 
una caballeriza. ;Q'aé dirá el alma piadosa de 
aquel Rey, mirando desde el cielo esa profana- 
ción hecha por uno de su familia? 



Iiiterpretacioii íle la ley de eiiüerros. 



Examinemos brevemente la interprctac'ou da- 
da como decíamos antes, por el JViccio Mejicano 
á la ley de entierros, la cual consiste en que pro- 
hibiendo la ley los cementerios en lo habitado, 
ningún cementerio se debe considerar prohibi- 
do, mientras no esté determinado el círculo de 
la ciudad 6 plaza; y además que ningnn cemen- 
terio existente ptiede ser considcrfido censo 
prohibido, aunque quede dentro de los límites 
de la plaza cuando estos están deíerminado?, 
pero solo los que pudieran establecerse despncs. 
Esta, dice, es la opinión 6 interprcíacion dada 
por abogados y personas capaces, pero no nom- 
bra á nadie. 

Pues bien, en todos casos quedan siempre ex- 
cluidas las Iglesias y Capillas dentro y fuera de 
lo habitado. Pero si la ley, como allí se dice, 
no es aplicable i los cementerios ya existentes, 
'■porque se hallan en posesión de un derecho in- 
cuestionable," ¿porqué no será también aplica- 
ble á las Iglesias y CApiUas ya existentes, y qu.e 
tienen igual defecho incontestable? Si no se 
puede violar el derecho de los cementerios exis- 
tentes ¿cdmo se p:)(!rá violar el derecho de las 
Iglesias y Capilla? ya dentro yn. fuera de lo ha- 
bitado, igualmente orvistcntes? Suplicamos ni 
JSÍuevo Mejicano que nos explique esta diferencia 
consultando por supuesto á arts abogados y per- 
sonas capaces. 

Además, no vemos porqué se deba hacer 
una diferencia entre los cementerios ya exis- 
tentes y los nuevos. Una de dos; o' hay razón 
para prohibir los viejos 6 nuevos (;ue sean, d no 
hay para no proliibirios .sean nuevos sean viejos. 
Se dice que es por el derecho existente. Pre- 
guntaremos, ¿de cuál derecho existente se habla? 
¿Acaso del dereclio de los muerlos que en unes 
se suponen ya sepultados y en otios no? EMo 
no es derecho sino conveniencia la cual consisíe 
en que los muertos ya enterrados no se saquen 
de allí; pero no en qno los ({uo no están, se en- 
tiei-ren allí mismo; así no se explica por esto de- 
recho existente la ra/on de la diferencia que en 
los viejos cementerios se puede c^'utinunr en- 
terrando los muertos, y uo se piKr-de ])r!nr¡]!Ííir 
á enterrarlos en los nuevos. Si del dei-eclio de 
propiedad que puede tenor una persona, una fa- 



milia, una plaza y la Iglesia núsma en sus bie- 
nes, entonces tanto lo tiene para seguir ca'er- 
rando en un cementerio antiguo que sea suyo 
como para destinar otro lugar que tandúen le 
pertenezca y establecer un ccp.senterio nuevo. 
Aquí el Nuevo Mejicano tendrá otra preguníita 
que hacer á sus abogados y pei'sonas capaces. 

En An aquel efugio que la ley no obliga ni 
obligará hasta que estén determinados los lími- 
tes de una plaza y ciudad, no vale íanijioco. 
Porque es una condición esencial, una cosa que 
necesariamente se supone 6 se debe suj oucr. 
Faltando esta condición no es' por cierto aplica- 
ble la ley, pero queda en vigor; y luego f¡ue 
dicha condición se verifique la ley es aplicable y 
está en uso. Pero en esto mas bien se ve una 
Tey maliciosa que una benigna interprcíacion. En 
efecto, antes que se determínenlos límites la ley 
existe, queda en vigor, forma parte del código, 
aunque no sea aplicable: y la pobre gente no se 
quejará porque no la verá aplicada. En olía le- 
gislatui'a se determinarán los límites de las [.la- 
zas, y entonces la ley de por sí se aplicarái, y si 
entonces la gente se queja, se le dirá que la ley 
estaba hecha y era cosa antigua y ya admitida. 
En otras palabras, se hace admitir á ¡a gente 
primero una cosa, después otra, y cuand o me- 
nos piensan se verán cogidos en el garli'o. Esto 
sí es una cosa digna de abogados y pcr.sonas ca- 
paces. Y si es así. ¿no es una rareza que la ley 
declare que es obligatoria dcyde y clesjTues de su 
aprobación, si enteudia obligar solo cuando es- 
tuvieran determinados los límites de las pinzas? 
Pero nosotros pensamos que la ley no enteudia 
esto, sino que de veras quería obligar de una 
vez, tan luego co:no pasara. Nos persuadimos 
que debe ser así por aquellas palabras tan ter- 
minantes. 

Empero todo cío quede en las regiones de las 
teorías. En práctica la ley será sujeta al ma- 
nejo de los abogados y otras pei'sonas ca¡)aces 
para ello, y nosotros quedaremos á la merced de 
esos señores. Según les agradare, ellos podrán 
hacer valer o una cosa, la ley tal cual es y mo- 
lestarnos, ú otra la ley cual razonablemente de- 
berla interpretarse y escusarnos si se les antoja. 
En este negocio, como en los demás mas' que las 
leyes vale la abogacía y capacidad de esas per- 
sonas. 

Enlin para acabar no podemos darnos á enten- 
der porípié el Nuevo Mejicano hava pul.'licado 
aquel artículo, si en defensa de la ley, ó ] ai-a 
decirnos que no ol)l!ga: si en defensa, haiiu bien 
de abstenerse de hacerlo; mala es la ley. y peor 
la defensa; si para decirnos que uo obliga, !^ea 
])or falta de provisiones, sea jjoi'qne uo salió del 
agrado de loS' mas, sea sobre todo poríjue ella 
viola el derecho de ])ro|)¡edad de los [articula- 
res y de la Iglesia, dígannoslo de una vez de rúa 
manera clara y sencilla, y nombre [ara esto á 



142- 



quienquiera que íenga autoridad de poderlo dc' 
clarar. 



2. 
3. 
4. 
5. 

6. 
7. 
8. 
9. 



PRESIDENTES DE LOS ESTADOS UNIDOS. 

Antes de la coustitucioii hubo qi-iiiice y fueron 
los siguientes: 

I. "Peyton Randolph de Virginia en 1774. 
Henry Middlcton de S. 0. en 1774-75. 
Peyton Randolph de A^irginia en 1775. 
.Toiin Hancock de Mass. en 1775-77. 
Henry Laurens de S. 0. en 1777-78. 
John Jay de New York en 1778-79. 
Samuel Huntiugton de Conn. en 1779-81. 
John Hanáon de Maryland en 1781-82. 
Elias Boudinot de N. Jersey en 1782-83. 

10. Thomas Mifflin de Penn. en 1783-84. 

II. Richard Henry Lee de Va. en 1784-76. 

12. John Plancock de Mass. en 1785-86. 

13. Nathaniel Gorhaní de Mass. en 1786-87. 

14. Arthur St. Clair de Peun. en 1787-88. 

15. Cyrus Griffin de Va. en 1788-89. 

CONSTITUCIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS. 

El prÍQier acto fundamental y solemne con el 
cual se principiaron á constituir los Estados 
Unidos, fué la famosa declairicion de independen- 
cia de las trece antiguas colonias inglesas, corres- 
pondientes á los primitivos Estados de la Union, 
con la cual se separaron de su madre patria la 
Inglaterra, y se declararon otros tantos estados 
libres, soberanos é independientes. Esa declara- 
ción fué hecha y firmada el dia 4 Julio 1776 
por 55 delegados, esto es, 3 de New Hampshirc, 
4 de Massachusetts, 2 de Rhode Island, 4 de 
Conneclicnt, 4 de New York, 5 de New Jersey, 
9 de Pennsylvania, 3 de Delawarc, 4 de Mar_y- 
land, 7 de Virginia, 3 de Nortli Carolina, 4 de 
South Carolina j 3 de Georgia. 

Poco después se hicieron unos ((ruados de con- 
federación y ■p&rpetu.a unión de los Estados Unidos 
de América, igualmente por los delegados do los 
diferentes estados, reunidos en Filadcllia el 15 
Nov. del mismo afio 1776, y mandados i'atificar 
])or cada uno de los Estados. Habiéndolos has- 
ta Jidio 1778 ratificado ocho, sin aguardar mas, 
fueron arloptados y promulgados por un acto del 
congreso del dia 9 de Julio de dicho año. Los 
otros cinco estados los ratificaron después. Aca- 
bada l;i guerra se pensó' en hacer una Consüta- 
cioir. Para esto fueron mandados diputados de 
todos los estados jÍ Filadelfia en donde se i-cu- 
nieron y la dieron hecha el dia 17 Sct. 1787. 
T*ero como estaba convenido se mandó ratificar 
:í todi).s los estados en particular y lo fué en el 
(H-dcn y fechas siguientes: por el Dclawai'C 7 



Diciembre, Pennsylvania 12 Diciembre, New 
Jersey 18 Diciembre de 1787; por Georgia 2 
Enero, Connecticut 9 Enero, Massachusetts 6 
Febrero, Maryland 28 Abril, South Carolina 23 
Marzo, Ncav Hampshire 21 Junio. Virginia 26 
Junio, New York 26 Julio de 1788; por North 
Carolina 21 Nov. y por Rhode Island 29 Mayo 
1890. 

Según el Art. VII hubieran bastado 9 estados 
paro declararla puesta en vigor, y así por un 
acto del congreso del 4 Marzo 1786 cuando la 
hablan ratificado ya los primeros once arriba 
nombrados, fué adoptada, y se principiaron a es- 
tablecer las cosas del gobierno comiO allí estaba 
dispuesto. Los últimos dos estados la ratifica- 
ron un poco después. Desde la fecha de 
esta ratificación se cuéntala admisión y el orden 
de iirecedencia de esos estados en la Union. 

A la constitución se siguen unas cuantas en- 
mendaciones añadidas á la constitución después 
de ser admitidas por tres cuartas partes délos es- 
tados. El primer congreso habia propuesto doce, 
pero no habiendo sido admitidas dos, la primera 
y segunda, quedaron diez j son las primeras; 
las dema's han sido añadidas en otras épocas. 

A LA SSMA. VÍRCtEN. 

Despunta tranquila y alegre alborada 
Con manto de nácar cual regia señora. 
Con nubes de tules su frente va orlada, 
¡Qué bsUa es la aurora! 

Y al tenue creciente fulgor matutino. 
Que á torres y montes las cúspides dora, 
¡Qué hermosa es natura! ¡qué gratos los trinos 

del ave eucantadora! 

Y el rey de los soles que en trono esplendente 
En medio el espacio sin límites mora 

Del Este al Ocaso su cetro potente 

¡(^ué inijierio atesora! 
Maria, mas (]uc el alba tu rostro es hermoso. 
Mas grato tu nondjrc que el ave canora, 
Que el sol mas radiante el trono glorioso 

Do el cielo te adora. 

MÁXIMAS MOR.\LES. 

Quién pobló el ciclo de estrellas 
líizo la tierra que huellas. 

La flor mas pequeña mira, 
y el poder de Dios admira. 

Ama íí Dios 3^ ama á tu hermano. 
Esta es la ley del cristiano. 

De tus hijos solo esperes 
Lo que con tu padre hicieres. 

La cqnciencia es á la vez 
Testigo, fiscal y juez. 

Sin virtud la ciencia humana 
Es caña frágil v vana. 



H3 




Historia l^erdadcra €ositeni2^or¿ínea de la 
Conversión de m}3 fi'íincwiason. 

( Continuación— Pág 118-120.; 

Así dispuesto todo, en la noche del 30 de Agosto 
Licinio dijo á Eicardo que en breve veria á Plautilla. 



— Y ¿dónde? 

— En Kavena, y en mi casa, donde pasará con no- 
sotros dos ó tres dias. 

— Y dime, ¿encontraremos en esa ciudad alguno que 
sepa hacer un retrato, como el que me envió Plantilla? 

— Sin duda .... Mas tú Eicardo, ores todo amor, y 
no piensas en ser hermano nuestro. Y sin esto ¿cómo 
podemos fiamos de tí? Estás loco con tus ideas de li- 
bre y de esclavo. Mas para esto somos nosotros her- 
manos, ¡para ser libres! 

— Mas tú no discurres, Licinio .... Los vínculos, 
los juramentos ¿hacen libre al que los contrae? Eres 
loco y has perdido el don de pensar .... Me dices que 
no se hace mas que jxu-ar obediencia y secreto. Esto 
basta para que sea esclavo. 

— Basta. Volveremos á hablar de esto en Eavena. 

Preocupado Eicardo con poder ver á Plantilla y ha- 
blar con ella, ni siquiera le pasó por las mientes 
sospechar que pudiera tendérsele un lazo, ni se pre- 
paró para librarse de él. — Si toda pasión ciega al hom- 
bre, la del amor le saca los ojos. 

En la mañana del 2 de Setiembre Licinio entraba 
en Eavena con Eicardo, y llegados á casa se prepara- 
ron para recibir á la Marquesa, la cual llegó con Plan- 
tilla á poco mas de las ocho. 

Los dos salieron á recibir á las señoras, y Eicardo 
que ñié el primero en bajar, corrió al coche, dio la 
mano á Plantilla, que estrechó temblando la suya, y 
luego se la ofreció á la marquesa. Al subir la esca- 
lera esta dio su brazo á Licinio, y Eicardo ofreció el 
suyo á Plautilla, que lo aceptó cortésmento, y contes- 
tó, mientras iban subiendo, á cuantas preguntas aquel 
le hizo. Eepitiéronse uno á otro mil protestas, hasta 
que habiendo entrado las dos señoras en un gabinete 
las dejaron solas en manos de dos donceUas para des- 
cansar del viaje y an'eglarse; en lo cual puso Plau- 
tilla el mayor esmero y todo su arte y el ajeno. 

Después de una hora larga los acalorados repiques 
de una campanilla anunciaron que las señoras estaban 
para recibir, y entraron al momento á verlas Licinio y 
Eicardo. — Si siempre le habia parecido á este hermo- 
sa su Plautilla, aquel dia le pareció una deidad. Ter- 
minados los primeros cumplidos, Licinio fué el pri- 
mero en hablar á la marquesa y á la joven que tenia 
cerca. 

— Por mas que he hecho, decía, no encuentro medio 
de logi'ar que Eicardo sea hermano nuestro. Me sale 
siempre con la esclavitud en que estamos; con que de- 
sea ser libre; que no quiere compromisos; que a-bonece 
los juramentos .... 

— ¿Es posible? contestó la marquesa; luego Licinio, 
y yo y Plautilla y tantos y tantos otros somos todos 
esclavo.s? 

— Luego, añadió la joven casi como enojada, no eres 
digno do mí ... . 



— ¿Qué haces? ¿qué dices, Plautilla? contestó con- 
movido y trémulo Eicardo alargándíjle la mano. Aque- 
ihv se la cogió, le llevó á ima sala inmediata, y ahí do 
tal suerte le rogó qiie se hiciera hermano, que al cabo 
de cerca de media hora, volvió enteramente cambiado 
y dispuesto á hacer cualquier jui'amento .... 

Después de la llegada de las señoras, habia entrado 
también en casa de Licinio por diferentes partes el 
gran Maestro y otros seis dignatarios de la orden, y 
se habían reunido en cierta estancia que tenia dos sa- 
lidas secretas, que iban á parar á dos calles distintas 
por puertas que parecían pertenecer á otras casas. 

Plautilla volvía orgullosa con su victoria, y llevan- 
do á Eicardo como cordero al matadero. 

— Aquí os traigo, dijo, á Eicardo vuestro hermano. 

• — Vamos, p;ies, que el ara está dispuesta y humea 
el timiama (1). 

Plautilla cogió el brazo de Eicardo, la marquesa el 
de Licinio, y entraron en el aposento de este, y des- 
pués de haber pasado cuatro gabinetes, Licinio apar- 
tó un grande espejo de la pared, y luego movió un 
marco dorado que giraba sobre sus goznes y que con 
el damasco de que estaba forrado cubría casi todo el 
lado del gabinete. Entonces apareció una puerta c[ue 
Licinio abrió con un secreto. Por ella penetraron en 
un corredorcito o.«curo que terminaba en un cuartito, 
que recibía la luz por una ventana que había en imo 
de sus ángulos. Aquí se retiraron las señoras, dicíen- 
do á Eicardo, — Valor! Vuelve digno de nosotras. — 
Plautilla estrechóle la mano, de manera ^ue el infeliz 
contestó: — No temáis. . . .confia en mí. 

Entonces Licinio dio con el puño cerrado dos gol- 
pes despacio á una puerta y dos de prisa. — Abrióse 
esta y entraron en una salita casi oscura, en medio de 
la cual se veía una mesita cubierta con un tapete de 
paño negro adornado con hilos encarnados. En cada 
uno de sus ángulos había un candelero de latón y en 
ellos una vela de cera amarilla encendida. Del lado 
de la puerta de entrada veíase entre los candeleros un 
cráneo y encima un puñal. En uno de los lados ha- 
bia un martillo, en otro una regla, y en frente una es- 
cuadra y una llana. En frente en la cabecera del 
cuarto lado de la mesita estaba de pié un hombre de 
mediana edad, de aspecto siniestro, afeitada la barba, 
escepto dos pequeños mechones de pelo debajo de la 
nariz. Tenía los ojos negros y semiabiertos, y la mi- 
rada torva. Iba vestido con el traje común, solo que 
llevaba en los hombros una banda de seda encarnada 
y que de una ancha cinta tricolor le colgaba sobre el 
pecho una estrella do plata de cinco puntas. Era el 
gran Maestro á quien Eicardo no conocía ni de nom- 
bre ni de -vasta. 

A su derecha é izquiei'da y muy cercanos á él ha- 
bia otros dos que tenían los ojos fijos en Eicardo. Los 
demás estaban al rededor á alguna distancia de la 
mesa y casi cerca de la pared. Todos tenían irn man- 
dil de piel blanca igual á los que llevan los zapateros. 

— ¿Qué buscáis? preguntó el gran Maestro. 

Licinio le apuntó en voz baja al oído: — La luz, 

— La luz, contestó á su vez el joven con voz firme. 

— Si buscáis la luz, ¿renunciáis á las tÍDÍeblas en 
qae nacisteis y fuisteis educado y á todas las supers- 
ticiones? 

— Eenuncio. 

— ¿Juráis silencio? 

— juro. 

— ¿Juráis obediencia? 

(1) LlímasG así lina confecc'on olorosa reservada por los judíos 
al (1 Ito. f'asl.¡<,'úbase con pena capital al que la empleaba en uso.'} 
pro!'; nos. -N. del T. 



-lU- 



■ — Jui'O. 

— Pues bieu, Oniian, añadió volviéudose al socio 
que teuia á la derecha, haced la prueba. . . . 

Acercóse Orman al cráneo, cogió el puñal, y apoya- 
da la gnaruicion en él hizo que Kicardo pusiese su 
mano derecha sóbrela punta de acero, y dijo: — Jura. 

Hirióle con la punta del puñal la punta del dedo 
pulgar de la mano izquierda hasta que salió sangre, y 
sacando un libro del pecho, le dio una pluma, con la 
cual teñida en su propia sangre escribió: 

— Yo Ricardo, juro loor mi existencia con mi sangre, 
secreto y oliecHencia, disjnícsto á ciar la vida si no cumj:;lo 
lo ofrecido. 

El gran Maestro después que hubo leido el escrito 
de liicardo, se fué á él, le abrazó y le dio un beso en 
la frente diciéndole: — Bien, hermano. — Lo propio hi- 
cieron los demás, volviendo en seguida cada cual á su 
puesto. 

Luego comenzaron los vivas y las aspiraciones. El 
gran Maestro los pronunciaba en voz baja, y después 
de él los repetían todos á la vez. — ¡Viva Italia! . . ¡Viva 
Italia libre! .... ¡Mueran los tiranos! .... ¡Guerra á las 
supersticiones! y así por este estilo; hasta que, termi- 
nados los gritos, se pasó al acto llamado por ellcs 
purijicacion. 

liesístesé la pluma á escribir las liorribles profana- 
ciones de las cosas mas sagradas de nuestra santa 
religión al contcir las purificaciones que con el agua j 
aceite hicieron á Eicardo. Lo que cuesta trabajo 
comprender es, como se embotase la conciencia de 
este hasta el. punto de no sentir remordimientos por 
lo que practicaba y decía. Le arrancaron del cuello 
la medalla del Salvador y de la Santísima Virgen y 
la pisotearon; y fué necesario que Ricardo se valiese 
de todas sus mañas para recobrarla, no por devoción 
que á olla tuviese, sino por el juramento que hiciera 
á su madre, y con la escusa de que esta volviese lí 
verla, ya que el no enseñársela podía dar ocasión á 
una infracción del gran secreto. 

Terminada la diabólica escena recogieron todos los 
objetos de encima de la mesa en una cajita que escon- 
dieron en el paviiliento de la misma estancia, después 
de lo cual fuéronse reth-ando uno por wn lado y otro 
por otro con gran silencio. Licínio y Ricardo volvie- 
ron ])or donde habían ido al aposento de las señoras, 
donde recilñeron las mas cordiales enhorabuenas, y 
donde el sognudo quedí> mas que satisfecho y como 
embriagado de las demostraciones de cariño de 
Plautilia. 

Así pasó el terrilde } memorable día infernal del 2 
de Setiembre de 1851. 



XX. 



UN RECUERDO TRISTE. 

De regreso Ricardo á la casita de campo que ya co- 
nocemos y en el silencio de su estancia, sacó del bol- 
KÍUo su medalla, que no había ni tocado ni visto desde 
el dia que estuvo bajo los pies de aquellos inmundos 
animales, y mirándola dijo para sí: — ¿Mas porqué tie- 
nen tanto odio á las cosas santas? .... ¿Es supersti- 
ción? Sea. .. .¿Mas de qué sirve el pisotearlas? ¿Se 
([nita con esto del mundo aquella Religión á que dan 
el nombre de superstición? .... ¡Entretanto he caído 
en ello yo mismo! .... Es verdad: pero .... no seré 
como olios. Sin embargo, he dado grandes pasos. 
. . ' ¿Qué diría mi pobre madre? .... ¡Todavía está 
aquí l;i medalla! ¡Habérmela quitado! ¡ínfam?s! .... 
EntictiHito ¿en qué he venido aparar?, , . . — Abrió su 
moutuii l'c cinco írancoa, púsolos ojos en el retrat<j y 
ee trauqnilizüj matí fué Bolo por un ruc meftíO; \ ttvH 



volvió de nuevo á sus tristes pensamientos. — ¿Me 
será después fiel? (decía hablando con su retrato; y 
se contestaba á sí mismo: — ¡Fidelísima! ¿y porqué 
arrastrarme á tantas infamiaa? . . . .¿Al asesinato? ¿á 
hacerme renegar de la fé? .... ¡Y eso j^ara merecer tu 
amor! .... ¿Y Léntulo? ¡Acaso Léntifílo fué cogido con 
las mismas artes! ¿Debo dudar de tí, Plantilla? ¿Des- 
pués de tantas protestas, después de tantas prome- 
sas? — 

Limpió la medalla, la envolvió en un papel de car- 
tas y la metió en su saco de noche en un ángulo, don- 
de la cosió. — Aquí, dijo, estará segura, y puesto que 
estamos metidos en el baile, conviene bailar. — Pro- 
verbio que sin que echase de verlo, fué muy fatal á 
Ricardo. 

Observó sin embargo que los delitos no le inspira- 
ban ya el horror que antes, y temió un momento por 
sí mismo. Una pasión vehemente correspondida le 
llevó á aquel endurecimiento; y cuando penetraba en 
su alma algún remordimiento lo acallaba con el re- 
cuerdo de Plantilla ó con mirar su retrato. 

Acercóse á ima mesita para escribir á su madre; 
mas había puesto apenas algunas lineas cuando entró 
en su aposento el criado de Licínio, que le dijo: — 
Cuando quiera V. cenar, señorito, dígame V. la hora, 
puos mí señor se ha retirado á su cuarto por sentirse 
algo indispuesto, y el señor Tito ha salido y no vol- 
verá esta noche. 

— Dime la verdad: ¿Licinío ha salido con Tito? 

— No, señor. Está en hi cama y yo tengo la llave 
de su cuarto, dentro del cual se ha encerrado. Tito 
salió solo á caballo, armado con carabina y pistolas. 
Debe haber ido á dar algún golpe. 

— ¿Y porqué no me ha llamado? 

— Nosé...^. 

— Bien está. Traeme una botella ríe vino y otra de 
agua, y vete tambieai á acostar. Mas oye. ¿Está en 
casa la señora? 

— No, señorito. Ha venido por ella la condesa 
Livia, y acaso estará fuera tres días. 

— ¡En suma estoy solo! Poro sí vienen ladrones . . . 

— No tema V. señorito. La gente llama á esta casa 
de campo, la cueva del león. 

^Bueno, bueno. Seré león. 

A pesar de todo Ricardo entró en aprensión de que 
todo aquello estuviese dispuesto á propósito, y que 
Licínio hubiese salido á alguna empresa con Tito; ó 
bien que temerosos de alguna sorpresa ó visita temida 
le quisiesen dejar en el embarazo y en el peligro. 

El criado trajo las botellas, y Ricardo cerrado su 
cuarto con !lave, siguió escribiendo la carta á su ma- 
dre. Sin embargo asaltábanle de continuo tantas 
ideas tétricas, que lo ponían de mal humor y le hacían 
presagiar algo malo. — Ofrecióse á su imaginación, mas 
grata entonces que nunca, su casita de Forlí .... Allí 
no tenía mas que un cuarto, pero ¡cuan tranqxülo era! 
Servíale tan solo su madre, pero ¡con qué amor! ¡El 
era su consuelo y ella el suyo! .... ¡Qué hermoso can- 
dor! . . . . Y'"o aquí como bien, tengo un hermoso apo- 
sento, criados, caballos á mi disposición; cuanto quie- 
ro, pero me falta la tranquilidad de espíritu. . . .vivo 
siempre entre sobresaltos. .. .En una palabra.... 
¿(^ué os lo que hago aquí? Me adiestro en el asesinato. 
.... ¡Ricardo asesino!! — ¡Sí pudiera ahogar en el vino 
estos pensamientos importunos! .... Al poco rato 
aquel vino le daba un calor insoportable. Apagó la 
luz y abrió una de las ventanas y sentándose cerca de 
ella, comenzó como para diatraerse, á contemplar el 
ciclo, que estaba todo estrellado y ofrecía un espec- 
táculo maravilloso, y á gozar del fresco que causaba 
la l-jristi de Ui noaUe, 

(Se conUmmá). 




Hl 



1±1\J 




PSMÍODIC^ iEMAlAL. 



Se publica íodc^ ios Sábaios, en Las Vegas^ N. M. 



25 de MaraD h 1876. 



13 



NOTICIAS NACIONALES. 



WffisSsiiSg'iOBio — Una nueya ley acerca de la na- 
turalización permite á los extranjeros de hacerse ins- 
cribir no tan solo delante de las Cortes de Distritos, 
sino también delante de los escribanos de dichas Cor- 
tes. 

Un periódico de los Estados da la noticia de otro 
grande escándalo, dado por el Ministro de la Guerra, 
el Sr. Belknap. Dicho Ministro ha sido conA'encido 
de indignas malversaciones, cujos procedimientos lie- 
Tan una fecha muy antigua. El Senado quedó pas- 
mado en presencia de semejante descubrimiento. 

El Senado confirmó á Benjamín H. Barro w, de Ne- 
braska, en el grado de Cónsul en Dublin. 

La deuda nacional fué durante el mes de Febrero 
reducida á S3,272,733. 

En el Senado fué presentado un lili para incorpo- 
rar un nuevo camino de hierro desde Nueva York al 
Eio Grande. 

En la Cámara de los Piepresentantes hubo un de- 
bate muy animado acerca del jx-nsicM hill. Empezó 
el Sr Hill de Georgia, y luego siguieron el Sr. Hoar 
de Massachussets, y el Sr. Cox de Nueva York. 

El Gustom-liouse hill de Memphis pasó con 174 vo- 
tos contra 57. 

Otro debate muy animado tuvo lugar en el Senado 
entre los Senadores Sherman y Bogy. La cuestión 
versaba acerca de la Hacienda pública. 

]^'e^v It'oa'k. — El club republicano de Brook- 
lin ha nombrado candidato para la Presidencia al go- 
bernador Hayes de Ohio. 

Un buey descomunal estaba expuesto poco ha en 
la 45 Great Jones Street en dirección hacia Filadelfia 
para la Centennial Yv'^orld's Eair. Tiene siete pies y 
cuatro pulgadas de alto, veinte j aeis pies de una ex- 
tremidad á otra y pesa 6,000 libras. 

Se ha colocado en la torre de ahorros Albanj de la 
metrópoli comercial de los Estados un reloj cíe nue- 
va invención. La muestra se ilumina automática- 
mente con gas al anochecer, y se apaga del mismo 
modo al amanecer; es decir que el mecanismo del re- 
loj sirve también para prender y apagar la luz. Lo 
que mas llama la atención es que el mecanismo en- 
ciende y apaga por sí mismo el gas do un modo 
correspondiente á los cambios de las horas de la no- 
che y del dia según varian las estaciones. 

Ma«*iaelaia.SíSet3. — El Ob. O'Eeillj, da Spring- 
field, predicó durante la Misa solemü®, coa la que la 
Unioa católica do Boston quiso celebrar el dia del 
nacimiento de Yv'^ashington. 

5*<*2í3ÍIvíi:alía. — Hablando un periódico europeo 
de los objetos que España destina a la Exposición de 
Filadelfia, dice: "Las pinturas áe antigua y moderna 
escuela, los grabados, dibujo» é impresos, las encua- 
demaciones delicadísimas, las molduras y modelos do 
diferentes géneros, todo ts noble y digno de estudio. 



Hemos visto preciosos libros estimados por su remo- 
ta fecha, perfecta conservación y esmero da sus ti- 
pos; hemos visto vaciados en yeso de samo gusto y 
ejecutados con notable primor, y por fin nos hemos 
convencido de que ai esta es solo una pequeña mues- 
tra de los adelantos y cult^.r* da la nación española, 
la colección completa será digíia. de figurar en la tier- 
ra que debe á España, á mas de ser conocida en el 
mundo, el fundamento de su cultura, poder y engran- 
decimiento." 

Entre las o'feras ds arte destinadas por España á 
Filadelfia, figuran 32 lienzos pintados al oleo, de no 
escaso mérito á juicio de los inteligentes, y entre 
otras una notable escultura que representa á ¿lincoln 
en el momento de recibir la herida que le caiisó la 
muerte. 

Tejas. — Alejandro Hortou, ayudante general de 
Housteu en la batalla de San Jacinto fué nombrado 
legislador. 

C^laiíSo— Aconteció una colisión cerca de Cinciuna- 
ti entre dos trenes de jsasageros, Hamüton nnd Dayton 
railroad. El maquinista. Garlos BigeloAv, cayó muer- 
to instantáneamente y varios pasageros fueron ligera- 
mente heridos, 

C'oiasseeíteaaí» — La consagración del Rev. Dr. 
Galberry, Obispo de Hartford, tuvo lugar el dia 19 en 
la Iglesia de San Pedro de aquella ciudad. El Obis- 
po consagrante fué el lilmo. Arzobispo Williams, de 
Boston. Yarios otros Obispos asistieron á la cere- 
monia, que fué sobremanera espléndida y míijestuo- 
sa. 

C£6i*®liiísa del Koi'íe. — Se deplora en aquel Es- 
tado la pérdida del cultivo de arroz á lo largo de las 
márgenes del rio Cape Fear. Antes de la guerra la 
producción del grano era una de las principales en 
aquel país; y ahora puede casi decirse que ya no exis- 
ta dicha producción. 

C'ssIlfbrsEiao — Leemos en el Explorador, "Se ad- 
vierte gran actividad actualmente en el comercio del 
azogue en torno dé San Francisco. Aunque la pro- 
ducción es ahora mayor que nunca, los precios tien- 
den á la alza, y si ha de juzgarse por la demanda ex- 
traordinaria de la China, el Japón y Panamá, son 
probables mas ganancias todavía. Se han recibido 
en San Francisco en una sola semana, 1,298 frascos, 
y se han exportado 1,755, inclusos 1.^5 á la China, 
'25 al Japón, 275 á Nueva York, 100 á Pananjá y 100 
á Méjico. Un fraseo de a¿:ogue coatiene IQl libras, 
cuyo valor fiuctua de $50 á $55. Esto hace subir el 
monte de la expoi'tacion durante una semana de 
$05,000 á $75,000, y en un año á unos $6,200,000. 

NOTICIAS EXTRANJERAS. 



ñioíMia, — El Cardenal Yitüiiio de Roma se dirigió 

recientemente al Síndico Yenturi cojitra el escándalo 

de trabajar en los dias festivos piiblieamcnte. El 



U7- 



Caiaeual r¿itriZ2Í concluía uicieüdo: "Áuii ctiando el 
Cardenal que suscribe se quiere persuadir de que los 
señores de la Junta municipal conocen bien la ley di- 
vina, j saben así mismo las amenazas con que con- 
mina Dios á los transgresores del precepto de la san- 
tificación do las fiestas, debe decir con dolor que te- 
me nada obtener con la presente reclamación. A lo 
menos servirá para que i^ueda justificarse y para que 
sepan los buenos católicos que la autoridad eclesiás- 
tica no ha faltado á su deber: el que firma solo podrá 
pedir al Señor que aleje de Eoma y de los causantes 
de tales desórdenes sus conminados tremendos azo- 
tes. 

Biíallíí, — Una carta enviada do Eoma á la Gaceta 
Universal de la Alemania del Norte contiene el pasa- 
je siguiente: "El miedo de una guerra europea es tan 
general aquí, que el crédito público y los negocios 
padecen mucho bajo la influencia de este inconcebi- 
ble terror pánico. Cuanto á la cuestión de Oriente, 
es decir, por lo qcte concierne el apaciguamiento de 
los levantamientos revolucionarios en Turquía, no so 
cree posible aquí otra solución sino la de una guerra, 
destinada para transformar completamente el mapa 
europeo. 

El caballero Eempicci abrió un concurso prome- 
tiendo dos mil liras al autor del libro populai' mas 
excelente sobre Jesucristo. Ganó el premio un liii- 
milde Capuchino. Una demoustracion mas de que 
no sirven los frailes para nada. 

Eecibimos la placentera noticia de que el Gran- 
Maestre de la sección consistorial de los francmaso- 
nes de Ñapóles, Mariano Marcsca, convirtióse á Dios 
y murió ríltimamcnte como un verdadero hijo de la 
Igle.sia catóhca. 

Fraísieiss, — Consuela el buen resultado que está 
dando en Francia la creación de una sociedad que 
viene á ser una cruzada del bien contra el mal; y de- 
cimos cruzada, porcjue, en efecto, cruzados se llaman 
los individuos que la componen. Estos en sus viajes, 
al momento que la diligencia o el tren se pone en 
movimiento, hacen la señal de la cruz de una manera 
bien o.stensible, despreciando la chismografía de los 
desp)-encnpados; luego sacan un periódico religioso; 
pronto invitando á leerlo á sus compañeros de viaje, 
aprovechando las ocasiones que naturalmente se ofre- 
cen y no saben descuidar la caridad, que de sí ya es 
grandemente ingeniosa. Al dejar el asiento, en las 
paradas, procuran ohidarse el periódico con el ca- 
ritativo fin de que alguien lo recoja y pueda aprovo- 
vecharse de su lectura. En las estaciones piden á los 
vendedores de papeles los que son religiosos; y de es- 
ta manera han logrado que en muchas estaciones en 
las que no se veia un solo impreso católico, ahora se 
expenden varios. 

Siendo demasiado pequeña para contener á los in- 
numerables peregrinos que van á Lourdes la Iglesia 
Parroquial de dicha localidad, su celoso Cura el Eev. 
Peyramalc ha apelado á todos los católicos para que 
acudan con su óbolo á ensanchar el racinto de aque- 
lla, ofreciendo en cambio aplicar á perpetuidad por 
los bienhechores de la nueva Iglesia la tierna invoca- 
cacion á la Madre de Dios: Hnh f./ium praisidium, que 
se reza cada domingo en aquella Iglesia después de 
la Misa mayor. 

MiiK'í«ií<'á'2*íí. — La documentación relativa á la 
adquisición hecha por el Gobierno inglés de las ac- 
ciones del Canal de Suez pertenecientes al Khedive, 
es ya del dominio del público. Empezó á tratarse 
este asunto el 15 de Noviembre y concluyó el 8 de 
EnoiT). El jirimcr documento es un telegrama do 
Lord Derby á M. Santón, agente diplomático de In- 



glaterra eü ei Cairo, preguntándole si era verdad que 
una sociedad francesa habia hecho proposiciones pa- 
ra adquirir dichas acciones. De los demás documen- 
tos, los principales son: un despacho de Sir Paget, 
ministro de Inglaterra en Italia, su fecha 3 de Di- 
ciembre, en el que da cuenta de una conferencia que 
tuvo con Visconti-Venosta, en la cual este aprobó el 
acto como altamente ventajoso para los intereses co- 
merciales de todas las naciones; otro do Sir Bucha- 
nam, embajador de Inglaterra en Viena, su fecha 16 
de Diciembre, sustancialmente en el mismo sentido, 
y otro de Odo Kussel, embajador en Berlín, y de fe- 
cha anterior, 29 de Noviembre, en el cual manifiesta 
que habiendo enterado á Bismarck, se apresuraba á 
felicitar á Lord Derby, considerando el acto como una 
garantía de paz para Europa, en cuyo concepto la a- 
poyaba cordialmente. En cuanto al contrato en sí, 
a2)arece lo siguiente. Habiendo ofrecido el Khedive 
en 25 de Noviembre vender su derecho al 15 por 100 
sobre la renta neta del Caricd, Lord Derby le dio las 
gracias, pero rehusó aceptar. El jefe del Foreir¡n Of- 
Jii:e recomendó al gs-ueral líanton recordase al Khe- 
dive que los intereses del 5 por 100 gravaban ya con 
prioridad las rentas de Egipto, y que el Gobierno in- 
glés consideraba desde luego como incompatible con 
la integridad del Imperio otomano ese acto suyo que 
parecía sustraerle de la intervención de la Puerta por 
lo que respecta al CanaL Los intereses se njaii al 5 
por 100 con cargo á los ingresos del Erario pagados 
por semestres: la comisión al 2 1^ por 100, y el arre- 
glo para el pago á la vista se concluyó con la casa 
Eothschiid. 

Aassís'ia. — Las noticias dadas por el Times de 
Londres, referentes á la proximidad de cambio de mi- 
nisterio en Austria, parecen no tener gran fundamen- 
to por ahora. La Corrcspoiulencia Frovincicd de Ber- 
lín hace tan solo algunas vagas indicaciones, y deja 
entrever un gran enfriamiento en las relaciones de 
Prusia y Austria á consecuencia de la posibilidad de 
la vuelta al poder de los representantes de la política 
tradicional austríaca. Mas el haberse expulsado de 
Yiena al Doctor Loviroim, corresponsal de varios 
Diarios alemanes, bajo el pretexto de que propagaba 
noticias desfavorables al Imperio, sin que le valiese 
todo el interés que por él tomó el embajador Alemán, 
da á entender, ó que nada hay respecto á cambio de 
Gabinete, cuando menos por ahora, ó qae la especie 
ha irritado sobre manera al ministerio actual. 

iísisíiña, — Hé aquí unos pasajes principales del 
discurso de la corona de Don Alfonso XII á la solem- 
ne apertura de las Cortes: "Por fortuna, ya que la 
paz interior dejaque desear todavía, las relaciones de 
mi Gobierno con todos los demás del mundo son en 
la actualidad pacíficas y amistosas. Una política 
franca y honrada, y el firme propósito de resolver con 
rapidez y rectitud los negocios, indudablemente han 
de hacerlas mas cordiales cada día, según mi deseo. 
Ss presentará el tratado comercial concluido entre mi 
Gobierno y el de S. M. el Eey de los Belgas á vues- 



y 

tro examen v aprobación. 



ey 

Las 



y apro Dación, uas negociaciones para 
resolver nuestras diferencias con los Estados Unidos^ 
continúan amigablemente y confio en que la buena fé 
de ambos Gobiernos y el espíritu de justicia y mutua 
consideración cpie los anima, dará á todo, bien pron- 
to, satisfactorias soluciones. Eeanudadas felizmente 
las interrumpidas relaciones con la Santa Sede, trá- 
tase entre ambas potestades del arreglo de los asun- 
tos pendientes, dentro de las condiciones que impo- 
nen los intereses respectivos de la Iglesia y del Esta- 
do Hoy ve España con x)lacer en su seno á los 

Eopresentantes de las grandes potencias, sin excep- 



-146- 



ciou, y á los de todos los poderos soberanos qne han 
solido estar en ella representados durante sus inejoros 
tiempos; gozan de profunda paz todas sus provincias 
del centro, y en particular del Maestrazgo y Catalu- 
ña, donde tanüfícilss de vencer lian sido siempre las 
rebeliones; Yizcíiya entera, Alara y la mejor parta d-e 
Nayarra, eStán ya reducidas por armas á la debida 
obediencia; el enemigo, cpao nn año hace amenazaba 
á Madrid, mirase encerrado ahoríi en lo mas fragoso 
del Pirineo, fiando allí mismo al rigor del invierno, 
antes que no al de la e«pada, su resistencia postrime- 
ra; la insurrección de Cuba de día en dia es mas im- 
potente; el ejército de la Península y el de Ultramar 
se elevan á cifras de hombres nunca igualadas en 
nuestra historia; la marina de guerra, reparada y con 
su armamento reformado casi en totalidad, se halla 
lista para defender nuestros intereses; todo en fin 
pregona á un tiempo que mi breve y difícil reinado 
no ha sido ya perdido para el bien. .... .¡Quiera el 

Cielo, Señores Senadores y Diputados, continuar pro- 
tegiendo mis deseos y los vuestras hasta el fin, pro- 
mstisíndonos alcanzar, ya muy pronta, la rccom.pensa 
ds los enormes y dolorosos sacrificios que estamos 
haciendo!" 

ESiislí^, — Los periódicos rusos anuncian que el 
Gobierno del Czar tiene el pensamiento de poner la 
admiuistiacion de los seminarios católicos a las inme- 
diatas ordeños del ministro de Instrucción pública. 
Se toma por protexto que el Gobierno está en el caso 
de formar un Clero que le sea adicto. "Será la muer- 
to de la Iglesia católica en Rusia 3^ Polonia, dice muy 
bien Le 3Ionde." Efectivamente, cualquiera se pue- 
de figurar lo que será ese Clero, sustraído de ese mo- 
do á la autoridad de los Obispos. 

í^ialza^ — Escriben de Ginebra que los viejos cató- 
1ÍC03 están impacientes porque el consejo federal no 
acaba ds nombrarles el Obispo nacional que tienen pe- 
dido. íTada menos se figuran que dándoles el conse- 
jo federal un Obispo, los Curas tendrán alguna disci- • 
plina y observarán eiertas reglas; habrá en seguida 
ua Sínodo y este fijará las fiestas y los ayunos, seña- 
lará los casos de dispensa, etc. Es una chochez, en 
quo no permita Dios que caigamos por mas que los 
años nos opriman y debiliten la razón. En Alemania 
está hoy esa secta completamente desacreditada y 
despreciada; y solo en Suiza se sostiene algo, pero, 
como se ve, pendiente de que el consejo federal guizo 
lo dé un Obispo. 

Clalle, — lía fallecido en Alejandría, do regreso do 
una piadosa expedición á los Santos lugares, el omí- 
nente escritor católico D. José Ignacio Víctor Eyza- 
guirro, con tanta justicia llamado por sus nobles pu- 
blicaciones el Balmes americano. Nació en Santia- 
go ds Chile en 1817 de una familia distinguida. Si- 
guió la carrera de leyes en el Instituto nacional de 
íiicua Ropáblica, y luego la de filosofía y teología en 
la eicuela de los Kevdos Padres Dominicos de la 
misma ciudad. Ordenóse de Presbítero á los veinte 
y cinco años, y fué desde entonces incansable en el 
.pulpito, en el confesionario, en el consuelo de los en- 
fermos, y en la organización de obras y asociaciones 
pi-'.dosas. Nunca cejó en el estudio, que era en él 
una verdadera pasión. Frutos do sus eruditas inves- 
tigacion3.s fué la Historia polUim, Civil, Literaria y 
Edeúádioa de Ghile que publicó 1819. Hizose oír 
como elocuente defensor de los derechos de la Igle- 
sia en el Congreso nacional de su Patria en el misruo 
Hfio do 181-0 on quo fué elegido diputíido. En 185í> 
emprendió su viaje á Europa, que recoiTÍó casi por 
critci'o. Sas estudios sobro el estado religioso de las 
difíT^-Titr^s Tinr-ioiK'H (lol Contiuente europeo los acre- 



ditó en su magnífica obra: El Catoll/dsm o en -presencia 
de sus disideráes, que publicó en 1856. • 

Kileiiailor.— Elocuente es el elogio con que el 
Congreso ecuatoriano quiso honrar la memoria de 
García Moreno en la inauguración de sus sesiones. 
' No reproducimos todo aquel mensaje por ser dema- 
siado largo. Queremos sinembargo poner aquí un 
solo pasaje, que nos parece debe interesar mas á 
nuestros lectores, y que puede servir de norma para 
los futuros legisladores de nuestro Territorio. El Coi.- 
grtso pues decía así: "El sabio magistrado (García 
Moreno) comprende toda la importancia do la moral 
pa:-a la suerte de los pueblos, y como sin ella las cos- 
tumbres se corrompen y degeneran, y como las cos- 
tumbres corrompidas y degeneradas dan de sí la 
muerte y disolución del cuerpo social; y pone todo su 
conato en la conservación y mejora de la moral, en la 
restauración de su esplendor y pureza, en el triunfo 
de la honestidad y el recato, en la proscripción de ios 
vicios. Para conseguirlo tiende su diestra protectora 
al clero, y lo levanta j sostiene, y coopera con él 
prestando el apoyo de la autoridad á la predicación 
y enseñanza de la doctrina católica, antidoto de la in- 
moralidad y licencia. Y como no se oculta á su ilus- 
trada penetración que la moral no puede vivir sana y 
robusta si no respira el aire incontaminado del Cato- 
licismo rompe por un tratado solemne las ataduras 
que tenían á la Iglesia ecuatoriana cautiva, y adquie- 
re brillante y glorioso timbre con la protección fran- 
ca, decidida, eficaz y constante á la Pteligion, cuya 
verdad por otra parte se presenta á su vasta inteli- 
gencia con el eterno sollo de infalibilidad de la pala- 
bra divina Mientras en los pueblos de la tierra, 

en nombre de esa nefanda civilización p;ígana, sedes- 
carga sobre la Cruz redentora el hacha sangrienta de 
una revolución salvaje y bárbara, él toma en sus ro- 
bustas manos la gloriosa enseña de "la regeneración 
del nnindiár la levanta altiva sobre los Andes; da á las 
naciones y á los reyes el noble ejemplo de doblar an- 
te ella la rodilla con amor y con fé, y mas denodado 
que en el campo de batalla, donde ha brillado con 
asombrador heroísmo, presenta generoso pecho al 
torrente de la impiedad que inunda la tierra, lo de- 
tiene con poderoso brazo, y la Patria es el arca que 
sobrenada serena y tranquila en las ondas del univer- 
sal diluvio." 

©eeaisisa. — ¡Cuan poderosa es la invocación de 
María Santísima! En las cercanías de Larantoeka 
(isla llores) vivía un cristiano octogenario, que desde 
su juventud practicaba el culto dfl dx'monio. Entre 
los ignorantes tenia gran número de prosélitos. Los 
misioneros habían trabajado mucho, aunque en vano, 
por convertir á ese endurecido pecador. Persevera- 
ban sin embargo implorando el auxilio de la Madre 
de Dios. Un dia, contra toda esperanza, se presentó 
el anciano en casa, de los misioneros, confesó su error, 
pidió ser instruido en Ja religión católica, prometió 
renunciar á todo culto diabólico, destruir el templo y 
quemar los utensilios de que usaba. Esta conversión 
ha hecho gran ruiélo, y ha traído al redil á muchos do 
los habitantes del pueblo, que han ido á pedir per- 
don á los misioneros por su larga resistencia á las lec- 
ciones y consejos que les daban, y ofrociondo ha- 
cer penitencia y vivir en adelante como buenos ca- 
tólicos. 

Méjíeo — El ExjiJorador de Trinidad toma la si- 
guiente noticia del Fi'ocjrrso do Matamoros: "El prc')- 
ximo mes do Mayo so verificará la inauguración del 
camino do hierro entre Coatepec y Jalapa. Hnn lle- 
gado ya á VeracriTZ los Wr.gones y se han pedido á 
Imrlaicrra los rieles." 



-.US- 




CALENDARIO RELIGIOSO. 

MARZO 26 ABRIL 1. 

2G. Domingo IV de Cuaresma — Los Santos Mártires Pedro, Marcia- 
no, Jovino, Tecla, Casiano y otros. S. Félix Confesor. 

27. Lunes — San Alejandro Soldado. S. Kupcrto Obispo y Confe- 
sor. S. Juan Ermitaño. 

28. ATaríiTS— Los Santos Mártires Prisco, Maleo y Alejandro. San 
Sixto m papa y Confesor. San Esperanza Abad. 

29. Miércoles — Los Santos Mártires Jonás y Baraquisio. San Ciri- 
lo Diácono y Mártir. San Eustasio Abad. 

30. Jueves — La Pasión de San Quirino Tribuno. Los Santos Dom- 
nino y Victor Mártires. San Pastor Obispo. 

31. Viernes — San Amos Profeta. San B?njamin Diácono. Santa 
Balbina Virgen, hija de San Qnirino Mártir. 

1. Sábado — Santa Teodora hermana del ilustre mártir San Her- 
mas. San Venancio Obir.po y Mártir. San Hugo Obispo. S. 
Valerico Abad. 

DOMINGO DE LA SEMANA 

En esta Dominica nos refiero el EA^angelio el gran 
milagro obrado por Cristo en favor ele las tiirbse que 
le seguian, cuaado oon cineo panes y dos peces sació 
su hambre en el desierto. Colocada esta Dominica 
en mitad do la Santa Cnriresma, parees resordaruos 
con este Evangelio, que el Salvador, al paso que exi- 
ge de nosotros solicitud y anhelo por los bienes espi- 
rituales y por la pei-feccion del e»píritu, no descuida 
él por su parte lo que pertenece aun al proveeho y 
necesidades de nuestros cuerpos, á los cuales atiende 
con amorosísima providencia. Así lo experimentaron 
aquellas muchedumbres que sedientas de su divina 
enseñanza le seguian abnndonando bus easas y olvi- 
dando hasta su alimento eorperal. Jesús llegó r1 pun- 
to de obrar un prodigio, ftolo para alimentarlas. Así 
lo experiment?irÍM360S m. de c»rs.zon no* diésemos al 
estudio de Ir rirtud y á Ir Jiráctica de los negocios del 
alma: no por eño se mcfeíoscabaria nuestra salud, ni 
sufrirían mesgua nuestras fortunas, ni seríamos me- 
nos sabios, ni dejaría de progresar nuestra industria, 
ni de florecer nuestro «omercio. Buscad 2^''imero el 
reino de Dios y sujti-'^ticia, y lo demás se os dará por 
añadidura. Beto Iir dicíio ea otra parte el mismo di- 
\uno Maestro. Vcsrdfed »o m«no3 aplicable á las na- 
ciones que á los indiriáuo». Mayor seria la prospe- 
ridad de los Bstadoe, líss-ror el crédito do la hacienda 
pública, mayor el brillo de sai? artos, mayor la gloria 
de sas armas, si el primer cuidado de sus gobiernos 
fuese el lastre de Ik, Pweligion y ©1 celo por la gloria 
de Dios. Agoniüamos ahora en la disolución y en la 
anarquía, y en el desbordamiento de todas laa malas 
paeiones, no por falta de intereses y adelantos mate- 
riales, que Qsto nos sobra, sino por falta de amor á la 
verdad y decisión en profesarla y defenderla. 



-♦ -^- t^ ^ 4 



EEYISTA CONTEMPORAPíEA. 

El pre.^eiitQ ailo estaba destinado para ser un 
año de regocijos y de gloria para los Estados 
Unidos, ú causa del primer Centenario de su In- 
dependencia, y por su Exposición Universal. 
p]n esta habia de darse al Universo entero una 
muestra de lo que esta joven nación habia ade- 
lantado durante un siglo, y de la grandeza ;í que 
])romctia llegaren el curso de otros ta-ntos años. 
])e todas partes del mundo debían acudir ex- 
tranjeros para conlL-iriplar con sus propios ojos 



j admirar elprogreso, los adelantos y la pujan- 
za de este país. Con todo nosotros opinamos 
que será mas bien un año de humillaciones y de 
pesares, por los increíbles desordenes, y por la 
corrupción sin igual que se va descubriendo don- 
dequiera, hasta en la administración de los ne- 
gocios públicos, y en las regiones mas altas del 
(lobierno. No bien se concluyó, Dios sabe co- 
mo, el proceso de Babcock, Secretario privado 
del Presidente, cuando vemos entablado otro 
pleito contra Balknap, Secretario de la Guerra. 
Este por lo que él mismo ha confesado, con difi- 
cultad podrá salir libre: antes bien será causa de 
que se saquen á la luz otros hechos abominables. 
Los extranjeros que vinieren aquí, hallarán to- 
das esas cosas á la arden del día para formarse 
una idea de lo qne son los Estados Unidos y su 
Gobierno, y tendrán que contar después cuando 
vuelvan á sus*^iaises, cosas increíbles pero ave- 
riguadas, acerca de estas atroces anécdotas. Esté 
año, pues, parece que dejará esculpido en la fren- 
te de esta Nación y Gobierno un sello de eter- 
na infamia, y hará concebir fundados recelos 
sobre si llegará á celebrar nn segundo Centenario. 
Y bien les está: cuando nna nación y sobretodo 
un partido fanático piensa adelantar prescindien- 
do de Dios, antes bien declarándole la guerra, 
es natural qse ctial edificio sin fundamento se 
desssorone, y es j9isto que Dios con solo retirar 
su maso, haga qsc renga i tierra, j no quede si- 
no an mentón de ruinas, para escarmiento de \oñ 
demás. El fiombre de Grant vivirá nnido i 
esta ép@ca anti-religiosa, época anti-católica é 
ir* pía en la historia de los Estados Unidos, y 
señalará el principio de su decadencia. 



' Según unas recientes estadísticas de Francia, 
publicadas poco ka, se cuentan fallecidas el año 
pasado, ca la sola ciudad de París, 45,930 per- 
sonas. Al leer esto se nos ha presentado natu- 
ralmente una reflexioa y aplicación á un caso 
que nos toca. En la últiina legislatura de Nue- 
vo Méjico pasó la ley de entierros, de que hemos 
hablado, por supuesto por el especioso pretexto 
de la higiene, como si los muertos pudieran ma- 
tar á los vivos. En esta cuestión, como en otras, 
muchos que hayan ó no formado parte de la le- 
gislatura, pretenden citar los ejemplos de los 
paises civilizados, y se les oye hablar de Francia, 
Inglaterra, Alemania, etc., con una formalidad 
tal" que cualquiera creerla que saben muy bien 
lo que dicen." Pero desgraciadamente al consi- 
derar un poco lo que hablan, se echa de ver que 
su cabeza ha de ser un revoltillo de muy confu- 
sas ideas sobre aquellos paises, y un intrincado 
laberinto de cosas que tampoco ellos mismos pu- 
dieran discernir. Podríamos como testigos ds 
oídas citar á este propósito algunos hechos, \)C- 
ro no conviene. Pues bien, París, que está en 



»Mfegfce¿»TwnT*u\to a ^.i;)|ü» i i jn ii. a-a tt^sg C MC Ma B j^A^a^^i-i. ' ag pwr affií a üM B »^^ 



Francia, y de Francia se habla también, tiene 
todos sus Cementerios dentro de las murallas, y 
en gran número. En efecto, hay tres que se 
llaman con el mismo noml)re, Cementerios del 
Padre La Chmoe, y despr.es otros siete de Ant- 
eiiü, Passy, BatignoUts, Montmartre, Xm Villette^ 
Vangitard f G-renelk, esto es, dicií p@r iodos. A- 
5¿era¿^ existen otros ocho po't estar muy colma- 
doá de insertos 3^ moíjnt^eTitos, ho se usan ya 
pnm enterrar los mnertos. Puos bien, en París 
hay 18 Ceaienterios, ocho qse no sirven mas, y 
dies en los cuales se entiertaü ñnnahsente poco 
raentss de o O mil áifuniós, en medio de dos mi- 
llones de habitantes, ni nadie reclama. ¿Qué 
(tiremos? que la pobre Francia está muy atrasa- 
dla, y que Kuevo Méjico le lleva la ventaja sin 
duda slgima. 

En los Diarios de Italia ee ice qifs en Roma 
mociles miles de ebreroa 3'acea en la miseria. 
"El naevo Grobierao, taa Isego cidiho invadid Ko- 
5aa, manad ediñcRT el palacio ñ.t la Hacienda, 
p-ara ctiya conslruccion estuvieron empleados 
C9ía de ISOO ál400 trabajadores. Pero la fal^rica 
del Palacio s?; acerca á sn lérmiu©, y quedan otras 
miserias que remediar. Con todo, por mas es- 
meraos "que haga el Gobierno, nunca logrará 
«.hsyentar de Boma la miserifi. Cuando el Pa- 
pa ora Rey de Ro^a, manea faltaba el trabajo. 
Eatre ks Gáltiffiniaí sin cuento knsadas contra 
el G-obier^io Foniiücio, j;v,7i55 se oyó que mu- 
ulsos miles de obreros giBsiesea tu la miseria. 
A ates bien Massimo d'AEeglio en su libro titu- 
lad^í: Casi di Momüí/ntR, deda claramente, que el 
ftácblo sujeto d Papa ' 'igisorablí la miseria." Hoy 
uo es precisamente el tmbajo que falta en Pio- 
iei\: falisi el Papa; y Rosa sin el Papa fué siem- 
pre pobre. La historia, narra Iv^ apuros en que 
Sr hallaba Roma sia el Pa[jB, ciando la Santa 
Scie f^é trasladada i Avíñon, y wianio la ca- 
piul del msíiuo c-atdlióo fué in-^.^odida j>©r Bona- 
f«ríe. Gib^a descrite b, grande miseria que 
sprcifi>aba Roña despo_^Qa del Pe[>a, que esta- 
ba en Fraack, y cdüio loe Rsmsjaos anhelasen 
con ¿ügia .5a regreso: r esa ml&erla se renovó 
cuaüdo Napoleón I agregó íloma. al Imperio 
francés. Si, pues, Roma privada del Papa ha 
sufrido giempre miseria, 8^^ al tiempo de la cau- 
tividad de Aviñon, sea al (iesipo del Imperio 
francé.s y de la República Romana, la padecerá 
igualmente bajo el dominio do Víctor Hanuel. 



— =a^a>— «s- 1-ss»'— 



El Senador Cameron de Wisconsin ha intro- 
cido en el Senado una petición contra las socie- 
dades secreta.^, para que el Congreso retire la 
carta do incorporación otorgada á la Sociedad 
Masónica en el Distrito Columbiano, y que pa- 
550 además una ley prohibiendo nombrar para 
empleos dfd Oobie¡-no, y Jurados ániíignii miem- 



bro de sociedades secretas. La petición estaba li^' 
mada por diez y seis mil personas, como se dice, 
de todos los Estados y Territorios de la Union. 
Fué leida, impresa en los registros del congreso 
y referida. Si esta ley pasa darán los honora- 
bles del congreso una clara muestra de sabidu- 
ría política, 3^ harán una cosa no -menos justa 
qae necesaria. Ya la Iglesia Católica ha conde- 
nado estas sociedades bajo las mas terribles pe- 
nas hace mas de un siglo y medio. Muchos go- 
biernos siguieron su ejemplo aunque después las 
principiaron á mirar de otra manera 3^ á tolerar- 
las, 3^ hasta fomentarlas. Pero por su propio 
bien es preciso que vuelvan á prohibirlas de 
tina vez todas y bajo las mas severas penas, si 
quieren asegurar la paz de los pueblos, la jus- 
ticia de la administración, 3^ la tranquilidad de 
las naciones. Será una gloria para la Iglesia 3^ 
una buena obra para la sociedad, que ellos se 
conformen aímqne tarde á sus decisiones; dicho- 
sos los |Tuol)los si las hubiesen proscrito mas 
pronto. Cuando tuviéremos lugar pensamos 
hablar de la masonería 3'- sociedades secretas 
ea nuestra Revista, y aclarar algunas de las 
mas importantes cuestiones que á ellas se re- 
fieren. 

Nuevas leyes de iiiaüiiüOMlo. 



Si las leyes civiles deben servir de un modo 
especial para corroborar lás leyes naturales j 
tutelar la moralidad pública, ño sabemos qué 
nombre pueda darse á dos propuestas y votadas 
en nuestra última legislatura tocante al matri- 
monio. Es verdad que no ha faltado quien las 
ha}'a eíisalzado, primero el 2\h(evo Mejicano en el 
núm. 16 de Febrero, 3^ después Gco. G. Smith, 
coíao uíi progreso, un adelanto, un triunfo. Ve- 
rán nuestros l-ectores lo qvic valen e?as leyes! 
Mas valia haberlas sepultado en F.n eí«rno olvi- 
do, qaie ocasionar eon pablicarlaa el mas vivo 
dolor & los habitantes de Nuevo Méjico, 3^ es- 
tampar en \á frente de este pobre Territorio una 
marca indeleble de infamia. Sentimos á la ver- 
dad tocar una m.atecia, que podrá quizá.? lasti- 
mar la delicadeza de muchos que leen nuestro pe- 
riódico: pero no se puede menos de atender ¿. 
los clamores do la moralidad pública ofendida, 
y estigmatizar esas que llaman nuevas lc3"es de 
matrimonio, capaces tan solo de desmoralizar el 
pueblo. 

Sin entrar en todas las prescripciones de esas 
leyes, mentaremos algunas: hemos dicho le3"es, 
porque hubo dos, primero una, 3^ después de po- 
cos días otra para enmendar la primera. Esta 
pareció haber sido tan bien redactada, que una 
lijera reflexión hecha apenss, manifestó luego la 
necesidad de ser corregida: 3" así se hizo la se- 
gunda, que en realidad no sirvió para enmendar 
la priiuci'a sino para empeorarla. Con esas le- 



-150- 



yes se permiten y consienten las uniones mas ilí- 
citas, se legalizan los mayores desórdenes. Por 
poco que se pare la consideración, todos lo echa- 
rán de ver. En efecto en la primera ley se dice 
inválido el matrimonio entre ciertos parientes, 
esto es, entre personas ascendientes y descen- 
dientes en cualquier grado, entre consanguíneos 
colaterales en primer grado, etc.: además se di- 
ce inválido entre personas menores de la edad 
de 18 años si son hombres, y de 15, si son mu- 
jeres. Se añadid empero en la segunda ley, que, 
no obstante esto, "ningún matrimonio entre pa- 
rientes en los grados vedados, y entre menores 
de dicha edad, será declarado nulo, ano ser por 
la Corte de Distrito." Parémonos algo aquí. 

La ley, pues, prohibe esos matrimonios; pero 
en el caso que se celebren, deja todo el negocio al 
juicio de las Cortes, á las que dá la autoridad de 
declararlos nulos, pero no la de revalidarlos. 
Daremos un ejemplo. Si la ley contempla, co- 
mo se dice, estos casos, se los debe por cierto 
suponer posibles: así, pues, supongamos el caso 
que llegara á casarse un hermano y una herma- 
na entre sí, y que un padre, lo que sería peor 
todavía, intente casarse con su hija, y un hijo 
con su madre. En este mundo en donde acon- 
tecen tantos y tan extraños al par que horribles 
fenómenos, tal vez no es difícil que estos casos 
hayan sucedido, ó puedan suceder, atendidas so- 
bretodo las pasiones humanas y la malicia de los 
hombres; además de que es mas fácil que dos de 
menor edad de 18 y 15 años se casen entre sí. 
Prescindiendo ahora de lo que incumbe á la I- 
glesia, consideremos dichos casos según las dis- 
posiciones de nuestras leyes. Según las leyes, 
pues, esos matrimonios serían ó incestuosos ó solo 
ilícitos, hechos en contra de la ley que los pro- 
hibe, los condena, y hasta los podrá castigar con 
50 pesos de multa. Pero esa misma ley somete 
todo el negocio al dictamen de las Cortes, quie- 
re decir que no provee nada para todo el tiem- 
po que media hasta el término de la Corte, has- 
ta que vengan el Juez y los Licenciados de San- 
ta Fé, hasta que se instalen los Jurados, se in- 
vestigue la causa, se discuta, y se dé el fallo: 
porque solo la Corte tiene autoridad para ello. 
Mientras no llega la Corte, ninguna otra autori- 
dad habrá en los Precintos y en los Condados 
fjue pueda legítimamente reclamar contra dos 
que viven así en el incesto, y en el desorden, é 
impedir ó cortar el escándalo: no, ninguna; sien- 
do un asunto reservado á la Corte de Distrito. 
En lin llega la Corto, y si esta calla, ó bien pro- 
roga el negocio para otro plazo, nuestros cónyu- 
f/es de la nveca hy tendrán á lo menos otros cin- 
co ó seis meses para vivir en el crimen á la bar- 
ba de todos. Sin mas, pues, la ley permite los 
mayores desórdenes. 

I'ero supongamos que la Corte se ocupe de es- 
tos negocios, preguntaremos, ¿la Co^te (hhe siem- 



pre invalidar el matrimonio, ó solamente lo^^we- 
de invalidar? En todos casos es malo, porque 
la ley no tuvo bastante tino para proveer sepa- 
radamente á los diversos casos, ó mejor dicho, 
para no meterse en ninguno de ellos. Si la Cor- 
te -puede solamente declarar inválidos estos ma- 
trimonios, es un desorden grande: pudiera suce- 
der que no lo declare en un caso de hermanos, j 
de este modo se permitirla efectivamente ese es- 
cándalo. Si la ley no obliga á la Corte en cosa 
tan evidentemente criminal, no vemos en cuáles 
casos la obligará á hacer una cosa buena. Con 
solo dejar este negocio á la Corte, no provee 
bastante, porque la Corte se compone de hom- 
bres, y hombres de la misma naturaleza que los 
demás. Si la Corte no solo puede sino aun dehe, 
entonces en el caso de menores, se la obligará á 
una cosa, que aun por las solas conveniencias 
legales se deberla determinar solo según las cir- 
cunstancias. 

Pero "en caso que la Corte declare inválido 
el matrimonio, los hijos sin embargo|serán con- 
siderados legítimos por la ley y con derecho de 
heredar de padre y madre." Pero ¿cuáles? ¿Tam- 
bién los hijos de todos los matrimonios inválidos 
por parentesco? Esto sería demasiado: de hoy á 
mañana tendríamos hijos legítimos de un herma- 
no y hermana, de un padre é hija, de una madre 
é hijo. Pero si no se entiende de estos, á lo 
menos se querrá hablar de los hijos de menores. 
¡Lindo negocio! La ley anula estos matrimonios, 
los invalida, y sin embargo la ley y la Corte con- 
sideran legítimos los hijos que de ellos nacieron: 
de un matrimonio ilegítimo, se originarán hijos 
legítimos, y de un matrimonio legalmeute nulo, 
se derivarán hijos con derechos legales, recono- 
cidos y sostenidos por la ley. El padre y la 
madre de estos hijos, tendrán hijos legítimos, sin 
ser legítimos cónyuges; serán como casados res- 
pecto á los hijos, j como no casados respecto de 
sí mismos; pero en todos casos se podrán conten- 
tar con tener y dejar hijos legítimos, que es lo 
que se pretende únicamente en muchas ocasio- 
nes. 

La ley tan próvida para con los hijos, ¿qué 
cosa proveerá para con estos cónyuges menores? 
aquí la ley se pone formal. Primero les impon- 
drá una multa, y luego les obligará á separarse. 
Una vez separados, los declara libres para ca- 
sarse cuando lleguen á la edad legal, pero ¿con 
quiénes? ¿Les obligará á casarse entre sí mis- 
mos, y á celebrar la Pascua después de una 
Cuaresma tan larga, ó mas bien con otras perso- 
nas? En ambos casos hay inconvenientes, y uno 
de los principales son aquellos hijos legítimos, 
que deben cuidar. Solo la le}^ se enternece al- 
gún tanto respecto de la mujer separada, por su 
menor edad, de su marido, y la recomienda á la 
discreción de la Corte. Infeliz mujer, sobre quien 
se cargan sus liijo?, se la gepara del marido, y 



-151 



por lo demás se la recomienda á la discreción de 
una Corte! 

Este es un destello de la profunda sabiduría 
con que se han formulado esas nuevas leyes, tan 
decantadas y elogiadas! Si las otras no son mejo- 
res, por cierto no valia la pena de causar á los 
Estados Unidos y al Territorio el gasto de mu- 
chos miles de pesos, para cubrirnos la cara de 



iiíuominia 



-<J> ♦-■•^le— 



Un ejercí tí) en derrota. 



El desconocido autor del artículo sobre la ley 
de escuelas, al cual liemos respondido diferentes 
veces, pensará acaso que lo hemos olvidado: mas 
no, lo tenemos todavía presente y pudiéramos 
seguir respondiéndole por muchas otrcis veces 
todavía. Pero concluiremos con El, para pasar 
á ocuparnos de su colega, el Sr Smith. 

El libelista tuvo la imprudencia, ó la desgra- 
cia de comparar, hacia el fin, su artículo á un 
ejército compacto, á una falange, is formina i/t, 
solid phalanx, destinado por supuesto para ata- 
car, desbaratar, y destruir completamente todos 
los escuadrones de los enemigos, de los que sos- 
tienen, favorecen, y defienden el sistema de las 
escuelas religiosas. Con que su artículo le pa- 
reció una falange! ni mas ni menos que aciuella 
famosa falange de los antiguos Maccdonios, }' de 
la cual sin duda nuestro anónimo debia conside- 
rarse como el Capitán, el Comandante de naci- 
miento, siendo así que esa falange había salido 
de su cabeza, como ]\Iinerva armada de la cabeza 
de Júpiter. Dios mió! ¡qué de ideas nuevas, al 
par que sublimes! Y valia la pena. Ese héroe 
desconocido, Huestro articulista-Capitán, pensó 
que la patria estaba en peligro, que de un dia á 
otro los favorecedores de las escuelas religiosas 
iban i echar por tierra toda la obra de un siglo, 
y algo mas, Constitución, Leyes, y Gobierno de 
los Estados Unidos. Y lo mas deplorable era 
que en el año mismo del Centenario, en medio 
de las fiestas y regocijos por el aniversario de 
su gloriosa ladepcndcncia, se ponia en peligro 
la existencia misma de la nación. Por todas 
esas ideas se le calentó la sangre en las venas, 
se le subió á la cabeza, se le cuajó, y en un es- 
fuerzo supremo de patriotismo, concibió, engen- 
dró y dio á luz esc arücuh-fdlanye, con el cual 
se echó do una vez sobre sus enemigos sorpren- 
didos no meno.s que descuidados. 

Si hubo un momento en qifÍ! sentimos vivos 
deseo.*5 de conocer á nuestro anónimo, fué este, 
para .saludar y venerar, aunrjuc fuera en la per- 
sona de un enemigo, ese hombre capaz de pro- 
ducir de su cabezü. un arüculo-falaníje en defen- 
sa de la Patria. J'ero él guardó modestamente 
el inc/Mjrdio, y .«i acaso él cielo lo hubiese favoi'o- 
c¡doconvicf.or¡a, la eutüiices sí (píe se liahi-ia ma- 
riife.stado, ,y el pueblo agradecido lo huliioia sa-. 



ludado como un segundo AVashington, Padre de 
la Patria, y en el segundo siglo habría princi- 
piado en. los Estados Unidos una era nueva, que 
estuviese titulada por su mismo nombre. Pero ¡oh 
vanidad y miseria délas cosas humanas! todo 
eso fué una ilusión, un sueño, y al pobre iluso 
tocó la triste realidad de una completa derrota, 
quedando su «/•í¿c?</o-y«/awye enteramente desba- 
ratado. Y en esto apelamos ai juicio de nuestros 
lectores. 

Poco ó nada, pues, nos queda. Para seguirla 
misma metáfora, no quedando de aquel artículo, 
después de lo que hemos respondido, sino unas 
cuantas palabras, expresiones y sentencias que no 
han sido contestadas, contra ellas dispararemos 
como contra soldados desbandados tras una der- 
rota, algunos golpes de fusil, no j^a por senti- 
miento de venganza, sino por amor de. defensa, 
para que no vuelvan á organizai-sc y á aparecer 
en otras ocasiones. 

Dccia el libelista, que se habia propuesto una 
lev de escuelas coníbnne al esi)íritu de libertad 
propio de los Estados Unidos, y de la que cada 
u.no'de los que pagan, sacara su propia utilidad. 
Pues bien, el espíritu de libertad de los listados 
Unidos exige precisamente que haya escuelas 
en donde se enseñe la religión, para que los que 
.quiéranla instrucción religiosa, la puedan tener, 
y siendo de los que pagan, puedan sacar su uti- 
iidid. Si no hubiese, ó no pudiese haber es- 
cuelas religiosas, los católicos no serian libres, 
sino se verían obligados á no mandar á sus hijos3 
á las escuelas, ó á enviarles á donde no quieren r 
y así ellos tendrían que |)agar, sin sa.car la utiü- 
lidad que desean: además! en este caso no paga- 
rían })ropiamentc la tasa de la que podiiaii sa- 
car alguna utilidad; sino mas bien pagarían una 
multaren favor de otros, y porque no piensan 
como otros. Porque no pudienclo tener con su 
dinero de- tasa escuelas religiosas-como de.scan, 
la tasa sería 'para ellos un impuesto inútil y solo 
en pena de no»contentarse ellos también con las 
escuelas libres: mientras que para })roporcíonar á 
sus hijos escuelas religiosas, tendrían que gastar 
otro dinero. 

La porción, se dice, mas inteligente, liberal y 
progresista de la legislatura y de los habitantes 
del Territorio. a¡)robó aquella ley. A oiy á es- 
tos tales, lo (¡ue ellos hacen merece siempre la 
aprobación de los inteligentes, de las porsoüas 
de genio y de la gente ilustrada: todos los de- 
más (¡ue no se ;iviencu con. sus ideas, son para 
ellos otros tantos retrógados, ignorantes y rudos. 
No hay mas que decir. 

Con" este mismo espíritu de. desprecio se coju- 
paran los Estados Unidos con Fran(;ia, .España, 
y con otros paises de Euro}>:i, á Ivs (lUC se les 
¡lama ignorantes y oprimidos. Aconseií'.nuis á 
ese presumido á que se abstenga de hacer com- 
paraciones: de lo contrario le podría ir muy mal. 
jSío.sotro.s aquí conocemos muy bien y de cerca 



ga tt ^ i.aM ga^a aitoiagtAJWAj i SÍA^ 



-^m-. _.^.,.^.^ , 



lo que son los Estados Unidos, en donde nos sería 
fácil probarle, que en lugar dé instrucción y li- 
bertad, reina mas bien en general la malicia y 
el libertinaje. 

Prescindiremos de las citas que alegaba del 
Dr. Talmage j del Cindnnati Gommercial: no 
admitimos tales autoridades de este Dr., ni de 
esa Gazeta. Por lo que toca al CatJiolic World 
nada podemos decir, porque no tenemos pre- 
Rente el artículo, del que fué sacada la cita. Pe- 
ro supongamos que esc pcriddico, aunque eatd- 
lico, fuera de opinión contraria, ¿qué importa es- 
to? Cuando mas seríauno eñ contra de muclioí!, 
mientras que por uno que nos fuese contrario, 
tenemos todos los demás en faror nuestro. Y 
mas aun, tenemos no pocos de los mismos pírio'- 
dieos protestantes que abogan en favor de las 
escuelas religiosas con mucha fuerza. Pues bien, 
si el Catholic V/orld estuviese en cr?5itra, Dios- lo 
ampare. Si nosotros nos queremos llevar por la 
sola autoridad, nos creemss mas seguí-ós, porque 
además de lo dicho, nuestra 0])inion es la doctrina 
de la Iglesia entera, do los Obispos de lodo el 
mundo, y de- la Santa Sede. No vengan, pues, 
á citarnos un periódico católico ó protestante 
que sea, y un Dr, Talmage. 

Pero si queremos examinar la cita que él adu- 
ce, veremos que le podremos dar una buena res- 
puesta. Se dice en esta, que las escuelas deben 
de ser libres en cuanto que no se haga violencia 
á nadie en sus convicciones relipoi^.s; 3" esto lo 
concedemos: que las escuelas deben de ser libres 
en cuanto que se han de educar losniiíos sin los 
principios de religión, lo negamos. Nosoíro? no 
queremos las escuelas religiosas exclusivamcnís 
para los c?) tóbeos, }' mucho menos como csmpo 
de proselitismo: queremos las escuelas catolices 
para educar en ellas nítcstros niños en la reli- 
gión, y abogaremos qt^e otras sectas tengan í«ia- 
bien las suyas. Y si ellos preí^erea mas bien 
las escuelas libres sin ninguRa religión, hagan 
como se les antoje, pero no se to« impis*, qu« 
nosotros las tenga niots «orno os deber. Noso- 
tros estamos convcncidoi que no kay sólida edu- 
cación sin religión, j qucrc!nf>s j debeinoá obrar 
en conformidad. La. educación sin religioa es uua 
comida sin sal, comida insípida, desagradable, y 
sujeta i corru[)CÍon: nosotros eo salemos íipete- 
cerla: si hay otros que la prefieres, bien les vaya 
con su gusto. 

Poco después se citan algunoa partidarios de 
aquella ley, y se añade que muchos otros emi- 
nentes católicos, y ciudadanos del Territorio la 
sostenían. Diremos de esos eminentes .lo que 
hemos dicho de a(¡uellos inteligentes. La respues- 
ta está dada: y es 1& misma que para el citado 
Catholic World. Es uü inútil estratagema leal- 
zar la circunstancia que así como ese periódico 
es catíjlico, así también aquellos eminentes ciu- 
dadanos f?on católicos: .jk'1'']>h) turemos al ftnóni- 



mo, seguimos otro sistema del que él pienisa*. 
Nosotros no juzgamos un punto de doctrina, de 
religión, de moral 6 controversia por la conduc- 
ta ó opinión de esta ó aquella persona: sino al 
revés la persona por la doctrina. Apliqúese esto 
á nuestro caso. 

Se asegura, dice, que un miembro de la legis- 
latura vot¿ contra la ley, temiendo ser apedrea- 
dro, y matada, y eía eabalraení^, como se dic9, 
vA\o que se nmúñ. eobpror^etido i votar en favor. 
Dios sabe si esto es verdad; qniéa sería este, y 
Y eómo y ctiándo y poí quiénes se hubiera coin- 
proiHetidol Quilas fee vendería, y él deepues de 
fescgurado ei dinero, quiso favorecerá los intere- 
ses de ia gente, voicnao en contra. Por lo demáñ 
no sabemoá ló qac haja habido, y mucho menos 
lo qB.c podift haber habido. Sabemos sí qno pre- 
eisfeinente i uso que votó en contra de la ley, 
ffieroü íiradoá, no ya piedffiS, sino pisícloíazos, 
lo |tie por Cíciio no lo contó el anónimo. 

tein em(!Mi^í? este espera' con firmeEa que TIo- 
gará el día dicñ03í%, la épocít afertimad;* en qué 
Is:? cosas rayaa Se otra manera^ esto es, como 
él qtiiorí, j i p-esiir, añade, de las sotanas nt* 
gf&s. Mejc? hnbiora ílicho á pt-aar de k gentü. 
Ciara opini^Ti y eoaviecion es muy contraria, fí 
llama i los ^cerdotq^ sotanas neg'rss ; mancri 
Ess,da poT los indios ¿9 las Redacciones, quio^ 
nes llaR'ian así á sns Misioneros eatóiicos; qniz^-J 
n^aes-tro andüimo ka tenido qus vivir en mcdi© 
de ellos. H paes llama mtar.ii, aegra íle Bélgi^ 
c^ i mi^tl Padr© JesMÍta, q'as habic^ y heéíoé 
Borabmdo ei^tos, acíi.so porque s^po^dc qne vinie- 
rsi de Báigie*a. Ko Señor, aqnal Padre no vinl* 
ác> Bélgioa, nao de Italia. Entiéndalo bien, de 
Italia, 4e ac^oellíi aisma ítdia, qno ñiS m&dr© 
de los ñxmoeoa descubridores Colcrn, Tcepucio, 
V€r£««i%ni, y kcrmaaós Cabot, fc qnienss la AS/é- 
ncsa ¿-eb^ los primeros y princip^slcá dcscubri»- 
nií^ntv^p, y has^.^o, el nífmbfe. ¥ sqmetia sídnsiú 
qu« él vi*í.e ©s la, Krisma que Cñ ]o3 iieinpos de 
Lai"d Ba}íia'.oy<!, aconsejó laá faf^c^s-? leyes da 
íekran^ia religiops, y en tiempo del PrésideBi© 
Wüííhingtoa tüvo g»can parte cía el priucipio <¿a 
U libertad Ce cultí«3 proclamado poo- \m Ksíí> 
dos Uíiidog; esto 1® vamos i ver may proaío: ea- 
ti'etanto él ¿ícbiera kablar con mayof reapí,to de 
6¡¿¿.s miañas negras. 

Ei espera, pues, que vendrá ese dia cuando ]•> 
Iglcáia tenga que apartarse de la enseñanza, 
porque alia, sa dica, tiene el (krecJio (quería da- 
cir s&gun cus ideas, el dder') de quedar afuera; 
cuando el Esííido e<luque y no el Sacerdote eíü. 
Acerca d« esto diremos que el libelista, por lo 
menos uo saba lo que dice, y muy confusas idoas 
(Jebe tiȟer do derechos y deberes, do Estado y 
do Tglegia. Esperamos que si es capaz dü cnísE- 
dcr laa oosas, s® las aclai'aramoa en niu\' brcv* 
tiempo. 

Ert frft lo •ífffl %'^*»»*í? «e éo*k>, *r (»f?ft exf»rep}íj^ 



153 



rrwnosKataatBíJKetaijrrsi 



que suelta en medio de todas las injurias, y con 
que se da á conocer mu}^ claro por lo que es. 
Hablando de los Mejicanos que votaron en con- 
tra de la ley, dice que en caridad estci jjyedsado 
á decir que no sabían lo que hadan. Jamás hubo 
palabras mas santas en una boca mas impuden- 
te. Pues en caridad, ¡oh qué hombre de caridad 
debe ser nuestro anunimo! Caridad de fariseos, 
: cuya raza no parece haberse acabado, sino mas 
i bien perpetuada en esos Puritanos de los (iiic 
: muy probablemente debe descender el libelista! 
i La caridad empero no se extendió hasta las so- 
' tanas negras: estas mereCen rayos pero no per- 
'. don. Sin embargo esas sotanas negras, para ter- 
1' minar, se atreven á darle un consejo, que no pue- 
; de no hacerle bien, y es que cuando otra vez 
) quiera ponerse á escribir y publicar alguna co- 
■■ sa, qne lo piense primero, y lo piense bien, j no 
( íina, sino muchas veces: y después cuando 
ya le parezca que puede ponerse á la obra, qne 
;por mayor seguridad lo deje mas bien, porque 
rauy probablemente se haria m^as ridícnlo, y 
nadie lo obliga á provocar la risa del públiro. 



El folleto ílel Sr. ííoj. Q, 



Hmliíi, 



Ocupados como estábamos todavía con nues- 
tro desconocido libelista de Santa Fé, he aqní 
se nos presenta otro adversario ú cara descu- 
bierta, y nos acomete asimismo de improviso. 
Este, segua hemos anunciado es el Sr. Geo. G-. 
^mith, al qne oimos ahora mentar por primei-a 
vez, pero cuyo mérito j capjicidad vamos á 
conocer mny pronto. Con estos ataques sucesi- 
vos pieasan ic&so abrumarnos: pero no; nos in- 
ñaftdea fd eontrario mayor aliento y nos ofrecen 
materia mas abundante para contestar; así que 
tomando el tieiapo necesario no faltaremos á 
nadie. Noshemos dado priesa para dc5í|)5charnos 
con el desconocido andnimo para principiar á 
responder i ese otro. 

Por de pronto expresareinos una iden. quc^se 
nos ocurrid al leer el íblkto del Sr. Smiíh. Ksc 
libelo nos parecid caai un c/olpe de rebote dado ;í 
nuestro.'? artículos en contestación h1 ftnuuimo. 
Este por cierto no ha respondido, ni es pi-oba.bde 
que responda, por la muy sencilla rnzun de no 
hallar qué decir. 'Muh por no desistir, presumi- 
mos que haya provocado e.^^te segundo ataque, 
que en general no es sino una rc¡iclicion do ks 
primeras acusaciones con una nneva dói^is de 
di.^'parates. Sea empero lo quí; rucre, e^ inne- 
gable y ííalta á la vista de todos ser u.no el mo- 
tivo, y el mismo espíritu si (¡uc i-í^iua en aíjuel 
artículo y en este folleto. Atacar la, Iglesia C;i- 
to'Hca y los ministros de la Iglesia s;o color de 
política, por espíritu de partido, por odio, por 
aversión contra ellos: espíritu (¡no es la ípdnla 
esencia del puritanismo, dol ciial el autor del 



artículo se dá ú conocer por un secuaz fanático, 
así como se dice que el autor del folleto.es un 
ministro en carne y hueso. Este es y no otro 
el espíritu que los ha instigado á asestar sus 
tiros contra los ministros de la Iglesia bajo fal- 
sos pretextos, el primero de la ley de escuelas, 
y el segando de la admisión de Nuevo Méjico á 
formar parte de los Estados Unidos. 

Dicho folleto se puede considerar como divi- 
dido en dos partes; la primera sobre ataques ge- 
nerales, y la segunda sobre puntos particulares, 
y á estos se puede reducir todo lo que él dice, 
poco mas ó menos á propósito de su cuestión 
principal. Los ataques generales son principal- 
mente dos; exagerar demasiado la [lobreza é ig- 
norancia de este Territorio y atribuirlas á 
la Iglesia Cato'lica; acusaciones, por cierto, muy 
graves, pero solamente fundadas en las ilusiones 
del Sr. Smith. El dice que en su condición ac- 
tual el Nuevo Méjico no puede ser admitido en 
la Union, á causa de la rancha ignorancia de la 
gente y de la extremada pobreza del Territorio, 
siendo la Iglesia Católica la causa de ambas ce- 
sas, la que lo ha sumergido en la ignorancia y 
lo ha aniquilado con sus extorsiones. Y an.n 
añade que si N. M. fuera admitido como Estado, 
no le convendría otro sello f¡uo el de un asno 
cargado por sus dos lados con el peso de la ig- 
norancia y de las extorsiones. A estos dos prime- 
ros cargos queremos mas bien dar por ahora una 
respuesta ajena reservándonos á hal;¡ar dentro 
de poco sobre el mismo asunto. 

En el Nuevo Mejicano del dia 14 de rJ'arzo 
bajo el mismo título del folleto, ha sido i)ublica- 
da una brere y enérgica respuesta; y lo que es 
ma.s, escrita, como se da á c]itcnder, por un 
americano y protestante. Ko.^otros no sabemos 
todavía quién sea este, j quedaremos rau}" agra- 
decidog i quienquiora <jnc nos hiciere conocer el 
nombre de una persona tan b-euenférita para con 
el Nuevo Méjico. Lo que cias conviene en estas 
ocssiones, es lisdlÉir personoR extrañas per e-u 
origen y por su religión, qne tomen la defensa, 
})orque ¡)0(1rán hablar con mayor franqueza, }' 
en todo lo que dijeren, serán considerados im- 
parciales, y se les oirá con menos preocupación. 
Citaremos algunas palabras de esta respuesta, 
en las cuales ?c revela el e.sspíritu de partido 
sectario, y nada mas, que reina en el folleto del 
Sr. Smith, }- la justicia de la admisión del Nuevo 
Méjico como estado. Después de haber citado 
los recursos maiseriales del país, y la energía, 
capacidad y juicio del ]:ucli]o, sigue así: "Y á 
estos hombres se les quiei'o uiantener todavía 
bajo tutela como ri fuesen incapaces de gul/cr- 
narse por sí mismos, y á los cuales quisiei-a V. 
dar el asno de Lsacar por íello del nuevo es- 
tado? Nosotros en nombre de los 140,000 habi- 
tantes de Nuevo ]\íéjieo, le preguntaremos ¿por- 
qué? porque y. es un fanático ])rotestante, sos- 



-ÍU- 



tenido por caballeros inteligentes (?) con quie- 
nes Y. ba conversado, los cuales están temero- 
sos |¡or la sola idea de un cambio, porque la ma- 
Ton'a de aquí es de Católicos Romanos? ¡Yer- 
ííLienza para una inteligencia del siglo XÍX fíue 
puede ser tan lilpúcriía! ¿I^oi- ventura ba rena- 
cido en Nuevo Méjico el fanatismo que quemaba 
Jiecbiccras y boradaba las orejas de ios cuacaros 
de la ilustrada y educada Nueva Liglaterra? 
Somos un i)uel>Io libro, y ¡^jrofesamos ser libres 
en el sentido uaas extenso de la pala.bra; libres 
para adorar á Dios de la niauera que se nos an- 
toje, teniendo por guia los dictáusenes de nues- 
tra proipia conbiencia: libres para obrar [nqv.i se 
entiende ch la libertad civil) una o todas las reli- 
giones que deseamos; el cristiano, pagano, jadío 
y gentil, mientras no violen las leyes, gozan de 
la misma libertad de opinión, acción y expre- 
sión, en todo el país donde ilota la bandera ame- 
ricana. Y entonces ¿negaremos ú Nuevo Méjico 
■sus derccbos? Los que desean y anbclan la ad- 
misión de Nuevo Méjico como estado, son, pues, 
todos, y solos aquellos pocos á quienes pcdian 
adjudicarse los empleos? Tenemos comj)asion 
de un bombre que no })ueda tener seritimicntos 
de patriotismo, ({ue no sea egoísmo, y un deseo 
de bacer bien al pueblo, sin abrigar algún mo- 
tivo siniestro. 

"Por todo esto es manifiesto que el pucld.o ba 
dado pasos i-ápidos cu la senda del ¡)rogreso 
durante los últimos diez años, que se estún edu- 
cando los niños en las escuelas públicas, que el 
territorio dentro de seis meses aparecerá libre 
de deuda, que tiene doble población con la cua.l 
á lo menos cinco estados fueron admitidos, que 
su riqueza mineral está solamente limitada por 
nuestra capacidad y recursos, que su riqueza es 
grande, que sn emigración osiái en aumento. En- 
tonces ¿porqué se le ba de negar la admisión? 
Porque es m\ país Catulieo, dice el Sr. Smitb, 
¡¡orquc esa religión del pueblo no está goberna- 
da por ¡)resbiteri:)nos, y no es tal (jue lleno bis 
miras de [n-otesíantcs intolerante?. Acaso él, no 
ol)stanto, no p,odrá, siendo N. M. estado, bacer 
laníos prosélitos, predicar sus sermones, cxbor- 
t;ir á los pecadores com<) aboi'a quo es territorio; 
ó bien (jue desea quo el congreso de los Eslados 
Unidos se junte con é! para intiricar á este |)ne- 
blo: Destruid los penates de vuestros' padi-cs, 
soíbcad la religión <jue vuosti'as madres os cnse- 
ñai'on, bicoos spcuaccs de la única verdadera 
iglesia protestante, y entonces consideraremos 
vuosti'a pi'oposieion para erigiros en un estad.o." 

Damos el parabién á eso señor, desconocido 
a¡)ol()gista d" un pueblo injustamente calumnia- 
do y mallratado, y no quereüios mas (lUC cono- 
cfu- su nombre para manifcstailo y pro¡)onerlo 
¡i! público aín'adoi'imicnto de la gcnííí de Nuevo 
-Méjico. 



SELLO DE LOS ESTADOS UNIDOSi 

Los estados Unidos tienen un íK'IIo federal, 
además do cualquiera otro estado y territorio 
que tiene el sayo pro!)io. Menos trabajo costó 
la Constitución misma que ese sello. 'Se gas'a- 
ron seis años en propuestas y exámenes. En fin, 
en Junio de 1782 fué adoptado uno propuesto 
})or Jobn Prestwicb, señor inglés, el ctial se usa 
todavía. Consiste en un escudo dividido en dos 
partes desiguales por una linea borizontal. La 
parte de abajo que es la mayor está dividida 
por trece listones verticales, alternativamente 
iílancos y colorados. La j)arte superior es de 
color azul. Este escudo está plantado en el pe- 
cbo de una águila, con las alas desplegadas, pues- 
tas igualmente en campo azul. El águila tieno 
cogida en su pié. derecho una rama de olivo y 
en el izquierdo un manojo de flecbas, y en la 
boc?i un letrero U jjíuribus nnwn. Encima del 
águila bay una pequeña nube 'olanca sembrada de 
estrellas. El número de las ílccbas y estrellas 
era primero trece, correspondiente á los anti- 
guos estados, pero soba aumentado y so aumen- 
ta según el número de los estado.^. La bandera 
Americana le corresponde. Está formada de lis- 
tones borizontales alternativamente blancos y 
colorados; una sección cuadrada cerca del bas- 
til en alto, en campo azul contieno tantas es- 
trellas como estados. 

MAXI3IAS MORALES. 

No desprecies los consejos 
De los sabios j Jos viejos. 

Si ves la virtud abatida , -: 
No te olviiles quo bay otra vida. 

Nunca en vano juró el bombre 
Do Dios por el santo riomln-e. 

Da de coiucr al bandnlento, 

Y Dio.? te dará sustento. 
Templa al sediento la sed, 

Y en Dios bailarás merced. 
(,)uien alberga al peregrino 

Del ciclo encuentra el camino. 

Da apoj'o \ tiendo la ñamo 
Al enfermo y al anciano. 

No bailarás un avariento 
Que esté tranquilo v contento. 

No trates con desi)recio 
Ni aun al quo tongas por necio. ^ 

Propio es del justo 3' del sabio 
El perdonar un agravio. 

Al sueño n.unca te entregues 
Sin (¡ue por tus padres rucgucs. 

Al naacstro reverencia 

Y aprovcclia su experiencia. 
Si es bueno y dócil un niño, 

De todos .":a]ia, el cariño. 



11» w 



;-ja^-=;rSKry»»^jjg~;«^i4CiJs?'a»v»'!».<gjja.»a'ag«!imTO^^ 



ESOÜELAS PUBLICAS EN LAS VEQAS- 



Protesta j Fetieioii. 

©♦*o 

Por esta vez en lugAs de ia historia de Ricardo pu- 
blicamos iin comunicado y una ^jc/ícío». que nos lian 
sido remitidos, relativos á la escuela pública de este 
precinto, y á este propósito añadiremos algunas no- 
ticias mas, para mayor inteligencia de uno y otro do- 
cumento. 

Desde la mitad de Febrero cuando se acabó el pri- 
mer trimestre, en lugar del Dr. A. WoodTvortli que lia- 
bia resignado, no diremos por cjüé razones, fué nom- 
brada en sn lugar, como dijimos en otra ocasión, una 
Señorita Annie Hammond, que acababa de llegar de 
Colorado, y mucho menos diremos por cuáles motivos. 
El nombramiento debió salir por supuesto de la comi- 
sión, paro por cuántos y cuáles no diremos tampoco. 
Lo cierto es que el Aduerfiser del num. 19, del dia 19 
de Febrero, el cual nunca se deja escapar de la mano 
un hecho, una cuestión en la cual puede entrar una 
mujer, y mas á propósito de escuelas, soltó un artículo 
de los suyos, que mejor no hubiera salido de Mormo- 
nes, de los cuales él mismo unos meses atríís abogaba 
la causa, y en el cual artículo hizo una mezcla de mil 
y tantas cosas, de escuelas, de uuion de sesos, multi- 
plicación de la raza humana, misiones catóhcas, tex- 
tos de escritura, escuelas de protestantes y que sé yo, 
acabando todo, por supuesto, con un encomio de la 
Señorita Hammond, y de los comisionados; "Termi- 
naremos dando gracias á los directores de nuestras 
escuelas C. E. Wesche, T. Eomero, D. Pérez y J. A. 
Baca por el acertado paso que han dado en colocar 
á la Señorita Annie Hammond como principal de la 
escuela púlilica de esta ciudad." Y después abogaba 
que su sueldo, que es el único de 50 pesos, se subiera 
al de 75 mensuales. 

Esto ha provocado la siguiente protesta aunque un 
poco tarde, pero muy á propósito para deshacer 
ciertas dudas: 

"Editor del A Iveiii=ier, Las Vegas, N. M. — En el 
num. 19, del 19 Febrero de su periódico, veo que V. 
se ha servido d-j mi nombre sin fundamento ninguno, 
citándome entre los que dice tuvieron parte en el 
nombramiento de la Señorita Hammond para maes- 
tra de la escuela pública de los muchachos en la pla- 
za de Las Vegas. Tengo el gusto de declarar á V. y á 
cuantos lean esta mia, c]ue yo no he tenido ninguna 
parce en olla, porque mis convicciones son muy con- 
trarias á esa disposición; yo pienso no tener nunca 
parte en negocios semejantes. Y al mismo tiempo le 
pido, que lo mas pronto que sea posible retracte V. la 
noticia dada acerca de mí, que es enteramente in- 
exacta y falsa. De otra manera V. me obligaría á dar 
otros pasos según las leyes. Quedo, etc." 

JosK Albino Baca. 

Ahora, así conio protestó en contra de este nombra- 
miento nao de I0.3 comisionados, á lo menos en cuan- 
to que declara que no ha tenido parte en ello, una 
gran partg del piieblo ha protestado igualmente: y hé 
aquí cómo. Según el reglamento publicado por el 
cuerpo de directores de las escuelas ¡)iil)licas, el dia 
8 de Octubre 1S75. Debia haber en todos los pre- 
cintos escuelas de iriuchachos confiadas á preceplores, 
Ír solo dos escuelas do niñas bajo el cargo de rnaeslras; 
a comisión se reservaba el nombramiento de las 



iüatí6Íi'íis partí la.q tíscuelas de niñas, y dejaba que el 
pueblo eligiera en juntas públicas los preceptores para 
las escuelas de muchachos. En conformidad fué ex- 
pedida una circular á cada juez de precinto, bajo la 
misma fecha para que tuvieran esas juntas y nom- 
braran sus preceptores respectivos. 

Aquí mismo en Las Vegas hubo esta junta convo- 
cada por el juez do precinto, en la cual salió propues- 
to el Dr. A. Woodworth, que á la verdad estalla 3-a 
nombrado por la comisión, y así la junta no sirvió 
sino para cumplir con esas formalidades. Igualmente 
para legalizar el nombramiento de la Saorita Ham- 
mond ó por cualquiera otra razón que no sabemos, 
fué convocada poco después otra junta por avisos 
puestos bajo la fecha del dia 28 Febrero y la firma do 
José Ignacio Esquivel, convocada para el dia 4 de 
Marzo. El aviso según está insertado en la Las Vegas 
Gazettc del mismo dia 4 de Marzo, era el siguiente: 

"El sábado 4 de Marzo, 1876, será tenida una junta 
pública en la casa de corte á las dos de la tarde, do 
todos los ciudadanos del precinto num. 5 del condado 
de San Miguel. Será tomado en consideración el 
nombramiento de \in preceptor para la escuela jníbli- 
ca do dicho precinto, habiendo resignado el Sr. A. 
Woodworth, y siendo necesario someter á los comi- 
sionados de escuelas públicas el nombramiento de 
una persona aceptable por el público. Dado, etc., 
^Las Vegas, hoy dia 28 Feb. 1876. José Ignacio Es- 
*QUIVEL, Juez de Paz." 

Aquí haremos una reflexión que nos ocurrió desde 
que hubo la otra junta semejante, y es que una y otra 
fué convocada y tenida en la misma semana. Esta 
por ejemplo fué convocada el lunes para tenerse el 
sábado, sin que mediara ningún domingo, de manera 
que el pueblo, los que trabajan en los campos ó & jor- 
nal, 5^ no estaban libres sino en los domingos, primero 
con dificultad pueden saber lo que pasa, y en se- 
gundo lugar, mucho menos pueden estar presentes á 
lo que se hiciere. Esto valga por lo que valiere, pero 
no deja de hacer ver que estas jtmtas se reducen á 
una mcrct farsa, en la cual se hace lo que unos 
cuantos quieren, y se proponen y establecen las cosas 
en el nombre del pueblo, y el pueblo no existe; unos 
cuantos del pueblo son los actores que apenas se jn-e- 
sentan á hablar, y los demás quedan escondidos de- 
trás de los bastidores. Y esta última junta debia ser 
una farsa; no se podia menos; la Señorita ya estaba 
en posesión de las escuelas, y creemos que los señores 
de la comisión, después de haberla nombrado y pues- 
to en ejercicio, en su espíritu caballeresco hubieran 
consentido en retirarla, y decirle en nombre del pue- 
blo: Señorita tenxja la hondoA de retirarse: el vuehlo pide 
na preceptor. Pues bien, salió un farsa, ni mas ni me- 
nos. No se consintió en un nuevo nombramiento, sino 
claramente se dio á entender que el puelílo debia 
confirmar el qxie ya se hizo. Hubo algunos por lo 
que se nos ha referido, que habiendo entendido se- 
gún sonaban las palabras, se levantaron para propo- 
ner algún otro maestro, ¿pero qué? Se les hizo callar 
como á unos atrevidos ó importunos, que querían en- 
redar el juego. Sin mas, pues, el nombramiento de 
la Señorita quedó ratificado, y por supuesto en el 
nombre del puel)lo. Pero el pueblo ha hecho circular 
una petición que nos ha sido enviada y la que sin mas 
publicaremos: está dirigida al Hon. Presidente de los 
comisionados da condado, nombrados después de la 
nueva ley, y que ex-oficio es presidente de los comi- 
sionados de escuelas. La petición con el nombre de 
los que se han firmado liasta ahora, es la siguiente: 

"Al Hon. Simón Baca, Presidente del cuerpo de Ins- 
poitore.;; de escuelas públ'cas del condado de San Mi- 



*f«K(^-a«;t^i;ViA(>c^-» 



guel. — Las Yegas, N. M. 14, Marzo 1876. — Señor: 
Los peticionarios abajo xirmacTos residentes del pre- 
cinto l\o. 5 de diclio condado como los padres ó guar- 
dianes de niños, que según las lejes vigentes del 
territorio deben asistir á la escuela, muy respetuosa- 
mente representan á su honor j á los demás miem- 
bros de dicho cuerpo de educación, por medio de la 
presente, que nos consideramos descontentos del es- 
cogimiento de maestro para la escuela pública de 
dicho precinto, hecho últimamente por los comisiona- 
dos de escuelas públicas de dicho condado, el cual re- 
cajo en una Señora cujo nombre ignoramos, y á 
quien consideramos incompetente para el desempeño 
de tal deber por las "razones: primera, ]3or ser una 
mujer á cuyo cargo se confia la enseñanza de niños, 
y á quien nos parece no se respetará debidamente por 
los niños por su debilidad; y en segundo lugar porque 
la dicha señora no ]:)osee el idioma español que nece- 
sariamente debe hablar el maestro de dicha escuela 
para hacerse entender de los niños. 

"Por las razones arriba manifestadas sus peticio- 
narios piden que acción sea tomada por el cuerpo de 
educación de dicho condado, y que un maestro mas 
adecuado y competente sea puesto en lugar de dicha 
Señora, si así lo juzgaren justo y conveniente. 

"Sus peticionarios siempre regarán; etc. José Ma. 
Darán, Antonio José Campos, Manuel Ortiz, Tomás 
Uhbarri, Aniceto Gallegos, Jesús Kamirez, José Ig- 
nacio Márquez, Isidro Torres, Yidal Ortiz, Nazario, 
Eomero, Rafael Romero, Guadalupe Campos, Isidro 
Troncosa, José Moutoya, Nepomiiceno Lucero, Do- 
lores Lucero, León Baca, 'Julio Chaves, Crescencio 
Gallegos, Juan Alarid, Juan Padilla, Jesús Ma. Tru- 
jillo, Jiían Anto. Inojos, Gregorio Vigil, José Antonio 
Flores, Cruz Lucero, Corneíio Flores, Rodrigo Gar- 
cía, José L. Galindrc, Juan Isidro Galindre, Juan 
Sánchez, Teodosio Lucero, Isidoro Trujillo, Tomás 
Medina, Candelario Gallegos, l^ablo Gallegos, Juan 
Ignacio Baca, A. A. Romero, Trinidad Sena, José 
Coris, Andi-es Martin, Cleto Gallegos, Josus Ma. Ta- 
foya, José Márquez, Ignacio Sena, Feliciano Escu- 
dero." 

NÍJETA8 LEYES 
DE ENTIEMOS Y MATEIMOMIOS. 

Jtintíi en Ln,s Yegas, 

Convocada por el Ilon. Jesús M. Tafoya, ñié tenida 
una junta en la casa de cortes el dia 17 de este mes 
de Marzo. Al constituirse fueron nombrados los Plon. 
Lorenzo Labadie para Presidente, Antonio A. Rome- 
ro y Jesús M. Duran para Vice-Presidentes, Jesús 
M. Tafoya y Guiiebaldo IST. Ancheta para secretarios. 
Se trató de las nuevas leyes de entierro y matrimonio. 
Los Señores Jesús Ma. Tafoya, Guiiebaldo N. An- 
cheta, y Lorenzo Labadie hablaron muy elocuente- 
mente y entre muchos aplausos acerca de los incon- 
venientes é injusticia de esas leyes. En defensa da 
las mismas se levanto á hablar el Sr. Olivas V. Aoy, 
i'edactor del Advertifier, al cual contestaron con .no 
menos energía que merecidos aplausos los Señores 
Rafael Lucero do las Manuelitas y Ramón Uliljarri. 

Luego después fué nombrada una comisión de seis 
personas para redactar resoluciones y fueron los Se- 
ñores J. M. Tafoya, J. M. Trujillo. J. M. Ribera,' R. 
Ulibarri, A. J. Campos y R. Lucero, los qae presen- 
taron las siguientes: 

"Por cuanto en nuestra última legislatura ha sido 
votada una ley do eutienos, pr(;hil»icndo bajo una 



gravísima multa de enterrar en las Iglesias y Capillas 
dondec|uiera que estén situadas, y en los cementerios 
dentro de lo habitado, y pues que esa ley no está mo- 
tivada por ninguna razón plausible, y además es con- 
traria á los sentimientos y práctica do la Iglesia Ca- 
tóhca y á los derechos de ciudadanos libres y de pro- 
piedad, en fin no provee ninguna otra'cosa para el en- 
tierro de los difuntos. 

"Por lo tanto se resuelre: que nosotros los habitan- 
tes del precinto No. 5 del condado de San Miguel, 
y de otros precintos del mismo condado, reunidos en 
masa en la casa de cortes, hoy di* 17 Marzo 1876, re- 
probamos esa ley, y la consideramos como de ningu- 
guna fuerza y valor. 

"Resuélvase además, que protestamos igualmente 
en contra de las otras dos leyes de matrimonio, siendo 
así que son en contra de nuesíroa derechos naturales 
y civiles, de los de la Iglesia, de la cual somos miem- 
bros, y á la cual la con.^íitucion federal proclama de- 
jar entera libertad de acción, y además nos ponen en 
serias dificultades y dan margen á muchos y grandes 
escándalos, dañosos no menos á la familia que á la 
sociedad. 

"ResxTélvase en fin, que nosotros hacemos nuestras, 
y sostendremos las resoluciones pasadas en las juntas 
del Pueblo, de Antonchiso y de La Cuesta tcerca de 
estas mismas leyes." 

Estas reüolucionog fueron unánim órnente adoptadas 
y firmadas por los dichos Presidente y Secretarios, y 
remitidas para ser publicadas. 



Hjíi 



en Los Vi 



Los habitantes del precinto de Los Vigiles, conda- 
do de San Miguel, N. M., fuoron convocados á la jun- 
ta por D. José Antonio Trujillo, el dia 19 de Marzo. 
Fueron nombrados presidente Sr. Mariano Mestas, 
vice presidentes los Sres. Cayetano García y Juan 
Martínez; y secretario Sr. Florencio Pacheco. 

Habiéndose propuesto y explicado el objeto i.e la 
junta, fué nombrada una comisión de tres para redac- 
tar resoluciones conformes á loa sentimientos del 
pueblo, y estas poco después presentadas fueron las 
siguientes: 

"Resuelto, que protestamos contra la ley pasada 
en la última asamblea legislativa acerca de los en- 
tierros en las Iglesias ó cementerios y al mismo tiem- 
po notificamos á nuestros legisladores que no tienen 
que intervenir en nuestras prácticas religiosas: en las 
qne queremos gozar de enter* libertad como ciuda- 
danos de los Estados Unidos. 

"Resuelto además, que nosotros los habitantes de 
dicho precinto nos constituimos en unión con los de- 
más católicos de nuestro Territorio cu un cuerpo polí- 
tico para protestar en «ontra de cualquiera ley opues- 
ta á nuestra religión, y prácticas de ella. 

"Tenemos una queja contra la legislatura acerca 
de una cosa de grande importancia, y es de habernos 
quitado este nuestro precinto, lo que nos causa gran- 
des perjuicios, pues nos quita el clerecho de tener un 
preceptor para la educación y enseñanza de nuestra 
juventud. 

"Nos privan además de tener un juez de paz y un 
soto-alguacil para la pi'oteccion de la pública mora- 
lidad y de nuestros intereses personales y agricolos. 

Los señores de la comisión fueron Blas Ortega, 
Crisantos Martines y Florescio Pacheco. Se acabó 
la junta con tres vivas en honor del Sr. Arzobispo D. 
Juan B. Lamy, del Rcv. Párroco José M. Coudert, y 
de nuestra Santa Religión Católica. 



PESIODÍC» SEMANAL. 

Se publica todos los Sát^dos, en Las Vegas, N. 



II. 



1 de AbrU de 1876. 



m. 14. 



NOTICIAS NACIONALES. 



Estados I.'!»!<los. — Una remesa considerable de 
cintería acaba de hacerse para Inglaterra. Es una 
señal de los progresos que hace aquí en América la 
industria de las sederías. 

Hombres políticos competentes afirman que una 
quinta parto de las pensiones pagadas por el Gobier- 
no, j GU}-0, cifra asciende á 30 millones de dollars es 
fruto de fraudes. 

Por fin se agita seriamente la cuestión relativa á 
un tratado de comercio entre la Francia y la Confe- 
deración americana. 

La cifra de los crímenes cometidos en les Estados 
Unidos ha subido muchísimo durante estos últimos 
diez años. 

]%'e"W York. — Un terrible incendio aconteció en 
Brooklyn, que destruyó el asilo de los ancianos diri- 
gido por las hermanitas de los pobres. Diez y ocho 
quedaron víctimas de las llamas. Los que se salva- 
ron deben su vida á la presencia de espíritu y á la 
admirable conducta de las Hermanas. La pérdida 
se calcula ser de $28,000. El Sun de New York afir- 
ma que en una de las residencias circunvecinas fué 
rehusado un amparo á los que se hablan salvado por- 
que eran católicos. 

Waí^hlai^íoia. — Las Señoras católicas de Wash- 
ington han dirigido un mensaje á las Señoras católi- 
cas de los Estados en favor de las misiones de los In- 
dios. Entre las que han firmado el mensaje hay la 
Sra. Dahlgren, la Sra. Sands, la Sra. Paul, la Sra. C. 
Ewing y la Sra. Tyler. 

Leemos en el Explorador: "La oficina general de 
terrenos en Washington ha suspendido todas las en- 
tradas de terrenos hechas con cédulas de autoridad 
adicionales de sitios de casas de soldados. Hase a- 
segarado que nueve entre cada diez de estas cédulas 
han sido obtenidas por fraude y falsa impersonalidad. 
Uno de los autores del fraude ha sido encausado en 
la corte de los Estados Unidos en Jefíerson City, Mo., 
y cosa de cien mil cédulas han sido trazadas por él. 
Un gran número de estas cédulas han sido usadas pa- 
ra tomar terrenos en este Condado." 

Fué decidida la cuestión de la admisión de Pinch- 
back. El Senado la ha rechazado con 32 votos con- 
tra 23. 

Se dice que el mismo hermano del Presidente, el 
Sr. Er\'ille Grant, está complicado en el negocio de 
Belknap. El ex-ministro ha sido obligado á dar una 
caución, que fué fijada á $25,000. La Cámara decre- 
tó la acusación y ha luego enterado al Senado, que 
deberá necesariamente constituirse en tribunal de 
.Justicia. 

Cíilifornia. — La fábrica de azúcar de remolacha 
produjo el año j^asado 3,000,099 libras de azúcar 
blanco. 

4i¡(*oi*^ia. — Para favorecer á la industria, el Esta- 



do de Georgia exime los molinos de algodón y de 
lana, como también todas las máquinas j¡ para el 
efecto, de las contribuciones por el espacio de diez 
años. 

PesssMvaEBisí. — La consagración del llar. Padre 
John Tnigg, Obispo de Pittsburg, tuvo lugar el dia 
de la fiesta de S. José; j la instalacioR del^Obin. Do- 
menco en la nueva Sede de Allcgheny fué solemniza- 
da el mismo dia. 

Habrá en la Exposición una colección tan com])lc- 
ta como se puede de todas las publicaciones periódi- 
cas, cotidianas, bi~hebdomadarias, semanales, semi- 
mensuales, mensuales y tvimestrales. 

Entre las curiosidades mas extrañas que figurarán 
en la Exposición internacional de Filadelfia, puede 
mencionarse un enorme tronco petrificado, proceden- 
te del bosque petrificado que se encuentra en el de- 
sierto del Noroeste de la comarca de Humboldt (Ne- 
vada.) El Sr. Eideout, encargado por la comisión 
para preparar y llevar á Fladolfia el tronco, empleó 
con dos hombres doce dias para desarraigar el ejem- 
plar que destinaba á la Exposición, y que mido un 
metro de alto y seis pies de circunferencia. 

El trozo del árbol gigantesco, que el Sr. Virian ha 
elegido en la selva de Tularé para enviarlo á lafEx- 
po.sicion d.e Filadelfia, tiene cinco metros j medio de 
largo, siete de diámetro en un extremo y diez y nue\e 
en el centro. 

El árbol, que ha cortado el Sr. Virian, era conocido 
con el nombre del Gen. Lee, media noventa y dos me- 
tros de alto, y ha suministrado sesenta mil metros cú- 
bicos de ramaje. 

I j3íisIsgaíí5o — La cosecha de azúcar del año pasa- 
do fué de cerca de 165,000,000 libras. Siendo la sa- 
zón muy favorable este año se calcula que dicha co- 
secha será de 165,000 á 170,000 barricas. 

En cuanto al arroz, no se esperaba cosechar mas 
de 150,000 barriles, y sin embargo se han obtenido 
181,2.59. 

El Consejo do la Nueva Orleans manifestó illtima- 
mente el designio de querer reclamar de los Estados 
Unidos loa terrenos sobre los cuales está fabricada la 
Casa de monedas, que habían sido cedidos al Gober- 
nador federal para ese único objeto. Pues bien, di- 
cha Casa no existe en realidad hace muchos años, si- 
no en la apariencia, El Consejo de la eiudad ha por 
consiguiente aolieitado una resolución de los repre- 
sentantes de la Luisiana en el Congreso. 

^'4»^¥ o34'2'.as4\Y. — La legislatura está discutiendo 
un proyecto de ley, en fuerza de la cual las compa- 
ñías de los caminos de hierro tendrían que hacer los 
gastos para enterrar á las personas que quedan muer- 
tas desastrosamente en sus diversas líneas. 

Xevaílíi. — La mina Comstock desde su descu- 
brimiento en 1859 ha dado un total de ^^273,000,000. 
El año pasado ella dio $30,000,000. La mina J7r- 
f/iuia Consol ¡(le Ini dio |!ll,507,í>()2; la de Crov»-u, $-1,- 



-1S8-- 



874,3-22; la de k Beleclier, $5,908,985; la de Opliir, 

$1,0Í8,2JG. 

NOTICIAS EXTUAIÍJERAS. 



SI,oiaiíí.- — Hermosísimo es el discurso con el cual 
Su Santidad respondió i las tiernas y enérgicas pro- 
testas de ardiente fé y adhesión á la Santa Sede que 
le dirigió el Conde de Ptdjs en nombre de los pere- 
grinos de Kennes. Hecha una comparación entre los 
primeros dias del Cristia,nismo y los nuestros. Pió IX 
decia: "También hoy la turba de los incrédulos, ins- 
pirada y arrastrada por el reneno que llera en su co- 
razón, Uamíi fanáticos á los católicos mas ejemplares, 
llama, fanaíisnio todas las prácticas exteriores de pie- 
dad, que tienen por objeto la santificación personal, 
la edificación del prójimo, y dar muestras de amor y 
respeto á la Iglesia y á la Santa Sede. Y aun ha ha- 
bido un corifeo de la presente revolución que, en len- 
guaje de plazuela, no se ha avergonzado de llamar un 
conjunto de horradlos á todos aquellos valientes y 
honrados jóvenes, verdaderos cristianos, que habían 
abandonado las dulzuras del hogar doméstico para 
venir á derramar su sangre en defensa de la Santa 
Sede. Los primeros cristianos eran firmes y cons- 
tantes en practicar, aun dolante de sus calumniado- 
res, la doctrina que los Apóstoles predicaban. Así 
debéis conduciros vosotros, buenos fieles. Perra ane- 
ead firmes, á despecho del fanatismo de los impíos 
en la práctica de la Religión, sin ningún respeto hu- 
mano, haciendo todo lo que la caridad cristiana os 
sagiera, sea para vuestra propia santificación, sea pa- 
ra la santificación de las diversas clases de la socie- 
dad. No temáis presentaros en público con las in- 
signias de vuestra piedad, ostentando én vuestro pecho 
la imagen de María, ó bien la Cruz, ó también el santí- 
simo Corazón de Jesús. Que Dios bendiga ese valor, 
y os dé á todos y á cada uno en particular, aquella 
remuneración que solo un Dios omnipotente puede 
daros." 

Saíeliíía — Los revolucionarios italianos* colocaron 
en la puerta de San Pancracio unas lápidas de már- 
niol en conmemoración de los demagogos que defen- 
dieron á Eoma contra Francia en 18-19. Fué en esta 
oaasion que Cxaribaldi pronunció su famoso discurso 
en favor de la liepública, del cual hablamos en otro 
número, y por cuya publicación varios diarios así ca- 
tólicos como liberales fueron secuestrados. Garibal- 
di dijo francamente ciue el fin de sus amigos era la 
Eepublica; que por acelerar la unidad italiana, y por- 
que no habia otro remedio, transigió con la monar- 
quía; mas que por eso no habia renunciado á sus 
principios, pues estos eran los de has gentes honradas, 
y que no podia haber Gobierno honrado no siendo 
republicano. (!) 

S<''r4í2i«áí%o — Nos llegan algunos pormenores m&ñ 
del entierro de M. Laurentie, director de la Union y 
Dean del periodismo en Francia. Los funerales so 
hicieron en la Iglesia de St.-Sulpice, habiendo asis- 
tido todo el Clero del gran Seminario cen su Superior, 
el Sr. Icard. Llevaron los cordones del féretro el Gen. 
Barón do Chavette, el aléate Conil, vice-rector de la 
Ilaiversidad católica do París, M. Jancot, Presidente 
del Sindicato do la j^ronsa parisiense, y M. Ponfoutal, 
redactor de la Union. Además de todos los redacto- 
res, empleados y dependientes de ese pariódico, asis- 
tieron los representantes del Conde de Chambord, del 
Nuncio do Su Santidad y del Arzobispo de París. 
Por el Conde de Chambord asistió el Conde de Pla- 
cas, que presidia el duelo. Los periódicos que estu- 
vieron representados por sus directores ó redactores 



■fueron la Garxite de F ranee, el Univers, Monde, liepu- 
hlique Francaise, Temps, BapjX'I, Journal des Dchats, 
France Nouvelle, National, Correspondcmt, Courrier de 
France, Francais, Gazetfe des Cariipanes, France lllus- 
tre, Champagne, Gazette d' Auvergiie, Bien PuUic, Eman- 
cipafion de Cainhrai, y algún otro. Asistieron el O- 
bispo de Nantes, los Canónigos de Nuestra Señora, 
casi todo el Clero de París y mas de 400 personas no- 
tables, como ex-ministros, títulos de nobleza, genera- 
les, altos funcionarios, académicos, literatos, banque- 
ros; en fin lo mas distinguido de París. Las tres na- 
ves de la Iglesia apenas podían contener el gentío que 
asistió á estos funerales. 

El nuevo ministerio fué difinitivamente reorganizado 
del modo siguiente: M. Dufaure, Presidente del Con- 
sejo y ministro de la Justicia; M. Eicard, ruinistro del 
Interior; M. Waddington, ministro de la Instrucción 
Pública; y de los Cultos; M. Christophle, ministro de 
los Trabajos Públicos; M. Teisserenc de Bord, minis- 
tro de la Agricultura y del Comercioí el Vice-almi- 
rante Fourichon, ministro de la Marina; el general de 
Cissey, ministro de la Guerra; M. Say, ministro de la 
Hacienda Pública; el Duque de Dócazes, ministro de 
los Negocios Extranjeros. 

l5S.K-|íiiea'3*ao — Los progresos del Catolicismo en 
la protestante Inglaterra son incontestables. Según 
los últimos cálculos hechos, sube á 116,000 personas 
el número de las que asistieron á los oficios durante 
el Jubileo, bien que algunas de ellas entren en dicho 
número por duplicado. Y no es esto lo mas extraor- 
dinario: las Confirmaciones, que seguían después de 
las misiones, han ascendido á mas de de 5,0(30. En 
la Iglesia de S. Vilfrido de Manchester, de esta ciu- 
dad centro de la persecución ds los católicos del Lan- 
cashire en los tiempos de la sanguinaria Isabel, el O- 
bispo confirmó á 1,383 individuos. Por liltimo, y es 
otra cifra significativa, el Sínodo díocesamo convocado 
hace poco por el Obispo, contó 160 miembros del 
Clero secular y regular. Si la lógica de los números 
vale algo, nos parece que los que acabamos de apun- 
tar, relativos solo á una parte de Inglaterra, dan tes- 
timonio muy alto de los progresos del Catolicismo en 
aquel reino. 

Eüí=i|ssa3lí3. — La Biblioteca universitaria de Sevilla 
ha adquirido un Coran manuscrito en papel varniza- 
do, que sirvió al santón de la mezquita mayor de Te- 
tuan, y regaló el alcalde durante la dominación es- 
pañola en aquella ciuelad al Gobernador civil de la 
colonia. Este curioso libro, notable bajo el as2:)ecGO 
paleográfico, está guardado en una bolsa de cuero 
marroquí bordada de seda, así como la pluma de ca- 
ña con que se escribió. 

ASesBJííSEsla. — La Germania publicó el decreto con 
que el Gobierno intimó á Su Eminencia, el Cardenal 
Ledochowaki, en el acto de ponerle en libertad, que 
no se detuviese en su Diócesis. Hé aquí el Decre- 
to : 

Presidente Supebior de la Provincia de Posen. 

"Vuestra Señoría ha declarado, en protocolo fechado 
en Ostrow el 14 do Julio de 1874, textualmente lo que 
sigue : "No reconozco al Sr. Barón de Massenbach por 
Comisario p)ara la administración de los bienes de mi 
Arqnidiúcesis de Posnania; y para la ad.riúnistr ación de 
los bienes de la Arquidiúcesis de Gnesen y Posen, rae reco- 
nozco único resfjonsahle delaidc del Dios Señor y de la 
Santa Sede Apostólica." 

"En esta declaración se debe notar un acto, del 
cual resulta evidente que vuestra Señoría pretende 
continuar en las funciones do Arzobispo de Gnesen 
y de Posen, á pesar de haber sido destituido de tal 
cargo por decreto legal de la Eial Corte de Justicia 



159- 



para los asuntos oclesiástieos, fecha 15 de Abril de 
1874. 

"Según el párrafo 1" de la ley Imperial de 4 de Ma- 
yo de 187-1, que impide el ejercicio abusivo de los ofi- 
cios eclesr.ísticos, y en virtud de la autoridad que en 
mí han legado los Sres. ministros del Interior y de 
Cultos, prohibo á vuestra Señoría la permanencia en 
las Provincias de Posnania y Silesia, así como en los 
Distritos gobernativos de Síarianwerder y Francfort 
del Oder, con la conminación de ser inmediatamente 
internado á la ciudad y fortaleza de Torgau en el caso 
de no cumplir la orden de este decreto, advirtieudo 
á vuestra Señoría que tiene Isc facultad de acudir, en 
el término de ocho días desde la notificación del pre- 
sente auto, contra tal disposición á la real corte de 
justicia para los asuntos eclesiásticos. 

"La ejecución de las presentes disposiciones no so 
suspenderá por la eventualidad de tal recurso. Vues- 
tra Señoría, por lo tanto, tan pronto como salga de 
la cárcgl, habrá de abandonar la Provincia de Posna- 
nia por 81 camino mas corto y sin pasar por la ciudad 
de Posnania, continuando sin interrupción el viaje á 
trayes de los Distritos en que le está prohibido dete- 
nerse. — El Presidente Superior y consejero íntimo, 
Günter. — Al Sr. Conde Ledochov/sld. — Ostrovr.'' 

¿Qué comentarios heraos de hacer á sem-ejante de- 
creto? 

MiíSííí.— Los deportados á Siberia sufren allá las 
mayores penalidades. Hé aquí lo que escribe de 
Tambaw un eclesiástico Polaco allí desterrado: "Os 
doy gra^cias con el mas vivo reconocimiento por el di- 
nero que me habéis enviado. Mis compañeros de in- 
fortuQÍo se han dispersado por varios cantones, y es- 
to hace difícil daros noticias de ellos. Tenemos que 
ser muy reservados; se nos vigila mucho, y la menor 
imprudencia nos seria desastrosa. Esperamos todos 
los días un acto do justicia y dcclomeacia, pero en 
baldo." 

Otro eclesiástico, también desterrado, escribe des- 
de Symbursk: "Me ha llegado el socorro que me en- 
viasteis, y os d'ívuelvo toda mi gratitud. Tengo al 
fin la autorisacion para dejar esta residencia que tan- 
to me ha atormentado. Este es un villorio en que me 
encuentro enteramente aislado; mi vida es una triste 
vegetación: no veo mas c[ue al pope y á los viejos cre- 
yentes, que tienen á bien ni saludarme siquiera; ho 
visito pasar á mis compañeros de Tunka C[ue eran 
trasportados á pié, y con iina escolta de soldados al 
cantón ó gobierno de Penn. ¡Pobres cautivos, en c[ué 
estado los vi! En Hv,'odysza hay catorce en la mas 
grande miseria. ¡Dios tenga piedad do ncsotros!" Es- 
ta es la cismática Eusia. 

Ti3SN82alñ. — Los diarios de Constantiuopla y los 
oficio.sos dü Viena dicen que la insurrección de Her- 
zegovina ha perdido toda su fuerza, y que ha queda- 
do desecha desde el momento qne la Puerta ha acep- 
tado las reformas propuestas por las potencias. 

El L;foir recuerda a la Servia quo se preparan gra- 
vea acontecimientos en aquel país, y que Turquía ha- 
ce al efecto grandes preparativos. Se fija en que Eu- 
sia .se prepara muy activamente, y dice: "Al expre- 
sarnos así somos interpretes do la opinión que se ha- 
lla inquieta ante «sta actitud amenazadora, y quiere 
que Servia se arme y esté dispuesta á todo evento. 
Por su parte, la Correfipondeyícia Polí/ka de Alemania 
dice que lo eacriben do íiourtchousu que desde hace al- 
gún tiempo se reúnen fuerzas coasidevables en las jnár- 
genes del Danubio, y que, segr* tiene entendido, de- 
ben dirigirse á la frontera do Servia. Añade que el 
Pacha de Bulgaiia habia manifestado que de aquí ;í 
poco tendría á su disposición un ejército impoijente, 



y que, como le faltaban provisiones, las compraba en 
Valaquia, por cierto en cantidad, llevando con rigor 
la cobranza de los impuestos, hasta el punto de que 
en una semana recaudó en solo Bulgaria la suma de 
500,000 ducados. 

'i^¿úi^^tíítii, — Un aeonteciaiiento de cierta impor- 
tancia ha ocurrido en Jerusalen. Los musulmanes han 
permitido á los cristianos que coloc[uen campanas en 
la Iglesia del Santo Sepiilcro. Desde el siglo once 
y desde el día en que Saladino entró en Jerusalen, no 
se habia oido en esta ciudad el sonido de las campanas. 
Sabido es que los mahometanos no las usan, porque 
temen molestar días almas que vagan j^or los aires. 

lífjípío.. — En nuestro número anterior he- 
mos hablado de la documentación sobre la com- 
pra de las acciones del Canal de Suez, correspondien- 
tes al Khedive; y hemos dicho sustancialmente lo que 
se refería á los términos }' preliminares del contrato. 
Es digno de atención un incidente que se refiere á 
Francia, y que ha llegado últimamente á nuestro co- 
nocimiento. En la citada documentación aparece un 
despacho ds Lord Derby á Lord Lyons, en el que le 
habla de una visita Cjue hizo M. Garard al Foreüpi 
Ofjice con el objeto de inquirir, á nombre del ministro 
de Negocios Extranjeros de Frans-ia, el mas ó me- 
nos de verdad que habia en los rumores de la adqui- 
sición. Refiriendo lo que pasó en la entrevista, dice 
que dirigió á M. Garard las siguientes palabras: "ss 
imposible prcever si en el porvenir se podrá contar 
con la eficacia de la intervención de la Puerta." Y 
mas adelante: "Nos opondremos por nuestra seguri- 
dad á que esas acciones hagan á la sociedad del Ca- 
nal de Suez mas francesa de lo que es, pasando á 
manos de otra Compañía francesa." Estas palabras 
tienen cierta aspereza que no ha dejado de notar al- 
gún diario francés. 

ISélg'icíao — xldemás de las escenas sangrientas que 
tuvieron lugar en Malinas entro católicos y liberales, 
una grande excitación reina en la Capital por razón 
de haberse descubiertos unos fraudes considerables 
cometidos en perjuicio del banco nacional. 

iP«KriEi;í^aL — Aparecieron en mar cerca de Erice- 
rías los destrozos de un buque perdido. Se cree cjue 
pertenecen al vapor español Barra rana que se incen- 
dió en alta mar, habiendo sido recogidc la tripula- 
cian ])or un buque inglés. 

La fragata de guerra española Victoria, fué visitada 
desdo el Semáforo de la desembocadura del Tajo. 
Dicho bucjue naveg.aba con rmmbo al Norte. 

Fué recibido oficialmente y con la solemnidad acos- 
tumbrada el nuevo ministro de Bélgica. 

C'ísaaaiSíL — Una masa de peñascos del peso á lo 
menos de 500 cubos acaba de desprenderse cerca do 
la cascada del Niágara. 

AÍépeOo — Leemos en el Ej:plorador: "Un periódi- 
co mejicano dice que el gobierno de Méjico está para 
construir un Observatorio Nacional, y que este es el 
primer movimitnto de su clase que ha sido hecho en 
esta dirección. En hablando acerca de esto el Fede- 
ralista, dice que el eminente Rstrónomo, Días Covar- 
rubias, será el director del Observatorio. Bajo su 
manejo una serie de observaciones de dia y de noche 
serán tomadas y publicadas regularmente para el be- 
neficio del público en general. Habrá once profoso- 
res anejos á esta institución. Fotografías serán to- 
madas con regularidad de los cambios de los astros-. 
En conexión con este Observatorio habrá un edificio 
destinado á estudios meteorológicos. Desde la vuel- 
ta de Euro,pa de la Comisión Astronómica mejicana 
la ciencia, de la astronomía se ha convertido en un es- 
tudia cspepiaL 



SECCIÓN SELÍCT08Á. 



—^^~^- <13^ -^~ J^ »— 



I 



CALENDARIO KELíGIOSO. 
IBSIL 2-8. 

2. Domingo de Pasión.— San Francisco de Paula, fundador de la 
orden de los Kínimos. Santo Teodosia Virgen. 

8. Lunes— Brtí P*ne»cio Oláspo. San Ricardo Obispo de Chi- 
ehester. Banta í3tiTgc«idóforR, Tírgen \' Abadesa. 

4. Martas — San Imdfo CRji^po. B. Ambrosio, Obispo y Confesor. 
San Benito ImniRdo el Kegi'O. 

5. Miércol(9 — San Ticonte Fcrrer Confesor. Sta. Irene Virgen. 
S. Eenon Síárfir. 

6. Jiíei'e.í— San Biito, íftim y lifertir. San Marcelino Mártir. S. 
Celestino íapa. B. Celso Obispo. 

7. Viernas — Los Santos Mártires Epifanio Obispo, Donato, Eu- 
fino y otros trece. Ban 3aturaino, Obispo y Confesor. 

8. Sábado — S. Edesio Mártir, Santa Concesa Mártir. S. Aman- 
cio. Obispo y Confesor. 

DOmiíGSI DE LA SEMANA 

Yamos á eatrar de ñeiio en la «ontemplftcion de los 
augustos misterioi! ds í», Pasión y Muerte d*l Eom- 
bre Dios, j d« e%t« ?i©ínpo prÍTilegiad© (jais© la Igle- 
sia estogw íin ¿i* pftrR dedicarl® é la, «íaK$!Íd(?rítcion 
de los ¿oltfrdi y «mai^uraB d« sfe Madi* Santísima, 

a q^e j»sí* cb, «f^uti ISi expresión áol Apóstol, qn« 

os Qu« fofli Cristo padecieren, oon Cristo Seftíi glori- 
flcíides. Hs^ ís el vi^rBes próximo. I5ftjé el noJtibre 
de ¡os dolores ée M^ria c«mprfeademo¡S toda ftqnfilla 
serie demde«ÍÉai^ntoB qn« añigioíon el ftl&ia áe aque- 
lla bcadiim 9eno?R d(*de k, profecía de Simeo» kasta 
sms horis i.% solearé, áespifies de la septiltnra de su 
fii^o. Per» Ems ftingíiki^iente Be fijs, la atention de 
los íisks •£ 1«*! qFi« áebió í^frir dnríimte Ib Pasión del 
E^dsntor y ea imrtisiÜRr al pié d« la Cruz, oonio qn» 
ellos fuero» 1* s??te» y el «ompeAdio de lodos los do- 
lores d« ftn Tida. PorqutB, eíi efettft, ♦odos los sufri- 
i»iento% ta k JfR,¿r« át¡ DioB ftnHfioreS S los de la 
Paftiofe hsubitn lido ii«#tiap«,ñ«,dos al Siiísfu» tiumpo de 
sin'^tilareft •c*suelos, q«e j5«di(aro?a hacérselos mías 
suftTeS y HeAítd^os. Si en Belén tió á s« Hijo po- 
bre, áeBnédo y tiriÍKldo de frió, ^udo illí al aienos 
ft%ri^rie en e« propio ieeo y f eaiiilnftrle eon sn leche 
Tirgisiftl; íá SttT« q*e stoerle fugiíiv» y desterrado por 
«1 ••min« de l!|^j?to, púdole iiqmiwa libi«r por este 
medio áe k, «.ñ» de «m eneaiigot; y si durante los 
tr«i »ño« ie WG. prtdicsícion viól» objeto de 1» envidia 
de loe fe.íÍB«ot, I* fis,»» en oambio d« sas prodigios, 
Iab b«uái*Í9k<>(C d« loa •od'erBios «ura^s y de las ma- 
dres á q»iaoo« habia devuelto lo« iijo», fiueroa sin du- 
da grtn ^arte pare fccügolarla ds la r»ÍB ingratitud de 
aqaellos malvadoe. No así em el Calvario. Viole 
deenudo gin tener con que cubrirle, sediento sin po- 
der ofracérle lana gota de agua, perueguido sin que le 
fuera posible ponorle á cubierto de su enemigos, ul- 
trajado gin que nadie se atrevieie á responder por él 
cu aquel trance doloroso. Los Evangelios no nos di- 
cen so levantage i;ua sola protesta en su favor de en- 
tre aquel horrible concierto de blasfemias y sarcasmos 
con que insultaban los fariseos su agonía. Fué ne- 
cesario que la naturaleza entera diese muestras do su 
dolor, que las piedra» se rajasen, que el sol se oscu- 
reciese, que la tierra devolviese sus muertos, para quo 
un solo hombre, aoldado y gentil, exclamase después 
de la muerte de Cristo: Verdaderamente, este era d 
Hija de Dios. 

Y á tan d«sg»rrftd®r e.itjicctáculo tuvo que eetar pre- 
sente el corazón de una Madre. ¡Ala! sí. Bien lo 

cauta la Iglesia en aquel si: tristísimo himno en quG 
contempla las auguatias de María junto á la Cruz. 

StaJxd, nos dice. Estaba do i:»ié, no desmayada nj 



desfalleeida, sino serena y animosa, bebiendo con su 
Hijo el cali» de la Pasioa, resuelta á apurar de él 
hasta las he»es. Sabia qne tales padeeimientos cons- 
tituían el preeift de muestra Eedeneiou, y los sufría 
gustosa for n»solrés, para poder así éoí justo título 
llamarse nuestra Madre, y nmestra Cé-redentora. 
Con estos iolores «oapró esta nueta maternidad; 
fuerza será qn© arafemos y «ompadeEcamos á quien tan 
á su costa nos hizo suyos. 




Hay cosas qae si no se nos aseguran con bue- 
nos testimonios, difícilmente las creeríamos. Sin 
embargo en el mando de hoy dia, j sobretodo 
aquí en los Estados Unidos, ¿qué cosa hay por 
mas increible que sea, que no suceda, 6 no pue- 
da suceder? Hé aquí un hecho referido en el 
CaíhoUc Journal áe Pittsbnrg, 11 de Marzo. El, 
pues, reñere qne en Brooklyn, N. Y., se ha teni- 
do u»a reunión de patriotas americanos, los cua- 
les haR ado|^tad© ni mas ni menos la resolución 
i de que ios católicos liuhieran de abandonar los Es- 
I tados Unidor pBr d mayor hien de este país. ¿Ha- 
I bers oiMo? Los cRtdlicos en general, es decir, 
j siete milloAes i lo menes de habitantes, salir de 
I los Estados Unidos, embarcarse todos juntos 6 
i sHcesivíimcSte j dirigirse i otro país, por ej.: i 
i poblar otro país 6 píaj-a desierta en medio del 
océano. ¡Prorecto grandioso, en verdad, es este 
de hacer emigrar ú la ves cerca de siete millo- 
nea de personas! Proyecto digno de ser conce- 
bido, y sobretodo ejecutan© por un Yanhee. quien 
por cierto n© se acobardaría de llevarlo á efec- 
to, por laedio de un extraordinario contrato, co- 
mo «-q«í se acostumbra. Mas ¿por qué razón? 
por el bien de k patria! ¡qué nombre mágico es 
el de la Patria! i la qne se quisiera sacrificar 
millones y millones de sus hijos, que al cabo se- 
rian los qne lo merecieran menos! 



La ridiculez, por no decir otra cosa, de estas 
resoluciones, se echa de ver cuando se considera 
aunque sumariamente lo que en realidad este 
país debe i los católicos, y los derechos que es- 
tos al par, sino mayores, que los protestantes, 
tienen en 61. Esto seria materia de muchos ar- 
tículos; pero citaremos alguna cosa solamente. 
Este continente se debe en general i los católi- 
cos; ú Colon católico, y buen católico, que 
navegó primero á este nuevo mundo bajo la pro- 
tección y amparo de Peyes católicos; á A^espu- 
cio que le dio el nombre; á Vcrazzani y herma- 
nos Cabot, quienes descubrieron los Estados U- 
nidos. Les primeros que emigraron i este país 
fueron también católicos: la primera ciudad fun- 
dada aqaí "S. Agustín," fué católica, y cuando los 
protestante.s llegaron', los católicos ya habían re- 
corrido casi todo este continente. Hemos he- 
cho mención hace poco de que los católicos fue- 



4m- 



rofiL loa f^risieros en proclahnar la libertad civil 
de cultos en el Maryland, cti in«Llio del fanatis- 
mo nias intoleninte de las otras Colonias pro- 
testantes, y de qne en ticrapo de la Constitncion 
presentaron nn memorial al Congreso, para que 
ie esa iaisma libertad se hiciera un artículo de 
Tpllft. En la guerra de la Independencia hubo 
no pocos «itdlicos que 6 firmaron la declaración 
ó pelearon y sacrificaron su yida, ó contri- 
buyeron con crecidas sumas de dinero, como por 
ej., aquellos solo veiate católicos Irlandesas que 
juntaron para ese fin medio millón de pesos. A- 
de-más, la católica Francia fué la que declarán- 
•áose en favor de los Estados Unidos, les ayudd 
enesta^coutienda;ycato'licoñiéclGen.Lafayette 
qne por su propia voluntad vino á tomar parte 
ea la lucha emprendida por la Independencia 
de este pafs. El Gen. Washington supo recono- 
cer esos servicios un poco mejor que nuestros 
patriotas de Brooklyn. Podríamos recordar la 
gfterra de 1812, y la última gnerra civil, y mos- 
trar lo ^ne deben los Estados á tantos soldados, 
y generales católicos, a' tantos Sacerdotes y Her- 
manas qne asistían las tropas en el campo de 
batalla: á varios Prelados, entreoíros al Arzob. 
Hngnes,fque consiguieron que ciertas naciones de 
Europa no reconocieran el gobierno del Sur. E- 
Ros son otros tantos bienes obrados por los ca- 
tólicos, y otros tantos derechos qne tienen: y no 
obstante esos tales pafnoias de Brooklyn nos vie- 
men ahora á proclamar que por el bien de la pa- 
tria habrían de marcharse! 



-^-♦-4>- 



Acerca del recien difunto Comodoro Barry, 
muerto en la primera semana de Marzo, en N. 
Y., el Christian Union diO; Brooklyn hacia un elo- 
gio tanto Bias sincero, encuarto hecho por protes- 
tantes CR favor de un católico. "Durante la guer- 
ra, dice, él estuvo de asiento en el Navy Yard de 
Brooklyn, y cuando arregló sus CKenta?, aunque 
por sus manos hubiesen pasa-áo millones fabulo- 
sos, halló, según dicen, que no le faltaban sino 25 
centavos! He vms twenty cents sJiortl Estos sí que 
son hombres dignos de ocupar empleos públicos, 
y merecedores de aprecio, y tales de quienes 
fxsderaos gloriarnos." ¡Y mirad qué coinciden- 
cia! En Brooklyn mismo, donde se publicaba 
esto de un católico, aquellos ptiriotas tomaban 
las resoluciones que todos los católicos por el 
bien del país tendrian que marcharse. Y las 
tomaban en un tiempo peor todavía, cuando de 
otras personas empleadas en las mas altas esfe- 
ras del gobierno, se han descubierto tantos he- 
chos de una increíble corrupción! líntre los ca- 
tólicos figura Barr}', entre los protestantes un, 
Babcock, un Belknap y otros tales; y sin cmbar- 
\¿o los patriotas de Brooklyn prefieren estos á 
aquellos. Y hasta aquel Mr. de BufTalo, y Mr. 
Smifh do Santa Fé los prefiere mil y mil ve- 
ees! 



Parece'ser cosa providencial que misntras que 
se qniere stijetar á impuestos laz Iglesias, pai'a 
pagar ia deuda pública; se vayan descubriendo 
los grandes robos de la administración en el cen- 
tro mismo en donde habíamos de estar mas se- 
guros de qne reine la justicia. 

El pobre 4el General Graut asustado por el 
aunrcnto de la deuda pública, acaso no habrá 
podido conciliar el sueño por algunas noches. 
Cómo harán, diria en sus adentros, mis queridos 
hijos los Estados Unidos, para satisfacer sus 
deudas. Por tanto en un discurso pronunciado 
hace algunos m.eses, pensó que las Iglesias, las 
cuales no costaron nada ni á Grant ni i su go- 
bierno, estaban muy ricas, y dio ú entender que 
convendria imponer á todas una tasa. Con ella 
se pagarían sin duda las deudas de los estados, 
y quizás sobraría también algo para invertirlo 
en la celebración de las fiestas del centenario. 
Pero créame, señor Grant, y créanme todos sus 
admiradores, los Estados Unidos son pobres, 
no porque las Iglesias no están sujetas á impues- 
to, sino porque el costal do lá administración 
está rasgado en varias partes. Y sabido es que 
fué notado un grande agujero cabalmente en la 
casa del general Babcock. Fortuna fué que 
siendo el secretario particular del Presidente, 
hombre concienzudo y digno de confianza, no se 
perdiera nada. Otro agujero ge descubrió et 
estos dias en la casa sel señor Belknap, seefe- 
tario de la guerra. Tal vez en las habitaciones 
de esos secretarios habrá muchos ratones, De 
lo contrario, cómo es que allí siempre se encuen- 
tran los costales rotos. Con que le vamos i dar 
un buen consejo: en lugar de imponer ntictas 
tasas á las iglesias y demás ciudadanos, jfirocR- 
ren los listados Unidos hacer una colección dé 
gatos, y repártanlos entre las ofieinss en doad» 
hay riesgo de que los ratones rasguen el costil 
del dinero público. Con este medio yerá» qué 
pronto se pagarán las deudas. 



» « ^ ♦ ■4- 



El Rev. P. Aug. Truchard, cura de la cate- 
dral de Santa Fé, acaba de hacer isiprimir una 
contestación á un libelo escrito, según dicen y 
se cree, por el Rev. G. G. Smith ministro de la 
Iglesia Presbiteriana de Santa Fé. El folleto 
del Rev. Smith es una serie d« calumnias sn 
contra de la Iglesia Católica, y un insulto de 
los mas groseros, echado i la cara de todo el 
pueblo Mejicano. El Rev. Truchard ha querido 
tomar únicamente la defensa de la Iglesia y po- 
nerla á cubierta de tantas injurias acumuladas 
contra ella. La contestación es, á nuestro pare- 
cer, digna de encomios. La materia está tra- 
tada con orden, y los argumentos son claros, 
evidentes, é inteligibles para cualquier clase do 
personas de buena fé. Damos de corazón al 
Rev, Padre en nojubre de los católicos del N. 



-162- 



M. nuestras mas sinceras gracias. Esperamos 
que así como el P. Truchard ha vindicado la 
Iglesia, desmintiendo y rebatiendo los cargos que 
se le hacían, tarabien"^ algún Mejicano se deter- 
mine á volver por el honor de su país defen- 
diéndolo del insulto que el Rev. Presbiteriano 
ha lanzado contra aquel mismo pueblo en me- 
dio del cual su Reverencia se ha propuesto vi- 
vir para ganar su sueldo. 



La Iglesia católica y los ataques del 8r. 
Siuitli. 



El Sr. Smith en su folleto, siguiendo la moda 
de muchos otros Protestantes de hoy dia, prin- 
cipia por unos ataques generales contra la Igle- 
sia Católica, como la que es enemiga de la ins- 
trucción de los pueblos j los agota con sus ex- 
torsiones. Estos cargos no se hacen solamente 
á la Iglesia de aquí, siuo á la Iglesia en general. 
Es la moda de ho}^ dia; los Protestantes han de- 
jado de atacarnos por el lado de los dogmas, ya 
que ellos no creen en nada mas, y han principia- 
do á atacarnos i or otros, mas particularmente 
de dejará los pueblos en la ignorancia, 3^ de em- 
pobrecerlos á fuerza de extorsiones. El Señor 
rfmith no es el primero en hacernos estos cargos, 
ni tampoco será el último. Solo que aquí esas 
acusaciones parecen tener mayor viso de ver- 
dad, ó de verosimilitud. Nosotros hemos dicho 
que mas vale dejar esas acusaciones al juicio de 
los mismos Protestantes mas cuerdos j sinceros: 
porque de una parte estaraos seguros que hasta 
los que soft contrarios á nuestra Religión, la 
pueden defender; y de la otra sabemos por ex- 
periencia que ellos al mismo tiempo suelen ser 
raas francos, y considerados mas imparciales. 

Pero para no dejar de decir alguna cosa, nos 
restringimos ahora ú dar como unos principios 
generales, 6 ideas principales, de l»s cuales pue- 
de cada uno sacar la respuesta. 

Y en primer lugar por lo que toca á la ins- 
trnccion, la Iglesia católica no es ni puede ser 
euemiga de ella. Y no hablamos aquí solamen- 
te de la instrucción religiosa, la cual no ha que- 
dado sino entre nosotros: la instrucción relio-iosa 
es cosa desconocida entre los Protestantes, ni 
sus mismos ministros se diferencian de los fieles; 
sino que hablamos también de la profana, en ar- 
tes, ciencias y letras, de la cual la Iglesia no tie- 
ne nada que temer, antes bien mucha ventaja 
que sacar, y así la promueve siempre y donde- 
ípiiera. Respecto do esto, por poco que se com- 
))are la Iglesia con las sectas, los pueblos cato'- 
licos con los herejes, nuestros Sacerdotes con 
sus Ministros, se verá que nosotros les llevamos 
la ventaja y de muy lejos. Pero la ignoran- 
cia mas gf-ande de un pueblo, así como la mayor 
instrucción de otro, no depende únicamente del 



descuido 6 empeño, sea de la Iglesia, sea de las 
sectas; sino principalmente y lo mas délas veces 
de las circunstancias de tiempos, lugares, y sobre- 
todo de personas: depende mas aun de losgobier- 
nos, de los que unos la promueven mas y otros 
menos. Y así como no es culpa de la Iglesia 
si un paeblo católico tuviere menos instrucción, 
si el gobierno no la promueve, tampoco es méri- , 
to de las sectas, si un pueblo. Protestante tu- 
viere mas, si es el gobierno quien la fomenta. 
Para ver lo que hace la Iglesia y la sectas, sobre- 
todo para compararlas, es necesario prescindir 
en general de los gobiernos, y mirar lo que una 
y otras hacendé por sí: y cuando así se conside- 
ran las cosas, la Iglesia se deja mil millas lejos 
todas las Bectas que han existido y que existen. 
Pudiéramos citar si no fuese largo, un testimonio 
de un Protestante Laing, que compara el estado 
antiguo Pontificio, en donde la Iglesia era libre 
y con recursos de hacer lo que queria, y la Pru- 
sia Protestante, en donde el Protestantismo es- 
tá identificado con el Gobierno: y demuestra que 
la ventaja es de la Iglesia. 

Por lo que el Sr. Smith dice de Italia, lo re-. 
mitimos i otro tiempo: afortunadamente tenemos 
estadísticas, no solo para responderle, sino pa- 
ra aplastarlo niasbien: le diremos por ahora Cjue 
en otras ocasiones no se ponga á provocar com- 
paraciones, sea de Italia, ó de Francia ó Espa- 
ña, 6 de otros paises católicos y los Estados U- 
nidos, poríjue le haremos ver que todos sus Esta- 
dos no valen ni la milésima parte de aquellos 
paises. 

Restringiéndonos ahora á Nuevo Méjico, se dice 
que la Iglesia católica ha hecho ó fZe/afZo ignoran- 
tes estas poblaciones, Pero díganos el Sr. Smith 
si los Protestantes han hecho ó sacado de ven- 
taja al menos la centésima parte de lo que han 
hecho y sacado los Católicos. Esos ridículos ca- 
carean siempre escuelas, instrucción, y educa- 
ción, y no es mas cpie bulla la que arman, sin 
ninguna realidad. ¿Tienen ellos Colegios como 
los de los Hermanos y Hermanas, y en tantas 
partes del Territorio y tantas escuelas y tan con- 
curridas? ¿Y las de ellos cuando principiaron? 
¿De qué opinión gozan, qué resultados han pro- 
ducido? 

Pero dice el Sr. Smith que la Iglesia católica 
vacuna la instrucción: bien dicho! Es necesario 
vacunar la sangre para que no se corrompa y 
produzca viruelas, enfermedades y la muerte. 
La instrucción sin la vacuna de la religión, de la 
piedad, y de la devoción cristiana, corrompe 
mas bien, que produce buenos efectos: desarro- 
lla no la ciencia, para ser bueno, sino la malicia 
para ser peor, y así á medida que se quiere ex- 
tender la instrucción entre las edades mas tier- 
nas, y las clases mas ínfimas, es necesario vacu.- 
nro¿/aunmas. El Sr. Ministro, si ha recorri- 
do la Escritura sin pararse en el asno de Isacar, 



í 



-laa 



iímmjüvunummmii rvím 



debe haber leido que el priticipio de la sabidu- 
ría es el temor de Dios, pero ese temor de Dios 
que no se quiere hoy dia. 

El Sr. Ministro da lí entender que inmoral de- 
be ser este pueblo, ya que añade que de por sí 
seria capaz de ser moral; pero no se detiene, y 
hace bien acaso por habérsele presentado a' la 
mente lo que se va descubriendo hoy dia de cor- 
rupción en los Estados Unidos hasta en las mas 
altas regiones del Grobierno. Entre los católi- 
cos sean Meiicanos, sean de otras naciones, hay 
Corrupción e inmoralidad, sí, pero jamás llegará 
á la iomoralidad de los que no son católicos. 
Xo negaremos por esto que entre los Protestan- 
tes hay personas honestas, pero^on precisamen- 
te aquellas que de Protestantes no tienen sino 
el nombre, y que en práctica no siguen ninguna 
religión, y el dia que quieran abrazar una, sé ha- 
cen católicos; pero decimos que en general la 
moralidad de los pueblos Protestantes, desde sus 
Ministros hasta los últimos fieles, no puede ser 
grande, ni mucho menos mayor que la de los 
Católicos, prescindiendo siempre de razones ex- 
traordinarias y particulares, porque les falta el 
sentimiento religioso, -cine en ellos se ha ido aca- 
bando, y lo que en ellos se llama á veces espíri- 
tu religioso, es mas bien fanatismo contra la í- 
glesia Católica, que persuasión de sus dogmas, y 
piedad de su vida. 

Ahorabien,e8 imposible que sin este sentimien- 
to religioso, sin la predicación cristiana, sin una e- 
uucacion sólidamente religiosa, haya moralidad: 
mas bien ha de haber inmoralidad, desórdenes, y 
escándalos, y, en iguales circunstancias, en mnyor 
número que entre los Católicos, Y sin embar- 
go esos no hablan sino de moralidad. En una 
cosa muchos paises Protestantes llevan la venta- 
ja sobre algunos Católicos, y es en una aparien- 
cia de decencia, de elegancia, y basta de gracia 
con la cual adornan sus acciones: es el haber he- 
cho pasar por modas y finura muchos excesos, 
haber legalizado muchos desórdenes, y haber 
dado nombres especiosos á escándalos abomina- 
bles. Eatrc loo pueblos Católicos hay alguno» 
sobretodo, por ej , los Mejicanos que no se lle- 
vaa así: ellos y sus vicios se manifiestan por lo 
que ."?on, y sin otro motivo se alza el grito con- 
tra la inmoralidad. Pero basta de esta mate- 
ria. El .Señor Smith pensó realzar n)as bien 
otra conr-ecuoncia de la faltado iiífstrnccion, que 
er, la pobreza del Territorio, anmeníada todavía 
por las extorsiones do la Iglesia. Lo que sea el 
Territorio y lo que valga, no es negocio nuestro, 
á lo menos ahora. Negamos que haya extorsio- 
nes. Las contribuciones de los fieles para la T- 
glesia y los Sacerdotes, no son tales que f)ucdan 
tener ninguna consecuencia. Pastas contribucio- 
nes son infinitamente menores de lo que se dice: 
algunos quisieran persuadirse que los Sacerdotes 
juntan sMmas fabulosas, pero ei) esto á la ver- 



dad no hay mas que fábulas. Se supone que los 
Sacerdotes nadan en la abuudacia, y la realidad 
es que la mayor parte de ellos se ven en los mayo- 
res apuros. A buen aseguro, óigalo bien id 
Sr. Smirh, no reciben todos los Sacerdotes del 
Territorio en un año, en media proporcional, 2000 
posos cada uno: ¿y esto será mucho? Los Abo- 
gados, Doctores, Licenciados, los empleados del 
Gobierno por loque reciben, ó por lo que sacan, 
juntan mucho mas dinero, los Comerciantes, ten- 
deros y tendejones absorben todo lo demás del 
dinero del Territorio: pero de estos no se habla. 
El dinero que se pierde en juegos, en pasatiem- 
pos, en desórdenes, no se cuenta: aquel que se 
saca del Territorio, no se considera. El Seíior 
Smith no ve sino los' Sacerdotes Catóiicos que 
son capaces'de empobrecer ai Territorio! ¿Pero 
ha considerado á lo menos que este dinero, por 
mucho que fuese, se queda aquí viismb y se gas- 
ta en obras piadosas, como Iglesias, Cajdiias, 
Cementerios, fiestas, Escuelas, Colegios, Hospi- 
tales, limosnas y cosas sen^iejantes, y aeí ese di- " 
ñero vuelve á la misma gente, y les proporcion;i 
trabajo? En fin de una manera ó de otra queda 
en el Territorio, }■ ¿cómo, pues, se pretende que 
este se empobrece? ¿Sabe por ventura el Sr. 
Smith que para esas obras no solo se gasta ese 
dinero de la gente de aquí, sino no raras veces 
otro dinero propio de los Sacerdotes, y que ley 
pertenece por otras razones? En fin, ¿cree el Si'. 
Smith que fuera de estas sumas, no haya oírns. 
(jue se han recibido y se reciben de Europa y 
sobretodo de Francia, para em{)learlos en esas 
obras de culto, de beneficencia y de educación, 
y que son otras tantas simias que entran en el 
Territorio? Y si no conoce todo eso, calle el pico 
y no diga disparates. 

Lo que nosotros observamos es cjue en general 
la gente (lue contribuye para la Iglesia, y que 
mas contribuye, no se queja jamás, porque ve la 
justicia en que se mantenga el culto, y también 
los Sacerdotes. Esos no son Camaleones que vi- 
ven de aire; son hombres (jue necesitan alimen- 
tarse, abrigarse, y vestirse: hombres que sirven 
á la gente, que administran las Parroquias, á ve- 
ces muy extensas; que corren do dia y de noche: 
f}ae se someten ámil trabajos, privaciones, é inco- 
modidades, hasta malograrse la salud, y perecer 
en la fior de los años. En menos de un año han 
fallcL-ido aquí tres Sacerdotes muy jóvenes, ci 
último sobretodo (pie acabamos de perder, en 
muy verde edad, y acaso las privaciones y pade- 
cimientos no deben haber sido extraños ásu muer- 
te prematura. 

Un Ministro Protestante no conoce esto, y no 
puede juzgar de nada: él se limita á cuidar su 
casa y familia, á echar cada oeho ó quince dias 
un sperc.h, ú. enviar una correspondencia á un ]¡e- 
riódico de los Estados contando lo que se le antoja; 
él no asiste á enfermos, él no ove confesiones, él 



-Ís6^ 



no administra Parroquias, y cuanto menos dere- 
cho él tuviere para ser mantenido, tanto majo- 
res subsidios recibirá generalmente! Entretanto 
esos no pueden juzgar de la vida de los Minis- 
tros Católicos, y sin embargo de vez en cuando 
jDublicarán contra ellos un artículo, acusándolos 
de extorsiones, de crueldades, de dureza. Con 
que si no se hallan en estado de juzgar de las 
cosas, Y mucho menos de saber cdmo|pasnn, 
mas vale que se callen y que no cuenten menti- 
ras. Y sepan por su regla que mentiras son las 
que el Sr. Smith dice haber oido contar de esos 
ciudadanos principales, _y eminentes con quienes 
trata, que al cabo no serán mas que la flor y na- 
ta de la canalla, j de los picaros. 

Basten por el presente estas reflexiones sobre 
cosas tan importantes! á su tiempo publicaremos 
otras nuevas, y noticias j estadísticas que tene- 
mos ya preparadas, acercado estas mismas cues- 
tiones, por las cuales mas bien.que disminuirse, se 
aumenta el mérito, }' la grandeza de nuestra re- 
ligión. 

El Ayuüo (le la Cuaresma. 



De la carta Pastoral del lllmo. Sr. J. P. Mache- 
boeuf, Vic. Ap. del Colorado, vamos asacar tra- 
ducida en castellano, aquella parte en donde tra- 
ta del ayuno de la Cuaresma. Como es una de 
las cosas principales de este santo tiempo, será 
cosa útil á nuestros lectores, sea á los que son 
católicos, pafa que cumplan con él mas fervoro- 
samente, sea á los que no lo son, para que se per- 
suadan de la santidad de csía práctica. Nosotros 
hemos hablado del ayuno en otro lugar ;pero la voz 
de uno de los Pastores de la Iglesia, á quienes J. 
C. ha dado propiamente l.t misión de la divina 
palabra, producirá siempre mejores resultado.*!, 
así como tiene mayor autoridad. En la prime- 
ra parle de su carta, se propone el Sr. Obispo 
hacer ver comío ese ayuno es venerable en su orí- 
gen, sagrado en su objeto y maj saludable on sus 
frutos, y dice así: 

"No hay necesidad de deciros, qae esta prác- 
tica de CKarenta dias de ayuno existió mucho 
tiempo antes del establecimiento del Cristianis- 
mo. Vosotros conocéis bien que Moisés y Elias 
ayunaron cuarenta dias; y cuando aquel, indig- 
nado por la idolatría Sel pueblo, derribo en tier- 
ra y desmenuzó la.s tablas de la ley, que habia 
recil)¡do de h\s manos de Dios en el Sinaí, no so 
atrevió á acercarse de nuevo al mismo Monte, 
honrado de la tremenda presencia del Todopo- 
deroso, antes de hacerse propicia hv Majestad di- 
vina por un segundo ayuno de cuarenta dias. Y 
Elias, solo áespues del mismo período de ayunos, 
fué favorecido con una maravillosa visión en el 
Monte Horeb. 

"Pero ¿para qué acudir á los ejemplos de es- 



tos ilustres santos de la antigua ley, cuando J. 
C. 30 ha hecho nuestro modelo y guia! Este 
nuestro dirino Redentor ha sanciooadtí con su 
ejemplo el ayuno cristiano, hadéndolo ai misMí 
tiempo honorable y meritorio. El ayuno de es- 
te divino Maestro debe considerarse como el orí- 
gen del ayuno de la Cuaresma, qne ñié pfecep- 
to de la Iglesia desde los tierap#s de los Após- 
toles, y que después la Iglesia siempre Im con- 
servado y consolidado. S. Policarpo y S. Ií9- 
neo, sucesores j discípulos inmediatos de los A- 
pósíoleg, hacen mención del ayuno preparatorio 
de Cuaresma; y Ensebio, primer historiador de 
la Iglesia, ícstiñca qne en el año de 200 toda* 
las iglesias unánimemente obserTaban el ayuno 
solemns de la Cuaresma. S. Jerónimo cscribiíi: 
Nosotros, por tradición apostólica, ayunamos 
una Cuaresma de cuarenta dias. y toda la Igle- 
sia consiente en esto con nosotros. — Y S. Am- 
brosio, Arzotíispo de Milán — Yo declafo cpie fio 
es pequeño pecado violaf el ayuno de la Cnareis- 
ma insinuado por el Señor.----Seria inútil enu- 
merar los testimonios j las traáiciones de los de- 
más siglos, pues que Hunca ñié contestado que 
todo el mundo cristiano después hasta el tiempo 
de la pretendida reforma, y en lossiglosdespnes 
de ella hasta nosotros, ha recoñoeido y practica- 
do el ayuno como una institución apostólica, re- 
comendada por el ejemplo de J. C, y estableci- 
da por sus Apóstoles. Sagrado, pues, es en sa 
origen ©1 üvuno de |íenite«cit., el que est-amofl 
para esapf'Zftr; pero ño es menos fccücaendable 
por su objeto. 

"Para hivcernos presentes algunos de los fines, 
que se propone la Iglesia con este ayuno, y al- 
gunos bienes, que produce en los cristianos qu« 
cuHiplon fielmente sus preceptos en estos santos 
dias, bastará recordar que esta abstineacia fea 
sido conseryada para perpetuar el recuerdo d« 
la bondad de na«stro amante Señor en sujetare© 
á este largo y riguroso ayuno para nuestro re- 
medio, para disponer nuestros corazones á me- 
ditar io3 padecimientos y celebrar dignamente 
la glorios* Resurrección de nuestra Salvador; 
para traernos á la memoria que la tierra no es 
nuestra morada, sino solo un lugar de prueba, 
de sufrimiento y de destierro; para arranear 
nuestros afectos y corazones del mundo y de los 
gustos sensuales y terrestres, y levantar nues- 
tras almas á nuestra patria celestial. 

"Estos saludables efectos del presente ayuno 
se hallan en breves palabras expresados en el 
})refacio de la Misa durante todo el tiempo de k 
Cuaresma. Por este ayuno cuadragesimal re- 
primes, ó Señor, nuestros vicios, levantas nues- 
tros entendimientos, concédesuos la virtud y sa 
preraio. — EfectivamiOnte; cómo el ayuno entrena 
nuestros vicios y malas inclinaciones del corazoa 
humano, especialmente cuando va junto con el 
cumplimiento de los, otros debeyes religiosos de 






este tiempo de peniteiida, y demás obras [ñado- 
sas de limosnas j oración! Debilita la rebelión 
de la earne j quebranla el ímpetu irracional de 
nnestra naturaleza, esTncrza el alma para tener 
á raya y regslar las malas pasiones, los afectos 
desordenados, cerceiiando los superfluos hala- 
gos del apetito sensnal, humilla el orgullo para 
que el alma racional, obediente á las inspiracio- 
nes de la gracia T ^ la vo?; de la conciencia, re- 
cobre el imperio que le es propio. De este rao- 
do el ayuno eleva el alma, purifica sus deseos y 
la guia en la senda del cielo. 

"Por otra parte, ¡cuántos motivos nos impe- 
len á este espíritu de penitencia para aprove- 
charnos de este tiempo de gracia y cumplir fiel- 
mente todos los deberes y obligaciones del san- 
to tiempo de cuaresma! Como pecadores, noso- 
tros necesitamos absolutamente satisfacer á Dios, 
ya sea por penitencias roluntaria.s en esta vida, 
ya en la otra por penas inexorablemente infligi- 
das. Como cristianos, ftos proponemos seguir 
á Cristo, que para nuestro ejemplo marche) por 
la senda de la Cruz, — porque todos los 
que El ha predestinado á la vida eterna, los ha 
hecho conformes á su ima'gen. — Como católicos, 
nosotros pertenecemos al ctierpo de los santos y 
mártires, que sin ninguna excepción anduvieron 
por el sendero de la penitencia, mortificaron sus 
cuerpos y sujetaron su carne. ¿Pudiéramos, 
pues, nosotros desviar del camino marcado por 
las huellas del Hijo de Dios y calcado por sus 
secuaces? ¿Pudiera intimidarnos y desalentar- 
nos la vista de la Cruz? ¿A la memoria de las 
ásperas austeridades de la mortificación, pudié- 
ramos abandonar cobardemente el combate en 
que aquellos tan v<¿erosamente combatieron y 
vencieron, j renunciar á nuestra herencia per- 
diendo para siempre el inmenso peso de cjloria, al 
que no son dignos de ser comparados todos los pa- 
decimientos, Scicrificios y pruebas de esta vida? 
No, queridos hermanos, yo estoy seguro que to- 
dos contestaremos coa entera sinceridad de nues- 
tra.í almas: No, nosotros hemos pecado, y por 
tanto ofendido á nuestro amado Señor y nues- 
tro misericordioso Salvador, y queremos expiar 
nuestros pecados por la penitencia; nosotros he- 
mos irritado su justicia por nuestras repetidas 
infidelidades, y queremos trabajar para apagar 
su cdlera por medio de obras de penitencia y sa- 
ti.sfaceion, x con la enmienda de nuestras viílas. 
Si todo el mundo, que, como nos dice el discí- 
pulo querido, está, constitMÍdo en la maldad, empe- 
fuíndose en una encarnizada é impía guerra con- 
tra la Iglesia de Dios, es deber de todos los 
fieles y obedientes hijos de Dios, acercarse con 
confianza al trono de ¡a gracia, para que nos al- 
cance el perdón, y hallemos gracia cn el tiempo 
de propiciación." 



üiiíi deíxinsííi del Niiovo Mélico. 



Le Phare des Lacs, en su número 23 Marzo 
hace una noble y vigorosa defensa en favor de 
Nuevo Méjico, rechazando y echando por lien-a 
las falsas apreciaciones que un diario de Jiuffalo 
N. Y. hacia sobre los habitantes de nuchíro 
Territorio. Dice pues así: 

"El Senado de Washington ha volado un hill 
para la organización de Nuevo Méjico como Es- 
tado de la Union Americana. A ese proposito 
nn diario de esta ciudad (Buí'íalo), pone el griío 
en el cielo, j protesta contra semejante medida. 
No dice que sea incoustitucioual, ni ilegal: sino 
pretende que la población del Nuevo Méjico es 
indigna del honor que se le quiere dispensar, é 
incapaz de ejercer como conviene los derechos 
políticos de un pueblo libre. — Esa población, 
dice el papel de Buffalo, se compone de casi 
cien mil habitantes, de quienes las tres cuartas 
partes son mestizos, ó descendientes de PIisj)a- 
no-Mejicanos apenas civilizados. La mayor por- 
te de los habitantes del Nuevo Méjico son tan 
extraños al lenguaje, á las costumbres, á las 
ideas y sentimientos de la nación Americana, 
como cualquier tropel de emigrantes que acaba 
de tomar tierra en nuestras playas. — Si los Iia- 
bitantes de Nuevo Méjico no son dignos de pe- 
netrar en el santuario político americano, ¿por 
qué habéis cometido depredaciones eu su país 
para agregarlo á los Estados Unidos? ¿Es por 
ventura para tratar á sus habitantes de la mis- 
ma manera con que tratáis á los indios? ¿Es aca.- 
so para robarles, para embrutecerlos y cxterini- 
narlos? Es muy creíble. Mas ¿es verdad que jo.=! 
halútantes de Nuevo Méjico son tan poco civili- 
zados como dicen? No; ya que ellos son católi- 
cos, j el catolicismo es el manantial de toda ci- 
vilización verdadera. Pero existe una especie 
de civilización (|ue no ha de estar njuy aíleuMüa- 
da en Nuevo ^Méjico: es la (jue deslierra cunl- 
cj[uiera religión de las escuelas pública.^, y que 
confia la administración á los ladrones. Grant, 
Belknap, Tweed, Babcock, son los frutos mas 
exquisitos de esa civilización, y el Nuevo Méji- 
co, atrasado como está, no seria capaz sin duda 
de mostrar una cosa tan perfecta. Pero íieno 
su Arzobispo, sus Sacerdotes, sus Misioneros, 
sus Hermanos y Hermanas, en íin una civiliza- 
ción mas antigua, y vivirá mas largo tiempo que 
la de Washington. No se dé pues tama pena 
el papel de Bnfíalo: si Nuevo Méjico es elevado 
al rango de estado, y si puede librarse de la in- 
fluencia de esos carpet-baggers, eligirá repre- 
sentantes y senadores que valdrán tanto como 
los que eligieren los refinados de Nev/ Hamphire 
y de otras partes." 

Nosotros haremos una j)regnnta. ¿De donde 
supo el papel de Buffalo todos estos cuentos que 
so hacen circular para denigrar al N. M.? Sin 



ím- 



(]ivld los deberá a ciertos caballeros, que siendo 
pigmeos eu otros lugares, vinieron al N. M. para 
Jiacerse grandes, Y cuando llenaron sus bolsi- 
llos con e-1 dinero de los Mejicanos y adquirieron, 
bien 6 mal, un eiei-to influjo político, se sirvieron 
de este dinero y de este influjo para menospre- 
ciar aquel mismo pueblo que hal)ia mejorado su 
fortuna. La reverencia presbiteriana del Sr. 
Smith ha tenido el honor de juntarse con estos 
modelos de gratitud. líonor á esos caballeros, 
honor al Sr. Smith, y honor también á aquellos 
3.Iejicanos que les sirven de instrumento en des- 
doro de su patiia! 



— ^B-» Sr-i ®>.— 



YAEÍEBABES, 

LOS E.-TADOS IJXIOü.S ES 1776. 

Los Estados Unidos en 1776 cuando princi- 
pió la Union Am.cricana, como es sabido no eran 
mas que trece, correspondientes ú trece anti- 
guas colonias Liglesas, que en aquel año se de- 
clararon indeijendientes de la madre patria. 
Las daremos aquí en su o'j-den de antigüedad, 
esto es según la época de su colonización. ■ 

Virginia. — La mas antigua colonia inglesa en 
este continente, fué la Virginia, así llamada en 
honor de la Viiy'-.n Isabel, lleina de Inglaterra, 
no menos famosa por su dulzura, que por su vir- 
ginidad. A los primeros colonos se les diu la 
patente, ó (y/rfrt, el dia 10 de abril 1606; confir- 
mada el 23 Mayo 1600, y el 12 Marzo 1612. 
Después de la indcjícndemia íbiinó su constitu- 
ción de Estado en o Julio 1776, v la enmendó 
en 15 E'iero 18:i0. Ratificó la de los Estados 
Unidos, ado¡)tada un;ínir.iemente poi' toda la 
Union, en 26 Junio 1788. 

ManíiarJaiseUs. — Se hizo un. convenio para co- 
lonizarlo desde el o Nov. 1620. l/a prinnera pa- 
tente fué expedida el 4 Marzo 1620; una si-'gun- 
da el 13 Enero 1630; una tci'cci-a declarativa en 
20 Agosto 1720, y una, cuarta en fin mas úni- 
plia en 2 Marzo 1780. Su constitución de Es- 
tado fue hecha el dia 2 Marzo 1780; alterada y 
enmendada el 3 Xov. 1820. Raliücó laconslilu- 
cion dolos Estados Unidos en 6 Febrei-o 1788. 

(Jonnedicid. — Esta colonia está contenida en 
la patente de Massaehusetts, y (¡uedó así hasta 
el 23 Abril 1 662. Habiendo obtenido una ]>a- 
teritc particular, se sej;;ii-ó y se gobernó por ella 
aun después d(; la independencia, hasta (jue en 
15 8et. 1818 hizo su parlicuhn' constitución de 
í'lsíado. Jtatifici; hi f-onslilucion (b' loa Estado.'í 
Unidos en O Enero 1788. 

RJiode hland.—{jOVí\.th'\'\^) ignalnicnl<> en la 
patente do Massacluisetts, conlinuó bajo aquel 
gobierno hasta 8 Julio 1662, y alcanz(^ una ¡la- 
tente espeejal y se separó el mism.o {vno .(¡ne 
Conneclicut, unos meses solanicnte de.'-q)ues. Se 
gobei'nó por su misma patente hasta 1812, y en- 



Octubre 1801, y de nuevo en 
Otra nueva constitución fué he- 



onces solamente hizo su constitución de Estado. 
Eatificó la de los Estados Unidos en 29 Mavo 
1790. 

New Ilampsliire. — Contenido aun este en la 
patente de 2\íassachusctts, quedó gobernado por 
e.va colonia hasta 18 Set. 1679; designes do af¡ue- 
11a fecha tuvo una patente especial y un gobier- 
no suyo propio. Su constitución de Estado fué 
hecha en 5 Enero 1776, cambiada en 1781, y 
todavía enmendada en 13 Febr. 1792. Ratificó 
la constitución de los Estados LTnidos en 21 
Junio 1788. 

J/«r y /a/'ííi.— Colonizado poco después de Mas- 
saehusetts, por una patente obtenida el dia 20 
Junio 1632. Formó su constitución en Agosto 
1776, la enmendó en 1795-1799, y últimamen- 
te en 1812. Ratificó la consfitucion de los Es- 
tados Unidos en 28 Abril 1788. 

New York. — Concedida al Duque de York con 
decretos de 20 Marzo, 26 Abril, 24 Junio 1664. 
Recibió una patente en 9 Febrero 1674 y formó 
su constitución de. Estado en 20 Abril 1777, en- 
mendada en 2i 
10 Nov. 1821. 
cha en 1846. Ratiñcó la constitución de los Es- 
tados Unidos en 26 Julio 1788. 

New Jersey. — Comprendido en las mismas 
concesiones y patentes de New York se separó 
el 3 Marzo 1677. La colonia devolvió su go- 
bierno á la Corona en 1702, y así continuó hasta 
que liizo su constitución el dia 2 Julio 1776, y 
proclain.ó la independencia. Ratificó la consti- 
tución de los Estados Unidos en 18 Dic. 1787. 

North Carolina. — Tuvo su patente en 20 Mar- 
zo 1663, y 30 -íuiuo 1605. Formó su constitu- 
ción en 18 Dic. 1776 y la enmendó en 1835. 
RatÜicó la constitución de los Estados Unidos 
en 21 Xovicnabre 1789. 

fíoiifJh Carolina. — Contenida en la misma pa- 
tente fp-ie la precedente, bajo el nombre general 
de Carolina, se separó de ella en 1729 y formó 
su constitución de 26 Jvíarzo 1776, enmendada 
en 19 Marzo 1778, y en Junio 1790. Ratilic¿> 
la constitución de 1< s Estados Unidoa'-eTU'23 
^.íayo 1788. 

Feíni.vjlcania. — Recibió su patente en 28 Fe- 
brero 1681 y formó su constitución en 28 Se- 
ticnd)rc 1776; enmendóla en 12 Setiembre 1790. 
Ratificó la constitución de los Estados Unidos 
eu 12» Dic. 1787. 

]}elaware.— Go\Ú2\\\ño en la patente de Penn- 
sylvania, hizo parte de ella hasta que se sepa- 
ró düi'arde la guerra de la independencia, é hizo 
su constitución de E.-tado en 20 Set. 1776, y de?- 
pucs uiiH, nueva en 12 durio 1792. Ratificó la 
de los listados Ciudos en 7 Dic. 1787. 

di'oríjia. — Se le di(>-la patente en 9 Junio 



cbi- 



j^'ornn; su í;oi)st¡trcion de Estado en o 
777: una s(\üunda (n 1785, y una tei'ceía 



en 30 .Mayo 1798. Ratificó la constitución do, 
los E.stados Unidos en 2 Enero 1788. 



í r ^— '^■'-a— ■-~~--^r-^---»i>»"'— ->*ir-T.1--- 1 -T ^^ !■-■ 



RICARDO. 

:nisiG}''ia J'ei'íladcya Contaíij^oranea tJe la 
€onrei'sioii de uii f^'anmifíSGss. 

( ConiinuacioH — P-áj 143-1Í4J 

Mas en vez de distraerse y n-onquilizarse con aquel 
cu-idro. el silencio qne reinaba aumentaba su tiisteza: 
debajo de su ventana y á poca di^iancia estaba el 
prado del ejercicio de carabina, y como la luna brilla- 
ba en el ocaso, distinguía perfectamente el palo que 
servia para el pelele de paja. — AUí, ¿qué be aprendido 
hasta abora? fA matar cristianos! .... ¡T yo me alegro 
cuando me elogian por mi acierto en mis dispai'os y 
porque dan todos en el blanco! .... Si en vez del mu- 
ñeco de paja fuese un hombre de carne y hueso, acaso 
gozarla de la misma manera cuando la bala de mi 
carabina le rompiese el cráneo, ó le pasase el pecho ó 
le despadazase el espinazo. — ¡Qué contradicción! En 
la universidad estudio el aite de curar á los hombres, 
T aquí me ejercito en matarles. — 

Mientras se hallaba engolfado en e:?to5 pensamien- 
tos, segon escribía él mismo en un libro de memorias, 
parécele oir á no mucha distancia pisadas lentas como 
de una persona que se acerca. Aphca el oido y per- 
cibe en efecto y cuenta los pasos, como de quien anda 
entre la yerba alta y por encima de ojas secas caldas 
de los árboles. Se le empieza i alterar la fantasía y 
vé á lo lejos una débü luz que andaba casi á flor de 
tien-a. Llega la luz al x^rado y casi en medio de este 
vé el resplandor de aquella otra aparición, á saber, 
aquella misma mesita que vio en el aposento secreto 
de casa de Licinio, las velas encendidas, los mismos 
hombres y principalmente el cráneo, que parece que 
echa llamas por los ojos y los agujeros de la nariz .... 

Siente helársele las carnes y erizárzele el cabello en 
la cabeza. El corazón se le oprimo y como que ansia 
mas aire para respií'ar. — Pero ¿qué es eso? hé aquí 
qae de repente vé allí en medio á su madre pálida, 
temblando, desgi-eñada. que coge el puñal con qiie le 
hirieron, que estaba sobre el cráneo, y que voh"iéndo- 
se á él le grita: — ¿Qué mas te falta hacer? ¡Hé aquí, 
ingrato, el acero! .... ¡Pronto, húndelo en esto seno 
que te dio la vida! — 

A aquel espectáculo Ricardo qiriere gritar, mas se 
le traba la lengna, y no puede exhalar mas que un so- 
nido sordo. ... Se aparta de la veotana y restregán- 
dose los ojo.^ y tambaleándose: — Yo delii-io, exclama; 
yo sueño .... ¿Acaso me ha turbado la razón el vino 
qaa bebí haoe poco? — Cierra la ventana, enciende la 
luz anhelante como ua hombre fatigado y se desnuda 

E ara metor.se en la cama ... . Mira el reloj: señalaba 
is dos (le la noche, pero estaba parado. Le da cner- 
da y se echa sobre la cama; y después de mucho agi- 
tarse en ella logró conciliar el sueño. 

XXI. 

EL DELITO. 

Licinio no estalia enfermo, siuo que por orden del 
gran Maestro habia ido apa. lia noche eou Tito á V>:\- 
gnacavallo p.ara matar á un jííveu ca-sado inscrito i\i-y<- 



de estudiante en li secta, poi'que babia descubierto al 
gobierno dos de sus socios. Licinio y Tito habían 
penetrado en la ciudad al anochecer por ihstintos ca- 
minos: mas por mucho que anduvieron buscando al 
infeliz que debia sár su víctima no hablan logrado ni 
encontrarle, ni saber dónde se ocultaba. Por lo que 
habiendo salido ya de dia de Bagnacavallo habían 
vuelto á la quinta cuando Eicardo donnía todavía. 

Al ruido que hicieron, Eicardo se despertó, conió á 
la ventana, y vio á los dos camaradas que se apeaban 
de sus caballos. 

— ;Ah holgazán! le gritó Licinio. 

— ¿Cuántos dedos hay aquí? dijo Tito enseñándole 
la diestra abierta. 

— ¡-Ui! ¡ah! Licinio, exclamó Eicardo, ¿has ido á 
bussar tú mismo al médico? 

— Xo. sino al enfermo. Debia abrhie una sangría 
en ia vena earotide. 

— ¿Y tú Tito, has hecho tu jornada? 

— Xo; sino una trasnochada que no puedo conmigo 
mismo .... Pero ¿qué? ¿estás aun en camisa? 

— Pues. Xo teníamos tiro esta mañana y he hecho 
otro tiro. 

— Yísiete. holgazán, le gritó Licinio, y baja que al- 
morzai'émos. 

Xo habían dejado aun sus fo siles cuando Eicardo 
estaba con ellos. Tito le niii-ó de hito en hito. 

¿Qué has hecho? le dijo, estás pálido, desencajado 
como un lyuerto. 

— He dormido poco esta noche pasada. 

— Pues ¿qué te ha sucedido? añadió Licinio. 

— ¿Qué quieres? creía que me habíais dejado solo y 
temía que os hubiese sucedido algo. 

— ¡Ahí dijo Tito riendo, ¿con qut 
veces? 



tienes miedo a 



— ¿Pero miedo de qué? repuso Licinio. Xosotios 
no debemos tener miedo de nadie. 

— ¿Se puede saber, dijo Eicardo, á donde habéis 
ido? ¿y porqué tales secretos conmigo? 

- — Debíamos hacer justicia yo y Tito y no podíamos 
por la ley del secreto decírtelo antes .... Un hermano 
traidor debía morir la noche pasada por el puñal so- 
bre el cual juró silencio y secreto .... El infame pre- 
so por los gendarmes, descubrió á dos de sus compa- 
ñeros de Bagnacavallo y acaso algún oti"0 de oti'o 
sitio. Esta vez la orden, ó por mejor decir, el man- 
dato ha recaído sobre mí, y Tito debia ser mi t .'íc;.?;;""- 
('•)?•. Hemos estado asechando sus pasos, pero el 
diablo le ha salvado de nuestros hierros. 

■ — ¡Oh! oñcio es este que me resiste, que no puedo 
suñ-ir. Es de un hombre tü. de un asesino .... ¡Que 
infamia! .... 

—¿Qué es lo que estás hablando? repuso Tito; ¿qué 
dices? Somos ejecutóles de la juíticia. 

— Esto es, verdugos. 

— Oye, oye, replicó Licinio. por donde sale el tor- 
liresano. ... ¡y con qué palabras! 

— Esto es lo que no puedo .... 

— Silencio, añadió Tito; es inútil discurrir: hoy me 
toca á mí, mañana á tí. Estamos metidos en el barco 
y es fuerza remar. 

— Mas ¿cómo es posible dar muerte á im hombre á 
sangre fría? 

— Pero ¿sabes que estás muy necio? repuso Licinio. 
y como lo hacen los soldados que han de fusilar á 
uno de su misma compañía? .... ¿Son por' esto sica- 
rios, son asesino.s? 

— ¿Puedo hablar claro. Licinio? .... Habia estado 
en la creencia que los liberales, ó sea los sectarios ó 
los hermanos, como les ¡lamáis vosotros, eran en ge- 
neral hombres doctos, ó cuando mouos que sabían 



-US- 



algo mas que los otros; pero veo cada vez mas que 
son los mas ignorantes, y, ¿porqué no decirlo? los mas 
estúpidos, pues liablan y creen discurrir sin princi- 
pios. Y perdona si eres uno de ellos. ¿Te parece que 
tu discurso pueda convencer á ningún liombre que 
piense? 

Licinio se siutió herido en lo mas vivo, pero disi- 
muló, dudando con gran fundamento de que Eicardo 
fuese hermano de corazón. Así pues no volvió á ha- 
blar mas de su salida nocturna, ni del condenado á 
muerte de Bagnacavallo, contentándose con respon- 
derle: — Va, va, muchacho, buen provecho te hagan 
tus discursos. Algún dia te tocará á tí . . . . Ahora á 
almorzar. 

El dia primero de octubre en el momento en que 
estaban tomando el desayuno, entró un criado anun- 
ciándoles que en aquel instante entraba por la verja 
de la quinta que daba al camino real la marquesa 
L . . . . Licinio se puso en pié, y Eicardo gritó: — ¿Es- 
tará también Plantilla? 

— jDe fijo! contestó Licinio; — y los dos con Tito 
corrieron á la calle de árboles para recibirla. 

Dados y recibidos los acostumbrados saludos amo- 
rosos, ó creídos cordiales, después do muchas pala- 
bras inútiles y terminado el almuerzo, la Marquesa 
habló también del traidor de Bagnacavallo, dijo con 
gran calor contra él todo el mal que pudo, y hasta la 
joven añadió contra él improperios y villanías nada 
propios de su sexo y edad. Mas Ricardo estaba ciego 
por ella, y si bien en el fondo de su alma desaproba- 
ba aquel modo de hablar, entraba sin embargo en los 
sentimientos de su amada traidora. 

La conelu.sion fué encomendar el asunto á la suerte 
y que aquel á quien le tocase entre Licinio, Tito y 
"Eicardo y otros dos debia ser asesino del de Bagna- 
cavallo. Eicardo escribió las cedulitas, que se echa- 
ron en una urna, y la inocente doncella fué la desti- 
nada á sacnr de ella un nombre, que fué el suyo .... 
El infeliz joven reparó el juego de manos que hizo 
Licinio, quien no puso su nombre en la urna, sino que 
lo puso en manos de Plarxtilla; pero disimuló para no 
disgustar á la que amaba. No dejó sin embargo de 
decir: 

— Piíra sor jugador de n.anos, Licinio, se necesita 
tener mas agilidad.... Plantilla lo quiere; estome 

en Eicardo , . . . y . . obe . . de- 



ba.sta. Solo tú mandas 
. . ceré. 

Ricardo se puso en ]ii6 tan fiero y cruel Cjue Lici- 
nio llegó á temerle. Pero no fué nada; porque pues- 
tos de acuerdo en todo, el dos de octubre antes que 
saliese el sol dirigiéronse los tres por distintos cami- 
nos á Bagnacavallo. Eicardo iba vestido de señor, 
mas debajo del brazo llevaba su blusa con un sombre- 
rito de color de marrón claro, envuelta con ella. An- 
tes de entrar en la ciudad se encontró con cierto in- 
dividuo de Bagnacavallo que debia de ser uno de sus 
riin:ihridores, quien reconociéndolo á la señal conve- 
nida le ayudó á poiierse la blusa y se la arregló de 
manera que cubriese el otro vestido de debajo, y lue- 
go tomó y se metió en el pecho el sombrero finísimo 
de Eicardo, que era negro y de muelles. Le puso con 
mucha arte una barba postiza que le cubría casi toda 
la mejilla, y lo indicó el camino que debía seguir y la 
calle donde tenía que ponerse en acecho .... Después 
de lo cual se separó de Eicardo, diciéndole: — Ya lo 
saJíes, buen ojo y valor. 

El infeliz joven destinado á la muerte por la bár- 
bara tiranía do la secta, hacia tan solo cinco meses 
que se habia casado. Acostumbraba salir de casa á 
las nuevo de la mañana; estaba ima hora escasa en 
un café que había al extremo de la callo en que habi- 



taba, y después iba á la plaza para sus negocios. Vol- 
vía á las tres de la tarde á su casa, y ya no salía has- 
ta la mañana siguiente, pues sabia que atentaban con- 
tra su vida. 

Apenas A'ieron que habia entrado en el café cuando 
enviaron cierto hombre á su casa para preguntar por 
él; y habiéndole dicho la esposa que acababa de salir 
en aquel momento y que lo encontraría sin falta en el 
café del extremo de la calle: — Trátase, señora, con- 
testó aquel, de entregarle dinero, y no puedo dárselo 
en público en el café: hágame N. el obsequio de man- 
darle llamar por su criada diciéndole que necesita V. 
que venga pronto. 

—Tiene V. razón, señor, repuso la pobre joven es- 
posa, y entre tanto que le mando llamar tenga V. la 
bondad de tomar asiento. 

Envió en efecto en seguida á una vieja, que era su 
criada, para que dijese á su señor que volviese inme- 
diatamente: — Y dile que es para recibir dinero; pero 
en voz baja al oído y que nadie lo oiga. 

La vieja fué en un momento, le dio el recado y vol- 
vió. 

Al cabo de cinco minutos el joven esposo salió del 
café tranquilamente para volver á casa. Licinio iba 
detrás de él á corta distancia; Tito venía de frente al 
mismo con un joven de la ciudad con el cual parecía 
que iba tratando de asuntos de sementera y de com- 
pras de granos. En medio del camino que debía re- 
correr el infeliz condenado á muerte, había una calle- 
juela muy tortuosa: allí estaba Eicardo que lo ase- 
chaba sin ser visto . . . Apenas hubo pasado su víc- 
~ tima, échesele encima de un salto y le metió el puñal 
en el cuello bajo la oreja del lado izquierdo, dejándo- 
selo clavado en él ... . El herido dio un grito agudísi- 
mo, acudiendo con la mano izquierda á la herida, do 
la cual le salía una inmensa cantidad de sangre; pero 
no tuvo fuerzas para sacar de ella el hierro. Vaciló 
lui poco, dio tamboleándose algún paso y cayó al sue- 
lo. Acudió en seguida Licinio, acudió Tito con su 
compañero y lo levantaron; mas el infeliz estaba exha- 
lando ya los últimos suspiros. En esto habia acudido 
fuera de sí, mesándose los cabellos y gritando, la in- 
feliz esposa, que desde la ventana le habia visto asal- 
tado y apuñalado; saliendo junto con ella el descono- 
cido que se había quedado en casa con la esposa del 
infeliz asesinado, y que desapareció sin que se siipiese 
nada de él. Entre tanto Eicardo tomando la callejuela 
en un sitio de la misma que hacia recodo entró en 
un portal que habia abierto, donde lo aguardaba el 
que tenia su sombrero. Se despojó en un momento 
de la blusa, se quitó la barba, tiró el sombrero y 
transformado en un señorito salió por otra parte y 
corrió á donde estaba el grapo de gente que se había 
formado al rededor del cadáver, repitiendo mil veces: 
— ¡Infames! ¿cuando acabaremos con esos asesinos? — 
Mas, ¿quién ha sido? — ¡En mitad del dia! ¡Es posible! 

La gente decía que había sido un hombre de mala 
catadura, con muchas barbas, que llevaba un sombre- 
ro de color de yese: — Una nueva cara. — Debe ser un 
asesino pagado, porque el muerto era un buen hijo. — 
¡Y su pobre esposa! ¡es bien digna de compasión; ha- 
cia pocos meses que estaban casados! — ¡Qué desgra- 
cia! 



(Se continuará.) 



PERIODÍOO SEMANAL. -- 

Se publica todos 1(^ Sábados, en Las Vegas, N, M. 



ifioll. 



8 de Abril de 1876. 



fese 



NOTICIAS NACIONALES. 



EstflíSo? l'iiiilos. — Se están tomanclQ serias me- 
didas para comprar de los Sioux las Colinas-Negras. 

]XeTr York. — Ha habido en Nueva-York una 
huelga de impresores que no querían admitir nna re- 
ducción de lU á 15 por 100 sobre su salario. 

El Banco del Estado de Nueva-York suspendió sus 
pagas. 

En Elisabeth se cerraron las escuelas públicas por 
razón de que los fondos no se hallaban en estado de 
poder hacer los gastos necesarios para su manteni- 
miento. 

Illinois. — Un terrible huracán ha derribado mu- 
chas casas y casi todas las trincheras en el Condado 
de Monroe y de Rail. 

14eMÍiicky — Un extraño fenómeno tuvo lugar en 
el Condado de Bath. Cayeron como una lluvia vedi- 
jas de carnes, que cubrieron como dos acres. Parece 
que son los restos de reptiles traídos por los vientos. 

Mississipi. — El Yice-gobernador Davis ha sido 
encontrado por el Senado del Estado culpable de ac- 
ciones criminales y de malversaciones. 

}^Sa5iie. — La legislatura de este Estado ha aboli- 
do la pena de muerte, poniendo en su lugar la prisión 
con el trabajo forzoso. 

^'iíS.soiíS'i. — El capital en San Luis se ha aumen- 
tado desde 1870 de $30,000,000; y el valor de sus pro- 
ductos ha subido de $52,000,000 á $85,500,000. 

Xc^v Hampsliire. — Las elecciones fueron com- 
pletamente republicanas. 

Peissilvania. — La brigada encargada de los in- 
cendios, que podrían desgraciadamente acontecer en 
los ediñcios de la Exposición, se compondrá de 200 
hombres, bajo las órdenes de un capitán. Tres bom- 
bas á vapor estarán en permanencia en las remesas 
construidas para el efecto, y serán abastecidas por el 
depósito Bdnioiit y por el rio Schuylkill. 

Massachíis.seís.— Las fábricas de Fall Eiver a- 
caban de recibir de Inglaterra el encargo de 10,000 
pie/cas de estofa cada semana. 

El na\-io Majesiic de Boston cargado con 3,000 ba- 
lones de algodón fué atravesado por un rayo, mien- 
tras eatciba pata hacerse á la vela para Liverpool, 
El fuego pegóse inmediatamente á los balones de al- 
godón. Una tercera parte de la carga ha sufrido una 
seria avería. El navio fué salvado por los bomberos 
y el buque de garantía, el Protector. 

l'olorad». — El Rev. P. Donato, M. Gasparri S. 
J. y el Rev. P. Antonio Minasi S. J. dieron el dia 2 
principio á una Misión en la Parroquia de Conejos. 

Leemos en el Explorador: 

"Cuartel Gen. del Comitk Central Democeático. 
Df-nver, Colorado, Marzo 3 de 1876, 

"Una Convención Democrática de Estado será teni- 
da en Pueblo, el miércoles 24 de Mayo, de 1876, á las 
cuatro de la tarde, con el íiu do elegir sois delegado» 



para que representen á Celerado en la Convención 
Democrática Nacional, que será tenida en San LuTb, 
Misuri, el dia 7 de Junio de 1870. 

"Los varios Condados del Colorado, serán intitula- 
dos á representación com