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DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



REVISTA 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



(B 



«ÍS) 



ÓRGANO OFICIAL DEL CUERPO KACULTATIVO DEL RAMO 
(se publica una vez al mes) 

TERCERA ÉPOCA— AÑO VIII 

TOMO X 
Enero á Junio de 1904. 




Calle de Olid, núm. H. 
1904 



, t 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



REVISTA 

DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

ÓRGANO OFICIAL DEL CUERPO FACULTATIVO DEL RAMO 

(se publica una vez al MES) 

TERCERA ÉPOCA— AÑO VIII 

TOMO X 
Enero á Junio de 1904. 




MADRID 

Calle de Olid, núm. K. 
'904 



* • 



CONSEJO DE LA REVISTA 

JUNTA INSPECTORA. Presidente: Jefe superior del Cuerpo, D, Mar- 
celino Menénde^ y Pelayo, — Vicepresidente: D. Vicente Vignau y Ballesier. — 
Vocales: D. José Ortega y García. — D. Manuel Flores Calderón. — D. Mariano Ca- 
talina y Cobo. — D. Rodrigo Amador de los Ríos.— D. Eduardo de Hinojosa y Nave- 
ros. — D. Juan Catalina García y López. — D. Augusto Fernández Victorio y Coci- 
na. — D. Ricardo de Hinojosa y Naveros. — D. Francisco Navarro y Ledesma. 

REDACCIÓN. Presidente: /). Marcelino Menénde^^y Pelayo. — Vicepresi- 
dente: D. Vicente Vignau y Ballester. — Redactor jefe: D. Juan Menéndez Pidal. — 
Vocales: D. Ramón Menéndez Pidal. — D. Antonio Paz y Melia. — D. José Ramón 
Mélida y Alinari. — D. Alvaro Gil Albacete. — D. Ricardo Torres Valle. — D. Narciso 
Sentenach y Cabanas. — D. Ricardo de Hinojosa y Naveros. — D. Manuel M aga- 
llón. — Secretario: Don Manuel Serrano y Sanz. 



eOLABORADORES 

Españoles. 

Todos los individuos del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y 
Arqueólogos, y los distinguidos escritores siguientes: Aguilar y Cano (D. A.), Pu- 
blicista. — Altamira (D. R.), Catedrático de la Universidad de Oviedo. — Alemany 
(D. J.), Catedrático de la Universidad Central. — Aviles (D. A.), de la Real Acade- 
mia de San Fernando. — Baselga (D. M.), Catedrático de la Universidad de Zara- 
goza. — Bayo (D. C), Publicista. — Blázquez (D. A.), C. de la Real Academia de 
la Historia. — Bonilla y San Martín (D. A.), Catedrático de Derecho mercantil en 
la Universidad de Valencia. — Calleja (D. J. D.), Publicista. — Cedillo (Excelentí- 
simo Sr. Conde de), de la Real Academia de la Historia. — Codera (D. F.), de la Real 
Academia de la Historia. — Costa (D. J.), Iberista. — Cotarelo y Mori (D. E.), de la 
Real Academia Española. — Chabás (D. R.), Canónigo-archivero de la Catedral de 
Valencia. — Domínguez Berrueta (D. M.), Catedrático del Instituto provincial de 
Salamanca. — Eguílaz Yanguas (D. L.), Catedrático de la Universidad de Granada. 
Ruano y Prieto (D. F.), Publicista. — Escandón (D. R.), Astrónomo del Observato- 
rio de Madrid. — Fernández Duro (D. C), Americanista, de la Real Academia de la 
Historia. — Fernández de Velasco (D. F.), Publicista. — Ferrá (D. B.), Director del 
Museo Arqueológico Luliano. — García de Quevedo y Concellón (D. E.), Catedráti- 
co del Instituto provincial de Burgos. — Garrido Osorio (D. M.), Catedrático dé la 
Universidad de Granada. — Salva (D. A.), Archivero municipal de Burgos. — Garriga 
(D. F. J.), Catedrático del Instituto provincial de Oviedo. — Gastoso y Pérez (D. J.), 
déla Academia de Bellas Artes de Sevilla. — Gómez Imaz (D. M.), Publicista. — 
Gómez-Moreno y Martínez (D. M.), Profesor de la Universidad del Sacro Monte 
de Granada. — Goyri de Menéndez Pidal (D.*M.*), Doctora en Filosofía y Letras. — 
Hazañas y la Rúa (D. J.), Catedrático de la Universidad de Sevilla. — Hergueta 
(D. N.), de la Real Capilla. — Herrera (D. A.), de la Real Academia de la Histo- 
ria. — Herrera (P. I.), de las Escuelas Pías. — Lampérez y Romea (D. V.), Arqui- 
tecto y Catedrático de la Escuela de Arquitectura. — Las Navas (Conde de). Bi- 
bliotecario de la Real Casa. — Liñán y Éguizával (D. P.), Publicista. — Lomba 
(D. J. R.), Publicista. — Llábrés (D. Gabriel), Catedrático del Instituto de Cace- 
ras — Muntadas (D. J. F.), Publicista. — Oliver y Esteller (D. B.), de la Real Acade- 
mia de la Historia. — ^^Pedraja Fernández (D. E. de la), C. de la Real Academia de la 
Historia. — Ramírez de Arellano (D. R.), C. de la Real Academia de la Historia. — 
Rodríguez de Berlanga (D. M.), Romanista. — Rodríguez Mourelo (D. J.), Profesor 
de la Escuela de Artes y Oficios. — Soraluce (D. P.), de la Comisión de Monu- 



330C75 



mentos de Guipúzcoa. — Tenorio (D. N.), Publicista. -Tramoyeres (D. L.), de la 
Comisión de Monumentos de Valencia. — Laurencín (El Sr. Marqués de), de la 
Real Academia de la Historia. — Ureña y Smenjaud (D. R. de), Catedrático de la 
Universidad Central. — Velázquez Bosco (D. R.), Arquitecto y Catedrático de la Es- 
cuela de Arquitectura. — Villaamil y Castro (D. J.), Arqueólogo. — Vives (D. A.), 
de la Real Academia de la Historia. 

Extranjeros. 

Bienkowski (P.), Profesor de la Universidad de Cracovia. — Bonsor (M. J.), Ar- 
queólogo. — M. J. Calmette, miembro de la Escuela Francesa' de Roma. — Daumet 
(M. G.), de los Archivos Nacionales de Francia. — Engel (M. A.), Arqueólogo.— 
Farinelli (Dr. A.), Profesor extraordinario de la Universidad de Innsbruck.— Fitz- 
Gerald (M. J. D.)— Friedel (M.), de la Universidad de Liverpool.— Garófalo (señor 
F. P.), Profesor de la Universidad de Catania (Sicilia). — Gráfenberg (doctor S.), Crí- 
tico de literatura española. Frankfort.— Graillot (M. Henri), Profesor del Liceo de 
Tolosa de Francia. — Haebler (Conrado), Bibliotecario de la Real de Dresde. — Ho- 
molle (M. Th.), Director de la Escuela Francesa de Atenas.— Leite de Vasconcellos 
(Dr. J.), Director del Museo Etnológico de Lisboa. — Melé (E.), de la Biblioteca 
Nacional de Ñapóles. — Morel-Fatio (M. A.), Director adjunto de la Escuela prác- 
tica de Estudios superiores de París. — Paris (M. P.), Catedrático de la Universidad 
de Burdeos. — UUoa (D. Luis), Comisionado espíícial del Gobierno del Perú en los 
Archivos y Bibliotecas de Europa. 



Catálogos publicados por la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. 
Biblioteca Nacional L — Catálogo de las piei^as de teatro que se conservan en el 
Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, por D. Antonio Paz y 
Melia, Jefe de dicho Departamento. — Madrid, 1899. — ^'° doble, 717 páginas. — 10 
pesetas. — Ocho pesetas á los suscriptores de la Revista. Punto de venta, en la Ad- 
ministración de la misma.— H. Catálogo de las causas contra la fe seguidas ante el 
Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo y de las informaciones ge- 
nealógicas de los pretendientes á oficios del miSmo. Con un Apéndice de los demás 
Tribunales de España, Italia y América. — Madrid, 1908. — 8.** d., vin-669 págs. 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 
II. instrucciones para la redacción de los Catálogos en las Bibliotecas públicas del 
Estado, dictadas por la Junta facultativa de Archivos, Bibliotecas y Museos. — 
Madrid. Tipografía de la Revista de Archivos. Bibliotecas y Museos, 1902. — 8.®, 
1 52 páginas y 180 modelos. — 6 pesetas. 



PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN.— En esta Administración: En España, 16 pese- 
tas al año: en el extranjero, 20 francos al año. Por medio de corresponsal: en 
España. 1 6 ,5 o pesetas di\ año; en el extranjero, 22 francos al año. — ITúxnero 
suelto, 1,50 pesetas. 

Primera y segunda serie (primera y segunda época), 226 pesetas, tomos I á IX; 
sueltos, á 25 pesetas tomo. — Tercera serie (tercera época), tomos I, II, III, IV, V, 
VI y VII, 90 pesetas; sueltos, á i5 pesetas tomo. — Boletín de Archivos, Bitíliotecas 
y Museos, un tomo, 7,5o pesetas. 

Modo de hacer el pago los suscriptores de provincias. 

Por medio de libranza del Giro mutuo, á nombre del Sr. Administra- 
dor de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Paseo de Recole- 
tos, núm. 20. 



REVISTA 

DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(HISTORIA Y CIENCIAS AUXILIARES) 



Am VIII. — Enero de 1904. — Nóm. i. 



ADVERTENCIA 



La Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos que desde su 
fundación, ajena á toda idea de lucro, no tuvo más fin que trabajar 
en el esclarecimiento de nuestra historia en su más amplio sentido, 
tiene la satisfacción de anunciar á sus lectores que ha resuelto in- 
troducir una mejora, y es pagar dos artículos mensuales, á razón de 
cincuenta pesetas cada uno, con las siguientes condiciones: 

Podrán colaborar tpdos los publicistas que lo deseen, pertenezcan 
ó no al Cuerpo de Archiveros; solamente quedan excluidos los indi- 
viduos que forman parte de la Junta de Redacción de la Revista. 

El original no deberá exceder, aproximadamente, de lo que cabe 
en dos pliegos de la Revista, ni bajar de uno. 

No s^rán admisibles los trabajos que se reduzcan á mera copia de 
documentos ó que sólo lleven algunas líneas originales como enlace 
de aquéllos. 

Tampoco serán admitidos los que no contengan datos nuevos, de 
más ó menos importancia, acerca del asunto que versen. 

Si se presentasen más de dos artículos mensuales, podrán ser pu- 
blicados todos en la Revista, si al parecer de la Junta de Redacción, 
lo mereciesen, en el caso de que sus autores, al presentarlos, no se 
opongan á esto y exijan retribución. 

La Junta de Redacción de la Revista será la encargada de exa- 
minar los trabajos que se envíen al efecto. 

La misma Junta, resolverá también el número de ilustraciones que 
llevará cada estudio, si las necesita, pero sin alterar las bases genera- 
les establecidas acerca de este particular. 

3.^ A?«CA.— TOMO Z. I 



mentos de Guipúzcoa. — Tenorio (D. N.), Publicista. -Tramoyeres (D. L.), de la 
Comisión de Monumentos de Valencia. — Laurencín (El Sr. Marqués de), de la 
Real Academia de la Historia. — Ureña y Smenjaud (D. R. de). Catedrático de la 
Universidad Central. — Velázquez Bosco (D. R.), Arquitecto y Catedrático de la Es- 
cuela de Arquitectura. — Villaamil y Castro (D. J.), Arqueólogo. — Vives (D. A.), 
de la Real Academia de la Historia. 

Extranjeros. 

Bienkowski (P.), Profesor de la Universidad de Cracovia. — Bonsor (M. J.), Ar- 
queólogo. — M. J. Calmette, miembro de la Escuela Francesa' de Roma. — Daumet 
(M. G.), de los Archivos Nacionales de Francia. — Engel (M. A.), Arqueólogo.— 
Farinelli (Dr. A.), Profesor extraordinario de la Universidad de Innsbruck. — ^Fitz- 
Gerald (M. J. D.) — Friedel (M.), de la Universidad de Liverpool. — Garófalo (señor 
F. P.), Profesor de la Universidad de Catania (Sicilia). — Gráfenberg (doctor S.), Crí- 
tico de literatura española. Frankfori.— Graillot (M. Henri), Profesor del Liceo de 
Tolosa de Francia. — Haebler (Conrado), Bibliotecario de la Real de Dresde. — Ho- 
molle (M. Th.), Director de la Escuela Francesa de Atenas.— Leite de Vasconcellos 
(Dr. J.), Director del Museo Etnológico de Lisboa. — Melé (E.), de la Biblioteca 
Nacional de Ñapóles. — Morel-Fatio (M. A.), Director adjunto de la Escuela prác- 
tica de Estudios superiores de París. — París (M. P.), Catedrático de la Universidad 
de Burdeos. — Ulloa (D. Luis), Comisionado especial del Gobierno del Perú en los 
Archivos y Bibliotecas de Europa. 



Catálogos publicados por la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. 
Biblioteca Nacional L — Catálogo de las piexfis de teatro que se conservan en el 
Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, por D. Antonio Paz y 
Melia, Jefe de dicho Departamento. — Madrid, 1899. — ^'° doble, 717 páginas.— 10 
pesetas. — Ocho pesetas á los suscriptores de la Revista. Punto de venta, en la Ad- 
ministración de la misma. — II. Catálogo de las causas contra la fe seguidas ante el 
Tríbunal del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo y de las informaciones ge- 
nealógicas de los pretendientes á oficios del mismo. Con un Apéndice de los demás 
Tribunales de España, Italia y América. — Madrid, iqo3. — 8.** d., viii-669 págs. 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 
II. Instrucciones para la redacción de los Catálogos en las Bibliotecas públicas del 
Estado, dictadas por la Junta facultativa de Archivos, Bibliotecas y Museos. — 
Madrid. Tipografía de la Revista de Archivos. Bibliotecas y Museos, 1902. — 8.®, 
1 52 páginas y 180 modelos. — 6 pesetas. 



PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN.— En esta Administración: En España, 16 pese- 
tas al año: en el extranjero, 20 francos al año. Por medio de corresponsal: en 
España. 1 6,5o pesetas sl\ año; en el extranjero, 22 francos al año. — ITúxnero 
suelto, 1,50 pesetas. 

Primera y segunda serie (primera y segunda época), 226 pesetas, tomos I á IX; 
sueltos, á 25 pesetas tomo. — Tercera serie (tercera época), tomos I, II, III, IV, V, 
VI y VII, 90 pesetas; sueltos, á i5 pesetas tomo. — Boletín de Archivos, Bibliotecas 
y Museos, un tomo, 7,5o pesetas. 

• 

Modo de hacer el pago los suscriptores de provincias. 

Por medio de libranza del Giro mutuo, á nombre del Sr. Administra- 
dor de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Paseo de Recole- 
tos, núm. 20. 



REVISTA 

DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(HISTORIA Y CIENCIAS AUXILIARES) 



Año VIII. — Enero de 1904. — Núm. i. 



ADVERTENCIA 



La Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos que desde su 
fundación, ajena á toda idea de lucro, no tuvo más fin que trabajar 
en el esclarecimiento de nuestra historia en su más amplio sentido, 
tiene la satisfacción de anunciar á sus lectores que ha resuelto in- 
troducir una mejora, y es pagar dos artículos mensuales, á razón de 
cincuenta pesetas cada uno, con las siguientes condiciones: 

Podrán colaborar tpdos los publicistas que lo deseen, pertenezcan 
ó no al Cuerpo de Archiveros; solamente quedan excluidos los indi- 
viduos que forman parte de la Junta de Redacción de la Revista. 

El original no deberá exceder, aproximadamente, de lo que cabe 
en dos pliegos de la Revista, ni bajar de uno. 

No s^rán admisibles los trabajos que se reduzcan á mera copia de 
documentos ó que sólo lleven algunas líneas originales como enlace 
de aquéllos. 

Tampoco serán admitidos los que no contengan datos nuevos, de 
más ó menos importancia, acerca del asunto que versen. 

Si se presentasen más de dos artículos mensuales, podrán ser pu- 
blicados todos en la Revista, si al parecer de la Junta de Redacción, 
lo mereciesen, en el caso de que sus autores, al presentarlos, no se 
opongan á esto y exijan retribución. 

La Junta de Redacción de la Revista será la encargada de exa- 
minar los trabajos que se envíen al efecto. 

La misma Junta, resolverá también el número de ilustraciones que 
llevará cada estudio, si las necesita, pero sin alterar las bases genera- 
les establecidas acerca de este particular. 

3.» A?«CA.— TOMO Z. I 



REVISTA DE ARCHIVOS 



EL LICENCIADO JUAN CAXESI 



CARTA ABIERTA Á MR. L.ÉO ROUANET 

Muy señor mío y distinguido amigo: Quehaceres y enfermedades han 
retardado el cumplimiento de la promesa que hice á usted cuando publicó 
las CEuvres dramatiques du Licencié Juan Caxes \ de remitirle algunos 
datos biográficos del autor; pero más vale tarde que nunca, y como lo 
ofrecido es deuda, voy á solventar ésta que tengo con usted, sintiendo que 
las noticias referentes al poeta no sean tan abundantes como las que he 
reunido concernientes á los artistas de su apellido y familia. 

Son las que siguen: 

Patricio Caxesi 2, pintor italiano, natural de Arezo 3, vino á España 
por el año de 1567; casó en Madrid con Casilda de Fuentes en el año 
de ¡573 4; tradujo y dio á luz en iSgS la Regla de ios cinco órdenes de 
Arquitectura de Jacome de Vignola, y murió en 161 2, dejando de dicho 
matrimonio los hijos siguientes, que también sobrevivieron á su madre, 
fallecida en 1618: ^ - 

Eugenio Caxesi, primogénito, que dedicado á la pintura trabajó mucho 
en Madrid ya solo ya asoc'ado con su padre ó con otros artistas sus con- 
temporáneos. Fué pintor de S. M., casó con D.* Francisca Manzano y 
murió en la corte á i5 de Diciembre del año 1634. 

Marcelo, que se avecindó en Seseña. 

D." Hipólita Caxesi, bautizada en 8 de Septiembre de i582, casó en 1604 
con Alonso Flores de Paredes, el cual murió de 1618 á 1620, y siendo 
viuda, renunció la herencia de sus padres en 12 de Octubre de 1623. 

Octaviano, vecino de Pastrana en 1622. 

1 París, 1901. 

2 En los primeros documentos que otorgó Patricio en España fírmó con los apellidos Cas- 
ciesi ó Cascisi; después usó los de Caxiesí y Caxesi, y sus hijos adoptaron y usaron casi siempre 
este último. 

3 Así consta en una Información que sobre su linaje se hizo en Madrid y en Italia i pedi- 
mento del interesado. 

4 « Cn =5 de .Marzo (1573) desposé a Patricio Gajes, italiano, y Casilda de Fuentes; testigos 
Pero Martínez y Evangelista y Miccr Bcrnaldo y Martínez, entallador.» 

«En 9 de Junio de 1673 años se velaron Patricio Caxesi y Casilda de Fuentes; fueron padrinos 
Romulü Ciacinato y Francisca de Fuentes, .testigos Pedro Pérez y Diego Gómez y otros 
muc os.» 

(Libro I de Matrimonios de San Sebastián, folios 8 y 11.) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 3 

D.* Lucrecia Caxesi no se separó de sus padres, los cuales la mejora-, 
ron en el tercio y remanente del quinto de sus bienes; murió soltera en 
3o de Enero de 1629, habiendo hecho testamento en 25 de Diciembre 
de 1628. Fué enterrada en San Felipe. 

Pedro, que en varios documentos es citado como el antepenúltimo de 
los hijos de Patricio Caxesi, dio algunos disgustos á sus padres durante su 
juventud, hasta el punto de que en el codicilo de Patricio se manda que á 
su hijo Pedro se le cuenten en su legítima 200 ducados por los libros de 
VignoJa y los colores finos que le había tomado sin su licencia. 

Casó en la villa de Pastrana el año 1620 con Mariana Martínez de 
Herbias '. 

Era músico y algunas veces cantó y puso la música para las fiestas 
del Corpus 2. 

Bien pudo suceder que hiciera lo mismo con alguno de los Autos de su 
hermano Juan, ya en Pastrana ya en otras poblaciones. 

Blas, menor de edad en 1618, tuvo por curador á Pedro de la Plaza. 

Alejandro, el menor de todos los hijos y también menor de edad á la 
muerte de su madre, tuvo por curador á su «uñado Alonso Flores de 
Paredes, y muerto ésie^ á su hermano Eugenio Caxesi. 

En 1620 era criado del Obispo de Lugo, donde residía. 

.Habían tenido además otro hijo llamado Juan, cuyas Obras dramáti- 
cas tuvo usted el buen acierto de publicar, y cuyas noticias biográficas 
nos interesan más directamente. 

Nació en 1577, según reza la siguiente partida de bautismo, que se 
encuentra en el libro correspondiente de la parroquia de San Sebastián de 
esta corte: 

I* Á U bueoa amistad de los Srcs. D. Santiago Plaza Fernández, cura párroco de Pastrana, y 
D. Claudio Bachiller, abogado, debemos copia exacta de la partida de casamiento, que dice así 

<¡En la villa de Pastrana en primero día del mes de Margo de mili y seiscientos y veynte años 
auiendo hecho las amonestaciones que el Santo concilio manda, y no auiendo resultado impe- 
dimento alguno, yo Alonso Sarmiento, oura de la dicha villa, desposé y velé in facie ecclesice á 
Pedro Caxes con Ms^'iana Martínez de Herbias, ambos de primer matrimonio, siendo t.stigos 
el Licenciado Robles y Rafael Páez y Pedro de Buencuchillo y otros muchos.=A/onso Sarmien- 
to^ teniente cura.» 

Al margen: «Pedro Caxes con Mariana Martínez de Herbias, ambos de i.® matrimonio.» 

(Archivo parroquial de P.>strana.) 

3 Obligación de Pedro Caxesi, músico, de cantar y poner la música en la fiesta del Corpus 
de Torrelaguna, cobrando 440 reales. 

Madrid, |6 Abril 1643. 

(Protocolo de Juan Garda áe Albertos. 1643.) 



4 REV^^xA DE RCHIVOS 

«Este d'á (2 1 de Mar^o de iSyj) baplizé yo Alonso de la Puebla á 
Juan, hijo de Patricio (tachado: de Arezo) Gajes y de Casilda de Fuentes; 
fueron sus padrinos Ana iMaría y Juan de Valencia, testigos Juan Baptista 
Romero y Pedro Lopez.=i4/on50 de la Puebla. (Rúbrica.)d 

Habiendo hecho en Madrid los estudios elementales, pasó á la Univer- 
sidad de Alcalá, donde estudió Artes, logrando ser Bachiller de dicha fa- 
cultad en 1 598 ' y Licenciado en 1601 *. 

Así como los nobles tenían por entonces la costumbre de dedicar sus 
hijos segundos á la carrera eclesiástica, haciendo valer su influencia para 
que se les diesen las mejores y más sanas prebendas, aun antes de haber 
recibido órdenes sagradas, no era infrecuente que los grandes artis- 



I «Eo la Tilla de Alcalá de Henares en veynte y nuebe días del mes de junio de mili y 
quioientos y nobenta y ocho años ante el Sr. Doctor D. Francisco Millan Guijarro, Rector de 
esu vniversidad, estando juntos los maestros Andrés de Nieva y Juan Molero, examinadores 
en artes del dicho año, y por no estar en la rilla el doctor Alonso García, examinador mayor 
sustituto por no esur nombrado por Rector y consiliarios, el Sr. Rector propuso ymbestir en la 
approba^ion de los bachilleres que an examinado, y dixeron que ellos auian examinado ciento 
y ochenta y tres bachilleres, los setenta son discípulos del doctor Strada y los restantes son 
discípulos del maestro Águila, e luego botaron para ir e regulados los botos fueron todos' 
approbados. E luego incontinenti, día, mes y añd sobredichos en el theatro a la hora después 
del medio día el dicho doctor Pedro de Estrada dio el grado a sus discípulos a los que se aliaron 
presentes y lo mismo higo el maestro Águila a los suyos y los que fallaron van señalados con 
vna fy y el rotulo de los dichos bachilleres lo leyó públicamente en alta voz el bedel Alonso 
de la Peña y se hallaron presentes al dicho grado el doctor Francisco Millan Guijarro, Rector, 
y el maestro Francisco de Villarrocl, Dean de la facultad de Artes y el dicho Alonso de la Peña, 
escribano Rocíes, &. 

Nos magister Andreas de Nieva et Joannes Molero, examinatores baccalaureandorum in 
praeclara artium. facúltate in hac alma universitate complutensi toletans dioecesis hoc prxsente 
anno domini milésimo quingentésimo nonagésimo octauo die vero vigésima mensis junii 
mitimus ad vos sapientes doctores Estrada et Joannes de Laguila, discípulos vestros per nos 
rite et recte examina tos et approbatos quibas praecessí conferimus gradu<» et sunt qui sequuntur. 
(Continúa con una lista de 183 bachilleres aprobados, siendo el núm. ¡4 el de Juan Caxesi que 
dice asi: «Juan Caxes de Madrid» y concluye): 

Los quales dichos bachilleres rescibieron el dicho grado en la villa de Alcalá de Henares día 
mes y año y lugar, y presentes los sobredichos, según y de manera que arriba va expresado; en 
fe de ello lo firmé yo el presente secretario, que passó ante mi.=Va testado o diz-Romero y 
entre renglones Nieto. Luis de la Serna, secretario.=í7?ú¿>rica.> 

(Archivo Histórico Nacional.— Libro de Actos de grados de la Universidad de Alcalá.) 

a «Sequitur ordo Licenciandorum in prxclarx Artium facúltate in hac alma Vniversitate 
Complutensi Toletans Dioecesis hoc prasente anno Domini Millessimo sexcentessimo primo die 
vero trigessima prima et última mensis Decembris. (Sigue una lista de 83 bachilleres que fueron 
sorteados para dicho acto con números muy diferentes, y entre ellos hay el siguiente: ^6o6g. 
Joannes Caxes de Madrid.» 

Et cadem die trigessima prima et ultima mensis Decembris anni millessimi sexcentessimi primi 
in Ecciesia Collegiata Sanctorum Justi et Pastoris hora quinta post meridiem J^upradicti octua- 
ginta tres baccalaurei in rotulo contenti receperunt gradum Licenciati in Artibus a doctore 
Joanne Baptista Neroni, abbate Complutensi, cancellario Vniversitatis, prssentibu<$ prxdicto 
domino Rectore et praedicús examinatoribus et Magistro Luciano Fernandez, decano facultatis 
Artium, prxsentibus Pedro de Castro et .\lonso de la Peña et Francisco de Montalban, magis- 
tro ceremooiarum.— Ludovicus de la Serna, secretario.» 

(Archivo Histórico Nacional. Libro de Actos de gtados de la Universidad dt Alcalá.) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 3 

tas I hiciesen lo mismo con alguno ó algunos de sus hijos, procurando 
también obtener y aun acumular en una sola persona diferentes benefi* 
cios, que siempre eran de menor cuantía que los concedidos á los segun- 
dones de la nobleza. 

Patricio Caxesi procuró que su hijo Juan se preparase conveniente- 
mente para entrar en el sacerdocio, y trabajó para que se le concediesen, 
por bulas apostólicas de S. S., las siguientes rentas y pensiones: 

Cien ducados * en cada un año situados en las rentas y frutos del Obis- 
pado de Ávila. 

Otros 100 ducados anuales sobre los frutos del Arzobispado de Sevilla. 

Los beneñcios de la Ermita de San Albín y San Benito, de la diócesis 
de Ciudad Rodrigo. 

Los frutos del beneficio y prestamera de Santa Catalina, de Vcjer, 
en la diócesis de Cádiz 3. 

No contento con esto, dedicó también á la iglesia á su otro hijo Octa- 
viano, para el cual obtuvo un beneficio simple de la iglesia de Valderro- 
dillas 4. 

Con dichas rentas y el producto de su trabajo, nuestro Licenciado debió 
tener una posición desahogada, y lo prueba el hecho de que al pretender 
casarse su hermana Hipólita, aparte de lo que á ésta dieron sus padres; 
Juan le hizo donación, para ayuda de su casamiento, de i.Soo ducados ^, 
cantidad bastante crecida en aquella época, y mucho más si se tiene en 
cuenta que la legítima correspondiente á cada uno de los hermanos en las 



I Eugenio, hijo del pintor Fabricio Castello, tenía pensión situada sobre los trutos y rentas 
del Obispado de Avila. 

Juan Jacome, hijo de Juan Pantoja de la Cruz, tenia loo ducados de pensión sobre el Arzobis- 
pado de Granada. 

Luis, hijo de Bartolomé Carduchi, clérigo de menores y que después se casó, gozaba en 1604 
de 100 ducados de pensión en cada un año sobre las rentas del Arzobispado de Granada. 

a Poder del Licenciado Juan Caxesi á su padre Patricio Caxesi, pintor de S. M., para cobrar 
del Obispo de Ávila 100 ducados que por bulas apostólicas tiene de pensión en cada un año sobre 
Ut rentas de dicho Obispado. Madrid, 31 Enero 1602. 

(Protocolo de Alonso de Carmona, 1602, fol. 290.) 

3 Poder de Patricio Caxexi, como cesionario de su hijo Juan, para cobrar 100 ducados de pen- 
sión anual sobre las rentas del Arzobispado de Sevilla; los benefícios de la Ermita de San Albín 
del Imo y San Benito, dióce is de Ciudad Rodrigo; los frutos del beneficio y prestamera de 
Santa Catalina de Vejer, diócesis de Cádiz. Madrid, 5 Octubre 1602. 

(Ibidem, fol. 492.) 

4 Poder de Octaviano Caxesi á su hermano Juan para tomar posesión de un beneficio simple 
de la Iglesia de ValderroJillas. Madrid, 14 Octubre 1604. 

5 Donación de i.5oo ducados hecha por Juan Caxesi, clérigo presbítero, vecino de Madrid, á 
su hermana Hipólita para ayuda á su matrimonio. Madrid, aa Mayo 1604. 

{Cristóbal GálvtK <<« Heredia. 1604.) 



6 REVISTA DE ARCHIVOS 

particiones de los bienes que dejaron sus padres no alcanzó á la cuuta 
parte de esta donación. 

Tuvo y mereció la confianza de su padre, que durante sus ausencias le 
dejaba poderes amplios para cobrar todo lo que por qualquier concepto se 
le debiera ^ 

Murió en Madrid á i3 de Abril de i6i i según reza la siguiente partida 

copiada del libro 4.® de difuntos de la parroquia de San Sebastián de esta 

# 

corte: 

c<En trece de Abril de mil seiscientos y on^e años, murió el Licenciado 
Caxes clérigo presbytero. Recibió los santos sacramentos de mano del Li- 
cenciada Mendiola, no testó, que tenia padres que viven en la calle de la 
Cruz, enterróse en S. Felippe en sepoltura propria.» 

Los padres heredaron sus bienes, y como tales herederos cobraron las 
deudas que en favor de Juan Caxesi habían quedado al tiempo de su falle- 
cimiento 2. 

Habiendo tallecido nuesiro autor cuando empezaba á dar frutos su in- 
genio, no debemos hacernos ilusiones de que aparezcan muchas obras su- 
yas, no obstante la facilidad que demostró tanto en la composición como 
en la versificación. 

Antes de terminar indicaré á usted dos conjeturas que me ha sugerido 
la lectura de Los Desposorios de la Virgen, 

Consiste la primera en que habiendo escrito Lope de Vega en 1608 el 
auto titulado El casamiento de Josef 3 , para que se representara en las 
fiestas del Corpus de dicho año en Madrid, y siendo de Agosto de 1609 
las fechas de la aprobación y licencia de Los Desposorios de Nuestra Se- 
ñora, es de suponer que el auto de Lope diera ocasión para que Juan 
Caxesi compusiera el suyo. 

Da fundamento para la segunda aquel largo parlamento de Los 

Desposorios de la Virgen, en el cual. La Virginidad, ensalzando 

> 

1 Poder de Patricio Caxesi á su hijo el Licenciado Juaa Caxesi para cobrar todo lo que se le 
debe y debiere. Madrid, 6 Septiembre 1604. 

(Alonso de Carmona> 1604, tol. 28.) 

2 Poder de Patricio Caxesi, como heredero del Licenciado Juan^ su hijo, para cobrar lo 
corrido de la pensión que dicho Licenciado tuvo sobre las rentas del Obispado de Ávila. Madrid 
3 Junio 1611. 

(Alonso el Rubio. 1611, fol. 56.) 

Poder del mismo para cobrar el beneficio de. Vcjcr. Madrid, 12 Agosto 1611. 

(Alonso el Rubio. 161 1» fol. 74.) 

3 Averiguación hecha después de publicado el Ilistrionismo Expañol. Madrid, 1930. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 7 

esta misma virtud, cita como ejemplos á muchas santas vírgenes y á 

4 

MARGARITA, INFANTA DE ALiSTRIA, 

refiriéndose á la Infanta D.* Margarita, hija del Emperador Maximiliano 
y de la Emperatriz D.* María, monja en las Descalzas Reales de Madrid 
con el nombre de Sor Margarita de la Cruz. 

Por grandes que fueran, y lo eran en efecto, las virtudes de Sor Mar- 
garita, Juan Caxcsi no tenía autoridad bastante para canonizar á la Infan- 
ta, equiparándola con las santas vírgenes que entonces se adoraban y hoy 
se adoran en los altares. 

No puede tomarse esta apreciación sino como una lisonja que se per- 
mitía el autor, y que, si había de producir efecto, era necesario hacerla 
llegar á los oídos de la persona elogiada. De dos modos pudo conseguirse 
que la representación de dicho auto se hiciera en presencia de la Infanta 
Sor Margarita: ó llevando los carros frente al convento de las Descalzas 
después de haber hecho las representaciones á la Villa y á los Consejos » , 
ó haciendo un particular en la misma iglesia para recreo y devoción de 
las religiosas ^. 

Estas consideraciones me llevan á confirmar la opinión de usted de 
que el auto de Los Desposorios de la Virgen se representó en Madrid, y 
para más corroborarlo habré de añadir que los medios carros, de que 
habla el autor al detallar las apariencias, solamente se usaron en Madrid, 
habiéndose construido los primeros muy pocos anos antes de 1610. 

Además conviene tener présenle que Hernán Sánchez de Vargas, 
autor de comedias, hizo dos autos de los cuatro que se representaron en 
la Corte en cada uno de los años 1610 y 1611, y que representó en Sevilla 
el auto de Los Desposorios de Nuestra Señora el año de 1612, y aunque 
no podamos determinar cuál de los dos autos de Caxesi fué el repetido en 
Sevilla, no cabe dudar que Hernán Sánchez de Vargas lo había hecho en 
Madrid y lo llevó ya estudiado á Sevilla, donde lo representó como nuevo 
en las fiestas del Corpus del año siguiente ó subsiguiente. ^ 



1 Era costumbre, si estaba la corte en Madrid, aprovechar el sábado después del Corpus 
para representar los Autos á SS. MM. y otras personas de sangre real. 

2 Consta por documentos que he visto, que en el primer tercio del siglo xvii se hicieron 
algunas comedias en la capilla de San Sebastián de dicho convento, sitio el más á propositó, 
tanto por tener dicha capilla comunicación con el claustro para el mejor servicio ue la escena, 
cuanto por dominarse la ri presentación, hecha en tal lugar, desde el coro y tribuna principal 
donde estarían las señoras de clausura. 



memos de Guipúzcoa. — Tenorio (D. N.), Publicista. -Tramoyeres (D. L.), de la 
Comisión de Monumentos de Valencia. — ^^Laurencín (El Sr. Marqués de), de la 
Real Academia de la Historia. — Ureña y Smenjaud (D. R. de), Catedrático de la 
Universidad Central. — Velázquez Bosco (D. R.), Arquitecto y Catedrático de la Es- 
cuela de Arquitectura. — Villaamil y Castro (D. J.), Arqueólogo. — Vives (D. A.), 
de la Real Academia de la Historia. 

Extranjeros. 

Bienkowski (P.), Profesor de la Universidad de Cracovia. — Bonsor (M. J.), Ar- 
queólogo. — M. J. Calmette, miembro de la Escuela Francesa' de Roma. — Daumet 
(M. G.), de los Archivos Nacionales de Francia. — Engel (M. A.), Arqueólogo.— 
Farinelli (Dr. A.), Profesor extraordinario de la Universidad de Innsbruck. — ^Fitz- 
Gerald (M. J. D.) — Friedel (M.), de la Universidad de Liverpool. — Garófalo (señor 
F. P.), Profesor de la Universidad de Catania (Sicilia). — Gráfenberg (doctor S.), Crí- 
tico de literatura española. Frankfort.— Graillot (M. Henri), Profesor del Liceo de 
Tolosa de Francia. — Haebler (Conrado), Bibliotecario de la Real de Dresde. — Ho- 
molle (M. Th.), Director de la Escuela Francesa de Atenas.— Leite de Vasconcellos 
(Dr. J.), Director del Museo Etnológico de Lisboa. — Melé (E.), de la Biblioteca 
Nacional de Ñapóles. — Morel-Fatio (M. A.), Director adjunto de la Escuela prác- 
tica de Estudios superiores de París. — Paris (M. P.), Catedrático de la Universidad 
de Burdeos. — UUoa (D. Luis), Comisionado espacial del Gobierno del Perú en los 
Archivos y Bibliotecas de Europa. 



Catálogos publicados por la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. 
Biblioteca Nacional L — Catálogo de las piolas de teatro que se conservan en el 
Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, por D. Antonio Paz y 
Melia, Jefe de dicho Departamento. — Madrid, 1899. — 8.° doble, 717 páginas.— 10 
pesetas.— Ocho pesetas á los suscriptores de la Revista. Punto de venta, en la Ad- 
ministración de la misma.— IL Catálogo de las causas contra la fe seguidas ante el 
Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo y de las informaciones ge- 
nealógicas de los pretendientes á oficios del mismo. Con un Apéndice de los demás 
Tribunales de España, Italia y América.— Madrid, 1903.— 8.® d., viii-669 págs. 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 
II. Instrucciones para la redacción de los Catálogos en las Bibliotecas públicas del 
Estado, dictadas por la Junta facultativa de Archivos, Bibliotecas y Museos. — 
Madrid. Tipografía de la Revista de Archivos. Bibliotecas y Museos, 1902. — 8.', 
i52 páginas y 180 modelos. — 6 pesetas. 



PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN.— En esta Administración: En España, 15 pese- 
tas al año; en el extranjero, 20 francos al año. Por medio de corresponsal: en 
España. 1 6,5o pesetas Si\ año; en el extranjero, 22 francos al año. — Kúmero 
suelto, 1,50 pesetas. 

Primera y segunda serie (primera y segunda época), 226 pesetas, tomos I á IX; 
sueltos, á 25 pesetas tomo. — Tercera serie (tercera época), tomos I, II, III, IV, V, 
VI y VII, 90 pesetas; sueltos, á 1 5 pesetas tomo. — Boletín de Archivos, Bil^liotecas 
y Museos, un tomo, 7,5o pesetas. 

Modo de hacer el pago los suscriptores de provincias. 

♦ 

Por medio de libranza del Giro mutuo, á nombre del Sr. Administra- 
dor de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Paseo de Recole- 
tos, núm. 20. 



REVISTA 

DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(HISTORIA Y CIENCIAS AUXILIARES) 



Año VIII. — Enero de 1904. — Núm. i. 



ADVERTENCIA 



La Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos que desde su 
fundación, ajena á loda idea de lucro, no tuvo más fin que trabajar 
en el esclarecimiento de nuestra historia en su más amplio sentido, 
tiene la satisfacción de anunciar á sus lectores que ha resuelto in- 
troducir una mejora, y es pagar dos artículos mensuales, á razón de 
cincuenta pesetas cada uno, con las siguientes condiciones: 

Podrán colaborar tpdos los publicistas que lo deseen, pertenezcan 
ó no al Cuerpo de Archiveros; solamente quedan excluidos los indi- 
viduos que forman parte de la Junta de Redacción de la Revista. 

El original no deberá exceder, aproximadamente, de lo que cabe 
en dos pliegos de la Revista, ni bajar de uno. 

No s'erán admisibles los trabajos que se reduzcan á mera copia de 
documentos ó que sólo lleven algunas líneas originales como enlace 
de aquéllos. 

Tampoco serán admitidos los que no contengan datos nuevos, de 
más ó menos importancia, acerca del asunto que versen. 

Si se presentasen más de dos artículos mensuales, podrán ser pu- 
blicados todos en la Revista, si al parecer de la Junta de Redacción, 
lo mereciesen, en el caso de que sus autores, al presentarlos, no se 
opongan á esto y exijan retribución. 

La Junta de Redacción de la Revista será la encargada de exa- 
minar los trabajos que se envíen al efecto. 

La misma Junta, resolverá también el número de ilustraciones que 
llevará cada estudio, si las necesita, pero sin alterar las bases genera- 
les establecidas acerca de este particular. 

3.» ÍP«CA.— TOMO Z. X 



REVISTA DE ARCHIVOS 



EL LICENCIADO JUAN CAXESI 



CARTA ABIERTA Á MR. L.ÉO ROUANET 

Muy señor mío y distinguido amigo: Quehaceres y enfermedades han 
retardado el cumplimiento de la promesa que hice á usted cuando publicó 
las OEuvres dramatiques du Licencié Juan Caxes \ de remitirle algunos 
datos biográficos del autor; pero más vale tarde que nunca, y como lo 
ofrecido es deuda, voy á solventar ésta que tengo con usted, sintiendo que 
las noticias referentes al poeta no sean tan abundantes como las que he 
reunido concernientes á los artistas de su apellido y familia. 

Son las que siguen: 

Patricio Caxesi 2, pintor italiano, natural de Arezo 3, vino á España 
por el año de i567; casó en Madrid con Casilda de Fuentes en el año 
de 1573 4; tradujo y dio á luz en iSgS la Regla de los cinco órdenes de 
Arquitectura de Jacome de Vignola, y murió en 161 2, dejando de dicho 
matrimonio los hijos siguientes, que también sobrevivieron á su madre, 
fallecida en 1618: 

Eugenio Caxesi, primogénito, que dedicado á la pintura trabajó mucho 
en Madrid ya solo ya asoc'ado con su padre ó con otros artistas sus con- 
temporáneos. Fué pintor de S. M., casó con D.* Francisca Manzano y 
murió en la corte á i5 de Diciembre del año 1634. 

Marcelo, que se avecindó en Seseña. 

D.* Hipólita Caxesi, bautizada en 8 de Septiembre de i582, casó en 1604 
con Alonso Flores de Paredes, el cual murió de 1618 á 1620, y siendo 
viuda, renunció la herencia de sus padres en 12 de Octubre de 1620. 

Octaviano, vecino de Pastrana en 1622. 

1 París, 1901. 

2 En los primeros documehtos que otorgó Patricio en España fírmó con ios apellidos Cas^ 
ciesi ó Cascisi; después usó los de Caxiesi y Caxesi, y sus hijos adoptaron y usaron casi siempre 
este último. 

3 Asi consta en una Información que sobre su linaje se hizo en Madrid y en Italia i pedi- 
mento del interesado. 

4 *>:n =5 de .Marzo (1573) desposé a Patricio Gajes, italiano, y Casilda de Fuentes; testigos 
Pe.-o Martínez y Evangelista y Miccr Bcrnaldo y Martínez, entallador.» 

«En 9 de Junio de 1673 años se velaron Patricio Caxesi y Casilda de Fuentes; fueron padrinos 
Roraulo Cincinato y Francisca de Fuentes, .testigos Pedro Pérez y Diego Gómez y otros 
muc os.» 

(Libro I de Matrimonios de San Sebastiáo. folios 8 y 11.) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS :> 

D.* Lucrecia Caxesi no se separó de sus padres, los cuales la mejora-, 
ron en el tercio y remanente del quinto de sus bienes; murió soltera en 
3o de Enero de 1629, habiendo hecho testamento en 25 de Diciembre 
de 1628. Fué enterrada en San Felipe. 

Pedro, que en varios documentos es citado como el antepenúltimo de 
los hijos de Patricio Caxesi, dio algunos disgustos á sus padres durante su 
juventud, hasta el punto de que en el codicilo de Patricio se manda que á 
su hijo Pedro se le cuenten en su legítima 200 ducados por los libros de 

* 

Vignola y los colores finos que le había tomado sin su licencia. 

Casó en la villa de Pastrana el año 1620 con Mariana Martínez de 
Herbias K 

Era músico y algunas veces cantó y puso la música para las fiestas 
del Corpus 2. 

Bien pudo suceder que hiciera lo mismo con alguno de los Autos de su 
hermano Juan, ya en Pastrana ya en otras poblaciones. 

Blas, menor de edad en 1618, tuvo por curador á Pedro de la Plaza. 

Alejandro, el menor de todos los hijos y también menor de edad á la 
muerte de su madre, tuvo por curador á su <:uñado Alonso Flores de 
Paredes, y muerto ésie, á su hermano Eugenio Caxesi. 

En 1620 era criado del Obispo de Lugo, donde residía. 

.Habían tenido además otro hijo llamado Juan, cuyas Obras dramáti^ 
cas tuvo usted el buen acierto de publicar, y cuyas noticias biográficas 
nos interesan más directamente. 

Nació en 1577, según reza la siguiente partida de bautismo, que se 
encuentra en el libro correspondiente de la parroquia de San Sebastián de 
esta corte: 

I' Á la buena amistad de los Srcs. D. Santiago Plaza Fernández, cura párroco de Pastrana, y 
D. Claudio Bachiller, abogado, debemos copia exacta de la partida de casamiento, que dice así 

<£n la villa de Pastrana en primero día del mes de Mar^o de mili y seiscientos y veynte años 
auiendo hecho las amonestaciones que el Santo concilio manda, y no auiendo resultado impe- 
dimento alguno, yo Alonso Sarmiento, oura de la dicha villa, desposé y velé in facie ecclesice á 
Pedro Caxes con Ma/iaoa Martínez de Herbias, ambos de primer matrimonio, siendo t.stigos 
el Licenciado Robles y Rafael Páez y Pedro de Bucncuchillo y otros muchos.=A/onso Sarmien^ 
fo, teniente cura.» 

Ai margen: «Pedro Caxes con Mariana Martínez de Herbias, ambos de i.® matrimonio.» 

(Archivo parroquial de P.^strana.) 

3 Obligación de Pedro Caxesi, músico, de cantar y poner la música en la fiesta del Corpus 
de Torrelaguna, cobrando 440 reales. 

Madrid, 16 Abril 1643. 

(Protocolo de Juan Garda dt Albertos. 1643.) 



24 RITI9TA DI ARCHITOS 

1524. — Johan Honorat Monsuar, Miquel Suera^.. 

i532.— Johan Aymerich de Sent Climeni, Miguel Johan Texidor, Simó Pastor y 
Nicolau Marti. 

1534. — Miquel de Monsuar, Jaume Tarro^, Johan Sagrcra y Jphan Andreu Vi- 
lagrassa. 

1540. — Joan Aymerich de Sencliment, Joan Clua, Joan Siurana y Francesch 
Marti. 

1545. — Joan Segrera, Antoni Moragucs,... 

1 547.— Micer Botella,... 

1571.— Pere Bordalba, Francisco Alguero, Miquel Verdeguer y... 

1577.— Joan Benet de Sen Climent, Gaspar Gomar, Joseph Revert y Montserrat 
Tolo. 

1610-1 1. —Francisco Merles, Guillem Tarrago, Lluis Pollina y Francesch Riu. 

i63i.— Joan Batiste Monserrat i Soldevilla, Joseph Sabata, Hieronim Corría y 
Antoni Joan Pelat. 

1 633.— Guillem de Montagut, Francesch Ferrer, Jaume Sanou y Thomas Roig. 

1 638.— Guillem de Montagut, Hieronim Pastor, Francesch Rius y Francesch 
Bullfarines. 

Síndico.— El 4 de Julio de 1372 fué elegido síndico Guillen de Alós; el 
7 de Enero de 1399, Pedro Mayllol; el 17 de Septiembre de 1417, por fa- 
llecimiento de Pedro Regol, fué designado Pedro Piquer; el 20 de Diciem- 
bre de 1419 fué conferido el oficio á Guillermo des Boíx, y el i5 de Di- 
ciembre de 1435 á Juan ¿Quita? En 1447 el síndico Pedro Antonio Cuxol 
«illuminatdel Sant Sperit se mete á ffrare del monestir deis frares prey- 
cadors de la present ciutat de Leyda, lo qual hauia hagut muller é fils.» 
En 1496 falleció el síndico Francisco Companys. 

Parece que debía ser condición preferente para ser elegido síndico el 
disfrutar la calidad de notario; en algunas ocasiones los síndicos se citan 
con el doble nombre de notarios síndicos, en oposición á los notarios es- 
cribanos, y casi siempre se concede expresamente el dictado de notario á 
los que ejercían aquel cargo 

Escribano,— Era el Escribano de la Pahería, por otro nombre Notario 
mayor, lo que hoy es el Secretario del Ayuntamiento. 

Cuando se celebraban Cortes disfrutaba del privilegio de ser uno de 
los notarios de las mismas. El sello y las llaves de la Pahería estaban bajo 
su custodia: el Archivo bajo su cuidado. Relacionada con el Archivo trans- 
mítenos el códice una deliberación del Consejo general disponiendo «que 
ningu de qualseuoi stament, ó condicio que sie que regira ni age regit nia*" 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 25 

gun offici en la casa de la Pahería no gose portarsen ningunes copies axi 
de príuilegis ni altres actes ni coses de la Pahería per qualseuol manera 
ni intencio, ans los quils tindran los agen de restituir sots pena de priua- 
cio de ofícis y beneñcis de la casa.» 

El Escribano ya de antiguo tuvo su ayudante: en iSyó, iSgy, 1398, 
1 399, consta haber habido elección de semejante funcionario. 

Ya se ha dicho que el códice :<Llibre de notes antigües per memoria» 
fué redactado y escrito por los escribanos y sus auxiliares: entre los pri- 
meros hallamos á P. d'Altarriba (i383), PVanciscode Gomar (i395), Ray- 
mundo les Eres (1398), Juan de Marchafava (1399), Nambert Cardona 
(1406-1425), Pedro Altet (1430), Bernat Floren^a (1492), Francisco Juan 
Antist (1 1533) y Miguel Vives (1333): entre los segundos, á Francisco 01- 
zina (1395), Antonio Gili (1398), Ramón ^oquet (^1406) y Juan Revert 
(1492). 

Clavarios. — Los hubo de dos clases; mayor y menor: hallamos los nom- 
bres de Bernardo Cortit (1398) y de Miguel Torres (1492), entre los que 
ejercieron este cargo, á cuyo cuidado estuvo encomendada la intervención 
que tuvo la Pahería en los asuntos de la Universidad. 

Racional. — Entendía en la contabilidad. En Consejo general celebrado 
el 9 de Mayo de 1371 (ó 1372), se acordó que únicamente el Racional cui- 
dase de otorgar recibos y actas de los dineros que fuesen de la ciudad. 

Médico y farmacéutico del Hospital, — Para la elección de este cargo 
entraban en suerte todos los médicos y farmacéuticos, y «posats los noms 
dells en vn barret» se hacía la extracción: para 1 546 correspondió ser mé- 
dico del Hospital á Juan Monsó y farmacéutico á Pedro Corría. 

Sayón (saig).— Las noticias que de este vil oficio nos suministra el có- 
dice se refieren á los años 1378, i388, 1425 y i52o: el sueldo de que disfru- 
taron fué de 100 sueldos jaqueses ó de 10 libras al año. 

Campanero, — Aunque la Seo ó Catedral correspondía por completo á 
la jurisdicción eclesiástica, no obstante el cabildo concedía autorización 
al Consejo para que utilizase las campanas: así es que ya en 1390 los pahe- 
res contrataron á P. de Girona osonador de la Seu á sonar lo seny q es 
apelat del ladre». 

Maceros ó verguers. — En Consejo de 9 de Mayo de 141 6 se crearon, á 
propuesta de los paheres, dos maceros c<qu¡ vagen dauant los pahers ab 
sengles verguesd' argent». Los dos primeros se llamaron Andrés Serra y 
Guillen de Villalonga. El sueldo que debían percibir era el mismo que los 



20 REVISTA DE ARCHIVOS 

mensajeros; pero se les concedieron anualmente loo sueldos más para ves- 
tirse con lela de igual irobr y clase que la empleada por los paheres. 

Kl valor de las mazas estrenadas el 24 de Octubre de i638 para asistir 
á la ceremonia y fiesta llamada de la consagración de la Seo, fué de i55 li- 
bras V fueron fabricadas en Barcelona. 

Juglares. — Desígnanse también con los nombres de mimos, miminos y 
irompadors ó trompetas: su oficio parece que consistía en divertir á la ciu- 
dad, con sus gestos (mimos) ó con sus habilidades musicales. Responde el 
juglar al joculator c<qui, según Du-Cange, música instrumenta crassioris 
seu gravioris soni pulsat» ó al que c(Cornu sonat»: el apodo Cornamusa con 
que era conocido Ramón Martí, elegido juglar en ¡347 y i368, hace refe- 
rencia al instrumento que debía tocar. 

La identidad en el significado de las voces «juglar y mimo ó mimino» se 
echa de ver al usarse indistintamente ambas palabras. Pero además tenía 
igual ó por lo menos análogo valor el oficio de trompeta: en una noticia 
de 27 Junio de 1397, inserta en el folio 20 v.® del códice, se lee que los pa- 
heres c(afirmarunt in mimum ciuitatis» á Antonio de Benavarre c<qui qui- 
dem Anthonius prestitit juramentum z homagium... de seruiendo bene et 
legaliter oficium de trompeta et tradiderunt eidem vnam trompam..,í) El 
nombramiento de mimo dependía de los paheres: se hacía por un año y se 
retribuía con cien sueldos barceloneses, á los cuales se agregaron más tarde 
siete alnas de tela de Camprodón para vestirse y los gastos de confección. 
Del día 9 antes de las kalendas de Enero de 1347, ó sea del 24 del mes an- 
terior, es la noticia más antigua de juglares; por ella sabemos que fueron 
aquel día designados para el cargo de miminos Simón de Orenga y Appa- 
ricio de Perpinya; en i357 se confirió este oficio á Ramón Martí (a) Cor- 
namusa, quien fué de nuevo elegido en i36S: en 1395 recayó el nombra- 
miento en Monserrat Morell, quien recibió la trompa que estaba en poder 
de Antonio Benavarre: este último fue de nuevo contratado en 1397: en 
1407 fueron nombrados trompetas Pedro Rovira y Alí Exadit, habiendo 
éste sido reelegido en 1410. 

La última vez que vemos empleadas en el códice las palabras juglar, 
mimo y trompeta, ha sido en noticias de 1 307, 1 397 y 1410 respectivamente. 
Ministrers. — Du-Cange dice que éstos son los que tocan instrumentos 
músicos y equipara á los ministelli con los jogulatores. No nos da el có- 
dice suficientes datos para asegurar esta absoluta coincidencia; y no nos 
atrevemos á afirmarla, puesto que no hemos sabido encontrar ninguno de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 27 

los ministrers á quien se haya llamado trompeta ni conseguido hallar 
aplicada á ninguno de estos la palabra ministrer. No obstante la identi- 
dad en el sueldo y la época en que dejan de citarse en el códice (141 1) ha- 
cen sospechar que pudieron ser una misma cosa que los juglares. Los nom- 
bramientos de ministrers de que se hace mención, corresponden á los anos 
1396 (en que fueron nombrados Juan Argenter, Pedro de Castellnou y 
Guillermo Blanch), 1406, 1409 y 141 1. 

Mensajeros ó nuncios. — La fórmula de juramento de los nuncios, ante- 
riormente transcrita, lleva un encabezamiento en el que se les denomina 
mensajeros; por ello se viene en demostración de la sinonimia de ambas 
voces. 

La primera vez que aparece el nombramiento de mensajero es en 1403, 
en cuyo año por vacante de Juan de Montanyana, se nombró á Añares 
Sera: en 1412 fué elegido Armengol Ballester; y en 1427 (entonces los nun- 
cios ó mensajeros eran cuatro) se les obligó á prestar juramento compro- 
metiéndose á confesar mutuamente los beneficios que sacaran del cargo. 

E. Arderíü y Valls. 

(Concluirá.) 



Vida y escritos de D. José Antonio Conde. 



La Real Academia de la Historia trató de imprimir, por el año 1764, 
la Geografía del Edrisí, cuyo texto se presentó copiado de mano del doc- 
tor Casiri, y su traducción castellana hecha por el señor Campomanes, 
acompañada de notas y listas de los pueblos que debían entrar en dicha 
edición K Pues este plan de trabajo literario, que no verificó la docta cor- 
poración, llevólo á cumplido término nuestro Conde con gran lucidez. 

La traducción dj Conde fué realmente un progreso gigantesco, y muy 
apreciada, especialmente, porque tiene suma importancia para la geogra- 
fía española. Pero las obras de erudición tienen su mérito relativo, y hoy 
aunque se consulte todavía con utilidad, mejor es irse á la edición mag- 
nifica que de esta obra se ha publicado con el título de Edresi. Descrip- 
tion de VAfrique et de VEspagne. Texte árabe publié pour la premiére 
fois, d'aprés les manuscrits de Paris ct d'Oxford, avec une traduction, des 

I Pág. LII del tomo I de las Memorias de la Real Academia de la Historia. 



28 REVISTA DE ARCHIVOS 

notes et un glossaire, par R. Dozy et. M. J. de Goeje. Leyde-E. J. Brül, 
1866, 8.M. 

De la obra benemérita que realizó Conde, basta decir que Amari 
coincidiendo en este punto con Dozy y Goeje, concede al trabajo del 
Edrisí el primer puesto entre todos los trabajos geográficos de la Edad 
Media. 

D. Eduardo Saavedra ha corregido y ampliado el trabajo de estos sa- 
bios, en unos artículos publicados por el Boletín de la Sociedad Geográ- 
fica de Madrid, y tirados luego en volumen aparte con el título de La 
Geografía del Edrisi. Madrid, impr. de Fortanet, 1881. 

Pero la obra que constituyera la vez la gloria y el descrédito de Conde, 
es su Historia de la dominación de los árabes en España, Una de las ma- 
yores desgracias que ocurrieron para labrar la gloria y el descrédito, fué 
el continuo anuncio que de ella se venía haciendo. En público y en priva- 
do, lo mismo en las Memorias leídas sobre la moneda arábiga en la Real 
Academia de la Historia por el mismo Conde, que en las cartas de éste y 
de sus amigos, en que tanto suena la Historia moriega, que en las solem- 
nes sesiones da la Real Academia de la Historia, por toJas partes hemos 
oído sonar la Historia anunciada, como un portento, como un mundo por 
descubrir, en lo cual había mucho de cierto. Pero esto produjo á la vez 
gran espectación en el mundo de las letras, y todos ansiaban conocerla. 
A los testimonios ya citados en el curso de esie trabajo, pueden añadirse los 
dos elogios que la Real Academia de la Historia, que ya la había jaleado 
en otras juntas anteriores, hizo de ella. Helos aquí: «Fuera de estas pro- 
ducciones que pertenecen propiamente al peculio de la Academia, ha 
tenido también ésta la satisfacción de ver á varios individuos suyos ocu- 
pados en empresas que al mismo tiempo que contribuyen para la ilustra- 
ción común de la nación, aseguran también la reputación personal de sus 
autores. De esta clase son... La historia de los moros de España, com- 
puesta por el Sr. D. José Antonio Conde, que está ya imprimiéndose, y 
que va á causar una especie de revolución en nuestros anales y litera- 
tura '. 

«¡Cuánta no debe ser la satisfacción de la Academia al ver los frutos 
del saber de muchos de sus individuos, que con doctos escritos dan nuevo 
realce al cuerpo á que pertenecen! En el discurso de este año ha empeza- 
do á imprimirse la Historia de la España árabe, compuesta por nuestro 

I Tomo IV de las Memorias de la Real Academia de la Historia; págs. LXII y LXIII. 



BIBUOTECAS Y MUSEOS 29 

difunto compañero el Sr. D. José Antonio Conde, de cuya boca tuvo la 
Academia el gusto de oir la lectura del erudito prólogo de esta obra, en 
que después de hablar de las dificultades de la empresa y de hacer una 
ligera pero juiciosa crítica de los escritores que le habían precedido en 
ella, manifestaba el plan elegido para desempeñarla y los principales 
auxilios de que se había valido para ilustrar un asunto tan poco conocido 
' en Europa.» ' 

Y luego, como si esto no fuera bastante, he aquí como apareció en El 
Censor el reclamo editorial de la publicación próxima de esta monumental 
Historia. 

Noticia literaria. 

Todos los españoles y muchos extranjeros curiosos que deseaban con 
ansia conocer la historia de nuestro país, durante la época en que estuvo 
dominado por los árabes, recibirán con mucho gusto la noticia de la pu- 
blicación próxima de esta obra tan importante, que dejó acabada el malo- 
grado D. José Antonio Conde, sacándola de manuscritos y memorias ará- 
bigas que existen en la biblioteca pública d3 Madrid, y en la del Escorial. 
El intento de su autor ha sido que se pueda leer la historia de los árabes 
españoles, como ellos mismos la dejaron escrita en sus diferentes libros y 
memorias que todavía conservamos, y que él extractó, comparando sus 
relaciones bajo un orden cronológico, y formando la sencilla narración de 
los acontecimientos como están referidos por dighos escritores, que casi 
siempre se ha limitado á traducir literalmente. 

Se ha servido de las biografías arábigas, que son muy curiosas y exac- 
tas, para darnos á conocer, sin interrumpir la narración de los sucesos, á 

muchos varones célebres entre los árabes por sus conocimientes literarios, 

* 

por sus hazañas en la carrera militar, ó por sus virtudes. Últimamente, se 
encuentran en esta historia muchos datos y noticias concernientes al estu- 
dio de la antigua geografía de España, haciéndose mención de muchos 
pueblos, de los cuales algunos ya no existen, y otros no presentan más que 
rastros de lo que fueron. 

La obra está dividida en cuatro partes. En la primera se manifiesta 
con brevedad el estado de la nación árabe al tiempo de sus primeras expe- 
diciones y su invasión en África: pasa luego á referir la entrada de los 
moros en España, el gobierno de los Amires ó caudillos de la conquista, 

I P4g. LXXV, tomo VI, Mem de la R. A. de la Hist. Relación que comprende el año acadé- 
mico dtsde i.*^ de Diciembre de 1819... 



3o REVISTA DE AR-HIVOS 

y las condiciones que ponían á los pueblos sojuzgados, sus mutuas desave^ 
nencias, y todos los sucesos importantes de este tiempo en que España es- 
tuvo sujeta á los Califas de Damasco. 

La segunda parte trata del establecimiento de su monarquía, indepen- 
diente de los Califas orientales, bajo el mando de los Beni Omey^s, y re- 
fiere la sucesión de todos los príncipes de su dinastía, su forma de gobier- 
no, costumbres, opulencia, artes y cultura. 

La tercera parte ofrece las consecuencias de la guerra civil y la división 
del estado en varios gobiernos independientes, á veces confederados entre 
sí, y á veces desavenidos. Refiere la entrada de los moros almorávides de 
África, en auxilio contra los cristianos, y las sangrientas batallas entre 
ambas naciones; como á favor de estas desavenencias los Almohades de 
África adelantaron sus ventajas contra los Almorávides, y los príncipes 
cristianos de España fueron adelantando sus conquistas hasta acabar con 
el poder de los africanos á consecuencia de la célebre batalla délas Navas. 

La cuarta contiene la creación del reino de Granada; se refiere la serie 
de los príncipes de Beni Nazar, su<> guerras ya con los cristianos, ya tam- 
bién con los Beni Merines de África: sus desavenencias, sus alianzas, sus 
derrotas, y en fin, la ruina de aquel estado en la guerra de diez años quí 
acabó por capitular y entregarse la capital de Granada á los Reyes Cató- 
licos en el año 1492. 

Toda la obra constará de tres tomos en 4.®, de los cuales se publicará 
ahora el primero, que se hallará en la librería de D. Joaquín Sojo, calle de 
las Carretas. 

(El Censor y núm. 26: Sábado, 27 de Enero de 1821, tomo V.) 

Este es en efecto el contenido de los tres tomos, que aparecieron: los dos 
primeros en 1820, y el tercero en 1821. 

Conde la divide efectivamente en cuatro partes. La primera trata de la 
entrada de los árabes en España, y la sucesión de los Emires ó caudillos 
de la conquista, dependientes los califas de Oriente. La segunda con- 
tiene el establecimiento de la monarquía de los Beni Omeyas y la sucesión 
de éstos. La tercera comprende la guerra civil y división de los reinos en 
España, venida de los moros Almorávides y Almohades, y la sucesión de 
estas dinastías. Y la cuarta es toda del reino de Granada, último período 
de la dominación arábíi^a en España. 

El editor de esta Historia fué probablemente D. Juan Tineo y Ramí- 
rez, á quien ya conocemos de antiguo, varón erudito y discreto, íntimo de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 3l 

Conde que tanto intervino en la testamentaría de éste. Esta noticia pere- 
grina la debo á la lectura de una carta de Moratín en que atribuye á Ti- 
nco la publicación. •^ 

Lo que pienso de esta obra ya lo dije en la Revista de Archivos, Bi- 
bliotecas Y MrsEOs «. Ahora debo añadir, que para juzgar la obra de 
Conde es necesario tener en cuenta la época en que se compuso, y que sin 
Conde no hubiera habido Dozy. Además, hay que tener presente que á 
principios del siglo actual los historiadores daban formas muy literarias á 
la historia, y este critcrioio tenía también Conde, que, aparte de ser gran 
helenista y latinista y estar por lo mismo muy familiarizado con los mo- 
delos clásicos, expuso su criterio claramente al censurar las Memorias 
para la Historia de D. Melchor de Macanaz donde confiesa paladina- 
mente que es defecto el bagaje de documentos ilustrativos de la historia. 
Para que se vea un ejemplo de la influencia de este concepto literario de 
la historia, haré notar un solo hecho. En su Memoria sobre la moneda 

« 

arábiga, leída ante la Real Academia de la Historia, tradujo en verso el 
epitafio de Almanzor; pues bien, en una de las cartas de Moralin á Conde, 
que he copiado anteriormente, se ve la traducción en prosa, hecha del 
árabe por Conde, y al pie la traducción en verso que le remite Moratín, 
y después esta traducción de Moratín es la que inserta en su Historia de 
la dominación de los árabes en España. 

En cuanto al manuscrito que Conde dice en el Prólogo que mandó co- 
piar en París, y que no encontró su paradero, ni luego tampoco Gayangos, 
helo aquí. 

Este es el texto de Conde: 

4cEn prueba de mi deseo y eficacia en mejorar mi obra en lo posible, 
añadiré que en el año de 1807 hice una reverente súplica al señor don Car- 
los IV, para que se mandase sacar una copia exacta de un manuscrito ará- 
bigo que existe en la Biblioteca Real de París, á fin de aprovecharme de 
las noticias que contiene. La obra es historia de España y su descripción, 
por Ahmed el Mocri Almegrab;'. Tuvo la dignación S. M. de mandar que 
se hiciese dicha copia, costeando generosamente los gastos. Cuidaron de 
este trabajo y de su corrección los dos sabios orientalistas franceses, los 
señores Sacy y Langles, bajo cuya dirección no podía menos de salir la co- 
pia con la mayor exactitud. Sabiendo yo que estaba concluido este trabajo, 
insté y logré que en 1818 se remitiera á Madrid por la embajada de París, 

I Marzd dt iSqS; págs. 117, á las. 



32 



REVISTA DE ARCHIVOS 



á cuyo cargo había corrido la empresa, y que la había desempeñado tan 
completamente. Pero al fin no he podido aprovecharme de esta preciosa 
copia, ni verla, ni aun indagar su paradero, para indicarlo en provecho 
de otros que puedan ser más felices» ^ 

En el siguiente texto se expresa el lugar donde está: 

Ha adquirido noticia cierta la Academia de que existen en el Archivo 
de la primera Secretaria deEstadolas copias de los dos Códices árabes de la 
Biblioteca Real de Paris, que á petición del Cuerpo hizo sacar nuestro Go- 
bierno á principios de este siglo, con el objeto de auxiliar los trabajos de 
don José Antonio Conde, que por entonces escribía la historia de los ára- 
bes de España 2. 

Ahora, para terminar lo relativo á la célebre Historia arábiga de 
Conde, daré primero la nota bibliográfica de sus ediciones, y luego la des- 
cripción de parte del original que nadie hallaba y yo he encontrado. 

• Historia de la dominación de los árabes en España , sacada de varios 
manuscritos y memorias arábigas. Por el Doctor D. José Antonio Conde, 
del Gremio y Claustro de la Universidad de Alcalá: individuo de número 
de la Academia Española y de la de la Historia, su anticuario y biblio- 
tecario: de la Sociedad Matritense, y corresponsal de la Academia de 
Berlín. — Madrid. Imprenta que fué de García. — Tomo I. 1820. xxiv-635 
páginas. Mas seis láminas de inscripciones. Tomo II. 1820. vi-456 págs. 
Tomo III. 1821. xx-268 págs. — 4.® 

Historia de la dominación de los árabes en España, sacada de varios 
manuscritos y memorias arábigas, por el Doctor D. José Antonio Conde. 

París. Baudry, librería Europea. — En la imprenta de Fain y Thu- 
not. — 1840. 680 págs. 8.** marquilla. Con láminas. 

(Tomo XIX de la Colección de los mejores autores españoles, de 
Baudry.) 

Historia de la dominación de los árabes en España, sacada de varios 
manuscritos y Memorias arábigas, por el Doctor D. José Antonio Conde, 
del Gremio y Claustro de la Universidad de Alcalá: individuo de número 
de la Academia Española y de la de la Historia; su anticuario y biblio- 
tecario; de la Sociedad Matritense, y corresponsal de la Academia de 

1 Historia de la dominación de Ins árabes en España, tomo I, págs. XXIV. 

2 Pá^iS. VIII y IX de la Noticia histórica de la Academia, ó resumen de sus actas de^de el año 
de 1821 hasta concluir el de 1831, leído en sus juntas del mes de Marzo de 1832; va al frente 
tomo VII de las Memorias de la Real Academia de la Historia. Madrid: imprenta de Sancha 
Año dt 1833. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 33 

Béflín. Nueva edición. Con las inscripciones de varios monumentos. — 
Barcelona. Imp. de D. Juan Olivqres, editor. 1844. — Tres tomos en i8.*d, j 
marquilla. 

(Tomos XXVIII, XXIX y XXX del Tesoro de autores ilustres.) 

TRADUCCIONES 

Al francés, por Charles (París, i825). 

Tres volúmenes en 8.* 

Al alemán, por Kuttschmann (1824-2S.) 

Tres volúmenes con grabados. 

El original de la Historia de los árabes se conserva en parte en la 
Biblioteca Nacional. 

Autógrafo en folio: 24 hojas útiles en 4.® marq. el Prólogo, con muchos , 
tachones y adiciones y dos hojitas sueltas con adiciones: de 108 hojas útiles 
en folio el texto. El Prólogo de letra más tirada. 

Comparado éste con el publicado, se advierte enseguida que éste es 
más extenso. En éste cita á Morphy y Masdeu y en aquél no; en éste está 
más duro en la crítica que hace de sus predecesores que en aquél; en éste 
sale peor librado Casiri que en aquél. 

El texto formaba un tomo en folio, encuadernado en pergamino, de 328 
hojas (Ahora faltan desde la 126 inclusive á la 239 inclusive); y desde la 
240 inclusive hasta el fínal son blancas. Aparecen arrancadas las hojas de 
lo escrito, que son 108, faltando las 19 primeras. Comienza la foliación 
de la 20 inclusive, que es antigua, pero al llegar á la 35 debieron modifi- 
car el primitivo texto, reducen los pliegos 36 y 37 y salta del 35 al 38, 
por lo cual se le puso numeración nueva, dándole al 68 el 36. Reducido 
aún más el texto, se quitaron algunas hojas, y la numeración segunda 
que le pusieron arroja falsamente 1 1 1 hojas cuando en verdad son 108. 
Esto parece indicar se ha ido reduciendo el texto ó variándolo. 

En los folios 48, 66, 73, 75, 88, 89, 91 y 93 hay hojas añadidas por la 
margen de abajo, pegadas después de escribir el texto; lo cual parece indi- 
car que la traducción de estas poesias la hacia Conde por separado. 

Todo el texto es una narración seguida, y después se ha dividido en 
capítulos con sus epígrafes en las márgenes laterales. 

Comparado el texto manuscrito con el impreso, se ve que en nada di- 
fieren; de modo que, así como el Prólogo manuscrito no es la última re- 
dacción, el texto debe serlo. Este texto manuscrito comprende desde la 




34 REVISTA DE ARCHIVOS 

frase Reparo ó más bien (última línea del cap. XVIII. — Del Imperio del 
Califa Suleiman. — Primera parte de la obra impresa, pág. 6o) hasta y 
muerto en batalla por la poca (frase de la línea 24, cap. LXXV). — Del 
estado de los Beni Aglab en África, pág. 402 de lo impreso; es decir, del 
año 714 al 909. 

Ahora una observación para terminar. Desde luego se nota despropor- 
ción grande entre el tomo I de la obra impresa y los dos tomos últimos, 
lo cual pudiera indicar que tenía que haber corregido y aumentado en el 
original. Nótese que en el tomo I, nota pág. 124 de la obra impresa, se lee: 
((Ha parecido conveniente dejar aquí los nonbres de las ciudades con las 
alteraciones que recibieron de los árabes: en el índice geográfico están de- 
claradas». Y. en efecto, no hay tal índice geográfico en lo impreso. Digo 
esto para venir á parar en que hay que ser más indulgente con Conde, 
pues acaso muchos errores que se señalan hoy en su obra no los hubiera 
cometido él. El editor algo indica de esto en las dos advertencias que pone 
á los ipmos II y III para indicar que sí hay yerros no lo extrañen los eru- 
ditos, que Conde había muerto y no había dejado completamente corre- 
gido el manuscrito de su Historia. 

Algunos biógrafos hablan de que dejó inédita una Historia sucinta del 
Imperio de Marruecos. No la he visto, y pongo en duda tal noticia. Lo 
único que yo he visto es una traducción de Historia arábiga relativa á 
reyes de Egipto^ toda autógrafa de Conde en cuatro hoj. en 4.®, la cual se 
conserva en el Depto, de Mss. de la BibL Nac. Tampoco conozco un Dic- 
cionario arábigo-castellano y que dice otro biógrafo dejó inédito. Esta debe 
de ser especie tergiversada. 

Pero ya que no podamos asociarnos incoiidicionalmente á la obra de 
Conde como historiador de la dominación musulmana en España, aunque 
no incurramos tampoco en ser sistemáticos detractores, bastarfale para su 
gloria inmarcesible el honor de un descubrimiento lingüístico! me refiero 
á la aljamia. 

Á lo que ya dije en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 
hay que añadir dos estudios de Conde, que se conservan en el Depto. de 
Mss. de la BibL Sac, y que á continuación copio; estudios que aún no 
conocía yo (ni nadie; hoy se conocen por vez primera), cuando publiqué 
mi trabajo en dicha Revista. 



BIBLIOTECAS Y ML'Sr:CS ^D 

NOTICIA DE LA IITEriATURA ALJAMIADA. — SU DESCIBRIMIENI O. 

Entre los preciosos y raros manuscritos de la Biblioteca de S. M. hay 
algunos escritos con caracteres arábigos en lengua castellana masó menos 
mezclada de palabras y locuciones arábigas: estos manuscritos son, sin 
duda, obras de los moros ó moriscos sujetos á los reyes de España, quando 
faltándoles ya el conocimiento de su propia lengua, ó la libertad de usarla 
en los países sometidos á los príncipes cristianos de Castilla y de Aragón, 
se veían sus Alímes y Alfaquies en la precisión de instruirlos y adoctrinar- 
los en la lengua castellana, más conocida y más común entre ellos. Quan- 
do viviendo entre cristianos con tolerancia pública de su ley, la instrución 
que la mayor parte de la juventud morisca recibía en su Aljama, se ceñía 
por lo común á leer y escribir los caracteres de su antigua lengua. 

Muchos de estos libros contienen tratados de prácticas legales alcorá-^ 
nicas, exposiciones y declaraciones de Zunna y Xarea, ó de la ley y de la 
tradición: como las obras del Samarcandi Laiti de Málaga, las del Tobai- 
toli ó Toledano, las de Iza ben Gebir, Alfaqui mayor de la Aljamia de Se- 
gobia; otros hay de moral, ascéticos y de vida contemplativa, como los ejer- 
cicios espirituales religiosos del Mancebo de Arévalo y de la mora de 
Ubcda, el libro de los castigos del hijo de Adam; otros contienen Estorias, 
como ellos dicen, de profetas y patriarcas, como la estoria de Adam, la de 
Ayúb, la de Jonás, la de Ibrahim, la de los hijos de Israel, la de Jusuf, hijo 
de Jacob, la de Musa ó Moyses, la de Zuleyman ó Salomón, la de Dylcar- 
náin ó Alexandre. Hay también muchos de tradiciones sobre vida, guerras 
y muerte del Mahoma y de sus primeros califas; algunas pocas historias 
verdaderas, pero muchas imaginadas, amorosas, caballerescas y de puro 
cntreteninilcnto, como la estoria de la princesa Arcayona, la de Temimal- 
ddr, la conquista de Hans-algorab, y otras muy estrañas. Hay algunas car- 
tas de Mufties y sabios de África, consolando á moros andaluces en sus 
desgracias, y exortándolos á mantener su creencia entre los ihfíeles y des- 
creyentes, que así llaman á lo&«ristianos. Abundan entre estos libros los 
Calendarios, los juicios astrológicos y vanas predicciones, interpretaciones 
de sueños, prácticas de suertes consultivas, recetas de curanderos, secretos 
de naturaleza y delirios de vanas observancias talismánicas. 

Estos manuscritos son de diferentes tiempos y algunos harto antiguos, 
como manifiesta su lenguaje; muchos de estos se escribieron en Aragón y 
en Valencia, no tantos en Castilla, y estos por lo común en la Mancha y 



36 REVISTA DS ARCHIVOS 

tierra de Toledo; algunos pocos en Trassierra ó Castilla la vieja, como en 
Arévalo, Medina del Campo, Olmedo, Cuellar y en Segovia. 

Es admirable la uniformidad de reglas ortográficas que se nota en estos 
manuscritos, aunque de diferentes épocas, y de diversas y apartadas provin- 
cias, y acreditan la conforme y general enseñanza que seguían en todas: ellas 
para expresar con sus caracteres arábigos las pronunciaciones de nuestra 
lengua española, sin hacer uso de todas las letras de su alfabeto, sino de las 
precisas y mas propias para representar nuestras voces. 

Al tiempo de la célebre expulsión de los moriscos de España salieron 
de ella muchos de estos libros, y otros los dejaron escondidos y tapiados en 
sus casas con la esperanza de volverlos á buscar al mismo tiempo que su$ 
ocultos tesoros '. 

De estas ocultaciones, descubiertas por el tiempo, que todo lo descubre, 
proceden los principales restos de esta casi desconocida literatura morisca. 
En el año 1719 se hallaron en Riela varios de estos libros, como parece de 
una carta que yo hallé en uno de ellos que existe en la Real biblioteca y 
dice así: 

Muí señor mió: estando de casualidad en el lugar de Riela, que dista 
ocho leguas de esta ciudad y es del estado del Marqués. de Camarasa, un 
amigo mió halló en casa de un eclesiástico el adjunto libro, y le aseguró 
que no ha mucho tiempo que éste con otros algunos de los mismos carac- 
teres se abian descubierto derribando un pilar de una casa, en el centro 
de él, en el hueco que formaban unas tejas arto crecidas, envueltos en un 
paño de lino y con muchas piedras de sal, que hicieron juicio las abian 
puesto para defender los libros de la humedad; los carecteres de este libro 
no hai quien los entienda en Zaragoza y porque en Madrid no faltará 
quien los lea los remito á V. S. por si contiene alguna cosa digna de me- 
moria, que merezca estar en la librería del Rey nuestro Señor, y en 
este caso se podrían dar las providencias convenientes para que se redojan 

1 Asi hicieron con muchas riquezas que aquellas gentes tenían, ciertos del registro que 
debían sufrir al embarcarse para África, según las órdenes y bandos de la expulsión; dejaron 
ocultos sus joyas y tesoros, y después por la ría de Francia vinieron á buscarlos, como cuenta 
Cervantes del morisco Ricote, que no podía escapar esto á su penetración. Un morisco qut 
escribía en Túnez, algunos años después de la expulsión, decía: á pocos años después d« la llega- 
da de la gente en África á donde llegó robada y pobre, perdida la esperanza de volver á su 
amada España, recobradas sus riquezas no sin riesgos y trabajos, fueron tantas las galas y 
bizarría que mostraron las mujeres de la gente espelida, que quando ara llegaron no las había 
ni se conocían, y están ahora en tan alto estado, particularmente los adornos de las mujeres, que 
cada una lleva más oro que otras tienen de 9audal en las tiendas más ricas, y es de suerte que 
las más mínimas se adornan con cosas que las reynas de esta tierra no llevaban antes de nuestra 
venida j no kan dcjad« éstas cosas dt hacernos daño, puts If envidia, etc. 



BIBIOTECAS Y MUSEOS 37 

los demás libros que con este se aliaron, y se pudieren encontrar, que no 
dejarán de hallarse algunos todavía en Riela y en la Almunia, según las 
noticias que he podido adquirir. Hame parecido de mi obligación dar á 
V. S. esta noticia por si gustare pasarla á la del Padre confesor, ó á quien 
conbenga, por si importare que estos libros paren en la Biblioteca Real; 
ese papelito suelto servia de registro en este libro, que está escrito en los 
mismos caracteres. Guardé Dios á V. S. los ms. as. que puede y deseo. 
Zaragoza á 4 de Junio, 1720. B. L. M. de V. S. su humilde servidor cape- 
llán, D. Joseph Velázquez y Linas. — Sr. D. Joseph Rodrigo y Villalpando. 

Es lo bueno, que en el mismo libro estaba un papelito doblado y escri- 
to en letra arábiga más ruda y menos elegante que la del libro, y contenia 
esta breve carta castellana: El hamelo lillahi; mui virtuoso Alcadí, des- 
pués de mucho me encomendar á vos y á la virtuosa de vuestra mujer y 
hijos, el portador de cabeldo os lieba echo zedula se palazeros a para ke le 
deis el libro y ice venga como de vos lo fio, así que no mas sino ke esta 
peresto vuestoro onrrado Omar del Aihim en Daroca. 

Otros se escribieron en África por los expulsos más doctos, para instruir 
á los desventurados que pasaron de España con suma ignorancia de la ley 
muslímica y de sus prácticas religiosas. Uzman Rey, rey de Túnez, y Mu- 
ley Zidán ' emperador de Marruecos y de Fez, mandaron que se les escri- 
biesen libros en lengua española para instruirlos en su creencia alcoránica; 
de estos libros han venido algunos á España y á la Biblioteca de S. M.; en- 
tre estos los versos de Ibrahim Bolfat andaluz, que escribía en Argel sus 
poesías sobre la religión Musulmana y fueron comentados por otros doc- 
tos moriscos: las invectivas de Juan Afonso Aragonés, que son romances 
contra los cristianos; y otros diferentes libros en prosa y verso para en- 
tretener y conservar entre los Moriscos espatriados la lengua española, que 
todavía amaban en sü destierro. * 

Á los escritos en época más antigua y anterior sin duda al siglo xv, 
Corresponde este poema de Jusuf, que he creído digno de publicarse; por su 
metro y lenguaje me parece que su autor pudo ser contemporáneo del cé- 
lebre Berceo: está falto un poco al principio y al fin, pero de estas cosas 
antiguas que se han salvado del general naufragio de la literatura, más 
vale conocer algo que ignorarlo todo. En él se refiere, en verso castellano 



, I Muley Zidán murió año 1Q40 de la Hegira, 1630 de J. C. 

2 * Para dar una idea del gusto de estos moriscos ezpulsos en U poesía castellana, he copiado 
la descripción de una noche de verano en una gran ciudad de España, obra de prosa y verso. 



38 REVISTA DE ARCHIVOS 

antiguo, la historia del patriarca Josef, hijo de Jacob según la azora ó capí- 
tulo Alcoránico, que la llama el Triunfo de las historias ó la más admira- 
ble de ellas; por esta razón los más insignes poetas orientales, árabes y 
persas, la han puesto en verso, y nuestros Alimcs moriscos con igual em- 
peño dieron á sus compatriotas en prosa y verso esta verdadera, apacible 
y entretenida historia. 

Cerno el Alcorán no es exacto en las referencias de las historias que 
inserta, aunque tomadas de los sagrados libros, pues en todas, por lo co- 
mún, añade circunstancias tradicionales ó de su poética imaginación, no 
debe extrañarse la diferencia que se advierte en este poema, de la historia 
que escribió Moyses de este patriarca; pues las mismas licencias se toma- 
ron los que escribieron ^ poemas sobre asuntos sagrados. 

El manuscrito original de este poema es un fragmento de libro en 4.^, 
harto antiguo; existe en los manuscritos de la Real Biblioteca; he visto 
en ella varias hojas sueltas, fragmentos de obras, diferentes copias mo- 
riscas de este mismo poema, y algunas en caracteres de mucha elegancia 
y de más antigüedad que el referido original: tal vez el tiempo nos des- 
cubrirá otro integro en los escombros de algún edificio, ó entre los 
papeles desconocidos de algún archivo. 

Algunos doctos orientalistas han tenido estos manuscritos por de lengua 
bárbara, y al margen de éste hay escrito en arábigo de mano del célebre 
Casiri ^l-*-¡¡íl i^^^y'"^- en pénete persos. Esta era su opinión, como pare- 
ce en otros libros en que la expresó, estar escritos en lengua bárbara mo- 
grebina. Otros escribieron: persiana, no lo entiendo. El Bibliotecario de 
Su iMajestad D. Pablo Lozano, dio noticia de esta escritura arábigo-his|- 
pánica en las notas á la paráfrasis árabe de la Tabla de Cebes, 

El sabio orientalista de Francia Silvestre de Sacy, halló un manuscrito 
en la Biblioteca de París, que había pertenecido á la de San Germán de 
los Prados, y le tuvo al principio por comentario alcoránico en lengua de 
los madagascares, y después felizmente entendió que era lengua española 
en caracteres arábigos, y observó con erudita diligencia las equivalencias 
y estilo del alfabeto morisco: esto al mismo tiempo que yo me ocupaba 
en examinar estos manuscritos de la Real Biblioteca y le comuniqué mis 
observaciones acerca de esta literatura. 



I Tengo entre mis Mss. orieniales una doxologia cofta-áfabiga de Jacobo Xurugi y de San 
Juan Crisóstomo al Bautista» llena de circunstancias de piadosa invención. 



bibliotecas y museos 3g 

Poema árabe de José el Patriarca 

Este antiguo poema de Josef, hijo del patriarca Jacob, ha estado desco- 
nocido mucho tiempo entre los manuscritos arábigos de S. M., y aunque 
morisco era castellano viejo. Los versos son de lo que llamamos alexan- 
drinos, que usaban nuestros más antiguos poetas. La historia escrita por 
un muslime, es conforme á las tradiciones alcoránicas y algo diferente de 
la historia hebrea de este patriarca que escribió Moysés: como Mahoma 
se preció de haber dejado en esta hadits de su Alcorán^ la más excelente 
y apacible historia que oyeron hombres, los más felices ingenios de Ara- 
bia y de Persia escribieron poemas sobre el texto alcoránico, apartán- 
dose más ó menos de la letra y embelleciendo sus poemas á su antojo. El 
más célebre entre los orientales es el de Djiami, poeta persiano que escri- 
bió su poema de Jusuf y Zeliha con todas las gracias de la poesía persia- 
na y arábiga. No es posible formarse idea exacta de la riqueza de imáge- 
nes y locuciones de la composición de Djiami: bastará decir en prueba de 
su mérito y de la excelencia que lo distingue, que no hay lengua en 
Oriente que no se honre con sus traducciones. Antes que los de Persia, 
nuestros moriscos quisieron enriquecer su ruda literatura con la historia 
de Jusuf y Zeliha, así en verso como en prosa: lo que se ofrece al público 
es lo más antiguo, como acredita su lenguaje y escritura arábiga: por in- 
juria del tiempo, el manuscrito está maltratado y falto al principio y al 
fin, y por esta desgracia ignoramos el nombre del autor y el tiempo y lu- 
gar en que se escribió, circunstancias que puntualmente anotan los es- 
critores árabes. 

La lengua castellana que usa, comparada con la de otros libros mo* 
riscos, es muy pura y sin mezcla de voces arábigas, aunque la pronun- 
ciación y el estilo es muy propio de la antigua lengua aljamiada de los 
moros de Castilla: aunque la obra está incompleta, ha parecido conve- 
niente publicar este antiguo monumento de poesía castellana que puede 
inuy bien estar al lado de las composiciones de Berceo y del Arcipreste 
de Hita. 

Si la historia morisca de este patriarca no fuera tan prolija, se publi- 
caría también; pero su lenguaje es hórrido y entretejido de voces arábi- 
gas, y los episodios largos y llenos de imágenes que ofenden la modestia; 
para suplir la falta del poema, se añade la surá del Corán que dio motivo 
¿estas composiciones: la traducción de ella es mía, trabajo en que me han 



40 RIYISTA »E AR'CH lYÓS 

precedido varios, y por consiguiente, no busco en ésto áino la comodi- 
dad y satisfacción de los lectores. 

No quiero cerrar mi estudio acerca de Conde sin llamar la atención 
sobre un precioso trabajo suyo que se conserva aún inédito: el Vocabula^ 
rio de la lengua de les gitanos. Dos servicios ha prestado Conde reco- 
giendo innumerables vocablos de este idioma: uno al nuestro, que se ha 
enriquecido con buen número de palabras gitanas de las más significati- 
vas, y otro á la filología comparada. 

Si los términos de germanía nada tuviesen que ver con el lenguaje de 
los gitanos, lo cual es hasta hoy un problema, resultaría el primero de su 
clase el trabajo del iamoso orientalista, y acaso superior á todos los pos- 
teriores; pero, aun admitiendo que no haya diferencia entre las germanias 
y la lengua gitana, únicamente tendríamos anterior al de Conde el Vaca- 
bularit de Germania de Juan Hidalgo, que sirve para declarar los térmi- 
nos de los Romances de Germania de varios autores, incluso de los que es- 
cribió D. Francisco de Quevédo ' , y que ha sido reimpreso para explicar 
los Orígenes de la lengua española, primero por D. Gregorio Mayans y 
Sisear 2 y luego por la Sociedad «La Amistad Librera», con un prólogo de 
D. Juan Eugenio Harzenbusch y notas al Diálogo de las Lenguas y á los 
Orígenes de la Lengua de Mayans por D. Eduardo Mier 3 : con lo dicho 
podrá juzgarse de la importancia del Vocabulario de Conde para loa orí- 
genes y el Diccionario de nuestra lengua. 

No menos vale filológicamente como material aprovechable para la 
comparación de los idiomas: otro conquense ilustre, el verdadero funda- 
dor de la filología comparada, el abate D. Lorenzo Hervás y Panduro, 
fué el primero que estableció el origen indostánico de la nación ctngana ó 
gitana, que estudia en su evolución histórica y lengua, la cual, escribe: 
«es un dialecto de la samscreda» 4 , sanskrita decimos hoy, afirmación de 
suma transcendencia, dada la nueva orientación de estos estudios, ex- 
puesta entre nosotros no ha mucho desde sitial autorizado, fijando la re- 
lación del idioma de los gitanos con el sanskrito 5, y el gran número de 

1 Madrid: Por D. Antonio de Sancha, 1779.— 8 * mafq. 

3 Páginas 273-330, tomo II, Madrid, por Juan de Zúñiga. Año de 1737.^.° 

3 Madrid. Imp. y esler. de M. RiTadeneyra, 1873.— 8.0 marq., págs. 226-67. 

4 En su magna obra Catálogo dt Ims Unguat dt tas naciones, y numeración^ dipitión y cla« 
ses de éstas, según la diversidad de sus idiomas y dialectos. Midrid, Impr. de la Administra- 
ción del Real Arbitrio de Beneficencia, i8oo-i8o5: cap. V, págs. 199-324 del rol. Ilt. 

5 Discursas leídos ante la Real Academia Española en la recepción pública del Sr. D. Fran- 
cisco García Ayuso, el dia 6 de Mayo de 1894. Tema; «Estudio comparativo sobre el origen y 



BÍIBLIOtECAS Y ÜáUSÉOS ' 4^ 

obras referentes á éstos que se han publicado en nuestro tiempo, tanto 
dentro como fuera de España ^: de fuera me contento con apuntar el he- 

• chó de que en Edimburgo se fundó en 1888 una Sociedad literaria '(TAe 
Gipsy Loré Society) con objeto de ilustrar él lenguaje é historia de los 
gitanos, publicando cada trimiestre un número de su Revista. 

' ÜIAAENXHMI [Vocabulario de]. Lengua Ethigitaña ó de los gitanos^' 
Comprende 31 capítulos que tratan respectivamente: 
I. • [Nombres de divinidades, santos, etc.]. — 2.® Templos y personas 
'sagradas:— 3.** Padres, hijos y demás parientes. — 4.* Maridos y mujeres.-^ 
5.® Casa y muebles. — 6.* Del cuerpo humano y sus partes.-— 7.^ De la rojía 

• y prendas de vestir. — 8." De las cosas comestibles. — 9.* De los animales 
irracionales.— 10. De la espada y demás armas. — 1 1 . De la bolsa y dineros. 
12. De la cárzel (sic), justicia y sus ministros. — 13. Del tiempo y sus par- 
tes. — 14. De los montes, campos, caminos y huertas. — 15. De la mar, ríos 
y barcos. — 16. De las naciones y diversas personas. — 17. Explicación del 
término jBáriAw/e [universalidad]. — 18. De los términos opuestos. — 19. De 
varios nombres sueltos. — 20. De los nombres indeclinables. — ii. Délos 
pronombres ethigitanos. — 22. De los nombres de ciudades y lugares. — 
23. De los nombres propios. — 24. Serie y explicación de los nombres adje- 
tivos ethigitanos. — 25. Advertencia de los adjetivos. — 26. De algunas ad- 
vertencias á lo dicho. — 27. De los nombres sustantivos que se derivan de 
verbos.— 28. Explicación de los verbos. — 29. De los verbos sincopados.-!^ 
3o. De las palabras agitanizadas. — 3i. Suplemento de los verbos. 

(Ms. de 55 hoj. en 4.*^ que se conserva en la Real Academia de la Hís- 
'toría. Comprende desde el fol. 237 al 292 del tomo E, núm. i54^ est. J27, 

Aun tengo otra noticia peregrinísima: Conde escribió un folleto so6re 
la dirección de los globos. 
No lo he visto. 



formación de las lenguas neosanskritas y neolatinas». Contestación del Excmo. Sr. D. Francisco 
Fernández y Gon/.ález. — Madrid. Est. tip. «Sucesores de Rivadeneyra». 1894. — S.'^ dobl. El 
Sr. García Ayuso trata del idioma gitano, págs. 41-46 y la contestación del Sr. Fernández y 
Gitanos, versa sobre los gitanos y su lengua. 

I Para mayor ilustración de todo esto véanse las págs. XIV, LXXX y CU de nuestro Prólogo 
al //i'fopatfej^a djE^rovecAosa enseñan;^ a, coección de fábulas, cuentos y apólogos traducida del 
sanskrito por D. José Alemany y Boluter (Granada. iSgS) y sobre todo las págs. 285, 361 y 393-403 
Apéndice, V. Obras españolas referente á los Gitanos^ tanto impresas como manuscritas, en 
donde, sin embargo^ no cito entre las primera> el Vocabulario del dialecto gitano^ por don 
Enrique Trujiilo.— Madrid. Imp. de D. Enrique Trujillo. 1844.— B.*' 



42 REVISTA DE ARCHIVOS 

NOTA CURIOSA 

En el códice escurialense del Diccionario biográfico de Adh-Dhabi\ en 
la página que contiene el pacto famoso entre Abd-l-A^i^ ben Muga y Teo- 
domiro, se lee de letra de Conde, en la parte superior, correspondiendo 
al signo que lleva superpuesto, la palabra \il: c<léasc en lo raspado y mal 
suplido ,^^ Jj^l wl (¿)z jj Ó! coy.it óv i:poiisTU)< I. A. Conde. i8o¿.» Á esta * 
nota responde otra en la parte superior de la página, de letra de Manuel 
Bacas Merino, que dice así: «Mejor hubiera sido que el Sr. D. J. Antonio 
Conde hubiera explicado la palabra ^j^ Jj^' que pone al margen, sus- 
tituyéndola por la que se halla escrita (que está muy bien), y hubiera 
dicho qué clase de verbo es ó en qué diccionario se halla. Manuel B. M., 
año de 1806.» ' 

NOTA FINAL 

En la Oda que Moratín dedicó á Conde hay esta estrofa, cuando viene 
declarando las obras que compuso: 

Y el cántico festiro, 
que en bélica armonía 
el pueblo fugitiro 
al numen dirigía: 
cuando al feroz ejército 
hundió en su centro el mar. 

en lo cual hay una evidente alusión al Cántico del paso del mar Rojo y al 
ejército de Faraón, pasaje bíblico que probablemente traduciría é inter- 
pretaría Conde en castellano. Esto está muy conforme con su competen- 
cia en la lengua sagrada; pero ^lo publicó ó permanecerá inédito? Hasta 
hoy han sido estériles mis investigaciones; quizá lo imprimiría, porque 
Moratín en su poesía únicamente se refíere á obras de Conde impresas. 

Pedro Roca. 
Madrid 39 de Agosto de 1900. 



I Una fotoligrafia de esta página puede verse entre las xxiv y x^ v del Desideríum quartntis 
historiam pirorum poputi Andalutia (Dictionarum biographicuv.) ab Adh-Adhabi scrijrfiim 
{Bibliotecñ Arabico-'Hispana, tomus III). ^ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



LAS ESCULTURAS DEL CERRO DE LOS SANTOS 



CUESTfÓN DE AUTENTICIDAD 

t 

(continuación) < 

Otro arqueólogo francés que se ocupó del busto de Elche, cuancio este 
hermoso monumento atrajo la atención general en el Museo del Louvre, 
fué M. Théodore Reínach >. Se ocupa primero ^e los orígenes de Elche, y 
apoyándose en el poema de Avieno, dice fué fundada con el nombre de 
Herna por los tartesios, á quienes pertenecía aún en el siglo v^ época de la 
redacción del períplo utilizado por dicho escriljpr, y que arrojados de allí 
por los contéstanos, de origen ibero, éstos levantaron sobre las ruinas de 
la ciudad primitiva la de Ilici, que en 228 opuijp resistencia al cartaginés 
Hamilcar. 

Señalados estos datos que estima principales para determinar la época 
y la nacionalidad del monumento, dice que para la fecha no hay otra 
guia que el sentimiento del estilo, y no cree pueda ser fíjada «más arriba 
del año Soo, ni hacerla descender más abajo del 450 antes de nuestra Erax>. 
«Abstracción hecha, añade, de un cierto realismo que puede explicarse pof 
influencias locales, este busto me parece un poco más avanzado^ der estilo, 
aunque menos delicado de ejecución, que la encantadora «boudeuse» de |a 
Acrópolis 3.» Comprende las protestas que ha de provocar la determina- 
ción de fechas, que ha de oponerse á su teoría la del estancamiento de los 
estilos en los talleres provinciales, y que sólo cree aplicable á casos muy 
concretos. Reconoce el parentesco del busto con las figuras del Cerro, que 
estima podrían datar de mediados del siglo vi, y el busto, en el que reco- 
noce como nosotros los caracteres del estilo severo, pertenecer al primer 
tercio del siglo v. Estima griego el busto, y las estatuas del Cerro de una 
inspiración á veces elevada, pero de factura redonda, pesada y plana, que 
acusa torpezas extraordinarias y procedimientos ricaldeos» para la imita- 
ción de los cabellos, pudiendo ser en gran parte obra de prácticos indíge- 
nas formados en la escuela de maestros griegos.» La factura del busto estí- 
mala de mano griega, y especialmente jónica, y como la piedra caliza 

1 Véanse tomo VIII, pigs. 84 y 470 y tomo IX, págs. 140, 247 y ^65. 

2 La tete d* Elche au Musée du Loupre^ReMue des Études grecques^ ¡BgS. 

3 Alude i la mejor de las estatuas pintadas de la Acrópolis de Atenas, publicada por Co« 
Hignott al frente del tono I de su obra Hitt, de la Seuipture grecque. 



44 REVISTA 9É ARCHlVoi 

del busto, análoga á la de las estatuas, excluye toda idea de importación, 
entiende debe admitirse 'que esa imago funeraria, debió ser- encargada á 
algún artista de las ciudades griegas que en el siglo t existían en la costa de 
España. . • 

El inolvidable arqueólogo híspanófílo, Emilio Hübner, también dedicó 
una memoria al busto de Elche i, reproduciéndole, como asimismo el cen- 
tauro de Rollos y varias esculturas del Cerro de los Santos. Hace una clara 
exposición del hallazgo y de las opiniones emitidas, indicando por su parte 
que la influencia fenicia en la costa de Levante de la Península no fué tan 
grande como se cree, siéndolo, en cambio, mucho la griega. Cree á Ilici 
población ibera, como su nombre, y no fenicia ni griega. Reconoce, al 
cabo, en loa adornos del busto reminiscencias de obras chipriotas, griegas 
y etruscas, y en el collar y tocado un carácter esencialmente indígena. 
Cree ál busto obra ibérica, que debió ser hecha hacia el siglo iv antes 
de J. C, más antiguo que la estatua grande del Cerro, mostrándose en 
este punto conforme con nosotros, 

Al asignar M. Fierre París, mayor antigüedad que al busto de Elche * 
á algunas esculturas del Cerro, se muestra disconforme y así lo declara en 
una nota, con aquella nuestra opinión, manifestada en el dicho artículo, 
de que creemos el busto ccobra más antigua que las esculturas del Cerro de 
los Santos, obra del buen período del estilo y las del Cerro obras de imi- 
tación y por ló mismo de un arcaísmo más convencional.» 

1 Die büste pon líicL^Jahrbuch des Kaistrlich deutschen arch&ologischtn IntitmU, XIII (iSg^ 
pág. 114. 

2 La bibliografía del busto de Elche merece ser completada en lo posible. A los citados tra- 
bajos hay que añadir: 

Jamot, Buste ñntique defemme troupe á Elche. Ga/^ette de Beaux'-Arts, Marzo, 1898.— (Dei- 
críbe muy bien el tocado.) 

P. París, Buste d' Elche, Revue de VArt anden et moderne (número de 10 de Marzo de i8glQ. 

P. París, La Dame d Elche^ Repue Philomatique de Bordeaux et du Sud-Ouest (número 7« 
^Juiio de 1899). 

No sólo en Francia y en España, en todo el mundo se publicaron grabados y noticias del 
busto en periódicos ilustrados de gran circulación y hasta en diarios, como L Illustration^ Le 
Petit Temps, y aquí la Revista critica de Historia y Literatura^ la Repista Moderna y el Hmrüldo 
de Madrid, 

D. Pedro Ibarra, residente en Elche, y puede decirse que testigo de la aparición del b«Mo, 
dio cuenta de ella en una carta dirigida con fecha 6 de Agosto de 1897 á la Correspondencia 
Alicantina, reproducida con un grabado en La Ilustración Española y Americana (número de 
JO de Agosto del mismo año), describiendo el monumento como un busto de Apolo, de origen 
romano. Volvió sobre el asunto en dos artículos que bajo el título de Arte grecorromano pu- 
blicó en la Correspondencia Alicantina de 14 y i5 de Diciembre del propio año, tratsado de 
refutar nuestro parecer. 

Recién temen te, en la revista barcelonesa Arquitectura y Construcción (núm. ijo, Mayo 
de 1903), ha publicado una memoria que regaló i la Biblioteca del Instituto de Alicante con el 
título de El busto de Elche (piedra calcárea)^ y que viene á ser, por una parte, un resumen de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 4:5 

Esta teoría, expuesta allí someramente,. hemos. procuraclo razonfirla y 
presentarla con la debida amplitud en l^s lecciones explicadas en la Es- 
cuela de Estudios Superiores del Ateneo durante el pasado curso y fin el 
presente. Las razones en que nos apoyamos y que piden ser aquí consigna- 
das son éstas: 

JEn primer término, la superioridad artística evidente del busto, aunque 
trate de razonarse suponiendo al artista indígena eleccionado en Grecia ó 
lo que nos parece menos verosímil, griego que al venir.á trabajar en Iberia, 
hubo de verse precisado á reproducir un tipo y una moda locales, hacién- 
dolo conforme á su arte, pero adaptándose á exigencias religiosas ó hiera": 
ticas, denota que nos hallamos ante una obra maestra, que sin yioleqcia 
puede admitirse como punto de partida de un^ serie de imitaciones. El, 
busto de Elche, como lo dijimos en el citado artículo responde al estilo 
severo, siendo patente la tendencia de dulciñcar algún tanto la sequedad 
arcaica. Su fecha nos parece que debe ser el siglo v, siquiera le separen 
algunos años de las citadas fíguras de la Acrópolis. 

Las esculturas del Cerro son á nuestro juicio obras de otro tallen* infe- 
rior, cuyo origen pudo ser el taller de que salió el busto de Elche, píx 
nuestro país, donde sus incultos naturales no produjeron más que toscos 
ídolos y torpes simulacros, fué forzoso que faltara ambiente para que el 
arte, y más un arte formado con elementos extraños, hiciera su evolu/cjón. 
Esta no pudo ser otra cosa que la copia de modelos que ^1 cabo eran 
como flores trasplantadas á otro medio. Esa copia rutinaria y tosca, imbui- 
da de un espíritu de monótona repetición aprendida de la técnica oriental, 
persiste en los plegados de paños al modo qu^ se ven en las fíguras de la 
Acrópolis y en otras obras arcaicas, de arte más avanzado, y en yez de 
d^r el acento realista que estas suelen tener, se encierra en un .estrecho 
canon hierático y reduce detalles como las manos á simulacros de monó^ 
tona y absurda regularidad. ' . 



Us.opiniones emitidas, no todas por cierto, pues omite algunas de las que andan impresas, aquí 
citadas, añadiendo en cambio las que le dieron en cartas particulares algunos arqueólogos. EJ 
Sr. Rada y Delgado, por ejemplo, le dijo que creía el busto mujeril, de estilo característico ibj¿- 
rico, con indumentos asiáticos y de arte griego confundidos. Por otra parte, el escrito del señor 
Ibarra tiene por ñn rechazar, que no refutar, nuestra opinión; pero lo hace en uña forma tan 
contraria á las que impone la consideración y á lo que corresponde al sereno ambiente de las 
discusiones cicntíñcas, que no creemos oportuno contestarle. Su fin es demostrar que solamente 
él está en lo cierto al creer grecorromana una escultura que los demás á coro dijimos era anit' 
romana. M. París, en su estudio del repertorio Piot, al dar cuenta de \os trabajos, dice en una 
nota, después de citar el segundo publicado por el Sr. ibarra: «Es básunte decir qu¿ no ha re- 
nunciado á su primera opinión.» Después de la memoria que citarnos. p*stA repetir esta fr^se. 



46 ÍIKV.STA liF. ARCHIVOS 

Nos encontramos ante una escuela híerática, en el estricto sentido que 
á tal Vocablo debe darse, no precisamente comió manifestación de un estilo, 
sino de un caso de influencia teocrática que impone y consagra los mode- 
\oú artísticos; Esa escuela debió vivir largo tiempo, mantenida por un culto 
secular, que, como el rendido en la Acrópolis de Atenas antes de la inva- 
sión pei*sa, gustaba de colocar en torno de la deidad tutelar íiguras feme- 
niles; las de la Acrópolis ateniense eran imágenes de sacerdotisas ó de la 
mtsttia diosa Atenea, pues ambas hipótesis se han mantenido; las del Cerro 
representaban devotas mujeres haciendo la ofrenda de la copa. No es cier- 
tamente él caso que señalamos único en la historia del arte, la cual ofrece 
repetidos ejemplos, y el más elocuente de todos el del Egipto tebano, de re- 
petición de motivos por exigencias religiosas que los imponen y mantie- 
nen. Prueba esto, en suma, que entre los indígenas de la región española 
en que se desarrolla ese arte era muy poderosa la influencia oriental, y 
que acaso en lo religioso fué más fuerte que en otros aspectos de la vida. 
Cieftos hechos que obedecen á causas, dijérase que á leyes sociológicas, se 
han dado más de una vez en la historia; y el hecho de la repetición de 
tipos de la imaginería religiosa lo vemos todavía. 

Pero además el hecho que señalamos se nos ofrece repetido en la misma 
España antigua con todos los caracteres de una ley histórica, en lo estético 
como en lo sociológico, denotando las pobres actitudes que para el arte de- 
mostraban los naturales y su falta de cultura para alimentar una evolución 
artística. No tienen más aspecto arcaico que las esculturas del Cerro, ni 
menos tosquedad de factura, las íiguras de toros y cerdos tan abundantes en 
el centro, parte del norte y occidente de la Península; figuras que á veces 
ostentan inscripciones sepulcrales latinas y que según opinión del profesor 
Hübner ^ debemos considerar, al igual de las no menos toscas estatuas de 
guerreros gallegos, como formas indígenas de monumentos sepulcrales, 
respetadas por los romanos, cultivadas todavía durante su dominación y 
sin otra variante al cabo que la de añadir el epígrafe. No menos toscos y 
todavía de aspecto más hierático, artísticamente hablando, que todos los 
monumentos señalados, son ciertos relieves de lápidas sepulcrales con ins- 
cripciones latinas del siglo 11, procedentes de Lara de los Infantes, de las 
cuales conserva tres el Museo de Burgos y cuatro el Arqueológico Nacional. 
¿Qué son todas esas esculturas sino imitaciones desgraciadas y hechas á !a 
manera hierática, de modelos romanos? De igual arte son las toscas imita- 

1 Lñ ArqutolQgU dt Espmña, paig.'255. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 47 

clones de relieves- romanos recocidas en Cáslulo y otros puntos, pudlentio 
ser citado como mejor ejemplo el relieve de los mineros descubierto cerca 
de Linares que ha sido objeto de varias monografías. > 

Si nos fijamos en otras series de antigüedades, en las monedas, es cla- 
rísima la evolución desde los tipos de buen arte y á través de sus imitacio- 
nes cada vez más toscas y duras hasta llegar á algunas que caen eñ lo irri- 
sorio; de manera que estas monedas de pésinio arte no son arcaicas, cómo 
se pensó en un tiempo, sino ejemplos elocuentes de la degeneración de los 
tipos dásícos, oonnrida donde quiera que ha faltado preparación, ambien- 
te, medios y aptitudes para asimilárselos de un modo consciente y niodifí- 
Carlos conforme á la marcha general del arte ó á la manera peculiar de las 
escuelas locales. No insistimos sobre este punto en lo que á las monedas se 
refiere porque el señor Vives, que ha estudiado muy á fondo la numismá- 
tica ibera, con ese criterio, habrá de exponerlo en una obra que desde hace 
tiempo prepara. 

Lo mismo ocurrió con todas las manifestaciones artísticas de carácter 
indígena. Véanse sino los ídolos de bronce del medio día y de la misma 
•región sur-este, los cuales hemos descrito y dado á conocer por medio de 
hermosas láminas en esta Revista ^, Hicimos notar entonces como al lado 
de imágenes de arte fenicio, griego ó romano más ó menos puro, aparecen 
sus torpes y hasta ridiculas imitaciones; certificando á veces de que no 
pueden ser otra cosa, las monedas romanas encontradas con tales ídolos. 
Observándolos atentamente suele advertirse en muchos, á través de su 
rigidez y su tosquedad, que casi les reducía á una forma esquemática, el 
tipo originario mucho menos arcaico y rara vez hierático. 

Entre todos esos grupos de antigüedades destaca por su mejor arte y su 
importancia aquel á que pertenecen las esculturas del Cerro^ las cuales 
son clasifícables en dos estilos, marcándose el principal á que nos venimos 
refiriendo, con caracteres particulares, los cuales permiten designarle con 
la única denominación que no puede suscitar discusiones: Arcaísmo de la 
región Sur-este. 

Veamos ahora cuáles son esos caracteres. 

Lo primero que salta á la vista, es la amalgama de elementos de pro- 
cedencias distintas que acusan en sus orígenes fechas distintas también. 

1 V^asc Rodríguez de Berlanga, Los Bronces de Lascuta, Bonani^a y Aljustrei, 1881, pá- 
gina 6(t6 y lim.¿ Daubrée, Revue Archeoiogique, 1882, I, páj. 193 y lám. V; Sandars, Repue Ar- 
cheologique^ 1903, 1, pág. aoi y lám. 

2 Véase I, pág. 145; III, pág. 98 y 374; IV, La Cél. de bronces de D. A. Vives; VII, pág. ^2. 



48 REV^^TA DE ARCHIVOS 

. Adviértase el marcado sabor oriental de mitras y focados. Asimismo 
son d^ notar los adornos ricos y fastuosos de moda oriental, que no repug- 
narían un origen troyano ó miceniano; por cierto que son repetidas las 
muestras de influencias mícenianas que se advierten en toda la Península é 
islas Baleares en monumentos arquitectóricos, en piezas cerámicas, en ob- 
jetos varios ó en motivos ornamentales de localidades tan apartadas como 
Tafxagona, las citanias de PoFtugal y el Sur-este de la Península. En la 
in^^pFetación de tales adornos y de otros detalles indumentarios, se reco* 
noce la factura regular, minuciosa y en. general cansada de la técojca 
oriental, conforme se nos manifiesta en los monumentos asirios. Por otra 
parte salta á (a vista el carácter marcadamente griego del plegado del man- 
to ó velo en que se envuelven todas las oferentes, carácter cuya fíliación so? , 
laipente podemos encontrarla en obras como el relieve ateniense de }a mu- 
jer subiendo al carro, y otros análogos, y en estatuas como las de Egina y . 
las citadas de la Acrópolis, es decir en esculturas de los siglos vi.y v; siendp - 
muy de notar que ese detalle griego está tratado en las esculturas españo- 
las con un^ simetría y pna regularidad no ya oriental sino hierátíca. El 
hieratismo, la solemnidad misteriosa, es patente en todas las iiguras^^ 
que parecen como petrificadas en su devoto recogimiento. 

Por contraste, la expresión y los rasgos de la fisonomía denotan los 
caracteres propios de la transición del arcaísmo á la libertad realista. 
Como lo reconoció acertadamente M. Heuzey, los ojos no obedecen á la 
tradición arcaica que les da figura almendrada y los levanta hacia los tem- 
porales, sino que tienden más*bien á inclinarse hacia abajo; la boca no 
tiene la sonrisa eginética, sino un acento de severidad triste, y en el mo- 
delado un sentimiento de verdad, algo seco y duro; de manera que á^la 
expresión. alegre de las figuras del arcaísmo griego, ha sustituido la expre- 
sión triste, en la cual cree ver el citado arqueólogo francés c<la tendencia 
á marcar la dignidad y el carácter, tendencia que se desarrolla enel arte 
helénico á partir de Alejandro, y que el arte latino exageró sin guardar 
la distinción y el acento severo que constituyen el mérito de la estatua 
española», que es la grande, tantas veces citada. 

Y al lado de todos esos caracteres que revelan las dos corrientes artís- 
ticas, oriental y griega, la una venida por el iMediodía de la Península,, 
donde la gente fenicia tenía sus factorías, y la otra por Levante, donde te- 
nían sus colonias los griegos^ cuyas dos influencias produjeron en la re- 
gión ¡nntermedia el. estado de cultqra. y. fl arte á .qu^^ responden los jno- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 49 

numentos de que venimos hablando, resaltan los caracteres del elemento 
indígena, que son además.deesa misma amalgama de tendencias distintas' 
y fusión de todos esos detalles en un tipo especial, la tosquedad de la in- 
terpretación, la rudeza del trabajo, lo recargadas de detalles que aparecen . 
en general todas las figuras, y sobre todo los rasgos étnicos, que nos dan 
invariablemente un tipo rechoncho, macizo, y en las fisonomías, como 
dijo muy acertadamente el señor Rada, algo del tipo murciano y del va- 
lenciano. Sobre esse punto llamamos la atención acerca de cierta seme-« 
janza que se advierte entre el busto de Elche y el tipo femenil valenciano 
que hemos reproducido junto á él. 

Esas influencias no determinaron una sola escuela, sino distintas ma- 
nifestaciones, con diversa preponderancia de tales elementos. Señalare- 
mos como tipo más oriental el esfinge de Balazote, toro con faz humana 
barbada, cuyo origen caldeo-asirio reconoció el citado M. Heuzey en una 
interesante monografía ^ Este monumento hallado en Balazote (provincia 
de Albacete), hoy conservado en el Museo Arqueológico Nacional, es in- 
teresantísimo, porque revela todos los apuntados caracteres de rudeza y 
sequedad con que en España se interpretaron los modelos orientales. Es- 
culpido en piedra arenisca, la cabeza de bulto redondo, el cuerpo en alto 
relieve, sirvió sin género de duda para adornar la Quicialera de una 
puerta; como los grandes toros de faz humana las puertas de los palacios 
ninivitas. 

Citaremos también unas esfinges de piedra descubiertas en Sax (Ali- 
cante), que posee el Museo del Louvre y que á M. Heuzey le recuerdan 
las.de estilo chipriota. Tampoco debemos pasar en silencio el león hallado 
en Bocairente y conservado en el Museo de Valencia: es una figura que 
recuerda por su postura las esfinges egipcias que bordeaban los caminos ' 
de los templos, y que como las esfinges de Sax, es de mejor arte que el es- 
finge de Balazote. 

Más cerca que este monumento lo están aquellos del busto de Elche^ 
pieza hasta ahora excepcional por su mérito; y cuyo carácter queda pre- 
cisado. 

De estas ligeras indicaciones parece resultar por lo pronto, que el arte 
anteromano estaba más adelantado en la Contestania, á la cual corres- 
ponden Elche y Sax, y aun en la Edetania, la cual comprende á Bocai- 

I Le Taureau chaldken atete humaine, par Léon Huzey, tirada aparte del repertorio Piot 
Monumento ¿t Memotres^ París 1900. 

3.» ¿FOCA.— TOMO X. 4 



5o REVISTA DE ARCHIVOS 

rente, que en la Bastetania, donde se encuentran el Cerro de los Santos^ 
y sus inmediaciones, incluso el Llano de la Consolación, la comarca, en 
suma, de donde proceden las esculturas del Museo, que con. las de igual 
procedencia conservadas por los PP. Escolapios de Yecla, por el Museo 
del Louvre y por algunos particulares^ componen los restos de la escuela 
bastetana, única de que hasta ahora es posible un estudio de conjunto. 

Entre' sus obras se reconocen piezas d: bueno, mediano y mal arte, pu- 
diendo establecerse seríes y grupos que permitan, como nos proponemos 
intentarb, ver la marcha que siguió esa especie de pseudo-arcaísmo, 
desde los tiempos en que conservaba la Iiuella de las influencias orien- 
tales y griegas, hasta que, perdiéndose éstas en las rutinas de su imitación 
local, y acentuándose la tendencia realista, llegan á producirse obras, es- 
pecialmente cabezas en que, al lado del realismo con que se indican los 
rasgos fisionómicos, vemos todavía una interpretación hierática y decora- 
tiva de la cabellera. 

En cuanto á la duración de esta escuela, tomado como punto de par- 
tida el buen arte que representa el busto de Elche, cuya fecha, como 
queda apuntado, es el siglo v, entendemos que debió llegar hasta los co- 
mienzos de la dominación romana, como lo demuestran algunas figuras 
en que se advierte él reflejo del arte latino. 

Respecto de la participación que los conquistadores púnicos hayan po- 
dido tener en el mantenimiento de tal escuela, como en un principio nos 
inclinamos á admitir, creemos hoy, después de haber estudiado el asunto, 
que no es posible buscarla en el terreno del arte, mientras no sea bien 
conocido el arte cartaginés. Ya hemos visto la patente analogía que ofre- 
cen algunas figurillas de barro genuinamente púnicas y las e^ulturas 
*españolas, lo cual nada tienre de extraño si se considera que las mismas 
influencias oriental y griega informaron al arte de Cartago y al de Iberia. 

Los caracteres particulares con que el arte ibérico se nos ofrece per- 
mite considerarle como producto de la civilización de los indígenas. 

(Continuará.) JosÉ RaMÓN M¿LIDA. 



-'^■ 



Vi* 



% 



BIBLIOTICAS Y MUSEOS 3 I 



SELLOS CÉREOS SALMANTÍNtS 



Los tres sellos de cera, cuyas reproducciones, sobre vaciados no del 
todo, buenos, van aquí adjuntas, pertenecen á la rica serie del archivo 
capitular de Salamanca, y eran, al parecer, desconocidos. 

El mayor y principal mide 0.09™ de diámetro; corresponde al Concejo 
de Salamanca y se conserva adherido á una escritura de trueque y cam- 
bio de fincas entre el dicho Concejo y el Cabildo de la Catedral, fecha á 
9 de Abril, Era de i337 (año 1299). Restos de otro idéntico penden de 
una carta del Concejo, fechada en i5 de Mayo, Era de i35i (año i3i3), 
sobre homenaje que había de hacer el alcaide del Carpió á los canónigos, 
cfereci&de Salamanca y vasallos del obispo, en reconocimiento de haber 
contribuido á la compra que la ciudad hizo del tal castillo. L'n tercer 
ejemplar de este mismo sello, pero roto, autoriza un trueco de los luga- 
res del abadengo, que poseía el Cabildo, por 20.000 maravedises dados en 
compensación por la ciudad en el año 1424. 

Ostenta su anverso las armas de Salamanca, ó sea un toro sobre 
puente, con esta leyenda en gruesos caracteres de principios del siglo xiir, 
bastante clásicos: + SIGILLVM i CONCILII ] SALAMANTINI i DV; 
letras estas últimas cuya interpretación no se me alcanza. El reverso 
muestra una cruz potcnzada, dentro de un círculo; seis bustos de leones 
en torno, más un cogollo de hojarasca, quizás simplemente decorativo, y 
orla con este bárbaro letrero: -4- ANFOSVS I DEI i GRACIA I REX ; 
DE : LEONE. Éste sin duda es el IX Alfonso (i 187-1230), único rey pri- 
vativo de León, en cuyo tiempo se labraría el sello indudablemente. Res- 
pecto de las armas de Salamanca, copian su puente romano sobre el 
Tormes y el toro famoso de piedra que estaba á su extremidad; pero los 
bustos de león ignoro si también les corresponden, pues nunca más los 
hallo. Haré notar, sin embargo, que la custodia de la Catedral (primera 
mitad del siglo xv) y las filateras del zaguán de la Universidad (princi- 
pios del xvi) efigían sobre el puente, en vez del toro, un árbol (higuera) y 
dos leones sentados á derecha é izquierda. 

El segundo sello constituye otra variación intermedia, respecto de las 
susodichas representaciones heráldicas, con el puente de siempre, que aquí 
es de. arcos agudos, y encima el toro y un lobo ó perro, marchando uno 
frente al otro. La inscripción dice: + S[1GILLVM] VNIVERSITATIS i 



S2 REVISTA DE ARCHIVOS 

CLERJCOR[VM] : SALAMAN. CIVITATIS \ Su tamaño, en largores 
de OjOÓS'". Aparece en una escritura de concordia entre el Obispo y Ca- 
bildo y la clerecía de la ciudad sobre diezmos de ella; fecha en la Era 1297 
(año 1259). 

El último sello es del Cabildo de la Catedral y presenta á Sta. María de 
la Sede, titular de su iglesia, tal como se veneraría en el altar mayor. Re- 
conócesela, en efecto, como imagen románica, sentada en un trono, con 
las piernas juntas, sobre escabel, corona en la erguida cabeza, cetro que 
remata en un lirio, y Jesús Niño sentado sobre la pierna izquierda, con 
potencias y quizá bendiciendo; dos estrellas en el campo, y leyenda que 
dice: + SIGILLVM CAPITVLI SALAMATINl. Encuentro usado este 
sello desde i232 á 1299; otro le precedió en 1 187, del todo semejante, pero 
con la imagen peor diseñada, y no fué aún el primitivo, visto que una do- 
nación del obispo Vital, fechada en 1181, nos ofrece otro sello con la le- 
yenda: + ; SIGILLVM •: SALAMANTINI ; CAPITVLI ; é imagen de 
la Virgen, sin carácter icónico, de pie, algo vuelta hacia la derecha y los 
brazos abiertos y caídos, como en ademán de amparar ó recibir. Quizá 
cuando se grabó este sello aun no estaría cumplido el testamento de Mi- 
cael Dominiquiz, poco anterior á 11 5o, por el que donaba á la iglesia: 

» 

i(ccc^^^ morabetifios de que faciant imaginem de auro et argento super 
altare sce Marier). Esta debe ser la imagen que reproducen dichos sellos 
posteriores, y aun los de i Ji3 á 1892 y 1395 (éste, con 0,07"^ de longitud) 
impresos en lacre, aunque en el último aparece interpretada á la gótica y 
con Jesús de pie sobre las rodillas de su Madre. 

Por fin, ya que de Salamanca se trata, no parecerá despropósito con- 
signar un hecho de historia atestiguado por el mismo archivo, cual es la 
dominación que el rey de Portugal ejerció en ella á comienzos (idus 
ianuarii) de la Era 1201 (año 11 63). En efecto, una escritura de esta fe- 
cha, sobre donaciones á la Catedral por María Sancú Perrelecha, en vez 
de mentar á lo último al rey de León, según costumbre, pone: adñante 
salamCitica ildefonsus portugalesis rex». En la Era de 1199 aun duraba 
por gobernador el i(Comes Pontius)^, y en el día 5 de las kalendas de Julio 
de la precitada Era de 1201 ya resulta c(do?iante in Salamantica femando 
rodrigue^^^, al que sucede en Era de 1216 (a. 1178) (asando f re regis arra- 
gon cü gonsaluo osori^y). Este mismo «injanie sanción) suena á los dos 
años, y le sigue en el inmediato el conde de Urge): ncomite urgelio»^ 

M. Gómez Moreno. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 53 



GACETILLA DE ANTAÑO 



Empezamos esta Sección como ensayo, con la esperanza de que, auxiliándonos 
nuestros colaboradores, podrá formar á fin de año un repertorio interesante para 
la historia. Cuantos se ocupan en trabajos de erudición saben con qué frecuencia 
se hallan al paso noticias curiosas de que por el momento hay que prescindir por 
no corresponder al estudio que se trae entre manos, y raro será el investigador 
que no guarde entre sus apuntes algunas de estas noticias sueltas que esperan 
oportunidad y encaje para ser útiles. Falta para ello reunirías en el desorden de 
materias y de fechas en que se encuentran; numerarlas y clasificarlas luego al final 
de años ó de tomos por medio de índices claros en relación con los asuntos á que 
se refieren. Así podrán agruparse, por ejemplo, en los apellidos de personas de im- 
portancia histórica, datos biográficos hoy desperdigados y que aporten desde locali- 
dades apartadas entre sí los investigadores que acaso los encuentren; en el nombre 
de regiones, ciudades y villas, sucesos interesantes para su historia; en el de indus- 
trias, fiestas, costumbres, sectas, crímenes, fenómenos de la naturaleza, etc. etc., no- 
ticias que en ocasión oportuna son de gran auxilio para la resolución de dudas y 
conocimiento exacto de la verdad. 

En los apuntes con que empiezo esta Sección hay también ejemplo del contin- 
gente que pueden darla e§as obras farragosas que sólo merecen un extracto hecho 
por mano bastante hábil para no desperdiciar nada dejo aprovechable, ni reprodu- 
cir tampoco nada de lo que no importa que quede en la oscuridad del manuscrito. 

Tales son las Quincuagenas de Gonzalo Fernández de Oviedo, dignas de un 
extracto semejante por las peregrinas noticias que entre macizas páginas de farra» 
goso texto contienen; pero que no merecían ciertamente, como ha reconocido la 
Academia de la Historia, los honores de la publicación integra que preparaba el irre- 
flexivo entusiasmo de don Vicente de la Fuente. 

Con el fin de conseguir el orden, la brevedad y la autenticidad que el plan de 
esta Sección exige, las noticias llevarán cada una un número correlativo para 
cada año de la Revista; se distinguirán con un breve encabezamiento que expli- 
que el asunto, y que ha de servir después para los índices; no omitirán nunca la 
fuente de donde se toman é irán firmadas por los respectivos colectores. Claro está 
que su índole exige texto compendiado, y la más reducida extensión posible. 

A. Paz y Mélia- 

I CÁRDENAS, (Doña María de^ 

Don Alonso de Castilla, señor de Villavaqucrín, vecino de Valladolid, tuvo por 
tójos á don Pedro, don Diego, don Alonso, vecino de Calahorra y don Juan de Cas*' 



54 REVISTTA DE ARCHIVOS 

tilla, vecino de Madrid, don Felipe, sacristán mayor del Emperador y después Deán 
de Toledo, y don Francisco de Castilla, excelente poeta. 

Don Juan fué paje del Príncipe don Juan; se halló en la defensa de Salsas con su 
primo el capitán don Sancho de Castilla, y en la de Pamplona contra don Juan de 
Navarra. Fué Caballero de Santiago. 

Casó en Madrid con doña María de Cárdenas, niela de Juan Zapata, el ayo, y 
de doña Constanza de Cárdenas. Fué dama de la Reina Católica doña Isabel y des- 
pués en Portugal de la Reina doña María, madre de la Emperatriz. 

Hijos: don Alonso de Castilla, doña Juana, casada en Soria con don Jorge de 
Beieta y doña María de Castilla, dama de la Emperatriz y mujer de don Diego 
de la Cueva, hermano del tercer Duque de Alburquerque, don Beitrán de la 
Cueva. 

Muerta doña María de Cárdenas, casó segunda vez don Juan con doña Catalina 
de Mendoza, hija de don Juan de Mendoza, señor de Helena, y de doña Beatriz de 
Zúñiga; tuvo también descendencia. 

Ausente el marido, y enferma doña María, teniéndola por muerta, la enterraron 
en Santo Domingo el Real de Madrid, donde los Castillas tenían un enterramiento 
y capilla. En la capilla mayor está enterrado el Rey don Pedro y su hijos don Juan, 
padre de don Pedro de Castilla, obispo de Palencia, de quien descienden estos Cas- 
tfUas de quien tratamos. 

Metida amortajada en un ataúd, fué puesta en medio de la bóveda de la capilla. 
La noche siguiente las monjas en maitines oían voces ñacas y aquejadas^ gemidos 
que no sabían de donde partían, aunque la capilla no estaba treinta pasos del coro 
bajo. Creyeron asustadas que era ánima en pena que les pedia socorro, y esto duró 
aquella noche ó mas y después cesó que no lo oyeron. Hicieron muchas oraciones 
y á los tres meses ó más hubo que abrir la bóveda para meter otro cuerpo del li- 
naje, y al quitar la losa de la boca de la cueva de la capilla, hallaron á la pecadora 
doña María de Cárdenas fuera del ataúd, puesta cerca de la entrada ó boca de la bó- 
veda, amortajada y muerta. De que se coligió que la enterraron viva. 

(Quincuagenas de G. Fernánde^de Oviedo, 2^fol, 68 r.*)— A. P. y M. 

2 Modas, afeites y defectos de las mujeres. 

Cosa es para reír la locura de las mujeres que, habiéndolas el demonio consejada 
sus disparates, la una se enjabelga, e pela, e se carga de mudas e mil suciedades, e 
se pone tal que ha por bien de estar escondida i5 á 20 días e mas que no se osa 
mostrar, ni está para ver con sus unciones, porque le han dado á entender que ha- 
ciendo tal e tal espiriencia en sí, saldrá más linda que sus vecinas y de mejor tez y 
el cuero más liso y más delgado, sin entender la mezquina que mas rugas granjea 
e se hacen de la piel delgada que de la gruesa.... etc. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 55 

Pues vestios á la marquesota y á la tudesca ó como quisiéredes, cayreiad los za- 
patos y poneos calzas de aguja, y acortad los sayos y alargad las espadas, e henchios 
de botones e invenciones á la soldadesca, y vosotras á la saboyana y apretaos mu- 
cho la cintura y ensancha las caderas y cresced en los corchos y menguad en el 
seso, etc. 

No mirastes el nombre que os pusieron el día que os casastes, como os llama- 
ron novio, y así fué ello, que no vistes á quantas desventuras e fraudes obligastes 
vuestra persona, vida y aun el ánima, e consolays os viendo venir vuestra mujer 
hermosa, sin serlo, ni verle la cara, pues trae prestada la máscara que os muestra^ 
adquirida con sus dedos e bruñida e lustreante con una clara de huevo, colorada 
como rosa, ó mejor diciendo, por medio de aquellas escudillas de Granada. Blanca 
viene por cierto como el armiño, si el solirxian ó albayalde no está rancio ó mal 
compuesto; lo cual pocas veces acaescé, porque están mas diestras en hacerlo que en 
decir el Ave Mariá. Traen el gesto como de niña, aunque la tal sea vieja, y estiran- 
se tanto la piel, que no hay zapatero que así estienda la suela del zapato, que hace 
con los dientes como ellas hacen apartar las rugas hacia las orejas, y de tontas y 
mal consejadas de su espejo, piensan ellas que los que las ven, ni oyen, ni sienten, 
ni entienden sus aparejos e artificios, que para ese efecto ó mas el propio defecto 
usan, y pluguiese á Dios que todo eso fuese para contentar á solo uno y ese fuese el 
solo que se obligó á sufrir sus importunidades. 

No son las tenazuelas las que solamente tienen culpa de el enarcado de las cejas, 
porque primero' andan las cerillas y pegotes y atanquía para esquilmar y apocar los 
pelos y castigar las demasías, e que no quede mas de aquello enarcado, que no se 
hizo el atanquía tan solamente para ciertas partes y baños. 

Razón hay para que las pese á lar mujeres que están afeitadas si sudan con la 
calor, porque el afeite ó barniz se despega é el moscaderico juega con buena gracia 
é donaire, é le mueven por remediarse con aire que sacan del colodrillo, que es el 
principal asiento de la memoria desde la qual las mujeres fabrican sus ademanes... 
• ••••••••'••••. . ..•••■•..••... 

' Como vemos muy usado un perrillo que se estiende por la falda, y parece que 
cuando está la doncella mesurada y los ojos b^xos, que es muda ó que no entien^^ 
de, y oye más que una zorra. Juntadas cincuenta mujeres, todas hablan y cada 
cual deilas tiene cuenta con todas, y vueltas á su casa, recita todo cuanto acullá 
vido e oyó, é puntualmente dice lo que cada una de las otras dijo, y lo que replicó, 
y como vestían la una e las otras vestidos e tocados. Y lo que mas es de maravi- 
llar es que os dirá lo que determinó Dios del rey Artus y de los Caballeros de la 
Tabla Redonda, con todas las fábulas de los amores de Iseo y Ginebra, con los qué 
hinchen las cartas de sueño e con todos los sucesos de Lanzarote, e don Tristan de 
Lconis, tan particularmente y más q^ue lo quiso certificar Francisco Petrarca. En 



56 EEVISTA DE ARCHIVOS 

fín, la memoria de una mujer es tan cumplida cuasi como su locura, y su seso tan 
macizo como una calabaza muy seca^ y tal vasija^ que no retiene su capacidad sino 
aquello que menos le conviene guardar^ ni calla sino lo que no sabe. 
(Quincuagenas II, f oís. 8i y gS, v/— A. P. y M. 

3 Hazaña de Babrasa, criado de Enrique IV. 

(Dice F. de Oviedo que se la oyó á su padre que vio y conoció á Barrasa y á la 
Marquesa de Moya, doña Beatriz Fernández de Bovadilla, y t la Marquesa de Le- 
rin, doña Ana Centellas, ambas damas de doña Isabel la Católica.) 

Era este hidalgo Alonso de Barrasa aposentador del Rey. En Segovia, en el pa- 
lacio viejo del Rey, había siempre en un corral leones, e de la una parte del corral 
había una ventana alta sobrel, que de la sala del Rey salía sobre aquel corral de los 
leones, e en frente de aquella había otra sobre el mismo corral en el aposento de 
las damas de palacio. Un día él leonero entró k dar de comer á los leones, e por ser 
poca la ración, ó querer más, é se cebar en el pobre leonero, comentaron á trabar 
de aquel pecador e maltratarlo, e la grita de las mujeres e damas de \^ una parte 
que acudieron á las voces que el leonero daua pidiendo socorro, e las voces de los 
caballeros e hombres de la otra sala amenazando los leones, no pudieron hazer de 
manera que aquellos ñeros animales no anduviesen ejercitando su ferocidad e uñas 
procurando de le matar para se lo comer. 

(Dice el autor que si lo hiciera un romano lo contara Tilo Ljvio, etc. ».) 

Acercóse Alonso de Barrasa en aquella sala con otros caballeros, e no pudo 
comportar su ánimo de ver así padecer á aquel ombre^ e teniendo una espada e una 
capa, saltó desde la ventana dentro del corral de los leones bien diez tapias 
de altura ó poco menos, e cayó de pies, arrimado á la misma pared, e cayósele el 
bonete de la cabeza (el qual dezia la Marquesa de Cotron que era amarillo) e muy 
presto echó mano á su espada e tomó su bonete, e fuese contra los leones, los 
quales como vieron tan grande novedad, dejaron el ombre e retiráronse otros ocho 
ó diez pasos, pero todos Juntos e en son de apercibidos; e llegó Barrasa al ombre, 
que estaba bien herido de las uñas de los leones, e tomóle del brazo e púsole 
detrás de sí, retrayéndose hacia la puerta del corral paso á paso, e los leones asi- 
mismo viniéndose hacia Barrasa en poco á poco. El leonero salió fuera, e Barrasa 
después, todavía el rostro mirando á los ñeros leones, e apenas era salido de la 
puerta e cerrádola tras sí, quando todos siete leones que eran estaban asidos della. 
En ñn, él salió con su ombre el qual escapó e bivio, e Barrasa quedó onrrado» e á 
vista de muchos caballeros e damas hizo lo que es dicho como denodado varón. 

Vi yo después, seyendo bien muchacho, puesto algunos años un león dorado en 
la iglesia de la hermita de Nuestra Señora de Atocha (agora monasterio de frailes 

I Más poético, pero meaos humaaitario, es el hecho análogo ensalzado por Schiller en su 
balada Der Handschuh y por Lope en su comedia El Guante de Doña Blanca. Barrasa no ha 
tenido modcraamcau, qac yo icpa, éncomiadotc s de su hasaña. 



predicadores) cerca de Madrid quasi una milla, el qual león había sacado por cime- 
ra en una jusu delante de Enrique IV en Madrid con esta letra: 

Mire tu gran Señoría, 
alto Rey mas que Trajano, 
qué galardón merecía 
quien siete destos vencía 
con una espada en la mano. 

Dióle don Enrique por armas en un escudo de gules, vel sanguino, e en la mi- 
tad del escudo una espada azul, desnuda, la punta para abajo, con el pomo y em- 
puñadura y cruz de oro, e á los lados de la espada tres leones de cada parte en pal^ 
candidos vel argénteos, mirando los unos e los otros á la espada, e debajo de la pun- 
ta delia otro león; asi que son-sieie leones rampantes. 

Está enterrado en el monasterio de San Francisco de Segovia,.en una capilla suya 
en que ha mas de sesenta años que yo vi una tumba con unos escudos destas ar- 
mas e cierto letrero que olvidé. Pero sé que estos Barrasas son hidalgos de la mon- 
taña, y en Laredo y en Colindres he visto yo algunos hidalgos deste linaje, y en 
Toledo y Segovia. Unos le hacen á Barrasa aposentador de Enrique IV, e así lo oy 
muchas veces, pero razón es que creamos á la historia de don Juan II que dice fué 
caballerizo del Principe don Enrique, y que cuando don Alvaro de Luna estaba en 
el'cadalso en la plaza de Valladolid, vido á Barrasa^ caballerizo del Principe, llamó- 
le y díxole:— -«Ven acá, Barrasa^ tú estás aquí mirando la muerte que me dan: yo 
te ruego que digas al Principe, mi señor, que dé mejor galardón á sus criados quel 
Rey, mi señor, mandó darme á mí». 

(Quincuagenas IL fol. 30,)— X. P. y M. 

4 Ponce'de León (D. Pedro), hermano del Duque de Arcos. 

Fué el primer inventor de matar toros á caballo, estándose quedo esperándolos, 
e puestos al caballo unos antojos de terciopelo que le atapan los ojos, porque no 
se espante viendo venir el toro. Bien podría ser que otro lo hubiese hecho primero; 
pero yo nunca lo oí, ni lo leí que en España ni fuera della otro lo haya hecho antes 
que don Pedro Ponce, ni tan bien, ni con tanta facilidad, ni de aquella arte, que sin 
dubda en un día podría matar todos cuantos t^ros uno á uno le saliesen á la para- 
da, y es muy gran gentileza y mucho cosa de ver. 

En la cibdad de Avila, delante de la majestad de U Emperatriz, le vi matar cua- 
tro toros, año de i53i, y el mismo año después en Medina del Campo, en presen- 
cia de su majestad misma e del Príncipe don Felipe, otros tres mató, e hacíalo 
desta manera. El don Pedro Ponce estaua en un caballo que tenía atapados los 
ojos, con una capa abierta, e echada la parte derecha de la capa sobre el hombro 
izquierdo, como quien se abriga e queda como un capuz cerrado, e estaba á doze 
ó quince pasos de donde la Emperatriz e las damas le miraban, e á su mano dace- 
cha^ cerca de la estribera^ estaba un mozo^on una lanza^ % comoei tgro \tyé, arre« 



58 REVISTA DK ARCHIVOS 

mete contra el don Pedro Ponce^ el cual alza la capa sobre su ombro derecho e to- 
ma la lanza al mozo, e tiende el brazo e pónele el hierro en el pescuezo cerca de la 
juntura de la espalda ó brazo siniestro, e como la lanza tiene un muy fino hierro 
de Azpe, el toro se mete por la lanza, e alguna vez el toro íe toca al desarmar de 
su furia en la estribera ó quasi, e el don Pedro Ponce^ con una espolada ó dos, 
muda dos ó tres pasos el caballo á la otra mano, e el toro en el instante que se en- 
tra por la lanza, cae á los pies del caballo, muerto, porque la lanza siempre le da 
al toro en el corazón, e aun algunas veces acaesce pasar el toro de parte á parte e 
salir el hierro entre los brazos ó barriga del toro con parte del asta de la lanza. 
Este caballero es nieto del muy ilustre y famoso Duque de Cádiz, don Rodrigo 
Ponce de León, que ganó Alhama, etc. 

(Quincuagenas III, fot. 42, v.')--A. P. y M. 

5 Pícente (El hipócrita ayunador fray Antonio). 

Fray Antonio Pícente, de los heremitas, que murió muy penadamente blasfe- 
mando horriblemente, en tiempos del rey D. Alfonso de Aragón. 

Era pública fama que ayunaba cuarenta dias y cuarenta noches sih comer cosa 
alguna, y aunque el Rey había mandado hacer pesqursa,no se pudo averiguar sino 
que los ángeles le alimentaban. La verdad del secreto era que tenía unas candelas 
gruesas, huecas y recubiertas de un baño de cera, y llenas de una masa muy cor- 
dial, compuesta de pechugas de faisanes, capones, etc., azúcar, harina y otras mez- 
clas tales, que poca cantidad daba mucha sustancia. Traía también un cinto hueco, 
con tal ingenio, que, sin ser visto, podía haber alguna cantidad de hipocras y otros 
vinos preciosos de que secretaniente bebía. 

Todos le creían santo. Cuando supo el Rey que murió de miseraole enferme- 
dad y casi comido de gusanos, y descubierto el secreto de su maldad, dijo:— 
«Verdaderamente yo creo que Dios castiga con tanta aspereza á los hipócritas, por- 
que con los engaños y maldades fingidas que hacen, quieren tomar á Dios por es- 
cudo y compañero para engañar á los hombres (Del Panormitano). 

(Quincuagenas í.*; fol. I^v.')— A. P. y M. 

6 Madrid, f Vecindario). 

En el tiempo que yo salí de Madrid para ir á Indias en i5i3, como Veedor de* 
las fundiciones del oro en Tierra firme, era l^vecindad de xMadrid S.ooo vecinos é 
otros tantos los de su jurisdicción é tierra, é cuando el año de 1546 volví por Pro- 
curador de la ciudad de Santo Domingo, en sola aquella villa é sus arrabales ha- 
bía doblada ó cuasi la mitad más de vecinos, é serían seis mil, pocos más ó menos, 
á causa de las libertades é franquezas é favores imperiales que el Emperador Don 
Carlos le ha fecho. 

(Quincuagenas *.•; fol. 76 v/>— A. P. y M. 



BIBUOTECAS Y MUSOOS 5g 

7 Desacato en las Descalzas (i 58i).— «En tinieblas, la nojhe del miércoles 
Santo, en el monasterio de las Descalzas Reales, muertas las luces, se desvergonza- 
ron ciertos caballeros con las mujeres, que cierto, fué un grande desacato, y asi los 
van prendiendo á todos para que se sepa la verdad y se castigue su atrevimiento 
exemplarmente, y así se hará. 

En la fiesta dicen que se hallaron el Principe de Ascoli, el Conde de Castañeda 
y el Marqués del Carpió. Dios los ayude y á mí me guarde.» 

{Carta de Pedro de Merlanes al Dr, Diego de Morlanes,— Madrid 26 de Mar- 
\ode ¡58 1. Biblioteca Nacional P. V,,fol. C. 32, N^ 5.)— A. P. y M. 

8 Procesión de San Lorenzo en Madrid en 1787. 

Madrid.— Señor editor.— Muy señor mío: hace algunos días que llegué á esta 
corte con ánimo de no perder dftersión alguna de cuantas se me presentasen (como 
sucede á todo forastero con dinero y sin negocios que le ocupen). Ayer, día de San 
Lorenzo, me llevó un amigo á ver la procesión que se hace á este Santo. iVálgame 
Dios, amigo mío, cuánta fué mi admiración! Lo primero que se presentó á mi vista 
fué un campanario portátil rodeado de un enjambre de muchachos que de sus res- 
pectivos cordeles tocaban un montón^e campanillas como para dar aviso. )Si vue- 
sa merced viera qué algarabía, qué bulla! Yo más bien hubiera creído que eran 
anuncios de una cencerrada quede una procesión. Pero no «s esto lo peor. Encima 
del dicho armatoste hay un cáliz grande de madera como por cúpula: ya ve vuesa 
merced qué oportunidad. Pues éste, señor editor mío de mi alma, era el objeto d« 
la diversión de otro montón de chicuelos para quienes no había campanillas. {Cuán- 
ta fué mi sorpresa al ver que todo el afán y entretenimiento de éstos estaba redu* 
cido á tirar trapajos llenos de porquería y hediondez al cáliz! ¡Qué indevoción! {Qué 
irreverencia! Uno tiraba un medio cuarto de calzón, otro una manga de chupa, 
que, antes de llegar al suelo, recogía otro con el mismo fín; aquél un pedazo de ca- 
misa asquerosa, éste una piedra... De éstas me tocó una por mi desgracia, y me 
dio un beso un poco más abajo de la sien derecha (gracias por el agasajo). Pues no 
fui yo solo el favorecido aquella tarde de las lágrimas de San Pedro. Entre ceja y 
ceja llevaba un muchacho un chichón que pudo costarie caro, como á mí si me 
favorece un poco más arriba. 

Estoy aturdido, porque semejante modo de avisar que se acerca Dios, no había 
llegado á mi noticia. Tampoco sé por otra parte á qué viene en semejantes funcio- 
nes tanto ruido de tambores, timbales, trompas, pitos y nautas, que más parece 
son á propósito para preceder á una mogiganga, á lo menos con tanto exceso. Por 
de contado, aquellas clarinadas periódicas son, á mi modo de entender, la cosa más 
ridicula, si bien la más parecida á la señal que se hace cuando sale el toro. Vea 
Vm. si tiene algo que mandarme para mi pueblo, desde donde pienso reírme de mu- 
chas cosas que he visto en la corte. B. L. M. &. j. R. C. 

(Del Carreo de Madrid^ N.* 88, correspondiente al 32 Agosto .I787)»-*A. P, y ¡^ 



6a KEVISTÁ DE ARCHIVOS ■■ 

DO CUMEN TOS 

I 

LITERATURA ALJAMIADA 
Biblioteca Nacional Gg. 75-4.944 fol. i r. ' 
2 (E)s maravilla que sigan así, qu'so me(smo) (fíz)yeron sus auelos con mu9a 3 
^•^-mJI nJL. ^ que nnochas bezes lo ensayaron ^ á matar y matoron^ mochas pro- 
fetas como Esáiya i Zacaríya i Yahya 7 y otros mochos hombres santos, y asi no 
os marabilla que agora digan lo que dizen de nuestra ley: i dizen más. ' 

Que Hachar ^, madre de Ismaáil, fícho de Ibrahim, que no era su mocher de 
Ibrahim, ante era su catiba, i que nenguna Chente ni encherena^ión 9 no obo 
Annabí 10 sino ellos, porque yo quiero declarar que el linache de Ismaáil son <i 

aquellos que obyeron la bendi^iyón de nuestro (fol. i v.) (sen)nor? »2 júC^Wa» slfl 

i de buestro pa(dre) 2 Jbrahim |»!5UmJI íUÍl. ©% 

Sepas que de aquí adelante declara el libro del sabidor 13 cómo fué nacido Is- 
maáil, i dize en ell M Attauráti i^ q'es la ley biecha, que dizen los chodiyos que 
aquella fué y no será tal; mas según tu leirás en el Alkorán, fallarás la berdatcuál 
bale más ni cuál es más palabra santa. Dize en la lor i^ ley, en el sezzeno, así: 
^ara »7 mocher de Abram, no pariya, y abla una mu^a «8 mi9riyya, quiere decir 
aclip9iyana 19, la cual abiya lonbre 20 Hachar, i dixo Qara á su marido Abram. 

1 Eflte manuscrito está incompleto por el principio y por el fin. Afortunadamente el cate- 
drático de árabe de la Universidad Central, D. Miguel Asín, ha encontrado al final de otro ejem* 
piar ó copia igual aljamiada perteneciente á D. Pablo Gil, unas hojas en árabe, cuya traducción 
ofreceremos á nuestros lectores, gracias á la generosidad de dicho docto arabista, con la que te 
suple lo perdido por el final del ms Gg. 75 de la Biblioteca Nacional, núm. 4.944, ya por pérdida 
real, ya por falta del original de la copia.— 2 Cuanto en el texto no puede leerse lo suplimos 
entre paréntesis.— 3 Moisés.— 4 Áaláihi eggalám sobre él la paz: haya respeto para él.— 5 Inun* 
taron.— 6 Forma anticuada por mataron.— 7 Juan.— 8 Agar, sierva de Abraham, madre de Is- 
mael.— 9 Generación. — 10 Profeta.— 11 Arabismo, concordancia de verbo plural con nombre co- 
lectivo.— 12 Scnnor? Allah sobhánaho, señor Alá, loado sea. A Sennor falta media palabra.— 
13 Más adelante diremos quién es este sabidor.— 14 La palatización de la / en II es frecuentisinu 
en aljamia, y en Gg. 75 lo general.- 15 La Tora, la ley, el Pentateuco, los cinco libros de Moisés. 
Cuando el alif I indica forma de palabra árabe ó hebrea, lo transcribiremos por á. Siempre 
transcribiremos •* por u; j^ por o; ^ por ch; ^ por g; ^ por s, salvo en las formas Tcr* 

bales como dijo, bajó, aparejó^ que transcribiremos por exis x: r^ por k: ¿} por y, á: dejan- 
do sin trascripción el I que solamente se toma de él su vocal. También transcribiremos por f 
el t%^ muy poco usado. La h representará las letras ^ y 9 y el signo <¿ el c : el acento no se 
pinta en aljamia, lo suplimos.— 16 5u, sus^ posesivo provenzal, francés, italiano, etc.— 17 VjL^| 
heb. ^"'IZT Génesis, cap. 16, v. i al 16, Bibl. hebraica. Falta el 10 precisamente, cosa rara, citán- 
dose para refutar el judaismo, en el que está la profecía de la multiplicación infinita del pueblo 
musulmán: el trashdo es parafrástico, sin apartarse mucho de lo liberal, dejando los versícu- 
los 13, 14 y i5 acaso por su sentido demasiado enigmático.— 18 La vocal u o no está bien definida 

en esta copia; por luna escribe indistintamente . .^«J luna, que .. J lona, y como ésta otras pala- 
bras. — 19 Egipciaca, de Egipto. — 20 El cambio de n en / y r y viceversa es frecuentísimo en las 
lenguas inddeuropéas 7 semíticas, obedeciendo á un fonema natural del órgano de la voz. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS *6l 

Pues q'el Criador me biyeda de concebir (fol. 2 r.), entfa con mi mu^a y pro 
bentoravhabremos d'ella ficho. Y obo Ibrahim el dicho de ^arah. Y lomó la su 
9yerba Hachar almi^riyya i diyóla á su marido Abram que fuere su mocher. 

Y esto fué después que Abram abiya poblado en la tierra de Canáan diyez años. 

Y entró Abram con Hachar y enprcñóse d'él, i desde que bido q'era preñada 
deshonró á su señora Qara, í desobedi^yóla. 

Y querellóse Qara de aquello á su marido Abram y díxolc la su enchoria. Y 
así entre mí y bos chodgará el criador. Yo bos di mi siyerba en buestro poder: 
desde que se bido preñada desobede9Íyume. 

Y díxole Abram: 

Ha » aquí (fol. 2 v.) buestra siyerba en buestro poder, faze d'ella lo que querrés. 

Y luego denostó Qarah y ferióla. Y salliyó Hachar foyendo delan d' ella, -y 
• encontróla ell anchel del criyador sobre la fuen dell aua, en el mon, en el camino 

de xaor, i díxole (á) Hachar. ^'De do biyenes y á do bas? 
Díxole (Agar al Ángel): 
Bo foyendo de mi señora Qara. 

Y díxole ell anchel del criyador: 
— Bete á tu señor y omíllatele. 

Y después díxole: 

— Del criyador to eres preñada y parras on ficho y clamarlo has Igmaáit, q'el 
criador sopo to omiyamiyento, y será este ficho limenta 2 de las Chentes, y sos 
manos sobre todos, y á todos sos manos, y conquirrá sobre las fitas de sus her- 
manos. Así q'ella tornóse, i pariyó á Ibrahim un filio, y púsole por lonbre I^maáil. 

t>\zt en el de^eseteno 3 de la ley que mandó el criador á Abram que se 9erco9Í- 
yese él y so filio I^maáil, y esto cuando Abram abiya nobanta i nueb años: ^erco- 
9Íyó todos los de so casa, y díxole el criador: to lonbere no será Abram 4, ni á to 
mocher nol dirán Qadáai, to nombere será Abram i to mocher Qarah, y. esto 
porque serás padre de mochos pueblos y á to mocher bendezirla e i darte d'ella 
ficho i bendezirlo e i será padre de mochos pueblos, i los reyes de aquellos (fo- 
lio 3 V.) de sos lomos salrrán. 

Ibrahim se lan^ó de cara en la tiyerra ridiyendo 5 y dixo: 

A honbre de 9iyen años na^rá ficho, y (^arah parirá, i ya es de nobanta años?... 

Y díxole Ibrahim: Señor, biyen biyese l9maáil delandet ^. 
Dixo el criyador: 

Y en I^maáil tanbiyen t'e oido, yo lo bendiziré y lo monteplicaré y lo creceré 
' mocho i mi testamento afirmarlo e con Inhale, el que te parra ^arah en seme- 
^ chante tiyenpo como este. 

I los chodygos dizen y allegan qu'ellos son erederos de la tiyerra, porque dixo 
Allah «mi testamento afirmaré con Í9hak», i que Qara era mocher, que no Hachean 
porqu'era so serbiyenta. 

La re (fol. 4 r.) spuesta es: 

Que les digan que si es en el libro de la so ley ó no. * ^ 

1 L^ Ad, he.— 2 Ejemplo, fama, nombre, modelo..— 3 Génesis, cap. 17: involucrados y mal tra- 
ducidos sus yersículos. La letra cursiva indica que el códice está escrito con letras majpres* 
más dil doble que lo restante del texto.— 4 Abram signifíca en hebteo padre excelso, y Abri^ham 
padre de multitud. — 5 Riyendo. — Vers. 18 hebr. dice: Sin embargo, dijo Abraham á;Pios: o^lá 
Ismael viva del ante de ti (esto es, en tu divina presencia, según tus .mandatoi,, lentído que 
achira lo aljamiado: Señor, ojalá viviese Ismail delant de tí). V .u; ' 



f)2 REVISTA DE ARCHIVOS 

Ellos por fuerza les será de alorgar: 

Asi que les dirán: biyen sabedes komo bendixo el criyadur i á I^rnaáil, y es 
cusa 3 sopida y (iyerta que bale más la bendi^ iyón e santedat i linpiyeza i cre9i- 
miyento e monteplicamiyento, y es mesmo con l9maáil así como con I^hak do 
dize que dixo el criyadur á Ibrahim que afírma so testamento con él i con so lina- 
che después del testamento dorable, i seriya sennor d*él i de so simiyent. I después 
dixole á ¡(maáil (fol. 4 v.): 

«Bendezirlo e i faré d*él gran chcnt» que... 3 p/ simiyent es eso mesmo i firmó 
el criyador so testamento con Nuh 4 i sos fíchos cuando salliron d>ll arca, i con 
las alimannas de la tiyerra, i las bestias i las abes del (iyelo, asi como añrmó con 
l^ak; i después bosotros fuestes aquellos que descreyentes en el criyador i mates* 
tes sos pmk/im i fiícstts un rebeles que abedes perdido todo el biyen qu'el criya- 
dur bos abiya dado, lo q*el línache de Igmaáil no fiztjFcmi desde qu'el criyador les 

enbiyó so annabiy f%^j íSv^ '^a-' ^5^ ^X»^^^ ^. Aqui parece que bale más la ben- 

di^iyón (fol. 5 r.) q*el testamento ni la promisiyón. Y el testamento i la promisiyón 
fueron con condi^iyón que si quisiyéredes i creyéredes en Dios estranno bernfyan 
sobre bosotros las maldiciyones q'eran escriptas en el ginqueno ^ libro de la ley. Y 
en la bendi^iyón no obo en ella nengona condiciyón. Eso mesmo dizen q>llos 
eredarán la tiyerra cuando berma el Masías q*ellos esperan como á ellos solos 
diyó Allah la bendi^iyón de I^hak y es casa que desmienten la so ley. 
La repuesta es que les digan: 

Sabed coma dixo ní L>^a^ sXj] 7 á Ibrahim en el Ocheno 8 seder del libro primero 
de la ley\' «Después que se abiya apartado de Lut so sobirano9 del lugar do esta- 
ba> «abaxa to bista i para miy entres del logar do iredes á man derecha y á man 
e^querda y á dó salle el Sol y á do se pone» toda la tiyerra que biyeres á to la daré 
y á to linache depués de to pora sienpre, i faré to semiyent i crecerá como la tiye- 
rra i si podrás contar la tiyerra que es contar s*a to simiyent, i depués dixo: «Baní 
l^rail, poblad en la tiyerra de Canáan, y esta es la tiyerra de promisiyón, i man- 
dóles que 00 la pasasen, i posóles sennales i diyóles aquella tiyerra apartada, pues 
^cómo puedes decir q'ellos son erederos (fol. 6 r.) de la tiyerra? 

I parando miyentres en lo que Alláh sobhánoho dixo á Ibrahim que áél daríya 
aquella tiyerra q'el bido del solano i dell ábrego i de la man derecha i de la man 
e^quiyerda y á so simiyent. 

Aquí parege que no disiya por los chodiyos solos, que otra simiyen y 10 obo sino 
ellos, pues como dizen q*ellas eredarán la tiyerra, esto es conuerto q'eilos dan á 
nos, i otros que asaiya annabiy alclamaban los cristíyanos Isaíyas, dixo: matar 
t*a el criyador ya " Israel i llamará á sos siyerbos otro lonbre, y esto cuando ellos 
desconociyeron el criyador. 

^Cómo pueden dezir q'eilos serán erederos de la tiyerra santa q'el criyador les 
abiya dado? 

Ya faze afirmar esto lo que dixo Asaiya profeta d'Alláh: «Yo porné en las 
montannas caminos y grandes riyos pora apartar mí chent descochidas, mas Ya- 

I Cfiadur con Yocal m, varias ycccíi, como mu^a por moza indican que la 11, o se confundían 
en la pronunciación y en lo escrito.— 2 Cusa por cosa.— 3 Ilegible —4 Noé.— 5 Mohámmad gala 
Allá ho dldihi núggaléma, Mahoma bendígale Dios y salve.— 6 Génesis, cap. V, vertículoa i 48.— 

7 Attáh fobhánoho. Dios, gloria i él. 8 Génesis, cap. XII, vera. 5.® y cap. XIII, Tert. 9.-^ Lot, 

tu fobrino.— 10 Aquí.— 11 Ya, ob. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS- 63 

kub no obeckciyó ni I^raycl no oyó. Mas ^demandadles cual cheulc será esta des- 
kochída? 

Pues no es sino ios mo^limes ñchos de I^maáil. 

I dixo Áamug annabiy ^. 

Por tres pecados que farás, casa de I^rail, te perdonaré, mas el cuarto pecado 
nonca abrá perdún. 

Demandadles cuál es el cuarto pecado que por él son el galut 2 q'es catiberiyo, 
del cual nonca abrán perdún (fol. 7 r.)» no porq*el criyadur no los perdonariya; 
mas ellos no farán las obras q'ellos no abrán perdún fasta que creyan en lo q'el 

annabíy 0^^ ^^y^ ^AjI J^c sX^^^a 3 dixo, i que creyan que fué annabiy i mesache- 

ro'4del criyadur, eso mesmo an á creyer en Áysa ^ ibno Maryam q'era aiuufaijF »me> 
sachero del criyadur, del cual dizen mochas cosas^ i bo sott bmiwiiiai?, de fa cual 
cosa ellos seriyan antes muertos qne no creyeríyan en ellos, y esto da antender 
q*ellosiM^»BÍncrBcteras de la tiyerra, así como no son, que biyen saben que a oy 
iHll F trezíyentos o cuatroziyentos annos (fol. 7 v.) que son en el catiberiyo^i son 
ñiera de la tiyerra Santa; la cual tiyerra es agora en poder de los mo9l¡mes, que la 
conquereyeron i la obiyeron de los crístiyanos, i conpiiyose lo que dixo Allah 
sobhánoho 7 á Ibrahim de la bendi^iyón de I^maáil, y acabóse y atemóse^ lo que 
obo prometido á I^hak cuando ellos adoraban á diyoses estrannos, conpiiyose lo 

que Múf a ^'%mJi aulc ^ les dixo en el cinqueno libro de la ley 

Tornemos ad aclarar y ad oprobar. 

I probar el fecho de Hachar madre de I^maáil que la so onra i bondad no obo 
nei^ona menna ni def al limen t(o) (rap.) por ella seyer siyerba acatiba (fol. 8 r.) de 

Ibrahim (•^U^JI ^Jlc. 9, i sino demandadles declara^iyón de la palabra que dixo Qara 

á Ibrahim |*^ldMjt w& 9 i como dixo que Qara diyó por mocher á so marido Ibrahhn 

á so siyerba Hachar. 

Ellos se rebolberán i dirán: no puede ona mocher á otra casar; tan poco no fué 
aquel casamiyento con berache. 

Y aquesta es razón ñaca, y ellos saben moy biyen que Qara mesma por sí se 
casó coií Ibrahim sin nengona barache, i más que saben moy biyen que RahlU, 
moller de Yakúb, dixo á Yakúb: «entra con mi siyerba Bilha.» " I dixo tambiyén: 
«Leyal 19 mocher de Yakúb entra con mi siyerba (fol. 8 v.) Zolfaj^ I no dize que se 
Casase con ella: pues qué razones an ellos que digan de Hachar no era mocher de 
Ibrahim, pues q*el criyadur dize en la ley que Qara che le diyó ¡que fuese so mo- 
cher.^ I pueden biyen saber y entender que los annabíes no obiyeron menua nen- 
gona por seyer catibos ó serbidores de otras presonas, que biyen saben Yusof 

l*tÍMLít ftlic. 9 fué catibo cuando sos crmanos lo bendiyeron al mercadero del rey 

r El prolbta Aiiiós.~2 n^ S^ g^lut^ hebreo-caldeo, cautiTcrio.^3 Véase la nota 6 de la página 
anterior.— 4 Mensajero, apóstol.— 5 Jesús« hijo de María.— 6 Puede servir esta cita para deter- 
minar lá fecha en que se escribió este códice.— 7 Alabado sea.— 8 Cumplióse.— 9 Áldihi tssñtám 
sobre 61 la paz.— 10 Nalhámdo lilláhi rúbtin-aldaiamina^ con loor á Dios, Señor de los mua- 
dos.— ti Génesis, cap. XXX, vers. 3.— 12 Génesis, cap. XXX, vers. 9 dice HmS íéa (Lia); nsSl 
•2l>a, Riendo rara la o de zolfa. 



64 REVISTA DE ARCHIVOS 

Aclipgiyanc, el cual era de linache de Igmaáil. Depués aquel lo bendiyó en Mi9ra, 
quiere dir en achipto á el percorador del rey; mas por eso no obo nengona menua 
en so caliberiyo q'ellos (fol. 9 r.) dizen de Hachar. Biyen saben como fué ó quien 
era su padre, q'ella no fué conprada por dineros, ante era ñchsi.del Rey de Achip- 
to. I fué la razón porq'ella fué en-poder de Ibrahim, que cuando fué Ibrahím que 
iba con so mocher (Jara á Mi^ra encontróse con conpanna de la corle del rey i ti- 
roronchela i i traxíyéronla al rey; i cuando eran 9erca de Migra dixo Ibrahim 
^*%^I\ sAc 3 á so mocher Qara: «Yo se que lo eres mocher fermosa, de fermosa 
bista, i e miyedo que te berán los achip^iyanos i dirán: «so mocher es esta». I ma- 
tar m'an á mí, ¡ dexarán á tí. Díles si te demandaran por mí, que eres mi ermana; 
porque me fagan biyen por ti i bibrá la mi alma (fol. 9 v.) por tí.» 

(Continuarán) Por la copia. 

Doctor Meneü. , 



II 

LOS ALUMBRADOS DE EXTREMADURA EN EL SIGLO XVI 



Memorial en que se trata de las cosas que me an pasado con los 

ALUMBRADOS D'EsTREMADURA, DESDEL A^fO DE SETENTA HASTA EL FIN 

DESTE a5?o DE SETENTA Y giNco, [pof Ff. Alonso dc la Fuente]. 

CONTINUACIÓN 3 

IV 

Preguntando á este testigo qué le mandaua su maestro hazer 6 qué precetós le 
enseñaua dixo, que le encomendaua se pusiese en la contemplación y que allí se 
presentase á Dios diziendo estas palabras: Señor, aquí estoi, Señor, aquí me tenéis; 
y que no rezase ni dixere otra palabra, ni vsase de otra oración; y preguntada acer- 
ca de los affetos y suceso de aquella oración, dixo que en diziendo aquellas pala- 
bras solas, sentía sobre sí tan gran opresión de malos pensamientos, de suzias con- 
sideraciones, de carnales mouimientos, de con^elos ynfieles, de eregías, blasfemias 
contra Dios, contra los sanios, contra la lynpieza de la madre de Dios, contra toda 
nuestra santa fé, que de sola aquella tormenta y vexación que padezía andaua 
muerta, consumida, loca e sin juizio y sin íigyra de mujer, y todo lo lleuaua en 
paciencia porque su maestro le dezía y sinihcaua que todo aquello era señal de 
perfeción y el camino cierto por donde se alcanzaua. No tuve necesidad de mas 
yoforma^ión para asegurar el ánimo de que en la dicha dotrina avía demonio y 
pacto 9on. Satanás, y. juntamente sentí en el entendimiento vna ylustración tan po- 
derosa de los misterios. d?sta secta y de las maldades que en ella se en^errauan, que 
apenas lo podré bien sinificar; parecíame que vesiblemente vía á los demonios en 
los dichos efectos, y que los avclores eran a9ote cruel de la santa madre Yglesia, y 
que todos los maestros desta maldad eran ministros del Antechristo^ y boluiéndo- 
me á la orden de los Teatinos, entendiendo dellos que comunicauan en esta 
seci^, me dezía e\ espíritu con grande Riguridad que la Sede Apostólica .los aüia de 
condenar por edicto público, avnque por entonces no me descubría la iunbre que 

I Y sardronla.-~¿ Véase nota 9 de la página anterior. 

3 Véase el número de Agosto-Septiembre de 1903; pags. 203 á 2o6« '•'. I 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 6& 

Los Teatinos de relisión eran desta nueua secta^ mas de aquella condicional; que si. 
lo eran, como yo presumía, la Sede Apostólica avia de condenarlos; esta fué la cau- 
sa que .en el discurso de mi predicación fué sienpre buscando e ynquiriendo si era. 
uerda4era aquella condicional^ y si era toda vna doctrina la de los alunbrados e ia 
de los Teatinos que biuen en cjausura; y quiso Dios que buscando esta uerdad 
hallé Jo que no quisiera, como adelante se dirá en el discurso de la y.storia. 



Aviendo recibido esta nueua lunbre, y deseando resistir á las maldades y erro- 
res que en esta doctrina se en<;erravan, comencé á pedricar contra ella y pública- 
mente di bozes adbertiendo á la gente se guardasen de los avtores desta nouedady 
e boluiendome contra algunos VÍ9Í0S de los alunbrados rreprehendía juntamente la 
uida y doctrina, en lo qual uve tantas opiniones del pueblo que sería largo contar; 
vnos dezfan, bien dize Frai Alonso; otros dezían, demonio tiene; otros andauan 
perplexos y no osauan condenar al Teatino Gaspar Sánchez, porque tenía ganada 
muy grande opinión y en sus obras esteriores no parecía cosa mala, sino con fé, 
dones y comuniones e pedricaciones y hablar siempre de Dios desde la mañana 
hasta la noche. En este tiempo cunplióseme la licencia que tenía de mi perlado y 
boluime á Badaxoz i mi conuento, y luego que llegué me encomendaron ciertos 
sermones de la octaua del Sacramento, en los quales comencé á descubrir los mis- 
terios de la secta de los alumbrados, de que ya tenía mediana noticia, especialmen- 
te a^erca^de las comuniones y sentimientos de algunas alunbradas; dixe cosas muy 
particulares, de lo qual gustó mucho el prouisor y cabildo y todo el pueblo, avn- 
que los alunbrados se alteraron mucho, y deseando ataxar mi atreuimiento me fuer 
ron á hablar muy blandamente, diziendo que moderase el estilo e que en aquella 
ciudad no auía las cosas que yo pedricaua, queslaua mal jnformado; y juntamen- 
te las alunbradas se fueron á quexar á cieno pedricador, para que en el mesmo lu- 
gar que yo las afrenté las desagrauiase y voluiese por su onor, la qual diligencia 
les aprouechó para que otro día, en el mesmo lugar, vn pMre rreligioso de la orden 
de la Trinidad dixo tales cosas que todo el pueblo boluía por los alunbrados y 
rreprehendía lo que yo en mis sermones avía dicho; y llegando á mi noticia fui yo 
á visitar á este padre predicador y le di noticia de las rra^ones y motivo que tuve 
para predicar contra los alunbrados, y trauando amistad con él le rogué que no me 
estoruase en esto singular, e ansí me lo prometió, quedando satisfecho de que mis 
sermones eran necesarios en tal coyuntura; y luego acudí á San Francisco y ha- 
blando con el pedricador de aquel convento, que era persona graue y de grande 
opinión, le comuniqué las cosas de la dicha doctrina y le pedí me ayudase contra 
aquel nueuo monstro, y ansí lo hizo, y en pública pedricación autorizó lo que yo 
avía pedricado y dixo que yo avía hablado como profeta, y que se tuviese en mu- 
cho mi pedricación. _ 

VI 

En este tiempo mi perlado me enbió á pedricar á Talaueruela, questá tres le- 
guas de Badaxoz, en donde hallé vna manada de alunbradas y un grande alunbra- 
dp que se llama Tojal, priuado por entonces de confesar porque el prouisor Pica- 
do, que oy gouierna en Badaxoz, auía hecho ynformaciones contra muchos alun- 
brados que eran hechura de don Joan de Ribera, patriarca de Valencia,, y los auía 
(;asiigado^ y ansí andauan de capa cay da j^ maltratados del prouisor. fin este viaje 

3.* áPOCA.— -TOMO Z. 5 



66 REVISTA DE ARCHIVOS 

de Talaucruela descubrí algunos ritos nueuos de doctrina, grande ociosidad en las 
alunbradas contenplatiuas, y que muchas de ellas cesauan totalmente de las obras 
corporales y se estauan todo el día en su contcnplación y á la noche pedían por 
amor de Dios para sustentar los cuerpos; particularmente descubrí vn error, que 
según me dixeron se marcaua entre algunas desta doctrina, y era que los pecados 
veniales bastauan para que vn alma se condenase; y auiendo pedricado contra este 
error vino á mi vn alunbrado y casi reprehendiéndome lo que auía pedricado que- 
ría sustentar el dicho error, siendo onbre ydiocta y de poco saber, e yo me boluí 
contra él y le amenazé con el Santo Oficio y le hize callar; y deseando ynformar* 
me de las cosas de aquel pueblo supe algunas maldades y obras desonestas, y que 
\n alunbrada de la dicha seta estaua rre^ien parida, y según la boz del pueblo, de 
aquel grande alunbrado, avnquel se purgaua de aquel delito y dezía que era falso 
testimonio que le leuantauan; con esta ynforma9ión me bine á Badaxoz y buscando 
ocasión para boluerá mi pueblo, que es la Fuente del Maestre, donde auía descu- 
bierto esta visión y avía notable rrastro desta eregía, tomando la bendición de mi 
perlado vine á la Fuente del Maestre y luego pedí el pulpito para pedricar; día de 
San Bernabé, que fué en el año de setenta y vno, pedrique el evangelio de San íAsl^ 
IQO que dize itipiam gentiumneabieritis, y tocando en el tema de los Tealinos 
rrepresenté al pueblo quán mala e sospechosa era esta doctrina y que me parecía 
camino derecho de grandes eregías; encomendé al pueblo la doctrina llana de la 
Yglesia, los rrictos sanctos y antiguos, rrecibidos y vsados en la Yglesia Católica» 
condenando las nucuas seremonias ynuentadas por onbres, de las quale^ sienpre 
solían salir rruynes efectos e malos fmes, y acabado el sermón yo me salí del tenplo 
y sucedió vna cosa de las notables e rraras que se an visto en el mundo, como pa- 
re9e por lo que se dize en el capitulo siguiente. 

VII 

Entre las alunbrada? que auia en La Fuente del Maestre, vna deilas principal 
se celebraua por muger santísima y muy sabia en los misterios desta secta, segua 
se trataua entre la gente desta dotrina; era muger mo^a donzella y hija de un po- 
bre onbre ortolano; llamauase Mari Sánchez y avia llegado á tanta perfe9Íoh que 
comulgaba todos los días, y esto por necesidad espiritual estrema, porque tenia 
tanta hanbre del Sacramento quel dia que no se lo dauan caya enferma eo cama y 
daua mil gemidos y pade9ia crueles tormentos, y hazia como una muger mordida 
de rrauia, tanto que ponía admirazion no solamente á la gente sinple, pero á on- 
bres sabios é rreligiosos ponia en confu9Íon, no sabiendo á que espíritu se deuian 
atribuir aquellos efectos, porque en esta secta se tenia por opinión que todos aque- 
llos efectos procedían de amor de Dios, y ella propia dezia que no era mas en su 
mano, á causa de la hanbre que tenia del Señor, como adelante se tocará mas lar- 
gamente. Aviendo, pues, yo pedricado, como tengo dicho, esta muger se halló pre- 
sente al sermón, y según pareció para el efecto que hizo venia sobre hecho muy 
pensado, y para el mesmo fin traya una cruz debaxo del manto, y luego que yo 
me baxé del pulpito se leuantó disimuladamente de su lugar y llegándose á el lu- 
gar de la pedricazion arremetió de golpe y fue corriendo por la escalera del pulpito 
y en un instante se puso en lo alto; en lo qual se viJo una obra evidente de Sata- 
nás, que siendo el escalera del pulpito asperísima y que tenia quebrado un escalón 
muy alta, la subió con tanta belosidad y lígeresa como si fuera un gato, y fue 
cosa certlssima qu« de tres mil animas que avia en el templo, ninguno pudo caten- 



MILIOTEGAC Y MUSEOS 67 

der como subiese á lo alio tan ligeramente sinD fue ayudándole el demonio, como 
tn efecto la fauoreció y puso en el mismo lugar donde yo auia pedricado; y que- 
riendo mostrar la cruz que llcuaua para la dicha ynvencion, Icuantó el bra^o y 
mostrj un palo mondo, porque el bra90 de la cruz se auia caydo, ó permitiéndolo 
Dios se auia quebrado por or^en del demonio, que jamás hizo buena compañiá 
con la cruz; ansimesmo puesta en lo alto dio un poderoso grito, diziendo: /Dios 
de mi almaf; y boiuiendose contra mí, me Uamaua que viniese á disputarme con 
ella^ y dezia: ¡venid acá, bachillcrejo!; sinifícando al pueblo que me quería con- 
ven9er boluiendo por su dotrína; y quiríendo proceder adelante con su desatino, 
no le dieron lugar, porque luego la Justicia arremetió contra ella para derribarla 
de lo altOy y ella se defendía asida á las verxas del pulpito, y estuvo tan fuerte y 
poderosa para rresisiir á la Justicia, que fue necesario, según entendí, que la asie- 
sen de partes vergonzosas para hazeria baxar, y desta manera se dexó venzer, y 
luego la baxaron muy dcsonestamente, descubiertas sus carnes y las piernas arri- 
ba, y la cabera abaxo, con grande ynominia de su persona; y el Vicario del pueblo 
la hizo prender, y tomándole la confísion no quiso jurar, ni quería obedecer, ni 
rrecono^ia perlado, diziendo que á solo Dios se deuia la obeden^ia, y otros muchos 
errores que adelante se dirán. El Vicario hizo sus diligencias y la enbió' presa al 
Prior de la provincia, para que le diese el castigo condigno de sus culpas. 

(Continuará.) Por la copia. 

AlíGUEL MlR. 



III 

FARSA SACRAMENTAL 

COMPUESTA EN EL ANO i32i « 



Ihs. Farsa conpuesla para se representar el dia de Corpus Christi en presencia 
del Santissimo Sacrafpenío, en cuyo loor se conpuso. En la qual se introducen tres 
pastores, el primero de los quales, que Pelayo se llaman entra espantado de ver el 
grande regoí^ijo que en tal dia se ha\e, y hablando entre si viene Pascual admira» 
do de las cosas que a visto, de las quales cuenta á Pelayo remittiéndose á Justino, que 
luego entra, que en la materia no se atreuiendo, dexa la mano á la Fe, que en la 
plática sobreviene, la quat satiüf asciendo á lo que cada qual de los tres preguntar 
quiere, induciéndolos á la veneración y culto del Santissimo Sacramento, en que 
concluyen con vn villancico no disimile á la materia fenece. Como más latamente 
en el progresso de la materia mirando con atengión cada vno ver podrá. 

Opvs primo flagitanti. 

Quod tangere perhorrescerem, quod attentare non auderem R. C. tuus iussus 
benivolaque exhortatio libentcr amplecti voluntaríeque accipere me compulít. Per- 
grande quidem opus iuvcni presertim Liiterarum Sacrarum ludum necdum exper- 

1 'Ms. de la primera mitad del siglo zvt; i5 hojas en 4.® Bibl. Nac, núm. 17.915. Perteoeció al 
Sf. dayangos. Del prólogo latino se deduce que el joven autor de la Farsa no puede ser con- 
foadido con Hernáa López de Yanguas, quien nacido hacia el año 1470, contaría en el de iSax 
:páa de cincuenta. 



Ó8 



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to, de Sacralissimo Eucharistiae Sacramento aliqúid el melrice loqui vel componere 
audere. Quod non ¡mmerito provecium qucmlibet terrjreí haud dubie. Ego tamen 
ipse quem luis preceplis parere oportuit» benéficiis quibus me devinctum habes 
pietate aliqua responderé cupiens quodvis operis maiestaie convenientius alio per- 
tferritus quam quidem indoclior, lempus sese mihi offerri ad hocagendum peropta- 
bam;. precepisii eienim ut sine studii preiudicio onus injunctum pérferrem. Quae 
secus adimplere non valens vacaiionum dies coactus sum ex pectore cum scholas- 
¡c¡ ul¡ nosli solentocio vacare. Quibus advenientibus elsi materia sublimitas nos- 
trique ingenii imbecillitas desistere admonebant, humanilas tamen tua alque .pri- 
mum quando me astrinxisti jmperium aggredi cogebanl, sciens me praierea labo- 
rem meum ^i quis est in archam Domini oblatum iré, ubi obulus eiiam vetulae a 
queque pauxillum non despicitur; ejus auxilio frelus ac ope suffullus qui brutorum 
etiam faucibus humanam vocem promere, nec non muti hominis manibus cala- 
mum regere dedil, opus pradicium aggredi airamento non parcereduxi. Altaequi- 
dem el profunda materia est, non tamen a facúltate quam auspicaii sumus aliena. 
Sed non noslrum est nec operi simili congruens ejus profundilatem inquirere, 
nam non ea vis animo, sed solum modo aliquid id mentis pietatem el devotionem 
excitandam erigendamque afferre, et id dumtaxal quod sinclorum priorum aucto- 
rítale comprobar! po$se credimus^ Quamobrem carpendi non erimus si non ludiera 
et pastonbus digna fabulisque plena miscuerimus, quae omissimus consulto, tum 
propier maleriae excellenliam, tum et quia arbusia humilesque myricas non omnes 
juvare cognoscimus. Accipe g.°, humanissime vir, benevoleniia quam negare soli- 
tus es nemini, partem vigijiarum nosirarum, quam si dignam inveneris,lua fulcitam 
auctorilate el munitam proieclione, in publicum exire permitías, auctoremque 
ejus luo deditum obsequio oblivione ne iraddas ©ro. Vale, Nonas Octobres iSai. 

Entra Pelato y di^e: 

^Qué fiesta es aquesta. Dios prazc sagrado, 
que tal prazentorio se haze en la villa?; 
de fícsta la gente está á maravilla, 
y tal rCgozijo que yo estoy asmado; 
á fe que venia yo bien descuydado, 
y avn que si la fícsta yo barruntara 
ttn hüerte y chapado yo me chapara 
qual otro en el corro no ay tan chapado. 

Si alguno mal vestido acá veensallir . . •. 
luego se paran ea villa á mofar; 
p\ies ¡par Dios! que yo pudiera sacar, 
sabiendo la fíesta, rebien de vestir; 
pudiera con sayo y mu^a venir, 
jubón de branqueta, collar collorado, 
cinto con borlas, cayado llabrado; 
que en ello no uviera á fe que pedir. 

^Quien es el que asoma? ¡Ha! digo, Pascual. 

Pascual. 
Ya vengo. 

Pelayo. 






Bien veagas, garlón repolido; 

di, di, ¿cómo vienes de Pascua vestido.-*; 

¿ay algo*de nuevo?, di, dilo, zagal. 

Pascual. 

Dios te guarde, Pelayo, y libre de mal; 
ay tanto que juro que no se que ses; 



millagros he visto que te espantarles, 
que nunca pastor quero que vio tal. 

• Declara que vio. 
He vido moBtones venir rebotando 
de angeles tantos que es vn espanto, 
la música y bozcs y acuerdo d.^ canto 
que era vna groria de estar escuchando 
tantum Sacramentum muv huérte cantando 
acá en el lugar, que oviéras prázer, -• 

y mil latinorrios que no.se entender; • w: 
y venjgo acá á vello, qual ves, muy trotaAdo 

• Prosigue. , - . ...4 

Mas no puede ser, según que yo siento, ■ •. , 
so qual que grand fíesta se haze en el suelo, 
pues que los ángeles baxan del cielo 
y acá con canticios festejan áin cuento, 
y si percatamos acá con buen tiento 
no ay ombrc que muestre que no esté gozoso, 
ni cosa veras que en su grand reposo 
no muestre que el mundo está asaz contento. 

Pelayo. 

¡O!, valasme Dios, Pascual, ¿qué será?, 
que ahotas que yo que nol tomo tino. 

Pascual. 

Agora, Pelayo, vendrá acá Justino 
y si él lo supiereJo percontará^ . 
que á mas mas correr viene para acá. . . 



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69 



Pelato. 
^Adonde lo Tiste? 

Pascual. 
Junto al collado. 

Pelayo. 
Pues chápale grita que acuda priado, 
quilas que se cuela y no nos verá. 

Prosigue. 
¿No ves, di, qual viene, no miras Pascual 
mi madre garrida, y quan recbapado? 

Pascual. 
Vengas buen ora garlón repicado. 

Pelato. 
{Qual vienes, Justino, de pontifícal! 

Justino. 
Que os guarde, pastores, el rey celestial. 
¿Por qué estás de cutio, Pclayo, di hermano? 

Pelayo. 
Mas tu donde vas, me di, tan vfano. 

Justino. 
La fiesta al poblado, á baylar, que no á al. 

Pelayo. 
¿Qué fiesta es aquesta de tanto prazer 
de tanto gasajo y tanta alegría, 
que vienes acá con tal agonía 
y dezas á solas tu hato pascer? 

Justino. 
¿Y quien que oy le ose ningún mal hazer? 
¿Y no aves vosotros acá nada visto? 
Sabe, pues, que es fiesta del Cuerpo de Christo, 
de quien todo el bien nos suele na^er. 

Pelato. 
Yo bien iuraré por Sancto Llórente, 
si e bien, Justino, echadole ell ojo, 
que no está tal sancto en mi martillojo. 

Pascual. 
Quizas que, Pelayo, que es fiesta aoviente. 

Justino. 
\ fe, pues, que es fiesta do toda la gente 
con grand gasajado se deue alegrar; 
fiesta en que todos se deuen gozar, 
y regozijalla de muy buena miente. 

Pregunta. 
Si acá, dezí, honrramos, y avo ay grand razón 
las fiestas de muchos que están en la groria, 
de quien es razón tener mas memoria 
que del que nos tiene so su protecion 
y muerte sufrió y cruda passion 
sin nada deuernos, por nos redemir, 
por solo llenarnos consigo á biuir 
allá á su morada de grand perhe^ion. 

Pascual. 
Y como es oy fiesta de Nuestro Señor, 
ahotas que yo bien lo pensaua 
desde que vide de allá donde esuua 
allá cara el cielo tan grand rresplandor, 



sonauan á contras á tipre y tenor 
canciones, Justino, de grand marauílla 
y estonces tomé y vinme á la villa 
á ver que era cosa de tanto primor. 

Justino. 

Y avn yo donde estaua guardando mi hato 
mil cosas veya que te espantarías; 
cantares oya y mili armonías, 
tanto que atónito e«toue vn grand ratp 
y por somo villa quando no me cato 

j hete do canta á tanto garlón 
que estaua eleuado oyendo su son 
y mil cosas otras que no las percato. 

Prosigue. 
Tornauame luego el campo á mirar 
y todo lo vja muy lleno de olores 
de rosas, ^ucenas, claveles y ñores 
que en forma era cosa de maravillar; . 
victas las aves gozosas estar 
muy lindas, hermosas, de muchas colores, 
calandres, tínicos, allí ruyseñores, 
que nunca cessavan muy dul^e cantar. 
¡O! quanto gasajo que dentro sentía 
de ver el prazer que el mundo mostraua; 
muy fuera de my de gozo me estaua, 
quasi sin seso en ver lo que vía, 
hasta que vide á mi que venia 
bolaodo vn garlón, diziendo: Justino, 
esta es la fiesta que el Verbo Divino 
en el Sacramento se da en este día. 

Y pues los mortales de mil affli^iones 
y rezios peligros por él os libráis, 
oy en su presencia bien es le otfrezcáis 
la vida y el alma y los corazones; 
razón es que oy todos con dulces canciones 
festejen el día tan grande y tan alto, 
y aquesto al lugar te parte en vn salto 
por el que te quiera complir de sus dones. 

Y ansina lo hize que no me engorré, 
mas de vestirme y darme aguijar. 

Pascual. 
A fe que esa nueva que es para espaantar. 

Pelayo. 

Y di, ¿preguntaste la causa que fue? 

Justino. 
De aqueso, Pelayo, palabra no se, 
mas Dios quien lo diga vos deparará, 
que acá vene ya quien bien lo sabrá. 

Pascual. 
¿Y quien que lo alcance? 

Justino. 
¿Quien?; sola la Fe. 

Pascual. 
Pues hétela viene muy rica vestida 
cercada de ñores, muy fresca y galana. 

Pelato. 
¡O! cuerpo y qual viene tan linda y llo9ana; 
¿no miras, Justino, quan bella y garrida? 



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Justino. 
¿Que digo, Señora?; que Men sea venida. ^ 

[Fk. 
Vosotros, pastores, estéis eo buen ora. 

Pelayo. 
Apuestos que sabe ya la sefiora 
que es oy Cuerpos Christe según vien polida. 

Fe. 
Si sé, pastores. 

Pascua^. 
En buen ora sea; 

sacarnos a, paes, de lo que dudamos, 
pues todo lo sabe que á ella esperamos. 

Justino. 
Maldita la cosa que no sepa y vea; 
penetra las cosas con vista lyn^ea 
que Grecia no supo, ni Roma entendió, 
y aquellos secretos que vio y conoció 
demuestra á las gentes de toda rralca. ^ 

Fe. 
Huelgo yo, hermanos, que estéis prcuenidos, 
y que conozcáis la grand fiesta que es, 
porque aquí todos dezir no cesseis 
los grandes loores de Dios tan cres^idos. 
}0! quanto deuemos de oy mas ios nas^idos 
gastar en loores del Verbo encarnado, 
pues quiso por modo ansi sublimado 
dexarnos á todos tan fauores^idos. 

Pelayo. 
Mas antes, señora, acá no alcanzamos 
par diez, so saber que es fiesta tolén, 
porque por merced decidnos el bien 
qual es y quan grande del qual oy gozamos 
para que oy todos aquí como estamos 
con grand devoción á Dios alabemos, 
y pues que sin cuento tantol deuemos 
en algo de mucho loalle podamos. 

Fe. 
jQué lengua adornada de tanU eloquen^ia, 
qué seso que pueda tan alto bolar, 
que pueda exponer, ni sepa explicar 
vn tal beneficio de tanta eminencia, 
qual oy nos lo dio la inmensa clemencia 
de Dios humanado con sobra de amor, 
al ticnp» que quiso so ageno color 
dcxar su sustan<;ia en nuestra presencia? 

Exclama. 
¡01 amor sin medida, ¡o! bien encunbrado, 
¡o! suma señal de amor entrañable; 
no ay quien conprehenda, ni ay lengua que 
el don excelente que Dios nos a dado; [hable 
ni tiene, ni tovo nación, ni á passado, 
que tenga sus dioses ansi tan cercanos 
según que tenemos nos los cristianos 
aquel Verbo eterno del Padre engendrado. 

Declara, 
Aquesta es la fiesta de Dios verdadero, 
tiquéate es, hcrmanoe, la que fef tejamos, 



aquesta es la fiesta que oy rcgozijamos 
con gozo y descanso, plazcr muy entero, 
de cómo no cura por otro tercero 
nuestra grand hanbrc querer mitigar, 
mas él se nos da por dur^e manjar 
so especia de pan estando Dios vero. 

Pascual. 
Dichosa la gente que tal acanto 
qual nunca fué oydo, ni menos fué visto, 
quel den por manjar el Cue(r]po de Cristo, 
aquel que del senp del Padre sellió 
y allá se quedando acá se vistió 
Dios permanesfiendo, nuestra humanidad; 
o! dul^e dulzura, ¡6! grand suavidad 
de quien tal manjar acá nos dexó. 

Pelayo. 
¡O! larga largueza de Dios soberano, 
adonde el dador se viene en el doo, 
y el don y el dador lo mismo se son 
por modo que excede el juizio humano; 
¡oí cibo mcllifiuo de muy larga mano 
á quien en dulzura ne te le ygualan 
las myeles de Himcto, ni se le conparan, 
según su dulzor sabroso y Hogaño. 

JUST.I.NO. 

¡O! franca franqueza qu^ no se contenta 
con todas las cosas criadas que son 
donar á los hombres, y en su defensión 
número de angeles dalles sin cuenta, 
mas oy con amor de nuevo acres^ienta 
en como dar pueda á los que acá están, 
so forma de vino y especia de pan 
su cuerpo precioso do todo bien sienta. 

Pascual. 
¡Ol gran dinidad que da á los morules 
que Dios por nos dar alibio y consuelo 
nos de donde estamos acá en este suelo 
el pan que á los angeles da celestiales. 

Justino. 
Las Furias se espantan do están infernales, 
natura no alcanza, ni sabe razón. 
Millag[r]o do Dios se viene en el don 
por do nos libremos de tantos de males. 

Fe. 

Miraglo, es i grande, por cierto, pastores, 

espero ninguno no deue dudar 

saluo creerle y alli le adorjr 

como á Dios vero y señor de señores; 

cngañanse el gusto, la vista y olores, 

mas boz de Jac^b conosce el oydo. 

Pelayo. 
Millagro de Dios, si bien es sentido, 
que en tanto se abrevie por los pecadores. 

Fe. 
Si todas las cosas crió de no nada 
con solo dizillo, y ansi lo leemos 
que Dios lo mandó; y hechas la) vc.nos, 
y hizo su obra tan perfectionada, 



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de todo la duda aparte quitada, 
el viao en su sangre deuemos creer 
y el pan en su cuerpo que pudo bolucr 
por nuestra flaqueza dezar consolada. 

Quien con las reglas de naturaleza 
niuela el poder de Dios soberano, 
juz galle deuemos hereje, y por vano, 
pues que lo estrecha con tanta rudeza; 
ca, diga si alguno de mucha bibeza 
alcanza, ni sabe, ni pudo sentir 
como una Virgen pudiese parir 
i Dios hombre hecho en tanta pobreza. 

Prosigue. 
Si tanto obró Dios por nuestros passados 
y sus bendiciones le plugo que obrasen 
que sangre por ellas las fuentes manasen 
y dclla los rios que fuesen cargados 
y luego después por ellas tornados 
según que solían lleuar agua clara, 
la Yara en la'sierpc, la sierpe en la vara, 
á vezes alternas á ser trastrocados. 

\Concluye, 
Si al ruego del santo propheu Helyseo 
encima del lago el hierro nadaua 
y allá en Gabaon el sol esperaua 
salir Josué cun grande tropheo, 
yo quanto mas deuo creer, como creo, 
con su bendición el Verbo diuino 
tornar en su cuerpo el pan con el vino; 
yo aquesto por claro lo iuzgo y lo veo. 

Pascual. 
Yo en csso me afirmo y esto muy constante. 

Pela YO. 
Pues soncas, señora^ que yo no lo niego. 

Justino. 
Yo á macha martillo vos iuro á Sanct Pego, 
lo creo y rrecreo sin mas que me espante; 
si nuestra natura acá es tan bastante 
que en carne y en sangre nos quanto comemos 

(Conc/ttlrd.); 



lo buelue, y en cuerpo con ello cres^emos, 
pues mas hará Dios por sí en vn instante. 

Fe. 
Lo que al christiano yo mando que crea, 
no quiero se funde acá en apparco^ia, 
porque deroga mi grande excellen^ia 
y al mérito mucho que tiene por prea, 
pues cosa no ay que el hombre acá vea 
á do no confiese aver más que alcanza, 
porque en vn mysterio de tanta pujanza 
presume del todo saber como sea. 

Prosigue, 
Y avn por expcller la infidelidad 
allá á los passados Dios gelo mostró, 
y del Sacramento figuras les dio 
por do conociesen su grand dmidad; 
aquesto enseñava la grand suavidad 
del dulce maná caydo del cielo; 
aqueste, pues, todos rodillas por suelo 
aqui le adoremos con grande humildad. 

Adora la Fe. 
A ti. Señor, que eres principio sin cabo, 
á tí que engendró tu Padre sin madre, 
á quien concibió tu madre sin padre, 
á ti, mi Señor, bendigo y alabo; 
á ti, cuyos bienes dezir nunca acabo, 
cohfíeso por Dios sumo y perfecto, 
con el Padre iunto y con el Paracleto,' 
tres y vna essen^ia que no desalabo. I 

Pelato. 
¡O! pan excelente que á todos sostienes 
por modo ineffable sin duda, semBrado 
dentro en el vientre Virginio sagrado, 
de do nos vinieron sin cuenta los bienes; 
¡o! pan muy suaue que á todos mantienes 
con fuego de amor cozido en la cruz, 
por Dios te conozco, mi Dios y mi luz, 
pues cielos y tlera so tu mando tienes 

Por la copia, 
M. S. Y S. 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



Artas é Znánstñaft áml Buen Betíro» por D. Manuel Pérez- Villamil. Con 
una caria prólogo del Excmo. Sr. D. Francisco de Laiglesia.— Madrid. Impren- 
ta de Rivadeneyra, igoS. 

Los estudios que desde hace mucho tiempo venía cultivando el Sr. Pérez- Vi- 
llamil^ sobre las porcelanas y demás industrias artísticas á que se dedicó la famosa 
fábrica del Buen Retiro, fueron conocidos por el Sr. Laiglesia, apreciador igual- 
mente ¡lustrado de las letras y de las artes; y del consorcio de ambos ha resultado 
la obra^ bajo todos conceptos importante, que ahora nos ocupa. 



72 REVISTA DE ARCHIVOS 

Hacia falta que nuestra última escuela, verdaderamente práctica, de industrias 
artísticas, tuviera un historiador diligente que nos revelara sus secretos y nos 
contara sus vicisitudes; y bajo estos aspectos la obra del Sr. Villamil no puede ser 
más acabada. 

Basta leer su índice para comprender lo completo del plan que la preside y el 
interés de los puntos que desarrolla, y éstos son documentados, con tan perfecto 
conocimiento técnico y con tales enseñanzas para lo porvenir, si alguno intentara 
resucitarlos, que su obra tiene todo el valor apetecible, pues tanto mira á lo ocu- 
rrido, como á ser una preparación para lo que debiera obtener nueva vida. 

Aunque no tyviera más méritos que habernos dado á conocer la organización 
de aquella fábrica, que desgraciadamente concluyó cuando comenzaba á dar los 
mayores frutos, serian los dichos bastantes para satisfacerlas más altas exigencias; 
pero da, además, tantas noticias completamente inéditas, que abre un campo 
nuevo, pues nadie pensaba que fuese la fábrica del Retiro tan múltiple en sus pro- 
ductos, llegando á trabajar excelentemente el bronce y el marfil, á más de la cerá- 
mica y las piedras duras, que era lo que generalmente de ella sabíamos. 

Pero donde reside el mayor interés del libro es, sin duda, en los capítulos dedi- 
cados á la fabricación de sus piezas cerámicas, y en esto el estudio no puede ser 
más completo ni mejor metodizado. Cada capítulo corresponde á una faz del estu- 
dio: primero, sus orígenes y dificultades; luego los diferentes cambios que va expe- 
rimentando la fabricación al querer obtener lo que por entonces era el desiderátum 
de lodas las naciones, es decir, la obtención de la verdadera porcelana, en todo 
igual á la que de la China y el Japón venía con tan singulares condiciones de finura 
y dureza; últimamente, la obtención de una pasta singular, producto de nuestro 
suelo, reconocida como la mejor pseudo-china: la pasta de Sureda, de la cual nos 
da la receta; y, por último, el desgraciado fin de aquella bellísima industria, 
en sus más críticos momentos, tan de lamentar, pues á no haber ocurrido de 
aquel modo, sin duda hoy tendríamos una industria rival de la de Sevres y de la 

sajona. 

^Qué produjo aquella célebre fábrica, cuya vida apenas llegó á medio síglqi* 
Ksta es la materia que desarrolla en dos extensos capítulos, riñon, por decirlo así 
de la obra, y los que más interés han despertado entre los lificionados y coleccio- 
nistas de estas obras de arte. Pertrechado con tanta copia de documentos y con el 
largo examen que ha podido hacer de muchos ejemplares, el autor abre con esto un 
verdadero alegato, por el que muchas piezas conocidas salen no muy bien libradas 
á cambio del crédito que otras adquieren. Son el VI y VII dos artículos de depu- 
rada crítica, que, como es muy natural, habían de provocar discusiones entre los 
aficionados, tan celosos de todo lo que poseen y tan irritables contra quien pone 
en duda los méritos que á sus cosas han otorgado. Pero el Sr. Villamil, amante de 
la verdad, sobre todo, es implacable en sus juicios, lanzando, además, algunas d\a- 
trivas, que difícilmente le han de perdonar los negociantes y coleccionistas. Pero 
ante la evidencia hay que rendirse, y cuando después de detenido estudio se une el 
documento á los caracteres que ofrecen los ejemplares, no hay más remedio que 
someterse á fallo tan autorizado. 

La inseguridad del dato de las marcas; el constante afán de imitación que de I6s 
productos de una fábrica han existido siempre entre las demás; la confusión de las 
piezas sin marca, y otras difíciles cuestiones, están admirablemente estudiadas en 
esta parte de la obra* 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 7^ 

Pof'ella se vé cuan general, era en todos el afán de obtener el secreto de la ver- 
dadera porcelana, que consideraban como la pasta más superior que podía existir 
para los objetos cerámicos; pero aunque industrialmente considerado su hallazgo 
fuera un gran progreso, hay que convenir, y en esto están hoy conformes todos 
los críticos, que lo que ganaban en industria perdían en arte; pues son tan bellos 
aquellos inventos, ofrecen un encanto tan especial los objetos de pasLas tiernas, 
que nada semejante han dado de si las fabricaciones al adoptar el kaolín para sus 
productos; por esto los afícionados prefíeren las pastas tiernas, mas quebradizas y 
delicadas, pero mucho más bellas por sus líneas y policromía. 

El Retiro no llegó á fabricar piezas de kaolín, pero su gran renovador Sureda, 
inventó una pasta que compite con dicho material, si no le supera, y este es uno 
de sus mejores timbres de gloria. ^Serían de esta pasta las debatidas piezas de dos 
vlajillas, una con tipos españoles y la otra con plantas y vistas.^ Los párrafos dedi- 
cados á su examen, han sido sin duda los más debatidos de la obra. Quien sostiene 
que la marca que llevan es la de la fábrica Real de Berlín, y por lo tanto que son de 
pasta dura y de aquel centro; pero la marca difíere bastante de la de aquella fábrica, 
que por tal tiempo era un centro perfectamente dibujado, y sin que pueda confun- 
dirse con la ramita azul que dichas piezas llevan. Quien ha creido ver en la ejecu- 
ción de los tipos la mano de un artista extranjero, interpretando á su modo los 
modelos españoles. Por otra parte el aspecto de la pasta es de ser dura, sin haber 
penetrado los colores en ella, razones todas tan contradictorias, que dejan por re- 
solver el problema, que el mismo Sr. Villamil propone: nuevos datos, sin duda, 
se necesitan para dilucidar el punto, y gran muestra de perfección técnica alcan- 
zada por nuestra fáb.ica representaría si se llegara á demostrar que de sus talleres 
salieron. 

Terminado el estudio'de la fábrica de porcelanas del Buen Retiro, da cuanta en 
capítulo especial de su hijuela la de la Moncloa, que p'-etendió seguir sus glorias, 
aunque sin alcanzar nunca su altura. La presencia del célebre Sureda en ella no 
fué bastante para hacerla digna continuadora de la del Retiro, por lo que pronto 
tuvo que sucumbir ante las grandes diferencias de los gastos sobre los productos 
que obtenía. 

Terminado el estudio de las artes cerámicas, aun dedica el autor capítulos no me- 
nos interesantes acerca de aquellas otras que también fueron cultivadas con regu- 
lar mérito en aquel centro artístico. El Real Laboratorio de piedras duras y mo' 
sáicos, como se llamaba oficialmente aquel centro, produjo á su vez preciosas 
obras de arte, en que los tonos naturales de los jaspes y otras piedras, hacían 
el mismo efecto que tas de la mas rica paleta. Las noticias sobre los artistas, tan 
apreciados, que se dedicaban á este ramo, y las principales obras que salieran 
desús manos, ofrecen, asimismo materia para un capítulo interesantísimo, con- 
sagrando el último de texto al estudio de los otros dos géneros de producción 
de los cuales apenas se sospechaba su existencia; la ejecución allí mismo de los 
mas suntuosos bronces que servían de armadura y marco á las porcelanas y mosai- 
cos, y la delicadísima labor ebororia que realizó también en el Retiro verdaderos 
prodigios. 

Extensos índices con nóminas, documentos oficialesy apuntes históricos del 
mayor interés completan el texto, al que siguen abundantes y preciosas láminas fo- 
totípicas de la casa Hauser y Menet, como ilustraciones necesarias para la más com- 
pleta inteligencia del texto. 



74 REVISTA DE ARCHIVOS 

Libro así metodizado, abundantisimo en noticias hasta ahora desconocidas, es- 
casísimo en sus juicios y referencias, y además escrito en correcto estilo, con tan 
natural lenguaje y del que tanta doctrina y experiencia histórica se puede sacar, 
bien merece toda clase de plácemes, pues obras tales son las que honran y enno- 
blecen á la bibliografía española, tanto por su fondo como por su forma. Y es do« 
blemente oportuna su aparición, pues hoy que tanto nos interesa saber lo que he- 
mos sido, para ver de continuar seriamente nuestra historia, el estudio de nuestras 
artes industriales es doblemente necesario para la confianza en lo que aun podemos 
y para estímulo de nuevas empresas. 

Mil enhorabuenas, pues, merecen tanto el señor Villamil por su trabajo, como 
el señor Laiglesia por su entusiasmo y desprendimiento en favor de tan noble 
causa. 

N.S. 



Hooions d« Avqu«oloffl» sagrada catalana, por Joseph Guoiol Cunili., pre- 
bere.— Vich, Imp. de la Viuda de R. Anglada, MCMII,— 8.' mayor, 647 páginas. 
Con 176 ñguras intercaladas. 

La útilísima institución del Museo episcopal de Vich, ha producido como con- 
secuencia inmediata la formación de un arqueólogo, de cuyo talento y laboriosidad 
es fruto la obra de que damos aquí cuenta, en favor de la cual habla desde lu^o 
la circunstancia de haber sido premiada con el accéssit del Premio Martorcll 

de 1902. 

El Sr. Gudiol hizo según parece sus estudios arqueológicos preparatorios en 
Roma, y vino luego á ejercer el cargo de Conservador del Museo y Biblioteca epis- 
copales, importante fundación del obispo de aquella diócesis Sr. Morgades, á cuya 
memoria dedica el joven arqueólogo su obra.. 

Ésta llena cumplidamente su objeto puesto que contiene bien condensada la 
doctrina de la Arqueología regional, sin perder de vista las generalidades de la cien- 
cia, de modo que ofrece abundante materia para quien desee orientarse en el cono- 
cimiento de las antiguas construcciones, obras artísticas é industriales de pasados 
siglos, teniendo por consiguiente inmediata y útilísima aplicación en instruir al cle- 
ro catalán acerca de lo que vale c importa la conservación de tales restos, confiados 
muchas veces á su custodia. Ademas, los arqueólogos hallarán en las páginas del 
libro datos é indicaciones de algún interés. 

El plan de la obra aparece bosquejado en el cuadro que desde luego traza el au- 
tor de las divisiones de la Arqueología en tres partes: artística, su bdi vida en tres 
grupos. Artes Bellas, industriales y suntuarias; literaria, tomándolo en la mayor 
extensión del concepto y comprendiendo en ella la Numismática, con lo que tal vez 
la empequeñece; é Iconografía. Hace aplicación de estas divisiones dentro de las que 
imponen la Historia y la Cronología con las distintas fases de la vida de las 
sociedades. 

Trata bien, comenzando por apaciguar la conciencia del lector, la parte refe- 
rente á lo que denomina Proto-historia^ denominación que le aplaudimos, puesto 
que mucho más fehacientes que muchos restos de escritura de pueblos que por 
esta cir(^unstancia figuran en la historia son las hachas de piedra, signos evidentes 
de un grado de cultura de la humanidad. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

En cambio no ha concedido toda la importancia debida á las construcciones 
vulgarmente llamadas ciclópeas, pues las comprende con los dólmenes bajo el 
vago nombre de megalítícas, sin apuntar por lo tanto su filiación miceniana que 
hoy parece indudable. 

Dedica instructivas páginas á las antigüedades griegas y romanas, siendo de no« 
tar la lista que inserta de las siglas epirigráfícas. 

El alma de la obra es la parte referente á las antigt|edades cristianas, á las cua- 
les ha dedicado su especial atención el autor. Son interesantísimas las páginas que 
dedica á las tablas románicas, los retablos (mal llamac|os frontales) que constituí 
y en la mejor riqueza del Museo de Vich; los bordados y ropas eclesiásticas, los 
báculos, vasos sagrados, cruces, libros litúrgicos y la sustanciosa doctrina iconp* 
gráfica. No faltan algunos datos documentales de las producciones artísticas y no- 
ticias de los artistas que trabajaron en cada período, indicaciones de las influencias, 
ora bizantinas, ora italianas, ora francesas, ora flamencas, que se dejaron sentir en 
Cataluña, ni curiosas anotaciones ampliando algunos conceptos, ó trazando la his- 
toria de alguna industria como la del esmalte. En todo lo que se refíere á produc- 
tos de las artes decorativas medioevales el libro es un comentario muy estimable 
de las antigüedades coleccionadas en los Museos ó guardadas en los tesoros de las 
iglesias catalanas. Los grabados son efícaz complemento del texto, constituyendo el 
conjunto precioso guía para el investigador. 

El amplio criterio arqueológico con que el autor repasa tan vasta materia, aten- 
diendo equitativamente á tratar de los monumentos arquitectónicos como de los 
figurativos, de los productos de las varias industrias como de. los documentos epi- 
gráficos y bibiográficos, procurando llenar el cuadro cronológico propuesto, hacen 
de su trabajo en la parte medioeval, sobre todo, un esfuerzo laudable y provechoso. 

J.R.M. 



BIBLIOGRAFÍA 



(La lengua es ia base de clasificación de nuestra Bibliografía. En ésta se incluyen todos los 
libros de cualquier orden y los trabajos de revistas publicados por individuos de nuestro 
Cuerpo, lo cual puede servir para intentar una bibliografía ae éste: los marcaremos con un *.— 
En la Bibliografía de Repistas siempre que no se indique el año, se entenderá que es el co- 
rriente.) 



LIBROS ESPAÑOLES 

|i.* Todos los de historia, en la acepción más 
amplia de la palabra^ desde la política á la cien- 
tífica, y los oe sus ciencias auxiliares, incluso 
la filología y la HngQística, que se publiquen, 
editen, reimpriman y extracten en la España 
actual y sus posesiones, de autor español o ex- 
tranjero, en cualauiera de las habías españo- 
las, o en ó fuera de España, de autor español, 
en lenguas sabias. 2.** Las ediciones, reimpre- 
siones y antologías hechas en ó fuera de Espa- 
ña, de libros de cualquier materia escritos por 
autores ya muertos no contemporáneos, espa- 
ñoles ó extranjeros, en dichas hablas, ó por 
españoles en lenguas sabias, dentro de la ex- 
tensión de los antiguos dominios españoles. 
3.<> Las traducciones, arreglos, refundiciones 
é imluciones publicadas en ó fuera de España 
por autores vivos, españoles ó extranjeros, en 
las mismas hablas ó en lenguas sabias, de obras 



históricas y literarias debidas á españoles ya 
muertos. 4.^ Los libros notables originales de 
amena literiTüra, dados á luz en o fuera de 
España por escritores contemporáneos, espa« 
ñoles ó no, en las hablas españolas, ó por escri- 
tores españoles contemporáneos en lenguai^ 
sabias. 5.° Los de cualquier materia, siempre 
que se refieran á cosas de España, publicados 
en las referidas hablas en aquellas naciones 
que no las usan, ó en las mismas hablas ó en 
lenguas sabias en los pueblos que usan el cas- 
tellano. Y 6.° Las traducciones hechas por es- 
pañoles ó extranjeros, á cualquiera de las ha- 
blas españolas, ó por españoles á lenguas sa- 
bias, de libros extranjeros históricos, de cultu- 
ra general, y aun de amena literatura cuando 
son obras maestras.] 

Amblarü (Arturo). Notas Coloniales.— Ma- 
drid, Ambrosio Pérez y Compañía, impreso^ 
res, 1904.— 8.* m., 331 págs.— 4 ptas. [430 



76 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Bagehot (W.) Leyes cientíñcas del desarro- 
llo de las Naciones. Traducción por Luis de 
Tcran.— Madrid, La España moderna, [1903J 
8.° m., 219 págs.— 4 ptas. [431 

Calathava y Ooayar (D. Francisco). Estu- 
dios ñlosófícos, históricos y políticos precedi- 
dos de un prólogo del Excmo. Sr. D. Juan A/- 
pare^ Guerra.—Madrid, est. tip. «Sucesores de 
Rivadeneyra», 1904. — 8.° m., 358 páginas. — 8 pe- 
setas. [432 

CA.MPOAMOR (D. Ramón de). Obras comple- 
tas. Revisadas y compulsadas con los origina- 
les autógrafos bajo la dirección de los Señores 
D. M. Gon!{dlej{ Serrano^ V. Colorado y M. 
OrdoñeK. Tomo VI, VI! y VIII.— 4^^ m.%665, 652 
y 768 págs.— 7 ptas. tomo. (433 

Carlylb (Tomás). Pasado y presente. Tradu- 
cido del inglés por Ricardo Blanco Belmonte. 
Madrid, La España moderna, [1903I— 8.0 m., 
428 págs.— 7 ptas. [434 

Codera (D. Francisco). Estudios críticos de 
la historia árabe española. — Zaragoza, tip. 
lit. de Andrés Uriarte, 1903.-8.°, xvi-373 pá- 
ginas.— 4 ptas.— De la Colección de estudios 
árabes T.» VIL 143^ 

Conté (tugusto). Recuerdos de un Diplo- 
mático. Tomo ///.—Madrid, imp. de J. Gón- 
gora y Alvarez, 1903.-8.° m., 600 págs. (436 

Criado y Do.mínguez (Juan Pedro). Las Cien- 
cias y el Clero español en el siglo xix. Datos 
inconexos.— Madrid, Ángel B. Velasco, 1903.— 
8.° m, 46 págs. (437 

Crónica de la peregrinación Vascongada á 
Tierra Santa, Egipto y Roma en 1902, por dos 
Peregrinos.— Bilbao, imp. y ene. «La Editorial 
Vizciina», 1903.-4.° m., 413 págs. -H 6 hojas.— ' 
II ptas. (438 

Cuesta y Díaz (Juan). Colección de frases y 
refranes en acción, en colaboración con nues- 
tros mejores escritores contemporáneos é ilus- 
trada por reputados dibujantes.— Tetuán de 
Chamartin, imp. de Bailly-Baiilicre é Hijos. 
1903.— 8.0, X V-139 págs. -i,5o ptas. [439 

DoDERO VÁZQUEZ ( José J. ). Las primeras 
Cortes del reinado de D. Alfonso XIII. Tomo /, 
Madrid, imp. de J. Corrales, (s. a. I1903)).— 
8.° m., 96 págs. con retratos.— 5 ptas. [440 

Fernández Valbuena (Dr. D. Ramiro). Ne- 
cesidad de una nueva Cruzada. Sermón... pre- 
dicado en la Iglesia de Santa María del Sacra- 
mento de Madrid.— Toledo, imp. de Rafael 
Gómez.— Menor, 1903.-8.° m., 27 págs. [441 

Garrido (D. Juan). Historia contemporánea 
de Valencia.— Colección de artículos acerca 
del estado religioso-político-social de esta 
ciudad.— Valencia, tipografía moderna, 1903. 
8.°, 126 págs. Í442 

Gay (D. Vicente). La enseñanza en España. 
Memoria leída por el Secretario primero de la 
Sección de Ciencias morales y políticas.— Ma- 



dr¡d,.est. tip. de A. Marzo, 1903.-4.° m., ir pá- 
ginas. [443 

GuYÁN fM.) La Irreligión del porvenir. Tn- 
ducción y prólogo de Antonio M. de Carva" 
/a/.— Madrid, Daniel Jorro, editor, 1904.— 
8.0 m., 495 págs.— 7 ptas. [444 

Lezón (D. Manuel). El derecho consuetudi- 
nario de Galicia.— Memoria que obtuvo el se- 
gundo premio en el concurso abierto 

por la Real Academia de Ciencias morales y 
políticas para el año de 1901. — Madrid, im- 
prenta del Asilo de Huérfanos del S. C. de 
Jesús, 1903.-4.°, 119 págs.— 1, 5o ptas. [445 

Luna (R. P. Manuel). Don Pedro de Luna 
(Benedicto XIII), ante la historia y el derecho. 
Madrid, M. Romero, 1903.-8.° m., 88 pági- 
nas. [446 

Mainez (D. Ramón León). Primera edición 
del Quijote en Jerez. Cervantes y su época, 
con un prólogo del Excmo. Sr. D. Eduardo 
Benot. Tomo /.—Jerez de la Frontera, «Lito- 
grafía Jerezana», 1901-19^3.— Fol., 572-xxiii pá- 
ginas.— 27 ptas. [447 

Maura (Dr. D. Juan). La Moral Indepen- 
diente y el Magisterio de la Iglesia. Pastora- 
les del limo, y Rvdrao. Sr. Obispo de Orihue- 
la.— Murcia, imp. Viuda J. Perelló, 1903. [448 

Menékdez Pidal(R.). Manual elemental de 
Gramática histórica española.— Madrid , Li- 
brería de Victoriano Suárez, 1904.-8.° mayor, 
233 págs.— 4 ptas. [449 

Mercier (D.). Curso de Filosofía. Ontolo- 
gía. Versión castell.ina por Edmundo Goni^á' 
lei^ B/anco.— Madrid, La España Moderna.-^ 
8.° m., 664 págs.— 10 ptas. [460 

Moreno (F.). (Dr. Moorne). Esgrima españo- 
la (apuntes par;r su historia), prólogo de Ale- 
jandro Saint-Aubin. Tercera edición corregi- 
da y aumentada.— ÍAiáviá, imp. de A. Marzo, 
1904.-8.°, xvi-248 págs. con retratos.— 3 pe- 
setas. [451 

Nieto (Miguel). Historia general de la villa 
de Navas de San Juan f Jaén).— Madrid, Ángel 
B. Velasco, 1903.-8.°, i55 págs.— 2,25 ptas. (45a 

Saralegui y Medina (Manuel), .\puntes bio- 
grafíeos del Excmo. Sr. Comisario General de 
Cruzada D. Manuel Fernándei^ Várela. — Ma- 
drid, Jaime Ratés, 1904.-8.° m., 131 páginas.— 
2 ptas. [453. 

Sempere (P. Lorenzo G.). Vida de la Vene- 
rable Madre Sor Inés de Sistemes, Dominica 
Almería, tip. «Non plus ultra», 1903.^ 4.**, 
182 págs. (454 

Silva y Fioueroa (D. García). Comentarios 
de la embajada que de parte del Rey de Espa- 
ña D. Felipe III hizo al rey XaAbas de Peraia.. 
Los publica la Sociedad de Bibliófilos apaño- 
tes. Tomo /.—Madrid, est. tip. de la Revista 
DE Archivos, Bibliotecas y Museos, 1903. [455 



BIBLIOTECAS V MUSEOS 



77 



Torres Fornks (C.)- Sobre voces Aragone- 
sas usadas en Segorbe. — Valencia, tip. mo- 
derna, 1903.--8.0 ni., 300 págs. l456 

Alvaro Gil Albacete. 

LIBROS EXTRANJEROS 

. [i.** Los tratados universales y generales por 
naciones y materias^ de historia y sus ciencias 
auxiliarais, de literatura y arte, de filología y 
lingüisiiea. etc., que interesen á la erudición 
* y a la cultura, publicados en ó fuera de Espa- 
ña por españoles ó extranjeros en hablas vul- 
gares no españoles, o por extranjeros en len- 
guas sabias. 2." Los de cualquier materia es- 
critos por españoles en ó tuera de España en 
dichas lenguas vulgares. 3.** Los de cualquier 
materia, con tal que se refieran á cosas espa- 
ñolas, publicados por extranj.Tos en ó fuera 
de España en lenguas sabias ó en hablas vul- 
gares no españolas. 

AcQUAT|cci (Giulio). Gnomologia deila Di vi- 
na Commedia.—Macerata, Unione tip., 1903. — 
j6."*, vni-210 págs. (467 

Albert (Paul). La Littérature fran^aise au 
xviii^ siécle. 9* ¿rfiííon.— Coulommiers, imp. 
Brodard, 1904.-16.°, 483 págs. 1468 

Alibert (C.). La Psychologic thomíste et les 
théories modernes.— Haris et L>on, Beauchcs- 
ne, 1903.— 8.0, V1-417 págs. [459 

Alméras (Hcnri d ). Cagliostro (Joseph Bal- 
samo) La ^ranc-Ma^onnerie et l'Occultisme 
au xviii^ siécle, d'aprés des documents inédits. 
Poitiers, Société fran^aisc d'imprimerie, 1904. 
i6.°, 390 págs. con un retrato. [460 

Baiagny (Le Commandant). Campagne de 

l'erpereur Napoleón en Espagne (1808-1809). 

T. Ili. Napoleón á Chamartin; la manoeuvre 

de Guadarrama.— Nancy, imp. Berger-Levrault 

et C^, 1903.— 8.0, 709 págs. con cinco mapas, 

planos y croquis. [461 

Balut (G.). Le pays de Dougga ei de Tebour- 

souk (Tunisie). A travers les ruines de vuigt 

cites antiques. — Tunis, imp. Marichal, 1903.— 

8.°, 96 págs. con láminas. [462 

BAhTH¿LEMT (J.). L introduction du régime 

parlementaire en Fraoce sous Louis XVllI et 

Charles X.— París, Giard et Briére, 1904.— 8.0, 

327 P«gs- Í463 

Bergot (Raoul). De l'origine sémitiqjue des 
fingíais.— París, imp. de Vaugirard, 1903.— 16.® 
mayor, VIII -71-V111 págs. [464 

Bonet-Maury (Gastón). Les précurscurs de 
la Reforme et de la liberté de conscicnce dans 
les pays latins du xii® au xv^ siécle.— Tours, 
imp. Deslis, 1904.-8.°, vin-268 págs. (465 

BoNFANTE (P.). Le leggi di Hammurabi re di 
Babilonia (a. 2286-2242 a. C.), con prefazione e 
note.— Milano, tip. Indipendenza, 1903.-8.°, 
viii-47 págs. [466 

BouFFé(G.). Le Partí démocrate socialiste 
allemaod. Son évoluiion.— Laval, imp. Bar- 
néoud et C^ 1903.— 8.°, 194 págs. [467 



BouTEiLUER (G.). Douze moís sous I'Équa- 
teur.— Toulouse, imp. Tranchant, 1903.-8.**, 
xi-i85 págs. con 60 grabados. {468 

Cas: ellari (Giovanni). La Santa Sede; stu- 
dio suH'cvoluzione storica e sulla condiziooc 
giuridica attuale del Pootiñcato Romano se- 
condo il diritto canónico e il diritto cívíle ec- 
ciesiastico.— Milano, Societá editrice, 1903.— 
8.°, vn-138 y XL-671 págs. [469 

CouYBA (L.). Études sur la Fronde en Aje- 
náis et ses origines. Le Duc d'Kpernon et le 
Parlement de Bordcaux(i648-i65o).— Villeneu- 
ve-sur-Lot, imp. Leignes, 1903.— 8.«, 396 pá- 
ginas. [470 
Champagne (Maurice). Les jeunes aventu- 
riers. Voyage dans le Sahara.— Villefranche- 
de-Rouergue, imp. Bardoux, (1903).— 8° m., 
301 págs. con grabados. [471 
DuMESNiL (Georges). L'Ame «t TEvolutioo 
de la littérature, des origines á nos jours. T. I. 
Poitiers, Société fran^aise d imprimeric, 1903. 
16. °, Lvin-430 págs. [472 
Durand (Georges). Monographie de l'Église 
Notre-Dame, caihédrale d'Amiens. T, II. Mo- 
bilier et accessoires.— Amiens, imp. Ivert et 
Tellier, 1903.-4.°, vni-664 págs, con 62 láminas 
y un atlas. [473 
E.NGELMANN (J.). Les tcstaments coutumiers 
au XV® siécle.— Macón, imp. Proiat, 1903. — 8.°, 
xiv-286págs. (474 
FLA.MIN1 (Francesco). I signifícati reconditi 
della Commcdia di Dante. Parte prima. Prelí- 
minari. II velo: la fínzione. — Li vorno, tip. Gius- 
ti, 1903.-12.°, viii-266 págs. r475 
FovcHER (A.). Les Bas-Relieís de Stúpa de 
Sikri (Gandhára).— París, imp. Nationale, 1903. 
8.°, i5o págs. con 13 láminas. (476 
Gayet (.\.). L".\rt byzantín d'aprés les mo- 
numents de lltalic, de 1 Istrie, et de la Dalma- 
tíe, releves ct dessinés par Charles Errard. — 
París, imp. Renouard, [1903].— Fol., 64 págs. 
con 34 láminas. [477 
KosTYLEFF (N.). Esquíssc d'une évolution 
dans 1 hisioire de la Philosophie.— Paris, tip. Al- 
can, 1903.— 16.°, 228 págs. (478 
Lafenestre (Georges) et Richtenberger 
(Eugcne). La Peinture en Europe (Rome;le 
Vatican; les Eftlises). — Paris, imp. Lahure, 
1903.-16.° mayor, xxii-375 págs. con 100 repro- 
ducciones fotográficas. Í479 
La Grasserie (Raoul de). Le Nahualt, Ln- 
gue des Aztéques, conquérants du Mexique 
prccolombien. Grammaire, Vocabulaires, Tex- 
tes, avec analyse et traduction interlinéaire.— 
Vannes, imp. Lafolye, 1903.-8.°, 420 págs. (480 
Lancehn (C). Histoíre mythíque de Shatan. 
De la légcndc au dogme.— Paris, Daragon, 1903» 
8.°, 230 págs. con grabados. [481 
Leanti (G.). Paolo Maura di Mineo e la poe- 
sía satírico-burlesca di Sicilia nel secólo xvii. 



7Í 



REVISTA DE ARCHIVOS 



A vola, tip. E. Piazza^ 1902. ^8.^ jcii-288 pá- 
ginas. [482 

LtoüiBL (Émile). Un grtnd poete contempo- 
rtin en langue catiUne. Essai sur VAtlantida 
et le Canigo, de Jacinto Verdaguer. Avec pro- 
face de M. J. Delpont.-^éret, imp. Lamiot, 
1904-— i6."i«-i"págs. [483 

LcTTRBS communes det Papes d'Avignon, 
analysées, d aprés les registres du Vatican, 
par les chapelaios de Saint-Louit-des-Fran- 
f ais, á Rome. N.* s bis: Benoit XII (1334-1342)- 
Ltfttres communes, anatysées, d aprés les re« 
gistres dits d'Avignon et du Vatictn, par J. 
M. Vidal. ífascicutisin 4,^ i^rfaMcicuUifeui' 
lies I d 28\ p. I á 322; 9^ faseicule (feuilles 29 
á 63)» P- 233 3498.— ChitiHon-sur-Seine, imp. Pi- 
chtt, 1902-1903. [484 

Lippi (Silvio). Inventario del R. Archivio di 
Stato di Cagliari e notizie delle cartc consér- 
vate nei piu notevoli archivi comunali, ves- 
covili e capitolari della Sardegna.— Cagliari. 
tip. Valdés, 1902.— 4.0, XXII-175 págs. [485 

MicHBLis (E. de). L'origine degli indo-eoro- 
pei.—Torino, tip. Bocea, 1903.— 8.®, viii-699 pá- 
ginas. (486 

Parquin (Le Commandant). Souvenirs et 
campagnes d'un rieux soldat de l'Empíre 
(1803-1814). Avec une introductian par le ra- 
pitaineA. Aubier.j^é^^ftfon.— Nancy,imp.Ber- 
ger-Levrault, 1903.— 8.<», xxxviii-436 págs. [487 

RoBEKT LE DiABLB, roman d'aventures, pu- 
blíé par E. LOseth.— Le Puy-en-Vclay, imp. 
Marchessou, 1903.-8.^, xLviii-271 págs. [488 

RosTOwzEw (M.). Tesserarum urbis roma- 
nae et suburbi plumbearum Sylloge.— Saint- 
Pétersbourg, tip. Glasounof, 1903.^4.0, 440 pá- 
ginas con 12 láminas. (489 

Saint .v-Beuvb(L.). La question du Maroc 
(étude géographique, politique et militaire).— 
Limoges et París, Charles-Lavauzelle, 1903-— 
8.^ i59págs. con grabados. [490 

Travbb (Mr.) et Dblislb (Léopold). Un feui- 
llet retrouvé du recueil, écrit sur papyrus, de 
lettres et de scrmons de Saint Augustin.— No- 
gent-le-Rotrou, imp. Daupeley-Gouverneur, 
1903.-8.*^, 32 pigs. con una lámina. (491 

VAlmiki. Le Rámáyana, traduit co franjáis 
par Alfred Roussel.— Paris, Maisonneuve, 1903. 
4.», viii-584 págs. (492 

WiTTiG (JoseO- Papst Damasus I; Quellen- 
kritische Studien zu seiner Geschichte und 
Charakterifltik.^Rom., 1902.— 8.», xvi-iii pá- 
ginas. I493 

VdLTER (Daniel). Aegypten und die Bibcl. 
Die Urgeschichte Israels in Licht der aegyp- 
tischen Mythologie.— Leiden, E. J. Brill, 1903. 
8.«, viii-ti3págs. [494 

Manuel Serrano y Sanz. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

(i.o Los sumarios íntegros de Us reristts 
congéneres de U nuestra, consagradas exclu« 
sivamente al estudio de España y publica- 
das en cualquiera de las hablas españolas en ó 
fuera de España: los títulos de esus revistas 
van de letra cursipa. 3.* Todos los trabajos 
históricos y eruditos acerca de cualquier ma- 
teria, según el amplísimo criterio expuesto, 
que figuren en los sumarios de las revistas no 
congéneres de la nuestra, escritas en dichas 
hablas en ó fuera de España.] « 

La Alhambra. i5 Diciembre 1903. El Cente- 
nario de Don Quijote, por Rafael Gago Pala» 
mo.-~Actrices del siglo xviii: Joaquina Artea- 
ga,por Narciso Dla^, de £<co6ar.~Documen- 
tos y noticias de Granada: Las ordenanzas de 
la Chancillería.— Recuerdos de Almería, por 
Francisco de P. Valladar.^SotAS bibliográfi- 
cas. =30 D i c i c m b r e. El arte árabe, por Rafael 
Gago Pa/omo,— Los mártires de la Alhambra, 
por Antonio Almagro Cárdeuas.^Doeumtntm 
y noticias de Granada: La Cripta de la Real Ca- 
pí lia.— De Arte, por Fernand} de P. Vaitúáar, 

Boletín de la Real Academia de la UiMtoria. 
1904. Enero. El Emperador Carlos V y su Corte 
(1 522-1 539), por A. Rodrigues^ W//a.— El sitio 
de Barcelona en 1713-1714, por Cesáreo Fer» 
n4n</e;^|/)uro.— Historyof the Peninsular War, 
por José G. de Arteche.—Lt Telúrica, las Na- 
cionalidades y la Milicia, por José Gdme^ iíe 
i4r<ecAe.— Inscripción romana en Polán (pro- 
vincia de Toledo), por el Conde de Ceditlo.-^ 
Variedades: Nuevas inscripciones romanas de 
Caldas de Malavella, Herramélluri y Astorga^ 
por Fidel Fita.— Noticias. 

Boletín de la Sociedad Española de exctir- 
siones. 1903. Noviembre. Fototipias: Cuadro 
formado con restos de un tapiz en la Catedral 
del Burgo de Osma; Cuadros de Antolinez; 
Jaeces de caballo de la colección del Sr. Coa- 
de de Valencia de D. Juan.— Sección de Bellas 
Artes: Excursión á Robledo de Chávela, por 
N. SenfenacA. — Antolinez, pintor sevillano, 
por Pelayo Quintero Ataurt.— Excursiones 
por Toledo, por Manuel G. Simancoa.— Sec- 
ción de ciencias históricas: Artistas exhuma- 
dos (segunda serie) (continuación), por Railacl 
Ramire^ de Arc/Zano. — Bibliografía, por E, 
S. F.— Sección oíicial.=: Diciembre. Foto- 
tipias: Sepulcros encontrados en el claustro 
de la Catedral vieja de Salamanca; Crucifijo 
románico español; Jaeces de caballo de la 
colección del Sr. Conde viudo de Valencia de 
Don Juan.— Sección de Bellas Artes: El Claus- 
tro de la Catedral de Salamanca y sus sepul- 
cros, por E. M. Repullés y Vargai.— Crucifijos 
románicos españoles, por N. SenfenocA.— 
Bibliografía, por Alfredo Serrano y /oyer.— 
Sociedad de Excursiones en acción: Excursión 
á Segovia y á Santa María de Nieva, por José 
fiarfif/a.—See€i>ÓB oficial. 



IIBLIOTECAS Y MUSBOS 



79 



La cit'bAO DE Dios. 5 Enero 1904. Los dos 
procesos de Juana de Arco, por Antonio M. 
Thonna Barfef.— Catáloj^o de escritores agus- 
tinos, españoles, portugueses y americanos, 
por Bonifacio del Afora/.— Bibliografía. 

Chile moderno. 1903. Julio. Don Antonio de 
León Pincio: Notas y rectificaciones, por 
Juan Enrique O'Ryan.— El 14 de Julio de 1789, 
por K. ATen^maii.— «Vida Nuevaí», por Samuel 
Ossa Borne.— Don Manuel Moatt, por Alberto 
Edwardt.^Don Ramón Sotomayor Vald¿s.= 
Agosto. Biblioteca peruana (Notas inéditas 
del Catálogo), por G. Rene Af o ren o. = Se p- 
tiembre. Arte trascendental, por Roberto 
Ptragallo Silva . — Apuntaciones bibliográ- 
ficas, por K. Areíí'man. = Octubre. Pedro 
Antonio González, por Víctor Domingo Sil' 
ya.— Notas críticas, por A. Mauret Caamaño 
Apuntaciones bibliográficas, por K. Newman» 
La España moderna. Recuerdos de un viaje 
por Huelva (1890): «Palos», por Rodrigo Áma^ 
dorde los üiox.— Indagaciones y conjeturas 
sobre algunos temas poéticos perdidos: «Alvar 
Fáñez», por M. Menénde^ y Pe/ayo.— Lectu- 
ras americanas: Maestros españoles (Aguado, 
Salmerón, Giner de los Ríos y González Gar- 
bín), por //tspanus. — Crónica literaria: «La 
Catedral», novela de D. Vicente Blasco Ibáñez, 
por E. Góme!^ de Bo^uero.— Revista de Revis- 
tas, por Fernando Araujo: Literatura: La 
Poetisa del dolor; La novela de costumbres 
provinciales en España; El renacimiento de la 
literatura hebraica. Supersticiones: Las lámi- 
nas mágicas de execración; Bellas Artes; La 
Estética de Gauguin. Impresiones y notas: 
Steudhal, plegiario. 

Euskal-Erria. 10 Enero 1904. Cuestiones 
bíblicas: Magos en Belén (continuación), por 
Blas Praifere.— Noticias bibliográficas y lite- 
rarias: «Compendio de la Historia de Bizcaya», 
por Fermín //erran.— Figuras guipuzcoanas: 
El Doctor Pagóla, por Francisco Lópe!;^ Alen.— 
Ensayo de un Padrón Histórico de Guipúzcoa 
según el orden de sus familias pobladoras 
(continuación), por Juan Carlos de Guerra. 

Helios. 1903. Octubre, .\ngcl Ganivet: Epis- 
tolario.— Información literaria: El poeta alba- 
nés, Jerónimo de Rada, por J. Ruii^ Castillo. 

La lectura. 1904. Enero. Spencer, por U. 
Goni^ále^ Serrano.— El libro del mes: «Estu- 
dios sobre la Historia del Derecho español» de 
Eduardo Hinojosa, por Rafael Altamira.— 
«Sobre voces aragonesas usadas en Sagorbe» 
de C. Torres Fornes, por Julio Cejador.^ 
Taschenwórterbuch der spanischen unddeust- 
chen sprache mit augabe der aussprache nach 
dem plonetischen system der methode tous- 
saint-lagenscheidt: Zusammengestellt von 
A. Paz y Melia, por Ricardo de Hinojosa.— 
RaWsus fraacesaa: «La nueva geaer«cióa de 



novelistas y cuentistas en España» de Emilia 
Pardo Bazán y «Los olvidados: Fortuny» de 
Camille Mauclaire, por José María Gonifiále!^. 
Revistas alemanas: «Los Bohemios en la lite- 
ratura moderna» de Paul Bornsteio, por 
L. Ontañón. 

El mensajero del Corazón de jesús. 1904. 
Enero. Jeromín (Novela histórica) (continua- 
ción), por Luis Coloma. 

Razón t fe. 1904. Enero. El Pentateuco y la 
escuelí neocritica: Otras alteraciones en el 
«Libro bipartito», por L. Aíiirt7/o.~La libre 
concurrencia pedagógica en el siglo iv, por 
R. R. A.— Examen de libros: Historia de la 
iglesia de Funk. por A. M. Arregui. 

Revista de Aragón. 1904. Enero. El cultivo 
de la historia regional, por Eduardo Ibarra.— 
Ordinación y paramientos de la ciudad de 
Barbastro, por Mariano de Pano.-"La recon- 
quista de Zaragoza, por E(daardo] l[barra],-^ 
Emilio Hübner y Teodoro Mommsen, por 
K(duardo] ¡[barra];— 1.9. techumbre de la 
catedral de Teruel (con ilustraciones), por 
Mariano de Paño. 

Revista de bibliografía catalana. Núme- 
ro 5. £1 Archivo metropolitano de Valencia, 
per Roch CAa^as. — Dues lamines apart.— 
Papers de Joseph Tastú (1787-1849), existents 
avuy en la«Bibliothcque Mazarine»de París.— 
La Prempsa escrita en llengua catalana durant 
tota l'auyada 1902.— Butlleti bibliográfích.— 
Manuscrits catalans de Vich (Arxiu Muni- 
cipal, Museu y Biblioteca episcopal), per 
J. Massó y Torrents. Soms propris.— But- 
lleti bibligráfich.— Resúm del any.— Taula. 

Enrique Arderíu y Valls. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

[i.® Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra portuguesas, ó ex- 
tranjeras en hablas no españolas ni portugue- 
sa consagradas exclusivamente al estudio de 
España, y dadas á luz en ó fuera de ésta: los 
títulos de unas y otras revistas van de letra 
cursiva. 2.** Los trabajos de cualquier materia 
tocantes á España, y los de carácter histórico 
y erudito intere<;antes para la cultura que 
figuren en los Sumarios de las demás revistas 
escritas en lenguas portuguesa y extranjeras, 
publíquense ó ao en España. ^.'* Los trabajos 
que, estando en las condiciones reseñadas en 
este párrafo segundo, aparezcan en revistas 
publicadas por extranjeros en lenguas sabias.] 

Centralblatt der Bibliothekwesen. 1903. 
Julio. O. Hartwig, Die niederósterreichische 
Reformations-Druckerei. = .\gosto. J. Ha- 
LLER,Palaeograph¡sches.— Bruno ALBERS,Zwei 
unverdffentliche Bflcherrerzeichnisse aus dem 
XI und XIII Jahrhundcrt.— Eb. Nestle, Irre- 
leitende Titel.— G. Kohfeld, Einige Filie voa 
Inkunabel - Doppeldrucken. = Septiembre- 
Octubre. O. Grunotwig, Gedanken flber Bi- 
bliog^aphie.— Joseph Uilgbks, índices rerbof* 



8o 



REVISTA DE ARCHIVOS 



tener Bflcher aus dcm i6 Jahrhundert.—W. 
ScnMiDT, Zum Verzeichniss der Tübinger gric- 
chischen Handschr¡ften.=Dicienibre. P. A. 
Kirsch, Unterdrückungsversuche von Büchero 
wegen gallikanischer, kurialistíscher uod jan- 
senistischcr Tendenzeo. 

Rkvue africaine. $.^^ trimestre 1903. Colo- 
nel Robín, Notes historiques sur la Grande 
Kabylie de 1838 á i85i fsuííe^.— Quedenfei.dt, 
División et répartition de la popuiation bér- 
bero du Maroc (suite), 

Revue de l'Art chrétien. 1903. Noviembre. 
iM. O. Saííoner, Sculptures d'un porche román 
á Remagen.— M. L. MaÍtre. Saint-Scurin de 
Bordeaux ct sa crypte.— M. J. FIei.rig, Testa- 
ment d'Arn. Lude.— J. ChappIvE, Le tombeau 
de St.-Pavin.— J. Fennebresque, L'église de 
Cháteloy.— J. Helbig, L'exposition de Dinan- 
deries á D¡nan-<ur-Mense. 

Revue des Bibliothíqubs. 1903. Septiembre- 
Octubre. Isak CoLLiJN, Notes sur quelques 
incunables franjáis conserves á la Bibliothé- 
que l'lJniversité d'Upsala.— Léon Dorez, Le 
manuscrit original des Klégiei, SylvesetHen- 
décasyllabes de George Buchanan. — Aimée 
Haffkine, Note sur la Bibliothéaue publique 
deKharkow. — LéonDoREZ^Lasixiémeréunion 
de la Societá Bibliográfica Italiana (Florence, 
20-24 Octcbre 1903). — Léon Dorez, L'Inccndic 
du Vatican. 

Rfvue dr coubs et conférences. 10 Diciem- 
bre 1003. Émile Fagvet, Les poetes secondai- 
res du xviii^ siécle. Colardeau, poete lyrique. 
Dorat —Charles Seigsobos, Transformaiions 
des sociétés européennes au xix^ siécle. — 
Fr. NoRDEN. La dialcctique ér¡«5l¡que deScho- 
penhauer.í=i7 Diciembre. Émilc Faglet, 
Descartes. III. Scs idees morales.— N. M Ber- 
nardina *Les Facheux» de Moliere.— Charle"? 
Seignobos, L' Mlemagne depuis 1859.— Léopold 
Lacoür, «Mithrida'c» de Racine. 

Revue critique d'histoirb et de iittéra- 
TiRE. 2 Noviembre 1903. Couturat et Lean, 
Ilistoirede lalaogueuniversellc.— Boell, Lln- 
de et le problcme Indien. — Métin, L'Inde 
d'aujourdhui.- La Mazelikre, L'Inde.— Loti, 
Linde sms les Anglais. — Bois, Visions de 
rinde.— Caver, La politique de Cicerón.— Co- 
QUEi.LE, L'alliaoce franco-hollandaisc contre 
lAnglaterrc.— Birot, Le Saini-Kmpire.— Pi- 
NExu, Le general Dugommier. — Escande, llis- 
toirc de Sarlat.— Goi.dziher, Bouddhisme et 
Islam.— Thury, Un dictionnairc tchagatai.— 
KoNT» Vórosmarty.=9 Noviembre. R. Mar- 
ciiESSor, Velay et Auvcrgne.— Vagakay, Le 
sonnet en Italie et en France au xvi^ sii'cle.= 
16 Noviembre. Hardy, Buddh.-».— De Goeje, 
Migrations des Tsigancs á travcrs 1 Asic.— 
Noi.AN ET IIiRscii, La grammaire grecque de 
Rogcr BacoD . — Colardbav ^ ¿pictcte . = 23 



Noviembre. Jellinbk, Bibliographie int6r- 
natiooale des livres d'art.— Mo. ELEMMis,.par 
Vollers. — La kHAZRADPVAH, trad. Basset. — 
S1.01TSCHZ, La Renaissance de la li;tératur.c he- 
braíque. — Strehl, Histoire romainc. — Wi- 
LLEMS, Le Sénat romain en 65.— Harkacc, Ma- 
crobe, Théogno>te, Théonas.— Cochbris, Egyp- 
te et Soudan.=30 Noviembre. Jollt, La 
médecine indicnné. — Brochbt, Les sources 
orientales de la Divine Comédic.=7 Diciem- 
bre. AzAN, Annibal dans les Alpes — Rostow- 
ZEW, La ferme des impóts daos lEmpire ro- 
main.— Krumbachrr, Les proverbes greca du* 
manuscrit de Moscou: Romanoa et Kyriakos: 
I/Opsarologo*».— HESSEi.iNO,Byrancc.— PsicHA- 
Ri\ Contribution au théátre grec moderne: 
Ro<;es et pommcs. — Ph. Bergbr, Le temple 
d'Esmouo.— Tawney et Thomas, Catalogue 
Sansrrit.— CoNsoLi, La Germanie de Taciie.— 
Hessfmng, Les mots maritimes du grec. = 
r4 Diciembre. Brugmann, Grammaire des 
langues indo-curopéennes.— Bacher, Le dic- 
tionnairc de Tanchoum.— Th. Rbinach,L his- 
toire par les monnaies.— Sauer, La tete We- 
ber-Laborde el le frontón du Parthéoon. — C. 
í>cnMiDT, Les Actes de Pierre.— Saint Ambroi- 
se, Commcntaire sur saint Luc. — Clément 
dAi.exandrie, Stromates VII, p Hori et Ma- 
yor. —Deissmann, L'Iielléni^atioD du mono- 
théisme sémitique.— Cantarh.li, L'Italie sous 
Diocletien. 

Re vuK dhistoire et DARCiiéoi.oGiE DU Rous- 
sn.LON. 19D3. Diciembre. P. Vid l, Ascenstoo 
du Cani^ou par Pierre III, roi de Aragón, 
en 1285.— F. ARMAGNAC.CaudiéspendanirÉpJs- 
cop.ii de Nicolás Pavillon íi/>37-i677).-rJ. Frex- 
,\E, .Xpergus historiques fondés sur les Trans- 
furmaiions du littoral Roussillonnais. 

Revve DE i.'Orient chr¿tifn 1903. Núm.4. 
Le memorándum du Patriarche grec orthodo- 
xe de Constantinople au Sultán sur. les affaires 
de Macedüine.— Vie et office de Saint Euthyme 
le jeune. Texie grec publié par Louis Pbtit. — 
M. GiRARD, Nahadag-martyrs. Rites et usages. 
J Pargoire, Mont Saint-Auxcnce.— Fr. Totjr- 
NEBizE , liistoíre politique et religieuse de 
l'Arménie — ViedeSainie Marine.Texteéthio- 
pien publié par F. M Estevi:s P rbira. 

Revue thomiste. 1903. Noviembre-Diciem- 
bre. R. P. Bi.anche, Sur 1 usage de TÉvidence 
co : me supréme criterium.— .\. D. Sertilan- 
ges. Ce monde prouve-t-il Dieu.— R. P. FoL- 
GKKRA, Les question scientifiques: La question 
Tt Eitev.— R. P. HuGON, Matcr divine gratiae. 

R I VISTA DEl.f.E BlRI.IOTECHB E DEGl.l ArCRITI. 

1003. Octubre-Noviembre. E. RosTAGNO,.La 
mostra degli «Autografí» di «Vitorio Alfíeri» 
nella R. Biblioteca Mediceo-Lauren iana.— > 
Attilio MoRi,Crooaca della VI Riunione della 
Societá Bibliográfica Italiana timita.in Fircn-i 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



it 



"ze da) 20 al 24 ottobre 1903. -^arlo Papini, Su- 
Ue moderne apjplicazíoni elettromeccaniche in 
sussidio dei servizi di trasmissioni é di distri- 
buzioni d€i libri e manoscritti nellc Bibliotc- 
che pubbJiche. — Curzio Mazzi, Le fonti dellan- 
tico costuiñe italiano. 

Romanía. 1903. Octubre. G. París, Le cycle 
de la «Gageure».— P. Toldo, Peí fabteau di 
Constant du Hamel.— Paget Toymbbb, Dantc's 
use of thc word Trattato in the Conpiiño and 
Vita nuopa.—F. Lot, Conjectures sur Girart 
de Roussillon. I, Boson d*Escarpion. II, Odi- 
lon. III, Les Desertois.— F. Lot, Orson de Beau- 
vais^— P. Meybr, Wauchicr de Denain. — G. 
KxriÍAnDyLedit du hardi chevai:—E. Langlois, 
Traites mis á riridex au xiii® siécle.— E. Law- 
GLois, Integrum > entre. — G. T. Clark, Les 
explosives sourdes entre voyclles en italien. 

Stuoi b documenti di storia e diritto. 1903. 
Julio-Diciembre. Luigi Caatarelli, La dióce- 
si italiciana da Diocleziano alia fine delPim- 



pero orcidentale Ccon/. «^nc).— Filippo Ste- 
lla-Maranca, II matrimonio dei soldati ro- 
mani. 

Le tour du monos. 5 Diciembre 1003. M. F. 
B^RNARD, A travers Sumatra.— Le nickel et la 
Nouville-Calédoniíe.— Commencement des tra- 
▼aux du chemin de fer de la Cdte d'Ivoire.= 
12 Diciembre. L'hygiénc et la médecine au 
Maroc— L'alliance franco-russe en Asie. Le 
Tonkin relié a la Sibérie par una voie ferrée.— 
La question des races aux État8-Unis.=i 9 Di- 
ciembre. Les Ba-Binghas, Nains de la San- 
gha (Congo fr^m^ais).— La loteric Hua-IIoey 
ou ieu des Trente-xis Bétes.— Les ancicns gla- 
ciers desCordilléres.=26 Diciembre. L'ab- 
baye de Montmajour. — Ce que coute Taug- 
mentation de la vitesse des navires.— Les le- 
bachas ou limiers humains d'Abyssinie. — Au 
Congo franjáis. 

Lorenzo Santamaría. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



Por R. D. de 4 de Enero del corriente año, 
se ha dispuesto, por el Ministerio de Instruc- 
ción pública y Bellas Artes, lo siguiente: 

«limo. Sr.: En cumplimiento de lo dispuesto 
en el capítulo i5, Sección séptima del Presu- 
puesto general del Estado para el presente año, 
por cuya virtud, los Archivos de las antiguas 
Chacinerías de Valladolid y Granada, depen- 
dientes del Ministerio de Gracia y Justicia, 
deben pasar al de Instrucción pública y Bellas 
Artes, incorporándose al Cuerpo facultativo 
de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos; 
consignándose además un aumento de 18.000 
pesetas al crédito de 892.600 del personal de < 
dicho Cuerpo; y mandándose también al Mi- 
nistro del ramo que reorganice al efecto su 
plantilla; 

S. M. el Rey (q. D. g.) se ha servido resolver 
io siguiente: 

i.^ Que desde luege quedan incorporados 
al Cuerpo facultativo de Archiveros, Bibliote- 
carios y Arqueólogos los Archivos de las an- 
tiguas Chancillerías de Valladolid y Granada. 

2.'* Que se interese del Ministerio de Gracia 
y Justicia, se sirva dar las órdenes oportunas 
á las Autoridades respectivas de su fuero, para 
que hagan entrega de dichos Archivos en de- 
bida forma á los funcionarios del citado Cuer- 
po, que le serán designados por este Ministe- 
rio de Instrucción pública y Bellas Artes. 

3.® Que la Junta facultativa de Archivos, 
Bibliotecas y Museos proponga á la Subsecre- 
taría de Ate Atinrsterio el pcirsoiial que juzgue 

3.* áPOCA.—TOMO z. 



necesario para el mejor servicio y régimen de 
dichos Establecimientos, con sujeción á las 
disposiciones vigentes en el referido Cuerpo. 
4.** Que la plantilla del personal del Cuerpo 
facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y 
Arqueólogos queda reorganizada en la si- 
guiente forma: 

Pesetas. 

1 Jefe superior i2.5oü 

1 Inspector primero 10.000 

2 Inspectores segundos, á 8. ySo.. . . 17.600 
2 ídem terceros, á 7.500 iS.ooo 

10 Jetes de primer grado, á 6.5oo. . . 65.ooo 

12 ídem de segundo ídem, á 6.000. . . 72.000 

17 ídem de tercer ídem, á S.ooo . . . 85.ooo 

22 ídem de cuarto ídem, á 4.000. . . . 88.000 

31 Oñciales de primer grado, á 3.600. . loS.Soo 

45 ídem de segundo ídem, á 3.000. . . 135.000 

60 ídem de tercer ídem, á 2.5oo, . . . i5o 000 

76 ídem de cuarto ídem, á 2.000. . . . i52.ooo 

279 910.500 

5." Y que el movimiento que se origina en 
las respectivas escalas, por consecuencia de la 
plantilla anterior, se entiende producido con 
fecha i.°del presente mes.» 

{Gaceta del 5 de Enero de 1904.) 



Con motivo de la reorganización de las 
plantillas á que se refiere el R. D. anterior, 
han ascendido: á Jefes de primer grado, don 
Joaquín Casan y Aleare y D. Marcial Morano 
>r Serratfo; á Jtfes de segundo grado,* D. Ga- 

6 



82 



REVISTA DE ARCHIVOS 



briel Ruiz Diosayuda, D. José Ortega y Rojo, 
D. Ángel Gorostizaga y Carvajal, D. Francisco 
GuilléD Robles y D. Ángel María de Barcia y 
Pavón; á Jefes de tercer grado, D. Atanasio 
Palacio ValdéSf D. Antonio Juárez Talaban y 
D. Felipe Ferrer y Figuerola; á Oficiales pri- 
meros, D. Jerónimo Forteza y Valentí, D. Juan 
Manuel Amor y Pereira, D. Miguel la Hoz y 
Calvo, D. Bonifacio Ponsol y Zabala, D. Vi- 
cente Colorado y Martínez y D. Ramón Asea- 
nio y León; á Oficiales segundos, D. Ricardo 
Torres Valle, D. Alejandro Liado y Muntaner, 
D. Fernando Vez y Prellezo, D. Francisco Gar- 
cía y Romero, D. Antonio Gisbert y García 
Ruiz, D. Vicente García Guillen, D. Francisco 
Lupiani y Gómez, D. Pedro Mora y Gómez, 
D. José Aguilar y Francisco y D. Silvio Quílez 



y Cano; y á Oficiales terceros, D..Maauel Bro- 
cas y Gómez, D. Amos Belmonte y Osuna, doo 
Francisco Juárez Talaban, D. Domingo Vaca 
y Javier, D. José Sancho y Pérez, D. Luis Peres 
Rubín y Corchado, D. Luis Rubio y Moreno, 
D< Rafael Andrés y Alonso, D. Narciso Senté- 
nach y Cabanas y D. Ignacio Olavide y Ca~ 
rrera. 



Por servicios prestados á la instrucción pú- 
blica, se ha concedido la encomienda de la 
Orden civil de Alfonso XII á nuestros compa- 
ñeros D. Kmilio Ruiz Cañábate, D. Augusto 
Fernández Victorio y D. Andrés Tovar y 
Yanguas. 



MADRID.-Tip. de la Bwüit» ám ArehiTOS, Bi^ltotMM j ÜMMfl» Oiid, 8. 



REVISTA 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(lll^TOdlA Y CIENCFAS AUXII.IAKES) 

ÓRUAN'O OFICIAL DEL CUKRPO FACULTATIVO DEL RAUO 

(SE PUBLICA UNA VEZ AL MES) 



TERCF.RA r,POCA 

AÑO VIIJ 



Números2y3. ^uS^<SÍKal ^obrero-Marzo 1904. 




Til'. liG LA KEVJSTA 1>F. APCKIVOS, Hllll.il 

Calle dtOlid. núm.« 



SUMARIO 

Págs. 

Í.—IJI itinerario de D. Fernando Colon y las relaciones topográficas^ por D. Amo- 
nio Rkázqukz 83 

\\.—I.os restos mortales del rey D. Pedro de Castilla y xus vicisitudes, por D. Rodrigo 

Amador dk los Ríos ^ . io5 

Ul.—Justicias de Aragón. Apuntes cronológicos^ j or D. Andrés Jiménez Soler, del 

Archivo do la (borona de Ara¿íón 119 

ly.— Mosaicos inéditos italicences, por 1). Pel.iyo Quintero . 127 

V.— l'n códice de Lérida, <nLlibre de notes antigües per A/e morí a», por K. Arderíu t 

■ \'ai.ls 132 

yi.— f'^spaña y el proyecto de <(.liibliografia histórica internacional*^ por D. Rafael 

Al TAMiRA 14O 

yu.—.\piintes para el estudio de las instituciones jurídicas de la Iglesia de España 

desde el siglo VIH al XI, por D. Francisco Gómkz uva. Campillo iSj 

VIII. — /)o5 Cancioneros españoles^ por 1). Eufíonio Melé y U. A. Bonilla y San Martín. 1^2 

IX.— h(^<,r.Mi;-NT0s: I. I.'na caria de Juan de IJerrera, por Pclayo Quintero. — II. l>ocu- 
nicnios rcferenies á Gonzalo de Bercco; por la copia, Narciso Herííueta. — III. El 
Águila del agua, representación española de Luis Vélez de Guevara, por A. P. y M. 
I\". Fantasía política. Sueño de Feliz I.uzio. Diálogo de un vivo y dos muertos. 
Prólogo; por la ccpia, M. S. y S. — V. Glosa al romance ^Triste estaba el Padre 

Santo»; por la copia, M. S. y S 176 

X.— Notas itiDLioriKÁFicAS: D. Miguel Gom^^ale^í Sugrañcs, La República en Barcelona. 
Apuntes para una crónica (A. P. y M.).— M. Con^ále!;^ y Sugrañes, Mendicidad y 
Beneficencia eu Barcelona (A. P. y M.).— Kugenio Carré Aldao, La literatura ga- 
llega en el siglo xix, seguida de una .\ntologia y Apéndices (A. P. y M.). — Enrique 
¡(unge. Nuevo Di ce ion a/* i o de bolsillo español-alemán y alemán-español (M. R. T.). 
Sir Francis Richarvi Cruise, Qui est l'auteur de L'Imitation de Jcsus-Christ?, tra- 
vluctioo par MUe. Agnés Kennedy {M. S. y S.).— P. M. Fr. Thyrso Lope^ Bardon, 
Monastici .\ugusiiniani R. P. Fr. Nicolai Cru.<«enit continuatio atque ad illud ad- 
-.ii lamenta si ve Bibliotheca manualis Augustiniana in qua breviier recensentur 
Vugustinenses utriusque sexus viriute, liiteris. dignitate ac meritis insignes ab 
nnn<j ló»"» usque ad 17)0 (M. S. y S.). — Vicente Lampére^ y Hornea^ Historia de la 
Arquitectura cristiana (J. R. M.).— Pelayo Quintero Atauri^ l-clés, antigua residen- 
cia de la (.)rdcn de Santiago, con una aarta-prólogo de D. Arturo Masriera 
iM. S. Y S.).- -Archer M. Huntington, Pocm of te Cid. Text rcprinted froin the 
unique manuscript at Madrid (R. Me.nksdez Pioal) 211 

XL— \'ahildades: Alemania, Kspaña (Madrid y Málaga), Lstados l'nidos, Francia é 

Italia 220 

XIL — CuÓNU A DK AR(,H1V0S, BIBLIOTLCAS Y MVSKOS 232 

XUI.--Biulio<írafia: Libros espatwles, por I). Alvaro Gil Alrackte y D. M. Serrano 

Y Sanz, de la Biblioteca Nacional. — Libros extranjeros^ por D. M. Serrano y Sanz. 
Revistas españolas, por Ü. Knriquc Arderíi* t Valls, de la Biblioteca NacionaL — 
Revistas extranjeras, por I). Lorenzo Santamaría, de la Biblioteca Nacional. . . 233 

XIV. SliXIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 24I 

XV.— Portada O índice ilel tomo IX. 

Láminas sitltas: III. Las estaciones del año (mosaicos de Itálica). — IV. El triunfo de Baco 

(mosaico de Itálica), 
LÁMi.NA iM krcalada: Mosaico de Itálica. 

Pliegos nS y 2fide la íiibliografia hispano-latina clásica, por I). Marcelino Menéndez t Pblato, 
Jefe superior liel Cuerpo facultativo de .Vrchivcros, Bibliotecarios y Arqueólogos, 
l^irector de la Biblioteca Nacional. 

Pliegos 4.^ \ 4Ó del Catálogo de retratos de persona jes'españoles que se conservan en la Sección 
de ¡estampas y de Helias Artes de la Biblioteca Nacional, por I). Ángel M.** de Barcia 

Y 1'avón, Jefe de dicha Sección. 

Pliego 7 lie la Colección diplomática de San Juan de la Peña, por l>. Manuel Magallón t Ca- 

RPF RA. 

Pliofo f> del Catálogo de la librería del Cabildo Toledano, por P. José tícTAVio ns Toledo. 
Pliego 2 del Catálogo I. Diversos de Castilla, por D. Julián Paz, Jefe del .Vrchivo de Mmancas. 



REVISTA 

DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(HISTORIA Y CIENCIAS AUXILIARES) 



Año VIII. — Febrero y Marzo de 1904. — Núms. 2 y 3. 



EL ITINERARIO DE D. FERNANDO COLÓN 

Y LAS RELACIONES TOPOGRÁFICAS 



Mr. Marcel en un folleto publicado en 1899, trató con el acierto que 
logra en todos sus trabajos del origen del mapa de España »; y el Sr. Fer- 
fiández Duro en un articulo publicado en el Boletín de la Real Academia 
de la Historia, de la cual es meritísimo Secretario general, amplió y es^ 
clareció la cuestión aportando datos curiosos y antecedentes nuevos ó poco 
conocidos «i 

Con estos dos trabajos puede considerarse aclarado el asunto; mas 
como quiera que aun quedan en pie algunas de las afirmaciones hechas 
por D. Fermín Caballero 3, tanto respecto al punto concreto de las rela- 
ciones topográficas mandadas formar por Felipe II, asunto que si no idén- 
tico al primero guarda en él íntima relación; y como, por otra parte, con- 
viene hacer constar que los trabajos iniciados por Ambrosio Morales en 
en el siglo xvi fueron continuados en el siglo xvii, me he decidido á escri- 
bir estas líneas, porque mostrarán cuando menos la perseverancia de Es- 

* 

paña en las nobles empresas de la ciencia; mostrarán también que no fué 
relámpago fugaz, esplendor de un momento y gloria efímera la que co- 
rresponde á los españoles de aquella época, sino empeño firme y decidido, 
conocimiento profundo, cultura de un país que reemplazaba un sabio que 
moría, con otro sabio, porque los tenía á centenares; y mostrará también 
que si se perdieron con los apuntamientos de Esquivel las notas y detalles 

1 Les origines de la carte d'Espagne, París '1899. 

2 Boletín de la Real Academia de la Historia, tomos XXXV y XXXVI. 

3 Discurso de recepción en la Real Academia de la Historia, Madrid, 186C. 

3.* ípoca.^tomo z. 7 



84 REVISTA DE ARCHIVOS 

de SU trabajo, se conservan en cambio otras, las de Labaña, y que este 
mismo geógrafo, gloria española, porque España es por la raza y por el 
afecto de sus habitantes toda la tierra que circunda el Atlántico, el Medi- 
terráneo y los Pirineos, varió de aparatos y d2 procedimientos sin intran- 
sigencias y sin terquedades, sin amor propio exagerado, antes bien con un 
espíritu de cultura y con un sentido práctico que puede servir de modelo. 



♦ * 



Una relación topográfica es sólo, en la más estricta acepción, una des- 
cripción del terreno, y si se refieren á pueblos ó á localidades, una descrip- 
ción del pueblo y de su termino. Podrán ser más ó menos detalladas, lle- 
gar á describir uno por uno todos los llamados accidentes del terreno ó 
limitarse á los más importantes, que esto es cuestión de intensidad y no de 
esencia; pero es á mi modo de ver indiscutible que en este concepto no 
cabe incluir con propiedad ni la historia, ni las costumbres de los habi- 
tantes. 

Cierto es que una descripción escueta y sobria de un término munici- 
pal ó de una comarca no ofrece atractivo é interés para el lector, al modo 
que no lo ofrece una descripción geológica sino para los versados en esta 
ciencia; y por esto, y por la relación íntima que tiene la geografía física 
con la geografía humana y con la historia, no ya en las relaciones parti- 
culares, sino hasta en los tratados geográficos se han incluido en todo 
tiempo datos, antecedentes y noticias que salen propiamente del orden de 
la geografía física para entrar de lleno en el de otras ciencias. 

De otro lado, las relaciones topográficas aisladas, aunque de interés y 
utilidad notorias en sí, tienen un valor colectivo muy superior, porque 
cada una aislada y separada de las demás carece de interés para los veci-r 
nos de la propia localidad que no han menester relaciones para conocer 
lo que están viendo diariamente, y sólo los extraños que por el pueblo pa^ 
sen ó que por alguna circunstancia tengan que interesarse en él, sacarán 
de ellas algún fruto: en tanto que formando un todo, ordenándose y. colec- 
cionándose los de una comarca, territorio, provincia ó nación, son mate- 
ria utilizable para el hombre de ciencia, y sobre todo para el geógrafo, que 
con estos datos se forma idea y conoce ese territorio sin haberle visto, que 
le permite el estudio del país y que le consiente hacer aplicaciones á la 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 85 

admmislración. Pero es á ésta á quien principalmente importa; es á los 
poderes pAblicos á los.que ha interesado conocer el número é importancia 
de las poblaciones, sus medios de comunicación, las condiciones de su tie- 
rra y su producción y riqueza; y así no es extraño que no ya en el si- 
glo XVI, sino antes, y más propiamente en todos los tiempos la adminis- 
tración pública haya procurado adquirir esos datos. 

Sin remontar la investigación á otros tiempos y sin retroceder mucho 
en la historia de España, los principios de las relaciones topográficas de- 
ben fijarse, por lo menos, en el siglo xv, no en el xvi, y prescindo de épo- 
cas anteriores, porque á la falta de datos precisos, en este momento, se une 
la circunstancia de que antes, y dada la distribución de nuestra península 
en diversos estados y dentro de ellos, en territorios de la iglesia, de los 
magnates, de las órdenes militares, de la nobleza, de los municipios y de 
la realeza, funcionando casi con completa independencia unos de otros, 
no era fácil ni hacedero que del centro de la monarquía irradiaran órdenes 
para un trabajo general. 

Pero en el siglo xv ya se habían formado las grandes nacionalidades 
españolas agrupando los Estados anteriores más pequeños: los pueblos v 
las órdenes militares; los nobles y el clero, sentían el peso del poder real, 
y por esto no es extraño que se intentara un trabajo de conjunto ya en 
Castilla, ya en Aragón, y menos si se tienen en cuenta las tendencias cada 
vez más absorbentes de la monarquía. 

¿Se hizo? Creo que sí: y lo creo porque como indica con mucho acierto 
el Sr. Fernández Duro, existe en la Biblioteca nacional un códice de letra 
del siglo XV, que contiene el germen de un trabajo completo y extenso de 
relaciones topográficas '. 

Difícil es precisar á primera vista el año ó años en que el trabajo s^ 
hizo, pues el manuscrito carece de esta indicación y el carácter de letra no 
es bastante para deducirlo con precisión; pero es lo' cierto que en dicho 
códice aparece buentiúmero de pueblos (unos 390) en 64 hojas en 4.^, es- 
critas por las dos caras, excepción hecha de dos que por un lado tienen 
descripciones de pueblos y en el otro una relación de nombres de localida- 
des á modo de Itinerario, el cual se hizo en época distinta \ 

1 Lleva el núin.7.S55 del Catálogo. 

2 El ordenen que aparecen algunos de los pueblos del hipotético Itinerario es el siguiente: 
Madrid, Torrcjón, Alcalá de llenares, Guadalajara, Henares río, Hita, Jadraque, Medinaceli, 
Arcot^ Calatayud, Almunia, Muela, Toledo, Escalona, Alberche, Cadahalso, Zebreros, ^Tila, 
Cardeñosa, etc. 



86 REVISTA DE ARCHIVOS 

Pero las hojas que constituyen el códice de la Biblioteca nacional acu- 
san la existencia de un Registro que comprendía más de 6.000 pueblos, 
puesto que en dicho manuscrito fíguran, entre otros, los números del 6.477 
al 6.635, debiendo notarse al propio tiem(>o que en realidad consta de dos 
partes que se distinguen y caracterizan: 

I .** Por el ti(5o de letra, que en las 36 primeras hojas es del siglo xv y 
en las 27 restantes corresponde quizás al siglo xvi. 

2.* Porque en la primera parte los artículos relativos á los pueblos 
llevan numeración romana, y en la segunda, arábiga. 

3.^ Porque en aquélla la descripción es más sobria. 

Y 4." Por el tamaño y clase del papel de cada una. 

Tratando de averiguar la fecha aproximada de la redacción de estos 
trabajos, he leído con detención la primera parte del manuscrito, que com- 
prende desde el núm. 1.007 ^^ i-H7i Y ^^ ^^ artículo núm. i.023 se dice 
«Hontiduefía es villa de c. ve9¡nos..., es de D, Alvaro de Lundíí, y lo mis- 
mo se repite en otros pueblos^ siendo, por tanto, anterior al año 1453, fe- 
cha en que murió el famoso ¿Condestable de Castilla y privado del Rey. 

Respecto del segundo cuaderno del códice, también yiene su lectura á 
conñrmar que es, por lo menos del fínal del siglo xv, puesto que cita á 
Santafé que «es ciudad de 200 vecinos y está en la vega de Granada, y está 
en llano y bien cercada..., y esta cibdad hizo el rey Don Fernando...» 

Por último, he de advertir que cada artículo se encierra por la margen 
izquierda en una llave ó corchete, y que en esa margen tiene el número 
de orden en letras romanas ó en cifras arábigas según he indicado. 

Dado que el libro ó libros de que formaron parte los citados cuadernos 
contenía un número crecido de ciudades, villas y aldeas >, no cabe pensar 
que fuera un trabajo hecho por otra autoridad y otro mandato que por los 
de los monarcas, y si alguna duda hubiera, por lo menos en lo que á las 
órdenes militares se refiere, la desvanecerá el hecho de que aparecen des- 
critos y registrados é incluidos en la numeración los pueblos de Membri- 
lla, Solana, Alhambra, Villanueva de los Infantes, Villarrubia, Daimiel, 
Consuegra, Alcázar y otros que pertenecían á las Ordenes de Calatrava, 
Santiago y San Juan con otros muchos que eran de la corona. 

No es esto negar que estas Órdenes tuvieran hecho un trabajo análogo 
ó idéntico á éste: es decir, que ese trabajo parcial pudo refundirse en el 

I Estts últimas no lleTtn número de orden, fígurtndo á continuación de los pueblos de quie- 
nff dependían. 



BIBUOTCCAS Y MUSEOS 87 

total del reino. ¿Cómo podría yo negar la existencia de datos y noticias 
semejantes cuando constan en la «Relación que Francisco de León, Co- 
mendador de bastimentos del campo de Montiel en la Orden de Santiago, 
hizo al Maestre Don Alonso de Cárdenas, del estado de los conventos, 
pueblos y encomiendas de la Orden, según la visita que por mandado del 
Maestre D. Juan Pacheco hizo el año de i468x> ', y en la «Declaración de 
Don Juan Díaz Coronado, Prior de Uclés, en que constan los Subpriora- 
tos. Abadías, Vicarías, Curatos, Beneficios y Capellanías, etc., cuya pro- 
visión tocaba á la Dignidad Prioral de Uclés» ^. 

En el primero de estos códices aparecen los pueblos en forma de artí- 
culos, cuya cabeza es el nombre del pueblo, y después de describirle y de 
hacer mención de algunos datos interesantes para la historia del mismo, 
se ocupa en el detalle de otras localidades que del mismo dependían. 

Resulta en vista de esto demostrado, á mi entender, y con los datos del 
códice de la Biblioteca Nacional, núm. y.SSS, que en el siglo xv, además 
de las relaciones y noticias geográficas y estadísticas formadas por los Pre- 
lados, Ordenes militares, etc., se formó un Resumen general por la tnp- 
ñarquía castellana, y que este Resumen, aun cuando no era idéntico á los 
Recuentos de vecinos ordenados por los reyes, ni á los Repartimientos de 
servicios, ni á las igualas de vecinos según la suma de los que hubiere en 
las ciudades, villas y lugares, guardaba con ellos íntima relación, porque 
claro es que ese número de vecinos no podía deducirse á capricho, nece- 
sitaba testimonios en que apoyarse, y como igualmente se necesitaban 
para otros fines, nada más natural que hacer el trabajo completo y de una 
vez; porque el Monarca interesaba también el desarrollo y fomento de las 
obras públicas, y sin citar otros casos, cabe hacer aquí mención en prueba 
de ello de las disposiciones adoptadas por los Reyes Católicos acerca de las 
sangrías y acequias en Guadagenil, 3 y la Pragmática, ordenando que se 
habilitaran las calzadas de Andalucía (año 1485, 27 Febrero), y en cuanto 
á las fortalezas, dato que consignan siempre los manuscritos, sabido es que 
fueron objeto de predilecta atención por parte de los soberanos. 



* 
♦ * 



Pasando ahora á estudiar el llamado Itinerario de Fernando de Colón, 
conservado en la Biblioteca que fundó en Sevilla, resulta, según el se- 

1 Ms. en 4.® de 117 folios sia firma ni fecha, pero de letra del siglo zv, existente en el Archivo 
Histórico Nacional. (Visitas de Santiago Cazón, 7, núm. 2). 

2 Ms. original, fecha 24 de Agosto de 1441, que existía en el coiivento de UcUs. 

3 Aáo 1486. Lafuente. Historia d$ España^ tomo II, pig. 326. 



88 REVISTxV DE ARCÜIVOS 

ñor Rosell, que constaba de 5 volúmenes: uno en que se hace la descrip- 
ción de los pueblos, expresando el número de vecinos, las distancias rela- 
tivas de los lugares y algunos de los accidentes del terreno '. 

De esto deduce el Sr. Rosell que ael autor no tanto se propuso dar una 
relación exacta y cabal del territorio que recorría, considerándolo en to- 
dos sus aspectos, cuanto redactar un mapa geográfico, fijando con preci- 
sión el punto ocupado por cada pueblo, y llamando la atención sobre 
algunas circunstancias interesantes ó peculiares de cada localidad, me- 
morias que por lo frivolas ó por lo poco veraces debieron parecer de 
escaso valor cuando tan menospreciadas quedaron al poco tiempo». 

En cuanto á los otros cuatro volúmenes, se refieren á las cosas más no- 
tables que iba observando al paso, y que pueden suministrar tal cual dato 
importante para la historia de estas poblaciones =. 

No tuvo razón en mi entender D. Cayetano Rosell al sospechar que el 
olvido en que cayó el trabajo del hijo del descubridor de América se de- 
biera á la frivolidad que encerraba ó á la poca veracidad que contenía, 
sino á la prohibición del monarca, quien comunicó á Fernando Colón 
bajo penas severas á que desistiera de hacer cierta descripción é cosmo^ 
grafía de España, porque al servicio real cumplía no entender agora en 
lo susodicho 'i, y he aquí una nueva confirmación de la hipótesi por mí 
sentada anteriormente de que los apuntes geográficos y estadísticos de los 
pueblos eran ó se consideraban como documentos administrativos, porque 
si se compara lo que escribió Colón de la Membrilla con los datos del Có- 
dice de la Nacional, relativos al mismo pueblo, se observará completa 
identidad en el contenido, aun cuando difieran en la exactitud y se com- 
prenderá que el motivo de la prohibición no era una rivalidad ó envidia 
que moviera el monarca á impedir el desarrollo de la cosmografía, (que 
era el nombre bajo el cual se comprendían estos trabajos), sino el propó- 
sito de que nadie pudiera atribuirse el ejercicio de actos que á la Adminis- 
tración correspondían; siendo clara la manifestación del monarca de que 

I Rosell. Cootestaclón al discurso de 1). Fermín Caballero, ya citado. En el índice antiguo de la 
mencionada Biblioteca fíguraba en esta forma: Extat etiam alterum volumen in 4.^ suo et alia^ 
rum cálamo exaratum, iter ejus per Hispania continens, cui operam dedit tertia die Augustí, 
auno ¡5 ¡7^ ut notula quce in initio codicis de manu e)'us cxtat ostendit: incipit et itineris ejut 
descriptio á Ccesar augusta civitate.—B. B. 148-27. 

2- Su título: Extatlt etiam de manu ejus quatuor polumina infolio in quibus curiositates no- 
tabiliorcs ex iis quas scipit, et in itinere suo vidit, annotavit^ omnts penitus eruditionis gene~ 
ris plenas et non parum ab historiam útiles.— b, B. i5o-22. 

-i D. Rodolfo del Castillo dio á conocer esta provisión del año 1523, en c\ Boletín de la Real 
Academia de la ílistoria, año 1898, y en el de la Sociedad Geográfica, tomo XL, pág. 193. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 89 

al servicio real cumplía no entender agora en lo susodicho; y deduciéndose 
lógicamente de estas frases, que reconocía afectaba al servicio público la 
investigación del número de habitantes, y estado de los caminos y fortale- 
zas, y que como el censo de la población y los datos para los tributos sólo 
se modificaban en largos períodos de tiempo, no había llegado todavía el 
caso de rectificar ó ampliar los anteriores. Y vemos'com probada esta afir- 
mación en el hecho de que hasta 1541 (y esto pasaba en i523), no se hizo 
nueva Relación de los vecinos que hay en las dieciocho provincias del rei- 
no, según la consignación que se hiíio para el repartimiento del servicio =, 
cuando en Aragón el recuento de hogares anterior, llevaba fecha 1495 3. 

En el supuesto de que en los datos recogidos por Fernando Colón, se- 
gún opina el Sr. Rosell, hubiera una segunda parte, ésta sería la que ofre- 
ciera novedad, porque en la anterior, en el Itinerario, no entraba el co- 
nocimiento de la Historia y de las curiosidades; y esta segunda parte sería 
no sólo el original, hasta cierto punto, sino la que quizás pudo servir des* 
pues de base á las Relaciones topográficas de Felipe II. 

Conocer de historia, de arqueología, consignar los hechos gloriosos 
de los hijos insignes de los pueblos, era labor propia de los hombres dedi- 
cados al estudio de las cosas y apartados de las intrigas y mudanzas de la 
corte, y quizás si sólo por aquí hubiera enderezado sus esfuerzos, no hu- 
biese tenido ningún tropiezo; pero querer conocer todo esto en el ligera 
descanso de un itinerario, síegún le atribuyen, me parece poco práctico» 
En buen hora que se pretenda saber todo cuanto en las descripciones geo- 
gráficas del siglo XV se consignaba: las distancias de pueblo á pueblo son 
cortas y raro sería el caso de que las desconociera el vecino más ignoran- 
te: el número de hogares, y más, si sólo se expresaba con aproximación, 
era fácil de obtener: si había ríos, si existían puentes, si un castillo ó forta- 
leza protegía la población, era cosa que no podía menos de saberse; pero 
penetrar en los arcanos de los siglos anteriores, saber los sucesos pasados... 
esto, francamente, me parece un sueño para realizado en veinticuatro 
horas 3. 

Consúltense las respuestas de los pueblos al interrogatorio de Felipe lí, 
y á pesar de que tardaban meses en contestar, se verá que acusan en mu-^ 

1 Aparece en la Colección de documentos incíditos para la Historia de España^ te mo XIII. 

2 Copia de Jt relación existente en la Biblioteca Nacional.— N. "7^6, pág. 385.— D. Tomás (jon-« 
zález publicó en 1829 un libro rotulado: Ccuro efe la pe blación de las provincias de Castilla en 
el siífio xvi; impreso en folio. 

3 El supuesto Itinerario contiene unos fi.fco puebles y ctmo lo formó, según dicen de ifi; 
á 23, ó sea en 6 años, tuvo que visitar tres pueblos cada día, sin contar con las alc!cr.s. 



90 REVISTA DE ARCHIVOS 

chos casos un desconocimiento de algunas materias que no podía ocultar- 
se á D. Fernando Colón que tenía que existir, á menos que juzgara á los 
aldeanos con una cultura impropia de aquel tiempo y de... todos los tieni- 
pos: fíarse de lo que en ciertas materias le pudieran contestar, me parece 
una gran candidez, y pensar en ver los archivos de las iglesias y consultar 
obras de historia en las casas de los particulares, era no contar con el tiem- 
po ni con las circunstancias: porque entonces la imprenta apenas nacida 
sólo había lanzado á la cultura patria unos cuantos libros en latín en su 
mayor parte, referentes á materias teológicas ó puramente literarias, y en 
éstas nada se contenía para su objeto: los archivos parroquiales sólo ence- 
rraban tal cual otro documento sin gran valor para la historia profana ^ 
y los pergaminos de los nobles y de los hidalgos, aun cuando de valor para 
las biografías, carecían de importancia para la historia local, pues los he- 
chos heroicos á que pudieran referirse, en la inmensa mayoría de los casos 
se realizaron lejos de las casas en que habían nacido, y los que habían pro- 
bado su esfuerzo y su valor, lo probaron en las fronteras peleando con los 
moros, en tiempos lejanos en Castilla y en tiempos recientes en Granada: 
de etimologías y de otros puntos no he de ocuparme, ¿para qué!^ ¿acaso no 
está en el ánimo de todos que esta era materia imposible de averiguar de 
boca de las gentes? 

Pero el hecho es, que Fernando Colón no marcó ese rumbo, porque de 
haberlo marcado, aun cuando hubiera error en el procedimiento y defi- 
ciencia en el resultado, hubiera existido acierto en la idea, y digo acierto, 
porque así podrían recogerse algunos datos de utilidad: porque podía des* 
pertarse en el pueblo el sentimiento de sus virtudes y de sus acciones; 
porque vendrían mediante él á saber que la aldea miserable que oculta 
entre las quebradas de la sierra, ve deslizarse su historia como se deslizan 
las gotas de agua que forman la corriente del río que se dirige á la llanu* 
ra, sin que cada una de ellas represente nada, ni valga nada al parecer, ni 
se sepa de la fuente de que procede cada cual, ni de la peña que brota, 
teniendo sólo nombre y fama la total corriente; así ellos, átomos perdidos 
ú olvidados en la inmensidad de su territorio, tendrían un lugar en la his- 
toria de la patria, y alguien lejano de ellos, quizás muy lejano, á centena- 
res de leguas de distancia, admiraría las proezas de sus padres ó de sus 

I Véase It relación del Itinerario del Cronista Ambrosio Morales, donde detalla los libros ' 
existentes en iglesias de Castilla, Asturias y Galicia y se encontrará la confirmación de mi 
aserto. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 9!' 

abuelos y sabría que existía un pueblo que les dio ser, y que ese pueblo era 
el suyo. 

Pero dejando este orden de consideraciones, que avaloran la importan- 
cia y trascendencia social y tnoral del interrogatorio de Morales, pasaré á 
ocuparme concretamente de sí Fernando Colón acometió esta empresa. El. 
índice citado y las palabras de Rosell así lo indican, pero un investigador 
diligente de la Biblioteca colombina, escribe textualmente >. «La descrip- 
ción de las obras históricas atribuidas á D. Fernando, tampoco parece ser 
de títulos exactos... y cuando vemos que Galve^ y Tapares que pasaron 
toda su vida en la colombina, confunden en sus catálogos un Diccionario 
gec^ráfico (los cuatro tomos á que se refiere el Sr. Rosell), con un volu- 
men de referencias á poetas y á teólogos, y hacen una sola obra de los 
fragmentos de tres enteramente distintos, bien puede suponerse que el que 
suministró á Argote las noticias lo hace grosso modo.yy 

Los cuatro tomos en folio de Variae eruditae anotaiioneSy según Ta- 
bares, no forman una misma obra. Los que corresponden á la rúbrica 
Est. B. B., tabla r5o, núms. 22 y 23, son un verdadero Index rerum, es 
decir, un registro en que todo está anotado alfabéticamente. Se descubre 
en él el dilatado campo de las lecturas de D. Fernando Colón, siendo las 
preferencias para Aristóteles y sus comentadores, los poetas latinos y los 
padres de la iglesia, y se nota asimismo que aun citando á Martín Encíso^ 
Mateo Ruigman y Waltzmuller, sus principales autoridades sobre puntos 
geográficos eran Ptolomeo, Pomponio Mela y el cardenal Pedro d* Ailly 
(Aliaco). El tercer volumen es la primera parte de un diccionario de de- 
finiciones en latín, y el cuarto (B. B., 148, 27), es una «Descripción itine- 
raria de todas las ciudades y lugares que anduvo personalmente», tal ves 
por. toda Europa. Este volumen abraza solamente España: es an bosquejo 
escrito por el secretario de D. Fernando, y lleva este encabezamiento: 
Lunes III de Agosto de 1617 comencé el Itinerario». 

Si se comparan estos datos con los del Sr. Rosell, se verá que las sigla» 
son las mismas B. B., i5o, 22, pero que no coincide el número de volúme- 
n^ de las varias anotaciones, que sólo tienen dos, (Harriss) y de las curio" 
sidades que estaban distribuidas en cuatro; pero esta discordancia se ex- 
plica por el indudable extravío de dos tomos, pues según Harriss, hoy sólo 
existe uno que comprende desde la letra A hasta Dux, y otro que contiene 

I Doa Fernando Colón, Historiador de su padre, por el autor de la Bibliotheca Americana 
Vetustisimt, Sevilla, 1871. 



QS REVISTA DE ARCHIVOS 

desde la Q hasta la Z: los dos volúmenes extraviados comprendían indu- 
dablemente desde Dux hasta Q, pues no es de presumir que se hiciera ci 
principio y el fín del diccionario y se dejara sin redactar el centra. 

Respecto del Itinerario, dke el Sr. Gallardo > cfitre otras cosas lo si- 
guiente. Es un grueso volumen en 4.', manuscrito, de sobre 900 hojas 
no foliadas, pero numerados los cartapacios ó cuadernos hasta el 46, que 
consta de 27 hojas y empieza con el anterior niim. 6.310. El cuaderno an- 
terior es el 41 y termina con el núm. 5.685; faltan pues los cuadernos 42, 
43, 44 y 45. Los números de los primeros artículos están con cifras litera- 
les hasta el 3.3i5: desde el 3.3i6 se consignan con cifras índicas, y en las 
instrucciones que da par 3l poner en limpio esta obra, expresa que se hará 
por orden alfabético, etc. 

Si consideramos que en las 27 págs. del cuaderno 46 sólo hubiera 169 
artículos, la coincidencia de un cuaderno del Ms. de la Biblioteca Na- 
cional con el llamado Itinerario de Fernando Colón sería completa, pues 
aquél terminaría con el núm. 6.476; y este último, según he indicado, em- 
pieza por el núm. 6.477. Q^^ este cálculo está muy cerca de la realidad, lo 
prueba el que también tiene 27 hojas como el núm. 46 y i5o pueblos nu- 
merados (el cuaderno de la Bibl. Nac); pero si se observa que una hoja 
tiene el dorso en blanco (la 56), que otra tiene también en blanco un trozo 
(la 63), y que otra hoja (la 57) contiene sólo nombres de pueblos sin nin- 
gún detalle, se comprenderá que, de haber estado ocupados estos espacios 
por artículos geográficos, el número total hubiera sido de 160 á 170. Es 
pues muy probable que la coincidencia exista. 

Respecto del cuaderno de letra del siglo xv, sospecho igualmente que 
es parte de un todo, del cual, el libro de la colombina, representa un 
gran número de datos; pues como se comprueba por las descripciones de 
ambos trabajos, hay completa coincidencia en la forma. 

Si esto es así, desaparece, no ya la prioridad de Colón en cuanto á las 
relaciones geográficas (que esto ya está demostrado), sino la afirmación 
de que el Itinerario es obra suya; pues á lo sumo le quedarían las 62 ho- 
jas que en el Itinerario aparecen escritas por él, las cuales son bien poca 
cosa para fundar sobre ellas el colosal proyecto que le atribuyen; y hasta 
casi podría sospecharse que recogió todos estos datos y noticias de las ofi- 
cinas del Estado, y trataba de hacerlos pasar por suyos, si no es que en- 
tendiendo algunos (después de mUerto Fernando Colón), que pretendía 

1 Knsayo üc i:na Biblioteca de libres rares y curiosí s. 



BIBLIOTECAS Y IRÍSEOS g3 

hacer aquella obra del Itinerario, le atribuyeron Imfiatcrnidad de todas 
las relaciones geográficas que tenía en su biblioteca. 

De todas suertes, ya quedan aclarados los precedentes del trabajo de 
Ambrosio Morales, que tienen un carácter genuinamentc oficial, como 
aquéllos, y preceden á los de Colón en más de 70 años. 






El mérito de las relaciones geográficas ó topográficas del siglo xvi, es 
de los cronistas españoles: el propósito de conocer los pueblos vivos en 
todas sus manifestaciones, y los pueblos muertos en todas sus reliquias; de 
desarrollar la historia general como grandioso monumento cuyos robustos 
sillares fueran las historias particulares narradas por la tradición que forma 
el culto de las glorias, y por los monumentos que testifican de modo irre- 
cusable los sucesos; de conocer los elementos de prosperidad y de riqueza 
del país, sus fuerzas vivas y manifiestas, sus elementos todos, factores im- 
portantísimos para trazar un cuadro general de lo que era el suelo de la 
patria y lo que valia aquella población de la España del siglo decimosexto, 
en que éramos grandes hasta en los errores, es exclusivamente suyo: y el 
famoso cuestionario modificado y retocado en el transcurso del tiempo, 
aun cuando sólo en [algunos detalles, obra suya también, y muestra clara 
é indudable de su sabiduría. 

La Real Academia de la Historia, al tomar el acuerdo que ya está 
ejecutando, de hacer su publicación, ha prestado un importante servicio á 
la Geografía, no entrando yo en detalles descriptivos ni en consideraciones 
de otra índole, pues huelgan desde el momento en que los trabajos á que se 
refieren han visto la luz pública. Encomendada la impresión de las relacio* 
nes correspondientes á la provincia de Guadalajara al Sr. Catalina ^ ha 
Cumplido maravillosamente su encargo añadiendo noticias y datos inte- 
resantes» 

Respecto de las relaciones geográficas de Indias, el Sr» Fernández Duro 
hace en su artículo, citado anteriormente, consideraciones claras y precio* 
sas que escusan hablar de ellas ^. 

Ahora pasaré á estudiar la continuación de estos trabajos no suspendí* 
dos, ni interrumpidos definitivamente en i58i, sino continuados, aunque 
bajo forma distinta, en los años sucesivos hasta 1624. 

1 Relaciones topográficas de España. Madrid, 1903. Del Memorial histórico español. 

2 Relaciones geográficas dt Indias, publicadas por el Ministerio dcJFomento, Madrid, 1881-87, 
cuatro tomos. Contienen curiosas noticias de! Sr. D. .M. Jimdnez de la Espada. 



94 REVISTA DÉ ARCHIVOS 

Desde luego haré constar qiie, según expresa el Sr. Caballero, ono falta 
quien piense que los ocho vol. de relaciones topográficos hechas en tiempo 
de Felipe II son parte dé mayor número de volúmenes escondidos ó ex- 
traviados entre los muros de Simancas ó bajo el polvo de algún otro de- 
pósito. Así corrió la especie tradicionalmente en el Escorial, asi lo hemos 
leído en algún otro libro, así lo creímos algún tiempo y parecía corro- 
borarlo la copia de la «Instrucción y memoria de 7 de Agosto de iSjS» 
que existe entre los Ms. de la Biblioteca Nacional, Q. núm. 26, cuya 
cabeza dice: «Interrogatorio que en tiempo de los señores Reyes Felipe II 
y Felipe III, se hizo á todos los lugares de España para escribir la Histo- 
ria universal de ella, el cual está en trece ó catorce tomos muy grandes, 
manuscritos, que se conservan en la librería del Escorial» y á pesar de 
que en opinión del docto geógrafo é ilustre patricio Sr. Caballero, ni 
hubo trece ó catorce volúmenes, sino ocho; ni se hicieron relaciones topo- 
gráficas en época posterior al i58i, ni se pidieron á ío§ reinos de Aragón, 
Navarra, etc., » séame* permitido aportar nuevos datos para determinar si 
se continuó la empresa de reunir noticias de todos los pueblos de His- 
pana. 

Supongamos que carecen de valor estos datos, esas tradiciones, esos 
encabezamientos escritos hace ya muchos años y por quien quizás había 
visto en el Escorial un número de tomos mucho mayor que el que se co- 
noce en la actualidad, aun cuando luego al hacer la anotación no recor- 
dara bien si eran trece ó catorce los volúmenes; pero lo que no puede me-, 
nos de afirmarse es que en 1623 y 1624 continuaba en otra forma la ad- 
quisición de datos, prueba palpable de que el propósito había persistido y 
continuado. 

■ 

Hay en efecto en la Biblioteca Nacional un códice Ms. núm. 6.043, 
que contiene los dos trabajos siguientes: 

((Noticia de algunos lugares de Andalucía, de relaciones de Gabriel del 
Santans, sacadas por comisión de su Magestad» y oNoticias de algunas 
poblaciones de España sacadas de los papeles originales de Gabriel de 
Santans que con comisión de su Magestad por el año pasado de 1624, 
anduvo por algunas partes de España recogiendo y observando lo más 
notable de algunos pueblos para la descripción general de España que se 
había encargado á Juan Bautista Labaña.» 

I Jiménez de laEsptdt htce constar en el Prólogo de las Relaciones geográficas de ínátoi 
que también se pidieron i Guipúzcoa en 1574. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 9? 

Cómo y por qué se confió á Labaña este trabajo, es lo que voy á expo- 
ner aunque concisamente. 

Los interrogatorios de Felipe II guardaban íntima relación con otro 
trabajo, con el de la redacción del mapa topográfico de España empezada 
por Esquivel en i566. Muerto Esquivel, Felipe II dio encargo de continuar 
los trabajos á D. Diego de Guevara, y muerto también éste, en la tempra- 
na edad de 28 años, el rey quiso que los continuara Herrera, el insigne ar- 
quitecto. Pero Herrera indujo á Felipe II á crear una academia de cien- 
cias, y efectivamente se estableció en 1682, esto es, un año después de la fe- 
pha de las últimas relaciones topográficas que se conocen; y á esta academia, 
constituida por Herrera, Labaña, Ondcriz, Firufino, García Céspedes y 
otros ingenios, sabios matemáticos, cosmógrafos y geógrafos, (institución 
potable, muestra á manos de los jesuitas en 1628), competía la enseñanza 
superior de dichas materias, siendo nombrado Labaña, en ese mismo año, 
vice-rector de la academia, y cosmógrafo, geógrafo y topógrafo del Rey, 
y más tarde cronista mayor \ y he aquí por qué en él vienen á refundirse, 
f>or muerte de Herrera en iSgy, los trabajos [comenzados por Esquivel y 
por virtud de su nombramiento de cronista los que en concepto de tal ha- 
bía iniciado Morales, fallecido en iSgi. 

No tengo abundantes, sino escasos datos, para dar á conocer los traba- 
jos realizados en esta época, pero sí he de afirmar que en iSgi se hizo por 
orden del Rey el mapa de una parte de los Pirineos, que Labaña consultó 
para sus trabajos del año 1610, bien que no le fuera de gran utilidad ^ y 
sabido es, por haber visto la luz pública hace poco tiempo parte de sus 
trabajos, que en dicho año y por cuenta de los diputados de Aragón hizo el 
itinerario y mapa de este reino; y el citado itinerario es un resumen de las 
dos clases de estudios, los topográficos para construir el mapa y los des- 
criptivos ó relaciones geográficas de los pueblos, primorosamente hechos 
y conteniendo todo género de noticias arqueológicas, históricas, biográfi- 
cas, agrícolas, estadísticas, etc. 3. En vista de este itinerario y de los trar 
bajos de Santans, es para mi indudable que se varió de procedimiento, y 
se prefirieron los datos adquiridos por persona revestida de gran autoridad 
y adornada de profunda y general cultura, á las relaciones redactadas á ve- 

1 Kn la partida dedefuncióa de Labaña con fecha 2 de Abril de 1624, existente en el libro 
parroquial de San Martín de esta corte, consta que ejercía este cargo. 

2 Fermín de Lciaun.— Ilustración al mapa de Aragón, 11 de Diciembre de 1777. 

3 Itiner^io de Aragón, por J. Bautista Labaña, Zaragoza, i8q5, un volumen en folio. 



ijG REVISTA DE ARCHIVOS 

ees por personas de escasa ilustración; y como forzosamente habían de re- 
correr el territorio para hacer el mapa no se originaban nuevos gastos y 
se daba unidad al trabajo. 

Hay pues, datos concretos correspondientes á los años iSgi y 1610 en 
Aragón, y 1623 y 1624 en Córdoba y Huelva, correspondientes á los reina- 
dos de Felipe II, Felipe III y Felipe IV, y he aquí como aparecen compro- 
badas y aun ampliadas las afirmaciones á quQ hacía referencia el Sr. Ca- 
ballero y de cuya exactitud dudaba: lo que ha debido suceder es que se han 
buscado seis tomos más de Relaciones topográficas ó geográficas y estos 
trabajos últimos puede que estén catologados con otros títulos, por lo 
cual se hace precisa una revisión de todos los Ms. de geografía que de 
aquella época existan en las bibliotecas del Escorial y Palacio y en el Ar- 
chivo de Simancas, en la seguridad de que con el nombre de Labaña, San- 
tans ó cualquier otro han de parecer, como han parecido los que he cita- 
do en los párrafos anteriores* 






Entrando ahora á estudiar el valor geográfico (Xe los materiales que han 
servido de base al presente estudio resulta, desde luego, que los tres prime- 
ros, es decir, el que consideramos como más antiguo (códice núm. 7.855 de 
la Biblioteca Nacional, primera parte) la relación de la visita de Francis- 
co de León á los pueblos del campo de Montiel, redactada en 1468 y la se- 
gunda parte del códice citado, presentan grandes analogías como puede 
deducirse de su lectura. 

En todos ellos se indica el nombre del pueblo, el número de vecinos^ 
y por regla general el número de leguas llanas ó de sierra que se encuea- 
tran hasta alguno ó algunos de los pueblos inmediatos; se marca igualmen- 
te en muchos de ellos la jurisdicción, bien sea de las órdenes, de señorío 
particular ó de autoridad eclesiástica, y cuando hay ocasión los lugares y 
aldeas que de aquéllos dependen, las fortalezas ó murallas que los protejen, 
la proximidad de los ríos, etc., siendo ejemplo de esto la descripción de 
Torres de Montiel (códice núm. 7.855) que dice así: 

«Torres de Montiel es lugar de cincuenta vecinos, está en una ladera, 
tiene casa fuerte, pasa Jabalón dos tiros de ballesta de este lugar e viene 
de Montiel y va hacia Alcobellas, hasta Santa Cruz de los Cáñamos ay 
una legua, hasta Albaladejo de los frailes ay ííj leguas, á la mano dere- 
cha está dicha Cruz de los Cáñamos, á la izquierda está Terrinches, etc. 



BIBLIOTECAS T MUSEOS 97 

La descripción es abundante en detalles geográficos aunque escrita con 
lenguaje conciso como puede observarse. 

Las de los pueblos del campo de Montiel ' acusan un progreso: en ellas 
se hacen constar algunos datos históricos, nos cuentan que el rey D. Alon- 
so dio la encomienda á Pero Ruiz, y que el prior de Uclés le dio el abito, 
con algunos otros detalles de que carece la primera descripción; y este 
mismo estilo se vé campear en las que se redactaron pocos años después de 
la conquista de Granada. Pero en estos últimos el carácter geográfico que 
no se había acentuado en las anteriores cobra mayor desarrollo, pues nos 
dice cuando la tierra c<es franca e de viñas e de huertos» circunstancias 
que en aquéllos no se hicieron constar y en otro orden de hechos detalla 
que está poblado de moros e de algunos cristianos viejos ». ^ 

Vemos, pues, cómo paso á paso la geografía va perfeccionándose y có» 
mo al comenzar el siglo xvi son sus trabajos ó sus escritos muestra de un 
profundo sentido, de un concepto serio y formal de esta clase de materias» 

Tras de estos trabajos hay que citar el Itinerario de Fernando Colón, 
y con pena lo escribo, porque yo nunca quisiera encontrar más que moti- 
vos de elogio para las personas; los datos de Colón según aparecen en el 
artículo del Sr. B. Rodolfo del Castillo, no presentan ningún adelanto, y 
conste que me refiero á los apuntes de Zaragoza y la Membrilla, pues ya 
creo haber demostrado que á pesar de la circunstancia de estar unidos á 
ellos por la mano fuerte de un encuadernador, y por la opinión, á mi enten- 
der no razonada, de algunos escritores, á quienes yo respeto, pero que se 
equivocaron en este asunto, los millares de datos que forman la mayor par- 
te del Ms. de la Biblioteca Colombina no son suyos. (De ó8o hojas, sólo 62 
están escritas con fecha de Fernando Colón, según el señor Castillo). Bas- 
ta para confirmar la afirmación primera presentar el testimonio de la 
Membrilla, de ese pueblo que insertan los documentos del siglo xv, y que se 
han reproducido ya. De este pueblo sólo dice según don Rodolfo del Castillo: 

«La Membrilla es lugar de dici e vecinos e está en llano, es de la enco- 
mienda deCalatrava, e fasta Manjanares ay vna legua, llana e de tierra 
de labpan^a e fasta la solana ay ¡i leguas de tierra llana e de labranza e 
fasta Valdepeñas ay v leguas de tierra llana é de montes baxos e fasta el 
Moral ay v leguas 3. 



I Del tño 1468. 

3 Pueblo de Fiñana. 

3 Rodolfo del Castillo, Boletín de la R. Academia de la Historia, tomo XXXIII. 



gH REVISTA DE ARCHIVOS 

Su lectura nos convence de que Colón (D. Fernando) conoció .y. tuvo 
presentes los otros trabajos, porque coincide con ellos en la manera de 
hacer las descripciones, véase si no la de Hontidueña, escrita en el siglo xv 
en la primera parte del códice citado «mxxiiij hontidueña es villa de c. ve- 
cinos, es de D. Alvaro de Luna, esta es una ladera, y la fortaleza en un 
cerro muy alto, está ribera del Duratón, nasce en el puerto, de somosierra 
ay quatro leguas, de Sepúl veda hasta Calabazas ayuna le., hasta Fuente 
el Olmo ay otra le. lia. (legua llana), basta la Torrecilla ay le. y m.^ lia., 
hasta el Pinar ay m.* le., Duratón abaxo hasta Sant Miguel de Bernuy — 
una le^ 

i ¡Pero si á lo menos fueran exactas las descripciones! Paso por alto 
lo de dtci e vecinos porque supongo que hay error en |la interpretación 
de la lectura, pues lo más probable, dado lo anormal del concepto (dici 
e, la c ¿qué significa?) es que el número de vecinos esté escrito en carac- 
teres romanos algo borrosos y se haya confundido DCCCL con DICIE; 
pero ¿y lo de la encomienda de Calatrava? aquí no debe haber equivoca- 
ción en la lectura, y debe advertirse que la Membrilla ni antes ni después 
fué de la orden de Calatrava, sino de la de Santiago. 

Si acudimos á la descripción de Zaragoza encontraremos iguales de- 
fectos. De esta población, entonces como ahora, importantísima, nos 
dice: 

4(Qarag09a ciudad grande de Aragón, hasta Perdiguera ay cinco leguas 
y pasase por barca un rio un millo de Qarago^a, y ebro se pasa antes que 
00 el dicho rio á par de ^aragofa por puente.)^ 

Después de estos testimonios creo inútil insistir más sobre este punto. 



* 



¡Qué hermoso trabajo el de las relaciones topográficas! Hay tn él un 
ambiente sereno, una luz diáfana; los pueblos aparecen en el manuscrito 
como aparecerían si pudiéramos volverlos al ser y estado de la época en que 
se escribieron aquéllos, como los veían los que los habitaban, como eran. 
Las relaciones anteriores condensaron los conceptos como condensaban 
las pinturas de la Edad Media, en los retratos de apóstoles y santos los 
tejidos, dejándonos ver en aquellas figuras enjutas no más que la armazón; 
tal era la delgadez con que las presentaban. Sólo los huesos y los músculos 
formaban aquellos cuerpos. Pero las relaciones del último tercio del si- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS ' 99 

glo XVI tienen la realidad y la vida de los cuadros de Velázquez, el pintor 
más genuinamente español: es el hombre lleno de vida con sus hermosuras 
y sus defectos,' y así como al lado del mocetón fornido y corpulento en 
quien la vida material domina, dibuja su pincel el tipo raquítico y mise- 
rable; y al lado del que viste riquísimos paños y adornadas prendas, colo- 
ca al que descubre sus carnes entre los girones de un ropaje que tuvo 
quizás tres generaciones de señores; así las relaciones topográficas nos 
muestran ciudades y villas populosas cuyo abolengo se perdía en la no- 
cjie de los tiempos, por cuyas calles se veían encima de las puertas los es- 
cudos ornados de castillos y leones, con gules en campo de oro, brazos 
armados de sangrientas espadas, ó ginetes montados en corceles briosos; 
emblemas de la gente noble que por aquellas calles discurría galanteando 
damas, ó entonando por la noche coplas amorosas: y estas ciudades de 
estirpe romana ó de estirpe goda, se mezclan y confunden con el pequeño 
lugarejo, que no encuentra nada que decir, que no tiene en su historia ni 
siquiera un hecho memorable. Otras veces, la tradición abulta y desfigura 
los sucesos: noticioso de que otros pueblos gozan de renombre, el redactor 
de la relación, sintiéndose intérprete de las ambiciones de sus conciuda- 
danos, hace lo que el pobre pero atrevido hidalgo, que ansia lucir su inge- 
nio y su figura y toma el camino de la corte en busca de fortuna; reviste 
los sucesos más sencillos de aureola extraordinaria, inventa historias y 
prodigios y cae en el ridículo, sin pensar que las maneras afectadas del hi- 
dalgo no pasan en la corte, como no pasan en la historia las patrañas y 
cuentos de una tradición absurda. 

Pero en medio de ellas se encuentra la descripción que hace aquél que 
vive ni envidioso ni envidiado, la del pueblo que vive feliz y tranquilo, 
lejos de los bullicios de la corte, bajo un cielo limpio y sereno, en una 
tierra que con sus frutos paga su trabajo, y de este tipo es el modelo que 
os voy á presentar, aunque incompleto. 

La Membrilla 

«Al quarto capitulo decimos que esta villa está en el reino de Toledo y su asien- 
to es Mancha y es el primer pueblo del Campo de Montiel, viniendo de Toledo 
hacia el sol á medio día. 

»A1 sétimo capítulo decimos que esta villa es de la orden y caballería de San- 
tiago, cuya administración es de Su Magestad. 

»Al octavo capítulo decimos que en las cortes que Su Magestad manda hacer 
habla por esta villa, la ciudad de Toledo, y los comunes y repartimientos que se 

3.* áPOCA. — T9MO Z. 8 



100 REVISTA DE ARCHIVOS 

híicen en este partido se hacen en Montiel y en la villa de los Infantes, donde el 
Gobernador manda que se haga. 

»A los nueve capítulos decimos que la Chancillería, donde van los pleitos en 
grado de apelación es Granada, que está de esta villa quarenu leguas, y á la corte 
de su Magestad. 

»A los diez capítulos decimos que la gobernación de esta villa y su partido re* 
side en Villanueva de los Infantes, que está siete leguas della y conosce de todas 
las causas criminales que quiere avocar y de las civiles de todos más arriba y visita 
su partido una vez en el año. 

»A los once capítulos decimos que esta villa está en el Diócesi del Arzobispado 
de Toledo que está veinte leguas della y el vicario é visitador della en Villanueva 
de los Infantes, y es del hábito de Santiago y lo provee el consejo de las órdenes. 

»A los trece capítulos decimos que el primer pueblo que hay desde esta villa 
acia donde sale el sol es la villa de la Solana, que hay una legua grande, cae sobre 
la mano derecha un poco, es camino llano. 

»A los catorce capítulos decimos que el primer pueblo que hay desde esta villa 
acia el sol á medio día 

»A los diez y siete capítulos decimos que esta villa está poblada en tierra llana 
y fría y enferma de piedra y piernas, es tierra muy rasa^ 

»A los diez y ocho capítulos decimos que esta villa es probé de leña, porque en 
ella no hay sino xara y romero y retama, y esto en poca cantidad, y sarmientos, y 
comunes á ella críanse algunos Ubos y zorras y liebres y perdiceSé 

»A los veinte capítulos decimos que por cerca desta villa, extramuros della, pasa 
un rio pequeño que se dice Azuel, nace en un puerto de Sierra que se dice Valher- 
moso, de una fuente que está desta villa quatro leguas, en el término de Alham- 
bra: en dicho río hay diez casas de molinos en término desta villa que muelen eii 
tiempo de invierno quando hay lluvia; no es caudaloso ni cria pescados algunos. 

»A los veinte y un capítulo decimos que esta villa tiene algunas huertas de ar- 
boleda, la mayor parte dellas están donde dicen la sierra, que es tierra del Hospi- 
tal de los caballeros de la ciudad de Toledo, pasa por medio dellas el dicho río 
Azuel, pagan al dicho Hospital doce mil mrs. de renta cada un año y más la dé- 
cima de las ventas que se hacen: hay algunas biras huertas, las más con legum- 
bres, riéganse todas, las unas y las otras con anorias de pozos; valdrá el diezmo 
de las guertas de legumbres dichos veinte y cinco mil mrs., poco más ó menos, y 
esto lleva el comendador desta villa; las frutas que se crian son la mayor parte 
membrillos, y manzanos, duraznos y ciruelas y peras; son de personas particulares. 

»A los veinte y dos capítulos decimos que las dichas diez casas de molinos son 
de personas desta villa y de fuera della y se arrienda el diezmo de lo que ganan en 
veinte y cinco mil mrs., unos años más y otros menos, conforme como hay llu- 
vias, es del comendador la dicha renta. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 10 1 

»A los veinte y ircs capítulos decimos que esia villa se prouee de agua dulce de 
pozos que están junto al pueblo, y ésta se vende á dos y á tres y á quatro mará-' 
vedisei la carga que es de quatro cántaros, conforme al tiempo; hay agua salobre 
en todo el pueblo, de pozos^ y las moliendas se hacen en ruidera^ molinos de su 
maq., que está siete leguas dcsta villa, donde hay lagunas. 

»A los veinte y... 

»A los veinte y cinco capítulos decimos que el comendador desta villa tiene 
unas casas en ella, de tapias de tierra, donde reside el Alcalde y recibe los diezmos 
del pan de su encomienda: llámase el Comendador Don Pedro Pimentel, Marqués 
de Víana... tiene el Comendador en término desta villa una dehesa que dicen el 
Salobar, á quarto de legua del pueblo, tierra de labor con un prado de diez á doce 
fanegas de tierra, etc 

»A los veinte y seis capítulos decimos que el trato y granjeria desta villa es de 
labranza de pan y vino'^ y algunos ganados menudos y mayores que se crian; 
arriéndase el. diezmo del ganado dé lana y queso, mayores y menores, trescientos y 
cincuenta mil mrs. las dos tercias partes; esto es lo de la mesa maestral, y la tercera 
parte del Arzobispo de Toledo, algunos años más y otros menos, y de diezmo de 
pan que se diezma á la dicha mesa maestral, tres mil fanegas de trigo y otras tan- 
tas de cebada poco más ó menos, porque estos años pasados de setenta y dos, y 
tres y cuatro y cinco, se han diezmado once mil quinientas fanegas de trigo y 
doce mil de cebada, y de vino trece mil arrobas en cada un año, poco más ó me- 
aos^ y el gmudo que ea esta vüUi se cría más inútil es el caballo, que nunca se ha 
visto en esta tierra caballo que nasca en ella que bueno sea, porque mientras más 
va, es más ruin; la mayor necesidad que el pueblo padece es de pescados y de acei- 
te, porque están más de cinquenta leguas las marismas y el Andalucía, de donde 
se provee de aceite más de treinta leguas, y de madera de pino se provee de Alca- 
raz, que está catorce leguas, y de la tierra de Cuenca que está treinta; para la labor 
se provee de los términos comunes á esta villa, que está ocho y nueve leguas» >. 

Como puede verse, el lenguaje es claro, castizo, correcto, grande el 
detalle y ordenada la exposición dentro de cada capitulo. 

Voy á terminar este artículo, pues ya sólo me resta dar cuenta de las 
descripciones hechas por Labaña ó escritas por Santans bajo la dirección 
de aquél. 

Las primeras, contenidas en el Itinerario de Aragón, van acompaña- 
das de los datos y mediciones que tomaba para formar el mapa de aquel 
reino. Mucho más sucintas que las contestaciones al interrogatorio de Mo- 
rales reflejan, como no pueden menos de reflejar, los talentos y la cultura 
de su autor, y se amoldan al desarrollo de un trabajo que se ejecutaba en 

X He trascrito estos capítulos con su propia ortografía. 



102 REVISTA DE ARCHIVOS > 

muy distintas condiciones, porque la situación de los puntos más intere- 
santes, para ir dibujando el mapa, aparece aquí como noticia escueta, que 
ocupaba sólo la mitad derecha de cada página, con la siguiente redac- 
ción: 

Casteyon de las armas, do or. á m. 26 gr. i. l. >. 

En la otra mitad de la izquierda se contenía la descripción de los luga- 
res observados desde cada pueblo mediante los aparatos que llevaba, des- 
cripciones breves, por regla general, pues se referían á cumbres de cerros 
ó de montes, á puentes, á aldeas ó castillos, y en general á los sitios más vi- 
sibles. Todo esto con notas marginales y dibujos de los objetos ó restos más 
notables, como símbolos, escudos, inscripciones, columnas, arcos, teatros 
romanos, etc., y planos parciales de algunos valles, y vistas panorámicas 
de algunos cerros, formaba parte del trabajo de cada día, el cual comen- 
zaba con la indicación de la fecha y lugar que le servía de centro para sus 
observaciones, continuaba con la descripción del pueblo en que estas te- 
nían lugar, y terminaba con los datos, que constituían la doble columna 
antes indicada. 

f^n las descripciones, Labaña aparece tal cual era en su inteligencia, 
un foco de potente luz: y tal cual era en su voluntad, una fuerza conside- 
rable. Asombra ver que en solo seis meses estacionó en 120 sitios, hizo 
sus observaciones topográficas, caminó, recogió datos de archivos, visitó 
lugares y vio objetos que aunque correspondientes á cada término muni- 
cipal, se hallaban á algunos kilómetros; redactó sus apuntes é hizo los 
dibujos; y más que esto asombra la cultura superior que revelan sus jui- 
cios y sus noticias. Para Labaña era fácil conocer, hacerse cargo y dar 
cuenta de la arquitectura de los conventos, de las iglesias parroquiales, de 
los castillos y fortalezas, penetrar en su organización, saber sus leyes y 
reglas, el valor artístico de cuadros y esculturas, asignar época á los ob- 
jetos arqueológicos, examinar los fenómenos naturales, dar idea de la im- 
portancia de las poblaciones, facilitar datos de agricultura relacionándo- 
los con los de otras comarcas y países, noticiar las plantaciones, la vege- 
tación espontánea de las comarcas, las aves y los animales salvajes. Por- 
que aun cuando es cierto que todos estos datos se los facilitaban, no sólo 
hay mérito en recogerlos, sino que hay más mérito en seleccionarlos; y 
el mérito principal se deduce en este caso más que por lo que dijo, por lo 

I do or. i m.^de oriente á mediodía. 



B1BU0T£CAS Y MUSCOS Io3 

que dejó de decir, porque fácil es pensar cuántas noticias falsas llegarían 
á sus oídos, cuántas supersticiones, cuántas consejas tendría que escuchar, 
y sin embargo, su libro es un libro escrito con una sensatez maravi- 
llosa. 

No es posible, á menos de alargar este artículo demasiado, incluir una 
de sus descripciones en que aparezcan en su integridad los caracteres 
asignados: además resulta difícil, porque á cada descripción le da su justa 
medida, y por tanto es preciso leerlas todas para encontrar la comproba-^ 
ción de lo que he escrito, limitándome á reproducir una de las más 
cortas. 

«Alagon he villa del Rey terá 3oo vezinhos < á my de Xalon ó qual se passa 
por Ponte e poucos passos ácima dolía esta huá Presa, donde sae huS acequia 
grande que rega a horta de ^arago^a pj aquella parte do Ponente tiraón se do 
mesmo río m.^*' acequias, con que se rega á Horta de Alagon, que he qtiasi huS 
legoa en torno que dizem sao 5. V cayzadas de térra hanna cayzada sa5 4 hanegas, 
menores que has de Castilla pouvo muy ahondante de páó, azeite, é vino e fru- 
tas. Ha aquí hum Mosteiro de frades Agustinos que ha cinco Annos que se fundou 
. em huá Ermlda de Sao Joao Baptista.» 

Respecto de Gabriel de Santans, haré notar que sus datos son más de- 
ficientes y que en general divide las anotaciones diarlas, como su maestro, 
en dos partes; la descripción del lugar y las observaciones topográficas, 
de las cuales prescindo, en este trabajo, asi como de las de Labaña y Es- 
quivel. 

De Gibraleón dice Santans, lo siguiente: 

»Es villa del Duque de Béjar, cabeza del insigne marquesado con poco más ó 
menos noventa ducados. Ay un convento en el de Ntra. Señora del Carmen, el 
primero que se fundó en España por los Smos. Infantes D. Alonso de la Cerda, y 
por su mujer doña Madalfa, nieta de San Luis, Rey de Francia, como parece en su 
sepulcro en la capilla mayor de dicho convento. (Copia la inscripción, que se refie- 
re al año 1295.) 

»Están los cuerpos en el Hueco (?) del altar mayor. Fué fundado por los di- 
chos Infantes en la misma casa donde vivieron en el quarto que llaman de los In- 
fantes, porque fué éste uno de los lugares que les dio por la concordia con el rey 
D. Sancho. Dexáronle muchas haziendas que con los tiempos se han perdido. 
Tendrá oi de renta 40 ducados, ay 3o religiosos, etc. 

»Avía en un arco que estaba junto á la plaza desta villa, un rétulo en una pie- 
dra que decía: «quien en justicia se quiera perder, en jueces arbitros la debe poner» 

(1) No se olTidc que Labaña era portugués. 



104 REVISTA DE ARCHIVOS 

la qual fué pusta de muchos que o¡ viven é fué puesta por los Sinos. Infantes 
arriba referidos. 

»Ay asimismo iradizión que de Francia envían todos los años ¿ hacer los obse- 
quios á este convento por la señora Infanta é ia aura cosa de 40 años que no 
vienen.» 

»Parte términos con el condado de Niebla, esto es, con las villas deGuielva, San 
Juan, Trigueros y con Nubla y con la villa de Alxaraque y con el marquesado de 
Ayamonte, con Lepe, Redondela, Villablanca y San Silvestre, y con el río Guadia- 
na y la ribera de Chanca, que es raya de Portugal y alinda también por la parte 
de San Miguel con la mar. 

»T¡ene dos parroquias, San Juan y Santiago, el convento del Carmen y otro 
de monjas dominicas de la advocación de Ntra. Señora del Vado. 

«La villa está puesta en la ribera del rio Odiel á mano izquierda e el condado 
tiene las villas de Cartaya de San Miguel, cerca de buey (I) de San Juan de Gua* 
diana el lugar de los Castillejos, el lugar del Granado, de San Bartolomé de la To- 
rre, del Rincón de San Antón. 



4f 

* * 



Rápido fué el aclelanto de la geografía en España. En poco má$ de un 
siglo subió al punto culminante, pues es indiscutible que ninguna nación 
puede presentar relaciones topográficas que en i58o igualen á las nuestras. 
Corto fué el periodo de apogeo; más rápido y más corto el descenso y más 
violenta la caida. De ella no he de hablar, pues las tristes lamentaciones 
son esfuerzos perdidos, energías que desaparecen, manifestaciones de la 
fiebre que enflaquece y debilita los espíritus y producto de cerebros que 
no funcionan. Tampoco he de recrearme en admirar aquella gran obra y 
contentarme con cantar sus excelencias: 

Qué gana el pobre leño 
despojo humilde de la mar bravia, 
sino hacer mis pesadas sus congojas^ 
con recordar las hojas 
que le cubrieron de refdor un día. 

Pero si no hay lugar á vanas quejas ni á engreimientos necios, hay lu-* 
gar á recoger las enseñanzas de la historia: hay lugar á que pensemos que 
el trabajo de una generación puede redimir á la patria de la esclavitud de 
la ignorancia, y á que con ardor y con fe, con energía y entusiasmo, pro- 
curemos hacernos dignos de nuestros antepasados. Ellos nos legaron una 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I03 

patria grande: los reveses de la fortuna y nuestros vicios y nuestras pasio- 
nes la empequeñecieron; que nuestro trabajo la engrandezca nuev^ 
mente >. 

Antonio Blazquez. 
Madrid aS de Enero de 1904. 



LOS RESTOS MORTALES DEL REY DON PEDRO DE CASTILLA' 



Y SUS VICISITUDES 



Hacia el comedio de la fatigosa Cuesta de Santo Domingo, y en mucha 
parte oculta ya por edificaciones posteriores sin valor ni importancia casi 
todas ellas,"— en la extensa manzana que. al ser urbanizado aquel terreno, 
divide hoy la curva calle de Campomanes bajando á la Pla^a de Isabel II 
ó dePrim, como fué también un tiempo denominada, — hasta hace poco 
más de treinta y cinco años levantábase en Madrid la fábrica de un Con* 
vento de religiosas, fundado por el propio Santo Domingo de Guzmán 
en iai8. 

Llamábase de Santo Domingo el Real; y situado extramuros de la an- 
tigua villa, no lejos de la Puerta que se dijo de Palnadú, nombre arábigo 
corrompido, con cuya signifícación verdadera no hay quien acierte ^, ha* 
bfa recibido grandes mercedes de los reyes de Castilla, especialmente de 
San Fernando, quien le hizo donación de la extendida huerta que hasta las 



1 Después de escrito este artículo, recibo atenta carta de D. Simón de la Rosa, de la cual re« 
sulla que ei cuaderno de la Biblioteca Nacioaal, escrito en el siglo xv, corresponde á hojas que 
faltan en el libro de la Colombina, y que efectivamente el último número del llamado Itinerario 
de Colón, es el 6^76, como yo había supuesto. Queda pues confirmado todo este artículo, excepto 
en la apreciación de ia exactitud de las descripciones de Zaragoza y la Membrilla, pues la falta 
no es de Colón desde el momento en que no estaban escritos por él. Cumple aquí dar las gracias 
al Sr. La Rosa y á los activos é inteligentes funcionarios de la Bibl. Nac. y Archivo histórico por 
las facilidades que me han prestado para redactar este artículo. 

2 Como siempre, latinistas y arabisus se han disputado la explicación etimológica de 
Balnadü^ entendiendo los primeros deriva de balnea-duo, ♦que indica claramente que por alH 
se S3 lía á los bañosp» y los segundos de bab-al-nadur, «que traducen puerta de las Atalayas^ 
ó del Diablo, ó de la frontera del enemigo,* según consignan Mesonero Romanos en El antiguo 
Madrid, pág. 87, y Amador de los Ríos y Rada y Delgado en la nota de la pág. 11 de la Intro- 
ducción de la Historia de la Villa y Corte de Madrid. Para nosotros es incuestionable el origen 
arábigo 4e Balnadü; pero no conociendo la forma escrita de la palabra, son tantas las combi- 
naciones que se pueden hacer, que mejor es no aceptar ninguna, dejando el asunto en el estado 
en que ts halla. 



Io6 REVISTA DE ARCHIVOS 

rnmediaciones de la indicada puerta llegaba, y tuvo nombre de Huerta de 
ba Reina y de la Priora más tarde. » 

Sobre los vulgares edificios que encubrían el del Convento y habían he* 
cho variar su primitiva entrada, descollaba gallardo el ábside poligonal 
de la iglesia. Labrado en rojizo ladrillo, con recios contrafuertes de igual 
clase de material en los ángulos, adornaban sus caras dos órdenes de es- 
trechos arquillos, decorativos y lancetados, inscriptos graciosamente en 
otros polilobulados, corriéndose unos y otros en disposición asemejable 
por los contrafuertes, de manera que en él resplandecía, simpático y atrac- 
tivo, el aspecto de aquellas fábricas toledanas mudejares, aun en la ciudad 
del Tajo subsistentes. 

Obra de alarifes mudejares, con efecto, como la torre de la Parroquia 
de San Pedro, hoy dolofosamsnte embadurnada, fruto simulaba ser ya de 
la mitad del siglo xiv^ época en la que reinaba al par todavía en Castilla 
y en León el desventurado príncipe en Montiel asesinado, si no era fruto 
de los días en que doña Constanza de Castilla, nieta del rey don Pedro, ri- 
gió como priora aquella santa casa, que tanto procuró favorecer en vida 
el legítimo sucesor de Alfonso XI.^ De cualquier modo que sea, es lo cierto 
que, á consecuencia sin duda, de la guerra famosa de las Comunidades, du- 
rante la cual fué el Convento sin piedad incendiado, aparecía el ábside falto 
de su natural coronamiento, el cual fué acaso reemplazado entonces, y mo- 
dificado luego, en una de las muchas reformas que hubo de experimentar 
el edificio hasta llegar á nosotros, por la fría terminación, vulgar y desor- 
nada, que desentonando del conjunto, aspiraba á completarle sin em- 
bargo. 

Sobre aquella casa, tantas y tan repetidas veces adulterada en los si- 
glos XVII y xviii, pasaron sin herirla los fieros huracanes de nuestra Guerra 
de la Independencia, con el decreto de exclaustración de 1809; pasó el tor- 
bellino de 1834, que arruinó en España tantas maravillas para medro de 
unos cuantos, y llegada la revolución de Septiembre de 1868, ya en los pri- 
meros meses de i86g era, con otras varias, señalada para su desaparición 
definitiva. 

Cuando las monjas, atemorizadas, abandonaron al histórico edificio, 
cuya demolición debía comenzar en breve, — á instancias del Director del 

I Mesonero Romanos, Op. cit., pág. 94. Este escritor aflrma que la huerta llegaba hasU el 
alcázar; pero lo impedían la muralla y la Puerta de Balnadü^ la cual estaba según él mismo 
dice, ««lando frente lejano á la cuesu de Santo Domingo» (pág. 87 cit.) 



BIBIOTECAS Y MUSEOS lOJ 

Museo Arqueológico Nacional, que lo era entonces el eximio poeta don 
Ventura Ruiz Aguilera, disponía el ministro de Fomento, D. Manuel Ruiz 
Zorrilla en 23 de Abril del citado año de 1869, que una Comisión especial 
del propio Museo pasara desde luego al Convento de Santo Domingo el 
Real, como pasó al de las Teresas, con el propósito de trasladar á aquel 
naciente instituto los objetos que estimase dignos de ello. 

Y así con efecto lo verificaba, siendo ya en 16 de Junio llevados al an?- 
tiguo Casino de la Reina, en la calle de Embajadores, con multitud de 
imágenes, cuadros y objetos de no grande importancia, luego en su mayor 
número devueltos á la comunidad de Santo Domingo, — el bello sepulcro 
de doña Constanza de Castilla, la sillería del Coro, obra ya del siglo xvii^ 
pero cuya traza es sin razón atribuida á Juan de Herrera, sillería que 
en 1875 ó 1876, si no estamos trascordados, fué á la propia comunidad res- 
tituida, á instancias suyas, — y la gallarda estatua orante del rey don Pe* 
dro, labrada en los días venturosos de doña Isabel 1/ 

Con muy discreto acuerdo había sido á la Comisión del Museo incor- 
porado el individuo del mismo, distinguido y laborioso escritor D. Juan 
de Dios de la Rada y Delgado, Jefe hasta hace pocos años de aquel cientí-^- 
fico Establecimiento. Al colaborar con el autor de la Historia de la Villa 
y Corte de Madrid, más de una vez el Sr. Rada había hallado ocasión de 
visitar el Convento; por esta causa tenía conocimiento personal de las obras 
artístico-arqueológicas que conservaba, así como de que entre otras me- 
morias tumulares, desaparecidas probablemente en la restauración total 
del templo verificada en 1612, — desde 1845, y merced á las gestiones de la 
Comisión Central de Monumentos, al lado del sepulcro de doña Constanza 
existían en el Coro la mutilada estatua orante del calumniado hijo y suce- 
sor de Alfonso XI, y los restos mortales de aquel príncipe, no lejos de 
los del denominado infante don Juan, su hijo bastardo, cuya madre, con 
tra la verdad natural y legal, no es de cierto conocida. 

Uno de los primeros cuidados que se impuso el Sr. Rada, fué, si aún 
era tiempo, el de salvar generoso los restos mortales por tradición no inte- 
rrumpida como del rey don Pedro reputados en aquella casa; pero cuando 
llegó al Coro, «encontró á unos cuantos desdichados, de esos que surgen 
siempre de lo más hondo de las clases sociales en momentos de revolu- 
ción..^ que habían empezado á abrir el nicho», violentado el cofre en que 
los restos se conservaban, y como en más de una ocasión oímos re- 
ferir al Sr. Rada y él mismo consigna, con unas tenazas de carpin- 



I08 REVISTA DE ARCHIVOS 

tero se entretenían ya en arrancar los dientes de la calavera de don 
Pedro. » 

Hallábanse dichos restos dentro de un arca ó cofre, humilde, de made- 
ra, con su letrero correspondiente sobre el panderete que cerraba el nicho, 
el cual se hallaba en cierta manera de oratorio que las monjas tenían reser- 
vado, «detrás de las imágenes que recibían culto en los altareso del citado 
oratorio, en otro de los cuales estaban guardados los despojos mortales del 
llamado infante don Juan, padre de doña Constanza, cuyo nicho había sido 
también profanado, así como los huesos. Por tratarse de figura histórica 
tan gallarda y eminente como la del rey don Pedro, la G)misión juzgó de 
su deber salvar aquellas reliquias de mayores profanaciones y de doloroso 
extravío; y asi, dispuso acertadamente la traslación de los mismos al A/t/* 
seo Arqueológico Nacional, oficiando después c(á las autoridades respecti- 
vas» el Museo para que dispusieran de los restos, sin que nadie se preocu- 
pase en contestar aquella comunicación, ni los precitados restos recogiese. 

No eran éstos. los únicos que el Convento de Santo Domingo el Real 
guardaba: bajo el sepulcro de doña Constanza de Castilla, nieta bastarda 
del legendario don Pedro, aunque reducidos en mucha parte á polvo, esta- 
ban los de la indicada señora, con parte de la cabeza, en que había algún 
cabello y residuos del velo que la cubría. Cerca de la puerta de la Sala 
Capitular y é inmediata á la pared de la iglesia, al pié de un arco pintado 
al óleo en principios del siglo xvii ó fines cuando más del precedente 
siglo, y en cuyo centro dos ángeles conducían al cielo un niño vestido de 
blanco, — una inscripción pintada y dorada declaraba: 

aquí • YACE • LA MUÍ ALTA I PODEROSA SEÑORA 
LA INFANTA • DOÑA COSTANZA • 
YJA DEL REÍ DON FERNANDO • 
HERMANA • DEL REÍ DON ALFONSO EL XI 
tía del reí don PEDRO • 

Descubierto el nicho, apareció «colocado verticalmenle, en un hueco 
abierto en el macizo de la pared... un pequeño ataúd de pino, y en él, el 
cadáver momificado de una niña [de poco más de dos años], vestido con 
túnica abrochada al cuello, y envuelto en dos paños labrados de seda, uno 
de los cuales indica en sus labores-^decía la Comisión del A/wseo, — el esti- 

1 Estatua orante del rey don Pedro de Castilla^ pág. 543 del lomo IV del Museo Español dt 
Antigüedades. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS IO9 

lo mudejar di fines del si¿;lo xiv.» «La momia tiene la cabeza separada del 
tronco, y colocada en un ángulo del ataúd, por no caber en él completo 
el cadáver ». En el muro frontero, c<sín lucillo funerario, ni labor alguna, 
pintada en un lienzo, que cubría una leyenda más antigua que decía lo 
mismo», se hacía constar: 

AQCI YACE LA MU! ALTA i PODEROSA SEÑORA 

LA INFANTA DOÑA BERENGUELA 

HIJA DEL reí DON ALONSO 

INTITULADO EL EMPERADOR 

Los restos sin embargo estaban en otro espacio, ocupado más tarde por 
el órgano, y en el cual se leía la misma inscripción; descubierto el nicho 
ase ha encontrado,— decía la Comisión,—- el cadáver, también momificado, 
con tocado curiosísimo y envuelto en lujosos ropajes de scJa.w Reintegra- 
dos á sus nichos los restos mencionados, después del reconocimiento y 
examen á que eran prudentemente sometidos, la Comisión, reservando el 
ingreso en aquellos lugares, se apresuraba á poner en conocimiento de la 
autoridad superior el resultado de sus investigaciones, «para que en 
vista de ello resuelva lo que conceptúe más acertado, permitiéndose indi- 
car ,' que dichos restos, como de personas pertenecientes á las antiguas 

familias reales de España, pudieran ser trasladados al Panteón de Infan- 
tes del Escorial» >. 

Por desdicha, y como suele acontecer, nadie hizo caso de comunicación 
semejante, ni tampoco de los restos, que allá quedaron en el Convento, y 
que han ¡do á parar Dios sabe dónde, de lo cual amargamente se quejaba 
el Sr. Rada y Delgado, al estudiar en el Museo Español de Antigüedades 
el Sepulcro de doña Constanza de Castilla, deplorando no haber hecho 
con ellos lo propio que con los del rey don Pedro y su hijo bastardo, en el 
Museo depositados por la Comisión que hubo así de salvarlos milagrosa- 
mente de la destrucción y desaparición á que parecían con los demás de 
Santo Domingo el Real condenados. 

Para decoro de los de Pedro de Castilla y su hijo, guardados fueron 
muy luego unos y otros en sendos cofrecillos ó arquetas de madera, forra- 
dos de morado terciopelo, con las costaneras de metal dorado, y en tal dis- 
posición expuestos en la Sata de la Sección Segunda del Museo, denomina* 

i Rad^ y Delgado, monograf. cit., pág. 543 del tomo IV del ^íusef> Español de Antigüedades. 
2 Rada, ibidem. 



1 10 REVISTA DE ARCHIVOS 

da la Capilla^ — pues de ello había en su origen servido, — á uno y otro ladp 
del sepulcro de don Pedro Boil, que en tal sitio tuvo instalación* conve- 
niente más tarde, y cerca de la hermosa eslatua orante^ llevada al propio 
tiempo de la citada santa casa religiosa, que ya no existe. 

Ni se dio importancia alguna oficial á la traslación de los referidos rest 
tos, lo cual no era de .extrañar en aquellos dias, ni, — esperando que el go- 
bierno dispusiera de ellos, pues nada tenían de artísticos ni de arqueológi- 
cos, — fué su ingreso registrado en los libros correspondientes del Museo; y 
allí, en aquella reducida Sala de la Capilla, donde habían sido desde un 
principio depositados, alli continuaron, siendo materia de irrespetuosa cu- 
riosidad por parte de los visitantes, á quienes los porteros, como singular 
rareza, enseñaban los tristes despojos reales, dignos con verdad de venera- 
ción en todos conceptos. 

Al fin, en 1875, la Dirección General de Instrucción Pública disponía 
que la Real Academia de la Historia propusiera el lugar á donde debían 
ser trasladadas las reliquias de aquel desventurado monarca, para ser de*^ 
finitivamente inhumadas, consulta que la docta Corporación evacuaba, 
indicando las catedrales de Toledo ó de Sevilla >, sin que por entonces se 
decidiese nada en el asunto, lo cual dio ya en 1876 motivo á que en el pe*' 
riódico sevillano El Universal abogase el Sr. Sánchez Silva por que la 
traslación se efectuara á Sevilla, aduciendo entre otras razones, la de que 
fué ésta la voluntad de don Pedro, «como dicen las crónicas y manuscri- 
tos» contemporáneos «. 

Interesar lograba el artículo del Sr. Sánchez Silva al municipio hispa- 
lense, el cual se resolvía en consecuencia á reclamar los restos mortales de 
aquel príncipe, juntamente con los de su hijo don Juan, tantas veces unos 
y otros removidos, para darles en la Capilla de los Reyes de la Catedral 
decoroso y definitivo enterramiento 3; y el conde de Toreno, ministro de 
Fomento en aquellos días, por Real Orden de 17 de Octubre del afío me- 
morado autorizaba con loable acuerdo la traslación, la cual debía efec- 
tuarse á cargo del Ayuntamiento de Sevilla, mediante entrega de las re- 
liquias á la persona ó personas comisionadas y autorizadas legalmente por 
el mencionado municipio. 

1 Dio la noticia la Revista de Archivos, Bibliotecas t Museos, tomo V, pág. 98. 

2 Id. lo., tomo VI, número del 5 de Septiembre de 1876, pág. 288. 

3 Id. Id., número de 20 de Octubre de 1876, pág. 338 del tomo VI. AI dar la noticia, agrega: 
«Tenemos entendido que la municipalidad hispalense prepara á los restos del famoso Rey 
Cruel ó Justiciero (porque aun no ha resuelto la historia cuál de estos califícativos le corres- 
ponde) pomposa recepción y elegante mausoleo». 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 1 1 

Designaba Sevilla para tal y tan honroso encargo al señor D. Gonzalo 
Segovia y Ardizón, diputado que era además á Cortes; y presentados los 
poderes que la legitimidad de su representación acreditaban, por Real Or^ 
den de 28 de Diciembre se ordenaba al Director del Museo la entrega, la 
cual, sin otras ceremonias ni mayores solemnidades, y como si se tratase 
de objetos de distinta condición y naturaleza, se verificaba el día 2 de Ene- 
ro de 1877. De dicha entrega se levantó acta por duplicado, firmada según 
se prevenía por el Sr. Segovia y por el insigne D. Antonio García Gutié- 
rrez, Director del memorado Museo, y autorizada por el secretario del 
mismo, nuestro compañero D. Ángel de Gorostízaga. 

Aquella noche, según nuestros recuerdos, colocadas con otros bul- 
tos á la mano en la rejilla de un vagón de primera clase, donde iba el 
señor Segovia, salían de Madrid ep el correo de Andalucía las arcas fune- 
rarias, y allá para Sevilla marchaban silenciosamente los restos del famo- 
so rey don Pedro de Castilla, entre las maletas, las mantas de viaje y otros 
enseres, de los cuales formaban parte! 

En días anteriores, con motivo de preparar la demolición del Refugio ^ 
establecido entre las calles de la Corredera baja de San Pablo, la de la 
Puebla, y la de la Ballesta, habían sido descubiertos los cadáveres de cier- 
tas infantas de la casa de Borbón, á lo que creemos recordar, cuyos nom- 
bres no conserva la memoria. Conocida la categoría de tales restos, dispú- 
sose con toda solemnidad, que no censuramos, la traslación de los mismos 
al Panteón del Real Monasterio de San Lorenzo en El Escorial, donde 
fueron con las ceremonias de rúbrica recibidos....; pero para los restos de 
aquel rey; de aquella figura histórica de tan singular magnitud y grande- 
za, que llenó con su personalidad saliente y propia diez y nueve años de la 
segunda mitad del siglo xiv; que tantas memorias dejó suyas, buenas y 
malas, como las de los demás monarcas, en el reino; que inspiró la musa 
popular con sus atrevimientos, sus proezas y sus gallardías de toda clase; 
que dio ocasión y motivo á crueles guerras entre Portugal y Castilla con 
motivo de su alevosa muerte, y cuya sangre manchó las manos y el trono 
del adulterino Enrique de Trastamara y sus sucesores, para estas reliquias 
históricas, repetimos, en Madrid, como en Sevilla á la llegada, bastaron 
ó la bigotera dé un coche, ó las recias espaldas de un faquín, con objeto de 
trasportarlas. 

Nadie.se cuidó de rendirles tributo ni homenaje alguno, tanto en la 
una como en la otra de las poblaciones mencionadas, y en el archivo del. 



1^2 REVISTA DE ARCHIVOS 

municipio sevillano permanecieron hasta que el i5 de Febrero siguiente 
fueron inhumados los asendereados despojos en la Capilla de los Reyes, 
conforme había el Ayuntamiento deseado. ¡Triste suerte con verdad, la de 
aquel tan falto de fortuna como censurado monarca, á quien no saben to- 
davía los historiadores sí han de calificar de cruef ó de Justiciero! 

Si bien n» hemos de pretender de momento la defensa de don Pedro, 
por varios historiadores ya hace tiempo intentada, no habremos tampoco 
de ocultar aquí las simpatías que nos inspiró siempre y sigue inspirándo- 
nos todavía, digan cuanto quieran modernos escritores, empeñados en 
la tarea de acumular las faltas por aquel príncipe cometidas, y de entene- 
brecer los rasgos de su figura, la cual será siempre una de las más intere- 
santes de nuestra Historia. 

Injustos con el hijo legitimo de Alfonso el del Salado sus contempo- 
ráneos fueron, como lo fué la posteridad durante la dinastía de Trasta- 
mara; y si bien no es llegada todavía la hora de la total reivindicación de 
don Pedro I de Castilla, día vendrá, confiamos, en que sea acaso cumpli- 
dero esclarecer aquellos tiempos suficientemente, á fin de que pueda ser 
por todos apreciada una sociedad tan corrompida como la del siglo xiv, á 
la cual presenta el Canciller Pero López de Ayala en su Rimado de Pala- 
cio con tan negros colores como lo verificaron los escritores de la propia 
edad, persuadiendo de esta suerte de que ni á don Pedro ni á don Enrique 
les era en modo alguno lícito hurtarse al medio ambiente e&qoe bdMm 
nacido y en que vivían. 

Mas sea como quiera, pues, repetimos, no es ocasión la presente para 
intentar la defensa del príncipe memorado, conviene á nuestro propó- 
sito hacer constar cómo hubo de proceder la casa bastarda de Trastama- 
ra con los despojos mortales de aquél á quien había su fundador arran- 
cado el cetro y la corona por medio del asesinato, consumando, como 
dice el más moderno de los que este accidentado período histórico estu- 
dian, «un gran crimen contra el rey legítimo, y un fratricidio repugnan- 
te, que D. Enrique pudo evitar, tan sólo con no presentarse en el lugar 
donde ocurrió el hecho)^ ^ 

I D. Juan Catalina García. Castilla y León durante los reinados de Pedro /, Enrique Ji, 
Juan I y Enrique III, tomo I. págs. 429 y siguientes {Hist, general de Esp.^ pub. bajo U direc- 
ción del Excmo. Sr. D. Antonio Cánovas del Castillo). Al citar á este infatigable escritor deber 
nuestro juzgamos señalar el error material en que incurre atribuyendo á nuestro señor Padre 
los artículos que con el título de Pedro I de Castilla y Mohammad V de Granada publicamos 
con nuestra humilde fírma al pie el año 1877 en el tomo II de la revista La Academia (V. la nota 
de la pág. 256). «Natural es que nuestra crítica no pareciera bien al Sr. Catalina García, por ser 
diametralmente opuesta á la suya. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I I 3 

Aunque ni acuerdo en la fecha existe, parece que la alevosa muerte de 
don Pedro acaeció en la noche del 22 al 23 de Marzo de ¡369; y prescin- 
diendo de más ó menos verídicos detalles de aquel nefando crimen, pues 
en esto, como en lo demás, tampoco hay quien se muestre conforme, no 
ocurre cosa diferente por lo que á la suerte del cadáver regio atañe. De- 
gollado cruelmente por su hermano, una crónica latina, manuscrita, de la 
Biblioteca de París, «afirma que D. Enrique hizo pasear la cabeza de Don 
Pedro, puesta en el extremo de una lanza, por las ciudades y castillos que 
[aún defendían la causa del rey legítimo, y] se. entregaron á D. Enrique, 
sin duda aí convencerse con la vista del fúnebre trofeo, de que el rey había 
muerto» »; otra crónica latina, de igual procedencia, «cuenta también lo 
de haber sido expuesta la cabeza del rey ante villas y ciudades» ^, y nues- 
tro Zurita, «refiriéndose á un autor catalán del tiempo de estos sucesos», 
refiere que luego de haber don Enrique cortado al rey la cabeza con sus 
propias manos, «echáronla en la calle, y el cuerpo pusiéronlo entre dos 
tablas sobre las almenas». 

Parece, pues, si estas aseveraciones fueren ciertas, cosa que en justicia 
no nos atrevemos á asegurar mientras no haya medios de prueba sufi- 
cientes, que don Enrique lle\(ó su ensañamiento para con el desventurado 
rey al punto de cortarle la cabeza, dqando el tronco del cadáver entre 
dos tablas sobre las almenas del castillo, según dice Zurita, y que paseó 
esta cabeza por villas y ciudades como trofeo sangriento de victoria, sin 
que nadie projLestara de aquella incalificable conducta. Los restos recogi- 
dos de Santo Domingo el Real, é inhumados piadosamente el año dé 1877 
en la Capilla de los Reyes de la Catedral de Sevilla, no proporcionan 
jprueba alguna respecto á haber sido separada dáí ca^yer ia cabeza por 
don Enrique, pues sobre que después de las vicisitudes por las cuales han 
pasado desde 1369, no es en rigor de verdad lícito afirmar con entera cer- 
tidumbre que los dichos restos lo sean del monarca á quien son atribuidos, 
la separación del cráneo pudo producirse como efecto natural, y la com- 
probación en contrario habría de ser objeto de muy detenido reconoci- 
miento técnico, del que no sabemos qué resultado práctico se obtendría. 



I Publicó algunos fragmentos de esta Crónica, citada por el Sr. Catalina García, Mr. Secousse 
en el tomo II de sus Memorias de Carlos II. Según el Sr. Catalina García, «contiene errores tan 
grandes esta crónica que no merece crédito alguno, ó al menos sus datos son siempre 
sospechosos.» 

a Publicada también por Secousse y citada por el Sr. Catalina García. 



I 14 REVISTA DE ARCHIVOS 

Contra toda idea de humanidad^ por lo menos, parece también que «el 
cuerpo del rey, juntamente con su cabeza, que debió ser recogida, puesto 
que luego se encontró con los demás restos, quedó en Montiel, y alli esta- 
ba en Mayo de 1374, como se dice en el testamento de Enrique II de aque- 
lla fecha», conforme escribe el último de los historiadores de don Pedro, 
no grandemente partidario suyo. Es decir, y cual se desprende de las an- 
teriores palabras: que por espacio de cinco años largos, los míseros des- 
pojos de aquel príncipe quedaron abandonados «entre dos tablas sobre las 
almenas» del castillo, tal y como fueron colocados, al decir de Zurita, 
luego de consumado el fratricidio. 

La razón se resiste á dar crédito á semejante fantasía; y aunque para 
nosotros no es simpática la fígura del bastardo, no llevamos nuestra anti- 
patía al extremo de suponerle tan cruel, que dejase en tal paraje corrom- 
perse el cuerpo de su hermano don Pedro, como el de un animal dañino: 
antes bien habremos de suponer piadosamente hubo de dársele enterra- 
miento en el castillo, enterramiento impropio é indigno, que movía al pos- 
tre el corazón de don Enrique, obligándole en el testamento otorgado en 
Burgos á 29 de Mayo de 1374 á ordenar «que junto á Montiel se erigiese 
para bien del alma de don Pedro un monasterio de doce frailes francisca- 
nos,''en cuya iglesia se diera á su cadáver sepultura» K 

Si los propósitos del bastardo de Trastamara eran cristianos y buenos^ 
y con el proyecto de aquella fundación pensó hacer bien por el alma, no 
sólo de la victima sino también del agresor á un tiempo, — ni él ni ninguno 
de sus sucesores se dio por entendido de semejante disposición testamen- 
taria, tardía muestra de remordimientos fuera de hora, la cual quedó in- 
cumplida; y allá, en el castillo de Montiel, continuaron los despojos del 
rey legítimo hasta fecha de nadie conocida, pues se ignora por completo la 
ocasión y el motivo que obligaron á llevar el cadáver y depositarlo en la 
iglesia parroquial de Santiago de la Puebla de Alcocer, en la provincia de 
Badajoz, donde, fuera.de la tradicional memoria, á que no todos conceden 



I Catalina García, ibidem. La cláusula original, que es la 19, dice asi textualmente: «Tene- 
mos por bien, é mandamos que sea fecho é establecido un Monesterio, en que aya doce frayles 
cerca de la dicha villa de Montiel, é que sea dotado el dicho Mooesterio de logares é de bienes 
rayces, con que se puedan mantener los dichos doce frayles, é que sea enterrado dentro del 
dicho Monetterio el cuerpo del dicho don Pedro\ ante el altar mayor: é que sea fecho e obrado 
el dicho Monesterio camino de Santiago, i que los dichos fray les sean tenudos de rogar á Dios 
por su ánima del dicho don Pedro, que le quiera perdonar» {Crónica de Enrique II, ed. dt 
Llaguno, adfinem). 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS Il5 

importancia », no existe documento alguno relativo á la estancia de los 
restos mortales de don Pedro, y por consecuencia, que guarde noticia de 
su suerte en lo sucesivo ^, 

Siendo priora del Convento de Santo Domingo el Real de Madrid la 
virtuosa señora doña Constanza de Castilla, — hija de aquel don Juan, á 
quien se supone serlo de doña Juana de Castro y del rey don Pedro, y 
cuyo nombre aparece sobre raspado en el testamento de este monarca, — 
llevada de natural amor hacia su padr^, fallecido en Soria y en prisión 
perpetua, dispuso, convenientemente autorizada, la traslación del cadáver 
al Convento (\\it regía. Verificóse la traslación á 24 de Diciembre de 1442, 
y fué sepultado en decoroso sepulcro sobre el cual aparecía la estatua ya- 
cente de don Juan, «que está muy bien esculpida, y con grillos en los pies», 
declarando la inscripción correspondiente en «letra de negro sobre el 
yeso, y parece antigua»: 

AQUÍ YACE EL MUY EXCELENTE SEÑOR DON 
JUAN, HIJO DEL MUY ALTO REY DON PEDRO, 
CUYAS ANIMAS NUESTRO SEÑOR AYA, E 
TRES FIJOS SUYOS. SU VIDA E FIN FUE EN PRI 
SIONES EN LA CIUDAD DE SORIA. FUE ENTER 
RADO POR MANDADO DEL REY DON ENRRI 
'QUE EN SAN PEDRO DE LA MISMA CIUDAD. 
TRASLADÓLOS A XXIV. DE DEZIEMBRE DE XLII. 
AÑOS aquí en ESTA SEPULTURA SÓROR DOÑA 
COSTANZA SU HIJA PRIORA DESTE MONESTE 
RIO, CUYA ANIMA NUESTRO SEÑOR AYA 3. 

1 No otra tosa se deduce del silencio que guarda Madoz en su Diccionario, donde ni por 
acaso alude á la estancia de los restos del rey don Pedro en la iglesia de Santiago Apóstol de 
dicha villa. Lo mismo ocurre con Díaz Pérez en el tomo de Extremadura,, donde no menciona 
la Puebla de Alcocer. 

2 Así lo hace constar diligentemente el Sr. Catalina Garcíi en el libro mencionado, recor- 
dando además que «en Alcocer, villa de la provincia de Guadalajara, se conserva la tradición 
de que allí fué donde estuvo depositado el cadáver h:ista su traslación á Madrid.» «Fúndase la 
creencia — añade aludiendo sin duda á los eruditos de aquella población,— no sólo en el nombre 
de la villa, aunque ésia nunca se llamó Puebla, sino en que Enrique II, por su carta de Patencia 
de 2i de Diciembre de 1377, estableció la renta de siete capellanías en la parroquia y en el Monas- 
terio de clarisas por e¿ a/ma t/e sus padres y de los reyes sus predecesores». ^Hay también la 
circunstancia, según consta de documentos que hemos examinado en los Archivos de la villa 
y de dicho monasterio,— concluye,— que en su antiguo castillo hubo una capilla que tenía por 
titular á Santiago, y el mismo Santo lo es de la parroquia de la Puebla» (Op. cit., ibidem). 
A pesar de todo, no vemos el fundamento de la tradición en la villa alcarreña. 

3 Crón. del Rey don Pedro, ed. de Llaguno, Adi^ertencias de Zurita al testamento del rey don 
Pedro de Castilla, pág. 5'ji. D. Nicolás Rabal, en el tomo correspondiente á Soria de la obra 

3.* ÍPOCA.— TOMO X. 9 



Il6 REVISTA DE ARCHIVOS 

Cinco años después próximamente, por los de 1447, según el decir de 
varios escritores, resolvíase doña Constanza con igual piedad á trasladar 
desde la extremeña Puebla de Alcocer los restos olvidados de su abuelo et 
rey don Pedro al Convento por ella dirigido, erigiéndoles digno enterramien- 
to ^ ((Fama es que el sepulcro existió largo tiempo delante del altar mayor 
de la iglesia, ostentando en el lecho la estatua yacente del hijo de Alfon- 
so XIu, circunstancia que obliga á presumir fué éste el mandado labrar 
por doña Constanza, reemplazado On i5o4 por el que con regio esplendor 
construían los Reyes Católicos en sustitución del primero, y de cuya mag- 
nificencia puede juzgarse cuando aquellos ilustres príncipes, «que tanto 
empeño pusieron en reivindicar la memoria de don Pedro», nombraban 
para guarda mayor del sepulcro «á un vecino de Madrid llamado Pedro 
Hurtado, catando (decían los reyes) que soys fijodalgo y nohlesi 2. A este 
segundo mausoleo corresponde la estatua orante, salvada en el Museo Ar^ 
queológico Nacional el año de 1869. 

Nada queda de aquel sepulcro con estatua yacente, ni tampoco del que 
hubo de reemplazarle, fuera de la estatua referida. El afán inmoderado y 
censurable de renovaciones extemporáneas, más terrible que el huracán 
destructor revolucionario, decidió á la Comunidad á ejecutar grandes 
obras en el templo el año 161 2, después de las exigidas por el incendio de 
que fué el Convento presa en la época de las Comunidades. Entonces des- 
aparecieron el sepulcro de don Pedro y el de su hijo don Juan, sin que se 
conservase rastro ni memoria de ellos. Quintana afirma que el del rey fué 



/^spa/ítf (Barcelona, i88g), hablando de la Co/egtaM de San PedrOy interesante por más de un 
título, hace constar que entre los muchos sepulcros que hay en aquel templo, existe uno 
«cerrado, con una puerta vertical, puesta en sustitución de la antigua lápida.» «Kn éste hay 
una momia muy deteriorada... pero cuyo esqueleto se mantiene fuertemente unido en todas sus 
piezas por la adherencia que les presta la piel que les recubre.» «Bajo el mismo esqueleto se ven 
aún los girones de una preciosa almohada de terciopelo cirmesí, sobre la cual descansa la 
cabeza, y á los pies una arquilla de nogal que debió estar torrada igualmente de terciopelo, 
vacía.» «Dícese que en esta arquilla había unos pergaminos que nadie entendía, y el Cabildo los 
entregó á un notario, paleógrafo acreditado, para que los interpretase; mas como éste tampoco 
pudiera descifrarlos, se remitieron á Madrid y perdiéronse, sin que hasta ahora se haya podido 
averiguar su paradero.» «En esta inccrtidumbre discurren los cfonistas que la momia puede 
ser del Infante D. Juan^ hijo del rey D. Pedro el Cruel, de quien se sabe que, después de la 
muerte de su padre, estuvo preso en el castillo de Soria, donde se enamoró de la hija del alcaide 
D. Behrán Hcril; pero como la historia dice que la hermana de este príncipe trasladó de la 
Colegiata sus restos al convento de Santo Domingo de Madrid, del que era Priora, la cuestión 
queda en duda; pero la arquita tiene aun pintadas las armas de Castilla y las de León, lo que 
indica que la momia es de persona real» (págs. 240 y 241). 

1 Gil González Dávila, pág. 138. Garibay, Comp. historial de Esp., tomo II, pág. 324. Historia 
de la Villa y Corte de Madrid^ tomo I, pág. 363. 

2 Hist. de la Villa y Corte de Madrid, tomo I, loco laudato, cit. á Quintana. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 117 

trasladado d una hornacina, al lado del Evangelio !, ocasión en la cual fué 
mutilada la hermosa estatua orante, seccionándole las pierna^ para que 
cupiera en la hornacina memorada. Después se pierde todo rastro. Nuevas 
obras obligan sin duda á remover aquellos sitios; la memoria de don Pe- 
dro pierde también entre las buenas religiosas toda importancia, y mirado 
por ellas el príncipe como ejemplo abominable de lascivia, de liviandad, de 
irreverencia y de todo vicio, sus restos con los de don Juan, v con la es- 
tatúa orante mutilada, paraban al fin en uno de los subterráneos del Con- 
vento^ al lado de otros muchos muebles y trastos inútiles y sin uso. 

En tal paraje continuaban, cuando sabedora de ello la Comisión Cen- 
tral de Monumentos en 1845, respetuosa siempre en las grandes figuras 
de nuestra Historia, interponía sus buenos oficios cerca de la superiora 
del referido Convento, quien deferente á los deseos de la Comisión, acogía 
jpon benevolencia las indicaciones de ésta, y como dice el que fué Secre- 
tario de aquella junta, á la que tanto deben los monumentos españoles, 
trasladada al coro la arquilla pintada de verde que los despojos de don 
Pedro contenía, hízose lugar en él al nuevo y modesto enterramiento, con 
la estatua orante, «colocándose no sin buen consejo, y con honra de la 
actual abadesa al lado del enterramiento de la piadosa doña Constanza, 
nieta del rey desventurado que representa» 2. 

Veinticuatro años más tarde, la demolición del Convento dio motivo á 
la profanación del humilde nicho, donde habían sido recogidos en desor- 
den los huesos de aquel monarca; del maxilar superior eran impíamente 
arrancados por salvajes manos algunos dientes; la piedad de los comisiona- 
dos del Museo Arqueológico Nacional salvaba las reliquias del rey y de su 
hijo, depositándoles en aquel Establecimiento, á disposición de las aulo- 
ridades superiores, que para nada se cuidaron de ellas; la curiosidad 
pública profanólas por espacio de siete años, y por último, en 1876, el 
Ayuntamiento de Sevilla, cual queda referido, acordaba recogerlas para 

1 Antigüedades de Madrid, fol. 366. Vn manuscrito español del siglo xvi, que obra en la 
Biblioteca del Museo Británica con la signatura Add., Mss. 17.905, y está dedicado ^ Felipe III 
siendo príncipe, da noticia de la estatua orante, diciendo: «En Madrid, en Sancto Domingo el 
Real, está el bulto del bravo rey don Pedro, único de este nombre en Castilla, sculpido en 
marmol de alabastro, hincado de rodillas, y el rostro airado, armado de todas armas, hasta tas 
espuelas calcadas, sino es la cabc(;a, que tiene puesta en ella su corona Real dorada. >> La corona 
que es de hierro, dorado primitivamente, y que no ajusta del todo á la cabeza de la estatua, pi- 
rece ser con efecto obra casi contemporánea ésta, y se conserva también en el Museo, no ha- 
biendo faltado quien suponga equivocadamente es poco posterior a la muerte de don Pedro 
(V. eneltomo I de la Revista dk Archivos, Bibliotecas v Museos, 1871, correspondiente á la 
página 256). 

2 Hist. de la Villa y Corte de Madrid, tomo I. pág. 3O3 citada. 



Il8 REVISTA DE ARCHIVOS 

darles enterramiento decoroso en la Capilla de los Reyes de aquella Ca- 
tedral, siéndoles entregadas por orden del Ministro de Fomento en 2 de 
Enero de 1877, y recibiendo tierra al fin en la mencionada Capilla el i5 
del siguiente mes de Febrero^ actos estos últimos ejecutados sin ostenta- 
ción ni aparato de ninguna especie. 

«AI fin, después de cinco siglos, el cuerpo del rey sin ventura, halló un 
reposo que su dueño tampoco gozó en vida», dice el último historiador de 
don Pedro. Repitamos con él: «¡Quiera Dios que esta sepultura sea perpe- 
tua!», cosa de que tampoco estamos seguros. Y mientras el rey legítimo, 
escarnecido y olvidado, carece de un monumento consagrado á su memo- 
ria y digno de su representación histórica; mientras sus desconcertados 
despojos han experimentado tales, tan singulares y sacrilegas vicisitudes, 
viajando de unas á otras partes sin hallar ha^ta 1877 descanso al parecer 
definitivo,— como cruel y perennal sarcasmo, revelador de las miserias 
humanas, sobre suntuoso lecho sepulcral labrado, en la Capilla de los 
Reyes Nuevos de la insigne Catedral Primada reposa la estatua yacente del 
ambicioso y cruel fratricida, ceñida á las sienes la corona que arrebató 
con las ensangrentadas manos á don Pedrol Los restos de aquel hijo 
adulterino de doña Leonor de Guzmán, trasladados desde Santo Do- 
mingo de la Calzada á la Capilla sepulcral por él para su enterramien- 
to instituida en 1374 á los pies del templo toledano, sólo fueron removi- 
dos al ser depositados en el primer tercio del siglo xvi dentro de la urna 
que los guarda en la Capilla nueva; y espíritus serviles hicieron grabar 
sobre el sepulcro este epitafio: «Aquí yaze el mvi aventvrado é noble capa- 
llero Rei don Enrrique, de dvlce memoria, hijo del mvi noble Rei don 
Alonso que venció la de Benamarín, é finó en Sancto Domingo de la Cal- 
cada é acabó m»i gloriosamente á XXX días de Mayo, año del nascimien- 
to de Nuestro Salvador Jesvcristo de MCCCLXXIX años.» 

Sic itur ad astra. 

Rodrigo Amador de los Ríos 



BlftUOTCCAS Y MUSEOS 1 19 



JUSTICIAS DE ARAGÓN 



APUNTES CRONOLÓGICOS 

Tan interesante es para la historia del Justiciazgo el conocimiento de 
la institución como el de las personas que lo desempeñaron, no sólo por 
venir éste involucrado en aquél, sino por alcanzar también á los Justicias 
todas las discusiones de que es objeto el cargo. 

En esta misma Revista di noticias acerca de la caida de Juan Giménez 
Cerdán y Martín Diez de Aux, al decir de muchos víctimas de su deber 
y en realidad de su conducta poco moral en uno ú otro sentido; como ter- 
cera víctima presentan también Pedro Martínez de Artasona, y al querer 
hablar de él consulté el tomo tercero de los Estudios^ de D. Vicente de 
Lafuente, y leí la excitación que dirige á los jóvenes aragoneses para fijar 
definitivamente la serie de los Justicias, haciéndome recordar la que en 
particular, y á propósito del Justiciazgo también, me dirigió el benemé- 
rito D. Toribio del Campillo. 

Inútil decir, que no habiendo subido á la montaña ni visitado los ar- 
chivos catedrales, como aconseja D. Vicente, no puedo presentar como 
definitivo, ni tal es mi propósito, este trabajo y que estoy también tan 
lejos de embarrancarme en los estudios casi prehistóricos de Sobrarbe, 
Ainsa y Jaca, que pensé comenzar por Castellezuelo, primero de quien 
me consta de una manera cabal cuando empezó á ser Justicia, no hacién- 
dolo así por allanar el camino á quien pretenda esclarecer estos primeros 
tiempos, mostrándole lo que en este punto da de sí el Archivo de la Co- 
rona de Aragón. 

Siglo XII. — I>e todos los nombres que cita Blancas, que merece más fe 
que Lafuente, por acatar siempre la autoridad de Zurita, solamente en- 
cuentro dos: Pedro Medalla, á quien una vez se le llama sencillamente 
Justicia y otra Justicia en Tarazona > y Galindo Garcés, llaisado Justicia 
sin aditamento de localidad ^. 

De los demás, unos figuran sólo con su nombre, otros no se nombran* 

Siglo XIII. — Pedro Pére^^. — Fué realmente Justicia de Aragón, y como 
dice Cerdán, que fué el primero en titularse de ese modo^ puede que ten-* 

I Ptrg . aii 7 i4g de R. B. IV.— s ídem jo de AifoaM I (II df Arméa). 



120 REVISTA DE AR-HIVOS 

ga razón, aunque sé le ha de dar con mucha cautela. El primer docu- 
mento en que firma es de 1224; firma el último: P. Petri Justicia Arago- 
nis ^; la última vez que lo veo citado es de 1242 2. Cerdán le hace Justi- 
cia de Aragón y de Tarazona, lo cual pone en duda Blancas, y sin em- 
bargo, es cierto 3. Ni él ni el que dicen su hermano, Gimeno Pérez, figu- 
ran en ningún documento con el sobrenombre de Tarazona. 

Martin Pére!{. — Aunque dice Blancas que vio un pergamino de una tal 
doña Eva, que afirmaba ser viuda de Juan Pérez Tarazona, Justicia de 
Aragón, me resisto á creer que sea verdad. 

No afirmó por eso que el sucesor de Pedro Pérez sea. Martín Pérez, 
pues si aquél deja de sonar en 1242, éste no aparece hasta 1247 en julio 4, 
y en los cinco años que median entre ambas fechas, pudo haber algún 
otro Justicia. Martín Pérez era, pues, Justicia al tiempo de publicarse la 
compilación de Huesca. 

Lo era todavía en 1257, pues en este año fué uno de los aragoneses que 
con otros castellanos justipreciaron los daños que mutuamente se habían 
causado los dos pueblos ^. Fué destituido ó dimitió: ert 1274 se le nombra 
con el olim, equivalente al ex moderno, delante de Justicia; de haber 
muerto, habría dicho el rey quondam ^. 

Pedro Sanche^' — No sé si fué el sucesor de Martín Pérez, pero es cier- 
to que fué Justicia: D. Vicente de Lafuente lo puso en duda, á pesar de 
que lo dice Zurita, y Zurita no necesita fiadores: sin embargo, si los 
necesitara, hay papeles que lo abonan y que yo he publicado en otra 
parte 7. 

Rodrigo Castelle^iuelo. — Es el primero cuyo nombramiento he visto: 
por tanto, puedo hablar en firme de él y de los que le sucedieron. Como 
no puede argüirse de la identidad de apellido, parentesco alguno, mucho 
menos en aquel tiempo, no sé si descendía de aquellos Castellezuelos que 
á principios del siglo xii tanto figuran entre los séniores. El mismo día 
que D. Jaime le dio el cargo, recibió de él trescientos maravedis.de oro: 
no sé si eotre-los dos actos hay relación, mas dadas las costumbres de la 
época, es posible que sí. Fué nombrado el 8 de Junio de 1269 ^, 

A fines de 1273 ó principios de 1274, lo asesinó en Alcira un tal Ber- 
trando de Canellas 9. . * 



\ ídem 231 de Jaime I.— 2 ídem 903 de Jaime I.— 3 R. 481, fol. 242.-4 Perg. 1.083 de J.íimc. 
5 R. 10, fol. 6.-6 R. 20, fol. 218 —7 El Poder Judicial en la Corona de Aragón. 
8 R. 16. fol. 168.— 9 R. 19, fol. 4., r. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 121 

Fortún Dahe. — Como Pedro Sánchez es incuestionable que fué Justi- 
cia, á pesar de no considerarlo admisible el Sr. Lafuente, contra el voto 
de Zurita. Su nombramiento es de fecha 7 de Enero de 1274 ^ En los 
Anales consta que sentenció el proceso incoado contra Martín Barcelona, 
que asesinó á Qil Tarín, Jurado de Zaragoza. En este punto hay que 
aclarar á Zurita y rectificar á Blancas. Este dice de un modo terminante 
que el Justicia hizo ejecutar al asesino, aquél parece decirlo: pues bien, 
D. Fortunío instruyó el proceso y D. Janme sentenció; como Zurita vio el 
documento, según demuestra la frase: estando en Lérida, que en Lérida 
está fechado, debe corregirse este pasaje de los Anales, haciendo al rey y 
no al Justicia, el sujeto del verbo condenólos 2. En 1276 le dio D. Jaime en 
honor la villa de Ul, que permutó en 1284 con Pedro IIÍ, por una pensión 
vitalicia: no dejó, pues, el Justiciazgo con la vida, sino que lo apearon ó 
él dimitió 3. 

No creo en el Justiciado de Martín Sagarra que Blancas puso aquí, 
como lo pudo poner en el siglo xvi. Eln el siglo xiii, ni con este cargo, ni 
con otro', hallo ese nombre, y como tengo la serie completa y justificada 
hasta el primer Lanuza, habrá que colocarlo detrás de éstos, si es que fué 
Justicia. 

Pedro Martines de Artasona. — Es de los Justicias célebres y puede ir 
del brazo con Giménez Cerdán y Diez de Aux. No le llamo ni primero ni 
segundo, porque de su nombre no hubo sino él, y siendo único, no hay 
para qué distinguir. El dividirlo en dos fué debido al afán de Blancas de 
hallar Justicias, y á entq^der mal un texto de Zurita: dice éste en los 
Anales: en este medio llegó al rey Pedro Martínez, hijo de D. Pedro Mar* 
tín Pérez de Artasona, Justicia de Aragón, y el cargo lo atribuyó Blancas 
al hijo, cuando la intención de Zurita fué atribuirlo al padre. La prueba 
está en que en los índices ya no hace Justicia al Martínez, sino al Pérez. 
Lo extraño es que lo admitiese el Sr. Lafuente, cuando en el mismo Blan- 
cas hay menos argumentos en pro de su existencia que para Sánchez y 
Ahe. 



t K. 19, fol. 91. 

3 La orden dice en una de las cláusulas: procedentes nichilominus ad textes recipiendos et ad 
alia secundum forum^ nobis sententia reservata. Quum nos volucrimus factum predictum per 
rtntentiatk terminare. Data Iberde XII k. aprilis anno Domini MCCLXX quarto. (El año em- 
pezaba á contarse en Aragón en 23 de Marzo). La sentencia del rey hállase entre las Cartas rea- 
les de Jaime I, núm. if 7. La orden en el Reg. 19. fol. 14. 

3 K. JO, fol. 330 y R. 47, fol. 77. 



122 REVISTA DE ARCHIVOS 

El Martínez Artasona fué hijo, según Zurita, de Martín Pérez, y si es 
cierto esto, su madre se llamaba Sancha ^ Ningún cargo público había 
desempeñado antes de subir al Justiciazgo: si no hubiera ido de Embaja- 
dor al Rey de parte de los nobles, y D. Jaime no le hubiera nombrado 
tutor de unos menores 2, su nombre sería desconocido, antes de 14 de Fcr 
brero de 1277, techa de su nombramiento 3. 

En este documento se le asignan como salario, tres mil sueldos sobre 
los novenos y otros derechos del oficio, con obligación de rendir cuentas 
de los ingresos; además se le señala otra cantidad igual sobre las salinas 
de Nabal 4. 

Por propia iniciativa, ó por convenio con el rey, compró en 1279 las 
salinas del Castellar ^; para establecer el monopolio de la sal se nombró 
una comisión formada por Aaron Abinafia, Iñigo López de Jasa y Mar- 
tínez Artasona, éste en representación de las villas, y acordaron los tre$ 
comprar todas las salinas de señorío, á fin de que toda la sal que se con- 
sumiera en Aragón fuese del rey ^, encargando al Justicia el castigo de los 
contraventores 7. Sea por no resolver tan de plano, como deseaba Pe- 
dro IIÍ, la administración directa del monopolio, la cuestión monetaria 
que lo había hecho establecer, sea porque ello fuera un trámite de un 
acuerdo anterior, el rey vendió al Justicia todas las salinas por la canti- 
dad, enorme para aquel tiempo, de setenta mil sueldos s, convirtiéndose 
Artasona en un verdadero rey de, la sal. Como por este tiempo vacaba el 
obispado de Zaragoza y el rey usufructuaba las rentas, Artasona fué nom- 
brado administrador, sometiéndose su gestión al examen de cuatro per- 
sonas 9. 

Hasta aquí fueron cordiales las relaciones entre Pedro III y Martínez 
de Artasona, pero desde este punto la discordia las hizo muy tirantes. Las 
cuentas del Justiciazgo se daban tarde y mal, igual sucedía con las de la 
mitra, acerca de cuyo valor no pudieron avenirse los examinadores, pero 
continuaron las cosas del mismo modo por exigirlo así las circunstancias. 
Cuando el hijo del Conquistador estuvo en Zaragoza, habló varias veces 
con Artasona del asunto de la sal y de la administración de los bienes de 
la mitra, pero salió de la capital aragonesa sin que el trimestre vencido 
en Septiembre hubiera ingresado en las arcas reales ni á manos de Con- 
rado Lanza, á quien debía haber remitido una> fuerte suma^ hubiera He- 

I R. 20, fol. 218.— 2 R. 20, fol. 240.— 3 R. 40, fol. 55, v.— 4 R. 40, fol. 64.-5 R. 46, fol. 7. 
6 R. 44, fol. 171.— 7 R. 461 fol. 32.-8 R. 46, fol. 6x.— 9 R. 46, fol. 31 y i55. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 123 

gado un sueldo ' . Por esta causa le escribió desde Sarrión muy enojado, 
mandándole' presentarse inmediatamente, no aceptando como buena la 
escusa de estar ocupado en otros negocios del rey. 

No se intimidó por esto Artasona, y á la exigencia de la Majestad con- 
testó con otra exigencia de la Justicia: era juez delegado en una causa que 
se seguía entre el rey y D. Pedro de Urrea, por el castillo de San Gínés, 
en la comunidad de Teruel, y envió á Pedro III upa citación ordenándole 
comparecer en un plazo perentorio so pena de arrasar el castillo litigado. 
Bien sabia Artasona que no podía el rey dejar su viaje y volver á Zarago- 
za, ni que tampoco le era fácil encontrar procurador, cuya seguridad pe^ 
ligraba, pero también sabfaque no debía ir á Sarrión y no fué, ni rindió 
tampoco cuentas de la sal, ni de la mitra, por todo lo cual fué destituido 
con el nombramiento de Juan Gil Tarín ^ . 

No satisfecho con esto Pedro III, le embargó el castillo de Estadilla y 
todos sus bienes 3 , y cosas más graves temería cuando puso tierra por 
medio expatriándose 4 . Mas la muerte vino en su auxilio: murió el rey, y 
su hijo Alfonso III, ó menos ofendido ó más necesitado de apoyo, le auto« 
rizó á volver al reino, renunció á toda reclamación por el Justiciazgo, 
salinas y mitra de Zaragoza y le restituyó los bienes 5. Tomó parte en- 
tonces en negocios importantes: fué de embajador á Francia con Zapata, 
y representó al rey en conferencias con los unidos ^ . Todavía reinando 
Jaime II cobraba los tres mil sueldos que se le habían consignado sobre 
las salinas de Nabal 7 . Su lugarteniente se llamaba Juan de Figueras ^ , y 
00 tiene fundamento lo que dice Blancas de haber sido el célebre Sa- 
laño va. 

Tal fué el Justicia Artasona: culpable ó inocente, puede afirmarse 
como de Cerdán y de Aux, que su caída no fué ocasionada por su conduc- 
ta como Justicia. 

Juan Gil Tarín. — Era zalmedina de Zaragoza desde Febrero de 1274 9; 
jurisconsulto honrado, no quiso asociarse á sus compañeros de arbitraje, 
Martín Pérez de Huesca y Pedro Pérez de Eslava, en una causa entre 
Templarios y Hospitalarios ^o, por verlos inclinados en pro de una de las 
partes; á todo esto se unía un nombre de prestigio, y quizá por todas es- 



I R. 46, fol. 94.-2 R. 46, fol. 195.— 3 R. 43, fols. 46 y 92.-4 R. 63, fol. 48. 

5 R. 63, fol. 58. R. 64, fol. 114.— C R. 64, fol. i8ü. R. óó, fol. 187.— 7 R. 261, fol. lao. 

8 R. 46, foL 193.-9 R. 19, fol. 100. 

10 SI Poder Judicial en la Corona de Aragón. Apéndice. 



124 REVISTA DE ARCHIVOS 

tas condiciones lo nombró Pedro ÍII en 9 de Mayo de 1284 ', confirmán- 
dole Alfonso III en 4 de Abril de 1286 2. \ 

Martin Pére^ de Huesca. — No he visto citado por nadie, este Justicia, 
que empezó á serlo en 22 de Mayo de 1287, fecha de su nombramiento 3. 
Hizo salva su infanzonía en 1281 4; compró el cargo de zalmedina el mis- 
mo día que fué nombrado Justicia Castellezuelo; por la sentencia de arbi- 
traje, á que aludo en el Justiciado de Tarín, fué condenado por Jaime el 
Conquistador, y era Justicia al otorgarse los Privilegios de la Unión. Nada 
he de decir de estos privilegios, pero como lo sucedido con ellos es el re- 
trato de lo sucedido con toda la historia de Aragón, precisamente por ellos 
mismos, que conste que Pedro IV no los persiguió con la saña que dice 
BVancas y pregonan Lasala, Borao y otros, y que se hallan registrados en 
el Archivo de la Corona de Aragón, como se halla el Privilegio General 
y todos los de su clase ^. 

Juan Zapata, — Su credencial es de 28 de Abril de 1288 ^; había sido 
juez de curia y Embajador de Francia é Inglaterra con Artasona; Alfon- 
so III le hizo donación de Juslibol y Cadrete; en las revueltas de la Unión 
permaneció fiel al rey, y en venganza le quemaron los Unidos al primero 
de aquellos pueblos, recibiendo en recompensa San Mateo de Gállago 7, 
situado como los otros en las inmediaciones de Zaragoza. Con Jaime II, 
que lo conservó en el cargo, fué á las vistas de Logroño con Sancho el 

Bravo. 

Siglo XIV.— Gimen Pere^ de Salanopa.— Éste y Bardaji son en m¡ opi- 
nión los dos justicias mas dignos de .renombre y fama, aunque no sean los 
más renombrados y famosos. Como Juan Gil Tarín y Martín Pérez de 
Huesca era ciudadano de Zaragoza; había estudiado en la Universidad de 
Tudela, fundada por Teobaldo, rey de Navarra ®; fué juez de Curia en los 
reinados de Pedro III y su hijo Alfonso, y Justicia de Aragón desde 4 de 
Marzo de 1295 hasta fin de 1380 *>. 

En su justiciado se dio el único caso de resolverse con arreglo á los 
fueros de Egea una cuestión entre el rey y la nobleza (Cortes de 1 300-1301); 
sus informes sobre el derecho aragonés le acreditan de perito en él, 
los epígrafes latinos que puso á los fueros lo dan como romanista. 



1 R. 46, fol. 195.--2 R. 64, fol. 31.— 3 R. 75, fol. II.— 4 R. 43, fol. i5.— 5 R. 76, fol. 43 y sigs. 
6 R. 75, f. 67.-7 R. 75, f. 33 y ant.— 8 R. 47, t. 67. Cartas rs. de Mayo sin ano (Jaime II.) 
Q R. 194, f. 123. 



Bibliotecas y museos i 25 

Conoció cinco reyes: Jaime I, Alfonso líí, Jaime II y Alfonso IV, y 
como él dice estudiaba en Tudela en 12G8, dándole r5 años en esta época; 
murió á los 77 años, pero siendo Justicia. 

Sancho Giménez de i4yer6e.-Había obtenido promesa de suceder á Sa- 
lanova, así que inmediatamente de morir éste se tituló Justicia de Ara- 
gón sin esperar á ser nombrado. Alfonso IV se maravilló de este proceder 
pero le nombró interinamente, hasta saber si la promesa le daba derecho 
al cargo, y resultando que si, se lo dio á perpetuidad en S de Diciembre 
de i332» . 

Esteban Gil Tarm.— Emparentado con los Cómeles y los Urreas fué 
consejero de Alfonso IV y Justicia desde 6 de Enero de i334 hasta el 2 de 
Agosto de aquel mismo año en que murió ^. 

Pelegrin An^am>.— Por recomendación de D. Juan Giménez de Urrea y 
D. Gimeno Cornel fué nombrado sucesor de Esteban Gil Tarín, provi- 
sionalmente en 5 de Agosto, y en propiedad en 3o de Septiembre 3. La cau- 
sa de esta doble credencial fué que al tiempo de la primera no había reci- 
bido la caballería. Gozó fama de jurisconsulto honrado y para mi lo fué. 

Pelegrin de OWiías.— Era merino de Zaragoza, al morir Anzanoyser 
elevado al Justiciazgo en 22 de Agosto de i338 4. 

Garda Fernández de Casfro.— De sobrejun tero de Sobrarbe pasó á 
Justicia de Aragón en 8 de Enero de 1340 ^. 

Lope de Aisa.-Como á Martín Pérez de Huesca, tengo á Lope de Aisa 
por desconocido hasta hoy. El nombramiento no dice que reciba el cargo 
en comisión ^, pero los documentos que á él se dirigieron mientras lo des- 
empeñó, lo declaran gerens vices de Justicia y no Justicia. Ignoro la razón 
de este magistrado en comisión. 

Galacián de Tarba.S\ se registró su nombramiento no he podido ha* 
liarlo á pesar de haberlo buscado con interés. Sin embargo, puedo deter- 
minar con una diferencia de cinco días su Justiciado, pues el 24 de Sep- 
tiembre el rey se dirige á Lupo de Ana, regenti ojficium Justiciatus 
Aragonum y el primero de Octubre á Galacián de Tarba, Justicia de 
Aragón 7. 

Juan Lepex de Sesse, — Sucedió á Galacián de Tarba en 9 de Octubre 
de 1 349 ^. 

1 El primero es de 9 de Diciembre de 1330. (R. 504, f. 74 y R. 5o6, f. 20. 

2 R. 5o6, f. 43.— Cartas rs. de Alfonso III (IV de Aragón, núm. 341 1 y 341o. 

3 R. 5o6, fols. 58 y 60.— 4 949, fol. 480.— 5 R. gSi, fol. 140.— 6 R. 958, fol. 106. 
7 R. fiSj fój. 161 y 167.— 8 R. q58, fól. i5i. 



126 REVISTA DE ARCHIVOS 

Blasco Fernández de Heredia.-^'^Fué Susiicid desde i5 de Septiembre 
de i36o á lo de Octubre de i362. » 

Domingo Cerrfán.— Éste y su hijo y sucesor Juan Giménez Cerdán son 
de los más famosos, aunque no de los más ilustres; al decir de D. Vicente 
de Latuente, fueron los que falsearon el derecho aragonés. Domingo Cer- 
dán ocupó el Justiciazgo en lo de Octubre de i362 y lo renunció en 7 de 
Diciembre de 1 389. 

Juan Gimén^K Cerdán. — Ocupó el cargo por renuncia de su padre en 7 
de Diciembre de i38g y lo echaron en 28 de Marzo de i320, si bien no se 
le dio sucesor hasta el 25 de Septiembre. ^ 

Siglo XV. — Aunque el anterior cae de lleno en este siglo, en realidad el 
primer Justicia del siglo xv fué Berenguer de Bardajl, el hombre de con- 
fianza de tres reyes, D. Martin, Fernando I y Alfonso V., el hombre del 
compromiso de Caspe, el más influyente en su tiempo en la Corona de 
Aragón, que intervino en todos los negecios de su época y en todos con 
probidad y talento: él solo merece una monografía, que prometo escribir, 
y así me limito á consignar que fué Justicia doce años hasta 1432 en que 

murió. 

Francisco Zarzuela. — No he podido encontrar su nombramiento, que 
quizá esté en algún archivo de Italia, pero sé que prestó juramento el 21 
de Abril de 1432, y como se sabe cuándo subió al cargo su sucesor, queda 
su Justiciado bien definido^ 

Martin Die^ de Aux. — Subió al Justiciazgo por decreto de Alfonso V, 
fechado en Palermo el 3o de Septiembre de 1433 y lo ejerció hasta prin- 
cipio de 1440. 3 

Tras de Aux vino la dh^astía de los Lanuzas, cuya cronología dejo á 
cargo de quien tenga más afición que yo á la historia del siglo xvi y si- 
guientes, dentro de los cuales pueden caber todos ellos. 

Andrés Giménez Soler 

del Archivo de U Corona de Aragón. 



t 968, fols. 30 y 55. 

a Rbyista db Architos, Bibliotscas y MuSKos. 1897: £1 Justicia de Aragón, Juan Giménez 
C«rdán. 
3 Rbvista de Archivos, Bibliotecas t Museos. Año 1899, Julio. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1^7 



MOSAICOS INÉDITOS ITALICENSES 



¡¡Itálica!! la que pudiera llamar Pompeya Española. Célebre en un 
tiempo como aquélla por su civilización adelantada; célebre hoy (igual- 
mente que la otra) por sus ruinas. ¡¡Cuanto nos enseña!! ¡¡A qué sinnú- 
mero de reflexiones se presta el estudio de sus restos!! Y, sin embargo, de 
qué poco nos sirve. 

¡Los gobiernos y los hombres que pasaron por la ciudad del Vesubio, 
se ocuparon seriamente en estudiar aquellas ruinas; se formaron museos, 
se procuró con leyes y dinero evitar su destrucción, se hicieron grandes 
trabajos y así llegó á conocerse la civilización romana! ¡Los hombres que 
mandaren en la ciudad del Betis, los que gobernaron en España! tenían 
otras cosas que hacer, ¡tenían que hablar! Y con sólo palabras poco se lo- 
gra. Las ruinas de Itálica fueron y son despreciadas: sus restos, cuando 
no se destruyen, es porque son llevados al extranjero, con muy raras y 
honrosas excepciones. 

iQué museo tan notable pudiera existir, qué historia tan interesante 
de las antiguas artes ibéricas podría formarse, si todo lo destruido se hu- 
biera guardado! Nada de esto se hace, antes al contrario, si alguna persona 
recoge esos restos, procura reconstituirlos, estudia y gasta dinero en 
coleccionar lo que encuentra, pasa por chiflado... ¡cuando en otra parte 
sería un patriota y persona de talento! 

Sin embargo, de algún tiempo á esta parte, algo se va haciendo, si bien 
sea en el terreno particular. 

Circo, termas, teatros, templos, acueductos, de todo cuanto nos pueda 
demostrar una adelantada civilización, quedan restos en lo que hoy se 
llama Santiponce, y en otros tiempos fué esa Itálica famosa, llorada por 
los poetas y admirada por el viajero. 

Son los pavimentos de mosaico una de las muestras que con más pro- 
fusión aparecen entre sus ruinas, y que nos dicen á qué altura llegó el lujo 
é industria en la ciudad de la Bética, que tuvo la honra de ser patria de 
emperadores romanos. 



128 REVISTA DE ARCHIVOS 

Hace dos años, al publicar en el Boletín de la Sociedad Española de 
excursiones el mosaico de Baco, trasladado á Sevilla, cité y describí algu- 
nos otros que habían aparecido en diversas ocasiones; ahora, únicamente 
me he de ocupar en la Revista de los que, encontrados al mismo tiempo 
que aquél, aún permanecen inéditos. Pertenecen todos á los géneros opus 
tessellatum y opus vermiculatum, y tanto en materiales como en factura 
son semejantes á los descubiertos anteriormente, y obra como ellos de los 
siglos II y III. 

En la parte más elevada de las ruinas, y dando vista á lo que entonces 
fuera el Circo de la ciudad, hay un olivar, que llaman de los Vázquez, 
cuyo suelo está lldno de restos de mosaicos. En este olivar, á muy escasa 
profundidad encontramos el i5 de Marzo del año 1902 un mosaico repre- 
sentándose en él cuatro bustos de gran tamaño, encerrados- en casetones 
cuadrados, formados por cenefas de folículos; y llenando el resto del pa- 
vimento hasta formar una superficie de 7 metros y medip por 4, había va- 
rias fajas en forma de meandros, y distintos motivos geométricos y vege- 
tales. En el centro se conocía hubo un busto semejante á los otros cuatro, 
pero no pudo ser reconstituido. 

Los colores de los cubos ó teselles eran: el blanco, ocres, rojos, verdes, 
azules y negros, con algún amarillo azufre en los bustos. 

Los costados de la habitación á que perteneció este pavimento estaban 
revestidos de estuco rojo con fajas grises, imitando jaspe. De este mosaico, 
únicamente se levantaron los trozos correspondientes á los cuatro bustos, 
que fueron trasladados á Sevilla por D. Eduardo ¡barra, en cuya casa se 
guardan. Representan estos bustos las cuatro estaciones del año, que con 
el concurso de Pomona, ó sea la naturaleza productora, contribuyen á la 
formación de las cosechas y frutos de la tierra. Signifícase el Verano, con 
el busto de una mujer coronada de espigas, pelo recogido y ligeras ropas. 
Los colores son rojos tostados y ocres, en consonancia con la alegoría. 
Distingüese el busto de la Primavera por su entonación verdosa, domi- 
nando en él las piedras azules y verdes, tanto en las hojas que rodean su 
cabeza, como en la túnica y en el marco que lo recuadra. El Otoño apa- 
rece coiiw) un joven, con tocado de hojas y ropaje de tonos pardos. El In- 
vierno no tiene emblema alguno, y se nos presenta como una mujer de 
severo semblante, peinado recogido y ropas de oscura entonación. 

El casetón central, como antes dijimos, se había deshecho, y en él de- 
bió estar representado Vertrunio, puesto que siendo el encargado de pre- 



REV, [>E ARCH., BIBL, Y MrS. 



TOMO X. LÁM, III 




LAS íJSTACíONKS i>KL AÑO (jMosáicos dc (tálica). 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 29 

sídir las estaciones, era éste el lugar que indudablemente le correspondía 
en el mosaico. 

Junto á este pavimento, y como á una vara más de altura, se encontró 
otro de 5 metros por 4, con mosaico parecido, pero cuyo dibujo era sola- 
mente de irai^dos geométricos; por lo cual se cubrió de tierra otra vez. 

En los mismos días que éstos, descubríanse por cuenta de P.* Regla 
Manjón otros mosaicos en distintos puntos del pueblo. Casi todos eran de 
dibujo formado únicamente con elementos geométricos y alguno vegetal, 
excepto dos, que describiremos. 

Las excavaciones que dicha señora practicó, no muy lejos de las ruinas 
del "Foro, dieron por resultado el descubrir á una profundidad de 3 metros 
una serie de cámaras pavimentadas de mosaico, y que de habe^ podido 
seguir los trabajos, nos hubiera dado la idea de lo que fué una casa en 
Itálica. 

La primera de estas cámaras era de planta cuadrada de 4,45 metros de 
lado. Su mosaico, muy bien conservado, está formado por un círculo cen- 
tral que encierra una estrella de piedrecitas rojas, blancas y amarillentas. 
£1 círculo á su vez está inscrito en un rombo, cuyos lados lo son también 
de cuatro cuadrados que forman la composición general, rodeada con un 
marco de dos fajas, una de semicírculos blancos y negros, y otra más es- 
trecha de trenzado amarillo, blanco y negro '. 

Esta sala era como antecámara de otras dos, destinadas á cuarto de 
baño y á cubícula ó dormitorio. Tenía el cuarto de baño 4,20 metros en 
cuadro, y se entraba á él por una puerta central con un escalón. La pila- 
ó albens estaba construida con un muro de mampostería, revestido de 
mármoles de colores, teniendo la entrada del agua por uno de los ángulos, 
donde existía una especie de basamento cilindrico con un tubo de plomo 
en el interior. La parte de piso comprendido entre las paredes y el baño, 
formada por una faja de un metro, estaba pavimentada con mosaico de 
piedrecitas blancas y negras, formando una combinación de cuadrados y 
polígonos en dos lados, y otra de círculos secantes con estrellitas en el 
centro en los otros dos, excepto un trozo de 2 metros, en que, figurando 
una alfombra, desarróllase en mosaico vermiculatum, una composición 
representando el «Triunfo de Baco». 

I El dibujo de este mosaico, asi como los de otros varios, se guardan en la Biblioteca de la 
Real Academia de la Historia, acompañados de la memoria que presenté para dar cuenta de los 
dcscubrimieotos. 



130 REVISTA DE ARCHIVOS 

Cuando la lucha de Júpiter contra los gigantes, Baco tomó parte en 
en ella al lado de su padre con un ejército de sátiros, curetes, silenos y 
vacantes, que, llevando como armas tirsos, panderos y demás símbolos de 
los bacanales, invaden las orillas del Ganges, rindiendo, no sólo á los 
hombres, sino también á las fieras. De aquí que el carro de guerra del 
dios de los placeres, se acostumbrara á. presentarlo tirado por tigres; á 
propósito de lo cual dice Meléndez Valdés: 

Tú al Iodo venciste, 
tú los tigres fieros 
cual mansos corderos 

r 

{' supiste ayuntar. 

No creo, por lo tanto, equivocado el afirmar que el asunto del mosaico 
es el triunfo de Baco, y á pesar de faltarle algunos trozos, puede verse muy 
bien la figura del hijo de Júpiter y Semele, de pie en su carro de guerra, 
con tirso en una mano y un jarro en la otra (indicando esto las arpias con 
que luchó: el vino y la alegría). Delante de la figura de Baco, se ven las 
manos del auriga que conduce dos tigres, mientras que al costado marchan 
un sileno y un faümo con la pátera y el pedum por atributos, y represen- 
tando el estado mayor del dios. 

En el lado izquierdo de la sala de baño había una puerta lateral con 
su escalón, dando entrada á otra habitación de 2,46 metros, pavimentada 
con mosaico de piedrecitas blancas y negras, formando dibujos geométri- 
cos. Medianera con ésta, se encontraba otra pieza de planta rectangular, 
que como antes dijimos, debió ser destinada á cubícula. Forma su mo- 
saico una faja de un metro de anchura en toda la extensión del lado más 
largo, sin más dibujo que pequeños cuadraditos blancos, negros y ocres. 
El resto del mosaico figura una alfombra recuadrada con cenefa de tren- 
zado, y en el centro una gran copa ó jarrón de sencillo trazado y colo- 
res rojo, ocre, blanco, negro y azul. 

Levantado este mosaico, se encontró otro debajo, cuya labor era más 
fina y los colores más brillantes, pero aun cuando de mayor antigüedad, 
pertenecía á una misma escuela. Extraído en un solo trozo con el mayor 
cuidado, á pesar de tener 2 metros en cuadro de superficie, ha sido colo- 
cado en el museo particular formado por su propietaria. Representa una 
piscina con variados peces de colores, muy bien dibujados con vidrios y 
pastas azules, verdes, amarillas y rojas. 



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BIBLIOTECAS Y MUSIDOS ]'ií 

D.' Regla Manjón adquirió también un trozo de mosaico bastante de- 
teriorado, representando el <i Rapto de Kuropa». y otros dos pavimentos 
más con dibujos geométricos y vei;eta!es; uno con tuentc en el centro. 







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Con todos ellos y otros muchos restos arqueológicos v escultóricos, ha 
formado la citada señora un interesante museo italicense, contribuyendo 
asi á que permanezcan en Sevilla, y no se pierdan para lispaña tan nota- 
bles muestras de las civilizaciones pasadas. 

Pelayo Quintero. 



I 32 REVISTA DE ARCHIVOS 



UN CÓDICE DE LÉRIDA 

«LLIBRE DE NOTES ANTIGI'ES PER MEMORIA» 



EXAMEN DE SU CONTENIDO 

(Conclusión.) 

Obras de utilidad y ornato públicos. — Bastante parco el Códice en 
noticias de esta naturaleza, sólo nos transmite algunas, de las que entre- 
sacamos las siguientes: el arreglo de los molifios traperos de San Rufes 
fué cedido á diez «perayres» por contrato firmado por los Paheres a 5 de 
Febrero de 1377: la casa de la Pahería, que antes había pertenecido á 
Juan de Bauríach, habilitóse para el servicio de la ciudad, reuniéndose en 
ella el Consejo por vez primera el 7 de Abril de 1383: en 1387, los parro- 
quianos de la Magdalena \i\á\QVon al Consejo piedra para la edificación 
de su iglesia; siendo digno de atención el motivo que indujo á estampar 
dicho acontecimiento en el libro, y que no fue otro que «per ques sapie la 
antiquitat de dita Iglesia»: la primera piedra de la Torre fiiieva ó de San 
Jorge, sita en la parroquia de la iMagdalcna, fué ^colocada el 7 de Marzo 
de 1439: en Marzo de 1443 se empezó el derribo de los porc/ies de la pla^a 
de San Juan, á cuyn obra se concede gran importancia, pues se dice, no 
sólo que era necesaria, sino que fue muy alabada: á 24 de Septiembre 
de 1444 ((fonch passat lo tranch de la mina de la roqua de la ciqui.i de Se- 
gria per mestre Maxin de Asteasso e Lope de la Gueralde bischains ab 
los ajudants que tenie en la dita mina, la qual mina ere de roqua molt 
fort la qual ses aguda a minar e foradar ab poder de ibch e martclls molt 
acerats que en vn mes sis abtcs non í'ah¡c:i sino quatre pal::is»: la casa de 
la Escribanía y del Archivo fue construida en los años 1447 y 1448, sien- 
do escribano Pedro Altet: en los mismos años edificóse en dicha casa una 

• 

capilla: el derribo de las casas del pes del Rey empezó en 12 de Agosto 
de 1453, habiendo costado 407 libras, y dcslinádose los solares d Hospital, 
cuya primera piedra se puso en i3 d: Abril de 1464, y cuyas obras conti- 
nuaban aún en iSog: en este último año se obró el Departamento del Ra-r 
cionalf y la parte de la cas.i de la Palien'a, que linda con el río, se hizo 
el frontis de ladrillo por encima de las ventanas y se repicó lo demás que 
era de piedra: la primera piedra de la capilla de Santa Bárbara, de la 



niHLíOTr.CAS Y MIJSKOS I 33 

iglesia ele San Lorenzo, fue puesta per los Pahcrcs el 21 de Marzo de i5i5: 
lafuenlede Cardona, ¿2 la cual hace el Códice una minuciosa descripción, 
fué terminada en 20 de Mayo dj i32o, en cuyo día se llenó el depósito y 
manaron las cuatro espitas en presencia de los Pahcres y de muchos veci- 
nos: roto en i332 por una inundación el cauce de la acequia de Noguera, 
procedióse con rapidez d la construcción de la acequia nueva, la cual, par- 
tiendo de debajo de la casa de la mina, biaiió c(al pont de la volta de Casti- 
lonroig y tingue dita cequia quatre c:ntes pases ó mes dita cequia en la 
qual cequia entra dor, milia quorania (en otra nota dice 2.242) homens — 
los quals costaren a la ciutat per csscr en tcmps de messes huns ab altres 
a raho III sous per día quiscu— ; foren sobrcstants en Qauartes cequier, mos- 
scn Antoni Johan r.'rpenya; mossen Geronim Mas; c costa dita cequia 
noua de fer docentes noranta nou liures onze sous cinc diñes; e leuse la 
dita cequia tota ab gauaigs c molt por^ua gent de la ciutat quasi ab vint o 
trenta homens de la dita ciutat e fonc gitat hun recequiage per obs de 
ajuda de la dita cequia e axi ab la moka pressa se feu y acaba prest dita ce- 
quia» : en el referido año 1 332 ó en el i333 (el estado del Códice no permite 
fijarlo con exactitud) se construyó la caseta del pastic, y se hicieron los 
armarios nuevos d: la Pahcría: el po;,o grande de nieve^ ó depósito de 
hielo, hízose en 16: r, y poco tiempo después dióse cima al po^o pequeño: 
finalmente, en el a:": ) 1^33 se reedificaron cinco palmos de la muralla^ des- 
de el huerto del Hospital de Santo í-spíritu hasta el Obrador del Rey; se 
mandaron limpiar, arreglar y abrir acequias, y se puso la primera piedra 
para la edificación del pilar y de dos arcos que faltaban en el puente; en la 
calle de Juseu, ó del scilor de la Tallada, se pusieron aceras de piedra del 
Astor y se fortificó \(x pcixera de Fontanct. 

Noticias of (:.\uu::i:r. reí ií;:oso. — Aparte de los Kvangelios y fórmu- 
las de juramento y de la edificación de Iglesias ó Capillas de que ya ante- 
riormente se ha hecho icnción, contiene el códice un considerable núme- 
ro de apuntaciones q. c demuestran la religiosidad del pueblo leridano ó 
la consideración que dispensaba á las personas y cosas eclesiásticas. 

Jubileos, procesiones y roí^^^i-'^-'^S' — í'^i^ ^4^0 celebróse el jubileo con 
asistencia de muchos vecinos. Kn 1460, Jaime March legó seis fanegas de 
trigo para la segunda procesión de la.i Letanías, cuya limosna debía en- 
tregarse á la iglesia- de San Martín. A conscca^ncia de una persistente 
sequía que amenazaba con la perdida de las cosechas, liubo en 1473 nota- 
bl:s rogativas, de las cuales d códice nos dice: oDimarts al vcsprc que 



i • 






'•• •• 



BIBLIOTECAS Y MUSFOS J_3l 

D.* Regla Manjón adquirió tambidn un troTO de mosaico bastante de- 
teriorado, repre?ientando el o Rapto de Kuropa", y otros dos pavimentos 
más con dibujos geométricos y vci;etales; uno con fuente en el centro. 




Con todos ellos y otros muchos restos arqueológicos y escultóricos, ha 
formado la citada señora un interesante museo italicense, contribuyendo 
así áque permanezcan en Sevilla, y no se pierdan para España tan nota- 
bles muestras de las civilizaciones pasadas. 

Pe LA Y. 



I 34 REVISTA DE ARCHIVOS 

comptauem setze del mes de Mar^ del any de la natíuitat de nostre senyor 
Mil ccccLXxiii vingueren... del monestir de Sent Agosti setze homens en 
camisa e descalsos ab caperons de dol vestits e en apres en aquella matexa 
nit envés les nou hores díts homens entraren en la present ciutat ab falons 
encesos e ab vn crusifixi e ab barres e cadenes de ferro e disciplinantse e 
anaren a Santa Maria de Jesús e a la Spital cridant Senyor ver Deus mi- 
sericordia E en apreS lendema sen tornaren e passaren per senta Maria de 
Grenyana e de les Sogues e axi sen tornaren ' e a^o per raho de la gran 
secada que hauie en la térra». El domingo anterior (14 de Marzo de 1473) 
Lérida había acudido en procesión para implorar la lluvia á Ntra. Señora 
de Butsenit ae a la dita capella se aiustaren les professons seguents 50 es 
Alcarra^, Soses, Montoliu, ^udanell, Torres, Montagut, Aytona e feusi 
solempne offici e sermo enay sermona lo Reuerent Mestre Anthoni Calde- 
ro». El domingo siguiente (21 de Marzo), también con el mismo objeto, 
salió de la ciudad una procesión que se dirigió á Ntra. Señora de Gren- 
yana, asistiendo más de cuarenta penitentes, con barras de hierro y cade- 
nas, y disciplinándose: hubo solemne oficio y predicó un fraile carmelita 
Maestro en Sagrada Teología. En conmemoración de la toma de Granada 
por los Reyes Católicos (1492), celebráronse tres procesiones, cuyo detalle 
expresaremos más adelante. El 26 de Agosto de iSBy, verificóse en la ciu- 
dad c(ab molta deuocio» el jubileo otorgado por el papa Paulo 111 «en pre- 
seruacio del perill sta constituida la xpiandat per la armada te feta lo turch 
innimich de nostra sancta fe contra la xpiandat». 

Fiestas votivas, — Se citan: la del Ángel Custodio de Lérida, cuyo ser- 
món venía á cargo de la ciudad y cuya fiesta debía celebrarse todos los 
años en el Hospital Mayor el primer domingo de Septiembre; la de los 
Santos Fabián y Sebastián cuya fiesta, según el Consejo general de 3 de 
Diciembre de 1460, debía consistir en solemne oficio y sermón: y la de San 
Anastasio acordada en 10 de Mayo de 1627, en cuyo año se hicieron ya 
grandes iluminaciones «y inuencions de foch cosa de veurer». Sobre la de 
San Jorge, patrón dé Cataluña, se expresa el códice de esta manera: c<A 
XIII de Abril any Mil cccclviii lo honorable consell general de la ciutat 
de Leyda deslibera e ordona que la festa de mossen Sent Jordi sie solem- 
pnament celebrada tenguda e festiuada axi com lo Sant digmenge, e quis- 
cun any lo jorn de dita festa sie feta vna solempne professo general la qual 

I El hecho de volver la rogativa á su procedencia pasando por Grenyana y les Sogues, parece 
indicar que debió formarse en el llano de Urgel. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS . 1 35 

♦ vage al Monestir de la Santa Trinitat en la Sglesia del qual ha capella del 
dit beneyt Sant, e que sien donades per la ciutat vuyt faneques de forment 
del qual sie fet pa de fogajes e aquelles sien donades per amor de deu ais 
pobres qui serán en la dita professo, e que quiscun cap de casa sie tengut 
de anar a la dita professo en la dita jornada, e ago porque Deus nos do 
bon temps de pluja e sanitat ens vulla preseruar áe la pestilentia deis lan- 
gots e de altres inObrtunis inposant a quiscu qui contra fara pena de vna 
Hura de cera guanyadora a la luminaria del dit mossen sent Jordi»; pero 
la nota añade que asi dita pena here executada millor luminaria haurie 
que no ha de present en la capella del dit glorios Sant». En i523 (ó i533) 
sfe restauró la cofradía de San Jorge, mandándose hacer por los Paheres 
la cota blanca para el vocero que había de convocarla. 

San Vicente Ferrer. — El sábado 14 de Diciembre de 1409, entre víspe- 
ras y completas, entró en la ciudad de Lérida Fray Vicente Ferrer, «al 
qual isqueren reebre Don Johan Comte de Cardona e la comtesa mare sua 
e los honrats en Francesch Cortit en Johan Ciuera en Bernat del Coll e 
en Salvador Botella pahers e molta altra gent infinida, lo qual entra per 
lo camí del monestir de nostra dona Sancta Maria del Carme, e estech en 
la ciutat del, dit dia fins al dia seten de giner del any M.CCCC. e deu, e 
feu hic vint e quatre sermons e lo dit dia que fou dia de Sent Julia par- 
tinch e anassen al loch de Artesa vna legua de Leyda.» 

Dignidades eclesiásticas: papas, legados y obispos. — Recuerda el códi- 
ce que en 1434 el Papa tuvo que huir de Roma «amaguadament per por 
deis romans» y refugiarse en Florencia, y que en dicho año celebraba el 
Concilio de Basilea: dícenos que en 1 522 fué elegido Papa el Cardenal 
Adriano que residía en Castilla. El miércoles 4 de Mayo de 1418 hizo su 
entrada en Lérida el Legado del Papa Martín. Entre los Obispos de la 
diócesis menciona á Pedro de Cardona, que hizo su entrada en la ciudad 
el 16 de Marzo de 1409 al medio dia, y á Domingo de Ram, Cardenal de 
San Juan y San Pablo, quien, promovido á la silla archiepiscopal de Ta- 
rragona, salió de la ciudad el miércoles 27 de Julio de 1435, poco después 
de haberse mostrado el sol en el horizonte. Cítanos también á un Obispo 
Ga^et de quien dice que en 13 de Abril de 1454 ofició y predicó con mo- 
tivo de haberse puesto la primera piedra del Hospital: Villanueva y Sainz 
de Baranda acogen sin comentario esta noticia; pero,'consultado el episco- 
pologio de Lérida, hallamos ocupando esta silla desde 1449 hasta 1459 a 
Fray Antonio Cerda; y revisadas las Biografías eclesiásticas y los varios 



140 REVISTA DE ARCHIVOS 

Siglo XVI. — Relata el códice: la muerte de Isabel la Católica, que 
dice haber ocurrido en el mes de Diciembre (ea vez de Noviembre) 
de ¡504: el matrimonio (i5o6) de Don P'ernando con Doña Germana «filia 
de Mose de Narbona c de la germana del rey de Franca» á cuyo matri- 
monio cda clemencia divina quels do filis a son sant seruey»: la marcha 
de los reyes para Ncípoles (i5o6)de donde regresaron al cabo de un año: 
el Te Deum que se cantó en la Catedral, por las victorias obtenidas en 
África por Pedro Navarro quien se apoderó délas ciudades de Tripoli 
(25 Julio i5io) «molt bo edificada gentil c maraucllosa», después de una 
gran batalla en la que murieron diez mil moros y quinientos cristianos, y 
de Bogia que albergaba en su recinto á 7.000 familias: el tributo que, con 
la pérdida de los ciudadanos Juan de Castro, Mossen- Pedro Robio y 
Mossen Lendonya, pagó Lérida á la batalla de Rdvena (21 Abril de i5i2) 
en la que, según el manuscrito, murieron más de 3o.ood CvOmbaticntes y 
quedaron prisioneros Pedro Navarro, capitán español y Febrisso Colunna 
que mandaba las fuerzas del Papa: la conquista de Navarra por el Mo- 
narca aragonés (i5i2) y el sitio de Pamplona y su levantamiento, con el 
regreso del ejercito francés á su patria, motivado por la proximidad del in- 
vierno y la persistencia de las lluvias: la tentativa de envenenamiento por 
medio de «certes magranes de alquitrán que supone tramada el mismo 
año en Logroño contra el rey Católico por el Duque de Calabria, quien 
fué preso y conducido al castillo de Játiva, pagando otros -con su propia 
cabeza el fracasado regicidio: la noticia, llegada á la ciudad, de la muerte 
de Don P'ernando ocurrida el 20 de Enero de i5i6 «en vn loch pctit nome- 
nat Madrigalexo auna jornada de Gadalupc», y la del traslado de sus 
restos á Granada: la entrada en Lérida del emperador Carlos V (28. Ene- 
ro de 1 5 19), á quien salieron á recibir el Señor de la Granadella, iM. Pere 
Moliner, Mossen Johan..», M. Johan Polo notario y M. Johan de Castelló, 
ante los cuales y otra mucha gente y frente al portal de San Antonio 
hizo juramento de conservar los usos y costumbres de la ciudad ': la 
conquista en África (Julio de i52o), por Don Mugo de Cardona, del terri- 

1 Según un libro de notas del Archivo Catedral de Lcridn, cf.tc juramento, prestado en ma.io' 
y poder del Rdo. M. Pedro Augusti, Canónico, revistió l:i siguiente fórmula: «Lo Kxcellentissim 
y poteniissim Señor lo Rey nostre Señor don Carlos jure solcmpncmcnt á nostrc Señor Dcu 
sobre la sua SanctaCreu é los sancts quairc Kvangelis per ses mans corporalmente tocuts que 
tendrá y servara inviolablement á la sua ciu'.at de Lcyda pnhcrs universitai y siogulars y á tots 
los habilants y poblats en aquella é llochs de la coniribucio, c encara al Capítol é clero déla 
Seu de dita ciutát, é á la Vnivcrsitat del Studi de aquella c singulars de aquell los usa<jcs de 
Barcelona, constitucions de Catalunya, capitols c acies de Cort c tots y sengles privilegis 



DIBLIOriiCAS Y MUSEOS I4: 

torio de los f(AIgcrbcs, en los quals dits Algcrbcs Cí*en morts en temps 
passat molts xpians sobre la conquesta de aquells, spccialmcnt y mori hun 
fill del duque D^lba nonicnat Don Garciao: la batalla de Pavía (24 F'cbre- 
ro de 1 525) «entre lo rey de i^^-ani^a de vna part ú lo Marques de Bescara 
(sic) é lo virrey de Napolls c Mosscn de Borbo de la part altra»: el tránsi- 
to por la ciudad (4 d2 Febrero de \b2:)) en dirección a Barcelona donde 
se hallaba el emperador, d^ 37 maclios y un carro caridades de toscos d: 
plata portugueses, equivalentes ca.ia uno á tres reales barceloneses, con- 
tenidos en cajas de 3 x3 X I palmos: el paso (4 Noviembre de i532?) 
por Lérida, de la IZmperatriz, del príncip: Dm Felipe y de la infanta Doña 
María, quienes iban á Barcelona á esperar ;1 Carlos I que debía en breve 
regresar de Italia, Alemania y Hungría; y el juramento de guardarlos 
fueros, prestado por la Emperatriz ccom d loclitinent g^ncralu: la llegada 
a la ciudad (i i Julio 1544) del Gobernador general, D. Pedro de Cardona, 
á quien no se dispensó recibimiento oficial sino que los pa'ieres fueron d 
visitarle sin ceremonial, al día siguiente de su llegada, obteniendo de el 
juramento de guardar los usos y costumbres de la ciudad: el cumpli- 
miento de la orden del Lugarteniente general de Cataluña, por la que 
á 27 de Septiembre de i5G2<lcus2 presa de gascons y estranges de tots 
aquells que eren entrats en Catalunya d^l Jener de .M. D. Ixi ensa y no 
tenien boUcti conforme d vn cdicie publicat/^: el número de soldados con 
que ccntribuyó en 1570 la ciudad al socorro de la plaza de Perpiñdn: la 
celebración en iD'Sg de los funerales por el KmpjraJor: las guerras habi- 
das á íinesdel siglo xvi eiUre España y Francia, acabadas en 1598 con la 
paz de Vervins. 

Cor/cs.— Cítanse las de Lérida de 1373, 1440 y i5i5; las de Tortosa 
de 1429, las de Barcelona de \j..\^): las de Perpiñdn de 1450; y las de Mon- 
zón de 1470, i5io y i5i2. 

Fenómenos V ACCiüENTKs 's\:ru\LES. — Pueblo esencialmente agrícola 
y de costumbres sencillas el J: Lérida, concedía grande importancia á 



libertáis i n muñí tnts gr.ici.-s conce>;i on^ (ionacions consucluts usosc:>si'jms «cr::t.í y no scriics 
atorgats á la dita ciutat c pobl.i:s tn .i-ju'.-ÜT é nltrc* dc-.su: diis per los sercnissi-r.s Rcys de 
gloriosa memoria i;cr:iiors y pre J'.:'. ors tJe si ina^". -.t.ii. I-o qual juramcni t'a lo dit Señor Kcy 
é caten á fer partic-larmcnt a ia di'.i ciíjiat c pf.blaN en r.qucíla c altres ce sus spccilicals en 
aquella forma é marera scns mes r.i rr.c:. ys que lo. Hcys pi>-ii'.-> preJtcessors de $a mip;c«»iat 
feren y preslircn a l.i d.:a ci-*. .*. O pohlat-. en a'-u'.-lia en la pr.r.-.cra entra ia que tercn en diía 
Ciuiat.* Debemos, no obs' tntc. .ij vertir q Je esrc librj tic notai le ia CaieJnl pone errónea- 
mente en el añ j i5>i 1 1 catrid . Je¡ Kmp,;'*a':or Cirios. 



141 REVISTA DE ^ARCHIVOS 

todos los hechos que podían influir en las cosechas ó á aquellas señales 
que consideraban de buen ó mal agüero. 

Ec/ipses.— Haíllamos datos del de sol ocurrido en 141 5 (no se adivina 
á cual se refíere de los dos que hubo en dicho año), del correspondiente al 
17 de Junio de 1433 «cum media obscuritate», del que tuvo lugar en 29 de 
Agosto de 1448 y del que supone verificado en 16 de Mayo de i5i5 y del 
cual nada habla el «Art de vérifier les dates». En 5 de Septiembre (según 
la obra anteriormente citada el día 3), ocurrió un eclipse de luna entre 
nueve y diez horas de la noche «e dura fins prop xii hores». En 19 de Enero 
de i5i6, presencióse un fenómeno singular que no debió ser eclipse, cuando 
no lo menciona el expresado ccArt de vérifier les dates»: dice el códice que 
«á les sis hores entrada de nit essent la luna plena y lo cel tot seré hisque 
la luna tota fosca sens donar claror alguna, la color de la qual ere com a 
sane; y quant fonc hexida al vn costat envés la tremuntana se mostra vna 
poca de claror com vna fal; de segar, e axi poch a poch pujant dita luna 
per son cercle dita claror augmenta en la dita luna y dismenuintse la fos- 
cor en ella e dura a deferse dita foscor be tres hores apres que dita luna 
fonch exida, e passat dit spay cobra Uur claror acostumat: algunos dehieñ 
que ere eclipsi, altres dehien que no, sino que ere senyal sobrenatural per 
quant en los libres lunaris no si trobaue eclipsi de la luna en tal temps». 
Y como á los dos días se desató la atmósfera en grandes truenos con acom- 
pañamiento de piedras y el día 23 del mismo mes y año murió el Rey Ca- 
tólico, la gente relacionó este acontecimiento con las anteriores señales de 
la naturaleza. 

Terremotos. — El día 2 de Marzo de i373, primer miércoles de cuares- 
ma, á media noche, ocurrió un terremoto que dice el códice fué universal 
é hizo extremecer al humano linaje. El sábado, primer día de Marzo de 
1427 «entre les onze e les dotze hores auans del mig jorn fonch fet terra- 
tremol en la ciutat de Barchenona de Leyda e de Tortosa e per moltes 
parts de Catalunya, e seguís lo dit terratremol per tot 1q dit mes de marj 
fins a huyt dabril». El jueves 25 de Mayo del mismo año 1427 entre las 
tres y las cuatro de la tarde, ocurrió otro temblor de tierra en ocasión de 
hallarse en la casa de la Pahería algunos oficiales, y como se sucedieran 
dos ó tres sacudidas «retornant e pulsant tota la dita casa.... ni hac alguns 
que sen ysqueren yuar^osament de la dita casa per grant temor del dit te- 
rratremol e terror que agüeren e en especial Guillem de Tarrega escriuent 
de la dita casa». El lunes día 2 defebrero de 1428, á las ocho de la maña- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS H' 

na «fou fet gran lerratremol per tota Catalunya lo qual dura per spay de 
dir un miserere mei, del qual terratremol fou axi terrible ques enderro- 
quaren molts edifficis per tota Cathalunya e especial caygue la vidriera de 
la sglesia major de Santa María de la Mar de la ciutat de Barcelona hon 
mataren xxv fins en xxvi persones entre homens e dones; e mes se ende- 
rroqua la sglesia de Puigcerda del monestir de Prehicados hon moriren ben 
dohentes persones o pus segons se dehie.» El sábado 25 de Mayo de 1448 
entre la una y las dos de la madrugada «vench gran terratremoll de que 
la demes gent de la Ciutat se levaren deis lits e hagucren moit gran pahor 
e por», y á consecuencia del cual se derruyeron algunos edificios de Cata- 
luña, entre ellos una buena parte del castillo de Tous. El de 18 de Marzo 
de i5i5 á las tres de la tarde «fonch molt poca cosa e dura sois vn mo- 
mento. A i3 de Mayo de i525 á media noche y entre cuatro y cinco de la 
mañana «feu terratremoll tres o quatre verdugades». 

Vientos. — Hizo grandes vientos de Poniente en los meses de Enero, 
Febrero y Marzo de 1442; vientos cálidos de Levante, que derritieron las 
escarchas, desde el dfa 22 hasta los últimos del mes de Diciembre de i562. 
» Pero el huracán de más importancia se experimentó en Lérida el 1 1 de 
Agosto de 1537: descríbelo así el «Llibre de notes antigües per me- 
moT\SLf>: «A onze del mes de Agost any M. D. xxxvii. a les quatre ores 
passat mig jorn se mogue en hun subte tan gran impetut de vent de les 
parts de ponent ab tan gran rigor y inpetut que les cases de la Ciutat 
tremotauen del gran debat que apenes dexa teula en son loch y derroca 
moltes xamenees y creus deis lochs; y en la orta de leyda enderroca 
moltes nacions de arbres en gran moltitud 50 es oliues, peres, albes, 
y altres arbres y de les heres axi de la ciutat de Leyda com deis lochs 
de la contríbucio y altres lochs y poblacions sen aporta les herades y 
los monts deis forments ordis y ciuades tenien en les heres per alsar 
sens poderlos remediar que los ferreginals y vores de les heres stauen 
cuberts del gra en gran moltitud: y no dexa ningún paller sanser y 
molts sens saber la palla ques era feta com si no fossen fets: y en algún 
altre loch caygue gran pedra que mata los animáis, special per (os termens 
de Belluis y Linyola y altres lochs. En Leyda enpero ni contribucio de 
aquella no caygue pedra saluo lo vent y dura molt poc casi spay de hun 
ter9 de quarü>. 

Avenidas de los ríos. — Del Segre: 1 1 de Marzo de 1419, 19 de Marzo 
de 1450, 10 de Diciembre de 1451, 3 de Octubre de 1452, 7 de Mayo de 



144 REVISTA DE ARCHIVOS 

1453, 'lo de Noviembre de 1488, Abril de i325, G de Mayo de i53(3, 23 de 
Abril y 7 de Octubre de 1344. Estas av2nidas fueron acompañadas de 
inundaciones de parte del término, ó de alguno de los monasterios de San 
Agustín y la Trinidad, ó de los huertos y torres y, á veces, de las casas 
de la calle Mayor, siendo necesario en ocasiones sacar en procesión el 
Santísimo, implorando misericordia; la de 1432 derribó cuarenta casas 
del barrio llamado de Cap-pont; la de 1488 «feu inextimable dany fins á 
tant que isque lo Corpus precios de Jeshucrist ab gran professo de la sglc- 
sia de sent Joan ab gran luminaria en la que foren los canonges é clero 
de la Seu c los Veguer c Pahcrs, Cauallcrs gentils homens e ciutadans é 
moka altra gent de la ciutat c isqucren fins d la creu qu2 sta en mig del 
pont é agenollats cantaren la Salve regina mater, Mostra te esse matrem, 
Te Deiim ¡aiidamus é altres denotes orations supÜcant la diuinal clemen- 
cia ab grans critsdo misericordia que li plasques hauernos merce é mise- 
ricordia; é fonch vist, añade, cuidentment que tantost de poch en poch 

■ 

minua é diminuhisí>; la de 23 de Abril dq 1344 fué una de las más impor- 
tantes, obligando d los habitantes de las calles bajas de Ja población al 
traslado de muebles y abandono de sus casas. 

Avenidas del Noguera: Mayo de i332 y 3 de Noviembre de 1G17; en la 
de ¡332 rompió la acequia llamada de Noguera, hífciendo imposible el 
riego de parte de los términos de Lérida, Almenar, Alfarraz y demás del 
Segriá, por lo que hubo de procederse d su reconstruccjón. 

Avenida de ambos ríos d la vez: S2c;ún la versión del códice: c<á dos de 
Maig (1333) comensa d ploure y perscuerant ílns d tres de maig día de 
senctes creus cresqueren les aygues de Noguera y de Segre ab tanta abun- 
dancia que lo riu de Segre se estengüe fins mig Fontanet y derroca tapies 
de orts y casalicis y deuora tots los splets de Fontanet y se trague lo Cor- 
pus á quatre de maig per lo gran estrago y dany causa, dita ayguada dura 
fins d sinch de dit, de la qual ayguada se v2ren en gran stret los monestirs 
de senct Agosti y Trinitat y feu vn gran estrago en lo Segalar y cami de 
Grenyana y altres parts; lo matcix tcmps cresquc Sinca que f^.i grandissims 
danys; Ebro puja xxxx palms envessa en térra de orta en spay de sinch 
hores.» 

Lluvias. — Menciónanse como extraordinarias las ocurridas en 1 1 de 
Marzo de 1419, en los meses de Mayo, Octubre, Noviembre y Diciembre 
de 1434; en Octubre, Noviembre y Diciembre de 1441; en Abril y Mayo 
de 1442; en 3 de i\layo de 1449; en 21 y 22 de Marzo de 1487; en Noviera- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I45 

brc de 1488; en lO d¿ Alayod: i352; c:i 2 y 3 d: ALiyo ¿2 ibb^, y en i5 de 
Abril de i562. 

Piedra. — Cayó á 10 y ¿í i5 de Diciembre di i5o4 ya 21 de Enero 
de 1 5 16. 

Heladas y^ frío.— Ks notable la Inla.ia oJiirriJa en la noche del 22 al 
23 de Marzo de Í4S7 í^que crema bs alboroclis de domas c les amelles 
que ja eren groses á la part de tora e la amílla era dinlre cromada, c per 
lo semblant S2 crcmaren les íI^ultos mangra:i2s c molts brots de parres que 
ja se mostraucn los rahims c per lo semblant s: cromaren los man^aners 
Hnesé fruytcs e los borrons de les vinyes..» i-^l invierno de 1434 á 1435 fué 
muy benigno «á seL;iii's vna bella maravclla que en torn íestcsde Nadal se 
• fina lo yuern, lo jorn de an nou les L;ens trob:iuen roses florides é botona- 
das per los roses axi c jm si ios en lo mes de maig »; en cambio, fueron muy 
intensos los fríos en los meses de Noviembre y Diciembre de 1502, pro- 
duciendo daños de consideración en las plaiUas. 

Calor, — Ks notable el que se sintió durante el mes de Octubre de 1531; 
el día 22 del expresado mes acantauen ab í;ran prcssa les sigalesen la orta 
deLeyda per la gran calor feye.» 

Sequías. — Kntre las mayores que í. crida ha experimentado, figura la 
de 1473, de la que incidentalmente hemo". tratado en las rogativas: deben 
mencionarse además las de 1477, la de ibSi, qu2 p.isD en grave aprieto á 
las comarcas de \ 'rgcl y de la Litera, la de 1 553 y la de 1 562, que compren- 
dió las comarcas de Barcelona, d.l Campo de Tarragona, de l'rgel, de 
las Literas v de las Garrigas. 

Años de abundancia. — E\ d.* 1442 hubo gran abundancia de trigos oe 
les abelles lantjaren molts cxams car v.ia arn.i lanv;ave lili e V exams.» 
En los de 1447 y 1448 hubo grandes mercad jj Je trigo (cuyo caíz se ven- 
día á 18 sueldos), de lana <«e gencralment de totes aviries.» En i552 fué 
tal la abundancia de fruta, que el día dj la Ascensión se contaron en la 
plaza de San Juan de Lérida trescientas ó más banastas de cerezas, que se 
vendían á un dinero la.> seis libras. í-^l día 20 de Agosto de ¡573 llegaron al 
Almudín 75 carretadas y muchas cargas de trigo. La abundancia de sar- 
dina fue tanta en 1574, que el día 24 de Abril se vendía d un sueldo la 
carnicera. Y, por fin, en 1022 se vendieron por un dinero dos libras de 
«mosqueroleso. 

Años de escase;. — Kucronlo los de i.;4i , en el que la cosecha fué nula 
en Urgel; 1455, en que el trigo se vcndij á lo sueldos fanega; 1474, en que 



146 REVISTA DE ARCHIVOS 

igual medida Ikgó á valer 24 sueldos; i52i en que se pagó á 12 y i3 suel- 
dos; i522, en que D. Juan de Moneada prestó mil ducados á la ciudad para 
compra de trigo; 1 55i , en que las bestias llegaron á morir de hambre; 1 697, 
en que no hubo fruta «y la poca quei agüe anaue tant cara que venien un 
presech per dos diñes y 'Is portauen de Cs^sp»; 1624, en que por la escasez 
la fruta se llevaba á Lérida desde Fraga y la Ribera; y. 1638, en que ono 
y agüe ni cireres, prunes, masanes, albercos, peres ni pomes y aportauen 
de fora ciutat la fruita y venien la Iliura de les cireres a sou y á vuyt di- 
ners y de vna pera feien pa^ar dos y tres diners.» 

Salud pública. — Citanse como años de buena salud los de 1447 y 1448. 

Epidemias y mortalidad. — En 1434 hubo tal epidemia de fiebres en 
Tortosa, que fallecieron 1.200 personas. En 1440 y 1441 la mortalidad re- 
vistió carácter general, habiendo sido muchos los que sucumbieron en la 
ciudad de Lérida. En 1449 hubo muertes generales en todo el universo. 
En 1 521 las hubo en la ciudad, acabando la epidemia el 24 de Junio. 

E. Arderíu y Valls. 



ESPAÑA 

Y EL PROYECTO DE «BIBLIOGRAFÍA HISTÓRICA INTERNACIONAL» 



I 

Renovando aspiraciones muchas veces formuladas , el profesor Pri- 
bram, de la Universidad de Viena, presentó en el Congreso internacional 
de Roma (i9o3) una proposición encaminada á discutir y declarar urgen- 
te la formación de una Bibliografía histórica universal '. La importancia 
del asunto hizq que se dedicase á su examen una sesión extraordinaria, 
la celebrada por el grupo de Archivología, Bibliografía y ciencias auxilia- 
res, en la tarde del 7 de Abril. En ella, el profesor Pribram explicó y con- 
cretó su proposición, pidiendo que se iniciasen los trabajos de una «Biblio- 
grafía histórica internacional, retrospectiva y corriente», y que para ello 

I El texto alemán de la proposición, dice asi:. «Jedes Land mflsste sich yerpñichten alie 
Ercheinungen auf historischem Gebiete, die in Laufe des betreffenden Jahres in dem betrefFcn- 
den Lande gedruckt wurden, auf einzelnen Zetteln zu yerzeichnen... un diese Zettel würdcn 
zu Central comité geordnet und publiciert werdcn.»— A. Francia Pribram es profetor de Historia 
medioeval y moderna en It Universidad vienense. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 47 

se nombrase una Comisión. Varios congresistas, entre ellos los profesores 
Hartmann, Romano, Monticolo, Crivellucci, Santini, etc., discutieron 
los medios más conducentes para realizar una idea que, en principio, todos 
aprobaban. 

Crivellucci ofreció, desde luego, para la realización una base práctica, 
consistente en su «Anuario bibliográfico de la historia de Italia desde el 
siglo IV á nuestros días». Este Anuario, anunciado ya en 1902 como suple- 
mento á la revista Studi storici ', que el propio Crivellucci dirige, com- 
prende en su programa, «juntamente con el análisis más amplio que se ha 
intentado hasta ahora de las publicaciones periódicas y las Actas de Aca- 
demias, el catálogo de los libros de historia y de ciencias auxiliares y 
afines que salgan á luz en Italia y en el extranjero durante el año En- 
tre las disciplinas subsidiarias y afines, comprendemos, en cuanto se re- 
fieren á la historia de Italia, la Bibliografía, la Cronología, la Geografía, 
la Paleografía, la Diplomática, la Archivología, la Filología, la Esfragís- 
tica, la Heráldica, la Numismática, la Genealogía, las Antigüedades me- 
dioevales, la Historia del Derecho, de la Religión, de la Iglesia, del Arte, 
de la Industria, del Comercio, de la Economía y del Traje». 

El primer tomo de este Anuario acaba de publicarse 2 y contiene la 
bibliografía del año 1902. Más adelante trataremos del plan á que obedece 
la obra de Crivellucci y sus colaboradores. 

De la deliberación antes mencionada, resultó el siguiente acuerdo: «El 
Congreso formula votos por que la Comisión que haya de nombrarse eje- 
cute los trabajos preparatorios para una bibliografía internacional retros- 
pectiva y corriente». Estos trabajos habrán de presentarse en el futuro 
Congreso histórico de Berlín (otoño de 1906). Teniendo en cuenta la ini- 
ciativa de Crivellucci y Monticolo, la Comisión se constituyó sobre la base 
de estos dos profesores, á los cuales fueron agregados por de pronto: Pe- 
llissier (Francia) , Andrea Veress (Ungría), Jirecek, profesor de Viena 
(Península Balcánica), Jaroslav GoU (Bohemia) y el que estas líneas es- 
cribe. 

Por de contado, mi aceptación de este honroso puesto obedeció, pura y 
simplemente, al cumplimiento de un deber patriótico, que creí inexcusa- 
ble. Era yo el único español presente en el Congreso de Roma, y hubiera 
sido censurable que, á título de modestia, dejase á España sin representa- 

1 En un prospecto y en el Archivio storico italiano (5.* serie, XXX/pág. 480). 

2 Pisa, 1903. Un vol 4.°, de lxvii-5i5 págs.— 16 liras. 

3.^ áPOCA.— TOMO <. 1 I 



148 REVISTA DE ARCHIVOS 

ción en una obra que, aparte su utilidad intrínseca, ofrece base firme para 
nuestra participación técnica en el Congreso de Berlín; pero mi acepta- 
ción llevaba implícita la idea de limitarme á ser órgano de comunicación 
de los eruditos españoles con los comisionados extranjeros, y propagandis- 
ta, aquí, de la ¡dea iniciada por Pribram. Los trabajos de bibliografía que 
la proposición de éste supone, no sólo requieren una competencia especial, 
de que carezco, sino que, en todo caso, exceden de lo que un individuo 
aislado puede hacer, por mucha que sea su actividad. Me apresuré, pues, 
á declarar, al dar cuenta en España del Congreso de Roma % que (.espe- 
raba recibir las instrucciones referentes á la organización de los tr.ibajos 
oportunos, para solicitar el concurso valioso de los especialistas españoles 
que, si no concurrieron al Congreso citado, seguramente querrán coadyu- 
var al buen éxito de la próxima reunión. Propiamente, instrucciones no 
he recibido ninguna todavía, pero sí algo que puede hacer sus veces y que 
basta para iniciar los trabajos en cada una de las naciones adheridas. He 
creído, pues, llegada la hora de dirigirme á los eruditos españoles, particu- 
larmente á los que hacen de las labores bibliográficas su ocupación prefe- 
rida y están preparados para ellas por una larga práctica y una educación 
profesional. La Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos es para 
ellos, por muchos motivos, como el centro director y la casa común. Ha- 
blando desde ella, estoy seguro de que mis excitaciones llegarán á conoci- 
miento de todos los que han de ser valiosos colaboradores de la obra reco- 
mendada por el Congreso de Roma. Más aún; la misma Revista puede 
representar al núcleo de la subcomisión española que acometa aquella 
parte de la bibliografía internacional que á nosotros corresponde. En ri- 
gor, viene obligada á ello, por lo que es en sí y por tener á su frente al 
maestro de los eruditos é investigadores hispanos, cuya autoridad, tratán- 
dose de una labor que ha de trasponer las fronteras, comunicará ú -os tra- 
bajos que se realicen el prestigio más alto que en estas materias podemos 
ostentar en el extranjero. Yo pongo, pues, en manos de cl y de sus com- 
pañeros de la Revista de Archivos, la realización de lo propuesto por 
Pribram, y sólo pido, en la tarea que para ello se inicie, un lugar de 
modesto colaborador, cuya satisfacción más grande será haber ayuda- 
do á partear el concurso efectivo de España en el futuro Congreso de 
Berlín. 

I La España mudcrna. Agosto 1903. Vid. pág. 47. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I49 



II 



En la circular que los profesores Crivellucci y Monticolo han dirigido 
á sus compañeros de comisión, al propio tiempo que les enviaban el Anua- 
rio bibliográfico de 1902, y en la Advertencia que encabeza este mismo 
Anuario, se indica, á tftulo de proposición y consulta, el plan que ajuicio 

de aquellos señores podría seguirse para preparar la Bibliografía interna- 
cional. Creen, desde luego, que en vez de trabajar todos los comisionados 
juntamente en la obra de una bibliografía clasificada por asuntos^ aportan- 
do cada cual lo que averiguase — cosa que complicaría enormemente el 
trabajo y haría perder mucho tiempo, — es preferible que cada cual se'limite 
á la literatura histórica de su propia nación, formando con ella Anuarios 
análogos al italiano ya referido. La composición de éste es muy sencilla. 
Las papeletas bibliográficas no están ordenadas alfabéticamente ni por 
materias, sino, simplemente, por números. A medida que se van recibien- 
do, se van numerando correlativamente, sean de libros ó de artículos. En 
cada una de ellas se consignan: el nombre del autor, el título completo, el 
editor, el tamaño, el lugar de publicación, el número de páginas y el pre- 
cio y, tratándose de artículos, el nombre del periódico ó revista, año, vo- 
lumen y páginas. Dos índices alfabéticos, de autores y de materias, permi- 
ten orientarse en la enorme lista que, sin esto, resultaría de dudosa utili- 
dad. Para no repetir los títulos de las publicaciones periódicas, éstas van 
citadas en una Elenco preliminar, con su número de orden, y en la bi- 
bliografía basta poner entre paréntesis, á continuación del título del ar- 
tículo, el número de la revista á que pertenece. 

Podría objetarse, en cuanto al provecho de la obra emprendida por 
Crivellucci y sus colaboradores, que desde 1878 viene haciendo lo propio, 
con respecto á casi todas las naciones del mundo, el repertorio titulado 
Jahresberichten derGeschichtsmssenschaft ^ Pero, como ha dicho muy bien 
Monod, los Jahresberichten sufren las consecuencias de su misma perfec- 
cíc-í: no sólo crece su volumen, de año en año, considerablemente, hacien- 
do difícil su adquisición y manejo, sino que, además, forzosamente han de 
retrasarse. Por lo regular, cada año bibliográfico sale á luz dos años des- 
pués de su fecha. Crivellucci ha querido, por el contrario, que la biblio- 

I V. eoetUMito al origen y organización de este repertorio, el Ilandbuch j^u Lilteratur' 
berichte, de Jastrow (Berlín, 1891), y como fuente más fácil para los lectores españoles, el Manuel 
de bibliographie historique, de Langlois: premier fascicule. París 1901, pág. 175. 



I 5o REVISTA DE ARCHIVOS 

grafía italiana siguiese de cerca el movimiento de la literatura, «informan- 
do de las publicaciones recientísimas no anunciadas todavía (y por eso 
fáciles de sustraerse á la diligencia de los eruditos), en las reseñas biblio- 
gráficas de los periódicos especiales», cuya labor crítica exige tiempo. Por 
lo que se refiere al Congreso de 1906, este sistema permitiría presentar la 
lista completa (ó casi completa) de las publicaciones hasta igoS inclusive. 
Sin embargo, la ventaja cronológica que con esto sé obtiene, hállase más 
que contrarrestada con el defecto inherente á toda bibliografía sin crítica: 
priva al lector de guía autorizada p^ra distinguir lo que vale la pena de ser 
leído y lo que desde luego debe rechazarse por inútil, y se presta á grandes 
engaños, puesto que muchísimas veces el título de los libros y artículos no 
expresa bien el contenido de ellos. Esta es precisamente la falta de la ma- 
yoría de las bibliografías nacionales existentes, obra, por lo común, de li- 
breros y para los usos mercantiles de la librería, ó de eruditos que catalo- 
gan y no leen ^ Yo me inclinaría más bien á las bibliografías del tipo de 
los Jahresberichten, cuya ejecución sin retardo sería fácil distribuyéndose 
la labor, por materias ó por regiones, varios especialistas que se compro- 
metiesen á leer efectivamente las producciones á ellos encomendadas. Bas- 
taría entonces una breve indicación, ya de su valor científico (una sola 
palabra), ya de su contenido, á la manera, v. gr., como suelen hacer con 
los artículos la Revue kistótique (vid. en todos sus números la rúbrica 
Publications péfiodiques et Sociétés savantes) y otras'revistas. 

Esto, por lo que toca á la bibliografía corriente. En punto á la retros- 
pectiva, Crivellucci y Monticolo opinan que debe también c(ordenarse por 
nacionalidades, poniendo á contribución todo lo que cada una produjo, 
de útil y duradero, en los pasados siglos, y organizando el trabajo de modo 
que, si no llegara á iniciarse ó, iniciado, se detuviese en alguna nación, 
fuera siempre posible continuarlo en las otras. Por esto propondríamos 
que, en vez de empeñarse en rehacer ex novo la obra entera, se empezase 
por determinar qaé es lo que cada nación ha hecho hasta ahora y qué es 
lo que le queda por hacer, y que nuestra tarea se limitase por el mo- 
mento á promover injormaciones especiales sobre la bibliografía histó- 
rica de cada nación, para presentarlas al próximo Congreso internado- 
nah. Creo lo mismo. No es posible que nadie se comprometa, en dos años 
y medio de término, á presentar una bibliografía retrospectiva íntegra, 
ni, aunque esto fuera posible, conviene despreciar en absoluto la obra 

I Cf. Langlois, o^. cit., págs. 9, 10 y 39. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l5l 

cumplida anteriormeiite por la erudición, consumiendo, al rehacerla, un 
tiempo que sería, en gran parte, inútil. 

Pero, desgraciada ó afortunadamente, en España, no cabe que nos pon-» 
gamos este problema, porque todo ó casi todo está por hacer. Tenemos 
copiosas y abundantes bibliografías generales, ya de toda España, ya de 
sus diversas regiones y localidades importantes; pero, salvo el Diccionario 
de Muñoz, el libro de Pons, sobre historiadores y geógrafos árabes, y la 
Bibliografía numismática^ de Rada, nada que tenga carácter especial- 
mente histórico, nada- semejante á los excelentes libros de Dahlmann, 
Waitz, Monod y Pirenne, y que pueda servir, cuando menos, de base. Sería 
necesario emprender, de una parte, la selección de las papeletas conteni- 
das en las bibliografías generales (desde la de Nicolás Antonio á las de 
Catalina García y Serrano Sanz), para separar las que pertenecen á temas 
históricos, únicas que interesan al propósito de que aquí se habla; y, de 
otra parte, reducir á papeletas las notas é indicaciones de algunos libros 
modernos, verdaderos arsenales de bibliografía crítica, verbigracia: La 
arqueología de España, de Kübner, por lo que se refiere á la antigüedad; 
la Historia de la monarquía visigoda, de Fernández Guerra é Hinojosa; 
la Historia de la conquista de España por los árabes, de Saavedra, etc. 
Para los años posteriores á 1887, darían hecho mucho del trabajo las bi- 
bliografías publicadas por K. Haebler (1878 á 1896 inclusives), por 
A. Blazquez( 1 899-1901) y por mí (1897-98-1 902), en los Jahresberichten; las 
de la Revue historique, que tengo á mi cargo desde 1890; las de The Athe- 
nasum, que redactaron primeramente Gayangos y Riaño, y ahora me están 
también confiadas; la del año 1894 (documentos y monografías), qut el 
Sr. Rubio Lluch y yo compilamos para la Revista critica de historia y 
literatura españolas (1896, núms. i á/\.); la sección bibliográfica corriente 
de esta Revista y de su sucesora de historia y literatura españolas, por- 
tuguesas é hispano-americanas {iSgb á 1902); las Revues genérales referen- 
tes á España, que, de vez en cuando, inserta la Revue de synthése historia 
que; las notas especiales de la nueva Revista bibliográfica catalana, y, en 
fin, la copiosa bibliografía que esta Revista de Archivos trac en todos sus 
números. 

Por lo que se refiere á los artículos, algunas de las fuentes señaladas ca- 
recen de valor, porque no incluyen en sus boletines y crónicas más que 
los libros; pero esta limitación no reza con los Jahresberichten (riquísimos 
en esta clase de biblíogcafía), con la Revista crítica, en cuya sección de 



í 



\« 



l52 REVISTA DE ARCHIVOS 

«Revista de revistas históricas» (única en España durante algunos años) 
puse gran empeño, y con la Revista de Archivos. La Reviie de synthéze 
ha hecho poco uso, hasta ahora, de este género de bibliografía. 

El trabajo de reunir todas las papeletas que estas diversas fuentes dan 
ya redactadas casi por completo, sería obra de pocos meses. De hoy en 
adelante, bastaría con que la Revista de Ajichivos fuese coleccionando 
las que le sirven para sus secciones de Bibliografía. Podría adoptarse, 
para metodizar y facilitar el trabajo, verbigracia, el modelo de papeletas 
que usan los Jahresberichteriy adaptable igualmente para libros que para 
artículos. Este modelo es como sigue: 



NÚMERO NOMBRE APELLIDO 



título (del libro ó artículo)- 



!#»•*••«••••■*•«««■••■••■•••••••»•• •**■*>*<■—<»»—>»>»<■——»#■■■—»#«»*»■>» — »»>»>■»<*<■■»«■■« — •••■■»*»>»«»>tM— ——»■■■■■■■•■«■•—»*»>—»— »»^a»^^^^^^^^ 



!■•••••■■•■•••■ 



«i ' REVISTA (titulo) 



2 I 






TOMO AÑO „ „ PÁGINAS. 



^ " LUGAR Y EDITOR AÑO TAMAÑO PRECIO 

CA 
O 



O, 

OBSERVACIONES 



^»«M« «MM MMl • ••••• MM««M«*«M*****^«. 



CRÍTICAS 



De este modo se tienen, en corto espacio, todas las indicaciones útiles 
respecto de cada libro ó artículo y se pueden ordenar perfectamente las 
papeletas. El título de las revistas cabe sustituirlo por un número, como 
en el sistema Crivellucci K 

En el primer volumen que se publicase, podrían incluirse, también, 
un cuadro sintético del Thesaurus typographicus español (para el cual 
tantos materiales existen ya acumulados) y la lista de publicaciones perió- 

I £1 sistema del Jahresberichten en punto al título de las revistas es el de abreviaturas 
convencionales. La dirección ha publicado una listi de las publicaciones de esta clase que más 
recuentemente se citan. Un folleto de 55 págs. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 53 

dícas españolas que suministran materiales para la bibliografía histórica. 
Uno y otra figuran entre los desiderata de los bibliógrafos modernos '. 

Pero veo que me he extralimitado en estas indicaciones, seguramente 
ociosas para la mayoría de los colaboradores de la Revista de Archivos, 
mejor enterados que yo de los problemas y soluciones de la bibliografía 
general y de la española. Ténganse como simple fórmula de una opinión 
personal rectificable, ó, si se quiere, como base concreta para las delibe- 
raciones de la Comisión, que yo desearía ver formada y trabajando, en 
plazo brevísimo. El tiempo pasa velozmente y, á mi juicio, es caso ^de 
conciencia que España se redima, en el Congreso de 1906, del pecado de 
abstención casi absoluta, que en los anteriores ha cometido 2. 

Rafael Altamira. 



APUNTES 

para el estudio de las instituciones jurídicas de la iglesia de ESPAf^A 

DESDE EL SIGLO VIII AL XI 



La segunda, fuente del derecho eclesiástico español en esta época, la 
constituyen los Concilios celebrados por los Prelados españoles, lo mismo 
en el Califato cordobés, que en los Reinos cristianos del Norte de España. 

A principios del siglo ix se propagaron en España, especialmente en 
la Hética, doctrinas heréticas acerca del bautismo, la adoración de las Re- 
liquias, el uso de las carnes, ayunos y matrimonios, ordenación de los 
Obispos y de los clérigos interiores; y excitado el celo pastoral de los Pre- 
lados mozárabes se reunieron en Concilio en Córdoba el año SSg, conde- 
nando á los que tales doctrinas enseñaban con el nombre de casianistas y 
acéfalos, y afirmando la pura disciplina eclesiástica. Fué esta asamblea un 
verdadero concilio nacional, pues concurrieron, y aparecen en las sus- 
cripciones del mismo los tres metropolitanos — Wistremiro de Toledo, 
Juan de Sevilla y Ariulfo de Mérida— que había en los dominios musul- 
manes, y cinco Obispos pertenecientes á estas provincias; Quirico de 

1 Vid. Langlois, ob. cit., i.* parte, cap. II y especialmente, pág. 40. 

2 Nada digo aquí de la parte material de esta obra. Es cosa que ya estudiará la Comisión en 
su día. Por lo que toca á la Bibliografía corriente, creo que la misma Revista de Archivos 
podría emprender su publicación, con sólo imprimir en pliegos separados las papeletas y 
formar luego tomos que, como el de Crivellucci, se. venderían aparte y, á mi juicio, se 
venderían bien, dentro de lo usual en esta clase de publicaciones. Aparte quedan, como auxil^q 
valioso no difícil de obtener, según creo, las subvenciones del Estado. 



I 34 REVISTA DE ARCHIVOS 

Acci, Leobesindo.de Astigi, Recafredo de Córdoba: Amalsuindo de Má- 
laga y Nefridio de Eliberis, y es el primero de los celebrados en Córdoba 
durante el imperio mahometano K 

Pocos años más tarde y gimiendo la Iglesia ortodoxa bajo el pesadísi- 
mo yugo de los tiranos islamitas ^; el califa Abd-er-Rahman II, incitado 
no sólo por su animadversión á la religión católica, sino :por excitaciones 
de cierto funcionario mozárabe, sólo cristiano en el nombre 3, convocó en 
Córdoba á los Obispos de sus Estados para que reunidos en Concilio, con- 
denasen la conducta de los cristianos que sin temor á la persecución sa- 
rracena, confesaban la fe de Cristo y sufrían el martirio. Y en efecto, 
compelidos por la orden del tirano se juntaron en Córdoba, el 852, bajo 
la presidencia de Recafredo, metropolitano de Sevilla, varios prelados de 
las diversas provincias, é diversis provinciis dice San Eulogio 4, y delibe- 
raron acerca de si era ó no lícito presentarse espontáneamente á sufrir el 
martirio. Los Padres del Concilio lucharon entre el cumplimiento de sus 
deberes pastorales y el miedo á las amenazas de Abd-er-Rahman 11, y al 
fin redactaron un decreto, si en la forma ambiguo y artificioso, en el fon- 
do, de acuerdo con la sana doctrina católica, según se desprende de la na- 
rración de San Eulogio, cuando describe lo sucedido en esta Asamblea y 
las diversas opiniones acerca de la cuestión debatida, pues sólo censura á 
los Prelados por su debilidad al redactar la fórmula del decreto, allegori- 
ce edita nisi prudentibus adverti non póterat ^, y no califica la asamblea 
de conciliábulo, como seguramente hubiera hecho en otro caso. Debe por 
tanto, ser considerado como verdadero Concilio nacional ^ 

1 Se ignoraba la celebración de este Concilio hasta que el P. Flórez.lo descubrió en un códice 
de la catedral de León, y lo publicó en la España Sagrada, prólogo del tomo XV. 

2 Dumquesub eius gravissimo iugo Ecclesia orthodoxorum gemens... Mem. sanct.^ libro 11, 
capítulo I, núm. i. 

3 Adeo ut quídam illius temporis publiccs rei Exceptar, prcepotehs vitiis,.. Solo christianisi" 
mi nomen,.. San Eulogio, Mem. sanct., cap. XIV del libro II, núm. 2. 

4 Et quamquam metu compulsi, seu Metropolitanorum indicio, qui ob eamdem causam tune 
e diversis provinciis á Rege fuerant adunati... San Eulogio, Mem. sanct.^ libro II, cap. XIV, nú- 
mero 3. 

5 Mem Sanctorum, lib. II, cap. XIV, núm. 3. 

6 La cuestión de los martirios suscitada en Córdoba, causa de este Concilio, ha servido de 
pretexto á algunos escritores modernos, entre ellos Dozy, para calumniar groseramente al 
ilustre mártir cordobés San Eulogio, y dirigir inculpaciones desprovistas de fundamento, 
contra los cristianos que cumpliendo con su deber, confesaban su fe. Prescindiendo de la 
cuestión de los mártires, más teológica que jurídica, y limitando nuestras observaciones á si la 
asamblea fué ó no Concilio, estimamos que de haberse reputado conciliábulo en aquella época, 
Claramente lo manifestara San Eulogio, y nada dice acerca de este extremo tan importante, 
antes bien censura solamente á los Padres por la ambigüedad de la fórmula, y no porque san- 
cionara error dogmático alguno, sino por no expresar con la claridad, que la tosca inteligencia 
(le la multitud exi|{it, una regla tan importante y á la que hibUn de acomodar los cristianos s« 



BIBLIOTiCCAS Y MUSEOS 1 55 

Discusiones habidas entre los cristianos de Córdoba, suscitadas por sus 
diferentes opiniones acerca de la causa de los mártires; la conducta de 
Saulo, Obispo de Córdoba, y la acusación dirigida al ilustre escritor Al- 
varo Cordobés, de comunicar con un falso Obispo, dieron lugar á la ce- 
lebración de otro concilio en Córdoba el 86o, resolviéndose por los Padres 
las cuestiones surgidas acerca de la comunicación de los cristianos entre 
sí á favor de la compasión y de la benignidad. Concurrió el metropolita- 
no de Mérida, y suscribió las decisiones de la Asamblea por carta, otro 
metropolitano que se cree fuera el de Sevilla K 

Y por último, á propósito de la profesión de fe de Samsón en su Apo- 
logético, con motivo de las cuestiones suscitadas por las ideas y conducta 
del tristemente célebre Hostigesis, Obispo de Málaga, se celebró otro con- 
cilio en Córdoba en 862. Atemorizados los Prelados que concurrieron al 
mismo por la presión de los gobernantes musulmanes y por las amenazas 
de los defensores de Hostigesis, condenaron á Samsón; pero más tarde, 
unos por carta y otros de viva voz, declararon injustas las acusaciones 
contra Samsón, y aprobaron su profesión de fé como conforme á las 
doctrinas de la Iglesia católica, condenando al herege y escandaloso Hos- 
tigesis 2. 

Tales son los concilios cordobeses que muestran, que si el temor á la 
persecución, y las amenazas de los poderosos pudieron ser causa de vaci- 
laciones en los Prelados mozárabes, bien pronto el sentimiento de su dig- 
nidad y la noción de sus deberes, les trazaban una línea de conducta 
ajustada á su altísima misión y al carácter que ostentaban de vigilantes y 
custodios de la grey confiada á su celo pastoral. 

conducta. No por escritores coetáneos, sino por algunos modernos se ha tachado de conciliá- 
bulo esta asamblea, y realmente entre la opinión de éstos y la de aquéllos no t$ dudosa la 
elección, además de que ninguna razón hay para despojar del carácter de Concilio á esta 
reunión de obispos, pues si ningún error dogmático declararon, y por otra parte, á tenor de la 
legislación vigente entonces, no debía considerarse como cosa insólita, y sobre todo que afec- 
tase á la validez de la asamblea la convocación por el emir, claro es que como tal concilio debe 
considerarse. 

1 Alvaro. Epístola X, núms. 2 y 5. España Sagrada, tomo XI. 

2 Fuere autem Episcopio qui EpistolU me ceAsuerunt suix absolví, hi; Ariulfus videlicet^ qui 
concilio non adfuerat ,s Emeritensis sedis metropolitanus Episcopus. Saro Beaticensis sedis 
Episcopus, qui et ipse in priore coUegio non fuer at inventus. Reculfus quoque Egabrensis sedis 
Episcopus. Sed et Beatus Astigitanus Episcopus qui sententiam suam in Valentii Episcopi posint 
manus. Joannes pero Bastitanus Episcopus. Sed et Teudugutus Pontifex Illicitanus ore pro^ 
prio infustam damnationetn juxta censuerunt Valentía Epíscopo absolutione sonore. Miro 
vero Asidonensís sedis Episcopus suorum C9episcopum \Epistolas legens, et ad sensum perpen- 
dens, una cum ipso domino meo Valentio residens, priorem dejinitionem decrevit infringiré et 
maturo consilio usus, me in pristicum gradum molerit restaurare... Apologético de Samsón, 
proemio al lib. II, núm. 8. España Sagrada, tomo XI. 



l56 REVISTA DE ARCHIVOS 

Numerosos son ios Concilios celebrados en los Estados hispano-cristia- 
nos durante los siglos ix, x y xi, aunque no todos iguales en importancia, 
pues muchos de ellos, mejor que de verdaderos Concilios, bien pudieran 
calificarse más exactamente de simples juntas de Obispos que se reunían 
para la consagración de una Iglesia, ó aprobación de las donaciones he- 
chas por algún rey ó tal ó cual iglesia ó monasterio, y en realidad no son 
muchos los que pueden considerarse como verdaderas fuentes de la disci- 
plina eclesiástica en esta época. Sin duda por esto no andan muy acordes 
los escritores en su enumeración, negando algunos la existencia de deter- 
minados Concilios como el que se supone celebrado en Oviedo el año 8ii 
en el reinado de Alfonso II, que con fundadas razones reputan .por apó- 
crifo el P. Flórez », Villanuño 2, el P. Burriel 3 y en nuestros tiempos el 
• Sr. D. Vicente de la Fuente en su Historia eclesiástica de España 4. 

En los reinos asturiano, castellano y leonés, los principales son los si- 
guientes: el de Santiago de 810, del cual da noticia la Historia composte- 
lana y en él se acordó la traslación de la silla de Padrón á Santiago 5; As- 
torga de 842 á 85o, reinado de Ramiro I, tuvo por objeto reintegrar á la 
diócesis de Astorga los territorios que le pertenecieron antiguamente, 
otro en tiempo de Ramiro III, 974 para la extinción de la diócesis de Si- 
mancas, establecida por ürdoño I; y otro diocesano, 946, en Monte Irago, 
siendo Obispo de Astorga Salomón ^. Oviedo de 872 7; Santiago, 899, reu- 
nido para la consagración del nuevo templo de Compostela ^; otro en 918 
concedió varios privilegios al monasterio de San Martín 9; Mondoñedo,92i , 
señaló los límites de la Sede dumiense 'o; León, 974; se celebró para extin- 
guir el nuevo Obispado que se había establecido en Simancas; firman las 
actas San Rudesindo de Iria, Juan de Zamora, Gonzalo de Astorga y Sal- 
vato de Salamanca " de 1020, bajo Alfonso V, dio cánones disciplinares 
relativos, al orden que en adelante debía seguirse en los negocios tratados 

1 España Sagrada, tomos IV y XX VI. En cambio el P. Risco es convencido defensor de la 
autenticidad del citado Concilio ovetense. 

2 Sumvta conciliorum hispanice notis... Barcelona, i85o. 

3 Cartí al P. Rábago, Semanario erudito de Valladares. 

4 Tomo III, cap. VI. 

5 Masdeu, obra citada, tomo XI'T. España Sagrada, tomo XX. 

6 España Sagrada, tomo XVI. '.mi. 56, cap. Vil y documento VII de las escrituras de Astor- 
ga: Tejada y Ramiro. Colección de cánones y de todos los concilios de la Iglesia española, 
Madrid, i85o, tomo III. 

7 España Sagrada, tomo XIV. Tejada y Ramiro, obra citada, tomo III. 

8 España Sagrada, tomo XIX. Masdeu, ob. cit., lomo XIII. 

9 Masdeu, ob. cíf., tomo XIII. 

lo España Sagrada, tomo XVIII. Masdeu, ob. cit. tomp XIII. 
n España Sagrada, tomo XXXVIII, cap. I, pág. 4. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I Sj 

en los Concilios, á ios bienes de la Iglesia y á la jurisdicción de los Obispos 
sobre los monasterios »; Coyanza, io5o, bajo Fernando I, acordó trece de- 
cretos eclesiásticos, sobre el orden de las iglesias, régimen de los monaste- 
rios, potestad de los legos sobre las iglesias, traje de los clérigos, peniten- 
cias contra los adúlteros é incestuosos, asistencia de los sacerdotes á los 
banquetes con ocasión de los funerales, cohabitación con los judíos y de- 
recho de asilo *; Santiago, io56, sobre la vida regular de los canónigos y 
régimen de las parroquias 3; Husillos, 1.088 4; y Falencia, 5, 8 Diciembre 
de 1 100, sobre la reposición de la Sede Arzobispal de Braga, dotación del 
cabildo de Falencia y la reclamación de los Obispos contra las exenciones 
anormales de los monasterios ^. 

No fueron pocos tampoco los Concilios y juntas de Obispos celebrados 
en la antigua provincia eclesiástica tarraconense, que comprendía en esta 
época los Estados navarro, aragonés y catalán, bien que á la razón some- 
tidos á distintos metropolitanos — al de Aux las Sedes de Navarra y Ara- 
gón y al de Narbona, las catalanas hasta la restauración de Tarragona al 
fin de este período — y entre ellos se citan por los escritores los siguientes: 
Urgel 799, 892 y 991, este último tuvo por objeto corregir los abusos en 
que incurrían los gobernadores y jueces de los condados de Cerdaña y 
Berga 6, que se aprovechaban de los diezmos y demás bienes de las Iglesias, 
con daño de la catedral de Urgel y de todo el clero y parroquias; Barce- 
lona, 906, se trató sobre la demanda del Obispo de Vich contra el metro- 
politano de Narbona, respecto de cierto tributo. Aparecen en las suscrip- 
ciones, Arnostusde Narbona, Andkarius, Gunterius, Reginardus, Quime- 
ra, Gerardus, Rinelfus, Guigno, Nantigisus, Obispos 7; Elna, 907 «; Font- 
cuberta, 911, bajo la presidencia de Arnulfo de Narbona sobre cuestiones 
habidas entre Nantigiso, Obispo de Urgel y Adulfo de Pallas 9; Ripoll, 

1 Masdcu, obra citada, tomo XIII. Tejada y Ramiro, obra citada, tomo III. España Sagra^ 
da, lomo XXXV. 

2 Masdcu ob. cit. tomo XIII. Tejada y Ramiro, tomo III. España Sagrada, tomo XXXVIII 
apéndice I. Car Jcnal Aguirre, tomo III. 

3 España Sagrada, tomo XIX; pág. 396. Masdcu, ob. cit., tomo XIII. Tejada y Ramiro, obra 
citada, tomo III. Aguirre, tomo III, pág. 219. 

4 P. Fita, Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo XXIV. pág. 2i5. 

5 España Sagrada, tomo XXXVIII; cap. II, pág. 91. 

6 Villanucva, tomo X, ap. XXII y XXIII. Masdeu, o¿?. cíf. tomo XIII. 

7 Villanueva, ob. cit., tomo X. Tejada, ob. cit., tomo III. España [Sagrada, tomo XXIX* ca- 
pítulo VII, pág. 284. España Sagrada, tomo XXVIII. ap. IV. Balucio, MiscelláneaSt tomo Vil 
página f I. 

8 Villanueva, ob. cit., lomo X, pág. 107. 

9, Bofarull y Broca, o¿>. cíf., cap. IX. Tejada, ob. cit., tomo III. España Sagrada. Jaime Pas- 
cual, Disertación sobre el Obispado de Pallas, Trcmp. 1785, 



1 58 REVISTA DE ARCHIVOS 

977, consagración de su Iglesia ^ Elna, 947 2, Vich, 1027 3; Elna, 1027, 
llamado también Tulujense sobre las treguas de Dios 4, Barcelona, 1064, 
contra los invasores de los bienes de la Iglesia, siendo Condes de Barce- 
lona D. Ramón y su mujer Adalmodis; asistieron los Arzobispos narbo- 
nense y arelatense, y los Obispos de Barcelona, Vich y Gerona 5; Bar- 
celona, io58, consagración de su iglesia: asistieron los arzobispos Narbo- 
nense y Arelatense y los obispos de Urgel, Vich, Gerona, Elna, Tortosa y 
Barcelona; Pamplona, bajo D. Sancho el Mayor: asistieron D. Sancho, 
obispo de Aragón, D. Sancho de Pamplona, D. García de Nájera, Arnulfo 
de Rivagorza y Julián Castellense y otros ^; Jaca, io63, presidido por A\is- 
tin. Arzobispo de Aux, fijó la sede oscense en Jaca, decretó la inmunidad 
de los clérigos, y aprobó la donación que de la Iglesia de las Santas Masas de 
Zaragoza, hizo Paterno su Obispo al de Huesca 7; Barcelona, 1064 S; Tulu- 
jense de io65, sobre la paz y la tregua 9; Gerona, 1068, dio catorce cánones 
sobre la simonía, bienes eclesiásticos, contra los clérigos portadores de ar- 
mas, y el matrimonio de los clérigos '°; Barcelpna, 1068, bajo Ramón Be- 
renguer I, en el que se dictaron los Usatjes "; Besalú, 1077, excomulgó al 
metropolitano de Narbona y á los abades simoniacos ^^; Gerona, 1078, pre- 
sidido por Amato legado del Papa Gregorio VII, dio trece cánones sobr^ 
la simonía, matrimonio de los clérigos, prohibición de que sus hijos here- 
den los honores y rentas eclesiásticas, traje clerical, bienes eclesiásticos, 
dimisorias, y otros puntos de disciplina »3; y Gerona de 1097, presidido por 
Bernardo, Arzobispo de Toledo m. 



I Masdeu, ob. éit., tomo XIII. 

. a Villanueva, ob. cit., tomo X. 

3 Villaoueva, ob. ctí., tomo X. El P. Caresmar iocluye un concilio de Vich relativo á la pa2 
y tregua de Dios y á la inmunidad de las iglesias, año 1033 de la Encarnación de Cristo; sin sus- 
cripción. Resumen del Archivo de la iglesia colegial de Ager. ms. 

4 Villanueva, tomo X. Tejada, ob. cit., tomo III. 

5 España Sagrada, tomo XXIX, cap. VII, pág. 284. 

6 España Sagrada, tomo XXXVIII, cap. II, págs. 5i y 52. 

7 P. Huesca, ob. cit.y tomo V, cap. XV, ap. VII. Zurita, Anales de Aragón, parte primera, 
libro I, § XVIII. Blancas habla de un supuesto concilio de San Juan de la Peña, notoriamente 
apócrifo, y el P. Huesca lo incluyó en su libro citado, tomo V, cap. XIV, tomándolo de aquel 
desacreditado cronista aragonés. 

S Villanueva, tomo X. 

9 Villanueva, obra citada, tomo X^. 

10 España Sagrada, tomo XLIII, cap. VIII, ap. XLVIII. Villanueva, tomo XIII, ap. XXV. 

II El P. Risco dice que no fué Concilio, sino Cortes. España Sagrada^ tomo XXIX, tratado 65, 
capitulo VII, pág. 285. 

12 España Sagrada^ tomo XLIII, ap. XLIX. Villanueva, ob. cit., tomo X. 

13 España Sagrada, tomo XLIII, ap. L. Villanueva, tomo XIII, ap. XXVI. 

14 España Sagrada, tomo XLIII. 



BIBLIOTECAS T MUSEOS I Sq 

Ahora bien, considerando los Concilios celebrados en España durante 
esta época, y comparando los de Córdoba, bajo la dominación musul- 
mana, con los convocados por los monarcas de los Estados cristianos, se 
observan en ellos particularidades muy dignas de mención que determi- 
nan el diferente concepto que merecen y consiguientemente su distinta 
naturaleza. En efecto; fueron los primeros, asambleas exclusivamente 
eclesiásticas, pues á ellas sólo concurren los Prelados de la Iglesia mozá- 
rabe, y constituyen el objeto de sus deliberaciones, puntos de dogma, de 
moral ó de disciplina, sin que á pesar de su importancia indudable en el 
orden religioso, trasciendan para nada en la vida política de aquella so- 
ciedad, ni tengan influencia alguna en el orden jurídico secular. Todo lo 
contrario se observa en las asambleas conciliares de los reinos de la Re- 
conquista cristiana. Allí los monarcas convocan, siguiendo las tradicio- 
nes de sus predecesores los Reyes visigodos, no solo á los Prelados y otras 
dignidades eclesiásticas, sino también á los magnates de sus Estados. Esto 
se ve en el concilio de León, de 1020, donde Alfonso V convoca, omnes 
pontífices et abbatis et optimates regni. Lo propio hacen P^ernando I en 
Coyanza, cum^episcopis et abbatibus et totius nostri regni optimatibus », 
y Ramiro 1 en Jaca, prcesentibus atque consentientibus cunctis nostri Prin- 
cipatus primatibus. No sólo dedican su atención estas asambleas á los ne- 
gocios eclesiásticos, sino que estatuyen leyes para la sociedad civil, del 
propio modo que los Toledanos. Así vemos á Ramón Berenguer I en Bar- 
celona, 1068, ab intervenció y consell deis bisbes y altres eclesiastics, ba- 
rons, nobles, caballers, ciutadans y ornes de las vilas, promulgar el famo- 
so código de los Usatjes, y lo mismo ocurre en León y Coyanza, Jaca y 
San Juan de la Peña. Y para que mejor analogía guarde.n los Concilios de 
la Reconquista con los de la monarquía goda, no falta tampoco aquella 
silenciosa muchedumbre, que confirma con su asentimiento lo acordado en 
la asamblea, audientes enim cuncti habitatores Aragonum regni, tam viri 
quamfcemince, omnes una poce laudantes Deum confxrmaverunt dicentes, 
según se lee en las actas del Concilio jacetano de io63 ^. Pero los conci- 
lios de la España goda no pasaron de ser unas asambleas eclesiásticas que, 
por la mayor ilustración del clero, intervenían por mandato real en ne- 
gocios puramente civiles; en tanto que los celebrados en las monarquías 
cristianas de la Edad Media, si al principio fueron trasunto de los prime- 

I Véanse las actas en el tomo XXXVIII de la España Sagrada, apéndice I. 
a P. Huesca, ob. cit., tomo V, apéndice VII. 






l60 REVISTA DE ARCHIVOS 

ros como se ha mostrado, no tardaron mucho en sufrir transformaciones 
radicales en su modo de ser, hasta convertirse en'verdaderas asambleas 
políticas, base y fundamento de la organización de los tres grandes Esta- 
dos de la Reconquista nacional. 

Y por último, constituyen la tercera fuente del derecho canónico es- 
pañol en esta época, las bulas ó decretales de los Pontífices -romanos á la 
Iglesia de España. 

Las primeras fueron tres del Papa Adriano I, dirigidas dos á un Obis- 
po llamado Egila, dictando reglas sobre la celebración de la Pascua, ayu- 
nos, y resolviendo puntos dogmáticos y morales, en contra de ciertas pro- 
posiciones heréticas relativas á esos extremos que se predicaban en la 
Bética, y la tercera á todos los Obispos de España, ómnibus] orthodoxis 
Episcopisper universam Spaniam (sic) conmorantibus, dice la bula, referen- 
te á los errores de Elipando »; Juan XIII, al Obispo Juan de Vich, conce- 
diendo á la Sede ausonense, la potestad y primacía de la antigua Sede ta-. 
rraconense, su fecha. Enero de 971, según el P. Floreza; Benedicto VIII, 
1017, decretando la expulsión de las Religiosas del monasterio de San 
Juan de Ripoll, y estableciendo una comunidad de canónigos regulares de 
San Agustín 3; Juan XIX, io3o, dirigida al Obispo Pedro de Gerona, con- 
cediéndole el honor. del Palio, con la condición de redimir treinta cauti- 
vos de los moros 4; Nicolás II, 1060, otorgando á la Iglesia de Ager, á pe- 
tición de su fundador Arnaldo Mir de Tost, exención áz toda autoridad, 
y sometiéndola inmediatamente á la Sede Apostólica ^; Gregorio VII, 
al" Obispo de Aragón D. García, confirmando los límites del Obispado 
oscense y otros decretos del concilio de Jaca de io63 ^; Alejandro II, io63, 
á la Iglesia de Ager, reproducción de la de Nicolás II, antes citada 7; otra 
del mismo declarando la exención [^del monasterio asanense á petición de 
D. Sancho Ramírez 8; Urbano II, 1088, i5 de Octubre, otorgando á la Sede 
toledana los derechos y prerrogativas primaciales que había disfrutado en 

1 España Sagrada, tomo V, apéndice X. 

2 España Sagrada, lomo XXV, cap. IV. 

3 Yillanueva, obra citada, tomo VIII, apéndice XIII. El Sr. Bofarull y Broca, en su obra cita- 
da, niega la existenciai de esta bula que afirma Villanucva haber visto en el Archivo de Ripoll* 

4 España Sagrada, tomo XLIII, apéndice XXIX. 

5 Villanucva, o¿». ctí., tomo VIII. Jaime Caresmar, /íesumen rfe/ ^rc*t>o de la insigne Calt' 
gial de Ager, ms. existente en el Archivo Histórico Nacional. 

6 P. Huesca, ob. cit.^ tomo V, ap. VIII; existe un trasunto en el Archivo de la catedral de 
Huesca sacado de la bul.i original en 1290. 

7 Caresmar, obra citada. 

8 P. Huesca, ub. cit., tomo IX, apéndice VI. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l6l 

lo antiguo »: dos de 1089, la una dirigida á los proceres de la provincia 
tarraconense, De restauratione Ecclesice tat^raconensis ^: y la otra conce- 
diendo exención de toda autoridad al monasterio de Montear agón, á su 
abad y regulares, y sometiéndoles á la inmediata obediencia de la Sede 
Apostólica 3; de logí, al Obispo Berenguer de Vich, concediéndole el Pa- 
lio y otorgándole los derechos de la metropolitana tarraconense 4; de 
1093, inédita, existente en la Biblioteca Nacional ^; de logS, concediendo 
al Rey de Aragón y á sus proceres, el patronato de todas las Iglesias que 
sacasen del poder de los infieles ^; de 1096, 24 de Junio, al Obispo Pedro 
de Pamplona, determinando los límites del Obispado 7; de 1097, decla- 
rando exenta la Iglesia de Burgos y sometiéndola á la inmediata obedien- 
cia de la Sede romana 8; otra del mismo Papa, 24 Junio 1097, confir- 
mando la demarcación de la diócesis de Pamplona verificada en el reinado 
de Sancho IV, Rey de Navarra; de 1099, á favor de D. Bernardo, Arzo- 
bispo de Toledo, ordenando que fuesen sus sufragáneos León, Oviedo y 
Palencia 9; otra del mismo año confirmando la restauración de la canó- 
nica de Vich por el Obispo D. Berenguer »«; entre otras de este Pontífice. 
Y terminan la serie de las bulas pontificias de esta época; tres de Pas- 
cual II, de fines del siglo ^i; la primera dirigida á los fieles de la Iglesia de 
Málaga, con motivo de haber elegido Obispo el clero í\2 esta Sede, vivien- 
do el anterior "; existe en el libro becerro de la catedral de Toledo; la 
segunda de 1099, 28 Diciembre, á todos los Obispos de España, ordenan- 
do tuviesen á San Gerardo por Arzobispo de Braga, que le prestasen obe- 
diencia los sufragáneos de esta antigua Sede, y que toda duda ó dificultad 
que surgiera acerca de límites, extensión y número de las diócesis de la 
restaurada metropolitana, se zanjase ante el Tribunal del mismo Papa ó 
de su legado "; y finalmente la tercera, aunque rebasa su fecha el siglo xi, 

1 España Sagrada^ tomo VI, apéndice V. P. Fita, Boletín de la Real Academia de la HistO" 
ria, tomo IV. 

2 España Sagrada, lomo XXV, apéndice XII: Villanueva, ob. cit., tomo VI. 

3 P. Huesca, ob. cit., tomo VII, apé/:dicc X. 

4 España Sagrada, tomo XXV, ap'.ndice XIII. Villanueva, ob. cit., tomo VI. 

5 P. Fita, Boletín de la Real Academia de la Historia^ tomo V. Biblioteca Nacional, códice 
D ap, 138, folio 8. 

6 Vic2nte de la Fuente, ob cit., tomo III, cap. XV, ?j 121. 

7 P. Fita, Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo IX. 

8 España Sagrada, tomo XXVI, apéndice X. 

9 España Sagrada, tomo XXXIV. 

10 Villanueva, tomo VI, apéndice V. 

11 España Sagrada, tomo V, ^ 108 y 109, y tomo XII. 

12 Archivo de la catedral de Toledo, códice 42-21. fol. 64; códice 42-22, fol. 47. P. Fila, Boletín 
d^ la Real Academia de la Historia, lomo XXIV. 



1 62 * KIVrSTA DI ARCHIVOS 

pues es de no5, se incluye también entre las de esta época, por ser con- 
firmatoria de la antigua exención de la catedral de León; y la dictó el 
Papa á petición del Obispo D. Pedro I y su Cabildo '. 

Tienen estas bulas el carácter de fuentes del derecho canónico espa- 
ñol, porque como se ve por su contenido, no se refieren solamente á pun- 
tos dogmáticos ó morales, sino que la mayoría de ellas son verdaderas 
decretales que resolvieron cuestiones disciplinares, tan concretas y par- 
ticulares, como la demarcación de una diócesis, la restauración de una 
metrópoli, el régimen de cabildos y monasterios, etc., todo lo cual prue- 
ba que aun sin conocerse pn España las falsas decretales, y rigiéndose 
nuestra Iglesia por su antigua colección canónica, no era extraño, antes 
bien, parece usual y corriertte, hasta entre los mozárabes acudir en las 
dudas y dificultades á la Sede Apostólica, la cual las resolvía solícita por 
medio de estas bulas ó decretales. 

Francisco Gómez del Campillo. 



DOS CANCIONEROS ESPAÑOLES 



Consérvanse en las bibliotecas italianas verdaderos tesoros de poesía 
española, que poco á poco van descubriéndose y publicándose,' para gloria 
de las letras y demostración de la íntima y prolongada relación que hubo 
de existir entre ambos países *. Nosotros, coadyuvando á esta empresa, 
vamos á describir al presente dos interesantes cancioneros que se custo- 
dian en la Biblioteca Ricardiana, y que hasta ahora no habían sido objeto, 
que sepamos, de especial estudio. 

Uno de ellos lleva el núm. 3.358 (a. 3.420). Mide 207 X i5o™™ y consta 
de 275 folios, de los que i-5o están numerados antiguamente y los restan- 
tes (51-275) en época moderna. La letra es toda ella manuscrita del si- 
glo XVII. Hay hojas de guarda. Carece de rúbricas. Está encuadernado 
en pergamino, y lleva impreso en oro, en el centro de ambas cubiertas, 
el sello if^g. En el lomo consta el siguiente rótulo, escrito á mano: Rime 
spagnuole. 

El otro códice, de importancia mucho más secundaria, lleva el nú- 
mero 2.864. Es un manuscrito del siglo xvi, que consta de 168 hojas, nu- 

1 Stpaña Sagrada^ tomo XXXI V. 

2 Véase nuestra publicación El Cancionero de Mathiat Duque de Estrada (de U Revista di 
Archivos, Bibliotecas t Musbos, Madrid, 1902.) Un folleto de 46 págs. en 4.° 



BIBLIOTECAS T MUSEOS 



l63 



meradas casi todas recientemente, sin contar varías en blanco del princi- 
pio. Los folios I á 44 r. contienen poesías españolas, y su numeración es 
antigua. Los 44 v. á 112 v. están en blanco. El manuscrito se halla en- 
cuadernado en pergamino, con los cantos dorados y el nombre también 
impreso en oro: Don • || Francisco • || Céspedes -be -Guzman • || TienC 
iniciales en color, con varios dibujos. 

Describiremos detalladamente ambos manuscritos, insertando á con- 
tinuación algunas de sus principales y más curiosas composiciones ^ 

Códice Bióoardiaao 8.3M. 



Fol., I.* In statum controversiae 
Calliae: 

Nobiütas, Princeps, Dux, Rex, Regina, 
dirá offensus atrox mollis avara, 
piebem vindictam Regnum acra tributa, 
vexat, agit, quaerit, dissipat, auget. 

Senatus 

ievis 

favorem 

amat. 

Siguen varias poesías latinas, 
hasta el fol. 16 v, 

16 V, Carta del Bachiller de Arca- 
dia al Capitán Saladar, de don 
Diego de Mendoza: 

E.: «La fama, como es correo general 
del mundo, a llegado a esta corte de Roma 
cargada de las victorias del emperador 
nro. Sr.» 

A.: «Vuestro servidor El Bachiller de 
Arcadia.» 

3 1 r. Respuesta del Capitán Sala- 
!^ar al Bachiller de Arcadia: 

E.: «El otro día recevi una carta suia es- 
crita en Roma.» 
A.: «El capitán Salazar.» 

Fueron publicadas esta obrita y 
la anterior por D. Antonio Paz y 
Melia en sus Sales españolas, ó agu- 



dezas del ingenio nacional (Madrid, 
Tello, 1890), t. I, págs. 65-99. 

La autenticidad de estas cartas 
aparece confirmada poruña de doña 
Magdalena de Bobadilla á D. Diego 
Hurtado de Mendoza, publicada en 
la Repue Hispanique de 1901 (lleva 
la carta el núm. 41). 

42 r. Loa en alabam^a de la letra P: 

E.: «Costumbre es ia de los representan- 
tes en primer acto pedir silencio.» 

Los fols. 46 r. á 48 V. están en bl. 
49 r. Carta de Siralvo á Clarinda: 

El pastor más humilde de la tierra... 

53 V. Clarinda a Siralvo: 

A Siralvo el cortés, que en esta tierra... 

56. V, Confessión de un galán á su 
Dama: 

Fin de todo bien qu'espero... 

62 V. Sátira contra la mala poesía, 
en defensa del C* dueñas, del 
licA^ Pacheco: 

Qué bestia abrá que tenga ya paciencia... 

85 r. Soneto en respuesta: 

Dueñas, vengado estáis á costa nuestra... 



I Y expresando el testimonio de nuestra gratitud al Dr. Fortunato Pintor, que amablemente 
nos ha favorecido con la copia de algunas poesías. 



3.* ÍFOCA.— TOMO X. 



13 



/ 



i64 
85 V. Sátira del mismo: 

A tí, Rota ó derota del ynfierno... 

87 r. (Sin título): 
No seas Dama, pues eres vieja y fea... 

87 V. Le/ ra (en portugués): 

Castejaos, non fegueis... 

88 V. Aborrecible á Dios iniusta- 
t amenté. Glosa: 
Descubren con motiuos differentes...' 

Ibidem. Otra á lo mismo: 

Sin daf castigo al malo y premio al bueno. 

89 r. Soneto: 
Dolor, temor, pobreza, ansia, engaño... 

89 V. Letra portuguesa: 

Alenso compra y Rúan... 

90 r. Lo que Dios saber no puede. 
Glosa: 

Supuesto que huvistes vos... 

90 V. La más hermosa que Dios. 
Glosa á nra, Sra.: 

Del choro de las doncellas... 

91 r. Otra ckl mismo: 

Si de toda la hermosura... 

Id. Otra del mismo: 

A vos. Virgen poderosa... 

91 V. Soneto de Diego Fernández 
(en portugués): 
Doces lembran^as da passada gloria... 

92 r. Soneto en lengua pinciana, de 
Orlando y Angélica: 



El Bilforato gárgaro entonando 
con su faz baldanuda berrionda, 
está la bella Angélici cachonda 
por el parmeno de su amigo Orlando... 



92 V. Soneto á una Z)." de san Ls^ 

Vide el major que ay en el mundo, {úc) 



REVISTA DE ARCHIVOS 

93 r. Diálogo á las cosas de Portu- 
gal (en portugués): 

Quem sigues Portugual.^ A.quem me of- 

[fende... 

93 V. Soneto: Luis de Camoens: 

Horas breves de meu contentamento.:. 

94 r. A una cortesana q quería que 
la serviessen: 

En quería, id sabéis... 

94 V. (En blanco.) 
/ 95 r. Soneto de Padilla: 

Llegando amor á do Sirena estaua... 

No publicada en el Romancero de 
Pedro de Padilla (ed. de la Sociedad 
de Biblióñlos españoles): Madrid, 
Ginesta, 1880. 

95 r. Soneto de Figueroa (sic): 

Si el pie moví jamás, ó el pensamiento... 

Publicado en las Obras de Fran- 
cisco de Figueroa, dadas á lu^ por 
Luis Tr iba Idos de Toledo. (Lis- 
boa, 16:25). Es aquí el soneto nú- 
mero XXI. 

95 V. Soneto de Figueroa: 

Bien puede rebolver seguro el ciclo... 

Publicado en la edición anterior 
(al núm. XXII). y 

96 r. Soneto: 

Bolvclde la blancura á la azuzena... 

96 V. Soneto: 

En un profundo sueño suspirando... 

Ibidem. Soneto á dos germanas: 

El mundo está en el punto más subido... 

97 r. Soneto: 

Dardanio, con el cuento del criado... 

97 V. Soneto de Durandarte: 

Desenlazando el yelmo Durandarte... 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



¡65 



98 r. Soneto: 

Que buelva amor y me rebuelva el cielo... 

98 V. Soneto de Padilla: 

Puntoso y alto pino, verde prado... 

No figura en el Romancero de 
Pedro de Padilla. 

99 r. Muerte viator. Diálogo: 
Quien sabe aquí, don diego despinosa... 

Ibidem. Soneto del DD. Osorío: 

¡O bien aventuran^ dcsseada!... 

Q9 V. Soneto de Soto á los Poetas: 

Poetas libres que vivís texiendo... 

100 r. Soneto: 

Hase movido, Dama, una quistión... 

100 V. Soneto de Padilla: 

Quando el gusano con labrar su seda... 

Ib. Soneto: 

¿Qué hacéis, Señora.^ Miróme al espeio... 

loi r. Soneto: 

Angélico suieto que bajaste... 

10^, V. Soneto: 

Belerma entre sus manos delicadas... 

102 r. Soneto de Carra?i^a: 

Quien vale más queio,me hadado nueva... 

102 V. Soneto de Silvestre: 

Si yo pensasse acá en mi pensamiento... 

Ib. Soneto de Figueroa: 

Soberuios edeficios de la gloria... 

io3 r. Soneto de Figueroa: 

Amor, laqo encadenado solapado... 

103 V. Soneto de Figueroa: 
Gasta y consume el tiempo toda cosa... 

104 r. Soneto del mismo: 

Siendo su bien tan lexos mi dessco... 

Ib. Soneto: 

Con tanta crueldad tanta hermosura... 

104 V. (Sin título.) 

Tan alto a puesto amor mi pensamiento... 



io5 r. Soneto de DD, Osorio á la 
enferm.": 

O dulce Jesu christo, alma mía... 

ío5 V. Soneto del duque deSesa: 

Quando me paro á contemplar loandado... 

Ib. Soneto: 

£s tan alta la gloria de mi pena..; 

106 r. Soneto á la muerte de DD. 
de C: 

La fíníssima ioia que tenía... 

106 V. Soneto: 
Lo que padece el cuerpo quando el alma... 

107 r. A la Vitoria de Z). Jodo dé 

Austria: 

Si rota el hasta del cruel tvrano... 

Ib. Al mismo: 

El encogido ynvierno i congelado... 

107 V. A I parto de laReyna D, Ana: 

Sale el dorado sol por el oriente... 

108 r. Soneto de Silvestre: 

Perdido ando, señora, entre la gente...* 

108 V. Soneto: 

El tiempo está vengado á costa mía... 

Ib. Soneto: 
De tus cabellos de oro qual luzero... 

109 r. Soneto á Ana de la flor: 
Flor, que flor de damas escogida... 

109 V. Soneto: 

Leandro qu'ero hermosa dama adama... 

1 10 r. Soneto: 

Quien dice que pobreza no es vileza... 

Ib. Soneto: 

Ya se metía en el mar de ozidente... 
lio V. A la muerte de una dama: 

Su a:ui¿;ua rueca Lachesis ceñida... 

1 11 r. Soneto á dos Hermanas: 
Adán pecó, y pecó de codicioso... 



1 66 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Ib. Otro al Rey: 

Refrescar el poder del africano... 

111 V. Otro: 

Ay tanto que temer no hay ventura... 

1 1 2 r. Otro: 

Qué es esto que se siente y se padece... 

Ib. Otro: 

Bivi libre de amor y de cuidado... 

1 1 2 V. Otro: 

O cristalina mano delicada... 

Ib. Otro: 

Essos ruvios cabellos donde veo... 

1 1 3 r. Otro: 

Es lo blanco castidad pureza... 

ii3 V. Soneto: 
Tela de aranha triste estoy tramando... 

Ib. Soneto á la muerte de la R, 

D. Anna: 
Benigno el cielo á la nación Hispana... 

1 14 r. Soneto: 

El háuito perverso de offenderte... 

114 V. Soneto á una que estando 
mala dixo que eran amores: 

Señora, el tiempo bono es ia passado... 

Ib. Soneto: 
De tal beldad, Sylvera, sois dotada... 

11 5 r. Soneto: 

De qué sirve, capón enamorado... 

Ib. Soneto de Silvestre: 

La vida se nos passa, el tiempo buela... 

11 5 V. Soneto de Silvestre: 

La vida vide como es corta, corta... 

Ib. Soneto de Silvestre: 

Contento,amor, y pazjgloria, y consuelo... 

116 r. Soneto: 

Bendita sea la ora y el momento... 

1 16 V. Soneto: 

^Quéhatéys hombre? Estoyme calentando. 



Ib. Otro soneto: 

{Ay Dios!, si yo cegara antes q'os viera... 

1 17 r. Otro al fuerte de los Gelves: 

^Quién eres que assí espantas sólo en verte? 

117 V. Églogas de Virgilio, de 
. Fray Luis de León. 

Publicadas (Vid. Obras propias i 
traducciones del P. Af. Fr, Luis de 
¿edn. Valencia, 1761, págs. 75-127). 

1 54 V. Fin de las égloglas (sic) de 
Virgilio, romangadas por F. Luis 
de León. 

Ib. Soneto de don diego de Soria: 

Si estoy tanta agua derramando amando... 

1 55 r. Otro del mismo: 

El oy me mata y en el mañana spero... 

¡55 V. Otro del mismo: 
¿Quién ay que no aya visto én el estío... 

i56r. Otro del mismo: 

Ciego que anda un pobre enamorado... 

1 56 r. Otro del mismo: 

Tan puesto al cielo inaccessible llego... 

1 56 V. Otro del mismo: 

El tiempo está vengado á costa mía... 

1 57 t( Otro del mismo a una Dama 
que pretendía casarse con un ce- 
rero: 

Paz, no más paz, pues guerra es tu con- 

[tento... 

1 57 V. Soneto de Pablo gumel: 

Frío, calor, sol, yelo, nieve y fuego... 

1 58 r. Otro del mismo: 

A un tiempo temo, osso, dudo, y creo... 

1 58 V. Otro del mismo: 

Queriendo un escritor mostrar su arte... 

Ib. Otro del mismo: 

Herido estoy de tan mortal herida... 



BJBUOTECAS 

iSgr. Otro del mismo: 

Si el diluvio de Júppiter huuiera... 

1 59 V. Otro del mismo: 

Después, señora, que el pinzel famoso... 

160 r. Otro del mismo: 

Donde huyes cruel, ay que huyendo... 

Ib. Otro del mismo: 

Caribde airada y desdeñosa Scyla.,. 

160 V. Otro del mismo: 
Como el celeste sol su rayo estiende... 

i6i r. Otro del mismo: 

Quando en prosperidad gozoso estava... 

161 V. Oiro del mismo: 

En fin, el fin del fin es ya llegado... 

Ib. Otro del mismo: 

Tú, que siendo ciego tanto vees... 

162 ir. Otro del mismo: 
Excelso monte que con fuego y hielo... 

162 V. Otro del mismo: 

Tú que con passo peressoso y lento... 

i63 r. Otro del mismo: 
No eres nieve, que fueras derretida... 

Ib. Otro del mismo: 

Después que puse en vos el pensamiento... 

i63. V. Otro del mismo: 

¿Si estoy sin coraíón, cómo estoy bivo?... 

164 r. Otro del mismo: 

Rosas, jazmines, alalíes y flores... 

164 V. Soneto á una dama que pedia 
un soneto con encarecimiento, sin 
dar materia: 
Pedis^ reyna, un soneto, ya lo ago... 

Publicado. Es de Diego de Men- 
doza. (V. págs. 480-1 de Obras poé- 
ticas de D. Diego Hurtado de Men- 
doza. Ed. Knapp. Madrid, Ginesta, 



Y MUSEOS 167 

1877. T. XI de la Colee, de libros 
españoles raros ó curiosos.) 

i65 r. Soneto á la muerte de la 
Reyna de españa, hija del empe- 
rador Maximiliano: 
Mucho á la magestad sagrada agrada... 

i65 V. Soneto: 

Sobre una roca que la mar vatía... 

166 r. Soneto: 

Señoras monjas: pues sin culpas nuestras... 

166 V. Soneto: 

Mechando estaua plumas á un virote... 

167 r. Soneto de Joan de Mendosa. 

Comer salchichas y hallar sin gota... 

Ib. A la muerte de la Reina. So- 
neto en diálogo: 

Muerte. Reina de españa? 



Reina. 

Muerte. 



Quién me llama? 

Alcru. 



167 V. Soneto: 

Dentro de una capilla un hombre honrado. 

168 r. Otro: 

Afuera Amor, que me quitáis el sueño.,* 

Ib. De Artieda: 

Gesto que sancto Antón vido en el hiermo... 

168 V. De Liñán: 

El capitán don Marte, y crespa aurora... 

Publicado como de D, Diego Hur- 
tado de Mendoza. (Obras, ed. Knapp, 
pág. 435.) 

169 r. Soneto contra galana, por 
Juan de Valenguela: 

Si algún burlón, si algún guaríante herá- 

[tico... 

169 V. Soneto: 

Cásate, ó no te cases vergonsu9Ía... 

Ib. Soneto á D. Diego Pachequo: 
De presa a la comida ay aquí truchas... 



1 68 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



170 r. Soneto Tablares: 

Amargas horas de los dulces días... 

170 V. Soneto-de Venito Suaves:. 

[Ia-5on mis pensamientos acabados... 

171 r. Soneto de D. Joan de Be- 
lasco, Condestable de Castilla, á 
una tela de justar: 

Téngoos, señora tela, gran manzilla... 

171 r. Soneto de Joan de Soto: 

No se yo, Bartolilla, que te tienes... 

171 V. Del mismo: 

La vida se nos passa, el tiempo buela... 

172 r. Soneto: 

Cuitado que en un punto lloro y río... 

172V. Soneto: 

Si el tiempo bobo es ya passado... 

173 r. Soneto de Tablares: 

O pensamiento, con qué ligereza... 
173V. Soneto: 
Si una veldad caríssima me offende... 

174 r. Soneto de Ziranco á Ca- 
rranca: 

Espada Virgen, virgines conceptos... 

174 V. Soneto: 

Tiénenme los travaios tan cansado... 

175 r. Soneto: 

Hasse movido, Dama, una questión... 

176 r. Soneto: 

Si yo pensasse acá en mi pensamiento... 

Ib. Soneto: 

Sobervios edeficios de la gloria... 

176 V. Soneto: 

Es tan alu la gloria de nii pena... 

177 r. 

Qué haces hombre^ Estóime calentando... | 



177 V. (Sin título.) 

¡Ay dios, si yo cegara ante que os viera!... 

178 r. Soneto al fuerte de los Gel- 
ves: 

. ¿Quién eres que así espantas sólo en verte? 

178 V. Soneto d D. Juan de Austria: 
Provando en tu valor mi mano mano... 

179 r. Soneto: 

Passando ayer por una calle acasso... 

179 r. Soneto de Spinel a la pas-- 
sión de .Y/: 

Que del mundo la machina se rompa... 

I 179 V. Soneto de Lope de Vega d 
Spinel: 

Florido spino q'á laurel más verde... 

Publicado en las Rimas de Vi- 
cente Espinel (última poesía preli- 
minar) y en la Colección de las 
obras sueltas de Lope. (Madrid, 
Sancha, 1779; ^- XVII, pág. 257.) 

180 r. Soneto de Padilla: 

De un évano sutil dos vellas piernas... 

180 V. Soneto: 

Cabello q'en color vencéis al oro... 

181 r. Soneto de Spinelo: 

Melancólica estás putidoncella... 

181 V. Soneto de Lope de Vega: 

Las no piadossas Martas ya te pones... 

182 r. 

En un valle en el qual de pie humano... 

182 V. Soneto: 

Entre muy frescas y olorosas flores... 

Ib. Soneto: 

Sángrese de las benas de Cupido... 



i83 r. Soneto: 

Un galán andava enamorado... 

i83 V. Soneto: 

No tiene tanta miel ática hermosa... 

^ 184 r. Soneto: 

Por Céspedes el bueno y Pero tales... 
184 V. Soneto: 

Yo Juam Baptista de bivar, poeta... 

Soneto de Pedro Lifíán de Riaza, 
enderezado contra el Jurado de Cór- 
doba Juan Rufo Gutiérrez. 
i85 r. Soneto: 

o ya porque tus ebras y cavelios. 
i85 V. Soneto: 
Grandes más que elefantes y que abadas... 

Es de Luis de Góngora. 

186 r. Soneto: 

Dígame por mi fee, señor alaino... 

186 V. (Sin título.) 

Fuesse á la viña Zebriana un día... 

Ib. Soneto: 

Piedra con mil quilates más preciosa... 

.187 r. Soneto: 

Rompiendo el aire iunto al alto cielo... 

187 V. Soneto: 

Ninfa más alva que la leucotea... 
1S8 r. Soneto: 

Tuvo una ver el Dios Vulcano celos... 

188 V. Soneto de D. Luis de Gón- 
gora: 

• Por niñear un picarillo tierno... 

189 r. Soneto de la speranga, del 
duque de Francavila: 

Amado engaño de la fantazía... 

189 V. Soneto de D. Luis de Góngo^ 
ta á D. herJ" manríque^, viniendo 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 69 

dalle el parabién del obispado y 



aviendo salido de una enfermedad 
peligrosa: 

Huésped, sacro señor, no peregrino... 

1 90 r. Soneto de Lope de Vega a la 
muerte de D. Diego de Toledo: 

No contra el hijo sabio de Laerte... 

190 V. Descripción de la vida y 
travaios que passan los estudian- 
tes de Alcalá: 

Yo el que más miseria paso... 

198 r. Sátira nona de Horacio... 
(citf el primer verso) de Diego 
de Mendox^a: 

Yendo per vía sacra acaso un día... 
No figura en la ed. Knapp. 

203 r. De Horacio, lib. i. Carmi- 
num: solvit acris hiems; traduc- 
tion de D.° de Mendoga: 

Ya comienza el imbierno tempestuoso... 

La traducción es de Fray Luis 
de León, (Véanse las Flores de poe- 
tas ilustres, de Espinosa.) 

204 V. De Horacio, lib. HI, vol. 4, 
DESCENDE COELO &. traducción de 
Fr. Luis de León: 

Desciende ya del cielo... 

Publicada entre las obras de Fray 
Luis. 

208 r. Od. 14, lib. L Horaiii, tra- 
ducida por quatro autores D. lu."" 
dalm.^^: 

No más, no más al agua... 

209 V. Espinosa: 

O vareo ya cansado.. ¿ 



4 



170 REVISTA DB ARCHIVOS 

a 10 V. Fr. Luis de León: 

Quién eres por bentura...! 

21 1 V. Orf. 9, lib. IIL Horatti, do- 
NEC GRATus ETC. Ínter locutores 
orat."* L. y Fr, Luis de León: 

Mientras que te agradaba... 

Publicada entre las obras de Fray 

Luis. 

212 V. Lib, III, od, 10, Horatii 

EXTREMUM Tanais: Fr, Luis de 

León: 

Aunque de Scithia fueras... 

Publicada entre las referidas obras. 

21 3 r. Oda 7, lib, ///. Horatii, quid 
FLEs: Fr, Luis de León: 

^Por qué te das tormento... 

Publicada. 

214 V. Od, 22, lib. í. Hora, inte- 
GER vitae: Fr. L. de León: 

El hombre justo y bueno... 

Publicada. 
2x5 V. Od. 23, lib. I. Horatii: 

Qual tierna zerbatilla que buscando... 

Traducción de Fr. Luis de León; 

publicada. 

216 r. Od. 10, lib. 11. Rectius vi- 
ves LiciNi: Fr. L. de León: 

Si en alta mar, Licinio... 

Publicada. 
^17 r. Vida descansada de Marcial, 
tradugida por el mj." de Salinas: 

Las cosas que no pueden dar la vida... 

218 r. Del libro de los cinco poetas 

ereptum satis primo sub flore 

scribente Alconem, etc., por el 

mismo Di.® de mendoza: 
La muerte dura que ta su edad más tierna. 



No figura en la edición Knapp. 
226. V. Carta de Belardo á Riselo 
(Lope a Liñán): * 
Riselo, vive Dios q'estoy mohino... 

Publicada en la rarísima Segvnda 
parte del Romancero general, y flor 
de diuersa Poesía, Recopilados por 
Miguel de Madrigal. Valladolid, 
por Luis Sánchez, i6o5 ft. 207-210. 

231 r. Respuesta de Riselo d Be- 
lardo: 

Con tu carta satírica, Belardo... 

Publicada en el Romancero pre- 
cedente, fols. 210-2^14. " 

238 V. Respuesta de Belardo a Ri- 
selo: 

A tí, divino ingenio, á tí la pluma... 

245 r. Sátira de Spinel contra las 
damas de Sevilla: 
Invicto César, Hércules famoso... 

Los folios 265 á 266 están en 
blanco. 

267 r. Carta de Lope de Vega al 
presidente de Indias Hernando de 
Vega, desde Valencia: 

Atlante de los muros de Philippe... 

Publicada en la citada Segunda 
parte del Romancero, fol. 187. 

Acaba en el folio 274 r. Después 
hay una hoja con 25 estrofas reli- 
giosas, y luego las dos siguientes: 

Son veinte y cinco y no más. 



Si de repente las cuentas; 
Si las cuentas por compás, 
Son quinze mil y quinientas. 

Al derecho y al rebés, 
á la larga y por delante, 



á la morisca y trabes, 
lomando dos y tres pies, 
• donde hubiere consonante. 

Por último se leen algunos exá- 
metros latinos: In Caroli quinti 
obitum. 

principis hesperiae ploremus fuñera cives 

hespenae 

ploremus 

fuñera 

jcives ' • • • 



.Códice Biccardiano 2.864. 

F. I r. Octavas d.f^ d. a,: 

« 

Tan alto es el favor y bien que siento... 

2 V. Otras del abbad Salinas: 
Acaso un día me llevó la suerte... 

3v. Égloga de Dameo y Calatea: 

Por el reqúesto de un muy verde otero... 

m 

6 r. Soneto de el Abbad Salinas: 

Cuitado q en un punto lloro y río... 

7 r. Canción de don Alonso de Fon- 
seca: 

Noche serena y fría... 

7 V. Canción de Figueroa: 

Sale la aurora de su fértil manto... 

Publicada. (V. tomo XLII de la 
Biblioteca de Autores Españoles, 

pág. 507.) 

9 V. Octavas de don Juan de Acuña: 

Por tí, mi Alcida, dexo en el aceña... 

1*0 V. Vida solitaria de Fray Luys 
de León: 

Qué descansada vida... 

Publicada repetidas veces. 
i3 r. A una dama que, aviendo re- 

cebido un villete, le echó en la 

calle: 
Después que vuestros claros ojos bellos... 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I7I 

1 5 r. Octavas: 

^En quién se uió jamás tal desvent-ura^... 

y 

1 1 V. Octavas de Montemayor: 

Amor no desordena el buen camino. *« 

16 r. Glosa contra la misma: 

Quien encendió la llama en la pelea.,. 

18 r. Closa Montemayor contra la 
pasada: 
La falta del amor en tanto daño... 

23 V. Canción a la duquesa d'AlBa, 
en la ausencia del duque: 

Ay soledad amarga... 

24 r. Glosa al soneto de Dar danto: 

Que pueda la memoria... 

26 r. Canción: 
Salid, suspiros míos... 

27 V. Glosa dé Burguillos sobre 
quien di^e que la ausencia... 

Los que amores constantes... 

28 r. Traduction de la Oda XXIIJ 
de Horatio, lib. I: 

Huyes mi compañía... 

28 V. Canción de Carranca: 

El llanto que de amor enterne9ida... 

34 r. Octavas de Piramo y Tysbei 

Mirava Tisbe el cuerpo traspasado... 

35 r. Elegía de Tibullo rura tenent, 
tradu¡{ida por Fray Luys de 
León: 

Al campo va mi amor, y va al aldea... 

Publicada entre las obras de Fray 

Luis. 

36 r. Carta de Belisa d Menandro, 
por Don Diego de Qüñiga: 

Belisa á su Menandro por quien vieae,** 



174 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Y las calcas atacadas 
están tales pobres dellas, 

que Dios y <1 que a de ponelias, 
de puro despedafadas, 
son bastantes á entendellas. 

Y trae con tanto alfiler 
prendido el sayo y jubón, 
que dende el amanecer, 

si á las ocho va á lici¿n 
se oomien^a i componer. 

Tiene ya el saip y bonete 
tal, que, si no es socorrido 
remendindole el pobrete, 
presto andará sin almete, 
y el ames todo rompido. 

En comiendo, i remendar 
se entra con aguja y hilo, 
y, quando viene a cabar, 
media noche era por filo, 
los gallos quieren cantar. 

Quandp está de hambre alcanzado, 
sin a ninguno decillo, 
se va i un abar el evitado, 
triste, ñaco y amarillo, 
y de la vida cansado. 

« 

Entra en él con alboroto, 
y muestra allí tal furor, 
que no hiciera más destrono 
en los moros quando mo^o 
esse buen Cid Campeador. 

Verleis pensativo andar 
sin que sepa que se hacer 
pues, cansado de estudiar, 
tañe en su casa á buscar 
quando en otras á comer. 

Y si algo viene á tener, 
es por muy gran coiuntura, 
porque el pobre ha menester, 
aun para poder comer, 
luguar y tiempo y ventura. 

A buscar un real prestado 
sale á las dos afligido, 
y en mil amigos que a hallado, 
aunque nadie se le a dado 
muchos ay que le an tenido» 

No ay falfo enuite le hacer, 
porque si por su ventura 
U combidan á comer, 



nunca dexa de saber 
go^ar de la coyuntura. 

Harto de argumentos leer, 
uiendo que no ay redempcion 
de bocado que comer, 
suspira, y podréis bien ver 
si es spspirar de passión. 

Pues, viéndose yr-consumiendo 
de hambre que le provoca, 
«i t los otros ue comiendo, 
se le esti el alma viniendo 
del coraron á la voca. 

Los vocados que ellos dan 
quenta con gran atención, 
mira la carne y el pan, 
y mil angustias le van 
de la voca al corazón. 

Si está á almorzar combidado 
duerme tan apercebido, 
qufe quando está levantado, 
aun no es bien amanecido, 
el cielo estava estrellado. 

Porque con el triste afán 
d^ la hambre que le llama, 
soñando que almorzaran, 
salto diera de la cama 
que parece un gavilán. 

Salen de noche embofados, 
con Hrmíssima intención, 
dos ó tres, determinados 
de correr pellas, turrón 
ó pan, de hambre forjados. 

Vno llega y la requiebra, 
y el otro, por coger algo, 
al pasar todo lo quiebra 
que corría como un galgo, 
saltava como una zebra. 

Da ella voces: «¡que me pierdo, 
deténganme esse ladrón, 
que me lleva mi turrón! 
iLan^ada de moro izquierdo 
le atraviese el corazón!» 

Vereisle al otro reir, 
fingiendo gran ignorancia, 
y comentarla decir: 
«Oíos que le vieron yr, 
BO le verán más en Francia.» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



.75 



Go^an desta libertad 
con gustos tan verdaderos, 
que no se^lgó la mitad 
quando el infante Gaiferos 
salió de captiuidad. 

Puestos i la mesa están 
nuebe ó diez con hambre fiera, 
7 ved quates quedarán, 
qtoe en la villa de Antequera 
no avia sino un solo pan. 

Mas si tienen que comer, 
porque el recurso a llegado, 
será gran gusto de ver 
el modo de proceder 
hasta dárselo guisado. 

De medio real que escaso 
da con pena y ansia estraña 
mofo y carnicero á un paso 
evitan dos, y en tal caso 
conforme al fuero despaña. 

£1 ama lo limpiara 
conforme á su calidad, 
ó hurtándole la mitad, 
que pensar lo limpiara, 
es engaño y ceguedad. 

Y en esto se podrá ver 
ques carne en fin desgraciada, 
pues en mano de muger, 
donde otra suele crecer 

sola esu se ve menguada. 
Aquí llega la limpieza, 
pues saldrá con el bocado 
postrero que dio en el prado, 
ya guisada la cabeza, 
en la boca atravesado. 

Y si es olla de carnero, 
tan suzio y tal suele estar, 
que aun no le podrán labar 
todas las aguas de Duero 
que combaten con el mar. 

Pues si á espulgar se encierra, 
matara, si se da maña, 
más gente con fuerza y saña 
que moros mató en la guerra 
el postrer godo despaña. 

En calcas, iubón, cabeza, 
armas que en cascaio cantos 
mil saldrán si el peine empieza. 



y de Ubeda y Baeza 
se saldrían otros tantos. 
En las costuras enba^ a, 
porque es cosa de espantar, 
ya si se a de espulgar, 
allá va buscar la ca^a 
á las orillas del mar, 

Y aunque de andarse espulgando 
trae, con la matan9a esquiva, 

las uñas sangre vañando, 

por uno que se le yua, 

las barvas se está mesando. 

Mas uereisle, encarnizado, 

como da en le perseguir 

y las costuras abrir 

donde se escondió el evitado 

viendo cercano el morir. 
Si alguno más atrevido, 
sale á dar algún paseo, 
al punto se ve perdido, 
porque de puro raido, 
no le defende el manteo. 

Y vereisle, congoiado, 
apareiar presta huida, 

y por el manteo pelado, 
huiendo va el desdichado 
solo por salvar la vida. 

Si en el cuello le a picado 
y tras ellos dedos mete, 
con tal fuetfa va el cuitado, 
que ya el piojo, de avisado, 
antes huie que acomete. 

Si espulgado el jubón dexa 
y la luz ya se le acaba, 
di^e á las calcas con quexa: 
«En vos, casilla la vieja, 
un rincón se me oluidava.» 

Y vereisle luego yr, 
arto de correr los toros, 
con gran gana de dormir, 
cansado de combatir 

y de lidiar con los moros. 

Pobrera triste, importuna, 
enfermedad inhumana, 
de noche, sin luz ninguna, 
cierran y abren la ventana 
porque le de luz la luna. 



176 REVISTA DE ARCHIVOS 



Pues en los meses postreros, 
un adeudados estáo, 
que á pie á sus tierras se bao 
en figura de romeros, 
no los conozca Galván. 

Vna tarde, dcscvidado,. 
se sale con un amigo, 
y allá, fuera de poblado, 

(Continuará,) EuGENIO MeLE Y A. BONILLA Y SaN MaRTIN. 



su manteo al hombro echado, 
huie del uando enemigo. 
A la mañana cvidosas, 
sienten las amas la maña, 
y llorando congoiosas, 
tristes nuebas dolorosas 
se suenan por t<5^ España i. 



DOCUMENTOS 



I 

UNA CARTA DE JUAN DE HERRERA 



Entre los muchos y curiosos documentos autógrafos que en su rica biblioteca 
posee nuestro amigo el distinguido bibliófilo Sr. Duque de T' Serclaes, está la 
carta que hoy damos á conocer á nuestros lectores, y que juzgamos muy impor- 
tante, por tratarse en ella de un ediñcio tan célebre como lo es el de San Lorenzo 
del Escorial, y por verse con claridad el criterio que sobre ciertos procedimientos 
artísticos tenia el gran arquitecto de Felipe II. 

El retablo á que hace referencia, es el del altar mayor, de estilo clásico, ejecu- 
tado en mármoles y bronces, midiemio 93 pies de altura por 42 de ancho. Se ter- 
minó por el mes de Septiembre del año i Sgo; esto es, cinco años después de la fe- 
cha en que escribía Herrera. Las estatuas son de bronce dorado, en número de i5, 
obras de León y Pompeyo Leoni. Para colocar las más altas, ó sean las de San Pe- 
dro^ San Pablo, San Juan^ la Virgen y el Crucifijo, hubo necesidad de hacer un 
fuerte andamio que corría de una á otra cornisa y en el cual se colocaron dos tor- 
nos. A este andamio subió algunas veces ei Rey con sus hijos para ver las es- 
tatuas. 

El Luqueto citado por Herrera en su carta, era uno de los pintores que con 
el Mudo y otros tenían á su cargo decorar los muros del edificio. 

Las canteras de pizarra estaban en la sierra de Bernardos; las de jaspes, en Osma, 
Granada y Aracena; y las de mármoles, en Filabres, Estremoz y las Navas. 

I Hay varias composiciones análogas i la transcrita en la literatura española. Recuérdense 
La pida de la galera, por Matheo de Brizuela (Barcelona, Sebastián de Cormellas, 1603; Jaén, 
Pedro de la Cuesta, 1628); La pida del picaro (Valencia, 1601), etc., etc. 

En la Biblioteca Ambrosiana de Milán se conserva un grueso tomito que contiene, entre otras 
curiosísimas composiciones, una: Obra nuepa llamada la Vida del estudiante pobre diligente 
y industrioso, juntamente con la del necio ocioso; Valencia, 1595; (ocho hojas). Lleva el tomo 
la signatura: sn. v. iii. 17, y lo describieron Wolf y Hofitnann en su Introducción á la Primavera 
Y flor de romances. 

Recientemente, el Sr. Foulché-Delbosc ha publicado en la tlepue Hispanique (año 1902), entre 
otros siete poemitas, la Descripción de la pida de los estudiantes de Alcalá, según un ms. de a 
Bibl. Nac. de Madrid. 



BIBIOTECAS Y MUSEOS 1 77 

Veamos ahora lo que dice la carta dirigida por Juan Herrera, desde San Loren* 
zo, al Ilustre señor Juan de ¡barra, residente en Madrid. Dice así: 

«Ilustre señor: 

La carta que V. md. me imbio de Ponpeo Leoni mostré al padre fray Antonio de 
Villacastin, y en lo que toca á lo que imbia a decir de las fíguras que se le piden del 
retablo que sean las primeras, que es Xpó. y nra. señora y san Joan, y también el 
Sam Pedro y san Pablo, es ansí que combiene que sean las primeras y que primero 
se hagan; y aunque dize que los buenos artifíces empiezan por los pies, que pu- 
diera bien escusar de decir esta bachillería, que siempre va dirigida a darnos á en- 
tender que savemos poco; podrasele responder a ella que los buenos artífices en lo 
que fes combiene imitan la natura, y ansi el architecto en el arte edífñcatoria a de 
imitar por fuerfa la natura, porque a de empefar dende el pie para fundar la car- 
garon de sil machina; pero el escultor puede empegar su figura, ó por ei pie, ó por 
la cabera, ó por el ojo, ó por la mano, ó por otro cualquier miembro del cuerpo^ 
y para colocarlas después en los lugares que les da el Architecto es menester que 
bayan colocando, las últimas fas primeras, de manera que las más altas se an de 
asentar las primeras; porque yendo abajando se va dejando la obra con la perfeción 
que a de quedar, y cuando se biene al asiento de las últimas que él llama las prime- 
ras, queda todo lo demás acabado y puesto como deve y sin peligro de que se quie- 
bren las fíguras bajas cuando se asientan las altas, y ansi que queda por regla gene- 
ral qye adonde el architecto acava su obra, empieza el pintor ó escultor las suyas. 

Y lo que a hecho en a ver reducido estas fíguras del Xpo. y nra. señora y san 
Pedro á ocho pies y medio, esto está bien, y también lo está que se reduzga á esta 
medida el san Pedro y san Pablo, sí ya no ay algún impedimento de questen hechos 
los moldes de otra medida, porque no lo encarezca, como hace lo del Xpo. y las 
demás fíguras; y adviértasele que el Xpo. va mas alto que el san Pedro y san Pablo 
todo lo que se a de levantar la cruz desde su peana á los pies del Xpo. mas que son 
de alto los pedestales donde carga el dicho san Pedro y sancto Pablo; y nra. señora 
y san Joan an de ir tan altos comQ estos dos ya dichos apóstoles, porque se les an de 
poner bajo de los pies unas peanas tan altas como los pedestales donde carga san 
Pedro y sant Pablo. 

-Y lo que V. md. me manda que yo trate de que se tome resolución con Luqueto, 
yo le encargo tantas veces la bondad de la ovra que ya cuasi se amohina, y ésto 
respetárselo e a companhieros que yo vea que no le doy fastidio; pero otra cosa de 
concierto yo no la trataré con él, porque no veo la materia dispuesta para ello y 
no quería hacer cosa que pensando hacer servicio á Su Magestad, le deshiciese; pero 
si V. md. halla alguna persona que esto sea atreva á hablar y tratar con él, bien 
será que se busque, aunque sea ginoves, que saven bien estos tratos y contratos, y 
qui^ este acertara á hacerlo, porque yo no tengo maña para dares y tomares en 
más y menos. 

Y lo de meter gente en las canteras de las pitarras, conbiene mucho, y tam- 
bién en las canteras de los mármoles para los solados, porque ay mucho que solar 
y poco aparejo para ello, y yo procuro de dar prisa en que se la den mayor en todo 
de lo que se la dan. 

Esas cartas suplico á V. md. mande encaminar á Mongon y que se den las 
que van para mi casa, y nro. Sr. guarde la Ilustre persona de V. md, como yo de- 
seóle. Sant Lorencioel Real y de Agosto 23-i585.— B. 1. m. a. V. md., su servi- 
dor, Juan de Herrera,)^ 



178 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Está escrita en un pliego de papel de hilo de o,3o por 0,21. Tiene una de las 
caras, sello de placa ovalado, con escudo heráldico de los Herreras (dos calderas 
sobrepuestas). La dirección es la siguiente: Al Ilustre señor Joan de Ibarra mi se- 
ñor y c. a.^Madrid. 

Pelayo Quintero. 

II 
DOCUMENTOS REFERENTES Á GONZáLO DB BERCEO 



I 

Sentencia arbitral dada por D. Juan Sánchez, Abad de San Mill^In, en el pleito que te- 
nían EL Concejo de Madrid con los vecinos de Santurde y barrio-nuevo. 

El Abbat aviendo consejo con su con viento, diolo por aveniencia et juzgólo por 
iudicio: Que quantos fasta essi dia tornaron pecho á Madrid, siquier de marzadga, 
siquier de la pecha de palacio, que assi lo den cap adelant sin nulla contraria ellos 
ó quiquier que aiaesto por qui ellos tornan esii pecho á Madrid, é los de Madriz» 
non ayan poder de demandarlos mas de q'uanto fasta estonz pecharon, fuera tanto 
á los que provassen, que desradigaron pecho, que tornen de mas por esto solo, so- 
bre lo que pechavan, media pecha á Madriz de pan é de vino, é non otra cosa nen- 
guna. Los otros que tenien compras, é non tornavan pecha ninguna, siquier fuese 
de los Barrios, siquier de criazón de Sant Millán por cient soldadas, ó end á iuso, 
que aya compradas, contándolo quomo fo comprado, que remancsca quito pora 
siempre, é nunqua peche por ello nada á Madrid: Et qúi toviere mas de cient solda- 
das contándolas segunt la compra, que torne á Madrid media pecha cadanno del 
pan é del vino que dan á San Millan, é no l¡ demanden los de Madriz ninguna otra 
cosa. — Sobre todo esto mando el abbat é diolo por iudicio, que desi dia adelante 
omme de los Barrios, nin de criazón de San Millan non comprase nin prisiese en 
pennos eredat pechera de Madrid; é si alguno de Madrid lis vendiesse, ó empcnnase 
tal eredat, que entrasseel Concejo de Madriz la eredat, é el Abbat de San Millan 
levase los morabedis. ütrosi ningún onme de los Barrios, nin de criazón, que non 
aya poder de vender nin deempennar á onme de Madrid de la eredat que tienen de 
San Millan que torna decima ó alguna facendera á San Millan, é si la vendiere, ó la 
empennare, que entre el abbat la eredat et el conceio de Madriz aya los morabedis: 
salvo los casamientos que anden ad della é della con so fuero. Desta aveniencia fue- 
ron pagados los de Madriz é los de los Barrios, é recibiéronla por iudicio. 

Desto son testes de Monges de San Millan don Rodrigo, Prior, don S. sosprior, 
don Benedicto ospitalero, don Marin sacristano, don Benedicto capellán del abbad, 
don D.° de Villarejo, é otros de conviento: de Madriz, Fijotede Marfojal, é Fijóte de 
Berceo alcaldes, D.** S.° Maturano merino: demás de Berceo don Goni^alpOy don 
Aznar, don D.% don Estevan prestes, D.** S." de Tuviano, D.° de Sancho Ruvio, 
andadores del Concejo... de Estollo Ennego de Echanes: de Barrio Nuevo, Pascual 
López Merino, é Concejo deSanturdi D.° Martin Merino, Mingúele é otros. 

Factum est hoc en Sant Millan Era 1276, quarto décimo die Junü, regnant el rey 
don Fernando con su madre doña Verenguela en Castiella et en Toledo el en León 
el en Gallicia el en Baeza et en Cordova; merino maior en Castiella don Moríel, al- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 179 

cayade de Nagera Ferrando Diaz; la mampuesta de la tierra^vacat. Yo abbad don 
Johan de San Millan que fiz esia abeniencia é judgeesti iudicio, fiz facer ende dos 
cartas partidas por alfabeto seelladascon nuestro seillo pendient... ron la una con- 
cejo de Madriz, é la otra los de los Barrios. 
(Arch.deSn, A////a«.— Códice del Ilm^ P. Minguella. Doc. SSy.) 

« 

11 

AZNAR PÉREZ Y SU PRIMA MaRÍA GimÉNEZ VENDEN AL MONASTERIO LO QUE POSEÍAN EN MaDRID. 

Carta de venta, otorgada á favor de don Juan Sánchez Abad de San Millan de la 
CogoUtt, y de todo su convento, por Aznar Pérez y su prima «Marisemenez», con 
el consentimiento expreso de su marido Pedro Sánchez, de toda la heredad que te- 
nían en Madrid y en todo su término, «con nombrada mientre la herran de Varrio 
espasso con sus fructales, é tierras é linares é nogueras» y otras varias posesiones 
que expresa á continuación, designando sus aledaños y hasta la cabida de ellas en 
su mayor parte: véndenselo todo por precio de treinta maravedis, que declaran ha- 
ber rfecibido.ante los fiadores. 

«Factum est hoc in era 1280, VI feria in die Sci. Jacobi apli. Regnando el Rey don 
Fernando en Castiella, en Toledo, é en Leoh, é en Galhzia, é en Cordoua, é en Bae- 
^a, é en Badaioz, en uno con su madre donna Berenguella é con su mugier la reyna 
donna Juana, é con su fijo el infante don Alfonso. So el rey, sennor de térras de 
Nagera don Alfonso López; merino mayor de Castiella don Martin Gon9alez de 
Miancas. So el merino de tierras de Nagera é de Rioia, Ferrando Di^z de Grannon.)^ 
Entre los fiadores aparece: «De clérigos de Berceo, don Gongaluo de Berceo: don 
Johan so hermano. 

(Archivo Histórico nacional. — San Millan, núm. 97.) 

III 

Don Rui Pérez de Agoncillo, Arcediano de Najera, renuncia los doce maravedís asigna- 
dos EN UNA CASA DE AviLA. 



In Del nomine. Yo don Roy Pérez.de Agonciello arcidiano de Nagera, fago sa- 
ber á quantos esta carta vieren, que fui á Sant Millan de la Cogolla, é en cabillo 
estando don Juan Sánchez é todo el convento de San Millan presentes, é abrenun- 
cie los doce morabedis que me fueren asignados en na casa de Avila que avía de 
aver de Sant Millan en préstamo en mis dias, é partime pagado del monesterio de 
Sant Millan é del abbad é del convento, que ni yo ni nul onme del mundo por mi 
nunca los demande. E por mayor firmedumne diles esta carta de la abrenuntiation 
sellada con mi seello pendiente. Desto son testigos que fueron presentes don Enne- 
go Martínez arcidiano de Berberiego, don Albar Diaz fijo de don Diago López de 
Blascor é canónigo de Calaforra é de la Calzada: de clérigos del arcidiano don En ne- 
gó Martínez, Roy Martínez, é Sancho Martínez so capellán, Gonzalo Diaz clérigo 
del arcidiano don Roy Pérez, et Per Yenneguez de la Guardia clérigo, don Gon%,al- 
vo de Berceo preste, Garci Gardez de Sancta Cruz, don Florenz. 

Facta fuit hec abrenuntiatio in ángulo claustro Sancti Emilianiintus fusta por- 
tam medianam secundo kalendas ianuarii anno Domini 1246. 

Por la copit, 

Narciso Hergueta. 

3.* áp«CA(r-TOMO X. i3 



1 8o REVISTA DE ARCHIVOS 

III 
EL ÁGUILA DEL AGUA 

REPRESENTACIÓN ESPAÑOLA DE 



Este título puso el autor en su comedia autógrafa. Otra mano añadió el segun- 
do de Batalla naval de Lepanto, Duran, después de explicar que se daba aquel 
nombre á D. Juan de Austria por las armas imperiales de su casa y por la batalla, 
dice que esta comedia acaso será la misma ó una continuación de la del mismo 
Vélez El hijo del Águila, ó el Señor Don Juan de Austria. 

La Barrera, que cita el manuscrito autógrafo, existente en la biblioteca de 
Osuna I cuando el imprimía su Catálogo, hizo de estas dos comedias una, sin duda 
por no haber tenido á la vista la citada por Duran, que es como la primera parte 
de lo que hubiera podido ser una trilogía si Vélez llevara al teatro la desdichada 
muerte del héroe en Flandes. Porque en la comedia titulada El hijo del Águila ó 
el Señor Don Juan de Austria se propuso presentarnos la primera juventud de 
D. Juan en Villagarcía bajo la tutela de D. Luis de Quijada, enamorando con su 
gallardía á las mozas más garridas del pueblo, desafiando á los rivales, soñando 
con más altos destinos y sintiendo el esforzado ánimo estrecho en la humilde 
condición de aldeano, hasta huir con Gerjón en busca de guerreras aventuras 2, y 
con esta segunda quiso que apareciera la realización .de tan brillantes ensueños, 
rodeando á su héroe de la gloria de Lepanto. 

A pesar de haberle precedido Cervantes y Lope en sacar al teatro la celebrada- 
hazaña, el primero en La batalla naval, comedia que no ha llegado á nosotros, y 
el segundo en La Santa Liga, aun creyó Vélez que podía tratar de nuevo el asun- 
to, contando con los recursos de su ingenio para vencer además la dificultad de 
introducir acción dramática en el hecho histórico de la batalla que tan mal se pres- 
ta á las condiciones de la representación. Pero si no triunfó en absoluto escribiendo 
una obra acabada, según nuestros gustos de hoy, hay que reconocer que satisfizo 
bien á las exigencias de la escena en su época y que lo movido de la acción, los 
contrastes de la chistosa fanfarronería de Escamilla y de D. Lope de Figueroa,. 
(ésta tal vez poco conforme con el carácter del personaje) con lo grave de las cir- 
cunstancias, las escenas realistas de los galeotes en el sollado de la galera y la acer- 
tada escena final de la victoria en la cubierta de la Real, hacen su lectura agradable 
y justifican que no hayamos querido dejarla inédita. 

Ignoramos como trataría el asunto Cervantes que, testigo de los sucesos, pudo, 
si quiso, darle grandes caracteres de realidad. 

En la comedia de Lope, falta la trama dramática, y la tercera jornada, de alto 
vuelo, tiene la escena culminante, la batalla y victoria, presentadas por elementos 
alegóricos, que en largas tiradas de hermosos versos van relatando los episodios del 
combate. 

Vélez de Guevara buscando para su obra una intriga dramática difícil de hallar 
en el severo suceso histórico, creyó encontrarla con la introducción de una de esas 

1 Hoy en la Biblioteca Naciooal, R.-7.'^-5. 

2 Recifcrdo de la escapada que hizo D. Juan con D. Juan de Guzmán y D. José de Acuña el 
o de Abril de i565 hacia dalapagar, para embarcarse en Barcelona en las galeras que iban en so- 
corro de Malta, y de cuyo propósito le hizo desistir orden terminante del Rey. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l8l 

doncellas trashumantes, de tan socorrido recurso en el teatro antiguo, que aprove- 
chando el sueño paternal, entran y salen con toda libertad en las casas de los que 
enamoran, ó les dan citas nocturnas en la suya propia por medio de señales en el 
balcón, como la más desahogada golfa de nuestros días. Sirve doña Hipólita de po- 
bre enredo entre el Principe D. Carlos y D. Juan, pero no consigue integrar el de la 
comedia, pues su acción va á perderse episódica, lánguida y pecaminosamente , tras 
el inverosímil engaño de los tripulantes de la Real, que la creen soldado aventure- 
ro, en la candida aquiescencia de D. Juan de Austria á su propósito nada honesto 
de que la haga su camarada, momentos antes ó después de la confesión y comu- 
nión con que se preparaban á la batalla. 

Con esto quiero decir que como Lope, y probablemente como Cervantes, nues- 
tro autor no atinó á enlazar con intriga amorosa las tres jornadas de la comedia. 
Son más bien tres cuadros sucesivos destinados: el primero, á presentar con la 
rivalidad en el juego de la pelota primero y en el lance amoroso luego los distintos 
caracteres del tio y del sobrino, el de aquél, con el ventajoso concepto que ha me- 
recido á la historia; el de éste, bien distinto del que quiso prestarle la fantasía de 
Schiller, antes cruel, soberbio, agresivo y envidioso. El acto segundo es prepara- 
ción de la batalla. La escena en que, como el héroe de Cervantes, cree D. Juan estar 
riñendo fiera pelea con los infieles, con la nota cómica de Escamilla y Almendruca 
que socarronamente le secundan, debió parecer á Vélez atinado recurso para ex- 
presar los presentimientos de gloria del de Austria, porque la repitió en su primera 
comedia El Águila del agua, sustituyendo á Escamilla con Jergón. 

El tercer acto, la batalla, tiene por escena la cubierta de la galera Real, donde 
Vélez hace hablar con su competencia en escenas picarescas al abigarrado conjun- 
to de los galeotes. Es curiosa la alusión al Quijote y á los libros de caballería, con 
lo que al pronto se cree que el autor va á hacer intervenir en la batalla al glorioso 
manco. Hay vida, color y movimiento en todo el acto, y el combate y la victoria 
tienen una realidad no exenta de grandeza. 

De las varias relaciones de la batalla, impresas ya en vida de Vélez, creo que 
tuvo á la vista para su comedia la de Marco Antonio Arroyo, titulada Relación 
del progreso de la armada de la Santa Liga K Además de coincidir en el número 
de naves de cada división, colores de las flámulas, etc., está citado en ella, y me pa- 
rece que no en las otras, el hecho de la española María, la Bailadora, que en traje 
de hombre y con un arcabuz mató muchos turcos y á uno á cuchilladas en com- 
bate cuerpo á cuerpo, por lo que D. Juan de Austria la hizo merced de que en ade- 
lante tuviese plaza en el tercio de D. Lope de Figueroa. Esta es evidentemente la 
Almendruca de Vélez que pelea con medio remo y á la que llama D. Juan de 
Austria Amazona de España. 

^Habrá que citar aquí los defectos comunes al teatro de aquella época, la inve- 
rosimilitud patente de ciertas escenas, como los juramentos de D. Lope de Figue- 
roa en presencia de Felipe II, el lenguaje ampuloso y retórico en ocasiones y en 
personas que exigen otro diferente, la locuacidad fanfarrona y el chiste á todo pas- 
to del mismo D. Lope, etc., etc.? 

Sobre ser bien notorios, baste con que las bellezas de la obra los dejen muy en 

la sombra para que resulte digna de publicarse y sirva para añadir una más á la 

preciada colección de comedias de Vélez. 

A. P. y M. 

I Milán, 1576. 



l82 



REVISTA DE ARCHIVOS 



AVE MARÍA 

EL ÁGUILA DEL AGUA 

Y 



REPRESENTACIÓN ESPAÑOLA 



ACTO PRIMERO 
DE LUIS VÉLEZ DE GUEBARA 

LOS QUE HABLAN EN ESTE ACTO PRLMERO 



REY DON FILIPE SEGUNDO 
PRÍNCIPE DON CARLOS 
DON JUAN DE AUSTRIA 
MARQUÉS DE SANTA CRUZ 
Rl.Y GÓMEZ DE SILVA 



MARCO ANTONIO COLONA 
JUAN ANDREA DE ORIA 
DON LOPE DE FlGUEROA 
DON DIEGO DE CÓRDOBA 
PEDRO VÁZQUEZ DE ESCAMILLA 



ALMENDRUCA, graciosa. 
DOÑA HIPÓLITA, dama. 
TEODORA, criada. 

PELOTERO 

UN MICHACHO 



ylna, Juan, Jesús, Maria y J()sí\ Luís, Isabel. 

Pero Vázquez de Escamilla, de valiente, y Almendruca, con mantellina terciada 

y sombrero. 



Almendruca, 

Esta, Almendruca, es Madrid, 

corle de Filipo, dueño 

de dos mundos, y segundo 

sin segundo en estos reynos, 

hijo del Gran Carlos quinto, 

Águila de dos imperios, 

que defendió con las alas 

y acrecentó con el buelo. 

De quien el señor Don Juan 

de Austria es retrato más nuebo, 

Águila también que al sol 

se examina en años tiernos, 

que le crió Luis Quixada, 

yn prudente cavallero. 

Señor de Villagarcía, 

y que le truxo sospecho 

poco á la corte, si bien 

Carlos, Príncipe heredero, 

aspira á más monarchías 

con el nonbre de su agüelo. 

Almendruca, 
Que me praze. 

Escamilla, 
Ya tomamos 

de tantas tormentas puerto, 
gracias á Dios, aunque es golfo, 
Almendruca, el más sobe¿io 
del mundo Madrid y mas 
madre de los forasteros 
y patria común de todos, 



que vn carro de tanto estrecho 
oy nos sirbe de nabío 
hasta que nos buelba un viento 
prospero á Sevilla desta 
Espada (sic) dichoso centro. 

Almendruca. 
[Que me praze] i 

Escamilla. 

Y aquesta es también la calle 
tan nombrada de Toledo, 
garganta por donde siempre 
entra y sale vn mundo entero 
del comercio vniversal, 
y aquí á mano izquierda piensa 
que cae la Puerta cerrada, 
donde dize el refrán viejo, 
Almendruca, que se buelbe 
el demonio, y la que luego 
se descubre es la mayor 
plaza que ve el vniverso, 
donde se alcanza la fruta 
desde vn inbierno á otro inbierno. 

Almendruca. 

[Que me praze] Y esta qual es? (De otra 

letra,) 

Escamilla, 
^Por aquí 
que se va á la Puerta entiendo 

I Todo lo contenido entre corchetes eslá 
tachado 0n el original. 



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de Guadalaxara, donde 
tiene plaza de armas Venus 
y muere medido á varas 
en yeslidos y manteos 
todo galán mentecato, 
todo marido echacuerbos. 

Almendruca. 

[Esa es la] [Que me praze] Bien está, (/^e 

otra letra.) 

Escarní I la, 

Y esa es la calle 
maior, maior enbeleco 
del orbe, por donde en corso 
salen en bucos dib'ersos 
las piratas de medio ojo 
á cautibar los talegos 
que nunca dan á rescate. 

Almendruca. 
Que me praze. 

Escarní I la. 
Nada veo, 
Almendruca, que te agrade. 

[Almendruca] 
[Traygo Almendra] 

Almendruca. 

Traygo, Escamilla, en el cuerpo 
á Sevilla atravesada 
y digerilla no puedo. 

Escamilla. 

No me admiro, que es la patria 
á toda ley. 

Almendruca. 

En perdiendo 
de los ojos la Hiralda, 
se me caió todo el cielo 
á cuestas. 

Escamilla. 

Paciencia, mientras 
anda el hombre á todo ruedo 
y en trábalos arrastrado 
como la culebra. 

Ahnendruca. 
Al tuerto 

de Ronda perdone Dios 
que nos a metido en esto. 

Escamilla. 

Si no viniera con el 
Malas migas y el Gallego, 
no la tendiera conmigo, 
pues supo de otros recuentros 
que era herion á letra vista 



y que en la heria a el y al Crespo, 

sin quitalle la camisa 

á la espada, ni el jpellexo] ollexo 

á la juca que me escucha, 

les vatane los baldeos. 

Almendruca. 

Tómense loque llebaron, 
pues no llebaban coletos 
de onbres de bien. 

Escamilla. 

El señor 

asistente dio en hacernos 

agasaxode buscarnos, 

sin ser amigos ni deudos 

de su señoría al fin 

los dichos señores muertos, 

y el ausentarnos fue fuerza 

porque poner tierra enmedio 

que llaman salto de mata 

fue sienpre el mexor consexo. 

Almendruca. 
Que me praze. 

Escamilla. 

Sin sentir 

si no me engaño, en el juego o* 

de la pelota emos dado. 

Almendruca. 

Saibó el guante, hablando en esto 
á toda pulla. 

Escamilla. 

Almendruca, 

sienpre contigo pretendo 

hablar sin daño de varras. 

Almendruca. 
Que me [praze] agrada. (De otra letra.) 

Escamilla. 

Aquí en efeto 
entretenerse acostunbra 
de Castilla lo mas bueno, 
y yo he de probar la mano, 
que ya sabes que me precio 
desta profesión. 

Almendruca. 
Ya se 

que en Sevilla te tubieron 
por el mexor saque. 

Escamilla. 
Salvo 

toda pulla en prosa y verso 
tan bien, que soy enemigo 
de eqnivoquitos como esos. 



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Alinendruca. 
Dama& cortesanas ay 



En este puesto 

si dexan de ser de roma 

serán pelotas de viento. 



(V.n 



iída.) 



Almendruca. 

Brabo rumbo y brabos talles 
[brabo enbusie y moblmiento] 
brabo enbuste y contoneo! 

Escamilla. 

Son del ayre de la corte 
sacres hechos y derechos 
que volaran vna bolsa 
que este colgada' del cielo- 

Mmendruca. 

A gente de mcxor porte 
me guele. 

Teodora. 
Fl aireuimiento 
a sido grande. 

Hipólita. 
Teodora, 
Amor mas que niño es ciego. 

Teodora. 
Esas dos disculpas doran 
muchos mal nacidos senos. 

Hipólita. 

No son senos los dorados. 
Teodora. 

Mas an de dorarse luego. 
Hipólita. 

Dorados del alma están 
á esperanzas v deseos. 
Lk't;a. Tlm.1 li > prefiunta 
si el Sen... Diin liian al juego 
de la pelota a vaxado, 
que en este sitio deseo 
que le des ese papel 
y yo verle desde lexos, 
ya que en Palají') ni tfi Otra 
parte de Madrid no puedo 

Teodora. 
Ya llego como me mandas, 
avnque con vergüenza llego. 



Almendruca. 

Acá pareze, Escamilla, 

que encamina vn vuho destos. 

Escamilla. 
Dexale venir. 

Almendruca. 

Advierte 

que aun las sonbras me dan celos. 

Escamilla. 
Ya se, Almendruca, que tienes 
azules los pensamientos. 

Teodora. 

Hidalgo! 

Escamilla. 

Que manda, hidalga.* 

Teodora. 
El Señor Don Juan..,? 

Escamilla. 

la entiendo. 

Teodora. 

A vaxado á la pelota? 

Almendruca. 

Entre la mirlada dentro 
y lo sabré. 

Teodora. 



Escamilla. 

i Quedo, quedo, 
no aia dimes y diretes 
entre los dos. 



Almendruca. 
Pues, cabestro 
demedio ojo, tu conmigot" 
Teodora. 

Manlillincxa y sonbrero, 
repórtate. 

Almendruca. 

Bibe Dios! 

Escamilla. 

Mira que estoy de por medio 
Almendruca y [basia| bonda. 

Teodora. 

Sera 

Almendruca con mas rucso 

que c 



„ no SI 



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l85 



Almendruca. 

Pues harele ver luzeros 
s¡ me paso a almendra amarga, 
porque soy lodo veneno, 
de la cabeza á los pies. 

Hipólita. 

Dexalos para groseros, 

Teodora y sigue mis pasos. (Vanse.) 

Almendruca. 

Tu eres la grosera y luego 

tu galán y tus amigas 

y todo tu parentesco, 

y mientes por treinta mantos. 

Escamilla. 

Bonda, Almendruca, no entremos 
con mal pie en la corte 

Almendruca. 
Bonda. 

Escamilla, 

Aquí sale el pelotero 

á las pelotas vacías 

echando ayudas de viento. 

(Entre de vexcte el pelotero en cuerpo con 
vna geringa hinchando pelotas que le da vn 
muchacho.) 

Pelotero. 

Aprisa, aprisa, muchacho, 
que oy a de aver grande juego, 
porque vaxa al corredor 
el Príncipe. 

Muchacho. 

No tendremos 

mal barato de ese modo. 

Pelotero. 

Como se le asiente en medio 
a su Alteza del capricho, 
que es caprichoso en estremo. 

Escamilla. 

Oy me pienso introducir 
en la corte, pues á tienpo 
tan dichoso emos llegado. 
Que digo, señor maéso? 

Pelotero. 
Que dize, amigo? hidalgo. 

Escamilla. 
Yo soy 

al hidalgo ministerio 
de la pelota inclinado 
y medianamente puedo 
sacar ó bolber. Por vida 
del camarada, si el juego >: 



lo permitiera esta tarde, 
introduzga vn forastero 
que le serbira obl4gado. 

Pelotero. 

Quanto pudiere os prometo 
hazer por vos. . 

Escamilla. 
Dios os guarde. 

Pelotero. 

Ya despexan y rezelo 
que vaxa el Príncipe. 

Almendruca. 
Vaxe 
como el Turco se este quedo. 

Escamilla. 

Ydme nombrando quien son 
los del aconpañamiento. 

Pelotero. 

Este primero es DonXope 

de Figueroa, del tercio 

de Flandes maese de campo, 

gran soldado y cavallero 

que para vna empresa grande 

le an llamado á lo que entiendo 

por su invencible valor . 

aunque renegado al peso 

del militar exercicio, 

y el que se sigue es Don Diego 

de Córdoba, gentil onbre 

de cámara del Rey, deudos 

y camaradas i amigos, 

y ese que viene tras ellos, 

el marqués de Santa Cruz, 

valiente en dos elementos, 

marte en tierra, en mar neptuno, 

y el que le sigue que es Ne'stor 

en la prudencia conpite 

y en la edad, valiente viejo, 

es el gran Juan Andrea de Oria 

(Añadidos al mareen losaos versos siguientes .) 

Príncipe de Melfi y nuebo 

Curcio, padre de su patria, 

y el que le acompaña luego 

es Marco Antonio Colona, 

coluna de Italia y Héctor 

romano, de Cesar sangre 

(Añadidos al margen los dos versos siguientes.) 

y condestable en el reino 

de Ñapóles generoso. 

Y ese bizarro mancebo 

de gentil aspecto y cara 

que lleba el Tusón al pecho 

es el señor Don Juan de Austria 

y del padre á los [progresos] trofeos 



i86 



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las esperanzas iguala; 
y el que amaneze sebero 
agora á dos mundos es^ 
el Príncipe, heroyco en'peño 
de vn Carlos y dos Filipos 
el segundo y el primero. 

Almendruca. 

Valor, soberbia, crueldad, 
y anbicion cifra en el ceño 
que le guarneze los ojos 
y allibo inpulso en el cuerpo. 

Pelotero. 
Que le conozeis pareze. 

Almendruca, 

Las mas veces puso el cielo 
en el rostro el sobre escrito 
de las almas. 

Escamilla. 

Yo confieso 

que no me a dado en ef mundo 

otro ombre sino este miedo. 

(Entran Hipólita y Teodora como primero.) 

, Hipólita. 

Llega, Teodora, que agora 
es ocasión. 

Teodora. 

No me atrebo, 

que estoy turbada y perdida. 

Hipólita. 

Ese es todo tu despejo? 

Teodora, 

Tanta grandeza me tiene 
deslumbrada. 

Hipólita. 

Pues io quiero 
llegar, dame ese papeL 

Teodora. 

Toma, y con tu atrevimiento 
te haga Dios bien. 

Hipólita. 

El amor 

haze valiente los pechos 

mas cobardes. 

Teodora. 

El te guie 

si a vna ciega puede vn ciego. 

(Llega Hipólita al Principe, por llegar al se- 
ñor Don Juan, hincándose de rodilla, y echado 
el manto por la cara.; 



Hipólita. 

Señor, vuestra alteza pase 
por los ojos... 

Teodora. 

Brabo aliento! 

Hipólita. 

este memorial. 

Carlos. 

Sí haré. 

Hipólita. 
Guarde a vuestra alteza el cielo. 

Donjuán. 

Bizarra dama^ por vida 
del rey! 

Teodora. 

Señora, qué as hecho? 
Por darle al señor Don Juan 
el papel, truecas los frenos 
y al Príncipe se le as dado! 

Hipólita. 

Amor todo es desaciertos, 
turbaciones y peligros, 
mas ya no tiene remedio. 
Vamos, Teodora, que voy 
loca. 

Teodora. 

Yo JTie voy muriendo 
de risa. 

Hipólita. 

Yo de pesares. 

Amor, si eres Dios, ios riesgos 
enmienda de mi esperanza 
y encamina mis deseos. 

Carlos. 

Cubrios, Marqués, cubrios 
[Príncipe de Melfi]. (Al margen, de otra 

letra: Marco Antonio.) 

Doria. 

Veso 

á vuestra alteza los pies. 

Colona. 

El mundo 

veamos á los pies vuestros, 
y almenas troquéis a reinos. (Al margen, 

autógrafo:) 

Marqués. 

No solo vn mundo, sino 
tantos mundos como cielos. 



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Carlos. 
Santa Cruz, con tales brazos 
no esperan mis ansias menos. 

Almenar uca. 
Sin mandárselo por Dios ' 
se cubrió e! Don Juan primero. 

Escarní ¡la. 
Es su tio, y de Su i>adre 
hermano, y es privilegio 
maior que el de todos junios. 

Almenáruca. 
Que me praze. 

Carlos. 
El papel quiero 
leer, que memorial 
y cerrado, trae misterios. 

Almendruca. 
Aturdida estoy en tanta 
grandeza. 

Escamilla- 
lo estoy suspenso. 

Carlos. (Lee Cirios pira si!i 

Señor Don Juan, el día que vuestra 
Alteza jugó cañas con el Principe por 
la deseada salud de su magestad, Dios le 
guarde, andUbo tan ayrosamenie biza- 
rro y tan bizarramente ayroso, que no 
pude resistirle el alma. Para que torne 
posesión della como suya, le solicito con 
este papel no pase el plazo desta noche, 
que hasta las onze me parezera un siglo: 
en la t de San Martin esperara un cria- 
do mío a conduci|r] lie |á vuestra alteza| 
al puerto de mis esperanzas. Guárdele 
Dios mas que a mi. Suia, por ser de V. Al. 
que sin ser suia no puedo ser mía. 

Carlos. 
Notable pape! y rara 
firma y estraños esiremos 
de mujer enamoradal 
Y todas hazen lo mesmo 
con este mostró de tantas 
dichas como envidias tengo 
de su persona, que en todas 
cuantas ay de lucimiento 
ocasiones, se levanta 
con los aplausos del pueblo 
y me desluze los míos, 
y hasta hazerme su terzero 
esta muger no a parado, 
si el equivocarse efeto 
no fué de su turbación. 
De envidia *l sentido pierdo. 



Don Juan. 

Si a de jugar vuestra alteza, 
hágase el partidu. 



acsr-.) 



Rey. 

desde aqui 



Quiero, 
Ruy Ge 
fuear al Principe. 

R. Cóme^. 

El puesto 

para vuestra magestad 

esia a proposito. 

Rey. 
De sos 

memoriales los despachos 
de camino decretemos. 

Ruy. 



Rey. 

es tan precioso, Ruy Gómez, 

3ue pasar no le debemos 
exar sin gastallo bien. 
De Tilo quentan por cierto 
que lloraba si algún día 
pasavasin haber hecho 
alguna merced, que mas 
conquistan estos imperios 
en las almas que el poder. 

Don Juan. 

Ea, señores, qué hazemos? 

Carlos. 
Yo, Santa Cruz y Don Lope, 
a mi tio y a Don Diego 
de Córdoba y a Colona, 
perdone lo circunspecto, ■ 
y sacamos yo y mi üo. 
Colona . 
A mi me excusa lo viejo, 

mexor. 

Pelotero. 
Este forastero 
dize que vuelve y que saca 
y a llegado con deseo 
de xugar. 

Carlos. 
Aiude pues 



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Donjuán. 

Estoy contento. 
De donde soys? 

Escarní Ha, 

Andaluz 

de cuatro costados. 

Don Juan, 
Bueno. 

Escarní I la. 

Vuestra alteza lo bera* 
si se me luze en el juego. 

Don Juan, 
Cómo os llamáis? 

Escantilla, 

Pero Vázquez 
de Escamilla. 

Don Juan. 
El nonbre es fiero. 

Escantilla. 
Y el onbre y todo, por Dios. 

Don Juan. 

DeUnombre y onbre lo creo. 
Marco Antonio sera el }uez.(A I margen, 

de otra letra:) 

Carlos. 

El Príncipe de Oria sea 
el Juez. 

Doria. 

El cargo aceto, 
y saco el rosario. 

Don Lope. 

Pues 

ropa afuera y comenzemos. 

' Carlos. 
Palas y pelotas. • 

Don Juan. 
Palas. 

Carlos. 
Palas y pelotas, presto. 

Don Diego. 

La de su alteza [me dad] mostrad 
[para dársela (cDmendadojdarésela.] 

(Van saliendo criados y tomando las capas y 
sombreros y dando las palas, y la del Princi- 
pe venga con vn tafetán.; 

Aiu. 
Aquí [esta) la tengo. 



Carlos. 
Tomad, Don Diego, la capa. 

Escamilla. 

No tengo otro camarero, 
Almendruca, áino á tí. 
Guárdame este ferreruelo 
y la de Juan de la Orta 
con la enana de cantero 
que rematan mi armería. 

Almendruca. 

Detras de aquel poste quedo 
de mirona grulla. 

Escamilla. 

Ojo 

avizor, no me des celos, 
porque echare el corredor 
por vn arco triunfal destos. 

Almendruca. 

Yo soy Almendruca y bonda ^ 
mil vezes. 

Escamilla. 
Bonda por cierto. 

Don Juan. 
Vuestra alteza saca. 

Carlos. 
Voyme 
a la losa. 

• Donjuán. 

£a, a sus puestos. 
Señores. 

Don Diego. 
^•Cual es el mió? 

Don Juan. 
A la falta. 

Escamilla, 

Según eso, 

el pasa juego me toca, 
y abra pocos pasajuegos, 
mientras io estubiere en el. 

Don Lope. 

Vuestra alteza saque recio 
que nos Uebe las narizes 
porque con ellas chazemos. 

(Pónense D. Juan, D. Diego de Córdoba y 
Escamilla dentro, y luego D. Lope y el Mar- 
qués de Santa Cruz y el Principe quedan 
fuera i el pelotero que le da la pelota.) 

Carlos. 
Santa Cruz, mas a la falta. 



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Ya voy. 



Jugar. 



Juegue. 



Juego. 



Marques. 
Carlos. 

Don Juan. 

Carlos. 



Rey. 

Dénsele cuarenta escudos, 
al mes de entretenimiento 
en Milán. 

Ruy. 

Son sus servicios 

dignos, señor, de tal premio. 

Don Juan. 
Falta! 

Carlos. 
Pídola. 

Doria. 
Yo haré 

la información en derecho 
como asesor y juez 
juntamente. 

Carlos. 

Yo no entiendo 
como puede ser si dio 
el vote della tan lexos. 

Don Juan. 
Falta es. 

Escarní I la. 

Y falta ha de ser 

a pagar de mi dinero. 

Don Diego. 
Del de su alteza sera. 

Don Lope. 

Y esta en Flandes ó en Marruecos 
el mió y el del Marqués? 

Marqués. 
Digalo mi tesorero. 

Rey. 

El castillo de Pamplona, 
por navarro y por tan viejo 
soldado, le toca. 

Doria. 

Falta, (Entra Juan Andrea.) 

Señor, dizen que es. 



Carlos. 

Mintieron 

ios que lo an dicho i pensado 

Don Juan. 

Juzgado esta y es del juego 
ley pasar por lo que an dicho. 

Carlos. 

O que razón de escudero 
tan cansada! 

Don Juan 

Vuestra alteza 
repare, pues es tan cuerdo, 
que habla conmigo y que soy 
hijo de quien vos soys nieto. 

Carlos. 

Que importa que lo seáis 
si sois tanbien.... 

,Don Juan. 

Por lo menos 

de mexor padre que vos. 

Carlos. 

conmigo altibo y grosero? 
Bibe Dios!... 

(Metiéndose por medio los demás.) 

Marqués. 

Señor! 

« Colona. 

Señor! 

Carlos. 
Que con esta pala... 

Rey. 

El juego, 

si no me engaño, Rui Gómez, 

canpaña Carlos a buelto. 

Carlos. 
os haga peda9os. 

Don Juan. 
lo 
sabré... 

Escantilla. 
Con quien vengo vengo. 

Almendruca. 
Y yo con quien vine. 

Don Lope. 

(Boto , 

á Dios] que emos de perdernos 

todos. 



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Rey. 

Arroxar vn guante 
y ponerme descubierto, 
quiero para que ie tengan . 
a mi persona respeto. 

Rui, 

A mi parezer no miro 
en este lance otro medio. 

Doria. 

Su Magestad a arroxado 
vn guante suio y se a puesto 
patente en ese valcon. 

(Apártanse todos, y el señor D. Juan toma el 
suante y le tesa y pone sobre su cabeza. 
Arroxa la pala Carlos.) 

Don Juan, 

Yo le venero y le veso 
(y pongo como es razón] 
y como es razón le pongo 
sobre mi cabeza. 

Car^s. 

Ardiendo 

en cólera estoy y escupo 

por voca y ojos veneno. 

D. Juan. 

Y bolberlo á su Real mano' 
con la disculpa pretendo. 

(£1 señor D. Juan se entra.) 

Almenar uca. 

Parece que estoy soñando 
lo que escucho y lo que veo. 

Rey. 

Ruy Gómez. 

¡Señor! 



Ruy. 
Rey. 



Venid 

y llama al Príncipe luego. 

(Éntrense el Rey y Ruy Gómez.) 

Don Diego. 
Capas, sonbreros y espadas. 

(Vanse poniendo las capas y las espadas y 
sonbreros.) 

Carlos. 

Si el Rey no me desagravia, 
le he de matar, bibe el cielo. 

Marco. 

Señores, sigamos todos 
i su Alteza. 



Carlos. 

Voy bebiendo 
áspides y basiliscos. 

- Don Lope. 
Lanzas las cañas se an buelto 
y valasde artillería 
las que empezaron de viento. 

(Entranse todos tras el Príncipe.) 

Escamilla. 

De espárragos, Almendruca, 
emos quedado. 

Almendruca. 

No espero 

barato en toda mi vida, 
pues este se nos a muerto 
de viruelas [mal logrado]. 

Escamilla. 
iMal logróse. 

Almendruca. 

Escamilla, parezemos 

en lo de quedar tan sordos 

y de todo abrigo yermos, 

esperanzas y favores 

al bruxo del cuento viexo 

que dixo Jesús. 

Escamilla. 

Aquí 

dio fin la historia del sueño. 
A la posada, Almendruca, 
á cenar nuestro carnero. 

Almendruca. 
¡Ay, albures de Sevilla, 
cémo os voy echando menos! 

(Éntrense.) 



I- 



Rey. 



(El Rey y el señor D.Juan, descubierto, auien- 
dolé dado al Rey el guante.) 

Al Prkicipe soberano 
el respeto no escusais ¿^o 

gorvasaüo, aunque seáis, 
ion Juan,' su tio y mi hermano; 
que les dan veneración 
dibinas humanas leyes 
y de príncipes y reyes 
hasta las reynas lo son; 
que esta dignidad humilla 
al vasallo más brillante', 
aunque presumáis de infante 
de Alemania y de Castilla: 
que está Carlos en esfera 
tan diferente de vos, 
que solo á mí y solo á Dios 
por superiores venera. 



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191 



D. Juan. 

Ya sé el respeto, Señor, 
que poi* mi príncipe debo 
á su Alteza, mas no Uebo 
bien que deslustre el valor 
de la sangre que acreditan 
tantos cesáreos blasones 
con desconpuesfks razones 
que mi agravio solicitan, 
que mas favor debe al zelo 
con que le granxeo en vano 
por ser de su padre hermano 
y por hijo de su agüelo; 
que estos priuilegios dos 
y otros que en mis prendas hallo, 
para su maior vasallo 
me dio con su alteza Dios. 
Esto de quien soy confío, 
y el Principe a de entender 
que ia que no puedo ser 
su igual, sienpre soy su tio, 
y que aunque en esfera está 
maior, si aplausos intenta, 
que onrrándome se acrecienta 
todo el onor que me da. 

Rey\ 

Puesto que la edad es poca, 
Don Juan, de entrambos á dos, 
haced lo que os toca á vos, 
que él hará lo que le toca. 
Y de vuestro cuarto no 
salgáis, Don Juan, hasta que 
tenplado el Príncipe esté 
y desenojado yo. 

D. Juan. 

Lo que vuestra magestad 
me manda voy, como debo, 
á obedezer, pues no es nuebo 
en mi obligación. 

Rey, 

¡Andad! 

(VaseD. luan.) 
Qué bien la sangre que tiene 
de Austria ostenta en el valor! 

Rity. 
Su Alteza está aquí, Señor. 

Rey, 

^* Viene el Príncipe.'* 

Ruy. 
Ya viene. 

Rey^ 
Ruy Gómez, decid á todos 
los que al Príncipe acompañan, 
que en el retrete se queden 



y que nmguno se vaia 
hasta que lo mande yo, 

Ruy. 

Voy. 

(Vase Ruy Gómez, y entra Carlos) 

Rey. 

I Razón es necesaria 

! de estado enfrenar á Carlos. 

Carlos. 

A ver. Señor, lo que manda 
vuestra magestad, como es 
razón, vengo á sus pies. 

Rey. 

Basta 

Carlos, quedáis en tener 
condición tan temeraria, 
que hasta á la misma persona 
«ie vuestro tio, á quien tanta 
estimación se le debe, 
dais ocasión á que os haga 
punta, con ser solo infante 
de Castilla y Alemania, 
y vos Príncipe en Castilla; 
y esto ocasiona la rara 
soberbia vuestra, fiado 
en la ambición soberana 
de la regia dignidad 
y de heredero de España. 
V aueis de advertir que todos, 
Carlos, somos en las almas 
por naturaleza iguales, 
si el cielo nos desiguala 
en las fortunas, que son 
vnas mismas las humanas 
pasiones y sentimientos; 
que pisado vn áspid, mata 
con el veneno; que al sol 
la menor nube leenpaña; 
que el animal más leal 
de todos muerde con rabia 
á su dueño; que á un león 
se le atreve vna cuartana. 
De lo soberano, Carlos, 
os valed para hazer gracias 
onrras y fauores, no 
para agrabiar con palabras 
ni con obras, que la lengua 
del Príncipe es vna espada 
que para matar sin golpe 
el cielo en él desenvaina. - 

Carlos. 

Señor, sobre averiguar 
si era falta ó no era falta 
entre los dos... 

Rey. 
Bien está, 
ya sé, Príncipe, la causa. 



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Carlos. 

jHe de sufrir que me diga 
Don Juan con mucha arrogancia 
que es hijo de mejor padre 
que io? 

Rey. 

Carlos, (jué os espanta^ 
si fue mi padre y agüelo 
vuestro y siempre son [mayores] las 

(causas 
maiores que los efetos? [las causas] 
Ninguno á su padre iguala, 
el padre-sienpre es mexor 
que el hijo, porque él es rama, 
y el padre es tronco de adonde 
se alimentan y propagan. 
Procurad ser padre vos 
de quien estas alabanzas 
y obligaciones confiesse, 
y hasta hazer cón Don Juan de Austria, 
vuestro tio, pazes, Carlos, 
no entreys á verme la cara. 

Carlos. 

Cuanto vuestra magestad 
me manda haré. 



Andad. 



Rey. ' 
Carlos. 



¡Qué estraña 

y severa condición! 

(Vase Carlos.) 

Rey. 
¡Ruy Gómez! 

(Entre Ruy Gómez.) 

Ruy. 

Señor, ^qué manda 
vuestra magestad? 

Rey. 
Llamadme 
los que dixe que aguardaran. 

Ruy. 

la están aquí el orden vuestro 
esperando. 

Rey. 

Entren y traigan 

el cubierto, pues es ora 

entretanto que me hablan. 

(Vase Ruy Gómez y entran el Marques de 
Santa Cruz, el Príncipe de Oria, Marco Anto- 
nio Coloaa y Don Lope de Figueroa por la 
mano izquierda.) 



D. Lope. 

No habla conmigo 
este favor, que entre tanta 
grandeza sola.estoy io 
de nones y no por falta 

[de valor] 

de valor ni de nobleza, 
la fortunilla es quien anda 
repartiendo esto en el mundo 
aunque en muchos con mas causa. 
Paciencia, que si se vbiera 
de llebar esto á estocadas, 
me cubriera [boto a Dios] 
delante del Bey y el Papa. 



Rey. 



Marco Antonio. 



Colona. 



Señor! 



Cubrios. 



Rey. 



Rey. 

Qué 

gente tendré io en Italia? 

Colona. 

De infantería tendrá 
vuestra magestad bien hasta 
treynta mil onbres i mas, 
si el contrato no me engañar- 
en Ñapóles, en Sicilia, 
en Cremona y en Nobara 
y en Milán* y mas de seys 
mil caballos, veterana 
gente toda. 

Rey. 

Bien está. 

Bien se podra hazer jornada 
contra qualquier enemigo, 
con esa gente. 

Marqués. 

Y el Asia 

y el África temblarán 

si contra las costas baxa 

de Italia el turco este Agosto, 

y en las galeras de España 

de Ñapóles y Sicilia 

conmigo, Señor, se envarca 

á levante. 

Doria. 

Si el marques 

de Santa Cruz, cuya espada 

con tantas Vitorias es 

de las lunas otomanas 

raio español de la enpresa 

de ganar mundos se encarga, 

qualquier triunfo esta seguro. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



193 



Marqués. 

Vuezelencia me onrra y paga 
los aplausos que me debe. 

Rey. 

Príncipe Doria, con cuantas 
galeras podra servirme 
la Señoría si trata 
á Italia baxar el turco? 

Doria. 

Señor, con cuarenta. 

Rey. 

Escuadra 

es bastante si asistida 

va del valor de esas canas. 

Doria. 

Hasta morir solicito 
serbiros, porque á la Casa 
de Austria debo el ser 'que tengo 
y con muchas vidas y almas 
no pagaré lo que debo. 

Rey. 

Guárdeos Dios, que sois de España 

onor, como padre, Andrea, 

de Genoba, vuestra patria. 

Por agora no tenemos 

más que hablar, para mañana 

remito hablar á los tres 

en políticas mas largas. 

Retiraos á descansar. 

Marqués. 

Vuestra magestad se cansa 

por todos, que [tiene] pone al onbro 

tantos inperios, monarcha 

inmortal viva del sol 

cielos poniendo. á tus plantas. 

(Vanse los tres y queriéndose ir tras ellos 
Don Lope, diga el Rey.) 

Rey. 

No os vays, Don Lope, que tengo 
que hablar con vos dos palabras 
a solas. 



Conmigo.'* 



S' 
1. 



D. Lope. 
Rey. 



D. Lope. 

Aquí aguardo. No me ataja 
ni acobarda [boto á Dios] 
si no es el Rey otra humana 
cosa en el mundo. 



Rey. 
Decid, 
Don Lope. 

D. Lope. 

Señor, que manda 
Vuestra magestad? 

Rey. 

Qué tercios, 

sin hazelle á Flandes falta, 
podre sacar si se ofreze 
vna ocasión de inportancia? 

D. Lope. 

Dos no mas, si an de ser esos 
el de Don Juan de Guevara 
y el mió, que con los dos, 
diganlo Olanda y Gelanda, 
podéis ser cómo Gofredo 
Señor de la Casa Santa. 
[Boto á Dios]! 

Rey. 

No juréis. 

D. Lope. 

Este descuido 

[Señor] fue [por] que pensaba 

que aquí no estabais. 

Rey. 
Don Lope 

(Una linea ininteligible tachada.) 

. . . dexando esto aparte. 

D. Lope. 

Estraña 

magestad y conpostura 

(Tres lineas ininteligibles tachadas.) 



Rey. 

Dizenme por asentada 
cosa que salís de noche - 
con Carlos i os aconpaña 
el marqués de Santa 1^ 
algunas, y no me espanta 
que, ia que sale, los dos 
le subáis, pues las espadas 
vuestras son tas mas heroicas 
del mundo. 

D. Lope. 

Señor, si manda 
su Alteza que lesirbamos, 
mexor Ueba las espaldas 
guardadas con el Marqués 
y conmigo que con cuantas 



194 



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guardas tiene, (boto á Dios] 
vuestra magestad. 

Rey. 
Que vaia 

con los dos digo que tengo 
por bien, sin jurar. 

Z). Lope, 
Es tacha 

{Cuatro versos ininteligibles tachados.) 



en mi, Señor, tnuy antigua 
[por que es] de vnacostumbre endiablada 
[por que es costumbre) 
pero yo la rrludaré 
[juro áDios) , 

Rey, 
^Eso es mudalla? 

D. Lope. 
Señor, no se 

[porque es costumbre en Castilla] 

Rey. 

Al fin, Don Lope, 

lo que á los dos os encarga 

mi cuidado es que le vais 

á la mano en tantas varias 

[ocasiones cuando salga] 

ocasiones como suelen 

ofrezerse cuando salga, 

ya que es tan onbre y no puedo 

á la condición bizarra 

que tiene ponelle estorbos. 

Ésto os advierto. 

Ruy Gome^. 
la aguarda 
la vianda. 

Rey. 

Vamos, pues, 

Rui Gómez. , Vanse. 

D, Lope. 

Severa estatua 

racional de marmol hecha 

desde el cabello á la planta! 

¿Qué tienen estas calcillas, 

esta gorra y esta capa 

que espeluzan cuando miran 

y que abogan quando hablan? 

[Boto á Cristo] que me dexa 

sienpre con vna terciana 

doble. 

. (Salga Carlos.) 

Carlos. 
Don Lope. 



D. Lope. 

Señor! 

.Don Carlos. 

Aquí estáis y yo andaba 
buscándoos en el retrete 
del Rey'? 

D. Lope. 

Que es pues lo que manda 
vuestra alteza? 

• Carlos. 

Yo pretendo 

ver esta noche vna dama 

y aueis de ir solo conmigo. 

D. Lope. 

A de darme una palabra 
vuestra alteza. 



Cómo, qué? 



Carlos. 



D. Lope. 



Que no emos de ir de vorrasca 
sin arroxarse a cualquiera 
ocasión que venga ó vaia, 
que se la e dado a su padre 
y en aquesta confianza 
que le aconpañe permite 
pues sabe que ño soy mandria 
ni gallina y que me bebo 
el granizo de las balas, 
que no es miedo de tarascas 
que vengan de la otra vida, 
que envisto selvas de picas 
y nado golfos de espadas. 

Carlos. 
Yo os la doy. 

D. Lope. 

Pues marche agora 
a ver á la diosa Palas, 
a Venus y al sol, que yo 
le convoio buena lanza. 

Carlos. 
Por la Priora saldremos. 

D. Lope. 

Sea por la guardiana 

y haga cuenta [bo^ a Dios] 

que lleba vn cuerpo de guardia. 

(Hipólita y Teodora en casa.— Éntrense. 

Hipólita. 

Enmendaste el desacierto 
discretamente, Teodora^ 



BIBLIOTECAS T MUSEOS 



I9S 



%rr. 



Teodora, 

Yo me entre al cuarto, señora, 
del señor Don Juan que abierto 
le halle y a su alteza en el, 
que solo a sí se asistía 
y con mucha cortesía 
le di el segundo papel. 
Leiole y agradecido 
esta sortixa me dio 
y por ti me preguntó 
curiosamente advertido. 
Dixele que eras muger 
principal, sola, Isin madre, 
en la casa de tu padre, 
rica y de buen parecer. 

Hipólita. 

No mas, Teodora? 

.->• Teodora. 

No mas, 

qué querías que dixera? 

Hipólita. 

Algo, Teodora, [que fuera] siquiera 
de lo indecible, y a mas 
que le dixeras que soy 
vn exerto al parecer 
de serafín y muger 
y que a ser astro me voy; 
que le dixeras también 
que soy de cualquier mortal 
vn desprecio de cristal 
y de alabastro vri desdeR; 
que le dixeras, Teodora, 
que es mi tez tan excelente, 
que me afeito solamente 
con nácares de mi aurora; 
que le dixeras que no ay 
si no es el quien me merezca, 
ni hermosura que parezca 
mas de olanda de cambrai 
que era entendida y tan vana, 
que [el sol no me parecía] Abril no me 

[merecía 
[que] descalzar [me podría] el sol ni el día 
en la mas crespa ipañana, 
no entienda de la aniorosa 
llama que arderme desea 
que soy fácil como fea 
o soy necia como ermosa. 

Teodora. 

Yo le di de ti a entender 
no mas de lo que inportaba, 
que lo que mucho se alaba 
menos suele parezer, 
y al fín le dexe en estado 
que le obligue a desear 
la inpresa sin sospechar 

3.* áPOCA.«-TOMO Z. 



el áverte equivocado 
con el Príncipe primero* 

Hipólita. 

Esa fue cuerda atención, ^^ ; 

que enpezar con celos son 

principios de mal agüero, 

pues vienen siempre después 

que el temor el trato altera 

y amor mozárabe fuera 

si comenzara al rebes. 

Teodora. 

^ \o estaba á todo advertida, 
bolbiendole a repetir 
que procurase venir 
solo porque conocida 
[del fuere] tan gran persona no fuese 
ni arriesgase su opinión, 
y que donde en vn balcón 
vna seña blanca yiesse 
en frente de San Martín, 
la puerta abierta estaría 
a las onze y que podía 
sin riesgo ninguno al fin 
por ella a tu cuarto entrar 
que era el primero, advirtiendo 
que estaría ai durmiendo 
tu padre. 

Hipólita. 

No puede errar 
con estas señas, Teodora, 
y en tan violento accidente, 
. yerre mi amor solamente. 
La puerta del cuarto agora, 
si no me engaño, he sentido, 
sera [si no e>] mi imaginación. 

Teodora. 

Cenzerros, señora, son 
de quien bueies a perdido; 
pero no te as engañado, 
que pasos de onbre parezen. 

(Entra el Principe Don Carlos como de noche, 
con un broquel en la pretina y la espada en la 
mano.) 

Hipólita. 

Raios serán que amanezen 
a dar luz a mi cuidado; 
pero no es, Teodora, quien 
con el alma aguardo io, 
mi esperanza se engañó. 

Teodora, 
El Príncipe es, dizes bien. 

Carlos. 

No os alborotéis, señora, 
que trocar por vn infante 

14 



196 



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I'.'' 



vn Principe mas amante 
vuestra fortuna mexora, 
que para ser dueño mío 
SI quien soy os desengaña, 
pues que lo e de ser de España, 
mexor soy yo que mi tío. 
De su ventuí a -envidioso 
intento ser envidiado, 
de vn papel equivocado 

3ue me quiso hazer dichoso: 
e vn criado que os siguió, 
de mi en lances advertido 
semejantes, he sabido 
vuestra posada i tomó 
tan bien las señas que apenas 
esta plazuela pisé 
cuando tremolar miré 
[del balcón] deste cuarto en las almenas 

(un verso tachado, ininteligible) 

vna vandera de paz 
que otro dichoso llamaba, 
sin duda que no se hallaba 
de tantas glorías capaz, 
pues para gozar enpleo 
de tan [dichoso] hermoso interés 
no se a calzado en los pies 
las plumas de su deseo, 
ganándole por la mano 
el mió que hallando abierta 
para esta dicha la puerta» 
ya intenta lograrla en vano 
porque mi dicha interesa 
con maior antelación 
o gozar esta ocasión 
o envarazalle la inpresa. 

Hipólita. 

Espantada estoy de ver 
contra el fuero natural 
que en vn pecho tan real 
envidia pueda caber, 
indigna y ciega pasión, 
obligando á yuestra alteza 
contra su misma grandeza 
a tan gran resolución. 
A otro norte me a guiado 
mi amoroso desvarío 
porque nació el albedrío 
libre al cielo potentado, 
y esta inclinación jamas 
venzera poder injusto, 
que los derechos del gusto 
tocan al alma no mas, 
que el Príncipe a quien le dio 
rey nos el cielo en en peño 
de las vidas solo es dueño 
pero de las almas no. 
Y vuestra Alteza no quiera 
hazer de mi turbación 
tirana juridicion. 



que es el alma de otra esfera, 
que ay Rey a ()uien apelar 
de ofensa tan inumana 
y podra aun mas soberanas 
sínrrazones enfrenar. 
Vuestra alteza no ocasione 
a estos inpulsos mi amor, 
ansi su eroyco valor 
de mas mundos le corone; 
que espero al Señor Don Juan^ 
su tio, y puedo temer 
de sus zelos y el poder . 
vuestro vn pesado desmán. 
Y no os merezca ocasión 
á quien soys reconocida 
en que aventuréis mi vida 
y en que arriesguéis mi opinión. 

Carlos, 

Eso quiero solo a mi 

deberme sin replicar, 

pero el ni yo emos de entrar, 

por vida del Reyi aquí, 

porque conmigo de vos 

falsedades no asegure, 

aunque el enojo perdure 

de mi padre [Bibe Dios]; 

que no ha de aver ni alcanzar 

solamente por dichoso 

lo que por mas poderoso 

no e merecido gozar. (Vase el Principe.) 

Hipólita. 

Ay de mí! alumbra, Teodora, 
a su Alteza. 

Carlos, 

No me agrada 

luz de tan desalumbrada. 

Quedaos! 

Hipólita. 

Señor! 

Carlos, 

[lo os haré] No mas. (Vate.) 

[entender...] 

Hipólita, 

Cielos, 

socorred á la fortuna 

que corre mi amor con vna 

envidia en traxe de celos. (Éntrense.) 

(Salga el Sr. D. Juan, de noche, con broquel 
en la pretina y la espada en la mano.) 

D, Juan, 

En /este balcón está 
la prevención de la seña, 
y esta la casa a de ser 
sin duda, mas a la puerta 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



197 



está un onbre que pareze 

que defíende en medio della 

ei paso como gigante 

de aventura, porque ostenta ' 

con vn broquel y vna espada 

desnuda a la vista opuesta 

que es noturno serafín 

deste paraíso. 

(Como dizen los versos, estará á la puerta 
del vestuario Don Lope y llega el Príncipe por 
la misma puerta.) 

D, Lope, 
Sea 

vuestra alteza vien venido, 
aunque venga vuestra alteza 
arrepentido. 

Carlos, 

Pues que ay 

Don Lope por acá fuera? 

D. Lope. 

Vn onbre esta aqui que pienso, 

si no me engaño, que muestra 

inclinación a esta casa 

y [boto a Dios] si [viniera] estuviera ' 

sin vuestra alteza, ^ue auia 

de Uebar entre las piernas 

lo que [dize] el refrán dize. 

Z). Juan. 
Agora 

salió otro onbre de la mesma 
facción, dueño al parezer 
y anbos pienso que. me esperan 
y que se an puesto sin duaa 
de la entrada en la defensa. 
Si esta muger quiso hazer 
de mi valor experiencia 
con particular capricho, 
aue son raras las ideas 
de las mugeres, las mas 
perdidas por la brabeza. 

(Salga P.^ Vázquez de Escamilla.) 

Escamilla. 

Llebe el demonio los dados 
y las manos, pues con ellas 
vna suerte no e tenido. 

Almendruca. 
Pedid paciencia. 

Escamilla. 

Paciencia 

téngala un gallina, vn puto, 

vn tenplador, vna dueña; 

mal aya quien al garito 

me enseñó esta noche ¡o pesia 

al juego [a Madrid] y a la codicia 

de ganar! 



I 



D. Juan. 

Entrar es fuerza, 
ya que estoy aqui. 

Escamilla. 

Por vida 
del mundo! 

Almendruca. 
Pedro, paciencia. 

Escamilla. 

Almendruca, por ell agua 
de Dios que encontrar quisiera 
aqui con quien despicarme 
á cuchilladas si Cesar 
i Hercules con las cotunas 
y los Doce Pares fueran. 

D. Lope. 

Hiérvele mucho la sangre 
a vuestra alteza, mas flema 
a de tener esta noche 

f si no quiere tenella, 

e dejare, [boto á Dios] 
quetemo... 

Escamilla, 
Qué gente es esta? 

D. Lope. 

como al demonio á su padre. 

Escamilla. 

Vn onbre aqui se rezela 
de otros dos aue están allí 
por guardas de aquella puerta. 

D. Juan. 

Ya es cobardía aguardar 
mas. 

Carlos. 

Otro onbre se le acerca 
de socorro. 

D. Lope, 

Aquí estoi io 

y no importa que onbres Ilueban. 

Escamilla. 

Tenme esta capa, Almendruca, 
y en esta esquina me espera, 
que no puedo ver jamas 
supercherías. 

Almendruca. 

Sobre ella 

me quiero raspar en tanto 

que durare la pendencia. 

(Entrase Almendruca.) 



198 



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Z). Juan. 
Deste empeño he de salir 
como quien soy, aunque pierda 
mil vezes en el la vida. 



Carlos. 



Acá vienen. 



D. Lope. 

Vuestra alteza 

los dexe venir, que io 

tanbien haré que se buelban. 

Escamilla. 

Caballero, si tenéis 
voluntad de entrar en esa 
casa y ver dos os detiene, 
un onbre hazeros intenta 
conpañia, que os a visto 
solo en esta conpeiencia 
que hara por vos maravillas, 
y que soy diez haced cuenta. 

D. Juan. 

No puedo dexar, hidalgo, 

de admitir esa fineza 

por el enpeño en que estoy. 

D. Lope. 

Brabo consexo de guerra 
haciendo los dos están. 

Carlos. 

Pues que esperamos [que vengan]. 

D. Lope. 

Que vengan, 

y después de aver venido, 

no a de reñir vuestra alteza. 

Escamilla. 

Hidalgos, en esa casa 

a de entrar, aunque no quieran, 

aquel cavallero, que es 

a quien compete esta inpresa: 

escoxan lo que pretenden 

hazer, que no ay mas respuesta 

que irse ó reñir. 

D. Lope. 

[Juro á Dios] 

que trae cartas de creencia 
este envaxador de Marte 
[por vida de vuestra alteza] 
muy cortas i mui resueltas. 

Escamilla. 
Que responden? 

Carlos. 

No ay salida 

sino sacar las espadas. 



D. Lope. 

Protesto que me haze fuerza 
y que no puede ser menos 
el Rey me degüelle ó sepa 
deste aprieto la verdad, 
que en tocándome esta tecla, 
he de danzar [boto á Dios] 
por Don Lope y vuestra alteza. 

(Sacan las espadas los cuatro, y Carlos cae 
con D. Juan y D. Lope con Kscamilla, todos' 
con broqueles.) 

Escamilla. 

Hidalgo, apretad los puños, 
porque an de huir ó la puerta 
an de dexar las espadas, 
y las capas. 

(De adentro Ru}* Gómez.) 



Aquí suenan 
las cuchilladas. 



Ruy. 



D. Lope. 

Quién eres 

onbre, que tanta violencia 

tienes en las manos? 

Escamilla. 

el conbidado de piedra. 

D. Lope. 

[Boto á Dios] que no me a hecho 
otro tanta resistencia 
en el mundo. 

Escamilla. 

Soy el coco 

del pendón verde y la feria. 

D. Lope. 

Y el mismo demonio. 

Escamilla. 

Y tú 

pienso que fuiste á la escuela 
con Satanás. 

D. Diego. 

Conpañeros 

de la guarda, apriesa rapriesa.] 

(Entran dos alabarderos con hachas, D. Die- 
go de Córdoba, Ruy Gómez y el Rey.) 

Rey. 

Rey. [Llegad] afuera 
con las hachas y las armas. 
Rey. [Que se tengan 
á su mageslad decid.] 
Llegad, llegad, {al margen.) 



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Ruy. 

Que se tengan 

á su magestad decid. 

D. Lope. 
Encontrar antes quisiera 
con doze mil Barra bases. 
Escamtlla. 
Montante de la pendcncíia 
a sido el Rey. 

Almendruco. 
Escamilla, 
la capa. 

Escamilla. 
AlmendrucB, venga. 

Principe, Don Juan, Don Lope... 

D. Lope. 
Sin mi estoy. 

Rey. 
Desta manera 
se aventuran onbres tales 
obligándome que tenga 
esta prtvcniíion siguitndo 
averiguadassospechas 
de mis rezelos? Ansí 
Don Lope dais de vos cu«nta 
y de loque ioos cncarjjo? 
Yo sé como se remedia 
esto todo. 

D. Lope. 
No daré 

or mi cabeza. 

Escamilla. 



D!. 



Almendruca. 

Escamilla. 
Escurrirme, 
siendo posible, quisiera. 

Almendruca. 
Pues vamonos. 

Rey. 



I D. Juan. 

Este es sin duda 
I la persona forastera 
I que me aludo en la pelota, 
! y en el valor y en las fuerzas 
I es un Bernardo. 

' Rey. 



\ Escamilla. 

Vine á vella. 
por mi gusto. 

Rey. 
Y no truxisteis 
ütra comisión mas que esla? 

Escamilla. 

; Soy onbredei)ien i hálleme 

i en la ocasión que me pesa 

■ ver ventaxasi aiude, 
sin conocer á su Alteza 
que con Don Lope venia, 
que es valiente mui de veras, 

. al señor Don Juan que estaba 
solo, sin que conozíera 

i tanpoco a su Alteza. 

Rey. 

, alíenlos porqué en la guerra 
I no los empleáis de Flandes 
que es donde mexor se enplean? 

Escamilla. 
Vuestra magestad me haga 
merzed de alguna gineta, 
y vera como le sirbo 
con mil vidas. 

Rey. 

Merezelda 

primero. Príncipe, vamos. 

Venid, Don^Joan. 

Almendruco. 

Quien no tienbla 
tanta nnagestad? 

Rey. 

Don Diego 

de Córdoba, el coche venga 

y a palacio. 

D. Diego. 
Ya esta aquí. 

D. Juan. 
Vedme, Escamilla, 



200 



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Escarní I la. 
Por fuerza 
para que de mi os sírbais. 

Carlos, 

Hasta que echen en galeras 
a este picaro o le ahorquen 
no e de parar [pues] que me dexa 
[picado] con el valor que atenido 
picado de la pendencia. 

Almendruca, 

Harto he hecho, Pero Vázquez, 
para que el Rey me viera. 

D. Lope, 

Valiente es el picarazo 
como mil Héctores. 

Carlos. 
Buenas y 

reprehensiones nos de Dios. 

Almendruca. 

Merzedes largas espera 

del Rey y de Don Juan de Austria. 

(Continuará.) 



Escamilla, 

Eso, Almendruca, se cuenta 
de muchas maneras; ven 
que todo es soñar chimeras 
esta noche. 

D. Lope. 

(Boto á Dios!] 

que temo mas que á mi pierna 

a este cavallero. 

Car /os. 

Loco 

voy de nuebo, Águila nueba 
de Austria, con nuebas enbldias 
de tu valor i tus prendas. 

Z). Juan. 

Dama que no se su nonbre, 
dama enima, dama duenda, 
que no te he visto ni oydo, 
encantada es tu belleza! 



IV 



FANTASÍA POLÍTICA, SUEÑO DE FELIZ LUZIO 

DIÁLOGO DE UN VIVO Y DOS MUERTOS 



PRÓLOGO 

Fatigado del estudio y combatida la imaginación de varios cuydados, me 
quedé á deshora dormido en la silla y mesa de mi librería, inclinando la cabera 
sobre un libro moderno, que era el centro en que se mouia la rueda inquieta de 
mis imaginaciones; acometiéronme enprouisso las fantasmas de ciertas histofias 
en que me auian metido las historias de ciertas fantasmas; parecióme que entrauan 
por la puerta de mi estudio dos venerables ancianos, el vno en habito clerical 
rcligiosso, y el otro con habito y toga de cauallero y ministro, y hauiendolos 
recibido con las vrbanídades deuidas á su rcpresscnta<;ion, acabada su ceremonia 
de las reciprocas y cortesses salutaciones, tomando cada vno el lugar que le 
locaua, les pregunté quienes eran, y el fin de honrrar mi cassa con tan no espera- 
da vissíta. Nossotros, dijo el mas anciano, maguer que estamos muertos á la vida> 
viuimos aun en la inmortalidad de la fama; nuestros nombres son Pero Núñez, 
(Conde de Villa Vmbrossa,) y Juan de Marianna; por particular dispossicion del 
cielo, somos venidos á ti, antes que tu vayas á nos, para que en vna breue confe- 
rencia aueriguemos vna importante curiosidad; cobra el aliento y sin perder tiempo 
vamos al casso. 

Feli^ L«v''0'— Agradezco á mi fortuna la suerte que me solicita. 

Pero Nuñe^.—Ho ha borrado en mi la muerte la estimación que hize de vues- 
tras prendas en la vida. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 201 

Felií{ Lugio.—Bkn lo manifestáis, assi en honrrar esta pobre abilacion, como 
en darme á conocer de vista á un sugeto tan celebrado en todas las naciones 
como el P. Juan de Marianna. 

Marianna, — En esso correspondéis al deseo grande que he tenido de conoce- 
ros desde que re^iui vna carta vuestra, con un libro de que en ella hazeis memo- 
ria; aqui está el libro, y esta es la caria, que dize assi, por si no os acordáis. Muy 
Reuerendo Padre. El réquiem eternam sea en vuestra alma; sabed que un nueuo 
annalista, historiador de si mismo, mas versado en Orfeos que en libros, ha que- 
rido prosseguir vuestras historias para lleuar adelante las suyas; ellas (como veréis 
por la cola de esse volumen), son bien cstrañas en el estilo, en los sucessos y en la 
verdad, como mas largamente os dirá. el portador; su primera patraña es hauerme 
puesto a mi por autor; assi os lo protexto para descargo de mi conciencia y de mi 
honrra; hazedlo saber a essos señores historiadores muertos, que acá no lo ignoran 
los viuos; téngaos Dios en los descansos dessotro mundo, para que no boluays a 
los trabajos de este; vuestro aficionado, Felii{ Lucio. 

Pero Nuñc;^, — El sobre escripto, solo de su breuedad y discreción dize que es 
vuestra. 

Feiií{, — Estimo la honra que me h :ze¡s, y digo la reconozco por mia, y que 
este libro que mostráis, P. Marianna, es el mesmo que os remití por mano de un 
mensajero honrrado, por señas que iba bien informado de todo, huyendo de buena 
gana de la vida por salir de una vez de este, auri sacra f ames que nos acossa. 

Pero Nuñe¡{,— Bien lo mostró en el informe que nos hizo, pero a mi no me hizo 
nouedad su relación por el deplorable estado en que dejé todas las cossas quando 
partí de allá. 

Marianna. — A mi cassi me sucedió lo mismo desde que anteuí nuestra cayda 
por la constitución poco solida de tan disforme fabrica, quando di>e al principio de 
mi historia: parecerá a los prudentes y auissados que mal peccado nos amenaza da~ 
ños y desuenturas; este temor creció mucho mas en mi desde que de boca del 
Señor Pero Nuñez, del Señor Asculpa, (Pasqual) y del Señor Parciatra, (Patriarca) 
entendí el mal fabricado colosso que hauía leuantado la falsa ceguedad de los 
españoles, contra. otro colosso mal fabricado; mas porque la relación lúgubre del 
mensagero disuena tanto de la alegre cascabelada de estas relaciones históricas 
fiamos de vuestro buen sesso nos diréis sin passion si la rethorica de aquel excedió 
en algo contra la verdad. 

Fe//)^.— Olgaré oyrla de vos, sí la tenéis en la memoria, asegurándoos que era 
un español mazizo, en nada hecho a la moda desta indigna era. 

Marianna.—S'm discrepar ni vna voz nos habló desta guissa; de dos años a esta 
parte, no parece sino que la maldición de Dios ha ca}do sobre las dos Castillas, con 
excomunión de matacandelas, dizen que por hauerse cometido un mal peccado 
de que no se ha tomado enmienda; el cíelo se nos muestra uraño, los tiempos sin 
tiempo, los elementos enemigos, la tierra, sobre todos, cruelmente madrastra. 
Nuestros mantenimientos se han subido a las nubes, porque las nubes no quieren 
bajar á nuestros mantenimientos, los astros influien contrarios, el ayre respira 
uracanes, el mar se le ha olvidado aquello de estar en leche, enojado de que ya no 
le surcan ni nuestras galeras, ni nauios, ni nuestras notas; los campos agostados, sin 
que veamos en ellos un Agosto; los pueblos desolados y dessollados, las campañas 
disíertas, la guerra oluidada, la paz inominíosa, nuestros pocos soldados (de quíe- 
.nes se va dando cabo), desnudos y a la sopa de los combentos, nuestros thesspros 



202 REVISTA DE ARCHIVOS 

mas escondidos que lo eslubieron antes del descubrimiento del Nueuo Mundo; los 
fraudes y imposiciones crecidos por la mano misma que mas los hauiá acussado, 
los remedios comberiidos en dolencias, los médicos nos despulsan y nos desangran, 
los enemigos nos jeringan, nuestra honrra por tierra, y toda nuestra tierra sin hon- 
rra; admirado vengo de lo que he visto por mis ojos; hauiendo atrauesado á toda 
España de banda á banda, he reparado con graue dolor que todos aquellos sus rios 
grandes corren menguados, y menguadissimos; solo el rio mayor llamado Larcos 
(Carlos) vi que corría fuera de madre, porque un despeñado arroyo por nombre 
Draconel (Calderón) le ha torcido y sorbido todo su curso, con pretexto de que corra 
con mas libertad; el ganado anda todo alborotado desde que el Perro ¿/e A/ua (Duque 
de Alúa) se soltó de la cadena de oro en que le dejaron aquellos castizos mastines 
de sus abuelos, sin pressas y sin carlancas, y arrastrando mucha cola en las ante 
cabanas de un desdichado rabadán llamado Lacredon (Calderón), que solamente 
tiene abilidad de hazer rabeles, bandurrias y algunas cucharas curiossas; entre- 
tanto los lobos nos lleuan los rebaños enteros, cayendosse muertas de ambre las 
tristes obcjas a cada passo, que apenas tienen aliento para dar un balido, porque 
tienen un balido que les ha quitado todo el aliento; echaron desa cabana, mal pa- 
deciendo, á la soberana Calatea^ pastora de prendas diuinas, como si les faltaran 
otros mil modos de derribarle el plumaje áltiuo de su galleruza al intrusso y cuy- 
tado mayoral Narjedon (Fernando); como gente sin tino, se arrojaron á lo mas por 
no tener valor para lo menos; mas á ellos les ha sucedido la burla pessada que al 
caballo fabuloso, el qual por vengarse de las nauajadas de un grosscro jabali, sobre 
la posession de un bosque y de sus pastos, con mal consejo se fue á implorar el 
auxilio de un soldado bellacon, que logrando ocassion tan oportuna para sus in- 
tentos, echándole silla y freno al caballo, cal^ó fuertes espuelas y montó en él, y 
aunque le vengó con su lan^a de las descortessias del jabali, no por esso, acabada 
la lid, se desmontó para restituirle a-aquella su pretendida libertad; de suerte que si 
el jabali atreuido quedó castigado, el caballo mal aconsejado quedó cautiuo y 
sugeto para siempre a la espuela y al freno de su vengador. 

Pero iVttñe;^.— Essas cossas y otras muchas me sacaron á mr de la vida. 

Fe//;^.— Os asseguro que no fué encare9ida la relación de mi mensajero^ ; 

Marianna, — Cossas ay a las vegadas que harán hablar los muertos. 

Pero Nuñeí{. — El querer yo mostrar su remedio fué todo mi delito, sino es que 
fué mi delito mi talento; el sucessor que me dieron califica mi sospecha; si yo fuera 
como él, no hubiera él sido mi sucessor; echáronme de mi sillapor quitarme aquel 
banquillo que suele importar mas a España que todos áus bancos a Genova. 

Afarí«;ma-T-Essa es treta azas vssada de todos los tiranos: tener mano deludas 
contra todos los hombres de talento; vos no deueis estar quejosso, sino agradecido; 
degradaros de la dignidad fue graduaros de hombre de bien. 

Fe/i\.— Yo si que deuo formar viua queja, pues me ha tocado enla honrra con 
hazerme autor de estas sus relaciones, para tirar la piedra y esconder la mano á cos- 
ta de mi crédito. 

Marianna.—W uesira queja es justificada, maguer que no lo es menos la mia, por 
esta vergon^ossa añadidura a mi historia, con que me sacan a la vergüenza; él dize 
que me prosigue, y yo entiendo que me persigue, queriéndome enterrar otra vez; 
ya que no me puede desterrar cjmo a tantos de mi santa professión, imagino que 
ha querido hazer Carnestolendas con mi historia, por ser de las grandezas de Espa- 
^ echándolas este rabo^ parchei ó pegote para que me den la vaya/ la grita de los 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 203 

muchachos. Bien me temi yo esta deshonrra en mi prologo castellano, donde dije 
en diferente sentido de lo que aquí veis: si ya no se despierta por nuestro exemplo 
alguno que con pluma mas delgada se nos adelante en escriuir las grandevas de 
España^ y con la lu\ de su estilo y auilidad obscuresca nuestro trabajo, daño quepor 
el bien común licuaré con facilidad; ya veo aqui obscure9Ído mi trabajo por mala 
pluma y por tinta que publica, no las grandezas, si no las menguas de España; 
^como queréis que lo lleue con faQÜidad? 

Pero Nuñe\,—\Jn2i malicia se me ofrece, fundada en lo que passó por mi mano 
quando yo tenia alguna mano en el 'mundo, y es que vuestro continuador ha tirado 
áde'slü¿1ros con este redomado de su mala tinta, solamente porque siendo vos Juan 
os'átr^ileís a ser de Marianna, porque él ha dado en la ruin tema de ser Juan An» 
tnrfarianno, como Antechristo; quizás por esso ha asestado la artillería de su furor 
' contra los professores de vuestra escuela, porque entiende que en ella todos son 
Juanes de Marianna. 

A/or/jnníi;— Mas que verisímil se me haze vuestra sospecha, porque ellos son 

' hombres sabios y virtuosos y se crian en los honrrados dictámenes de no honrrar 

tnas que a Dios y a sus Reyes, sin dejarse encantar de los siluos de falsos remediadores. 

Feiíi^. — Nbse halljn solo en essa desgracia venturossa, porque por el mismo 
mérito padecen oy otros muchos; mirad á los que proscriue, confina, y exsonora, 
y cotejadlos con los que sostituye y exsalta; ^erí que delinquieron el señor Pero 
Nunez, Don Lope de los Rios, Don Melchor de Nauarra y otros Ministros de su po* 
sicion, tan vtiles y necessarios para sus empleos?; ^que escándalos no produjeron 
tantas depossiciones de bastones militares, sin mas razón para su atropellada vio- 
lencia que verlos tan- inflexibles para no dejarse torcer aliado de sus turbulentas 
ruindades?; ya os acordáis de aquel Príncipe Rojanes, ara del fino (Alexandro Farne- 
ssio) y de aquel Duque Tanto Molde (Duque de Montalto) para españolas firmes 
lealtades. ^Quien ignora el delito de aquel experto Castor Laso (Don Carlos Tasso) 
ya de seruir con tanta aprouacion? 

Marianna,— No es razón que la razón arrebate el sufrimiento; la esperanza, en 
Dios es la ancora de los sabios; mueue Dios los coracones reales quando y como 
es seruído y les inspira á que firmen oy decretos contra Ips decretos de ayer. No* 
•table es aquel decreto de un Rey de los Assirios; si me dan licencia le iré dizíendo 
á pedazos. 

Feli)^,— ¿Es el del Rey Assuero? 

Marianna, — Sí. 

Pero Nuñe\, — No ay cossa mas nacida para ciertas reflexiones que tengo yo acá 
en mis ideas; idle diciendo para aliuio de nuestra tolerancia. 

Marianna, — Dice, pues, assi: Muchos han abussado por su soberbia dp la bondad 
de los Principes, del honor en que les han puesto, y no solo pretenden oprimir á ios 
passallos de. los Reyes, sino que no pudiendo tenerse en el grado de gloria en que se 
miran colocados, maquinan contra los mismos que se la dieron. Ni se contentan con 
mostrarse ingratos á tantos beneficios, y con violar los derechos de toda humanidad, 
sino que llegan ¿presumir podran huir de la sentencia de Dios, que vee todas las 
tossas, 

Pero Nuñe^,'—S\ yo no las huuiera visto, tubiera por finjidas essas clausulas; 
pero bien sé son del mesmo texto. 

Fe/íX-r-Bien se conoce que en essa farsa del Mundo aunque se mudan las per- 
sonaS; poco 6 nada se mudan los papeles. 



204 REVISTA DE ARCHIVOS 

Marianna,— Pues aun mas del tiempo es lo que se sigue: han llegado á pro- 
rrumpir en tanta locura, que engañando con sus astutas fraudes las orejas !{ení{í- 
ilas de ¡os principes, que juagan á los demás por su real índole, ponen su conato en 
siibertir con las minas de sus embustes á aquellos que executan exactamente los ofi' 
cios que se les encargaron, y que ha\en todas las cossas mereciendo uniuer sales 
alabanzas, 

Feli\.—Esso es puntualmente lo que vemos y lloramos. 

Marianna.—Oyá aora el remedio y la mutación de todo el Colisseo. Ni deue 
pensar, si mandamos cossas diuersas que proceden de leuedad de nuestro animo, sino 
que damos la sentengia según la demanda la calidad y nescessidad de los tiempos, 
y la publica vtilidad,ypara que mejor entendáis lo que os debimos, sabed que Aman, 
aunque tan ageno de nuestra sangre, fué regiuido de nossotros con demostraciones de 
tanta humanidad, que ascendió á la honrra de llamarse nuestro hermano, y á ser 
adorado por segundo de nuestro rey no; pero él, altivo se desbaneció con incha^on 
de tanta arrogancia, que a Mardoqueo y á tantos fieles seruidores por cuya fee y 
buenos seruigios piuimos, y á Ester consorte de nuestro Rey, con todos los de su 
séquito, pretendió acabarlos con nuevas y exquisitas máquinas; por ende sabed que 
damos por nulos é Írritos todos aquellos decretos que él hasta aqui ha publicado en 
nuestro nombre real, por el qual delicio queremos se vea su castigo mas exemplar 
dándole su merecido, no nossotros sino es Dios, celebrando vossotros en adelante 
este dia entre los masfestiuos que celebráis. 

Pero ATwñe^í.— Adorar deuemos la inescrutable prouidencia de Dios quejara 
castigo de malos exerci^ios de buenos permite tal vez estos monstruos escándalo- 
ssos del. orbe; pero no es menos admirable la justicia con que los lleua al último 
pre^ipi^io por los mismos passos de su tirana ambición; son como el águila atreui« 
da que arrebatando con robos sacrilegos la victima que se quemaua en las aras, se 
lleue con ellas las sacras fatales brassas que pegaron fuego á su nido. 

/rg/,-^,__A la llama destos encantamentos que la justi9ia del ^ielo enciende tan- 
tas vezcs en el mundo, no miran de buena gana los ojos, siempre giegos, de los ti- 
ranos, y esso en mi sentir es que se empañan a si mismos; quando mas solicitan en- 
gañar á todos siembran engaños sobre la simplicidad de los pueblos, y desta semen- 
tera traen aquel fatal Agosto con que cojen engaños para si mismos; ^*que pensáis 
Marianna, sino una barrendera de quantas mentiras se han sembrado en España es- 
tos últimos años, con paño de artificiossa mali9ia?; como la vieron tierra tan traua- 
jada la juzgaron por bien dispuesta para la siembra de tanto embuste. 

A/arian;2J.— Según esso que aseguráis, yo soy el mas'agrauiado en la adición 
deste libro, porque no se puede idear monstruo de parles mas distintas que auer 
querido atar el ilo de mi fincera verdad, con la maraña de tantas estudiossas false- 
dades como incluye en estas relaciones; mi sana verdad dio siempre á cada cossa el 
nombre que merecía, pero en este hizozerbo (hircocervo) ó pegote de mi historia van 
trocados los nombres: la inquietud, se llama lealtad; el motin vnion, el destierro tes- 
tamento, la prisión libertad, el mismo Argel redempcion, el robo aliuio, la tiranía 
reforma, la vengan9a justicia, la ambifion zelo, la impiedad deboción, el embuste 
reuela9Íon, la infamia acción de gracias, el destrono victoria, la perdición defensa, 
la paurata bodas, la ineptitud comprehen9Íon, la ambre abundancia, la estafa 
prouidencia, el daño remedio, la enfermedad salud, y la muerte vida. 

Fe/i>.— Admirablemente haueis comprendido todo lo que se escriuc y se hecha 
en las conuersaciones. 



BIBIOTECAS Y MUSEOS 205 

Afarianna,—S\ el fín dizen que corona las obras, ^como el fín de tanta mentira 
ó tanta mentira con fín, puede ser corona de las obras de mi verdad? 

Pero Nuñeí{,' AWá. se dijo en el mundo que Pero Nuñez se murió de tristeza, y os 
aseguro que acá he estado para morirme de rissa leyendo aquellas clausulas de tan 
desmesurada vanagloria: para que con sus grandes talentos, afamadas experiencias 
ayudasse á nuestro Rey al mejor cobro de los intrincados expedientes del Gouierno; 
estos grandes talentos no me diréis donde se han ydo. 

Fc/^.— Las gentes dizen que se los dejó en Flandes y en Portugal para armar 
con ellos grandes Generales; otros afírman que los dejó colgados, como milagros 
de cera, en las Santas Capillas de Mons^rrate y el Pilar y Aula Dey. 

Pero Nuñe^.—Como afamadas experiencias, las que el afán esta culpando de 
fatales descomulgados y azarossos para el vltimo termino de la fortuna, valor y 
política de España. 

Marianna.-'Lsi mentira que a mi mas me haze reir, con la permission que me 
da este puluis est, que diga que vino á a/udar; ^saueis por que lo digo?; vos por lo 
menos. Feliz Lucio, acordadies á los viuos en mi nombre la historilia del grande 
Alexandro Magno. 

Feli^.—iQue historia fue essa? 

Marianna.— Es breuc y de mucha moralidad; por no se que balance del vajel 
en que passeaua las olas para un rato de diuerssion, se le cayó en el mar la corona 
real que traya Alexandro en su cabera; un mo^ ordinario pero de buen aliento 
Se arrojó al agua con prompto denuedo para salbar la corona de su Rey queestaua 
a pique de vndirse, ó de que las olas la arrebatassen; esta que al principio se conci- 
bió fíneza, se descubrió luego delito; assio con la mano de la corona real y para po- 
der brazear mas libremente se la pusso sobre su cabera, arribó desta suerte a bordo 
del vajel real, recobró de su mano el grande Alexandro aquella corona que estubo 
tan a rriesgo; y por quanto los Reyes deuen ser tan agradecidos como celosos, man- 
dó que á aquel moco se le pagasse su buen trabajo, pero que por el atreuimiento 
de hauerse puesto la corona, aunque con el motíuo de salbarla, le cortasen luego la 
cabeca; aplicad la historia, y cada vno mire como ayuda. 

Pero iVune;^.— Ya estáis entendido; pero ^como se entiende que ayuda al cobro 
del Gouierno?; parece que vuestro continuador escriuia para los Chinos o Tártaros- 
pudiera el mismo Narfedon auer dejado cassi todas las cossas en la cassi ultima 
ruina que oy están; yo estoy creyendo que remediador mas inhábil para su oficio 
no le pudo idear la ridicula fantassia del mismo Bosco; desde que ay monarquías 
en el mundo, dudo se aya visto cuerpo mas sin alma que preste algún calor bital 
á sus alientos y movimientos políticos y militares. 

Fe/ú.— Los que por acá saben algo no alcancan que se haya dado mas cobro 
que aberlo barrido todo, sin escriptura, ni carta de pago, ni que aya auido mas 
creación de Ministros para mejor cobro del Gouierno, que un continuo hazer y 
deshacer, quitando suficientes y haziendo no tales; y aquí de los mios; ^queréis que 
os diga un graciosso reparo que anoche hicieron aun los medianamente políticos? 

Marianna, — Nos haréis muy gran gusto. 

Fe/í;^.— Ya sabéis que el serenissimo Perseo remobio del lado de Demetrio su 
hermano al verde y lozano Martineta (Almirante), confinándole a un rio sin agua 
para que allí sin peligro de inficionar á Demetrio, se secasse en sus lozanías. 

Pero Nuñ€\,— Los cuentos, largos. 



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206 REVISTA DE ARCHIVOS 

Fe/í^.— -Que esto no fue prouidencia, sino venganza, se vio luego manifiestamen- 
te, en que para el oficio mas de adentro de la cassa de Astrea Ventura, nombró no 
menos que á los benditos Argotas (Astorga) ^que os diré de la introducion de Ma- 
dama Banlonera (Terranoua) al Ya Nusao (Osuna)? miren á que Bai^gel (Galbez) 
y que Arfopeo (Oropesa) Camarín de la misma Astrea Ventura, por escluir á tantas 
novilissimas Ximenas Gómez; ^que mas fabricado colosso que Jaques su esclauo? 
(Velasco) ¿Que cossa mas de rissa que el orden senatorio de su Nearcadio (Arce- 
diano)? Pues ¿que el irregular nombramiento del Auriculario Montessinos (Montes) 
dejado en testamento de Fierres Rogemonte (Montenegro) para continuar la no- 
ruega de Cario Magno?; ¿que del areopago entregado al Duende Nopujante? (Don 
Juan de la Puente.) ¿Que de la questorí a quitada á Don Sirepolo del Sol (Don Lope 
de los Rios) y prouista en el bendito colector Sanmen? (Umanes.) 

Marianna — Por esso se dijo entre nuestros mayores: todos los matamos. Aun 
alio yo otro mejor mal en que no os he visto discurrir. 

Fe/ii^.— ¿Qual es? 

Marianna, — Demos que el otro redemptor satisfaga con copiosas vtilidades á las 
espectatiuas que se tenian del; mirad, ay manos tan sospechosas que tii el remedio 
se ha de tomar dellas; ¿no haueis leydo que Júpiter, Dios de' los Dioses, hauia pedi- 
do y aceptado dones de todos los animales, solamente desechó la linda y fragante 
rossa que vino á ofrecer la culebra, por que eran venenossos los labios que la 
trayan? 

Pero Nuñe^.^Si los Españoles huuieran atendido al meollo desta fábula, no 
fueran ellos oy la fábula de toda Europa. 

Fe//^.— Ellos se deslumhraron tanto con el resplandeciente oropel del remedio 
prometido, que no atendieron al tossigo de la mano. 

Marianna. — Mas político anduuo Jacob, que ni para el remedio de ambre tan 
estrema quisso entregar al rapaz Venjamin en manos del sospechoso Rubem, el 
hermano mayor; aueriguada cossa es que estos que con el engaño se introduzen 
ál remedio, [se] descuidan del remedio luego que logran su engaño. 

Felií^,, — Tenéis tan lindas respuestas que me animan para que os canse á pre- 
guntas; siquiera por reparar su decoro y no pare9er engañador de los pueblos, en 
i'eglas de mediana política, ¿no deuia Lacre¿/o ;z (Calderón) auer minorado algunos 
tributos, y no crecer, como ha hecho, los antiguos, pafa que la vida de su conser- 
ua9Íon respirasse corno antes aquel ayre apa9ible del aplauso popular? 

Marianna. — En esso tenéis razón, pero respondo dos cossas: la primera que no 
alcanza mas; la secunda que Dios le fiega para demostrarnos que no tiene oluidada 
a España, aunque agora la castiga; mas no^ibos serian a España sus abiertos que 
agora le son sus yerros. Ya creo que estáis conmigo. 
' Fe/ií^.— Dlscurrris como sabio. 

Pero Nuñe%^. — Con este mismo discurso se puede responder á los que preguntan 
como este buen Señor sirue tan ciegamente al encono de sus sentimientos antiguos, 
que por satisfazerse de ellos, no repara en disgustar á tantos y de tanta mano. • 

Marianna. — Dezis muy bien, pero aqui anda la mano de Dios; es muy necia 
política la venganza; conservarse y vengarse son términos que se implican. 

Feli\. — Yo he reparado que en estas relaíiones incurren los mesmos incombe- 
nientes, introduciendo con encarecida retorica á los que hizieron algún papel en la 
tragedia de su inquietud, y tocando muy corrida en otros, muchos hombres de 
bien^ con una lánguida y por esso ofensiua narrafion. 



BIBLIOTECAS. Y MUSEQS 307 

Afarwnwíi.—Essos tropiezos padece por no hauer querido practicar. el plqylo 
histórico que yo aduerti en mi prologo. No me atreui á pasar mas adelante y^ 
relatar las cosas mas modernas^ por no lastimar á algunos si de^ia la verdad y ni 
faltar al deber si lo disimulaua. 

Feli\, — Con todo vuestro continuador quiere que entendamos que en dissimular 
algunas cosas cumple con su deuer; atended lo que dize hablando de Narfedqn; el 
modo, las artes con que procuró la exaltación de su fortuna, assi por su celeridad^i 
como por su desproporción, no cabe el referirlas en los tiempos presentes; ^novéis 
como tanbien sabe callar, por no ofender? 

Pero !^uñe!y,—\Que bueno es esso! ¿Ho sabéis vos lo que su pluma emponzoña'- 
da quiere dezir en e^so mesmo que afecta callar?; tened por cierto que aunque Dios 
calla también y dissimula, que no lo ha hechado en oluido; ^con que tinta se podrá 
borrar aquella estudiada y maliciosa descripción de las prendas de Narfedon? 

Marianna.—Y a uista de cssos grauíssimos reparos tengo empacho de propone- 
ros un grquissimo escrupuho de mi honrra. ^ . ^ 

F¿/i>;.^No escuseis el dezirlo, pues el oyros á vos creo yo es el fin principa} 
desta conferen9Ía. 

Pero Nuñeí{,—Soy del mismo dictamen. 

Marianna, — Supuesto que mi continuador quisso sacaren estas relaciones 
históricas vna engañosa linterna fabricada de brillantes pataratas para encandilar 
los ojos descuydados de algunas simples abezillas, ^'que necessidad übo de vnirlos y 
enquadernarlos con mis historias? ¿porque no divulgó un libro aparte con impresr 
sion de Antuerpuia, encuademación dorada con el titulo gloriosso de, Segunda Res- 
tauración de España, encargando su composición de vozes perfiladas al espejo, de 
sus^simples comp4a9en9ias, y de muchas sentencias de puntillas, al ditiino hachillep 
Gurreüy (Guerra) 6 al satimbanqui Barrega (Bergara) con toda la parlera capilli^ de 
famulorum famularumque tuQrum, / las demás picazas bien instruydas á .graznar 
por las seluas los soberanos talentos de su gran Dios Sapho? ^ . 

Feli\. — Reparíiis muy bien, pero sin duda que como ay un libro de Séneca 
contra Séneca, ha querido vuestro continuador que aya otro de Marianna contra 
Marianna. 

Marianna. — Ya os entiendo. 

Pero Nuñe\. — Yo pienso que sin agrauiaros á vos, se podía hauer encargado el 
nfíismo empeño destas ba^iedades históricas, á Monsiur P/erre D%celas{J>Qn Pedro 
Salcedo) escriptor fácil y corriente graduado por Jalapa y Mechoacan, por quien 
se dijo Petrus in cunctis. - ' - 

Feli\. — Algunos quieren dezir que como la devoción dé ééte Pió Éneas ha 
gustado tanto de personas religiossas, se ha inclinado á que sus historias anden 
juntas con las vuestras. 

Marianna.— Hbxíús tocado un punto muy curioso; hanme dicho que este señor 
se armó de santo, como de cauallero, luego que murió Felipo dejando en menor 
edad a Demetrio; ¿que sienten por alia los maliciosos? 

Feli\, — Dizen que de la muerte intempestiva de Felipo no sacó desengaño 
para si, sino engaños para ^os demás, y que quando dizen estas relaciones que 
después de aquello desayrada buelta, tenia en su retiro de Zaragoza todos sus co- 
natos á pedir á Dios los aciertos del rey, quiere que entendamos en verdad aque- 
llas vozes vertidas entre el bulgacho, de sus grandes penitencias y no se que reve- 
laciones. 



208 REVISTA DE ARCHIVOS 

zMarianna.— Cieno que mt hazeis reír; dezidme por vida vuestra ^duran aun 
essas vozeciilas? 

Ff /ij^.— Ya se acabo lodo esso, porque el pueblo tiene otros ojos y otros oydos. 

Pero Nuñeí^.'-Li hora nos ha cogido en este punto; quedaos á Dios y dezid en 
mi nombre a todos los de alia que si quieren encontrar su remedio, hagan con este 
santo lo que hizo el otro pobre con la estatua de su dios Mercurio; hauiendole 
trajdo á su cassa y colocadole en un altar de mucha honrra, para que remediasse 
su nescessidad, uiendo que no hazia nada le derribo al suelo y haziendosse pedamos 
con la cayda, hallo dentro de sus crueles entrañas vn rico.thesoro de monedas, 
uiniendo á concer que este linaje de falsos diosses mejor remedian caydos que 
exaltados. ' 

Marianna.— Lo mismo os digo, y demás desto os encargo que en gratificación 
de esta cariñosa vissita, os hagáis parte alia en el mundo para seguir la querella que 
fotmo desde oy, por el agrauio que se hazc á mi honrrada Historia con esta ridi- 
cula añadidura; pidoos que^sta mi justa querella la esforcéis en la mejor forma que 
combenga, no delante del Senado, por ser parte apassionada, sino á todo el pueblo 
cuyos sufragios, á largo tiempo, no puede comprar la negofiafion del embuste: 
demandad por lo menos que por auto de justicia se separen de mi Historia estas 
apócrifas relaciones, porque es justicia y razón que cada Juan ande como Dios le 
hizo. El gielo os guarde. 

Desembargados los sentidos de los placidos alagos del sueño, abriendo perezosa- 
mente los ojos y reconociéndome en la pieza de mi estudio, por más que procuré 
desechar las viuas especies de estos muertos fantasmas, quedaron en mi imagina- 
tiua tan impressas que hasta que las trasladé al papel no pudo sossegar mi imagi- 
nación; doile titulo de fantasma política por no hazer casso de fantassias; ténganle 
todos por un discurso muy dormido, con tal que aduiertan que no duerme nada 
deste discurso; nadie se atreua á ser crimin&l juez de este Dialogo de muertos y 
vibos, pues no ay mas de un juez de vibos y muertes ^ 

Por la copia, 
M. S. Y S. 



I Ms. cklaiglo xvii; seis hojas en folio. Bibl. Nac. P. V. Fol. C. ig, nftm. 41. 

El interIociit«r fkéh^ Lmeio es D. Félix de Lucio Espinosa y Malo, quien añadió á la Historia 
de España^ por el P. Marimiia, «ans Relaciones históricas generales desde primero de Enero 
de 2670 hasta el último de Dhitmétt 4le 1676. 

D. Félix de Lucio nació en Enero de 1646 y falleció en 1691. 



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309 



GLOSA AL ROMANCE 

I 

TRISTE ESTABA EL PADKE SANTO i 



Ya los Alpes, altas sierras, 
con nieues pasa Borbon 
para castigar las tierras, 
causadoras de las guerras 
de Galerno y Fragalon, 

auando visto el poder tanto 
el exército que suena, 
suspirando con quebranto, 
triste estaua el Padre Santo 
lleno de angustias y pena. 

Triste estaua porque vía 
que su gente desmayaua, 
y quando el alva rey a 
{España, España!, sentía 
{dentro, dentro!, con boz braua; 
viendo aue por un portillo 
tanta viaa se cercena, 
paróse muy amarillo 
en San Ángel, su castillo, 
de pechos sobre un almena» 

Porque como cognoscio 
ser vencido en poco espacio, 
sus sandalias se ciñía 
y al castillo se acogía 
dexando el sacro palacio; 
cognosciendo c[ue á la clara 
Dios la su prisión ordena, 
arroyos haze en su cara, 
su cabega sin tiara, 
de £eni\a y poluo llena. 

Viéndose en tal agonía, 
su papal trono desprecia; 
á los campos atenoía 
por ver si descubriría 
al socorro de Venecia; 
mira á Monte Rotundo 
hazia el camino de Sena; 
sentía dolor profundo 
viendo la reyna del mundo 
en poder dé, gente ag.ena^ 

óontemplaua el iKscon^íerto 
que por tras Tiber andana, 



y avnque era su mal despierto, 
en oyr, Borbon es muerto, 
algún conorte tomaua; 
de sus consejos insanos 
a si mismo se condena, 
viendo por fuerza de manos 
los tan famosos romanos 
puestos subjugo y melena, 

Miraua por quantos modos 
en 9ibdad tan principal 
robauan las casas todos; 
las destruyciones de godos 
yo pienso aue no fué tal; 
cada qual de los soldados 
perlas y joyas enseña, 
llenando por los mercados 
los Cardenales atados, 
los Obispos en cadena. 

Después que lo[s] saqueauan 
|o cruel y fuerte guerra! 
tantos tormentos les dauan 
hasta que en fín.confesauan 
lo escondido so la tierra; 
á sus fatigas y llantos 
piedad ninguna consuena; 
¡quien mirara sus espantos! 
las reliquias de los santos 
sembradas por el arena. 

El bra^del que libró 
á Trajano del abismo; 
la cabera del que yo 
creo que en Jordán lauó 
á su Señor con baptismo; 
miembros sagrados he visto 
esparzidos como auena, 
muchos huessos de Sanct Sfsto, 
' el vestimento de Christo, 
el pie de la Magdalena, 

Partes da B«mta abad 
que Ittso míH nmreutfhts; 
otras, que la tierna edad 
con fuego de charidad 



I Ms. de la primera mitad del siglo xvi; dos hojas en 4.<>~BibI. Nac. núm. 17.91S. 

£1 romance glosado se pablicó en la siguiente obra: 

Nutyt romances: el primero de Lucrecia, el segundo del Padre Santo, el tercero de París 
troyano^el cuarto del Durandarte... compuestos por Juan de Ribera^ y con licencia impresos 
año de 16 o5. 

£t bastante probable que el romance del Padre Santo no sea realmente de Juan de Ribera. 

fin el citado ms. hay una copia más completa que la impresa, y con no pocas variantes. 



210. 



REVISTA DE ARCHIVOS 



venció fuego de parrillas, 
por tierra andaua de uena, 
y las dos de nuestra luz, 
el prepucio y vera cru^ 
hallada por Santa Elena. 

Lindas romanas donzellas 
por las calles y las placas 
sembrauan tristes querellas; 
tudescos yvan tras ellas 
como perros tras las ca^as; 
las monjas, de muy turbadas 
no rresponden gratia plena, 
viendo con crudas espadas 
las iglesias pioladas 
sin dexar cri/;^ ni patena. 

Hizo tan gran sentimiento 
el Tiber en este dia, 
que después flcá no siento 
su color, sino sangriento 
de la sangre que beuia; 
anegarse vi personas 
pasadas de una sentena, 
y perdiendo sus coronas 
el clamor de las matronas 
los siete montes atruena. 

Dentro los romanos muros 
siete montañas están, 
do con passos no menudos 
por hazerse mas seguros 
ios más huyendo se uan 
por las matas escondidos, 
y entre ^ar^as y verbena 
sola9aua[n| con gemidos 
viendo sus hijos pendidos, 
las hijas en mala estrena. 

El Campo Dolió supremo 
con sus estátufls derroua, 
llorando y en gran estremo 
estaua Romulo y Remo; 
no quiere mamar la loba, 
la qual sintiendo ventores 
con sus uñas se carmena, 
y cabo ella sin fauores 
cónsules y senadores, 
de quexas ha^^en su cena. 

Sus guirnaldas tan trunfantes 
arrojauan sin rremedío, 
las sus ropas ro9agantes 
con muy rauiosos sembrantes 
pedamos hazen por medio; 
su color triste muy la^io; 
dauafn] señas de su pena; 
despiden todo el palacio 
por faltarles vn Oradlo 
como en tiempo de Porsena. 

Que si aquel les defendiera 
la puerta del hondo Tibre • 
como aquella vez primera, 
Borbon victoria no uviera 
y Roma quedara libre; 



mas por i la antigua carcoma 
de que siempre está rellena 
por ser segunda Sodoma, 
la gran soberuia de Roma 
agora España la enjrena. 

Si a mi lengua no resisto 
diré otra dolorida; 
¡o furor jamas no visto! 
que en el Vurgo y ponte Sisto 
seys mili hombres vi sin vida; 
pla^a de Campo de Flor 
de muertos estaua llena, 
y ¡juyzio de dolor! 
por pecados del pastor 
el ganado se condena. 

Por la fe uen9e cada' ora 
España tanta batalla; 
por virtud que en ella mora 
ella sola es la señora, 
la señora es su vasalla, 
no se cura de arqui trumphos 
aunque gane tierra agena; 
romanos y sus refuntos 
agora pagan los trumphos 
de Frangía y Cartaagena. 

A Cesar sü gran león 
ellos le pagaron mal, 
ya no ay Tulio ni Catón; 
agora paga Cipion 
la victóiiadeAnibal; 
ya no ay lauro ni ^edro, 
ya pasó la gente buena; 
ya, ya de Roma me arredro, 
ya la ñaue de Sanct Pedro 
quebrada lleua la entena. 

Primero sus blancas velas 
virginidad las texía; 
agora con negras telas 
texense á luz 2 de candelas, 
de noche la simonía; 
escotarse han olvidado 
de la virtud que refrena; 
las anchoras se an quebrado, 
el gouernalle quitado 
la aguja se desordena^ 

Marinero^ y brunetes, 
escriuanos, calafates, 
ocupados en banquetes 
dexan la xarcia y trinquetes, 
pierdense con los conuates 
viejos, según se resuena; 
la pasaron con barrena; 
el mástil todo esia en comba 
gran agua coje la bomba, 
menester tiene carena. 

Ha salido tan de tientos 
ya la Iglesia, con cobdicia, 
y la fortuna y los vientos 

I Ms. para. 2 Ms. alúa. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



ai I 



la metierot) con destientos 
en el golfo de auaricia; 
vn costado muestra roto, 
no le da vida Auicena, 
y ha sido, sigun mi voto, 
por la causa del piloto 
que la rige y mal ordena. 

Como fuese fabricada 
esta ñaue con pobreza 
era de todos amada, 
y agora es mal gouernada 
desque manejó en riqueza; 
si pon titees absentes 
tuuieron su mano llena 
mucho más tu lo consientes 
/o Papa, que en los Clementes 
tienes la silla septena! 

Otro papa ansí llamado 
séptimo, en quenta del nonbre, 
auiendo al turco auisado 
fue del número quitado 
de los papas, por mal nombre; 
peligro tu dignidad 
corre sino se enajena 
de sejguir parcialidad; 
mira que tu potestad 
es transitoria y terrena. 

Las dos Uaues que Dios quiso 
que tuviesse^, si no yerran, 
y a pocos el parayse 
abren, y a muchos le cierran; 
[como un] artero caudillo, 
nuestro daño no te pena; 
si pagas, sabe sufríllo; 



tu mismo fuyste el cuchillo 
para te cortar tu uena. 

Si tu pusieras muy ledo 
entre tus reyes concordia, 
en tu silla estando quedo 
libre estuuieras de miedo 
de perderte por discordia; 
nunca tuuieras re9elós, 
nunca perdieras la cena 
nunca oyeras, ¡helos, helos! 
¡o fundador de los cielos 
danos pa\y pues es tan buena! 

La paz da uida segura, 
sin la paz no me seguro 
en vna montaña escura; 
la paz de noche asegura, 
sin ^ella quien ay seguro? 
la paz conserva a los sanos, 
con paz canta Philomena, 
la paz destruye tiranos, 

que si falta enftrej xpianos 
huelga la gente ag arena. 

Por guerras las nuestras bodas 
pierden ligitimos turcos; 
por guerras las guerras todas 
conuiene, y por ellas Rodas 
es oy tomada de turcos; 
por guerras la fe se calla 
y la morisma resuena; 
por guerrjas esto se halla 
ly cresce en su secta mala] 
como ave jas en colmena i. 

Por U copia, 
M.S. y S. 



NOTAS BBLIOGRÁFICAS 



La &eptLblica en Barcelona. Apuntes para una Crónica, por Miguel Gonzá- 
lez SugraSes. Segunda edición.— Barcelona, Henrich. — 8.®, xvi-523 págs. 

El autor fué alcalde republicano en aquella ciudad en 1873, y en el prólogo es- 
cribe: «Imperó la República en España durante algunos meses y lejos de esclare- 
cer sombras y de resolver los conflictos pendientes, aún semeja que amontonó 
disgustos, enconó añejas heridas y enardeció los ánimos exaltando pasiones, codi** 
cias y rivalidades traducidas en civiles contiendas y lluvia de tiranuelos díscolos y 
alucinados.» 



I Por faltar una hoja, quedan sin glosar estos versos del romance: 

La justicia está perdida, 
virtud duerme á la serena; 
quien más puede come ai otro 
como en la mar la vallena; 
fuerza reyna, fuerza vale, 
dixe al fin mi cantilena. 

3.* ÍPMSA.— TOMO Z. 



i5 



21^ REVISTA DE ARCHIVOS 

Con esto, con la publicación de muchos y muy variados documentos oficia- 
les, y con los acertados juicios que los hechos le sugieren, demuestra el Sr. Sugra- 
ñes una imparcialidad muy difícil de tener, y por tanto muy meritoria, en quien 
refiere hechos no muy lejanos y en los qu'c tomó parte activa con fe en los ideales 
del sistema que juzga. 

Agena nuestra publicación á las contiendas apasionadas de la política, nos con- 
cretamos á recomendar la lectura de este libro, publicado en 189^, pero cuya se- 
gunda edición en el año pasado es do gran oportunidad. Como en un cinematógra- 
fo, el libro nos hace presenciar tantos y tan estupendos sucesos en tan corto tiempo, 
que no pueden menos de admirarse nuestras aficiones y aptitudes para la actividad 
bulliciosa é infecunda y nuestras escasas dotes para todo lo práctico y duradero. 
El federalismo imponiéndose al unitarismo á las pocas horas del triunfo común, 
sin consideración al compromiso adquirido para agu.rJar la resolución de la 
Asamblea; la indisciplina de los soldados queempezandj por sustituir la barretina 
al ros y prometer la defensa de la República, acababan por deducir que este sis- 
tema de gobierno suponía para ellos la licencia absoluta; jefes militares gloriándose 
de haber desorganizado el ejército; los horrores de tres guerras á un tiempo, car- 
lista, cantonal y cubana; los robos de objetos artísticos y de valor en las iglesias, 
las amarguras de los jefes de prestigio como Figueras, Salmerón, P¡ y Margall y 
Castelar; las agitadisimas jornadas que tuvieron á Barcelona durante aquellos me- 
ses en una situación de angustiosa alarma, capaz de producir la neurastenia, si las 
ciudades pudieran sufrirla, todo esto pasa con vertiginosa rapidez ante el lector 
que duda si estos hechos se refieren á época tan cercana. 

Bien harán en leer el libro cuantos crean que los sucesos históricos tienen otro 
fin que el de satisfacer la curiosidad como la satisface la novela, y en él podrá ver- 
se qué desengaños suele tener preparados la realidad á las teorías más brillantes y 
á los cálculos mejor fundados. 

ElSr. Sugrañes ha hecho un buen libro y una buena obra. 

A. P. y M. 

Mendicidad y Beneficencia en Barcolons., por M. González y Sugrañes.— 
Barcelona, Henrich, 1903,-8.°, ix-475 págs. 8.° 

En los dos primeros libros de esta obra se estudia, con auxilio principalmente 
de documentos del Archivo municipal, el desarrollo de la mendicidad en Barcelo- 
na desde el siglo xiv; medios empleados para combatí/ la plaga y establecimientos 
fundados para recogida de pobres. Ofrece interés la ' jcha entablada entre el em- 
peño de las autoridades por alejar de la ciudad á los mendigos, discurriendo casti- 
gos QQvno el de echarlos á escobados y el de afeitar la ceja derecha á los que volvie- 
sen, y la pesada tenacidad de los pordioseros, (sólo comparable á la de las moscas 
del otoño á prueba de manotazos,) que puede declararse victoriosa hasta nues- 
tros días en España, con excepción de muy contadas poblaciones. 

El libro tercero está dedicado á la historia de hospitales, asilos, cofradías y de- 
más instituciones benéficas á partir del siglo x. 

No queriendo el autor limitar su trabajo á una fría colección de documentos y 
de noticas históricas, deduce en las Conclusiones consecuencias de los hechos ex- 
puestos, proponiendo los medios á su entender más eficaces para remedio del mal. 
Después de la debida distinción entre pobreza y mendicidad, se declara por la pro- 
hibición absoluta de ésta y por el socorro á [domicilio do aquélla en determinadas 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS SI} 

circunstancias, ó en asilos de ancianos ó de niños^ hospitales, etc. Estudia la Bene- 
ficencia municipal en Alemania, Francia é Italia, y propone el nombramiento de 
una junta central de caridad con comisiones por barrios, que tomando por base 
las juntas parroquiales, lleven al socorro el indigente, acompañado del amor si 
prójimo que conforta el alma, no la limosna burocrática casi siempre mal reparii- 
da y fríamente dada. Además, fundaciones de casas-cunas, escuelas públicas con 
sanción penal para los padres que no lleven á ellas á sus hijos, refugios nocturnos 
establecimientos correccionales, asilo de inválidos del trabajo, etc. 

Con impuestos ligeros sobre las diversiones, el lujo y lo superfino, cree el señor 
Sugrañes que podrían arbitrarse recursos suficientes para que en breve plazo la 
mendicidad, cristianamente hostigada, se transformase en pobreza convenientemen- 
te atendida y despojada poiMa caridad de gran parte del cruel abandono y abyección 
en que la tiene una sociedad preocupada con la defensa de sus intereses amenaza- 
dos, ó distraída en placeres cada día más costosos.J 

• A. P. y M. 

La literatura gallega en el siglo XIX, seguida de una Antología y Apéndi- 
ces, por Eugenio Carré Aldao.— -Coruña, Ferrer, iqoS.— 176 págs. 

Esián dedicadas las veinticuatro primeras del libro al estudio de los orígenes de 
la literatura gallega, al lenguaje y al renacimiento de aquella desde 1840. Ocupan 
las otras partes de la obra Los Precursores, La nueva fase, representada por Ro- 
salía Castro; Los Continuadores, Curros, y La nueva generación; De re varia, en 
que se comprende la prosa, la dramática, la prensa y la música, terminando con 
seis Apéndices en que se copian composiciones de escritores gallegos residentes en 
América que no publicaron libros en gallego; poesías de algunos escritores no ga- 
llegos escritas en gallego y trabajos de algunos escritores regionales que no publi- 
caron libros de poesía gallega. 

El Apéndice cuarto, Proceso del gallego, esuna pequeña .\ntologíacon textos 
desde 1207 basta mediados del siglo xix i; el quinto, el índice alfabético de escrito- 
res en gallego; y el último. Catálogo de obras escritas \en gallego y de las relati- 
vas á esta literatura. 

En la obra aparece franco espíritu regionalista, pero hay que convenir en que 
si en esa palabra va envuelta la protesta contra agravios de compatriotas, ninguna 
comarca con más razón que la gallega, por el injustísimo escarnio con que no sólo 
en Castilla, sino en las demás provincias, incluso las que alardean de regionalistas 
tratan á una raza pobre, pero trabajadora, valiente, sufrida y... poética, cualidad 
inseparabte de la primera. 

Para conocer, además, sus cualidades de inteligencia y sentimiento, es muy útil 
este libro, que honra á la par al autor por el acendrado afecto que demuestra á su 
tierra y por el acierto en la elección de argumentos para colocar la poesía gallega 
contemporánea en el distinguido lugar que la corresponde. 

A. P. M. 

I El ver que el floñor Carré continúa aquí atribuyendo en primer lugar d Rodríguez de la 
Cámara la Historia de Jria^ me hace sentir que las razones que expuse en la Colección d« aut 
obrai no hayan tenido fuorsa para convencerle de que no pudo Ker autor de tal obra. 



2 14 REVISTA DE ARCHIVOS 

ITnevo diccionario de bolsillo espafiol-alemán y alemán-español... 

por D. Enrique Rünge. — Leipzig, B. G. Teubner, ed.r, s. a. — Dos tomos de 470 
y 5o6 págs. 1 6.° 

En las páginas 23-27 de esta Revista (año 1900) se examinaron los Diccionarios 
alemanes-españoles hasta aquella fecha publicados, procurando demostrar los nu- 
merosos y crasos errores en que incurrían é incurrirán cuantos se empeñen en re- 
dactar tales obras con un conocimiento imperfecto del español. Creíamos que no 
por aquellas modestas observaciones, sino por el natural progreso de los tiempos, 
los nuevos Diccionarios habrían corregido tales dislates, pero nos equivocamos. 
En el recientemente impreso en Leipzig se conservan verdaderos desatinos; faltan 
multitud de palabras de uso corriente; sobran otras muchas completamente desusa- 
das y desconocidas en la actualidad; no se guarda la debida gradación de mayor á 
menor en la exactitud y empleo de las varias significaciones de una palabra; algu- 
nas de uso exclusivo en la conversación soez, van sin la menor indicación como in- 
terjecciones que puede usar una persona bien educada; se falta á la gramática 
haciendo activos á verbos reflexivos; las erratas son numerosas y á veces repelidas 
en los derivados, y hasta el riguroso orden alfabético deja á veces de observarse. 

En un ligerísimo examen se echan de men^s palabras tan usuales como acanti- 
lado, escuálido, amanerarse, ametrallar, hombrera, chocha, higo chumbo, digna- 
tario, galbana (habiendo en cambio el raro adjetivo galbanero — a) fumista, (aun- 
que hay estufero), hojaldre, grupa, guiñar, hacendista, alféizar, exasperar^ alima- 
ña, humanizarse, horchatería y horchatero, escorio, escuerzo, famélico, sílice, 
lamido, (sust,) incalificable, intranquilo, incuestionable, ilusión, sexteto, intransi- 
gente, langostino, ^eca, meca, acomodador, (aunque hay acomodadora, por ser mu- 
jeres en el extranjero, al contrario de España, las que ejercen ese oficio) sopapo, 
hervidero, pasadera, hocicar, etc., etc. 

En cambio sobran, y más en un Diccionario de bolsillo, palabras tan desusadas 
y tan incomprensibles hoy para quien no sea un profundo erudito, como estas: 
vasija, cedido, cedrella, célere, \ui\a, carocha, aurrugado, acerilla, aceros (=va- 
lor), Cecilia, absonar, timbramiento, abstemio, hadar, hin, aceleradas, aceruelo 
(=espada corta), acijada, acipado, acionero, adecenamiento, lapidar, adefueras y 
otras mil que no se defienden porque se hallen en el Diccionario de la Academia, 
pues el alemán que las emplee en España en la conversación ó en la escritura, 
tiene la seguridad de hacerse tan incomprensible como si hablara en su propio 
idioma. 

Cópula, alferecía, péndola, pisto, abertura no se usan hoy en el sentido que en 
el diccionario se les da de cúpula, cargo de alférez, pluma de escribir, consommé para 
enfermos, introducción musical de una ópera. Crémor es siempre el purgante (tar- 
trato ácido de potasa), nunca es ni ha sido en castellano das feinste, Auserlesenste, 
lo cual se traduce, ysólo en estilo familiar, por la crema, (de aquí la lamentable con- 
fusión) lo mas escogido de la sociedad ó de las cosas: partidario es el que sigue una 
opinión ó partido; no el médico de conducta! que suponemos querrá decir departido 
(Bezirksartz). Hace siglos que el verbo a. absortar se sustituye por dejar absorto; 
quitar y poner el sombrero no se dice, sino quitarse y ponerse el sombrero; ni tam- 
poco creditiva por carta de crédito; ni albalá por volante de consumos; ni mear en 
la cama, sino orinarse en la cama; ni cédula de banco, sino letra de cambio; ni co- 
lación, sino cotejo; ni admonición impresiva á la indirecta del Padre Cobos; ni al 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 21 5 

que hace cama se le llama en camo; Zollner esiá traducido por peajero, publicano, 
fallando aduanero que es la propia y usual significación. 

Se falta gravemente á la gramática diciendo contribuir dinero á un negocio; tra- 
duciendo un adjetivo como bettlegerig por el gerundio haciendo cama; escribien- 
do cigarro en papel; uno loco hace ciento; á alta vo^; sucumbirse; tengo harto, por 
estoy harto (V. Satt.), etc., etc., etc. 

Es hasta risible llamar al habitante de Londres, londrés y londresa (habiendo 
además escrito londonense en el Diccionario alemán-español) corsés y corsesa, á los 
corsos; rusiano al ruso; /7ers/a/20 al persa; escandinavio al escandinavo; Reno aí 
Rin; Cristianopolis á Cristianía; Basilia á Basilea; Zurico á Zurich; Aquisgrana á 
Aquisgrán;Cí2s/z//a Vieja y Castilla Nueva, suprimiendo los artículos, y Gertraudis 
y Matilda por Gertrudis y Matilde. 

En la traducción de frases se leen estos disparates: ewtas mit wenigen Worten 
abmachen: darse dos idas y dos revenidas; en vez de, despachar algo en cuatro pa- 
labras: mit der Tur ins Haus fallen, espantar la caj^a, en lugar de: hablar á tontas 
y á locas, etc., etc. 

Respecto al orden de las palabras, en Gewürm, va antes vermes que gusano; en 
Einsammlung, antes cogedura que recolección; en Besteigung, antes montadura 
que subida y así otras innumerables. 

Se observa mal el orden alfabético colocando, p. e. hombrada después de hon-i 
roso, y las erratas abundan de tal modo, que en un momento pueden anotarse: ile- 
gímitad, atmuezo, almozar, mezquin, hojaldrita, hiladada, cosel, querantablc, 
guerilla y guerillero, honrramiento, evangelario, amenerado, y americado, versado 
en una casa (por cosa) etc., etc. 

En suma, este Diccionario que por su cómodo tamaño, y por el módico precio 
que suponemos tendrá, podría ser muy práctico, expondrá con toda seguridad, por 
sus numerosos defectos, á los alemanes que ciegamente le sigan, á las risas de los 
que les oigan emplear las palabras que quedan citadas y otras muchas que es im- 
posible recoger en un artículo. 

' * M. R. T. 

Qui est Tauteur de L'Imitation de Jésna-Christ?, par Sir Francis Richard 
Cruise. Traduction par MUe. Agnés Kennedy. — Mesnil (Eure), Typ. Firmin- 
Didot, 1902.— 8.*, III- (o3 págs. 

r 

Convencido Mr. Cruise de que el autor de La imitación de Cristo, lo fué To- 
más Kempis, opinión que ya casi nadie sigue, llega á establecer afirmaciones tan 
rotundas como aventuradas; pues viendo que para probar su tesis le estorbaban los 
manuscritos de aquella obra, anteriores al siglo xv, dice: D' abord, j' affirme d* une 
fa^on positive, étant bien convaincu de ce que j' avance, qu' on n' a pu produire 
aucun manuscrit de 1' Imitation, de date antérieure á V age múr de Thomas á Kem- 
pis, c' est — á — diré avant le premier tiers du quinziéme siécle. On s' est efforcé plu- 
sieurs fois de nier ce fait, mais en vain.* 

Esta afirmación exigía una prueba que Mr. Cruise no da: publicar facsímiles de 
los códices que pasan por más antiguos y luego hacer ver con razones paleográfi- 
cas que á lo sumo son coetáneos de Tomás Kempis. Labor dificultosa á nuestro 
juicio, pues acabamos de examinar uno que se conserva en esta Biblioteca Nacio- 
nal, el cual, sin género alguno de duda, es de mediados del siglo xiv. 



2l6 REVISTA DE ARCHIVOS 

■-No obsiame que Mr. Cruise está lejos de probar su cometido, su libro es digno 
de aprecio; reseña con acierto la historia de la escuela de Windcsheim, cuyo más 
ilustre representante fué Kempis; traza la biografía de éste y refuta con éxito las 
atribuciones hechas á Juan Gerson y al abad Juan Gersen, 

JVl. S. y S. 

Monastici Angnstiniani R. P. Fr. Nicolai Crusenii continuatio atquc ad illud 
additamenta sive Bibliotheca manualis Augustiniana in qua brevitcr reccnsen- 
tur Augustinenses utriusque sexus virtute, litteris, dignitate ac meriiis insignes 
ab anno 1620 usque ad 1700. Auctore P. M. Fr. Thyrso López Bardon. Operis 
volumen secundum. — Vallisoleti, ex Typographia Joscphi Emmanuelis de la 
Cuesta, anno 1903.-^4.% 622 págs. 

Si todo trabajo bibliográfíco, para ser desempeñado siquiera medianamente, 
exige largas y fastidiosas investigaciones y una gran suma de tiempo perdido en 
los resultados negativos, de la que sólo el autor puede darse entera cuenta, mucho 
más sucede esto cuando la materia es tan vasta como la bibliografía de una Or- 
den religiosa que, difundida por las principales naciones, ha contado en ellas con 
muchos escritores. Empresa tan ardua la ha llevado á cabo, no sin laudable éxito, 
el R. P. Tirso López Bardon, al continuar la Biblioteca Augustiniana de Fr. Ni- 
colás Crusenio. Escrita, como convenía, en un idioma internacional, tratándose de 
una obra que interesa á las varias provincias de la Orden de San Agustín, es digna 
de alabanzas por lo correcto y aun elegante del lenguaje, venciendo los obstáculos 
que el uso de una lengua muerta ofrece á la actual manifestación del pensamiento. 

En cuanto á la realización del plan, ha sabido el P. Tirso López condensar los 
muchos datos esparcidos en Bibliotecas, ya de carácter general como las de Nicolás 
Antonio y Barbosa Machado, ya de su Orden, como las de los PP. Ossinger, 
Herrera y iMoral. Conciso en las biografías y más aún en las descripciones biblio- 
gráficas, sigue el método de nuestros bibliógrafos clásicos al ordenar por sus nom- 
bres y no por apellidos, ni cronológicamente, ni por asuntos de sus obras, la serie 
de personas ilustres que hubo en la Orden Agustiniana. Sólo hay una separación, 
muy justificada, y es la de sexos: las monjas que brillaron por sus virtudes ó con 
la luz de sus escritos, ocupan una sección bastante nutrida. 

Completan la obra algunos apéndices que contienen listas de los conventos y 
documentos curiosos relativos á las misiones en tierras de infieles. 

M. S. Y S. 

Historia de la Av^niteotura oristiana, por Vicente Lampérez y Romea.— 
Barcelona, J. Gilí, 1904.-8.% 242 págs. — De la colección Manuales enciclopédi- 
cos Gili, 

Estamos tan necesitados de buenos libros de vulgarización de conocimientos, 
escritos á la moderna, ricos de datos positivos y desposeídos de prejuicios escolás- 
ticos y divagaciones retóricas, que es necesario saludar la aparición de un Manual 
del mérito é importancia del presente, como si se tratara de obra de mayor empeño. 
El Sr. Lampérez, en la Escuela de Estudios Superiores del Ateneo y en su cátedra 
oficial, se ha dado á conocer en poco tiempo como historiador de la Arquitectura. 
Apreciador de la evolución del arte de construir, con un criterio esencialmente téc- 
nico, sus observaciones tienen verdadero valor y orientan, desde luego, al curioso 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 217 

para apreciar los distintos sistemas de Arquitectura. En cuanto al aspecto arqueoló- 
gico del tema tiene razón en advertir que la época presente, en la cual, por las trans- 
formaciones que sufre todo, «caen al suelo ideas tradicionales y no son todavía 
muy firmes los cimientos sobre los que se fundan las nuevas», es la menos á pro- 
pósito para ofrecer un cuerpo de doctrina, homogéneo y tan cabal como es necesa- 
rio; pero su acierto está en haberlo conseguido, exponiendo la materia con arreglo' 
á los últimos estudios y bajo un método personal. 

Éste impone en la obra la división en dos partes, que denomina de Arquitectura 
cristiana, propiamente dicha, y de Arquitectura pseudo-cristiana; comprendiendo 
la primera los grupos latino, oriental y occidental, en el que se encierran los siste- 
mas románico y ojival, acabada expresión del ideal cristiano; correspondiendo á la 
parte pseudo-cristiana las iglesias del Renacimiento y modernas. 

Con buen acuerdo ha puesto al frente de cada capítulo una cronología de los 
sucesos capitales del período histórico correspondiente. Á seguida hace la historia 
artística del mismo, expone los procedimientos de la técnica, analiza sumariamente 
las formas y hace mención precisa de los monumentos. 

Muy curiosas y nuevas de seguro para muchas gentes son las páginas que dedica 
á la arquitectura pre-bizantina, siria, copta y armenia de los siglos iv y v. Al tratar 
de la influencia bizantina en Occidente habla de la corriente visigoda en Francia, 
de que da muestra la iglesia de S. Germiny-des-Prés, cuya disposición es idéntica á 
la de la ermita del Cristo de la Luz en Toledo, que parece ser obra visigoda refor- 
mada en el siglo x por mahometanos. Resume luego lo que en el Ateneo expuso 
sobre la arquitectura visigoda, que fué, sin duda, una de las mayores novedades de 
aquellas lecciones, y se detiene luego á examinar, con alguna más extensión de la 
que concede á otros grupos, el importantísimo que forman las arquitecturas romá- 
nica y ojival. Todos sus elementos son examinados detenidamente y todas sus es- 
cuelas precisadas. Son notables, por cierto, la sobriedad y la sencillez con que ex- 
pone el sistema ojival, tan importante y complicado. La parle que dedica á la Ar- 
quitectura del Renacimiento es un resumen feliz, y lo que dice de la moderna muy 
nuevo. El vocabulario de términos técnicos con que pone fin al libro, recomienda 
por sí mismo su utilidad para comprender algunos pasajes del texto. Las ilustra- 
ciones que le enriquecen son dedos clases. Las plantas y algunos otros dibujos ar- 
quitectónicos debidos al mismo autor, sin duda, son estimabilísimos. Las vistas de 
monumentos solamente responden á un propósito de mero adorno en armonía con 
las proporciones y carácter del volumen. 

Pudo la materia de éste haber llenado un par de gruesos tomos; haberla re- 
ducido á 200 páginas, s^n que falte nada esencial, es el mérito que señalamos y 
aplaudimos. 

J. R. M. 

Xtoléñ, antigua residencia de la Orden de Santiago, por Pelayo QiJintero Ataupi, 
con una carta-prólogo de D. Arturo Masriera. Primera parte.— Madrid, imp. de 
Fortanet, 1904.— 8.", 194 págs. 

La villa de Uclés, por haber sido capital de la Orden de Santiago, tan impor- 
tante en nuestra Historia, bien merecía un concienzudo estudio; vacío que ha lle- 
nado con su libro el Sr. Quintero. 

En él se relatan concisamente, pero no sin bastante erudición y crítica, los pe- 
ríodos referentes á las dominaciones romana y visigoda. En cuanto á la domina- 



f 



218 REVISTA DE ARCHIVOS 

ción árabe, sigue con preferencia los escritos de Conde, en vez de las obras de Dozy, 
hasta en los hechos que estos dos historiadores no están conformes; y así localiza 
en el N. O. de España la sublevación de Ornar Ben Hafzum, que generalmente se 
supone en la serranía de Ronda, en el célebre castillo de Barbastro. La descripción 
artística del convento de Uclés y de sus obras de arte merece aplausos por su exac- 
titud y claridad. Contiene el libro algunos documentos de sumo valor, aunque ya 
publicados antes, como son el Fuero de Uclés, de gran interés filológico y jurídico; 
y varios Privilegios concedidos á Uclés por los Reyes. 

Esperamos que los dos tomos siguientes no ofrecerán menos atractivo y nove- 
dad que el ya publicado. 

M. S. Y S. 



Poeni of the Cid» Text reprinted from t he un i que manuscript at Madrid by 
Archer M. Hüntington. I, Putnam's Sons, New- York, 1897.— Traws/a- 
tion. II, \go3.— Notes. III, igoS. 

El conocido escritor y bibliófilo norte-americano Sr. Archer M. Hüntington, 
ha terminado, después de seis años de comenzada, su edición del Poema del Cid. 

La obra es un verdadero monumento tipográfico. Está impresa en papel de 
hilo, y todas sus páginas van tiradas á dos tintas, yendo en rojo cada inicial de 
nombre propio. Adornan el texto artísticos heliograbados que nos ofrecen vistas 
de los lugares nombrados en el Poema (alguna de las cuales ostenta toda la belleza 
de una agua-fuerte), páginas del códice original; miniaturas propias para dar á 
conocer los trajes antiguos; espadas, frenos, espuelas y otras reliquias de la época 
del Cid ó posteriormente atribuidas á él; en fin, dos mapas de la tierra en que se 
desarrolla la acción. 

El texto del Poema está fundado en una revisión completa del códice único que 
posee D. Alejandro Pidal y Mon, y es superior en fidelidad y corrección al de todas 
las ediciones anteriores. Aun la edición posterior, hecha por mí, no amengua, á 
pesar de ser posterior, el interés propio de la de Hüntington; ésta reproduce en su 
tomo 111 todas las abreviaturas del manuscrito que yo no indico sino en casos dudo- 
sos, y hace una porción de observaciones paleográficas que yo omito buscando una 
brevedad no siempre justificada. Me propuse, según digo en la advertencia prelimi- 
nar acoger en mi edición cuantas lecciones procedían del copista y de uno que 
aparece como corrector primitivo de ese copista; y desecho todo lo demás escrito por 
manos posteriores, lo cual es mucho y sin autoridad alguna, apuntando sólo en 
mis notas algo de esta escritura posterior que me parece importante ó que in- 
fluyó en las lecturas de los editores del Poema, No fui del todo consecuente en este 
plan, bueno ó malo, que me propuse, y desprecié cosas que debiera haber notado. 
Ateniéndome á este plan, he aquí una división de las notas paleográficas nuevas del 
Sr. Hüntington que creo debo hacer, después de haber examinado otra vez en vista, 
de ellas el manusscrito original: 

Pertenecen á las letras y tintas tardías, á las cuales no doy cabida en mi edi- 
ción las siguientes lecciones: conversión de naúío en nacido, 61 3, y de nasco en 
nascio, 663, 787, 808; conversión de Vermue^ en Vermude]^, 687; varias tildes 
en 944» 94^' ^^* ^^» ^^^^® ^^^^^ ^^ ^^ demandar, 966, y de quitar, 984; conversión 
de den en dende, 984; tilde sobre comigo, 1046; yr repasado ir, 1060; s dudosa 
sobre Fata y tilde en castelano, 1067; tilde sobre la o de véngalo, 1070; o poste- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 2ig 

rio r después de 50/ , 1076; una e añadida á catandos y tilde en atrás, 1078; tilde 
sobre la n de mariy i ioj; conversión de paregra en parejera, 1 1 26; tildes, 1 153; ¿ai^ 
repasado ia\e, 1209; tildes en i235^ i238, 1244, 1280, i3ii, 1329; las arranco repe- 
tido fuera de la línea, y tilde poco visible sobre la segunda a de arrancoy i333; cm» 
rialdas repetido al margen, 1357; conversión de E en Et, i5io; tildes, i5i6, 1627; 
Auegaluon, repasado Auerfgaluon, con la n sobrepuesta, ibbi; Espidiense, cott^ 
vertidO'en Desp,, 1914; quantos repetido al margen, 2079; una e sobre la primera 
e de temen, 25oi; Ti\on, repasado Ti\qna, 2576; repasado Le^/i, 2579. 

Pongo aparte aquellas notas nuevas del Sr. Huntington qué por referirse á la 
letra del copista debieran ó pudieran no faltar en mi edición: 592, hay nd (?) em* 
borran ado entre al y non; 674, ligera raspadura después de de; 931, corrida ó ex- 
tendida la tinta fresca (?) del rasgo final de mili; 984, ligera raspadura uias den; 
1098, ligera raspadura tras de\ w^Z, flos al margen de letra mayor, no más pe- 
queña]; 1 168, el copista puso dumiendo [y el primer corrector añadió r sobre um¡; 
1262, falta el último palo de la n de man; 1427, una apolilladura taladra parte de 
la segunda a áefalar; 1461, raspadura después de ciento (quizá unas/; 1620, entre 
De^ir y uos hay una letra raspada [quizá sj; 1947, el copista escribió primero 
pame, luego ptame y [echando de menos una 3(\ tachó la palabra y escribió de 
nuevo plasme; 202(^, después del segundo non una palabra borrada que parece 
les; 2o38, letra borrada después de están [había puesto estas y borro la s 
y añadió tilde]; 2079, quantos escrito sobre raspado, [el copista lo había querido 
escribir entre líneas, pues la q se ve en] una raspadura que hay sobre la t de parte; 
2 1 36, con nuestras repetido ante manos y borrado; 2349, una f ó un borrón [más 
bien un borrón] precede á legados; 2386, no se ve la a de langa; 2405, campo 
repetido y borrado; 2466, raspadura antes de la o de Grado [acaso antes Gradio]; 
3oo9 entre son y amos h&y ad os rayado. 

El tomo II contiene la traducción inglesa de todo el Poema. No estoy en estado 
de juzgar este trabajo delicado y difícil, pero creo que ninguno de los predecesores 
del Sr. Huntington en esta tarea habrá hecho su traducción después de un estudio 
tan detenido del texto y de sus críticos como el que se revela en las notas del 
tomo III de la obra que reseñamos. 

El tomo III encierra el mayor interés. Contiene una anotación, verso por v^rso, 
de todo el Poema, la cual comprende: 

!.• Variantes de las ediciones de Sánchez, D.Hinard, Janer, Vollmoller y de la 
mía K 

2.® Reproducción de las abreviaturas del manuscrito, alarde tipográfico consi- 
derable, precioso para el estudio diplomático del texto. 

3.* Notas paleográfícas, de las cuales ya he hablado. 

4.® División del texto en series de asonancias, como ya Lidforss habla hecho en 
su edición. 

5.* Esquilmo de varios trabajos de la crítica moderna acerca de las correccio- 
nes que se deben hacer al manuscrito, especialmente de las debidas á Restori, Lid- 
forss y Cornu. 

Lidforss, en su edición de Los Cantares de my9 Cid, atendió á fijargel texto, el 
metro y las asonancias del Poema, dándonos el mejor trabajo de conjunto sobre 

i No acoge todas mis variantes; por ejemplo 5;7Ína:^, 393. Se admira de mi sobretlas, 1203; 
leen sobrellos Ulibarri (Pellicer le corrige sobrellas')^ VoUmdlIer (sans douie fauíc d'impres- 
iion Corou, Rom. X 98) y Huntington. Sánchez, Jaoer, Lidforss, leen sobreltas. 



220 REVISTA DE ARCHIVOS 

estas materias. Huntington expone y juzga sus resultados, y dedica su atención 
principalmente á otras cuestiones. Cuando parece necesario añade notas léxicas 
ilustradas con ejemplos de los Poetas anteriores al siglo XV; trata incidencias 
históricas ó genealógicas; publica por extenso los documentos é inscripciones que 
se reñeren á la persona del Cid ó á las cosas aludidas en el Poema, y hace, en fín, 
üh trabajo de comentario muy estimable, con curiosas notas y paralelos. 

Particular esmero se consagra al comentario geográfico. Siendo la gografía del 
Poema tan verdadera como lo pueda ser la /de un relato histórico, tiene su interés 
cuanto contribuya á precisarla. Por esto el Sr. Huntington creyó necesario'la inspec- 
ción ocular de los lugares nombrados en el Poema y emprendió con este objeto una 
serie de fatigosos viajes por tierras apartadas de las vías modernas de comunica- 
ción. Las noticias que da de San Esteban de Gormaz, Alcubilla, Bivar, Hariza, 
Onda, etc., etc., están fundadas en la vista directa de la tierra y del paisaje y acom- 
pañadas casi todas de un hermoso heliograbado. Como principal fruto de estos 
viajes, puede señalarse la fijación en el mapa poético cidiano de algunos puntos 
como Navas de Palos del cual había dicho Baist: 4^das Oertchen existirt nicht me'r», 
y del Campo de Taran^ que había quedado desconocido para Damas Hínard. 

Además, la moneda del tiempo de Alfonso VI, las armas, el traje militar, etc., son 
objeto de comentario gráfico procurado por el autor en Museos y Bibliotecas, y 
que hasta ahora no se había intentado respecto del Poema del Cid. 

No se debe echar de menos en la obra del Sr. Huntington un vistazo general 
bibliográfico y crítico, pues da por conocidos los estudios anteriores, especialmfsnte 
el de Lidforss. No pretende hacer un trabajo total que por sí solo abarque el con- 
junto de las cuestiones que el Poema suscita; pretende sí resumir las conclusiones 
principales de la critica y corregir las deficiencias que en ella nota. Así el Sr. Hun- 
tington, aportando una considerable contribución al estudio del Poema del Cid, 
logra la originalidad indisputable de haber planeado un comentario del mismo 
con más amplitud y comprensión que lo que hasta ahora se había hecho sin que 
el autor haya desatendido nada de cuanto pudo imaginar que le llevaría al mejor 
conocimiento del texto que publica; sin escatimar estudios, viajes, molestias de 
todo género doblemente loables en medio de obligadas ocupaciones que nada tienen 

de profesionales ni universitarias. 

R. Menéndez Pidal 



VARIEDADES 



ALEMANIA.— En Alemania, á propuesta del profesor de la Universidad de Ber- 
lín Wo I fstreg, se han creado cursos preparatorios para la carrera de bibliotecarios, 
á los cuales asisten una docena de damiselas, que pasan el tiempo redactando ca- 
tálogos y clasificando volúmenes, con la esperanza de adquirir un título que les 
permita vivir con independencia. 

La noticia no puede sorprendernos porque, según hemos leído, en el mismo 
Madrid, en la Asociación para la enseñan%,a de la mujer, se dan clases especiales 
de Bibliotecarias y Archiveras. La enseñanza se da en dos cursos y se requiere 
para la admisión de alumn s en estas clases tener quince años de edad y conocer 
la segunda enseñanza. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 221 

ESPAÑA.— Mcií/r/í/. El viernes 5 de Febrero visitaron la Biblioteca Nacional 
SS. AA. las Infantas doña Isabel y doña Paz, y las Princesas, acompañadas de la 
señora de Nájera y otras del sequilo de la Infanta doña Paz. Conocían ya la Biblio- 
teca por haberla visitado cuando la dirigía D. Manuel Tamayo, y constándolcs al 
actual Director y Jefes que le acompañaban el justísimo horror de nuestra ilustre 
huéspeda á los cicerones de lodo género, tuvo toda la libertad compatible con la 
cortesía para examinar á su gusto el local y sus exposiciones desde laiires y media 
ha^ta cerca de las cinco en que subió al Archivo histórico. No aspiramos ni remo- 
tamente á la admiración hacia nuestros Establecimientos de quien conoce las ma- 
ravillas, orden, limpieza y lujo de los extranjeros; pero esperamos que el arraigado 
patriotismo sabrá equilibrar en el ánimo de las ilustres visitantes aquellas ventajas 
con la inferioridad á que obliga la decadencia nacional. S. A. la Infanta Isabel fijó 
su ilustrada atención en los más notables objetos de las exposiciones, demostrando 
el interés que la inspira cuanto puede contribuir á la cultura de su patria. — a. p. 

Á mediados de Enero visitaron la Biblioteca Nacional los Sres. Descamps-David, 
Presidente del Instituto Internacional d: Bibliografía, Henri Lafontaine y PaulOlleí, 
secretarios de la misma. 

Continúa el sabio arqueólogo D. Vicente Lampércz dando en el Ateneo sus 
doctísimas conforoncias, á las que asisten numerosos oyentes. De ellas hare- 
mos un breve resumen. 

Lección / /.— El'arte seco de Herrara, cuyas principales obras son el monasterio 
de El Escorial y la catedral de Valladolid, no llcg ;. á cortar la difusión y prosecu- 
ción de la arquitectura plateresca, como lo prueba que, al mismo tiempo que las 
obras de Herrera, se ejecutaban otras tan distanciadas de aquéllas como el ábside de 
la catedral de Segovia. La demostración existe, no tan sólo por lo que se esculpió 
en la piedra, sino por los libros de literatura, pues en pleno siglo xvii se publicaron 
libros de arte mudejar, como la Carpintería de lo blanco de López Arenas, y las 
Ordenam^as de Sevilla (reimpresas.) El género plateresco es antecedente del de 
Churriguera, y para la introducción ó producción de éste hubo dos causas: una, 
el ejemplo de Italia, donde se ejecutaban obras de carácter teatral arquitectónico, 
y otra, la tendencia nacional, que no encajaba con la secatura de Herrera. D. José 
Churriguera dio nombre á su estilo; pero es lo cierto que ni fué el primero en im- 
plantarlo, ni el más disparatado, superándole en este sentido D. Pedro Ribera y don 
Narciso Tomé. En realidad, no se trata de un arte nuevo, sino de uno decorativo, 
y, por lo tanto, hay que hablar de este acte como decorativo en el espacio que me- 
dia desde la mitad del siglo xvii á la del xviii: En aquella época el estilo de Churri- 
guera se consideró como la perfección misma; pero más adelante vino la reacción 
clásica, y no hubo injuria ni dicterio que no se dirigiera á los discípulos de aquél, 
llegándose á decir que debían, por sus desvarios, ser encerrados en manicomios. En 
el siglo XIX vuelve á cambiarse de opinión y se dice que los artífices antes tan deni* 
grados era gente de prodigiosa imaginación y fantasía. Entre tanta contradicción, 
entre los elogios y las censuras, hay, para juzgar, que atenerse á las leyes eternas 
de la arquitectura, según las cuales ésta no es arte de imitación sino de interpreta- 
ción, tiene formas en relación á un fin, y consta de elementos activos y pasivos. 
Aun cuando el juicio parezca duro, pue.le afirmarse que el arte churrigueresco 
falla á todos estos principios; y para probarlo, puede analizarse la fachada del Hos- 
picio de Madrid, construcción típica, en que las columnas son más delgadas por 
abajo que por arriba, y en que la piedra se trata como si fuera paño ó madera. 



•/ 






aaa REVISTA DE ARCHIVOS 

Esto podrá honraf el lápiz del dibujante^ pero no la sabiduría del arquitecto. El arte 
de Churríguera, aun cuando deformándolo, es prolongación del arte plateresco, 
hasta el punto de que personas inteligentes no acierten á distinguir en determinados 
01 omentos lo que pertenece al uno ó al otro; en la misma fachada del Hospicio hay 
cosas que más que á Herrera se acercan á lo ojival. En la de San Marcos de León 
confúndense también los estilos. Otro elemento que se confunde con lo churri- 
gueresco es^el estilo de Luis XV, y la historia de aquél tiene su principio, su apo- 
geo y su decadencia. Principia en 1616, en que se construye la fachada de la iglesia 
de San Isidro, de Madrid. La alteración de las antiguas formas es en ella insigñifí- 
cante. Más adelante, y cómo en relación con la política nacional, llégase al apogeo, 
y la decadencia se marca por la influencia italiana y la funcesa. Esta última esta- 
blece el estilo de cornucopia. La iniciación del estilo de Churriguera se muestra en 
la capilla de San Andrés, de Madrid, y en las obras de D. José Donoso, como la 
portada de la iglesia de San Luis^ también de Madrid, en la cual hay buena pro- 
porción; pero donde se comete la extravagaíacia de tallar las columnas como si 
fuesen diamantes. 

Lección i a.— Corre el término que comprende el segundo período churrigueresco 
desde 1669 hasta la primer mitad del siglo xviii, y es de notar que la época de Car- 
los II, severa en el vestir é intolerante en las ideas, es, en arquitectura, revolucionaria, 
ó, como dice con gráfica palabra Menéndez Pelayo, amotinada. Dio nombre á aquel 
arte D. José Churriguera, nacido en Salamanca, de cuya Universidad famosa parecía 
poseer el conceptismo que á la sazón en ella reinaba. Ganó su fama en el túmulo 
erigido en honra de la Reina María de Saboya, muerta en i68g; la novedad de la 
idea, aun después de los delirios del famoso arco de Alonso Cano, le hizo ser ele- 
gido en el concurso; á Llaguno le pareció el túmulo monstruoso, y preciso es con- 
venir en que fué un éxito, porque la arquitectura tiene medios para caracterizar 
lo fúnebre, sin hacerse macabra. Pedro Rivera exageró los defectos del maestro, 
llegando á la extravagancia en la portada del cuartel del Conde-Duque, y, sobre 
todo, en la fuente de Antón Martin. La fachada de la iglesia de Montserrat, imita- 
ción bastarda de los Moras, es sensata, y aun cuando las pilastras y frontones son 
absurdos, debe conservarse, evitando el derribo que hoy la amenaza, como docu- 
mento histórico. Narciso Tomé es el constructor del famoso transparente de la 
catedral de Toledo, llamado así porque lo constituye un rompimiento de la bóveda 
para que la luz se fíltre ó transparente sobre el Sagrario. La idea es atrevidísima y 
la concepción grandiosa; pero como si su autor hubiera presentido el arte panorá- 
mico, procura producir ilusiones ópticas. Llaguno dijo que las piedras, mejor ^ue 
allí, estaban en la cantera; esto no es cierto, porque la obra es asombrosa; pero la 
ejecución técnica, por la combinación y ajuste de mármoles, piedras y bronces, 
merece aplauso, constituyendo un conjunto teatral, en que Tomé, que era escultor, 
pintor y arquitecto, hace que un arte traspase los límites de otro, lo cual no debe 
permitirse. En los detalles hay confusión y cosas inexplicables, como las colum- 
nas, que pudieran llamarse despellejadas, y archivoitas y entablamentos que no lo 
son. Sin embargo, la concepción es obra de un genio. Tras Tomé, elevando al de- 
lirio las imaginaciones de Churriguera, vino el que edificó la sacristía de la Cartuja 
de Granada, que más que obra de arquitectura parece de confitería; Felipe V, que 
tras la paralización de trabajos producida por la guerra de Sucesión, trajo arqui- 
tectos de Italia y de Francia, hizo que se sintiera la influencia de uno y otro país. 
De la italiana, fría, pero serena, es ejemplo la fachada de la catedral de Murcia, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 223 

consirulda por Bort; de la francesa, que no es monumenial, ni barroca, sino nimia 
y de salón, el interior de la iglesia del seminario de Teruel, que, salvo los detalles 
sagrados, parece adorno de sala de baile. Es muestra acabada de la arquit^tqra 
jesuítica, y con sus capiteles con collarines cortados, sus pilastras con rompimien- 
tos, sus tribunas que parecen sillas de manos, y su policromía, muy digna de ad- 
miración. En la disposición de las iglesias, Churriguera y sus discípulos, continua» 
dores de los Moras, son sensatos en sus concepciones. Dividense en cuatro grupos. 
Los dos primeros, son los constituidos por iglesias en forma de cruz latina, y de 
planta de cruz griega. San José, de Madrid, pertenece al primero de todos: su fa- 
chada está bien dispuesta, y en ella se ve que no hay una hoja ni un fruto, ni, 
como proclaman en la actualidad los arquitectos belgas, nada tomado de la natu- 
raleza. San Cayetano, también de Madrid, tiene planta de cruz griega. Fué comen- 
zado á ejecutar por Churriguera, y, sin embargo, grande sería el asombro de aquel 
arquitecto si viera que el templo tiene disposición perfectamente bizantina. 

Lección 75.— Las iglesias de planta rectangular tienen en España antecedentes 
(catedrales de Sevilla, Salamanca y Jaén). En el estilo churriguerista se hizo la 
gran iglesia de la Virgen del Pilar en Zaragoza. El rey Carlos II encargó, en 1679, 
á Herrera el Mozo la erección de la iglesia; para juzgar su obra, hay que atender 
sólo á la planta y á lo que pudiera llamarse envoltura, pues en 1753 fué modificada 
y adaptada á nuevo plan por Ventura Rodríguez. Herrera imitó á los Moras y á la 
escuela italiana. En la fachada se advierte aridez; pero hay que tener presente ()ue 
las grandes construcciones de Zaragoza, por carencia de piedra, han de hacerse con 
ladrillo. De aquí resulta que Herrera no pudo ser churrigueresco más que en ja 
torre; el defecto principal del edificio es la carencia del eje, pues su disposición es 
bifurcada y no tiene motivo central. Ventura Rodríguez quiso darle unidad, evi- 
tando este gravísimo defecto. Otro tipo de edificios es el de planta circular. El ori- 
gen es pagano; pero resurgió con el Renacimiento al resucitarse las formas anti- 
guas. La más antigua construcción de este orden es la iglesia de San Ignacio, en 
Azpeitia, edificada donde estuvo la casa en que nació y se curó el santo de la herida 
que motivó su consagración á Dios. Pertenece el edificio á la arquitectura jesuíta, á 
la cual se ha motejado de alambicada y recargada. La acusación carece de funda- 
mento; pues coincidiendo el apogeo de los jesuítas, en cuanto á elevación de igle- 
sias se refiere, con el reinado de Carlos II, mal podían sustraerse á las corrientes 
que en la época predominaban. Si en alguna época se les ha podido tachar de sos- 
tenedores del mal gusto, justo es reconocer que hubo vicio de origen, y que mo- 
dernamente han ejecutado obras exentas de ese recargo tradicional. El proyecto de 
la iglesia de Azpeitia lo mandó el arquitecto italiano Fontana, pero no la dirigió. 
La iglesia es circular en su planta, y algunos han querido ver en la totalidad de la 
construcción la forma simbólica de un águila. Ignacio del Ibero llenó el cornisa- 
mento y los capiteles de detalles, pero el conjunto es grandioso y magnífico. En la 
cúpula, el discípulo de Churriguera echó el resto, haciendo una ornamentación 
que, con arrugas y sinuosidades, imita un dosel de tela. Son muestras acabadas 
del estilo los retablos y las fachadas, y abundan tanto en España, que sólo puede 
tratarse de algunos ejemplares. La fachada de la catedral de Granada, obra de 
Alonso Cano, según se dice, es de imposible clasificación; si presenta gran seque- 
dad en las líneas, en los medallones es estilo Luis XVI y principios del Imperio; 
preciso es reconocer que el arquitecto de esa obra, concluida en 1703, se adelantó 
un siglo á su época. La fachada de la catedral de Murcia está tratada como un al- 



224 REVISTA DE ARCHIVOS 

tar, y es hermosa como conjunto ornamental. Pero la obra más bella y suntuosa, 
verdaderamente magnífica y tan monumental que al contemplarla no se perciben 
los detalles, es la fachada de la catedral de Santiago, construida en lyS; por Ca- 
sas y Novoa. El arquitecto se adaptó, por necesidad, á las condiciones del suelo, y 
trazó una escalinata que parece pedestal del hermoso y soberbio edificio. En cuan- 
to á los retablos su importancia es enorme. Pueden clasificarse en tres tipos: el 
tradicional de órdenes superpuestos, el gigante y el baldaquino, ó templete aislado. 
En esas que Ponz llamó máquinas, y son verdaderas montañas doradas, el caso es 
no dejar hueco alguno que no tape paredes y bóvedas. En resumen, el arle de Chu- 
rriguera merece consideración especial, y suscita hoy apasionadas críticas por sus 
analogías con el modernismo. Es un dato histórico digno de tenerse en cuenta, y 
ejemplo acabado de exuberancia monumental. 

Lección 14, — El arte neoclásico ó académico tiene su desarrollo en España du- 
rante el siglo xviri. De Carlos II pasó España á Felipe V, educado en Francia, y el 
cambio hubo de advertirse en todo, hasta en la arquitectura, que en no lenta reac- 
ción pasó, de imaginativa y absurda, á fría y académica. La libertad en las attes no 
siempre coincide con la libertad política; pero hay épocas en que todo se subordina 
al poder personal, y esto aconteció en la época de los Luises de Francia. El Rey-Sol 
doblegó á su voluntad el Estado, las artes, las pelucas, y, secundado por Le Notre, 
hasta el arbolado de los jardines. Como extensión de este poder, se crearon las Aca- 
demias. La Arquitectura, que tiene reglas eternas á que atender, principio? á que no 
debe faltar, se sometió gustosa al dogmatismo. Imitación de las francesas fueron 
las Academias españolas. Pudo la Academia adoptar un estilo tradicional— gótico, 
románico, etc., — pero tenía que inclinarse al greco-romano, porque aquéllos no 
soportan la tiranía de las reglas como éste. Como tipo de arquitectura académica 
puede presentarse la fachada de la catedral de Pamplona. En ella, con intensa apa- 
cibilidad, se ve el dominio de la línea recta y de la superficie lisa; y esa unidad que, 
falta de adorno, evita el desentono, da una idea de tranquilidad fría. Hállase en un 
todo sujeta á las eternas leyes dadas á la arquitectura por Vitrubio ó por sus intér- 
pretes. Los que al motejar este estilo le han creído único del siglo antepenúltimo, 
se equivocan, pues nada hay más académico que obra tan anterior como El Esco- 
rial, producida también por el poder personal de Felipe II, que fué un Luis XIV 
triste. Su Colbert fué Herrera (lo que hoy se hubiera llamado su Ministro de Ins- 
trucción pública). La diferencia estriba en que la reacción que en tiempo del Felipe 
español no tenía razón de ser, la tenía, y muy grande, en el del Luis francés y en 
el de su nieto Felipe V. Pero, como desgraciadamente ocurre siempre, la reacción 
se extremó, y á fines del siglo el estilo se había convertido en receta de albañilería. 
Las influencias sufridas por la arquitectura provinieron de las aficiones y deseos 
de los reyes, y conviene recordar que Felipe V estuvo casado con dos italianas; que 
Fernando VI, amigo de la paz, sufrió la presión de Isabel de Famesio, y que Car- 
los III, que había sido rey de Ñapóles, era el descubridor de Pomptya. Educado 
Felipe V entre las magnificencias francesas, debió de chocarle el estilo de Churri- 
guera, y para transformarlo, si por una parte creó Academia, por otra trajo arqui- 
tectos extranjeros. El resultado de todo ello fué que introdujeron los importadores 
un estilo clásico en el conjunto y Luis XV en los detalles, ostentoso, teatral. Hubo 
de haber, por lo tanto, en España un arte de transición; son ejemplares tres iglesias 
madrileñas. San Marcos, debida á Ventura Rodríguez, en cuya planta é interior no 
hay una sola línea horizontal recta, como trazada al capricho de quiím Unía el vi- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 223 

cío de origen del arte anterior; tiene fachada de líneas serias y muro desnudo, tra- 
zada con curva interior, simbolizando los brazos que amorosamente acogen al que 
entra en el tenr^plo. San Justo, obra de Buonavia— año 1750, — aun cuando cons- 
truida por un italiano, es de gusto francés; su fachada es antipáticamente convexa, 
y de proporciones tan desdichadas, que aparecen en ella tres cuerpos casi igualeá 
superpuestos; el interior, de vaguedad rara y muros curvos, parece el de un edificio 
ruinoso, y aun cuando tiene algunos detalles Luis XV, bien trazados, produce en la 
totalidad efectos desastrosos. Por último, Las Salesas ó Santa 3árbara, obra que 
costó 20 millones de reales, aun cuando edificada por el francés Carli/er, es de gusto 
italiano; su fachada es de soberana ejecución, y el interior, de planta de cruz latina, 
con su marmóreo y teatral sepulcro, erigido por Sabatini, y su^ columnas, sustitu- 
yendo á las pilastras, es en verdad admirable. 

Lección i5. — El apogeo del arte académico se debe, para glgria de nuestra patria, 
» al español Ventura Rodríguez, arquitecto famoso, muy estudiado por los críticos del 
arte, y que, como Herrera en su tiempo, monopolizó cuanto ep su época se ejecuta- 
ba, aun cuando con menor provecho que aquél. Nacido en Cjempozuelos en ¡yi i, 
fué hijo de un albañil; pero su talento le hizo notable, y de delineante pasó á ocupar 
distinguidísimo lugar en la Academia de San Fernando, siendo tanto su valer y vita- 
lidad artística, que no hubo obra de su tiempo que no dirigiera, si no en la ejecu- 
ción, cuando menos en los planos. Puede decirse de él que reunió lo hermoso de 
Herrera con lo sensato y perfecto del churriguerismo, dando al todo personalidad 
estable. Fué notable como decorador, en lo que tuvo gracia verdaderamente espe- 
cial. Su personalidad brilla en la arquitectura civil; en la religiosa proyectó mu- 
cho, aunque no todo construyó. Sólo pueden citarse algunas de sus obras. La igle- 
sia de San Marcos, construida en 1 749 por orden de Felipe V, porque en el día de ese 
santo había ganado la batalla de Almansa, es de planta original, representa un pe- 
riodo de transición en su fachada, y la puerta es perfecta, ateniéndose al canon 
académico. En esta obra no se explaya el talento del autor, que luce y se agiganta 
en el templo del Pilar de Zaragoza, tanto en lo que efectuó, como en el proyecto 
de lo que no llegó á realizar, y que imperfectamente conocemos por la tan vulga- 
rizada obra de Ponz. Hay en la obra jugosidad y claro-oscuro, y la capitUde la 
Virgen, adaptada á lo antiguo que allí existía, es de ingeniosa disposición, hermosí- 
sima planta, elíptica, con cúpula central, y resulta muy movida. En ella agotó^ 
cuanto sabía como constructor, y derrochó su talento en el corte de piedra, resol- 
viendo difíciles problemas de este orden. La iglesia del monasterio de Silos, situado 
entre breñales en la provincia de Burgos, aun cuando sólo en los planos es obra de 
Ventura Rodríguez, es en su planta prueba de barroquismo sensato. Muestra de 
majestad académica es la fachada de la catedral de Pamplona, como lo son de la 
riqueza de su imaginación prodigioso número de retablos. Muchos de los pensa- 
mientos de Ventura Rodríguez no llegaron á efectuarse, constituyendo grandes 
amarguras y dramáticos trances para el autor. En este caso se encuentran las 
obras de Covadonga, que, al decir de Jovellanos, hubieran sido una maravilla, aun 
cuando algún autor moderno haya juzgado, no sin fundamento, que en aquella 
agreste naturaleza no encajaba un templo greco-romano. Como proyectos no rea- 
lizados, están el del templo no erigido de San Bernardo, y el que se cree había de 
servir para la capilla del Real Palacio, y que, en perspectivas, gracia y elegante di- 
bujo, no tiene igual en [Italia. El análisis de la figura de Ventura Rodríguez se ha 
hfcho por Jovellanos, Ceán-Bermúdez, Caveda, y, mejor que todos, por D. Arturo 



2l6 REVISTA DI ARCHIVOS 

Mélida, considerándole como el último representante de la escuela de Churriguera, * 
y creyendo que supo endulzar la sequedad de Herrera, de quien no fué adepto. 
Ventura Rodríguez es el verdadero continuador de los Villalpando y los Siloes; 
nada tiene de Herrera. Distintas obras prueban que el gran arquitecto fué más hijo 
del siglo XVI quede] xvii. No dejó discípulos, porque el genio no se hereda. 

Lección 16, — Como no es posible, al hacer la historia de la arquitectura cristiana, 
prescindir de ninguna época, siquier sea anodina y de poco saliente, hay que tratar 
del período que corre desde fines del siglo xviii á principios del xix, en el <fual el re- 
troceso representado por el reinado de Carlos IV, después del de Carlos III, se advier- 
te también*^ las artes. Ventura Rodríguez, digan lo que quieran Ceán Bermúdez y 
Caveda, no dejó discípulos. La decadencia del estilo académico vino por falta de ver- 
daderos maestros y el uso exclusivo de los libros: de aquí que la arquitectura se 
convirtiera en arte de receta y cartilla; de aquí también que los nombres de los ar- 
quitectos de la época deban caer, como han caído, en el olvido. Al mencionar al- 
gunos de aquellos arquitectos, cumple hablar de Fray Francisco Cabezas, valen- 
ciano, á quien se encomendó la obra de San Francisco el Grande de Madrid; los 
planos del fraile fueron preferidos á los de Ventura Rodríguez, y la construcción 
causó grandes amarguras á los dos, pues se dudó de si los muros podían sostener 
la cúpula, y hubo polémicas, controversias y disputas, que mortificaron al autor 
y á los contradictores. La fachada, que retrata la época académica, tiene la antipá- 
tica forma convexa, es de orden superpuesto, semejados pisos y no produce efecto 
monumental; simétrica y desnuda, las dos torrecillas le dan aspecto de insignifican- 
cia. Es de planta circular, con vestíbulo, coro y seis capillas, sin entrantes ni sa- 
lientes; á pesar de su grandiosidad, sólo produce una impresión aplastante. Claro 
es que hay, al hablar así, que referirse á la obra sin las recientes ornamentaciones. 
Sabattini, natural de Palermo y venido á España en 1760, célebre por sus mejoras 
de policía urbana, reveló su talento en el sepulcro de Fernando VI y en la fachada 
del ministerio de Hacienda. La capilla del beato Palafox, en Osma, es, aun cuando 
de planta circular, desmayada y débil. La fachada de la catedral de Lugo, es obra de 
Sánchez Bort, en los planos, aun cuando ejecutada por Elejalde. Ha sido muy mal 
tratada por los críticos; pero es movida, dentro de lo que cabe en el estilo académi- 
co; tiene el defecto de los dos pisos, que no es imputable al autor, y comparada 
con la de la catedral de Pamplona, prueba cuanto aventajaba el talento de Ventu- 
ra Rodríguez, que con iguales elementos sabía hacer obras superiores. En la ca- 
tedral de Cádiz, obra de Vicente Acero, resurge algo de lo que tenían estas cons- 
trucciones cuando eran colectivas, y, siendo la portada greco-romana del siglo xvi, 
toda la fachada es un dato gótico, un verdadero salto atrás. Fué una imitación de 
las catedrales de Granada y Málaga, y de aquí que en época distinta, naciera oji- 
val y romántica. Empezada en, 1720 y concluida en i838, hay en ella huellas de 
estos periodos. Villanueva nació en Madrid en 1789 y murió en 1811; hijo de un 
escultor y hermano de un arquitecto, residió en Italia siete años. Esta circunstan- 
cia, que faltó á Ventura Rodríguez (acaso con ventaja para su originalidad) hizo 
de Villanueva un arquitecto clásico. Las preocupaciones de escuela hicieron que 
Villanueva, en Granada, no admirase, ni poco ni mucho, la Alhambra. De su es- 
tado pecuniario da idea el que tuviera que ponerse á las órdenes de un fraile obrero, 
con nueve reales diarios; del concepto en que se le tenía, el hecho de que el Prín- 
cipe de Asturias le encargara la construcción de unos gallineros, que él supo con- 
vertir en las dos casitas que se admiran en las posesiones reales del Escorial. Al fin. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 227 

llegó á los mayores cargos que puede tefter un arquitecto; su talento se reveló en 
obras del orden civil, como la incomparable planta del Museo de Pinturas; pero en 
lo religioso no se conoce más traza suya que la de la iglesia del Caballero de Gracia, 
modestísima^ de fachada insignificante; cuya planta é interior es de basílica reducida 
é imitación de la de San Pablo, de Roma. Villanueva supera á Ventura Rodríguez 
en concepción, y éste á aquél en gracia y pureza de detalles. En el período que corre 
de 1814 á i85o no hay obras^ quizás por influjo de nuestras discordias civiles. En 
esta época se verifica el gran movimiento romántico, origen literario de la arqui- 
tectura contemporánea, que merece capítulo aparte. 

Málaga. — Ha fallecido en Málaga D. Augusto Jerez Perchet, antiguo periodista 
que dirigió, varios periódicos en distintas poblaciones de la región andaluza. Sus 
Hbros El viaje á Sniía y Páginas marítimas, sus obras de Edaoaoión y 
Pedagogía, tuvieron gran aceptación, revelando un escritor de gran cultura. 
En Málaga ocupó varios cargos administrativos. El acto del sepelio fué una verda- 
dera manifestación de duelo tributada al incansable periodista por sus compañe- 
ros y amigos. 

ESTADOS UNIDOS.— Durante el año igoS, se presentaron en las Universida* 
des de los Estados Unidos, las siguientes tesis doctorales, cuyo asunto se relaciona- 
ría más ó menos con España:=Illinois Wesleyan University. — Charles M. Olms* 
tead, The Spanish- American War. — University of Pennsylvania. Frederic Logan 
Paxson, The Independencé of the Spanish South- American Republics. — Yaie Uni- 
versity. — VVilliam Spence Robertson, Francisco de Miranda and The Revolutioni- 
\ing of Spanish America.=^E\ norteamericano Jeremías Zimmerman ha publicado 
un libro rotulado Spain and her peopie, lleno de groserísimos errores que demues- 
tran la ligereza rayana en mala fe con que algunos extranjeros escriben de nuestra 
nación; tales son entre otros muchos, decir que el cuarenta vor ciento dfl pueblo 
está sostenido, de un modo ü otro por el Gobierno; y que España, oprimida por la 
Inquisición, se halla aun en plena Edad Media, 

FRANCIA.— Bajo el título de Bibliografía teresiana (París libr. des Sancts- 
Péres, 1902; 69 págs.— 12.^) ha publicado Henri de CuVzon el catálogo de los libros 
franceses y extranjeros sobre Santa Teresa y sus obras. — j p.=Recomendamos á 
nuestros lectores, especialmente á los que pertenecen al Cuerpo, la lectura del in- 
forme del diputado francés Mr. Simyan sobre el presupuesto de Instrucción públi- 
ca para 1904, de cuyo documento extractan las revistas profesionales la parte re- 
ferente á Bibliotecas y Archivos. Párrafos hay que parecen expresamente escritos 
. para nuestro país y de ellos traducimos sólo los de carácter técnico, dejando, de pro- 
pio intento, otros no menos ciertos. El público francés se queja desde hace mu- 
chos años del funcionamiento de la Biblioteca Nacional, especialmente del departa- 
mento de impresos, y el diputado que suscribe el informe consigna la necesidad de 
acometer la reforma del personal, procurando que presten servicio en el Estableci- 
miento funcionarios que se hayan distinguido por algún trabajo profesional ó que 
por lo menos conozcan las lenguas extranjeras, en vez de ser simples empleados de 
librería, y á renglón seguido reconoce la dificultad de conseguirlo con sueldos que 
alcanzarán á 3i6oo francos para hombres de 40 años de edad y 20 de servicios. 
^Cómo encontrar, dice el diputado, políglotas á este precio, personas que puedan 
redactar convenientemente los catálogos, que libres de toda preocupación material 
y moral no tengan otra idea sino la de aumentar sus conocimientos y estar al co- 
rriente del progreso científico? Quéjase también' el autor del informe de las Biblio- 

3.* áPOCA.— TOMO Z. 1 6 



2' 8 REVISTA DE ARCHIVOS 

tecas del Arsenal, Mazarina y de Sia. Genoveva, de las cuales dice que sólo ésta 
presta algún servicio, gracias á las sesiones nocturnas; la Mazarina se abre á las 
once!... — j. p.=Ya que estemos muy lejos de pensar en una asociación tan fecunda 
y práctica como la de bibliotecarios americanos, de que alguna vez se ha ocupado 
la Revista, pero ni siquiera de imitar lo que se hace en países meridionales como 
el nuestro, demos á los lectores un ligero resumen del estado actual de la Sociedad 
bibliográfica italiana. Consta de 5oi socios, de I03 cuales más de la mitad son em- 
pleados en bibliotecas y archivos públicos y particulares. Las tareas principales de 
la Sociedad durante el último trienio fueron: la campaña en favor de las mejoras 
de las bibliotecas públicas, aumento de sus dotaciones y mejora de las condicio- 
nes del personal á ellas adscrito. Comenzó esta campaña con la carta abierta que 
el senador Brambilla, presidente de la Sociedad, dirig! '» al Ministro de Instrucción 
pública á principios del año 1900, carta que fué acogida con simpatía, reproducida 
y comentada por toda la prensa, logrando convertir la cuestión de las bibliotecas 
en cuestión de actualidad y que se ocupasen de ella el país y el Parlamento, cosa 
que no había ocurrido desde que existían bibliotecas en Italia; continuó la campa- 
ña el actual presidente de la Sociedad con interpelaciones en el Parlamento y ar- 
tículos en revistas y periódicos que contribuían á sostener vivo el entusiasmo por 
aquello que es parte principal de la educación y la mayor señal de cultura de un 
país, las bibliotecas. A las insistentes gestiones de la Sociedad se deben principal- 
mente los aumentos de fondos que el Parlamento puso á disposición de las biblio- 
tecas, un nuevo reglamento de sus funcionarios y otros beneficios. Otra Sociedad 
análoga se ha creado en Milán titulada: Asociación nacional de empleados de Bi- 
bliotecas públicas, presidida por el diputado y profesor limilio Alessio. El objeto 
de esta Sociedad es promover el mejoramiento de las condiciones de la carrera de 
los socios y ambas sociedades se auxiliarán mutuamente para lograr un fin co- 
mún. Otro de los éxitos conseguidos por la Sociedad fué la inclusión en la ley de 
conservación de antigüedades de las de propiedad particular y un proyecto de ley 
destinado á ordenar los derechos de imprenta en las bibliotecas. El proyecto defor- 
mación de una Guia de las bibliotecas y de las colecciones bibliográficas italianas, 
ya conocido de los lectores de la Revista, se debe también á la iniciativa de la So- 
ciedad que comenzará á publicar un Suplemento mensual á la Revista de bibliote- 
cas y archivos, órgano oficial déla misma, con copiosas y solícitas informaciones 
sobre el movimiento bibliográfico, comercio de libros antiguos y raros, estampas 
ecétera. — j. p.=Le Bibliographe tnoderne da cuenta en su último número de la 
publicación de una obra titulada: Psichologie des pjuples; l'áme espagnole ou les 
Espagnols jiigés par un Francais (Sedan 1902. — in 12) á que su autor Henry V^ol- 
ney, dice acompaña una «bibliografía muy completa de España» y en efecto, las 
páginas 33-64, contienen indicaciones y listas de obras clasificadas por la materia 
de que tratan: país, razas, tradiciones, bellas artej, numismática, religiones, cien- 
cias, política, filosofía, agricultura, lenguas, historia, literatura, etc.; pero aparte de 
las graves lagunas que se notan en la erudición del autor, es de lamentar que se 
publiquen todavía hoy obras donde, bajo pretesto de bibliografía sabia, se ensar- 
tan indefinidamente listas inútiles donde reina el desprecio más absoluto de las re- 
glas de esta ciencia. La revista francesa reconoce que este opúsculo no es reco- 
mendable, con que puede suponerse el juicio que merecerá de los españoles.— j. p. 
Como muestra de los extremos á que conducen las exageraciones de determina- 
das ideas aún en países de mayor cultura que el nuestro, reproducimos el siguiente 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 229 

hecho que relata una revista extranjera. En una venta pública muy importante ce- 
lebrada en Dijon la primavera pasada, el conservador de la Biblioteca M. Guignard 
pudo adquirir entre otras obras á un precio sumamente módico y con destino á 
su Establecimiento, un antiguo obituario y un libro de horas procedentes de Ci- 
teaux y deClairvaux, dos preciosos manuscritos que merecían pertenecer definiti- 
vamente á la biblioteca más importante de Borgoña. Esta adquisición no ha com- 
placido, sin embargo, á la mayoría del Consejo municipal dijonés que ha protestado 
violentamente contra semejante empleo de los fondos puestos á disposición del 
bibliotecario, alegando que tales «libracos» no pueden aprovechar á nadie.— j. p.= 
La compañía de seguros l^trechl que estableció desde su fundación una biblioteca 
pública con cuatro horas de servicio diarias, ha publicado la quinta edición de su 
catálogo. Le componen 4.500 obras, todas relativas á los seguros de vida. — j. p. 

ITALIA.— Inoendio de la Blbliotoca nacional do Tnrin. En 1901 el pro- 
fesor Blaserna, comisionado para estudiar los peligros de las estufas y del alum- 
brado eléctrico en Bibliotecas y Museos, redactó un informe, que se imprimió á 
costa del Gobierno italiano y se repartió profusamente por todos los estableci- 
mientos del reino. Apenas se enteró del informe el director de la de Turín, comi- 
sionó á un electricista para que examinase la instalación y escribió al Ministro de 
Instrucción pública solicitando 4.000 liras para poner la Biblioteca á cubierto de 
todo riesgo, con arreglo al presupuesto del técnico. Se le contestó que ño había 
recursos disponibles y que procurase arreglarse con mayor economía. El 26 de 
Enero pasado un violento incendio, destruyendo durante más de cinco horas cinco 
salones de la Biblioteca, distribuyó así brutalmente las previsiones y las responsa- 
bilidades, aunque privando al mismo tiempo á las personas cultas de tesoros irrem- 
plazables. Con lágrimas en los ojos, el ilustre bibliotecario caballero Francesco 
Carta exclamó ante el desastre: «Treinta años hace que nos estaba amenazando!» 
Tenía derecho á hablar así el Jefe de una biblioteca premiada con medalla de oro 
en la Exposición de París de 1900 como modelo de orgj • /ación, orden y buen 
servicio. Y como deseo que estas líneas, antes que de noticia (ya algo trasnochada), 
sirvan de aviso á las cinco personas que las lean, empiezo por el fin. El fin es tran- 
quilizar algún tanto á los que teman por nuestros Establecimientos, restando por 
lo menos dos de ellos de los riesgos del incendio, merced á la resolución del Rey y 
de un Ministro. A consecuencia de la visita que D. Alfonso hizo este otoño al Ar- 
chivo de Simancas y satisfaciendo de una vez á lo que anualmente se venía pidien- 
do en vano á los Gobiernos en las Memorias de aquel Establecimiento, S. AL dis- 
puso que á su costa se le proveyese de una bomba, hoy ya instalada. En el edificio 
de la Biblioteca, Archivos y Museos nacionales empezó el rigor contra la madera 
hasta el ridículo extremo de hacer también de hierro los entrepaños de los estantes 
del Depósito sobre los que descansan, mejor dicho, se liman y se destruyen los li- 
bros, para acabar luego, por cuestión de economía, por atestar los muros de es- 
tanterías de madera barnizada por donde serpentean las negras tuberías de los 
chuberskis. Varias veces he presenciado con que horror contemplaba su fealdad 
y sus peligros el actual Ministro de Hacienda y me consta que gestionó con su an- 
tecesor la inclusión en presupuestos de una partida de 200.000 pesetas para cale- 
facción del edificio por el sistema de termosifón i que aleja todo riesgo de incendio. 

I La Comisión de monumentos de Italia acaba de proponer al Gobierno la sustitución por 
este mismo sistema de las chimeneas y caloríferos en el palacio de Bellas Artes de Venecia, Ga- 
lería, Biblioteca de Parma, etc. 



23o REVISTA DE ARCHIVOS 

En Gaceta del mes de Febrero aparece el Real Decreto para presentar á las Cortes 
el proyecto de crédito, y si nuestra mala sombra no nos hace tropezar con un 
cambio de Gobierno, si \sls formalidades de las subastas no hacen durar otro in« 
vierno la actual situación y si en ese tiempo no se prende fuego, parece que por 
esta vez se pondrá remedio al peligro. Ambas resoluciones merecen la mayor gra- 
titud, y cumplido este elemental y grato deber que de propósito he querido hacer 
constar aquí, paso á la reseña del desastre de la Bibloteca turinense. En 1730^ Víc- 
tor Amadeo II destinó para biblioteca pública tres salas del magnífíco edifício que 
erigió para Universidad en la vía del Po, aumentando á los 10.000 volúmenes que 
aquella poseía otros tantos, más los códices y estampas de la biblioteca particular 
ducal. Sucesivamente fueron reuniéndose allí las raras colecciones de obras en he- 
breo, árabe, copto, persa y turco del abate Valpergo di Caluso; las del Príncipe 
Manuel Pozzo della Cisterna; las musicales del profesor L. Rossi; i. 000 volúmenes 
de bellas ediciones aldinas, donadas por el profesor Carlos Passaglia; los libros de 
la abadía de Casanova; los preciosos códices del convento de Bobbio con palimses- 
tos de Cicerón y de Casiodoro; la librería del Castello de Aglia; la colección véneta 
del Cardenal Della Rovere; las obras del célebre bibliógrafo piamontés Vernazza; 
colecciones de elzeviros, etc., etc. Los catálogos de Peyron, del profesor Nallino, 
del Barón de Hammer y de Passíni, dan razón de muchas de estas obras. Ocupaba 
actualmente la Biblioteca treinta y seis salas con más de 3oo.ooo volúmenes: i.aoo 
incunables, entre ellos un ejemplar del Rationale divin. off, (Maguncia 1459), y 
la Biblia plantiniana en i3 volúmenes, ejemplar regalado por Felipe II á Manuel 
Filiberto; 24 naipes del siglo xv, impresos en relieve; 20.000 folletos y tesis acadé- 
micas; 10.000 estampas antiguas, clasificadas y ordenadas en 5o volúmenes y 4.500 
manuscritos. Cuatrocientos de éstos eran códices griegos, entre ellos el comentario 
de Teodoreto á los. Profetas menores, con magníficas miniaturas bizantinas del si- 
glo IX; 1.200 códices latinos; palimsestos del código Teodosiano y otros de los si- 
glos IV, V y vi; escritos en hojas de palma en tamul, lenguas malabar y del Tibet; ma- 
nuscritos provenzales de los siglos xiii y xiv,y una preciosa traducción de la Dipina 
comedia; manuscritos franceses, novelas y libros de caballerías; miniaturas irlande- 
sas del siglo vi; un salterio inglés del siglo xiv; un misal español de esa época; dos 
volúmenes de la Historia natural de Plinio con dibujos de la escuela de Mantegna; 
3oo códices italianos y bastantes españoles; un ejemplar único en 64 volúmenes, 
folio, de la botánica taurinense, con dibujos á la aguada de buenos autores; autógra- 
fos de Carlos V, rey de Francia; de los Duques de Saboya; de Pío II; de los Duques 
de Borgoña, Marqueses de Saluzzo, Gonzagas de Mantua, Aragón de Ñapóles, et- 
cétera, libros de música y de baile compuestos para la Casa de Saboya; el globo 
con incrustaciones de oro, construido en 1570 por el milanés Francisco Basso; pre- 
ciosas encuademaciones, bustos de marmol y muchos objetos artísticos. La esfera 
estaba formada de acero, todo vaciado. Medía 1,71 metro de diámetro. Conservá- 
base aún en magnífíco estado. El globo mencionado había sido elaborado con 
urdimbres de hilos y pequeños trozos de oro y plata. Eran de oro el ecuador y los 
trópicos, los círculos polares y muchas cadenas de montes; puntos de oro las tie- 
rras. Eran igualmente de oro las coronas que señalaban los reinos, las pequeñas 
islas y el meridiano graduado que pasa per las Canarias. Eran de oro y plata las 
naves que surcaban los mares, y las más pequeñas todas enteramente de oro. Eran 
de plata, la elíptica, los meridianos, á excepción del primero, los paralelos y casi 
todas las montañas de los países desconocidos, los confínes que distinguen la tierra 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 23 I 

de los mares y ríos, y todas las regiones desconocidas de Australia. La principal y 
más importante inscripción del globo es la qne descubre el nombre del autor y la 
fecha de la construcción. En el espacio reservado al mar de las Indias, y precisa- 
mente más hacia la izquierda del Japón, había un rótulo con la siguiente inscrip- 
ción, en grandes caracteres de oro: iíFranciscus Bassus Mediolanensisjecit, 1 5^0.1^ 
Encima, ligado al rótulo con un lazo, de cuyas extremidades pendían dos borlitas 
de oro, veíase un corazón de plata con alas desplegadas y plumas de plata y oro. 
Del corazón |de plata desprendíase un ramito con el tronco de oro. Todas las otras 
inscripciones eran de plata, casi siempre en letras capitales, y alguna vez en mi- 
núsculo romano. La lengua y el contenido de las inscripciones prueban que el 
autor sirvióse para su trabajo de mapas italianos y españoles, y en particular de 
mapas en los cuales se usaba la lengua latina. Quién tuvo la habilidad y paciencia 
para confeccionar este globo, y cuál fuera su procedencia, ignórase en absoluto. 
Se sabe solamente que existía en .la Biblioteca de Turín desde su origen, y es muy 
probable que formara parte de la antigua librería ducal. Por lo que concierne á su 
valor cientifíco, el bibliotecario Carta, en su descripción, hacia observar que se en- 
contraban en él verdaderas singularidades, y que podía clasífícarse como joya única 
en su género. Su valor intrínseco hacíase subir á varios millones. De los impresos 
han perecido Sa.ooo vols., y casi por completo la colección aldina regalada por 
el Marqués Alíieri. El valor de esto se calcula en medio millón de liras. Se han que-' 
mado unos 35oo manuscritos, siendo la pérdida más sensible la del precioso libro de 
horas conocido por Las Horas de Turin, pintado en parte, según P. Durrieu, por 
Van Eik (no por Vandick como por errata escribe más de un periódico italiano) 
para Juan de Berry, hermano de Carlos V de Francia. El valor de esta joya de arte 
se calcula por 9Íentos de miles de liras. Por fortuna existe una reproducción hecha 
para el homenaje que el año pasado se dedicó á L. Delisle. Algunos de los códices 
con miniaturas que fíguraron en la Exposición de artes sagradas en 1898 quedan 
descritos y reproducidos en facsímiles en el Arte Sacro que á la sazón se publicó en 
Turín. Se ha perdido también el códice Scriptores histories Augustas, con miniatu- 
ras; el del Chevalier errant, único en Italia, del Marqués de Saluzzo; cuatro del Ro- 
mán de la Rose; uno de discursos de Besarion y casi todos los códices franceses. 
Contrariando las órdenes dadas y con grave peligro, el jefe de la sección de ma- 
nuscrítos, caballero Carlos Frati, penetró en las salas por una ventana y for- 
mando cadena con sus nueve empleados, logró salvar durante siete horas de 
incesante trabajo unos 800 códices, de ellos más de dos terceras partes de los 
de Bobbio que ya empezaban á tocar las llamas. En su estudio y arreglo', decía 
con lágrímas en los ojos á sus discípulos el profesor de historia Cario CipoUa, 
llevaba gastados veinte años de su vida. Se han salvado además el San Beato 
citado; uno de los dos volúmenes de la Historia natural de Plinio; un fragmento 
de liturgia irlandesa; algunas hojas con escritura de Sumatra; parte de los Ta- 
roschi con miniaturas del siglo xt; algunas docenas de manuscritos griegos; varios 
centenares de códices latinos, pocos franceses é italianos y menos orientales. 
También parece que se ha salvado el globo de Basso. Los incunables, la música 7 
las estampas, por hallarse en salas alejadas del fuego, se conservan incólumes. Sin 
el retraso de dos horas en avisar al citado señor Frati, todos los manuscritos se hu- 
bieran salvado. El Director de la Biblioteca al frente de todos los empleados trabaja 
sin descanso en colocar los libros salvados en las salas respetadas por el fuego. 
Otros bibliotecarios^ asistidos por algunos profesores de química de la Universidad^ 



232 REVISTA DE ARCHIVOS 

se ocupan en estender las hojas de pergamino abarquilladas por el fuego, en colo- 
car entre las hojas de los libros empapados en agua, otras de papel S2cante y en da - 
sificar las muchas hojas desprendidas de sus volúmenes. Se ha llamado Roma al 
célebre restaurador de manuscritos Marré que ha de resolver el problema de rom- 
per la fuerte costra que el fuego ha formado en los cantos de los códices en perga- 
mino para separar las hojas sin destruirlas. Para las primeras atenciones el Minis- 
tro de Instrucción pública Sr. Orlando, ha dado So.ooo liras, y ha pedido duplica- 
dos á las bibliotecas del reino á fin de reemplazar las pérdidas. Los PP. Barnabitas 
del colegio della Quercia han ofrecido á la Biblioteca el ejemplar que lenian de la 
Biblia plantiniana, y la familia Peyron la cederá el catálogo de los manuscritos an- 
tiguos perdidos, redactado por Bernardino Peyron. Una comisión nombrada por el 
Gobierno se ha dirigido á los bibliotecas del reino y del extranjero solicitando el 
donativo de obras de bibliografía principalmente, perdidas e.i totalidad en el incen- 
dio, ó cantidades destinadas exclusivamente á compra de libros, los cuales llevarán 
un exlibris especial donde conste el donativo. Además cada donante recibirá como 
recuerdo un grabado hecho expresamente para el caso. Otra comisión estudia los 
peligros de las instalaciones de calefacción por estufas y el alumbrado eléctrico en 
bibliotecas y museos, y ha propuesto ya la separación de los dos edificios de Biblio- 
teca y Universidad, y la instalación de interruptores de corriente para alejar los 
riesgos de incendio en las horas en que la Biblioteca está cerrada, según han esta- 
blecido la Alessandrina y Vitorio Emanuele. Tanto el Rey como los Príncipes se 
han enterado minuciosamente del desastre, han manifestado verdadero sentimiento 
'>or la irreparable pérdida, y el Duque de Genova fué además á Turín al día si- 
guiente del incendio, estuvo examinando los códices salvados y mandó que se le 
presentase el personal de la Biblioteca para felicitarles por su arrojo y abnegación. 
El Times dice que el mundo entero está de pésame y que Italia en esta triste oca- 
sión cuenta con todas las simpatías de Inglaterra. Debería servirnos este caso 
de útil escarmiento, teniendo en cuenta que la causa del incendio se atribuye ó á 
un corta circuito en la luz eléctrica ó al recalcntamiento de las tuberías de los ca- 
loríferos próximas á las estanterías, y que por falta de telefono llegaron tarde las 
bombas al edificio. Si llegamos en nuestra Biblioteca y Muscos Nacionales á alejar 
esos peligros instalando la calefacción por el sistema de termo-sifón, no nos durma- 
mos todavía en una necia confianza; quedan bosques de madera, una temperatura 
en las salas de luz cenital, que llega en algunas, durante el verano, á más de cua- 
renta grados y sobre todo esto, lo traidora cerilla.— A. P. y M. 

CRÓNICA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



El Excmo. Sr. D. Guillermo J. de Osma ha donado generosa y desinteresada- 
mente al Archivo Histórico Nacional, con fecha 26 de Noviembre último, una co- 
lección de 474 improntas en cobre y azufre de disimtos sellos españoles, cuyos ori- 
ginales existen actualmente en los archivos nacionales de Francia. 

Figuran en dicha colección ejemplares de sellos que pertenecieron á monarcas 
de nuestros antiguos reinos, principalmente de Navarra y Mallorca; otros son ecle- 
siásticos, como los de D. Felipe, arzobispo de Sevilla, y D. Sancho, arzobispo de 
Toledo; y no pocos particulares que corresponden á concejos de la Edad Media y 
á personas de la nobleza eápañola, contándose entre estos últimos los del historia- 
dor D. Diego Hurtado de Mendoza; Señores de Vizcaya, D. Diego López de Haro 
y su hijo D. Lope; condestables de Castilla, Pedro Fernández de Velasco y Fer- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



233 



nando Sánchez de Tovar; cancilleres Fernán Sánchez y Pedro Cabecen; y M. Ni- 
colás, médico de Fernando IV. 

Las improntas donadas tienen suma importancia, porqué vienen á completar 
en cierto modo las colecciones sigilográficas del Archivo Histórico Nacional. 



BIBLIOGRAFÍA 



(La lengua es la base de clasifícación de nuestra Biblíosrafía. En ésta se incluyen todos los 
libros de cualquier orden y los trabajos de revistas publicados por individuos de nuestro 
Cuerpo, lo cual puede servir para intentar una bibliografía ae éste: los marcaremos con un * — 
En la Bibliografia de Revistas siempre que no se indique el año, se entenderá que es el co- 
rriente). 



LIBROS ESPAÑOLES 

[i.** Todos los de historia, en la acepción más 
amplia de la palabra^ desde la política á la cien- 
tífica, y los cíe sus ciencias auxiliares, incluso 
la filología y la lingüística, que se publiquen, 
editen, reimpriman y extracten en la España 
actual y sus posesiones, de autor español o ex- 
tranjero, en cualauiera de las hablas españo- 
las, o en ó fuera ae España, de autor español, 
en lenguas sabias. 2.^ Las ediciones, reimpre- 
siones y antologías hechas en ó fuera de Espa- 
ña, de libros de cualquier materia escritos por 
autores ya muertos no contemporáneos, espa- 
ñoles ó extranjeros, en dichas hablas, ó por 
españoles en lenguas sabias, dentro de la ex- 
tensión de los antiguos dominios españoles. 
3.® Las traducciones, arreglos, refundiciones 
é imitaciones publicadas en ó fuera de España 

f>or autores vivos, españoles ó extranjeros, en 
as mismas hablas ó en len^iuas sabias, de obras 
históricas y literarias debidas á españoles ya 
muertos. 4.® Los libros notables originales de 
amena literatura, dados á luz en ó fuera de 
España por escritores contemporáneos, espa- 
ñoles ó no, en las hablas españolas, ó por escri- 
tores españoles contemporáneos en lenguas 
sabias. 5.^ Los de cualquier materia, siempre 
que se refieran á cosas de España, publicados 
en las referidas hablas en aquellas naciones 
que no las usan, ó en las mismas hablas ó en 
lenguas sabias en los pueblos que usan el cas- 
tellano. Y 6.® Las traducciones hechas por es- 
pañoles ó extranjeros, á cualquiera de las ha- 
blas españolas, ó por españoleará lenguas sa- 
bias, de libros extranjeros históricos, de cultu- 
ra general, y aun de amena literatura cuando 
son obras maestras.] 

Anaya t Castellanos (D. César) Panegírico 
histórico de la virgen del Pilar, predicado en 
Madrid. — Madrid. S. i., 1902. — 21 págs., 8.® 
mayor. [495 

Arderius (Francisco). La escuadra española 
en Santiago de Cuba, diario de un testigo... á 
bordo del «iFuror,» con un prólogo de Jacinto 
Octavio Picdn.— Barcelona, tip. de la casa edi- 
torial Maucci, 1903.-8.°, 208 págs.— 2 ptas. [496 

Arguello H. (Santiago). Lecciones de Lite- 
ratura española.— León de Nicaragua, tip. de 
Gurdián, 1903.— 2 vol. 8.° de 202 y 209 págs. (497 

Arroyo vea-Murguía (D. Manuel). Defensa 
del sitio de Raic (Filipinas) antes y después.— 
Conferencia dada en el Centro del Ejército y 
de la Armada.— Madrid, R. Velasco, impre- 
sor, 1904.— 4.0, 19 págs. (498 

BoRONAT Y Barrachina (D. Pascúkl). El 
B. Juan de Ribera y el R. Colegio del Corpus 



Christi, estudio histórico... con un prólogo 
del Excmo. Sr. D. Manuel Danvila.— Valencia, 
imp. de F. Vives y Mora, 1904.-4.®, xv-398 pá- 
ginas.— 2 pts. l^gg 

Bray (Luciano). «Lo bello.» Ensayo acerca 
del origen y la evolución del sentimiento es- 
tético. Traducción española de Vicente Colo- 
rado.— Mídriá, 1904.— 8.0, 336 págs. [500 

Burgüete (Ricardo). Mi rebeldía (Mane- 
Theccl-Phares;.— Madrid, «Sucesores de Riva- 
deneyra», 1904.-8.°, 330 págs. y una hoja para 
el colofón.— 3,5o pts. [5oi 

Cancionero llamado Vergel de Amores re- 
copilado de los más excelentes poetas caste- 
llanos... En ^arago^a, por Steuan H. de Náge- 
ra. Año MDLL— (Al principio): This edition of 
two hundred was printed in facsímile from the 
copy in the líbrary of Archer M. Huntington, 
at the De Vinne Press, nineteen hundred and 
thrce.— 8.°4 36 págs. [502 

Carle (Aquiles). El pintor F. Sartorelli y 
su obra artística. Buenos Aires, Montevideo, 
Valparaíso.— Milano, tip. E. Bonetti, 1903.— 
8.°, 36 págs. con un retrato y varios gra- 
bados. j5oj 

Castro (Don Juan de). La leyenda patria. 
Conferencia dada en el Centro del Ejéccito y 
de la Armada.— Madrid, R. Velasco, impre- 
sor, 1904.— 4.0, 30 págs. [5o4 

Crónica del famoso cavallero Cid Ruy Diez 
campeador. (Al fin): Of this edition two hun- 
dred copies werc printed in facsímile from the 
copy in the library of Archer M. Huntington 
at De Vinne Press, in New York City... 1903.— 
Fol., 116 págs. (5o5 

Cró.nica del viaje de S. M. el rey D. Alfonso 
XIII y AA. RR. los Príncipes de Asturias por 
Navarra, Castilla y Aragón. Obra compuesta 
por José Blanco Coris, Enrique Contreras Ca- 
margo y Cristino Sánchez Arévalo.- Madrid, 
imprenta y Estereotipia del Diario Univer- 
sal, 1903.— 4.0 m., 123 págs. con grabados. (5ob 

Cueto (D. Leopoldo A. de) Marqués de 
Val mar. Poesías líricas y dramáticas, con un 
prólogo de D. M. Menénde^ y Pelayo.—M^- 
drid, «Suc. de Rivadeneyra, 1903.-8.°, 477 pá- 
ginas con un retrato. [507 



234 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Cuabas (Roque). El archivo metropolitano 
de Valencia.— Barcelona, tip. L" Aveni;, 1903.— 
8.0, 23 págs. I5o8 

DfEZ Lozano (Baldomcro). Vida y obras de 
San Pascual Bailón y Jubera, designado por 
León XIII como patrono de las Asociaciones 
Eucarisiicas.— Oviedo, imp. de A. A. Moran, 
1903.-8.°, i5 págs. (509 

Dublé Urrutia (D.) Del mar á la montaña. 
Poesías.— Santiago de Chile, imp., Barcelo- 
na, [ 1903).— 8.0, 136 págs l3io 

Echeverría (Aquileo J.) Romances.— San 
José de Costa Rica, imp. de Avelino Alsi- 
na, 1903.— 8.0, 93 págs. l^i I 

GÓMEZ Ranera (Alejandro). Colección de 
trozos escogidos de los mejores hablistas cas- 
tellanos en prosa y verso, para uso de los es- 
tablecimientos de educación. 16 Medición. Par- 
te primera: prosa.— Madrid, imp. de la V. de 
Fuentenebro, 1903.— 8.°, 256 págs. I5i2 

González Suárez (F.) Historia general de la 
República del Ecuador. T. V//.— Quito, im- 
prenta del Clero, 1903.-4.°, ix-153 págs. [613 

GuiSASOLA Y Méndez (Excmo. y Rmo. señor 
Dr. D. Victoriano). Obispo de Madrid-Alcalá. 
El Magisterio de la Iglesia: Carta pastoral.— 
Madrid, imp. del Asilo de Huérfanos del 
S. C. de Jesús, 1904.-4.° m.,6i págs. [514 

La Torre (Bachiller Francisco de). Obras. 
Dalas á la impresión D. Francisco de Quepedo 
Villegas...— En Madrid en la Imp. del Reyno. 
.\ño de M.DC.XXXI. (Al principio): This edi- 
tion of two hundred was printed in facsímile 
from the copy in the library of Archer M. Hun- 
lington, the De Vinne Press, nineteen hun- 
dred at and three.— 8.°, 146 págs. [5i5 

LÓPEZ Ferreiro (D. Antonio). Historia de la 
Santa A. M. Iglesia de Santiago deCompostela. 
T. K/.— Santiago, imp. del Seminario Conci- 
liar Central, 1903— 4-"* 3»3-»95 pág»- con gra- 
bados. I5í6 

Marinas (D. Aniceto) y Salvador (D. Amos). 
Discurso leído en la R. Academiji de Bellas 
Artes de San Fernando en la recepción pú- 
blica de D. Aniceto Marinas.— Madrid, tipo- 
grafía y litogrrafia de Carlos Ferreiro Her- 
nández, 1903.-4.°, 42 págs. Tema:^El arte de- 
corativo. [5i7 

Martínez Nacarino (Rafael). La propiedad 
inmueble improductiva.— Madrid, est. tipo- 
gráfico, «Sucesores dt Rivadeneyra»,. I903'— 
8.°, 93 págs.— 2 pts. I5i8 

Maura y Gelabert (D. Juan). Carta pastoral 
á sus diocesanos con motivo de la Cuaresma.— 
Orihuela, imp. de Cornelio Paya, 1904.-8.°, 

19 págs. - [5^9 

Memorias dkl Instituto geográfico y bs- 
TADÍSTico. Tomo X//.— Madrid, imp. de la Di- 
rección general del Instituto geográfico y es- 
Udístico, 1903.— 4'" m., 401 págs. [Sao 



MiRET Y Sans (Joaquín). La política oriental 
de .\lfonso V de Aragón. Exposición del libro 
de Francesco Cerone.— Barcelona, imp. de la 
Casa provincial de la Caridad, 1904.-8.°, 47 pá- 
ginas. [521 

NozALEDA (El P. Bernardino). Defensa obli- 
gada contra acusaciones gratuitas.— Madrid, 
est. tip. H. de J. A. García, 1904.-8.°, 93 pá- 
ginas.* (522 

Obligado (P.). Tradiciones Argentinas.— 
Barcelona, Mon tañer y Simón, editores, 1903. — 
8.°, 392 págs. [523 

Olmedilla y Puio (Dr. D. Joaquín). Discurso 
leido en la solemne sesión inaugural del año 
del 904 en la Real Academia de Medicina.— 
Madrid, est. tip. de Enrique Teodoro, 1904.— 
4.° m., 147 págs. Tema: Valor de los conoci- 
mientos históricos y bibliográficos de Farma- 
cología. [524 

OssoRio Y Bernard (D. Manuel). Ensayo de 
un catálogo de periodistas españoles del si- 
glo XIX. Cuaderno j.°— Madrid, imp. de J. Pa- 
lacios, 1903.-4.°, i5i á 230 págs.— I pta. [525 

PÉREZ-V1LLAMIL (D. Manuel). Artes éindus* 
trias del Buen Retiro.— La fábrica de la China, 
el laboratorio de piedras duras y mosaico, 
obradores de bronces y marfiles. Con una car- 
ta-prólogo del Excmo. Sr. D. Francisco de 
Laiglesiay3ofototipias.— Madrid, est. tip. «Su- 
cesores de Rivadeneyra», 1904.-8.° d., i5i pá- 
ginas + III. [526 

Piedras preciosas. Cuentos franceses tradu- 
cidos por Alejandro Alvarado y Fabio Bau- 
drit. Ilustraciones de D. Tomás Povedano.— 
San José de Costa Rica, tip. de Avelino Alsi- 
na, 1903.-8.°, 199 págs. [527 

Posada (.Vdolfo). Política y enseñanza.— Ma- 
drid, Daniel Jorro, editor, 1904.-8,°, 264-iv pá- 
ginas.— 2,5o ptas. [5a8 

—Socialismo y reforma social.— Madrid, li- 
brería de Fernando Fe, 1904.-8.°, 25i págs.— 
3 ptas. [529 

Quintero Atauri (D. Pelayo). Antolínez, 
pintor sevillano.— Madrid, Fortanct, 1904.— 
14 págs. (530 

Redondo (D. Juan). Combate naval de Caví- 
te. Impresiones de un médico. Conferencia 
dada en el Centro del Ejército y de la Arma- 
da.— Madrid, R. Velasco, 1904.— 4.°,43págs. [531 

Salinas (Germán). Los satíricos latinos Lu- 
cilio y Horacio, Persio, Sulpicio y Juvenal.— 
Valencia, imp. de El Pueblo^ s. a. (1904).- Dos 
rols., 203 y 2i5 págs.— 2 ptas. [532 

Salvador Mingúela (Federico). La iglesia 
de San Benito el Real de Valladolid restaurada 
y dedicada al culto y veneración de la Santísi- 
ma Virgen del Carmen. Relación histórico- 
descriptiva.— Valladolid, imp. de Juan R. Her- 
nando, 1904.-8.° m., 132 págs. coD láminas.— 
2 ptas. [53} 



Derecho ai 



BIBLIOTECAS V MUSEOS 
E Castro (D. Minuel). L» Gracii 



* DK Paredes (VUenic). Curso d 






jal d 



s pfineii 






con UD prólogo del Eicmo. 5r. D. 

Pértf Pujol. Stxta eiíícidn.— Madrid, Rieírdo 

Fe, 1903.-8.° m,. 8aj pl^s.— 15 ptís. ISjS 

S.vHz T Eíc.iRiÍM (Eicmo. Sr. D. Eduardo). 
Necrología del Excmo. Sr. D. Juan de la Coo- 
cha Castañeda, leída ante U Real Academia 
de Ciencias morales y políticas... -Madrid, 
iittp'. del Asila de Huérfanos del S.C. de Jesús, 
19Q4.-4.'' m., ij pigs. 1536 

SEPIÍL.VBDA (Lorenio de). Romancen nueva- 
mente sacados de hiitociat antiguas de la Cro- 
aica de Espaita...— En An lers. En casi de Juan 
Steelfio. MDLI — ÍA' principio:) This cdition 
of iwo hundred waa prinied ¡o facsímile from 
Ihecopy in thc library of A. M. HuDliogion, 



1537 
del siglo T. de 

11-J63 págs. (538 
;s de Literatura 
i.°, i6i págs, [539 



three.-í.", i5g pá^s. + 4 hoja 

Takhabsi (Jos«|. Los poeta 

Roa» estudiados en los esc 

Buenos Aires, 1903. — B." m., x 

la litia.— Buenos Aires, 1897.- 
— Prelusión ai curso de L¡ 

Buenos Aires, 1899.-8.°, í6 pi 
Vkga Carpió (Lope Félix d 



Comedíasdesle licmpo.— Año 1609. EnMadiid 
Por Alonso Martio. {AI principio:) This ed¡ 
lioa oftwo hundred was prínted ia facsimili 
from thecopyín ihe library of Archer M. Hun 



ington. 



leDe V 



dred 

Vena A Bbjerahc 
la libertad de con 

S.' m. prolongado. 



(Josí), El lil 
«El Guadal' 



|54S 



ducidas 

Cataim.— Milico, imp. de Ignacio Escalaoie, 
looj.— S.° ro., iviii-444 págs. 154j 

—La Eneida. Traducción en verso casiclla- 
DO por el Sr. Dr. D. Luis Herrera y Roiltí. 
Coa un prúlogo del Sr. D. Juan Valtra. 5e- 
yioidoíiíieiiln.— Madrid-Sevilla, ímp. de Ce- 
ledonio Salas, 1904.-4.°, x»xi-356 págs. [544 

Zata* ( Antonio). Paisajes, Madrid imp.. A. 

Hirio, 1903.-8.° 287 pigi. 1545 

M. Serrano y Saní. A. Gil Albacete. 



S EXTRANJEROS 



E.D (Paul). 


Saint Basi 


e. (íi9-i79).-Pa. 


. Lah 


re. 


903.-18.°, 


ii.j.Spágs. 1546 


S DE 




NVll-LE (H 


d-). Les Celiea, 


l=s le 




les plus 








re iré (íiu 


de historique).- 


imp. 


Pro 




i6.°, 111-330 pl- 


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). Éntrala solenne seguita in 


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atina di Spagna, 


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M¡líno.-Míl»- 


G, Ro 


Itl, 


.903.-8.°, 


pigs- 1548 


«o{G 


ova 


ni). La pr 


m. tragedia re- 



■ind.^Pi 



imenio; saggio critico — Sassari, 1 
!i. 19*3- -8,»,58 págs. 
ico-FoMBONA (R.). Contcs Am*ri 
its par MM. Marius André & Char 
G. Richard, 1903.— 8 



°, 130 
. ^- - [550 

Atmomeb (E,). LeCambodge. III. Le groupe 
dAngltor el Ihísioíre.— Paris, ímp. Leroux, 
1904.-8.°, 8a2 págs. con grabados. |55i 

BossERr (A.). Gixthe, ses précurseurs et tes 
contcmporaiQS (Klopsiock; Lessiag; Herder-, 
Wieland; Lavater); la jeuncsse de Gathe.— 
4' Miííon.— Coulommíers, imp. Brodard, igo^. 



S 336 Pí 



(552 



gravurc!(ii5o-igojj.— Nanles,imp.Dugas,i903. 

8." m., L-641 págs. con grabados. (SSj 

BoucHÉ-LsCLHRcQÍA.j.HistoiredesLagides. 

avaot I. C.).-Le Puy-en-Velay, imp. Mar- 
chessou, !90}.-8.°, iri-4o8págs. [554 

Gabanes (Dr.) et Nass (Dr. L.). Poisons et 
sortiliges. i'sérU (Les Mediéis; les Bourboos; 
lascienceauíviii* siicle).— Paris, imp. Plon- 



)i pags. 



(55S 



Qat 


ALANO (G. M,). N« 


quarlo cent 


nario 


della 


disRdi di Barletia 


(1503-1903); r 






o,-Roma,Off. poligrafica Romana, 1903. 


24.».! 


págs. 




|556 


Cao 


sor (N). Dictioona 


re biographiq 






ional du clergt c 


iholique. — Vannes, 


imp. 


-afolye, 1903.-8.° 


■56 págs. co 


gra- 


bado 






ISSy 




K (G.), Élímcnls d 


laagage arab 


(día- 


léete algírien),-Alger, 


mp, Jourdtn, 


903.- 


ti.',x 


11-145 págs. 




1558 



236 



REVISTA DE ARCHIVOS 



CouTUBAT (L.) el Leau (L). Histoirc de la 
languc univcrscllc— Paris, Hachctie, 1903.— 
8.0, xxx-378 págs. [559 

DiEHL (C). Ravenne.— Evrcux, imp. Héris- 
sey, [1904].— 4.0, 143 págs. con 130 grabs. [56o 

DuFOURCQ (Abb.). L'avcnir duchristianisme. 
Introduciion.— París, imp.. Bloud, 1904.— 8.^ 
ix-780 págs. (361 

Enselme (H.). A travers la Mandchourie. Le 
chcmin de fer de l'Est chinois.— París, Rueff, 
1903.-18.°, ix-203 págs. con grabados. [362 

EssLiNG (Prínce d). Le premier livre xylo- 
graphique italicn imprimé á Venísc vers 1450. 
Paris, 1903.— 4.®, 43 págs. con grabados. [363 

Fedele (P.). Lo stendardo di Marco Antonio 
Colonna a Lepanto.— Perugía,* Unione tipo- 
gráfica, 1903.— 8.^ 18 págs. [364 

Foere (L. de). Congrés archéologique el his- 
torique tenu á Bruges, du 10 au xiv aoüt 1902. 
Comptc rendu.— Bruges, imp. de Plancke, 1903. 
8.0, x-3i6 págs. (363 

FouLCHÉ-DELBosc(R.)Deux chansonniers du 
xv^ siécle.— Paris, 1903.— 8.<* m., 32 págs. [366 

Gaillard (A.). Inveniaires des archives de 
la Belgiquc. I. Invcntaire des mémariaux du 
Grand Conseil de Malincs. 2* par/i>.— Bruxe- 
Ues, P. Weissenbruch, 1903.-8.°, 3o2 págs. [367 

GioRDANo (Antonino). Camoens e il suo poe- 
ma.— Napoli, lip. A. Trani, 1903.-16.°, 27 pá- 
ginas. [368 

Hamd OllAh Mostooufi Qazvíní. Tárikh é 
Gozídé. Les dynasties persancs pendant la pe- 
riodo musulmane depuis lesSaffárides jusques 
et y compris les Mogols de la Pcrse en 1330 de 
notre ere. Texte persan complct, et traduction 
fran^aisc, par Jules Gantin. T. /"*.— Chalon- 
sur-Saóne, imp. Bertrand, 1903.-8.° mayor, 
ix-629 págs. [369 

Hammurabi. The oldcst code of laws in the 
world, translaied by C. H. W. Johns.— Edin- 
burg, The Clark, 1903.-8.°, 88 págs. [3^0 

HouTiN (Albert). L'Americanisme.— Valen- 
ce, imp. Ducros, 1904.-18.°, vn-503 págs. [371 

Marsan (F.V Relation d'un voyage fait en 
1731 á Madagascar par Louis Fort, de Cartha- 
géne.— Paris, imp. Nationale, 1903.-8.°, 7 pá- 
ginas. [372 

Martínez Núñez (Zacarías). Erreurs de l'op- 
timisme scientifique. Deux lettrcs ouvertes á 
M. le docteur D. E. L., médecin á Madrid, sur 
Metchnikoff, professeur á l'Institut Pasteur 
de Paris. Traduction de M. L. de Casamajor.— 
Albi, imp. de rOrphelinatSaint-Jean,[i903].— 
i6.°, 111-98 págs. [373 

Maspero (G.). Hi.stoire ancienne des peupies 
de rOrient. Ouvrage contenant 173 gravures, 
3 caries en couleurs et quelques spécimens des 
des écriiures hiéroglyphiques et cuneiformes. 
6* ^rfiíion.— Paris, imp. Lahure, 1904.-16.°, 
916 págs. (574 



Masson (Dr. A.). La sorcellerie et la science 
des poisons au xvii^ siécle.— Paris, Hachetie, 
1904.-16.°, 346 págs. (373 

MONTGAiLHARD (Guy dc). Cinq poémes de 
France et d'Espagnc.- Toulouse, imp. Privat, 
1903.-8.°, 16 págs. [376 

PiciNELLi (G.). Cenni storici sui privílcgi e 
sulle prorogativc della cilla e dei consiglieri 
di Cagliari nel secólo xiv.— Cagliari, lip. P. 
Valdés, 1903.-8.°, 23 págs. [377 

PoNTREMOLi (E.) el Haussoüllier (B.). Didy- 
mes (Fouilles de 1893 et 1896). — Char tres, 
imp. Durand, 1904.-4.° mayor, viii-212 págs. 
con grabados. [378 

Renou (H.). Les mystéres du Grand-Chaco 
(romaa d'avcntures en Amérique).— Troyes, 
imp. Arbouin, (19031.-16.°, 183 págs. [379 

RiCERCA (Alia) di Guido Boggiani; spedizio- 
ne Cancio ncl Claco Borcale (Alto Paraguay); 
relazione e documcnti. — Milano, tip. soc. ed. 
Popolare, 1903.-8.°, 109 págs. con grabs. (38o 

RouARD DE Caro (E.). Les rclations de l'Es- 
pagne et du Maroc pendant le xviii^ siécle. — 
Saint-Dizier, imp. Thévcnoi, 1903. — 8.°, 20 pá- 
ginas. [38i 

RuFFET (Louis). Luthcr et la diéle de Worms. 
Toulouse, imp. Chauvin, 1903.-8.°, 133 págs. 
con un retrato. [382 

Sanders (L. I. O. B.). Études sur Saint Jérd- 
me.— Bruxellcs, imp. Becquart-Arien, 1903.— 
8.°, vi-393 págs. [383 

SouALAH (M.) L'auxiliaire de l'arabisant.- 
Alger, imp. Jourdan, 11903.-16.°, xiii-143 pá- 
ginas. [384 

Staél(M"'c de)..Lcttres inéditcs. Publiées 
par MM. P. Usteri el E. iíiífer.— Coulomiers, 
imp. Brodard, 1904.-16.°, viii-283 págs. con un 
retrato. (385 

SwYNNERTON (Ch.). Talcs from the Panjáb.— 
London, Constable, 1903.-8.°, 314 págs. [386 

Tabet (E.). Diciionnaire fran^ais-arabe des 
termes juridiques.— Alger, imp. Jourdan, 1903. 
8.°, xi-779págs. [387 

Tarnassi (J.). Traduzioni. Da Orazio. Da 
Virgilio?— Da Claudiano.— M. Menéndez y Pc- 
layo, á Orazio Flacco.— Buenos Aires, 1900.— 
8.°, 129 págs. [588 

Van oen Ghey.s (Le R. P.). Catalogue des 
manuscrits de la Bibliolhéque royale de Bel- 
gique. IIL (Théologie).— Bruxelles, H. Lamer- 
lin, 1903.-8.°, xii-3i5 págs. [589 

ViGNAUD (H.). La rouie des Indes el les in- 
dicalions queToscanclli auraii fournies áCo- 
lomb.— Paris, Leroux, 1903.-8.°, 33 págs. (590 

Wbvlersse (G.). Le Japón d'aujourd'hui 
(études sociales).— Coulommiers, imp. Brodard, 
1904.— 16.», ix-367 págs. (391 

M. Serrano y Sanz. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



237 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

[i.o Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra, consagradas exclu- 
sivamente al estudio de España y publica- 
das en cualquiera de las hablas españolas en ó 
fuera de España: los títulos de estas revistas 
van de letra cursiva. 2.* Todos los trabajos 
históricos y eruditos acerca de cualquier ma- 
teria, según el amplísimo criterio expuesto, 
que figuren en los sumarios de las revistas no 
congéneres de la nuestra, escritas en dichas 
hablas en ó fuera de España.J 

Anales del Museo Nacional de Mkxtco. 
1903. Julio. Las publicaciones del Musco Na- 
cional, por Luis Goní^ále^ Obregón. —Cóáiccfi 
mexicanos de Fr. Bcrnardino de Sahagün, por 
José F. /?amfr«^. — Cultura de los nativos 
americanos: su evolución independiente, por 
A.H. Keane. =Scpticmbrc. Cultura de los 
nativos americanos: su evolución independien- 
te (conclusión), por A. //. Keane.—M.orñ, por 
Alfredo CAavcro.— El Plan de independencia 
de la Nueva España en 1808, por Jenaro Gar- 
cía. =Noviembre. El Plan de independen- 
cia de la Nueva España en 1808 (continuación), 
por Jenaro García. 

Anales de la Universidad de Santiago de 
Chile. 1903. Mayo y Junio. Creación de un 
curso superior de Humanidades, por Osvaldo 
J?«n/i/o.— Historia de la civilización de Arau- 
cania (continuación), por Tomás Guevara. = 
Julio y Agosto. Boletín de Instrucción 
Pública. — Memorias científicas y literarias: 
Oidores de la Real Audiencia de Santiago de 
Chile durante el siglo xvii, por Abraham de 
Silva y Molina. — Equivalencia de grados uni- 
versitarios y de títulos profesionales e.i los 
diversos países latino-americanos, por Gaspar 
roro.— Historia de la civilización de .\rauca- 
nia (continuación), por Tomás Guevara. = 
Septiembre y Octubre. Memoria jiistó- 
rica sobre la familia Alvarez de Toledo en 
Chile, por Tooiás Thayer 0;erfa.— Las consti- 
tuciones chilenas de 1818 y de 1822, por Alci- 
biades /^o/^/án.— Historia de la civilización de 
.\raucania (continuación), por Tomás Gue^ 
vara. 

Boletín del Museo Nacional db México. 
1903. Julio. Los Matlatzinca, por N. León.— 
Catálogo[de los objetosmatlatzincas].— [Noti- 
cias]. = A f? os to. Los Tarascos, por N. León.— 
(Noticias].=S eptiembre. Los Tarascos (con- 
tinuación), por N. León.— [Noticias].— Octu- 
bre. Los Tarascos (continuación), por N. 
í^ón. — Informe que rinde la Comisión del 
Museo [compuesta de Manuel M. Villada y 
N. León] nombrada por la Secretaría de Jus- 
ticia é Instrucción pública, para estudiar un 
antiguo depósito natural de supuestos huesos 
humanos en un lugar del Estado de Coahuila. 
[Noticias]. — N o v i e m b r e. Los Tarascos (con- 
tinuación), por N. León.— Noticia de un dia- 



lecto nuevo del Matlatzinca. por F. Planearte 
y N. León.— Canje.— Cama histórica: Últimos 
días del General Victoria. 

Doietin de la Real Academia de la Historia. 
1904. Febrero. Adquisiciones de la Academia 
durante el segundo semestre del año 1903.— 
Nuevas inscripciones romanas de la región 
norbense, por Mario Roso de Luna.-Monu- 
mento erigido en California á Vancouver y á 
Bodega y Quadra, por Cesáreo Fernández 
Duro.— El Emperador Carlos V y su c^rte 
(i522-i539), por A. Rodriguéis K7/a.-Lápidas 
romanas de Caldas de Mombuy: Datos inédi- 
tos, por Fidel Fíía.-Noticias. 

Boletín de la Sociedad Arqueológica Lu- 
Li.vN.v. 1904. Enero. Catálogo de los objetos de- 
positados en el Museo Arqueológico Luliano 
(Colegio de Nuestra Señora de la Sepiencia), 
en espera de que se orginice el Provincial de 
AntigueJades, en local adecuado, por D. Bar- 
tolomé ferrá y Pere//Ó.-Armas y trofeos de 
la Conquista, por Pedro Sampol y RipolL— 
Acta y formulario de una elección de abad en 
el monasterio de la Real: Documento de su 
archivo. Translat del invcntari de la capella 
de Madona Santa María de Luch, por Barto- 
meu Pascua/.— Eretensions de Jaume II d Ara- 
gó á la Corona de Mallorca per mort sens in- 
fans del Rey en Sanxo. iniciades ja en vida 
daquest, per E. ^/^ui/ó.— Nuestra lámina, por 
B. Ferra.- Lámina CXXXIV: Clavos de 
puerta. 

La Ciudad de Dios 20 Enero 1904. Los dos 
procesos de Juaní de Arco, por Antonino 
Af. ronna-BarMeí.- Bucólicos griegos, por 
Bonifacio //ompanera.— Catálogo de escrito- 
res agustinos españoles, portugueses y ameri- 
canos, por Boüifacio del Mora/.— Real Biblio- 
teca de El Escorial, por B. Fernándet^.^b de 
Febrero. La dominación judia y el antise- 
mitismo, por Florencio A/onso.— Bucólicos 
griegos (continuación), por Bonifacio Ilompa- 
ncra.— Catálogo de escritores agustinos espa- 
ñoles, portugueses y americanos (continua- 
ción), por Bonifacio del A/ora/.— Real Biblio- 
teca de El Escorial (Notas y comunicaciones): 
La Revista de Archivos como fuente de noti- 
cias sobre el Monasterio y Biblioteca Escuria- 
leoses: Arquilla-relicario de cobre esmaltado 
(siglo XII al xiii): Miniaturas de los Cantorales, 
por B. Fernanrfe;^.— Bibliografía. =20 Febre- 
ro. Ciencia de Urdaneta, por F. de Uncilla — 
Una escritora española del siglo iv, por Gui- 
llermo Antolin.— Los dos procesos de Juana 
de Arco, por Antonino M. Tonna-Bartet.— 
Catálogo de escritores agustinos españoles, 
portugueses y americanos, por Bonifacio del 
Afora/.- Revista de revistas. 

La España Moderna. 1904. Enero. Páginas 
de la historia del periodismo (de 1820 á 1833), 



238 



REVISTA DE ARCHIVOS 



por Juan Péreí^ de Guj^wán.— Indagaciones y 
conjeturas sobre algunos temas poéticos per- 
didos: «Munio Alfonso. El Conde Rodrigo Gon- 
zález», por Marcelino Menénde!^ y Pelayo. — 
El evcmcrismo de Spcnccr, por Edmundo 
Goni^áUi;^ B/anco.— -Lecturas americanas, por 
Hispanus: «La lengua castellana en Puerto 
Rico» de M. Fernández Juncos; «Apuntes his- 
tóricos» del general Mendiburu; «Noticias his- 
tóricas del Cuzco»; «Rectificaciones históri- 
cas» de F. Iglesias; «Los Anales diplomáticos 
y consulares de Colombia»; «Hombres y cosas 
de América» de E. Piñeyro; «El Buscapié cer- 
vantino» de G. de J. Vázquez: Revistas.— Re- 
vista de Revistas, por Fernando Araujo.— 
Notas bibliográficas, por P. Dorado y José 
María Samperey Olivares. 

Euskal-Erria. 20 Enero 1904. Cuestiones bí- 
blicas: Magos en Belén (continuación), por 
Blas Prarfere.— Ensayo de un Padrón histórico 
de Guipúzcoa según el orden de sus familias 
pobladoras (continuación), por Juan Carlos de 
Guerra. =30 Enero. Cosas donostiarras: Los 
puentes, por Francisco Lópe:( A/¿n.— Cuestio- 
nes bíblicas (continuación), por Blas Pradere. 
Apuntes necrológicos: Don Estanislao J. de 
Lab lyru: Kxcmo. Sr. D. Ramón Fernández de 
P¡érola.=io Febrero. Apuntes necrológi- 
cos: Excmo. Sr. D. Ramón Fernández de Pié- 
rola (conclusión): D. José Munoa.— Cuestiones 
bíblicas (continuación), por Blas Pradere. 

Helios. 1903. Diciembre. La biografía de Mr. 
Gladslonc por Mr. Morley, por S. Pérej^ Tria- 
ría.— llaibl&náo con Martín Hume. 

La Lectura. 1904. Febrero. Mommsen, por 
Rafael Altamira. — Vn libro extranjero de 
asunto español: «le Don Quixotte d'Avellane- 
da» par Paul Groussac, por Emilia Pardo 9a- 
j^dn.— Españoles é ingleses en el siglo xvi: Es- 
tudios históricos de Martín Hume, por C. ATa- 
varro Lamarca. 

Razón t Fb. 1904. Febrero. En torno á Lope 
de Vega, por J. M. Atcar^ío.— La cripta y la 
patria de San Dámaso, por Zacarías García.— 
Galicia-Ostrea Edulis-Linneo, por Tomás Ar- 
guelles.— Exsimtn de libros: «Los Toros de 
Bonapartc» de Higinío Ciria y Nasarre, por J. 
Af. y 5ay.— Noticias bibliográficas.— De Lite- 
ratura contemporánea por J. M. A. 

Revi: ta contemporánea. 1904. Enero. £1 Pa- 
dre Blanco García, por Bruno /6ea5.— Una visi- 
ta á Palencia, por Juan Ortega Rubio.— La en- 
señanza de la geografía, por R. Alvares 5e- 
reix y Leopoldo Pedreira Taibo.— En Santa 
Elena, por Enrique Prúgent.—Kcvisla de Re- 
vistas, por Pedro G. B/anco.— El tercer Duque 
de Rivas y un crítico apasionado, por Narciso 
José de Liñan y Heredia.—holQÜn bibliográ- 
fico, por Pedro Ansüreí^^ E., D. B., P. G.-B.^ 
Antonio Morillo^ Miguel A. Rodenas y Albtr- 



to Ortega Pére3(.=i5 Febrero. Albarracín: 
Apuntes históricos y artísticos, por Pedro 
Gascón de Gofor.— Misión de Roma en la anti- 
güedad, por Juan Ortega y iludió.— Literatu- 
ra rusa: Antón Tchekhoff, por Antonio Aíorf- 
//o.— Noticia del hall.izgo del sepulcro de doña 
Brianda de Mendoza y Luna, hija del segundo 
Duque del Infantado, por Gabriel M.» Verga- 
ra.— La enseñanza de la geografía (continua- 
ción)^ por R. Álvareí^ Sereix y Leopoldo Pe- 
dreira rai6o.— Revista de revistas, por Pedro 
G. B/anco.— Boletín bibliográfico. 

Revista de Extremadura. 1904. Enero. Nue- 
vas lápidas romanas de Extremadura, por el 
Marqués de Monsa/urf.- Noticia inédita, por 
J. 5ang^uíno.— Crónica regional: Un protector 
arqueólogo.— Notas bibliográficas: De Filolo- 
gía: Manual Elemental de Gramática Histórica 
Española por R. Menéndez Pidal, por R. Gar' 
cia-Plata de Osma. 

Revista de Huesca. 1903. Núm. 3. Latassa y 
sus Memorias literarias de Aragón (conclu- 
sión).— El Noticiario de Pedro Villacampa, de 
Jaca, por Gabriel L/a6r¿s.— Texto del No- 
ticiario de Pedro Villacampa ( 1350- 1563).— La 
arquitectura en Aragón en el siglo xi, por 
Gregorio Garda Ciprés.— El escultor valen- 
ciano Damián Forment: Nuevos datos biográ- 
ficos, por Luis Tramoyeres B/asco.— Corres- 
pondencia de los Duques de Villahermosa 
(1563 á 1591), extractada por Latassa.— Notas 
bibliográficas: Discursos de medallas y anti- 
güedades, por D. Martín de Gurr^a.— Noticias 
de Huesca, por D. Martín de Gurrea, por Ga- 
briel Llabrés.—Sainlo Domingo de Huesca: No- 
ticias, por Lafassa.— Sonetos del Dr. Bartolo- 
mé Leonardo de Argensola. 

Revista del Instituto Paraguayo. ;Núme- 
ro 44. Modismos más usuales en la Península 
(Tesis'doctoral), por Eugenio Bordas Barbier. 
La Memoria del General Mitre, por la Direc- 
ción.— Gutrta del Paraguay: Memoria militar 
sobre el Estado de la Guerra con el Paraguay 

en 1867 , por Bartolomé Mitre.— K Guido 

Boggiani: Poesía, por Gabriel D'Annum^io.— 
Los Pájaros del Paraguay (continuación), por 
Félix de Ajeara.- Bibliografía. 

Enrique Arderíu y Valls. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

(i.** Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra portuguesas, ó ex- 
tranjeras en hablas no españolas ni portugue- 
sa consagradas exclusivamente al estudio de 
España, y dadas á luz en ó fuera de ésta: los 
títulos de unas y otras revistas van de letra 
cursiva. 2.** Los trabajos de cualquier materia 
tocantes á España, y los de carácter histórico 
y erudito interesantes para la cultura que 
liguren en los Sumarios de las demás revistas 
escritas en lenguas portuguesa v extranjeras, 
publíquense ó no en España. 3.<^ Los trabajos 
que, estando en las condiciones reseñadas en 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



239 



este párrafo segundo, aparezcan en revistas 
publicadas por extranjeros en lenguas sabias.] 

ACAO¿MIB DES INSCRIPTIONS «& BeLLES-LeT- 

TRE8 [oB París]. Comptes rcndus. 1903. Sep- 
tiembre-Octubre. M. Degrano, Le trésor d Iz- 
gherli.~MM. le D.'' Capitán, l'abbé Breuil et 
PsTRONT, une nouvelle grotte a parois gravees 
á Tépoque préhistorique: la grotte de Treyjat 
(Dordogne).— M. F. Durbacm, Rapport som- 
maire sur les fouílles de Délos.— R. P. Delat- 
TRB, Figurines trouvées á Carthage dans une 
nécropole punique (1903). 

Anzeiger fCr schweizerische Altertums- 
KUNOE. Nr. 2 und 3. 1904. Dr. J. Heierli, Ar- 
cháologische Funde in den Kantonen Si Gallen 
und Appenzell (Fortsetzung).— Frilz Jecklin, 
Rfimanische Ausgrabungen in der Custerei io 
Chur.— J. R. Rahn, Wandgemálde im Chor der 
Oetenbacher Kirche in Zürich.— J. R. Rahn, 
Wandgemálde in der Kirche von Wila, Kan- 
ton Zürich.— E. Rothenháusler, Notizen über 
die St Annakapelle in Fahr und die Bauges- 
chichte der dortigen Klosiers.— W. H. Doer, 
Zwei Kleinere Arbeiten des Zürcher Goldsch- 
mieds Hans Heinrich Riva(i6i6-i66o), 

Archivo histórico portüguez. 1904. Enero. 
A. Costa Lobo, Um campeáo do feminismo no 
secólo XV. — Sousa Viterbo, As dadivas de Af- 
fonso de Alburquerque.— Pedro A. de Azeve- 
ro. Gilíes Le Hedois du Bocage. (O avó do 
poeta Bocage).— A. F. Barata, Rei de armas de 
Evora. — Caderno da sisa da margarya para 
i5o2. — A. Braamcahp Freiré, As conspiradles 
no reinado de D. Joáo II. Documentos. (Conti- 
nuagáo). — A. Braamcamp Freiré, Cartas de 
qjuita^áo del Rei D. Manuel. 

Arcrivio storico lombardo. 1903. Fase. XL. 
Giuseppe Calligaris, Stefanardo de Vicomer- 
cato. — A. Mazzi, I «Confínes Domi et Palatii» 
in Bergamo. — Lodovico Sforza, detto 11 Moro, 
e la Repubblica di Venezia, dall autunno 1494 
alia primavera 1495. 

JouRMAL OES SAVANTS. 1904. Enero. G. Pe- 
rrot. Les recentes fouilles de Troie.— P. Tan- 
NBRT, Fraomknts des médicin<i grecs.— C. Cler- 
mont-Ganneau, Une nouvelle chronique sama- 
ritaine.— A. Barth, De Torigine et de la pro- 
pagation des fables. 

La Revue. i5 Enero 1904. A. Binet, L'áge de 
recriture.— C.^^ Léoii Tolstoí, Ce qu'est la 
religión orthodoxe.— G. Savitch, Le juif dans 
la littérature russe. 

La Revub socialiste. 1904. Enero. Jean 
Jaürís, Action politique etaction syndicale.— 
BRiEUX,Matern¡té(stti7eeíyín^.— AgustifíCHA- 
BOSEAU, La Commune á Florence en 1378.— 
OssiP-LouRií, DostoTewski.— Retbell, Le so- 
cialisme et la question d'Alsace-Lorraine.— 
Mémolre sur le différend russo japonais rela- 
tif á la Mandchourie et á la Coree. 



Le Correspondant. 10 Enero 1904. Fernand 
Engerand, La conqucte politique de louvrier 
sous le second empire.- Louis Arn«uld, De 
l'action morale de la femme sur le travail des 
jeunes gens.-25 Enero. Rene Lavolléc, Les 
nouveaux projets de loi sur la séparation de 
l,église et de létat.— Femand Engerand, La 
cooquéte politique de l'ouvrier sous le second 
empire.— L. de L.\nzac de Laborie, Le dernier 
Cardinal de Roban. — Louis Delmas, Le mal du 
siécle. — Nervosisme. — Neurasthénie. 

Le Tour du .monde. 2 Enero 1904. M. Albert 
Malkt, En .Macédoine. .\u vilayet de Monas- 
tir.— Le lac Mcnzaleh. Sos villes di^iparues.— 
Daos risthme de Panamá.— LWngletcrre et le 
Tibet.— Ceux qui sont entres dans la mysté- 
rieusc cité de Lhassa.— Le futur Etat juif auto- 
nome sera-t-il en .\frique orientale?-Un sejour 
dans la Nouvelle-Zcmble.— Li vres el Cartes.= 
9 Enero. Le Popocatepelt.— Une ascensión 
au Spitzberg.— Beautés chiliennes.— Les che- 
veux des Japonaises.— Les chemins de fer rus- 
ses en Asic.— Mocurs chinoises. Une visite en- 
tre femmes du monde.— Qui veut acheter des 
Fauves? Cest pour rien.=i6 Enero. L^ne ex- 
cursión au pie du grand-Jer. — Comment se 
fait la robe d'une* Javanaise.— Comment ful 
retrouvé Nordenskjold.— Les forces russes et 
japonaises en présence dans les regióos d Ex- 
tréme-Orient.— Lor á Madagascar. 

NuovA Antología, i Enero 1904. Paolo Man- 
tegazza, Labiiudine e la sua influenza suUe 
emozioni estetiche.— G. Sergi, Herberi Spen- 
cer.— Gustavo Frizzoni, Larte del disegno in 
Leonardo da Vinci e Rafaelo Sanzio. = i6 
Enero. Pompeo Mol.menti, Galanterie e sa- 
lotti veneziani. — Bárbara Allason, Lettera- 
tura tedesca contemporánea: Detler von L¡- 
liencron. — Giulio Salvadori, La prima idea 
del dramma di Dante. 

Revue archéologique. 1903. Noviembre-Di- 
ciembre. M. Franz Cumont, Une statuette de 
Bendis.— M. Joseph Déchelette, Un relief 
céramique de Lezoux emprunté au groupe du 
Laocoon.— M. Paul PERDRiZET,Syriaca, (suífe). 
M. J. DuLON, Date de la eonstruction de la 
Chapelle de Saint-Louis au cháteau de Saint- 
Germain-en Laye. — Biblíographie. 

Revue Bénédictine. 1904. Enero. D. Ger- 
main Morin, Un symbole inédit attribué á 
saint Jéróme.— D. Maurice Festugiére, Ques- 
tions de philosophie de la nat are.— D. Ursmer 
Berliérb, Les évéques auxiliaires de Cambra! 
aux XIV^ etXV^ siécles.— D. Germain Morin, 
Un nouveau fascicule des Anécdota Mared- 
solana.— D. Jean Chapman, La restauration du 
Mont-Cassin par labbé Pétronax. 

Revu;-; critique d'histoire et de littéra- 
ture. 21 Diciembre 1903. De Vlieger, Kitáb al 
Qadr.— Perrot, Histoire de lart dans 1 anti- 



240 



REVISTA DE ARCHIVOS 



quüé, VIII.-Olrik, Rolf Krakc— Vedel, La 
vie héroique.— PoRENA, Alfieri et la tragedle. 
Krumbacher, Le problémc de la langue en 
Gréce.—HATZiDAKis, La questíon de la langue 
en Gréce. — BARTHE, Morceaux choisics des 
ccrivains cspagnols.~BiGEL.MAiR, Les chré- 
tiens daas la vie publique avantConstintin.— 
ScHERMANN, Les sourccs grecques dans lEs- 
pril Saint dAmbroisc.— Srawley, Le discours 
catéchétique de Grégoire de Nyssa.=29 Di- 
ciembre. Helbig, Les cavaiiers athéniens.— 
Abbot, La Germanie de Tacite.— Norden, La 
papauté et Byzance.— Berjot, Les cinq lan- 
gues germaniques.— Friedwagner, Les ma- 
nuscrits de Meraugis.— Hathaway, LAlchi- 
mistedeBen Jonson.=4 Enero 1904.— Neu- 
MANX, Le Majjhima-Nikáya, III.--Dalhke, Le 
bouddhisme.— ScHREiBER, Bouddha et les fem- 
mes.— Lehmann, Contributions á Ihistoire an- 
cienne, III.— Sticknby, Les sentences dans la 
poésie grecque.—ANToiNE, L'attraction mo- 
dale en latín. =1 1 Enero. Fossey, La magie 
assyrienne. — GiLDERSLEBVE, Problémes de 
syntaxe grecque.— Niese, Histoire des États 
grecs, III.—Bardenhewer, Histoire de la lit- 
térature chrétienne, I et IL— Bellanger, Le 
poéme d'Oricntius et La langue dAntonin de 
Plaisance. — Peppler, Les diminutifs dans 
Aristophane.— ScHULTZE, Fragmentsdun ma- 
nuscrits b¡bliquc. = i9 Enero. Jacobi, Le 
Mahabhárata, resume et index.— Derenbourg, 
Oumára.— GoMPERz, La chronologie de Zénon. 
Radford, La pcrsonnification dans Thucydi- 
de. — Cima, Léloqucnce latine avant Cice- 
rón. —Omo.nt, Concordances des manuscrits de 
la Bibliothéque Nationale. 

Revue de Gascognf. 1904 Enero. C. Dancé, 
Le mouvement félibréen dans le Sud-Ouest.— 
A. Degert, Un artiste Auscitain á rctrouver.— 
A. Du, Questioas et réponses: Encoré Pierre 
Milhard, prieur de Sainte-Dode.— C. Cécérak, 
Chronique: le cinquantenairc de la Société 
Académiquc des Hautes-Pyrénées.— L'abbé I. 
Broconat, Etat ancien de l'instructión pri- 
maire dans quelques paroisses rurales du Gers 
(^sutff;.— Bibliographie. 

Revue de G¿ographie. 1904. Enero. V. Gau- 
dard de Vinci, L* «Express-Lapon» Colonel 
Leblond, Les États-Unis d'Amérique. — R. 
NoRMAND, Notes hydrographiques sur la Gui- 
ñee fran^aise.— G. N. Tricoche. La question 
foréstiére et cynégétique aux États-Unis.— 
G. Recelsperger, L'actualité geógraphiquc. 

Rbvue de l'Art chr¿tien. 1904. Enero. G. 
Sanonsr, L'église de Saint-Jouin de Mames.— 
M. Gerspach, Padoue, Venise, Trévise, Vicen- 
cc.— J. Helbig, Décoration polychrome du mo- 
bilier des églises. — H. Cííareuf, A propos de 
fresqucs.— Eug. Martín, Rational el Surhu- 
méral.— Bibliographie. 



Revue des Cours et Conférences. 24 Di- 
ciembre 1903. Émilc Faguet, Descartes. Ses 
idees morales ^«ttzfe^; lécrivain; son influen- 
ce.— .\lfred Croiset, La civilisation attique du 
ve an IV^ siécle. L'Athénien du V.^ siécle. 
Jules Martha, Lhistoire a Romc: Troguc 
Pompee.— Augustin Gazier, La Fonlaine fa- 
buliste: L'¿crivain.=3i Diciembre. Émile 
Faguet, Les poetes secondaires du XVIII^ sié- 
cle: Dorat: sa biographie.— Víctor Egger, Lt 
Psychologie: Objet du cours.— Charles Seig- 
nobos, Transformation des sociótcs européen- 
nes au XIX^ siécle: LEmpire russe despuis 
de i855.— Camilc Moret, La philologie roma- 
ne. =7 Enero 1904. Louis Bréhier, Histoire 
de lart et de la civilisation an moyen age.— 
C. Thiancourt, Les premiers apologistcs 
chrétiens á Rome et les traites philosophiques 
de Cicerón.=i4 Enero. Alfred Croiset, La 
civilisation attique du V^ au IV^ siécle: Di- 
rection genérale des esprits; la religión, la 
sciencé, lart.— Émile Faguet, Les poetes se- 
condaires du XVIIl*^ siéclé: Dorat, ses oeuvres. 
Jules Martha, L' histoire á Rome: Trogue 
Pompée.=2i Enero. Víctor Egger, La psy- 
chologie: son objet. — Augustin Gazier, La 
Fonlaine Fabuliste: ses rivaux et ses imita- 
leurs au XVII^ siécle. = 28 Enero. Émile 
Faguet, Les poetes sccondaires du XVIIl^ sié- 
cle: Grécouri; sa vie et ses oeuvres.— Charles 
Seignobos, Les phénoménes généraux en his- 
toire. Objet et raéihode du cours; condiiions 
communes á toutes les socieiés.— Víctor Gi- 
RAUD, Le *Port-Royal* de Sainte-Beuve. Va- 
leur historique et littcraire de l'ouvrage.— 
Abel Mansuy, Les écrivains russes du XIX^ 
siécle et la líiiérature fran^aíse: Pouchkine. 

Revue des deux mondes, i Enero 1904. Pie- 
rre LoTí, Vers Ispahan.— M. Henry Bordeaux, 
Leerán brisé.— Lettres de H. Taine á F. Gui- 
zot.— M. le general H. Frey, Lcntrée des 
alliés á Pekín. =1 5 Enero. Georges Goyan, 
L'AUemagne catholique entre 1800 el 1848, 
II. Romantisme el Catholicisme.— M. P. Ba- 
net-Rivet, La matiére pondérale el sa struc- 
ture intime.— M. Jules Leclercq, Au Spitz- 
berg el a la banquíse. 

Revue des langues romanes. 1904. Enero- 
Febrero. Kastner, Histoire des termes tech- 
niques de la versíficaiion fran^aise.— Gram- 
MONT, Eludes sur le vers franjáis (suífe).— Vi- 
dal, Les délibérations du Conseil municipal 
d'Albí (suife).— Bíbliographie. 

Revue des questions historiques. Enero. 
1904. Camille Daux, Le ccns pontifícal dans 
l'église de France.— Jean Guiraud, Le «Con- 
solamentum» caihare. — Fran^ois Rousseau, 
Expulsión des jésuites en Espagne. Démarches 
de Charles III, pour leur secularisation.— 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



241 



P. Blxard, Les exploits d'un conventionnel en 
inissioo. Prisonoiers et prisons(i793-i794). 

Rl VISTA DI STORIA ANTICA. FaSC . I. I904 . 

A. Romano, Ricerche sulla Anonymi totius 
orbis descriptio.—A. Bellotti, Dei Vittumuli 
ricercatori d'oro.— A. Abbruzzbse, Le rela- 
zioni fra l'Impero Romano e 1' Armenia.— 
K. KuiPER, Ad Ezechielem poetam judaeum 
curae secundae.— F. P. Garofalo, I Vandali 
in Sicilia.— V. Ginffrida-Ruggeri, I dati dcU' 
antropoIo|(ía ed il criterio cronológico.— 
C. Lanzani, Per un passo trascuraio.— N. Vu- 
Lic', Miscellanea sugli Scriptores historias 
Áugustae.^L. Holzapfel, Dell' era enniana 



intorno alia fondazione di Roma.— V. Costan- 
zi, La sopravvivenza della regalitá, nella re- 
pubblica romana. 

Rrvue d'histoire ecclésiastique. 1904. Ene- 
ro. F. X. FüNK, Teriullicn ei lagape,— A. Cau- 
CHíE et R. Maere, Instructions aux Nonces 
des Pays-Bas espagnols.— Ch. TERLiNDEN,Clé- 
ment IX et la guerre de Candie. 

RiVISTA OELLE BlBLIOTECHE E DEGLI ARCHIVI. 

1903. Diciembre. Giuseppe Fumagalli, La 
Scuola del Libro a Milano.— Giuseppe Caste- 
LLANí, Baodi, editti e tariffe moneiarie a 
stampa. 

Lorenzo Santamaría. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



A propuesta del Ministerio de Instrucción 
pública y Bellas Artes se ha concedido á Don 
Jesús Fernández Martínez Elorza, la Enco- 
mienda de la Orden civil de Alfonso XII, por 
estimar de mérito reconocido la obra que re- 
cientemente publicó, intitulada Orígenes y 
Estado actual de la Biblioteca del Instituto de 
Jovellanos de Gijón. 



Con fecha 19 de Enero último se ha concedi- 
do licencia reglamentaria al Oficial de 4.* gra- 
do D. Antonio Montes y Castillo. 



Ha fallecido en Cádiz D. Francisco Juárez 
Talaban, Oficial de s.**" grado que prestaba 
sus servicios como Jefe de la Biblioteca pro- 
vincial de dicha Ciudad. Había ingresado en 
el Cuerpo en 10 de Julio de 1894. 



Con motivo de la anterior vacante, ha as- 
cendido á Oficial de ^-^^ grado D. Luis Gon- 
zalvo París. 



Han sido trasladados: 

D. José Carreta y Sancho Granado, del Archi- 
vo Histórico Nacional al del Ministerio de Ha- 
cienda; D. Francisco García Romero, de la Bi- 
blioteca provincial de Almería al Archivo de 
I la Chancillería de Granada; á este mismo Ar- 
chivo, D. Mariano Castillo y García, que pres- 
taba sus servicios en el de Hacienda de la 
misma Ciudad; D. Nemesio Cornejo y D. Cris- 
tóbal Espejo é Hinojosa, al Archivo de la 
Chancillería de Valladolid, que los prestaban 
I en el Archivo de Hacienda de Segovia y Bi- 
blioteca Universitaria de Valladolid respecti- 
vamente; D. Ildefonso Alós, pasa del Archivo 
de Hacienda de Castellón á la Biblioteca Pro- 
vincial de la misma Ciudad; D. Julio Amarillas 
y Celestino, del Archivo de Hacienda de Huel- 
va á la Biblioteca Nacional; D. Juan Bautista 
Martínez de la Peña, del Archivo de Hacienda 
de León al Registro general de la Propiedad 
Intelectual; D. Tomás de las Heras y Dispierto, 
del Archivo del Ministerio de Hacienda á la 
Biblioteca de la Facultad de Farmacia; D. Sal- 
vador Rueda, del Museo de Reproducciones 
artísticas á la Biblioteca de la Escuela de Ve- 
terinaria, y D. Julio González Hernández, pasa 
del Archivo de Hacienda de Toledo á la Bi- 
blioteca provincial de la misma Ciudad. 



242 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Con fecha 27 de Febrero último, han ingre- 
sado en el Cuerpo de Archiveros, Biblioteca- 
rios y Arqueólogos, previos ejercicios de opo- 
sición, los señores siguientes, que han sido 
destinados á los estableciniientos que se ex- 
presan: 

Narciso José de Liñán, Biblioteca Universi- 
taria de Valladolid; Casto María del Rivero, 
Biblioteca Universitaria de Santiago; Miguel 
Vclasco y Aguirre, Archivo de laChancillería 
de Valladolid; Marcos Asanza y Almazán, Bi- 
blioteca Universitaria de Valladolid; Ricardo 
Aguirre > M. Valdivielso, Archivo de Hacien- 
da de Segovia; José de la Torre y del Cerro, 
Archivo de Hacienda de Málaga; Joaquín Mar- 
tínez Mollínedo, Archivo de Hacienda de Tole- 
do; José María Caparros y Lorencio, Archi vo de 



laChancillería de Granada; Antonio de Torres 
Gasión, Archivo de Hacienda de Granada; 
Francisco Navas del Valle, Archivo de Hacien- 
da de Cádiz; Francisco Ramírez y Serrano, Ar- 
chivo *de Hacienda de Huelva; Luis Delgado 
Moya, Archivo de Hacienda de Castellón; En- 
rique Prugent y Miguel, Archivo de Hacienda 
de Soria; Luis del Arco y Muñoz, Archivo de 
Hacienda de Huesca; Manuel Mañueco Villa- 
lobos, Archivo de Hacienda de Falencia; Fran* 
cisco Cereijo y Rodríguez, Archivo de Hacien- 
da de Santander; Gerardo Benito Corredera, 
Biblioteca Universitaria de Salamanca; Luis 
García Farach, Archivo de Hacienda de León; 
José María Bustamante, Archivo de Hacienda 
de Lugo. 



ERRATAS DEL NUMERO DE ENERO 

Pág. 73, lín. 7, dice: inventos por intentos. — Pág. y3, lín. 18, dice: centro por 
cetro. — Pág. 73, lin. 41, dice: de texto por del texto. — Pág. 74, lín. i.* y 2.*, dice: 
escasísimo por exactísimo. 

ERRATAS DE ESTE NUMERO 

Pág. 128, lín. 14, dice: folículos por funículos. — Pág. i3o, lín. 18, faumo por 
fauno. 



MADRID.— Tip. de la Berista de ArehiTos, Bibliotecas 7 Museos. Olid, 8 



REVISTA 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



lJHi>\.N'l utlClAL IIKL r.l KKPIi l\\':i ]. 1 A IIVO HKl, HA.MO 



THRCIÍRA ÉPOCA 

AÑ(J VI]] 



iy«^l 



ADRID 

>. DE LA PEVISTA UE ARCKIVUS, HIULIUTECAS V MUÍG4& 

Calle Je Olid, núm. 8. 



SUMARIO 

Págs. 

i.-Keparaciones á la yüia é historia de Carlos IV y Marta í.uisa. La primera calum- 

nía, por D. Juan f*KRKz DK (iií/mAn 22s 

II.— D. Gutierre Vaca de (¡ui^mán. Biofrrafia, bibliftgrafia y estudio critico con algu- 
nas composiciones inéditas^ por D.Tonvd'^ Me^íduíutía 2^■•^ 

lU.— Leyendas del último rey godo. II. D. Rodrigo y la Ceba, por O. Juan Mfnéndkz 

PiDAí 270 

í^ —Sf lio del Concejo de I uenterrabia, por D. y. VíOyAy :<"2 

V.— DoccMKMo: I. El Águila del a¿íua. representación española de Luis Vélcz de Gue- 
vara, por A. P. y M 307 

VI -Notas riri io(íbái k.as: Dr. A. Francis I*ribram, Kontcs rcruní Ausiriacarum.— 
Ocslerrcicliischc CicHchichts.— (^)ucHen. Ucrausp. v. Jer historischcn Kommission 
dcr Kaiserlichcn Akadcniie der Wisscnschaften in Wicn.— Zwcitc Abteilunjí. Oi- 
plomntaria ct Acta.- L VI »and. Privaibriclc Kaiser l.copold 1 an den ürafcn F. E. 
Poiing. 1. Teill.- Novcmbcr iciib bis Dezember irit«K. LVIl. II rclli. Jaouar lOóo bis 
Pezcmber 1O73 (A. P. r M.)-- K. Robles. Cartilla fonética para enseñar á los niños 
y sordü-mudos el arte de la lectura (A. P. y M.).— I). Manuel Chaves, Apuntes se- 
villanos. Cosas nuevas \ vicias. Prólof^o de O. J<.sé Nogales (M. S. v S.).— Bcnia- 
inin Kidd., 'autor de *La evolución social»), La civilización occidental, vertida al 

castellano por Siró fñircírt líe/ A/íi^f; (M. S. Y S.) 32? 

Vil -Vaimkdadf.s: España (Simancas). Estados Unidos, y Francia x . . . 331 

TU! —Crónica i>K Archivos, BiBi.iüiECAs T Museos • . . . . 334 

IV. —Bibliografía: Libros españole.s^ por 1). Alvaro Ciii. Aibacktev H. M. Serrano 
Y San/, de la Biblioteca Njcional.— /.idros extranjeros^ por 1>. M. Serrano y San/. 
Revistas españolas, por I). Enrique .Ardkrív y Vai i s, de la Biblioteca Nacional.— 
Revi.^tas extranjeras, por I>, Lorenzo Santamaría, de la Biblioteca Nacional. . . 33.*» 

] \MiNA siki.ta: \'. Sello del Conccjn de Fuentcrrabía. 

I AMINA inti-Rtaimía: Funda ilcl sello del Concejo de Fuentcrrabía. 

Pliofjo v> ^ie la fíibliografia hispano-latina ciánica, por 1). Marcelino Mkséndkz t Pklayo. 

Jefe superior del Cuerpí) facultativo de .Archiveros, Bibliotecarios y .Arqueólogos, 

I)irector de la Biblioteca Nacional. 
i'li'.*t?o 17 del Catálogo de retratos de personajes españoles que se conservan en la Sección 

de Hstampas ) de liella.^t Artes de ¡a liiblinteca Xacional, por D. .Xn^d M." de Barcia 

> Patón, Jefe de dicha Sección. 
PJi.?"«i - del Ciitálogo de la libreria del Cabildo ToU-dan", por I>. José Octavio he Toied*». 
l*li-i;<- :."viel Catálogo de la Sicción ii.'-* Real ¡*alioniiti-, por IV \icente LiX)RENS AsiNfio. 

Secretario del Archivo ncneral de Indias en Se\iIIa. 



REVISTA 

DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



(HISTORIA Y CIENCIAS AUXILIARES) 



• • 



Año VIII. — Abril de 1904. — Núm. 4. 



REPARACIONES 

A LA VIDA É HISTORIA DE CARLOS IV Y MARÍA LUISA 



LA PRIMERA CALUMNIA 

En el legajo 2.856 de papeles de Estado, del Archivo Histórico Nacio- 
nal, existe una pequeña carpeta que contiene unas Cartas reservadas del 
conde de Floridablanca á la princesa de Asturias (María Luisa de Bor- 
bón, princesa de Parma), cuando el rey Carlos I 11 hií{0 salir j^ Madrid 
al Guardia, según reza el epígrafe contenido en su cubier^jír El conjunto 
de estos documentos son: veinte esquelas de Moñino á la j^-iierida Princesa; 
dos minutas de cartas para el arzobispo de Theba, confesor del Rey, que 
las acompaña; la contestación original de la respuesta del Arzobispo, y dos 
cartas, sin duda interceptadas, dirigidas probablemente al Guardia sacado 
de Madrid, de nombre Diego, en una de las cuales suscribe otro llamado 
Carlos, Ninguno de estos documentos fija el año en que fueron escritos; 
uno solo el día y el mes, y la generalidad, no todos, el día de la semana y 
el número de la fecha. Para indagar, pues, los datos complementarios, me 
he valido de la esquela de Floridablanca, que se escribió el martes 24 de 
Diciembre, y no habiendo concurrido en martes ningún otro 24 de Di- 
ciembre de 1780 á 1790, que el del año 1782, he tomado este punto de par- 
tida para reconstruir, con otras noticias igualmente documentales, el su- 
ceso que determina el epígrafe de este artículo. Las demás fechas, por 
este mismo procedimiento, han podido fijarse con la misma rigorosa exac- 
titud. Pero hay además otro elemento no menos positivo de comproba- 
ción. En postdata de la segunda carta que el Guardia de Corps Carlos, 
dirigió á su compañero Diego, le decía: c<La Compañía vacante de Guar- 

3.* ÉPOCA.— TOMO X. I 7 



244 REVISTA DE ARCHIVOS 

dias de Corps se ha conferido al Príncipe de Masserano.» Las Guardias 
de Corps en aquel tiempo se componían de tres compañías: la española, 
de que era capitán el Teniente general D. Manuel Pacheco; la italiana, 
que mandaba como capitán el príncipe de Ríccia, y la flamenca que 
en 1784 dejó de mandar su capitán el conde de Bournonville. En esta va- 
cante fué en la que entró el príncipe de Masserano, según consta en el 
Kalendario Manual ó Guia de Forasteros en Madrid (Estado Militar) de 
i.° de Enero de 1785. Todo este proceso, desde fines de 1782 hasta fines 
de 1784, fué el que llevó la causa de la salida del Guardia del cuerpo á qu3 
pertenecía, salida que produjo la correspondencia que se cita del conde de 
Floridablanca con la princesa de Asturias, Maria Luisa de Borbón, esposa 
del que fué, desde 1788, Carlos IV, rey de España. 

No es extraño que al tratarse de un suceso en que de un lado interviene 
esta augusta señora, y del otro un Guardia ^e Corps, á las pocas personas 
que han tenido noticia de estos documentos viniera, desde luego, á mientes 
el nombre de Godoy y aun el de alguno de sus hermanos. El joven y la- 
borioso escritor D. Alfonso Danvila, que, buscando otros documentos re- 
lativos al brevísimo reinado de D. Luis I, que en el mismo legajo se hallan^ 
tropezó con estas cartas en las que vio la señal de que habían sido copia- 
das por mi, inmediatamente relacionó el nombre del Guardia Diego de las 
dos cartas interceptadas del Guardia Carlos con D. Diego de Godoy, uno 
de los dos hermanos del que conoce la historia por el título que ostentó de 
príncipe de la Paz. Todos los biógrafos de éste, y aun él mismo en sus 
Memorias apologéticas del reinado de Carlos IV, dicen que de Badajoz, su 
patria, vino á Madrid al abrigo de un hermano mayor que ya pertenecía 
á este distinguido cuerpo de tropas de la Casa Real. Pero estas deduccio- 
nes de la primera impresión la desvanecen al golpe todas las noticias do- 
cumentales que se conservan acerca de esta familia. Corroborándolos da- 
tos conocidos á que aquí se ha hecho referencia, en poder de la actual 
condesa del Castillofiel, existe, entre multitud de preciosos papeles del 
archivo privado del príncipe de la Paz, una cartera de bolsillo que éste 
llevaba siempre consigo, y que á su muerte, la princesa viuda, D.* Josefa 
Tudó, recobró para que del mismo modo nunca se apartara de su persona, 
en la cual, no solamente son preciosos los cuatro retratos en miniatura 
del infante D. Francisco de Paula Antonio, y de sus hijos D.* Carlota de 
Godoy y Borbón y D. Manuel y D. Luis de Godoy y Tudó, sino cierta can- 
tidad de cartas, apuntes y papeles Íntimos, que compendian las ideas y 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 345 

los sentimientos perpetuamente predominantes en la cabeza y en el cora- 
zón del infortunado valido de los reyes D. Carlos y María Luisa. En el 
borrador para una carta que el príncipe debió escribir en i85i para satis- 
facer las exigencias de alguno que le había pedido datos para su historia, 
se leen estos párrafos de introducción: — «Nací en Badajoz, capital de la 
provincia de Extremadura, el día 12 de Mayo de 1767. Empecé mis servi- 
cios en el Real Cuerpo de Guardias de Corps el año 1784 (de diez y siete 
años), reinando S. M. Carlos III, y besé su real mano á fin del mes de 
Agosto en San Ildefonso. Mi posada en Madrid, desde el día de mi llegada, 
fué el Cuartel de Guardias, en compañía de mi hermano mayor D. Luis, 
que me precedió en la carrera. Mi padre nos socorría con sobrados ali- 
mentos para sostener la decencia de nuestra clase.» En el Archivo del Mi- 
nisterio de la Guerra no he podido ver el expediente de personal de este 
D- Luis; pero en el Histórico Nacional, en el legajo 284 de las Pruebas de 
la Orden de Santiago, existe el expediente de las informaciones que sobre 
él se hicieron en 1787, después de habérsele conferido la gracia con fecha 
del 18 de Mayo del mismo año,^y en ellas no se le da otro título que el de 
Guardia de Corps de la Compañía Española. Estos datos demuestran que 
el Guardia á quien se refieren las cartas del conde de Floridablanca, ni 
era D. Luis, que en 1787 continuaba perteneciendo á aquel cuerpo y go- 
zando del favor del rey Carlos III, ni era D. Manuel, que no ingresó en el 
cuerpo hasta 1784, de edad de diez y siete años. Con todo, el abate D. An- 
drés Muriel, excatedrático de la Universidad de Burgo de Osma, que á 
ejemplo del escéptico y liviano conde de Aranda, recogió del libelo del 
muladar político todas las inmundicias que acerca de la figura de la reina 
María Luisa aún siguen manchando las páginas de la Historia, al presen- 
tar á sus lectores en su Historia de Carlos IV la de D. Manuel de Godov, 
dejó escrito lo siguiente: — «La predilección que la Princesa de Asturias 
tuvo por el hermano mayor durante algún tiempo, le proporcionó el co- 
nocimíento del D. Manuel, preferido muy luego, no solamente á su her- 
mano, sino a todos cuantos la Princesa había distinguido con su favor 
hasta entonces.í) (Memorial histórico español, tomo XXX, pág. 48.) 

Aquí Muriel se refiere al D, Luis de que he hecho mérito anterior- 
mente; mas como el corresponsal del Guardia sacado del cuerpo se dirige 
á un Diego, la rectificación alcanza lo mismo á Muriel, que á los que han 
creído después que aquel Guardia era el otro hermano del príncipe de la 
Paz, que llevó este nombre. En efecto, no mayor, sino menor que él, 



24^ REVISTA DE ARCHIVOS 

tuvo D. Manuel de Godoy un tercer hermano llamado D. Diego. También 
en 1784 abrazó, de doce años de edad, la carrera de la milicia, como él 
mismo expone en una Representación dirigida desde Roma, en 1819, al 
i*ey Fernando VII, y que se conserva en su expediente de personal del 
Archivo del Ministerio de la Guerra; pero no en el cuerpo de tropas de 
Casa Real á que sus hermanos pertenecían, sino en el Regimiento de In- 
fantería de Aragón, en calidad de cadete, de donde al año y medio de ser- 
vicio pasó de portaestandarte al Regimiento de Caballería de Voluntarios 
de España. A la creación del Regimiento de Infantería de Málaga se incor- 
poró para mandar la primera compañía de granaderos, en la que concu- 
rrió á la defensa de la plaza de Ceuta asediada por los marroquíes; aquí 
le tomó para edecán suyo el general Urrutia, al lado del cual hizo toda la ' 
campaña, y habiendo concluido ésta, proponiendo la paz el Xarifa de Ma- 
rruecos, fué el encargado por el general en jefe D. Luis de Urbina para lle- 
var á la corte los pliegos que así lo comunicaban al gobierno del Rey, reci- 
biendo en recompensa de las heridas que recibió en combate y de otros ser- 
vicios particulares el ascenso á comandante del tercer batallón y el grado de 
coronel. En este grado le encontró la subida de su hermano al Ministerio 
de Carlos IV. Declarada la guerra á la República francesa, se le ascendió 
á teniente coronel efectivo y se le destinó al Regimiento de Caballería de 
Santiago por retiro del Sr. Romé. El general Ricardos, sin privarle de este 
mando, le nombró también su ayudante de órdenes al tomar el superior del 
ejército de operaciones, y en la primera de las tres campañas que constitu- 
yeron aquella guerra, fué el portador á Madrid de la noticia de la victoria 
de Masdeu, en que había servido de edecán, por no hallarse aún incorpora- 
do su Regimiento. Volvió inmediatamente para operar con él en la expedi- 
ción á Cavestany, á tiro de cañón de la ciudadela de Perpiñán, donde con 
un cuerpo de dos mil quinientos hombres se interpuso entre la vanguardia 
y el ejército enemigo, para que atacada por el frente la vanguardia fran- 
cesa, quedase casi en su totalidad prisionera, como sucedió, obligando á 
rendirse á su comandante general el general Fraicheville, recogiendo todo 
el bestiamen que tenía compuesto de más de dos mil quinientas cabezas de 
ganado lanar, vacuno y caballar, y los cañones con que se apoyaban seis- 
cientos dragones y la infantería correspondiente. Todavía, después de ha- 
ber defendido el 22 de Septiembre de 1793 la batería de Puntellás y con- 
cluido con la compañía que la atacaba, pasó á reconocer, con los Regi- 
mientos de Caballería de Santiago y España que formaban su brigada. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 247 

el cuerpo de reserva en que iba el general Dagobert, general en jefe del 
ejército enemigo. Hizo alto á tiro de pistola de las avanzadas de éste; le 
intimó la rendición y tuvo la gloria de recibir de sus manos la espada ren- 
dida del general renombrado: y aunque entre el fragor del fuego, Dagobert 
logró ponerse después en salvo á uña de caballo, todavía no vio D. Diego 
concluir aquel día sin hacer entrar prisioneros en el cuartel general de 
Trullas los Regimientos de Champagne, Medoc y Bernaudoi, que compo- 
nían el referido cuerpo de reserva. El 21 de Diciembre, en el campo de 
Boulon, se metió con sus tropas en la vanguardia francesa, situada en 
Bagnouls-des-aspres, tomó y destruyó la artillería y puso en derrota el 
ejército enemigo, que D. José de Eturregaray acabó de acuchillar y dis- 
persar. Por estas acciones fué promovido, á propuesta de Ricardos, á Ma- 
riscal de Campo, con cuya jerarquía entró en la segunda campaña y aun 
en la tercera, si no tan afortunadas, después de la muerte de aquel genial 
caudillo, no de menos esfuerzos en la continua acción militar. Nunca 
prestó servicio alguno en las tropas de Casa Real, no siendo este D. Diego, 
ni ningún otro Godoy, el Guardia de las cartas interceptadas del Guardia 
Carlos. 

Para penetrar en el fondo de aquella pequeña correspondencia reser- 
vada entre el conde de Floridablanca y la princesa de Asturias, María 
Luisa, importa conocer de antemano las vicisitudes porque pasó el crédito 
de esta señora en medio de las varias circunstancias en que, con relación 
á ella misma, se halló la corte de Carlos III, viviendo este Rey. He dado 
hace pQCO tiempo á conocer en la Ilustración Española y Americana, con 
el título de Las cartas a la novia, la correspondencia del rey Carlos III 
con la princesa María Luisa de Parma, cuando, consintiendo esta señora, 
'que sólo tenía catorce años de edad, en su matrimonio con el príncipe de 
Asturias, que tenía diez y siete, salió de Italia para venir á contraer en 
Madrid sus exponsales. Á las delicadas ternuras de que estos documentos 
de los fondos de Estado del Archivo Histórico Nacional están nutridos, no 
pudieron menos de corresponder las fiestas públicas con que en España 
fué recibida desde su desembarco en Cartagena. El aparato dispuesto para 
su entrada en la corte rivalizó en espontaneidad, entusiasmo y magnifi- 
cencia con el aparato artístico que cinco años antes se desplegó, bajo los 
trazados arquitectónicos del Maestro mayor de Obras D. Ventura Rodrí- 
guez, la docta proposición de asuntos de D. Pedro Rodríguez de Campo- 
manes y las inscripciones métricas castellanas de D. Vicente García de la, 



SUMARIO 

i.~Htparaciones á la vida é historia de Carlos IV y María Luisa. La primera calum' 

nirt, por D. Juan PÉRKZ DE Gi4ZmAn 22;^ 

II.— Z). Gutierre Vaca de Gu:^mán. Biografiar bibliografía y estudio critico con a/gií- 

n as composiciones inéditas^ por l^.Tomá<iy[ESDiGVTÍ/i aGh 

m.— Leyendas del último rey godo. ¡I. D. Rodrigo y la Ceba, por D. Juan Menésdez 

PiDAL 270 

ly —Sello del Concejo de I uenterrabia, por D. y. ViGüAv 3"2 

V'.— DociMENTo: I. El Águila del agua, representación española de Luis Vélcz de Gue- 
vara, por A. P. y M 3«>7 

VI— Notas BiBMor.RAncAs: Dr. A. Francis Phbram, Fontes rerum Ausiriacanim.— 
Oesterrcichische Ge8chichts.->Quellen. Hcrausg. v. der hisiorischen Kommission 
dcr Kaiserlichen Akademie der Wisscnschaften in Wien.— Zwcile Abieilung. Di- 
plomataria ct Acta.— LVI Band. Privaibriefe Kaiser Leopold I an den Grafen F. E. 
Poiing. 1. Teill.— Novcmbcr i(V)2 bis Dezember i6(V«, LVU. II Teill. Januar 1669 bis 
Dezember 1673 (A. P. y M.).— P. Robles, Cartilla fonética para enseñar á los niños 
y sordo-mudos ciarte de la lectura (A. P. y M.).— H. Manuel Chaires, Apuntes se- 
villanos. Cosas nuevas y viejas. Prólojío de D. J<.sc Nogales (M. S. y S.).— Benja- 
mín Kidd, lüüXor de «La evolución social»), La civilización occidental, vertida al 

castellano por Siró fiarcía rfp/ A/ <i;to (M. S. Y S.) 32? 

Vil— \'ARiEbAr)Es: Kspaña (Simancas), Kstados Unidos, y Francia » . . . 331 

VMI.— Crónica DE Archivos, Bibliotecas Y Museos • . . . . 334 

IX —Bibliografía: Libros españoles, por D. Alvaro Gn. Albacete y D. M. SKaHANO 
Y Sanz, de la Biblioteca Nacional.— /^ífrros extranjeros, por I"). M. Serrano y Sanz. 
Revistas españolas, por D. Knrique Arderíu y Vam.s, de la Biblioteca Nacional.— 
Revistas extranjeras, por H. Lorenzo Santamaría, de la Biblioteca Nacional. . . 335 

L\MfNA srKi ta: V. Sello del Concejo de Fucnterrabía. 

Lámina intehcai ada: Funda del sello del Concejo de Fuenierrabía. 

Plicpo v> de la Bibliografía hispano-latina clásica, por I). Marcelino Mknkndez y Pelayo. 

Jefe superior del Cuerpo facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, 

Director de la Biblioteca Nacional. 
PlíofíO 47 del Catálogo de retratos de personajes españoles que se conservan en la Sección 

de Estampas y de Bellas Artes de la Biblioteca Nacional, por 1). .\ngcl M." de Barcia 

y Pavón, Jefe de dicha Sección. 
Pliovo 7 del Catálogo de la librería del Cabildo Tnlcdann. por 1). José Octavio de Toledo. 
Pliciío 1,0 del Catálogo de la Sección ij}^ Real Patronato, por D. Vicente Llorens AsENfio, 

Secretario del Archivo general de Indias en Sevilla. 



REVISTA 

DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEO:- 

(HISTORIA Y CIENCIAS AUXILIARES) 

Año VJH. — Abril de 1904. — Núm. 4. 



REPARACIONES 

A LA VIDA É HISTORIA DE CARLOS IV Y MARÍA LL:: 



LA PRIMERA CALIMNIA 

En el legajo 2.836 de papeles de Estado, del Ahchivo HiSTÓi-rv, ^ . -^ 
NAL, existe una pequeña carpeta que contiene unas Cartas reser>í.x.j,, u< 
conde de floridablatica á la princesa t/e As/wria^ (María Lui»a > o^: 
bón, princesa de Parma), cuando el rey Carlos HI hi^o salir dt ¡/t./*' ,< 
al Guardia, según reza el epígrafe contenido en su cubierta. K, j^u -» . 
de estos documentos son: veinte esquelas de Moñino i la referícíjfc r* .r-...^, 
dos minutas de cartas para el arzobispo de Theba, confesor dt. >*: -^ 
las acompaña; la contestación original de la respuesta del Arzob. i-v, 
cartas, sin duda interceptadas, dirigidas probablemente al Guare ^ ^^n'^ 
de Madrid, de nombre Diego, en una de las cuales suscribe o?r', ¿ói:**. 
Carlos. Ninguno de estos documentos fija el año en que fuer',r »;^.'.. ; 
uno solo el día y el mes, y la generalidad, no todos, el día de li -^v.^u-..- 
el número de la fecha. Para indagar, pues, los datos compiemtr-U-'iv . .. 
he valido de la esquela de Floridablanca, que se escribió el ms,^.*: 
Diciembre, y no habiendo concurrido en martes ningún otr', '^,. u-: 
ciembre de 1780 á 1790, que el del año 1782, he tomado este p ..tho u'. 
tida para reconstruir, con otras noticias igualmente documerjunt « 
ceso que determina el epígrafe de este artíciilíj. I,as demáv jj^-^j^ 
este mismo procedimiento, han podido fijarse con la misma rÍH'./TOiv • 
titud. Pero hay además otro elemento no menos positivo at '.'^ii,,!v.. 
ción. En postdata de la segunda carta que el íiuardia de Cvrp- ^ur.'. 
dirigió á su compañero Diego, le decía: «La Compuñía vaciin^ '^• 

3.* ¿POCA.'TOMO Z. 



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SUMARIO 



I.— /i(;iíir(i(ín<i«,i a tu viaa é Mílerla di Cario» tV y Ifaría Luisa. La primtra eaíuni- 

niu, por IV JuíQ^a■l:n)JIG^^*>li.■" -,.,.,. 

ir.-D. aaiifrrt Vaca dt Guarnan. Biogrffl». blilíogrtífUi >■ uWrff" eHiíco ewi »ííw- 

nMCOMpMicíi;nirslnidl(iis, por II, TomisMtKDiotrrb 

ilt.~Lrrrnáat lítlültime r*y go¡lo. II. O. Radrlgity ItCtM-fot n.JMp MimíüUI 

Píi>*L ,..,,.-..■.■ 

IV ~Stlle árí Cenet^B de futnltrraMa^fiifa.V.V}aiu.o . .' 

V^-ÍJoniinniTo: I. Kl AíuW» dd igo. ftprejinttciiVn MpsUoU dt Luis Vitr» ¿i O»*- 

*»r«,porA.P.YM. .,.,.,,.... , . . . 

"Vt,— NoTJi" »iii.ioiiii*iiii»: Dr. A. FroncK PiiAi-diti, Fonic» rcrum Aunritciram.— 
CltKWffcIcliiiichv ÜCKbichti.— VutlKn. Itiri(ti)|. >. der hislirischcn KommlMlon 
dor Knitctliihcn Akjdrnile ilfc WisjentchafKQ in Wicn.~X-A cite Abte<IunK: t>i- 
pI&Ruitri* ct Acu.-'LVl Hipil Ptjvaibricfc KiisTi Ltiipulil ! av den Gnftn )^. S- 
l'útlDg, I. TclU^Novcnibir iMabii D^tnihet ■fiGa.l.VIl.IITclII. J«lU«ri(A>bU 
riBi(mh«r 1671 (A.P. tM,).-R. hdbln, r.uuM» loníÜCipM» ta««iiíri loinifio* 
r «orilo-moclDt ílíTte d» U líCíuti (A, P, i M.).— 1). Mlnvcl CA-'l'W. Apunte» »e- 
Mir*n«í, CMiuauíTM K vlejíí-PrAlopo de D. Joí JVpg«í« (M. S. t S.J.-Bfl»- 
iiiio Kirfrf.iauloc dt 'Lf rvolcdúD «acial*}, Li d^llliaclín orciduiflt Vtftida »t 

■■MteU»nofi<ifSáoCarcUdflUittot.tí S. t S,) : ' ' . 

VU^VA>ianADItl;E»paei(NiinaaC*«}, E«Tido»tHildiMi}rr»nCii> 

TIILM^CUIlt* HA AlCMUOIi, BiaiJOTiinAti MUXKOH ' < >, n < - 

IX.~ftiauDQ>«r[A: Llirot upañ^U», par D. AWaro (Jii. Alhamik r D^ Mi S«i»*h« 
t Saki, dt la Itiblioucí Ni<i«tiiI.-C»r<M (Airan írrda, por D. H,»niiui..> t ii.fl. 
Kniitlat tipaflof at. por D, Kniiquc f\»DEnlii t VALi-i,<te la Dlblíoicci Nacirtoal. • 
HnMa* ixtrtt^ftrat, por 1), LorcniD SAKTai<ABt*,del»Blii'i'i' '■( ^' ■!'■'■ "■'' 

t «MiflA «ntixA.* V. Sillii dd Concvjo Je Fuenicfrahia. 

LiiniKa ivtaaiCAi.«i)4: tunda del itlIudcJr.oRetjc-dcFueniiiral)!». 

l-liado jk. de U OlbUngTtffa híspaiO'laUna cliilta. por D. Maretu-». «.¡-n-nin i C«U 

Jifn Hupcriiir d(l CnerpA fieuliaiivq m \teliitttc-», BiMiutecarioa y A(4Ucü(«^Mí, 

nifrd-if ilr (■ Hitilínim Nueimisl. 
rHíKO tj d«l Caldlogit dt- rrlratiis di ¡itrionajiii tipahiiltn fua it caatrn'df) tn JA i^MCfiM 

d( Ettá»pai y di Btllio Arlti di la HíbtioUCa Nadatal. por O. Attgcl M.* ít EaMUA 

I PatAn. Jefe (te iKerii Secctún. 
Plu*»7de.l CaUlouadila tténrla drt C«mdo 7nf«ddii». poi U. :]ailO<:»noKKTi)i.«M. 
Pliego i.«del CotAla$oá* U Sitfión 11' «mI Potroialv, por t>. ViítnU l.bv*p<* A»Ubi(., 
□ del Arcl»>o Hoao) dt loditi en ^oilla. 



REVISTA 

DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



(HISTORIA Y CIENCIAS AUXILIARES) 



• I 



Am VIII. — Abril de 1904. — Núm. 4. 



REPARACIONES 

A LA VIDA É HISTORIA DE CARLOS IV Y MARÍA LUISA 



LA PRIMERA CALUMNIA 

En el legajo 2.856 de papeles de Estado, del Archivo Histórico Nacio- 
nal, existe una pequeña carpeta que contiene unas Cartas reservadas del 
conde de Floridablanca á la princesa de Asturias (María Luisa de Bor- 
bón, princesa de Parma), cuando el rey Carlos III hi^^o salir de Madrid 
al Guardia, según reza el epígrafe contenido en su cubierta. El conjunto 
de estos documentos son: veinte esquelas de Moñino á la referida Princesa; 
dos minutas de cartas para el arzobispo de Theba, confesor del Rey, que 
las acompaña; la contestación original de la respuesta del Arzobispo, y dos 
cartas, sin duda interceptadas, dirigidas probablemente al Guardia sacado 
de Madrid, de nombre Diego, en una de las cuales suscribe otro llamado 
Carlos. Ninguno de estos documentos fija el año en que fueron escritos; 
uno solo el día y el mes, y la generalidad, no todos, el día de la semana y 
el número de la fecha. Para indagar, pues, los datos complementarios, me 
he valido de la esquela de Floridablanca, que se escribió el martes 24 de 
Diciembre, y no habiendo concurrido en martes ningún otro 24 de Di- 
ciembre de 1780 á 1790, que el del año 1782, he tomado este punto de par- 
tida para reconstruir, con otras noticias igualmente documentales, el su- 
ceso que determina el epígrafe de este artículo. Las demás fechas, por 
este mismo procedimiento, han podido fijarse con la misma rigorosa exac- 
titud. Pero hay además otro elemento no menos positivo de comproba- 
ción. En postdata de la segunda carta que el Guardia de Corps Carlos, 
dirigió á su compañero Diego, le decía: «La Compañía vacante de Guar- 

3.* áPOCA.— TOMO Z. I 7 



252 REVISTA DE ARCHIVOS 

lias de la sociedad más privilegiada, teniendo por base la propagación del 
juego y los vicios y libertades á esta pasión disipadora inherentes, se pi- 
dieron informes á los alcaldes de cuartel, los cuales, delatando las noti- 
cias recogidas de publico rumor en sus respectivos distritos, se excusaban 
de penetrar en las casas donde se sabía que había estas concurrencias, por 
no permitirles la entrada la autoridad de los que las habitaban y las órde- 
nes de sus criados. Repetíase con frecuencia la fíjación de los bandos con- 
teniendo la Pragmática de 6 de Octubre de 1 771; pero siendo ineficaces 
todos estos procedimientos contra el domicilio exento de los grandes y 
creciendo siempre las notas calumniosas contra la Princesa, habiéndose 
probado la inutilidad de los oficios dirigidos á los jetes de Palacio, al se- 
cretario universal de la Guerra y al muy Reverendo Arzobispo de Toledo 
para que hicieran sus oportunas advertencias á sus dependientes, «me- 
diante que de todos estos fueros se aprendían jugadores,» hubo que tomar 
otro rumbo, sobre todo, cuando en la primavera de 1782, no bastando las 
calumnias dirigidas contra el honor de los Príncipes, la insolencia creció 
de punto y el mismo rey D. Carlos fué objeto de una manifestación muy 
desagradable en Villavcrde al paso de la corte para la jornada de Aran- 
juez '. •• 

La delegación de la sala de alcaldes en uno solo de ellos, D. Manuel 
Sistemes y Felíu, ya para la averiguación de las casas, ya para la de las 
personas de clase y condecoradas que, á la vez que contravenían las reales 
disposiciones, se entregaban á tales desacatos con sus manejos ocultos, fué 
el principio del descubrimiento de todo, en el mismo momento en que el 
Rey recibía un anónimo que le denunciaba liviandades de la Princesa con 
uno de los Guardias de Corps, que á ciertas horas, ya del día, ya de la no- 
che, subía al cuarto de los Príncipes á divertirles con la guitarra y el canto. 
Sistemes denunció que se jugaba en las casas de la Duquesa-Condesa viuda 
de Benavente, de los duques de Berwíck y de Osuna, de los marqueses de 
Santiago, Palacios, Villa-López y Vega de Santa María, del conde de Cla- 
vijo, y entre otras personas de más inferior categoría en las de la viuda del 
general D. Antonio Manso, del oficial de guardias, D. Francisco Velasco, 
de D. Pantaleón Beramendi, de D. Diego Petroches, de D. Juan José de Sa- 
lazar, de D. Juan Pedro de la Plaza y de otros que ejercían altos cargos en 



t Akch. HitT. SAC.^Libros de Id sala de Gobierno ^e lortLlcaldts de casa y corte, iños 1780 
áiylS. 



BIBIOTECAS Y MUSEOS 353 

los concejos y oficinas superiores del Estado, á la vez que presentaba una 
lista interminable de nombres de los que á estas casas concurrían en la 
que figuraban grandes y nobles de ambos sexos, ministros y diplomáticos 
extranjeros, generales y jefes militares, frailes, consejeros, covachuelistas 
y casi toda la juventud florida del título y del blasón. 

Entre las casas en que se reunían los jugadores se señalaba por Sister- 
nes también la que en la calle de San Maíeo habitaba el ministro de Sajo- 
nia, conde de Gersdorff, y en los informes que daba de este diplomático 
decía que estaba rodeado de la peor reputación, teniendo muchas deudas, 
la mayor parte vergonzosas por su condición, que era fullero en el juego 
y que, traspasando los fueros de su posición, hablaba mal del Rey y de 
los Príncipes, en compañía del caballero Bourgoing, que hacía como 
Gersdosff del excéptico y maldiciente. Una casualidad imprevista puso 
más de relieve los atrevimientos de! conde de Gersdorff. Emulo del secre- 
tario de la legación prusiana, Mr. Favre, imputóle en algunas de sus con- 
versaciones los mismos defectos que él tenía, haciéndole autor de las fábu- 
las-contra la Princesa que Gersdorff con Bourgoing hábilmente propaga- 
ban en los círculos aristocráticos á que concurrían. El 7 de Octubre de 
1783, Mr. de Favre, en carta, de que en el Archivo Histórico Nacional hay 
copia en el expediente]de todo este proceso ' dirigida al conde de Gersdorff, 
le pidió explicaciones, como hombre de honor, de las especies que contra él 
vertía, ofendiendo su reputación y su prestigio. «Usted tiene que explicar- 
me, le decía, la causa de vuestra conducta contra mí, y si no me la quiere 
explicar usted tiene que tomarla á su cargo, en cuyo caso yo me procura- 
re la satisfacción que me corresponde». Gersdorff el mismo día le contes- 
taba diciendo: — «Ignoro quien os haya instruido de que lo que se dice 
contra vos haya tenido origen en mi casa. Todo lo que se propone el au- 
tor de una calumnia, debe desvanecerse necesariamente desde que el hom- 
bre de honor á quien se ataca sabe despreciarla; y si en mi casa, lo que 
ignoro, alguno ha repetido las especies que se os atribuyen, podéis tomar 
el partido, que es siempre el del hombre de bien, cuya reputación sin ta- 
cha nada tiene que temer de la calumnia. Por lo demás creo que me ha- 
réis la justicia de estar persuadido de que al haber sabido yo antes lo que 
me decís, hubiese hecho cesar en mi casa estos rumores garantizando su 
falsedad.» — El mismo día Mr. Favre volvió á escribir: — «Tenéis razón en 

t Arch> HfsT. Nac— Estado. Lcg. 4.430. 



354 REVISTA DE ARCHIVOS 

que todas las calumnias deben ser despreciadas; pero nuestro honor, sien- 
do lo más querido, nos obliga ante la opinión de las gentes, á que el que se 
siente calumniado, proceda activamente á descubrir las fuentes del rumor 
injurioso y á exigir la reparación. Se me ha asegurado que de una mane- 
ra odiosa se ha hablado contra mí. Tengo testigos entre vuestros pro- 
pios criados, que lo han referido á otras personas. Os ruego que me tia- 
gáis el favor de poner bien en claro todos estos puntos.» Esta carta no fué 
contestada hasta diez días después, el 17 de Octubre á las diez de la noche: 
excusaba Gersdorff la explicación que se le demandaba y la nueva carta 
de Favre en que le llamaba absolutamente al terreno del honor, no fué 
admitida, de orden de su amo, por los criados del ministro Sajón. 

Mr. Favre recurrió entonces á su jefe, el ministro de Prusia en Madrid, 
conde de Nostitz, y éste se dirigió el 19 á Gersdorff, obligado á tomar parte 
en la demanda, después de conocer la correspondencia mediada hasta en- 
tonces sobre el asunto. Nostitz le reclamaba una pública retractación de 
las calumnias vertidas contra su subordinado. Gersdorff no contestó y 
Favre se dirigió al teatro del Príncipe donde sabía que Gersdorff asistía á 
la función de aquella tarde, y públicamente le abofeteó. La fuerza militar 
á quien estaba sometida la policía del teatro por aquel tiempo detuvo al 
aparente agresor, y apesar de su carácter le arrestó, dando inmediatamen- 
te cuenta así al gobernador del Consejo, como al de Madrid, el cual se 
apresuró á informar de todo á Floridablanca. El escándalo fué colosal en 
toda la corte. El ministro de Prusia, conde de Nostitz, á aquella hora pa- 
seaba en el Prado con el de Inglaterra, Mr. Listón, y allí fué informado 
de todo. Dirigióse al teatro, donde Favre continuaba en arresto y el Gober- 
nador le entregó al detenido haciéndose dar certificado por parte del mi- 
nistro prusiano. Floridablanca llevó al Rey la cuestión y al llegar á pala- 
cio, en el Retiro, recibió en las puertas mismas pliego de Gersdorff en que 
pedía satisfacción del agravio recibido y exigía «se asegurase la persona de 
Favre.» El Rey desaprobó que por el Gobernador, sin preceder su real per- 
miso, se hubiera hecho la entrega del detenido: pidió al conde de Nostitz 
la palabra de honor de tenerle en su casa en calidad de arrestado, sin que- 
brantar el arresto por ningún motivo, hasta que informados S. M. prusiana 
y el elector de Sajonia, acordasen la satisfacción que debía darse, y mandó 
á Floridablanca extender la reclamación oportuna por su parte por haberse 
violado el territorio de su soberanía en un paraje tan público y de una ma- 
nera tan escandalosa, no ya agrediendo al conde de Gersdorff, sino hacien- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 255 

do resistencia con armas á la tropa que trató de poner orden á Mr. Favre. 
Nostitz, el 29, contestó á la nota de nuestra primera secretaría de Estado, 
asegurando que ignoraba la resistencia hecha á las tropas de S. M. C. y 
que el Rey su amo, se apresuraría á satisfacer. Gersdorff acudió al Nuncio 
de S. S. que se hallaba en el Escorial para que, como decano del cuerpo 
diplomático, tomara sobre sí obtener la extradición de Favre de la Lega- 
ción de Prusia y que se le redujera á prisión. No obstante, el rey Federi- 
co III, por medio de su canciller el conde de Zinzandorff, después de satis- 
facer enteramente al rey Carlos, mandó que Nortitz pusiera fuera de su 
servicio á Favre y le enviase á Berlín, en lo que por parte del rey de 
España no se puso ninguna dificultad; pero sí la puso por medio de Flo- 
ridablanca para la salida de Gersdorff de Madrid, depuesto por su sobe- 
rano Federico Augusto llí, pues habiendo reclamado contra él, noticiosos 
de su marcha, sus numerosos acreedores, se le hizo saber que el Rey se ve- 
ría en la sensible necesidad de dar noticia á su corte, si no pagaba sus 
deudas, y entre tanto no le permitiría pasar la frontera. Gersdorff protes- 
tó, sin lograr por ello ablandar el ánimo del rey Carlos, ni de su ministro. 
De todo se hizo un atestado para el elector de Sajonia, al cual se le hizo 
saber que su representante diplomático durante el tiempo que estuvo en 
España, se enagenó las simpatías y el respeto de sus propios colegas y de 
cuantos nacionales y extranjeros le habían conocido; que su conducta había 
sido muy desarreglada bajo la inmunidad de su representación; y que ha- 
bía menudeado las provocaciones y hasta los insultos á todo el mundo con 
sus palabras desmesuradas y con la libertad de lenguaje que le caracteriza- 
ba, tan impropio de la misión que había venido á llenar á Madrid. Florida- 
blanca terminaba, en fin, manifestando el desprecio indecente que había 
tmniíeslaido hacia cosas y personas de España, que eran absolutamente 
inviolables, y concluía: «Esta conducta parecía tanto más reprochable 
cuanto que aquí el gobierno le había tratado como si no estuviera aperci- 
bido de tales cosas, hasta que las dio escandalosa notoriedad el incidente 
vergonzoso que había tenido con el secretario de la Legación de Prusia.» 
De manos de Bourgoing recibió Gersdorff las cantidades para el pago de 
sus acreedores, quedando así en la conciencia de todos qué complicidades 
habían existido entre los dos. 

Es indudable que el abate Muriel, al escribir en su Historia de Car- 
los IV (Mem. hist. esp., tomo XXX, pág. 26): «Tuvo ya (María Luisa) es- 
candalosos amoríos y torpes devaneos en vida del rey Carlos III, á los 



256 REVISTA DE ARCHIVOS 

cuales no pudo poner eficaz remedio la solícita vigilancia de este Monar- 
ca», se refirió á los sucesos que aquí se narran y que estuvieron relacio- 
nados con la salida del Guardia Diego del cuerpo de tropas de Casa Real, 
que motivaron la correspondencia privada de Floridablanca con la Prin- 
cesa, á que ya se ha aludido, y en cuyo tema hay que entrar. Antes se ha 
dicho que cuando empezáronse á murmurar en ciertas casas de tertulia 
las costumbres interiores de los Príncipes de Asturias, el anónimo, arma 
oculta y cobarde, á la sazón muy en boga \ llevó denuncias calumniosas 
hasta la cámara y el bufete del rey Carlos III. No daba el monarca ningún 
crédito á estas delaciones traidoras, y estaba bien y muy menudamente 
informado de cuanto ocurría en su real morada: con todo, se espontaneó 
con Floridablanca para que se avistase con la Princesa. La Princesa tam- 
bién había recibido anónimos, y anónimos el embajador de Portugal. A 
la Princesa se la amenazaba en ellos con el descrédito popular de su ho- 
nor: al marqués de Laurizal se le ponderaron los defectos físicos y mora- 
les de la infaniita Carlota Joaquina, formando de la tierna niña un ente de 
asquerosa monstruosidad. Laurizal cometió la inadvertencia de mostrar 
estos papeles á la Princesa, y ésta, creyendo que pudiera aquel acto haber 
sido sugerido por su corte, arrepentida de las negociaciones entabladas para 
los matrimonios, al hacer á Floridablanca estas revelaciones en la con- 
versación de exploración que éste le tuvo, estando encargada por el Rey, 
SU suegro y tío, de las etiquetas interiores de palacio, mostróse indecisa 
en que se convidase al embajador de Portugal para las fiestas palatinas de 
los días de Reyes. Floridablanca consultó con cl Rey, y en la mañana del 
mismo domingo, 6 de Enero de 1782, escribía su primera carta reservada á 
María Luisa, en que la decía: «que no había dificultad en convidar al em- 
bajador de Portugal,» y aun hablaba de la Infanta, diciéndole sobre cier- 
tos particulares que Laurizal había referido, «que se hiciera cargo de que 
era una niña llena de la viveza de su edad, que algunas veces parecía ato- 
londrada.» Respecto á los demás puntos de la conversación exploradora 
con la Princesa y que se referían á ella misma, le decía Floridablanca: — 
c(En lo demás bueno es seguir con la sinceridad y el decoro que correspon- 
den á VV. AA., pues nada hará tanta impresión á todos como un poco 
de firmeza y de tesón. No tema V. A. que el público se disguste con V. A. . 

I « Se ha pretendido que el papel anónimo contra Floridablanca salió de la tertulia del 

conde de Aranda:» así escribe el mismo Mukiel. Hist^ dt Carlos IV, (Mem. hist. esp , tomo XXIX, 
pég. 317. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS ^Sj 

ni con el Príncipe, siguiendo el camino de agasajarle con decencia y de 
no dejarse dominar de malas gentes. Yo he trabajado y trabajo para que 
todos conozcan el buen fondo y la aplicación del Príncipe; la facilidad con 
que se instruye; el amor que tiene á la nación y su rectitud natural, y 
crea V. A. que tendría gozo de ver lo persuadida que está la gente de es- 
tas verdades: de manera que jamás se ha visto el gusto general con que 
están los pueblos con el Rey y con VV. AA., queriéndolos como padres. 
Los únicos que pueden hablar mal son cuatro malas cabezas, criados, cor- 
tesanos ó soldados; pero aun estos lo hacen entre sí mismos, temiendo á la 
multitud que está por el Rey y sus hijos, los Príncipes de Asturias. Tengo 
mucho interés en saberlo y averiguarlo, y lo sé efectivamente... En fin, 
espero en Dios que nos ha de ayudar, y á ello contribuirán las buenas 
máximas de V. A. Por mi parte contribuiré en cuanto pueda al servicio 
del Rey, su quietud y la felicidad de VV. AA. ¡Ojalá todos hicieran lo 
mismo! Pero hay mucho chismoso y mucho imprudente falso. Quiera 
Dios descubrir la causa de estos disgustos». 

Bien que al Rey hubieran completamente satisfecho las exploraciones 
de su ministro, resolvió apartar del cuerpo de Guardias de Corps al indi- 
viduo que había sido objeto de las delaciones del anónimo recibido, man- 
dando dar las órdenes tío sólo para su exoneración de él, sino para su ale- 
jamiento de Madrid. Realmente, desde que en Noviembre de 1766 se man- 
dó quitar en público la banderola de la compañía italiana del mismo cuer- 
po á D. Joaquín Capetillo para entregarlo á la justicia ordinaria que había 
de conducirle á uno de los presidios de África por tiempo de diez años de 
retención y permanecer después en él, á voluntad de S. M., estos castigos 
en las tropas de Casa Real eran raros, por lo que solían ser muy sonados. 
De lo que se infiere de las cartas de Floridablanca, el interesado no 
sólo protestó de su inocencia, sino pidió prórroga para la ejecución de lo 
que se le ordenaba. Mas las protestas más vivas sobre aquel suceso fueron 
las que hizo la misma María Luisa, porque «un castigo, decía, arguye 
. siempre una culpa,» y aquel castigo inmotivado .era una ofensa á su ho- 
nor. El miércoles 27 de Marzo Floridablanca volvió á escribirla para cal- 
mar la amargura que de ella se había apoderado. «Aunque se ha amena- 
zado, le decía, con gravísimo castigo al que ha mandado pedir la prórro- • 
ga, reputándole reo de lesa majestad, si falta al seéreto, no se le arriesgará 
nunca en el paso meditado, cuando se haya de dar, pues será en tiempo y 
modo tal que no se aventure cosa alguna y se proporcione algún remedio 



258 REVISTA DE ARCHIVOS 

contra las inquietudes y turbaciones que empiezan á experimentarse. Es- 
pero que Dios nos asista, si nos conducimos con recta intención y con 
paciencia y prudencia. De cualquier modo, yo no temo cabalas... Deseo 
de todo corazón servir á mi Rey y á mi Patria y procurar á VV. AA. la 
quietud, tranquilidad y gusto que se pueda y que merecen, sin ofensa de 
Dios ni de nadie, y vuelvo á decir que nada temo». Después, en postdata, 
le decía que si en la Junta ó Consejo de la Guerra se hacía la agregación 
del individuo á otro Cuerpo, quedaría arreglada la primera parte de lo 
que él se proponía hacer en el asunto, «dejando el otro paso para otro día», 
pero encargando, así á la Princesa como al Príncipe, su marido, que «no 
hablasen más del sujeto, ni de la prórroga, ni de cosa alguna, para evitar 
la malicia». 

En la servidumbre de palacio, y en los cuartos donde moraban los de- 
más individuos de la Real familia con sus criados respectivos, todos eran 
ojos, oídos y secretillos y chismes, y el domingo 9 de Julio Floridablanca, 
en una nueva esquela, escribía á la Princesa, que huyera de hacerle con- 
fianzas de familiaridad á su camarera mayor, la duquesa de Sotomayor, 
«para que no se entrometa». Otras recomendaciones de la misma índole 
le hacía, y terminaba: — «En fin, vamos con buena intención, con pacien- 
cia y con secreto, y todo caminará bien, como es debido. El Rey es justo, 
quiere á VV. AA. y basta que no le chisméeme. Al día siguiente, lunes 10, 
volvió á prevenirla sobre la Sotomayor: «Es preciso, le añadía , que esa 
mujer entienda que se la conoce. La Baillencourt * diciéndole palabras pre- 
cisas y serias las comunicará y cumplirá lo que se le mande, porque tiene 
entendimiento y fidelidad. Lo principal es que V. A. no se inquiete (esta- 
ba en el último mes de un nuevo embarazo); que cuide de su preciosa sa- 
lud y que lo encomiende todo á Dios: que la inocencia y la verdad siem- 
pre triunfan». Todo este mes de Junio fué muy activa la correspondencia 
de Moñino con la Princesa: le escribió el viernes 21, el sábado 22, el do- 
mingo 23, el martes 25 y'el domingo 30. Prefería escribir, á ver á la Prin- 
cesa, para evitar las fiscalizaciones interiores de palacio, los cabildeos de 
cuarto á cuarto, las suposiciones aventuradas y las hablillas maliciosas. 
Solamente solía verla de tiempo en tiempo, al salir del despacho, «con lo 
que se atribuía á él las visitas». Del contesto de estas cartas se colige que 
en la cuestión del guardia estaban interesados por igual los dos cónyuges; 

I La condesa de Baillencourt era á la sacón tenienta de aya de la infanta María Luisa, hija'de 
los principeí de Asturias y que ya estaba enferma del mal que murió el 2 de Julio siguiente. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS ^Sq 

que en la servidumbre de su propio cuarto había quien procuraba desaso- 
segarlos dándoles noticias alarmantes, y acaso que los Príncipes hubieran 
pensado alzarse en queja con el Rey, su padre. c<No hay cosa más peligro- 
sa, Floridablanca les dice, el sábado 22, que atropellarse á tomar parti- 
do, antes de ver ó saber con claridad lo que conviene. Es preciso, por lo 
mismo, que el Príncipe y V. A. esperen con tranquilidad. Yo estoy pron- 
to á servir á entrambos con el amor y fidelidad que debo; pues en hacerlo 
ejecuto lo que corresponde á mis obligaciones con el Rey». Después les 
repite que «S. M. es justo y ama á SS. AA., y así, por Dios, no se ator- 
menten». En la del domingo 23 les dice: «Yo no recelo nada de índias»>, 
y volviéndoles á aconsejar que se porten con tranquilidad y disimulo, les 
añade que esta conducta la observen «mucho más con los de su cuarto». 
El martes 25 les dice «que los que andaban en aquél enredo no tenían 
otro fin que hacer separar al pobre mo¡(o, creyendo que esto bastaba para 
introducirse ellos». Por lo mismo les aconsejaba «tener gran cuidado con 
los que se arrimen para seducir á VV. AA. y hacerles tomar caminos ma- 
los y peligrosos». Mas como creyera que algunos de los del mismo Con- 
sejo de la Guerra les sedujeran refiriéndoles la resolución que se pensaba 
tomar, les decía que les contestasen «que ya conocían por la misma resolu- 
ción toda la maniobra, y que bien pudieran los consejeros que andaban en 
la maroma haber hecho presente á Papá que no es el matrimonio de los 
Príncipes de peor condición que los demás, pues en todos se mira por su 
reputación y por su quietud, y cuando hay razón se les puede hasta amo- 
nestar, pero nunca hacer nada para desacreditarlos; mas que con VV. AA. 
se ha hecho todo lo contrario, causando rumores y hablillas contra su 
honor. Por esta razón, les añade, dirán VV. AA. que se han de quejar 
formalmente de todos, y que ha de hacer justicia el Rey á sus propios hi- 
jos, como la hace al más miserable vasallo». Por último, les indica que 
con el partido que se tome «se han de proponer VV. AA., al mismo tiem- 
po que mirar por su honor, combinar el del Rey, su quietud y la subor- 
dinación y amor que le deben por tantos títulos». Todavía en la carta del 
domingo 3o, Floridablanca repite las protestas de su interés y celo: «Pue- 
do asegurar á V. A., como cristiano y hombre de bien, dice á la Prince- 
sa, que entre los gravísimos cuidados que me rodean, ninguno me cuesta 
tanta meditación como el de procurar á V. A. la quietud, felicidad y ho- 
nor que merece. En esto hago lo que debo al servicio del Rey y bien de la 
Patria, pues la suerte de todos depende en la mayor parte de la de vues- 

3.* árocA.«^OMO X. 1 8 



320 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Almendruca, 

Que se alvorota! 

que ie meterán al paio» 

si algo en nuestro agravio ordena, 

el alma en vna alazena 

del infierno como un ralo. 

Sabe que es el que se omilla, 

maripendanga, a engarzar 

en la sarta de la mar 

Pero Vázquez de Escamilla. 

Alguacil. 
Sea ci mismo Bercebu. 

Escamilla, 

Mastín que guarda el ganado 
del mundo el mas trasquilado, 
no andemos á tu por tu, 
que no es su juridicion 
sino desde aqui á Toledo. 

(Entren con mantos Hipólita y Teodora.) 

Hipólita. 

Teodora, vencer no puedo 

esta loca inclinación; 

celos con Carlos le di, 

y oy que el Rey salir le obliga 

por general de la liga, 

por Don Juan me muero. 

Teodora. 
Ansí 

todas las mugeres son 
mudando de parezeres 

Hipólita, 
Somos, Teodora, mugeres. 

Teodora. 

Pues en tanta confusión, 
^cómo seguir á Don Juan 
en el acompañamiento? 
¿Qué intentas? 

Hipólita. 
No sé qué intento. 

Teodora. 

Estos desdichados van 
con diferente fortuna. 

Hipólita. 
Misera gente, Teodora. 

Teodora, 

Con el infierno. Señora, 
se compara, si ay alguna. 

Hipólita. 

De las desdichas de acá 
«ste es el maior extr«moi 



Alguacil. 

Gentiles orrbres del remo, 

que aguardamos? vamos ía. /^ 

Escamilla I 

Eso si, enmendóse agora 
y abló con más cortesía. 

Alguacil, 
I A los carros, vía! , 

Todos. ^ 

iVia! • 

Hipólita. 

Dales limosna, Teodora. 

(Dale Hipólita vnos reales de á dos ó sen- 
cillos.) 

Teodora. 

A este, que es pienso el decano 
de todos, dársela quiero, 
porque reparta el dinero 
á los demás. Tome, hermano. 

Esca.mil la. 

Dios se lo pague, donzella, 
y no la oluide jamas. 

Teodora. 
Reparta con los demás. 

Escamilla, 

Eso no le toca á ella, 
porque io lo e menester, 
y lo deposito en mí. 

Alguacil 7.® 

Y los que vamos aqui 
le dexaremos hazer, 
hidalgo, esa demasía? 

Alguacil 2,^ 

Vamos por bestias acaso, 
ó por onbres? 

Escamilla, 
¡Paso, paso! 

Alguacil 7.® 
¿Que es paso? 

Escamilla, 

Que no querría 
hazerme onbre, porque estoy 
sin triunfos, pero si agarro 
de ese pértigo del carro, 
ahorralles puede ser oy 
que á galeras vaiani 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



321 



Alguacil 2.^ 

que no es tan brabo el león 
como le pintan. 

Escarní I la. 

Sansón 

fue conmigo de xalea, 
y por vida de... si aqui 
ay quien replicarme, trate, 
que vnos con otros os mate, 
picaros. ^Callaron.^ 

Almendruca. 

Sí, 

que sí no ya yo tenia 
el terciado de trinchar 
pescuezos de par en par. 

Escantilla, 
Pues via, á los carros. 

^Imendruca. 
iVial 

Hipólita, 

En notable pelotera 
la limosna les metió. 

(Entransc y quedan Hipólita y Teodora.) 

Teodora. 

El decano se quedo 

al fin con todo el dinero. 

Hipólita, 

Pienso que á él y á esa muger 
con la pelota los vi 
cuando fui. 

Teodora, 
Señora, sí. 

Hipólita. 

¿Que le pudo suceder 
que en esta desdicha dio 
tan presto.^ 

Teodora, 

No prometia 
^ el habito que traia 

menos, ni ella con quien ¡o 
tube aquellas trabacuentas. 

Hipólita, 
Lastima me a dado á fee. 

Teodora. 

El abrá hecho porque 
Vaia á ser de aquellas ventas 
df I mar guesped» 



Hipólita, ^ 

Ya pareze 

que del acompañamiento 

dio vn clarin traslado al viento. 

¡Que presto que le anocheze 

á mi esperanza, Teodora! 

que a de ser su ausencia creo 

galeras de mi deseo 

también. 

Teodora, 

Ya pasa, Señora, 
la guarda, sin duda alguna, 
que el Rey i el Principe van 
onrrando al Señor Don Juan, 
que es oy de España coluna. 

Hipólita, 

Toda la corte va aqui, 
que le sigue ó le acompaña, 
que la corte es toda España. 

Teodora, 

Mayor grandeza no vi. 

[A la calle de Alcalk (Desde fiqui acotado.) 

guia el acompañamiento. 

Hipólita. 

I Todo el mundo tras él pá.] 

Y con él mi pensamiento. - 

Teodora. 
Tras ellos el mundo va. 

Hipólita. 
Atajemos por aqui. 

Teodora. 

No vbieras pedido vn coche. 

Hipólita. ^ 

Teodora, á saberlo anoche 
no faltara. Voy sin mi. 

Teodora. 

Con eso vas mas ligera, 
que no hay cosa mas pesada 
que vna dama enamorada. 

Hipólita. 

Y mas la que amando espera 
la ausencia que aguardo io. 

Teodora. 

Quien da zelos ó los toma 
con su ausencia se los coma, 
ó mudar hito. 

Hipólita. 

Eso no, 

quft he de amar lo que elexii 



322 



REVISTA DE ARCHIVOS 



[hasta y después de la muer.], 
con inclinación tan fuerte 
hasta y después de la muerte, 
que si con Carlos le di 
celos á Don Juan, no fue 
mas que de abrasada al fuego 
de ios zelos de vn despego 
que de su voca escucné, 
por no salir desayrada 
de la visita de aier, 
porque es cualquiera muger 
a la venganza inclinada. 
Famoso este sitio está, 
Teodora, para mi intento. 

Teodora. 

Ya esta el acompañamiento 
en la puerta de Alcalá, 
y á fee que nos emos dado 
linda prisa. 

Hipólita. 

Sienpre hoy 
que para alcanzarse asy 
con plumas nació el cuidado. 
Los que con su alteza an de ir 
de la soldadesca vienen, 
y competencias previenen 
con todo el azul zafir. 

Teodora. 

Ya llega el Señor Don Juan, 
delante el Principe vn poco, 
como viene el Abril loco 
mas hermoso y mas galán. 

Hipólita, 

Poco es el Abril, Teodora, 
y poco el maio, y el sol 
que este Adonis español 
es más hijo de la Aurora. 

Teodora. 

Todos con su magestad 
se ponen agora á pie. 

Hipólita, 

No es para apeada á fe 
pequeña dificultad. 

Teodora, 

Para despedirse a sido 
que la guarda a despeado. 

Hipólita. 

Primaveras miente el prado 
de plumas i almas florido. 

(Tachado.) .{Toquen clarín. Vaiaa saliendo 
D Lope de Figueroa en cuerpo a la soldades- 
ca; Juan Andrea, Marques de S.« Cruz, Colo- 
na D. Juan de Austria, Rui Gómez con capa, 
el Principe y el Rey, y diga D. Juan. 



Don Juan. 

Acompañarme, Señor, 
con su alteza y apearse 
agora es mucho humanarse. 

.^ Rey. 

Don Juan, todo este favor 

se debe á vuestra persona, 

y mas cuando vais á ser 

aliento de mi poder 

y blasón de mi cDrona; 

en ella la santidad 

de Pío, el valor aprecia 

Italia, España y Venecia 

y toda la cristiandad. 

En mucho os tengo empeñado, 

pero vos me sacareis 

del empeño, porque hareys 

como de quien soys traslado 

Dadme los brazos que ia 

de nuestra partida es ora. 

Hipólita. 

Toda la vida, Teodora, 
en esta alma se me va. 

Don Juan. 

Vuestra magestad me de 
su mano. 

Rey. 

Tomad, ermano 

y amigo, que en vuestra mano 

va el estoque de la fe. 

Don Juan. 
Déme agora vuestra alteza 
la suia. 

Carlos. 

Los brazos son, 

tio, para esta ocasión. 

Don Juan. 
Honrrarme es vuestra grandeza. 

Carlos. 

Mira que me a de escreuir 
vuestra alteza. 

Don Juan, 

Ese es cuidado 

en mi interés vinculado. 

Rey, 

Ea, amigos, á partir 
que buen general llebais, 
dadme los brazos y adiós. 

(Llegan todos los que se van con Don Juan 
á besar la mano al Rey, y él les hecha los bra- 
zos.) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



323 



Don Juan, 

En estas colunas dos 
estriba el mundo. 

Rey. 

Oy le vais 

á coronar de blasones. 

Colona. 

Muchos mundos.os ganara 

el que coronado va 

de inperios de corazones. 

Marqués. 

Yo como Italia lo espera 
que a de defender de entrar 
su Neptuno llebo al mar 
y á Marte llebo á su esfera. 

(Hasta aqui lo atajado.) 

Oria. 

En tan eroica jornada 
nada mi pecho alborota, 
como me dexe la gota - 
y me aconpañe esta espada. 
A Carlos quinto serui, 
padre augusto de los dos, 
y e de morir, bibe Dios, 
en vuestro seruicio ansí; 
os lo prometo de nuebo, 
y aunque en.e3ad tan crecida, 
como no falte la vida, 
sienpre el valor es mancebo, 
que en sangre que á la opinión 
de su lealtad se aconsexa, 
el alma nunca fue viexa, 
ni caduco el corazón. 

Rey. 

Juan Andrea, nunca es viejo, 
ese azero sin segundo, 
padre del valor del mundo 
y de la lealtad espejo. 
Como aio vais de mi ermano, 
gobernad su mocedad, 
que a madurado su edad 
en el valor mui tenprano; 
que io sé del que obligado 
á quien soys querrá por tal 
más que vuestro general 
parezcr vuestro soldado. 

Don Juan. 

Señor, para disponello 
como tan grande caudillo, 
toque á su alteza el decillo 
y dexeme á mi el hazello, 
porque son, aunque vn Señor, 
á tocios estos señores 
mis csperiencias maiores 
y mas viejo mi valor. 

3.* áPOCA.«»TOMO Z. 



Marqués. 

De todos es vuezelencia 
padre y maestro y en mar 
y en tierra le emos de dar 
para acertar la obediencia. 

Don Juan. 

Guarde a vuezelencias Dios, 
que yo les voy á servir. 

Don Lope. 

Yo no tengo que dezir 
sino que hazer, y los dos 
á otros dos y esto a de ser 
solo el militar gobierno, 
aunque salgan del infierno 
Satanás y Lucifer. 
(Cuatro lineas tachadas.) 



que son turcos infernales (Al margen.) 

á quien feudo al mundo da 

que Salin y Alivaxa 

son demonios veniales, 

y más cuando el alma alisto 

para defender la capa 

del Rey de España y del Papa 

y la fe de Jesucristo. 

Don Juan. 

Ya se lo que en vuestra espada, 
Don Lope, tengo á mi lado, 
que más que á ser mi soldado 
vays á ser mi camarada. 

Don Lope. 

De vuestra alteza es mi vida, 
boto á Dios, en bien y en mal. 

Hipólita. 

Ya Teodora da señal 
el clarin de la partida. 

(Toca el lann ) 
[que... mi muerte tañida] 
campana que clamorea 
más á mi muerte. 

Don Juan. 
Ea pues, 

vamos, Colona, Marqués 
de Santa Cruz, Juan Andrea, 
Don Lope, vanios. 

Rey. 

Que aliento! 

Don Juan. 
Rui Gómez de Silba, adiós, 
que despedirme de vos, 
como de mi ermano siento. 



22 



324 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Rui. 

Guarde Dios á vuestra alteza, 
y venzedor le veamos 
bolber á Castilla. 



Don Juan. 



Vamos. 



Hipólita. 

Teodora, mi muerte enpieza' 
que en tan amarga partida 
y en tan penoso sentir, 
sin muerte quedo á morir 
y quedo á vivir sin vida. 

Teodora. 

A las del tienpo del Cid 
esas finezas están, 
pues cuando se va Don Juan, 
queda Carlos en Madrid, 
y vn Principe no es alaxa 
para despicarte poco. 

Hipólita. 

Lo que a mentido la voca 
tu ingenio alentar trabaxa 
quando miras como estoy 
y lo poco que en mi puedo. 

Carlos. 

¡Con qué de envidias que quedo! 

Don Juan. 

¡Con qué de alientos que voy! 
(Cuatro per sos tachados.) 



el amor .... resistir 

que el cuerpo, Teodora, a de ir 
á donde el alma se va. 

Hipólita. (Al margen.) 

Mi muerte he venido a ver, 

Teodora, denme paciencia 

los cielos, porque esta ausencia 

lleballa no e de poder, 

que en ella pienso acabar; 

y pues queda el cuerpo en calma, 

vaiase á la guerra el alma 

de mis ojos por el mar 

y dele el cielo al Señor 

faon Juan aunque á costa mia, 

la Vitoria que confia 

y merece su valor. 

Don Juan. 

Mi nombre he de hazer eterno. 

Hipólita. 

Teodora, el alma sigamos 
/que me lleva Don Juan] 



Que va sin el cuerpo. 

Teodora. 

Vamos. 

Rey. 



Rui Gómez! 



Señor! 



Rui. 



Rey. 

A tierno 

llanto su ausencia me obliga. 

Don Juan, volvedme á abrazar 

y adiós Principe del mar / 

y general de la liga. 

FIN DEL ACTO SEGUNDO 

(Tocando el clitrin, se entran unos por una 
parte y otros por otra.) 

{Hoja añadida.) 

Teodora. 

(A tajados los cuatro versos siguientes.) 
¡Que grandeza nunca vista 
y qué magestad, señora! 

Hipólita. 

A tanto valor, Teodora, 
el mundo es poca conquista. 

Teodora. 

Ya se a despedido el Rey 
y el Principe de su alteza. 

Hipólita. 

Teodora, mi muerte empieza 
de amor rigurosa ley, 
que en tan amarga partida 
y en tan penoso sentir, 
sin muerte quedo á morir 
y quedo á viuir sin vida. 

Teodora. 

A las del tiempo del Cid 
esas finezas están, 
pues cuando se va Don Juan 
queda Carlos en Madrid 
y vn Principe no es alaxa 
para despicarte poca. 

Hipólita. 

Al arma nil ausencia toca 

y es mi desdicha la caxa 

que me llama á pelear, 
i y pues queda el cuerpo en calma, 
¡ vaiase á la guerra el alma 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



325 



de mis ojos por el mar, 

y de pólvora y de tiros 

sirban en esta jornada 

para dexarme abrasada 

mis lagrimas y suspiros, 

y dele el cielo al señor 

Don Juan, aunque á costa mía, 

la Vitoria que confía 

y merece su valor. 

(Toca el clarín.) 

Teodora, 

Ya por dos partes se van 
y en dos tropas se reparten 
los que se quedan ó parten 
con el Rey 1 con Don Juan, 
Hipólita, hermosos dos 
escuadrones. 

(Continuará.) 



Hipólita. 
Ay, Teodora, 

que el alma se me va agora! 
Agüita del agua, adiós, 
que ia en el canpo de espumas 
al gavilán turco veo 
servir de eroyco trofeo 
de sus garras y sus plumas. 
Pollo del aguiía, Carlos, 
adiós, pues al sol te opones 
y sus divinos blasones 
oy comienzas á imitarlos. 
Adiós fenis suio, y siga 
á tu vivir su triunfar, 
y adiós, Principe del mar 
y general de la liga. 

(Tocan el clarín un poco después de averse 
entrado, y da fin la jornada.) 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



Fontes rernm Austriacamm. — Oesterreichische Geschichts Quellen. Hc- 
rausg. V. der historischen Kommission der Kaiserlichen Akademie der Wissen- 
schaften in Wien.— Zweite Abteilung. Diplomataria et Acta. — LVI Band. Privat- 
briefe Kaiser Leopoíd I an den Grafen F. E. P5tting. I. Teil. — November 16Ó2 
bis Dezember 1668. LVII. II Teil. Januar 1669 bis Dezember 1673. Herausg. von 
D.r A. Francis Pribram u. D.r M. Landwehr von Pragenau. — Wien. — Druckvon 
A. Holzhausen, 1903-4. Dos tomos de xciv-430 págs. el i.° y 496 el 2.°, 8.° (Con 
36o cartas y copioso índice alfabético de nombres propios). 

En esta correspondencia, muy familiar y de juicios muy espontáneos sobre co- 
sas y personas entre el Emperador Leopoldo I y el Conde Potting, hallará el que 
quiera estudiar el reinado de Carlos II ', no muy conocido todavía, abundantes 
noticias que el segundo recogía con actividad y perspicacia en la corte española, y 
que el prir.iero comentaba después con sabrosas observaciones, dirigidas, como di- 
cen los editores, no al embajador, sino al amigo. Y esto es lo que constituye su 
peculiar interés. 

De la lectura de estas cartas se deduce que el Emperador era profundamente 
religioso, pero también supersticioso y crédulo en demasía, hasta el punto de tener 



I Ei que dc3ee mas extenso conocimiento de la política de aquella época, puede consultar 
las obras siguientes: 

<íPufendors Bericht über Kaiser Leopoíd, seinem Hof unddie Ósterr Politik» (1661-74) he- 
rausg. V. Helbig. 

nFraní^ pon Lisola und diePolitik seiner Zeit*; Leipzig, 1894. 

hátmi%\ KNeue Beitrage ¡^ur Charakteristik Kaiser Leopolds /.» (Heigel). Sitzungsberichte 
der bayr. Akademie der Wissenschatten, 1890, II B., p. 109. 

Uno de los editores de la presente correspondencia trabajaba también el año pasado en la 
publicación de una biografía del Emperador que habrá aparecido ya tal vez en la obra titulada: 
♦Di> dsterreichischen Herrscher aus dem Hause Habsburg.^ 



326 REVISTA DE ARCHIVOS 

por cierto que Felipe IV estaba hechizado desde su trato con el Conde-Duque, pa- 
reciéndole bien que se acudiese á los conjuros del P. Cadela, y de dar asentimiento 
á la patraña de una cortesana española que para ocultar á un galán que la visitaba 
de los celos del Príncipe de Piombino, le había convenido en naranjo. 

En cambio aparece dotado de una prodigiosa actividad que le permite atender 
por sí ai despacho de los asuntos de Estado y particulares de la corte, á los deberes 
religiosos, al estudio de obras serias y á las distracciones de la música, teatro, caza, 
juegos, etc.; favorecedor de sus servidores, sin reparar en nacionalidad, pues recha- 
za enérgicamente la censura de los españoles por haber elevado á un cargo supe- 
rior ai general francés Souches; generoso con sus enemigos ó con aquéllos de 
quienes recibió agravios, como lo prueba el haber recomendado al embajador, Mar- 
qués de Castellar, para un empleo en la corte de España, y haber seguido prote- 
giendo á un aya española, culpable por descuido de la muerte de una hija del Em- 
perador; buen esposo y buen padre, con entrañable cariño para todos los suyos, y 
muy imparcial en sus juicios hasta sobre aquellas personas que le eran más anti- 
páticas, como el Conde de Peñaranda, cuya inteligencia elogia proclamándole «e/ 
que mejor conoce el estado político de la monarquía españolan, á pesar de haber di- 
cho al hablar de su viaje á Frankfort en que, para preservarse del frío, se hizo coser 
en un saco de pieles: «Si entonces hubiera reventado, no hubiera sido gran lástima». 

Por vínculos de la sangre, por afecto y por comunidad de intereses con la di- 
nastía española, era afícionadísímo á nuestra patria, y amigo de corazón de este 
pueblo, pero no por eso desconocía ni dejaba de recriminar nuestros arraigados de- 
fectos. Así, después de censurar enérgicamente á las clases altas por su haragane- 
ría, orgullo, disipación, prodigalidad y egoísmo, dice hablando en general de loses- 
pañoles: «Me da vergüenza muchas veces de que no hagan nada de lo que deben 
hacer.» Nuestra decadencia militar le hacía decir al hablar del Marqués de Carace- 
na: «Fué guerrero, es decir, como puede serlo un español». 

Y conservando sus mismas palabras para ejemplo del estilo de sus cartas, en 
que empleaba en un mismo período el alemán, el latín, el español y el italiano 
(sólo no poseía el francés y el inglés), copio estos otros juicios sobre nuestros 
compatriotas: 

«Hingegen hat mich minder sehr bestürzt die übel Zeitung von (den) zerschlage- 
nen Tractaien mit Portugal, ego a tanta mora Hispaniorum semper aíiquid simile 
prcevidebam. Nun erwarte ich wohl mit grosser Verlangen die particularia zu ver- 
nehmen, auch wie die mit Euch vorhabende Conferenzen ablaufen wird, quod 
magnum nostris rebus lumen dabit, Ich besorge malas consequenciaSy et quod me 
máxime cruciat, ist dass ich es nit remediren kann, weilen selbe ministri von un- 
sern Remonstralien und Consiliis nicht viel hindern lassen. Patientia! Gott kann 
alies besser schicken.» 

»Per amorem, dice en otra carta, was schlafen Hispani et non agunt res suas; 
ego moneo, increpo, obtestor, sed sine effectu. Quid ultra faceré possum? Bono 
Deo omnia commitere.» 

De nuestra formalidad política tenía muy mediano concepto. Véase un ejemplo: 
«Luego podría suceder que los españoles nos empeñasen en una guerra, para des- 
pués dejarnos plantados y entenderse ellos con los franceses.» 

«La Reina, dice, no hace nada sin Nitard; pero éste no pregunta á nadie». 

También estaba algo en guardia contra nuestras paisanas: «Estas mujeres es- 
pañolas, escribe, quieren españolizar completamente mi corte; pero yo no puedo 
permitírselo.» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 327 

»Está muy bien el villancico de doña Antonia >, pero su memorial no es de fá- 
cil resolución, porque no tengo ninguna gana de cargar mi casa con más mujeres 
españolas.» 

«La casa española de mi mujer continúa convertida en el antiguo laberinto al 
que no se ve salida.» 

Enferma la comadrona de la Emperatriz, Ana la sevillana, sucesora de Ana de 
Avalos, POtting proporciona otra que ajusta en 565 doblones 2 de salario y el re- 
galo correspondiente á cada nacimiento. El Emperador aprueba el contrato y dice 
que las condiciones no son exageradas, sobre todo tratándose de una española. ¡Ah 
que hubiese costado la sevillana! Ni con 10.000 florines creo que hubiese bastadol» 

Todos sus elogios merece el conde de Fernán Núñez, autor de El hombre prác" 
tico; califica de insolente la carta que el Duque de Alba 3 dirigió á D. Juan, y de peor 
una supuesta consulta á la Reina contra ei P. Nitard, de que tiene por autor al 
cardenal Moneada, ¡tan infame est añade. Del principe de Astillano, que, según le 
escribe Pdtting, (3 Febrero 1672) había gastado 120.000 ducados en una comedia 
representada á SS. MM. en el Retiro, dice el Emperador que ha hecho una insigne 
locura en tirar por la ventana tal cantidad, y que en Viena no se ocurriría fácil- 
mente semejante tentación; y un juicio análogo expresa sobre el duque de Osuna á 
quien censura como ministro por haber rodeado á su desposada de un séquito de 
200 personas y haber hecho que la salieran á recibir en Milán como á la propia 
reina, cuyas locuras, dice á POtting, no sería malo que refiriese á la Reina, si se le 
presenta ocasión, pues de quedarse allí más tiempo, todo irá enhoramala, siendo ta- 
les las extravagancias que ha hecho que no pueden referirse. 

Al tratar del conde de Lemos, virrey del Perú, recuerda el dicho vulgar de que 
rara vez los bienes de los virreyes de Indias llegan á la tercera generación, con lo 
cual, dice, resultaría cierto lo de: male parta male dilabuntur. 

Por último, volviendo sobre Peñaranda, dice á POtting: «Aquí se habla de un 
libro impreso en Madrid para demostrar que mi casamiento con la Infanta será la 
ruina cierta de España... Dicen que ha salido de la oficina de Peñaranda. Si es así, 
desearía, si os es posible, que me enviaseis un ejemplar para poder criticar un 
poco esta hermosa doctrina. Peñaranda no es muy santo en semejantes materias, 
por lo que puede tenérsele por autor, especialmente dado su afecto á mi persona. 
Se lo he escrito á la Reina para que se guarde del consejo de los impíos». 

Aficionadísimo se muestra al teatro español, á la música española y al ingenio 
satírico del pueblo manifestado en los pasquines políticos de los que, aunque teme 
peiora ex hiis principiis, pide con insistencia copias á Pótting, <par a poderme exer- 
citar en la lengua castellana». 

Entre otros, repite los siguientes: 

Entre dos niños tetandos 
está la pobre Castilla... 



1 Sobre esta honrada Señora, D.' María Antonia del Valle, habilísima en el arpa y en toda 
suerte de instrumentos de música, pero principalmente en la composición de tonos, villanci- 
cos etc., que el Emperador recibía con suma complacencia, pedia noticias al Conde de Pótting 
diciendo (en carta de 1668) que por curiosidad y por ser en Viena desconocida, quería saber 
quién era aquella sirena.» En el Memorial le pedía D.<^ María una plaza en su palacio. 

2 I doblón= 5 1/2 florines. 

3 La de 27 de Enero de 1669? 



328 revista' de archivos 

Kl Rey está malo; el Principe maliio; 
la Reina con jaquecas, la Infanta se iiá 
^á quién esta cnsa se alquilará? 

Para la Reina hay descalzas, 
I y] para el Rey hay tutor, 
si no se muda el gobierno 
y dcstierra al confesor. 

Y del marqués de A ¡ton a. 

Ayiona, 
gordo como bestia, 
mas no es novedad 
serlo su excelencia. 

Muy frecuente es en las cartas la mención de comedias de nuestro teatro, por 
ejemplo: «<En el cumpleaños de la Reina (1671) he hecho representar una comedia 
española, recientemente escrita por Calderón, y con entremeses en música, et- 
cétera. 

...«Es una comedia española (dice otra vez escribiendo ésto en castellano) y 
por eso ya es mejor de todas las otras fiestas; representan en ella los mismos cria- 
dos de Castellar, et sit dcerit qui vices Zoili supplere possit.y^ 

«Como mi mujer desea oír música española, quisiera que me enviarais tonos 
humanos para una, dos ó á lo más tres voces, y me gustaría más si se pudiera ob- 
tener toda la música de una comedia representada hace algunos años, y cuyo títu- 
lo es: Ceios aun del aire matan,.,'» K 

Terminaré haciendo observar la afición del Emperador á los libros, demostrada 
en la pena que le causa el incendio de la librería del Escorial (1671), «cuya pérdi- 
da dice, especialmente de los manuscritos, no es reparable con ningún dinero» y 
en el interés con que siguió en esta correspondencia desde 1669 hasta 1672, las ne- 
gociaciones con Potting para la adquisición de la biblioteca del Marqués de Ca- 
bregas 2, la cual estaba en venta. 

Según Pólting, no tenía igual en España 3; constaba de más de S.ooo obras, 
todas españolas, y cerca de la mitad, de gran precio, muchas raras, algunas únicas 
y varios manuscritos curiosos. Había un ejemplar de la Biblia complutense, por 
la que pagó Potting i5o richtalers, y un lujosísimo álbum que contenía todos los 
tr tunjos del emperador Maximiliano I con los orígenes de la casa de Austria; vite- 
la; folio real, con preciosas miniaturas. No recuerda Potting haber visto nunca 
nada más hermoso ni de más lujo en su género. Costaba 700 doblones, y no era 
carOy añade. Al Emperador no le parecía lo mismo, y contesta que su conciencia- 
no le permite dar por un solo libro un precio tan crecido é igual al de la mitad de 
la librería. Por otra parte tenía en su biblioteca el oríginal, «sólo dibujado, es ver- 



1 De Calderón. 

2 D. Pedro de Navarra y de la Cueva, Vizconde Villalba, Caballero de la orden de Santiago 
y Mayordomo de la Reina. Escribió 4iLof(ros de la monarquía en aciertos de un palidoy>.—\\ 
rey Carlos II.— Julián de Paredes, 1669. Murió en 1671. 

3 El catálogo de esta librería que comprende a.498 números se encuentra en la Bibliotcci 
imperial de Viena, Cod. i2.6oi.2Sobre el mérito de la colección puede verse el articulo de R. Beer 
(Zeitsch, für dcutsches Altertum— XLIII-157 1.) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 329 

dad, pero sin embargo, tan estimable como la copia. Asi pues, que dispusiera el 
dueño como quisiera de aquella alhaja >. 

Como lá costumbre de España, decía el Emperador, era vender en almoneda 
los bienes muebles de los Señores al morir, y como el Marqués era bastante pobre, 
encargaba á Pótting que estuviera á la mira para comprar barata la librería, lle- 
gado aquel caso. 

El 29 de Octubre de 1670, avisó Pótting que había quedado hecha la compra 
en precio muy razonable á juicio de los inteligentes, y á consecuencia de la amis- 
tad entre el Marqués y Potting. Aquél murió al año siguiente; hasta Diciembre de 
1672 no se trató del transporte de los libros á Viena. 

En mi deseo de llamar la atención de los curiosos hacia esta correspondencia, 
me he alargado tal vez demasiado en la copia de textos y citas. Su interés para Es- 
paña creo merece alguna excepción. 

A. P. y M. 

Cartilla fonética para enseñar á los niños y sordo-mudos el arte de 
la lectura, por R. Robles. Abecedario. Edición del maestro 2. — Madrid. 
Tip. de la «Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos», 1904. — 8.° 89 págs. con 
35 grabados anatómicos y un cuadro con los signos manuales de las letras. 

El señor Robles, conocido ya por su obra titulada Fonética general ó análisis 
de los sonidos orales^ ha querido contribuir prácticamente á la tan pregonada re- 
generación de la patria, empezando bien por los principios, por la cartilla, que en 
verdad estaba muy necesitada de reforma. Sin más lógica ni otro fundamento que 
una empírica adaptación á las letras del sistema de las combinaciones, hemos 
aprendido en la escuela á fuerza de tiempo, golpes y aburrimientos indecibles á ir 
apoyando mecánica y caprichosamente las vocales sobre las consonantes, y éstas 
sobre aquéllas. Al cabo de algún tiempo de estos juegos malabares, sabíamos de- 
letrear, luego por fin leer. 

Maestro y discípulo respirábamos satisfechos, como el que ha conseguido ver 
el resultado de una operación de química hecha en una oscura retorta sin el menor 
conocimiento de los elementos componentes ni de las leyes de sus reacciones y 
afinidades. 

El autor de esta cartilla pretende que el maestro sepa, antes de enseñar á pro- 
nunciar las letras á los niños, en qué órganos se pronuncian y cómo intervienen 
en la exacta pronunciación de las letras. Para ello intercala grabados en que cla- 
ramente se ve el funcionamiento de aquéllos en cada una de las letras. ¡Cuántas 
etimologías» absurdas y ridiculas nos hubiéramos ahorrado si estas nociones hubie- 
ran sido siempre enseñanza corriente en las escuelas! 

Los carteles obedecen á un pls^n meditado, y en las sílabas y palabras que los 
niños han de ir pronunciando, no sólo se guarda una lógica gradación, sino que 
se procura interesar la atención del distraído discípulo, principal fin que debepro- 

1 Acerca de los ejemplares del Triunfo^ pialados unos, y grabados en madera otros que 
posee la Casa Imperial de Austria, puede consultarse el Jahrbuch der Kunsthist. Samml des 
Allerh. Kaistrhauses, Ci54 ff. iasb-173 U.) art. Schcstog, Fr.: Kaiser Maxim. I Triumph. 

Y para el que posee nuestra Biblioteca Nacional, el estudio de Isidoro Rosell, Musco espa- 
ñol de antigüedades, tomo 1, 1871, ps. 409-416. 

2 Aparte también la Edición del alumno. 



33o REVISTA DE ARCHIVOS 

ponerse lodo el que enseñe. Es también idea muy acertada la de incluir en la car- 
tilla ejercicios y cuadros gráficos para la enseñanza de los sordo-mudos. Tiene 
ésta en sus principios muchos puntos comunes con la que exige el niño que por 
primera vez se sienta en los bancos de la escuela. 

En resumen, creo que la obrita del señor Robles, pequeña en volumen, ha de 
ser como esos diminutos granos de semillas que el tiempo y la buena tierra des- 
arrollan en árboles corpulentos de preciados frutos. Me dicen que va alcanzando 
éxito entre el profesorado elemental. De desear es que, convencido de la necesidad 
de reformar los rutinarios métodos hasta aquí seguidos, favorezca bien esta ten- 
tativa, bien otra de superior mérito, nunca la continuación de un statu quo ab- 
surdo. 

A. P. y M. 

Apuntes sevillanos. Cosas nuevas y viejas, por D. Manuel Chaves. Prólogo 
de D. José Nogales. — Sevilla. Tip. Sauceda, ii, 1904. — 4.°, Soy págs. 

El Sr. Chaves, en quien compite la vasta erudición con una actividad infatiga- 
ble, como lo prueban las muchas obras con que ha ilustrado nuestra historia, es- 
pecialmente la literaria, tuvo la feliz ocurrencia de publicar en El Liberal de Sevi- 
lla una serie de artículos referentes á sucesos, tradiciones y costumbres de aquella 
ciudad. Variadísimos todos y llenos de peregrinas noticias hacen el efecto de una 
hermosa colección de bocetos donde los personajes están retratados á valientes 
rasgos; ya son concisas biografías de literatos, como Fr. Juan de Padilla y Juan 
de Salinas; ya pinturas de costumbres antiguas como la Procesión de Via-Crucis, 
Confiteros y confiterías, Las dam^as del Corpus y La fiesta de los sastres; siluetas 
de hipócritas, como El hermano Juan de Jesús, El maestro Vilches y La beata Bri- 
güela; lances de amores, más ó menos lícitos, como La hermosa posadera y El 
sastre Catalán; abundan curiosas relaciones de riñas y desafíos y hay noticias de 
monumentos, cual La puerta de Triana. Todo ello constituye una especie de An- 
tología histórica de Sevilla que se lee con agrado y á la vez instruye, pues el Sr. Cha- 
ves ha logrado realizar el clásico precepto de enseñar y deleitar al mismo tiempo. 

M. S. y S. 

La dLvilisaoión occidental, por Benjamín Kidd (autor de La evolución social) 
vertida al castellano por Siró García del Mazo. — Madrid, est. tip. de la V. é H. 
de M. Tello, 1904.— 8.% Sog págs. 

Corto fué el número, hasta hace poco tiempo, de los españoles qué se dedicaban 
al estudio de la Sociología, con ser tan importante esta ciencia para la resolución 
de graves problemas económicos, jurídicos, políticos y aún históricos. Unos la juz- 
gaban innecesaria; otros la consideraban como ciencia sin objeto propio y forma- 
da con retazos de varias; quien reprobaba en los sociólogos una profunda ignoran- 
cia de los hechos, con estar siempre hablando del método positivista; quien se es- 
candalizaba del nuevo tecnicismo, sin considerar que era preciso envolver las nue- 
vas ideas en un ropaje adecuado á ellas. Hoy se abre camino la Sociología y son 
cada día más los que se dedican á su estudio y los libros que se publican, ya origi- 
nales, ya traducidos, cual es La civilización occidental de Kidd, sabio discípulo del 
venerable patriarca de estos estudios, de Spencer, de quien se aparta en ocasiones. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 38 1 

Kidd comienza su libro adviniendo que á fines del siglo xix se notaba y% una pro- 
funda revolución en el pensamiento, divorciada al parecer, de las antiguas doctrinas, 
pero que forzosamente es consecuencia de aquéllas y un paso de su evolución; an- 
tes se consideraba la sociedad como un conjunto de intereses que afectaba á los 
presentes; ahora se la juzga siempre en relación con un factor algo misterioso: las 
generaciones futuras. Observa cuánto ha decaído el individualismo dominante en 
la concepción y organización del Estado; de sus fatales consecuencias en el orden 
económico, y de la desconfianza con que se miran las representaciones nacionales. 
Con objeto de estudiar la evolución social en relación con la evolución orgánica, 
reseña brevemente las doctrinas de Darwin relativas á la lucha por la existencia y 
al proceso selectivo, que solo aplicaba aquél á los individuos; luego expone las no- 
vísimas leorias acerca de la vida individual, que no está determinada por el tama- 
ño, ni por la rapidez ó lentitud del crecimiento, sino por las exigencias y condicio- 
nes de la especie; siendo necesaria la muerte para que aquella, mediante la varia- 
ción, progrese adquiriendo mayor complejidad y riqueza de caracteres. Sobre tan 
magníficos cimientos construye Kidd su edificio sociológico; después de censurar 
la concepción utilitaria en que se basa el estado moderno y de que los intereses de 
toda comunidad se subordinen al presente, traza la historia del liberalismo occiden- 
tal y afirma que el progreso consiste en ei desenvolpimiento ascendente hacia la 
eficiencia social más elevada de una criatura racional en la que, por decirlo asi, el 
cosmos mismo se mueve hacia la conciencia. En los siguientes capítulos estudia la 
continua evolución social en los tiempos pasados,, ya considerada en los hechos, 
ya en las teorías que dominaron, y deduce las consecuencias de las nuevas que él 
profesa. 

Completan el libro varios documentos ilustrativos, como son las Bulas Clericis 
laicos y Unam Sanctam; la Declaración de derechos en Virginia (1776), la Decla- 
ración de independencia de los Estados Unidos, y otros. 

La tradución es digna de alabanza, como hecha por el Sr. García del Mazo. 

M. S. 



VARIEDADES 



ESPAÑA. — Simancas,— (De El Norte de Castilla). «El sábado visitó el Archivo 
de Simancas el Sr. Subsecretario de Instrucción pública. Le acompañaron el Rector 
de esta Universidad Sr. Cortés, el Vicerrector Sr. Amado y otras distinguidas perso- 
nalidades. Fué recibido por el jefe del Archivo D. Julián Paz y todos los empleados 
que prestan servicio en aquel establecimiento. La visita fué detenidísima y minu- 
ciosa, saliendo sumamente complacido del orden que reina en todas las dependen- 
cias, y felicitando por ello al jefe Sr. Paz.» 

ESTADOS UNIDOS.— El ingeniero Carlos Papini ha presentado á la sociedad 
bibliográfica italiana una interesante comunicación sobre las modernas aplicacio- 
nes electro-mecánicas á los servicios de transmisión y distribución de libros y 
manuscritos en las bibliotecas públicas. Todo lo más adelantado que conocemos 
en este sentido en España, es el primitivo monta-cargas, reducido á un cajón de 
mejor ó peor forma, lenta, pesada y ruidosamente movido por una manivela de hic- 



332 REVISTA DE ARCHIVOS 

rro con sus cadenas^ engranajes y demás accesorios. Veamos lo que se estila en las 
bibliotecas modernas^ en la de Boston; por ejemplo. De pasada diremos que, dada 
su reciente fundación, posee un material de libros enorme; en 1894 constaba ^^ 
608.466 volúmenes y cada año aumenta 26.000, de modo que en seis ó siete años 
alcanzará el millón. Como noticia que puede interesar á los biblotecarios, diremos 
que estos libros, antes de aquella fecha, estaban esparcidos en varias librerías pú- 
blicas de la ciudad y que bastaron cinco semanas para trasladarlos al nuevo edifi- 
cio. Para dar una idea de las dimensiones del local, bastará decir que tiene una pro- 
fundidad de 225 pies y una altura de 227. La gran sala central comprende toda la 
longitud del edificio, y mide 42 pies de ancho y 5o de alto. En esta inmensa sala, 
el lector que desea un libro, transcribe su título juntamente con el nombre y el 
número de la mesa que ocupa en una faja de papel especial, la cual llega á manos 
del mozo y á los pocos momentos, el libro á la misma mesa del lector. Es evidente 
que no podría obtenerse un resultado semejante sin que todo, hasta el más míni- 
mo detalle, estuviese preparado para tal fin. El orden de los estantes y de los pro- 
cedimientos mecánicos de transmisión está racionalmente dispuesto conforme á 
las condiciones del local, pero los medios que se emplean son menos complicados 
de cuanto se pudiera imaginar, teniendo como auxiliares preciosos el aire com- 
primido y la corriente eléctrica, que se adaptan admirablemente á estas aplicacio- 
nes. De los estantes, que están pintados de blanco para obtener la máxima difusión 
y refracción de la luz, tanto de día como de noche, penden lámparas incandes- 
centes sostenidas por cordones flexibles y provistas de mango de madera, de modo 
que el personal adscrito á la busca y colocación, pueda servirse de ellas llevándolas 
al punto necesario para buscar los libros pedidos. Para tener una idea de la dis- 
posición y desenvolvimiento de los estantes, bastará decir que los libros están co- 
locados en larguísimos, pero muy bajos y no muy anchos estantes, superpuestos 
en seis planos del edificio; que csián todos á la altura de un hombre y tienen un 
desarrollo en latitud total de cerca de 20 millas, distancia que tardaría un buen 
andarín seis horas en recorrer. Muchos estantes están todavía vacíos en Boston y 
se podrán colocar cómodamente en ellos cerca de 2 millones de volúmenes. Te- 
niendo en cuenta la extensión del local y la afluencia siempre creciente del públi- 
co, se imponía la solución del problema relativo á la pronta y rápida transmisión 
de los pedidos y no menos solícita entrega de libros á los lectores. Para este efecto 
ha sido dispuesta una red de tubos neumáticos y otra de cuerdas puestas en mo- 
vimiento por la electricidad, destinadas á la transmisión é independiente una de 
otra. Los tubos neumáticos están colocados en el espesor de los muros, y tienen 
estaciones de entrada y salida en los puntos necesarios, de modo que nada se vea 
al exterior. Esta red atraviesa horizontalmente los seis planos, y en cada iino ter- 
mina en el centro donde se encuentra el pozo para la red ascendente y descendente 
oportunamente dispuesta y combinada de modo que los carriles, partiendo de un 
punto cualquiera del depósito junto al centro, puedan subir al plano donde está 
la sala de distribución. Las cuerdas están en continuo movimiento por medio de 
un motor eléctrico, y así en cada momento se puede empujar el carril horizontal- 
mente del punto deseado al sitio central de bajada, y de aquí automáticamente 
en sentido vertical á la sala de distribución. En cada sitio de reparto hay avisa- 
dores eléctricos, de modo que el personal adscrito á este servicio recibe aviso 
previo de la llegada de la papeleta. Se comprende pues, con cuánta rapidez son 
transmitidas las órdenes y el libro entregado al lector. Al hacer el pedido de un 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 333 

libro, se escribe la signatura en la papeleta, y metida ésta en una caja cilindrica, 
es expedida por aire comprimido á través del tubo hasta el sitio donde se encuen- 
tra el libro. El empleado toma el libro del estante, le coloca en el carril próximo y 
éste, por medio de las cuerdas, que están, como se ha dicho, en continuo movi- 
miento, es llevado por las vías ya conocidas, desde la pieza de distribución al sitio 
que ocupa el lector. Para entender la rapidez de transmisión de los carriles, debe 
notarse que estos son automáticamente transferidos de una línea á otra, y subidos 
y bajados también automáticamente cuanto es necesario para que alcancen su 
destino y sin que se necesite un personal especial en los puntos de cambio, estando 
el mecanismo de tracción y de conmutación construido de manera, que no se 
necesita para esta maniobra intervención de nadie, porque el movimiento de 
cada carril en cada sentido, aun del vertical al horizontal y viceversa, le regula el 
maquinista que está constantemente en la pieza del motor eléctrico, y que tiene 
á su disposición y á la mano los resortes necesarios y correspondientes á cada 
carril, juntamente con las indicaciones que eléctricamente le trasmite el personal 
adscrito á los estantes. En sentido inverso vuelven los libros de la sala de distribu* 
ción con la misma rapidez y por los mismos medios de transmisión á sus respec- 
tivos estantes. Termina su comunicación el ingeniero con consideraciones sobre 
los medios para aplicar la tracción electro- mecánica á las bibliotecas instaladas en 
edificios antiguos, dando razones técnicas sobre la facilidad de hacerlo é insistien- 
do en las ventaja^ de su aplicación. Aplazamos para cuando en España se vislum* 
bre posibilidad de sustituir el tosco arcón de hierro por estos suiiles procedimien- 
tos, el entretener al lector con más datos sobre el asunto. Mientras tanto, sería 
muy de desear que la excesiva concurrencia de público á las salas de lectura de 
nuestras bibliotecas, obligase á pensar en más rápidos sistemas de servicio.— j. p. 

FRANCIA.— París y Lisboa,— E\ pasado mes un empleado de la Biblioteca Na- 
cional, Mr. Mortreuil, que observaba hacía algún tiempo la falta de varios volú- 
menes entregados á lectores de la Sala de trabajo, tomó sus medidas para descu- 
brir al autor ó autores de las sustracciones. No tardaron en coger infraganti á un 
joven de veinticinco años, artista lírico, llamado Mr. Marie Marteau, que habiendo 
tomado de los estantes del Salón de lectura, (donde están las obras que el público 
puede consultar sin entregar la papeleta exigida en la Sala de trabajo), un volumen 
del valor de unos 3o francos, el Corpus Bullarum, le escondía bajo el abrigo, y se 
disponía á llevársele. En el instante el guardia Lehman le detuvo, y llevado ante el 
Comisario M. Labal, confesó que ya había sustraído varias obras, entre ellas una 
de precio que había vendido á un librero de viejo de París. Inútil es decir que el bi- 
bliófilo ingresó en la cárcel. Si esto puede suceder en establecimientos tan bien do- 
tados de personal, que permiten se ejerza suficiente vigilancia, calcúlese qué no 
podría ocurrir en los nuestros si se diesen las obras con la libertad que algunos, 
poco conocedores de nuestro público y de nuestros recursos, pretenden que se fa- 
ciliten. 

Nuestros vecinos los portugueses padecen igual falta de recursos para dotar 
de suficiente personal que vigile y que trabaje en clasificar, inventariar y poner á 
cubierto de sustracciones probables las riquezas de Bibliotecas y Archivos, Con 
este título llena su artículo de fondo O Jornal do Commercio del i6 de Abril, do- 
liéndose de los frecuentes robos que van adviniéndose en sus establecimientos, 
por ejemplo^ la rica colección de libros raros referentes á judíos, que desapareció 
años hace de la Biblioteca de la Academia de Ciencias. Y el caso debe ser tan 



334 REVISTA DE ARCHIVOS 

frecuente y la impunidad tan fácil, que el articulista cita el de un mapa del Bra- 
sil, presentado por un particular en la Exposición de cartografía de la Sociedad 
geográfica, el cual mapa ostentaba con la mayor frescura nada menos que cuatro 
sellos de la Academia, uno en cada esquina. Con ellos y con los de las Bibliote- 
cas públicas afirma es muy frecuente encontrar libros y manuscritos en los li- 
breros de lance y en poder de particulares. La honra de nuestro Cuerpo exige 
que este caso sea lo más excepcional posible; pero no bastará todo el celo y toda 
la honradez de nuestros compañeros, mientras los Gobiernos no ordenen seria- 
mente que se cataloguen é inventaríen en cada Biblioteca y Archivo aquellos ma- 
nuscritos, libros, mapas, eslampas, etc., que por su mérito y valor constituyan 
lo que suele llamarse el Reservado en todas las Bibliotecas del mundo. Este in- 
ventario, copiado en libro foliado, no en cédulas sueltas, y firmado por el bibliote- 
cario, serviría en cada cambio de jefe del establecimiento para extender el acta de 
entrega de aquellos objetos preciosos y que firmarían el jefe entrante y el saliente. 
De este modo la responsabilidad de las pérdidas podría hacerse efectiva. Además es 
indispensable aumentar el número de los celadores en las grandes salas de lectura. 
Con el que hoy existe es casi imposible la vigilancia. Mas después de dicho esto, 
me acomete la fundada esperanza de que ni para precaver incendios como el de la 
Biblioteca de Turín, de que me 'ocupé en otro número de esta Revista, ni para 
evitar robos como los que lamentan hoy los portugueses, he de hallar un par de 
ojos ministeriales de ningún ministerio que se dignen fijarse en estas líneas, leídas 
á lo sumo por cuatro convencidos de los que nada pueden hacer para remedio de 
tan probables males. ¡Paciencia! — A. P. y M. 



CRÓNICA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Biblioteca Nacional.— Gracias á nuestro compañero D. Rafael Ibarra y Bel- 
monte. Jefe de la biblioteca del Museo de Ciencias Naturales, la Sección de estam- 
pas de la Nacional se ha enriquecido inesperada y extraordinariamente con un nú- 
mero considerable de obras de estampas, de estampas sueltas y de dibujos origi- 
nales. 

El Sr. Ibarra que con celo ejemplar se ha propuesto, y realizado ya en gran 
parte, que la Biblioteca que tiene á su cargo pueda presentarse como modelo, al en- 
contrar sepultadas en una dependencia de ella, carteras y obras de estampas pura- 
mente artísticas que nada absolutamente tenían que ver con las Ciencias naturales 
y cuyo arreglo, catalogación y servicio al público era imposible en aquel estable- 
cimiento, juzgó lo más acertado que pasaran á la Biblioteca Nacional, y con la 
aprobación del Sr. Bolívar, digno director del Museo de Ciencias Naturales, y la 
correspondiente autorización del Ministerio, se ha hecho así. 

El donativo, bien puede llamarse así, es de extraordinaria importancia y merece 
dar cuenta detallada de él; me prometo hacerlo así tan luego como, hecho siquiera 
un primer arreglo, pueda darse cuenta exacta de todo lo que hay. Por el pronto 
baste decir que hay ejemplares magníficos de algunas de las obras que componen 
la colección llamada: El Gabinete del Rey; de la consagración de Luis XV y de 
otras fiestas públicas de París en el S^ xviii. Todos con magníficas encuademacio- 
nes verdaderamente regias; gruesos tomos de estampas de Callot, de los Sadler, etc. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



335 



En las estampas sueltas, hay* muchas importantes y raras, italianas y flamen- 
cas, entre ellas, y es la perla de lo recibido, un número muy considerable de Rem- 
brandt, y de Marco Antonio, pruebas asi las del uno como las del otro, exquisitas, 
de las que difícilmente logran verse. Aguafuertes hermosísimas de Canaletto» 
multitud de estampas francesas del S. xviii, entre las que se señalan las más bellas 
de Wateau, grabadas por los mejores buri listas de la época. 

En los dibujos, una serie curiosa del S. xvi, de asuntos de la vida de Catalina de 
Médicis, simbolizada por Artemisa, dibujos que tienen todo el carácter de las com- 
posiciones decorativas de Fontainebleau. — Bellos dibujos de Boucher y de otros 
pintores franceses de su tiempo ocho indudables, de Rembrandt, &. &. &. 

Y basta esto por hoy. Dar cuenta más detallada de lo recibido, requiere más 
tiempo y puede aplazarse; lo que no podía ni debía aplazarse era manifestar públi- 
camente nuestro agradecimiento al Sr. Bolívar y á nuestro querido compañero 

D. Rafael ¡barra. 

Ángel M. de Barcia. 



BIBLIOGRAFÍA 



(La lengua es la base de clasifícacíón de nuestra Biblioerafía. En ésta se incluyen todos los 
libros de cualquier orden y los trabajos de revistas publicados por individuos de nuestro 
Cuerpo, lo cual puede servir para intentar una bibliografía ae éste: los marcaremos con un *. — 
En la Bibliografía de Revistas siempre que no se lAdique el año, se entenderá que es el co- 
rriente). 

Antón (Francisco). Estudio sobre el coro de 
La Catedral de Zamora. — Zamora, est. tip. de 
San José, 1904.— 8.<* m.— 2pta8. (592 

Alvarez Quintero ^Serafín y Joaquín). La 
Zagala Comedia en cuatro actos. — Madrid, 



LIBROS ESPAÑOLES 

[i.® Todos los de historia, en la acepción más 
amplia de la palabra, desde la política á la cien- 
tífica, y los de sus ciencias auxiliares, incluso 
la filología y la lingüística, que se publiquen, 
editen, reimpriman y extracten en la España 
actual y sus posesiones, de autor español o ex- 
tranjero, en cualquiera de las hablas españo- 
las, ó en ó fuera de España, de autor español, 
en lenguas sabias. 2.** Las ediciones, reimpre- 
siones y antologías hechas en ó fuera de Espa- 
ña, de libros de cualquier materia escritos por 
autores ya muertos no contemporáneos, espa- 
ñoles ó extranjeros, en dichas hablas, ó por 
españoles en lenguas sabias, dentro de la ex- 
tensión de los antiguos dominios españoles. 
3.<^ Las traducciones, arreglos, refundiciones 
é imitaciones publicadas en ó fuera de España 

{)or autores vivos, españoles ó extranjeros, en 
as mismas hablas ó en lenguas sabias, de obras 
históricas y literarias debidas á españoles ya 
muertos. 4.*^ Los libros notables originales de 
amena literatura, dados á luz en o fuera de 
España por escritores contemporáneos, espa- 
ñoles ó no, en las hablas españolas, ó por escri- 
tores españoles contemporáneos en lenguas 
sabias. 5.*^ Los de cualquier materia, siempre 
que se refieran á cosas de España, publicados 
eo las referidas hablas en aquellas naciones 
que no las usan, ó en las mismas hablas ó en 
lenguas sabias en los pueblos que usan el cas- 
tellano. Y 6." Las traducciones hechas por es- 
pañoles ó extranjeros, á cualquiera de las ha- 
blas españolas, ó por españoles á lenguas sa- 
bias, de libros extranjeros históricos, de cultu- 
ra general, y aun de amena literatura cuando 
son obras maestras.) 



imp. de R. Velasco, 1904.-8.°, 97 págs. 



[393 



Alvarez Sereix ^Rafael) y Pedreira Taibo 
Leopoldo). La enseñanza de la Geografía. — 
Madrid, imp. de R. Rojas, 1904.-8.° m., 89 pá- 
ginas. (594 

Asín Palacios (Miguel). Bosquejo de un Dic- 
cionario técnico de Filosofía y Teología mu- 
sulmanas. — Zaragoza, tip. de M. Escar, 1903.— 
4.0. 41 págs. (595 

Beltrán y Róspide (Ricardo). Los pueblos 
hispano-amcricanos en el siglo xx, 1901-1903. 
Madrid, imp. de Administración Militar, 1904. 
8.° m., 303 págs.— 5 ptas. [596 

BoRONAT Y Barrachina (D. Pascual). El B. 
Juan de Ribera y el R. Colegio de Corpus 
Christi. Estudio histórico. Con un prólogo de 
D. Manuel /)anvi7a.^Valencia, imp. de F. Vi- 
ves, 1904.— 8.0, xv-398 págs. (597 

Cervantes (Miguel de). The complete 
Works. Calatea. Translaied by H. Oelsner and 
A. B. We(/brrf.— Glasgow, at the l'niversity 
Press, 1903.-8.°, LVI11-317 págs. (SgS 

Chavarri (Eduardo L.) Armónica.— Madrid, 
imp. Marzo, [1904].— 8. <> menor, 95 págs. [599 



336 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Cherancs, (R. P. Fr. Leopoldo de). Vida de 
Santa Margarita de Cortona, terciaría francis- 
cana... traducida al español por el R. P. Fr. J. 
de A. Salamanca.— Imp. Salmanticense, 1903. 
8.** xxiy-252 págs. y 2 hojas.— 2,5o ptas. [6co 

DÍAZ Pérez (Viriato).— Los frailes en Filipi- 
nas..., datos y apuntes inéditos, sacados de los 
documentos de Nicolás Diaiz P^rej^. —Madrid, 
imp. de Ambrosio Pérez y Compañía, 1904.— 
8.° m., 52 págs.— 1,25 ptas. [fioi 

Drago (L. M.) La república Argentina y el 
caso de Venezuela; documentos, juicios y co- 
mentarios.— Buenos Aires, imp. Coni, 1903.— 



4.°, xix-327 pags. 



' (602 



Fernandez FernAndez (D. León). El Ejército 
y el Pueblo, Conferencia pronunciada en el 
Centro del Ejército y de la Armada.— Madrid, 
R. Ve lasco, 1904.— 8." m., 26 págs. (603 

FoRs (L. R.) Las bibliotecas de Montevideo. 
Examen y reseña de las mismas.— La Plata, 
imp. «La Popular», 1903.— 8.°, 45 págs. [604 

Cea (J. Rufino). La Acequia de Molina. 
Apuntes históricos y reparto de aguas con vis- 
tas, retratos y un plano de la Acequia.— Ori- 
huela, tip. de «La Lectura Popular», 1903. — 
8.0 m.»— 2,5o ptas. I6o5 

G1.MEN0 de Flaquer (Concepción). Mujeres 
de raza latina.— Madrid, imp. del Asilo de 
Huérfanos del S. C. de Jesús, 1904.-8.0 m.^ 
254 pags.— 3 ptas. {C06 

GonzAlez Anata (S.) Los alquimistas.— Má- 
laga, imp. La Ibérica^ [903.— 8.® 70 págs. (607 

Hernando de JEsOs(Fray). Exposición de los 
Siete Psalmos Penitenciales del Real Profeta 
David: Có vn acto de contrición, y conuer- 
sion, y lagrymasdcl pecador. [Reimpresión de 
la Edición de Barcelona, Lorcn(;o Dcu, 1632, 
hecha en facsímile en Nueva York, de V'innc 
Press, 1903]. [Cx)S 

HuNEEUs (Roberto). ¡Sursum corda!.— San- 
tiago de Chile, imp. Cervantes, 1903.-8.° 2 vo- 
lúmenes de xxxix-444 y 564 págs. [609 

Laiglesia(F. de). Los caudales de Indias en 
la primera mitad del siglo xvi.— Madrid, im- 
prenta de Aguado, 1904.-4.°, 29 págs. (610 

León (P. M. F. Luys de). Exposición del Mi- 
serere.— En Barcelona, por Lorenzo Deu. Año 
1632. [Reimpresión, facsímile hecha en Xueva 
York, De Vinne Press, 1903]. [Oii 

— Lista alfabética y por materias de la Bi- 
blioteca del Sr. D. Antonio Cánovas del Casti- 
llo Tomo III. — Madrid, imp. de Espinosa, ¡ 
1903.-8.°, m. 502 págs. [612 

Madrid (P. Fr. Alonso de). Arte de servir á 
Dios y espejo de ilustres personas. Edición to- 
mada de la impresa en Alcalá de Henares, quin- 
ta de las revisadas por el autor en 1570 y publi- 
cada con algunas notas y correcciones, por Fr. 
Jaime Sala. O. M.— Valencia, imp. de Manuel 
Alufe. 1903.-8.°, 248 págs. y 4 hoj.— i pta. [613 



Malatesta (Eurico).— La Anarquía, versión 
castellana del Doctor G/ay.— Madrid, imp. de 
Felipe Marqués, 1904.-8.°, 76 páginas.— i pe- 
seta. [614 

Menéndez t Relato (D. Enriquf). Alma de 
mujer. Comedia en tres actos y en prosa.— 
Santander, imp. de Blanchard y Arce, 1904.— 
8.*, ^3 págs. [6i5 

Montero Ríos (D. Eugenio). El tratado de 
París.— Madrid, imp. de R. Vclasco, 1904.-8.°, 
116 págs. [616 

Moratín (L. F. de). El si de las niñas, come- 
dia en tres actos. Texte espagnol, publié avec 
une cotice biographique, une introduction, 
des notes et des commentaires par, J. Guada" 
/upe.— París, imp. Capiamont, 1904.-16.°, xv- 
123 págs. (617 

MoRiLLOT (Paul). Les grand écrivains fran- 
9ais. La Bruyére. — Coulommiers, imp. Paul 
Brodard, 1904.-8.°, 208 págs. [618 

OcANTOS (Carlos María). Mis cuentos. Prime- 
ra serie.— Madrid, tip. de Moreno, 1904.-8.° 
menor, 129 págs. [619 

—Nebulosa.— Madrid, tip. de J. Moreno, 1904. 
8.°, 408 páginass. (De las Novelas Argentinas 
T. XI.) [6ao 

Oliva t Orozco (Jesús). México y no Méjico. 
México, imp. Kl Progreso, 1903.-4.°, 59 pá- 
ginas. [621 

Olmedilla v rviG(J.) Algunas celebridades 
(Bocetos para escribir sus semblanzas).— Ma- 
drid, imp de los Suc. de Hernando, 1904.-8.° 
m., 208 págs. [622 

Ortiz (Fr. Alonso), de la Orden de San Fran- 
cisco. — Curioso tratado de tres Romances nue- 

uos a lo diuino Con licencia en Barcelona: 

Por Lorcn<;o Dcu, 1639. Reimpresión facsími- 
le hecha en Nueva Yotk, De Vitiae Press, 
'903]. [623 

PÉREZ Barreiro (Rafael). Gramática latina 
razonada según los actuales conocimientos 
lingüísticos. 2,°' edición corregida.- S. I. Fe- 
rrcr. S. a. —8.° m.*, 300 págs.— 8 ptas. (624 

PÉREZ Y González (Felipe). Teatralerías. Ca- 
sos y Cosas teatrales de antaño y de hogaño. — 
Madrid, R. Velasco, 1904.-8.°, 211 págs. 4- 2 ho- 
jas.— 2,5o ptas. (625 

PÉREZ RuníN (Luis). Excursiones. Varaba.— 
Simancas. Con un prólogo del Sr. D. Sixto 
Mario So/o.— Valladolid, imp. de J. R. Her- 
nando, 1904.-8.° vii-94 págs. (626 

P0E.MA de Fernán González. Texto crítico 
con introducción, notas y glosario, por C. Ca- 
rroll Marden profesor adjunto de filología es- 
pañola en la L^niversidad de Johns Hopkins 
Baltimore: The Johns Hopkins Press.— Madrid 
lib. de M. Murillo, 1904.-4.° [627 

Pont (Juan B.) Antiguallas. {Versos). Prólo- 
go de .\ntonio 5oíi7/o, — Valencia, imp. de 
A. López, 1903.-8.°, 117 págs. (628 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



337 



Querubín de Carcaoente.~(R. P. Fr.) Apo- 
logía y Elogio del V. Doctor sutil y mariano 
P. Juan Duns Escoto. 2.*' e./ición.— Orihuela, 
tip. de La Lectura Popular, 1900.— 4.0.— 3 pe- 
setas. (629 
Quintero Atauri (Pelayo). Uclés antigua 
residencia de la Orden de Santiago, con una 
carta-prólogo de D. Arturo Masriera.— Pri- 
mera parte ilustrada con ocho fototipias y va- 
rios grabados.— Madrid, imp. de Fortanet 1904. 
8.0 marq. — 10 ptas. [630. 
Rojas (Ricardo). La victoria del hombre. 
Poema.— Buenos Aires, imp. Europea, 1903.— 
8.**, xvi-i5o págs. [631 
Sánchez del Quintanar de la Orden (Pe- 
dro). Arrepentimiento que el alma tiene de 
aver ofendido á su Criador. Con el e.xamen 
de la Conciencia, y el acto de Contrición. 
En Barcelona, por Lorenzo Deu. Año 1642.— 
[Reimpresión facsímile hecha en Nueva York, 
De Vinne Press, 1903). [632 
Ramos Espinosa de los Monteros (D. Anto- 
nio). Estudios superiores militares. España en 
África. Conferencia pronunciada en el Centro 
del Ejército y de la Armada.— Madrid, imp. de 
R. Velasco, 1903.-8.° m., 264 págs. (633 
SCH.MIDEL (M.) Viaje al Río de la Plata (1534- 
1554). Notas bíbliográfícas y blográfícas, por 
Bartolomé Mitre; prólogo, traducción y ano- 
taciones por Samuel A. Lafone Queptdo.^ 
Buenos Aires, imp. Talleres, 1903.— 4.°, xv-:qi 
págs. con 21 láminas. [634 
Soldé VILLA (Fernando). El año político, 
1903. Año IX.— Madrid, imp. de Ricardo Rojas, 
1904,-4.0 m.*, 523 págs.— 10 ptas. (635 
Soler y Pérez (Eduardo). Sierra Nevada, 
las Alpujarras y Guadix. Notas de viajes y 
apuntes.— Madrid, 1903. — 8.°, 116 págs. [636 
Soto Hall (Máximo). De México á Hondu- 
ras, viaje de Hernán Cortés.— San José, tipo- 
grafía Nacional, 1900.-8.° m., 103 págs. [637 
Thater Ojeda (Tomás). Memoria histórica 
sobre la familia, Alvarez de Toledo en Chi- 
le.— Santiago de Chile, imp. lít. yene. Barce- 
lona, 1903.-4.° marq. [638 
Torres (P. Fr. Hieronymo). Conversión y 
arrepentimi mto muy deuoto para el peca- 
dor, y para qualquiera que se quisiere en- 
trar en Religión.— En Barcelona, en la Em- 
prenta de Lorenzo Déu año 1632.— (Reimpre- 
sión facsímile hecha en Nueva York,T)e Vinne 
Press, 1903I. (639 
Valera (Juan). Florilegio de poesías caste- 
llanas del siglo XIX, con introducción y notas 
biográficas y críticas. Tomo V.— Madrid, im- 
prenta de Ricardo Fé, IÍ103.— 8 °, 340 páginas. 
Consta la obra de 5 vol.— 15 ptas [640 
Valls (Dr. D. Jaime). La iglesia vieja de Pía 
de Cabra en el Campo de Tarragona. Su histo- I 
ría y descripción. Discurso leído en la sesión... 1 



de la Sociedad Arqueológica Tarraconense ce- 
lebrada el día 5 de Enero de 1904.— Tarragona, 
F. -\rís, 1904.-4.° m., 16 págs. (641 

Vergara y Martín (Gabriel María). Nocio- 
nes de Historia Universal — Guadalajara, «La 
Aurora», lit. tip. de D. Antero Concha, 1904.— 
8.° m.*, 464 págs.— 7 ptas. (642 

Vinaza (Conde de la). Los Cronistas de Ara- 
gón. Discursos leídos ante S. M. el Rey Don 
Alfonso XIII presidiendo la R. Academia de la 
Historia... el día 13 de Marzo del 1904. Contes- 
tación del Excmo Sr. D. Francisco Sílvela.— 
Madrid, imp. de los Hijos de M. G. Hernán- 
dez, 1904.-4.° m., 166 págs.— 3 ptas. (643 

A. Gil Albacete. M. Serrano y Sanz. 



LIBROS EXTRANJEROS 

[i.° Los tratados universales y generales por 
naciones y materias, de historia y sus ciencias 
auxiliares, de literatura y arte, de fílología v 
lingüística, etc., que interesen á la erudición 
y á la cultura, publicados en ó fuera de Espa- 
ña por españoles ó extranjeros en hablas vul- 
gares no españoles, ó por extranjeros en len- 
guas sabias. 2.° Los de cualquier materia es- 
critos por españoles en ó fuera de España en 
dichas lenguas vulgares. 3.° Los de cualquier 
materia, con tal que se refieran á cosas espe- 
ñolas, publicados por extranjeros en ó fuera 
de España en lenguas sabias ó en hablas vul- 
gares no españolas. 

Alcock (F.) Trade and travel in South Ame- 
rica. — Londón, Philip, 1903.-8.°, 554 pági- 
nas. [644 

BÉDiER (J.). Hommagc á Gastón París. Le^on 
d'ouverturedu cours de langue et littérature 
franfaises du mogen age, prononcée au Co- 
llége de France, le 3 fevrier, 1904. — Paris, 
imp. Dumoulin, 1904.-8.°, 58 págs. [645 

Bertaux (Emile). L'Art dans l'Italie méri- 
dionale. T. /•*'*: De la fin de l'Empire romain 
á la conquéte de Charles d'Anjou. — Tours, 
imp. Deslis, 1904.-4.°, xiv-841 págs. con 404 
grabados intercalados y 38 láminas. [646 

Brémond (Henri). Le Bíenheureux Thomas 
More (1478-1535).— Paris, imp. Laure, 1904.— 
i8.°, VII1-199 págs. I647 

BuRRT (B. P.). Jamaica as it is.— London, 
Unwin, 1903.-8.°, 258 págs. con grabados. (648 

Cartulaire de 1' abbaye de Porrois, au dio- 
césc de Paris, plus connue sous son nom inys- 
tique «Port-Royal»; par A. de Dion. i.^*' volu- 
me. (1204-1^). — Tours, imp. Deslis, 1903.— 
8.°, zvi-339págs. con una lámina. [649 

CoLLET (.\.). Le Tomulus préhistoriquc de 
Lumbres et les six gisements de V industrie 
Uthique découverts á Elncs et Wavrans-sur- 
l'Aa ( Pas- de -Calais). — Saint -Omer. imp. 
d'Homont, 1904.-8.°, 60 págs. con seis lámi- 
nas. [65o 



338 



REVISTA DE ARCHIVOS 



CoRERAN ( Alice ) . — Miniatures . — London, 
Methucn, 1903. — 16.0 222 págs. con graba- 
dos. [65 1 

Daniblli (J.). Les fifiurínes de Tanagra ct 
de Myrina. Etudc et commentaires nouveaux 
sur leur caractére, Icur objet, leur destination, 
les causes de leur présence dans les tombeaux, 
leur fabricatioo et leur décoraiion.— Tours, 
imp. Deslis, 1904.-8.° vni-52 págs. con gra- 
bados. [652 

DocuMENTs sur Tescalade de Genéve, tires 
des archives de Simancas, Turin, Milán, 
Rome, París et Londres (1598-1603).— Genéve, 
imp. Georg, i903._8.o, xii-488 pág». [653 

DoELLiNGER (Ignacc de). La Papauté. Son 
origine au moyen age et son développemeni 
jusqu" en 1870. Traduitde l'allemand par A. 
Giraud-Teulon.— Lyon, imp. Storck, 1904.-8.°, 
xxiii-480 págs. [654 

DujARRic (Gastón). L'Etat mahdiste du Sou- 
dan. Préface dHenri Pensa.— Arcis-sur-.\ube, 
imp. Frémont, 1904.— 8.°, iv-317 págs. (655 

Guínin (E.).— La Louisiane.— Coulommiers, 
imp. Brodard, 1904.— 8.", 381 págs. con 68 gra- 
bados y dos mapas. [656 

GüSMAN (Pikrre). La villa impériale de Ti- 
bur (villa Hadriana). Préface de Gastón Bois- 
sier.— Tours, imp. Deslis, 1904.-4.0, xii-346 pá- 
ginas con 616 grabados intercalados y 12 lá- 
minas. [65^ 

Holborn íJ. B.). Jacopo Robusti, called Tin- 
toretto.— London,Bell, 1903.— 8.", 168 págs. [658 

HuELSEN (Ch.). Díe Ausgrabungen auf dem 
Forum Romaaum (1898-1902).— Roma, 1903.— 
8.0, 100 págs. con láminas. [659 

Lequiel (E.). Un grand po¿te contemporain 
en langue catalane. Essai sur 1' Atlantida et 
le Canigo de Jacinto Verdaguer.— Céret, imp. 
Lamiot, 1904.— 16.0, ix-iii págs. [660 

Macdonald (D. B.). Developpemcnt of Mus- 
lim Theology, Jurisprudence, and Constitu- 
tional Theory.— London, Routledge, 1903.— 
8.0, 398 págs. [661 

MiCHELET (J.). Poetes gascons du Gers, de- 
puis le XVI^ siécle jusqu* á nos jours.— Auch, 
imp. Bouquet, 1904.— 8.0, 497 págs. [662 

MoRiÉ (L. J.). Histoire de lEthiopie (Nubie 
et Abyssinie), depuis les temps les plus recules 
jusqu' anos jours. T. /.*''.— Dijon, imp. Da- 
rán tiére, 1904.— 16 •, 495 págs. [663 

MuLLER (H. D.). Die Gesetze Hammurabis 
und ihr Verháltnis zur mosaischen Gesetzge- 
bung sowie zu den XII Tafeln.— Wien, H61- 
dcr, 1903.— 8.0, 285 págs. (664 

Nimal (Labbé G.). Manuel complet des 
oeuvres de Saiote Thérése, comprenant la vie 
de la Sainte, dans ses grandes lignes avec la 
quintessence développée de sa doctrine.— Lié-- 
ge, imp. Dessain, 1903.— 2 voL en 12.0 de vii-196 
y iv-200 págs. [665 



Pardi (Giuseppe). Lo studio di Ferrara nei 
secoli XV, XVI, con documenti inediti.— F'erra- 
ra, tip. G. Zuffi, 1903.— 8.®, 276 págs. [666 

PiNON (R.). L'Empire de la Méditerranée 
(réntente franco-italienne; la question maro- 
caine; Figuig; le Tóuat; la Tripolitaine; Bi- 
zerte; Malte; Gibraltar.— Paris, imp. Dumou- 
lin, 1904. — 8.°, 222 págs. con tres mapas y pia- 
nos. (667 

Proctor (R.>. Index to Early printed books 
in British Museum. Part 2 (i5oi-i52o). Section i, 
Germany.— London, Paul, 1903.-8.°, 388 pá- 
ginas. [668 

Rayssac (G.). Le trésor des Incas.— Troyes, 
imp. Arbottin, (s. a.)— 16.°, i85pág8. con gra- 
bados. [669 

— Les libertadores (suite du Trésor des In- 
cas).— Troyes, imp. Arbouin, (s. a.) — 16.°, 
187 págs. (670 

Recueil de poésies kabyles (texte zouaoua). 
Traduites, annotées et précedées d'une Étude 
sur la femme kabyle par Si .\mmar Ben Said, 
dit Boulifa. — Alger, imp. Jourdan, 1904. — 8.*, 
xcin-559 págs. [671 

Relation par lettres de l'Amerique septen- 
trionalle (années 1709 et 1710). Ediiée et anno- 
tée par le P.Camille de Rochemonteix. — Tours, 
imp. Mame, 1904.-8.°, lxiii-225 págs. (672 

Roosevelt (Th.). La vie au rancho. Traduc- 
tión d'AIbert Sai'tne. — Cháteauroux, imp. 
Langlois, 1903.-18.°, vii-314 pags. (673 

Slater (T. E.). Higher Hinduism in relation 
to Christianity : certain aspects of Hindú 
Thoughtfrom Cristian Standpoint. — London, 
Stock, 1903.— 8.0, 300 págs. [674 

Tallentyre (S. G.). Life ot Voltairc.— Lon- 
don, Smiih and Eyre, 1903.-8.°, 750 págs. (675 

Trevelya-n (G. o.). American Revolution. 
T. //.—London, Longmans, 1903.-8.°, 776 pá- 
ginas. [676 

Walsh (W.). Jesuits in Greai Britain; histo- 
rical inquiry into iheir political influence. — 
London, Routledge, 1903.-8.°, 372 págs. [677 

Zani (Timoteo). Al Para. Maranháo e Ccará; 
note di viággio.— Milano, tip. Lanzani, 1903. — 
8-°f 394 págs- con láminas. [678 

M. Serrano y Sanz. 

REVISTAS ESPAÑOLAS 

[i.° Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra, consagradas exclu- 
sivamente al estudio de España y publica- 
das en. cualquiera de las hablas españolas en ó 
fuera de España: los títulos de estas revistas 
van de letra cursipa. 2.° Todos los trabajos 
históricos y eruditos acerca de cualquier ma- 
teria, según el amplísimo criterio expuesto, 
que nguren en los sumarios de las revistas no 
coneéneres de la nuestra, escritas en dichas 
hablas en ó fuera de España.] 

La Alhambra. 1904. Enero á Marzo. Los 

castillos feudales, por Joaquín Vilaptana.^ 



REVISTA DE ARCHIVOS 



339 



Documentos y noticias de Granada: La cripta 
de la Real Capilla: La Reina Loca, por J. M. 
Vil I asclar as. —El centenario de Isabel la Ca- 
tólica, por Francisco de P. Valladar. 

Boletín de la Comisión provincial de Monu- 
mentos históricos y artísticos de Orense, 1903, 
Noviembre-Diciembre. La epigrafía latina en 
la provincia de Orense (Suplementos), por 
Arturo Váj^que^ Núñe:^.—Los Judíos en Oren- 
se: siglos XV al XVII (continuación), por Benito 
F. Alonso. — Documentos históricos: Privile- 
gio de los Reyes Católicos tomando bajo su 
encomienda el Monasterio de San Pedro de 
Rocas, y mandando cesar los comenderos que 
les tenían usurpados sus bienes y rentas (año 
de 1486), transcrito por Arturo Vá^quei^ Nü- 
ne;f. — Noticias. = 1904. Enero-Febrero. 
Epigrafía romana de la ciudad de Astorga: 
Addenda, por Marcelo Macías.— Los judíos en 
Orense: siglos xv al xvii (continuación), por 
Benito F. A/onso. — Documentos históricos: 
Previlecio de D. Alfonso IX de León, confir- 
mando en la posesión de varios lugares al 
Monasterio de Ribas de Sil: Sentencia de Al- 
fonso IX confirmando el dominio del Monas- 
terio de Ribas de Sil en los lugares de Cerreda, 
Viluxe y Loña'del Monte, transcrito por Ar- 
turo Vá ^quei^ Niiñei^. SoliciaLS. 

Boletín de la Real Academia de Buenas Le- 
tras de Barcelona. 1903. Octubre á Diciembre. 
Homer en Cátala, por Arturo Masriera.— In- 
fluencia de los catalanes en el fomento de la 
industria pesquera en Galicia, por Eugenio 
Carré A/rfao.— Los panteones reales de Santas 
Cruces, por Andrés Giménez 5o/er.— Ramón 
de Melany, embajador de Alfonso IV en la 
Corte de Francia, por Joaquín Miret y Sans.— 
Libre deis ensenyaments de bona parlería, por 
F. Codina y Formosa.— Noticias. 

Boletín de la Real Academia de la Historia. 
1904. Marzo. El emperador Carlos V y su cor- 
te (i522-i539), por A. Rodriguéis V/Z/a.— Apun- 
tes para la historia de Villafranca de los 
Barros, por José María Asensio.— Nuevas ins- 
cripciones romanas de Cartagena: Herramé- 
Uuri y Astorga, por Fidel Fíía.— Estudio his- 
tórico sobre el combate naval entre españoles 
y portugueses en Río Grande, la tarde del 19 de 
Febrero de 1776, por el Marqués de Ayerbe.— 
Comentarios de D. García de Silva y Figueroa 
de la Embajada que de parte del Rey de Espa- 
ña, D. Felipe III, hizo al rey Xa Abas de Persia, 
por Cesáreo Fernández Duro.— El candelabro 
de Herramélluri, por Fidel Fiía.— Noticias. = 
Abril. El emperador Carlos V' y su corte 
(i522-i539), por A. Rodrigues^ Villa. — La. ac- 
ción del Bruch, por Adolfo Carrasco.— Nuevas 
inscripciones romanas en las provincias de 
Cádiz, Córdoba, Cáceres y Orense, por Fidel 
Fifa.— La escritura ogmica en Extremadura, 

3." ÉPOCA.— TOMO X. 



por Mario Roso de Luna.— El vascuence y las 
lenguas semíticas: Discurso pronunciado en 
el Congreso XIII internacional de orientalis- 
tas (Hamburgo, 1902), por Francisco Fernán- 
dei^ y Gonif4/e;f.— Noticias. 

Boletín de la Sociedad Arqueológica Lu- 
liana. 1903. Julio-Agosto. Conferencias sobre 
Ramón LIull y el Lulismo, (con/crencí'ase^an- 
da,) por Jerónimo /?05se//(5.— Inven tari de la 
heretat y llibrería del metje juheu Jabuda ó 
Lleó Mosconi (1375); por M. Stenischneider.— 
Vida de Sor Anna María del Santissim Sagra- 
ment, escrita peí Dr. Gabriel Mesquida Pre, 
de lany 1690 al 92 ^coníínuacíd).— Folk-Lore 
Balear: Tradicions populars mallorquines; por 
Antoni María A/co ver. — Tesiament de Bar- 
thomen Figuera, notari (17 Juny 1607), por 
E. Agrtti7o. — Avisos al batlle de Pollensa de 
fustes de moros vistes en les mars de la illa: 
Agost de 1493 á Abril de 1495, por M. Rotger.— 
Secció oficial: Concurs per una «V^ida popular 
de Ramón Llull».= 1 904. Febrero. Ressenya 
de la Junta General de la Societat Arqueoló- 
gica Luliana, celebrada die 31 de Janer de 1904, 
per P. A. 5anjco.— Caialech de les obres que 
han entrat á la Biblioteca de'aquesta Societat 
durant lany 1903, per Pere A. Sanjco.— Carta 
del jesuíta mallorquín P. Pedro Juan Reus 
describiendo su viaje al Paraguay, en 1746, 
por J. L. Garau.— Expulsión de los jesuítas, 
por B. Ferrá.— Translat del inventari de la 
capella de Madona Santa María de Luch, 
per t Bartomeu Pascwa/.— Secció oficial: Re- 
producció y prorogació del concurs per una 
*Vida popular de R. Lull». 

Boletín de la Sociedad española de Excur- 
siones. 1904. Enero. Fototipias: Vistas de la 
iglesia de San Pedro de las Dueñas: Relieves 
del Museo del Prado (dos láminas): Antigua 
plaza fuerte de Medina del Campo.— Sección 
de Bellas Artes: Notas sobre algunos monu- 
mentos de la arquitectura cristiana española, 
por Vicente Lampére^ y Romea.— El castillo 
de la Mota en Medina del Campo, por Adolfo 
Fernándes^ Casanova.— Modernismo clásico, 
por N. 5enícnacA.— Bibliografía, por Alfredo 
Serrano y Jover.— Necrología: el P. Blanco.— 
Sección oficial: A nuestros consocios. Convo- 
catoria para el Congreso general de Arqui- 
tectos. =Febr ero. Duodécimo aniversario de 
la fundación de nuestra Sociedad: Fototipias: 
Castillo de Medina (4.* y 5.* láminas): Sillería 
de Málaga (i.^ lámina): Sepulcro de Don Gu- 
tierre de Vargas. — Sección de Bellas Artes: 
Excursiones por Toledo, por Manuel Gonj^áleí^ 
Simancas. — Sección de Ciencias Históricas: 
Artistas exhumados (conclusión), por Rafael 
Ramiresi de Arellano. — Bibliografía, por Al- 
fredo Serrano y Jover. — Sección oficial. — Lá- 

23 



340 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



minas intercaladas en el texto: Ilustraciones 
al artículo «Kxcursiones por Toledo». 

La Ciudad de Dios. 5 Marzo 1904. Real 
Biblioteca de El Escorial (notas y comunica- 
ciones): La Revista de Archivos como fuente 
de noticias sobre el Monasterio y Biblioteca 
escurialenses (conclusión): Incunables espa- 
ñoles de la Biblioteca escurialense (continua^ 
Clon): Noticias, por B. Fernání/e;^.— Biblio- 
grafía. =20 Marzo. El P. Francisco Blanco 
García, por Conrado Muiño Sáín;^'.— Los dos 
procesos de Juana de Arco, por Antonio M. 
Tonna Borthet. — Catálogo de escritores agus- 
tinos españoles, portugueses y americanos 
por Bonifacio del A/oraZ.=5 A bril . Los dos 
procesos de Juana de Arco, por Antonio M. 
Tonna Barthet. — Catálogo de escritores agus- 
tinos españoles, portugueses y americano^ 
(continuación), por Bonifacio del Moral.— 
Real Biblioteca de El Escorial: (Notas y comu- 
nicaciones): Incunables'españolesde la Biblio- 
teca escurialense (continuación): Notable re- 
galo de la Academia Real Prusiana: Noticias, 
por B. Fernández. 

La escuela moderna. 1904. Febrero. Historia 
universal de la Pedagogía: Erasmo, por Ilde- 
fonso Fernández y Sáncke^^. 

La España Moderna. 1904, Marzo. El Magis- 
terio de la prensa, por Juan Pére^ deGus^mán, 
Relaciones hispano-americanas: La guerra del 
Pacífico, por Jerónimo Becker. — Lecturas ame- 
ricanas, por //is/^anus: «Historia del desarro- 
llo intelectual en Chile»: «Anales de la Cate- 
dral de Lima»: «Mayorazgos y títulos de 
Castilla:» 

Euskal-Erria. 20 Febrero 1904. Cuestiones 
bíblicas {continuación), por Blas Pradere.— 
Viajeros rencorosos y ratoaes de Biblioteca ó 
los bascos en el siglo r (conclusión), por 
Telesforo Aran^arfi.=29 Febrero. Apuntes 
necrológicos: D. Ramón Eseverri.— Cuestiones 
bíblicas (conclusión)^ por Blas Pradere.— Con- 
ferencias sobre Tierra Santa, por Antonio de 
Murva. — Ensayo de un padrón histórico de 
Guipúzcoa según el orden de sus familias po- 
bladoras (continuación\ por Juan Carlos de 
Guerra.=:io Marzo. Monedas romanas en la 
ría de Bilbao, carta de D. Evaristo de Chu- 
rruca á D. Antonio Arzae.— Noticias biblio- 
gráficas: «La Virgen de la Encina» por D. José 
Cola y Gottt.— Ensayo de un padrón histórico 
de Guipúzcoa según el orden de sus familias 
pobladoras (continuación)^ por Juan Carlos de 
Guerra. = 20 Marzo. Apuntes necrológicos: 
D. José María de Escauriza: D. Joaquín Casta- 
ñeda . — Nuevas catacumbas . — Reliquias de 
nuestro Señor Jesucristo.=30 M arzo. Mari- 
nos ilustres: El Teniente general de la armada 
D. Vicente Hczeu(i737-i8i5), por Manuel Dia:^ 
y Rodriguei^,—EnsRjo de un padrón histórico 



de Guipúzcoa según el orden de sus familias 
pobladoras (conttnuactdn), por Juan Carlos de 
Guerra. =10 Abril. Marinos ilustres: El te- 
niente general de la armada D. Tomás de 
Ayalde (1761-1836), por Manuel Dia^ y Rodri" 
gue^. =20 Abril. Celtas, Iberos y Euskaros 
(continuación), por Arturo Campión, 

Galicia histórica. 1903. Noviembre-Diciem- 
bre. Galicia en los primeros siglos de la Re- 
conquista (conclusión), por Antonio Lópt^ 
Ferreiro.— Reseña histórica de los estableci- 
mientos de beneficencia de Galicia durante la 
Edad Media, y de la erección del Gran Hospi- 
tal Real de Santiago {conclusión y apéndice), 
por José Vellaamil y Castro.^Los documen- 
tos más antiguos de España? por Andrés Mar^ 
tine^ 5a/a;^ar.— Pinturas murales halladas en 
Santa María de Mellid, y Escultura en Galicia 
(Los Gaiteros), por Eduardo Alvares Carba~ 
llidX).—PoT la lengua gallega, por A. Martines^ 
5a/a;(ar.— Bibliografía, por M.[anuel] S.[erra' 
no] y S-fan^fJ.— índice de la sección de Estu- 
dios Cromos / y //).— Colección diplomática: 
CXII. Testamento de D. Juan Núñez de Isoma, 
padre del arzobispo D. Alvaro de Isoma (año 
1400) (Transcripción de A. L. F,): CXIII. Do- 
nación hecha á la Iglesia de San Julián de 
«Palatio» cerca de Mellid (año 787), (Trans- 
cripción de A. L. F.^— Erratas más notables 
de |la Colección diplomática.— índice de la 
colección diplomática {tomos I y //^.—Histo- 
ria de la Iglesia de Santiago Cconc/ttsión), por 
Jerónimo Román. 

La Ilustración Española y Americana. 8 
Enero 1904. Don Manuel Bretón de los Herre- 
ros, por Juan Valera.^A través de Europa: 
Impresiones de Viaje de Amsterdam á Ambe- 
res; Amberes, por Ricado Balsa de la Vega.= 
1 5 E n e r o . Las ruinas de Iponoba, por Rodri- 
go Amador de los /^tos. — Tallas españolas: 
I. Los primores del ebanista y el genio del 
escultor, por Enrique Serrano Fatigati. — 
A través de Europa: Bruselas, por Ricarda 
Balsa de la Vega.=22 Enero. A través de 
Europa: De Bruselas á Londres, por Ricardo 
Balsa de la Vega.— Dos figuras de Oberam- 
mergau: José Mayr de Cristo y la escritora 
Guillermina de Hillern, por Juan Fastenrath. 
Tallas españolas: La sociedad ciudadana y los 
grandes hechos nacionales, por Enrique Se^ 
rrano Fatigati.=^oEneTo. «Bromas...» para 
la Academia, por D. Felipe Pérej^ y Gonj(dU!(. 
Tallas españolas: Sillerías del segundo cuarto 
del siglo XVI, por Enrique Serrano Fatigati. — 
A través de Europa: Impresiones de viaje: En 
Londres, por Ricardo Balsa de la Vega.— 
Magalhaes Lima, por Eduardo Estévei^.= 
8 Febrero. Comedias y bailes en Carnesto- 
lendas, por Felipe Péreí^ y Gon^fá/e^.— Talla» 
españolas, por Enrique Serrano Faftgatt.= 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



34' 



i5 Febrero. Comedias y bailes en Carnesto- 
lendas, por Felipe Pérej^ y Gon^ále^.=22 Fe- 
brero. Comedias y bailes en Carnestolendas, 
por Felipe Pére^ y Gon^á/ej^. — Efemérides 
artístic.is: D. Julián Romea, porEduardo de 
Lustonó.=2^ Febrero. Comedias y bailes en 
Carnestolendas (conclusión\ por Felipe Péresi 
y Gon:(áie^.=S Marzo. Monumentos nacio- 
nales españoles, por Enrique Serrano Fati' 
gati.=i 5 Marzo. Cómo impuso Ríos y Rosas 
el principio de autoridad á una ciudad en 
anarquía, por Juan Péreí^deGu^mán. — Monu- 
mentos nacionales españoles, por Enrique Se- 
rrano Fatigati. 

La Lectura. 1904. Marzo. La escultura en la 
catedral de León, por J. B. Lásiaro. 

Nuestro Tiempo. 1904. Marzo. Los caudales 
de Indias en la primera mitad del siglo xvi, 
por Francisco de Laig/esia.— Revista biblio- 
gráfica. 

Razón y Fe. 1904. Marzo. Los Santos Padres 
y la educación clásica, por R. Rui^ Amado.— 
El pentateuco y la escuela neocritica: El texto 
actual y sus relaciones con el primitivo, por L. 
Murillo. — Inspiración cristiana de Lope de Ve- 
ga (continuación)^ por J. M. Aicar^o.=Abri 1. 
El problema crítico sobre la data cronológica 
del pentateuco y la tradición católica, por 
L. A/urí/Zo. — Examen de libros: Biblioteca 
manual agustiniana. La Constitución de la 
Iglesia desde los primeros decenios del Minis- 
terio de los Apóstoles hasta el año 175 de 
Jesucristo. 

Revista de Aragón. 1904. Febrero. Estudios 
de síntesis histórica: Historia general: España: 
Época moderna, por H- Leonardon (Trad. de 
Carlos /{i6a).— Ordinaciones y paramientos de 
la {ciudad de Barbastro (continuación)^ por 
Mariano de Paño.— La techumbre mudejar de 
la catedral de Teruel, con ilustraciones (con- 
tinuación), por Mariano de Paño. = Marzo. 
Estudios de síntesis histórica: Historia gene- 
ral: España: Época moderna, por H. Leonar- 
*don (Trad. de Carlos /{16a;.— Ordinaciones y 
paramientos de la ciudad de Barbastro (conti- 
nuación), por Mariano de Pano.—Notas: Do- 
cumento aragonés existente en el archivo de 
la Sauve Mariure: Estudios sobre los orígenes 
de los municipios en la Edad Media: Recep- 
ciones académicas: Nueva edición del poema 
de Fernán González.— La techumbre mudejar 
de la catedral de Teruel, con ilustraciones 
(continuación)^ por Mariano de Paño. 

Repista de la Asociación artisco-arqueo ló- 
gica barcelonesa. 1904. Enero-Marzo, Teodoro 
Mommsen, por M. R. de Berlanga.—Lz Junta 
de Gerona en sus relaciones con la de Cauluña 
en 1808 y 1809 (conclusión)^ por Emilio Grahit. 
Anals ioédits de la vila de la Selva del Camp 



de Tarragona (conítnuactdn), por Juan Pié.— 
Notas bibliográficas. — Comunicaciones. 

Revista conte.mporánea. i5 Marzo 1904. Las 
herejías en lucha con el cristianismo, por 
Juan Ortega Rubio.— A Polioq (poesía), por 
Enrique Prúgent.—Lz enseñanza de la geo- 
grafía (conclusión)^ por R. Alvarej^ Sereix y 
por Leopoldo Pedreira Taido.— Cosas de an- 
taño, por José Rincón y Larcano. 

Revista de Extremadura. 1904. Febrero. 
Don Pedro López de Miranda, obispo de Coria 
y Calahorra {continuación)^ por Carlos Groi- 
^ard y Coronado.— BurguiIlo«i: Aldea y Basíli- 
ca del siglo vil, por Matías R. Aíaríine^.— El 
cura de Helechosa ó el hombre de las tres 
borlas, por J. Ramos Herndnde^.=yL3ir¿o. 
Reliquia insigne de la catedral de Coria, por 
Eugenio Escobar Pnefo.— Devocionario oral 
de Alméscar, por R. Garda Plata de Osuna.— 
Crónica regional: Descubrimientos arqueo- 
lógicos. 

Revista de Huesca. 1903. Septiembre-Octu- 
bre. Cartas inéditas de Jope Llanos (1808-1810), 
del Marqués de La Romana y Canónigo Posa- 
^a.— Santa Engracia de Zaragoza, parroquia 
oscense (conclusión), por Gregorio García.— 
Noticias históricas sobre la villa de Castejón 
de Monegros (siglo xvi), por Gregorio Caste- 
jón.— El libro de la cadena ó de los privilegios 
de Jaca: Descripción del códice y documentos, 
por Gabriel L/aí»r¿s.— Diario de Jove Llanos 
en Bell ver (Febrero á Abril de 1806), transcrito, 
por Julio Sómo^a. 

Revista del Instituto paraguayo. Núme- 
ro 45. Los elementos de la civilización cristia- 
na, por Cecilio Bae;^.— Guerra del Paraguay 
(continuación), por Bartolomé Afifre— Los Pá- 
jaros del Paraguay (continuación), por Félix 
de Ai^ara.=yi\xmtro 46. Cartas históricas de 
D. Manuel Pedro de Peña (i857-i858). — La 
controversia Caxias Mitre, por Manuel Avi- 
/a.— Guerra del Paraguay (continuación), por 
Bartolomé Afiírc.— Los pájaros del Paraguay 
(C9ntinuación), por Félix de A^ara.— Biblio- 
grafía. 

Revista Nacional de Buenos Aires. 190^ 
Diciembre. Las ideas políticas de Bolívar, por 
Diego Meni^oj^a.— Canalización sud-america- 
na: Critica del proyecto de canal de Córdoba 
al Rosario, por A. Rodriguéis del Busto.— Lñ 
fortaleza de Humaita, por José Q. Gordillo. 
Glorias del ejército de los Andes, por Enrique 
Martinei^ (con anotaciones de Juan Isidro 
Ptf«5a<ía).— Apropósito de la obra «Simula- 
ción de la locura», por Joaquín Castellanos. — 
Colaboradores de la Retfista Nacional: Doctor 
José Ingenieros (con retrato), por Rodolfo 
W. Carranj^a.— Junta de Gobierno de 1810: 
Antecedentes de la reacción española en Men- 
doza.— Correspondencia inédita de Antonio 



342 



REVISTA DE ARCHIVOS 



J. Sucre (1823-25).— Panamá, por R. W. Ca- 
rranca.— índice general por autores (del 
tomo XXV al XXVI). por R. W. Carrani^a. 

Enrique Arderíu y Valls. 



REVISTAS EXTRANJERAS 

[i.^ Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra portuguesas, ó ex- 
tranjeras en hablas no español'as ni portugue- 
sa consagradas exclusivamente al estudio de 
España, y dadas á luz en ó fuera de ésta: los 
títulos de unas y otras revistas van de letra 
cursiva. 2.° Los trabajos de cualquier materia 
tocantes á España, y los de carácter histórico 
y erudito interesantes para la cultura que 
figuren en los Sumarios de las demás revistas 
escritas en lenguas portuguesa y extranjeras, 
publiquense ó no en España. 3^ Los trabajos 
que, estando en las condiciones reseñadas en 
este párrafo segundo, aparezcan en revistas 
publicadas por extranjeros en lenguas sabias.] 

OArcheologo portugués. 1903. Octubre-Di- 
ciembre. Archeologia de Trás-os Montes. — 
Mosaicos romanos de Portugal. — A propósito 
de um projecto para emissáo de moeda de pra- 
ta.— .\rcheologia do districto de Braganga.— 
Extractos archeologicos das «Memorias paro- 
chiaes». — Legenda enigmática. — Estudos de 
numismática colonial portuguesa. — Esta^oes 
prehistóricas dos arredores de Setubal. — He- 
ráldica municipal. — Onomástico medieval por- 
tugués. — Archeologia bracaraugustana. — Es- 
tatué tai thyphalhca. — Bibliografía. 

Archivio storico italiano. Dispensa i.^ del 
1904. F. P. Luiso, Tra chiose e commenti anli- 
chi alia Divina Commcdia. — Luigi Staffetti, 
La política di Papa Paolo III e lltalia.— Lau- 
dedco Testi, Nuovi studi sul Carpaccio. — 
Pasquale Papa, Quattro sonetti politici di 
Melchior Cesarottí. 

BlBLIOTHÉQUE DE l'ÉcOLE DES ChARTES. I9O3. 

Septiembre-Diciembre. Traube et L. Delisle, 
Un feuillet reirové du recucil écrit sur papy- 
rus de leitres et sermons de saint Augustin.— 
Ch. de La Ro.nciére, LAtlas catalán de Char- 
les V derive- t-il d'un prototype catalán?— 
H. Omont, Manuscrits de Sir Thomas Phillípps 
acquis pcur la Bibliothéque nationale.— Le- 
soRT et Prevost, Bulles inédites d'Eugcne III, 
Lucius III, Célestin III et Innocent III.— H. 
M0RANVILLÉ, Notes de statistique douaniére 
sous Philippe de Valois.— M. Prou, Deux frac- 
ments de bulles sur papyrus au Musée du 
Puy.— Bibliographie. 

liuUetin hispanique. Núm. i.o 1904. P. Pa- 
rís. Peiii cavalier ibérique.— E. J. Navarro, 
íMVRGIS! — P. Quintero, Mosaicos inéditos 
italicences. — J. A. Brutails ^ Note sur une 
charte suspccte du fonds de la Sauve-Majeu- 
rc— A. Thomas^ Rogcr Bacon et les étudiants 
espagnols— María Goyri de Menéndei^ Pidal, 
Romance de la muerte del príncipe D" Juan.— 



R. Menendeí^ Pidal, Más sobre las fuentes del 
condenado por desconfiado. — E. Walbtrg, 
L' Auto sacramental de Las Ordenes militares 
de D. Pedro Calderón de la Barca (suite).— 
Bibliographie. 

Le Correspondant. 10 Enero 1904. A. de 
Lapparent, La pluie etle beau temps.— A. A. 
Fauvel, La Coree. Le pais. Les habitants.— 
Les arts et manufactures. Le gouvernement. 
Le Catholicisme.= 25 Febrero. G. de La- 
marzelle, Pourquoi la troisicme Republique 
n'a pas dénoncé le Concordat.— Rene Pinon, 
L'idée de responsabilité sociale dans Teduca- 
tíon de la femme.— Paul Nourrisson, Lassem- 
blée genérale du Grand-Orient di France 
en 1903.— Francis Marre, Une mise au poínt. 
Le Japón industricl. 

G10RNALE storico e letterario della Li- 
guria. 1904. Octubre-Diciembre. E. G. Parodi e 
G. Rossi, Poesie in dialetto tabbiesse del secó- 
lo xvii.— U. Mazzini, Appunti e notizie per 
serviré alia bio- bibliografía di Bartolomeo 
Fació. — F. L. Mannucci, Per li biografía di 
Luchetto Gattilusi.— BoUettino bibliográfico. 
Journal des savants. 1904. Febrero. A. Tho- 
mas, LAtlas linguistique de la France.— A. 
Rambaud, Le concordat de 1801.— H. Weil, 
Textes grccs trouves recemmeni en Egypte.— 
R. Duval, Histoire de lÉglise nestorienne.— 
J. Vendryes, La linguistique indo-européen- 
ne. = Marzo. L. Leger, Le Corte giano át 
Balthazar Castiglionc et le Courtisan polonais 
de Lucas Gornicki.— V. Brocmard, La théorie 
du plaisir daprcs Epicure.— G. Perrot, Les 
recentes fouilles de Troie.— R. Duval, Histoire 
de I Eglise nestorienne. — H. Dehérain, Les 
manuscrits scientifiques de Georges Cuvier. 

MoDERN LANGUAGE NOTES. 1904. Febrero. Karl 
PiETSCH, Two oíd spanish versions of the 
Disticha Catonis. 

NuovA antología. i.° Febrero 1904. Egidio 
Bellorini, II «Conciliatore*. A propósito del 
cinquantenario della morte di Silvio Pellico. — 
Pietro Ragnisco, II primo centenario di Eman- 
nele Kanta KÓnigsberg— Ernesto Manzini, II 
radio. = 16 Febrero. Giuseppe Piola, Peí 
riordinamento della proprietá ecclcsiatica.= 
1 .0 Marzo. Ernesto Manaci, Per le nostre 
Biblioieche. — Argentarius, La guerra ed i 
mercaii finanziari. 

La Revue. i.° F'ebrero 1904. A. Binet, Lage 
de l'écriture. — Lejuifdansla litterature rus- 
sc.=i5 Febrero. A. Ular, Le paamongolis- 
mc japonaís. L. de Norvins, Lhommc le plus 
riche de la terrc.=i.° Marzo. M. C. Duvt, 
Un Port-Royal au Nouveau Monde.— M."^*^ R. 
Rémusat, La famílle et I'amour dans Ic román 
scandinave.=i5 Marzo. C. Flammarion, La 
terre tourne teller*- A C. Balet, Les Shin- 
toístes du Japón.— Georges Pellissier, Uni- 



BtbLtOTECAS Y MUSEOS 



343 



Versités populaires.—PauI Gs£li., Lesprit fé- 
menia daos les Beaux.— Arts. 

Kkvue ARCHÉoLOüiQUE. 1904. Enero-Fcbrc- 
ro A. BoBRiNSKov, Notes d'archéologie rus- 
se (1900-1903).— M. Paul Perdkizet, Relief du 
pays de Maedes, representan un Dionysos 
thrace.— M. Salomón Keinach, Strongylion.— 
M. Walter Ai.tmann, Deux sculptures medi- 
tes de style grec— M. E. Pottier, Le commer- 
ce des vases peints atliques au VI^ siécle.— 
M. Raymond Veill, Le vase de Phaestos, un 
document de Ihisioire du monde créto-asia- 
tique. — M. F. Hermet, Les Graffites de la 
Graufenque (Aveyron).— M. J. Six, LAihéna 
d'Endoios. — Dom. E. Ronlin, Ivoires dé la 
Hauíe-Egypte. — M. Georges Bénédite, Une 
nouvelle représentation d'Horus légionnairc. 
Bibliographic 

Kevue de lart chrétien. 1904. Marzo. M, 
J; Helbig, L'Adoration des Bergers du muséc 
deDijon.— A. Pastoors. Monographie de l'an- 
cienne cathédrale de Cambrai.— M. Gerspach, 
Padoue, Venise, Trévise, \icence, etc.— L. 
Maitre, Les confessions et les crypies.— (i, 
Sanoner, Église de Si-Paul de Varax.— Biblio- 
graphic. 

Revue des cours et conférences. 4 Febre- 
ro 1904. Emile Fagukt, Les poetes secondaires 
du XVIII* siécle: Desforges Maillard.— Charles 
Seignobos, Les phénoménes généraux en his- 
toire: Conditions communes á toutes les Sbcic- 
tes.— Augustin Gazier, La Fontaine fabuliste. 
Ses rivaux et ses succcsseurs.— Víctor Giraud, 
Le«Port-Royal» de Sainte Beuve. III. Valeur 
philosophique et portee genérale de l'üeuvre — 
II Febrero. Emile Faguet. Les poetes re- 
condaires du XVIII*^ siécle.— Jules xMartha. 
L'histoire á Roma, Lhistoire et la liberté sous 
Auguste.— Víctor Egger, La psychoiogie: son 
objet. = i8 Febrero. Emile Faguet. Les poe- 
tes recondaires du XVIII*^ siécle: Thomas et 
Rulhiére.— Augustin Cazier, La Fontaine fa- 
buliste: ses imitaieurs au XVIil^ siécle.— 
25 Febrero. Mfred Groiset, La civilisation 
attique du V* au IV^ siécle. Sophocle et la 
religión de ses contemporains. — Maurice Bes- 
nier. Les caiacombes de Rome. Exploration 
des catacombes dans les lemps moderncs.- - 
M. Bernardin. Le théatre de Moliere. «L'Ecole 
des Femmes*. 

Rbvue critique dhistoire et de littéra- 
TURB. 25 Enero 1904. Pognon, Une versión 
syriaque des Aphorismes d' Hippocrate . — 
Krumbacher, Le probléme du grec moderne. — 
Homburg, L'Apocalypse dAnastasie.— Ziller, 
Les miracles bibliques.— Bezold, Les inscrip- 
tOQS assyríennes et la Bible.— Budde, Bible et 
Babylone.— ZiMMERN, Bible et inscriptions.— 
HsHN, Peché et redempiíon.— Headlan, Théo- 
logie dogmatique.— Basset, Complainte árabe 

3.* ¿POCA. — TOMO X. 



sur Mohammed et le chameau. — Weigel, 
Grammaire grecque. — Hellems, La Lex de 
imperio de Vespasien.— Cartón, Le théatre 
romain de Dougga. — Br¿hier, Les colonies 
d'Orientaux en üccidenl . = i . " Febrero. 
Dvorak, Lao-tseu. — Zapletal, Notes sur 
1 Ancien Tesiament.— Lincke, Samarle et ses 
prophétes, — Hbnneckb, Les Apocryphes du 
Nouveau Testament.— Peter, La letire chez 
les Rumains.— Sandys, Histoire de la philolo- 
gie classique.— Paz y Melia, Satires espagno- 
les. =8 Febrero. V. Miller, La langue des 
ossetes.— Mesrop. Histoire de la traduction 
de la Bible en arménien.— Fink, Les manus- 
crits arméniens de M. Joannissiany, La langue 
des tsíganes. — Holzinger, Les nombres.— 
CüLLEN, Deutéronome.=i5 Febrero. Kawa- 
fcLAMi, Les idees politiques du Japón moderne. 
Kromatbr, Les champs de bataille de la Gré- 
ce.— KiRCHNER, Prosopographia Attica.— Hu- 
BERT, Une page de 1 'histoire religieuse de 
Flaudre.=2 2Febrero. Dodgson, Le nouveau 
Testament basque.— Sciirader, Les inscrip- 
tions cuneiformes et l'Ancien Testament.— 
VVkissbach, Melanges babylonieos.— Hungbr, 
La divination babylonienne par les coupes.— 
Br.zoLD, Ninive et Babylone. — Jastrow, La re- 
ligión de Babylone etde l'Assyrie.— Johns, Le 
plus ancien code . — Winckler , Documents 
assyriens pour l'Ancien Testament. — Pausa- 
mas, Description de la Gréce, p. Sciro.— Pro- 
c:lus, Com mentaire sur la Parménide.— Ei- 
TREM, Les Dioscures. 

Revue des deux mondes, i.^ Febro 1904. Píe- 
rre Loti, Vers Ispahan. — Alfred Rambaud, 
L'Isthme et le Canal de Suez.— M. Villetard 
Languérie, La Corée.=i 5Febrero. M. Hen- 
ry HoussAYE, La route de Sainte-Héléne. Les 
desniers jours de Napoleón en France. I. La 
Malmaison.— Pierre Loxi, Vers Ispahan. — M. 
Rene Pirion, La lutte pour le Pacifique.— 
.M. Augustin Filón, La nouvelle i.'niversité de 
Londres. 

Revub des étudbs ancirnnes. Núm. i. 1904. 
S. Reinach, Candaule et Cambies.— P. Pbrdri- 
ZET, LTIippalectryon, contribution á l'étude 
de l'ionisme.^V. Chapot, Antiquités de Syrie. 
R. Pichón, L'affaire des Rhetores latini.— \. 
CoLLiGNON, Note sur Lucain (Pharsale, II, 
V. 93-96).— C. JuLLiAN, Notes gallo-romaines: 
XXI. Remarques sur la plus ancienne religión 
gauloise,— A. Chbrel, Fragments d'un sarco- 
phage gallo-romain.— Bibliographíe. 

Revue des exudes juives. 1904. Octubre- 
Diciembre.— Israel LÉvi, Notes sur les jeúnes 
chez les Juifs.— Théodore Reinach, «Mon nom 
est Legión».— Ign. Goldziher, .Melanges judéo- 
arabes (suiíe).— Paul Hildenfinger, La figure 
de la sinagogue dans l'art du moyen age. — 
M. Líber, Gloses árabes dans Raschi.— Israel 

24 



.// 



344 



REVISTA DE ARCHIVO^ 



L¿vi, r Un recueíl de contes juifs inedíts (Jin). I 
II. Une consultation ínédite sur 1' intercessioo 
des vivants en faveur ees morts.— Paul Hil- 
DENFiNCER, Docuoients relatifs aux Juifs d'Ar- 
les.— Ad. Crémibux, Les Juifs de Marseille au 
raoyen age (yin).— W. Bachbr. Un épisode de 
l'histoire des Juifs de Perse. — Moi'se et Ernest 
GiNSBURGER, Contributioos á l'histoíre des 
Juifs d'AIsace peadant la Terreur. — Biblio- 
graphie. 

Re VUE DB GASCOONE. 19Q4 Fcbref-O. A. Clbr- 
(>EAT. Les Hdpitaux de Gimont.— A. Dbgert, 
Edouard I.^*" el la Gascogne en 1300.— V. Foix, 
Folklore: Glossaire de la sorcellerie landaise 
(suife).— L'abié I. Broconat, Etat ancien de 
rinstruction primaire dans quelquis parois- 
ses rurales de Gers (sutfe). — Les «Melanges 
Léonce Couture» et la critique. — Bibliogra- 
phie.=Marzo. Louis Guerard, Les derniers 
travaux sur saint Orens.— J. Annat, Premieré 
restitutíon de Sauvelade.— V. Foix,. Folklore: 
Glossaire de la sorcelliere landaise (suite).— 
bibliographie. 

Revue oe Geographib. 1904. Febrero. Lucien 
Briet, La vallée d'Aspé.— Colonel Leblo.nd, 
Les Etals-Unis d'Amérique. — Francis Mury, 
Religions el superstitions siamoises. — Yves 
Kerganof, Tableaux du Sahara. Un convoi au 
Tidikelt.— G. Regblsperger, L'actualité géo- 
garphique.— Karakoroum: M. el M."*^ Work- 
rnan.— Les Aoglais au Thibet.— Le trailé fran- 
co-siamois— Un chemin de fer de Tlemcen a la 
froniiére du Marac— Le capiíaine Lenfant au 
Tchad.— Les expéditions du capitaine Peary.— 
L'expediiion écossaise antarclique. 

Revue u'histoire et d' archéologie du 
Roussii.LON. 1904. Enero. Ph. Torreili.es, 
L'ultrainontanisme el le gallicanisme. — J. Ca- 
FEíLLK, La seigneurie de Banyuls-dels-As- 
pres.— Bulleiin bibliographique. 

Revue histori^ue. 1904. Enero -Febrero. 
Luuis Brehif.r, La Royanle homérique el les 
origines de IKtat en Grece.— Hermann Huef- 
FER, La ün de la Répubiique napoliíaine 
(suz7e eí yin).— Bernard Monoo, De la méthode 
hisiorique chez Guibet de Nogeni.— Ch. E, 
ÜELSNER, Fragmento de ses Mémoires relaiits 
á Ihistoire de la Révoluiion fran^aise, pu- 
bliées par Alfred Siern.(suite). 

La Revue socialistb. 1904. Febrero. Gusta- 
ve RouANBT, La politique du parti socialisie 



frani^ais. — Emile Vandertblde, L*iclétHsme 
marxiste.— N. Colajanni, L'impérialisme an- 
glo-saxon.=Marzo. Eugéne Fourmi¿re, Les 
caracteres scientifíques de réconomie sociale. 
Jean Jaurés, La guerre russo-japonídsc ct 
rAUiance franco-russe. 

RlVI^TIA OELLB BIBLI0TECHB E DBGLI ARCHIFI. 

10Q4. Enero. Guido Biagi, A proposito di due 
sconosciute legature «Grolier».— Gyido Biagi, 
Contro i pericoli d'iacendionelle Biblioteche. 

RoiAANiA. 1904. Enero. P. Meyer, Notice du 

ms. med. Pal. 141 de la Laurentienne (Vies des 

saints) — P. E. Guarnerio, Postule sul lessico 

sardo. — Ov. Densusianu, Notes delexicogra- 

phie roumaine.-Melangues.— Comptes rendus. 

Le tour du monde. 23 Enero 1904. M. Réci- 
NALD Kann, a travers le Maroc révolié.— La 
prochaine exposition de Saint-Louis. — Un* 
ascensión de Popocatepetl.— Y a-t-il moyen 
d'arriverau Póle sud en automobile? — L'oe- 
uvre des Russes en Mandchourie.=30 Ene- 
ro. Du Montenegro en Albanie Scutari.— Le 
Japón et la civilísaiion occidentale. Le Roma- 
ji.— Réorganisation du Congo franjáis.— L- 
cheinin de fer de la Cote est de Madagascar a 
Tananarive.— Le Canal de Panamá.— Fontai- 
nes polychromes.=6 Febrero. M. le Comte 
De Courte, La Nouvelle-Zélande.— Dans les 
Pyrénées. LaCrévasse dEscoam—L expansión 
allemande.— .\ Scuiari d'Albanie.— Les resul- 
táis de 1 expediiion Nordenskjold.— L elfer- 
vescence intérieure en Coree. =13 Febrero, 
Les Reusses en Mandchouire. -Décou verte d'un 
navire des anciens Vikings.— Morí du voya- 
Heur Félix Raniíz.— La rivalité de la i^ussie 
el de lAngleierre en Perse.— La situation des 
Juifs en Russie.— Le Coprah.=20 Febrero. 
L Oasis deGabés (Sud Tunisien).— Progrés du 
dremin de fer du Hedjaz.— Succés de la colo- 
nisation fran^aise en Tunisie.— Situation po- 
litique et économique actuelle de la Coree. — 
La situation économique du Japon.=27Fe- 
b.rero. A travers la Coree. Séoul.— Diffussion 
des AUemands dans TAfrique du Sud.— Succés 
de la Míssion Lenfant. La vraie route de la 
France au Tchad.— Le nouveau Traite franco- 
siamois. Succeés de la Diplomatie fran^aise. — 
Les eirangers en Chine. Ports ou veris ou 
Ports a traite. 

Lorenzo Santamaría. 



ERRATAS DEL NUMERO DE FEBRERO-MARZO 

Página gS, línea i3, muestra, por muerta» 
Página :¿i8, línea 4, Barbasiro, por linbastro. 



MADRID.— Tip. de la Brrista de ArohiTOS, BiblioteoM y Mumos, OUd> 8. 



<^' 



REVISTA 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



tHIStCBIA t CIKHCtAS J 



^1 ■ ,ir«S raVUlCA WS\ VEZ AL MES) 



TERCERA ÉPOCA 
A?iü vitr 




Mayo-Junio 1904 



r 



t* HNViirA 1*E AflOIIVitS, NIHUD-TCCM rwiisBos 
^ C«lle de OlEd. núm. K, 

(904 



~SD M A J\,í:o — -, , 



no, pac D. Radfi.^a Aiulvlft ne. ui» lUiW. .,...' 
li— Ao» iri^tna áet eondndv Ut Paltii j- lu tihiurt^or Frar Fm 

AUr.par D.SiilvadorÜAiiriiiB Y MiQUiu . . 

m.—Cómo iHuttta un nifriililo wl HkIo XF/. p"r D. Iull*ii ^»^. 
IV.<-A«) Caneiontr'íi Mpaflo/í», pof'l). (CuHenEo !/Ui.t r \. Aatiiu^ f%m 
V.^Btládin itiCTiplita di ion mapat, planos, ttt.,ílrtat «iti 
namá. Sania ñ y Ouito.^xltHntit in rl ¡Irctím gtna-al 
Ta»uLiD>eAt. .,_,. ^ ..... . 

Vl.-JVoíiiM* Hiltórlcoí HüliHtutíitOítgoatl Kiífar. m«iM rf# íat, 

lisia ntringiitla j «un PVniaido. de IM Diirpltatru \- lhir*i'f 
la ai/-iatn IM tigfnt Xífy Xrir, yjt la Billa Jt VUlitr .1 

limauMA .,,... ... ... 

VIL— Doi.i<Mu<ro<: I. LToB rotcccMa de rftnrm J«l. iJbIok. 
II. F»tHi SMnmmisI c"mpu-*':i' tu r\ »«•■ t*!r 

Vlrt.— NOTJl B1I1'>™:"1'"-''-' 1 A/.,v../-|-,.,„. !-.,..[,... ..,, ,L .. 



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tlnitíatttfaiiolwt,ft,Tti. Eort^uii ^mixiiIh t ^ 



*luiii;CÍ>dliit djT lRo.tii; .Utsri.'Vri < 
nolAfti* üí le»Obiitpo> di P^ml'' . ■ 

J«f( liupcnor dtl i'.in:ri ■ 

i4 Bttaupat y él Brllns I' 
T P***T.Jtff íc diehí Srtctiin. 

l>ll«go (."dsl littie*4tpTattat.di ta Rrdl < 
cidop'H T> ^acHivn lliiiHbia>:<>-\'AT.i 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



(HISTORIA Y CIENCIAS AUXILIARES) 



Año VJII. — Mayo y Junio de 1904. — Núms. ^ y 6. 



TOLEDO EN LOS SIGLOS Xll ¥ Xlll 

SEGÚN LOS DOCUMENTOS MUZARÁBIGOS ' 



I 



Restablecido el culto, impuestas y reconocidas la autoridad real y la 
del prelado, y asegurada en el presente y para el porvenir la población 
rendida, no fueron, sin embargo, y á despecho de los nuevos pobladores 
cristianos de distintas procedencias, grandemente crecidos ni sensibles, á 
lo que parece, los cambios por la ciudad experimentados en su material 
estructura durante los últimos quince años de la XI.* centuria y aun las 
dos siguientes, á juzgar por las enseñanzas y el desinteresado testimonio 
de documentos hasta aquí no con tales propósitos consultados nunca 2, y 



I Del libro Toledo que el autor prepara para la imprenta. 

2- Aludimos á las muy interesantes escrituras muzarábigas que, procedentes de la Santa Cate* 
dral Primada y del Cortpento de San Clemente, de la propia Toledo, guarda en crecido número el 
Archivo Histórico Nacional por fortuna. Bien que con propósito diferente al nuestro, dieron co- 
nocimiento de algunos de estos documentos primeramente nuestro antiguo maestro, el erudita 
D. Francisco Javier Simonet en la Revista dk Arch., Bib. y Museos el año 1873 (P*8' ^52), y en 
la Crestomatía arábigo-española que, en unión del R. P. Fray José Lerchundi publicó en Gra- 
nada el año de 1881, utilizando además las escrituras el Sr. Simonet en su Glosario de voces 
ibéricas, y latinas usadas por los mozárabes, obra premiada por la Real .Vcademia Española, é 
impresa en 1888, y después el malogrado individuo del Cuerpo de Archiveros, D. Francisco 
Pons y Boígucs, en el Boletin de la Sociedad Española de Excursiones^ y más tarde en el libro 
que tituló modestamcnic Apuntes sobre las escrituras moi^árabes toledanas que se conservan 
en el Archivo Histórico Nacional {MaxÍTui^ 1897). Nosotros distinguiremos las escrituras de la 
Catedral no publicadas, con las letras C. T. (I.); las publicadas por Pons, C. T. (P.) y las del 
Convento de San Clemente C. S. C. 

3.* éPOCA. — TOMO X. 25 



346 REVISTA DE ARCHIVOS 

á pesar del terrible incendio que en 29 de Mayo de la era 1 164, año 1 1 16, 
debió consumir no pocos edificios ». 

Según del contexto de algunos de aquellos se deduce, quedó Toledo 
principalmente formada por cuatro grandes núcleos, independientes entre 
sí, bien que entre sí enlazados y en comunicación directa. Constituía el 
primero, el más importante y más noble en todos conceptos, la Al- 
Medina (ñjlíJ^I), aun así entonces oficialmente llamada, y tal y como 
había sin duda subsistido en la época muslime, v acaso con el perímetro 
mismo de la iirbs regia visigoda, derivación legítima de la urbs romana. 

Era el sej'undo el denominado unas veces Arra¿»a/¿/eTo/e¿/of-iULl3JLJr .¿u,)* 
ó de la ciudad de Toledo f vJÜaJJ? N^Joe ,¿¿. ) ^: otras. Arrabal del Sor- 

te i i ^-;i ^¿^ \A' con ÍTQcntnc'xdi Arrabal de Santiago ( ^j . ^u: *£i >^- 

en ocasiones Arrabal de Bib-Sacra (aju: ^-^ >£-,^ ^' ó simplemente el 

Arrabal ( »-I^'|) ' el cual se extendía amurallado desde el Al-Hi^ém 
fj i^-l) ó Al'Hissén mejor ( .^..o^Jj, >' bordeando por el N. la .4/-A/e- 

dina, llegaba á la Bib-al-Chasri ( ^y I ^.^j ó Puerta del Puente de 
Barcas, más tarde Puerta de San Martin f ..^-^ ^.jwi; ^••j), lioy ¿fe/ 
Cambrón, que es la Puerta Rhamnia del P. Román de la Higuera ó Bib-ar- 
Rumia de Mariátegui, ^ punto al cual llegaban ya enlazados el recinto ex- 
terior del Arrabal y el interior de la Al-Medina mencionada. El ter- 
cero de los núcleos á que venimos aludiendo era el Arrabal de los Judíos 
( ^>/^'l ^¡Ais) que, tomando origen en las inmediaciones de lo que es hoy 
San Juan de los Reyes, y convenientemente cerrado desde el Cerro de la 
Virgen de Gracia Aon^c todavía quedan ostensibles restos del muro, — ocu- 

1 {^o<, Annalea Toledanos ¡I, cow mortiticantc coac¡ÑÍón cons¡f¡naa en la fecha citada /u^ 
quema en Tttledu (Ksp. Sa^^r.^ tomo XXIU, püL'A. 4'>4). No es dable por lanío discernir en qué 
parle de la ciudad ocurrió el siniestro; ní fue casual ó coiiNecuencia de las coniiendas frecuentes 
suscitadas entre los pobl.idores de una y oira progenie; qué eiliíicio«; fueron tltsiruidos y qué 
importancia tenían; el incendio debió ser grande, cu indo merecii <;cr conmemorado. 

2 '1. r. (1.^ num. 44?^, era 1317, añu 127'.»; C S. '"., num. 12 provisional, era t2<o, año 1227. 

^ C. T. (I.), núm. ó, era ii«')2, año 1124; núm. 403, era 132M. año 12.^. C. T. (Hj, núm. XCVIII, 
era 1245, año 1207. C S. C. núm. i2«")prov., era 1210, año 1172; núm. 148 prov.. era 1213, año 1175. 

4 C S. C, núm. 163 prov., era ih.lj. año n5**». 

.=> ídem. núm. 32 prov. era 124?, año 1207. 

ü C. r. (H.), núm. XXXVII. era 1213. año w¡b. 

- C 'V. (I.), núm. 32, era ii«/í, año ii'm; núm. 130, era 1230, año luyi 

H La escritura más anlit^úa que da nombre de San Martin á esta Huerta c-; la del C. S. C, nú- 
mero i><4 prov.. era I2t/», añ«.» de 1 258. Así continuó llamán^íose durante el sisólo xiv. según la 
Crón. del Hey don Pedro, año rpS, cap. Vlll, pá^. ih5 de la edic¡«.n de Mon-lei-ir. y asi prosiguió 
hasta el siglo \vi, pues en las ortífwanctí.f títf Toledo, título r^XLll, ley .Xlll de 27 de Enero 
lie i?íi se dice que no metan vino ♦por la puerta Je San Martin, que di!;en dtl Cambrón^ (pá- 
gina 2r>2 de ilichas Ordenam^aa). 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 347 

paba parte del SO. de la ciudad hasta Montichél, siendo el cuarto y último 
el Arrabal de los labradores (^ yül J^í^s), extramuros, y próximo á la 
antigua Basílica de Santa Leocadia, en la Vega ^ 

Conforme en otro lugar de este libro con mayor detención manifesta- 
mos, partiendo del Alcázar, y dejando fuera el Al-Hi^ém con la antigua 
barriada de Santa Alaria y los muros que la circundaban, extendía los 
suyos la Al-Medina á lo largo del animado Zocodover, Soc-ad-Duéb 
fvU"^' wfV^)con el torreón jnás tarde apellidado Arquillo de la Sangre; 
cruzaba con aquellos la mucho después llamada calle de la Lamparilla 
hacia el Miradero alto, en cuyas inmediaciones se le había incorporado la 
cerca privativa del memorado Al-Hi^ém; seguían los muros referidos, 
entrecortados por cubos y tambores, hasta Bib-al-Mardóm (ka^j^J] w''o), 
puerta de que con singular fantasía hicieron los autores la del Rey Agila 
y el .4rco de Mayoriano, con otros varios nombres, la cual estaba espe- 
cialmente defendida por cuadrado torreón, embebido siglos adelante en 
la Puerta baja de la Herrería, Torre ó Puerta del Sol actualmente; y 
con accidentes asemejables, continuaba desarrollándose la Al-Medina por 
la calle aun denominada rfe/ A^or ó del muro r }]) el Convenio de 
Santo Domingo el Real, que en la antigua línea fortificada estriba, y ca- 
minando sobre la Granja, llegaba así á la Puerta de San Martín, unidos 
ya, según va insinuado, el recinto particular interior de la Al-Medina y 
el exterior y general de la plaza. 

Allí, comprendiendo aquella entrada, abarcando sin duda el fantai'- 
seeido Alcázar del Rey don Rodrigo, donde estuvo el Convento de San 
Agustín, hoy Matadero, y con él el Convento de San Pedro, tan cercano á 
la Judería como para que en sus inmediaciones se abriese la Bib-al-Faráck 
(« JÜl v'L^), y ^^ Convento d^ Santa Ana más tarde,— al recinto de la Al- 
Medina se incorporaba por el Cerro de la Virgen de Gracia la cerca del 
Arrabal de los judíos; y mientras la general exterior, cuyo muro según 



I Con el nombre de Arrabal de Arronóc í^y^JÍ ,j^y) ó del lodo^ del légamo, ó del ba- 
rro, menciona otro la escritura núm. 79 prov., del C. S. C, por la cual el dexraero de los 
alfareros compró en la era 1222, año de 1184, cierta casa; según la escritura núm. i5o de la 
C. T. (I.), era 1240, año 1202 cerca de la Puerta de los judíos^ colación de San Martin, estaba el 

i¿¿y^j] s^W*L>-j handaq ar-ronóc ó barranco del légamo. No es dable en la actualidad resol- 
ver si en uno y otro documento se alude al Arrabal de los alfareros, el cual debía estar en la 
colación de San Jinés, en el interior de Toledo, pues allí tenían hornos y tiendas de alfarería, 
como veremos á su tiempo. 



an.porO. Rii(!tÍt(o.Ai*«iii» om.nH Rfoi, ."- . 

IL—L^t úrlgenu 4t¡ ei-tóaJv <*e Pillea y xv »tflrrÍ4ilor Frar ! 

Jtá*. par O, S*lv9dat tikifFtttx vMiQi'Kt- . . . , . 

liL— CirmoKiMlau» tnpi'UI'ioeií el íiiili- XV!. f'it i< Iuiíab r- 

IV,— ín»Caiidoii«rm fipflfloíre. portí ltuit«ni(> Mels y \. Himu ^ 

V.— mJudiifi tbiclplfia ár l<M ma^ai, /itnnni. >r£%,.ifi iin iinilirv-i- 

naimí. ionia J?» y Quita, »xWrn/wm «' /ti-(fliw'ír««fa/ Jr j», 

VL— A'OtttfiK A[i(iíi-ftat iltítilo£tir«ni(fi)d»ll'i(íiir. n/tflcA Jt Im n 
tf(iBii/Wi-nigucJa 7 5un Frciunrfc. de fu* íliispiíaln v IktpÓt 
lalttOfaen losntglaKXIIy Xnr.ydtU villa arVili.ir .'^ r'« 
IllRontTik. -.,.,.,.. . . . , 
VII,r-^el-.v■lO>^<>a: lliB» rotíEciiiii ii« relrann Jd inj 



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Ingccnelo Rtili": 

Serrano, CM"'.' 

KdtJ Hc<)<> C'-'i ' . 
IJÍ. -VAHIIAADlÚ: Alrrnaiii;i. .\i>;i-tiií na, rvii.niíi [ viui.i 

|«1!Hlo*lJn¡doN,ii>iti«ntriieJiiiliii. - 

X,— KiRituiíiiArKi: tjtret tipañalH, pnr t>, Atori' ' 

I S^sit, di liBIMiuieCD N&ei«iitl,->Lf*i«a futrrtn) 

flf*ill4*«i>piiflaf<u, por C. KnrlQuc ^>u«BÍaT v-i 

Jltví:lla<exti'aiif(riu,pot DI t.orDnaccjSi]iT>ii«ii^ 
XI. -afección üíicnii. t bt j-cricii»,. ,..-,. 

Lijn»»*»!iKLTM;VUOcdft nm"U:'mum rif..-. i-.vTipii. 

■•ltflit<i* V y í»"!' '■ Bi»t49gia/i-i '" I ' 

JíTt miprrlnr dot Ci«n" 
DlrtCTgr <«; U i)i))liettc> N: - 

■fe P,»taKpa») dt.íMlts i'.'. 
T PathVc, Jilr de <)kha Seicji - 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



(HISTORIA Y CIENCIAS AUXILIARES) 



Año VJII. — Mayo y Junio de 1904. — Núms. ^ y 6. 



TOLEDO EN LOS SIGLOS XII ¥ Xlll 

SEGÚN LOS DOCUMENTOS MUZARÁBIGOS * 



I 



Restablecido el culto, impuestas y reconocidas la autoridad real y la 
del prelado, y asegurada en el presente y para el porvenir la población 
rendida, no fueron, sin embargo, y á despecho de los nuevos pobladores 
cristianos de distintas procedencias, grandemente crecidos ni sensibles, á 
lo que parece, los cambios por la ciudad experimentados en su material 
estructura durante los últimos quince años de la XI.* centuria y aun las 
dos siguientes, á juzgar por las enseñanzas y el desinteresado testimonio 
de documentos hasta aquí no con tales propósitos consultados nunca 2, y 



I Del libro Toledo que el autor prepara para la imprenta. 

2- Aludimos á las muy interesantes escrituras muzarábigas que, procedentes de la Santa Cate- 
dral Primada y del Convento de San Clemente, de la propia Toledo, guarda en crecido número el 
Archivo Histórico Nacional por fortuna. Bien que con propósito diferente al nuestro, dieron co- 
nocimiento de algunos de estos documentos primeramente nuestro antiguo maestro, el erudita 
D. Francisco Javier Simonet en la Revista de Arch., Bib. y Museos el año 1873 (P^K- 262), y en 
la Crestomatía arábigO'española que, en unión del R. P. Fray José Lerchundi publicó en Gra- 
nada el año de 1881, utilizando además las escrituras el Sr. Simonet en su Glosario de voces 
ibéricas, y latinas usadas por los mozárabes, obra premiada por la Real Academia Española, é 
impresa en 1888, y después el malogrado individuo del Cuerpo de Archiveros, D. Francisco 
Pons y Boigues, en el boletín de la Sociedad Española de Excursiones^ y más tarde en el libro 
que tituló modestamente Apuntes sobre las escrituras moi^drabes toledanas que se conservan 
en el Archivo Jlistúrico Nacional {Madrid, i8í)7J. Nosotros distinguiremos las escrituras de la 
Catedral no publicadas, con las letras C. T. (I.); las publicadas por Pons, C.'V. (P.j y las del 
Concento de San Clemente C. S. C. 

3.* éPOCA, — TOMO X. 25 



35o REVISTA DE ARCHIVOS 

# 

Santo Tomé (L^J? v:>^JuS;), año 1216, era 1254 ', San Vicente (^ jui o^ ; .^¿.juí) 
año 1176, era 1214 2, Omnium Sanctorum {^^yj^ ó r^y^-^ íT^jO» 
año 1 167, era 1 2o5 i, San Zoilo 6 San Soles (¿L- .¿^^^j^^año 1208, erai 246 4, 
Santa Leocadia deJ interior (\pjL3j ¿ujocs), año 1161, era 1199 5, San- 
ia Leocadia del Alcázar, aío 1266, era i3o4 6, 5aw Antolin ( xJycjl ,:;/Jl-í;) 
6 San Antonino ( y^il c^^Ju^;), año 11 25, era ii63 7, 5anía Trinidad 
(LLkiys Hjcjui), año 1203, era 1241 8, San Pedro (í-bb .¡¿.ol^), año 1 198, era 
1236 9, Santa Qru^ ( •. r h¿jw¿;)j hoy Ermita del Cristo de la Lu^, año 1 186, 
era 1224»^, Santa Fe /L¿ n>.^uü), año i253, era 1291 ", Santa Oria ó 
Awrea (?) ()^^^| hjouí), año 1 183, era 1221 '^, Santa Gadea (?) (N^jlb hj^uí), 
año 1208, era 1243 »3, y la" Capilla de San Juan ( .^L^ ^í;,*juí 'xJUaS), i^^" 
mediata al Palacio del Arzobispo ( ,í U^íl «j.v«)^ año 1294, que con la 
era de 1 332 concierta *4. 

Cada una de estas parroquias y de estas iglesias, inclusa la Catedral, 
tenía su collación ó feligresía propias i'^y^) ^^ suerte que venía á cons- 
tituir barriada especial, cuyos límites no es dado hoy fijar, deseo- 
nociendo además el verdadero alcance de la palabra íUy^, de origen 
berberisco, y aun hoy usada en África; pues si cuando hace relación á 
una iglesia puede entenderse rectamente por feligresía, empleada, según 
con frecuencia ocurre, con relación á otros lugares determinados y de 
carácter diferente, parece ha de entenderse por el barrio donde el referido 
lugar radica, debiendo advertirse que en ocasiones quedaban incluidos en 
ella barrios enteros, independientes entre sí, y que llevan el nombre de 
arrabales. 



1 C. T. (I.), núm. 216. 

2 C. T. (P.), núm. XXXIX. 

3 C. S. C. núm. 89 provisional. 

4 C. T. (I.), núm. 175. * 

5 C. T. (P.) Testamento del alguacil y cadhí don Domingo Antolinez, pág. 382. 
O C. T. (I.), núm 401. 

7 ídem, núm. 7. 

8 C. T. (P.;, núm. XCI. 
y C. T. (1.), núm. 139. 

10 Becerro nuevo de la Cat. de Tol. (987-6». foi. 40 recio. 

11 C. T. (I.), núm. 349. 

12 ídem, núm. 76. No existe más noticia respecto de esta Iglesia que la mención que de ella 
hace el presente documento. 

i'^ C. T. (P.), núm. C. Acaso sea contracción de Leocadia v.3L¿*J, pues nadie menciona 

tampoco esta iglesia. 

14 Cj. T. (I.), núm. 5ii. (^)ucdó embebida en el Palacio Episcopal^ y acaso fué la fundada por 
el arzobispo Palomeque; de ella subsisten aún restos en el mencionado Palacio^ los cuales estu- 
diamos en su lugar propio. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 35 1 

No acontecía de otro modo con el Arrabal del Rey (del Sultán 
^•v^U-IjI (jic^,), e' cual, correspondiendo al distrito ó feligresía de Santa 
Marta Magdalena, conserva su memoria en Barrio-Rey, y con el Arra- 
bal de Francos (^jyi^j¿¿J que caía en la jurisdicción Ika^^) de la Cate- 
dral, y era el de mayor importancia en todos sentidos, cual veremos, 
dentro de la Al-Medina, siendo con la propia palabra designados en las 
afueras y en la Vega los pagos ó términos en que se hallaban unas y 
otra repartidas. Puede, pues, asegurarse que el casco de la ciudad, en su 
parte principal ó Al-Medina, estaba dividido en número igual de barrios 
que iglesias existían, y además en tantos otros cuantos lugares marcados 
eran conocidos y suficientes para designarlos ó caracterizarlos, con inde- 
pendencia de cada feligresía, según patentizan los documentos, si no ha 
de entenderse el vocablo como locución elíptica. 

Así, había elbarriodel Parador 6 Fondác del Rey ^ .^JaJJlJl >^jsj^ '^^t^^) 
el barrio del Po^^o Amargo (|^| ^ '^y^)^ ^^ barrio de Zocodover (v«, 

w'ljju'l ^y^), el barrio de los lecheros (qiS;L\.-¿jI '^^y^-), el barrio de los 
herreros ( ^jIjo^Jl íu^), el barrio de Bib-al-Farách (^J¿\ ^-'^ '^y=^)y 
el barrio de los zapateros y de los ropavejeros (^^j^L^L /^jf.s'JI :v*»^) 
el barrio de la Alcudia ()ojsXÍl H-«^), ^1 barrio de la Puerta del Hierro 
(jmAjstJI ^.u :v*j^), el barrio de los baños de Yáyix (j;^^^ ^u^ ^j-^), 
el barrio del Porronero (juljl :v*y:^), ^1 barrio de los baños del Cabalél 
{¿-i^ X^ )U^), el barrio de los baños del Fierro ^^^p ^^^ ^^^ 
el barrio de los tintoreros (^ .^lIíJI '\^^) Y otros varios sin duda, en los 

cuales vivían agremiados, quizá los representantes del comercio, y de la 
industria. 

Era. el distrito, jurisdicción ó feligresía de la Catedral el más extenso 
y poblado, y en él estaba incluido, lodo entero, el Arrabal de Francos, 
el cual, lindando por el N. con el Arrabal del Rey, comprendía, con las 
aledañas, gran parte de la actual calle Ancha, la de las Tornerías, la de 
Martin Camero ó de la Obra prima, y otras inmediatas por el Oriente, 
hasta llegar á la denominada hoy Pla^a de las Verduras, que no sabemos 
por modo cierto si también le correspondía. En el referido distrito figu- 
raban asimismo, con crecido número de tiendas [^^\^)^ tanto las calles 
ó vías principales y abiertas (^jf^ -b — thariqj, como las de menor impor- 



352 REVISTA DE ARCHIVOS 

tancia (^' LSj — Kocác), los callejones (vj? uj — Konác) », las plazuelas (S-j^. — 

rahab), y distintos adarbes (^j.jJI) que la Catedral circundaban, sin excep- 
tuar acaso la dicha Pla¡(a de las Verduras, la de las Cuatro calles y aque- 
lla otra convertida por el arzobispo Tenorio en el Claustro catedralicio 
actual, plaza donde, además de las tiendas allí establecidas y que en sú 
mayor parle eran de la Catedral, concurrían con frecuencia los buho- 
neros 2. 

Tenía por límites dicho distrito los de la Magdalena, San Nicolás, 
San Jinés, Santa Justa„ San Juan, la Trinidad, San Marcos, San Anto- 
Un, San Andrés y San Justo, y quedaba en él enclavada al SE. la Alcu- 
dia, como al E. lo estaban la mayor parte de los :^ocos ó mercados, la Alcai- 
certa, y gran número de tiendas propias del Rey, cual á su debido tiempo 
notaremos, siendo por todas estas circunstancias el distrito ó feligresía de 
mayor importancia y de mayor riqueza, por hallarse en él el comercio, 
lo cual constituía renta para la Catedral muy saneada. Correspondían al 
mismo e\ Fondác, albóndiga ó parador del Rey ( ^ i h^- • ' I ^\>jl¿), que 
daba nombre á.un barrio, y del que puede ser derivación acaso el Hospi- 
tal del Rey en la Chapinería, la casa desde antes de 1160 apellidada de la 

Rodela (x^jlojjt^lju ^U*^! ^,0^ ^ ^jlt*^* ^**-^' ;''^) ^ el.A/e^dn de los Pe- 
regrinos (^oc^JU^^.>•Jf\-v^), sito en la Alcudia 4, el Mesón grande de la pe^ • 
ó resina, el cual era de la Catedral (^^ÁJI ...c;^yi «^' j . ^ .c¿. J I ^.^.¿^^Jl 
)!o-^ SJ^Jól ¿Ovi-UiJU) y estaba en el Arrabal de Francos ^, el Corral que ser- 
vía de matadero de vacas y corderos {^\^ yuJI ^oJo* c^^^js- ^^'y^')) ^^ ^^ 
Alcudia ^, y, por último, entre otros lugares que no mencionan las escri- 



1 Aunque no en Toledo, en Córdoba conserva memoria de los callejones que allí existieron, 
la llamada Pla^^a de las Ai^onáicas. 

2 C. T. (I.), núm 421. Es una carta en castellano, partida por ABC, relativa al arrendamiento 
de una tienda que había ala puerta de Santa María, lindando con otras de la Catedral, y la 
plaza «o están los bufones». Corresponde ya este documento al año 1273, era 131 1. En el testa- 
mento de cierta O.* Marquesa, mujer que fué de Johan Pérez, año 1302, era 1340, figura entre los 
suscriptores un *don Fasqual rfe /os ¿>u/ones», pareciendo por la constitución de la frase, que 
estaban agremiados en aquel tiempo {Bib. Nac^ ms. Dd.-io3, núm. 13.084, fol. 72 vuelto). Al 
margen se corrige la copia equivocadamente en befones. 

3 C. T. (I.), núm. 29, era 1198. 

4 C. T. (P.), núms. XXXV y XXXVI. era 1212, año 1174. 

5 C. T. (I.), núm. 400, era 1303, año i265. 

6 ídem, núms. 348 y 37<>, eras 1291 y 1298, años 1263 y 1260. El corral a que estos documentos 
se refieren, y según el último de ellos, estaba junto á las tiendas de la Catedral, y á la vía 
pública ( a.p. -¿)) 9«c pa desde las tiendas de los carniceros á la iglesia de San Justo, es decir 
en la calle hoy denominada de Sixto Ramón Parro^ y antes déla Tripería. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 353 

turas, una aldeana (gLjül) próxima á la calle át la Trinidad, y no lejos 
de la plazuela mencionada arriba, que sirvió de emplazamiento al claus- 
tro de la Santa Iglesia Primada >, debiendo agregar por el Mediodía, 
en el Poi^o Amargo, el adarbt del Caid don Sabib (vjOs^ jwj ^I y^j3J\ 
^ -'^ v.M5^ O^lAll), V^^ discurría por dentro de la muralla de la cerca ex- 
terior de Toledo 2, el del Arcipreste don Nicolás ( v'.ju Oy-júJI y%^' 



■ff ff 



j'- ^ »•* ^.»jO ^ 4:y^^j\ 6 J^waICmm.I) 3j si no era el mismo anteriormen- 

te citado, y el de los canónigos (jj»l3^| v>*>), fl*^ no parece ser otro 4. 

Bien que de ello^. nada dicen los documentos muzarábigos, — enclavados 
en esta feligresía, debían existir no pocos edificios propios de las clases 
privilegiadas, y de los cuales se ha perdido la memoria en las muchas y 
diversas transformaciones con los siglos experimentadas por el caserío de 
la ciudad, ya á causa de incendios, ya por reconstrucciones, ya por aper- 
tura de nuevas calles, y ya por otras diferentes causas ^. La mayor parte 



1 C. T. (I.), oúm. 464, era 1331, año 1263; trata de la venu de una casa en el distrito de la 
Catedral, próiima á Ja «/-cana, la cual casa daba á la calle que conducía i la iglesia de la 
Trinidad. 

2 C. T. (P.), núms. l.XXV, CXIII y CXVIII, afios 1197, 1213 y 1214; C. T. (I.), núms. Sg, 149, 161^ 
170, 241, 286, 290, 291 y 326, años 1177, 1202, 1204, 1207, 1224, 1240, 1241 y 1248. 

3 C. T. (P.). núm. LXXXV, añoiiQQ. 

4 C. T. (I.X núm. 441, año 1276. Los vocabularios entienden por ad^darbe lo mismo que ca//e ó 
murOy de donde ha de inferirse era el paso, ándito ó calle, más ó menos ancho, que se abría 
entre el muro de la cerca de la ciudad y el caserío, cuando éste no se apoyaba en aquél, lo cual, 
era frecuente. Comprueba esu acepción, la declaración que en castellano figura al dorso de la 
escritura. C. T. (I.), núm 253, año 1228, donde con referencia al adarbc de Hamám Yáyix se lee: 
«el ceni^ en el adaí be que ende passa.» V. los Tocabularios del P. Alcalá, de Dozy, y de 
Eguilaz Yanguas. 

5 Por lo que con relación á su tiempo decía el Dr. Salazar y Mendoza en la Crónica del Gran 
Cardenal (lib. I, capítulo LXVIII, párrafo I, pág. 234), puede juzgarse de lo que ocurriría en 
épocas anteriores. El citado escritor observa con efecto: «Los que han gouernado esta ciudad 
[de Toledo], tuuierou mucha culpa en no considerar el daño que ha recebido, estrechándose, y 
disminuyendo su vezindad, con estas fundaciones» (las religosas). «Demás de hauerles quitado las 
placas, y calles con que la han afeado... Por esto, qualquier obra pía que ha querido, y estándole 
á quento, ensancharse, ó alargarse, compra, y vende casas á su gusto, sin otro respeto, ni conside- 
ración, mas que su comodidad y aprouechamiento, por no hauer hauido quien se lo impida, y 
les vaya á la mano.» No fueron sólo las fundaciones religiosas sin embargo, con ser las que qui- 
zás más contribuyeron á deformar la ciudad, las que han borrado en mucha parte la fisonomía 
primitiva de Toledo. Previniendo aquellas contintengencias, ya Alfonso VIII en 1207 prohibía 
que «ningún hombre ni mujer dé ni venda heredad á ninguna orden» (Lt6. Bec.de la Cat. de 
Tol.y fol. 54 recto), asegurando Salazar y Mendoza que Toledo «tenía privilegio confirmado por 
los Reyes, desde qu*' se le concedió don Alonso el Sabio, para que no se labrasse en la ciudad 
monasterio de religió.i alguna, por estar muy estrecho el lugar, con los que se hauian edifi- 
cado», y añadiendo como testimonio de que ni después de Alfonso VIII, ni de Alfonso X, tales 
disposiciones habían sido nunca respetadas, que luego «que murió el Cardenal» don Pedro Gon- 
zález de Mendoza (1495), «se han tomado para este ministerio, y para Colegios, y otras obras 
pías, más de cinquenta casas de el Rey, de Infantes^ y de caualleros^ y de las menores, más de 
seiscientas» (Op. et lococits., págs. 231 y 232). Agregúese á todo esto los abusos de los particula- 
res y los siniestros, ules como el incendio de 11 16, ya mencionado, y los terremotos de 11 13* 

3.* ÉPOCA.— TOMO z. 36 



354 -REVISTA DE ARCHIVOS 

de las mezquitas en aquel-perímetro edificadas, debieron ser consagradas 
al culto cristiano, cual lo fiaé la principal 6 Aljama, pareciendo indud^able 
qué muctias, ya que no todas las iglesias que, á excepción de las muzára- 
bes primitivas, son mencionadas desde el siglo xii, fueron templos muslí- 
micos, quedando secularizados no pocos. En este distrito.de la Catedral, 
no obstante, y en la bajada del Po^o Amargo; cercdi' dt los muros, y por 
tanto del adarbe del arcipreste don Nicolás, subsistía en 1167, i ijo^i 178 y 
1 199 una mezquita convertida en establo ( ^^oülII ^ Jy^s^v^ ^.^LT ^JóJa)), 

cuya propiedad adquiría por compra, en las dos primeras fechas, pues fué 
vendida en dos mitades, el citado arcipreste don Nicolás S por muerte de 
quien la compraba en la tercera techa y precio de 200 mitscales de oro, 
el arcipreste de Talavera doá Pedro-ben-Miguel 2, haciéndose muy cabal 
mención de aquel edificio en 1199 3. 

Dentro del mismo distrito, pero ya en el Arrabal d^ Francos, al ampa- 
ro de éstos sin duda, con su carácter propio de templo mahometano, con- 
servaban los mudejares otra mezquita, la cual ha subsistido y subsiste por 
maravilla aún en los tiempos actuales^ pues no es otra que la celebrada 
con el título de Mezquita de las Tornerías, el cual modernamente adqui- 
rió por el de la calle. Hácese-mención de ella en la escritura de pignora- 

ción de un mesón, situado hacia los cambistas ( .^sisly^'l JLc) en el Arra- 
bal de Francos, y en las proximidades de la fne^iquita de los muslimes 

(^^^^^•JLy^l j^...^ Soyu \^j^ ^y^' ü^jO» ^^^""^^"^^ Otorgado en 
Junio de la era 1228, año 1190 4; á la misma se refieren otra escritura de 
|a era 1237, año 11 99 ^, y otra de la era 1240, año 1202, que no es sino un 
testimonio de haber sido transferido á don Martín Cubero el dominio del 
precitado mesón, sito en el Zoco de los cambistas y de los ropavejeros 
(^.oUjüI^ ^^^^I ^j^), en el arrabal de Francos, y próximo á la 
mezquita de los muslimes (^xJLy^^íl jcj^u^-* Hj^yu ^^) ^. 



de 1169 y coa otros, principalmente el del 2 de Diciembre de 1221, en que ^ncayeron muchas casas, 
é en el muro é en las torres muchos logares* (Ann. Toled. I y II, Esp. Sagr., t. XXIII, pags. 404, 
392 y 406), y se comprenderá las transformaciones que desde io85 hasta la fecha ha de haber expe- 
rimentado Toledo, diticultando así la identificación de lugares. 

1 C. T. (P.), escritura número XXVI; C. T. (I), núm. 44. _ 

2 C. T. (P.), núm. XLIV. " 

3 ídem, núm. LXXXV. 

4 C. T. (I.), escritura núm. 104. 

5 ídem, núm. 14a. 

6 ídem. núm. 154. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 355 

Adulterada cual es de presumir en su estructura por la agregación de ca- 
pillas y por las reformas de todo género que su consagración y adaptación 
al culto cristiano hubo de exigir en ella ', todavía en el siglo xii y principios 
del siguiente conservaba su antiguo emplazamiento y aun su aspecto de 
Mezquita-Aljama la Catedral, entre las estrechas ^ mezquinas calles que de 
todos lados la circundaban y circunscribían. Por la parte del N., por donde 
se extendía el patio para las abluciones, que de atrio servía al templo maho- 
metano, y luego sirvió de cementerio á laCatedral,se levantaba el ai-minar^ 
cuadrado y de fábrica de ladrilo construido, el cual sobresalía robusto en- 
tre otras varias torrecillas ó cuerpos aítos y eminentes, fruto sin duda de 
agregaciones y reformas, por lo que era en 1186 denominado la torre gran- 
de ó mayor ( J-v^^l ^jí) ^, y delante de ella se hacía, de no grandes propor- 
ciones, una plaza, donde en el siglo xiv, cual queda dicho, edificó el Claus- 
tro el arzobispo Tenorio; llenábanla varias tiendas, y con otras, cerrábanla 
á oriente, diferentes mesones, no sin que entre la Catedral y estas construc- 
ciones, de índole distinta, se deslizase estrecha calleja, sobre la cual y en 
forma de arco, se tendía un sabat {'^^) ó pasadizo, semejante al que hoy 
enlaza con el Palacio Arzobispal el templo, poniendo en comunicación la 
torre mencionada con un mesón, edificio éste que parece debió ser de im- 
portancia en el período de la dominación muslímica, pues por él, como en 
la Mezquita- Al jama de Córdoba desde el Palacio Calijal, pasaban al refe- 
rido templo los viernes desde su morada los soberanos 3. 

1 Demás de que la razón misma lo demuestra, confírmalo el hecho de que en el año de ii54, 
era 1192 era excusada Talayera de contribuir á las obras de la Catedral (Becerro viejo^ 96-I— 
íol. 100 vuelto). Aunque no lleva fecha, parece ha de referirse á lo propio otro documento rela- 
tivo á Santa Olalla, en el cual es esta población excusada asimismo (Id. fol. 65 recto). 

2 Fué en esta torre, seguramente, donde la tradición recogida por el arzobispo don Rodrigo 
supone colocadas las campanas, al tiempo de ser atropellada y violada para su purifícación la 
Mef^quita-Aljama. Las palabras del docto prelado son las siguientes. «... electus... maiorem 
Mezquitam ingressus et Toletanam, et elimata spurcitia Mahometi erezit altaria (idei Chris- 
tianae, et in maiori turri campanas ad conuocationtm fidelium collocauit* (De rebus etc., lib. VI, 
cap. XXIV). 

3 C. T. (P.), escritura núm. L., era 1224. Refiérese á la venta de un mesón, con la algorfa ó 
cámara que tenía encima, y que montaba sobre el pasadif^o al cual estaba unida la dicha cáma- 
ra, comunicando con la torre grande ó mayor de la Aljama-Catedral: \ % w i-, » ^1 jta.» jw 

.iVi^ _^\ j.j*JLíj « !d*ai-JI ioLlll ^j N^t ^"1 -Ñayül ^ 

9^>£.lJül 9J\js^A, Lindaba dicho mesón al E. con varias tiendas, al O. con una platínela que 

hay delante de la puerta de la citada iglesia Catedral, á cuya plazuela daba la puerta del mesón 
en venta: al S. con la calle que pasaba debajo del pasadizo, y con otro mesón al N. Parece pues, 
á primera vista razonable que el referido mesón pudo ser edificio real para los Beni-Dzi-n-Nún; 
de otro modo no es comprensible el pasadizo, reservado para ir los soberanos á la Aljama, en el 
supuesto siempre de que tal comunicación fuera primitiva, y no sirviese, por caso extraño y de 
que no hallamos ó no recordamos ejemplo, para que desde su morada los muedanos pasaran al 



X 



356 REVISTA DE ARCHIVOS 

Lindando con el de la Catedral al E., sucedía el distrito (au^) de 
Santa María Magdalena^ en el que quedaba todo entero comprendido el 
Arrabal del Rey, ya mencionado. Dilatábase á Oriente de la Al-Medina 
hasta la feligresía propia de San Miguel, y en él sólo dan las escrituras 
noticia al año 1192, era i23o, de la existencia de un Hospital (Albergue- 
ria — ^j^j^^)} propio de la Catedral citada, y cuya ampliación procura- 
ba entonces el Cabildo, pues á causa de la miseria de aquel año, eran tan- 
tos los enfermos, que resultaba el local ya insuficiente para contenerlos y 
asistirlos ». También guardan memoria en el Arrabal del Rey, aunque al 
año 1256, era 1294, de un mesón llamado de la Calahorra mayor 
( yjAJÜl 8\y^Jlttj| ^^y^Za^) ^, acaso por haber sido en él incluida alguna to- 
rre fortificada, que pudo quizás existir en el que tiempos después fué Pa- 
lacio de Trastamara, y hoy llaman Corral de don Diego, sin que sea 
dable en rigor asegurarlo 3. 

De mayor tráfico sin duda, con la de la Magdalena partía límites la fe- 
ligresía de San Nicolás, la cual tenía al O. y al N. el muro privativo de la 
Al-Medina, en el que abría la Bib-al-Mardóm (M^JyJI vW), hoy Puer- 
ta de Valmardón, al .SO. las collaciones ó distritos de San Vicente y San 
Jinés, al S. la de Santa Justa, y al SE. la de la Catedral, ya memorada. 
Comprendidos en esta demarcación estaban Zocodover (wjLjJI . v, ^.a 
ó mercado de caballerías, la antigua mezquita que con la advocación de 
Santa Cru{ y á instancias del rey, cedía en 1 186 el arzobispo don Gonza- 



alminár coa objeto de hacer desde él los pregones litúrgicos. De todos modos, el paso de los so- 
beranos por la torre al templo no es lo más conforme á las prácticas palatinas de los musul- 
manes. 

1 C. T. (I.), escritura núm. 114. Trátase en ella de la permuta que con la Cofradía de las Fran- 
cos hace la Catedral en aquella fecha para el objeto indicado en el texto. La Catedral trocó dos 
casas por una que á cambio le dio la Cofradía en la collación de la Magdalena. 

2 C. T. (I.), número 361. Esta escritura lo es de la venta del patio de un corral 

( Jl ill Ntl¿ «JL4^) en la collación de Santa María Magdalena, en el Arrabal del Rey, 
y en el interior de la ciudad de Toledo: {J^j^ KfSÍJ^j:fuJ\ SÁy» NXJLXi^ jw.xJL<" n^».^\j 

HÜLtxiJLt? SJL^^vX^ J«.^IvXj % ^^LoJLmJI. Dicho corral lindaba con el mesón de la Calahorra 

mayor, el cual no ha de entenderse á nuestro juicio como el lugar donde en tiempo de escasez 
se vendía el pan, según los vocabularios indican en la voz Calahorra. 

3 En 1576, según la Relación de Luis Hurtado Mendoza, «la parrochia de la Magdalena» estaba 
«poblada de plazas c tiendas de bastimentos y de bodegones y tabernas para sustentación de po- 
bre gente, y de forasteros que traen á vender provisiones a la ^iudad, parte de Qocodouer, ba- 
rrio del Rey, pastelería y gallinería.» Eran entonces en ella notables «la casa de Diego García de 
Toledo {el Corral de don Diego)^ de antiquísima fundación y de muy noble y antiguo linaje: las 
casas de don Ruy López de Avaios, que avnque modernas en lauor, son de antigua ^epa y demás 
limpia [de] vileza [de] sangre» {El Arte en Esp. t. VII, pág. 191). 



• BIBLIOTECAS Y MUSEOS SSj 

lo á los hermanos hospitalarios S y denominada Ermita del Cristo de la 
Lu\ es hoy monumento nacional, la Torre dicha Ar-Rocaá (sx.L3JILp.^) 
que no sabemos cual fuese ', y demás de las tiendas de harinas y legum- 
bres, y las de los barberos ó cirujanos 3, — ya en el siglo xiii, año 1224, 

era 1 262, la Casa llamada del Rejugio (\kSj¡\ Jo^ HijycJI JvXÍl), '^ c"^^ 
entre otras construcciones, tenía como colindantes el muro de la Al-Me- 
dina (ju^A^JI .y^) y la vía á que daba la puerta de la casa, y conducía 

á un. extremo de Zocodover (v'joJl óy*. h-.í^Lí JI ^^L^ ^^Jo) 4. En las 
inmediaciones dje la iglesia ó ermita de Santa CruJ(, antes citada, en 

el interior de la ciudad (jOkJLb kí^j^ Jo^b j^jf sj:j^ ^^---y^ '^j^)j 
próxima á la muralla, en el adarbe del Guarir don Pedro Yoanes 
(j¿jl^ í^ixo ^.j^o j^ijjJ] v^JÜ), que pudo discurrir acaso por lo que fué 
Seminario Conciliar, y cerca de la casa de dicho guazir y de su esposa 
doña Teresa,— K:omo expresión de una de las industrias cultivadas en To- 
ledo antes del reinado de Alfonso X, á cuyos días corresponde el docu- 
cumento, existía en 1260 una fábrica {}^\ .b) de sombreros de fieltro 

(í^vXJÜl ^jl^iJI L^xá J^4JM jb)^7 no pareciendo extraño que, como 
en tiempos posteriores, en la propia barriada estuviese la Zeca (joL^) 
ó Casa de la Moneda, donde se contrastaba y se pesaba el oro ^. 



1 Becerro nuepo de la Cat. de Toled.^ folio 40 recto. 

2 C. T. (I.)i Qúm. 209, año 1214, era i252. Escritura de venta de uoa casa en el bario (K^^^^Í 
de Zocodover, la cual lindaba con la citada torre y la vía pública. Rectamente la interpretación 
de Ar-Roccá es la de remiendos ó remendones; quizás aluda el nombre á las diversas restaura- 
ciones ó reconstrucciones de la torre, las cuales quedaron visibles, si.no es que en ella habitaba 
algún sastre remendón. 

3 C. S. C, escritura num. 22 provisional, año 1204, era 1242; ídem, núm. 12 provisional, 
año 1227, era i265. Al dorso lleva escrito en cistellano este último documento: «Carta de Dar 
alhamel e de las tiendas que fueron de aluar joh.H 

4 C. T. (I), escritura núm. 242. La coincidencia de existir en la parroquia de San Nicolás la 
calle del Refugio^ que toma origen en la Pla^a de San Nicolás, inmediata á la iglesia, y tiene, 
término en la Plazuela de San Vicente, y la no menos reparable de aparecer en la esquina de la 
calle del Cristo de la Lui( el edificio que lleva sobre la puerta el rótulo de «Refugio de pobresl 
desamparados», podrían inducir á error, suponiendo que es éste último aquél á que alúdela 
escritura mencionada; pero según Parro (t. II, pág. 432), tal casa de caridad «parece sen» debida 
á la de «dos vecinos de Toledo llamados Jerónimo de Madrid y Francisco de Zalamea», trasla- 
dada allí en el siglo xvi probablemente desde las casas primitivas del Rastro viejo y del Corral 
de San Juan. Por las indicaciones de la escritura se hace verosímil que esta Casa del Refugio de 
siglo XIII estuviese por la Cuesta del Águila^ pues lindaba por un lado con el muro de la Al-Me- 
dina, que por allí pasaba, y por otro con una calle que, cual notamos en el texto iba á desembo- 
car auno de los lados ó extremos de Zocodover, circunstancia que actualmente concurre en 
la calle del Águila. 

5 C. T. (I.), núm. 376, era 1298. 

6 C. T. (P.), núm. XXXVl, año iiyS, era 1213. En este documento, al consignar el precio de 
siete mitscales de oro alfonsí en que la venta se efectúa, se hace constar sean aquéllos de buena 



358 REVISTA DE ARCHIVOS 

De la inmediata collación de San Vicente son tan escasas las noticias, 
como para no haberlas sino de un edificio, de carácter desconocido, lla- 
mado Casa del olivo {js^y:p^\ \S\ S por alguno quizás que hubiera en ella; 
pero en el distrito comarcano de San Jinés, no sólo tenían sus tiendas y su 
mercado los alfareros ^, lo cual no impedía expendiesen sus manufacturas 
en el distrito de la Catedral, en las tiendas propias del Rey 3, y en el Arra- 
bal de Francos 4, sino que además había allí en tiempo del arzobispo don 
Cerebruno un horno de ladrillos ( .WJl)'^, que no sería el único, hacién- 
dose mención en i i58,era 1 196, de una calle ancha(ju^\.s?\^j|) relativamen- 
te, que iba desde dicha iglesia de San Jinés á la de Santa María, como 
era la Catedral denominada ^. Nada consignan los documentos de notable 
en la feligresía de la parroquia muzárabe de Santa Justa, si bien en la de 
San Juan, inmediata, el solar de cuyo templo es hoy Pla¡{a de los Postes, 
habitaron los plateros 7, y en 1289, era 1827, había unai pla^a, llamada 

del platero ^ ¿jLñJI Hm^>->) ®, por alguno de aquellos artífices; acaso tuvie- 
ron allí también los lecheros su mercado, cuya situación no puntualizan 
las escrituras, y por esta causa fué vulgarmente conocida siglos adelante 
por San Juan de la leche aquella parroquia, que lo era latina, y quizás 
instituida en algún templo mahometano. - 



acuñación, y pesados en la Casa de la Moneda: ^^JJl\] ^^^k^O^) ^jA JmoLav« Sjumnm ^ 
.ajLm.» ^ iM)'W' i^\^. ^1 S^y^'* En 1576, Luis Hurtado Mendoza en la /^e/ación á 



Felipe II, hacia constar que «la parrochia de San Nicolás» estaba poblada «de gente muy noble», 
«porque los feligreses della y sus mujeres— dice,— son tan cortesanamente adornados, que su 
traje se ymita en los más notables pueblos de España; tienen las mejores casas de Toledo, y el 
comercio de mayores tiendas de trato, porque en ella (la parroquia) se incluye la antiquísima 
casa de la moneda..., la plaza de ^ocodouer, la ropería, sombrerería^ calle Ancha, joyería, cin- 
tería y carpintería, la herrería, armería y otros artes, muchos mesones y casas de herederos 
para la expedición del vino, etc.» (El Arte en España, t. VII, pág. 191). 

1 C. T. (I.), escritura núm. 147, año 1201, era 1239. Acaso en ella se expendiera el aceite. 

2 ídem, núm. 74, año 1182, era 1220; oúm. 168, año 1206, era 1244; núm. 171, año 1207, era 1245; 
En la primera de estas escrituras se hace mérito de una que era del rey don Alfonso, diciendo: 

»j ^ % ?JUI bJ^J j;¡jSjJ] ^^.jÜaJLMJl Joyjli^ Tienda d^l rey Ade- 

fonso, ayúdele Alláh y le proteja! 

3 C. T. (P.), escritura núm. XI, año 1139, era 1177. 

4 C. T. (I.), núm. 10, año 1134, era 1172. 

5 Becerro nuevo de la Cat. de Toledo, fol. 58 vuelto; en este documento Alfonso VII hace do- 
nación á Pedro Aluazil «unum furnum de aluaidin in barrio sci genesii*. 

6 C. T. (I.), núm. 28. Trátase en esta escritura de la venta de una casa emplazada entre la 
i glesia de San/a Af aria y San Jin^s (j**'^ C^^OUi* H^^ ?UJu¿; K^^^^jJS ^^^^jcj I)^ lindan- 
do por o. con una calle ancha, que va desde esta última iglesia á la Catedral. 

7 C. T. (I.), núm. 262, año 1231, era 1269. 

8 ídem, núm. 488. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS j5g 

_ De Ipj distritos de San Roigan,, Santa Eulalia yrSAHt(^ /^^Qeadktátl in- 
terior, tampoQo di^en-, nada los docjiítientos -de; quie nos servimos, ocu- 
rriendo lo propio con, las feligresías de Omnium SanctQnhinjij,$(into.Toméf 
el Salvador, San Zoilo r,San>'BartQ lomé, Sarf Cipriano, San Cristóbal -y 
SanTorcuato; y aunque, así acontece con lo^.de ¡S^an Marcos^- y San An- 
drés, por lo que hace al de San Antolin, hoy Santa Isabel de los Reyes^ 
determinan que no muy lejos del moderno Co/egío de Santa Catalina^ 
antiguo mudejar Palacio del íilguazil mayor de Toledo don íSuerp. Téllez 
^C.Meneses, en los días de Pedro I,, y quimérico palacio real de los grime- 
ros)tiempos de los muslimes, corría la muralla de la ciiidad, fuera de, la 
cu9l, h^Día en la indicada jurisdicción huertas pobladas de olivos,; more- 
ras é higueras, entre las cuales huertas, -figuraba «n 1192, era i23o, la del 
Guazir y Cadhi de los muzárabes don Vicente-ben-Yahya, el sevillano, 
que debía ser muy hermosa ^ 

- Como más inmediato al corazón de Toledo,el distrito de Santa Trini- 
dad contaba con el Hospital , Hospedería ó Albergueria del mismo nom- 
» ■ •• • •.-.■■ .... .. . • . •.■...... 

bre {-¡^^ ^"^J? ^*^^^^ ^j^y^h) mencionado en testamento del año i233, 

era 1271 2, y en su jurisdicción, calificando el sitio hasta el punto de me- 
recer el dictado de barrio (*^^)í en 1203, era 1241, se hallaba estableci- 
da un fabricante de objetos de vidrio, y con especialidad de porrones y 

redomas, diciéndose barrio del porronero ( JLi^l '^y^-) 3, y en caste- 
llano, al dorso de otra escritura, i^rédomerof) 4. También correspondía á 
este distrito en 1294, era i332, la capilla de San Juan, inmediata ó pro- 
pia del arzobispo f .^í U^fl ^v« ^.^U^ si^Jl^ ü'Laíj ^ que es probable- 
mente, como arriba apuntamos, la embebida en el Palacio Arzobispal, y 
quizá la que convertida en palomar por uno de los últimos prelados, re- 
edificó ó reparó el arzobispo Palomeque (1299 á i3io). 

Entre la feligresía de San Andrés, el barrio del Handaque ó barranco, 
hoy Andaque, y la collación de la Catedral, en línea no bien determma- 



r C. T. (P.), escritura núm. LX. 

2 C. T. (I.), núm. 265. Otorga dicho testamento don GonzalvoGil, quien, entre otras mandas 
piadosas, deja cinco mitscales de oro para dicho Hospital. y y 

3 C. T. (P.), núm. XCI. Pons supone ec^uivocadamente que en lugar de jLi-xJ I ^c/porro- 

nélo)^ debe leerse jLijxJ). el portillo. 

4 C. T. (I.), núm. 305, año 1242, era 1280. En esta escritura se precisa que el porronero estaba 
cerca de los tintoreros, aconteciendo lo propio en la del núm. 372, año 1269, era 1297. 

5 C. T. (I.), núm. 5ii. 



360 REVISTA DE ARCHIVOS 

ble, dentro de esta última jurisdicción, corr/a el distrito del Po!{o Amar'- 
go^ por el cual ^e dilataba la muralla, con el adarbt del caid don Sabiby 
quedando fuera de ella, á juzgar por los documentos, la plazoleta en que 
está el pozo, y que en iog3, era ii3i, se denominaba /^/aj^a del Casalí 
(^^l-í^l *^»v), como aquél ten/a nombre de^j^o delCasali^^^^-^^^ j^) ', 
sin embargo de lo cual, era al propio tiempo conocido y designado por 
j90^o Amargo QyJ] ^) », existiendo también plantíos (^j¿), acaso de 
viñas, aunque no se determina especialmente 3. Próximo al pozo, estaban 
los Baños de Aben Ydyix (ji^ug _^ A t *-) 4, de los cuales aún quedan 
restos, en particular ostensibles, en la casa núm. 12 de la Bajada al Co- 
legio de InJanfeSy siendo quizás los mismos que, ya en 1290, era i3a8, 
eran conocidos por Baños del Arzobispo (^^LkJI r^*^) ^> y ™^ abajo, 
no lejos de la Torre de Hierro (j^^jl^I - -¿) * y de la Puerta del mismo 
nombre, deb/an estar por aventura los baños de los caballeros, que se ha- 
llaban inmediatos al Poi^o Amargo en 1288, era 1326 7, los baños del Hie- 
rro ( li -U^) •, y aun quizás los baños de la Alcudia (jsjvxXJI (•U^), 
mencionados en escritura del año 1 261, era 1299 9, si bien no es dable ase- 
gurarlo. 

Correspondía así mismo al distrito de la Catedral, por esta parte de la 
población, el que tenia independientemente nombre de barrio í^i^y^) 
de la Alcudia, y en él son señalados los tratantes en granos y semillas 
( JLXJI) 'S pasando cerca de ¿1 la muralla, con el adarbe que se llamó de 
Aben-Mohzin, de Al-Maguak, de Aben-Thahir, y finalmente de los dos 

presbíteros, fieles ó amines Jair (ja¿. q-^^-j'íI ^jO^ ^jlj*^) "* '^^^^'^** 
nombre de Alcudia, voz equivalente á altura, collado ó cerro, toda aque- 

I 

lia zona accidentada que, partiendo límites con los barrios ó distritos de 
Po\o Amargo, San Lorenzo y San Lúeas, se encaramaba trabajosamente 
por las sinuosidades del terreno, á encajar en la calle de la Trapería, hoy 

1 C. T. (P.), escriluri núm. LXV. 

2 /tfem, núm. XXV, año 1166, era 1204. 

3 Idtm^ Ídem. 

4 C. T. (I.), núm. 132, afto 1197, era 1235. Debían ser famosas, cuando en el año 1216, era 1254 
se llamaba barrio de Hamém Ydyix, i la pane de población que le rodeaba (C. T. (I.;, núm. 218)' 

5 /tfem, núm. 240. 

6 C. S. C, núm. 195 provisional. 

7 C. T. (I.), núm. 487. 

8 C. S. C. núms. 89 y 90 provisionales, y otras escrituras de. la Catedral. 

9 C. T. (I.), núm. 381. 

10 ídem, escritura núm 230, año 1221, era 1259. 

11 ídem, núm. 145, año 1200, era 1238. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 36l 

de Sixto Ramón Parro S y el distrito ó feligresía propios de San Justo; y en 
éste es nombrado al año i i8i, era 1219, y en las inmediaciones de la Alcu- 
dia (njJuüI ^jA •¿_^.8^ Jfi.) el Fondác, parador ó alfondega, donde degüe- 
llan los matarifes los carneros (^^[jjr _>.|.jsru| I^j^^A: c>.x^ o-'AjjíjI) ^, 

Tan escasas son las noticias relativas á las demás feligresías de San Lo- 
ren^o, San Miguel y San Lucas, como para que no se haga posible for- 
mar exacta idea de ellas por los documentos que utilizamos, ya que éstos 
no resulten con la apetecible claridad, respecto de algunos de los anterio- 
res distritos. Baste recordar, por lo que hace á la primera, lo que en los 
días de Felipe 1 1 decía Luis Hurtado Mendoza, de que era «parrochia casi 
suburbana, porque la mayor parte della cae en la riuera de fuente de la 
Herradura, que haze tajo en el circuyto que abraza la ^iudad», por lo que, 
añadía en tono lisonjero, «se puede notar de Toledo que tiene varias po- 
blaciones en su edificio, vnas parecen 'fortalezas, otras cortes, aldeas, 
villas y lugares, y marítimas 3. Puede pues, por estas palabras juzgarse 
del aspecto que ofrecería en las centurias XÍP, XIII^, XIV*, XV^ y XVP, 
esta collación, donde, acaso desde tiempos antiguos, consitudinariamente 
en la XVI*, habitaban «muchos texedores de seda, y algunos pobres, y ga- 
naderos y curtidores» 4. 

Aunque también casi suburbana, la feligresía de la antigua parroquia 
muzárabe de San Lúeas, se reputaba, no obstante, en el interior de To- 
ledo, y debió ser en el siglo xii más poblada que al presente; en ella, y 
año de iiSy, era iigS, consta tenía casa el obispo de Avila,, existiendo 
entre otras quizá, una casa obrador, fábrica ó casa de labor (\^ JljuJl Jjul) 
pues de todos estos modos puede entenderse ^; y en cuanto á la feligresía 

1 C. T. (I.), núm. 379, año 1260, era 1298. En csie documento se trata de un corral, ya citado, 
matadero de vacas, situado en el distrito de ia Alcudia, junto á las tiendas de la Catedral, y la 
vía piíblica ó carrera que va desde las tiendas de los carniceros á la iglesia de San Justo. £< el 
mismo de la escritura núm. 348, año 1253, era 1291. 

2 C. T. {!.), núm. 69. Según la Relación de Luis Hurtado Mendoza á Felipe 11, en 1576, «la pa- 
rrochia de San Yusto Pastor ...por la mayor partev estaba «poblada de clérigos, beneficiados de 
la santa iglesia, y herederos de viñas y sotos» (El Arte en Esp., t. Vil, pag. 192). 

3 El Arte en Esp., tomo Vil, pág. 192 citada. 

4 ídem, id., id. 

5 C. S. C, escritura núm. 99 provisional. Lo es de la venta de 1 ( totalidad de una casa obrador, 
en la colación de San Lúeas, en el interior de Toledo: n^»jsc\¿,., v«*Jjt^| JjsJl f^t"^ 
^ .^ NJs.p.,>^ Jw¿.lvX¿ l3ftJ K.<wwwwyJ*^.— Lindaba al E. con la ca|le á que abría la puer- 
ta de la casa; á O. con la casa del obispo de Avila, al N. con la casa más inmediata y al S. con la 

casa de Eulali»: ^.^1 ^b O^-^^JI ^j ídl\ ^JüL^'^i] jh ^^jáI]^.., óLSjJI 0^-¿JI ^ 
^y ;b Nix3 ^^ ^jií. 

3.* ÉPOCA.— TOMO X. 27 



362 HCVISTA ÚE ARCHIVOS 

de San SíigueL nada detenninadamente se coasigna en las escrituras con- 
sultadas ^ afinque hubo de ser distrito impórtame, ya vor s« proximidad 
al Alcázar, y ya porque en él. en iSjó- había <^casas muy notables de sola- 
res de mayorazgos... de las más antiguas v^pas y primera población de 
Toledo», estando en la indicada fecha «poblado de quatro géneros de gente 
casi por igual: boneteros, texedores de seda, señores de heredades, y gente 
pobre que de la labor de sus manos se mantiene>> -. 

De cuantos ^ocos ó mercados {^^i tuvo Toledo, sólo se ha conserva- 
do con la memoria el nombre del de Zocodorer en la única plaza de re- 
lativa anchura que en la pobladón existe; era. cual sigue todavía siendo. 
punto de reunión del vecindario, y lugar á que concurrían los tratantes en 
cabailerías y animales de todo género, quienes hacen sus conciertos actual- 
mente en la Plazuela de las monjas de la Concepción, de allí inmediata. 
Situado en parte laVnás principal de la antigua Al-Medina, fué siempre 
de forma irr^ular. y pequeño el espacio en que se desenvuelve la plaza; 
y mientras á Oriente y por el N. se hallaba cerrado por la muralla, si 
bien en comunicación con el Al-Hi^ém por medio del torreón del arquillo 
de la Sangre^ — al S. parece estuvo cerrado también por otro muro, reedi- 
ñcado de sillería más tarde, y con dos arcos de medio punto que facilita- 
ban la entrada á la Cuesta del Alcázar, lindado al S.O. con el Arrabal del 
Rey, collación de Santa María Magdalena, y á Poniente con la feligresía 
de San Sicolás, en la que quedaba incluido, según quedó notado arriba. 

La afluencia de traficantes y de forasteros, acrecentó la importancia 
de este mercado, y en los edificios que sobre la plaza daban, queda- 
ron establecidos comercios de distinta naturaleza, señalándose ya en el 
siglo XV, año 1422, la casa del mesón de las sogas 3, y cerca del merca- 
do, en 1424, el mesón de la yerua y el mesón de los paños, en la collación 
de la Magdalena 4, lo cual no dificultaba que en los mesones de (ocadoue 



1 Demás de que por el epígrafe sepulcro latino, trasladado desde la antigua iglesia al Museo 
Provincial donde lleva el núm. 92, coosu la existencia del templo, y por tanto la de so colla- 
ción, en la era 1194, año ii56,— los documentos mozaribigos lo atestiguan únicamente desde el 
año 1 174, era 1212. por las subscripciones de las escrituras C. T. (P.). núms. XXXV y XLIV, en 
que aparecen un «petrus diachonus t^tis (?). sancti micaelis*. y otro «petrus ecclesie sancti 
micaelis diacoDus testis». El documento núm. 371 de la C. T. (l\ del año 1 25^ era 1297, sólo 
da noticia de la perxuta de una casa en la colación de San Mij^uei. 

2 El Arte en Esp.^ tomo VII, pág. 192. 

3 Arch. Hist. Nac., Sala VI, caja 233, documentos de Santa Úrsula. 163-P. 

4 ídem id. id., i65-P. En otro documento de los procedentes de San Clemente el Real^ 
(Sala VI, caja 231), al año 1426 se expresa que por trasladarse fsabel López de Orozco del 
convento de Santa Úrsula al de San Clemente,. pzszron sus bienes de uno á otro, y entre ellos 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 363 

se vendiese también paños K Próximo se hallaba el mesón, llamado de la 
Calahorra, que era de la Catedral ^, y no sabemos si el mismo que en i236 
apellidaban de la Calahorra mayor, y quedó ya en el Arrabal del Rey 
mencionado, no .siendo sino muy verosímil que en Zocodover ó en sus 
cercanías estuviesen el Mesón del trigo 3 y el Mesón del lino, propio del 
Convento de San Clemente el Real 4, como en la collación misma de San 
Nicolás estuvieron la sombrerería, la ropería, la joyería, la cintería, la 
carpintería, la herrería y la armería, aunque ya algunas de estas en tiem- 
pos muy posteriores. No es de extrañar, por tanto, que en el Arrabal del 
Rey hubiese, como en el siglo xvi, tiendas de comestibles, bodegones y ta- 
bernas para los forasteros y los concurrentes al mercado. 

No todos en plazas, el mayor número de los restantes \ocos incluido 
estaba en el Arrabal de Francos, collación ó distrito de la Catedral y en 
sus cercanías, probablemente porque fueron, á lo que parece, extranjeros 
los primeros comerciantes que se establecieron en Toledo, después de la 
Reconquista. A él, en la calle Ancha, que se dijo luego de la Lencería ^ 
hubo de corresponder la Alcaicería, mencionada en documento cristiano 
del año 1166, era 1204^ la cual, poblada de tiendas, pudo estar hacia la 
calle denominada hoy de la Sierpe. No lejos de ésta, en las proximidades 
de la mezquita de los muslimes mudejares, y quizás en la propia calle de 
las Tornerías, estaba el í{oco de los cambistas ( . aAíLaoJI o^w*.), que elíp- 
ticamente se dijo con más frecuencia los cambistas sólo ( -üipIyaJI) 7, al 

figuraba un mesón, próximo al Mesón de la Yerua, que era de la Catedral, en la collación de San 
Nicolás, cerca de Zocodover <(<;oquadoue). De aquí se deduce ó que eran dos los mesones de la 
yerba, ó que alguno de los documentos está equivocado. 

1 Arch. Hist. Nac. Sala VI, caja 233, documento de Santa Úrsula, 84-P. 

2 Becerro nuevo de la Cat. de Tal., fol. 65 vuelto. En este documento, que lleva la (echa de 1213^ 
era i25i, declaran Diego Pérez «iudex et uxor mea domna Sol dedimus ecclesiae toletanae et 
canonicis eiusdem sedis medietatem mesonis calaforre, cuius altera medietas est canonicorum 
eiusdem sedis, qui est propter ^ocadouer.^ 

3 Se hace mención de él al año 1351 en las cortes de Valladolid (Colee. Salazar, 0, 5). 

4 22 de Mayo de 1352 (Bib. Nac, ms. Dd, 121). 

. 5 Consígnase el nombre de esta calle en un documento del año 1416, propio del Convento de 
San Clemente {Arch. Hist. Nac, Sala VI, caja 231). El diligente escritor toledano, D. Juan Mora- 
leda, asegura que en el siglo xvii tenía la calle Ancha nombre de la Lencería (Boletín de la 
Sociedad Arqueológica de Toledo, núm. 2, pág. 21). 

6 Becerros de la Cat. de Toledo (987-B, fol. 63; 96-I, fol. 89 recto). Por este documento Alfon- 
so VIII hace donación á Juan Zabateiro ó Qapaton de «unam tendam que est in alcha^eria 
habens ante se sellarios et post se spartaríos, in superiori... parte habens duas tendas iuxta 
portam illam qui ascendit ad scicladores et inferiori tendas que ad publicam uiam dessinunt.» 

7 Dánle el nombre y categoría de Zoco la escritura núm. i54, C. T. (I.), año 1202, era 1240, y la 
del núm. 22 provisional del C. S. C, año 1204, era 1242. Ladelnum. 104 C. T. (I.), año 1190, era 1228, 

dice sólo hacia los cambistas ^^^^iJ^lytoJI JLc.. locución que ha quedado en nuestro idioma. 



364 REVISTA DE ARCHIVOS 

lado del de los prenderos ó ropavejeros ( ^oUxJI ^V^) ^í "^ ^^Y distan- 
te se hallaba el de los ¡zapateros, el cual era llamado también barrio 

[^j\J^'^ ^^j^) ^ y en aljamia (^^^Ja^I^JI ^y^) ^ partiendo limitasen 
este distrito de la Catedral, con el !{oco de los carniceros, ya probable- 
mente inmediato á aquélla, y donde estuvo luego la Carnicería (^y^ 

En el mismo Arrabal estaba el ¡(oco de los perjumistas ( .i^ .'uLxJI oy-^) ^ 
cuyas tiiendas, por el comercio á que estaban dedicadas, eran llamadas 
alhatares (al-áthares — , Jjjt-'l) y respecto de las que conmemoran los An- 
nales Toledanos 1 que «ardieron» el año 1187, era i225, y el día de Santa 
Eulalia del año 1220, era i258 ^\ tenían al lado estas tiendas algunas de los 
alfareros T, p Ljbjij'l) ", y á la entrada del Arrabal se hallaban establecidos 
los oreb^es (aurífices, orfebres) ^. Frente á la Alcaiceria, y dentro del pro- 
pio Arrabal, á lo que presumimos, estaba el í^oco de ios esparteros 
(,.^p.'wA^.2c^-j| ^y^) 9^ establecido en una pla^a que se llamaba /7/aj^a de ios 



1 C. T. d.), núm. 154, año 1202, era 1240. La del núm. 22 provisional del C. S. C. dice barrio 
I N^v^) <-omo la 176 C. T. (I.) 

2 C. T. (I.), núm. 176, año 1209, era 1247. 

3 ídem, núm. 227, año 1220, era i258. 

4 Lindaba con un corral propio del rey (sjJ] »*-X¿I /-r^-" J'r^)) según la escritura 
C. T. (I.) núm. 227, en que se hace constar que el diácono don Pedro López, en representación y 
con dinero de la Catedral, compra á doña Adaya ("s^jó) Hi*o) un callejón, que fué de tiendas, 
actualmente (año 1220) en ruinas, en el distrito ó barrio del Zoco de los carniceros y de los za- 
pateros^ en la feligresía déla Catedral: ^Juó y^% LjjJLí»- «.^^íL^ -aJI níLoJI «.j^.^. 

>< ^- r. ai) "^Ay^- ..yA ..-i .-«JaiywiuL ,.^>!a3Í\J| ^^m^ '\Ay^^ ,_^-¿-. Dicho 

diácono manifiesta que interviene á nombre de la Catedral, y con el dinero que á la misma 
había legado don García F)sicbanez para bien de su alma, al disponer se comprase con él fincas 
y con su producto se celebraran anualmente lasjiestas de San Román y Santa Mariaen Santa 

Af aria, con cuatro capas^ como es costumbre: V*>^ -¿saíÍ» .m'»-^) s;;,*JL*i ^saoÍ (•^s. V.J 




5 C. r. (I.), núm. 238. .Vunque no emplea el nombre xioco (^yt^j sino el de tiendas, 

ó Esp. Sagr., tomo XXIII, págs, 405 y 406. 

7 O. T. (I.j. núm. 238 cit., año 1223, era 12^1. Se refiere á la venta de un mesón en el Arrabal 
de Francos^ que lindaba entre otras, con una casa del clero de San Salvador, y con las tiendas 
de los alfareros y de los perfumistas: ..--J^LllilL' L^j¿uu» ,.-p ^L3í\ííJL 1 (^*rir} .i^lk-^-. 

8 Becerro nuevo de la Cat. de ro/.,fol. 70 recto. Kscritura por la cual el Cabildo en 1246, 
era 1284, cambia unas casas suyas en el barrio de Francos, por cuatro casas en los oreb^es, 
entrant barrio de francos. 

9 Id. id., tol. 63, año 1166, era 1204^ citada en una de las notas precedentes. Llámaole ^oco la 
escrit. C. T. (P.), num. LXXXIV, año ii65, era 1203, la de laC. T (I.i, núm. 466, año 1281, era 1319, 
y ki 57 provisional del C. S. C, año 1141, en 1179. Las de la C. T. (I.), números 140, 178 y 298, 
años 1 199, i2aj> y 1242, dicen: ^.',s^'Oi,^J_ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 365 

esparteros en 1141, era 1179 (^^ Lao^c^JI ñ-s^j) \ Y ^^^ P^^o muy bien ser 
la que se dijo luego de la Espartería vieja, hoy Pla¡{a de la Ropería 2, 
lindando con la Bercería, que conservó este nombre en el siglo xv 3, donde 
estuvo el ^oco de los vendedores de verduras (^^¿Lcixi) ^j--^) "*» y ^o 
muy distante del de los esparteros mencionados, se encontraba el í^oco de 

las harinas (, ^^ijül ^y^) ^ ^^ ii63, era i2o3, no obstante lo cual había 
tiendas de harina en la collación de 5aM A^icotós, según dejamos manifes- 
tado. 

En el espacio que hoy ocupan la Parroquia de San Pedro, en la Cate- 
dral, y el claustro de la misma, hasta la calle del hombre de Palo, lleno 
entonces de tiendas y mesones, y la plaza donde los buhoneros ó bufones es- 
tablecían su comercio, hallábase el ^oco de los tintoreros ( ^¿'wLLíl w*^^) 
en 1191, era 1229 6, cerca de la Alhóndiga, Alfandega 6 Parador del 
Pey (^.^LbJL^.'l w>js^), y "O lejos del barrio del Porronero, á la Trinidad, 
donde aquellos industriales tenían las tiendas, desde los cuales bajaba una 
calle á San Antolín, hoy Sarüa Isabel de los Reyes 1, no pareciendo estu- 

1 C. S. C, núm. 57 prov.cit. Se refiere á la venta de dos tiendas con sótano (soterra) y a/- 

g^or/a ó cámara, en el distrito jdel í^^oco de los esparteros: yJ¿y^j[^ ,.-,*o«jL^^JI ^^.^"^ 
} .^^'^^ it ^y^ \Ay^\^ \i -itil ». Lindaban al E. con la pla^a de los esparteros 

citados ..yisy> ^\^] ..vP,Lsn.3^-l xa^-,. 

2 Moraleda, Las calles de Toledo (núm. 2 del Bol. de la Soc. Arqueológ. de Toledo). 

3 Arch. Hist. .Vac, sala VI, caj. 233, núm. i58-P. 

4 C. T. (L), núm. 46, año 1 170, era 1208, y núm. 140 año 1199, era 1237. En ninguno de estos do- 
cumentos se la dá el nombre de í(oco^ diciendo el primero en el lugar llamado ó conocido por 
los Berceros ( .^^L-¿Í^*JLj \w« -Ji^JI «>¿?j-*JI)^ y el segundo, empleando la locución elíptica 

á los berceros L .\x^w*i^JtjI ,r'^'C-). 

5 C T. 'P.), escritura núm. LXXXIV referente á la venta de un mesón, convertido en tien- 
da, en el Arrabal de Francos^ lindando con las calles ( / ^J Jí> j que iban al Zoco de la Harina 

Mr 

y ;il ^oco de los Esparteros. Po;is leyó . ^*ojl ^••.jw por . :^-«JJ^) w?j-w. 

6 C. T. (I.), núm. in; ni esta escrit. ni las de los núms. 148 (año 1201, era 1239), 248 (año 1226, 
era 12Ó4), 305 (año 1242, era 12801, 372(año 1259, era 1297), 387 (año 1260, era 1298) y 401 (año 1266, 

era 13041. le dan el nombre de sioco; unas dicen barrio ('¡sAy^"). y otras elípticamente 

,.y><¿.«.AAÍ2-l ¿Xc. Todas afirman la collación, así como la XCIII C. T. (P.),(año 1204, era 1242). 

7 La última de las escrituras cii.idas en la nota anterior, indica que el barrio de los tintore- 
ros estaba en las inmediaciones del Fondác ó alhóndiga del Rey; las de los núms. m y 148, di- 
cen correspondía á la collación de la (Catedral, como el Arrabal de Francos; la del núm. 305 
añade la circunstancia de hallarse cerca del Porronero^ como la 372; la 380, la proximidad á la 
Trinidad, y la 401 comprueba la existencia de la calle que iba desde las tiendas de los tintoreros 



á la iglesia de San .4nío/í« ^:>*JL^ \wjL>yJ J\ .-a¿LaaÍ2j) ^í>óI«->- ..--< ^^Lww í^áj^ 



a^y*"'- 



366 REVISTA DE ARCHIVOS 

vieran distantes los scicladores '; \os silleros (séllanos) ó guarnicioneros y 
en 1 166, se hallaban instalados delante de la Alcaiceria, esto es, s¡ nues- 
tros cálculos no son del todo errados, hacia la calle de las Tornerías ó 
én sus inmediaciones 2. 

Fuera del indicado Arrabal, pero no muy distanciado de él, en la co- 
llación de San Nicolás, estaba el ¡{oco de los sastres 1' .^L^JI _*. ,. ) 3, 
así como en la de San Jinés, al cual llaman Arrabal en escritura del 
año 1 182, era 1220, tenían su ¡(oco los alfareros r.^^L^vAJI ^y^) cerca 
de la iglesia de aquella advocación, hoy derruida 4. Nada se sabe con cer- 
teza del lugar donde, dentro de Toledo, vendían sus productos los herre- 
ros, aunque se deduce tuvieron ¡[oco por el contexto de una escritura del 



I Becerro nuevo de la Cat. de Tol., fol. 63 recio, ya citado. Los scicladores eran los sastres 
que labraban los ciclatones ó gisclatones^ ropón largo hecho de paños ó telas preciosas, y que 
usaban por igual, aunque con forma naturalmente distinta, los caballeros y las damas. Cuando 
los intanies de Carrión se parten de Valencia, dice el Cid en el Poema que, entre otras cosas, 
da á sus hijos «muchas vestiduras de pannos é de ficlatones;» más adelante al referir la alevosía 
del robledal de Corpes, el popma expresa: 

«allí les tuellen los mantos é lospelli^ones: 
paran-las en cuerpos, é en camisas e en giclatones^ 

de modo que al herirlas con las espuelas, limpia salía la sangre sobre los giclatones\ y tanto «las 
aiaiaron,» que estaban «sangrientas en las camisas é todos los giclatones.* Al asistir el Cid á las 
cortes de Toledo para pedir justicia contra los de Carrión, sus yernos, 

«Vistió camisa de ran^al tan blanca como el sol, 
con oro é con plata todas las presas son 



sobrella un brial primo de giclatón: 
obrado es de oro, parecen por ó son; 
sobrestauna piel bcrmeia, las bandas deoroson. 



Gonzalo de Berceo, en la Vida de Santa Oria, copla 143, hablando de los ángeles manifiesta 
que «todos vestidos eran de blancos giclatones.* ó túnicas, y en el Poema de Alexandre se lee: 

1338 £ las yentes eran buenas é de precio maores 
todas andan vestidas de pannos de colores. 



e los poures ombres uisten xamet ó gisclatones. 

1798 Eran grandes é muchas las donas é los dones, 

non querían los ioglares gendales nen cisclatones. 

2 Becerro n^evo, fol. 63 citado. 

3^ C. S. C, núm. 140 provisional, año 1229, era 1267: íLma^^uLT Hw«*-^\j ..yjü^Ls^l ^^^Vatu- 

^^j iü ^ • - 



j C. T. (I.), escritura núm. 74. Trata de la pignoración ó empeño de un mesón, en el j^oco de 
los alfareros, en el Arrabal de la iglesia de San Jinés: ¿UmwaJL^ L^T^ crfi;^-^^^' ^ ^'3 ñ,v_3 

j 't -^jI ,¿>OwiJw* la del núm. 168 sólo dice: jfUMwxJLT s^JLa JU. «•m)«L9?\jÜLa 

...I . . . ,'• 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS SÓy 

año 1 178, era 1216, al emplearla frase ( _iolj^^JI s^y^-) ^ tampoco es 
conocido el sitio en que estuvo el í[oco de los vendedores de leche (óy^w 
.-^.;üL:;ül) ^, presumiéndose pudo hallarse en las inmediaciones de la 
antigua iglesia de San Juan Bautista, hoy Pla^a de los Postes, por la 
circunstancia, ya notada, de ser llamado aquel templo de San Juan 
de la leche. A su feligresía debió corresponder el ¡{oco de los plateros 
(vc-uaJl o^-wm) agremiados en aquel paraje 3, no hallando indicación nin- 

guna respecto del ¡lOco de los curtidores r.^LjJI ^y^), ^^ ^tial ocurre 
de igual modo con otras industrias que existían en Toledo entonces, y de 
los cuales hay noticias determinadas 4. 

De los establecimientos benéficos de que hacen relación los docu- 
mentos, como situados en la Al- Medina, alguno de los cuales hemos 
arriba recordado, son de notar en la collación de la Catedral el Hos- 
pital (alberguería — sj^L-JI) de Santa María, año 1220, era i258 ^ y el 
propio de la Cojradia de los francos, año 1 192, era i23o ^; en la de San 
Nicolás, la llamada Casa del Refugio (xpjiJl .b); en la de la Trinidad, 
el Hospital de este nombre / ^l Ui n s ju.ui \x¿-JI) ^; en el distrito de la 
Puerta del Hierro, el año 1 187, era 1225, el Hospital para enfermos cris- 
tianos 9; en el barrio de la Alcudia, distrito de la Catedral el Mesón de 



I C. T. (I.), núm. 63, donde se lee: N___^JlJaAJLL> sJ^,<X^ Jw¿-lo ,.-tí^I^A-^^-JI *-*5-^^í 
Según la escritura de particiones de lus hijos de Ferrán Carrillo y doña Mayor Súarez, de fínes 
del siglo XIV, en la collación de Sanio Tomé había un mesón llamado mesón de la ferreria, 
(Bib. Nao. ms. Dd-123. fol. 109). La ferreria 6 herrería estaba también en la parroquia de San 
Nicolás, en el propio siglo y los siguientes, y dio nombre de Puerta baja de la Herreria á la 
denominada mucho más tarde del Sol. 

• 2 C. T. (I.), núm. 57, año iiyO. era 1214. En esta escritura se dice ka^^^ barrio y no ¡^oco. 



mencionando además la calle que iba á los lecheros r.^.ÜC-CSJLÍ ^J^LwMJI í3>>.r»). 

3 C. T. (I.), núm. 262, año 1231, era 1269. Se trata de la venta de una casa en el barrio de San 
Juan, junto d los plateros N¿Lail ..yo Sj-JUjI Jlt. . 

4 Según la.escrilura 18-P. del Conv. de Santa Úrsula (Arch. Hist. Nac. Sala VI, caja 232), 
en 1325 había una calle donde vendían los harneros; pero no es fácil decir cual. 

5 El testamento de Arnaldo, llamado el Capellán, hace mención en la fecha referida de este 
hospital, en una de sus cláusulas, que dice: 4^Mando lectum meum cum suo aparatu Alberguerie 
Sánete Marie Toleti» {Bib. Nac, ms. Dd-103, ^"m 13.084, fol. 88 vuelto). 

6 C. T. (I.), núm. 114. Es una escritura de permuta que hace la Caíí<íra/ con la indicada 
Cofradía, para que ésta acrecentase la alberguería, pues había muchos enfermos á causa de la 
miseria de aquel año, cosa que confirman los Annales Toledanos / á la indicada fecha, diciendo: 
-«E fué fambre en la tierra, era MCCXXX» (Esp. Sagr., tomo XXIII, pág. 394). 

7 C. T. (I.), núm. 205, año 1233, era 1271. 

8 ídem, núm. 89. Se constituyó en la indicada fecha, en una casa que con su algorfa, cámara 
ó sobrado dejó en testamento cierta doña Xamsaó Sancha, hija de Miguel Chaves ('^ 'y t v"r ^%\^ 

xM^l^ J^LiU v;>wJüV para que habitasen allí los enfermos cristianos. 

9 C. T. {?.), núms. XXXV y XXXVI. 



368 REVISTA DE ARCHIVOS 

los peregrinos (^•^e\JÜ ^^.>y^wy<) M en la plaza que había delante de los ta- 
ños ¿/e/ cawa/íV ó cawa//e//o, existía otra albergueria en 1 193, era 1231 5, y 
en punto que no se localiza, el Hospital de San Juan de Ultramar 

(;LL^yJ| ^ ^.j[j^ ^^ JLkJil), <ie que se hace mérito al año i233, 
era 1271 2. 

A cinco llega el número de los Conventos ó Casas de religión, de que 
hablan los documentos muzarábigos, como existentes en el interior de la 
Al-Medina durante las dos centurias XII* y XIIP, aunque es de suponer 
hubiera más, si ha de juzgarse por la prohibición que Alfonso VIH hacía 
en 1207, ^e ^^^ ningún vecino de Toledo dé ni venda heredad á orden re- 
ligiosa alguna 3. Cuatro de los referidos Conventos lo eran de monjas 
(s:í.'Laí>|J|), y uno sólo de frailes í .^;lj5>)l), apareciendo entre los memora- 
dos con mayor antigüedad el de San Clemente (^;yXj:l ó ^LJlí ..^^^ ,íJ')^ 
que expresamente se cita en escritura del año 11 16, era 11 54 4. Poseía 
aquella comunidad muy pingües bienes dentro y fuera de la ciudad, por 
donaciones, cambios, compras, ventas y dotes de las religiosas, entre los 
cuales figuraba en i\jb (121 3) un alfar en la colación de San Isidoro ^, y 
ya en i256 (1294), como prueba de que no descuidaba sus intereses, arro- 
jándose á empresas industriales de provecho, adquiría en el barrio de la 
Torre del hierro la propiedad de un manantial de agua, la más pura de 
la ciudad de Toledo, con objeto de labrar allí unos baños, que no sabe- 
mos qué denominación tomarían ^\ 

Del Convento de Santo Domingo de Silos, hoy dicho el Antiguo, la me- 
moria más remota es del año 1 193, en que era abadesa cierta doña Sol i 



1 Lib. Bec\, 96-I, fol. 77 vuelto. Es el testamento muy curioso de Sancia nunnii, en el cual da 
á la Catedral «ex illis qui sunt in albergaría de los baños... duas mantas, et unan serigam 
(colcha) et cohopertorium (cobertor) et dornam unam.^ 

2 C. T. (I.), núm. 265. Consta la existencia de este Hospital por la copia del testamento lie 
don Gonzalvo Gil T V»>.>- \jJLj>aJ»¿~ rS^'^U quien le deja como legado un mitscal. Quizás se 
refiera á la orden del Hospital, y no existiese el estiblecimiento. 

3 Lib. Bec. de la Cat. de Tol., fol. 54 recto. 

4 C. S. C, escritura núm. 107 provisional. 
b ídem, núm. 148 provisional. 

6 C. S. C, escritura núm. 196 provisional, que dice hace la venta <t:L¡ül J»*^-l rr^ yA,».^^. 

\JLÍ| L^->- )üJajJLb ^^^ ^4;.^ vAp.vA:3^-l 'T'j-yl *^j-^'í »^l*^ J^I^V ^ ^^' 

y.Ool f«U->- KijuUJ [c>^JU-i3 ,;:^sj^j ^jj\xJ\ ^>>JU xj L*5 7i,y^S^\ ^^\ K')y^ 

. ^ r iV^JI Hacen mención expresa del Convento, entre otras, las escriturase. S. C, 

núm. 79, año 1184, era 1222, en que era abadesa doña Mathri (^ Ja*« kÍ^^K C. T. (P.), núme- 
ro LXII, año 1 192, era 1230, y C. T. (I.), núms. 183 y 469, años 1209 y 1282, eras 1247 y 1320. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS SGq 

f JU; NJj^) quien, obligada por la necesidad, vendía en aquella fecha una 
casa en la collación de Sají Antolin, para atender á la comunidad, que no 
debía hallarse muy holgada ^; y aunque sólo desde 1 196, erai234,dan noti- 
cia los documentos de un Convenio no mencionado hasta ahora por ninguno 
de los escritores, el cual tenía la advocación á^San Pedro (vS^u.^ ^:^j^ ^^J) 
— es positivo hubo de ser fundado muy á los comienzos de la Reconquista, 
y quizás por el propio Alfonso Vi, á pesar de no existir probanza de 
ello 2. Hallábase tan en las cercanías del Arrabal de los Judíos, que esta- 
ba inmediato á la Bib-al-Farách 6 Bib-al-Farch que á dicho Arrabal qo- 
rrespondía, y en 1296, era i333, continuaba existiendo allí 3, siendo proba- 
ble que en su emplazamiento, con corta diferencia, y ya secularizado aca- 
so, fuese establecido en i5i3 el de Santa Ana, de monjas franciscas 4. 

Bastante posterior á la primera mención del Convento de San Pedro 
memorado, es la también primera del Convento del Santo Espíritu 
í\>3.Aw¿;l ,:>^ju;;) ó át\ Espíritu Santo, pues corresponde ya al año 12^0, 
era 1318 ^. Próxima á la muralla de la Al-Medina, en la collación de San 
Nicolás, é inmediata al que se dijo Torno de las carretas en el Miradero 
alto, estuvo esta casa de religión, donde después, con corta diferencia, la 

1 C. T. (I.), núm. 122, Diciembre de la era 1231. Se hace constar que aquel año la cebada y el 
trigo estaban muy caros. La casa vendida lindaba al S. con una calle, donde abría la puerta, 
estando detrás de la calle la iglesia de San Antoiin (calle del Cristo de la Parra)^ é incluyendo 
en la venta un corral contiguo á la iglesia de San Marcos. Escritura núm. 183, año 1209 (1247) que 
es testamento de una dama llamada doña Charina, quien le deja una manda; escritura núm. 338, 
a/io 1251(1289), perla cual la abadesa y monjas, venden cnZalancas una viña, con granados y albér- 
chigos, para pago de 5o mitscales que el Convento adeudaba. Es curioso este último documento. 

2 C. T. (P.), núm. LXXI\'. Llamábase á la sazón doña Sancha la abadesa. Pons supone con 
error, que esta escritura, que lo es de la donación de un mesón en el Arrabal del Rey á dicho 
(Convento, se refiere al de San Pedro de las Dueñas. Parro (lomo II, pág. 99), afirma que Alfon- 
so VI fundó de monjas benitas el de Santo Domingo el Antiguo y otro de la misma regla y bajo 
la advocación de San Pedro, en el sitio en que estuvo la iglesia Pretoriense de San Pedro y San 
Pablo; pero yerra lastimosamente en esto último, por no haber conocido los documentos 
muzarábigos de que hacemos uso. Si la noticia de la fundación de un Convento de San Pedro es 
exacta, no puede aludir sino al inmediato á la Bib-al-Farách. 

3 C. T. (I.), núm. 183, año 1209, era 1247. Este documento que es copia del testamento otorga- 
do por doña Charina, y hemos arriba mencionado, sitúa el Convento al cual deja aquella señora 
una manda, diciendo: Convento de San Pedro, junto á la Puerta de los Judíos r,¿>»>.Xv -jO 

Oft-^jJI v''*-? '^•?T^ <r^^ ^T"^^^)> P"<^^^^ ^^^ ^^^ ^^ ^^ Al-Farách^ porque en la escritura 
núm. 2i5 provisional del C. S. C. se expresa terminantemente en 1295-.... Convento de San Pedro 
el cual está en el Arrabal de los Judíos, cerca de Bib-al-Farách i 'aJI íjllo o>^wi.Xv ,0 

4 Parro (tomo II, pág. 154) hablando del Convento de Santa Ana, refiere que estas monjas 
franciscas estuvieron primero en las casas del duque de Maqueda, fronteras de San Juan de los 
Reyes^ y que en i5i3 «se trasladaron á otro local frente de la iglesia de Santa María la Blanca 
y por último en 1527 adquirieron allí inmediato las casas que titulaban de la Ricafembra». 
Debieron ser estas casas labradas en el siglo xiv, á juzgar por una viga con inscripción arábii^a, 
encontrada allí no ha mucho, y trasladada al Museo Provincial, donde se conserva. 

5 C. T. (I.), núm. 453. 

3,'^ ÉPOCA. — TOMO X 28 



370 REVISTA DE ARCHIVOS 

de Bernardas de la Asunción, y á su iglesia, en el documento testamenta- 
rio de la fecha consignada, dejó Fernando Péthres un legado ^ Sólo de re- 
ligiosos es citado en estas escrituras el Convento de Santa Trinidad 
íhiy^>r'^ nxjuí) ^ de cuyo Hospital ó albergueria hicimos arriba memo- 
ria 3, y de cuyo cenobio se dice era de Trinitarios ( alzados, para la reden- 
ción de cautivos, y «el único de varones que en tiempo de San Fernando 
existía ya intramuros» 4, suponiéndose, no sin vehementes sospechas de 
verosimilitud, estuvo emplazado en el sitio mismo en que hoy se alzan la 
iglesia de la Trinidad, y la secularizada fábrica moderna del Convento. 

De la orden militar de Santiago, de la de Calatrava y de la del Hos- 
pital hacen indicaciones diversos documentos ^, por más que el Priorato 



1 Parro (tomo II, págs. loi y 120) asegura que ei Convento del Espíritu Santo «se extinguió 
en el año de i540í>. 

2 C. T. (I.), núm. 349, año 1253, era 1291, testamento de don Pedro Sánchez, clérigo de San 
/{omán, quien le^a á los frailes (/'tP.;' t^^'Ij ele Santa Trinidad la ropa de su cama (^\^^ 

-P.-m.aJJ: núm. 436, año 1278, era 1316, escritura de venta de un mesón en el Arrabal de Francos 
lindando con casa de los Irailes de la rWniíííitf* -bL_JaJL5-j NaJLXv 'n>J\ ,.-.j -jI -3'!¿I J^^J 
núm. 453, año 1280, era 1318, testamento de Fernando Péthres, ya citado; núm. 466, año 1281, 
era 1319, linderos de una finca, 

3 Parro (tomo II, pág. 71) dice que *cn el reinado de D. Alonso VIH regía un hospitalito, en el 

mismo sitio que después fué parte del convenio, cierto religioso varón Uamano Fr. Elía«, quien 

jpor /os año5 /22o convirtió el h.-spital en convento para trinitarios calzados». Baste recordar 

que en 1233 existía dicho Hospital ó albergueria^ mencionado en la escritura C. T. (I.), núm. 265. 

4 Parro, loe. cit. 

5 Da noticia indirecta de la de Santiago la escritura C. T. (I.), núm. 67, año 1181, era 1219, que 
trata de la venta de una huerta en Chalaneas ((-^^JuLs*.) la cual lindaba al E. con viña de 

los freires de Santiago: w^Lp. ^¿¿/J^ ..yiyJiy] ^j^\, El becerro nuevo de la Cat. de Tol.,sí\ 
fol. 44 vuelto, inserta un documento del año 1 190. er.i 1228, por el cual el arzobispo don Gonzalo 
da en cambio á «Sancio Fernandi, maestre, Petri darsie, comendaiore, et Ferrando Pctris, prio- 
re, et suis fratribus de spata, que sancti iacobi nuncupatur... quondam domus iuxta portam de 
sacra in arraualde (Bib-sacra)... et quondam domus in barrio regis.y> — Parece referírsela la 
orden de Calatrava la escritura C. T. (I.), núm 25o, año 1227, era i265 que es testimonio otorga- 
do por el freiré don Juan Domínguez, Comendador de Villavcrde, en Val de Algodor, 



o '' 



don Pedro Sánchez, clérigo de San Roman^ ya memorado, en su testamento, deja cien mitscales 
á los freires de Calatrava, con la condición *de que le entierrcn en Toledo en Santa Fé 
(Lá ^aJLiCw j * y le hagan las exequias como si fuera un freiré de ellos: 1 ^ ^^ j^ » 

^ i^-^ vJ?y-'j^' C>^^J^'^* N-4^. (C. T. (I.j, núm. 349, año 1253, era 1291); y 

en 1273, era 131 1 (C. T. (I.), núm. 458) consta la venta de una casa en el distrito de la Catedral^ 
cercana á la Alcudia, y á un mesón de los freires de Calatrava: ..-^-;^l-¿l Suó\ ^^ '"^^ C *^ % 

— Li > \JtJi¿. Relativa á la orden de San Juan del Hospital, inserta el mismo Bec. de la Cat. al 

folio 40 r. la donación que en el año 1 182 se hace á dicha orden de la iglesia de Santa Cru:^, hoy 
Ermita del Cristo^ y á la propia orden aluden las escrituras C. T. (I.) núm. 177, año 1209, 
era 1247, núm. 221, año 1217, era i255, y la del núm. 239, año 1224, era 12Ó2, que se refieren qui/.ás 
á un mismo mesón en el Arrabal del Rey\ lindante con una casa propia de los freires del Hospi- 

tal de San Juan: ^^.jlj s^ c^OL^ jLÍLyi;| ^y.l^^5l. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS ijl 

de la segunda no estuvo en la Al-Medina. No guardan, con verdad, 
grandes noticias los que utilizamos de las fábricas de diversa naturaleza 
que hubo en Toledo en los dos siglos á que aquéllos corresponden, men- 
cionándose en el año i iSy, era i igS, á la colación de San Lucas una casa- 
obrador 6 Jábrica (v<Jju-'| b) que no dice de qué fuera »; otra casa-obra- 
dor de alfarería, propia del Convento de San Clemente ('é¿j¿\ jL»^ b 
ci^vliJlí ,:;^^^ xiLójiJV en la ccrilación de la iglesia de San Isidoro, en el 

arrabal de Toledo (NikJli? n^l^j^ ^^^^^ ... íjjuib c:..ol¿; íu^^aá/ 'sAy^)^ 

al año 1175, era i2i3 2; otra casa-obrador de alfarería, que construía 
en 1 22 1, era 1259 el Convento de San Pedro de Al-Hi^ém por bajo de 
Bib-al'Mardóm, sobre la calle que iba á la B ib-a I- Mojad ha ó Puerta del 

Vado (^-L ^j^ [r^j^^^ ^j^ c:^J^] iSj^ó^\ ^OJLÍ ... íílyí^l >^^b 
:wL^«JI ^í^ ^^jlf ^ sAjOjJÍ) 3; otra casa-obrador (Js^l^b) del pro- 
pio Convento en la collación de San Isidoro, en el arrabal Cju^^olT h-«*-saj 
j£!^_^ »;Os^P. c^^JuCi), cuya industria no se expresa 4; la fábrica de sombre- 

ros de fieltro, en 1260, era 1290, establecida en la collación de San Nico- 
lás, y en páginas anteriores citada ^, y ya en el siglo xiv, en la collación 
de Santo Tomé, más arriba del Mesón de la Perrería, cerca del Postigo 
de la Al'ácaba (jyJuJI) ó. de la Cuesta, unai a l-mast rea. ó telar h}:^ búLjl?) 
de que incidentalmente habla una escritura de particiones, posterior 
á i38i ^ 

Regístranse únicamente tres al-mas^aras (gyojuJI) ó molinos de aceite, 
una cerca de la Alcurnia (almunia) que dio á la Cate(^ral en 1143 doña 
Sancha, hermana de Altonso Vil 7; otra en el distrito (\^*->-) de la Cate- 
dral^, y otra (era 142 1, año i383), que había en la collación de San 
Miguel, y era de Gutierre González, álcali 9, mencionándose en 1 149 los 
molinos de Deicám, y los inmediatos á la Bib-ad-Dabbaguin 6 Puerta de 



1 C. S. C, núm. 09 provisional. 

2 ídem, núm. 148 provisional. 

3 C. T. (I.), núm. 234. 

4 C. S. C, núm. 12 provisional. 

5 C. T. (I.), núm. 376. 

r> Bib. Nac, ms. nd-123, tol. i(X). Pudo ser acaso una colchonería, si la voz se deriva de Alma- 
tracium (V. Ducange). 

7 Bec. cit. de la Cat. de Tol., fols. 33 vuelto y 5o vuelto; en el primero se le llama almou- 
i^ora y almoai^ara en el segundo, que es del año 1149. 

8 C. T. (I.), núm. i52, año 1202, era 1240. 

9 Arch. Hist. Nac. Documeoios del Convento de Santa Úrsula, Sala VI, caja 232, núm. So.* P. 



372 REVISTA DE ARCHIVOS 

los Curtidores, hoy molinos de San Sebastián \ los de Al-Portel ó Bib' 
ai-Portel (J'Js-aJI UJ), en 1 143 y 11 93 2, hoy probablemente los denomina- 
dos molinos de la Vieja, el molino de la Reina en 1 158, era 1 196 3, los que 
había en el a^^ud de As-Somail, en el Tajo (J^^JI jw!jl -¿...^•u>.jj|)4; 
los derruidos ya en 1201, era 1239', que estaban en el a¡{ud llamado 

de Sa}ita Colomba y de los Ballesteros (^p^^^x.zl^\j xaJIs x>j^ Julo 
,4i AsS) ^, los molÍ7ios del hierro, citados en 1268, era 1306 ^, y acaso los 
de las Casas de la Muela, en la calle apellidada de alhandaque ó del han- 
daque de la collación de San Lorenzo, en 141 9 7. 

Aunque fué costumbre edificar sobre los muros de la Al-Medina, como 
sobre los generales de la población, dificuhando así el servicio y defensa 
de la misma, y estorbando el paso, debieron quedar no obstante muchos 
no obstruidos que, discurriendo entre el caserío y la muralla, recibían el 
nombre de adarbes; de estos, además del del Caid don Sabib, del del Ar- 
cipreste don Nicolás, del de Aben-Mohs^in, Al-Maguak, Aben-Thahir 6 de 
los dos amines y del del guarir don Pedro loanes, ya citados, constan en 
la collación (x^^-s^) de San Juan el llamado en 1210, era 1248, de Lázaro 

Bayurfo (?) (o^^^' íjj^^Ls o^yu-'l v>^'l) "» ^^ ^^^9» era 1297, el de don 
Bernardo ^; en 1277, era i3i5, el de don Juan Vicente de Bargas 

(J^j^ ^^^ ^'^ ^.^\yL ^-j^S)'"; en 1278, era i3i6, el del Canónigo 

( v.^^^1 V'->) '^ ^^^ i3o2, era ¡340, el que dicen de Pedro Tacón ^? y 
en 1394, cerca de la Judería, el de Gustar ó Qustar '3, y el denominado 

simplemente de la cera '4, quizás porque en él habitasen los cereros. »^ 

Rodrigo Amador de los Ríos. 

1 Bec. cit. de la Cat de Tol.^ fol. 40 recto. Por cl documento del Conv. de Santa l'rsiila 76-P, 
consta que uno de los molinos de Deicdm^ llamado allí Adaytany fué de dicha comunidad religiosa. 

2 Bec. nuevo de la Cat. de ToL, fols. 33 vuelto y 5i vuelto. 

3 C. S. C, núm. 219 provisional. 

4 C. T. (I.), núm. 3o[, año 1242, era 12H0. 

5 (".. S. C, núm. y provisional. 

ó Bec.cii.de laCat.deTol.^ fol. 32 recto, donde se menciona también el molino de los ^chinos? 

7 Arch. llist. Xac. Papeles del C. de Santa l'rsula^ sala \'I, caja 233, núm. i52-P. y 153-P 

8 C. T. (I.), núm. loj. 
() ídem, núm. 373. 

10 Ídem, núm. 435. 
ri ídem. núm. 441. 

12 Bib. A'ac, ms. I)d-i03, núm. 13.084, fol. 92 vuelto. Traslado del testamento de Doña Mar- 
quesa, mujer que fué de Johan Pérez. 

13 Arch. llist. \ac:, Sala \'I, caja 332, núm. 92-P. 

14 Bib. .Vac, ms. Dd-123, 109. 

i5 Erratas: En la pá^. 357, línea 17 dice: •'».> por »lv>j En la 3Ó7, á las llamadas 8 y 9 corres- 
ponden respectivamente las notas 7 y 8; a la llamada i de la pág. 3(^8, corresponde la nota 9 de Ja 
página anterior; á la 5, la 2 de la pág. 368, á la 2, la 3, y así sucesivamente. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS ^j'i 



LOS ORÍGENES DEL COiNDADO DE PALLAS 

Y SU HISTORIADOR 

T^RJL^ lí^RJLH CISCO LX^OBE^T Y ULÁS 



Encadénanse tan fuertemente todos los Estados pirenaicos, que el gran 
problema de sus orígenes, puesto dé nuevo al estudio en 1898 por la Aca- 
demia de la Historia, á pesar de los hermosos discursos de los hermanos 
Sres. Oliver sobre los orígenes de Navarra, quedó sin resolver, con no 
haber faltado concurrentes, de seguro por no tener estos noticia de los 
orígenes de esos humildes Condes de Pallas y Ribagorza, indudablemente 
modestos eslabones de la magna cadena formada por los Reyes de Navarra, 
de Aragón y Condes de Urgel y Barcelona. Pero como en una cadena, de 
faltar un eslabón no hay cadena, así por modestos que sean, y no lo fueron 
tanto, después de todo, aquellos Condes, que hagan mala figura al lado 
de los otros, de no forjarse el eslabón que falta, no tendremos cadena; de 
suerte que con entregarnos á trabajo tan pequeño hemos de contribuir á 
la gran obra de los orígenes de los reinos de Navarra y Aragón, con tanto 
empeño investigados en el siglo xvii por Moret, en el xviii por Traggia, 
en el xix por los Sres. Oliver y Ximénez de Embún, y en el xx ya, por 
los Sres. Jaurgain y Barrau-Dihigo. 

Cómo haya sido posible que Estados de tan glorioso renombre como los 
de Pallas y Ribagorza, títulos llevados por familias de sangre real y grandes 
magnates, lleguen á nosotros poco menos que inéditos, es cosa fácil de ex- 
plicar. Para Ribagorza el silencio se debe á la pronta absorción del con- 
dado por los Reyes de Navarra y Aragón. Para el Pallas á su aislamiento, 
esto es, por haberle encerrado sus más poderosos vecinos, convirtiéndole 
en Estado secundario. De todos los Estados de que se formó Cataluña bajo 
la hegemonía de los Condes de Barcelona, es el único que no tiene hasta 
hoy historiador conocido, pues ha sido tan grande la desgracia del Pallas, 
que con haber tenido uno y de gran mérito, éste y su obra no van á ser 
conocidos sino ahora por nuestro trabajo, pues aun cuando hace ya más 
de diez y ocho años le revelamos, esto fué sin saberlo, nosotros, que le 
conocimos anónimo antes de saber quién era el historiador del Pallas. 



374 REVISTA DE ARCHIVOS 

No quiere esto decir que todo sea inédito respecto del Pallas y Riba- 
gorza. Traggia y el P. Villanueva ilustraron su memoria y recogieron 
buenos y no escasos materiales para afianzarla, pero lo que ha faltado has- 
ta hoy era un cuerpo de historia que nosotros conseguimos por casualidad 
y que continuara tal vez faltando si no nos hubiésemos convencido de que 
iba muy para largo la tantas veces anunciada y la para mí tan esperada his- 
toria del Pallas por los señores Carreras y Cardi, y Miret y Sans, que con 
dicho objeto han recorrido más de una vez aquella región con gran prove- 
cho^ lo que no podemos decir por nuestra parte, pues la única vez que 
nos ha sido posible visitar sus antiguos pueblos y abadías no sacamos más 
que el conocimiento de una de las regiones más pintorescas de Cataluña. 
Con esto queda ya dicho cuan limitadas van á ser las fuentes de nuestro 
trabajo con ser tan abundantes los ríos que han dado ó sacado su nombre 
de Pallas y Ribagorza. Pero aun así y todo, una de ellas es fuente de tanto 
ruido, que forzosamente ha llamado la atención del último investigador de 
los Estados pirenaicos españoles medioevales. Veamos, pues, en qué esta- 
do se encuentra la cuestión. 

EL CÓDICE DE (RODA) MEYA 

Sí, es una cuestión el Códice de Meya. Desde el primero que puso en 
él sus manos, nadie ha adelantado lo más mínimo en su estudio, y como 
el del arzobispo de Selimbria, antes prior de Meya, habia quedado inédito, 
ha llegado la cuestión intacta hasta nosotros, porque ni Traggia, ni Dozy, 
ni Lafuente Alcántara, ni Codera, ni losSres. Oliver, Ximénez deEmbún 
y Campión, ni los Srcs. Jaurgaín y Barrau-Dihigo, es decir, cuantos han 
hablado extensamente del Códice de Meya, se han detenido en el estudio 
de la época de tan importante documento histórico, estudio que hoy debe 
hacerse cuando ha desaparecido el original, no quedando de él más que 
copias, extractos, índices y facsímiles, que si pueden suplir el original, no 
lo sustituyen con ventaja alguna, como vamos á ver. 

Procedencia del Códice medianense. Sabido es que en Meya el Códice 
no estuvo más que de paso, esto es durante el priorato de Abbad y Lassie- 
rra, y así creemos que debe ortografiarse estos nombres, ya que de esta 
manera lo hacían quienes los llevaban ^ 

I Un hermano de Manuel, Estanislao, capit;i n del castillo de Balagucr pedia en 8 de Septiem- 
bre el grado de teniente coronel, petición que apoya su hermano siendo ya obispo de Astor^ia, 
este lo suscribió, y firma Abbad y Lassicrra.— ^rc/iivo general de Simancas, leg. O454. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 375 

Existe como es bien sabido en la Biblioteca de la Academia de la His- 
toria una copia hecha en vitela, de letra de Palomares y con facsímiles 
del mismo, de la letra original, al cual precede una Noticia indudable- 
mente de Abbad y Lassierra, que dice así: 

«La colección de cronicones que contiene este volumen se copió fiel- 
mente de un Códice Gótico manuscrito en vitela, que parece haber sido de 
la Biblioteca de la antigua catedral de Ribagorza, y hoy se halla entre los 
manuscritos de D. Manuel Abbad y Lassierra, Prior de Meya, el qual lo 
adquirió con las Crónicas originales de Pedro López de Ayala y otras 
piezas de esta naturaleza, entre los desechos de una librería, al parecer del 
Arcediano D. Diego Joseph Dormer, Cronista del Reyno de Aragón; y por 
las cartas originales del mismo Arcediano Dormer, que casualmente en- 
contró entre las hojas del referido Códice, y conserva con 'él, consta ser 
este mismo el que en lo de Junio de 1699 se hallaba en el Archivo de la 
Catedral de Roda, de donde le remitieron trasladadas algunas cláusulas, 
cuya copia se guarda todavía con las mismas cartas, y sin duda, no pu- 
diendo el Arcediano Dormer satisfacer el deseo que manifiesta en ellas de 
verlo, así para sacar las noticias que necesitaba, comq para formar el 
concepto del carácter de su letra y de su antigüedad, pudo conseguir de 
aquella Santa Iglesia que se lo prestara; y por su muerte, ó descuido de los 
que debieron recogerle, quedó en el abandono que ha sido común á tantos 
preciosos documentos de la antigüedad por estas facilidades, y la Santa 
Iglesia de Roda privada hasta ahora de esta preciosa alhaja de su archivo. 

«Ella es una colección rara de Cronicones, unos ignorados, y son los 
que ha parecido conveniente copiar; otros conocidos, pero no menos apre- 
ciables por lo que varían de las impresiones que se han hecho de ellos, y 
porque quizá no se hizo la edición por ejemplares tan antiguos como estos; 
pues por el carácter de la misma letra, y del contexto de diferentes pasa- 
jes, se ha claramente de ver se escribió este Códice á fines del siglo ix. Por 
lo que me ha parecido conveniente poner aquí dibuxo de la letra de dife- 
rentes partes del Código y un catálogo de los varios asuntos que contiene 
además de los que se copian, á ñn de que se conserve esta memoria y dar 
alguna idea de su importancia, mientras se dispone noticia más individual 
de todos sus tratados, y son:...» omitimos su enumeración por ser ya co- 
nocida, pero copiamos lo que dice el número I del Índice: 

I. «Lo5 siete Libros de Paulo Orosio, completos, escritos en carácter 
gótico quadrado perfecto (según el buen gusto de los pendolistas aragone- 



376 REVISTA DE ARCHIVOS 

ses, que difiere en varios accidentes del que tenían los Castellanos), con 
todos los ápices de la ortografía antigua, capaz de darnos una cabal noticia 
de la que se usaba en aquel siglo, y del modo de iluminar las iniciales con 
variedad de colores. 

^Después de concluir la historia de Paulo Orosio se siguen todos los 
Cronicones y demás opúsculos que se han copiado según el orden que tie- 
nen en el original. Son de letra diferente, más pequeña y menos perfecta 
que la primera...» 

Completando y justificando esta relación añadiremos que Jas cartas del 
Cronista Dormer se han conservado entre los papeles de Abbad y Lassie- 
rra, Tomo II, conservados en la Biblioteca de la Academia de la Historia. 

Dormer en la citada carta de 10 de Junio decía al Canónigo Jaime 
Solís y Fuertes: — «Hallo memoria entre mis papeles que ay en esse archi- 
vo un tomo en pergamino de letra goda ó lombarda de 600 años de anti- 
güedad. Empieza con la Historia de Paulo Orosio, síguense otros trata- 
dos, Chronicón de los godos. Profecía de Daniel, otra de los siglos venide- 
ros, con cuenta de las eras ó años. Ay en este libro una Memoria de los 
Reyes de Navarra, que dice así: 

Ordo numerorum Regumque Pampilonensium. 

nEnneco cognominato Arista genuit Garceam Eneconis et Domnam 
Asonam &,» y encargaba que se le hiciera la comprobación y se le dijera 
«el caxon ó ligamento» del archivo en que se hallaba, para poder citarla 
en su sitio, suplicando que de todo se ocupase no el Canónigo Jaime Solís 
sino el Canónigo Jorge Pedro Solís de quien creía poder esperar que lo 
hiciera como cosa propia sabiendo que era suya. 

Estaba ya servido Dormer en 1 de Julio de 1699, pues en carta de este 
día daba las gracias á P. J. Solís por su diligencia, y le añadía: — «Estimaré 
que V. m. me copie del Libro, desde el título Incipit Geneologia Sarrace- 
norum hasta el fin, que parece lo tiene en los Condes de Gascuña.» y «Díga- 
game V. m. la calidad de la letra gótica ó lombarda y qué antigüedad ten- 
drá á buen juicio según la forma de la letra de otros escritores; y si el Li- 
bro está escrito en pergamino.» 

Y finalmente en otra carta de 22- del dicho mes de Julio y año, le ro- 
gaba á P. J. Solís que le copiase todas las Cronologías diciéndole luego: 
«Discurra V. m. sobre la antigüedad de la letra, que esto da más autorf- 
dad al Libro, y sus reparos de V. tn. son muy juiciosos, y assí estimaré 
que me advierta V. m. todos los que se le ofrecieren.» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS Sjy 

Merecían la publicidad que damos á los extractos de las cartas de Dor- 
mer, no sólo por desvanecer todo recelo de que pudiera ser otra la proce- 
dencia del Códice de Meya — nombre consagrado — sino por revelarnos en 
la persona del Canónigo P. J. Solís un erudito y un paleógrafo de mérito, 
pues sobre ser difícil la lectura de Códices como el que nos ocupa, el esti- 
mar Dormer «juiciosas» las observaciones de Solís y el pedirle reiterada- 
mente que le informe sobre el carácter y tiempo de la letra, prueba que sus 
opiniones le merecían crédito. Revelar la existencia de ese erudito tal vez 
incluso entre los papeles de Abbad y Lassierra, de donde sacaremos á otro 
todavía más desconocido con tener notoriedad, es dar á la erudición espa- 
ñola un nombre más para su historia. 

Volviendo al Códice de la Academia, diremos que tras de las copias de 
los Cronicones, sigue una extensa corrección de erratas y al final viene el 
siguiente Dictamen del P. Prior de Meya, 

«El Código de la Catedral de Roda es una colección de Cronicones es- 
critos de varias plumas de diferentes tiempos, los quales juntaban después 
en un volumen, como era costumbre antigua. La pieza más antigua que se 
halla eg esta colección es la Crónica de los visigodos que se escribió rey- 
nando D. Ordoño, por su hijo D. Alonso, como lo dice el título. D. Ordo- 
ño murió á fines de la era goS, por consiguiente se escribió esta Crónica 
antes del año 863. Está en el folio 178 del original y de la copia. 

))A este último tiempo (pues están escritas por la misma pluma) se han 
de reducir la Corónica general de San Isidoro y las de los Wandalos, Sue- 
vos y Godos del mismo Santo, que se hallan en el propio volumen, fo- 
lio 1 56. 

)>No pueden apartarse de la misma dala los versos á Doña Leodegun- 
dia, hija de Ordoño, que se hallan en el folio último del Código. Por otras 
memorias consta que vivía esta señora en el monasterio de Bobadilla jun- 
to á Samos reinando D. Alonso, y el carácter de la letra coincide con el 
tiempo. 

"i) Las geneo logias de los Reyes de Pamplona, Condes de Aragón y de^ 
más Principes, que trae el Jolio 23 1, no tienen data, y es preciso conge- 
turar el tiempo en que se escribieron, por los soberanos de que hace memo^ 
ria; ninguno de los que expresa me parece excede el año (j5o; y es de creer 
que á haverse escrito después no omitiría la noticia de los Principes que 
llegaron hasta su tiempo^ quando la hi¡{0 tan particular y útil de los más 
remotos y desconocidos. 



■ 

37^ REVISTA DE ARCHIVOS 

í)ffago memoria que los siete libros de Paulo Orosio están escritos en 
dicho Código con el mismo carácter que las Geneologias de los Reyes de 
Pamplona, y que se puede sin escrúpulo alguno señalarlos la misma 
época, esto es, el año g5o. De este tiempo (diez años más ó menos) son to- 
dos los demás tratados que se hallan en este volumen. 

^^ Confirman lo dicho las datas del fragmento del Necrologio que se 
halla al fin. El titulo de Reges Francorum puesto al folio 194 que conclu- 
ye: ET POSTEA REGNAT LoTARius FiLius Ejus. Lotario empe!{ó á reynar en 
955 y el presente regnat dice quando se escribió. 

)>A1 fin del Código se halla un artículo que dice: Initium Regum Pam- 
pilonensium, esto es de pluma posterior y poco exacta, copiado del Croni- 
cón Albeldense que en nada debe influir para la antigüedad del Código. 

))De lo dicho se colige que los tratados más antiguos del Código de la 
Catedral de Roda se escribieron antes del año 865; los siete libros de 
Paulo Orosio, las Genealogías y otras pie¡{as de aquel carácter por los 
años g5o; y todo quanto continua este volutnen, excepto el titulo Initium . 
Regum Pampilonensium puesto al fin es anterior al año miLu) 

¿Podemos decir, conocido el dictamen de Abbad y Lassierra, el men- 
tor de Palomares, que carezcamos de un estudio técnico paleográfico, del 
Códice de Meya? Cierto que no. Pero conocido hoy ¿bastará para con- 
vencer á todos, desde el momento en que se conocen opiniones discordan- 
tes con las de Abbad y Lassierra, nótese bien, del único que pudo hablar 
del Códice teniéndolo á la vista? Tratándose de votos autorizados, cierto 
hay materia para discusión, y ésta plantea en los siguientes términos el 
Sr. Barrau-Dihigo: 

«La cuestión de la fecha de la escritura para el Ms. de León se puede 
dejar de lado, pero es primordial para el Ms. de iMeya. Traggia dice que 
la escritura es de fines del siglo x. Eguren insinúa que puede ser del ix; 
Manuel Oliver y Hurtado se inclina en favor de mediados del siglo x. El 
Sr. de Jaurgain no ha hecho adelantar un paso el problema, el cual sin 
embargo sería fácil de resolver; sabido es cuan admirable calígrafo era 
Palomares: un facsímil suyo da casi tanta seguridad como una compro- 
bación legal, como una fotografía de nuestros días. Con ese facsímil á la 
vista se podía fijar una fecha, por lo menos aproximativa: solo no debería 
olvidarse que entre las escrituras visigóticas de fines del siglo x, y las de la 
primera mitad del siglo xi, las diferencias no son muy considerables; con 
una diferencia de cincuenta años hay probabilidades de estar en lo cierto, 



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BIBLIOTECAS Y MUSEOS ^79 

pero también de engañarse. Traggia, pues, pudo de muy buena fe datar 
el Ms., el cual, por lo demás, no conocía sino por mediación de Abbad y 
Lassierra» K 

^Resuelve en verdad, como dice el Sr. Barrau-Dihigo, la cuestión de 
la edad del Códice de Meya, la publicación de los facsímiles de Palomares? 
Si como advierte dicho señor no hay que olvidar que la escritura visi- 
gótica de fines del siglo x no se diferencia gran cosa de la que continúa 
hasta mediados del xi, de modo que con una nota de error ó de corrección 
de cincuenta años podremos estar en lo cierto, nos parece que la paleogra- 
fía no está llamada á decidir la cuestión, pues son muchos cincuenta años, 
cuando precisamente de lo que se trata es de suplir por la antigüedad del 
monumento literario lo que puede faltarle de autoridad para imponernos 
sus Cronologías de los reyes de Pamplona, Condes de Aragón y de Pallas. 
Pero ya que se nos piden por la crítica extranjera los facsímiles de Pa- 
lomares, daremos á continuación los que nos parecen pertinentes. 

Son 55 los Cronicones que según el índice de la copia íntegra del 
Códice de Meya, hecho por Palomares, figuran en este, pero nosotros 
contaremos 56, y llamaremos 55 primero, á una Cronología y necrología 
de los obispos de Pamplona que aparece en la página que antecede al nú- 
mero 55 ó sea á los Versi Dofnna Leodegundia Regina Ordonii Regís 
filia, fol. 85. De ese núm. 55 daremos el facsímil. 

Interesándonos, pues, sólo las Cronologías dei Códice de Meya, cité- 
moslas todas por el número de orden del índice. 

XV. Ordo numerorum Regum Pampílonensium. Fol. Sq. Facsímil I. 

XVI. ítem genera Comítum Aragonensium, fol. 40 v. Facsímil II. 

XVIII. Ítem nomina Comítum Paliarensíum. ítem nomina Comítum 
Guasconíensíum. Fol. 41. 

XIX. ítem Comítum Tolosonensíum. Fol. 41. 

XX. De Reges francorum. Fol. 43 v. 

Lili. De Pampilona. Fol. 83 v. Facsímil III. 

LIV Inítíum Regní Pampílonae. Fol. 83 v. 

LV. Primero.) Cronología de los obispos de Pamplona. Fol. 84 v. 
Facsímil IV. 

Damos en los facsímiles I y II, muestra de los núms. XVI y XVII por 
corresponder al punto más discutido de las Cronologías de Meya, y por re- 

I Repue hifpanique. Les origines du Royaume de N aparre por Barrau-Dihigo.— París, 1900» 
Año VII, pá|4. 1Ó4. 



38o REVISTA DE ARCHIVOS 

presentar el tipo de escritura propio del grupo de los números XVI á XX, 
y con los facsímiles III y IV damos muestra de la escritura del segundo 
grupo de Cronologías ó sea de los núms. LUÍ, LIV y LV. 

Ahora bien, ¿no sería una verdadera aberración entregarnos al exa- 
men paleográfico de dichos facsímiles para averiguar la edad de tales do- 
cumentos, cuando ésta se halla en los mismos consignada con toda cla- 
ridad? Tratárase de documentos puramente literarios y entonces sí que 
tendríamos que acudir al criterio paleográfico para fijar su tiempo, pero 
tratamos de documentos cronológicos, y en este caso es evidente que el 
dato cronológico que los mismos contienen es el que fija la época de la es- 
critura. Pero esto que decimos no sería exacto si cayéramos en el error, en 
que han incurrido hasta hoy cuantos se han ocupado de las Cronologías de 
Meya ó de Roda, de considerar cada una por separado, esto es, indepen- 
diente de todas las demás y aún de toda agrupación, de donde resulta que 
se atribuyan á los tiempos del rey franco Lotario, como lo hizo Abbad y 
Lassierra por terminar con este rey la Cronología de los reyes francos 
en el Códice de Roda, cuando precisamente á esta cronología precede la 
de los Condes de Tolosa, que adelanta casi podíamos decir un siglo, el 
dato cronológico fijado por aquélla. No hay, pues, cuestión paleográfica 
desde el momento en que las cronologías se agrupen por sí solas en los 
dos grupos dichos, correspondiendo el primero á pluma y letra de la pri- 
mera mitad del siglo xi, y el otro á la segunda mitad del mismo. 

¿Que tenemos una cronología como la de los reyes francos, que se para 
entrada la segunda mitad del siglo x? Pues bien, esto no significa sino que 
en el Códice de Meya ó de Roda se copió un documento de dicho tiempo, 
pero no que el documento de nuestro Códice fuera propio de la segunda 
mitad del siglo x. 

Aún cuando no creemos que resuelva ninguna cuestión el haberse 
escrito ó no el Códice en Roda, tiene interés este punto porque encierra 
una prueba más de la época ó épocas de su escritura, que entendemos ha- 
ber fijado de una manera incuestionable. 

Sí, el Códice por su letra es aragonés, pero también puede ser navarro, 
y por navarro lo tengo por la predilección que muestra por las cosas de 
Pamplona. Escrito en Roda no se explicaría que la Cronología de los 
Condes de Ribagorza viniera involucrada con las de los Condes de Pallas 
y que nada dijera de los obispos de este Condado. Más aún: ¿á qué viene 
la cronología de los Condes de Tolosa, reducida á la mención del Conde 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 38 1 

Pons Taillafer y la de sus hijos é inmediatos sucesores? Pues pura y sim- 
plemente al hecho de haber casado con el rey de Navarra, Sancho el Ma- 
yor, ü.^ Mayor, condesa propietaria de Ribagorza, esposa repudiada por 
incesto ó parentesco, por el Conde de Pailas, la cual fué después mujer 
del Conde Ramón de Tolosa, hijo é inmediato sucesor de Pons, lo cual 
explica también la Cronología sumaria de los Condes de Pallas. Véase 
como nos encontramos en los días de Sancho el Mayor, que corresponden 
á los del primer grupo de Cronologías del Códice medianense. Y esto 
sabido y bien cierto, claro está que no ha de sorprendernos el no encon- 
trar la menor alusión á los obispos de Pallas y Roda, cuando trae bien que 
mal la cronología de los obispos de Pamplona y menciona obispos de Ca- 
lahorra y de otras sedes. 

Probada ya con lo dicho de una manera sumaria la íntima correla- 
ción en que están las cronologías del Códice de Roda, por su procedencia 
de Meya por haberle dado notoriedad su prior, y de Navarra por su fondo, 
publiquemos 'untas todas esas Cronologías, ya que hasta aquí no se ha 
hecho, dándose con eso ocasión á errores en los cuales ha incurrido últi- 
mamente el Sr. Jaurgain, que ha repetido lo de remontarse el Códice oá 
una época próxima al año qSo» ^ 

Reproduciremos las Cronologías tal como se hallan en la copia de Pa- 
lomares, de la Biblioteca de la Academia de la Historia, dando á cada uno 
de sus apartados un número de serie y además una cifra romana de orden, 
ésta correspondiente al estudio hecho por el Sr. Jaurgain en el lugar citado 
sobre la dislocación del texto, por lo que toca á las cronologías de los re- 
yes navarros, lo cual nadie había advertido, según dice dicho señor, ni en 
España ni en Francia: también reconstituiremos otro texto famoso tenido 
en descrédito á causa de tales dislocaciones; aludimos al Fragmentum liis- 
toricum del Cartulario del Monasterio de la O ó de Alhaon, publicado 
por el P. la Canal en La España Sagrada, tomo XLVi, tan importante 
para la historia Ribagorzana. 

Estas son las Cronologías del Códice de Meya. 

Ordo numerum regiim Pampilonensiinn. 

I. — I . Enneco cognomento Aresta genuit Garsea Enneconis ex Domna 
Assona qui fuit uxor de Domno Muza qui tenuit Borza et Terrero, et 
domna qui fuit uxor de Garsea Malo. 

I Jaurgain. La Vasconie I, pág. 267, Pau, 1898. 



382 REVISTA DE ARCHIVOS 

II. — 2. Garsea Enneconis accepit uxor Domna filia de et genuk 
Furtunio Garseanis, et Sancio Garseanis et Domna Onneca qui fuit uxor 
de Asnari Galindones de Aragone. 

m. — 3. Furtunio Garseanis accepit uxor Domna Oria filia de et ge- 
nuit Enneco Furtunionis, et Asenari Fortunionis, et Belasco Fortunionis, 
et Lope Fortunionis, et Domna Onneca qui luituxor de Asenari Sanzones 
de Lavior. 

XVIII. — 4. Sancio Garseanis accepit uxor Domna et genuit Asnari 
Sangiones qui et Lavior. 

XIX. — 5. Asnari Sanzionis accepit uxor Domna Onneca Furtuni 
Garseanis filia et genuit Santio Asnari et Domna Tota Regina et Domna 
Sanzia. Ista Onneca postea accepit virum Regi Abdella, et genuit Maho- 
mat Iben Abdella. 

X. — 6. Enneco Furtunionis accepit uxor Domna Sanzia filia de Gar- 
sea Scemenionis et genuit Furtunio Enneconis et Domna Auria qui fuit 
uxor de Munnio Garseanis, et Domna Lopa l'xor Sancio Lupi de Ara- 
quil. Ista Domna Sancia uxor Sancio Lupi de Araquil. 

XI. Ista Domna Sancia postea accepit virum Domno Galindó Comes de 
Aragone, et genuit ex eo Domna Andregoto Regina, et Domna Belasquita. 
Ista Belasquita habuit virum Enneco Lopiz de Estigi et de Zillegita. 

XH. — 7. Asnari Furtunionis accepit uxor et genuit Furtunio Asnari 
qui et cognomento Órbita pater fuit de Garsea Fortuniones de Capannas. 

XIII. — 8. Belasco Furtunionis accepit uxor et genuit Domna Sce- 
mena qui fuit uxor de Rege Enneco Garseanis et Domna Tota uxor de 
Enneco Manzones et de Lucentes, et Domna Sancia uxor Galindo Sceme- 
nonis de Pinitano. 

XIV. — 9. Furtunio Enneconis accepit uxor et genuit Garsea furtu- 
nionis et Enneco Furtunionis et Domna Sancia. 

Iteyn alia parte regum. 

XV. — 10. Garsea Scemenonis et Enneco Scemenonis fratres fuerunt. 
Iste Garsea accepit Uxor Onneca rebelle de Sancosa, et genuit Enneco 
Garseanis, et Domna Sancia.— XVI. Postea accepit Uxorem Domna Da- 
dildi de Paliares sóror Regimundi Comitis et genuit Sancio Garseanis et 
Scemeno Garseanis. 

XVII. — 1 1 . Enneco Garseanis accepit uxor Domna Scemena et genuit 
Garsea Enneconis qui fuit occisus in Ledena, et Scemeno Enneconis, et 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 383 

Furtunio Enneconis, et Sancio Enneconis. Isti tres ad Cordobam fugie- 
runt. Eorum sóror fuit uxor Garsea Enneconis de Olza, nomine Domna 
Tota. 

XX. — 12. Scemeno Garseanis accepit uxor Domna Sancia Asnari San- 
cionis filia, et genuit Garsea Scemenionis et Sancio Scemenonis qui ha- 
buit uxor Domna Quisilo filia de Domno Garsea Comitis Bagiliensis, et 
alia filia Domna Dudildis uxor de Domno Muza Asnari. — XXI. Iste 
Garsea Scemenonis occidit sua mater in Galia in villa qui dicitur Acó, et 
occidcrunt cun in Salesazo Ihoannes Belascones et Cardille Belasco- 
nes. — XXII. íste Scemenio Garseanis habmt ex ancilla filium Garseanus 
qui est mortus in Cortoba. 

IV. — 1 3. Sancio Garseanis obtime Imperator accepit uxor Tota Asna- 
ri, et genuit Garsea Rex et Domna Onneca, et Domna Sancia et Domna 
Urraca, hac Domna Belasquita, nec non et Domna Órbita, et ex ancilla 
habuit alia filia Domna Lopa qui fuit mater de Regemondo de Bigorra. — 
V. Domna Onneca fuit uxor Adefonsis Regís Legionensis et genuit filium 
Ordonii qui est mortus in Cortoba. 

VI. — 14. Domna Sancia fuit uxor Ordonii ímperatoris. Postea habuit 
virum Albaro Hasramelliz de Alaba.. Demumque fuit uxor Fredenando 
Comitis. 

VII. — 1 5. Domna Urraca fuit uxor Domni Ranimiri Regis frater Ade- 
fonsi Regis et PVoila, et habuit filios Domno Sancio Rex, et Domna Gil- 
bira Deovota. 

VIII. — 16. Iste Ranimirus ex alia uxore Galliciemis nomine habuit 
filium Ordonii Regis. 

IX. — 17. Domna Belasquita fuit Domni Momi Comitis Bizcalisensis et 
genuit filios Azenari Momiz, el Lupe Moniz. Hac Sancio Momiz, et Dom- 
na Belasquita postea uxor fuit Domni Galindi filium Bernardi Comitis, et 
Domne Tute. Demumque habuit virum Eurtunio Galindonis. 

ítem genera Comitum Aragonensium. 

18. Asnari Galindoncs accepit uxor et genuit filios CentoUe Asnari 
et Galindo Asnari, et Domna Matrona. Ista Matrona fuit uxor Garsie Ma- 
lo filium Galindi Belascotenes, et Domna Fakilo et quare in villa que di- 
citur Bellosta inluserunt eum in orreo in die Sancti lohannis occidit Cen- 
toUe Asnari et dimisit sua filia et accepit Odia uxor filia de Enneco Arista, 
et pepigit isti fedus cum illo et cum Mauros, et eiecitque eum de Comitato. 



384 REVISTA DE ARCHIVOS 

19. Perrexit igitur Asnari Galindones ad Franziam et proiecit se pedi- 
bus Carli Magni, et donavit illi populationem Cerutanie et Oriello ubi et 
tumulatum ¡acet 

20. Postea quoque Galindo Asnari accepit Comitatum Patris sui et 
accepit uxor, et genuit Asnari Galindonis. 

21. Asnari Galindones accepit uxor Domna Onneca Garsie Enneconis 
Regís filia et genuit Galindo Asnari, et Garsea Asnari, et Domna Sancia 
qui fuit uxor Regis Atocle Mauro Rege; Atóele genuit de Domna Sancia 
Abdelmelik et Anibros, et Furtunio, et Muza, et Domna Belasquila. 

22. Galindo Asnari accepit uxor Domna Sancia Garsea Scemenonis 
filia, et genuit Domna Belasquita, et Domna Andregoto. Habuit prima 
uxor Domna Aisbella Garsea Sancionis Comitis Guasconie filia, et genuit 
Domna Tota uxor Bernardi Comitis. Et Domnus Redentus Episcopus, et 
Domno Miro. De alus ancillis habuit Domno Guntiselo, ac Domno Sanzio, 
uel Domno Belasco, aiquc Domno Bauzo seu Domno Asnario. Domno 
Gunliselo accepit uxor Domna Oria Scemeno Galindonis de Revale, seu 
Domna Comitisse sóror Domini Quicintile filia et genuit 

ítem nomina Comitum Paliarensiwn. 

23. Regcmundo accepit uxor et genuit Bernardo, et Domno Miro, 
ac Domno Lope seu Domno Ysarno qui fuit captibus in Tutela, et abstra- 
xit eum de ferros Rex Sancio Garcianis. Istius uxor Domna Giniquentes 
Asnari datur filia fuit. 

24. Bernardus accepit uxor Domna Tota Galindo Asnari filia et ge- 
nuit Regemundo ac Domno Galindo seu Domna Aba. 

25. Regemundus accepit uxor Domna Gilelmo Garsias filia, et ge- 
nuit Domnus Uuifredus, ac Domnus Arnaldus, seu Ysarno et Domna Aba 
Castelle Comitissa. 

ítem nomina Comitum frasconiensium. 

26. Garsea Sanzoz accepit uxor et genuit Sancio Garsias et Arnal- 
do Garsies ac Gilelmo Garsies, ac Domna Andregoto seu Domna Acibe- 
11a, seu et 

27. Sancio Garsies genuit Garsie Sanzoz, ac Sanzo Sanzoz, et Gilelmo 
Sanzoz, ac Domnus Gundebaldus Episcopus, ac Domna Aciulla qui fuit 
uxor Lupi Garsies, ac Domna Lucia 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 385 

28. Arnaldo Garsies accepit uxor et genuit Garsie Arnaldi et Leude- 
bico, vel Domna Girisenda uxor Regismundi de Bigorra. 

29. Gilelmo Garsies accepit uxor et genuit Regemundus de Ledan- 
zac et Ostín ac Friodolo, et Bernardo, et Domna Mater Domna Abe 
Comitisse. 

líem nomina Comitum Tolosanensium. 

30. Pontio accepit uxor Filia Garsie Sancionis et genuit Regimundus. 
Regimundus genuit Regemundo qui occiderunt. 

I. De Reges ft'ancorunu — Karlus Imperator regnavit anni XLVIII et 
mens. ÍII. 
íí. Leudovicus eiusdem regnavit annis XIII. 
III. Leuthario Rex regnauit annis lí. 
ÍIÍI. Karulus eiusdem frater regnavit annis XXXVIII et mensibus ÍII. 

V. Leodovicus filius euis et regnavit annis VI. 

VI. Karlomagnus regnavit annis VI. 

VII. Karlus de Bagnevia regnavit annis IIII. 
Vílí. Ido Rex regnavit annis X. 

VIIII. Rarlus post eius obitum regnavit annis XXXII et mensibus III. 
Et fuimus sine Rege a?inis VL Postea Regnat, 
X. Leodevicus annis XVII. 
Et postea regnat Leotharius filius eius in Garaza. et Domnus Ucus 
Episcopus qui se ¡psum occidit in venatione. 

De Pampilona. 

Era DCCCCXXXVIII fuit coniunctio duorum Regum id est Adefon- 
sus Astu... 

Era DCCCCXX fractus est castro Aybaria a Mohamad Ibenlup et Mahel. 

Era DCCCCXXVÍIII fractus est Castro Silbanianus á Mohamad 
Ibenlup 

Era DCCCCXXXVI mortuus est Mohamad Ibenlup. 

Era DCCCCXLVIII Ralendas Octobris interreptus est Lupe á San- 
cione Rege in ar 

Regnavit Sanzio Garseanis annos XX. Obiit sub. Era DCCCCLXIII. 
III Idus Decembris. 

Successit vero post eum frater eius Scemeno Garseanis et Regnavit 
annos V et menses II 

Obiit sub Era DCCCCLXVIIII; ÍIÍI Ralendas Junias. 

3.*^ ¿PÜCA.— TOMO X. 29 



386 REVISTA DE ARCHIVOS 

Successit vero post eum Nepus eius Garsea Sancionis XII etalis sue 
anno sub era DCC 

Obiit era MVIIl. VIH KalendaS Martias.-Obiit Tula Regina.-Obiit 
Ranimirus Nepus eius, 

Initium Regni Pampilonae. 

In Era DCCCCXLIIl surrexit in Pampilona Rex nomine SancioGar- 
seanis Fidei Christi inseparabililerque veneranlissimus fuit pius in ómni- 
bus fidelibus misericunque Catholicis, quid multa in omnibjj^ operibus 
obtimus persistit. Belligerator adversus gentes Ismaelitarum, multipliciter 
strages gessit super Sarrazenorum. ídem cepit per Cantabiriam Anage- 
rense urbe usque ad Tutelam omnia Castra. Terram quidem Degense cum 
opidis cuneta possidebit. Arbam namque Pampilonensem suo iuri subdi- 
dit. Nec non cum Castris omne territorium Aragoneose capit. De hinc 
expulsis bio tenatis XX Regni suo anno migravit e seculo 

Era DCCCCLXIIl.^ sepultus est in Sancti Stefani pórtico. Regnat cum 
Christi in Celo. 

ítem Filius eius Garsea Rex regnavit annos XXXV et semis. Benignús 
fuit, et occisiones multas egit contra Sarracenos. Et sic decessit Era 
M.VÍÍP Tumulatus est in porticu Sancti Stefani. 

ítem Filius eius Sancius Rex regnabit annos LXV. Benignús fuit in óm- 
nibus et belligerator aput Sarrazenos, desiderator et amator agmina ini- 
micorum. Obiit in Era M.LXXÍII. Sepultusest Onie Monasterio. 

ítem filius eius Garsea Rex regnavit annos XXI. In Era M.LXLII. 
OccisMS est in Ataporca. Sepultus est in Nagera. 

ítem filius eius Sancius Rex regnavit annos XXII. In Era M.CXIIII. 
Occisus est in Penalene á fraude de fratre eius Regimundus. Et in ipsa. 
Era M.CXIIII venit Alefonsus Rex de Legión ad Nagera et Pampilona suo 
iuri subdidit. 

In eraM.CXXÍII accepit Alíonsus Rex ad Toletumet per V^ annisabs- 
tulit fruges eius ab utriusque parte, et in sexto anno XI Kalendas Janua- 
rias ingressus est in ['rbe fortissimam. Gratias Deo nostro Amen. 

In bis diebus fuit famis validissima. Et mensura tritici idest A^udei^ 
in Naiera in XXXVI solidos stetit. 

In Era M.CXVIIII. X Kalendas Novembris congrégate sunt gentes 
barbarorum tam Spanis quam ultra maris in ut venirent ad 

deborandam terram Christianorum. Tune Princeps Adefonso cum cune- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 3Sj 

tis suis occurrit eis ad bellicandum in urbe Botatisth. Ora prima certa- 
men mistun Chrisiiani ¡n fuga versi sunt exceptis mortuis et captis 

VJJl. Mcnse Decembris obiit famulus Dei Basilius Episcopus quiescit 
in Illorde . X successit post eum Galindus Episcopus XL^ 

etatis sue anno et ordinatus 

ni Episcopus id est Sisuldus Episcopus Calagorriensis. Teu- 
dericus episcopus Tubiensis us episcopus Sisabensis. 

Fcliza Episcopus. Obiit sub Era. 

cesit vero post eum Valentinus Episcopus sub era 
biit era. 

Successit vero post eum Belasco Episcopus sub Era 

Obiit Era 

Successit vero post eum Ribas episcopus sub era 

Obiit era 

Succesit vero post eum Julianus Episcopus sub era 

Obiit era Millesima XXV. 

Successit vero post eum Sisebutus Episcopus sub Era MXXVI. Kalend. 
Januarias. 

EraMLVíU. Kal. Octobris Novembris. VIII Kal. Decembris die VI 
feria obiit patris nostri Tellu Abba quiescat in Christo. 

Era MLVIÍl Kal. Octobris IIlí idus die Illl feria obiit Martini Comité 
vivat in Christo. 

Obiit famulus Dei Garsea Episcopus era M.L VIÍII. X Kalendas Ja- 
nuarias. 

Cronología 

DE LOS CONDES Y MARQUESES DE PaLLAS 

desde su erección 
hasta que sus estados pasaron a la casa de 

Cardona 

Y DE 

LOS Abades del Real Monasterio de San 
Vicente (iioy Santa María) de Gevis 

DESDE SU reedificación 

hasta el día presente. 

Biografía de Fray Francisco Llobet y Más, Prior de Meya. 

Cuento como fuente ese Ms. en mi poder, porque además de haberse 
escrito sobre documentos hoy perdidos, va acompañado de una Colección 



388 é REVISTA DE ARCHIVOS 

diplomática compuesta de io3 números, en su gran mayoría inéditos; esa 
Colección, ya que no su estudio, introduce en nuestras fuentes la Crono- 
logía de los Condes y Marqueses de Pallas. Quién los recogió, quién los 
estudió, vamos á decirlo. 

Vacaba en 1771 el priorato de Meya por fallecimiento de Fray Rafael 
de Subirá y en 3o de Julio por medio de apoderado lo solicitaba Fray 
Francisco Llobet, monje profeso y sacerdote del real monasterio de Ge- 
vis y Académico numerario de la Real Academia de la Historia Natural y 
Conferencia física de Barcelona, la que más adelante se llamó Academia 
de Ciencias y Artes, perdurando con este nombre. 

FJra barcelonés Llobet, de familia distinguida, sobrino del mariscal de 
campo Francisco Llobet, director del Cuerpo de ingenieros en los reinos 
de Navarra y Galicia, y primo de Francisco Roma, Alcalde de hijosdalgo 
de la Cancillería de Valladolid. 

Alegaba para justificar su pretensión como méritos y servicios, haber 
((obtenido los officios de camarero, enfermero, y Prior de Soler en dicho 
su monasterio»'; haber sido nombrado de R. O. «sequestrador y vicario 
general de dicho Abadiato de Gevis sede vacante, y governado algunas ve- 
zes aquel monasterio por lexítimas ausencias de sus Prelados»; haber «sido 
secretario de la visita general de su Congregación Benedictina y asistido 
en dos capítulos generales de ella en calidad de síndico respectivamente 
de su Abad y Cabildo»; haber ^defendido varios actos particulares y ge- 
nerales de Philosophía, Theología y Cañones en que obtuvo el grado de 
doctor en la Real Tnivcrsidad de Cervera, en las que hizo dos vezes 
de oposición á las cathedras de Decretales»; haber hecho «en certamen 
público ante el Illustrissimo Sr. Santos Bullón, Governador del Concejo, 
de repente, toda especie de versos latinos, y españoles»; poseyendo «las 
lenguas Francesa, Italiana y Portuguesa con algunos principios de la In- 



glesa.» 



Todo esto que en nombre de Llobet alegó Andrés Díaz de Isla, quedó 
comprobado en información reservada por la cual nos enteramos de que 
en 1771 llevaba ya Llobet 21 años de religión, y era el decano de los 
monjes de Gevis. Contaba, pues, por lo menos en 1771 Llobet, la edad de 
46 años. 

Hemos sacado toJo lo que precede, no de documentos originales vistos 
por nosotros en el archivo de la «secretaría de la cámara de Gracia y Jus- 
ticia y Real Patronato de los reynos de la corona de Aragón», sino de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 389 

una copia simple de aquella época conservada en una colección de Docu- 
mentos varios^ manuscrita casi en su totalidad, de la segunda mitad del si- 
glo xviii, que posee el Director del Museo Arqueológico de Barcelona, don 
Antonio Elias de Molins, en su biblioteca, y que me ha comunicado su 
buena amistad. 

No se concedió á Llobet el Priorato de Meya que había solicitado, pero 
se le nombró de R. O. y en virtud de propuesta del arzobispo de Tarra- 
gona «vicario general deputado para su gobierno», ^ en el cual continuaba 
cuando fué nombrado en i de Agosto de 1773 Prior de Meya, fray Manuel 
Abbad y Lassierra, su compañero de religión, monje y archivero de 
San Juan de la Peña, en recompensa de sus muchos servicios ya prestados 
en la busca histórica tanto especulativa como positiva, pues no descuidaba 
la primera ínterin investigaba por todas partes los derechos del patronato 
real; ^ pasando á ocupar su prebenda á últimos de dicho Agosto, llevando 
en su compañía, nuevamente, en virtud de la R. O. de su nombramiento, 
como auxiliar, á Fr. Marcos Benito de Vico. 

Cuenta Abbad y Lassierra que Vico cese imposibilitó á continuar por 
habérsele furtado la razón», «y viéndose solo para tan grave desempeño, 
quando llegó á su Iglesia de Meya encontró en ella á el Doctor D. Fran- 
cisco Llobet vicario general» <& «y deseando aprovechar el talento, é ins- 
trucción de este monje laborioso y aplicado á este género de estudio, le 
nombró por su Vicario General y asociado para el examen de los archivos 
en la provincia de que estaba el Prior encargado, con dos jóvenes más sus 
familiares, que ha procurado aficionar á este género de estudio y tenían 
particulares circunstancias y principios que los harán siempre necesarios 
para este designio». Estos dos jóvenes eran Antonio y Gregorio Bar- 
cones. 

Si Llobet y los Barcones estaban ya preparados en paleografía y el pri- 
mero era aficionado á los estudios históricos, á los que le predispon- 
drían sus aficiones literarias, no hay duda que la preparación hubieron de 
sacarla de las enseñanzas del Monasterio de Canónigos premonstratenses 
de Bellpuig de las Avellanas, centro de los eruditos Caresmar y Pasqual 
de quienes consta, del primero, sus trabajos sobre el archivo de Gevis, 



1 fíiblioteca de la Academia de la Historia.—? apeles de Abbad y Lassierra,— Toíno xviir. 
Borrador de un memorial sin terminar, do A bbad y Lassierra, proponiendo como debían conti- 
nuarse ios trabajos de ¡nvestigacióa CQ ios archivos monacales. 

2 Jdem^ ídem. Tomo II R. O. citada. 



382 REVISTA DE ARCHIVOS 

II. — 2. Garsea Enneconis accepit uxor Domna filia de et genuit 
Furtunio Garseanis, et Sancio Garseanis et Domna Onneca qui fuit uxor 
de Asnari Galindones de Aragone. 

III. — 3. Furtunio Garseanis accepit uxor Domna Oria filia de et ge- 
nuit Enneco Furtunionis, et Asenari Fortunionis, et Belasco Fortunionis, 
et Lope Fortunionis, et Domna Onneca qui tuit uxor de Asenari Sanzones 
de Lavior. 

ZVIII. — 4. Sancio Garseanis accepit uxor Domna et genuit Asnari 
Sangiones qui et Lavior. 

ZIZ. — 5. Asnari Sanzionis accepit uxor Domna Onneca Furtuni 
Garseanis filia et genuit Santio Asnari et Domna Tota Regina et Domna 
Sanzia. Ista Onneca postea accepit virum Regi Abdella, et genuit Maho- 
mat Iben Abdella. 

Z. — 6. Enneco Furtunionis accepit uxor Domna Sanzia lilia de Gar- 
sea Scemenionis et genuit Furtunio Enneconis et Domna Auria qui fuit 
uxor de Munnio Garseanis, et Domna Lopa l'xor Sancio Lupi de Ara- 
quil. Ista Domna Sancia uxor Sancio Lupi de Araquil. 

XI. Ista Domna Sancia postea accepit virum Domno Galindó Comes de 
Aragone, et genuit ex eo Domna Andregoto Regina, et Domna Belasquita. 
Ista Belasquita habuit virum Enneco Lopiz de Estigi et de Zillegita. 

XH. — 7. Asnari Furtunionis accepit uxor et genuit Furtunio Asnari 
qui et cognomento Órbita pater fuit de Garsea Fortuniones de Capannas. 

ZIII. — 8. Belasco Furtunionis accepit uxor et genuit Domna Sce- 
mena qui fuit uxor de Rege Enneco Garseanis et Domna Tota uxor de 
Enneco Manzones et de Lucentes, et Domna Sancia uxor Galindo Sceme- 
nonis de Pinitano. 

ZIV. — 9. Furtunio Enneconis accepit uxor et genuit Garsea furtu- 
nionis et Enneco Furtunionis et Domna Sancia. 

ítem alia parte regum. 

XV. — 10. Garsea Scemenonis et Enneco Scemenonis íratres fuerunt. 
Iste Garsea accepit Uxor Onneca rebelle de Sancosa, et genuit Enneco 
Garseanis, et Domna Sancia. — XVI. Postea accepit Uxorem Domna Da- 
dildi de Paliares sóror Regimundi Comitis et genuit Sancio Garseanis et 
Scemeno Garseanis. 

XVII. — 1 1 . Enneco Garseanis accepit uxor Domna Scemena et genuit 
Garsea Enneconis qui fuit occisus in Ledena, et Scemeno Enneconis, et 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 383 

Furtunio Enneconis, et Sancio Enneconis. Isti tres ad Cordobam fugie- 
runt. Eorum sóror tuit uxor Garsea Enneconis de Olza, nomine Domna 

Tota. 

ZX. — 12. Scemeno Garseanis accepit uxor Domna Sancia Asnari San- 
cíonis filia, et genuit Garsea Scemenionis et Sancio Scemenonis qui ha- 
buit uxor Domna Quisilo filia de Domno Garsea Comitis Bagiliensis, et 
alia filia Domna Dudildis uxor de Domno xMuza Asnari. — XXI. Iste 
Garsea Scemenonis occidit sua mater in Galia in villa qui dicitur Acó, et 
occiderunt cun in Salesazo Ihoannes Belascones et Cardille Belasco- 
nes. — XXII. Iste Scemenio Garseanis habuit ex ancilla filium Garseanus 
qui est mortus in Cortoba. 

IV. — 1 3. Sancio Garseanis obtime Imperator accepit uxor Tota Asna- 
ri, et genuit Garsea Rex et Domna Onneca, et Domna Sancia et Domna 
Urraca, hac Domna Belasquita, nec non et Domna Órbita, et ex ancilla 
habuit alia filia Domna Lopa qui fuit mater de Regemondo de Bigorra. — 
V. Domna Onneca fuit uxor Adefonsis Regís Legionensis et genuit filium 
Ordonii qui est mortus in Cortoba. 

VI. — 14. Domna Sancia fuit uxor Ordonii Imperatoris. Postea habuit 
vírum Albaro Hasramelliz de Alaba.. Demumque fuit uxor Fredenando 
Comitis. 

VH. — 1 5. Domna Urraca fuit uxor Domni Ranimiri Regis frater Ade- 
fonsi Regis et Froila, et habuit filios Domno Sancio Rex, et Domna Gil- 
bira Deovota. 

VIII. — 16. Iste Ranimirus ex alia uxore Galliciemis nomine habuit 
filium Ordonii Regis. 

IX. — 17. Domna Belasquita fuit Domni Momi Comitis Bizcalisensis et 
genuit filios Azenari Momiz, el Lupe Moniz. Hac Sancio Momiz, et Dom- 
na Belasquita postea uxor fuit Domni Galindi filium Bernardi Comitis, et 
Domne Tute. Demumque habuit virum Furtunio Galindonis. 

ítem gefiera Comitum Aragonetisiwn. 

m 

18. Asnari (lalindoncs accepit uxor et genuit filios Centolle Asnari 
et Galindo Asnari, et Domna iMatrona. Ista Matrona fuit uxor Garsie Ma- 
lo filium Galindi Belascotenes, et Domna Fakilo et quare in villa que di- 
citur Bellosta inluserunt eum in orreo in die Sancti lohannis occidit Cen- 
tolle Asnari et dimisit sua filia et accepit Odia uxor filia de Enneco Arista, 
et pepigit isti fedus cum illo ct cum Mauros, et eiecitque eum de Comitato. 



SgO . REVISTA DE ARCHIVOS 

y del segundo, su estudio sobre el priorato de Meya. Si imaginamos en 
uno y otro monasterio una escuela de estudios históricos, no hay. duda 
que es de admirar la facilidad con que se encontraban á la sazón en 
Cataluña espíritus dispuestos para los estudios de erudición y la gran 
influencia que uno y otro centro pudieron tener en esta dirección litera- 
ria. Pero desde luego y sin antagonismos, los dos centros tomaron camino 
distinto. 

Regional la escuela de Bellpuig de las Avellanas por la influencia de 
sus jefes, hizo desde luego á la historia y arqueología catalana objeto 
exclusivo de su estudio; en Meya la nueva escuela histórica fundada y 
dirigida por el hijo ilustre de Estadilla tomó vuelos generales, porque los 
horizontes del aragonés si eran limitados en S. Juan de la Peña, con des- 
cubrir desde su peña, Aragón y Navarra y el Montsech de Cataluña, más 
limitados hubieron de resultarle desde que vino á residir al pie.de tan 
áspera montaña pallaresa, y dicho se está que si S. Juan con su riquísimo 
Archivo y sus grandes recuerdos históricos, con su panteón real y de la 
rica hombría aragonesa vieron huir con todo esto á su monje archivero, 
el modesto priorato de Meya, en lo histórico, no había de pretender rete- 
nerlo, y tuvo desde luego de extender su mirada por más ancho campo 
que el de las antigüedades é historia catalana. 

No es esto decir que Abbad y Lassierra fuera un investigador de la 
historia general española; no, sus trabajos se dirigieron siempre al per- 
feccionamiento y convencimiento de la historia aragonesa, tomando pre- 
cisamente pie del propósito de querer ampliar, justificar y documentar la 
tan famosa Historia de S. Juan de la Peña por tanto tiempo tenida por 
un puro documento aragonés, cuando no es, como lo ha probado el señor 
Llabrés, sino un libro del catalán Des Coll; pero Abbad y Lassierra tenía 
ya por sus estancias y cariño á la naciente Academia de la Historia, vistas 
á la historia general de España, y en Meya, no dando su archivo, ni 
los inmediatos, grandes elementos para la monografía local, hubo de acen- 
tuarse en él la tendencia á un estudio más amplio, á lo que contribuían 
poderosamente importantes manuscritos que había tenido ya ocasión de 
recoger, uno de los cuales iba á universalizar el modesto nombre de 
Meya. 

Siguiendo los papeles de Abbad y Lassierra,^depositados hoy en la Bi- 
blioteca de la Academia de la Historia, se podría trazar un interesantí- 
simo cuadro de la actividad y trabajos de la escuela de Meya, pues consta 



6I6LIOTECAS Y MUSEOS ^Ql 

lo que salía de sus celdas, á pesar de las grandes contradicciones que 
Abbad y Lassierra y Llobet encontraron para sus trabajos, pues en solo 
tres n^ionasterios, hallaron facilidades; no pudiendo «la malicia disimu- 
lar por más tiempo su encono, se convinieron de común acuerdo los 
monasterios, á no admitir á el Prior de Meya en calidad de Prelado, si 
llegaba á examinar los Archivos; se tiraron contra éste representaciones, 
que después tuvieron que retractar los mismos que las habían dado. A el 
Dr. D. Francisco Llobet, asociado del Prior de Meya, se le negó abierta- 
mente la entrada en el archivo de S. Cugat, entreteniéndole, obligándole 
á recursos, y posteriormente Ife han calumniado con falsas y crueles acu- 
saciones, quedando indemnes los impostores, sin embargo de haber vindi- 
cado Llobet en juicio su inocencia; pero no bastando estas intrigas para 
distraer á el Prior de Mfeya ni á su asociado de el examen de los archivos, 
se levantó otra contradicción más fuerte á este designio y que hizo más 
impresión de la que convenía en toda especie de sujetos». 

Ya lo hemos indicado; la grande, feroz, mal sana oposición levantada 
contra el Prior de Meya y su Vicario, nacía de la creencia de que andaban 
averiguando las rentas de los monasterios, (no se olvide que estamos en 
los días de los grandes y primeros trabajos de Jovellanos en favor de la 
desamortización), cuando lo que ellos averiguaban, y de no averiguar 
otra cosa protesta siempre Abbad y Lassierra, eran las regalías del Patro- 
nato Real. 

Encontramos á Llobet en Barcelona en i .® de Abril de 1778; continuaba 
en esta ciudad en 29 de Agosto, fecha de una carta en la que habla de los 
procesos mencionados por Abbad y Lassierra, pero sin individualización 
para su inteligencia y mala casta, y otras que le siguieron de Llobet, 
noticias de sus trabajos literarios ya llevados á cabo y de los que estaba 
ejecutando por orden de su Prior, ó mejor para ayudar á éste en los que 
tenía entre manos, lodo lo cual veremos luego con detalle. 

Continuaba por este tiempo Abbad y Lassierra en Meya, pues no le fué 
permitido su pase á Madrid, solicitado ya en Noviembre de 1777, para ha- 
cer entrega c informar de viva voz de los esludios y trabajos que ya tenía 
terminados, los cuales tuvo que remitir al Alcalde mayor de Lérida para 
su envío, conforme la orden que le dio el Conde de Valdellano en 8 de 
Abril de 1778, que es lo que le sucedió con el de Valmcdiano cuando pro- 
testó el envío de memorias y documentos para los Tribunales que enten- 
dían en las querellas de que hemos hablado. 



392 REVISTA DE ARCHIVOS 

Hemos visto cómo desde el primer momento de la entrada de Abbad y 
Lassierra pudo contar éste con el apoyo incondicional de Llobet y de los 
Barcones; hemos visto cómo su Vicario sufrió persecución por la justicia 
por servirle, y hemos visto también á éste siempre citado con encomio por 
su Prior, quien no hubo de escasear sus elogios y recomendaciones al en- 
viar á Madrid su Discurso previo sobre los derechos de la Corona en las 
iglesias del Real Patronato, junto con porción de documentos para la 
historia patria, que pasaron á la Academia, cuando le escribe el Conde de 
Valdeterrazo en el acuse de recibo de 24 de Mayo de 1779, «que tomaba 
nota del mérito del asociado de V. S. Dr. Fr. Francisco Llobet y de los 
dos jóvenes D. Antonio y D. Gregorio Barcones, que le han ayudado». 
Gastaba, pues, buena correspondencia Abbad y Lassierra con sus colabo- 
radores; y como el primero de ellos era Llobet, se nos figura, dejando á 
un lado sus méritos reales, que hubo de intervenir cuando fué electo Obis- 
po de Ibiza para que su Vicario le reemplazara en propiedad en el Prio- 
rato, y, en efecto, en 12 de Julio de 1785 fué Llobet nombrado Prior de 
Meya, cuando contaría ya sus sesenta años. 

Dióle lugar su Priorato á tener que publicar una pastoral sobre el 
contrabando, escrito que debe constar entre sus obras literarias y eru- 
ditas. 

Era ya algo vieja y crónica la terrible enfermedad del contrabando que 
arruinaba por igual á Cataluña y España, habiendo creado la misma un 
estado moral muy singular, pues resultaba todo el mundo contrabandista, 
y se defendía la profesión y el hecho por principios políticos y morales que 
hubieron de combatirse en su mismo terreno, dando lugar á pastorales tan 
doctrinales como la de Llobet. 

Un cuadro de este orden de cosas nos lo ofrece la Real orden que Múz- 
quiz envió el 21 de Marzo de 1770 al Conde de Riela, Capitán general de 
Cataluña, y como la materia es tan singular como delicada, nos parece 
que, oficial el cuadro que presentamos, no se podrá recusar por tenden- 
cioso, como es costumbre hoy al poner al descubierto las llagas que pudren 
la sociedad política española. 

Decíale el Ministro al Capitán general que c( el Rey había sabido con 
sentimiento el extremo á que ha llegado la insolencia y número de qua- 
drillas de defraudadores en ese Principado, y el abandono de las Justicias 
faltando á su obligación en lugar de persuadir á esta gente armada y per- 
niciosamente entretenida, y de auxiliar á los xMinistros de Rentas, solo sir- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS SqS 

ven de dar animo y abrigo á los mismos contrabandistas ^ No con menos 
sentimiento se ha enterado el Rey de que en los Conventos y en las casas 
de los Curas y personas Eicclesiásticas es donde más frecuentemente se po- 
nen los fraudes para difundirles desde allí con más seguridad; y que las 
gentes de comercio que por tantos motivos debieran estar reconocidas á 
la piedad y franquezas que les ha dispensado S. M. ocupen en defraudar 
sus Rentas, los retornos de las embarcaciones mismas en que S. M. les 
llena de beneficios.» 

Preveníase en su consecuencia al Capitán general que se formaran par- 
tidas de tropa para perseguir á los contrabandistas, que se vigilara el cum- 
plimiento de la justicia, que hiciera presente al país la necesidad que ha- 
bría de aumentar la cuota de la contribución que tan desmedrada se co- 
braba por el fraude, y que se le dijera al comercio que el Rey pensaba en 
retirarle los beneficios que le había concedido en vista de la baja de sus 
rentas; aludíase á la concesión de poder comerciar Cataluña con América 
que Carlos II í le había hecho. Y continuaba diciendo: 

c<Por lo que mira á los Reverendos Obispos les significo en nombre 
de S. M. que ha llegado el caso de que no puede tolerar S. M. más tiempo 
sin faltar á su obligación la conducta que en daño de sus rentas y perjuicio 
del Estado se observa en Conventos regulares y en los Párrocos y perso- 
nas Eclesiásticas de recoger y abrigar los contrabandistas, faltando grave- 
mente al decoro de su estado» — c( y prevengo que será muy de su Real 
agrado amonesten y manden á los Párrocos y Prelados de sus Diócesis, y 
á los demás Eclesiásticos, delaten y entreguen secretamente dentro de 
quince días quantos tabacos tengan de contrabando», lo que no les ha de 
causar perjuicio, pues antes al contrario, se les tendrá por mérito; de no 
hacerlo se les hacen graves amenazas de castigos eclesiásticos y civiles, la 
suspensión inmediata de la inmunidad eclesiástica, pues c<S. M. tiene da- 
das sus órdenes para que con qualquiera recelo de ocultación entren sus 
Ministros de rentas á reconocer los sagrados y las casas de los Párrocos y 
Eclesiásticos», dándose «quenta á S. M. del Convento ó casa en que se 

I El sucesor de Riela en l.i Capiíaní.i general de ('>aialuña, el Conde del Asalto, en 1778 
escribía á propósito de la desmoralización délas autoridades judiciales y eclesiásticas lo si- 
guiente:— «Ks común en Barcelona ilecir que había tres cosas en Cataluña, que no se significaban 
en otra parte: esto es, que habíi Jesuiías tontos, capuchinos puercos, y Jueces sin estimación; 
y estos últimos aciban de dar una prueba de que les ha tallado, habiendo sido preciso sepa- 
rar no pocos por estafas, sobornos y monopolios con que habían vendido la Justicia-».— .Irc/iíj'o 
de Simancas.— Secretaría de (iuerra; moderna, leg. i4í)5. -Sin fecha, posterior a 17 de Octubre 
de 1778. 



^94 REVISTA DE ARCHIVOS 

hubiese hecho la ocultación para tomar las providencias que puede, usan- 
do de su potestad;». — «En inteligencia de que se ha comunicado también 
esta resolución á los Generales y Vicarios Generales de los Regulares para 
que, entendidos de ello, concurran eficazmente al remedio de tanto daño» ^ 

Tan escandalosa situación parece que hubo de remediarse al hacerse 
notoria; pues nada de esto, el mal fué agravándose, y diez y siete años 
más tarde, nótese bien, Floridablanca dirigía su Carta circular de lo de 
Noviembre de 1787 á todos los prelados del reino, enviáhdoles una lista 
de diez y siete proposiciones «esparcidas en varios libros» en defensa del 
contrabando, proposiciones «que los confesores mal instruidos y preocu- 
pados de aquellas, y de los malos ó incautos libros que los contienen, las 
practican por si mismos, y absuelven y aconsejan, siguiendo tales prin- 
cipios y opiniones, propagando y arraygando el mal» — «que algunos de 
dichos confesores han llegado hasta el extremo de querer persuadir, que 
la intención del Rey en sus Leyes, no es de obligar al cumplimiento á 
sus vasallos en ambos fueros, sino alternativamente de hacerlas cum- 
plir, ó sufrir la pena.» Cuando «su atención y deseo, como Legislador, 
y como Soberano Conservador de las Leyes que tiene juradas, es de que 
obliguen al positivo cumplimiento en ambos tueros á sus vasallos, y que 
la pena sólo es medio para hacerlas cumplir, y no objeto alternativo de las 
mismas Leyes: y me manda enterar á usted, .de todo, para que con su zelo, 
ilustración y autoridad personal, advierta á sus subditos, Predicadores y 
Confesores, y demás fieles de su competencia la perversidad y falsedad de 
tales proposiciones y doctrinas, los riesgos de su eterna condenación», etc., 
previniendo en fin, que se habían tomado todas las medidas para reprimir 
con mano fuerte á los que «abusando de los Santos Ministerios continúen 
practicando y propagando tan malas y perniciosas doctrinas.» 

Llobet, dando cumplimiento á la Real orden citada, enviaba á Flori- 
dablanca en 19 de Abril de 1788 su Pastoral, diciéndole que, por ser ma- 
teria tan delicada por lo que afecta á los intereses económicos de S. M., le 
suplicaba que la viera y le diera el pase para su impresión, diciéndole 
que, como «las contravenciones á las leyes tributarias han sido tantas, que 
habrá pocos inocentes sobre este punto», se les absuelva de la restitución 
debida y se les amnistíe de todas las responsabilidades en que hayan in- 
currido. 

I Árchipo de Simantas. —Secretaria de Guerra; moderna, leg. 1458 —KI Pardo 31 de Marzo 
de 1770. 



BIBLIOtECAS Y MUSEOS 3g5 

Floridablanca, en 6 de Mayo siguiente, le contestaba de Real orden que 
se había aprobado su celo y su pastoral, que podía imprimir, y que tam- 
bién c<ha venido S. M. en conceder indulto general, como V. S. propone, 
á los subditos de ese Priorato.» 

Llobet en su pastoral, combate las diez y siete proposiciones que como 
principio de derecho político y de moral universal, se sostenían en libros 
que no cita Floridablanca; naturalmente, como de un prelado es de es- 
perar, alegó multitud de textos sagrados y de Santos Padres, demostran- 
do su sólida erudición. Encarecerá el trabajo de Llobet el conocimiento 
de las diez y siete proposiciones que salió á combatir, y como su pastoral 
más que á su rebaño, iba dirigida á sus mansos, con solo su lectura se 
comprenderá á qué textos y autoridades tuvo que acogerse para imponer 
la convicción impetrada. 

Completan el cuadro trazado por Múzquiz, esas diez y siete proposi- 
ciones cuya virtualidad ha de parecemos increible en los puros albores 
de la revolución francesa, pues aun cuando algunas de ellas, la primera 
y la segunda se resientan de las nuevas corrientes de ideas políticas 
del tiempo, las demás no se refieren sino á una perversión del sen- 
tido moral, que parece incompatible con el recto sentido que ha de in- 
formar la conciencia de los hombres que tienen á su cargo el formar las 
ajenas. 

Llobet, pues, salió á combatir las siguientes /?ro/?osíCíones; 

I.* «Ni el papa, ni el obispo, ni algún otro de los hombres, tiene som- 
bra de derecho sobre otro hombre christiano, á no ser que esto se haga con 
consentimiento del mismo; y lo que se hace de otro modo, se hace con es- 
píritu tyránico.» 

2.* cíLos Príncipes Soberanos y Repúblicas perfectas no tienen potestaa 
para establecer leyes que obliguen á los vasallos en el fuero de la concien- 
cia; y para que induzcan tal obligación, es necesario el consentimiento de 
vasallos respectivos, y de los Pueblos.» 

3.* «Las leyes tributarias personales y reales impuestas por el Sobera- 
no sobre géneros extranjeros, y sobre todos los géneros y comestibles del 
Reyno, son puramente penales, y por justicia conmutativa no obligan en el 
íuero de la conciencia.» 

4.* c(Los introductores y extractores (vulgo contrabandistas) de géne- 
ros extranjeros de un Reyno á otro, ya sean prohibidos, ya entren sin pa- 
gar los tributos correspondientes, solo están obligados á la pena, si la jus- 



396 REVISTA DE ARCHIVOS 

ticia los aprehende; pero no cometen culpa teológica, ni están obligados á 
restitución en el fuero de la conciencia.» 

5.* «Lo mismo debe entenderse respecto á los que en las provincias y 
ciudades del Reyno introducen sin manifestar los géneros y comestibles 
gravados con tributos, sin pagar los derechos correspondientes.» 

6.* c<Los contrabandistas no están obligados á manifestar en la entrada 
del Reyno, de las Provincias y Pueblos, los géneros prohibidos, que no tie- 
nen tributo, ni los que están gravados con él por el Soberano, por no estar 
ninguno obligado á delatarse á si propio.» 

7.* ((Los Administradores, Guardas, Fieles, y dem¿s Ministros emplea- 
dos por el Soberano, Ciudades, Pueblos i Particulares, en el resguardo y re- 
caudaciones de rentas Reales, y derechos municipales, i respectivos á los 
Particulares, que permiten la introducción, i extracción de géneros adeu- 
dados, sin pagar los derechos correspondientes, no cometen culpa teológi- 
ca, ni están obligados en el fuero de la conciencia á restituir á sus respec- 
tivos dueños todo aquello en que han sido perjudicados, en el caso en que 
no lo haga el contrabandista, y les conste no haberlo hecho.» 

8.* «Estos mismos no están en el fuero de la conciencia obligados á 
restituir el dinero, ó qualquiera otra cosa que hayan recibido en calidad 
de regalo, por haber permitido y disimulado la introducción ó extracción 
de géneros adeudados.» 

g.* «Estos mismos no cometen culpa teológica de inobediencia en per- 
mitir y disimular la introducción ó extracción de géneros prohibidos y no 
adeudados, ni están obligados á restituir lo recibido por este disimulo ó 
permiso, ni los daños ocasionados.» 

10. «Los compradores de géneros adeudados, y no pagados sus respec- 
tivos derechos, con ciencia cierta de qye no lo están, no les obliga la res- 
titución de los derechos correspondientes á la cantidad comprada, según 
la calidad de la materia.» 

1 1 . «Tampoco se peca contra la obediencia debida al Soberano en com- 
prar, tomar y gastar los géneros prohibidos, y no adeudados.» 

12. «Los que mandan, aconsejan, consienten, ocultan, reciben el con- 
trabando, contrabandistas; los que participan de él; los que preguntados 
por la Justicia no declaran; los ministros que no delatan; los que por su 
oficio están obligados á impedir y manifestar el contrabando, y no lo ha- 
cen, no pecan, ni están obligados á la restitución, caso de que el contra- 
bandista no lo haga.» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS SqJ 

1 3. «Los que en sesión, aprueban, deciden en consultas, predican ser 
cierto el contrabando, no están obligados á la restitución, según el orden 
entendido y señalado por los teólogos, canonistas y juristas, ni cometen 
culpas teológicas ni están obligados á la restitución, caso que los demás 
obligados no lo hagan.» 

14. «Los confesores que no admiten á sus penitentes todas estas obliga- 
ciones, ni pecan, ni están obligados á la restitución, caso que los demás 
obligados no lo hagan, según su orden.» 

i5. «Los eclesiásticos, seculares y regulares por su inmunidad están 
exentos de todas estas sobredichas leyes.» 

16. «Estas doctrinas y obligaciones no comprehenden á los extranjeros, 
existan ó no en los estados del Soberano, Pueblos, ó Particulares perju- 
dicados.» 

17. «Las leyes monetarias obligan solo á la pena externa, y no en el 
fuero de la conciencia á los transgresores, consultores, mandantes, apro- 
bantes, ocultadores, consentientes y demás que tengan influxo en la 
transgresión de ellas.» * 

Sólo una pequeña parte de este folleto ofrece real interés, pues las 69 
páginas primeras nada más contienen que citas de textos sagrados, canóni- 
cos, padres y doctores de la Iglesia, aducidos para probar lo contrario de 
las proposiciones mandadas contestar. Con no tener estas páginas interés, 
©frécenlo para nuestro estudio por demostrarnos la erudición eclesiástica 
de Llobet, nada vulgar, por citar con preferencia á los autores griegos, 
lengua que hubo de poseer, pues en ella como en la latina compuso ver- 
sos. Tampoco olvidóse Llobet de los grandes escolásticos, cuyos textos 
cita en latín y traducidos también al castellano. 

En las últimas páginas del folleto nos descubre Llobet el contrabando 
que en su Priorato se hacía con la sal, que era del Rey, y condena la falta 
categóricamente, resumiendo en las cuatro últimas páginas sus censuras 
en forma preceptiva; esto merece ser conocido como documento socioló- 
gico, pues nos revela un estado social que con estar tan cerca de nosotros 
tan lejos parece por su doctrina, que tan en abierta contradicción se halla 
con las ideas del día. 



I Véanse las páginas 77 á 83 de la Carta pastoral del muy ilustre sefior Prior de Meya sobre 
Contrabandos. Aumentada) corregida é ilustrada por el mismo. Con licencia.— Cervera: en la 
imprenta de la Real y Pontificia Universidad. Año 1789. 

Folleto rarísimo que me ha proporcionado la buena amistad de D A. Elias de Molíns. 



3g8 REVISTA DE ARCHIVOS 

«Prescribimos, ordenamos y mandamos en virtud de santa obediencia, 
y bajo las penas á nuestro* arbitrio reservadas, á todos los predicadores y 
confesores de nuestro Real Priorato, que con su zelo, ilustración y auto- 
ridad instruyan y adviertan, cada uno á los fieles de su competencia, la 
perversidad y falsedad de las referidas prescripciones y sentencias, los 
riesgos de su eterna condenación, en que incurren los' que las sigan y 
practiquen, y los castigos á que se exponen. Y suspendemos de su oficio á 
todos y qualesquiera párrocos y confesores del mismo Real .Priorato, que 
gobernados por los perniciosos principios de las mismas proposiciones y 
sentencias, desde el día de la publicación de las presentes en adelante, en- 
señen, practiquen ó sigan alguna de ellas; ó que sin prescribir la debida 
sustitución, absuelvan á los gobernados por los mismos principios, ó de 
qualquiér otro modo incidan en alguno de los fraudes en ellas contenidos; 
previniendo á todos, y á cada uno de los mismos, que oestá el Ministerio 
con vigilancia para averiguar los contraventores, y proceder con la ma- 
yor constancia y severidad para separar del seno de la Nación á los que 
abusando de los Santos Ministerios, continúen practicando y propagando 
tan malas y perniciosas doctrinas.» 

(Continuará.) 

Salvador Semper 



CÓMO SE HACÍA UN EMPRÉSTITO 

EN EL SIGLO XVI 



Las urgencias y apuros del erario público en España, ni son cosa nue- 
va, ni, por desgracia, han dejado aún de ser cosa antigua. Solamente es 
curiosa la diferencia de medios á que en tiempos tan diversos se acudía 
para remediar una misma necesidad. 

La continua falta de dinero que experimentaban Carlos V y Felipe 11, 
causa del fracaso de muchas de sus empresas, los apuros de la Hacienda y 
los tratos y contratos con Fúcares, Belzares y Gentiles, á quienes siempre 
había que acudir, los muchos gastos que estas mismas escaseces acarrea- 
ban á la Hacienda, consumiendo en intereses y cambios la mayor parte de 
los ingresos, obligaban á recurrir á menudo á repartimientos, servicios, 
empréstitos y donativos. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 899 

• 

Tal sucedió en iSgo: declaraba el mismo Rey que su hacienda estaba 
extenuada y consumida, que era forzoso continuar gastando por no malo- 
grar el fruto que de gastos anteriores se esperaba, y reconocía que el va- 
lerse de los ocho millones con que el reino le había servido, tendría, ade- 
más del inconveniente de haberse de tomar á interés de mercaderes, en lo 
que se consumiría la mayor parte de ello, el más grave: de que no se ha- 
llaría quien lo diese, como hasta entonces no se había hallado, por no ha- 
ber en la Hacienda consignaciones que ofrecer, sino á plazos tan largos, 
que serían inaceptables para los prestatarios. 

Reconocida la imposibilidad de hacer el empréstito como negocio, por 
falta de garantías, discúrrese otro medio y sigue diciendo el Rey que para 
excusar tan notable daño y otros muchos inconvenientes, habíale parecido 
que por ninguna otra vía se podría mejor censeguir el dinero que acu- 
diendo á los prelados de las iglesias y á los cabildos, grandes y títulos del 
reino para que le socorriesen por vía de empréstito, y para animar á estos 
señores les aseguraba, que, siendo, como sería, la paga tan cierta, aunque 
á los hombres de negocios no se lo hubiese parecido, no debían tener con- 
sideración al daño é. incomodidad que de ello recibirían, toda vez que se 
trataba de la defensa de la fe católica y de evitar que la herejía penetrase 
en el reino, con lo que se tendría la guerra en casa, cosa mucho peor que 
hacerla fuera, recordándoles, además, los servicios de sus antepasados, en 
que ellos no debían desmerecer, y dándoles nuevas seguridades de que co- 
brarían en el servicio de los ocho millones del partido que eligiesen, para 
lo que se les darían recaudos á su satisfacción con que podrían hacer efec- 
tivo su dinero de allí... á seis años, y apremiándoles, finalmente, á que 
diesen Cuanto más pudiesen y cuanto antes, pues en la cuantía,y en la bre- 
vedad iba buena parte del éxito. 

No se limitó el Rey á tan insinuantes razones, sino que, para mayor 
eficacia, eligió cuatro padres comisarios, que fueron: Fr. Domingo de 
Bañes; Fr. Gaspar de Meló, Catedrático de la Universidad de Salamanca 
y Rector del Colegio de San Agustín de Valladolid; Fr. Juan de Ovando 
y el P. Bartolomé de Sicilia, de la Compañía de Jesús, encargados de visi- 
tar, pedir el dinero y entregar las cartas, de que eran portadores, á los 
destinatarios de las mismas. Ni sé alcanzan á primera vista las relaciones 
que puede haber entre la vida del claustro y los asuntos financieros, á no 
ser por lo que la misión de los padres tenía de mendicante y por haberse 
tomado su nombramiento como caso de secreto, pues como decía el P. Si- 



400 REVISTA DE ARCHIVOS 

cilia, era cosa notable cuan bien aprobaban todos los potentados á quienes 
visitaba el medio que S. M. había escogido para tratar el asunto, porque, 
según ellos decían, no quisieran descubrir sus cosas á nadie, tratándolas 
con el Padre tan caseramente, que no les hacía dificultad ninguna; yes lo 
cierto que los cuatro comisarios tomaron su misión con gran celo, re- 
partiéndose por las villas y ciudades en que moraban ios grandes, títulos 
y prelados, de quienes se trataba de obtener dinero, exponiéndoles las ne- 
cesidades del Real Erario, ampliando y detallando los argumentos consig- 
nados en las cartas del Rey, y apretando tan eficazmente en pláticas y co- 
loquios á los donantes, que lograron sacar el mejor partido de la general 
carencia de metálico; y es buena prueba de su empeño la actividad del je- 
suíta, que fué quien tomó su comisión con mayor celo, tanto, que hubo de 
parecer exagerado á sus superiores, y fué una de las causas que motivaron 
su separación de la Compañía, si bien fué nuevamente admitido al tiempo 
de morir en Valladolid en Septiembre de 1602. Entregáronle el despacho 
para su jornada un sábado á las nueve de la noche (Diciembre de iSgo), y 
partió el domingo á las diez de la mañana; encontróse en el camino al Du- 
que de Feria que iba en su coche, y como le invitase á entrar un rato en 
él, parecióle no perder aquella ocasión, y allí mismo le dio la carta del Rey 
y le expuso sus deseos, consiguiendo que prometiese servir con 20.000 du- 
cados, dándosele facultad para tomarlos á censo, no pudiendo dar más por 
el estado de su casa y por la jornada de Roma en que pensaba gastar más 
de 40.000. 

Prosiguiendo su comisión llegó á Plasencia el 3 de Enero de iSgi, y al 
día siguiente acabó de negociar con el cabildo y el Obispo á su contento. 
Decía de éste ser uno de los mejores viejos santos conocidos, y que si como 
mostraba voluntad tuviera el dinero del Cardenal de Toledo, no habría 
duda sino que el Rey nuestro Señor lo íucra de ello; pero hacía poco que 
era Obispo y los años habían sido estériles, vino con deudas de Roma, y 
pagaba de pensiones y costas 21 .000 ducados, hasta 36 que un afío con otro 
le valía el obispado, restaban i5; estos distribuía en pagar ciertas deudas 
que le instaban mucho y en servir á S. M. con 10.000 ducados graciosa- 
mente, porque de prestado no quiso hablar. 

Al cabildo, dice el padre, di la carta de S. i\l., y leída les hice una pla- 
tiquita de cosa de un cuarto do hora, en que caseramente les representé 
con cuan aprieto instaban las ocasiones presentes á S. M. y lo demás que 
á este propósito se me ofreció; quedaron tan bien dispuestos, que no faltó 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 4OI 

voto á que se tomasen 7.000 ducados á censo y así me lo vinieron á ofre- 
cer, cosa rara por estar los canónigos pobrísimos, pero mucho más por no 
concertarse en nada á causa de sus divisiones y bandos. 

Jgual efecto surtieron las predicaciones del comisario ante el cabildo 
de Cádiz, no menos dividido que el de Plasencia, y además en extrema 
pobreza por haber faltado la contratación de los lugares marítimos deque 
dependían sus rentas, no obstante lo cual hubo allí quien ofreció vender 
hasta la camisa, y así sin faltar voto ni salir de donde estaban resolvieron 
prestar 2.000 ducados obteniendo Ucencia para tomarlos á censo. Espan- 
tóse la ciudad de la determinación, no tanto por la cuantía del donativo 
como por el hecho insólito de haberse acordado en algo los capitulares 
cuando no lo tenían por costumbre, de cuya extraña unanimidad podía 
inferirse, á más del hábil manejo del padre comisario, lo bien que el em- 
préstito fué acogido por todos, pues como él mismo escribe, todos darían 
hasta las entrañas si viesen que se intentaba algo contra Inglaterra. 

Conseguidos tales éxitos con estos dificultosos cabildos, siguieron los de 
Badajoz, Sevilla y Córdoba con i.odo, 10.000 y S.ooo ducados respectiva- 
mente, aunque éste pareció al comisario que había quedado corto, y em- 
pezó á recorrer los palacios de. la primera nobleza del reino, no arredrán- 
dole las dificultades y fatigas de viajes tan continuados y de malos cami- 
nos, ni los temporales de aquella primavera (iMarzo de iSqi), ni lo enojoso 
de su pedigüeña misión, antes, satisfecho de los resultados obtenidos, 
escribía al Rey dándole cuenta de sus gestiones y de cómo iba preparando 
el ánimo de los que visitaba para que diesen dinero, cosa que, á la verdad, 
escaseaba mucho, pues si el erario público carecía de él, tampoco le te- 
nían los grandes y potentados del reino. Parecerá imposible que en el si- 
glo más grande de nuestra historia, en que la aristocracia y los prelados 
formaban corte lucidísima en frecuentes festividades ó acontecimientos 
públicos, mientras las ricas vestiduras y el esplendor de sus viviendas, 
adornadas de tapicerías, plata labrada y ricas telas estaban en armonía 
con las armaduras cinceladas y los costosos paramentos y jaeces de caba- 
llerizas numerosas, estuviesen tan escasas de dinero sus gabetas; y sin em- 
bargo, así hay que creerlo al leer las respuestas y disculpas que daban á 
los buenos padres, y lo que contestaban al mismo Rey sobre la petición 
que les hacía. Las casas de más abolengo y nombradía, los nobles que 
reunían en su persona mayor número de lucidos Estados y mayorazgos, 
cada uno de los cuales parecería por sí solo bastante á sostener con esplen- 

9,!^ ¿POCA.— TOMO X. 3 J 



402 REVISTA DE ARCHIVOS 

dor una brillante posición, tenían su hacienda tan averiada como la del 
Rey y vivían sólo á fuerza de censos y otras imposiciones y préstamos. 
Bien es verdad que muchos señalaban como causa de sus deudas los gran- 
des gastos hechos en servicio de la Corona, quién en costosas embajadas, 
quién en largas jornadas y campañas, en las cuales, lejos de habérseles pa- 
gado sus salarios, consumieron toda su hacienda comprometiendo además 
el crédito de sus casas con crecidas sumas tomadas á préstamo y gastadas 
en servicio del Rey. 

A pesar de estos apuros su buen deseo era grande y por de contado que 
nunca faltaban las protestas de adhesión y el empeño de servir la causa 
del Rey y de la fe /atólica si contaran con más dinero, mas como carecie- 
ran de éste, que era por el momento lo que se necesitaba, acudían todos 
al mismo expediente: solicitar reales facultades para imponer censos sobre 
sus mayorazgos y Estados, pero en sumas mucho mayores de las que ofre- 
cían para servicio del Rey, reservándose el resto para urgencias particu- 
lares suyas, para cubrir ciertas «deudillas» ó para pagar los recambios que 
les iban «cancerando» sus haciendas, como decía, con gráfica frase, el pa- 
dre comisario. Las instrucciones comunicadas á éste por el Rey y por el 
Consejo de Hacienda eran terminantes en cuanto á este punto; después de 
algún regateo con el que solicitaba facultad por sumas que parecían exce- 
sivas, concedíanse todas, pues lo que urgía era el dinero, fuese como qui- 
siese. Los mismos comisarios moderaban á su juicio las facultades que ha- 
bían de concederse, según lo que en el curso de su conversación con los 
interesados trataban, y cuando uno de aquéllos escribía que el Obispo de 
Cartagena no tenía un real y que sólo podría vender s\i plata, valuada en 
unos 2.000 ducados, y darla á S. M., á lo que el comisario respondió que 
el Rey sólo quería prestado, se le responde enseguida qqe admitiese tam- 
bién lo dado, quizá pareciendo excesivo el escrúpulo del padre. 

Acudió éste á una de las primeras, como perteneciente á la mejor no- 
bleza del Reino, á la casa de los marqueses de Priego, la cual se encontra- 
ba tan desacreditada, en opinión del mismo marqués, y en el sentido eco- 
nómico de la palabra, que, aun dándole S. M. facultad para tomar dinero 
á censo, no hallaría quien se lo diese, y si lo hallase, sería tarde y dando 
otros fiadores, que á su vez tampoco se podrían encontrar. Confirmaba el 
comisario la triste situación de la casa añadiendo que estaba tan hundida, 
que por muchas trazas que daban no encontraban ninguna pues era cosa 
de lástima cual la dejó el padre del marqués. Apesar de esto ofreció servir 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 403 

con i5.030 ducados dándole facultad para tomar loo.ooo á censo si se ha- 
llasen, ó con cierto lugar si se vendiese, ó en fin con 60.000 ducados de 
joyas buenas que daría á S. M. por la mitad de lo que costaron. 

De la casa del marqués de Árdales supo el comisario tantas plagas que 
se contentó con dar la carta que llevaba para él á D. Juan de Guzmán, su 
hijo, para que viese que S. M. se. había querido servir de él como de todos 
los demás, que para otra cosa no había por qué pues se sustentaba de mi- 
lagro. Lo mismo se refería públicamente del marqués de la Guardia y así 
procedía obrar con él de igual manera. 

La casa de la duquesa de Baena era, en opinión del comisario, un pau- 
pérrimo hospital, no sirviéndola carta del Rey sino de quedar la pobre 
señora lastimadísima, viéndose sin remedio de poder servir á S. M. y aun- 
que anduvo dando mil trazas por ver si había algo que vender ninguna 
halló por ser casa aquella donde muchas veces no se comía por no haberlo 
realmente. 

Prometía el duque de Medinasidonia servir al Rey aun cuando tuviese 
que vender un hijo en Berbería, pero nada positivo ofreció dejándolo para 
tratarlo en la corte, adonde iba, irresoluciones que según el comisario po- 
drían ser de mucho daño en el empréstito. 

Mereció del padre Sicilia especialísima mención el duque de Arcos, 
asegurando no haber otro más aficionado al servicio de S.'M. entre cuan- 
tos nobles visitó. Su hacienda estaba en gran aprieto y el Duque declaraba 
quedar corrido de no poder hacer una gran demostración como deseaba; 
así y todo ofreció contribuir con 1 10.000 ducados: 70.000 dados de cierto 
crédito que tenía contra la Hacienda real y 40.000 prestados, dándole fa- 
cultades para tomarlos á censo, 

Al conde de Aguilar había defado su padre 40,000 ducados de «deudas 
sueltas», además de muchas imposiciones, y con estoy otra tanta cantidad 
que el Conde gastaría en sus bodas, no podía ofrecer sino 8.000 ducados, 
siempre que se le diese facultad para tomar 24.000 á censo con que reme- 
diar en alguna parte sus necesidades.' 

No estaba tampoco muy sobrado el duque de Alba, pues para servir con 
5o.ooo ducados, precisaba facultad para tomar á censo 100.000; quedándose 
con el resto para acomodo de sus deudas. 

La condesa de Gelves ofreció 3. 000 ducados, cantidad muy crecida 
para una hacienda en que apenas quedaban otros 3. 000 libres de tributos, 
pues los condes D. Alvaro y D. Jorge gastaron grandes sumas en las jor- 



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nadas que hicieron á Flandes, Alemania é Inglaterra con S. M. y con e! 
Emperador. 

Halló el comisario al duque de Bejar más acongojado de no poder acu- 
dir con lo que su ánimo pedía, que de los dolores de la gota que tanto le 
apretaban, pues su casa estaba en tal estado, que de So.oo© ducados que 
valdría, harto sería que pudiesen gastarse en el sustento y obligaciones de 
ella, que eran muchas, 24.000, consumiendo el resto los censos que tomó 
el Duque para dotar á sus hijos y para el viaje de la reina doña .\na. 

Lamentábase el conde de Benavente del mal estado de su casa v decía: 
que si para cumplir con las necesidades de S. M. fuera menester vender 
diez hijos que tenía, no se detendría en hacerlo, mas como esto no era pre- 
cisamente lo que hacia al caso y si el dinero y éste no le tenía, pues sólo 
de réditos de censos pagaba anualmente 2.5oo.oco maravedises, solicitaba 
facultad para imponer otros 29 con que pagar sus deudas y poder contri- 
buir con 40.000 ducados. 

El marqués de Camarasa tenía la mayor parte de su hacienda consu- 
mida en pagar réditos de censos, á pesar de lo cual, precisaba facultad para 
imponer otros 5d.ooo ducados, de los que ofrecía la mitad al Rey. 

Tampoco la casa del marqués de Villena disfrutaba de la holgura que 
se creía, á causa de los muchos censos que sus antepasados hubieron de 
tomar para los gastos de las jornadas que hicieron y de lo que el mismo 
marqués gastó con su hermano D. Diego López Pacheco para concurrir á 
la armada invencible donde murió, que fueron más de 40.000 ducados, 
pero á pesar de ello declaró que quedándole lo forzoso para él y para un 
caballo en que seguir al Rey, pod:'a dar lo restante, ofreciendo 3o.ooo quin- 
tales de alumbre (unos iSo.(X)0 ducados) y otros 3o. 000 en dinero, dándo- 
sele facultad para tomarlos á censo. 

La hacienda ¿A marqués de Frómista estaba toda en poder de acree- 
dores y ni los alimentos que cobraba estaban debidamente declarados por 
lo que padecía extrema necesidad, no obstante lo cual ofreció que si, con 
real facultad, se encontrase quien quisiese darle á censo 4.000 ducados, 
cosa harto difícil, contribuiría con ellos. 

Kn muy semcjanie estado se encontraban las casas de Maqueda, .Mon- 
tcmayor. Almenara, .\guilar. Montesclaros. Barajas, Osorno, Coruña, 
Castro, etc. y personas de tanta notoriedad como el Sr. de Luque. don 
Sancho de Lacerda. D. Pedro de Bobadilla. D. Juan Hurtado de Mendoza, 
D. Pedro Zapata de Cárdenas, D. Fadrique de Vargas, D. Antonio de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 4o5 

Córdoba, D. Luis Manrique, D. Diego de ZLifíiga,.D. Fernando de Mon- 
roy, D. Diego Mejía de Luna, D. Diego de Avendaño, D. Francisco de 
Contreras, etc. 

Tan lastimosa era, por regla general, la situación financiera de las 
primeras casas de la nobleza española á fines del siglo xvi; tenían sus po- 
seedores grande ánimo, resuelta voluntad de servir al Rey, abnegación y 
desinterés ilimitados para contribuir con sus vidas y con sus recursos al 
apoyo de una Corona demasiado grande, que falta, como las casas de los 
nobles, de una hacienda sólida se derrumbaba por momentos, sin que fal- 
tasen contadas excepciones que tampoco escaparon á la perspicacia del pa- 
dre comisario y que señala en estos términos: La marquesa de Mirabel es 
la tercera persona con quien aquí había de negociar, y si V. S. no la cono- 
ce, es necesario sepa ser una de las más aplicadas á la conservación de su 
hacienda que han nacido en el mundo, y como tal, aunque sabía yo tenía 
más de loo.ooo ducados en dineros y sin obligación chica ni grande á que 
acudir, y con más de 13 ó 14.000 que tiene de renta, y no gasta 3. 000, ve- 
nía desconfiado de que había de hacer cosa, y así me pareció en buena 
ocasión de la plática que tuvimos decirla que con 100.000 ducados, y me- 
nos lo que fuese servida, podría contribuir. 

¡Oh señor! ¡quién tal dijo! Comenzóseme á empobrecer como una del 
hospital y á decirme lástimas de las lanza, y otras cosas que entendí no 
había de acabar en una semana; en fin, por concluir con ella me ofreció 
que serviría con 2.000 ducados graciosamente. V. S. lo estime en mucho 
de esta señora, y se prometa que no habrá quien se escuse, pues ella no lo 
ha hecho. 

De parecida condición debía ser el duque de Alcalá, á quien por más 
que el comisario quiso estimular con el noble ejemplo del duque de Ar- 
cos, se resistió á tratar con el del asunto, alegando que lo haría con el Pa- 
triarca, su sobrino, y principalmente que por ser el padre comisario tan 
amigo de los duques de Alba y del Infantado le apretaba más de lo justo, 
aunque él pensaba contribuir con muy buena cantidad. Debía conocer tan 
bien el padre su condición y el estado de su hacienda, y debía haberle 
trabajado tanto, que sabiendo no querría más pláticas con él, aconseja al 
presidente del Consejo de Hacienda que le apriete valientemente, pues se 
le entregaba tan maduro, que con sólo insinuarle que se le volverían á 
enviar á pedirle resolución le harían dar cuanto tuviese á trueque de no 
verle la cara; y añade: porque confieso que me hace lástima tenga hoy 



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ociosos en su casa, sin ninguna duda, más de 600.000 ducados en dineros, 
sin otros tantos en joyas, plata y entrecasa y más de 100.000 arrobas de 
aceite que vender para esta flota y los dineros que por momentos entran 
á cargas en su casa. Quejóseme que había yo escrito á V. S. que tenía un 
millón de hacienda, y díjele que se acordase bien que no había escriro sino 
que un millón y doscientos mil ducados. V. S. no me le baje de 200.000 
que estaba determinado á prestar. 

Aunque extraña en la clase á que pertenecían la condición de estos se- 
ñores no era única, pues también el marqués de Alcalá y el de la Algaba 
eran, según el comisario, «los hombres más ricos que de su suerte había 
en España, y cuando no prestaran nada, como no prestaban, yo me con- 
tentara con que hubieran mostrado afición al servicio de S. M. y dado el 
buen nombre que era razón á la paga asegurándola V. M. como la asegu- 
ra, y porque en esto tengo mucho que decir se queda para la vista.» 

Grande era la sagacidad del comisario para inquirir las noticias con- 
venientes á su misión, y consistía su política en visitar primero á las per- 
sonas más poderosas, divulgando sus ofrecimientos si eran crecidos para 
que sirviesen de estímulo á los demás, y encargándoles reserva si por su 
situación no podían dar mucho, mientras hacía correr voces de haber pro- 
metido grandes sumas. De su conocimiento de los cabildos daba pruebas 
presentándoles la carta del Rey mientras estaban reunidos y exigiéndoles 
inmediata respuesta, sin darles tiempo á otros coloquios. 

Ni se limitaban los comisarios á estas astucias para llenar cumplida- 
mente su misión recaudadora, pues como en vista de penuria tan general 
les ocurriría preguntar, como ocurrirá al lector, en qué manos estaba el 
dinero, ya que ni el Rey ni los grandes se