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REVISTA 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



REVISTA 

' DE 

ARCHIVOS. BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(histúr'ia y ciencias auxiliases) 

ÓRGANO OFICIAL DEL CUERPO FACI;LTATIV0 DEL RAMO 

(se publica una vez al mes) 



TERCERA ÉPOCA— ANO VIII 

TOMO XI 

Julio a Diciembre de 1904. 




MADRID 

Til-. DE LA HSVl&TA DE AECHIVOS, BIBLIOTECAS T MUSEOS 

Calle de Olid, núm. 8. 
1904 



CONSEJO DE LA REVISTA 

JU NTA INSPECTORA. Presidente: Jefe superior del Cuerpo, D, Mar- 
celino Menéndei^ y Pelayo. — Vicepresidente: D. Vicente Vignau y Ballester. — 
Vocales: D. José Ortega y García. — D. Manuel Flores Calderón. — D. Mariano Ca- 
talina y Cobo. — D. Rodrigo Amador de los Ríos. — D. Eduardo de Hinojosa y Nave- 
ros. — D. Juan Catalina García y López.— D. Augusto Fernández Victorio y Coci- 
na. — D. Ricardo de Hinojosa y Naveros. — D. Francisco Navarro y Ledesma. 

RE D ACCIÓN. Presidente: D, Marcelino Menénde^^y Pelayo. — Vicepresi- 
dente: D. Vicente Vignau y Ballester. — Redactor jefe: D. Juan Menéndez Pidal. — 
Vocales: D. Ramón Menéndez Pidal. — D. Antonio Paz y Melia. — D. José Ramón 
Mélida y Aliñan. — D. Alvaro Gil Albacete. — D. Ricardo Torres Valle. — D. Narciso 
Sentenach y Cabanas. — D. Ricardo de Hinojosa y Naveros. — D. Manuel .M aga- 
llón. — Secretario: Don Manuel Serrano y Sanz. 



eOLABORADORES 



Españoles. 



Aguilar y Cano (A.)—Aguiló (Ángel).— Alonso Getino (Fr. Luis G.).— Altamira 
(Rafael).— Alvarez Osorio (Francisco).— Amador de los Ríos (Rodrigo).— Araujo 
Sánchez (C.).— Arco Molinero (Ángel del).— Arderíu y Valls (Enrique).— Asensio 
(José María).— Barcia Pavón (Ángel).— Bayo (Ciro).— Blázquez (Antonio).— Bonilla 
y San Martín (Adolfo).— Bonsor( Jorge).— Bullón de la Torre (Eloy).— Calleja (José 
Demetrio).— Castaños y Montijano (Manuel).— Castillo (M.).— Codera (Francis- 
co).— Cotarelo (Emilio).— Chabás (Roque).— Domínguez Berrueta (M.).— Elias de 
Molins (Antonio).— Escandón (Ramón).— Fernández Duro (Cesáreo).— Fernán- 
dez Mourillo (Manuel).— Fernández de Velasco (F.).— Ferrá (Bartolomé).— Flo- 
res Calderón (Manuel).— García (Juan Catalina).- -García Pérez (Juan Pío).— 
García de Quevedo (E.).— Gestoso y Pérez (J.).— Gil Albacete (Alvaro).— Gómez 
del Campillo (Francisco). — Gómez del Campillo ((Pedro). — Gómez-Moreno y 
Martínez (M.).— González Agejas (Lorenzo),— González Hurtebise ^(Eduardo).— 
González Simancas (Manuel). — Gonzalvo y París ( Luis).— Gorostizaga (Ángel). — 
Goyri de Menéndez Pidal (D.* M.*).— Hergueta (Narciso).- Herrera (Adolfo). — 
Herrera (P. Ignacio).— Hinojosa (Ricardo).— Jiménez Soler (Andrés).— Lampé- 
rez y Romea (Vicente).— Laurencín (El Marques de). — Liñán y Eguizával (P.). — 
Llabrés (Gabriel).— Llorens y Asensio (Vicente). — Magallón (Manuel). — Marco 
Hidalgo (José).— Martínez (Juan). — Melgares^ y Marín (Julio). — Mélida (José 
Ramón).— Mendigutía (Tomás) — MenéndezJly Pelayo (.Marcelino). — Menéndez 
Pidal (Juan).— Menéndez Pidal (Ramón). — Meneu (Pascual). — Navarrro Ledesma 
(Francisco). — Navarro SantínI(Franc¡sco).— Navas^EliConde^dejlas). — Olavide (íc- 
nacio). — Paz y Espeso (Julián). — Paz y Melia (Antonio).— Pedraja Fernández (E. de 
la).— Pérez de Guzmán (Juan). — Pérez Pastor (Cristóbal) — Pérez-Rubín^(Luis). — 
Picatoste (Valentín). — Quintero (Pelayo). — Ramírez de Arellano (Rafael)? — Robles 
y Rodríguez (Ramón).— Rodríguez de Berlanga (M.). — Rodríguez Mourelo (J.). — 
Rodríguez Villa (Antonio).— Ruano y Prieto (Fernando).- Rújula y del Escobal 
(José de).— Salva (Anselmo). — San Pelayo^Julián). — Sanpere y^Miquel (Salvador). 







Sztnuijoros* 

Bienkowski (P.), Profesor de ia Universidad de Cracovia.— Bonsor (M. J.), Ar- 
queólogo. — M. J. Caimette, miembro de la Escuela Francesa de Roma. — Daumet 
(M. G.), de los Archivos Nacionales de Francia.— Engel (M. A.), Arqueólogo.— 
Farinelli (Dr. A.), Profesor extraordinario de la Universidad de Innsbruck.— Fiíz- 
Gerald (M. J. D.)— Fricdel (M.), de la Universidad de Liverpool. — Garófalo (señor 
F. P.), Profesor de la Universidad de Catania (Sicilia). — Gráfenberg (doctor S.), Crí- 
tico de literatura española. Frankfort. — Graillot (M. Henri), Profesor del Liceo de 
Tolosa de Francia. — Haebler (Conrado), Bibliotecario de la Real de Dresde. — Ho- 
molle (M. Th.), Director de la Escuela Francesa de Atenas.— Leite de Vasconcellos 
(Dr. J.), Director del Museo Etnológico de Lisboa. — Melé (E.), de la Biblioteca 
Nacional de Ñapóles. — Morel-Fatío (M. A.), Director adjunto de la Escuela prác- 
tica de Estudios superiores de París.— Paris (M. P.), Catedrático de la Universidad 
de Burdeos. — UUoa (D. Luis), Comisionado especial del Gobierno del Perú en los 
Archivos y Bibliotecas de Europa. 



Catálogos publicados por la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. 
Biblioteca Nacional !. — Catálogo de las piej^as de teatro que se conservan en el 
Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, por D. Antonio Paz y 
M ELI A, Jefe de dicho Departamento. — Madrid, 1899.— 8.* doble, 717 páginas. — 10 
pesetas. — Ocho pesetas á los suscriptores de la Revista. Punto de venta, en la Ad- 
ministración de la misma. — I!. Catálogo de las causas contra la fe seguidas ante el 
Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo y de las informaciones ge- 
nealógicas de los pretendientes á oficios del mismo. Con un Apéndice de los demás 
Tribunales de España, Italia y América.— Madrid, 1908, 8." d., viii-669 págs. 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 
11. Instrucciones para la redacción de los Catálogos en las Bibliotecas públicas del 
Estado, dictadas por la Junta facultativa de Archivos, Bibliotecas y Museos. — 
Madrid. Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1902.— 8.", 
1 52 páginas y 180 modelos.— G^pesetas. 



PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN.— En esta Administración: En España, 15 pose- 
tas al año; en el extranjero, 20 francos al año. Por medio de corresponsal: en 
España. 1 6,5o pesetas sl\ año; en el extranjero, 22 francos al año.— Húmero 
suelto» IfSO pesetas. 

Primera y segunda serie (primera y segunda época), 226 pesetas, lomos I á IX; 
sueltos, á 25 pesetas tomo. — Tercera serie (tercera época), tomos I, II, III, IV, V, 
VI y VII, 90 pesetas; sueltos, á i5 pesetas tomo. — Boletín de Archivos, Bibliotecas 
y Museos, un tomo, 7,5o pesetas. 

Modo de hacer el pago los suscriptores de provincias. 

Por medio de libranza del Giro mutuo, á nombre del Sr. Administra- 
dor de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Paseo de Recole- 
tos, núm. 20. 



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REVISTA 



DK 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



(HISTORIA Y CIENXIAS AUXILIARES) 



Año VIII. — Julio de 1904. — Núm. 7. 



EL LUGAR DE ORIGEN 

V LAS FECHAS DE NACIMIENTO Y DE DEFUNCIÓN 

DKL FILÓSOFO FRANCISCO SÁNCHEZ » 



Al Excmo, Sr^ I), \farcelino \!cnénde\ y Peiavn, 
Humilde homenaje de un buen anuido de L^spaña. 

Al hojear las numerosas y mas ó menos extensas monografías dedica- 
das á Francisco Sánchez -, apenas es dable encontrar, acerca de su patria 
y del lugar en que nació, así como de la fecha de su venida al mundo, al- 
gunos escritores que en sus pareceres anden conformes, no digo unos con 
otros, sino al menos consigo mismo. 

Algunos, interpretando muy al pie de la letra una frase aislada del 
Elogio de Francisco Sánchez, puesto por su discípulo Dclassus al princi- 



1 Este cnMvo csia saca<Jo del c.^piíulo primero de una <jhra en preparación, titulada: 
/-' Espagnol Ditn Frandíictt .'bincha;, ilit le Sccptiquey Professeur liuyal de Philosophie et de 
Médecine á I' Inirersité de Touluiise {i55tt-if>2j). Contributiun á l'histoire de sa pie. 

2 El Ensayo de bibliografía referente á Sanche^, que se pondrá al lin de la obra anunciada, 
empieza con estas palabras, que también aquí vienen muy á prupósiio: «La lista, datla á conti- 
nuación, de esiudi(»s anti^'uos ó recientes y masó menos extensos acerca de la personalidad, obras 
y doctrinas de Francisco Sanche/, no pretende ser exclusiva ai completa. Se contentará modes- 
tamente con indic.ir las obras que en v ir-as partes me ha sido dable consultar sobre el parti- 
cular; y c ).n() por no le.icr bibliotecas públios á mi alcance, ya no ten,:ií) entre I is manos, los 
ejemplares iJc la mayor pane de dichos escritos, no siempre podré, aunque lo siento, reprodu- 
cir los títulos CQ su torma original. r*i Jo de antemano perdón al lector erudito de e'íia involun- 
taria contravención á las leyes de la critica.* 

j.* LHuCA,— lU.MU \i I 



2 REVISTA DE ARCHIVOS 

pió de la edición menos incompleta que existe de las obras del maestro 
(Tolosce Tectosagum, 1636) ', le dan por natural de Braga, capital de la 
provincia portuguesa del Miño y antigua metrópoli constantiniana y me- 
dioeval de Galicia. uBracara, Lusitanice urbs insignis, dice pomposamente 
el médico tolosano Raimundo Delassus, natales nostro prcebuit pro/essori, 
plus alumni sui ingenio quám muris suis aut opulentiá O'stimanda.^^ A 
Braga, insigne ciudad de Portugal, debemos el origen de nuestro profesor; 
el genio de su alumno ha hecho más para la fama de esta ciudad que sus 
murallas y sus riquezas.» Kstas palabras, tomadas en el sentido estricto 
de que hubiera nacido el pensa^lor en la misma población de Braga, cuan- 
do sin embargo, añade el biógrafo, algunas líneas más abajo, que el primer 
cielo de Francisco Sánchez fué el cielo de España, «Cívliwi /Iispanumy>, 
han sido el punto de partida de la opinión que adoptaron desde el princi- 
pio Nicolás Antonio ^, Van der Linden, Mercklin y Manget 3, Bayle 4, 
Moréri ^.y después, simultánea ó sucesivamente, Buddée,Beck yBurtorff ^, 



I Sánchez, Opera, 1Ó36, en 4.% 9. fol. limin. I. Linda portada grabada; Sánchez, con ropa 
talar, parece señal.tr a un grupo de cuatro enfermos; el dios Apolo, colocado más arriba, y que le 
está oírcciendo un ramillete de plantas medicinales. Kn un lado del pedestal, que sustenta al 
ñlósofo, se ve su escudo de armas. II. Titulo: Francisci. | Sanchi:z | Docturis Medid \ et in Acade- 
mid I Tolosand professoris Regii; \ Opera Medica \ flis juncti sunt Tractatus \ quidam philosu- 
phici non insubtiles. \ Armas parlantes de Bosc: Pastor con su rebaño a l.t orilla de un bosque. | 
Tolosce Tectosagum,\apud Petrum Bosc. \ MDCXXXVI. |I1I-V. Dedicatoria de los hijos tie Fran- 
cisco Sánchez; V, verso, hermoso retrato grabado del pensador, iirmado por Michael Lasne, el 
cual se reproducirá en la obra que estamos preparando; VI-LV, Vida de Francisco Sanche^, por 
Raimundo Delassus. (Los dos documentos originales de los hijos de Sánchez, Denys y Guillaume, 
y de Raimundo Delassus, únicos textos primitivos, llenos de informes importantísimos sobre la 
historia del doctor regente hispano-tolosano, irán reimpresos, traducidos y anotados en el apén- 
dice de la anunciada publicación.) Tratados de medicina, págs. 1-943.— Nueva paginación. Fran- 
cisci I Sánchez, Doctnris Medid, \ et in Academia Tolosand \ Pr(tfessoris Refrii \ Tractatus phi' 
losophici I págs. 1-134. Otros folios sin numeración. índice alfabético; Extracto del Privilegio 
Real, París 30 de Abril de 1^)35, acabóse de imprimir a 12 de .Noviembre de 1Ó35. 

s Nicolás Antonio (1617-1684). Bibliotheca Hispana nova, Koma, if)«.)2, 2 vol., en folio; .Ma- 
drid, 1783-88. 2 vol., en fol., tomo I pág. 474. 

3 Juan-Antonide van der Linden (i<Vx)-iti<"'4) De Scriptis mcdicis libri dúo, Amsterdam, 1O37, 
1651 y 1662, en 8."— Textualmente reproducido por Jorgc-.\brahan .Mercklin (1644-1702), en: Lin~ 
denius Renovatus, en 4.", Nuremberg, i(>8ó, págs. 297-298, y por Jcan Jacob Manget (1Ó52-1742) en: 
Bibliotheca scriptorum medicorum vetevum et recentinrum, 4 vol. en fol., Ginebra, 1731, tomo IV, 
págs. 153-134, á continuación de la mera reimpresión del artículo de .Nicolás .Antonio .iccrca de 
Francisco Sánchez. 

4 Pierre Bayle (i(>47-i7o6). Dictionnaire historique et critique, tomo 11, primera parte, H-O. 
Rotterdam, Reinicr Leers, i('»Q7, pá.;. io>4. Texto y no/u.?. - \diciones de la cuarta edición, 
tomo IV, págs. 133-134. Amsierdam-Le\de, 1730. 

5 Louis Moréri (1643-1G80), Grand dictionnaire historique, tomo \'I, pág. 64, col. i, al princi- 
cipio; París, 1732, Pierre-.\ugu'<t¡n Lenurcicr, en tol. 

6 Juan Fr. Buddée (1(307-1723), Diccitniario general de Historia y ileografia con nueva* 
adiciones. — Tercera edición conteniendo en luf^uir de éstas los suplementos de J.-C Beck y 
D. Uuriorff, Basilea. 1744, en fol., tomo VI, pag. i20(alemáQ). 



REV. DE ARCH-, BIBL. Y MUS. 



TOMO Xt.- LÁH. t. 



Tonudo de los dos inti|tuoi retrato! del fllósofo gallego. 




DoD Francisco Slnch«i, llaniido il EKéptico. 

Dibujo dtt Sr. Julio Barbot. 

iodividuo aacionaL de 1> Sociedad de loi Anticuarios de Francia, 

en su libro en prepiraciÓD 

ñiques dt la Faculli dt Midtcint dt Toulouit, d'aprét dn documtnts inédltt. 









-• • 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 3 

Stollius ^ Barbosa Machado 2, Brucker 3, de Feller •♦, Tennemann en 
su segunda obra -^ y más recientemente Du Mége ^, Ritter 7, Víc- 
tor Cousín ®, Hippeau 9, Franck '" y Picavet *' (en parte al menos), 
Morejón '2, Gatien-Arnoult '3, Gerkraih m, Sióckl en su primera his- 
toria *5. Lopes Pra^a ^^, Ribeiro Da Costa e Almeida '7, González ^^, 
Theophilo Braga »9, Pinheiro Chagas «>, y el sabio Menéndez y Pela- 



1 Gottlicb Stollius, (1673-1744), Philoi. civil, in Academ, Jenensi prof. ordinar. Introductio 
in historiam litlerariam in gratiam cultorum elegantiorum litterarum et philosophice cons~ 
cripta. Magno studio ¡atine vertit et int/icí5 a^;>cí<. Carolus-lleoricus Langius. Jence, apud 
piduam Joannis Síeyeri, MDCCXXVIII, i vol. en 4.", pág. 491. Pars secunda. S LXXXVI. 

2 Diego Barbosa Machado (1682-1772), liibliotheca portuguesas Lisboa, 4 vol. en fol., 1741- 
1759, tomo II, pág$. 256-257. 

3 Jacob Brucker (1596-1770). Historia critica Philosophice, á mundi incunabulis ad nostram 
UMque aetatem deducta, Lip<ix, MDCCLXVI, tomo \\\ periodo III, Pars 1, lib. 111, cap. I. De 
scepticis recentioribus^ págs. 541-542. § IV. 

4 De Feller (1735-1802), Dictioiinaire historique ou histoire abrégée des hommes qui se sont 
fait un nom. 11 vol. en 8.^', Paris-Lyon, Méqui^znon-Guyot, 1818-1810, tomo VIII, pág. 44, col. I» 

5 Guillaume-'rheophile Tennemann (1761-1810), Manuel de I hist. de la Philos., iraduit de 
l'allemand por \'. Cousin, tomo II, pág. 88, París, Pichon-Didier-Sauteleí, en 8.°, 1829, tercer 
periodo. Filos, moderna, primera época. De tíacoa á Kant. Ensayos para fundar la ciencia 
Jilos, en la exper.^ VII ¡^ Escépticos^ § 331. 

6 liiographie toulousaine ou Dictionnaire historique des personnages qui... se sont rendus 
célebres dans... Toulouse ou unt contribuí' á son illustrdtion^ 2 vol. en 8.", Paris, Michaud, 1823, 
lomo II, págs. 38'''-387. 

7 Enrique Kiiier í I7(}i-i86i»), (l-'schichte der Philosophie^ lomo X, págs. 236-261, llambur- 
go, en 8.", i85i. 

8 Víctor (".ousin (i;y2-iíS(.7), Histoire genérale de la Philosophie, décima cd., París, Didier, 
1872, en 8.", págs. 31*^-310, texto y notas, 

9 Hippeau, Ihstoire de la Philosophie ancicnne et moderne. París, Hachette, en 8.", 1833, 
págs. 371-372- 

10 .Vdülphe Franck, (i8u«,)-iKí3), Dictionnaire des Sciences PhilosophiqueSy }*^rís, Ha-chetle . 
1875, p gs. 1 524-1 525. 

11 .\rtíc. de K. Picavet en Grande Ency clopédie^ tomo XXIX, pág. 413, col. segunda. 

12 Morej Hi, Historia bibliograjwa de la Medicina e.^pjfiota, Madrid, en S.**, 1847, tomo V, 
págs. 25i-254 l'.n la Biblutteca escogida de medicina y cirugía. 

13 A.-F. (jiiticn- VrnouU, Kiément.'i gcnéraux de IHistoire comparce de la philosophie^ de 
la tittérature et des évcnemtnts pubiics, depuis le.s temps les plus recules jusqu á nous^ Tou- 
louse-Paris, Priv «i-Hachc; te, en 4.", en dos col., 18^7, quinta part., II secc, cuadro XXIV y ca- 
pitulo XlX. — I-'léments de Phihisophie, Toulouse, Privaí, en 8.", ifSOj. páji. b?*j. 

14 Dr. Ludwifí Gcrkraih Fran^ Sánchci;^^ Ein lieitrag ^ur Geschichte der philosophischen 
Bewegungen im .infangc der neueren /eit. Vie.ia, en 8.", iS'>j, Uraumüller, pág. i y siguientes. 

i5 Dr. Albert Stockl. Geschichte der Philosophie des Mittelalters, cuatro vol. en 8.°, Ma- 
guncia, i8'>4-i8(>3. Il;iiiu III, Periodo de lucha contra la Escolástica, p«gs. 384 y siguientes. 

ló J. J. Lo^H's Pr.i»;.í, Historia da Philost>phia em Portugal, ñas suas rela^úes com o mo- 
yimento gcral da Philosuphia, lomo I, «"^oiinbr.i, linprcnt.i Literaria, 186S, págs. 95-104. 

17 Ribciru Da Cust.t c Aiincid.t, Resumo da Historia da Philosophia, en 8.", Porto, Moré 
187;^, VI-124 pá^s.; iiúin. 172. p i^is. ioi-H)2. 

18 í'.ardcnal Z. Gon.ilc/, Histoire de la Philttsophie, trad. por de I'ascal, tomo III, pági- 
nas 141-142, París, Lctíiiclleux, cuairo vi>L en 8", iS-ji. Véase mi reseña referente á esta obra en 
la Revue du Midi del mes de .N'ovicmbrc de i8y ) i Nimes, Gervais-Bedot). 

19 Theophilo Bravia, Queatoes de liíteratura é arte portugue^a^ en 8.", Lisboa, J. G. de Sou- 
su-ncvc-. iRSi, pifi*». 27.1 y si^u entes. 

2; Mauocl Pinliciri» «^lii^. ^, Diccionario populario^ histórico^ geographico, myíhologico^ 
biographico, artístico, biblioyraphico e Iliterario, Lisboa, iG vol ,1882, ad nom. 



4 RFVISTA 1>E ARCHIVOS 

yo », este último, sin embargo, con una restricción importante.— ¿Será 
necesario advertir de paso que á Víctor Cousin, Hippeau,Galien-Arnoult, 
Franck, Picavet y varios otros polígrafos no se les ocurrió siquiera iden- 
tificar el nombre moderno de Braga, y al modo de los antiguos siguieron 
escribiendo Bracara? 

Fundiéndose en dicho texto, no vacilaron ciertos críticos (aunque no 
llegaron hasta el punto de proclamar el nacimiento propiamente «braca- 
rense» de Francisco Sánchez), en darle con toda certidumbre por un 
«portugués»). Tal fué la aserción niás vaga, á la cual se atuvieron el Pati- 
nimia 2, Lampillas 3, Chaudon, Delandine y Prudhomme 4, Tennemann 
en su primera publicación '», Franc. Rothenílue '\ una Sociedad de lile- 
ratosjie 1822 7, Salinis y Scorbiac ^, Jacques, Simón y Saisset 9, Stóckl' 
(segunda historia) '", Frédault »', Déchambre y Lereboullet »=, Carbonel '3, - 
Alaux M, P. Vallet ''\ v muv recientemente todavía, M. le Dr. Cau- 

1 M. Mcncndcz y Pcla\o, Ensayos de critica filítsú/ica, en R.'^ menor. Münirídi, 1892, pági- 
nas 293-341. — Sólo mis ocupaciones .-idminisirati vas, dcsf'raciadajiicntc, me han impedido, hasta 
la fecha, publicar mi iraducciún con notas y apéndices de este hermoso libro del primer cr.criior 
de la Españ:i conlcmporáTiea. Hxpreso aquí al maestro madrileño lo mucho que lamento esta 
tardao/a independiente de mi voluntad. 

2 \audceana ct Patiniana^ ou Singulariiez remarquablcs priscs des convcrsaiions de 
Mess. Naudc ct Palin, París, Delaulne, 1701. Patiniana^ páps. 72-73.— Dira edición, Amsterdam 

(París), i?»3iP*'«8'.»^- 

3 .\bate Lampillas (1731-1810), Sagffin storico-apologvticj dclla Letteratura spagntiola 
contro le prefjiuilicate opiuioni di alcuni moderni scrittori italiani, seis vol. en 8.", Ciénova, 
1778-1781.— Trad. castellana: h.-' Josefa Amar > Borbón. F.nsayo /listúrico-apvloffético de la Li^ 
teratura espafwla^ Maiirid, rjS'.»: /araj/o/a, 1KS2, lomo IV, p;i¿j. 103. May un sípiimo volumen asi 
en castellano como en italiano {I*oli'mica). 

4 Chaudon (1737-1817), Delandine Í17ÍXV-1820) et Prudhomme (1752-1830"); Nttuveau dictirní" 
nairc historique^ edic. refundid.!, 21 v»)l. en 8.", París, 1810-181J, art. refer. á Franc. Sánchez. 

5 (juillermo-Teófiío Tennemann, (¡cschicftte der Pfíilosophie ^ tomo I.X, pá^s. S.)5-3i3, 
Leipziíí, en 8.". 1814. 

ó Franc. \<oihcn\}ue. Institutiones P':il''tsüphia' t/:ci>retiCíV^\. yon, Perisse, tomo III, en 8.", 
i8f)2, pag. 225. 

7 Dictionnaire historique, critique et bibliographique, y*ar\s, SXeí^ará-UescnnQ^ 1822, lomo 
XXIV, pá}í, 170, col. segunda. 

8 De Salinis et de Scorbiac, Précis de l'histoire de la Philosophic. París, Hachetlc, en 12.", 
18.J7, pa«. 320. 

(j .\. Jacques J. Simón ct K. S.iisset, Manuel de Philusophie, París, Ilachetle, en 8.", 1877, 
pág. 575. 

K» Dr. Albert Stók.1, Tratado de hist*>ria de la Filost>fia, en s", Maguncia, 1K70, p.igs. .^37- 
.S38, í;5-r» (alemán). 

11 Frédault, /)e la Scolasiique a la Science muderne, (l-.xtracto de la Hevue du M(nide 
Catholique), P.tris, en 8.", Palmé, i«'»7, pá^- ^8. 

12 Déchambre et Lercbouliel, Dictiunnaire encyclopidique des Sciences medicales^ serie ter- 
cera, tomo VI. París, en x.", Asseiin y .Masson. 1878, páf^. 433. 

13 P. (>arb(>nel, Histone de la Pkilosophie. P.iris-A viñóri. Lee .ffre-Scfjuin, en 8.", 18S2, 

págS. 2ÓI-L'»)2. 

14 J. E. \liu.\, fh.stnjre de la Vhilosophxe^ París, De^orcc-f.adoi, en 12.'', i>vS2. pág. iKr\. 

iS P. V.illel, ¡íi^tnirj de ¡ii P.'iilosop.'iie Piri., Hoger y (-h.Tnoviz. en 12.", 1^82. segunda 
Ciíicion. págs. 34S-3J0. 



BIRLIOTECAS Y MUSEOS 5 

bet «, decano de la Facultad de medicina de la Universidad de Tou- 
louse. 

Por otra parte, otra escuela, que si bien cuenta con pocos adeptos, 
procede de los datos formulados con mucha precisión por el famoso histo- 
riador de la Universidad de Mompeller en la primera mitad del siglo xviii, 
Juan Aslruc, '^ ( 1684-1766): «Me contento (dice éste), con mentar á algu- 
nos de los profesores con quienes la Facultad de Mompeller proveyó á las 
demás Universidades... En Toulouse, Francisco Sánchez, de Túy (dióce- 
sis de Braga en Portugal), catedrático de filosofía durante veinticinco 
años, de medicina durante once» 3. Ksta afirmación decisiva, que estriba 
en documentos, fué adoptada, desde el principio, por el canónigo Joly 4, 
censor del Diccionario de Bayle, y, en nuestros días, por Franck 5, Pica- 
vet ^ y D. Marcelino Menéndez y Pelayo 7 , por estos tres, al menos como 
mención de opinión fundada. Pero, así como, por haberse interpretado 
muy al pie de la letra y sin reparar en el contexto, los asertos ya referi- 
dos de Delassus acerca del nacimiento bracarense de Francisco Sánchez, 
han dado lugar al patente error de los numerosos ya citados biógrafos, así 
la formal aseveración de Astruc, utilizada después sin que se hubiese 
aclarado lo bastante, ha inducido á algunos compiladores y escritores de 
segunda mano á que hicieran de nuestro autor, ya como Weiss ^, Hce- 

1 Toulnuse. un grueso vol. en 8."', roulousc, Pn'vaí, Septiembre de iSí<7. La Faculté de 
Mcdecine^ por cl l>r. Oaubet, decano, págs. 785-814, Cl". páj;. 7(í7. — Tirada aparte, pág. 13. 

2 Juan Vstruc, de S luvc, t.imoso profesor de medicina en Toulouse (1710-1715), Mompeller 
(1713-172*») y l'.iris ((Colegio de Francia, i73[, sucediendo á GeotYroy, y Facultad de Medicina, 
1743); capittml (le Toulouse (1730), escudero, médico de LuisW \ del rey de Polonia Augusto II. 

•3 M(¡mnires pour I histoire des sciences et des beaux arts commencés d imprimcr l'an 1701 
á Trci'oux, et didiés á S'.ii Altesse sérénissime Monseigneur le duc du Maine, Agosto de 1731, 
págs. 1447-144H, nrt. LXXXVI. I.ettre de M. Aslruc, mcdezin-consultant du roi et professeur en 
yfédecine au Collcffv Royal á M. R..., professeur en Medecine dans la Faculté de Montpellier. 
Conviene transcribir aquí mas completamente este texto importante: «Por fin»,dice Juan Astruc, 
refiriéndose .i sus luturas Memorias relativas á Muntpeller^ de las que se tratará más abajo: 
«me propongo comprender en cl libro sexto á lodos los doctores de la Facultad de Mompeller 
que se han hecho notables por sus obras 6 por peculiares talentos, ó por una fama ilustre... No 
pongo aquí el c.italnuo de todus estos doctoi es, porque es muy extenso; ya tengo apuntados más 
de lioscientos; ine conienti» con mentar á algunos de los catedráticos con quienes la F.icultid de 
Mompeller proveyó á l.is demás l'ni versidades... En Toulouse, Francisco Sánchez, de Túy, dió- 
cesis de r.ra^a, en Portugal, catedrático de Filosofía durante veinticinco años, de medicina du- 
rante once. -Augier Ferrier, de Toulouse, en i55o.— Juan de Queyratz, de Carpentras, en ifx)5.— 
Jerónimo Tousian, de Aspet, en el Comminf(eois, en I7:)7.— Juan Astruc, de Sauve, en 1710.. .« 

) Philippe-Louis Joly n7'2-i7'^2), Remarques critiques sur le Dictionnaire de £ía}-/e, Pa- 
rís-Dijon. 1748, dos tomos en un vol. en folio, segunda parte, (i.-Z., pág. 700. 

3 Loe. cit. 

f) I.oc. cit. 

7 I.oc. cit. 

H Weiss en IH<t¡;raphic universelle ancienne el mudcrnc, lomo XL, París, Michaud, 1823, 
pág. 301. 



6 REVISTA DE ARCHIVOS 

fer ' Bouillet y Gourraigne ^, y Grégoire y Wahl 3, un «portuguésj^ , 
«natural de Túy», — ciudad española, — ya, con más ingenuidad todavía, 
como una Sociedad de literatos de iSag 4, y Dezobry, Bachelet y Dar- 
sy 5, un «filósofo y médico, natural de Túy, en Portugal». 

Sin embargo, — además del dicho de Delassus referente al «cíelo espa- 
ñol», ccelum Hispanum, de Francisco Sánchez, — en el mismo siglo xvii, 
casi á raíz del fallecimiento del maestro, Gaspar de Barth (i587-i658), en 
sus Comentarios sobre Estado, publicados por Schubius en 1664 ^ , decla- 
raba expresamente que nuestro doctor no era portugués, sino español. 
^Auctor ejus reí nobis est, decía en propios termines, Mathurinus Simo- 
nius; cujus tractatio: De litteris pereuntibus, cwn Francisci Sanchezii 
libro: Quod nihil scitur, Hispani hujus, illius Itali doctoris, in Germa- 
niá, atino christiano millesimo-sexcentesimo-duodevicesimo recusa, ubique 
nota esse debet. Quien nos asegura la verdad de este hecho es Maturino 
Simón, cuya disertación: De litteris Pereuntibus, reimpresa en Alemania 
con el libro de Francisco Sanche^: Quod nihil scitur, en el año de Cristo 
de 1618, debe de estar conocida en todas partes. De estos dos doctores, el 
segundo (Francisco Sánchez), era español; el primero (Maturino Simón) 
era italiano.» — En 1701 , el Patiniana, al mismo tiempo que, por descuido 
sin duda, llamaba «médico portugués, establecido en Toulouse», á «Fran- 
ciscus Sánchez», no dejó de añadir que «hizo un libro español: Del Método 
universal de las Ciencias, que es muy docto» 7. Y por fin, el mismo ya 
mencionado Juan Astruc, en sus Mémoires pour servir á V histoire de la 
Faculté de Médecine de Montpellier, revus et publiés par Lorry, avec 



1 Hucfer, Biofiraphie genérale, tomo XLUI, col. 254, París, Didot. 

2 Bouillet et Guurraigrnc, Dictionnaire universel d'histoíre et de géographie, París, Ha- 
chette, en 4.", 1893, pág. 1716. 

3 (ircgoirc el Wahl, Dictionnaire encyclopédique dhistuire, de biographie, de mythologie 
et de géographie, París, (larnier, pag. 1632. 

4 liiügraphie universelle classique ou dictionnaire historique, tumo III, París, Gossclin, 
1829, pág. 2720. 

5 bé¿obry, Bachelet et Darsy, Dictionnaire general de biographie et d histoire, París, 
Delagrave, i^p, lomo II, pág. 2527. 

ó Cuatro volúmenes en 8.", Zwickau, 1664, tomo I, pág. 417: ad Publii Papinii Statii Sil- 
parum librum quintum; Carmen II, Protrepticon ad Crispinum. , 

7 ¿,oc. cit. — Con t;inta tVecuencia nos remitiremos, en el presente capitulo, al testimonio del 
Patiniana que nos parece oportuno citar, aquí, por extenso el pasaje de este libro que se refiere 
al lilosoto: «l'ranciscus S¿inche/ erauu módico portugués establecido en Toulouse; era cristiano, 
hijo (le padres judíos; tenia mucho ingenio vera gran lilósotí). Su librito titulado {)uod nihil 
scitur c^ muy hermoso. Su tratado De Dii'inatione per somnuin vale su pc<o de oro. Hizo tam- 
bién uQ libro español: Del Método universal de las ciencias, que es muy docto. Murió cq Toulou- 
se, a los setenta años de edad, en el año 1O32». 



ilIBLlOtECAS Y MUSEOS "J 

t Eloge de I' auteur ' , — sin hacer constar oposición alguna entre estos 
términos: «oriundo de la archidiócesis de Braga» y «español», dijo á su 
vez: «Fran^ois Sánchez, Espagnol, vint á Montpellier étudier en médeci- 
ne, et s'inscrivitdans les Registres des. matricules en iSyS.» («Francisco 
Sánchez, Español, vino á Mompeller á estudiar medicina, y se inscribió 
en los Registros de matrículas en iSyS.») 

Ahora bien: ¿dónde encontraremos la verdad en este conflicto de con- 
trarias indicaciones, tan funesto á la mayor parte de los historiadores, an- 
tiguos ó contemporáneos, de Francisco Sánchez? ¿Y cual fué, en realidad 
de verdad, al mismo tiempo que la nacionalidad del filósofo, el lugar exacto 
de su nacimiento? 

♦ * 

Partiendo, para dirigir mis indagaciones sobre el particular, del pro- 
pio año de 1573, fecha de la matriculación de Francisco Sánchez en Mom- 
peller, según el testimonio de Juan Astruc, el cual forzosamente sacaría 
este informe de su fuente misma, he debido al benévolo concurso de los 
Sres. Got, secretario en jefe, y Gordon, antiguo bibliotecario. y doctor en 
medicina, ahora fallecido, así como al celo de Mr. Bernat, empleado en la 
Biblioteca de la Facultad, el descubrimiento de las tres inscripciones si- 
guientes, escritas, fechadas y firmadas de puno y letra del pensador. Se 
ocultaban en un antiguo Registre des Actes de la faculté de médecine en 
rUniversité de Montpellier, volumen en S.**, compuesto de 92 folios de 
pergamino sin numeración, en el que se lee, al interior de las cubiertas, 
este epígrafe: cdl y a Sg fcuillets de parch^min écrits en ce sens-ci, et 
33 feuillets écrits en sens contrairc.» (c<Hay Sg folios escritos en este sentido, 
y 33 folios escritos en el sentido contrario», es decir, volviendo el libro».) 
El registro á que nos referimos pertenece á la Secretaría; pero ha sido re- 
cogido en uno de los salones mayores de la Biblioteca. Mientras yo saque 

I París, en 4.<*, Cavelier, 1767, libro V, pág. 355. He aquí también por extenso el segundo 
pasaje de Juan Astruc: «Francisco Sánchez, español, vino á Mompeller á estudiar medicina, y se 
inscribió en las matrículas, en 1573. Se graduó en los años sigu¡enie>. Después fué á vivir en Tou- 
louse, donde obtuvo una regencia en la Universidad, que desempeñó muy distinguidamente. Se 
hizo, después de su muerte, una colección de sus obras, impresa en Toulouse, con el título si- 
guicnic: Opera Medica. ííisjuncti sunt tractatus quidam philusophici^ Tolosic, ,1636, en 4.'. 
.A.pcnas se Icen en el día sus tratados de .Medicina, pero se leen todavía los tratados fílosófícos, 
en los que Sánchez desarrolló hasta muy elevado punto las ideas del escepticismo, como se echa 
de ver en *a traiadiio, Qund nihil scititr-^ 



8 IU:V1STA DE A H CHIVOS 

de el, más abajo, otras deJucciones, ya puedo decir que estas matrículas de- 
muestran terminantemente el nacimiento español, no portugués, de Fran- 
cisco Sánchez. Así rezan en efecto: 

i.° (De 23 de Noviembre de iSyS, bachillerato en medicina.) — c<£go, 
Francisciis Sanche^, Hispanus, dioecesis Bracar^nsis, insignitus sum lau- 
rea baccalaureatús.i^ 

2." (De 29 de Abril de 1574, licenciatura en medicina.)— a^Ego, Fran- * 
chcus Sancheí{, Bracarensis düjecesis, accepi gradum licentiaturae.» 

3." (De 1 3 de Julio de 1574, doctorado en medicina.) — ifEgo, fran- 
ciscas Sanche^;, Hispanus, dioecesis Bracarensis, accepi gradum docto- 
ratús,^ 

Por consiguiente, ya no podrá caber duda en adelante en que, á pesar 
de lo que sientan los más de sus biógrafos, el autor del Quod nihil scitur 
no era portugués. En primer lugar, los críticos que, siguiendo á Raimun- 
do Delassus sin entenderle bien, han aludido al origen del filósofo, no han 
hecho más que repetir las mismas especies, y su aserto no tiene más valor 
que el de un error primitivo muchas veces reproducido. Pero además, 
fuera de las afirmaciones idénticas y categóricas del mismo Delassus (Cce- 
lum Francisci Sanche^ii Hispanum), de Gaspar de Barth (Franciscus San- 
che^ius, doctor hispanus), y de Juan Astruc (Frangois Sanche^, Espa- 
gnol); fuera de que eligió el pensador su idiomanatural, el castellano, para 
escribir su Método Universal de las ciencias; por confesión propia, pues, 
Francisco Sánchez no era de Braga, donde Delassus puso, no su venida al 
mundo, sino, en parte al menos, sus orígenes, estirpe y familia, natales ', 
así como su primera educación literaria, alumnus; pues importa acordarse 

I Si no parece satisfacioria csia interpretiición de la palabra <íínatalesy>, — la única que cuadre 
con la realidad de las cosas,— convendrá rechazar scDcilIainentc, como careciendo de valor, la 
aseveración de Raimundo Delassus. Ya por ignorancia del asumo (y íacilmenie se echa de ver en 
su obra apologética, por más útil que se la juzgue, que el sentido critico le faltaba por comple- 
to), ya más bien,— aunque recha/a pedantescamente tal acusación con la autoridad de Apuleyo 
y Juvenal,— por pueril deseo de hacer mas grande á su maestro, dándole por natural no ya de 
un lugar más modesto, sino de uní capital famosa, el biógrafo hubiera inducido a error a los 
que le copiaron después. 

Sea lo que fuere, si Delassus estaba bien enterado del lugar de nacimiento de Francisco Sán- 
chez, no pudo querer decir que el filósofo nació personalmente en Braga, puesto que en efecto, 
según reiterada declaración del ilustre varón (véase más abajo en el presente capítulo), Túy 
fué su patria. Entonces no se trataría más que de ciertos ascendientes, probablemente mater- 
nos, de Francisco Sánchez.— Pero si, al contrario, quiso decir formalmente el compilador que su 
héroe mismo había nacido en Braga, ya por i¿;norancia, ya por puerilidad, alteró la verdad, pues- 
to qce los hechos van en contra de su testimonio sobre este punto. Por lo demás no seria extra- 
ño que muy exactamente enterado de lo que se refiere á la edad del filósofo, oo lo estuviese tan- 



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Je que Bfíii^a, se-;ún lo rcíijrc Laiinoy, poicfa i r.a de las escuelas mas an- 
tiguas de Jas Españas, en la cual se cultivaban (soptimarum artium stu- 
dias> '. 

Y en efecto (según lo haré resaltar más abajo), Francisco Sánchez re- 
fiere en sus obras que tenía próximos parientes y hasta consanguíneos 
portugueses; en primer lugar, el esposo de la hermana de su padre, de su 
tía paterna: amita mea, según dice: Erat huic nomen Aíitonius Lope^: in 
Valentid, ultima Lusitania' urbe, ad Miniumjluvium sita, cojumorabatur, 
cid nupia erat amita mea ^ . Notaremo.s cabalmente que Francisco Sán- 
chez (que en otras ocasiones se vale para designar su propia nacionalidad, 
de la calificación óq 'flispatuts. Español), señala aquí cuidadosamente la 
diferencia, y dice que su tío paterno por afinidad, Antonio López, era ex 
Lusitanid, ÍMsitanus, Portugués. Además, según refiere el escritor, uno 
de sus primos más próximos, Duartc Paulo, era también natural de Lis- 
boa, l'lysiponensis. Este personaje, casado en Roma, vivió allí con su es- 
posa, á la cual curó el medico- filósofo durante la estancia que hizo, cuan- 
do joven, en dicha ciudad. Erat autem /icec itxor Domini Diiarte Paulo ^ 
Ulysiponeusis. qui Roma' habitábate nobis consanguijieits, ubi nos eam 
vi di mus 3. 

Bien es verdad que se podría advertir en general, á ejemplo del Sr. Me- 
néndez y Pelayo, que Portugal, virtualmente español en el mismo grado 
que el resto de la Península, no se consideraba todavía á principios de los 
tiempos modernos, como un país completamente cerrado, sin comunidad 
alguna J j raza, aspiraciones ni intereses con las demás partes de las Espa- 
ñas: en rigor, pues, en aquella época podía llamarse Español un Portugués, 
tan naturalmente como un Andaluz, un Valenciano, un Navarro ó un Cas- 

1 

tellano. A pesar de los gérmenes de discordia hábilmente sembrados por 
ambas partes de los montes, los habitantes de las dos Extremaduras se- 
guían siendo hermanos; «distaba mucho de estar consumada la funesta es- 



to en cuanto al lu^ar do su nacimiento. AI in jrir Francisco Síinchcz (1Ó23). este ya se encontra- 
ba en Toulousc des .ic h;icia m is de cuarenta y ocho años (.i375), y en Francia (omitiendo dos ó 
tres años pasados en Italia \ en Boma de iSji á i^7.0- «ie^de unos sesenta años (i5ó5 poco más 
ó menos). A Delassus. que escribió d(n:e añ«)s después de muerto su profesor, (i<Í35) le seria fácil 
contundir la (ialicia española con la (ialicia purtugutsa, y Braga, aniiyua metrópoli de toda la 
provincia, con Túy, ciudad mas humiide y menoí C(>n>. cida. 

1 .1. Launoü. ¡)<.' ScfiuUs cclcbrioribus seu á Carolo Magno, seu pt>st Carolum, per í)ccid€n' 
tem instauratts. París, 1Ó72, en 8." Oper. tomo IV, pag. kk). 

2 (Jbscri>at. in Prax. Lib.— Obras médicas de Francisco Sanche^, páj;. 303. 

3 /¿;iíí.,pág. 3(^"». 



\ 

IC ÍÍFVISTA HE ARCHIVOS 

cisión moral de la Península)^. Y desde los tiempos de Inocencio fll (i 198 
á 1 2 16), c<el metropolitano Bracarense había disputado á Toledo y á Ta- 
rragona la primacía de las Españas» » . Hoy todavía lleva el Arzobispo de 
Braga el título de primado de España. 

Pero, por otra parte, en el siglo xvi, el antiguo espíritu de independen- 
cia de los Portugueses, que eran los únicos hasta los cuales no se hubiera 
extendido la difusión de la prepotencia castellana, ya había sido notable- 
mente avivado en sus inclinaciones separatistas por una rivalidad, cada vez 
más violenta, así en las colonias como en el mar, con los Españoles. Cuan- 
do Francisco Sánchez vino al mundo, la bula de Alejandro VI (1492-1 5o3) 
y el Tratado de Tordesillas (7 de Junio de 1494), ya llevaban sesenta años 
de antigüedad. Desde más de medio siglo (2 de Mayo de 1493), el Papa, 
accediendo á los ruegos de los Reyes Católicos, que solicitaban sobre las re- 
giones descubiertas ó por descubrir en el Occidente, concesiones y privile- 
gios iguales á los que desde los tiempos de Eugenio IV (1431-1447) disfru- 
taban los Portugueses en el Oriente y el Sur 2, había concedido á España 
todas las tierras situadas al Oeste de una línea imaginaria, trazada de uno 
á otro polo, y pasando á cien leguas al Oeste de las Azores y de las islas 
del Cabo Verde. A los Portugueses, en cambio, debían pertenecer los paí- 
ses nuevos al Este de la demarcación 3 . Nadie, al establecerse tan arbi- 
traria fijación, había parado mientes en la importancia de la posición del 
meridiano que correspondía á los antípodas, suponiéndose que, según era 
probable, debía de encontrarse en las cercanías de las Indias. Por lo tanto, 
los Portugueses se habían mostrado descontentos de la famosa bula ponti- 
ficia, y negociaciones entabladas aprisa con los Españoles habían tenido 



I M. Mcncndez y l'elayo, loe. cif., pág. 294. 

3 Bien e» verdad que Joáo de Barros (1490-1570), Da Asia, 24 vol., en 8.'', Lisboa, 1778-1788, 
se refiere á una bula del Papa Martín V (1417-1431), la cual hubiera concedido á lo» portugueses 
todas las tierras por descubrir desde el cabo de Bojador «hasta las Indias inciusivamcnlc.* Pero 
no se encuentra rastro al¿junü de este documento; y una bula más reciente de 1454, en cuya au- 
tenticidad no cabe duda, es relativa únicuncnic á (juinca y á las costas situadas más allá. 

3 «De Nostrá mera libcralitate ci ex certa scientiá ac de Apostólica: potcsiatis plcniíudine, 
omnes Ínsulas ct térras firmas inventas et inveniendas, detectas ac de. emendas, versus Occidco- 
tem et Meridicm, fabricando et construendounam lineam, a polo árctico scilicct septcntrione 
ad pclum antarcticum scilicet meridicm, quac linea distet á quálibet insularum, quac vulgariler 
nuncupantur, de las Azores et Cabo Verde, centum leucis versus Occidcntem et Meridicm, auc- 
torirate omnipotentis Dei Nobis in beato Petro concessá ac vicariaiús Jesu-Christi quo fungi- 
mur in terris, cum ómnibus illorum dominiis, civitatibus, castris, locis el >¡ll¡s, juribusque 
ct jurisdictionibus ac pertinentiis uniVersis, Vobis Hairedibusque et Successoribus \'estris, 
Castcllx' et Legionis Regibus, in perpetuum, lenore Praseniiarum, donamus, conccdimus et 
issignamus», etc. Citado por DAvezac, lies de VAfrique, pag. 2, y por Paul Gaftaiel, Hitt. du 
Brésil Franjáis, págs. 19-20. 



ftlBUOTECAS Y MUSEOS t í 

por resultado el Tratado de Tordesillas, por el cual la línea de reparti- 
ción, trasladada 370 leguas al Oeste de las islas del Cabo Verde, concedió 
á Portugal mayor extensión en el Océano, pero al mismo tiempo limitaba 
en los antípodas sus posiciones eventuales. Por de pronto, merced á esta 
transacción, no tardó Portugal en ganar al Brasil (22 de Abril de i5oo). 

Evidentemente, desde el momento en que, sordamente enemigos, los 
fiscos español y portugués se habían visto expuestos á cotidianas é ince- 
santes dificultades, no dieron á porffa recíprocas muestras de severidad y 
exigencia contra sus navios, sin que.se acabaran los tiempos en que los hi- 
jos de uno de los dos pueblos podían pensar todavía en darse por hijos del 
otro. Los Portugueses sobre todo reivindicaban con asombrosa aspereza 
sus derechos pretendidos. Estaban entonces en el apogeo de su fortuna 
comercial y política, y admirablemente secundados, cuando no conduci- 
dos por sus soberanos, se habían lanzado con ardor en una carrera infi- 
nita de exploraciones y aventuras. ¡Ay del émulo imprudente á quien ellos 
sorprendían! Le miraban como pirata y le trataban despiadadamente. Por 
otra parte, muy lejos de reprimir la codicia, sólo la excitaron las prohi- 
biciones; y poco á poco iba creciendo la división íntima y profunda entre 
los peninsulares, por más que fuesen comunes el origen,, la religión y las 
costumbres. No cabe duda, pues, que en la segunda mitad del siglo xvi, 
había terminado ya por completo la era en que los Portugueses consen- 
tían en reconocerse ó confesarse implícitamente Españoles. En lo sucesivo 
(i58o-i582), la palabra empeñada por D. Felipe II á la raza vencida, es 
á saber, que residiría entre ellos lo más que pudiera ^ hubiera podido re- 
mediarlo todo. Para mudar los dos Estados hermanos en una monarquía 
única, próspera y fecunda, el interés bien comprendido de la corona ibé- 
rica hubiera sido elegir por capital á Lisboa, ciudad populosa, sentada en 
el estuario de uno de los ríos más importantes de Europa. Pero por no 
haberse hecho cargo de esta necesidad, el Gobierno español invirtió can- 
tidades enormes en la conservación de su conquista, y no logró guardarla: 
aficionado á la autonomía, fiel á las leyes geográficas y económicas que, 
desde el principio, le habían hecho una nación esencialmente marítima y 



1 %^'juc el Rey procurara estar en el Reino (de Portugal) todo lo mas que fuere possible y si 
no huvicrc cstorvo, quedara el principe en ¿1». (Acuerdos). Consúltense, acerca de los privile- 
;.>(>; .]j ■ P Fnlipe U otorgó á los Portugueses en i58o, y confirmó en i582, las rarias Historias 

gCDcralcN de Kspaña. 



12 Fu:viSTA i>í: Aiícmvüs 



proJestinada ^ara vi\ir vic colonias. Portugal iba á libertarse de sus veci- 
nos una vez más, en 1640. 



(Continuará), 



Uenio-Piehre Cazac. 

L\crc National de liavoont, 1 rancia. 



El. LICENCIADO ALONSO PHIINÁNOEZ DE AVELLANEDA 

;FUK lUAX MARTÍ? 



A Mr. Mfred Síorel-Fativ. 

París. 

Mi querido y excelente amii^o: Aludido nominal y lisonjeramente por 
usted en su* eruditísimo artículo acerca de Le i* Don Quic/iotte*) tVArella- 
neddy publicado en el número del Bulletin Ilispanique, correspondiente á 
Octubre-Diciembre de lyoS, y excitado mi deseo de poner en claro loque 
realmente hubiera de cierto en las hipótesis consii^nadas por Mr. Paul 
Groussac, bibliotecario de la Nacional de Huenos Aires, en su curioso libro 
intitulado i^ne énigmc liltéraire.... impreso en i^arís en el mismo año, en 
la cual obra pretende h.iber llegado á la casi cerlidumbredQ que el desco- 
nocido licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, autor de la Segunda 
parte del Quijote publicada en 'i'arr¿ii,'ona el año 1614. no fué otro que 
el valenciano Juan Martí, que con el seudónimo de Mateo Lu\án de Saya- 
vedra, escribió otra segunda parte del picaro Guarnan de Alfarache, prac- 
tiqué por entonces, con forzada premura por escasez de tiempo y sobrade 
otros quehaceres, algunas investigaciones en los archivos de esta ciudad, 
que desgraciadamente no me dieron el resultado apetecido. Pero no de- 
jando por esto el asunto de la mano, y poniendo á contribución la diligen- 
cia V saber de mis buenos amigos, he conseguido al tin. sin el menor ira- 
bajo de mi parte, topar con los documentos que voy á transcribir, y que 
bastan, á mi juicio, para demostrar de modo evidente, cuánto distaban de 
la verdad las prosuncionesJe .Mr. Groussac y cuan aliñadas eran, en cam- 
bio, las observaciones y dudas con que la crítica sagaz y desapasionada de 
usted las refutaba en forma tan docta como discreta y cortés. 

No he de añadir yo una sola palabra á las interesantes disquisiciones 
que constituyen un admirable alarde del concienzudo estudio que usted ha 



BIBLIOTECAS Y ML SEOS , I3 

hecho del lenguaje y estilo de Martí y de Avellaneda; las pruebas que hoy 
puedo aportar al debate son de genero muy distinto, pero no menos con- 
vincentes. Dije antes que las había obtenido sin ninguna molestia de m¡ 
parte, y ahora debo añadir que me las ha facilitado mi querido amigo don 
Francisco Martí Grajales, infatigable explorador de nuestros arciiivos y 
laureado biógrafo de crecido número de escritores valencianos, aunque mu- 
chos de estos trabajos permanecen, por desgracia, inéditos todavía, uno 
de los que en este caso se hallan y del cual yo no tenía ni siquiera noticia, 
es un estudio biográíico de Hl Dr. Juan José Marti (Mateo Luxán de Sa- 
yavedra), que obtuvo el premio ofrecido por la Diputación provincial de 
Alicante en los juegos florales celebrados por Lo Rat Penat de Valen- 
cia en el pasado año igoS; y de entre los varios documentos con que el 
autor ¡lustra y avalora su meritísima obra, me ha permitido entresacar 
los siguientes que le agradezco muy de veras, y que son los que principal- 
mente interesan a nuestro objeto. 

I£s el primero el acta del bachillerato en Derecho Canónico de' Juan 
José Martí, fechada en 3 de Julio de iSgi; y tanto por ella como por la de 
la licenciatura y doctorado que sigue, consta que era natural de Orihuela, 
aunque no se expresa la fecha de su nacimiento; pero como no parece miiy 
aventurado suponer que contase de diez y ocho á veinte años al recibir el 
primero de dichos grados, bien podemos deducir que vino al mundo 
hacia iSjo aproximadamente. También podrá usted observar que su se- 
gundo nombre de pila fué José, circunstancia que ignorábamos hasta 
ahora; y para que usted conozca el texto íntegro de dichas actas, á conti- 
nuación las copio literalmente: 

Dicto die 

(Miércoles, 5 de Julio de ¡5<}¡). 

« 

Bachili-ehat Iniversis et singulis presentes literas sise presens publicum pri- 

t»E JO vilegii ¡nstrumentum visuris ei audituris. Nos Jacobus ferrusius 

jüSEpH Mahti sacre theologie doctor et pro Illmo. et Revmo. dño. don Joanne 

E N I) R E T 

^ . L.^v-.^i. de Ribera Dei et apostolice sedis üraiia Patriarcha Antiocheno, et- 

celera, /ia/ ut in aliis huciisquc. Ipse vero ma^j;. vir Joannes Jose- 
phus Marti Oriolens. quem morum probitas scieniia vitequc honestas ac fama 
laudabilis mulliplicitcr approbant et exiollunt ut ex iis que vidimus et multorum 
fidedigno sermone pcrcepimus nubis constiiit IVc -isso debito examine ¡n nostra 
et multorum Hevercndorum et presianiium virorum preseniia in loco sólito eius- 
dem schole \'ilcniine presenil et subscripto die ct hora consueta fació per admo- 
dum magnilicum dominum Jacobum Mariíarit juris uiriusque dociorem cximium 



14 REVISTA DE ARCHIVOS 



in dicto examine patrem atquc patronum nec non per admodum ma« 
gnificos dóminos Stephanum Viues Nicholaum Ferrar, Galcerandum Pcre^, Mi- 
chaciem Sanchiz, Jacobum Pérez de Hysiclla, Dionysium Scholano, Michaelem 
Hicronymum Navarro, Don Michaelem Sans de la Llosa, Martinum Andrés, 
Petrum Genesium Casanoua ct Bartholomeum Tomas, juris utriusque doc- 
res grauissimos et in facúltale juris canonici in hac academia una cum dicto patre 
seu patrono examinatorcs dignissimos sua promcruerit sufñcicntia ut eum ad gra- 
dum baccalaureaius facultatis predicti juris canonici promouerc debeamus ut iníia 
Idcirco eius mcritis exigentibus nos dictus Jacobus ferrusius procanccllarius auc- 
toritalc predicta qua fungimur in hac parte de consiliis et unanimi vocc dictorum 
ad quo3 harum rerum deliberaiio peninel in pressniia perquam magniíici ei reve- 
rendissimi domini Gasparis Joannis bosch sacre theologic doctoris ct prcpositi huius 
academie proreciori ornatissimi plurimorumque Rcuerendissimorum et prcstan- 
tíssimorum virorum. Datis prius nobis qui ad hoc Heucrcndissimi ordinarii specia- 
li muñere fungimur, etc., Jiat ut in aliis mutatis mutandis, die lerlio mensis Juiii 
anno a dhristo nato MD nonagésimo primo. Prcseniibus ibi pro tcstibus magni- 
ñcis Antonio Stadella et didaco cereso studentibus valeniie habltatoribus et pluri- 
bus aliis. 

(Archivo municipal de Valencia. — Libros del Studi. Año iSgi, volumen 39 mo- 
derno). 

Dicto die 
(j 3 de Octubre de i5g8). 

LicsNciATURA Nos D. Frattcíscus de Rocaful , juris cesarei doctor eitc, Jiat ut 

roocTORAT in aliis hucusque. ípse vero Joanncs Joscphus Marti oriolensis 

■^ juris canonici Baccalaureus quem morum probiías scienlia vitae- 

DR«T CANONICH . ^ ^, , j . ,• i.- .• • 

DE Joan que honestas ac tama laudabilis mulupliciicr approbaní et exto- 

JofKPu Marti. llunt Ut ex üs quc vidimus et mullorum fidedigno sermone perce- 

pimus nobis consiiiit cupiens in facúltate predicta juris canonic 
ad licenciature el docioratus gradum promouerc huncque honorcm arduo prece- 
denti examine adipisci humüi a nobis supplicalionc poposcorit ut ad privatum exa- 
men properaret subeundum puncta bibi assignari et si id üs jusium foret ad prcdi- 
ctum licenciature et docioratus gradum se aJmittere di^naremur. Nos propenden- 
tes supplicalionem huius modi jusiam et equiíaii consonarn ossa cundem Joanncm 
Josephum Marli ad dictum priuatum subeundum examen admissimus pridicquc 
huius diei quo examinis periculum adilurus eral dúo in facúltate predicta ei puncta 
constituía ct assignata fuerunl per doctores Ludouicum Tolosa et Bartholomeum 
Thomas juris canonici doctores. Alterum in .c. gaudemus in domino de conucr- 
sione conjugatorum. Alterum vero in .c. qui pcrfcctioncni perqucm i dicsque lili 
presens ct infrascriptus preliniíus est et hora quarta post meridiem qua de eisdem 
punclis leciionem habcrcieaqueprobaiam dtjciorum eiusdem facultatis senteiuiam 
interprcialur quod quidem ipse Joannes Joscphus Marti assileniibus sibi dk)Ciüri- 
bus Nicholao Ferrer et Jacobo Margarit suis in examine pairihus atque paironis 
in loco huius ur.iversitatis sólito egre^ie quidem prer^litii ubi una nobis cum ínter 
fuerunl doctores Stephanus uiues Joannes Dapiinta Guardiola, \incentius Joannes 
de Aguirrc, Marcus Antonius Cisicrnes, Don PhiÜpus Tallada, Joannes Pérez Dys- 
lella, Ludouicus Tolosa Vincentius Paulus Pellicer. Michael Hieronimus Ñaua- 



BIULIOliSCAS Y MUSEOS tS 

rro, Christophorus Monterde, Petrus Genesius Casanoua et Bartholomeus Tho- 
mas, juris canonici doctores et eiusdem facuUatis in hac Academia una cum dictis 
patribus atque patronis examinatorcs dignissimi predíctus itaque Joann Joscphus 
Marti^ coram nobis arduo et riguroso examine probatus explícala nímium de 
punctis sibi conslitutis lectione ea doctissime interpretando et declarando et ad 
subtilissima examinatorum argumenta optime acuteque rcspondendo insignis suc 
erudíiionis preclarum specimen nobís dedit quod ipsum eum prcdicti examinato- 
res maturc perpendissent communicato inter se consilio sententias suas dixerunt 
judicaruntquc ct nobis in animas suas omnes omnino conformes asseruerunt di- 
ctum Joannem Josephum Marti dignum quidcm esse atque promeritumque ad li- 
ccnciature et docioralus gradum in dicta juris canonici facúltate promoueamus 
tan quam benemeritum et valde condignum et nemine discrepante. Nos igitur don 
Franciscus de Rocafull procanccllarius prcfatus considerantes ex amara literarum 
radice dulces ac gloriosos fructus colligi deberé auctorítate nobis concessa et qua 
fungimur in hac parte de consilio et unanimi voto dictorum examinatorum ad 
quos harum rerum deliberatio pertinet in presentía Antonij Joannís Andreu sacre 
teologie doctoris et hujus acadeniie valentine protectoris ornatissimi plurímorum- 
que prestantium virorum datis prius nobis ettc.,^a/ ut id aliis mutatis mutandis 
hucusque eundem Joannem Josephum Marti, declarauimus et judicauimus licen- 
ciaturc et doctoratus laurea in dicta juris canonici facúltate insigniri et decoran de- 
beré eumque ad dictum Licenciaturc et Doctoratus gradum promouemus et in 
eadem facúltate juris canonici, Licenciatum et Doctorem facimus atque creamus 
Tanquam Benemeritum et vaide condignum et nemine discrepante dantes ei et con- 
cedentcs facultatcm ettc, Jiat ut in aiiis mutatis mutandis hucusque, quod fuit 
Actum in dicta generali Valentina studiorum academia die décimo tercio mensis 
octobris anno a Christo nato MD nonagésimo octauo presenlibus f." ibi pro tesiibus 
Francisco Balagucr ciue el viziedo scriptore ett. 

(Arch. municipal de Valencia.— Libros de Studi general, — Año iSgH, volumen 
núm. 45 moderno,) 

Dos sennanas después de haberse doctorado Martí en Derecho Canó- 
nico, los jurados de Valencia, como patronos de la Universidad, le nom- 
braron examinador de leyes y cánones, conjuntamente con Esteban Vi- 
ves, que disfrutaba dicho cargo, estableciendo las condiciones que expresa 
el siguiente documento: 

Dicto die 
(2y Octubre de i5g8). 

Mr. viues Los señors Jurats Baltasar de Sempere ciutada substituí de 

A R.<^ , Mr. Francés Garcia, Mr. Jaume Margarii, micer Nicholau 

Mr. Joan JosEfH Ferrer, aJuocais, Joan Batiste, caldero ciutada substituí de sindich 

Marti. y Frances Hieronv eximeno scriua de la sala ajustáis en la sala 

daurada presehint conuocacio feta pera la present hora de volun- 

tat consentiment y en presencia de Micer Peie Miquel, doctor en cascun dret, 

procurador de Mr. Steue Viues, doctor del real consell hu deis examinadors en leys 

y cañonea del Studi general de dita ciutat consta de dita procura ab arte rebut per 



lO REVISTA DE ARCHIVOS 

Luys Navarro Peralta, notan" a xvj del mes de Octubre propassat llcgeixen y no- 
menen en conjunt del dil Mi'cer Estheue Viues, en lo dit carrech de examinador en 
leys y cañones a Miser Joan Joseph Marti, doctor en cascun drct ab vn sois emo- 
luments a dit canrech de examinador en dites facultats pertanyents en axi que mo- 
rint o renunciant qualseuol de aquells reste solide lo dit carrech de examinador en 
lo quesobreuiura o renuncial no haura ac los mateixos emoluments al dit carrech 
de examinador pertanyents e com fos present lo dit Miser Marti dix que acceptaua 
la dicta conjuntio e jura a nostre senyor deu etc., en ma y poder deis dits senyors 
juráis de hauerse be y lealment en lo excrcisi de lo carrech de examinador en dites 
facultats del dit siudi general de la present ciuiat. 

Teslimonis foren presents a las di^es cosas t'ranccs casiell vergucr y benet Mo- 
lins Blanquer, habiíants de Valencia. 

(Arch. municipal, —Manual de Co;2a7/s.— MDLXXXXVIÍJ - MDLXXXXVIÍIJ, 
núm. 125 mod., leíra A). 

Pero es indudable que Martí no sobrevivió más de seis años á este nonn- 
bramienio, puesto que con fecha de 22 de Diciembre de 1604, se encuen- 
tra en el Archivo de la Catedral de Valencia (Libre de Soterrars, 1004 
en i6o5. niím. 1439) la partida de sepelio, que dice así: 

Dicto dif. 
, (22 Diciembre de 1604). 

«Dimecres a 22 soierrarem en Sant Salvador a misser Marti ab 29 pjes (prebc- 
res) acomana Mr. Beitran> 

(Arch. de la Catedral de Valencia. — Libro de Soterrars, 1Ó04 en i6o5, nú- 
mero 1439). 

Y por si pudiera caber alguna duda acerca de si el Martí á quien se re- 
Here y cuyo nombre propio no se cita, fuese distinto del Juan José, que 
desempeñaba el cargo de examinador en leyes, en los Maniiah de Con- 
sells (Arch. Municipal, vol. 131 mod.. letra A) se halla también otro do- 
cumento, fechado el día siguiente, en el cual consta la elección de Micer 
Gaspar Tárrega para cubrir la vacante que por muerte de Martí se había 
producido en el repetido cargo. Dice lo siguiente: 

Dicto die 
(23 Diciembre de 1604). 



Klectio 

DK 



Tots los S.r juráis R.c Mr. Hierony Valleriola, Mr. Juan Batiste 
Olginat, Mr. Guillem Ramón de Mora y Almenar, géneros, Miguel 
Mr. Tarreüa Joan Casanoua, ciutada sindich y Francés Hierony, cximcno no- 
EN EXAMINADOR. taH escHua de la sala de la ciutat de Valencia, ajustáis en la sala 

■ daurada precehint conuocacio feía pera la present hora pera nc- 
gocis del Siudi general de d;la ciulat Aitc^ quj per morí ue Mr. Marti, doc- 
tor en cascun drel qui era ÍLxaminador de Icys en lo dit siudi general \ acá dila 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



«7 



examinalura per^o donen aquella a Mr. Gaspar Tarrega, doctor en cascun dret 
Absent com s¡ fos present ab los emolumenis pertenencies y prerogaiiuas a dil 
offici de examinador perianyents. T.s foren presenis a les diies coses Juseph V¡- 
scnt Matheu, noiari, y Jaume Molins Calseier, habitanls de Valencia. 

(Arch, municipal, — Manual de Conseiis.., del any 1604 en i6o5. — \o\. i3i 
moderno, letra A). 

Por extraña casualidad, tampoco en esta provisión se expresa el nom- 
bre del difunto; pero como por aquella fecha no había en Valencia otro 
examinador en leyes apellidado Martí, claro es que no pudo ser más que 
Juan José el fallecido en Diciembre de 1604. Y siendo esto de toda eviden- 
cia, paréceme que huelga todo otro razonamiento para demostrar: 

i.^ Que no fué Martí quien con el seudónimo de Alonso Fernández 
de Avellaneda escribió la segunda parte del Quijote. 

2.® Que ni siquiera pudo leer impresa la primera parte de aquella 
obra, publicada en el año siguiente á su muerte. 

Y con esto termino ya esta larguísima carta, en la cual he procurado, 
ya que no resolver un problema literario, que quedará tan oscuro y difí- 
cil como antes, evitar. al menos que se embrolle más que lo estaba, con- 
fundiendo con el incógnito Avellaneda al conocido escritor que, en su 
continuación del Guarnan de Alfarache, se llamó Mateo Luxán, en la 
Academia de los Nocturnos, Atrevimiento, y en la Universidad de Valen- 
cia Dr. Juan José Martí. 

No si hasta qué punto habré conseguido mi propósito; d'e todos modos, 
sirva lo dicho para probar á usted mi verdadero deseo de complacerle y 
el buen afecto que de antiguo le profesa su devotísimo amigo, 

J. E. Serrano y Morales. 

Valeocia. 26 de Mayo de 1904. 



3> ¿POCA. - TOMO x: 



1$ REVISTA DE ARCHIVOS 



EPIGRAFÍA CATALANA DE LA EDAD MEí)L4 

INSCRIPCIONES SEPULCRALES DE LOS CONDES DE BARCELONA, 
REYES DE ARAGÓN, REINAS, INFANTAS, ETC. 



VViFPEDO el Velloso ». 

Haec sunt metra domini Guifredi comitis 

scripta siiper tumulum ipsiiis 

hic dux cum prole si tus es Guifredus pilóse 

a quo dotatus locus est huc hcreditatis. 

Pujades en su Crowica de Cataluña, lomo VI, pág. 475, hablando del 
enicrramiento ^ del conde Wifredo, dice: «Permanece este sepulcro en el 
claustro del convento de RipolK junto á la puerta que pasa á la i«;lesia, 
puesta á la mano derecha del que entra. Encima de él se ven doce figuras 
de los condes enterrados en el monasterio, y una arca ó túmulo combado 
con las letras siguientes: et quo dotatus locus est hic el íedifcatus, que 
es tanto como si en romance dijere ser sepulcro del que dotó y edificó el 
santo lugar de aquel convento.» 

«Esta arca del sepulcro de Wifreio, no tiene por la parte de afuera 
apariencia de tanta majestad como dentro de sí encierra; es tan sencilla 
y con la llaneza que lo podía tener un hombre de mediano estado.» 

Bofarull, en sus Condes vindicados, dio más detallada descripción del 
enterramiento, y completa la de Pujades. Dice era de forma de ataúd de 
piedra común, humildemente labrada según el gusto y arquitectura del 
siglo IX, empotrada de lado en la pared del claustro del monasterio de 
Rípoll, junto á la puerta que entra á su iglesia á mano derecha. 

«Al lado descubierto que presenta este sepulcro, se encuentra parte de 
una inscripción gastada, con caracteres análogos á los que se usaban á 
la muerte del Conde, de los que sólo puede leerse uno de los dos versos que 
formaban el epitafio, que nos ha conservado integro la curiosidad de un 
monje al parecer, que lo copió en un códice escrito sobre un pergamino 
con letra del siglo xii y dice: Hcec sunt... (tal como se ha transcrito). 

1 La muerte de este coadc se fija en cl año 012. 

2 Se cre/ó por algunos autores que era de Wifredo I cl sepulcro de Wifredo II que existia co 
San Pablo del Campo, de Barcelona. 



BIBLIOTECAS V MUSEOS 1 9 

En el mismo códice (que hoy no existe en el Archivo de la Corona de 
Aragón), se leían en letra del siglo xii otros versos necrológicos dedicados 
al conde Wifredo, que seguramente se copiarían de otra lápida que exis- 
tiría junto al referido sepulcro, y decían: 

Conditur hic primus Guifrcdus Marchio celsus. 

Qiti cojfies alque potens fulsit in orbe mancns. 

Hancque domum struxit, et structam siimptibus auxit 

Vívete dum voluit, semper ad alta tulit. 

Quem Deiis cethereis nexmím sine fine coréis 

Annujt in solio vivere sydereo. 

En dicho códice, al margen de estos últimos versos, se leía en letra 
del mismo siglo xii: GuiJ'redus pilosas co,.. ciim filio suo ante hosliam 
dormitorii yacet'y y en efecto, allí mismo, en el claustro junto á la puerta 
de la iglesia, se encuentra otra lápida con una inscripción muy gastada 
alusiva al dormitorio, el cual, sugún varios documentos estaba allí, y tam- 
bién ¿n un martirologio del monasterio del siglo x al xi, se lee: /// idus 
augusli obiit Guifredus comes, et Monachio fundator hujus cenobi, 
cujus Corpus rejuiescit in claustro antejores Ecclesice, y lo mismo con- 
firma el necrológico en aquellas palabras: /// Idus augusti Guifre- 
dus comes qui vocatur pilosus qui hanc domum edificavit in claustra 
Jacet. 

Creyéndose q le en el sepulcro que describen Pujades y Bofarull yacían 
los restos del conde Wifredo el Velloso, rezaron anualmente los mon- 
jes de RipoU hasta el ii de Agosto de i834 unos responsos á su eterno 
descanso. La parte exterior y meramente indicativa de la doble tum- 
ba de Wifredo y su hijo Rodulfo, podían aún verse á principios del 
año 1847. 

Pellicer, fundándose en los textos mencionados, y principalmente en 
la lápida que vio Bofarull, en el año 1875 practicó detenidas investigacio- 
nes en la puerta del dormitorio del monasterio. A un metro de profundi- 
dad halló la tumba bisoma de Wifredo y de su hijo. Después de recono- 
cidos los esqueletos que había en ella, se levantó acta notarial y ambos 
fueron colocados en dos arquitas y trasladados al domicilio de D. Agustín 
Caballería, vecino de Ripoll ». 



I En 1861 se dijo habían sido encontrados los restos de Wifredo y fueron cuidadosamente 
guardados. PcIliccr en la primera edición de su obra sobre Ripoll añrmó que realmente lo eran, 

después ▼«rió 4« part cer. 



20 REVISTA DE ARCHIVOS 

Los restos de Wiíredo en 1890 fueron colocados en un sarcólago provi- 
sional, situado en el crucero, al lado del Evangelio del monasterio de 
Ripoll. 

La urna de su hijo Rodulfo, obispo de Urgel, fué colocada'en dicho año 
en una ménsula de la primera columna del lado de la epístola de la nave 
central de la iglesia del referido monasterio. 

Como se consignan muy pocos datos sobre Rodulfo en las obras que se 
han publicado, transcribimos á continuación el índice de varios documen- 
tos que existían en el archivo de Ripoll, según el monje Olzinellas relati- 
vos á dicho prelado. 

Donación de varios alodios al monasterio de Ripoll en el día de la con- 
sagración de su iglesia, cuando Wifredo entregó allí su hijo Rodulto, 12 
délas Kalendas de Mayo, año i.** de Odón. Documento publicado por 
Marca. Núm. 46. 

Venta á favor de Rodulfo, obispo, de tierras de Buatella, á 9 de las Ka- 
lendas de Junio del año 22 de Carlos, hijo de Luis (919). 

Donación al monasterio de Ripoll por el obispo Rodulfo de unas tie- 
rras sitas en Fulgarolas, en sufragio del alma de su hijo Seniofredo á 4 de 
Kalendas de Agosto del año 27 de Carlos (924). 

El último documento que firmó y existía en el archivo de Ripoll, era 
del-año 945. De 948 había una donación hecha al monasterio por los alba- 
ceas de Oliba (hijo del obispo Rodulfo), del lugar de Salvellos, con la igle- 
sia de San Pedro, todo lo que allí tenía el obispo Rodulfo, y otros alodios 
en el condado de Ausona, lugar de Matamala, y del alodio de Grexa en el 
condado de Cerdaña. A 16 de las Kalendas de Noviembre del año 1 3 de Luis. 

Chixilona hija del conde Wifredo el Velloso. 

2. Lápida de mármol blanco, con una inscripción que interpretada 

dice así: 

Hic requiescit bonos memorice 

Chixiloni Deo dicata filia Wi- 

fredi Comitis. Dimittal-ei Deus. Amen. Quce obiit 

VJIL Kalendas martii 

era DCCCLXXXIJI anni domini DCCCXLV An- 

no VIII regnante Leodopico Rege. 

Está colocada esta lápida en la pared interior de la capilla románica de 
N. S. del Cami, Masa de Tarrés. (La Garriga, provincia de Barcelona.) 

Mirambell se ocupó de esta lápida en su Clave de Abreviaturas, etc. 
de la que poseo copia. Dice que en su época, principios del siglo xix. 



RIBLIOTECAS Y MUSEOS 21 

estaba fijada en un nicho sobre la puerta de la capilla mencionada, y 
añade había en ella una urna ^ sepulcral antigua de piedra bien labrada, 
pero sin inscripción. Es de creer, añade, que aquel mármol, la lápida en 
su primera erección sirvió de base á la sepultura, que debió estar en el 
pavimento de la iglesia, ó en el cementerio, que al reedificarse antigua- 
mente aquella iglesia, ó al descomponerse su cementerio, se trasladó al 
expresado nicho, compuesto para el mármol y á su medida. 

D. Jaime RipoU ^ publicó esta inscripción y la reprodujo D. Próspero 
de Bofarull en el tomo I, pág. 29 de sus Condes vindicados. En el arcliivo 
de la Real Academia de Buenas letras de Barcelona, hay una disertación 
de D. Antonio Fernández át Córdoba con el título: Una sucinta espli^ 
cación de cierta lápida sepulcral que se halla en la parroquia de San 
Esteban de la Garriga; Chixinilda fué hija de Wifredo I y de Winidilda. 
En el Cartulario verde que existía en el monasterio de RípoU, constaba 
una donación á 4 de los Kalendas del año 9 de Luis, 945, hecho por los 
albaceas de aquélla. 

Wifredo II ó Borrell I. 

3. Lápida con la inscripción: 

Sub hac tribuna jacet corpus quondam 
Wifredi comitis filii Wifredi simili 
modo quondam comitis bona memorice 
dimitat ei dominus. Amen, qui obiit 

VI KaL mai sub era CMLII Anno 

Domini CM XIV anno XlIIIregnan- 

te carolo rege post Odonem 3. 

1 Hoy está colocada esta urna en el muro derecho de la iglesia, al pie de las escaleras del 
altar. Mide 0^26 metros de alio, 0*68 de ancho y 0,40 de longitud. Está seDcillamente adornada 
con una cruz latina y cubierta con una tapa. Según la tradición contenía los restos de la hija de 
Wifredo. 

2 En una hoja suelta impresa en Vich. por Ignacio ValU, año 1824, publicó Ripoll esta 
inscripción, y rcíiriéadosc al trabajo de Mirambcll, dice que debería dar á la estampa sus estu- 
dios sobre esta lápida. 

3 Villaouev.1. Viaje literario, etc., tomo XVIII, pág. i56, dice que quiso leer de nuevo la lápi- 
da del sepulcro del que llama Wifredo III, aunque ya publicada tantas veces por nuestros his- 
toriadores. Su copia presenta variantes, y dice así 

Sub ac tribvna {xa) 
cit Corpus condam \ Wifre) 
di comiti filius Wifredi simili modo condam comitis to- 
ne memorie dimittat ei dns, amen^ qvi obiit VI Kl. madii sub 
era dcccclii anni dni. dccccxiiii 
anni XIIÍ rege Kanflo rege post Odonem A 4* Q 

Añade que en su tiempo ya se había tomado la resolución de entrar la urna á la iglesia por- 
que estaba bastante maltratada, y expuesta? á que acaben con su letrero los muchachos. La copia 
transcrita de la iiscripción está equivocada y no debe darse crédito i ella. 



Í2 REVISTA DE ARCHIVOS 

Es importante esta lápida, porque consta en ella que el conde de Bar- 
celona Wifrcdo ÍI, fué enterrado en dicha iglesia. 

En la Crónica de Cataluña, de Pujades, tomo VI, pág. 481 , se lee: «que 
hasta nuestros días se ha conservado este sepulcro, en la calle junto á la 
puerta del barrio ante la iglesia...» Preguntará alguno cómo aquella pie- 
dra estuvo tantos años en tan indecente lugar, siendo sepulcro de tan es- 
clarecido príncipe y señor nuestro, á lo que responderé que en los tiempos 
pasados, cuando la humildad cristiana era más apreciada que la pompa 
mundana, solían los príncipes, en señal de humildad, enterrarse fuera de 
los templos... Pujades refiere, además, los objetos hallados en unas exca- 
vaciones que se practicaron en la calle de San Pablo, junto al monasterio 
del mismo nombre, en el año i5g6, y dice; cEntre las dichas urnas y hue- 
sos, aparecidos en aquéllos, pasando el nivel de la nueva obra á la raiz de 
la lápida aquí referida, se descubrió un arca combada hecha de barro y 
vidriada de color verde, casi cuadrada ó poco más larga que ancha, de la 
manera que en muchos jardines los tienen algunos naranjos y otras 
plantas. En el llano del rostro de este arca había esculpidas ciertas letras 
ó caracteres entremetidas y trabadas unas con otras. Iba mucha gente á 
ver la fábrica y cenizas de los que allá estaban. enterrados, y entre los otros 
seguí al pueblo, y fui á ver lo que sonaba; y hallándome presente cuando 
el albañil ó maestro prefecto de la obra, llamado Brufal, contaba á Fray 
Rusiñol, prior del convento, y á otros dos monjes de la misma casa que 
en el dicho puesto se había hallado la arca combada arriba mencionada, 
y conjeturando por el lugar, por la forma y letra fuese posible ser del di- 
cho conde, me atreví á preguntar qué era de ella. Respondióme el maes- 
tro Brufal lo que me avergüenzo de poner en escrito, á saber, que la ha- 
bía mostrado á alguno de los monjes que allí estaban presentes (y callaban 
de vergüenza), que como no habían sabido leer las letras dieron á que se 
quebrase el vas) para ver lo qu3 había dentro, donde no hallando no mas 
que huesos humanos, sin considerar la joya que tenían entre manos, los 
habían hcchado donde los d2más del cementerio.» 

«Después en el año 1618, el abate Fr. Pedro Sancho, siéndolo de la 
Portella y San Pablo del Campo, no sé con que celo (cual lo tuvo en mu- 
chas cosas que han causado harto fastidio en Cataluña...) de que parecía 
mal en una calle el sepulcro de tal príncipe, quitó la piedra de su antiguo 
puesto, y la puso sobre cierto poyo al lado de la puerta da la iglesia, y de 
traste en traste anda rodando más que una dama de aljedrez, de modo qué 



felfeLIÓTEéAS Y MÜSÉÓ^ iS 

dentro de pocos años no se hallará rastro de ella. Dígolo no sin Salirme 
los colores en el rostro de vergüenza que tengo de semejantes descuidos ó 
negligencias en harto lugares advertidas; porque de uno y otro caso ¡uz- 
garán los extranjeros la poca cuenta que se hace de la venerable antigíje- 
dad, y poco respeto se ha tenido á los honorables huesos de nuestro conde. 
Logre á Dios su alma, y lo acompañen los angeles en el cielo mejor de lo 
que vivo y muerto lo trataron los suyos.» 

En el año i8i5 fué colocada esta lápida al lado del Evangelio de la ca- 
pilla de San Galdriquc. Al hacerse este traslado se descubrió que en la 
cara opuesta tenía una inscripción romana. Algunos años después, en i83o, 
fué sacada de dicha capilla y empotrada en el hueco de una ventana que 
había en la pared, que media entre el crucero de la misma iglesia y laca- 
pilla del Santo Cristo, de modo que la inscripción del conde se presentara 
al lado dzl crucero y la romana á la opuesta de la capilla. 

Discordes están los autores sobre la lápida del conde Wifredo II; hay 
quien la creyó apocrífica y otros labrada con posterioridad á la época á 
que se refiere la inscripción. Se atribuyó también á Wifredo el VélloéOi 
Sin fijarse en la fecha que consta en la misma. 

Masdeu, Historia critica de España, tomo XV, pág. 14O) opina que se 
puso esta lápida á principios del siglo xii, cuando se reedificó el mOnáSte-* 
rio de San Pablo, «y en este supuesto, añade, ño es de extrañar qué el 
monje que la compuso estuviese poco informado de cosas tan distantes, y 
equivocase la fecha de la muerte (de Wifredo el Velloso), como también 
la del reinado de Carlos el Simple, según las reflexiones de Balucio..> 

La lápida, en efecto, tiene alguna equivocación respecto á su data. El 
año catorce del reinado de Carlos el Simple corresponde al 912, y nd 914 
que consta en ella '. 

Seniofredo, conde de Barcelona. 
4. Lápida con la inscripción: 

Hic iaceí screnissimus Seniofredus comes 

nomis Darchinone Rossiiionis ct ceritanicé, cuius 

ope et favore Poncius abbas XIIÍI prescns cocno* 

bium sub invocalione sancti Michaclis Arcan- 

gcli rcdijicavit, Jliiuique muneribus et honori- 

bus valde tocuptetavit, qui obiit auno Domini 

DCCCCLXIX 

t E<%tá lápida, como en [los documentos en que constan las fechas de los reyes de Francia^ 
ia lugar á dudas. De ellas se ocupa extensamente D. Antonio de Bofarull én su fíittoria de 
Cataluña^ tomo I, pág. 169, aunque de una manera algo confusa. 



24 REVISTA DE ARCHIVOS 

Está en San iMiguel de Cuxá. 

Fué publicada por Pujades, Crónica de Cataluña, libro XIV, cap. XII, 

quien dice murió el conde Seniofredo en un derroque de las obras del 
monasterio de San Miguel de Cuxa, que había emprendido, hay quien 

cree fué enterrado en el cenobio de Ripoll, y que la lápida transcrita fué 
hecha mucho tiempo después de la muerte del Conde. Esto queda evi- 
denciado por el contexto de la inscripción. 

La fecha de su muerte, 969, está evidentemente equivocada; en el cro^ 
nicón Rivipullensi ' publicado por Villanueva, Viaje literario, tomo V, 
pág. 241, consta había tallecido antes de aquella época. 

AVA, MUJER DEL CONDE MiRÓN. 

5. Lápida con la inscripción: 

Hic comes egregia principis hac conditur urna, 

nomen Ave referens prolis hunore vigens, 

Stemmate sccptr.igero potialur muñere divo, 

eruta supliciis polleat aucta bonis 

Estaba en el monasterio de Ripoll, y su epitafio consta en el Necrolo^ 
gio de Ripoll del siglo x. 

La condesa Ava, esposa de Mirón de Cerdeña, vivió entre los 
años 928 y 962, según un documento publicado por Balucio en la Marca 
hispánica (Número XCVII) murió antes de 961. 

En el archivo del monasterio de Ripoll existían los siguientes docu- 
mentos relativos á la mujer de Mirón: 

928. Venta hecha por Manescindo presbítero á favor de la condesa 

Ava, de casas y tierras en Jovo, término de Montagut. Pridrie nonas de 

septiembre año 3i de Carlos, hijo de Luis. 

938. Donación al monasterio hecha por la condesa Ava y sus hijos 
Seniofredo, Vifredo, Oliba y Mirón, subdiácono, de un alodio en Arman- 

cias que había comprado el conde Mirón. 17 Kalendas de mayo, año 2 de 

Luis. 

941. Donación al monasterio por la condesa Ava y sus hijos Seniofredo, 
Guifredo y Oliba, Condes, y Mirón levita, del alodio de Aga, 12 de las Ka- 
lendas de julio del año 6 de Luis. 

961. Donación al monasterio por los albaceas de la condesa Ava, de la 
hacienda sita en Jovo, condado de Besalú. 4 de las calendas de marzo, 
año 7 de Lotario. 

t (/16. Ediñcatio S. Míchaelis basilicae apudCoxanum abitum Seniofredi comitis (llii Mironis 
comí tío. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 25 

WlFREDO, HIJO DE MiRÓN, CONDE DE BeSALI'j. 

6. Lápida con la inscripción: 

Post quoque Guifredus írudeli morte peremptus, 

nobilis alqite comes quem tulit atra dies 

Hoc iacel in túmulo compresus cespite duro, 

confer opem misero Christi Deus fámulo. 

Wifredo, hijo de Mirón, conde de Barcelona, fué conde de Besalú. 
Balucio dice murió en 964, pero se cree fué entre los años gSy á 962. 

Fué' enterrado en el monasterio de Ripoll y su epitafio es el que hemos 
transcrito según lo trae el Necrologio de Ripoll del siglo x. 

WlFREDO DE CeRDE.NA. 

7. Urna con la inscripción: 

Gvifredi comitis cineris monachique beati 

artijicisqve loci coníinet istc lapis 

fine svo julius huic finem mille svb annis, 

bis qpater qvinis contvlit aíque novem 

Estaba en San Martí del Canigó. 

El conde Wifredo murió en 3i de Julio de 1049. Esta inscripción la 
publicó Pujades, y hoy está perdida. 

En 1 332, durante la prelacia de Berenger de Colomer fueron reunidos 
los restos de Wifredo y Jos de su mujer Elisabet y trasladados á otro 
sepulcro, al que se puso la siguiente inscripción: 

Auno M^XXXX VIÍJI incarnatiouis Domini pridie 

Kalendas Augusti obiit dominus Guifredus quondam 

comes nobilissimus qui sub titulo beati Martini 

presulis hunc locum iusit hedificari unde et mO' 

nachus fuil annis quindecim nomine Domini 

nostri Jhesu Xristi cuius dicti domini comitis et 

eius uxoris helisabet comitisse corpora translati 

fecit in hoc monumento dominus Berengarius 

de Columbario abbas istius loci anno Domini 

M^CCCXXXII 

Después, 1786, fué trasladada esta urna á la iglesia de la aldea de Cas- 
tells en donde se conserva. 

Wifredo de Cerdeña asistió en io32 con Guillermo, hijo de Fernando, 
á la cuarta dedicación de la iglesia de Ripoll. Después se retiró á San 
Martín de Canigó, dedicándose á los ejercicios de piedad y al engrandeci- 
miento de aquel monasterio. Fn el año io35 tomó el hábito benedictino. 
La comunidad de San Martín de Canigó envió á poco de su fallecimiento 



¿6 fcEVlitA OE ARCHIVÓÍ 

una encíclica á varios monasterios, y en ella decía que Wifredo fué en la 
adversidad su escudo, y en la prosperidad su bienhechor. 

(Se continuará.) AnTONIO ElÍaS DE MOLINS. 

UN JUICIO SOBRE LAS «INSTRUCCIONES» 



Suscrito por L. Barrau-Dihigo, encuentro en los últimos números 
(33 y 34, primero y segundo trimestres de 1904) de la Repue Hispanique, 
un análisis, no tan razonado como prolijo, de las Instrucciones para la 

REDACCIÓN DE LOS CaTÁLOGOS EN LAS BIBLIOTECAS PÚBLICAS DEL EsTADO, 
DICTADAS POR LA JuNTA FACULTATIVA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y-MuSEOS. 

[Vol. 1: impresos. — Catálogo alfabético.] — Madrid, 1902. 

Cierto que el autor empieza por decir que «no harán éstas mala figura 
al lado de las publicadas en otras partes» y que «los autores han formula- 
do sus trescientas reglas con mucha conciencia»; pero es, en mi concepto, 
tan ligera y destituida de todo fundamento serio la casi totalidad de las 
observaciones y reparos del distinguido crítico, que no creo que los auto- 
res de las Instrucciones deban estarle ta^n agradecidos como el mismo 
imagina, «por el interés con que ha leído su obra». 

Confieso que me llamó sobremanera la atención, el modo de hacer la 
crítica practicado por el Sr. Barrau-Dihigo. Solo por cxc2pción aduce al- 
gún argumento en contra de las soluciones que combate ó en favor de las 
que propone. En casi todos los casos tiene el motivar su opinión por cosa 
de mero lujo y enteramente innecesaria: afirma lo que le parece bien, sin 
señalar sus ventajas; rechaza lo que juzga mal, sin hacer vqr sus inconve- 
nientes; pregunta con frecuencia, sin arriesgar por su parte opinión alguna, 
si tal ó cual práctica aconsejada por las Instrucciones es ó no admisible, y 
con ello da su tarea por cumplida. El sistema acaso no sea muy convin- 
cente, pero no hay que negarle dos condiciones, á menudo muy cstimíi- 

bles: originalidad y sencillez. 

Prescindiendo át no más de tres ó cuatro reparos de carácter mera- 
mente subjetivo como el de que las ce Julas deben redactarse en cartulina 
en lugar de papel fuerte de hilo, en mi concepto de superioridad evidente 
(regla 3); el de que no todos los bibliotecarios españoles serán calígrafos 
consumados, por lo cual donde deban trazar dos lineas para marcar dos 
referencias propenderán á hacer un solo trazo (regla 20); de alguna pre- 
gunta Cuya íntértCíón no alcanzo á comprender como la de si el libro que 



BIBLIOTECAS Y MÜSEÓft ij 

contiene la «Traducción literal y declaración de los Cantares de Salomón, 
hecha por el Mtro. Fr. Luis de León», y la «Respuesta que desde su pfí- 
sión da á sus émulos el R. P. M. Fr. Luís de León en el año de i573d, 
con portada propia cada una de ellas, (regla i5i) puede considerarse 
como colección, examinaré puntualmente y por su orden los juicios emi- 
tidos por el Sr. Barrau-Díhigo, consignando al mismo tiempo mis propias 
opiniones, de seguro no tan autorizadas como las suyas, pero las cuales, 
no pretendiendo yo hacerlas pasar por verdades inconcusas, trataré de 
fundamentar lo mejor que me sea posible. 

Asegura el crítico que «al redactar las Instrucciones, los individuos de 
la Junta se han inspirado, aunque no lo dicen, en el Manuel de Bibliot^ 
conomie de A. Graoscl (trad. di J. LauJs, París 1897) y en las Imtructity- 
nenfür die alphabetischen Kataloge der preussisc/ien Bibliotheken und 
für den pYeususchen Gesammt kalalog von 10 tfiai i8gg (Berlín, Asher, 
1896))^. Por circunstancias varias ambos libros me son familiares, y no 
alcanzo á imaginar cómo ha podido ver en ellos los modelos de las Ins-^ 
TRUCCiONES, con las cualcs, por lo general, no coinciden sino en los princi* 
píos ya unánimemente aceptados por los escritores modernos de Bibliote^ 
conomía; y menos aun, cómo ha creído descubrir uno de dichos modelos 
precisamente en la traducción francesa del Manuel de Graescl y no en la 
edición original alemana ó en la versión italiana de la misma obra, las 
cuales sólo difíeren de la primera en que aquella contiene algunas notas y 
apéndices no comprendidos en las últimas, p2ro que tampoco hallo utili- 
zados en las Instrucciones. 

En cambio, paréceme que tienen éstas indudable analogía con otro 
trabajo de la misma índole, acaso no conocido por el Sr. Barrau-Dihigóf 
quien al menos no hace d3 él la más ligera mención, y que, si bien, como 
es natural, no está libre de defectos y omisiones, es, en mi sentir, la labor 
más seria y mejor meditada que en este linaje de estudios se ha realizado 
hasta ahora. Me refíero á los Vorschriften für dib Katalogsarbeiteñ 

DER K. K. HOFBIBLIOTHEK, HERAUSGEGEBEN VON DER DiRECTION. //. VoK^ 

schrtft für die Verfassung des alphabetischen Núminal'Zettelkatalógn 

der Drückwerke..,/ Wien, 1901. 

Veamos ahora el análisis hecho por el Sr. Barrau-Dihigo: 
Introducción, pág 27: Cree que se ha hecho mal en exigir que sólo se 

señale en centímetros el tamaño de los libros en papel continuo, y estima 

mejor el que se determine en esta forma el tamaño de todas las obras. 



28 REVISTA DE ARCHIVOS 

Ignoro, ó al menos no recuerdo, la razón que hubo para excluir de 
aquella determinación los libros impresos en papel de hilo; pero no pare- 
ce difícil de adivinar. Si los tamaños en esta clase de papel los conocen á 
tiro de ballesta, no ya los bibliotecarios sino todo el que maneja libros, 
¿para qué hacer perder el tiempo — que no es poco el que para ello se 
necesita — en tomar medidas que en definitiva no han de enseñar nada, ni 
tienen para el bibliotecario utilidad práctica alguna? Por lo demás, las 
transgresiones contra esta regla que el Sr. Barrau-Dihigo dice cometidas 
por los mismos autores de las Instrucciones en algunos modelos (núme- 
ros 28, 79, 140 y lyS) y que pudieron ser muy bien inadvertencias ó erra- 
tas sin importancia alguna, no son tales transgresiones ni erratas; pues se 
trata de libros impresos en papel de hilo, que dicho señor no se ha tomado 
la molestia de ver siquiera ó que acaso no tenía á mano. 

Regla 9. «Si se trata de una edición políglota ó de una obra escrita en 
dos ó más idiomas, se ajustará la cédula á la portada escrita en la lengua 
que mayor afinidad tenga con la castellana». Así dice la regla. «El crite- 
rio escogido, — añade el Sr. Barrau-Dihigo — es tan fpoco científico que no 
puede serlo más. Véase Graesel, pág. 194». 

Deseoso de conocer las razones en que Graesel fundara su opinión, 
abro 4a edición francesa de su Manuel^ que es la consultada por el crítico, 
y encuentro que no dice ni una sola palabra de semejante caso; que dicho 
señor no ha leído el Manuel con el necesario detenimiento, y que Graesel 
habla de obras escritas en un sólo idioma con portadas impresas en dos ó 
más lenguas, y no de ediciones políglotas ó de libros cuyo texto se halle 
escrito en dos ó más idiomas, cosas que, en mi humilde opinión, son bien 
diversas. El caso de que Graesel habla, es el mismo previsto en la regla 8, 
no en la 9, de las Instrucciones; y la solución que en estas se adopta es 
cabalmente la misma de Graesel. ¿Parece al Sr. Barrau-Dihigo anticientí- 
fico ó disparatado, que un libro con texto én francés, alemán y ruso, por 
ejemplo, y con portadas en cada uno de estos idiomas, se catalogue en 
España según la portada francesa? Pues este y no otro es el caso á que se 
refiere la presente regla. 

Reglas 11314: El Sr. Barrau-Dihigo considera enteramente superfluo el 
que las cédulas de obras escritas en caracteres no latinos se transcriban en 
toda su integridad, y juzga que basta con transcribir los encabezamientos. 

El sistema que propone me parecería preferible cuando el único elemen- 
to de ordenación de las cédalas en el Catálogo alfabético fuese el encabe- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS . 2Q 

■ 

zamiento; pero siendo frecuente el caso de encabezamientos ¡guales, es 
fuerza á menudo acudir á los títulos para establecer un orden riguroso 
que permita las mayores seguridad y rapidez posibles en la investiga- 
ción. El transcribir sólo los encabezamientos es, pues, á mi juicio, insufi- 
ciente. 

Regla 28: Dice á este propósito, que los autores de las Instrucciones 
debieron de dar un modelo correspondiente á esta regla, porque no es fácil 
representarse un título de obra en que figure un símbolo. 

Tiene razón que le sobra: habría sido preferible disponer de un mode- 
lo que sin duda los dichos autores no hallaron á mano. Lo que no veo, es 
la dificultad de imaginar un título de libro en que figure un símbolo. Yo 
me imagino perfectamente una Revista ó periódico que se titule, por 
ejemplo, La Campana de la Almudaina, y en que la campana esté repre- 
sentada por un simple grabado de aquel objeto; y de la misma suerte, y 
sin grande ni pequeño esfuerzo, podría citar centenares de ejemplos. 

Regla 34: En las cédulas de obras escritas en colaboración, el Sr. Ba- 
rrau-Dihigo opina que se deben escribir en el encabezamiento los nombres 
y apellidos de los dos coautores. 

Claro es, aunque no lo dice, ó acaso no ha pensado en esta dificultad, 
que si los coautores fueran cinco, por ejemplo, habría que escribir tam- 
bién los nombres de los cinco. No me parecería, á pesar de ello, entera- 
mente censurable el procedimiento, si, sobre no hallarle ventaja alguna 
respecto del aconsejado por las Instrucciones, no le encontrara un grave 
inconveniente. Claro es que la cédula de una obra escrita por dos autores 
habrá que colocarla en el Catálogo entre las de las obras escritas por el 
primer autor solo, si las hay. ¿Y qué lugar se le dará entre ellas? ¿E\ que 
le corresponda alfabéticamente según los títulos.»^ En este caso ¿por qué 
romper la uniformidad de los encabezamientos y crear una confusión 
perjudicial agregando el nombre del segundo autor sin necesidad alguna? 
¿Se le coloca al fin de las obras del primer coautor?; pues se rompe el 
orden acostumbrado y4)reviamente establecido para las cédulas de obras 
de un mismo escritor, y se corre gran peligro de no hallar la cédula, si el 
lector, al hacer el pedido, comete la inadvertencia de no escribir los dos 
nombres. 

Regla 37: En las cédulas de tesis académicas antiguas, dice el Sr. Ba- 
rrau-Dihigo que «no puede admitir que se redacte la cédula principal á 
nombre del /^raeses cuando el autor esté formalmente designado». 



3o RGVrSTA DE ARCHIVOS 

Claro es que me parece de perlas que no admita semejante disparate; 
pero es el caso, que en esta ocasión pierde el tiempo en exponer su teoria, 
porque á nadie, que yo sepa, le ha ocurrido contradecirla. La regla dice 
asi: «Pof consiguiente, las cédulas principales de las tesis anteriores al 
siglo XIX, se encabezarán con el nombre del praeses, cuando no conste con 
$nt$ra claridad que su autor fué el candidato ó una tercera persona». No 
creo que la redaccióo de esta regla pueda dar lugar á dudas. 

Regla 42: «Es preferible registrar los comentarios bajo el nombre del 
autor comentado.» 

Esta es pura y simplemente una opinión que el Sr. Barrau-Dihigo debe 
tener por evidentísima, cuando tampoco se toma la molestia de razonar- 
la. El texto die las Instrucciones dice prudentemente: «Si la obra no con- 
tiene sino fragmentos del texto para ilustración ó más clara inteligencia 
del comentario ó en ella figura aquel como accesorio, la cédula principal 
se encabezará con el nombre del comentarista.» En este caso, á mi juicio, 
la comparación entre ambas doctrinas basta por toda respuesta. 

Regla 44: Algo parecido ocurre con esta regla: las Instrucciones acon- 
sejan que en las obras compuestas de texto y música ó de texto y láminas, 
se considere autor al del texto; y el Sr. Barrau-Dihigo cree que la cédula 
principal debe encabezarse con el nombre del artista. No veo en favor de 
ninguna de ambas soluciones, argumentos tan decisivos que me inclinen 
resueltamente de un lado ó de otro. Acaso el crítico hubiera logrado per- 
suadirme, y aun persuadir á los mismos autores de las Instrucciones, si 
en esta ocasión, como en tantas otras, no reservara para sí los motivos 
que determinan sus opiniones. De todas suertes, la referencia ó referen- 
cias redactadas del nombre que no encabece la cédula, resolverá las di- 
ficultades que pudieran surgir. 

Reglas 45 y 46: «Si la paternidad de un libro— reza la primera regla- 
es dudosa, se reputará autor al que pase por tal; pero su nombre se escri- 
birá en el encabezamiento entre interrogantes)^. c<Si se trata de un libro — 
dice la segunda— cuya paternidad se adjudique indistintamente y con ra- 
zones fundadas á dos ó más escritores, se inscribirá en el Catálogo bajo el 
nombre de aquel á quien lo atribuya la opinión más generalizada, escri- 
biéndolo entre interrogantes.)) Semejante procedimiento le parece al señor 
Barrau-Dihigo imprudente é ilógico. 

Ignoro qué inconvenientes, graves ó leves, verá dicho señor al sistema 
establecido, por ()ue no se tpma la molestia de decijrlp. Por ^li parte, uq 



BIBLIOTBCAS Y MUSEOS 3 1 

sólo lo encuentro muy práctico, porque, como es natural, los lectores en- 
cabezarán casi siempre sus cédulas de pedido con los nombres de quienes 
corrientemente pasan por autores, y la investigación en el Catálogo será 
más rápida, sino que lo tengo por más lógico y menos injusto; puesto que 
se trata de obras de paternidad discutible, de las cuales, así como puede 
establecerse al fin y á la postre de una manera evidente que no fueron 
autores los que pasaron por tales, pueden muy bien venir al suelo cuantos 
argumentos y pruebas se hayan aducido en su contra. 

Reglas 56 y bj: Invocando la autoridad de Graesel y la de las Instruc- 
ciones para las Bibliotecas de Prusia, el Sr. Barrau-Dihigo encuentra ab- 
surdo que apellidos traducidos tan notorios como Melanchthon, Agrícola, 
Mercator y otros, cuyas formas originales sólo los eruditos conocen, se 
restituyan á sus primitivas formas, se encabecen con ellas las cédulas prin- 
cipales, y se redacten de las primeras simples referencias. De la misma 
suerte, opina que catalogar las obras de Voltaire bajo la rúbrica Arouet y 
las ¿2 Moliere baio la rúbrica Poquelin, «será acaso muy erudito y muy 
ingenioso; pero este sistema, aunque seguido en el British Museum, es 
francamente malo». 

No soy gran devoto de emplear como argumentos los testimonios de 
autoridad, sino en casos muy extraordinarios ó cuando no hallo razones 
más convincentes; y no citaría frente á la opinión de Graesel y á la prác- 
tica de las Bibliotecas de Prusia, la práctica del Museo Británico y de la 
Biblioteca Imperial y Real de Vicna, si el mismo Sr. Barrau-Dihigo no 
recordara la del primero. Si no hubiese razones que justificaran el proce- 
dimiento aconsejado por las Instrucciones, á pesar de sus inconvenientes 
que no pueden desconocerse, confieso que no bastaría á persuadirme en- 
teramente de la bondad del sistema, el hecho de que se observe en estas 
dos importantísimas Bibliotecas por virtud de Instrucciones muy recien- 
tes: igooy igoi. Ni encuentro absurdo que á Melanchthon se le llame 
Schwarzerd y á Mercator Kautmann, porque no puede parecérmelo el 
que á un escritor se le dé su verdadero nombre, ni hallo ingenioso ó eru- 
dito el que á Voltaire se le llame Arouet y á Moliere Poquelin, que son 
sus propios apellidos, porque son una erudición y un ingenio que sólo 
cuestan el trabajo de echar mano, en cada caso, á uno de los muchos 
diccionarios en que se hallan tales noticias. Declaro, sin embargo, con 
toda lealtad, que el dar á aquellos escritores en el Catálogo nombres casi 
desconocidos, lo encuentro pedante y raro. No ipenQS pedante, por ^u- 



32 REVISTA DE ARCHIVOS 

puesto, que, corriendo los años — y aun hoy mismo — resultará el registrar 
Jos libros de Fernán Caballero bajo el nombre de Cecilia Boehl de Faber, 
los de Daniel Stern bajo el de Marie de Flavigny, Cotniesse d'Agoult, los 
de Fierre Loti bajo el de Julien Viaud, y bajo los respectivos nombres y 
apellidos, los de otros escritores que, por haber publicado todas ó casi to- 
das sus obras con un mismo seudónimo y haber alcanzado celebridad por 
ellas y con él, apenas han sido ó son conocidos sus nombres verdaderos 
aun por la inmensa mayoría de los contemporáneos suyos que las han leí- 
do. Cierto que en teoría son esencialmente distintos los nombres traduci- 
dos de los anagramas, y unos y otros de los seudónimos; pero en la prác- 
tica esta diferencia no puede apreciarse. La doctrina, pues, que se aplique 
á los nombres traducidos y á los anagramas, ha de ser irremediablemente 
la misma que se aplique á los seudónimos, respecto de los cuales, la teoría 
de las Instrucciones, no contradicha en este punto por el Sr. Barrau-Di- 
higo, no admite tampoco excepción alguna. Pero, sea de ello lo que quiera, 
lo que importa consignar aquí es la necesidad ineludible de transigir con 
tal extravagancia, y lo que es peor, con los inconvenientes que ofrece - li- 
mitados después de todo, como se comprenderá íacilmente, á muy escaso 
número de nombres — á fin de evitar que, dejando al individual criterio del 
catalogador el decidir si tal escritor es ó no más conocido por su anagra- 
ma, por la traducción de su apellido, etc., que por su propio nombre, se 
introduzca en el Catálogo la más perturbadora anarquía. 

Si fuera posible trazar una línea divisoria clara y definida entre los es- 
critores casi desconocidos por sus nombres y apellidos, como son todos 
los citados, y los muy numerosos en qU3 es dificilísimo y á menudo impo- 
sible determinar el nombre indudablemente más conocido en la Historia 
literaria, la cuestión para mí no dejaría lugar á la .duda: sin vacilar vota- 
ría porque las obras de los primeros se registrasen siempre en los Catálo- 
gos con los nombres que adoptaron. Basta, no obstante, hojear el Diction- 
naire des íioms, surnoms et pseudonymes latins de VHistoire litteraire du 
Moyen-Age (i loo á iS^o) de Franklin (París, F'irmin-Didot, iSyS), para 
ver clara la imposibilidad de semejante empresa. Escritores hay á quienes 
se cita y cuyas obras han visto la luz con diez, quince y hasta veinticinco 
nombres distintos, inclusas las diversas formas traducidas de ellos, y respec- 
to de quienes es imposible determinar, con indiscutible certeza, el nombre 
ó la forma de él que ha preponderado sobre los demás en la Historia de la 
Literatura. En la necesidad, pues, de adoptar un criterio uniforme no 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 33 

exento, es cierto, de dificultades é inconvenientes, porque éste no existe ó 
al menos hasta ahora no se ha logrado descubrir, pero sí el que los ofrezca 
menores ó en el menor número de casos, considero por mi parte que los. 
autores de las Instrucciones han estado acertados en la elección. 

Regla Sg: El autor de la crítica no quiere que cuando un escritor ha 
mudado apellido y publicado obras con apellidos diferentes, las cédulas 
principales del Catálogo alfabético se encabecen con el de mayor notorie- 
dad como preceptúan las InstbijCcíones ni, como opina Graesel, con el 
último; sino que prefiere que sea con el primero que llevó el autor. 

Me parece que es ésta, cuestión perfectamente opinable, y que si las 
Instrucciones hubieran de redactarse de nuevo, no habría, en último tér- 
mino, por qué no dar gusto al Sr. Barrau-Dihigo. Es sin embargo induda- 
ble, que el apellado de más notoriedad será siempre el más conocido, el 
que más frecuentemente consignen los lectores en sus papeletas de pedido, 
y por lo tanto, el que, á mi juicio, más ha de facilitar la investigación en 
el Catálogo. 

Regla 6o: «Cuando una Biblioteca — dice el Sr. Barrau-Dihigo— posea 
obras de un autor escritas antes de haber recibido un título nobiliario, no 
se deberá aceptar, sino en casos muy raros, como forma normal para el 
encabezamiento de todas las cédulas, el apellido y nombre propio seguido 
del título; sino que, por el contrario, se adoptará como forma-tipo el ape- 
llido y el nombre solamente, á fin de no tener que adicionar las cédulas 
antiguas.)^ 

Este procedimiento no me parece aceptable sino con una condición: la 
de que se adopte por norma suprimir en los encabezamientos de las cédu- 
las los títulos nobiliarios, de dignidad, etc., sin excepción alguna; pues la 
diversidad de procedimientos, tratándose de casos idénticos, sería en los 
Catálogos causa de oscuridad y perturbación graves. Por mi parte, sin 
embargo, no veo ningún inconveniente serio al método adoptado. 

Regla 6i : «Esta regla, dice el Sr. Barrau-Dihigo, es falsa en lo que con- 
cierne, al menos, á los nombres portugueses. Cuando un portugués— aña- 
de muy formalmente — lleva dos apellidos, es el segundo el que debe ser 
considerado como esencial...» 

Si este al menos, no quiere decir que el autor de la crítica tiene sus 
sospechas de que lo mismo debe de suceder en los apellidos españoles y que 
la Junta no sabe lo que se pesca ni siquiera en las cosas de su propio paísi 
confieso que no sé lo que significa. Pero ¿de dónde habrá sacado, pensé 

3.* ¿VÜCA.— TOMO XI. 3 



34 REVISTA DE ARCHIVOS 

yo, el Sr. Barrau-Dihigo tan peregrina teoría? Y cuando un portugués, 
que los hay á millares, usa tres ó cuatro apellidos, ^cuál de ellos imagi- 
nará que es el esencial? 

«Véase — añade — el Archivo bibliographico da Bibliotheca da Univer- 
sidade de Coimbra (Coimbra, 1901 y ss.) Notamos que en el Index que se 
halla en el tomo XI del Diccionario bibliographico portugués de J. F. da 
Silva— y podría añadir que en el de la Biblioteca Lusitana de Barbosa Ma- 
chado^se les ha ordenado según el primer apellido; léese allí, por ejem- 
plo, GoN^ALVES Pereira (Francisco José), al paso que en el Archivo se lee: 
ViANNA (A, R. Gongalves.p> 

Y véase cómo de tan flaco argumento y sólo á lo que parece de este 
caso ó de otros análogos, infiere el crítico la faísedad de la regla. Ni el 
ejemplo contrario de Silva y de Barbosa, ni el ser el apellido que cita como 
ejemplo yn patronímico, le ha hecho dudar un punto; y, sin encomendar- 
se á Dios ni al diablo, ha erigido todo un sistema y sentado como verdad 
axiomática que del primer apellido de los escritores portugueses, no obs- 
tante ser el paterno, no hay que hacer la menor cuenta. No creo yo que 
en caso alguno deba posponerse el primer apellido de un escritor portu- 
gués en la céduVa principal, aunque por ser patronímico sea frecuentísimo 
y por consiguiente poco determinativo y concreto; pase, sin embargo, que 
el redactor ó redactores del Archivo bibliographico, etc., que no puedo 
consultar porque no lo tengo á mano, en lugar de hacer una referencia 
del segundo apellido al primero, haya querido posponer en este caso el 
patronímico Gon9alves, porque los Gbn^alves en Portugal, como los Gon- 
zález en España, son innumerables; pero ^puede deducirse de aquí que 
en Oliveira Cardoso v. gr., deba posponerse Oliveira y que la Biblioteca 
Lusitana deba registrarse por Machado (Diogo Barbosa)? ^'Comete el Ar- 
chivo semejante despropósito? 

Regla 68: «Los bibliógrafos italianos — dice más adelante — escriben 
D'Ovidio, D'Ancona, D'Amicis, De Dominicis, De Sanctis, Dalí* Acqua, 
Del Giudice... Della Celia... Lo Savio, etc. ^Por qué, entonces querer es- 
cribir Ovidio (D'), Ancona (D*), etc.?» 

Y, en efecto, acudo á la Bibliografía italiana pubblicata dalTAssocia- 
3{ione tipográfica libraria italiana... compilata sui documenti pubblicati 
dal Ministero dell Istru^ione pubblica, que, ve la luz en Milán desde hace 
treinta y siete años, y al Bullettino delle piibblica^ione ricevute per dirit- 
to di Stampa que da á luz desde 1886 la Biblioteca Nacional Central de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 35 

Florencia, que es, como si dijéramos, la verdadera Tía Javiera de la Bi- 
bliografía italiana — mucho temo que el crítico no entienda esta frase, que 
al menos para nosotros es muy gráfica — , y encuentro que siguen punto por 
punto el sistema recomendado por las Instrucciones y que el Sr. Barrau- 
Dihigo juzga caprichoso y exótico. Tengo además idea, si bien no muy 
precisa, por lo cual no insisto más sobre el asunto, de que en un Congreso 
celebrado por los Bibliotecarios italianos ha pocos años, se acordó algo en 
el mismo sentido, á fin de uniformar en este punto la bibfiografía y de evi- 
tar la tan embarazosa como excesiva acumulación de preposiciones y ar- 
tículos iniciales en el Catálogo alfabético, sin utilidad práctica alguna. 

Regla 69: Asegura luego que es inútil redactar referencias de las formas 
simples de los apellidos franceses precedidos del artículo, á las compuestas. 

Considerada la cuestión en teoría, tiene razón. En Francia dichos ape- 
llidos se citan siempre, oralmente ó por escrito, precedidos del artículo; no 
puede, pues, haber allí en este punto duda alguna, y, por tanto, la referen- 
cia es superflua. Pero en España es otra cosa. Aquí es rarísimo el apellido 
que, no llevando unido el artículo, se cita con él; y los lectores, en sus 
papeletas de pedido, propenden á suprimirlo también, en igualdad de cir- 
cunstancias, en los apellidos extranjeros, excepción hecha de los que les 
son muy familiares. Claro es que, en muchos casos, el bibliotecario subsa- 
nará el error sin necesidad de consultar la referencia; pero, tratándose de 
apellidos que no conozca y de los cuales, por consiguiente, ignore si llevan 
ó no artículo, correría grave riesgo de creer que la obra pedida no existía 
en la Biblioteca, sin el auxilio de las referencias que las Instrucciones 
exigen. 

Regla 70: El Sr. Barrau-Dihigo cree que áesta regla, en que se dispo- 
ne que todos los apellidos ingleses precedidos de preposición ó artículo, 
conserven una ú otro como voz inicial en los encabezamientos de las cé- 
dulas, habría debido agregarse que se trata del artículo Le, La y que la 
preposición es De. 

La observación, á mi juicio, no es del mayor interés. No digo yo que 
si se hubiera determinado lo que el crítico pide, holgaría completamente. 
¿Pero hace falta acaso? ¿La redacción de la regla puede dar lugar á 
dudas? 

Regla 72: Lo mismo que de la regla 69, dice el Sr. Barrau-Dihigo de la 
72 relativa á los apellidos alemanes precedidos de las preposiciones an, 
den, ^u, ^wm, ^ur. 



i 



36 REVISTA DE ARCHIVOS 

Como es natural, mi respuesta es también la misma. En España, y aun 
me atrevería á añadir que en Francia, sospeche que de diez lectores que 
pidan en una biblioteca una obra de Karl Friedrich zur Nedden, por 
ejemplo, ocho encabezarán su cédula de demanda pura y simplemente con 
la palabra «Nedden»; y, claro es, que si el bibliotecario no está en el se- 
creto, ó no halla en el Catálogo una referencia que le envíe á «Zur Ned- 
den», no podrá facilitar el libro. 

Regla 73: c<El caso del van holandés — dice el Sr. Barrau-Dihigo copiando 
á Graesel — no es enteramente análogo al del yon alemán. El pan holandés, 
dice Graesel, pág. 233, y los artículos son considerados como partes del 
nombre.» 

Lejos de mí la idea de discutir la autoridad de Graesel. Pero consulto 
la Biographie Nationale, que publica la Academia Real de Ciencias, de 
Letras y de Bellas Artes de Bélgica, de la cual han visto la luz hasta ahora 
diez y seis volúmenes y en cuyas páginas abundan tanto, naturalmente, 
los apellidos holandeses como los franceses; hojeo, por si esto no basta, la 
Bibliotheca Bélgica, Bibliographie genérale, des Pays-Bas que viene 
publicando en cédulas sueltas el bibliotecario de la Universidad de Gante 
(donde es sabido que, aunque ciudad belga, la lengua corriente es el ho- 
landés) Ferd. vander Haeghen, y veo que en una y otra se sigue puntual- 
mente el sistema adoptado por las Instrucciones y condenado por el Se- 
ñor Barrau-Dihigo. El último argumento aducido en la regla 68, abona 
además este procedimiento. 

Reglas 76 y 77: «Estas reglas — continúa— presuponen en los bibliote- 
carios el conocimiento del húngaro y del bohemio. Dudo mucho que su 
apjicación sea siempre fácil. No diremos acerca de esto más que una pala- 
bra: tipor qué restablecer en el bohemio la forma masculina cuando el 
autor es una mujer y, por tanto, su apellido lleva terminación femenina?» 

Confieso que no entiendo nada de aquellas dos lenguas; pero, deseando 
también por mi parte hallar respuesta á tan sutil pregunta, se me ocurre 
registrar, naturalmente, no el «Manual» de Graesel ni las Instrucciones 
para el Catálogo alfabético de las Bibliotecas de Prusia, sino las Instruc- 
ciones para la redacción del Catálogo alfabético de impresos de la Biblio- 
teca Imperial y Real de Viena, por ser dichas lenguas, con la alemana, na- 
cionales en el Imperio austro-húngaro; y en efecto, veo que la Junta, dicho 
sea con el respeto debido, fiando menos en sus conocimientos de aquellos 
idipmas que el Sr. Barrau-Dihigo en los suyos, se ha limitado á copiar, 



b 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 87 

vertiéndolos al castellano, los párrafos 48 y 56 de las citadas Instruccio- 
nes y á utilizar sus mismos ejemplos. Por lo demás, no creo que es para 
escandalizar á nadie el que se pretenda que, para catalogar un libro, deba 
conocer el bibliotecario, siquiera sea rudimentariamente, la lengua en 
que aquel se halle escrito. 

Reglas 78-81. El Sr. Barrau-Dihigo entiende que los nombres de los 
autores griegos y latinos, los de santos y beatos y los de los papas deben 
encabezar las cédulas en sus formas latinas y no en las castellanas como 
disponen las Instruccíones. 

¿Razones? Ninguna. No acierto además, á explicarme por qué á los 
griegos se les ha de dar forma latina si de lo que se trata es de conservar 
el carácter más apropiado á cada uno de aquellos nombres. No veo tam- 
poco qué inconveniente puede ofrecer el que en España se les dé la forma 
castellana, como en el Museo Británico y en la Biblioteca Nacional de 
París se les da la de la lengua nacional respectiva. Desde luego la expe- 
riencia tiene demostrado que no sólo para los concurrentes á las bibliote- 
cas públicas, sino para los bibliotecarios mismos, el sistema adoptado es 
mucho más práctico y expedito; y que en ningún caso da lugar á vacila- 
ciones y dudas, á las cuales, en nombres poco conocidos, puede ser oca- 
sionado el procedimiento contrario. 

Regla 82. «Cuando una biblioteca— escribe el Sr. Barrau-Dihigo — con- 
serva obras escritas por emperadores, reyes ó príncipes reinantes antes de 
su advenimiento al trono, sería bastante extraño, á nuestro juicio, catalo- 
garlas de nuevo cuando después de subir al trono el autor ha recibido un 
nuevo nombre. Supongamos que el duque de los Abruzzos sube algún día 
al trono de Italia, ¿será preciso catalogar nuevamente su relación del 
viaje al Polo?» 

Si, existiendo también obras posteriores, se ha de responder al criterio 
seguido por la Junta, y que ésta no ha inventado, sino que se aconseja 
en todos los manuales modernos de Biblioteconomía y se establece en casi 
todas las Instrucciones para la redacción de los Catálogos alfabéticos de 
bibliotecas públicas, según el cual todas las cédulas principales de obras 
de un autor deben llevar un encabezamiento uniforme y hallarse reunidas 
en el Catálogo alfabético, no cabe la menor duda. Este mismo cambio de 
nombres prescriben otras muchas reglas de las Instrucciones, contra las 
cuales no hace el crítico observación alguna, y varias á que, bajo este 
punto de vista, se adhiere sin reparo (reglas 59, 79-81, 101-107). 



38 REVISTA DE ARCHIVOS 

Regla 83. ¿Por qué anotar al pie de la cédula (modelo io8) — exclama 
el Sr. Barrau-Dihigo — que Napoleón 1 se llamaba en realidad Napoleón 
Bonaparte? 

La razón es, á mi juicio, sencilla: porque siendo cosa corriente entre 
los bibliógrafos el excluir á los miembros de la familia Bonaparte que 
llegaron á reinar, de la regla generalmente aceptada (82 de las Instruc- 
ciones), sin que en realidad se vea razón que lo justifique, se creyó sin duda 
oportuno prevenir cualquier dificultad que pudiera surgir, con la oportuna 
referencia. 

Regla 83. «Esta regla — dice — suscitará á menudo en la práctica mu- 
chas dificultades, porque no es siempre fácil conocer los apellidos de los 
príncipes ó princesas no reinantes, infantes y demás individuos de fami- 
lias soberanas.)) 

La razón no me parece de las más convincentes. ¿No hay las mismas 
dificultades para averiguar los seudónimos, alónimos, criptónimos y 
anagramas, los apellidos de los poseedores de títulos de nobleza, etc., y, 
sin embargo, no se le ha ocurrido, por fortuna, al Sr. Barrau-Dihigo, 
pedir que se consignen todos en los encabezamientos de las cédulas tal y 
como se hallen en las portadas de los libros, sin meterse en más averi- 
guaciones? 

Regla 87. «De los nombres de las iglesias titulares de los .cardenales, 
diócesis de los obispos, etc., en la forma en que se hallen en las portadas 
de los libros, se redactarán referencias. Supongamos — añade el Sr. Ba- 
rrau-Dihigo — que se haya de catalogar una obra de Mons. Dupanloup, 
obispo de Orleans; ¿se deberá redactar una referencia de la palabra Or- 
leans?í> 

En mi opinión es, no sólo conveniente, sino necesaria. Acaso nunca 
en el caso de Mons. Dupanloup, nombre harto conocido, pero muy fre- 
cuentemente tratándose de escritores de escasa notoriedad, la experiencia 
ensaña que queda más en la memoria del lector el nombre de la diócesis 
que el del obispo. Esto sin contar con que siendo de ordinario la forma de 
firmar de aquellos dignatarios de la Iglesia, ésta, por ejemplo: Pedro, 
obispo de Cuenca; Cipriano, arzobispo de Tarragona, etc., (Véase el mo- 
delo lió de las Inst.^ucciones) la dificultad, para el lector, de recordar el 
nombre propio, es aun mayor que la de conservar en la memoria el apellido. 

Regla 93. «Si se trata de un libro escrito por el «Abad de Silos» y no 
se puede ¡dentiíicar la persona, ¿no es más racional — pregunta — conside- 



h. 



BlBUOtECAS Y MUSEOS 3^ 

rar la obra como anónima que encabezar la cédula con las palabras Silos, 
Abad de?í> 

Aparte el de que no se reúnan, cuando es perfectamente posible, en el 
Catálogo, las cédulas principales de un mismo escritor, el grave inconve- 
niente que las obras anónimas ofrecen es que para los lectores resulta mu- 
cho más difícil retener en la memoria el título exacto de un libro, que el 
nombre de un escritor, un seudónimo ó cualquiera otra indicación que 
reemplace en la portada el nombre del autor de la obra. De aquí la con- 
veniencia en que se basa el sistema invariablemente seguido en las Ins- 
trucciones, de encabezar las cédulas principales con las palabras con que 
se haya querido sustituir los nombres de los escritores en las portadas de 
los libros, sieiltpre que tengan carácter individual. No comprendo por qué 
estima más racional el Sr. Barrau-Dihigo el procedimiento que propone, 
pues que no alega en su favor razón alguna. Además, su contradicción 
con lo que él mismo dice á propósito de la regla no, es flagrante. Si allí 
pasa porque la cédula principal se encabece con el seudónimo no descifra- 
do, en lo cual hace perfectamente, ^cómo no admite que se encabece aquí 
con las palabras Silos, Abad de? ¿No puede darse el caso de que la indi- 
cación «Abad de Silos» sea un seudónimo? y caso que no lo sea, ¿no hará 
sus veces? 

Regla 9|. «Cuando se trate de nombres formados por un nombre pro- 
pio y un determinativo de origen geográfico, ejemplo: Ebrardus Bethu- 
niensis (mod. 49), no hay por qué redactar una referencia del determina- 
tivo geográfico.» 

El caso es idéntico al de la regla 87, y la solución adoptada por los 
autores de las Instrucciones se funda sin duda en la misma razón. Por lo 
demás, la ffecuencia con que se encuentran citados escritores como el 
Biclarense, el Brócense, el Emeritense, el Tudense, etc., sin el aditamento 
de los respectivos nombres propios, demuestra bien á las claras la necesi- 
dad de tales referencias. 

Reglas loi, 102, 104, 106 y 107. Las observaciones que estas reglas, 
relativas á la catalogación de las obras de escritores hebreos y árabes, 
merecen al autor del trabajo que analizo, no pueden serTii más empíricas 
ni más anárquicas. El Sr. Barrau-Dihigo no quiere, por lo visto, que le 
hablen de nombres propios, nombres de ascendencia, de descendencia, apo- 
dos, etc. Todo ello, á lo que parece, liénelo por cosa de poca monta, y con 
decir que la media docena de escritores que conoce todo el mundo y que lab 



40 REVISTA DE ARCHIVOS 

Instrucciones mismas citan, debe inscribirse en el Catálogo con los nom- 
bres por que son más conocidos, tiene por resueltas todas las dificultades. 
El someter todos los nombres de escritores hebreos y árabes conocidos ó 
de escasa notoriedad, que no son los menos, á reglas fijas que permitan al 
catalogador no vacilar en ninguna ocasión y que mantengan la indispen- 
sable uniformidad del Catálogo, es por lo visto en este caso como en 
otros, cosa harto baladí para el autor de aquel trabajo. 

Regla no. «Cuando no se logre identificar un seudónimo— dice el 
Sr. Barrau-Dihigo — convendrá redactar una referencia del título de la 
obra, sobre todo cuando el seudónimo es tan raro como «Bonium, Rey de 
Persia», ó c<Jo. de Es no Es». En semejantes casos sería preferible consi- 
derar la obra como anónima y redactar una referencia del seudónimo.» 

La referencia del título de la obra me parece enteramente superflua; 
porque sólo en casos muy contados, tanto por lo menos como tratándose 
de libros con nombre de autor, se recordará antes que el seudónimo es el 
título exacto del libro. Menos comprendo por qué, cuando el seudónimo 
sea extravagante, se deba considerar la obra como anónima; pues precisa- 
mente su propia extravagancia le hará perdurar más en la memoria de los 
lectores. No siendo posible, además, someter á reglas fijas el criterio de 
los catalogadores respecto á la rareza de los seudónimos, faltaría la uni- 
formidad en la redacción de las cédulas, condición esencial para la inves- 
tigación rápida en el Catálogo alfabético. 

Reglas III y ii3. Pregunta luego por qué, tratándose de seudónimos 
como «Fray Gerundio», «Capitán Araña» y «Curioso Parlante», se han de 
encabezar las cédulas en esta forma: Gerundio, Fray; Araña, Capitán, y 
Parlante, Curioso^ y no al contrario. 

Aunque no necesitaba darlas, porque se trata no de un trabajo doc- 
trinal, sino de un Reglamento, la Junta, sin embargo, dejó ya expuestos 
en las Instrucciones los motivos que tuvo para adoptar aquel sistema. 
Los que ignoro son los que tiene el Sr. Barrau-Dihigo para opinar en con- 
tra, si es que opina así, pues con el socorrido recurso de limitarse á pre- 
guntar, no hay manera de inquirir cómo piensa. Pero sea de ello lo que 
quiera, imagine el autor de la crítica que en lugar de «Capitán Araña», 
dice el «Capitán Pérez» ó el «Teniente González». Es, á mi juicio, claro 
que Araña, como Pérez y como González, puede ser y es en efecto, un ape- 
llido, y que el catalogador, que no puede averiguar con entera certeza si 
cl «Capitán Araña» ó el «Capitán Pérez» es realmente un escritor de carne 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 4 1 

y hueso ó un seudónimo, hará siempre bien en comenzar el encabezamien- 
to por Araña ó por Pérez ó por González, sopeña de correr el riesgo de 
cometer un grave error. Imagínese además un libro escrito por el «Doctor 
Alegre»: el biblrotecario ignora si tal doctor existe ó se trata de un seudó- 
nimo; ¿que' debe hacer?: pues anteponer ^Alegre» á ccDoctor» en el enca- 
bezamiento de la papeleta, y, sea lo que íuere, no habrá reparo que opo- 
ner y la cédula será hallada á la primera tentativa. Respecto al uCurioso 
Parlante» y otros seudónimos análogos, dado que no debe dejarse á la 
libre voluntad del catalogador el comenzar indistintamente por el adje- 
tivo ó el sustantivo, porque la falta de uniformidad en las cédulas del Ca- 
tálogo alfabético es, como reiteradamente queda dicho, causa de inevita- 
bles oscuridad y confusión, estimo, como los autores de las Instruccio- 
nes, que en este caso, como en todos sus similares, es siempre preferible 
comenzar por el sustantivo, que, por ser la palabra más típica y princi- 
pal, es también la que con más facilidaJ retiene la memoria. 

Regla 114. Cuando el seudónimo es muy prolijo, por ejemplo, «El 
tutor, curador y defensor de los Manes de Miguel de Cervantes Saave- 
dra», á juicio del Sr. Barrau-Dihigo, debe considerarse la obra como anó- 
nima en lugar de encabezar la cédula principal con el primer sustantivo ó 
vocablo sustantivado. 

El Sr. Barrau-Dihigo, como se ha visto ya en algunas de las reglas 
precedentes y se verá en otras de las que siguen, ha descubierto una pana- 
cea muy cómoda, que salva todas las dificultades en teoría, pero que tiene 
el no leve inconveniente de estar en contradicción con la práctica aconse- 
jada por todos los escritores de Biblioteconomía, y lo que es peor, con los 
consejos de la experiencia: la de reputar anónimas la mayoría de las 
obras cuyo nombre de autor no es posible averiguar. Si la mayor ó menor 
proüjidad del seudónimo no altera en poco ni en mucho la esencia del 
caso, ¿por qué variar de sistema? Y aun admitiendo el que el crítico pro- 
pone, ¿quién sujeta á medida el criterio de los bibliotecarios, de suerte 
que la persona que maneje el Catálogo sepa en cada caso si el catalogador 
consideró el seudónimo breve ó largo y en su consecuencia inscribió la 
obra bajo el seudónimo ó como anónima? ¿Y no será siempre, como su- 
cede, en general, con todos los libros publicados con seudónimos v queda 
reiteradamente expuesto, más fácil que el investigador recuerde el seudó- 
nimo que el título exacto del libro? Si el Sr. Barrau-Dihigo se limitara á 
proponer que en casos tales, por la posibilidad manifiesta de olvidar ó 



4^ RfcVÍSTA DE ARCHIVOS 

confundir el primer sustantivo, se redactara una referencia del título de 
la obra, estaríamos perfectamente de acuerdo. • 

Regla 1 17. oCuando el autor está designado por una locución como «el 
autor de tal obra», sería infinitamente^ más práctico considerar el libro 
como anónimo que catalogarlo bajo la palabra que corresponda del título 
de la obra primitiva cuya paternidad reconoce el autor mismo y la cual 
hará veces de seudónimo Sin duda — añade el crítico — , el procedi- 
miento recomendado por las Instrucciones tiene la ventaja de reunir en 
el Catálogo las obras de un mismo escritor, lo cual no se lograría si se 
catalogasen como anónimas; pero, siguiéndolo, los bibliotecarios redacta- 
rán cédulas que parecerán rompecabezas». 

El reconocimiento de aquella inapreciable ventaja, por parte del señor 
Barrau-Dihigo, y la probabilidad, que es su consecuencia, de poder reem- 
plazar todos los encabezamientos de dichas cédulas con el nombre del 
autor el día en que se logre descubrir, cosa dificilísima de realizar si se 
hallan diseminadas, dan hecha la justificación del precepto. Por lo demás, 
la referencia del título de la obra respectiva que la misma regla exige, 
salvará toda dificultad caso que el pedido del libro se haga con sólo el 
titulo. 

Regla 1 18. «¿Por qué traducir en castellano locuciones tales como Ana- 
nyme de Cordoue? — exclama el Sr. Barrau-Dihigo. — Respetemos siem- 
pre que sea posible los títulos de las obras?» 

En primer lugar la regla no habla de «locuciones tales», sino pura y 
simplemente del vocablo «anónimo» seguido de un determinativo que le 
dé carácter individual y específico. En segundo lugar, no se trata del. tí- 
tulo de un libro sino de una frase que hace veces de nombre de autor, cosa 
como la experiencia acredita, á menudo difícil de respetar tal y como se 
halla en las portadas de los libros, si ha de lograrse que las cédulas de 
obras de un mismo escritor se reúnan en el Catálogo alfabético. Cabal- 
mente en esto creo yo adivinar la razón que ha movido á los autores de 
las Instrucciones á prescribir que se traduzca y dé siempre una misma 
forma á la locución «Anonyme de Cordoue», y sus similares. Sólo así 
podrán reunirse en el Catálogo alfabético las cédulas de las obras de aquel 
autor, y aun las ediciones, en lenguas diversas, de la Crónica rimada de 
los últimos Reyes de Toledo, 

Regla 125. «Cuando el criptónimo esté formado por iniciales agrupa- 
das — dice el Sr. Barrau-Dihigo — como Ras en lugar de R. A, 5. ó Mkap 



BIBLIOTECAS Y MUSCOS 4) 

en vez de Ai. K. A. P., si no puede descifrarse, es más sencillo y más ló- 
gico considerar la obra como anónima, que encabezar la cédula con los 
vocablos Ras ó Mkap.í^ 

Prescindamos de estos ejemplos, que son los mismos de las Instruc- 
ciones, para recurrir á otro que pondrá de manifiesto la falsedad del pro- 
cedimiento preconizado por el crítico. Imagínese que en lugar de un libro 
escrito «por Raso, es un libro firmado c<por Goya». Este Goya puede ser 

■ 

realmente el apellido del autor, un alónimo, un seudónimo, un anagrama 
del apellido Yago y de O. Gay, y un criptónimo de Gabriel Oloriz y Agui- 
lera, por ejemplo. Aplique el Sr. Barrau-Dihigo su sistema á este y otros 
mil casos análogos que se presentan frecuentemente, y no podrá menos de 
confesar-que un procedimiento que pone en riesgo de catalogar como anóni- 
ma una obra cuyo nombre de autor, su seudónimo ó su anagrama figura en 
la portada, no es ni puede ser más sencillo ni 7nds lógico, sino enteramente 
inaceptable. A menudo, sin duda, será imposible al catalogador distinguir 
un criptóninio agrupado, bien de un apellido auténtico, bien de un seudó- 
nimo, de un anagrama ó de todos ellos á la vez; y por esta causa, no puede 
ni debe aplicarse á este género de criptónimos un régimen de excepción. 
Otros motivos, algunos de los cuales quedan apuntados en reglas anterio- 
res, abonan el mismo proceder. Estimo, en cambio, que cuando el criptó- 
nimo sea tal que, por la dificultad ó imposibilidad de pronunciarlo, sea 
también dificil retenerlo en la memoria, por ejemplo, uno compuesto sólo 
de consonantes, convendrá redactar una referencia del titulo déla obra. 

Regla 1 3o. «No adivinamos — escribe el Sr. Barrau-Dihigo — por qué 
motivo en títulos tales como De insta líenrici Tertii abdicaiione, etcé- 
tera (mod. i), ó De occultis Dei judiciis... (mod. 8o), se han de adoptar 
como encabezamientos, los vocablos Abdicatione y Judiciis, esto es, sus- 
tantivos en casos oblicuos; mientras que en... Prima [et secunda] par$ 
Prómptuarii Iconum insigniorum, etc. (mod. i88), se traslada la palabra 
elegida Prómptuarii al nominativo Promptuarium.» 

Como es natural, me asalta la duda de si la Junta habrá escrito aquí 
un logogrifo ininteligible. Consulto las Instrucciones y veo que se trata 
de casos enteramente distintos y cuyas soluciones han de ser, por lo tanto, 
diversas. En el primer caso se trata de una obra completa, cuyo título, 
completo también, no debe ni puede modificar el catalogador. En el se- 
gundo, se trata de parte de una obra cuyo título no es en realidad el que 
cuadra á la obra completa, si no sólo á una parte de ella: y al trasladar al 



44 REVISTA DE ARCHIVOS 

correspondiente nominativo el genitivo que aparece en la portada, no se 
hace más que restituir á su forma propia y verdadera el título del libro. 

Regla i35. «Si el título de una obra anónima contiene varios sustanti- 
vos en nominativo, se escribirá en el encabezamiento sólo el primero. El 
modelo propuesto es el siguiente (mod. 2): Acaso. Comedia nueva origi- 

nal. Su titulo , astucia y valor, vencen tiranta y rigor, etc. Ó el 

modelo es defectuoso ó la regla no está claramente enunciada; porque un 
bibliotecario inexperto escribirá seguramente en la cabeza de la cédula, 
no la palabra Acaso, sino la palabra Comedia.» 

Lo que acontece á esta malaventurada regla es que ha sido infielmente 
transcrita por el Sr. Barrau-Dihigo. El texto dice así: «Si el \\\\úo propia- 
mente dicho de una obra anónima /or;na oración con sustantivo, ó pala- 
bra que haga sus veces, en nominativo, será voz inicial de la cédula dicho 
nominativo siempre que vaya al frente de la oración. Si hay varios sus- 
tantivos en nominativo se escribirá en el encabezamiento solo el primero.» 
jj Acaso, astucia y valor vencen tiranía y rigor, constituye ó no una ora- 
ción cuyo sujeto, que va al frente de ella, está formado por tres sustanti- 
vos ó palabras sustantivadas? Pues, si así es, el modelo no puede ser más 
apropiado y la regla no puede estar más clara. Mas, por si algo faltase, 
abro de nuevo las Instrucciones y leo, antes de la i35, la regla 129 que 
dice: «El encabezamiento de las cédulas de obras anónimas se lomará del 
titulo propiamente dicho, prescindiendo de ¡as explicaciones, lemas, sen- 
tencias... etc., que á menudo preceden en la portada al titulo del libro. y^ 
¿Cómo, luego de conocidas estas reglas, y aun antes de leerlas, puede 
ocurrirse, no ya á un bibliotecario inexperto, pero ni á un guardacantón, 
que «Comedia nueva original» sea una oración gramatical con dos ó más 
sustantivos en nominativo, y que por añadidura esta misma locución y 
no «Acaso, astucia y valor... etc.», sea el titulo propiamente dicho de la 
obra, para encabezar la cédula con el vocablo Comedia.^ 

Regla 146. «Admitamos, aunque esto sea discutible, que los Cancione- 
ros, los Romanceros, las Antologías, etc., deban ser considerados como 
Colecciones», dice el Sr. Barrau-Dihigo. De todas suertes, á su juicio, 
deben catalogarse á nombre del colector. 

Hubiéranme pedido antes de ahora juramento de que aquel linaje de 
publicaciones son tales colecciones de obras más ó menos breves, y lo 
habría prestado sin vacilar y sin percatarme de que la cuestión es muy 
discutible. Pero sea de ello lo que quiera, es lo cierto que, por lo general, 



4^ REVISTA DE ARCHIVOS 

venientes en agregar á la primera cédula otra ú otras, — por mi parte con- 
fieso que no veo ninguno que merezca tenerse en cuenta, con tal que las 
hojas de una misma cédula estén encuadernadas — debe estarse siempre á 
lo más ventajoso. Esto aparte de que, aun sin tratarse de colecciones, son 
frecuentísimos los casos en que los datos esenciales de una portada ó las 
notas bibliográficas más interesantes para el investigador, no caben en la 
primera cédula; ^habrá por ello que suprimirlos? Tampoco veo lo desas- 
troso del sistema, aplicado á las cédulas de Revistas y periódicos: precisa- 
mente los modelos que se citan, demuestran con la mayor claridad que en 
ningún caso se necesita enmendar cédula alguna; sino que basta con ir 
agregando el año y numeración de cada tomo á medida que vayan apa- 
reciendo. 

Regla iS6. «En las cédulas de colecciones en publicación — dice el se- 
ñor Barrau-Dihigo— y en las de periódicos se debe añadir «y siguientes» 
después de la indicación del primer año.» 

La Ju^TA, que ya en la regla 184 dice que «en las cédulas de obras com- 
puestas de varios tomos, con fecha distinta cada uno de ellos, se consigna- 
rán sólo las de los tomos primero y último unidas por un guión, agrega 
en esta regla: «Terminada la publicación se escribirá el nombre del ulti- 
mo impresor y el último año de ella.» Y, en efecto, en los modelos corres- 
pondientes (144, i65) aparecen las fechas en esta forma: «189)-» y «1880-». 
La diferencia sólo está en que las Instrucciones quieren que se indique con 
un guión lo que el Sr. Barrau-Dihigo desea que se exprese con las pala- 
bras «y siguientes». El reparo, como se ve, no es tal que merezca haber 
puesto en tortura ni por un solo momento el ingenio del crítico. 

Regla 208: Los diez y seis tamaños determinados por las Instrucciones, 
que son ni más ni menos que los que resul:an de la marca española del 
papel de hilo adoptada por norma, le parecen demasiados al autor del tra- 
bajo que analizo. En cambio, le parecen demasiado pocos los cuatro que 
admiten las Instrucciones para las Bibliotecas de Prusia. 

Avaro siempre de razones, no consigna tampoco en este caso las que 
le mueven á opinar de esta suerte, ni se aventura á decir cuántos y cuáles 
deben, á su juicio, establecerse. 

Reglas 227-231: «Todas estas reglas — dice el Sr. Barrau-Dihigo — son 
superfluas, después de la observación que hemos hecho á propósito de la 
regla i65. El contenido de las colecciones, debe ser materia de las corres- 
pondientes cédulas de dépouillement» , (no teniendo nosotros palabra 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 47 

que indique propiamente esta idea, la traslado aquí en su forma origi- 
nal). 

Dicho señor da, en mi concepto, á su observación sobre la regla i65 un 
valor y un peso que, á mi juicio, están harto lejos de responder á sus li- 
sonjeras convicciones. El lector juzgará por sí mismo, volviendo á leer lo 
que allí queda dicho. 

Regla 238: «La indicación, en la cédula principal, del contenido de las 
colecciones facticias — dice el Sr. Barrau-Dihigo — sería muy útil teórica- 
mente; pero en la práctica se tropieza con grandes dificultades, porque 
estas colecciones pueden estar compuestas de gran número de folletos». 

Estas dificultades no son, ciertamente, ni mayores ni menores que las 
• que ofrecen las colecciones editoriales de que queda hecho mérito al tratar 
de la regla i65, y allí queda-contestada también la objeción. Por lo demás, 
lo que en realidad es muy inconveniente en las bibliotecas públicas y debe 
evitarse en lo posible, es la existencia de colecciones facticias; las cuales 
dificultan frecuentemente la consulta simultánea, por diversos lectores, 
. de los varios folletos comprendidos en una colección de aquel linaje. 

■ 

Regla 289: «Las colecciones de obras, ya completas, ya parciales, de 
un autor, contienen á menudo numerosos trabajos diversos que no son 
poesías sueltas, fábulas, cuentos, cartas, artículos científicos ó literarios, 
los cuales, según las Instruccioiíes (Regla 146) no deben ser enumerados 
al pie de la cédula.» 

Me apresuro á confesar que no he logrado, aunque medité mucho sobre 
ello, penetrar en el sentido é intención de este comentario. He leído y 
releído la regla y cada vez me ha resultado más oscuro el propósito del 
Sr. Barrau-Dihigo. ¿Qué dice ó qué quiere decir? El texto de la regla 289 
es éste: «De las colecciones parciales de obras de un autor y de las com- 
pletas de más de un volumen — compréndese bien que en las cédulas de 
obras completas en un sólo volumen, la relación del contenido es innece- 
saria porque todas deberán hallarse en él — deberá ponerse al pie de la 
cédula una relación del contenido de cada tomo; á menos que se trate de 
ohvhs de poca extensión, como poesías sueltas, fábulas, cuentos, cartas, 
artículos científicos ó literarios, etc., y no se hallen comprendidos en el 
tomo respectivo bajo una denominación genérica.» Acaso no resulte para 
el crítico, tan clara como fuera de desear esta última parte de la regla y 
haya creído ver en ella una contradicción ó una restricción excesiva. A 
mi juicio, el propósito del autor ó autores de las Instrucciones resulta 



48 REVISTA DE ARCHIVOS 

clarísimo: no fué otro, en mi concepto, que poner en esta segunda parte 
un límite razonable, prudente y discreto al precepto contenido en la pri- 
mera; de suerte que si se trata, por ejemplo, de catalogar una colección 
de obras de un autor cuyo tomo //son poesías sueltas, el catalogador sepa 
que no necesita enumerar al pie de la cédula los títulos de cada una de 
ellas, sino que bastará con escribir «Poesías»; que si se trata de una 
colección de Novelas escogidas de un escritor, deberá determinar al pie 
los títulos de las que contenga cada volumen; que si se trata de una co- 
lección de cartas ú otros documentos, no deberá consignar la materia de 
cada uno; etc., etc. 

Reglas 240-241: «Véase— escribe por todo comentario — lo que hemos 
dicho de la regla iGS.» 

En el mismo lugar pueden verse también, por consiguiente, las razo- 
nes que, en mi sentir, abonan el criterio adoptado por la Junta, sobre que 
se consigne al pie de las cédulas principales de revistas y periódicos, á 
medida que vayan ingresando en las bibliotecas y sin perjuicio de hacerlo 
también en el Registro auxiliar de entrada de obras en publicación, cada • 
uno de los nuevos volúmenes y el año á que corresponda. 

Regla 203. «Cuando en una colección se hallan comprendidas varias 
obras de un mismo autor, deberán hacerse tantas cédulas de referencia 
cuantas sean las obras y no contentarse con redactar una sola referencia 
en que figuren todas ellas.» 

Me complazco muy singularmente en hallarme, siquiera sea una sola 
vez, de perfecto acuerdo con el Sr. Barrau-Dihigo; pues creo que la clari- 
dad del Catálogo y la más perfecta ordenación de las cédulas, abonan el 
procedimiento que propone. La desventaja que esto ofrece, la de deman- 
dar más trabajo y más tiempo á los catalogadores, es tan insignificante 
que no ha debido determinar la adopción del sistema establecido. 

Regla 284. Asegura, á renglón seguido, que la Junta olvidó decir don- 
de deben colocarse, en el Catálogo, las cédulas de las traduciones de obras 
de un autor. 

Y, en efecto, abro las Instrucciones y leo en la regla 286: «Cada uno 
de los grupos de que se hace mención en la regla 284 se ordenará por len- 
guas en esta forma: i.^, ediciones políglotas; 2.°, ediciones en el idioma 
nacional del autor; 3.**, ediciones latinas; 4.'^, ediciones en lenguas neolati- 
nas según la inicial del nombre castellano de cada una de ellas, etc., etcé- 
tera, etc.» ^iQuiere el Sr. Barrau-Dihigo más minuciosidad y previsión? 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 49 

Regla 299. Dice el artículo que con esto acabo de examinar: «Respecto 
á los Annuaire, Ajiuario, Boletin, Bulletin, Catálogo, Catalogue, etcé- 
tera, es indispensable agrupar las cédulas por lenguas y seguir en cada 
lino de los grupos el orden rigurosamente alfabético. Esto es menos com- 
plicado que agruparlas por materias.») 

¿Pero es que el Sr. Barrau-Dihigo ha creído de buena fe que los auto- 
res de las Instrucciones quieren que todas aquellas cédulas se mezclen y 
agrupen por materias? ¿No deberá de ir cada grupo de Annuaire, Anua- 
rio, etc., á donde le corresponda en el Catálogo según el orden alfabético? 
¿Pues qué más separación por lenguas que la que necesariamente resulta 
de la palabra de orden? Y si se da el caso de que un vocablo sea el mismo 
en dos ó más lenguas, ¿no está en las Instrucciones la regla 297 que dice 
que las cédulas en que esto ocurra se agruparán por idiomas? 

Cuanto á la segunda parte de su doctrina, no estamos conformes í.a 
Junta no ha inventado el sistema que aconsej'a; sino que viene practicán- 
dose en nuestras bibliotecas desde tiempo inmemorial con excelente resul- 
tado. Si hay doscientas cédulas francesas encabezadas con la palabra Ca- 
i talogue, de nada servirá ordenarlas entre sí por ia segunda palabra que 
será probablemente una preposición, luego por la tercera que á menudo 
ni el investigador conoce ni el bibliotecario recuerda, y así sucesiva- 
mente; pero si entre las doscientas cédulas hay veinte de catálogos de 
bibliotecas, será muy útil reunirías escribiendo en el ángulo superior iz- 
quierdo la palabra Bibliothéque y á continuación el nombre de la pobla- 
ción en que la biblioteca se halla instalada, por ejemplo, y ordenar el 
grupo según estos nombres; después seguirán cincuenta cédulas, verbi- 
gracia, de catálogos de exposiciones, con análogos reclamos y con el 
mismo orden, y lo mismo las demás. 

«A pesar de los errores (?) de detalle qu3 acabamos de apuntar — termi- 
na el Sr. Barrau-Dihigo — las Instrucciones no son por ello menos estima- 
bles. Sin duda* no son perfectas: pero las Instrucciones ideales jamás verán 
la luz. Tengamos, por lo demás, en cuenta, que la redacción del Catálogo 
alfabético es empresa extremadamente delicada; es, pues, justo felicitar á 
quienes aun tienen el valor de legislar sobre tales materias.» 

Estoy enteramente de acuerdo con el Sr. Barrau-Dihigo en estas con- 
sideraciones finales suyas. Sólo me permitiré hacer una aclaración breve 
y una observación basada en experiencia ya larga: la aclaración es que las 
Instrucciones no son el resultado del valor de la Junta facultativa de Ar- - 

3.^ ÍPOCA.~TOilO XI. 4 



5o REVISTA DE ARCHIVOS 

chivos, Bibliotecas y Museos, sino del cumplimiento de un deber ineludi- 
ble. La observación es la siguiente: que no es, á mi juicio, menos ardua, 
arriesgada y difícil que la empresa de redactar unas buenas Instrucciones, 
la de hacer una critica razonada y severa en materias como esta, en que 
tanto lugar ha de darse al criterio científico y á la lógica como á la prác- 
tica y á las lecciones de la experiencia. 

R. DE HlNOJOSA. 



DOCUMENTOS 



I 

AVE MARIA 

EL ÁGUILA DEL AGUA 

Y 

BATALLA IT-ñ.XJAL IDE 'LEFAUXO 



REPRESENTACIÓN ESPAÑOLA 



ACTO TERCERO 

LOS QUE HABLAN EN ESTE ACTO TERCERO 



\LMENDRUCA y esotras UOS ML- i el SR. D. JUAN. 

SICAS. DON LOPE. 

ESCAMILLA. JU.N AN. REA. 

ARO ANDÓN A, /Or^aíf O. j MARCO \NTO !0 COLON. . 

POETA SAIÍRICO. ! MARQl'ÉS DE SANT\ CRUZ. 

VEXETE. I GENERAL DE MALTA. 

ZURDILLO. n\Rhx^\GO, de Venecia. 

CÓMITRE. 

[D.^ Hipólitah 

Luis, Jhesus-Maria y Joseph^ Ana, Isabel. 



LL'CHVLI DEL TURCO. 
TURCOS. 



(En acabándose la segunda jornada salga AI- 
xnendruca cantando por vna parte.) 

Almenar uca. 



2. Otra.^ 

Galericas de España, vaxad las velas, 
porque el bien de mi vida se queda en 

[tierra. 



Galericas de España tened los remos 

para q«e descanse mi amado preso. j Almenar uca. 

(Salgan del mismo modo que Almcndruca.) 



/. Otra. 



Mientras que sobre la piala 
descansando están los remos 



Galericas vienen, galericas van i el gusto en popa tenemos, 

i en la mar parezen olas de la mar. vaia de xacara! 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



5i 



Las do$. 



Vaia! 



(Cada una su copla.) 



Almendruca. 

Escribano era Maladros 
del charco de los atunes, 
que en la salobre le lienen 
delitos del agua dulzc. 

/. Otra. 

Pagando está en las gurapas 
quando chfla y cuando muque 
á tinaxa cada sorbo 
y á piélago cada azumbre. 

2. Otra. 

Tomó la pluma en la mano 
el secretario de embustes 
para escrebir vna carta 
de vnos moriscos laudes. 

Almendruca. 

Con quien dar música intenta 
de vna solfa de arcabuzcs 
á dos galeras de España 
vn renegado de Túnez. 

/. Otra. 

Como en la taberna en cueros, 
y algunas vezes de bruzes, 
del ruiseñor de Calabria 
era facistol i yunque. 

2. Otra. 

El renegado alfaneque 

f)orque no le encaperuzen 
as tarascas españolas, 
trocó ios bucos á nubes. 

Almendruca. 

Y al puerto de Cartagena 
vn poniente los escurre, 
que es el primer sopla vivo 
que a encontrado que le alude. 

/. Otra. 

Dan á la chusma refresco, 
cuando á la boca de Turde 
avizoro con las chaves 
venir mui hosca á la nuñes. 

2. Otra. 

Maladros crudo ni menos 
desta mañera las fuñe 
con la sed entre dos xarros 
y la vista entre dos luzes. 

(Canten todas tres.) 

A voquita de turde venis avoga 
onde sorna villastes la chone toda; 



venis amores 

onde sorna villastes toda la chone. 

(Escamilla de galeote con arropea y camisola 
y bonete. Entraosc las dos vna por vna parte 
y otra por oira, y Almendruca da con £sca-« 
milla.) 

Escamilla. 

No está mala la capilla 
de las ninfas de galera. 

Almendruca. 

Agora á su vallestera 

cada cual, ^-quc ay, Escamilla? 

Escamilla. 

Salirme con mi labor 
á espaciar á la cruxia 
y a esperar tu conpañía, 
¿qué ay de nuebo? 

Almendruca, 

Que el señor 

don Juan en Mccina está 

con el resto de la armada. 

Escamilla. 

Y a sido feliz jornada, 
que puesto que estaba acá 
la Real en que su alteza 

a de enbarcar su familia 
con la escuadra de Sicilia, 
y Ñapóles con grandeza 
notable al puesto llegó 
en las galeras de España, 
que Juan Andrea aconpaña 
con las deGénoba. 

Almendruca. 

Y yo 

pienso que an llegado ia 
las de Malla y de Florencia 
que hazen á España asistencia. 

Escamilla. 

Y las de Venecia está 
esperando cada dia 

con Barbarigo su alteza, 
general por su nobleza 
y hechos de la Señoría, 
que vienen con las del Papa, 
á quien onrra la persona 
de Marco Antonio Colona. 

Almendruca. 

Si el turco esta vez se escapa, 
será milagro. 

Escamilla. 

No hará, 

que hacia España ni hacia Romii 



I 



I I 



52 

no haze milagros M ahorna 
i es más nuestro Dios su alé. 

Almendruca. 

Que no a de escaparse es claro, 
pues tiene por ratoneras 
más de ducientas galeras. 

EsCamilla, 

Ya no caben en el faro, 
y más con las galeazas 
de Venecia singular, 
fábrica que son del mar 
pasadizos i mordazas. 

Almendruca. 

Vaxe el perro esta escalera 
que con tantas bizarrías 
á que vaxa tantos dias, 
que con sola esta galera 
Real, la maior alaxa 
de la española altivez, 
no a de subir otra vez 
los escalones que vaxa. 

Escamilla. 

O será con el espanto 
que presto á de ver y oir 
si los bolbiere á subir 
para el rollo de Lepanto. 
Agora digo que doy 
por bien enpleado ser 
vogavante y espalder, 
siendo Almendruca quien soy 
deste baxel que inmortal 
la fama á de hazer por mí 
si Alívaxa y Luchalí 
miran su popa real, 
cuia magestad preñada 
de prodigios, bibe Dios, 
que la an de pasar los dos 
como pildora dorada. 

Almendruca. 

Los humores purgarán 

que contra nuestras /galeras/ riberas 

an tenido las galeras 

de Selin v Solimán. 

Escamilla. 

Ese ia está en los infiernos 
sino se quedó en las casas 
con Albaialdos su amigo 
de las damas cortesanas. 

Ahnendruca. 

Otro moro deGuadix, 
que Arrevola Raez llaman, 
las haze con esos dos 
ovexitas almagradas. 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Escamilla. 

Vien aia vna cara cruda, 

y no cocida ni asada, 

con tanto menxurge destos 

mora naciendo cristiana. 

Sentémonos, Almendruca, 

que á tender tanbíén la raspa 
. con dibersos exercicios 
I salen otros camaradas, 

f>orque mientras de los remos 
, as val lesteras descansan 

el pañol ó la cruxía 
I siempre es nuestra plaza de armas. 

I (V.1 saliendo Argaodona, galeote, haciendo 
I palillos.) 

A este por testigo falso 
le echaron á las gurapas 
y le sacaron en Ronda 
ocho dientes que le faltan, 
y viene haciendo palillos, 
como si necesitara 
dellos. 

Almendruca. 

Muchos en el mundo 
suelen hazer en su casa 
lo que otros an menester, 
que ansí su crmosura varia 
se conserba. 

Argandona. 

Buenos dias, 

so Escamilla i la conpaña. 

Escamilla. 

Guárdele Dios, so Argandona, 
^qué se a almorzado.'* 

Argandona. 

Unas gachas 
' que sirvieron reverendas 
I de turrón para la calva 

de mis dientes. 

Escamilla. 

Quien confiesa 

tan bien, que luego se vaia 

á comulgar es razón. 

Argandona. 

En varrio donde no ay nada 
que no sepan los vecinos, 
preñados con tantas faltas, 
es fuerza hazer del la gusto 
v del sanbenito gala, 
t^eor fuera que en la orea 
de noche me los sacara 
alguna vieja hechizera. 

(Entre el Zurdillo haciendo dados.) 



k=. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



53 



Escantilla. 

Este que viene se llama 
el Zurdillo de la costa i, 
el que en las xacaras anda 
desde Sevilla á Madrid, 
ladrón cuatrero hasta el alma, 
palmeado cuatro vezes 
y ternas de dados labra. 

Almendruca, 
También sirben de ganzúas. (Siéntese.) 

Zurdillo. 

De Dios mui buenas mañanas 
á voazedes. 

Escaniilla. 

Bien venido, 

^cómo va degueso para 

los istrumentos del juego? 

Zurdillo. 

A y de elefantes gran falta 
Y gastase solamente 
marfíl de carnero y vaca. 

(Entra un poeta galeote con papel, tintero y 
pluma.) 

Escarní I la. 

Buen viaje; este que llega 
agora, spbre ser mandria, 
es vn poeta que está 
poruña sátira... 

Almendruca. 

Estraña 
inclinación. 

Escarní I la. 

Bien la esquita 
en estas cunas. 

Almendruca. 

Malaia 
..x^uien en tan infame cosa 
tiempo y consonantes gasta. 

Escarní I la. 

Siempre está haciendo comedias 
cuando á esotra pluma vaca, 
que los comiires le silben 
de los cotrales de España. 

Almendruca. 
Esos son los mosqueteros. 

Escarní I la. 
Ansi pienso que se llaman. 



1 Hay un saínete anónimo de es^te título.— 
La Barr.« 



(Siéntase.) 



Poeta. 

Muchos crepúsculos destos, 

3ue son bostezos del alba, 
e Dios á voazedes. (Siéntese.) 

Argandona. 
Sea 
bien venido el so Petrarcha. 

Poeta. 

; Onrrame voaze en efeto 
como quien es. 

Zurdillo. 

Linda estatua 
viene aquí. 

(Entre el Vexete de galeote con un libro mu v 
grande.) 

Vexete. 

1 Tengan voazedes 
muchas y mui buenas Pascuas. 

Argandona. 
Pascuas.'* 

Vexete. 

I No es tramposo quien 
tan adelantado paga. 

Almendruca. 

^Por qué está en galeras este 
delinquente de Susana? 

Escamilla. 

; Por casado cuatro vezes, 

como quien no dice nada. 

I 

Almendruca. 
Brabo valor a tenido. 

Escamilla. 

Y desde el remo se pasa 
lo más del tiempo leiendo, 
las tardes i las mañanas 
libros de cavallerías, 
y entre sueños riñe y habla 
. con gigantes y abeniuras. 

Almendruca. 
; Don Quixote es de la Mancha. 

Argandona. 
De sepulcros lo parcze 

I Vexete. (Lee agora.) 

Capitulo como estaba 
el cavallero del Febo 
aguardando en Dinamarca 
vnas justas y torneos 
por las bodas de la infanta, 



üevista de archivos 



linda Bridrs, y de como 

le envió el Rey de Dalmaci», 
su padre, para las licstas 
TQas armas encamadas. 
Poeta. 
Seüor Lesmcs, lea vn poco 
sumisa voze; sí manda, 
que csioy con notable prisa 
acabando vna ji^rnada, 
i e menester mis silencio 
que le está dando vna dama 
a vn ^lan saúsfacion 

pcnurb,.: . amosca 
que por los garcss' 
y^ejioy il :■.:- ■ -• :■ m 
ch decimas mui deiíytdas. 

Vexete 

Gustan estos cavalicros 
porque rdaio con gracia 



No importa, 

si importa más á la traza 

de mi comedía. 

Escarní Ha. 
O que buenol 
vaiase á las arrunbadas 
o al rollo, si escribir quiere 
ion todo esc aplauso. 

Poeta. (Escribitndo.) 

Laura, 

quien tal hace que tal pague. 

Argítndona. 
jPara ese conecto csicba 
tanto silencio pidiendo? 

Zurda ¡O. 
Más vezes á las espaldas 
lo e escuchado que el lo a dicho. 

Y él lo mereie otras tantas. 

Poeta. 
Responde Laura, y que bien 
no os aneguen vuestras ansias, 
cabed don Juan en vos mismo. 

Escarní I la. 
O uayeaelalmasin vayna, 
si es de esloque la que tiene. 
Vaiade letura, 

Tndm. 



Vexete. (Let.) 

Llegó el brabo cavallero 
del Kcbo a la celebrada 
corte del dinamarqués, 

cuando por nubes de nácar 
rutilante el so salía 
a muy fresca m^ifiana 

vncavallo m')rc¡ lo, 



Poeta. 

A Vexete, si no callas 

te he de hazcr en ovillexos 

vna sátira tan lar^a 

que llegue hasta el espolón. 

Vexete. 
.Mentirás en todas cuantas 
palabras dixeres tu, 
y todos los que en Rspañi 
y en Italia cagatuncs 
hazcn versos de mohatra. 

Poeta. 
Conmigocuetrícasador' 

Vexete. 
Contigo, poeta o haca, 

aue si me hazes, por vida 
e Lesmes, de sola vn anca 

y contigo! 

Escantilla . 
No amenaza 
con poco si lo cxecuta. 

Poeta. 
Don Juan le responde. 

Escamilla. 
Basta 

de leer, y mormuremos 
otro rato, que es vianda 
de gran sustento, 

Argandona. 
,;De quien ■ - 

a de ir lo primcroP 

Zuráilh. 
Vaia. 



del 



Escamilla. 



•Bibliotecas t museos 



$5 



Argandona 
Más alta 

esa diuinidad mereze, 
pues ay penóles y gabias. 

Escatnilla. 

Algún tiempo aqui conmigo 
no se lira ni se paga, 
por no sé cuantos puñetes 
que le di yendo á la vanda 
la galera esotro dia, 
que pienso que tiene chatas 
las narizes desde entonzes 
y algunas muelas quebradas. 

Poeta, 

Cuando estemos más seguros, 

diré vn soneto que trata 

de su vida y sus costumbres. 

Vexeie. 

Qué tras comitres no salga 
ningún cavallero andante 
es lo que más hoy me espanta, 
siendo peores que todos 
cuantos gigante:» nos narran, 
y salvajes malandrines. 

(Tachado y atajado desde aqui,) 

Escarní lia. 

El que después del me cavisa i- 
es vn mofiKlo que haze 
con el patrón camarada, 
mui presumido y mui crudo, 
vizco de vn onbro y espalda, 
mui novfdio en la milízia, 
muí profeso de la hampa, 
que a esta jornada a venido 
de aventurero y la cama 
le arman dentro del esquifo. 

Zurdillo, 

Trac lindo dinero y gasta 
largamente. 

Argandona. 
Np quisiera 

que el patrqn se desposara 
con él, aunque está casado 
en PortO'venere. 

Vexete, 
Brabas 

carizias le hazen, mas io 
por la persona gallarda 
he llegado á imaginar 
que es algún Principe que anda 
encubierto en aventuras 
como otros tienpos se vsaban, 
y viene á hallarse en aquesta 
naval no vista batalla. 



Almendruca, 

Débelo de aver soñado 
el tal Lesmes entre tantas 
aventuras como sueña 
y lee. 

Argandona. 

El refrán nunca falta, 

que en nombrando al ruin de Roma 

luego ecótera. 

Zurdillo. 

Acá vaxa 

agora de hacia la popa, 

porque a visto que se parla. 

Argandona. 
Debe de querer con versa. 

Vexete. 
Llegue y pagúenosla en plata. 

(Hipólita de soldado gtláa.) 

Hipólita. 

^' Dónde, Hipólita, pretendes 
llegar con ñnezas tantas 
de tu loca inclinación? 

Almendruca. 

Qué lindo talle y qué cara! 
no e visto más lindo mozo 
después que estoy en Italia. 

Hipólita, 

La buena conversación 
me a brindado, camaradas, 
y aqui me tiendo. 

(Siéntase al lado de Almendruca.) 

Escamilla. 

Ese lindo, 

el de las plumas y randas, 
tome rancho más allá, 
que tengo cosquillas hasta 
en los pensamientos mismos 
y en las potencias del alma, 
Y andará el dengue por alto 
con el nombre de las Pascuas, 
que gasta voaze conmigo 
llanezas muí desbarbadas. 

Hipólita, 

Desconfia de la prenda, 
lindo cuento. 

Escamilla. 

No me haga 

que le arroxe si me enoxo 

de vna coz desde aqui á Kspaña. 



56 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



Hipólita. 

Brabo saque, ahorrarame 
la buelta, sino haze falta 
en el golfo de León. 

Escamiila, (Levantándose.) 

Pues boto a Dios si me cansa 
que andemos á cloques todos, 
porque sé poner las plantas 
mui bien en tierra y galera. 

Todos. 
Basta, señores. 

Hipólita . 
No basta, 
jbibe Cristo! 

Escamilla. 
Manccbito, 
hiédeie la vida. 

Almenar uca. 
Acaba, 

Escamilla, que no tienes 
razón. 

Escamilla. 

Pues que no me valga. 

Argandona. 

Bolbamonos á sentar, 
pues. 

Vexeie. 

Bolbamos i no aia 
mas remoquetes pues anbos 
an cumplido con las altas 
leies de cavalleria]. 

(Hasta aquí lo tachado y atajado.) 

Poeta (Escribiendo.) 

Sale el Rey con una carta 

y Laura y Don Juan se turban. 

Vexete. 

Capitulo como gana 
t" el caballero del Febo 
todos los precios en anbas 
fiestas y quieren matalle 
de envidia, y como vna enana 
dueña le libra del riesgo 
y de Palacio le saca... 

(Vasc durmiendo con el libro sobre la cara.) 

Zurdí I lo. 

Con el libro se ha dormido 
el vexete. 

Escamilla. 
Es su almendrada. 



Argandona. 

Ansi lo hiziera el poeta 
que no duerme ni descansa, 
porque es grulla en consonantes 
en romanzes i en otavas. 

(Desde aguí adicionado al margen.) 

Poeta. 

[Y que sabrá mostrar dientes 
por todos los que le faltan 
y colmillos, so Argandona. 

Argandona. 

Poeta medio cuchara 
[boto a Dios] que te los quite 
a cozes si la mostaza 
se me sube á las narizes. 

Poeta. 

Pues [boto á Dios] si me enfada 
que le meto esta comedia 
en las tripas sin mascalla. 

Argandona. 

^A mí.'* 

Poeta. 
A ti. 

Escamilla. 

i Tenganse digo 
y siéntense noramala, 
no andemos á choques todos 
que ay aqui tocas onrradas 
[/ yo cabo ellas denpues 
a quien respeta la manfla 
castellana y andaluza.] 

Argandona. 
Que voazé lo diga basia. 

Poeta. 
Basta que voacé lo diga. 

Almendruca. 

I Y si no á tamboriladas 
I lo hizicran ber. 

; Escamilla. 

Claro está. 

Vexete. 

Señores, no me dexaran 

dormir vn ora siquiera, 

que con Amadis de Caula 
i andava de selva en selva 
I y en la peña pobre estaba. 

Zurdillo. 

Presto dormirás, vexete, 
en vn responso por cama. 



BIBLIOTECAS Y MllSEOS 



Vexele. 
Borracho, y lu en vna cuba. 

Zurdillo. 
Tomóla hacía Ribadabia. 
Argandona. 
Buelbetc adormir, ve\ete.| 
Sargenlo. 
¿No se sabe que es la causa, 
oirás platicas dexando 
que son de poca imporiancia, 
gue para esta liga oblíiia 
a Venecia al Rey y al Papa? 

Escarní lia. 



Ted {sic) por Todos? 
Vaia. 

Poeta. 
iQue gran comedia c de hazcr. 
si vivo, desta jornada! 

Escarní I la. 
Muerto Solimán segundo 
que en i»^ nilk'í'nó^ Dios ala. 
heredó ScYin iu hiin 
la monarchia otomana 
con ambkiíjii de ensanchar 
no solamente en el Asia 
si-no lambien en la Kuropa 
el imperio íjne heredaba. 
A Ch pre piJji'i avenencia, 
isladc Vemii y escala 
de Siria y de K.candcrica, 
diciendo que le tocaba 
por Rey de crusalcn 
a cuia injusta demanda 
resistió la Señoría, 
i guarneziendo las pla/as 
mas mporlantesdel reino 
con soldados _v con armas, 
enbio á Dionisio Naidí 
con vna valieme armada 
yAsiorValeon Cavalleros 
de prande nombre en Italia. 
y eligiendo á Nicosia 
de nucbo Tortilicada 
por plaza de armas, en ella 
e! pijdc de Turco a¿!Uardaii. 
Piall vaxa y Luchali, 



dos V 



e;, á SI 



vaxaron c 

por la Licj-ra y por el agua, 
V despue. de haver sufrido 
baterías y escaladas 

infinitas, se rindió 



á la bárbara arrogancia, 
y FamagosLa después, 
con que quedó de sus plaias 
y de sus puertos señor 
el Turco, y desando i Candía 
y á Rodas po fromerizas. 
barrió de las venecianas 
armas dexando á Corfú 
las cruzeras de Alexandria. 
Pidió Venecia socorro 
at i'-jniificc que á lanías 
nvasiones se temía 
de mafi cc'sImsbs dcíjiracias. 
Pío quinto, pues, conformando 
el nombre con las entrañas, 
á su majestad propuso 
esta liga deseada 
y solicitado á ayunos, 
oraciones y plegarias, 
nombrando al señor Don Juan 
)llorÍ3 de la Casa de Austria, 
generalisimo della, 
y á la persona bizarra 
de Marco Antonio Colona 
por teniente, cuias canas, 
con las del Príncipe Dona, 
segundo Néstor de Italia, 
para el valor y el consejo 
sOn do espejos de plata. 
Capitulóse que fuese 

y ligasania 



el e 



and:r 



Don Juan el Papa 
de su mano y le bendixo 
en San Pedro, con sus armas 
las de España y de Venecia 
que va en la Real de tspaña 
tremola al sol, y las medias 
lunas del turco anu-na/ji. 
queoon tretientas galeras 
dizen que á Lepanto baxa, 
y desde allí á pesar nuestro 
sobre las costas de Italia 
de quien generales son 
ttúmt-Tados par.t esta azaña 
Luchali, Piali v Siroco, 
tres galgos de buena casia, 
pífi) pú acá si vienen 
no les faltarán zarazas 
para que rabiando buelban 
á saludarse a la casa 
de Meca, tan sania entre ellos, 
donde roerán con la rabia 
e CíidOarcon de Mahoma, 
que entre dos imanes anda 
por la maroma del viento 
l^asta que resbale y caiga 
á buscar en el infierno 
donde á su dueño hace falta. 



Sft 



¡REVISTA DE ARCHIVOS 



Y este clarín da señal 

que el señor Don Juan se cnvarca. 
A los remos, porque el pilo 
del comitre tanbien llama. 

Argandona. 
Vamos. 

Zurdillo. 
Vamos, que esto es fuerza. 

Poeta. 
\0 qué paso se me escapa! 

Vexete. 

Don Florisel de Nochea 
sea en mi defensa, alarmal 

Escarní Ha, 
Almendruca» tras de mí. 

Almendruca. 

A la vallestera el alma 
siempre te sigue, Escamilla 
[en el toldadillo dexo 
porque me a.,, gala 
dentro de la..,] 

(V.iDse entrando todos [y Almendruca\ y 
quédase [Hipólita]. Almendruca y suena ruido 
grande de cadenas. 

Almendruca, 
(Dos lineas tachadas y raspadas.) 

ya en la faluca dorada 
de la Real i. por la espuma 
buela el águila del agua 
con un mundo que la sigue 
de vanguardia y retaguardia. 
Ya llega á las escaleras, 
ya del vaxel le hacen salva, * 
ya sube al sol dando envidia, 
ya pone dentro las plantas, 
ya la chusma lecaloma, 
y todos los remos alzan. 

{Al margen, añadido.) 

(Buen viaje le de el cielo, 
gloria de la Casa de Austria.] 

(Vase Almendruca. Dicen V. tres reces á una 
la chusma, y entran Don Lope de Figucroa, 
Marco Antonio Colona, el Marques de Santa 
Cruz, Juan Andrea, en cuerpo todos, y luego 
el señor Don Juan con vna véngala, y diga:) 

D. Juan. 

Pues del Papa y de Venecia 
an arribado en bonanza 
con Marco Antonio Colona 
galeras y galeazas 
y de conserva con ellas 
las de Saboia y de Parma, 

V esta nuestra armada junta, 

9 



vamos á buscar la armada 
del Turco porque no diga 
que á esperalle en la campaña 
del mar no salió la nuestra, 
y á los abrigos de lialia 
rezelando su poder 
ó se queda ó se acobarda, 
mientras él en Corfú infesta 
y el Archipiélago tamas 
fuerzas de la Señoría. 

(Atajado.) 

Doria (sic). 

[Resolución acertada 

me parcze que salille 

al encuentro es mas gallarda 

fació n. 

Colona. 

Yo soy de ese mismo 
parczer.] 

(Hasta aquí lo atajado.) 

D. Juan. 

Pues á su escuadra 
cada cual. 

Marqués. 

Eso a de ser, 

que esperar es uña calma 

cobarde en algo. 

D. Lope. 
Por eso 

es judia la esperanza, 
y más la que aguarda á un turco, 
que la cólera es cristiana 
vieja y española; vamos 
sin esperar en demanda 
de esos perros, no presuman 
Que an de estar de las espadas 
de Toledo cuias cruzes 
á los demonios espantan 
sus alfaies(sic)damascenos 
que en el África ni el Asia 
no se persinan con ellos 
seguros en las murallas 
de Constanlinopla. 

Doria. 
A costa 

y vía á la capitana 
de Genova por la popa 
de la Real. (Entrase.) 

D, Juan. 

Con qué rara 

bizarría el viejo Andrea 

Don Lope al esquife salta! 

D. Lope. 

Es ;;ran Ipege] onbre. 



6o 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Hipólita, 

Para atreverme á prodigios 
tengo el alma mui barbada, 
y el corazón como cuentan 
de Alexandro. 

Z). Juan. 

^•Cómo os llamáis? 

Hipólita. 
D. Hipólito del Sol. 

D. Lope. 

^No menos? 

Hipólita. 

Pues esto es nada, 

si en mi sangre cabe todo 

y en mi valor nada falta? 

D. Lope, 

Yo apostara que están dentro 
con la luna y con el alba 
del cuarto grado i que apenas 
sin dispensación del Papa 
podéis con ningún planeta 
casaros en la montaña, 
de tan hidalgos luzeros. 

Hipólita. 

Mi presunción es tan alta 
por lo menos que pareze, 
si el corazón no me engaña, 

3ue es de esa provincia hija 
el vecino. 

D. Lope. 

Las brabatas 
de perlas me han parecido, 
que en esta edad son bizarras, 
por vida de vuestra alteza 
que a de ser mi camarada. 

Hipólita. 

No lo a acabado conmigo, 
que tengo el alma mas vana 
y no lo pienso ser menos 
que del señor D. Juan de Austria. 

D. Lope. 

Demonios trae en las tripas 
el mo9ueIo. 

D. Juan. 

La palabra 

tomo, y estimo la oferta. 

Hipólita. 

Y de ese favor en pago 
pongo la vida á tus pies. 



D. Lope. 

Vuestra alteza á cuando aguarda 
á zarpar? 

D, Juan, 

D. Lope, á luego, 

que ya la bandera blanca 

sobre el garzes lo pregona. 

D, Lope. 

Toca Comitre y dispara 
la pieza de leva. 

(Disparan la pieza.) 

D, Juan. [Hip,] 

Cielos, [aiudad mis esperanzas '^ 
dad viento en popa á mis ansias 
para que lleguen a efecto 
sin ^ogobrar en la plaia.J 

(Tocí de adentro el Comitre y dice.) 

Comitre. 

Da á la derecha el timón . 
y agora, voga canalla 
á cuarteles. 



Buen viaje. 



Buen pasaxe. 



Zarpa. 



Todos, 



D. Lope. 



D, Juan. 



Todos. 



Zarp 



a. 



(Buclban á sonar cadenas y ruido« y éntrense, 
V tocando el clarín, se descubra una galera en 
la parte que mas apropósiio fuere, pintada de 
medias lunas blancas, y un estandarte en la 
popa con liS medias Junas también y la cola 
de caballo y di^a Luchuli, turco, con véngala, 
diga sobre la proa.) 

Lucholi. 

Genizaros valientes, 

de Marte belicosos descendientes, 

de Alá azote arrogante, 

ralos de Europa, soles de levante 

que de las turcas lunas 

aveis adelantado las fortunas, 

cuios corbos alfanjes 

fueron cometas del Danubio al Ganges, 

oy vaxais siendo dueños 

de tantas alabanzas como leños, 

del mar con el tridente 

á castigar la armada del poniente 

y su preiesto loco 

con Luchali Vaxa, Bali y Siroco, 

vuestros tres generales 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Tm 



del sol antorchas y de Alá fanales, 

y contra los que engaña 

ésta vil liga de Véncela; España 

y el alfaqui de Roma 

tres brazos de Sel m y de M ahorna 

y tres polos del mundo 

en quien eL^ran señor Alá segundo 

de fuego esferas fragua, 

por más que buele el águila del agua 

(Atajado,) 
[ese fenis gusano 
hijo de Carlos, de Filipe ermano, 
que de cenizas frías 
renaze á imaginadas monárchias 
con alas y sin plumas, 
hidrópico de vientos i de espumas, 
y cubra con espanto 
como alción su nido en el Lepanto 
avnque en su cana esfera 
tantos turcos, dclíines de madera 
con naufragantes vascas 
le pronostican trágicas borrascas. 
Alarma, alarma y muera 
quien con tantos avisos persebera, 
aue ia á poca distancia 
aesu armada miramos la arrogancia 
y por tantos penóles 
tremolar estandartes españoles 
que hasta los fílaretes^ ^ 

flámulas sienbra el \ iento y gallardetes.] 
Alarma y á los remos 
i estas soberbias locas castiguemos, 
[v con fatal desay re 
cfestos barbaros icaros del ayre 
no se escape ninguno 
y en este anfiteatro de Neptuno, 
oy de España el oriente 
la segunda tragedia represente, 
y en la postrer jornada 
queden de tan soberbia loca armada 
las glorias españolas 
por nabales despoxos de las olas, 
diciendo en voz altiva: 
viva Selim, señor del mundo! • 

Todos. 
Viva! 

(Cúbrase la galera tocando el el ¡rin. v bucl- 
ban á salir al tablado, que representa la Real 
el Sr. D. Juan, D. Lope.) 

D, Juan. 

Pues ya de los turcos vemos 
la armada puesta en batalla, 
hagamos alto. 



Canalla, 
leva remos! 



D, Lope. 






Comilre, 
Leva remos! 

D. Lope. 

Que prodigiosos estremos 
de constante pecho encierra 
su valor en mar y en tierra! 

D. Juan. 
Llaman, D. Lope. 

D. Lope. 

Señor! 

D. Juan. 

Con clarin y vn atambor 
para consexo de guerra. 

D. Lope. 

Yo. voy, para pelear 
me están corriendo los pies, 
por Jesucristo, después 
que he visto al turco. 

(Éntrese D. Lope.) 

D. Juan. 

Oy el mar 

mi nombre a de eternizar 

con vna y con otra azaña, 

porque la fe me acompaña 

y me ha de ver la fortuna 

poner la otomana luna 

a los pies del sol de España. 

Ea, mar, que oy as de ser 

testigo de mis alientos, 

comienza á ostentar portentos 

del católico poder, 

que en ti a de aliñarse y ver 

este valor español 

con el sangriento arrebol 

del otomano ribal, 

como en luna de cristal 

de quien es .Narciso el sol. 

(Atajado.) 

Hipólita. 

[Quien me pudo á mi venzer 
no se puede prometer 
menos contra la fortuna, 
ni de la otomana luna, 
ni del bárbaro poder; 
pero oy daré mayor gloria 
á los despoxos que di 
porque venciéndome á mí, 
será mas alta viioria, 
cuente la futura historia 
que vbo vna eroyca muger 
que sin dar á conozer 
vn loco atrevido amor, 
de su veneno valor 



62 



REVISTA DE AHCHIVOS 



y antidoto supo hazer. 

Nuevo ser me a dado el traxe, 

la espada espíritu nuevo, 

con que assi raio me atrebo 

del otomano linaxe 

y con español coraxe 

ya de mis hechos me admiro 

si antes con loco retiro 

pude amando armada i mar 

á vna lágrima anegar 

y abrasar con un suspiro.] 

(Hasta aqtti lo atajado,) 
(Entra D. Lope, y luego los generales.) 

D. Lope. 

En la Real están ya 
los generales de todas 
las escuadras á quien esie 
consexo de guerra toca. 
Mire agora vuestra alteza 
lo que manda. 

Z). Juan, 

Que nos pongan, 
D. Lope, asientos. 

(Vaiansc sentando todos ios generales que 
son: Juan Andrea, Cotona, Sania Cruz, el de 
Malta, con vna cruz blanca en el pecho, Barba- 
rigo,dc Venecia, D. Lope, y en medio el señor 
D. Juan en uno de los bancos de rtspaldar y 
diga:) 

D. Lope. 

Ya están 

prevenidos en la popa. 

Z). Juan. 

Pues sentémonos, que no es 
de gastar en ceremonias 
el tienpo, tienpo y veamos. 

Hipólita. 

[El real amor] (?) 

que resolución tomamos 

con. lo que 

(Seis versos tachados,) 

en la junta 

se mira más, vive Dios 

la Reyna de... 

Doria, 

(Al margen,) 
El cielo nos encamine 
á la que más nos importa. 

D, Juan. 

Señores, mi intención fue 
siempre no exccuiar cosa 
sin los votos de tan grandes 
y tan ilustres personas, 
que esto prometí en Madrid 



á su Magestad y es poca 

mi edad y las esperícncias 

con ella es fuerza que corran 

parexas; aquí esta junta • 

la armada más poderosa 

de la cristiandad, con esta 

Santa Liga vnida toda, 

donde para tan gran causa 

su [magestad] Santidad nos exorta * 

con gracias i jubileos, 

armas de la fe tan propias. 

Las humanas son las más 

invencibles de la Europa, 

la armada del enemigo 

tenemos desde la aurora 

á la vista; de la nuestra 

los estandartes tremolan 

á la suia ^que os pareze, 

sin soberbia ni lisonja, 

que se exccute en tal caso? 

(Acotado,) 
[Hable Juan Andrea Doria, 
como le toca por tantas 
prerrogativas h ero y cas 
ser el primero. 

Doria, 

Señor, 

en esta facipn van todas 

las fuerzas de Europa juntas 

y aventurar la Vitoria 

se a de rezelar, que el turco 

con más veniaxas mexora 

su partido, pues sabemos 

(Ai margen de otra letra:) 

El contrario tiene en popa 

el viento, el sol á la espalda, 

que en el agua más que en otra 

parte los ojos deslumhra, 

no se de... [batalla agora] 

que trae de Costaniinopla 

trecientos baxcles solos 

de remo, sin los que agora 

redondos le dio vencidos 

Nicosia y Famag05ta. 

Esta en la mar con el viento 

tan favorable por popa, 

tiene el sol á las espaldas 

que en el agua mas que en otra, 

parle los ojos deslumhra 

por los visos de las olas. 

Todos son al voto mío 

inconvenientes que importan 

para no represeniaile 

no se de [laj batalla [por] agora 

hasta ÍparaJ mexora r de viento 

ó (juc el buscarnos disponga. 

Colotia, 
Yo soy de ese parczcr, 
porque arriesgar sin la gloria 



64 



REVISTA DE ARCHIVOS 



con moradas vanderolas 

los capitanes Andrea, 

Pesaro y Jacobo Agnora 

valerosos venecianos, 

y para socorrer corra 

con otras treynta galeras 

al mar Don Juan de Cardona. 

Z>. Lope, 

A tomar se van sus puestos 
como las órdenes toman 
de vuestra alteza. 

D. Juan. 

Conmigo, 

sin que parezca lisonja, 

basta quedar contra el mundo 

Don Lope de Figueroa. 

Z). Lope, 

Para verlo vuestra alteza 
no faltan ia muchas oras, 
que ia los soldados míos 
desde la popa á la proa 
de arcabuzes y mosquetes 
los íihrctcs coronan. 

D. Juan. 

Haced que me den vn peto 
y una rodela. 

D, Lope, 

Conozca 

oy el Asia que os dio Carlos 

plumas, águila española. 

D. Juan, 

Oy lo seré á pesar mió 
en la campaña espumosa 
de Lepanto i quedará 
eterna en él mi memoria. 

D. Lope. 
Aquí están peto y rodela. 

D, Juan. 

Ponedme, don Lope, agora 
el peto. 

D. Lope. 

Dezir podran 

después en nuestras historias 

que io os armé cavallero. 

D. Juan, 

Y no es para mi onrra poca. 
La rodela. 

D. Lope. 

Ya os la enlazo; 

ya sé que es gallarda jola. 



D, Juan. 

Don Lope, fue de mi padre 
i quitada al de Saxonia. 

Z). Lope, 

Dios.os haga tan dichoso 
como la fama pregona 
de su magestad cesárea 
en provincias tan remotas. 

D. Juan. 

Amén, don Lope, pues tanta 
sangre de Carlos me toca. 

D. Lope, 

Ya está armado el sol de España; 
guardaos, lunas de Mahoma. < 

Z). Juan. 
Don Lope, ^no os ponéis peto? 

(Toma vna rodela.) 

D, Lope, 

Esta rodela me sobra, 

que me pongo á las espaldas 

hasta acometer. 

(Agora desde lo más alto del teatro se sube 
ó se esparce vn estandarte, el maior que se 
pueda, con vn cruciñjo pintado en él mui 
grande.) 

D. Juan, 

Ya es ora; 

tremolad el estandarte 
que de las armas blasona 
maiores de cielo y tierra 
desde esc peñol agora. 

(Salga llipóliti con otra rodela, y dize don 
Juan, quitándose los sombreros ¿1 y don Lope:) 

/iJjn Hipólilo del Sol, 

oy á tan gran sonbra asoubra 

la fama á nuevos prodigios/ 

(D. Juan.) 

Señor, vuestra causa propia 
es ésta: la iglesia vuestra 
defendemos; reconozcan 
estos bárbaros que soys, 
dándonos esta vitoria, 
de los exércitos dueño, 
y de las misericordias 
vos soys la mayor coluna 
en que nuestra fe se apoia, 
divino atlanie en que al onbre 
puso nuestras culpas todas; 
Rey heroico á quien de espinas, 
pusieron esa corona, 
y esa cruz dieron por ceiro, 
y por purpura más roxa 
luciente sol de justicia, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



C)5 



la sangre que os arrev(jla; 
gracia y favor sobre todos, 
esas cinco fuentes corran, 
que de costado, de manos 
y pies, tanto rubi brotan. 

D. Lope. 

Ya el sol de justicia en él 
al mismo sol ha/e sonbra. 

D. Juan. 

Pues hinquemos las rodillas, 
y pues soys la angular piedra 
á tama almádana loca 
del pueblo ingrato labrada, 
caed desde el monte agora 
para precipitar esta 
estatua de Babilonia. 
Ka, soldados de España, 
raios que en su esfera forja 
.Marte, la ocasión os llama 
más bizarra y más gloriosa 
que jamás aveis tenido; 
y vais, para maior gloria, 
absueltos á culpa y pena 
por el vizedios de Roma. 
jViva la fe y viva España! 

Todos. 
¡Vivan! 

(De ailcntro.) 

D. Lope, 

Ese brazo [basta y\ sobra 
contra mundos de turíjuías. 

D. Juan. 

Dispara vna pieza agora 
con vala en señal que quiero 
batalla, y al arma toca. 

(Disparan la pieza y sacao las espadas.) 

/). Lope. 

Santiago y cierra España, 
y venga el África, toda 
Turquía y todo el infierno! 

D. Juan. 

Por maravilla notoria 
se nos a mudado el viento 
de las proas á las popas, 
y para no deslunbrarnos 
el sol de nubes se envoza, 
porque delante del sol 
verdadero todo es sombras. 

[Hipólita] D. Lope. 

Ya amaina el turco las velas 
V las galeazas obran 
gallardamente, que son 
nubes que raios abortan. 

•^^ ¿POCA.-^TÜMO x: 



\IIipólita\ I). Lope. 

Brabo granizo de valas; 

agua, üius, que el ruin se moja. 

/). Juan, 

Esa es la Real del turco; 
envistela por la proa. 

D. Lope. 

Ella nos ganó de mano, 
y las gcnízaras corbas 
cuchillas brillar e visto 
por nuestro espolón i agora 
por la cruxia. 

D. Juan. 

A\ socorro. 

don Lope de Figueroa! 

/). Lope. 

H .Adonde va vuestra alteza.'* 
.No se mueva de la popa. 

/). Juan. 

<-Cómo, no llegando al árbol 
maior las turcas marlotas? 

(Knirc Luchnli y turcos tras el con csp.Tdas 
y r«jdclas^ diciendo:) 

Lucha li, 

¡Viva Selin! 

Todos. 

¡Selín viva! 

LuChali. 

Oy será nuestra la Europa 
si rendimos la Real 
de España. 

(Escamilla salg.i con medio remo y .Minen- 
dfüca con otro.) 

Escamilla. 

Perros, agora 

lo veréis, que soy Agraj?es. 

\Almendruca.\ 

[Después de A¿(ra^es\, 
i.v en ocasión más fam<ísa 
I {nadie lo a dieho en el mundo\. 

[Escamilla.\ 
I Almendruca hacia.. . \ 

D. Juan. 

Ea, españoles valientes! 

Escamilla. 

Este medio romo sobra 

[para] si Dios Hubiera Turquías. 

que por esta causa sola 



66 



REVISTA DE ARCHIVOS 



las prisiones e ronpido, 

(y las] y ronpiera las mazmorras 

del cosario Becebú. 

Señor don Juan, á las chollas, 

pues no ai con crisma ninguna. 

D. Lope. 

Ea, Pero Vázquez, onrra 
de los andaluzes! 

Escarní I la. 

lia, 

don Lope de Figueroa! 

(Retiran á paios y á cuchilladas á los turcos, 
y vuelvan á cn'.rar don Lope y don Juan.) 

D. Lope, 

Desanparar la Real 
no es lícito á la persona 
de vuestra alteza ni á mí; 
dexarle, pues en esotra 
del turco a entrado mi tercio 
con hazañas prodigiosas, 
y [boto á Dios¡ que mi pierna 
a dado en dolerme agora, 
y diera vn brazo porque 
diez demonios por la posta 
me la Ilcbasen. 

/). Juan. 

Paciencia, 
don Lope! 

D. Lope. 

El valor que inporta 

tengo, aunque brame la infame. 

D. Juan. 

Las turcas galeras todas 
palotean. 

D. Lope. 

Palotee 

esta pierna en vna orea. 

/). Juan. 

Con hazañas más que vmanas 
se eterniza en las memorias 
de los onbrcs, Lscamilla. 

(Entre (Hipólita) vn soldado con la espada 
desnuda.) 

[Hipólita] Soldado. 

üy por inmortales tocan 

las glorias de España al cielo, 

águila del agua eroyca. 

D. Juan. 
Que ay [don Hipólito], soldado español. 



iíipólita] Soldado. 

Ya 

huelan las turquescas proas 
para escapar de tus plumas r^'* 
por montes de miedo í olas. 

D. Lope. 

O que de merzed me hizieran 
esas vencidas señoras 
si esta pierna me llebaran 
por mancarrón de Mahoma! 

D. Juan. 

Gracias á Dios que á su gracia 
y á su mano poderosa 
esta Vitoria debemos. 
¡Vitoria, España, vitoria! 

(De adentro.) 

D. Lope. 

Eso sí, cuerpo de Cristo, 
que es lo que a de ser, i agora, 
mas que con mi pierna juegue 
Lucifer á la pelota. 

[D. Lope] Soldado. 

Va todos los generales 

[por la popa] por la proa i por la popa 

llegan con la norabuena. 

D. Juan. 

Hágales tanbien zaloma 
la chusma, y désele luego 
refresco de popa á proa. 

(tlaccn 1.1 zaloma y van entrando los gene- 
rales.) 

Doria. 

PoT Italia á vuestra alteza 
yo y Marco Antonio Coiona 
la norabuena le damos. 

Colofia. 

Y por la iglesia de Roma 
y el Pontífice Pío quinto, 
de la liga venzcdora 
primer mobil y cabeza. 

Marqués de Sa?ita Cru^. 

Y yo por España toda. 

D. Juan. 

¡A, Marqués de Santa Cruz, 
tinbre de la casa onrrosa 
de Bazán, á todos tres 
debe España esta vitoria! 

(Kntra Kscamilla lleno de vestidos turcos, el 
estandarte turco en la boca, y los dos hijos 
del baxá, niños, dcbaxo de los brazos, y Al- 
mendruca con el medio remo y desando caer 
el estandarte turco, diga:) 



BIhl.IO TKCAS Y MIJSFOS 



<V 



Escarní I la. 

Alongóme á Pero Vázquez 

de Escamilla(y /l/z/if/ii/rí/ail^de gloriosa 

memoria, y al medio remo 

con que he espantado las moscas 

á í.uchali. 

/). Juan, 
Es hZscamilla. 

Escarní I la. 

Con más escamas i conchas 

que vna vallena, pues lanías 

cuchillas, flechas, pelólas, 

vn pellizco no me an dado 

y \car^aiio\ hecho escarpia dcsla [/or/j?| 



turquesca rope la 

y ese esiandarie en la voca 
de la Real del g-an Turco 
con las lunas y la cola, 
y estos hijos del vaxá, 
perdigones de Mahoma. 
á los pies de vuestra alteza 
buelbo. 

I), Juan. 

Bolbed en buen ora 
á mis brazos, capitán, 
que hazañas tan espantosas 
son dignas de eroycos premios. 

Escarní I la. 
Llegad á su alteza. 

D. Juan. 
Lloran. 

Xiño. 

Como esclavos, aunque el serlo 
áé[ Rey de Kspaña nos onrra. 

lAlmendruca]. 

1 Tanbíen io beso los píes 
á vuestra altera.] 

D. Juan. 

Amazona 

de fispañay soys invencible. 

Almendruca. 
Que me pra\e. 



|ropa. 



I). Lope] (Hipólita.) 

Aqui fue I roya: 
ca^ pcnsiiniicntos mios, 
del turco Lcpjinlo 
...menester ijuc recoja 
n ucstros desperdicios. 

/). Juan. 

^•Cuántas, Principe de Melfi, 
serán, rendidas i rolas, 
las galeras del contrario 
que nuestras ptjpas remolcan.'* 

Marqués de Santa Cru^^. 

Al pie de ciento y ochenta, 

sin lis que á pique en las ondas 

de Lepanto sepultamos. 

La maior nabal vitoria 

es que an visto desde Xerxes 

las edades del sol todas. 

/). Juan, 

Al cielo se den las gracias, 
y á ese guión que tremola 
con el cordero de Dios, 
que a de quedar por memoria 
y por triunfo s<jberano 
en el colegio de Atocha 
do Madrid, por voto mió, 
y á Italia y á Kspaña agora. 

Todos. 

jViva el águila del agua! 

D. Lope, 

Y acabe la portentosa 
batalla naval aqui, 
que á la misma fama asonbra, 
pidiéndoos, cauto senado, 
perdón de las faltas lodas. 

FIN 

Laus Deo et B. V. M. 

Luis Vkijz dk (jüEbAWA. 

I£ bisio esta comedia, y reformando 
los juramentos de I). Lope de Figueroa, 
que tiene en ella, se puede representar 
en Madrid, á 2«) de Julio de 1642. — Juan 
Savarro iJespinossa. 

Hur la copia. 



A. V 



M. 



C8 REVISTA I>E ARCHIVOS 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



Mitos y snpersticiones de Astnrias, por Rogelio Jove y Bravo.— Oviedo, 
«La Comercial», Imprenta, igoS.— -S.*, 94 págs. 

El librilo del catedrático de Oviedo se lee de un lirón por escasas aficiones que 
se tengan á estos estudios del folklore: la amenidad del estilo hace grata su lectura. 

De la importancia del asunto aún habrá algunos poco convencidos: si acaso lo 
considerarán bueno, todo lo más, para entretener á los niños, contándoles las haza- 
ñas del Trasgu, habitador de la cocina asturiana y eficacísimo auxiliar del ama de 
la casa en las faenas domésticas: del Xuberu^ que cabalga con la tempestad y lleva 
la destrucción á los campos; del Busgoso, benéfico habitante de las selvas; del Su- 
miciii, para cuyas raterías no hay nada seguro; de la Giiaxa, la bruja siniestra, que 
chupa la sangre de la muchacha rebosando s^lud y del niño rollizo, y seca la vida 
en sus venas. Todo ello podría parecer fútil si no nos ofrecieran estos mitos, los 
únicos datos comparativos para llegar hasta la infancia dé los pueblos y descubrir 
entre razas hoy muy apartadas entre sí evidente comunidad de origen. 

Siendo romanos y germanos los principales fundadores de la nacionalidad as- 
turiana, según el Sr. Jove, los primeros apenas han dejado huella en la confusa 
multitud de sus mitos populares. «En cambio, bien puede afirmarse que la mayo- 
ría de los mitos asturianos han venido del Norte; traen los unos el aspecto sombrío 
de los mitos celtas, otros el humoiir sajón, algunos la petulancia gala, la melanco- 
lía germánica y la poesía gaéüca: muchos visten el traje blanco y flotante de los 
druidas ó las túnicas rojas que tejían las mujeres de los germanos, y no pocos se 
cubren solamente con sayos de lana ó con girones de las frías nieblas septentrio- 
nales.* 

El título del libro da la primera división que hace de la materia. A su vez, sub- 
divide los mitos, por razón del medio en que se manifiestan: los que viven con 
el hombre en el hogar, espíritus ó mitos familiares, y los que habitan fuera de él, 
al aire libre, mitos del campo, de la naturaleza. La subdivisión de las supersticio- 
nes ya no es tan fácil, porque varían extraordinariamente las ideas en que están 
informadas, adoptando como más sencilla la de distinguir entre hechizos y augu- 
rios; entran en el prinier grupo todos los símbolos, objetos, ceremonias, fórmulas 
y ritos que tienen por objeto producir un bien ó un mal; en el segundo, las supues- 
tas relaciones entre determinados actos ó fen<'>menos y los sucesos de lo porvenir. 

Este género de investigaciones viene muy á su tiempo: la cultura moderna va 
borrando leyendas y mitos de la imaginación de los pueblos; ya apenas quedan 
vestigios más que en los pueblos apartados; urge salvar su memoria y dejarlos 
consignados por la imprenta. Son datos que la erudición futura podrá necesitar. 
A la pequeña bibliografía de mitología asturiana que inserta en su trabajo el señor 
Jove, habrá que añadir pronto un estudio qu'j prepara D. Juan MenénJez Pidal. 
El que hoy nos ocupa figurará en aquélla como uno de los que en form:^ más 
atractiva aporta noticias auténticas para e! esclarecimcnlo del problema. 

F. S. B. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 6y 

Initials and ICmiatures of the JX.^^, Xti& and Xlti^ Centnries, from the 
Mozarabic Manuscripts of Santo Domingo de Silos in Ihe Brilish Muscum. 
Vith introduclion bv Archer M.^untiniiTon.— New-York.DeVinne l^ress, 1901. 
Folio marquilla, 47 láms. 

Con esie nuevo y maj»nílico volumen viene á adquirir nuevos litulos á nuestro 
reconocimiento el opulento capitalista norteamericano. Como para indemnii:arnos 
de haberse llevado á orillas del Hudson los libros de la biblioteca española que allí 
ha reunido, apenas pasa, un mes sin que nos obsequie con alguna reprtxlucción 
esmeradísima de las rarezas bibliográlicas que la componen. 

El regalo actual, como otro de los últimos que dio á luz bajo el título de 
*Spanish Documents», no procede ya de su librería, sino que reproduce ejemplares 
españoles que han ido á parar al Biitish Museum. Presentado el volumen con gran 
lujo, es de un especial interés para el estudio del arte durante la época más oscura 
de nuestra historia. Los «Códices Visigóticos* forman un grupo de manuscritcsen 
el Museo Británico sin rival, según iMr. Huntington, desde el punto de vista de sus 
extraños y fantásticos dibujos. 

La historia de estos códices es tan vergonzosa para nosotros como la de otros 
tantos monumentos de nuci>tro pasado que, fuera ya del solar patrio, son testimo- 
nio vivo en las colecciones extranjeras de nuestra desidia, ignorancia y espíritu 
turbulento. Durante largos siglos se habían conservado en aquel rincón de la pro- 
vincia de Burgos, entre los muros del Monasterio románico que se alza en las es- 
tribaciones de la sierra de la Demanda. Allí, donde verosímilmente debió hojearlos 
y consultarlos más de una vez el mismo Santo Domingo, fueron guardados con 

f 

gran veneración, logrando salvar la época peligrosa de la Guerra de la Independen- 
cia, gracias al celo de uno de los monjes, D. Domingo de Silos Moreno. No tuvie- 
ron después la misma suerte, cuando la supresión de los conventos, el último 
Abad de Silos, después Obispo de Segovia, se encargó de su custodia, conHando 
más tai de aquel precioso depósito á uno de sus amigos, D. Sebastián Fernández, 
que muchos hemos conocido, ya octogenario, de Párroco de San Martín en Ma- 
drid. Lo que después pasó no se sabe bien: el hecho es que en 1877 salían á subas- 
ta en Madrid, y al año siguiente en París, yendo á parar por mitad á la Biblioteca 
Nacional francesa y al Museo Británico. 

No sólo la antigüedad (siglos ix al xii), sino los notables caracteres arqueológi- 
cos y paleográíicos que en estos códices se encuentra, y más que nada, la picante 
originalidad de sus miniaturas, es lo que ha movido al Sr. Huntington á empren- 
der la publicación de tan lujoso libro. 

Algunas de las iniciales reproducidas en color con toda pulcritud, suministran 
elementos que podrían aprovechar los decoradores modernistas; casi sin modifica- 
ción pudieran creerse productos del arte más de nuestros días. Ejemplo la magní- 
fica A del manuscrito núm. 3o.85o, y en general todas las iniciales del mismo. 

Este códice, soberbio á juzgar por las reproducciones, es un Antifonario mo- 
zárabe para todo el año, con notación musical. La página que tígura al frente de 
la obra del Sr. Huntington, pertenece á aquél, y allí se ven las neumas que tanto que 
hacer han dado á los musicógrafos. Tal vez este ejemplar haya sido uno de los que 
más han auxiliado á los benedictinos de Solesmes en sus tareas de desciframiento, 
pues de Silos provienen varios de los códices que más han servido á Dom Pothier 



yo REVISTA DE ARCHIVOS 

y demás ¡lustres compañeros en la gran obra de reconstitución del primitivo canto 
litúrgico, base de la actual reforma de la música religiosa. 

F. S. B. 



Incunabulos da Real Biblioteca pnblica innxi4cipal do Porto, por Ar- 

thur Carvalhíj.— Com 17 reproduc9des no texto em fac-similc.— Nova edicao. 
Porto, Imprensa portugueza, 1904.- -4.*', 142 págs. 

El Sr. Carvalho ha aumentado en este Catálogo, hasta el número de 206, la 
lista de los incunables que ya en 189S publicó la misma Biblioteca. Además ha co- 
rregido erratas y equ¡v<>cacione5 de fechas, é incluido entre los verdaderos incuna- 
bles algunos libros, clasificados antes entre los del siglo xvi. 

I. a descripción de cada obra está hecha con todt> esmero,, los facsímiles avalo- 
ran el trabaio, y las condiciones tipográficas honran Tas prensas lusitanas. 

La Revista se complace en reconocer el floreciente estado de los estudios biblio- 
gráficos entre nuestros vecinos y en agradecer que nos haya honrado aquella Bi- 
blioteca con el envió de un ejemplar del Catálogo. 

A. P. Y M. 



La Cronique de Prance, publiée sous la direction de Pierrc de (^oubertin.— 
Auxerre-París, ímp. A. Lanier, 1004. —8.", 23S págs. 

El tomo correspondiente fll año cuarto de esta publicación trata cliversos asun- 
tos de los que más importancia han revestido para la nación vecina, durante el año 
anterior, observándose en el criterio con que están expuestos, una imparcialidad 
no siempre fácil de observar en temas de actualidad palpitante. Los capítulos refe- 
rentes á Argel, á la Luisiana y al poderío étnico de Francia, son los que ofrecen 
datos y puntos de vista que pueden interesarnus. 

La Crónica hace constar cómo Francia ha sabido realizar casi las dos terceras 
partes de su plan colonizador en el África septentrional y que puede formularse de 
este modo: ayudar á los colonos, y apaciguar y atraer á los indígenas: establecer 
por su izquierda un sólido protectorado sobre la Pcgencia de Túnez, y por su de- 
recha una sólida influencia sobre Marruecos, ir ganando tcrrtno por el interior 
hasta alcanzar el Sencgal y la costa de Marfil y reformar de alto á bajo la admi- 
nistración. 

Preocupándose del peligro que para la formación de una nacionalidad franco- 
argelina pueda ofrecer el aflujo constante de extranjero, opina el autor que el peli- 
gro español es menor en Oran, que el italiano en Túnez, aunque la superioridad 
numérica de nuestro compatriota sea evidente en aquella provincia: io5.ooo espa. 
ñoles para 9S.000 franceses y 7:». <v>o árabes, según el censo de 1896. 

Lo mismo que este asunto, relaciónase también con la cuestión siempre palpi- 
tante de la aptitud colonizadora de los pueblos latinos, el relativo á la historia de 
la Luisiana como territorio perteneciente á Europa; la actualidad del asunto pro- 
viene de las fiestas con que los Estados l'nid-js celebraron el año pasado el cente- 
nario de su incorporación ;i los restantes Estados de la ÍJniím. Lo que á nosotros 
nos interesa principaimcnte es la manera como I.i Croniquc de Frunce juzga la 



BIBLIOTECAÍ? Y MUSEOS 7 1 

labor de España durante los treinta y tres años (1769- 1802). Según el escritor fran- 
cés, esa dominación fué dichosa: los gobernadores que se sucedieron en la Nueva 
Orieans, fueron hombres notables. 

«Bajo su dirección hábil y prudente la colonia se pobló y enriqueció, sin verse 
obligada á sacrificar las características nacionales á que tan apegada se sentía. Los 
impuestos eran ligeros: en resumen, Méjico era el que pagaba los gastos de la go- 
bernación del territorio, y por otra parte, una vigilancia muy poco activa permitía 
á los habitantes el dedicarse á un comercio clandestino muy renumerador con sus 
vecinos emancipados ya del yugo inglés. Sumando los presupuestos de la Luisia- 
nia, desde el 1768, resulta que España gastó cerca de sesenta millones de libras. Y 
lo hacía de buen grado creyendo poder constituir asi una especie de baluarte 
franco-españok entre los Estados Unidos y Méjico.» 

La influencia creciente y natural de los Estados americanos del Norte, hizo vana 
esta tentativa. 

K. S. B. 



VARIEDADES 



ESPAÑA. Madrid. — La Real Academia de Ciencias Morales y Políticas anun- 
cia, con fecha 3i de Mayo último (Gaceta del 1 1 de Julio de 1004), el Programa del 
octavo concurso especial que abre esta corporación para premiar Monografías des- 
criptivas de derecho consuetudinario y de economía popular. Anuncia también en 
el mismo número del periódico oficial, el séptimo concurso para honrar la memo- 
ria de D. Francisco de Borja Queipo de Llano. Los trabajos versarán sobre el tema 
«Examen crítico de los impuestos interiores sobre el Consumo en las principales 
naciones de Europa y Am^Tica. Reformas aplicables á España que se deducen en 
este estudio». R. O. 9 de Julio de 1901 dando gracias á 1). Manuel Tolosa Latour 
por un donativo con destino al Museo de Arte Moderno «En la playa del Sanato- 
rio de Santa Clara», cuadro de que es autor D. Federico Godoy.=P. O. 9 de Julio 
de 1904 dando gracias al laureado artista D. Aurelio R. V. Carretero por d dona- 
tivo de su estatua «D. Pedro Ansurcz*, con destino al Musco de Arte Moderno. ^= 
R. O. 1 3 de Julio de 1904 dando las gracias á D. Ramón Benito Aceña y aprobando 
el proyecto de monumento que tan insigne patricio se propone elevar á costa de 
su peculio particular, en el cerro de Garray, bajo el cual se encuentran las vene- 
randas ruinas de la invicta Numancia.=R. O. 9 de Julio de 19 )4 dando gracias á 
Mr. N. Filoz por un donativo de libros á la Biblioteca Nacional. 



T^ 
/^ 



REVISTA DE ARCHIVOS 



CRÓNICA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



RELACIÓN de los impresos españoles recibidos en la Biblioteca Nacional durante 
el año 190^ por el Registro de impresores, según el R. D. de g de Diciembre 
de i8g6. 



PROVINCIAS 



Álava 

Albaceie 

Alicante 

Almería 

Avila 

Badajoz 

Baleares (Mallorca). 
Barcelona, año 1900. 

Burgos 

Cáceres 

Cádiz 

Canarias (Laguna).. 

Castellón 

Ciudad Real. . . . 

Córdoba 

Coruña. . . . . 
Cuenca. . . . ' . 

Gerona 

Gijón 

Guipúzcoa. . . . 

Granada 

Guada la jara . . . 

Huelva 

Huesca 

Jaén 

León 

Lérida 





Folie- 1 




Vols. 


tos. i 

8 


Hojas 


Q 


* 


s> 


7 


66 


3 


iM 


67 


12 


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2 


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12 


23 


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53 


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7 


35 


(3 


3, 


20 


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17 


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205 






Suma y sigue. 



6 


20 


21 


6 


1 5 78 


> 


6 '7 


» 


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I 


» 


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4 


I 


35 


y> 


» 


» 


237 


3ig 


2205 



PROVINCIAS 



Folie- 
Vols. ' tos. 



Suma anterior. . 237 

Logroño 6 

Lugo ' » ! 

Madrid ' 924' 

Mahón ^ 1 

Málaga ! » ' 

Murcia ' q' 

Orense • •» 

Orihuela ' )o 

Oviedo -» 

Palencia ' » 

Pamplona. . . . ,\ » 

Pontevedra » 

Salamanca \ 5 

Santander ' » 

Santiago 

Segovia '' 

Sevilla ' 4o¡ 

Soria I 2; 

Tarragona | 6 

Teruel » 

Toledo ' 1 3 

Valencia I 04 

Valladolid ¡7! 

Vizcaya ■ 40 

Zamora ' 2 

Zaragoza ' 

Total.. . . 141Ó 



3u) 

55 

932 

4 
» 

3 

6 

» : 
^ I 

* I 

y^ I 
44 



7 
5 



O, 



» 



38 
1 1' 

52 

5 
37, 

28 

25 

39 

í4 
6 



» 



Hojas 

2205 

73 

» 
537 

» 

» 

119 
» 

89 

3ó 

I 

6 
62 
» 

I 
5i 
259 
» 

25 

» 



1618 3464 



Madrid 1.° de Julio de 1904. 



BIBLIOTECAS Y ML1>L0S 






BIBLIOGRAFÍA 



(I-a lengui es la base de clasific.ición de nuestra Bibliografía. En csla se incluyen todos los 
libros de cualquier orden y los trabajos de revistas publicados por individuos de nuestro 
Cuerpo, lo cuil puede servir para intentar una bibliografía ae ésie: los marcaremos con un *. — 
En la Biblingríifia de Revistas siempre que no se indique el año, se entenderá que es el co- 
rriente). 



LIBROS ESPAÑOLES 

(r.° Todos los de historia, en la acepción más 
amplia de lipal.ibra, desde la política á la cien- 
tífica, y los cíe sus ciencias auxiliares, incluso 
la filología y la lingüistica, que se publiquen, 
editen, reimpriman > exir.icien en la i-.spaña 
actual y sus posesiones, de auior español o ex- 
tranjero, en cualouiera de la^ habías españo- 
las, ó en ó fuera de K^paña. de auior espiñol, 
en lenguas sabias. 2.** Las ediciones, reimpre- 
siones V antologías hechas en o tuera de Espa- 
ña, de íibros de cualquier materia escritos por 
autore-> ya muertos no contemporáneos, espa- 
ñoles ó extranjeros, en dich is hablas, 6 por 
españoles en lenguas sabias, dentro de la ex- 
tensión de los antiguos di>miriios españoles. 
3.<> Las traducciones, arreglos, refundiciones 
é imitaciones publicadas en ó fuera i\: Erpaña 

f)or autores vivos, e pañoles ó extranieros, en 
as mismas hablas ó en len uas sal-ia «. de obras 
históricas y literarias debidas a e^^pañoles ya 
muertos. 4Í<' Los libros notables originales de 
amena literatura, dados .i luz en o fuera de 
España por escritores contemporáneos, espa- 
ñoles ó no, en las hablas españolas, ó por escri- 
tores españoles contemporáneos en lenguas 
sabias. 5." Los de cu;ilquier materia, siempre 
que se refieran a cosas de hspaña, publicados 
en las referid.is hablas en aquellas naciones 
que no las usan, ó en las mismas hablas 6 en 
lenguas sabias en los puebhjs que usan el cas- 
tellano. Y ñ." Las traducciones hechas Por es- 
pañoles ó extranjeros, á cualquiera de las ha- 
olas españolas, ó por españole» á lenguas sa- 
bias, de libros extranjeros históricos, i.e cultu- 
ra general, y aun de amena literatura cuando 
son obras maestras.] 

Ai.TAMiRA íRafael). (Cuestiones modernas ile 
historia.— Madrid, Imp. de Ambrosio PCrcz, 
11)04.— 8.^', 3'*^ págs.— 3 ptas. [702 

.\munátkgi;i Soler (Domingo). Mayorazgos 
y Títulos de Castilla. Tomo //.—Santiago de 
Chile, Imp. Lit. y Encuademación, Barcelo- 
na, 1903.- 8.0 m., 42y pág-;. I703 

Bañares t MacíA.n (I). José)- Napoleón I y 
Napoleón IIL Estudio histórico comparativo. 
Soria, Tip. de Sob. de V. Tejero, ii»oj.— :■^^.^ pá- 
ginas, 8."— 4 ptas. |j,)l 

Biografía del Cardenal l)r. D. Benito Sanz y 
Eores, Arzobispo de Sevilla según el episco- 
pologio de la Santa Iglesia Metropolitana y 
Patriarcal, publicada á expensas de su tamiliar 
el M. I. Sr. Dr. l>. Ildefonso Poblaciñn y Cua- 
ti rad o. —Se v'iWn, Tip. de Agapito López, uyj\. 
4.°, c>5 págs. [7u5 



Ca.ncio.ni:rü uknkral. Reproducción facsí- 
mile hecha en New-York De Vienne Press, de 
la obra ordenad» y enmendada por Garda de 
Hecscnde c impresa en Lisboa en i5ió. [70Ó 

—Reimpresión facsímile hecha en New-York 
De Vinne Press, de la obra compilada por 
Hernando del Castillo e impresa en Toledo 
por Juan de Villaquiran en iSao. (797 

Catálogo de la Biulioteca Nacional di:l 
Salva D(»H. Por orden de autores. Por orden de 
materi.is.— San Salvador, Imp. Nacional, s. a.- 
3 vols., 4.*^ m. [-^jH 

DÁvii.A Díaz (Julio). Cuestión filológica. 
Nombre genérico de los hijos de Ortigueira. 
Opúsculo //.—Buenos Aires, ly )4.— 8/'^ h5 p.;- 
ginas y i hoja con retrato. [71)0 

F. Alonso (Benito). Los judío^; en (prense 
(siglos XV al xvii).— Orense, Imp. de A. Otero, 
1904.— H.'^ m., 40 págs. Í800 

(íASCÓN Y (íui.MBAo (D. Domingo). D. Fran- 
cisco .Mariano Rifo y su diario curioso, erudi- 
to y comercial, público y económico; primer 
periódico diario publicado en España. (De la 
Het'ista de .l/rt/^ón ). — Zaragoza, Mariano 
Escar, 1004.— 4.", 24 págs. |8oi 

Hartzknbl^ch i Eugenio), l'nos cuantos seu- 
dónimos de escritores españoles... apuntes re- 
cogidos y culccciunados por Maxiriarth, con 
un prólogo del Sr. D. José Fernándei: liremnn, 
Kdiñün correfTida y aumentada . — Madrid, 
Est. tip. «Sucesores de Riv.idcneyra*, n>04.— 

«.", U'^ pagS. («yo 

Ja.ner V üK MilA ük 1 A Roca (Ignacio de). 
El Patriarca don Juan de Aragón, su vida y sus 
obras (1301-1334). Discurso leído en la Sesión 
pública inaugural celebrada por la SocieJ- 
Arqueológica de Tarragona, el y de E!!.-'^ 
íle 1004. Tarragona, Est. tip. de F. Aris c 
hijo, n.104.— Folio, 114 págs. |8i3 

Li K.'A V Eraso (Fernando). El latifundio, la 
crisis agraria y la cuclión social. Estudio 
práctico.— Madrid, Hijos de M. G. Hernández, 
io'>4.-8." m., «7 págs.— 1, 5o ptas. |S'»4 

Marv.v V .Maykr (limo. Sr. D. José). Estudio 
histórico de los medios de ataque y defensa 
de.síle 1.1 anligüeilad hasta los úU¡mo> progre- 
sos.— Madrid, *E1 Trabajos, iu*»4.— 8." 111., 410 
páginas.— 15 ptas. [8ü5 



74 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Men¿ndez t Pei-ayo (Dr. D. Marcelino) His- 
toria de las ideas estéticas en España. Segun- 
da edición^ corregida y aumentada. Tomo VI 
(siglo xviii).— Madrid, Esl. tip. «Sucesores de 
Rivadcneyra», 1904. — 8.°, 474 págs. 5 pías.— Es 
el vol. 41 de la Colección de escritores caste- 
llanos. (806 

Mercier (D.). La fílosofía en el siglo xix. 
Traducción de Francisco Lombardina. — Ma- 
drid, Imp. de Ambrosio Pérez, lyfx^.— 8.°, 274 
páginas.— 2,5o pías. ¡807 

MoPLA Vicuña (('arlos». P^studio histórico 
sobre el de<icubrimiento y conquista de la Fa- 
tagonia y de la Tierra del fuego.— Leipzig, 
F. \. Brock Raus, 1903 —8." m. 223 págs. [8ü8 ! 

Pascual Español (.Mariano). Socialismo y ! 
Democracia Cristiana. <")bservaciones recopi- | 
ladas.— Madrid, .\mbrosio Pérez, 1904.— 8.° m., i 

433 P'''RS. (8i^ 

«P¿REZ (Dionisio). Ensayo de Bibliografía y 

Tipografía gaditanas.— Madrid, Imp. Mendi- 

zábal, 8, dup.— 4.°. 2f)5 págs.— 10 ptas. [810 

PiRALA (D, Antonio). Plspaña y la Regencia. 
.Anales de diez y seis años (1885-1902). Tomo I. 
Madrid, Est. tip. «Sucesores de Rivadeneyra*, 
1904.— 8.® d., 316 págs. y y láminas.— 7 pese- 
tas. [811 

Recuerdos de la fiesta Naciomal. 3 de 
Abril de 1904. (.Antecedentes históricos y rela- 
ción del solemne acto de la imposición de la 
Corbata de San F'ernando á Ja bandera del 
Batallón Provisional de Puerto Rico, núm. i]. 
4.0, 78 págs. (812 

Romancero general, eo que se contienen 
todos los romances que andan impres<>os en 
las nueue partes de Romances. .Aora nveva- 
mcnte impres.su, añadido y emendado.— M.ai- 
drid, por Luis Sánchez, iCoo. — 2 vols. 4.", 209 
y 368 págs.— \1 principio: l'his edition of two 
hundred was printed in facsímile... at the De 
Winne Press, ninetecn hundred and four. (813 

Rosa r López (D. Simón de la). Los seises de 
la :.atedral de Sevilla. Ensayo de investiga- 
ción histórica— Sevilla, Imp. de F. Díaz, 1904. 
S.** m., 372 págs. mas 2 hojas. (814 

Vicuña CiFUENTES (Julio), .\urora de Chile. 
1812-1813. Reimpresión palcográfíca á plana y 
renglón, con una traducción.- Santiago de 
Chile, imp. Cervantes, 11103.— Folio. |8i5 

A Gil Albacete. 



LIBROS EXTRANJEROS 

(i.^ Los tratados universales y generalts por 
naciones y materias, de historia v sus ciencias 
auxiliares, de literatura y arte, de llloloi^ia y 
lingüistica, etc., que interesen á la erudición 
y á la cultura, publicados en ó fuera de Espa- 
ña por españoles ó extranjeros en hablas vul- 
gares no españoles, ó por extranjeros en len- ' 
gua«; «sabias. 2." Lo.ñ de cualquier materia es- , 
critos por españoles en ó fuera de España en ! 



dichas lenguas vulgares. 3.° Los de cualquier 
materia, con tal que se teñeran á cosas espe- 
ñolas, publicados por extranjeros en ó fuera 
de España en lenguas sabias ó en hablas mi- 
gares no españolas. 

.Amelineau (E.). Les oouvelles fouilles d' 
.\bydos (1897-1898). Compie rendu in extenso 
des fouilles. Description des monuments et 
objeis découveris. — Angers, Burdin et Ce, 
1904.-4.°, vi-254 P*g*' con planos, grabados y 
52 láminas. [816 

.ArCHÉOI.OOIE RELKíIEUSE de la (>RftTE AN- 

CIENNE. — .Angers, Burdin et C.^, 1904.-8.°, 
19 p.i,'>s. (817 

Bertaux (E.). Rome. L'Antiquité.— Paris, 
H. Lauren.s, 190^.-4.°, 176 págs. con 135 gra- 
bados. [818 

Boucfié-LECLERCQ (.\.). Histoire des Lagi- 
des. I.— Paris, Leroux, 1903.-8.°, zii-408 pá- 
ginas. [819 

Busolt(G.). flandbflcher der alteo Geschich- 
te. (jricchische Geschichte bis zur Schlacht bei 
Chaeroneia. III, 2 (Der peloponesische Krieg), 
Gotha, Perthes, 1904. — 8.*, xzzv-589-1640 pá- 
ginas. (8ao 

Cartulaire du prieuré de Saint-Moni (or- 
dre de Cluny), publié pour la Socieié histori- 
quc de Gascogne par Jean de Jaurgain. Avec 
introduction et sommaires ile Justin Maumus, 
avocat. — Auch, imp. Cocharaux, 1904.-8.°. 
iiiv-i52págs [821 

Cervantes Saa vedrar (Miguel de). Essai de 
traduction basque de Don (^uichotte par le 
capilaine Duvoisin.— Biarritzen, Ernes Seiiz, 
19**4. —8.°, 66 págs. [823 

Clermont-Ganneau (C). Recueil d'archéo- 
logie oriéntale. V.— Paris, Leroux, 1903.-8.°, 
400 págs. y láminas. (823 

Derenbourg IL). Les manuscrits árabes de 
l'Escurial. II, i. (Morale et politique).— París, 
Leroux, n)03.— 8.°, xxvni-8i pags. Í824 

I-iuRiriOK. Iphigenie á .\ulis; par Euripide, 
Traduction par M. lAbbé Linder. — Paris, 
imp. Mersch, 19)4. — 12.° 56 págs. [825 

Faure (E.). Vclazqucz. Biographie critique 
par Elic Faure— Curbcil, Crété, 1903.-8.°, 127 
páginas con 24 reproducciones. [826 

Gkigbr (Wilh) und Kuiin (Ern). Grundriss 
der iranischcn Philologie. II. — Strassburg. 
TrObner, 1904.-8.°, 173 págs. y 11 pl. (827 

Gí^RUZEZ (E.). Pctit cours de mythologie, 
contenant la mythologie des Grecs et de Ro- 
maíns, avec un précís des croyances fabuieu- 
ses des Hindous, des Perses, des Egyptiens, 
des Scaadíoaves et des Gaulois. Nouvelle édi' 
íion. —Corbeil, imp. Crété, 1904.-16.°, Ti-183 
páginas con 48 grabados. [828 

Grenard (F.). Le Tibet (le Pays et les llabi- 
tants).— Paris, Lahure, 1004.-16°, 111-301 pagi- 
nas y un mapa. [829 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Henrt (V.). Précis de gratnmairc palie ac- 
compajíné d'un choix de icxics gradués.—Pa- 
ris, imp. nationalc, 1904.-8.", xxiii-192 p. (830 

lloRACE. Les Saiírcs dllorace. Traduiíes en 
franjáis avec le tcxtc laiin en regard et des 
notes par M. Auguste Despories.— París, L.i- 
hure, (1004I.— 16.0, \0q pág-í. (831 

Jacom-Iot (L.). Fakirs el Ba\adéres, par 
L. Jacolliol.— La^n'y, imp. Colin, I1004I. — lO.", 
224 pags. [^32 

K.a"b-kbn-ZohaTr. Banal So'ad,poénric ar;ibe 
de Kab-ben-ZohaVr. Pubhó avec les voyelles» 
le commcntaire d'Klbadjoúri, un avant-pro- 
pos et une traduclion en fran<; lis p.ir .\. Haux. 
Angers, Burdin et C.c, IÍM4.-K.", 42 pa^s. (K33 

Lasglois (C. V.). Manuel de bibliotíraphie 
historique. II.— París, Machelle, i«j>o4-í<''-"i P.-'i- 
ginas 241 á 023. [834 

Mallei (.\.). De la signification des menhirs, 
par Auguste Mal le t.— Le Mans, imp. de I Ins- 
.liiui de bibliographie, k)(>4.— 8.'>, 8 págs. (835 

Maspero (íí.) Misiüire ancicnne des peuples 
de lOricnl. 6"' éd. entierement refondue. — 
Paris, Ilachcite, i<,04.— 16.^ uiO págs. con lá- 
minas. (830 

Maunourt (A. F.). Dictionnaire des racines 
grccques el de leurs princip.iux dcrivOs, ser- 
vanl de lexique a I ' antholoi-ie.— Le Mans, 
imp. de rinsiitut de bibliographie, i«i»4.--i8'\ 
á dos col., 123 pág«!. (837 

Maykr (.M ). Le^íons sur 1 hisioire sainte.-- 
Versaillcs, imp. Cerf., 1904.— ih.«>, x-52y pá- 
gin.íS. (83^ 

PoTTER (Mary Knight). Arl oí the Vaiican; 
Brief history of the Palace, and an .\ccounl ot 
ihe principal works of ari within ¡is walls.— 
LondoD, Bell, 1903. -8.'». 3(V» págs. ¡839 

KKCuBfL des inscripiions chrétiennes du 
moni .Vthos, rccuillies et publiccs p^r .MM. Ci. 
Millet, J. Pargoirc et L. Pciit. Preinitre par- 
íie.— Paris, Kenouard, i()04.— 8.«>, i(i8 pág'*. con 
gr.ibados y 11 láminas. [840 

Ren.nfrt (11. A.). The lifc of Lope de Vega.— 
Glasgow, 1904.— 8.<*, bip págs. [841 

Rovi.iN (E.). Ivoires de la llautc-Egypie.— 
Angers, Burdin clC.^, 1904. -8.", 18 págs. con 
grabadcjs. |8p 

Sambon í.\.). Les monnaies .mtiques de ITt.i- 
lic. T. /*'*. Kiruric; Umbrie; Picenum; S;im- 
nium; C.ampinie (Cumes et N pies. Fasdcu- 
ie a):— .\ngers, liurdia el C.*^, ioí)4-4*^» Pagi- 
nas í)5 á 164. I843 
TiviKR ET P. DE Labrioi.i.f.. Histoire de la 
litteraturc fran^aise.—Renncs, «.'.olin, [10041.— 

18.0, 468 págs. [KU 

T01.STOÍ (L.). Théátre corriplet du comie 

Léon Tolsloí. Traduclion noiivelle, d aprcs 
les derniéres édiiioüs ru<srs, par Téodi»r de 

Wyzcwa. — Poiliers, Bl.ii<; et Hoy. iík>| i'V", 

VIH -360 págs. |H|f» 



ViRGiLE. Le XII^ Livre de IKnéide, par Vir- 

gile. Kxpliquc lítteralement par £. Sommer. 

I raduii en fran<;ais et aunóte par A Despor- 

les.— Paris, Lahure, 1904. — ií>.<>, 117 págs. [846 

Lorenzo Santamaría. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

1 1." Los sumarios íntegros de las revistas 
Congeneres de la nuestra^ cons.-igradas exclu- 
sivamente al estudio de España y publica- 
ii.is en cualquiera de las hablas españolas en ó 
luera de España: los títulos de estas revistas 
van de Iclra cursiva. 2.** Todos los trabajos 
históricos y eruditos acerca de cualquier ma- 
teria, segiín el amplísimo criterio expuesto, 
que figuren en los sumarios de las revistas no 
conuéneres de la nuestra, escritas en dichas 
hablas en ó fuera de España.] 

La Ai.iia.mbra. Núm. 149. El propietario del 
Oeneralife, por Francisco de P. Valladar.^ 
Documentos y noticias de Granada: La cripta 
de la Real Capilla - N úm. i 5o. El propietario 
del (jeieralifc, por Francisco de P. Valladar. 
Documentos y noticias de Granada: La cripta 
de la Real < '.api Ha. = Núm. i5i . El propietario 
del Generalife, por Francisco de P. Valladar.— 
Siluetas escénicas del pasado, per Narciso 
Diai;^ de /íscorar. — Documentos y noticias de 
Granada: La cripta de la Real Capilla. 

Anale.^ del Museo Sacional de Sféxico. Mar- 
zo, Guerra de los C.hichimecas, por Gil Gon^d- 
Ití^ D'.ii'ila.—Ld Escultura nahua, por Jesús 
Galindo y Villa.— Vr. Diego Vnladcs, por el 
Dr. N. León. 

Doletiti de la Comisión provincial de Monu- 
mentns de Orense. \cp^. Mayo- Junio. Judíos 
de Galicia, por José Villaamil y Castro.— 
Documentos históricos: «Relación de todos los 
eclesiásticos franceses que con motivo de la 
persecución de la Iglesia y clero de Francia 
han llegado a la ciudad y obispado de Orense 
en los años de 1792 á 1798 (conclusión)^ por 
Arturo Vái^quei; A'ú/íe;^. —Noticias. 

Itoletin de la Rer.l Academia de la Historia. 
uj>4. Junio. El Emperador Carlos V y su cor- 
te (i522-i53<)), por A. Hodrigue^ lí/Za.— La 
batalla de Rocroy, por .\. ¡i. V. — Comisión 
provincial de Monumentos de Córdoba, por 
Enrique Romero de Torreí.— Sobre declara- 
ción de monumento nacional al templo de 
.Nuestra Señora del Pilar, de Zaragoza, por 
I M. Catalina. — La nucv.i lapida romana de 
I Ibahernando, por Juan Sanguino y Miguel. — 
; El Pilar de Zaragoza, su templo y su tradición 
histórica hasta el año 1324, por Fidel Fita. — 
I Notas históriras referentes al reinado de tloña 
. Isabel la Católica, por .Manuel G. Simancas.— 
Nuev.i inscripción romana de Cabra, en la 
! pri)vincia de Córdoba, por Fidel /wfa.— Noli- 
• cias. -índice del lomo Xl.n'. » 



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REVISTA DE ARCHIVOS 



Boletín de la Sociedad Arqueológica Lulia- 
na. 11)04. Abril. Les obres de Ramón Llull, per 
D. M. S. 0/ij/fr.— Una curiosa carta de D. To- 
más Aguiló á D. Joaquín Rubio, por Mateo 
Obradors. —Ccrcmoniai de la procesión del 
(Corpus, por J. R. de Ayrejlor y 5urerfa.— Acta 
de la se*^ión en que quedó instalada la Comi- 
sión Provincial de Monumentos históricos y 
artísticos de Baleares, por B. Ferrá. — Kmpleos 
anuales de la universidad de Palma, por J. R. 
de .1. — Prciensions de Jautiie II d"Araf;ó á la 
corona de Mallorca per morí sens infans del 
Rey en Sanxo, iniciades ja en vida d'aquest, 
per lí. Aguiló. — Visita á la villa de Alaró, 
hecha por el Señor Di.ctor Sevasiián Zenarro, 
visitador del obispo Santander en ir'34, por 
P. Sampol y f?i;>o//.— Prohibicio de jurar de 
Deu e deis Sanis del Paradis, por P. A. Sanxo. 
Mayo. Documents relaiius á la divisió de les 
parrcquics de Iluyalí.is y Campanet, per E. 
Aguiló .—%'sr\ Antonio de Vi ana en Palma, por 
B. Ferrá. — Carta que escribió desde Buenos 
A¡rc> el Padre BaitDlomé Pizá al P. Jaime 
Fluxa, de .Montesió >, por J. L. Carau.— l'rc- 
lensions de Jaime II d Aragó á la corona de 
Mallorca per inorl sciis i-ifans del Rey en 
Sanxo, iniciades ja en vida daquesl, per li. 
.•l¿'Ui7(Á— Kmplcüs anuales de la l'niversidad de 
J*alma (1730), por J R, de Ayrejlor y Sureda. 

La Cili>ad div I)i:js. 2d Junio 1904. Catálogo 
de escritores agu .: inos españoles, portugueses 
y americanos, por Boniíacio del Mural. 5 Ju- 
lio. Los dus procesos de Juana de Arco, por 
Antodio M. Tonjia-ZíaríAeí.— Algunas notas 
de bibliografía agusiiniana, por Benigno Fcr- 
nándejü- 

La España Moderna. u/M- Junio. Recuerdos 
históricos de la invasión tVanccsa (1809 a 181 1), 
por Rodrigo Amador de los Hios. 

Kuskai.-Kkkia. 20 Junio 1004. Fueros de Na- 
varra, por Ángel de Gorostidi y Guclben/^u — 
San Martin de Abendaño, por José Culá y 
Goiti.—$o Junio. Arquitectura donostiarra: 
Diego de \illanueva, por Francisco í.ópe^ 
Alen.— hueros de Navarra, por Ángel de Go- 
roatidi y Gue/¿'e«í«.— Curiosísimo documen- 
to. Cana puebla para fundar la villa de Cesto- 
na (i5 Septiembre 1383). 

Ra/ón y Fe. uv>4. Junio. KI Patronato de la 
Inmaculada Concepción en España y sus In- 
dias, df)iiiiniüs y señoríos, por E. Portillo.— 
Breve exploración arqueoló.i;ica, por J. Fur- 
gits.—]i\ Centenario de San Grego io Magno, 
por A. García. =J ul io . El Patronato de la 
Inmaculada Concepción en España y sus In- 
dias, dominios y señoríos, por E. Portillo. 

Revista dk Arvoón. 1904. Junio. E-^ludios 
de síntesis histórica; Historia general: España: 
Época moderna (continuación), por H Leo- 
narrfon.— Los Bcnimeruán, llamados los galle- 



gos de Mérida y Badajoz (continuación)^ por 
P'rancisco Codera. — Ordinaciones y paramien- 
tos de la ciudad de Barbastro (continuacióti)^ 
por Mariano de Paño. — Notas: La política 
oriental de -Alfonso V de Aragón; Les Fontai- 
nes des génies: Viaje del jeque de Abenzacor 
de Fe/ á Argel y Tetuan. — La Techumbre 
mudejar de la Catedral de Teruel (continua- 
ción), por Mariano de PdM o. 

Revista de la .Vsociación Artistico^Arqueo- 
lógica Jtarcclonesa. 1934. Abril-Junio. Teodo- 
ro Mommscn (continuación ), por M. R. de 
/ier/a n¿' ti. — l>^>c limen tos para li historia de 
Cerona durante el siglo xv, por Joscph Cal- 
mette. — Noias bibliográficas. — Comunica- 
ciones. 

Rk VISTA (.o.vti:.mpohá.níi:a. 1904. Junio. Cor- 
porales de Daroca. por Anselmo Gascón deGo- 
íor. — Corpus Christi. por Pedro Gavcón de 
Gotur. 

RiiviSTA DK ExrHK.MADL'RA. DoD Pcdro López 
de Miranda, obispo de Coria y (Calahorra 
í'con/tfn/rtCíón), por Carlos Gro»:^íjrrf y Coro- 
narfu. — Extremeños de antaño: Fernaq-(^en- 
teno, por Daniel lierjano.—V>. Matías Ramón 
Martínez y Martínez (necrología), por Juan 
José GoniCrt/e;^.— Nueva lápida romana de Iba- 
hernando, por J. Sanguino y Michel^ 

Enrique Ardcriu y Valls. 

REVISTAS EXTRANJER.VS 

[i.° Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra portuguesas, ó ex- 
tranjeras en hablas no españolas ni portugue- 
sa cimsagradas exclusivamente al estudio de 
España, y dadas á luz en ó fuera de ésta: los 
títulos de unas y otras revistas van de letra 
cursiva. '2.-' Los fabaio»! de cjalquier materia 
tocantes á E'^piña, y Ii>s de carácter histórico 
y erudito interesantes para la cultura que 
figuren en lo.> Sumarios de las demás revistas 
escritas en lenguas portuguesa y extranjeras, 
publíquense ó no en España. 3." Los trabajos 
que, estando en las condiciones reseñadas en 
este párrafo segundo, aparezcan en revistas 
publicadas por extranjeros en lenguas sabias.] 

ACADKMIE Di:S I.NSCRIPTIONS & BkI.LES-LeT- 

TRKS [de Paris). Compies rendui'. Enero-Fe- 
brero, 1904. R. P. Ronce vAi.i.E, Dicu cavalier 
sur un bas-relief syrien. — R. P. Delaltre, Quel- 
ques inscr'piions puniques. 

The a.mkkica.n journal oh Philoloüv. 1904. 
Enero-Febrero-Marzo. .Maurice Bloomfield, 
On some alleged Indo-europe.in languapcs in 
i"unciform characier.— R. B. Stekle, The his- 
lorical aiiitude of Livy. — Edgar J. Goons- 
pKKi>, (ireek Usiraca in .-\merica. 

.\N/hU»KR rÍ*R SCHWKl/ÍKHlSCUK AlTERTTMS- 

KiNDK. looj Band V. Nr. 4. Dr. J. Hkieki.i, Ar- 
cháolupische Funde in den K:inloncn St. Cia- 
llen und .\ppenzell. — S. Bi.hk.aht, Dic rómis- 
chen Befestigungen am Rhein von Mumpf bis 



BinLIOTKCAS Y MUSEOS 



77 



K.iiscraugst.— V. BoriN. Zwci Kraí<menic ro- 
mischcr (jlasbccher.— J. R. Rahn, Hic Wand- 
gcmaldc im Chor dcr chcmali^cn PrainoDSira- 
tenser Klostcrkírche von Rflii irn Kanti)n 
Zürich. 

Archivo histórico po^TvnvE/.. iíwj. Mayo- 
Junio. Brito Rkiíki.lo, Frci Nicolau de Olivci- 
ra e a Inquisi<;áo.— Sousa Vitkrbo, (.)ccurrca- 
cias da vida judaica.— A. Braamcamp Freibf, 
O livro das teot^as de! Reí.— A. Braamcamp 
Frkirr, As Cünsp¡r:n;óus no rc¡nad<) do «ion 
Jüáo II. Ducumenlc>s|(c<í«/i«Mv*<7'').— A. Bhaam- 
camp FRtiRi'. Charlas de quitat,-ao del Hci don 
Manuel (cíintinuacdo). 

La BiBLioFiLiA. 1954. Abril. Luif'i Keurahi, 
Gli Incunaboli dclla R. Biblioteca Tniversiia- 
ria di Pisa. — C. L0//1, !)i alcunc scopcrtc ri- 
guardanti la storia del liutt» e i liutai o )n la | 
mciira dé relalivi auiograíi e ilncuMicnii.— 
Leo S. Oi.scHKf, Collection Hctrarquesque. 

Le cokrksponjíant. 10 Mtvo iy:^4. (JeotYroy 
DE Gra.ndmaiso.n, Le seoond ccTtenaire de 
Rourdaloue (13 Mayo 10D4). Bourdaloue et 
Lúuis XIV, d aprés aes documen •; nouvc.nx. 
25 Mayo. .A.ndrc <'.iiki*ai>ami:. Les causes de 
la gucrrc russo-japonaise. (lauses lerriioria- 
les, morales ct accessoires. — \'h. 1)i:nand. Oui a 
fait juger. condamner, brüler Je.innc d .Vrcr* 
La réponsc documcntaire de Ihisioire. 

(iIORNAI.E STORICO E l.ETTKRAI'IO DELI.aI.I- 

ouuiA. 1904. Lnero-Fcbrcro. I'. Asseheio, La 
dala dclla nascita di Colombo accoriata da un 
üot:uineQto nuovo. 

Jot'RNAl. DKS SAVA.NTS. I0;)4, MavO. P. Foi- 

CART, Les derniéres theorics sur le Dionysos 
alliquc.— L. Berher, Jean XXII ci Philippe le 
Long.— V. Brociiarii, La iliOorie du plai.>ir 
d'aprcs Kpicure.— C. Bém.aiíí.ne, Histoirc de la 
musiquc an XIX*-' sieclc. — II. omont, Hccueils 
de (ac-similes de manuscriis publies en i«^3.= 
Junio. A. HK LaI'pare.nt, Ilisioire de la car- 
tographie. 

La Ri.vue. i.** Mavo HY>4. H. Latoiciik- 
Trkvii.ke, Les révélaiions de rarchéolufíie 
péruv¡enne. = i 5 Mayo. Philippe Biimíep, La 
rcnaissancc de la lilicraiure hébraVque. 

Revve ARCiiÉoixKíiyiE . 1004 . M:»\o-Junio. 
Joscph Offord, An etruscan cliarií^l in New- 
Vork.— Joseph Dé<:iielkite, Les f;Iadiaieurs 
pcgniaires.— Henri GnAii.i.oT, Les Duu:; lout- 
puissants: «'^ybcle ci .\tiis ei leur culu* dans 
r.\friqucdu Nord.—Paul Monceai x. KnquOte 
sur l'cpígraphie chrétienne d'Alriquer.vui/i*).— 
Salomón Reinach, Staiuetie dAplirodite dc- 
couvcric dans le Basr.e Lgvpte— Víctor Mok- 
TKT, Recherches critiques ^urVitruve et s«hi 
ocuvrc (suite). 

REvrii DE i/Art chrf.tikn. io'>}. Mayo. 
Louise PiLi.io.H, Tympan de porte a 1.» c.nhé- 
dralcde Roucn.— H. CHAnEiF, Peinturcs «ie la 



chapelle St-Léger de Beaune. — (í. S\nonkh. 
Description de la porte de la cathédrale Saint- 
Vincent de Berne. 

Rkvik di:s Bini-ioiiiÉvi i-s. HJ03. Noviembre- 
Diciembre. Ilenri Bourdi: dk La Rookrik. In- 
veniaire d'une collection de documents ct 
d .luiographcs conserves au manoir de Kério- 
let (Finisierei.— C.hronique des Bibliotheques. 

Revie di:s (',01'rs í:t covifrencfs. 5 Mayo 
i(»|. N. M. Bf.u.nahdin, Vn nouveau livre sur 
Scarron.— MauriceBEs.NiER, LesCataconibes de 
Aome. Souveniís de la persccuiion de l">omi- 
ticn.— ('lustave MiciiAirr, La Comedie romai- 
ne. L inierregnc entre Plauíe el Térence.— 
Cíucilius Staius— 12 Mayo. .\l¡red Croi- 
SF.T. La civilisation altique du V au IV siécle. 
L'.Vnli^one de Sophocle.- i«j Mayo. Julc> 
Marihn, L histoirc a Roine. (^)uinlc-Curce 
(suite¡ -26 .Mayo. I^mmaiuiel ovs Essart'í, 
Les poetes roinantiques. .Vntony Deschamps; 
Au;.;uste Barbicr.— Maurice Bi s.nimr. Les cala- 
combcH de Home. Les derniéres caiacombcs 
des 111*-' et IV^* siecles. 

RkVI. I CRITIyUE D'HISIOIUK KT DLIITTKUA- 

TiRF. 2 .>Layo 19.14. EuwARDs, ],.\ langue japo- 
na¡>c.— MoouK, Ktiides sur Dante.— Dhiksl.n 
L «in^^ine dWrlequin. -IIlndhickson, Leí'.oin- 
mentari >luin de (.íuintus Cicerón. 9. Mayo. 
Les súiras liu VeJania, irad. Thibaut. — C 
RintR, Les diál(»{¿ues de Platón.— (',lerc él 
.Vrnaud i>'.\<.nks, Découvertesarchéologiqucí» 
a Marse¡lle.-Collign(Mi i:t <.".otvt, Catalogue 
des vases pcints du Mubée national d Alheñes. 
H'> M.iyo. (iiNKEi, La reli¿;ion du Nouveau 
Testimcnt. — Platón, Tétraiologics. — 23 
Mayo. Nii.LSi.N. Lanciennc religión lunaire 
des .\rabes,— (ji TiiE, Histoirc du peuple d Is- 
rael.— Wkr.ni.l, Les coiinnencemems de notrc 
reiijiion . - ■ Bonnard kt Sai.mon, Crammaire 
sojntn.íire de Lancien, franqais. 30 Mayo. 
Wric.mt, Synopse des Kvangiles. — Brmios, 
Nuuvelltí- donuées sur la vic de Jcsu^. — Lísco, 
IIé>¡ode -Fai hi:, \ elazquez. 

Hiivrr. di: GASt:o(íNr. i[\i\. .Mayo. (i. Bai.i.x- 
ciK, l^hronologie des I-.véques de Tarbes 
(i227-i8'.)i i.— P. Cosri:. l'ne victime de la Ré- 
volutioii: Soeur .Marguer^te Rutan. íille de la 
(^hariié. — A. Deí.kht, L l^vOque díjioron: 
Cjérarii Roussel et la curie roinaine. — B. 
( (AAix, Monogriphíe dun \'illage. Castin 
(sititei.— BiMiographie. 

Revi i. i>k (ihooRAiMiiK. 191J4. Mayo. La guerre 
russo-japonaise. Conveniions tranco-anglai- 
ses — Francis Murv, Populations déla Mand- 
clioi'T-rie et de la C<^rec.— H. 1)e«ai u". L".\by.s- 
siiiic. 

Hkvik niM"ANi(,>i;r. HJ03. Números 33 el 34. 
í^'.h.irles l'Hii.'p Wagnkr, The souri.es u\ El ca- 
Vullero Cifar .--K. l'oi i.ciir.-DKi.HoSí', Le 
*vCoiumandeur Grec* a-l-il coinnienté le J-a- 



7« 



REVISTA DE ARCHIVOS 



berinto?— Amonio' Restori, II Manojuclo de 
romances, parte primera^ di Gabriel í.asso de 
la Vega.^Ttoxs poésics du W'^ sicclc — Dia- 
logo entre Lainr.alvo y Ñuño Rasura, if>7<>.— 
Vingisix lettrcs de (longora. 

Revue iiisroRK^UE. 19J4. Mayo- Junio. Louis 
Bréiiibr, La royautc homérique et les origines 
•de IKiai en Üréce; (suite etjin).^J. Ch. Bracq, 
La question de Terre-Neuve, de aprcs des do- 
cvments anglais.— A. Cotills, Une aabaiae á 
Lyon sous ilcnri II. 

Revue de prilologie, oe MmÍRATiRE et 

D'lilSTUlRE ANCIENNES. IOO4. Abril. J. DeIAMAH- 

RF, Les contrats de préi d'Amorgos. Notes 
historiques el critiques.- H. de i.a \ii.lk de 
MiRMONT, La Gigantomachie d'Ovidc — F. 
ÜAFFioT, Le prologue de rilcauíontirnorou- 
meoos et la question de la cont:iminatioo.— 
Louis IIavet, Plautus. 

La Rkvue socfALisiE. 1904. Mayo. Gabriel 
Elle.. Prevot, Les recents mouvemcnts 
agr.iires dans le Midi de la Fraticc— M.iurice 
Hauhiou, Le Rcgime il Lial.— Kugcne ?'oi r- 
NiÉRK, L'Intereenlionnismc de l'ancicn Régi- 
me et du Rógime moderne. -(iusiavc Rouankt, 
Les héros d'Homcre. 

PiVISTA DtLLE BlBMOTECilK E DEGI.I .\RCIIIVI. 

1904. Mayo. P. Timoteo Bertklli B.*, Di .Mcu- 
ni mezzi speciali di dif'esa contro gli incendi. 
Alceste GioRGitrn, 11 nuovo edifizio per gli 
Archivi della I. e R. (>asa deila C.ortc c dello 
Stato di Vienoa.— G. Biaüi, Di un futuro con- 
gress3 internazionale per la riproduzione dei 
manoscritti delle moncte e dci sii>illi. 

Rl VISTA DI STORIA ANIICA. 1904. KaSC. 3-4. V. 

CoSTANzi, L'opera di Kllanico di Miiilcne nella 
redazíone della lista dci re alcniesc.— C. Lan- 
ZANí, Gli oracoli grcci al tempo delle guerre 



persiaoe.— F. <'>oRDt.NONS, La casa ariana dai 
lempi piü remoti sino all época slorica.— 
L. Par.mkiíoiani, (Claudia Alte, liberta di ,\'e- 
rone. -A. BuS> i i.i, II mito degli .\rgonauti 
nella poesía greca prim i d'.Vpollonio Rttdiü.— 
G. TKoiM.A,Oonaca della stclc arcaica del Foro 
romano. 

Ro.MA.NiA. i9')4. .\bril. F. Lot, Notes hi'^to- 
riques sur .\ye dWvignon.— F*. Mlyer, L"en- 
taot voué au diable, rcdaclion en vers.— A. 
PiAGET, La bclle dame sans mcrci (suite).— 
A. TiioMAS, Klymologiesiyonnaiscs.— S. Pikri, 
II tipo avverbialc di carpone-i. — K. J. Glervu, 
Mana y maná. M «gutr o n.agüer. 

\.E luvv Di: .MO.NOE. 7 M lyo 1904. f)vché Nar- 
zou.NoF, Trois vüya,4es á Lhassa. — Ce quecou- 
lera le chemin de fer de la pointe du BaTkal. — 
Les modílicaiions terriioriales de lAfrique 
Occidcntale frangaise . - 14 Mayo. L insu- 
rrcction des Silencieux. l'ne sociéié secrete de 
Noirs dans la Nigeria. La tnanne japonaise 
ct ses Ports de guerre.— Les dcux Grands ccr- 
cles d insiabilitc máxima du globe terrestre. -■ 
21 .Mayo. M. .\lbert Gaykt, Coins d Égyple 
ignores.— La creation de Dalny, la Ville loin- 
/ai/itf- L.i (jencsc de Port-.\rthur. — Morí de 
Stanley. -28 Mayo. La circumnavigalion de 
l'Éuropc sepientriooale et de la Sibérie par 
une escai.re russc esi-clle possiblc?*- La main- 
d'ítuvre chinoise au Transvaal. 

/E.NTRAI.Ul.A I i KÍR Blfil loTHEkSNvESEN. I9l>4. 

Mayo. L. Fhkys vsd H. Barüe, Verzeichnis der 
gcdruckten Schriflen des .Vndreas Bodenslein 
von Karlstadt (Fortscl/.ung).- J unió. C. Be- 
zoLü, Bibliotheks-und schriftwesen in alien 
Ninivc. 

Lorenzo Santamaría. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



Por Real Orden de 20 de Junio de i9í)4, c«^- 
municada al .Ministro de Hacienda, se desesti- 
ma \ lieclara improcedente una instancia del 
Alcalde Presidente del .Ayuntamiento de Cii- 
jón, reclamando contra el acuerdo de la Te- 
sorería provincial de Hacienda de < 'Viedo, que 
exigió al mencionado .\yuntamiento el pago 
y subsiguiente inclusión en el presupuesto 
municipal de 22.00') pesetas, por consignación 
de Archivos y Biblioiec.is, correspondiente á 
los años de 1897-98 al i(k>2, y por consecuencia, 
reclamaba también contra la Real Orden de 26 
de Febrero de ibgó, por la cual, se incorporó 



al Cuerpo de .Vrchiveros la Biblioteca del Ins- 
tituto de Jovellanos. 



Por H. O. de 21 de último se dispuso que el 
Ministerio de Instrucción Pública y Bellas 
Artes se suscriba á 100 ejemplares de cada 
uno de los tomos de los Trabajos no co- 
leccionados de I). Ramón de Mesonero Ro- 
manos. 



El Ministro de Instrucción pública y Bellas 
Artes ha pre>cniado recientemente á las Cor- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



79 



tes un proyecio de ley sometíeodo á re¿(las la 
exportación de obras de arte. 

A LAS Cortes: 

Las reiteradas quejas de cuantas personas, 
peritas ó profanas, se interesan por el esplen- 
dor y fomento de las Bellas Artes entre nos- 
otros, las cuales no pueden permanecer impa- 
sibles ante el triste y vergonzoso espectáculo, 
con harta frecuencia repetido, de que valiosas 
joyas artísticas traspongan lis fronteras; el 
deseo unánime sentido, de poner remedio ai 
grave mal que nos priva de inapreciables be- 
llezas, que, aparte de perpetuar el recuerdo 
de hechos ha/añosos, tanto pueden contribuir 
al esclarecimiento de la Historia de Kspaña y 
la consideración üe que dichas obras, por su 
carácter ntcional y público, deben estar, en 
cierto modo, bajo la tutela del Ksiado, han 
movido al Ministro que suscribe á someter á 
la deliberación de las Cortes el adjunto pro- 
yecto de Ley, correspondicnd'o así al creciente 
impulso que ha recibidu entre nosotros, de 
pocos años acá, el estudio de este precioso 
ramo del saber humano. 

Ni es nueva la idea, ni nuevo tampoco el in- 
tento de darla efectividad jurídica. Este pro- 
yecto de ley hállase inspirado en la R. O. cir- 
cular de 28 de Abril de 1837, en que condenán- 
dose «la extracción que la industria extran- 
jera, calculando fríamente sus medros sobre 
nuestras propias ruinas, hace de tales curiosi- 
dades..., para despojarnos de cuanto ha sido 
siempre cebo de su envidia^», se mandaba «que 
bajo ningún pretexto se permitiera extraer de 
la Península para el extranjero, ni provincias 
de Ultramar, pinturas, libros ni manuscritos 
antiguos de autores españoles sin expresa 
R. Ü. que lo autorice» y en la de 27 de Mayo 
de dicho año, en que se dejó a juicio de una 
Comisión científica y artística designar las 
obras que merecieran ser conservadas y ha- 
cerlas trasladar á la capital para ser colocadas 
en edificio que sirviese á un tiempo de Biblio- 
teca y Museo. 

Y el Ministro que suscribe, firmemente per- 
suadido de esta necesidad y temeroso de que 
cualquiera otra disposición que no fuera una 
Ley corriese la misma sucrt^ que los RR. DD. y 



RR. ü '. dictados en España con análogo fin, 
tiene el honor de someter á la consideración 
del Parlamento el siguiente 

Proyecto de Ley. 

Artículo I." El Estado atenderá cuidadosa- 
mente á la conservación de las obras de arte, 
procurando no salgan del territorio español. 

.\rt. 2.° Son obras de arte para los efectos 
de esta Ley, los monumentos arquitectónicos, 
esculturas, pinturas, inscripciones, libros, có- 
dices, manuscritos, monedas, medallas, trajes, 
tapices, grabados, cerámicas, armas, instru- 
mentos y cuantos objetos arqueológicos pue- 
dan servir de algún modo para ilustrar la His- 
toria ó perpetuar el recuerdo de acontecimien- 
tos gloriosos. 

.\rt. 3.** Las obras de arte serán objeto de 
libre transacción en el territorio nacional. 

Art. 4.^ Los propietarios de obras de arte 
no podrán sacarlas fuera del territorio espa- 
ñol sin autorización especi;il del Ministro de 
Instrucción pública y Bellas Artes, quien no 
podrá concederlo sin el previo favorable in- 
forme de las Reales Academias de la Historia 
y Bellas Artes de San Fernando y de la Junta 
facultativa de Archivos, Bibliotecas y Muscos. 

La C.orporación ó particular que infringiese 
este precepto será castigada con el triple del 
valor del objeto exportado. 

Art. 5.*' Cuando el Kstadodenegase la auio- 
ri/.tción adquirirá para sys museos la obra de 
arte, previo el pago del precio que se fijará 
por el .Ministerio de Instrucción pública, te- 
niendo en cueiita para ello la tasación que ha- 
rán las Corporaciones antes citadas, y que 
será parte de todo informe denegatorio. 

Art. ó *' El Ministro de Instrucción pública 
podrá autorizar la exportación temporal de 
obras de arte, cuando lo estimare oportuno, y 
previas las garantías que considere necesarias 
p.ira asegurar su conservación y que han de 
reinte:;rarsc al territorio nacional. 

Art, 7.° (^)uedan exceptuadas de las pres- 
cripciones de esta Ley las obras de autores vi- 
vos y las reproducciones, que serán objeto de 
libre ir.ifíco y podrán ser exportadas. 

.-Vrt. 8.*' Queda autorizado el Ministro de 
Instrucción pública y Bellas Artes para dictar 



8o 



REVISTA DE ARCHIVOS 



las disposiciones encaminadas al mejor cum- 
plimiento de esta Ley. 

Madrid, 23 de Junio de 1904.— El Ministro de 
Instrucción pública y Bellas Artes, Lorenzo 
Domínguez Pascual. 



La Real Academia de la Historia anuncia 
con fecha 27 de Junio último: 

1 Premio de la Virtud, de loo** pesetas, 
para 1905. 

JI Premio al talento, áü i.oooptas, al autor 
de la mejor monografía histórica ó geográfica 
de asunto español. 

in Premio del señor Marqués de Aledo^ de 
i.r.o) pías., al autor de la mejor historia de 
Murcin, para igo5. 

1 V Premio del señor Barón de Santa Crtt;^, 
de 3.o;)3 pías., pira el año 1907, para el autor de 
1.1 mejor Historia de la Geof(rafia déla pe- 
nínsula española. 

Las condiciones para oblar á estos premios 
pueden verse en la Gaceta del 28, 29 y 30 de Ju- 
nio de 10Í34. 



Con fecha 30 de Junio de 1904 la Real Acade- 
mia de Ciencias Morales y Políticas anuncia 
que ha examinado las cinco monografías pre- 
sentadas al concurso extraordinario abierto 



en Marzo de ity)2 para honrar la memoria del 
Conde de Toreno, sobre el tema Caracteres del 
anarquismo en la actualidad^ y ha concedido 
el premio al trabajo de D. Gustavo La Iglesia 
V García. 



Por R. O. de 22 de Junio de 1904 se declara 
Monumento Sacional el Santo Templo del Pi- 
lar de Zaragoza, previos los informes de las 
Reales Academias de San Fernando y de la 
Historia. 



En 30 de Mayo último se verificó la calílica- 
ción de las Memorias presentadas al concurso 
de premios anunciado por la Biblioteca Nacio- 
nal para el presente año. y el Jurado acordó 
por unanimidad: 

I." Conceder el premio de 2000 pesetas á 
D. Emilio Coiarelo y Mori, por su trabajo bio- 
bibliográfico Bibliografía de las controver- 
sias sobre la licitud del teatro en t^spaña. 

2." Otorgar el premio de i.foD pesetas á don 
Rufino Blanco y Sánchez, autor de la Memoria 
titulada Ensayo de una Bibliografía pedagó- 
fiica de obras escritas en castellano ó tradu- 
cidas á este idioma. 

Enviamos la enhorabuena á les agraciados. 



MADRID.— Tip. de la Kevista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Olid, 8. 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



(HISTORIA Y CIENCIAS AUXILIARES) 



Año VIÍÍ. — Agosto y Septiembre de 1904. — Núms. 8 y 9. 



LA LABOR POLÍTICO-LITERARIA 



DEL 



CONDE-DUQUE DE OLIVARES 



Desgraciadamente esparcidas en diversos establecimientos ya de Es- 
paña ya del extranjero, y principalmente en nuestra Biblioteca y Archivo 
Histórico Nacional, Archivo general de Simancas, Biblioteca particular 
de Su Majestad, Biblioteca de la Real Academia de la Historia, Biblioteca 
provincial deToledo, Briiish Aluseum y Archive National de París, existen 
una multitud de consultas y papeles que desde los primeros años de su mi- 
nisterio universal, bajo el reinado de D. Felipe IV hasta su caida, dio el 
Conde-Duque de Olivares, O. (jaspar de Guzmán, á este Monarca, pri- 
mero para imponerle de las obligaciones de su jerarquía soberana y del 
estado general en que se hallaba la Monarquía, puesta bajo su cetro en 
edad juvenil por la voluntad de Dios, después para ilustrarle sobre las 
materias más arduas que proponían los problemas que cada día había que 
resolver sobre el tapete, y siempre para dirigir rectamente y con buena y 
saludable intención la acción suprema de su absoluto magisterio. No eran 
estos papeles trabajos rutinarios de oficina, ni encargos confiados á terce- 
ras personas del alto ni bajo mundo burocrático: eran trabajos persona- 
les, frutos de hondos estudios y serias meditaciones, inspiraciones á veces 
sublimes del genio y de la politica, y siempre cánones de educación y con- 
ducta, para hacer del Rey, que en él había depositado su confianza, el 
perfecto dechado del Monarca político cristiano y español por esencia y 

3.» ÉPOCA.— TOMO XI. 6 



S2 RKVISTA DE AKÍ'.KIVOS 

potencia sobre toda otra especulativa consiJcración. I -a condición de estos 
papeles admite que se los clasifique baj'> tres distintas categorías: i.*, la de 
los papeles ó cartas al Rey dirii^iJas ¿i instruirle sobre toJoió cada uno de 
los elementos y de los deberes generales del soberano poder; 2.*. consultas 
sobre casos particulares y notas privadas para ilustrarle acerca de sus re- 
soluciones; 3.", votos personales emitidos y leídos en el Consejo de Estado 
en las materias puestas á su deliberación. 

De los papeles ó cutas dirigidas al Rey para instruirle ya sobre la si- 
tuación de los elementos i^enerales del supreuK^ «4«»bierno, ya sobre su con- 
ducta personal en el ejercicio de ^u sobeíanfa. no se conservan textos ori- 
ginales, pero sí algunas copias, así en libros impresos como en El perfecto 
privado del marqués Virgilio Malvcz/i, y en otros, que quedaron inéditos, 
como el Epitome de ¡as hiatorias de la i^ran casa de CJu^mán del Dr. don 
Juan Alonso Martínez Carderón i Bibl. Wu., .Ms, V., -},N. 2.25i3 á 5b), cuyo 
libro xvui abraza una extensa bioL^ralía d<3:umjntal del Conde-Duque; 
como en varios códices de aquel tiempo, que los contienen, como el titu- 
lado Papeles que lia dado a S. M. el Conde-Diiijue, ^ran (Canciller, sobre 
diferentes materias del gobierno de l.'spaña [\U'M. Sac, ALss. K., 184, nú- 
mero Í.164), ya en papeles sueltos de que hay varios ejemplares en lis- 
paila entre los manuscriti)S de la Ribliulcca Nacional, de la particular de 
Su Majestad y de la de la Real Academia de la I hsioria. en el Ilritich Mu- 
sewm, anotados en el Kaletidar ¿c Cayana;, s, y en el Arcbii'e \atiomil 
de París, procedentes de la usurpación liecluí en uSio en nuestro Archivo 
de Simancas, y que á pesar de las prcserifvi.ncs ulI Tratado de Viefia 
de 1814, los gobiernos de Francia nunca nos han querid.» restituir. Las 
consultas, las notas privadas al Rey y los \oíus paitici-iiiires dados en los 
Consejos, en su mayor número, están toda.-. e.scr¡ias de puño y letra del 
mismo Conde-Duque, lo que constituve luí testirriuiiio nuís de su autenti- 
cidad. Estas consullas, notas y votos, con raras exce| cit.»nes, se hallan aún 
más dispersas que los papeles antedichos. AlL;unas suelen hallarse en ex- 
pedientes especiales del Archivo del Miiiísierii) de listado. í\ donde fueron 
llevadas como documentos constitutivis ác antecedciues políticoi; de la 
misma procedencia se encuentran otras en el Arcliivo Histórico Nacional 
y las hay también en la sección de manuscrítoN de la l!il)lir>ieca Nacional 
y en el Archivo de Salazar de la Real Acadcmii de la íl.sioria. 

De todos estos papeles que forman y compendian la Ial.»ur político-lite- 
raria del Conde-Duque de Olivares, S(ín inuudaulemente lus de mayor in- 



RÍRLIO I KCAS Y MUSEOS ^3 

terds los que dio al rey Felipe IV para su propia instrucción, ya para im- 
ponerle del estado de la Monarquía, ya para exhortarle al cumplimiento 
de los altos deberes que b tocaba cumplir. Acerca de ellos el ya citado 
marqiés Virgilio Malvezzi. así escribió en la pái^ina 47 del libro apunta- 
do »: «Murió D. Baltasar de Zúñiga, y por no tomar (Olivares) sobre sí la 
carga de todos los negocios, hizo que el Rey lormase una Junta de tres 
grandes Ministros, que lueron I). Agustín iMexia, el Marques de Montescla- 
ros y D. FcrnandoGirón,los cuales hubiesen de proponer todos los negocios 
á Su Majestad para poder hacer la elección de ellos conforme á la prudente 
proposición que le hicieran y con esto tuese tomando la pr¿íctica de todo: 
á lo cual le persuadió con un desinteresado y notable billete, todo lleno 
de amor, doctrina y elocuencia, en que daba á entender á Su Majestad las 
obligaciones de un buen rey. Con esie y otros muchos billetes enriqueciera 
yo este libro y mostrara al mundo el gran valor del Conde-Duque; pero 
como le escribo sin su conseiuimientí), de que hago á Dios testigo, no me 
he atrevido á ^acarlos á luz sin su licencia, teniendo lirme esperanza de 
que algún día la dará para que otra pluma más delgada que la mía los 
manifieste á todos, por no quitarse la gloria de haber sido el que mejor ha 
enseñado cómo deben ser los privados con su Príncipe, y el Príncipe cómo 
debe regir sus KstaJos. I'!l que escribiere imitando el modo con que escri- 
bió el Conde-Duque, mostrará conocer en su seiior gran talento y ser el un 
fiel privado.» En la página 120 dice también que en estos billetes «suplicó 
el Conde-Duque al Rey con vehemente humildad que ayudase su gran 
talento, no solamente con la experiencia que adquiría de los continuos ne- 
gocios, mas también con la lectura de las hibtorias de sus pasadoso. Mar- 
tínez Sánchez Calderón, aunque excusa su atrevimiento por haber em- 
pleado su pluma en qm'en pusieron mano el Conde de la Roca y el Mar- 
qués Virgilio iMalve/zi, «en quienes se halla en nuestros tiempos el^esoro 
de las ciencias que incorpi)ran las acciones de S. M. con las de S. K. como 
dirigidas d un mismo fin y aumento de esta Monarquía, en que será el 
Conde-Duque en los venideros tiempos el architipo ó registro y espejo de 
insignes y raros varones>v, otorga á estas cartas, que reduce á seis, (da 
suma ciencia en que descansa el peso y gobierno de toda la Monarquía.» 
Y entré los escritores modernos, (cánovas del Castillo, que acude á ellas 
en lo que se refiere á la separación de Portugal, las concede en sus l'^síu- 

I // ritratto del Privatu poUtico-chriatiano. In Napoli (s. a.). 



84 REVISTA DE ARCHIVOS 

dios del reinado de Felipe /V, aunque no las conoció todas, una impor- 
tancia excepcional. 

Lo primero que, en efecto, acreditan, es la disposición de aptitudes, así 
naturales^, como cultivadas, que al elevarse al ministerio universal de la 
Monarquía de Felipe IV, se encontraba en la persona de D. Gaspar de 
Guzmán, en contra de aquellos émulos y adversarios suyos, que en la re- 
lación de Francisco Comer á la República de Venecia (1631-34) no lo te- 
nían con madurez y capacidad bastante para su papel (non ¡o tengono per 
maturo quanto che basti); ideas esparcidas después de su caída por los que 
cebaron en su reputación la injuria de haberle tenido que sufrir en la pre- 
potencia de su poder durante veintidós años, y que de generación en ge- 
neración fué luego formando un lugar común, aunque injusto, de que 
ni el mismo Cánovas del Castillo, de miras tan levantadas en la histo- 
ria, se supo sustraer, cuando en el prólogo á la Historia de Felipe III, 
publicada en el tomo LX de la Colección de documentos inéditos para 
la Historia de España, le describió no sólo c presuntuoso y hasta so- 
berbio, sino desprovisto de estudios y de experiencia de negocios cuando 
se encargó de su ministerio», á lo que el mismo escritor atribuyó las faltas 
que se le imputan, y que á Cánovas del Castillo tampoco le parecían «tan- 
tas como quisieron descargar sobre él sus contemporáneos, para aliviar 
cada cual el peso de las propias». Malvezzi, en la página 10 de su Retrato 
del privado, áicQ en cambio: c<fuc á la corte y entró en ella sin ignorancia y 
sabio)); y en la página 6 ya había escrito: «Aquel astro que hizo al Conde en 
Salamanca el primero de su Universidad, (Rector de ella), es el mismo que, 
hallándole en la corte del mayor monarca, le hace de los primeros del uni- 
versoi). Mientras vivió su padre, la ocupación de Olivares fueron las letras; 
hasta que heredando su casa (26 Marzo 1607), como Malvezzi dice también 
(página 8), «le fué forzoso pasar de la quietud de los libros á la inquietud 
de los negocios». No podía llamarse, por su edad, un hombre improvisado 
á la experiencia de la vida, el que al suceder Felipe IV en la corona, otor- 
gándole su privanza, contaba ya treinta y cuatro años de edad y catorce 
en la práctica interior de los negocios del real palacio. Además de sus 
dotes naturales y de las adquiridas por la educación, nos quedan testimo- 
nios abundantes hasta en las deposiciones de sus mismos enemigos. «/)'/;z- 
tendimento molto capacen le juzgó el ya citado embajador véneto Fran- 
cesco Córner; su sucesor Giovanni Giustiniani (i634-:^8) dice de él: é sig- 
nore di grande, presto ingenio é d^intelligem^a; y Aloise Contarini (i638-4i) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 85 

cuando su impopularidad se exaltaba por momentos y el nubarrón de su 
caída ya se cernía sobre su cabeza, aún escribía á su República: E uomo 
molto capace ed astuto, non veramente stimato. Martínez Sánchez Calde- 
Yón nos impone bien de su carrera literaria hasta la muerte de los dos 
hermanos D. Pedro (iSS/) y D. Jerónimo (1604), que llevaban la primacía 
de los derechos de su casa y mayorazgos. Nacido en Roma en las casas de 
Ursino en iSSy, le bautizó en Santa iMaría el Cardenal Hipólito Aldo- 
brandini. Ascendió éste al pontificado romano el 2 de Febrero de 1592, 
cuando'su ahijado sólo tenía cinco años, y, desde luego, este Papa, que 
tomó el nombre de Clemente YUi, le invistió con la dignidad de camarero 
secreto de Su Santidad, y le dio en la metropolitana de Sevilla una canon- 
gía de diez mil ducados de renta. Fácil es comprender que á prepararle 
sabiamente para los altos puestos de la Iglesia fué dirigida desde tan niño 
en Roma mismo su educación intelectual. Esta dirección en sus estudios 
no se alteró, cuando pn iSgS, nombrado el conde D. Enrique, su padre, 
virrey de Sicilia, se trasladó á Palermo, donde residió otros dos años hasta 
el de 1600. Por Martínez Sánchez Calderón sabemos que en este tiempo 
un profesor español, el maestro González, le había enseñado á leer, escri- 
bir, contar y letras humanas, hasta traducir rectamente en latín á Hora- 
cio y á Cicerón, en griego á Píndaro y Xenofonte y en italiano á Dante y 
Bembo, añadiendo á estos estudios los de la historia patria y de las leyes 
del reino, un poco de filosofía escolástica y otros conocimientos análogos, 
á los que juntaba, á pesar de su estado csclesiástico, manejo y ejercicio de 
armas, equitación y danzar. 

Cuando después de diez y ocho años de ausencia de España volvió á la 
Península, y al Consejo de Estado, y á la Contaduría mayor de Cuentas 
del Reino, equivalente á la Presidencia del Consejo de Hacienda, el conde 
D. Enrique, en el año i6oo, D. Gaspar pasó á la Universidad de Salaman- 
ca á proseguir sus estudios canónicos «con particular ingenio y aplicación, 
sosteniendo frecuentemente conclusiones públicas que le sirvieron de es- 
cuela de su precoz elocuencia». Su popularidad fué tan grande en el aula 
maestra, que el voto de sus alumnos le elevó á la dignidad de rector, cuan- 
do sólo tenía diez y seis años. La fama de su mérito llegó á Madrid, y Fe- 
lipe III lo premió con la Encomienda de Vívoras en la Orden de Calatra- 
va. En i6o3 pasó á Sevilla á tomar posesión de su canongía; mas un año 
después murió su hermano mayor, D. Gerónimo, en Oropesa, y el único 
varón que quedaba en casa tan calificada, se vio obligado á trocar el hábi- 



/ 



H6 REVISTA DE ARCHIVOS 

to togado y los estudios por la espada. Depue su permanencia en Sevilla 
estuvo ocupada enteramente por las letras, nos quedan niiís que dalos do- 
cumentales, datos de firmísima dcdycción, con sólo recordar que cuando 
se elevó al iMinisterio de Felipe IV la corte artística y literaria de que se 
rodeó, estuvo en su mayor parte constituida por los ingenios sevillanos 
que fueron los camaradas de su juventud en la ciudad del Bctis: al Duque 
de Alcalá le dio gobiernos y virreinatos en Barcelona, en Ñapóles y en Si- 
cilia; al Conde de la Roca le dirigió por el camino de la diplomacia; hizo 
á D. Juan de Jaúregui caballerizo de la Reina, su bibliotecario á D. Fran- 
cisco de Rioja, y ayuda de cámara del Rey. al yerno de Francisco Pacheco, 
el pintor de Ais Langas y las Meninas , Diego Velázquez de Silva. ¿No 
basta este testimonio para acreditar cuáles fueron las ocupaciones aun ju- 
veniles de D. Gaspar de Guzmán, todavía canónigo y no Conde, durante 
el breve tiempo en que en Sevilla continuó los estudios comenzados en 
Roma y proseguidos en Palermo y Salamanca? 

Pero todavía nos quedan algunas otras demostraciones fehacientes deque 
antes de entrar en las funciones graves de la política cultivó aficiones lite- 
rarias. Kn la sección de manuscritos de la Biblioteca Nacional se conserva 
un códice (-;^^r7~-) del que repelidas veces he hecho mención . primero en 
mis Acadenias lilerar'ias de ingenios y Selores ^ y después en mi Cancio- 
nero de Principes y Señores 2, el cual creo yo que contiene la mayor par- 
te de las poesías que servían de grato solaz á los Grandes, títulos, señores 
é ingenios que formaron la Academia literaria del Conde de Saldaña mau- 
gurada en el palacio del Infantado el sábado 11 dj Noviembre de i(3ii. A 
esta Academia, de que tantas noticias se dan en las cartas de Dclardo (Lope 
de Vega) á ÍAicindo (el Duque de Sessa), concurrieron y en ella leyeron 
composiciones, entre los Grandes y títulos, los Duques de Cea y de Pas- 
trana, el (>onde de Salinas, el Príncipe de Squilace, los Marqueses de Al- 
cañices, Povar, Peñaíiel, Almazán, Velada y Orani; los Duques de Ilíjar 
y de .Medinaceli, los Condes de Lemos, de Villamor, de Rebolledo y de 
Caniillana, y entre los ingenios, Cervantes y Lope de Vega, Argensola y 
Liñán de Riaza, Góngora y Quevedo, Salas Barbadillo y Luis Velez de 
Guevara, con otros menos familiares, por no ser de tan alta categoría, 
como D. Gaspar de Teves, D. Francisco de la Cueva y Silva, Hernando de 

1 La Expaña Moderna^ Noviembre ilc ífk).\, páps. (^ á 107. 

2 Los principes de la poesía española: colección de poesías en su mayor pane inéditas de 
Principes, (jrandes y liiulos.— Madrid; Tipografía de Ginés liemández: 1S92, pap. 334. 



niRIJOTFCAS Y MnSEOS 87 

Biezma. D. Francisco Vivanco, Juan Pardo y Rivadeneyra, Gabriel de 
Fiarrionuevo y otros. Aunque el Conde do la Roca en su Panegírico por 
ia poesía, indicó que el Conde de Olivares arrojaba al fuego las composi- 
ciones poéticas que escrib'a. una de las leídas por el en la Academia del 
Conde Saldaña se ha salvado, y en el códice referido consta, siendo bas- 
tante esta muestra para acreditar que los elogios que se hacen por sus pa- 
negiristas Roca ^, iMalvez/i -. Sánchez Calderón 3, el Príncipe de Carpi- 
ñano 4, Balboa y Paz '', l'Vav junípero de Drdpani '' y el licenciado Ga- 
briel de Bolaños 7 acerca del aprovechamiento y profundidad de sus estu- 
dios, están justificados además por estas aunque más frivolas expansiones 
literarias. Ellas al meneas revelan que él cultivaba y hacía brillar su inte- 
ligencia, habiendo sido la poos'a en Kspaña, además, en todo tiempo, como 
la primera espontánea revelación de todas nuestras grandes capacidades 
intelectuales en todos ¡os dominios del eniendimiento. Fué por lo tanto 
exacta la aserción de Maivezzi de que Olivares ccentró en la corte sin ig- 
norancia y sabio , é inexacta la de los que le describían al Ihgar al poder 
«desprovisto de estudios y de experiencia». 

Indudablemente lo comprendi») así la sagacidad del Duque de Lcrma, 
durante su privanza con l''elipe 11 í y en el tiempo que Olivares sirvió en 
la cámara del Príncipe, si, como aseveran Roca, Maivezzi y Martínez 



1 Fraffmentns hixiñncfS de Li i'iJti ,1c D. i^A^par de <]ui^fnán,t.omendador mayor de Alcáti' 
tara, conde de í>/íj»arc.s*, ditqnr i/.* Sinluciir l,i in.iy¡yr, ele. \ 1 1 M;í pesiad ilel Kcv nucsiro señor, 
D. Phclipc IV, el <ir;iiulc, iiionari:;» «le Li»^ l-.sp.iñjs } «ic 1 ü Indias; por 1>. Juan Antonio i>e Veha 
Y FníirpHuv, r.í.íNDK MK I A l'.^M.A, M/MiNHK i>i. Sr K u K.\ M» A VA, ffcnti Ihom hrc de (a boca v comen- 
dador de la barca^ liib. N.ic. «Je M i.JriJ. .\Us. 1>. l>iíS. íol. i a i<>»i (procedentes de la Biblioteca 
del marqués de la Rniiiarit). (1. ii-j: pau". i á -ó5. S. r^;^. T. k.)'' y V. 17'^. iL.is dedicatorias llevan 
la tcch i del mes de Julio de im:'X, h«>i i la que alc.t.izan l(i; hechos que comprende).— H. AríTONio 
Vaj.i.adahks dk S T<»MA'4t<R, cn SU Scm i II ú ri'> vriiiiit>>: i«.imu II, j^a¿; i.p. 

2 // ritratto del Prívalo ;-■'////■ n-c'/r/s/ ki>í o. N'ip oii: (M!. I^i.urano (s. a,). 

3 Epitome de las historias de Lt uran casa de (¡u ;mdn...^ ele. Al Kxcmo. Sr. D. fiaspar de 
Guzmán, í'íMidc Duque de <)liv.irc<. . l\.»r (.1 !"> jciuk .Ii;an \iunso Maktís'mz S.vncii:;z (^Ai.i)KRÓlf 
notario del Santo Oilcio de la Inquisición, etc.. (liihi. Nac. de Madrid, - Mss. Y, 4, 5 y 6). 
Tomo ii¡, libro W'III, 

4 Excmplar de la constante pacie^ici 1 christiana pnlitica... por el Dií^'-k PuI^cipk de Car- 
PIG.NA.NO, 1). Fran(:is«:o Lanahio Y .\i;a«í')N. c ib lilerri del hábito de (>alatrava, del Consejo de 
S. M. en los Kstados de I'iuid-s y cipiía^ de caballos en el Ueino de Ñipóles. —Madrid. 
Imprenta Real: iojM. Nápuk'.; pri^.-o l.á/a: <» Scnri;;ia: i&^o. 

5 Retrato del privadt» cfirtstuno pn'itia: deducid'» de las acciones del Conde-Duque 

A Doña Leonor de <"iu¿mán, c«'nde-ía do Monleicy y I-uenies. Por D. Franoisco dk Balboa y 
Pa/,— Ñapóles; por Oct.ivio Beltian: H';^?. 

O Fray Jr.MPKRo oe ÍU^apa-m: \'írsos latinos en elof^io del Conde-Duque. Ilib. Nac. de Madrid. 
Mss. A V 141. 

7 Respuesta en Ja por del Conde-Duque de Oliyares al Memorial que contra él hii^o D. An- 
drés Je Aíína; Autor, el licenciado D. (jabuiel I)l Bolaños, fiscal de acciones del consejo de 
Hacienda. ÍBib. Nac. de Madrid - Mss.). 



88 REVISTA DE ARCHIVOS 

Sánchez Calderón, c<se trató de alejarlo de la corte ofreciéndole la emba- 
jada de Roma» (Malveí^^i, pág. ii) cuando apenas había cumplido veinti- 
cuatro años de edad, supliendo la falta de edad la ^ran capacidad y talen- 
to que siempre manifestó en todo género de letras y negocios (Martines 
Calderón, libro xviij), y cuando desde que comenzó su servicio «se le 
declararon muchos enemigos, que cayendo en la cuenta del yerro que ha- 
bían cometido, dejándole apoderarse del ánimo del sucesor de la corona, 
trataron de enmendarlo poniéndolo al del Rey (Malveí[í{i, pág. i3), cuya 
cámara también se le ofreció «por medio del Marqués de laHinojosa». 
(Martines Calderón, loe. cit.). Martínez Sánchez Calderón, después de 
consignar la respuesta que Olivares dio á este ofrecimiento, es decir, «que 
no dejaría la cámara del Príncipe, aunque le hiciesen mayordomo mayor, 
virrey de Ñapóles y del Consejo de Estado, pues tal era su amor al Prín- 
cipe», así refiere otra entrevista más con el mismo Duque de Lerma: — «Ha- 
blándole el Cardenal-Duque un día con alguna queja sobre estos negocios, 
le dijo: — En V. £*.. señor Conde, no es domesticable la dwe^a. — A lo que 
Olivares contestó: — «V. E. no tiene ra^ón. porque me Jaita durei^a que 
domestigar desde que sirvo á 5. .4.» — El Duque respondió: — Pues, señor 
Conde, asentemos una cosa..^ — y sin dejarle proseguir, el Conde le replicó: — 
aAntes que V. E. la diga, me oiga: si V. E. quiere el valimiento del Prin- 
cipe para si, todo mi valimiento lo emplearé en ello y la asistencia que 
hago á su servicio sin esperanza de premio; porque V^ £". me puso en ese 
lugar, Y vuelvo á reconocerme por hechura suya; pero si V, E. la preten- 
de para el Conde de Lemos, las obligaciones son diferentes, y sin faltar á 
ninguna, me debo anteponen): con lo cual, añade el biógrafo doméstico 
del Conde-Duque, cesó el Cardenal Duque en aquella negociación, y poco 
después dejó á palacio y á la corte». Estas anécdotas y otras semejantes 
que el mismo autor, bien enterado de las intimidades de Olivares refiere, 
hasta que, muerto el rey Felipe III «retiróse su hijo y sucesor Felipe IV al 
convento de San Gerónimo, á hacer el novenario, y allí el Conde acabó 
de radicar su privan^a^y, son otra demostración de sus aptitudes políticas, 
así por la sagacidad que denotan , como por la entereza de voluntad que 
transpiran sus actos. 

Prendas de esta misma sagacidad y de este dominio sobre sí mismo, 
viendo con perfecta claridai las resoluciones inevitables del porvenir, fue- 
ron de igual manera sus primaras divísionss del poder que por Felipe IV 
se le confió, alejando de sí toda nota de impaciencia, desde el momento 



ftlBLIOTECAS Y MUSEOS 89 

en que, en vez de absorber en sí todas sus prerrogativas, desinteresado 
«dividió el gobierno de la monarquía en dos partes: á su tío D. Baltasar de 
Zúñiga, hombre de grande autoridad, reputación y experiencia, dio el peso 
de las consultas y negocios de Estado, y para sí sólo se reservó el de la 
casa y persona del Rey» (Mahe^^i, pág. 3o). En medio del aplauso de la 
opinión, prendada de los actos primeros del poder naciente que formó la 
Junta de rejormación de costumbres y reunió el 22 de Junio del mismo 
primer año de reinado las Cortes de Madrid, el 7 de Octubre de 1622 mu- 
rió D. Baltasar de Zúñiga. «Juzgó el pueblo, á conveniencia del Conde, 
dice Martínez Sánchez Calderón, haberse quedado solo en la privanza; 
pero él mostró su poca ambición, suplicando á S. M. se formase para re- 
emplazarle una Junta de Gobierno y Consulta, compuesta de tres minis- 
tros, D. Agustín Mexía, general de las armas en Flandes y del Consejo de 
Estado, el Marqués de Montesclaros, que había sido virrey del Perú y 
D. Fernando Girón, el defensor de Cádiz contra los ingleses, que cada 
uno era capa^ del gobierno de toda la tnonarqutai>. El mismo autor añade: 
«En tres años Olivares hizo que el Rey no se apartase de los dictámenes 
de esta Junta»; y luego dice: «El excusarse de la privanza tuvo dos obje- 
tos: el primero desmentir las censuras de su ambición, no queriendo ser 
dueño de los oficios y premios; la segunda razón, quedar con más delibe- 
rado acuerdo cerca de S. M. para instruirle bien de las ideas de sus obli • 
gaciones como soberano, sirviéndose para esto de los papeles que le es- 
cribió». 

Hasta en este punto tuvo también el Conde desde el principio de su mi- 
nisterio que probar por un lado su sagacidad y por otro su modestia. Em- 
pleó la primera de estas condiciones con la nube de políticos arbitristas 
que desde la proclamación real de Felipe IV cayó sobre él con un torren- 
te de escritos sobre materias de gobierno, los cuales fué preciso apartar 
de la atención del Rey. El más terrible de éstos fué D. Galcerán Albanell, 
el cual, habiendo sido maestro del Monarca en su primera edad, después 
de haber satirizado al gobierno del Duque de Lerma, buscaba por este me- 
dio su ingerencia en la privanza. Hubo que alejarle mandándole residir en 
su arzobispado de Granada, cuya mitra poseía. Otro de estos arbitristas 
políticos, también de Granada, que se servía de otros Discursos de intro- 
ducción, era el procurador á las Cortes de 162 1 D. Mateo de Lisón y Bied- 
ma, señor del lugar de Algarinejo. Todos se ocupaban de los daños que 
padecía la monarquía y daban remedios para estirparlos. En cambio, ex- 



ijO REVISTA DE ARCHIVOS 

cusando los peligros del empirismo y buscando los dictados del saber y de 
la experiencia, antes de presentar al joven monarca sus prop'as Kicubra- 
ciones, excitó Olivares el celo del Conde de Miranda, gran ministro, para 
escribir su papel titulado Peso de todo el mundo, reseña general de la si- 
tuación en que en aquel momento se hallaban toJas las naciones y estados 
citados con los que Kspaña sostenía las relaciones de su propio equilibrio, ya 
como amigos y aliados, ya como adversarios y enemigos, con la pondera- 
ción comparada de las fuerzas morales y tísicas de cada uno '. Esta obra 
resultaba interesantísima; porque bien estudiada la situación de cada estado 
independiente de Europa, el Conde de Miranda dejaba colegir de sus noti- 
cias que la única rival de España en el continente era Francia, no sólo 
temible por su natural inquieto é intrigante y por estar constituida en to- 
das nuestras fronteras, sino porque le daba cierta superioridad sobre Es- 
paña, con ser una nación de tercer orden con relación á nosotros, «el ser 
un cuerpo compacto; el no tener reinos divididos ni aparfados y el estar 
muv poblada y muy rica en razón de la tertilidad de la tierra.» «Tiene 
Francia, añadía, enemistad antigua con estos reinos en razón de diversas 
pretensiones que ha tenido con Navarra, el condado de Borgoña, Ñapóles 
y Sicilia. Otros dirán que V. M. con sus fuerzas de Flandes puede hacer 
grandes irrupciones en la Picardía y muchas empresas tan considerables 
en ella, que harían volver los ojos atrás al francés, sin atreverse á ir ade- 
lante; pero no consideran que estas fuerzas son detenidas con las revuel- 
tas de Alemania é impedidas con las guerras de Flandes.» Pero lo más 
interesante de este papel era el análisis minucioso que se hacía de la difí- 
cil constitución de la Monarquía española, cuyos estados se hallaban «tan 
derramados por todas partes, tan divididos por tantos mares, y tan pési- 
mamente administrados y vigilados, que todos hacían larguísima contra- 
tación con todos ellos, haciéndose poderosos con los provechos que saca- 
ban de España y sus provincias, en tanto que nosotros, con ser sus dueños 
y poseedores, vivíamos en la miseria, únicamente entregados á la costo- 
sísima defensa militar. o 

En este orden era en el que el Conde Duque de Olivares quería que el 
joven Rey se hiciera bien cargo de la situación de la monarquía que co- 
menzaba á regir, de las urgentes necesidades que se imponían á la refor- 
ma total del gobierno, si se quería conservar su inmenso edificio, y de las 

I Bibl. Nac— Mss. T, 195. N. 7.371. 



BIBIJOTECAS Y MUSEOS ()I 

oblií;acioncs que le incumbían respecto á lomar una parte personal y ac- 
tiva en el estudio de estos ¿irJuos problemas y en los recursos á que se ha- 
cía indispensable acudir para resolverlos. 

El primer papel do su propia industria c inspiración que el (]onde Du- 
que dio al rey lleva la ledia del aposento á 2() de Julio de 1621 '. Cáno- 
vas del (bastillo aproveclió de él solamente las ideas que se refieren Á la 
conservación de Pi)rtU4al; pero el diKumento íntei^ro le subiere las reíle- 
xiones sij;ui-.*ntes:— "Níul; jua persona imparcial que lo examine, dejará 
de convenir en que dicho do jumento estií lleno dj sa<;aces observaciones 
políticas y que las tocante^ á Pt)rtu;^aK especialmente, merecen sinf;ular 
atención» -. I.a primera parte de este escrito constituye una justilicación de 
lo que él, por su lealtad personal y heredada, entiende que son sus obliga- 
ciones y la manera de cumplirlas.») — «Mi abuelo, k\¡cc, murió de setenta y 
tanto años sin haber dejado un día do sorvir: mi padre de setenta y ocho 
con servicios continuad(.)s djsde Ims doce en los mayores neijocios déla 
monarquía. (>on estas obligaciones me halló V. i\l.» Inmediatamente pasa 
á describir hondamonte el estadía en que encontró la monarquía: relajada 
la disciplina civil y la obediencia; tan apurada la hacienda, que para vivir 
aquol año de lóii se consumfan y le estaban asii^nadjs las rentas del de 
1625 y 1626; la justicia haoiend») ludibrio d\: las leyes: las armas decaídas 
y las costumbres y los caracteres en la última postración. Fuélc preciso 
entrar en im análisis minucioso d¿ cada brazo y de cada Tuerza del estado: 
primero el bra//) eclesiástico corri)ído por la ii^norancia y la ambición, y 
devorando entre vicios las rentas que luib'a tenido la habilidad de amor- 
tizar en lo más i;ranadj d-c la Tírtuna pública para sí; (fol. i ) después en- 
tro en su examen la misina casa real y los señores Infantes de (bastilla 
(fol. (Vi; vinieron en tercer lu.;ar los Grandos del reino (fol. i3)y los seño- 
res titulados (fol. 20) los simplón cabailjr;.)S (fol. 2'>) y los h;dal;;os (fol. 32). 
Lljgó en pos su turno al pueblo (fol. 37), y c<)mpletada la crítica de las 
fuerzas sociales, penetr») en el aparato or:;ánico de la pública administra- 
ción, comenzando por h)s quj ejorcian la autoridad. Kn este orden dibujó 
con mano maestra la fisonomía qu-* á la sa/«'>n tenían ante el cuerpo social 
y jurídico los correLj;idores y alcaldes mayores por los que se gobernaban 



i La liibl. Nac. de M.iilriil liuiic iIds CMpi.ns Je el cm h; Ni^n.au^:\•í 1-:. if\j y I", ii.p. Oira copia 
posee liBihl. pro\. de 'rü'c 1<>. Sccciú i «J'.* varias, ro-no \I. «)tra rcf;isLra Gaya.nuos en su 
Kalendas como cxislcnlo cu d Musio r.ntanicü. 

3 CXmovas dki. Casi ni o: F.^tutlio de ia cjsa de Áu.^tria. tomo I, pág. lo 



92 



REVISTA DE ARCHIVOS 



las ciudades (fol. 43). Al tratar después de las Chancillerías y del Consejo 
de Navarra, desenvolvió un estudio completo de la que era entonces la or- 
ganización de los tribunales en España (fol. 49).^ Se elevó á los Consejos 
Supremos (fol. yS); entró de lleno en el examen del Reino de Portugal y 
sus calidades (fol. 106); planteó el problema histórico-político de la unión 
de las coronas de Aragón y Castilla, siglo y cuarto antes (fol. 11 3), y por 
último hizo una brillante recapitulación, ilustrada con un luminoso dic- 
tamen en la materia de Estado sobre los demás reinos, provincias y pose- 
siones que pertenecían á la corona de España (fol. 127 á 129). 

Examinado bien este documento se comprende fácilmente, por qué el 
embajador veneciano Francisco Córner decía á la República acerca del 
Conde-Duque: c<é molto aborrito cosi dei grandi del regno, come dal po- 
pólo, é si puó diré da ogni ordine di persone*» Este papel, y en genetal 
cuantos el Conde-Duque presentó al Rey para instruirle en los deberes de 
su gobierno, puede decirse que en su espíritu se adelantaba casi dos siglos 
al sentido fundamentalmente reformista de las modernas revoluciones, y 
los que de las ideas del nuevo ministro se apercibieran, no podrían menos 
de sentirse heridos, mas que en sus sentimientos, lo que hubiera sido en 
todo caso un pecado venial, en sus intereses, lo que era imperdonable. 
Olivares tenía al brazo eclesiástico por el más poderoso é influyente por 
sus riquezas, rentas y posesiones: temía que por el camino de acapara- 
miento que llevaba, á él se había de reducir y contraer toda la sustancia 
de estos reinos enteramente; creía que este problema llegaría á ser el ne- 
gocio mayor y de más cuidado que S. M. tuviera en lo interior de sus 
reinos; desconfiaba de un elemento qae tenía, y reconocía tan grande de- 
pendencia aun en las materias temporales de un poder extranjero, el de 
losSumDS Pontífices, y para evitar que en adelante se convirtiera en el 
asunto de la destrucción de estos reinos, aconsejaba al joven monarca, que 
después de conferir el asunto con personas graves y experimentadas, se 
apresurara en Roma á negociar el remedio, procurando impedir el au- 
mento de los bienes eclesiásticos, y la disminución de los que la iglesia 
poseía. Tan radical se mostraba en el capítulo de la nobleza, compuesta 
de los Infantes, los Grandes, los señores, los caballeros y los hidalgos. El 
Conde-Duque proponía disposiciones legales «para que la sumisión á los 
Reyes sea, sin ninguna diferencia, igual á la del más particular vasallo, 
obligando al respeto, sin perdonar falta, limitando la libertad de vincular 
y reduciendo las fortunas amayorazgadas á límites determinados, aunque 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS qS 

no con miseria, y limitando del mismo modo su influjo y su poder. «Llegó, 
señor, decía, el poder de los Grandes en tiempos de los señores reyes ante- 
cesores de V. M. á estado que alguna vez dio cuidado, y aunque Felipe II 
se halló en situación de poder descuidar este inconveniente, todavía le 
pareció bien bajarlo más, siguiendo el ejemplo de la política de Fernan- 
do V, que les opuso las togas, á las que dio gran autoridad.» Le aconsejaba 
que en embajadas y ocasiones de gastos les disminuyera la hacienda: imi- 
tar la conducta de Inglaterra que quitó enteramente á su pairia los vasa- 
llos y la jurisdicción; no otorgarles todos los oficios grandes y abajarles 
de modo, que sin poderse quejar, quedasen agradecidos. A los señores 
titulados, poníalos en competencia con los grandes para que no se uniesen 
á ellos; les daba, como Felipe II, los oficios de su casa y en los consejos 
y residencias, y conservaba á los últimos como balanza de los primeros. 
Fomentaba el estímulo de los simples caballeros, encaminándoles á los 
grados de la milicia donde eran muy necesarios y útilísimos, y daba los 
primeros puestos de las armas al valor acreditado, y no al nombre y al 
favor. Por último, su opinión era, que el pueblo representa en todo estado 
el mayor poder, y por lo tanto, aconsejaba al Rey á todo trance conquis- 
tarse su amor para apoyarse en él. La conquista del amor popular. Oliva- 
res la hacía depender de la igualdad en la justicia, en cuyos efectos, el 
pueblo había de ver que no existía diferencia alguna entre un noble y un 
plebeyo; vigilaba activamente la abundancia y la economía de los abasteci- 
mientos, y ennoblecía el trabajo corporal. «En el pueblo, escribía el 
Conde-Duque, reside la opinión, y aunque suele padecer grandes errores 
en su juicio, no son pocas las ocasiones en que acierta y escoje lo mejor. 
No es su dictamen el que debe de prevalecer por sistema en las altas deli- 
beraciones del gobierno, pero la voz del pueblo merece atención, y sus in- 
dividuos protección y liberalidad». Por último, sobre este elemento social 
aconsejaba al Rey que por ningún concepto permitiera á ninguno, fuese 
de la clase que fuese, hacerse cabezas mayores de la acción popular y 
escarmentar duramente á los que lo intentasen. 

Dada la muestra de las opiniones reformistas radicales del Conde- 
Duque de Olivares, sobre los organismos superiores é inferiores del orden 
social, puede colegirse fácilmente cuáles serían sus pensamientos innova- 
dores en el régimen de la autoridad y en el régimen de la administración; 
mas en el aparato de aquella monarquía tan desparramada y tan incohe- 
rente que describió en su Peso del mundo el Conde de Miranda, la flecha 



04 REVISTA DE ARCHIVOS 

del mayor problema que desde 1621 hería el corazón del gran ministro, 
era Portugal, acerca de cuya gobernación inculcaba al Rey la conve- 
niencia de qu2 asistiera personalmente en aquella apartada corte y de 
que á los de aquel reino se les ocupara en algunos ministerios del de Es- 
paña y muy particularmente en virreinütos, presidencias y embajadas, y 
en alguna parte de los oficios de la casa real: bien que estas disposiciones 
generales las albergaba en su ánimo igualmente favorables para los ara- 
goneses, italianos y ílamencos^ ejemplo que dieron Carlos V y Felipe II, y 
que Felipe 111 quebró por los nepotismos de Lerma, que todo lo nece- 
sitaba para los suyos. D. Gaspar de Guzmán se envanecía de haber here- 
dado de los dos primeros la plena conciencia dj que el inmenso aparato 
de esta monarquía tan heterogénea en los elementos constitutivos de su 
prodigiosa grandeza, sólo podía asegurarse y perpetuarse por un medio 
solo y ánico: el á¿ fundir sus intereses á todo trance, comenzando porque 
«en la mezcla de estos vasallos que se juzgan extranjeros, sean admitidos 
á todas las dignidades dichas.» «Habiendo pensado mucho, añade, en los 
inconvenientes que padece y pueden destruir esta monarquía, no hallo 
mayor reparo que esta unión por estos medios, y si yerro en ello, es bien 
cierto que es error de entendimiento. Fl pueblo de aquellos reinos, es más 
parecido en la sujeción y rendimiento á la nobleza, á todos los otros 
reinos forasteros de V. M. que no á los de Castilla. Además, x*l corazón de 
los portugueses es íijl esencialmente, y el descontento que muestran es de 
puro ainor á sus reyes. Aquellos vasallos son dignos de estimación por 
esta y otras cualidades; pero es menester mucha atención para gobernar- 
les fuera de lo general de la justicia y público gobierno.» 

Más adelante. Olivares añade: «Fl mayor yerro y de que mas daños 
se han seguido, amenazan y se pueden tonur en esta nionarquía, es el sis- 
tema de desconfianza que se les muestra, teniéndolo^como vasallos foras- 
teros d j V. M. Fos estados se poseen pjr uno de estos tres títulos: sucesión, 
conquista ó elección. Fos m(íjores vasallos son los quj se poseen por dere- 
cho hereditario, y en Fspaña no son territorios de conquista, sino Nava- 
rra V el imperio de las Indias. ,f Qac razón hay, pues, para que sea excluido 
de ningún honor ó privilegio de estos reinos ninguna porción de ellos, 
sino de que gocen todos igualmente de las honras, olicios y confianzas de 
los nacidos en medio de Castilla y de Andalucía.^ V. M. ha entrado á 
reinar en todos sus reinos con un derecho asentado y llano. Sin embargo, 
hay descontentos y desconfiados en esos reinos y provincias, porque los 



BIBIJOTECAS V MTSEOS 9$ 

vasallos son en ellos notados por desconliJcntes y desiguales en lodo á 
otros vasallos. ^'Cómo es posible gobernar v conseguir buen suceso en su 
conservación y aumento, mostrando y ejecutando desconfianzas con los 
vasallos más íicles, como en Valencia. Aragón y Cataluña? Los que han 
gobernado estas provincias, las han tratado de reducir á mera aristocracia: 
cuando está la conveniencia deV. M.,en la unión y en los medios, lo 
reducen todo á división. Que se llamen extranjeros y se recaten de ellos 
como tales, los que no parecen naturales de los reinos y estados de vues- 
tra Majestad, se conlorma ¿í toda razón de Kstado y gobierno; pero que se 
tengan por de este númjro los vasallos hereditarios de V. iM., está tan lejos 
de su conveniencia que lo considero por uno de los mayores fundamentos 
del apretado estado á que se ve reducida esta monarquía. No digo, señor, 
que entre V. iNl. de golpe derogándolo todo, porque la tuerza de la costum- 
bre es tan grande en el gobierno, que dificulta y deshace muchas veces los 
mayores aciertos y conv^eniencias; mas obrando poco á poco y con perso- 
nas señaladas y conocidas se rompa este hilo, se dejará entender que 
.V. M. tiene dictamen de que conviene introducir en las honras, oficios y 
dignidades de estos reinos á los de los otros de la corona que se lian teni- 
do por forasteros.») 

Todas estas doctrinas las recapituló Olivares en este papel diciendo: 
oTenga V. M. p(;r el negocio más importante de su monarquía, el hacerse 
Rey de España: quiero decir, señor, qu\i no se contentj \'. M. con ser 
Rey de Portugal, de Aragón, de Valencia, Príncipe en Asturias, Señor en 
Vizcaya y Conde en Barcelona, sino que trabaje y piense con consejo 
maduro y secreto por reducir estos reinos de que se ct)mpone l']spaña al 
estilo y leyes generales de (bastilla, sin ninguna dilerencia: que si V. M. lo 
alcanza, será el Príncipe más poderoso del mundo. Ni este es negocio 
que se puede conseguir en poco tiempo, ni intento que se pueda descubrir 
á nadie por confidente que sea; porque su conveniencia no puede estar 
sujeta á opiniones y cuanto es posible hay q'.ie obrar con prevención.» 
Estos pensamientos se completaban con otra proposición, aun más secreta 
de medios para ejecutarlos. Olivares reconocía que la división que existía 
de leyes y fueros que enllaquecían el poder y estorbaban lograr un íin 
tan justo y glorioso, deb'an derogarla los mismos naturales en sus cortes 
respectivas, donde recibían alteración todos los fueros y prerrogativas 
particulares que no tocaban al punto de la justicia. Pero además marcaba 
otros tres caminos de ejecución: el primero y más eíicaz. Crear entre unas 



96 REVISTA DE ARCHIVOS 

y Otras provincias los dobles vínculos de la sangre y del interés, por me- 
dio de los matrimonios entre sí y el fomento de la recíproca contratación 
mercantil: el segundo por la luerza, estando S. M. bien robustecido con 

m 

una gruesa armada y. bien disciplinadas las armas del ejército provincial; 
el tercero, por la habilidad y el engaño, yendo el Rey en persona á dichos 
reinos y haciendo que se ocasionasen durante su residencia en ellos, algu- 
nos tumultos populares, con cuyo pretexto se procedería á la ocupación 
militar para reprimirlos, y entonces á título de nueva conquista, asentar 
y disponer las leyes en la conformidad de las de Castilla. Claro es que 
el Conde-Duque prefería el primero de estos procedimientos, que no alte- 
raba la concordia existente entre aquellas provincias y la corona: con 
todo invitaba al Rey á meditar sobre la cuestión por ser, como antes se ha 
dicho, el primer negocio de la monarquía. No abarcaba, á pesar de todo, 
este programa todo el de la reparación que Olivares proponía al Rey para 
su ilustración personal y como acicate de su pensamiento soberano. Que- 
ría que los presidios, fronteras y armadas ordinarias se dotaran bien y con 
continuo celo; quería que la custudia y el mando de las plazas se confia- 
sen á buenas cabezas; quería que con visitas frecuentes y secretas se vigi- 
lase la justicia y la administración; quería que los intereses económicos 
de la monarquía se gobernasen por compañías comerciales y por consu- 
lados; quería que c<se pusiera el hombro en reducir á los españoles á mer- 
caderes»; quería que el problema en la despoblación se reparase por el 
estímulo de la riqueza; quería que las colonias se abriesen al tráfico con 
los italianos, con los alemanes y con los flamencos católicos y obedientes; 
quería favorecer los matrimonios, concediendo privilegios á los cacados; 
quería otras innovaciones de esta índole, y creía que oeste era el único 
camino que podía hacer resucitar á la monarquía bajo el cetro de Feli- 
pe IV». Este programa de su primera carta del 26 de Julio de 1621, al 
joven rey, no trazaba, sin embargo, sino líneas generales, y puede consi- 
derarse como el embrión de su programa. El cúmulo de sus reformas era 
enorme; infinitos los intereses que perturbaba, sobre todo los formados 
bajo las anárquicas amplitudes de los abusos consentidos. Como antes se 
ha dicho, era natural que, cuando su secreto se fuera penetrando, se 
levantasen contra él los odios que ponderó el embajador véneto Francis- 
co Córner. 

El segundo de los papeles de Olivares á Felipe IV lleva la fecha del 28 
de Noviembre del mismo año de 1621, y contiene un estudio semejante al 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 97 

anterior sobre materia de Hacienda. Hállase inserto en el libro XVIII, ca- 
pítulo 7, lo!. 563 del Epitome de las historias de ios Gu^manes, del nota- 
rio Martínez Sánchez Calderón, y comienza con las siguientes palabras: 
«Aunque la liberalidad y magnificencia son virtudes propias del ánimo 
real, y las que, si no más necesarias, parecen más naturales á las grande- 
zas de los reyes, que con sus beneficios ligan, con amor y obediencia, los 
corazones de sus vasallos, pueden llegar á ser viciosas y culpables, no sólo 
por exceder el medio que la prudencia señala á las virtudes morales, sino 
también por no atender á las circunstancias y obligaciones del tiempo en 
que se ejercitan: de aquí viene á suceder que en un siglo, edad ó gobierno 
pueden los reyes igualar la mano á la generosidad de su corazón y llegar 
á los últimos fines de su liberalidad con justificación y alabanza, y en otro 
deben detenerse y aun estrecharse por no faltar á los fines superiores.» 
Después prosigue: «V. M., Señor, es en estos reinos y señoríos el mayor 
Rey del mundo. Comienza á gozarlos en edad florida. Sucede á un padre 
de natural tan blando y generoso, tan fácil á beneficios, que sin ofensa de la 
veneración debida á su memoria; podemos decir que tuvo rotas las manos 
en hacerlos. KI estado en que dejó al reino en el grande empeño de las 
Rentas Reales, obliga excesivamente á V. M. á que limite su ánimo. Sólo 
suplicaré á V. M. que se contenga en las mercedes que hubieren de salir de 
la Real Hacienda, pues con la noticia que tengo de ella y de su estado, no 
sólo parece justa esta limitación, pero necesaria y digna de todo gobierno 
y prudencia. iMortificación podrá ser para V. M. lo que propongo, si bien 
ajeno de la materia de Estado propia que suelen servir los que ocupan mi 
lugar; pero mi deseo. Señor, del servicio de V. iM. me impone suplicarle 
que se coarte en no hacer merced de lo que pueda, para no faltar, como 
es justo, á lo que debe. Kl Patrimonio Real y los servicios con que sirven 
á V. M. sus vasallos, se deben á la causa pública y á las obligaciones ge- 
nerales de los reinos, que en V. M. son más estrechas, no sólo por lo mu- 
cho á que ha de acudir, sino por haberle dado Dios tanto gracioso en que 
puede ejercer su liberalidad y dar justa remuner^ición á sus vasallos; para 
eso V. M. tiene en todos sus reinos prelacias, dignidades, prebendas, cá- 
tedras, beneficios, raciones y demás oficios eclesiásticos, y para los segla- 
res virreinatos, embajadas, gobiernos, oficios de paz-y guerra, hábitos, en- 
comiendas, pensiones, hidalguías, audiencias, consejos, asientos de su casa, 
títulos, grandezas y otras cosas semejantes, si bien dos solos géneros de 
personas ha de premiar V. iM., haciéndolas honras y mercedes: los que le 

3.* iPOCA.— TOMO XI 7 



98 REVISTA DE ARCHIVOS 

sirven bien en la guerra y en la paz, y los hombres doctos y virtuosos, que 
con doctrina y ejemplo sirven á la Iglesia y ocupan los tribunales y el ma- 
gisterio.» Tras rápido bosquejo de la situación ruinosa de la Real Hacien- 
da, el papel termina suplicando á S. M. oreciba esta proposición como de 
criado que le ama y le reverencia y desea la grandeza y conservación de 
sus reinos y de su nombre con toda fidelidad, y, por último, pidiéndole 
«que mande inviolablemente á todos sus consejos, tribunales y ministros, 
que de aquí en adelante, por ninguna causa ni concepto alguno, aunque 
sea de remuneraciones de servicios, se consulten á V. M. merfedes per- 
petuas ni temporales que hayan de salir de la Real Hacienda, y que en las 
mercedes, cargos, honras y 'oficios que V. M. pueda dar graciosamente, 
tengan debido lugar y proporción los servicios y merecimientos de los 
consultados, para que así corra todo con la orden, igualdad y justificación 
que V. M. desea.» iMartínez Sánchez Calderón dice que esta proposición 
se mandó de orden del Rey á algunos ministros y teólogos para que dieran 
su dictamen. Fué el de todos aprobatorio, tanto más, cuanto que en aquel 
acto se comenzó á conocer que en el nuevo privado de la Corona había un 
verdadero y superior hombre de Estado y de Gobierno, á quien desde la 
juventud se le había reconocido intachable integridad. 

En el cap. ÍX y fol. 566 del Epitome de Martínez Sánchez Calderón se 
copia, como tercera carta de Olivares al Rey, la que le escribió con mo- 
tivo de la venida á iMadrid del Príncipe de Gales (Carlos I de Inglaterra), 
acompañado del Duque de Buckingham, pretendiente el primero á la mano 
y lecho conyugal de la infanta D.* María, hermana del rey Kclipe IV. So- 

« 

bre este asunto no existe solamente esta carta, que podemos llamar de la 
intimidad, sino el voto dado por Olivares en el Consejo de Estado, escrito 
todo de su mano, como era de rúbrica en esta clase de documentos. Este 
voto anuló el matrimonio concertado, y de uno y otro papel tengo dada 
larga noticia, que no es preciso reproducir aquí, en mi libro Un matri- 
monio de Estado, que se publicó en la imprenta de Perojo y Compañía 
en 1877. Sólo diré que aunque materia de política exterior y suceso que 
tuvo larga trascendencia en los acontecimientos y destinos do aquel reinado 
y de aquel ministro, concretado al hecho exclusivo que lo motivaba, apa- 
rece el más débil de los escritos político-literarios del Conde-Duque por 
el terreno falso en que le colocaron las exigencias de Roma y las de la 
Infanta D.* Isabel Clara Eugenia, gobernadora de Flandes, con las que 
tuvo que obtemperar; aunque, como certificado de sus conocimientos 



niBLíOTECAS Y MUSEOS 99 

teológicos y jurídicos, son testimonio incontrovertible de la riqueza de 
erudición que decoraba su cultivada inteligencia. Desde esta ocasión, y 
por mandato del Rey, los pareceres de los individuos del Consejo de Pis- 
tado, en las materias en que se les consultaba, se dieron por escrito. Mar- 
tínez Sánchez Calderón refiere que el voto de Olivares trascendió hasta 
los ilustres huéspedes británicos de Felipe IV, y añade que preten li<ndo 
el Príncipe de Gales y el Duque de Buckingham que el Conde lo refor- 
mara, procurando reducirlo y viendo notoria la imposibilidad, Buckin- 
ghan le dijo:— 5r. Conde: ei casamiento se hará con todas las seguridades 
antecedentes que V. E. pide, y á S. M. y d la Sra. Infanta les serviré en 
Inglaterra á todo trance; pero á V. E. y á cuanto le tocare le seré decla- 
rado enemigo perpetuamente. — Olivares le respondió con gran manse- 
dumbre: — Cumpla V. E. lo primero como debe y lo segundo como quiera, 
que yo se lo perdono. — El voto del Conde-Duque, que deshizo el matrimo- 
nio, mereció el aplauso- del Papa I rbano VIII, que escribió á Olivares su 
carta de 27 de Abril de 16^4 para ensalzarle por aquel acto. Yo he escrito 
. en mi libro El matrimonio de Estado que aquella fué la única equivoca- 
ción contra el interés de España del ministerio de D. Gaspar de Guzmán 
y en esa aseveración me mantengo. 

Es interesante la carta del 4 de Septiembre de 1626, que Martínez Sán- 
chez Calderón, que la inserta (libro VIII, cap. \'III), dice que la escribió 
para excusar la privanza. Olivares propone en ella la necesidad de que la 
nación advierta la celosa participación personal del Monarca en los nego- 
cios de la Monarquía. «En el estado en que se halla la Monarquía, dice el 
privado en ella, no es posible que llegue á tener remedio por otro camino, 
sino el que se conozca en V. M. atención y resolución en querer ser obe- 
clecido, y esto no bastará, señor, que se conozca en las órdenes, sino en las 
menores acciones públicas de la persona de V. M., y aun en las más priva- 
das de su aposento, de donde nacen las aprehensiones que el pueblo acredita 
por más ciertas. Es imposible que se acierte sin la asistencia forzosa de su 
atención y su aplicación á los papeles. Con sólo que se vea trabajar á 
V. M., la opinión se persuade de que hay remedio para tantos daños;pues 
todos saben que sin la asistencia, sombra y ¿icciones de V. M. y su trabajo 
■ no es posible obrar lo que es necesario, como la experiencia lo ha demos- 
trado. El mal que padece la Monarquía ha sido grande y se halla enveje- 
cido: la reputación está perdida, la hacienda totalmente extenuada, los 
ministros obstruyendo las providencias de gobierno ó ejecutándolas con 



loo REVISTA DE ARCHIVOS 

flojedad. No hay celo ninguno. La ambición y el deseo de sus comodidades 
es lo único que se observa en el fondo de todos los hombres, sobreponién- 
dose en ellos á los intereses de V. M. y de la Monarquía, Que el celo de 
V. M. estimule el celo de todos.» Esta carta halagó mucho al Rey, que la 
contestó con otro billete de su puño que decía: «Conde: resuelto estoy á 
hacer lo que me pedís por Dios, por mí y por vos; y nada es atrevimiento 
entre vos y yo, sabiendo yo vuestro celo. I í arelo, Conde, y vuélvoos este 
papel y esta respuesta para que la dejéis en vuestro mayorazgo, par^ que 
sepan los que de vos descendieren cómo han de hablar con sus Reyes en lo 
que les importare á la opinión y sepan el ascendiente que tuvieron ; y 
quisiera dejarla en mis archivos para enseñar á mis hijos, si Dios me los 
da, y á los otros Reyes cómo le han de vencer en lo justo é importante y 
honrar y recibir las verdades y á quien las trata con amor y seno libre de 
respetos é intereses. — El Rey.n — Kl autor del Epitome, después de tras- 
cribir este documento, lo comenta con esta noticia: — c<Luego se vio al Rey, 
perfeccionado "su gran talento, discurriendo en los Consejos sobre todo 
género de materias.» 

Fin el Museo Británico (Eg. 848, N. 29) registró Gayangos otro papel 
fechado el 25 de Octubre del mismo año de 1625, que él titula Papel que 
escribió el Conde- Duque deseando entablar la unión de los Reinos desta 
Monarquía para que en caso de una guerra en cualquiera dellos, tuuies- 
sen los demás obligación de acudir á su defensa, y Martínez Sánchez 
Calderón, que lo inserta, (Lib. VIH, cap. X, fol. 572) le llama Arbitrios 
del Conde sobre la unión de estos Reinos para la defensa recíproca, hasta 
la venida del Cardenal Barberini.^ Este papel estuvo inspirado ante la 
liga del Rey de Inglaterra contra España, cuando en Londres totalmente 
se perdieron las esperanzas del matrimonio del Príncipe de Gales con la 
Infanta D^ María, que fué capitulada para enlazarse con el Archiduque 
Fernando, Rey ya de Hungría, y que después fué Emperador. Sobre esta 
carta y su consulta en el Consejo de Estado, en el Archivo Histórico Na- 
cional (Estado, libro 788 d., fol. 39) se halla el voto del Conde-Duque, 
emitido el 13 de Noviembre siguiente, voto que prevaleció en el dictamen 
de aquel alto cuerpo, en el que se acordó que para corregir la tibieza que 
se notaba en los presidios castellanos que existían en todos los reinos y 
provincias de S. M., ante la general conflagración que contra España se 
fraguaba en toda Europa, se dispusiese que los presidios de Castilla fueran 
de naturales de los otros Reinos y los de los otros Reinos fuesen de caste- 



• fc 



BIBLIOTKCAS Y MUSEOS 101 

llanos y españoles en vez de naturales. Este proyecto no se llevó á la prác- 
tica sino Jejpuós de las insurrecciones de Cataluña y de Portugal; pero el 
pacto de unión que el Conde-Duque perseguía fué uno de los temas que en 
las dos provincias insurrectas se cultivaron más para protestar de la tira- 
nía de España. 

El tratiido hecho en Barcelona entre el (>onde-Duque y el Embajador 
de PVancia, Conde de Rochefort, en 2 de Mayo de 1626, interviniendo en 
su negíjgiación el Cardenal legado, nepote de Urbano VÍII, restableció la 
paz, y Olivares, íuese por el dolor desesperado que le causó la muerte de 
su hija única, la Marquesa de Liche, tuese por el cansancio de una lu- 
cha como la que había sostenido durante seis años para lograr reconstruir 
aquella monarquía que se desmoronaba, en cuyo propósito nadie le ayu- 
daba, y sólo conseguía aumentar cada día más contra sus arbitrios la pú- 
blica desconfianza '; en 4 de Septiembre del mismo año de 1626 presentó 
al Rey un nuevo papel pidiendo su retiro de la privanza que ejercía. De 
esta carta ó memorial hay una copia en la Real Academia de la Historia 
(Arch. de Saladar. C. 23. Ksi. 23. gr. 2), y otra en la Biblioteca Nacional 
(Mss. — ^ 'l^l^ ). Es uno de los documentos más importantes de la vida del 
Conde-Duque, y^ parece como el preámbulo del papel de defensa propia 
que después de su caída tuvo que escribir, y que se conoce con el título 
del Nicandro, Como en su primera cat:ta del 26 de Julio de 1621, el Conde 
aquí toca extensamente y por capítulos: primero, los servicios de sus an- 
tepasados, cuyas obligaciones de lealtad heredó hacia sus Reyes; después 
los suyos personales desde que entró en la Cámara, siendo Felipe IV Prín- 
cipe; á continuación las grandes mercedes y beneficios que tenía recibidos 
del joven monarca desde que le mandó cubrirse y depositó en él su con- 
fianza para el gobierno total de su monarquía; traza en seguida un nuevo 
cuadro, aún más palpitante que el primero, del estado en que ésta se ha- 
llaba y lo completa con la serie de los arbitrios de gobierno tomados des- 



I Para conocer un estado efectivo de opinión, con un botón basta. En los libros de gobierno 
de la sala de alcaldes de Casa y <'.orie (Árch. llist. Nac. Año 1620, fol. 37b) se encuentra una 
carta de cierto Miguel Cerbcit, de la servidumbre del mismo Conde-Duque, que revela la 
desconllan/a que sus actv^s inspiraban. Dice asi: «Otra e escrito á V. md. avisándole de mi 
llegada en Toledo y quao al contrario e aliado las cosas de lo que entendía y quan contaminado 
está el mundo y la poca correspondencia que ay en la amistad. Todo lo remediará Dios. Yo 
parto hoy para encontar á S. M. y verme con el <".ondc-Duque de Olivares. Confio que V. S. ie 
alumbrará el entendimiento para lo que conviene al servicio de Dios y deS. M.y ansina espero 
nos veremos presto. Encomiéndeme á Dios y el guarde a V, ind. como vo deseo. De Tole- 
do 2 mayo 1626. — Miüui.i C' pvett. - .\ Ju.mcllo dará V. md. mis encomiendas y al Sr. D Ker- 
nando de Acuna, beso las manos y que le escribí. No e tenido respuesta.» 



102 Revista de archivos 

de 1621 á 1626 para su reparación. Felipe ill había dejado 80.000.000 de 
deuda y consumidas las rentas consignadas hasta if)25 y 1626; sucia de 
manos la justicia; las armas en el mayor envilecimiento; abandonado el 
mar y las escuadras reducidas á cinco ó seis galeras, que no podían nave- 
gar en todo el año más que de Septiembre á Octubre; la materia de Kslado, 
las negociaciones, las asistencias á los ministros que servían fuera, entre- 
gados á la rapacidad y al descrédito; dentro y fuera de estos reinos, el des- 
contento público enardeciendo ó el clamor general contra aquel estado de 
cosas ó fatii^ando á siítiras el concepto serio de una nación por tantas ra- 
zones decaída; las audiencias en tal estado, que viniendo de Andalucía á 
ver á un ministro una persona de gran autoridad, en siete meses no alcan- 
zó que le fuera concedida la que él solicitaba; el Cardenal-Duque, el 
Duque de Tceda, su hijo, el Conde de Lemos y el Duque de Osuna, en 
guerra abierta entre sí con universal escándalo; t\ Príncipe apartado de 
los negocios, bajo el pretexto de la edad, y ni se le ayudaba, ni se le 
advertía, ni se le daba noticia ni parte de nada, como si no existiera... 
c(Noes mi ánimo, decía aquí el Conde, alegar á V. M. servicios que nadie 
como V. M. conoce; pero justo es que V. M. por sí mismo vea lo que ha 
obrado en tan poco tiempo su persona sola, á quien dotó Dios de partes 
tan aventajadas que parece las mira y favorece con particular asistencia». 
El reverso de la medalla, en efecto, constituye un cuadro digno de 
consideración. Aunque se había roto la guerra con los rebeldes y hecho 
los grandes y extrardinarios gastos á que habían obligado las nunca vistas 
ocasiones y accidentes que en aquel tiempo se habían ofrecido, la hacien- 
da que se hallaba exhausta por un espacio de seis años, había logrado sus- 
tentarse ((sin que se hayan echado imposiciones nuevas, ni habiéndose 
amotinado en este tiempo ningún ejercito por las pagas, proveyendo cada 
año los Fstados de Klandjs con 4.000.0)0, y Iiabiéndose aumentado las 
rentas públicas en 3. 000. 000 más de lo que importaban cuando el Rey Fe- 
lipe comenzó á reinar. Se habían reformado los gastos de la Real Casa y 
cerrado las puertas á las mercedes gravosas á la Hacienda y patrimonio. 
Se habían moderado los sueldos y limitado las pensiones á solos los que 
acreditaban servicios prestados en la guerra. La justicia había vuelto á su 
cauce y restablecido su garantía y su autoridad. «En la guerra^ dice la 
carta, se ha hallado V. M. con granJes aprietos; porque, lo que no han 
visto los nacidos ni leídose en historias antiguas ni modernas, se ha jun- 
tado todo contra V. M. y su monarquía, habiéndose hecho liga entre los 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 103 

Reyes de Francia, Inglaterra, Dinamarca, Suecia, república de Venccia, 
Duque de Saboya, Conde Palatino, Duque de Weimar, Marqués de Bran- 
demburgo, ciudades anseáticas, círculo inferior de Sajonia, calvinistas de 
Alemania, los Estados rebeldes de Holanda, todos conjurados y coligados 
contra V. M., en tanto que invadida y tomada la bahía de todos los Santos 
en el Brasil, la guerra se dilataba hasta los más lejanos confines. La Italia 
era acometida por la Valtelina y el Genovesado y el Estado de Milán y 
Ñapóles eran amenazados. Las costas de España y las islas del Océano 
estaban asediadas por i3o navios de Inglaterra y Flandes, teniendo sitiadas 
sus nías importantes plazas por ejércitos formados de franceses, ingleses, 
daneses y suecos, además de los contingentes de Holanda. Las mismas 
hostilidades existían en el mar del Sur, en las Indias y en todo lo que 
cobijaba el pabellón español en Asia, África, América y Europa. 

Ante esta conflagración universal se habían prevenido las costas y fron- 
teras de la parte de Aragón y Cataluña que confinan con Francia, con 
más de 20.000 hombres de guerra y mil caballos; de 12 á 20.000 se situa- 
ron en la parte llana de Perpiñán á Valencia; 12.000 en Murcia y Carta- 
gena; en Málaga 10.000 y 20.000 de socorro; en Gibraltar 4.000 y 10.000 
de socorro; en Cádiz 6.000 y 24.000 de socorro; en Lisboa i6.(X)0 y 3o. 000 
de socorro; en Galicia con más de 24.000 y 20.000 de socorro; en las cua- 
tro Villas, señorío de Vizcaya y provincia de Guipúzcoa, con 20.000 efec- 
tivos; en Navarra con iG.ooo y 3.0 x) de socorro. Fuera de esto, á cual- 
quiera agresión sobre la costa del Mediterráneo se podía acudir acelera- 
damente con más de 80.000 hombres. En las islas Terceras se aumentó el 
presidio hasta 20.000 hombres, y en 14.000 las islas Canarias. Todas las 
fronteras de África fueron socorridas con dinero y con hombres. Las de 
la India por el mar del Sur quedaron tan defendidas, que sin armada Real 
arrojaron de allí «ji los holandeses con mucha pérdida suya. En Flandes 
estuvieron pagados 70.00:) hombres; otros 70.000 en Lombardía; 12.000 en 
Genova y más de 20.000 en las islas de Cerdeña. Ibiza y Menorca. Las 
fronteras de Ñapóles se guardaron con mucha gente, más con una reserva 
de So.ooo infantes y 4.000 caballos para acudir rápidamente donde fuera 
menester. Lo mismo se hizo en Sicilia, donde se establecieron 30.000 hom- 
bres armados para la defensa de sus costas. En previsión de algún intento 
de desembarco en las peninsulares, se encargó el mando de las playas á 
los mayores soldados: las de (jalicia al Marqués de Villafranca, D. Pedro 
de Toledo Osorio; las de Gibraltar al uquc de Arcos y á D. Luis Bravo 



104 RKVISTA íiK ARCHIVOS 

de Acuña; las del reino de Murcia al Marqués de los Vclez; Lisboa al de la 
Hinojosa y Cádiz á I). Fernando Girón. I). Pedro Pacheco tuvo el go- 
bierno militar de Málaga; D. Juan de Velasco y Castañeda el de las Cuatro 
Villas, D. Francisco de Irazazabal el de Canarias y D. Iñigo de Mendoza el 
de las Terceras, y así otros, todas personas de valor y experiencia militar. 
Por el mar 70 galeras y 20 galerones formaron la escuadra de Dunquerque 
en defensa de los Kstados de Flandes; en IJsboa fondearon 52 galeones y 
ocho en Genova. La ilota surta en la capital del Brasil era de 5G galeones 
V 12 ponían en comunicación los puertos del Río de la Plata con los de 
México, Tierra Firme y él mar del Sur. Toda esta gente, ¡cosa rara en 
aquel tiempo! estaba pagada por todo el año de HbG. 

En la alta y baja administración las reformas debidas al genio y á la 
actividad y energía del Conde-Duque se graduaban con la misma impor- 
tancia. Se habían constituido Juntas y Tribunales de ministros diputados 
para ello que entendían en todos los asuntos para el fomento del Comer- 
cio, de la población y de la riqueza; el Almirantazgo estudiaba no sólo las 
cuestiones del poder militar naval, sino la construcción de navios, la na- 
vegabilidad de los ríos y los demás que le atañían, y de esta manera en to- 
dos los órdenes renacía una solícita administración civil. Fl Conde-Duque, 
maravillado él mismo de tantas cosas fructuosas realizadas, no podía de- 
jar de decir al Rey en este mismo papel: — «Si V. M. pesase el estado pre- 
sente de las cosas con el que tenían hace cuatro años, hallaría que es im- 
posible que tuerzas humanas puedan haber obrado tanto.»— Después aña- 
día: — «Mientras los tiempos fueron nublados y mientras fué forzoso po- 
ner el hombro al cuidado y al remedio sin perdonar ninguna penalidad, 
V. M. ha visto el ansia y el aliento con que he asistido á los RR. PP. de 
V. M., pero ya que Dios ha querido poner á V. M. en el camino de la fe- 
licidad debida á su Real persona, suplico á V. M. la licencia para retirar- 
me á mi rincón.» 

Si después de la paz y con el testimonio de los hechos que en esta carta 
Olivares representaba al rey Felipe IV, testigo de la mayor excepción en 
ellos, la retirada que solicitó la hubiera hecho irrevocable, al venir la reac- 
ción de tan titánico esfuerzo sobre un país que había perdido su histó- 
rica virilidad y estaba enervado por tantos síntomas de la decadencia de 
que en tres siglos subsiguientes no ha vuelto más á reponerse, se le hubie- 
ra levantado el mayor pedestal que hubiera tenido en PJspaña ningún es- 
tadista de ningún otro tiempo. O no conoció bien el suyo, ó se doblo ílexi- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS Io5 

blemente á las instancias del Rey que para él debían ser tan sugestivas, y 
continuando en la privanza, tentó el otro rostro á la fortuna. Sus cartas en 
este segundo período son en menor número, y con alguna excepción, ca- 
recen del interés de las primeras. El Rey progresaba en edad, carácter y 
experiencia y ya no se le podía tratar, como cuando al principio de su 
reinado tenía la docilidad de un verdadero pupilo. De las notas privadas 
que le daba para ilustrarle y regir su voluntad en cada hecho ó cuestión 
aislada, no quedan tantos ejemplares como de las cartas, y los votos emití- 
dos en los Consejos se hallan unidos con los votos de los demás consejeros 
en los expedientes de los asuntos cuya discusión los reclamó. En el Archi- 
vo Histórico Nacional (EstadO'Le<¿a']0'S6o) se encuentra, por ejemplo, con 
el del Marqués de Mirabel y el del Conde del Castrillo el que en Barcelo- 
na emitió en Noviembre de 1635, cuando asistiendo el Rey á sus Cortes, 
no pudiendo tolerar las exigencias de los catalanes, tuvo que salirse del 
Principado sin concluirlas, y dejando al Cardenal Infante D. Fernando 
para que las presidiera hasta su clausura. Otro voto de esta naturaleza po- 
see el Musco Británico (/Tg. 2053) con los de Leganés, Castrillo, Conde de 
la Puebla y Duque de Villahermosa (24 de Mayo de 1634) habiéndose dis- 
cutido en el Consejo de Estado las prevenciones que se debían hacer á to- 
da la Monarquía para su defensa, en las vísperas de la nueva guerra que 
Francia nos declaraba; y Cánovas del Castillo pudo obtener del Archive 
National de París para sus Estudios históricos de la casa de Austria 
copias de tres documentos autógrafos del Conde-Duque, lo que arguye 
que fueron de su propia redacción y estudio, á los que dio por epígrafes 
Opinión del Conde Duque y proyecto de respuesta á las proposiciones d^ 
Richelieu sobre las paces (i63S: K. 1419. N."* 3i); instrucciones propuestas 
por el Conde-Duque sobre los puntos que se podrán dar á Don Miguel de 
Salamanca para que tratase de la pa^ y su opinión al Rey (3o de Febre- 
ro de i638: K. 1412. N.® 36). y Nota confidencial del Conde-Duque al Rey 
sobre las paces con Francia (1639: K. 1419. N.^ 65). No hay que decir que 
todos estos documentos son ya esencialmente políticos, y como de minis- 
tro á Rey, careciendo de aquel carácter pedagógico de información y en- 
señanza de los papeles del Conde-Duque dcvsde 1621 á 1626. 

Los papeles de este último carácter, concebidos aún con mayor eleva- 
ción de miras que los del primer período de su ministerio, que han llegado 
hasta nosotros, ó que al menos han podido ser hallados por míen mi larga 
y prolija exploración sobre ellos, son: dos, de 3 de Febrero el uno. y dq 



I06 REVISTA DE ARCHIVOS ' 

1." de Agosto de 1G27 el segundo. Tiene aquél por tema la unión y fusión 
de los diversos reinos de la Monarquía y la unidad del régimen jurídico 
y político, á ñn de conquistar para España aquella fuerza que era el se- 
creto del poder de Francia, y que consistía «en que aquel reino es unido 
y dependiente sólo de sí mismo, cuidadoso sólo de su defensa y fácil para 
entrar por su posición en alianzas y confederaciones, así con Príncipes ca- 
tólicos como herejes». Kn el de i."* de Agosto volvía sobrj la regularidad 
de la Hacienda y la necesidad de evitar sus disipaciones. «No se pueden 
hacer mercedes, ni gastos voluntarios en cantidad considerable del Patri- 
monio Real, porque deben reservarse para los accidentes que se ofrecen. 
Es precisa é irremisible obligación que totalmente se cierre la puerta á lo 
voluntario y á las mercedes.» Los dos papeles se insertan por Martínez 
Sánchez Calderón en el libro XIII, cap. X de su ¡{pilóme. Finalmente, el 
Museo Británico (Eg. 2.o33) está en posesión de un papel del Conde-Duque 
al Rey (1634) sobre el comercio de sus reinos y formación de compañías 
mercantiles; el Archive National de Paris (k. 1419, N. iGo) del Informe 
presentado por el Conde-Duque al Rey sobre paces generales (Mayo 1G40), 
examen minucioso de toda la política del continente; análisis de las alian- 
zas de Francia y comparación con las de España, y, cosa admirable, esta- 
dísticas comparadas de las fuerzas militares y económicas de cada uno de 
estos dos reinos rivales. De este mismo año de 1640 (24 de Agosto) el Ar- 
chivo Histórico Nacional (Estado, leg. 674; custodia la Consulta del Con- 
sejo de Estado, habiendo visto los dos papeles que el Conde-Duque de Olí- 
pares dio ai Rey sobre prevenir lo que se pueda ofrecer adelante según el 
estado de las cosas; pero en esta consulta no se hallan los papeles á que se 
alude. 

Como el objeto de este estudio es depurar en lo posible la labor perso- 
nal político-literaria del Conde-Duque, principalmente durante su pri- 
vanza con el rey Felipe IV, no puede ser ajena de este lugar su Carta á 
Urbano Vil! en respuesta á la de S. S. sobre las paces con Francia por 
Abril de 1640, de que hay preciosa copia en nuestra Biblioteca Nacio- 
nal. Esta carta es otro de los documentos políticos salidos de la pluma 
del Conde-Duque que más acreditan las grandes dotes del hombre supe- 
rior de Estado, á la vez que su grande amplitud de espíritu. Urbano VIH 
era más afecto á Francia que á España, y bajo la sugestión del Gabinete 
de París, había escrito al Conde-Duque para que España fuese quien to- 
mase la iniciativa para negociar la paz, dando á entender que á España 



BIBI lOTECAS Y MUSEOS IO7 

cabía la responsabilidad de la guerra por la sorpresa de Treveris en 1635, 
cuando la perfidia de RichcHeu tenía infestado el mundo con alianzas con- 
tra España, y sobre todo había estipulado el tratado con Holanda, que se 
había firmado en París el 8 de Febrero do aquel año, contrayendo el com- 
promiso de levantar las provincias de Flandes contra España, constitu- 
yendo en república una parte de ellas y adjudicíindose Francia para sí el 
ducado de Luxemburgo, con los condados de Namur y Haynaud, el 
Artois y el Cambrcssis. Olivares en su respuesta al Santo Padre no sólo 
le representa los esfuerzos que España había hecho para deshacer amisto- 
samente los planes de Francia y conservar la paz, que era el deseo más 
vehemente del rey Felipe IV y de todos sus ministros, sino que le recuerda 
que desde el mes de Febrero de 1634, de orden del Rey, él mismo había 
dicho afCardenal iMonti, entonces Nuncio en España, «algunas razones 
aprobadas sobre la obligación de V. Sant.^ de atajar la guerra que amena- 
zaba entre las dos coronas», y que habiéndose enviado á París una emba- 
jada extraordinaria para que asentase la paz, de acuerdo con S. S. en Pa- 
rís se le notificó por el cardenal Richelieu «que la Junta de Estado de 
aquel país no había hallado conveniente admitir ninguna suerte de propo- 
siciones)^. Olivares, á pesar de todo, se prestaba á la mediación del Pontí- 
fice, aunque sin esperanzas d¿ resultado, «porque en Francia no se res- 
peta como en España la autoridad de la Santa Sede». 

Es preciso llegar hasta la caída d^l valido, trabajada más que por la 
pública opinión, por las damas augustas, que bajo los vínculos de farnilia 
rodeaban c influían en el ánimo deh'elipe IV, para que, en medio de su 
desgracia, el Conde-Duque, aunque sin prestar su nombre, volviese á es- 
cribir, no para adoctrinar é ilustrar el ánimo del Rey acerca de los abs- 
trusos problemas de la política, del poder y del gobierno, sino en propia 
defensa, cuando abiertas las válvulas al impenitente espíritu crítico que 
señala los abismos de toda decadencia pública y privadamente la sátira, 
el libelo, la difamación, se apoderaron enteramente de su fama y de su 
nombre, buscándole las esquinas del cadalso por medio de tantas injurias 
aleves. El decreto al consejo sobre el alejamiento del Conde-Duque, lleva- 
ba la fecha del 24 de F'nero de 1643; el Memorial contra el ministro caído 
del dominico Fr. Reginaldo de Curia, pidiendo su castigo, salió del Cole- 
gio de Santo Tomás el 28 de Febrero; de los primeros días de Abril fué 
otro Memorial de la ciudad de Zaragoza contra el Xicandro; de modo que 
este Nicandro ó antidoto contra las calumnias que la ignorancia y envi- 



I08 « PBVISTA DE ARCHIVOS 

dia ha esparcido por destruir y manchar las heroicas é inmortales accio- 
nes del Conde-Duque de Olivares, después de su Retiro ^ debió aparecer 
en todo Marzo. En las Cartas de los Jesuítas publicadas en los tomos XIII 
á XIX del Memorial histórico español, el P. Sebastián González no dio 
cuenta de él al P. Rafael Pereira, de Sevilla, hasta su carta del 26 de 
Mayo, y luego en la del 9 de Junio y otras posteriores. En ellas dice que, 
habiendo salido anónimo, en la corte unos lo atribuyeron al P. Juan 
Martínez de Ripalda, de Pamplona, que como confesor del Conde-Duque, 
lo acompañó en su salida para Loeches; otros al licenciado Francisco de 
Rioja, su bibliotecario, de cuyas letras y poesías está lleno ntiestro Par- 
auso: otros en fin, á un expulso de la compañía, el P. Juan de Ahumada, 
á quien el Conde-Duque de Olivares había introducido de maestro del 
Sr. D. Juan José de Austria, el bastardo de Felipe IV y de la Ca*lderona. 
Pero en la cámara del Rey, en el seno de la Junta que se formó para exa- 
minarlo, compuesta del Conde de Oñate, presidente de Castilla y del 
marqués de Castañeda, D. Francisco Antonio de Alarcón y D. Pedro Pa- 
checo, del Consejo Real, nadie había que ignorase que había salido de la 
pluma del propio Olivares, «de loque nunca se ha dudado», como el 
P.González escribía al P. Peréira (9 de Junio de 1643. — M. H. E. — 
Tomo XVII, pág. 106.) 

De todos cuantos papeles se han escrito para defensa propia de sus 
autores, el Nicandro es sin duda el documento de mayor energía de que 
hay noticia. Las Memorias atribuidas en nuestro tiempo al Príncipe de 
Bismarck en Alemania, no admiten comparación con el Antidoto del 
Conde-Duque. Se le desbordaron los resentimientos; delante de la historia 
tuvo que decidirse, en la lucha de su honor, por sus deberes de sumisión 
y prudencia ó por su ansia de justicia y de verdad, y se resolvió por esta 
última. El Nicandro es precioso, porque, tirando de la cortina, deja en 



I De la primera edición del Nicandro de 1643, poseía ejemplar ;(}ayangos, yes el que aquí 
se describe. Ahora pertenece á la Biblioteca Nacional (i5 hojas en fol. sin numerar). Oirocjcm- 
pl.ir impreso se titula: Cargos contra el Conde-Duque, privado que fué de la Majestad Católica 
de Felipe el Grande; escritos por un Ministro ^ residente en su corte. Descargos que escribe él 
mismo en su fapor, bajo el nombre de Nicandro... presentados á S. M. de parte suya con 
nombre supuesto de criado suyo.^Ea Madrid: en la Imprenta Real: 1^43.— 4 **, 3<"> páj^s. (Ft Me~ 
morial de cargo ro págs. y las restantes el Nicandro: no hay que decir que el pie de imprenta 
es fraudulento y que la edición parece hecha en Lisboa por el ori^^inal que en Madrid recogió 
el Tribunal del S into Oficio). Ejemplares manuscritos hay dos en la Bibl. Nac. de Madrid. — 
Mss. G. 122 (N. 2081) y M. 145 (N. 4147). Hn Ir. Real. Acad. de la fítst.hnv otro. Papeles de JJ. 
Tomo ex. Se halla también impreso en el Semanario de V^alladares. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I 'Hj 

descubierto el desnudo de todo el reinado de Felipe IV, el enervamiento 
en que había caído el Rey y la degeneración de todo aquel alto mundo 
de aduladores ineptos que se mueve alrededor de un trono. No justifica 
enteramente á su autor el Conde-Duque, pues por el se ve que á pesar de 
los elocuentes catonismos de sus cartas y papeles al Rey, y de haberse 
propuesto poner coto hasta á las irreflexivas arbitrariedades y derroches 
de la soberanía, con todo transigió, y fué él mismo el instrumento de los 
mismos abusos que queria corregir. Con todo, el Sicandro es un almacén 
profundo de esas minucias de la vida y de la historia, que difícilmente 
antes el escritor podía rccojer, y con cuyos microscópicos elementos suelen 
construirse los edificios más grandes. La elocuencia, que era un don 
admirable del talento de Olivares, brota en todo este papel á raudales con 
los estímulos de la pasión, y es lástima que el enojo sea la musa inspira- 
dora de todos sus pensamientos, porque las mismas consideraciones que 
sobre la política y el gobierno, los hombres y los sucesos se hacen, forma- 
rían el cuadro^más hermoso de la sorprendente actividad de aquel reinado, 
escritas con el numen de la más perfecta apacibilidad. No obstante, en el 
Nicandro hay par ratos como el siguiente: f* Atrevióse á llegar á manos 
de V. M. un papel impreso (el Memorial de Andrés de Mena), para mayor 
publicidad en el mundo, y tal que mostró ser parto de pecho venenoso, 
que, ofuscado, no atendió á las ignorancias é inconsecuencias, mentiras y 
ninguna religión christiana de sus palabras. Kxhorta á V. M. á que visite 
al Conde, y si no hallare defectos, le restituya á su gracia, y para probar 
él este intento, forma él su risita, imputándole delitos, parte fingidos, 
parte que entiende mal, con tan poco recato, que más parece que quiso 
hacer una sátira contra V. M., que ofender á la personada! Conde...» 
«Cuando V. M. está enterado de la verdad de todas ias cosas, no necesita 
visitas su valido, ni ese medio es conforme á razón en hombres de puesto 
soberano: lo uno porque nadie sabe mejor su vida que V. iM.; lo otro por- 
que la envidia y el odio, y más contra personas eminente^» y poderosísimas, 
contrarios son tales que hallarán falta hasta en la misma virtud. Todas 
las accioncshumanas padecen de aquellos vicios que les quieran atribuir 
los efectos. No hubo cosa más ajustada á razón que la \ ida de Cristo, y á 
los gentiles pareció necedad, y á los judíos escándalo con quietud.» Tras 
estos y otros párrafos semejantes de introducción, entra la alta narración 
y crítica de los sucesos y en todo, el autor es admirable por su sinceridad 
y por su energía. 



no RF.VISTA DE ARCHIVOS 

De cualquier modo, los documentos político-literarios que salieron de 
la pluma del Conde-Duque de Olivares en los veintidós años que duró su 
privanza y su ministerio, desmienten las ¡deas sobre él tan vulgarizadas 
acerca de su falta de preparación científica y práctica para el alto puesto 
que ocupó como Ministro universal de Felipe IV, y acreditan las opiniones 
de los que, no apreciando á hombre tan superior únicamente por la de- 
presión moral que sobre su nombre imprimió su caída en medio de las 
grandes catástrofes nacionales de la separación de Portugal y el levanta- 
miento de Cataluña, le han juzgado siempre como uno de los escasos esta- 
distas eminentes que desde la unión de las dos coronas seculares en Espa- 
ña han existido. El Nicandro, que completa el cuadro de la carta del Con- 
de al Rey, cuando después de las paces de 1626 le pidió su retiro, hace ver 
además qué número, que calidad y qué firmeza de arbitrios y de energías 
tuvo el Conde-Duque que emplear, primero, para sacar al país de la ener- 
vación universal en que había caído durante el reinado de Felipe Ilí; des- 
pués, en la tempestad general que, atizada por la mano de Francia contra 
España se desencadenó, dirigiéndose descaradamente á la total destruc- 
ción de su poder y de su influencia en el mundo. La resistió una vez y otra 
vez, y hay que acudir á los tiempos más heroicos de nuestra historia para 
encontrar hechos triunfales tan continuos y tan brillantes con que compa- 
rar aquella inmensidad de luchas en que el arcabuz y el cañón español 
tronaban en propia defensa por todos los rincones del mar y de la tierra, 
hasta que la terca repetición de tantas coaliciones tuvo que postrarla-exan- 
güe, empobrecida y aniquilada dentro y fuera de sus fronteras primitivas, 
pues la conflagración universal de sus enemigos no solo había procurado 
asediarla en todas sus provincias lejanas, sino herirla en su mismo solar 
nacional, ya con el saco de los ingleses en Cádiz, ya con la algarada de los 
franceses en Fuenterrabía, ora con el levantamiento de Portugal, ora con 
la sublevación de Cataluña, y luego, en íin, hasta con las conspiraciones 
del Duque de jMedina Sidonia y del Marques de Ayamonte en Andalucía 
y del Duque de Híjar y sus cómplices en Aragón. Los que en los tiempos 
modernos hemos casi presenciado los efectos de las coaliciones repetidas y 
formidables contra el genio avasallador de un Napoleón, ^cómo hemos de 
caer en la ignominiosa malquerencia de los émulos del Conde-Duque, 
cuando después de haber luchado como un gigante, tuvo que caer vencido,, 
no por la falta de su ánimo, sino por la sentencia de los hados? El Nican- 
dro que él escribió, como resumen de su intelectualidad gobernante, en 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 11 I 

la hora de la desgracia y para defenderse de las caliimiiias de sus émulos, 
más deletéreas que las armas de los enemigos de Mspaña, en vez de leerse 
ahora con las ¡ras que entonces su aparición produjo, resulta una produc- 
ción sublime de alta dialéctica, conmovedora elocuencia y convincente 
razón. El que tal documento escribía merecía también, como por sus an- 
teriores escritos mereció, los frescos y eternos laureles que premian el mé- 
rito relevante intelectual. 

En cualquiera esfera de la vida á que su destino ó su fortuna le hubie- 
se llevado, el Conde-Duque de Olivares hubiera podido ostentar las pal- 
mas de una primera intelectualidad. Su labor política literaria, que queda 
bosquejada, es una fuente inagotable de principios fundamentales de polí- 
tica y de gobierno, una colección fecunda de reglas permanentes para la 
ciencia de ieinar y una obra decorada por un gran espíritu de observación 
y un gran espíritu de progresivos adelantos, hasta el punto que en sus pla- 
nes innovadores" puede decirse se adelantó tres siglos á los tiempos actuales. 
Entre sus principios y sus actos, el \icaniiro reveló algunas contradic- 
ciones; pero él se justificó haciendo ver íx la posteridad que él no era más 
que el ministro ejecutor y que el Rey era el Rey. 

Juan Pkrez de Guzmán. 



I). (ilTIHRRB VACA DE GUZMÁN 

mmw, mmum y mm critico m mm composiciones mm 

PARTE PRIMERA. -APUiNTES BI0(ÍRAKK:()S 



CAPÍTULO II.— (i74M-i7(33). 

Kstudios de I). Cjutierre Vaca de Guzmán. 

Aunque he empleado cuanta diligencia me ha sido posible en buscar 
noticias referentes á los primeros pasos de D. Gutierre, no he hallado 
ninguna '; hasta los diez y seis años de su edad, su vida y sus estudios son 

I Kn los padrones de la Parroquia Je S;«n Juan Bautista oo he hallado inscrito á I). Gutie- 
rre, á pesar de figurar en ellos toda su íaimlia. lisos padrones. íícchos para liiies puramente ecle- 
siásticos, no comprenden á los menores de siete años, pf)r lo cual no es posible fijar la época 
precisa cñ que nuestro autor se aparto de su familia, l'u.io muy bien ocurrir, conforme digo en 
el texto, que estudiara en alguno de lo-. c«>Ief;ios, y por estar interno no le empadronaran en su 



ÍI2 REVISTA DE ARCHIVOS 

para mí desconocidos, salvo lo consignado en el capítulo anterior, relati- 
vo á sus prematuras dolencias. — En los cuadernos publicados de la c^Des- 
cripción de la villa de Marchena, y apuntes para su historia», encuentro 
datos completísimos de los colegios y escuelas que por aquella época ha- 
bía en la patria de D. Gutierre. Pudo éste cursar Gramática con los 
PP. Jesuítas S pudo en las clases fundadas por el licenciado Gonzalo 
Fernández, oir, de labios de los mismos religiosos, lecciones de Filosofía 
y de Moral 2, y tal vez fueran los hijos de San Ignacio quienes lo encami- 
naron al Colegio de María Santísima de la Annunciata, de la ciudad de 
Murcia, en el que ingresó D. Gutierre por los años de 1749. 

Este Colegio, fundación del doctor Cifuentes, abogado murciano de 
gran nombradía, que, por disposición testamentaria, lo puso bajo la di- 
rección y vigilancia de los Padres de la gloriosa compañía de Jesús, goza- 



casa; y puede ser tambica que lo llevara á su laJo. y fuera Je Marchcna, alguien de su familia. 
Esto último conviene bien con la anécdota que refiero en el tercer capitulo, y que he tomado de 
la tradición conservada cuidadosamente por individuos, que aún viven, de la familia de don 
Gutierre. 

1 El Colegio de los PP. Jesuítas «estuvo situado en el local que hoy ocupa el [de Santa Isa- 
bel; fué fundado en 1558 per la K.xcma. Sra, D.* .María de Toledo, mujer de 1.». I.uis C^iristóbal 
Poncc de León, noveno señor de Marchcna, la cual fallcci»'» el día i3 de Febrero de i5ó5sin haber 
visto terminada la obra de este colegio, al que dejó por heredero del quinta de sus bienes dóta- 
les, que ascendió i la cantidad de tres mil ducados. Los Jesuítas tomaron posesión de esta casa 
el i8 de Diciembre de i565...» ^..,LI año iñ/y volviéronse a abrir estas escuciaN, por la prolección 
que les dispensó D.* Teresa de Zúñiga, Duquesa de Arcos, la cual ofreció i5o ducados anuales 
mientras en su nombre permaneciesen la-; escuelas de niños. Así continuaron hasta el año ifjóo, 
que se trocaron en estudios de gramática, con ayuda de 4tx) ducados de renla que. para el susten- 
to de los maestros necesarios, acrecentó al (.olegiu el Ldo. (lonzalo Fernándc/, v con el auxilio 
del Concejo de la \i\\:i...y>.— (Morales y Corrales, Descripción, etc.) 

Completaré esta nota con los siguientes datos, obtenidos del Archivo ya citado del palacio 
de Marchena. 

En i553, hallándose en esta Villa el que después hubo de ser San Francisco de Borja, primo 
de la Duquesa, concertó con esta señora y con su hermano el P. Antonio de Córdoba, la lunda- 
ción del colegio, en el cual entraron un hijo y un nieto de ios Duques fundadores.— La Iglesia, 
dirigida, según parece, por el celebrado P. Bustamante, es digna de la tama de que goza su au- 
tor, y de las magníficas pinturas de Koelas que luce el retablo de la cipilla principal. Fué ben- 
decida en 8 de Abril de iSóy, por el obispo de Mechoacm de Nueva España. 

Fl quinto de los bienes de la Duquesa, de que h ibla el Sr. Morales, lo lomó el Duque, compro- 
metiéndose por sí y por sus herederos á pagar los réditos á la Compañía; y nulo fué confirmado 
por Cédula de Felipe II, cuya fecha no citan los documentos que me han proporcionado estas 
noticias. 

2 «Colegio de San Jerónimo.— Lo fundó el año ifjog el Ldo. Gonzalo Fernández, presbítero, 
el cual... quiso dotar á su pueblo de un colegip en donde los jóvenes pudiesen estudiar los cur- 
sos de Filosofía y .Moral, para que desde aquí pasasen á estudiar la Teología en el de San Her- 
menegildo de Sevilla, al que estuvo unido desile su fundación.» 

«Para la dotación de este colegio aplicó su insigne fundador toda su hacienda...» 
«La dirección estaba encomendada á dos virtuosos sacerdotes, que ejercían los cargos de Rec- 
tor y N'icerec'or; los PP. Jesuítas eran los encargados de explicar las asignaturas que en este 
colegio se cursaban, y tanta fué la observancia de su disciplin.», y el bi.cn nombre que se con- 
quistó en poco tiempo, que «venían,— dice el Sr. Morales Sastre— muchos estudianes de los 
reinos ile Sevilla, Córdoba, ("Iranada y Jaén á tomar beca en éU.—( Afora /es y Corrales. (Jp. cit). 



HlhlJOTECAS V MrSFOS Il3 

ba por entonces de mucha tama; y mereció más adelunte, en 3o de Octu- 
bre de 1754, que Fernando VI le concediese el título de «Colegio real», 
por lo cual los Padres colocaron en la fachada escudo con las armas rea- 
les «. En él cursó D. Gutierre tres años de Filosofía, y al ñn de ellos actuó 
las conclusiones generales de todos los cursos de su facultad, defendiéndo- 
las pro ctirsu et collegio. 

Inclinado al estudio de la Jurisprudencia, pasó á Granada, y obtu- 
vo (1752) beca de jurista en el Colegio de San Bartolomé y Santiago de 
esta Ciudad, en numeroso concurso de opositores. Fue esta época de su 
primera estancia en Granada, de las más brillantes de su vida escolar. 
Los derechos civil y canónico absorbían toda su atención, y cimentaron 
la base de su futuro engrandecimiento como jurisconsulto, y de uno de 
sus libros más importantes. — En todos los exámenes de fin de curso fué 
aprobado con la censura: Excedit primo loco cum fiota speciali, que era 
en aquellos tiempos rara, y la mayor á que podía aspirarse, según dicen 
en la «Relación»; de sus méritos y servicios, que me sirve de guía en esta 
narración de sus estudios (XXXI). 

En 19 de Octubre de lyob, recibió el grado de bachiller en la facultad 
de sagrados Cánones, en la Universidad de (jranada, y al poco tiempo 
hizo oposiciones á la Cátedra del Código, «leyendo con puntos rigorosos 
de veinticuatro horas, por espacio de una, y respondiendo en otra á los 
argumentos, y, durante las oposiciones, arguyendo dos veces, media hora 
en cada una, á sus coopositores....» — «Fué electo por Catedrático y presi- 
dente de Instituía de su mencionado Colegio, cuyo cargo ejerció con apro- 
bación de él.»— «L-ltimamente, se le concedió cumulativamente (sin ejem- 
plar hasta entonces) la presidencia de conferencias de los juristas» — Así 
dice la supradicha relación. 

Del Colegio granadino pasó D. Gutierre á la Universidad de Alcalá. 

Existía en la Ciudad complutense un Colegio que fundó el Ilustrísimo 
Sr. D. García Manrique de Luna, con becas para los jóvenes de su linaje 
que quisieran estudiar Facultad mayor 2; era D. Gutierre descendiente 

^ En i.° de Mayo de 1776 (después de la expulsión) se instaló en el edificio del colegio la Real 
fabrica de sedas á la piamontesa, costeada por la Socied.id de los cinc.) gremios mayores. —Debo 
estas noticias á la ilustración y amabilidad de D. Joaquín Báguena, Archivero en la Deleg.ición 
de Hacíendi de .Murcia, á quien me c )mpla/.co en repetirle públicamente mi agradecimiento. 

2 D. García Manrique de Luna, Capellán de S. M., natural de Burgos, testó en Alcalá, ante 
Francisco de Alharilla, Kscribano, en 5 de Marzo de 1370; después de mandar que entierren su 
cuerpo en la Iglesia y T^apilla que dejó cdilicadas bajo la advocación del Señor Santiago, dice 
que conociendo cuan «importante cosa sea la limosna y ayuda temporal para el estudio de las 

3.* áPOCA.— TOMO XI. 8 



114 REVISTA DE ARCHIVOS 

legítimo de los Excmos. Sres! Marqueses de Aguílar y Sres. de Higares, 
Grandes de España, y ramas de la casa de Manrique de Lara, de modo 
que, por derecho de familia, le correspondía una beca de las fundadas por 
D. García. Solicitó obtenerla, apoyado en su pretensión por el duque de 
Arcos *, y después de hechas las informaciones de limpieza de sangre, y 
de consanguinidad con el fundador 2, recibió beca de jurista (i de No- 
viembre de 1759) en el Muy Noble Colegio de Santiago de los Caballeros 
Manrique, que así se denominaba la fundación del primo de los condes 
de Paredes. — Incorporó en la Universidad de Alcalá sus cursos, y el gra- 



letras y ejercicio de la virtud», ejercicios y estudios de que andan separados los hijos de los se- 
ñores y caballeros, por llevarse los primogénitos las rentas y los m lyoraz^^os, le pareció ser 
obra agradable á los divinos ojos la fundación de un Colegio, titulado de Santiago, donde esos 
tales pudieran estudiar. 

Dispuesta la cas i, que había de ser la misma en que el vi vía, y obtenidas las Bulas de Su San- 
tidad, hizo la fundación por el dicho testamento, en el cual dictó las setenta y siete reglas ó 
constituciones que habían de regirla.— Kn la i.*^ dispone que el Colegio se componga de un Rec- 
tor, que gobierne doce colegiales; un Capellán y un sacristán para el culto divino; un criado del 
Rector; tres familiares, y un muchacho para barrer y limpiar la casa.— Las reglas 2.* y siguien- 
tes, hasta la 37 inclusive, marcan las atribuciones y los deberes de cada uno, y según declara en 
esta última, es su voluntad que sean guardadas fielmente, por estar hechas á imitación de las del 
Colegio Real de la Universidad, y éstas vistas por personas muy doctas. 

La regla 38 contiene los llamamientos. Dice D. García que él es descendiente, por su padre 
Bernabé Manrique, de Pedro Manrique, Señor de Valde-Kscari, hijo tercero del Adelantado i e- 
dro Manrique, y que siendo más justo preferir á los de esta casa, que á los de otras de su linaje, 
llama en primer lugar á los descendientes de D. Pedro Manrique, su sobrino; á los del Adelenta- 
do mayor de Castilla; y á los de D. Juan Alonso de Múxíca y Butrón, del Marqués de Moniescla- 
ros, y del Conde de Palma, casados con hermanas del Adelantado. 

Dejó D. García óo.ojo maravedís para la fundación (regla 71) distribuidos en la forma que él 
mismo dispone; instituyó por universales herederos de sus bienes al Colegio, Rector y escolares 
de él, y por albaccas á D. Gabriel Ramírez de Robles, D. Francisco Barrionuevo de Peralta, y 
Juan de Fuentes, criado del testador. 

1 Lo era entonces D. F'rancisco Ponce de León, que sucedió á su hermano D. Manuel, muer- 
to en 14 de Septiembre de 1744.— D. Francisco casó en i." de Marzo de 1745, con D.* María Luisa 
del Rosario Córdoba y Moneada, hija de los Duques de Modinaceli. 

La protección de los Señores de Marchena a D. Gutierre, llegó hast^ el punto de señalarle, 
tres años después de su entrada en el Colegio, un situado de nueve reales diarios (XXXII), que 
se elevó á diez en el«Reglamento>» dado por el duque D. .\ntonio, hermano y heredero de don 
Francisco, en 1763, y se redujo á cuatro eo el de 1765. 

2 La regla 40 de la fundación de D. García, establece que los colegiales «hayan de ser, y por 
parte de padreó madre, llamarse Manrique, porque la bula de 1^ erección de este dicho Cole- 
gio así lo manda».— Sin embargo, á súplica de los patronos, que lo eran los Duques de Nájera, 
como cabeza del linaje (regla 39), Benedicto XIII, por Breve de 18 de Febrero de 1726, mandó 
que no habiendo personas del linaje de los Manrique, pudieran los Patronos proveer las becas 
en extraños, con tal de que reunieran las demás condiciones. Bien es verdad que este Breve 00 
se cumplía, por faltarle, dicen, el regium exequátur. 

Las informaciones, según la regla 42, debía hacerlas el Capellán. Las de D. Gutierre, no obs- 
tante, fueron hechas por las personas designadas en el Documento XXXI. El Breve citado man- 
dó que se practicaran en Madrid, como patri.i común, pero tampoco, eo este caso, se cumplió 
con tal disposición, puesto que se efectuaron en las ciudades de Toledo y Santo Domingo, y Vi- 
llas de Mascaraque, B^rox y Marchena, por ser D. Gutierre natural de esta población y provenir 
de las otras su familia. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I I 5 

do de bachiller recibido en Granada, y siguió dedicado al estudio de los 
Cánones, al parecer, su favorito. 

No mucho después de llegar á Alcalá, celebráronse en toda España 
fiestas en honor del nuevo monarca Carlos III. — El colegial de Santiago 
no debía hallarse muy sobrado de recursos, achaque viejo entre estudian- 
tes; la proximidad de las fiestas de toros, bailes y comedias, agravaba su 
situación. Para salir de ella, dirigió á su hermana Prasquita, como él la 
llama, extensa epístola en verso, quejándose muy ingeniosamente del ol- 
vido en que lo tenían; dice, en efecto: 

^Posible es que me escapees 
tus /f /ras, cuando es muy cieno 
quedo con una pagado, 
siendo tú la del empeño? 

Por si no valiera el equívoco, añade más adelante: 

¿Posible es que no me libren 
de tos míos tus empeños, 
cuando, ellos mediante, hallo 
en tu mano el libramiento? 

Y por si aún diera la madre en no enterarse de la alusión, insiste el 
hijo: 

¿Posible es no advertirás 
qué es lo que dicen los versos; 
á ti U' io digo, hijuela, 
entiéndelo tú, mi yerno? 

Los buenos oficios de la hermana debieron dar el resultado apetecido, 
porque D. Gutierre no perdió tiesta. Consérvase una relación de las de 
toros, que fueron, por cierto, precedidas de una tormenta, 

porque en fiestas que son extraordinarias 
en los cielos se encienden luminarias, 

dice el autor », en las cuales el picador Pascual Brey, Cándido el mulato, 
torero de á pie, 

que siempre es su estocada sin segunda, 

Diego el malagueño, cuyo brillante estoque, 

que un rayo de la esfera parecía, 

daba á entender que al Sol, para animarlo, 

segundo Prometeo, fue á robarlo, 

y otros más, lidiaron con mucho arte hasta bien entrada la noche.' — No 
faltó en la corrida motivo de risa, y lo dio 

I Véate integra esta relación en las «Poesías inéditas». 



I 1 6 REVISTA DE ARCHIVOS 

... un cierto Zapatero 

que á todos cabos dijo era utrero, 

en sus suelas fíado, 

que rodó entre polvo y espuma á más y mejor. 

Pasados los festejos, hubo de volver D. Gutierre á sus estudios, y vol- 
ver con grandes bríos, porque la época de su licenciatura estaba cercana. 

Regíase entonces la Universidad de Alcalá por la reforma que de las 
Constituciones del gran Cisneros se hizo en i665, por mandado del Rey, 
siendo visitador y reformador el doctor D. García de Medrano, del Con- 
sejo de S. M. y del Supremo de la Santa inquisición; y con arreglo á ella, 
componían la faculta4 de Sagrados Cánones, un Catedrático de Tarima, 
con salario de doscientos ducados en cada año; otro de Vísperas, también 
con doscientos ducados; otro de Decreto, que sólo disfrutaba de ochenta; 
otro de Sexto, con lo mismo, y dos de la IXIenor de Cánones, con cuaren- 
ta cada uno. A los cuatro años de obtenido el grado de Bachiller, podía 
recibirse el de Licenciado *, en el cual se observaban solemnidades muy 
curiosas. — El licenciando paseaba á pie por la ciudad, acompañado de los 
Doctores y Oficiales de la Universidad, y le estaba terminantemente pro- 
hibido, hacer, durante el pasco, gasto en colación, ni en otra cualquiera 
cosa, así como la cena con que obsequiaba á los Doctores en la noche del 
examen, fué sustituida con dar á cada uno ocho reales. La contravención 
de estas disposiciones, se castigaba muy severamente; el que á ellas falta- 
ra, pagaba, en pena, treinta ducados, una mitad para el arca del Colegio, 
y otra para el Hospital de San Lucas. El doctor que alguna falta consin- 



I He aquí los derechos que habían de pagar los que se licenciaban en Cánones, según el Ti- 
tulo LIV de las Constituciones reformadas por Medrano: 

«Al Rector, diez y seis reales; y ocho por la cena, y vnx acha de cera, ó catorce reales por ella, 
y diez y nueve reales por la asistencia á los Puntos, y Missa. 

Al cancelario de dicha Vnivcrsidad, asistiendo a este Grado, se dó'lo mismo, en que entra el 
Paseo de apie por las calles. 

A cada Doctor de la Facultad, que se hallare presente lo mismo, y en quantoá dar achacó ca- 
torze reales, queda á arbitrio del que se Ora Jua en esta, y demás Facultades. 

Al Arca del Colegio, treinta y dos reales. 

Al Arca de la Beatitícación, treinta y dos reales. 

Al Secretario, treinta y dos reales, y ocho por la cena, y ocho por el Título, que ha de dar im- 
presso en Pergamino. 

.\ cada vno de los Bedeles doze reales, y ocho por la Cena. 

Al Maestro de Ceremonias, do¿e reales, y ocho por la cena. 

Al Sacristán, ocho reales. 

A los Ministriles, sesenta y seis reales. 

."v los Trompetas, y Atabales, treinta y seis reales. 

AI Alguacil Mayor, quairo reales, á su Teniente dos reales, y al Alguacil del Silencio, dos 
reales 

A los Campaneros de San Justo, y San Ildefonso, quatro reales á cada vno.» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 I7 

tíera, perdía la propina de aquel grado, porque, como dicen las Constitu- 
ciones, «por estos gastos introducidos contra ley, sé escusan muchos de 
graduarse, y se siguen indecencias y perjuicios á la Universidad.» — Para 
cortar del todo los abusos, el grado era nulo, y aunque se hubiera expedi- 
do el título, podía recojerse. Estas disposiciones, que procuraban asegurar 
la imparcialidad de los examinadores, fueron completadas, prohibiendo 
que albergaran éstos en sus casas, ni por una hora, á los que iban á licen- 
ciarse. 

El día 5 de Febrero de 1762 se graduó D.. Gutierre, y fué aprobado por 
el claustro nemine discrepante, demostrando así que era el mismo apro- 
vechado escolar de Murcia y de Granada. Bien es verdad que durante 
toda su permanencia en Alcalá dio buenas pruebas de ello, haciendo opo- 
siciones á las cátedras de ambos derechos, presidiendo, en calidad de Mo- 
derante, la Real Academia de Jurisprudencia de la Universidad, siendo 
elegido de Real Orden ¡uez para el examen previo al grado de bachiller eñ 
los dos derechos; arguyendo con frecuencia, ya por su turno, ya volunta- 
riamente, en los actos, grados mayores y menores y demás funciones 
literarias, y explicando la Cátedra del libro I de Instituía, para la 
que fué nombrado sustituto pro Universitate . — Aún no se había doc- 
torado, y ya, en 1762, fué elegido Rector del Colegio á que pertene- 
cía K 

Al año de haber obtenido la licenciatura, v á los catorce de su vida de 
estudiante, el 26 de Abril de 1763, obtuvo el Doctorado, que se le confirió' 
también en Alcalá. — Empezaban las ceremonias con un paseo á caba- 
llo 2, del que sólo estaban dispensados los que fueran ya Catedráticos, y 
en el cual llevaban al doctorando, el Rector, el Cancelario, el Decano de 
la Facultad, y todos los Doctores y Maestros graduados de la Universidad, 
que gozaban por este acto de cuatro reales, suprimida ya la colación antes 



1 Según la 2.* de las Constituciones de D. García Manrique, el Rector debía ser «Sacerdote 
presbítero. Doctor en Teología de los que no estuvieren en ningún colegio de esta Universidad, 
sino que resida para ser prebendado en la Iglesia de los gloriosos Mártires San Justo ó San 
Pastor; ó Licenciado ó Doctor graduado en Leyes ó Cañones.» — «lia de ser hijodalgo de 
todos cuatro costados, y si no se pudiera hallar de esta 'calidad, á lo menos ha de ser limpio 
de todos cuatro costados, sin tener rastro de moro, ni judío, ni penitenciado por el Santo 
Oficio ..» 

2 «Estatuimos y ordenamos que ningún Colegial, ni Capellán, ni porcionista, ande por la 
Villa á caballo, sí no fuere en paseo de doctoramiento, ó en otro acto de Universidad, con hábi- 
to ni sin él^ y si saliere al campo, sea por l.i pri mera puerta de la ciudad, y más cerca al Colegio^ 
y recta vía.j^— (Tit. VIII de las Consiiluciones reformadas). 



Il8 REVISTA DE ARCHIVOS 

acostumbrada ^ Después de los ejercicios de rúbrica, el Decano daba al 
graduando bonete, borla, libro, cátedra, anillo, cinto, espada, espuelas 
doradas y osculum pacis, explicándole el significado de cada cosa, con lo 
cual el Licenciado quedaba hecho Doctor. — Así concluía su vida estudian- 
til, no exenta de trabas y prohibiciones, que, de ser observadas puntual- 
mente, hubieran hecho de Alcalá la ciudad más silenciosa de España. 

Piohibíaseles, en efecto, á los escolares, además de llevar otro vestido 
que no fuera manteo, jubón y calzones de lanilla 2, y en manera alguna 
terciopelo, seda, guarnición, etc., so pena de perder la ropa, prohibiáse- 
les, digo, usar ningún género de armas, jugar á la pelota en plazas y ca- 
lles, esgrimir, aunque tuera en el campo, pascar de dia por las callQ3 
donde se presumiera haber mujeres de sospecha, andar en cuadrillas dan- 
do músicas y matracas, jugar juegos prohibidos, etc.; y como el Rector, 
bajo pena de diez ducados para el Hospital de San Lucas, debía cuidar de 



I Los derechos del docioramienio en Cánones, eran los siguientes: 

«Al Rector, diez y seis reales, Bonete, y por él quatro reales, y guantes de cordobán blanco, 
y cinco reales de Prandio. 

Al Cancelario lo mismo. 

Al Padrino ochenta reales si diere librea á sus criados, y ocho reales, bonete, y guantes, y poy 
ellos seis, reales, y cinco reales por el Prandio, y al mismo vn real, por sentar al Doctor en su 
libro. 

A cida vno de los Doctores, y Cathedráticos de la Facultad ocho reales, bonete, y guantes, y 
por ellos seis reales, y cinco reales por el prandio. 

A cada Doctor Theologo, ó Médico, bonete, y Guantes, y por ello seis reales, y cinco reales 
por el Prandio. 

A todos los Maestros, á cada vno, bone (sic), y guantes, y por ellos seis reales; y cinco reales 
del Prandio. 

A los Licenciados de \-\ Facultad, guantef solos de á dos reales. 

Al Secret.irio, treinta y dos reales, guantes de á dos reales, y cinco reales del Prandio, y ocho 
reales por dar el Titulo impresso en Pergamino. 

A cada Bedel, veinte y quatro reales, y Prandio, y guantes de á dos reales, y lo mismo á el 
Maestro de Ceremonias. 

A los Ministriles, diez ducados. 

A los Trompetas, y Atabales, diez ducados. 

Al Sacristán de San Ildefonso, de poner las Armas, doze reales, y vn real de llevar las fuen- 
tes, para el repartimiento de Propinas. 

Al Alguacil Mayor, quatro reales, y quatro reales á su Teniente, y á el Alguacil del Silencio 
por mitad. 

Al Barrendero, dos reales. 

Al Campanero de San Ildefonso, dos reales. 

Al Arca del Colegio, quarcnta y ocho reales. 

Al Refítorio del Colegio, treinta y dos reales. 

Al Arca de la Facultad, treinta y dos realeo.. 

Al Arca de la Beatificación, diez y nueve reales.» 

(Til. LV de las Const. ref.) 
2 Los Colegiales de Santiago, según la regla 63 de la fundación, debían usar el siguiente 
vestido: «unas lobas negras con sus aletas, las cuales lobas lleguen hasta besar el suelo, y no 
puedan traer guarnición ninguna, sino un pespunte en las aletas, y los collares aforrados en 
raso, y debajo han de traer sus sotanas, y este vestido ha de ser á su costa». 



BIBLIOTJ^CAS Y MUSEOS 1 ig 

que no hubiera comedias, salvo en los ocho días de vacaciones de Navidad, 
y en las del verano, que sólo comprendían el mes de Julio, de haberse 
mantenido rigorosamente tantas restricciones, la patria de Cervantes, á 
pesar de contener dentro de sus muros buena parte de la juventud espa- 
ñola, hubiera sido modelo de poblaciones tranquilas. 

Sábese, sin embargo, que no fué así, y varias veces dieron testimonio 
de que se infringían las severas constituciones, ciertos alborotos que fue- 
ron reprimidos por los Alguaciles de la ciudad ep la calle del Carmen, don- 
de habia, según jocosa descripción de un estudiante complutense ', 

Mucho galán fantaisma, 

mucha basura, 

muchos palos, pedradas, 

y muchas p.... 

Portal de infieroo, 

las casas muy abiertas, 

cerrado el templo. 

CAPÍTULO IIÍ.-(i763-i778). 

Breve ojeada al siglo décimo octavo. — Vuelve D. Gutierre á Marchena. — Regresa á 
Alcalá. — Trabajos literarios. — Traducción de ios «Viajes de Enrique Wanlon al 
pais de las monas».— «Rellexiones legales*. — Muerte de D.* María Paula de 
Herdozia. — Es nombrado D. Gutierre Alcalde del Crimen y de Hijosdalgo de la 
Chanciliería de Granada. 

Después de los magníficos estudios del marqués de Val mar en su «Bos- 
quejo histórico-crítico de la poesía castellana en el siglo xviii,» y del señor 
Cotarelo en su nunca bastante ponderado libro «Iriarte y su época», sería 
en mí vana pretensión la de decir algo nuevo del siglo de la filosofía y de 
la revolución, del clasicismo, el chichisveo y el minué. — Aún no había 
visto la luz pública el segundo de los mencionados libros, y ya el señor 
Menéndez y Pclayo notaba que la décima octava centuria era el período 
mejor estudiado de nuestra historia literaria. Aquel, pues, que quiera 
conocer el escenario en que se movió la figura del escritor marchenero, 
lugares tiene á donde acudir, y quedar satisfecho. Incorpore en aquellos 
cuadros este nuevo personaje, y si ve que desdice de sus compañeros, no 
culpe al recién llegado, sino á quien le presenta, y considere que no á 
todos es dado el mágico poder de resucitar muertos, valiéndose, como 
de misterioso talismán, de media docena de empolvados papelotes. 

I D. Jo<¿ María Vaca de Guzmán, en la «Descripción de Alcalá por sus calles y plazas, en se- 
guidillas», que poseo autógrafa. 



12Ó REVISTA DE ARCHIVOS 



\ 



^^ Necesario, es, sin embargo, decir que apareció D. Gutierre en la época 

de transición del agonizante estro gcnuinamente español, á las nuevas 
doctrinas del clasicismo francés, que enlraron en España con el nieto de 

1 Luis XIV, y que trataba de afirmar la Poética de Luzán. Estas nuevas 

doctrinas, hacían, ó pretendían hacer de sus secuaces, hombres serios, 
metódicos en arte, como en la vida ordinaria, fieles reflejos de aquellos 
héroes falsificados, que sólo podían hablar en endecasílabos, y á quienes 
casi no lograban turbar las múltiples peripecias que la inflexible regla de 
la unidad de tiempo, les obligaba en sus dramas á sufrir en un solo día. 

Y era natural que así ocurriera; quien, como D. Gutierre, ^estudiaba 
por espacio de veinticinco años Jurisprudencia civil y canónica; quien 
aprendió de las antiguas Poéticas y de sus modernas imitaciones * innu- 
merables reglas que trababan el libre desarrollo del ingenio, acostum- 
brándola^ á andar como al borde de un precipicio, siempre temeroso de 
caer en el insondable abismo del mal gusto; quien sentía orgullo de ser 
doctor á los treinta años, precisamente porque Cadahalso se burlaba de 
doctores de tan corta edad, y temía incurrir en el anatema del ridículo, 
que, entre burlonas carcajadas pronunciaba Jorge Pitillas, era necesán*io 
que estuviese como agobiado por el peso de tan excesiva carga, y pasados 
los tumultuosos años escolares, la fría máscara del filosofismo daba inrtio- 
vilidad á sus facciones, y el severo ropaje que corresponde al hombre del 

^, más grande de los siglos ^, entorpecía sus movimientos al quererlos hacer 

serenos y reposados. 

Si se tienen en cuenta estas circunstancias, pocos hombres personifican 
mejor su época que D. Gutierre Vaca de Guzmán. Contribuyó natura- 
leza á dar solidez á su carácter, haciéndolo jorobado, ppr lo cual, alejados 
temprano de su mente los juveniles anhelos, pudo dedicarse más de lleno 



1 He aquí lo que respecto á la enseñanza de la Retórica, dispone el Tít. LVIl de las Consti- 
tuciones reformadas por Medrano: 

«Estatuimos, y ordenamos, que aya vn Cathedratico de Rethorica, con el salario, que va seña- 
lado en el titulo treinta y seis de esta Reformación (cincuenta mil maravedís anuales), y por la 
mucha falta, que ay de enseñanza de Retorica en dicha Vniversidad, de aqui adelante el Cathe- 
dratico de esta Cathcdra, ha de leer cada día dos horas enteras; vna por la mañana de diez á 
onze, en ibierno, y en verano, de nueve á diez, y otra por la tarde, de quairo a cinco, en ibier- 
no, y en verano, de cinco á seis, y ha de leer en la hora de por la mañana las Oraciones de Cice- 
rón, de Perfecto Oralore, ó Particiones Retoricas, qucstiooc> Tusculanas, ó Académicas, y en la 
hora de la tarde, leerá Quintiliano, y algún Historiador, Orador, ó Poeta Grave, cunio Pómpe- 
nlo Alela, y otros; y también leerá Preceptos, sacándolos de la Mente de Aristóteles, Cicerón y 
QL'intiliano> 

2 «Los europeos del siglo presente están insufribles con las alaban/as que amontonan sobre 
la era en que han nacido.»— Cadahalso, Cartas marruecas. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 121 

al estudio de la ciencia que constituía su profesión, y al de las letras, al 
que le llevaban su genio y sus aficiones. No es D. Gutierre un innovador, 
pero contribuye con su talento á dar lucidez á cuestiones áridas del dere- 
cho; no es un poeta, pero sabe cuando llega la ocasión componer versos 
latinos y castellanos; no es un ncjvelista, pero con su traducción de los 
«Viajes de Wanton,» abre el camino de este hermoso género literario, á 
los ingenios de su patria; no es naturalista ni físico, pero es capaz de co - 
rregir errores de Plinio; no es un Richelieu ni un Alberoni, pero enseña 
á sus compañeros del Consejo Real de Castilla, el arte de gobernar. Es, 
s»í, juez honrado é incorruptible, excelente padre de familia, hombre, en 
Hn, de temperamento admirablemente equilibrado, que produjo sazonados 
frutos en el orden literario, en el social y en el doméstico, merecedores 
de que pluma mejor cortada que la mía los muestre y los ensalce. 

Mal delineado de este modo el carácter de D. Gutierre, cojamos de 
nuevo el hilo de su historia, abandonado en aquel solemne momento en 
que la borla de doctor coronó su brillante carrera, y, dándole patente de 
hombre formal, le lanzó á las luchas del mundo. 

Desde que muy niño aún ^ salió D. Gutierre de Marchena, no había 
vuelto á su casa, tal vez por las dificultades que entonces ofrecían los 
viajes. Y cuentan que al entrar de nuevo en ella, muchos años después, 
habíanle variado tanto el tiempo y la desviación de la espina dorsal, que 
á su madre, ya muy anciana y delicada, le costó trabajo reconocer en 
aquel hombre jorobado, al niño querido que, tiempo atrás, se apartó de 
su familia; y hasta tal punto llegó su exlrañeza, que decidió aáfegurarse de 
si era aquel, en efecto, el esperado Gutierre. Tenía éste no sé que señal ó 
cicatriz, que no había olvidado su madre, y la atribulada señora, aprove- 
chando el sueño del hijo, acercóse al lecho en que descansaba, con intento 
de reconocer aquella señal, y cerciorarse de si el encorvado doctor era el 
primogénito de sus entrañas. D. Gutierre, que no dormía, y que con su 
fina penetración, conoció el intento y la ansiedad de su madre, descubrióse 
el sitio que iba á demostrar su identidad, y abrazó á la que le había dado 
el ser, borrando así entre tiernas lágrimas las dudas de la buena señora. 

En esta temporada de descanso que pasó en Marchena D." Gutierre, 
conoció y trató á su vecina D,** Beatriz Montiel ^, que gozaba fama de 

1 V. la nota de la pág. iii. 

2 Esia señora, que más t ir Je había de casarse con D. Gutierre, tenia entonces diez y siete 
años.— Su hermano, D. Jo-ic Antonio Montiel, casó, en r7^'»^, con D.' Francisca Javiera Vaca, una 
de las hermanas de nuestro biografiado. 






12^ REVISTA DE ARCHIVOS 

mujer hermosa, en tierra en que tantas hay; el doctor complutense no fué 
insensible á los encantos de su paisana, y al separarse de ella para marchar 
'de nuevo á Alcalá, llamado por sus obligaciones de Rector del Colegio de 
los Manriques, dedicóle un par de sonetos en los que encarecía y ponde- 
raba los males de la ausencia, con un vigor no común en los desdichados 
líricos de su época, y un buen gusto que es de admirar en pleno siglo xvin. 
li Ya por aquellos tiempos, cortejaba á D.^ Beatriz un entonado hidalgo 

marchenero, D. Tomás Diez de la Cortina; á pesar de eso, debía de agra- 
., ' darle á ella la amistad con D. Gutierre, porque ella debió de ser la que, 

•" en vísperas de la partida del doctor, le envió la siguiente intencionada re- 

dondilla: 

Aunque hay mil inconvenientes 
para proseguir tu trato, 
\ por SI logro un breve rato, 

mucho siento que te ausentes. 

Galante D. Gutierre, la glosó en décimas muy ingeniosas; se queja de 
haber visto algo que no le gustaba, sin duda los amoríos con Diez de la 
Cortina, y como ella da á entender que le complace hablar con D. Gutierre, 
éste, enamorado y discreto, dice: 

Pues mis disgustos han sido 

de la vista ocasionados, 

te adoraré á ojos cerrados 

aunque me cueste un sentido; 
^ recompénselo el oído, 

' que es con quien mis dichas trato, 

pi y él me informe (si el recato 

: lo permite sin enojos) 

' cuándo podré abrir los ojos 

por si logro un breve rato. 






(, 



El breve rato se hizo esperar diez y seis años. Al principio de la sepa- 
ración el mal de ausencia fue muy agudo. Tanto embargaba á D. Gutierre 
el recuerdo, que dice en un soneto: 



El amable embeleso crece tanlo, 
que á mi me ignoro, si por mi pregunto. 



Y más adelante: 



Mi ejercicio redúcese indistinto 
á lo que en la memoria logra asiento... 



Esto Último, sin embargo, no era verdad, porque de vuelta en Alcalá, 
la actividad literaria de D. Gutierre fué muy grande. Escribe versos, 
trabaja en la traducción del c( Viaje de Wanton al país de las monas,» 
estudia derecho canónico" para componer sus «Reflexiones legales,)^ traduce 



i- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 123 

salmos del Profeta, y, por si no fuera bastante, va y viene á Madrid, á 
pretender, porque hijo de su s¡¿;lo fué también pretendiente de destinos 
públicos. 

La traducción del Viaje al país de las monas, publicada por vez pri- 
mera en 1769, es sin duda su obra más importante. Desde que desaparecie- 
ron los autores de novelas picarescas, no se había vuelto en España á 
escribir novelas. Los clásicos loriónos y latinos, las representaciones tea- 
trales, las disputas literarias, los libros de filosofía de los antiguos y más 
especialmente de los contemporáneos, la investigación y la erudición en 
historia y en literatura, y los romances de moros y bandidos, constituían 
el pasto intelectual de los españoles de aquella época, según sus clases y 
diferentes grados de educación; sobre todo, las interminables discusiones 
entre literatos, que formaban libros de indigesta lectura y extravagantes 
títulos, firmados casi siempre con seudónimos, para más excitar la pública 
curiosidad, divertían extraordinariamente á nuestros abuelos, juntamente 
con todo lo que, bueno ó malo, nos enviaban de allende el Pirineo. 

Era empresa meritoria la de apartar á las gentes de esta vana ocupa- 
ción, y la intentó Vaca de Guzmán dando á la imprenta un libro de abso- 
luta novedad entonces, con incidentes novelescos aptos para distraer la 
imaginación de los lectores, con cierto sabor satírico, que era el mejor cebo 
para los numerosos aficionados á escritos de polémica, á los cuales aven- 
tajaba en la ausencia de personalidades y crudezas, y por añadidura, con 
excelente fin moral que lo recomendaba á la gente seria. 

Este libro fué el publicado en italiano, como traducido de un manus- 
crito inglés, con el título de «Viaggi di Enrico Wanton alie terre incognite 
australi, ed al paese delle scimie», cuyo primer tomo se imprimió en 
Ñapóles, 1756, y los dos siguientes en Berna, 1764, por haberío prohibido, 
según parece, el gobierno napolitano; y la elección estuvo muy bien hecha, 
pues no solo tenía el libro las condiciones arriba dichas, sino que, por ser 
muy conocida su historia, no podía pasar inadvertido. Produjo, en efecto, 
curiosidad y complacencia; pruebas de ello son la carta en verso que don 
Diego Rejón de Silva dirigió al traductor (XXXIIl), la otra que á D. José 
de Herdozia, tío de D. Gutierre, escribió cierto Sr. Noriega (XXXIV), y 
las varias ediciones que en poco tiempo vieron la pública luz. 

D. Gutierre, cediendo en parte á la general costumbre, hizo poner al 
frente de su obra, no un seudónimo ni un anagrama, sino su nombre algo 
desfigurado, D. Joaquín de Giix^nan y ¿Manrique, porque es de advertir. 



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1 24 REVISTA DE ARCHIVOS 

que tanto él como su hermano, usaron siempre en segundo lugar del 
apellido ¿Manrique, dejando el de Herdo^ia que por su madre les corres- 
pondía. Y lo hicieron, no porque aquel les parecieía más biep sonante, 
sino por determinarlo así, de acuerdo con lo dispuesto en la Bula de 
erección, las constituciones del colegio á que pertenecían ». 

Si con esta oportuna traducción acreditaba nuestro^autor sus méritos 
literarios, afianzó su fama de jurisconsulto con el excelente informe sobre 
el derecho de la Santa Sede á cobrar los quindenios ^ que venía exigiendo 
^ por los beneficios unidos de España. Parece que el Arzobispo de Cesárea, 
entonces Nuncio de S. S. en nuestra patria, trató de cobrar los quindenios 
correspondientes á ciertos préstamos de que gozaba el Colegio de Santiago 
de los Caballeros Manriques; negóse á pagarlos D. Gutierre, Rector, como 
sabemos del Colegio, y con este motivo escribió un alegato que intituló 
«Reflexiones legales con que pretende demonstrar el Dr. D. Gutierre Vaca 
de Guzmán y Manrique, del Gremio y Claustro de la Universidad de 
Alcalá, ... haver cesado para Roma el derecho de los Quindenios, que 
/ exigía por los Beneficios unidos de España, en virtud del Concordato 

\^' . celebrado entre aquella y nuestra Corte, el día 1 1 de Enero de 1753,» en 

el cual desenvuelve con admirable claridad la doctrina relativa á los 
quinquenios, demuestra que éstos no son más que un medio que escogió la 
Santa Sede para suplir las an natas, que no pueden cobrarse en los be- 
neficios unidos porque no vacan nunca; y como las annatas corresponden 
á la Corona, por el Patronato universal que le reconoció el Concordato 
f-: \ de 1753, claro es, concluye, que los quindenios no pueden pertenecer á 

f : Roma. Ilustra su trabajo con multitud de citas de insignes canonistas, con 

* Reales Cédulas referentes á la materia, desde los tiempos de D. Juan I. 

t" con decisiones de la Rota, con el parecer, en fin, de los más competentes 

Tv doctores. Se declara regalista, aunque respetando los derechos del Sobe- 

rano Pontífice, en lo cual se ve de nuevo al hombre de su tiempo, siempre 
r en el justo medio, en defensa de su rey, como buen subdito, mas sin ofen- 

i, , der al Papa, como excelente católico. 

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1 V. la nota 2 de la pág. 114. 

2 Cuandu un beneficio vacaba, la renta correspondiente al primer año, annata^ corrcspon' 
día á la Santa Sede. Si el beneficio se unía á un cargo cualquiera, de modo que nunca estuviese 

-.'1 . vacante, no producía annatas, y en sustitución de éstas, y para que la Silla Pontifícia no dejara 

r ' de cobrar, se estableció la fícción legal de que el beneficio unido vacaba cada quince años, y á 

||* Cita annata fingida es á lo que se llamó quindenio. 









)L. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I 25 



Al año de escritas estas «Reflexiones,» sufrió D. Gutierre la desgracia 
de la pérdida de su madre, acaecida en 22 de Marzo de 1776 '. Acompa- 
ñándola en su enfermedad, pasó en Madrid gran parte de este año; poco 
después de la muerte de D.* María Paula, volvió á Alcalá (XXXV y 
XXXVI), en Mayo regresó de nuevo á Madrid, juntamente con su herma- 
no 2, á fin de arreglar la testamentaría de la ditunta, y allí continuó 
gestionando obtener el destino que pretendía. 

Con motivo de la partición de los bienes maternos, púsose de relieve 
la honradez del mayor de los Vaca. [Mucha escrupulosidad gastáis, 
decíale á su hermana en carta de 5 de Septiembre de 1777, enviándonos 
por menor la cuenta de esos restillos de hacienda; á la verdad que cono- 
cides nuestros genios (los de él y su hermano) aunque ella fuera de una 
entidad considerable, para nada era necesario. Y más adelante añade: Te 
repito en cuanto á casa lo que siempre, tu puedes hacer en todo á medida 
de tu gusto, que nosotros lo damos por bien hecho. 

El, sin embargo, detallaba minuciosamente la cuenta de la testamen- 
taría (XXVII). 

Como hubiera por entonces plazas vacantes en varias Chancíllerías, 
aspiró á una de ellas. Sus buenas relaciones familiares y amistosas 3 le 
hicieron ver satisfecho su deseo, y en Abril de 1778, le fué comunicado, 
por si aceptaba, su nombramiento de Alcalde del Crimen y de Hijosdalgo 
de la ChanciHería de Granada (XXXVII). Cumplida esta fórmula, se le 
expidió en 10 de Mayo el título de su cargo (XXXIX), con lo que pudo 
ya dejar la Corte y marchar á su destino, deteniéndose antes en Marchena» 
en uso de prórroga que obtuvo. 

En 1 3 de Julio tomó solemne posesión de su plaza; el que salió de 
Granada de simple bachiller, volvía á los veintitrés años, á ocupar im- 
portante puesto en su antigua ChanciHería. Pero esta nueva etapa de su 
vida merece capítulo aparte. 

(Continuará.) ToMÁS MeNDIGUTÍA. 

1 D.* María Paula de Hcrdozia, que estuvo tantos años sin ver á su hijo, logró, siendo ya 
doctor D. Gutierre, .estar á su lado con mucha frecuencia.— Kn 1765, casada D.® Francisca Javie- 
ra Vaca con D. José Montiel, la duquesa viuda D." María Luisa del Rosario Córdoba, llamó á su 
servicio á D.^ María Paula, que desde entonces vivió en Madrid. 

Disfrutó la madre de D. Gutierre de un situado de tres reales diarios, que le pagaba la casa 
ducal de Arcos, y que á su muerte pasó a ,su hermano D. Jos'.'-.— De idéntico situado gozó doña 
Francisca Javiera h tsta el día de su casamiento. -(Pe los Reglamentos tantas veces citados, 
de 1763 y 1765, y de otros documentos del .Vrchivo do Marchena.) 

2 Asi lo dice éste en carta á su hermana, fecha en .Alcalá, á 2- de Mayo de 1776. 

3 Eran parientes de D. G Hierre, loi Mirq jcses de B'^ndad Re il y de Villanucva de la Sagra. 
Le ayudaron en sus pretensiones, 1). Pedro Verdes Montenegro, su pariente político, hombre 
de grandes influeocias, y, naturalmente, las casas de Arcos y Medinaceli. 



■*.* 



1 26 REVISTA DE ARCHIVOS 



y 



NOTICIAS HISTÓRICAS 

DEL MAESTRE DIEGO DEL VILLAR, MEDICO DE LOS REYES ALFONSO VIII, 
DOÑA BERENGUELA Y SAN FERNANDO, DE LOS HOSPITALES Y HOSPE- 
DERÍAS QUE HUBO EN LA RIOJA EN LOS SIGLOS XII Y XIII, Y DE LA VILLA 
DE VILLAR DE TORRE. 

A seis kilómetros de Nájera existió el Hospital de San Pedro de A^o- 
fra. En el año 1 173 D.* Isabel dio al monasterio de San Millán de la Co- 
golla el hospital de Azofra, situado en el camino de Santiago, con su igle- 
sia de San Pedro, casas, huertas, viñas, collazos y enseres, como el rey 
D. Alfonso se lo había dado, para que los monjes, cuidasen de los pobres 
y los peregrinos. (Cod. cic. Doc. 438.) 

Difícil nos hubiese sido marcar el sitio donde existió el Hospital de 
Valcoía ó la Bellota á no servirnos de guía un pleito habido en 1459 en- 
tre el concejo de la villa de Cirueña y el mariscal Londoño. La destruida 
población de Vallota ó Valeota existió al Norte de Ciriñuela, y se la nom- 
bra por primera vez en los Fueros de Cirueña, dados el 3o de Noviembre 
del 972 por D. Sancho Abarca, rey de Pamplona; los publiqué en el Bole- 
tín de la Academia de la Historia (XXlX-345), sin saber entonces donde 
correspondía esta población. El mismo rey al marcar en 974 los linderos 
de Cirueña da principio por la fuente r?al en Vallota. Otro pleito sostuvo 
la villa de Hormilla en i52i y por él sabemos que en el año 1170 existía 
dicho hospital en el camino de Santiago, bajo la dirección de los caballeros 
de la Orden de Calatrava, y le donó el rey Alfonso VIH la villa de Hor- 
milla. Como falta esta donación en el Bulario de dicha Orden, me ha pa- 
recido oportuno publicarla íntegra. 

Molina i.° de Febrero de 1 170. 

El rey D. Alfonso VIÍI dona la pilla de Hormilla á la orden de Cala- 
trava y al hospital de Bellota ó Valeota, — El original en la Chancille- 
ría de Valladolid. Folio 73 de la carta ejecutoria ganada por la villa 
de Hormilla en i32i. 

In nomine Domini amen. Rcgali nempe convenit Majestati ccclcsias 
Dei diligere, honestos viros amare, el piis ac religiosis locis grata sufragia 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 2^ 

verbo et opere conferre: Ea propter Aldefonsus Dei gratia Hispaniarum 
Rex, una cum uxore mea Aleonor regina, dono et concedo Deo et fratri- 
bus Calatravc prescntibus et futuris et Hospitali de Valeota in Jacobensis 
camino prope Najera sito, pro animabus proa vi et patris mei, nec (non) 
et parentum meorum pro salute et anima mei, villa illa que Ormilla vo- 
citant, tota et integra, videlicet, cum terris, vineis, pratis, pascuis, rivis 
et molendinis, collacibus et solaribus, cum montis et fontibus, et cum in- 
gressibus et regressibus, et cum universis tcrminís et pertinentiis et dire- 
turis suis amodo jam dictis, íratres et prefato hospitali (sic) ea libera et 
quieta jure hereditario in perpetuum habeant: In tali pactus utdeeaquidr 
quid exierit pauperibus detur. Si quis vero cuj jslibet generatio hujus mei 
donationis paginam rumpere tentaverit, ira Dei omnipotentis plenarie in- 
currat, et in supliciis infernalibus Jude Domini proditoris, et eorum quos 
térra vivos absorvit, convero (úc) íiat, et insuper Rege partem centum 
libras auri purissimi, et villam prescriptam Hospitali prenotato duplatam 
persolvat; et hoc meum factum indisolubile semper et ratum maneat. 

Facta carta Molina hera iMCCVIÍl kalendas Februarias. Ego Adefon» 
sus Rcx regnante in Foleto et Castella, in Najera et Extrematura hac 
carta propia manu roboro ct coníirmo. 

Signum 88 Regis Aldefonsi. — Rodericus Gundisalbus Alfcriz Regis 
confirmat. — Petrus Maiordomus Curie Regis con. — Cercbrunus Archie- 
piscopus Toletanus et Flispaniarum Primas con — Jocelinus Seguntinus 
Eps. — Petrus Burgensis Eps. — Rodericus Najarensis Flps. — Comes Alba- 
ney. — Comes Gunio (¿Nunij?)— Comes Petrus. — Petrus Roderici de Azo- 
tra. — Petrus Roderici filius Comitis. — Garsias Garcia. — Gundisalvus de 
Marañon. — Fernán Ruiz. — Tel Periz. —Petrus Guterriz Notarius Ray- 
mundo existente Consiliario scripsit.— Guter Pelaez Merinus Regis in 
Castella. 

El citado Bulario trae una Bula del papa Gregorio VIH dada el año 1 187, 
y otras de Inocencio 111 dadas en 1 199 y 1214 confirmando á la Orden el 
Ifospital de Vallota con su Iglesia y lo que le pertenecía. Lo mismo hizo el 
7 de Agosto del 1 3o5 el rey D. Fernando IV ^1. Denavides. — Cron, de Fer- 
nando IV. Doc. 14 1). No sabemos si estaba en pie cuando en 1459 pleitearon 
el concejo de Cirueña y el Mariscal Londoño, porque el litigio versó sobre 
heredades; mas sospechamos que en 1498 sólo había alguna casa de la- 
branza, porque el Provisor de (Calahorra mandó d Pedro García de'Man- 
zanares y á Juan de Porres, residentes en Bellota, pagasen la mitad de 



I 28 REVISTA DE ARCHIVOS 

los diezmos á la iglesia parroquial de San Andrés de Cirueña y la otra 
mitad al Obispo, por cuanto la Vellota ng tiene Iglesia, 

La condesa D.^ Aldonza Ruíz de Castro, viuda del conde D. Lope Diaz, 
Señor de Vizcaya, vivía por miedo á la guerra en el monasterio de mon- 
jas de Cañas. Con autorización de su hijo D. Diego López de Haro (el 
Bueno) X Señor de Vizcaya, de sus hijas D.^ Urraca López, Reina de 
León, de la condesa D.** Mencia y otras, donó el 3o de Septiembre del i igS 
al monasterio de Santa María de Bujedo «el Hospital de Fonte-Cere^^o que 
está cerca de la villa de Santo Domingo, en el camino de Santiago: tenien- 
do entendido, que la tercera parte de todo se ha de entregar anualmente 
á los pobres.» (Llórente. — Not. Hist, Prov. Vasc. Ap, 186). 

Por otro documento del 28 de Marzo del 1200 (id, Ap. 192) sabemos 
que el territorio de Fonte-Cerezo se hallaba al Este de Santo Domingo de 
la Calzada, cerca del termino del antiguo y destruido pueblo de Fayuela, 
del que persevera como ermita su iglesia parroquial de Santa Eugenia. 
La condesa y su esposo, al fundar el monasterio de monjas de Cañas, 
le donaron en 1 1 70 dicho pueblo de Fayuela, y por este motivo la Abade- 
sa, con permiso de la condesa, dio licencia al monasterio de Bujedo para 
que pudiese adquirir en dicho término heredades ó prados, por compra ó 
donación, con tal que esto redundase en beneficio de dicho Hospital de 
Monte-Cerezo. Acaso en este termino radicó el pueblo de Cerezo de Mi- 
lano, citado en documentos del siglo x del archivo de San Millán de la 
Cogolla. 

Hacia el año 1045 concluyó Santo Domingo de la Calzada las obras 
del puente, calzada é iglesia, y como viese que los peregrinos dejaban la 
vía Aurelia por seguir su nuevo camino, como más corto y sin tantos pe-» 
ligros, edificó en 1049 un hospital contiguo á la iglesia, donde se dedicó á 
cuidar enfermos los 60 años restantes de su vida. — En el año 1120 dio 
Sancha Sánchez lo que poseía en Pino de Suso, Corporales y Najera, para 
que con su ayuda se sustentasen los pobres de Cristo y los que allí quisieren 
servir á Dios en la Iglesia y hospital del Beatísimo y justo Domingo. (Te- 
jada. Hist. de Sto. Domingo de la Calcada, pág. 8j y 1/3). 

La antigua y murada villa de Grañon tuvo un barrio llamado Estabe- 
llo. Su memoria aparece por primera vez, cuando Massoara dio, el 27 de 
Abril del 991 al monasterio de San Millán, una serna en Grañon al lado 
del barrio de Estabello. (Cod. cit. Doc, Gj). F.n 1189 (Jarcia Pérez y su 
mujer D.* María, hija de Sancho Núñez de Barrio-P^stabello, fundaron 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I 29 

una albergaría en el camino de los peregrinos junto al río Peros, llama- 
do ahora Lachigo ó Relachigo, y este es el motivo del siguiente privilegio. 

Belorado, 26 de Abril de 1 189. 

El rey Z). Alfonso VIH hace libre de todo pecho á García Péreí y á su 
mujer Marta Sánche¡{f por haber construido una albergaría para reco- 
ger ¡os pobres. — (Cod. del P. Minguella Doc. 473. — Bib. Nac. Ms. D 41, 

fol 25.) 

Ego Aldetonsus De¡ gratia Rex Castelle et Toleti una cum uxore mea 
Alienor Regina, Fació cartam libertatis et absolutionis Deo et Albergarte 
de ripo de Peros, et vobis Garsie Petri et uxori vestre Marie Sancii ejus- 
dem alberguerie fundatoribus et omnibusque sucessoribus vestris ad reci- 
piendum pauperes ibidem construendis perpetuo valituram. 

Absolvo itaque vos etomnes sucessores vestros ab omni fossandam, et 
pecto, et fossado, et facendam, et omni servitio et exactioni, tam Regis 
quam alterius Dominus. Facta carta apud Belliforatum Era MCCXVII, VI 
kalendas Maii, secundo anno postquam Serenissimus Aldefonsus Rex 
Castelle et Toleti, Aldefonsum Regem Legionem se cingulo militie accin- 
git, et ipse Alfonsus Rex Legionis osculatus est manum dicti Aldefonsi 
Regis Castelle et Toleti, et consequenter eodem anno elapsis pactis diebus 
expedictis. — Aldefonsus illustí-is Rex Castelle et Toleti Romani Imperato- 
ris filium Conradum nomine in novum militem accinxit, et ei filiam 
suam Berengariam tradidit ¡n uxorem. — Gundisalvus Tolctane (Ecclesie) 
Archiepiscopus et Hispaniarum Primas conf. — Martinus Burgensis Eps. 
Ruderícus Palentinus Eps. — Rodericus Calagurritanus Eps. — Gundisal- 
vus Segoviensis Eps. — Joannes Conchensis Eps. — Comes Petrus. Comes 
Ferrandus. — Gómez Garsie. — Ordonius Garsie. — Guterius Roderici. — Pe- 
trus Roderici. — Egídius Gomiz. — Ranimirus de Barea. — Lupus Diaz Me- 
rinus Regis in Casiella. — Magister Mica Regis Notarius. — Guterio Rode- 
rici existente Cancellario scripsit. 

Tiene pendiente un sello de plomo con un castillo por un lado y por 
el otro un Rey á caballo, con escudo y estoque. 

Esta alberguerfa la donaron sus fundadores en 1196 al monasterio de 
San Millán, juntamente con varias heredades, eras y viñas, entregándole 
además en dicha alberguería «dúos boves et una equa, et una asina, tres 
cupas, et una tinea, quinqué arcas, tres halmaras, et uno tapet, tres fietros, 
sex malfeggas, dúos Meteros, tres colchedras de pluma, quinqué capitales, 

3.* ^OCA.— TOMO XI 9 



I 3o REVISTA DE ARCHIVOS 

septem sabanas, octo lenzuelos, manutergia decem, duodecim cifos, et 
una caldaria. (Cod. cit Doc. 491.) 

Belorado: esta villa es llamada Bilforaium en un privrilegio dado por 
Fernán González al monasterio de San Miguel de Pedroso el año 946; V7- 
llaforatu, por el rey de Navarra García Sánchez en 1049 ^' hacer la divi- 
sión de los términos de dicho monasterio; Vilforato, en documento de 
Alfonso Vf dado el año 1077, y Billjorad, en los Fueros que la dio en 1116 
Alfonso el Batallador; era la última población riojana que cruzaban los 
peregrinos al partir hacia Burgos. El monasterio de San Millán dio á Do- 
niz en 1 187 un solar situado en Barrionuevo en el camino de Santiago, Ca- 
recemos de documentos que acrediten la existencia de >.u hospedería y hos- 
pital: el Sr. Govantes en su Diccionario insinúa que los hubo, y nosotros 
creemos que existieron á orillas de dicho camino en el lugar donde radica 
la ermita del Cristo de San Lázaro, 

Buscando noticias del referido Maestre Diego del Villar, acudí al Dic- 
cionario geográfico é histórico de la Rioja, publicado por la Real Acade- 
mia de la Historia y hallé que el Sr. Govantes, en el artículo Villar de 
Torre, sólo apuntaba un hecho histórico, y éste con fecha equivocada. 
Esto me ha movido á colocar las notas siguientes que acaso resulten sin. 
valor alguno y demasiado pesadas. 

La despoblación de los montes, unida á la poca fertilidad de su suelo, 
han hecho que esta villa haya disminuido de población desde el año 1394: 
entonces tenía 89 vecinos ó sean 445 almas, y ci> el último censo del 1900 
aparece con 484 almas de hecho. 

Parece que en el año 929 á esta población la llamaban también Villar 
de Munio Barba, y era uno de los sitios designados por el rey de Pam- 
plona,' García Sánchez, para que pastasen los ganados del monasterio de 
San Millán de la Cogolla (Bib, Nac. Ms. F, 44,foL 140. — La antigüedad 
de esta villa, designada con el nombre actual, la expresa el mismo rey en 
un documento del año 943, cuando la dio al dicho monasterio y dice: «con* 
cedimus ad Sancti Emiliani villam ussu Villar de Torre dictam. (Arch. de 
San Millán, bec. got.,foL 84, gaL 46). — D. García Fortunion, con su es- 
posa D.* Toda, dieron á San Millán el i.® de Abril del io23 el monasterio 
de Santa María de Sorpres, situado en Villar de Torre. (Bec. got, i3 v., 
gal. 16 vO' No anduvo muy acertado Sandoval al poner esta donación en 
el año 1012, y mucho menos el Sr. Govantes al copiarla en su Diccionario, 
cuando pudo ver la fecha verdadera que trae Moret en sus Anales, lib. Xll, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l3l 

cap, III, núni. 70. — El presbítero Zorraquín dio á San Millán en 1047 una 
viña situada en un término de Villar de Torre, lindante con una de Mu- 
nio Vitaco y con otra de Santa María de Sórores (Bec, got. 52, gal. i5), 
D.* Urraca, hermana de D.* Toda de Villar de Torre, vende en 1078 va- 
rias casas que poseía en esta villa, á Galindo Ortiz, por el precio de 76 suel- 
dos. (Acad. de la HisL Ais. O 21, /jL 5g), En el mismo manuscrito, 
folio a6, se lee la donación del monasterio de Santa María de Sórores á San 
Millán, hecha por O. Sancho el de Peñalén el 1.^ de Agosto del 1078. 
Esta fecha está equivocada, porque D. Sancho había muerto el 2 de Junio 
del 75; á no ser que la confirmación de aquella merced la hiciese su su- 
cesor D. Sancho Ramírez. — Las villas de Madrid y Villar de Torre sos- 
tuvieron un pleito en 11 55 sobre la posesión de la dehesa de Costasolana. 
Los alcaldes de Nájera y el Adelantado sentenciaron delante del conde don 
Lope, que la villa de Madrid probase con los vecinos de Villarejo y Villa- 
dolquit que poseía Costasolana desde la época de Alfonso VL Estos testi- 
gos declararon que la poseía ej concejo de Madrid: no se conformó el de 
Villar de Torre y {^ió que cuatro vecinos de Madrid jurasen en la iglesia 
de San Esteban de Abantino, que los tres concejos no tenían pastos comu- 
nes; y no atreviéndose á jurar se adjudicó al de Villar de Torre la dehesa 
de Costasolana. (Cod, del P. Afinguella, doc. 410). — El 27 de Septiem- 
bre del ii63 hicieron una transación el monasterio de San Millán y don 
Rodrigo, obispo de Calahorra, en la que éste resignaba las tercias decima- 
les y las cenas de varias iglesias, entre ellas la de Santa María de Sórores. 
(Cod. cit., doc. 423). — D. Fernando, Abad de San Millán, mandó el 1184 
que todas las iglesias sujetas á su jurisdicción pagasen diariamente ciertos 
manjares. La de Santa María de Sórores debía llevar el 10 de Diciembre, 
festividad de Santa Eulalia de Mérida, pan, pesca, pimienta y 14 Garabitos 
de vino. (Cod. cit., doc. 45g). — D.* Urraca Díaz de Haro, viuda del conde 
D. Alvaro Núñez, da á San Millán, en 1242, todo lo que poseía en Villar 
de Torre y había pertenecido á su madre la condesa D.^ Toda Pérez. (Sa- 
la^ar-Casa de Lara IV-62g). — El Merino mayor de Castilla, D. Sancho 
Martínez de Leiva y D.* Inés, su mujer, dieron el 18 de Julio del 1293, 
todo lo que poseían en Villalobar y Villar de Torre, para la capilla que 
tenían en San Millán. (Cod. cit.. doc. óog). — Cuando se hizo el reparti- 
miento de'los judíos en la ciudad de Segovia, en el año 1464, correspondió á 
la Aljama de los judíos de Bañares y Villar de Torre 25oo mrs», lo mismo 
que á las de Haro y Tarazona. (Amador de los Rios: Historia de los Ju- 



I 32 REVISTA DE ARCHIVOS 

dios, Ill-Sgo). — Coa motivo de cobrar el concejo de Villar de Torre los 
pechos y casiillería á los renteros del monasterio de la Estrella, fué con- 
denado, el 20 de Diciembre de 1349, ^ devolver lo cobrado y dejarlos li- 
bres en adelante. (Arch. Hist. Nac, caja 148). — Por último, á petición de 
la Abadesa del convento de Cañas, confirmó el rey Felipe IV á 14 de 
Octubre de 1626, un privilegio de los Reyes Católicos, por el cual no se 
debía alojar gentes de guerra en los lugares de Cañas, Canillas, Vi- 
llar, Villarejo, Torrecilla sobre Alesanco, y Cordovín. (Arch. Hist, Nac, 

caja 146, núm, 2 1). 

Narciso Hergueta. 
Madrid 6 de Abril de 1904. 



RELACIÓN DESCRIPTIVA DE LOS MAPAS, PLANOS, ETC. 

DE LAS 

ANTIGUAS AUDIENCIAS DE PANAMÁ, SANTA FE Y QUITO 

EXISTENTES EN EL ARCHIVO GENERAL DE INDIAS 



1620 

36 ((Perspectiva del Castillo que está hecho en la boca del Río de Cha- 
gre que se está cayendo y aberto (sic) como se berá.» 

Vor Cristóbal de Rodas. — Con expediente sobre foriificacioncs.— Lleva el núm. 9.— En colo- 
res. — Con explicación.— Escala de 100 pies los 9 1/2 centímetros.— 58 x 43 ccnümetros.—Esianle(í9. 
Cajón 4.— Legajo 18. (8) 

1620 

37 «Plano de la Ysla de Santa Catalina que los Yngleses querían po- 
blar. Está esta isla en 13 grados y 40 ó 5o leguas de Puertovelo,» 

Por el piloto Simón Zacarías.— En colores.— Sy 1/2 X 42 centímetros.— Estante 64.— Cajón 2. — 
Legajo 3.— Hay duplicado en el Estante 145.— Cajón 7.— Legajo 7. 

1620 

38 «Planta de la Provincia de Veragua y de las costas del Mar que con 
ella confinan ansí por la mar del Norte como por la del Sur y lo que tiene 
de ancho de una mar á otra y ansimismo desde la salida de Panamá ques 
desde donde comienza hasta el govierno de Costarrica ques donde acaba 
su jurisdicción.» 

Hecha por el Gobernador Loreni^o del 5a/ío.— Remitida con carta del mismo, de 21 de Junio 
de 1623. — j'Ju colores.— Con dibujos de embarcaciones.— 84 X 99 centímetros. — Estante O9.— Ca- 
jón 2.— Legajo 39, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 33 

162I 

39 «Plano de la parte baja y pral. de las Casas para Caxas Reales 
Contaduría, etc, de la Ciudad dé Cartagena de Yndias.» 

Remitido por el contador D. Pedro Guiraf el 26 de Julio de 1621.— En colores.— Con explica- 
ción .^Escala de 100 pies los 10 centímetros.— 47 X 61 centímetros.— Estante 72.— Cajón 5.— Le- 
gajo a, 

« 

1626 

40 «Descripción del Rio de Chagre y planta de su castillo hecha por 
el Capitán Cristoual de Roda, Yngeniero militar de su Magestad en pre- 
sencia del General Thomás de la raspur que por horden de su Magestad 
fueron á visitar en i." de Julio de i626.)^ 

Con expediente sobre tortificaciones —En colores.— Con explicación.— Escala de 5o pies los 
4 1/2 centímetros.— 42 X 52 i/2centímetros.— Estante 69.— Cajón 4.— Legajo 18. (2) 

1626 

41 «Prespectiva del Castillo de chagre hecha por el capitán Christoual 
Roda en presencia del General Thomás de la raspur que por horden de su 
Magestad fueron á visitarlo en i.** de Julio 1626.» 

Con expediente $obre fortificaciones.— En colores.— Con explicación.— Escala de loo pies los 
18 1/2 centímetros.— 53 X 40 1/2 centímetros.— Estante 69.— Cajón 4.— Legajo 18. (i) 

1626 

' 42 «Descripción de Puertovelo y Planta de la ciudad y sus castillos, 
hecho en i5 de Julio de 1626.» 

Por Cristóbal de Roda — Con expediente sobre fortificaciones.— Lleva el núm. 6.— En qoIo- 
res.— EKala de 700 pasos los 9 centímetros. — 57 X 42 centímetros.— Estante 69.— Cajón 4.— Lega- 
jo 18. (6) 

1626 

43 «Plano del estado en que se encuentra la fábrica de la iglesia de 
Portovelo^^ 

Por Juan de Artoleta. — En colores.— 42 X 29 centímetros.— Estante 69.— Cajón 2. — Legajo 41. 

¿1626? 

44 Plano del Castillo de San Diego de Portobelo. 

PoT Cristóbal de Roda.— Con expediente subre foriificacioncs. — Ko colores— Escala de 200 
pies los 21 1/2 centímetros.— 41 X 52 cc.aiintros. -Ksianie ♦"•y.- Cajón 4.— Legajo 18. (3) 



1 

1 34 REVISTA DE ARCHIVOS 

¿1628? 

45 «Plano de la Ciudad de Cartagena de Yndias y sus cercanías. 

Anónimo y sin fecha. --Cotí tiene dtbufot de navios.— Eú colores.— Con explicacidn.— EMal* 
de 5oo ¿pies? los 10 cenlimetros.— 87 X 43 centímetros.— Estante 73.— Cajón 2.— Legajo 12. (3)— 
En e^te legajo hay un plano de Cartagena de Indias y sus cercanías, anónimo y sin fecha, meóos 
detallado y más pequeño (de 52 X 40 centímetros). 

¿1628? 

46 «Planta de Fortin para el Bajo^ frente del Castillo de San Luis de 
Boca Chica.í) (Cartagena.) 

Anónimo y sin fecha. — Escala de 100 píos Jos 12 1/4 centímetros. — 32 X 32 centímetros. — Ektan- 
te 73.— Cajón. 2.— Legajo 12.(4) 

^1628? 

47 Media luna y defensas de la Puerta de la Pla^a de Cartagena de 
Yndias. 

Anónimo y sin fecha.— Con explicación.— 30 X 43 centímetros.— Estante 73.— Cajóa 2.— Lega- 
jo 12. (6)— Hay duplicado en este legajo. 

i63o 

48 «Relación de lo que el maese de campo Francisco de Murga ha he* 
cho en las murallas, contramurallas y terraplenes de la serca de esta Ciu- 
dad de Cartaxena de las Yndias desde el día que entró á gobernar en 
ella que fué á diez y siete de Octubre de 1629 hasta fin de Julio de i63o 
como paresce por la planta presente desta dicha ciudad.» 

Por Lucas Bde^^.—Con carta del Gobernador de Cartagena, de 6 de Septiembre de 1630.— En 
colores.— 45 1/2 X 35 centímetros.- Estante 72.— Cajón 4.— Legajo 8. (2) 

i63o 

« 

49 Plano de la Plaí^a principal de la Ciudad de Cartagena de Yndias. 

Con carta del Gobernador de Cartagena D. Francisco dt Murga^ d« 6 de Septiembre de lóyx— 
En colores." Escali de too pies de vara los 7 3/4 centímetros.— 28 K 28 centímetros.— Estante 72,— 
Cajón 4.— Legajos. (3) 

j63i 

50 Mapa de la Ysla de San Andrés. 

Acompañado de una relación del Capitán D. Gregorio de Castellar, describiendo dicha Ysla 
fecha en 28 <lc Julio de 1631.— En colores.— 23 X 32 centímetros.— Estante 72.— Cajón 4.— Lega- 
jo 8. (4) 



HlBLiOtECAS Y MUSEOS 1 35 

l63l 

51 «Planta de la Bahia de Cartagena para lo tocante á los fuertes que 
ha hecho ¿Murga y lo que toca también i la ciudad é Ysla de Xexemani. 
Año 1 63 1.» 

¿Por Lutas Bdei^^'^on Carta del Gobernador de Cartagena D. FrMnetTco de Aíurg«,de sode 
Noviembre de 1631.— En colores con dibujo de navios.— Escala de i.Soqpies loa 7 3/4cetitímeo 
tros.— 70 X 45 ccntimeiros.— Estante 72.— Cajón 4.— Legajo 8. (5) 

i63i 

52 Plano del Puerto de Santa "Vifarta 

Remitido por el Gobernador D. Rodrigo de Ke/<MCo,con carta de II de Septiembre de 1^1.— 
En colores.— 41 X 28 centímetros.— Estante 73.— Cajón 2.— Legajo 12. (7) 

i63i 

53 Mapa de la costa de Santa María, desde el Río Grande de la Mag- 
dalena, hasta el Cabo de la Vela, 

Remitido por el Gobernador D. Rodrigo de Velasco^ con carta de 11 de Septiembre de 1631.— 
Eb colorea.— 56 X 34 centímetros.— Estante 73.— Cajón a.— Legajo la. (8) 

i635 

54 Mapa de las Provincias de los Barbacoas, Gobernación de Po^ 
payan. 

Por D. Francisco de Prado y ^üñiga^ Teniente y Maese de Campo de ellas.— Remitido con 
una Relación de éstas, por el Gobernador de Popayán, D. Lorenzo de Villaquirán^ con carta 
de 31 de Mayo de i635.-'{1c¿ho á plwma.— Sin escala. —91 X 4S centímetros.— Estante 76.— 
Cajón 6.— Legajo 9. (3) 

1637 

55 «Planta en prespectiva de el sitio de la uoca de Chagre, de el cas-- 
tillo que dcuería hacerse y cortadura sobre el cerro y en qué forma para 
que si entrase el enemigo por el pórtete y subiese á dicho cerro no pueda 
apoderarse de él ni ofender desde allí al fuerte como oy podría hacerlo 
por no estar hecha la dicha cortadura...)) 

Remitido por D. Enrrique Enrriques^^ con carta de i5 de Julio de 1637.— Acompaña un plano 
pequeño ó diseño del fuerte viejo, con las roturas que tiene.— Escala de 200 pies los 19 centíme- 
tros.— 5o X 35 centímetros.— Estante 69.— Cajón 4.— Legajo 20. (i) 

1637 

5S «Planta primera del Castillo de Santiago de Portovelo.^y 

Remitido por D. Enrrique Enrriquei^^ con carta de i5 de Julio de 1637.— Escala de aoo píes 
geométricos, los 19 centímetros.— 36 X 5o centímetros.- Estante (19.— Cajón 4.— Legajo ao. (2) 






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I 56 kEVlSTA DE ARCHIVOS 

1637 

67 «Planta segunda del Castillo de Santiago de Portouelo, de lo que 
antiguamente estaua hecho, de lo que agora se ba haciendo y de lo que 
debría hacerse si hubiera orden para ello.» 

Remitida por D. Enrrique Enrrique^, con cmrta de i5 de Julio de 1637.— En colores.— Ccn 
explicación.— Escala de 200 pies geométricos los 19 centímetros.— 42 X y> centímetros.— Estan- 
te 69.— Cajón 4.— Legajo 20. (5) 

1637 

68 «Planta tercera del castillo de Santiago de puerto uelo, para que 
se vea cómo quedará lo uajo de dicho castillo después de acabado lo que 
se va haciendo y lo que convendría hacerse viniendo orden.>> 

Remitido por D. Enrrique Enrrique^, con carta de i5 de Julio de 1637.— En colores.— Con 
explicación.— Escala de 200 pies geométricos los 19 centímetros.- 42 1/2 X 30 centímetros. — 
Estante 69.— Cajón 4.— Legajo 20. (6) 

1637 

69 «Perfiles de la muralla que se va haciendo en el castillo de San- 
tiago de Portobelo,í) 

Remitido por D. Enrrique Enrrique^^ con carta de i5 de Julio de 16^7.— Con explicación.— 
Escala de 50 pies, para uno de los perfiles, los 16 centímetros.— Otra escala de 30 pies, los 14 cen~ 
timetros, para otro de los perfiles. — 30 K42 centímetros.— Estante 69. — Cajón 4. — Legajo 20. (7) 

1639 

60 «Planta del Castillo de Santiago de puertobelo.a 

Por Antonio de Fonseca Arriachea^ maestro mayor de las fábricas de su Magestad.— Con 
explicación.— Escala de 100 ¿pies? los 7 3/4 centímetros.- 27 1/2 X 3** centímetros.— Estante 69.— 
Cajón 4.— Legajo ao. (3) 

1640 

61 Plano de la Ysla de Santa Catalina. 

.\co:npañado de una relación del P. Fr. Matteo de San Francisco^ dando cuenta del mal 
resultado de la jornada que se hi/o contra dicha Ysla, fecha en Cartagena de Yndias, 29 de 
Noviembre de 1640.— En colores.— 42 X 30 centímetros.— Estante 73— Cajón 2.— Legajo 17. (2) 

1640 

62 Plano del sitio donde se puede hacer el Puente de piedra sobre el 
Rio de Bogotá. 

16 de Septiembre de 1640— Por el P. Juan haptista Coluchini, de la Compañía de Jesús, con 
informes del mismo.— Remitido por el Presidente de Santa Fe, D. Martin de Saavedra y Gua- 
rnan, con expediente y carta de 2S de diciembre de 1640 -En colore^. - <'.on explicación.— 
42 X 30 centímetros.— Estante 72 —Cajón 3.- Legajo 30. (i) 



k 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS \3y 

1640 

63 Plano de la manera de hacer los cimientos del Puente de piedra 
sobre el Río de Bogotá, 

17 de Septiembre de 1640.— Por el P. Juan fíaptista Coluchini^ de la Compañía de Jesús con 
informe del mismo. — Remitido por el Presídeme de Santa Fe, D. Martin de Saavedra y Guarnan. 
con expediente y carta de 28 de Diciembre de 1640. — En colores. — Con explicación. — Escala 
de 204 tercias de baras de la tierra los 38 centímetros.— 42 X 3^ centímetros.-— Estante 72.— 
Cajón 3.— Legajo 30. (2) 

1640 

64 Dibujo del Puente de piedra que propone el Presidente de Santa 
Fe se haga sobre el Rio de Bogotá. 

Por el P. Juan Baptista Coluchini, de la (^lompañía de Jesús, con informe del mismo.— 
Remitido por el Presidente de Santa Kc, D. Martin de Saavedra y Gu^mán^ con carta de 28 de 
Diciembre de 1640.— Kn colores.— Con explicación.— Escala de 204 tercias de vara de la tierra 
los 38 centímetros.— 42 X 30 centímetros.— Estante 72.— Cajón 3.— Legajo 30. (3)— En este legajo 
hay un duplicado enviado por el Presidente, con carta de 18 de Julio de 1640. 

1640 

66 Plano del ancho y pretiles del Puente de piedra sobre el Rio de 
Bogotá, 

Por el P. Juan Baptista Coluchini^ de la Compañía de Jesús, con informe del mismo.— 
Remitido por el Presidente de Santa Fe, D. Martin de Saavedra y Gu^mán^ con carta de 28 de 
Diciembre de 1640. — En colores. — Con explicación. — Estante 72. — Cajón 3.— Legajo 30. (4) 

164 1 

66 Mapa de la Ysla de Santa Catalina, situada 8o leguas de Carta- 
gena y 40 de Portobelo. 

¿Por el General /). Francisco D/a;^ Pimicn f a?- Hecho á pluma.— Con explicación y dibujos 
de navios.— 59 X 43 centímetros. — Estante 73. -Cajón 2.— Legajo 17. (i) 

¿1645? 

67 «Planta de la frente, que está fabricada en la Ciudad de Cartagena 
de las Yndias en la parte que dicen Santa catalina.^) 

Anónimo y sin fecha.— Ai dorso se lee: «Planta y perfil de la frente de Santa Catalina con la 
caru del ingeniero Antoneli^ de 20 de Septiembre de 645.— Punto 8.»— En colores.— Con expli- 
caciÓD.— Escala de 300 pies de vara de Castilla, los ló centímetros.— 76 X ^7 centímetros.— 
Estante 73.— Cajón 2.— Legajo 12. (2) 

1647 

68 Plano de la Catedral de Sa?ita Marta. 

Por D. Diego de Rueda.— Con expediente de 1767 sobre la fábrica de la Yglesia Catedral de 
Santa Marta.— En colores.— Escala de 30 varas los 17 1/2 centímetros. — 30 X 41 centímetros. — 
Estante 119.— Cajón 7.— Legajo 36. (i) 



38 ReVtStA DE*ARCtíIVOS 

1648 

Mapa de la Ysla de Santa Catalina, (Tierra Firme.) 



Por el Yngeniero D. Juan de Somouilla.— Ka colores.— Escala de S.ooo pasos comunes, 
I0814 ceotimetros— 42 1/2 X ^ centímetros.— Estante 73.— Cajón 2. Legajo 17. (3) 

1648 

70 «Planta, Alta y Vaxa, perfil y fachada de la Torre que se dispone 
sirba de plataforma al opósito del Castillo San Luis de Vocachica i la 
entrada del puerto de Cartagena, en i5 de Agosto de 1648.» 

Firmado por D, Juan de Somovilla Te jada. -'Estila, de 6o pies, los 13 centímetros.— 
45 X 38 centímetros.— Estante 72. — Cajón 6.— Legajo 4. 

1 656 

TI «Planta que remitió el Gobernador de Cartagena con los autos 
sobre la obra que ha de hacer el collegio de la Compañía de Jesús de 
Cartagena que vinieron con carta de lo de Agosto de i656.>> 

En colores.— Con explicación.— (En mal estado de conservación.)— 67 X 42 centimetros.- 
Estante 73.— Cajón 2.— Legajo i5. 

1661 

TS Planta de la fortificación de la boca del Rio Chagre, 

Por D. Juan de Somovilla Tejada. Con carta del mismo, de 19 de Julio de f<t6i.-^oii espÜ- 
cación.— Sin escala.— 31 X 21 centímetros.- Estante 69.— Cajón 4.— Legajo 20. (4) 

1661 

n «Planta y perspectiva del Castillo San Luis de poca Chica del 
Puerto de la Ciudad de Cartagena,.. y) 

«Afto 1661».— «D. Pétrus Mexia me fecit».— «Escala de pies que cada uno hace la 3.% de una 
vara de medir, 400,» los 20 centímetros.— 3$ X 49 centímetros.— Estante 72.— Cajón 4.— Leg.n- 
jo 8. (I) 

1 663 

T4 Plano de la Ysla de Santa Catalina, presentado en el Consejo de 
Yndias por D, Esteuan de Ocampo y de la Vega^ nombrado Gobernador 
de la misma. n 

Con explicación.— 43 X 29 centímetros.— Estante 73.— Cajón 2,— Legajo 17. (5) 

1 665 

76 Perfiles de la muralla de Cartagena de Yndias con una extensa 
explicación acerca de su estado y de las obras que debían ejecutarse. 

27 de Marzo de i665.— Por D. Juan de Hista Ledesma.— Hecho á pluma.— Escala de 100 varase 
los 5 centímetros.— 41 X 5g centímetros.— Estante 74.— Cajón 1.— Legajo 52. (4; 



BtBLlOTICCAS Y MUSfeOS I ^9 

¿i665? 

f6 Mapa de Cartagena dt Yndias y de sus inmediaciones. 
Rotulado: «Sitio y discrepción de Cartagena de las Yndias.» 

Parece de U mismft ¿poca que el que precede-->A dos tinus.— Sin escal«.->S6X4> cetttine- 
tros.— Estante 74.--Caj6n i. —Legajo 5»» (b) 

1666 

77 Plano de la Ysla de Santa Catalina. 

Dice así: oYsla de Santa Cathalina, está en altura de i3 grados y un 
tercio = 100 leguas de Cartagena y sesenta y dos de Puerto Velo = norte 
sur cotí Chagre.» 

Remitido por el Gobernador D. Esteuan de Ocampo di la Viga, con carta de i3 da Febrero 
de 1666.— En coloren.— Con explic ción y una relación describiendo dicha Isla y su situación al 
recuperarla los españoles. — (Dtfíere en algunos detalles del plano núm. 78 de este libro).-> 
58 X 43 centímetros.— Estante 73.— Cajón 3.— Legajo 17. (6) 

Sin fecha. ¿1666? 

•■ 

79 «Planta de la Y$la de Santa Cat aliña. í* 

Dice así: «Ysla de Santa Cathalina, está en altura de i3 grados y un 
tercio == 100 leguas de Cartagena y sesenta y dos de Puerto Velo = norte 
sur con Chagre.o 

En colores y en pergamino.— Con explicación. (Difíere en algunos detalles del plano núm. 77 
d« este libro.)— 4S X ^ centímetro*.— Estante 73.— Cajón a.-»Legajo 17. (4) 

1666 

fO . Mapa de la Bahia ó Puerto, y fortificación de Santa Marta, 

Presentado por el Capitán Sebastián Fernánde:^ de Gnmboa, con memorial impreso sobre la 
reedificación y fortificación de Santa Marta.— En colores.— Con explicación.— 49 X S' centíme- 
tros.— Estante 72.— Cajón 3.— Legajo 13. (2) 

1666 

80 «Planta del Fuerte San Gerónimo (de Portovelo) hecha por D, Fer^ 
nmtdú de la Riua Agüero, Presidente y Capitán General deste Reino.» 

Con expediente sobre fortiricacioncs.- En colores.— Con explicación.— Escala de >$ Taras loa 
6 centímetros. — 27 X 40 centímetros.— Estante 69. — Cajón 4.— Legajo iK (101 

¿1666? 

•I «Planta del Fuerte San Gerónimo de la Ciudad dt Forto^^lo fc- 

bricado por el míe. de Campo Don Fernando de la Riba Agüero...» 

Llera el núm. «.—Al pie «e lee: ^Capp.^^ FranS^ Pani^ue y D. Juan át Ara» Fecii.»— Con 
explicación.— Escata de 5o varas caüiel lanas los 17 1/3 oentímetros.— .49 x 29 ceottmetros.^ Es- 
tante 69. —Cajón 4.— Legajo 20. (8) 



i 40 REVISTA DE ARCHIVOS 

1667 

82 Diseño ó plano del Fuerte y platajorma de San Vicente, en Santa 
Marta. 

Al pie se lee: FranS^ Ficardo Fccit.— Remiiido por el Gobernador de Sania Marta D. Sal- 
vador Barranco, con carta de 16 de Junio de 1667.— En colores.— 56 X 4» centímetros.— Estan- 
te 73.— Cajón 2.— Legajo 17. (7) 

1667 

83 Plano del Castillo de la boca del Rio chagre, de la situación del 
Pórtete y desembocadura del Arroyo de las Laxas y Rio Chagre.n) 

Por D. Juan de Somouilla Te jada.— Remitido con carta del mismo, de 10 de Julio de 1667.— 
En colores.— Se expresan con números los pies de profundidad.- Escala de 180 pies de á tercia, 
los 13 centímetros.— 54 1/2 X 41 centímetros.— Estante 73.— Cajón 2.— Legajo 17. (8) 

1673 

84 c(Plano de la Ciudad de Panamá según ha de quedar en el sitio 
donde se está mudando.>> 

Remitido por la Audiencia de Panamá con carta de 5 de Junio 1673. — En colores.— Con expli- 
cación.— «Pitipié de 60 lumbres de á 5 baras castellanas cada una,» los 10 centímetros.- 
28 X 42 centímetros.— Estante 69.— Cajón 4.— Legajo 18. (11) 

1675 

86 «Planta de la fortificación de Dos Bras^as que está tres leguas del 
Gatun y seis del Castillo de Chagre, hecha para defensa del Río, año 
de 1675.» 

Remitida por D. Alonso de Mercado y Villacorta, con carta de 19 de Mayo de 1675.— Kn 
colores. — «Pitipié de 80 baras castellanas,» los 13 1/2 centímetros.- 39 X 26 centímetros.— Estan- 
te 69.— Cajón 2.— Legajo 33. (i) 

1675 

86 «Planta de \ai Fortificación del Gatun que está tres leguas del Cas- 
tillo de Chagre, para defensa del Río, hecha año dé 1075.» 

Remitida por D. Alonso de Mercado y Villacorta^ con carta de 19 de Mayo de 1675.— En 
colores. — *Piiipié de 46 baras castellanas,» los 20 centímetros.- 39 X 26 centímetros.- Estan- 
teOg.- Cajón 2.— Legajo 35. (2) 

1675 

87 «Planta de la Ciudad y Fortificación de la nueba Panamá; hecha 
año de 1675.» 

Remitido por D. Alonso de Mercado y Villacorta, con carta de 12 de Julio de 1675.— En 
colores. — íkPitipié de 120 lumbres de á 5 baras cada vna,» los 11 centímetros.- 2Ó >< 40 centíme- 
tros.— Estante 69.— Cajón 2.— Legajo 35. (3) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I4I % 

1676 

88 Plano de la Villa de Santiago de Tolú. 

Remitido por el gobernador de Cartagena de Yndias D. Joseph Ha^a^ con carta de 5 de Julio 
de 1676. — Hecho á pluma.— Con explicación.— Escala de 100 varas, los 8 centirr-elros.- 58 >< 43 cen- 
tímetros.— Esunte 73.— Cajón 2.— Legajo 17. (9) 

1676 

89 Plano de la Yglesia Catedral de Panamá, 

Remitido por el Obispo, con carta de 8 de Octubre de 1676.— (^on explicación.— Sin esca- 
la.— 29 K 43 1/2 centímetros.— Estante 69.— Cajón 4.— Legajo 10. 

1677 

90 «Tercero papel que se a de ver de la forma y architectura que an 
de tener las Casas para el Cáuildo de esta Ciudad de Cartagena, en la 
fachada principal que mira a la Plaza si se hacen.» 

Remitido por la Ciudad de Cartagena en Julio de 1677.— En colores.— «Petipié de baras, diui- 
dido en tres pies cada una,» los II centímetros.— 90 >< 42 centímetros.— listante 72.— Cajón 4.— 
Legajo 33. 

1678 

91 «Planta del Fuerte de Santa Cru^ de Boca Grande, de Cartagena 
de Yndias, y) 

Al pie se lee: «Venegaí, Facicbat». — En colores.— Con explicación.— C^on dibujos de navios.— 
«Escala de 60 baras castellanas los 12 1/2 centímetros- —33 >< 38 centímetros —Estante 73 — 
Cajón 2.— Legajo 14. (i) 

1678 

92 «Planta del Castillo de San Luis de Boca Chica de Cartagena de 
Yndias,^ 

.\\ pie se lee: <kVanegas Fad.»— En colores. — Con explicación.- «Escala de zien baras», 
los 6 centímetros. — 39 K 54 centímetros.— Estante 73.— Cajón 2.— Legajo 14. (2) 

1G79 

93 Planta de San Phelipe de todo fierro,), {de Portobelo). 

Con carta de D. Luis de Veneffas Ossoriu, de y de Enero de 1679. — '.n colores —5b X 39 centí- 
metros. — Estante 69.— Cajón 4.— Legajo 19. (i) 

Sin fecha. ¿1680? 

94 «Planta del Puerto de Portobelo con sus distancias y paraxe donde 
se ha de fabricar la fuerza nueua.» 

Anónimo y sin fecha. — Con explicación.— «Pitipié de lou) baras castellanas*, los 8 ccntinie- 
tros.— 42 K 30 centímetros. — Esianie t)9." Cajón 4.— Lfg.ijo 21. (i) 



14^ REVISTA DE ARCHIVOS 

I 683 

96 (iPIanta de la nueua Ciudad dñ Puertouela que se está executando.» 

«Hecha tn 3 de Julio de 1683.»— Al pié se lee: «D. Fernando de Saauedra, Feclt.»— En colores. 
Con explicación.— Escala de 25o raras, los 13 centímetros.— 4a X 29 centímetros.— Estante 69.— 
Cajón 4.— Legajo 21. (2) 

1684 

96 Dos planos de Cartagena de Yndias. 

Por Venenas.— En gran tamaño y en mal estado de conservación. —En colores.— Estante 73.— 
Cajón 2.— Legajo 14. (3) 

1688 • 

97 «Planta del dísígnio de la nueua Villa de Portoyelo hecha por el 
General de Batalla D. Luis Benegas.í> 

Al pie se lee: «Esta Planta copió, redujo y verificó el General de Bata- 
lla D, Juan Bauptista de la Rigada midiendo las distancias con I^cuerda 
en los mismos puertos y terrenos; menos los castillos, escala norte y 
adornos que no estaban en la del dicho General Venegas en Porttovelo 
á 22 de Octubre de 1688.» 

Remitido con carta de D. Juan de la Rigada óc 25 de Octubre de 1688.— En colores.— Con 
explicación. — «Escala de 800 pies geométricos según se ha podido ajustar de lo obrado,» 
los 7 centímetros.— «Escala del Castillo de Santiago^ de 25o pies geométricos, los 6 1/2 centíme- 
tros.»— «Escala del Castillo de San Phelipe^ de i5o pies geométricos los 6 centímetros.»— 
42 1/2 K 77 centímetros.— Estante 69. — Cajón 6.— Legajo 13. (i) 

1688 

98 «Planta de un Pentágono en que se yncluye el disignio de Us 
fortiticaciones de la nueua villa de Portovelo hecha por el General de 
Batalla D. Juan Bauptista de la Rigada^ en 22 de Octubre de 1688.» 

Remitido por el mismo, con carta de 25 de Octubre de 1688.— En colores.— Con explicación.— 
Escala de 800 pies geométricos, los 7 centímetros.— 30 >< 43 centímetros.— Estante fx^ — Cajón 6.— 
Legajo 13. (2) 

1688 

99 «Planta de un exagonal en que se incluye el disignio de las fortifi- 
caciones de la nueva Villa de Portovelo hecha por el General de Vatalla 
D. Juan Bauptista de la Rigada^ en 22 de Octubre de 1688.» 

Remitido con carta del mismo, de 25 de Octubre de 1688.— En colores— Con explicación.— 
Escala de 80 > pie<t geométricos, los 7 centímetros.— 30 M 43 centímetros.— Estante 69.— Cajón 6. — 
Legajo 13. 13) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 143 

1688 

lOQ «Planta de Cartagena (de Yndias) por orden del Maestre de 
Campo D. Martín de Ceballos y la Cerda, Gouernador y Capitán General 
de ella.» 

«Por Francisco Ficarrfo.»— Forma parle de un iaiorme sobre las fortificaciones de Carugena, 
de 24 de Noriembre de 1688.— En colores.— «Pe til pie de varas castellanas» de 5oo varas los 30 cen- 
tímetros.— Otro para el perfil de la muralla de 1 1 varas los 10 centímetros.— 70 K 80 centímetros- 
Estante 74.— Cajón I.— Legajo Sa. (3) 

¿1688? 

101 «Porción de Planta de la Ciudad de Cartagena (de Yndias) en 
que representa la rruyna de la parte de la mar y las dos proposiciones y 
sus rreparos de las dos hijuelas...» 

Por el capitán Francisco Ficarrfo, Teniente de Yogeoiero Mayor «—434 de Noviembre 
de 1688?— En colores.— «Petil pie de varas castellanas» de 300 varas los 12 centímetros.- 
57 K 19 1/4 centtmetras.— Estante 74.— Cajón 1.— Legajo 52. (2)— (Hay duplicado en el Estante 73.— 
Cajón a.— Legajo 12.) 

1688 

IM 4<Porc¡ón de la Planta de la Ciudad de Cartagena de Yndias en 
el qual se representa la ruina de la mar y proposición para su reparo.» 

Delineada por el Capitán Francico Ficardo, Teniente de Yogcniero Mayor.— Forma parte de 
un Informe sobre las fortiiicaciones de Cartagena, de 11 de Diciembre de 1688.— En colores.— 
«Peiít pie de varas castellanas» de 400 varas los 16 centí'neiros.— 81 k i5 centímetros.'-Estao- 
le 74.— Cajón i.— Legajo 52. íi) 

1689 

IOS «Planta de la fortificación de Panamá que remite el Yngeniero 
mayor D. Juan de Ledesma, con carta para su Magestad de 6 de Eníro 
de 1689.» 

En colores. — Con explicación.— Contiene una inscripción que dice: Al Kxcmo. Sr. Conde de 
ta Aíuiic¿á)¿a.— «Copia.»— Escala de 8uo pies los 8i centímetros,— 41 H 56 centímetros.— Estan- 
te 69 —Cajón 6.— Lejíajo 13. (9) 

1689 

104 «Primera planta de \2iS fortificaciones de la Ciudad de Panamá, 
según el nueuo disignio por líneas roxas hecha por el General D, Juan 
Bauptista de ¡a Rigada,)> 

Remitida con carta del mismo de 6 de Enero de 1689.— En colore*.— Con explicación. — Escala 
de 800 pies geométricos los 11 centímetros.— 4a K 30 rentímettos y un suplemento de iguales 
dimensiones.— Estante 69.— Cajón ó.— Legajo 13. (5) 

Pedro Torpes Lanzas. 

(Continuará.) ^ 



144 REVISTA DE ARCHIVOS 

LAS ESCULTURAS DEL CERRO DE LOS SANTOS 

CUESTIÓN DE AUTENTICIDAD 



(continuación) 
VI I 

Llegamos al examen de las esculturas del Cerro, que habremos de 
hacer concretándonos á la colección del Museo, no solamente por ser ésta 
la que ha suscitado la cuestión de autenticidad, que motiva las presentes 
líneas, sino porque siendo con mucho la más numerosa ofrece todos los 
tipos y variedades de lo que en el esbozo de clasilicación general de las 
esculturas ibéricas hemos denominado «grupo bastetano». 

Queda dicho que no todas las esculturas llamadas del Cerro proceden 
de él sino de la comarca, en la cual podemos señalar dos, centros arqueo- 
lógicos importantes, el Cerro mismo y el Llano de la Consolación, que 
dista de él seis kilómetros ^ y del cual se ocupó D. Antonio J. González, 
en la publicación murciana La Enseñanza católica, que dejamos regis- 
trada, y últimamente D. Pascual Serrano en el Bulletin hispanique. 

Sabemos que en el Cerro existió un templo, cuya sencilla planta rec- 
tangular, con indicaciones de pronaos y ce//a publicó el Sr. Savirón 3. A 
este editício debió pertenecer un capitel que solamente conocemos por 
dibujo del Sr. Aguado y Alarcón, reproducido en El Arte en España, por 
D. José Amador de los Ríos, y en su Discurso por D. Juan Rada, el cual 
declara fueron infructuosas cuantas diligencias hizo para encontrar el ori- 
ginal. Dicho dibujo nos da á conocer, acaso con poca fidelidad, una va- 
riante del capitel jónico, sin los caracteres de arcaísmo que en él se creve- 
ron descubrir, más bien con los de la decadencia del clasicismo. En la 
colección del Museo hay un fragmento de voluta y otra aún más carac- 
terística de capiíel jónico arcaico, existe en la colección de los PP. Esco- 
lapios de Yecla y ha sido publicada por M. Piem París ■». 

Para completar en lo posible el juicio acerca de la arquitectura corres- 
pondiente a la escultura que nos ocupa, debemos mencionar el hallazgo 

i Véanse iv>'r.o \III. pjij:s. ^ y 47v>; tomo IX. pa^s. 140, 247 y -^fo; y el lomo X pií;. 43. 

2 PjinC . »l Sorr.tno li.i.nei. La piaiite Je la c\"t5j>4*j:i >n et .j ViUe ibfri,iue J Eii" en ei Sk- 
4(V:iN htsy^":^b(. i. p ::. 

; r'r::v..r.» Ncr.e v:e '.a Hevista, tooiú V, Uinina^ : ^ \ j.V 

4 M. P. Pjr:s. Scuip:urfs .:u Cerro délos Santos, Bi^Uttsn H:<vanique, III. pa^; t::. -:,•-' >. 
> iJitr.. VI, ¡íurr. > 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 145 

ocurrido en el Llano de la Consolación de unos largmentos arquitectóni- 
cos, que adquirió el Sr. Vives y por donación suya figuran hoy en el Ga- 
binete de Antigüedades de la Academia de la Historia, los cuales nos dan 
como las esculturas clara muestra de la amalgama de elementos orientales 
y griegos, de que se compone el arte ibérico. Corresponden dichos res- 
tos á miembros arquitectónicos pequeños, que pudieron pertenecer <í una 
edícula ú á otra construcción análoga poco importante. Consisten en 
cuatro trozos de capiteles, dos de arquitrabes y otros dos de cornisa. Los 
cuatro primeros trozos lo son de volutas, que acusan gran desarrollo, y 
cuyo trazado es análogo al de capiteles y estelas chipriotas y al de capi- 
teles griegos arcaicos de orden jónico, procedentes de Neandria, Mitilene 
y Délos '. Los trozos de arquitrabe ó de friso ofrecen restos de una deco- 
ración bien característica: el disco solar de los egipcios, con las alas ex- 
tendidas, como se ve en tanto y tanto entablamento de las construcciones 
faraónicas y por imilación en un entablamento fenicio del templo de Bi- 
blos, que posee el Louvre y en estelas cartaginesas. En nuestros fragmen- 
tos se ven las alas con todos los rasgos que al estilizarlas les dio el arte 
egipcio. Los trozos de cornisa, por el contrario, ofrecen en las molduras 
de la misma los ovarios, perlas y fusulinos, propios de las cornisas grie- 
gas. La piedra de los fragmentos es la misma de las esculturas: una are- 
nisca con cemento calizo de color algo oscuro, y tan blanda cuando sufre 
la acción de la tierra^ que, según nos dijo el Sr. Savirón, al desenterrar 
algunas piezas observó que eran fácilmente rayables hasta con la uña. 

Esta piedra, abundante sin duda en la localidad, fué el material utili- 
zado en los talleres bastetanos, donde le trabajaban practicando la ejecu- 
ción dura y prolija de la técnica oriental que á veces, como en Egipto, se 
ejercitaba sobre materiales durísimos. Hay, pues, evidente disconformi- 
dad entre la blandura del material y la dureza de la ejecución; lo que 
prueba que la rutina fué la ley en las prácticas orientales y acaso hieráli- 
cas del arte antiguo, cuyas derivaciones ibéricas estudiamos. Los egipcios 
por temor de que saltara el duro material, los bastetanos, como los chi- 
priotas, que también esculpieron en blanda piedra, por temor de que- 
brarla, emplearon á veces ciertos subterfugios ó convencionalismos. Ve- 
mos, pues, que en las estatuas femeniles la masa del cuello está robuste- 
cida con el tocado, que suele formar ancha base sobre los hombros; los 

I Ferrol y Chipiez. Ilistoire de l'Art dans I Antiquité^ III, fi^s. 4H, 5i, 52, 71, if)2; y \'II, lif^s. 275 
y 276, y lám. Lili. 

3.* ÍPOCA.— TOMO XI. íO 



146 REVISTA DE ARCHIVOS 

brazos están pegados al cuerpo, de suerte que como los collares y demás 
adornos destacan en relieve sobre la masa del tronco, el cual, vestido de 
ropa talar, forma un todo macizo, sin partes salientes de importancia. 
Manos, plegados del ropaje, detalles de adornos y tocados; cabellei-a y aun 
facciones, está todo ello más bien grabado que esculpido, siendo tímido y 
redondo el modelado. 

Los caracteres que vamos apuntando convienen á la generalidad de 
las escu'lturas del Cerro, resultando de un modo completo en las más ar- 
caicas. Pero se observan también otros caracteres que son comunes á 
todas, tanto á las arcaicas como á las clásicas y les prestan unidad per- 
fecta en cuanto á su destino y significación. El primero de estos rasgos es 
de orden técnico y consiste en que estatuas, bustos y cabezas están labra- 
dos por frente y costados, no estándola casi nunca por el dorso, señal evi- 
dente de que fueron hechos para ser colocados junto á la pared del santua- 
rio, como ya lo indicó el Sr. Rada. Cabezas hay que al examinarlas surge 
la sospecha de que fueron intencionadamente esculpidas para colocarlas 
luego de perfil, del lado en que puso su esmero el artista, descuidando el 
opuesto. La otra característica constante señala esa numerosa serie de figu- 
ras como votivas, siendo de notar, en las que consideramos auténticas, que 
no representan deidades sino seres reales, lo que no quiere decir que deban 
considerarse como retratos, sino como meros simulacros, representacio- 
nes ó símbolos de seres devotos en el momento de presentar su ofrenda ó 
de dirigir su plegaria al dios titular de ese santuario, cuyo nombre no po- 
demos precisar por falta absoluta de pruebas, siendo verosimil que fuese 
una divinidad indígena. 

Volviendo al arte ya indicamos é importa señalar que en el grupo de 
esculturas bastetanas son apreciables dos estilos diferentes: uno en que el 
arcaísmo ó mejor pseudo-arcaismo constituye la nota dominante, y otro 
en que la tendencia clásica y realista se acentúa hasta hacer pensar en el 
arte clásico y acaso romano. Pero entiéndase, desde luego, que no quiere 
esto decir resalte en conjunto de esas esculturas un verdadero proceso de 
arte. Productos de un sistema amanerado, mantenido por una costumbre 
religiosa, en las figuras arcaicas se advierten rasgos realistas y en las rea- 
listas hay todavía detalles de factura arcaica. El aislamiento de esa escuela 
y el consiguiente apego á sus rutinas constituyen la nota dominante. Todo 
esto dificulta mucho el estudio y la clasificación que parece debe basarse 
por el pronto, en la separación de esos dos grupos; pero mal puede seña- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 47 

larse la evolución dentro de cada uno ni el paso del primero al segundo 
cuando se adviene aquella mezcla de caracteres. Toda prudencia parece 
poca en cuestión tan oscura como lo será siempre la de la marcha del arte 
en una escuela local y aislada. 

En el grupo pseudo arcaico parece oportuno establecer dos grandes se- 
ries, una de figuras femeniles y otra de figuras varoniles, comprendiendo 
en cada serie estatuas bustos y cabezas, que iremos agrupando conforme á 
las afinidades que ofrezcan. 

Antes de entrar en el examen individual de las esculturas, debemos 
decir que no queriendo dar á nuestro estudio el enfadoso rigorismo de un 
catálogo, y habiendo sin embargo de guardar un orden de clasificación, 
señalaremos entre corchetes el orden de la misma con números, juntamen- 
te con los que correspondan al Inventario del Museo, añadiendo la cifra de 
la mayor dimensión de la figura, cuando este dato tenga interés. 

Examinemos las figuras femeniles. Entre ellas estimamos de importan- 
cia, para conocer los orígenes del estilo arcaico bastetano, una estatuita 
que guarda inmediata relación con el busto de Elche. 

[1. — 7707. — 0,20. Véase tomo IX, lám. VI.] Es la ya citada y reprodu- 
cida figura femenil, con tocado idéntico al de aquella notabilísima escul- 
tura, formado de mitra y cadenillas, discos á modo de ruedas, de las que 
tan sólo conserva el del lado izquierdo, cubriéndole la oreja y cadenillas 
que bajan á unirse con las del collar ó collares de cuyos hilos penden di- 
jes, estando también velada con un manto cuyos bordes se unen sobre el 
pecho. Fáltanle las manos. El rostro algo frustro, por tener mutilada la 
nariz y la boca, parece de vieja. El Sr. Savirón fué el primero que repro- 
dujo esta estatuilla, ' que dice fué hallada «bajo la escalinata del templo, á 
la profundidad de un metro cincuenta centímetros»; la describe y hace 
notar su mérito, superior al de la generalidad de las esculturas, de donde 
deduce que debe pertenecer á la época de florecimiento de su estilo, como 
así es en efecto. Con este parecer se mostró conforme M. Engel 2. Tam- 
bién la reprodujo M. P. París, utilizándola como documento que demues- 
tra las analogías del tipo y del estilo del busto de Elche entre las escultu- 
ras del Cerro 3; reconoce las razones conque la estimó Savirón; pero dice 
que «no debe juzgarse sin prudencia del estilo» de este fragmento; y cree 

1 Véase, primera serie, t. V, pig. 229, lám. IV, núm. 13. 

2 Rapport^ pág. 55. 

3 P. Paris. BuMte espagnol, fig. 6 y págs. 12 y 13. 



148 REVISTA DE ARCHIVOS 

que «algún vándalo ha pretendido hacer un bien rayando la piedra para 
precisar el contorno de los ojos borrados.j^ 

[í. — 7717.-0,12.] Con esta estatuita deben agruparse dos, una falta de 
la cabeza y de la mitad inferior de las piernas, pero estimable á pesar 
de su estado fragmentario por su buen estilo y su analogía con lo ante- 
rior, á la que aventaja en que conserva las manos, cuyos dedos dobla- 
dos están bien hechos, sin el convencionalismo pseudo arcaico del grupo 
más numeroso de figuras. No sostienen, como en éstas, dichas manos, la 
copa de ofrenda, estando más separadas y teniendo cogidos los bordes del 
manto. Adornan su pecho collares y dijes '. Fué descubierta por el Sr. Sa- 
virón en la vertiente occidental del Cerro. 

[3.. — 7718. — 0*09.] En el mismo caso se halla la otra, que sólo es un 
fragmento de estatuita, por hallarse falta del busto y de la mitad inferior 
de las piernas. La posición que acusa de los brazos, doblados, con las 
manos hacia adelante recogiendo el manto, es la misma que en la esta- 
tuita anterior; pero aquí los pliegues están tratados con blandura y saber, 
que denotan buen estilo y mano esperta. Este ejemplar no fué hallado 
por el Sr. Savirón que le menciona en grupo con otros fragmentos -. 

Pasando al examen de las piezas grandes parecen reclamar los prime- 
ros puestos dos cabezas mitradas, que muy bien pueden considerarse como 
fragmentos de estatuas ó de bustos, de un tamaño poco menor que el na- 
tural. 

(^ — 7510. Véase lám. III, núm. 2.] Una ciñe diadema de labor de orfe- 
brería, con grandes ínfulas que encuadran el rostro; la mitra ó cogulla 
cubre hasta los hombros. La ejecución del rostro es de carácter más arcaico 
que la del tocado. El ojo almendrado, redondo por el lagrimal, y agudo por 
su vértice exterior, es un rasgo hierático, peregrino y característico. La 
boca, de modelado seco más parecido al de las cabezas varoniles y no des- 
provisto de sentimiento realista. La labor de la diadema, que la mitra no 
permite ver entera, forma adornos en figura de m c/5, y de rosáceas y por 
bajo un ziszás; las ínfulas apenas visibles, terminan en discos o especie de 
ruedas, mucho más pequeñas y más bajas que las del busto de Elche y de 
la figura i. (7707), pero del mismo género. El festón ó borde de la diade- 
ma formado de ondas que recuerdan los ovarios de las molduras, figuran- 
do de labor calada, se dibuja sobre la cara á modo de toca. Reproducen esta 

1 Savirón, V, pág. 231, lám. 4.*, ñg. 21.— Paris, liuste^ pág. ló, fig. 7. 

2 V. pág. 232 yP.iris, Bustc^ pág. 16. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I49 

cabeza los señores Rada ', Heuzey 2, Engel 3 y París 4. Heuzey recuerda 
que esta especie de cogulla no es rara en el Oriente antiguo, anteriormente 
á la época en que se dejó sentir la influencia griega que desterró modas tan 
peregrinas y formas tan hiperbólicas. Señala al propósito figuras de barro 
sirias y rodias, á lo que añadiremos nosotros la mención de dos figuras fe- 
meniles, recostadas, también de barro, procedentes de Beyrut, y existentes 
en el Museo, donde están catalogadas bajo d núm. 3jgo. Añade M. Heuzey 
que esas modas orientales son las que habían adoptado las mujeres iberas, y 
describe Artemidoro, cien años antes de nuestra era^ diciendo que esas 
mujeres arrollaban sus cabellos en torno de una especie de columnilla de 
un pie de altura y lo cubrían todo con un velo ó calyptra de color ne- 
gro. Respecto del festón que encuadra los tres lados de la cara, dice: «En 
Un, la frente y las mejillas están encuadradas por ondulaciones totalmente 
simétricas, que parecen á los ovarios de Arquitectura, lisas y separadas 
como en la ornamentación jónica, por puntas ó dardos. iNo se sabe á pri- 
mera vista si este festón de un trabajo en el que hay delicadeza y compli- 
cación es un complemento del tocado ó simplemente una manera conven- 
cional de representar la cabellera. Seguramente hay que buscar el punto 
de partida en los bordes ondulantes de la cabellera, tal como están re- 
presentados en las obras griegas arcaicas, por un procedimiento toma- 
do del arte caldeo-asirio. Diríase tan solo que el escultor ha olvidado el 
origen y verdadera naturaleza de esas ondulaciones; por lo menos las ha 
tratado de una manera puramente decorativa.» 

[6. — ySoG. — 0,33. V. ñ^. i."] Estas observaciones son todavía más apli- 
cables á la otra cabeza, de la cual existen vaciados en los Museos Arqueo- 
lógico Nacional, de Reproducciones Artísticas y Antropológico; pero cuyo 
origmal no perteneció, como se ha creído, á la colección Cánovas, ni 
hemos podido. hallarle en otras, siendo presumible que lo conserve algún 
particular, por mera curiosidad. Es una cabeza cuya fisonomía ofrece los 
mismos rasgos arcaicos que la acabada de describir. Son más finas sus fac 
ciones, más delicado el sentimiento artístico que las expresó, y es de notar 

1 Discursos, lam. IV, i. 

2 Revue d' Archa, III, lám. IV, i y págs. io5 y 106. iiuUetin de correspondance helenique^ XV, 
pág. 617, fig. r. 

3 Rapport, pág. 72. fig. 4. 

4 liaste^ pág. 10; Repue de l'Art Áticien et Moderne, lo Marzo i8yS y Repue philomatique de 
Bordeaux et de Sud-Ouest^ i .fulio 18^/, y por error material 1 1 ha incluido, bajo el núm. 53 y re- 
producido én la lám. VIH, i.", i, entre las piezas no pertenecientes al Museo de Madrid, en el 
Bulletin Hispanique^ III, pág. 113. 



1 5o 



DE ARCHIVOS 



el acento dulce con que está tratada la boca y la inclinación del plano de 
los ojos, cual si la dama representada mirase hacia la tierra, al igual que 
iade Elche, pero no con la grave expresión de ésta, sino como sumida en 
una contemplación plácida. La diadema, de labor menos arcaica, está 
adornada con ondas, y por su borde, sobre la frente, con doble hilera de 
bolitas. Más lógico, al parecer, que el 
autor de la cabeza anterior, el de ésta 
dispuso tan sólo á los costados las on- 
das, sin las puntas ó dardos interme- 
dios y de un modo, que guarda inme- 
diata relación con el de interpretar los 
mechones del cabello, que es acaso lo 
que significan estas ondulaciones, en la 
cabeza varonil, núm. 7.508. — Ajusta 
sobre tales adornos una mitra ó cape- 
ruza que, por estar roto el original, no 
puede precisarse su terminación y altu- 
ra, siendo presumible que esta fuese 
grande, á juzgar por la dirección del 
perfil^ en su frente ofrece una arista ó 
doblez y por detrás llega hasta el arran- 
que del cuello '. 

|6.— 3.500.— I. "I 35. — Véase to- 
mo VIH, lám. IV|. Llegamos por fin 
al examen de la pieza capital entre las 
esculturas del Cerrro de ¡os Santos, la 
FIGURA I. estatua grande de mujer oferente, ala- 

bada por cuantas personas se ocupa- 
ron de estas antigüedades y cuyos rasgos dieron desde luego razón del arte 
especial de las gentes, á quienes perteneció aquel santuario. £1 tamaño de 
la figura es poco menos que el natural, pues mide, sin el plinto, 1.™ i5. Su 
rasgo característico es la solemne quietud con que hace la ofrenda de una 
copa ó vaso del tipo del olpe, sin asa, tipo de vaso oriental, que hallamos 
entre los objetos ante-romanos descubiertos en Costig (isla de Mallorca) 




iiSga.RevatPhUoiaati^tititiBiirátaitx, i Julio 1899,7 BuIttHit Hispaniqut Í4, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I 5 1 

con unas cabezas de toro en bronce, todo ello existente en el Museo Ar- 
queológico Nacional. Sostiene dicha copa entre las dos manos, sobre el 
cuerpo, á la altura del vientre. Viste tres túnicas, cuyos bordes escalona- 
dos son visibles por abajo y por el cuello. La primera y más corta ofre- 
ce unas rayas, como indicando franjas, en sentido oblicuo hacia el medio, 
que queda liso; lisa por completo es la segunda; y la tercera, que cae sobre 
los pies, calzados por cierto con zapatos cerrados, forma menudos y simé- 
tricos pliegues, que por comparación bastante exacta con la conocida 
Hera de Samos, existente en el Louvre, dejó entender á M. Heuzey » que 
no se trata, cual se pensó, de una interpretación de fleco á la manera asi- 
rla, sino interpretación de «la túnica de lino, la calasiris egipto-jónica>>, 
siendo admisible, en opinión del eminente arqueólogo, que las modas 
griegas, más ó menos mitigadas, comenzaran á ganar desde el siglo v mu- 
chos puntos del Mediterráneo y se propagaran más y más, á medida que el 
contagio de la vida helénica fuera haciéndose dominante en el mundo an- 
tiguo. El cuello, bastante cerrado, de esta túnica, se abrocha con un pa- 
sador en figura de f-i , que guarda esta misma posición, y de cuya clase 
de imperdibles de bronce, recogidos en muchos puntos de España, abun- 
dan en nuestro Museo los ejemplares, muchos de ellos idénticos al de la 
estatua. Completa ésta su vestidura con un manto ó gran velo rectan- 
gular que desde los hombros viene formando en la caída de sus bordes 
el plegado simétrico, conforme al sistema griego arcaico, de que nos 
ocupamos á su tiempo, y lo mismo en los extremos que caen de los 
antebrazos sobre el vientre. Dichos pliegues están formados por líneas 
rectas en ziszás, contrastando con los pliegues laterales confluentes hacia 
el codo, indicados por líneas curvas. A sus cuatro extremos lleva este 
manto sendas bellotas ó glandes. Este detalle y el citado pasador, compa- 
rable á los de la Galia y de Etruria, estímalos M. Heuzey de moda orien- 
tal ó bárbara. La cabeza se adorna con una complicada y lujosa diadema, 
obra delicadísima de orfebrería, compuesta de un frontal que se adapta al 
cráneo y ofrece, en dos series, una labor de líneas ondulantes y un festón 
de bellotitas sobre una especie de fleco de hilos ondulados; á los extremos 
sendos rosetones que recuerdan motivos de la ornamentación oriental y 
de los que parten golpes de cadenillas acabadas en bellotas ó glandes 
que llegan hasta los hombros y casi cubren dos discos como los que lleva 
la cabeza núm. 4. (75io),pero mayores; y entre estas caidas y el rostro 

X Revut, Lám. III y págs. loi á io5. 



l52 REVISTA DE ARCHIVOS 

aparecen otras cadenas, más gruesas y dobladas, que bajan hasta el pecho, 
como las que llevan las mujeres argelinas. Pero lo que es más digno de no- 
tar es que este tocado guarda semejanza con los de cadenillas de oro, reco- 
gidos por Schliemann en la Troade, según se hizo constar en el Catálogo 
del iMuseo ^ Completa el adorno un pectoral, formado por tres gruesas ca- 
denas, separadas por un tejido de labor de canutillos, formando picos con- 
trapuestos, y por terminación una serie de bellotas, como en la osk egip- 
cia. En los dedos índice, anular y miñique de la mano izquierda lleva sor- 
tijas, la segunda en la primera falanje. Tal tué la costumbre, mencionada 
por Plinio y comprobable observando figuras orientales ó etruscas. 

Kn cuanto al estilo, el hieraiismo se manifiesta en la rigidez solemne, en 
el paralelismo, en la quietud mística con que esta mujer bastctana hace su 
ofrenda, la ofrenda de la bebida antes de la libación, como dice M. Heuzey, 
revestida de sus ricas ropas y fastuosos adornos, como una princesa. Su 
rostro estcí sereno y grave. La expresión es triste. A ello contribuyen los 
ojos por la exagerada elevación de los párpados superiores y por estar sus 
vértices exteriores inclinados hacia abajo; y la boca que es en un todo se- 
mejante á la de his cabezas anteriores, por estar también caidas las comi- 
suras de los labios. Las manos se arquean aunque tímidamente para cojer 
la copa y los dedo> tienen indicadas las unas. Tanto en las facciones como 
en los adornos son evidentes las interpretaciones y las minucias sistemá- 
ticas arcaicas al lado de los conatos de realismo, adivinándosela fluctua- 
ción v la timidez de los artistas bastetanos. Ln conjunto hay en esta estatua, 

> 

y en ello está su mérito, una grandiosidad y una cierta elevación religiosa 
que la señala como obra maestra en la escuela que estudiamos. 

Hasta el simple examen de la figura para comprender que responde á 
un tipo consagrado. De sacerdotisa la creyó el Sr. Rada 2. l>e oferente tan 
sólo se ha considerado después y habremos de considerarla nosotros. Y en 
verdad, que en este punto son de notar ciertas figurillas de bronce, de las 
cuales nos ocupamos hace tiempo ?, caracterizadas por análogos tocados 
y joyas, por ir veladas con el manto y que acaso responden, como ya 
indicamos, á una costumbre, practicadas en los centros de culto por 
quienes creyeron recibir dj las deidades el gran beneficio de la salud. 

I Pig. 2<jS. — Véanse los elementos reunidos al propósito en iiucsiri» lomo IX, láin. VI. 

3 Véase nucsifi» lomo IV, l.a colección de bronces antiguos de /). Anlonin Vives. Vé.•^^^e acerca 
de la estatua del Cerr^t Knycl Happont, pa>?. 72 y lá:ii. I\ de la publicación en que inserto fu 
trabajo titulado Souvellcb Archives des MisionSy tomo iU. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I 53 

Examinemos ahora la sei*ie de estatuas del mismo tipo, esto es, de mu- 
jeres veladas y adornadas haciendo la ofrenda de la copa. 
(■■ [7. — 7.G32. — 0,75.] Muy semejante á la estatua descrita debía ser otra 
de la cual salo se conserva la mitad inferior ó poco más, bastante mutila- 
da, pues faltan las manos y el vaso de la ofrenda. Viste dos túnicas, lisa 
la primera y formando menudos pliegues la S2¿;unda; pliegues, que por 
extraño capricho del tallista se repiten entre los zapatos, como si la ofe- 
rente vistiera otra tercera túnica '. El manto forma las caídas regulares, 
de pliegues geométricos d los lados y sobre el abdomen, llevando d sus 
extremos glandes de figura romboidal guarnecidos de bellotillas. Sobre el 
pecho conserva una bulla ó joyel como terminación del collar. La extruc- 
tura de la estatua es prismática, como un pilar, siendo menos apreciable 
que en la anterior, el sentimiento del bulto de las dos piernas. 

También hay cierto sentimiento sumario de la posición de los brazos 
doblados sobre el cuerpo, en la curva que afecta la caída del manto, for- 
mando los consabidos pliegues geométricos, en tres notables ejemplares. 

[8. — 7.633. — 0,80.) ( no de ellos, d no hallarse frustro y falto de la 
mitad inferior á¿ las piernas, sería muy estimable, tanto ó más que la 
estatua grande. La oferente de que hablamos ahora lleva cl manto por la 
cabeza y los pliegues, sin abandonar el ziszás que los dibuja, tienen más 
movimiento -; el tocado forma á manera de ínfulas de cadenillas, de las 
que pende el pectoral también de cadenillas con un dije. 

[9. — 7. 61 1. — 0,27.] Otro ejemplar es un fragmento ó torso de estatua, 
de buena ejecución, también con más movimiento en el plegado, y su 
collar es una triple y gruesa cadena 3. 

[10. — 7.604. — 0,31.1 El tercer ejemplar es un fragmento idéntico al 
anterior, con la copa mejor hecha que en la mayoría de las figuras. 

Una variante de la peregrina indumentaria femenil bastetana se nos 
ofrece en otras tres estatuas, de las que solamente una está completa. 

[11, 12 y 13, — 7.625, 7.397 y 7. 63 1.— 0,61, 0,43 y 0,72.] En ella, y en 
la que más se le asemeja, falta de la cabeza, se observa que, además de las 
túnicas, dos en la primera y tres en la segunda, llevan el manto en la dis- 

1 Otro fragmento análogo perteneciente al Musco de los PP. Kscolapios de Yccla, ha catalo- 
gado con cl núm. 21 y reproducido (larri, II, iiúm. 3). .M. P. Pari.^ en su citado trabajo del ñulletin 
íiispamque. III, pá^. 118. 

2 En el Museo de Albacete hay un lor^o parecido de 0,76, que registra París en el Bulletin 
con el núm. 5i y reproduce en la lam. lil, 2. 

3 Paris, Bulletiny registra con el núni. 40 y reproduce lárn. III, núm. 1, un busto parecido del 
Museo de Albacete, con inscripción que cree auténticamente ibérica. 



1 54 REVISTA DE ARCHIVOS 

posición ya conocida, y encima, á modo de un velo, el cual, desde la ca- 
beza (según permite observar el ejemplar completo) cubre hasta por bajo 
de los hombros y cae sobre los brazos, formando pliegues radiados, como 
las modernas mantillas de nuestras mujeres. 

La dicha estatua completa es curiosa (véase tomo Vlíl, lám. V, fig. i) 
por su rostro de facciones redondas y juveniles, que recuerda modelos 
clásicos, apartándose de la extraña acentuación arcaica de la fígura gran- 
de. Se adorna con una diadema formada por gruesa trenza y su festón de 
bellotillas, más las indispensables caídas ó ínfulas de cadenas ó canutillos; 
é independientemente, por bajo del borde de la túnica, lleva un grueso 
collar del género iorquis, igual al que lleva al segundo ejemplar. El ter- 
cero es un fragmento, pero de estatua grande, falta de la cabeza, de un 
buen trozo del costado izquierdo y de la mitad inferior de las piernas. Di- 
fiere de los anteriores en que el dicho velo baja algo más por el costado, 
estando sus pliegues indicados por medio de líneas curvas, confluentes 
hacia el brazo que le recoje, y en que el collar ó pectoral, formado por 
cuatro gruesas cadenas, pareadas, pende de las cadenas de la diadema, 
según la moda troyana '. 

[14. — 7.634. — 0,78.] Se diferencia de las anteriores estatuas otra que 
también está velada con el manto, y sobre su túnica resaltan tres gruesos 
collares torquiies; el que va en medio con un nudo idéntico al que se ve en 
un torqui de plata que conserva el Museo con el núm. 16.886. Pero lo más 
singular de e§ta estatua, que por desgracia tiene frustro el lado izquierdo, 
es el tener el rostro vuelto hacia la derecha y los ojos cortados á bisel, lo 
cual le da una expresión como de dolorosa. 

[16. — 3. 5 1 3. — 0,94. Véase tomo VIH, lám. VI, fig. i.] Hay una estatua 
de mujer oferente que se diferencia de las anteriores en que lleva una 
mitra ó cogulla cónica que forma parte de una especie de capuchón, el 
cual, á modo de toca, circuye el rostro, no dejando visible diadema ni 
collar, y baja sobre el pecho perfilándose en una especie de picos escalo- 
nados, que más parecen de telas superpuestas que indicación de pliegues: 
por bajo sale el manto plegado á los costados en la forma conocida y por 
el frente es visible una sola túnica, formando menudos pliegues. Los cal- 
zados son á modo de borceguíes, cuyas palas se juntan sobre el empeine. 
El rostro, de ojos ovales y rectos, guarda relación con el de la estatua 
citada 7.625. Como ésta lleva la copa sobre el abdomen y las manos 

I Rftda, Discurtos^ lám. VI, 5. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



|5B 



están interpretadas de un modo geométrico exagerado que convierte las 
cuatro falanges en elementos de un ornato de monótona regularidad '. 

H6. — 7.504. — 1 ,6o.] Del mismo tipo, pero mucho mayor, es otra esta- 
tua que se haila frustra, permitiendo juzgar de un estilo más libre que el 
de la anterior la caída del manto y del velo por el lado derecho K 

[17, 18 y 18.-7.614, 7.5i5 
y 7.636.-0,59, 0,43 y 0,46.1 
Deben agruparse con estas es- 
tatuas tres bustos mitrados. 
Los dos primeros, que son los 
menos mal conservados 3, per- 
miten apreciar que comoen las 
cabezas primeramente citadas 
la cogulla, unida al manto, 
deja visible la rica diadema de 
cuyas ínfulas de cadenillas 
penden gruesos collares. En el 
primer ejemplar los ojos están 
indicados i bisel y la boca con 
una aguda incisión 4. En el se- 
gundo ejemplar los ojos son 
abuItailos,globulosos, como se 
ve en varias cabezas de hom- 
bre, y la boca es fina y mode- 
lada como la del vaciado. 

(20.— 7.519.— 0,23.] Guar- 
da relación con esos bustos 

una cabeza, cuya mitra,en vez 

, , , ,, FIGURA 2.' 

de estarderecha como en ellos, 

está inclinada hacia atrás, como en el busto de Elche, y el rostro, festo- 
neado de ricos pendientes redondos, es oval, de facciones prominentes y 
ojos almendrados y globulosos. Al cuello lleva un lorqut's. 

(21. — 7.510. — 0,3g. Véase fig. 2,] Forma contraste con tan acentuado 
arcaísmo el muy dulcificado de una cabeza representada en el Museo Ar- 




T 5«Tiróa, V. 331, oúm. 

3 hidi, DiKunot. lim. IV. i 

3 Ridí, DUcurtos. lim. V, 6 

4 Ptri», ButU, pig. II, üg. 5. 



y Rida, Diicuri 



I 56 REVISTA DE AKCHIVOS 

queológico y en el de Reproducciones artísticas por sendos vaciados y 
cuyo original no perteneció nunca, como se había creído, á la colección 
Cánovas del Castillo, sino á las del Museo Antropológico, formado por el 
Dr. Velasco, que hoy constituye una sección del de Ciencias naturales, 
donde hemos tenido la suerte de hallarlo. Lleva mitra ó cogulla recta, 
medio cubierta por el velo ó manto; ciñe diadema, cuya placa, de labor 
geométrica y festón de bellotillas, se distinguen claramente, al contrario 
de las cadenillas de los lados, que están mutiladas. El rostro denota en el 
artista uri cierto sentimiento realista. Los ojos están perfilados sin exage- 
ración y la boca y barba modelados con cierta blandura, y acentuadas del 
modo característico ^ 

[23.— 7.5o6. — 0,27.] Muy curiosa variante entre las cabezas mitradas 
ofrece una cuya cogulla, de figura un poco triangular, recuerda la mitra, 
al parecer de cuero, que pusieron al busto de Klche. También, bajo fa 
cogulla, que le llega hasta el cuello, se adorna la dama con la consabida 
diadema. El rostro, de modelado algo seco, guarda relación con el de la 
cabeza anterior ^ 

[22 y 23. — 7.527 y 7.545.] Hay otro tipo de cabezas femeniles, sin 
mitra, pero veladas por el manto, que deja visible la diadema, la cual, en 
dos ejemplares, ambos de rostro largo, con ojos convergentes, tallados á 
bisel, tienen un aspecto de tocado egipcio, con las ínfulas de cadenillas. 
De este genero posee una cabeza femenil del Cerro el Museo de Ciencias 
naturales en la serie que fué del Df . Velasco. 

[24 Á 28. --7. 524, 7.532, 7.533, 7.539 y 7.543.1 Cinco ejemplares de 
cabezas mitradas con algún que otro rasgo curioso, completan esta serie. 

[29 y 80. — 7.648 y 7.640.] También hay dos grandes bustos femeniles 
que, á no hallarse muy mutilados y frustros, serían importantes; uno con 
su diadema de colgantes unidos al grueso collar lleva el manto cubriendo 
una mitra redonda, como se ve en un curioso bronce procedente de La 
Luz (Murcia), que conserva el Museo 3; el otro tiene entre los colgantes 
del collar placas redondas, que han perdido todo detalle y acaso llevó 
mitra. 

[31.— 7.524.— 0,28.1 Completan la colección de figuras femeniles otra 
cabeza, de buen estilo, pero muy mutilada, con ínfulas y mitra. 

1 Rada Discursos. lám. IV, 5; París, liuste^ pág. ii, fig. 3, y liulletin^ núm. 55. 

2 Rada, Discursos^ lám. IV, 4, y París, Baste, pág. 11, fig. 4. 

3 Véase el tomo VII, pág. 272 y lám. \l. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I Sj 

[39, — 7.579. — 0,24.] Un busto á modo de hennes, velado, frustro. 

[33. — 7.639. — 0,31.] Torso de una oferente con manto. 

(34. — 7.653. — 0,20.1 Trozo inferior de una figura con dos túnicas y 
manto con glans ai extremo. 

(35. — 7.619. — 0,26.] Torso de una oferente, curiosa porque el vaso es 
ancho y mayor proporcionalmente que en las figuras anteriores, diferen- 
ciándose también de éstas en que las manos están interpretadas de un 
modo menos arcaico. Fué hallada por el Sr. Savirón ^ en la vertiente oc- 
cidental del Cerro. 

[36. — 7.521.) Cabeza con mitra puesta hacia atrás á modo de toca, y 
con dos adornos circulares ó flores, en el tocado, á los lados del rostro, 
por lo cual recuerda al busto de Pilche. — El rostro está trustro y en él una 
mano impía perfiló unos ojos en la raíz de la frente. 

(37. — 7.554. — 0,18.] Cabeza con tocado semejante al de la anterior, 
pero sin mitra. Los ojos tallados á bisel. — El escultor trató esta cabeza 
como si fuera de relieve, para ser vista de perfil ó á tres cuartos, pues 
aparece como aplastada. 

[38, — 7.571. —o, 1 5.] Cabeza velada con el manto. El rostro algo frus- 
tro, con ojos globulares. 

[39. — 7.674. — 0,1 3.] Rostro encuadrado por la diadema, con ínfulas á 
la egipcia, parecido al de la estatua 7.625. 

[40. — 17.348. — 0,12.] Estatuilla sin cabeza ni pies, envuelta en su 
manto, parecida á las primeras de la serie. — Perteneció á la colección del 
Dr. Velasco. 

[41 á 43.-7.647, 7.655 y 7.729. — 0,43, 0,46 y 0,39.1 Tres trozos de ca- 
bezas con mitra, la primera redonda y las otras dos de figura tropeoidal, 
estando arriba la parte ancha y adaptada de modo que descubre cabello y 
tocado. La última de estas mitras lleva grabada una inscripción que esli- 
mamos obra del falsario 2. 

[44. — 7.716. — 0,14.] Curioso fragmento de la parte superior superficial 
de una cabeza, adornada con diadema de prolija labor, como la estatua 
grande. 

[45. — 7.683. — o,i5.] I^^ragmentos d^l tocado y collar de una estatua. 



1 Savirón, V, pág. 230 y láin. VI, fi^. 20. 

2 Adquirido esic fraf^mcnlo con posierioriJad al estudio del Sr. Hada; no se halla en su Dis- 
curso y si los dos primeros, lám. vn, i y 2, Tampoco Je pudo rc^isirar el Sr. Hübncr. 



1 58 REVISTA DE ARCHIVOS 

[46 y 47. — 7.694 y 7.695. — 0,08 y 0,10.] Dos torsos de figuras pequeñas, 
de oferentes. 

[48. — 7.657.-0,14.] Fragmento de una cabeza velada por el manto. 

[49. — 7.620. — 0,34.] Estatua de factura bárbara, falta de las piernas, 
el rostro oblongo y dispuesto en dos planos, haciendo de ve'rtice*la nariz; 
el cuerpo como un pilar cuadrado, viste una camisa cuyo borde forma 
pico sobre el pecho y cuyas mangas de finos pliegues descubren los brazos 
caídos sobre el cuerpo, con las manos abiertas, todo esto grabado sobre 
el frente de la figura, que revela la corrupción de un arte de buen origen. 
En la cabeza lleva un capuchón del que baja por la espalda un largo 
pico. 

[50.— 3.5i5. — o, 1 5.1 A las figuras femeniles de piedra, será bien añadir 
una de bronce, que es enteramente una reducción de las descritas adoran- 
tes. Como ellas aparece en pie, con mitra, tocado, pendientes y collar con 
dije, velada y envuelta en un manto que no acusa pliegues y sujeto sobre 
el pecho con las manos, de las cuales es visible la derecha en piadosa acti- 
tud. Los pies asoman juntos. Los ojos ovoides y todos los rasgos de la fiso- 
nomía acusan los caracteres del mejor estilo arcaico. Otro ejemplar idénti- 
co posee la Academia de la Historia y otro el Sr. Vives. El qu^ nos ocupa, 
fué donado al Museo por el Sr. Marqués de Monistrol. 

Tales son, á nuestro juicio, las figuras femeniles arcaicas de autentici- 
dad manifiesta. 

José Ramón Mélida. 
(Continuará.) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 Sq 



EL LUGAR DE ORIGEN 

Y LAS FECHAS DE NACIMIENTO Y DE DEFUNCIÓN 

DEL FILÓSOFO FRANCISCO SÁNCHEZ 



CONCLUSIÓN * 

Lo dicho anteriormente basta para establecer a /^ríori que en 1 573-1574, 
cuando Francisco Sánchez escribió en los registros de la Universidad de 
Mompeiler su declaración de nacionalidad, diciendo que era HispanuSy 
de ninguna manera pudo confundir esta cualidad con el título, ya muy 
distinto entonces, cuando no opuesto, de Lusitanus, En particular, y para 
confirmación experimental de lo que dejamos sentado, la palabra Hispa- 
ñus reviste en la pluma del filósofo un carácter muy poco genérico y en 
extremo preciso: lo prueba el que en sus obras, al referirse á portugueses, 
nunca los confunde con sus compatriotas, reservando para éstos la califi- 
cación de Hispaniy mientras á aquéllos les llama Lusitani. Son frecuen- 
tes los ejemplos, y me contentaré con aducir los siguientes: 

I.® Saccus, sacculus et saccellus, á grceco ^orxxo; derivatum, Laíinis, 
Gallis, Germanis, Italis, Belgis, Hispanis, Lusitanis, magnum est mar- 
supium, ^ 

2.° Quamvis nomen hoc, gallice: ^cepices»; et hispane et lusitane; nespe- 
ciasf>, tantum pro aromatibus ad condimentum iritis sumatur á vulgo. 3 

3.*^ Apothecarius denique vociiatur, et gallice, modicum mutato vo- 
cabulo: (fapothicaire*^; et hispanice: c^boticarion); et Lusitanis: aboticairoí), 
á verbo grceco aicoO>¡xTí, quod significat cellam pinariam, 4 

4.'' A quo etiam deductum est verbum gallicum: <^boutiquey>,.., inde 
etiam: c(boutiquier.,.y) Ab eodem quoque dejluxit: <^botica»y hispanicum et 
lusitanum/7ro pharmacopcei taberna solum. ^ 

5.® Succum pero hunc ab Arabibus unil)^ pocari (prceter id quod her- 
bam a quá hic extrahitur eodem nomine ii pocant, etquód Bellunensis infra 
notando loco id testal ur), probat etiam nomen hoc aañih, quo Hispani 

1 Véase la Revista de Julio, págs. i á 12. 

2 De formul. praescríb. medicament. Lib.^ Oper. 163Ó, pág. 414. 

3 Pharmacop. Lib. Tres. De elcctioo. medicament. Lib. Prim., cap. I, Oper. 1636, pág. 418. 

4 Ibid.— 3 Ibíd. 



l6o REVISTA DE ARCHIVOS 

Lusitaníque colorem illum qui á glasto Jit, denotant; q\5m du^*: gentes ab 
Arabibus, quibiis sai diu parnerunt, plurima reiinuere nomina... Ubi obi- 
ter notabis, perperam Lacunam Segobiensem, Commentariis in Dioscoride 
hispano sermone ediíis, De Lapide Indico caput illud inscripsisse, inter- 
pretatum et commentatum Juisse, quum Dioscorides solúm Indician in- 
scripserit. » 

6/ uRob» et «Robiibi) simpliciter vocant Árabes, qiiod Latini asapam, 
mellaceiim et defnitiimí)f Hispani nArropey^^ Lusitani (f^Arrobe^^, modice 
corrupta Afrorum dictione, Galli <ii'in cuit». ^ 

7.® Inde videtur etiam Gallis dici umassepain-», Hispanis et Lusitanis 
<tma^apdn'», Italis «ma^^apanisy^, Latinis dici potest «dulciarius pañis». 3 

8.^ Saccus enim et sácenlas et saccellus... apud Gradeos (quibus o<7xzo; 
rocitatur), Latinos, Gallos, Germanos, Belgas, ítalos. Hispanos, Lusi- 
tanos, et plures al ios magnum est marsupium. 4 

9.® Quod tamenfalsum esse asserunt Hispani Lusitaníque, qui Orienta- 
les Occidentalesque Indias liburnicis perlustrant; qui aiuni plantam quce 
piper fert, infirmis quibusdam viliculis assurgere, picinasqjue arbores 
complecti, acuta* clemitidis fortnd, sed folio assyrii mali... Mathiolus 
asserit se in Italia vidisse pipereas plantas descriptioni Lusitanorum res- 
pondentes: quod an verum sit, ipse viderit. ^ 

En otra parte, F'rancisco Sánchez nos llama la atención únicamente 
sobre ios portugueses: Quod quamvis á Lusitanis magna copia probatissi- 
mum asportetur, tamen raro in ofjicinis invenitur. ^ Y aún en otras par- 
tes, donde no se trata más que áz sus compatriotas propiamente dichos y 
de las Escuelas medicales españolas, dice: Hispani medid , Schola medi- 
cince Hispánica. 7 Aunque no supiéramos que nuestro filósofo no escribió 
en portugués, sino en castellano, — su idioma nativo al mismo tiempo que 



1 Ibid., cap. IV, Regul. I, Oper., iÓ3r», p.ig. 422. 

2 Pharraacop. Lib. Tres, De compo^iiion. Médicainent. IJb. ten. C'.ap. VI. Oper., 1630, pági- 
na 460. 

•3 Ibid , cap. XI, pág. 4O8. 

4 Ibid.. cap. XXI, pá^. 482. 

5 De Thcri;«c. ad Pharmacop. Lib., cap. IV. Oper., n^ó, pág. 490. 

f» Exarn. opi.itor. qua; in usu habentur. Lib. Priin. cap. XJX. Oper., 173Ó. pfg. 531. 

7 V. enirc otros />e Phlebotom. Lib. (^ap. II, in linc, pag 335; ibid., cap. V, in med. pag. 34?; 
Observatiun. in prax. I.ib. in med.^ pag. 373: Tomas Fernándei{ de Veiga^ mcdxa helenista, 
De t'ormul. pracscrib incdicam. Lib , cap. III, in princip., pág. 384; Ibid., cap. VI, in princip., 
p.ig. 39). F*hariii .c.íp. J-ib. tres, De composiiion. médicamont. Liber ten., cap. MI, in princip., 
pag. 452; Ibid., cap. IV, in princip , pág. 4^4; Ibid., cap. V, in incd. pág. 457; KNam. opiaior. qua; 
in usu habeniur, Lib. Prim., cap. XVI, in med., pag. 528; De crisibus cominenlar. Lib. Prim., ca- 
pí lulo XII, in nicd., pág. 044, etc. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l6l 

el gallego -el Método universal de las ciencias; aunque nos olvidáramos 
de que en el Quod nihil scitur, ' refiriéndose muy expresivamente á las 
colonias españolas, y uniendo al recuerdo de su tierra de origen el de sus 
países de adopción, Francia é Italia, dio muestras de que, como buen ga- 
llego de entonces, no desconocía el vascuence; resultaría de las numero- 
sas referencias agrupadas más arriba y de otras muchas, que nunca con- 
fundió las denominaciones de Hispani y Lusitani, las cuales, según dice 
muy perentoriamente, corresponden á dos naciones distintas: Duce gentes. 
Por consiguiente si se ha llamado á sí mismo líispanus, fué evidentemen- 
te por abuso que sus biógrafos, — olvidando ó desconociendo las antiguas 
circunscripciones romanas y eclesiásticas de las Españas, — le proclama- 
ron Lusitanus, «Portugués», con el pretexto de que era Bracarus, c<Bra- 
carense*, es decir, natural del antiguo dominio metropolitano de la pro- 
vincia y archidiócesis de Braga (Galicia) 2. 

Y bien.se echa de ver que en esta relación histórica y religiosa entre 
los obispos de la ciudad española de Tuy, (antes sufragáneos de los arzo- 
bispos portugueses de Braga), y éstos, metropolitanos primitivos del pe- 
queño pueblo fronterizo así como de otras muchas tierras de la Galicia 
española, es en que estriba la solución del problema. — En el siglo xvi, lo 
mismo que durante la Edad Media, uno podía pertenecer de veras á la 
nacionalidad española, y á pesar de ello llevar todavía, por extensión vul- 
gar y corriente de lenguaje y por un resto de costumbre arcaica, la califi- 
cación de bracarensCj que por tantos siglos había sido sinónima de gallego. 

Los obispos áz Tuy, Tyde ad fines, al principio dependientes de los de 
Braga 3, pasaron sucesivamente bajo la heguemonía de la sede de Lugo 4, 

1 Quod nih. scit, ed. de 1618, pág'. 58; in med.: «Si pañis, pro rei natura impositus est, quid 
graece aoTo; aui britaDnicc bara aul v.isconicc ouguia»? *InJin: cExtanl Galli libri Hispanique, 
ín quibus verba plurima invenías quorum signifícata omnino i^^norantur.» Pág. 62, in princip. 
«Novus est invenlus mundus novse res in Nova liispaniá aut IndiisOccidentalibus Oricntalibus- 
que j» Pág. 67, i n fía. «Qu.im Vascones, Oceani i ncolac, eraban, Britones bernachiam vocant.» 
Pág. 116, circ. fía. «Graecia olim íllustrissiina in lillcris... nunc vero... in Italia, Galliá, liispaniá... 
sedeot Mus«... in Indiis jam nunc asiuiiorcs, religiosiores docliorcsque sensim nobis fíunt.» 

2 Durante el reinado de Constantino el Grande, según ya lo hemos visto, Braga había sido 
la capital de Ga/tcia, una üe laü sieie provincias hispánicas; y en la Península (como en otras 
partes) fué con arreglo á esta división de las circunscripciones políticas romanas que se organi- 
zaron por lo común, las provincias eclesiásticas y sus metrópolis. 

3 Véase el primer concilio de Braga en 563. Collectio. Canonum. Eccles. Hispan. Matri- 
ti, 1824, I, pág. 594. Aguirre, Concil. Ilisp. II, 292. Concil. edic. Hardouin, III, 347. Ferreras, 
Hist. uni». de España, 11, 179; Sandoval, De Antiquitalib. Ecclesiae Tudensis^ etc.; Conf. Wiltsch, 
Manual de Geogr. y estadist. ecles. I, 293. (alemán.) 

4 Ed'569, bajo el reinado de Teodom.ro, rey de los Suevos, se fundó con asenso de los obispos 
reunidos, una segunda metrópoli; es á saber, Lugo; V. Mansi, Concil. coll.^ tomo IX, pág. 8i5, 
Ibid., IX, 841, p. C, Ibid. loe. cit., pág. 844; etc. 

3.* ár OCA.— TOMO XI. II 



I 62 REVISTA DE ARCHIVOS 

liiego Otra vez bajo la autoridaci 4^ la de Braga \ la cual en el entretanto 
se había hectiQ prirpaci^l ^, hasta que, á consecuencia de la invasión de los 
Morca, el mismo primado de Braga perdió sus dignidades y so vio someti- 
do al arzobispo de Oviedo 3. A fines del siglo xi, sin embargo, Braga re- 
cobró sus derechos metropolitanos sobre Galicia 4; y á principios del si- 
glo XII, Tuy volvió á formar parte, hasta la época de la última escisión 
entre España y Portugal, de los obispados sufragáneos de Braga 5. Por lo 
d^más, esta cuestión nunca le pareció dificultosa á Juan Astruc, qqe ja- 
más descubrió antinomia alguna (como que en efecto no la había), entre 
sus dos asertos» que se completan uno á otro: i.*^ de las Mémoires de Tré- 
vQux; aFr^n^ois Sánchez, de Tuy (sobreentendiendo: en España), y (pri- 
mitivamente) íirchidióco^is de Braga, en Portugal í'», y 2.'': de las Mémoi- 



1 llabiencto (^estruído Lcovigildo el reino de ios Suevos, (585), Lugo volvió á ser obispado, 
y los derechos del metropolitano de Braga fueron restablecidos para toda la provincia; V. Mansi, 
loe. fiit^ p4g. ^44- 

2 Cf. herreras, IJist. univ. de España^ y Mansi, IX, 830. 

3 La iglesia de Braga padeció en sumo grado las calamidades que estragaron 4 España 
á con^ccqen^ia de la invasión de los moros en 711. Sin embargo, mientras otros obispados 
desaparecieron por completo, ella conservó su sede episcopal, pero perdió su dignidad de me- 
tropolitana y 6t vio sometida á la do Oviedo. «Üjitflrnxis Ecclesia Gaíiaeciae metropolitana 
efj(i:itur*. — Concil. Opetan^ anno 973, en Mansi, XVII, 26o; Joann. VIII (872-882). Epistol. CCCIX 
en Maosi, loe. cit.^ 224. 

4 Cv^ndq e^ iq83, tiempos má^ felices, se iniciaron p^ra Kspaña, el papa Urbano II devolvió 
á Braga su< d.-rech js metropjütano^ sobre Gilici.i, al paso que proclamaba expresamente por 
ua4 bula fechada en i5 de Octubre, los derechos du 1 1 primacía de Toledo. 

5 Braga había recibido otra vez d^l papa Calixto II (1119-1124) á Tuy entre sus obispados 
sufragáneos. V. Mansi, XX, 682, XXI, iñ8 y sobre todo 193. A pesar de su resistencia, los meiro- 
polit4qp9 Ue Br4g4 prqr^to tuvieron que reconocer la priqíacía de Toledo (Maqsi, XXII, tODÓ), 
pero no duró tal situación. El arzobispo de Braga sufrió otra mengua mucho más real en su 
jurisdicción, cuando el obispado de Lisboa fué erigido en arzobispado en 1390. Las Actas á^l 
Concilio de Pisa son 1 is que mencionan por primera vez á dicha metrópoli (Mansi, XXVI, i256). 
Por último en 1540, Evora fué también erigido en arzobispado por el papa Pablo III. Consúltese 
sobre el parM^^Ul'' Wiltsch, Manual de Geografía y estadística eclesiástica (Alemán). Los que 
deseen más detalles respecto á la historia de la diócesis de Tuy, encontrarán igualmente 
cuar^l^s referencias les puedan ser útiles, 9n la obra monumental del limoso monje agustino, 
Enrique Flore? ('V"Oi-i773): la España Sagrqda^ continuada y no concluida todavía por la Real 
Academia \lc l^* Historia, de Madrid (lomo XV, Galicia, especialmente metrópoli de Braga, etc.), 
tomos XXII y XXIJI, diócesis de Tuy, tomos XL y XLI, obispos de Lugo que han estado encar- 
gados de gobernaf la diócesis de Braga, etc. 

6 Hacia fines del siglo xiv, merced á los esfuerzos del rey Juan I el Grande, (1385-1433), 
deseoso de hacer á sus estados tan independientes como fuera posible, fué cuando los obispados 
de Portugal se vieron sustraídos á la jurisdicción metropolitana de España. El funJador de la 
casa d9 AviZ| aprovechó el gran ci^ma de Occidente, durante el cual España lomó partido por 
Clemente VII de .-yviñón (i37|i-t39f), mientras Portugal formó parte del bando de Urbano VI de 
Roma (1378-1389), para obtener del sucesor del mismo, Bonifacio IX (1389- 1404) la erección dtl 
obispadi) de Lisboa en metrópoli. Dieron por sufragáneos á esta sede los obispados de Lamcgo, 
Guarda y Evora, separados de su primitiva metrópoli. Santiago de Compostela (Coruña) y e' 
obispado de ^ilves (Algarvcsj que hista entonces dependía del arzobispado de Sevilla. Ei 
territorio situado á este lado del .Miño y más allá del Guadiana, cuya primera porción dependía 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 63 

res pour servir á Vhistoire de la Faculté de médecine de Montpellier: 
«Franfois Sánchez, Espagnol». 

Sin embargo, ¿parecerán decisivas estas advertencias á los jueces más 
exigentes? ¿La confrontación de los nombres de las poblaciones gallegas 
de Tuy y Braga, — por más legítima que fuese hasta el siglo xvi, — y máxi- 
me la aparente contradicción interna que encierran los tres documentos 
inéditos de la Universidad de Mompcller, en los cuales parece que Fran- 
cisco Sánchez, al proclamarse español, al mismo tiempo se da por natu- 
ral de una diócesis portuguesa, no constituirán, á ojos de los hipercríticos, 
infranqueable obstáculo á la interpretación que hemos propuesto? ¿Y no 
se podrá sostener por ejemplo que, al menos en la Península, es cosa des- 
usada y jamás vista que el autóctono de una iglesia sufragánea citara el 
nombre de su metrópoli cuando se trataba de recordar, aún en forma in- 
directa y somera, de qué tierra era oriundo? ^ 

Para resolver definitivamente este problema, basta con reducir á los 
cinco puntos siguientes toda la argumentación anterior: 

I.® Por tres veces distintas al menos, Francisco Sánchez escribió de su 
puño y letra que era español; ahora bien, de ser portugués, nunca hubie- 
ra sentado por escrito tal atestación, pues desgraciadamente los portugue- 
ses experimentaban ya, respecto á los españoles, muy antigua y^muy fuer- 
te antipatía. 

2.* El mismo Francisco Sánchez se ha tomado el trabajo de mostrar que 
de ninguna manera se podían confundir las dos naciones, y que españoles 
y portugueses eran dos pueblos distintos, dúos gentes, los cuales durante 
aquel siglo estuvieron en lucha, primero disimulada, y después declarada. 

3.® El primer idioma del filósofo, prescindiendo del gallego, no fué por 
cierto el portugués clásico, sino el castellano, y siempre siguió cultiván- 
dolo juntamente con el francés, que fué el lenguaje de su adolescencia, de 
sin edad madura y de su vejez. 

4j..® No se puede contestar que con arreglo á los registros de la Facul- 
tad de medicina de Mompeller, Astruc, el más sabio de los historiadores 
de aquel famoso instituto, sienta con términos perentorios que nqestro es- 
critor era Español, y T\atural de Tuy, 



de la diócesis de Tuy y la segunda de la de B9dajoz, fué sometido á una administración especial 
hasta su reunión con la diócesis de Ceuta. Los obispados sufragáneos que la metrópoli de Braga 
poseía en Calicia y en el reino de León, también se hallaron separados, y Braga no conservó 
más que los de Porto, Coimbra y Vizeu. 






164 REVISTA DE ARCHIVOS 

3." Por últim:), Francisco Sánchez, al mencionar sin precisión en sus 
' testimoniales académicas, no ya su pueblo nativo — casi desconocido en 
Francia — sino solamente su país de origen, escribió: Dicecesis Bracaren- 
sis. Esta fórmula no debilita en lo más mínimo sus declaraciones inme- 
diatamente anteriores: Hispanus; al contrario, se comprende perfectamen- 
te como sinónimo adecuado de Gallcecia ó de Provincia Gallaica. Anti- 
guamente, en efecto, era uso muy común el designar un territorio por el 
nombre de su metrópoli eclesiástica, heredera de la civtas. Pues bien: 
Braga había sido ya en la antigüedad y continuó siendo por mucho tiem- 
po la capital política y religiosa, la ciudad universalmente conocida, el 
punto céntrico, y á los ojos de los extranjeros, por más que desconociesen 
la geografía de la Península, el lugar más «localizado» y más ilustre de la 
antigua Galicia. Lejos de su patria, mientras no tuvo que indicar expre- 
sámente que había nacido en Tuy, se contentó con recordar, en términos 
menos precisos, que era bracarense, es decir: gallego. De igual modo su- 
cede á cada paso que el aborigen de una región, mientras no le preguntan 
con absoluta precisión cuál es el lugar propio de su nacimiento, nombra 
con preferencia la ciudad importante más cercana, como si dijéramos la 
capital natural de su humilde tierra. A esto debía pretender cuanto más 
fácilmente Francisco Sánchez, que hablando con universitarios, nombra- 
ba la ciudad en la cual empezó sus estudios liberales^^ (alumnus), y de la 
cual, además, parte de su familia, (natales), tal vez su ascendencia mater- 
na, era oriunda, ya que el apellido portugués de su primo de Lisboa, Duar- 
te Paulo, favorece esta hipótesis. 

Ya permite lo dicho determinar sin ningún ge'nero de duda no sólo la 
nacionalidad de Francisco Sánchez, sino también el verdadero lugar de 
su nacimiento. — Nacido en Tuy, diócesis española, antes sufragánea de la 
metrópoli gallega y después portuguesa de Braga, el esclarecido pensador 
aludió directamente á su patria en el ya referido pasaje de su libro de las 
Observationes in praxi, en el que se trata de su tío por afinidad Antonio 
López, marido portugués de su tía paterna: Erat huic (liomini cegro) no- 
men Antonius Lope!{, in Valentía, ultima Lusitaniae urbe, ad Minium flu- 
vium sita, commorabatur, cui nupta erat amita mea. Este enfermo se lla- 
maba Antonio López, marido de la hermana de mi padre, y vivía en la 
extrema frontera de Portugal, en Valeni^a-do-Mínho ^o En este trozo pa- 

I Oper., 1636, pág, 365, in med. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 65 

rece que Francisco Sánchez mira á Valen^a-do-Minho », como español, 
desde la orilla derecha del río, y por consiguiente se expresa como cuadra 
á un hijo de Galicia y de aquella ciudad fronteriza de Tuy , la cual en elec- 
to, según dijo el geógrafo La Martiniérc, c<sc opone á la orilla izquierda y 
á la ciudad de Valen^a ^o, última punta del territorio portugués. 

Hay más todavía: el médico-filósoío nos reveló en el mismo texto que 
aquel tío suyo, en la edad de cuarenta años apenas (i'ixquadraginta afinos 
natus), falleció en unas supremas accesiones de calentura (tándem febre 
correptus interiit), después de un año entero de dolores agudos {pet- inte- 
grum annum)y cuyas causas iniciales permanecieron ocultas á los encar- 
gados del cuidado de su salud (Primi affectm causa eos latuii qui ejiís 
curam habebant), — Este evidentemente no era su cuñado, el doctor y pro- 
fesor Antonio Sánchez el padre, de quien el escritor habla siempre con 
muestras de infinito respeto. Más adelante, al tratar Sánchez de diagnos- 
ticar por inducción y valiéndose tan solo para ello de sus recuerdos de 
niño, la enfermedad que se llevó á Antonio López, aduce el característico 
pormenor de que su tío no dormía nunca fuera de casa, hasta (según da á 
entender el filósofo) en sus más breves ausencias, cuando, por ejemplo, 
atravesaba el Miño en un barco, de Valenfa á Tuy, para visitar á sus pa- 
rientes (alias nunquam omnino ledo decubuit); sino que por discreción y 
buena crianza se solía quedar en su casa {sed domo, propter verecun- 
diam honestatemque, se continebat), cuando no se contentaba con salir 
al jardín que poseía fuera de la población {aliquando etiam ad hortum 
extra urbis muros exibat), — ^jNo está hecha esta relación con los recuer- 
dos del gallego de antaño, que al cerrar los ojos vuelve á ver á Valenga, 
con la habitación y jardín de Antonio López, en los collados de la ribera 
portuguesa del Miño, mientras se le vuelve á la memoria el que su tío no 
dilataba nunca más allá del anochecer sus estancias en la ribera española, 
entre sus deudos de Tuy? 

En realidad de verdad, sólo un tudense pudo escribir que Valen9a es 
la finítima Lusitanice urbs». Para los habitantes españoles de la Guardia, 

1 Valeoce ou Valcn^a-do-Minho, ville de Portugal daos la Provincc d'Entre-Douro y Minho, 
aux frontiéres de la Cálice, á loccidcnt de Monsao, vis á vis de Tuy. Ceitc place est situéc sur 
une hauteur dont la pointe s*étend jusqu'au bord du Minho, et fortifico de cinq bastíons qui ne 
sonl pas rerétus. Valen<;a-do-Minho est le chef-lieu d' un coinic qui apparticni aux marquis de 
Villareal, de la maison dos Alcnescs.» A. Bruzen de la Martiniérc, primer geógrafo de Felipe V. 
Véase Diction. geogr. hixtoriq. et critiq. lo vol. en fol. La Il.iyn, i7?<>-i7;i(>, etc., l(jmo IX, pág, 21. 

2 Al priocipio del capitulo segun-lo, se leerá la descripción de Tu \ y sus alrededores, tal 
como la hizo la Martiniére, y de la cual está sacado este tro/ o. 



1 66 REVISTA DE ARCHIVOS 

cerca de la boca del Miño, el último pueblo de Portugal es Caminha; y al 
contrario, partiendo de Tuy río arriba, Salvatierra, y luego, itiás arri- 
ba todavía, Veríri, en España, han de mirar como últimos pueblos por- 
tugueses á Monsao y ChaVes. Por consiguiente, quien llama á Valenfa 
^ultima Lusitánice ufb%i> da sobradas pruebas de ser hijo de la episcopal 
ciudad de Tuy. 

« 

.* 

Así resultan exactamente conocidos la patria de Francisco Sánchez, la 
cual fué España, y el lugar en que nació, el cual no fué otro que Tuy. — 
Ahora importa determinar con igual precisión la fecha de su venida al 
mundo. También en esto han variado ó errado á porfía los críticos y los 
historiadores de la filosofía; y uno de los más eminentes entre los segun- 
dos, Ritter, por faltarle una buena cronología sobre el particular, llegó 
á tachar de dudoso un hecho patente, es á saber, la propia existencia de 
la primera edición del Quod nihil scitur, con el pretexto de que en los 
años en que hubiera sido compuesto dicho tratado (iSyó ó mejor di- 
cho iSyS) y hubiera salido á luz (i 58i), el autor no hubiera tenido más 
que catorce y diez y nueve años, y eso que la obra requiere, muy al con- 
trario, una ciencia y una reflexión ya en completo dominio de si mismas *. 

Según refiere el Patiniana r^^ «Franciscus Sánchez... est mort a Tou- 

m 

louse, ágé de soixante — dix ans, Tan i632. Francisco Sánchez... murió en 

1 Francisc js i Sánchez | Philnsophus | et Medicus \ . Doctor.— Quod nihil scitur. | Grifo, H- 
cudo simbólico del impresor. itViriute duce, \ Comité fortuna*. \ Lugduni,\apud Ant. Gry- 
phiutJty I MDLXXXI I . En cuarto menor, del tamaño de uo 8.° de hoy; lOo págs. de texto y ocho 
páginas preliminares P. I-II: título; págs. III-IV. ¡ntefrerrimo \ disertissimogue \ Viro J acoto 
á I Castro^ Franciscus \ Sanche^ S. P. | Dedicatoria, Tolosd^ y del tiempo mismo de la edi- 
ción (i58i)f en la cual declara el autor que tiene compuesto dicho escrito desde hace siete 
año3 (i575). P. V-VIII. Ad lectorem; prólogo igualmente: ex Tolosá, Kalcod. Janu. anno 
Redcmptionis MDLXXVI, en el cual Francisco Sánchez nos da á conocer que en aquella 
fecha (i.^ de Enero de iSyó) (aunque había salido de Mompellcr desde principios de i5j5 a coü^ 
secuencia de la abierta persecución de los hu^^onotcs, y no ingresó en la Universidad de 
Toulouse, en calidad de regente en la Facultad de Artes, hasta el año de i585), todavía se 
consideraba como profesar de medicina, Medicam... Artem... cufus professoret súmus.* P. i-ioo. 
Franciscus Sanchejfiy \ Philosophus et Medicas Doctor. | quud \ nihil scitur. \ Ultima página: 
*Quce docentur non plus habent virium^ quam ab eo, qui docetur^ accipiunt.* \ Quid? \ Finis,\ 
Existe UQ ejemplar muy hermoso en la Biblioteca de la Universidad de Mompeller, el cuii 
procede del fondo Barthe^ ; se me ha hecho el obsequia de comunicármelo; otro en la Bibliothk^ut 
Ma^arinedi París (14, 160 , alcu.il sin duda debió de aludir Viclor Cousin, en la ¡listoire géh.dt 
la Philosoph. 10.* edic, París, Didicr, 1872, en 8.°, pág. 309, nota: ^trés bien imprimé che^ Gryphe»: 
tres en el British Museum^ con las signaturas: 72-e-i5: ii24-h-i3 {2,\ 836-Í-3 (2); uno en la Biblio- 
teca nacional de Lisboa, etc. 

2 Las citas de autores que vienen á continuación y no se anotan, se refieren todas á las 
obras cuya bibliografía se ha mencionado ya más arriba. 



fclBLlOTECAS Y MUSEOS i^J 

Toulóuse á los setenta años de edad, en i632.j) Dt ló cual se colige que 
naceffa ert i562, y tal es en efecto el parecer de Brucker, Tennemann en 
su segunda obfa, Du Móge, Rilter, Hippeau, Morejón, Jácques, Simón y 
Saisset, LópeS Pfaga, Uebér\veg », Bouiliet y Courtaigne, Stóckl, Grégoi- 
re y Wahl, Frédault y J. Valict. Pero de esté fnodó vamos á parar en ine)¿- 
tricables dificultades, las cuales, por lo derfiás, no inquietaron ett demasía 
á los más de estos narradores. ^^ Pero, de fijar asi los término? extremos 
de lá vida de Francisco Sánchez, ¿cómo hemos de dai" cuenta lógicamente: 
ya de su matriculación medical en iSyS, mentada pot Juan AstrtJc; ya -dé 
la redacción del Quod ñíhU s^citur^n iS^S; ya de la publicación: i.'', en 
1578, del Carmen ¿e Cometa ánni Mille^imi-Quingenteúmi'Septudgeiimh' 
Septimi 2 (la primera que salió á luz de las obfas del autor), contra el as* 
trólogó florentino Francesco Giuntino, — y 2.% en i58!, del Quod nihit 
tcitür? Ya tengo dicho de qué manefa Rittér elude la dificultad respecto á 
este último libro. En cuanto á lo de haber obtenida Francisco Sdrtcíhei sus 
grados académicos en Mompeller, Brucker y después de él el susodicho 
Ritter, se ven precisados á n'o hacef le recibir allí la borla dé doctor, (y 
Stókl su primera promoción de profcsóf), hasta el año de i586, mientras 
en efecto, había dejado ya desde once años de residir eh la segunda de las 
ciudades de Languedoc para vivir en Toülouse, sü capital-, y llevando ya 
die¿ afíos de vida intef iof y de pfáctica medical en la ciudad paladiaña, 
había inglesado, eñ i585, en la Facultad de Artes de la antigua Urtivéf- 
sidad. 

Muchos otros polígrafos sucesivos, aunque, si se Vá á decir verdad, no 
plantearon el problema de cuándo nació Francisco Sánchez, se han con- 
tentado con copiar; yá el doble asertó contenido eñ el Patlfíiana, es d Sa- 
ber; la edad c|ue tendría el pensador al fallecer (setenta años) y la fecha dé 
su muerte (i632), ya sólo uno de estos pormenores. Ert particular Bayle, 



1 Ubderwbc (publicado por Mkinze). Grundriss der Geschichte der PhUosophiti 9."* edi- 
ción, 1901, 1/* parte del 3/ vol., pág 22.— Véase respecto á la Bibliografía, pág. 10. 

2 FR.SáNCUEZ^ i Philogophi et \ Medici Docto- 1 ris, Curmen \ tít \ cometd anni\híDLXKVíi. \ 
Grifo, armas parlantes del impresor: mVirtute duce I Comité fortuna,* | Lugduni \ apud Ant. 
Gryphiutn, | MDLXXVtll. | Kn 8.»'íncnor, del tamaño de o'n en li.'de hby, 4a pág«i. P. f-i, tiíúlb; 
pág. 3-5. Humanissimo eruditissi- \ moque VUro Didaco á Castro^ \.F. Sanchejfi S. | Dedicatoria: 
Ex Yhoinsd quinto décimo die ant Kalend. Febr. MDLXXVllI.-V. 6-39: De Cometd \ anni 
Af.D./.XXr//.—F. Sánchez Doctore Medico | Authore, | Catmcn; | Texto. P.6t l«s primero^ doc<í 
versos; pág. 7-38: veintiocho versos por página: pag. 39: los últimos veinte versos líQuae 
doóHitUY, nbh ptui Háfient )fitlu)n \ quam ab éo, qui docetur ]' accipiunt. \ Fi'nis. | P. 40 grifo, 
armas parlantes del impresor; págs.*4'. y 42 en blanco. 

Existe un ejemplar en la Biblioteca de la universidad de Breslau, que ésta se sirvió prestarme. 
(Phys., /V, Oct. in 596. ^): otro en la Biblioteca fóal y nrationai de Munfch,tP. O. !>t. «.^^.S). 



1 68 Revista de archivos 

Moreri, de Feller, Chaudón, Delandine y Prudhomme, y la Sociedad de 
literatos de 1822 hacen suyo sin comentario uno y otro dato; al contrario 
Franc. Rothenflue, Dezobry, Bachelet y Darsy, Ribeiro Da Costa é Al- 
meida, Déchambre y LerebouUet, Pinheiro Chagas, Alfredo Weber » y 
F. Picavet mencionan tan sólo la fecha de la muerte: 1682, mientras Ni- 
colás Antonio, Van der Linden, Mcrcklin y Manget, Buddée, Beck y 
Burtorff, así como Barbosa Machado, renunciando ya á aprovechar esta 
indicación,, no se refieren más aue á la duración de su vida más allá de 
los setenta años cumplidos. 

Pero el admitir juntos dos datos cuyas consecuencias, al fin y al cabo, 
parecen imposibles de conciliar, no es destruir una antinomia, como tam- 

r 

poco se suprime ésta con pasar por alto uno de sus términos. A otro par- 
tido se había de acudir que al de tender á Francisco Sánchez en el lecho 
de Procusta de una vida de setenta años ó poco más, acabada en 1632, y 
por lo tanto empezada, conforme á la hipótesis, hacia los años de i562. 
De los dos informes concomitantes, los setenta años de edad v el falleci- 
miento en 1632, ¿por qué no hemos de rechazar el primero, para fundar- 
nos más seguramente en el segundo? No se ponga en duda, propusieron 
varios biógrafos, esta fecha mortuoria muy firme de 1632, precisada por 
el Patiniana; pero no demos muestras de tan ciega confianza en lo que se 
refiere á aquel número, no muy bien definido, de setenta años de existen- 
cia, que concuerda mal, por lo demás, con lo que por otras fuentes se sabe 
de la vida del escritor ibérico-tolosano. 

Así pensaron más ó menos explícitamente: Weiss, al declarar que 
Francisco Sánchez, muerto en i632, «debía 'pasar de los setenta años»; la 
Sociedad de literatos de 1829, la ctftil dice que el filósofo falleció c<ya en- 
trado en años, en 1632»; Franck, al parecer de quien «Guy Patin anduvo 
equivocado al colocar el nacimiento del autor del Quod nihil scitur 
en 1 562, ó, lo que viene á ser lo mismo, al no atribuirle más que setenta 
años en la época de su muerte, en 1632»; Hoefer, para quien Francisco 
Sánchez, muerto en i632, había nacido en i552». — Gatien-Arnoult dilata 
el nacimiento del filósofo hasta c(i55o», y le hace morir en «1632»; La- 
rousse coloca su venida al mundo «á mediados del siglo xvi aproximada- 
mente», y su muerte ccen 1032»; y al parecer de Garbonel nació el pensa- 
dor cíhacia i555», y bajó á la sepultura «en i632»; Theophilo Braga y 

i Hist. de la Philos. Europ., en 8.°, P|rís, 1886, Fischb.ichcr, págs. 246-247. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 69 

Menéndez y Pelayo hacen suyas igualmente las fechas de i552 y 1632; y 
añaden que Francisco Sánchez vivió hasta los ochenta años. 

Esta solución pudiera parecer satisfactoria en muchos conceptos; sin 
embargo, no sólo tiene el defecto muy grave de anteponer, por las nece- 
sidades del asunto, uno de los asertos positivos del Patiniana á otro, sino 
que, además, va en contra de dos aseveraciones más antiguas todavía que 
las de Guy Patin (1601-1672), y á las cuales, por cierto, parece que el pro- 
pio Guy Patin se ha remitido al principio. En 1635, los dos hijos de Fran- 
cisco Sc'nchez, Denys (i 596-1 653) y Guillaume Sánchez (i 601-1657) dedi- 
caron á la memoria de su padre las propias Obras de éste: — Tolosce Tec- 
tosagum, 1636; el Achevé d^ifnprimér pour la premiére Jois (Acabóse de 
ifnprimir por primera ve^) lleva la fecha de 12 de Noviembre de i635, y 
el Privilége du roi fué otorgado en París, el último día de Abril de i635. — 
Ahora bien; ellos dicen expresamente que el filósofo no logró descubrir el 
buen método en la medicina sino en el término de su vida, á los setenta 
años de edad; /^ecíam rationem medendi.., septuagenarius senex tándem 
apprehendit; y Raimundo Delassus, al sellar en las primeras planas del 
mismo volumen la relación de la Vida de su maestro, añadió de igual 
modo: Tándem virum mors rapuit vita dignissimum, septuagenarium, peí 
paulo plus. Por fin, la muerte se llevó á aquel hombre tan digno de vivir 
todavía— en la edad de setenta años ó algo más.» Si se admite que el Pati- 
niana andaría equivocado al no atribuir más que setenta años á Franciscc^ 
Sánchez en el tiempo de fenecer, ¿habrá quien se atreva á sostener que 
sus hijos y su discípulo desconocieron también la edad verdadera de un 
padre y de un guía, en cuya intimidad habían estado tan profundamente 
mezclados? 

Esta sería, muy probablemente, la razón por la cual el canónigo Joly 
y los Doctores Gerkrath y González, aunque colocaron el nacimiento del 
filósofo hacia mediados del siglo xvi, se abstuvieron por completo de ad- 
mitir nada muy preciso en cuanto á la fecha de su muerte. «Es cierto», 
dice sencillamente Joly, «que Francisco Sánchez nació al menos diez años 
antes de i562». «De ninguna manera», repite el Dr. Gerkrath, c<el año de 
la venida al mundo de Francisco Sánchez puede fijarse después de i552)>; 
y más abajo añade: «Yo no sé resolver la dificultad; debe de haber en al- 
guna parte un error.... Por lo menos es imposible prescindir de una fecha 
que estriba en la de la publicación de las Obras, en pro de otra fecha cal- 
culada con arreglo á los datos del Patiniana.y> En el capítulo primero de 



I yo kE VISTA DE ARCHIVOS 

SU libro ya había declarado Gerkrath «que hasta era probable que Fran- 
cisco Sánchez hubiera nacido antes de i552». Por último, eí Dr. Gonzá- 
lez, callándose por completo acerca de la muerte del filósofo, proclama 
que vino al mundo chacia mediados del siglo xvi». 

En tal contienda de encontradas opiniones, era, en efecto, muy difícil 
á la crítica no suspender el juicio y no concluir prudentemente, á ejem- 
plo del Dr. Gerkrath, cque había en alguna parte un effor».— Sin embar- 
go, ¿era de veras irreparable el error, y no subsistía un testimonio acce- 
sible para todos, que, de haberse buscado bien, había de resolver el enigma 
y éstablfcéef la realidad de las cosas? 



* * 



En una reseña referente á la Facultad de Medicina de Touloute, pu- 
blicada anualmente á fines del siglo xviii, en los Alntanachs historiques de 
la ptopince de Languedoc (art. Sciences et Art$: Université royale), Jcan 
Florént Baour ' escribe lo siguiente: cLa Faculté de médecifie de Tou- 
.louse est, apfés celre de Paris, la plus ancienne du royaume.o (La Rélá- 
tión de PoUfxroy á la Convención, en 7 de germinal del año II, añadió: 
c(La secónde de provincé en importancc, durant le méme siéclé.») «Elle 
fut créée avec l'Université... On voit, dans la Salle des Assemblées, les 
portraits de plusieurs professeurs célebres, dont les fioms Tont illustrée. 
Le plus remarquable est celui de Lupus fíispanus (López l'Espagnol), pre- 
ttiicr médecin de Raymond Vil, qui signa. Tan i238, en qualité de régent 
en médeciné, la quittance de la sommc que. le comte de Toulouse, marquis 
de Provence et duc de Gothie, avait éié obligé de payer pour Tentretien 
de rUniversité pendant dix ans: 

(fi.^ Magister Lupus fíispanus, regens in medicina in Untpersitatt 
Tolosanáy ut primum creatafuit Universitas; procürator ab Univenitate 
magistrorufn Toloscc, ánno M.CC.XXXVfíL (Vaisset., Hist, Occitan., 
tomo III, págs. 388 y 408.) 



I Baour (Jcan Plorent), á quien cito textualmente aquí, cimprimcur-libraire, ecuycr-scelleur 
de la Ghancellerie de France, fut avantageusemcni connL par son csf)rit ct par sa probité. II a 
rédigé'et pub ié, pendaní plusieurs années, la Ga!(ettede Toulouse. Od a encoré de lui í'Atmanach 
histvriqut de cette villt tt de Latt^uedoc. La collectioa des nombreuses édiilons de ce precíeot 
annuaire offrc, en abrégé, ihistoire de la capitalc du Languedoc. Baour, mort pendant la Kévo- 
lution, laissa une fortune assez considerable á M. Baour-Í.ormian, son fils, l'imitateur d'Ossian^ 
le traductcur de Tasse et Tauteur d Omftsis.» BiographU Toulouséiíne, tamo I, pág. 54, col. 1. 



•♦••.. 






BIBLIOtÉCAS Y MUSÉOS I7I 

í)Les porttaits de Lupus, de RarhÓn Sabunde, d'Augier Ferrier, doill 
le busle en marbre occupe urt rang distingue dans la Gálerie des ¡Ilustres, 
au Capitule, et celui du célebre SáñcheX, surnomnié le Sceptique, sont 
places áux quatre angles, commé les principales colonnes de la Faculté.» 

Si al tratar de un doctor-regente muerto en el más venerable y uñó 
de los más tradicronales de nuestros centros universitario^ provincianos 
se les hubiese ocurrido á los eruditos buscar sus huellas allí mismo, hubie- 
ran excusado de antemano muchos titubeos fuera de propósito. Mientras 
que iban argumentando, a priori, sobre las fechas de nacimiento, vida y 
defunción de Francisco Sánchez, y, por lo tanto, se veían reducidos for- 
zosamente á meras suposiciones, el paraninfo ó c<Salón de Actos» de lá 
Facultad de medicina de Touloüse, hoy restaurada, les estaba guardando 
el secreto que en balde perseguían. Allí podían enterarse de qué la crono- 
logía «oficial» del filósofo meridional es errónea, según lo había sospe- 
chado acertadamente el Dr. Gerkrath, y que, desde más de doscíentcJS 
años, se funda, no ya en una flaqueza de memoria de Guy Patín, sino mdS 
bien en una errata del Patiniana. Efectivamente, por niero trastrueque 
de cifras, sin duda, los impresores parisienses de este libro, Florentín y 
Pierre Delaulnc, dejaron i632 donde se deba poner 1623. 

Los numerosos jienzos antiguos á los que se refería Jeart-Florent 
Báour, los cuales con sus epígrates contemporáneos se salvaron de las 
tormentas de la Revolución, son muy conocidos de los tolosartos; y yó 
mismo tuve lugar muchas veces de admirarlos, particularmente en mi 
infancia, cuando en 1862, mi padre desempeñaba en la Escuela el cargo 
de catedrático de Farmacia ». Estas son, pues, las inscripciones que llevart 
los tres últimos de los que nos interesan. Al mismo tiempo que demues- 
tran ser de origen español tfes de las cuatro columnas del antiguo profe- 
sorado médico de Touloüse, ponen de manifiesto el carácter internacional 
de la primera Universidad de Langucdoc, y aclaran su gloriosa historia. 
En lo que propiamente se refiere á Francisco Sánchez, confirman las lírteaS 
generales de su vida, tales como las describe Delassus, y suprimiendo 
cualquier duda respecto á la fecha de su fnuerte, permiten al mismo tiem- 
po determinar la de su nacimiento. 

«2.® Raymundiis Sabunde, in Universitate Tolosandmedicinéeprofes^ 
sor; doctoraiús grada in philosophid et sacra scieniiá illh insignitú^; 

I Véase Journ. /ie méd. chir. et pharm de Touloüse, Abril de 1862, p.ig. 127, Ordre des cours 
poür te semégtrt d'eté di latinee scoiaire, etc., r«5/-/éWa. 



172 REVISTA^ DE ARCHIVOS 

defunctui anno 1436. (Maussac, Prolegom. in Raymundi Martini oper.) 
«3." Áugustus Ferrter, antecessor regius in nobilisimd Facúltate; Uni- 
versitate Tolosand nominatus fuit disputatione propter meritum et supre- 
nuB Cartee votum. die quarta septembris, anno M.D.LI; decessit art^ 
no M.D.LXXXVIII. 

«4.° Franciscas Sanche^, Lusitanas, antecessor regius saluberrimct 
Facultatis medicince inalmá Universitale Tolosand professor. Obiit an- 
no M.D.CXXfíI, cetatis suce .LXX. — ^Quid?íi^ Liberalium artium 
Cathedram prius occupaverat .y> 

El Sr. Caubet, decano de la Facultad, colega que fué de mi padre en la 
Sociedad Nacional de Medicina, Cirujía y Farmacia de Toulouse, me ha 
hecho el favor de comprobar para mí la exactitud del texto de estas cua- 
tro testimoniales; por otra parte, ya habían sido resumidas, aunque sin 
alusión á las soluciones que van contenidas en ellas, por el mismo Sr. Cau- 
bet en su importante artículo sobre la corporación universitaria, á la que 
él pertenece, inserto en el volumen titulado Toulouse (en 8.*", de i i5o pá- 
ginas; Privat, 1887), XVI^^^ session de I* Association frangaise pour Va- 
vancement des sciences. 

Aún me faltaba, para mayor certeza, descubrir la partida de entierro 
del autor del Quod nihil scitur, en la cual quizá se me habían de revelar 
algunos pormenores desconocidos, y gracias á la cual, por lo menos, las 
fechas exactas del fallecimiento y, por consiguiente, del nacimiento de 
Francisco Sánchez, llegarían á ser, para la historia y la filosofía, unos da- 
tos definitivamente adquiridos. Mi sabio colega de la Academia de Cien- 
cias, Inscripciones y Buenas Letras de Toulouse, Mr. Ernest Roschach, 
correspondiente del Instituto de Francia y miembro del Comité de estu- 
dios históricos y científicos, nuevo editor de la Histoire genérale de Lan^ 
guedoc, tuvo la suerte de descubrir este documento después de unas pes- 
quisas algo aventuradas en los antiguos registros parroquiales conserva- 
dos en los archivos de Toulouse. 

La dificultad estribaba, en efecto, en saber dónde se encontraría (vero- 
símilmente en los alrededores de los antiguos edificios de la Universidad) 
el domicilio del profesor. La preciosa mención del registro de defunciones 
nos da á conocer, en efecto, que Francisco Sánchez era feligrés de la se- 
gunda basílica tolosana, Notre-Dame-la-Daurade, y que vivía en la grand' 
rué (calle mayor), larga vía paralela al río generador de Toulouse, la cua 



• •• 

• • • • •'• 



• • • 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS lj3 

iba desde el Cháteau-Narbonnais hasta la ipsigne basílica de Saint-Sernin, 
es decir, desde el casco de la población antigua hasta el bourg, y no ha 
dejado de ser, desde más de dos mil años, la arteria más importante, si 
vale la palabra, del comercio local. Hoy está representado aproximada- 
mente su trayecto por la rué dii Taur, la parte de la plaza del Capitole 
más inmediata á los soportales, la calles fie Saint-Rome y des Changes, las 
plazas de la Fierre y de la Trinité, la calle des Filatiers, la plaza des Car- 
meSy la rué Pharaon, etc. Atestigua, además, el documento que el escritor 
falleció á mediados de Noviembre de 1623 y fué enterrado en la iglesia de 
los «Franciscains de la Grande-Observance», hoy destruida. Colocada en 
las cercanías de la Facultad de Medicina y al mismo tiempo de la antigua 
Universidad, la iglesia de los Franciscanos sirvió de sepultura, durante 
varios siglos, para muchas familias notables de Toulouse. Cuando se 
quemó, pocos años ha, el Ayuntamiento invitó á los descendientes de los 
difuntos, cuyos restos descansaban en ella, á que los recogiesen. Quizá no 
haya que desesperar de descubrir algún día en la ciudad la piedra sepul- 
cral con el nombre y las armas del médico-filósofo. 

He aquí por extenso el texto del artículo del Libro de defunciones de 
la basílica de Notre-Dame-la-Daurade: «Du XVI^ Novembre 1623. Fran- 
50ÍS Chance (Sanche), docteur et régent en médecine, aagé de soixante- 
tréze ans, a esté ensevely aux Cordeliers, demeurant á la Grand' rué.» 

Se echa de ver que el escribiente de Notre-Dame-la-Daurade, poco en- 
terado de los apellidos españoles, alteró el del pensador, pronunciado á la 
francesa. Pero no cabe duda en la identidad. Francisco Sánchez tenía, 
pues, al morir, exactamente setenta y tres años de edad. Este es el verda- 
dero sentido de la fórmula que usó Raimundo Delassus al decir: «Septua- 
genarium vel paulo plus», muy parecida á la que se encuentra á cada paso 
en los antiguos registros parroquiales del Mediodía de Francia: «Mort ágé 
d'environ soixante-dix ans: muerto á los setenta años de edad aproxima- 
damente»; en realidad, á los setenta y tres. 

La consecuencia que se ha de sacar es obvia: Francisco Sánchez, muer- 
to á mediados de Noviembre de 1623, á los setenta y tres años, había na- 
cido en 1 55o, más bien en la segunda mitad del año que en la primera, 
puesto que hecho doctor en xMompeller á i3 de Julio de 1574 y nombrado 
catedrático de medicina en seguida, mereció este cargo, según refiere De- 
lassus, en la edad de veinticuatro años apenas: <nCathedram. medicince pro- 
fessionis obtinuit, vix adolescentice términos assecutus cetatis, scilicet annos 



( 

174 B|¡;viSTA DP ARCHIVO? 

piginti quatuor.^ No se equivocaron, pues, los biógrafos que colocaron su 
nacimiento 4 mediados del siglo xvi; habían comprendido que las mismas 
fechas de la publicación de sus primeras obras requerían que viniera al 
mundo antes de i552. Su partida de entierro y mis documentos inéditos de 
Mompeller, juntos con los datos precisos aducidos por Raimundo Delassus, 
exigen ahora que naciera hacia la segunda mitad del^año i55o. Mostrare- 
mos en los ocho capítulos siguientes que el año de i55o'es realmente el 
único que permite dar cuenta de los puntos culminantes de su carrera, de 
manera normal y conforme del todo con sus obras y con los datos ence- 
rrados en su elogio fúnebre. 

Considero inútil insistir en el título de Lusitanus, Lusitano, por Bra- 
carus, Bracarense, que se lee en el epígrafe del retrato puesto en la gale- 
ría de la Facultad de Medicina de Toulouse. Ya está demostrado cuál fué 
la nacionalidad del autor del Quod nihil scitur: la acepción ancha y 
arcaica de la palabra Lusitano^ ya no necesita aclaraciones. 



* 

* x 



En resumidas cuentas, ya está la ciencia en posesión de los dalos fun- 
damentales respecto á la patria, á la muerte, y por vía de consecuencia, á 
la venida al mundo de Francisco Sánchez, llamado el Escéptico. — El 
esclarecido varón, de nacimiento español, vio la luz por prirpera vez en 
Tuy, en Galicia, durante la segunda mitad del año de i55o ». 

Apenas el Bulletin Hispaniqíie de nuestras Universidades meridionales 
hubo insertado en Octubre-Diciembre de igoS, como disertación separada 



I La Introducción y el capitulo primero (que acabamos de reproducir casi por entero), y los 
capítulos segundo y tercero de la obra en preparación pagina ciíada, han sido leídos por el au- 
tor en el XLl"^^ Congreso de ias Socicdaaes Sabias de París y los departamentos, que se celebró 
en Burdeos desde el martes 14 de Abril hasta el sábado 18 del mismo mes de 1903. Los capitolios 
cuarto, quinto y siguientes hm sido expuesto-» en sus líneas generales. Vé*se el resumen de la 
memoria entera en la reseña del Journal officiel de la République Fran^aise, del sábado 18 de 
Abril de 1903. Section d histoire et de philologie, séance du jeudi soir jf> avril, pág. 2476, col. i y 2. 

La /n/roifucc/ón trata compendiadameote del verdadero sitio que ocupa Francisco Sánchez 
en el movimiento intelectual moderno, y muestra en él al precursor de Descartes y Pascal. El 
capítulo primero se titula Origines nationales et année de la venue au monde du philosophe 
Francisco Sanche^; el segundo: Jeunesse du Philosophe Francisco Sánchei;^. — Sejours á Tuy^ 
et Braga; el tercero: Premiare adolescence du philosophe Francisco Sanche^ á Bordeaux; el 
cuarto: Voyages du philosophe Francisco Sancha^ en Jtalie et á Rome.—Arrivée á l'Université 
du MontpeUier; el quinto: Le philosophe Framisio Sanche^ á la Faculté de Medecint de Aípiíl- 
pellief, pers^cutions des Iluguenots conlre Ciro; el sexto: Depart pour la ville de Toulouse. — 
Carriére du philosophe Francisco Sanche^ dans la capitale du Lan guedoc.^Premiére periodo, 
i'fcriyaif fí le ¡nédecis consultqnt; c\ séptimo: Deuxiéme période de la carriére tou^Q^^(^inf ^u 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I7S 

el presente capítulo, cuando la servicial diligencia de Mr. J. Calmette, 
maestro de conferencias en la Facultad de Letras de Mompeller, que sp 
está dedicando ahora á ordenar definitivamente los manuscritos tgn con- 
fusos de la antigua Facultad de Medicina de esa Universidad, me ayudó á 
confirmar para siempre la absoluta exactitud de la$ conclusiones (i& estos 
preliminares acerca de la verdadera patria de Francisco Sanche?. Te- 
niendo yo barruntos, por varias razones, de que en su juventud el filósofo 
no debió llegar á Mompellcr, descje Roma, deseoso de coronar allí con 
la obtención da los tres grados sus largos estudios profesionales, hasta el 
tiempo de graduarse de bachiller en medicina (á 23 de Npviembre de 
1573), y celebrándose la apertura del curso en las antiguas L^nivefsidades 
el día de San Lucas (18 de Octubre), me tomé la libertad de rogará 
Mr. J. Calmette se sirviese averiguar, si los Registros de matriculas ya 
descubiertos por él no corroborarían, en lamparte referente á fines de Oc- 
tubre de 1S73, la aseveración de Astruc respecto al nacimiento español y 
tudense de Francisco Sánchez. A las pocas horas de recibir mi súplica, 
Mr. Calmette tuvo la bondad de comunicarme el nuevo y precioso docu- 
mento que viene citado á continuación, copiado por extenso, y (lo mismo 
que las ya mentadas testimoniales de bachillerato, licenciatura y docto- 
rado), escrito, fechado y firmado de puño y letra del filósofo; el cual 
dirime enteramente la cuestión, al mismo tiempo que demuestra la inta- 
chable autenticidad de los informes proporcionados por Juan Astruc en 
el siglo xvm. Por lo demás, la matrícula de que se trata va reproducida 
por el grabado en este libro, como muestra de la letra del filósofo cuando 
joven. 



philosophe Francisco Sanche ^.—Intend anee medícale de riIótel-Dieu Saint Jacques et chaire de 
chirurgie. — Entrée á l'Unipersiíé Palladienne; el octavo: Regence du philosophe Francisco 
Sanche^ en la Faculté des Arts.—La Famille Languedocienne du penseur; el nono: Troisiéme 
période de la pie íoulousaine du philosophe Francisco Sanche^.— Les luttes de la Faculté de mé- 
decine; el'décimo: Régence du philosophe Francisco Sanche:^ en la Faculté de médecine.—Mort 
du docteur. £a una muy breve Conclusión se .ivcrigua qué huellas dejó Francisco Sanche/ ea 
la literatura filosófica de los tres pasados siglos. 

El Apéndice encierra: I. Los documcnios origin des y rarísimos que se han impreso antigua- 
mente respecto ala vida del filósofo, (texto, traducción y notas) i.^ y 2." las dos Dedicatorias 
del Carmen de cometd anni MDLXXVII. (Toulouse á i8de Enero de 1578) y del Quod nihit scitur 
(Toulouse, i58i) al gentilhombre y oficial español D. Diego de Castro, el mejor amigo de infancia 
y juventud de Francisco Sánchez; 3." la Epístola de los hijos del maestro, Denys y Guillaume á 
la memoria de su padre; 4.^ El Elogio de Francisco Sánchei^, por su discípulo Raimundo De- 
lassus, etc. II. Los numerosos documentos inéditos del mayor interés, que yo debo á la oficiosa 
colaboración de varios sabios, especialmente de mi erudito amigo M. Sylvain Macjry, archivero 
adjunto de Haute Garonne. (Parlamento, sección notarial). III Por último un Essai dé biblio- 
graphie Sanchéj(ienne. 



17^ revista de archivos 

Fondo de la antigua Facultad de Mediqna de la Universidad de 

MOMPELLER, registrado METÓDICAMENTE POR Mr. J. CALMETTE. — 

Matriculas del año de iSyS, 21 de Octubre, fol. 49, v.^ 

<iEgo, franciscas Sanctius, Hispanus, natus in civitate Tudensi. in- 

terrogatus Jui a Domino Francisco Feneo, Procuratore hujus Academia, 

et receptas a Domino Laurentio Jouberto, Cancellario, in numerum stu- 

diosorum medicines, sohique jura Collegii, et servare polliceor slatuta; 

ac eligo mihi patrem Dominum Franciscum Feneum, Procuratorem hujus 

Academice.y^ 

iiln quorum fidem hcec proprid manu scripsi, anno Domini millesimo 

— quingentésimo — septuagésimo — tertio, die vicésima — prima mensis 

octobris. 

Franciscus Sanctius» (firmado y rubricado). 

Ya no cabe duda en ello: i .** Francisco Sánchez no era portugués, sino 
español; él mismo lo afirmó y lo probó. 2.* Nació durante la segunda 
mitad del año i55o, y en la ciudad episcopal y gallega de Tuy, según él 
mismo lo ha declarado expresamente; y no es posible que se trate aquí de 
otro lugar del mismo nombre; los índices geográficos no mencionan en 
efecto otro pueblo alguno que así se llame; nació, pues, en la ciudad espa- 
ñola de Tuy, que fué primitivamente sufragánea de Braga, y que, según 
refiere La Martiniére, llevaba el título de ciudad, civitas Tudensis, Si se 
tratara de algún pueblo sin importancia, como parroquia rural, aldea, 
villa, etc., aunque existiera uno de este nombre en Ja Península, forzosa- 
mente se había de leer en la matrícula de Mompeller: e loco diciOy ó algo 
por el estilo; pero el registro que nos ha conservado la atestación personal 
de Francisco Sánchez dice: Civitas Tudensis. 

Ya está sentenciado el litigio, y resuelto el problema para en adelante. 

Henry-Pierre Cazac. 

Lycce National de Bayonne, Francia. 



BIBLIOTFXAS Y MISEOS I77 



NECROLOGÍA 



EL DR. D. JOSÉ BALARI Y JOVANY 



El día I." de Julio ha fallecido en Barcelona el Catedrático de Lengua 
y Literatura griegas Dr. D. José Balar! y Jovany. Trabajador asiduo é 
infatigable, dedicó su vida á diferentes ramos del saber; su afición al estu- 
dio de las lenguas fué, sin embargo, la predominante y aquélla en que ha 
prestado mejores servicios á las letras. Durante muchos años, concurrió 
diariamente al Archivo de la Corona de Aragón ó á la Biblioteca de la 
Universidad, buscando en los más antiguos documentos, los primitivos 
destellos del catalán escrito que cuidadosamente copiaba y ordenaba en 
vista de lo que fué su aspiración, y pocos como él logran ver satisfecha; su 
última obra publicada, los «Orígenes Históricos de Cataluña», que mere- 
ció el premio de 20.000 pesetas de los Concursos Martorell, fué el resulta- 
do de estas constantes investigaciones por Archivos y Bibliotecas. En ella 
están contenidos preciosos elementos para nuestra historia civil y lite- 
raria, de inestimable valor, ya que no pudieran obtenerse sin el trabajo 
de benedictino, como él mismo se complacía en llamarlo, que durante 
más de veinte años sirvió de sólida cimentación á dicho estudio. 

Catedrático primeramente de Taquigrafía en el Instituto de 2.* Ense- 
ñanza de Barcelona, desde que la Diputación provincial acordó subven- 
cionar y sacar á pública oposición dicha cátedra en el año de 1871, gane 
posteriormente, en 1881, por el mismo sistema, la de Lengua y Literatura 
griega de esta Universidad, renunciando entonces al sueldo de la Diputa- 
ción, pero continuando en el desempeño de aquella cátedra. 

Únicamente los que hemos tenido la suerte de ser sus discípulos, podrán 
comprender el cariño especialisimo con que desempeñaba el Dr. Balari 
sus tareas decentes. Infatigable propagandista del Jestina lente, lograba 
introducir en la inteligencia de sus discípulos, aun los menos capaces ó 
aplicados, un amor á su asignatura que les ayudaba en gran manera á su 
conocimiento; las repeticiones en clase sabiamente dirigidas, la emulación 
tan difícil de despertar entre alumnos de facultad mayor, sin herir en lo 
más mínimo susceptibilidades ni promover rencores, hacían de él, el ca- 

$ * ÉPOCA.— TOMO XI I a 



/; 



178 REVISTA D^ ARCHIVOS 

ledrático por excelencia, indudablemente uno de los más queridos de sus 
discípulos. 

La mejor confirmación de la bondad de su método de enseñanza será 
recordar que de sus lecciones han salido catedráticos como los doctores 
Soms y Castelín, y Alemany de la L'niversidad Central, Segalá de la Uni- 
versidad de Sevilla y otros varios; el triunfo de un discípulo era para el 
Dr. Balari la mayor de sus alegrías; recordábalo constantemente y citaba 
en cátedra su ejemplo para mejor estímulo de los estudiantes. 

Ha fallecido al empezar la vejez, pues nació en Barcelona en No- 
viembre de 1844; desde tres años á esta parte venía sufriendo una paráli- 
sis que le impidió en absoluto dedicarse á sus habituales tareas, quien sabe 
si contraída por el exceso de trabajo soportado luengos años gracias al 
método, que preconizaba frecuentemente en sus conversaciones y sabía 
observar con una perseveraflcia muy rara en las regiones meridionales. 

Nos falta espacio para incluir'aquí mejores datos biográficos ni la vista 
numerosa de sus primeras publicaciones, que pueden leerse en el artículo 
que lleva su nombre del Diccionario biográfico y bibliográfico de nuestro 
compañero el Sr. Elias de Molíns. Posteriormente á la impresión de aquel 
diccionario publicó el Dr. Balari un librito de etimologías varias titulado 
4iPoesía Fósil. Estudios etimológicos^) Barcelona: 1890, ¡54 págs. en 8.". 
Nombrado Presidente de los Juegos florales de esta ciudad en el año de 
1894, pronunció un notable discurso sobre los orígenes de la lengua cata- 
lana contenido en el volumen correspondiente á dicho año. En 1895 im- 
primió otro folleto Historia de la Real Academia de Ciencias y Artes: 
Memoria inaugural del año académico de i8g3 á i8g4, leida por el doc- 
tor D, José Balari y Jovany, Barcelona i8g5, 2o3 págs. en 8.**. Una mo- 
nografía incluida en el tomo VI de las Memorias de la Real Academia de 
Buenas Letras Intensivos ó superlativos de la Lengua Catalana, leída 
en la sesión del 14 de Enero de 1895, folleto de 90 págs. Y finalmente su obra 
maestra Orígenes Históricos de Cataluña j Barcelona 1899, xxxvii -f- 75 1 
páginas en 4.® mayor, verdadero arsenal de datos para una historia mono- 
gráfica de Cataluña, por la cual mereció como indicamos anteriormente 
el premio en el Concurso Martorell, que lefué adjudicado en el año de 1897. 
No conocemos otro trabajo suyo impreso posteriormente, fuera de un 
artículo publicado en el primer número del Boletín de la Real Academia 
de Buenas Letras (Enero á Marzo de 1901). Notas etimológicas sobre pa^ 
labras catalanas. Esma y esme. ' 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I79 

Su labor, si no pudo librarse de ser discutida, gozó del general aplauso 
de cuantos pudieron apreciar el inmenso caudal aportado al campo de la 
verdadera filología catalana, contribuyendo como el que más á su desen- 
volvimiento, hasta merecer con toda justicia el dictado de primer culti- 
vador de la Etimología histórica de la Lengua catalana. 

Es de notar su perfecto dominio de las lenguas griega y alemana, de las 
cuales hizo diversas traducciones. 

Su constante afición al estudio y su particular empeño en aprovechar el 
tiempo, hacían que cualquier conocimiento por él adquirido, era perfec- 
cionado cada día con nuevos adelantos, y al parecer, sin esfuerzo alguno, 
según la modesta sencillez con que los explicaba á quien deseaba su con- 
sejo ó la resolución de alguna dificultad en sus estudios. 

Perteneció á las Reales Academias de Ciencia y Artes y de Buenas Le- 
tras de Barcelona, siendo. elegido Presidente de esta última el año de iSgS, 
y ejerciendo dicho cargo hasta el de 1901 , en que la enfermedad que le ha 
llevado al sepulcro, interrumpió sus habituales tareas; fué también socio 
correspondiente de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla. 

Dios haya acogido en su seno el alma de tan sabio catedrático y vir- 
tuoso varón, que ha dejado irrefutables testimonios de haber sabido utili- 
zar su vida en copiosos y fructíferos trabajos. 

Ángel Aguiló. 

Julio del 1904. 

DOCUMENTOS 



I 

LOS ALUMBRADOS DE EXTREMADURA EN EL SIGLO XVI 

Memorial en que se trata de las cosas que me an pasado con los 
alumbrados d* estremadura, desdel ano de setenta hasta el fin 
DESTE AÑO DE SETENTA Y giNco, Ipor Fr. Alonso de la Fuentel. 

(continuación '.) 
VIII 

ywiendo pasado este hecho escandaloso, leuáintose contra nni grandísima tor- 
menta, porque el cura que era á la sazón, eslava engañado y tonto de la gente des- 
ta secta, y fauorescia las alunbradas, de las quales tenia grandísima opinión de 
santidad, porque según el dio á entender xamas le confesauan pecado alguno, an- 

1 Véase el núm. de Enero, tomo X, págs. 64 á 67. 



1 8o REVISTA DE ARCHIVOS 

les le pedrícauan y iraiauan de enseñar los rritos de su doctrína, y le tenían ya tan 
obediente las mugeres desia secta, que siendo él cura y pastor, lo gouernauan y 
enseñauan lo que auia de hazer, y ellas lo tenían por su escudo y patrón, y ansí 
quando la muger9illa se subió en el pulpito y las conpañeras la vían padecer, da- 
uan bozes á su cura ynbocando su íauor y diziendo que boluiese por sus obejas. 
Con las quales palabras se dexó sobornar y boluiendo por las alunbradas se que- 
xaua cruelmente de mi y me quería hazer avtor de aquel escándalo, descargando á 
la mugercilla y cargándome á mi y por ventura sintiendo con las mesmas alun- 
bradas qucl espíritu sancto mouío aquella muger y la Ueuó al pulpKo para que 
I büluiese por la onrra de Dios. Con esta dispusicion se subió en el pulpito el dicho 

cura y dixo ciertos disparates en favor de las alunbradas y conbídó á la gente acu- 
diera á la tarde al sermón, porque les quería pcdrícar cosas ynportantes. Llegada 
la hora de bisper^s, se juntó el pueblo al sermón é yo me puse en frente d^ pul- 
pito con proposito de no le sufrir palabra mal sonante, porque andana vna sfsma 
terrible en el pueblo, apellidando vnos la gente por la dotrínadei teatino, y otros, 
por lo que dczia fray Alonso. Pero el Vicario, que era onbre cuerdo, considerando 
la calidad del negocio, mandó al cura con censuras y requerimientos que no pe- 
dricase, y salió con el yntenio, y ansí por estonces se quedó el sermón. Pero luego, 
el primero dia de fiesta, pcdricó el cura muy escandalosamente con mucho aplau- 
so de los alunbrados y mucha desgracia de todo el pueblo, y ansí la justicia y toda 
la gente principal se boluieron contra el y le pusieron grandes temores j le espan- 
taron de tal suerte, que le hizieron predicar otra vez y desdezírsc de lodo lo que 
auia dicho contra mi, diziendo qucl auia bíuido engañado y con aqurl presupues- 
to auia dicho muchas cosas mal pensadas, y que mis sermones y dotrina era lo 
acertado y lo que se deuia tener. 

IX 

Estando los negocios de tealinos en esta disposición, é viendo las alunbradas el 
mal suceso de la conpañera pedricadora, no por eso añoxauan en la dotrina ni se 
boluian atrás, antes deseauan todas que ias ileuasen presas diziendo que los Sanc- 
tos eran los perseguidos, y ansí dezian que yua á padecer la bienaventurada que se 
subió en el pulpito. Solamente dos mugeres de las tocadas desta dotrina se vinieron 
á mi, escandalizadas de aquel hecho de su capitana, y me descubrieron cosas nota- 
bles de ylluviones diabólicas que sentian en la oración; particularmente vna dellas 
me descubrió como estando en su rrecoximicnto veya á Xesuxpo puesto en vna 
cruz y corriendo sangre, y que estando ella al pie de la cruz, cava la sangre sobre 
su cabega y la bañaua. Ansimismo me dixo muchas visiones y sentimientos diui- 
nos y cosas que me admiraron y confirmaron de nueuo á creer que en esta dotri- 
na avia grandisimos males, y ansi me determine de yr á Llerena á dar noticia des- 
tas cosas al Santo Oíicio. 

X 

Estando ya én Llerena supe como ciertos alunbrados se avian quexado de mi al 
Santo Oíicio, diziendo como yo auia pedi icado publicamente que no auia ^ielo para 
los leatinos. Y pasó desta manera, que pedricando un dia en la Fuente del Maes- 
te sobre aquel evangelio: in domo palris mei mansiones jnultce sunt, di lugar 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l8l 

y asiento en el cielo á todos los estados, y llegando á los alunbrados, que tanbien 
se llaman teatinos, los excluy del 9Íelo como gente sin estado. Lo qual se podría 
comprouar con muchas rrazones, porque ellos son vírgenes sin castidad, y casa- 
dos sin debito conyugal, y rreligiosos sin clausura, y continentes sin linpieza, las 
quales condiciones son agenas de todos los estados, y por esta rraijon los escluy 
del 9Íelo. Pero el alunbrado no pudo sufrir que le echasen del q\e\o, y vínose á 
quexar pensando ser oydo, avnque no le sucedió. Tanbien se quexaron al prior de 
la prouincia, don Gonzalo de la Fuente, dizicndo que yo persiguia la uirtud y es- 
candalízaua los pueblos, lo qual mouio al dicho prior á que diese contra mi su 
mandamiento para qjie no me diesen el pulpito en la Fuente del Maestre. Y ansi en 
estetienpo yo estaba priuado del pulpito de la Fuente, avnque este mandamien- 
to jamas se execuió, porque los curas no osauan oponerse cont,ra el torrente de 
lodo el pueblo que gustauan grandemente de oír mis sermones. Estando, pues, en 
Llerena supe muchas maldades y ritos de los alunbrados y que seyuan acreditan- 
do y engañauan mucha gente, particularmente hazian ciertas juntas de noche y 
se disciplinauan. Y luego traté de pedricar en Llerena, 4>orque me pare9Ío que 
auia grande necesidad, y ocurrien4.ome el evangelio de San Lucas, cap. 5.° que dize: 
-per totam noctem laborantes, nichil cepimus, pedriqué en Llerena contra las obras 
y conuenticulos noturnos, encareciendo el daño que de allí se podia seguir. Y lue- 
go el dia de la Magdalena pedriqué contra el rrito que vsauan los alunbrados del 
corte de los cabellos tresquilando muchas donzellas. Y luego el día de Santa Ana 
pedriqué en fauor del matrimonio contra la secta de los alunbrados que lo yuan 
derribando y jarretando disimuladamente. Y luego día de la Trasfiguracion de Xpo. 
pedriqué contra el modo supersticioso de contenplar que vsan los alunbrados, y 
porque ya se me cunplía el termino de mi licencia, me boluí á Badaxoz á mi con- 
uenio con proposito de venir á Llerena mas despacio á tratar los negocios de Yn- 
quisicion, porque en ellos se me representó siempre grandísima maquina y que no 
se podrían rresolucr en poco tiempo, como lo a mostrado la espirencía. 

XI 

Estando en Badaxoz, sienpre en mis sermones rrepetia el tema de los alunbra- 
dos y teatinos, maldiziendo su doirína y encargando las conciencias que la díxesen 
al Santo Oficio, declarando al pueblo en que consistía esta maldad, que era en su 
fundamento subtilisima y enbuelia con demonios y arte mágica. Desia manera 
desperlaua algunas gentes que biuian engañadas, á que me biniesen á dezir muchos 
rritos y secretos desta maldad. Particularmente vn alunbrada de Badaxoz, muger 
pobre y desechada de los alunbrados, vino á las bozes de los sermones y me rreue- 
ló cosas notables. De si propia me dixo como auia llegaio á tal estado, que todos 
los días del mundo bia á Xesuxpo. en la ostia, en el tenplo, en su casa, en sus rrin- 
cones. Estas visiones eran varias. Vna uez via á Xesuxpo. nacido en el pesebre, 
otra uez glorioso, otra uez en la cruz, otra uez á la columna, y esto clara y vesi- 
blemente con los ojos corporales. Iten que todos los dias del mundo se arrebataua: 
en aquel rrapto beya la gloría y las rriquezas de ella y la melodía y música diuina. 
Y vn dia delante de mis ojos, estando en el tenplo e hablando con ella se arrebató 
en yspiritu y quedó sin sentido. E yo tirana della, y no desperlaua mas que si fue- 
ra vna piedra. Y pasado vn rracto boluio sobre sí como vn onbre que le despiertan 
de vn sueño profundo, y me diio que auia uisto las riquezas del (jielo, y me pre- 



1 82 REVISTA DE ARCHlVOá 

guntaua si avia yo uisto aquella márauilla del Señor. Supe tanbien de otras perso- 
nas alunbradas efectos prodigiosos y nunca vistos y como en lienpo de Don Joan 
de Rribera solamente eran xpistianos los que ymiiauan esta dotrina y comunicauan 
en los efectos della. Y si algún predicador hablaua'en el pulpito contra esta gente 
y sus fritos, los desierraua de su obispado y le quitaua los pulpitos del. Entendió 
que en Badaxoz avia grande daño y que todo el obispado estaua tocado desta pesí 
lilencia, y deseando ayudar á el remedio desia llaga, me rrecogi ciertos dias y hice 
vn traladillo diuidido en dos partes. En la vna ponia la dotrina de los alunbrados y 
los efectos della, y en la otra puse lacalificaiMon de aquello, ynpunando la dotrina 
como erética y maldita. Y para mas seguridad de mi con^ien^ia me fui á Seuilla á 
mi prouincial y di quenta de lo que pasaua en Estremadura. Mostré mi libro al 
prouincial, al maestro fray Joan de Ochoa, al maestro Aguayo, consultores del 
Santo Oficio, y á todos ellos les pareció cosa maldita, y á fray Joan de Ochoa muy 
peor que á ninguno. Este me dixo que la dotrina contenida en el memorial era vn 
rretrato de lo que enseñauan los alunbrados de Toledo, y que luego sin me dete- 
ner diese quema dello al Consejo de Ynquisicion. Con este parecer quedó mi animo 
seguro, y deseando mostrar á la Ynquisicion \$l sutileza desta erexia, pedi á mi 
prouincial me asignase á Llerena. Hizolo ansi, é tomando la bendición de mi per- 
lado me vine derecho á Llerena por el mes de febrero del año de mili é quinientos 
é setenta y dos, aviendo ya catorce meses que trataua de los negocios de los alun- 
brados, que comentaron en fin del año de setenta. 

XII I 

Luego que llegué á IJerena, cerca de las carnestolendas, prediqué en el pueblo 
toda la quaresma, ynpunando el abuso de los alunbrados en las cosas de rreligion, 
descubriendo sus errores y cerimonias malditas; y particularmente hazia fuerza en 
persuadir que los sentimientos y visiones é raptos que auia en esta gente, eran 
obras de Satanás y nueua ynuencion de arte mágica. lien di voces infinitas contra 
el secreto desta dotrina, ques el mayor que se a uisto en el mundo, prouando con 
rra^ones demostratiuas que eran erejes los que ansi guardauan y escondian la do- 
trina. En la qual materia estuue tan ynportuno, que no solamente los alunbrados 
me aborre9Ían y llamauan de Aniexpo. y perseguidor de la uirtud, pci^ todo el 
pueblo estaua ya cansado de oirme rrepitir los dichos articulos, poj^que ni sabían el 
misterio de la dotrina ni los fines que me mouian á dar ynporiunas bozes. Quiso 
el Señor que con los sermones llamé mucha gentes que me ayudauan descubriendo 
muchas maldades y errores; particularmente dos alunbrados que se convirtieron á 
la predicación, dieron grandísima lumbre para descubrir el camino de esta secta, y 
la vna dellas testificó cosas tan notables y tan ynjuriosas á nuestro Señor, que 
creo no se an visto semexantes en el mundo vniuerso. En este tienpo, con el cau- 
dal que auia juntado de negocios desta secta, hize vn memorial y dilo á los ynqui- 
sidores, encargándoles las conciencias pusiesen remedio al daño que se descubría, 
antes que fuese adelante. El qual memorial hizo muy poca ynprc9¡on en los yn- 
quisidores, porque en la ue dad contenía cosas muy luieuas, muy oscuras y nun- 
ca vistas en la Ynquisicion, y que no parecía cosa bien clara de que se pudcse echar 
maño. Pero no dexé por eso el yntento de mi pedricacion, antes con espíritu nueuo 
y deseo que tenia de descubrir esta secta, pedriqué al yntento muchos sermones, y 
saliendo de Llerena, corria por toda la comarca, conviene á saber: Azuaga; Valen- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 83 

cia de las Torres, Usagre, Montemoün y otros pueblos en que auia rrastro de la 
dotrina y rritos de los alunbrados. De los quales pueblos junlaua muchas cosas 
que después me aprouechaban. E aviendo recogido algunos nueuos errores, daua 
nueuos memoriales á la Ynquisicion. Y me quedaua espantado de ver el poco efec- 
to que mis memoriales les hazian, en los quales lleuau;i yo pintada la eregia y tes- 
tificada á mi vista é parecer tan clara y patente como las cosas que se uen en el me- 
dio dia, y esta es la rra^on que me hazia dar gritos y ser ynportuno en esta mate- 
ria, porque realmente yo via la eregia clara y abiertamente, y no la podia mostrar al 
Sánelo Oficio, ni hallava ojos que lo pudiesen uer, tanto que muchas vezes por esta 
razón dudaua y me temia si era prestigio que me auia engañado, ó algún moui- 
miento de mal espíritu, porque sentia vna lunbre poderosa y no podia comunicarla 
á otros entendimientos. 

XIII 

Uno de los fundamentos que tenian los alunbrados y gente que les seguia, para 
enfermar y deshacer las cosas que yo pedricaua, era uer el poco efecto que yo ha- 
zia en la Ynquisicion, por lo qual hazian burla de ucrme yr y benir al Sancto Ofi- 
cio, diciendo que los ynquisidorcí se rreyan de uer mis memoriales y cargos que 
les ponía. En lo qual no se engañauan, porque rrealmenie en la Ynquisicion no se 
tenian en nada mis papeles; y ansi, auiendo yo presentado vn nueuo memorial 
harto bien hecho y que contenia la maldad desia eregia bien claramente, se rreya 
vn secretario y hazia burla, diciendo que aquello no ynportaua nada. Pero con 
todo mi desconsuelo xamas perdí el esperan«;a de mostrar la eregia, para lo qual 
rreboluia muchos libros y corría muchos pueblos, y siempre suplicando á nuestro 
Señor tuviese por bien de rr:íbelar esta maldad á su Yglesia. Y con la vexacion 
grande que traya en el espíritu y profunda meditación, descubría concetos maraui- 
llosos para pedricar, y apretaua tamo á los alunbrados, que cono9Íendo ellos que 
los auia entendido y que les yua á los alcanaes, procuraron con sus fuerzas ha- 
zerme callar, trauando amistad estrecha comigo, para lo qual enbiaron persona 
particular que vino á conbidarme con mucha ynporiunidad fuese amigo del pa- 
dre Hernando Aluarez, que era el principal y cabega de toda esta secta, ofrecién- 
dome que de su amistad me bendria mucho contento é prouecho, dándome á en- 
tender que todos me síruirian y regalarían. Y como yo lo despidiese vna uez> bol- 
uio el muñidor la segunda, y me apretó, pidiendo casi por fuerca la dicha amistad 
con palabras muy sabrosas; pero yo le despedí, diziendo que yo era amigo de to- 
dos los buenos y católicos, y que no entendía aquello singular de amistad que se 
me pedia. Y con esto le despedí y me libré de aquella tentación. 

XIV 

Viendo los alunbrados que no me podían rendir, tomaron otro camino, que era 
disfamarme por toda la comarca de onbre loco y desvariado y enemigo de los bue- 
nos, y [que] todos mis sermones eran derechamente contra la virtud, y me leuan- 
tauan muchos falsos testimonios diziendo de mi persona todo lo que les parecía, 
con la qual ynuencion hazian sentir mal de mí á muchas personas cuerdas y que 
rrealmenie tenian por desvariado el moliuo de mis sermones. En este tienpo me 
llamaron de Fuente de Cantos para que predicase allí, que auia mucha necesidad y 







184 kEVISTA DE ARCHIVOS 

buen numero de alunbradas, y acetando el sermón me allegué á Fuente de Canelos 
y esiuue alli algunos dias pedricando contra la dicha dotrina: en el qual pueblo 
conuerli algunas mugcres que tocauan en esta sccia, y me descubneron algunos 
errores, con los quales hize nucuo plato á la Ynquisi^ion. Y parecíendome que en 
este pueblo auia ca^a, acudí muchas vezes á pedricar y hize memoriales y uine á 
descubrir claramente como estos eran hechizerus, porque estando confosando las 
mugeres, al9auan los ojos al cielo y les ponían la mano en la cabe.;a y les pregun- 
tauan qué sentían, y luego súbitamente venía sobrcllas vn mouímíento tan grande 
que les derríbaua en el suelo y cavan amortecidas, y boluíendo sobre sí, tenían 
sentimientos notables, y los alunbrados les dauan á entender que aquello era el 
Espíritu Santo. Halle tanbien en este pueblo grande desvergüenza contra la oración 
bocal, diziendo las alunbradas que ellas ya no rrezauan, y que rrezar por las 
quentas ynportaua poco, y que la oración mental era la que hazia al caso, con 
otros muchos apuntamientos de nueuos errores, que licué al Sanio Oficio, con los 
quales se yua declarando el misterio desta secta. 

XV 

En este tiempo los alunbrados de (Jafra, que eran maestros de las beatas de 
F*uente de Cantos, biendo la persecución que padecían con mis sermones y que 
muchas dellas andauan dudosas en la secta y desconsoladas, escreuian cartas de 
consuelo animándoles para que sufriesen la tentación y no desmayasen ni se apar- 
tasen de la doctrina que dellos avian rrecibido, que era la sana y Católica y berda- 
dera. Vna de las quales cartas vino á las manos del Santo Oficio y se juntó con 
los otros papeles, y parecíendome que en el dicho pueblo se hazía algún prouecho, 
procurando posada conviniente me detuue en vezes muchos días pedricando é 
confesando, notaua la uida y errores de los alumbrados y auiendo yo venido aquel 
pueblo bigília de la Asunción de Xpo. tenía pedido el pulpito á los curas, y los 
alunbrados, que uenian al mismo efecto, biendo que yo les auia hurlado la ben- 
dición, vno dellos deseando satisfazer á su deseo, que era animar y esforcar á los 
ánimos de las alunbradas, pidió á los curas le diesen el pulpito la vigilia de la di- 
cha fiesta del Asunción, y acaoadas las bisperas se subió á pedricar, y lomando 
aquel tema: pater sánete, scrua eos, predicó ora y media animando la gente, quitán- 
doles el temor y alegando las palabras del Euangelio que dizcn: nolite timere, pu- 
sillus greXy daua claramente á entender que en las alunbradas estaua la virtud y 
la perfe9ión y que yo era perseguidor y Aniexpo. é que venía a comerles como 
hormiga el buen grano de la dotrina que auian recibido. Pedíales por exemplos 
que no se diuidíescn ni apartasen, como haze en la guerra la genie rrompida, que 
luego son presos y saqueados de los enemigos. Y tornando á rrepitir las dichas pa- 
labras, nolite timere, pusillus grex, las amenazaua con la yra de Dios, diziendo que 
si se rrendían á dotrina contraria, que Dios las auia de desmanparar, y que el cielo 
y elementos les auian de faltar. El qual sermón fue tan escandaloso para mis oy- 
dos, que sin considerar la aviurídad y opinión del que auia pedricado, que era 
onbre famoso, le salí al enquentro y rreprehendí el lenguaje, diziendo que no era 
estilo católico atribuir á gente particular, que eran sus beatas, las palabras del Evan- 
gelio, que convenían generalmente á todos los católicos é fieles crisiianos. De lo 
qual me sucedió vna pesadunbre muy grande, porque los alunbrados de Fuentt 
de Cantos fueron al prior y dieron quexas de mí como de onbre perdido que sean- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l85 

dalizaua los pueblos y perseguía los siervos de Dios, y le yndignaron contra mí en 
tanta manera que dio mandamiento para que |en] el dicho pueblo no me admitie- 
sen á la predicación, ni me diesen más el pulpito. 

XVI 

Para que mexor se uaya entendiendo nuestra estoria y lo que atrás prometí en 
el capitulo quarto, me pareció dejlaríar) aqui las calidades deste pedricador de 
quien e hablado en el capitulo prec|denie. Entre los alunbrados que corrían esta 
tierra, andaua yno principal, que se llamaua el maestro Santa Cruz, de la Compa- 
ñia de los Teatinos que bivcn en clausura, profeso en la dicha religión y onbre 
muy famoso entrellos. Este acudía muchas uezes a esta tierra de* Stremadura y se 
llegaua a casa de los dichos alunbrados y se acompañaua con ellos y los gouer- 
naua y fauorecia, y enseñaua y pedricava la mesma dotrina. Y auiendo pedricado 
la quaresma el año de setenta y dos en Merída, acuúio á fauorecer sus conpañeros, 
que andauan de capa caída, y á darles avturidad con su persona y orden aprouada, 
las quales calidades rrepresentaua á los pueblos para asegurar y santificar la 
doctrina de los otros alunbrados, dando á entender que todos eran vnos en la 
dotrina y manera d'enscñar, como lo eran rrealmente. Y este argumento me 
comen90 á engendrar grande sospecha de que alunbrados y teatinos de la rrelígion 
eran vnos y convenían en la sustancia de su nueuo evangelio, y confirmóse esta 
sospecha con lo que pasó en Fuente de Cantos la bígilia de la Asunción de Xpo. que 
es lo siguiente. Este maestro Santa Cruz, proteso entre los teatinos, es el que 
pedricó en Fuente de Cantos sobre aquel tema: Pater sante, serva eos. Y como 
tengo declarado, luego que se baxó del pulpito, deseando yo saber si era este de la 
mesma liga de los alunbrados, le pregunté si conocía aquella gente y que opinión 
tenía dellos, nonbrandole en particular dos alunbrados, vno que se llama Gaspar 
Sánchez, y otro que se díze Francisco Qamora, preso por el Santo Oficio, y grandes 
erejes y maestros de muchas maldades y abominaciones. A lo qual me rrespondio 
muy libremente, que los conocía y tenia por sieruos de Dios. De lo qual me admiré 
y quedé espantado, y queriendo desengañarle ó desmentirle, comen9e á descubrir la 
dotrina y vidas de aquellos dos singulares, y el daño que auían hecho en aquella 
tierra. Y el dicho teatíno rrespondia por ellos y los abonaua, y alegaua con los i 

curas que estauan presentes, á los quales ponia por testigos de la santidad que 
avian criado en aquel pueblo de Fuente de Cantos, rremitiendose á ellos como á 
confesores que sabían las conciencias y perfección de las dichas alunbradas. A lo 
qual le respondí yo negando el presupuesto que los curas supiesen las conciencias 
y bidas de las alunbradas, ni el secreto de su dotrina, porque ellos propios les 
enseñauan á callar el misterio de sus errores, como yo sabia por larga ynformacion, 
j que á los otros confesores que no eran de la liga de los alunbrados, xamas les 
descubrían el secreto de sus dogmas. Con esta rrespuesta [se] amansó el teatino y 
avn creo le ardían las orejas, y despidiéndose de allí se fue derecho á Llerena, lle- 
uando por compañero á Francisco (Jamora, alunbrado, avnque por entonces no se 
manifestó el dicho ^amora, ni bino al lenplo, sabiendo que estaua en el dicho 
pueblo. \ luego el dia de la Asunción prediqué mi hordinarío tema, avisando al 
pueblo se guardasen desta gente, que eran falsos profetas y maestros de grandí- 
simos errores. E aviendo pedricado, me vine á Llerena en seguimiento del maestro 
Santa Cruz, y le hallé pedricando el mesmo tema que en Fuente de Canelos, ani- 



1 86 REVISTA DE ARCHIVOS 

mando y esforzando las alunbradas con lenguaje escandaloso. Y no pudiendo 
sufrir la desvergüenza del dicho leatino, el prior de Sanio Domingo é yo en parti- 
culares coloquios, en públicas congiones dimos bozes y nos quexamos llamando 
de erejes á los que andauan en esta liga, y que no se les deuia fíar la palabra de Dios 
porque la adulterauan y convenían á sus dogmas. De lo qual se alteraron grande- 
mente algunos dizipulos amigos de los alunbrados, y según pareció se qucxaron 
al Santo Oficio de mi y del prior de Santo Domingo, y luego nos llamaron los 
ynquisidores, y pasó lo que se sigue en el capitulo siguiente. 

XVÍI 

Sabiendo los ynquisidores el lenguaje que se trataua en los pulpitos y que pu- 
blicamente llamauamos de erexes á los alunbrados, mandarannos llamar all prior 
de Santo Domingo y á mí, y quexandose de nosotros dezian que era afrenta y me- 
noscabo del Santo Oficio que se tratasen en público cosas semexantes, y tácita- 
mente nos yuan reprehendiendo como á gente que e^edia y no guardaua el orden 
deuido en la pedricación. A lo qual respondió el prior y se descargó bastantemente 
rrepresentando á los ynquisidores el engiñj y malJaJ que se en^crraua en la do- 
trina y rritos de los alunbraJos, y como convenía al seruicio de Dios que la do- 
trina que se pedricaba en público engañosamente y dcbaxo de parábolas, se ynpu- 
nase publicamente sin parábolas ni cobertura. E yo pjr mi parte con mayor 
libertad, como onbre que sabía el misterio desta maldad, dezia llanamente que peli- 
graua en toda la tierra la salud de machas almas, y que avia erejes grandes, y que 
yo los auia visto con mis ojos y mostrado el Santo Oficio el debuxo desta erejia, 
avnquc no la querian entender, y que no se poJia sufrir viendo el lobo, dexarle de 
dar bozes. Finalmente se resoluieron los ynquisidores en que se peJricase la sana 
doctrina y se avisase al pueblo en común que se guardasen -de malas doctrinas, 
sin descender en particular á señalar personas ni errores, sino que aviendo rastro 
de alguna eregía, se les diese dello aviso al Santo Oficio. Y con esto nos despe- 
dimos. Y luego los ynquisidores mandaron llamar al maestro Sánela Cruz, y de 
á pocos días desapareció deste pueblo y tierra, y nunca más a huello á ella, mas 
que emos sabido que a murmurado las prisiones de los alunbrados sus conpañe- 
ros, y dado á entender que los ynquisidores an sido engañados, y que tiene bue- 
nas esperanzas se an de desengañar y deshazer lo que an hecho contra los alun- 
brados. 

XVIII 

Ya los ynquisidores yuan gustando de la pedricación y abriendo los ojos en 
muchas cosas que antes no abarcauan ni entendían, y deseando darme favor para 
la pedricación, escriyieron al prior desta prouincia me diese licencia como antes la 
tenia para pedricar en la Fuente del Maestre y todo el distrito, porque ansí conbe- 
nia al seruicio de Dios. Y resistiendo el prior no la quería dar, alegando que yo era 
onbre que alborolaua los pueblos y escandalizaui con mi pedricación, como le 
auían ynformado muchos alunbrados, y particularmente los de Fuente de (>antos, 
los quales aviendo precedido la rrefriega que se a contaJo, con el leaiinode profe- 
sión, se fueron al prior y le dieron quexas de mí muy sentidas, diziendo que mi 
atrevimiento y temeridad avia llegado á tanto, que al maestro Santa Cruz, rreli- 



BlbLIOTECAS Y MUSEOS 187 

gioso y profeso de la orden del nombre de Jesús, avia maltratado y reprehendido 
y notado de onbre ercje, lo qual ponderaua grandemente el prior. Y vno de los cu- 
ras de Fuente de Canctos, que era tocado de la dotrina é rritos de los alunbrados, 
se fué á quexar en persona echando fuego contra mí porque avia dicho en su pre- 
sencia que la doctrina y lenguaje del maestro Sancta Cruz sabía á erejia, á cuya 
ynslancia dio luego su mándalo contra mi que no se me diese más el pulpito en 
Fuente de Canctos. l-o qual vino á mi noticia, y queriéndome descargar y dexar al 
prior satisfecho de las quexas que rrepresentaua contra mí, no me oya, ni me qui- 
so ver, ni me daua la puerta, antes me rrecibió mal y desabridamente, y me dixo 
en la cara que procedía en estos negocios con animo apasionado y que no me mo- 
qia buen celo, sino pasión que tenia con los alunbrados. Este fue el más duro gol- 
pe que e recibido en esta guerra, ver quel perlado á quien yo seruia, cuyo oficio y 
ministerio hazía y exercitaua sin ningún ynteres, cansándome yo en lo que era 
proprio de su oficio, no solamente no me ayudaua ni fauorescia, pero me afrenla- 
ua, perseguía y desacreditaua: y sin ningún respecto me despidió, mandándome 
que no pedricase en Fuente de Cantos. En esta coyuntura acudió el fauor del Sanc- 
to Oficio pidiendo al p^erlado me diese licencia general para pedricar, y finalmente 
m¿ la dio á su pesar y contra su voluntad. Con la qual ligcncia torne á correr la 
tierra y vine á la Fuente del Maestre y recogiendo nueuos errores yba haziendo 
memoriales, y pedricando al yntento sienpre yua ganando tierra, y dando buelta 
por Fuente de Cantos, hallé nueuas cosas que apuntar, y di al Santo Oficio vna 
nueua ynstrucción rogándoles mandasen hazer ynformaciones secretas en algunos 
pueblos, de las quales resultarían cosas ynportantisimas al seruicio de Dios é del 
Sánelo Oficio. Y lo qual les asentó y quadró bien, y luego ynbiaron sus comisiones 
v mandaron hazer ynformaciones secretas en la Fuente del Maestre y Fuente de 
Cantos, de las quales resultaron cosas ynporiantcs y en confirmación de todo lo 
apuntado en mis memoriales, avnque en la uerdad se hizieron mal hechas y por 
ombres rudos y no exercitados en aquel ministerio. 

Xl.\ 

Fue tanta la batería que di con mis sermones en toda la comarca, que no quedó 
en la tierra alunbrado oculto ó manifiesto que no diese señal, y ansí muchos que 
no eran conocidos, se manifesiauan y hazian cuerpo con los otros alunbrados y 
les venían á fáuorecer, particularmente que vian por sus ojos que les yua convir- 
liendo muchas alunbradas y les yua desenterrando los secretos de sus errores, 
por lo qual andaua la gente desta secta, triste y alborotada y buscando medios y 
fauores como podrían resistir al daño que les hazia con mi predicación. Y vn día 
particular que yo tenia acetado sermón en la Fuente del Maestre, ocurrieron jun- 
tos tres alunbrados para hazer espaldas á las beatas de la'Fuente que andauan 
espantadas, y no sabiendo el vicario el yntento de los dichos alunbrados, uvo 
grande temor no resultase de mi pcdricación alguna inquietud ó escándalo estando 
presentes los dich.)s ali'ibraJos, y me vino á rrogar juntamente con el cura que* 
no pedricase ni ouiese se món, trayendo á la memoria la desuerguen^a de la muger 
que quiso pedricar y el escándalo que uvo, y que se temía no despertase alguna 
cosa semexantc á la pasada. Yo consentí llanamente en lo que el vicario me pedía, 
pero no lo consintió el cabildo, antes la justicia y otras personas principales del 
pueblo aclamaron, y bv^luicnJo.-ic contra el uicario y el cura, dauan uozes y se 



1 88 REVISTA DE ARCHIVOS 

quexauan dizicndo que era mengua de aquel pueblo, que auiendose tañido al ser- 
món, se suspendiese por causa tan leue, que no era rra^on ni cosa convinienteque 
á los alunbrados se les diese esta gloria, sino que fray Alonso pedricase é decla- 
rase ai pueblo la doctrina católica y sana, y ansi quede determinado que ouiese 
sermón y que los alcaldes proueerían al ynconviniente que se temia. Ksto pasaua 
el domingo antes de misa, y luego se siguió el ofício divino y se cantó el Evange- 
lio de San Lucas: dúo homines ascendebant in templum vt orarent, etc. Sobre el qual 
Evangelio pedriquc largamente y traté de la oración mental que hazen los alun- 
brados, supersticiosísima y maluada. Declaré al pueblo, como en la dicha oración 
se ynbocaua Satanás, y venía á los alunbrados y se les vendía por Espíritu Sancto. 
Declaré la forma de orar que tiene la Yglesia, y cómo se a de hazer la buena 
oración; concluyendo mi sermón, dixe como todos los efectos é sentimientos de 
los alunbrados eran operaciones del Antexpo. y que los avtores de la dicha ora- 
ción tenían pacto con el demonio, y otras muchas cosas que yuan derechamente 
contra los alunbrados y su doctrina. Y acabado el sermón, uvo en el auditorio 
aplauso grandísimo, alabando la doctrina; maldezian y abominauan i los alunbra- 
dos y sus dogmas, y todos á vna clamauan que Dios avia hecho marauilla con los 
pueblos en desengañarlos en cosas tan graues y tan dañosas á las conciencias. 
Luego el mesmo día, los alunbrados vinieron á mi posada con grandes muestras 
de vmildad, pidiéndome que les auisase y corrigiese las faltas que auia en ellos, 
que las querían enmendar, y me hazian grandes serimonias alabando la doctrina. 
Y avnque yo conocía sus pechos y rresabios malditos, y que no se avian de corre- 
gir ni enmendar, antes avian de mofar y hazer burla de las co$as que yo les dixcse, ' 
pero porque no pareciese que les aborrescia, quise decender á sus peticiones, y lic- 
uándolos á cierto ospital, me encerré con ellos en vn aposento, y les hize cargo de 
muchas cosas graues quellos enseñauan generalmente, y todas las negauan como 
si no ouieran llegado á su noticia, y en algunos capítulos de sus errores que podían 
tener salida y euagion, les ynierpreiauan en sentido falso y erróneo, trayendo la 
Escritura en sentido carnal. Lo qual no pudiendo sufrír, me comencé á enoxar, y 
ellos se rrindieron, y sujetauan, y me dezian palabras muy blandas con vna osten- 
tación de vmildad esterior la mas notable que se uido xamas en el mundo, tanto 
que con aquella sombra muerta de vmildad me hazian dudar muchas vezes si biuia 
yo engañado, y si aquellos eran sieruos de Dios. Finalmente, de aquella junta qui- 
sieran quedar mis amigos y que todos fuéramos hermanos y de vna opinión y que 
vo no les persiguiera: lo qual hiziera yo con entrañas de amor si conociera en ellos 
animo católico. Pero ya tenia esperiencia que sus llagas eran ynsanables y sus 
errores pertinazes y que en sus secretos me llamauan Antexpo. y perseguidor de los 
xpianos, y ansi despidiéndome secamente dellos los dexé y me vine á mi posada, 
y queriéndome ellos acompañar xamas los consentí ni los dexé juntarse á mí lado. 

XX 

En este tiempo se comen9aron á manifestar los alumbrados del monesterío de 
la Lapa, de la orden de San Francisco, frailes descalzos y grandes amigos de los 
alunbrados y que muchos dellos comunicavan en su doctrina. Y para que mexor 
se entienda lo que uoy á dezir, me pareció declarar las cosas que pasauan éntrelos 

I Ms. abobinauan. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 89 

frailes descal90S, que ayuda mucho á la claridad de nuestra ysloria. Los frailes 
descalzos de la prouíncia de San Grauíel estauan diuididos en dos parcialidades. 
Vnos eran alunbrados y de la mesma opinión de los clérigos desle nonbre, y otros 
eran no alunbrados, á los quales llamaua el vando contrario de alunbrados, los 
rrelaxados. En este tienpo avian crecido los alunbrados, y irayan los otros opre- 
sos y debaxo de los pies, y los mandauan y reglan, fauoreciendoles los obispos, 
particularmente Don Xpoual. de Rrojas, que fue el primero, y Don Juan de Rribe- 
ra, obispos que fueron de Badaxoz. Estos fauorecieron mucho á todo el genero de 
alunbrados, clérigos é frailes descalzos, y desta manera en la dicha rreligion rrey- 
nauan hasta estos lienpos los que dicen alunbrados, avnque los ri^elaxados eran 
muchos más en número. Viendo pues los frailes descalzos la tormenta que pade- 
zian las alunbradas y alunbrados, acudieron á fauore^er y pedricauan contra mi 
en favor de los alunbrados, asiéndose siempre á lo esterior de sus obras, que eran 
confesar y comulgar y orar, y oponiendo contra mí muchas fábulas é falsos testi- 
monios, diziendo que ye apartaua las mugeres de la oración é de los sacramentos, 
y quecondenaua el confesarse á menudo, y que no me parecía bien el estado de la 
virginidad, y dauan gritos en los pulpitos y pronosticauan que Dios me auia de 
castigar por el daño que auia hecho con mi pedricacion: con lo qual hazian tan 
grande daño, que no se puede pensar. Muchas mugeres questauan conbertidas y 
desengañadas, las tornauan á engañar y peruertir, y no contentos con lo que pe- 
dricauan en publico, andauan en particular de casa en casa animando á las alun- 
bradas y diziendolcs de mi persona muchos males y que era ombre que ynoraua 
los secretos de la oración, avnque era ombre docto, y que aquellos misterios no los 
entendían los sabios sino los vmildes, y trayan al yntento las palabras de Xpo. 
Confiteor tibi, pater celi et terree^ quia abscondisti hcec a sapientibus et prudentibus, 
et repelasti ea par uuiis. Con la qual yntencion arrancauan los cora9ones ¿ las 
mugeres y se los ponían en la seta de los alunbrados y las detenían en sus erro- 
res. Y no solamente á las mugeres, pero á el cura y á muchas personas rreligíosas 
hazian bacilar y dudar, y andauan turbados no sabiendo á quien se deuía dar cré- 
dito. En donde se deue aduírtir de paso lo que. puede el demonio quando Dios le 
dexa, que estando la rreligion xpíana. tan asentada en esta tierra, pudiese tanto la 
yproquesia y singularidad de quinze ó veinte personas que despertando nueva ley 
j nueuas cerimonias, pusiesen en condición y dubda las cosas de la fe, quanto 
mas si oy se manifestasen lodos los que ay en el rreino, desta liga, que tengo por 
cosa muy dubia si se pudiesen rresisiir, como adelante pienso tocar. 

XXI 

Viendo los alunbrados la buena conpañía que les hazian los descalíos, acu- 
dían á ellos en todas sus necesidades; y sabiendo que yo pedricaua en algún pue- 
blo, luego enbiauan vn descairo á rrehazer y rreformar lo que yo dexaua derriba- 
do. Y sabido por los dichos descalzos que se auian hecho ynformacíones secretas 
en la Fuente del Maestre por parle del Santo Oficio, anduuíeron de casa en casa 
á pedir firmas de las alunbradas como los alunbrados les auian enseñado buena 
é sana doctrina. Con lo qual turbauan las conciencias de muchas almas, y eran 
causa de grandísima confusión, no sabiendo las gentes que se hazer ni que doctrina 
se auia de creer. Tanbien el cura que á la sa9on era de la Fuente, de quien se a 
hecho atrás mención, andaua basilante y hazia muchos caminos al monesterio de 



190 REVISTA DE ARCHIVOS 

la l^pa para ynformarse de la doctrina de los alunbrados. Y como allá le jura- 
uan que yo era Aniexpo y turbador de la perficion xpiana, venia el cura- desatina- 
do, dudoso. Y queriendo saber el negocio de rraiz, traxo vn dia dos frailes de la 
Lapa para que disputasen conmigo de las cosas desta doctrina y de los secretos de 
la otaq'ion. Y viniendo á efecto el negocio, nos juntamos en el coro de la Fuente, y 
comentamos á tratar en la dicha materia. Y vno de los frailes de la Lapa, que pre- 
sumía de más sabio, comen9Ó á dezir muchas cosas de la oración mental y de la 
úia purgaliua é yluminaliua y de los misterios que se alcancauan por aquellos 
exercicios, multiplicando muchas rra^ones muy sin proposito para lo que se pre- 
tendía, porque yo tenia bien prouado que los efectos de la oración y conienplacion 
que ellos vsauan, eran operaciones de Satanás, y el fraile descalco pretendía per- 
suadir que no era cosa ynposible ser de Dios aquellos efectos. Y desta manera ar- 
guyan por su secta todos los maestros é fauctores della, de suerte que todas las 
ebasiones de los contrarios eran por casos meiafisicos. Yo yba prouando por rra- 
9on natural, por rra9Ón diuina, por la praiica de la Yglesia, por los dichos de los 
Sanctos, que aquello era demonio, y ellos quando mucho venian á concluir que 
no ynplicaua contradicion venir aquello por orden de Dios. Cegauanse lanbien en 
pensar que yo no tenia contra ellos mas de aquellos ractos y bisiones y sentimien- 
tos; en lo qual se engañauan, porque auia muchas eregias prouadas contra ellos, 
de las quales yo no sacaua á plajea ninguna, porque los auctores no las escondie- 
sen ó atapasen, antes las dis¡:nulaua y guardaua para dezir al Sancto Oficio. Sola- 
mente dezia en público que los sentimientos y rraptos é rrobamientos y otros efec- 
tos sensibles eran vn bienire de grandísimas eregias. lien, pedricaua contra los vi- 
cios generales que auia en esta gente, y contra la nouedad y alteración que auian 
causado en las cosas de rreligion, y contra el abuso que tenian en el exercicio de 
los sacramentos, y contra los rrictos supersticiosos que avian entreduzido, callan- 
do sienpre las eregias y lo mas hondo desta seta por desuelar á los auctores della. 
Esta es la causa porque los descalzos y otros que les ymitauan, osauan dezir y 
pedricar contra mí, porque yo no les descubría claras eregias, y lo que más encare- 
cía contra ellos, no les concluya á su parecer, antes tenian para ellas salida y eua- 
sion. Finalmente en esta junta no se concluyó nada que pudiese quietar al cura, 
ni el descalco hizo efecto con sus rra<;ones, y ansi el cura se quedó perplexo, por- 
que le dezian los descalzos que muchos sieruos de Dios auia enirellos que se rro- 
bauan é tenian todas aquellas señales, é yo no quería sacar á luz los argumentos 
mas poderosos y que quietauan en la materia, que eran las eregias prouadas, por- 
que en ello hiziera contra el fin que se pretendía, y porque tenia esperiencia que en 
descubriéndose vna eregia, luego las alunbradas se rretraiauan della, ó la nega- 
uan, y los alunbrados dezian que eran bouerias de mugeres, siendo rrealmenie 
dogmas antiguos muy asentados en los corac^ones desta gente. 

XXII 

En todo este tienpo callaua la YnquNicion y no hazla efecto alguno ni osauan 
meter las manos en esta masa, antes me dieron á entender que era necesario man- 
dato del Consejo para tratpr deste negocio, por ser cosa muy nueuay muy oscura. 
Y viendo la yslancia que yo hazia en este negocio y que nunca me cansaua ni 
dexaua de la boca el tema de los alunbrados, pareciendoles demasía y esceso á los 
ynquisidores, significaron á gentes y dieron á entender que no gustauan de mi 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I9I 

pedricacion ni eran seruidos en que pedricase aquellas cosas. Pero yo me determiné 
de no ca.lar jamas en la materia mientras no me suspendían, y ansi lo hize, que no 
quise 9esar porque no me dexaua la lunbre que tenia desta maldad, y muchas 
vezes pne subia en el pulpito con proposito de callar, y en el medio del sermón me 
arreba'taua el spiritu y contra lo pensado y determinado me hazia dezir lo que no 
quisiera yo, y lo que enfadaua á todo el mundo y nadie guslaua de lo oir. En este 
tienpo se traiaua en mi conuento de enbiar por cierta madera á la villa de Arenas 
ques del obispado de Auila, é yo me conbidé á yr por ella, con proposito de 
llegarme á Madrid á dar quenta al Consejo de Ynquisición de las cosas que pasauan 
en esta tierra. Y viniendo á efecio mi deseo, sali de Llerena por el mes de Octubre 
del año setenta y dos, y vine á la uilla de Arenas y conpré cierta cantidad 
de madera, y deseando yr á la Corte no lo osé hazer, porque no tenia licencia 
espicial de mi perlado para hazerlo, y ansi me bolui á Llerena por el mes de no- 
uiembre del dicho año. Y pasando algunos dias rrepitiendo mi tema ordinario, 
acabó su oficio el prior de Santo Domingo, que era persona que fauorecia los 
negocios que yo trataua, y vino proveydo nueuo prior que ynoraua los misterios 
de la seta alunbrada. Y luego que vino á este pueblo de Llerena, algunos discípulos 
desta nueua doctrina se le arrimaron y ofrecieron nueua amistad, y comentaron á 
quexarse de mi pedricacion, contando las fábulas y quentos hordinarios y dízíendo 
que yo me auia metido en vn negocio odioso y sin fundamento, y que la mesma 
Ynquisición hazia burla de las cosas que yo trataua. Con esta ynformacion fabu- 
losa se comenijo á malear mí prior, y en los sermones que hazia, daua muestras y 
sinificaua que las cosas que yo trataua no eran acertadas, y tratando de la oración 
y contenplacion fauorecia mas al partido de los alunbrados que no las cosas que 
yo dezia y enseñaua. Viendo los alunbrados qucl prior de vSanto Domingo les 
fauorecia, comentaron á rresucítar y procurauan conscruar el amistad del prior 
con rrespuesta de buenas obras, y el dicho prior les acudía bien á sus deseos con 
su oficio de la pedricacion, dándoles crédito á las cosas que contra mi persona se 
dezian. Y vino á crecer tanto el atrevimiento de algunas alunbradas, que osaron 
pedir al prior que no me dexase pedricar en Llerena, y ansi me díxeron personas 
de buen crédito quel prior se determinó que yo no pedricase en el pueblo, como se 
pareció por la obra, que sienpre me encomendaua los sermones de las aldeas, y 
en el pueblo de Llerena no me encomendaba ninguno, antes viniendo el santo 
tiempo de la quaresma me sacó de Llerena y hizo ir á pedricar á la villa de Usagre, 
donde estuue toda la quaresma del año de mili y quinientos é setenta y tres. 

(Continuará,) 

Por la copia, 

Miguel Mir y Fr. Justo Cuervo. 



192 RKVISTA DE ARCHIVOS 

II 

Y LA COLECCIÓN DE CUADROS DEL EXCONVENTO DEL ROSARIO 



Razón de los quadros que se han trasladado 

DEL EXCONVENTO DEL ROSAKIO Á LA ReAL ACADEMIA DE S. FeHNANDO. 

N. 28. Vn quadro que représenla el Retrato de Felipe 4.°, cuerpo entero, tama- 
ño natural, alto 8 pies y 5 dedos, ancho 4 y 1 1 dedos; autor Vclázquez. 

N. 29. Vn quadro que representa el retrato de la muger de Felipe 4.^- la misma 
medida y el autor Velázquez. 

N. 3o. Vn quadro que representa Santa Ana, alto 18 pies y 4 dedos, ancho q pies 
y un dedo; su autor Lucas Cambiazo, muy sucio. 

N. 3i. Vn quadro que representa el Martirio de San Lorenzo, alto 14 pies y 6 
dedos, ancho 10 pies y 1 1 dedos; autor Ticiano, estropeado. 

N. 32. Vn quadro apaisado, alto 7 pies y 6 dedos, ancho 16 pies y 6 dedos, repre- 
senta la cena del Señor con sus discípulos; autor Ticiano. 

N. 33. Vn quadro apaisado, alio 7 pies y 6 dedos, ancho iq pies. El lavatorio en 
la última cena. Tintoreto, estropeado. 

N. 34. Vn quadro que representa á Job en el muladar con los 3 amigos, de 2 va- 
ras de alto por 2 de ancho; autor Jordán. 

N. 35. Vn quadro que representa á S. Onofre, de más de vara y media de alto 
por 7 quartas de ancho; autor Rivera. 

N. 36. Vn quadro que representa á Aragne con los ovillos y madejas convertida 
en Araña, por Minerva; de 2 varas y 3 dedos de alto por más de dos de ancho, ori- 
ginal de Jordán. 

N. 37. Vn quadro que representa un fraile cartujo, en tabla, en figura de medio 
punto, de vara y cuarta de alto por 3 quartas de ancho; original de Zurbaran, tiene 
una cruz en la mano. 

N. 38. Vn quadro que representa un fraile cartujo, tabla en figura de medio 
punto, de vara y cuarta de alto por 3 quartas de ancho; original de Zurbaran, tie- 
ne un corazón en la mano. 

N. 3^. Vn quadro que representa un Ángel con un incensario en la mano, de 
vara y quarta de alto por 3 de ancho; original de Zurbaran. 

N. 40. Un quadro que representa otro Ángel con incensario, de la misma me- 
dida que el anterior; de Zurbaran. 

N. 41. Cinco quadros en tablas de igual medida, alto vara y media por 3 quar- 
tas de ancho, que representan varios Santos de la religión cartuxa; originales de 
Zurbaran. ^ 

N. 42. Vn quadro que representa un Nacimiento, de 3 varas y media de ancho 
por 2 y 3 quartas de alto; original de Rivera, muy perdido. 

N. 43. Vn quadro que representa una Dolorosa de 3 quartas en quadro, en 
lienzo pegado en tabla; original del cavallero Máximo. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS IqS 

N. 44. Vn Salvador de 3 quartas en quadro, en lienzo pegado en labia; origi- 
nal del cavalleco Máximo. 

N. 45. Dos quadros de 4 palmos de alio por 3 de ancho. Representa el uno un 
Nacimicnlo y el otro el castillo de Maux del Barsan. 

N. 46. Vn quadro que representa á Sania Margarita con un Dragón, ó palmos 
de alto por 4 y 6 dedos de ancho; de la escuela del Ticiano. 

N. 47. Vn quadro del P. Eterno, de una vara de alto por 3 quartas de ancho; 
original del Veronés. 

N. 48. Vn quadro que represeuta á San Andrés, de ó palmos de alto por 4 y 6 
de ancho; de la escuela de Rivera. 

N. 49. Vn quadro que representa un Eccehomo, de vara de alto escasa por 3 
quartas de ancho; original de Ticiano. 

N. 5o. Vn quadro que representa á San Gerónimo, de 6 palmos de alto escasos 
por 4 y 6 dedos de ancho; original de Rivera. 

N. 5i. El Filósofo Archimedes, de 6 palmos de alto escasos por 4 y 6 dedos de 
ancho; original de Rivera, muy estropeado. 

N. 52. Vn quadro que representa á San Gerónimo de vara y 8 dedos de alto por 
3 quartas de ancho; original de Rivera. 

N. 53. Vn quadro que representa las 4 postrimerías del hombre, 7 palmos de 
alto y algo más de 5 de ancho; original del Greco. 

N. 54. Vn quadro que representa un retrato ere Felipe 2.®, de más de 3 quartas 
de alto por más de 5 de ancho; original de Antonio Moro. 

N. 55. Vn quadro que representa al Señor con la Cruz á cuestas y un Sayón, 
de 7 quartas y 3 dedos de ancho por 5 y 5 dedos de alto; original de Guar- 
chíno. 

N. 56. Vn quadro que representa el retrato de Arias .Montano, de 8 quartas y 6 
dedos de alto por 4 y 3 dedos de ancho. 

N. 57. Vn Retrato del P. Sigüenza, de vara y tercia de alto por vara y media de 
ancho; original de Alonso Sánchez Coello. 

N. 58. Vn quadro de 8 palmos y 2 dedos de ancho y 4 y 2 dedos de alto. Repre- 
senta la incredulidad de Santo Tomás; autor Jordán. 

N. 59. Vn quadro de 8 palmos de alto por 4 y medio de ancho, es retrato de 
Carlos 5.^ su autor Pantoja de la Cruz. 

N. 60. Vn quadro en tabla de 1 3 palmos y medio de alto por 9 y medio de ancho. 
Representa el Padre Eterno, con la alegoría de la redención del mundo; de la es- 
cuela florentina, se atribuye á Cocin, discípulo dr Andreas del Sarto y en el reverso 
un pasage de la Ley antigua. 

N. 61. Vn quadro en tabla de dos palmos y medio de alto y dos escasos de 
ancho. Representa la Virgen con el niño dormido; copia de Corregió. 

N. 62. Vn quadro de i3 quartas y media de alto por 9 y medio de ancho. Re- 
presenta á San Joaquín, Santa Ana y la virgen con el Niño en los brazos; Escuela 
florentina. 

N. 63. Vn quadro, diez palmos y 3 dedos de ancho por 4 y 6 dedos de alto. 
Representa la Adoración de los Reyes, en lienzo pegado en tabla; Ticiano. 

N. 64. Vn quadro de 7 palmos y medio de alto por 9 y medio de ancho, en 
tabla. Representa la coronación de espinas; su Autor el Bosco, muy maltratado. 

N. 63. Vn quadro de diez palmos escasos de alto por 8 y medio de ancho, en 
tabla. Rpresenla el Tránsito de la Virgen; Escuela florentina, mui puerco. 

* 
3.* áPOCA. — TOMO II. 1 3 



194 REVISTA DE ARCHIVOS 

N. 66. Vn quadro de diez palmos de alto por 7 de ancho, en tabla. Representa á 
San Gerónimo en trage de Cardenal. Escuela florentina. 

N. 67. Vn quadro de la palmos y 6 dedos de alto y 8 y 6 de ancho. Representa 
una Anuncíala; su Autor Zurbaran, maltratado. 1 

N. 68. Vn quadro de igual medida que el anterior. Representa un Nacimiento; 
de Zurbaran, muy maltratado. 

N. 69. Vn quadro de 9 palmos y 8 dedos de alto y 6 dedos de ancho; su Autor 
Rubens. Representa una Concepción. 

N. 70. Vn quadro que representa el Ángel de la Guarda, 10 palmos escasos de 
alto por 7 de ancho; su Autor Jordán. 

N. 71. Vn quadro de igual medida al anterior, un San Miguel peleando con el 
Diablo; autor Jordán. 

N. 72. Vn quadro. El castillo de Maux, 2 palmos y medio de alto por 3 y 2 de- 
dos de ancho, escuela flamenca. 

N. 73. La Tentación de San Antonio Abad, de nueve palmos y medio de ancho 
y ocho de alto, de escuela flamenca. 

N. 74. Vn quadro que representa San Lorenzo, 4 palmos escasos de ancho 
y 3 de alto; autor Zurbaran. 

N. 75. Otro de igual medida, San Juan Bautista; del mismo Autor. 

N. 76. Otro de 3 palmos de ancho y 3 de alto. Representa San Juan Evangelista; 
de Zurbaran. 

N. 77. Otro de igual medida. Representa á San Matheo; el mismo Autor. 

N. 78. Otro dedos palmos y medio de ancho y lo mismo de alto. Representa 
San Marcos; Zurbaran. 

N. 79. Otro de igual tamaño. Representa San Mateo; del mismo Autor. 

N. 80. Vn quadro de 10 palmos de alto por 6 de ancho. Representa un retrato 
de Felipe 4.®, joven; su autor Carreño. 

N. 81. Vn quadro de 9 palmos y 4 dedos de alto por 6 de ancho. Representa un 
retrato de Carlos 5.°, joven; autor Ticiano. 

N. 82 Vn quadro de 1 1 palmos de alto por 6 de ancho, retrato de Carlos 2."; 
autor Carreño. 

N. 83. Vn quadro de 9 palmos y medio de alto y 8 escasos de ancho. Representa 
la Impresión de las llagas de San Francisco; autor Rivera. 

N. 84. Vn quadro de 10 palmos de ancho por 16 y dos dedos de alto. Represen- 
ta el Nacimiento del Señor; su autor el Mudo Navarrete, maltratado. 

N. 83. Vn quadro de 24 palmos de alto por 16 de ancho. Representa San Fer- 
nando y la Virgen en su trono con una Santa María, Santa Úrsula y otros santos; 
autor Jordán. 

N. 8ó. Vn quadro de 6 palmos y medio de alto por 5 escasos de ancho. Represen- 
ta San Francisco con 2 Angeles; sin bastidor, muy maltratado; autor desconocido. 

N. 87. Vn quadro de 8 palmos de alto por 9 de ancho. Representa un éxtasis de 
San Francisco, muy maltratado; de Murillo, sin bastidor. 

N. 88. Vn quadro de igual medida al anterior. Representa á San Diego que 
distribuye la limosna á los pobres, muy maltratado; de Murillo, sin bastidor. 

N. 89. Vn quadro de 8 palmos de alto y 9 y medio de ancho, Christo con la 
Samaritana; autor de la escuela de Cano. 

N. 90. Vn quadro de 10 palmos de alto por 8 y 4 dedos de ancho. Representa la 
Virgen con el Niño, repartiendo pan á los vecinos de la candad; copia de Murillo. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS IqS 

N. 91. Un quadro de 7 palmos de alto por 5 de ancho. Representa La presenta- 
ción de Nuestra Señora, muy maltratado; autor dudoso. 

N. 92. Vn quadro de i5 palmos de alto por 1 1 y medio de ancho. Representa 
S. Juan de Dios con un enfermo á cuestas y le ayuda un Ángel; su autor Murillo, 
muy maltratado. 

N. 93. Vn quadro de 1 1 y medio palmos de alto por 27 y medio de ancho. Re- 
presenta á Moyses quando saca agua de la peña y la da al Pueblo; autor Murillo, 
estropeado. 

N. 94. Vn quadro de 10 y medio palmos de alto por 12 escasos de ancho. Re- 
presenta la agonía de San Gerónimo; autor Francisco Várela. 

N. 95. Vn quadro de 1 1 palmos y medio de alto por 8 escasos de ancho. Repre- 
senta la Resurrección de Nuestro Señor/ autor Murillo, estropeado* 

N. 96. Vn quadro de i3 palmos de alto escasos por 25 de ancho. Representa el 
Milagro del pan y los peces, de Franciseo Herrera el Moro. 

N. 97. Vn quadro de 1 1 palmos poco más de alto por 25 de ancho. Representa 
el Milagro del pan y los peces; autor Murillo, estropeado. 

N. 98. Vn quadro de 20 palmos de alto por 14 de ancho. Representa San Fran- 
cisco quando recibe la gracia del Jubileo de la Porciúncula; autor Murillo, muy 
maltratado. 

N. 99. Vn quadro de 9 y medio palmos de alto por 8 y 3 de ancho. Represen- 
ta un Chrísto muerto en los brazos de la Virgen con una Magdalena; autor 
Wandik. 

N. 100. Vn quadro de 8 palmos y 5 dedos de ancho y 5 y 3 dedos de altOv Re- 
presenta San Gerónimo en el Desierto; autor Ticíano, maltratado. 

N. loi. Vn quadro de ó palmos y medio de alto por 5 y 5 dedos de ancho. Re- 
presenta la Virgen con el Niño, copia de la Perla de Rafael. 

N. 102. Vn quadro de 9 palmos y 3 dedos de alto é igual de ancho. Representa á 
Loth y sus hijas; autor Jordán, imitando al Guarchino. 

N. io3. Vn quadro de 9 palmos y medio de alto por 7 de ancho. Representa á 
Santiago; autor Rivera. 

N. 104. Vn quadro de 1 1 palmos de alto por 9 de ancho. Representa al Profeta 
Balan; su autor Jordán. 

y. N. io5. Vn quadro de 7 palmos y medio de alto por 8 y medio de ancho. Re- 
presenta á un Hermitaño, San Gerónimo, agarrado de unas cuerdas para levantar- 
se; Rivera. 

N. 106. Vn quadro de 25 palmos de alto y i3 y medio de ancho. Representa San 
Juan predicando en el Desierto. Autor Lucas Cambiazo. 

N. 107. Vn quadro de 12 palmos y 3 dedos de alto y i3 palmos y medio de an- 
cho. Representa la Aparición de Christo á la Virgen después de la Resurrección; 
autor el Mudo Navarreie. 

N. 108. Vn quadro de 8 palmos y medio de alto por 12 de ancho. Representa un 
Christo muerto en el acto de ponerlo en el sepulcro; autor el Españoleto Rivera. 

N. 109. Vn quadro de 7 palmos y 8 dedos de alto por 10 y 4 de ancho. Repre- 
senta la Aparición de Christo á la Santa Virgen y Santos Padres; autor Pablo 
Veronés. 

N. 1 10. Vn quadro de 6 palmos de alto por 3 de ancho. Representa un Florero; 
su autor Vankesen. 

N. III. Otro de igual medida con unas Azucenas. Vankesen. 



196 REVISTA DE ARCHIVOS 

N. 113. Vn quadro de dos palmos y medio dé alto por dos de ancho. Representa 
á Felipe 4." en oración; autor Velazquez. 

N. 1 1 3. Otro de igual medida, la muger de Felipe 4.* en oración, de Velazquez. 
N. 1 14. Vn quadro de dos palmos y medio de alto y 5 y medio de ancho. Re- 
presenta la Virgen, el Niño, Sania Isabel; copia de Rafael de Urbino. 

N. 1 1 3. Vn quadro de 6 palmos y 3 dedos de alto por 4 y medio de ancho. Re- 
presenta la Ascensión de Nuestra Señora; Escuela Boloniana. 

N. 1 16. Vn quadro de 12 palmos de alto por 9 y medio de ancho. La Virgen con 
el Niño dormido y San José; autor Rivera. 

N. 117. Vn quadro de 7 y medio palmos de alto por iS y medio de ancho. Re- 
presenta un Descanso de la huida de Egipto; autor Ticiano. 

N. 1 18. Vn quadro de 10 palmos y 4 dedos de alto por 5 y 4 dedos de ancho. 
Representa á Christo Crucificado; autor Ticiano. 

N. 119. Vn quadro de 6 palmos y 4 dedos de alto por 5 de ancho. Representa 
Noli me tangere; Escuela Parmesana. 

N. 120. Vn quadro de 6 palmos y 3 dedos de alto por 4 y 6 dedos de ancho. 
Representa el Sacrificio de Isac; autor Pablo Veronés. 

N. 121. Vn quadro de 4 palmos de alto y 3 de ancho. Representa un Eccehomo 
del Ticiano. 

N. 122. Vn quadro de 4 palmos y 4 dedos de alto por 8 y 2 dedos de ancho. 
Representa la Virgen con el Niño; autor Andreas Eschiabon. 

N. 123. Vn quadro de 3 palmos y 12 dedos de alto por 5 y un dedo de ancho. 
Representa un Eccehomo; autor Bassan. 

N. 124. Vn quadro de igual medida. Representa Noli me tangere; del mismo 
Autor. 

N. 125. Vn quadro de 7 palmos y medio de alto por 12 y 6 dedos de ancho. 
Representa San Juan predicando en el Desierto; su Autor Tintoreto. 

N. 126. Vn quadro de 8 palmos y 8 dedos de alto por 1 1 de ancho. Representa 
San Pedro en la cárcel, que le dispierta el Ángel; Rivera^ muy maltratado. 

N. 127. Vn quadro de 8 palmos de alto por 16 de ancho. Representa El triunfo 
de David; Palma el viejo. 

N. 128. Vn quadro de 10 palmos y 12 dedos de alto por mas de 9 y 4 dedos de 
ancho. Representa Apolo y Marcías; autor Jordán. 

N. 129. Vn quddro de 8 palmos y 6 dedos de alto por 6 y i dedo de ancho. Re- 
presenta la Virgen con el Niño dormido, San Juan y San José; autor Lavinia 
Fontana. 

N. 1 3o. Vn quadro de 1 1 palmos de alto y 9 de ancho. Representa Noe embria- 
gado; autor Jordán. 

N. i3i. Vn quadro de 12 palmos escasos de alto por 8 y medio de ancho. Re- 
presenta un Santo Mártir; autor Pablo Veronés, estropeado. 

N. 1 32 Vn quadro de 9 y medio palmos de alto por 6 escasos de ancho. Repre- 
senta La muerte de Sisara por Joel; autor Jordán. 

N. 1 33. Vn quadro igual tamaño al anterior. Representa Santa María Magdalena 
penitente; del mismb-Auíor. 

M. 134. Vn quadro de i3 y medio palmos de alto por 9 y medio de ancho. Re- 
presenta San Lorenzo ya difunto; autor Navarrete el Mudo, maltratado. 

N. i35. Vn quadro de S palmos y 2 dedos de alto por 16 de ancho. Representa 
Christo en el Desierto y un An«;el que le presenta un pan; de Jordán, maltratado. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I97 

N. 1 36. Vn quadro de 1 1 palmos y medio poco mas de ancho por 16 y medio de 
alto. Representa Obra conocida baxo el nombre de gloria de 1 iciano, maltratado. 

N. 137. Vn quadro de 1 1 palmos y medio de ancho por ¡5 y medio de alto. Re- 
presenta Chrisio quando llama á San Pedro y á San Andrés al Apostolado; autor 
Federico Barrocho, bastante maltratado. 

N. 1 38. Vn quadro de 16 palmos y 4 dedos de alto por 10 de ancho. Representa 
La flagelación del Señor; autor Navarreie el Mudo. 

N. 139. Vn quadro de 5 palmos de alto por lo mismo de ancho. Representa los 
Desposorios de Santa Catalina; copia de Corregió. 

N. 140. Vn quadro de 6 palmos de alto por 10 de ancho. Representa Las bodas 
de Canaa; autor Pablo Veronés. 

N. 141. Vn quadro de ó palmos y 4 dedos de alto por 8 de ancho. Representa 
Christo quando le ponen en el Sepulcro; autor Ticianj, estropeado. 

N. 142. Vn quadro de 9 palmos de alto por 3 y 4 dedos de ancho. Representa 
San Juan Bautista; autor Ticiano en su último tiempo, algo estropeado. 

N. 143. Vn quadro de 7 palmos de alto por 7 y medio de ancho. Representa 
Christo quando se da á conocer en el Castillo de Imaus; autor Wandick. 

N. 144. Vn quadro de 8 palmos y 4 dedos de alto por 7 y 4 de ancho. Represen- 
ta La oración del Huerto; del Ticiano. 

N. 145. Vn quadro de 10 palmos y 2 dedos de alto por 9 de ancho. Representa 
á áanta Margarita; original del Ticiano. 

N. 146. Vn quadro de 6 palmos y 3 dedos de alto por 4 y 4 dedos de ancho. Re- 
presenta un Santo Hermilaño; autor Rivera. 

V. 147. Otro de igual tamaño. Representa á un Ciego tentando una cabeza de 
escultura, el mismo autor Rivera. 

N. 148. Vn quadro de 4 palmos y 4 dedos de alto por 8 y dos dedos de ancho. 
Representa un Nacimiento figuras de medio cuerpo; autor Jordán. 

N. 149. Vn quadro de 1 1 palmos y medio de alto por 8 y 2 dedos de ancho. Re- 
presenta al Padre Eterno con Christo muerto; escuela de Rivera. 

N. 1 5o. Quatro quadros de 6 palmos menos dos dedos de alto por 4 y 8 dedos 
de ancho. Representan Floreros; del Teatino, el uno de ellos maltratado. 

N. I Si. Quatro floreros de 5 palmos escasos en quadro; autor Mario. 

N. ¡52. Vn quadro de 5 palmos y 8 dedos de alto por 4 y 2 dedos de ancho. 
Representa la Virgen con el Niño, San José y Santa Ana; autor Rubens. 

N. ¡53. Vn quadro de 5 palmos y 8 dedos de alto por 5 escasos de ancho. Re- 
presenta á Christo con la Cruz á cuestas; autor Fr. Sebastian del Piombo. 

N. 164. Vn quadro de 8 palmos de alto por lo mismo de ancho. Representa el 
Triunfo de la Religión, de Ticiano. 

N. 1 55. Vn quadro de 16 palmos y 4 dedos de alto por 10 de ancho. Representa 
la Virgen, San José, el Niño y Santa Ana; autor Lucas Cambiazo. 

N. 1 56. Vn quadro de la misma medida del anterior. Representa á San Gerónimo 
penitente; autor Navarrete. 

N. 157. Vn quadro de lo palmos de alto por 14 y 3 dedos de ancho. Representa 
La Magdalena á los pies del Señor en casa de Simón; autor Tinioreto. 

N. ¡58. Vn quadro de i5 palmos y medio de alto por 8 1/2 de ancho. Representa 
á San Pedro y San Pablo; autor Navarrete. 

N. 159. Vn quadro de igual tamaño. Representa á San Simón y San Judas. 
Navarrete. 



igS REVISTA DE ARCHIVOS 

N. 1 6a Yn quadro de igual tamaño que representa San Mateo y San Bernabé; 
Navarrete. 

N. i6i. Vn quadro de igual medida. Representa á San Andrés y á Santiago; 
autor Navarrete. 

N. 162. Vn quadro de igual medida que el anterior. Representa á San Barlho- 
lomé y Santo Tomás; autor Navarrete. 

N. i63. Vn quadro de igual medida y representa otros dos Apóstoles; autor 
Navarrete. 

N. 164. Vn quadro de 11 palmos de alto por 8 1/2 de ancho. Representa dos 
Santos Obispos; de Luis de Carvajal. 

N. 1 65. Vn quadro de igual tamaño, otros dos Obispos, el uno sin mitra; autor 
Luis Carvajal. 

N. 166. Vn quadro de igual medida. Representa San Lorenzo y San Esteban; 
autor Alonso Sánchez Coello. 

N. 167. Vn quadro de igu^l tamaño. San Sixto y San Blas; autor Luis Carvajal. 

N. 168. Vn quadro de igual medida. San Eugenio y San Ildefonso; Carvajal. 

N. 169. Vn quadro de igual medida al anterior. San Gregorio Nacianccno y otro 
Obispo; aulor (Carvajal. 

N. 170. Vn quadro de 8 palmos de alto por S y dos dedos de ancho, de figura 
ovalada con barcos dorados. Representa San Francisco de Asís; su autor el 
Greco. 

N. 171. Otro quadro de igual medida. Representa á San Onofre; su autor Fran- 
cisco Palacios. 

N. J72. Otro quadro de 10 palmos y 4 dedos de alto por 16 y medio de ancho. 
Representa Esther y Asnero; aulor Tintoreto 

N. 173. Otro quadro de i3 palmos de ancho por 10 de alto. Representa el Des- 
cendimiento de la Cruz, en tabla; original de Lucas de Landa. 

N. 174. Otro quadro en tabla de 6 palmos de alto por 7 ancho. Representa 
Christo, la Virgen, San Juan y un Ángel; Escuela Florentina. 

N. 175. Otro quadro de 8 palmos de alto por 4 de ancho en un corcho que 
representa los Desposorios de Santa Catalina; original de Alonso Sánchez Coello. 

N. 176. Vn quadro de 12 1/2 palmos de alto p>or ocho y. cuatro dedos de ancho. 
Representa el nacimiento del Señor; su autor Pantoja. 

N. 177. Otro de igual medida y del mismo Autor. Representa el nacimiento de 
la Virgen; maltratado. 

N. 178. Vn quadro de 4 palmos y 4 dedos de alto por 5i de ancho que representa 
un Eccehomo de medias figuras; su autor Pablo Veronés, estropeado. 

N. 179. Vn quadro de 3 palmos y medio de alto por 4 y 3 dedos de ancho. Re- 
presenta el Descendimiento del Señor; su autor Pablo Veronés, estropeado. 

N. 180. Otro quadro de 5 palmos y dos dedos de alto por 4 y un dedo de ancho. 
Representa San Gerónimo; autor Mateo Cerezo, estropeado. 

N. 181. Otro quadro de 5 palmos y medio de alto por 7 y medio escasos de an* 
cho. Representa los Desposorios de Santa Catalina; autor el Cavallero Máximo, 
maltratado. 

N. 182. Otro quadro de 4 palmos de alto poco menos^ 5 de ancho. Representa 
La oración del huerto; autor Bassano. 

N. 1 83. Otro quadro de S palmos escasos de alto por 4 escasos de ancho. Repre- 
senta San Andrés; autor de Escuela Sevillana. 



Bibliotecas y museos 



í9$ 



N. 184. Vn quadro de 14 palmos de alto por 10 de ancho. Representa un Naci- 
miento del Señor; autor Palomino, maltratado. 

N. 1 85. Vn quadro de igual medida. Representa La adoración de los Santos 
Reyes; autor Palomino, maltratado. 

N. 186. Vn quadro de 10 palmos de alto por 7 de ancho. Representa á Christo 
en el Tribunal de Caifas; autor Gerardo de la Noche, muy maltratado. 

(Continuará). 

Por la copia, 

V. V. 



III 

PDKSÍAS DE ALVAR GÓMEZ DE CASTRO 



1 

Lleuómeel pensartiientoallá donde era 
aquella que yo busco y no hallo en tie- 

[rra; 
allá entre los que el ^ielo empyreo en- 

(íierra, 
do más bella la vi que nunca fuera. 

Asióme de la mano y dixo: espera 
de ser comigo, si tu amor no yerra; 
yo soy aquella que te doy la guerra; 
complí ya mi jornada delantera. 

Mi bien no cabe en el sentido humano, 
y aduierte tú que lo que amaste tanto 
en poluo se tornó mi bello uelo. 

Di, ¿por qué callas?, y alargó la mano 
y con su casto hablar piadoso y santo, 
por poco me quedara allá en el ^ielo. 

* 

II 

Alma dichosa que ha menudo vienes 
á consolar mis noches dolorosas 
y con los ojos tuyos me reposas 
que más hermosos en la muerte tienes. 

Quánio te deuo porque te detienes 
mostrándome tus obras amorosas 
y me las representas piadosas 
de nueuo con que al alma mia sostienes. 

Donde de ti cantando 2 muchos años 

I Ms. autógrafo; co 4.®, Bibl. Nac, Mss. nú- 
mero 7.896, folios 390 y siguientes. 
3 Al margen: goj^ando. 



anduue, como ues ando plañendo, 
plañendo no de ti, mas de mis daños. 

Reposo en mis tormentos tan estraños 
quando te reconozco y ucy sintiendo 
tu andar, tu voz, tu rostro y lindos paños. 

ni 

Gracias muchas te doy, casta señora, 
que con tu desdeñar he conocido 
el enorme » deseo que he tenido 
que fueses 2 de tu alma matadora. 

El propósito santo que en ti mora 
yo con lisonja falsa he acometido, 
y con halago blando he requerido 
tu firme uolunlad en cada hora. 

En ti nunca he hallado acogimiento, 
mas con gesto amoroso te afligías 
temiendo á tu bondad y á mi tormento. 

Heme do tengo el arrepentimiento 
de mi graue hcrror, de mis porfías, 
y adoro tu sagrado sufrimiento. 

IV 

^•Quándome dareys paz, malos deseos? 
jquándo me librareys de vuestra guerra 
o miserable mundo, o triste.tierra? 
iQuánto son engañosos tus arreos! 

La falsa meretriz con sus meneos 
de mi santa 3 manida me destierra; 

1 Tachado: peruerso. 

2 Tachado: haberte. 

3 Al margen: casta. 



200 



REVISTA DE ARCHIVOS 



la ambición enojosa se me alTierra 
con oíros más honestos deuaneos. 

Y lo que en esto tengo por afrenta 
y me haze biuir apasionado, 

es uer la vanidad de entrambas cosas, 

Y que mi entendimiento así lo sienta 
y quiera sin por qué estar condenado » 
á las llamas eternas temerosas. 



A don Juan Hurtado, 

Qual suele estar la tierra en el estio 
de lluuia y de rogio deseosa, 
qual suele apresurarse calurosa 
la 9¡erua con la sed a! fresco rio, 

Señor don Juan, un tal afecto mió 
al ánima fatiga codiciosa 
de uer á tu presencia valerosa 
para cobrar aliento y nueuo brio. 

Aquesta intermission me ha declarado 
el amor (^ue te tengo verdadero, 
cobrando nueuas ansias mi deseo. 

Temia si de mí le has oluidado, 
si he sido negligente yo primero, 
y en fin me hallo, señor, yo ser el reo. 2 

VI 

Dañado me ha el descuydo que tenia, 
y de nunca perderte el pensamiento; 
robado te me han en vn momento; 
en otro mundo estás que no eres mia. 

Procura, mi señora, venga el dia 
que ponga dulce fin á mi tormento, 
y aqueste fiero can9er que en mi siento 
que no se 9ebe más en mi porfia. 

Los dias que biuiere desde ahora 
serán acompañados de gemidos 
mas negros que la pez y que la mora. 

Ningún momento avrá, ninguna hora, 
que no estén con pesares mis sentidos 
buscando tu presencia donde mora. 



1 AI margen: aplai^adü. 

2 Seguido: También: 

y en fin, señor, in« hallo ser yo el reo. 



VII 

Alvarus Gome^ ad ÍJominum Joannem 
Hurtado. 

Algún tiempo. Señor, es ya pasado 
que me heran agradables los caminos 
andando por las sierras, por los pinos; 
enton9es afloxaua micuydado. 

Al amigo » fiel que está alexado 
buscaua sin pereza, y á los vinos 
loados de Aristóteles por finos 
en sus lugares proprios he gustado. 

Ahora siento en m¡ nueua manera, 
deseo de holgar el pie tendido 
huyendo de camino y de carrera. 

Entonces, mi señor, ^-quién medixera 
será, sepas de ti en mucho tenido 
poder estar sentado como quiera? 

VIII 

A don Juan Hurtado de Mendoqa^ auien- 
do estado ambos a dos en eslió, malos. 

Seys uezes diez otoños ha pasado 
un huésped mió sin auer sentido 
fastidio de la cama, ni tenido 
dolor, ni calentura, ni desgrado. 

Mostrándoles el dedo disfam ^do 
de León y Reynoso, se ha reydo; 
no así nosotros á quien perseguido 
con tanta enfermedad a el duro hado. 

Las enojosas fiebres apartemos, 
las ordinarias indispusi^iones; 
rezien nacidos niños quedaremos. 

Noes luengahcdad llegará los extremos 
de Priamo ó de Néstor con passiones; 
es el biuir quando con Dios ualemos. 

IX 

Al padre maestro fray Melchior Cano^ 
embiando unas uuas á su padre, el doc- 
tor Cano, de una parra que estaua en 
casa. 

Docto maestro á quien el seso cano 
tu sobrenombre haze uerdadero, 

I Al margen: La tercera syllaba esta aqui 
aplomada. 



X 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



201 



al padre embia Baccho el mensajero; 
cogidas uan las uvas de su mano. 

Estaua él al principio del ucrano 
un día reluziendo lodo el cuero, 
tocava I con la yedra en su pandero 
haziéndo son distinto del humano. 

Dezia juntamente así cantando: 
dichosa uva, pues as de ser gostada 
de boca de aquel uicjo uenerando. 

Yo le estaré contino aquí guardando, 
de mí con nueua hoz serás podada, 
y el fruto que darás será mas blando. 

X 

« 

Ad Doctor em Matriticum. 

Las vanas ambiciones de la gente, 
el nunca contentarse en sus estados, 
son causa de congoxas y cuydados 
y al ánimo fatigan gravemente. 

El afán 2 miserable no se siente 3 
de aquella falsa imagen engañados; 
de nuve como Ixion van prendados 
que toda 4 se deshaze encontinente. 

Quanto mejor aquellos han sentido 
que en vida descansada enuege;^ieron, 
escogiendo ^ biuír en escondido. 

Dichoso lú, señor, que así as podido 
hazcr lo que muy muchos no hizieron, 
y en ocios tan dichosos has biuido. 

XI 

A don Juan Hurtado, 

La grande voluntad que me has mos- 

[trado. 
Señor don Juan 6 mi lengua ha enmude- 

t9Ído 
7 el ánimo me tiene enternecido 

1 Tachado: tocando. 

2 Al margen: acento en la tercera. 

3 Al margen: 

El miserable afán no bien se siente. 

4 Tachado: lueguo. 

5 Al margen: con escoger vivir. 

6 Sobrepuesto: liernardino. 

7 Tachado: /. 



y como cera en fuego está ablandado. 

El calor > de tu musa 2 me ha abrasado, 
pero mas el amor que en ti he sentido, 
el comino regalo que he tenido 3 
la mano liberal que me ha amparado. 

Con piedra blanca he señalado el dia 
quando amorosamente fui acogido 4 
en tu erudita y santa hospedería. 

Allí yo recebí nueua alegría, 
allí cobre Mecenas y engreydo 
se ha con tu fauor la musa mía. 

XII 

Ad Duque del Infantadgo. 

Si acaso la tardanca te ha enojado, 
y el dilatar, descuydo ha parecido 5, 
mira la obra, señor, y pon oluido ^ 
á qualquíera fastidio ya pasado 7. 

Los hierros y la plancha se han labrado 
de nueuo para ti; no se ha podido 
hazer mas presto por no requerido 8, 
ó por otro descuydo no a quedado. 

Aquestos libros 9 han deocupar la mano 
que muchas gentes besan humilladas, 
y assí han de ser de todos muy mirados. 

Por eso sus lauores trauajadas 
han sido con tardanca; si aprouados 
son de tu señoría, no es en vano. 

Por la copia, 

M. S. Y S. 



I 

2 

3 



Al margen: acento en la tercera. 

Al margen: el fuego de tu musa. 

Al margen: 
el buen regalo que siempre he tenido; 
perdone Dios mi falta. 

4 Tachado: me acogiste, 

5 Tachado: te a causado pena. 

6 Tachado: y ya serena. 

7 Tachado: 

El gesto por ventura demudado. 
Al margen: 

a todo enfadamento ya passado. 

8 Tachado: 

poner mas diligencia por olvido. 

9 Al margen: Estos libros. =zEstá largo de 
una syllaba. 



302 REVISTA bB ARCHIVOS 



IV 

CARTAS HISTÓRICAS DE BERNARDO DE ALDANA, 
DE GASPAR DE LOS ARCOS Y DEL P. FABIÁN LÓPEZ 



1 

Bernardo de Aldana. — iSSa. 

Iltmo. y Rvmo. señor: 

Algunps días ha que no he escrito á V. S.*:Rvma. dándole aviso de las cosas 
que por acá pasan, y ha sido la causa, saber que el señor Juan Baptista con sus 
cartas lo ha hecho siempre, y como todo lo de acá pasa por sus 'manos y todos 
nos regimos por él, muy mejor y particularmente puede V. S.* Rvma. ser infor- 
mado de lo secreto y público por sus letras que por las mias, pero estar él agora 
en Transilvania ocupado en las cosas de aquel reino, con no menos trabajos de los 
que yo aquí tengo, daré cuenta á V. S.* Rvma. de lo que hay de nuevo, después 
de haberse ganado esta tierra y desechóse nuestro campo, y es lo primero, que 
habiendo quedado yo aquí en Líppa con mi compañía, para reparar el castillo della 
que dejaron los Turcos, harto mal parado, y para dar orden en algunas cosas des- 
tas partes inferiores, aunque con menos recaudo d^l que sería menester^ para la 
defensión de estas fronteras, que son agora las mas importantes, porque el Rey 
que puede no lo prouee y Juan Bautista aunque quisiese no lo puede proueer, ni 
tiene el modo para ello, habiendo dado en algunas el mejor recaudo que se podía, 
y estando para me partir para la corte del Rey, con su licencia, y aun con volun- 
tad de llegar á la del Emperador nuestro señor por algunos efectos, de los cuales 
era el uno besar las manos á V. S.* Rvda., cosa qne yo deseo mucho hacer, vino 
por bassá de Beskerech y Beche, que son las dos tierras conque el año pasado se 
quedaron los Turcos, Cassim Bassa, el que los años de atrás lo había sido de 
Buda, que es el más diligente y experto hombre que el Turco agora tiene, el cual, 
la primera cosa que hizo ha sido henchir con cartas todas estas provincias, para 
que los habitantes dallas, ansí Ungaros como Racianos, le fuesen ádar la obedien- 
cia y escribirse en sus registros, haciendo á unos muchas promesas y amenazando 
á los que le páresela que no aceptarían sus letras, lo cual ha puesto mucha confu- 
sión en todas estas partes, juntando especialmente con esto el uer que ansí en 
Beskerech como en Zeguedin hay gruesas guarniciones de Turcos y se refuerzan 
mas cada día y que el Rey no tiene en todas estas fronteras al presente sino 
hasta 600 caballos que están en Temesuar, y por conoscer evidentemente que si 
me partía quedaba todo este pais á gran peligro, no habiendo agora en él otra 
cabeza que lo gobierne, he sido forzado hacer alto y suspender mi partida, aunque 
me importaba harto. Dando cuenta á Juan Bautista, de quien tengo aviso que ha 
ordenado venir aquí en esta frontera algunos caballos, de los pocos que hay, con 
los cuales espero en Dios que se aquietarán los ánimos destas gentes, que están 
harto temerosas, y procuraré defenderlos lo mejor que pueda, hasta que el Rey 
que paresce se acuerda poco de los tiros que los Turcos le han hecho, haga la pro- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 20^ 

visión que conviene, sobre lo cual le enbío persona principal; lengo preso un Ra- 
ciano, persona principal enire ellos, natural de Beskerech, que andaba alterando 
las gentes desta provincia con las cartas del Bassá, las cuales casi todas han venido 
á mis n)anos y he imbiado á Juan Bautista, y es este Raciano tan amigo servidor de 
los Turcos, que luego me ofresció, si lo quería rescatar, que el Bassá y un hermano 
suyo que está con él en Beskerech darían por él buen rescate, pero no lo pienso 
hacer, sino tenerlo en prisión por buen respeto y que haga allí penitencia de la ne- 
gociación en que andaba y de otras semejantes que antes haya hecho. El Bassá de 
Beskerech salió á correr hacia Temesbar, habrá seis dias, y robó el bestiame de dos 
ó tres casares de Racianos, no tocando en ninguno de Ungaros, y sabiéndolo en 
Temesbar salieron, y habiéndose él adelantado dieron en algunos Turcos que se 
habían quedado atrás con la presa y le quitaron la mayor parte de ella, con algún 
daño dellos, y ansí no hicieron mucho daño; esto es lo que al presente hay que 
poder avisar, de lo que más adelante subcediere en estas partes daré aviso á V. S/ 
Rvma., la cual ntro. Señor guarde y prospere en tan gran estado como sus servi- 
dores deseamos. 

Syppa X de Hebrero de i552. 

'Nío quiero importunar á V. S.* Rvma. sobre algunos negocios míos que yo pre- 
tendo de su magestad, porque creo cierto que V. S.*Rvma., en lo que yo estoy por 
acá ocupado, le combidará y obligará á favorescerlos cuando bien no fuesen de un 
seruidor tan familiar como yo pretendo ser de V. S.* Rvma. 

Besa las manos de V. S.* Rvma. su servidor 

Bernardo de Aldana, 

Sobre: Al Ulmo. y Rvmo. Señor, monseñor de Arras, presidente del consejo secreto 
de su magesiad Ntro, Señor, mi señor. 



II 
Gaspar de los Arcos á Pedro de Mor tañes. — i58i. 

lUustre Señor: 

No ha sido posible en toda esta jornada escribir á V. md., porque las ocupacio- 
nes del camino no han dado lugar á ello. Estoy con cuidado de saber de la salud 
de V. md., que ha muchos días que no tengo carta suya; cuando partimos de Eliras 
escrevi á V. md., no sé si recibió aquella car*a. 

l£n todo este camino nos ha ido bien, aunque habemos tardado en llegar á esta 
villa de Ábranles más días de los que quisiéramos porque su md, se detubo en 
Porta legre cuatro dias, que para toda la corte fueron cuatro mil años, porque 
estubimos muy mal acomodados y no nos recibieron con la voluntad que debían, 
antes no querían dar ninguna ropa para en que durmiésemos, y asi prometo á 
V. md, que lodos los de nuestra posada durmieron vestidos y también fueron mu- 
chos nuestros iguales, y de allí se hizo la primera jornada de Ocrato, que son cuatro 
leguas, que es la cabeza del priorato de D. Antonio, á donde recibieron á su Mg. 
con mucha alegría, al parecer, con palio razonable y otras fiestas y le hicieron un 
grande razonamiento al Rey el alcalde y regidores del lugar de Ocrato. Suplicán- 
dole perdonase á D. Antonio y á ellos, y su Mg. les prometió que lo haría y asi 
entró en el lugar coa muchas danzas y regocijos y las mugeres de las ventanas 



204 HEVISTA DE ARCHIVOS 

echando muchas aguas de olores y entrando su Mg. en la posada le corrieron 
loros. 

Su Mg. entró en esta villa de Ábranles el viernes diez de éste y hasta aquí pa- 
rece que como tengo dicho han hecho algunos regocijos y fiestas á su Mg. estos 
portugueses y en esta jornada ha habido cuatro lugares adonde han recibido á su 
Md. con palio. Aunque D. Diego de Córdoba no hará muchos censos con el valor 
de ellos, porque todos son muy ruines. Si Dios me deja ver á V. md. con salud 
tendré bien que contarle para muchos dias de las cosas que en este jornada nos 
han acaecido y acaecerán que ahora comenzamos. Dicese por muy cierto saldrá de 
aquí su Mg. el Juebes XVI de éste para Tomar adonde tendrá la semana Santa y la 
octava de Pascua, y dicen que Lisboa va mejorando de la enfermedad contagiosa 
que en ella había y si así es se tiene por muy cierto que su Mg. se irá á tener las 
cortes á ella, pasada la pascua y esto se publica mucho y por cierto como se cree 
lo será. Si Lisboa estubierc buena donde no tendrá las cortes en Tomar, plega Dios 
de ordenarlo lodo como más convenga á su Santo servicio y al bien y quietud de 
este reino. Y guardar por muy largas años ásu Md. para que vea acabados estos 
negocios y otros muchos. 

Aquí se ha dicho hoy la provisión de Sevilla que la han dado á Torquemada, 
obispo de Tuy, electo de Plasencia, no sé si es verdad. 

Si estubiere ahí el señor llierónimo Qurita, suplico á V. md. le mande dar mis 
besamanos y que vea su md. si es menester alguna cosa que yo haga en su servi- 
cio en esta tierra que lo haré con la voluntad que debo. 

De nuestra tierra ha mil días que no sé ninguna cosa, suplico á V. md. si supie- 
se algo me mande avisar por que estoy con cuidado. 

D. Luis me ha dicho que supiese si en aquel nuestro reino había algún oficio 
vaco, á proveer del Rey, que lo pudiese pedir para mi padre ó para algún deudo 
mío, que me prometía de pedirlo al Rey y negociar nos le diesen, no lo digo por- 
que lo haya, sino para avisar á V. md. si alguna cosa hubiere que á V. md. le pa- 
rezca se pueda pedir que poco se puede perder, en que D. Luis lo pida al Rey, ó á 
otras personas, pues sin dc*c¡rle nada de esto se me ha convidado, y mandarme ha 
avisar V. md. que es el oíicio que lleva el Sr. llierónimo Qurita, para si tuviese en 
alguna cosa que ocupar á mi padre que yo sé que el Sr. Hierónimo ^urita me ha- 
ría á mi md., como lo hubiese de dar á otro, habiendo en que y que fuese cosa de 
algún probecho, porque donde no, no hay que hablar en ello, esto digo para solo 
V. md. y que V. md. haga en esto lo que le pareciere. 

La duquesa Bregan^a dice que lo hizo muy bien y salió á recibir al Rey fuera 
de su casa y se arrodilló y le pidió la mano y el Rey se le quitó el sombrero y le 
hizo una reverencia y le hecho los brazos sobre los hombros y le dijo: muchos dias 
ha que deseaba veros; y se levantó la señora Duquesa, y el Rey y ella y el Cardenal 
entraron solos en un aposento y estubieron muy grande rato hablando y después 
vinieron las hijas de la Duquesa á vesar las manos á su Mg. y estubo muy 
grande rato hablando con ellas en portugués, y fué tal la estada que vino á las 
nueve de la noche á Eluas sin querer meterse en coche sino en su caballo, y de 
esta manera entró con muchas achas, y los portugueses muy huecos porque 
había ido á ver á la Duquesa y todos decían que había ido á casarse con la 
filia de la Duquesa y ahora lo dicen. Ksto y mucho más se puede creer de ellos, 
pues aquí donde estamos dicen que es bivo el Rey D. Sebastián y que el Rey 
viene á casar su filia con él; plega Dios de les dar más juicio que el que muestran 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 205 

tener, para que conozcan la merced tan grande como Dios les ha hecho en darles 
un Rey que ellos no lo merecían ni merecen; yo tengo harta materia en que poder 
acabar de hinchir este phego, y aun o<ro, pero por no cansar á v. md. lo dejo 
de hacer y también porque á mí no me sobra tiempo. Suplico á v. md. me perdo- 
ne lo tjue en esta me he alargado, que para hombres tan bien ocupados como 
V. md. esles importunidad hacerles leer lodo esto, poro atrévome yo á v. md. 
como cosa tan propia mía. Ntro. Señor guarde y acreciente la ilustre persona de 
V. md. con tanta vida y salud como yo deseo. — En Abrantes Xlll de Marzo 
de i58i. — Besa las manos de v. md. su más cierto servidor, 

Gaspar de los Arcos. 

Sobre: Al ilustre señor mi señor Pedro [de Morlanes], criado de su Md., &.— Ma- 
drid. 



III 
Carta de Gaspar de los Arcos á Pedro de Morlanes.— ibSi. 

Ilustre señor: 

Ntro. Señor haya dado á v. md. tantas y tan buenas pascuas como yo deseo, 
y V. md. vea estas y otras muchas con mucho contento; yo no la he podido tener 
con contento estando tan ausente de v. md.; plega Ntro. Señor como v. md. dice, 
la tengamos juntos la de Navidad, que no será poca md. que Ntro. Señor me hará 
á mí. 

Esta semana Santa se han hecho aquí muy bien los oíicios, porque vino la ca- 
pilla del rey D. Sebastian, que hay algunas buenas voces, aunque no tienen que 
hacer con las que su Mg. tiene ahí en su capilla. \í\ Rey ha oído todos los oíicios . 
de esta semana Santa en el coro de los frailes, él y su sobrino en sendas sillas sin 
cortina. El labalorio que su .M.^^ hizo á los pobres el viernes Santo, se hizo en el 
refitorie-y muy bien, porque cierto lo hace todo con tan linda gracia y tan buen 
aire, que admira á quien quiera que le vee. Sirvió su M.^i á todos los pobres, salvo 
á los que sirvió su sobrino, mientras comieron, de que los portugueses que se 
hallaron presentes quedaron admirados de uer su humildad, y cierto que creo que 
aquel día ganó muchas voluntades que aún no las tenia del todo ganadas, y algu- 
nos portugueses dieron gracias á Dios por la mrd. que les había hecho en darles un 
tal Rey. 

Ayer, domingo de Pascua, se levantó su M.^ entre las cuatro y las cinco de la 
mañana para andar en la procesión con los frailes, que dicen es costumbre hacerla 
en esta hora, y no hubo remedio de que nadie le pudiese persuadir á que no se le- 
vantase á esta dicha hora ó que ya que no quería dejar de andar en la procesión, 
que la alargasen para las ocho de la mañana; á ninguna de estas cosas quiso oir 
nada, por solamente no quebrar la orden de los portugueses, que cosas harto más 
menudas y de menos importancia que ésta, no ha querido ni quiere que por nin- 
guna cosa se les quiebre su orden que ellos tienen puesta. 

También comió ayer su Mg. en el refitorio con los frailes, de que ellos están 
muy contentos, y así con palabras y con obras les va dando gusto y yendo tempo- 
rizando con su condición dj ellos: en lo que v. md. me dice que participa el 
Sr. Vicecanciller de las nuevas que yo á v. md. escribo, me huelgo mucho por una 



206 REVISTA DE ARCHIVOS 

parte, y por otra me pesa, porque no escribo con aquella orden y concierto que 
debía, porque para con v. md. no miro en nada esto, ni aun después de escrita la 
carta buclvo á leerla, porque sé muy bien que las fallas que hubiere me las encu- 
brirá V. md. muy bien. 

El Sr. Escoriguela está muy bueno como v. md. lo sabrá por carta suya y ha 
uenido aquí lodos estos días y habemos andado su mrd. y Ximénez y yo viendo 
esta casa, que cierto, como tengo escriio á v. md., hay mucho que ver en ella; no 
sé si ésta irá por vía del Sr. Escoriguela, porque como posa en el lugar, no sé si 
habrá orden para poder ir allá, y si no Ximénez me ha dicho que se la dé, que la 
pondrá debajo de cubierta del Sr. Burges, á quien muchas veces beso las manos 
y N. S. guarde y acreciente la Ilustre persona de v. md. con tanta vida y salud 
como yo deseo. 

En este monasterio de Tomar, XWII de Mar^o i58i. 

Besa las manos de v. md. su más cierto servidor, 

Gaspar de los Arcos. 

Sobre: Al ¡lustre señor, mi señor, Pedro Morlanes, criado de su M.d &. Ma- 
drid. 
Al Sr. Burges se suplica no se descuide en darla, como suele. 

IV 
P, Fabián Lópe\. 

Corespondencia privada que el P. Fabián Lópe\ escribe de Sevilla 

á 4 de Junio de i62g. 

Pax Xpti. &. 

Estando para partir los galeones á los fines de Mayo, se prepararon dos avisos 
de repente, uno para Méjico y otro para Tierra Firme, en que se despachan estas 
pocas cartas, y desta resolución queda este reino entendiendo que los galeones no 
saldrán hasta Octubre ó principios de Enero de 63o, porque si salieran á la fecha 
desta se pudieran escusar los avisos y el no hacerlo confirma este discurso, demás 
que como hay tantas sospechas que el enemigo ha pasado muy pujante á las cos- 
tas de las Indias, era muy poca fuerza ocho galeones, y así los quieren asegurar con 
que pase de por medio el ibierno de las Indias, para que con las injurias del ibierno 

no reciban ningún en aquellas costas, que como no tienen á donde abrigarse, 

el día que no tengan en qué hacer presa ha de ser un viaje muy costoso para ellos, 
obligándose, así por el bastimento como por la tardanza del tiempo, á bolverse á 
sus tierras, y entre estos discursos el que más se teme es que no hayan lomado 
algún puerto de las Indias y del que más se teme ha sido de Puertovelo, por haber 
corrido la nueba que los intentos del Holandés han sido acometerá un tiempo, por 
haber corrido que tiene gruesa armada y por con ao ñaues que dicen pasa- 
ron por el estrecho, y si esto sucediese así, sería la mayor calamidad que pudiera 
haber sucedido á las Indias, porque tomado aquel paso cesaba la contratación con 
España, viéndose obligados á juntar armadas más poderosas que puede hoy España 
para castigarle quitándole desie puesto, y cuando fuera esto impusible, no había 
otro camino que abrir nueva por el Río de la Plata; con estos discursos y temores 
está todo hoy dudoso, y bien se ve que la detención será ó de galeones ó de armada 



BIBLIOTECAS Y MUSE08 SOy 

gruesa hasta que de las costas de Tierra Firme venga aviso del estado que tienen y 
de las novedades que pueden haber sucedido con más de loo naves holandeses que 
según la fama han ido á esas partes. 

Esto es cuanto á las cosas de Indias; de las de España había mucho que decir: 
y sea lo primero en breve que toda Italia está en armas, porque pretendiendo las de 
España apoderarse del Casal, salieron victoriosas las de Francia, obligando á 
D. Gonzalo de Córdoba que se retirase á Milán, tomando el Casal y poniendo en 
él en posesión al de Nivers, su vasallo, y parte con esta victoria, parte con el grande 
exército con que se halla victoriosa la Rochela, se citan Lorano y Gallardo, que 
para no pasar adelante, pide condiciones tan afrentosas á España, que se ue obli- 
gada, sacando fuerzas de flaqueza, á juntar grueso egércilo para defender á Milán y 
otros puestos de Italia, y porque la necesidad instaba con notable peligro y no 
había presente instancia de donde echar mano, tomó su Magestad de la contrata- 
ción del dinero de los particulares que vino este año un millón, que no siendo 
más de tres los que pertenecían á los particulares, les cupo de este golpe el tercio, y 
juntándose á esto las costas ordinarias y extraordinarias de ibernada y cinco por 
ciento del apresto de 2a navios de guerra para las Indias, viene á tocar á cada uno 
á más de 5o por ciento, sin entrar en esto ios gastos que tiene la plata de Lima á 
Puerto Velo; no faltaron proposiciones á la corle de los graves inconvenientes que 
podían resultar de este hecho, pero aun que se vieron y los confesaron, eran tan 
apretantes las afliciones que amenazaban, que no se halló otro socorro prompto 
para poderlas remediar, quedando con esta toma imposibilitado todo el comercio de 
mercaderes á que ninguno pague lo que debe, y á cesar el despacho de las flotas de 
Tierra Firme y México y no es lo menos lo que esperamos de las Indias, por quedar 
acá todos con temores, que aderescar por algún tiempo el remitir dineros á España, 
hasta asegurarse que no sucederá lo mesmo en los años que se siguieren. Y viendo 
esta pujanza tan grande del Francés y que todos se conjuran, se desean mucho las 
paces con Holanda y se intentan quizá, con medios afrentosos y menos aventaja- 
dos de los que nos ofrecían poco más ha de un año; pero como se ven prósperos 
con la toma de Nueva España, y en buena fortuna de otras infínitas presas que 
han hecho de la corona de Portugal y de otras partes, no tratan de paces, ó con 
medios de tanto descrédito nuestro, que no sabemos qué hacernos, y acaba de ve- 
nir nueba de Flandes que tienen situada á Velduc en el estado de Gante, que es 
una de las ciudades más principales, con un egércilo lucidísimo de 26.000 infantes y 
de 6.000 caballos, y mejóranse estas nuevas con que la que ha venido con ella, que 
por falta de pagas se han amotinado los nuestros en Flandes, y porque no desma- 
yemos y fiemos de Dios entre tantas aflicciones, ha partido á Milán el marqués 
Espinóla con dos millones, con asistencia de doce títulos, que aunque de ordinario 
estorban, gastaran muchos ducados en esta guerra; el de Francia dicen ha retirado 
la mitad de su egércilo, unos porque el duque Rúan, caudillo de los ereges, dicen 
le picaba en la retaguardia con 3o.ooo hombres; otros que fué la retirada para va- 
tir á Montalbán, que es la fuerza última que le quedaba al Rey por rendir de los 
erejes. Y de Flandes avisan que el Emperador, después de un vando solemne en 
que manda restituir á las iglesias todo lo usurpado de ellas en las guerras y sacos 
que se han hecho, luego mandó convocar nuebe regimientos de á iS.ooo infantes 
cada uno, dicen que con ocasión de que su hijo. Rey de Hungría, le pidió licencia 
de pasar á Italia, ó enfrenar los ánimos levantados, ó para llevar su muger, que se 
dice partirá de Madrid dentro de tres meses por mar con armada gruesa que se está 



208 REVISTA DE ARCHIVOS 

preparando; esto es todo lo que se está preparando, en ; los buenos sucesos los 

esperamos de nuestro Señor, por que los pasados han sido muy aduersos. 

Una nueba gloriosa hemos tenido del Japón, de donde avisan han muerto már- 
tires diez de los nuestros, y en ellos quemaron bivo al provincial; no han venido 
hasta agora de Portugal relaciones de este caso, impresas, y podría ser alcanzasen á 
este aviso. Esto es, padre mío, lo que por acá pasa. Ayer tuve carta larga del padre 
Francisco de Encinas, de su prisión de Holanda; trata del buen tratamiento que 
le hacen, aunque no les dejan salir de la prisión, y dice que en todo Junio es- 
peraban que saldría de ella, en trueque de otros muchos, que todos los tenía de los 
Estados la señora Infanta; del Padre Francisco de la Figuera, no sabemos, si bien 
el P. Encinas escribe que su prisión era en otra ciudad. 

Hoy vino correo cómo el señor Don Fernando Girón, consegero de los más an- 
tiguos de Estado, se escusó de ir á Navarra, sobre que hubo grandes sentimientos 
y le respondieron que, pues no estaba para seguir la jornada, tampoco esta- 
ría para asistir al Consejo; respondió que tampoco; pidió licencia á su Magestad, 
fuese á Talavera, con sentimiento de muchos bienes, por ser un sugeto muy sus- 
tancial, de los más antiguos y de mayor experiencia, de casi 8o años, y fué el que 
resistió en Cádiz al enemigo. 

El P. Florencia, quedaba en este correo que recibimos muy al cabo, y se 
entiende que no escapará por la gravedad de la enfermedad; tratábase ya de que el 
confesor 'del Infante Don Carlos fuese un padre Dominico, y lo mismo se trataba 
para el infante cardenal. 

Los procuradores que fueron á Roma de las provincias, están ya de vuelta 
en España, falta la correspondencia de correos y así no hay cartas de Roma, y á 
una que vino del P. asistente, dice que va para cuatro meses que no tienen 
cartas de España, y que lo común es que queman las cartas en Francia; con que 
se trata de que por la mar se despachen las cartas para la seguridad de las respues- 
tas; con esta ocasión, el despacho de todos pliegos que he recibido de las provincias 
de las Indias, ha sido reservado para más seguridad los de segunda vía hasta que se 
asienten estos tiempos que son muy de leva, gracias á Dios por todo. Él guar- 
de á V. R. 

Fabián Lópe\. 

Sevilla 4 de Junio de 1629. 



Carta del Padre Fabián Lópe^ . — 1 630 . 

I P, Alonso Fuertes de Herrera, 7.** carta. 

Pax Xpti. 

En la j3.' carta encomienda V. R. el cofrecilo de el Señor canónigo Don Barto- 
lomé de Benavides, lo cual se hizo á poca costa, porque aunque en la misma habla 
de Indias, hay personas puestas por el avería que miran si en los cajones biene plata; 
con todo eso se hace mejor y ahora se negocia con sólo ocho pesos, y á ser por vía 
de la contratación costará según el tiempo más de 40, y si alguna vez me hubiere 
de embiar Juan ó V. R. algún dinero para mí del mío ó que me pertenece por otra 
vía, ruego á V. R. en el mismo cajón de los regalos metido en el fondo de alguna 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 209 

caja de piedras vezares, y sea en oro de quilates de 22 para riva, aunque sean Soo.ixx) 
ducados, avisándome de la cajuela en que viene con señas por de fuera, con lo cual 
me hará V. R. muy {^ran beneficio y favor, y los cajones vinieron este año muy 
bien acondicionados con sus percintos de cuero y embreados por las esquinas, y su- 
puesto que todos los años bienen cajones advierto á V. R. que en la memoria que 
le diere el encomendero le encargue registre los dichos cajones, con pliegos de car- 
tas y papeles de importancia y en la escriplura diga los eniriegue en la contrata- 
ción con las dichas barras, que este es un cambalache de marca mayor para que 
los de la aduana no me cojan sin remedio mucha parte de las piedras vezares, y 
vengan todas las cartas y pliegos encima y la tapa y el cañamazo de encima de la 
tapa venga con su cruz grande para que lo sepamos abrir. 

Quando yo escrevía á V. R. lo de el P. Fagundez no había decreto público en 
su favor y hubo muchas intermisiones; después salió el decreto que tengo ya remi- 
tido á V. R. con lodo lo sucedido en el caso; entiendo que en la primera impresión 
saldrá una apología valiente que hizo en su defensa y es de los mejores autores 
que ha salido en nuestro tiempo; con esto doy fin á las i3 cansadas que me han 
disminuido la periferia; Dios me dé paciencia para sufrir á V. R. como otros mu- 
chos la tienen, que ninguna sobrará para tantas entradas y salidas, pero ya sé 
que V. R. no se cansa mucho en escrevillas aunque sean muchas por que para 
cada una tiene un mes de bacante. — Dios guarde á V. R., Sevilla y Deciembre, 
I.** de 1 63o. 

Fabián Lópej^, 

En las espaldas: Sevilla y Diciembre, i.® de i63o. — El P. Fabián López al P. Alon- 
so Fuertes.— C. Privada. 

Por la copia, 

A.P.yM. 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



]La propiedad intelectual en el derecho argentino, por Ernesto Quesa- 
DA.— Buenos Aires. J. Menéndez, 1904. — 8.", xvi-496 págs. 

Cuestiones tan interesantes como las del plagio en el Teatro, derechos de autor, 
sociedades de autores, abusos de empresarios y otras á que da lugar la complicada 
legislación sobre propiedad literaria, se tratan cumplidamente en este libro, consti- 
tuido por la notable sentencia del juez Sr. Quesada, acerca del plagio de dos obras 
de teatro: Julián Giménez y Julián Giméno\; Nobleza criolla y Nobleza de un crio- 
llo, y por los Apónciices en que se insertan las piezas justificativas y numerosos 
textos de leyes relativos al asumo. 

El Sr. Quesada tuvo el valor de declarar plagiarios á los autores de las piezas 
mistificadas, condenándoles al pago de indemnización y costas, y la suerte de fijar 
jurisprudencia en su país, donde estas cuestiones de propiedad intelectual no anda- 
ban muy claras ni su cumplimiento muy expedito. Además, la buena orientación 
de favorecer el reconocimiento de los derechos de autor en un país en que, antes 
del tratado de Montevideo, según el mismo Sr. Quesada menciona, las obras im- 

3.* ¿POCA.— TOMO XI 14 



210 REVISTA DE ARCHIVOS 

presas ó estrenadas en Madrid ni se pagaban, ni se pedía permiso para representar- 
las, llegando el caso de presenciar Marcos Zapata cómo se representaban noches y 
noches El anillo de hierro^ El reloj de Lucerna y otras obras suyas, sin poder co- 
brar un céntimo por sus legítimos derechos de autor. 

La impresión del libro además, por la limpieza de los caracteres, la igualdad de 
tintas, distribución de espacios y oirás perfecciones del buen arte tipográfico, honra 
la imprenta de los hermanos Coni, pudiendo asegurar nosotros que nos causa en- 
vidia, pues no salen de las prensas madrileñas obras en que así se realice el ideal de 
muchos de los que escriben. 

A. P. y M. 



El Patriarca D. Juan de Ajragón: su vida y sus obras ( 1 3oi - 1 334). — Discurso 
leído en la sesión pública inaugural de curso celebrada por la sociedad Arqueo- 
lógica de Tarragona, el día 9 de Enero de 1904, por Ignacio de Janeh y de Milá 
DE LA Roca, de la misma Sociedad. — Tarragona. Establecimiento tipográfico 
de F. Arís é hijo, 1904. — 4.% 1 14 págs. — 'lirada de cien ejemplares. 

Fuentes de la más sana é inequívoca erudición, los Archivos Histórico iVacio- 
nal, de la Corona de Aragón, y de la catedral de Valencia, la colección Burriel de 
la sección de Mss. de la Biblioteca Nacional de Madrid y algún códice de la de El 
Escorial, alternando con la lectura copiosa de Crónicas y Corles de Aragón y Cas- 
tilla, de Constituciones sinodales y provinciales de Tarragona, de inéditos de Por- 
reño y de historiadores y escritores de la mayor autoridad de las dos Coronas, ilus- 
tran el profundo estudio biográfico que el Sr. Janer y Milá de la Rocsl ha hecho 
ante la Sociedad Arqueológica de aquel tercer hijo del Rey D. Jaime II de Aragón, 
que, aunque generalmente conocido con el título del Patriarca D, Juan de Ara- 
gón, en los treinta y tres años escasos de vida que disfrutó, llegó á reunir en su 
persona las dignidades eclesiásticas de canónigo de quince iglesias catedrales en las 
coronas de Castilla, León, Aragón y Portugal, abad de Montearagón y prior de 
Monserrat, capellán de la Santidad del Papa Clemente V, arzobispo de Toledo, pri- 
mado de España, Patriarca de Alejandría y administrador de la diócesis de Ta- 
rragona. 

Su nacimiento y su cuna, las Sedes diversas que personalmente desempeñó, 
principalmente en Castilla, donde á la alta jerarquía de la Iglesia Primada de To- 
ledo iba adjunto el cargo político de Canciller mayor del Rey, las cuestiones en que 
intervino ya con el pleito de la primacía sostenido entre Toledo y Tarragona, de 
que salió triunfante Toledo, ya por razón de las parcialidades entre que tuvo que 
vivir durante la menor edad del rey D. Alfonso XI de Castilla, su asistencia á la 
corte pontifical de Aviñón durante el reinado del Papa Juan XXII y su presencia en 
Zaragoza á la consagración de su hermano D. Alonso en la sucesión de su padre el 
rey D. Jaime, todas fueran cuestiones que suscitaran bastante interés en torno á la 
persona del Patriarca D. Juan, si á la vez acerca de ella no hubiera que hacer otros 
dos géneros de consideraciones que aumentan la admiración que este estudio des- 
pierta hacia él. Las primeras canongias de que fué investido, aun siendo alumno 
de la cartuja de Scala Dei, donde se educó, le cogieron en la edad de nueve años. 
Quince tenía cuando, habiendo muerto en 1 3 16 el arzobispo de Tarragona, D. Gui- 
llem de Rocaberti, el cabildo catedral le eligió para sucederle; y aunque el Papa 



RIBI.IOTFXAS Y MUSEOS 211 

Juan XXII no aprobó esta elección, se conformó con la de abad de Montearagón, 
vacante por haber ascendido á la silla de Zaragoza su titular D. Pero López de 
Luna. Dos años después, en el de iSkj, volvió á ser elegido por las influencias del 
Infante D. Juan Manuel, arzobispo de Toledo, á la muerte de D. Gutierre Gómez 
de Toledo, y entre tanto que de Roma venían las bulas confirmatorias, el Monas- 
terio de Monserrat le aclamaba su prior. Ln i326, después de haber asistido en Va- 
lladolid un año antes á la declaración de la mayor edad del rey D. Alfonso XI, reti- 
rábase de Castilla y de la Sede primada de lispaña, viniéndose por Valencia á reco- 
ger en Barcelona bienes patrimoniales que le correspondían y donaciones hechas 
en su favor por el Rey su padre, y de Barcelona pasaba á Aviñón á gestionar su 
traslado á la de Tarragona, que el rey Jaime II solicitaba por decoro de su reino. 
En 1 328 se le consagraba Patriarca y el mismo año se le confiaba la administración 
de la archidiócesis tarraconense, porque tanto suspiraba y en la que en i334 murió. 
Kn medio de esta movilidad de posiciones en edades tan tempranas y entre aconte- 
cimientos generales á que por su rango no podía permanecer indiferente, pasma el 
nijmero de los sermones que predicó y de que hay memoria en la Tabla del Códi- 
ce de la Catedral de Valencia, que el Sr. Janer publica entre los documentos de 
ilustración: i65 sermones de toda materia teológica, moral y apologética de santos, 
entre los que se encuentra uno De Conceptione beaice Marice, que comprueba lo 
antiguo de la df-voción de la Purísima en Kbpaña. 

Este resumen de los actos de la vida del Patriarca D. Juan de Aragón que el 
Sr. Janer coordina é ilustra con profunda crítica y erudición, excusa todo elogio de 
la obra que tenemo.; delante; pero lo que del merecido elogio economizamos, de- 
jándolo para el criterio del lector, se compensa con la libertad que nos tomanlos 
en dirigir al sabio y laborioso biógrafo una amistosa advertencia. Estudios que se 
hacen tan á conciencia como el Sr. Janer ha hecho el suyo, deben conducir en su 
critica á rotundas afirmaciones. El Sr. Janer desconfia de su criterio más de lo jus- 
to. El escritor debe siempre sostener una opinión, la opinión de lo que él juzgue 
que es la verdad definitiva. 

J. P. de G. 



Funde in Spanien von Pierre París. — Archáologischen Anzeiger, 1904, 2. — 
Jahrbuch des Kaiser I ich deutschen Archáologischen Instituís, 

El distinguido arqueólogo bórdeles en esta comunicación al Instituto arqueoló- 
gico romano-germánico, da cuenta de las excavaciones que asociado á M. Arthur 
Engel ha realizado durante el pasado año de 1903 en Osuna, la ibérica Urso ó 
(Jrsao, cuyo nombre romano de Colonia Julia Genetiva, es bien conocido por las 
famosas tablas de bronce, conteniendo algunos capítulos de su ley municipal, 
conservadas en nuestro Museo Arqueológico. 

El teatro de las excavaciones ha sido el punto más culminante de la antigua 
ciudad, entre los caminos que van á Ecija y á Estepa. Descubrieron primeramente 
en una extensión de gS metros, restos de muralla escarpada, perfilada en talud, 
flanqueada de cuatro grandes torres redondas y con todos los caracteres de haber 
sido hecha de prisa, como cosa improvisada; su base de pedrejones mal unidos con 
barro, y lo que restaba del aparejo asentado encima, de piedras regulares, pero 
desiguales en tamaño. Los indicios eran claros de que tales murallas fueron des- 



212 REVISTA DE ARCHIVOS 

truidas en un asalto, pues ante ellas y detrás se hallaron los restos de la refriega: 
cientos de proyectiles de piedras, gruesos y pequeños, más ó menos bien redon- 
deados, algunos señalados con signos; cientos de proyectiles de plomo, para honda 
de distintas formas, algunos de ellos con la inscripción en relieve, indicando su 
procedencia de las tropas de Pompeyo, lo cual señ'ala la fecha de la acción, que 
según el autor debe ser poco anterior o poco posterior á la batalla de Munda y 
otros ejemplares con caracteres ibéricos; numerosas armas de hierro, romanas 
unas, indígenas otras, consistentes en dardos, espadas, tridentes, picas, mazas, 
hojas de lanza y de flecha y arpones. 

Pero todo este hallazgo, que da testimonio de un hecho histórico no fué único, 
pues ahondando las excavaciones se vio que bajo las murallas, en la cima y ver- 
tientes del altozano hubo anteriormente una necrópolis fenicia, en una de cuyas 
sepulturas se halló un peine de marfil grabado, semejante á los descubiertos en Car- 
mona por Bonsor y en Cartagena porGauckler. Kn la necrópolis debió haber 
monumentos fúnebres, que debieron destruir los constructores de las murallas 
aprovechando en ellas como materiales los trozos de los miembros arquitectónicos 
y relieves de aquéllos. 

Los relieves, todos en piedra, pero de dimensiones y aun estilos diferentes, son 
las piezas más importantes del descubrimiento. Su importancia no está en el arte, 
que es en la mayoría de los ejemplares el arte ibérico, análogo al de las esculturas 
del Cerro de los Santos, lo cual permiten comprobar algunos grabados que enrique- 
cen la memoria. 

Unos relieves son de asuntos militares y otros de asuntos religiosos. En los pri- 
meros se ven guerreros con casco, túnica ó coraza con lambrequines, espada 
ibérica y escudo oval. En la factura de estilo arcaico se advierte el empleo de estuco 
para igualar la superficie rugosa de la piedra y el empleo de colores. Otros soldados 
llevan la espada ibérica, ancha y puntiaguda, que lo-, romanos copiaron de los espa- 
ñoles. Los rasgos de su fisonomía no son finos como los de los primeros, sino rudos, 
cual si el artista hubiese querido caracterizar hombres extraños, acaso negros. Los 
hay de á pie y de á caballo, los primeros con escudos pequeños y calzados parecido 
á las alpargatas. La técnica de estos relieves, bastante planos, es distinta á la de los 
primeros. Otro relieve, que debió formar parte del mismo friso que los acabados de 
indicar y en cuyo conjunto acaso se representó una pompa fúnebre, cfrece la figura 
de un acróbata elevado sobre sus manos. En otro relieve se ve un romano, un cor- 
nicen tocando el cuerno. Entre los asuntos religiosos se distingue un relieve de án- 
gulo con las figuras de una flautista, un sacerdote y dos mujeres veladas cada cual 
con su vaso de libación, como el que llevan algunas de las citadas figuras del Cerro 
de los Santos. El esiilo es pesado. Deben considerarse como imágenes votivas las 
figuras de caballo, carnero, loro, león, paloma, de otros relieves así mismo ibéricos. 
De mejor arte parece un fragmento de relieve decoraiivo; en el que se ve la cabeza y 
el brazo de un negro, derribado á tierra por la garra de un enorme felino. Hay ade- 
más otras figuras de ejecución torpe. 

«En resumen, dice M. París, las excavaciones de Osuna en lo que con- 
cierne á la escultura, han enriquecido al Museo del Louvre con cierto número de 
obras, faltas sin duda de belleza esiéiicas, pero de gran valor, por cuanto nos 
permiten conocer algunos ejemplares importantes de una escuela de arte local, 
cuyo estudio mostrará que hubo en toJa la Península, antes de la conquista 
Humana, una verdadera unidad de inspiración y de estilo, que los artistas, asi en 



Bibliotecas y museos 21 3 

Osuna como en el Cerro de los Santos, sintieron las influencias combinadas del 
Oriente y de la Grecia, sin dejar de ser originales. Además todos estos fraí4mentos 
son. una contribución de primer orden al conocimiento de los usos y costumbres 
del armamento de los españoles primitivos.» 

Esta interesante comunicación es como un avance de la obra que sobre esos 
descubrimientos prepara M. París en unión de M. Engel. 

J. R. M. 



El Monasteño de Poblet, por Adolfo Alegret. Con un Prólogo del Exce- 
lentísimo Sr. D. Eduardo Saavedra. — Barcelona, Salvat y Comp.*, 1904. — 8.*, 
ix-ioi págs. con 12 láminas. 

Sin la pretensión de escribir la Historia de Poblet, Adolfo Alegret ha reunido en 
un volumen, elegantemente impreso, varias pequeñas monografías relativas al cé- 
lebre cenobio cisterciense. 

El libro, en conjunto, es bueno. Los capítulos primero y último excelentes. 
Hermosísimos los doce fotograbados, once de ellos de Thomas y uno de Huuser 
y Menet. El papel de lujo, y la impresión esmerada, como de Salvat. Esto en lineas 
generales: veámoslo de cerca. 

Para cualquiera que, como el compañero y amigo Sr. Alegret, viva tan lejos de 
la Corte, y á más en lucha denodada por la existencia, entre la febril labor perio- 
dística, la empresa resultará siempre irrealizable. Y comprendiéndolo así Alegret 
en la disyuntiva de armarse de tijera y entrar á saco en escritores anteriores para 
producir una aparente Historia del Monasterio, ó limitarse á desempolvar los pa- 
peles acumulados en su cartera, interesantes unos por contener observaciones pro- 
pias directas, y otros por ser antiguos documentos completamente desconocidos, ha 
optado por lo segundo, y esto merece un aplauso sincero y entusiasta. 

De aquí deduzco yo que la crítica sería injusta de cebarse en el hecho, imposi- 
ble de desconocer, de que el libro es incoherente é incompleto. Por una vez, cons- 
tituyendo excepción de la regla, merece elogio lo que en otro caso exigiría las dis- 
ciplinas y la palme\a. 

Fácil, muy fácil, es entrar segando en autores acreditados, rellenar los huecos 
de la obra propia, y dar al lector gato por liebre. Pero Alegret es más noble que 
todo eso y ha preferido ofrecer menos oro, pero darlo fino. 

Comienza el libro probando que la fundación de Poblet se debe á Ramón Be- 
renger IV, quien concedió, en 1 149, á los monjes cistercienses de Fuen-Fria, aquel 
término; y con la poderosa piqueta de la crítica histórica destruye hasta los cimien- 
tos la piadosa patraña del anacoreta Poblet. 

Pasea después la mirada sobre las construcciones del Monasterio, siendo de sen- 
tir no haya detenido más su atención en la parte arqueológica del monumento. 

Para el tercer capitulo aprovecha el autor un Inventario de 1822, que le perte- 
nece, en el cual se detallan las numerosas y ricas posesiones de la Abadía. Creo 
que en la fecha de i35i que se ha estampado en la nota de la página 26 hay una 
errata tipográfica: la era de la Encarnación fué abolida en Aragón por Pedro IV en 
su ordenanza de \h de Dicic nbro .íj i33v). (''\\. el prefacio de D. Gregorio Mayans á 
las Obras Chronológicas del marques Je Mondé jar. — Valencia: 1744.— pág. XXlli.) 



214 REVISTA DE ARCllíVOii 

El Monasterio de Poblet v el Rector de Ulldemolins se intitula el cuarto ca- 
pítulo, todo él orií^inal, de subido interés histórico, y fundamentado en docu- 
mentos de nuestro Museo Arqueológico. Recuerdan estos cierta acalorada cues- 
tión sostenida entre ambas partes, la que concluyó interviniendo el Arzobispo de 
Tarragona. 

Vuelve á tomar como fuente para tratar de las riquezas que en orfebrería, indu- 
mentaria, etc., atesoraba la iglesia abacial, el Inventario antes citado, y entra des- 
pués á ocuparse de la Biblioteca y del Archivo monásticos. 

Recuerda que en Plobet había dos bibliotecas: la donada por el infante D. Pedro 
de Aragón, que era riquísima, así por sus lujosas encuademaciones, como por la 
rareza y lo escogido de sus volúmenes, y la llamada Librería Vieja. De una y otra 
quedan algunos centenares de volúmenes en nuestra Biblioteca provincial, centro 
de cultura que, no obstante ser público, es por desgracia poco frecuentado á pesar 
de darse en él toda especie de facilidades para la investigación. 

Los volúmenes de la importante Biblioteca del Virrey de Ñapóles están todos 
dorados, encuadernados en' riquísimo tafilete y con las armas del primitivo po- 
seedor, aunque no policromados. Hay en esta colección de nuestra Biblioteca pro- 
vincial algunos manuscritos inéditos de interés histórico, un autógrafo del célebre 
egiptólogo P. Kircher y otras curiosidades. 

Del Archivo enumera con orden y acierto lo más notable, pero como sus fon- 
dos no han sido examinados de visu por el Sr. Alegret, sigue en esto á Balaguer y 
á Toda. 

En los capítulos séptimo y octavo toma por segura guía á Finestres y de Mon- 
salvo, tratando de los enterramientos de reyes, príncipes y magnates. Y es guia 
segurísima Finestres porque estudió el asunto con gran predilección. De este tra- 
bajo especial, además de estar contenido en la obra impresa, conozco dos manus- 
critos: uno de la Biblioteca Nacional, y el otro de la Provincial de Huesca. Pero 
Alegret da vida á la enumeración que hace, con datos cronológicos é históricos, re- 
sultando la lectura de esta parte clara, cómoda y amena. 

Concluye la obra con el análisis de los signos lapidarios, que, diseminados, se 
hallan en los paramentos de Poblet, los cuales compara con los de las catedrales 
de Tarragona y Barcelona y con algunos recogidos por los arqueólogos extran- 
jeros. 

Son las marcas lapidarias ciertos signos que aparecen grabados en hueco en 
los sillares de los monumentos, principalmenie de la Kdad Media. También algu- 
nos de la antigüedad los presentan, como p. ej. nuestras murallas llamadas cíclo- 
pe-romanas; y desde el siglo XVI dejan de usarse, al menos con el carácter que lo 
fueron en tiempos anteriores. 

Cruzada Villamil, Pérez Villaamil, Díaz Pérez, Serrano Fatigati... y algún otro, 
han dedicado largas vigilias á su copia, clasificación y estudio dentro de Fspaña; 
y en el extranjero, Mr. Revoil dedicó en su recomendable obra sobre los monu- 
mentos románicos del Mediodía de Francia, buen trecho á inventariarlos y comen- 
tarlos. 

Utilizando tal vez estos trabajos, y seguramente otros muchos que mi insufi- 
ciencia me hacen desconocer, pero sobre todo empleando una constancia, una pa- 
ciencia benedictina, y ayudánd<jse Ue su critica perspicaz y sus profundos co- 
nocimientos en la materia, Alegret ha llegado á conclusiones definitivas en este 
punto. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 21 5 

l-os signos lapidarios sirven, en unión del cabal conocimienio del génesis de la 
arquitectura, para determinar la fecha del monumento en que aparezcan. Cuando 
falla el documento escrito, es grande ayuda la que prestan esas humildes marcas de 
cantero. Además revelan la intervención de obreros extranjeros en la fábrica de un 
editíclo, y descubren filiaciones artísticas, muchas veces de otro modo inapreciables. 

Del siglo X al xii escasean y son de correcto trazado; abundan desde el xiii al xv, 
es decir, durante el desarrollo dal arte ojival ó gótico, pero el dibujo de las marcas 
es más imperfecto, como que son imitaciones hechas por los artistas indígenas de 
aquellas otras esculpidas durante el románico por canteros de las logias norman- 
das, francas, alemanas, etc. 

Bastaría para probar la venida de picapedreros normandos á Tarragona, don- 
de trabajaron en la fábrica de la catedral, la aparición de sus marcas en los en- 
negrecidos muros exteriores de la capilla de Santa Tecla la Vieja; en el primer 
cuerpo del campanario, etc., como por estos mismos signos resulta patente la co- 
operación que canteros alemanes y francos tuvieron en la construcción del tem- 
plo más tarde, cuando aparece el arte ojival ó gótico. En los últimos tiempos de 
las obras ya son canteros del país los que dejan huellas de su existencia en los pa- 
ramentos del templo metropolitano. 

Clasifica las marcas que ha recogido en Pobleí, Tarragona y Barcelona, y, acla- 
rando el sentido de esos signos «que han aparecido á los ojos de los investigadores 
como rodeados del más insondable misterio», ofrece en un cuadro interesantísimo 
y de gran untilidad los símbolos numéricos^ y explica la causa de figurar algunas 
voces estos últimos junto á los astrológicos, que también presenta reunidos y 
descifrados. 

Otras conclusiones atinadísimas hace el Sr. Alegret tratando del mismo asunto, 
pero como de seguir yo por el camino que he emprendido acabaría reproduciendo 
la obra, hago aquí punto y dejo al aficionado y al inteligente ocultas algunas re- 
velaciones que en la obrita de Alegret pueden saborear. 

E. G. H. 



Serum Italicarxim Scriptores. Colección de Historiadores italianos desde 
el siglo VI ai XVI, ordenada por L. A. Muratori, — Nueva edición revisada, aumenta- 
da y corregida bajo la dirección de los señores Giosué Carducci y Vittorio Fiorini, 
Est. tipolitográfico S. Lapi á Cittá di Castello. Roma, 1904. 

Se han publicado cuatro nuevos cuadernos (22-25) de esta reciente edición del 
gran Corpus en que Ludovico Muratori recogió las fuentes de la Edad media de la 
historia italiana. Esta obra aparece en la nueva edición revisada, aumentada J co- 
rregida bajo la dirección de los señores Giosué Carducci y Vittorio Fiorini. El cua- 
derno 22 contiene la vida de Paulo II, por Gaspar de Verona, curiosa relación llena 
de datos interesantes para la historia de la literatura italiana y pira el conocimien- 
to de las costumbres de la sociedad d? Roma y del Vaticano en la segunda mitad 
del siglo XV. El Dr. Juliano Bonazzi presenta, debidamente cotejado con el códice 56 
de la Biblioteca palatina de Parma, el texto de la C/ironica Gest^rum in partibus 
Lombardiae que Muratori publicó con el título de Diarium Parmense y en el que 
se contienen elementos fundamentales para la historia de las guerras en la Italia 
septentrional, durante el período de 1476 á 148a. 



2l6 REVISTA DE ARCHIVOS 

El cuaderno 24 es la continuación del Clironicon derebus in Apuiia gestis, na- 
rración hecha por el notario Domenico de Grapina, de los trágicos acontecimienios 
que sucedieron al asesinato de Andrea, á las expediciones del rey Ludovico de 
Hungría y á las guerras civiles que de-;olaron el reino de Ñapóles en los primeros 
años del gobierno de Juana I (i 343-1 35o). El texto está revisado y anotado por el 
Dr. Albano Sorbelli á vista de un manuscrito de la biblioteca imperial de Viena. 

Termina el texto en el cuaderno 25 y comienza un índice amplio y detallado 
del Chronicón Parmense de io38 á i338, reconstituido por el citado Dr. Juliano 
Bonazzi sobre los códices de la Biblioteca Palatina. 

La terminación de la nueva edición muraioriana parece asegur;da, por haberse 
constituido con tan laudable objeto un comité bajo el patronato de la reina Mar- 
garita de Saboya. 

A. G. A. 



Epistolario de Ángel Ganivet. — Madrid, Tip. de la Revista de Archivos, 1904. 
8.**, 292 págs. 

El doctísimo escritor inglés, Mr. Leonardo Williams, á quien tan obligados es- 
tamos los españoles por el afecto que siempre ha sentido hacia nuestro país, tuvo 
la feliz ocurrencia de publicar una Biblioteca Nacional y Extranjera que se inicia 
expléndidamenie con sumo tino en la selección de las obras que ir.serta. 

Ha dado comienzo con un libro de oro: con el Epistolario de Ganivet, á quien 
sin exageración es preciso juzgar como uno de los más insignes escritores que vi- 
vieron en el siglo xix, y en quien se reunieron vastísima cultura, imaginación rica, 
facilidad para asimilarse todo género de ideas, amplitud de criterio y poderosa in- 
tuición para ver en las cosas mil aspectos que sólo percibe el hombre de genio. Ya 
describa las costumbres é instituciones políticas de los belgas; ya diserte lumino- 
samente de filosofía y estética; ya comente una y otra vez aquella frase de Renán: 
toda civilización ha sido y será obra de una aristocracia, Ganivet es el pensador y 
el estilista admirable que deleita, sugestiona y convence; una vez empezada la lec- 
tura del Epistolario no se deja este libro hasta haberlo acabado, para luego volver 
á saborear los pasajes más brillantes que pueden figurar en una Antología de pro- 
sistas como trozos modelos. 

El sabio crítico D. Mariano de Cavia ha juzgado en estas palabras el Epistola- 
rio de Ganivet: 

«Después de Larra, quizás ningún otro de los españoles del siglo xix ha junta- 
do tanta sensibilidad á tanta cultura: tan disciplinado criterio á tan libre expresión; 
pensamiento tan original á formas tan castizas; tanto españolismo en el alma, atan 
cosmopolitas aptitudes de adaptación física y mental; tan soberano caudal de pro- 
mesas para toda una magnífica existencia, al lado de un final tan cruelmente pre- 
maturo... y tan doloroso para la patria. Ganivet murió á fines de Noviembre 
de 1898. España debe Ih^rar su pérdida al par de aquellas otras que dieron infaus- 
ta significación á nuestro año terrible. 

Vaso de elección pudiera denominarse, como á su autor, al libro postumo de 
Ganivet que debemos hoy al amoroso esmero, entre fraternal y filial, con que Na- 
varro Ledesnia recogió y conservó el tesoro de cartas que desde lejanas tierras íbale 
enviando el amigo sin segundo». 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 21 J 

Dado el buen gusto de Mr. Williams y los justos aplausos con que ha sido re- 
cibido el primer volumen del Epistolario, es de suponer que publicará los demás 
que se pueden formar con las cartas del inmortal Ganivet, á quien todos sus ami- 
gos quisimos tanto cuando vivía y á quien sus lectores contemplan ya rodeado de 

la aureola del genio. 

M. S. y S. 



Manuale di ITumismatica del dott. Solone Ambrosoli; S.^a ed. riv. — Milano. 
Tip. Marino Bcllinzaghi, 1904. — 16.", xvi-25o págs., con cuatro láminas y 25o 
fotograbados. — i,5o liras. 

Forma esta pequeña obra el tomo 100 de los Manuales Hoepli, Como tratado 
de vulgarización de la ciencia numismática puede muy bien servir de guía á los 
añcionados á estos estudios. Después de la introducción y de unas nociones gene- 
rales, trata, en capítulos separados, de las monedas griegas, de las romanas del 
tiempo de la república, de las imperiales romanas y bizantinas y de la numismática 
medioeval y moderna, dando en este capítulo mayor extensión á la parte italiana, 
y por último, de las medallas. Precede ün copioso índice bibliográfico en el que se 
citan, con referencia al texto y notas, las más imporianies obras de Numismática, 
y al fínal se insería un prontuario latino-italiano de las voces más comunes en 
dicha ciencia. 

El editor milanés ha publicado en sus Manuales dos obras análogas del mismo 
autor, tituladas Monete grccclie y Vocabularietlo pei numismatici (\:\ y \'ingué)t 
otras dos de P. Gnecchi: Monete romane y Guida numismática uniífersale; y la 
Tecnologia e terminologia monetaria di G. Sacchetli. 

F. N. S. 



VARIEDADES 



ESPAÑA. — Cuenca. Fin el mes de Agosto, en compañía de los PP. Agustinos del 
colegio de Uclcs, reanudamos los trabajos de exploración, abandonados hace tiempo, 
en la gruta prehistórica de Segobriga. Hemos recorrido otra nueva galería de 70 me- 
tros de longitud, que parte de la central y después de un rodeo llega otra vez á la 
misma, unos diez metros más abajo. Se ha descubierto otra entrada á la gruta, 
seis metros más á la derecha de la primera. Estaba tapada con tierra y piedras y 
en ella apareció un martillo de piedra, una piedra de afilar, una mandíbula inferior 
y otros restos humanos, juntos con algunos trozos de vasijas. Se está limpiando 
otra nueva galería que parte desde el frente de esta nueva entrada y se bifurca á 
los pocos pasos, á derecha é izquierda, pareciendo continuar á bastante distancia. 
Entre la tierra salen huesos humanos y de animales y algunos trozos de vasijas. 
Los Agustinos piensan continuar las escavaciones. Los descubrimientos anteriores 
efectuados hace nueve años, los publicó el P. Capella en la Revista de Ciencias y 
en el Boletín de la Academia, y también yo publiqué un artículo en ek Boletín de 
Excursiones. — p. g. y a. 



2r8 MEVISTA hE ARCHIVOS 

Maiirií1.—E\ celoso Jefe del Archivo del Ayuntamiento de Madrid* ha 

publicado la siguiente carta, referente á dicho establecimiento: «Señores directores 
d j todos los periódicos y revistas de Madrid, principalmente de los de Archivos y Bi- 
bliotecas: El fuego que amenazó el sábado á la tercera Casa Consistorial, fué sofo- 
cado sin ;;randes consecuencias. <* Hubiera sucedido lo mismo en la de la Panadería, 
ó sea la Casa segunda, donde está el Archivo de Madrid? Cuando las barbas de tu 
vecino veas pelar pon las tuyas á remojar, dice el refrán. Por deber de mi cargo de 
archivero de Madrid, que, después de meditado, me parece de conciencia, quiero que 
conste al público lo que ha ya años hice yo para prevenir en lo posible la catástrofe 
que'enlonces temía, y que hoy temo más (por nuevas circunstancias agravantes), 
desde que leí lo sucedido en el incendiado archivo de Turín, hace pocos meses. Fue 
la siguiente carta que dirigí al excelentísimo señor marqués de Aguilar de Campóo, 
alcalde presidente, que miraba con interés las cosas de la villa y me inspiraba 
confianza. Publiquéla, y esperé que periódicos C revistas mostrasen algún interés 
por los muchos que encierra para Madrid y para España este Ceniro amenazado. 
Ni de la derecha ni de la izquierda, ni técnicos ni profanos, ni católicos ni liberales, 
tenemos noticia de que se hayan ocupado en el asunto. No nos sorprende: los 
ministeriales necesitan el tiempo y el papel para mostrarnos á Maura; los de 
oposición monárquica á Montero y Moret, pujando la jefatura á fuerza de anti- 
clericalismo; pues si el primero tiene á Canalejas, que lo mventó, el segundo 
cuenta con Romanones, que en ese terreno echa ia pata al mismísimo Combes. 
Los republicanos, con la filosofía de Salmerón, tienen de sobra para todas las 
necesidades de la Metrópoli y de las colonias. Los técnicos..., ¡ah! los técnicos, 
tienen ya de antemano tomadas todas las columnas de sus revistas. De manera 
que resultamos un cascaciruelas; que hicimos cuartto pudimos y no hemos hecho 
nada. Nada precisament •, no; porque habiendo tenido la deferencia respetuosa que 
se merecía el señor marqués aludido, enviándole el impreso se dignó contestarnos 
con la siguiente carta, que le agradecemos de veras, y que nos sirve de nueva 
prueba de que mira con interés las cosas de Madrid, como arriba dijimos. — El 
Presidente del Consejo de Estado, — Par//cw/ar.— 4 Julio 904.— Sr. D. \\. Ciria.— 
Mi estimado amigo: He recibido su atenta carta del i.° del corriente, y con ella el 
recorte que me envía de El Siglo Futuro, en el que se inserta la carta que usted 
me dirigió en Agosto de 1899, cuando yo era alcalde de Madrid. Felicito á usted 
por el constante celo que todo ello demuestra á favor del Archivo general del 
Ayuntamiento, y mucho celebraré que, con motivo del reciente incendio de que 
me habla, se procure hacer algo para satisfacer los justos deseos de usted por esa 
dependencia á cuyo frente muy dignamente se halla, cosa que, aun comprendiendo 
su necesidad, no pude hacer por el momento, en la época en que usted acudió á 
mí con su pretensión. Con este motivo me reitero de usted su atento servidor y 
afectísimo amigo, V. G. Sancho. — Y nos despedimos de los unos y los otros 
dejándolos á lodos en su tarea de ilustrar y regenerar á España, que eso importa 
más, mucho más, que perder el tiempo en pedir que se defienda la existencia de 
este Archivo. -H. ( jhia. 

Siguiendo la costumbre de años anicviores el Director eie este Museo don 
José Ramón Mélida, continuó este año lis conferenciáis que como trabajo de 
vulgarización viene realizando con asistencia de numeroso público. El tema tra- 
tado fué La Mitología en el Arte, y hubo de desarrollarlo en diez conferen- 
cias, celebradas en otros tantos domingos consecutivos, desde el 10 de Abril al 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 2I9 

17 de Junio, por las mañanas, y como siempre en las salas mismas del Museo, ante 
los modelos objeto de tal estudio. E\ fin de éste fué el conocimiento de los asun- 
tos religiosos tratados por las distintas épocas y artistas de Grecia y Roma, señalan- 
do las diferencias que se advierten en el modo de concebir los tipos mitológicos y 
la enseñanza que de tales comparaciones se deducen para conocer la evolución de 
las creencias, los gustos y las costumbres de las sociedades antiguas, desde los 
comienzos de la civilización helénica, hasta los días de los Emperadores romanos. 
El programa de las conferencias fué el si;;u¡enie: i.* Imágenes arcaicas. — La Mi- 
tología en la Literatura y en el Arte. — Sistema religioso de los griegos. — Los dioses 
son las fuerzas naturales deificadas.— Orígenes orientales de la mitología griega. — 
Cosmogonía griega. — La creación.— Lagiganiomáquia.— Formación de los tipos mi- 
tológ'cos. — Las primeras imágenes son los mismos dioses: betilos, xoana ó ídolos de 
origen divino. — Formas arcaicas: dioses barbados de formas adiléticas; estatuas de 
Apolo; diosas veladas.— Examen del monumento llamado «Altar de los doce dio- 
i»es». 2.** Deidades olímpicas. — División del Imivcrso.— El Olimpo. — Zeus. — Su lipo 
clásico creado por Fidias y conservado tradicionalmente.— llera. — Su tipo matro- 
nal creado por f^olicleto. — Amores de Júpiter.- Leda. — El Olimpo asaltado por los 
Titanes. — Relieves del altar de Pérgamo. — La vida del Olimpo y sus deidades secun- 
darías: Iris, las Gracias, las lloras, las Parcas. 3.* Minerva,— Concepio de Atenea ó 
Minerva. — El mito de su nacimiento envuelve la idea de la caída del rayo.— Exa- 
men del fr jntón oriental del Partcnón y de un brocal de pozo del Museo Arqueoló- 
'gico Nacional. — La diosa protectora de Atenas: lucha con Neptuno; examen del 
frontón occidental del Parienón. — La diosa bélica y protectora de la paz. — Tipo 
augusto de Atenea, creado por Fidias y persistente á través de los tiempos. — Atri- 
butos de Atenea. Su culto en Atcilas: las Panaieneas y el peplos con que se revestía 
el Palladión, — Atenea protectora del Arcópago en un relieve del Sepulcro romano 
de Husillos. 4.* Dioses de la /i/q. — Alumbramiento de Latona. — Apolo y Diana. — 
Naturaleza solar de Apolo: sgnificación de sus amores con Dafne, de su lucha con 
la serpiente Pitón, de su ausencia ó viaje al Hiperbóreo, de su inspiración proféti- 
ca.r-Descubrimiento del templo de Delfos. — Apolo médico, purificador, citáredo y 
muságeta.— Fábula de Apolo y Mársias. — Tipo clásico y juvenil de Apolo. — Como 
le expresó Praxiteles. — El Apolo del Belvedere.— Orfeo: su carácter musical seme- 
jante al de Apolo. — Las Musas: su tipo virginal.— Naturaleza lunar de Artemisa ó 
Diana. — La diosa como imagen de la pureza. — Concepto de Diana cazadora. — Tipo 
clásico de la diosa.— Tipo Praxiteliano.- -La Diana de Versalles. — Diana Brau- 
ronia. 5.* Deidades de la vida social. — Creaciones míticas que representan la re- 
lación entre el Olimpo y la Tierra. — Hermes ó Mercurio, dios del viento. — Su 
carácter pastoril, su destreza y astucia.— Tipo primitivo de Hermes y los hermes 
que se colocaban en los caminos y en las ágoras. — Hermes en el Arte clásico: 
prototipo del efebo ateniense.— Hermes preceptor de Baco. — El grupo de Praxiteles. 
Variedad de imágenes del dios. — Ares ó Marte: su simbolismo. — Sus imágenes clá- 
sicas. — La estatua de Alcamenes.— El Marte en reposo debido á Escopas. — Nike 
ó la Victoria: su concepto moral. — r<epreseniac¡ones de Fidias y de la escuela ática. 
La Victoria de Paeonios.— Monumento de la Victoria de Samotracia. — La Victoria 
de Brescia. — La Victoria como accesorio de algunas composiciones. — Las Parcas. 
Su lipo íijado por Fidias. — Conceptos morales deificados por los romanos. — La 
Pudicicia, 6.* Venus y Cupido. — Origen oriental de la Afrodita griega. — Mito 
griego de su nacimiento. — Mito sirio de sus amores con Adonis. — La Afrodita Ura- 



220 REVISTA DE ARCHIVOS 

nia y la Afrodita Pandemos. — Eros: su concepto cosmogónico y el que ofrece más 
larde como hijo de Afrodita.— Psiquis, sus amores con Cupido.— La Afrodita Ura- 
nia en el Arte del siglo v. — La Pandemos y el arte voluptuoso del siglo iv. — Evo- 
lución de las ideas reflejada en los tipos artísticos: la Venus de Alcamenes.— La 
Venus de Milo y la de Arles. — Influencia de Praxiteles: la Venus Capitolina, la 
Venus Vaticana, la Venus de Médicis. — Venus en el baño. — Imágenes de Eros niño 
y de Eros adolescente.— La Psiquis de Ñapóles.— El Adonis del .Víuseo del Prado. 
7.* Deidades de la Tierra y del Agua.— Culto á la Tierra. — Gea ó el protoplasma. 
Diosas asiáticas de la tierra. — Démeter y el misterio de la maternidad.— Nacimiento 
de Cora y mito de su rapto por Hades. — Desarrollo poético de la fábula de Déme- 
ter y Cora. — Los misterios de Eleusis y el drama místico. — Representaciones plás- 
ticas del mito en la época clásica.— El relieve de Eleusis. — Triptolemo. — Démeter 
y Cora en el friso del Partenon. — Estatua de la Démeter de Gnido.- Culto al mar. 
Nereo, Proteo y Poseidon. — Tipo clásico de este dios.— Personificaciones de los 
ríos.— Carácter reposado y vigoroso que les prestó el Arte clásico. — El Ilisosdel 
Partenon.— La estatua del Nilo y el Arte alejandrino. 8.* Baco y su séquito,— 
Aparición del culto de Baco en Grecia.— Su influencia en el Arte, la poesía y la re- 
ligión. — Su carácter. — Mitos de su nacimiento, sus viajes y propagación de su doc- 
trina. — Culto báquico de Atenas y nacimiento del teatro. — Misticismo dionisiaco y 
secta de los órficos.— Muerte y resurrección de Baco. — Sus representaciones arcai- 
cas. — El Baco indio. — Tipo juvenil de Baco creado por el Arie del siglo v y embe- 
llecido por Praxiteles. — Baco niño en el mármol hallado en Olimpia.— La Ariadna' 
del Vaticano.— El séquito de Baco.— Naturaleza salvaje de sátiros, faunos y cen- 
tauros.— Carácter de sus imágenes. — Bacán tlcs.— El vaso Borghese. — Ara romana 
del Museo Arqueológico Nacional. 9.* Hércules. — Su carácter de dios Solar.— 
Sus orígenes orientales.— Extensión universal de su culto.— Mitos beocios y mitos 
argivos. — Nacimiento y primeras hazañas.— Locura y parricidio. — Hércules ante el 
oráculo deifico. — Hércules puesto en servidumbre bajo el poder de Euristeo. — 
Las doce hazañas ó trabajos. — Últimos hechos de la vida de Hércules. — Su ascen- 
sión gloriosa al Olimpo. — Representaciones artísticas. — Tipo clásico de Hércuies. 
El /orso del Belvedere.— El Hércules Farnesio. lo.* Asuntos heroicos. — Concepto 
de los héroes. — Su culto y sus apariciones. — Leyendas tesalianas.— La centauro- 
maquia en el frontón oriental de Olimpia y en las metopas del Partenon. — Aqui- 
les.— Expedición de los Argonautas.— Leyendas argivas.— Pcrseo y la Medusa.— 
Descubrimiento del Laberinto en Creta.— Legendas del Aiica. -Teseo. — Sus haza- 
ñas. — Guerra con las Amazonas. — La Amazona herida de Policleto. — Guerra de 
Troya. — Fases de la leycnaa.— Su fondo hisióncu. — Descubrimientos de Troya, 
Micenas y Tirinto. — Representaciones de Paris y Menelao.— El Laoconte. — Regreso 
de Troya y muerte de Agamenón. — Sepulcro de Hus¡llos.=Los últimos descubrí- ' 
mientos arqueológicos que en España se registran son de mucha importancia. A 
los de estatuas y restos romanos de Baena, de que ha dado cuenta el Sr. Valverde 
en su libro ya mencionado enastas páginas, debe añadirse otra serie de estatuas 
romanas de mármol, descubiertas en Mérida. Sobresalen una representando á la 
diosa Venus, desnuda, del tipo de lacapiíolina, y dos de genios con serpientes que 
se refieren al culto del dios pérsico Mithra. En la isla de Ibiza también se efectuaron 
descubrimientos de una máscara funeraria de barro, de carácter fenicio, con otros 
objetos; y en una de las costas, á dos millas y media del cabo Tagomago, las barcas 
pescadoras sacaron envueltas en las redes sieie amuras iguales, con varias conchas 



Á 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 111 

y caracoles incrustados. Según foiü¿;rafía de una do eilas ánforas, que debemos á 
su poseedor D. José de iJano, coleccionista de Valencia, se trata de piezas de marca- 
do carácter greco-oriental, cuyo cuerpo está formado por la unión de una semiesfe- 
ra y un cono invertido que se aguza á la terminación inferior del baso; con cuello 
corto y estrecho; asas pequeñas. Nuestro Museo Arqueológico Nacional posee un 
ánfora semejante, extraída del puerto de Cartajena, y su forma es parecida á la de 
otro ejemplar procedente de la isla de Rodas, que también se conserva en el Museo. 
Todos estos hallazgos de antigüedades, salvo los ya conocidos de Baena, se deben 
como tantos otros á la casualidad, que de continuo nos advierte lo necesario, que 
es remover en busca de aquéllas el suelo patrio. La acción oficial podría y está lla- 
mada á hacer mucho en tal sentido, lintre tanto suelen hacerlo con notable fruto 
algunos particulares, como D. Antonio Vives en la isla de Menorca, donde ha des- 
cubierto una necrópolis fenicia, habiendo recogido de las sepulturas una numero- 
sísima colección de piezas cerámicas, vidrios, canutillos y cuentas de collares y 
objetos de bronce. Investigadores extranjeros han excavado también en España. 
Últimamente los Sres. Engel y París realizaron en Osuna las excavaciones que 
anunciamos á su tiempo y de que nos ocupamos ahora en la sección de notas bi- 
bliográfícas. Las interesantes esculturas ibéricas descubiertas en Osuna por dichos 
arqueólogos enriquecen hoy el Museo del Loubre, junto al busto de Elche y otros 
estimables restos de nuestra historia. 

Historia de la cnltiira española.~Resumen de las lecciones explicadas en 
la Escuela de Estudios Superiores del Ateneo de Madrid, por D. José R. Méli- 
da. (Continuación '.) 

Escultura romano-cristiana. — El arte representativo cristiano, tal como se nos 
ofrece en los relieves de los sarcófagos de los primeros siglos, es un arte espiri- 
tual, que expresa las ideas de amor y de paz con que fué predicada la buena nue- 
va; en sus asuntos gusta de repetir los testimonios de la fe contenidos en los Li- 
bros Santos y acude algunas veces á la alegoría y al símbolo, volviendo al hiera- 
tismo. En cuanto á la forma, por falta de otros modelos repite los del arte pagano, 
degenerado y decadente. Arte cuya génesis se opera con tales elementos sobreviene 
en él necesariamente un desequilibrio: la idea sobrepuja á la forma y diríase que la 
vence. Ese arte nace misteriosa y clandestinamente en los días del Imperio, como 
medio de hablar á los neófitos el lenguaje evangélico por medio del lenguaje figu- 
rativo, que mejor podían entender, trocando las imágenes de la vida pagana por las 
de la vida cristiana; Orfeo y Clises aparecen en las catacumbas romanas como re- 
presentaciones del Salvador. Dada la paz á la Iglesia, á principios del siglo iv (Edic- 
to de Milán, 3 12), aquel arte que antes se manifestaba tímidamente, hace ahora su 
expansión, conservando en los relieves de sarcófagos el carácter descriptivo y pin- 
toresco que al relieve habían dado los romanos, carácter que se avenía con el di- 
cho fin docente. — Estatuas ¡penas produjo aquel arle; solamente algunas del Buen 
Pastor. Acaso influyó en esto la odiosidad á ios Ídolos que inspiró las declamacio- 
nes de San Pablo ante las estatuas que poblaban Atenas. — El relieve fué, por con- 
siguiente, la única manifestación escultórica cristiana, y lo fué durante siglos. — En 
España se conocen hasta ahora poco más de dos docenas de sarcófagos cristianos de 
los primeros siglos, casi todos de arte romano cristiano, correspondiendo los demás 
á la época visigoda. — Entre los primeros los hay sin duda anteriores á la paz de la 

I Véase tomo X, páf;. 454. 



\ 



222 REVISTA DE AKCHIVOS 

Iglesia, pues tales pueden considerarse los de labor puramente ornamenlal, cuyo 
motivo invariable son las estrías onduladas llamadas slrigilis, que aparecen en el 
frente de un sarcófa^'O existente en la parroquia de Santa María del Mar, de Barce- 
lona, y en otro de la catedral de Pamplona. A tan sencillo motivo suele unirse el 
conocido monograma griego del nombre de Cristo, que ocupa el neto central del 
sarcófago. Así tenemos el monograma con delfines en un ejemplar üe cabeza del 
griego; con una corona en otro ejemplar de Mcrida, y con corona, aves y ciervos 
simbólicos, en otro del Museo provincial de Valencia. Después debe considerar- 
se otra serie, en la que á los s/r/¿'^/7/s se unen figuras que ocupan el centro y á 
veces también los costados. í*In la iglesia de San Félix, de Gerona, hay dos ejem- 
plares-dc este género, con figuras de orantes, del Buen Pastor y personajes bíbli- 
cos, y en el Museo de Barcelona hay otro con análogos grupos. Como ejemplo de 
relieves de carácter pagano y de disimulada significación cristiana, son de citar los 
de un hermoso sarcófago procedente de Ampurias, del Museo de Gerona; en su 
frente aparecen representadas las cuatro esiacior.es, el Buen Pastor y un fénix, y 
en la tapa representaciones de la vendimia y de la recolección de 4a aceituna.— 
Después viene la serie más numerosa, seguramente posterior á la fecha indicada. 
Los frentes dj estos sarcófagos están decorados con pasajes del Antiguo y Nuevo 
Testamento, como son, Adán y Mva, Moisés sacando agua de la roca de Horeb, 
sacrificio de Isaac, resurrección de Lázaro, curación del paralitico, multiplicación 
de panes y peces, milagro de Canaá, son, en suma, ejemplos estimuladores de la fe 
por cuya virtud después de la caída, puede alcanzarse la redención. Enumeraremos 
estos sarcófagos: el de Astorga (Mus. Arqueol. Nac); de Layos (Convento de Santo 
Domingo en Tokdo), con una figura de orante, que parece representación del alma, 
en el centro, y la adoración de los Reyes Magos; dos de Santa Lngracia, de Zara- 
goza, uno de ellos con la Asunción de la Virgen; cuatro de San Félix, de Gerona, 
uno de ellos decorado en la historia de Susana; otro de Lavos, en la Academia 
de la Historia; otro muy bueno que adorna un muro exterior de la catedral de Ta- 
rragona, y contiene los asuntos: curación de los ciegos en Cafarnau, la mujer del 
flujo, la piscina probática, la conversión de Zaqueo y la entrada en Jerusalem. Por 
último, son de notar los sarcófagos cuyos relieves ofrecen un mercado, carácter 
decorativo, apareciendo los indicados asuntos bíblicos, no con la aglomeración y 
confusión de las figuras de los ante iores, en que el agrupamiento parece responder 
á un solo asunto, si no separadamente, dispuestos en los huecos de una colum- 
nata, con arquerías y frontones. De este carácter es el sarcófago de Hellín, que 
conserva la Academia de la Historia, y el descubierto en Marios (Jaén) en 189Ó. 
En estos relieves de los sarcófagos se advierte que se había ido perdiendo el senti- 
miento escultórico, al propio tiempo que se huía del aconto naturalista del arte 
romano, reproduciendo tímidamente el desnudo en las figuras Adán y Eva. En 
las figuras vestidas se ve un débil trasunto de la dignidad clásica de las estatuas 
imperiales; esto es, de las que representan á los hombres y no de las que represen- 
tan á los dioses. La idea cristiana necesitaba crear sus formas propias y esto en 
el arte no se consigue sino al cabo de una evolución que necesitaba tiempo y am- 
biente. 

Escultura del periodo llamado latino-bizantino. -El estudio del arte en este 
período de transición y de verdadera crisis de las sociedades occidentales es intere- 
santísimo. Al caer el Imperio romano de Occidente quedaba aquí la tradición lati- 
na, á la que forzosamente había de llegar la influencia del poderoso Imperio bizan- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 223 

lino. Pero á estos elementos se unió un lercerp, no bien apreciado liasta hace poco, 
y es el elemento bárbaro. Los bárbaros ¡nvai>orcs, por su propio esfuerzo y por 
su contacto con griegos y romanos en Dacia, etc., traían cierto grado de civiliza- 
ción. De ella fué producto un arte que han puesto de maniliesto en Hungría, Ba- 
bicra, Francia y Rusia merididional y también en Kspaña, aunque aquí los hallaz- 
gos han sido casuales, placas labradas, fíbulas y armas cíe bronce. Sus labores, á 
veces caladas, con figuras de animales fantásticos, como puede verse en ejemplares 
que posee el Museo Arqueológico Nacional, y que no dejan de guardar analogía 
con la labor de las conocidas coronas del tesoro de Guarrazar, aunque se conceda 
que en éstas hay un reflejo del gusto bizantino, nos dan á conocer ese arte orna- 
mental y extraño. — Por otra parte, y no sin cierta relación con esas placas caladas, 
es de citar una extraña imagen que calificó de gnóstica en una memoria el señor 
Riaño y que fué descubierta en el Cerro Berrueco, en la provincia de^Avila. Ofrece 
una amalgama de símbolos egipcios, siendo pertinente recordar la importancia que 
en Alejandría tuvo la herejía gnóstica.— Lsl iníluencia bizantina hiciéronla sentir 
en España los imperiales, que señorearon una parle meridional de la Península 
de 334 á Ó24. En el arle son pruebas de esa influencia, desde larga fecha, algunos 
objetos preciosos de origen bizantino: el disco ó emblema de Teodosio, obra repu- 
jada de pl .ta que posee la Academia de la Historia y quédala de fines del siglo iv; 
el díptico consular, de marfil, de la catedral de Oviedo, con el retrato de un cónsul 
del siglo VI, y un relieve en serpentina de un portapaz de la Iglesia de Santiago, en 
Uclés. Al lado de estos objetos, posiblemente importados por el comercio que 
debió hacerse por el Mediterráneo, debemos señalar las producciones de artistas 
griegos en España y de artistas nacionales educados en las nuevas corrientes del 
gusto. El monumento más importante que podemos citares el sarcófago cristiano 
descubierto en Ecija, cuyo frente está adornado con un relieve que difiere, por sus 
caracteres, de los anteriormente citados; no hay aglomeración de figuras ni confu- 
sión de asuntos; estos son tres: en medio el buen Pastor, á su lado el sacrificio de 
Isaac y al otro Daniel en 1 1 fosa de los Icones, cada asunto con un epígrafe griego 
encima, lo cual, juntamente con el estilo, denota la mano griega del artista que, 
como el del disco de plata y el del marfil de Oviedo, trató las figuras con muy poco 
relieve. — Obra de transición, pero de carácter latino-bizantino, es otro sarcófago de 
Santa María de las Albueras con Cristo y los apóstoles, bajo arquería. Hay un frac- 
mento de sarcófago de Alcaudete (Jaén) que de la colección Góngora pasó al Mu- 
seo Arqueológico Nacional y que puede ser Coetáneo; pero su estilo latino ó roma- 
no, decadente con la aglomeración de figuras y asuntos (resurrección de Lázaro, 
multiplicación de los panes, Daniel y los Leones), nos llevaría á clasificarle entre 
los del período anterior si su relieve, tan escaso que parece un grabado, y el olvido 
que revela de los buenos modelos, no le asignaran fecha posterior. — Análogos ca- 
racteres y tosquedad de cjecuciór., que acusa una mano probablemente visigoda, ha- 
llamos en otro sarcófago procedente de Bribiesca, que se conserva en el museo de 
Burgos, y decorado por ambas caras con figuras cuyo simbolismo es poco claro. — 
Revela lodo esto la dicha crisis para el arte representativo, tanto más grave, cuanto 
que la savia del arle pagano estaba muerto y el espíritu cristiano fué de tal modo 
contrario en aquellos tiempos á la producción de imágenes, que apoyándose en los 
preceptos del apóstol, se produjo en Oriente el movimiento iconoclasta. En España> 
al espíritu de la época, úñense el atraso, la rudeza, el marasmo; además la inva- 
sión árabe y se comprenderá que el arte de los primeros reinos cristianos sea tan 



224 REVISTA DE ARCHIVOS 

pjbre y se ofr.zca co no coniinuación «jel ;inUMÍ )V.—En general en esos sif»Ios, ni 
en España ni fuera de ella se producen estatuas. Las sociedades en su obra de re- 
constitución habían vuelto al comienzo, y la forma de la escultura es el relieve de 
muy poco resalto. La estatua de San Juan de Baños, no es visigoda, sino del 
siglo XIV y hast'a fines del siglo xi no hay esiatuitas, imágenes pequeñas, como en 
Egipto los bronces icbanos.— Los relieves en que puede estudiarse el arte figurati- 
vo español, desde D. Pelayo al siglo xi, son los toscos relieves de Santa María de 
Naranco (fundación del 848), de San Miguel de Lino, de Santa Cristina de Lena y de 
un capitel del Musco de Barcelona; á lo que puede añadirse, en lo monumental, otro 
capitel del Arqueológico Nacional, adornado con leones y procedente de Santa María 
la Vieja, de Cartagena. Además la arqueta de Astorga del siglo ix y la de hueso 
del X, pero que acaso no es española; todo ello muestra la tradición latino-bizanti- 
na unida al elemento germánico que se mantenía.— Solamente se aparta un poco 
de estas tendencias, y parece como albor do otro arte, la pila bautismal cuadrada, 
como las árabes de abluciones, con relieves simbólicos, existente en San Isidoro 
de León. 

Escultura arábiga. — Parecerá un contrasentido este epígrafe, teniendo en cuenta 
que el profeta Mahoma dice en el Koran (V. 92): «Creyentes, el vino, los juegos de 
azar, las imágenes y la suerte de las saetas son abominaciones inventadas por Sata- 
nás, huidles y seréis felices.* Pero es necesario tener en cuenta que esa prohibición, 
inspirada en la ley mosaica y en el horror á los ídolos que constantemente respi- 
ran los libros santos á pesar del rigor con que la extremaron los comentaristas del 
Koran, fué infringida constantemente (como las demás prohibiciones) acaso porque 
entendían que lo prohibido era respetar lo divino, pero no lo humano y terrestre; 
siendo de notar como primera característica del arte representativo arábigo, que re- 
presentaron más á los animales que al hombre, y que lo hicieron tratando unas y 
otras figuras, no como de seres animados, sino como elementos ornamentales, en 
los relieves, formando parte de la composición ornamental, y en las figuras de bulto 
redondo interpretando sus detalles como verdaderos ornatos. Diferenciase pues el 
arte representativo arábigo del cristiano, en que en lo locante á la figura humana 
es aquél mera forma, y el cristiano espíritu. Distíngese en suma el arábigo en que 
como el asirio y el persa, del que sin duda procede, sohmente es expresivo cuando 
reproduce animales, especialmente el león y el viejísimo tema oriental de la lucha 
entre el león y ciervo, y es perfectamente inexpresivo cuando representa hombres.— 
Del arle islamita de fuera de España apenas se registran imágenes. En cambio 
debió prodigarlas el arte arábigo-hispano (tan bueno y tan adelantado) á juzgar 
por las que se conservan. Su estudio, no solamente interesa por su novedad, y 
porque en él se llena una página hasta ahora no escrita de la historia de la escul- 
tura española, sino porque habrá de notarse la influencia que, aunque parezca 
extraño, ejerció por ese medio en el arle cristiano.— L-as obras cuelen estar fechadas 
por sus inscripciones. Establecer un orden de clasificación por un sistema crono- 
lógico que permita apreciar una evolución, que acaso no ha existido, parece poco 
práctico. Mejor es agrupar las obras sin olvidar su cronología. 

Marfiles. — Son en su mayoría arquetas de las que se han ocupado los señores 
Riaño, Amador de los Ríos y Vives. —Hay dos grupos, uno correspondiente al 
siglo X y otro al xi, habiendo sido á lo que parece el centro productor, por lo 
menos del segundo grupo, la ciudad de Cuenca. —Las más antiguas son acaso dos 
arquetas cilindricas, decoradas con medallones lobulados, y en ellos y fuera de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS . 225 

ellos grupos de figuras humanas que representan escenas del harén, de caza ó 
representaciones de reyes sobre un elefante ó en un diván, y figuras de cuadrúpedos 
en lucha, todas las fí^^uras entre el adorno. Estas arquetas se hallan hoy una en el 
Louvre y otra en el Kcngsinton. — Al mismo grupo pertenece la de Braga, con 
arquerías y medallones.— Perj la más impórtame es la de Sangüesa, existente en 
la catedral de Pamplona, así mismo decorada con medallones, ocupados por grupos 
análogos á las de las anteriores y con una inscripción posterior, pues da la fecha 
de 395 de la Hégira, (ioo3) y el nombre de la persona para quien fué esculpida el 
Haigib Seifo daula-Abdel malek, hijo de Almanzor. — El mismo que figura en la 
arqueta de Braga. — Corresponde la inscripción á fecha posterior á la de la arqueta 
á los comienzos del siglo xi. Las arquetas del segundo grupo son, primeramente 
la de Silos (hoy existente en el Museo de Burgos), y decorada con varias series de 
escenas de, cacería y animales; labrada según declara su inscripción en 417 de la 
Hégira (22 de Febrero de 1026 á 1 1 de Febrero de 1027 de J. C.) en Medina Cuenca 
por Abderraman ben Zeyan.— Por este mismo artista está firmada la arqueta de la 
catedral de Palencia, cuya ornamentación contiene figuras de antílopes, leones, 
grifos y cazadores en las arquerías y entre el adorno. — La inscripción declara que 
fué hecha la arqueta en Medina Cuenca, por orden del Hachib Hosamo Daullah 
Abu Mohamad el año 441 (5 de Junio de 1049 ^ 26 de .Mayo de io5o). Al propio 
nuevo estilo que dispone las figuras en fajas de adorno, corresponden unos 
fragmentos de arquetas utilizados para componer una cristiana de San Isidoro de 
León (hoy en el Museo Arqueológico iNacional), en los que se ven figuras de 
ahimales, y se lee el nombre del mismo Hosamo Daullah en esta forma: (Isem) ail 
ben Almanauna Dz Almachdain. Justamente en León, y á causa sin duda, de la 
relación con los árabes, que indican estos marfiles, se dejó sentir la influencia del 
arte árabe, que á todas luces en el periodo indicado, sobre todo en el siglo x, estaba 
más adelantado que el cristiano. — De esa influencia es buena muestra la cruz del 
Crucifijo de marfil, donado por I). Fernando \, el Magno y D.* Sancha á San 
Isidoro de León, y hoy existente en el Museo Arqueológico Nacional. — En este 
centro y de igual procedencia, hay una arqueta revestida de placas de hueso, 
grabadas con figuras de perros, que parece un objeto de origen persa, el cual 
puede justificar el comercio por lionde vendrían á los árabes los modelos que 
imitaron. — Otro objeto de marfil, español, como el citado crucifijo, y en el cual se 
advierte la influencia, sin la mano arábiga en las figuras, es una bocina de caza, 
existente en la Seo de Zaragoza. Data del siglo xi ó del xii. — De esta piezas 
industriales es menester pasar á obras de carácter monumental. May una serie de pi- 
las de abluciones en mármol, muy dignas de estudio. La más interesante y acaso 
la más antigua es la existente en Játiva. Sus cuatro frentes, están decorados con 
composiciones figurativas desarrolladas á manera de friso, interrumpido solamente 
por medallones, también con figuras. Entre todas éstas hay algo de adorno, pero 
á diferencia de lo que sucede en las arquetas, predominan las figuras. Estas, fuera 
de las que ocupan las medallas, no guardan aquel sistema ornamental, y sus 
asuntos parecen ser de fiestas y torneos. Su estilo guarda mucha relación con el 
de los relieves persas de la época sassanide. Algunos grupos de animales de los 
medallones recuerdan las figuras de arquetas como la de Silos. — Hay dos pilas, 
una de estilo del Califato, existente en el Museo Arqueológico Nacional, y otra 
que se conserva en Granada, con inscripción que declara fué hecha en 704 de la 
Hégira (i3o4) por mandado de Mohamad 111, ambas con igual motivo en sus 

3.* ¿POCA.* TOMO XI I 5 



226 • REVISTA DE ARCHIVOS 

• 

cosudos: águilas y cervatillos; y la última con un relieve en el frente, que 
representa una lucha de leones y ciervos. Por cierto que los leones están dispuesto^ 
di un modo ii^ual á los de la citada pila bautismal de San Isidoro de León, del 
siglo X. — Kn Toledo existen arcos mudejares con lisuras en las enjutas: en Santo 
Domingo con ángcle^ \ en el p;. lacio del rey 1). Pedro, con pavos reales, ñguras 
meramente resaltada^, de yesería. — Todo lo contrario de esto, en cuanto á la 
interpretación son otras figuras ornamentales, como por ejemplo: los antílopes, 
rellenos de adorno del jarrón de la Alhambra (si^lo xiv).— Kl grupo de las figuras 
de bulto redondo es poco numeroso. Kcclama el primer puesto, por más antiguo, 
el león de bronce ornamentado, que acaso sirvió do grifo de fuente en Mcdina- 
Azahara, y fué hallado en la provincia de Palencia. Lo poseyó Fortuny. Sií estilo 
es de ia época del Califato, estimándolo Amador de los Ríos como del tiempo de 
Abdcr-Rahamán 111. También de iMedina Azahara se ha supuesto un ciervo de 
bronce, damasquinado de plata, que se conserva en el Museo de Córdoba y que es 
de arte mi$ ligero y gracioso.— I£n cambio, los conocidos leones de la Alhambra 
son, no ya ornamentales, sino arquitectónicos y responden á las líneas generales 
del citado de Palencia, denotando asimismo en su hieratismo y en la regularidad 
ornamental de sus detaücs, su parentesco chi los leones y toros del arte asirio y 
persa. — El Icón fué como se ve tenia prcJÜecio del arle árabe y éste dio ese motivo 
al arte cristiano que lo empleó como emblema heráldico. Por extraño que parezca, 
árabe es el león de Lspaña. De la provincia de León, del convento de Qradefes 
procede un resto de sillería arábiga, exisienio en el Museo Arqueológico Nacional 
en el que aparece repetidamente la figura del león p-isjnte; pintura y talla, lodo es 
arábigo, obra del siglo xin; y en algunos platos del xiv, arábigos también, vpmps 
el león rapante. Pero donde puede seguirse el proceso artístico de ese emblema es 
en las monedas de los reyes de León. Las primeras en que aparece spi) las de 
Alfonso VI y Alfonso Vil (íines del siglo xi, principios del xii), que nos muestrap 
el león pasante ó los leones al ronterados. .Aparece algo movido en las de Fernan- 
do II, Alfonso L\, Fernando III y Alfonso X; mostrándose rapante y gallardo, y* 
por la influencia del arte cristiano desde Alfonso XI, muy elegante en las monedas 
de Pedro I y decadente en las de Enrique l\\ porque se perdía la tradición árabe, 
debiendo sustituirla para estas representaciones el Renacimiento. 

Escultura románica. — Es ley histórica que cuando un pueblo agola su sat^i^ y 
su semilla fructifica en otra parte. Fueron sucesivos centros de ia cultura, Egip^q, 
Persia, Grecia. Al Occidente no le había locado su vez. Roma fué la heredera d¡e 
Grecia y al morir el Imperio quedó en Italia energía suficiente para ulterior floreci- 
miento: pero al sobrevenir la invasión germánica, tanto Italia como el resto de 
Europa latiri^ada, siente con la crisis producida por la disgregación de esos ele^ 
mentos, un leiroceso ó invasión de barbarie. — Al sobrevenirla ruina de la civiliza- 
ción antigua que á través de las razas y de las ct)marcas más pobladas y risueñas 
había iniciado su rumbo de Oriente á Occidente, en tierno del Mediterráneo, aqj^p- 
11a perturbación se rcíleja en el curso de la Historia: aquel rumbo de la civilización 
se detiene y cambia; diriasc que retrocede. Deiiénese en el Imperio bizantino, esiQ 
es, vuelve al Oriente y recorriendo en sentido inverso el camino que antiguamente 
siguió, brilla entre los árabes en el califato de Córdoba. A Europa le alumbr^ un 
ftK:o que es el Imperio bi/ant no, pero cuya luz es reflejo de lo que aún muertíi 
producía Grecia. — Esos rayos que llegan al (Viente con los de la civilización anti- 
gua, juntamente con el espíritu caballesco de la Edad de Hierro, produce el gran 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 227 

imperio de Cario Ma^no, que hace soñar por un momento en la resurrección de 
los Césares.— No subsistió el Imperio de Carlomagno, pero el moviento inicial esta- 
ba dado y por eso. ante la decadencia del Oriente la civilización sigue su marcha 
natural desde el siglo xi, valiéndole do los cleinenlos heredados del mundo an- 
tiguo, y sirviéndose una fuerza, que es el propio elemento septentrional, y una 
¡dea nueva que es la cristiana. — Pasado pues aquel marasmo al que contribu- 
yeron varias causas, entre otras la preocupación del fin del mundo en el año looo, 
comienza la nueva vida. Comprende ésta dos épocas bien distintas, la primera ca- 
racterizada por el predominio del elemento monacal como espíritu y del elemento 
caballeresco como fuerza. — Aliment.) sin duda este estado decosaSj el ideal de la 
conquista de tierra Santa. Las peregrinaciones constantes en el siglo xi y las Cru- 
zadas en el xii, son los hechos de esa epopeya, que en España se particulariza con 
la reconquista de la que fueron dominios cristianos. — La segunda época se inicia 
con la profunda modificación que se opera en Europa durante el siglo xni, susti- 
tuyendo al poderío monacal, el episcopal, la vida municipal con el espíritu de 
libertad que produce los gremios, la lucha del poder real con la nobleza y el ade- 
lanto intelectual que en el siglo XV asegura el predominio europeo sobre la de- 
cadente cultura mulsumana y prepara el Renacimiento. Esas dos épocas son en 
el arte, la románica y la fótica, consecuencia ésta de aquélla. La románica es la 
época de formación y la gótica es la de triunfo del arte cristiano. — La idea ca- 
pital del Arte Cristiano, ya esbozada en sarcófagos primitivos, es la caída y la re- 
dención. Pero cada época tuvo su ideal; en los primeros siglos fué el martirio, des- 
pués el ascetismo; desde el siglo xni será la lucha con ti mundo y especialmente 
con el sensualismo. — El ascetismo produce en el arte el hieratismo. Toma este las 
formas que le presta la tradición latina, la influencia oriental y bizantina, más la 
normanda, y el espíritu dogmático á que eleva el arte la misma Bizancio. Moder- 
nos autores, en especial Courajod, han tratado de negar la tradición latina que se- 
ñaló Viollet le Duc, concediendo en cambio grande eficacia para la formación del 
románico, al estilo persa sassanide, que se supone trajeron los normandos. Pero es 
racional que el elemento latino constituyera el fondo de las sociedades occidenta- 
les, en particular de la nuestra y los monumentos lo demuestran, pues en las es- 
culturas románicas vemos que la figura está concluida y vestida á la manera anti- 
gua, guardando relación con las figuras de los sarcófagos primitivos, siquiera las 
diferencie el dogmatismo que les da aspecto solemne. Es en suma el románico un 
hieratismo producido con elementos clásicos decadentes, y por eso sus obras pue- 
den poner'ie en parangón, como lo hizo el profesor, con obras hierálicas de la anti- 
güedad, egipcias y asirias y también ccm obras arcaicas, griegas y persas, que 
participan del espíritu hierático de las anteriores. Es el románico, como el egipcio, 
el asirio y el persa, un arte esencialmente decorativo, que no sale de la tutela de la 
Arquitectura, lo cual á estas alturas de la Historia es un evidente retroceso. — Nece- 
sidades litúrgicas piden imágenes del Crucificado y de su Madre; y hácenlas peque- 
ñas, como los egipcios las de sus diusos. — Nace pues la estatua; pero en pequeño, y 
como producto del arte industrial.— ICI gran arte se dedica á los relieves en todas 
sus escalas, siendo por consiguiente deco ativo. — Esta decoración se manifiesta en 
los tímpanos, recuerdo del fronión griego y en los capiteles. Va hemos visto esta 
tendencia en las basílicas asturianas, pero el románico desarrolla además el capitel 
historiado, decora los canecillos y Cvirnisas.— La Iconografía sagrada de la época 
románica, responde en un todo al espíritu hierático que informa el arte, contribu- 



228 REVISTA DE ARCHIVOS 

yendo á ello el sistema bi/aniino de que son ejemplos en España el retablo de 
Santo Domingo de Silos, hoy en el museo de Burdos y el de i^ual manufactura, 
existente en San Miguel In excelsis (Navarra), ambas obras productos de la indus- 
tria bizantina y por lo tanto de las que pudieron contribuir á la formación del esti- 
lo románico. Lo mismo puede decirse en cuanto á la tradición romana ó latina del 
bordado figurativo de Gerona, (llamado Tapi\ del Génesis) y de las miniaturas de 
los BeatoSf que mantienen la ornamentación normanda y las tradiciones visigodas. 
Viniera ya formado ó acabara aquí de formarse, el estilo románico parece haber 
sido introducido en Kspaña en el reino de León, por los tiempos de Fernando I 
(io37 á io65). Pero es indudable que al naturalizarse toma elementos nuevos, 
como lo prueba el citado crucifijo Je marfil regalado por ese monarca á la Cole- 
giata de San Isidoro, y otras obras. De suerte que las importaciones bizantinas, las 
tradiciones normandas y germánicas, la influencia arábiga y el poderoso recuerdo 
del arte antiguo, dan fisonomía al románico español. — Las imágenes sagradas par- 
ticipan del carácter dogmático con que las dignilicó el arte bizantino, y del simbo- 
lismo iniciado en los sarcófagos romano-cristianos. E\ Padre Eterno fué represen- 
tado por una mano que sale de una nube. El Cristo es la imagen apocalíptica, 
temible, de hombre barbado (á diferencia de la ligura imberbe de los primeros si- 
glos), sentado sobre el arco iris, bendiciendo, y con el libro de los Evangelios, entre 
los signos alfa y omega, rodeado de los animales simbólicos de los evangelistas. 
Así aparece entre los tímpanos ó frisos de las portadas, siendo la más completa la 
de la catedral de Santiago, donde le acompañan los 24 ancianos del Apocalipsis, 
los símbolos de la Pasión, los Profetas y las representaciones del Purgatorio y del 
Infierno.— Análoga es la representación del Juicio final que campea en el tímpano 
da Santa María de Sangüesa. — Hay otras representaciones de carácter simbólico 
muy acentuado, como es el triunfo del Cordero, que se ve en tímpanos como el de 
una de las portadas de la Iglesia de San Isidoro de León.— La Trinidad, representa- 
da por el Cristo sentado, la mano del Padre y la paloma, lo vemos en el magnífico 
frontal de la catedral de Tarragona. — Varios pasajes de la vida de Jesús, desde su 
nacimiento, pueden seguirse en capiteles de los claustros de San l^edro el Viejo 
(Huesca) y de San Juan de la Peña, de Silos, de Estella, etc., y la Crucifixión apa- 
rece representada de una manera más simbólica que real en portadas como una de 
San Isidoro de León. El Crucifijo se ofrece en do.s tipos principales: uno el que 
representa cumplidamente el citado ejemplar do León, con su orla que abraza todo 
el simbolismo de la redención, y que le h-.ce tan interesante, hoy guardado en el 
Museo Arqueológico Nacional: otro el que ofrece el (Cristo vestido con un coló- 
biiim, tipo del cual se ven ejemplaies en Cataluña. -La Virgen aparece sentada en 
un tronco, que es la silla magisterial del Salvador, y con éste, Niño, en los brazos; 
ambas figuras coronadas y en traje real. Entre estas imágenes, el tipo más arcaico 
nos lo da un relieve del Monasterio deSahagún, existente en el Museo Arqueológico 
Nacional, en el que aparece la Virgen con pa:nulj, cuyt;s plegados á la griega ase- 
mejan este arcaísmo á aquel otro ante-romano, que produjo las estatuas del Cerro 
de los Santos. Al tipo «málogo bizantino corresponden las primeras estatuítas, 
mejor grupo como la Virgen de Atocha. En el tipi; de la tradición bizantina, el Niño 
bendice á la griega. Pero después hay otro tipo, cicado por el gusto occidental, 
pintoresco y familiar, en el que el Niño está representado como tal niño, al que la 
madre ofrece un pajarito, una manzana ó un lirio, como se ve en tallas de los .Mu- 
seos episcopales de Lérida y de Vich. — El simbolismo pagano se mezcla y confun- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 229 

de todavia con el cristiano en el período románico. Así vemos el Zod'aco en una 
portada de San Isidoro de León; las arpías, sirenas, centauros y diablos que revelan 
parentesco con los sátiros. La maL-nífica portada de Hipoll esiá concebida á la ma- 
nera de los arcos de triunfo y enirc sus asuntos se ven los meses y los otkios, 
que aparecen también en otros monumenios, siendo frecuente que entre tan varios 
asuntos se advierta el contraste de que junto á la idea del trabajo, esté la del pe- 
cado. El Sansón en lucha con el león, que recuerda mucho el asunto análogo de 
los relieves del arte asirlo y del antiguo arte persa, pg^rece por lo repetido un emble- 
ma de la imagen del justo venciendo al diablo, como así mismo otras luchas de 
caballeros con monstruos diversos. — Extraño contraste ofrecen junto á estos 
asuntos inspirados por preocupaciones de la época otros que entran por com- 
pleto en el dominio de lo grotesco: tales son las sabandijas y alimañas que 
aparecen junto á las composiciones de más elevada significación, como en la por- 
tada de Ripoll; la representación de fábulas como la francesa de Reynard le Re- 
nard, del entierro del gato por los ratones que se ve en el claustro de la Catedral 
de Tarragona, y, en fin, la> monstruosidades, delirios y obscenidades de los cane- 
cillos de San Vicente, de Avila, y de la Colegiata de Cervantos. — A causa de haber 
sido necesario terminar el curso á fines de Marzo, no pudo ser completado este 
estudio con el de las escuelas ó clasificación artística de la escultura románica en 
España — Los temas expuestos fueron sucesivamente tratados en 17 lecciones, en 
las que se ofrecieron por medio del aparato de proyección cerca de trescientas fo- 
tografías de los monumentos analizados. — j. r. m. 

Valencia, — Nuestro querido amigo y compañero, el infatigable Director de' Ar- 
chivo Histórico, dio á 23 de Agosto una conferencia en el círculo Lo Rat-Penat áe 
Valencia, acerca de los documentos de las Ordenes monásticas de esta ciudad. En 
estilo llano, propio de quien domina una materia, habló de muchas cosas inte- 
resantes. En primer término, se ocupó de sus gestiones en favor de las pretensio- 
nes de Lo Rat'Penaty para que no salieran de Valencia los documentos de las 
extinguidas órdenes monásticas. La superioridad había acordado que se reuniesen 
en el Are jívo Histórico Nacional todos los papeles de esa índole depositados en las 
delegaciones de Hacienda. Valencia, como es natural, figuraba en la relación como 
las demás provincias. Coincidió con el cumplimiento de la orden la exposición de 
la Sociedad valencianista, y el Sr. Vignau, deferente á la misma, y respondiendo á 
excitaciones del Director de Las Provincias, suspendió el traslado de los documen- 
tos. La medida tenia solo carácter provisional, pero gestiones personales del presi- 
dente de Lo Rat-Penat, señor barón de Alcahali, y D. José Martínez Aloy, deter- 
minaron una solución definitiva en favor de Valencia. Resultado de ello es la Real 
orden del ministerio de Instrucción pública que leyó el Sr. Vignau, acogida con 
grandes aplausos, y que reproducimos. Dice así este importante documento: «Ex- 
celentísimo Sr.: Con esta fechad señor ministro de Instrucción pública y Bellas 
Artes me comunica la Real orden siguiente: «limo. Sr.: Estando aún sin cumplir 
en Valencia la Real orden que dispuso que la documentación de las Ordenes Mo- 
násticas, existente en los Archivos de Hacienda, pasara al Histórico Nacional, 
S. M. el rey (q. D. g.) se ha servido comisionar sin dietas ni gastos de viaje, al di- 
rector de dicho Archivo, D. Vicente Vignau y Ballester, para que inspeccione y 
dirija el traslado de la documentación de la naturaleza indicada que hay en el Ar- 
chivo de Hacienda de aquella ciudad, al Histórico regional de la misma.» — Lo que 
de la propia Real orden traslado á V. E. para su conocimiento y demás efectos. — 



23o REVISTA DK ARCHIVOS 

Dios guarde á V. E. muchos años.— Madrid 4 de Agosto 1904.— El Subsecretario 
interino. — A, Castro. — Sr. Director del .Archivo Histórico Nacional.» — A pesar de 
los términos de esa Real orden, íaltíiba aún algo que realizan el que los documen- 
tos de las órdenes monásticas pudieran íácilmento ser examinados por los dedica- 
dos á esta clase de estudios. Esto ofrecía serias diíicultades. En el Archivo del Rei- 
no no había local para el nuevo fondo. Afortunadamente, el señor delegado de 
Hacienda ha desatado esa dificuilad, concediendo un local independiente del Archi- 
vo administrativo. Uno de los funcionarios del Regional procederá á la clasiíica- 
ción é inventario de los documentos que, para lus efectos oficiales formarán parte 
integrante de aquel Archivo. Uno de estos días se levantará la oportuna acta dj en- 
trega. Con gran copia de datos expuso e! Sr. Vignau la historia de las vicisitudes 
por que han pasado los documentos monásticos desde la exclaustración, en i835, 
hasta el día, asunto relacionado con los orígenes del Archivo Histórico Nacional, 
establecimiento que, por la cuantía é importancia de los documentos recogidos en 
él, es un verdadero manantial de estudios. La centralización de esos ricos tesoros 
no es obstáculo para que puedan disfrutarse en Valencia. El ministro de Instruc- 
ción pública concede la autorización necesaria para que por un tiempo determina- 
do se depositen en uno de los establecimientos del ramo que existen en nuestra 
ciudad, los documentos solicitados del Archivo Central. Puso fin el Sr. Vignau á 
su interesante y amena conferencia reclamando el concurso de Lo Rat-Penat para 
ermejoramicnlo del Archivo del Reino. El local que ocupa carece de las condicio- 
nes necesarias para la buena custodia de los papeles en él reunidos. Hace falta un 
buen edificio. Por ahora, es imposible pensar en que se construya uno de planta. 
Lo más práctico sería tomar uno en arrendamiento, gestionánJose la inclusión en 
los próximos presupuestos del crédito oportuno. Para el buen éxito de estas ges- 
tiones, el Sr. Vignau ofreció todo su apoyo como valenciano y admirador de las 
glorias patrias. — Nutrida salva de aplausos demostró la satisfacción con que todos 
los concurrentes habían oído al docto archivero. Sus palabras hallaron gratísimo 
eco en los socios. El Sr Martínez Aloy propuso, y fué aceptado, que se eleve una 
exposición al ministro de Instrucción pública, pidiendo que en los próximos presu- 
puestos se consigne la cantidad necesaria para el arrendamiento de un edificio en 
donde instalar el Archivo del Reino, interesando el apoyo de todos los diputados y 
senadores de la provincia. El delegado regio de Instrucción pública, Sr. Serrano 
y Morales, respondiendo también á excitaciones del Sr. Vignau, ofreció para el Ar- 
chivo Central una importante colección de documentos históricos, pertenecientes 
á una ciudad de Andalucía, que posee en su rica y abundante biblioteca, ofreci- 
miento acogido por el Sr. Vignau con frases de profunda gratitud. 



ADVERJ^ENCIA 



i 



Los documentos político-litt:rarios del Conde-Duque de Olivares, cita- 
dos en el artículo del Sr. Pérez de Gu/mán, que encabeza este número, y 
que constan en el Museo Británico, llevan las sii^naiurds y títulos que se 
expresan á continuación, según ñuta reciiiicaJa que de Londres se ha re- 
cibido después de impresos los pliegos que lo contienen: 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 23 1 

Eg. 347. — Papel que el Conde-Duque de Olivares puso en manos de 
S. M., sobre hacer incomunicable su hacienda con todo lo que no sea ne- 
cesidad de la corona, rchgión, armas y autoridad. (Madrid 28 de Noviem- 
bre de 1621). — El conde de la Roca lo insertó además en sus Fragmentos 
históricos, 

Eg. 347. — Papel que escribifS el Conde-Duque de Olivares, deseando 
entablar la unión de los reinos de la Monarquía, para que en caso de ha- 
ber guerra en cualquiera de ellos, tengan los demás obligación de acudir 
á la defensa. (Madrid 23 de Octubre de i623). 

Eg. 347. — Papel del Conde-Duque para el Rey, nuestro señor, én que 
le persuade á que intente sin el parecer de la Junta, y menos el suyo, ver 
y deí>pachar las consultas corrientes de particulares, para que dé otro 
salto pase S. M. á resolver los de Estado y Gobierno por sí solo. (Madrid 
4 de Septiembre de 1626). 

Eg. 2.o53, núm. 29. — Decreto de Felipe IV, redactado por él Cónde- 
Duque de Olivares, sobre el comercio de sus reinos y formación de com- 
pañías mercantiles. (Sin fecha). 

Eg. 347. — Consideraciones propuestas por el Conde-Duque al rey don 
Felipe IV, sobre el modo de conseguir una paz universal perpetua |n Eu- 
ropa. (Año i63o). 

Eg. 2.o53, núm. 17. — Papel que dio el Conde-Duque al rey Felipe IV, 
sobre las prevenciones que se debían hacer en toda la Monarquía para su 
defensa. (Año 1634). — N. B. — Sobre este papel se hizo consulta al Consejo 
de Estado, en 24 de Marzo de 1634. 

Add. 25.689, núm. 17.— Carta del Conde-Duque de Olivaren, á la San- 
tidad de Urbano VIH, en respuesta de su Santidad, sobre las paces con 
Francia. (Abril de 1640). 



BIBLIOGRAFÍA 



(La icngu.i es la base de clasificación de nuestra Biblioerafía. Kn ésta se incluyen todos los 
libros de cualquier urden y los trabajos de revistas publicailos por individuos de nuestra 
Cuerpo, lo cu*l puede servir p.»ra intentar una bibliografía üe éste: los marcaremos con un *. — 
Ed la Bibliografía de Reifistas siempre que no se indique el año, se entenderá que es el co- 
rriente.) 

LIBROS KSFAÑÜLKS españoles c:i lenjíuas sabias, dentro de la ex- 



(i.® Todos los de historia, en li acepción más 3." l.a> tra-iuccionts, arreglos, retundiciones 

amplia de la palabra, desde la p»jlinca¿i l.i Cicn- c irniíaciurics publicadas en o fuera de ¿.spaña 

tífica, y los de sus cicnciaN auxiliaras, inclust) por auii»; es vivus, c piíñoks o extranjeros, en 

la Hlolo¿jía y la liii¿4Üisiic i, que se publiquen, las iniMiias hablas o en len uas sat ias, de obras 

editen, reimpriman \ exiracien en la l.spana h¡sii»ric s y literarias debidas a e<|:afioies ya 

actual y sus posesiones, de auiur cspañi»! ó ex- muertos. 4>' I.tis libros notables originales ¿le 

traojero, en cualquiera de las hab.as csp.iño- amena literatura, dados a luz en o fuera de 
las. ó en ó fuera de España, üe autor espun.l, • K^naña por escritores contemporáneos, cspa- 

e'n lenguas sabias. 2." Las ediciones, reimpre- ñoles o no,en las h.iblas española.s, ó por escri- 

riihies y antoloj^ias hechas en o luera de Kspa- lores españoles contemporáneos en lenguas 

ña, de libros de cualquier materia escritos por sali.is. 5." Los de cualquier materia, siempre 

autores ya muertos no coniemporane(iS, e>pa- que se retieran a cosas de Lspaña, publicados 
fióles ó extranjeros, en dichas hablas, ó por | en las referidas hablas en aquéllas naciones 



232 



REVISTA DE ARCHIVOS 



que no las usan, ó en las mismas hablas ó en 
lenguas sabias en los pueblos que usan el cas- 
tellano. Y 6.** Las traduccioncN hechas por es- 
Eañoles ó extranjeros, á cualquiera de las ha- 
las españolas, ó por españoles á lenguas sa- 
bias, de libros extranjeros históricos, i.e cultu- 
ra general, y aun de amena literatura cuando 
soQ obras maestras.] 

Ata iDr. Rafael). Monografías gramaticales 
sobre la lengua alemana. Usos y regímenes de 
las preposiciones en el alto alemán moderno. 
Berlín, Imprent i y casa editorial de Horn vSl 
Raasch, lyxj. — 8." m , lyó pags. (H47 

Bañares y MAGAN(Dr. O. José). Napoleón I y 
Napoleón III, estudio histórico comparativo 
entre el primero y el segundo Imperio fran- 
cés. — Soria, Tip. de Sob. de V. Tejero, 1904.— 
8.°, xiii-386 págs.— 4 pías. [848 

Biblioteca Uní vehsal. Colección de los me- 
jores autores antiguos y modernos nacionales 
y extranjeros. Tomo XVI. Romancero caballe- 
resco, í.^eí/tción.— Madrid, Suc. de Hernando, 
1904.-8.°, 192 págs. (849 

Blasco (Eusebio). Obras completas. Tom. IX. 
La miseria. — Cuentos y sucedidos. — Madrid, 
Imp. de J. Rueda, 1904.-8.°, 191 págs.— 3 pese- 
tas. (85o 
BuR£au (Faul). El Contrato colectivo del 
trabajo. Traducción y prólogo de José Jorro 
y Miranda.— Madrid, Daniel Jorro, editor, 
1904*— 8," m., 358 págs.— 4 ptas. (85i 
Canella y Skcadks (Fermín). Historia de la 
Universidad de Oviedo y noticias de los esta- 
blecimientos de enseñanza de su distrito. Se- 
gunda edición.— Oviedo^ Imp. de Florez, (ju- 
sano y Comp.*, i<.k>3-i904.— 4.**, xii-794 pags.— 
6 pías. [852 
Ciiifis (D. Ramón). Notas de estuiüo sobre 1 1 
Santa Biblia. Antiguo testamento.— .Madriil, 
Sin imp. (Cosmopolis. Casa editorial, Alcalá 172 
duplicado, Hoiel), 1904.-8.°, 1122 pags., dividi- 
do en dos voís.— 3,5o ptas. [853 
Kngei.s (Federico». Origen de la familia, de 
la propiedad privada y del estado. Socialismo 
utópico y socialismo cieniílico, traducción «Je 
Eusebio //eraí.— Valencia, Imp. de ^EI Pue- 
blo*, S. a. (1904).— 8.", dos lomos. 23? y 20.) pá- 
ginas.— 2 pías. (854 
Fernández dk Bkthencourt (1). Francisco.) 
flisloria genealógica y heráldica de la monar- 
quía Española, Casa Real y Grandes de Espa- 
ña.— Madrid, Esl. tip. de Enrique Teodoro, 
1897-1904. 5 vol. Fol. |855 
Fer.nAndkz GALi.NDo(Dr. D. Leonardo), ora- 
ción túnebre con las solemnes honráis en su- 
fragio por el al na de S. S. el Papa León .\lil 
en la Santa Ijiie»ia C.tiedral de Cádiz.— C.idi/, 
Tipogr. de la Sagrada Familia, 1903.— 4." 111., 
21 pábS. 18^'» 

FiERENS-ÜKVAERi (11.) .N ue VOS esiudios acef- i 
ca del arte contemporáneo. — La Arquitectura | 



moderna bajo el punto do vista estético y so- 
cial, traducción del francés por Luis María 
Cabello y Lapiedra.—Midrid, Esi. tip. de Ri- 
carda Fé, i(^i4 —8.", 232 pags. (gSy 

Cí \Ni VET (Ángel). Epistolario.— Madrid, Tip. 
de íá Revista he Archivos, 1904.-8.°, 292 pá- 
ginas.— 3,5o ptas. (858 

Co.NBLANC(Ed.) Historia general de la Lite- 
ratura. -Madrid, La España Moderna, S. a.— 
8." m., 42(, pi^Ts.-6 ptas. [859 

Hi.soJosA (1). Eduardo de) y Pidal fD. Ale- 
jandro). Discursos leídos ante S. .M. el Rey don 
Alfonso XIII presidiendo la R. Academia Es- 
pañola en la recepción pública del Excmo. se- 
ñor 1). Edu.irdo de Hinojosa.— Midrid, Im- 
prenta del Asilo de H. del S. C. de Jesús, i9ai- 
4." m., fuj págs.— Tema: Relaciones entre la 
poesía y el derecho. (8óo 

Isla (P.José Francisco de). Cartas familia- 
res, nuevamente editadas por I). José María 
Reyero^ Pbro., para conmemorar el segundo 
centenario del autor.— Lcon, imp. de .Maximi- 
no A. Miñón, i )04.-4.",xx-755págs.— 5 pta. ISói 

Lerrolx < Alejandro). Historia de Garibaldi 
(de 1807 a 1849). Entresacada de sus mcmoriis 
aulobiograíícas y de los escritos de Alejandro 
Duinas, sobre Garibaldi.— Barcelona, Tip. de 
r«;Iedano López y C.\ io<J4.— 8.°, 264 pags.— 
i pta. jg52 

Macías(D. .Marcelo). Epigrafía romana de la 

ciudad de Astorga, precedida de una reseña 

histórica de la \ntigua «Asiurica augusta* y 

seguida de inie.-esanie'í apéndices é índices 

completísi mos.- Orense, Imp. de. \. Otero, 1903. 
8.", u/. pags.— 10 pus. [863 

NitTzscMK (Federico). Últimos opúsculos. 
Versión española de Luciano de Mantua.-^ 
..l.i^rid^ La España Moderna. S. a. — 8.° m., 
a)3 págs.— 5 pías. [^ 

Oi..Mhi>iLL.\ Y Pi;iG (Joaquín). Bocetos de al- 
gunas celebridades de diversas épocis que 
ofrecen interés en la hi-íioria patria.- Madrid, 
Sucs. de Hernando, i9<)j. -8.", 208 págs.— i,5o 
péselas. [865 

0!.S'>Rio V Bi.RNARi) (.Manuel). Ensayo de un 
catálogo de periodistas españoles del si- 
glo xi\.— .Madrid, Imp. y lit. de J. Palacios, 
ií>'j3-iiio.|. Cuaderno cuarto y último.— 4.^, pá- 
ginas 391 a SjS.— Retrato. [560 

Pkbkz (¡am»ós { B.) Episodios nacionales. 
Cuarta serie. ODoanelL— Madrid, Imp. de la 
V. é hijos de Tello, 1(104 —8.**, 335 págs.— 2 pe- 
setas. [867 

PiCATosTK (WUenlín). Descripción é historia 
íToIiiicj, eclesiástica y monumental de España 
para us.» de 1 » jjve:iiuJ.— Provincia üe .Mine- 
ría.— .Madrid, .Sucesores de Hernando, 1904. — 
8.", i2Spa-s. [868 

orrHiiií.N i.i. r.AR«.A<íKNTK (Fr.) .\pología y 
elogio del V. Doctor Suul y Mariano P. Juan 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



¿33 



Duns Escoto, con un próIoj;o del K. 1*. Gabriel 
CasanoiPa. Tercera Cí/icí'>n. — Valencia, Im- 
prenta de Antonio López y <.'..*', K/q.— 8.", 
xi.r-403 pá^s.— 5 pt.is. |8»\» 

l-KiAKTii (F. J. Kuj^enio dc).í'atál()^() razona- 
do de obras ani')aiinas y seudónimas de autores 
• 'e la Compañía de Jesús, peí tenecientc.. a la 
antiguaattislencia española, con un apéndice de 
otras de los mismos, dif^nas *ie especial estu- 
dio bibliOíiráíict),(28Sepi. 1540. ló A^iosi. 1773). 
T<nno /." — Madrid, Sucesores de Kiva.leneyra. 
i<)04— Folio, xx\n-í'27 pá^s. — 10 pías. [S70 

Williams ( Leoiiardi>). Castil!.». -Madrid, 
Tip. de la Hevista iík Akciiivos, i»/)!— ^'", 
igS págs. y 10 laminas.- 3 ptas. [^71 

A. (jil Albacete. 



LIBROS EXTRANJEROS 

(1.** Los tratados universales y generales por 
naciones y m iit-rias, de historia y sus ciencias 
auxiliares, de literatura y arte. Je lilolo^ia y 
lin^ü¡<iica. etc., que interesen a li erudición 
y á la cultura, publicados en ó fuera de Espa- 
ña por españoles ó exiranjcrtis en hablas vul- 
gares no españoles, ó por extranjeros en len- 
guas sabias. 2." Los de cualquier malcría es- 
critos por españoles en ó fuera de España en 
dichas Icnj^uas vulg«res. 3." Los ile cualquier 
materia, con tal que se refieran a ct)sas cspe- 
ñolas, publicados por exiranj-'ror> en ó fuer.i 
de España en lenguas sabias o en hablas vul- 
gares no españolas. 

Abbott (Eraiik Frosi). The Toledo manus- 
criptofthe Germania of T.iciius; \/ilh notes 
on a Plmy manusjripi.-Chicaf^u, l.'niversiry 
Press, 1903.-8.°, 44 pa;;s. (872 

AuhiN Eugcne). Le M ¡roe d'aujourilhui. — 
Evreux, imp. Hérissey, lyo.^.— lO.", xii-S.»4 pá- 
ginas con tres mapas. [873 

Barbot (J.). Francisco Sánchez, mcdecin de 
riIolel-Dicu Saint Jacques el ref;ent de la Fa- 
culté de médccine de Toulousc (i582-iñ23).— 
Toulouse, ímp. Marques, 1904.-8.*', 23 paj;s. 
con un retrato. (874 

Bkkahd (Víctor). La révolie de l'.Vsie (l".\,sie 
ct 1 Europe; le Japón el l'Europe; la «Iccente 
russc; l'expaDsion japouaise; le role de lAn- 
glcterre;. — Coulommiers, i mp. Brodard, i«>.)4. — 
HV", 11-439 págs. 1x7.'^ 

Bi.a.nchaui> (Rui*us). Documentary history of 
the cessioD ot Louisiana to the l'nited States 
till in became an .\merican province.— Chica- 
go, Blanchard, 1903. -8.", iv-71 págs. [870 

BouKBoN iD. Jaime de), iiuerre russo-japo- 
naíse. Lettrcs de Son .Vliesse K'.uale le priiicc 
Don Jaime de Rourbon, cipil line de dragons 
russes á rélai-major du general K«>i.irop iikinc, 
en U/J4. Publuies par le cip^l.iiiic de vai-i>.eiu 
m.trquis de Fraysscix-lionnri, vían.-, le Corres- 
poDüaot. — Paris, imp. de Suve, 1904.— 8.", 31 
paginas. I877 



Brown ( \. J.). New Era in the Philippines.— 
London, Revell, 19)3.-8.**, 314 págs. [878 

í>ALVKKT {.-\. F.i. Impressions of Spain.— 
Londt)n, Philip, 11/J3. -S.'^, 3Ó8 págs. con lá- 
minas. J879 

(*.ANi>i I. (J.). De clausulís a Scdulio in eis li- 
bris qui inscribuatur Paschale opus adhibi- 
ti ..--Toulouse, imp. Saint-Cyprien, 1904.— 8.", 
VII I- 1 73 pái;s. |88o 

Cahtim.aire de labbaye cardínale de la Tr¡- 
nite de Vendóme, publié par l'abbé Ch. Me- 
táis. T. V.— Vanncs, imp. Lafolye, 1904.— 8.", 
XCVI-.Í72 págs. [881 

Coi.i i.NS(J.Charion). Studiesiii Shakespeare. 
I-ondon, Constable, I»j04.— 8.", 396 págs. |882 

i'oMPAYRK (Gabriel). Ilistoire critique des 
doctrines de l'éducation en France depuis le 
xvi^ siécle.— Toulouse, imp. Douladoure-Pri- 
vat, 1904.— Dos vols. en io.*',4Ó4 y 441 págs. (íftÍ3 

CoiKSKY (í )sc »r W.). llisiory and ^eography 
of ihc Philippinc Islands.— Miichell, School 
Supply Co., i9«>3 —8.", n-i55 pá^s. [884 

CoiRTK <Le Cornte de . La Nouvelle-Zélan- 
de. Préf'ace de M. le barón llulot. — Paris, 
imp. Schmidt, 1904.— 8.", 278 págs. con 88 gra- 
bado.s. (885 

(^.11 vMi'iONNET (Le íiénéral). Souvcnirs (1792- 
1800). Elude préliminairc, notes el documents 
par Maurice Faure.— L.igny, imp. Colín, [1904]. 
8.*\ i,v-3r)i pá^s c<»n un retrato. |886 

DawsuN 1 T. C). The South .American rcpu- 
blics. i.Vrgcntina, Paraguay, Uruguay, Brazil). 
New-York, Putn.un, I9t>3.— 8 ", xvi-525 páginas 
Con láminas. [887 

Dhiii-KAiNdlenri). Études sur l'.Afriquc (Sou- 
dan oriental, Ethiupie, .\fViquc équatoriale, 
Afrique du Sud;. — Coulommiers, imp. Bro- 
dard, ii»«.)4.— 16.", VI-301 páf^s. con M mapas. (888 

Dkklnbourg (Hartwig). Notes critiques sur 
les manuscrits árabes de la Bibliotheque na- 
tionale de Madrid.— Paris, imp. .Maurin, 1904. — 
8.^ ?4 págs. (8^ 

DKSDtvisKS DU Dkzert (G.). L'Espagnc de 
rancien rógime (\x richessc et la civili-iation). 
Poi;iers, Soc. dimp., i9')4.— 8.", xxxii-422 pá- 
ginas. [890 

Dks L'rsins íM»^^".). .\L'"<^ des Ursins ct la 
succes«»¡on d Espagne. Fragments de corrcs- 
pondance, publics par Louis de La TrémoiUe. 
T. 7V'.— Ñames, impr. Dugas, 1904.— 4.*>, 173 
páginas con un retrato (891 

l)«>.MECv • J. B.). García Moreno, presiden t de 
la républiquede lEquateur. — Tours, imp. Des- 
lis, [1.^)4]. -8.", 2S8 págs. {892 

l.íoiiji.KT (G.). l'u ambassadeur ariégeois en 
l".spa-:ne á la fin du regne de Louis .\IV 
(1711-1713».— Foix, i.iip. Cíadrat, 1904.-8.°, 14 
p.iginas. (8.J3 

DiiKoi'RCy ( \lberi). S.únt Irenée (11^' siécle). 
Paris, imp. Lahure, 1904.— 8.", 11-209 pags. (894 



134 



REVISTA DÉ ARCHIVOS 



Faurb (Elie). Velázqucz. Biographic criti- 
que— Corbeil, imp. Créié, 1(K>3.— 8.**, 127 pági- 
nas con 24 ^r.ibtdús. [895 

Fkrry ^Gabriel). Costal i'Indicn, ou le Ora- 
ron de I.-i reine sccncs de la guerrc de lindé- 
pcndancc dj Mexiquc). Avec une préface de 
Geor^e Sa:»ií.— Corbeil, imp. Crété, 1904.-16.**, 
vn-453 págs (896 

Fi.AMAND(G. B. M ). N(itc sur les inscriptions 
et dessins rupestres ac la G.ira des Chorfa du 
dlsinct de lAoulct (TidikJt, archipcl lo^;.- 
lico', rccueillis par le cominandaní OcL'UZf 
(1901-1902).— Haris, iinp. Naiit>nAlc, 1904.-8/'. 
31 págs. con ^^rabados. (Hii; 

Fo! caHt íPaul . Le cuite de PionysDS c 1 
A'ltique.— P.iris, imp. Naiionale, 1904.- 4", '-^ H 
páginas. (80? 

Gaillaiíd fíK TiRKMOis (Albcri). Lcsscpui- 
turcs (cuevas) des indiens du líaut-Orínoque. 
Angers, impr. Germain ct Grassin, 1904.— 8.", 
n) págs. con dos fotografías. I809 

Gahri&on((í. P.'. Texas: a coñiest of civili- 
¿ations.— Boston, Moughlon, 1903— 8.", vi-j^o 
páginas. (9>"> 

GÉRioi.i.KS (.M'"^ .\. dei. I.c chien de Ccrvan- 
fés; uo irait de Tiiion; les aut«»maies do Vau- 
canson; le bcrger de Tyr; cominent naquircnt 
les pcrct-ncigc.- Coulommicrs, imp. BrodarJ, 
j<pX' 8.". 71 pags. con grabado^. («K»! 

GiuRBio (Adolfo?. Austria, Francia e Spagna 
e Icsclusiva nel conclave.— Homa, iip. Koma- 
ria, 1903 —a."». 47 pags. I902 

Gkenahd (F.). Le Tibet (le pays ct les habi- 
tlínis). — ParU, Colin, 1904. — ifj.", 111-301 fa- 
ginas. 1'.j03 

(jRL'BR (W. Barbro'jke). Among lndian> of 
Paraguayan Ch.icu, Story of Míb'si<mary wwrk 
jn South America.- Londori, Murray, uKt^. 
H.", 190 jJ^gs. con grabados. |i»04 

Guh:KviLLK (A. B. de) .\u Jiibon. — P.nris, 
imprenta de Lcmerre, 191)4.— 18.", v-ácíi fíigi- 
rias. \i/ó 

HaM!i.toní.\.). Korea. — London, Ilcinemann, 
1904— 8.*', 358 pags. con grabados. [(x/' 

Hari'ER (R. Fr. The code o( llammurabi, 
King of Babylon about i'2Sj B, C. -Chicago, 
Pniversity Prcss, i9«)4.— 4.*', 102 págs con m-j 
láminas. |</'7 

Mkarn (L ). Le Japt'n inc«)nnu (cSquisscs 
psychologiquos), Traduil de 1 aoglais p:ir 
M'"^ 1-eon Kaynal. - Ma\cirne, imp. í'ofin, 
i(,jO|.— 18.°, ni-354 págs («xrfi 

MisToihK de IWtriquc el de I I'spagire, iul¡- 
tulce wAl-H i\ano'I .Mogrih^v Tr-iduilc ol anno- 
tcc par K. Fa.:.;nan. T. //.— .\iger, iinp. l'onia- 
ria; u>)4.-S.", 11-^4'» pag-;. IQ.*» 

Ihiciicof.'K (l<¡ple\í. riic Loul^¡ana pufchi- 
se aud Ihe exploialiorj, early hislory and 1»l:í1- 
diiig of iht W'c l. I'.i,.>i«)i), íjini), i</j3 II'.", 
pCXi-340 págs. con gr.ibadüs. [wio 



HucHAR» (Roben). Autour de TAfriquc par 
le Transvaal. — Poiticrs, imp. Blais ct Roy, 
1904.— 16.^ xi-417 págs. (911 

HuRKT (J.). En Amérique. De Nevv-York ala 
Nouvclle-Orléans,— Paris, imp. Motteroz, 1904. 
i8.°, 426 págs. [9» 

Ka TONA íL.V Description du maauscrit fran- 
ciscain de Budapest (Antiqua legenda S. Fran- 
cisci).— N'alence, imp. Ducros, 1904.— 8.0, 23 pá- 
ginas. foi3 

Kknn. uy iwa'i ^. A ir.irnp ¡11 Spain from .An- 
daiusia Uí. Andorra - N'ew- York, Warne, 1904. 
8.", viii-x?o págs. (qi4 

I-K.M \N.N(Joscph). La Vierge .Mane dan ; 1 his- 
toire de 1 Orient chrcticn.- .NÍ.kon, imp. Pro-' 
tat, itK^í. — iM.°, xvi-üj.» pags. (915 

I-Ki.NKn. (.\Ifred). LKvangile au Japón au 
xx*^ siécle.— N'anncs, imp. Lafolye, 191U— if'**. 
3;8 págs. c«)n un retrato. (yió 

I.oisEi. (S.í. Essai sur la législation cócono- 
mi que des Carolin ¡ens, daprcs les Capiíu- 
laires itliesc» — Caen, imp. V-tlin, 1004.-8.", 
xi-3>9 págs. [017 

M.\<-. SwiM.v DI .M.\stiANA(ii.ASs(Le .Marquisi. 
Le Ponu^al el le S.int-Siége. II!: les Roses 
d or enviisees pir les Papes aux rois de Por- 
ijg;.l a II xvi^" siecle. -Mácou, iinp. F'roíat, 
n_)o|.— 8.", XI1-270 p.jgs. (918 

P 1..VIA (Le P. de la) llistoirc de la Passiuo 
de Notre Seigncur Jésus-('.hrisí. Tr.íduit de 
1 espagnol par M. l'abbc bel dateau.— .Mesnil 
(Eureí imp. Firmin-Didot, 1904. iK.*^, xxxi-543 
páginas. (919 

Paxso.v (Frederic Logan>. The intlcpcn.lcnce 
of the South .American republic>; a stud\ in re- 
cov;niiion a-id foreign policy. -Philadelphia, 
Fk ris «ív Lcach, ii>í)3.— 12.", i-*"'! pags. (920 

i VAX K(iRiNi (.\m.). Kelazioni incdiie di am- 
basciatori lucchesi alia Corte di Madrid, scc. 
xvi-xvii. Lucca, lib. Pcllicci, 1903.— S.*», 96 pá- 
ginas. [921 

RooSFVKi.T (Th.). Ideal d'.Ameriquc. La vie 
intense ' j*-' serie). Traduit par M"™^ le prin- 
cesse Kervlinand de Faucigny-Lucinge et M. 
Jcín Izouki.— .\uxerre, imp. Lanier, 1904 — 
lí" ', XI n-455 págs. I922 

H'-sNY iLcón de) LWinérique ] rc-colom- 
b:enne. Ktudes d liisioirc, tle linguistique el 
»f>; paléographic sur ics ancieus lemps du >íou- 
V. .^ Monde.— Sajnl-N'alcí y en Caux, impr. 
Dangu. I «KM- -8 ', XIV-S78 págs. [923 

Saint-P.vii. (G.). Swuveiiirs de Tunísie et 
d Vlgtrie. i'iéface de Th. Kibol.- Limoges, 
ii.ip. <'harles-Lavau/elie, n>^4. — «.", 3fx) pá- 
g; a-;. [924 

:>.\H<,i vioN-Ci.\i i(;iioN(.\.d01aTde).SinaT.Mi"án 
pLtra. .Sur ¡es ir..ce.s disr.iei et chcz les íCSibá- 
tcen"^. .\\lc urie leíire-preface du marquls de 
Vogüi. M .C'Mi.i.up. i'fo at, HKJ4. — if».", XV-308 
paginas con grabaaos. [925 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



335 



Sakkasi. L 'Kspagnc d'aujourd'hui. — Toulou- 
sc, iiiip. Lagardc ct Scbíllc, [n>34¡.— ló.", 358 
pjiíinas. [926 

StAnLKT íJüS. BarilcU). I'orio Rico, tho land 
of tho Rich Pon. — Ncw-York, Sil ver, Burdctt 
& Co„ 1*103.— 12", 224 páj^s. con grabados. (927 

SÉ.NKCA (L. Anna'us) Ad I.ucilium cpisiola! 
nioralC"?. I-X^I. Édilion prccciicc d'unc in- 
troduCiion, ■•ccompagncc dargumcnls analy- 
tiqucs, el de nuies ^ramin<iticale>>, histuriques 
et philosophique» par D. Bernier.— Le Mans, 
iinp. de 1 Insliiut de Bibíio-.-.r.'iphie. [hk».||.— 
18.". ii3 pa}:s. I92H 

SK>iri.K (1 llcT) Churchiin. Amcric.in hisu.ry 
and its jieographical conditioo>. — B"S!on, 
Huu){hton, Miftiii ¿t Cv).. n.)''3 --8/', \i-.jr)(, pa- 
ginas. [92») 

SiiKA J. (í.). IIÍNtory and exploraiion of ihe 
Mississippi vallev witli ihe original narr.iii- 
ves <it" Marquet'e, Aliouez. Membre, llenne- 
pin and An.islase Donay. — .Mbany, McDo- 
nough, n/)3. -4.^ 348 p.igs. (930 

Smith {'/.. F ). The baiile ot New Orlean-; in- 
cludin;! ihe previou-. engngeinenls belwcen 
the Aincricans auil ihe Briii>ih, the ludían^, 
and the Spanish which leil 10 ihe íinal c->rillici 
on the Xlh of January iSi3.- Louisvillc, Mo - 
Ion, i«.)")4. — 4 ", XV-20.Í pags (931 

SoNXKCK (C.l. ('hants árabes du Maghreb. 
¿lude sur le dialecie et la poesie populaire de 
lAfriquc du Nord. T. II.- l'aris, (iuilmoio. 
1904.-8.", 344 pags. I932 

Stryiknski 'Casimir'. Le gcndrcde Loui-i X \ . 
Don Philippe, Infanl d*Kspagne et duc de 1' if- 
ine, d aprés des documenta inédií»; tirc< des 
archives de l*arme, vies archives des MY.ircs 
éirarigeres, etc.— C'»uloininiers, iinp. Brodard, 
1904.— 8.^ iv-497 págs. ¡933 

Sti'Ntz (Moiner C*. The l*hil¡ppine«? and ihe 
far Kast.— Cincinnaii, .Icnnings v*t Pye, i«K>4 — 
8.", iri-5i4 pi{4.«. con grabados. [93.1 

Thacher (J. Boyd). Christophcr ("".olumbu^; 
his ufe, his work, his re;nairis. II. — Ncw-Yot k, 
Futnan», 1903 —8.", vi-Ñy» págs. con lains. I935 

ViNCí <L. de). La derniere leíjon ile... a son 
académie de .Milán ÍI4«;kj). I'réccdée d'une elu- 
de sur le maiire Pélavlan.— Mayenne, inip. Co- 
lín, 1904.--18.*' líio págs (930 

Vives y Tut«j < Card.). Insiiiuti francis- 
cana monuincntis benevoleniia R. K. Poniili- 
cum lauílala mAgnificata defensa — Huma', Ty- 
pis Vaticanis, M<^.M1 V— .S ", <n3 pags. (937 

Whigiiam (M. J.). .Mancliuria and Kurea.— 
Londun, Isbister, 11)1)4. —H.^, í.^i pags. c-mi gra- 
bados. [938 

Ykllin (IJ.) anil .Vbkahams (ísradi. M.iímio- 
nidcs.— Philadelphia, i(»c»3. — 8.", viii-239 pa- 
ginas. l93«J 

Manuel Serrano y San/.. 



I 



REVLSTAS ESPAÑOLAS 

[i." Los sumarios inicgros de las revistas 
congéneres de la nuestra, consagradas exclu- 
sivamente al estudio de Kspana v publica- 
das en cualquiera de las hablas españolas en ó 
fuera de Kspaña: los títulos de estas revistas 
van de letra cursiva. 2.«» Todos los trabajos 
historíeos y eruditos acerca de cualquier ma- 
teria, según el amplísimo criterio expuesto 
que figuren en los sumarios de las revistas no 
con|.<íneres de la nuestra, escritas en dichas 
hablas en o fuera de España.] 

L,\ AiHAMimA. i5 de Julio 1904 La d.inza 
ni cabra, por J. F. Riaño.-VA propietario del 
<iencr.ilire, por Francisco de P. Valladar^ 
I>..Cjmenios y noticias de Granada: La cripta 
de la Real Capilla. ^31 de Julio. La arqui- 
tecíuia española, por Leonardo U'i7/iaw5.— 
Kl propietario del Generalife, por Francisco 
de P. Víi//a¿/ar.— Documentos y noticias de 
(iranada: Kl Conde-Duque de Olivares y Gra- 
nai.a: Recuerdos de la invasión francesa.— Un 
ineuiurial de Alonso Cano: Datos para su bio- 
grafía, por Francisco de P. Valladar.- \b de 
-Vgüsto. Kl propietario del Generalife, por 
Francisco de P. Ka//arfar.— Documentos y no- 
ticias de Granada: Kl Albaycin y la Alcazaba: 
Santa Isabel.: 31 Agosto. El propietario de 
Generalife, por Francisco P. V aliad ar.-lyocM' 
memos y noticias de Granada: el Albayzin, 

liítletin de la Comisión provincial de Monu- 
mentos históricos y artísticos de Orense, uyo^. 
Julio- Agosto. Estudios protohistórico«í: La 
edad del bronce en el Museo provincial de 
Orense, por Arturo Vd^que:: iVúwrif.— Los ca- 
minos antiguos y el Itinerario nvim. 18 de An- 
tonino en la provincia de Oren'^e, por Manuel 
/)icí >'an;i/r/o. — Documentos históricos: Car- 
tas del rey D. Felipe II al Concejo de Orense 
participándole el fallecimiento del príncipe 
D. Carlos y lie la reina D.'^ Isabel; y al .-Vbad del 
Monasterio de' sera pidiéndole contribuya cóo 
algún df>nativo para la formación de un depó- 
sito de trigo en la ciudad de la Coruña y dán- 
dole después gracias, (transcritas) por .Arturo 
Vá^que^ .Vuñej^:4iPrivilegio que los vecinos de 
Orense tenían sobre los aprovechamientos de 
los montes del co'o tle Congil, Sabucedo, Pc- 
reira tle Montes y lugares comarcanos», [trans- 
crilol por Benito F. ,t/o;isí;.- Noticias, - Lá- 
minas sueltas: Bronce.^ proiohistóricos del Mu- 
smi de Orense: Puoíite romano sobre el Bibey. 

Itületin de la Sociedad Arqucolóffica i.ulia- 
na. i</>3. Noviembre-Diciembre. Conferenciáis 
S"brc Ramón Lull v el Lulismo, por D. Jeró- 
nimo Hiisselló (í'.onfcrcncia IV y última).— 
Vida de Sor .\nna Mi ría del Sat'.tissim Saura- 
meni, escrita pul Dr. Gabriel Mesquida Pre. 
de I'anny \UjiS al v)2 (continuado).— .Vuuario 
bibliográfico de Malkrca, 1002, y or D, Pedro 
Sampol y /hpo¿/.—lnventari de la heretat y 



236 

llibrcrii del mci)c ¡uhfu Jahí 

áer— l.a.nin 
«ello y Ribera.^ iw^. Junio 
ArquiDlojíU liicr.iria leonfcrencia' 
Vtradur y /((nnaiiar.— Prtlcn-ii. 
me II d Arjpc'i > la corona dv Mi 



REVISTA DE ARCHIVOS 

i l.le.1 Mos- I d(,m;ir4nioi.{cipüiic. 



morí seus inriuis di 

á limbert des Kenol 
B«s, per P. A- S^n 
de 1 esnle'ii düspi 
BiblioKrífia I.uUan 
de Jes Miravelle». 
Julic 



), pe MalcuOira 
Aíulejos na inuos. pur b. í 

Pere Frcxa i ion lili Bjrihon 

Yersid.iJ J P.il™, por J. 



de Klpírd,!, porPeliy<.(?uii 



.lReTer.Sai.vo.inici-.de, 
.pur K- Anuil.: -i\r,m> 
ar per ccrcir irc^ftn íino- 
XI..— Con se II sobre lobrí 
irla», per Anmni Trien.- 
i: a propÓNÍlo del aFélii 
p..r M.guel S, (lli>ír.= 
ulo^ia literaria (con- 



Caiedril de Toledo, dcullts de ia puena del 
reloj. -A br . I . C.enieoar.u de Ha bel lá Caioii- 

i El Pardo, por Manuel de Aoromírt.-Si llena 
de coro de la Caicdral de Malaga, por P puln- 
ííí-u.-BiblioKrafi», por K. S[trr.t<i<,] rtaUga- 
«;.— liincíirioi eüfafloles. por Soii de /«bjí. 
F -tra-eeJebddien elC n«rvoioriopar.icon- 



<poeSi 



Hedad - 



o Strr 



Insular (poesías), por ('.arl^a Luis d 

F. C— N'ícruloíi"» "l"^' Kscí""- ^'- !*■ ü.fneó 
Avdos igr., por Adulfo ¡■'irndade^ Caiant 
>-a.-ExcurBÍ(>n i Álcali de llcnarcs.-l.ámi 
ñas sueltas: Siller.a de Malaga. DeíallesiCi 
pilla del (Jbispo (doi láminas): r.asiiUo il 



o Julio II 



sos de 



|. Los dos 
■iiüii), pur 
liloyu de ■ li.i. 



A/i.<fc'i 


,.|r,,,, 


1 riña, por Ju. 

y la cmincipa 

onino M. TonDi 


de Pím/ 




s. por An 


-ñarthft.— 


Catalof. 




¡tores *a 


iisiino 


español efc 






nericaoos. 


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por 



Un tiíroe Guipuicoano: 
ileí de Ijuijano t Iturrcguí, 



del 



El. .Ml.SS.SJERO DKL CoK*IÓS Dt JESi3s. I9O4, 

Julio >- .Agosto. Jeromín (Novela histórica) 
(COTilinuacián), por I.uis Coloma. 

Razón t Vé. 11104. Agosto. El Paironiiodela 

P<iríi//u.=Scpliembre. Felipe III y la Inma- 
culada Concepción, por I.. Friji —Los e»iu- 



BrvisTA DK AmoA; 
l<re. Esludios de sinii- 

pur II. /.eoBflriirin.— I 
dos l.« eairegos de .\1 
nuaci«n),porFraneiseoC< 



histái 



iliiioriage- 



idad de ] 
¡o de Pan 



:o It*- 



. \\. ronno-flariAí/. — O.nJloBu de ■ li.m.i: unefarjodc Alfonso 11 de Aragón: No- 

imericai.01. por Bonitacio del .klurif.— Revis- ' (ai, por l.uis de la Viguim. tixcurslonel Jtl 

la de Revisias: La HuquCsa de .Uba, por .\Ur- | Alentó. Daroea; Sijena: .Muaión, por M|a[ia- 

i:elinoJlíeiií»(Í«íri'«ía)'a.=5 Ahosiü. Arle | qoJ de Pianoy.-Uaa excursión al Moocaro, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



237 



por Sercrino Atinar.— \^e Re biblio^raphicn, 
por (j. Garda- Arista y Rivera. 

Revista contkmpohánka. i5»Ic Julio üe lyM- 
El Praüu de Madr.d, por í.arlos Cambronera. 
Romance histórico, por Enrique Pruf^ent.— 
Héroes de la Walhalla: Kl rey Rodolfo I de 
Habsburgo y Felipe el Hermoso de Austria, 
por Juan Fastenrath. .. i5 Agosto. Don 
Le-iodro Fcrnándc/ de Muratín: su vida y sus 
obras, por J. O. R— Las renas de Madrid, por 
Carlos Cambronera. -Héroes de la Wal halla: 
El historiador alemán Oihon, Obispo de Krei- 
sing: Uthon el Cjrande de WiiteUbach, primer 
Duque de K' viera, pur Juin Fastenrath. 

RK VISTA DE EXTRHMADl'HA. 1(104. Juiío. LoS 

Zúñgas, señores de IMa>eucia: 11; l)i>ii Pedro 
de Züniga, por Vicente Pareí/i^. — Privilegio 
de perdón de Fernanoo IV a la orden de .vi- 
cántara, por Marcelino Gutierre^ liet Caña. ■ 
Agostu. Kl Arle en Cacares durante el si- 
glo XVI. Retablo de Santa Mana, por Daniel 
iSerjuno— Los Züñigas, señorea de Plasenci.i, 
por Vicente Paredes. 

Revista del Lnstitlto Pakaguayo. — Núme- 
ro 48. Un fusilamiento hislóncD, por Manuel 
Afila.— El Chaco, pur Manuel Domínguez.— 
Canas históricas, de 1). M.»nucl Pedro de Peña 
(1 857- 1 858). — Los pájaros üel Paraguay, por 
F'élix de A^ara.—.K Salvador Rueda (poesía), 
por R. Marrera Marengo. 

Revista Sacional [de buenos Aires], uji^. 
Marzo. Kl inundo verdadero: Kl peiisamieu- 
to en América (Capitulo de una obra inédita), 
por J. .ibasüli».— Credo (poesía), por Iiirncsii- 
na A. Ijjpei;^.— Comb.it: del Kspirnll): (iuerra 
civil (inédito), por Eduardo Hotmberg. — K^iu- 
dios de literatura argentina, por Fr.mciic*) F. 
/Jayón.— Mol ¿;or i os históricos { Articulo humo- 
ristio), por S. .S. \V.— (ilorias del KjOrciio de 
los Andes, por el <iener.i| Knnque M.u'tine:^: 
con anotaciones del Coronel Juan Isidro (,)ue- 
5arfa.— Revolución de los Hesiauradores: Dia- 
rio llevado por... 1). Mariano B. Ratón: (trans- 
crito por José Juan /íí'*í/;»iíj / . - A b r i 1 y 
Mayo. Por la educación (I-a educación físi- 
ca): l'^onfercncia dada la noche del 21 de 

.\bril por Podro Itaurel.— Las apltciciones 

sociológicas del principio de ^La lucha por la 
vida'»: Leyes que rigcu su evolución, ; nr José 
Ingegnieros. — Los hombres de í'.uyi». (icneral 
Manuel Rege Corbalán. por Pedro J. Cara/fa. 
De una paloma ípoesia), por Flora Abasólo. - 
Los verdaderos descubridores de .Vinérica, 
por S. .S'. \V. — Ksludios sobre lilcr.iiura ar;;en- 
tina, por Francisco F. Itay ón. — Revt>luc¡óii lie 
los Re'ilauradiires; Diario llevid<» po- Ma- 
riano B. Ralón -D iCUMieitos historíeos de la 
Junta de (i.)biern'> do \H\o. Aiitt.c-:de:ites de 1» 
reacción española en Mendo/a en iMid, — Bi- 
bliografía, por Rodjlfü W. Garran ¡^a.—Ltivcs 



smcionadas en .Mayo por el Congreso Nacio- 
nal. Junio. Kl problemí de la cduc ición: 
Conferencia dada en los salones de la Biblio- 
tec 1 pública de La Plata, por Juan Ángel Mar- 
tines.— Revolución de ¡es Restauradores: Dia- 
rio lie vado pHir Mariano l.. Ralón. — La risa 

histérica, por José /rt¿,'tf/fni>ros.— Postales: en 
el álbum de la Sta. Isabel M. Rico (poesía), por 
Pacíilcü Oíero.— Los hombres de Cuyo: Gene- 
ral .Manuel Rege Corbalán, por Pedro J. Ca- 
raffa.—La Biblioteci de La Plata: segundo 
certamen histórico literario — Excelsior! por 
Ramón Montero /írown. Composición premia- 
da en el certamen histórico literario de la Bi- 
blioteca pública de la Plata.— Monumento á 
(íanbaldi, por Rodolfo \V. Carranca.— Estu- 
dios Sobre literatura argentina, por Francisco 
F. /íiiyón.— Prolongación del ferrocarril del 
Oeste: Ley votada por el Congreso Nacional.— 
índice del Tomo 37. 

Enrique .\rderíu y Valls. 



REVIST.VS EXTRANJERAS 

[1.** Los sumirlos íntegros de las revistas 
congéneres de la nu^'Stra poriu¿ue«.as, ó ex- 
tranjeras en hablas no espanoliN ni portugue- 
sa c insigradas exclusivamente al estudio de 
hspaiia, v dadas á Iuíü en o fuera de ésta: los 
títulos de unas y otras revistas van de letra 
cursiva. 2." Los trabajos de dalquicr materia 
tocantes a España, y los de carácter histórico 
y erudito iniere.aíites para la cultura que 
figuren en los Sumarios de las demás revistas 
escritas en k-nguas portuguesa y extranjeras, 
pubhquense o 110 en Ksp.ina, 3." Los trabajos 
que, e.^iando en ias condiciones reseñadas en 
este párrafo secundo, aparezcan en revistas 
publicadas por extranjeros en lenguas sabias.] 

.\CADK.MIE DES InsCRII'I lO.NS ¿t Bhl.lES-LET- 

TRE> [de Paris). i./)4. .M ír/o-.\bril. Henry Mar- 
tin. Observalions sur la icchnique de Tillus- 
tration des livres au moycn age.— Dr. (mpi pan. 
Les rochers graves de Vendée.— Salomón Rki- 
.NA<.n, Laitaqae de Delphes par les (laulois.— 
M. Hekííoü, Inscription grecque trouveeaCos. 
M. (ÍAircki-EH, Manicipiuin Félix Thabbora — 
\V. Hei Biíi, Coniributionálhistoirede l'Equi- 
tatus ro:nain.-M. hWkiiois dk Jübainvii.lk, 
Le debut du De bello gallico.—M. Babelon, 
Le dieu Kschmoun. -.M. Ci.. IUarf, La pocsie 
árabe anté-islamiste et le Coran. 

AhOHIVO IIISTOBICO l»OUTl-<;UKZ. I904 JulíO. 

: Pedro \. n\/i vedo, A ¡narinha mercante do 
norte de Portugal em i5?2.— Sousa Viterbo, A 
! cultura inieliociual de D. .Mlonso V.— Novas 
; de Veue/.a em iroS. ('arta do escrivao da feito- 
' ria - \. Bi'.AAMCAMT Fheihe, .\s conspira<;óes 
no re:nado do h. Jo o H. 

La Bni;ioriii\. i«)>4. .Mivo-Junio. Ilugues 
'i Vao.wav, Am idi> en tran»;a¡s. Kssai de biblio- 
, graphie.— Luigi Fkrkari, Cli incunaboli della 



2ÍS 



REVISTA DE ARCHIVOS 



R. Biblioteca Univcrsii.iria di Pisa (Continua). 
Leo L. ÜLSiuiKi, Colicction Fétrarqucsque (a 
s.uivre). 

Outletin hispanique. 1904. Julio-Scpticmbrc. 
V. ParedesGuillen, I.e prctendu j^roupe d'Ilcr- 
culc á Sciiovie — J. Saroihflnd}\ Remarques 
sur le Pocme de Yúquf.— A. Morel-Fatio, La 
vie de D. Luis de Rcqucscns y Zúñiga.— K. 
Walberg, L'auto sacramental de Las Ordenes 
militares de D. Pedro Calderón de la Barca 
(suite cf yin;.— Bibliographie. 

Lk CoRBRsroNOANT. lo Junio 1904. ROUIRE, 
L'avenir de l'Afrique au point de vue euro- 
peen.— J. Arken, Ce que dcvient lenseigne- 
uicot laVque.— Ferdinand BrunetIéhk, La re- 
naissance du paganisme en morale. — Fierre 
AuDRT, Les idees de S. S. Pie X sur le chant 
d'étlisc. 

GiOHNALB STOMCO E I.ETTERARIO DELLA Ll- 

ovRiA. 1904. Marzo-Junio, ü. Sforza. 11 Car- 
tularium lohannis lonedl Portovcncre.— J. L. 
Manni'Cci, Intorno ad un volpari/zamento dc- 
11a hibbiaattribuitoal B. lacopoda Vara^ine. — 
A. Fkrreto, Una lapide pisana nel palazzu di 
S. (fior^io. 

Journal des savants. 1904. Julio. .M. Dieu- 
LAFOT, La sculplure polychrome. — P. Mo.s- 
CKAUX, La priMication et ¡'extensión du chris- 
tianismc aux irois premicrs siccles. 

NüovA ANToi ociíA. iC Junio 10 >4. Pa(^lo Ro- 
Ski.i.i, Incendio e recostílu¿ione deila Biblio- 
teca di Torino. 

O Archeologo portugués. 1904. Knero-Ke- 
brcro. Fíbulas c fibelas.— A cava de Viriaio.— 
Preciosidades archcolopicas. — As lapides do 
Museu archeologicü de Diu.— Onomástico me- 
dieval poriu.nucs.— Medalla commenoraiiva 
do Congreso de Numismática. — Dibliogra- 
phia. 

La Ri-vuk. i." Junio 1904 Jean Loníívi t, Le 
Sücialisme au Japón.— Guerra Jin^ikiro, Le 
Radium el la radiation univcrselle.- 1 5 Ju- 
nio Paul GsKLi., La décadenre de Tari cí-n- 
temporain.— 1 5 Julio. A. Tlaí*, La papauté 
boudhiquc. — G. Rorx, L'nc armíc du saluí 
dans le monde des insecics. 

Ri-.VIE ARCH¿Ot.O(;H^UK. M>>4. Julio-AjLOStO. 

Louis Jai.abkht, Nouvelles sicles pcinicí de 
Sidon. — Henrv Martin, Les c^quis^es des mi- 
ni;>turcs.— Salomón Ki.iNAcn,Siaiue corj'«crvée 
á Kgine.— Max. Comignon, Un monumeni lu- 
néraire de Perganie.— Mauricc l'inon i:t, h lu- 
de sur les fibules préromaines lies tumulus <le> 
environsde Salins.— CAVAsroi.. Une h ibiíaiion 
gallo-ron aine. la vAicille </-ilO^ iHauíe-M t- 
nc).— .Arthur .Mahi KH, lote d ephehe au .Mu- 
sée du Louure. - Aualb^ri M au.h, The repre- 
sentalion oí Ihe Binli of I'anilora on tlie Basis 
oí* ihe Athen» Parthem-s.— I*. ^AUR^, Note sur 
la iongueur du pied grec. 



Rkvu'e de l'.AlRT ciirktien. 1904. Julio. J. 
llEiBín, L Kxposition d'Art ancien á Sienne.— 
L. Maitre« Les monuments crhétiens d' Autun 
el It'gli^-e de Saini-Béni^nc— G.Sanoner, Des- 
rnption des portails de leglis^ Saint- I'hiDault 
I de 1 hano. 

Rkvuk iiKNÉDir.TiNE. 191*4- Julio. Gcrmaio 
MoBíN, Un travail inédií dr sainl Césaire.— 
Jhon (^HAPMA.s, L'auteur du Canv-n murato- 
rien.— Ilildephon e Ueb wtGt>, Les coliabora- 
icurs de sainte Ilildcgardc. 

Revuk OESBiBi.iOTiiÉQUES. 1904. Enero-Abril. 
IL Omo.nt, Vo>age litlóraire de Paris á Rome 
en ióy8. Notes de I). P.tul Briois, compagnon 
de Monlfaucon. — Giovanni Bresciano, Richer- 
che bibliogradche: II: Aitre edizioni napole- 
lane d ignoti tipograñ del secólo xvi. — Louis 
'Ihuasnk, Note sur Jean Colombe, cnlumi- 
neur.- D. ShRHrvs, Souscriplions et signatu- 
res dans les manu<;criis de x-xiii*^ siecles con- 
serves au monasicre de Vaiopedi (Albos).— 
León DoRF.z, L'incendie de la Bibliolheque 
naiionale de Turin. — Notes ci documenis. — 
Bibliographie. 

ReVUF CRITIQUE d'HÍSTOIRB ET DE LITTKRA- 

TURK. 6 Junio it)o4. Basski, Comes populaires 
d'Afrique.— I 3 Junio. MoNTKi.irs, L'ancien- 
ne civilisation.— C.iiRCio, L apostrophe et la 
seconde personne dans Lucrócc.— Secre, Le 
premier livre du He ofiichs. -kiHCiioi F, .\pu- 
Ice — Ci.AHK, Le texie dWnnnieri M iicellin.-- 
20 Junio. Bhi;t/i., Les dccouveries botani- 
ques de lexpcdilion d'.-Mexandrc. — Reni.l, 
CuUes militaires de Home, les cn'*eignes.=. 
27 Junio. Tri^;! E, Kicmenis de la scicuce des 
reliuioris trad. (iehrich.— P fi-<:hi f, l'htoloj^ie 
et histoire des reli{.,ions. -Maiei, Le moyen 
i age.= 4 J u 11 o. Jkri -MÍAS, I. -\ncieii Testamenl 
á 1.» luuiure de rorieiii.— Kodoca.naci.is, Le 
Capitole. - Le poerne de Fernán Cíonzaiez, 
p. .MarJen.- -Bktiif., Les foulles de Troie el la 
critique homcrique. — Kfhn, La rhessalie.= 
II Julio. Vioi lET. 1. inf.iillibilitc du pape et 
le Syllabus. -G. (-i)«.ri:i.D, l'apyrus grtcs du 
Caire -18 Julio. (íami.n. Des leinptramenis. 
Bi:iit.H, Lexpe»liiion archéoli){.ique ameri- 
c.Hiie de Syrie. -1*iai.a«ínv, .\ap.>lét»n en Kspa- 
gnc.— .Xda.mantios, 1. Iiabilaiinn byzanlinc.-- 
i»5 Julio, l.r.vi. Le lexíe hchrcu de IFIcclc- 
siastique. — \\'kisn. La r.ible de Lulher corri- 
gée. Fii:iiH>, Paraboles rahliniques el evan- 
gélique:». —Anís 1 otf, Puliicia. 

Hi VL'K DKS i>i.v\ .McNin.s. 1." JuÜo liy^. Ana- 
lole Lk Bi«.\z, Le drame lians lepopée celli- 
que. -Firmin K(»/, I ne bihlii. ^rapiñe aoglaise 
' du román h.sti.riqui. 

I<Kvi K ni.s i-iriíis ANrii.M rs. 10-4. Julio- 
■ Septiembre. P. .MA<y i-.ra^ , A^jamermion, Mé- 
I ní^la^, l.iysse ilans Kunpide — P. W'aitz, Note 
, sur la composiiion de deux passagcs des Tra- 



BIBLIOTECA^ Y MUSEOS 



239 



paux et des jours.—G. Sblrk, I. es dernicrs 
souvcraixis thraccs: Rhoemet.ilc¿sei Pvthodo- 
ris. — A. Waltz, Noics sur un passaf^c de Sa- 
llustc (Ca:ilina XIV, 2).— Sur un passai;c do la 
Ciris.— P. (íi'iKAiM). La proprictc priitiiiive a 
Küinc. — C. Ji.i.i.iAN, Nülcs j;allü-roina¡ncs: 
XXIII. Kcmarqncs sur la plus ancicnne rcli- 
g on gauloisc. 

Revuk ni:s tTiDKS juives. u/'^a Abril-Junio. 
S. PozNA.NSKi. tphraVni b. Schcmaria de Fi>stat 
et lAcadéiniv pülcstioicnnc. — (i. Mah.mikr, 
Contributions á la gí-ographie de la Palestinc 
el des pays voísins (suite). — Thc(ídore Rei- 
NACH, L'ne inscripiioQ juive de Chypre.— Israel 
LÉvi, Le roi juif de Narbonnc ct le Philomé- 
ne.— Amy-A. Ber.nahdy. Les Juifs dans la rc- 
publique de San-Marin du xiv au xvii^ siccle. 
Paul Hii.oENFiNGKR, Documcnts rcla^iifs aux 
Juifs dArles (Jin). 

Kevue dk Gascogne. 1004. Junio. A. Ci.kr- 
OEAU, La guerrc de cent ans en Cilascognc. — 
<t. BALE.NCiKfChronulo^io des Kvíques de T.ir- 
bcs (1227-1801).— I. Brocüxat, État ancien de 
rinstruciion- prim:nre dans quclqucs parois- 
scs rurales du Gers. — P. Coste, l'ne victime 
de la Revolution: Socur Margucrite Rutan, 
tille de la Chariic (suííe).— Fin de la Primatic 
de Bour;;es, dans la province d'Auch. ■ J u lio- 
Agosto. A Deoemt, Les papiers de Dom Es- 
tiennot.— V. Foix, Un nouveau manuscrit du 
«I. a Kontainc de Bayonne» étude littvraire ct 
bibiiographique. - B. Coiaix, .Mono^raphic 
dúo villagc: Castin (suiteh—i. üai bin, .\n- 
cicn inveniaire des JoVaux de réj^Iise aAuch, 

Kevi.'e df Okoohaimiik. 1904. Junio. La que- 
rré russo-japonaise. — 1'. F. Chalón, En Mon- 
j;olic: le pays dc.^ Saíütes.—l^ierre Doi'Ni.n. Le 
Nil anglais. — Jean i>r Taii.lis, Les N-.uvelles- 
IIcbrides.=J uli o. R»>i'i»e, A propus du der- 
nier accord l'ranco-anf4lais.— P.-F. Chalón, Km 
Monf¿olie: le p»ys «les SaVole-i.— Paul I'm.i.i* 
Les prímitifset la misión Lentant. .Ni>;cr, Bc- 
nouc Tchad. — A. pAWiowsk:, Le bocagc vcn- 
déen: Mervent. 

Kevi:k d'iiistoikk kt d ' ar^-im'.oi.ciGii-: di 
RoussiLLON Mj «4. Junio. M. Pkaix, Lcuuic-sil 
pleut! Contribiition ;i 1 éiuiie des iioms lics 
lieux en Roussillon.— Sarhki r. La c«»rp(jr.i- 
tion des tanneurs, corroyeurs et corilonniers 
á Vin^a.— UriJEi, Saioi-L.iurL-nt-de-la-S.il.m- 
que de I7*ii> a 181?. Julio, ph. 'rt)HHKii í f.s, 
L'uitrainontanisnicet le ^allicani^niecn Rous- 
sillon sons 1 ancien réyiiiio. — J. Fhhm:, Lo 
passage de I*erihus «le 71 av. J -C. auconunen- 
ce.neat de notre ere. — i'. Masnon, Le libre des 
Monaaíes. 

RtVfF. D HISTOIHK Erxi I-SÍA • 11^1 E. l5 Julio 

1004. — C van Cromubiiiífiii:, L.i ti<»cirinc chri^- 
tologique el solériologiqut- de Sainl .\u;;uslin 
etses rapports avec le nco-platunisme. II. La 



doctrine sotériologique de saint Augustin.— 
Fr. PicrreDE I'uniet, Les trois homélies ca- 
térhetiques du sacram.entairc gélasien pour 
la tradition des év.ingiles, du symbole el de 
1 or.iison dominicale.— G. Mom.at, Jcan XXII 
(I3i('>-i3^i4) fut-il un avare? 

R. vuK iii.-.TORiyi;K. 1904. Julio-Agosto. E. 
Bkrtaux, Les Fran<;.iis d"outre-mer, en Apulie 
et en Épirc, au temps des Ilohenstaufeu d'Ita- 
lic — P. Gachón, Le Conseil royal ci les pro- 
tcstanls en iCuJii L'cnquéte, la question de la 
messc et le role de Bavillc.— L. IIalpiien, La 
royautc tranfaise au xi^ siéclc á propos d un 
livre recent. 

Revue des langues noMAic^s. 1904. Mayo- 
Junio, Grammo.nt, Ktudes sur Je vers Trapeáis 
(^n>.— Julio- Agosto, Planchón, Le poete 
nimois Bigot et ses poesics lan¿;uedociennes. 
Kasiner, L'alternance des rimes dcpuis Oc- 
tavien de Saint-Gelais jusqu'á Ronsard.— Vi- 
dal, Les dólibérations du Conseil municipal 
d'.Mbi, de 1372 a 1388 (suiíc). 

Rkvi'E DE l'Orient cnRKTiEN. 1904. Núm. 2. 
IL La.mmens, Corrcspondences diplomatiqucs 
entre les sultans ma t:louks d'Égiplc ct les 
puissar^ccs chrctienncs.— D. Placide dr Mees- 
TKR, Le dogmc de llnmaculée Concepiion el 
la doctrine de I'Église grecque (suite).— -Fr, 
TouRNEoizK, llistoirc poliiique ct rclígieuse 
de TArmenie (suiíe).— Léon Clugnet, Office 
de saintc Marine. Tcxte syriaque. 

HevI'K dk PIIILOI 0<ilK DK LITTÉRATl.RE KT 
DHIMOIUE ANCIENNKS. KjO^- Juliü. LoUÍS IÍA- 

vKT, Plaulus.— Paul Tannkry, Notes critiques 
sur les .Métrica de Ihéron.— 11. Omont, Noticc 
sur le manuscrit grec 2832 de la Biblioiheque 
nationalo.— A. Cpe.mkh, Pludre. -B. IIai.-ssoi- 
LLii R, La course aux llambcaux a Didymes.— 
lieorgcs Hamain, Plai. te. 

pKvrF DhS yiKsrioNS nisToHiv^iKS I9i>4. Ju- 
lio. C Cali.kwai.rt. Les premierschréiiens et 
Taccusation de lése-inajesté.— L. Rodocana- 
ciii. Le inariage en liulie a lépoque de la rc- 
naisSiince.- C. de 1 a R«>n«:i¿rk, Les roules dc 
l'l'ide. Le passage par les poles et 1 í.sthmc de 
Panamá .lU temps oe Heuri I V.— Augusie Cuu- 
LoN, Les plans de Kome conserves» aux ar- 
chives naiionales. — (■ te. de Sérignan, l'ne 
crreur historique. Le general Puponl a Bay- 
Icn. 

Revl'e dks v>i ^'si ions sci: ni inyCES. 1904. 
Julio. M. le M'"* HE Nadap i ac. Figures peip- 
lL'«i ou incisces sur les parois des grottcs pré- 
historiques dataut de la luí du paleulilhique 
ou de'^ debuts du néulithique. 

La Rkvte sociai.imk. 1904 Junio. Kugene 
Füin.siKKK, Associ.ítion el initiaiive privée. — 
Jei'i L<iNr,i Ki, Le '^ociiliNine americain.— 1' de 
Piu.nsensk, La guerre russo-japonaise,- Julio. 
.\ndre Maikh, Le socialismo juridiquc.-Ma- 



240 



REVISTA DE ARCHIVOS 



rius-Ary Leblond, Notes sur (icorqe Sand so- 
cí.'tlistc. 

Revve thomistk. 1904. Julio- Agosto. B. 
SciivvALM, Les con tro verses des Peres prccs 
sur la scicnce du Christ. — H. P. Gii i.kt. Les 
Eihiqucs arisiüiélicicnncs el la critique. — 
R. P. Foi.GHkRA, Le miracle d'aprós saiot Tho- 
mas dAquín. 

Romanía. io^M- Julio. O. París, Le mode et 
les ¿tapes de l'altéraiion du C en ^allo-rornun. 
J.-L. \Vb-;ton, Wauohicr de Denain, as a co'\- 
tinuator ot Perceval and ibe prologue of thc 
Mons ms.— A. Dki b 11. i. i, Molsobscurs el ra- 
fes de lanciennc lan^ue Iran^aisc. -- (j. dk 
Gregorio, Noiizia di un iratiato di niascaicia 
in dialeito siciliano del secólo xiv.— A. T. o- 
MAS, Alain Chariier chanoinc de Paris, d'apres 
des documents inódits. 

Le tour du .monde. 4 Junio 1904. Albert G.\- 
TET, Coins d'Égyptc ¡f^noros, — Le cuite des 
morts en Coree.— Aux Eiais-l'nis. Des fanaii- 
ques religicux tuaní leur eof anís.- 11 Junio. 
M. Saii lard, Souvenirs du GuaiómaLi. — Hnns 
la Haute-Albanie.— Nouvcau projet dcChcmin 
de fer á travcrs les .Mpes.— 18 Junio. Les 
dcrnicrs indiens d".wmerique.— Le cl^cmin de 



fer lie Kayes :»u Ni.i.er. - Les moines et les mo- 
nastércs ilu TibeT ■ '¿b Junio. Les derniéres 
fouilles du Fi-ruin rom-*íu.— Le pérü n«gre en 
.\fi ique. VwQ P.\i,h<ii noire vcnoc d'Amerique. 
2 J u i i o. J. Staüi.i.ng, ,\ travcrs la Sibéric. j la 
rccherchc d'.Vndrée — l'nc colonie agricole 
frans'aise au imanada— Les condiiions tulures 
d une e.xpediiion dans les rcgions polaires 
arciiqucs, - 9 J u 1 1 o Le bri>;anlage au Maroc. 
A propos de lallaire Pcrdicaris.— Les sépultu- 
res en C<»rée.— La prense japonaise. (>oniment 
elle irornpe ses lecieurs.— Fouillcs de M. Ga- 
YKj-. Découverte d un (}uif;nol contemporain 
des Pharaons. — lO J ulio. Norodom i*-*'' roi du 
Cambodí^e. l'n monarque asiaiique protege de 
la France.— La géncraiion sponiancc des Vi- 
llcs Kal^oorlic d Ausiralie.— Liniiation des 
lélicheurs au(>onpo. = 23 Julio. La vi. le de 
Bayreuih ct le theaire de Wagner.— La chassc 
des ph(jques a Fourrure.— M<L*urs et coutum- 
ines des Herreros -30 Julio. Voyagcs et ex- 
ploraiion au libei. -Saint-Louis el l'Exposi- 
tioQ cominéinorrtiive de lachai de la Loui- 
biane. 

Lorenzo Santamaría. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



La Junta Facultativa del Cuerpo de Archi- 
veros celebró sesión el i." de Agosto último y 
tomó los siguicDles acuerdos: 

I." Que se abr.m al público la Biblioteca y 
el Museo Arqucwlói-ico de Cádiz, cerrados 
hace ya tiempo sin autorización de Li subse- 
cretaría. 

zy Proponer la adquisición del Archivo del 
gencr.il Narváe/, con destino á la Real .\cade- 
mia de la Historia, en el precio de lo.txx) pe- 
setas. 

^.'^ Proponer la adquisición de un relieve, 
propiedad de D. Manuel González con desli- 
no al Museo Arqueológico Nacional. 

4." .\uturizar al Jefe del Musco Arqueoló- 
gico de Toledo para entregar eu depósito al lú- 
rector del t'.olegio militar de Muría Cr. sima, 
el retablo y los cuadros que solicita, hasta la 
instalación deíiniiiva de todas las colecciones. 

b.^ Trasladar al patio ilel Archivo de la 
Corona de Aragón los objetos exigientes en el 
cerc do inmediato al Mu^co Arqueológico de 
Barcelona, olíciando al electo a 1 1 Dipuiacion 
provincial pira que facilite el cambio de los 
sótanOÑ donde se hallan insial.dos los .Mo/os 
de Encuadra. 

6." Manifestar á la superioridad, á losfines 
que se inleresan en una R. o. ,lcl .Ministerio 
de Estado, acerca de la autorización para que 



una Comisión del Gobierno de Cuba estudie 
nucsiiws archivos, que los Jefes de los«cstable- 
cinúcnios del <'uerpodc .\rchiveros están dis- 
puestos á facilitar todas las investigaciones 
Con sujeción á !o preceptuado ea los regla- 
menos de. Cuerpo. 

7*^' Proponer que en las provincias donde 
existe \rch:vo hi-i »nco reg'onal, pase á el la 
(iocuinen'.ac.ón ile las órdenes m. masticas que 
'je conserven en las . cspectivas F>clegaciones 
de HacenJa. 

8.** Comisionar al lospecior 1). Vicente Vig- 
nau para cumpli. neniar el anterior acuerdo 
en 'o rcterenie a \'alencia. 

u." Peclarar de ulilidail para las Bibliote- 
cas públicas las si.suienles obra'.: 

Libro lie liis /.t'yc.s\ por 1). José Die Más. 

y'or.íiiJC/ó/j de las palabras en c'emán^ por 
D. Manuel .\1 ;»!doriad(». 

Derecho privado de Visicaya, por D. Diego 
Ángulo. 

Calculas mercantiles^ por D. Pablo Gaseo. 

Estudios ril(tS(\íicos y 6'</C'a/es, por D. An- 
tonio \"iñal >. 

D¡ccit>r.ari() biof^rájico de ^fúsicos Valen- 
ci.tn- s, por el Karon tle Alcahali. 

Manual de l'nlicia. por 1"). E.nilio Casal. 

J'i Sucialisnia y Ins auarijuistas^ por don 
Cristóbal Botella. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



241 



Tratado de Sombras y perspectivas, por don 
Próspero Lafarga. 

Algunos datos de metrología industrial^ por 
D. Fraacisco Cerón. 

Episcopologio Vallisoletano^ por D. Manuel 
de Castro Alonso. 

Estudio biográfico^ bibliográfico y critico 
de Luis Barahona de Soto^ por D. Francisco 
Rodríguez Marín. 



Eo la misma sesión, se acordó también: 
Trasladar al archirero de Hacienda de To- 
ledo, D. Joaquín Martínez Mollinedo, á la Bi- 
blioteca Universitaria de Santiago. 

Al Archivo de Hacienda de Toledo á D. Ma- 
riano Alcocer, que servía en el de Orense; en- 
cargando el servicio de este establecimiento á 
D. Juan Manuel Amor, Jefe de la Biblioteca 
provincial. 

Al Archivo de Hacienda de Soria á D. Julio 
González Hernández, que servía en la Bibliote- 
ca provincial de Toledo; encargando el servi- 
cio de ésta al Jefe del Museo Arqueológico, 
D. José Gómez Centurión. 

Conceder la permuta solicitada por los ofi- 
ciales de 4.® grado, D. Eduardo González Hur- 
tebise y D. Luis del Arco, proponiendo al pri- 
mero para el Archivo de Hacienda de Huesca 
y al segundo para la Biblioteca provincial de 
Tarragona. 
Finalmente la Junta quedó enterada: 
—De una R. O. del Ministerio de Gracia y 
Justicia, en la que se manifiesta que para el 
próximo presupuesto se ha consignado, con 
destino á la Biblioteca Colombina, el crédito 
que se solicitó. 

—De otra R.O. del Ministerio de Estado tras- 
ladando la invitación que el Gobierno de Bél- 
gica hace á España para mandar sus rcpresen- 
untes al XVIII Congreso de la Federación 
Arqueológica de aquella nación. 

—De un oficio del Jefe del Archivo de la Co- 
rona de Aragón, manifestando que por invi- 
tación de la Academia de Buenas Letras de 
Barcelona, había facilitado á esta Corporación 
algunos datos sobre la historia de aquel edi- 
ficio. * 

—Y de otra comunicación del Jefe del Mu- 
seo de Reproducciones .\riísiicas, relativa al 
personal de aquel establecimiento. 



Por R. D. de 10 de Agosto último se dispuso 
que la Academia de Bellas Artes de Sevilla se 
denomine en lo sucesivo Real Academia de 
Bellas Artes. 



cas; el título de las obras y número de ejem- 
plares donados, son los que á continuación se 
expresan: 

La primera cura, aoo ejemplares. 

Guia práctica, higiénica y médica del Euro- 
peo en los paises tórridos, 200 ejemplares. 

Entre trópicos, 100 ejemplares. 



Con fecha 19 de Agosto se hace público un 
anuncio del Gobierno de Nicaragua para pro- 
veer con profesores españoles dos plazas de 
catedrático en el Instituto de la capital de 
aquel estado. 

Con la misma fecha se publica una nota bi- 
bliográfica para introducir en España una 
obra impresa en el extranjero; Desarrollo del 
idioma Castellano desde el siglo XV hasta 
nuestros dias, por el P. Carlos Lasalde. Tip. de 
B. Herder, en Friburgo de Brisgovia, 19014. Un 
vol. en 8.<^ de xvi, 310 págs. 

Por R. D. de 8 de Septiembre se pone bajo la 
protección del Estado al Centro de Arabistas 
constituido por los discípulos de D. Francisco 
Codera, y se dictan re|<Us para su perfeccio- 
namiento. 

Por R. D. de 9 de Septiembre se autoriza al 
Ministro de Instrucción pública para que 
pueda disponer, sin las formalidades de su- 
basta, las obras necesarias para la calefacción 
del edificio que ocupa la Biblioteca Nacional, 
el Archivo Histórico y los Museos Nacionales. 
Con fecha 10 de Septiembre se expidió la 
R.O. siguiente. 

«Debiendo comenzar mañana á regir el re- 
glamento del descanso dominical: 

Teniendo en cuenta lo dispuesto en el ar- 
tículo i.^, párrafo 3." de la ley, y en el 8.® del 
capitulo III de dicho reglamento; y 

Considerando que la afluencia de visitantes 
es extraordinaria en los Museos los don^ingos, 
y que no debe privárseles de tan culto como 
instructivo esparcimiento; 

S. M. el rey iQ. D. G.) ha tenido á bien dis- 
poner que en esos días permanezcan abiertos 
durante las horas de costumbre los Museos de 
Arte Moderno y Nacional de Pintura y Escul- 
tura, y que los directores de ambos esubleci- 
mientos señalen un día determinado de la se- 
mana para restituir al personal del servicio 
de vigilancia el que presten el domingo, con- 
forme á la ley y reglamentos citados». 



En R. O. del 11 se dan las gracias al Dr. don 
Federico Montaldo por un donativo de libros 
que ha hecho con destino á Bibliotecas públi- 

3.* árOCA.— TOMO XI. 



A los 88 años de edad ha fallecido en esta 
Corte el docto Archivero general de la Real 
Casa y Pauimonio, D.José deGQemesy Willa- 
me. Persona de gran ilustración dio muestras 
de su competencia en la obra titulada: OrgU" 

16 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



(historia y ciencias auxiliares) 



Año VIII.— Octubre de 1904. — Núm. 10. 



REMINISCENCIAS DE TOLEDO 

SEGÚN LOS DOCUMENTOS MUZARÁBIGOS 



Era el Al-Hi^ém ((•Ij^l) ó Al-Hissén (^^La^l), cuyo nombre, si bien 
con significación impropia y diferente de la que le corresponde ', hubo en 
el de Alficén de perpetuarse, — recinto militar independiente de la Al-Me- 
dina, y derivación amurallada é hijuela indispensable de la fortaleza del 
Alcázar, al cual aparecía convenientemente enlazado. En limites hoy no 
del todo fáciles de señalar, cual se comprende, tendíase al pie de las estri- 
baciones orientales de la eminencia que ocupaba aquel enhiesto baluarte, 
defendiéndolas, para dirigirse hacia el actual Paseo del Miradero, y com- 
prendía la pretendida Puerta de los Doce Cantos, cuyo título primitivo 
desconocemos, y la cerca amurallada que desciende en dirección del Puen- 
te de Alcántara, la cual, encaramándose por los riscos, venía á unirse al 
recinto particular de la Al-Medina quizás por las proximidades del Torno 
de las Carretas, en tanto que desde la Cuesta del Alcá^^ar, en línea más 
ó menos accidentada, otra muralla donde abría comunicación la torre del 



I Másele dado la de Abajo, tanto por desconocer la verdadera escritura de la palabra, como 
por convenir con la topografía del terreno, así respecto del Alcái^ar, como de la ciudad misma. 
No se olvide que en la Alhambra de Granada existía cl llamado Al-Hi^án en las capitulaciones, 
el cual comprendía las fortiñcaciones fronteras al Palacio de Carlos K, en las cuales está el 
presidio. 

3.^ ¿POCA.'TOMO XI 17 



244 REVISTA DE ARCHIVOS 

Arquillo de la sangre, cerraba por Zocodover el perímetro de aquella 
barriada, y cruzando por la antigua calle de la Lamparilla quizás, 
se incorporaba en sus inmediaciones á la cerca de la Al-Medina, la 
cual proseguía hasta Bib-al-Mardóm, según dejamos repetidamente in- 
dicado. 

Dentro de aquella zona desigual y accidentada, que es en realidad 
uno de los más pintorescos y alegres' sitios de Toledo, v cuya posición, 
ventajosa en todos conceptos,. no desconocieron ni desaprovecharon ro- 
manos, visigodos ni musulmanes, quienes hubieran con error procedido 
* de otra suerte, — si no estuvo el Pretorio, erigida fué, cual en otro lugar 
de este trabajo demostramos, el Aula regia visigoda con la Iglesia Preto- 
riense de San Pedro y San Pablo, como tuvieron los gualíes y más tarde 
los régulos toledanos sus alcázares en el emplazamiento del grupo que 
forman actualmente el Convento de la Concepción, el Hospital de Santa 
Crut{ y el Convento de Santa Fe, de las Comendadoras de Santiago. 

Allí, por declaración expresa del monarca, sabido es que halló Al- 
fonso VI la iglesia de Santa María de Alfi^^ém, c<quae nunquam titulum 
christianitatis perdidit», y en torno de ella agrupado, el caserío, humilde 
á la sazón, de los feligreses, habiendo aquel príncipe donado una y otro 
en 1 095 al Monasterio de San Servando «pro augmento conversationis 
monasticae suorumque famulorum et pro hospitum receptione». Allí es- 
taban las casas del palacio urbano llamado de Galiana \ como el de las 
orillas del Tajo; y allí, á pesar de la donación memorada, perseveró la 
población muzárabe, contra lo asegurado por el moderno historiador de 
Toledo, quien, sin alegar prueba ni testimonio de su aserto, no vacila en 
afirmar que «para vivienda de los árabes» que en la ciudad habían per- 

I Parro, no sabemos con qué fundamento critico, y siguiendo en esto las fantasías de Salazar 
y Mendoza y demás autores, afirma con ellos que esta morada real «fué conocida entre los 
moros, y aun en tos primeros siglos de la monarquía castellana, con el nombre de Palacios de 
Galiana, porque parece que fueron la morada predilecta de la célebre princesa mora, hija del 
rey ó gobernador de Toledo, el valiente Galafrc» (tomo II, pág. 100). Lo cierto es que, prescin- 
diendo de cuanto hay de ridiculamente novelesco, se ignora en realidad hasta ahora el origen 
de esta denominación legendaria, que resulta por tanto en absoluto gratuita. A nuestro buen 
amigo el Sr. González Simancas produce cxtrañeza esta nuestra afírmación, hecha antes de 
ahora, pues por haber hallado en una bula de Julio II del año !5o5 llamadas Casas de Palacios 
de Galiana las que eran resto de la morada real, juzga ya históricamente justificada la deno- 
minación (El Convento de la Concepción en Toledo, artículo inserto en el Boletín de la Socie- 
dad española de excursiones, núm. de Junio de 1904, pág. lao). Julio II repetía en su bula lo 
que de Toledo se le decía, y en este concepto carece de fuerza probatoria el documento; por 
lo demás Galiana era nombre femenino, usado en los siglos xii y xiii, como respecto del último 
lo acredita la escritura núm. i56 de la C. T. (I.), año 1202, era 1240, donde interviene una doña 
Galiana, nombre escrito en el documento: H-.— jLiJL¿ 1U«0 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 2¿[b 

manecido después de io85, señaló el hijo de Fernando I «todo el espacio 
que hay por bajo del Arco de la Sangre de Cristo hasta el río, á uno y 
otro lado» K 

En esta barriada, de tan crecido interés histórico, ennoblecida por los 
alcázares reales donde habitaron, á no dudar, Alfonso VI, Alfonso el Ba- 
tallador 2 y Alfonso VII por lo menos, sitúan las escrituras muzarábigas 
dos conventos de religiosas, ambos desaparecidos. Es el uno de ellos, el 
que dichos documentos llaman, sin alteración casi, Convento de San Pe- 

dro en Al-Hi^^ém ((•I^JL »^L ó ^J^^ >:;aJL*í y.j>), y la primera mención 
que de él se halla, corresponde al año 1161, era 1199 3. Dícese fué funda- 
ción hecha en la parte central de los alcázares reales referidos por el 
propio Alfonso VI, quien llevó á él religiosas de la Orden de San Benito, y 
que reconstruyó el edificio Alfonso VIII -*; pero en el traslado de la Carta 
de confirmación, otorgada por Alfonso X en la propia Toledo á 20 de Fe- 
brero de la era 1292, año 1264 ^, se declara terminantemente fué la funda- 
ción debida á la piedad del glorioso emperador Alfonso VII, limitándose 
su nieto, el vencedor de las Navas, á confirmarla ^. La situación de este 
convento, que el hijo de doña Urraca dice estar junto al Alcázar de los 
reyes, fíjanla ya las restantes escrituras que utilizamos; la del año 1190, 
era 1228, le da por entero el título con que era seguramente conocido 
por todos, y que cambió más tarde por el de San Pedro de las Due- 
ñas 7, designándole con aquél las del tiempo de San Fernando y Alfon- 



1 Martín Camero, Historia de Toledo, págs. 796 y 797. 

2 Los Anuales Toled. I, ai año IV consignan con efecto: «El Rey de Aragón en XIIII días 
Kal. de Mayo cniró en Toledo é regnó. Era MOLIX» (Hsp. Sagr., tomo XXIII, pág. 388). 

3 C T. (I.) núm. 32. Es un testimonio por el cual doña María, hija del alguacil Mair Temám^ 
declara haber puesto á don Clemente el monje r,_^ílJl c^^LJbl .mí*^) en posesión de una 
almunia ó h.erta, plantada de moreras desde el tiempo de los muslimes, la cual se hallaba en 
el arrabal, en el barrio del Convento de San Pedro íji^La o^Ju¿Í -p,0 ^y^\^ i^y[^ 

4 Salazar y Mendoza, Crónica del gran Cardenal^ pig, ^88^ citando «vn priuilegio de e^u 
fundación, inserto en otro del rey don Alonso el Sabio*, que es al que aludimos adelante. 

5 Conservan las religiosas del Convento de la Concepción este traslado de la Carta original, 
en el que condón Alfonso de Molina y los Prelados confirma también don Aboavdile Abenna- 
zar, rey de Granada, vasallo del rey. Tal asegura el Sr. González Simancas á lo menos (Boletín 
de la Sociedad española de excursiones citado, pág. 120, nota). 

6 Según dicho traslado, que sentimos no conocer en su original latino, Alfonso VIII, en fecha 
no consignada, hacía sólo «carta de concesión y permanencia y confirmación» al convento, «y á 
vos, doña Rufina, actual abadesa, á vuestras sucesoras y á todas las monjas que en el mismo 
monasterio os sustituyan ú os sustituyeren, os lo concedo perpetuamente, y además os confirmo 
la predicha iglesia de San Pedro, á saber: el mismo lugar designado graciosamente por mi fa- 
mosísimo abuelo el ilustre Emperador, como origen de la primera fundación del monasterio». 

7 C. T. (I.), núm. 108. Venta de una casa en el barrio (n<^^-^^) ^^ Pot^o Amargo^ hecha por 
una monja de San Pedro en Al-Hit^ém^ con asistencia y autorización de la abadesa. 



246 REVISTA DE ARCHIVOS 

SO X ", sin que "por ello dejase alguna vez de ser nombrado por el iugar 
que en las inmediaciones del Alcázar ocupaba ". 

Cerca de los antiguos, en terrenos y edificios que por donación de Alfon- 
so VI fueron Hospedería del Monasterio de San Servando, y tuvieron por 
aneja la Iglesia d&Santa María en .4/-//iteín,quedi¡eron /4/jícen asimismo, 
corrompiendo el vocablo, donde siglos adelante estuvo el Carmen Calca- 
do, es, al mediar de la XIII.* centuria, nombrado el Convento de Santa 
María en Al-Hiiém (^I/jtiJLj f^jA nü-;; ^jo), cuya comunidad religiosa se 
hallaba en situación mucho más desahogada que la inmediata de San Pe- 
dro, como acredita la naturaleza de las escrituras que se conservan 3, ha- 
ciendo constar los escritores que Alfonso VIII en uio hubo de ceder á 
Ruy Díaz, de Anguas, para la Orden militar de Calatrava, oel palacio y 
huertas de Galiana en Toledo, con lo cual se instituyó "el Priorato de 
Santa Fe» -i; sin embargo, á Juzgar por el traslado de la Carta de confir- 
mación de 1254, ya citaJo, y que las monjas de la Concepción guardan 



1 C. T. 


<l.)nüm. 140, afti 


> 1199, era 1137; escritura por la cual la abad 


esa de San Prdro tn Al- 


Iliifém. ol 


iligad.por lísne 


ccsidides y miserias de iquellai años, vend 




a* Franct 




aciones del mercado de lefduras. ,^-j.wJ 


t) \¡JL> 'Jx. (U Btr- 




m. t8j, aüo 1209, . 


ira 1147; num, 193, ano 1192, era i!3oicopii 


ideiiia. era 1248). ímu- 








di .San Pidro tn Al-HI- 


^ém uo» < 


riña en Torres pa 


ra que su cuerpo sea enterrado en dicho cor 




«. .259. . 


'""> ""Chí por li 


1 ;.badeja de un iroio de «irtí que poiei» c 


n Laliic elConvrnfo di 


San Ptdr 


Dfn A¡-Hi!:ém,p 


or precio de cinco milscilc« de oroalfonsi: r 


,tim.33fi."fíoi25i,erai2e9 


vcnl» de 




tn Zoeodover, que lindaba con otro mes 


ÓQ del Coavif.lt, dt Sa» 


Pidrocn 


M-Hifém: núm. 


359. año 1255, era 1293; núm. 459. .Ño iiBi. 


efai3».C. S-C.nüm. H 



provisional, año 1227. ora i;6S. 

3 C. T. (1.) Dúm, iS5, año 120:, era 1140. Escritura de ve 
it«y, otar Rada por li abailrsa, la iluslrtdvña Sancha, de la 
dro, situado tn ti f afro Unta dil Alcázar: -U. >j) S 
jUl¡Ü\ v_¿/íiJ Vjíx^ ,j,.J_í; jf_^ ci'Líjy'l.— Vende, según dice, por miseria, pues no teníala 

Salazar y MenJoia rclaiiva á la protección que a dichas monjas dispensa Airooso VIII, eo cuyos 
dial fué eileodido el documento. 

3 C. T. (I.) Dúm. 334. año isbo, era [2S8 El racionero don Jos¿ Ramiro, coa sus dos hermanas, 
una de ellas moaja en Santa María dt Al-llifém, vende la cuarta pacte pro indiviso de una 
cata en laeollaciün de San ,indrii, cerca del Pof ti Amargo: núm. 346, año iiSj, era 1191; la co- 
munidad de Sania Muría tn Ai-Ili^ém compra unos molinos harineros ea t\aiii"tdt Filasobrí 
ti Tajo: » j . I .'i j^ ^ íÍiaAj'I J»_mJ— Parro (t. II, pags. 91 y 93) afirma que de los 
bicoca y propiedades de San Servaniío entra 3 disfrutar ala silla arzobispal, ea virtud de lo 
cu] el prelado, o. Rodrigo Jiménez de Rada, traspasó dichas iglesia y casa-hospedería a las 
Monjas de Sao U) Domingo de Silos (vulgo el Antiguo), de lo que— e« presa— conservan escritura 
formal en su archivo estas religiosas, que no sabemos cómo ni cuiodo dejaron de poseerlas; pero 
I tfo 11 lo cieno— agrega— que a últimos del siglo xv habitaron allí las Comendadora* de Sin- 
ÜUgo, traídas de Castilla por los Reyes Católicos*. Si el hecho de haber poseído la antigua ígle- 

lla de Santa Alaría dt Alficin las monjas de Santo Domingo por donación del ariobíspo don 

Rodrigo ei cierto, poco tiempo debió de ser, i juzgar pi 

lo declaran. 

4 FctDÍodei Guerra (Aureliano), Hiiloria dt loa Or^enea mf litai-M, tomo I, p*g. 287. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 247 

actualmente, —el propio Alfonso VIII había hecho donación al Convento 
de San Pedro de la ctpequeña iglesia (ecclessiolam) de Santa Fe... aquella 
que está en Alficén, que es rodeada por el camino ó calle por el cual se 
baja al río Tajo y vuelve á la iglesia de Santa María^^ mencionada «hasta 
el muro y baño que está junto al mismo» ^ Un año antes, en i253, el pres- 
bítero don Pedro Sánchez, que lo era del clero de San Román, hacía á los 
freires de Calatrava cierta manda para que le dieran en Santa Fe ente- 
rramiento 2. 



Seguía en importancia á la Al-Medina el que.por excelencia, conforme 
dejamos apuntado, recibía título de el Arrabal de Toledo. Por abrir en él, 
como de mayor tráfico, la puerta principal entonces de la población, que 
es hoy uno de los monumentos más caracterizados de la misma, llamóse 
también Arrabal de Bib-Sacra 6 Bisagra, cual por el templo parroquial 
de Santiago tomaba esta denominación, y por hallarse al N. establecido, 
era designado asimismo en las escrituras con arreglo á su situación topo- 
gráfica. Nacido acaso en los días de la dominación romana, y perpetuado 
en los de visigodos y musulmanes sucesivamente, llegaba á los de la Re- 
conquista, comprendiendo extenso perímetro amurallado. Arrancaba éste, 
que hubo de ser en su mayor parte reconstruido ó reparado el año i loi por 
Alfonso VI, del recinto mismo del Al-Hi^ém 3, al cual daba paso desde el 
Puente de la piedra ó de Alcántara la Bib-Al-canthara {üjÍjúHj] vW), cuya 
verdadera posición, si no es el torreón demolido por ruinoso en 1871, no 
puede precisarse, pero cuya existencia consta sin embargo en el siglo xii 4. 



1 Por este documento, cuyo texto original no conocemos, y cuya fecha no consta en la noti- 
cia que de él da el Sr. González Siinancas (loco citatoj, se ñja la situación de la iglesia de Santa 
Féy y se comprueba la existencia de una vía pública, que con corta diferencia es la del Carmen, 
la cual se bifurcaba al fínal, para bajar al Tajo á la derecha y para ir á la iglesia de Santa Maria 
de Al-IÜJ^ém á la izquierda. Es extraño no se mencione puerta alguna en el muro, la de los Doce 
CantoSy que tan antigua estiman los autores. 

2 C. T. (I.) núm. 349, testamento cit. 

3 Así lo acredita la escrit. C. T. (I.) núm. 32, citada arriba, hablando de una almunia ó Auer- 
ta en 1199, la cual estaba en el Arrabal (^^o^Ji^Y en el barrio ó distrito ^H^^k^-J del Con- 
vento de San Pedro, que era el del AUHij^ém. 

4 La Crónica Adefonsi Imperatoris, escrita en el siglo xii y cuyo testimonio inTocaroos 
repetidas veces, expresa por terminante modo que al regresar triunfante á (Toledo aquel mo- 
narca adeduxerunt eum intra cívitatem per portam quae dicitur de Alcántaras (Esp. Sagr 
t. XXI.pág. 380). 



248 REVISTA DE ARCHIVOS 

Desde allí, por las vertientes que bajan hacia la Vega, se dilataba á 
Occidente, quedando incluida en él toda la parte de población que Fc 
extendía fuera de los muros de la Al-Medina, con el que llamaron Arra- 
bal de San Isidoro, el actual de la Aniequeruela, denominado Antequera 
en la XVI.* centuria », la barriada que hoy tiene nombre de Arrabal de 
Santiago y la Granja, que había sido del Convento de San Clemente 2, y 
punto desde el cual la cerca se incorporaba á la de la Al-Medina, no 
lejos de la Puerta de San Martin ó del Cambrón, en las proximidades, á 
lo que parece, del edificio apellidado Nuncio Nuevo, trepando para ello 
por la escarpada pendiente que allí se hace. Servía, pues, de antemural á 
Toledo, y en él mencionan de E. á O. los documentos hasta tres puertas 
principales, aunque diferentes en categoría, con relación á la del extremo 
occidental, que es la que, más ó menos adulterada, ó quizás reconstruida, 
subsiste inutilizada desde los días del emperador Carlos de Gante. 

La del límite oriental, apellidada en el siglo xvi Torre de las cinco es- 
quinas, bien que no es la primitiva, ni mucho menos; pues, aunque con em- 
plazamiento distinto, hubo de ser edificada de nuevo hacia laXV.*cenluria, 
— ha conservado su originario nombre de Bib-al-Mojádha (x^l-^^uJI vb) 
ó Puerta del Vado, con que en las escrituras aparece 3, coVrompido ya 
de antiguo, no obstante, en Puerta de la Almo/ala, dando así ocasión 
con este apelativo á errónea etimología, que era, por otra parte, verosímil, 
al ser hasta ahora desconocida la verdadera escritura de la palabra 4. Más 

1 Relación de Toledo, año i566, dirigida á Felipe H por don Luis Hurtado Mendoza (El Arte 
en España^ i. VII, pág. 190), 

2 Arch. Hist. Nac. Documentos de San Clemente el Real, sala VI, caja 231. 

3 La escritura más antigua que á esta Puerta alude es la del núm. 72 C. T. (1.) y corresponde 
al año 1182, era 122a Se refiere á la venta de un pequeño jardín ó granadal, en el distrito (ó en 
las inmediaciones) de la Puerta del Vado junto al rio TajOy y cerca del lugjr cooocido por Roca 
ó Peña del cuerno: v-/JL'Lj xs^Li -^ i^^ 8-ó'i..s^wJt ^.,'Li s^j.s^ ... jíJuyL^cxJJ «.a.».2w 

.^ JL'I Hj^aO^ gj|>.^ w^'I «^•-♦jI ^<Aj C. T. (I.)nüm. 1 25, año 1194, era 1232; núm. 129, año 1 196* 
era 1234; núms. 179 y 180, año 1209, era 1247; núm. 192, año 1210, era 1248, venta de un trozo de huerta 
en el distrito ( v*».^») ó en las inmediaciones de la Puerta del Vado; Annales Toledanos II, 
año 1113, era ii5i, «venida de Tajo, que cobrió el arco de la puerca del Almohada, é andaban 
los barcos en el arrabald» (Esp. Sagr., t. XXHI, pág. 4<>4); Annal. Toled., I, año 1207, era 1245, 
«avenida de Tajo, que cobrió la puerta de la Almofada...^ (Esp. Sagr.^ t. cii., pag. 395). Ea ibii^ 
según la ley XIII de las Ordenanzas sobre el, vino, se la llamaba todavía puerta de Almohada 
(Ordenanzas de Toledo, pág. 252). 

4 El docto Simonet hacia el nombre corrompido Almofala sinónimo de Real 6 Campamento^ 
recordando el que por estos sitios estableció Abd-er-Rahman III contra Toledo en 318 H., y en- 
tendiendo ser el de Almohalla el título propio de esta puerta (Recuerdos hist. y poét, de Toledo, 
art. V publ. en la Crónica de Ambos Mundos de 2 de Diciembre de 18Ó0). Para Siinonet era en- 

tonces indudable se escribía Bib-al-Mohalla ^nJIs^I ol^j, y decimos entonces, porque ha- 
biendo sido el primero que estudió más tarde las escrituras muzarábigas toledanas» d«bió co 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 249 

adelante, en la cintura de murallas que cierra esta parte del Arrabal del 
Norte, correspondiente al barrio de San Isidoro en aquellos tiempos, y 
al Arrabal de la Antequeruela en los presentes, entre el torreón desmo- 
chado de la Almofala y la Puerta nueva de Bisagra, se hace forzoso si- 
tuar, con arreglo á los documentos, otra entrada, que abría de fijo en el 
sitio en que desemboca y muere sin sah'da hoy una calle que en la Ante 
queruela va desde la del Sacramento y cruza la de los Alfares ^ 

Apellidanla Bib-ath-Thafelin (q-J^^í^uI ^ L) ó Puerta de los^Grede- 
ros 2, y con haber tomado nombre, sin duda alguna, del mercado que allí 
hacían los vendedores de la greda incompárabje y famosa que de Magán 
y de la Solanilla traían y utilizaban para blanquear los paños, fuera de 
ella y de la del Vado^ existían por las Covachuelas, hasta la ribera del 
Tajo, multitud de huertas, á las que las escrituras se refieren 3. La situa- 
ción controvertible de esa Puerta, fíjala cierto documento referente á la 
venta de una casa en la collación de San Nicolás, que lindaba por uno 
de sus lados con una carrera ó calle, (da cual iba hacia Zocodover y la 

Puerta de los Grederos:^) (q — JUiul v'Wj v'j->^l ^y^ y^'^ c^ít^'j^^ "*• 

rregir el supuesto en su Historia iDédita de los muzárabes españoles. Como en otro lugar nota- 
mos. Pisa (cap. X del libro I, fol. 21), hablando de las puertas de Toledo, dice respecto de ésta 
que en el mismo muro en que está la Puerta Nueva, «en una torre grande ay otra puerta menos 
principal y pequeña, que siempre está cerrada, ó tapiada, que por nombre Arábigo es llamada 
la puerta de Almofala ó Almohada*, 

1 Según Luis Hurtado Mendoza en la Relación i Felipe 11, con los despojos del cementerio 
musulmán se había labrado en el barrio de Antequera; y en el de San tsidoro decía (1576): «su 
ámbito es poblado la mayor parte de panaderos, alfahareros y moriscos* (El Arte en España, 
t. VII, pág. 190). 

2 C. T. (I.) núm. 125, año 1194, era 1232, relativo á la venta de una huerta T .^LlscUI) en las 
afueras de Toledo, junto á la Puerta del Vado y la de los Grederos: v^L)» }^AáL.^i:V4j| ujL iAJw£. 

..yAiÜLbJlj núm. 129, año ii96,era 1234, venta de un trozo de huerta y tierra de prado (ly^jl 
JwyoiÜI V junto á las mismas puertas; núm. 141, año 1199, era 1237, venta de un trozo de huerta 
hecha á favor del tesorero de la Catedral, en el distrito de la puerta de los Grederos: ^y^^^ 

..«JÜuSLll VM) núm. 179, año 1209, era 1247, venta á favor del dicho tesorero de la Catedral, de 
tres partes de huerta á las Puertas del Vado y de los Grederos; núm. 180, la misma fecha,.venta 
hecha por el subdiácono don Juan, de la iglesia de Santo Tomé^ i favor del dicho tesorero de la 
Catedral, de un fro;^o de huerta, con sus frutos.,, en la orilla del vado del rio Tajo, saliendo 
de la Puerta del Vado y la de los Grederos, junto á la huerta de la Sacristanía [de la Catedral]: 

SUí?Ls:\Jl v^í ^J^ í^l-i j^ Sw?Lsr.^ ^'-^ ... ^"-^' V^-»'' s¿M^ iUlafiJI >a,»:^ 

3 Recuérdese lo expresado por los documentos de la nota precedente; en el año 1219, era 1257, 
el arzobispo don Rodrigo trueca con el Convento de San Clemente varias propiedades, y entre 
ellas, á favor de la iglesia, «orfam olmofada*(Arch, Hist. Nac, documentos de San CUmentt, 
tala VI, caja S31, A-P). 

4 C. T. (I.) núm. 284. 



25o REVISTA DE ARCHIVOS 

Aunque la topografía y el aspecto de esta zona de Toledo han variado 
grandemente desde el año 1240 á que el documento pertenece, obliga su 
contexto, claro y terminante, á reconocer, primero, que la muralla de la 
Al-Medina había sido ya derribada en la confluencia de la ciudad propia- 
mente dicha con el Arrabal del Norte j á fin de establecer franca comu- 
nicación entre una y otro, no siendo, por tanto, la Bib- Al-Mar dóm la 
única puerta que facilitaba dicha comunicación entonces; y después, que 
la carrera (cfíj^) mencionada, bordeando las escabrosidades del terreno, 
lejos de seguir á buscar la que arrancaba de la antigua Puerta de Sacra 
{jijk^ v'"-í), ni continuar con la uniformidad que hoy la calle de las Ar^ 
mas hacia el punto en que para mayor comodidad fué labrada en i35o la 
Puerta nueva de Bisagra (lo cual forzaría á identificar esta entrada con 
la de los Grederos), bajaba por el contrario á la barriada de la Ante- 
queruela y continuaba por ella hasta la Bib-ath-ThaJeliny que le daba 
paso ^ 

En el extremo occidental persevera, tapiada como la anterior, la que 
es estimada como primitiva entrada de Toledo desde la Vega: la Puerta de 
Bisagra (^JLZ v'^), cuyo nombre ha dado origen á tantas fantasías entre 
latinistas y orientalistas, y cuya pequenez y estrechura la harían sospe- 
chosa como principal en población de tal categoría, si no depusieran en 
su tavor muy notables circunstancias, que alejan toda sombra de duda en 
semejante concepto. Revela y acredita al par su importancia durante el 
siglo XII, el hecho, harto expresivo y reparable, de haber como singular 
y beneficiosa merced concedido á la Catedral Alfonso VIII en 1201, 
era 1239, bajo el pontificado de don Martín, cincuenta áureos en el peage 
«nostre porte de Bissagra ^; corrobórala no menos expresivamente en 
todo el siglo XIV, el que ni el año de 1355 ni el de i368, pensase el bas- 
tardo conde de Trastamara en atacar ni violentar aquella entrada, y 
certificada en la siguiente centuria XV.**, no sólo el que rebelado en To- 
ledo Pedro Sarmiento el año 1449, pusiera sus reales don Juan II «facía 
la parte que es enfrente de la puerta de Visagra, en aquellas cuestas e 
oteros que... son cercanas de la Iglesia de Sancto Aliphonso, é cabe la casa 

1 L.1 identificación de la Puerta Nueva de Bisagra y la de los Grederos la hace imposible la 
expresiva designación de los documentos muzarábigos, al hablar de las huertas que había fuerm 
de los muros del Arrabal; en dichos documentos se dice de una huerta que esta junto ÍiAác) 
á la Puerta del Vado y la de los Grederos^ y esto no lo consiente en manera alguna la larga 
distancia que separa el torreón de la Almo/ala de la puerta que abrió el César Carlos V. 

2 Lib. Dec. de la Cat. de Tol., fol. 42 v. 



J 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 25 I 

de la forca» \ atacándola después el Condestable don Alvaro de Luna, 
pues allí «por estonce acaesció cargar toda la gente de amas partes, de 
guissa que ciertamente allí era el mayor peligro» 2, sino la declaración 
rotunda del cronista, quien manifiesta que el apoderarse de tal puerta era 
«por cierto cosa muy dura, é empresa muy braba de acabar», como in- 
tentaba el Condestable 3. 

Contribuyen eficazmente por su parte á demostrar lo propio, así el 
que según las Ordenanzas de i5i 1 sobre introducción de vino, fuera una 
de las tres puertas privilegiadas por donde se consentía su entrada en la 
ciudad 4, como la memoria que en iSyó se conservaba entre las gentes 
todavía de la significación que obtuvo hasta los días del César Carlos V^ 
en los cuales fué construida la Puerta Nueva del mismo título (i55o), 
pues pasando por alto lo de la supuesta via sacra, soñada por los eruditos 
latinistas del Renacimiento, é interpretando con ellos el apelativo por la 
etimología latina, don Luis Hurtado Mendoza declaraba que aquella puer- 
ta, ya cerrada, se llamaba «de visagra», «porque salían por ella á los tres 
cimenterios de las tres leys que en Toledo se tolerauan, de judíos, moros 
y xpianos: los judíos en el cerro de la Horca, los moros en la Vega, y 
los xpianos cabe Saii Ylefonso (la ermita de este santo) y Santa Leocadia 5, 
no siendo en realidad otra la deducción que se obtiene de lo que en el 
siglo XIV, ya citado, decía el Arcipreste de Hita, quien, refiriendo cómo 
don Amor marchó por cuaresma á Toledo, donde halló «grand santidad», 
escribe: 

1280 — Estaba en un palacio pintado de almagra; 

Vino á mí mucha duenna, de mucho ayuno magra; 
Con muchos paicr nostrcs é'con mucha oración agrá, 
Echáronme de ¡a fibdat por la puerta de Visagra. 

Bien que perdida entre el vulgo de mahometanos y muzárabes la me- 
moria de la verdadera ortografía en orden al apelativo de esta antigua 
Puerta, conviniendo en sacra (í^a^), y luego en sagra los castellanos, 
la palabra primitiva >JU^ (sa/ila), equivalente á llanura y á vega, voz la 
última usada también por los muzárabes toledanos del siglo xiu (:v¿L), — 
las escrituras de aquella naturaleza ponen término definitivo á las con- 
troversias entre los etimologistas suscitadas, demostrando era la Puerta 

1 Crónica del Condestable don .ilvaro de Luna, lit. LXXXI, pag. 2<k» de la ed. de 1784. 

2 ídem, tít. LXXXII, pág. 211. 

3 ídem, id., pág. 213. 

4 OrdenattJ^as... de la ciudad de Toledo, pub. en iS5ñ, lii. CXLII, ley XIII, pág. 252. 

5 Relación á Felipe II (El Arte en España, i. \'II, pa<^. ujo). 

3.* áPOCA.— TOMO XI. I 8 



252 REVISTA DE ARCHIVOS 

que daba paso para la Sagra (¿yui — vJL^), y que su nombre es origina- 
riamente arábigo; bajo la forma latinizada de Porta de Bebsagra, hácese 
mención de ella en el año 1098 ^ y con su denominación arábiga no apa- 
rece en las escrituras, sino en 1 149, era 1 187 =. 

Abríase también en la cerca de este Arrabal del Norte ó de Santiago 
un Pzstigo llamado de San Pablo ya en i5ii 3, y en i49() existía otro 
Postigo más, denominado de la Granja entonces, por corresponder á 
ella sin duda, el cual probablemente estuvo en el punto en que venían á 
confluir la muralla exterior y particular del Arrabal con la interior de la 
Al-Medina, hacia donde se halla el edificio del Xuncio Suevo 4. Este Pos- 
tigo hubo de ser de positivo la Puerta Almaguera que citan los autores y 
con nombre de Porta de Ahnaquara menciona la Crónica latina de Al- 
fonso \'1I ^, resultando toda aquella extensa zona con tres puertas y dos 
postigos, número de comunicaciones que proclaman y patentizan la im- 
portancia de tan populoso suburbio, más tarde fraccionado en tres, como 
hoy oficialmente ocurre ^\ 

Fundada después de la Reconquista, en él no existía sino una Parro- 
quia, latina por consiguiente, consagrada al Patrón de España; nómbrala, 
aunque por incidencia, una escritura del año 11 14, era 11 52 7, fecha la 
más antigua registrada en los documentos, los cuales hacen á la misma 



1 bectrro nuevo de la Cat. de Tol., fol. b v. 

2 C. S. C.ícscrii. núin. 214 provisional; (',. T. (P.) núm. XXX\'II. .mo iiy.S, era 1213, venta de una 
cas.i cu el Arrabal de Bib-Sacra^ en la colación de Santiago de la ciudad de Toledo: v^£^^ ¿¿ 

sJUíJLl? vJLiA4«i >^^5-A v:>v.^wCÍ \Ay^.i z JL^ V^í Becerro nuej'o cii., fol. 44 v., año iiík>, 
era i22>^, trueque hecho por el arzobisiHi don (ion/alo ^quondam domus iuxia portam de Sacra in 
arraualde»; CT. (P.) núm. CU. año 1210, era 1248. Ks exiraño que ni por acaso la Chronica 
Adefonsi Imperatnris haga mérito de esi.i puerta. 

3 Ordenani^as. . de la ciudad de Toledo, til. '-XLIl, ley XIII, pág. 252. Por esta Icy^e dispone 
en aquella techa no entre por dicho Postigo vino ni mosto alfjuno. Aunque no dan noticia de él 
las escrituras muzaráhigas, parece debió estar no Icios de la actual Puerta Nueva, donde toda- 
vía es apellidado Huerta de San Pablo el terreno allí cultivado; según dichas escrituras, el /^a^ro 
de San Pablo (j»-? c^^J^^^ \Ay^^)^ el del barranco de San Pablo (yjyi ^Ouw 0\X¡L>- KwCj.^»^ 
y la ermita consagrada á este apóstol, estaban cerca del pago de Al-Oyon, en Valdccarábanos, 
según el Becerro viejo Oy^-l), l'ol. <">4 r.. añu M4<>, era 1184, si no es que hubo dos pagos del propio 
nombre. 

4 Crónica de don Alvaro de Luna, tít. LX.XXII, págs. 210 y 211. Por lo que de este Posfijo 
dice, no puede dudarse de su proximidad á la Puerta que ya se llamaba del Cambrón, aunque 
de San Martin tuvo nombre y 1;í denominaban en i5ii las Ordenanzas de Toledo. 

3 Lib. II, par. 41, pág. 357 del t. XA'I de la Kspaña Sagrada. 

n Hoy, con efecto, se reparten el que fue Arrabal del Norte, el Arrabal de S,an Isidoro, el de 
la Antequeruela y el de Santiago, propiamente dicho. 
7 C. S. C, núm. 164 provisional; se refíere á una alquería llamada Al~Gorfela, en las inmedia- 

clones de ia ciudad de Toledo: xLa^JLb SJLiA/c w^'J^ ..^ Jcl vLi.Aj| K^J) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 233 

frecuente referencia, escribiendo unas veces ^S^, el nombre del Apóstol, 
otras vy¿U y otras yjJUp., como>es debido '. Pudo ser acaso mezquita, 
aunque no hay medio de comprobarlo, si bien algo parece inferirse por 
su total reconstrucción en el siglo xiii, y por determinados caracteres de 
la torre, la cual, si no fué erigida en el siglo xii, tampoco en su parte 
principal es contemporánea del templo existente. En el extremo oriental 
suena por primera vez al año iiyS, era i2i3, la iglesia de San Isidoro 
(s.uV-^í^U c>^JO¿i s-M.^-y-»') 2, cuyo nombre aparece también en las formas 

jr.^v^lj »^w\:s\p. y »^NwV¿Xá 3, la cual, aunque de edificio harto pobre, obtuvo 
la categoría parroquial mucho más tarde, extendiéndose su feligresía con 
tal motivo «extramuros en el barrio llamado de las Covachuelas, y en las 
labranzas d? aquel costado hasta el de Azucaica» 4. 

Tuvieron en el Arrabal, así entonces constituido, diferentes casas los 
íreires de Santiago de la Espada, á juzgar por un documento del a.ño 1 199, 
era 1228 -"•; y entre las fundaciones benéficas, no es recordado sino el Hos- 
pital ó alberguería de la Bib-Sacra (¿?yi-¿; *^'-o '<^,jLy¿\), que pudo ser de 

1 C. S. C. núm. 103 provisional, año ii.V), era iuj^\\ so roíiere á dos mesones en el Arrabal^ 
cerca de la puerta de la iglesia de Santiago, en el arrabal del norte de la ciudad de Toledo: 

v^>^-' J^^y^ ^'y^. ^^ '<--^^' ^'^ Vj^ J^T^ — c^J-^-^^ L^^ 
^SLuXiD \J>^,sX^), Lleva al dorso, en letra del siglo xiii: «carta de dos mussoncs á la puerta 
del mayordomo. Jdem, núm. 12Ó provisional, año 1172, era 1210, venta de una casa en la collación 
de la iglesia de Santiago, en el Arrabal de Toledo: ój JLí ,i«,'»¿o •j,'^jJ^ v-^í^xJL' 'v4^.^\¿ 

\Ui-JLb .•♦'*5 C.T.(P.)núm. XXX Vil, año 1175, era 1213, venta de una casa en el Arrabal de liib- 

Sacra, en la collación de Santiago de la ciudad de Toledo: '\a^^^ ¿ ií Jí^ *-'J . JAi^ -¿ 

JUJflüJLü '<j^^0^^ w^^>^. <J^*^^\ C- í^- C. núm. 129 prov., año iiTt'», era 1214; C. T..(I.)núm. 118, 
añoii93, era 1231; C. S. f:. núm. 32 prov., «ño 1207, era 1245; C. T. (P.) núm. XCVIII, año 1207, 
era i2j5;C. T. (I.) núm. 183, año i2o«_), era 1247; núm. iy6, año 1211, era 1249; <;^. T. (P.) núm. CXVIII, 
año 1214, era i252. 

2 C. S. C. núm. 148 prov., venta de dos casas ó habitaciones en la collación de la iulesia de 
San Isidoro, la cual está en el Arrabal de la ciudad de Toledo: ... <.tP.^^-' rrii^-fr^^ y A.»,' ^ > 

X' ^ 1 *^/.U :> \^,A/e ^j^J^ ^*-l í»w\Js.*p. v:¿A^A*w Sw^%^a-íJ Hw<j.jcvj 

3 C. T. (I.) núm. 128, año iio5, era 1233, venta de una casa en el barrio de San Isidoro 
(v.sXxiiXp. ,:^JL-iw '^y^^'^)% lindando con el muro de la ciudad; C. S. C. núm. 12 prov., año 1227, 

era i265, venta de una casa-obrador (Jw^jul .|jj en la collación de la iglesia de San Isidnro, 

en el Arrabal de Toledo: ■\i^¡:i>JLb >aj^ ?.w\.J^.J c:>jUÍ Suwwwww* n-«*-?="o! C. T. (I.) nú- 
mero 445, año 1279, era 1317, venta de una casa en el Arrabal de Toledo^ collación de la iglesia 
de San Isidoro: Vy\\X¡¿\ ,:^<XXi¿ "v^^w^yJ' 'C< •»>."". j 

4 Parro, t. II, pág. 237. 

5 Lib. Bec. de la Cat. de Tol , fol. 44 v. Escritura por la cual el ar/obispo D. Gonzalo hace 
donación por cambi') á «iSancio Fernaudí maestre, Petri (.iarsic comcnditorc, ct Fernando Peiris 
priorc et suisfratribus de spata que ^ancti iacubi nuncupatur... qu .>ndam domum iuxia poriam 
de sacra in arraualde... et quondam domus in barrio regis«. 



254 REVISTA DE ARCHIVOS 

la Orden, y del cual era en 1 149, era 1187, arrendador ó usufructuario 
-cierto Pedro Isquerdo (?j»yLcil ff^L), que suscribe el documento á que 
aludimos ^ No consta si por entonces, como en el siglo xvi indicaba Luis 
Hurtado Mendoza, estaban en este suburbio la Armería y la Herrería, 
industria esta última que dio nombre al Arco de los Alarcones y á la hoy 
denominada Puerta del Sol; pero sí que en el distrito de San Isidoro, 
en 1 175 y 1227, estaban ya allí establecidos, como en la collación de San 
Jinés de la Al-Medina, los alfareros, pues en las fechas indicadas poseían 
en dicha barriada los Conventos de San Clemente y San Pedro en Al-Hi- 
3{ém alfares, ya arriba citados 2. Por lo que hace á mercados, natural era 
que éstos buscasen cómodo y lucrativo establecimiento en la Al-Medina, 
pareciendo no obstante que el de los vendedores de greda debió de muy 
antiguo, y quizás desde el tiempo de los muslimes, hallarse establecido en 
las proximidades de la Bib-ath-Thafelin mencionada. 



E^L JLrrjlbal ee los vJUDÍOS 

No menos importante que el Arrabal del Norte era el Arrabal de los 
judíos (^tfA.íl J^j) situado al SO. de la ciudad, y como formando parte 
integrante de la misma. Dícese que fué Alfonso VI quien siguiendo «la 
costumbre morisca)^ de dividir la población en barrios, señaló «para mo- 
rada de los israelitas el que hasta nuestros días lleva el nombre de la Ju- 
dería» 3, apreciación errónea, pues aquel glorioso monarca no hizo sino 
respetar lo que había ya encontrado, siendo en la época de la dominación 
muslímica aquel arrabal el ocupado por los judíos, quienes jamás, como 
hoy ocurre en África, convivieron con los musulmanes. Circunscribía su 
perímetro fortificada cerca que, tomando origen en Montichel 4, se dirigía 

1 C. S. C. núm. 214 prov,, que se refiere á una alquería de Toledo. 

2 La Relación de iSyó, según dejamos consignado, refiriéndose a la barriada de San Isidoro^ 
expresa que «su ánbito es poblado por la mayor parte de panaderos, alfahareros y moriscos, y 
aun todavía— dice — perseveran en su lenguaje y plegué á Dios no perscueren en su ley» (El Arte 
en España^ t. VII, pág. lyo). 

3 Martín Gamero, Hist. de Toledo^ pjg. 790. 

4 Ks una de las siete colinas de Toledo, y aunque no falta quien crea como Luis Hurtado 
Mendoza «corruto el vocablo que decía monte coeli^ porque casi á las nubes liegas, es el dimi- 
nutivo monticultis ó monticellus^ de que se hizo Montichel, Montechil (J^jstu'JLíJ hasta deri- 
var en Montiel. «Nuestros abuelos— dice Martín Gamero— no osaban morar [allí] en lo antiguo 
por DO sabemos qué respetos á sombras ensangrentadas ó sortilegios y hechicerías^, añadiendo 
por nota que los escritores «afirman que cuando en lo antiguo se obligaba uno á dar áotro casa 
ó vivienda en Toledo, se estipulaba como condición corriente que no había de estar en aquel 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 255 

hacia la actual Plai^a del Conde, dejando á su derecha la iglesia de Santo 
Tomé, y torciendo por la manzana en que hoy está el Convento de San 
Antonio, incluida la calle del Ángel », tomaba la dirección de la cuesta 
llamada de la Cava, antiguamente la Al-ácaba (S^ajuJI), que vale tanto 
como cuesta, en la cual abría durante el siglo xiv el Postigo denominado 
de la Alacaba, ya mencionado, y que en 1643, á lo que parece, era sim- 
plemente llamado el Arquillo 2, y proseguía hasta el cerro de la Virgen de 
Gracia, en que está la Bajada de la Cava, no sin que en la referida calle 
del Ángel tuviese el Arrabal otra entrada, designada aún con el nombre 
bien expresivo de Arquillo de la Judería, 

En la Bajada de la Cava, cual queda en otro lugar dicho, asoman 
ostensibles los restos de la cerca hacia la calle de la Virgen de Gracia, 
y en línea de no fácil precisión al presente, pero que hacen forzosa y 
obligada la Sinagoga mayor de Santa María la Blanca y el antiguo Conven- 
to de monjas de San Pedro, de que hemos hablado en su lugar propio 
y de allí revolvía probablemente el muro por el sitio en que, bajo la di- 
rección del arquitecto Arturo Mélida, ha sido construida la actual £"5- 
cuela de Industrias artísticas. Resultaba, pues, así libre para la Al-Me- 
dina todo lo que fué barrio de San Martín, bien poco populoso y en su 
mayor parte formado por huertas, plantíos y casas con jardines, que sin 
dificultad podrían ser llamadas de campo á causa de su situación harto 
pintoresca en las estribaciones casi del peñasco, figurando en ellas con el 



siiio». £1 citado historiador cree un error que acaso pudiera inlluir en el desconcepto de Monti- 
che! el haber sido en él levantado el famoso alcázar del muladí Amrás^ donde se verificó terrible 
matanza de toledanos en el siglo ix (Hist. de Tol., págs. 63 y 530). De la cerca á la cual nos refe- 
rimos en el texto, habla cierta escritura del Convento de Santa Úrsula el año 1420, por la cual 
doña Urraca Pan toja, priora de dicha comunidad, compra par^ ella «vna casa bodega», cuya 
puerta es «frontera de los muros de la tuerca de montechel, que es la dicha tuerca de la judería». 

1 Según Moraleda (Bol. de la Soc. Arqueolófr. de Toledo, núm. 2), lleva la indicada calle «^este 
nombre porque al lado de una reja del piso entresuelo de la casa núm. 13 hay colocado un ange/ 
de unos treinta centímetros de altura, ejecutado en piedra caliza, conteniendo entre sus manos 
un escudo heráldico que parece ser de los Avalas {?}-*. Dicho escritor añade que «no falta quien 
pretenda dar crédito á la ti^adiciún^, la cual cuenta que «habitaba dicha casa un magnate de 
Castilla, cuando la corte residía en esta ciudad, y se vio en inminente peligro de muerte una 
dama cuya salvación se atribuyó á un hermoso ángel que se le apareció á la enferma: por lo que se 
determinó, al decir del pueblo, el colocar [el] referido ángel de piedra en [el] mencionado sitio"». 

2 De esta manera designado aparece en un mandamiento de ejecución y embargo dictado en 
la indicada fecha á petición de las religiosas del Convento de la Concepción, y con referencia á 
unas casas principales que allí, parroquia de Santo Tomé, debían ser embargadas y vendidas 
(Arch. Hist. Nac. Documentos del citado (^onv., legajo núm. 274). Parro, (t. II, págs. 642 y 543), 
manifiesta que en la plazuela frontera á las monjas de San Antonio, construyó en i58q el co- 
rregidor don Perafán de Rivera una carnicería, según se leía en la inscripción que había sobre 
la puerta, la cual puerta es sin duda el arquillo del mandamiento de it)43, y pudo ser el Postigo 
de la Alacaba, sin inconveniente. 



236 REVISTA DE ARCHIVOS 

Rastro piejo la llamada Torre de San Martin en la Crónica de! rey don 
Pedro, de Sancto Agustín, por Luis Hurtado Mendoza en iSyó, y demo- 
lida por el corregidor Tello en los d/as de Felipe II, las casas señoriales 
en cuyo solar, de orden de los Reyes Católicos, erigió Juan Cuas el ma- 
ravilloso Convento de San Juan de los Reyes, y por último el memorado 
de San Pedro, luego de Santa Ana, y edificio en que ha estado un tiempo 
el Archivo Histórico de la provincia. 

Aunque la existencia de la Parroquia latina de San Martín consta en 
escrituras del año 1 121, era i iSg ', lo cual acredita desde luego que fué su 
fundación hecha en días anteriores, — por el contexto de diferentes escritu- 
ras muzarábigas se infiere que la Puerta de San Martín, hoy del Cambrón, 
con la que identifica el famoso Román de la Higuera la fantaseada Puerta 
Rhamnia, no hubo de ser erigida hasta el siglo siguiente xiii, no haciendo 
mención de ella los documentos de que nos servimos hasta el año 1258, 
era 1296 -, y ofreciendo así como posible que en 1 168, era 1206, se dijera 
al vender una huerta ( .^•-o^ jl) que estaba en las afueras de la Puerta de 
los Judíos I Bíb-al'Yehud, de que luego hablaremos), cerca de la Al-Me- 
dina: Ñ.^íJs-l ^A siJU^ -j^l -r'-^ t;^ ^ ^' Mucho más expresiva es 
otra escritura todavía del año 1 172, era 1200, en la cual se trata de otra 
huerta, situada también como la anterior en las afueras de la Puerta de 
los Judíos, añadiendo terminantemente: cerca de la iglesia de Santa 
Leocadia, á un lado de su río y en su collación: J^^i-v'l v''»-í t;-^ ^ 
\A.j^-í^ ?..¿^ Jo^ \ijJ¿J vÁ-u; \^^^x^ .,A \i.iUi .-Á.I *♦, lo cual no habría 

sido lícito expresar en un documento público, á haberse interpuesto la 
Puerta de San Martín, cerrando el circuito. 

1 C. r.(P.) núin \'I. Al fol. (\\ r. inserta el lÁb. liec. de la Cat. de Toledo una traducción latina 
de esta escritura, referente a un predio v^quod dicitur dar alhai;in^ (.^•^^,.^A ^'J — Casa del 
tesorero)^ en el cual «auteni erant due hereditates, una scilicet sce leocadie de foris, altera sci 
martiiU'^. Estaba ♦^in occiduo urbis situm rude et incultum d diebiis sarracenorum*. 

2 C. S. O. núm. 1S4 prov. Venta de una huert.i en la collación de Santa Leocadia [de afuera], 

en les derrumbaderos de la Puerta de San Martin: '\.w^-s.,* \*<».^c"^ ... 'Ñ-!Ji*^^'.-'l 



{¿y •• j ^^ "O" -> -^ 

3 C. S. C núm. 73 prov. 

4 ídem, núm. IÍ44 prov. Al dorso lleva en latín vAlmunea Petri alua/.ir^, quien como «alcalde 
veridicus Índex» ( ^jajLü. ' » wV.»-^') suscribe la confirmación hecha por Alfonso VII de varias 
clausulas de los fueros antiguos de Toledo (.Muño,' v Homero, Fueros y Cartas pueblas, pági- 
na 370). I. os Annaltís II Toledanns^ ;il año ii5<í, hacen constar que el sábado o de Mayo tuvo un 
desacuerdo ó discordia con el Ctjncejo de Toledo, á consecuencia de lo cual el pueblo se apoderó 
de la casa de Pedro Alvasil, la quemarvm y la derribaron (Esp. Sa^., t. XXIII, pág. 4o5). En 
tiempo de don Cerebruno, -Mfonso Vil da á Pedro Alua/.ir un horno de ladrillos en San Gint's 
(Lib. liec. de la Cat., fol. ?H v.). 



BIHLIOTECAS Y MUSEOS 257 

De esta suene, y si la Bib-al-Vehud subsistió en su sitio primitivo hasta 
la expulsión de los judíos en 1492, época en la cual estaba construida ya la 
Píierta de San Martín y había sido consa^^rada por San Vicente Ferrer 
la Sinagoga mayor, — hay necesidad de trazar la línea de la muralla á la 
Judería por este lado correspondiente, no lejos de la desembocadura de la 
calle del Ángel, en la que hoy es conocida por calle de la Carnicería de 

San Juan de los Reyes, por delante acaso de una plazoleta ('y.-o*- Jl), que 
bien podría ser la que en torma irregular se hace entre dicha desemboca- 
dura y la calle de los Jacintos á que da el costado occidental de Santa 
Alaria la Blanca, teniendo allí el Arrabal de los Judíos su principal in- 
greso, el cual con el nombre de Bib-al-Yeliud {jyí^\ ^'S)6 Puerta de 
tos Judíos, es designado, en las escrituras muzarábigas. 

Inclina á ello la descripción que en una de estas, cuya fecha es del 
año 1202, era 1240, se hace de aquellos sitios, con ocasión de la venta de 
dos casas con sus jardines y una tienda en la collación de la iglesia de 
San Martin (xx^-n-o ... ^••J.^^^JI ^A^r»>^ ..^^^^\ ..x ... ,.-^\L\-'l m^^:%. 
^jf^j^ c>^jL-¿; «Uww-yw» ), las cuales lindaban con una plazoleta «delante de la 
cual está la calle que baja d la Puerta de los Judióse), con otra calle 
(.(detrás de la cual está la muralla de la Al-Medina (\áJL¿^ ^^^ (^^j-^ 
A^jíwXjl ;j-v^)», y «con otra tercera calle que pasa cerca del barranco del 

limo: vj)^yi O'jciLi- j^srj Jkw'w-w ^¿J ^:^i,Jry> '. Por tal descripción, ya á 
tan larga distancia, ha de entenderse que la calle del Ángel torcía d su 
izquierda actual, desembocando en la plazoleta; que allí estaba con efecto 
la Bib-al-Vehud, y que de aquel anchurón, del que aún queda el mencio- 
nado recuerdo, bajaba una calle, en las inmediaciones de un barranco 
(v-íA-Lí-)^ que el río dejaba lleno de lodo. 

Aunque el conde de Mora, que atribuye originariamente á Wamba la 
muralla con la cual se cierra el Arrabal del Norte ó de Santiago hasta el 
Puente de San Martin — error ya por nosotros desvanecido — afirma que 
«lo restante de la ciudad lo fortalece el celebrado río Tajo, cercándola á 
manera de herradura, como se ve» =, fortificado estuvo, no sólo en la 
parte que caía fuera del Arrabal de los Judíos, sino en aquella otra por 
donde éste, desde el Convento de San Pedro hasta Montíchel se dilataba. 
Pruébanlo así tanto los desmochados y ruinosos torreones cilindricos que 



1 C. T. (I.) núm. i5ü 

2 HUt. de Toledo, págs. 440 y 4^1. 



258 REVISTA DE ARCHIVOS 

con restos de muros se conservan todavía de trecho en trecho en los es- 
carpados rondaderos, cuanto las reliquias de construcciones que fortuita- 
mente fueron descubiertas en la denominada Roca Tarpeya, con ocasión 
de varias obras allí practicadas para la instalación de un lavadero. Eran 
dichas reliquias, que aun subsisten medio enterradas por el crecimiento 
del terreno, un muro de robusta fábrica de ladrillo, con un estrecho friso 
de la misma materia, de labor de dientes de perro, quedando oculta una 
puerta que en dicho muro abría, la cual no se atrevió el propietario á 
descombrar temeroso de un derrumbamiento. 

Dando paso á las fortificaciones, aquella puerta, hoy cegada é invisi- 
ble, ponía el Arrabal en comunicación también con las huertas y los 
jardines cultivados en las rocosas estribaciones de las vertientes del río, 
entre la torreada muralla exterior, más baja, y la de la Judería, jardines 
de los que puede servir entre otros de muestra el del propio lavadero; y 
bien que la obra de lo descubierto parece, cuando más, corresponder á 
los días de Alfonso el Sabio, esta circunstancia, en buena lógica, no im- 
pide sea identificado tal ingreso con la Bib-al-Farach (^yLl w''o), Puerta 
de la consolación ó del recreo, de que los documentos hablan ya en 1 187, 
era i225 ^ como propia de la judería, pues pudo ser reedificado en la 
centuria^siguiente. Según los que la mencionan, no distaba mucho del. 
Convento de Sqn Pedro 2, y á la verdad que no es larga la distancia que 
de aquella casa'de religión la separaba, en el supuesto verosímil de que el 
emplazamiento del Convento citado, con escasa diferencia, cual decimos 
arriba, sea el de Santa Ana, 

Tuvo, pues, aquel Arrabal dos postigos ó portillos y una puerta que 
permitían su comercio con la Al-Medina, y que eran el Postigo de la Al- 
Acaba, Q\lArqi(illo de la Judería y la Bib-al-Vehud, de cuyas entradas no 
subsiste acaso sino la segunda, y una sola puerta hacia las fortificaciones,, 
que era la Dib-al-farach, de la que parece resto el murallón del lavadero 
de la Roca Tarpeya que está en línea con la antigua Sinagoga del Trán- 

1 C. T. (I.) núni. «yo. Se rctíere á la venia de un corral en el barrio ó distrito de Bib-al-Farach 
(^Jl\ w'taJ 'vífc^r^o] á lavor del presbítero don Pedro-ben-Lá/.aro, déla iglesia de San 

Ahtolin. 

2 C. S. C. núm. 2i5 prov., año i2<_)5, era 1338. Trátase en esta escritura de unas casas y tiendas 
propias del Convento de San Pedr<>^ las cuales estaban en el Arrabal de los Judíos, cerca de 
lUb-al-Farach: <XiJ\^ ^ Jl\ ^'Lj wVJ^ J^-^Í »jií^«í -aJ| p.Ji^ c;^JLwCÍ ^Js^ 

V 1 ■ T ^ i >-> • núm. 2i5 bis prov., año 13Í.X), era 1338, escritura relativa á las mismas casas y tien- 
das, expresando estaban en el Arrabal de los Ju.^ios de la ciudad de Toledo, en el distrito de 
Hib-al'Farach: ^ Jl.\ ,«^'^ v^^^i* -¿ \i-ü^-*r '\;»pA^ J*-,i>^l jlfij ,i 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 259 

silo. Sólida y fuerte era la cerca del Arrabal, denominado también Jude- 
ría mayor por los escritores, como requerían la defensa y la seguridad 
del mismo, y tanto, que en i355 no le fué dado al bastardo conde de 
Trastamara apoderarse del barrio de los israelitas en Toledo, cual lo 
había hecho de la Al-Caná, si bien aportilló los muros ». 

No era con todo aquella, sin embargo, la única defensa con que el 
Arrabal contaba, pues en ii63, era 1201, los documentos muzarábigos 
hacen mérito de la existencia de otra fortaleza mucho más importante ^, ya 
desaparecida como con la cerca ocurre, y que vuelven á citar por última 
vez incidentalmente en 1 178, era 1216 3, aunque hubo de perseverar modi- 
ficada en las centurias subsiguientes. Danle el nombre, quizás algo ponde- 
rativo, de Caslillo de los Judíos ('^y^^ ^.y*a^^^ y estaba, según expresan, 
situada sobre el rio Tajo ("^^«-J j^ ,^j^)) es decir, en las escabrosidades y 
vertientes que constituyen por el lado de la ciudad la cuenca del mencio- 
nado río, sin facilitar mayores detalles por desventura, que permitan su 
localización al presente. «Hacia los corrales de San Juan de los Reyes-», 
supone un diligente escritor que estuvo el Castillo situado •*, con ol- 
vido de que por allí iba el muro de la Al-Medina en 1202 ^ y de que 
el Convento de San Pedro lo impedía cual arriba hemos visto; y esta cir- 
cunstancia, muy para tenida en cuenta, obliga desde luego á buscar más 
hacia Montichel el emplazamiento probable de aquel propugnáculo, en 
cuyas cercanías estaba la Bib-al-Farách antes mencionada. 

Debía, naturalmente, responder el denominado Castillo de los Judíos 
á dos fines principales: era el uno, el de la defensa de la población por la 
parte del río, de no difícil paso á causa de las azudas allí existentes, según 
demostraron en i355 los acontecimientos; el otro, el de defender el Arra- 



1 Crónica del rey D. Pedro^ año cil., cap. VII. 

2 C. T. (1.) escritura núm. 36.— Por ella, el judio Isahac-ben-Abi-Yusuf recibe un préstamo 
que le hace el caid don Hclayo Péihrez, y para cuya seguridad pignora, entre otras del 6a- 
rn'o ¿e /a Judería, la mitad de una casa, que posee pro-indiviso con un hermano suyo, en el 
Castillo de los Judias, sobre el rio Tajo: ^ ^- '^' -|^ JLc Óy4¡^) ,.^>*£-S^j. 

3 /¿., n.<*64. Venta á favor del alguazir D. Esteban Ulánes ^i^ióL-Jlp. ,.^¿üCs¿l i'\%^ '^Í3-'0> 
famoso por haber proclamado á Alfonso VIII y porque su imagen figura en la Catedral^ de parte 
del azud de Fita. 

4 Parro, t. II, pág. 5oo. 

5 C. T. (I.), núm. i3o, ya arriba citado. (Zon efecto: las casas con j.irdines de que all 
se trata, inmediatas á la plazoleta que aún en pane subsiste antes de llegar á Santa Ma- 
ria la Blanca, tenían detrás de sí un camino ó carrera que daba al muro de la Al-Medina 



X " .t —' I jy ^ >. ¿ \ . ■^ , ^^ li ^ ^ ^ 



3.* ÉPOCA.— TOMO XI 1 9 



V 



a(6ó REVISTA DE ARCHIVOS 

bal dt los ataques de los cristianos, en caso necesario, pues la parte más 
débil del mismo, con relación á la ciudad, era indudablemente el cerro de 
Montichel, que señorea y domina toda la barriada de la Judería, No había, 
pues, sitio más apropiado para ambos fines, que las vertientes del actual 
Paseo del Trá?isito; y con efecto, allí parece hubo de alzarse, subsistien- 
do algunos restos del Castillo en el siglo xvi, cual puede advertirse en el 
plano de Brawn, publicado en la obra Civitates orbis terrarum, y di- 
latándose hasta aquel punto el denominado Palacio del Marqués de Vi- 
llena, según pone de manifiesto el Plano de Toledo pintado por el 
Greco, y conservado en el Museo de la Provincia, sin que sea lícito 
confundir esta fortaleza con la fortísima construcción inmediata y de- 
pendiente del mencionado Palacio, poco ha por su propietario demo- 
lida. 

Dos adarbes son únicamente distinguidos en este Arrabal, el uno lla- 
mado de Abén-Galón {^y^ q^' y;^) ^" i^yS, era 1311 », y el otro de 
Aben- Canias á fines del siglo xiv ^; y aunque es notoria la condición 
industriosa de los hebreos, en su barrio, donde poseían los cristianos casas 
y mesones, no son mencionadas, y esto en i igS, sino las tiendas de hatha- 
huates, «que sunt in vico indeorum», las cuales, como suyas que eran, con 
la Catedral permutaba Alfonso VIIÍ por las casas de la collación de San 
Nicolás, que había dado al Cabildo la infanta doña Sancha 3. Tampoco 
hay referencia alguna á las sinagogas que hubieron de existir en la Jude- 
ría antes y al propio tiempo de ser labradas la consagrada luego á Santa 
María la Blanca, y la particular de El Tránsito; reedificada acaso la pri- 
mera en los días de Alfonso el Sabio 4, y reparada después, á consecuen- 
cia del fuego que hubo casi de destruirla en la terrible matanza de iSgi ^, 
erigida fué como es sabido la segunda, durante el reinado de Pedro I de Cas" 
tilla, pareciendo natural que, aun con no ser de grande extensión el Arra-- 
éa/, debieron probable y racionalmente hallarse distribuidas varias entre el 
apiñado caserío de aquella populosa aljama, la cual, había de tal suerte 



1 C. T. (I.), núm.415. 

2 Bib. Nac, ms. Dd-123, fol. log. 

3 Becerro nuevo de la Cat. de Tol., fol. 5i vuelto. Bien que no resulta del todo fácil la fnier* 
pretación, por tratarse quizá de una transcripción que pudo ser viciosa, parece que dichas 
tiendas lo eran de JQ^ n *t>^ es decir, de mantillas y arreos para caballeríns. 

4 Amador de los Ríos, Hist. soc, pol. y relig. de los Judíos de Esp. y Portuf^al, tomo I, pá- 
gina 45i. A fines del siglo xiv, si á ella se referían cual parece probable, le daban nombre y cate- 
goría de Xinoga mayor (Bib. iSíac, ms. Dd-123, ^o*- ^09)- <^ra la del Tránsito la Xinoga menor? 

5 Amador de los Ríos, Op. cit., tomo II, pag. 371. 



BIBLIOTECAS T MUSEOS a6l 

crecido y prosperado en los tiempos del glorioso emperador Alfonso VII, 
que en ella, cual se asegura, eran contados sobre doce mil habitantes ^ 

Los documentos acreditan la existencia en Toledo de más de una /!/- 
Cand (ci/üLseUI — jüL2c\JI); y los escritores locales, siguiendo á Covarru- 
bias, quien manifiesta era aquel el nombre de la calle en que estaban los 
mercaderes judíos en Toledo, no reconocen por lo general sino una sola 2, 
dando á esta impropiamente título y categoría de Judería menor, en lo 
que no siempre, sin embargo, se muestran conformes 3. Era elAl-Caná con 
verdad, una calle donde tenían los judíos establecido su comercio, con se- 
paración presumible del de ios cristianos, y en paraje céntrico y favorable 
para el tráfico; de uno de los dos mercados que tuvo Toledo de esta natu- 
raleza, hace mención documento del año 1 238, era 1296, situándole, pues 
trata de la venta de una casa en el distrito de la Al-Caná, en el punto de 
enlace con el Arrabal de los Judíos, y en el interior de la ciudad de To- 
ledo: J^ljU ^ ^y^\ ^j, ( ? vJjj) JO^ ÍOU-JI ^yS^ ;ljJl fx.4JS^ 

siLJi> "^wV« 4, por donde ha de inferirse la proximidad de tal mercado 

t A. di los Ríos, op. cit.. 1. 1, pág. 327, con el testimonio de Abraham Zacuto, quien floreció 
en los días de los Reyes Católicos, y por su parte se refiere al testimonio de Naihán Aben- 
Yarch{, autor del sif^lo xii, contemporáneo del Kmperador; en el curioso Resumen del Padrón 
d§ los Judíos de Castilla^ y de lo que tributaban en el año 1290, aparece «Toledo, con nqucllos 
que pecharon hasta aquí"», encabezada por 2i6.5(x> maravedises (Op. cit., tomo II, pág. 50- l^or lo 
que hace á la existencia de mayor número de Sinagogas, recuérdase que en las cercanías de la 
Catedral hay una calle que todavía lleva el nombre de calle de la Sinagoga, y que teniendo su 
eütrada por la del Hombre de Palo, desemboca en la de Ciranada, pareciendo conservar así la 
memoria de un templo israelita. Martín Gamero hace notar que la tradición pretende son restos 
de ¿1 los que se descubren en el Callejón de San Jinés, edificios mudejares ambos, que guardan 
algo de la yesería que hubo primitivamente de¡enriqucccrlos, y que pertenecen respectivamente 
al Sr. D. José de los Infantes y á I>. Andrés Alvarez Ancil, y nunca tuvieron condiciones de 
templo. Siendo como son obra del siglo xiv, no puede aceptarse el supuesto tradicional, contra 
el que están las disposiciones pontificias (//ísforia i/e Tü/ertfo, pág. 645). Más verosímil es, que 
dicha calle, recuerde algún templo islamita, cuyo nombre de mezquita cambió en sinagoga el 
vulgo. 

2 Parro, que en el tomo I. pág. 05o de su Toledo en la Mano, afirma fué emplazado el claustro 
de la Catedral en «una especie de mercado, que titulaban Alcanas, en el II, pág. 288, parece re- 
conocer la existencia de dos, dando á la citada anteriormente, nombre de A/can^ mayor; el 
conde de Palaruclos en su Guia práctica, pág. 4OO, siguiendo á Farro, dice, que «ocupaba el sitio 
eo que está asentado [el claustro] la alcana ó gran mercado de los traficantes hebreos^», y en 
otro pasaje de su libro, siguiendo la tradición mencionada por Martin Gamero, que los judíos 
tuvieron también tiendas en la calle de la Plata. 

3 Quadrado y La Fuente, en el tomo de Toledo de la obra España^ sus monumentos y artes, 
etcétera, afirman por nota, á la pág. 133:... «había en Toledo dos juderías, llamada mayor la una 
y menor la otra, defendida la primera pur un castillo^». ^Separado de éstas se hallaba el barrio 
mercantil de la Alcana, denominado así de la vo/ Al-hannat (tienda)». Lo mismo había dicho 
en 184S O. Nicolás Magán, escribiendo que los judíus tenían «además de la gr.nnde y pequeña 
judería un barrio entero cerca do la calle actual del comercio que llamaban el Alcana, donde 
estaban sus mejores y riquísimas tiendas (Sema nn rio Pint. Ksp.—Í.a Juderia de Toledo^ lomo 
de ia42, pág. 107). 

4 C. S. C, escritura núm. i85 provisional. 



262 REVISTA DE ARCHIVOS 

al Arrabal retcriJo, que es lo propio indicado en otra escritura ó carta 
dotal, cristiana, del año 1 3«j4, donde se habla de <«vn palacio que es de vnas 
casas que son en el alcana qerca de la que fué Judería de aquí de Tole- 
do^ ^ lo cual concierta así mismo con lo que expresa el moderno histo- 
riador de los judíos de F-spaiia y Portugal, refiriéndose á la terrible ma- 
tanza de que en i3yi fueron víctimas los hebreos en toda la Península, si 
bien la denomina la nueva alcana -. 

Dada la expresión del documento muzarábigo y la del castellano, y co- 
nocida la situación topográfica del Arrabal de los Judíos, impónese pues, 
la necesidad de buscar el emplazamiento de esta Al-Cand ó bien hacia la 
denominada hoy calle del Ángel, ó hacia Santo Tomé, ya que por Monti- 
chel y aun la Pla^a del Conde no es posible, sin que acertemos á deter- 
minar deliberadamente el paraje, pues no hay, conocidos por nosotros, más 
documentos que hagan espacial referencia á semejante mercado, ni permi- 
tan señalarle con mayores esperanzas de acierto, siendo sólo lícito afirmar 
que se hallaba fuera del Arrabal situado, con objeto, sin duda, de que pu- 
dieran acudir allí sin diticullad alguna los compradores cristianos. 

La segunda Al-Caná, establecida en lugar céntrico de la población, ha 
dejado en pos de sí memorias más seguras: no sabemos si á ella ó á la an- 
terior alude el canciller López de Ayala al relatar los tristes acontecimien- 
tos d¿ 1 335, durante los cuales, olas compañas» del conde de Trastamara 
y del maestre de Santiago don Kadrique, ^<coinjnzaron á robar una jude- 
ría apartada, que dicen el Alcana, é robáronla, é mataron los Judíos que 
fallaron, fasta mil é docientas personas, omes é mugeres, grandes é pe- 
queños» i, si bien todo inclina á sospechar que la alusión es á la Al-Caná 
cercana á la Judería. Lo cierto es, que si como dicen los escritores locales, 
era la ^icalle principalmente destinada al comercio de sedas, telas y lence- 



1 Árch. Hiat. \ac. l>ocu;ncntws del «luiiv. iJe Santii I 'rsu la ^S:i\a. \"I, cija 232, «)2-P. Ks muy 
extraña, en la nutic.ida fecha, la loouciun ,1e /ti que fué Judería aqui en Tniedo. ¿Ks que enton> 
ce*i, y a consL-cuciicia ilc la malan/a de i v»i íuó iiicrm ida la Juileria? Su hallamos tcstíinuniu 
al^UDM de ello, \ no accriam<i^ a explicar la frase. 

2 AMiadt>r tío los Kios, (jp. cit , idiiii» II, pag. 371. Ksie autor, tan respetable en todos concep- 
tos p.ira ao-iotros, y para quien la Al-Caii<i er.i vda '.n:is pcqucna de las Juderías ae Toledo** 
( t ;irio 11, pa^ 22{i, escribe >in eiiibar.u;'), al hablar de li iiialan/a ile i^wi. ^la Judería mayor 
(esto es, el An\ib.jl de li>s JuJí >$)..., era entrada a la ve/ por diferentes puertas, cayendo sobre 
la alcaiccría \ la tiueva alcana la inucliedu ubre*, l-.n el Hccerrn rijji» de la Catedral dt Toledo 
(9')-i d.l Arch. Ilist. Xuj ', loü.» 2» \ ueii-). hay .mi.i e^criiur i d." don ici »n hecha pur el arz ibispo 
do.i Kvídri^'j ■•n ijix, era il»^'"», asu it niliar < 1 ircí t. de "> M'^i.■^ te idis q.ias emiiuas in ait.ana 
intiM 11 j.' »s r.íljtinj ci iiri-;o. j^-: referí i a esia V/-Ci)í<í, i>;o\i.na a la Judería?* 

;< Cron. del ¡iey don Pednty año cii., cap. Vil, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 203 

rías» «, y tenían allí los judíos «sus tiendas de especería y otros géneros» 2, 
ó las omás lujosas y de más importancia» 3, no había de distar mucho del 
Arrabal de Francos, en el que se hallaba el comercio en su mayor parte 
concentrado. Dicha Al-Caná se extendía, con efecto, por la plaza que ocu- 
paban los buhoneros (bufones) al N. de la Catedral, que hoy es el claustro 
de aquella Santa Iglesia, hacia las Cuatro calles, en la collación de la Ca- 
pilla de San Pedro; y todavía en 1 5o6 era este paraje designado con el 
nombre de Al-Caná, como lo acredita la carta de venta hecha á favor del 
Convento de la Concepción por la Cofradía de San Miguel y San Bartolo- 
mé de Toledo en 2 de Junio de aquel año, en cuya carta se imponen «dos 

mili é quinientos maravedises é quatro gallinas de censo y tributo 

sobre unas casas que son en Toledo en la collai^ión de la capilla de San 

Pedro, en las quatro calles, que alindan (las casas) de la una parte con 

casas del señor don Alonso de Albornoz, capellán mayor é canónigo 

é por las espaldas con el alcana c por delant la calle ReaU 4. 

Tales y no otras son las noticias que los documentos consultados guar- 
dan respecto de aquel populoso Arrabal, objeto de la codicia de los extran- 
jeros que habían acudido al llamamiento de Alfonso VIH cuando la em- 
presa memorable del Muradal, y que se separaron del ejército antes de la 
lucha; y aunque la exigüidad de datos sea de lamentar verdaderamente, 
para poder formar entero juicio de la Judería, son sin embargo muy inte- 
resantes en la relación histórica los antecedentes que proporcionan, con- 
^tribuyendo á demostrar cuan justificada fué la importancia en todos sen- 
tidos alcanzada por Toledo en los primeros siglos de la restauración, de 
acuerdo con lo que enseñan el Fuero de los muzárabes, de 1118, y los 
restos de los Fueros especiales concedidos á los Castellanos y á los Fran- 
cos, primeros pobladores de la ciudad que el Tajo fecunda y riega. 

OTROS ARRABJLLES 

Extramuros de la población, en la Vega, que se apellidaba más comun- 
mente Sagra, y á no larga distancia de la venerada Basílica de Santa 

1 Martín Camero, Hist. de Toledo, pág. íV), nota. 

2 Parro, Op. cii., tomo I, pág. 65o. 

3 Id., tomo II, pág. 288. 

4 Arch. Hist. Nac. Docurncntos de las Delegaciones. Tole»lo. Convento de la Concepción, 
legajo 274, (Núm. 11 antiguo); dicha carta es un cuaderno en pergamino, y la designación consta 
ai folio 2 vuelto. 



264 RRVISTA DE ARCHIVOS 

Leocadia, como lugar más apropiado y conveniente, consta en 1146, y 
con mayor determinación en 1228, la existencia del denominado Arrabal 
de los labradores (--¡Jy^JI \J^j) '» formado por la agremiación, sin duda, 
de los cultivadores de aquellas feracísimas riberas del Tajo tan celebradas 
en todo tiempo, y que tan hermosa perspectiva ofrecen; de él no hay ma- 
yores noticias, dándose en otro documento del año 1 184, señalado arriba, 

nombre de Arrabal con el apelativo de Ar-RonÓQ (>^J^yi J^;), — pala- 
bra que equivale á lodo, barro y limo, — á otra barriada en el interior de 
Toledo, cuya importancia y cuya situación desconocemos ^ lo cual, asimis- 
mo ocurre con cierto barrio mencionado en ambos Becerros de la Santa 
Iglesia Primada, y que allí se designa con la expresión de pico qui dicitur 

prunello 3. 

Rodrigo Amador db los Ríos 4. 
(Concluirá). 



1 C. S. C, escritura núm. 8o provisional; iátm^ núm. 123 prov., rcfentc á la alquería dt Cañg^ 
te, 9tt« M una dt ios alquerías de la ^ahla de la ciudad de Toledo: Kt^*»> %^j^ J^UyJÜl &¿ Jí 

2 C. S. C, escritura num. 79 provisional, era 1222. Por ella, la abadesa de dicho Convento 
doña Mathrí ó Mi Madre (^Aja), rende á Domingo Abad, hijo de Pedro el dexmero, ti al'- 

faharero ( XjP^\ -^jr Ij una casa en el Arrabal de Ar-Ronoc, en el interior de la ciudad 



de Toledo: sVn*X]c* HJL^^N^ JwS-IwX^ O^JI \,J^^ H^^^^U.— La escritura núm. i5o de la 
C. T. (I.) sitúa al año 1202 en las inmediaciones de la Bib-al-Yehud^ un barranca de At'RQnoc 

f mJlJ Jl v«JFjüL¿k> j. nombre este último en el cual el escribiente cambió el O^ por el ^j pare* 
ciendo que de este barranco, como de otras partes, extraían los alfareros el barro para su in- 
dustria. 

3 g6-l, fol. 81 vuelto, año 1 144, era 1 182; 987-6, fol. 32 recto. 

4 Erratas.— Pág. 247, línea 5 de las notas, Al-ilíj^én por Al-Hii^ém; linea 9, «k^ JL por 
11^ JL.— Pág. 248, linea 8 de las notas, «««^J por ..^',— Pág. 249, linea 10 de las notas, 

2M¿iLdA.«j| por Jw7L3^\4j|.— Pág. 255, línea 2 de las notas, Amrát por Amrús.— Pág. 266, li- 
nea 18 del texto, áUj^^l por Hj^^sX^I. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS .265 



D. GUTIERRE VACA DE GUZMÁN 



biografía, BIItLlOliRAFU Y mm CRITICO CON kimú COMPOSICIONES IMÉhlTAS 



PARTE PRIMERA.— APUNTES BIOGRÁFICOS 



CAPÍTULO IV.— (1778-1790) 

Don Gutierre, Magistrado. — Los premios de la Academia. — «Suplemento de los 
viajes de Enrique Wanton*. — Es nombrado D. Gutierre Censor de la Sociedad 
Económica. — Discurso en la distribución de premios. — «Dictamen sobre la uti- 
lidad ó inutilidad de la excavación del Pozo Airón». — La Sociedad Económica 
y D, Jqsé Vaca de Guzmán. — Casamiento de D. Gutierre. — El Alcalde de Gra- 
nada D. José Teodosio Delgado. — Festejos por la conquista de Mahón y por el 
nacimiento de los Infantes gemelos.— D. Gutierre y la Condesa-Duquesa de 
Benavente. — Muerte de Carlos III. —Nombramiento de Alcalde de Casa y 
Corte. 

En 1 3 de Julio, dijimos, de 1778, tomó D. Gutierre posesión de su des- 
tino de Alcalde del Crimen y de Hijosdalgo en la Chancillcría de Grana- 
da ^ Era puesto, este de Magistrado, que convenía bien con la noble 



I Existían desde antiguo eo las Chancillcrias, Salas de Alcaldes de Hijosdalgo, que entendian 
en la« causas de hidalguía, y por ser corto el número de ellos, Felipe IH lo aumentó hasta tres 
(L. 33f Tit. II, lib. 2 de la N. R.); posteriormente fueron cuatro, que desempeñaban también el 
cargo de Alcaldes del Crimen. 

La Chancilleria de Granada, establecida en esta Ciudad en i5o2, se componía de un Presiden- 
te, y diez y seis Oidores, que formaban cuatro Salas civiles, de á cuatro Oidores cada una, pre- 
sididas por el mis antiguo.— La Sala del Crimen se componía del Gobernador, cuatro Ministros, 
y el Fiscal, y conocía en apelación de las causas seguidas por los jueces de su distrito. 

La Sala de Hijosdalgo estaba formada por los mismos cuatro Ministros y el Fiscal civil, te- 
niendo el Gobernador voto en ella, y facultid de dirimir sus discordias.— Despachaba esta Sala 
en lunes, miércoles y viernes, y conocía' privativamente de todos los pleitos de hidalguía de 
sangre. 

Ningún Concejo, Estado de hombres buenos, ni otro cuerpo alguno, salvo el Ayuntamiento de 
Cérdoba, por privilegio de Felipe V, podía conocer á nadie por hijodalgo de sanfKre, no habien" 
do obtenido de la Sala, en contradictorio juicio, su cirta ejecutoria. 



266 REVISTA DE ARCHIVOS 

seriedad de su carácter; desempeñólo, en efecto, con honradez extraordi- 
naria, sin oir recomendaciones, que abundaban en aquella época tal vez 
más que en la nuestra, y resolviendo en estricta justicia los innumerables 
pleitos de hidalguía que por entonces se suscitaban entre las familias más 
ó menos hidalgas, y los Concejos que pretendían hacerlas pechar, como 
pechaba el mísero estado llano. Y en prueba de esta rectitud de D. Gutie- 
rre, véase lo que escribía su mujer en carta de 1 1 de Abril de 1788: «... Gu- 
tierre se niega absolutamente á intervenir ó aconsejar en asunto alguno 
que está ó pueda estar en la Chancillería» (XL). 

A la alegría de ver cumplidos sus deseos, unió D. Gutierre la que en su 
ánimo produjeron los triunfos literarios de su hermano. La Real Acade- 
mia Española convocó, por vez primera, en 1778, á un certamen para pre- 
miar el mejor poema dedicado á ensalzar el heroísmo de Hernán Cortés 
en la célebre destrucción de las naves. Aprestáronse á la lucha los más 
esclarecidos ingenios españoles, entre ellos D. Nicolás Fernández de Mo- 
ratín, y de las cincuenta y tres poesías que se presentaron, obtuvo el pre- 
mio la de D. José María Vaca de Guzmán, que conquistó así preferente 
lugar entre los poetas de su época. 

Y su gloria no fué efímera. Nuevo concurso hubo al año siguiente; 
tema, la Conquista de Granada por Fernando é Isabel; el premio, como 
la vez afilerior, lo alcanzó también esta el hermano de D. Gutierre. Don 
Leandro Fernández de Moratín, sólo obtuvo el accésit, de modo que Vaca 
venció al padre y venció al hijo; este no pudo negar su derrota, por- 
que la Academia le imprimió su obra, y el anagrama con que aparecía 
firmada, Don Efrén de Larcina^i y Morante, era demasiado transpa- 
rente; pero sí quiso negar la de D. Nicolás, y al imprimir, años más 
tarde \ el poema de éste á las Naves de Cortés, afirmó, en una adver- 
tencia preliminar, que no había sido presentado á la Academia, mali- 
ciosa falacia que investigaciones posteriores se han encargado de desva- 
necer. 

D. Gutierre, que vio á su hermano vencedor de nuevo en tan honrosa 
lid, considerólo digno de ser puesto en parangón con los más célebres 



I Las Naves de Cortés destruidas. Canto épico. Obr • posthuma de I). Nicolás Fernández 
Moraiío: ilustrada por el ediior coii varias reflexionen^ críiicis para iii-trucción de la juventud. 
(Kscudo de armas realcsi. MIXICI.XXXW Mailrid en la Imprenta Real. (>oq las licencias nece- 
arías. 
4.*', Ó7 págs. ns. y i en blanco. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 267 

poetas del mundo, y lleno de fraternal entusiasmo, le compuso el soneto, 
hasta ahora inédito como todas sus demás poesías, que empieza: 

Docto Catulo lustre da á Vcrona, 

y concluye : 

Así, pues, ju^go que has de ser, hermano, 
lustre, honor, gloria y fama de Marchena i. 

Por esta época debió de concluir D. Gutierre los dos tomos que, con 
el título de «Suplementos del viaje de Enrique Wanton al país de las mo- 
nas», fueron publicados en Madrid en 1778, juntamente con una nueva 
edición de los dos anteriores. El buen éxito de la traducción le animó á 
continuar la obra; y aunque le quedaba por traducir el tercer tomo del 
original italiano, la continuó, no ya como traductor, sino como autor. 

Vese aquí retratada la mesura de carácter de nuestro biografiado, que 
no se decidió, por razones de prudencia, á dar á conocer ese tercer volu- 
men. Los Viages, en efecto, forman una curiosísima novela, en la que 
narra el autor las aventuras de Wanton y de un su amigo, que náufragos 
en los mares australes, arriban á ignota playa, perteneciente á un país 
ocupado por monos; las costumbres de estos extraordinarios habitantes 
le da motivos para trazar una sátira intencionadísima contra los vicios de 
la sociedad europea. Wanton y su compañero recorren campos, aldeas, 
villas y ciudades, y en el tercer volumen llegan hasta el propio palacio 
real, cuyos augustos moradores son tan respetados por el novelista, como 
lo fueron los campesinos, doctores y cortesanos. 

I También compuso don Gutierre, con ocasión de estos triunfos de su hermano, un poema 
del que sólu he hallado fragmentos, que no dan más que una ímperfectísima idea de su plan. 
Está escrito en romance heroico, y las ocho hojas que poseo, que no son correlativas, tienen la 
misma asonancia. Debió de ser un poema simbólico, ó alegórico, del peor gusto, si bien con al- 
gunos pensamientos felicísimos. Intervienen en él. Minerva, que pide á Júpiter protección para 
Josef; el mismo Tonante poderoso padre^ que la concede generoaísimamente; el sacro Henares, 
todo asustado al ver baj.ir del cielo á la de Marte compañera ilustre, que viene, según ella le 
cuenta, á dar prendas de amor y de justicia, y premios del triunfo, á 

Josef, rama de elevada estirpe, 
del muy noble colegio jacobeo, 
y una porción de genios que acompañan á la Victoria en su viaje del Olimpo á Alcalá. 

Si bien creo que, literariamente, no se pierde nada con no encontrar completo el poema, es 
lástima que no parezca, por los datos que contendría para la vida de D. José, valiosísimos á juz- 
gar por la muestra. 

Dije que debió ser escrito después de los premios de la \cademia, porque no sé de ningún 
otro triunfo de Josef , merecedor de tantos elogios como le prodiga su hermano por boca de 
Minerva; pero, como más bien parece obra de un joven vehemente é impresionable, que de un 
Oidor de Chiocillería y literato experimentado, tal vez deba fijarse su fecha en algunos años 
atrás, siquiera no sean muchos, puesto que ya se habl.i en él del doctoramiento del héroe, que 
acaeció por los años de 1772. Sea de ello lo que quiera, el poema sirve para algo de suma impor- 
tancia; para demostrar que su autor fue hermano cariñosísimo, y sincero admirador de las obras 
y de los méritos de D. José. 



206 REtlSTA DE ARCHIVOS 

Mientras sólo se trataba de éstos, D. Gutierre no vio inconvenientes 
en traducir; sus escrúpulos, si alguno tuvo, quedaron desvanecidos con 
transcribir en el prólogo palabras del capítulo octavo del libro, donde se 
dice que si acaso hallaren algunas personas el modelo de si mismas en esta 
historia, culpen á sus vicios, y no á quien, publicándola verdad, no pienr 
sa en la idea crítica de dibujar sus costumbres; mas, llegar hasta la per- 
sona misma del soberano, parecióle cosa de importancia; podrían sus pa- 
labras sonar á desacato, y quien se precia de buen subdito no ofende, ni 
de pensamiento, á su monarca, máxime si en su nombre administra justi- 
cia en los tribunales. — Procuró, pues, continuar por sí la novela, acomo- 
dándose al estilo del original, y lo consiguió por completo, porque en nada 
desmerecen de las anteriores escenas las que él inventó, antes por el con- 
trario, son más intencionadas y graciosas. 

Puede observarse, leyendo los Suplementos, lo bien hecha que está la 
traducción; el lenguaje que emplea en ésta, es tan fluido, natural y correc- 
to como el que usa en aquellos, sin que se conozcan en nada los esfuerzos 
del traductor, al tener que acomodar á su lengua lo pensado por un ex- 
tranjero, y escrito en extraño idioma. Hasta tal punto llega la semejanza 
de estilo, que muchos, sin noticia del libro italiano, han crido que lo que 

él llama traducción, es también obra original suya. 

« 

El buen éxito del libro, influyó seguramente en que fuera muy bien 
recibido en Granada el antiguo estudiante de Santiago; antes del año de 
su llegada, ya figura como Censor de la Real Sociedad Económica de 
Amigos del País ', erigida en aquella ciudad por Real cédula de 28 de 
Noviembre de 1776; y sabido es que en aquel tiempo, recién creadas las 
Sociedades Económicas, era grande su importancia y especialmente inte- 
resante el cargo de Censor 2. 

Su primer acto literario debió de ser el discurso que pronunció en la 
«Distribución de premios entre los profesores y discípulos de la Escuela 
de Diseño 3, hecha en el año de 1779)^, trabajo instructivo y ameno, por 

1 Ea 4 de Marzo de 1778 había sido admitido como socio correspondieate, por no residir en 
Granada. 

2 «Este oficio debe recaer en hombre de letras, y de prendas recomendables por su elocuen- 
cia, afabilidad y talento».— Núm. 6, Tít. VI de los Estatutos de la Sociedad económica de Ma- 
drid, aprobados por Cédula de 9 de Noviembre de 1775. 

3 A fines de 1776, D. Diei^o Sanche/. Saravia y D. Luis San/. Jiménez, profesores de pintura, su- 
plicaron á la Sociedad Económica que tomara baju su protección y cuidado el fomento de las no- 
bles arte«,establccieodo unaEscuelade dibujo. La sociedad acordó erigirla, y comisionó para ello 
á i). Joaquín Dáyila y á D. Ignacio Santistéban, á cuyo celo se debió que antes de seis meses con- 
currieran profesores de pintura, escultura y arquitectura, á una casa que se dettiaó á este objeto. 



BIBLIOTECAS Y HUSKOS 269 

SU erudición y su correcto estilo, y revelador, por otra parte, de la mucha 
afición que hacia las artes sentía el Censor de la Económica. Y es muy de 
notar que su espíritu cultivado, no sólo se recreaba en las letras y en las 
artes; á la par que en ellas era versado en ciencias. Solazábase D. Gutierre 
en el estudio de los fenómenos naturales, misteriosos hoy, y más misterio- 
sos en su tiempo, y comentaba los científicos dichos de Plinio y de Ptoio- 
meo con el mismo acierto y ia misma seguridad que las afirmaciones sobre 
arte de Pacheco y de Ceballos. 

Por el año de 78 hubo grandes terremotos que espantaron á los habi- 
tantes de las tierras granadinas; corrían estupendas noticias acerca de la 
causa de los movimientos del globo, propalábanse fantásticos remedios 
para evitar las convulsiones seísmicas, y con objeto de aclarar las dudas 
y serenar los ánimos, recurrió el Ayuntamiento á la Sociedad Económica 
para que ésta informara, y la Sociedad encomendó á su Censor el desem- 
peño de tan pesada tarea. Enfermo en cama estaba D. Gutierre, según él 
mismo dice; el estudio de los Códigos legales le había apartado del de los 
Códigos de la física, y, sin embargo, en muy poco tiempo escribió su her- 
moso ((Dictamen», libro de sabrosa lectura, en el cual acalla los recelos 
vulgares con sentida invocación á los divinos poderes, y destruye la seudo- 
científica opinión de la necesidad de aberturas de pozos para evitar terre-* 
motos, con incontestables argumentos de rara profundidad. 

Por incidencia trata de la causa, desconocida entonces, y no conocida 
aún, de tan alarmantes fenómenos, y con sabia intuición los atribuye á lo 
que él llama /wego eléctrico K ¡A mediados del décimo octavo siglo adi- 
vinaba D. Gutierre la poderosa fuerza que desarrolla la electricidad! Más 
interesante que su novela, más que sus trabajos legales, encuentro este 
«Dictamen», de 86 páginas, escrito por un magistrado enfermo, encane- 
cido en el estudio de la jurisprudencia, y que, al mismo tiempo, tenía que 
conocer de intrincadas causas criminales y enfadosos pleitos de hidalguía. 

No sé cómo acogerían en Granada el trabajo de D. Gutierre; segura-* 
mefite fué grande su triunfo, porque el «Dictamen» es una joya, pero sí sé 
de cierto que su modesto autor, más que de su victoria, se alegró de la 



I Buena prueba de la inteli|;cncia de D. Gutierre es ia de que ha existido ana escuela ^e 
atrib/uia á los terremotos las mismas causas que él señaló en su «Dictamen». — Peltier, por ejem- 
plo,so$tuvo que son debidos á la electricidad estática, por inilucncia i^ual ala atmosférica; y 
Rossi cree en la existencia de corrientes electro magnéticas en el interior del globo, que pro- 
ducen tempestades subterráneas. 



270 REVISTA DE ARCHIVOS 

que al poco tiempo obtuvo, en el segundo certamen de la Academia, su ya 
laureado hermano, y de las atenciones que éste merecía de la Económica 
granadina ^ 

En el mismo año de 1779 se despachó Real cédula, concediendo á don 
Gutierre el sueldo entero de su cargo, pues en virtud del sistema de jubi- 
laciones establecido en su época, no tuvo opción, cuando lo nombraron, 
más que á la mitad (XLI). Y esta circunstancia es muy de tenerse en cuen- 
ta, porque hasta entonces no pensó D. Gutierre en llevar á vías de hecho 
sus proyectos matrimoniales. En el capítulo antecedente vimos, cómo al 
separarse de D.* Beatriz Montiel, su musa le inspiró apasionados sonetos, 
en los que se traslucía su amor, exaltado por los males de la ausencia. No 
pasaron de ahí, por aquel tiempo, sus amorosos empeños, ya fuera porque 
al contemplar su poco esbelta figura dudara del buen resultado de su em- 
presa; ya porque, no contando con un seguro porvenir, no quisiera mal- 
gastar el tiempo en largos amoríos; ya, en fin, porque su bien amado in- 
clinara hacia otra parte sus favores, como es más de presumir. 

Habían transcurrido dieciséis años, y no en balde. D.* Beatriz tenía 
treinta y dos (XLII), y era viuda de D. Tomás Diez de la Cortina, con 
quien casó en 7 de Noviembre de 1772 (XLIII), y de quien tuvo una hija, 
D.* íM aria Josefa, que nació después de muerto su padre ^. D. Gutierre 
ocupaba excelente posición social, y como hombre maduro y serio, no iba 
á buscar por compañera á una jovenzuela, expuesto á sufrir vergonzosa 
repulsa, ó á ser admitido por el cebo de su desahogada situación econó- 
mica. De D.' Beatriz, en cambio, nada había que temer; la viudez y la 
maternidad le daban carácter respetable, y su caudal y el de su hija, bas- 
tante crecidos, la ponían al abrigo de vergonzosas ideas de lucro. 

Decidióse, pues D. (luticrre; fué aceptada su propuesta, y en 22 de Fe- 
brero de 1780 se le concedió la licencia de que necesitaba para contraer 
matrimonio, según las disposiciones vigentes á la sazón (XLIV). Retenido 
en Granada por las ocupaciones de su cargo, no pudo ir á Marchena á ce- 
lebrar su matrimonio, y otorgó poder á su tío D. José Narciso de Herdo- 



1 Por encargo de ella, en efecto, compuso D. José Vaca: el poema La Felicidad^ que 'fué 
leído CD 20 de Eoero de 17K1, con motivo de la distribución de pre nios entre los profesores y 
dÍNCÍpulos de la Escuela de Diseño; una ada, Sueño aleifórico^ que se leyó en 30 de Mayo de 1785, 
día en que se publicaron premios á los opositores de las tres nobles artes; otra oda. Las coronas 
del tiempo^ en 20 de Enero de 1788, con ocasión de nuevos premios, y la elegía Llanto de Grana- 
da^ de que se habla al final del capítulo. 

2 Así lo dice D.-^ Beatriz Monticl en su testamento. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS ¿7 I 

zía y á su cuñado el Capitán D. José Antonio Montiel, para que en su 
nombre concertaran las capitulaciones, y á este último para que lo repre- 
sentara en el acto del casamiento (XLV). Y, en efecto, á 7 de Abril del 
mismo año se ajustaron aquéllas ante Bartolomé Ximénez Calderón, Es- 
cribano mayor del Cabildo de Marchena (XLVj), y el 24 se celebró el ma- 
trimonio (XLVII). 

Emprendió D.* Beatriz ' el viaje á Granada en busca de su marido- 
Esperábala éste en Santafé, y en su Real é Insigne iglesia Parroquial y Co- 
legial se celebró, en el día 4 de Junio, la ratificación del matrimo- 
nio (XLIX), asistiendo como testigos el Conde de Selva Florida ^, 
don Sebastián Blasco Montero, también Alcalde del Crimen en Grana- 
da, y el Presbítero D. Luis García de Vargas, Canónigo de la dicha Co- 
legial. 

Al llegar á este punto viénese á la memoria lo que el biógrafo Tarsia 
dice de Quevedo, que no tuvo sucesión «porque quedase singular, pues en 
el ingenio lo era». Así D. Gutierre, puesto que un hijo que nació al poco 



1 Pdréceme oportuno consignar aquí algunas notici is del linaje de esti Señora, tomadas 
del pleito de hidalguía que su padre O. Juan Montiel, Paz, Ponce de León, sostuvo cun el Con- 
cejo de Marchena. 

Kl solar de los \fontiel era en la mcrindad de Trasmiera^ en Burgos, de donde salieron á 
guerrear contra los moros; se establecieron en Andalucía después de conquistada Baeza, en 
cuyo cercóse distinguió cierto Don Jaque Montiel, que fué después segundo Alcaide de la for- 
taleza de esta ciudad, y su escudo es de loi grabados en el Arco del Alcázar, juntamente con los 
de los otros conquistadores. 

A mediados del siglo xvi fué á morar á M irchcna 1). Kodrigo Ximénc/ Montiel, y uno de sus 
hijos, D. Alonso, fué recibido como hidalgo en Cabildo de ii de Marzo de i586. 

D. Luis Cristóbal Ponce de León, el Duque de Arcos que dirigió la guerra contra los moris- 
cos en la serranía de Ronda, concedió a un hermano de 1). Alonso, á Melchor Ximéiicz Montiel, 
el empico de Alférez mayor de Marchena, para si y para sus descendientes, y muerto este Mon- 
tiel, el duque D. Rodrigo, sucesor de 1). Luis Cristóbal, confirmó la merced de su padre, en per- 
sona de Juan Rodríguez Montiel, hijo de aquel Alférez, por^su provisión de 4 de Diciembre 
de 1608. 

D. Melchor y su hijo distinguiéronse mucho en varias funciones de guerra, y especialmente 
el último en compañía del entonces marqués de Zahara, y después duque de Arcos y virey de 
Ñapóles, D. Rodrigo Ponce de León, nieto del otro duque D. Rodrigo. No creo fuera de lugar 
copiar en los Documentus un certificado de este procer, en el que se hace mención de las proezas 
de ioi Alféreces (XLViII). 

También perteneció á esta familia. Sor Beatriz, de San Buenaventura, compañera y amiga ín- 
tima de la Venerable Madre Muría de la Antigua, y citada muchas veces con elogio, por la cele- 
brada mística, en su Desengaño de religiosos^ y de almas que tratan de virtud. 

Sor Beatriz fué primera Vbadesa det Convento de la Purísima Concepcr.in, y murió en opi- 
nión de santidad, después do larga vida abundante en piadosos ejemplos. La Madre .\ntigua 
asegura que su amiga escribía muy bien, pero no se conserva nada de ella, ó por lo menos, no 
ha llegado á mi noticia, a pe<>ar de ¡a^* repetidas invcsiig.iciones que he practicado. 

Era esta religiosa herman 1 del abucl..< de l).=* Beatriz. 

2 D. Rafael de Almerá y Ret «mosa. Kra socio de ia Económica, y uno de los que tomó á su 
cargo el suplemento de las cantidades precisas para mantener la Lscuela de Diseño. 



272 REVISTA DE ARCHlVOt 

tiempo de su matrimonio » fué tan débil y enfermizo, que no pudo vivir 
mucho. 

A principios del año de 1781, murió en Granada D. José Teodosio Del- 
gado y Mentera, Alcalde mayor, dejando á su alma por heredera de sus 
bienes, y por Albaceas á los Alcaldes del Crimen de la Chancillería *, á 
cuyo arbitrio encomendó la distribución de la hacienda que dejaba. 

Solo debía de vivir el generoso testador, porque á su muerte, los cria- 
dos se apoderaron de la casa como de país conquistado, y en el saqueo 
desapareció buena parte de la herencia, que no pudo ser recuperada, á 
pesar de que los culpables fueron severamente castigados. 

Reunidos los Alcaldes del Crimen, decidieron invertir los restos de los' 
bienes en aliviar alguna de las muchas necesidades que afligían á Grana* 
da, y la pluma de D. Gutierre se cuidó de trazar,, en exposición dirigida 
al Consejo de Castilla, el cuadro de las miserias sociales de una gran ciu- 
dad del siglo XVIII, de señalar, con gran acierto, lo más peligroso de la 
llaga, y de proponer el conveniente remedio. 

Aprobó el Consejo el pensamiento de los albaceas, y desde entonces 
pudo disponer Granada de una casa de corrección para jóvenes, análoga 
á la fundada en Sevilla por Toribio Mier de Velasco, donde recoger ola 
interminable multitud de muchachos perdidos... que constituyen el fecun- 
do plantel de malhechores y disolutos que inficionan la república, pueblan 
los presidios y cárceles, y muchos acaban miserablemente en un cadalso;» 
porque los Alcaldes creyeron más urgente atender á este mal, que á otros 
también por ellos reconocidos 3. 



1 Llamóse también Gutierre. He visto uoa ¿arta de D.'* Beatriz eti la que habia de la deli- 
cada salud de su hijo; esta misma seAora dice eti su citado testamento que Gutierrito tnurió en 
la infancia. 

2 Lo eran entonces, además de D. Gutierre, D. Carlos de Simóii Pontero, y D. Ignacio Mar- 
tínez de Villela. 

3 L^ exposición al (>onscjo está techada en 2C de .Agosto de 1783, y en ella dicen los Alcal- 
des: «Muchas son las necesidades que con más cíícacia deben remediarse en esta numerosa capi- 
tal: se advertía una casa de mujeres recof;idas, tan útil como se deja considerar, pero tan pobre 
que sólo puede con grande estrechez mantener un corto número de esas infelices que escanda- 
losamente arrastran tras de sí una porción de licenciosos, cuando la turba de éstas en un pueblo 
vicioso, exigía mucho mayor amplitud en esta casa de corrección; se ponía delante de la vista 
una no corla porción de muchachas, algunas ya crcciditas, que se dejan ver por esta» calles, 
desandrajadas, con título de recoger limosna, cuya libertad las va insensiblemente conduciendo 
á perder el pudor natural en su <te\o, antoci-dcntc cuasi seguro de su consiguiente disolución, 
un dilatado número de tinosos que vienen con el fín de curar«c en el hospital que para este 
efecto hay en esta Ciudad, y no cabiendo paru su manutención y recogimiento nocturno ed él; 
inundan las calles y pageos públicos pur el día; y por la noche se encuentran amontonados, dur- 
miendo en el suelo con vergonzosa desnudez en los port.iles, y lo que es peor, contagiando á 
otros muchachuelos que indistintamente se' acuestan con ellos pero los malos efectos de cada 



BIBLIOTECAS T MUSIOS ayS 

Con estos males y miserias, vigorosamente descritos por D. Gutierre, 
contrastan los brillantes festejos de que por aquellos tiempos fué teatro la 
ciudad del Darro, que quiso así celebrar dos faustos acontecimientos, la 
conquista de Mahón, y el nacimiento de los Infantes gemelos, Carlos y 
Felipe. 

Antonio José Lecorp, cronista de la primera fiesta, pinta con ramplo- 
na prosa los primores de ornamentación de las plazas y calles granadi- 
ñas ». — Bajo los sesenta arcos de la Plaza de Bibarrambla, y el toldo blanco 
y azul, del que, á trechos, pendían brillantes arañas de cristal; entre lien- 
zos, espejos y columnas; ante los altares revestidos de trofeos de guerra y 
coronas de laurel, y sobre el alfombrado pavimento, no puede dejar de 
verse el desfile de dos siniestras procesiones, la de aquellas infelices, ya 
creciditas, que, andrajosas, y á título de pedir limosna, arrastran tras de 
sí una turba de perdidos, y la del dilatado número de tinosos que, duran- 
te el día, inundan las calles y paseos públicos, y por la noche se encuen- 
tran amontonados, durmiendo con vergonzosa desnudez en los portales, 
según aparecen, con enérgicos perfiles, en la exposición de los magis- 
trados. 

Escrita por anónimo narrador, consérvase la relación de los otros fes- 
tejos. — Coincidió el feliz parto de la Princesa de Asturias, con el tratado 
de paz ajustado con la Gran Bretaña al concluir la guerra de separación 



uno de estos y otros ramos no produjeron en sus inimos (de los Alcaldes) tanta sensación como 
los que se deducen de la interminable multitud de muchachos perdidos, totalmente abandona- 
dos y llenos de vicios, que cubren esas calles, templos y paseos; <^stos son aquéllos que constitu- 
yen el fecundo plantel de malhechores y disolutos que inficionan la república, pueblan los pre- 
sidios y cárceles y muchos acaban miserablemente en un cadalso.» 

La extensión de este mal, movió á los albaceas de D. José Teodosio Delgado á fundar una 
casa de corrección en la forma dicha en el texto, para lo cual, había de venir un liermáno de Se- 
villa. En la casa se enseñaría, por lo pronto, primeras letras, doctrina, y algún oñcio manual, y 
la estancia en ella de los muchachos, se decretaría por mandato gubernativo, y no por sentencia 
judicial, para que no tuviera carácter de reclusión ó castigo. Los albaceas se reservaban el régi- 
men superior, que pasaría, por su muerte, a los cuatro .Vlcaldes de cuartel que por tiempo 
fuesen. Este proyecto fue aprobado por el Consejo en 3 de Septiembre. 

Más tardecen 10 de Octubre del mismo año de 1783, solicitaron que se les concediera unas 
casas que pertenecieron á los Jesuítas, en la Parroquia de Nuestra Señora de las Angustias, 
manzana 494, núms. 28, 29, i, 2, 3, 4 y 5. Kl Consejo acordó que pasase al extraordinario, con lo 
cual termina el expediente que he visto. (Archivo Histórico Nacional. Consejos suprimidos. Sala 
de Gobierno. Legajo 420.) 

I «La Conquista de Mahón, pensamiento con que se adornó la estación para la procesión 
solemne del día del Señor en Granada, en 30 Je Mayo de 1782. Siendo comisarios los Señores 
D. Rodrigo de Puerta, reinte y cuatro y D. Antonio (íómez. Jurado. La escribía .\ntonio Joset 
Lccorp, natural y vecino de Granada En Madrid: Hn la Imprenta Real MDCCLXXXII.» 

40 pags. en 4°. 

En ia cubierta del ejemplar que poseo, dice: Al Sr. D. Gutierre Vaca. Ex dono Authoris. 



274 REVISTA DE ARCHIVOS 

de los Estados del Norte de América, y no quedó población en el reino que 
no celebrara ambos sucesos con gran pompa y esplendor K 

Habíalo hecho Granada con fiestas religiosas, y en los días 23 y 26 de 
Septiembre de 1784, se dispuso, por iniciativa da la Real Maestranza, á 
festejarlos con profanas diversiones. 

El 25 por la tarde, se congregaron los JVlaestrantes en casa del Mar- 
qués de los Truxillos, Teniente de S. A. el Infante D. Gabriel, Hermano 
mayor, y de allí salió una lucida cabalgata, que recorrió varias calles, vis- 
tosamente engalanadas, «hasta entrar en la magnífica Plaza, que estaba 
dispuesta, é iluminada toda de cera para estos festejos, adornada con tro- 
feos, arcos y arañas...» 

Ocupó el ceniro de la Plaza, un carro que conducía el retrato del Rey; 
un Diputado de la Maestranza lo colocó bajo el rico dosel previamente 
dispuesto, y poniendo en el carro el retrato del Serenísimo Hermano Ma- 
yor, volvió el Real Cuerpo á casa del Marques, con la misma ceremonia 
que á la salida. — A b tarde siguiente, hubo cañas en Bibarrambla, y un 
juego de nueva invención, á imitación de los llamados en Roma votivo- 
triunfales, que constaba de ocho guías y veintitrés distintas evoluciones. — 
Y por último, «retirado el dicho Real Cuerpo á las Casas de su Teniente, 
concurrió con él á darse recíprocos parabienes, una lucida Asamblea de 
Ministros, y Nobleza de ambos sexos, á quienes, se sirvió un espléndido 
refrezco (sic) de Elados, y Ramilletes, á que se siguió música, y bayle, que 
duró hasta el día siguiente 2.» 



1 En la patria de D. Gutierre, acordó el pabildu, en sesión de 23 de Diciembre de 1783. que, 
el último día del año. se dijera en San Juan una misi cantada con Te Deum y Sermón. 

2 «Breve descripción de lo*} festejos con qjc el Real ('^ucrpu de Miestranza de Granada ce- 
lebró el feliz nacimiento de los Serenísimos Inlanies ^emelo<, 1). Carlos y D. Felipe, y la conclu- 
sión del tratado dillnitivo de Paz con la Gran Bretaña. En los días 25 y 26 de Septiembre 
de 1784», impreso en Granada, en la Imprenta Real. 

Véase como iba dispuesta la cabalgata de que se habla en el texto: 

«Precedía una partida de Caballería, haciendo calle por entre el inmenso pueblo, á que se- 
guían los timbales y clarines del Real Cuerpo, y este después (antecedido de sus picadores. Do- 
madores, y demás dependientes, y quatro volantes con achas) a cavallo con sus grandes unifor- 
mes, espada en mano, y todaii las Jarcias de gala correspondientes, yendo delante de cada pareja 
quatro Lacayos con achas de á quatro pavilos, despucs los timbales y clarines del Regimiento 
de Alcántara, alternando con su completa Música á caballo, c inmediatamente un magnifico 
Carro Triunfal, tirado de ó Krisoncs ricamente enj tezados de azul, y plata, con grandes pena- 
chos de plum.TS, conducidos por ó. Volantes con vestidos uniformes, y en la parte mas elevada 
de él, el genio tutelar de la (iuerra, representado por uu joven con los más ricos, y brillantes 
adornos, que conducía el Real Ketr.ito de nuestro Augusto .Monarca; cuyo conjunto cerraba una 
vistosa Corona de laureles, y trotcos militares.... Iban al i ccdor del C<rro c.in achas, varios Pa- 
jes uniformes, y cerraba el Majestuoso Triunfo, una (Compañía de (iran.idoros del Regimiento 
Provincial de esta Ciudad cor. todas sus Músicas.» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 275 

Elogiaba yo, al tratar de los ^Suplementos» del viaje de Enrique Wan- 
ton, la mesura del carácter de D. Gutierre; y probado queda, en todo lo 
hasta aquí escrito, cuánta era su honradez, y cuan elevado el concepto que 
de su hidalguía debemos formar. — Por si no bastara con lo dicho, prueba 
completísima nos ofrecen ciertos documentos, por mi buena suerte halla- 
dos en el Archivo del Palacio de Marchena, elocuentes testimonios de la 
exactitud de mis afirmaciones. 

Sabido es que, muerto D. Antonio Ponce, último representante de la 
rama gloriosa del gran Marqués de Cádiz, pasaron los Estados de Arcos á 
D.* María Josefa Pimentel, Condesa-Duquesa de Benavente K — D. Gu- 
tierre mantúvose en buenas relaciones con la heredera de sus antiguos 
Señores, de la que obtuvo, en 1781, prórroga del arrendamiento de un 
donadío (L); labrando esta fínca, una de las mejores del mayorazgo de 
los Duques, continuó durante muchos años, y fué siempre, que de él no 
pudo esperarse otra cosa, puntualísimo pagador. 

Calcúlese, pues, cual sería su sorpresa, y cual su disgusto, al comuni- 
carle el Contador de la Pimentel que adeudaba á la ducal hacienda más 

La plaza de Bibarrambla estaba suntuosamente adornada. «En su principal testero, ae cons- 
truyó un cuerpo de prespeciiva de i5 varas de ancho, y 12 de alto compuesto de basas, pilastras 
cornisas en la mejor proporción, con dos órdenes de corredores, y adornado el todo con ricas 
colgaduras, espejos, arañas de cristal, y acheros. En el centro, se colocó un magntfíco Dosel, 
donde debía ponerse el retrato de S. M. y á los lados dos Pabellones para los Retratos del Prín- 
cipe y Princesa nuestros Señores; en cuya inmediación se elevaban dos columnas con dos targc- 

iones coronados, y en ellos las cifras de los dos augustos Infantes gemelos » 

I He aquí un arbolillo demostrativo del parentesco de D.' María Josefa Pimentel con los 
duques de Arcos, por la línea de su abuela paterna, que es la más cercana; pues por la de los 
condes de Benavente, el entronque se halla en el duque D. Rodrigo, abuelo del que ñgura á la 
cabeza del árbol: 

D. Rodrigo Ponce de León, duque de Arcos, con 
D.* Francisca de Córdoba'-y Cardona. 

I 
D. Manuel, duque de Arcos, con d.» María Ponce de León, con 

D.* María de Guadalupe Alencaster. ^ Francisco Carlos de Borja, duque de Gandía. 

' I 

D. Joaquín, duque de Arcos, con ^ pascual Francisco, duque de Gandía, con 

D.» Ana Espinóla de la Cerda. D,a juaoa de Córdoba. 

I . I 

D. Joaquín, D. Manuel, D. Francisco d a ignacia de Borja, con 

y D. Antonio, que no tuvieron sucesión. D.Franc.oAnt." Pimentel, conde de Benavente. 

I 

D. Francisco, conde de Benavente, con 

D.' María Agustina Téllez-Girón. 

I 
D.' María Josefa Pimentel, condesa de Bena- 
vente, con 
D. Pedro Alcántara Téllez-Giron, duque de 

Osuna. 

3.* ÉFOCA.— TOMO XI. 20 



276 REVISTA DE ARCHIVOS 

de veinte mil reales, es decir, una cantidad superior al sueldo de un Al- 
calde de Hijosdalgo.— Hermosamente sentida es la carta de respuesta al 
representante de la Condesa; gallarda la actitud del Magistrado en todo 
este enojoso asunto, y leal su conducta, lealtad que contrasta con la des- 
confiada cortesanía de la nueva Duquesa de Arcos. 

Véanse íntegros los documentos, porque no quiero, extractándolos, 
quitar á los hechos la enérgica impresión que ellos de por sí producen, y 
juzgúese después de D. Gutierre Vaca de Guzmán (LI á LVÍ). 

Domingo 14 de Diciembre de 1788, á la una menos cuarto de la ma- 
* drugada, falleció Carlos líl.— La Real Sociedad Económica granadina, 
para honrar la memoria de su fundador, encargó á D. José Vaca de Guz- 
mán de componer una elegía á la memoria del difunto Rey. El hermano 
de D. Gutierre cumplió el encargo, escribiendo su í«Llanto de Granada», 
que fué leída en la Junta general que la Sociedad celebró en 28 de Febrero 
del siguiente año ». — Esta debió ser la última vez que D. Gutierre tomó 
parte en fiestas literarias de la Sociedad de que era Censor, porque, nom- 
brado Alcalde de Casa y Corte, en 22 de Mayo de 1790 (LVII), tuvo que 
marchar á Madrid, donde lo encontraremos en el próximo capítulo. 

Tomás Mendigutía. 
(Continuará,) 

LAS ESCULTURAS DEL CERRO DE LOS SANTOS 

CUESTIÓN DE AUTENTICIDAD 



(continuación 2) 

Pasemos ahora al examen de las estatuas varoniles pertenecientes al 
mismo estilo pscudo-arcáico. 

[61 y 52. — 7.713 y 7.714. — 0,049 y o,o5i.] Por sus caracteres particu- 
lares señalaremos en primer término dos cabezas 3, pequeñas, una de 
ellas mutilada desde la boca. Tienen los ojos oblicuos convergentes hacia 
la nariz y de forma ovoide. Llevan gorro con su ancho borde vuelto hacia 

1 No se halla comprendida esta elegía en la edición de las obras de su autor, que fué hecha 
en el mismo año de 1789. 

2 Véase tomo VIII, págs. 84 y 470; tomo IX, págs. 140, 247 y 365; tomo X, págs. 43, y tomo XI, 
pág. 144. 

3 Por error creyó M. P. París que éstas y otras piezas no estaban inventariadas ni catalo- 
gadas. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 277 

arriba y rayado. Adornan sus orejas unos aretes. La piedra es muy com- 
pacta, la ejecución fina y el estilo marcadamente oriental, parecido al 
chipriota. A nuestro modo de ver estas dos cabezas deben considerarse 
como muestras de las primeras y mejores obras ejecutadas en la Basteta- 
nia, bajo la influencia directa del arte del Oriente. 

Por desgracia no se conserva ninguna estatua grande varonil comple- 
ta, sino todas mutiladas y sin cabeza. Entre grandes y pequeñas com- 
prende la serie poco más de una docena de piezas, contando algunos 
fragmentos. Como en las estatuas femeniles, y en mayor medida, se unen 
en ellas, á los rasgos del arcaismo griego, detalles realistas y otras veces 
barbarismos del taller. Y en fin, es de notar en estas estatuas varoniles que 
suelen estar labradas por la espalda como por el frente, al contrario de 
las femeniles. 

[53. — 7.645.-0,60.] Una de las mejores es un torso, de tamaño natu- 
ral, vestido de una ropa ceñida como una almilla, que forma finas arrugas 
en la axila y su abertura se perfila en pico sobre el cuello. Encima lleva 
manto que cubre el hombro izquierdo, baja sobre el pecho, formando un 
anguloso pliegue á la manera griega, que ya hemos visto en las figuras 
femeniles, vuelve el otro extremo sobre la cadera derecha y cruza sobre 
el abdomen formando pliegues menudos y estando sujeto por la mano 
izquierda. El personaje ciñe sus antebrazos con gruesos brazaletes >. 

[64. — 7.654. — 0,32.] De otra estatua idéntica es un medio torso, con 
igual indumentaria y el manto formando sobre el pecho el pliegue arcaico 
característico 2. 

[66. — 7.635. — 0,39.] Mejor arte se advierte en un fragmento que viene 
á ser el trozo medio de una estatua con un hermoso partido de pliegues 
del manto, permitiendo ver el borde derecho del mismo sujeto por una 
mano izquierda muy bien modelada y formando después la obligada caída 
angulosa arcaica 3. 

[66, 67 y 68. — 7.65o, 7.693 y 7.607. — 0,44, 0,07 y 0,37.] Todavía hay 
otro trozo de estatua en igual actitud, pero frustro; mas otro lo mismo, 
de una estatuilla, bastante fina de ejecución; y puede agruparse con ellos 



1 Rada, Discursos, lám. XI, 8. 

2 Rada, Discursos^ lám. XI, 3. Muy parecido á este torso son dos publicados por M. P. Paris 
en el Bulletin Ilispanique, el núm. 31, lám. II, 5, de la Col. de los PP. Escolapios, y el núm. 5»^ 
lám. III, 4, de la Col. de D. Pascual Serrano, en Bonete (Albacete). M. Paris los considera de 
estilo hispano-greco-romano. 

3 Rada, Discursos, lám. XI, 7. 



278 REVISTA DE ARCHIVOS 

un fragmento del hombro izquierdo de una fisura cubierta con el manto, 
que forma pliegues regulares oblicuos sobre los cuales se cruzan en ángulo 
recto unos á modo de cables ó cadenas que parecen sujetar la mano. 

(59. — 7.606.-0,47. Véase figura 7.*) Las lisuras restantes son menores 
que el natural. Una de las pocas completas, cuya piedra aparece rojiza por 
efecto de la calcinación, se envuelve en un manto cuyo borde, sujeto por la 
mano, forma el plegado arcaico, sin que faltu desde la mano al suelo el cable 
ó cadena que acabamos de describir. Calza zapatos. La cabeza, que está pe- 
gada y falta de trozos á los costados y por arriba, tiene los ojos almendra- 
dos, desmesuradamente grandes, boca fina, nariz recta y el cabello dis- 
puesto en mechones, interpretados de un modo decorativo á modo de 




picos '. Kste ejemplar fué adquirido por compra en la primera expedición 
á Yccla '. 

|60. — yX>\ü. — 0,20.] Por donación del Dr. Velasco posee el Museo un 
vaciado de estatuilla varonil, envuelta en su manto, cuyo borde sujeta 
con la mano izquierda, faltando la der;;cha con que hacía la ofrenda el 
personaje, y con gorro en la cabeza como las mencionadas al comienzo de 
las esculturas varoniles. 

[61.— -7.659.^-0,24.] Algo rechoncha pero curiosa es una estatuilla que 
nos muestra completo el tipo del hombre con su cabellera dispuesta en 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



279 



rizos ünil'ormes, envuelto hasta la cabeza en un manto cuyo borde dere- 
cho retiene con la mano izquierda '. 

Hasta ahora todos los ejemplares denotan figuras construidas del modo 
pesado y un tanto rígido que es característico en las femeniles, pero regu- 
lares, como ¿stas lo son también. Veamos ahora tres ñguras cuyo barba- 
rismo, semejante al de los Ídolos de bronce, revela la degeneración de los 
buenos tipos arcaicos. 

162. — 7.636. — 0,62. Véase 
fip. 8.*l La menor está com- 
pleta, pero partida en tres tro- 
zos, correspondientes dos al 
cuerpo y otro á la cabeza ». Es 
un hombre en pie, vestido de 
una ropa con mangas cortas y 
ceñidas, abierta, siendo visi- 
ble la linea vertical de sus 
liordes. que por abajo se per- 
illán curvos, descubriendo los 
desnudos pies, los cuales apa- 
recen como en un plano in- 
clinado. Sobreestá ropaesiie- 
■ cha. que no (orma un pliegue, 
s? ciñe el p'Tsoiiajc un peque- 
ño mantocuyos bordes cruzan 
por su pecho y espaldar, lle- 
vando el extremo del lado de- 
recho recogido sobre el brazo, 
en cuya mano tiene la copa de 
la ofrenda. Ksta copa no es 
alta como la de las figuras fe- 
meniles, sino que tiende i la 
forma hemisférica. También difiere la mano de las femeniles, pues no 
está rígida, y el modo de coger la copa es asimismo diferente, pues lo 
hace con el pulgar sobre el borde de ella, mientras que las mujeres co- 




Fipuraí 



28o REVISTA DE ARCHIVOS 

gen el vaso por la panza y con ambas manos. El brazo izquierdo, adorna- 
do con un brazalete, pende pegado al cuerpo, pero es demasiado corto, y 
la mano, extendida, está en cambio bien modelada. La figura mal pro- 
porcionada, rechoncha, débil de extremidades, ofrece en su cabeza pe- 
regrinos rasgos. Su forma, abultada de arriba y el perfil ocipital son 
rasgos que recuerdan modelos egipcios. El rostro es alargado, de boca 
fina, ojos convergentes cortados á bisel, la oreja se perfila como un signo 
de interrogación y lleva pendientes; la cabellera está formada por largos 
mechones ondulantes. Por último, esta interesante figura aparece casi toda 
teñida en general de un color pardo y de rojo en las puntas de los pies, 
que pudiera ser restos de policromía, no observada hasta ahora en las 
figuras del Cerro de los Sanios, pero patente en el busto de Elche, como 
detalle del arte arcaico importado á la Península Ibérica. Esta figura fué 
descubierta por el Sr. Savirón, que lo precisa en estos términos: «En línea 
perpendicular bajo la escalinata de ingreso al templo, á cuatro metros 
ochenta y cuatro centímetros de profundidad, desde aquella, y entre va- 
rios objetos fracturados...» K 

[63. — 7.643—0,67.] La estatua mayor, del«mismo tipo que la descrita, 
está en dos trozos, partida por las piernas, sin cabeza y algo frustra. Está 
labrada en piedra de color amarillento claro. Los dichos defectos de pro- 
porción se repiten aquí de un modo más visible, sobre todo en los brazos 
que son harto débiles y deformes, siendo su postura la misma, con la copa 
en la diestra y llevando también brazaletes ^ La vestidura se aprecia mal, 
pero parece también idéntica, apareciendo visible sobre el hombro dere- 
cho un detalle precioso que ya creimos advertir en el modo de sujetarse el 
manto en el torso 7.645, el cual detalle consiste en una fíbula, adornada 
con dos perillas ó bolas, como algunos ejemplares que posee el Museo (nú- 
mero 8.824 á 8.83o). Los pies van calzados y descansan sobre un plinto 
redondo. Esta figura también tiene restos de color rojo. 

[64. — 7.679. — 0,18.] El tercer ejemplar es poco más que un torso, con 
ambos brazos tan desproporcionados como en los anteriores, pegados al 
cuerpo, las manos extendidas, manto terciado. Falta la cabeza. 

[65. — 7.680. — 0,21.] De una estatuilla también tosca y deforme existe 



1 Véase pág. 230}' lám. IV, fig. 14. La reproduce sin cabeza, que debió confundirse con los 
demás objetos en el momento del hallazgo. 

2 Semejante á esta figura aparece una de la colección de los PP. Escolapios, que registra 
M. Paris ron el núm. 27 y reproduce en la lám. VI, 6. La cree de estilo hispano-grcco-romaúo. 



blBLIOtECAS Y MUSEOS 281 

un trozo correspondiente á la mitad inferior, estrecha y envuelta en la 
vestidura, con la mano derecha grande y desproporcionada cogiendo la 
copa. 

Forman contraste con estas muestras de degeneración arcaica algunas 
piezas que parecen ya sentir la influencia del arte clásico, aún más que los 
torsos y figuras anteriormente mencionados. 

Dichas piezas son las siguientes: 

[66. — 7.610. — #,23.] Torso vestido de túnicay manto, entre cuyos plie- 
gues asoma la empuñadura de una espada del género falcat a. En la mano 
derecha tiene el personaje un objeto no fácil de precisar '. 

[67. — 7.672.-0,18.] Otro torso parecido, .con el brazo y mano derecha 
bien modelada, y sin espada. 

(68 y 69. — 7.608 y 7.612.-0,32 y 8,24.] Y dos tersos con túnica abier- 
ta en pico y manto, el primer ejemplar con brazalete torquis en el brazo 
inquierdo '. 

[70. — 3.5n. — 0,66. Véase lám. VI, 2.| Aún con más razón merece ser 
mencionada aparte una estatua, también vestida de túnica y manto, cuya 
caida de pliegues conserva algún recuerdo del sistema arcaico, y adornada 
con brazaletes del género torquis. En la mano diestra, sujeta sobre el pe- 
cho un vaso de la familia del ryton, á juzgar por su terminación en forma 
de cuerno, y tiene la mano izquierda en una actitud particular, y proba- 
blemente de ritual, como protegiendo la bebida. Pero lo extraño de esta 
estatua es la cabeza, que difiere completamente de todas las demás. Ofrece 
como rasgo más peregrino, sus grandes orejas puntiagudas. Pero no es me- 
nos particular la fisonomía, por lo expresiva, cuya boca rasgada sonríe bur- 
lonamente. Los ojos, mal trazados constituyen el único detalle que aseme- 
ja esta cabeza á las restantes. La construcción de toda la figura, rechoncha 
y desproporcionada, es idéntica á las descritas más arriba. El examen de- 
tenido de estos caracteres y el acento del trabajo, nos ha movido á incluir 
esta figura entre las autenticas, á pesar de aquellos otros rasgos extraños 
que dificultan precisar cuál pudo ser la significación de este ser híbrido, 
acaso la única imagen sagrada que se registra en la colección 3. 

Volviendo á las figuras que representan hombres, pero no divinidades, 
es muy posible que aquéllas primeramente mencionadas, de las cuales no 

1 Rada, Discurtos, p*g. 25 y lám. XI, 4. 

2 Rada, Discursos, lám. X, 5. 

3 Rada, Discursos^ pág. 24 y lám. IX, 2. 



282 REVISTA DE ARCHIVOS 

se conservan más que fragmentos, estuvieran como las dos últimas, hacien- 
do la ofrenda de la copa, si bien en otra forma que las mujeres. Serían 
pues unas y otras estatuas á modo de ex-votos ofrecidos en el santuario del 
Cerro por la gente bastetana. 

Nos ocurre pensar que estas ofrendas debieron consistir unas veces en 
estatuas completas ó en medias estatuas, con la copa, otras veces en bustos 
y cabezas, sin que por la ausencia de la copa en tales simulacros variase 
la naturaleza de la ofrenda. De esas cuatro formas de esculturas votivas 
hemos mostrado ejemplos al lector. El torso núm. 7.645, acaso nunca tuvo 
el complemento de las piernas. Las cabezas sueltas de mujer, por ser muy 
pocas, pudieran considerarse como fragmentos de estatuas, pero la abun- 
dancia de cabezas varoniles, cuyo número pasa Je sesenta, siendo bastan- 
te menor el de torsos hallados, nos induce á pensar que no deben ser con- 
sideradas tales cabezas como restos de estatuas, sino que debieron ellas 
constituir por sí obras completas. En el mismo caso parecen estar otras 
muchas cabezas halladas en Chipre, de las que posee algunas nuestro 
Museo. 

Forman en nuestra colección dichas cabezas un gran grupo, que de- 
manda estudio especial. 

Excusado parece repetir que no por ser votivas deben ser consideradas 
como retratos, pues responden tan sólo á tipos artísticos, tipos ideales, re- 
petidos por convencionalismo de escuela y acaso por exigencia hierática 
de la práctica piadosa á que responden. Sabido es por otra parte, cuanto 
tardó el arte en efectuar su evolución, en pasar de los rasgos generales de 
un tipo á los particulares del individuo, lo que no hallamos hasta bien 
avanzado el clasicismo. Las tradiciones arcaicas en que se formó el arte 
bastetano excluían todo intento icónico. 

Examinemos, pues, las cabezas en cuestión. Son de tamaño natural 
ó mediano. Su diversidad de caracteres hace pensar á veces hasta en va- 
riedades étnicas, pero en general solamente lo son artísticas, siendo el 
caso explicable, por los modelos <le muy distintos orígenes que debieron 
entrar en la formación de ese arte. Podemos señalar hasta cinco ó seis 
tipos, cuyas diferencias esenciales consisten en la interpretación de la 
cabellera ó la presencia de un tocado, y en la forma de la cabeza, rasgos 
de su perfil y manera de tratar ciertas facciones. Son rasgos casi cons- 
tantes y de interés indumentario, la cabellera corta, por lo general re- 
partida en mechones con regularidad ornamental, y el uso de pendien- 



BIBLIOTECAS Y MUSCOS 3^3 

tes ', como ya hemos señalado, unas veces en figura de aretes y otras de pe- 
rillas ó clavillos que cortan el lóbulo de la oreja. Esta es la facción que se 
les resistió interpretar á los escultores basteíanos, no consiguiéndolo más 
que de un modo las másveces bárbaro y siempre caprichoso, siendo de 
notar en csio la costumbre de estilizarla, reduciéndola á un ornato que 
se parece al signo de interrogación: ? 

Kntre dichos tipos aca.so el mejor se distingue por su marcado carácter 
griego arcaico, no muy puro en todos los ejemplares, siendo éstos en nú- 
mero de diez y siete, v su rasgo particular la disposición de la cabellera 
en ires órdenes (por excepción cuatro) de rizos, acusados de un modo 
ornamental y formando una especie de imbricación que recuerda mo- 




delos orientales '. El ojo, algo rasgado, está abierto un poco á ñor de 
cara. 

|71. — 7.S09.I Señalaremos como ejemplar típico de la serie el reprodu- 
cido en nuestra lám. II (, núm. i, publicado también por M. Heuzey a, que 
hace notar su relación con las cabezas de adietas de cabellera abundante y 
mechones cortos, debidas al arte griego desde los tiempos de Mirón ó sea 
fmes del siglo v antes de J. C. El perfil es bastante griego; el óvalo del 

I M. Htar.ey. pig. 107. Valiúndojc íin dudí de informes de escrhores lr»Qceies que hao h»- 
bUdo de Españi sin conocerla bastante, supone que esto Je los pendientes «es modi muy e»ien- 
dida aun enirc lo» campesinos espaüoles.» 

1 Piris, flul/efin///, lam.l, núms. lySrcproJucedoscabeíasdela colección de los Padreí 
Eicolapios de Yccla, que corresponden á esie tipo, 

3 Píg. 107, lam. IV. lie 5. Eneel, pap 73, fif;. R. 



284 REVISTA DE ARCHIVOS 

rostro algo apuntado hacía la barba; la boca fína, es la parte mejor mode- 
lada, y la oreja, en cambio, es de ejecución torpe y [)esada. Lleva un gorro 
que deja al descubierto por delante los dichos rizos. Su tamaño es el natu- 
ral V el de las demás cabezas de la serie varía desde el mismo á una dimen- 
sión de o, 1 5. 

[72 á 77. — 7.518 (fig. 10), 7.336, 7.572, 7.582, 7.586 y 7588.] Entre estas 
cabezas responden mejor al carácter griego, y al mismo corte de rostro, seis, 
entre las cuales se distingue la 7.386, por su buena ejecución y por ser de 
las pocas en que la oreja está bien hecha; y el 7.588, también por la fínura 
del trabajo; siendo de notar en todos, la expresión un poco triste de la 
boca, por la inclinación caída de las comisuras de los labios. La úl- 
tima de las citadas cabezas no lleva gorro y ofrece en su peinado una va- 
riante, la cual consiste en que no bordea su frente más que un orden de 
rizos, estando interpretado el resto de la cabellera por series de Hneas 
oblicuas que se cortan en ángulo. 

(78. — 7.567.] Lo mismo se observa en otra que ha sufrido varias mu- 
tilaciones superficiales. 

[79. — 7.507, fig. 4.*.! Hay un hermoso ejemplar de tamaño natural algo 
grande de facciones, en lo que se conserva, acusadas vigorosamente y con 
el corte de cara más redondo que en los anteriores. 

180 y 81. — 7.523 y 7.540.I Otra variante, caracterizada por la figura 
oval del rostro hallamos en dos; en el primero de los cuales está la boca 
muy bien acentuada. 

[82 y 83. — 7.581 y 7.584.] Además se cuentan dos cabezas que parecen 
de niño, por lo redondas y expresivas. 

[84. — 7.551.] Una semejante, pero tosca y mutilada. 

[85. — 7.387, fig. 9.**.] Otra, que diíicre de las anteriores en que los me- 
chones de la cabellera están tratados con alguna más libertad y sus faccio- 
nes están muy acentuadas. 

86[. — 7.573.] Por último, otra que sj diferencia de todas en que su pie- 
dra es más amarilla y compacta, dist¡n¿;uidndose también por su buena 
ejecución y siendo de lamentar que se halle harto incompleta. 

Con la serie descrita se relaciona la segunda, cual si fuera una va- 
riante suya, pues está caracterizada por los mechones de la cabellera, los 
cuales, si bien están dispuestos de análogo modo, son más puntiagudos, las 
rayas que los señalan menos regulares y no guardan siempre esos elemen- 
tos entre sí aquella ordenación ornamental que hemos observado en la 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 385 

primera serie, revelando, por lo tanto, aunque de un modo muy débil, 
la impresión del natural en el artista '. 

|87.— 7.5o5.) (Véase lám. III, núm. 3.) Se señala como prototipo de esta 
serie una cabeza con gorro que deja al descubierto por delante tres ór- 
denes de mechones del cabello, formando picos, como queda dicho, y con 
cierta inclinación hacia los lados. Los ojos, algo acentuada su convexidad, 
demasiado grandes y abiertos, casi á flor de cara, recuerda los de antiguos 
modelos arcaicos. En cambio la boca, lina, es más realista, y la oreja, 
enorme, adornada con un arete, es de torpe ejecución. Su tamafio es el 
natural. ' 

[88 á 96.— 7.435, 7.534, 7.535, 7.529, 7.563, 7.559, 7.569 y 7.517.1 Con 
■ esta cabeza pueden agruparse primeramente ocho, las cuales participan de 
análogos caracteres generales. La primera no lleva gorro, sino la cabellera 
descubierta y peinada del modo antedicho; la oreja perfilada como un signo 
de interrogación y la convexidad de los ojos muy acentuada, sobresaliendo 
bastante el párpado superior. Las mismas observaciones son aplicables á 
la 7.534, que sin embargo se diferencia en su forma algo oblongada, en te- 
ner los ojos globulares y oblicuos y estar tratada la oreja cual verdadero or- 
nato. Estas cabezas, mas las señaladas 
con los números 7.525 y 7.529, que se 
hallan bastante mutiladas, son de ta- 
maño natural, siendo muy curiosa la 
última por la precisión con que están 
grabados los rizos del peinado por la 
parte posterior izquierda (figura 12). 
Las a. 563, 3.559 y 2-569 ^" pequeñas, 
sin gorro, con los ojos globulares y con- 
vergentes, la boca expresiva, el último 
ejemplar con el peinado en la forma 

característica, pero con raya al medio 

Figur» la. 

de la cabeza, y el primero notable por 

la forma de la misma, abultada por arriba y perfilada por detrás de un 
modo que recuerda cabezas egipcias. El ejemplar núm. 7.617 se halla mal 
conservado y la piedra con señales de calzinación. 

I A csl> serie corresponden itgunas ejemplares utalogados y reproducidos por M. Piris 
en tiBaltítin. lim. I, 3 y VIII. nüms. } 74, aquella de U coleccíÓD de los PP. Etcolapios j t» 
otras dos dil Museo del Luuvte. 




286 REVISTA DÉ ARCHIVOS 

196. — 7.550.1 Otra se distingue porque la oreja, con su pendiente re- 
dondo, está interpretada de un modo que la da semejanza con un signo 
de interrogación y porque aparece velada con un manto. 

(97. — 7.678.] Y cerramos esta segunda serie con un ejemplar pequeño, 
maltratado pero de buen estilo. 

Existe en el Museo otra cabeza (inventariada con el núm. i6.823), 
también de piedra, arenisca, que perteneció á la colección Góngora y fué 
hallada en Torre don Jimeno (provincia de Jaén). Sus caracteres son 
exactamente los de las cabezas de esta serie, especialmente el peinado, 
denotando su estilo evidente parentesco anterromano con las esculturas 
del Cerro de ¡os Santos, que vamos examinando. 

La tercera serie de cabezas tiene por rasgo distintivo la estilización de 
los mechones de la cabellera en fígura de agudos picos, dispuestos en 
series alternadas, como ciertos ornatos egipcios. También se observa que 
estas cabezas, á diferencia de las anteriores, son algo redondas y no hay 
en ellas oblicuidad de ojos. Componen esta serie siete ejemplares. 

[98 á 104. — 7.5i3 (v. lám. III, núm. 4), 7.520, 7.53o, 7.528, 7-538, 7.553 
y 7.531.] En el mejor los ojos están tratados sin exageración ». Entre los 
demás se observa que el 7.520 tiene el ojo globular y la boca muy acen- 
tuada por sus extremos, estando someramente indicados los picos de la 
cabellera, como se ve también en el 7.53o. Al 7.528 le falta un gran trozo, 
siendo muy finos el modelado de la boca y del ojo izquierdo, que se con- 
serva. Aun más mutilados están el 7-538 y el 7.553. que á estar completo 
sería excelente ejemplar, y por último el 7.53 1 , con el rostro casi frustro, 
ofrece en su cabellera una variante por estar dispuesta en largos mecho- 
nes y con cierta inclinación que recuerda el natural en los que caen sobre 
la frente. 

[105 á 112. — 7.580, 7.544, 7.526, 7-583, 7-585, 7.592, 7-558, 7.570, 
y 3.5o8.] Forman la cuarta serie nueve cabezas cuyas cabelleras repiten el 
sistema arcaico de las series de rizos escalonadas y regulares, siendo la in- 
terpretación más sencilla y en algunos ejemplares más real. En el ejem- 
plar 7.580, que recuerda el tipo griego de la primera serie, aparece todavía 
estilizada, estando marcados los mechones por rayas oblicuas. Al mismo 
tipo con ojos oblicuos corresponde el 7.544, cuyos rizos tienen la figura 
curva que pide la realidad; y el 7.526, que con el anterior son los dos ejem- 

I Rada, Discursos, lám. XII, núm. 4; Hcnrey, Revue págs. 107 y 108, y lám. IV, núm. 3; Engel, 
Rapport, pág. 74, fig. 5. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 287 

piares de tamaño natural, tiene en su regularidad de proporciones, en su 
buen modelado y en el acento de su fina boca, marcado carácter realista, 
al que acompaña la impresión que produce la profusión de curvos mechon- 
cillos dispuesto en series escalonadas. De un modo semejante, pero tosco, 
está interpretado el pelo de la cabeza 7.583, (fig. ii) que se distingue por 
lo acentuado de su trabajo y lo expresivo del rostro, estando su barba 
afilada, como se observa en otros ejemplares ya descritos. La 7.585 y la 
7.592 responden bastante al tipo regular originario. La 7-558 y la 7.570 son 
de estilo algo bárbaro, de ojos globulares y su cabellera aparece desorde- 
nada, sobre todo en el segundo ejemplar. Hay todavía uno muy parecido 
al 7.580, con gorro. Está pegado á la figura del grupo que estimamos falso, 
núm. 3.508. 

[114 y 115. — 7.548 y 7.562.] La quinta serie, si asi puede llamarse, com- 
pónenla tan solo dos cabezas de forma oblonga, abultada de arriba; con 
los ojos oblicuos, rasgados y como abiertos á bisel, la oreja estilizada, 
con arete, la cabellera larga, de mechones ondulantes ó angulosos en 
ziszás y en el primer ejemplar con raya al medio de la cabeza. El recuer- 
do de un modelo egipcio hasta en el perfil occipital, parece evidente. Del 
mismo tipo que esas dos cabezas es la perteneciente á la estatua núme- 
ro 7.626. 

Las cabezas restantes dificilmente podrán reducirse á series, porque 
ó son únicas ó bárbaras imitaciones de tipos extraños. Son las si- 
guientes: 

[116. — 6.5i6.] Rostro frusto, ojos globulares; cabelleras formándome- 
nudos picos K 

[117. — 7.537.] Lleva un gorro ceñido, cuya hechura se acusa por fajas. 
La forma oblonga, los ojos globulosos, los labios acentuados y la estiliza- 
ción de la oreja con su pendiente le da un carácter particular 2. 

[118 y 119. — 7.557 y 7.708.] Dos cabezas que se distinguen por su 
gorro, á modo de toca. El estilo de ambas piezas es bárbaro. 

José Ramón Mélida. 
(Continuará,) 



1 Rada, Discursos^ lám. XII, 9. 

2 Rada, Discursos, lám. XII, 6. 



288 REVISTA DE ARCHIVOS 



LA CAUSA DE FR. LUIS DE LEÓN 

ANTE LA CRÍTICA Y LOS NUEVOS DOCUMENTOS HISTÓRICOS 



(continuación.) 

Con el objeto de reunir en este capítulo todos los cargos presentados 
contra Fr. Luis, aun á trueque de agrupar aquí documentos algo distan- 
ciados en el proceso, insertaremos á continuación las diecisiete proposi- 
ciones extractadas de su Lectura. 

En la historia de la exdgesis bíblica interesa conocerlas, porque son 
reflejo de las opiniones reinantes; en nuestra historia importa mucho más, 
por haber sido ocasión de una defensa por parte de su autor, defensa en 
la que notaron los calificadores cinco proposiciones con diversas censuras, 
defensa que vino á parar en fastidioso capítulo de culpas. Algunos toma- 
ron por acusaciones de los testigos esos escrúpulos de los calificadores, 
llevando á lo increíble su ligereza en el estudio de la causa. 

He aquí las proposiciones en cuestión: 

I.* PROPosiTio. — «Códices Vulgalje editionis qui nunc circumferuntur, non so- 
lum variant Ínter se. sed etiam plurimis in loéis a librariis vel ad alüscorrupti, non 
coniinent vcram et sinceram Vulgatam ediiíonem.» 

2." PROPosiTio. — «Itaque magna etiam nunc disquisitione opus est ad judican- 
dum quaenam sit vera Vulgata cditio multisin locis.» 

3.* PROPOsiTio. — «Et probatur i.**: ex Biblis Roberti et Plantini, in quibus ad 
márginem variae lecliones sunt positae et ex his quae Benedicti vocantur, in quibus 
obelo et asterisco quidquid variantes códices, vel addunt vel omittunt, adnotalum 
est. — 2.°, id liquet ex mullís locis quorum tria aut qualuor ad summum ponam 
nam omnia pcrsequi esset nimis longum. 2.° Regum cap. 8, tota illa senienlia de 
quo fecii Salomón omnia vasa aerea in templo ect. ex margine ad textum est trans- 
lata, ut adnolavit Siranus, ei Canus fatetur, lib. 2.°, cap. lo: et liquet ex hebreo et 
graeco códice ex edilione Compluiensi. ítem 4.° Regum, cap. 11. Athalia regnavit 
septem annis. Illud «septem annis» additum est a librado, ut liquet ex textu hebrai, 
co atque graíco et ex códice Complutensi. Josué, cap. 1 1. «Non fuit civitas quae se 
non traderel.» Secunda negalio redundat, sit liquet ex consequentibus et ex codici- 
bus vctustissimis.* 

4.* PROPOsiTio. — «In ista Vulgata edilione quaedam testimonia, quibus olim con- 
cilia el Summi Poniiiices usi sunl ad confirmanda fidei dogmata, vel desuní ve 



BIBLIOTECAS Y MUSCOS ^89 

sunt alio modo posita. Probatur: in concilio milevitano, canone8.^ ad probandum 
omnes homines esse peccatores adducitur ex Job, cap. 37, «qui in manu omniuj;n 
signat ut noverint omnes infírmitatem suam»: et tamen in Vulgata legímus non 
«inñrmítatem», in quo verbo nititur concilium, sed «ut noverint opera sua». ítem 
in Concilio Africano 6.", cap. 5o, ad docendum quanta animi leniíate in patres uti 
debeamus, adducitur ex Isaiá, cap. 66, «iis, inquit, qui se dicunt fratres nostros non 
esse.» Juxta Prophetam dicere debemus, «fratres nostrí estis, quae verba desunt in 
Vulgata editione». ítem Alex. I, in quadam epístola decretali adducit ex Ossea, 
cap. 4.* «quasi vaccae lasciventes declinaverunt; et dilexerunt afferre ignominíam 
pastoribus»; et tamen in Vulgata deest totum illud «dilexerunt.» 

ítem in eadem epist, ad comprobandum misterium Trínitatis, dícitur, quod in 
Éxodo, cap. 34, ler dícitur «Domine, Domine, Domine, misericors»; et tamen in 
Vulgata bis tantum ponitur, cum tamen hcbraicus codex ter repetat nomen Dei. 
Ítem dicitur 3. Regum, cap. 18. Eliam dixisse ter Domine, Domine, ect.; at in VuN 
gata bis tantum dicitur. Similiter Judit, cap. 9, ter dicit «Domine, Domine Deus»; 
al in Vulgata bis tantum ponitur «Domine Deus». ítem in eadem epist., ad ídem 
probandum dicitur in Apocalipsi cap. último dici «Dominus Deus et spiritus Pro- 
phetarum; at in Vulgata legitur «Dominus Deus et spirituum Prophctarum.» 

5.*^ PROPOSiTio. — «Cum in hebraica veritate aut verba aut sententix sint equivocas 
ita ut in varias sententias interpretan possint, et ex his variis signifícationibus auctor 
Vulgatae unam elegit; ea non semper est ita certa ut reliquae sint negligendae, immo 
interdum illa sententia et signifícatio quam Vulgata non expressit, non es minus 
apta atque alegans ea quam expressit et elegit.^ 

6.* PROPOSiTio. — «Aliquot loca sunt in Sacra Scriptura quae si proferantur juxta 
hebreos aut grxcos códices, magis confirmant res íidei, quam si proferantur juxta 
id quod est in Vulgata. Probatur, Genes. 3. Vulgata legit «Ipsa conteret caput 
tuum»: hebraici códices «ipse conteret», quod refertur ad Christum, et sic ex ista 
lectione confírmatur Christum venturum fuisse ad conterendum peccati atque ser- 
pentis imperium. ítem psalm. 2.^ Vulgata legit: «Aprehendite disciplinam» hebrai- 
ca «osculamini fílium» vel adórate, ut vertit Hieronimus: quse lectio divinitatem 
Christi confírmat, et judeos adhortatur ad Christi fídem suscipiendam. ítem 
psalm. 71. Vulgata legit: «erit firmamentum in summis montium»: hebraica «erit 
placentula pañis» vel insigne frumentum in summis, ect. ut Hieronimus vertit: 
quae lectio juxta misticum sensum potest trahi ad Eucharistiae sacramentum con- 
fírmandum.» 

7.* pROPOSiTio. — «In iis locis in quibus est dúplex, aut etiam multiplex lectio, et 
earum lectionum neutram Sancti Patres et Doctores ecclesiastici tanquam certam 
sequuti sunt, sed admonuerunt lectionem esse variam, et dubium esse utra certa 
esset, non tenemur recipere pro catholíca et certa eam lectionem, quam Vulgata 
habet.» « 



290 KEVISTA DE ARCHIVOS 

8." PROPOSiTio. — «Negari non potest in Vulgata ediiione esse nonnulla loca, non 
salis significanier ab interprete, nec satis aperte conversa.* 

9.* i»ROPOsiTio.—«Auctor Vulgata? non esi usus propheiico spiritu in interpre- 
tando sacras litteras, nec omnes et singulx voces latinx hujus editionis habendx 
perinde ac si ab Spiritu Sancto fuisscnt d.ctatai nec judicandum est nihil in illa 
esse quod non potuisset aut signiíicantius, aut commodius, aut ad grxcos et he- 
breos originales códices apiius transtcrri: nec concilium Tridcntinum, cum illa 
pro authentica haberi voiuit, hujusmodi aliquid intendit definiré.» 

10. pROPOSiTio.— «Ad hoc ul Ecclesia dicatur habere veram Sacram Scripturam, 
non est necesse ut habeat omnia quae a sacris auctoribus scripta sunt.» 

11. pROPOSiTio. — Nam cerium est multa intercidisse eorum quae sacri vates 
scripserunt.» 

12.* Propositio. — «Quemadmodum non est incon\enicus Íntegros vatum libros 
intercidisse, ita non videtur inconveniens in iis qux extant aliqua in parte de vera 
lectione dubiiari.* 

i3.* Propositio. — *Nam etiamsi concedamus Vulgatam editionem ab Spiritu 
Sánelo esse editam, nccessario íatendum est multis in locis ejus editionis nos non 
habere indubitatam Sacram Scripturam.» 

14.* Propositio.— *Nam omnia loca in quibus códices Vulgatae variant, ita ut 
pro certo statui non possit qua:nam sit vera Vulgata lectio, in illis locis qucmad- 
modum dubium est quid posucrit Vulgata cdilio, ita ciiam erit dubium, quive dic- 
taverit Spiritus Sanctus, ut ex consequenii non habemus Scripturam Sacram in 
illis locis indubitatam.» 

1 5.'' Propositio. — «Secundo, sic argumentor: concilla per Vulgatam definiunt 
res fídei; igitur si non est scripta spiritu prophetico, licclcsia in cis defíniendis po- 
terit errare. Respondeo negando consequcntiam; nam Spiritus Sanctus assistit 
conciliis ne errcnt. Et quemadmodum sua assistcntia cíHcit ut cum ex testimoniis 
Scripturse aliquid infcrunt concilia« in illatione non; crrent, ita ctiam effícit ut in 
rebus dubiis defíniendis ea testimonia assumant ex Vulgata in quibus verissime et 
fídelissime est expressa originalis Sciiptura; et Ecclesia et concilla quemadmodum 
non falluntur in defíniendis rebus fídei, ita etiam non falluntur in statuendo qus 
sit vera Scriplura. Linde dico quod omnia illa testimonia ex Vulgata desumpta, 
quibus concilla et pontifíces ea ad hoc assumunt, liquere quod veré exprimunt 
sensum Spiritus Sancti in originali Scriptura positum, ñeque discordare ab origi- 
nali: et si in eis locis códices gra^ci et hebraici discordant á Vulgata, censendum est 
graícos el hebraicos códices in his locis esse corruptos, el Vulgatam continere sin- 
ceram lociionem.» 

iC).' Propositio. — *Teriio sic argumentor: cum ad aliquam quaístionem defi- 
niendam profcriur aliquod teslimonium á nohis ex Vulgata, vel est illi simpliciter 
standum, et sic habetur inienium, vel liccbit ad griuca ei hebraica exemplaria pro- 



BÍBLIOTECAS Y MUSEOS 29I 

vocare; el huc non vidciur dici possii, quia sic non relinqueretur nobis ratio con- 
vincendi hxreticos, nam sialim ad alia exemplaria provojareni. Respondco ad hoc 
primo, quixl omnia testimonia quibus res et dogmata nostra fidei confirman pos- 
sint, sunt ita íideliter expressa in Vulgata, ut nemo possit veré dicere aliter haberi 
in originaü Scriptura. Secundo dico quod si forte in aliqua nova quaestione aliquod 
testimonium adduceretur ex Vulgata, quod ab originali códice discreparet, ex illo 
solo quaísiio dcíinicnda esset ad ccclesiae et pontificis judicium pertinereí statue- 
re de vera lectione; et eo ipso quod ex tali testimonio rem definivisset, declarasset 
veram lectionem esse quam habebat Vulgata, idque judicium possit ñeri collatis 
inier se multis in omni Üngua codicibus, et inspectis Sanctorum Patrum citationi- 
bus et interpretationibus. Et cum dicitur quod non haberemus quo haereticos con- 
vincere posscmus negatur, nam convinci possunt judício ecclesias cui hxretici 
parere tenenlur, ad quam pertinet statuere sicut de vera intelligentia Scripturarum, 
ita etiam de vera lectione earum. In quo est advertendum quod hxrctici ipsi apud 
se convinci á nobis ncqueunt propter suam pertinaciam, nam si iliis oponimus 
Sanctorum Patrum sensum, Patres errare dicunt; si conciliorum definitiones, con- 
cilia irrident: si sacrarum litterarum testimonia, etiamsi inter nos ct illos constct et 
conveniat de vera lectione et vera Scriptura, tamen ea aliter interpretantur atque 
exponunt. Sed viro catholico satis est ut convincat haereticos apud catholicos, id 
est, eos quí auctoritatem conciliorum sacrosantam habent, et Patrum dicta vene- 
rantur, et habent pro vera Scriptura quam ecclesia et pontifices pro vera habent, 
et provera Scripturae intelligentia, eam que itidem ecclesiae probatur, ad quam, ut 
dixi, utrumque pertinet, et judicare de vera intelligentia, et de vera lectione.» 

17." Phofositio. — *l'ltimo dico nihil repugnare ut in posterum possetedi aliqua 
translátio quae per omnia signifícatius et aptius exprimeret originalem Scripturam 
quam Vulgata; nam si menda quae vitio librariorum in Vulgata irrepsere, detrah as; 
si quae ambigue versa sunt, explánate rcddas; si quae parum signifícanter, signifí- 
cantius retineas: tum omnia alia quae in Vulgata scientissime et fídelissime sunt 
conversa et ad istarum rerum expolitionem tanquam cummulum adjicias, existet 
profecto editio in qua nemo catholicus desiderare aliquid possit. Nec tamen cum 
dico posse edi alíam editionem aptiorem, eam edi unicuiqucdico; sed id tentandum 
esset ecclesiae et summorum pontifícum volúntate et imperio esset tentandum, et 
eorumdem judicio aprobandum i.» 

I No deja de llamar ia atención lo que contestó años despjés, cuando se trataba de llevará 
efecto la corrección de la Vulgata por orden de Sixto V. «Cuanto á la enmienda de la Vulgata ó 
ásu restitución, siempre me pareció lo que al doctor Montano, que es trabajo perdido el que 
en esto se pone y aun dañoso por lo que diré después... y ansi sera posible que pretendiendo 
darnos la Vulgata incorrupta, nos la diesen mas corrompida q.ue agora anda, de que se concluye 
que este trabajo no tiene tin si se hace lo que se debe, y si no se hace que será causa de lo con- 
trario que se pretende por éU. Estos párrafos están tomados de las doscart.is de Fr. I.uis, publi- 
cadas en la Ciudad de Dios con ocasión del centenario (1891) y se encuentran en el Museo de 
Londres: British Museum, M. S. Add. 10, 248, fol. 233 y 234. 

j" BFOCA— TOMO Xt 20 



ag^ REVISTA DE ARCHIVOS 

En defensa de estas doctrinas escribió un docto memorial del que se 
extractaron como sospechosas las siguientes proposiciones: 

I.* «Que al libro de San Agustín de Ecclesiasíicis dogmatibus dan los teólogos 
escolásticos tanta autoridad como 4 definiciones de Concilio. 

2.* Que el Concilio Tridentino, en la aprobación que hizo de la Vulgala, no 
quiso dar sentencia en el paso de San Pablo, donde dice: Omnes quidem resurge- 
mus, etc.y ni en los demás, que fueren semejantes, sino que los dejó en la duda que 
estaban antes. 

3.* Que si el Concilio de Trento determinara por católica y de fe la lección 
que tiene la Vulgata en este lugar dicho de San Pablo, determinara por de fe que 
los justos que estuvieren vivos en la venida de Cristo, han de morir, y condenara 
por herejía la contraria, lo cual no se puede creer ni pensar que el Concilio lo hizo. 

4.* Absurdísimo sería decir que el Concilio condenó por herética una opinión 
que todos los doctores santos y antiguos la afirman por verdadera y otros por pro- 
bable, sin hacer diligencia, y sin tratar de ella y sin acordarse de ella. 

5.^ Que el Espíritu Santo no dictó cada una de las palabras al intérprete latino 
de la Vulgata, si es ansí que algunas palabras no ^tán satis significanler conver- 
tidas. Y conocida cosa es que mejorando aquellos lugares, y poniéndolos en más 
clara y significante forma, y juntándolos á los demás que en la Vulgala están sin- 
gularmente trasladados, podrían hacer un compuesto ó una traslación más per- 
fecta que la primera, y que en todo con más claridad y significación responda al 
original.» 

Estas proposiciones, así como las diecisiete mencionadas, figuran en 
el Proceso como cargos, y hasta fueron notadas duramente por la genera- 
lidad de los calificadores. En realidad, no merecen censura alguna, y la 
que más, sólo necesitaba algunas explicaciones nada forzadas. Al darlas el 
preso cambió notablemente al fallo de los calificadores. Pero esto es ade- 
lantar cuestiones. Lo que en la presente debe constar es que las dos serie^ 
liltimas de proposiciones, buenas ó malas, prudentes ó atrevidas, no fue- 
ron presentadas por los testigos. Son una defensa, que resultó un estorbo, 
mas no una acusación. Hacer responsables de ellas á Medina y á otros 
testigos, es confundir lastimosamente los papeles de la causa. 

Se comprende que haya quien en particular no tenga por exactas las 

acusaciones de los testigos, pero es realmente incomprensible que se les 
atribuya lo que no dijeron. Y si (como hace el doctísimo Caminerp) ', se 

I híanuale ¡sagogicum, cap. XIII, núm. 237. Juvat tamcn hic tran^cribcre quasdam nostri 
cmineotissimi vatis ac thcologt Fr. Ludovici Lei^iionensis proposiiiones ob quas, simul cum 
aliis levibus, tribunali Inquisitionis dclatus cst, c)usquc non leve judicium subiit, ac tándem 
absolutionem obtínuii: propo<(]tioH.'^ Negari noo potcst in Vul^-ita editionc, etc., etc. Después de 
copiar las proposiciones <j.^ y 17 concluye: Kt hxc quidem schandaluin fuerunt theologis illis 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS ¿qS 

ponen en su boca, en vez de las acusaciones las defensas, la idea que uno 
se forma de la intransigencia de los testigos, no se puede expresar con 
palabras. 

A Medina,e.g., citado expresamente porCaminero, no se le puede echar 
en cara haber denunciado la Lectura, cuanto menos las proposiciones llení- 
simas que él muestra. Fr. Luis de León expresamente hace constar que no 
se la denunció, y como creía que la había visto, le arguye en los siguientes 
términos: c«Y es grande presunción contra este testigo que habiendo visto 
los papeles de mi lectura, como constará de su respuesta al capítulo IV de 
las preguntas que presenté en Junio deáte año como no halló allí lo que 
dice, no dice que lo había visto en mi lectura, sino que era público que yo 
lo había leído, siendo cosa notoria que en aquella Universidad todo lo que 
lee el maestro lo escriben los oyentes palabra por palabra, como me pro- 
fiero á probar siendo necesario» ^ 

Probar sí probó, pero fué lo contrario. Llegado el caso de defenderse 
de los estudiantes que le habían acusado, se despacha con ellos y con sus 
copias de un modo que deja en tal mal lugar la fidelidad de aquellos 
cartapacios de los chicos, como la memoria de Fr. Luis: «La mayor parte 
escriben mal á sus maestros, añade en otro lado, y muchas veces ponen lo 
contrario de lo que el maestro les enseñó, que era sano y católico, y seña- 
ladamente á mí me escribían generalmente muy mal por las causas que 
declaré» =. 

Para ayuda de costas no había identidad tampoco entre loque Fr. Luis 
llevaba escrito á clase para dictar y lo que allí decía; intercalaba no pocas 
cosas en las que pudo haberse deslizado. Interroguemos su mismo testimo- 
nio: c<Lo segundo digo que en la dicha lectura están sólo las palabras que 
yo dije dictando; y cierta cosa es que el lector que dicta, después que le 
han escrito y mientras le escriben los oyentes, declara aquello que dictó 
por más copiosas palabras y por muchas y diferentes maneras, y ansí lo 
hacía yo siempre como es notorio en aquella escuela» 3. 

doctoribus ac rnafristris Dolcndum cst ínter praxipuos nosiri thcologi adversarios fuisse 

LeoDcm de Castro, eruditione bíblica ac theologica, non mediocrcm, auctoremque cujusdam 
Kxpositionis Isaio; prophctaí,ac celcbrcm P. BarioIoma:um Medina, suis operibus notissimum 
ac certe conspicuum. 

El erudito escritor D. Isidoro Múgicn en su laureado Curso de Sagrada E-ícritura copia el 
texto de Caminero, suprimiendo con laudable cordura los comentarios últimos. Cursus Scrip- 
turae Sacrae.cap. XV\ Jium. 72. 

1 Doc. ÍQcd., tomo X, pág. 4;^. 

2 Ibid., pág. 574. 

3 Ibid., tomo XI, pág. 134. 



294 REVISTA HE ARCHIVOS 

En conclusión: las recriminaciones de los testigos, sea que se refieran 
á conversaciones particulares, sea que reflejen las tendencias de los maes- 
tros en las disputas, sea que tiendan á manifestar juicios emitidos en clase, 
nada tienen que ver en cuanto tales con la Lectura, que para su descargo 
presentó el teólogo agustino. 

El Sr. Caminero quizá confundió las diecisiete proposiciones de la 
Lectura con otras diecisiete redactadas por Medina que presentó el Pa- 
dre Pedro Fernández á la Inquisición, de las que hablaremos en el capí- 
tulo siguiente. 

El P. Blanco, sin confundir las unas con las otras, llama á las de Me- 
dina /?ie¿/ra angular del proceso K Como en ellas no se cita á Fr. Luis y 
en el proceso se lomó cuenta de ellas á Grajal y Martínez; pero no al 
agustino, nos contentaremos con copiar el siguiente documento en que el 
Inquisidor le asegura que nada tienen que ver con el: «Lo tercero presu- 
pongo que en esta cierta deposición que dice, adonde señaló cuyas eran las 
cuales (las diecisiete proposiciones), conforme á lo que le habían dicho, 
no declaró persona alguna que le hubiese dicho que alguna de aquellas 
proposiciones en particular era mía. Lo cual entiendo ser ansí de dos 
cosas: la una, de que cuando se me dio por Vs. Mds. el dicho memorial, 
no se me hizo cargo en particular de ninguna de las dichas proposiciones; 
y la otra, de que diciendo yo, que pues las proposiciones del dicho 
memorial, como este testigo confiesa no eran todas á mi cargo, que me 
señalasen cuáles me tocaban, pues el testigo decía que había señalado 
cuyas eran de cuales en cierta deposición, su merced del Inquisidor 
Quijano me respondió que no había tal deposición que me tocase^i 2. 

Lo que sí influyó considerablemente y fatalmente en el encarcela- 
miento de Fr. Luis de León fué su amistad con Grajal y Martínez, con 
Grajal sobre todo, que ponía por las nubes la exégesis escrituraria del 
agustino, el cual, á su vez, patrocinaba las enseñanzas de Grajal en lo 
referente á la Vulgata. 

El doctor Antonio Villareal, testigo en el proceso de Grajal, refiere, 
que cuando le prendieron, oyó él á algunos estudiantes cavilar sobre la 
causa de la prisión, y suponían - questaba preso porquel dicho M. Grajal 



1 Ciudad de nío.s, Febrero de ii/>3. r.nrta al I*. íictino. lin el Correo V.spañol respondiendo á 
este Padre loque csic punto, que pondré tucr;i lio dj!ícu>ión en cI capí lulo siguiente. 

2 \'éase el Pedimento de 2 de Picicínbre de 1573 en Jos hoc. inéil. de Salva y Baranda. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 295 

y fray Luis de .León estimaban en poco la vulgata é decían reprendiéndola 
comunmente en sus liciones») ^ 

El sustituto de S. Escritura, parece que era maestro estrafalario en 
demasía y de lo más estrambótico, por no decir insolente, que se conoce. 

Antojábasele decir en clase, explicando los Evangelios, que aquellos 
libros no eran los Evangelios, sino la gracia de Dios, que San José no 
había sido viejo, aunque así se le pintase por ciertos respetos; que la San- 
tísima Virgen no había sido tan pobre como se decía «antes creya que de- 
bía tener casa y algunas alajuelas»; que no dio á luz en el portal de Belén, 
sino «que parió en una casita suya, y que reclinó al niño en un poquito 
de heno que estaba al rincón de su casa, y que no nació en establo, y que 
diversorio en el griego no quería decir mesón, sino lo que quiere decir es 
cenaculum, que es pieza ó sala»; c<que Santiago Apóstol, el Menor, que se 
celebra el primero día de Mayo con San Felipe, no fué del número de los 
doce, sino otro diverso», que «San Juan no se recostó en el pecho del Se- 
ñor, sino sobre los hombros»; que la impresión de las llagas de San Fran- 
cisco era cosa apócrifa. 

También se le acusó de haber enseñado que se podía comer carne 
en días vedados, y que faltar al ayuno no era pecado mortal, y á los dis- 
cípulos que «no sean escrupulosos; sino vieren el pecado de dos palmos, 
no hagan caso del», y que la Vulgata no era regla infalible, y que se es- 
pantaba como no se juntaban los hombres doctos de España á corregirla, 
y que el Papa podía decirle en la Bula de Cruzada cosas que él no creería. 
No faltaron mujeres que le acusaron de haberles dicho, que si el domingo 
tenían que hacer, no fueran á Misa, consejo de que algunas se aprove- 
charon . 

También dicen que se gloriaba de venir de generación de judíos, lo 
que le hacía muy sospechoso, porque en su familia se contaban casos de 
abominable apostasía. En este proceso sólo se da razón de otro que se 
formó á Cristóbal Grajal (en i555), tío del maestro Grajal, por haber 
judaizado ^ y ser fautor de herejes y judíos. 

1 Bibl. Nacional. Mss. 12748, folio 87. 

2 En el proceso de Grajal (folios iiS y siguientes) se encuentra la acusación «contra Xpobal 
de grajal, vr. (vecino) de Villalon, la qual acusación fue puesta á 27 de marzo de i555». Se le 
acusó de las cosas si|:;uientes: 

I.* De que habicadosc convertido de judío á cristiano, á los trece años se volvió al judaismo. 

2.* De asegurar «no ser venido el verdadero Mesías prometido, diciendo que había de venir». 

3.* «Que en tal año se había de rrchedifícar el templo de Jerusalem.» 

4.^ Que favorecía á los judíos y herejes. 

5.* Que escupió un día la forma nada más comulgar. 



296 REVISTA DE ARCHIVOS 

Se medirá que qué tienen que ver las taitas de Grajal y su linaje con 
los cargos y responsabilidades de Ir. Luis de Í.o-Sn. 

En realidad puede que no tengan gran cosa; en el proceso tienen rela- 
ción íntima y tuvieron poderosa influencia. 

Por una parte, ellos eran amigos, y las acusaciones relativas á sus ideas 
sobre la Vulgata fueron muy semejantes, y por otra el voto del Inquisidor 
González, pidiendo el prendimiento de Fr. I-uis, preso ya Grajal, es ter- 
minante: «Iten paresce que el maestro grajal dixo á don alonso de tonseca 
hijo del conde montercy que las opiniones quel lenya las tcnya y defen- 
día fray luis de león, como lo dice el m. fray domingo ibañez en su decla- 
ración y el dicho don alonso lo declara en su dicho por donde paresce 
que no debe dexar de tener el dicho Jray luis lodo lo que tiene el dicho 
m. grajal y esto también dice el dicho m. león en sus dichos » en cuanto 
dice que defiende el dicho fray luis de león con gran porfía á los dichos 
maestros grajal y martinez por ser grajal y fray luis notorios conver- 
sos pienso que no deben querer mas de escurecer nuestra fee catholica é 
volverse á su ley. Y por esto es mi voto y parecer que el dicho fray luis 
de león sea preso y traído á las cárceles del santo oficio para que con el 
fiscal se siga su causa» ^, 

E\ proceder del Inquisidor da lugar á muy serios reparos; ya se los 
pondremos, cuando nos constituyamos en jueces de tan inexorable juez, 
que aquí somos cronistas tan solo. La amistad de Grajal fué tan funesta 
para el maestro Agustino, que más bien que denunciado directamente, 
resultó complicado en el proceso de su colega. A quien dude de esta afir- 
mación, repetiré aquello de Mudarra: Nadie diga mal del día, hasta que 
la luz se acabe... y que lea el siguiente capítulo. 

6.** Que enterraba .i sus hijos en tierra virgen á estilo judío. 

7.* *.\firmó que Nuestra Señora la Virgen María era de descendencia del mas roin y más ril 
Jinaje que había en los judíos.» 

8.* *Que tenia y ha lenidu una Biblia en romance y las obras de Erasmo.» 

o.* Per perjuro para ser mejor fautor de hcrcjcí. 

Gaspar de íirajal llama á c->c Cristóbal tío cuando dice: *qucl y los sobredichos sus padics y 
abuelos la mayor parte deiios si)ri de casta de cristianos nucv<js de judíos y que r,rist6ba1 de 
Graj .1, tio desle dccl iranic que tiene el dichu, csiuvo preso en este santo oíicio y que no sabe 
que otro ninguno dcllo-N haya sido preso ni penitenciado». Los Inquisidores, síf> «mbargo, le 
lUman nieto de un judio preso pt.>r este Santo Oficio. 

ti testi^?!) Luis Niño, discípulo de Grajal, abona indireciamenic el dicho d-e los Inquisidores, 
«.lis pública voz y tama, dice, que el dicho m. Grajal es tenivio por cristiano nuevo de jodio yoyó 
decir este testigo que su padre se h ibia bapti/.ado ya grande, <o qual eslc testigo oyó ótcir mn- 
chts veces porque es nat jral de Paredes, que está á cinco leguas de Villalon, adomle ti paávt 
del dicho maestro vivió y lictic'Casa y haciendan (f. 120). 

1 Kstc León es León de Castro. 

2 Proceso de Grajal, ibid., folios 209 y sigvicfitc». 



BlftLlOI ECAS Y MUSEOS ¿97 

ÍV 

Historia de las denuncias. — Es denunciado Martínez. — Una denuncÍA olvidada 
contra Luis de León. — Varias denuncias contra GrajaL — Disensiones de Jos 
Maestros salmantinos en la corrección de la Biblia de Vatablo. — Los Comenta- 
rios á Isaías. — Juicio de los contemporáneos. — Un pasaje notable de Gregorio 
V^alencia.— Escándalos y quejas de Jos estudiantes. — Las proposidones extrae* 
tadas por Medina.— Manda la Inquisición calificarlas y tomar decJaraciones. — 
Se procede contra Gr.<jal y Martínez. — Viene el Inquisidor Diego González á 
Salamanca. — Pide y obtiene la prisión de Fr. Luis, complicado en las acusa- 
ciones contra los otros dos.— Noticia de los testigos que declararon contra Fray 
Luis de León y parte que á cada uno cupo en eJ proceso. 

En la apreciación de una falta ó de una serie de ellas, importa poco 
conocer cómo se empezó á sospechar en el delincuente. Jurídicamente 
hablando, todo lo que no sea probar el hecho y justipreciar su gravedad, 
es inútil. 

Sin embargo, yo no se qué innata propensión nos mueve é enterarnos 
de los primeros indicios de denuncia, á saber quién puso á la justicia 
sobre la pista, quién fué el primero tan suspicaz ó tan malévolo que 
descubrió ó sospechó siquiera la culpabilidad de los reos. 

En torno de ellos se va formatido regularmente cierta atmósfera adver- 
sa, que los delata á la opinión, antes que al juez expresas é intencionadas 
acusaciones. Como esos secretos que se van comunicando en voz baja, y 
con carácter de confidencias se divulgan por todas partes, así estos 
rumores de culpabilidad, dilúndense insensiblemente, con tanta mayor 
seguridad y eficacia, cuanto circulan con menos ruido y menor prontitud. 

La lucha de ideas que existía en Salamanca forzosamente tenía que dar 
lugar á recelos y chismes de esa naturaleza. Recójalos el lector de lo que 
entre líneas palpita en las acusaciones de los testigos, que nosotros aquí 
pondremos de relieve lo que explícitamente hubo ó dejó de haber en orden 
á denuncias palmarias. 

Hemos dicho que Fr. Luis más bien que denunciado resultó complica- 
do en las informaciones abiertas contra Grajal y Martínez; por lo que se 
hace necesario empezar nuestra historia relatando la de dichas denuncias. 

Los inquisidores con frecuencia recibían acusaciones que desestimaban 
hasta más ver, y volvían á exhumar cuando nuevas denuncias daban visos 
de probabilidad á las antiguas. En cuanto á los tres profesores salmantinos 
encarcelados en 1572, todos habían sido denunciados con anterioridad al 
proceso. 



298 REVISTA DE ARCHIVOÜ 

Martínez Cantalapiedra claramente atestigua que León de Castro ha- 
bía denunciado su libro «Hipotipóseos». En carta escrita nada menos que 
al inquisidor Diego González, escribe: «Y andando el tiempo, sabiendo el 
maestro León que ciertas cosas que avía en él (en el libro Hipotipóseos) 
destruyen su libro, hablo al Obispo de Ptasencia y Zamora estando en Sa- 
lamanca en el Concilio provincial para que tratasen comigo que rematase 
de mi libro aquello que le ofendía para la venta del suyo. o 

El referido Concilio se celebró en i563, cinco años antes de que se pu- 
blicasen los Comentarios á Isaías de León de Castro, que Martínez supone 
escritos ya ese año, y hasta pudiera suponerse que en venta, si no constase 
lo contrario. 

Escritos bien podían estar, porque, aunque publicados en iSyo, tienen 
la licencia del Rey fechada en iSóy, y á principios de Marzo de ese año 
estaban despachadas ya las encomiásticas censuras de Villal pando y de 
Balbás. Esto por lo que hace á la fecha; en cuanto á la denuncia, nos dice 
lo siguiente á renglón seguido de la carta: c<Y como el dicho maestro vio 
frustrada su voluntad denunció de mi libro en el consejo de la Sagrada 
Inquisición» '. 

Ignoro si tuvo más denuncias el profesor de hebreo; desde luego es sig- 
nificativo que, una vez procesado, sef presentasen espontáneamente algu- 
nos discípulos suyos á declarar contra él, y que otros por él pedidos para 
su descargo, le dejasen en mal lugar. 

A Fr. Luis de León le había denunciado no se sabe quien en ibyo. 
Consta de la justificación presentada á los inquisidores por el poeta el 2 de 
Abril de 1572: «También el Sr. Obispo de Zamora dijo á D. Juan de Al- 
meida y él al maestro Guevara y él á mí, y el mismo D. Juan me lo tornó 
á decir que habrá dos años que por mandado de Vs. Mds. se veía aquí una 
lectura mía de matrimonio ^ y es evidencia manifiesta que en mi vida ni 
leí ni escribí desta materia cosa ninguna; y así cuando lo oí no hice dili- 
gencia en ello como en cosa claramente falsa.» 

Aquí siguen en el Proceso veinticuatro líneas borradas, y es lástima, 
pues quizás aclarasen algo el misterio. 

¿Sería pura calumnia la denuncia? delataríase en ella, ya que no una 
lectura (que Fr. Luis niega existiese), una explicación simple de matrimo- 
nio, que en ocho años de enseñanza de Durando no podía menos de dar 

I Proceso de Martine^^ folio 3 (Dd^2S4). 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 299 

alguna vez? Nada sabemos. Tampoco nos consta que le delatase Castro 
como han creído muchos, interpretando con excesiva libertad palabras de 
Fr. Luis. Prevenciones contra él las había ciertamente, como indican las 
declaraciones copiadas en el capítulo anterior; denuncias que nos consten 
con certidumbre sólo hubo una antes del Proceso. ¿Cómo se inició éste? 
La historia de Grajal nos dará la clave para descifrarlo. 

En 1359 pareció ante los inquisidores de Valladolid, Gabriel Canseco, 
familiar del Arzobispo de Sevilla, presentando un requerimiento contra 
Grajal por ciertos libros sospechosos que había traído del extranjero ». La 
información quedó dormida, pero no muerta; el 27 de Junio de i562 to- 
davía se tomó declaración al licenciado Maldonado sobre el asunto de los 
libros de GrajaL ¿Qué había ocurrido que instigase la fiscalización de los 
jueces del Santo Oficio? Un incidente que estuvo á pique de ser funesto 
para el sustituto de S. Escritura. Encontrándose un día en el convento de 
San Vicente sostuvo una disputa muy viva con los Padres Jerónimos, dis- 
puta de la que se dio cuenta sin demora al Comisario de la Inquisición. En 
Marzo de i5(3i se vio éste precisado á tomar declaraciones sobre el parti- 
cular, resultando de ellas que algunos presentes á la plática informaron 
desfavorablemente, entre ellos León de Castro y el fraile Jerónimo Pedro 
La Puente que le acusó de haber sostenido «que los santos griegos no ha- 
bían bien entendido el sentido literal del viejo testamento» y «que el papa 
no podía condenar á uno por hereje» 2. 

Mal lo hubiera pasado Grajal a no haber encontrado amparo en el do- 
minico P. Vicente Barrón, que abiertamente se puso de su lado y hasta 
trató de envolver á los acusadores de Grajal en las redes que á él le ten- 
dieran. «Preguntado si oyó decir al maestro Grajal que el papa no podía 
condenar á ninguno por hereje, dixo que el que estuvo más moderado y 
modesto en la disputa fué el maestro Grajal y no se acuerda de haberle 
oído tal palabra y si la dixo que la dixo y declaró en sentido cierto y ver- 
dadero» 3. 



1 Proceso de Grajal, folio 7. 

2 Ibid^ folio i o. 

3 ¡bid, folio i I. Gran letrado le llama Santa Teresa, por cuya lengua divina parecía hablaba 
el Espíritu '^anto. En la Vida, cap. Vil, leemos: «Este padre dominico, que era muy bueno y te- 
meroso de Dios, me hi/o harto provecho, porque me cofcsó con él, y tornó hacer bien a mi alma 
con cuidado; hacíame comulgar de quince á quince días, y poco á poco comenzándole, trátele 
de mi oración. Díjome que no la dejase, que en ninguna manera me podía hacer sino prorecho. 
Comencé á tornar á ella y nunca más la dejé. Pasaba una vida trabajosísima, porque en la oración 
entendía mis faltas.» Algunos escriben Varrón. 



300 REVISTA DE ARCHIVOS • ^ 

Años después volvió á arreciar la marejada contra Grajal, que se pre- 
sentó á los inquisidores en i566 certificándoles que le tomaban á mal cier- 
tas doctrinas y que si alguna proposición menos cristiana se le había des- 
lizado, estaba pronto á retractarse ^ 

A i569 se refieren las acusaciones de varios testigos, en especial las de 
Juan Martínez y Gaspar Martínez. Ese mismo año convirtióse la Escuela 
salmantina en campo de Agramante con motivo de la corrección de la 
Biblia de Vatablo, impresa primeramente en París por Roberto Esteban, 
que la plagó de errores protestantes. Las luchas ocurridas con este motivo 
no son para narrar aquí. Bien podían haber parado en denuncias, pero de 
hecho no llegaron á tanto. «El escándalo, dice, sin embargo, el Sr. Escan- 
den, había sido grande: los maestros se acusaban unos á otros, y aun ha- 
bía llegado á sospecharse de la ortodoxia de algunos» 2. Estas sospechas 

• 

debieron aumentar extraordinariamente con la publicación de los Comen- 
tarios i Isaías de León de Castro (i Syo). Mas bien que un comentario sere- 
no, es una apología de sus ideas y una refutación vehemente y clamorosa 
de las opuestas, que él llamaba rabirmtas y sustentaban sus compañeros 
de profesorado Grajal, Martínez, y, aunque más moderadamente, Fr. Luis 
de León. 

No da Castro palos de ciego; sin mencionar nominalmente á sus com- 
profesores, se refiere á ellos con alusiones tan transparentes como apasio- 
nadas y terribles. 

Copiaremos algunos textos en ese latín suyo, de Dómine tozudo, exce- 
sivamente rico en fraseología clásica, y que, sin embargo, no puede califi- 
carse de elegante: 

Cum cuneta animo et mente lusirarem, per multos annos versanti sacros libros 
veterís testamenti, occurrit illud quod aliquantulam opellam sacrosantae Theolo- 
giae studiosis me ferré possc putavi. Incidi cnim in quosdam veteris testamenti ad 
verilatem hebraicam (ul ipsi ajunt) transla:ores qui septuaginia viros conviciis 
prosequerenlur, imperitos et rudes patrii sormonis esse dicerent, tecte queque 
D. Hieronimi translationem improbarenl, nuva quaedam in rempublicam chriaia- 

nam inducerent Quae mihi statim magnopere suspecta suní visa, quod diuiissi- 

me observans, nullam prorsus veierum pairum in his meniionem ficri animadver- 
lerem. IMon agnosccbam nosiros, videbar agnoscere judaerum castra; non ínter 
mees sed intcr alienos versari videbar. Quanquam aliquando illac cartae Christum 
et apostólos sonarent, suspicabar (s%un enim suspidosus) verbis iliis blandís inescari 

1 Proceso de Grajal^ folio 20. 
a Mnsayo histórico, VL 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 3oi 

homines ut vcnenum bibereni. Esl enim hic morbus eorum qui rabinorunt scru- 
taniur commentaria ul nosiros oderint, ñeque quos legant aul cilenl dignos depu- 
tem '. 

Plurimos viros dociissimos in lilleris sacris versalissimos essé iniellexi, quibus 
haec opinio quam refutavi, ita penilus animo insederit, ul excindi aut evelli vix 
püssil; qui auro, contra, rabinorum cmuní commenlaria et ea leciitanl et admiran- 
tur sciiolia, quae nunc e juJeorum scriniis delibala, et hujusmodi locis afirmant 
liccne rejiccre Icciionem vulgalam» idque scnsisse viros doctos quod reclamet lectio 
hebraea et vocum hebraearum sii^nificatio, quo quanlam fenest'ram ad eludendum 
Concilium Tridentinum, et ad introducendas judaicas intcrpretationes patefacianl, 
quis non videt? 2. 

Vides non solum damnari judaeos, sed quicumque disseniiat a doctoribus sacris 
suspectos haberi el malae sentcntiae? Y nunc el judaeos tibi adhil^e praeceptores, 
et auro, contra, judaizaniium tibi emito libros 3. 

Hoc nomine ergo ab Ksaia libuit lioc opus auspicere, ut toto hoc opere appare- 
ret quantum malum molirentur in rcmpublicam christianam qui haec e judae- 
orum, scriniis contexerent commentaria, et non solum imperita multitudini jucum 
facerent, verum eiiam dociissimos homines in errorem inducerent et rei theologicae 
scieniissimos 4 . • 

Judaeorum rabies in novam sempcr recrudescit insaniam.Commcntati suntalios 
dolos, technas alias novas, quibus si nos agrederentur aperto Marte, directa fronte, 
riderentur, quod jacentcs mise, i per loi annos adhuc auderent hiscere, redicti mil- 
lies rebelarent, redintegrarent proelia, per se nihil effecere unquam tantum quan- 
tum nosira tempestate arte et dolo, nam docuere hebraeas litteras quosdam ex 
nostris, simul et illarum inlerpretationem malitiosam, ut appelat Juslinianus, im- 
piam et fabulosam ut nominant omnes vcieres patres et tacent ipsi. Horum disci- 
puli pro ipsis dimicant adversum nos, et christianorum insignibus tecti, pro judaeis 

arma inovent, inscii fortassc ipsi ei imprudentes judaica venena propinan! per 

qoosdam -ck nostris, qui aíioquin per se ne t^udirentur quidem per discípulos effe- 
cere «I passis velis per Kcclcsiam, nisi óbviam tanto malo ealur, itratuT jn» 

dai&mus ^. 

Tanaen nostra tempestate (pro dolor> suní qui oosiris, veluii margaritas^ ju- 
daeorum deliria muneri offerunt ^». 

Ñeque per haereticos solum, ut per Arium, Nestorium nostra tempestate per 
Luierum, Oecolampadium similesque nostrae tcmpestaiis haereticos homioes, sed 

i Commentaria in Esaiam prophetam, Prae/atiü^ Sal. /,57o. 

2 Ibid., 4, n. 

3 Ibid., cap. I, páí4. 3, D. 

4 Ibtd., cap. I, pág. 6, A. 

5 Loco ctí., C. 

6 Ibid., cap. II, pág. 7, 1). 



I ■ 



302 REVISTA DE ARCHIVOS 

per quosdam etiam viros, fortasse bonos, qui lamen errore decoepii, rabinorum 
scriptis delectati, ad rabinorum praescriptum contra sententiam omnium veterum 
patrum scripturam sacram veteris testamenti latine verterunt, et aiiquid magni 
muneris se Ecclesiae adferre putarunt^ ñeque sat habent aquas catholicae Fcciesiae 
infecisse veneno et letalia pocula incautis propinasse. Defendunt ctiam judaeorum 
sententiam et authoritate insignes premuniunt viam ad rabinorum libros contra sen- 
tentiam veterum patrum; respondent sensum scripturae judaeorum litteralem esse, 
sanctorum patrum sensum esse spiritualem docent; spiritualem sensum ex scriptis 
sanctorum patrum, literalem e judaeorum iibris essepreiendum, transmitunt ad nos 

pharisaicam doctrinam Hoc víri doctissimi legunt et defenderé conantur, hoc 

etiam erit refellendum, uta nostris Deo bene juvante, hanc letram avertamus pes- 

lem, &. & Nulla hic relinquilur judaeis tergiversatio. Ego nostros quosdam ho- 

mines miror, qui lanlum opere linguis perdiscendis impendunt, út EcclCbiam 
catholicam oppugnent, et nostra infírment et labefactent palam agant, si judaeo- 
rum sententia placet, minus nocebunt detectis dolis. Mihi quidem cene Isidorus Cla- 
rius minus displicet qui aperte judaeos sequitur. Et postea gloriantur se ad ventatem 
hebraicam venere scripturam, cum alia verba addant, alia invertant, ut ad judaícam 
períidiam interpreten tur, et habent tamen defensores acérrimos i. 

Illud vero demiror mullo máxime quosdam viros doctos et in sludiis litterarum 
sacrarum máxime versatos, non adveriere quo tendal horum judaizaniium impu- 

dentia Quidam ergo docti viri has judaizantium insidias contemnunt: ego nun- 

quam puto ecclesiam catholicam opugnatam validius 2. 

Memini me olim in sanctlssima cathedrali Ecclesia, cupiditate allectum audien- 
di virum nominis celeberrimi, sedere inter auditores et audire praeleciionem qua 
scripturam interpretabalur, et visum fuisse mihi, non doctorem christianum 
audisse legentem sed quendam virum bonum, qui judaicas nobis narraret fábulas: 
quo malo nihil mihi visum est dlci aut fíngi posse exitialius 3. 

No podían darse toques de atención mas estremecedores, no era posi- 
ble hallar trompa más fúnebre contra los hebraizantes salmantinos que el 
apocalíptico clarín de León de Castro. En aquellas versiones, afines á los 
trabajos rabinistas, veía él más peligros que en todas las herejías, inclusas 
las de Arrio y Lutero; en aquellas traslaciones que pasaban por alto el 
sentido tradicional , vislumbraba el profesor de griego la difusión más 
funesta del espíritu judaico en la Iglesia de Dios. Judíos vestidos de cris- 
tianos le parecían algunos conocidos predicadores, rabinos con insignias 
de doctores y maestros muchos profesores, y lodos en conjunto flota de 



T Ibid.^ cap. XLV. 727, A. 

2 Ibid.^ cap, XLIX. 

3 Ibid,, cap. LI. 



BIBLI01ECAS Y MUSEOS 3o3 

enemigos, tanto más terribfts cuanto eran muchos de ellos más incautos 
y parecían más inocentes. 

El mismo título de la obra y las doce advertencias que á manera de 
esquenma inserta á la vuelta de plana, son una denuncia palmaria, sin pa- 
liativos de ningún género. 

Dice el título, que es largo como un prólogo: 

Commentaria in Esaiam Prophetam, Ex Sacris Scripioribus Graecis et Latinis 
confecta, adversus aliquoi commeniaria, et ¡nlcrpreíaiiones quasdam ex Rabino- 
rum scriniis compilatas: Autiore Leone Castro, sacrae Theologiae et ingenuarum 
artium Salmanticensi Magistro. 

Sunt in extrema huyus operis parle Periochae, quae singulorum capitum 
Ksaiae summam coniinent, juxta inierpreíaiionem sanciorum, quae docent tolum 
Esaiam nihil aliud quam Christum sonare, addilis singulis pariíbus suis numeris, 
ut quilíbet legere possit sanctorum de ea re sententias consenianeas Hebraeae, 
Graecae et Latinae editioni. 

Est et concordia Evangélica cum Esaia Propheta, ut práedicta singuia nostrae 
fidei misteria videas in Esaia, et in literis Evangelicis completa. 

Sunt etiam loci quinquaginia, quos juxta LX\ vires ex hoc propheta citant 
Aposioli, et Evangelislae, collati inter se Graece, ubi notatur Evangelistas et Apos- 
tólos citare etiam paraphrases LXX virorum. 

Index rerum praedictarum de Christo ab Esaia. Est opus totum argumento- 
sum, quo adversus judaeorum nationem rebellem multa fieri necesse est, quae se- 
quens facies indicat. 

Salmanticae. Excudebat Malhias Gastius MDLXX. Cum licenlia et Privilegio. 

En las advertencias acaba de recargar el cuadro de sus temores, á la 
vez que manifiesta sus intentos: Defiéndese aqui, dice, la vulgata de San 
Jerónimo contra las falanges de los judaizantes, que con gran ímpetu se 

derraman en nuestros días aLos judaizantes procuran sólo colorar 

estas deformidades, alegando que los judíos, en cuyos apuntamientos to- 
man las interpretaciones, fueron mucho más peritos en la lengua hebrea 
y conocieron mejor sus modismos; y con este pretexto por delante com- 
baten la Iglesia en diversas naciones, y en la nuestra difunden también 
estas interpretaciones fiilsas c impías de los judíos, entre los que cuidan 
poco de sí y de los demás». 

Años hacía que Gómez Pcreira en una de sus geniales obras * levan- 
taba la voz contra lo que pudiéramos llamar invasión de los gramáticos, 



I Ñeque est cur quis ha«í noslr «s ct)n itu'i miretur, in «xi :ic liuncüc quo postremo ngcbam,quin 
potius majori adinir.itionc «.ii^ni Nuní illi, qui pr(»litentcs ui vocc ¡nquiuní, Dialccticam, Phisi- 



304 REVISTA DE ARCHIVOS 

pero apoyándose más bien en motivos científicos que religiosos; Melchor 
Cano también había desaprobado esa tendencia, fundándose especial- 
mente en razones teológicas ». 

Otros escritores de la época, cuyas citas no consigno, temiendo ser 
molesto, respiran por la misma herida. 

Para ellos Erasmo es tan pernicioso como Lutero, Pagnini tiene mil 
puntos de contacto con Erasmo, y los hebraizantes españoles eran Pagni- 
nis en pequeño. 

A Castro nadie I^ llegó en la suspicacia ni en el desenfado, ni en el celo 
amargo contra los gramáticos escriturarios, celo doblemente extraño en 
él, que toda su vida se había consagrado al estudio y á la enseñanza de las 
lenguas. 

Y lo más notable es que la voz del célebre humanista no resonó aisla- 
da, no fué un clamor perdido en el vacío. Patrocinada la obra por la Uni- 
versidad complutense, recomendada por el acreditado colegio salmantino 
de la Compañía de Jesús =, por Covarrubias, el sapientísimo prelado de Se- 

cam, Thcologicam et Mcdicain f toullaiem, harum quarurn se profesores esse falso aftinnant, cu- 
rtm nullam habeot, ui tanium vocuiae cuju^clam Latinac, (ir.iecae, aut llcbraicac sif;niíicatum, 
ori(:inein, accentum, urto|;raphiain ad un^ucn calle nt, idquc praccipuc sit eis cordi, ut lo- 
quendo, scribendo, orando, summam laudem quod latinissimi, ^'raccist>im¡, aut hcbraicissimi 
sint, obiincant, alus jam Chaldacissimos ct Arabicissimos esse insuadcniibus: scientias, quas 
dixj, nec labiis degustando, quasi futurí sinl ipsi aliquorum qui orbem pcragraturi sunt, el in 
relatas barbaras gentes trans¿;ressuri interpretes, et quod liispane dicitur Farautes. Porro 

Krasmus ille horum sectae primus ac maximus haercsiarcha 

Nopae veraeque Medicinae experimentis et evidentibus rationibus comprohatae ^ Prima 
Para (i558). Ad lectorem. 

1 De Ldcis Thtologicis^ lib. II, cap. XIII. 

2 Kpiklolam socictatis sanctissimí nominís Jesu, qua mcutn hoc opus doctissimaet relígio- 
ssima illa societas non vulgariiercv)minendabat, ail Illustrisssiinuin Doininum Joanncm Kinina- 
nuclem Kpiscopum Zamurensem inisi. 

Com. in Isaiam, Prol. 

Kl ejemplar de los ('omentarios á Isaías, que ahora tengo a la vista, ofrece la particularidad 
de ser del antiguo (^olegio de la (',otnpañi.i de S:ilanianc:t, scgúo que en la portada se consigna, 
y la de tener escrito al inargeg de la primera huja el nombro del maestro León de Castro, de 
puño y letra del celebre gramático, cjya firma he tenido ucasión de <.)bservar en muchos docu- 
mentos. Sospecho que este eiemplar lo regalo el pri>tesor de ^. rie^u á lus PP. Jesuítas. Es i^hura 
propiedad (como tantos oinK libros de los jesuítas) ilel í^.olcgio de Nobles Irlandeses, cuyo rec- 
tor, mi querido amigo Kev. Bernardo Maguire. me li> ha presraiio. 

KI P. Blanco llama al libro de (lastro ^>ut'rra á muttte. y rasgando las vestiduras, exclama 
con las pupilas huniiidas en los arcanos ifel porvenir: «lil favor ilispensailo á una obra tan con- 
traria al progreso de los estudios bíblicos como la de León ile (lastrw parece su augurio de que 
iba á extinguirse en Kspaña la raza de U>s . randes cxcgct s, como Fr. Luis de León y Arias 
Montano, mientras comenzaba ;i brotar la cizaña uel crgoii'-mo ran»plón y meticuloso.)^ Kstu- 
din bi()fj[rájtci) y critico, núm. Vil, ¡F.il;>lidad de los íiu{-'urius! Los ergotistas ramplones, que 
empezaban á vegetar en el iinii'o Cliiusti" religioso que (^licialnn-nic t-lo^ió el libro, sc llama- 
ron Suarez, \alencia y Arruhal y los cxcgctas chiquitos Hiber.i, Dclrio y Cristóbal de C,asiro, 
á los que siguierííii Salas, Lugo y demás niicr<jscopic(;s varcinos que ilustraron vi Colegio sal- 
mantino de la Coinpañí 1 en la cemuria ilccmi.» st'piinia pi>r no hablar de Toledo, Maldonado y 
Ilenríqucz que foriviaron aouillas f. cncí aciones y ilcnabati \a lI mundo ci ii su fama. No era, 
por lo visto, tan niaklica la sombra del m.iesiro del Brócense. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS JoS 

govia ^ por Francisco Sancho, decano de Teología y Comisario del Santo 
Oficio en Salamanca *, por Chaves, confesor del Rey 3, dedicada al Rey 
mismo, no es de maravillar que sus palabras se tuviesen por veredicto 
de sinceridad, como dice Balvás; de candidez, como asegura Sancho, que 
le conocía, agrega, masque asi fnismo, había sido su maestro en Teología, 
y en lenguas le conceptuaba como el hombre más perito del mundo. A 
todos excede Cardillo Villalpando, que, después de conferenciar con per- 
sonas doctísimas y hacer del libro un reposado análisis, lo considera tan 
digno (dignisimum), que tiene por injuria para los doctos el que se difiera 
un punto su publicación 4. 

¿Qué hemos de decir en vista de ésto? Que la labor de muchos hebrai- 
zantes españoles y la de los salmantinos en especial, era considerada como 
nefasta por los ho nbres más doctos, y como tal denunciada á la opinión y 
al Santo Tribunal de la Ke. 

Lo cual no denota que se hiciesen solidarios de las opiniones especia- 
les del autor de los Comentarios á Isaías 5, sino que estaban de acuerdo en 
apreciar el peligro de las tendencias refutadas y la oportunidad de la re- 
futación, no ciertas maneras ni extremos que ellos jamás se permitieron. 



1 Kxcidere manibus epistolac multae Illustrissimi Domíni DiJací Covarrubiae, episcopi Se- 
gobicDsis, quibus hoc meum opus mirifico honore verborum proscqucbatur .... textatus est mi- 
Uics magno acstimandum apud nosiros hispanos el .«pud heslcros. íbid. 

2 Unde cxpcrtus Num perspicacissimum hominis ingcnium, leaacissimam, omnium et huma- 
narum ct divinarum disciplinarum miram praest intiam, linguarum graccae, lalinae atque he- 
braicae pcriiiam raram« ct qi.antam, quod cifra uílius injurian! dicium voló, in alio tíx quis re- 
pcriat unquam, ad lab<jrcs cstudiorum propcnsi* ncm eximiam, adco ut vcrc vidcatur homo sui 
obiitus ntque corum quac ad vicium somnunt el vcstiiuiii suot ncccssaria. Tanta facilitate quo- 
runcumque scriptorum {genera penetral ct mvduliilus intellí)4Ít et aperit, ut quae alii ionfjo 
temporc nequcant, ipsc brevissime palam fácil aiquc velut propouit: proinde vir ci muJtae et 
variac cruditionis evasil qualis alius ncmo. Ibid. 

3 Quac cum alta mente rcvolverem, luce ciarius intcllexi plus utilitatis ct cruditionis in re- 
cessu habcre quam in fronte promittcbaat. cum ad inierpretandas ct intciligcndas sacras lite- 
ras, tum ad deturbandos et propno, ut ajuiit, gladio, ju^ulandos pcrfidus et protervos judaeos. 
(Jtinam multis ab hinc annis iii iuccm edita et lipis mand.iia fuissent, mclius utique fuisscl ac- 
tum cum plerisque ex nostris, alioquin viris clarissimis, qui in suis commentariis vcrbum ver- 
bo, ut ipsi ajunt, é ^raeco el hebraeo multa transfcrre in latinum conati sunt, qui si hace nacta 
fuissent commentaria caque .«ccuraic evolvisseal, majore n honurcm habuissent translaiiuni 
vulgatae. el eorum labores, vigiliae ct lucubrationes nusquam non probatac fuissent. Est enim 
haec traoslatio ct vcteruiQ patrum longo usu commcndatissima, ct nupcr sanct Coocilii Tri- 
dentini auctht. ritate constabilita. Ibid. 

4 vol mora ipsa injuriim fieri ccnsco doctis omnibu<t, qui magnas utilitatcs ex hoc tuo 

libro possent caperc Hoc idem sentiré videntur praecelleniissiirii hi doctores omncs Com- 
plutenses. Ibid. 

5 lA F. Sigüenza en la \'ida de S. Jerónimo (if^^) rebate con maestría en varias partes las ra- 
zones que alega I. con de ('asiro para probar la corrupción del texto hebreo. Verdad es que 
todas sus citas están toin .das del .apologético (i585> sin mencionar una sola vez los ('.omcnla- 
rios á Isaías Kn estos no es lau ho-.til á S. Jerónimo, como supone su egregio historiador, sino 
más bien a Pagoini y todos sus imitadores, como advierte uno de ellos, que lo sabía por expe- 



3o6 REVISTA DE ARCHIVOS 

¿Eran fundados tan extraordinarios recelos? En abstracto bien podían 
serlo, en nuestro caso fueron exagerados. Hablando en general los peli- 
gros de ciertas tendencias atrevidas dependen de la condición más ó me- 
nos crítica de los tiempos, y no hemos de ser tan presumidos que preten- 
damos conocer aquéllos mejor que los que entonces vivieron con crédito 
de doctos y sagaces. Ellos dirigían la opinión, gobernaban é impulsaban las 
masas. ¿Quién podrá gloriarse de conocer mejor sus instintos y debilidades? 

Sin embargo, el historiador aún puede advertir en esto engaños impor- 
tantes en los autores coetáneos más ilustres. El peligro de ciertas teorías 
avanzadas, ó como se quieran llamar, no sólo depende del tiempo en que 
circulen, sino de las personas que las propalen, según que sean circuns- 
pectas ó desaprensivas Y en esto de conocer las personas, los contempo- 
ráneos se engañan frecuentísimamente. Hasta que los hombres mueren, 
y aun hasta que se calmen los apasionamientos en que lucharon, no se 
puede en la generalidad de los casos dar un fallo seguro. 

En Salamanca no se dio; se tuvieron por sistemáticas doctrinas, pro- 
posiciones aisladas; se sospechó contumacia en tendencias que carecían de 
ella y que en la mente de sus autores encontraban no pocas restricciones, 
en las qu i no se reparó como era menester. Claro que exaltar el texto he- 
breo existente por encima de los setenta aun en los casos en que difieren 
bastante y citan éste los escritores del Nuevo Testamento, era y es ex- 
puesto sin muchas salvedades; así como el prescindir de la Vulgata en las 
exposiciones bíblicas era, por lo menos, notable irreverencia después de 
lo resuelto y prescripto por el Concilio Tridentino. Lo mismo digo de 
aquel atenerse en las explicaciones al puro sentido gramatical, desesti- 
mando el tradicional de los Padres y teólogos. Pero no siendo sistemático, 
no podía calificarse de rabinismo. 

(Concluirá). Fb. Luis G. Alonso Getino, O. P. 

ricnria. Me rcíiero á Arias Montano, maestro en lenguas de Sigücnza, y que debió sembrar en su 
ánimo prevenciones exageradas contra el exageradísimo dómine. 

Entre mil comprobantes que podían aducirse, v ilga el siguiente: Et sunt tamen, qui coronam 
quae cum multa laude inhaeret in capitc D. Mieronimi, interprctis ad vcritatem JidelissimU 
erepiam de D. Ilieronimi capiíe, Pagnino imponant, Pagninumque mcniiaiur magis ad verita- 
tem hebraicam sacras vertisse litleras, quam D. Hieronimum, quum h. Hicronimus veritatem 
hebraicam latino íidclissim.e cxpreserit eainquc ail lucem cvangelicam nobis rcdidcrii explic<i- 
tam. Pagninus senlentiam judaeorum textum tacit ^acrum .... Scripturac sacrac multa verba 

adolit de suo í^uac eú dixerint, ne quis ferat quod indignissimum csi, 1). Ilieroniíno dctrahi 

tiiulum fídelissimi inierpretis ad veritatem hebraicam, ci Pagnino dari immeriio, aiquc adeo 
immeritissimo. Com. in Ksaiam^ cap. XXVIll. 

Si no fuera ajeno á este lugar y largo en aemasía, haríamos ver aquí que muchas cosas se han 
colgado á Castro muy ajenas ile su pensamiento, y que tienen tantas ra/ones en contra como en 
pro. Ka los ("".omeniarios á Isaías no hay que dejarse ilusionar por las vehemencias del lenguaje 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS Zoj 



DOCUMENTOS 



I 

CARTA 

Del P. Andrés Pereyba al doctor Antonio Riveyro Sánchez, dándole 

NOTICIAS DE LA ChINA Y DEL ESTADO DE LAS MISIONES *. 

Meu Senhor Antonio Ribeyro Sanches. No fim do Dezembro passado recebi a 
graiissiina de V. M. dos 12 de Septeinbro de 1734, e como me disseráo, que logo 
partía hum cursor para essa Corte, íiz bem á pressa hüa breve resposta (que 
suppongo terá chegado as máos de V. M.) signiñcandolhe o quanto esiímei as suas 
letras. Agora que volla o Sor Lang, fa90 esta para iteriim dar a V. M. as gra9as 
assim pelos livros que recebi, como pela grande con9ola9áü que me cauzou, com a 
sua precioza carta, que muyto muyto esiimei, e todos os mais padres portuguezcs, 
que aquí estáo nesta Corte, que todos a leráo, e esiimaraó muyto admirando e 
louvando o aífecto que V. M. nella mostra ter a nossa Companhia, fallando della 
com a aquella estima^áo que costumáo todos os homens Santos e sabios. Eu nao 
Uve a fortuna de conhecer a V. M. na Vniversidade de Coimbra, porque déla partí 
para esta China no anno 171 5: dos padres portuguezes, que aqui estamos, so po- 
derla V. M. conhecer ao P. Polycarpo de Souza (que he aquelle P. que o Sor 
Lang disie a V. M., que tinha vindo de novo par a esta Corte, quando elle ca veyo 
da outra vez; foy discípulo na Philosophiado Joseph de Silveyra que lia hum curso 
adíame do Padre Manoel Baptista. Suponho que o P. aquemV. M. vio defender as 
conduzoes Mathematícas seria o P. Paulo de jMesquita, o qual no anno 1723 partió 
de Coimbra para á China, e veyo para esta Corte a onde durou pouco porque no 
anno 1729 morreo. 

Aínda que V. M. nesta sua excursáo que fes fora de Portugal, terá sentido seos 
incómodos e molestias, todavía Ihe terá s'do de grande utiüdade e erudi^áo. Difí- 
cilmente pode haver homem grande e sabio sem sahir fora da patria; em todos os 
rev nos c provincias se acha muyia couza que admirar, e aprender, como V. M. 
terá experimentado, muyto mais neste seculo táo erudito, em que as artes e sien- 
cias parece tem chegado a o sumo grao. V. M. dezejava vir tambem á esta China; 
se viesse com a caravana, como vem os maíz, se havia de arrepender, por que nao 
poderla ver, que couza he a China, poes so chegaria a esta Corte, sem poder sahir 
fora della, e aínda da caza em que estáo raramente sahir; e desta sorte nem ainda 
podem ver ó que ha nesta cidade: pelo que ainda que se Ihe offereoa occaziáo de 
poder vir nao se exponha a fazer huá táo dilatada e trabalhosa jornada sem delhá 
poder tirar f rucio algum. 

I Entre los manuscritos Je la biblioteca Je I). Parxual Gavanzos, cuyo inJice se publicará 
muy pronto, existe uno titulado Miscelánea mí\1ica que perteneció al niéJico portujíués Anto- 
nio Ribc>j:o Sánches. Kn Jicho manuscrito, ¡«demás Je varios tr. lados de medicina, existe la 
correspondencia de Ribevro con los jesuítas Hereyra, Souza, Pinhciro, Halk-rstein etc. y otros 
documentot» interesantes que la Rkvista np. Archivos, Hibi.iotkcas y Muskos publicará en nú- 
meros sucesivos. 

3.* ¿FOCA.— TOMO XI 22 



3o.S REVISTA DE ARCHIVOS 

Diversa couza S'jria SO V. .\'.. \iJ.,.^J c-nno :iiissionar;o, para ca viver, cm liío 
com a experiencia de muyios annos c andando pelas provincias, he que podia ver 
que couza he esia (2hina, que ceno he cou/a j^rande: na extensáo he quasi como 
toda a Europa; di videse esta China em i5 provincias, cada provincia he mayor 
que o nosso rcyno de Portugal; a ierra he fcrlilissima, e ludo, o que he necesiario 
para a vida humana tem em si, de lal sorte, que independe dos mais reynos. O que 
mais fas admirar, he ver hum Imperio láo grande conservarse ha laníos mil annos 
porque nao fallando nos prime\ros monarchaz, dos quais nao ha individuaes noti- 
ciaz, e o que anda na iradi(;ao do vul^o o lem por apocrypho o comum dos autc»- 
res; cometa a sua Historia da (^hina do Hoamii, 2<k)7 annos ames de Christo, que 
agora sao 4434 annos. Ilcm lido cm lodos os lempos homens insignes; muytas 
arles ílorecerao ca muytos seculos anles que na Kuropa, v. g. papel, imprensa, 
pólvora, ele. O pomo principal da sua douiiina he o respeylo e amor fíiiai para 
com os pays, e avos, vassallos para com os reys, mulhcr para com o marido «li. &., 
e esla vinude he a principal, que se ensina a os mininos ñas escolas, e o vicio que 
mais abomináo he a dezobediencia dos filhos para com os pays. Temse nesia 
China especial cuydado nos cosiumes do povo: desla Coric se mandan de lempos 
em lempos as provincias mandarins cc»m titulo de reformadores dos cosiumes. 
Tem almiraveis regras nos seos üvros para os pays educaren seos lilhos com mo- 
destia, e humildade: v. g. húa das regras he, que quando os filhos chegáo a idade 
de 7 annos nao se devem ja sentar no mesmo estrado os ermSoz com as ermás, 
nem comer á mcsma meza; e daqui vem a modesiia exterior, que lem esles chinas, 
e a grande cautela; pe las ru.ts náu se ve homcm algum, que olhc com rellexáo 
para mulher, c muy lo m nos dizh^rlhe algüa xanfreta, on palavra menos modesta, 
isso seria hum gravissimo escándalo nesia China, o que podia servir de exemplo á 
nossa Kuropa; o modo de vesiir das mulhores chinas, tambem he muylo modcsio, 
e composto. Quando os chinas falhao huns com os ouiros, fallando de si, ou das 
suaz couzas sempre ajuniao hum adjectivo de humildade, e da quelle com quem 
fallaó sempre ajuntao adjcclivo de honra: v. g. a minha pobre caza; a minha vil 
ierra; a minha humilde familia; pe lo contrario o vosso honrado nome, a vossa 
nobre familia ccl. lim hua palavra he huá nat-ao muy política, e urbana; nem se 
acha nos mesmos aldeoes aquella rusiicidade, que se ve la nos nosios. Porem desla 
cultura, que a China lem, Ihe nasce hua soberha de desprezarem qualquer ouira 
na(;áo, e a terem por barbara, inio tinhao por axioma. 

Fora do Sol nác; ha luz, fora da (^hina nao ha doutrina; porque esiaváo acos- 
lumados a ler so noticia destez reynos vozinhos, e todos elhcs olhaváo para os chi- 
naz com respeito, e c<;mo mesirez. ísto experiincniou o nosso Santo Xavier na 
conversáo da India, especialmente nví Japao, achando, qiic muytos nao se conver- 
tiao, dando por rezao, que os Chinas nao linháo a l.y (2hristá, porisio o Santo 
Apostólo julgí^u, que ainda para a conversáo Jos mais reynos do Oriente er . ne- 
cessaria a conversáo dos chinaz, porque vendo as mais na^oes, que oschinaz, para 
quem olhavíío como mesircs, rccebiao a lei Chrisiá, sem difíicukiade os ¡mitariaó 
convertendoso, e por ¡ssio Santo Xavier se empenhou tanto para entrar na China, e 
abrir as sua/ poriaz a evangelio, as quaes o demonio tinha tan fechadas, que avia 
pena de morie a qualquer estrangciro, que entraste ca e a qualquer China que Ihe 
desse entrada. As pi)riaz da ll■le^^la < '.hiña nn^rreo o Santo, e o que nao pode conse- 
guir em vida o alcantV)U de r)e<.)S estando ja n<> .'eo para os missionarios seos soi- 
cessores, entrando neste Imperio entre inumoraveib difíiculdades, c persegui^ocs 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS v 3og 

que o mesmo dei. ionio Icvaniavaconira os pregadores da Sania Ley; porem a pe- 
zar de lodo o inferno se comegou esla grande missaó como favor divino, e come- 
rou a florecer, e a dilalarse per quasi lodo o Imperio por meyo da Malhemalica 
que os chinaz simpre estimarao e cullivaráo ja milharez de annos antes, e como 
tinha descahido por falla de exacta reforma, ja os cálculos dos chinas aberrávao 
muylo da verdade a ihe que vindo os nossos padres missionarios reformar a As- 
tronomia com adni¡ra(^ao dos chinas, vendo que exaclamenle concordava com as 
observa(;oes celestes, com que adquirió grande fama o nome europeo, e logo eniáo 
foy dada a prezidencia do tribunal da Malhemalica ao nosso P. Adamo Schall, c 
se conservou sempre nos europeos alhe agora a dilta prezidencia; depoes do 
P. Adamo foy o P. femando V'erbiesl, os PP. Thomas Pereira, e Antonio Tho- 
mas, o P. Philippe Grimaldi, o P. Kiliano Slumf, e agora actualmente somos 
dous, o P. Ignacio Kegler primeyro Presidente, e eu segundo. Porem a inata so- 
berba dos chinas nao poder soffrer, que eslejao sendo seos mestres na malhema- 
lica huns homens estrangeiros, e por esla cauza lemos lido algiias persegui(jóez, 
porem nunca poderáo sahir con o scu intento. Assim da Malhemalica, como, das 
mais arles, e siencias, que os chinas tem visto nos europeos, e no seu modo de 
proceder, ja nao tem o conceylo de si, que danies linhaó com o axioma ácima re- 
ferido, e ja vem os mais entendidos que elles chinas se nao podem comparar com 
os Europeos. Todavia nao íaltao ainda rabinos que dizem, que elles Chinas tem 
dous olhos, a os Europeos concedem hum, das mais na(;oes dizem, que sao cegas 
Este mesmo conceylo, que tem de si, ou a su i soberba Ihe serve de impedimento, 
para conhecerem e abracare ií o verdadeyro caminho da salvacáo. Como os Chi- 
nas sao engenhozos e de habilidade e dados as letras, quando ouvem as verdades 
da ley christá, percebem e louváo, confessando ser consenlanea á rezáo, porem 
Ihe cusía muylo vencer este ponto, que háo de dcixar a sua douirina, e de seos 
aniepassados, e seguir huá doutrina estrangeira. Este he o mayor la<^o comque o 
demonio os tem agarrados; hoc non obstante, muytos se converiem, e ainda muy- 
ihos da mesnia familia Imperial tem Deu chamado para o seu rabanho. 

A lei chrisia se adianlou muylo nesia China no lempo do Emperador Kam 
Hi, que rey non hi annos, e como foy criado desde minino com os nossos padres, 
ganhou tal affecto aos europeos, que verdadeyramenle era seu pay; parece que 
nao gostava senáo de couzas europeas. Era principe de grande capacidade, e en- 
genho, aprendeo com os nosos padres varias sienciaz europeas: como Maihema- 
licas, música, algüa parte de philosophia etc; no seu temp » se dilalou tanto a Ley 
Christá, que apenas haveria cidade ou villa, em q nao houvesse igreja, e missiona- 
rio, nao fallando nos inumeraveiz oratorios, e capellas pelaz aldeas; os xpáos pas- 
saváo de 200 mil. No seu lempo pouco faziáo as accusat^oes, e memoriaes, que se 
Ihe offreciáo contra ley Je Christo seos ministros e vendo o demonio que nao nos 
podía fazer guerra por meyo dos gemios, a comen^ou a fazer por meyo dos mes- 
mos europeos, e missionarios de outras religioes, que vierao lambem a esta China, 
desunindo enire si os ánimos, e comentando a levantar quesloés, e controversias, 
ou por zelo, ou por enveja, o que muylo periurbou esla missáo, e o que mais 
fogo dava a este incendio era o Jansenismo. Morreo finalmente o Emperador Mam 
Hi, e soccedeolhe o seu 4." filio Yum Chim, o qual era de genio totalmente diver- 
so de seu pay; tinha aversáo a os europeos, nao tanto a^ pessoas, quanlo a sua 
Ley, porque era lodo adicto ao seu ídolo Fo, e grande patrono dos Bonzos. Este 
logo no primeyro anno do seu governo, que foy o de 1723, ex vi de huáaccuza- 



3lO ' REVISTA DE ARCHIVOS 

9aó, que foi o governador supremo d;i Provincia Je F(*kicn, passou hum iniquo 
decreto prohibitivo da Santa Ley, em quecontiscuu todas as igrejas das provin- 
cias, e desterrou a lodos os missionarios para Macao, deyxandonos so aqui na 
Corte com as nossas igrejas, e por mais diligencias que fizemos, so únicamente 
aÍcan9amos que íicassem as igrejas de Caniáo, e la os missionarios, mas depoes 
no seu 20 año athe essas mesmo tirou. Todos os i3 annos que governou, sempre 
foy contrario a Santa Ley; todavia a os que aqui estábamos nesla corte nos iratou 
sempre com honra. Nem por isso cessou a missaó ñas provincias, voliaráo os mis- 
sionarios para as suas misioes, mas occuhos, e ainda agora assim he, que se faz a 
missaó. Morreo o ditio Emperador Yum Chim no Outubro de lyBS, soccedeolhe o 
seu 4." filho, Princepe de áureo genio, muyto affaveL e por isso es tan estimado de 
todos: logo a o principio nos come^ou a tratar bem; com ludo ja no seu primey- 
ro anno tivemos aqui huá persegui9aó contra a Santa Ley ex ui de huá accuzacao 
que fes hum mandarim tártaro, a quien favorcceráo os governadores do Imperio, 
e o Emperador se conformou com a sua senicn^a: lodavia lemos esperanza que 
favore9a a Ley de Christo; esie he o esiado, en que actualinenie esiá esta missaó. 
Aqui nesta Corte temos 3 igrejas, scíIilcí, esie collegio que he a principal, a que 
chamáo igreja Austral; a 2.* he a Igrcja Orie.ital, id est, a residencia de S. Joseph 
(a^sim esta ürienial como este Collego, ambas pertencem a os padres portugue- 
zes. cujo provincial aciual son eu, e iniul reylor deste Collegio); a 3.' he a resi- 
dencia do Salvador, a que chaniáo Igieja Occidenlal, e pertence a missáo dos pa- 
dres franceses. Nos estamos aqui muyto faltos de missionarios: nesies dous annos 
morreraó 4 padres neste Collegio, e agora so esiamos aqui ó sogeilos, e na resi- 
dencia de Leste 4, nao contando 2 padres, hum deste Coliegio, outro da residencia 
que andaó por fora fazendo missaó nesta provincia da Corte, a onde temos gran- 
de Chrisiandade. 

No que toca as mezinhas da China nao se pode comparar com a Europa: todas 
as mezinhas ca sao muy debilitadas nem tem aquella for^a. e v¡g(»r, que lem as 
nossas. Tcm aqui huá raiz, de huá planta que nace na Tartaria, a que chamáo 
gin sen; esta raiz he nm to calida, e excita os espiritos viiaes, donde vem que qual- 
quer doente que a loma, se acha logo com mais algum vigor, mas nem tira a 
docnca, ames que la mayor pane faz mal. e os niedicos e os doenies que seo ritos 
logo Iha receyíao (os pobres a nao podem tomar, por que va e a pezo de (>urc, tal 
he a estima em que aqui esiá a d tía raiz) em alguas doen9as tem seu effeyto. O 
modo como a tomáo he cuzida a diita raiz (v. g. hua ou duas octavas de pezo) 
em agoa bem cuzida, e bcbem a dita agoa, a que chamaó caldo de f^in sen. Tem 
aqui o celebre rheubaibazo, de que usáo pouco ñas mezinhas, porque sao inimi- 
gos de purgas, pelo que morre muyia gente por falta de se pu gai; tambem nao 
uzáo sangrar, por cuja falla tambem morrem muMos, especialmente mulheres. 

Pelo Senhor Lang mando a V. M. hum cayxolinho cum 3 onzas de pedras 
cordeaes, a que chamáo pedras de Gaspar Antonio, ese fazeni na nossa botica de 
Goa, e sao celebres pelos seos admiraveis elTeyíos, cuyo regimentó aqui mando; 
tteni alguas favas, que chamáv) de S. Ignacio, ou pipila v, que sirvem para muytas 
enfermidades, como V. M. verá no seu regimenio, que tambem aqui mando; item 
hum vazo de triaga bem conhecVda, e podeiá ler ahi uzo; item mando algüas 
pirólas purgativas, e de si inocentes. Tambem vay hun pouco de cachunde, que 
V. M. conhecerá, e serve especialmente para quem tem o estomago débil, e fraco, 
ou para quando o estomago nao faz cozimenio, tomando na boca alguns gra- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 3II 

nilos dclle, deyxando-o desfazer na boca, e engulindoo. ítem mando hum pouca- 

xilo da raiz gin sen para v. m. ver. Dios guarde a pessoa de v. m. como Ihe pe^o. 

Pekim 10 de Mayo de 1737. 

DeV. M. 

Minimo servo, e mays obligado 

And re Per eirá. 

Por la copia, 
F. N. S. 



II 

RELACIÓN 

DE LO SUCEDIDO EN LA ENTRADA DE LOS MOJOS, POR FRANCISCO HINOJOSA. 

(Año l582.) . 

Ex.í"o Señor: Con Asen^io Martínez, que fué á besar á V.ra Ex.» las manos en 
nombre desia ^iudad, escreui á V.ra Ex.» y muy en particular di quenta como á 
quien se debe desia jornada que el Señor Birrey don Francisco de Toledo me co- 
metió, é yo estoy muy satis echo que en qualquiera cosa que en este Reino ay, que 
lo que yo quisiera me hiziera merced, y porque deseé seruir á Su Magesiad en esta 
jornada en esto que pretendí, me la hizo, y ansí yo con el zelo y cuidado que al 
seruiijio de Su Magestad se debe hize la jente en esta prouinda, y hecha y abiendo 
gastado muchos dineros en adere9ar soldados y comprar arcabuzes y otros peltre- 
chos, y al tiempo y quando la jent -• comenzaba á caminar é yo auí i de partir desia 
9iudad, el doctor Barros que precedía, me ynpidió y deshizo la mejor jente que 
hasta oy para seruir á Su Magestad se a jjniado en el Perú, y se fue cada uno por 
su parte, donde me llebaron muchos arcabuzes y cotas y otras cosas y cesó el ha- 
zer de la jornada é yo perdí mas de beinte mili pesos que solo de mi parte auía gas* 
tado, sin lo que antes desto giste quando entré á descubrir esta tierra, que todo á 
sido mi costa con harto trauajo de mi persona, de donde e quedado con algunas 
enfermedades y biejo. Lscriuí y di quema al Señor Birrey, el qual mandó que no 
se me pusiese ynpedimento alguno, y así procuré de bolber á rrehazer lo que e po- 
dido, y sabe Dios con quanto trauajo y costa hize hasta treinta hombres, y para 
que estos se fuesen recogiendo y juntando en un baile, beinte y quatro leguas la 
tierra adentro, donde yo tenia de paz unos pocos de yn*Jios que allí ay, que son 
tan pocos que no llegan á beinte, enbié delante á Pedro Belez de Guebara por ca- 
be9a de los que se fueron juntando y para que allí h ziese sementeras para poder 
conseguir lo de adelante y que esiubicse all hasta que se juntase la copia de jente 
que el Señor Birrey me dio por comisión, y que siendo estos juntos yo entraría. Y 
por algunos malos traiamienios se huveron estos ynd os y el Pedro Belez de Gue- 
bara lebantó de allí con esta ocasión, sin oiden mía ni hazermelo saber, y fué á un 
baile que está la tierra dentro beinte leguas, donde ay poblados algunos yndios, aun- 
que pocos, donde á mi me dieron guasábara quando fui á descubrir y b¡ ser pocos 
y de poca fuerca, porque demás de correr yo aquellos bailes con beinte y cinco 
hombres que tenía y ser la mitad muchachos, no me hizieron ningún daño ni tie- 
nen fuerza para ello^ y solo un arcabuz ó dos que se dispararon resistió toda la 



3l2 REVISTA DE ARCHIVOS 

• 

furia, y la jente de que se tiene la noticia que es rica y nnucha esiá al principio de 
la tierra destos, treinta leguas 6 poco mas; y esros que di¿;o donde í*edro Belez fué, 
no tienen comunicación ni trato con los otros, que son unos yndiezuelos que están 
recogidos en la montaña. Entró un mo^o que se dice Juanes de Lesegui con otros 
dos ó tres moyuelos y con estos un cléri¿;o, y no por orden mia, sino como se en- 
tran en otras partes; el clérigo me escriuió y yo le respondí que rregeuia merced en 
que entrase; este sacerdote llegó á la parte donde Pedro Belez auia estado para ha- 
zer sementeras, y como no le halló bolbiose; el Juanes de Lesegui pasó adelante 
con otros dos ó tres moc'os y llegó adonde Pedro Belez auia dejado los cauallos y 
hato puesto en barbacoas, que esto es forroso dexarlo allí, é yo lo dexé en el mis- 
mo lugar, porque la disposición de la tierra no da lugar á otra cosa, y llegado este 
Lesegui á este paraje tomó lo que le pareció dello y se bolbió á los bailes de Co- 
chabanba diziendo que Pedro Belez era muerto y todos los demás. Tomó por oca- 
sión para esto el aber hallado un hombre muerto que debió de quedar allí enfermo 
adonde Pedro Belez, y los demás entiendo yo que fueron, que es donde tengo dicho 
no ay fueri^a de yndios para ofender á diez hombres, quanto masa treinta; y si los 
yndios los ubieran muerto, ellos ubieran gozado el despoxo y nu aguardaran á que 
Juanes de Lesegui y los otros lo fueran á hurtar; yo me parto luego, aunque no 
estaua para ello, á los bailes de Cochabanba para entender lo que en esto ay y dar 
auiso deslo á Vuestra Ex.» y entrara luego aunque esta Audiencia me manda que 
no, si lubiera jente, porque no se halla un hombre, mayormente con la mentira y 
enbin^ión que este Juanes ha traído, y si Su Magcstad el Rey nuestro Señor, con 
ser tan poderoso tiene una bez hecha jente en el Perú, como yo tenía, y sedeshaze 
como á mi me ladeshizieron, solo Dios la puede bolber á haz<r; perdóneme Vues- 
tra Ex. a el ser largo; el negocio no da lugar á otra cosa. iNuesiro Señor la E.x^a per- 
sona de V.ra Ex. a guarde en gran estado, como los criados de V.»"» Ex.» deseamos. 
Desta 9¡udad de la Plata y de Julio 17 de i582 años. 

Ex'"^ Señor, besa á V.ra Ex.» las manos su criado, Francisco Hinojosa >. 

Sobrescrito: Al Exmo. Señor Don Sfartin Enrique;^, mi señor. Virrey destos Reynos. 

Por la copia, 
M. S. Y S. 



III 

RELACIÓN 

DE UNA FIESTA QUE DIÓ EN SU PALACIO FELIPE IJU (Año l6o5) ^. 

Jueues, á diez y seis de Junio de i6o5, fué la máscara y sarao en el salón que 
para este effecio se había labrado á vn lado de palai^io, que tiene de largo 176 pies, 
y de ancho 5y; en las paredes de lus lados hubo en cada vna quince ventanas, la^ 
quales, hasta que se empc^'ó el sarao, estubieron cubiertas con cortinas de tafetán 
verde, y en lodo el contorno de lo alto hay corredores con sus arcos, que forman 
^inquenta y siete ventanas; estubo adererado de vna tapicería de poca caída, con 
mucho oro y seda; habia veinte blandones de plata muy grandes, y en cada vno 

1 Ms. original con firma autóf^rafa; dos hojas en lolio; líibl. Xac J. 53; íolios 304 y 365. 

2 Ms. del primer icrcio del si¿lo xvii, dos liüja> en folio, liibl. Nac. Ms. núm. 18.436. 



BIBLIOTECAS Y MUSKOS 3l3 

dcllos vna hacha; había repartidos en lo alto de las paredes, junto á Ujs corredores, 
9inquenta y quatro hacheros de piala á manera de lámparas, con tal horden, que 
de las hachas que en ellos ardían no cayó tan sola vna gola de (;era á los que esta- 
ban debajo; y en vnas clarasbr)yas que había sobre los arcos de los corredores, 
hubo rinquenta y dos candiloncs de plata de á ires mecheros, y para las hachas 
que ardian en las paredes andaban dos mo^os vestidos de damasco carmessí y ju- 
bones de tela blanca para despabilar cada vno con vn aí^etre de agua; había en la 
parte donde estubo el dosel el día del juramento, que es frontero de la puerta, vna 
tarima de cinco gradas, y sobre ella vn trono con quatro grandes columnas que la 
formaban á modo de \na capilla, y en el conKjrno y lados muchas figuras muy 
grandes, doradas; en lo altu había tres assímesmo doradas, con tres chirimías en 
las manos, que ias de los lados cada vna miraba á diferentes partes, y la de en me- 
dio á la parte frontera de la puerta por donde se entraba á este salón, la qual es- 
taba cubierta de vna gran CíHiina de damasco verde y cordones de seda, que co- 
rrían á vna y oira parte; lodos los ("onsejos esiubieron en los corredores altos; al 
otro lado estubo el Keyno, y lo demás se repartí»'» á personas que para ello fueron 
señaladas; y eslub(j el Almirante de Inglaterra, sus dos hijos y yerno y el 
sobrino del rey de Inglatera en las ventanas más cerca del lado del trono, donde 
estaban las sillas de los reyes; á poco más de la oraí^ion se en9endieron todas 
las lu(jcs, y después de estar la sala por lo alto y bajo con infinidad de gente, 
estando ya tijdo á punto para comentar la liesta. la figura que estaba en lo 
alto del trono referido, con inuciK^íon que para ello había, al(,'ó la chirimía, 
poniéndola en la boca, tocando por la parte de adentro otn^, de manera que signi- 
ficaba publicar la fiesta; respondiéronle los mússicosde la capilla que en dos choros 
estaban diuididos, cada vno á vn lado de la sala, y en acabando la música corrieron 
la cortina y salieron do^e violones y violines con ropas de tafetán encarnado con 
muchos passamanos de plata forrada en velillo de plaia blanco y sombreros de la 
misma color de las ropas, con plumas blancas y encarnadas, tras de los quales sa- 
lieron ocho ministriles tocando orlos, que son instrumentos que el rey, que está 
en el cielo, trajo de Inglaterra; luego seguían todos los pages de su Magestad con 
vaqueros de rasso encarnado, quajados de passamanos de plata, bolas blancas y ju- 
bones de tela blanca [y] hachas en las manos; alumbraban vn carro que le tiraban 
dos hacas muy pequeñas; el carro era á manera de vna popa de galera, dorado, con 
infinidad de mascarones á los lados tenia gradas por donde se subía y bajaba; ba- 
jaron dé! seis mininas; iraya cada vna vna hacha encendida, y en lo alto de todo 
venia sentada en vna silla la Sereníssima Infanta, y en llegando ^erca de las sillas 
de los reyes, fueron bajando las mininas; y el conde Je los Arcos, mayordomo de 
la reyna, nuestra señora, que este din era semanero, bajó á la señcjra Infanta, sen- 
tóla en vna silla gerca de las de sus padres, y el carro y los demás se voluieron á 
entrar, quedándose los violones en vn tabladilN^ que para este effecto estaba á vn 
lado de la sala, voluiendo á correr la cortina, y en vn instante la media pared que 
sobre la cortina estaba, que era vn va^tidor de liento, cayó abajo, quedando descu- 
bierta vna tribuna que las paredes y su techo era iodo de espejos, descubriendo to- 
dos los de la máscara en vna nuue que era á manera de vna grande arca, los qua- 
les bajaban de quatro en quairo: dos danias y dos galanes; y esto con artificio que 
los ponía en tierra y se volnía á subir, hasta que n<> «luodó ninguno; travan todos 
los galanes y damas, hachas, y los pages v;ii;«-ron a quedar en lo alio con sus ha- 
chas encendidas; los que la nuve bajó fueron los síguíenies: el Rey, los príoíMpes 



3l4 REVISTA DE ARCHIVOS 

de Sabov a. Duque de Lerma, Condeesiable de Castilla, Duque de ^ea, Duques del 
Infantado, Duques de Alúa, Duque de Pastrana, el Conde de Lemos, Conde de 
Gelues, Marqués de la Vañe<;a, Don Henrrique de Guzman, Conde de Mayalde, la 
Rey na, nuestra Señora y trece damas; y habiendo dan9ado los reyes y los demás, 
las máscaras se quitaron las que trayan; sentáronse los reyes en sus sillas, y las 
damas y galanes en el suelo, ex9epto los Grandes, los quales tubieron almohadas, 
y los que no lo eran hincada la rodilla en tierra; las seis mininas dan«jaron vna ^er- 
dana por estremo bien, y en acabándola, el rey, nuestro Señor, y la reyna la dan- 
caron assímesmo, tras de los quales dan^ó el conde de Gelues y otra dama, y iras 
dellos, de quatro en quatro, dos damas y dos galanes en diferentes corros; sentá- 
ronse los reyes, quedando el de Gelues y mi señora Doña Cathalina de la Cerda, 
que danzaron por estremo bien; luego salió á danzar con otra dama vn hijo del 
Almirante de Inglaterra, y con otra otro yerno suyo, y assímesmo con otra el so- 
brino del rey de Inglaterra, que todos danzaron muy bien; sentáronse todos, y 
luego, al son de ministriles, vna minina empegó á danzar la hacha; sacó al Duque 
de Sestao, que bien descuidado estaba ^crca de la ^illa de la reyna; luego sacó al 
Duque de Lerma, y assí, de vnos en otros, fueron danzando hasta que mi señora 
Doña Cathalina de la Qerda sacó al Almirante de Inglaterra y luego al rey, y Su 
Magestad á la reyna, los quales dan9aron con gran regocijo, porque el viejo inglés 
dan9Ó con mucho donaire y desenfado, con lo qual se dio fin. 

Los de la máscara venian vestidos con sayos á lo romano, con vn velo blanco 
encima, cuyos faldones llegaban casi á la rodilla; medias, zapatos, callones y ju- 
bones, blancos; sus morriones bordados de muchas perlas y muy altos penachos, 
que remataban con grandes garrotas, y mantos á lo romano, de velo de plata blan- 
co, que les caya sobre las espaldas y daba buelta al bra^o; las damas iban de la 
mesma manera y vandas á los bracos, y en las rosas de las vandas vna pluma 
blanca. Acabóse la fiesta á las tres de la mañana. 

Por la copia, 
M . S . y S . 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



Anales de la Literatura española, publicados por Adolfo Bonilla y San 
Martín (Años i9tx)-i904). — Madrid, est. lip. de la Viuda ó Hijos de Tello, 
M.CM.IV. — 8.° mayor, 299 págs. con dos fototipias. 

Si mucho interés ofrecen los libros donde con nueva y rica investigación se 
trata de un asunto determinado, no es menor el de misceláneas como ésta; especie 
de antología histérica y lile aria en que junto á los antiguos documentos se juzgan 
obras contemporáneas y se discuten problemas de actualidad. Kl buen gusto y la 
inmensa cultura del Sr. Bonilla y San Mariín, han logrado que este libro resulte 
de amena lectura y á la vez instructivo. Kmpieza con un estudio de La Celestina, 
v después de analizar los novísimos documentos publicados acerca de Fernando de 
Kojas y las opiniones de Mr. Foulché-Delbosc, deduce que la famosa Tragicome- 
dia es de dos autores: .uno que comenzó la obra; otro que la continuó y llevó á 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 3l5 

término; el nombre del iniciador es desconocido; el del continuador es el Bachiller 
Fernando de Rojas, natural de la Puebla de Monialbán. Siguen un curiosísimo 
fragmento de un Tristón castellano del sÍí;1o xiv, ilustrado con dos folotipi s; ro- 
mances antiguos que ofrecen no pocas variantes con los textos publicados por f^u- 
rán; La vida de la ^alera^ folleto rarísimo y cuadro notable de costumbres; el 
Testamento del picaro pobre, ingenioso y de fácil versificación; la rara novela Don 
Raimundo el entretenido, escrita por D. Diego Martín de Tovar y Valderrama, y 
atribuida, sin fundamento, á Quevedo; poesías de Pedro Liñán de F^iaza, cuyos es- 
critos dispersos en impresos y manuscritos esperan quien los edite juntos, y bien lo 
merece tan castizo y fácil versilicador; Fueros municipales, de los siglos xi al xui, 
unos en latín y otros en romance; notas filológicas eruditísimas; sátiras en versos 
latinos contra la avaricia y las mujeres; cartas de comediantes del siglo xvi; obser- 
vaciones referentes á un códice de los Ciaros varones de España; fragmentos de don 
Adelardo López de Ayala y de García Gutiérrez; una réplica á las observaciones 
queD, Felipe González escribió con motivo de los comentarios del Sr. Bonilla al 
Diablo Cojuelo, y de la cual hay tirada aparte; serranillas preciosas del siglo xv y 
juicios tan atinados como imparciales de varios libros recién publicados. 

Todo esto y muchas más cosas contienen los Anales, cuyos textos se hallan 
copiados con tal exactitud que inutilizan los originales, reproducidos casi en facsí- 
miles; excelente prueba de la conciencia benedictina que resplandece en la fecunda 

producción literaria del Sr. Bonilla. 

M. S. v S. 



Catálogo razonado de obras anónimas y seudónimas de autores de la Compañía 
de Jesús pertenecientes á la Asistencia española, con un Apéndice de obras de 
los mismos dignas de especial estudio bibliográfico. (28 Septiembre de 1540 a 
16 Agosto de 1773), por el P. J. Kug. de IJRiAnrK, de la misma Compañía. - 
Tomo í. — Madrid.— Sucesores de Hivadeneira, 1904. — xxxii-526 págs. 

Este libro es sólo una rama que podrá muy bien separarse del tronco principal 
sin perjudicarle, de la Biblioteca de escritores de la Compañía de Jesús pertenecien- 
tes á la antii^ua Asistencia española, obra en idioma latino que hace años prepara 
el autor. A esta colosal empresa que sólo puede acometer un bibliógrafo de gran- 
des alientos animó al autor el hallazgo de muchas memorias literarias durante un 
siglo remitidas á Roma por las diversas provincias de la Compañía y otros origi- 
nales no utilizados en las dos ediciones de los hermanos Backer, ni después en la 
tercera de Sommervogel. 

El trabajo del P. Uriarte es modelo de bibliografías por lo copioso de las noti- 
cias; por la minuciosa exactitud en la descripción de los textos; por la sagacidad en 
el investigar y en el atribuir y por lo abundante y escogido de los documentos. Y 
á esta perfección ha contribuido en cierto modo algo que no parece serle muy sim- 
pático al autor, cual es la exigencia de la época de no pasar partida si no se mues- 
tra quitanda, de no creer ya al homhre honrado por su palabra si no mete por los 
ojos (son sus palabras), sus afirmaciones por medio de bien fundamentadas 
pruebas. 

Divididas las obrasen anónimas y seudónimas, y al decidirse á incluir entre las 
primeras todas aquel as en que no consta en la portada expreso con todas sus letras 
el nombre del autor, parece como que su buen criterio rechazando la nimiedad, le 



3i6 



REVISTA DE ARCHIVOS 



obliga á presentar ciertas excusas más ó menos convincentes. Alguien también 
podrá reparar en que el propósito de escasa utilidad de no posponer los artícu!')S 
en los títulos de las obras, hace encontrar dos veces las mismas palabras funda- 
mentales en diversas partes del alfabeto, por ejemplo, Difo^ione en la /;, y La hi- 
vo\ione en la A, sistema que en los índices, bibliografías 6 en obras extensas, 
recar-^a extraordinariamente y sin fruto visible las letras Ey L, dunde por necesi- 
dad han de ir lantos títulos que empiezan per artículos. 

Pero estas son minucias que en nada disminuyen el incuestionable mérito de la 
obra» Más sensibles son las quejas que expone en la pá^. X del Prologo, y que 
contrastan algo con el elogio que dos páginas antes hace de las librerías y archi- 
vos ^e España. Leyendo las frases de amontonamiento de impresos en nuestras 
bibliotecas; la polilla, Ainica que go\.i á su placer de nuestras rarezas biblio- 
gráficas; índices que dan terribles desengaños; establecimientos que carecen de 
ellos ó que prohiben rigurosamente su manejo á los profanos^ se diría que alude á 
los archivos y bibliotecas de muchos cabildos eciesiásiicos de Kspaña, por el 
completo parecido de las queias con las que hace poco, y refiriéndose á aquéllos, 
exhalaba el ilustre benedictino P. Férotin y han repetido tantos y tantos extranje- 
ros. Porque en los establecimientos de nuestro Cuerpo, como los Archivos histó- 
rico y de Simancas, la Biblioteca nacional, la de Valladolid etc., el P. Uriarte ha 
encontrado cuantas facilidades nos complacemos en dar á los que seriamente tra- 
bajan. Y sean testigos todos los que para prolijos trabajos bibliográficos han 
necesitado consutar por sí níismos los índices de Referencias. Kn cuanto al de 
Autores, no se escapa á la penetración del P. I 'riarte que al mes de ser manejado 
por los profanos dicho índice ya no sería alfabético, sino caótico. 

A. P. y M. 



I>iario ám la Secretaria del Virreynato de Santa Fee, de Bogotá, [por 
D. Francisco Javier de C^apo). — (Al final): Fué impreso este libro en Madrid, 
en casa de Jaime Ratés Martín; acabóse en el mes de Septiembre de MCMIV. — 
8.°, 1 01 páginas. 

El distinguido tocólogo D. Francisco Viñals, que alterna sus graves esludios de 
Patología y Obstetricia con otros de amena erud¡ci<')n, á los que años pasados con- 
tribuyó publicando la Historia del convento de Santo Tomás de Madrid, por Fray 
Antonio Martínez Escudero, acaba de imprimir el Diurio, de Caro, que con ser 
muy breve, pues sólo comprende los días i ." á 1 2 de Agosto de 1 783, no deja de ser 
curioso y aún instructivo. Cuadro realista d-.* la vida oficinesca en nuestras pose- 
siones americanas, todavia más rutinaria que en la i*enínsula, está escrito con gra- 
cejo propio de quien veía muy bien lo ridiculo de aquella organización administra- 
tiva. Del empleado (íuardamino dice que unas veces era <nniño perdido, y otras 
santo aparecido. Se fué á su retrete ó gab;;Kie; ignoro qué pito toca en él; esto es; 
no sé qué hace ú qué no hace; aunque si sé que no meará sangre por lo mu- 
cho que se atarea». De otro, llamado Zab.irain, escribe que era un necio, pues 
alabando á un mozu ;tZ/2(/i7/o (andaluz), decía ^que tenia vigotes en el alma y 
cerdas en el hocico; que d. ba tres pisadas con un pie; con otras mil simple/as y 
maidderías.v> í Pág. 20.) liúrlase (págs. M á 5.|) del derecho del Sello que se estampa- 
ba en los títulos, ufia de las muchas e\acci'jnes curialescas, juzgándolo <^una so- 
lemnísima estafa, ó por lo menos un abuso que no debía tolerarse más». 



BIBtlOTECAS Y MUSEOS 3l7 

Kl Sr. Viñals ha ilustrado este Diario con notas dignas de aplauso, que son in- 
dispensables para conocer algunas locuciones americanistas. 

M. S. Y S. 

BpigrafLa romanA de ia ciudad de Astorga, por el Dr. Marcelo M agí as. — 
Orense. A. Otero, 1908. — 8.% xix-196 págs. 

Ha reimpreso el autor en este volumen los estudios que en igoi-igoS publicó 
en el Boletín arqueológico de la Comisión de monumentos de Orense, aunque 
corrigiéndolos y mejorando su redacción. 

A sesenta y cinco ascienden las inscripciones estudiadas por el autor, de ellas 
cincuenta y ocho romanas halladas en Astorga y once que no conoció Hübner. 
Además, de las reseñadas por éste son varias las que acertadamente corrige ó adicio- 
na el Sr. Macías, y ya se comprende si supone pericia el enmendar la plana á tan 
sabio epigrafista, aunque es verdad que el autor ha podido estudiarlas con más 
comodidad, convenientemente colocadas en el Museo municipal de aquella ciudad. 

Son de importancia las noticias que para el conocimiento de la organización civil 
y militar romana, leyes, costumbres y geografía del imperio deduce el ilustrado 
arqueólogo de la lectura de las inscripciones. 

Kn los Apéndices figura el Informe sobre el libro, suscrito por el sabio Acadé- 
mico P. Fila; su estudio sobre el anillo gnóstico de Astorga de principios del 
siglo III, y otra del Dr. Macías acerca de una curiosa urna cineraria de vidrio, hace 
años encontrada en un sepulcro romano de esta ciudad. 

Ilustran la obrita nueve fotograbados. 

A. P. M. 



f 

Jam Vida de Santo Domingo de Silos, par Gonzalo de Berceo. Edition critique 
publiée par John D. Piíz-Gcrald, París.— E. Bouillon, editor, 1904. 8.°, LXX147 
páginas I. 

Algo parecido á lo que ocurre en la industria con nuestras primeras materias 
que, exportadas al extranjero, se nos devuelven bajo forma más pulida y acabada, 
va sucediendo con los textos de nuestros antiguos escritores que, publicados aquí 
incorrectamente y sin el menor aliño crítico unos, ó con errados ó deficientes co» 
mentarlos otros, alcanzan fuera de la tierra natal la convenienie depuración y U 
debida crítica. 

Este es el caso hoy respecto á la Vida de Santo Domingo de Silos de Berceo. 
De ella teníamos la edición que en el siglo xvín publicó el P. Vergara, lomada de 
un manuscrito perdido; la de Sánchez (reproducida en la Col. Baudry), producto 
de un cotejo bien poco conciciizudo de la anterior con el manuscrito de Salazar, 
y la de Janer (tomo Sy de la Üil^L de Aut. españoles) que se dio la singular maña 
de empeorar las dos ediciones anteriores, á pesar de haber utilizado también el ma- 
nuscrito de Monserraie. 

Así pues, el Sr. Fitz-(jerald tenia casi virgen el terreno para su edición crítica 
que ha llevado á feliz término valiéndose del citado manuscrito de Salazar, hoy en 
la Acad. de la Historia; de otro del siglo xiv, perteneciente á la Española y de la 

I Fascículo CXLIX de la Biblioteca de la Escuela de estudios superiores. 



3l8 REVISTA DE ARCHIVOS 

edición de Vergara. El manuscrito que csie último utilizó era del siglo xiii y existía 
en el archivo de Santo Domingo de Silos, copia del original que, según Argaiz, 
hubo en el archivo de San Millán. ' 

El Sr. Fitz-Gerald examina y clasifica minuciosamente los tres manuscritos y 
propone acertadas enmiendas al texto establecido; busca y encuentra por medio de 
un paciente cotejo, la fuente que sirvió á Berceo para su composición y que no es 
otra que la Vita beati Dominici escrita por Grimald, como ha demostrado el sabio 
benedictino D. Mario Férotin en su Historia de la Abadía de Silos, y en seguida 
transcribe un texto depurado con numerosas variantes ai pie que suministran las 
citadas copias. 

El Glosario y la reproducción fototípica de dos hojas de los manuscritos de 
las Academias, completan este importante trabajo que ha valido al autor el título 
de alumno diplomé de la sección de historia y 'filología en la Escuela práctica de 
Estudios superiores de París. 

Y como firman el título personas de tan reconocida competencia y justificación 
como Morel-Fatio, G. París y A. Thomas, no hace falta insistir acerca del mérito 
de la obra del ilustrado colaborador de nuestra Revista. 

A. P. Y M. 



Memoriales de Fray Toribio de Motolixiia.— Manuscrito de la colección del 
Sr. D. Joaquín García Icazbalceía. Publícalo por primera vez su hijo Luis Gar- 
cía PiMKNTEL.— Méjico. — (Imp. de Ed. Crété. — Corbeil), igoS. — 8.°. x-364 págs. 

Por un manuscrito vendido en España en 1860 y de que dio noticia al Sr. Icaz- 
balceta D. Francisco González de Vera, ha impreso el Sr. García Pimentel el pre- 
sente volumen, primero de la Col. de doc. inéd. para la historia de Méjico que ha 
de seguir publicando. Con ello ha hecho un gran servicio á los americanistas, por- 
que las noticias del P. Motolinia acerca de los antiguos mejicanos son muy cu- 
riosas, completas y verídicas, comprendiendo los orígenes, religión, costumbres, 
conversión de indios, descripción y producciones de la tierra, todo con buen senti- 
do humano é imparcialidad manifiesta, pues no llega en su cariño á los indios á 
los idilios de algunos historiadores, ni exagera como Las Casas la nota contra los 
españoles, si bien en la ocasión » censura con prudencia su avaricia y su crueldad 
para arrancar los tesoros á los naturales. 

El ms. citado, posterior á 1541, parece ser, según el Sr. Icazbalceta, su primer 
ensayo algo variado de la Historia de lo< Indios de Nueva España^ publicada en 
el tomo I de la Col. de doc. para la historia de Méjico. 

Lleva la obra algunas notas del sabio Sr. Del Paso y Troncoso, tan competente 
en lodo lo relativo á estudios mejicanos, y otras de los Srcs. Icazbalceta y 
Pimentel. 

El que desee noticias de la vida y obras del P. Motolinia puede consultar el ex- 
celente trabajo de D. José Fernando Ramírez en su Historia de ios Indios de Nue»a 
España. 

A. P. y M. 
I V. p. e., páp. 88. 



BIBLIOTKCAS Y MUSEOS SlQ 

Kelación de los obispados de Tlaxcala, Michoacán, Oaxaca y otros 
lugares en el siglo xvi. — Publícalo por primera vez D. Luis García Pimen- 
TEL.— Méjico. — (Imp. Eá. Créié. — Cürbeil), 1904. — 8.°, 190 págs. 

Forma esta obra el lomo lí de los Documentos históricos de Méjico, y viene á 
^er, según declara el Sr. Pimentcl, una continuación de la Descripción del Arzobis- 
pado de Méjico que publicó en 1897. 

Es libro indispensable para conocer los distritos, poblaciones, nombres anti- 
guos de pu-blos, organización del gobierno y administración, encomiendas, obis- 
pados, instrucción pública, tributos, el estado en suma que tenían aquellas re- 
giones en tiempo de los Virreyes españoles. Las noticias, recogidas generalmente 
con el mayor cuidado por los religiosos, servían á los primeros para informar á la 
metrópoli de las necesidades de los pueblos, del repartimiento de encomiendas y 
tributos, necesidad de entradas, conquistas ó redenciones, eic. 

Es de esperar que el Sr. García Pimentel que tan gran servicio presta á su pa- 
tria, á los americanistas y al estudio de la historia en general con la publicación de 
tales obras, no dejará de ofrecernos pronto las importantes Relaciones topográJi~ 
cas de países americanos que su ilustre padre dejó entre sus manuscritos y que la 
diligencia, patriotismo y amur filial del hijo comp.etará á no dudar con las que 
existen en España en la Academia de la Historia, Archivo de Indias, etc., etc. 

A. P. y M. 



El sitio de Almería en 13 D9, por Andrés Giménf.z Soler.— Barcelona, tip. de 
la Casa prov. de Caridad, 1904.-8.°, 1 13 páginas. 

Pocos períodos hay en la historia de la diplomacia peninsular tan enmarañados 
como el primer tercio del siglo xiv. Los intereses opuestos de Castilla y Aragón, y 
los no menos antagónicos de Marruecos y Granada hacían bastante difícil una ac- 
ción común de losReyes cristianos para llevar á feliz término la reconquista,é impe- 
dían la alianza de los musulmanes. Colocados entrt* el yunque y el martillo los mo- 
narcas granadinos, tenían que vivir de concesiones, no llevando rumbo fijo en sus 
relaciones internacionales. Por íin, llegó un instante en que la astucia de Moha- 
med lí se veía burlada cuando Fernando IV de Castilla y Jaime II de Aragón, después 
del convenio celebrado en Santa iMaría de Huerta, y puestos de acuerdo con Aburra- 
be, Sultán de Marruecos, sitiaron las plazas de Algeciras y Almería en i3o9. La 
mala fe de Aburrabe y una conspiración que elevó al trono en Granada á Nasar, 
cambiaron el aspecto de las cosas. Hecha la paz entre ambos reinos musulmanes, 
fracasó la campaña cristiana. A ilustrar estos hechos ha consagrado sus tareas el 
Sr. Giménez Soler, uno de los individuos más cultos y estudiosos del Cuerpo de Ar- 
chiveros, autor de monografías históricas justamente alabadas, y reputado arabista. 
Después de reseñar la política de Ara¿;ón con Granada y la alianza con Marruecos, 
exponecon erudición aquella empresa malograda, quede llegar á buen íin hubiera 
significado un gran paso en la reconquista, y añade á su relación curiosos documen- 
tos que justifican y completan sus afirmaciones. Este libro es sólouncapítulo deuna 
obra magna que el Sr. Giménez Soler tiene empezada acerca de las Relaciones entre 
los cristianos españoles y los musulmanes de ambos lados del Estrecho, que á juz- 



320 REVISTA DE ARCHIVOS * 

gar por el fragmento de que h.lblaln()^ esclarecerá con luz nucrva muchos punlo^ 

de nuestra Historia. 

M. S. Y S. 

¡ATante! (novela), por el Conde de las Navas. — Madrid, Tip. de la Rei'ista de 
Archivos, 1904. — 8.% 227 págs. 

Por una de esas mil contradicciones y anomalías que hay en el espíritu huma- 
no, con ser andaluz el Sr. Conde de las Navas, y entusiasta por su patria chica, hace 
tiempo que se enamoró de loj caracteres, paisajes y costumbres de Asturias, en lo 
cual prueba que su ingenio, Hexiblcy enamorado de la belleza donde quidira que se 
halle, dista mucho de la rigidez que á otros caracteriza. ¡Avante/ cuyo primer título 
fué Laina, es una creación tan original como llena de poético seniimicnio; Laína, 
la hermosa asturiana que dejando el entusiasta amor del pescador Mafañera, cae 
en las rede* de un vulgar estudiante, desdeñando lo humilde para dejar su honra 
malparada como las mariposas se queman las alas en la candela que las deslum- 
hra, es una figura simpáiica en medio de su extravío; Mafañera, el asturiano que 
dejando sus hogares vuelve de America, enriquecido, á su pueblo natal, es un retrato 
que, tomado del natural, despierta cariño por su honradez y nobleza de sentimien- 
tos. La dramática escena cuando en su pueblo encuentra á la desdichada Laina, ya 
perdido su encanto, enferma y madre de una hija, es conmovedora. Otros muchos 
episodios bellísimos hay en este novela, realzada con pintorescas descripciones y 
escrita en el e«^tilo castizo que se admira en todas las producciones del señor Conde 

de las Navas. 

M. S. Y S. 

CRÓNICA DE ARCHIVOS, BIBLIOTFXAS Y MUSEOS 

BIBLIOTECA NACIONAL 

Su Director el Sr. Menéndez y Pelayo ha adquirido para ella catorce manus- 
critos, algunos de ellos de excepcional interés, y cuatro incunables de que carecía 
nuestra colección. Son los primeros la Historia general de ias Indias^ autógrafa 
de Fr. Bartolomé de Las Casas, obra en tres volúmenes que figuró en las vitri- 
nas de la Lxposición europea, y que fué publicada por el Sr. Fabie en la Colec- 
ción de documentos inéditos, valiéndose sólo de las copias entonces conocidas: 
Otra copia, pero firmada por el mismo Las Casa»^, de su obra: iJe lliesauris in 
sepulcris Indorum reconditis; Un Registro de la correspondencia de D. Gaspar de 
Avalos, arzobispo de Granada, de lósanos i5j2 á $S; ^lolección auto f^ raja de 
poesías, anécdotas, refranes, sentencias, etc., recoi^idas unas y escritas otras por 
Fr. Juan de Lerma en i5i8: Copia hecha para Fioranes y anotada por él del Bece- 
rro de las behetrías de Castilla que se conservana en el Colegio de Santa Cruz de 
Valladolid; Noticias crono^rájicas y topográficas del Real Convento de San Fran- 
cisco de Valladolid, recogidas por Fr. Matías de Sobremonte en 16O0 y con notas 
autógrafas del citado Fioranes; Ordenamiento de Alcalá, copia coetánea, en perga- 
mino, con iniciales y capitales de colore^; Jornandcs, De origine actibusque Geta- 
rum vel Gotorum, y en el mismo volumen, de letra del siglo xvi, la primera Década 
incompleta de las Gesta hispaniensia, de Falencia; Historia de la religión de San 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



321 



Juan de Jer'usalthiy por Fr. Antonio Pojan, obra inédiía (copia del siglo xvi): Ex- 
tracto de los libros de acuerdos de la provincia de Álava; libro el más antiguo que 
se conserva de los de aquella provincia, pues comprende desde Septiembre de i5o2 
á Noviembre de i5o7, y de 1620 á i5(33: La Vida y Memorias del licenciado Gre- 
gorio de Tovar (i5^7-io3o), curiosa autobiografía que se publicará en los prime- 
ros números de esta Revista, y, por último, un hermoso códice en hojas de papel 
de 0,41 X 0,29, con linda encuademación mudejar, y que contiene en esmerada es- 
critura obras de Vine. Bellovacense y el Scrutinium ScripturarufUt de Pablo de 
Santa María. Tiene en la portada y en algunas hojas iniciales y capitales de colores 
y escudo de armas de un pielado en aquélla y en la tapa inferior. 

A. P. T M. 



BIBLIOGRAFÍA 



(La lengua es la base de clasifícación de nuestra Bibliografía. Kn esta se incluyen todos los 
libros de cualquier orden y los trabajos de revistas publicados por individuos de nuestra 
Cuerpo, lü cual puede servir para intentar una bibliografía de éste: los marcaremos con un *.— 
En la iiibliofjrafía de lievistax siempre que no se indique el año, se entenderá que es el co- 
rriente.) 



LIBROS ESPAÑOLES 

(i.® Todos los de historia, en la acepción mas 
amplia de la palabra, desde la política a la cien- 
tífica, > los ue sus ciencias auxiliares, incluso 
la filoroj;ía y la lingüistica, que se publiquen, 
editen, reinipriman \ cxiraclcn en la España 
actual y sus posesiones, de autor español ó ex- 
tranjero, en cualquiera de las hablas españo- 
las, ó en ó fuera de España, de autor español, 
en lenguas sabias. 2." Las ediciones, reimpre- 
siones y antologías hechas en ó fuera de Espa- 
ña, de libros de cualquier materia escritos por 
autorc> ya muertos no contemporáneos, espa- 
ñoles ó extranjeros, en dicha** hablas, ó por 
españoles en lenguas sabias, dentro de la ex- 
tensión de los antiguos dominios españoles. 
3." La.s traducciones, arreglos, refundiciones 
e imitaciones publicailas en ó fuera de España 

f)or autores vivos, e pañoles ó extranjeros, en 
as mismas hablas ó en lenguas sal ias, de obras 
historie is y literarias debidas a españoles ya 
muertos. 4.° Los libros no'ables originales de 
amena liicralura, dados a lu/ en n fuiía de 
España por escritores conteniporaneos, espa- 
ñoles ó no, en las hablas españolas, ó por escri- 
tores españoles co'i temporáneos en lenguas 
sabias. 5." Los de cu.dquier materia, siempre 
que se reiicran a cosas de . spaña. publicados 
en las referidas hablas en aquellas naciones 
que no las usan, ó en las mismas hablas ó en 
lenguas sabias en los puebloN que usan el cas- 
tellino. Y ó." Las traducciones hechas por es- 
pañoles 6 extranjeros, a cualquiera de la^ ha- 
blas españolas, ó por e p nolcs á I<.ni;u.>s sa- 
bias, de libros exiraujeros historíeos, de cultu- 
ra general, y aun de amena literatuia cuando 
son obras maestr is. 



Amor Cal/a.; (Juan Julio), ^".url(l^¡dades his- 
tóricas de la ciudad de Muele ('^ucnc i). -.M.i- 
drid, l*riniilivo Fernánde/, inipresi^r, ui^\\. 
4.^, 122 págs. — 2,5c» pl.ts |t»|'j 

Barcia Ei.Ei/híí'i iJuan). Ivxtractwdel hisio- 
riat del Regimiento de Intanicria de Zaragoza, 



núm. 12.— Santiago, Imp. y lit. de J. M. Pare- 
des, 1904.— 4.", 5o págs, [94I 

Bkmto y du La Li.avk (Enrique de). Juicio 
crítico de las Empresas políticas, de Saavedra 
Fajardo, y examen de su doctrina jurídica. 
Tesis doctoral. —Zaragoza, Tip. de M. Sevi- 
lla, ifHM— 4 ^ I '5 p2»KS- Í94* 

Bonilla y San Martín (AdolfoV Anales de la 
literatura española (i9')o-i(/04).— Madrid, Esta- 
blecimiento tip. de la viuda é hijos de Tello. 
1904.-4.0. 303 pigs.— 8 ptas. [943 

Caro i Francisco Xavier). Diario de la Secrt- 
taría del Virreyuato de Santa Fe de Bogotá. 
Año 1783.— Madrid, Jaime Ratés, 1904.— 8.", lol 
págs. l944 

(Lasasovas y San/ (.Manuel). José de Cala- 
san/ y su instituto. — Zaragoza, Mariano Ks- 
car, tip., i(jc)4.— 8.", iH5 págs. I943 

C^astii lo y QrARTiEi i.KRS (Rodolfo del). El 
(>ódigo de Ilammurabi y la (.>ftalmología en 
los tiempos babilónicos.— Madrid, Adminis- 
tración de la Revista de Medicina y Cirugía 
prácticas, lotM—a". ^7 =»MS- Iw** 

(:kbi>a (P. l'cdro de la). Las armas de fuego al 
comenzar el siglo xx.— Madrid, Talleres del 
Depósito de la ("íucria, i()o4. — 8.^* d., 252 pági- 
n.is. - 10 plns. [947 

(>oi,i i:«:i«>N DK iiocuMKNTDS para el estudio de 
la historia de Aragón. Tomo í. Documentos 
correspondientes al reinado de Ramiro I. 
Transoripci<>n, prólogo y notas de Eduardo 
¡barra y Rudrigue;; — Zaragoa, Mariano Co- 
mas, u,i>|. 8." m., 273 págs. más cuatro hojas. 
5 pías. (1)48 



REVISTA DB ARCHIVOS 



/«.— Sevilla, Tip. I.i 


to¡ogo Ji' D. lui,í Xoga- 
ccda. I.ioj.--^.", düsho- 


jasl-4"7P»K«— 3P'» 
FEíiRiiiiKi;.). Lt» 
duccióndiBinili.JWí. 
Imp. A. Mano, i./^.- 
ginis. IDi la llibUMf. 


I^H9 
nilosdc li r:¡blií. Tr»- 
achv l-libarri -Mmdrid 
M". trc* huÍM '-352 pi- 



. 1904- 



", y, pagí. 



yPÍi.E/ (J.ÍS 
r. Dr. tt. Scrv.indij Arboli. (.:ipcll. 
I;l Real de San FcTnandn, acerca . 



OosHi-Ki. DK LA Calle (rrbinn). Sub 
Fox Murcillo HJsiudiu hisi/iríco-criiiCD 
doctrinas. Mcmori:i premiada c^ti accu' 
la Heal Academia de Ciencias Murales ; 
Itcas.— Madrid. Imp. del Vsil» de liue 
delSa^r ido Corazón de Jc^üs, i^ji'j.— 4.*^ 



cados «n el diariu La ¡.ib 



tKi-Uí (Fraiici 
jna, l'ip. de !■'..< 



lutvi (Eduardo). Tablas de 



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V^usijn). Noticia hislúrica 


de lai calles)' pía/ 


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fiuarfaífíí, I.W1.-4 


■■,M...S»p:ÍBv I96B 


CNS1.1.IU.H..11T.. 


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calalo(iudv pcriod 


si.is tspafloles del «íkI» xii 


.M.-,drid, linp. de 


. Pjlacioi, 1904.— 4.', cua- 


dcrnof..^pígs. 3, 


áj..»,.-,ptai, 196; 




jjQdroi.D.-liibeira Cató- 


l.ci y S,...ia ler^:. 


de Ju'Süs. l-ar.lclu «nlrc 




la l-.onrvrencia de IV Ale- 


jan^ru/'irf^rf J--V' 


lí eldia iKilcAbcil de 19114 


Mídrid. hsi, lip. d 


lliiusdeJ. A. Ciarcia, 11(114 



.pañut y Kspañul-I.atino Ktimol'ifti- 
didu d« un hicciuaíirio climulóuico 
ibras piiíailivas de la lengua latina 



le les Maravclles del .MoD, I 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



323 



nal publicado é ilustrado ccn ñutas y varian- 
tes, por Jerónimo Rosselló, de l:i Real Acade- 
mia de la Historia y^un proemio bibliográfico, 
por M. Obrador y Bennasar. —PAlma de Ma- 
>llorca, Imp. de las Hijas de Colomnr, 1903.— 
4.^, dos lomos en un vol.; XLVii-275 págs. y una 
hoja de índice el fü»no /.** y 367 págs. mas tres 
hojas de índice el 2.**— 12 ptas [1)70 

Saraleoui y Mküina (Manuel de). Un nego- 
cio escandaloso en tiempos de Fernando Vil. 
Narración histórica.— Madrid, Imp. de J. Ra- 
les, 1904.— 8.** m., 139 págs— 2,5<> ptas. (071 

Tamato y Zamora (B.). La tragedia ó canto 
del terror. Investigación hterario-íiiosofic.i 
sobre el origen de la tragedia.— Madrid, Im- 
prenta de los Hijos lie M. ü. Hernández, 1904.— 
8.0. 23 pags. [972 

ViOA y Martirio del Venerable I*. Kr. Fran- 
cisco <iil de Federich y de Saus.— Tortosa, Im- 
prenta de José L. Foguot, 1004.— 8.", 04 pagi- 
nas. I973 

A. Gil Albacete. 

LIBROS EXTRANJEROS 

[i.° Los tratados universales y generales por 
naciones y materias, de historia y sus ciencias 
auxiliares, de literatura y arte. Je filología y 
'lingüística, eic, que interesen á la erudición 
y á la cultura, publicados en ó fuera dt' Espa- 
ña por españoles ó extranjeros en hablas vul- 
gares no españoles, ó por extranjeros en len- 
guas sabias. 2." Los de cualquier materia es- 
critos por españoles en ó fuera de España en 
dichas lenguas vulgares. 3." Los de cualquier 
materia, con tal que se retierao á cosas espe- 
ñolas, publicados por extranjeros en ó fuera 
de España en lenguas sabias ó en hablas vul- 
gares no españolas. 

Abou Zakarya Vah'ía Ibn Kmaldoin. ll¡st(;i- 
re des Beni .\bdel-Wad, rois de'llemcen. jus- 
qu'au rcgne d'.\bou H'Ammou Moúsa IL Edi- 
tée d'aprés cinq manuscnts árabes, traduite en 
franjáis etannotee par .Vlfred Bel. 1 .^^ j'oliime. 
Algcr, imp. Fontana, 1803.-8.^, xxiv-412 pá- 
ginas. |t)74 

Ameliníí (Wahh). Die Sculturen des Vaiica- 
nischen Museums I. — lierlin, Reimer, i«.K'3.— 
4.**, x-(j35 pags. con 121 laminas. (1)75 

Bai'ohikr(J.>. bibliographie Lyonnaise. Re- 
cherches sur les imprimeurs, libraires, relieurs 
et fondeurs de leitrcs de Lyon au xvi^' sic- 
de. 6'* .'ser/e.— Lyon, imp. Rey et C *-", 1004.-8.", 
498 págs. con un retrato y i5.^ facsímiles, (070 

Bkrge (Joseph). Le rclévemeni econoinique 
de l'Espagne.— París, imp. de Soye, 1904.— 8.<', 
36 págs. (,,77 

Ber.nard (F.). \ travers Sumatra (De Batavia 
á Atjeh).— París, Hachette, 1004.-10.", 227 p.-í- 
ginas con grabados. ((^78 

BoucnAiTD(P. de). LessuccesseursdeDonate- 
11o. La sculpture itaiicnne dans la seconde 

3.* áPOCA. — TOMO XI. 



moitic du XV*-* siécle. — Pans, Lemerre, 1903. — 
ló «', 194 págs. I979 

BouRCARD (G.). .\ travers cinq siécles de gra- 
vures (1350-19031. Les estampes célebres, rarcs 
ou curieuses.— París, Rapilly, 1903.-8.*', 1.-641 
págs. con grabados. \<t8o 

Calaber (L'ábbe). La Terminologie de sainl 
Jean de la Croix dans ola Montee du CarmeK 
et «da Nuit obscure de r;tme»suivie d'un abrc- 
gé de ees deux ouvrages.— .\ngers, imp. (ier- 
main et Grassin, 1904.— ló.*', 204 pags. [981 

Caloekaio (R.*. Portugal von der Guadiana 
zum .Minho; Lang und Leuie. — Stuttgart, 
Franckh, kí03.— 8.", vni-4ó(') págs. [982 

Cai.isse (C). Líber Majolichinus de gestis 
Pisanorum illustribus: poema della guerra ba- 
leárica sccoado il códice pisano Roncioni. — 
Roma, tip. Forzani, 1904.-8.°, lx-i«m págs. I983 

Oaktui.aire de labbaye de Saint (".orneille 
de Compicgne, publié par le chunoinc .Murel. 
Montdidier, imp. Bellin, 1904.-4.", x 11 -488 pá- 
ginas. I984» 

C1.ER.M0.NT-GANNEAU (C). Recueil d .Vrchéo- 
logie oriéntale. T. V/.— .Vngers, Imp. Burdin 
1004.— 8.", 193 págs. con 272 grabados. |<)85 

Df.lavii.i.e i.e Roulx (J.). Les Hospitaliers 
en Terrc Sainle et á Chypre 0100-1310^.— Pa- 
rís, Leroux, i(»04.— 8.0, xin-435 págs. [986 

De.nis (Héctor). Histoire dessystemes écono- 
miqucs et socialisies. 1. Les tondateurs. — Pa- 
rís, (íiard et Bricre, 1904.-8.**, 371 págs. I987 

l.U'JARRir(C.). LÉtat mahdiste du Sondan.— 
París, Maisonnejve, n,)04. — 8.^', iv-317 pa- 
ginas. (988 

Fhkuhe.ntii.m, íJ.). Spinoz». sein Leben und 
seine Lehre. — Stuttgart, Frommann, iy<.^.— 
S.", xiv-34y págs. 1^)89 

Larle (Pierre). l.'n .\uxerrois enCatalogne, 
-\uxerrc, imp. du Bourguignon, 190.J.— ló.**, 40 
págs. l9t)o 

Lkbky(.\.). Le (Zonnetable de Bourbon (141)0- 
i527).— París, Perrin, i(.)04.— 8,", 454 pags. [oyi 

Lkí.rivain (C ). Etude sur Ihistoire auguste. 
París, Fontemoing, i«/i4.— 8.", .j5ó págs. \tMj2 

LoDGK ((i.). Lexicón Plautinum. I.— Leipzig, 
Teubner, 1904. — 8.'*, a88 pá^s. |t)93 

.MoRüAny (Le capiíaine). La guerre au .Ma- 
roc. Enseignement": lactiques des deux guerres 
íranco-mar(iCJine'(i844) et hispano-marocaine 
( i83o-i8»V)).— Limoges, imp. ('.harles-Lavauze- 
lle, ||(M4j. -8.", i;¿5 pags. [904 

PiEKi'.E (N'ícior). Le clergé rran<;ais en Es- 
pagne 1 1^01-1801') — Bcsanijon imp. Jacquin, 
i«jo4.— 8.", r»8 págs. (<Hj5 

Rai' (Hans). Fr.mz Grillparzcr und sein 
Liebesleben.— Berlín, Barstlorf, if)04.— 8.", vri- 
250 págs. con grabidos. (y«y> 

SezkiR. íle). Baylcn et la politique de Napo- 
león d un livre récent. — Lyon, imp. Viiie, 
i(>)4.— 8.", lió págs. (997 

23 



324 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Strzyóowski (Jos), Catalogue íícncral des 
anliquitéségypticnnes dumusée du Caire. XII. 
Leipzig, Hierscmann, i«>.>4,— Folio, XXIV-3Ó2 

págs- l'>^ 

WixTF.R (J.). Dic antiken Terracoiicn. III. 

Die Typen der íigürlichen Terracotten.— Stul- 

tgart, Spemann, 1003.— Folio, i.xxxi 1-272-480 

páí^s. con gr.i hados. («.j«.>o 

Mauuel Serrano y Sanz. 

RKVIST.\S KSP.VÑOLAS 

[i.*^ Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra, consaj^radas exclu- 
sivamente al estudio <lc Kspana y publica- 
das en cualquiera de las hablas españolas en ó 
fuera de Kspaña: los títulos de estas revistas 
van de letra cursiva. 2.** Todos los trabajos 
hÍNióricos y eruditos acerca de cualquier m.t- 
leria. según el amplísimo criterio expuesto, 
que figuren en los sumarios de las revistas no 
conLi-iieres de la nuestra, escritas en dich-is 
hablas en ó fuera de Kspaña.) 

La Ai.UAMBRA. i5 Septietnbre I'/m. Oocumen- 
tos V noticias dcdranada: Kl Albayzin.— Perio- 
distas granadinos.;- 30 Sep i i c mbre. Kl pro- 
pictarif» de ííenL-ralite, por Francisco de P. 
V'íi//iií/(ir.— Documentos \ noticias de (irana- 
da: Kl Albay/ín.— Kl de>cubrini euK; del W- 
bayzín por Cristob.l de «'.astro, por Pascual 
Santacru^. 

Anales del Museo \acional dt' México. ii>j4. 
Julio. Kl monolito tic Cottlinchan: Disquisi- 
ción arqueológica, por .Mlredo Chavero. — 
Bernal Díaz del Castillo: Noticias bio-biblio- 
grálicas, por Jenaro Garda. 

\NAI.KS UK la l'NIVKRSIDAl) [dv. ChíI-K]. iiy)4. 

Marzo y Abril. Costumbres judiciales y ense- 
ñanzas de los Araucanos {conclusión)^ por 
Tomás Guevara. 

UASii.ir.A ThRKSiASA. i(K)4. Julio. DcI P. Cá- 
mara, por Marcelino Menénde^ y Pelayu.— 
Doña Isabel la «-atólica y Santa Teresa de 
Jesús, por Alejandro Pidal y Mon. 

lioletin del Museo \acional de Mé.xico. u»^. 
Abril a Junio. Los Tarascos, por Nicolás Leñn. 
N'jias al estudio «Los Tarascos*, por Nicolás 
Ai'óíi.— Mapa ¡eroglífico de la peregrinación 
vie los Aztecas: Informe y anexo presentados .' 
por .Antonio (Jarcia Cubas^ Jesús (¡alindo y \ 
Villa y .Manuel l'rbina. — l."n instrumento de : 
suplicio de la época colonial inventado en 
México (nota étnica), por Nicolás l.eün. — 
Kjemplares recibidos por la Secretaría del 
Musco .Nacional, para la Biblioteca Jel mismo 
establecimiento, durante los ineses de Mar/o 
á Junio de 1904. — Kx libris simbólicos y artís- 
ticos de biblióíilos mexicanos, por Nicolás 
Leó«.— Visitantes al .Museo durante los meses 
de .Marzo a Junio de ujo.\. 

Boletín de la Real .\cademia de líuenas 
Letras de Barcelona . i'jn)^. .\bril á Junio. 



Expedición de Jaime II á la ciudad de Almería, 
por A. Giméne!^ Soler.— Per lanniversari de 
la mort de Mossen Jacinto Verdaguer, por 
Miguel Cosía. — Los caialans del Algucr en 
Cerdenya ais ilustres acadcmichs de Bones 
Lletres de Barcelona, por Antonio AJemi.— 
Visites lie nostres reys á Montserrat, por F. 
Carreras y Candi. 

Boletin de ¡a Real Academia de la Historia. 
u>.^. Julio-Septiembre. Los Colegios Reales y 
la Universidad Pontificia v Real de Tortosi, 
por Bienvenido (iliyer.— Vn pleito de Lope 
de Rueda iNuevas noticias para su biografía, 
por D. Narciso .Vlonso Cortés), por el .Marqués 
de Laurencin.—K\ Emperador Carlos V y su 
corte (r522-i5^.)), por A, Rudri^ue)^ Villa.— 
Kn la corte del .Mikado (Bocetos japoneses, 
por 1). Francisco de Reynoso) por -el Marqués 
de AtiurencrM.— Sobre .\rqueología primitiva 
en I » región del Duero, por M. Góme^ Moreno 
M. — Reseñ:» histórica de la Academia en el 
año i<jo3-it»o4, por (Cesáreo Fernándeí^ Duro.— 
Los judíos españoles en el Imperio austriaco 
y en los Bal kanes, por el Marques de Iluyos.— 
Nt>ticias: F;1 templo del Pilar declarado .Monu- 
mento Nacional: (>ampana española en Fri- 
sM.-- octubre. .Ailquisiciones ile la Acade- 
mia durante el primer semestre ^icl año u>H- — 
Kl Emperador ruarlos V y su corte (i522-i530), 
por .V, Rodrif^ue^ Villa.— \. a escritura ógmica 
en Extremadura {continuación)^ por Mario 
Roso dv /.una.— Nueva obra histórica de Va- 
Iladolid, por Fidel F/ía. — Bula inédita de 
.\driano I\', por Fidel Fí/a.— Rectificación de 
fechas, p'ir .Manuel de Casí»'o. — Historia de 
Vall.idolid: Breve inédito de Alejandro III, 
por Fidel Fíía.— Noticias. 

Boletin de la Sociedad Arqueológica Lulia^ 
na. i'Yu. .V^Oííto. La forma poética (conferen- 
cia), por .Miguel Costa y ¿./úfrrra. —Materials 
per un e^istohri familiar cátala. Cartes de 
Pere Frexa áson rillB;ivloineurtranscrilas por] 
K. Afíuiló.—l.a nostra Arqueología literaria: 
Coitientaris y 'i<;tcs bibliografíques, por M. 
obrador y /ienjjaí.far. — Documents sobre la 
separació de les parroquies de la Almudayna 
(Arta) y Cap de la Pera, y sobre la casa y san- 
tuari de Lluch (transcritos por| E. Aguiló. — 
Publicado de les Obres lulianes, por Mossén 
-Vn ionio -María .1/coj'cr.— Secció de noticies.— 
Lámina CX.\X\': Ratjoles antigües. 

Boletín de la sociedad española de excur- 
siones. 1004. Junio. Notas sobre algunos mo- 
numentos de la arquitectura cristiana espa- 
ñola, por Vicente Lamperesi y iíomca.— Ex- 
cursiones por Toledo: Kl convento de la (con- 
cepción, por .Manuel G. Sim/incax.— Adiciones 
y notas al Catalogo del .Museo del Prado, por 
N[arciso| .sVnfenacA.— Noticias arqueológicas 
V artísticas.— Laminas intercaladas en el lex- 



V 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



325 



to: San Juan de Duero; Planta y sección de la 
Iglesia; Interior de la Iglesia; Claustro.— Lá- 
minas sueltas: Puerta del reloj de la Catedral 
de Toledo: detalles de la misma (tres lámi- 
Das).=J u I i o. Notas sobre algunos monumen- 
tos de la arquitectura cristiana española, por 
Vicente Lampére^ y Romea.— El Alcázar de 
los Vélez, por J. Esji^ín.— Nuevas del arte me- 
jicano, por Cesáreo Fernández-Duro. — Piedra 
miliaria en Lorca, por F. Cáceres P/a.— Sec- 
ción oficÍMl.— Láminas intercaladas en el tex- 
to: Castillo de Turégano; Vis'a general; Plan- 
ta; Interior de la iglesia. — Láminas sueltas: 
• Piedra con inscripción romana en Lorca; De- 
talles del castillo de los \'clez (dos láminas). 

La ciudaü dk Dios, a.^ Septiembre 1904. La 
Basílica visigoda de San Juan Bautista en Baños 
de Cerrato (Palencia), por Francisco .Simón y 
Nieto y Tomas Rodrigue!^.— K\ \'cner.'»ble Ks- 
teban Bellesini, por Lucio Conrff.— Catalogo 
de escritores agifs tinos españoles, portugueses 
y americanos, por Bonifacio del Moral. = b 
Octubre. O'Conell y la emancipación de los 
católicos, por Antonino M. Tonna-Iiarthet. — 
La Basílica visigoda de Sin Juan Bautista en 
Baños de Cerrato iPalencia) (conclusión), por 
Francisco Simón y A'i>/o.— Catálogo de c>cri- 
tores agustinos españoles, portugueses y ame- 
ricanos, por Bonifacio del Moral. =20 Octu- 
bre. O'Conell y la emancipación de los cato- 
Jicos, por Antonino M. Tonna- Üarthet. — 
Fr. Andrés de Urdaneta, por Justo Fernán- 
^e;^. — Catálogo de escritores agustinos espa- 
ñoles, portugueses y americanos, por Bonifa- 
cio del Moral. 

Chile .moderno, ii^. Septiembre (Julio á 
Diciembre de 1903). — ilolger Birkendal, por 
Agustín Dannobbio G. 

La kscuki.a .moderna 1904. .\gosto. Historia 
universal de la Pedagogía: Pedro -\belardo, 
por Ildefonso Fernandez y Sánchesí.= i>^^- 
tiem bre. Historia universal de la Pedagogía: 
Jacobo Benigno Bossuet, por Ildefonso Fer- 
nándes^ y Sanche:^. 

La España Moderna. 1904. Septiembre. Re- 
laciones hispano-americanas, por Jerónimo 
Bécker. 

EvsiCAL - Krria 20 Septiembre 1904. Villa- 
franca: Apuntes histórico - descriptivos. = 
30 Septiembre. Paraíso terrestre: su des- 
aparición, por Blas Pradere.=.uj Octubre. 
Conferencia de Julián Apraii^ (s<.ibrc el períoiio 
eneolítico alabes),— Arquitectura donostiarra: 
Silvestre Pérez, por Francisco Lópe^ Alen. 

Razón y Fe. 1004. Octubre. Felipe III y la 
Inmaculada Concepción. Instancias á la Santa 
Sede, por L. /-'rías.- Arqueología mariana, 
por Z; Garda. — h. la memoria de la gran reina 
Isabel la Católica. ¿Qué ha dado íispafia á la 
América española.^ por P. Hernández —Exa- 



men de libros. =.No vi em bre. .\ la memoria 
de la gran reina Isabel la Católica. ¿O^c ha 
dado Españ.t á la América española? {^onclu^ 
sidn), por Pablo //ernanrfeq.— Felipe III y la 
Inmaculada Concepción. Instancias á la Santa 
Sede por la definición del misterio, por L. 
Frías.— La Inmaculada en la literatura espa- 
ñola, por N. P^re:^.— Ex imen de libros.— .No- 
tici.-is bibliográfícas. 

Revista dk .Aragón. 1904. Octubre. Estudios 
de síntesis histórica. Historia general. España: 
Epoc:i modern» (conclusión), por H. Leonar- 
rfón.— Los Benimeruan, llamados los gillegos 
de Mérida y Badajoz {conclusión), por Fran- 
cisco Corfera.—Ordinaciones y paramientos 
dé la ciudad de Barbastro (continuación), por 
Mariano de Paño.— Notas. Epigrafía romana 
de la ciudad de Astorga: (^,uesiiones modernas 
de historia: Tabasco en la época precolombina: 
Iglesias primitivas de Asturias, por E. J.— 
Revista antropológica, por Carlos Savarro 
Lamarca. — E\ público y los arabistas, por 
Fracisco Codera. 

Revista de la Asociación artístico- arqueo- 
lógica barcelonesa, nyo.^. Julio -Septiembre. 
Teodoro Mommsen {conclusión}., por.M. R. de 
£íer/an>;a.— La Junta de Gerona en sus relacio- 
nes con la de Cataluña en 1808 y 1809 (conti- 
nuación), por Emilio Grahit. — El Casiillodel 
.Marques de los Vélez, en Vélez Blanco, y los 
Fajardo, por Juan Rubio de la Serna.— Co- 
municaciones: .Memoria relativa al edificio 
que ocupa el .Vrchivo de la Corona de .Vragóu, 
por Francisco de Bofarull y 5an^. — Nota 
bibliográfici . — CJrabados: Vista general del 
casiillodel .Marqués de los Vélez.— Patio de 
armas: Una de las ventanas que miran á 

Oriente. 

Revista CoNTE-MPüRÁNKA. i5 Septiembre n/^. 
Romance histórico (conclusión), por Enrique 
Priif^ent. 

Revista dk Extremadura. iik»4. Septiembre, 
Los Zúñigas, señores de Plasencia (conííMua- 
ción), por Vicente Paredes —Sobre la emanci- 
pación de Alia, Casiilblanco y Valdecaballe- 
ros, de la jurisdicción de Talavera de la Reina, 
por R/0.V0/ Je L./«na7.=Uctubre. Los Zú- 
ñigas, señores de Plasencia (continuación), 
por Vicente Paredes —El arte en Cáceres du- 
rante el siglo xvi: Retablo de Santa María 
(conclusión), por Daniel Ber j ano.— ComiAio- 
■ nes de Monumentos: de Cáceres, por J. San- 
guino. 

Revista Nacional [de Buenos Aires]. uj04- 
Julio, ("ampañas navales de la República .Ar- 
gentina: Guerra de la independencia, por 
.Vngel Justiniano Carran;^a. — Asamblea de 
1813: Pasajes que ocurrieron, que se ignoran 
ó que han sido adulterados, por Gervasio 
A. de Posadas.— Voio pronunciado en Junta 



32Ó 



REVISTA DE ARCHIVOS 



de pübierno, por Pedro Andrés Garda. — Co- 
laboradores de la Revista Nacional: I). Jenaro 
Abasólo, por Flora Abasólo. — Estudios de 
literatura argcutina: época colonial, por Fran- 
cisco F. Bayrin.—Lsi electricidad: Composi- 
ción de José Cibils, premiada en el certamen 
histórico-litcrarioorí;anizado por la Dirección 
de la Biblioteca pública de La Plata.— Notas 
americanas: Perú y Brasil, por Rodolfo W. Ca~ 
rniMca. — Bibliograiia, por Rodolfo W. Cú' 
rran ^a.— Lcye> sancionadas en el mes de Julio 
por el ('onfifeso Nacional. 

Fnriquc .Vrderiu y'Valls. 

RKVISTAS KXTRANJFRAS 

|i.*' Los sumarios íntej;ros lie las revistas 
congéneres ilc la nucsiru pi)rtiijiuc>as, ó ex- 
tranjeras en hablas no españohis ni portufjue- 
sa c.-<ns:i^radas exclusivamente al estudio de 
Kspaña, y djda> á lu/. en <) fuera de éstii: los 
títulos tic unas y otras revistas \an de letra 
curaiva. '2.'' Los trabaio-* de c.ialquicr materia 
tocantes á Kspaña, y los de carácter hisi<»rico 
y erudito interesante-, para Ja cultura que 
ii^uren en los Sum «ríos de l.is liem.i.N rcviNtas 
escritas en lenguas portutiucsa v extranjeras, 
publiquensc i« no en Kspaña. 3." Los trabajo> 
que. esianiio en las condicinm-s reseñadas en 
este párrato sepundt». aparv/can en revistas 
publicadas por extranjeros en lenguas sabias.) 

\.szEi«.. H iTk scnw ki/ki*isí;hk .Vitekil-.ms- 
ki;Ni»K. Band V. N. i. J. Hrir.Hi i. Aicliaolo^ische 
Fun«Je in den Kautoncn St. (jallen und Appen- 
/ell.— J. Mayor, .\veniicensii» 111 (siiite).— 
I). N'ioM.iEB, La mosaique antique.— R. Wk- 
OFLi, Kin Beitraj^ zur K«)Stum-und Waffen- 
kundedesi». Jahrhunderts- K. .Mayok, W'.ind- 
und Dcckenmalereien aus den Iliiusern «/ur 
KroMC" und ^^/um {;')ldenen Kopt* in Basel. 

Akcmivki sTOKico Mi:ssi.M.SK. i«.)04. Fase. 1-2. 
O. MiRAGLiA. Iscri/ioni ílrec'i-arcaiche di Mes- 
san.i.— S. B*>//í, Catalogo dei codici ^rcci del- 
laniico Mi.in;>stero tiel S. S Salvature che si 
conserv.in») nella BibliiUeca universitaria di 
Messma.— t). (i., hun (íi<»vann¡ d'Austna II c 
L) pcsc.i del pc»-ctspaiia in Messina. 

Arc/uvi» historie'/ pnrtii^ue^. i'/q. A^^sto- 
Sept:v;mbrc. .\ntonio Itaiiic^ I-crn.io de Ma- 
gulhics c a priineira circurnnavc|^ai,\i»,» .10 j-tlo- 
bo.— .\. Jíraamcap Freirc^ A cliancellaria de 
D. Jii.io II.— B. ¡'reirc. As conspira»,-óes m.» rei- 
nado de 1). Joao II icdtitinuatfdni. — B. Freiré, 
Cartas de quiia»,ao del Rei l^. Manuel (C<niti- 
nuciifíio). 

Lk uiMMO'.KArnii MOi>KHNK i".K.'4. Mayo- \^os- 
to. M. Henri Stein, La papeteric de Saint- 
Cloud lu xiv^ siécle.— .\!f. Lkhoux, <'.ummcnt 
désencombrer les archives des prttéctures et 
de*» süus-préfeciures.— Jules Lai he, Notes sur 
les bibliolhcques fran<;;iiscs á propos du pro- 
jet de lüi sur les archives.— P. Ak.vauí.dli, 
Inveiiiaire de la bibliuthcque du ch.iieau de 



Blois en i5i8 (suite).— Les archives de LÉiat 
aux Pays-Bas; nouveaux décrcts. 

Lk (.'.orresponoant. 10 Septiembre. 11104. J, E. 
Berge. Le relévcment économiquc de l'Es- 
pagne.~25 Septiembre. AndréCnÉRADAME, 
Russie et Japón. A propos de révolution de la 
querré. — E. Hoirst, Dans la Chine céntrale. II. 
La révolie au Se-Tchouen.— Au sccours des 
éuropéens. 

ÉTi:ni:s fban'ciscai.ses. i>).|. Septiembre. Ch. 
de Vii.i.ERMi)NT,Lesmariagesruraux.— P. DiEü- 
i>ONNÉ, Les retraites d ouvriersen Bclgique. — 
Louis de (jonza«ji:e. La séparation des Églises 
et lie lÉtat. 

JOIRNAI. DKS SaVANTS. IOO4. .\gOSlO. J- GviF- 

FREY, Lart dans l'Italie mériilionalc du vi*^ au 
xiii^ siécle. = Sept ie m b re . C Joret, Les 
recherches botaniques de Icxpédilion dWlc- 
xandre.— H. Lechat, Les édilices archaVqucs 
de IWcropoIe. — .-X. Cahtai'i.t, Les Sil ves de 
Stíice. 

.Mm MF.ii.rsoKN DES Institits fT-r Okstk- 

URElSCnisCHE (iKSriirrilTSFORSOUL'.Níi. It>04. 3 

lle.tt. Morit' Broscii, Paul IV ge^^en Karl V 
und Philipp IL 

Ni OVA A.NTOI oüíA. I.** Septiembre 1904. L in- 
cendio di Rom.» dellanno (I4.— Lucliino dal 
N'kkmi., La guerra noli estreino t-)rienle. — 11 
protctiorato tlelle missioni uella politica fran- 
cesc— I ó S e p t i e m b r e . (.iiuscppe .Moi te.ni, 
La crisi del movimento caitolico in Italia. 

Kkm»ii:onti Df.i.i a Rkai.k .\ccAnKMiA r»Ei 
Li.vrEi. 1004. Fase. .V.''-^." ííamurri.ni, Della 
patria di Quintiliano.— PEi.LKGhi.vi, II libro 
delia rcspira/ioiie. papiro funerario jeratico 
del musco e.iíizio di Firence.— Pebxier, U pa- 
laz/o til Phaestos. Scavi della missione italia- 
na a Crct;i. 

La Rkvi r. i." .\gosto m>j4. D. E. Tobías, 
Blancs et noirs aux États-l'nis -.-1? .\¿?osto. 
.<. Bi.AN» o FOMHo.NA, Le mouvemenl liticraire 
liispano-amcncain. 

Ri;vtsi A i»o ('entro 1)1. sciexcias, letras e 
AHii'.s nr. Campiñas. io').4. Julio. Ricardo Kro- 
NK, (i:ulas calcáreas do \'alle da Ribeira. — 
lUrcule Flohknci;, Dccou verte de la poligra- 
pliie. 

Hkvie afkh aink. 4." trimestre de 1903. E. 
Bii.iíNKT, Ine inscripiion árabe lie Constanti- 
ne. — \'. W \ii 1.1:, Le monument de Fromentin. 
Le P. (iiA< oBETTi, Kiíab Kn-Nasab (suite). — 
(,)i:i LihNi Ri i)T, División et répartition de la 
population berbére du .M<roc (suite).=iy y 2.* 
i r i m es t r e de iqc.í. A. Joi.y, Remarques sur 
la poésic moderne che/, les nómades algéricQS. 
N". W'aii.li., .Nituvcau rapport sur les fouilics 
de (>herchel. — c'^olonel Robi.n, Notes hisiori- 
ques sur la (jrande K:>bilie de 1838 á i85i (sui' 
te).— \. Bamp, Ouelques mots sur Tari mu- 
sulmán en .M^crie. — MÉiots, Notes sur la 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



327 



transcription en frant^ais de quelques deno- 
minations usitées chez les Tuuarcg. 

Revu:: de l'Art chrétikn. 1904. Septiembre. 
J.Chappék, Le carrclagede 1" Abbaye de Cham- 
pagne (Sarthe). — M. Gerspach, L'ari au con- 
venís. Gíusto alie Mura á Florence.— Adrien 
SciiRLLEKBNS, ConsiFuction de l'église ct de la 
cripte d'Hasiidre.— G, Sanoner, Description 
des portails de régli^^e Saiot-Thibault de 
Thann (Jin). 

Revue bémédictine. 10Ü4. Núm. 4. John 
CiiAPMAN, Clémenid Alexandrie sur les Évan- 
gilcs el encoré le fragment de Muratori.— Ger- 
main Mobtn, l'ne nouvclle'lhéorie sur les ori- 
gines du canon de la mes^e romaine. 

RevUK critique I)'HISTv.1RE et dk littéra- 

TURE. 1-8 Agosio 1904. ScHREiBER, Ktudes sur 
rimagc d'Alexandrc le (irand.— Lejay el Hem- 
MKR, Tcxies et documents pour l'étude hisio- 
rique- du Chrisiianisme.— Vorktzch, La phi- 
lologic romane en Allemagnc. = 16-23 A gosio. 
Sciui:ker, Inscriptions égyplicnnes du Musce 
de Berlín.— Steixdorff, Gramraaire copie. — 
NiETZoLi>, Le m:iriage égyptien á l'áge classi- 
que.— Mkykr-Lí'bke, Tables genéralos de la 
grammairc des langucs romanes. — Sorbki.lí, 
Ln bíbliothéquc du chapitrc de Bolognc au 
xv^ siccle. = 2Q A gos ii>5 Septiembre. Gaf- 
FRE, La conirefa(;on du Chrisl.— Piehi., ins- 
criptions hicroglyphiques.— Bissi.NG, liistoire 
d'Égiple.— A. C Pales, l-nc Biblc anglaise au 
xiv*^ s¡ccle.=i2 Septiembre. Capari , Les 
debuts de l'art en Égypie.— Spiegelberg, Le 
séjour d'Israiil en Kgypte.— Lowy, La siéle de 
Mesa. — Pascal, Manuscriis de Plaute; Dieux 
et démons.= i9 Septiembre, Griffiih et 
Thompson, Le papyrus démoiique magique de 
Londres ct de Leide.— Wi.m.mer, Inscriptions 
runiques. — Dalbon, Les origines de la peiniu- 
re á rhuile.=26 Septiembre. <^)uhínon. La 
Biblioiheque de Beauvaís. 

Revue des dei:x mo.ndes. 1." .\.gosto H.Í04. 
M. Rene Pi.non, La Chine el les puissances eu- 
ropéennes.=-i5 .\gosio. M. (íaston Rageot, 
Herbcrt Spencer et la philosophíe de 1;» vie.— 
i."Septiembre. GeorgesGoYA.v, L'.Mlemag- 
ne calholique entre 1800 er i848.-Ldmün Colr- 
BAUD, Les maisons de campagne romaines sous 
la RepubliqueeirEmpire.=:i3 Septiembre. 
Louis GU'LET , L'art sieanois . .\ loccasion 
d'une exposilion récente. — Gustavc Schi.v.m- 
berger, l'ne révolution de paiais en Tan 1042 
áByzaoce. 

Revue des études juives. 1004. Julio-Sep- 
tiembre. J. ThENti-, L .Vncien lestament el 
la lan,4ue franq.aise du mjycn .ige. — Klkan 
Adlkr, Documents sur les Marranes d'Kspag- 
ne et de Portugal sous Philippc IV.— Moíse 
Schwab, Manuscriis et incunables hcbreux de 
la bibliolhcque de lAIliance israelite. 



Revue de Gascognb. 1904. Septiembre-Octu- 
bre. Batiffol, Vigilance de Calagurris.— .A. 
Degert, La Gallia christiana de la Province 
dWuch, résumée et iraduite. — F. Sarran, 
Mouurs populaires de la Gascogne au xvni^ 
síécle.— J. .An'nat, Le Gallicanisme de Marca, 
d'apr. un ouvrage inédil.— B. Covaix, Mono- 
graphie d'un villagc: r.asiin. 

Revue de Geographie. 1004. .\gosto. La gue- 
rre russo-japonaise.— P. F. Cilalon, En Mon- 
golie: le pays des Sa'iotes. — Rouire, \ propos 
du dernier accord franco-anglais(yín).— E. Fa- 
LLOT, Malte el les iles avoisinantes.=Sep- 
liembre. l.^n ex-Saharien, Jonctioa de l'.Vl- 
gérie et du 5>oudan. — H. Gervais-Courtei.le- 
.MOST, Exploraiion du haut Yang-lse. — Lucien 
Briet, La ^arg.inla dEscoaín.— .\. Fauvel, 
Au Tché-kiang: Chine. 

Revue d'hí^toire et i> archkologie du 
RoussiLLON. iiHH- Agosto. J. Sarbéte, L'égli- 
se paroissiale d ilix.— J. Freixe, Le passage 
du Perthus de 71 av. J. C. au commeacement 
de notre ere.— P. Mas.nou, Le livre des Mon- 
naies.= Sepile m bre. J. Capeii.le, Le du- 
vent de N. D. de Belloc. — P. Mas.nou, Histoire 
dun poriraii de Louis X\*.— J. Freixk, Le 
passage du Perthus ducommenceinentile l'ére 
chrétienne á I an 4O2 de J. C. 

Revue histork^ue. u_ro4. Sepiiembre-ociu- 
bre. F. de Navenne, Le premier séjour de 
Christine de Suéde en Ilalie.— P. Gaciio.n, Le 
Conseil royal et les protestanis en if>c^. Len- 
quéte, la question de la messe el le role ile Bá- 
ville (suí/c).— Paul Mar.motian, L'jnstituiion 
canonique et Napoleón i^'^; larchevéque d'(;s- 
mond á Florence. 

Revue de i.'orient curktien. iiyo^. .\." 3. 
J. B. Reboubs, Quelques manuscriis de musi- 
que byzantinc. — 1. (íi.idi, Texies orientau.V 
inédiis du mariyre de Judas (.'yriaque. II. 
Texle copie. —H. La.mmens, Correspoodances 
diplomatiques entre les sultans mamlouks 
dEgypte el les puissances chrétiennes. — 
TouRNAHiZF, Ilistoire politique et religicuse 
de lArménie (Auiíe).— Léon (^ucínet, <)tfice 
de sainle .Marine. Texle syriaque (suite). 

RkVUE de 1'H1LOI.O<¡IE DI. I.ITTICRATURK ET 

d'hisioire a.nciennes. i«.)04. Julio. Louis 11a- 
VET, Plautus. — Paul Ta.nnkry, Notes critiques 
sur les Métrica de Hicron.— V. Grenier, Phc- 
dre. — B. Maussoui.lier, Le course aux Ilam- 
beaux á Oidymes.— Louis Havet, Tereniius, 
Ph. 78. -Louis IIavet, Cicero, Oraior 153 et 
Ennius. 

Revui; di.s yuESTioNS HiSTORiguES. 1904. Oc- 
tubre. F. Mahtkoye, l.'ne leniative de révolu- 
tion sociale en AlVique, Doriatistes et circon- 
cellions. — André Bon.nkfo.vn, La cour des 
Deux-Siciles dans les premieres années de 
la Hév(íiulion franqaise. — Hyrvoix de L.x.n- 



328 



REVISTA DE ARCHIVOS 



DOSLE, Notice sur trois manuscrits de la bi- 
bliotcqucdu Pnlais-Bourbon. 

La Revue sociAi.iSTt. 1904. Agosto. Chris- 
tian CoRNÉi.issKN, Des modes d'organisation 
techaiquc de la productioD. — E. TARBOURiKciif 
La paix univcrsellc.=Scpticmbre. Alberi 
Thomas, Le congres dAmsicrdam.— Gabriel 
Eli.ex-Prkvot, Le socialisme aux chainps.— 
André Hes^^k, La révoluiion sociale et 1 cxpro- 
priatioD. 

ReVUE de SYNTIIKSE HISTOHIQUE. I(/'>4. JUÍIÍO. 

A. D. XÉNOPOL, La causalité dans la succes- 
sion.— Henri Bkrr, Le probleme des idees dans 
la synthese hisiorique, a propos d'ouvragcs 
receñís, II.— K. Jeanmaire, LWlIema^ne á 
travers les ages, d"apres queiques auleurs 
récents. 

Revue iHoMiSTE. 1904. Septiembre-Octubre. 
A. SKRTÍLi.ANífKS, Lídcc dc Dieu ct la vérilé.— 
P. .Vm.o, Extrinsécisme e Historicisme. — Pie- 
rre (jkrard. La Cu^^mographie d'Albert le 
Grand, daprés lobservaiion et lexpérience 
du rnoyen age. 

Kl VISTA DKl.I.E BIBI.K'I ECHE K DK(il.I ARCHIVI. 

i<_i«)4. Juaio-Julio. Raffaello Nasini e Krnesto 
Manci.ni, 11 catalogo intern.izionale Ji íettera- 
lura scieniilica.— Tcresina Baunoli, L VAbele» 
di \'¡ttorio .Vllicri. Duc lettcre del .Márchese 
Cesare Taparelli DAzeglio a \ittorio .Mfie- 
ri. — <j. BiAGí, l'na leggc sulle biblioieche. 

Rl VISTA I TAMAÑA DI Sü<:iOLOOIA. UK>4. Julío- 

Agosiü. N. Holioi icu, II sistema monetario e le ; 
classi sociali nel Medio Evo. 

RiVISTA NTOHICA ITALIANA. I</>4. Jul¡0-.Sep- 

tiembrc. Rodocankcmi, Les insiiiutions com- 
iiiunales de Rome.— .\Iari;ciii, Le íorum ro- 
main et le Palatin.— .Vi.i.ard, Les chrétiens 
oni-ils incendié Romer* 

StUIH L DüCl'MKNTI DI SI ORIA E I>IIUTTO. IOO4. 

Enero-Junio, (juiseppe Gatti, Di una antica 
iscri/ione recen lementescoperia in Palestrina. 



Le tour du monde, o .Vgosto 1904. Dr. Kurt 
Boeck; Mes voyages aux Indes et au Nepal. — 
Saint-Louis et 1 Expositioa commémorative 
de 1 achat de la Louisiane.— L'accord franco- 
anglais et les Marocains. -- 13 .\gosto. La 
route de Saint-Gothard.— La question de l'cau 
dans les Oasis du Sahara.— La «Gorgc de la 
Morí» du Pare de Vello\vstone.=20 Agosto. 
Le Lac Baikal et le Transsibérien. = 27 A go s* 
t o. Gustave Geffroy, La Bretagne du Sud. — 
Coníection des emaux cloisoonés en Chiac et 
au Japón.— Les forages de puits dans les oasis 
du Sahara. — l.'ne colonie de Pithécanthropes 
vivanis, á Java.=3 Septiembre. Les pay- 
sans de la Russie.— Projet de trois nouvelles 
voics terrees á travers les Pyrénces. = iü Sep- 
tiembre. Le chcmin de fer soudanais.— Les 
deportes de lile Sakhaline. — Opinión d'un 
Negre sur lavenir de la Race blanche.=i7 
Septiembre. La condiiion des fcmmes dans 
le Sud de linde.— Tn lac de sel solidiíic.=24 
Septiembre. L'exploitation des alluvions 
auriféres. — Les idees religieuses el politiques 
des Oasis sahariennes.— La question des lan- 
gues et les missions protestantes aux Philip- 
pines. 

ZeNI RALBI.ATT VVK BlBl.ruTHKKSWUSEN. 4904. 

.\gosio - Septiembre . Füníte Versainmlung 
deutschcr BibJtothekare in Stuttgart .tm 25 
und 2(>. .Mai i()ií4. — K. Steiff, Mitteilungen 
über die Landesbibiiothek in Stultgari. — P. 
Hiuscn. I eber aussere EiorichtungdesBúcher- 
versands una des Leihverkchrs.— G. Z^dler, 
Der Vcrbleid der altczten Gutenbergtype.— B. 
IlASst.LKF.Ro, Wcitere Exemplare von Tycho 
Brahcs .Mechaoica. — Zwei neure Biblothek- 
\'er-\V.iliungSí^rdnungen.— Nevé Bilcher und 
Auts.ii/o zu:ri Biblioihek-und Buchwesen. 

Lorenzo Santamaría. 



SKCriON ÜFKIAL Y 1)1-: NOTICIAS 



D. \ntonio Vives y Kscudero, .\cadcmico 
de la Heal iic la Hist(íria, ha comenzado A pres- 
tar servicio a las inmediaia^í «jrdcnes del di- 
rector del -Musco Arqueológico Nacional, con 
carácter de arabista, coníorme a k» dispuesto 
en la Real orden que á continuación se inserta. 

limo. Sr.: En vist.i de un oíicio elevidu á 
este Mini^^cri^> por el Director del .Museo Ar- 
queológico Nacional, en súplica de que ^e nom- 
bre para dich<j Establecimiento un arabista 
que colabore con el funcionario que alli pres- 
ta servicio y que goza de reputación univer- 
sal de ser Versado y competentísimo en el 



arle árabe, en los trabajos propios de este or- 
den histórico y iiiuv principalmente en la có- 
pioÑJsima Colección numismática, cuya serie 
arabigo-españula por el número y calidad de 
sus piezas, constituye un tesoro nacional de 
inapreciable valor, va que las necesidades téc- 
nicas de los .Museos, SI éstos no han de quedar 
re'iucidos a meros depósitos de colecciones, y 
han de ser, en cambio, fuentes de saber abier- 
tas a las investigaciones de los eruditos y dc 
los propios empleados á ellos adscritos^ crecen 
a medida que la ciencia arqueológica extiende 
sus dominios, creando nuevas especialidades: 
S. M. el Rey (q. D. g.) se ha servido disponer 
que D. .\ntonio Vives y Escudero, Académico 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



329 



de la Real de la Historia, prcsic servicio á las 
inmediatas órdenes del Director del Museo 
citado, cop el carácter de arabista, quedando 
adscrito á su sección numismática, sin perjui- 
cio de auxiliar los trabajos de las demás sec- 
ciones relacionadas con semejante arte, cuan- 
do dicho Director lo disponga, a cuvo electo 
percibirá una gratificación anual de cuatro 
mil pesetas desde el día en que votado previa- 
mente el oportuno crédito en tal concepto por . 
las Cortes, comience .i regir el nuevo Presu- 
puesto general ael Kstadu en que se incluya, 
sin derecho á reclamar atrasos de ningún gé- 
nero ni á figurar en el Cuerpo citado, cuyt> 
ingreso, con arreglo ií las disposiciones vigen- 
tes, alguna de carácter legislativo, tiene lugar 
única y exclusivamente pur oposición. De Real 
orden'lo digo á V. I. para su conocimiento y 
demás efectos. Dios guarde á \'. I. muchos 
años. Madrid 18 de Junio de 1004. — Domínguez 
Pascual.— Sr. Subsecretario de este Ministerio. 



Kl 17 de Octubre del corriente año celebró 
sesión la Junta facultativa del Cuerpo de Ar- 
chiveros, Biblotecarios y Arqueólogos, y tomó 
4os siguientes acuerdos. 

1.^ Atender la invitación que el Gobierno 
de Bélgica hace al nuestro á fin de concurrir al 
Congreso internacional de Lieja para la re- 
producción de Manuscritos, Monedas y Sellos, 
acordando que en representación de K>ipaña 
vaya un individuo del Cuerpo de .\rchiveros 
de reconocida competencia en las materias ob- 
jeto de dicho Congreso. 

2.^ Conceder al Dr. Schibe la autorización 
que ha pedido por conducto del Embajador 
de Alemania para estudiar y copiar en Madrid 
la correspondencia del Embajador de España 
en París, desde 1774 a 17Q2, dejando á la discre- 
ción del jefe del Archivo Histórico Nacional 
la reserva de aquellos documentos que consi- 
dere no deben darse á la publicidad. 

3.° Desestimar la pretensión del Comité de 
Propaganda de la Exposición internacional de 
Lieja, relativa a la concurrencia de España 
con las armaduras y armas más antiguas de 
nuestros museos. 

4.'' Nombrar una ponencia compuesta de 
los señores D. Manuel Flores (Calderón, don 
Juan Catalina García \ D. .Vugusto Fernández- 
V'ictorio y Cocina, para que intormen á la Jun- 
ta acerca de la propiedad de los libros exis- 
tentes en el Archivo-Biblioteca del Mioisterio 
de Estado. 

5.0 .\ propuesta del jefe del Museo .Arqueo- 
lógico de Barcelona se acordó informar que la 
columna romana existente en la cerca adosa- 
da á dicho establecimiento se respete en su 
actual emplazamiento, y previa la autoriza- 
ción del .Ayuntamiento se la rodee de una 
verja. 

6.* Desestimar la solicitud de D. r.lcmente 
Calvo é Iriarle pidiendo que ingresen en el 
cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y .Vr- 
queólogos, sin previa oposición, iodos los que 



posean el titulo ó certificado de aptitud legal 
para el ejercicio de la profesión. 

7.*^ Proponer li adquisición, en el precio 
de 25.000 pesetas, del monetario de D. Juan Sil- 
ges, y si la situación del tesoro no permitie- 
ra comprarlo todo, que se adquiera al menos 
en io.o«xj pesetas, la sección de monedas *«His- 
pano-Cristianas». 

8.° Considerar extraña á su competencia la 
cuestión planteada por el Instituto Catalán 
de las Ai tes del libro en solicitud de que se 
derogue la Rea! orden de 28 de Marzo último 
sobre registro de Revistas. 

9.° Elevar una moción al .Ministro de Ins- 
trucción pública y Bellas .Artes pira que lle- 
gue a rb<) pesetas el sueldo de los mozos y or- 
denanzas de las Bibliotecas, y se reclame del 
Ministro'de HacienJa igual medida para los 
ordenan/ as de los Archivos de las Delega- 
ciones. 

10.° Devolver a la Parroquia de Santo To- 
más de Valencia un libro de bautismos y con- 
firmaciones existente en el Archivo Histórico 
Nacional, conforme á lo propuesto por el jefe 
de aquel establecimiento. 



Se aprobaron las conclusiones de la Memo- 
ria de visita de inspección girada por I). José 
Ortega y García, en Mayo y Junio últimos, á 
i varios establecimientos, v se acordó devolver 
la indicada memoria al Ministerio para los 
electos que procedan. 



I. a Junta manifestó haber oído con compla- 
cencia la lectura de un olicio del Presidente 
del (-onsejo de Estado, encomiando los ser- 
vicios que allí presta D. Manuel Fernández 
.Mourillo, y proponiéndole para una recom- 
pensa. 



Por conveniencia del servicio acordó la Jun- 
ta la siguiente combinación de personal: 

Proponer á D. Ignacio Olavide para la Bi- 
blioteca de la Facultad de Derecho dCxMadrid. 
j .A D. C'asto .María del Ribero, para el .Museo 
\ de Reproducciones .Vrtísticas. 

Para ocupar las vacantes de esto s señores en 
el Archivo Histórico, la Junta propuso á don 
('arlos .Martín Bosch y á D. .Antonio de la To- 
rre y del Cerro, que sirven respectivamente 
en la Biblioteca de Derecho y en el Archivo 
de Hacienda de Valencia, pasando á este últi- 
mo establecimiento D. Mariano González Ca- 
nales, adscrito al .Archivo Histórico de la 
misma ciudad. 

Propuso también al .Archivero de Hacienda 
de ('astellón, D. Luis Delgado, para continuar 
sus servicios en el de Soria; encargando el ser- 
vicio del .\rchivo de Hacienda Castulonense, 



33o 



REVISTA DE ARCHIVOS 



al Bibliotecario D. Ildefonso Alos, y que D. José 
Pontcs, que sirve en el Archivo general del 
Minisicrio de Hacienda, pase ala Biblioteca de 
la Facultad de Filosofía y Letras, sustiluyén- 
dolc en Haciend.i D. Kduardo de la Rada, que 
sirve en el Museo de Bcproducciones Artísti- 
cas; y por último, destinar á la Biblioteca pro- 
vincial de Toledo á I). Julio (jonzále/ Hernán- 
dez, á las órdenes de D. José Gómez Centu- 
rión, jefe del Musco Arqueológico y de la re- 
ferida Biblioteca. 



Por Real orden de 6 del pasado Agosto ül- 
limo se concedió al oficial de primer grado, 
I). Francisco Góngora, la situación que deter- 
mina el articulo lo del Real decreto deiSde 
Noviembre de 1887, por haber sido nombra- 
do Archivero de la Diputación provincial de 
Granada. 



I 



Se informaron favorablemente, por consi- 
derarlas de utilidad en nuestras Bibliotecas, 
las obras siguientes: 

Del Derecho de castigar^ por D. Constante 
Amor. 

Manual del Constructor, por 1). José María 
Sosoa. 

Diccionario Je legislación militar, por don 
Kusebio Rodríj/uez Jiménez. 

Kn láxala de armas^ por I). Francisco Sán- 
chez Melgar. 

Revista de Higiene moderna, por D. Lean- 
dro .\. Ruiz Martínez. 



Con fecha 7 del mismo mes de Agosto, se 
dispuso que D. Mariano Castillo García, ofi- 
cial do tercer grado, adscrito al Archivo de la 
Chancí Hería de Granada, pase á continuar sus 
servicios á li Biblioteca Universitaria, y se 
facultó al jefe de ésta, 1). Francisco Guillen 
Robles, para destinar al Museo Arqueológico 
u'»o de los empicados a sus órdenes. 



I 



Con fecha 2O de Septiembre último se publi- 
có la Ñola bibliográfica para introducir en 
P^sp.íña la obra titulada «Primeros principios 
de electricidad industriad, por Paul Janet, 
París. Iniprenta Gauíhiers-X'illars, 1904, un 
vol. en H." prol., de VII1'2-¡K> págs., con gra- 
bados. 



Con fecha i5 de Octubre se dieron las gra- 
cias de Real orden al laureado artista I>. Sal- 
vador Viniegra por el donativo de su cuadro, 
La Romería de Rocio^ con destino al Musen de 
Arte Moderno. 



Ln 2- de í^epiiembrc pasado se llrmó en San 
Sebastián el Real decreto por el cual se aprue- 
ba el Kcglninenio provi>ionaI dictado para la 
ejecución do la ley de 5 de Abril de u.k>4, sobre 
rospoiis.ibilidad tic los funcionarios civiles del 
orilcn uubernaiivo ó administrativo. 



Por Real orden de 10 de Octubre se dieron 
las gracias á la Real Sociedad Geográfica por 
el donativo de .'^o»» ejemplares do las actas del 
Congrosíj español Geográfico Hispano-Portu- 
guós-.\mericano, con deslino .1 las Bibliotecas 
públicas del Kstado. 



Kn la Gacela del 28 do Septiembre último se 
publicó el convenio ue reconocimiento mutuo 
de títulos académicos y de incorporación de 
estudios, ce.ebrado entre Lspaña y C<ilombia 
y que se firmó en Bogotá en 23 de Enero del 
Corriente año. 



(^on fecha :;i del corriente, la .Vcademia Ks- 
pañola anuncia la vacante de un académico 
de número por fallecimiento de l>. Ángel Ma- 
ría Dacarreto. 



I 



r. 



<^on motivo liel fallecimiento de 1). Vicente 
Colorado y .Martínez, ha ascendido á olicial 
do primor t-rado D. Cristóbal K*oroz l*astor, 
adscrito a la Biblioteca lio la Real .academia 
do la Historia. 

Kn la vacante de éste, ascendió á oficial de 
segundo grado l>. Manuef Jiménez ('.atalán, 
que presta servicios en ol Archivo de Hacien- 
da de Lórid i. 

No se ha producido ascenso en la categoría 
de oficiales de tercer grado, por el reingreso 
de 1). Antonio C^crragería y C.ibanilias, que 
disfrutaba de Licencia reglamentaria y que ha 
sido destinado a la Bibli<«ieca universitaria de 
Valladolid. 



n. N'icontc «Colorado y MarjLÍncz, oficial de 
rimor grado, adscrito a l.i Biblioteca de Fi- 
osoií.i y Letras, ha tallecido el 10 de Septiem- 
bre último. 

Kra natural de Valladolid, había ingresado 
en el < Cuerpo do .Vrchi veros en 1881 y poseía el 
título de liconciailo on Filosofía y Letras. 

í'.omo escritor se Je tildaba, taf vez sin fun- 
damento, de hallarse tocado de frío excepti- 
cismo; y si bien os cierto que en sus escritos 
filosoiico-socialos presenta los hombres y las 
cüsa^i co;i bastante desnudez, no lo es menos 
que sus trabajoN poític»-s revelan una inspira- 
ción y una Ternura propia solo de los corazo- 
nes sensibles. 

l)ir¡gió con acierto la «Revista Ilustrada» y 
escribió on muchos periódicos importantes* 
donde era leído con placer por cuantas perso- 
nas estaban dotadas de tino paladar literario. 

Descanso en paz ol modesto escritor y com- 
pañero, cuyo mérito apreciará mejor la pos- 
teridad. 



Vai.entí.n FMca tosté. 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(historia y ciencias auxiliares) 



Año VIH. — Noviembre-Diciembre de 1904. — Núms. 11 y 12. 



EL TESORO DE LA CATEDRAL DE TOLEDO 

PRIMADA DE ESPAÑA 



Tras los sangrientos y rudos combates librados junto á las cenagosas 
orillas del Barbate el domingo 19 de Julio de 71 1 »; vencida la resistencia 
que por espacio de un mes ofrece Écija al ejército invasor, marcha éste 
desde Córdoba, al mando de su caudillo Tárik, por la vía romana, lla- 
mada de Aníbal, con el decidido propósito de efectuar la conquista del 
Andálus y apoderarse de Toledo, capital del imperio visigótico. 

Poco duradera fué la resistencia en la ciudad de los concilios, y fácil, 
por lo tanto, el triunfo sobre aquel pueblo envilecido y desmoralizado, di- 
vidido por las contiendas civiles. El clero y una buena parte de los habi- 
tantes huyen, acobardados y perseguidos hasta Compluto, en busca de se- 
guro asilo en las serranías de Guadalajara; los más serenos, los más ani- 
mosos, en aquella terrible hecatombe procuran librar de la rapacidad del 
vencedor alguna parte de las riquezas sagradas y de las suyas propias, lle- 
vándolas consigo; otros tan sólo tienen tiempo para ocultarlas bajo tie- 
rra, y los más, los tímidos, únicamente atienden á su propia salvación. 
Este es, sin duda, el cuadra de tristezas y de horrores que debió ofrecer la 
corte de Rodrigo en aquellos días de luto y de dolor para el pueblo godo, 
tal como nos lo describen los cronistas árabes desde Aben Habib hasta 
Al-Maccarí, y en él hallamos cumplida explicación del abandono de sus 

I Invasión de los árabes en España; por D. Kciuardo Saavcdra. Pág. 71. 

3.* ÉPOCA.— TOMO XI 24 



33*2 IIEVISTA DE ARCHIVOS 

más preciadas joyas para que vinieran á formar el espléndido botín del 
ejército africano, y más tarde, ya en nuestros días, el hallazgo de Gua- 
rrazar. 

La certeza de todas estas noticias que han llegado hasta nosotros, mer- 
ced á las crónicas antiguas y á la erudita labor de hombres tan ¡lustres 
como Dozy, Gayangos, Saavedra y otros, consignadas en obras suyas de 
no dudosa veracidad y en las que se describe de un modo preciso y claro 
la rapidez con que fué llevada á cabo la primera etapa de la invasión ma- 
hometana desde el llano de la Janda hasta la vega del Henares, nos incli- 
nan á suponer que los valiosos objetos que un ala contribuyeron al es- 
plendor de los templos y palacios toledanos, desaparecieron en aquella fe- 
cha ó fueron destruidos por la misma soldadesca que pocos días antes ha- 
bían saqueado á Mentesa, hoy Villanueva de la Fuente, en la provincia de 
Ciudad Real. 

Lo que entonces no cayó en poder del conquistador, quedó oculto é 
ignorado, esperando que la casualidad nos lo devuelva; pues mal pudie- 
ron aquellos desdichados fugitivos entretenerse en el salvamento de cuanto 
de valor tenían, como afirma Parro en su Toledo en la mano, cuando no 
pudieron evitar el apresamiento de lus tesoros reales ni Je aquellas ¿i/iúfas 
tan veneradas y tan detcMiJidas en otro tiempo, y de las que su noticia ha 
llegado hasta nosotros con el nombre de mesa de Salomón ^ 

Santa María la Mayor, como se llamaba á la catedral en la Edad Me- 
dia, cuya silla abandonó cobarde el primado Sinderedo y de la que luego 
se apodera el turbulento Oppas al ocupar Muza definitivamente á Toledo 2, 
debió quedar tan empobrecida por efecto del saqueo, como las otras igle- 

1 1). Juan Mciícndcz l'iilal, en su c-ruililo y notable irabajo Leyendas del último rey godo^ 
publicado en esta misma Kk vista, año de kjoi, viico á propósito de este precioso objeto, que 
quien parece tener más ciertas noticias de él, por haberlas recogido en mejores fuentes, es 
Aben Ilayyán citado por Almaccarí (tomo I, páj^. 172), y Arib (apud Abcn-Chcvaí. pag. gi»), 
según l)o/y en el tomo I ile Kecherches... pág. 5l», de los cuales el priiicro, fundado en noticias 
adquiridas de crisiiano>, cree debió ser una de aquellas niesas ó trün(»s de oro y plata fabrica- 
dos á espeosas de las mandas que los señores ricos hacian iiotes de morirá las Iglesias, y que 
esta mesa de Salomñn estaba colocad i sobre un altar de la ij-iesia de Toledo, donde la encon- 
traron los muslimes. Más adelante, en párrafos siguientes, considera acertado el juicio de los 
hermanos (.)Iiver y Hurtado [Hevisladc lispaña. toini) \1, i8(X)K quienes, apoyados en el mismo 
escrito de Aben Hayyan y en el (^ronion de l'redegarii), sup«>