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z 



/ 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



EEYISTA 



í 



(PÍOPIEDAI) K ««Simo DEl CmPO FACBIIAIIÍO BEL RÍMOI. 



<^S TERCERA ÉPOCA. 1^ 



ASO 189S. 



meo de la rHstr^IlnuH, niiniero 71. 
IHOtf 



CONSEJO DE REDACCIÓN DE LA -REVISTA. 



Presidente: D. Marcelino ICenéndez Felayo. 

Vicepresidente: D. Toribio del Campillo. — Director gerente, 
D. Vicente Vignau. — Redactor jefe, D. José Ramón Mélida. — 
Vocales: D. Emilio Cotarelo, D. Francisco Navarro y Ledesma, 
D. Juan Catalina García, D. Rodrigo Amador de los Rios, D. Antonio 
Paz y Mélia, D.Ricardo Hinojosa, D. Pedro Roca, D. Heliodoro 
Carpintero Moreno, D. Domingo Vaca. — Contador, D. Manuel Ma- 
gallón. — Secretario, D. Juan Menéndez Pidal. 

ooriABOKAX)OR:E:s. 

Españoles: Todos los individuos del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliote- 
carios y ArqueólOj^os, y los distinguidos escritores siguientes: 

Aliamira ( D. R.), Catedrático de la I Oliver (D. B.), de la Real Academia de 



Universidad de Oviedo. 

Alemarfy (t). J,), Catedrático de la Uni- 
versidad rfe Granada. 

Aviles (D. A.), de la Real Academia de 
San Fernando. 

Baselga (D. M.), Catedrático de la Uni- 
versidad de Zaragoza. 

Codera (D. F.),dela R. Academia déla 
Historia y Catedrático de la Univer- 
sidad Central. 

Cotarelo (D. E.), Crítico literato. 

Costa (D. J.) Iberista. 

Chabás (D. R.), Canónijjo-archivero de 
la Catedral de Valencia. 

Eguilaz Yanguas (D. L.), Catedrático 
de la Universidad de Granada. 

Fernández Duro (D. C), Americanista 
y de la R. Academia de la Historia. 

Fita (P. F.), de la Real Academia de la 
Historia. 

García Concellón (D. E.), Publicista. 

Garrido Osorio ID.^.), Catedrático de 
la Universidad de íiranada. 

Garriga (D. F. J.), Cate4rático del Ins- 
tituto de 2.* enseñanza de Reus. 

Gestoso (D. J.), de la Acadé^nia de Be- 
llas Artes de Sevilla. "" 

Gómez Imaz (D. M.), Publicista, 

Güemes (D. J.), Archivero de IffsReal 
Casa. 

Hazañas y la Rúa (D. J.), Publicista. 

Herrera (D. A.), C. de la Real Aca- 
demia de la Historia. 

Jiménez de la Espada (D. M.), Ameri- 
canista. 

Lamoérez y Romea (D. V.), Arquitecto. 

Las Navas (Conde de), Bibliotecario 
de la Real Casa. 

Liñán y Eguizábal (D. P.), Publicista. 

Lomba (D. J. R.), Publicista. 

Llabrés (D. Gabriel), Catedrático del 
Instituto de Cáceres. 

Menéndez Pidal (D R.), Profesor de 
la Escuela de Estudios superiores del 
Ateneo. 

Navarro (D. J. B.), Arqueólogo. 



la Historia. 

Rentero (D. A.), Publicista. 

Riaño (D. J. F.), Académico y Director 
del Museo de Reproducciones Artís- 
ticas. 

Rodríguez de Berlanga (D. M.), Epi- 
grafista. 

Rodríguez Mourelo (D. 1.), Profesor de 
la Escuela de Artes y Oficios. 

Soraluce (D. P.), de la Comisión de 
Monumentos de Guipúzcoa. 

Sánchez Moguel ( D. A. ), de la R. Aca- 
demia de la Historia y Catedrático. 

Tramoyeres (D. L.), de la Comisión ae 
Monumentos de Valencia. 

Velázquez Bosco (D. V.), Arquitecto y 
catedrático de la Escuela de Arauit." 

Villaamil y Castro (D. J.), Arqueólogo. 

Vives (D. A.), C. de la Real Academia 
de la Historia. 

EXTRANJEROS. 

Bienkowski (P.), Profesor de la Uni- 
versidad de Cracovia. 

Bonsor (M. J.), Arqueólogo. 

Daumet (M. G.), Archivero de los Ar- 
chivos Nacionales de Francia. 

Engel (M. A.), Arqueólogo. 

Friedel (M.), de la Universidad de Li- 
verpool. 

Garófalo jSr. F. P.), Profesor de la 
Uni\ersidad de Catania (Sicilia). 

GrafenbergJDr. S.), Crítico de litera- 
tura española. Frunkfort. 

Graillot (M. Henri), Profesor del Liceo 
de Tolosa de Francia. 

Haebler (Conrado), Bibliotecario de la 
Biblioteca Real de Dresde. 

Htibner (Dr. E.), déla Real Academia 
de Berlín. 

LeitedeVasconcellos(Dr. J.), Director 
del Museo Etnológico de Lisboa. 

Morel-Fatio (M. A.), Catedrático déla 
Escuela de Estudios superiores de 
París. 

París jM. ?.), Catedrático de la Uni- 
versidad de Burdeos. 



i^. 



ttt,J\rmittOg: 
My¿nmtm 



(TERCERA ÉPOCA). 



Enero 1898. 



SVillARlQ. 

Epigrafía í^á6iga. Capiteles descubiertos en Córdoba; por D. Rodrigo Amador 
de los Ríos, del Museo Arqueológico Nacional. 

— CÓDICES MÁS NOTABLES DE LA BIBLIOTECA NACIONAL. — 1 11. AeiH AntOnÜ ncbriS^ 

sensis introductionum Itainarum secunda editio; por D. A. Paz y Mélia, de 
la Biblioteca (nacional. 

— Noticia j>e la vida y obras de d. pascual de gayámgos (continuación), por 

D. Pedro Roca, de la Biblioteca Nacional. 
— Fondos. Noticia de los retratos que sé encuentran en la colección de dibujos 
originales de la Biblioteca Nacional, por D. Ángel M. de Barcia, de dicho 
establecimiento. 

— Sección de documentos. Carta de Carlos I al Corregidor de Granada previa 

niéndole no autorizase la circulación de libros luteranos; por la copia, don 

Claudio Pérez Grcdilla, Jefe del Archivo de Simancas. 
— Bibliografía. 
— Sección oficial y de noticias. 

— Láminas sueltas: I. Aula de Antonio de Nebrqa en la casa del Maestro de 

Alcántara, D. Juan de Zúñiga. (Biblioteca Nacional). — II. El Cardenal Borja: 
Facsímil de un dibujo original de Velazquez. ^Biblioteca Nacional). 



CONSEJO DE REDACCIÓN DE LA <REVISTA. 



Presidente, D. Toribio del Campillo. — Vícepresidente y director 
GERENTE, D. Vicente Vignau. — Redactor jefe, P. José Ramón 
Mélida. — Vocales: D. Rodrigo Amador de los Rios, D. Antonio Paz 
y Mélia, D. Ricardo Hinojosa, D. Pedro Roca, D. Francisco Navarro 
y Ledesma. — Contador, D. Manuel Magallón — Secretario, 

D. Narciso Sentenach. 



COLABORADORES . 

EspAÍfOLE^s: Todos tos individuos del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliote- 
carios y Arqueólo^^os, y los distinguidos escritores siguientes: 

Aliamira (D. R.), Catedrático , de la ' Chabás (D. R.), Canónigo-archivero de 

Universidad de Oviedo. la Catedral de Valencia. 

Alemany (D. J.), Catedrático déla Uni- Eguilaz Yanguas (D. Lí.), Catedrático 

versidad de Granada. . de la Universidad de Granada. 

Aviles (D. A.), de la Real Academia de Fernández Duro (D. C), Americanista 

San Femando. f ' y de la R, Academia de la Historia. 

Baselga (D. M.), Catedrático de la Uni- , Fita (P. F.), de la Real Academia de la 

versidad de Zaragoza. Historia. 

Codera(D. F,),dela R. Academia déla García Concellón (D. E.), Publicista. 

Historia y Catedrático de la Univer- Garrido Osorio ID. M.), Catedrático de 

sidad Central. ' la Universidací de Granada. 

Cotarelo (D. E.), Crítico literato. ' Garriga (D. F. J.'), Catedrático del Ins- 

Costa (D. J.) Iberista. [ tituto de 2.^ enseñanza de Reus. 



EVíSTS: 




afJ\rfli 



mo^ 



^ifliofefas! 




mm 



AÑO II 



(TERCERA ÉPOCA) 



PROSPECTO 



1898 



La Revista db ábchivos, Bibliotecas t Museos comienza el segundo año de su pu- 
blicaoión en esta tercera época , después de haber cumplido religiosamente todos los 
compromisos adquiridos con sus numerosos abonados, á quienes ha tenido el gusto de 
ofreeer gran cantidad de trabajos originales de los más reputados escritores, é ilustra- 
ciones delicadísimas, ejecutadas por los mejores procedimientos, ya en láminas aparte, 
ya intercaladas en el texto de la publicación. 

La Revista de Abchivos, Bibliotecas t Museos cree haber realizado en este año 
una obra digna del ilustrado y celoso Cuerpo facultativo á quien representa y de quien 
es órgano oficial, y anima(ía por el éxito obtenido tiene la seguridad de hacer en 
adelante mayores prog^resos, ayudada siempre por el eficaz concurso de sus muy ilustra- 
dos colaboradores españoles y extranjeros y por el apoyo de los suscríptores, á quienes 
tan sólo promete continuar con creciente entusiasmo la obra emprendida para conseguir 
que esta publicación se ponga al nivel de las mejores y más acreditadas que de su índole 
existen en todo el mundo. 

Para realizar tan amplios y levantados propósitos no bastará con el auxilio afectuoso 
y constante de los individuos del Cuerpo &cultativo de Archiveros, Bibliotecarios y 
Arqueólogos, aun cuando por ellos y para ellos se haga principalmente la Revista: seii 
menester, además, que todo el público ilustrado de España y del Extranjero, y muy prin- 
cipalmente el de las naciones mspano- americanas, se penetre de la trascendental impor- 
tancia que para la conservación y difusión de la cultura universal tienen estos lazos de 
solidaridad humana que se llaman periódicos, y que, al hallarse revestidos de un carácter 
especial, cientifíco ó artístico, cual se halla nuestra Revista, están por encima de todas 
las opiniones eventuales, de todas las luchas de partido y de todo cuanto no sea discusión 
ó propaganda de carácter didáctico y lucha contra la ignorancia y contra el error. 

8i, en definitiva, el fin de los Archivos, de las Bibliotecas y de los Museos no es otro 
que el de conservar los fragmentos de la Historia para reconstruir ésta en su dia, claro 
está que tamaña empresa tiene, más que ninguna otra, carácter nocional, y que á con- 
tribuir á ella están obligados, no solamente los téonicos, por amor á la ciencia, sino todos 
los ciudadanos, por amor á la patria: y de esta ley, tratándose de España, tampoco se 
eximen los extranjeros, puesto que no hay nación en el mundo con la cual la nuestra no 
haya sostenido relaciones y tratos de todo género, entrelazándose asi las ramificaciones 
de nuestra Historia nacional con las de todas las Historias del mundo. 

Inspirada la Revista de Abchivos, Bibliotecas t Museos por eeta convicción, y 
alentiula por el gran éxito ya conseguido, se propone en el segundo año de su publica- 



v-zOí^ 






ciÚD aumentar todavfa U importanda de bus trabaioH cíeotificoa y literarím y el número 
de Iftfi ilnati&cioDea, 3ra que la calidad de ésta» las ha pueaU) á la altara de las mejorea 
hechaa en otrea Revistas aoálc^aa. Tiene pan ello, en cartera, estudios y documoDlos 
inéditos de la mayor importancia, da loe oualea haoemne ana ligera indicación, y belU- 
riiDU láminas reproducidas por el fotograbado, como laa incluidas en este prospecto, 6 
por la fototipia, como laa ya publicadas en todos loa númeroa del aflo anterior. 

Al contar con tan grandes y valioBoa elementos, claro está que la Revista di Abobi- 
vos. Bibliotecas t Mdsbob tiene la confianza da que el público iluatrado aegatri favo- 
reciéndola como hasta aqui. 



BETBATO DE D. JDAM FEBMAMDEZ DB HBBEDIA 

«OHAIW DE LA UBAB CBÓKICA PR SSFASA BSCBITA EH ATIRÚN BN 1B8S 

Biblioteca NhíotuJ, Hb. Ii-BS 

OmCACIÚI DE ALOinO! TUBAIO! FDBUCAIIOS El U «SITlSTi» DUBARTE EL ASQ 1897 
Trabajos DOCTBiK A US .__ 

noí, por D.Angsl María de Baroi».—B<. ,.. 

Pba 7 Hilia.— £i>W<i( di bnnce M Muuo Aríumiáeict XaciMul, por Mr. Píbl _ __ 
tn tU Ft. llüga it Limda,-poT D. U. SerronD ; Smai.—IMa ontisua nuiuila inádlta di BtpaiU, par 
D. M. Bodrigaei de Berlai,ga.~Spiiritfla íUilca, por D. Bodiigo Amador de lo> Kloa.— *«»i 
xliidft» istri el antigua idiOBia Mncú, por D. Emilio Hilbcer.—S^lhi lU D. Kartin el «unan», por 
D. Joan Uenéndei Pidal.— Pntira ib fíala (si pUto de OC&Ba>) v Butla anterremano dt Elek; por 
D. Joai BamAn Mélida.-£i Juitieia di Áragin Juan Jih»» Ciráai, por Andrís Jiménez Solee— 
Cóiicit mal nitoíJH df ¡a Bibliohca JTacinuJ, por D. Ajiboiiio Pu y Uélia.— MlocMn de la Intnciblí, 
por D. J, Pai. 

■ — ' — ""« da D. Jonn do Anstrift, Mayan», el Principo da Amnli. Felipe II, loi Beyes Ca- 
riuoesB da Galea. Velacde, Alvacei de Cadtro, Qoya, Csrloi iV, NapolaAu, D. Al- 
oyelCondodeCBTíorft. 

FOHDOS : Arc^iK ifiilsrlcí yaetonuL—Mum Arqiaoliaíca JVdc jsul.— Vuu ArnucUgico dt Barcelann.— 
ÁreUK Mu-iicipal de CV>wi'"- 

MCmAl DE ilAmi IRiBAlO S BICBIDDS Y QD E H FDBUCIEAI SDCBírAimiTE 

DteMinexIm auMlant, eristnalv anliriori, al ritiiodv ¡U San Femanáo, por B. Henéndaa Pidal.— £a 

impréui extiUnln tt la Bihtiiiteea ÍÍaumaÍ.fotJ>. Vao*.— Orfjmo'sw/» ¿ iMín™ d. i>ür(iifol, por 
B. BinoJDBa.— Tluaii&tnnipinladeiipOT J.B. Milida.— JclirlGí • djinciirlsj di la Inquiíiciinitpa- 
ñola. Mát daloi para la hiilona imi^arcial di eitairiiUtuitíi.f 01 i^ fax j Milia y P. Boea— Atodcia 

Barcia. — Don Juan Zlin la líliratura cofff Jídfva, por J. B. Lomba. — iiiuiítn para la btbliofrafia del 
Farasitaii, Bio á4 la Piala p Miiiami, poiM, SeiranoSAni.— ¡Hbufoi ortfinalii di pinUirii eipaSaUluo- 
tablit, por A. M. do Baioia.— KpiVr^ta arábica, por B. Amador de loi BIos.— /UnMi fara la Miteria 
di Outnta. por C. Oóme*.— ¿oí oniimi dil arte lípegrafca m la Prninitiío ibiriea, por L. Tramoyeras 
Blasoo.-Cr»l>a>ioi:eat<(in» mwrlm n Birberia di Wíl á 1779, por B. Bamlreí de Arollano. 



<MJ0 de REBACalN DE lA -IBIST*. 



D. Toribio del CampUli 
IHU>E>Tm T DUUCTOB i 

D.jTioeato Tigiun. 



J>. Joa¿ BamóQ Uélida. 

TOOALSa 

D. Badrigo AmadaT da los BIob, 

>■ Antonia Ftti 7 HAlia. D. Biuudo HinaJDsa , 

D. Pedro Koo». 

D. FrftDcieao NkTiirro 7 Lsdssms. 



D. Uannel Usgallón. 



D. Narciso Sante 



COLABOR ADOR ES 



■■pdol*!: Todos los indiTidnoi del Cuerpo 
F«oult»tÍTo 'de Arohiteros, BibliotecarioB 
y Arqueólogos, y loi diatJDgnidos ose rito- 
res liguienteei 

ALTAMntA (D. B.), CKtedr&ticD de U Univeni- 

dod de Oviedo. 
Alinih? (D. J). Catedritioo de la UniTerai- 

dad deOi&iiadik 
A^L^ (D. A.), de !■ Beal Academia de San 

o de la Unlvartí- 



dad da Zaragoia. 

~ i (D. r" ■ ■ 



t Biatoria y Catadritlco de la Univeceidad 

CoTABKLO (D. E.). Critioo literario. 

Cowtí [D. J.). Iberista. 

OhadJiS (D. B.), Canónigo-aiohiTeio de la ca- 
tedral de Talennio. 

EQUiiJtz TinonAS (D. L.), Catedr&tioo ds In 
ÜuÍTOrBldad de Qraoada. 

PniÁHDSE DiTBO (D. o.). Amerloanista y de 
la Beal Academia ds la Historia. 

TiTl (F. F.), da U Beal Academia de U Hía- 

OlKclA CoKDiLLÚV (S. G.), Publicista. 

OabkidO Osobio (p. U.J, Catedtitioo de U 
UniTenidad da Granada. 

aASSIQA (D. P. J.l. Catadritico del Instjtnto 
de segunda anieflansa de Keni, 

Qnroao (D. J.\ de la Aaademia de Bellai Ar- 
tel da Sayilla. 

Q¿MBZ IMAE ÍC. V~.\ Fablicitta. 

O^BKXB (D. 3.\ AroliiTera da la Beal Casa. 

HaxaSaS t l* BO* (D, J.lPnblicista. 

HiaimA (D. A..), C. de la Baal Aoademla rde 
la Historia. 

JlvCmi DK LA Espada (p. H.], Americanista. 

LAuntME T KOM KA (D. V,\ Arqnitaoto. 

LU Natab (Coitdb dI), Biblioteeario de la 

LiilR T BgCizAbai, [D. F.), Fablioiatalr 



SAN FRANCISCO DE ASÍS 
BSCDLTDBA tSPAJiuLA DKL 8IÚL0 XTU 
(Oolecci&n del Sr. Conde de Valencia de Don 



BlÁÜO (D. J. F.), Aokdímlco ; Director dal 

Huno da Beprodacciones KrtlstioBa. 
BooslQUEi HurBELO (D. J.], Profsaor da Ib 

EbdusIb de Artíi y Oficioi. 
SiNCHBE MoaUftL (u. A.), delk Bskl Atwdemia 

de la HiilaríK y Catsdrátioo. 
SOB1I.OCB (D. P.), de I» Comisión da Monu- 

mentoa de Oulpoicoa. 
TRi.MOTBBBa(D.I>),dalBC<imÍBlánda Uonu- 

Vüt-Áz-illKi BOhCO (L>. V.), ArqnltACto y Cata- 

dritico de inBscuala de Arqnitectura. 
ViLLAiHiL y Cabtbo (D. J.), Artuedlofto. 
Vives <I>. A.), C. de U Bcal A(«damia déla 



E LA HAMIA H£K«AHDÁD V1>J.^B lAI^VIBA 



Aoadímlco. 
UiHÍNnEZ PiDAL (D. R.), Frofaanr de la Ka- 
onaln de Eatudioa «nperiDrea del Ataueo. 
lO (D, P. B.l, Araoeótogo 



Iraaeól 
a. Ocal 



Olivsb (D. 
Hiitoña. 
Be.itbbo id. a.). Pablicitta. 



BiENKOnaEi (P.), Profesor de la ünivergidíd 

BOHSO» (M. J.l, Arqneólogo. 

DiuvET (M. O.), Arohiyero da los Arohivo» 

NaoioiiBles de Franoia. 
EnoiL (W. a.), ArqQsólogo. 
FmEDBL (M.|, da ta Univeraidad de LiTorpooL 
GARÚr ALO ISr. F. P.), Proftsor do la Uiuver- 

ejdad de Cataaia (Sicilia). 
GBArEOBBBO (Db. S.), Crltíoo da literatnra 

espafiola. Frauofort. 
Gbaillot (U. Henbi), Fioresor del Liceo de 

Toloaa de Francia. 
Hübsbb (Db. E.), de la Baal Academia da 

Lbitk uk ViBCOKCBLLOSÍDr. J,),Dirootor del 

Uoseo EtnolÚKioo de Lisboa. 
Hokbl-Fatio (M. a.), Catediitioo da la Ea- 

cneU de Eitudios lapañores de Paria. 
FabU (U. P.}, Catedritioo da la Uuivarsidad 

de Burdeos. 



PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN 



En EspaSs. 9,60 ptM. ■! trimeatre. 

ídem id 10 > s al año. 

Para loa bocíob del Monte Pió 1,60 i al trímeatra. 

ídem Id. id 6 > > al año. 

En el EitntDJero 16 flnmoox al afio. 

#0 «a admittn tallo» d» oorrna en pago ilt euaeripclone§. 

Número suelto, 1 peseta. 



PUNTOS DE SUSCRIPCIÓN 



Ed la Adminíatrecídii de eate periódico, portería del Archivo EiaUrico Nacional, 
Paseo de Becoletos, 18, y en Iém librerías de Murillo, Alcalá, 7, j Victoriano Soáres, 
Preciados, 48.— En París, dirigirse ¿ H. Welter, me Bonaparte, 69.— Costa Rica (Amé- 
rica), calle Central Sur, 10, Aportado 419. D. Antonio Font. 



Modo de ha^er bl fago los sobceiptobbs de paoviNínAa.- Por medio de libranza del 
jiro Matuo, á nombre del Jefe del Archivo Uiatdrico Nacional, Paseo de Recotetoa, IS. 



'^ 



iiP^JVrmí 



EVfST7(:ilfJ-\trfiiui)S 



7Q- 



EPIGRAFÍA ARÁBIGA. 

CAPITELES ARÁBIGOS COH IHSCEIPCIOHES, DESCUBIERTOS EH CÓRDOBA. 



Depositados en uno de los establecimientos de antigüedades que mayor 
crédito gozan entre los de esta Corte, existían hasta no ha mucho y desde 
hace tiempo, dos hermosos capiteles arábigos, labrados, al parecer, en pie- 
dra franca silícea. Perfectamente conservados, ínt^ros, llenos de ricas en- 
talladuras, grandiosos, elegantes, y revelando en el conjunto y los detalles 
la magnificencia y la importancia de la fábrica en que figuraron, pues no 
es frecuente en las construcciones musulmanas, el tamaño que tienen estos 
miembros arquitectónicos, — apenas si, á pesar de tales y tan noblesi cir- 
cunstancias, obtuvieron una mirada distraída ó indiferente del coleccionista, 
del amateur ó del que va á este linaje de exposiciones en busca de aquello 
que pueda decorar su morada, confundidos los capiteles, entre tapices, por- 
celanas, muebles tallados, marfiles, joyas, esculturas, hierros, tablas y la 
multitud de objetos, en fín, reunidos para la venta en el establecimiento 
mencionado. 

Y sin embaído, eran seguramente las piezas de mayor antigüedad é in> 
ter¿s que allí aparecían, por más que su naturaleza, su volumen y su peso 
no les hicieran aptos para la suntuaria moderna en ningún salón, permane- 
ciendo mudos sobre sus pedestales y á través del paño de peluche rojizo ar- 



2 REVISTA DE ARCHIVOS, 

tísticamente plegado que los rodeaba, sin que nadie se interesase por ellos 
en ningún sentido. 

Once años hace que la casualidad hubo de hacerlos descubrir en Córdo- 
ba, donde tantas riquezas de esta índole deben permanecer ocultas todavía. 
Allí, en el centro de la Axarquía ó ciudad baja, correspondiente á la parte 
oriental de la antigua corte de los Omeyyas, según expresa el nombre arábigo 
que aún conserva; en el barrio hoy denominado de San Pedro, numeroso 
en vecindario, y lugar donde desde hace siglos se reconcentran la industria 
y el comercio, cual escribe el autor de los Paseos por Córdoba^ allí se veri- 
ficó en 1887 el afortunado y fortuito hallazgo. 

Embelleciendo y autorizando el barrio, no lejos de la parroquia del 
santo pescador y apóstol, pasada la calle de la Palma^ ábrese una plazuela 
de forma regular, plantada modernamente de árboles, la cual se denomina 
del Vi:{conde de Miranda, Decóranla todavía cuatro casas principales ó pa- 
lacios, que son la de los Ríos (i), hoy adquirida por el Sr. Barón de San 
Calixto, la de los Marqueses de la Vega de Armijo, desde principios del siglo 
propiedad de los Sres. Enríquez, la de D. Fernando Alfonso, uno de los 
defensores de la cordobesa villa de Baena contra los granadinos, denominada 
de los Torreblanca, y por último, y con su ermita correspondiente, la que 
fué Hospital de San Andrés^ fundado por D. Gonzalo de los Ríos, Comen- 
dador de Jimena. 

La primera de dichas casas principales, sobre todo, encierra, al decir de 
los escritores cordobeses, muchos recuerdos históricos para la nobleza de 
Córdoba (2), teniendo «una arreglada y bonita fachada, con nueve balco- 
nes», y en su interior un. salón, el mayor «de la ciudad después del del 
Círculo de la Amistad^ y un hermoso jardín, parte del cual era una plazuela 
que con el título de las Yeguas hubo en las Siete revueltas de Santiago (3)». 
En este palacio asegura el escritor, á quien seguimos, hubo de hospedarse el 
26 de Junio de 1766 el embajador de Marruecos cerca de Carlos III, Sidi 
Ahmed El-Gazel con toda su comitiva (4), demostrando así ser ésta de 



O) Es conocida con este apellido y con el del Vizconde que dio nombre á la plazuela; en la 
familia de los Blos quedaron vinculados: por merced de Felipe IV en 1688, el condado, hoy Du- 
cado, de Fernán Núuez, concedido á D. Alonso Eustasio Gutiérrez de los Ríos; por la de Carlos 
II, el vizcondado de Miranda con que fué agraciado en 1666 D. Femando Gutiérrez de los Ríos; 
el condado de Gavia otorgado en 1678 á D. Francisco Gutiérrez de los Rios, y por último, el mar- 
quesado de las Escalonias con que fué por el propio monarca honrado en 1680 D. Pedro Gutiérrez 
de los Ríos y Cabrera. Algunos de los indicados magnates como el vizconde de Miranda y el 
marqués de las Escalonias hicieron morada en la casa que hoy posee el Sr. Barón de San Calixto. 

(2) D. Teodomlro Ramírez de Arellano, P<U€0» por Córdoba, tomo II, pág. 40. Quizás los re- 
cuerdos históricos á que alude se refieran á las proezas del vizconde y del marqués citados. 

(8) Id. Op. clt. t. II, pág. 44. 

(4) Tlguraban en la embajada: Sidi Ahmed El-Gazel, embajador; el alcaide Sidi Amara-ben- 
Muza, capitán comandante de la caballería de S. M. Imperial y su pariente; el Hach Mohámmad 
£1-Izeli, pariente del embajador; Sidi Ahmed-beu-Abú, cátib ó secretario; el Hach Hasan El- 
Muéz, mayordomo; el Uach Mohámmad £1-Aserí, ayuda de cámara; los dos pajes Sidi Ahmed 
Cbabón y Jamedi: el cocinero Hach Mohámmad El-8iam; cinco criados y un negrito «que manda 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 3 

los Ríos, con arreglo á la circular del teniente de la real brigada de Carabi* 
ñeros D. Pablo Asensio, nombrado por Real orden de 19 de Mayo de aquel 
año aposentador del enviado marroquí, «de las mejores casas» de Córdoba. 

Puede, pues, colegirse por la notoriedad y nobleza de sus poseedores, 
que la casa principal de los Ríos debió de ser un edificio ó agregado de edi- 
ficios de los más notables de la ciudad, rico en aquella hermosa decoración 
de yesería con que supieron los mudejares ennoblecer las moradas señoria- 
les y cuantas fábricas arquitectónicas labraron, aunque descompuesto quizá 
primitivamente en su planta y distribución y entrecortado por patios de di- 
versas dimensiones é importancia. En uno de ellos, interior, cuyos muros 
tapizaban las tendidas y frondosas ramas de un hermoso naranjo, según 
costumbre cordobesa, aparecieron los dos capiteles que sobre sus correspon- 
dientes fustes servían de sostén á la arquería del referido patio. 

Empotrados en el grueso tabique por el cual habían quedado cerradas 
las arcadas, cubiertos de cal y ocultos por el flotante pabellón que delante 
de ellos formaban las hojas del naranjo, nadie pudo sospechar su existencia; 
pero «desgarrado por el tiempo el verde tapiz que los cubría, aparecieron á 
la vista del Barón de San Calixto, quien prendado de la gala y gentileza 
que sus bellos adornos ostentaban, los hizo desmontar, librándolos de la 
argamasa grosera que alteraba sus gallardas formas (i)». 

En esta disposión contemplábalos lleno de entusiasmo nuestro buen 
amigo, ya difunto, D. Rafael Romero y Barros, diligente investigador de las 
antigüedades cordobesas y secretario de aquella Comisión Provincial de Mo- 
numentos, y distinguiendo en el abaco de ambos miembros menuda inscrip- 
ción en caracteres cúficos de resalto, apresurábase á enviarnos calco -de ella, 
deseoso de conocer lo que declaraba, indicándonos de paso, que «al lado de 
este palacio (de los Ríos) hay una casa que debió pertenecerle, con arcadas 
y restos de labores mudejares». 

La interpretación que entonces hicimos de uno y otro epígrafe, y que 
nos apresuramos á enviarle, sólo sirvió, por desgracia, para que el descu- 
bridor y propietario de los capiteles, — quien, según creía el Sr. Romero, los 
guardaba «con esmero en paraje donde pudieran ser vistos por los estudio- 
sos, rindiendo así justo tributo de admiración y respeto á estas dos preciosas 
joyas del arte mahometano, restos venerables y mudos testigos de la magni- 
ficencia que ostentó la ilustre corte de los Abd-er-Rahmanes»,— después de 



B. M. ImpciiAl paim instruir y montar dromedarioB y tiene por nombre Ali-ben-Ahmed» (D. José 
Vtíásques y Sánebes, Xa embajada moiroqui en 1766, pá^rs. 8 y 9. Folletín de La Andalvusia. Sevi- 
11a 1S61). Según los docomentOB que cita, el embajador se hospedó á su paso por Córdoba en las 
casas del Corregidor; ignoramos si el Vizconde de Miranda lo era entonces. Bl 8r. Barairez de 
Arellano, por error, coloca la fecha de llegada de Sldl Ahmed £1-Qazel á Córdoba en 22 de Mayo, 
cuando consta por el curioso trabajo del Sr. Velázquez y Sánchez (pág. 89) que llegó á dicha ciu- 
dad el Jueves 26 de Junio; habla Uegado á Medina Sidonia el 5 del Junio. 

(1) D. RaUsel Romero y Barros. Un recuerdo de Medina^Andáku (Boieién de ¡a Seal Jtadewáa 
de BeUoM Ariee de San Fematido, año Vni, núm. 76, oorrespondiente á Mayo de 1888, pág. 144). 



4 REVISTA DE ARCHIVOS, 

haberlos dado á conocer en erudito articulo el Sr. Romero, los enviase á 
Madrid, depositándolos para su venta en el establecimiento de antigüedades 
del Sr. Gómez. 

Allí han permanecido largo tiempo, y allí, con otros amantes de la ar- 
queología, los hemos contemplado nosotros, proponiéndonos gestionar su 
adquisición por el Estado con destino al Museo Arqueológico Nacional^ 
donde no existe ninguno de su tamaño é importancia, pues eran piezas una 
y otra propias sólo de Museo. La penuria del Erario, la creencia de que 
no siendo objetos de la suntuaria moderna, nadie habría de intentar la ad- 
quisición de ambos capiteles, y la indiferencia de los aficionados, causas han 
sido de que, á deshora, y cuando menos podíamos sospecharlo, hayamos 
sido sorprendidos con la noticia desconsoladora de la venta para el extran- 
jero de los indicados capiteles, perdidos ya para nuestro Museo^ donde hu- 
bieran figurado dignamente. 

Por ello nos apresuramos á trazar estas líneas, deplorando que de tal 
suerte, y poco á poco, vaya España perdiendo sus monumentos, y enri- 
queciendo con los despojos de su cultura los museos extranjeros, y que no 
exista una ley de monumentos que impida, como en otros países, que los 
nuestros salgan tan afrentosamente de la Península. 

Permitido habrá de sernos, pues ya no es posible hacer de los capiteles 
directa descripción, que traslademos á este sitio la que hacía el Sr. Romero 
y Barros, diciendo: aHállanse labrados..., según nuestro entender, en pie- 
dra franca silícea; mide su altura 0^39, y 0^54 de ancho (i); su forma es 
algo acampanada, aunque los tambores respectivos por su parte inferior son 
cilindricos, y por el abaco adoptan la figura del capitel corintio; y si bien 
en su conjunto aparecen de tamaño y forma iguales, en su decoración algo 
difieren». 

a Recorre en ambos el perímetro del abaco la inscripción esculpida de 
que hablamos..., á diferencia de que en uno de éstos los caracteres decoran 
asimismo una de las rosas ó cartelas que adornan en sus centros las curva- 
turas del abaco, y en el otro, esta cartela, como las restantes de ambos, par- 
ticipan del común ornato». 

(íEl capitel que ostenta inscripción en la cartela está embellecido con un 
collarín de perlas de génesis romano, que lo ciñe en derredor al nivel del 
vuelo inferior de las volutas, ó sea por donde el capitel demarca la parte 
media de su altura». 

«A esta parte media inferior decóranla dos zonas en sentido horizon- 
tal: la primera está formada de erguidos tallos dobles, guarnecidos de agudas 
y finas hojas, esculpidas en dirección vertical, las cuales se repiten paralelas 



(1) Creemos equivocada la medida de la altura, la cual debe ser mayor; en carta del Sr. Ro- 
mero que tenemoi á la vlata, aseguraba este señor que median 60 centímetros de alto. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 5 

en torno del tambor, al cual envuelven, compartiendo su perímetro en pro- 
porcionales distancias, y suben revestidas de muy fino follaje resaltando 
hasta las volutas, por bajo de las cuales vuelven hacia fuera sus cauliculos y 
folias, formando á trechos airosas pencas, de tal modo dispuestas, que seme- 
jan el cáliz de una flor, de cuyo centro brotan los exornos que en su parte 
superior ostenta el capitel». 

«Estos nervios, que aparecen enlazados á manera de trenza ó de funícu- 
lo, ábrense por sus arranques y se separan á derecha é izquierda para hacer 
la segunda zona, describiendo cada cual dos lindas curvas que, al unirse 
formando ángulo agudo, suben enlazadas como sus generadoras por el cen- 
tro de las distancias que éstas se comparten hasta el punto medio que en su 
altura miden, y en este punto se repite la segunda serie de salientes pencas 
que alternan con las superiores; y por cima de aquéllas, ó sea sobre las pen- 
cas de la zona inferior, se elevan nuevos tallos de hojas revestidos, que, con 
las de los laterales, se enlazan y conciertan de tal suerte, que encubren los es- 
pacios que entre unos y otros median, con frondas de calada filigrana, de 
exquisito primor y de admirable efecto». 

«Asiéntase en el collarino ya descrito, el óvolo ó echino, de figura cir- 
cular y labrado con igual ornato de caladas hojas, sobre el cual arrancan 
las volutas, á las que á su vez decoran dos vastagos trenzados que se enros- 
can con sus hojas, describiendo una espiral, en cuyo centro se abre una flor 
exenta cuatrifolia, y sobre las volutas corre el abaco», con la siguiente ins- 
cripción en rectangulares signos cúficos, y que hoy por vez primera publi- 
camos: 

JDI ^^^ j^ J^ ^1 II l^ ' »Uü éül JLLI ^jí\ 3 

1 En el nombre de Alláh! La bendición deAUáhy [1 prosperidad duradera, 
poderío permanente, 

2 y dicha continuada, para el Imdm, siervo de Alláh, [] Al^Hakém, Al^ 
Mostanssir^bil^Ldh, príncipe 

3 de los creyentes! Prolongue Alláh sus días! Esto es de lo que [] mandó 
hacer, y se terminó con el auxilio de Alláh, 

4 bajo la dirección de Xakár, el mayordomo mayor, en fl el año dos y se^ 
tentay trescientos. 

, (362 de la Hégira— 12 de Octubre de 972 á 2 de Octubre de 973). 
Eh la cartela rectangular del frente á que corresponde la última línea del 



6 REVISTA DE ARCHIVOS, 

epígrafe del abaco, y por su parte, repartida en dos líneas la leyenda, decla- 
ra ésta el nombre del artista, diciendo: 




Obra de Fatáh 
Al^Aisar (i), 5ii siervo. 

«El segundo capitel— -continúa escribiendo el Sr. Romero después de re- 
producir la traducción que entonces le facilitamos, — iguala al ya descrito en 
dimensión y en la índole y dibujo del ornato con leves excepciones (2]; pero 
en la decoración difieren, pues éste carece del ó voló y del collarín de perlas, 
y en vez de dos series de pencas, tiene tres. Las dos series inferiores, tanto 
en uno como en otro, son iguales, y la tercera la compone el mismo ornato 
de las inferiores, el cual variando en curvas la dirección de los nervios, 
hace subir éstos, revestidos de espléndidos follajes, hasta el abaco, ciñendo 
las volutas y dando al capitel en su conjunto el aspecto de un precioso ca- 
nastillo, lleno de pequeñas flores, cuyas hojas se escapan y combinan con 
graciosa simetría, al través de sus finísimos tejidosn. 

«Las volutas y las rosas ó cartelas son idénticas á las del primero en for- 
ma y en labor», y aunque los caracteres de la leyenda que recorre el abaco 
son también cúficos y de resalto, resultan más estrechos y angulosos, y por 
lo común, desenvuelven el rasgo final de los signos prolongándole en forma 
de a/(/* basta la línea superior del abaco. La referida inscripción dice así: 

..o^ ;J, ^i.-A L^Uj í^... II ...^ éül ^^ iJj^ **úl > 1 1 

j .n S r M. It ^Jiar^\ éÜI Ju-*-^ || >LjíU J-^^a-JL- JJ.T-J f-i'- -2 






(1) Bl Zurdo; puede también entenderse Al-AHr, el cautivo^ el priHonero. Hacemos akora estar 
rectificación á la traducción que facilitamos al Sr. Romero, después de comprobar los calcos 
con el original, donde los signos se destacan, como es natural, más claramente. 

(2) tgon éstas: que el primero por su parte inferior os algo más estrecho de diámetro, y los 
nerrios del ornato en éste se bailan enlazados, y en el otro no lo están* (Nota del Br. Romero). 

(8) Asi Juagamos debe leerse esta palabra, según la fórmula corriente; pero debemos adyertir 

que el de ^) presenta una cabesa parecida á la del . y que el signo, como todos sus seme- 
jantes del epígrafe, tiene la prolongación parecida á un cUif final ([). Si es yerro del marmo- 
lista entallador, puede colegirse por otros Tarios que son de notar en el epígrafe, tales como 
escribir O^U P«» LiU, JwaZ^ PO' iLiX^, ^Jü PO' ^Jj y Lá)t Por ^c^^- 

Por lo demás, tenemos los calcos á disposición de quien quiera exami narlos. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 7 

1 En el nombre de Alláhl La bendición de Alláh para el p,.,y\ ...ueblo suyo^ 
y prosperidad cumplida^ poderío per,., 

2 ,.,manerttejr dicha continuada^ para el Imam y [1 siervo de Alláh, AUHakém 
Al^Mosianssir 

3 bil^Láhy principe de los creyentesl Prolongue [1 Alláh sus días! Esto es 
de lo que mandó hacer, y se terminó con el auxilio 

4 de Alláh, bítjo la dirección de Xakár, el mayordomo mayor, fl en el año 
cuatro y sesenta y trescientos (364 de la Hégira, 21 de Septiembre de 974 á 10 de 
Septiembre de 975). 

De acuerdo con lo que desde luego revelan el carácter y el acento de la 
decoración en ambos capiteles, cuya riqueza no es dable interpretar sino 
muy torpemente con la palabra,— el epígrafe de uno y otro declara por ter- 
minante modo que corresponden á la época de mayor esplendor para las 
artes del Califato, en las postrimerías del magnífico Al-Hakém II; que fue- 
ron labrados bajo la dirección ó cuidado inmediato del mayordomo mayor 
Xakár, nombre que se lee distintamente en ellos, y que uno por lo menos 
fué obra de un marmolista llamado Fatáh, como el autor de otro capitel de 
los días Abd-er-Rahman III conservado en la Fonda Sui:{a de la propia 
Córdoba donde fué descubierto. 

Las dimensiones de estos miembros arquitectónicos, su riqueza y la cir- 
cunstancia reparable de haber sido labrados por orden del Califa, persuaden 
desde el primer momento de que fueron, con otros varios cuyo paradero es 
desconocido, trabajados para un edificio suntuoso y de importancia, acredi- 
tada ésta por el hecho de haber mediado no menos de dos años entre la 
labra de uno y otro capitel, los cuales, al parecer, contribuyeron á la deco- 
ración de un mismo patio, peristilo ó galería, consideración que obliga á 
suponer que hubo de ser llevada la obra con lentitud extrema. 

Sea como quiera, y careciendo de mayores antecedentes, pues no los faci- 
litan los escritores musulmanes, supuesto el trasiego incesante de que fué 
víctima Córdoba desde la caída definitiva del Califato, durante la época de 
los reyes de Taifa, la de los almorávides, la de los almohades, los Beni- 
Merines, y luego en el período de tiempo que media desde 1236, fecha de su 
rescate, hasta nuestros días,— resulta de todo en todo imposible averiguar si 
el edificio á que pertenecieron y en que primitivamente figuraron estos her- 
mosos capiteles fué labrado poco más ó menos en el sitio donde más tarde 
levantó la familia de los Ríos sus casas principales, si fueron acaso arran- 
cados del Palacio Califal, donde pudo Al-Hakém II erigir algún cuerpo de 
edificio, ó si fueron quizás llevados de alguna otra parte, hoy desconocida é 
ignorada. 

Verdaderas y excepcionales joyas por sus dimensiones, sólo nos queda 
ya el recuerdo de ellas, y el sentimiento vehementísimo de que, inducido 
por no sabemos qué causa, persona tal como lo es el Barón de San Calixtot 
su descubridor y propietario, lejos de conservarlos como reliquias veneran- 



8 REVISTA DE ARCHIVOS, 

das para la historia y para el arte, ó de cederlos al Estado para que honra- 
sen, acrecentándolas, las colecciones atesoradas en el Museo Arqueológico 
Nicionaly que es donde hallan representación propia todas las manifestacio- 
nes de la cultura española, que no de la madrileña, como el vulgo mal 
intencionado supone, — los pusiera á la venta y en la contingencia dolorosa 
de que salieran, como han salido para siempre de España, y con aquel sen- 
timiento, el de que las escaseces del Erario público, y sobre todo la exigüi- 
dad de la consignación anual que para adquisiciones tiene señalada el 
Museo Arqueológico Nacional antes citado, impidieran á su tiempo que 
ambos monumentos figuraran en el referido Museo^ donde son por desgra- 
cia muy contados los.que se ofrecen en estado tal de integridad como la de 
los miembros arquitectónicos que motivan estas líneas. 

Jamás podrá España formar un Museo como lo exigen de consuno 
su historia y su cultura, si el Estado, que debe cuidar del adelantamiento y 
progreso del pais, no procura impedir que los monumentos, genuinamente 
representantes de nuestra privativa cultura, salgan de España, y si no aumen- 
ta razonablemente el fondo de que para adquisiciones arqueológicas puede 
disponer el Establecimiento científico para tal fin creado. Quizás llegué el 
día en que se consiga una ley protectora de las antigüedades y un aumento 
indispensable en la consignación para adquisiciones; pero mientras tanto 
nos veremos siempre burlados por el agiotaje y la diligencia de los compra- 
dores extranjeros. 

Rodrigo Amador de los Rios. 



CÓDICES MÁS NOTABLES DE LA BIBLIOTECA líACIOIÍAL. 



III (I). 

Aelii Antonii nebrissensis introductionum latinarum 

secunda editio. 

El interés principal de este lujoso manuscrito consiste en la miniatura 
que va al frente de la primera hoja del texto, y que, aunque falta del en- 
canto del color y en tamaño reducido, reproduce fielmente la adjunta fo- 
totipia. 



(1) yéftnie lAi páffinfti 848 y 606 del tomo I. 



- - -■ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 9 

Representa á Nebrija explicando en cátedra en casa de su protector don 
Juan de Zúñiga, Maestre de Alcántara , y puede suponerse con fundamento 
que, hecha la miniatura en España, y en vida del Maestro, las cabezas son 
retratos más ó menos parecidos (i). 

Para la mejor inteligencia de la composición bastará recordar ligeramen- 
te algunos hechos de la vida de aquél, ya muy conocida. 

Nació hacia el año de 1444; estudió durante diez años en Bolonia, y regresó 
á España en 1473, llamado por cartas del Arzobispo de Sevilla, D. Alonso 
de Fonseca, en cuya casa explicó sus lecciones hasta que, muerto el protec- 
tor, pasó á Salamanca. En esta Universidad desempeñó durante doce años 
las cátedras de gramática y de poética. La prematura muerte del Principe 
D. Juan impidió que se cumpliera el propósito de los Reyes Católicos de 
que su hijo recibiera lecciones del reputado humanista; y entonces, cansado 
del trabajo que le imponían las dos cátedras y deseando consagrarse á la 
publicación de sus obras, aceptó las proposiciones que en 1488 le hizo el 
citado Maestre, y vivió cerca de diecinueve años en su casa, dedicado á la 
enseñanza y á la redacción de sus numerosos escritos. Testimonio de la 
protección que le dispensó D. Juan de Zúñiga da Nebrija en el Prólogo del 
Vocabulario que le dedicó, impreso en Salamanca en 1492. 

En Junio de 1506 estaba nuevamente en Salamanca (2); dos años des- 
pués en la Cone, y en ella, á la edad de tj años, murió el 2 de Julio 
de 1522 |3). 

En el centro de la sala que representa la miniatura , y sentado en lujosa 
silla bajo dosel, se vé al Maestre D. Juan de Zúñiga (4). A su lado y á la 



(1) Hesquiel que KlooUs Antonio haoe de Nebrija:— «Statora ftiit corporls medioorl, sed 
bene compacta, roltuque majestatem prsB se ferente et qnl itudiis deditum hominem ostende- 
ret: Toee graeili, ezlllbus cnulbnfl, parvlsque ocnlis». 

(2) Sn nna de sus oraeiones, Intitulada: MUÍ AnJí, Nebrias . gram. d$ peregrinar, dieíion, aceen^ 
tu repeiiHo teriia^ 7 que pronunció en Salamanca en 1606, después de dedr que hada 21 afios que 
ittdtó alli la primera, añade: «....postea vero consideratius edito etlam opúsculo iisdem de 
•rebuB quod prieolarlssiml atque omni setemitate dignissiml viri Joannis Zuñlga ex cisterciensis 
«militiffi maglfltro 8. R. E. Cardlnalis bispanl nomine publioayi. Qui cum me multis benefloils 
vpollicitationibusque pellexlsset ut in famillam suam ascriberet Intermlsi munus hoc littera- 
•zium per anuos undeviginti quos lilis totos impendí nisi quatenus subcisiyis quibusdam horis 
•atque temporibUB lexicón illud mecum partlm editum partlm brevl edendnm publicae utill- 
tatl elaborarimus. Nunc vero nesdo quo ftito meo ad eandem professionem reyocatus instituí 
•reliquai prseceptivsB grammatlos partes prosequl», etc. 

(B) Hé aquí su epitafio copiado en el 8. XVI 7 encontrado recientemente por el 8r. D. Benito 
Hernando en las máisenes de un ejemplar de la vida de Cisneros, por Alyar Gomes, propiedad 
de los hijos del 8r. 6a7áng08: 

BlTHlCUS HIO SITOS BBT , JAOBT HOC mBBISSA BBPULOBO , HlO LATITANT MÜBAB 

BBTHOBICBMQÜB PBBMUNT. 

(4) Era hijo del segundo Conde de Plaseucia , D. Alvaro, 7 de su segunda mujer, D.* Leonor 
Pimentel, señora intrigante que, desde 1472 7 por espado de siete años, trabajó sin descanso por 
aleansar el Xaestrasgo para el niño D. Juan, como lo logró en 1479, á pesar de haberse reunido 
á mi tiempo cond mismo cargo D. Alonso de Monro7, D. Frandsco de Solls 7 él citado Joven. 

Fué el último Maestre, pues en 1494 renunció el cargo en el Re7 Católico, se retiró con tres 
caballeros 7 tres religiosos de su Orden á un convento que habla fundado en VUlanueva de la 
8ex«iia, 7 murió en liadrid «1 14 de Ootubre de 1602. 



lo REVISTA DE ARCHIVOS, 

mano izquierda, tres jóvenes , que bien pudieran ser sus tres únicas herma- 
nas de madre, D/ Isabel, D.' Elvira y D/ María, que casaron respectiva- 
mente con D. Fadrique de Toledo, Duque de Alba; con D. Alonso de So- 
tomayor, segundo conde de Belalcázar, y con D. Alonso de Estúñiga, 
segundo Duque de Plasencia, sobrino de dicha señora. Y si respecto de la 
primera pudiera haber alguna dificultad, por ser probable que en aquella 
fecha estuviera ya casada, estendamos la hipótesis á la hija de Nebrija, Fran- 
cisca, tan docta en la gramática, que se dice suplia á su padre en sus ausen- 
cias en la cátedra de Alcalá. 

De los demás alumnos que escuchan la lección del Maestro, el cuarto, 
después de las tres jóvenes citadas, y que ostenta en el pecho la cruz de Al- 
cántara, debe ser el primogénito de Nebrija (i), Marcelo, caballero de aque- 
lla Orden y autor de obras muy conocidas. También se ve la misma insig- 
nia sobre la vestidura del Maestro; pero las esperanzas que pudieran ofrecer 
estos datos de hallar algunas noticias nuevas de la vida del célebre gramático, 
han resultado fallidas, por no existir /^n/^fra^ que se refieran á Nebrija entre 
los papeles de las Ordenes militares. 

No es fácil señalar los nombres de los otros seis jóvenes que asisten á la 
cátedra, pues aunque se sabe que fueron sus discípulos Cisneros, Fernan- 
Núñez (el Pinciano]^ Florián Docampo, el Dr. Azpilcueta, Juan Ginés 
de Sepúlveda, D. Juan de Fonseca, Obispo de Burgos, D. Gutierre de To- 
ledo y otros, á la dificultad de precisar los años se añade la imposibilidad 
de reconocer á cada uno por su retrato. 

Como nueva confirmación de que el manuscrito perteneció al mencio- 
nado Maestre, se halla en el r." de la segunda hoja, y en el centro de la orla 
inferior el escudo de armas de su casa, banda trasversal de sable en campo 
de plata sobre la cruz de Alcántara. 

En la orla que rodea la miniatura, el artista, con evidente alusión, pintó 
junto á la espalda de Nebrija una urraca con el pico abierto ; y en la parte 
superior de la orla, quizá sin intención, una granada. 

No hay para qué hablar aquí del favor que disfrutó Nebrija en su tiem- 
po (2), ni de la importancia de su enseñanza oral y de sus escritos; mas el 
siguiente curioso Diálogo inédito, tomado del Viaje á Turquía de Villa- 
lón (3), demuestra que no le faltaron censores, y que su saber no fué tan 
universal mente reconocido. 

He aquí el diálogo : 



(l) Además de éste tayo Nebrija de su mujer D.* Isabel de Solis, otros cinco hijos: Alfonso, 
Caballero de Santiago; Xanto, colegial de San Clemente de Bolonia, Alcalde de la Audiencia 
Real de Granada; Fabián, Consiliario del Colegio de San Ildefonso de Alcalá en 1512-1514; Se- 
bastián, Antonio y Francisca, casada con Juan Romero. 

(2) Segt&n el P. Sigñensa, hizo para los Reyes Católicos «la acertada, aguda y grare empresa 
de las saetas, coyunda y yugo con el alma TVinto mom^ que í>ié ingeniosa alusión*. 

(|l) Folios 94 y 95 del manuscrito de la Biblioteca Nacional, M-629, que muy pronto dará á 
conocer nuestro compañero D. Manuel Serrano. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. ii 

Perfro.— ¿Todavía se lee la gramática del Antonio? 

Juan. — Pues ¿quál se había de leer?; hay otra tnejor cosa en el mundo? 

P. — Agora digo que no me maravillo que todos los españoles sean bar- 
baros, porque el pecado original de la barbarie que á todos nos ha tenido, 
es esa arte. 

/. — ^No 08 salga otra vez de la boca, si no queréis que quantos letrados y 
y no letrados hay os tengan por hombre extremado y aun necio. 

P.-^¿Qué agrabio me hará ninguno desos en tenerme por tal como él 
es? No me tenga por más ruin, que lo demás yo se lo perdono. Entre tanto 
que está el pobre estudiante tres ó quatro años decorando aquella borrache- 
ría de versos ¿no podrá saber tanto latín como Cicerón? ¿No ha menester 
saber tanto latín como Antonio qualquiera que entender quisiere su arte? 
¿Qué es la causa que para la lengua latina, que bastan dos años, se gastan 
cinco años y no saben nada, sino el arte del Antonio? 

•/. — ^Antonio dexó muy buen arte de enseñar, y vosotros dezid lo que qui- 
siéredes, y fué español y hemosle de honrrar. 

P. — Ya sabemos que ftié español, y docto, y es muy bien que cada uno 
procure de imitarle en saber como él; mas si yo lo puedo hacer por otro 
camino mejor que el que él me dejó para ello, ¿por qué no lo haré? 

•/. — ^No le hay mejor. 

P. — Esa os niego y quantas al tono dixeredes. Pregunto: italianos, fran- 
ceses y alemanes, ¿son mejores latinos que nosotros ó peores? 

/.—Mejores. 

P.— ¿Son más hábiles que nosotros? 

•/.—Creo yo que no. 

P.— Pues, ¿cómo saben más latín sin estudiar el arte del Antonio? 

y.— ¿Cómo sin estudiarle? Pues no aprenden por él la Gramática? 

P.— No: ni saben quién es, que tienen otras mil artes muy buenas por 
donde estudian. 

J. — ¿Que no conocen al Antonio en todas esas partes ni deprenden por 
él? Agora yo callo y me doy por subjetado á la razón. ¿Qué artes tienen? 

P.— De Erasmo, de Phelipo Melanthon, del Donato; mirad si supieron 
más que nuestro nebrisense. Cinco ó seis pliegos tiene cada una, sin versos 
ni burlerías, sino todos los nombres que se acaban en tal y tal letra son de 
tal género, sacando tantos que no guardan aquella regla, y en un mes sabe 
muy bien todo quanto el Antonio escribió en su arte.» 

Después de la miniatura y en el folio i.* r.* empieza el texto: Prima no- 
minis declinatio. Nominativo hec musa y etc. Inicial y orla de oro y colores 
en las mái^enes, excepto en la derecha. En el centro de la inferior el escudo 
de armas ya descrito, con dos niños por tenantes. 

En el folio 15 v.* acaba el libro I y empieza el II con estas palabras: 
JJber secundas De genere atque declinatione nominis etc. De prceteritis et 



12 REVISTA DE ARCHIVOS, 

supinis verborum. Prcemittitque proemium de patriae antiquitate et parenti- 
bus auctoris. 

Este proemio que empieza en el folio 16 r." con el verso: 
Est locus hesperice qua bethis arundine cinctus 
se halla en el impreso después de la Dedicatoria y sólo ofrece estas variantes: 

Verso 6.* (MsJ Excludit foetus incubat et refovet. 
» (lmpr,J j> » incubituque fovet. 

Verso 13.'* ("MsJ Dum vehiturcurru per inhóspita rura marísmae. 
» (Impr,) » » » » » tesqua » 

Además el impreso dice tigris donde el manuscrito nebris; 7, quantum a 
Nebrida dictusager^ por quam a nebrida^ etc.; al hablar del lugar de su na- 
cimiento, Nebrissa^ de nebris^ Baccho sacra» 

Folio 31 r.", Liber III. De erotygmatis, hoc est, de interrogationibus... 

Folio 50 r."", I III, en la margen superior, sin más epígrafe. 

Folio 70 r,", V, ídem, id. 

Folio 87 r.^, Aelii Antonii nebrissensis introductionum latinarum secun- 
da editio explicita. 

Folios 87 v.' y 88 en blanco. 

Folio 89 r.^ Barbarismus est una pars orationis vitiosa, etc. Acaba en el 
folio 96 V.* con las palabras... trotarías vexit ad urbes. 

Hojas de vitela de 284 por 195 mm. Texto de 18^5 por 115. Iniciales y 
capitales de colores sobre planchas de oro bruñido. Letra del siglo XV. 

Es de sentir que los escasos recursos de nuestra modesta empresa no nos 
hayan permitido reproducir en fototipia la preciosa encuademación mu- 
dejar de este manuscrito. 

Los comentarios ó glosas marginales del manuscrito, son diferentes de 
las del impreso, y en el tratado De quibusdan verborum considerationibus 
aliis^ el impreso tiene 18 líneas menos que el manuscrito. 

Falta también en éste la división de capítulos y hasta carece varias veces 
de epígrafes, como también De ordine partíum orationis^ las Diferencias de 
Valla, etc., etc. 

Esta segunda edición á que me refiero parece que empezó á imprimirse 
en 148Q, y al siguiente, dice Méndez que se imprimieron más de i .000 ejem- 
plares que se vendían á 6 argénteos, (6 r. de plata de á 15 cuartos, poco más 
ó menos). Cítala Méndez respecto al año 1493 con este título: Aelii Antonii 
Nebriss... introductionum latinarum secunda editio ad praeclariss: adolescen- 
tem Guterrium a Toleto Salmaticensis Academise Prassulem B. M. feliciter. 
(S. 1. n. a.) 

A. Paz 7 Mella. 



V 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 1 3 



ffOTlClA DIÍ LA YIDA Y OBRAS 



DI 



ID. FeLSOTjLaJL de Osiyéingos 



II. 



Gteyftxiffos eix Ingrlaterra. 
1837-43. 

InitálaM en Burton Oe«eefU.— Proiigue bu oonespondenoia con MaBsamAU. — Mái notlolaB de bu 
profeBoxado en el Ateneo de Madrid: la enseñanza del árabe y de otraB lengnai BabiaB Inme- 
diatamente deepnés de este profeaorado; Estébanes Calderón, Bermudes de Sotomayo y Crena» 
—QayángOB y CastellanoB: profesorado de éste en el Ateneo y otros centros clentificos y lite- 
rarios; Juicio que le merece á QayángoB: Oayángos corresponsal en Londres de la Academia 
Española de Azqueologia. — Su Juicio acerca del estado político de España: recuerdos de un 
miliciano: la compañia.de Granaderos del 6.<> batallón de la milicia nacional de Madrid. — 
Amibos de Oayángos en Faris y Madrid; Massamau, los Madraxos, Ochoa, Viardot, Taylor, 
Dárila» Castellanos, Estébanes Calderón, Villalobos, etc. — De BurUm Oreteent á Wobwm Buil- 
dimg$; de aquí á Bwion Sk-eet; vuelta á Burton Crescent.— Vida, doméstica de Oayángos: apuros 
y bienandanzas. — Oayángos y las Sociedades oieutificas y literarias de Londres: gestiones de 
Ticknor para que se dé noticia de una obra de Prescott; dala Oayángos en The Edinbvargh üíe- 
view' lord Holland y Holland ffoute; una comida; cómo se conocieron personalmente Ticknor 
y Oayángos. —Educación social que éste habla recibido en España: continúa frecuentando en 
Inglaterra la vida de sociedad y asiste á los parfi».— Las familias Oayángos y Adolphus. — 
Otros amigos de Oayángos en Inglaterra. — Lengua y literatura de loe morieeosi era apenas cono- 
cida en y fUera de España; importante articulo de Oayángos acerca de ellas en The Britieh and 
Fúreign Beview; su trascendencia para la literatura aljamiada y la historia de los moriscos; 
notable carta que dirige á Oohoa.— Noticias literarias, artísticas y musicales.— Oayángos y el 
guitarrista Ciebra; ¿quién era este? — Trabi^os históricos de Oayángos, especialmente The hit- 
tory ^ Me JTotammedon Dina»tyu in Spain; otras'obras empesadas y no concluidas. — Anuncia 
á Massamau su propósito de yolrer á España.— Oayángos y El Solitario: primera carta de éste 
en Madrid á aquél en Londres: tratan con predilección en sus cartas de moriscos y literatura 
aljamiada: la HUtoria de loe Morieeoe^ de Oayángos, y su importancia : geografía y epigrafía 
arábigo eipañalas: venta y compra de libros: erudición bibliográfica: buscan, copian, allegan 
y coordinan nuestros cancioneros y romanceros; proyectos de una Bittoria de to Littratwra 
Bepañota y de una CoUeeián de Crónteat: Oayángos y la literAtuia caballeresea. —Oayángos 
levemente eníisrmo. 

Instalado con su esposa y su niña en Burton Crescent (la madre de Ga- 
yángos había fijado su residencia en París y por esta época estaba hacía 



14 REVISTA DE ARCHIVOS, 

nueve meses sin paga, como todas las viudas españolas), prosigue su cariño- 
sísima correspondencia con Massarnau. Que hablen sus propias cartas. 

^Londres^ i.* de Enero de 1838. Querido Santiago: Por muchas razones 
he diferido hasta el presente el contestar á tu última; una de ellas, y no la 
menos poderosa, por cierto, siendo, que, como á principios de año tienen 
siempre vacaciones los empleados del Museo (i), calculé me quedaría más 
tiempo para dedicarlo á mis amigos y contestar á las muchas cartas que te- 
nía ¿endientes. 

Tú, que ocupas entre aquéllos un lugar preferido, debías ser el primero; 
y en efecto, observarás que mi carta lleva la fecha del día i." Comenzare- 
mos, pues, con la fórmula de costumbre, especie de salám ó :{alema que 
entre otras muchas cosas se nos ha pegado de los árabes, y diremos : que 

^ vivas muchos años, ó como dicen los ingleses, many happy returns. 

Yo continúo y pienso continuar, si Dios no manda otra cosa, trabajan- 
do como un ganapán, y en todo este año trataré de dar una prueba (que 
puede muy bien no serlo para mis amados compatricios) de mis adelantos 
en la algarabía (2), aunque de algunos días á esta parte me ha puesto muy 
hueco cierta carta que he recibido de Madrid, en la ^ue me anuncian, que 

I por haber sido nombrado Calderón á la jefatura política de Cádiz, la cáte- 

* ara que en el Ateneo desempeñaba la ocupa en el día otro discípulo: en una 

palabra, que han sido tan admirables mis lecciones y tan felices sus resulta- 
dos, que, aunque la Parca fiera cortase el hilo de los doce holgazanes que, 
por no saber á dónde ir se venían á calentar á mi cátedra, es de creer que 
no se viese el Ateneo científico privado de tan útil enseñanza, y que, en un 

; apuro, el portero que me encendía las luces salvaría el compromiso. De 

Calderón, pase, porque al fin sabía las letras; pero el otro, que ni leer po- 
díall No sé de qué maravillarme más; si de la audacia del maestro ó de la 
paciencia de los discípulos (3). 

íi) Como se ve Gayángos trabajaba en el Museo Británico. 

(2) Debe de referirse á la Historia de las dinastías mahometanas en España, 

(3) Danos aquí Gayángos curiosas noticias de su profesorado y del de otros en 
el Ateneo. He aquí datos concretos. El mismo D. Serafín Estebanez Calderón 

f^ escribía á Gavángos en % de Noviembre de 1837: cEstoy hecho cargo de la cátedra 

de árabe, miércoles, v sábados; Usoz tiene la de hebreo y Lozano la de griego. 
Si yo marcho á Sevilla, vuelve á quedar manca la enseñanza. Sol ha venido á 
matricularse y no ha dejado de adelantar». Desentrañemos el sentido de este pá- 
rrafo. Ya dije que comenzó á explicarlengua griega en el Ateneo D.Saturnino Lo- 
zano y Blasco e) curso de 1836-37, quien continuó enseñándola los de 1837-38, 
1838-39 y 1839-40, y que el hebreo no se explicó el primer curso, es decir, el de 
1836-^7, pero c^ue el de 1837-38 comenzó á enseñarlo y lo dejó ai poco tiempo don 
Luis Usoz y Río, desapareciendo en los sucesivos curaos del cuadro de enseñanzas. 
En cambio, el árabe explicado por Gavángos el curso de 1836-37, apenas se enseñó 
el de 1837-38. Con la marcha de Gayángos á Londres en el verano de 1837, Que- 
dóse manca esta enseñanza, en la que le sustituyó su discípulo D. Serafín Esteba- 
nez Calderón en el de 1837-38. Tenemos los siguientes testimonios: en el Libro 2.^ 
de Actas de la Junta gubernativa del Ateneo^ sesión del 1 5 de Septiembre de 1837, 
consta que se ofreció el Sr. Calderón para enseñar la lengua árabe [ío\. 10 v.°) y en 
t\ Libro I.® de Actas de Juntas generales del Ateneo, aue el Presidente D. Salus- 
tiano Olózaga, en junta general de 31 de Octubre ael mismo año, manifestó 

tue se abrirían las cátedras del Ateneo á principios de Noviembre, estando don 
erafin encargado, miércoles y sábados, del idioma árabe (fol. 86 r.). En efec- 
to, resolvió la Junta de Gobierno que se abriesen las cátedras el lunes 6, expli- 
cando D. Saturnino Lozano y Blasco lengua griega, martes y viernes; D. Luis 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 15 

Válgame Dios, si Dios es Alá, y si no válgame Alá, decían los moriscos 
aljamiados al oir á alguno de aquellos truhanes, cristianos viejos, de cara 



Usoz y Río lengua hebrea, lunes y jueves, y D. Serafín Estébanez Calderón 
lengua árabe, miércoles y sábados, todos de seis á siete de la lAtát (Gaceta de 
Madrid y nüm. 1.069, jueves, 2 de Noviembre 1837, p. 4, col. 3.*) Alas de 
griego y árabe, que ya existían desempeñadas por los Sres. Lozano y D. Se- 
rafín Estébanez Calderón , seañadió la de hebreo por D. Luis Usoz y Río 
(Gaceta de Madrid^ núm. 1. 109, martes, 12 de Diciembre 1837, p. 3, col. 3.*) 
• Al año siguiente ( Octubre del 37) el cuadro de enseñanzas se amplia extraor- 
dinariamente. Serafín Calderón estaba encargado de la de Árabe»... dice D. Ra- 
fael María de Labra (pág. 79 de su obra El Ateneo de Madrid.., Madrid 1870, 8.®) 
El profesorado de Calderón en el Ateneo en el curso de 1837-38 fué, pues, un hecho 
y, sin embargo, en el Cuadro de oficios^ del año anterior de 1837, Cátedras ^ en 
que figuran como catedráticos de Griego D. Saturnino Lozano, y de Hebreo 
D. Luis Usoz V Río, no figura el Árabe, ni Estébanez Calderón (Véase la Guía de 
forasteros en Madrid^ para el año de 1838. Madrid, en la imprenta Nacional, 8.% 
pág. 206), omisión que se explica fácilmente. A esta Guia se comunicaban los 
datos á fines del año anterior ó principios del mismo año: en el caso presente para 
la Guía de 1838, dieron los oficios del Ateneo del año anterior 1837; 1^* Sera£bi 
tué nombrado jefe político, con destino á Cádiz, en virtud del Real decreto de 9 
de Noviembre de 1837, pero no tomó posesión de su cargo porque no la abonaban 
ni la débil constitución del Gabinete que entonces regía los destinos de España, 
ni la proximidad de unas elecciones, de las cuales quedaba aun pendiente ía fu- 
tura dirección de los negocios. Aguardó para resolver á que se reunieran aquellas 
nuevas Cortes y fué nombrado jeté político de Sevilla por otro decreto de 12 de 
Diciembre del propio año, empleo que aceptó al punto. (Véase El Solitario y 
su tiempo y ya citado, tomo II, p. 7-15); en todo ese lapso de tiempo, desde prin- 
cipios de Noviembre explicó su cátedra, siendo uno de sus discípulos D. León 
'Carbonero y Sol; pero, al ser nombrado jefe político de Sevilla, dejó «manca la 
enseñanza», como él dice, y húbose de proceder al nombramiento de nuevo ca^ 
tedrático. A este nuevo catedrático debe de referirse Gayángos con la frase t pero 
el otro que ni leer podiall...» ¿Quién era? Casi seguramente D. Rafael Tundidor 
de Flores. He aquí las pruebas: en dicho Libro 2.® de Actas consta oue en la 
sesión celebrada el día 12 de Diciembre del año referido por la Junta guoernativa 
del Ateneo, se manifestó que dicho señor se encargaría de la cátedra de Árabe y 
se comisionó á D. Ramón de Mesonero Romanos para que informase (fol. 13 v.**) 
y en la del 11 de Enero de 1838 se acordó que la cátedra de Árabe quedase sus- 
pensa hasta encontrar persona idónea que la desempeñase (fol. 14 v.^j.^Por eso 
en el Semanario pintoresco (t. III, núm. 94, 14 de Enero de 1838, p. 42G), en un 
articulo titulado Sociedades literarias y artísticas, — El Ateneo. — Él Liceo , que 
no está firmado y es del mismo Mesonero Romanos , al dar cuenta de las cátedras 
que se explican en el Ateneo , hay esta nota: c las de derecho patrio , hacienda, 
üteratura latina, árabe y hebrea, no están abiertas en el día». Pasóse, pues, sin 
cátedra de árabe el Ateneo hasta el curso stguietite , y de aquí en adelante para 
siempre sin la de hebreo , que D. Luis Usoz dejó á poco de encargarse de ella 
inmediatamente después efe dar los datos á la Guia en que figura su nombre 
y antes de la fecha del artículo de Mesonero Romanos , con lo que tenemos la 
explicación de figurar como catedrático en la Guía y no desempeñar ya la cáte- 
dra, cuando Mesonero publicó su articulo en el Semanario pintoresco. Las vicisi- 
tudes por que pasó la enseñanza del árabe en el Ateneo son las siguientes, que 
interesan mucho para juzgar de la transcendencia de la obra de Gayángos. Curso 
de 1838-39. En el mencionado Libro 2.^ de Actas consta que en la Junta gu- 
bernativa del Ateneo, celebrada el día 9 de Octubre de 1838, quedó determinado 
que empezaran las cátedras el 5 de Noviembre y que D. Francisco Bermúdez de 
Sotomayor diese árabe, martes y sábados, á segunda hora, es decir , á las siete de 
la tarde (fol. 19 r.), y en el Libro iJ* de Actas j también ya citado, que en la 
Junta general del Ateneo, celebrada el 12 de Octubre del mismo año, se leyó una 



i6 REVISTA DE ARCHIVOS, 

tostada y bigote retorcido que, de vuelta de Flandes ó de Italia, iban con- 
tando por los lugares sus fazañas j valentías; y lo mismo digo yo, al saber 
que D. Basilio Sebastián Castellanos está desempeñando con singular acier- 
to y gran despejo y facilidad la cátedra de Numismática y Arqueología en 
el dicho Ateneo. Añade mi autoridad (la Gaceta de Madrid) que no puede 
menos de alabar, al mismo tiempo que los profundos conocimientos del 
joven anticuario, su excesiva modestia, pues no fiando al calor é ímpetu de 
la improvisación sus sabias investigaciones, se presenta en la cátedra provisto 
de una Memoria ó disertación escrita, la cual lee al numeroso concurso de 
asistentes (ij. 



nota de los señores que habían aceptado cátedras y ofrecídose á empezar sus lec- 
ciones el 3 de Noviembre próximo y en ella figura dicho D. Francisco con árabe 
(fol. 102 v.°). Datos que están confirmados por el Semanario pintoresco (t. III, 
28 de Octubre de 1838, p. 759), donde en un artículo titulado Ateneo científico y 
literario f sin firmar, pero que es del citado Mesonero, se anuncia que se abrirán 
las cátedras el 5 de Noviembre y está como catedrático de árabe D. Francisco, 
miércoles y sábados, á las siete, y por la Guia de forasteros en Madrid, psLTB. el 
año 1839 (Madrid: en la imprenta Nacional, 8.% p. 208 y 209, Ateneo de Madrid, 
cátedras para el año de 1830) en que figura también con áraoe. Curso de 1839-40. 
En el mismo Libro 2.®, en la Junta gubernativa de 28 de Septiembre de 1839, se 
adjudica árabe á D. Francisco, miércoles y sábados, de ocho á nueve, y se acordó 
dar principio á las clases á mediados del mes próximo (fol. 24 r.), lo que se en- 
cuentra confirmado en la Guia de forasteros en Madrid, para el año de 18^0 
(Madrid: en la imprenta Nacional, 8.% p. 224, Ateneo de Madrid, Cátedras], donde 
se incluye á D. Francisco con árabe. Curso de 1840-41. En el mismo Ltbro 2.**, 
en la sesión celebrada por la Junta gubernativa del Ateneo el día 8 de Noviem- 
bre de 1840, se da cuenta de la renuncia que éste hace de la cátedra de árabe 
(fol. 32 r.), y en la Memoria leida, como de costumbre, por el entonces secretario 
del Ateneo D. Fernando Alvarez en la Junta general de elecciones del 21 de Di- 
ciembre de 1840, figura como catedrático de árabe D. Carlos Creus (fol. 163 r. del 
Libro i-^ de Actas de las Juntas generales del Ateneo). El Ateneo de Madrid 
no figura ya en la Guía de forasteros en Madrid, para el año J0 1841, ni en las 
siguientes. Curso de 1841-42. En el tantas veces citado Libro 2.° de Actas, en 
la sesión celebrada por la Junta gubernativa del Ateneo el 29 de Noviembre de 
1841, consta el acuerdo de haberse abierto las cátedras el lunes 13, y figura don 
Carlos Creus con árabe literal, miércoles de seis á siete (fol. 41 v.**). Curso de 
1842-43. En la del 26 de Noviembre de 1842 de dicha Junta gubernativa, se dio 
cuenta de que D. Serafín Calderón había aceptado la cátedra de árabe, cuyas ex- 
plicaciones serían los martes y sábados, de siete á ocho de la noche (fol. 48 v.**) 

He aquí cómo el mismo Estébanes resume, aunaue no completa, en su Discurso 
pronunciado en la apertura de la cátedra de Árabe del Ateneo (Semanario pin^ 
toresco español, Madrid, núm. ^, 12 de Noviembre de 1848, p. 365 y 360), la 
historia de este profesorado: cD. Pascual de Gayángos fué el primero á quien cupo 
la suerte de iniciar en el Ateneo de Madrid la enseñanza de este idioma en 1835 
y 1836. En la necesidad de alejarse de este país entré yo en su lugar, si reempla- 
zando en verdad su buen celo, ageno siempre de la pretensión de poder susti- 
tuirle en idoneidad y conocimientos. Obligado yo también á pasar á otras pro- 
vincias á desempeñar cargos oficiales, hube de dejar vacío este puesto, que lo 
Uenó cumplidamente, aventajándome en el desempeño, D. Carlos Creus , edu- 
cado en Oriente v familiarizado desde sus primeros años con el árabe vulgar y 
erudito, entre los Maronitas del Líbano y entre los ülemas. Doctores y Alfaquíes 
del Egito. Llamado D. Carlos Creus á llenar un destino importante en nuestra 
diplomacia tuvo esta corporación el honroso recuerdo para mí de volverme á 
encargar de la enseñanza del árabe, recuerdo lisongero puesto que volvía á sus- 
tituir á una persona tan peritai. 

(x) Hé aquí las palabras textuales de la Gaceta de Madrid, núm. 1.109, mar- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS* 17 

Dicho profesor me escribe rogándome le envíe una obra elemental de 
Archiologia (asi escrito, como archiduque, archipámpano, archipiélago), 
«pues has de saber, continúa, que me han hecho catedrático del Ateneo y ya 
llevo cinco lecciones de la Historia de las Artes de imitación, que he tomado 
por punto de este año. Además, soy catedrático de la misma facultad en el 
Colegio Universal de Umanidades [con u) de Fáfregas, en el que explico 
por medio de la Numismática, cuyos elementos se imprimirán uno de estos 
días compuestos j>or mí» 

Y como yo quiero mucho á Castellanos, es menester que me asistas en 
buscarle libros que traducir^ para que salga honrosamente del paso. Los 
franceses, que han escrito lecciones elementales sobre todas las facultades, 
no habrán dejado de escribir sobre esa. Mándame el título de alguna obra 
buena y yo se la encargaré á algún librero de aquí (1). 



tes, 12 de Diciembre 1837, p. 3, col. 2.': cCl profesor de arqueología D. Basi- 
lio Sebastian Castellanos, va leyendo discursos muy recomendables, y que prue- 
ban haber dedicado un estudio y reflexión profunaa sobre dicha ciencia, nueva 
en España. Alabamos la modestia del Sr. Castellanos y del Sr. Revilla (*) en no 
ñar á su palabra, sino al papel sus lecciones, porque así se estimularán otros á 
estas empresas literarias; pero creemos que no tienen motivo para desconfiar de 
que su imaginación y talento serían demasiado fecundos para hacer brillar su 
oración •• 

(i) En el Libro 2J^ de Actas de la Junta Gubernativa del Ateneo consta en el 
acta de la sesión del día 23 de Octubre de 18^7 (fol. 12 r.) haber manifestado el 
Sr. Mesonero Romanos cque O. Basilio Castellanos, seeún había propuesto don 
Serafín Calderón, se ofrecía de dar algunas lecciones de Arqueología, Se resol- 
vió que dicho Sr. Mesonero se pusiera de acuerdo con el expresado profesor». En 
la de 10 de Noviembre (fo). 12 v.^) habiendo manifestado Mesonero que Castella- 
nos desempeñaría la cátedra de Arqueología los domingos, se acordó se oficiase 
á Castellanos para el efecto. En la de 25 de Marzo de 1838 (fol. 17 v.^) se acor- 
dó, á petición suya que su cátedra de Arqueología se trasladase á las noches del 
miércoles, después de la cátedra de Historia de D. Antonio Benavides. En la del 




leiianos ios miércoles ae 7 a o, rsumismatica apitcaaa a la legtsiacion española 
(fol. 24 r,), y en la del día 8 de Noviembre de 1040 (fol. 31 r.), es nombrado D. Ba- 
silio profesor de Elementos de historia y arqueología nniversal los martes de 6 
á 7. Los mismos testimonios encontramos en el Lthro i.^ de Actas de las Juntas 
generales del Ateneo ^ por donde consta que en la celebrada el día 12 de Octubre 
de 1838 se leyó una nota de los señores que habían aceptado cátedras del Ateneo 

Lofrecídose á empezar sus lecciones el 5 de Noviembre próximo, figurando don 
isilio con la Arqueología (fol. 102 v.^). En la Aíemorta que leyó en la Junta 
general de elecciones del 21 de Diciembre de 1840 (fol. 163 r.°], el entonces se- 
cretario D. Fernando Alvarez, fígura D. Basilio como catedrático de Elementos 
de Historia y Arqueología universal. Confirmase lo dicho por la Guía de/oras^ 
teros en Madrid , para el año de 1838 (Madrid, en la imp. Nacional, 8.% p. 206, 
Ateneo de Madrid ^ oficios del año anterior de 1837, cátedras) y vara el 
año de 1839 (Madrid: en la imp. Nacional, 8."^, p. 208 y 209, Ateneo áe Madrid^ 
cátedras para el año de 1839), donde vemos á Castellanos como catedrático de 
Arqueología en el Ateneo los cursos de 1837-38 y 1838-39. cA poco, en 1838, se 
creaban otras cinco cátedras: la de Arqueología, entre ellas, desempeñada por 
Castellanos», dice Labra en su obra El Ateneo ^ pág. 79, ya citada. En el Sema^ 
nano pintoresco (t. III, núm. 94, 14 de Enero de 1830, p. 426), fígura la cátedra 

(*) D. Jote de la RevllU que habla reemplaaado i D. Alberto Llita «n la cátedra de Liteirntn- 
xm española. 

2 



♦ -* 



i8 REVISTA DE ARCHIVOS, 

«La milicia como siempre», dice nuestro furriel, «hoy salen los cazadores 
de nuestro 6.** batallón á los montes de Toledo con una columna que va á 
perseguir á Palillos, y yo me libro de este chubasco porque soy de la pri- 
mera compañía y no cazador de algún tiempo á esta parte ( i)». 

Aquí todo sigue su curso ordinario; el camino de Birmingham (2) tiene 
ya 72 millas; los radicales (y entre ellos mi buen suegro) más ñeros que nun- 
ca, el tiempo templado y alguna nebulilla que otra. El otro día tuvimos 
una friolera, de eso que aaui llaman seafog^ y que yo llamaría con más 

{)ropied lobreguez y tinieblas; vapor espeso y amarillento aue se mete por 
a boca abajo y por las narices arriba, obstruyéndote no solo el paso, sino 
también la respiración, aunque es cierto que para este último mal acaban de 
inventar una especie de trompa, que llaman respirators^ la cual te atas de- 



de Arqueología por Castellanos, y en el mismo Semanario pintoresco (t. III, 28 
de Octubre de 1038, p. 758), consta que Castellanos había de explicar arqueolo- 
gía los jueves á las siete y media. En el Liceo Artístico ^ Literario de Madrid, 
fundado por D. José Fernández de la Vega, fué catedrático de Numismática en 
el curso de 1838-39, (véase el Liceo Artístico y Literario Español y periódico 
mensual, núm. i.", t. i.**, Enero de 1838, p. 52). Además, en las enseñanzas da- 
das por el Instituto Español, fígura en la Sección de ciencias y literatura don 
Sebastián Fábregas, como consiliario segundo y catedrático de Geografía, (Guía 
de forasteros en Madrid y para el año de 1840. Madrid: en la imprenta Nacional, 
páginas 226 y 227), que es precisamente el Fábregas del Cole¿^io Universal de 
Humanidades, en el cual se estableció antes que en ningún otro centro científi- 
co de España una cátedra de Arqueología, regentada por D. Basilio (p. III del 
tomo I (Madrid, imp. de la Compañía Tipográfica, 1838, 4.°, czvi p.) de la Gale- 
ría numismática universal^ ó Colección de monedas, medallas y ba¡o-relieves, 
antiguos y modernos, descritos por don Basilio Sebastián Castellanos, don Pedro 
González Mate y don Francisco Bermúdez de Sotomayor, con una Introducción 
extensa á la numismática que puede servir para el estudio elemental de ésta, 
compuesta por el expresado Sr. Castellanos). A este tomo I , que no es más que 
la dicha introducción, es al que D. Basilio se refería cuando escribió á Gayángos 
aquello de la Numismática f cuyos elementos se imprimirán uno de estos días 
compuestos por mí>. En una palabra, D. Basilio desempeñó á la vez las cuatro 
cátedras de arqueología que hubo entonces en Madrid ; cuádruple profesorado 

3ue se ostenta en la Cartilla numismática, ó repertorio de las palabras técnicas 
e la ciencia de las medallas, escrita para el uso de los alumnos de la cátedra de 
Arqueología del Colegio Universal de Humanidades de D. Sebastián de Fábregas 
y de los de la misma ciencia del Ateneo, Liceo é Instituto Español, por el pro- 
fesor de ellas D. Basilio Sebastián Castellanos... Madrid: Imp. de J. Sancha, 1840, 
4.", 44 p. (con una lámina de 29 improntas de medallas). — D. Sebastián Fábre- 
gas escribió un Método para aprender á leer el inglés por reglas, tanto en prosa 
como en verso, — Madrid: Repullés, 1829, 8." m., y una Gramática inf¡lesavi^T2i 
uso de los españoles. — Madrid: Repullés, 1839, 8.", y tradujo del francés el Com- 
pendio de Geografía Universal, de* Adrián Balbi. — Madrid: Imp. de D. Emilio 
Fernández de Ángulo. — 1836-37, 3 vol. en 4.* 

(1) Referencia á las correrías, encuentros y escaramuzas que las bandas del 
célebre cabecilla carlista Palillos hacían á fines de 1837 desde los montes de To- 
ledo, destruyendo las poblaciones, interceptando la correspondencia y aislando 
entre sí los distritos de Madrid, Toledo, Extremadura, la Mancha, Jaén, Córdo- 
ba y Sevilla. 

(2) Capital del condado de Warwick, Inglaterra, á orillas del Rea, afluente del 
Tame, población eminentemente obrera, de la que parten hoy siete líneas en to- 
das direcciones: la de Londres á Birmingham es una de las más antiguas de In- 
slaterra , ñié construida por el célebre Roberto Stéphenson , que se estableció en 
Londres (1837) como Ingeniero jefe de ella , é inaugurada en 1838. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. ig 

tras y vas por la calle muy confortable^ sin más inconveniente que el de 
parecer un elefante. 

Dávila (i) salió de aquí para Londres en compañía de los Coulson (2) 
(dice que se casará en breve ¡.También se ha aumentado el número de ingle* 
sas maridadas á españoles con una Miss Pattieson, hija (antes del casamien- 
to) del Director del Banco, la cual se ha casado con un tal López, amigo y 
tertuliano de las Torres (3). 

El jueves fui á un party (4) que dieron las Shinvuins (cómo demonio se 
escribe este apellido), y en mi vida he visto un retaSlo más completo de vie- 
jos y viejas. V qué musical 1 A cada cuarto de hora el Sr. de Torres y sus 
hermanas nos regalaban los oídos con un trío, ó alguna otra friolera de 
Rossini. 

Adiós, querido Santiago. Tuyo siempre. Pascual (Rúbrica)». 
Sobrescrito: «Monsieur de Massarnau — Rué St. Lazare, n.® 25. — 
París». 

%Enfieldy i.'de Abril de 1838. Querido Santiago: No he contestado antes á 
tu carta, primero porque el viaje de mi madre (que espero habrá ya á estas horas 
salido de esa (5}) me ha ocupado mucho, y después, porque hemos ido á hacer dos 
ó tres visitas en varios puntos del campo. De vuelta á Londres nos hallamos 
ahora aquí con Mr. Mark, ex-consul de Málaga y su amable familia, con quienes 
pasaremos algunos días antes de volver á engolfarnos y perdernos en el bullicio 
y nieblas de Londres. En el campo hace un tiempo delicioso y algunos días sere- 
nos me han traído á la memoria el cielo transparente de España. 

Grace dicen que está con su marido en Spa (6). Miss Adolphus, que se intere- 
sa mucho por tí, me dijo días pasados que Miss Bookwail, que daba lecciones en 
Brighton, se ha retirado y que, si te presentases en aquella ciudad, no sería 
difícil el hacerte con su practice. Tú sabrás mejor que yo lo que esto signiñca, yo 
no lo entiendo (7). 



(i) ¿Luis Dávila, secretario que ñié de la Real Maestranza de Granada ó 
Juan de Madrid Dávila, uno de los miembros de la comisión nombrada en Sep- 
tiembre de 18^5 para la redacción del proyecto de ley electoral de Mendizábal? El 
Dávila á que Gayángos se reñere iba con frecuencia de París á Londres, y por si 
alguno de mis lectores se empeñase en reconocerlo y seguirle algún día la pista, 
le diré que sus señas eran : el estar diciendo durante dos años que se.iba á casar 
inmediatamente , sin que yo haya podido averiguar si efectivamente se casó, y el 
haberse cdejado crecer un bigote tan descomunal, que más bien parecía gato mon- 
tes que no hombre». 

(2) ¿La familia del Sr. Guillermo Coulson, uno de los sesenta miembros que 
componían la Sociedad para lavrop gación de ios conocimientos titiles? 

(3) Las recepciones de esta famil u se verifícaban los jueves. 

(4) Función , convite, tertulia , reunión escogida de personas para comer jun- 
tas ó divertirse. 

(5) De París. 

(o) Capital de cantón, del distrito de Verviers, provincia de Lieja, famoso bal- 
neario desde principios del siglo XVIIl, visitado por Emperadores y Reyes y por 
gran número de extranjeros. 

(7) Signifíca que Miss Bookwail daba lecciones de piano en Brighton, y que al 
retirarse podía quedarse con su clientela (practice) b. Santiago de Massarnau, 

3ue era excelente pianista. Este, célebre ya por las reuniones que en su casa tuvo 
urante las largas temporadas que desde 1829 á 1837 pasó en Madrid, ñiese en 



20 REVISTA DE ARCHIVOS, 

Si está aun ahí Madrazo (i), dale espresiones de mi parte, con encargo de que, 
cuando escriba á Carderera (2), le diga que aquí estoy para servirle , que vivo en 
Woburn Buildings, i Tavistock Square, y que tendré el mayor gusto en saber de 
él y en servirle en lo que mande. 

También quiero me digas qué libros españoles modernos se hallan en esa , si 
hay algún librero que haga venir pronto lo que se le pida , pues aqui no hay quien 
se encargue de ello. Y si se encuentra el cNo me olvides», tEl Siglo XIX» y otras 
producciones literarias de la clase de periódicos (3). 

¿No piensas venir para la primavera? Cuánto me alegraría. Yo siempre traba- 
jando como un negro, de día y de noche, porque ahora se trata ya de la bucólica 
y que, como tú me decías, el tener una mujer wko wants to be in Society^ es muy 
dispendioso. 

No me dices si continúas haciendo tú mismo el chocolate si se casaron 

Viardot (4) y Dávila, si adoptaste en un todo, ó solo en parte el método 



1837 al extranjero, donde su gran talento era apreciado en todo su valer, siendo 
esto causa de nuevos viajes. cEn ellos trabó íntima amistad con Rossini, Bellini, 
Meyerbeer, Beriot, Moschelles, Henseit, Cramer, Schellinger y otras celebridades 
contemporáneas.....; en ellos adquirió gran caudal de conocimientos en literatura 

española y extranjera ; en ellos se le vio concurrir asiduamente á los círculos 

del autor de El Barbero de Sevilla , de Ochoa , de Dauzats , del barón Tay lor y 
del mismo Rey Luis Felipe». Fijada su residencia en Madrid de una manera defi- 
nitiva, creó en el colegio que tenía en compañía de su hermano Vicente, una es- 
cuela de artistas notables. — Brighton es la capital del Condado de Sussex, (Ingla- 
terra], situada en una pequeña bahía del Mar déla Mancha, al S. de Londres: ba- 
ños ae mar muy concurridos desde la época de Jorge II, y mucho más desde la de 
Jorge IV, que residía allí durante el verano, para lo cual construyó en la llamada 
Ciudad Nueva un Pabellón Real, 

(i) El pintor D. Federico Madrazo y Kuntz, hijo de D. José Madrazo v Agu- 
do, que á mediados de 1837 pasó á París desde España y luego á Roma á nnes de 
1840. 

(•^) D. Valentín Carderera y Solano, arqueólogo y pintor, autor de la Icono- 
grafía española. Entre las muchas comisiones oñciales que le encargó el Gobier- 
no, ñ^ura la que se le confío en 1836, de reconocer é inventariar las preciosidades 
artísticas de los conventos suprimidos en las provincias de Valladolid, Burgos, 
Falencia y Salamanca. Entonces principalmente se aficionó á la arqueología y bi- 
bliografía, por lo que estuvo en constantes relaciones con Gayángos. 

(3) Véanselos Apuntes para un catálogo de periódicos madrileños desde el 
año 1661 al 1870, por p. Eugenio Hartzenousch. — Madrid. — 1894. 

(4) Luis Viardot, literato francés, que viajó por España en 1823, lo que le afi- 
cionó á nuestra historia y literatura cristiana y musulmana, y fué director del 
Teatro Italiano con Robert en 1838 y sólo en Octubre de 1839. Dejó la dirección 
en 1840 al casarse con Paulina García, á quien acompañó en sus viajes musicales 
átoda ^ '-- ^ ... . X 

£55^1 

^* 

littérature en Espagne (1835, 8.**), trad. al castellano y al alemán; Notices sur les 

principauxpeintres d^Espagne (1839, S-^lí ^os Muséesd* Espagne, d^Angleterreet 
de Bel gique {1^4^, 12."); Histoire des Árabes et des Maures d'Espagne (1851, 
2 vol. o.^). Ha hecho, además, las siguientes traducciones francesas de obras espa- 
ñolas: de Don Qjuichottt (iS^6) y de las Nouvelles de Cervantes (1838, 2.* ed., 
1857, 12.^), y de la Histoire de soulevement d^ Espagne por el conde de Toreno 
{1838, 5 vol. 8.«) 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 21 

sanitario económico que te prescribiera el Barón (i), si se dicen y escriben 
por ahí muchos disparates respecto á nuestro desgraciado país y, por último^ 
si no te escriben tus amigos llenándote las cartas de amonestaciones, conse- 
jos y tantáleas esperanzas, poniéndote delante de los ojos mil mejoras y ven- 
tajas en que antes no pensabas, tratando por todos los medios posibles de ex- 
citar ru apagado ó adormecido amor patriae. A mí me escribe uno lo siguiente: 
•No seas tonto, chico, déjate de ingleses y de comer rosbif y plunpudin y vente 
>aquí, que ahora es el momento de que todos los jóvenes de talento acudan á re- 
icoger laureles (¿si lo dirá por equivocación en lugar de porrazos , multas y pri- 
•siones?) y á arrimar como buen patriota el hombro para la consolidación del Go- 
•bierno presente y de la libertad. Los caminos no están tan malos como se dice: 
>no hay dinero, es verdad, pero se va hacer un empréstito, y yo no dudo que en 
>el momento que te presentes te darán la cátedra de árabe en San Isidro , la cual 
>no se ha provisto por falta de competidores á ella.» 

¡Qué tal , para el tonto que se fíe! Yo no dudo que á tí te dirán otro tanto. 

Ahur, querido Santiago. Tuyo, Pascual. (Rúbrica). 

Sobrescrito: cMonsieur Massarnau. — Rué S^. Lazare, 25. — Parfsi. 

tLondreSy 8 de Septiembre de 1838 — i Woburn Butldings. Querido Santiago: 
Ya recibirías la carta que hará cosa de un mes te remití por conducto de Teja- 
da (2). Como no me has contestado aún á ella, temo no te hayas ido á Venecia, 
como pensabas. Nosotros seguimos todos buenos; yo trabajando como un perro, 
y olvidándome cada día más de que he nacido en España y soy español ; si lo lle- 
go á conseguir, me creeré feliz, porque mira que aquello se va poniendo en un 
estado que yal ya! Supongo que por más que te escriban de allí que todo va muy 
bien, no te irás á meter otra vez en las fauces del lobo , hacer centinela , correr á 
las armas, hablar de política, fumar el cigarrillo y maldecir á la Francia ó á la In- 
glaterra, causa única de nuestros males, porque si á los españoles los dejasen 
solos!... 

¿Está aún Madrazo ahí? Dile que he visto unos retratos dibujados con pluma y 
tinta de los reyes de España que había ó hay en el alcázar de Segovia (3); copiólos 
un inglés que viajaba por España en 1604, y, como puede muy bien ser que los 
tales retratos originales ya no existan en España, y estas copias parecen estar muy 



(i) Este barón era sin duda, como veremos después, vegetarista. Reñérese al 
barón Isidoro Severino Justino Taylor, viajero y literato francés, nacido en 1789 
y fallecido en 1879. Luis Felipe le conñó importantes misiones, entre ellas la de 
Duscar en España las obras maestras de arte que los aliados se habían llevado de 
Francia. Viajó por Alemania, Holanda, Inglaterra, Italia, España, Portugal, Gre- 
cia, Turquía, Asia Menor, Siria , Palestina y Egipto, y escribió entre otras obras 
un Viaje pintoresco á España^ á Portugal y á la costa de África^ de Tánger á 
Tetuán (1826 y sig., 4.°). Era desde 1837 comendador del ejército francés. Estuvo 
en relaciones constantes con Gayángos, y sobre todo con Massarnau. (Véase más 
arriba, p. loy 20, nota 7). 

(2) ¿D. Policarpo Diez de Tejada, á quien sus contemporáneos solían apellidar 
Tejada, D. Bartolomé Tejada Diez, caballero de Carlos III y arquitecto de la Aca- 
demia de San Fernando o D. Manuel Heredia y Tejada, arquitecto? 

(3) De estos reyes hay en el Departamento de Estampas de nuestra Biblioteca 
Nacional (Mes. 13, 28) unos il^urifej á lápiz hechos por D. Manuel Castellano en 
1846, con las inscripciones al pié y la indicación de los colores de los originales. 



22 REVISTA DE ARCHIVOS, 

bien sacadas, las calcaría para llevarlas á España— aunque quién piensa en volver 
á España, yo por mí no! 

Digo ¿qué tal nuestros soldados en Morella? ¡qué hazañas!, si donde hay un es- 
pañol tiembla el mundo (y á mí las carnes). Se conoce que la ciencia militar va 
haciendo progresos — ^los sitiadores necesitan tres días para abrir brecha en mura- 
llas de tierra, y, al acercarse las columnas de asalto, encuentran tales obstáculos, 
que sólo pueden verificar su ascenso uno á uno. Pues no digo nada las escalas, 
las faginas encendidas de los sitiados, los peñascos y armas arrojadizas de toda 
clase que lanzaban de lo alto de la muralla, etc. ¿No te recuerda todo esto el sitio 
de Alhama? (i). 

Fanny, la chiquitina y un nurse que tengo (no yo, la niña) llamado Suzanne, 
tan linda que te chuparías los dedos, han ido al campo por seis semanas — yo he 
preferido quedarme; pero iré á buscarlas. 

Adiós, buena maula; por el flanco derecho, á la dere... marchen. P. de Ga- 
yángos. (Rúbrica). 

¿Me disputarás aún que el día en que á la punta de la bayoneta tomamos el 
HospiciOy estaba mandado por la madrugada que nos fuésemos á apostar detrás 
del corral? — ¿Te acuerdas de aquél desplegue en guerrillas, aquél sigilo, aquél 
arrimar de escalas, aquél saltar de bardas, y después aquél silencio mortal y que 
nada bueno presagiaba , interrumpido por la pronta retirada de nuestra vanguar- 
dia, aunque con todos sus honores y aun con prisioneros de guerra? ¡Granade- 
ros! ¡P'irmes! el primero que se mueva le paso! ¡Preparen! á desplegar en 

columna! Qué remolino, qué caras de difuntos. (Rúbrica). • 

Sobrescrito: cMonsieurde Massarnau. — Rué de Helder, n.^ 17.1 

En las tres cartas que he transcrito mezcla Gayángos juicios acerca del la- 
mentable estado político de nuestra patria y de la guerra civil entre carlistas y 
liberales con recuerdos de la Milicia Nacional de Madrid. Sucedíanse Gobier- 
nos liberales á reaccionarios y reaccionarios á liberales como en continuo tra- 
siego, y se mostraba pujante el partido carlista, que llegó á poner en peligro 
inminente la misma capital de la monarquía. Consecuencia del estado po- 
lítico de la nación era aquella indisciplina de todas las clases sociales que 
tanto caracterizó esta época y que se producía á cada paso en el ejército y 
los ciudadanos, y los motines y asonadas fueron cosa tan frecuente que ya, 
por la fuerza de la costumbre, apenas si lograban interesar al vencindario. 
El mal venía de antiguo: la madre de Gayángos veía con simpatía el espí- 
ritu de los liberales y había presenciado muchas veces en la década calo- 
mardina las públicas y ruidosas manifestaciones de las masas de patriotas 
que circulaban por las calles de Madrid , llevando en los sombreros, ó ro- 
deándoles el cuerpo, grandes cintas verdes, en las que con letras de oro se 

i\) Los movimientos de la tropas liberales y carlistas y los detalles y juicio 
del sitio de Morella, desde fínes de Julio á lo de Agosto de 1838 en que las pri- 
meras, capitaneadas por Oraá, levantaron el sitio derrotadas por las segundas al 
mando de Cabrera, pueden verse en las págs. 53-79 del tomo tercero (Madrid: 
Felipe González Rojas: 1894) de la Historia de la guerra civil y de los partidos 
liberal Y carlista .. por D. Antonio Pirala. 



! 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 23 

leía el lema de Constitución ó muerte^ distintivos que llevaban hasta las 
mujeres f los niños y muchos soldados de los regimientos. Además, ella 
misma, un tanto significada como liberal, había sido blanco en cierta oca- 
sión de la ojeriza de los calomardinos, y D. Pascual, que protestó indignado 
del atropello dirigido contra su madre, por poco fué encarcelado. No era 
este de aficiones políticas ni de inclinaciones belicosas, tanto que su familia 
por conservar la tradición militar, que desde tiempo inmemorial venia 
transmitiéndose de padres á hijos, pensó en que D. Pascual fuera artillero, 
de lo que hubo de disistir por ser profesión diametralmente opuesta á su 
vocación natural; pero la educación recibida , los antecedentes de su fami- 
lia, el atropello cometido con su madre y el mismo carácter de la Milicia 
Nacianal, mitad militar, mitad ciudadano, lleváronle á ingresar, sin gran 
entusiasmo, en este cuerpo. De otra parte, muchos amigos suyos y literatos, 
habían hecho y hacían lo mismo: Ventura de la Vega corría á la^ Casas Con- 
sistoriales el mismo día en que comenzaba el alistamiento de la milicia ur- 
bana, y fué de los primeros que estrenaron uniforme ; José Espronceda fué 
teniente de la 8.* compañía de cazadores de la misma; los dos, Andrés Bo- 
rrego y otros literatos dirigieron la insurrección de ésta del 15 y 16 de 
Agosto de 1835 en Madrid... Milicianos se hicieron también los Madrazos, 
los Massarnau, Carderera, Arévalo, Gayángos y otros amigos, y todos for- 
maban la compañía de granaderos del 6.** batallón de la Milicia Nacional de 
Madrid. En ella era capitán D. Vicente de Massarnau; sargento su hermano 
D. Santiago y cabo furriel Arévalo, á quien sin duda se refiere Gayángos 
en su primera carta. Este, D. Pedro Madrazo, Carderera, etc., eran mili- 
cianos rasos. De Carderera, que gozaba entonces del favor del duque de 
Villahermosa, queda aún el recuerdo de sus continuas faltas de asistencia, 
de sus ocurrencias extravagantes, de su levita siempre desabrochada, mal 
fachado, cambiadas las charreteras , y tan agreste aragonés que no pudieron 
conseguir de él que dejase de llamar escopeta á su fusil. 

El espíritu de indisciplina del ejército de que he hablado, ocasionó la 
intervención valiosa de esta compañía, fiel al Gobierno constituido, contra 
una insurrección militar. El mismo D. Fernando Fernández de Córdova, 
que la venció, nos refiere minuciosamente esta sublevación del 4.^ regi- 
miento de la Guardia (aquel que se había pronunciado poco antes en la 
Granja, que él había creado y del cual había sido oficial), hecho que ocurrió 
una mañana de fines de 1836. Dicho regimiento, que, casi totalente embria- 
gado, disparó contra su coronel en el acto de pasarle éste revista de policia, 
estaba acuartelado entonces en el llamado cuartel del Hospicio, que era un 
caserón situado frente al establecimiento benéfico del mismo nombre. «El 
grito dado por los soldados, escribe Fernández de Córdova (i), era el de 

fi^,.. Mis memorias intimas ^ por el teniente general D. Fernando Fernández 
de Córdova, marqués de Mendigorría. T. II: Madrid; 1888, p. 164-8, donde se 
narra largamente este episodio . 



24 REVISTA DE ARCHIVOS, 

«viva la libertad y mueran los tiranos», y fué lo más singular del caso que 
aquella sublevación se fraguó por los soldados y cabos, sin que en ella to- 
maran la menor parte los oficiales ni los sargentos del regimiento.» 

aVestime el uniforme y me dirigí inmediatamente al cuartel, en donde 
me manifestaron se encontraba el capitán general Seoane con algunos bata- 
llones de la Milicia». 

fk Para someter el regimiento no había en Madrid más fuerza que la de la 
Milicia Nacional, y mucha parte de ella estaba, según se creía, en conni- 
vencia con los sublevados»... 

aEntre aquellas fuerzas de milicianos reconocí á mi amigo D. José Díaz 
y al marqués de Puente Virgen que respectivamente mandaban dos bata- 
llones»... 

aQuince minutos después de roto el fuego, ya faltaban á los insurrectos 
los cartuchos... Entregado el regimiento antes de las cuatro de la tarde, sa- 
lió fuera del cuartel... y después de haber sido desarmado... fué diezmado 
en un considerable número de pobres soldados»... 

t( Londres) y Enero 31 (1839)-! Woburn Buildings. Querido Santiago: Ya tenia 
la adjunta escrita, cerrada y puesta en el bolsillo para llevársela al primo San- 
doval (i), cuando vino á mis manos la tuya del... Abrirla para contradecirme 
hubiese sido un disparate, conque ahi la tienes (2). 

Mucho me he alegrado de oir que prosperas en la profesión que has adoptado. 
A mi me va bastante bien, pero no tanto como yo deseara (3). Tu hablas y escribes 
la lengua universal (4), yo tengo que expresarme en una que me es extraña (3). Sin 
embargo, ya se está imprimiendo el primer tomo de mi historia con notas críticas 



(i) D. Crispín Ximénez de Sandoval, militar distinguido, que escribió varias 
obras sobre la Argelia^ las inscripciones de Oran y Majalquivir, las guerras de 
África en la anti^üedady la batalla de Áljubarrota, etc. 

(2) Es la que msertamos inmediatamente después de ésta. 

(3) No olvidemos que Gayángos salió de España para mejorar de fortuna en 
Inglaterra. Denodadamente luchó y trabajó hasta conseguir abrirse camino, y 
bien lo reflejan sus cartas; pero recién llegado á Inglaterra continuaron unos me- 
ses los apuros y estrecheces de España. La satisfacción de las ineludibles necesi- 
dades de su casa y de las conveniencias sociales suyas y de su esposa le absorbía 
cuanto ganaba; y su situación se agravó con tener que atender á su madre, que 
residente en París, como va he dicho, estaba desde hacía nueve meses sin paga, 
hasta el punto de verse ooligado, bien á pesar su}ro, á entrar en tratos con el 
Museo Británico y el barón Taylor para vender el libro de Cartas de los reyes de 
Francia, que Gayángos poseía, proponiéndose hacer con el producto de la venta 
algún esfuerzo para que su madre pudiese volver á España. Esta primera época 
de crisis aguda duró poco, |iues D. Pascual, como iremos viendo, ensanchó ei 
círculo de sus relaciones sociales y literarias, se dedicó á la compra y venta de 
libros, comenzó á publicar artículos de revista, á colaborar en diccionarios y enci- 
clopedias y á dar a luz libros bajo los auspicios de particulares y sociedades cien- 
tíficas. 

(4) La francesa, 
($) La inglesa. 



CONSEJO DE REDACCIÓN DE LA ^REVISTA. 



Presidente, D.* Toribio del Campillo. — Vicepresidente y director 
GERENTE, D. Vicente Vignau. — Redactor jefe, D. José Ramón 
Mélida. — Vocales: D. Rodrigo Amador de los Rios, D. Antonio Paz 
y Mélia, D. Ricardo Hinojosa, D. Pedro Roca, D. Francisco Navarro 
y Ledesma. — Contador, D. Manuel Magallón — Secretario, 

D. Narciso Sentenach. 



OOLABOIt ADORES . 

Españoles: Todos los individuos del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliote- 
carios y Arqueólogos, y los distinguidos escritores siguientes: 



Alcamirn (D. R.), Catedrático de la 
Universidad de Oviedo. 

Aleraany (D. J.), Catedrático de la Uni- 
versidad de Granada. 

Araujo Sánchez (D. C.) Crítico de Be- 
llas Artes. 

Aviles (D. A.), de la Real Academia de 
San Fernando. 

Baselga (D. M.), Catedrático de la Uni- 
versidad de Zaragoza. 

Codera(D. F.),dela R. Academia déla 
Historia y Óatedráiico de la Univer- 
sidad Central. 

Cotarelo (D. E.)i Crítico literato. 

Costa (D. J.) Iberista. 

Chabás (D. R.), Canónigo-archivero de 
la Catedral de Valencia. 

Eguilaz Yanguas (D. L.), Catedrático 
de la Universidad de Granada. • 

P'ernández Duro (D. C), Americanista 
y de la R. Academia de la Historia. 

Fita (P. F.), de la Real Academia de la 
Historia. 

García Concellón (D. E.)t Publicista. 

Garrido Osorio ÍD. M.), Catedrático de 
la Universidad de Granada. 

Garriga (D, F. J.), Catedrático del Ins- 
tituto de 2.^ enseñanza de Reus. 

Gestoso (D. J.), de la Academia de Be- 
llas Artes de Sevilla. 

Gómez Imaz (D. M.), Publicista. 

Güemes (D. J.)^ Archivero de la Real 
Casa. 

Hazañas y la Rúa (D. J.), Publicista. 

Herrera ( D. A. ) , C. de la Real Aca- 
demia de la Historia. 

Jiménez de la Espada (D. M.), Ameri- 
canista. 

Lampérez y Romea (D. V.), Arqui- 
tecto. 

Las Navas (Conde de), Bibliotecario 
de la Real Casa. 

Liñán y Eguizábal (D. P.), Publicista. 

Lomba (D. J. R.), Publicista. 



Menéndez y Pelayo (D. M.), Catedrá- 
tico y Académico. 

Menéndez Pidal (D. R.), Profesor de 
la Escuela de Estudios superiores del 
Ateneo. 

Navarro (D. J. B.), Arqueólogo. 

Oliver (D. B.), de la Real Academia de 
la Historia. 

Rentero (D. A.), Publicista. 

Riaño (D. J. F.), Académico y Director 
del Museo de Reproducciones Artís- 
ticas. 

Sánchez Moguel ( D. A. ), de la R. Aca- 
demia de la Historia y Catedrático. 

Soraluce (D. P., de la Comisión del 
Monumentos de Guipúzcoa. 

Tramoyeres (D. L.), de la Comisión de 
Monumentos de Valencia. 

Vclázquez (Bosco D. V.) Arauitecto y 
catedrático de la Escuela de Arqui- 
tectura. 

Villaamil y Castro (D. J.K Arqueólogo. 

Vives (D. A.), C. de la Real Academia 
de la Historia. 

EXTRANJEROS. 

Bonsor (M. J.), Arqueólogo. 

Daumet (M. G.), Archivero de los Ar- 
chivos iNacionales de Francia. 

Engel (M. A.), Arqueólogo. 

Friedel (M ), de la Universidad de Li- 
verpool. 

Hübner (Dr. E.), déla Real Academia 
de Berlín. 

Grafenberg (Dr. S.), Crítico de litera- 
tura española. Frankfort. 

Graillot (M. Henri), Profesor del Liceo 
de Tolosa de Francia. 

Morel-Faiio (M. A.), Catedrático de la 
Escuela de Estudios superiores de 
París. 

Paris (M. P.), Catedrático de la Uni- 
versidad de Burdeos. 



Para encuadernar con el tomo /. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 25 

y filológicas (i) y he escrito algunos artículos que (dicen) han gustado. Puedes 
ver los últimos números de la Revista de Edimburgo y British and Foreign Re^ 
view\ ambos periódicos contienen artículos míos en el último trimestre, el pri- 
mero, uno sobre la «Historia del Reinado de Fernando é Isabel •, por Prescott, 
obra excelente y que debes procurarte y leer, y el segundo sobre cLa Lengua y 
literatura de los moriscos»; pero de esta ya hablaremos más adelante. Adiós. 
P. deGayángos.i 

Sobrescrito: cMonsieur Massarnau. — Rué St. Lazare, n.^ 25.» 
Aún no llevaba Gayángos año y medio de residencia en Londres cuando 
escribió estos dos artículos: era que desde su llegada había procurado, en 
medio de la necesidad de tener que ganarse el pan nuestro de cada día, in- 
corporarse á los mejores círculos y sociedades literarias, en las que fué muy 
bien recibido. Sin contar sus relaciones con la Sociedad Asiática de Londres, 
primer amor de Gayángos, como veremos en otro lugar, ni con la Sociedad 
de Conocimientos Útiles, de que enseguida hablaré, quédanos de la estima- 
ción en que los sabios le tenían á los ocho meses de su estada en Inglaterra, 
el testimonio de lo que nos refiere Jorge Ticknor, al narrar en su Diario el 
viaje que hizo á Europa por los años de 1833 á 38, con el fin de procurarse 
el trato de personas ilustradas é instruidas. Publicábase en Edimburgo por 
MacVey Napier, profesor de la Universidad y editor de la Enciclopedia 
Británica^ la Edinburgh Review^ acaso la mejor que entonces existia en 
Inglaterra. Había dado á luz Guillermo Enrique Prescott su preciosa His- 
toria de los Reyes Católicos Femando é Isabel; Lord Holland y el Reve- 
rendo Sydney Smith interesáronse cerca de Napier para que diese noticia de 
ella en su acreditada Revista] con el mismo fin escribiéronle Juan Alien y 
Lord Francis Jeffrey; la noticia, sin embargo, no se publicaba. El 23 de 
Abril de 1838, llega Ticknor, íntimo amigo de Prescott, á Edimburgo, anhe- 
lando ver á Napier; éste le recibe afablemente, celebra con él una entrevista, 
y antes de haber hablado media hora, queda convenido: que se hará de di- 
cha obra una revista en la de Edimburgo; que la escribirá, si Napier logra- 
ba persuadirle á ello, el citado Juan Alien, secretario de Lord Holland, 
hombre de talento que había publicado mucho y bueno en esta misma Re- 
vista y de gran independencia de carácter; que, si Alien no aceptaba el en- 
cargo, la haría un joven español, llamado Gayángos, «de quien yo, dice 
Ticknor, sabia que aceptaría, con sólo que Alien se lo propusiese,» y que, 
si ni uno ni otro la escribían, encargaríase de ella Dunlop, el autor de la 
History o/Fitcion^ quien ciertamente la haría como trabajo mercenario (2). 
Gayángos fué el que la escribió, tocando así de soslayo por vez primera el 
campo de nuestra historia política I3). 

( 1 ) La Historia de las dinastías mahometanas en España, 

(2) Li7e, ietters, andjournals of George Ticknor^ vol. II, p. iji y 132. 

(j) Tne Edinburgh Review^ vol. LXVÍII. (Edinburgh: printecf by Ballantyne 
and Company), núm. CXXXVIII, January, 1839, art. VI. — The History of the . 
Reign ojFerdinand and Isabella the Catholic 0/ Spain. By W. H. Prescott, 



26 REVISTA DE ARCHIVOS, 

He asociado al nombre de Lord Holland, espléndido señor de HcUand 
House, su casa solariega, el de su secretario Juan Alien, el del Rev. Sydney 
Smitb, alma de la sociedad que allí se reunía, y el del ministro de Estado, 
Lord Francis Jeffrey, todos contertulios de Gayángos, frecuentador asiduo 
de Holland House, donde nacieron sus extensas relaciones literarias y so- 
ciales y el aprecio en que se le tenía como sabio español. Enrique Ricardo 
Vassall-Fox, tercer Lord Holland, uno de los jefes más estimados del par- 
tido liberal de Inglaterra, tan aficionado á nuestra literatura que- en 1806 
publicó las Vidas de Lope de Vega y de Guillen de Castro^ mantuvo y 
abrillantó la tradicional grandeza de su morada secular, asiento predilecto 
del ingenio y la belleza, de los artistas, literatos, filósofos y hombres de 
Estado; museo de bustos y cuadros, de maderas esculpidas, dorados grotes- 
cos y divisas enigmáticas; biblioteca grave y femenil á un tiempo; archivo 
del saber de todos los siglos y de todos los pueblos; templo de veneración 
en que se conservaban los retratos de los ingleses más ilustres de dos gene, 
raciones consecutivas; círculo donde eran acogidos y obsequiados los ami- 
gos con regia hospitalidad y recibidos benévola y afectuosamente, con cor- 
tesía tan llena de franqueza que por ensalmo acababa con la cortedad del 
escritor ó del artista presentados por vez primera en aquella reunión de tí- 
tulos y embajadores. Cuando Gayángos comenzó á frecuentarla, la vida del 
tercer Lord Holland, ingenio sagaz y brillante, de amena conversación y 
alma bondadosa, iba tocando á su ocaso tras largos años de sufrimientos, 
achaques é inmovilidad forzada (1). Excusado es decir que Gayángos goza- 
ba entonces allí y contmuó gozando después de la consideración de todos. 

El 3 de Junio de 1838 estuvo Ticknor comiendo en Holland House. El 
convite fué espléndido como de costumbre en aquella agradable mesa. Co- 
mióse, naturalmente, en el grandioso Gilí Room 6 Salón Dorado, y ocupa- 
ban la mesa Mr. EUice, uno de los principales miembros del Gabinete de 
Lord Melbourne y cuñado de Lord Grey; la condesa Lady Covvrper y su 
hija, Lady Fanny, mater pulchra, filia pulchrior; Lord Juan Russel, mi- 
nistro del Interior, el Atlas de aquella desdichada administración; los con- 
des de Morley; Stanley, de la Tesorería; Gayángos, el español á quien 
Ticknor deseaba ver porque era el encargado de la revista de la obra de 



(i) Quien quiera seguir la historia interna de la vida intelectual en Inglaterra 
durante este siglo, que consulte los datos contenidos en la citada Li/e acerca de 
los tercer y cuarto Lord Holland y de Holland House, vol. /, p. 218, 219, 221 , 244, 
338, 339» 346, 350 y 378; vol. II, p. 119, 120, 122, 144. 148, 149, 293, 296, 301, 
302, 303, 305, 310, 3ñ y 314. En las p. 243-262 de los Estudios de política y li- 
teratura, por Lord NÍacaulay, trad. por M. Juderías Bender, citados en otro lu- 
gar, está trazada de modo magistral la semblanza de los tres primeros Holland, 
sobre todo la del tercero, y de ella está extractada la breve aescripción que de 
Holland House he hecho. Lord Macaulay escribió su artículo en el mes de Julio 
de 1841 en Tlie Edinhurgh Review. Él tercer Lord Holland nació en 1773 y 
falleció en 1840. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 27 

Prescott, y Sir Francis Head. El convite nada dejó que desear. «Me sen- 
té á la mesa, dice Ticknor, entre Gayángos y Head , porque yo necesi* 
taba conocer á los dos. El español, de unos treinta y dos años ( i ), hablaba el 
inglés casi como su lengua nativa, me fué sumamente simpático y me pare- 
ció competentísimo en lo tocante á lo español y á lo arábigo y muy bien 
dispuesto con toda su benevolencia hacia la obra Feí'nando é Isabeh . 

«Sir Francis Head, por el contrario, más bien pequeño, vivo, de rápidos 
movimientos, con el cabello rojo, cortado y poblado, se me antojó algo tieso; 
esto, como luego descubrí, debíase á no comer tranquilo por estar persuadi- 
do de que ningún favor gozaba con la actual situación, dos ó tres miembros 
de la cual estaban en la mesa. Sin embargo, la bondad de Lord Holland des- 
heló á tiempo toda reserva, y entonces acompañamos nosotros á las damas 
adentro á la gran biblioteca antigua y la conversación se hizo tan franca como 
era posible. Observé, no obstante, que Sir Francis se marchó temprano». 

«Los demás permanecimos allí mucho tiempo charlando y discutiendo 
acerca de obras raras, de antiguos manuscritos españoles y del desbarajuste 
de los partidos ingleses (2)». Así se conocieron Ticknor y Gayángos. 

Esta vida de gentleman^ de hombre de sociedad y de buen tono, rebasaba 
el círculo de Holland House, aun encerrado dentro de ciertos límites de 
mesura y comedimiento. Gustábale también á Gayángos divertirse, asistir á 
reuniones, tertulias, convites, conciertos y partieSy donde se tocase y canta- 
se, porque era muy aficionado á la música, y si desde muy mozo frecuenta- 
ba, según su propio testimonio (3) la sociedad de gente provecta, desde muy 
mozo su madre, espíritu abierto, generoso y expansivo, habíale acostum- 
brado á vivir en sociedad, y en aquél Madrid filarmónico y social de lósanos 
1831-33, corte de Fernando VII y Cristina, en que la juventud española se 
divertía grande y honestamente, vésele á Gayángos concurrir á los conciertos 
y bailes dados por el coronel D, Pablo Cabrero y los Sres. VallarinOj Villa- 
vicenciOy Aristi:{abaly Elhuyar^ Maridteguiy CambronerOy Valdés y otras 
varias casas de la clase media, inclusa la misma de su madre, en que se pa- 
saban las horas en animado y agradabilísimo solaz. Fernández de Córdova 
no olvida tampoco «á la señora de Gayángos, tan ventajosamente conocida 
por la buena sociedad, y en cuya casa se celebraron por los años de 1836 á 
1837 grandes bailes de máscaras á que asistieron las más encopetadas damas 
de la corte con ricos disfraces é impenetrables caretas, poniéndose de moda 
de sus resultas este género de diversión, tan festivo, picante y dado á alegres 
aventuras» (4). Estos hábitos continuólos en Londres acompañado de su 



(1) Aquel mismo mes iba á cumplir 29 años. 

(2) Li/p, vol. II, p. 148 y 149. 

(3) V. la p. 555 del t. I, 1897, de esta Revista. 

(4) Memorias de un setentón^ natural y vecino de Madrid y escritas por don 
Ramón de Mesonero Romanos. Madrid, iá8o, p. 386, — Mis memorias íntimas^ 
citadas, t- I, p. 82 y 83, y t. II, p, 16S-87, 



28 REVISTA DE ARCHIVOS, 

esposa, y baste decir que hasta primeros de Abril de 1838 pasaban ya de 
veinte los /7¿iríi>5 nocturnos á que desde principios de la estación habían 
asistido. Grandemente le regocijaban tales reuniones, como puede colegirse 
de lo que él mismo acaba de decirnos de las celebradas en casa de las To- 
rres y de las Shinyuins y no menos las del Dr. Pettigrew, en Saville 
Row, amenizadas por las Misses Carlisle, dos hijas de Sir Anthony, á quie- 
nes su padre no dejaba ir á todos los parties y que iban á menudo los jue- 
ves á las recepciones de las Torres: una jorobadita y de buenos ojos y con 
voz de bajo, y otra que la tenía de contralto y cantaba con bastante gracia 
canciones españolas acompañándose ella misma con la guitarra. 

Pero el centro de sus afecciones (no hablo de las familiares, de su madre, 
que tanto le preocupaba, ni de su cuñada María Rebell, para quien encarga- 
ba, siempre que él estaba ausente, una visita muy larga, ni de la perfecta 
harmonía en que vivió con la familia de su esposa), el centro de sus afeccio- 
nes, digo, lo había puesto en el notario Jorge Baker, hombre chapado á la an- 
tigua, tutor en unión de Adolphus de la esposa de Gayángos desde la muerte 
de la madre de ésta, y más en la esposa de aquél, Mistres Baker, señora muy 
amable y muy amiga de Fanny, y singular y muy entrañablemente en una 
familia que habitaba en 21 Gower Street, Bedford Square. Componíase esta á 
la sazón del septagenario Juan Adolphus (1), historiador de Inglaterra desde 
el advenimiento al trono de Jorge III hasta la pa\ de 1780 y de Francia des- 
de 1790 hasta la pa\ de 1802, ilustre publicista que, al mismo tiempo que á 
sus tareas literarias y científicas, se dedicó al ejercicio de la abogacía, en la 
que, con el estruendo de sus triunfos, se había hecho famoso, especialmente 
como criminalista; y de sus hijos Juan Leycester Adolphus y Miss Emilia 
Adolphus, hombre cultísimo el primero y distinguido abogado, juez en Lon- 
dres, amigo de todas las epiinencias del foro, que identificó á Walter Scott, 
su íntimo amigo, como autor de las Novelas que se publicaban anónimas 
comparándolas con las poesías (primeras producciones del insigne novelista), 
autor de un precioso viaje por España (2), de la que se enamoró hasta el 
punto de hacer tres á ella con el único propósito de vivir entre nosotros, lle- 
gando á dominar perfectamente nuestra lengua, y tutor, ya lo he dicho, muy 
celoso de la esposa de Gayángos, y la segunda, la Miss que cita éste en sus 
cartas, que escribió la vida de su padre, y fué madrina de boda de Fanny y 
de pila de doña Emilia, hija de Gayángos, y casó después con el capitán 
de marina Henderson. Y este cariño recíproco que las dos familias se pro- 
fesaban difundióse á Mistres Adolphus, esposa de Juan Leycester, con quie- 
nes pasó la misma doña Emilia como si fuese hija (dicho matrimonio no 
tuvo hijos), los once primeros y mejores años de su vida en Londres. Co- 
rrespondencia de intensos y profundos afectos que después no se ha enti- 

(1) Nació el año 1770/ falleció en 1845. En 179J casó con Miss Leycester. 

(2) Letters/rom Spatn in 1856 and 1857. By John Leycester Adolphus. Lon- 
don: Printed by V/. Qowes and Sons, i8¡)8; 409 p. la.® 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS, 29 

biados jamás; y la casa de los Adolphus ha sido siempre la de los Gayáogos, 
que en ella han tenido estos en sus muchos viajes á Londres cordialísima y 
franca hospitalidad. 

Pero ya es hora de que analicemos el segundo artículo citado, inserto en la 
Revista Británica y Extranjera ( i ). Había publicado Luis Viardot su Ensa- 
yo sobre la historia de los árabes y de los moros de España^ y Gayángos, 
so pretexto de dar noticia de esta obra, escribió el original estudio que versa 
acerca de la lengua y literatura de los moriscos, haciendo un profundo aná- 
lisis de la literatura aljamiada, que presenta caracteres especialísimos. aLas 
noticias de esta literatura no se escaparon á la vista perspicaz de Cervantes... 
La ficción del hallazgo de los papeles escritos en caracteres árabes dados des- 
pués á traducir á un morisco, encontrando en su traslado la obra incompa- 
rable de Cide Hamete Ben Engeli da suficiente motivo para esta convicción. 
De tal modo se borró después la memoria de estos documentos y literatura, 
que se consideraban como libros supersticiosos de los árabes». Sólo á princi- 
pios del siglo pasado fué cuando se comenzó á conocer la aljamia; ya en tér- 
minos vagos é incorrectos se mencionan eh un catálogo (impreso en Upsal) 
de manuscritos españoles y orientales (2) legados á la Biblioteca pública de 
Stockolmo por el ministro sueco J. G. Sparvenfeld, tres libros de esta cla- 
se adquiridos en Túnez en 1691, y que él atribuyó á los antiguos árabes de 
las Taifas; pero el orientalista Adrián Reland es el primero que interpretó 
con relativo acierto algunos extractos de un manuscrito en caracteres árabes 
que perteneció (3) á Enrique Sike, profesor de hebreo en la Universidad de 
Cambridge, «casi al mismo tiempo que el P. Echevarría forjaba rudamente 
en Granada su famosa carta de Aldosindo sobre la batalla de Clavijo(4). Algo 



(2) British and Foreign RevieWf vol. VIII, n." XV, January, 1839, Jangua'- 
je and Liter ature of the Moriscos. Art. III, Essai sur VHistoire des Árabes 
et des Mores d*Espagne, Par Louis Viardot. París, 1833, p. 63-95, 8.° m. — Véa- 
se la p. 20. En la trad. que hizo Gayángos de la Historia de la Literatura espa- 
ñola, por M. G. Ticknor, de que luego hablaré, dice aquél (tomo IV, 1856, p. ^18)* 
al tratar del poema titulado Historia de José el Patriarca: c Habremos de limi- 
tarnos á hacer aquí algunas ligeras observaciones... en especial sobre el poema 
que ahora se publica; reñriéndonos, por lo demás, al Memorial Histórico de la 
Real Academia de la Historia^ t. VI, y á cierto articulo del British and Foreign 
Reviewy de Londres, 1837, donde ya se trató con alguna más extensión el asunto 
que ahora nos ocupat. No es 1837, sino 1839. 

(2) Catalogus centurias librorum rariss. mspt. quibus bibliothecam,.. auxit 
J. G. Sparven/eldy 1706. Dichos tres manuscritos paran en la Biblioteca Univer- 
sitaria de Upsal, señalados con los números 2, 3 y 40. 

íj) De Religione Mahommedica, (arábica et latiné) libri dúo, 1705, p. 7 y 8. 
— kd. altera auctior, Trajecti ad Rhcnum, 1717, 8.° Dicho manuscrito, que con- 
tiene el c Tratado segundo de los artículos que todo buen mul(jim está obligado á 
creer y tener por fe>, tué traducido del latín al francés y de esta lengua al inglés 
por Morgan, que lo publicó en el t. I, p. XI-XXVI de su Mahometismo que ense- 
guida cito en nota. 

Í4) Hay en la biblioteca de Gayángos un ejemplar de esta carta, grabado en 
coDre. 



30 REVISTA DE ARCHIVOS, 

tardaron los doctos, sin embargo, en familiarizarse con la aljamia», pues don 
Miguel Casiri ydemás maronitas que en el siglo pasado trajo el Gobierno para 
restaurar los estudios arábigos en nuestra patria y el llamado D. Faustino de 
Borbón, tomaron los libros de ese género por persas, tártaros, turcos, berbe- 
riscos ó de mera combinación cabalística, encontrándose con tales notas y 
calificaciones del propio puño de aquellos eruditos, muchos manuscritos de 
esta clase en la Biblioteca Nacional. Así Casiri, en una nota puesta de su 
mano en el hoy conocido poema de José, lo calificó de carmina paria in 
Mahometis et Alcorani laudem y otra nota de mano desconocida, dé manus- 
crito persa. El insigne arabista Silvestre de Sacy, que dio noticia de un ma- 
nuscrito déla Biblioteca Nacional de París, sin entenderlo (i), al describir 
después otros dos, confiesa que primero sospechó que estaban escritos en 
«alguna de las lenguas que se hablan en África», figuróse después que pu- 
diera ser «la de los Madecasios» de Madagascar hasta que muy luego vino 
en conocimiento de que ano era otra cosa que el idioma español escrito en 
caracteres árabes». Pero no es que Sacy llegase por sí mismo á esta con- 
clusión cierta, á pesar de que Lozano hubiese hecho mención expresa, aun- 
que incidental y en nota, de la literatura aljamiada, no, salió de su error 
en virtud de una carta que con fecha 27 de Julio de 1797 le dirigió D. José 
Antonio Conde, comunicándole una lista de los manuscritos de esta clase 
que tenía á la vista en la Biblioteca Real de Madrid, explicándole el con- 
tenido de varios, y manifestándole que eran moriscos, escritos en castellano 
con caracteres arábigos y todos salpicados de fórmulas muslímicas y citas y 
sentencias. D. Eugenio de Ochoa en su conocido Catálogo^ no hizo sino 
traducir la descripción de Sacy (2). Conde fué el primero que trasladó ya 
algunos manuscritos de los caracteres árabes á los comunes, y á él se debe 
el desciframiento cierto de la literatura aljamiada; pero sus trabajos no 
salieron del dominio privado porque no los llegó á publicar. No hay que 
olvidar tampoco que el sabio Frenchman amplió las relaciones dadas por 
sus predecesores y publicó algunas muestras de escritos españoles con letras 
arábigas y formó un armónico alfabeto, representando los sonidos de las 
letras españolas como expresados por caracteres arábigos; pero se abstuvo 
de conjeturar nada sobre los motivos que indujeron á los moriscos á cam- 
biar de lengua. 

Tales eran los escasos precedentes de esta literatura, cuando Gayángos, 
después del transcurso de no sé cuantos años que ni siquiera era menciona- 



(7) Journal des Savants del 16 germinal año V. 

(i) Lozano y Cásela (Pablo). Paráfrasis árabe de la Tabla de Cebes,., Ma- 
drid; I7QJ, n. ly, nota. — Sacy (Silvestre de). Notices et Extraits des manuscrits 
déla Bibliothéque Nationale^i. IV, París, an 7, p. 626-^7. — Ochoa (Eu^^enio 
de). Catálogo razonado de los manuscritos españoles existentes en la Biblio^ 
teca Real de Parts, seguido de un suplemento que contiene los de las otras tres 
Bibliotecas publicas (del Arsenal y de Santa Genoveva y Mafarina), París, en 
la imp Real, MDCCCXLIV, p. 6-21. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 31 

da, publicó su notable artículo, en que la estudiaba por vez primera forman- 
do un cuerpo de doctrina. Mas el título lengua y literatura de los mariscos 
era más ambicioso y la aljamia una de las formas de esa literatura pero no 
la única, porque, si desde Jaime I á principios del siglo XIII comenzaron los 
moriscos á olvidar su lengua y no olvidaron sus letras ('aljamiaj^ á partir 
de mediados del siglo XVI ya apenas se encuentra alguno que otro libro 
escrito en letras arábigas, y todos los moriscos comenzaron á usar las nues- 
tras; y esta clase de literatura también es objeto de dicho artículo. Por lo 
que en él, inmediatamente después de examinar el valor de los trabajos he- 
chos acerca de los árabes por Cardonne, Desguignes y Conde, á quien cen- 
sura severamente, narra la historia del vago é incierto conocimiento que se 
tenía de esta literatura y que nosotros con más datos acabamos de exponer, 
fija el valor de los términos morisco y mudejar, enumera los manuscritos de 
esta clase conservados en la Biblioteca del Escorial y en la Nacional de Ma- 
drid, y estudia la situación en que quedaron los moriscos por las capitula- 
ciones de la toma de Granada, los esfuerzos hechos para su conversión por 
Fr. Hernando de Tala vera y el cardenal Cisneros en tiempo de los Reyes 
Católicos, las persecuciones que sufrieron de la Inquisición, la condición 
que tuvieron en reinados posteriores y su expulsión y la corrupción de su 
lengua desde el de D. Jaime el Conquistador, y, como natural consecuen- 
cia, el nacimiento de esta literatura que tiene sus manifestaciones teológi- 
cas, jurídicas, literarias, etc., las cuales examina en una veintena de manus- 
critos, deteniéndose principalmente en la Guia de salvación^ de la que trans- 
cribe un pasaje, en las poesías de Mohamad Rabadán, de las que publica. U 
descripción del Diluvio, y sobre todo en el Poema de Joséj que analiza 
con detenimiento y del cual inserta extensos fragmentos, terminando con 
la exposición del mecanismo de la aljamia^ especie de dialecto corrompido 
del arábigo y lemosín. 

He hablado de las poesías de Mohamad Rabadán ó Discurso de la lu:( y 
descendencia,., del Profeta Mohamad., .^ y esto me lleva como de la mano á 
ampliar algunos puntos de vista que Gayángos no toca en el artículo men- 
cionado y sí en otro importante documento. Precisamente la traducción que 
José Morgan hizo de ellas al inglés (2), será acaso el único trabajo que se 
haya publicado antes del de Gayángos. Pero más que á señalar por esta 
causa otro mérito de éste, traigo la cita á colación porque sobre dicha obra 
le consultó desde París D. Eugenio de Ochoa que había encontrado en la 
Biblioteca Real un manuscrito del morisco aragonés, y á esta consulta 
contestó Gayángos con una notable carta, fecha 17 de Abril de 1839, en 
la que, además de remitirle el artículo que acababa de publicar, por ser 



(2) Mahometism fully explained. London, W. Mears, 1723-25, 2 t., 8.* 



32 REVISTA DE ARCHIVOS, 

la carta en su mayor parte extracto de las ideas contenidas en aquél, ex« 
pone nuevos datos que avaloran la obra de Gayángos. Dice así (i): 

cRerolviendo yo, como Vm. hará cosa de ua año, algunos centenares de 
manuscritos españoles de todas materias y edades, que se conservan en la Biblio- 
teca del British Museum , topé con los poemas aljamiados de nuestros Moro 
Aragonés 

No sé si le dije á Vm. en Madrid que, examinando yo alguno de los ma- 
nuscritos que con el nombre de arábigos se guardan en la Biblioteca Nacional, 
descubrí que la mayor parte de ellos, si bien estaban escritos en caracteres arábi- 
gos, no contenian sino relaciones en castellano ó lemosín, más ó menos mezclado 
de voces arábigas, según la educación y partes del escritor. Esta observación mía 
la comunique á mi difunto maestro el Barón Silvestre de Sacy , quien me contes- 
tó que Conde, á su paso por París, le había hablado sobre el particular, y me 
animó á que tratase de descifrar el contenido de algunos de ellos. Asi lo hice, y 
aunque ñié operación muy laboriosa al principio por causa de la corrupción del 
idioma, los adelantos ^ue hice en poco tiempo me recompensaron ampliamente 
de mi trabajo! 

• Debieran publicarse como otros tantos monumentos que atestiguan el enlace y 
aproximación de los dos idiomas patrios y que maniñestan á las claras el sin nú- 
mero de voces é idiotismos que nuestro romancé tomara de la lengua del Yemen. 
Seguí con mis investigaciones y conocí que los manuscritos de la Biblioteca Na- 
cional (serán unos treinta) formaban parte de una literatura extensa.... tratados 
de medicina y albeitaría... códices de sus leyes civiles y religiosas, forman el con- 
tenido de los demás que he visto, tanto en la Biblioteca Nacional, como en el Es- 
corial, en donde aún están por la mayor parte clasificados como si fueran ará- 
bigos 

En cuanto al mérito de la obra que tengo copiada y pienso publicar algún 
día con notas, no disputaremos por ahora. Para un poeta como Vm., metido en 
la lectura de nuestros clásicos, no dudo será muy corto; para mí, que estoy acos- 
tumbrado á traducir poetas árabes y que, por consiguiente, estoy ya, por decirlo 
así, avezado á sus defectos, me parece obra de ingenio, y en medio de lo rudo y 
tosco del estilo (que á Vm. le parece aún más, por no conocer el significado de 
algunas palabras) me parece, digo, escrita con numen poético y aun con melodía. 
— Excuso advertir que ni D. Nicolás Antonio, Bayer, Méndez, Sarmiento, ni 
cuantos han escrito de Bibliografía española, han tenido la más mínima noticia de 
esta obra y otras muchas que hay por el mismo estilo •. 

(Se continuará.) 

Pedro Roca. 



(i) Catálogo rofonado de ios manuscritos españoles.,. y citado, p. 57-64. 






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BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 33 



FONDOS. 



NOTICIA DE LOS BETHATOS 

QUE SE ENCUENTRAN EN LA COLECCIÓN DE DIBUJOS ORIGINALES DE LA 

BIBLIOTECA NACIONAL. 



Entre ios dibujos pertenecientes á D. Valentín Carderera que con su co- 
lección de estampas vinieron á la Biblioteca, había buen número de retra- 
tos; unidos á ellos los de la colección de dibujos del pintor D. Manuel Cas- 
tellano, adquirida en 1881, si mal no recuerdo, y los que se encontraron 
entre dibujos de D. Vicente López y estampas de D. Balbino Cortés com- 
pradas no mucho después, ha llegado á formarse una coleccioncita icono- 
gráfica, por más de un concepto interesante, de la que me parece que podrá 
ser útil á las personas aficionadas á estas cosas, tener conocimiento. 

No todos estos retratos tienen importancia por su valor artístico, pero 
todos tienen interés iconográfico, y tal vez mayor los que artísticamente 
valen menos. En este caso están los muchos hechos por D. Valentín Car- 
derera; sólo dos ó tres de éstos se encuentran en su Iconografía española; 
los demás debió hacerlos después de publicada esta obra, acaso con ánimo 
de ampliarla con alguna segunda parte ó suplemento. Y como Carderera, 
aunque poco ó nada se preocupara del efecto artístico, ponía gran cuidado 
en caracterizar el personaje y marcar los detalles importantes, y tomaba 
sus apuntes de monumentos fehacientes poco conocidos, como bultos sepul- 
crales, pinturas antiguas, etc., y eran de personas de quienes no existen 
otros retratos, son tales apuntes muy de estimar á pesar de su escaso mé- 
rito como dibujos. 

Presentan particular interés por otro estilo los dibujos originales de re- 
tratos hechos para ser grabados, de los que hay muchos entre estos. Pre- 
ciosos algunos, como los de Paret; curiosos y muy apreciables para su 
tiempo otros, como los de Maea; muy concluidos los más; algunos hechos 
libremente pero indicando bien al grabador el camino que debía seguir. 
Comparando con estos dibujos las estampas grabadas por ellos, se suele no- 
tar gran diferencia; casi siempre el retrato, al ser grabado, ha perdido; 
alguna vez ha sido descaracterizado por completo. Entre estos originales 



i 



34 REVISTA DE ARCHIVOS, 

hay algunos que no llegaron á grabarse, ó que si se abrieron las láminas no 
se hizo tirada de estampación, siendo por esta causa más curiosos y merece- 
dores de mayor aprecio. 

Algunos, por último, son preciosos por su valor artístico, como obra de 
pintores ó dibujantes notables, ó por ser los primeros apuntes hechos por el 
artista para cuadros que después pintó y que se han reproducido repetidas 
veces. 

Pongo en esta noticia los personajes por siglos, y dentro de estos, si- 
guiendo cierto orden, reyes, magnates, eclesiásticos, escritores, artistas, etc., 
de modo que los que tienen alguna homogeneidad vengan á estar juntos. 
Transcribo los nombres é inscripciones tal cual se ven en los dibujos. Casi 
todas están escritas con lápiz, las más por D. Valentín Carderera. Las me- 
didas, por milímetros, son exactas cuando el dibujo está encuadrado; 
cuando no, sólo servirán para dar idea del tamaño, porque son las del pape 
en que con descuido y libertad artística, está trazado el apunte. 

Casi todos son, como se verá, de personajes españoles ó que por haber 
vivido entre nosotros y figurado en España, pueden en algún modo contar- 
se entre sus hijos. Los pocos que no se encuentran en este caso los pongo al 
fin del siglo á que pertenecen. 

Como el fin de este trabajo es sólo dar noticia de esta colección, hasta 
ahora desconocida, no me detengo en la descripción detallada de los dibujos 
ni en las observaciones que sobre muchos de ellos pudieran hacerse, cosa 
agradable pero que lo hubiera hecho demasiado extenso. Sólo de alguno por 
algún motivo particular y brevemente, he apuntado algo. 

SIGLO XV. 

D. ALONSO DE CARTAGENA, Arf obispo de Burgos. 

Media figura. V. Carderera. Ala pluma sobre mancha de 
tinta de China. Papel blanco. Ancho 1 14 milímetros; alto 
172. De estatua sepulcral. 

D. FR. DIEGO DE DEZA, Arzobispo de Sevilla. 

Busto. Calco de una estampa. Se conserva entre los di- 
bujos por no existir en la sección retrato alguno de este 
personaje. 

CRISTÓBAL COLÓN. 

Busto. V. Carderera. Del cuadro que se conserva en la 
Biblioteca Nacional. Lápiz y sepia. P. bl. An. 151; al. 204. 

El mismo. CHRISTÓFORO COLOMBO. 

Busto. Anónimo. Sepia y tinta. P. agarbanzado. An. 63; 
al. 85. D. Valentín Carderera, á quien perteneció, puso por 
bajo: c Comprado en Londres». 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 35 

Con estos hay algunos calcos ó apuntes de retratos del 
mismo personaje, todos sin importancia. 



SIGLO XVL 



EL EMPERADOR CARLOS V. 

Busto en óvalo. Al lado la cabeza de tamaño mayor. F. A. 
Soldi. A la pluma con aguada de bistre. P. ag. An. 148; 
al. 208. 

En la parte superior dice: // cuadro (sic) feci peí Fren- 
cipe Colonna Prencipedi Stigliano nel 1764. En la inferior: 
Madrid 1768 á 27 Nbre. Grandej^a coperta. Per il Prenda 
pe della Roccella di Napoli. Cario V Imperatore. Carjo I 
Re di Spagna falto in miniatura per D, Fran,co Angiol 
Soldi, 

PHILIPP. REXET FERDINAND. REX UNG. ET BOH. (Fernando I, luego 

Emperador). 

Bustos. De un bajorelieve. V. Carderera. Láp. n. P. ag. 
An. 185; al. 175. 

EL GRAN DUQUE I>E ALBA D. FERNANDO ALVAREZ DE TOLEDO. 

Med. fig. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. amar. An. 145; 
al. 2 10. Dibujo hecho para la Iconografía española, del re- 
trato original de Tiziano que poseen los actuales Duques 
de Alba. 

DON ALONSO DE CÁRDENAS, hijo segundo de D. Diego, i.er Duque de 

Ahumada. Casó con doña Mar (a Pacheco. Haro, 2, p. 298 
ó 131. 

Busto. D. V. Carderera. Tinta de China. An. 116; al. 145. 

D. DIEGO DE LOS COBOS, Marqués de Camarasa, Adelantado de Caforlax 

Comendador Mayor de León ji^^g. 

Busto. D. V. Carderera. A la aguada. P. bl.amar. An.95; 
al. 127. 

D. DIEGO HURTADO DE MENDOZA, hijo de Juan Hurtadoy de doña María 

de Castilla. El i.er Guarda Mayor de ella, y i.er Señor 
de Cañete, Montero Mayor del Rey, Llamáronle el Vac- 
uente. Hallóse con el Infante D. Fernando en lo de An^ 
tequera, etc, año de 1432. Casó con doña Teresa de Guf~ 
man, (Crónica de D. Juan ¡I). 

V, de fig. D. V. Carderera. Tinta de China. P. bl. Ancho 
134 ; al. 187. 

D. DIEGO HURTADO DE MENDOZA, 3.0^ Marqués de Cañete, Guarda 

Mayor de Cuenca, Comendador de Monasterio. Sirvió á 



36 REVISTA DE ARCHIVOS, 

D. Felipe II en su primera ¡ornada fuera de estos Reinos 
á los de Italia^ Alemania y Flandes. Casó con doña M,., (?) 
Pujadas de Valencia y segunda vej can doña Isabel de 
Men^ofaj su prima. Murió sin sucesión, año 1591. 

Vj de fig. D. V. Carderera. A la aguada. An. 154; al. 194. 

D. ÍNIGO LÓPEZ DE MENDOZA, 2.® Conde de Tendilla, i.er Marqués de 

Mondéjar. 

Va de fig. D. V. Carderera de una pintura de Juan Bau- 
tista Espinosa. A la aguada. An. 160; al. 211. 

Es el publicado en la Iconografía española. Allí dice Car- 
derera que el cuadro original existía en el palacio del Duque 
del Infantado en Guadalajara. 

EL EXCMO. SR. D. LUIS QUIJADA, General de las armas del Emperador 

Carlos K, Presidente del Consejo de Indias, Caballerizo 
Mayor del Príncipe D. Carlos, Comendador y Obrero 
Mayor de la Orden de Calatrava, Murió en la toma del 
Reino de Granada, Año 1570. Sacado del original de casa 
de Valdecarjana, 

Med. fig. D. V. Carderera. Tinta de China. P. bl. Ancho 
138; ai. 174. Apunte hecho parala litografía publicada en 
la Iconografía española. 

D. PEDRO ME^ÉNDEZ DE AVILES, Comendador de 5. Cruf de la Zarja, 

de la Orden de Santiago, Adelantado y Capitán general en 
las provincias de la Florida y Conquistador de ellas, Ge-^ 
neral del mar Océano y de la Real Armada que Felipe II 
juntó contra Inglaterra en Santander, donde murió, año 
1 574. Híjole retratar el Rey entre los hombres insignes de 
su tiempo, 

*/s de fig. Anónimo Láp. n. P. ag. An. 145; al. 207. La 
inscripción es de mano de D. V. Carderera, pero el dibujo 
no parece suyo. 

FEDERICO FURIÓ CERIOL, natural de Valencia, Gentil-hombre de Feli- 
pe II, gran político, celebrado así por los españoles como 
por los italianos, franceses y alemanes, -j- en Vallado^ 
dolid, 16 12. 

Busto. V. Carderera. Láp. y aguada de sepia. P. bl. An- 
135; al. 177. 

ANTONIO PÉREZ (?). 

Busto. D. V. Carderera. A la aguada. An 87; al. 135. 

Este dibujo, cuidadosamente concluido, está al parecer 
copiado de un buen retrato hecho del natural. El personaje 
retratado, que á mi juicio es Antonio Pérez; representa te- 
ner unos veinticinco años. 

D. PEDRO BONINSENI, Comendador de Fuente la Peña, Falleció en 1581. 

Enterrado en las Clarisas de Valladolid. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 37 

Busto. D. V. Carderera. Láp. y aguada de sepia. An. 95; 
al. 148. 

D..IUAN FRANCISCO CHRISTOVAL DE IXAR, Conde de Belchxte. Aetatis 

suae 22; anno 1570. 

De cuerpo entero. Anón. Claro-oscuro á la aguada. 
P. ag. oscuro. An. 272; al. 410. 

Curioso retrato hecho en el año que marca la inscrip- 
ción. Perteneció á la colección Carderera. 

PETRUS GONZÁLEZ DE MENDOZA CARDINALIS. 

Busto. V. Carderera. De estatua ó bajorelieve. A la 
pluma sobre mancha de tinta de China. An. 127; al. 167. 

El mismo Cardenal D. PEDRO GONZÁLEZ DE MENDOZA. 

Med. ñg. D. José Maea. Tinta de China. P. bl. verdoso. 
An. 84; al. 118. Colección Carderera. 

Este retrato y los anotados después, de Juan de Herrera» 
el Patriarca Juan de Ribera, el V. Palafox, el V. Juan de 
Avila, D. Juan Ginés de Sepúlveda, Juan Bautista Pérez, 
Obispo de Segorve, D. Antonio Covarrubias y Jerónimo de 
Zurita, son los originales que D. José Maea hizo para la 
Colección de varones ilustres españoles. Comparando estos 
dibujos, que sin ser gran cosa tienen sencillez y cierto buen 
carácter, con las estampas de la mencionada colección, se 
ve que los grabadores, sin acertar á interpretarlos, los 
echaron á perder lastimosamente. Este del Cardenal Men- 
doza lo grabó Brandi. 

BART. CARRANZA ARCHIEP. TOLET. 

Med. fíg. Anón. Láp. n. P. gris azulado. An. 210; 
alto 273. Colección Carderera. 

Retrato mucho mejor que el de los Varones ilustres e5- 
pañoles. Parece copiado de alguna buena pintura. 

garcías Á LOAISA, Arzobispo de Toledo. 

Busto. Anón. A la pluma. P. ag. An. 102; al. 113. 
Bello dibujo de buen carácter. Parece del siglo XVI. 

D. ANTONIO AGUSTÍN, An^obispo de Tarragona. 

Vj de fig. D. José Maea. Tinta de China. P. ag. An. 148; 
, al. 203. Col. Card. 

Es el dibujo original para los Varones ilustres españoles. 
Lo grabó Muntaner cambiándolo en grande y descaracteri- 
zándolo por completo. 

EL PATRIARCA D. JUAN DE RIBERA, Arzobispo de Valencia. 

Med. fig. Dibujo original de D. J. Maea para los Varo^ 
nes ilustres españoles. Lo grabó Selma. Tinta de China. 
P. bl. verdoso. An. 84; al. 118. Col. Card. 

D. JUAN BAUTISTA PÉREZ, Obispo de Segorve. 



38 REVISTA DE ARCHIVOS, 

Med. fíg. D. J. Maea. Tinta de China. P. bl. verdoso. 
An. 83; al. 116. Grabado por Marti para los Varones ilustres 
españoles. 

EL OBISPO DE ACUNA. En Burgos. 

Busto. D. V. Carderera. De estatua sepulcral. A la plu- 
ma sobre aguadas de tinta de China y sepia. An. 95; al. 160. 

D. ILDEFONSO DE BURGOS, fundador de San Gregorio, de Valladolid. 

Busto. D. V. Carderera. Tinta de China. P. bl. An. 145; 
al. 178. 

El mismo. D. FR. ALONSO DE BURGOS. Sacado del Colegio de San Grego- 

rio de Valladolid. 

Busto. D. V. Carderera. De un bajorelieve. A la pluma 
sobre aguada de sepia. An. 122; al. 166. 

D. JUAN DE FONSECA, Obispo de Falencia. Año de 1502. El Reverendo y 

magnífico Señor D. Juan de Fonseca, por la gracia de Dios, 
Obispo de Falencia y Conde de Fina, mandó hacer esta ima- 
gen de Nuestra Señora de la Compasión estando en Flan-- 
des por Embajador con el Señor Rey D, Felipe de Castilla 
e con la Reina D.^ Juana. 

Busto. D. V. Carderera. De la pintura á que se refiere la 
inscripción que Carderera copió al hacer este apunte del 
Obispo, representado sin duda en la misma pintura. Tinta 
de China. P. bl. An. 136; al. 201. 

ILLMO. SR. D. PEDRO GASCA. Fué Colegial Mayor de Alcalá y de San 

Bartolomé de Salamanca, Canónigo de dicha Santa Igle^ 
sia^ Obispo de Falencia, Virrey y Capitán general y Con-' 
quistador del Perú. Murió siendo Obispo de Siguen^ a, año 
1567, á los 70 años de edad. 

Busto. D. V. Carderera. Tinta de China. P. bl. amar. 
An. 104; al. 125. 

El mismo. G. V. Y. H. R. (Gasea victor indos Hispanioí restituit). El ilustrí- 

siMO SR. D. PEDRO DE LA GASCA, Colegial cn el Mayor de 
Alcalá y en el de San Bartolomé de Salamanca, Retor 
(sic), y Can.^ en ella. Inquisidor en la Suprema, Frcsi- 
dente. Virrey, Capitán general y Conquistador de los 
Reinos del Ferú, Obispo de Falencia y de Siguen^ a, en 
donde murió en 1 567, de 74 años, y están sus cenizas en la 
parroquia de Santa María Magdalena de esta ciudad de 
Valladolid, que rrehedificó á fundamentis y dotó magnífi- 
camente. 

Busto. D. V. Carderera. La cabeza á la aguada, lo de- 
más con bistre. P. bl. amar. An. 97; al. 131. 

Ambos apuntes están hechos sin duda de retratos pinta- 
dos, que llevarían al pié las inscripciones expresadas; pero 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 39 

no deberíafi ser retratos muy fíeles, porque en ambos está 
representado Gasea como guerrero, con armadura, cosa que 
según él mismo dice, jamás usó. 

EL P. JUAN DE MARIANA. Nació en Talayera déla Reina á 2^ de Septiem- 
bre de 1536. Entró en la Compañía de Jesús en Alcalá á i.° 
de Enero de 1 554. Murió en Toledo á ij de Febrero de 1624. 
Sacóse fielmente este diseño de un retrato original que se 
guarda en el Colegio de la Compañía de Jesús de Toledo. 
Francisco Xavier de Santiago y Palomares lo delineó en 
Toledo^ 1752. 

Busto. Tinta de China. P. ag. An. 189; al. 250. 

El mismo. P. JUAN DE MARIANA. Nació en Talayera, etc. 

Med. fíg. en óvalo con la leyenda en torno. En la parte 
inferior, en una lápida, los versos latinos compuestos por 
el mismo P. Mariana: Elbora mi genitrix,.,^ etc.\ y después: 
Sacóse fielmente este diseño de un retrato^ etc. Francisco 
Xavier de Santiago y Palomares lo dibuxó en Toledo. 
Tinta de China. P. ag. An. 218; al. 332. 

FR. LUIS DE LEÓN. 

Busto. L. Alenza. A la pluma. P. bl. An. 73; al. 112. 
No tiene importancia; es apunte hecho de una estampa. 

FR. LUIS DE GRANADA. 

Med. fíg. D. J. Maea. Tinta de China. P. bl. amar. 
An. 144; al. 203. 

Grabado, haciéndole perder mucho, por Gamborino, en 
los Varones ilustres españoles. 

D. JUAN GINÉS DE SEPÚLVEDA. 

Med. fíg. D. J. Maea. Tinta de China. P. bl. verdoso. 
An. 84; al. 117. Col. Card. 

Original para la lámina que grabó Barcelón en los Va- 
rones ilustres españoles. 

JUAN DE QUIRÓS, Xlura de la Santa Iglesia de Sevilla, Autor de la Cristopa- 

tia. Toledo, 1552, en casa de Juan Ferrer. Con un soneto 
de B. Arias Montano al retrato del poeta. 

Busto en óvalo, con la inscripción loannes Chirosius^ 
en torno. Calco hecho á la pluma por D. V. Carderera. 
An. 75; al. 97. 

EL V. M. JUAN DE ÁVILA. 

Med. fíg. D. J. Maea. Tinta de China. P. bl. verdoso. 
An. 88; al. 118. Col. Card. Original para la estampa de los 
Varones ilustres que grabó J. A. Carmona. - 

HIERONIMUS OLLER, Canonicus barcinonensis celebr. Astrolog. 

Busto. Anón, del siglo XVIII. Láp. n. P. ag. An. 112; 
al. 176. Col. Card. 



40 REVISTA DE ARCHIVOS, 

SAN FRANCISCO JAVIER. 

Cabeza. Anón, del siglo XIX. Láp. n. P. ag. An. 94, 
al. 126. Col. Card. 

El mismo. Retrato verdadero de SAN FRANCISCO XAVIER, que estuvo en 

Gandía y debió pertenecer á San Francisco de Borja, . 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. P. ag. oscuro. An. 220; 
al. 290. 

SAN IGNACIO (de Loyola). Copias de la mascarilla que está en su simulacro 

en Roma, 

D. V. Carderera. Apuntes ligeros al lápiz. P. bl. An. 164 
y 448; al. 230 y 188. 

DON ANTONIO DE COVARRUBIAS Y LEIVA. 

Med. fig. D. J. Maea. Tinta de China. P. bl. verdoso. 
An. 83; al. 1x7. Col. Card. 

Dibujo para la lámina de los Varones ilustres españoles^ 
que grabó Ballester. 

El mismo. 

Med. fíg. Anón. Láp. n. P. gris azulado. Ancho 207; 

al. 249. Nota de Carderera que dice: Estudio sacado del 

cuadro original para la colección de Españoles ilustres. 

El mismo. D. ANTONIO DE COVARRUBIAS Y LEIVA, hermano del célebre 

D. Diego y hijos del famoso Arquitecto de Toledo. 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. amar. An. 92; 
al. 105. 

EL P. VILLACASTÍN. 

Med. fig. V. Carderera. Láp. n. P. bl. amar. An. 190; 
al. 260. 

ARIAS MONTANO. 

Busto. Calco de una estampa antigua. Láp. n. An. 125; 

al. 176. Colección Carderera. 

D. GERÓNIMO DE ZURITA. 

Med fig. J. Maea. Tinta de China. P. bl. verdoso. Ancho 
83; alto 117. 

Original para la lámina que grabó Gamborino, de la co- 
lección de Varones ilustres. 

El mismo. HIERON. ZURITA. 

Busto en óvalo. Anón. Láp. n. P. gris azulado. An. 183; 
al. 239. 

D. MARTÍN BAUTISTA DE LANUZA. 

Med. fig. Anón. Láp. y sepia. An. 75; al. 108. 

DIEGO GARCÍA DE PAREDES. 

Busto en óvalo. V. Carderera. Sepia. P. bl, amar. An. 120; 
al. 165. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 41 

GASPAR SAPENA, valenciano. 

Busto. D, V. Carderera. Láp. n. P. bl. An. 135; al. 160; 

GABRIEL LASSO DE LA VEGA. Edad2g años. 

Busto en óvalo. D. V. Carderera. A la pluma sobre 
aguada de sepia. P. t)l. An. 804; al. 142. 

GONZALO DE ARGOTE Y DE MOLINA. 

Busto en óvalo con trofeos, ornamentación en las enju- 
tas, etc. Anón. El busto lápiz negro; la ornamentación tinta 
de China. P ag. An, 83; al. 128. Dibujo para una estampa 
que grabó Selma. 

El mismo. ARGOTE DE MOLINA. 

Busto. Anón, del siglo XVIII. Láp. rojo. P. ag. An. 116. 
al. 143. 

GARCILASO DE LA VEGA. 

Busto en óvalo con ornamentación simbólica. En el plin- 
to sobre que descansa el óvalo, una escena pastoril. José/ 
Ximeno delineavit. Tinta de China. P. bl. An. 5^; alto 89. 

Dibujo para la estampa que grabó Selma. 

VICENTE ESPINEL GÓMEZ ADORNO. 

Busto en un vano decorativo con objetos simbólicos en 
la parte inferior. Anón, del siglo XVIII. Láp. n. P. blanco 
amar. An. 81; al. 107. Por bajo del nombre y con la misma 
letra: Joseph Ramos Guillen^ Arundensis pinx. 

El mismo. 

Med. ñg. Anón, del siglo XVllI. Láp. y sepia. An. 76; 
al. 107. 

JUAN DE HERRERA. 

Med. fig. J. Maea. Tinta de China. P. bl. verdoso. 
An. 84; al. 118. Original para la estampa de los Varones 
ilustres, que grabó Brandi. 

MORLANES. Este medallón está esculpido en una retro-pilastra de una sola 

columna abalaustrada del cuerpo principal de la portada 
de. Santa Engracia. Debe ser Morlanes el padre ó Tude- 
lilla. 

Cabeza en medallón circular. V. Carderera. Láp. y sepia. 
P. ag. Diámetro 100 mm. Litografiado en El Renacimento. 

D. PABLO DE CÉSPEDES. Racionero de la Santa Iglesia de Córdoba, natu^ 

ral de la misma ciudad, pintor, escultor y arquitecto. Mu- 
rió en 26 de Julio de 1608, á los 70 años de su edad. 

Busto en óvalo. Dibuxado por Antonio Espinosa. Lá- 
piz n. y aguada de tinta de China. P. ag. An. 195; al. 254. 

El mismo. PABLO DE CÉSPEDES, pintor. 



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42 REVISTA DE ARCHIVOS, 

Busto. Anón, del siglo XVIII (?). L. n. P. ag. An. 143 
.al. 198. 

D. Valentín Carderera, á quien perteneció este dibujo, 
escribió por bajo: Procede del libro de Pacheco. No sé por 
qué lo diría. El dibujo, que es bueno, es muy posterior y 
de carácter harto diverso de los de Pacheco. Está cuadricu- 
lado; creo que la cuadrícula se trazó para sacar este dibujo, 
no para copiarlo. 

LUIS DE VARGAS, pintor. 

Busto. Anón, del siglo XVIII. L. rojo. P. ag.. An. 100; 
al. 133. 

LUIS FERNÁNDEZ, jííntór. (El maestro de Herrera el Viejo, de los Castillos, 

de Pacheco, etc.) 

Busto. Anón, del siglo XVIII. L. rojo. P. ag. An iio; 
al. 152. 

Estos dos bellos retratos, y más particularmente este 
último, están apuntados tan magistralmente que pudieran 
pasar por hechos del natural. 

ALONSO SÁNCHEZ COELLO, pintor de Felipe IL 

Busto en óvalo. D. V. Carderera. Tinta de China y 
blanco. P. bl. amar. An. 136; al. 154. 

FR. JUAN SÁNCHEZ COTÁN. Cartujo y pintor. 

Busto en óvalo. D. V. Carderera. A la aguada. An. 129. 
al 242. 

ANTONIO MORO, pintor. 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. amar. An. 137; 
al. 220. 

ALDO MANUCIO. 

Media figura. Anón, del siglo XVIII. Del retrato que 
pintó el Pordenone. Láp. n. P. bl. amar. An. 183; al. 244. 

En la parte inferior escribieron Lindo Bodornone (Li- 
cinio Pordenone). 



SIGLO XVII. 

RAFAEL COTONER. 

Busto. D. V. Carderera. De escultura. Láp. n. Papel 
bl. amar. An. 160; al. 236. 

NICOLÁS COTONER. 

Busto. D..V. Carderera. De escultura. Láp. n. y aguada 
de sepia. P. bl. amar. An. 205; al. 295. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 43 

EL CAPITÁN D. XBAL LECHUGA, f en 1620. Aetatis 64 ann». Copiado en 

la su capilla de la Catedral de Baeja. 

Med. fig. D. V. Carderera. Tinta de China. P bl. 

El mismo. CRISTÓBAL LECHUGA. 

Med. fíg. Anón, del siglo XIX. A la pluma. P. bl. An- 
cho 14; alto 170. 

D. CRISTÓBAL COLÓN, (3.er Duque de Veragua). 

Med. fig. D. V. Carderera. De un cuadro que está en el 
palacio de Liria. Láp. n. y aguada de color. An. 122; al. 151. 

PETRUS GYRON OSS. DUX, VRENIAE COMES X. Ex numismate cusso 

anno ibi8. /n gra. 

Busto en óvalo. D. V. Carderera. Sepia. P. bl. ag. An- 
^ cho lio; al. 129. 

EL CARDENAL BORJ A. Facsímile del estudio que hifo Velá^fque^ para el re- 
trato que pintó y poseía Cean Berm úde^ . 

Cabeza. Precioso facsímil hecho por D. Vicente López. 
(V. la reproducción, lám. II). Láp. n. Papel ag. An. 190; 
al. 297. 

La inscripción es de mano D. de V. Carderera, á quien 
perteneció. El dibujo original de Velázquez y no el retrato 
que pintó del Cardenal Borja , es lo que poseía Cean Ber- 
mudez. 

D. BERNARDO DE SANDOVAL Y ROJAS. 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. y sepia. An 135; al. 190. 

RETRATO DEL VENERABLE ILLMO. SR. D. JUAN DE PALAFOX, Obis- 

po de Osma, Oidor que fue y Capitán general Super,.. 

Busto en óvalo con ornamentación. Dibujo hecho por 
J. Estrada para la lámina que grabó él mismo en Huesca; 
Láp. rojo y tinta. P. ag. An. 114; al. 162. 

El mismo. 

Med. fíg. D. J. iMaea. Tinta de China. P. bl. verdoso. 
An 85; al. 1 17. Dibujo original para la estampa que grabó 
Brandi en los Varones ilustres españoles. 

SR. D. FRANCISCO TRUGILLO, Obispo de León. 

Busto en óvalo. Anón. Láp. n. P. ag. An. 103; al. 160. 
Dibujo para grabar una estampa. 

TOMAS VINCENTIVS TOSCA. 

Med. fíg. Anón. Láp. n. P. gris azulado. An. 200; al. 235. 

El mismo. VINC. TOSCA. 

Busto. Anón. Láp. n. P. ag. An. 90; al. 125. De letra de 
Carderera en papel aparte: Dibujo original remitido de 
Valencia para la colección de la Calcografía Nacional, 



44 REVISTA DE ARCHIVOS, 

P. M. ORTENSÍO PALAVICINO. Dibujo sacado de! original inédito. 

Busto. D. V. Carderera. Láp. y sepia. P. bl amar. An- 
cho 145; al. 178. 

ALFÓNSUS CHACÓN, (Dominico). 

Busto. Anón. Láp. n. P. bl. An. 105; al. 133. 

EL P. BALTASAR GRACIÁN. 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. ag. An. 158 
al. 215. 

> 

D. NICOLÁS ANTONIO. 

Cabeza. Anón. Tinta de China. P. ag. An 105; al. 136. 

D. PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA. 

Busto. D. N. Mejía. Láp. n. P. bl. An 225; al. 323. 

D. LUIS DE GÓNGORA. 

Busto. D. N. Mejía. Láp. n. P. bl. An. 234; al. 342. 
Estos dos bellos retratos, concienzudamente hechos, per- 
tenecieron á D. Adelardo López de Ayala. Ambos tienen 
dedicatoria autógrafa del autor. 

A. M. de Barcia. 

(Concluirá), 



SECCIÓI DE DOCUMEIÍTOS. 



Carta de Carlos I al Corregidor de Qranada previniéndole 
no autorizase la circulación de libros luteranos. 



Don Carlos etc. a vos el que es o fuere nuestro corregidor o juez de rresi- 
den^ia de la ^ibdad de granada ó vuestro alcalde en el dicho oficio salud e gracia 
sepades que nos somos i^erteñcados que en «¡ierta parte dalemaña que es de nues- 
tro ymperio se a levantado un herege henemigo de nustra santa fe católica na- 
tural de aquella prouin^ia nonbrado martyno luter el cual pospuesto el temor 
de dios y su propia con«¿ien«¿ia a dicho y pedricado muchos herrores contra los 
artículos de nuestra Santa fe católica c la Santa i.^lesia de rroma ya fecho libros y 
escrípturas dello e con su malii^ia e yniquidad e falsa dotrina e rreprouadas per- 
suasyones ha atraydo a su eregia y errores algunas personas synples y como 
quiera que sus libros y escrípturas an sido e son declarados por el nuestro muy 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS, 45 

sancto padre por eréticos y rreprouados y escandalosos y que desvian de nuestra 
fe y manda so grandes penas y «^ensuras que ninguno los teng^ ni lea ni pedri- 
que ni trate dellos publica ni secretamente y demás desto yo el rrey e mandado 
con gran cuydado e diligen<^ia entender en la punición e castigo del dicho martin 
luter erege de manera que de ni de sus obras no quede memoria, pero por que 
los dichos libros dañados y rreprobados por su Santidad no entren en estos 
nuestros Reynos ni aya persona que los tenga ni lea en ellos ni sea cabsa de 
perturbar la religión xpiana que tan Sancta y catholicamente se guarda en ellos 
platicado en el Remedio dello y consultado con los del nuestro consejo fue acor- 
dado que deviamos mandar dar esta nuestra carta para vos en la dicha razón por 
la cual vos mandamos que luego con gran cuydado y diligencia procureys de 
saver sy en esa «jibdad o en otro lugar de vuestra ¡urisdi.jion ouieren venido los 
libros p escripturas o conclusiones fechas por el dicho martin luter erege o lo 
tienen al presente e syn que mas se lea ni publique ni sepa lo en ellos contenido 
los toméis e rre.^ibays en vuestro poder e los hagáis quemar y quemeys todos en 
el mercado o pla^a publica desa «^ibdad con pregón y ante escrivano que dello de 
fe y testimonio y asymesmo vos mandamos que tengáis continuamente cuydado 
de saver si de aqui adelante alguna persona destos nuestros Reynos o fuera dellos 
traen o tienen' los dichos libros y escripturas eréticos y rreprovados del dicho 
luter y los tomeys e quemeys como de suso se contiene y por quanto el nuestro 
muy sancto padre nos ha requerido e amonestado que no consyntamos ni demos 
lugar que en estos nuestros Reynos entren ni se lean los dichos libros ni aya 
persona alguna que los tenga defendemos y mandamos a todos nuestros suditos e 
naturales e otras qualesquier personas que binieren e moraren en esa dichu 
i^ibdad e su tierra e juridii^ion que luego que esta nuestra carta o su traslado syg- 
nado de escriuano publico fuera leyda pregonada en esa dicha «¿ibdad o della 
supiere o en otra cualquier manera su jurisdis^ion no lean ni publiquen los erro- 
res ni conciusyones del dicho martin luter erege ni traten publica ni secretamente 
dellos ni tengan en su poder los dicho libros ni escripturas antes los entreguen 
luego a vos el dicho nuestro corregidor o juez de residencia que soys o fueredes 
a la sazón so las penas contenidas en la bula y declaración de su santidad fecha 
contra el dicho martin luter erege y mas de perdimiento de todos sus bienes para 
nuestra Cámara e ñsco en las quales penas dende agora los avemos por condena- 
dos a los que lo contrario hizieren syn otra sentencia ni declaración alguna e los 
vnos ni los otros etc. 

Por la copia, 

G. Pérez Ghredilla. 



46 



REVISTA DE ARCHIVOS, 




Libros españoles. 

Angizu (Sor futaria). — Fullea hlstoriques 
del Real Monestlr de Santa María de Pedral - 
bei, per Sor Solarla Anzizu, monja del mateix 
mouextlr; ab un próloch de Mossen Jaume Co- 
Uell.canonge de la catedral de Vieh. Ab Ilicen- 
cía (Esc.) del Ordlnarl.— Barcelona. — Sarria.-^ 
Estampa de F. Xavier Altes.— 1897.— 8.<* m., 
XV «224 pág. con fotograb. y dlb. Interc. 

Arco y Molinero (Ángel del).— "ReBloE artísti- 
cos é Inscripciones sepulcrales del monasterio 
de Poblet.— Barcelona. Vives, 1897.— 8.*, 80 pá- 
ginas. 

Armengol Vaiemeuela (Fr, Pedro), — Regola y 
constituciones de la sagrada real militar Or- 
den de Redentores de la beatísima Virgen de 
la Merced, adaptadas á las monjas del mismo 
instituto.— Roma. Imp. Federico Seith.— 16.^ 
241pág8. 

CaXleja (D. José Demetrio}.— Alcalá la Vieja. 
—Ensayo histórico ó apuntes para una mono- 
grafía de aquel castillo. — Ouadalajara. Im- 
prenta de la Diputación Provincial; 1897.— 4.*, 
26 págs. 

Domínguez Berruela (Martin). — El misticis- 
mo en la poesía.— Estudio de critica literaria. 
— San Juan de la C'ruz.— 2.* ed. — Salamanca. 
Imprenta de Calatra va, á cargo de L. Rodrí- 
guez; 1897.— 8.*> men., 71 págs. 

Octreia Uauaó r^intonto^.— El Museo-Biblio- 
teca de Ultramar.— Barcelona, tipolit. de Luis 
Tasso;.1807. — 4.*m., 87págB. con 41 fotogra- 
bados. 

HatañoB y la Sua (D. Joaj^uin^ —Necrología 
del Excmo. Sr. D. Joaquín Alcaide y Molina, 
escrita y publicada en cuplimiento de acuerdo 
de la Real Academia Sevillana de Buenas Le- 
tras, por el socio numerario de esta Corpora- 
ción , y leída en la Junta celebrada el... 26 
de Noviembre de 1897 (1896 en la portada, pero 
es errata). — Sevilla. Tip. de Francisco de P. 
Días; 1897.— 8.<>, 18 pág , con el retrato del bio- 
grafiado. 

Igleiiae Qareia (Itidoro) — Discurso leído en 
la solemne apertura del curso de 1897-98 y ad- 
judicación de premios á los alumnos de la Es- 
cuela de A. y B. A. de San Eloy el 10 de Octu- 
bre de 1897. — Salamanca. Est. tip. de Oliva; 
1897.-8.^, 27 págs. (ÍM restantes hasta la 50, la 



ifemoff a;.— Tema: t Caracteres quo preséntala 
pintura en España desde la épooa visigoda 
hasta la formación de la Escuela pictórica na- 
cional». 

Martínez Palacio (Santioao). — Recuerdos de, 
la Alcarria.— El castillo de Angul... Fotograba- 
dos de Laporta y de Prieto. Fotografías de 
Borke y del autor. —Madrid; Gabriel Pedraca; 
1897.— 8.«, 346 págs. 

Memorial histórico español. — Colección de 
dooumentos, opúsculos y antigüedades que 
publica la Real Academia de la Historia.— 
Tomo XXXV. — Madrid; Est. tip. de la Viuda 
ó Hijos de M. Tello.; 1897. — 8.» m., 684 págs.— 
Es el tomo I de la ffittcria critica y documenta- 
da de loe Comunidadet de Cattilla, publicado 
por D. Manuel Danvila. 

Monnin {Alfredo).— Vida, del V. Juan Bautista 
Vianney cura párroco de Ara. Escrita por el 
Misionero Alfredo Monnin , traducida al Cas- 
tellano por D. Manuel Posadilla, presbítero, y 
publicada por O. Vlllota, canónigo de Burgos. 
3.* ed.— Madrid; L. Aguado; 1897.— 8.», XH, 688 
páginas con el retrato (fototipia; del biogra- 
fiado. 

Nebot y Pérez {Jo9¿). — Apología del Dr. Jeró- 
nimo Virués. — Discurso leído en la apertura 
del curso de 1897-98 del Instituto Médico Va- 
lenciano. Colegio oficial. — Valencia . Manuel 
Alufre; 1897.— 4.«, men., 47 págs. 

Pagé» y BeUoc {D. Frandecoj. — Los tiempos 
del verbo árabe... — Madrid; Librería de Vito- 
rlano Suárez. (Imp. «Sucs. de Rivadeneyra»); 
1897.- 8.® m., 76 págs. 

Serpa Pime9Uel{A.)—B.iatOTÍtL y civilización. 
Napoleón III. Una tragedia antigua en los 
tiempos modernos.— Vitoria, Domingo Sar.— 
8.^ 248 págs. 

Relación de todos los Religiosos Agustinos 
Descalzos que con destino á Filipinas han 
profesado en nuestros colegios de España. — 
Madrid; L. Aguado; 1897.— 4.*apais., XLpágs. 
(desde la XXX en blanco). 

Relaciones geográficas de Indias.— Publica- 
las el Ministerio de Fomento. — Perú. — To- 
mo IV. — Madrid. Imp. de los Hijos de M. O. 
Hernández; 1897. — 8.« d. m., VII-45-CCXLIII 
páginas.— Publicado por D. M. Jiménez de la 
Espada. 

Buiz del Solar y Usuriaga (D. Manuel).— Txvl- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



47 



dlcionea de Serilla.— Santa María de la Victo- 
ria el 8 de Septiembre de 1522.— Sevilla.— Li- 
brería é Imp. de Izquierdo y C.^ 1897.>-^.*, 81 
páginas.— Tirada de 100 ejemplares. 
- Torre» Campos (D. B(tfaelj. —La Geografía en 
1896.— Memoria sobre el progreso de los traba> 
Jos geográficos, leída en la Junta general de la 
Sociedad Geográfica de Madrid, celebrada el 
16 de IHclembre de 1896 por el Secretario ge- 
neral de la misma. — Madrid. Imp. del Cuerpo 
Administrativo del EJéroito; 1897.— 8.*, 63pgs. 

üriotU y Velada (Jote), — Restauración de la 
Iglesia de Santa María de Lebeña (Santander). 
-Notas para la historia de este monumento 
nacional. —Madrid. Imp. del Asilo de Huérfa- 
nos del Sagrado Corazón de Jesús; 1897.— 4.» m., 
66 pág. s como apéndice 14 preciosas vistas fo- 
totipicas de la Iglesia, antes y después de la 
restauración. 

Vives (Antonio). — Reforma monetaria de los 
Reyes Católicos. — Articulo publicado en el 
«Boletín de la Sociedad Española de Escursio- 
nes» de !• de Septiembre de 1897. — Madrid. — 
Eat. tip. de San Francisco de Sales; 1897. — !.<> 
mayor, 8 págs. á dos columnas. 

Jjibros extranjeros. 

AyidiíSreái (J. £.)— Catalogus historlco-crl- 
ticus romanarum editiouum sseculi XV.— Sup- 
plementum elusdem auctorls nunc primum ab 
iotL. Bresclano lu lucem editum.— París, Boui- 
llón.— «.•, 82 pág. 

Barré {H. /.}— Catalogue du fonds de Pro- 
vence de la bibliothéque de la ville de Mar- 
■elUe.— Index alphabétique.— Marsellle, im- 
primiere Barlatier.— 8.^ 28 pág. 

Be$te (¿. de)— Saint Dominique et Saint 
Francois, dlscours pronuncé chez les Domini- 
cains du físubourg Saint Honoré á París le 4 
aoftt. 1897.— París, imp. Morsch, 1897.— 8.® 

Bloehei {£,) — Les Inscriptions de Samar- 
kand.— París, Leroux.— 8.^ 42 pág, y pl. 

BoUe (JiM.)— Lateinische Litteraturdenkui&- 
1er des XV ten und XVI ten Jahrhundor- 
tes. XIH. G. MacropediuB (van Langveldt). Re- 
bellea and Aluta.— Berlín , Weidmann.— 8.*, 
XLU-104 pág. 

Bréai (jr.)— Bssal de sémantlque (sdences 
des signiflcatlons).- París , Hachette.— 8.^ 865 ¡ 
páginas. 

Breymann {Herm.}— Die phonetische Litera- I 
tur yon 1876-1896; elne bibliographisch.— Krl- 
tische Uebersicht.- Leipzig, Delchert.— 8.^— j 
tu -170 pág. 

Brimnow{Dr. Bud. £.)— A classlfield list of 
all simple and compound cunelform Ideo- 
graphfl occurlng in the tests bltherts pu- 



blisbed, wlth thelr Assyro-Babylonlan equi- 
valents, pbouetlo valúes, et índices dazu.— 
Leiden, £. J. Brill.— 4.», viii-844 pág. 

Capelli (£. if.)— Prlml studl sulle encielo - 
pedie medioevali. I. (Le fonti delle endclope- 
dle latine del XII secólo); sagglo critico.— 
Módena, tlp. Namias.— 8.", 69 pág. 

Chauvin ( Viíetor).— Blbliograpbie des ouvra- 
ges árabes ou relatif aux arabos , publlés dans 
l'Europe chrétienne de 1810 á 1885.— II.— Lie- 
ge, Vaillants-Carmane.— 8.<>, viii-289 pág. 

Vaumet {Oeorges). —Jítuáe sur les relations 
d*Innocent VI avec D. Pedro I rol de Castille 
au sujet de Blanche de Bourbon.— Rome , Cug- 
gianl, 1897.— «.«, 50 pág. 

DetcJtíimpe (O.) — La vie et les llvres , 4.' se- 
rle.— París, Colín.— 18.«, 408 pág. 

Devéria (T.)—Le Papyrus Judlciaire de Tu- 
rin, et les papyrus Lee et Rollin.- París, Le- 
roux.— 8.®, 158 pág. 

Ehrensberger (Hu^o).— Llbri/lituiglci blbllo- 
thecae apostollcae Vaticanae manu scrlptl.— 
Freiburg liB., Herder.— 8.», xii-691 pág. 

REVISTAS. 



La Alhambbá (Núm. 1).— Una relación inédi- 
ta de la toma de Granada, por Juan F. Riaño, 

BulbtIn dx la bkal academia dk la histo- 
BiA. (Diciembre 1897). — Tesoro de monedas ára- 
bes descubierto en Belalcázar, por Franciteo 
Codera. — La necrópolis saguntlua, por Antonio 
Chabret.—San Miguel de Escalada. Inscripcio- 
nes y documentos, por Fidel Fita,=Eneto 1898. 
—Lápidas Inéditas, por el Marqués de Monea- 
lud. — Lápida arábiga descubierta en la cate- 
dral de Córdoba en el año último (1896), por 
Francisco Codera.— Viaje por España, Portugal 
y costa de África en el siglo XV, por Cesdreo 
Femánde* Duro. — Historia genealógica y he- 
ráldica de España, Casa Real y Grandes de 
España, por Antonio Eodriguee KiMa.— San Mi- 
guel de Escalada. Documento apócrifo del si- 
glo XII. Auténticos del XUI, por Fidel FUa. 
— Recobro de una lápida en Tarragona, por 
Ángel del Arco. — La sinagoga de S^ragoza, por 
el Marqués de Monsaiud, 

BOLBTÍN DB LA BOCIBDAD ABQUBOLÓOIOA LU- 

LiANA. (Diciembre 1897). — La fiesta de la con- 
quista de Mallorca, por D. Benito Pons y Fá- 
bregues. — La Inmaculada Concepción de Nues- 
tra Señora, ^atrona universal del Reino, Ma- 
llorca (siglo XVII), por D, BnHque Fájame».— 
Doña Beatriu de Pinos y misser Macó, Venecla 
(1486), por D. E. Aguiló. —Sobre la reyerta ha- 
bida en San Francisco de Asís el día 2 de No- 
viembre de 1490, por D. Pedro A, SoncAo.— Car- 



V 



V.. 



48 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



r 



K, 



ta de Felipe IV , sobie elogiar á la Inmaculada 
al principio de los sermones (1^^)* P^' ^^ ^^^^ 
MirálUa Sber/.— Losas sepulcrales de la Iglesia 
del Hospital de Palma Csiglo XVIII), por Don 
Pedro Sampol y Ripoll. — Santa Bárbara, patroua 
de la ciudad de Palma (siglo XVIII), por Don 
Enrique Fajarnée.^hos primeros recursos para 
la edificación del teatro de Palma. (Datos para 
una crónica del antiguo «Corral»), por D. Bu- 
tebio Pascual. — Folk-liote Balear. Tradicions 
populars mallorquines, por D. Antonio María 
Alcover, 
La ciüoad db Dios. (Enero 1898).— De estética 



musical, por el Dr, £u«tatfulo de UHarU."-El 
cementerio de Santa Domltila^ por Fr. Pedro 
Rodrigue9,^lja. Palestina antigua y moderna, 
por Pr. Juan fjtzcano. — Diario de un vecino de 
París durante el Terror, por E: Biri. — Catálogo 
de escritores Agustinos Offpa^oles, portugue- 
ses y americanos, por Fr. Bonifacio del Moral. 
— Raimundo Lulio (Fragmentos de un discur- 
so), por Fr. Beetituto del Valle Bui». — Fr. Luis 
de León (continuación), por Fr. Francisco 
Blanco Oarcia.— La. Pas de Filipinas, por don 
JoaéM. del Castillo Jijnénez.-^'BoMVLet y el Jan- 
senismo, por Fr. Manuel F. Migúele». 



n rr-: 



S£GGXON OrXGXAL T D£ NOTXGXAS. 



Han sido elegidos académicos numerarios 
de la [Historia los señores siguientes , por el 
orden de las vacantes que vienen á ocupar: 
D. Francisco Uhagón, en la del Marqués de la 
Fuensanta ; el Marqués de Cerralbo , en la de 
D. Justo Zaragoza.- D. Vicente Vignau, en la de 
D. Antonio Cánovas del Castillo; D. Rafael 
Torres Campos, en la de D. Luis Vidart, y don 
Francisco Silvela en la de D. Pascual Gayan- 
gos. 

Han sido destinados respectivamente á las 
Bibliotecas provinciales de Bilbao y Segovia, 
los Ayudantes de tercer grado, D. Ricardo Ba- 
roja y Nessi y D. Emilio Mochales. . 

Ha solicitado licencia por enfermo D. An- 
tonio Cerrajería y Cavanilles, Ayudante de se- 
gundo grado, adscrito al Archivo provincial 
de Hacienda de Cáceres. 

Presentaron instancias solicitando trasla- 
do , D. Juan Francisco Larrauri , D. Teófilo 
Méndez Polo, D. Joaquín Llamas y Palacio, 
D. Carlos Selgas y D. Francisco García Ro- 
mero. 

D. Teófilo Méndez Polo y D. Joaquín Lla- 
mas pretenden la permuta de sus destinos. 

Se ha autorizado á D. Antonio Almagro 
para publicar un catálogo de los Códices ará- 
bigos existentes en la Biblioteca Universita- 
ria de Granada. 

Ha tomado posesión del cargo de Jefe del 
Museo Arqueológico provincial de León , don 
Ramón Alvarez de la Braüa. 

La mayoría de los Archivos , Bibliotecas y 



Museos han remitido ya á la Dirección general 
de Instrucción pública la Memoria anual á que 
se refiere el art. 62 del Reglan^nto-ley del 
Cuerpo, las cuales Memorias han pasado para 
su examen á la Comisión Inspectora de Cata- 
logación. 

En vista de que algunos Establecimientos 
han dejado recientemente de rendir el parte 
mensual de asistencia, se va á recordar por la 
superioridad la obligación en que están, res- 
pecto á este punto, los Jefes de los Archivos, 
Bibliotecas y Museos. Igualmente se ordenará, 
según nuestras noticias, que los partes trimes- 
trales de trabajos se envíen con más regula- 
ridad. 

Ha sido nombrado catedrático de Geogra- 
fía é Historia del Instituto de Tarragona, don 
Rafael Montes Díaz, Ayudante de segimdo gra- 
do. Con tal motivo solicita se le declare su- 
pernumerario por dos años. 

El Consejo de Instrucción pública ha pro- 
puesto respectivamente, para las Cátedras va- 
cantes en la Escuela superior de Diplomática, 
de tOrdenación de Bibliotecas y ejercicios 
prácticos de Bibliograña y de Archivonomia», 
á D. Carlos Gómez y Rodríguez y D. Juan Gual- 
berto López Valdemoro. 

El Depósito de libros del Ministerio de Fo- 
mento hará en este mes el reparto de libros 
correspondientes al segundo semestre de 1897. 



MADRID: 
IMP. DBL COL. NAL. DK 80BD0MU008 Y DM GIRÓOS 

Calle de San Mateo, núm. 5. 
1697 



W^rm 



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Byjnu^roií: 


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(TERCERA ÉPOCAl. 




Aílo n. 




Himno 3. ?e1lino 1898. 



48 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



} 



ta de Felipe IV, sobre elogiar á la Innutcnlada 
al principio de los sermones 0^^)i po^ ^' ^^^ 
Mirállea SberL-^Losís sepulcrales de la Iglesia 
del Hospital de Palma fsiglo XVIII), por Don 
Pedro Sampol y RipoU.—SeJxtA Bárbara, patrona 
de la ciudad de Palma (siglo XVIII), por Don 
Enrique Fajaméis. — Los primeros recursos para 
la edificación del teatro de Palma. (Datos para 
una crónica del antiguo «Corral»), por D. £U' 
eebio Pcueual. — Folk'LoTe Balear. Tradicions 
populars mallorquines, por D. Antonio María 
Aleover, 
La ciuoád ds Dios. (Euero 1898).-~De estética 



musical, por el Dr, Ewíaquio de C/riar(e.— El 
cementerio de Santa Domitila, por Fr. Pedro 
Bodriguet.^lA Palestina antigua y moderna, 
por Fr. Juan Jjezeano. — Diario de un yeclno de 
París durante el Terror, por E: J9ir^.— Catálogo 
de escritores Agustinos ei^pa^oles, portugue- 
ses y americanos, por Fr. Bonifacio del Moral. 
—Raimundo Lullo (Fragmentos de un discur- 
so), por jFV. Bettitulo del Valle Stti». — Fr. Luis 
de León (continuación), por Fr. Francieeo 
Blanco Oarcia.—La. Paz de Filipinas, por don 
José M. del CattiUo /imétia.—Bossuet y el Jan- 
senismo, por Fr, Manuel F. MiguéleM. 



S3SCGX0N OFXGXAL Y D£ NOTXGXAS. 



Han sido elegidos académicos numerarios 
de la ^Historia los seiíores siguientes , por el 
orden de las vacantes que vienen á ocupar: 
D. Francisco ühagón, en la del Marqués de la 
Fuensanta ; el Marqués de Cerralbo , en la de 
D. Justo Zaragoza; D. Vicente Vignau, en la de 
D. Antonio Cánovas del Castillo; D. Rafael 
Torres Campos, en la de D. Luis Vidart, y don 
Francisco Silvela en la de D. Pascual Gayan- 
gos. 

Han sido destinados respectivamente á las 
Bibliotecas provinciales de Bilbao y Segovia, 
los Ay adautes de tercer grado , D. Ricardo Ba- 
roja y Nessi y D. Emilio Mochales. . 

Ha solicitado licencia por enfermo £^. An- 
tonio Cerrajería y Cavanilles, Ayudante de se- 
gundo grado, adscrito al Archivo provincial 
de Hacienda de Cáceres. 

Presentaron instancias solicitando trasla- 
do , D. Juan Francisco Larrauri , D. Teófilo 
Méndez Polo, D. Joaquín Llamas y Palacio, 
D. Carlos Belgas y D. Francisco Qarcla Ro- 
mero. 

D. Teófilo Méndez Polo y D. Joaquín Lla- 
mas pretenden la permuta de sus destinos. 

Se ha autorizado á D. Antonio Almagro 
para publicar un catálogo de los Códices ará- 
bigos existentes en la Biblioteca Universita- 
ria de Granada. 

Ha tomado posesión del cargo de Jefe del 
Museo Arqueológico provincial de León , don 
Ramón Alvarez de la Braüa. 

La mayoría de los Archivos , Bibliotecas y 



Museos han remitido ya á la Dirección general 
de Instrucción pública la Memoria anual á que 
se refiere el art. 52 del Reglan^ento-ley del 
Cuerpo, las cuales Memorias han pasado para 
su examen á la Comisión Inspectora de Cata- 
logación. 

En vista de que algunos Establecimientos 
han dejado recientemente de rendir el parte 
mensual de asistencia, se va á recordar por la 
superioridad la obligación en que están, res- 
pecto á este punto, los Jefes de los Archivos, 
Bibliotecas y Museos. Igualmente se ordenará, 
según nuestras noticias, que los partes trimes- 
trales de trabajos se envíen con más regula- 
ridad. 

Ha sido nombrado catedrático de Geogra- 
fía é Historia del Instituto de Tarragona, don 
Rafael Montes Díaz, Ayudante de segundo gra- 
do. Con tal motivo solicita se le declare su- 
pernumerario por dos años. 

El Consejo de Instrucción pública ha pro- 
puesto respectivamente, para las Cátedras va- 
cantes en la Escuela superior de Diplomática, 
de «Ordenación de Bibliotecas y ejercicios 
prácticos de Bibliografía y de Archivonomía», 
á D. Carlos Gómez y Rodríguez y D. Juan Gual- 
berto López Valdemoro. 

El Depósito de libros del Ministerio de Fo- 
mento hará en este mes el reparto de libros 
correspondientes al segundo semestre de 1897. 



MADRID: 

niP. DIL COL. NAL. DB 80BD0HUD0B T 01 GIRÓOS 

Galle de San Mateo, núm. 6. 
1897. 



c 






(TERCERA ÉPOCA). 



Febrero 1888. 



r 



\ 



SUMARIO. 

Estudios epigráficos. — Una insc ripción ibérica inédita de la Turdetania , por 
D, M. Rodríguez de Berlanga. ^ 

— Noticia de la vida y obras de d. pascual de catangos (continuación), por 

D. Pedro Roca, de la Biblioteca Nacional. 

-—Fondos. Noticia de los retratos que se encuentran en la colección de dibujos 
originales de la Biblioteca Nacional (conclusión); por D. Ángel M. de Bar- 
cia, de dicho establecimiento. 

— Bibliografía. 

— Sección oficial y de noticias. 

— LÁMINAS sueltas: III. Fernando Vil, dibujo original de Goya. (Biblioteca 

Nacional). 



CONSEJO DE REDACCIÓN DE LA ^REVISTA. 



Presidente, D. Toribio del Campillo. — Vicepresidente y director 
GERENTE, D. Vicente Vignau. — Redactor jefe, D. José Ramón 
Mélida. — Vocales: D, Juan Catalina García, D. Rodrigo Amador de 
los Rios, D. Antonio Paz y Mélia, D. Ricardo Hinojosa, D. Pedro 
Roca, D. Francisco Navarro y Ledesma, D. Heliodoro Carpintero y 
Moreno, D. Domingo Vaca. — Contador, D. Manuel Magallón. 

Secretario, D. Juan Menéndez Pidal. 



C OL ABOÜAJ) ORES . 

Españoles: Todos los individuos del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliote- 
carios y Arqueólogos, y los distinguidos escritores siguientes: 

Altamira ( D. R.), Catedrático de la Chabás (D. R.), Canónigo-archivero de 

Universidad de Oviedo. la Catedral de Valencia. 

Alemany (D. J.), Catedrático déla Uni- Eguilaz Yanguas (D. L.), Catedrático 

versidad de Granada. * de la Universidad de Granada. 

Aviles (D. Ai), de la Real Academia de Fernández Duro (D. C), Americanista 

San Fernando. y de la R. Academia de la Historia. 

Baselga (D. M.J, Catedrático de la Uni- Fita (P. F.), de la Real Academia de la 

versidad de Zaragoza. Historia. 

Codera(D. F.).dela R. Academia de la / García Concellón (D. E.), Publicista. 

Historia y Catedrático de la Univer- ' Garrido Osorio ÍD. M.), Catedrático de 

sidad Central. la Universidad de Granada. 

Cotarelo (D. E.), Crítico literato. • Garriga (D. F. J.), Catedrático del Ins- 

Costa (D. J. I Iberista. lituib de 2." enseñanza de Reus. 



REVISTA 



I)E 



ARCHIVOSJIBLIOTECASÍ MUSEOS. 



^O n. jp'SBRSRO , 1898. ]^ ÜM. 9. 



ESTUDIOS EPIGRÁFICOS 



UNA INSCRIPCIÓN IBÉRICA INÉDITA DE LA TURDETANIA. 



11(1). 

La admiración, ó mejor dicho, la extrañeza de Decheparre está justifi- 
cada en parte toda vez que en el siglo XVI los vascongados cispirenáicos 
oían hablar al Norte de su territorio el francés, al Mediodía el castellano, 
al Poniente el gallego, y al Este, atravesando las tierras aragonesas, el ca- 
talán, en cuyas cuatro lenguas neolatinas (2) se escribían sendas poesías que 
recitaban los hijos de aquellas comarcas que rodeaban la Vasconia hispana 
de la época. Semejantes maneras distintas de expresarse obedecían sin em- 
bargo á un origen común , que era también el del idioma usado por la 
Iglesia cristiana en las solemnidades del culto católico. En medio de esta 
atmósfera uniforme, vejetaba el vascuence, que como idioma aglutinante 
era ageno á las formas de los de flexión que le cercaban. Lengua hablada 



(1) Véase tomo 1, pág. 481. 

(2) Dlipense la Academia al no llamo dialectos al gallego y al catalán por ser hijos de idiO' 
mas distintos del celta el uno y del Ibero el otro, no habiendo logrado sin embargo la categoría 
de lengna nacional como el castellano y el portugués, sino únicamente la de regional, lo cnal 
no puede alterar sin embargo sus orígenes diversos. 



50 REVISTA DE ARCHIVOS, 

y apenas escrita en cartas familiares, ó en oraciones devotas, no reproduci- 
das hasta muy tarde por la imprenta, sirvió sólo para entenderse entre sí 
los vascongados, quiénes admirados de aquella contestura insólita, estimá- 
banla como la obra más acabada del poder divino; los menores detalles les 
maravillaban grandemente; pero sobre todo, la complicadísima estructura 
de sus verbos con las múltiples maneras como debían ser conjugados por 
los niños ^ los inferiores^ los iguales y las mujeres (i). El período muslí- 
mico había sido fuente inagotable de maravillosas leyendas ideadas por los 
que tuvieron interés personal en que arraigaran en el espíritu público, á las 
que la fantasía popular dio formas más ó menos poéticas como los griegos 
posthomericos á los mitos védicos. D. Lucas de Tuy, el Arzobispo D. Ro- 
drigo y el Rey Sabio, con torpe crítica ó con mal aconsejada piedad, acogie- 
ron en sus libros muchas de estas invenciones que adjudicaron á veces á 
pueblos determinados, que las hicieron objeto de un culto y de un respeto 
especial sin que el tiempo haya podido extirpar tales errores de nuestra 
historia patria. 

No fueron favorecidos, por su mismo atraso, los Vascones con ninguna de 
estas más acentuadas tradiciones intencionalmente inventadas, de modo que 
libres más tarde de preocupaciones de este género, que absor viesen su ima- 
ginación, pudieron dedicar su atención preferente á aquel su idioma nativo, 
en cuya platónica contemplación se extasiaban lo mismo en sus montañas 
que en donde quiera que la fortuna los condujese, pues siempre llevaban 
consigo la nostalgia de su querido hogar de la Vasconia. No es, pues, nada 
de estraño que en 1607 hiciese imprimir en México Baltazar de Echaue sus 
Discursos de la antigüedad de la lengua cántabra (2); monografía que inició 
los estudios del insólito lenguaje de sus paisanos que hasta entonces había 
pasado inadvertido; y que pocos años después publicase en Lyon un tal Vol- 
toire LHnterpret du /raneáis ^ espagnol et basco ^ con cuyos dos libros 
quedó preparado el camino para una Gramática y un Vocabulario, que 
aún había de tardar, sin embargo, cerca de cien años en aparecer. Antes de 
mediar el mismo siglo XVII el celebrado Amoldo Oihenart da á la estam- 
pa dos obras importantísimas, ambas en París, la una su Notitia utriusque 
Vasconiae en 1638, la otra su no menos buscada. Les Proverbes basques^ 
en 1657, reimpresa en 1847, que no han perdido de interés aun después de 
las dos largas centurias que llevan de hallarse en el dominio público. 

Estaba próxima á terminar la indicada décima séptima cuando na- 
ció el 25 de Diciembre de 1690 un niño, á quien en la pila bautismal de 
la parroquia de Andoaen, provincia de Guipúzcoa, impusieron el nombre 
de Manuel, habiendo sido sus padres Domingo de Garagorri y Manuela de 
Larramendi. Andando el tiempo, el joven Manuel de Garagorri ingresó en 



(1) L'Abbé D'Diarce de Bidassouet. HUtoire des Cantabreí, p. 378. 

(2) El error de Uamar Cantabria á la Vasconia es muy viejo y duró maoho. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 51 

la Compañía de Jesús^ dejando el apellido paterno y conservando el de la 
madre, por el que ha sido después tan conocido. Era profesor de teología 
en la célebre Universidad Salmantina cuando publicó en Salamanca su 
opúsculo De la antigüedad y universalidad del bascuence en España^ y un 
año después, en 1729, la primera gramática del bascongado con el titulo de 
El imposible vencido^ como seis más tarde en San Sebastián en 1745, ^^ 
también renombrado Diccionario trilingüe del castellano^ bascuence y la- 
tín. Su opúsculo fué con razón censurado por el varón insigne Mayans y 
Ciscar en sus conocidos Orígenes de la lengua española ( i), y por el oscuro 
crítico Ignacio Armesto y Osorio en su Teatro anticritico y universal. 
Censuróse también, aunque más tarde, la misma Gramática porque se esti 
maba que había sometido su autor la lengua basca á una verdadera tortura 
encerrándola dentro del estrecho límite de los procedimientos del idioma 
latino y de los neo-latinos sin permitirle tomar la espansión que exigía de 
suyo el espíritu libérrimo de sus múltiples formas. 

Objección es esta que sin embargo no se apoya en fundamento sólido toda 
vez que por entonces aún no se había determinado en absoluto ni era sabida 
la verdadera índole de los idiomas aglutinantes, y separarse en su exposi- 
ción de la senda trazada por la gramática histórica clásica, hubiera sido ex- 
ponerse á caer en los amanerados procedimientos de la que llaman filosófica, 
que sólo puede servir de soporífeto pasatiempo á gente tan desocupada como 
estravagante. Al presente, en que son bien conocidas estas lenguas, que han 
llevado por mucho tiempo el nombre de turanianas, hasta que la moda, 
siempre despótica, ha condenado semejante denominación al más humi- 
llante ostracismo, no siguen otro camino por cierto los que de ellas se ocu- 
pan, para dar á conocer su forma y su exacta estructura, que el adoptado 
por el P. Larramendi. Comienza éste su Imposible vencido tratando del 
nombre, de los artículos, de los pronombres y de sus respectivas declina- 
ciones, ocupándose después profusamente del verbo y de sus con)ugaciones, 
luego de la sintaxis, y por último, de la prosodia, de una y otra con alguna 
relativa extensión. Julio Oppert, ciento cincuenta años más tarde, al escribir 
su Gramática de la lengua médica (2), no adopta por cierto otro sistema 
que el seguido por el citado bascógrafo, exponiendo la teoría de la declina- 
ción de los nombres y pronombres medos, las conjugaciones de los verbos, 
ocupándose á la postre de los advervios, de las postposiciones y de la sinta- 
xis, muy sucintamente en verdad de esta última. A dicho trabajo precede un 
ensayo de fijación de los caracteres cuneiformes de aquella escritura, con- 
cluyendo con la versión de varias inscripciones médicas y con un breve glo- 
sario. Ujfaloy, en sus Elementos de Gramática Magyar (3), adopta el mis- 
mo derrotero, comenzando por fijar el abecedario y la pronunciación de 



(1) Valencia, 1787. 

(2) Le peuple et la langue dee Medes. Parle, 1879. 

(3) FarlB, 187«. 



52 REVISTA DE ARCHIVOS, 

sus caracteres, hablando en seguida del género y del artículo , de los sufíjos 
casuales, ó séase de la declinación del nombre y de la del pronombre , de 
las conjugaciones de los verbos y de las postposiciones, luego de los adver- 
vios, de las conjunciones y de las interjecciones, terminando con la versión 
de varios textos magyares. El mismo autor ha publicado en unión con 
Hertzberger, otra gramática de la lengua también aglutinante de los finneses 
en el mismo año que la anterior y bajo idéntico sistema. 

Critícase igualmente el Diccionario trilingüe castellano, bascuence y la- 
tín, del citado Larramendi, no tanto por referirse sólo al dialecto vizcaíno, 
cuanto porque se echa en rostro á su autor que sólo se tomó el trabajo de 
añadir á un vocabulario bilingüe cualquiera la correspondencia en bascon- 
gado. Los que ponen tales reparos ó desconocen ó deben haber olvidado el 
espíritu que de continuo anima á la Congregación de que formaba parte 
Larramendi, la cual no parece haber tolerado nunca que sus individuos se 
ocupen sino de materias de interés práctico y de más ó menos remota utili- 
dad para su sociedad. 

La casa matriz de Loyola, situada en Guipúzcoa, necesitaba que los que 
la habitasen conocieran el idioma del país para conservar perpetuamente 
la lengua del fundador de aquella como también para entenderse con la 
sencilla gente de los vecinos pueblos li) y como no era posible que todos los 
que en ella morasen fuesen de continuo bascongados, lo cual por otra parte 
no entraba en la práctica de dicha sociedad, que así se verifícase en ningu- 
na de las provincias españolas de la Orden, donde siempre se procuraba 
enviar individuos sin conexiones ni parentesco, que los ligase á los lugares 
donde se les hacía residir, resultaba que los que se designaban para habitar 
en Loyola era indispensable que comenzasen á aprender el lenguaje de 
aquel país. A este ñn debió publicar Larramendi, por mandato sin duda de 
sus superiores, los dos libros, que debían conducir á algunos Padres de la 
Compañía al conocimiento de aquella extraña manera de hablar de los gui- 
puzcoanos. Por ello sólo se ocupó de este dialecto, y por ello también 
redactó su vocabulario, insertando primero la palabra castellana y des- 
pués su correspodencia en bascuence. No iban á aprender los hijos de 
San Ignacio la lengua nativa de su fundador por solazarse leyendo, las obras 
literarias en ella impresas; porque ni esto les interesaba ni existía otra al- 
guna que las poesías del cura de San Miguel el Viejo, demasiado libres 
para aquellos sacerdotes, y por lo que hace á libros piadosos, los más im- 
portantes como la traducción de Lizárraga de los cuatro Evangelios, ó la de 



(1) Sobte este suelo sin tradiciones religloBas tuvo que ser objeto de especial yeneracion la 
lengua que hablaron San Ignacio de Loyola y San Francisco Xavier, y por ello dice Larramendi 
en su Gramática, p. 13 sin numeración, «no sólo en la tierra, no sólo en el mar, mas también en 
el cielo, es la provincia de Guipúzcoa muy sobresaliente porque es hijo suyo y guipu2Coano 
San Ignacio de Loyola su patrono. A Guipúzcoa debe el mundo este atlante de la Iglesia, que 
mantuvo y mantiene en sus hombros tanto cielo esmaltado de astros». 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 53 

Chourio, Rector de San Juan de Luz, del Kempis (i), no necesitaban para 
entenderlo de otros vocabularios que los mismos textos originales latinos. 
Tan sólo era indispensable á los Padres conocer los rudimentos de gramá- 
tica tan abstrusa y tener una práctica continua oral , para con el auxilio del 
Diccionario de Larramendi poder trasladar al vascuence las oraciones ó los 
documentos que les fuera preciso dar á conocer, redactados en el lenguaje 
especial de la gente del pueblo, concluyendo al cabo de largos ejercicios, 
por lograr predicarles en el mismo idioma. 

Había muerto el insigne Larramendi, á los 86 años de edad, en 1776, y 
nueve antes, en 1767, era nacido en Prusia Guillermo von Humboltd, que 
debía morir á su vez de 88 en 1835. Consejero privado del Rey, su Cham- 
belán, varias veces embajador, reiteradamente Ministro de Estado, distin- 
guido con el título nobiliario de Barón y autor de numerosos trabajos lin- 
güísticos, fué en su época una personalidad saliente y respetabilísima por su 
saber y su importancia política (2). 

Frisaba este ilustre germano en los 32 años de edad cuando encontrán- 
dose en París hacia el 1799 hubo de haber á las manos en la Biblioteca Nacio- 
nal el celebrado Diccionario manuscrito de Pouvreau del dialecto laburtano, 
cuyo estudio parece haber determinado su afición al vascongado. Entonces 
poquísimos libros didácticos pudo haberse proporcionado ; los discuros de 
Echaue eran rarísimos: LHnterpret du franjáis español et basco^ de Vol- 



(1) Kerapia ó ContemptM mundi, tnducido por M. Chourio, Rector de San Juan de Luz, 1720. 

(2) No será fuera del caso el anotar los títulos de las principales monografías que escribió, 
de los libros que hi20 imprimir y de los que dejó sin publicar, para hacer resaltar el prestigio 
que aún rodea su nombre, después de más de medio siglo que ha desaparecido de la escena del 
mundo de los vivos: 

1812. Anuncio de un trabajo sobre la lengua y la nación basca. 

1817. Rectificaciones y adiciones al Mitridatea de Adelung sobre la lengua basca. 

1821. Investigaciones sobre los habitantes primitivos de la España con la ayuda de la len- 
gua basca. 

1823. Del origen de las formas gramaticales y de su Influencia sobre la formación de las 
ideas. 

1827. Robre las formas gramaticales en general y sobre el genio de la lengua china en par- 
ticular. *" 

1827. Sobre la separación délas palabras en los textos sánscritos. 

1827. Sobre las formas de los verbos producidos en sánscritos con la ayuda de los sufí- 
xos, va y ya. 

1827. Ensayo sobre los mejores medios de Justificar las afinidades de las lenguas orientales. 

1827. Memoria sobre las cuatro estatuas egipcias del Museo Real de Berlín. 

1828. Del Dual. 

1829. De las relaciones de la escritura con el lenguaje. 

1880. De la relación de los advervlos de lugar con los pronombres en diversas lenguas. 

18S0. Del Bhagavad-glta. 

1882. Del estudio comparado de las lenguas. 

1885. De la lengua Kawl en la Isla de Java, con una introducción sobre la diferencia de cons- 

trucción de las lenguas y de su influencia sobre el desenvolvimiento intelectual del 
género humano. 

1886. • Lenguas del Archlpliélago indio.— Obra postuma. 
1885. Filosofía de las lenguas en general.— Ídem Id. 



54 REVISTA DE ARCHIVOS, 

toire, y el Thresor des trois lengues espagnol et basque^ de autor anóni- 
mo (i), eran más fácil de consultar, y sobre todo, no difícil de obtener la 
Gramática esctiara^ eta JranceseSy del notario Harriet (2) con el Imposible 
vencido y el vocabulario trilingüe de Larramendi. Con tan lijera librería 
portátil debió encaminarse Humboltd al Norte de España en 1800, donde 
visitó detenidamente las comarcas en que se hablaba el vascuence, trabando 
estrecha amistad con D. Pedro Astarloa, cura de Durango, y con D. Anto- 
nio de Moguel y Urquina, cura de Marquina, admiradores hasta la mayor 
exageración de aquella su lengua, bajo cuya dirección debió rectificar el 
sabio prusiano las ligeras nociones que de ella traía, ensanchando gradual- 
mente el círculo de sus conocimientos en tan abstruso estudio, merced á la 
enseñanza oral y á la práctica constante con tan entusiatas profesores impro- 
visados hijos del país. 

Con tan someros elementos, en brevísimo tiempo y en medio de las más 
inconcebibles ponderaciones que sobre los orígenes de aquella lengua no ce- 
saba de escuchar á cuantos por entonces le rodeaban, hubo de llegar á apo- 
derarse Humboltd de los conocimientos rudimentarios de un idioma tan de- 
semejante de los indo-europeos como de los semíticos, nociones que apenas 
podría desarrollar en su residencia de Berlín por faltarle al efecto los ele- 
mentos indispensables, teniendo que atenerse por lo tanto y limitarse á lo 
que había .traído aprendido de los lugares donde se hablaba. 

Enorgulleciéronse Astarloa y Mínguez en el más alto grado con la visi- 
ta de Humboltd, á quien supusieron gratuitamente enviado por alguna Aca- 
demia de ciencias de Prusia para estudiar especialmente el vascuence y 
acaso movidos por las excitaciones del lingüista germano ó á impulso de su 
desbordada admiración por su pequeño país, lo cierto es que cada cual de 
ellos por su parte comenzase á escribir un libro encomiástico del vasconga- 
do, que habría de imprimirse, uno de ellos, mucho más tarde. Pero entre- 
tanto que de esto se ocupaban ambos, aconteció que sacase á luz la Real 
Academia de la Historia el segundo volumen del Diccionario geográñco- 
histórico de España, que hacía imprimir, cuyo articulo Navarra había sido 
redactado por su individuo de número D. Joaquín de Tragia, en el que no 
se mostraba el autor en manera alguna partidario de algunas de las inauditas 
exageraciones de los vascongados sobre sus soñados orígenes. El amor pro- 
pio excesivo de aquellos candidos apologistas vascos había supuesto que las 
refutaciones de Larramendi á Mayans y Armesto eran tan decisivas y con- 
tundentes, que habían venido á imponer perpetuo silencio á nuevos murmu- 
radores envidiosos de tanta gloria, cuando la falta de respeto del atrevido 
académico á los más venerandos dogmas lingüísticos y etnográficos susten- 
tados en el prólogo del Diccionario Trilingüe, sublevó en el más alto grado 



(1) Bayona, 1684. La primera impresión de este libro en vascongado os de 1642. 

(2) Bayona, 1741. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 55 

la conciencia de Astarloa, que lleno de indignación, dejando á un lado su 
trabajo predilecto, arremetió furibundo contra Tragia, entregando á la im- 
prenta en 1803 su Apología de la lengua bascongada^ en vindicación de los 
conceptos deprimentes y ofensivos para los hijos genuinos de aquella tierra 
privilegiada^ que contenía su trabajo geográfico sobre la añeja cuna de la 
Vasconia. En este libro sorprendente, después de asenderearlo con el mayor 
desdén, zahiere con repetido ensañamiento al ilustrado académico, á quien 
debió dejar asombrado con las inauditas etimologías geográficas de algunos 
nombres toponípicos de España que resuelve por el vascuence con la incan- 
sable 7 vana charlatanería de un desnientado ( i ). 

Tres años más tarde, en 1806, publicó también en Madrid un nuevo li- 
bro otro furibundo vascógrafo, intentando probar lo mismo que habían pre- 
tendido dejar fuera de duda Larramendi y Astarloa , que el vascuence había 
sido la lengua de los iberos; pero siguiendo distinto camino, más diñcil y 
peligroso, aunque indudablemente más adecuado y natural para justificar 
plenamente lo que se proponía demostrar, por más que no lo consiguiera 
por carecer de elementos bastantes para el caso. D. Juan Bautista Erro, en 
su Alfabeto de la lengua primitiva de España^ intentó primero descifrar las 
letras iberas que se veían usadas en antiguas piedras escritas y en las dife- 
rentes monedas en que aparecían grabados aquellos caracteres; luego de res- 
tablecido el valor fonético de cada signo y de fijada la genuina lectura de 
cada monumento, pretendió traducir su texto, valiéndose del vascongado, 
en cuyo idioma, siguiendo las teorías de sus dos citados precursores, afir- 
maba que debían estar redactados los tales epígrafes. Fué, sin embargo, por 
todo extremo deplorable el resultado de tan difícil propósito, en términos que 
apenas fué conocido su libro, un orientalista contemporáneo de algún re- 
nombre, D. José Antonio Conde, bajo el seudónimo de Cura de Montuenga 
escribió una Censura critica: de semejante trabajo, que debió mortificar 
hondamente á Erro, quien le contestó muy luego con sus Observaciones fi- 
losóficas en favor del alfabeto primitivo (2), en cuya nueva obra llegó hasta 
el paroxismo de la demencia, en términos que habiendo escrito Conde en su 
citada Censura crítica: aEl Sr. Erro dice que está en antiquísimo bascuen- 
ce» la leyenda del Jarro de Trigueros, «y yo digo, y es cierto, que está en 
muy moderno tedesco», contesta el aludido persistiendo en su afirmación y 
dando por buena su disparatada interpretación de aquella inscripción como 
si estuviera redactada en purísimo bascongado. 



(1) SI otro amigo y maestro de vascuence del BaróD de Humboltd, el citado Cura de Marqui- 
nai, D. Antonio de Mogel y TTrquiua, habla publicado en Tolosa en 1802 la versión en vasoo do 
varios discursos y trozos escogidos de Cicerón, Tito Livio, Cayo Crispo Balustio, Cayo Comelio 
Tácito y Quinto Curcio Rufo, y 1803 sus estudios gramaticales sobre el vascuence. Ko conozco 
ninguno de estos dos libros cuya referencia he tomado de Marrast, el traductor francés del 
Prü/und, p. IX, de su Advertencia, y de la Noticia bibliográfica que aparece al final de la traduc- 
ción francesa de Vinson del Ensayo sobre la lengua vasca, que escribió eu húngaro el profesor 
Rlbari. 

(2) Pamplona, 1S07. 



56 REVISTA DE ARCHIVOS, 

Entre tanto el Barón de Humboltd no había dado aún á conocer el re- 
sultado de sus estudios sobre el idioma que había venido á aprender á las 
montañas vascongadas, y solamente á los doce años de su viaje á España 
hizo del dominio publico el anuncio de sus trabajos sobre la lenguaje la 
nación vasca^ trabajo, sin embargo, que ó no emprendió ó no llevó nunca 
á término. Cinco después imprimió unas Rectificaciones y adiciones al Mi- 
trídates de Adelung sobre la lengua basca ^ y cuando hacía veintiuno que 
había visitado los Pirineos hispanos, entregó á la imprenta sus Investigacio- 
nes sobre los habitantes primitivos de la España con la ayuda de la lengua 
basca. Sus predecesores y maestros habían sentado tres atrevidas afírmacio- 
nes, la primera que el bascuencejué la lengua adámica^ la segunda que fué 
la que hablaron en toda la península los que primero la habitaron , impo- 
niendo nombres de su propio idioma á las más antiguas ciudades que en ella 
levantaron^ y la tercera que los documentos epigráficos ó numarios escritos 
en letras ibéricas^ estaban redactados en basco, Humboltd, que no prestaba 
atención á los estudios teológicos ni numismáticos, prescindió de que el vas- 
congado se hubiera hablado en el Paraíso Terrenal ó hubiese nacido al pié 
de la Torre de Babel, mostrándose reservado y en extremo dudoso sobre las 
conjeturas de Erro, defendiendo sólo con todas sus fuerzas la conformidad 
de los nombres de lugares ibéricos con la lengua basca en general y la ex- 
tensión de la raza vascona no solo en toda la península ibérica , sino aun 
fuera de ella, que era lo mismo que habían defendido con tanta energía La- 
rramendi y Astarloa valiéndose de los mismos argumentos que usó más tar- 
de el sabio lingüista germano. Como esta afirmación podría transformarse 
en sangrienta injuria á no apoyarse inmediatamente en fundamentos sólidos 
que demostrasen su exactitud, se me ha de permitir que me detenga por un 
momento á justificar esta opinión mía con tamaña ingenuidad expuesta. 

Larramendi, Diccionario trilingüe (i). 

Perfección y propiedad del vascuence, su distinción y puntualidad, su 
cortesía y discreción, su armonía y riqueza (2). Es lengua matriz de las 
mayores (3). El griego, el latín, el francés y el italiano tienen voces del 
bascuence (4). Es deleitable por la variedad de sus dialectos (5). Es elocuen- 
te y metódico (6). «El bascuence es la lengua primitiva y universal de 
» España (7). Los nombres antiguos de España y sus provincias y ciudades 
»son claro argumento de haber sido el bascuence la lengua universal de 
» España (8). La lengua castellana tiene no solo muchísimas voces del bas- 

(1) Extracto del Prólogo.— 2.* edición, San Sebastián, 1853. 

(2) Parte l.«, p. I á X. 
(8) Pág. XlyXn. 

(4) Pág. XináXXI. 

(5) Pág. XXI á XXII. 

(6) Pág. XXXáXL. 

(7) Parte 2.«, p. LI. 

(8) Pág. XCVIII á CV 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 57 

ncuence, sino también en sus conjugaciones y sintaxis unos modos que tomó 
»del bascuence y no pudo tomarlos de otras lenguas (i)». 

Sistema etimológico-toponímico : 

alria, üria, en todos los sistemas del bascuence significa población: 
DV. g., villa, ciudad. 

a//z, Ulij es lo mismo que /n, Uri, La a final de ambos es el artículo, 
»que se deja, cuando vienen acompañados». (2). 

n Hipa de Hipea Iribea^ pueblo bajo». «///, Iriberri^ ciudad nueva». (3). 

Astarloa, Apología I4): 

«Antigüedad de la lengua bascongada (5): digramas, trigramas , disi- 
»labas, trisílabas, quatrisílabas (6). Significación de los nombres (7). Con- 
Bsideraciones gramaticales (8). Son bascongados los nombres más antiguos 
nde pueblos, ciudades, ríos y familias, que en nuestra península citan los 
«historiadores (gj. Examen de numerosas palabras bascongadas». (10). 

Sistema etimológico toponímico: 

«Navarra se compone de Na^ llano; Be^ bajo; i4r, varón, i4, el^ esto es, 
»el varón del llano bajo (11). Basetania de Baseta^ se compone de Basso^ 
liBassua, monte, y eta terminación local. Básela quiere decir pueblo edifi- 
»cado en un monte». (12). 

«í/rí, Uria^ Iri^ significa ciudad». Í13). 

«Í7i equivaled Iri de í/r, üra^ agua ce^ cia^ cosa menuda. Ilurci quiere 
«decir Ciudad de agua delicada^ menuda^ sutil». (14). 

aliiberi ó fliberri significa Ciudad nueva y compónese de Iri mudada la 
»r en / su afin, y berri^ berrija^ que también se dice barriy barrija^ cosa 
«nueva». (15). 

Tiflipula es voz bascongada, compuesta de ///, que significa ciudad, y 
npulu puluba^ que quiere decir cosa que termina en punta. Pueblo que está 
i»en una eminencia^, [16). 

«La voz Tria 6 Irijia es enteramente bascongada. Iraflavia^ todo junto, 
«quiere decir ciudad ñavia» (17). 

(1) Fág. CVáCXXI. 

(2) Pag. XCEX. 

(3) Pág. CII. 

(4) Bxtncto.^l.' edición.— Madrid, 1808. 
(5; Parte 1.», p. 1 é 16. 

(6) Pág. 70 á 84. 

(7) Pág. 84 á 87. 

(8) Pág. 87 y sigulentea. 

(9) Pág. 194 á 204. 

(10) Parte 2.\ p. 277 y Biguientes. 
01) Pág. 28, 29 y 86. 

(12) Pi«. 208. 

(18) Pág. 286 y 287. 

(14) Pág. 288. 

(16) Pág. 289. 

(16) Pág. 240. 

(17) Pág. 241. 



58 REVISTA DE ARCHIVOS, 

dUlia es lo mismo que Uria y significa ciudad», (i). 

« Urium compónese de Ur, UrUy agua, y la terminación gui que equiva- 
»le á ga^ y quiere decir sin: todo ']\itíXq paraje sin agua^t. (2). 

Erro. Alfabeto (3). 

«Noticia del Estado que tiene en el día la interpretación de los signos 
»del alfabeto primitivo de España, sus medallas é inscripciones (4). De la 
«antigüedad de la escritura (5). Su origen (6). El origen del idioma y alfa- 
»beto de la primitiva España no se halla en las lenguas y alfabetos fenicio y 
Dgriego (7). El alfabeto griego es de origen español (8). El alfabeto griego 
nes de origen bascongado. Explicación por el bascuence del significado de 
^algunas letras griegas (9). Fijación del valor de los caracteres ibéricos ( 10). 
n Invención de la moneda. La conocían los españoles antes de la llegada de 
»los fenicios (n). Religión primitiva de España (12). Explicación del Vaso 
nantiguo de Cástulo y de las demás inscripciones» (13). 

Sistema etimológico toponímico. (14). 

ARBA, esto es, AReBA, que quiere decir pueblo situado en unas gran- 
des llanuras [i^]. 

ZALMAN, pueblo situado en una cañada ancha (16). 

ARAR AN, j7i/eWo situado en una llanura muy grande (17). 

CeLZE por contracción Celai-cey pueblo situado en una campiña 
llana (18). 

ZALEN, ciudad situada en una llanura suavCy deliciosa (19). 

ARAN, llanura estendida (20). 

IZeNIC eZ LEN, ciudad oscura, sin nombre antes (21). 



(1) Pá«. 247. 

(2) Pág. 249. 

(8) Extracto. Madrid, 1806. 

(4) Cap. I. 

(5) Cap. n. 

(6) Cap. m. 

(7) Cap. IV. 

(8) Cap. V. 

(9) Cap. VI. 

aO) Cap. VII al IX. 

(11) Cap. X y XI. 

(12) Cap. XII. 

(18) Cap. Xin al XIX. 

(14) De la geografía de laa medallas primitivas de España. Cap. XX á XXXI. 
(16) Erro, p. 196 y 196, lám. 8, n. 1.— Delgado, N. M. m, p. 64 y 65, lám. CVIII n. 1, GARBECA 
ambos mal por KARPKA. 

(16) Erro, p. 196.— Delgado, p. 827, 1. CLIX, n. 23 CELSThNO CELCHAN, ambos mal por HL8- 
KAN El otean. 

(17) Erro, p. 200, 1. 8, n. 4.— Delgado, p. 272, 1. CXLVIII. n. 1, ILDERA, ambos mal p. ILDVRE. 

(18) Erro, p. 205, 1. 8, n. 6— Delgado, p. 87, 1. CXVI, n. 1. CeLSE. 

(19) Erro, p. 205 ¿ 207, 1. 8, n. 7.— Delgado, p. 243 y siguientes, 1. CXLIV, n. 1, GiLI. 

(20) Erro, p. 207 y 208, 1. 8, n. 8.— Delgado, p. 265, 1. CXLVII. n. 1, lAKA. 

(21) EiTO, p. 216 ¿ 219, 1. 8, n. 9 y 10.— Delgado, p. 155, 1. CXXXIV, n. 191, VNThCESCEN. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 59 

iLIMBeLZA, pueblo situado en una eminencia oscura (i). 

uReRZE, ciudad situada en la orilla del mar (2). 

NILIETZA, ciudad abundante en lanas (3). 

Así explica Erro la etimología de los nombres geográfícos Carabaca^ 
Osca^ ndure^ Celsa^ laca^ Castulo, Arse é Ilerda. 

Humboltd, Prüfund (4): 

«En España puede determinarse, con la ayuda de una lengua aún viva, 
nía bascongada^ qué pueblo la ha habitado, como así lo han hecho Larra- 
smendi, Hervas (5), Erro y Astarloa, que han tenido grandes contradicto- 
»res. Se deberá proceder á fijarse en lo que tenga el carácter de evidencia, 
aporque lo importante es determinar bien lo que es susceptible de ser rigu- 
Brosamente demostrado (6). Aplicación de la lengua bascongada á los nom- 
Abres de los lugares, que nos han llegado alterados y desfigurados (7). Prin- 
Dcipios que han servido para la etimología basca, su examen y aplicación á 
dIos nombres de lugares , asegurándose sin prevención si hay nombres anti- 
Bguos de lugares ibéricos que por su sonido y significación estén de acuerdo 
»con las palabras bascas usadas hoy (8). Fisonomía general de nombres de 
vlugares ibéricos (9). Nombres de individuos. Conformidad de los nombres 
»de lugares ibéricos con la lengua basca en general (10). Nombres de la 
»Aquitania y de las Gaulas (11). Nombres bascos en Italia y en Francia (12). 
«Las pruebas puramente etimológicas son siempre inciertas, debiendo ayu- 
»darse con los testimonios de los escritores antiguos (13). Los iberos habla- 
»ban basco. Lugares bascos en la península. Lengua basca repartida en toda 



(1) Erro, p. 280 á 282, 1. 9, n. 18. —Delgado, p. 80, 1. CXII, n. 1. KaSThLE. 

(2) Erro, p. 270 y 271, 1. 11, n, 86 y 36.— Delgado, p. 846, 1. CLXIII, n. 2, ARZE. 

(8) Erro, p. 208 á 298, 1. 18, n. 63,— Delgado, p. 276, 1. CXLVIII, n. 4, ILThRT. ILeThaRT. 
(4) Extracto dalas Investigaciones. Berlin, 1821. 
(6) Catálogo de las lenguas conocidas, p. 200, 288. 

(6) Prüíúnd. g.I. 

(7) S II yin. 

(8) g IV á VII. Dedica Humboltd los §§ VIII á XI al sistema vocal de la lengua basca, hacien- 
do ver que no era mny fuerte en el conocimiento del idioma, como lo han observado autoridades 
competentes. 

(9) g xn áXX. 

(10) gg XXI y XXII. La discusión sobre los nombres en Briga y los celtas es bastante débil y 

hoy sin interés alguno, §§ XXIII á XXV y XXIX á XXXI. 

Discurriendo Humboltd sobre el sUUma vocal de la lengua &a«ca, en el Pn^/ii/nd^% VIH, se per- 
mite hacer una afirmación, apoyado en Astarloa, que no encuentro muy Justificada, diciendo 
que Hgorosamente el bOMo no admite la/, que Attarlao piensa que no te encuentra en ningún radical 
boceo. Bin embargo, on el modernísimo y muy celebrado Diccionario basco-españoi de Aizklbel 
se registran 627 palabras comenzando con F, si no me he equivocado al contarlas, y si bien entre 
ellas hay muchas de procedencia conocidamente castellana, como/avorea y /aisana, se encuen- 
tran en cambio otras, como /arrea, risa, y /rintzOt cutis, cuyo origen extranjero no he acertado 
á descubrir. 

(11) §§ XXVI á XXVIII. 

(12) §§ XXXII y XXXIII. 

(13) § XXXIV. 



Go REVISTA DE ARCHIVOS, 

»la península (i). Los iberos formaban un gran pueblo y no hablaban más 
» que una lengua (2). Los iberos mezclados con*los celtas; límites de esta 
«mezcla (3). Los iberos en países célticos, en Córcega, Cerdeña, Sicilia é 
«Italia (4). Parentesco de los iberos con los celtas (5). Próximo parentesco 
»del basco con las lenguas americanas (6). Monumentos ibéricos con la es- 
«critura indígena, monedas é inscripciones que no se pueden descifrar. 
«Crítica de los sistemas de interpretación ideados desde Valdeflores hasta 
«Erro» (7). 

Sistema etimológico toponímico: 

aEl adjetivo bastitanus ó bastetanus proviene del nombre de la ciudad 
nBasti: el radical es basoa^ bosque: la población parece haber sido Bas-eta^ 
«el país del bosque. 

i^Eusi significa ladrar, originariamente es probable que equivaliera á 
«ruido, encerrando la idea de lenguaje. 

^Eus-c-ara equivaldrá á manera de hablar de los indígenas (8). 

«No se puede desconocer el origen basco de los nombres derivados de 
«/r/a, que significa ciudad. Esta palabra se escribe también uria^ y ha po- 
«dido transformarse por la frecuente conversión de la r en / en ilia y ulia, 
«Los nombres siguientes de ciudad tienen el mismo origen Iria^ Urium^ 
TnUllia.,, Uíla^ propiamente ula viene de ura agua (9). 

nllipula magna y minor, viene de Ilia y pulua, punta ó montón , es de- 
»cir, alta montaña á cuyo pié está situada la primera de las dos ciudades. 
nlliberiy también en la Bética nueva ciudad, de /// ciudad, y berri nue- 
«vo» (10). El epíteto liberini parece formado del basco para facilitar la pro- 
«nunciación». (11). 



(1) §§ XXXV á XXXVII. 

(2) §§ XXXVm y XXXIX. 

(3) §§ XL ¿ XLin. 

(4) §§ XLIV á XLVI. 

(5) § XLVII. 

(6) §§ XLVIIIyXLIX. 

(7) §L. 

(8) § XVIII. En efecto, Itasoa ea bosque, pero b<ua es desierto; tia asi que, hcuta albarda y ba- 
ceta denominación muy moderna de un Juego de naipes. La forma Baa-eta es arbitraria. Ni Eu9i 
ni ara se encuentran en el gran Vocabulario de Aiskibel, y van Eys en el suyo afirma que euH no 
es palabra ceinoclda, constituyendo un error de Larramendi por el blzcaino atui ladrar, no dan- 
do tampoco la razón al etlmologista alemán respecto del vocablo ara. 

(9) g§ XTV y XV. £n efecto, Iria significa ciudad; pero nada parece tener que ver con C/Ha, 
lluvia, de donde Ura agua, ni con Ulia mosca, ni con {/Zapelo. 

(10) § XIV. Se podrá observar por la comparación de este sistema etimológico con los dos pri- 
meros transcritos que Humboltd no' hace más que copiar á Larramendi y Astarloa con todos sus 
defectos y errores. Teniendo en cuenta que Ilia es cabello, Ilik muerto, III morir. Ule lana, pa- 
rece como que más cuadraba conjeturar que Jli-herri mejor significarla nuevo muerto^ 6 si no por 
lo menos eabeUo ó lana niieva, siguiendo la disparatada pendiente de las violentas etimologías 
vascas. 

(11) ¿Cómo pudo ocurrirse al Barón de Humboltd que el vascuence tuviera tal condición de 
dulzura? Si hoy viviera de seguro que rectificarla muchas de sus raras etimologías, como por 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 61 

nnurci de Ilia y de ura ciudad del Agua. 

nCalagurri$ Nassica de Calamua cáñamo, junco, caña, empleado en la 
«confección de la nassa^ siendo un error suponer que Nassica proviene de 
nScipion Nassica» (i). 

«Bascos de Baso-coaCy que pertenece al monte. 

TiiBi:['Caya\ tierra montuosa, colina. 

«Iberus de Ibiaj río de la extremidad nordeste de España. 

T»EuskeS'aldimaCj Aldea de los Euskes — no teniendo relación conocida 
entre si IbereSy EuskeSy ni Vaskesn (2). 

El ligero examen que acaba de hacerse de los puntos más culminantes de 
las cuatro obras extractadas, evidencia cómo fué uno mismo el pensamiento 
que inspiró á sus autores, llevándolos á querer probar que los Vascones^ á 
quiénes ios escritores antiguos llamaron también últimamente Iberos^ fue- 
ron los primitivos pobladores de la España^ que ocuparon por completo y 
en toda su extensión de un mar al otro mar y fundando en ellas casi todas 
las principales ciudades ^ cuyos nombres nos han conservado los más viejos 
geógrafos é historiadores, Larramendi, Astarloa y Humboltd con un sin- 
gular paralelismo de procedimientos, intentan justificar su atrevida é insos- 
tenible afirmación valiéndose de un sistema etimológico tan dúctil y aco- 
modaticio que hace emanar y como fiuir la toponimia ibera del mismo 
vascuence que modernamente se habla en las provincias vascongadas de la 
una y de la otra banda de los Pirineos. Erro, con más acertado criterio. 



ejemplo, esta última, porque habría podido leer en las monedas iliberitanas el étnico del pueblo 
en letras ibéricas de una correspondencia indubitadas en las romanas ILVRIR y en otras emi- 
siones hispano-romanas de la misma zoca FLORBNTIA en caracteres latinos, y hubiera com- 
prendido que VRIR no podía ser herri, y que habla que corregir el liberini de Plinio en ficrentini. 
Por contra es indudable que Astarloa hubiera encontrado en su inagotable repertorio otra nue- 
va etimología más elocuente y decisiva de esa vieja palabra , que por tantos siglos habla estado 
como fosilizada en el tosco flan de una feísima moneda de cobre, donde se ha podido leer á des- 
hora el indicado étnico ILVRIR. Por lo que hace á IL no había por qué alterar su ascendencia 
de Ilia^ ciudad, pues según esta socorrida secta, las palabras vascuences parece que no pierden 
su significado al transformarse, con tal que al veriflcarlo conserven por lo menos una letra como 
recuerdo del radical. En cuanto á VRIR ¿quién podrá dudar que sea el wri blzcalno, equivalente 
al 1H guipuscuano y al hiri laburdano y bajo navarro, significando también ciudad? Y de aquí, 
como dirían el mismo Astarloa y Larramendi , lo admirable de estas etimologías vascongadas 
semejante repetición no constituye un torpísimo pleonasmo ¡qué ha de ser! sino por el contra- 
rio la demostración histórica más elocuente, no sólo que dicha ciudad había sido fundada por 
los antiquísimos vascoues, sino que éstos en su alta sabiduría le impusieron un nombre que re- 
velarla á la posteridad lo que aquel pueblo habría de llegar ser primero la aldea judía de Edrlssi 
itto» y luego la ciudad santa, VRIA, del piimer concilio hispano del siglo III, ¡oh admirables 
armonías de este maraviUoso idioma aglutinan te I 

(1) Caiamwi es, en efecto, el cáñamo; pero KaUa es calle, y según el sistema etimológico de 
Astarloa, Kalta-g-wi^ pudiera ser la ealle de la Ciudad, ó bien la Ciudad de una calle , cualquier 
cosa, en fin, pero siempre disparatada. 

(2) La libérrima facultad en el transformismo silábico, que se otorgan estos cuatro escritores 
de la antigua escuela vasca, sin apoyarse en otra regla fundamental que las apremiantes nece- 
ildadeis etimológicas del momento, les permiten extender su dominio á toda la toponimia 
Europea y Asiática; pero ya basta de dislates para muestra, sin entrar en mayores detalles. 



fe REVISTA DE ARCHIVOS, 

pero con escasísimos conocimientos para el caso, fía toda la fuerza de su 
afirmación en ios textos ibéricos, que se conservan en piedras y en mone- 
das, haciéndose la ilusión de que los interpreta satisfactoriamente por medio 
de la lengua vasca. 

La intransigente escuela vascolatra había sido, pues, fundada del 1728 
al 1806 por los tres citados escritores hispanos, y aunque la crítica impar- 
cial y sensata había recibido entre nosotros con desdén y hasta con mofa, si 
se quiere, sus pretendidos axiomas históricos, reíanse compasivamente aque- 
llos engreidos corifeos de sus impugnadores, á quiénes apenas se dignaban 
conceder un mediano sentido común, teniendo siempre la férula en alto 
para descargarla, como la descargaron sin consideración alguna contra Ma- 
yans, Armesto, Tragia, Conde y cuantos diaristas se atrevieron á mostrarse 
incrédulos y faltos de fe vascona. 

Un lustro tras otro vino sosteniéndose humildemente esta vana teoría 
apoyada tan sólo por el ferviente entusiasmo de sus adeptos de la Vasconia, 
contra la indiferencia y hasta la chacota de los que se empeñaban en desco- 
nocer su virtualidad esencialísima , hasta que un filólogo eminente, nacido 
en lejanas tierras, tuvo el singular capricho de amparar bajo la aureola de su 
innegable saber las más capitales afirmaciones de los bascolatras hispanos 
revistiéndolas de cierta forma más metódica, de que carecían, y haciéndolas 
aceptar como la última expresión de la crítica contemporánea desde el Estre- 
cho de Gibraltar hasta las playas del Báltico. Pero por más que el sabio 
berlinés afirme rotundamente que las pruebas puramente etimológicas son 
siempre inciertas (i), de tal modo se declaró decididísimo partidario de las 
vascas, confiándose á ellas sin la menor restricción, que de continuo y en 
los más de los casos no es posible encontrar cuál sea la línea divisoria que 
separa á Humboltd de su íntimo amigo y profesor de vascuence Astarloa. 
El efecto, sin embargo, que produjo el libro germano fué, no el poner tér- 
mino á la yascolatrtay que había de encontrar en 1829 un campeón tan in- 
trépido como el Abate D^harce de Bidassouet con su estupenda Historia de 
los Cántabros (2), y en 1867 un profesor tan portentoso como Baudrimont 



(1) § XXXIV. 

(2) L'Abbé D'Iharce de Bldassonet. Hiatolre des C'antabres ou dea premien colons de ton te 
TBurope avec ceUe dea Basquea, leura deacendants déreta, qui existent encoré et leur langue 
Aalatlque-baaque.— París, 1825. No son de pasar en silencio algunas de las etimologías de este 
desdichado Abate. 

•Esetuüduna se compone de JEmu, mano, cUdet favorable, dunac, aqueUos que tienen. 

>£«ett-a¿de-dunae, por síncope EseualdunaCt pueblo que obra diestra, hábil, fina é ingeniosa- 
mente, con talento y como hombre diestro», p. 3. 

«¿«pana, antiguamente Ezpaina es basco labio, es decir, populut uníus 2a5«, de una sola len- 
gua*, p. 81. Larramendi, p. XC'VIU, había ya dicho que España ercU térra lábH unfiM, refiriéndose 
al Génesis XI. v. /. y Astarloa, corrigiendo al bueno del Jesuíta, había rectificado indicando 
que España significaba labio, esiremidad, y de ahí el non pltu ultra del Estrecho de Qibraltar. 
Apología, p. 195. 

tBetUt bajo, rio que atraviesa la Andalucía baja,» p. 81. Astarloa había ya dicho que BciU 
era cosa baja, p. 250. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 63 

con su asombrosa Historia de los Bascos (3), sino el crear, al lado de aque- 
lla, otra escuela, que es la de los VascomanoSy quiénes confiando en las pa- 
labras del maestro, sistema por demás comodísimo, se abstienen de toda 
investigación nueva en un idioma, por otra parte iliterato é ingratísimo, 
contentándose con repetir sin cesar, ya traten de etnografía ya de historia: 
los iberos fueron los vascones; con cuya fórmula cerrada, apoyada en la sola 
fe de un escritor tan distinguido como Humboltd, ponen un veto rigorosísi- 
mo á cualquier duda que pudiera surgir, considerándola desde luego intem- 
pestiva y desdeñando toda discusión sobre tan enmarañada controversia. Las 
investigaciones sobre los primitivos habitantes de España con la ayuda de 
la lengua vasca causaron gran ruido desde su aparición hace setenta y cinco 
años, imperando de entonces sin rival en el mundo de las letras; pero 
como en tan largo período de tiempo ni la ciencia histórica ni \z, filológica 
han permanecido estacionarias, habiendo alcanzado nuevos y más extensos 
horizontes la lingüística y la etnografía y surgido entre tanto la prehistoria^ 
desarrollándose poderosamente , apenas en el corto espacio de medio siglo, 
habiendo acontecido á la par que los estudios gramaticales y lexicográficos 
del vascuence se hayan hecho más asequibles y fáciles de cultivar por los 
varios libros de generalización publicados hasta el día, desprovistos de todo 
el indigesto aparato del enmarañado filosofismo de Astarloa (4), de ahí que 
al presente la obra alemana, con perdón de su sapientísimo autor, ha que- 
dado por todo extremo deficiente, entrañando un gran atraso de conoci- 
mientos, hoy comunes y entonces un tanto peregrinos. Con tan sobrados 
elementos no sería cosa difícil en este momento el demostrar palmariamente 
las someras y á veces erradas nociones que de la lengua vasca poseía el sa- 
bio alemán y cuánto se dejó arrastrar de varias de las inconcebibles opiniones 
de su íntimo amigo el cura de Durango respecto á los orígenes de algunos 



•Aíidalucia de lanóUi^ tierra inculta y ¿ueio» larga, esto es, larga extensión de tierra inculta», 
página 81. 

•JS&rode^y5«rro, agua caliente,» p. 31. Lamunendi, p, XC VIII, ya dijo Ibero, UherOf agua 
cálida, y Astarloa, Ibero de Ibai-bero, agna caliente, ó de Urbero, agua caliente, p. 258. 

Pero después de todo nada tan peregriuo como lab siguientes palabras del intrépido Abate: 

«Estoy tentado á creer que los fenicios serian una colonia basca. La identidad de su lengua, 
de su genio y de sus costumbres, me fuerzan á esponer esta opinión*, p. 41. 

(8) Ambas obras constituyen el delirium trement de la más incurable de las monomanías lite- 
rarias, y estimo inútil el señalar lo más notable de este pequeño volumen , puesto que fuera ne- 
cesario para ello reproducirlo por completo, porque no tiene ni una sola linea de desperdicio, 
indicaré tan sólo para justificar mi apreciación, que el profesor de la facultad de Ciencias de 
Burdeos no ha titubeado en afirmar que la raza vasca es la progenitora de las dos subrazas, la 
ind<h-gennániea y la semiticOj habiendo conservado casi intacta la lengua primitiva, de la que se 
originaron las de los dos grupos indicados , por ser la lengua madre de donde se derivan las 
demás. 

(4) Discursos filosóficos sobre la lengua primitiva ó Oramátlca y Análisis de la éuscara ó bas- 
cuence. Bilbao, 1888. Este libro quedó manuscrito á la muerte del autor, y ha sido Impreso por 
acuerdo y con apoyo del Beñorio de Vizcaya,, por cierto que de una manera poco recomendabU 
por extremadamente modesta^ 



64 REVISTA DE ARCHIVOS, 

apelativos toponímicos. Pero no habré de ser por cierto el que intente rea- 
lizarlo, no tanto porque mi nombre es demasiado oscuro para que pueda 
hacer la menor sombra á las teorías del ilustre prusiano respecto al vas- 
cuence, cuanto porque no he podido olvidar que del 1869 al 1882 tres vas- 
cólogos entendidísimos, Bladé (1), van Eys (2) y Vinson (3), en extremo 
conocedores de la lengua de aquel país, de la que alguno de ellos ha publi- 
cado vocabulario y gramáticas apretadísimas, vienen demostrando durante 
más de un cuarto de siglo las deficiencias gramaticales del Prüfund y las 
intemperancias etimológicas de Astarloa, en que se apoya, habiendo echado 
por tierra como un castillo de naipes todo aquel aparatoso sistema pura- 
mente convencional, sin que ni historiadores, ni numismáticos, ni epigra- 
fistas, ni etnógrafos, se hayan cuidado durante tan largo espacio de tiempo 
ni prestado atención á semejantes refutaciones, siguiendo imperando sin 
modificación la más mínima entre los vascomanos las rebatidas teorías 
humboltdianas (4). 



(1) Etudes sur Toriglne des Basques, París, 1869, p. 271 á 276 y 869 á 896. 

(2) La langue Iberienne et la lengue basque «Revue de Llugulstique», París, 1874. 

(8) Avani-^opos de su traducción del húngaro del EBtai de la langue basque^ de Rlbary. París, 
1877, p. XIX y XX, Vlnson. Le Basque et les langues amerlcalnes. París, 1876. 

(4) Son dignas de tenerse presentes las siguientes observaciones de Vlnson en su libro Lu 
Baaqttet et le payi basque, «Los vascos no tienen ninguna leyenda, ninguna tradición, ningún re- 
cuerdo histórico, nada más que su admirable idioma además es verosímil que nunca haya 

habido, en el sentido propio de la palabra, nacionalidad basca. La existencia en toda la España, 
en el Mediodía de la Gaula, en Italia y hasta en Cerdeña y Oórcega de una sola y misma raza que 
hablase una lengua parlenta del vasco no es más que una hipótesis sin fundamento serlo. Por el 
contrario, es muy probable que los vascos no hayan sido en las épocas más remotas otra cosa 
sino una tribu poco numerosa acantonada en algunos valles de los Pirineos occidentales, cuyo 
estado de clvilisación era de lo más rudimentario. Al menos su lenguaje, á Juzgar por el vasco 
moderno era muy pobre, careciendo de expresiones que indicasen ideas abstractas; ni Dios, ni 
Rey, ni ley, muy pocos utensilios domésticos , por arma el hacha cuyo nombre haizkora parece 
derivarse de haiU, piedra. Los animales y vegetales reconocidos y utilizados eran poco numero- 
sos, siendo más rico el vocabulario agrícola que el pastoral. Cada palabra presenta un gran nú- 
mero de sinónimos, lo que podría indicar que las antiguas tribus se comunicaban muy poco en- 
tre si; faltan las expresiones generales, por ejemplo, cada especie de animal y cada clase de ár- 
bol tiene su nombre; pero no existe la palabra animal ni dr5o{: no se puede decir hermana; pero 
se distingue la de un hombre de la de una mujer, todo lo cual indica un estado mental muy poco 
avanzado*. Pág. 81 y 82. 

«Los nombres de Navarra, Alava^ Biseaya, Ouipúteoa no aparecen antes del siglo X ú XI , sin 
que yo pueda decir lo que significan. Se ha querido explicar Navarra por el basco Nábarra, Ova- 
barrat abigarrado, por alusión á la diversidad de naturaleza de su suelo, lo cual no es serlo. 
Aun menos admisible es la explicación de Álava por Alaiba, hija, bajo el falaz pretexto que esta 
provincia es la hija de las otras por haberla poblado los de Guipúzcoa y Blzcaya. OuipúMcoa se 
escribía en otro tiempo con < sin g inicial, habiéndose añadido la u para hacer dura la g..., ape- 
sar de lo cual un fantaseador de principio del siglo vela en ella Ou-iz-putk-kO'akf no9otro$, cuya 
palabra Aa sido rota, esto es, nosotros cuyo lenguaje ha sido destruido y confundido cuando es- 
tábamos en la Torre de Babel Ha sido propuesta para BiMcaya otra etimología más estrava- 

gante: un honrado español, partiendo de la palabra biteaino, asegura que este nombre debió ha- 
ber sido dado á los habitantes del país por Augusto, que irritado de su resistencia inflexible los 
trató de dos veces Caines, bis Caines». Pág. 89 y 41. 

¿Es esta la raza más ilustrada de Occidente, cuyo esplendido fulgor debía Iluminar potente- 
mente ese brillante periodo de nuestro ciclo prehistórico, en que extendida por toda la peninsu- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 65 

Cualquiera que sea, pues, al que se le antoje ocuparse de esta cuestión 
habrá de repetir que los iberos fueron los vascos, como el presuntuoso acadé- 
mico D'Arbois de Jubainville en su fantástica etnografía vasco-ibera (i), por- 
que así lo tienen aprendido de memoria sin'que ninguno se permita expo- 
ner una razón nueva, sino cuando más reiterar algunas de las que vienen 
siendo tan manoseadas desde Larramendi. Esto me trae á la memoria las 
palabras del ilustrado obispo de Pamplona Fr. Prudencio de Sandovai, 
cronista de S. M. Cesárea, cuando refutando á los que se empeñaban en 
sostener que había sido un hecho indudable la rota de la morisma en Cla- 
vijo, después de probar que el verdadero inventor de esta batalla, de que 
no hablaban los analistas contemporáneos del supuesto acontecimiento ni 
moros ni cristianos, lo había sido antes de mediar el siglo XIII el Arzobispo 
de Toledo D. Rodrigo Ximene\ de Rada en su Crónica , redactada cuatro- 
cientos años después de muerto D. Ramiro, héroe supuesto de aquella vic- 
toria imaginaria, escribe á propósito de los que seguían repitiendo como un 
eco lo inventado por el prelado toledano, ni son mds que arcaduces de no- 
ria^ que recibe el uno la mesma agua^ y aun menos ^ que cae del otro (2). 
Pero, como dice muy bien van Eys á este propósito (3), cuando una teoría 
falsa es patrocinada por un nombre ilustre, el error se propaga fácilmente, 
á lo que añadiré también por mi cuenta, que si la cuestión es en sí tan 
abstrusa como la de los orígenes ibéricos, entonces no hay que pensar en 
un contradictor formal , porque todos prefieren seguir la sentencia pronun- 
ciada por el sabio eminente, puesto que es más fácil y expedito escudarse 
con su respetabilidad científica que embrollarse en los oscuros laberintos 
gramaticales de una lengua como la vascuence, que después de todo, no tie 
ne importancia alguna literaria por ser tan insignificante y modernísima su 
exigua literatura. Al hacer esta afirmación no puedo creer que nadie se 
acuerde de los tan discutidos Cantos guerreros Vascongados, porque todos 
deben saber que Bladé (4) ha demostrado que son puras ficciones de muy 
modernos falsarios, lo mismo el de Altabiscar^ escrito en laburdano, que el 
de Hannibal en suletano, que el de los Cántabros, en el que los errores his- 
tóricos son de gran bulto (5), dialectos los tres muy posteriores en fecha á las 
postrimerías de la dominación romana en España. 



la levantara nomerosaB cludadeB, imponiendo á cada nna de ella§ nombres significativoa de bu 
maravlUoso idioma, qnedándose, sin embargo, por pura modestia ain DUn, sin ley, sin rey, sin 
árbol y sin hermanafi 

(1) Para aprecUr la ligereza de este escritor bastará leer las págB. XIX á XXI; 138, n. 2; 139, 
número 1: 151 á 152; 158, n. 164 7 165, de su último libro Deuxmanieres d'eerire l'hittoire. 

(2) Sandovai. Historia de cinco cronistas antiguos de España, p. 206. 
(8) La langue iberique et la laugue basque. 

(4) Studes sur Toriglne des Basques, paris, 1869, p. 444 á 482. 

(6) Este fué publicado la primera vez por Humboltd en sus adiciones al Mitridates de Adelung 
en 1817, habiendo sido mistificado en su innegable buena fe el sabio editor por los amigos vas- 
congados que se lo dieron á conocer como genuino. 

2 



66 REVISTA DE ARCHIVOS, 

No quieren, sin embargo, los vascolatras reconocer, porque no cuadra á 
su intento, que los vascones, durante la invasión visigoda, se fueron esten- 
diendo de la Navarra española, de donde no se habían atrevido á salir antes, 
á las regiones ibéricas cispiren^cas, que ocuparon un tiempo Vardulos y 
Caristios — hoy Bizca ya, Guipúzcoa y Álava — y á las traspirenaicas de la 
Aquitania , también ibéricas entonces — actualmente la Soule , la Labour y 
la Navarra francesa — territorios donde originariamente moraban iberos, á 
los que despojaron de su territorio, adaptando á su pobrisimo idioma aglu- 
tinante, las formas, de que carecían y por el momento les eran más indis- 
pensables, de la lengua aria de los mismos iberos, que con ellos acaso se 
juntaron, resultando de esta mezcla y de la absoluta separación en que 
aquellas tribus vivían, los numerosos dialectos que hoy se conocen y que 
acusan trabajos aislados de las diversas familias vasconas independientes, 
acantonadas en comarcas de origen ibero por iberos anteriormente habi- 
tadas (i). 

Después de lo que se deja expuesto maravilla leer en las investigacio- 
nes Humboltdianas la afirmación que hace el autor de haber puesto fuera 
de duda que los antiguos Iberos sean los vascos^ que hablaban la lengua 
actual (2); porque en verdad no basta ni con mucho á realizar este in- 
tento el presentar un manojo de rebuscadas coincidencias lexicográficas, 
casuales las unas, ó arregladas las otras mañosamente, ni el pueril pasa- 
tiempo de ir dislocando las sílabas de cualquier étnico, que más acomode, 
para que en media docena de letras se encierre un largo concepto , aunque 
así se haya venido haciendo desde el P. Larramendi hasta el Abate D^harce 
de Bidassouet , y así continúe practicándose por sus más aventajados discí- 
pulos. El procedimiento seguro para conseguir este propósito, habiendo 
como hay en España textos ibéricos bien antiguos, lo vienen enseñando, casi 
puede decirse, en nuestros días los egiptiólogos y asiriólogos contemporá- 
neos, habiendo procurado primero, venciendo dificultades enormes, fijar 
el valor de cada signo gráfico, logrando luego determinar la lengua viva ó 
muerta en que parecía deber estar redactados aquellos documentos de piedra, 
logrando al fin su interpretación con la ayuda de aquél idioma, llegando á 
conocer por este medio qué pueblos fueron, por ejemplo, los que usaron las 
tres clases de caracteres cuneiformes, correspondientes á los tres idiomas 
distintos, en que aparece trazada la gran inscripción de Bisontum. 



(1) Para poder apreciar debidamente la posición de cada una de las siete provincias vascas 
de ésta y de la otra parte de los Pirineos, y los limites de cada dialecto, de aquel idioma exóti- 
co, será oportuno examinar la gran CarU de» 9ept provinces hcuque» montraut la deUmitatUm ac- 
iuelU de l'Suieara ct «a divMon en dialeetes, eous dialectes ei varietét, publicada eu Londres en 1868 
por el Principe Luis Luciano Bonaparte, teniendo, sin embargo , muy eu cuenta que las lineas 
ideales que se tnuan on los Mapas geográficos para marcar los dominios de una raza ó de una 
lengua están muy lejos de reunir las condiciones precisas que exige de suyo la exactitud geo- 
métrioa. 

(2) 8XXXV1I. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 67 

Si bien Erro alcanzó á Cbam pollón , no creo que se aprovechara de su 
enseñanza en la manera de tratar la leyenda de la Columna de Roseta, de 
modo que estimo que, al escribir su libro intentando hacer la versión de las 
inscripciones ibéricas por el vascuence , se dejó llevar de su propia inspira- 
ción, saliendo altamente desairado en su pensamiento, efecto del gran error 
en que se apoyaba, inducido por las falsas teorías de Larramendi y Astarloa 
en punto á los orígenes vascos. 

Entonces los textos iberos en piedra presentaban, como queda dicho, una 
gran dificultad para su lección , cual era el no poderse determinar la exacta 
división de las palabras en medio de cada renglón ; pero desde el momento 
en que han sido conocidos algunos en que cada una de ellas estaba separada 
por puntos de la que le precedía, ha cesado aquella, para los efectos de paran- 
gonar sus vocablos con los de la lengua bascongada, cuyo resultado negativo 
ya se ha tenido ocasión de apreciar oportunamente. Si vascolatras y vasco- 
manos están acordes en aceptar la fórmula humboltdiana de que los anti- 
guas iberos eran ¡os vascos que hablaban la lengua actual^ apoyándose sólo 
en la toponimia ibérica, á pesar que, según el mismo ilustre germano, las 
pruebas puramente etimológicas son siempre inciertas ^ ¿cómo es que las 
palabras todas de las láminas de Luzaga y de Castellón de la Plana no se en- 
cuentran en los Diccionarios de Aizkibel ni de van Eys, ni sus terminacio- 
nes son las de los sustantivos ni adjetivos vascos en sus diferentes números y 
casos, ni las de los verbos en sus diversas personas y tiempos, como aparecen 
todas ellas en las Gramáticas, tanto del corte clásico, como las de Larramen- 
di y van Eys (i), cuanto en las filosóficas, como la de Astarloa y L'Abbé, 
D4harce? (2) ¿No será lógico, pues, en presencia de hechos tan elocuentess 
dar la razón á los vascofilos Bladé, van Eys y Vinson, cuando restablecien- 
do la verdad histórica impugnan los extravíos de los dos citados sistemas 
condenando sus errores? Pero desgraciadamente esta tercera escuela, que 
tiende á restablecer los hechos sin exageración alguna dentro de los verdade- 
ros limites de una crítica razonada y metódica , aún tardará muchos años en 
prosperar, porque la costumbre de largo tiempo, ó la moda inveterada, opo- 
nen siempre una resistencia tenacísima á toda innovación por justificada 
que sea , y más cuando el hábito se apoya en la justa veneración á la agio- 
logia guipuzcoana. 

Sin embargo, al presente es necesario reconocer que el resultado de los 



(1) J. van Sys Eiaai de Orammaire de la langue basque. Amiterdan , 1867 , p. 102 á 116. Ibldem 
Orammalie oomparóe des dlalectes basques. París, 1879, p. 118 á 441. 

(2) AsUrloa. Discursos fllosófloos sobre la lengua primitiva. Bilbao, 1888, p. 887 ¿ 484 y 891 á 
749. D'Iharce de Bldassouet. Histoire des Cantabres, p. 817 á 878, con los cuadros sinópticos de 
las conjugaciones á la p. 878, donde aparecen las maneras de conjugar I09 ntíiot, lat inferion», loi 
de igual ekue y Uu mujere». Aunque si no se quiere perder la paciencia mejor seria suprimir el 
examen de estas dos obras incalificables. 



68 REVISTA DE ARCHIVOS, 

más serios estudios modernos sobre puntos tan abstrusos conducen á sentar 
como deducciones al parecer indubitadas. 

I.' Que los Helenos, los Italiotas y los Iberos, hablando lenguas aria- 
nas, fueron los últimos inmigrantes prehistóricos que poblaron las costas de 
los mares que bañan la Grecia, la Italia y la Hispania en el Mediterráneo. 

2.* Que los Vascones, valiéndose de un pobrísimo idioma aglutinante, 
debieron haber llegado antes, y en corto número tal vez, á la península cis- 
pirenáica, habiéndose retirado al agreste y apartado rincón de la Vasconia, 
empujados más tarde por los Iberos á su arribo á estas comarcas. 

3.* Que el alejamiento en que vivieron en los tiempos más antiguos las 
familias vascas produjo la pluralidad de sinónimos que se observan en su 
lenguaje; como después de su espansión á la Aquitania y al Noroeste de la 
Hispania al comenzar la dominación visigótica, la misma separación que 
guardaron en sus respectivas residencias produjo la diversidad de sus formas 
dialectales. 

4.' Que careciendo los vascones de numerosísimas palabras , á medida 
que comenzaron á ensancharse los horizontes de su vida , necesitaron apro- 
piarse cuantas formas les fueron indispensables para poder expresar su pen- 
samiento, tomándolas del ibero, donde las encontraron primero, conti- 
nuando luego el mismo despojo lexicográfico con el latín, y en tiempos 
modernísimos con el español y el francés, constituyendo con ello ui\a lengua 
modernizada de acarreo, por decirlo así, ó conglomerada , usando de una 
frase geológica (3). 

Aunque la escuela Humboltdiana se resista por el momento á aceptar 
semejantes conclusiones, no podrá menos de tener que confesar que el vas- 
cuence no es el ibero^ puesto que no es posible traducir por aquel idioma las 
lápidas escritas en esta lengua, á no ser acudiendo al espeditísimo procedi- 
miento de Erro, que no creo acepte como bueno hoy, cuado lo rechazó ya 
hace setenta y cinco años, y que las cuarenta y cinco palabras analizadas 
de las planchas de Luzaga y Castellón de la Plana no terminan con las 
conocidas desinencias de los nombres ni de los verbos vascos en sus diver- 
sos casos y personas. Las alteraciones fonéticas del vascuence, desde la cen- 
turia que precedió á J. C, época probable de las más antiguas piedras y mo- 



(S) Vinson Le Basque et les langues americaines, p. 15. II. «La lengua basca no ofrece hoy 
ningún Interés práctico estando manifiestamente en tren de desaparecer , sobre todo en la re- 
glón de España donde aun está en uso y corrompiéndose cada vez más por la introducción de 
palabras extranjeras». Bajo el punto de vista social y humanitario, es preciso sin contradicción 
felicitarse por la muerte próxima de un idioma defectuoso é incómodo, que es un obstáculo te- 
mible para la educación de poblaciones inteligentes. Vinson'. Prefiaclo á la Gramática de la len- 
gua vasca , de Rivary, p. XII. Los niños introducen en el vocabulario vasco palabras neo-latinas 
en vez de las viejas expresiones indígenas: en los lugares en que el contacto con los extranjeros 
es más frecuente, en que la actividad de la vida moderna se hace más marcadamente sentir... el 
lenguaje se hace de una incorrección chocante, haciendo todo preveer la muerte próxima del 
eutcaro.» Vinson Les Basques, p. 6C. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 69 

nedas ibéricas, hasta el siglo XV, en que se imprimen las poesías de De- 
cheparre y la versión de Lizárraga, no han podido ser tan extremadas que 
hayan borrado por completo toda la estructura arcaica de los radicales. A la 
vez no es dable suponer ni por un momento siquiera que las transformacio- 
nes dialectales provoquen un cambio en la esencia del idioma que ha conti- 
nuado siendo aglutinante y poseyendo como tal una larga serie de partícu- 
las, muchas de ellas monosilábicas, y siempre constantes para expresar, 
como ya he repetido, los accidentes casuales, verbales y oracionales de cada 
frase, cuyas partículas aparecen de continuo sin excepción formando la de- 
sinencia fíja de las mismas palabras con las que se desea expresar un pensa- 
miento ( I ). Pero es el caso que entre las cuarenta y cinco bien definidas del 
Bronce de Luzaga y del Plomo de Castellón de la Plana, no aparecen ter- 
minaciones unísonas repetidas, formando grupos determinados de letras, 
que acusan la presencia de estas aglutinaciones necesarias para expresar los 
diversos accidentes analógicos y sintáxicos del idioma. 

Sin prevención de ningún género, con la mesura y el comedimiento que 
exige de suyo el nombre respetable del sabio propagador del sistema escogi- 
tado por Larramendi y Astarloa, he procurado examinarlo desapasionada- 
mente, no tratando por ningún concepto de amenguar en lo más mínimo, lo 
que hubiera sido en mí vana pretensión, ni la importancia ni el saber de 
tan insigne varón prusiano. Me he visto impulsado á proceder de esté* modo 
con ocasión de la inscripción ibérica de los Castellares^ para jiístificar al- 
gunas de mis conjeturas, no movido á impulso de los extravíos de nuestros 
vascólatras regnícolas, sino más bien de las apreciaciones, para mí descami- 
nadas, de algunos apreciabilísimos vascólogos extranjeros, con quienes de 
antiguo me unen estrechos lazos de la más sincera amistad. Deplorando con 
tpdas las veras de mi corazón no estar de acuerdo con tan distinguidos ibe- 
ristas, me consuela, sin embargo, el considerar que con ello no ha de sufrir 
el más insignificante menoscabo su merecida reputación científica, pudiendo 
contribuir tan solo á hacer patente mi insuficiencia y mi atrevimiento. 

M. R. de Berlang^a. 

Alhaurln, 26 Mayo, 1897. 



(l) Van Eys, Oramxnaire comparé de dlalectes basques 172. 



70 REVISTA DE ARCHIVOS, 



HOTICIA DE LA YIDA Y OBRAS 



DB 



ID. I^sisoTjLeLl de Grayéiiigos. 



II. 

GhayAngros en Ingrlaterra. 

1837-43. 

^ (Continuación). 

Dijo la madre de Gayángos en una exposición que elevó al Gobierno 
español para que se le diese á su hijo la cátedra de árabe, que la literatura 
morisca había sido hasta entonces «ignorada del mundo», frase que Ochoa 
atenuó de este modo: «casi del todo ignorada»; y esta era la verdad, habida 
cuenta de la raquítica progenie de eruditos que apenas la habían conocido, 
del olvido en que yacía, de la sistematización que le imprime Gayángos, de 
la apreciación que hizo de las causas que del produjeron, del nuevo valor 
filológico y social que le concede para determinar las influencias recíprocas 
de los pueblos cristiano y musulmán, y hasta como preparación á una His- 
toria de ¡os Moriscos completa, que él mismo debió escribir, según veremos. 
Pero el resultado que aún dura, consistió en poner de moda esta literatura: 
de ello hablaré en lugar oportuno. 

Continuemos su correspondencia. Hé aquí la carta adjunta de que se 
habla más arriba ( 1 1 : 

cQueridísimo Santiago: Recibí tu carta y puse por obra al instante tu encargo. 
Hasta hoy domingo no he tenido tiempo para escribirte, además que me figuro 
que estarás tan distraído y memori-fiaco, con esos almuerzos de 12 sous y comi- 
das de á 30 que el buen Barón (2), mejor sería llamarle Doctor Sangredo, te ha 
recetado, que no te acordarás de tus amigos de Londres. 

Como en tu carta no me das el programa de tu vida, que debiera haber sido 



(i) Enlap.24. 
(2) El de Taylor. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 71 

tu primera obligación, debo inferir que á estas horas haces ya alma y formas parte 
de esa secta de hombres herbívoros ó brahmanes del siglo XIX y que, al paso 
que tus facultades intelectuales se van desarrollando, vas perdiendo el pelo (me 
olvidaba de que según tu carta habías perdido cuanto te quedaba), tu pellejo va 
formando parte íntegra de tus huesos y, en una palabra, estás hecho una momia. 
Yo sigo el camino opuesto y creo que dentro de poco formaré parte integrante d^ 
un buey, tanta es la carne de este animal que pasa al cabo del día por entre las 
muelas y triturantes de mi boca. Carnero no se diga, y he llegado á tomarles tal 
odio que, aunque me acuerdo que en España me gustaba ver los rebaños pacien- 
do y aquellas ovejitas que los chicos llevan á las Delicias con su pienso encima, 
lo mismo es ver aquí media docena de carneros que me da asco. Es verdad que 
si tu hubieses presenciado, como yo, las fórmulas y ceremonias que los butcher 
hoys gastan para meterlos dentro de la carnicería, en donde como tu sabes los 
matan, te hubieses quedado asombrado. Pero como imagino que para un hom- 
bre de tu nuevo método de vida, el hablar de carne será lo mismo que marearle, 
tocaremos otra tecla. Procúrate el último número del Quarterly Review; hay un 
artículo sobre la antigüedad de la música que dicen ser muy bueno, yo no lo he 
leido. He visto, sí, el Heaths cBook of Beautyi edited by the Cauntess of Blessing- 
ton, con 3Ó magníficos retratos (i). Amigo, algún goce he de tener yo que tú no 
puedas alcanzar: qué rabia te va á dar. 

Estoy traduciendo á toda prisa el Nafh^l^ttaib^al^gusni^l^Alandalusi rattibi, 
6 historia de España (2), cuyo primer tomo se publicará á mediados del año que 
viene. Se entiende que por cuenta de la Sociedad Asiática, promotora de esta 
especie de empresas, la cual me remurerará mi trabajo con cierto número de 
ejemplares y un premio en dinero (3). He alquilado una casita en Woburn Buil- 
dings, n." i, casi esquina á San Pancrace y al lado de Woburn Place, con un 
jardín pequeñito y vistas á otro mayor de un colegio que está próximo. 

Lo he amueblado, he tomado una criada y he empezado ya á estas horas á lo 
que se llama run bilis up atthe tradesmen, como un hombre, aunque con la triste 
experiencia de que foreignersy with mustachoes y sobre todo Spaniaeds, no go- 
zan de long crédit. La casa me cuesta 40 libras al año, incluso todo. Mientras ha 
hecho buen tiempo hemos ¡do á comer á casa del suegro, ahora ya que parece que 
el God-almighty se ha conjurado contra nosotros, pues entre una niebla que hace 
opacas hasta las luces, entre una lluvia (no la de Danae) que penetra y cala hasta 
los huesos á pesar de los paraguas, del makintosh, de los pantalones de índia ru- 
bleer y de una especie de capisayo, nuevameate inventado, que tiene honores de 

capa de torear, pero muy corto, como todo lo de este país, (en 

fin, con decirte que por una guinea puedes procurarte pantalones, sombrero y 
capa.,., me parece que basta); pues como iba diciendo entre nieve y lluvia nos 
vemos y nos deseamos, y nos quedamos en casa y puedo decir con grande alegría 
de mi corazón que, desde que ocupo mi nuevo alojamiento , que hará como cosa 



(i) Era una publicación anual ó Anuario de las bellezas femeninas de Ingla- 
terra, 

(a)' La tantas veces mencionada Historia de las dinastías mahometanas en 
España.' 

(31 Luego veremos como se puso en relación con el presidente de la c Sociedad 
de traducciones orientalest . 



72 REVISTA DE ARCHIVOS, 

de dos semanas, hemos comido en casa seis días por no haber podido ir á Burton 
Crescent, á pesar de estar tan cerca i 

Chico, llamémonos á cuentas; se van estrechando las distancias, falta tiempo, 
papel, la pluma (aunque de yerro) cansada, la tinta no señala y yo tengo que ha- 
cer; pero antes tengo que hacerle á su señoría una pregunta. ¿Tienes en tu poder 
el famoso Journal de Toledo? Si lo tienes, dime las dimensiones del puente y á 
qué lado están situados los palacios de Galiana ó casas del Rey en Toledo, si al 

Norte, al Noroeste, etc 

á Perico (i) memorias y díle que le enviaré, para que se lo remita á su padre, un 
retazo de un manuscrito arábigo traducido, en que trata de trajes, turbantes, ar- 
mas, etc. — Tuyo, Pascual. (Rúbrica) i. 

Continua dirigiendo tus cartas con la misma económica intención». 

Sobrescrito: cMonsieur S.* de Massarnau. — Rué S. Lazare, n.* 25. Parísi. 

€( Londres)^ 18 de Junio de 1839 — i Woburn Buildings. Mi querido Santiago: 
Vergüenza tengo de haber pasado tanto tiempo sin escribirte, pero mis ocupaciones 
son ahora mayores que nunca; el impresor ha concluido la parte Inglesa del primer 
tomo, pero queda aún la arábiga, y esta me da que hacer lo que no te puedes ima- 
ginar. Como los que la imprimen lo hacen maquinalmente y sin conocer siquiera 
el alfabeto, bien podrás figurarte qué paciencia y constancia se necesitan para co- 
rregir dos y tres veces las mismas pruebas (2).... A Ochoa le escribí una larga, res- 
pondiendo á otra suya en que me consultaba sobre un poema castellano, obra de 
un morisco que parece existe en esa Biblioteca; supongo que la recibió, y que la 
descripción que le mandé de otra copia del mismo manuscrito, que se halla en la 
Biblioteca del Museo Británico, le servirá para hacer la debida mención de una 
obra singular, aunque no única en su género, y que en mi entender, puede dar 
margen á grandes é importantes descubrimientos filológicos (3). 

^ Si ves á Madrazo, dale la enhorabuena de mi parte; acabo de recibir una carta 
de Castellanos en que me anuncia que en virtud de propuesta de nada menos 
que el Rey de los Franceses, habían sido nombrados él, Madrazo y Carderera 
miembros corresponsales de no sé qué Instituto ó Academia de Bellas Artes. 
Castellanos, sobre todo, les será muy útil, pues la Numismática, la Glyptica, la 



( 1 ) El literato D. Pedro de Madrazo y Kuntz, hi)0 del pintor de Cámara don 
José de Madrazo y Agudo, muy amigo de Massarnau, á auien presentó en los 
círculos literarios y artísticos que éste frecuentó en París. (V. p. ig y 20, nota 7.) 

(2) Refiérese á la Historia de las dinastías mahometanas en España, 

(3) D. Eugenio de Ochoa residía entonces en París. El día i^ de Diciembre de 
1838 se le encargó por el Gobierno francés la formación de un Catálogo razonado 
de los manuscritos españoles existentes en la Biblioteca Real de París, Dos 
años después, terminado este trabajo, se le encargó de completarlo con los Catá- 
logos de los manuscritos españoles de las otras tres bibliotecas públicas de París, 
que eran la del Arsenal, la Je Santa Genovera (el Panteón) y la Ma^arina, Com- 

f' >letado el primer catálogo con estos tres» se acordó en 6 de Mayo de 1843 proponer 
a impresión de la obra á expensas del Estado, lo cual al instante se sirvió conce- 
der S. M., dándose á luz aquella con el siguiente título: Catálogo ratonado de los 
manuscritos españoles existentes en la Biblioteca Real de París y seguido de un 
suplemento que contiene los de las otras tres bibliotecas públicas (del Arsenal^ 
de Santa Genovera ^y Afafarina), París, en la impr. Real, MDCCCXLIV, 4.", 
marq., 703 págs. Véanse p. 31 y 32. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 73 

Arqueología, el Grabado, cuanto tiene conexión con las Bellas Artes, según las 
cultivaron los antiguos, son otros tantos reinos sobre los cuales ejerce nuestro 
amigo iurisdicción omnímoda, señorío de horca y cuchillo. No se hace venta de 
medallas ó antiguallas, dice en su última carta, que no sean previamente tasadas 
por mí; tengo tres cátedras de Numismática y Arqueología en el Ateneo, Liceo é 
Instituto Español (i) He sido propuesto para la Cruz de Isabel la Católica de re- 
sultas de mi nombramiento para socio corresponsal del Comité d^Arts et Mo- 
numents de France, que tuve cuidado de insertar en los periódicos; y finalmente, 
se habla estas días de enviarme con una comisión á Sevilla para clasificar y des- 
cribir las antigüedades que allí se están excavando por los presidiarios!! (2) 

Basta de tonterías. Dime qué tai te va, si tienes esperanza de echar ahí tu 
ópera, ó piensas ir á Italia. Aquí hay un español llamado Ciebra (3), joven de mu- 
cho talento, que toca divinamente la guitarra — mucho mejor que Huerta (4) — y es, 
además, excelente compositor. Está, como tú, componiendo una ópera y tiene al- 
guna esperanza, aunque remota, de que se la ejecuten en este Teatro. Ha dado 
dos conciertos en esta estación y han sido muy concurridos. 

He tomado una casa mayor de la que antes vivía; es en Burton S.t, N.^ 9. 
Me cuesta ^^52- 10 sin los gajes; allí tendré un bonito sparcroom para un amigo 

que me venga á ver; y ya lo sabes, si otra vez te trae la suerte por aquí, no tienes 



(i) Vid. las p. 17 y 18, nota i. 

J2Í Es de advertir que la Sociedad Numismática Matritense ^ fundada en Ma- 
drid el I.*' de Abril de 1837, pasó á Sociedad Arqueológica en 1840, y fué declarada 
Academia Esvañola de Arqueología por Real orden 4 de Abril de 1844. Su 
fundador fué D. Basilio Sebastián Castellanos de Losada y cofundadores los seño- 
res D. Francisco Bermúdez de Sotomayor, D. Pedro González Mate y D. Nicolás 
Fernández. Elsta Academia tenia una Diputación arqueológica en casi todas las 
provincias, algunas en ciertos partidos, y secciones españolas en las principales 
cortes de Europa. f Contamos, decían en 1839, ^° ^' ^- 2*% P* 3> ^^ ^^ Galería nu^ 
mismática universal^ ya citada, con los vastos conocimientos de... D. Pascual Ga- 
yángos, nuestro corresponsal en Londres, gran numismático y arabista». 

(3) ¿Quién es éste D. José María de Ciebra? Baltasar Saldoni en su Dicciona- 
rio hio gráfico-bibliográfico de efemérides de músicos españoles, tomo cuarto, 
Madrid, 188 1, p. 63, trae estos dos artículos: 

tCiebra, D , guitarrista. En Junio de 1853 se cantó en el teatro italiano de 

París su ópera La Maravillas, 

tCiebra^ D. José de: natural de Sevilla, y abogado, habiendo dejado su profe- 
sión de leyes por la guitarra. Por los años de 1858 se hallaba en París, desde donde 
pasó á Londres para darse á conocer en su instrumento favontoi 

^•Se referirán éstos tres nombres á tres personas, á dos, ó á una? Creo que se re- 
fieren solamente á D. José M.* de. Ciebra. Por de pronto, ya es un indicio chocante 
tres guitarristas contemporáneos del mismo apellido, de quienes no sabemos el 
nombre de uno, sin haber, además, incompatibilidad entre los de los otros dos, que 
pueden muy bien concordarse. El hecho de hablar Saldoni de una ópera del primer 
Ciebra que cita ¿no pudiera ser indicio de referencia al Ciebra de Gayángos, tam- 
bién compositor de ópera? Los de ser natural de Sevilla y abogado del segundo 
Ciebra que cita Saldoni ¿no son concomitantes con el de viajar D. Pedro de la 
Puente y Apezechea, diputado á Cortes por Sevilla, en compañía del Ciebra de 
Gayángos? Y éstos varios Ciebras ó más probablemente este sólo Ciebra ¿tendrán 
ó tendrá que ver al^o con D. Ignacio ('icbra, profesor de medicina, español, en 
Burdeos por este tiempo? 

(4] El famoso guitarrista español contemporáneo Trinidad Huerta y Catayuela. 



74 REVISTA DE ARCHIVOS, 

que ir á parar á una posada, ¿lo entiendes? A fínes de Septiembre me pienso mu- 
dar á ella. Como las cosas de España van despacio he tomado un léase de tres 
años. 

Adiós, mi querido Santiago; Fanny y la niña te saludan; da expresiones á los 
Madrazos (i) y á ese perezoso Ochoa, que no me ha contestado, y recibe el afecto 
de tu sincero amigo. — Pascual. (Rúbrica). 

No se si te dije que he pasado cerca de un mes en Oxford, visitando las bi- 
bliotecas y la universidad, viendo iglesias góticas, etc. Cuánto me he acordado de 
Toledo!! I 

Sobrescrito: c Monsieur de Massarnau. — Rué St. Lazare, N.° 25. — París». 

(íLóndres, 17 de Septiembre (1839) — 9 Burton S.t, Burton Crescent. Mi queri- 
dísimo, pero ingrato Santiago: Un amigo mío, profesor de guitarra y compositor 
de música, llamado D. José María de Ciebra, joven a preciabilísimo bajo todos con- 
ceptos y que ha dado ya repetidas pruebas de su gran talento musical , acaba de 
publicar algunas piezas, que te remito en su nombre, pues le son muy conocidas 
tus composiciones y sabe, como inteligente, apreciar tu mérito. 

Aprovecho, pues, de la salida del Sr. de Quadra [2) que lleva una visita para 
los Madrazos, para enviártelas y espero que, así que las hayas leído, me digas á 
mí confidencialmente inter nos qué te han parecido. Ya sabes que yo soy inteli- 
gente en la materia. 

Expresiones á Ochoa y á los Madrazos y manda á tu amigo que te quiere. — 
Pascual. (Rúbrica). 

Van dos ejemplares de la barquerola, uno para tí y otro para Ochoa, cuya 
composición, Ciebra se ha tomado la libertad de poner en música». 

tLóndreSy 11 de Agosto de 1840. — 9 Burton S*. Burton Crescent. Mi querido 
Santiago: El dador de ésta, D. J. M. de Ciebra, es amigo especial mío y sujeto 
digno bajo todos conceptos de tu amistad y aprecio. Lleva encargo de .verte á 
menudo durante los breves días que piensa permanecer en esa Capital (3) y espero 
le trates con aquella amabilidad y cortesanía que te son propias. Ei Sr. de Ciebra 
es también, como tú, discípulo entusiasta de Calliope y ha publicado composicio- 
nes muy lindas. 

También servirá esta de introducción á mi amigo D. Pedro de la Puente y 
Apezechea, hermano de D. Fermín, el literato (4), Diputado á Cortes por Sevilla, 
quien viaja en compañía de Ciebra y lleva asimismo encargo de visitarte en mi 
nombre 

Tu afectísimo amigo. — Pascual de Gayángos. (Rúbrica). 



(i) Eran: D. José de Madrazo y Agudo^ primer pintor de Cámara de S. M. y 
sus hijos, no cuento las hembras, D. Federico, D. Luis, D. Pedro, D. Fernando 
y D. Juan, los dos primeros pintores, el terceio y cuarto abogados y literatos y el 
quinto catedrático de Arquitectura de León. 

(2) D. Luis Quadra, banquero del marqués de Salamanca en París, después 
marqués de, Guadaimina. 

(3) París. 

(4) D. Fermín de la Puente y Apezechea, jurisconsulto, académico, literato y 
político. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 75 

Da expresiones á Ochoa y díle, cuando le veas, que, si él ha hecho descubri- 
mientos en esa Biblioteca (i), yo también los he hecho muchos y muy buenos en 
la del Museo Británico; [>ero como no quiere escribirme, yo me estoy callado. — 
D. Santiago Massarnau» 

•Londres 2Sf Burton Crescent, Noviembre i de 1842. Mi querido Santiago: Tu 
dirás y con razón, que te he olvidado y que hace un siglo que no te he escrito; 
pero, sf consideras que pienso dejar á Inglaterra antes de fín de año y que, por lo 
tanto, me precisa trabajar de día y de noche para dejar concluidas las obras que 
tengo empezadas, que en lo que va de año apenas he tenido tiempo para escri- 
bir á mi madre, y finalmente, que por conducto de Carderera, Villalobos (2), 
Rosales (3) y otros amibos de París, he tenido constantemente nuevas tuyas, dis- 
culparás, en parte mi larguísimo silencio. De todos modos pienso verte y abrazar- 
te en Diciembre, y entonces podrás regañar cuanto gustes á tu invariable amigo. 
— P. de Gayángos. (Rábríca).i 

¿A qué obras empezadas y no concluidas referíase Gayángos? Segura- 
mente al tomo II de la Historia de las dinastías mahometanas en España^ 
que no se publicó hasta 1843, y á las vidas de hombres ilustres con que con- 
tribuía á la formación del nuevo Diccionario biográfico^ que comenzó á 
imprimirse el año 1842, y acaso también á la conclusión del primer volu- 
men de la Alhambra ilustrada y al compendio de geografía é historia de 
España y otros artículos de la Enciclopedia económica , entonces en publi- 
cación. En las cartas de Gayángos á Massarnau y en las de Estébanez á Ga- 
yángos, que voy á copiar, hay referencias á la primera muchas veces y al- 
guna vez á la tercera de las obras citadas; pero nunca se ven aludidas la se- 
gunda y cuarta, publicadas por la Sociedad para la propagación de los 
conocientos útiles. De todas haré un detenido estudio en el capítulo siguien- 
te: Gayángos orientalista. 

El mismo Gayángos acaba de darnos cuenta de su vida en Inglaterra. 
Dejémosle allí anheloso de r^resar á su patria y tornemos la vista á Espa- 
ña, donde tiene otro amigo tan tierno como Massarnau: D. Serafín Estéba- 
nez Calderón, su casi hermano. 

Curiosísinias son las cartas que desde Madrid, Sevilla, Málaga y Pozas, 
dirigió Estébanez á Gayángos mientras éste residió en Inglaterra. La prime- 
ra que aquél desde Madrid, i.'^de Noviembre de 1837, remitió á éste en 
Londres, «base de nuestra correspondencia actual» en frase de El Solitario 9 
nos suministra, al relatarle la serie de ocurrencias suyas desde Agosto últi- 
mo, algunos datos acerca de Gayángos: éste encargó á aquél el hallazgo del 
Golio que se había perdido y le remitió el Examen de Ingenios y extractos 
del Rabadán (poeta morisco antes citado), que recibió Estébanez al mismo 



(i) Refiérese á la Real de París. 

(2) Ángel Villalobos, amigo de Gayingos, Massarnau, los Madrazos, etc., muy 
aficionado á las Bellas Artes y buen pintor miniaturista. 

(3) Malagueño que residía en Perú muchas temporadas, uno de tantos viaje- 
ros españoles. 



76 REVISTA DE ARCHIVOS , 

tiempo que hacía á Gayángos un sin número de encargos para que le adqui- 
riese romancerillos de segundo y tercer orden, le copiase algunas comedias 
y se avistase con ellord Holland, que poseía ires ó cuatro volúmenes deplie- 
gos sueltos, impresos al vuelo en diferentes villas ó ciudades de España, 
que eran como depués los romances de ciego, para restituirlos á nuestra 
patria por medio de copia, avisándole, además, que para él le había dado 
Carderera unos libros. 

La literatura aljamiada constituyó para los dos, que eran los únicos que 
entonces la conocían, y singularmente para Gayángos, una preocupación 
constante. En muchos lugares de sus cartas habla Estébanez de moriscos, 
de traducciones que conservaba suyas y de Gayángos, de traslados moris- 
cos, etc. ( i), y esparcidas aquí y allá hay multitud de noticias sobre el envío 
y recibo de copias y extractos de manuscritos aljamiados y de trabajos de 
Gayángos y Estébanez, muy afanados en buscar, copiar, allegar y coordinar 
nuestros cancioneros y romanceros, así impresos como inéditos, por si algún 
día podían acometer la empresa de una colección completa de estos tesoros 
de la literatura española. Hé aquí algunas de esas noticias: 

aNo necesito encargarte, para que lo hagas con eficacia, que en el caso de 
formar un artículejo sobre los Mqriscos y Cristianos (*), cosa que te agrade- 
ceré mucho, me envíes al punto un número del periódico en que le des 
suelta, así como también, llegado el caso, de un ejemplar de Telem\ani^ 
cuando lo publiques (2)». 

«Por fortuna se ha salvado, y encontré anteayer entre unos cartapacios, 
revueltos con papeles* viejos, que mi tía indudablemente tenía sentenciados 
para algún auto de fe, un cierto manuscrito sobre historia de Ronda, que yo 
adquirí allí el año de 27 ó 28. Tiene de singular varias anécdotas relativas 
al levantamiento de los moriscos por aquellas Serranías, que figurarán algún 
día en esa colección de cuentos que he de publicar, y para la cual ya me 
tienes tú recogidas algunas joyas» (3). 

Tus traslados moriscos están en su «mayor parte... metidos... en el cajón 
que dejé en Madrid en poder de D. Cayetano con mis manuscritos y 

libros de Historia Yo tengo aquí... los traslados míos, y creo que los 

retazos que me copiabas tú en caracteres árabes. Con todo pensé hacer una 
publicación en Sevilla con el título de Flores de Literatura morisco-hispa- 
na ó aljamiada'yen la que hacía una minuciosa mención tuya, de tus traba- 
jos, y de la utilidad y nombre que darías á nuestra literatura. Yo poseo, 



(1) Sevilla, 10 de Enero de 1838.— (Málaga?) Octubre 4 (de 1839) — y ^^ ^^^as 
cartas. 

(*) Novela histórica escrita por Estébanez. Véase la obra de Cánovas deJ Cas- 
tillo, ya citada, El Solitario y su tiempo^ t. /, p. 307-35, donde se hace un nota- 
ble examen de aquella. 

(2) Málaga 21 de Abril (de 1839). 

(3) Málaga 18 de Junio (de 1839). 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS, 77 

pues, el Joséy la Ciudad de Alatón^ la Profería del Padre Santo astrólogo^! 
el Jardín de Jalifa^ algunos sortilegios sacados de unos papeles tuyos que 
debes tener ahí, y alguna que otra friolera, creo que la Princesa Arcaiona^ 
copiada por mí hasta la mitad en tos últimos días. Si yo voy á hacerte una 
visita, en ocho días haremos un libro, puesto que en esa Babilonia debe 
haber y hay manuscritos de la clase que deseamos, y si yo paso por Madrid, 
sacaré tu tesoro é irá conmigo», y más adelante: «Nada me has dicho de mi 
novela. Justamente cuando has hecho un artículo sobre moriscos, debería 
llamarte la atención... En fin: no quiero engañarte, y antes bien es preciso 
hacerte muchos halagos para que remitas tus artículos, tus notas y demás 
arrequives que faltan á las pruebas que me has enviado del Tlem:(ani... Si 
quieres que recoja desde luego el baúl de Castellanos, envíame una orden 
tuya. Te portaste muy mal cuando hiciste esa confianza de él en perjuicio 
ó desaire de nuestra confraternidad eterna... Yo creo que, comiendo en tu 
casa, podré estar en Londres á poco precio... (i|. 

«Te anticipo también que acaso recogeré un expediente original de la 
expulsión de los moriscos en una ciudad principal de Andalucía, y la causa 
que se formó á un canónigo por haber ocultado una Morisca hermosa. Te 
avisaré cuando lleguen á mis manos estos tesoros» (2). 

«Me alegro mucho que hayas rehusado hacerte cómplice de las miras 
odiosas de los protestantes, mayormente en una época en que todo el mun- 
do vuelve los ojos hacia la unidad católica. Es regular que no te admitan la 
propuesta de la Historia délos Moriscos (*), pues tu plan, casi todo litera- 
rio, no ha de ajustar bien con las ideas de la Sociedad, que serán única- 
mente de propaganda y de chismografía religiosa. Aún no he podidp recoger 
los expedientes de los moriscos: estos serían un tesoro»; y luego: «Si quieres, 
allí (^*) recogeré los libros del poder de Castellanos, buscaré los papeles mo- 
riscos, y los remitiré. Si me quieres asociar á tu Historia de los Moriscos, te 
lo agradeceré, y á cualquier otra tarea que procure algún lucro» (3). 

Y en otra carta (4) escribe Estébanez, refiriéndose á trabajos suyos, á 



(i) Málaga 15 de Agosto de 1839. 
(a) (Málaga?) Octubre a-^ (de 1039). 



{*) ¿Se habrá perdido? Lástima grande sería que no pareciese. A Jo menos 
tenaríamos una historia que, aun después de cincuenta y tantos años, no te- 
nemos. Únicamente suple en parte esta falta la Condición social de los moriscos 
de España: causas de su expulsión y- consecuencias que esta produjo en el orden 
económico y político: obra laureada con el accésit... por la Real Academia de la 
Historia en el concurso de 1857: su autor D. Florencio Janer. Madrid, 1857. En 
cambio tenemos una biblioteca compleía de obras relativas á la expulsión de los 
moriscos^ La lengua y literatura de éstos han sido también bastante estudiadas 
como ya en parte llevo dicho (p. 29 y siguientes), y mucho más que se dirá al tra- 
tar de la inliuencia ejercida por Gayángos en el estudio de la literatura aljamiada. 

(♦♦) En Madrid. 

(3) Málaga 13 de Enero de 1840. 

(4) Madrid 16 de Junio de 1841. 



78 REVISTA DE ARCHIVOS, 

Gayángos: a En £7 Carreo Nacional j desde Mayo último, han ido algunos 
artículos de costumbres y de toros (*), no sé si lo habrás conocido. Lo que 
ahora escribo más de tu gusto son los Cuentos del Generalife^ 6 el Collar de 
Perlas (**), y que se publican en la Revista de Teatros. Van ya cinco pu- 
blicados. En ellos pienso ingerir... cuantos desperdicios halle en losmanus- 
critillos aljamiados que pueda haber á las manos y tú me proporciones..., 

que dando puesta la urdimbre de una colección original y entretenida. 

Asi, pues, quisiera que me enviaras el final de la Historia de la ciudad de 
Alatón ó Algojar^ que íntegra adquiriste al ll^ar á esa, teniendo presente 
que yo tengo en el manuscrito que tú me diste hasta el punto en que Muza- 
ben-Rozeir llega con los suyos á los muros de la misma ciudad», y le pide, 
en su consecuencia, que le dé ideas de algunos cuentos ó historietas. 

«No entiendo lo que me dices de la publicación de la Alhambra (*^^), que 
deberá ser algún retazo, como la Historia de la ciudad de Alatón ó cosa se- 
mejante» (i). 

Pero á la vez que con la aljamia, las traducciones del árabe literal y los 
moriscos (ya habrán notado los lectores que en todo lo que llevo dicho se 
citan trabajos de Gayángos, algunos de ellos no publicados después, cuyo 
paradero ignoramos hoy) lo hallamos preocupado con la geografía arábigo- 
española de los lugares de la Serranía de Ronda sobre lo que consultaba á 
Estébanez (2J y acaso interpretase por encargo de éste una inscripción ará- 
biga encontrada en un sitio apartado de dicha Serranía, pues Estébanez, que 
no daba con la interpretación ni de una letra, se la remitió á Londres, some- 
tiéndose ala «mayor destreza y conocimientos más ejercitados» de Gayán- 
gos (3). También preguntó ésteá aquél quién era un doctor Pizzi, de quien 
constaban grandes trabajos en el Museo Británico (4), y que como todo el 
mundo sabe, fué catedrático de árabe en los Reales Estudios de San Isidro 
de Madrid. 

Además, Estébanez y Gayángos se dedicaban á la venta, compra y 
cambio de libros que no eran de su gusto, para la compra, venta y cam- 
bio de otros que lo eran, y Estébanez los adquiría y reunía en España y 
los remitía á Londres para que Gayángos les diese salida en aquel merca- 
do. Y así como los vemos* engolfados en el orientalismo y en el mercado y 
cambio de libros con fines bibliográficos, todo mezclado con el proyecto de 
escribir en colaboración una ^Historia de la Literatura Española^ la más 



(*) Véase el t. II de El Solitario y su tiempo^ p. 1 18 y 119. 
(**) Véase el t. I de la misma obra, p. 307. 

(^*) Estébanez ignoraba que Gayángos se refería á la obra La Alhambra i/uj- 
trada^ de que luego hablaré, 
í i) Pozas 6 de Mayo de 1842. 

(2) Málaga 18 de Junio (de 1839).— Madrid i^ de Junio de 1841. 

(3) Pozas 6 de Mayo de 1842. 

(4) Madrid 27 de Julio de 1842. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 79 

conscienceuse y mejor rumiada que exista» (6), vámoslos también comple- 
tarse como bibliógrafos y bibliófilos, al uuq en Inglaterra y al otro en Es- 



(6) He aquí algunos fragmentos de cartas que se refieren á estos asuntos. 
Málaga 15 de Agosto de 1839: «Por la adjunta... verás las adquisiciones que 
tengo hechas para nuestro pequeño comercio y que irán en un cajón grande con 
el primer barco que vaya ai 1 acnesis, ó de Climens ó de Heredia. Para entonces 
es regular que haya adquirido algunos artículos más. Con esta factura... puedes 
contratar con el judio oibliópoia. Las obras de Focio y las de San Juan Crisós- 
tomo es cosa hermosa y de valor. Tu las arreglarás como te parezca. £n cuanto 
á la especulación de la librería de Gámez, me contestarás al punto... Si tu vieses 
que la especulación pudiera hacerse por nosotros dos, porque estuviese asegurado 
en esa el mercado y la venta, entonces ya veríamos el modo de acometer la em- 
presa, aunque yo supongo que será mejor siempre contar con el dinero y apoyo 
de alguno de tantos )udiotes como especulan en esa BaDiloniai. — Málaga 18 de 
Septiembre de 1839: cAun todavía no ha llegado el herejote de ese inglés por aquí, 
y por consecuencia no he recibido ni los impresos que me anuncias, ni esa carta 
sobre libros que deseo leer. Esto es una contrariedad que nos perjudica. Ya ha- 
brás recibido los dos volúmenes de mis dos cartas gemelas, que bautizo con los 
números 1 y 2 , y por ellas verás que necesitas responderme pronto y largo, si 
hemos de acometer algo de provecho en materia de libros. Entre tanto , te diré 
que he hecho una cosa heroica. Voy á participártela, porque he contado contigo 
(como cuento en todo) para ella, y para el proyecto que he lormado. He comprado 
de la librería de Gámez por valor de 36.000 reales de aprecio y 12 efectivos... De 
libros de caballería he atrapado el Don Clarimundo, el Qarisel de Bretaña, el 
Palmerin de Oliva y el Don Policisne de Beocia. Hemos atrapado de manus- 
critos: La guerra troyana, de Hita, en verso; La Conquista de Granada, por 
Collado, y el Gatrido de Cauliaco. Hemos tomado los Triunfos de Fregenal, 
los Cuarenta cantos de Fuetes, y algunos cancioneros manuscritos. He junta- 
do, con lo adquirido aquí y con lo que yo poseía, una colección de crónicas y de 
historias, la más copiosa y rara que puedes pensarte; y ahora me dirás: ¿estás 
loco??? Te responderé, pues, que la baja es bastante considerable para sacar el 
importe en cualquier mercado, y después, que he pensado que con nuestros co- 
nocimientos adquiridos y con las herramientas que ya tenemos y que podemos 
aún allegar, estamos en el caso de poder nosotros dos escribir una Historia de 
la Literatura Españoláy la más consciencieuse y mejor rumiada que exista, y que 
acertando á escribirla con un poco de sabor, habremos hecho una obra que nos 
asegure claro y duradero renombre. Los Cancioneros de Castillo y Llavia y En- 
cina habían desaparecido; pero como yo tengo el de 1574 de Amberes, y des- 
pués, concordados con él, los antiguos y posteriores , este ramo lo tenemos al 
corriente. Romanceros generales hay los de 1599, ib02 y 1 614, pero con unos 
precios disparatados , como de 4.000 reales , estando defectuosos ; pero ya recor- 
darás que tengo un ejemplar del de 1614, y después copiado el de Madrigal, ó sea 
su segunda parte. Ahora he adquirido el Romancero de Ledesma. Esto supues- 
to, ya ves que m vigilancia debe ahora multiplicarse en esa Babilonia para adqui- 
rir de libros de caballerías, y de romances y novelas, cuanto se presente á regular 
precio.» — [ídálaga) Octubre 4 (de 1839): cHe leído tu carta con la atención que 
merece. Ya he escrito á Madrid para ver de hallar los tesoros de Ubrería que ahí 
tienen valor y poderlos remitir. 6i el año pasado me hubieras indicado algo de 
eso, hubiéramos hecho buenas adquisiciones en el ramo de Santos Padres y Bi- 
blias. Entre tanto, será bueno que me adquieras el Brunet, como tu mismo me 
avisas, ¿in esto, es andar á ciegas. Al ver la mala esperanza que me das con la 
remesa de libros cuya lista te remití, suspendo el enviártelos. Sería muy duro 
que nos costase el dinero el primer ensayo. ElSan Juan Crisóstomo y el Focio 
eran muy buenos, y las Plantinianas y Elzevirianas ya sabemos lo que es. Creo 
que ese librero miró muy por cima la lista.» — Málaga 30 de Noviembre de 
1839: cTe advierto que acaso podamos adquirir el misal que estaba en la red de 



8o REVISTA DE ARCHIVOS, 

paña, bebiéndose ios vientos por encontrar libros raros y curiosos y formar 
colecciones de cuanto fuese interesante para nuestra geografía é historia li- 
teraria, hasta tal punto que bien puede asegurarse que en las cartas de Esté- 
banez está en gran parte hecha la historia de su rica biblioteca, que íntegra 
pasó á la nuestra Nacional. 

El historiador y el bibliógrafo y bibliófilo aparecen en Gayángos cons- 
treñidos y limitados en sus aficiones por la poca holgura con que le dejaba 
moverse la necesidad de vivir. Ya indiqué, según su propio testimonio, la 
afición que desde muy joven cobró á los libros ( i ), afición que fué creciendo 
con los años, tanto que pudiera calificarse con propiedad la corresponden- 
cia entre Estébanez y Gayángos de erudita bibliográfica. Manda á Estéba- 
nez índices, catálogos, listas y notas bibliográficas [2); pero lo más caracte- 
rístico es los innumerables artículos que Gayángos adquirió para éste, sus 
relaciones con los libreros, en especial con el judío Thorp, sus copias de 
libros y manuscritos. Enviábanse Estébanez y Gayángos las remesas de unos 
y otros y las cartas, para mayor seguridad y economía, por conducto de los 
Sres. F. X. Machado, de Gibraltar; D. Manuel Viniegra, que dirigía las 
cartas de Estébanez á Gayángos por la embajada española en Londres; don 
Enrique, secretario de la embajada inglesa , especie de estafeta intermedia 
que dirigía las de Gayángos Estébanez y viceversa; D. Joaquín Marqués, 
administrador de Correos de Cádiz, amigo íntimo y compañero de Esté- 
banez; D. Manuel Agustín Heredia, de Málaga, el fundador de la poderosa 
casa Heredia; D. Matías Huelin, comerciante de Málaga, pariente de la es- 
posa de Gayángos; Climens, rico comerciante, también de Málaga; el fa- 
mosísimo Pepe Salamanca, Penrose Mark, D. Valentín Carderera, don 
Pedro de la Puente y Apezechea, Juan Werether, Gutiérrez, Beltrán de 
Lis, etc.; quienes iban y venían á Londresy París (3). 

Con esto ganó mucho la historia literaria y política de España, porque 
consta que Gayángos quiso remitir y remitió al Solitario, impresos ó ma- 



San Luis, y que estoy á los alcances de los manuscritos de Salamanca. De esto, 
si hacemos negocio, sacaremos en dinero metálico la parte principal, que vendrá 
á punto para seguir la especulación, y la ganancia la emplearemos en ese mer- 
cado en libros de nuestro gusto... Por si es tiempo todavía, dime en la primera 
que me escribas en qué casa ó librería de Salamanca estaban esos manuscritos en 
vitela de Santos Padres que pertenecieron á Tavira. En la que me hicistes la in- 
dicación no distes las señas que en lo del misal, y por eso este ha parecido.» 
(i) Véase la p. 555 del t. i., 1897, de esta Revista. 

(2) Sevilla 22 de Marzo (de 1838). — Málaga 21 de Abril (de 1839). — Málaga 15 
de Agosto de 1830. — (Málaga) Octubre 4 (de 1839). — Pozas 6 de Mayo de 1842. 

(3) Madrid \. de Noviembre (de 1837). — Sevilla 10 de Enero de 1838. — Se- 
villa 22 de Marzo (de 1838). — ¡Málaga) 5 de Febrero (de 1839). — Málaga 21 de Abril 
(de 1839). — Málaga 18 de Junio (de 1839). — Málaga 15 de Agosto de 1839. — Mála- 
ga 18 de Septiembre de 1839.— (Málaga) Octubre 4 (de 1839). — (Málaga) Octubre 
23 (de 1830). — Málaga 30 de Noviembre de 1830. — Málaga 13 de Enero de 1840. — 
Madrid 16 de Junio de 1841. — Pozas 6 de Mayo de 1842. — Madrid 7 de Julio 
(de 1842). 



BIBLIOTECAS Y MUSE05;. ' 8i 

nuscritos, «retazos de versos copiados» (i), romanceros y romances copia- 
dos ó adquiridos, cancioneros, poemas, novelas, libros de caballerías, cró- 
nicas, etc., (2) siendo de tal entidad las adquisiciones que de historias y 



(i) Málaga 15 de Agosto de 1839. 

(2) Sevilla 10 de Enero de 1838.— Sevilla 22 de Marzo (de 1838). — (Málaga) s de 
Febrero de (1839).— Málaga '5 ^^ Agosto de 1839. — Málaga 18 de Septiembre 1830. 
— (Malaca) Octubre 12 (de 1839).— (Málaga) Octubre 23 (de 1839). — Málaga 30 de 
Noviemore de 1839. — Málaga 13 de Enero de 1840. — Pozas 6 de Mayo de 1842. — 
Madrid 7 de Julio (de 1842). — Véanse algunos fragmentos. Málaga 18 de Sep- 
tiembre de 1839: cPara nuestro objeto basta la adquisición de unas y la copia de 
otras de tales composiciones (refíerese á los romances). Siempre será cierto que 
poseeremos la colección más completa y rica de una especie de literatura tan des- 
conocida casi como la aljamiada. Ten cuidado, sin embargo, de que las copias 
sean escrupulosamente hechas. En las que me enviastes distaba mucho de esto su 
exactitud; faltan palabras, y aun versos enteros. Para no dejar pendiente en este 
particular nada, te añadiré que entre las cosas curiosísimas que me copiaste hay 
unos cánticos que dicen Cancionero de Galanes, etc., y de éste no aparece copia- 
do sino dos composiciones, y es preciso que revuelvas el mundo hasta tropezar 
con el original y hacérmelo copiar de cabo á rabo». — Pojas 6 de Mayo de 1842: 
cPor cierto que' soy muy desgraciado en las remesas que me haces. El manuscrito 
que enviaste por Apezechea aún no lo he recogido. El que después me enviabas 
por Gutiérrez, ni lo he recogido, ni sé tampoco, ni he podido descubrir quién sea 
este sujeto. Ahora se detiene Carderera en París, y sabe Dios si llegará, si querrá 
entregarme los libros, ó no los cambiará con el masoncillo viejo de Maestre ó con 
su Pilades el Esopo de Duran. Entre tanto, he recibido una cosa que no me has 
anunciado, y por cuyo conducto pudieran haber venido, por lo menos, los libros 
de Carderera. Hablo del primer tomo del Al-Makari, que lo dejó en mi casa, sin 
carta ni papel tuyo, un Beltrán de Lis, que parece ha venido de Inglaterra. Por 
Dios que tomes bien tus medidas para hacer llegar á mis manos esos tesoros de 
nuestros gustos y esos preciosos manjares para nuestra inteligencia. Entre tanto, 
no consta en los libros que me trae Carderera la Historia de Don Enrique, por 
Lamarca, que me anunciaste tenerme comprada ¿Habrá venido por otro con- 
ducto, y también habrá corrido fortuna naufragando al fín?> Con razón, pues, po- 
día exclamar Estébanez con aquel entusiasmo y nobleza habitual que respiran 
todas sus cartas: cSi algún día nos reunimos, ¡ qué buenos ratos hemos de pasar; 
qué servicios no podremos hacer á nuestra historia y literatura , si tenemos tiem- 
po, y algunos medios! i Y esto lo decía en la misma carta (de Málaga 30 de No- 
viembre de 1839) en que escribía también: t Aquí piensan presentarme y sacar- 
me á todo trance por diputado. En el estado de mi fortuna, y viendo que se me 
cierran todas las puertas, tengo que ceirar los ojos y dejarme ir. Si yo pudiera 
contar siquiera con igual renta que vosotros, ya me tendrías en Londres, viviendo 
y trabajando de mitadilla, ahorcando la política y entregándome á las letras y al es- 
tudio». Y sin embargo, pensaba en su aniiada Emilia, la hija de Gayángos, y ex- 
clamaba; cMi chico sigue criándose muy oien: ¡qué lástima que tu Emilia no hu- 
biese nacido ahora! 11 ¡Qué colonia de arabi'-hispano-ingleses habíamos de for- 
marlllt Era que Estébanez se había equivocado, como un año antes (de Málaga s 
de Febrero de 1839) se lo había confesado á Gayángos con estas palabras: «Ha- 
bíame de tus proyectos. Confieso que tienes más talento que yo cuando desechas- 
tes mis buenos propósitos de traerte á España. Tú desde afuera estabas más en 
autos que no yo que estaba en el baile»; y cuando año y medio después(de Madrid 
16 de Junio de 1841) le escribía: «Para darme un rato de consuelo, dime, aunque 
sea como una especie de novela, en qué época piensas dar una vuelta por aquí y 
en qué circunstancias te resolverás á ñjarte en este país de maldición. Tú has visto 
más claro que yo, ó, por mejor decir, yo he ido, como Casandra, vaticinando 
los infortunios, y siempre siendo viaima de ellos». 



82 REVISTA DE ARCHIVOS, 

crónicas hizo Estébanez que creía estaban en el caso de emprender los dos 
ccuna colección de éstas, prosiguiendo el proyecto de Sancha, y caminando, 
aunque más de prisa, por el sendero que tiene trazado la Academia de la 
Historia.» A lo que hay que agregar que ya por los años de 1840 comenzó 
Gayángos á escribir, un libro sobre el Origen jr progreso dt la literatura 
caballeresca en España^ que no había de publicarse sino diecisiete años 

después (1). 

Mas esta confusa virtualidad, solicitada incesantemente en tantas direc- 
ciones, tanto trabajo y fatiga, acabaron por causarle vértigo. «Me has dejado, 
le escribe Estébanez, en la inquietud mayor que te puedes figurar, querido 
Pascual, con tu carta de 24 del pasado. Aunque tu vida tan atareada y se- 
dentaria no me agradaba de ningún modo, jamás pude sospechar que te re- 
tocases de los nervios; pero ya que esto ha sucedido , es preciso que tomes 
precauciones para lo venidero» (3); y mes y medio más tarde: «He recibido 
tu carta de 15 de Diciembre, y me ha tranquilizado respecto de tu enferme- 
dad, que me tenía con sumo cuidado y de la que nada me dices en tu últi- 
ma» (3). Esta ha sido la única indisposición padecida por Gayángos, lo cual 
explica en buena parte la inmensa labor intelectual de su lai^a vida. 

Pedro Roca. 



(i) En Madrid á 10 de Enero de 1857 escribía Gayángos: cEn un discurso pre^ 
liminar que precede á esta edición hallarán los lectores algunas observaciones 
acerca del origen de la llamada literatura caballerescay así como acerca de la com- 
posición del Amadis y del Palmerín de Inglaterra (cuestiones ambas muy deba- 
tidas entre los eruditos), y un análisis y extracto de las mejores producciones en 
este género: hojas arrancadas de un libro que por los años de 1040, y para dis- 
traerme de trabajos literarios más graves y molestos comencé á escribir en Lon- 
dres sobre el origen y progresos de la fícción romántica en España». (Palabras 
estampadas en su Prólogo (pág. II) á los Libros de Caballerías^ con un discurso 
preliminar y un catálogo razonado — Madrid, M. Rivadeneyra, impresor-editor, 
1857. (Tomo XL de la Biblioteca de Autores Españoles). 

(2) Málaga 30 de Noviembre de 1839. 

(3) Málaga 13 de Enero de 1840. 



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BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 83 



FON DOS. 



NOTICIA DE LOS RETRATOS 

QUE SE ENCUENTRAN EN LA COLECCIÓN DE DIBUJOS ORIGINALES 

DE LA BIBLIOTECA NACIONAL. 



(Conclusión), 

JUAN DE LA CUEVA. 

Busto en óvalo. En las enjutas superiores: cBE-TIS.» 
Anónim del siglo XVII (?). Láp. rojo. P. agarb. An. 130; 
al. 164. 

MORETO. 

Cabeza casi del tamaño natural. Calco hecho por D. V. 
Carderera. An. 210; al. 329. 

D. ESTEBAN MANUEL DE VILLEGAS. 

Busto en óvalo con rica composición decorativa. En la 
parte inferior C. D. L. T. (Charles de la Tra verse). Se- 
pia. P. bl. 

Bello dibujo del que apenas da idea la estampa que por él 
grabó Moles. 

GASPAR aguí LAR, poeta valenciano. 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. amar. Ancho, 
143; aL 215. 

(BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO). 

Dibujo al contorno, hecho probablemente por Carmona 
para grabar una estampa. An. 150; ai. 235. 

^Retrato de ZURBARÁN , sacado de un dibujo de Idpif rojo de la colección 

Scandrick*. 

Busto. D. V. Carderera. Lápiz n. y aguada de sepia. Pa- 
pel bl. An. 99; al. 131. 

No se tiene noticia de otro retrato de Zurbarán. Los 
pocos publicados están tomados del dibujo citado. 

•Puntual retrato del Racionero ALONSO CANO ^ famoso pintor^ escultor x 

arquitecto. 
Busto en óvalo. Buen dibujo anónimo, que como la ins- 



84 REVISTA DE ARCHIVOS, 

cripción, parece del último tercio deJ siglo XVIII. — Láp. n. 
P. agarb. An. 190; al. 228. 

£1 tipo de este retrato es completamente diverso de el del 
personaje pintado por Velázquez, que se ha tenido por 
Cano, y parece más en armonía con las condiciones de 
carácter de éste. 

El mismo (?). Dibujo hecho por D. Pedro Núñez de Villavicencio del retrato 

que se ha tenido por Alonso Cano, pintado por Velázquez. 
Tint. de Ch. P. agarb. An. 136; al. 196. 

VINCENCIO CARDUCCI. 

Med. ñg. D. V. Carderera. A la aguada. An. 172; al. 221. 

tCreíio MATEO CEREZO. Está pintado en el gran cuadro de la Asunción que 

perteneció á Aguado, Está firmado en 16589. 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. An.; 115; al. 156. 

MIGUEL MARCH. (Hijo de Esteban March.) 

Busto. Est. March. A la pluma. P. agarb. oscuro. 

D.JUAN DE SEVILLA, /?íriíor. 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. amar. An. 143; 
alto 205. 

D. JUAN SPiLCEl>0^ pintor sevillano. 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. amar. An. 143; 
alto 214. 

f DIEGO VALENTÍN DlAZy pintor recomendable de Val ladolid y fundador del 

Colegio de las Huérfanas ^ de dicha Ciudad^. 

Busto. D. V. Carderera. Ala aguada. An. 171; alto, 217. 

f PEDRO ATANASIO BOCANEGRA. Copiado del original que pintó Ardemans 

en el desafío. Véase Palomino. Este es el que vio en po^ 
der del Beneficiado de la Magdalena D. Simón Costela. — 
f 1688». 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. amar. Ancho, 
143; al. 2o8. 

SEÑEN VI LA, pintor valenciano. 

Busto en óvalo. Campos lo dibujó, Láp. n. P. agarb. 
Ancho 90; al. 133. 

JOSEPH ROVIRA. 

Busto Anón. Láp. n. P. agarb. An. 247; al. 327. 
Parece que este debe ser hermano ó acaso padre del pin- 
tor valenciano Hipólito Rovira. 

D. JOSEF DE CIEZAR, pintor de perspectiva. Nació en 1656, -j- 1692. 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. amar. An. 143; 
alto 186. 

iD. GERÓNIMO ( MIGUEL) DE CIEZAR, pintor granadino, f 1677. 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. An. 143; al. 195. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 85 

t GREGORIO FERNÁNDEZ, insigne escultor, natural del Reino de Galicia, 

vecino de Valladolidy en donde floreció con grandes créditos 
de su abilidad, y murió en el año de 1636, á los 70 de su 
edad en 22 de Enero. 
Cabeza. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. An. 235; al. 280. 

El mismo. € Retrato de Gregorio FernándeJí, célebre escultor. 

Busto. D. V. Carderera. Láp. n. P. bl. amar. An. 196 
al. 262. 

• HIERONIMO FERNANDEZ, Sculptor. Por bajo de letra de Carderera.- Escul- 
tor y arquitecto, natural de Sevilla, muy acreditado. Cean 
T. 2. p. 260.» 

Busto. Anón. Láp. n. P. agarb. An. 170; al. 239. 

Cean le llama Hernández, no Fernández. 

NICOLAOS OMAZURINUS ANTUERP.s Effgiem simulque tuam futuram 

spectas. Ipsius enim mortis velatam nuncfaciem circumfe^ 
rimus,etsi diversissimasit nostri aspectus delineatio,tamen 
in UNO OMNiA omnium clauduntur ossa terrae alvo. ¿Quid 
ultra? Si sinus universae Matris ortum et occasum molis 
rctinet. Sed hace omnia in uno Bartolomaei Aíurilli opere 
exprimuniur,Hispali. Anno MDCLXXIl.t 

Busto en óvalo con adornos decorativos: libro y pluma, 
paleta, pinceles, etc. En el centro una cartela, en la que se 
lee: Sic pereunt omnia in uno mortis aspectu. Inscripción 
que lo mismo que la puesta á continuación del nombre del 
personaje retratado, alude á la calavera que éste tiene entre 
las manos. 

D. V. Carderera. Sepia y tinta de China. P. bl. An. 170; 
al. 122. 

Tubino no cita el original de este retrato, pero sí Lefort 
y Curtís, según los cuales está en Londres en la galería de 
Mr. Holford. 

Según Cean, Murillo retrató á Nicolás Omazurino y á su 
mujer Isabel Malcampo; á él con una calavera en la mano y 
á ella con una rosa. De estos retratos quedaron en Sevilla 
unas excelentes copias hechas por un discípulo de Murillo, 
las cuales tenían inscripciones que no estaban en los origi- 
nales. De esta copia seguramente sacó Carderera el dibujo 
que hoy se conserva en la Biblioteca. 

Nicolás Omazurino ( ignoro la verdadera forma flamenca 
del apellido) debió ser muy amigo de Murillo, literato y 
pintor, como indican los atributos que adornan el retrato. 
A él se debe la hermosa estampa grabada en Bruselas por 
Collín en 1682 del retrato original del mismo Murillo. La 
inscripción de esta estampa dice: Bartholomeus Morillus 
HisPALENSis se-ipsum depingens proflliorum votis ac pre^ 



86 REVISTA DE ARCHIVOS, 

cibus explendis, Nicolaus Omafurinus Antuerpiensis Tanti 
viri simulacrum in Amicitiae Symbolon in aes incidí man^ 
davit Anno 1682. 

La calavera y la inscripción huelen un poco á Herman- 
dad de la Caridad y á D. Miguel de Manara. Sin duda Oma- 
zurino tuvo relaciones con éste, pero á la Hermandad de 
la Caridad, según nuestro erudito compañero el Sr. Valde- 
nebro, no perteneció. 

BASILIO DE CASLA, natural de Madrid. 

Busto. Anón. Láp. rojo. P. agarb. An. 292; al. 381. 

D. MIGUEL DE MANARA. 

Busto en óvalo. Manuel Mariano Rodrigue^ la copió 
año 1814. De estampa. Tinta de Ch. P. agarb. An. 156; 
al. 234. 

IL PASTORE GIMIGNANO. 1624. 

Cabeza. Apunte anón, del natural. Láp. rc^o y n. P. bl. 
amarillento oscuro. An. 147; al. 190. Por bajo, con letra de 
la misma época: // vero ritrato di Geppo alias detto il 
pastore. 



SIGLO zvni. 



CARLOS Y LUISA DE BORBÓN. 

Bustos en óvalos unidos por una guirnalda. Entre am- 
bos óvalos el símbolo de la Providencia; en la parte supe- 
rior una corona. M. Salvador Carmona. Apunte ligero 
manchado con tinta de China y tocado á la pluma, hecho 
para grabar una estampa. An. 132 ; al. 1 1 1. 

(EL DUQUE DE ALMODÓVAR.) 

Busto en medallón oval sobre plinto con adornos deco- 
rativos. Bello dibujo hecho por D. Luis Paret para la estam- 
pa que grabó Moreno Tejada. Tint. de Ch. P. bl. verdoso. 
An. 93; al. 151. 

D. ANDRÉS PACHECO, Marqués de Villena. 

Med. fíg. Ignacio Llamas lo dibujó, Láp. n. P. agarb 
An. 210; al. 292. 

(D. AGUSTÍN PEDRO FERNÁNDEZ DE HIJAR SILVA Y PALAFOX, Dm- 

que de Aliaga) (?). 

Med. fíg. D. V. Carderera. Ala aguada. An. 180; al. 232. 

No consta de quién es este retrato. Por el aspecto y por 
tener al lado un papel, en el que se lee: Tragedia, El 
Mahomety pudiera juzgarse ser el Duque de Aliaga. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 87 

D. ANTONIO RICARDOS CARRILLO DE ALBORNOZ, Conquistador del 

Rosellón, Nació en Barbastro en 1727^ murió en Madrid 
en 1749. 

Vs de ñg, Goya lo pintó. Garrigo lo dibujó, Láp. n. 
P. agarb. An. 134; al. 293. 

Dibujo concluid ísimo, muy bien hecho, para una estampa 
(que no creo que llegara á grabarse) de la Colección de Es- 
pañoles ilustres. 

D. MANUEL RODA, Embajador. 

Busto. Anón. Láp. n. P. agarb. An. 96; al. 131. Dibujo 
concluido como para grabarlo. 

VALDÉS, Teniente general de Marina. 

Vs de fíg. Anón. Láp. n. P. gris azulado. An. 152; al. 176. 

D. CENÓN SOMODEVILLA. 

Busto en óvalo. M. Salvador Carmona. Láp. rojo y tinta 
de Ch. An. 220; al 304. Dibujo al contorno para grabar. 

D. BARTOLOMÉ REJOI Y LOSADA, Arzobispo de Santiago. 

Busto en óvalo; portada ornamental, escudo de ar- 
mas, etc. A. Vájquej lo dibujó. Tint. de Ch. P. agarb. 
An. 171; al. 216. Dibujo para grabar una estampa. 

ILL Y R. SEÑOR P. D. JUAN MATHEO, de los C. R. Af., Obispo de Carta-- 

jenay Murcia. 

Med. fíg. Gascón dib. Láp. n. y tinta. P. bi. amar. 
An. 186; al. 290. Dibujo para grabar estampa. 

E/cé/^f^re OBISPO DE ORENSE SR. QUEVEDO. 

*/s de fíg. D. V. Carderera. A la aguada. An. 98; al. 128. 

RETRATO DE EL PADRE ANDRÉS MARCOS BURIEL, déla Compañía 

de Jesús. 

Busto en óvalo con la inscripción entorno. Anónimo. 
Láp. n. y rojo. P. agarb. An. 130; al. 183. 

(EL P. JUAN IGNACIO MOLINA, de la Compañía de Jesús). 

Busto en medallón oval con ornamentación arquitectó- 
nica. L. Paret. Tint. de Ch. P. bl. verdoso. An. 107; 
al. 151. Precioso dibujo para la estampa que grabó Moreno 
Tejada. 

El mismo. 

Busto en óvalo. Anón. Láp. n. P. bl. amar. An. 107; 
al. 1 38. Es la misma fígura que el anterior, hecha proba- 
blemente con el mismo objeto. 

D. ANTONIO CAETANO DE SOUZA. Cl. Reg. Ulissiponense. 

Med. fíg. en óvalo. G. F. L. Debrie ad vivum faciebat, 
Lusitan, 1734. Tint. de Ch. P. amarillento. An. 171; al. 254. 
Bello dibujo muy concluido como para grabar estampa. 



88 REVISTA DE ARCHIVOS, 

Verdadero retrato del Hermanito FR. JOSÉ DE LA PURIFICACIÓN, Car-- 

melita descal^o^ el que murió en su contento de San Her^ 
menegildo de esta Corte en 7 de Henero de 1774. 

Busto en óvalo con ornamentación. D. Ant« González 
Velázquez. Tint. de Ch. P. bl. agarb. La parte ornamental 
está más hecha; la figura indicada con una aguada ligera. 
Firmado por el autor, de cuya mano es también la inscrip- 
ción. Este fué un primer dibujo (que no sirvió) para la es- 
tampa que habia de grabar Carmoná. 

El mismo. 

Busto en óvalo con composición decorativa. D. Antonio 
González Velázquez. Tint. de Ch. (La figura trazada sólo li- 
geramente con lápiz y cuadriculada como para calcarla en 
la plancha.) P. agarb. An. 142; al. 230. Grabado por M. Sal- 
vador Carmona. 

FR. Sebastián de jesús sillero. 

Dando pan á un muchacho. Med. fig. Anón. Láp. n. 
P. agarb. An. 96; al. 136. 

Este es el leguito cuya beatificación tomó con tanto em- 
peño Carlos III. 

D. PABLO OLAVIDE. 

Busto en óvalo. Anón. Tint. de Ch. P. agarb. An. 95; 
al. 141. 

Dibu)o original para la estampa que grabó Moreno 
Tejada. 

D. TOMÁS IRIARTE. 

Busto en óvalo; composición decorativa, atributos, etc. 
M. Salvador Carmona. La figura con lápiz y cuadriculada; 
lo demás hecho delicadamente, con tinta de China. An. 96; 
al. 151. 

Es el dibujo para la estampa que grabó el mismo Car- 
mona. 

D. FÉLIX MARÍA SA^ANIEGO. 

Busto en óvalo con adornos y atributos decorativos. 
Anónimo. Tint. de Ch. P. agarb. An. 61; al. 103. 

No creo que llegó á grabarse la estampa para que se hizo 
este dibujo; al menos no la he visto. 

MORATÍN (D. Leandro). 

Busto. A. Cortés. Láp. n. P. agarb. An. 135; al. 173. En 
la parte inferior dice: Moratín. Del natural. Antonio Cor^ 
tés. París 1829. Esta fecha será sin duda la en que se es- 
cribió el letrero, pues Moratín murió en 1828. Perteneció á 
D. Balbino Cortés, del que lo adquirió la Biblioteca con 
otros dibujos y estampas. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 89 

D. FRANCISCO SANTIAGO PALOMARES, natural de Toledo, de edad de 4S 

años. Agente general de Hacienda de la Dignidad Arifo^ 
bispal de dicha ciudad y profesor de Mathematica. Año 
de 1750. 

Busto. Anón. Probablemente está hecho por él mismo; 
la inscripción es indudablemente de su mano. Láp. n. y 
rojo. P. agarb. An. 193; al. 295. 

D. ANTONIO SANCHA, Impresor. 

Busto en medallón oval con ornamentación. En el plinto 
sobre que descansa el medallón dice: A D, Antonio San- 
cha sus hijos, D. L. Paret. Tint. de Ch. P. agarb. An- 
144; al. 202. , ' 

Precioso retrato hecho con admirable delicadeza. 

D. ANTONIO RAFAEL MENGS. 

Busto. M. Salvador Carmona. Láp. n. P. bl. 
Dibujo cuadriculado para la estampa que grabó el mismo 
Carmona. 

Vera effig. del célebre Barcelonés ANTONIO VILADOMAT, eminente en las 

Tres Vellas Artes, de pintura, perspectiva y arquitectura, • 
Murió en los 20 de Enero de 1755 de edad de 76 anyos y 
10 messes. 

Busto en medallón oval que, entre atributos artísticos, 
descansa sobre un pedestal; en él se lee la inscripción es- 
crita con tinta por el mismo autor del dibujo. Al pié de 
éste: Josephus Viladomat Filius eius delineavit Barci- 
nonae 1785. Tint. de Ch. P. agarb. An. 141; al. 206. 
Dibujo interesante de mucho carácter. 

Retrato de D. MARIANO MAELLA, pintor. 

Busto. D. V. Carderera. A la aguada. An. 152; al. 189. 

FR. MANUEL BAYEU,pifi/or. 

Busto. D. V. Carderera. Láp* n. P. bl. amar. An. 132; 
al. 206. 

Retrato de D. GUILLERMO MESGUIDA Y MÜ^XR, sacado del original de 

D, Buenaventura Serray Ferragut que posee D, Antonio 
Carríón. 

Med. fig. Josélgn.^ Alcina lavó en Junio de 1836. Tin- 
ta de Ch. P. bl. amar. An. 79; al. 121. El personaje retra- 
tado era pintor. El dibujo es malísimo. 

D. FRANCISCO SALCILLO Y ALCARAZ, escultor. 

Busto en óvalo. Campos lo pintó y dibuxó, Láp. n. Pa- 
pel agarb. An. 105; al. 133. 

D. ROBERTO MICHEL, escultor. 

Cabeza. El mismo. Láp. n. P. ag. An. 125; al. 150. 
Bello dibujo apuntado magistralmente. 



90 REVISTA DE ARCHIVOS, 

D. MANUEL SALVADOR Y CARMONA, célebre grabador. 

Busto en óvalo. Dibujo y calco, con variantes en la par- 
te decorativa , hechos por el mismo Carmona para la plan- 
cha que grabó. El dibujo cuadriculado. Láp. n. y rojo. Pa- ¡ 
peí bl. An. 143; al. 157. i 

(MARCELO FONTONl , arquitecto.) \ 

Med. fíg. en óvalo sobre un basamento en el que se lee: 
HancDni. Marcelli Fontoni Regís Catkoiici Archytecti 
eximii imaginem , in signum obsequii Dominicus servidori 
D. D. D. 

Hecho maravillosamente á la pluma imitando un graba- 
do. P. ag. An. 231; al. 362. 

FRANCISCUS COURCELLE ín superiore sacello Regís Hispaniarum Magis^ 

ter musícalium. 

Med. ñg. en medallón octógono con la inscripción en- 
torno. Por bajo: U Abate Dominico Servitorí ^ Romano, 
pítiore del Ré inventó e fece colla penna ín Madrid nelV 
anno 1872. Vitela. An. 270; al. 315. 

El padre de D. VICENTE LÓPEZ.) 

Med. fíg. Apunte ligero, pero muy expresivo, hecho por 
su hijo para pintar un retrato al óleo. Láp. n. y toques de 
clarión. P. azul. An. 201; al. 267. 

MARÍA JOSEFA HUERTA) (?). 

Precioso dibujo de Paret, que representa una actriz jo- 
ven con lujoso traje convencional, manto, turbante, pluma- 
je, etc., en actitud de declamar. Está ñrmado L. Paret ino. 
et del. y con letra del mismo dice por bajo : Raquel. Es sin 
duda la actriz que hizo este papel en la tragedia de Huerta 
que lleva el mismo título ; actriz que, según ha tenido la 
bondad de decirme el Sr. Cotarelo, primera autoridad hoy 
en estas materias , fué Maria Josefa Huerta muy admirada y 
aplaudida en aquella ocasión, y que desapareció rápidamen- 
te de la escena. El dibujo, delicadamente concluido, está 
hecho con tinta de China y reforzado con algunas ligeras 
aguadas de color, sólo para indicar el del traje. La figura es 
de cuerpo entero; el papel agarbanzado muy amarillento. 
Ancho 153; al. 218. 

PEPE ROMERO, el célebre torero del siglo XVIII. 

Busto. Anón. Láp. n. P. bl. amar. An. 130; al. 156. 

EL CARDENAL ALBERONI, copiado del retrato hecho por la Calcografía 

Pontificia. 

Busto. Jimeno (>). Tinta de China. P. bl. azulado. An- 
cho 90; al. 118. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 91 

THOMAS— LORD GRANTHAM. 

Cabeza. Charles de La Traverse. Láp. rojo. P. bl. An- 
cho 115; al. 163. 



SIGLO XIX. 

FERNANDO VII. 

Apunte ligero de la cabeza , hecho por Goya , sorpren- 
dente por la vida y el carácter. (Véase la lámina.) Láp. n. 
P. gris verdoso Ancho 201; al. 269. 



El mismo. 



De cuerpo entero. Con uniforme. Sentado. D. V. López. 
Lápiz n. y sepia. P. ag. An. 112; al. 184. 

Apunte cuadriculado para hacer un cuadro al óleo. 



El mismo. 



De pié sobre las gradas del trono. Traje de corte. Don 
V. López. Láp. n. y clarión. P. gris azulado. An. 134; 
•alto 182. 

Apunte para un cuadro. 

El mismo y el INFANTE D. CARLOS. 

El Rey sentado ; el Infante , al que tiene cogido por la 
mano como presentándole al espectador, de pié. D. V. Ló- 
pez. Láp. n. y tinta carminosa. P. ag. An« 125; al. 193. 
Dibujo hecho detenidamente como para pintar un cuadro. 

Los mismos. 

Bustos. El del Rey sobre pedestal; el del Infante en óva- 
lo con atributos náuticos. Jimeno (?).• Tinta de China. Pa- 
pel bl. amar. An. 97; al. 45. 

Dibujo para grabar una estampa. 

El mismo. FERNANDO Vil. 

De cuerpo entero. Con manto real y cetro. D. J. Gálvez. 
Tinta de China. P. ag. An. 145; al. 233. 

LA REINA D.« MARÍA CRISTINA DE BORBÓN. 

De pié. Traje redondo corto. D. V. López. Láp. n. Pa- 
pel bl. An. 140; al. 208. Apunte del natural. 

La misma. 

Arrodillada haciendo el voto por la vida del Rey. D. Vi- 
cente López. Láp. n. P. bl. amar. An. 117; al. 204. Apunte 
del natural para la litografía que se hizo de este asunto. 

EL INFANTE D. CARLOS DE BORBÓN. 

Busto. D. V. López. Láp. n. P. bl. azulado. An. 142; 

alto 202. 



92 REVISTA DE ARCHIVOS, 

EL INFANTE D. FRANCISCO DE PAULA DE BORBÓN. 

De cuerpo entero. Traje de turco. Anón. A la aguada. 
Papel bl. An. 235; al. 435. 

Dibujo muy concluido, sobre todo la cabeza , que se ha- 
ría para conservar el recuerdo del traje que el Infante llevó 
en algún baile. 

D. RAMÓN CABRERA. 

Notable retrato hecho del natural por D. Luis López 
(hijo de D. Vicente) que formó parte del ejército del Pre- 
tendiente en la primera guerra carlista. 

Busto. Láp. n. P. ag. An. 252; al. 215. En la parte infe- 
rior el autógrafo del retratado. 
El mismo. 

De cuerpo entero. En el fondo Morella. Dos dibujos, re- 
petición el uno del otro, hechos por D. Luis López, como 
apuntes para un cuadro. Láp. n. P. bl. An. 95; al. 136. 

GENERAL MENINET (?). 

Jefe de la primera guerra carlista. 

Busto. D. Luis López. Láp. n. P. bl. amar. An. 60; al. 80. 



VILLARREAL. 



BATANERO. 



Jefe de la primera guerra carlista. Bello retrato hecho 
del natural por D. L. López. 

Busto. Láp. n. P. bl. amar. An. 128; al. 129. 

Busto. D. L. López. Láp. n. P. bl. An. 60; al. 70. 



AGUSTINA ARAGÓN, Heroína de Zaragoza. 

Busto. D. J. Gálvez. Láp. n. y clarión. P. gris oscuro. 
Ancho 216; al. 279. 

Precioso retrato hecho del natural con sumo acierto. 

D. MARIANO ZEREZO, El heroico defensor de Zaragoza. 

Busto. D. J. Gálvez. Láp. -n. y clarión. P. gris oscuro. 
Ancho 131; al. 248. Bello apunte del natural. 

Publicados ambos por la Revista en su número de Mayo 
de 1897. 

D. PEDRO DE MADRAZO. 

Retrato hecho hacia el año 1840 por su hermano D. Fe- 
derico. 

Busto. Láp. n. P. ^g. An. 129; al. 176. En la parte infe- 
rior el autógrafo del retratado. 

D. DIEGO RABADÁN. (El pedestre poeta de Fernando VIL). 

Busto en óvalo con atributos decorativos. Anón. Láp. n. 
y tinta de Ch. P. agarb. An. 92; al. 135. Dibujo muy con- 
cluido como para grabar una estampa. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 93 

D. VICENTE Y D. SANTIAGO MASSARNAU. 

Apuntes de lápiz por D. Federico de Madrazo. Bustos. 
An« 309; ai. 195. 

D. JUAN RIBERA. 

Apunte ligero (casi caricatura) de la cabeza, hecho á la 
pluma por su hi)o D. Carlos. P. agarb. An. 92; al. 74. 

D. JOSÉ MAE A, Profesor de pintura^ dibujado por él mismo. 

Busto en óvalo. Láp. n. y clarión. An. 139; al. 192. El 
letrero es de mano de Carderera, que al dorso escribió: El 
pintor D. José Maea murió hacia el año 1832, a 25 (sic). 
Para su época fué dibujante muy aceptable y esmerado. 
Y de su mano son los dibujos de varios personajes que se 
grabaron en las Colecciones de Varones Ilustres españoles, 
publicada en la Imprenta Real á fines de siglo pasado. 

Retrato del escultor D. JOSÉ CINES, de la cámara de Femando VIL Fué na- 
tural del Reino de Valencia. Murió en Madrid^ repentina- 
mente ^ el año 1823, i^de Febrero , á las 10 de la mañana y 
estando trabajando en la estatua de Fernando VIL 

Apunte de la cabeza, hecho del cadáver probablemente, 
por D. V. Carderera, de cuya mano es la inscripción. Lá- 
piz n. P. bl. An. 200; al. 260. 

EL ESCULTOR D. FRANCISCO ELÍAS. 

Ligero apunte de la cabeza, hecho á la pluma, por don 
Carlos L. de Ribera. P. agarb. An. 92; al. 74. 

D. Juan ANTONIO LLORET, Arquitecto. 

Busto. L. B. Llp. n. P. bl. An. 157; al. 216. Nuestro 
compañero en el Cuerpo, D. J. A. Lloret, fué el dueño de 
la rica colección de dibujos originales que adquirió de él el 
pintor D. Manuel Castellano y después de muerto éste, la 
Biblioteca. Por esto se encuentran aquí tantos retratos de 
Lloret. 



El mismo. 



Busto. J. Martin. Láp. n. P. agarb. oscuro. An. 185; 
al. 244. 



£1 mismo. 



Busto en óvalo. Anón. Láp. n. P. bl. An. 62; al. 87. 

JOSÉ LLORET. (Padre del anterior). 

Dos retratos, uno de perfil y otro casi de espaldas. Bus- 
tos. Marcos López. Láp. n. P. bl. An. 104-103; al. 154-136. 
JUAN CASTELLANO, profesor de música. (Hermano del pintor D. Manuel 

Castellano). 

Busto. Brochetón. Láp. n. P. bl. An. 156; al. 215. 

FERNANDO OSORIO, Actor. 

De cuerpo presente. Dos apuntes de la cabeza, hechos 



94 REVISTA DE ARCHIVOS, 

porD. Manuel Castellano en la Capilla de los Cómicos de 
S. Sebastián la noche del... de Septiembre de 1862. 
Láp. n. P. bl. An. al. 

D, BUENAVENTURA MATEU, Alcalde de la población de Arguillos. 

De cuerpo entero. Apunte del natural, por D. V. Ló- 
pez. Láp. n. P. bl. An. 197; al. 269. 

D. ... MARRAZI. 

*/s de fíg. D. M. Castellano. 1846. Láp. n. P. bl. An. 255; 
al. 365. 

Este Sr. Marrazi era en su tiempo muy conocido en 
Madrid por sus aficiones tauróñlas, por pertenecer á todas 
las cofradías y por ser el fundador de la primer funeraria. 

SCIPÍON GAETANO. 

Busto. Anón. Láp. n. P. agarb. ose. An. 134; al. 130. 

El nombre Scipion Gaetano es de letra de Carderera. 
El personaje retratado, tal vez actor ó cantante, representa 
veintitantos años. El dibujo parece de hacia 1840. 

COTRELI.— JULIÁN.— KENEBES. (Muchachos acróbatas que en 1868 tra- 
bajaban en un circo de Madrid). 

Apunte al lápiz hecho por D. Manuel Castellano. P. bl. 
An. 150; al. 225. 

Hay además treinta retratos (apuntes y estudios más ó menos concluidos, 
pero preciosos casi todos), hechos por Manuel Salvador Carmona, de indivi- 
duos de su familia, particularmente de sus hijos pequeños ; algunos hechos 
con suma gracia, casi al pastel , combinando el lápiz rojo, el negro y el cla- 
rión, recuerdan las lindas cabezas de Wateau. 

Quedan, por último, casi otros treinu retratos de personajes descono- 
cidos, que hasta hoy no han podido identificarse. De estos sólo haré men- 
ción del perteneciente al libro de retratos de Pacheco. Es un personaje de 
50 a 55 años, de fisonomía abultada, facciones pronunciadas, calvo, con 
bigote y perilla y coronado de laurel. La figura está recortada y pegada en 
papel muy posterior. Al pié escribió Carderera: Este retrato es uno de los 
de la colección de Pacheco. Según conjetura del S. D. J. M. Asensio puede 
ser este retrato de D. Francisco de Rojas y Zorrilla ó de Moreto^p. 109. 
Busto. Láp. n. An. 149; al. 181. 

De los otros desconocidos algunos son de personajes de mediados de este 
siglo. Si algún aficionado de los que conocieron personalmente á los litera- 
tos y artistas de aquella época quisieran un día pasarse por la Biblioteca 
(no en el rigor del frió ni del calor, que podría costarle cara la buena obra), 
tendría mucho gusto en enseñarle los tales retratos, á ver si lográbamos que 
no quedaran para in aetemum como desconocidos. 

A. M. de Baroia. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



95 




KLBROS. 

Smeliw (JS.y-Eine 'Reine darch Pharaoneu- 
Und.— Hannover, A. SponholU.— 8.», 118 pag, 

Eyiaenhardt {F.)—I>ie spauischen Hands- 
cbrllten der Stadtblbllothek. — Hamburg, L. 
Or&ftt et Sillem.— 8.<», 21 pág. 

Frtgni{Giu9).—T)ene piú celebrl iscrlzion 
etruBche ed umbre. Le tombe dei Voluiml e le 
tavole eugubine.— Modena, Angelo Namlas.— 
8.», 165 pág. y U pl. 

aa/farel (PouQ.— Troisieme décade du «D« 
orbe novo» di Fierre Martyr d* Anghlera. — Dl- 
JOD, Imp. Darantlére.-^.« 209 pág. 

OatUtehi C&itM).— Restauro gráfico del Monte 
capitoUno, Foro romano e monomenti clrcos- 
tanti neir anno 800 dopo Cr.: oonferensa letta 
al museo urbano nell* orto botánico r 8 marzo 
1897.— Roma, tip. deír Económico, 1897.— i.», 
82 pág. 

Beuaey (Xéofi),— Le buste d' Slchó et la ml- 
islon de M. Fierre Paria en Espagne. Note. Ex- 
traii dei Compite rendue de I' Academie des Ine- 
eripiioM et Beífeí-LííírM.— Parlí, — 1897, 4.«, 7 
páginas y un grabado. 

Holder'^ (^Z/r.)— Alt-celtiscber Sprachschatz- 
~1I. 1.— Leipzig, Teubuer.— 8.*, 266 pag. 

JTorliny (Ou«0. — Neugrlechisch und Roma- 
nisch.— Elu Boltrag zur Sprachvergleichung.— 
Berlin, W Oronau.— 8.«, vi -165 pág. 

£c Btoní (£.)— Paléographie des inacriptions 
latines du III siécle á la fin du VII.— Angers 
imprim.— Burdin (Farls, libr. E. Leroux).— In— 
8. •—72 pág. 

Lejrane (5.)— Légendes ohrétiehnes de tous 
pays. — Abbeyille, imp. et libr. PaiUart.— 
Grand.— In— 8.0— 160 pág. avec grav. 

LeUe de Vaeeoncellot (/.)— Religioes da Lusi- 
tanla na parte que principalmente se refere a 
Portugal— Vol. I.— Lisboa, 1897.— 8. •, xL-447.— 
Con grabados.— (Quarto centenario do desco- 
brimento da India. — Contribui^óes da socie- 
dade de geographlajde Lisboa). 

Miímpteray (£.)— Observations grammaticales 
sur la grammaire touareg et textes de la Ta- 
mahaq des Taítog.— III.— Paris, Leroux.— 8.^, 
pág. 198 á 272. 

Meisterwerke (Die) des Museo del Prado.— 
In Madrid. — I-n. — Berlin, Photograpb. Ge^ 
solUchaft.— lu. fol., 22 pl. 



Miehel (CA).— Recuell d' inseriptions grec 
ques.— Bruxelles,Lamertln.— 8.0, pág. 1984862. 

Mussafta (.Ad.)— Zur Kritik und Interptetatiou 
romanischer Tezte.— Zweiter Beitrsg.- Wien, 
Gerold.— 8.«, 72 pág. 

ParU (Pierrey-he Diaduméne de Madrid.— 
Extrait des Monumente et Mémoire. (Fondation 
Piot).— Paris,* 1897.-4.». mayor, 27 pág., con 
dos lám. fototlpicas y grab. intereal. 

Ptainía {Rob, votí).— Grammatik der osklsoh- 
umbri sehen Dialekte. n. (FormeulehTe, Syn- 
tax, Sammluug, Olossar).— Strassburg, K. J. 
Trtibuer.— 8.«— xv-772 pág. 

PUUgmann (/.) — O diccionario anonymo da 
lingua geral do Brazll.— Leipzig, Tenbuer.— 8.*, 
xvii-160 pág. 

Prqf/etione (A{/.)^ll ministero in Bpagna e 
il prooesBO del cardinale Oiulio Alberoni; s in- 
dio sérico documentato.— Torino, Cario Clau- 
sen.— 8.0, XTi-297 pág. 

Bhye {John), — Studies in the Arthurtan Le- 
gend.— Oxford, Clarendon Press. — 8.*, yiii-411 
páginas. 

Sapper (CorQ.- Das nordliche Mittel> Ameri- 
ca, Reisen und ¡studien aus den J.— 1888-1896. 
— Braunschweig. F. Vieweg und Sohu.— 8.<*, 
xii-486 pág. 

Speeht (£.) — Etudes sur l'Asie céntrale, 
d'aprés les historiens chinois. U.— Les Indo- 
Soy thes et l'époque du régne de Kanichka. — 
París, Imp. nationale.— 8.«, págs. 41 á 82. 

Toumevx (líatiHee).— Table genérale des do- 
cuments contenus dans les Archives de l'art 
fhmcais et leurs annexes (1861-1896).— París, 
Charavay.— In 8.«, 184 pág. 

WilmanTu (TT.)- Deutsche Orammatik. Oo- 
tisch, Alt-Mittel-und Neuhochdentsoh. I.— 
Lautlehre, 2.» auflage. -Strassburg, K. J. Trü- 
buer.— 8.«, xx- 426 pág. 

fFoUmoOfr (JTorO.— Kritischer Jahresbeflcht 
über dieFoxtschritte der romanischen Philo- 
logie. UI. (1891-1894).— l.—Erlangen , F. Juuge. 
— 8.«, 128 pág. 

WoUmoUer (JTorO.—Veber Plan und Binrioh- 
tung des romanischen Jahresberichtes.— Sr- 
langen, F. Junge.— 8.o, 108 pág. 

REVISTAS. 

BOLKTÍX DB LA SOCIEDAD ISFASOLA DI E8CUK- 

SI0NB8. (Diciembre de 1897). — Dos notas artls- 



96 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



ticas de uxui eBCTirslón á Siguenza, porX — 
La ermita de San Pelayo de Valdevaró (Lléba- 
na-Santander), por Rodrigo Amador de loa Biot, 
—Martínez Montañés (conclusión), por Bajacl 
BeaaUre* de AreUamo. — El Altar mayor de la 
Iglesia parroquial de San Juan Bautista en 
Murcia, por Pedro A. Berenguer. 

RKTISTá DK la A80CUCIÓN Artístico-Ab- 
qurolóoioá BABCEL0NB8A. (Kuero - Febrcro de 
1898). — Azulejeria antigua sevillana, por /. 
Oeatoao y P¿rec.— Revolta y deslUurament de 
captluB crlstlans, por Alfomo Damians y Manté. 
— ^Les gárgoles de Barcelona: (continuación), 
por F. Font y Bagué. 

BULLRTIN DB L'lNSTITUT INTBBKATIONAL DB 

BiBLioGBAPHiE. (Núms. 4, 5, 6 de 1897).— Con- 
férence Blbllographlque Internationale. 2.* 
sesslou Bruxelles. 1897. Voeuz et déclslons.— 
Ueber den Stand der Blbllographle In Oeste- 
rreloh, par CarL /unl:er.— Reasons for uslng 
the tBzpanslve Claslfioatlón* iu an Interna- 
tional Blbliography, par C. A. Cutter. — Abfás- 
Bung der Tltelcoplen, par A. L. JeUinek.—Bvn 
rindlcatlon du format dans les flches, par le 
Comie de Uu Nav<u.^ Organlsatiou des allge- 
mlenen blbllographlschen Repertorlums , par 
A. L, JelUnek. — Les Écoles du Llyre et la orea- 
tlon d'une École du Llvre á Bruxelles, par 
Bug. Lameere et Charles Sury. —BAp^rt sur les 
progrés de V organlsatlon blbllographlque In- 
ternationale depuls la premiére conférence 
blbllographlque de 1896, par H. La Fontaine.^ 
Conférence Blbllographlque Internationale, 2.* 
sesslon. Bruxelles, 1897. Compte rendu som- 
malre des delibera tlons. 

Rbvlb HiBPANiQUB. (Noviembre de 1897).— 
Kotas phllologlcas, por /. LeiU de Vatconeelloa. 
—Une pretendue édltlon de la premiére partle 
de Don QuicAoíie, antérleure á 1606, par B. 
Fúulché'Velbomí et Jaimta Fittmawiee-Kelly.— 
Un opúsculo fáussement attrlbué au P. Sar- 
miento, par R. FotUcM-DelboBC. — Lea lettres 
polltlco-économlques de Campomaues, par Q. 
DesdevUee du Desert.— Poesías y cartas inédi- 
tas de D. Juan Meléndez Valdés, publicadas 
por M. Serrano y £fanz.— Cuatro artículos iné- 
ditos de D. Mariano José de Larra (Fígaro). 

Rbyüb Histobiqttb. (Janvier-Février de 1898). 
— Les aventures du marquis de Langale- 
rle (1661-1717), par A. de Boi«M«2e.— Les debuts 
de l'Alfaire de Bretagne (1768-1764), par M. 
Marión. — Le lleu de la rencontre des Francs et 
de Wlslgoths sur les bords du Clain en 607, par 
A. T. Hévre. 

Rbyüb oatholiqub dbs bbvueb. (Núms. 60, 61 
y 62).— Quatre chefs d'oeuvre d'archltecture 



Sacrée á Florence— Le mouvement de la colo- 
nlsatlon russe.— Le Nouveau Testament et les 
mys teres grecs.— La presse ludigéne en Chine 
et au Japón.— L' Bvanglle hors des Evangiles- 
— Tourguenleff. Dostoiewski et Tolstoi.— Idees 
polltiques et economlque< de la chine anti- 
que.— S. Colomba, d lona.— L' Imprimerle et la 
presse périodique en Turqule. 

RIVISTA BIME8TBALB DI ANTICHITA OBBCHB 

B BOMANB (Fase. l.« y 2.«) Per la storia della 
«Kleruchla» attica In Lemno, por <?. Busolt.— 
Dlone e Livio nella m. IV. e V. decade.— Sulla 
f Langa»: Sul Celtl nella Peninsola Ibérica; 
Suir Ostracismo. Sull commerclo di Marsiglla 
nell* antlchltá, por F. P. Garo/alo.—ljO svilup- 
po deír Annallstica Romana, por W. Soltau. 



NOTICIAS. 



Se ha concedido Ucencia por eufermo á don 
Antonio Cerrajería y Cavanillas, Ayundaute de 
segundo grado, y á D. Agustín Fernández Vic- 
torio. Oficial de tercer grado. 

Han solicitado Ucencia reglamentaria los 
Ayudantes D. Rafael Montes y D. Bmllio Mo- 
chales. — La vacante del primero producirá el 
reingreso del Ayudante de segimdo grado don 
Nemesio Cornejo. La del segundo, el ingreso 
del Aspirante D. Agustín Medrano. 

Han solicitado traslación: á Segovia, don 
Juan Francisco Larrauri ; á Córdoba, D. Fran- 
cisco Oaroia Romero y D. Ricardo Qómez Sán- 
chez; á Santander, D. Femando Vez y Prellero; 
ala Coruña, D. Enrique Rodríguez y Fernán- 
dez, y á San Sebastián, D. Ricardo Baroja y 
Nessl. — 

Nos aseguran que en breve pedirá su rein- 
greso en el Cneipo, el Ayudante D. Manuel 
Oallndo, que disfruta actualmente licencia 
reglamentaria. 

Se ha dispuesto que D. Marcelino Qesta y Le- 
ceta y D. Francisco Lupianl y Gómez, Oficial 
y Ayudante respectivamente del Cuexpo, ins- 
talen, ordenen y arreglen, en el nuevo local, 
la Biblioteca de Ciencias , continuado no obs- 
tante, ambos funcionarios adscritos á la Bi- 
blioteca de Medicina y Filosofía y letras. 

En el proyecto de presupuesto, se oonsigna 
como ingresos al Tesoro, por el servicio de 
Archivos, Bibliotecas y Museos , la cantidad 
de 184.681 pesetas. 



MADRID: 
lUP. DKL COL. NAL. DB SOBDOIIUOOB T DB CXBGOB 

Callo de San Mateo, ntim. 6. 
1898. 






(TERCERA ÉPOCA!. 



SUMARIO. 



\ t 



Tesoro de los qüimbayas, por D. Ángel Gorostizaga, del Museo Arqueológico 
Nacional. ^ 

— ^LOS ORÍOENES DEL ARTE TIPOGRÁFICO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA. NuCVO CStUcfio, 

por D. Luis Tramoyeres Blasco, de la Comisión de Monumentos de Va- 
; lenciav . * : 

— TÍTULO QUE EL ARCIPRESTE DE HITA DiÓ AL LIBRO DE SUS POESÍAS, pOf D. Ra-!»' 

món Menéndez Pidal, 
— Noticia DE LA vida y obras de d. pascual de cayancos (continuación ), por 

D* Pedro Hoca;, de la Biblioteca Nacional. 
*— Fondos: Inventarlo de los objetos que han ingresado en el Museo provincial 
' de Barcelona desde la publicación de su Catálogo, por Elias de^Molins. — . 

Lista de los periódicos de Madrid que se reciben en la Biblioteca Nacional, 

por D. Juan Martínez, de dicho centro. 
— Notas bibliográficas. — Catálogo de la Biblioteca pública de Mahon, por don 

Torjbio del Campillo. — Otras notas. 
LÁMINAS sueltas: IV y V. Tesoro de los Qüimbayas. — Figuras de oro, represen- 
tando caciques, y Vasos y perfumador de oro. — Museo Arqueológico Nacional. 



\ •». 






CONSEJO DE REDACCIÓN DE LA <REVISTA. 



Presidente, D. Toribio del Carapillo. — Vicepresidente y director 
GERENTE, D. Vicente Vignau. — Redactor jefe, D. José Ramón 
Mélida. — Vocales: D. Juan Catalina García, D. Rodrigo Amador de 
los Ríos, D. Antonio Paz y Mélía, D. Ricardo Hinojosa, D. Pedro 
Roca, D. Francisco Navarro y Ledesma, D, Heliodoro Carpintero y 
Moreno, D, Domingo Vaca. — Contador, D. Manuel Magallón. 

Secretario, D. Juan Menéndez Pidal. 



OOIjABORAJDORES. 

Españoléis: Todos los individuos del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliote- 
carios y Arqueóloü;os, y los distinguidos escritores siguientes: 



Aitamira (D. R.K Catedrático de la 
Universidad de Oviedo. 

Alemany i D. J.), Catedrático de hi Uni- 
versidad d^ Granada. 

Aviles |D. A.), de la Real Academia de 
San Fernando. 

Baselga (D. M.), Catedrático de la Uni- 
versidad de Zaragoza. 

Codera^D. F.),dela R. Academia déla 
Historia y Catedrático de ia Univer- 
sidad Central." ' "* 

Cotarelo (D. E.), Crítico literato. 

Costa (D. Jj Iberista. 



Chabás (D. R.), Canónigo-archivero de 
la Catedral de Valencia. 

Eguilaz Yanguas (D. L.), Catedrático 
de la Universidad de Granada. 

Fernández Duro (D. C.l, Americanista 
y de la R. Academia de la Historia. 

Fita (P. F,), de la Real Academia' de la 
Historia. 

García Concellón (D. E.), Publicista. 

Garrido Osorio ÍD. M.), Catedrático de 
la Universidad de Granada. 

Garriga iD. F. J.)» Catedrático del Ins- 
tituto de 2.' enseñanza de Reus. 



a 
tí 



I" 
I 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



^ftO II. yVlARZO, 1898. flÚM. 3. 



TESORO DE LOS QUIMBAYAS. 



Con el nombre de Tesoro de los Quimbayas, ó tesoro del cacique Co- 
larca, es conocida en este Museo una rica colección de antigüedades preco- 
lombinas, todas de oro, que el Gobierno de la República de Colombia 
regaló á S. M. la Reina Regente de España , con motivo de la Exposición 
Hispano Americana, celebrada el año 1892 para conmemorar el IV cen- 
tenario del descubrimiento de América. La descripción y juicio crítico de 
esta colección es el objeto principal de^ presente trabajo. 

Pocos antecedentes bibliográfícos podemos aportar como auxiliares de 
nuestro estudio, por lo que seguiremos casi directamente á los trabajos he- 
chos, con ocasión del V Congreso Americanista , celebrado en la Rábita el 
mismo año de la Exposición Histórico-Americana, sobre los aborígenes de 
Colombia y especialmente sobre las provincias de los Quimbayas, por don 
Ernesto Restrepo Tirado, arqueólogo é ingeniero de minas y delegado de 
la República de Colombia en aquel certamen ; imponantes trabajos litera- 
rios que nos merecen el mayor aprecio, tanto por la erudición de las perso- 
nas que los suscriben como porque siguen en sus investigaciones la pauta 
que les indica Fray Pedro Simón , en su famosa obra sobre aborígenes 
americanos. 

La tribu de los Quimbayas, una de las 600 que habitaban el territorio 
colombiano á la llegada de los conquistadores ( 1540), estaba instalada en 



98 REVISTA DE ARCHIVOS, 

las orillas del río Cauca; estos indígenas procedían del Norte y formaban 
parte de la rica nación de los Jonúes ( i ), con quienes guardan gran seme- 
janza en sus tradiciones, en su religión, y sobre todo en la importancia de 
sus enterramientos (únicos antecedentes arqueológicos que justificarán 
nuestras aseveraciolies), y en su afición al oro, que trabajaron á mara- 
villa , según se prueba por la colección objeto de este estudio ; única en su 
clase que puede exhibir ningún otro Museo Etnográfico. 

Los Quimbayas no tenían creencia alguna en materia de religión posi- 
tiva; ni templos ni ídolos; supersticiosas como todas las razas primitivas 
americanas, sólo temían al espírim del mal é invocaban al demonio por 
medio de sus adivinos, agoreros ó sacerdotes, á quienes daban el nombre 
de Mohanes ( 2 ), repartiéndose entre este y el cacique el poderío de la na- 
ción , á los que el pueblo estaba ciegamente supeditado. Como oblaciones 
de culto sólo conocían los sacrificios humanos, que verificaban después de 
grandes orgías, en las que se dedicaban á toda clase de excesos carnales, 
perturbada su imaginación por el abuso de la chicha ^ hedida alcohólica de la 
que usaban con exceso: como muestras de adoración al ser diabólico á quien 
dedicaban sus víctimas, quemaban las pequeñas flores y menudas hojas de 
la coca en ricos y calados pebeteros de oro. 

Este pueblo incauto, de costumbres rudimentarias, que vivía en estado 
semi-salvaje y aislado del comercio de sus convecinos, gozaba de bastante 
bienestar, dedicando la mayor parte del día á sus danzas y músicas des- 
agradables, que terminaban al gritó de Batatatati (ea juguemos), que era 
como el grito del combate con que acababan todas las festividades religiosas, 
dando por único resultado positivo el sacrificio de muchas personas, mu- 
chas veces amigos y parientes, á quiénes sacrificaban inconscientemente á 
causa de su embriaguez. 

Pocas noticias concretas tenemos de sus usos y costumbres, sabiendo tan 
sólo que el cacique lo era todo, y los demás, hombres y mujeres, grandes y 
pequeños, sus esclavos. De ese pueblo han desaparecido todos sus antece- 
dentes, y si hemos de huir de fantásticas elucubraciones que nos suministran 
los historiadores del país, en las que nos dan más prueba de los vuelos de su 
ingenio que de la verdad de sus afirmaciones, y si hemos de atenernos ex- 
clusivamente á lo que la Arqueología nos descubre en sus monumentos, 
confesemos que pocos datos podemos apuntar de estas tribus; pero estos 
serán fijos y determinados. 

Según se observa en las figuras de nuestra colección, tenían la costumbre 
de deformar el cráneo de los niños recién nacidos, colocando sobre la frente 
una plancha de madera inclinada hacia atrás, á la cual fijaban otra en for- 
ma de ángulo y sujetas ambas á la cabeza con una venda ; al desarrollarse 



(1) AtlM Qeográfloo é Hlitórloo do la República de Colombia, por Manuel H. Fas. 

(2) Pr. Pedro Simón. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 99 

ios huesos del cráneo, tomaba este la dirección que se le daba. G>locando 
en sus orejas pesados y multiplicados pendientes en todo su pabellón, daban 
á este una forma anchurosa y prolongada, así como al cartílago de la nariz, 
en la que colgaban rodajas y narigueras. Su ocupación habitual eran las 
faenas del campo, ejercidas por la mujer, mientras que el hombre reposaba 
traquilamente en sus Bohíos después de los ejercicios de caza y pesca; sus 
faenas agrícolas se reducían exclusivamente á la obtención del maíz, con el 
cual hacían un pan remojando el grano que molían en unas piedras labra- 
das (de las que tenemos algunos ejemplares). Sus armas ofensivas eran la 
flecha y el arco, y las defensivas grandes cascos de oro y enormes discos 
del mismo metal labrado, que á_ manera de coraza, cubrían ^su pecho y 
espalda. Estos astutos y ágiles precolombinos eran antropófagos, pero no 
buscaban la carne humana como única base de alimentación , sino que co- 
mían á los prisioneros de guerra por espíritu de venganza. Como espíritus 
guerreros poco les inspiró las artes , pero fueron grandes copistas de la Na- 
turaleza y verdaderos artistas en el laboreo del oro como nos lo demuestran 
los objetos que examinamos. Siempre desnudos, sólo cubrían su cabeza con 
casco en tiempo de guerra , plumaje en sus festividades y gorro apuntado 
en sus usos civiles; su cuerpo, aunque desnudo, desaparecía casi cubierto 
por las vistosas alhajas de oro entre los caciques-y clase acomodada; y esto 
con tal abundancia y ostentación que causa verdadero asombro. Su cabeza 
cuando no se halla cubierta por un capacete de oro la circundan vendas de 
dúctil metal colocadas en varias direcciones ; de sus orejas cuelgan multitud 
de dijes y de aretes, oradando y tachonando el pabellón auricular, y las na- 
rices soportan á veces tres ó cuatro rodajas que cubren la boca; el pecho 
cubierto de las rodajas anteriormente descritas y los brazos y piernas con 
láminas adaptadas, á manera de brazaletes y rodilleras, completando su ata- 
laje de metal fino con variedad de collares, brazaletes y pulseras, con lo que 
se comprenderá que poca parte del cuerpo quedaría al desnudo , la cual 
pintaban con caprichoso tatuage de diferentes dibujos y variados colores. 

El único verdadero arsenal de datos positivos que tenemos de estas tribus 
casi desconocidas y que hasta ahora no se nos han mostrado, han sido sus 
enterramientos, puesto que una vez sometidas á los conquistadores españoles 
desaparecieron para siempre del terreno colombiano sin dejarnos ni tra- 
dición ni escrito, puesto que no conocían la escritura , y ninguno de sus 
monumentos tiene caracteres de ella; sin embargo, creyentes de la inmorta- 
lidad del alma, aunque de una manera rudimentaria é imperfecta, se hacían 
enterrar con todos sus bienes, alimentos, las más queridas de sus esposas y 
ios más fieles de sus esclavos, para continuar la otra vida , según sus creen- 
cias. Al día siguiente de su muerte se quemaba su cuerpo y las cenizas re- 
cogidas en urnas de oro ó de barro eran enterradas á gran profundidad, 
cubriendo la cámara mortuoria con grandes losas de piedra y alguna vez 
con láminas de oro, arrojado encima, y ya en la superficie, una tierra de 



loo REVISTA DE ARCHIVOS, 

un color distinto que traían de una colina vecina ; en huecos dispuestos á 
un lado de las paredes del hoyo, ó en largas galerías que partían de la aber- 
tura principal, arrojaban á los esclavos y á las mujeres prévimente embria- 
gadas, y sobre todo ello, formaban colinas artificiales, cuya altura estaba en 
relación con la riqueza del muerto (i). 

Existían necrópolis ó pueblos propios para los caciques , otros para los 
Mohanes y otros para la clase pobre. 

Las huacas, según su forma, podían determinar la clase de persona para 
que servían, y es lástima el que al extraer nuestra colección de las diferentes 
huacas de donde procede, no nos hayan dado las formas de éstas , pues 
servirían, á no dudarlo, de gran explicación de aquellas. 

Los exploradores que buscaban los sepulcros más con afán y codicia del 
oro que con un fin científico é instructivo, conocían perfectamente la cali- 
dad del difunto, y por consiguiente la abundancia del metal precioso con él 
encerrado, sirviéndoles de guía la altura de los montecillos, el color de la 
tierra artificial amontonada y las formas de las huacas. 

Tienen clasificadas en el país estas formas que son de mata de caña^ ó 
sea en forma de pirámide rectangular; de tambor^ 6 sea cilindro recto; de 
cuadro^ 6 seu en forma de prisma rectangular; de resbalón^ prisma cua- 
drangular y luego oblicua; de tajo abierto y pata de oro^ cajuelas ^ cajóriy 
amacaj bejuca^ embudo^ etc., etc. (2). 

De la investigación de sus sepulcros provienen como objetos preferentes 
los de oro, como los de nuestra colección: el oro era para ellos el metal 
noble por excelencia; lo fundían unas veces sin mezcla y otras aleándole al 
cobre, formando imágenes de sus caciques, figuras del demonio, urnas para 
sus cenizas, alhajas y otros utensilios; usaban de fraguas y de hornos; fun- 
dían el oro en crisoles de barro, casi idénticos á los hoy usados; su arte de 
modelar es originalísimo; formaban el alma ó núcleo del molde con arcilla, 
estendían sobre esta una capa de cera, sobre la que en puntos determinados 
colocaban estaquillas de madera muy fina, cubriendo el molde con varias 
capas de la misma arcilla, una vez seco, calentaban la cera del interior 
hasta hacerla derretir, quedando las dos partes del molde separadas por las 
estaquillas, y en un espacio en el cual vaciaban el oro, tal cual hoy se pro- 
cede en el más perfeccionado procedimiento, llamado á cera perdida. No 
conocieron el hierro ni los hileras ni laminadores, sin cuyos auxiliares 
parece imposible llegaran á obras tan acabadas : soldaban á la perfección y 
bruñían con gran esmero (3). 

Nuestra colección está compuesta de sesenta y dos objetos de esta especie 
y materia: seis son figuras humanas, probablemente caciques ó Mohanes, de 



(1) Clesa de León, pág. 878. 

(2) Bea trepo. BDiayo Btnográflco de la proviacU de loi QnlmbayAi. 
(8) BMdeUa. 



.' ' * • 
, • • " 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. loi 

pié unos, otros sentados, desnudos todos, con tocado característico, con pul- 
seras y narigueras y otros atributos difíciles de explicar. ¡ Véanse las lá- 
minas). 

Un braserillo en forma de cabeza humana, que imita una culebra enros- 
cada, con varios cortes en la frente y mejillas para que sirvieran de respira- 
dero al quemar la coca en los actos fúnebres. 

Cinco cascos de oro fino con adornos y relieves de figuras grecas y otros 
adornos. 

Una vasija de oro fino en forma de totuma, sin duda para guardar las 
cenizas de algún cadáver. 

Corona de oro, de forma circular, con adornos en relieve. 

Ocho cetros formados de varillas, terminando por figuras alegóricas. 

Veinticuatro narigueros de varias formas y tamaños. 

Trece dijes formados por cuadrúpedos, caracoles, anillos y otros adornos. 

Siete sartas de cuentas, propias para collares. 

Dos figuras alegóricas para el mismo uso. 

Trece vasijas ó urnas cinerarias de diferentes formas y tamaños. 

Una bocina adornada con una doble cariátide y un silbato con cabeza 
de indio. 

Tres discos de los que usan para cubrir el pecho y espalda. 

Treinta y un carreteles ó bezotes de diferentes tamaños. 

Seis cascabeles y un tejido de oro en forma de medallón. 

Todas estas alhajas, procedentes de las tribus de los Quimbayas, fueron 
encontradas en las huacas de la cordillera, á las márgenes del caudaloso 
Cauca, en el Reino de Nueva Granada, América (> ). 

El examen de dichas figuras, verdaderos retratos, según su expresión ge- 
neral, y con grandes detalles, demuestra la rica imaginación de estas tribus, 
que al decir de algunos historiadores, desaparecieron comidos por los antro- 
pófagos sus vecinos los Pigaos y Pulimaes (1592), y sustituidos más tarde 
por la gente que los conquistadores encontraron. 

Ángel de Gorostízaga. 



(1) Catálogo especi&l de U Repáblica de Colombia, Exposición Histórico Americana. 
Madrid, 1802. 



-^C-tJKS^ 



102 REVISTA DE ARCHIVOS, 



LOS orígenes del arte tipográfico 



NUEVOS ESTUDIOS. 



Falta en la bibliografía española una obra general acerca de los orígenes 
y sucesivos progresos de la imprenta en la Península. Mucho queda por an- 
dar para llegar á este deseado término. Abundan los trabajos especiales rela- 
tivos á determinados centros tipográficos como Sevilla, Toledo, Alcalá de 
Henares, etc. En los últimos años se ha dado un gran avance en este ramo 
importantísimo de la literatura nacional; pero este movimiento no es, en 
realidad, de ahora. Fué iniciado por el jesuíta Diosdado Caballero al publi- 
car en Roma, en 1793, su obra De prima typographice Hispanices cetate 
specimen. Desde esa fecha hasta el presente año los trabajos han sido nume- 
rosos. Mas á pesar de esta abundancia hay por dilucidar no escaso número 
de dudas, referentes, casi todas, al punto más interesante: introducción y 
primeros pasos de la imprenta en la región ibérica durante el período de 
1474 a 1500. 

Dos fuentes tiene este estudio. Examen de los incunables y el de los do- 
cumentos públicos y privados relacionados con los primitivos impresores, 
editores y mercaderes de libros. La primera parte puede asegurarse la reali- 
zó el P. Méndez. Cuantos después han escrito sobre esta materia siguieron 

paso á paso al docto agustino. Su Tipografía Española publicada en 

1796, es un verdadero monumento bibliográfico, y contados son los que 
han hecho tanto, pocos, tal vez ninguno, los que le han superado. Pero el 
trabajo del P. Méndez, basado en el examen de los caracteres extrínsecos de 
los incunables (i) no es suficiente, como no lo ha sido, ni lo serán, el de los 
que sólo atiendan á ese aspecto material. El valor científico de semejantes 
investigaciones descansa en el conocimiento del mayor número de libros 
estampados en el siglo XV. ¿Puede satisfacer este sistema á la crítica moder- 
na? De ningún modo. Hay que completarlo con el estudio de los documen- 
tos de los archivos, especialmente los notariales de aquellas ciudades donde 
primero floreció el arte de la imprenta. Las más intrincadas y arduas cues- 



(1) Compárese la parte referente á los libros impresos eu Monserrat , donde disfrutó de docu- 
imentos , oon el resto de la obra. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 103 

tiones bibliográficas resuélvense á la vista de los contratos celebrados por los 
primeros estampadores. Falta, en una palabra, documentar los incunables. 
En tesis general cabe afírmar que cada uno de estos libros tiene su corres- 
pondiente partida de nacimiento inscrita en el protocolo de un notario. La 
dificultad corisiste, bien lo sabemos, en la índole de estas investigaciones. 
La mayoría de los nótales, pertenecientes á los siglos XV y XVI, si no 
han desaparecido, andan dispersos y comidos por la polilla. Hermanar, 
pues, el estudio crítico de los incunables con el de los documentos con ellos 
relacionados, ha de ser el fin principal del futuro historiador de la imprenta 
en España; sin esta doble cualidad su labor resultará deficiente á los ojos 
de la crítica. 

Todo lo expuesto tiene exacta justificación al examinar los novísimos 
trabajos dedicados á ilustrar los albores de ese arte entre nosotros, objeto 
único de la presente nota. Prescindiendo de los estudios publicados' en la 
Península en el curso de los últimos años, conocidos y juzgados por todos 
los aficionados ó cultivadores de esta rama de la bibliografía, nos ocupare- 
mos únicamente de tres trabajos especiales, debidos, dos de ellos, á escrito- 
res alemanes, y á un español el tercero. 

En realidad no creemos sea el primero de ellos, ni tampoco el segundo 
completamente desconocidos en España, pero se incluye en esta nota por 
haber dado origen á dos monografías dignas de aplauso. 

Colocamos por esto en primerlugar el trabajo del Dr. Wolger, titulado 
Die altesten Drucker und Druckorte der Pyrenaischen Halbinsel^ publicado 
en la obra periódica Neues Lausit:(ísches Maga^in^ vol. 49, págs. 88-126, 
de 1872. El autor, utilizando alguno de los trabajos españoles, ofrece un re- 
sumen bastante general, pero necesariamente incompleto, de los antiguos 
impresores é imprentas en la Península pirenaica, siguiendo el orden alfa- 
bético de los sitios donde funcionaron con antelación al resto de España y 
Portugal las prensas tipográficas. Conforme á este plan reseña los principa- 
les incunables de Alcalá de Henares, Barcelona, Braga, Burgos, San Cucu- 
fate, Gerona, Granada, Jaén, Leiria, Lérida, Lisboa, Logroño, Miramar, 
Monterey, Monserrat, Murcia, Pamplona, Perpiñan, Salamanca, Sevilla; 
Soria, Tarragona, Toledo, Tortosa, Valencia, Valladolid, Zamora y Za- 
ragoza. 

El trabajo del Dr. W^olger vulgarizó en Alemania el conocimiento de 
los primeros años de la imprenta en España, y en este concepto prestó me- 
ritorio servicio á nuestra patria, provocando en aquel país estudios análo- 
gos y que han venido á suplir las faltas del primero. 

Con mayor y más sólida preparación que Wolger va realizando esta 
tarea el Dr. Haebler, de Dresde, conocido por otros trabajos referentes á 
España publicando en la revista Centralblatt/tir ffibliothekstt^esen, de Leirie 
(Diciembre de 1894, pág. 529-564), la monografía D^utocAe Buchdrucker in 
Spanien and Portugal, Como indica el epígrafe , Haebler trata principal- 



g 



i 



io6 REVISTA DE ARCHIVOS, 

1474, primer libro estampado en la Península. El P. Méndez sólo cita 
aquella obra por referencias; el Dr. Haebler la menciona también como 
existente en la Biblioteca Nacional de París, pero al Sr. Serrano cabe la 
gloria de dar una descripción completa del libro , el tercero que salió de las 
prensas españolas. Con este testimonio tipográfico termina el pleito seguido 
por Barcelona contra la primacía de Valencia en haber gozado de la im- 
prenta con antelación á todas las demás ciudades de España. 

Otro de los méritos de la obra consiste en la copia de documentos iné- 
ditos. El autor ha encontrado en los protocolos notariales de los siglos XV 
•y XVI, conservados en el Archivo del Colegio llamado del Patriarca, en 
Valencia, abundante tesoro de datos desconocidos referentes á los primeros 
impresores, contratos de los. mercaderes de libros y otros antecedentes que 
ratifican y aclaran las noticias admitidas como ciertas por los que tan sólo 
limitaron su estudio al examen de los caracteres extrínsecos. 

Si á lo expuesto se agrega el ser la impresión ( no terminada aún ), co- 
rrectísima y abundantes las ilustraciones , bien podemos augurar á la obra 
del autor valenciano lugar preeminente en la literatura española, siendo de 
lamentar no tenga imitadores competentes en otras ciudades, único medio 
de reunir en breve plazo los materiales indispensables para una Historia ge- 
neral de la imprenta en España. 

Luis Tramoyeres Blasoo. 



TITULO QUE EL ARCIPRESTE DE HITA DIO AL LIDRO DE SUS POESÍAS 



Aunque ya lo apuntaron Fernando Wolf como probable y Menéndez 
Pelayo entre otros varios nombres con que el Arcipreste llama á su obra, lo 
cierto es que nadie da al libro el título que su autor le puso. El olvido es 
muy antiguo, ninguno de los códices tiene epígrafe (i) y sólo el de la Bi- 



(1) Al de U Biblioteca Nacional (antes de la Iglesia de Toledo) le faltan 26 hojas por el prin- 
cipio 7 la 26 comienra con la copla 857 (Kon apelaron las partes del Juysio son pagados); la por- 
tada moderna dice: Diálogo | entre la Quaresma y Camal | en Uarlos Apólogos en { JSadechas 
Castellanas | Fecho era de 1868 | ítem, i Una Visión de Flliberto.— El ms. de la Aoademia Espa- 
ñola (antes de Gayoso), empiesa en la copla 1 de la edición, sin titulo ninguno: tiene raspado un 
letiero sobre la primera línea.— El de la Biblioteca Real empieza asi: «esta es orac-ion qnel ar- 
^preste fiío á Dioi quando oomengo esta libro suyo.» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 107 

biioteca Real trae á modo de explicit: este es el libro del Arcipreste de Hita, 
Igual denominación emplea el Marqués de Santillana en su Proemio,. y el 
Arcipreste de Talavera se sirve de otra tan general, aunque más solemne y 
grave: Tratado del Arcipreste de Hita. Los editores de la obra tampoco 
acertaron con el nombre verdadero; Sánchez en 1790, le puso solamente el 
de Poesías, y Janer en 1864, aspirando á reconstruir el primitivo título, 
forjó éste: Libro de Cantares de Joan Roi\ Arcipreste de Fita^ fundado sin 
duda en la invocación del poeta: «que pueda de cantares un líbrete rimar» 
(copla 2). En vista de tan vagas denominaciones, el citado Sr. Menéndez y 
Pelayo dice en el más genial estudio que acerca de este poeta se ha escrito: 
aQué nombre daremos al extraño centón en que han llegado á nosotros 
aquellos versos del Arcipreste?... El libro queda realmente innominado: 
cuando Juan Ruiz se refiere á él lo hace siempre en los términos más gené- 
ricos... y en realidad, ¿qué nombre poner á ese enmarañado bosque de 
poesías. 

Uno le puso el poeta , y no será curiosidad inútil el saber que libro de 
tan abigarrada materia en el cual no descubría Puibusque sino un cú- 
mulo de versos sin orden ni concierto, era denominado por su autor, desde 
que redactó la primera copla hasta que escribió la última, con un mismo 
nombre muy intencionado y significativo, que nos revela la unidad que el 
poeta veía en su obra ó la que quería que los demás viesen. 

En la oración que hace Juan Ruiz pidiendo luces para componer un 
libro se indica ya el título del mismo. 

Tu, señor e Dios mió, que al ombre formeste, 
Enforma e ayuda a mi tu arcipreste 
Que pueda facer libro de buen amor aqueste 
Que los cuerpos alegre e a las almas preste. (Copla 3). 

Nadie que lea esta piadosa invocación debe estrañarse al verla seguida de 
tantos versos desvergonzados, irreverentes, maliciosos y nada edificantes, 
busque su intención oculta que siempre es buena: 

So la espina yase la rosa, noble flor, 
En fea letra vase saber de grand doctor; 
Como so mala capa yase buen bebedor, 
Ansi so mal tabardo yase el buen amor, (Copla 8). 

La burla aue oyeres non la tengas en vil, 
La manera del libro entiéndela sotil. 
A trovar con locura non creas que me muevo, 
lo que buen amor dice con razón te lo pruebo. (Copla 57). 

Las del buen amor son rasones encubiertas 
Trabaja do fallares las sus señales ^iertas 
Si la rason entiendes o el seso a^^iertas, 
Non dirás mal del libro que agora refíertas. (Copla 58). 

Es de saber que la lengua antigna usaba como contrapuestas las dos 
expresiones de bíien amor y loco amor. El primero es el amor puro, orde- 



io8 REVISTA DE ARCHIVOS, 

nado y verdadero (i), capaz de inspirar nobles acciones, como la de la In- 
fanta de Navarra que se arriesga á sacar al Conde Fernán González del 
castillo en que yacía preso por amor de ella: 

Buen conde, dixo ella, esto face buen amor 
Que tuelle á las dueñas vergüenca e pauor, 
E olvidan los paryentes por el entendedor, 
De lo que ellos se pagan tienenlo por me¡or. 

(Poema de F*ernán González, copla 628.) 

El amor loco es el amor desordenado, vano y deshonesto, del cual se 
siguen, según las animadas páginas del Arcipreste de Talavera, tantas dis- 
cordias, omezillos y guerras, escándalos y deshonras, menguas y perdición 
de bienes; y aún peor, perdición de las personas; y mucho más peor, per- 
dición de las tristes de las almas (2). 

Sirviéndose de estas dos expresiones, el Arcipreste de Hita declara bien 
la intención moral de su obra: compuso ese libro «en que son escritas algu- 
nas maneras e maestrías e sotilezas engañosas del loco amor del mundo, que 
usan algunos para pecar», á fín de que, conociéndolas todos, las aborrezcan 
más y escojan «el buen amor^ que es el de Dios;» por eso repite las palabras 
del Profeta Da mihi intellectunij pues cuando está informada é instruida el 
alma que se ha de salvar en el cuerpo limpio, «piensa e ama e desea el buen 
amor de Dios e sus mandamientos.» Es decir, el Arcipreste, por lo que hasta 
aquí lleva dicho, pudo haber buscado como segundo título para el libro de 
buen amor el de «Desengaños del amor lascivo» que empleó Céspedes y 
Meneses. 

Pero todo esto es para el que necesite sanos consejos y crea en la recta 
intención del Arcipreste al darlos; que el que no los quiera hallará también 
en el libro muy abundante doctrina: «empero por que es humanal cosa el 
pecar, si alguno ( lo que non les consejo ) quisiere usar del loco amor y aquí 
fallará algunas maneras para ello» , y esta es la verdadera ciencia que se ha 
de buscar en el libro del buen amor. 

Entiende bien mi dicho e habrás dueña garrida. (Copla 54). 

De este modo el nombre del libro es precisamente todo lo contrario de 
lo que debiera ser, y el mismo arcipreste, con su humorismo acostumbrado 
nos cuenta las buenas razones que tuvo para escoger tan hermoso título; 
se lo aconsejó Trotaconventos, en ocasión en que se había vengado con saña 
de él por una palabra ofensiva dicha sin discrección: 



(1) Como amor equivale á amUtad en las frases dar su amor ó poner amor, también Jmtn omor 
■Igniflea paz 7 concordia. (Crónica de Alfonso XI, edic Cerda, pá^. 20, 18). Muy de buen amor en 
(Alezandre 44. Apolonlo 407) es ignal á «de mnj bnen grado», pnes de amor es sinónimo á de 
grado (p. del Cid, ▼. 1189, 1602, 2284) 

(2) Mncfaas veces extiende más la acepción de loco amor, haciéndolo sinónimo de todo amor 
terreno: «y amar cosas mundanales, rlqaesas, mnjeres, estado, es loco y vano amor» Corbacho, 
parte 2, cap. 14. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 109 

Nunca digas nombre malo nin de fealdad, 

Llamatme buen amor^ e faré yo lealtad, 

Ca de buena palabra pagúese la vesindat; 

El buen desir non cuesta mas que la necedat. (Copla 906). 

Entonces aprendió el Arcipreste que no podía llamar á la vieja trotera , 
aunque la veía cada día correr en su servicio, y que no era conveniente dar 
el nombre apropiado á su libro que podía muy hacer los mismos oficios de 
aseñuelo, garabato, aguijón, aldaba, jáquima, anzuelo», y qué se yo cuántas 
otras más que hacía la vieja Urraca, sin que por eso sufriera que se lo di- 
jesen. 

Por amor de la vieja e por decir rason 
Buen amor dixe al libro e a ella toda sazón. (Copla 907^. 

Este es el verdadero título y esta es su historia. 

Léanse, para concluir, las últimas coplas, donde Juan Ruiz recomienda 
al lector que deje correr el libro de mano en mano entre todos los que lo 
pidan para leerlo: 

Pues es de buen amorj emprestadlo de grado, 
Non desmientades su nombre nin dedes refertado; 
Non le dedes por dineros, vendido nin alquilado, 
Ca ven ha grado nin gracias nin buen amor complado. (Copla 1.604) 



R. Menóndez Pidal. 



y 

^ 



no REVISTA DE ARCHIVOS, 



NOTICIA DJB LA YIDA Y OBRAS 



DE 



ID. FeLSOTJLeil de Grayéiiigos 



III. 

OAYANGHOS ORIBNTAIjISTA. 

Dqi periodos de la vida intelectual de Gayáagos: el de preparación; el de producción. 

Qayáñgoi orientali$ta.— Su competencia lingüistica; el árabe y el persa: su constante propó* 
sito de viajar por África; Gayángos, Estébanez y el P. Arjona: Gayángos nombrado yicecónsul 
de Túnez; juicio que le mereció este nombramiento á Estébanes; consejos de ésteáatuél: 
viaje de Gayángos á Tánger, Tetuan y Larache ; no consta que en aquella época ni antes es- 
tuviese en Argel; una carta de Estébanez; una anécdota: rica ooleccióu de Ubros, monedas y 
objetos orientales reunida por Gayángos; joya« arábigas. 

Estudios históricos de OayángoB. — Tke kistory o/ the Mohammedan Dynasties in Spain, •— Su 
examen bibliográfico. — Necesidad de comparar los relatos de los historiadores árabes con los 
de los cronistas cristianos: gestiones de Gayángos para publicar la traducción castellana de 
Álmaeeari: Gayiángos y Lembke: Gayángos y la Sociedad de Traducciones Orientales. —JSx&men 
critico de la traducción inglesa de Almaccari: — Dozy y Gayángos: nuestra funesta tradición 
literaria en lo tocante á estudios arábigos; embaucadores y falsarios ; conveniencia de escri- 
bir una obra acerca de ellos; algunas indicaciones para este fin; Gayángos los desautoriza: — 
Dozy contra Gayángos; éste se rebeló antes que aquél contra la autoridad de Conde; Bobastro; 
introdujo antes que él el elemento critico en los estudios arábigos ; no compuso ni podia 
componer una historia critica de los musulmanes españoles : — vindicación de Gayángos^ 
algunos juicios ambiguos acerca de ella: conveniencia de intentarla ahora: algunos errores de 
Dozy; desaciertos que comete por prescindir de los trabajos numismáticos y por empeñarse 
en resolver ciertas cuestiones sin datos suficientes : se necesita haber escrito muy poco para 
no tener que rectificar algo ; Dozy también se equivoca , se rectifica y vuelve á rectificarse; 
ejemplos á granel: atenúa y rectifica algunas censuras que dirigió contra Gayángos.—dificul- 
tades que ofrece la cronología arábiga, en la que tanto insiste Dozy contra éste: una acusación 
en forma; bases del sistema cronológico de Dozy; su falsedad ; pruébase con ejemplos ; es evi- 
dentemente erróneo aplicado á la segunda parte del mes; no es cierto aplicado á la primera; 
es más seguro el de Gayángos : generosidad de éste con aquél , á pesar de tantas censuras. 

Se distinguen en ta vida intelectual de Gayángos, como en la de todo 
hombre de ciencia, y más si éste es erudito, dos periodos: el de preparación 
y el de producción. 

Quienes hayan advertido el nexo interno de las ideas que llevo expues- 
tas, habrán ya adivinado que aquel viene á coincidir con el tiempo que 
abarca el primer capítulo de esta biografía , y que su término puede señalar- 
se, por lo tanto, entre los años 1837 y 1838, es decir, en la época en que 
Gayángos sale de España y toma asiento en Inglaterra, período de gestación, 



w 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 1 1 1 

adquisición y acumulación de conocimientos que se ofrece en conjunto con 
todos ios aspectos, vagamente dibujados é indefinidos, que después, en el 
de producción, se han de diferenciar, defínir y caracterizar. 

La multiplicidad de aficiones que presenta la juventud de Gayángos como 
facetas diversas de un solo cuerpo, la erudición, la observamos en sus tra- 
bajos y ocupaciones de catedrático, archivero, bibliotecario, arqueólogo, 
académico, historiador, biblógrafo y bibliófilo y sobre todo orientalista. 
Tales son, en suma, los aspectos que se contienen en germen en ese período 
de preparación de Gayángos y tales los que van desenvolviéndose, á veces si- 
multáneamente, en el curso de su larga vida durante el período inmenso de 
la producción de sus obras.' Así es que, tras del primero, de lucha y espe- 
ranzas, que llena su juventud, en el que la única nota de color, primordial 
y característica, acentuada y perseverante es su afición á los estudios arábi- 
gos, predominantemente moriscos y aljamiados, entra D. Pascual en el de 
producción rápida y concienzuda y comienza la carrera de sus triunfos, sin 
que apenas podamos distinguir la transición de uno á otro. 

Era namral que Gayángos se diese á conocer primero como orientalista, 
y así es, en efecto, según se habrá ya colegido de todo lo que tocante á sus 
estudios y escritos he dicho hasta ahora, señaladamente en el capítulo Ga- 
yángos en Inglaterra. 

El estudio biblic^ráfico y crítico de ellos y de algunos otros publicados 
en fecha posterior, constituye el objeto del presente capítulo con el epígrafe 
de Gayángos orientalista ^ en el que le consideraré como historiador, bió- 
grafo, epigrafista, numísmata, etc., para lo cual, con el propósito de dar 
unidad á la materia, he de hacer constar, por de contado y simplemente, el 
hecho de la vuelta de Gayángos á España en 1843 , y así se observará que 
iiasta este año todos sus escritos lo están en lengua inglesa y los posteriores 
en castellano. Nada tiene de sorprendente lo primero, si nos hemos empa- 
pado de cómo fué Gayángos abriéndose camino en Londres. Allí, dueño 
muy pronto del manejo del idioma inglés, que sabía antes de ir á Inglate- 
rra (i), publicó los dos trabajitos que he examinado (2) y su prestigio fué 
creciendo hasta el punto de que recibió el encargo de escribir en aquella 
lengua anículos para la Enciclopedia económica y el Diccionario biográfl- 
co^ y dos grandes obras relativas á la civilización ai^ábiga de nuestra Penín- 
sula, que pudieron el sello á la ejecutoria de su nobleza de arabista: la His- 
toria de las dinastías mahometanas en España y la Alhambra ilustrada. 
Escribió ésta también en francés, de donde resulta que Gayángos hablaba y 
escribía como la castellana, las lenguas inglesa y francesa y aun la italiana, 
y no hay que decir que entendía el alemán , que era diestro en las griega y 
latina y consumado en la arábiga: ya muy viejo, cumplidos ios ochenta 



(1) Vid. la pág. 556 del tomo I, 1897, de esta Revista. 

(a) Vid. las pigs. 25 y 29 del núm. i, Enero, 1898, de esta Revista. 



1 1 2 REVISTA DE ARCHIVOS, 

años, aprendió el persa. Tal competencia lingüistica era la llave de oro que 
poseía para entrar en el templo de la ciencia y no la menor causa de su vas- 
tísima y variada cultura; pero su gravitación primera fué hacia el orienta- 
lismo, en particular arábigo; de suerte que movido por su instrucción ara 
biga — la cual esperaba aumentar allí — fué constante propósito de Gayángos 
el de hacer un viaje por África: ya á fines de 1837 ó primeros de 1838, es 
decir, recién llegado á Inglaterra, escribía á Estébanez sobre el asunto, pues 
que éste le contesta (i): aNo he recibido la carta esa que me indicas relati- 
vamente al viaje de África, y espero con ansia el ver si está en manos de 
Viniegra. Entre tanto, te diré que , si alguna vez se llega á tener influencia 
y las circunstancias mejoran, se llenarán cumplidamente tus deseos». Con 
estos proyectos estarían acaso relacionados los informes que en carta poste- 
rior le comunica Estébanez acerca del P. Martín Arjona (2). No cejó Ga- 
yángos en su empeño, y por Real orden de 14 de Octubre de 1841, el Re- 
gente del Reino le nombró vicecónsul de España en Túnez; mas no habién- 
dole sido posible dejar sus tareas literarias, y especialmente sin terminar su 
obra la Historia de las dinastías mahometanas en España, solicitó cuatro 
meses de licencia, que después le fué ampliada. Pero Gayángos no llegó á 
desempeñar dicho viceconsulado, ni siquiera á tomar posesión de él (3), y 
aparte del cumplimiento de sus compromisos, no debieron de influir poco 
en esta resolución el juicio que Estébanez le expuso en varias cartas, en un 



(i) Sevilla 10 de Enero de 1838. 

(2), Málaga 13 de Agosto de 1839: c Desde Ecija te escribí una larga carta (*) 
sobre el P. Martín Arjona. Este buen señor nada sabe de la lengua de los Bere- 
beres. Como no salió jamás de Tánger , apenas tiene noción de que se hable en 
las montañas otro idioma que el árabe. Te decía que hablaba el vulgar muy bien; 
que el literal no le era tan familiar, ni con mucho, y que no tenía gran lectura en 
ei, tropezando, por consecuencia, en dificultades que para tí hace mucho tiempo 
que las tienes vencidas. Sin embargo, escríbele una carta, y se la dirigiré á Cádiz, 
en donde le encontré y me visitó por Diciembre. Si mi ínsula de Sevilla hubiera 
sido menos deleznable, tenía pensado llevármelo á la biblioteca que yo iba for- 
mando, y que abriera una cátedra de árabe que sembrase los conocimientos orien- 
tales en nuestra Andalucía. Todos mis castillos vinieron al suelo, y el F. Martín 
de Arjona se está en Cádiz cuidando de un museo particular que allí tienen los 
ingenieros. En Sevilla le presenté el Antarj y ya sea por lo malo del carácter, ó 
ya por las dificultades del texto, apenas podía caminar. Repito que, sin embargo, 
puede contarse como buen arabista t. 

(3) Por eso en la Guía de forasteros en Madrid^ para el año de 1842 (Madrid: 
en la impr. Nacional, 8.^), p. 113, y en la para el año de 1843, p. 113, aparece 
simplemente D. Pascual como vicecónsul nombrado de Túnez. Hay que advertir 
que su antecesor fué D. Pedro Ortiz de Zugasti, que desde 1829 era vicecónsul de 
Túnez, de donde pasó á cónsul general de Trípoli (como tal figura ya en lepara 
el año de 1842, p. 1 13) y su sucesor D. José García Miranda, vicecónsul nombra^ 
do que figura en la para el año de 1844, p. 114. El consulado general de Túnez lo 
desempeñaba D. Juan Bautista Rizo desde 1828 y á las órdenes de éste iba Ga- 
yángos. 

(*) Bfeotiyamente. en carta de Málaga 16 de Bnero de 1889 le habla dicho: «Haa de labtt que 
el 26 de Setiembre último, hallándome en EciJa..... te escribí una maj laiga..... En éita me ha- 
cia caigo de la última que recibí tnya, qae era de fines de Julio». 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. ii3 

todo desfavorable á la aceptación de dicho cargo , demostrándole en esta oca- 
sión, como en todas, tanto interés cual un hermano |i), y las gestiones que 
éste hizo para que nombrasen á aquél catedrático de árabe en la Universidad 
Central, según diré en lugar oportuno. Debió de echar Gayángos sus cuen- 
tas; pero no, por eso no hizo sino aplazar la realización de su proyectado 

(i) Hé aquí el juicio de Estébanez en carta de Pofas 6 de Mayo de 1842: iNa- 
da, ie dice, te he hablado de tu nuevo destino. Es una ironía cruel enviarte con 
esa categoría, con tal sueldo y bajo tal jefe (*), á la costa de África. Solo nuestros 
hombres pueden hacer eso. Ellos son como el buey: si hablan es para decir mií. 
Quiere alguno hacer unos pinitos en la línea de la ilustración, cometen una bar- 
baridad que encoleriza. Sólo la pasión noble (jue te anima por el estudio, que 
tanto te cautiva, puede hacerte despojar de tu justa susceptibilidad como funcio- 
nario y como hombre útil en esa carrera, admitiendo tal viceconsulado. No te 
combatiré yo tu determinación, encontrándose tan adelantado el negocio. Esto 
fuera merecer el diaado de ligero é inconsiderado; pero siempre te aconsejaré que 
satisfecha tu curiosidad, aprovechados tus sacrifícios á favor de la literatura y de 
tu añción á ese ramo de estudios, abandones el puesto en cuanto veas que no se 
apresuran éstos bárbaros, ó los que les sucedan, á promoverte á un Consulado 
general. Como Salamanca ha de estar siempre en relaciones con el gobierno, de- 
berás, conservar por mi conducto una especie de correspondencia con él, pues no 
fuera extraño que su influencia en una circunstancia dada pudiera más que tu 
mérito y lo peregrino de tus estudios. Mucho me alegraría que mi cuñado Pepe 
volviera pronto para Injglaterra, pues haría un esfuerzo para que me llevase, v te 
aseguro que todo mi ob)eto en tal viaje se reduciría á darte un abrazo y pasar lar- 
gas horas hablando de los Moritos 

Desde luego te conjuro porque, si te ves en Túnez, separes, acotes, deputes y 
señales para nostros cuanto interesante te se presente para nuestra historia, lite- 
ratura y geografía. Sobre esto ya hablaremos. Yo quisiera que hicieses un es- 
fuerzo para pasar por aquí. Yo batiría el terreno con un par de artículos sobre 
tus glorias adquiridas. Como los patriotas no tienen prevención, te aplaudirían, 
y acaso, acaso, ó no necesitarías trascurrir los dos años para el consulado gene- 
ral, ó, á mal dar, aligerarías mucho éste período. Tengo inspiración de que éste 
viaje te acomodaría mucho. En mi casa tienes cuarto ¡Qué ratos tan delicio- 
sos pasaríamos!.... Anímate y escríbeme pronto tu resolución — En carta de 

Madrid 7 de Julio (de 1842) escribe: tHe regresado de mi expedición salinera, 
y he encontrado á Pepe Salamanca tan prendado de tí como tú lo puedes estar 
de él. Se ha alegrado mucho de la noticia que le he dado de que vendrás por aquí. 
Desde luego te anuncio que podrás vivir, ó en su casa, ó en la mía, que tiene 
puerta de comunicación con aquélla. De todos modos, cuento con que estaremos 
)untos, juntos todo el tiempo que permanezcas aquí 

En tin: yo te aguardo con impaciencia; me saboreo con tus pláticas y taravi- 
Ilas; me divierto con tus embustes y ponderaciones (pues ai ñn eres andaluz), y 
siento ya de antemano el momento de nuestra separación. Si llegas pronto, ha- 
llarás aquí al antiguo vicecónsul de Túnez. Es un genovés que solicita su jubila- 
ción. Quisiera que le oyeras, y te desencantarías mucho del explendor y utilida- 
des que puedes atribuir á tu plaza». — Noticia que completa en carta de Madrid^ 
27 de Julio de 1842, con éstas palabras: c Según tus indicaciones, te supongo que 
estarás ya con un pié en el estribo Estoy deseando el verte. No hemos de ha- 
blar más que en aljamia, puesto que así puede llamarse el árabe que ahora hablan 
nuestros camaradas del lado allá del Estrecho. Ello es que aquí he hecho conoci- 
miento con un judío á quien bautizó el Rey Fernando, siendo su padrino, que 
tiene muchas nociones, y como habla perfectamente el español, y es entendido, 

(•) vid. p. 16. nota 1. 




1 í4 REVISTA DE ARCHIVOS, 

viaje, que verificó (presumo que aprovechando las vacaciones de verano que 
como catedrático disfrutaba) por Tánger, Tetuán y Larache en el verano de 
1848, no por Argel, como se ha dicho, ni en la época que han dicho ( 1 ) . 



explica todas las dificultades, y satisface bien á cuantas cuestiones y preguntas se 
le hacen. Mucho te serviría este aprendizaje para tu viaje, si al fin te resuelves á 
hacerlo. Aún el italiano que ha desempeñado el viceconsulado de Túnez, se en- 
cuentra en Madrid (*) Si vienes por París, allí encontrarás á Artacio Parejo. 

Al tiempo de entrar en España me avisarás, pues quisiera saber el día de tu lle- 
gada para salirte á recibir en coche». 

(1) Al final de la nota 2 de la pág. 549, tomo 7, 1897, de ésta Revista escribí^ 
«Se equivocan todos sus biógrafos cuando refieren que Gayángos estuvo en Argel, 
que ni ahora ni nunca, que yo sepa, pisó, y que allí conoció á la que había de ser 
su esposa». Y esto, que dije allí incidentalmente con motivo del matrimonio de 
Gayángos, requiere aquí ali^una ampliación. En efecto, unos dicen escuetamente 

que hacia 1828 visitó el África (Dictionnaire universel des Contemporains 

par G. Vapereau. Troisiéme édition. París 1865, pág. 727. — Literature^ London, 
October 23, 1897); otros como F. Denis, añaden que estuvo en Argel (Nouvelle 
biographie genérale. ... publiée par MM. Firmin bidot P' reres sous la direction 
de M. fe D.r Hoefer. T. XIX, París, 1857, col. 758); otros añaden á estas circuns- 
tancias que en Argel conoció á la que fué su esposa (Grand Dictionnaire univer^- 

sel du XlX siécle: par M. Pierre Larousse. T". IX, 1872, 1. G. — Diccionario 

enciclopédico hispano^americano de Literatura, Ciencias y Artes. T, /X, 1892, 
1. G., p. 242); pero ninguno de los citados hace la menor referencia al viaje de 
Gayángos á África en la época que realmente lo verirtcó. Sólo he encontrado al- 
gún vislumbre en los dos textos siguientes: lEn 1828, il visita TAfrique pour la 
premiere fois»... . {A. de Gubernatis, Dictionnaire interna tiona I des écrivains du 
four, Florence, 1891, p. 1999): tWhen on a visit to Algier's he met with an En- 

glish lady whom he marrieá Since his return to Spain, where he is Professor 

of Arabic at the Athenaíum of Madrid, he has made repeated visits to the African 
coasi and to England». ( The English Cyclopcedia a dictionaryof Universel Infor- 
mation, vo/. Vly Biography, /. G., London, col. 43 y 44), noticia que después se 
amplía en el Supvlementary NameSy col. 994 y 995, al final de dicho tomo, con 
estas palabras: «He first carne to England m 1828, and in 1829 married an En- 
glish lady, the eldest daughter of Major Revell of Round-Oak, uear Egham». 
Tanto Angelo de Gubernatis como la Enciclopedia Inglesa repiten la misma can- 
tinela de siempre, agravada por ésta con el error de fecha (véase el lugar citado de 
nuestra Revista) del matrimonio de Gayángos; pero el primero con la frase •'ú vi- 
sita TAfrique pour la premiere fois» y la segunda, con la de «he has made repea- 
ted visits to the African coast» estaban en camino de la verdad. Y de estos ye- 
rros no se ha librado ni el mismísimo James Fitzmau rice- Kelly, quien, á pesar de 
su exquisita diligencia, ha estampado, al trazarla biografía de Gayángos, este pá- 
rrafo, que apenas contiene una palabra de verdad, t Folíowing upon a tour in North 
África he visited England in 1828 and, shortly afterwards, married Miss Fanny 
Revell, of Round-Oak, Windsor, whom he had met when travelling in Algiers. 
On his return to Spain he entered the Treasury, and, in 1831, bacame Interpre- 

(') A primera vista parece que hay contradición entre las noticias qne dá Estébanes eu bob 
cartas acerca de este italiano gcnovés, Vicecónsul de Ti^nez, y el hecho de afirmar yo en la pági- 
na 16, nota 1 que el antecesor Vicecónsul de D. Pascual fué D. Pedro Ortíz de Zugaeti; pero la ex- 
plicación del hecho es niny sencilla. Como Ortlz de Zugasti pasó á Cóusul geueral de Trípoli y 
D. Pascual fué nombrado Vicecónsul de Túnez en 14 de Octubre de 1841 y pidió licencia de cua- 
tro meses, que después le fué ampliada hasta el punto de que ílgrura aún como Vicecónsul nom^ 
brado en la. Guia de JorasteroB en Madrid, para ti año de liféS, resulta que dicho viceconsulado 
estuvo un año poco más ó menos sin ser desempeñado de un modo efectivo por D. Pascual, Vice- 
cónsul nominado, qne no llegó á tomar posesión de su cargo. Durante ese lapso de tiempo debió 
de estar desempeñado interinamente y de un modo efectivo, supliendo la falta de Gayángos, por 
genovés de quien habla Estébanez. 



y 



BIBLIOTECAS Y MUSE0Í5. 1 1 5 

Entonces le escribió Estébanez esta carta : 

tMálaga, 28 de Agosto de 1848. — Querido Presidente: He recibido la tuya 
del 22, que principia sin cruz y concluye con la fecha, costumbre que viene en 
son de hallarte entre gente aljamiada si no turquesca. He sabido de tu familia por 
el vejete Sum es fui, y le he hecho un encargo para Pozuelo, que voy á repetír- 
telo en este lugar: es saber si al modo de insacular en tu bolsillo alguna noveleja 
de Solórzano ó Salas Barbadillo, ó algún romancerillo de tercer orden, te has em- 
bolsado dos pañuelos mios y con mi propia marca. Si hay algo de esto, no los 
pierdas cual los has adquirido, y consérvalos para traédmelos llenos de dátiles.» 

»Ya sabía yo que eso andaba escaso de gangas; mas, sin embargo, no te ven- 
drás sin algún alón ó pechuga de alguna cosa muy buena.» 

de deseo feliz pasaje para Tánger^ Tetuán y Larache. Puesto que manejas 
la pluma con soltura, tráete algunos perfiles de las fortifícaciones antiguas de estos 
tres puntos, singularmente del Castel de Genoveses que defíende la entrada del 
río Lucus.' es regular que entre las curiosidades de Tánger, halles en algún álbum 
ó cuadernos algo de esto.» 

«Te encargo que no te olvides de mí en cuanto á adquisiciones de antiguallas 
árabes, singularmente en cuanto á trataditos militares, pues si me trajeses un 
Tortosí, me bebía contigo una botella de Champagne. En ñn: ten tu por mis 
cosas esta oficiosidad é interés que por esta esclavitud en que me tienes, tengo 
yo por las tuyas. Digo esto, porque has regalado el Prescott (i) á Bedia (2), sa- 
biendo tú que yo no lo tenia. Al oir esto, deberías caer postrado de hinojos y 
decir como Nabuco: f Mi perdona, mi perdona.» 

Dios saque á salvo tu castidad dorsal de la antigua Tingitania..,.» 

Más de una desagradable sorpresa llevóse D. Pascual en este viaje. 

Cieno día fué invitado á comer por uñó de los más altos personajes marro- 
quíes, quien al comenzar la comida, le dijo: «Cristiano, te voy á dar sopa 
de gusanos.» Alarmóse Gayángos al oirlo, creyendo que esto fuese costum- 
bie entre los moros y no se tranquilizó hasta ver que la sopa era de fideos 
finosy cortados muy menudamente. 

Pero de sorpresas y sustos resarcióse Gayángos con la cosecha abundante 
que de todo género de cosas hizo en África. De allí trajo objetos de loza, 
telas, joyas y antiguallas orientales, de todo cuanto vio, porque todo le in* 
teresaba, y principalmente, gran número de manuscritos arábigos, que for- 
maron, en unión de varios que ya poseía, copiados unos y adquiridos otros 
en y fuera de España, algunos, como hemos visto, en comandita con Esté- 
banez, la base de su, con el tiempo, riquísima colección oriental, sección de 



ter to the Foreign Office. For political reasons he resigned in 1836, rending in 
England till 1841, when he was named Professor of Oriental Langueges at the 

Central University of Madrid». (Revue hispanique publié par R. Foulché- 

Delbosc, núm. 12, París, Novembre 1897, p. 337). 

(i) Guillermo Hickling Prescott. 

(2) Enrique de Vedia. 



r 




ii6 REVISTA DE ARCHIVOS, 

su biblioteca, que al ser comprada por el Gobierno español (i) con destino 
á la Biblioteca de la Real Academia de la Historia , en donde al presente se 
conserva, se componía de 300 á400 manuscritos y i.ooo volúmenes impre- 
sos, sin contar 107 obras impresas y algunos manuscritos que D. Pascual 
regaló generosamente al poco tiempo. Antes había hecho otros donativos, 
entre ellos el de cuatro libros árabes impresos en Túnez. Y tal era su deci- 
dida afición á estos estudios que continuó en los últimos años de su vida 
adquiriendo en Londres manuscritos y libros orientales, los que al morir 
D. Pascual, han sido donados á la misma Academia, con piadoso despren- 
dimiento, por sus hijos D.' Emilia y D. José y su hijo político D. Juan Fa- 
cundo Riaño, el día 19 de Octubre de 1897, para que se unan á dicha 
colección: este donativo consiste en 219 artículos, distribuidos en 46 tomos 
manuscritos de varias materias, en árabe, turco, hebreo, persa, sanskrito, 
indostani, chino y otras lenguas orientales; 123 volúmenes impresos de ma- 
teria análoga y 50 folletos (2). Además, acaban de hacer otro donativo im- 
portante, una rica colección de objetos arqueológicos y prehistóricos de 
bronce, de gran precio por su rareza, romanas, dos astrolabios árabes (3), 
joyas arábigas con inscripciones, sortijas y otros objetos de oro, plata y 
barro, que pertenecieron á su difunto padre, juntamente con algunas cosas 
que pertenecían á ellos mismos (4). Enseguida hablaré del monetario. Tal 
fué Gayángos orientalista. 



(1) Por Real decreto de 22 de Noviembre de 1895 en la cantida de 60.000 pe- 
setas. 

(2) En la colección de Gayángos hay algunos libros notables por la corrección 
de su texto, por su rareza, por contener autógrafos de escritores musulma- 
nes, etc., como se verá más adelante al hablar en diversos lugares de la genero- 
sidad de Gayángos con los orientalistas. D. Francisco Codera ha dado á conocer 
un Autógrafo del historiador Aben Alkadhi (que figura en dicha colección) en 
el Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo XXIX, Julio-Septiembre, 
1896, cuaderno I-III, pág. 182-192. 

(3) Uno traído por Gayángos de su viaje á África y otro hallado en un derribo 
del Albaycín de Granada y adquirido también por D. Pascual. Los dos se descri- 
ben y estudian en las págs. 400 y 407, tomo VI, Madrid, 1876, del Museo Español 
de Antigüedades^ por el Excmo. Sr. D. Eduardo Saavedra, en su curiosa mono- 
na acerca de los Astrolabios árabes que se conservan en el Museo Arqueológico 
Nacional y en la Biblioteca de Palacio y en colecciones particulares. Los dos van 
reproducidos en la lámina correspondiente. 

(4) Acerca de ellas ha escrito una monografía el citado D. Eduardo Saavedra 
con el título de Joyas arábigas con inscripciones y inserta en las páginas 471-482, 
tomo I, 1872, del Museo Español de Antigüedades, En la lámina correspondiente 
que acompaña á este trabajo aparecen reproducidas como del Sr. Gayángos las 
señaladas con los números i, cornerina veteada; 2, ónice; 3, oro; 4, oro esmal- 
tado; II, cornerina opaca; 12, calcedonia; 14, cornerina; 15, calcedonia oscura; 
16, cornerina; 17, oro; 18, oro; 19, ágata; 20, oligisto; ,21, cornerina; 22, ágata; 
26, calcedonia; 27, cornerina; 28, pasta, y 36, jaspe verde: como de D. Juan Fa- 
cundo Riaño los 35, plata, v 37, bronce; y como de D.* Emilia de Gayángos de 
Riaño el 38, plata. Además, en el texto de la monografía se estudian como de 



^y 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 117 

Mas de lo genérico de esta denominación debo pasar á lo específico de 
Gaydngos arabista. 

Y ¿quién le había de decir que la traducción de la Historia de las dinas- 
tías mahometanas en España (i), con tanta fe, amor y fatigas trabajada, se- 



D. Pascual al tratar del número 10, una sortija de bronce; del 19, otra de latón; 
del 29. un sello; del 32, una plgnchita de nácar de una sortija, y de 35, un talis- 
mán de plata. 

(1) The history of the Mohammedan Dynasties in Spain; extracied from the 
Nafhu-t-tíb rain Ghosni-l-Andalusi-r-rattíb wa Tárikh Lisánu-d-dín ibni-1- 
Khattíb, by Ahmed ibn Mohammed Al-Makkarí, a native of Talemsán. Transía- 
ted from the copies in the library of the Brítish Museum, and illustrated with 
crítical notes on the history, geography, and antiquities of Spain, by Pascual de 
Gayangos, member of the Oriental Transiation Committee, and late professor of 
araoic in the Athenseum of Madrid. In two volumes. London: printed for the 

Oriental Transiation Fund of Great Britain and Ireland 4.*^ m. 

VoL /. MDCCCXL.— TAtf translator's preface (VIÍ-XXX págs.), en el que 
Gayangos cita como historiadores españoles que le han precedido al morisco Mi- 
guel de Luna, al Arzobispo D. Rodrigo, á Casiri, D. Faustino de Borbón, vulgo 
Muscat, y I). José Antonio Conde, y expone sucintamente (pág. VIIl-XII), para 
desterrar la fábula y contradicción ae que se ha alimentado la historia de nuestra 
Eldad Media, una severa censura de ellos, poniendo de relieve principalmente la 
falta de crítica de Muscat en sus Cartas para ilustrar la Historia de España y im- 
presas en Madrid en 1796, y juzgando en síntesis desfavorablemente la obra de 
Conde (págs. X-XII), en quien reconoce el mérito de habernos dado una historia 
completa y la primera de los musulmanes españoles, sacada de autores árabes, 
especialmente el tomo 2.^, que es una versión del Karttás; pero obra que es 
monstruo informe de heterogéneos materiales sin crítica ni notas aclaratorias, 
falta de la cita de autoridades y fuentes, plagada de repeticiones y contradicciones, 
en la que un mismo acontecimiento es referido á veces de vanos modos y nom- 
brada de varios modos una misma persona , si bien en parte algunos de estos de- 
fectos son hijos de no haber tenido Conde á su disposición más gue los manus- 
critos árabes de la Biblioteca del Escorial, insuficiente para el estudio de la historia 
y geografía de la Península durante su ocupación por los musulmanes, por haber 
descuidado nuestros gobiernos la adquisición de manuscritos árabes para reponer 
las pérdidas que ocasionó el incendio en dicha biblioteca, adquisición que han 
hecho oirás que cuentan con doble y triple número de volúmenes que la del Es- 
corial, tales como las de París, Viena y Leyden. Además, que parte de esta con- 
fusión é incorrecciones se debe á los copistas y compiladores de los trabajos de 
Conde después de su muerte, acaecida en 1820. Resume su juicio en estas pala- 
bras: cEl lector podrá formar idea del grado de confianza que merece la más 
moderna de las obras acerca de la historia de los musulmanes españoles». Lue^o 
enumera las copias del Almacari de que se ha servido para traducirlo al ingles. 
En extraño suelo y en extranjera lengua tuvo que escribir Gayangos la obra 
aue ahora examino para evitar el escollo que ofrecían en nuestro país á esta clase 
úe publicaciones la escasez de medios económicos, las malas pasiones ó la indife- 
rente apatía. Algo de esto dice Gayangos (págs. XII y XIII), traduzco: c Apenas 
conocía yo la lengua arábiga lo suHciente para leer sus escritos históricos, cuando 
me persuadí de que hasta que éstos fuesen impresos, ajustándose á sus originales 
traducidos literalmente , y sus relatos comparados con los de los cronistas cristia- 
nos, ningún progreso notable se haría para la dilucidación de la historia de Espa- 
ña. Comuniqué mi idea al venerable Presidente de la Real Academia de la Histo- 
ria de Madrid (*), quien no solamente convino conmigo en la necesidad de tal 
empresa, sino que me indicó el medio de poder realizarla mejor, exponiéndome 
al mismo tiempo el plan de un proyecto semejante que alguna vez había ocupado 

(*) Enlo el Excmo. Sr. D. Martin Fernández de Navarretc. 



Vs 



1 1 8 REVISTA DE ARCHIVOS, 

gún se echa de ver por sus cartas, «enriquecida, como dice muy bien un doc- 
to académico, discípulo suyo, con notas y pasajes de muchos otros autores 



seriamente la atención de aauel docto Cuerpo. Como no tuviese éxito una peti- 
ción mía, me vi obligado á aiferir, ^a que no á abandonar enteramente mi em- 
presa. Entonces fué cuando por primera vez pensé en traducir la historia de los 
mahometanos españoles por Ahmed Al-Makkari. Supe que, por mandato de Car- 
los IV, había sido enviada á Madrid ya en 1816 copia de esta obra, sacada de un 
manuscrito de la Biblioteca Real de París y hecha bajo la inspección de los céle- 
bres orientalistas franceses De Sacy y Langles; y, aunque Óonde, para uso del 
cual se hizo dicha transcripción, nunca pudo afirmar nada de su paradero, espe- 
raba yo todavía poder hallarla rebuscando en las bibliotecas. Frustróseme igual- 
mente esta esperanza y, á pesar de mis personales esfuerzos y mis diligentes pes- 
quisas, aun no he podido averiguar qué ha sido de ella. La fortuna hízome cono- 
cer por aquel tiempo á un caballero hannoveriano, el Dr. Federico Guillermo 
Lembke, autor de una excelente historia de España (*), poseedor de una copia de 
Al-makkari, diligentemente cotejada por él con las de Gotha y París. Lo^ré que 
se me prestase el manuscrito, lo transcribí íntegro y poco después '.omence á tra- 
ducirlo al castellano, traducción que había casi acabado é ilustrado con notas y 
copiosos extractos de otros manuscritos árabes existentes en bibliotecas públicas, 
ó de mi propia colección, cuando, en una de mis visitas á este país (i), tuve el ho- 
nor de ponerme en relación con el Presidente de la «Sociedad de Traducciones 
Orientales», quien benévolamente me sugirió la idea de ofrecer á la Comisión una 
traducción de la obra de Al-makkari, de la cual obra debía de haber copias en la 
Biblioteca del Museo Británico. Aceptado mi ofrecimiento, fíjé mi residencia en 
Londres (2) y comencé la versión al melés, lengua que , por fortuna para el cum- 
plimiento de mis deseos, conozco regularmente en virtud de relaciones de familia 
y de mi larga residencia en este país». — Some account of the author and his 
writings (XXXI-XXXIV págs.), narra la vida del autor y enumera sus escritos. — 
Contents (XXXV-XXXIX págs.)— Texto de la traducción (1-300 págs. )— iVb/eí and 
lllustrations (301-548 págs.) — Appendix: A (III-XXVII págs.) I. The Life of 
•Abdu-1-malek Ibn Zohr. II Abu Bekr íbn Zohr. III. Ibn Báieh (vulgo Avem- 
pace). IV. Abú-1-walid Ibn Roshd (vulgo Averroes). V. The Life of Ibn Joljol, 
vidas todas traducidas de la obra de Ibn Abí Ossaybiah, núm. 7.340 del British 
Museum; B (XXVII-XXXIX págs.). Extracts from the historical work of Wa- 
liyyu-d-dín Abú Zeyd 'Abdu-r-rahmán Ibn Khaldún Al-hadhramí Al-ishbílí 
Al-málekí; C (XXXIX-XLII págs.) An account of Al-hakem's Library and ist 
destruction, extracted from the work of Sá'id, of Toledo; D (XLII-L págs.) Ex- 
tract from the Kitábu-l^iktifá fi akhárx-l-kholafá (the book of sufftciency on 
the history of the Khalifs), que contiene una relación de la conquista de España; 
E (L-XC págs.) Extracts from an historical work entiiled AhadilhuA-imámati 
wa-/-5iyajflíi (traditionsofcommandraent and governmeni). El número de estos 
extractos es de 39, relativos la mayor parte á Musa Ibn Nossejrr. — A Chronolo- 
gical Table of the principal events recorded in this Translation or in the Notes 
(págs. XCI yXC\\).^Additions ¿iníf Correcí/o?f í(XC II I-XCV págs.) 

VoL II, MDCCCXLIII.Cortíffn/i (V-XII págs.)— Texto de la traducción (1-392 
páginas). — To the reader (Diciembre, 1842), (pág. 393 y 394), dando cuenta de las 
nuevas fuentes de información encontradas, y añade: cCuando estuve últimamente 
ne Oxford hice abundantes extractos de un volumen (Bodl. Lib. No. CXXXVIl), 
que contiene la historia de Abdallah, séptimo sultán de Córdoba, de la dinastía 
ae los Omeyyas, por el celebrado Abú Mewán Hayyán Ibn Khalaf Ibn Huseyn 

(') GtBChichit v(m Spain, Hamb. 1831, formando parte de la colección histórica titulada Get^ 
ehtehte der Europaischen Staaten^ by Heeren and ükcrt. 

(1) Debe de referirse á la del año 1835. Vid. la p. 659 del tomo 1, 1897, de esta Rrtibtá. 

(2) Hé aquí por declaración propia uno de los motivos inmediatos ú ocasionales que decidle- 
Olí a Qa^'áugos á salir de España. Vid. la p. 561 del mismo tomo. 



T 

> 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. no 



árabes, hasta entonces inéditos; primera piedra para fundamentar los estudios 
^erios de la historia de la España musulmana, tan desviados de su verdade- 



Al-uroawí, conocido por el sobrenombre de Ibni Hayyán»; y luego: tYo estoy 
también obligado á mi estimado amigo Dr. R. Dozy, de Leyden, por una exacta 
transcripción de aquella parte de la obra de An-nuwayrí, que trata de los Bení 
Omeyyas de España, y del capítulo de la historia de África de Ibnu Khaldún, que 
contiene la cronología de los emires ó gobernadores de los mahometanos en Es- 
paña bajo los Califas». — Notes and Illustrations (3QS-544 pág.) — Appendix: <A (III- 
VIII pág.) Extracts from the historical work entítled, tTraditionsof Command- 
ment and Government*, relating to the murderof 'Abdu-l-'aziz. Son cuatro extrac- 
tos; B (VIIl-XXII págs. ) Extracts from ihe Jaclh'watu^l-muktabis ft Táríkhi 
rejáli^l^andalus (a sparkle of fire from the steel on the history of the illustrious 
men of Andalus) by Abú 'Abdillah Mohammed Ibn Abí Nasr Fatúh Ibn 'Abdillah 
Al-azdi Al-homaydí, of Cordova. Son nueve extractos; CIXXII-XLVIII pág ) 
Extracts from the historical work entiiled Kitábu-l-iktifá fi akhhári-l^kholafá 
(ihe book of suficiency on the history of the Khalifs) , containing a concisc 
account of the history of Mohammedan Spain, from the death of Al-nakem Al- 
raustanser-billah, the ninth Sultán of Cordova, till the arrival of the Almohades; 
D (XLIX-LXXX pág.) Extracts from the history of the Berbers by Abíc Zeyd 
'Abdu-r-rahmán Ibn Khaldún (Brit. Mus. No. 9 575), respecting the conquesis 
and scttlcments of the Al-muwáhhedún (or Almohades) in Spain. — Chronological 
and Geneaiogical Tables (LXXXUKCU pág.)— /«rfejr (XCIII-CLXVIII pág.) Lisi 
of Arabic Works cited-of Spanish Vords, of Arabic derivation, which occur in 
the Translation, or are explained in the notes. Additions and Corrections 
(CLXIX-CLXXII pág.) 

Como se ve, las deñciencias de Almacari en ciertas noticias y períodos de la 
historia, las suple y completa Gayángos con dichos Apéndices, en que publica 
todos esos fragmentos de otros historiadores árabes, y con Notas é Ilustraciones 
críticas, históricas, geográñcas y arqueológicas, principalmente destinadas á co- 
rroborar, refutar ó rectificar aserciones, y en aquellos y estas corrige errores de 
sus predecesores, algunos de Casiri y muchos de Muscat y Conde , a quien recti- 
fica al tratar del castillo de Bobashter í*) (v. las pág. 437 y 438 y el Apéndice JB, 
pág. XVIII del vol. II). 

Abundando en las ideas expuestas sobre la obra de Conde, decía años des- 
pués: «Mucho dudamos que (^onde hallase en escritos arábigos la historia del 
moro Abindarráez, ni él lo dice tampoco de una manera explícita. Es cierto que 
la inserta al fin de su Historia de la dominación de ¡os árabes^ como si fuese tra- 
ducción de aquella lengua; pero también es preciso advertir que la obra de Conde 
no siempre está sacada de libros arábigos; hay en ella, y principalmente en su 
tercer tomo, una gran parte tomada de nuestras crónicas. Ningún manuscrito 
hay en el Escorial posterior á la última mitad del siglo XIV oue trate de Historia 
de España, y sin embargo, la historia de Conde nos presenta la serie no interrum- 
pida Je los reyes de Granada hasta la toma de dicha ciudad, sacada de la crónica 
de los moros de Pulgar y de otras fuentes cristianasi. (Historia de la literatura 
española^ por M. G. Ticknor, traducida... por D. Pascual de Gayángos... y don 
Enrique de Vedia. Toma tercero. Madrid, 1854, pág. 547). 

(•) Conviene advertir que lii situación de este castillo es precisaíneute la piedra negra de los 
errores esenciales do la historia de los musulmanes españolea. Casirt (BibL Arab. HÍ9p. Eacur., 
t. /i, 1770, p. 46, 47 y 200), leyó Bexcar y entendió Huesear, situándolo al extremo Nordeste de la 

Í^rovlneia de Granada. Después tropezó en el mismo nombre de Barbaxfcr ó Bobastro, y con peor 
ortona, D. José Antonio (onde en su HUtoria de la domivacvki de los áraben en Esjjoña, creyendo 
que Barbaxter era Barbastro de Aragón, haciendo asi al Norte de España teatro de las hazañas de 
Oniar ben Jafsun, con lo que embrolló completamente esta parte de )a historia. Estos errores pa- 
itaron á las obras de historiadores españoles y extranjeros Asi D. Miguel Lafuente Alcántara, al 
afírmar en sn fíUtoria de Granada, comprendiendo la de fntjt cuatro provincias, t. JI, 1844, p. 148, que 
dicho caudillo murió en Huesear siguió á Casiri, si bien Gayángos dice en sus notas a la Crémi- 
ca rUl nuyro BaH», 8." de la p. 60, t. VI JJ, 1862, de las Mem. de la R. Ácad. de la HUt., oue Lafnente 
opinaba que aquel célebre castillo estuvo donde hoy se descubren las ruinas de Villa verde, lo 



120 REVISTA DE ARCHIVOS, 

ro cauce por la desbarajustada obra de Conde o, había de ser precisamente 
piedra de escándalo para el eminente arabista holandés Reinhart Dozy? Es 
verdad que nosotros adolecíamos, por desgracia, de una funesta traducción 
científica en lo tocante á estudios arábigos, primero con las tramoyas de 
embaucadores y falsarios como Alonso del Castillo, Miguel de Luna y 
Faustino de Borbón, y posterioment;e, no con la incompetencia, que en esto 
exageró Dozy, sino con la mala fe literaria de D. José Antonio Conde, 
que cortaba, en vez de desatar, las dificultades ( i ) , orientalista que pasaba 



(i) Convendría hacer con las obras de todos esos malhechores literarios algo 
parecido á lo que hizo D. José Godoy Alcántara en su Historia critica de los fal- 
sos cronicones^ premiada por la Real Academia de la Historia, Madrid, 1868. De 
ella podría aprovecharse para nuestro ob¡eto todo lo que expone relativo á los 
plomos del Sacro-Monte de Granada y sus falsificadores Alonso del Castillo y 
Miguel de Luna (págs. 8-10 y 44-128) y lo que se refiere á Faustino de Borbón 
(págs. 326-31). Además, hay por ahí dispersos algunos materiales: las criticas de 
Dozy, especialmente contra Conde; el prólogo y traducción del Almaccari hechos 
por Gayángos, y las rectificaciones de éste en su estudio acerca de la crónica del 
moro Rasis y en sus interpretaciones de algunos monumentos árabes epigráficos 
y en las notas que puso al ejemplar impreso de su biblioteca, que menciono en- 
seguida; las ligeras observaciones de D. Emilio Lafuente Alcántara, (pá^s. 14 y 1 5 
de su Discurso de contestación al de recepción de D. José Moreno Nieto, leído 
ante la Real Academia de la Historia el día 29 de Mayo de 1864; Madrid 1864), 
trabajos que unos más, otros menos, contienen severas censuras de nuestros fal- 
sarios y embaucadores, y tres estudios de D. Francisco Codera, á saber: el Dis- 
curso leído ante la Real Academia de la Historia en su recepción pública el día 
20 de Abril de 1879, Madrid, 1879, P^S^. 3-5 y 55-60 especialmente, contra la 
autoridad de Conde, y dos informes: uno sobre la historia de Caravaca y de su 
Santísima Cruz por D. Quintín Bas y Martínez fBoL de la R. Acad. de la His- 
toria,^ tomo vlll, cuaderno VI, Junio 1866, págs. 429-39) y otro acerca de 
D F, de B. y sus Cartas para ilustrar la historia de la España árabe (en el 

cual significa que corrigió su primera opinión. D. Modesto Lafueute y D. Pascual üladoz, el pri- 
mero eu su nistoria general de España, part. II, cap. XII-XIV, y el segundo en su Diccionario geo- 
gráfico, art. Barbaétro, copiaron los yerros de Conde, lo mismo que hicieron los historiadores ex- 
tranjeros, singularmente Mr, Carlos Romey en su Historia de España, part. II, cap. XIII, XIV y XV. 
Los yerros de estos autores se han desvanecido merced al progreso ac los estudios históricos y 
principalmente por los trabajos de Gayángos, Dozy, Simonet y Estébauez Calderón. Pero consto 
que de Qayángos son las primicias en este asunto, y que contra lo aseverado por D Federico de 
Castro, no «cabe al docto catedrático de Leyden la gloria de haber fijado el centro de las opera- 
ciones del Viriato andaluz», porque se le anticipó Gayángos. Dozy, en sus obras Histoire y Recher- 
ches sitúa Bobastro en las antiguas ruinas de Singilia, denomtnndas el Castillón. D. Francisco 
Javier Simonet continuó el camino de Gayángos y Dozy y combatió el error de conde en la nota 
de la p. 147 do su Descripción del reino de Granada bajo la denominación de los Xaítritas, Madrid, 
1860, lo mismo que hizo D. Serafín Estébauez Calderón en la Epitlola aljamiada, á medias, de un 
tal que se encuentra en paseo á otro arab izante que se ve á ojos vistos, en pleno fruto y fior, como limo- 
nero tropical, dirigida á Simonet para felicitarle por dicha Descripción, y publicada en 1861 por 
varios periódicos de Madrid y últimamente reimpresa con oí titulo de Geograjia arábigo-hispana 
en la Colección de escritores casteUanos, p. 225-349 del t. V, Novelas, cítenlos y articulas, Madrid, 
1893, de las Obras... ya citadas de D. Serafín Estébanez Calderón. Además, Estébauez, en su men- 
cionada EpUtola y Simonet en sus artículos titulados Una expedición á las ruinas de Bobastro, car- 
tas dirigidas al Illmo. Sr. D. Aurcliano Feniñndez-Guerra (Insertas primero en las pág. 410 y 
411, 438, 443 y 475 del 1. 1, 1870, de la Umíracióv Española y Americava, de Madrid, y después, notable- 
monto corregidas y aumentadas en La ciencia cristiajuí, revista quincenal, Madrid, 1877, voJ IV, 
p. 217-27, 309-22 y 494-506, y vol. V. n. 136-47). disienten de Dozy y colocan á Bobastro on las Me^as 
de Villarerde, opinión á que se adhiere D. Federico de Castro én la ñola III que ha puesto á su 
traducción do la Historia de los musulmanes españoles, de Dozy, t. JI, Madrid, 1877. p 431-86 y con 
la que parece estar conforme D. Antonio Machado y Alvarez, á quion se debe la traducción de las 
Invesligacionea acerca de la historia y de la literatura de España durante Ui Edad Media, do Dozy, 
Sevilla, 1878, nota 1 de la p. 412. £1 mismo Sr. de Castro apunta la idea de que nu anticuario, do 
quien el nombre calla, opina que Bobastro debía de estar en el sitio que boy ocupa el castillo 
de Antequera, 



T 

• 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 121 

como autoridad indiscutible y que tan pernicioso inñujo ejerció en historia- 
dores nacionales y extranjeros. Dozy, un tanto predispuesto contra todo lo 
procedente de arabistas españoles, caliñcó también varias veces con palabras 
duras trabajos ó traducciones de Gayángos , lo que contribuyó quizá á que 
éste no fuera apreciado cual merecía como arabista y á que su traducción de 
Almacari circulara poco entre nosotros, aun descontada la particularidad 
de estar escrita en inglés, lengua no muy conocida en España y menos co- 
nocida todavía en la época de la publicación de aquella. 

Las obras en que Dozy critica acerbamente traducciones y aserciones 
de Gayángos y de otros orientalistas de dentro y ñiera de España, como 
Conde, á quien fustiga implacablemente, casi siempre con razón en el fondo, 
Lafuente Alcántara, Hoogvliet, son principalmente sus Recherches ( i), y su 
Historia de los Abbadies de Sevilla^ (2). Por de pronto hay que advertir, 
en honor de la verdad, que no fué Dozy el primero que se rebeló contra la 
autoridad de Conde. Se le adelantó Gayángos al traducir la citada obra, 
censurándole en síntesis en el prólogo, y corrigiéndole casuísticamente, ya 
en el curso de la traducción que nos ocupa, ya en su Memoria sobre la cró- 
nica del moro Rasis, ya en inscripciones que interpretó ¡3), lo cual hizo 



mismo Bo/., tomo IX, cuaderno V, Noviembre 1886, págs. 337-43), probando en 
el primero que las noticias que á los autores árabes se atribuyen por D. Faustino 
de Borbón, relativas á los primeros años de la dominación musulmana en Murcia 
y su provincia, no pueden proceder de tales fuentes arábigas, y en el segundo, 
de un modo general, que si dichas cartas no están escritas con textos ñngidos en 
su mayor parte por el autor, carecen por completo de autoridad por apoyarse en 
documentos no conocidos y cuya existencia es muy poco probable. Algunos han 
tratado de defender ó disculpar las faltas de Conde, entre ellos D. Agustín Duran 

(págs. 650 y 6$i de su Romancero general Tomo IIj Madrid, 1851. Tomo 

XVl de la Biblioteca de Autores Españoles de Rivadeneyra), D. Manuel Ma- 
lo de Molina (págs. XXXVI-XL de su Rodrigo el Campeador Madrid, 1857), 

D. Emilio Latuente Alcántara (en sus Inscripciones árabes de Granada Ma- 
drid, 1859, P^8- ^^' y ^^ ^" citado Discurso de contestación, págs. 17-19), D. Fran- 
cisco Fernández y González y D. Federico de Castro, traductor de la Historia de 
los musulmanes españoles, ya citada, en sus notas á los tomos I, pá^. 312, II, pá- 
ginas 245, 246, 428 y 431, y III, págs. 463-8. (Vid. también España árabe. Colec- 
ción de obras arábigas originales Tomo L Historias de Al-Andalus, por Aben- 

Adhari de Marruecos, traducidas por el Dr. D. Francisco Fernández y Gon- 
zález, Granada, i8óo, págs. 148 y 149, 172 y 173» 184 y 183) y D. Antonio Machado 
y Alvarez, traductor de las Investigaciones acerca de la historia y literatura de 
España durante la Edad Media, también citadas, en las páhs. XVII y XVIII de 
su prólogo al tomo I. 

(i) Kecherches sur Vhistoire politique et littéraire de V Espagne pendant le 
moyen age par R. P. A. Dozy, tome i.w (i.*" edición) (no se publicó el 2."), Ley- 
de, 1849. — 2.* edic, 1860, 2 tom. — 3.* edic, 1881, 2 tom. — Tenemos una traduc- 
ción castellana de esta obra: Investigaciones acerca de la historia y de la litera- 
tura de España durante la Edad Media po» R. Dozy, traducidas de la 2." edi- 
ción y anotadas por D. Antonio Machado y Alvarez. Sevilla, 1878, 2 tomos (De 
la Biblioteca cientifico-lit erarla de Sevilla). 

(2¡ Scriptorum Arabum loci de Abbadidis nunc primum editi a R. P. A, Do- 
zy. Lugduni Batavorum: /. /, 1846; /. //, 1852, /. ///, 1863. 

(3) Como veremos en el capítulo; Gayángos académico. 



122 REVISTA DE ARCHIVOS, 

después Dozy de una manera sistemática por medio de un concienzudo y 
minucioso análisis; crítica severa , templada en Gayángos, destemplada en 
Dozy, que aquél extendió sucintamente á todos los falsarios españoles y con 
detenimiento á Faustino de Rorbón (vulgo Muscat), á quien aplicó en las 
notas de la traducción que examino y en un ejemplar desús Cartas para 
ilustrar la historia de la España árabe ( existente en la Biblioteca de nues- 
tro D. Pascual, en el que señaló los textos que le parecían falsificados ó 
sospechosos, que son los más) el mismo método analítico empleado por 
Dozy contra Conde. El elemento crítico en los estudios arábigos de que tan 
ufano se muestra Dozy, fué, pues, iniciado por Gayángos. 

Pero ¿compuso este con la traducción del texto de Almacari, ¡lustrado y 
adicionado con lo de otros historiadores, una historia crítica de los musul- 
manes españoles? Esta fué su vana pretensión. No le faltaban ciertamente 
alientos y competencia para emprenderla; mas no era dable escribirla con 
los falsarios, en vez de historiadores que le había precedido, con el reducido 
marco de investigación seria de Casiri, con la falsa hombría de bien de 
Conde, con la crítica negativa, descontentadiza y asaz desconfiada de Mas- 
den, todos cultivadores de un mismo campo de explotación, de donde había 
previamente que escardar la cizaña para recojér el trigo. Casi hubiera sido 
mejor considerar como no publicadas algunas de sus obras. Esta fíié la 
equivocación de Gayángos: ni aun hoy, después de la renovación investiga- 
dora y crítica, en que tantos han trabajado, con Dozy á la cabeza, tenemos 
ni la tendremos hasta pasado mucho tiempo, una historia crítica de los mu- 
sulmanes españoles. ¿Cómo escribirla en tiempo de Gayángos, en que por 
otra parte era menos profundo y positivo el criterio histórico, sin lagunas 
casi de períodos enteros? 

Mas viniendo al punto concreto de su vindicación (i), empezaré por 



(i) Nadie que yo sepa, ni el mismo Gayángos que ni una palabra quiso contes- 
tar, á lo menos públicamente, á los ataques destemplados de Dozy como si los ig- 
norase,* á pesar de los cuales continuaron, como vamos á ver, siendo amigos, ha 
tratado de la vindicación de aquél, á no ser que por tal quieran tomarse las vagas 
palabras de que Dozy, al hablar de la batalla de Calatanazor, regala fde paso al 
ilustrado orientalista Sr. Gayángos piropos no enteramente merecidos» (como es- 

(• ) I>os vecea, salvo error, he encontrado en escritos de Gagángos referencias á Dozy para co- 
rregirle, pero de un modo incidental, no pora rocliazar sus ataques. Una en las págs. 514-0 del to- 
mo primero, 1861, de la traducción de la Historia dt la Literatura Española, de Ticknor, donde al 

citar la obra de Dozy Eechcrches precisamente donde este )ia derramado contra él las más 

acres censuras, después de elogiarla como se merece, Imsta el punto de ciiliíicarla como obra bajo 
todos conceptos apreciabilüima le rebate la aserción deque los árabes españoles no tu\iescii 
poesía vulgar al alcance de las masas del pueblo; y, entre las varias razones que alega para afir- 
mar que la tenían, dice, acaso como recuerdo personal de su viaje ú África, «apelaríamos á las 

poesías y cantares que andan aún en boca del puelilo en Tánger, Tetuán, Arsila y otros puntos 

de la costa africana, alusivas muchas de ollas á Córdoba y Granada Otra en las págs. 756 y 757 

del tomo cuarto, 1855, de la Hcvista Española de Ambos Mundos, dunde combate la etimología del 
verbo b<Uanar oue Dozy da en la pag. 384 de su Dictionuaite detaillé des voms des rctements chez ks 
aro6e«(Am8teraam, 1846, 8.®) y escríbelas siguientes palabras: «este escritor, á quien serla In- 
justo negar laboriosidad y vasta erudición, peca á veccM por demasiada ligereza é incurre en 
errores de mucha trascendencia Muchas son las equivocaciones de este género que se encuen- 
tran en la citada jobra de Mr. Dozy, y sobre las cuales pudiéramos llamar la atención de los 
lectoresB 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 123 

decir que Dozy, mejor investigador que crítico, padecía en los primeros 
años de sus aficiones arábigas la manía de la crítica dura, como implícita- 
mente confesaba en los últimos de su vida, cuando á cargos que se le hacían 
por ciertos errores tomados de los autores árabes, contestaba que no se había 



cribe D. Antonio Machado y Alvarez en el prólogo, p. XXV, de su mencionada 
traducción de las Investigaciones.. ..)y 6 las frases ambiguas con que termina el 
siguiente párrafo relativo á la Historia de las dinastías mahometanas en España*. 
cNuestro respetable maestro D. Pascual Gayángos ha publicado hace algunos años 
una traducción de la misma, poniendo en su orden natural los capítulos del texto, 
y adicionando la parte histórica con colección de pasajes de otros historiadores, 
notas críticas y noticias biblíográfícas de inestimable valor. Ha hecho cuanto era 
necesario para atraer lectores europeos y servir á la historia de los árabes en Es- 
paña. A la altura en que se encuentra hoy el cultivo de las letras árabes en Eu- 
ropa, los estudios de modernos orientalistas españoles y extranjeros, ejercitados 
sobre textos diferentes, darán mayor luz, como esperamos, sobre la historia y la 
literatura de los árabes españoles; más con dificultad se producirá una obra sola 
de más nuevo y sostenido interés que la versión inglesa de las Dinastías musul^ 
manas de Al-Maccari. La prueba del acierto de nuestro ilustre compatriota en la 
elección del trabajo histórico publicado por la Sociedad Asiática de Londres, la 
suministra el hecho de haberse asociado en los últimos tiempos cuatro de los más 
distinguidos representantes del orientalismo en las naciones más cultas de Europa, 
para espigar, digámoslo así, el campo donde aquél había cosechado con tan en- 
vidiable fortuna. Grandes servicios se promete el orientalismo de la concienzuda 
publicación del texto de Al-Maccari hecha últimamente por los Sres, Dozy, Du- 
gat, Krehl y Wright (**); servicios que no serán completos antes de la esperada 
traducción de la parte poética y literaria omitida por nuestro compatriota; pero el 
nombre del respetado Gayángos se halla tan unido á la difusión en Europa del co- 
nocimiento de Al-Maccari, que en la conciencia y en el sentimiento del público, á 
pesar de la divergencia posible de opiniones, los mencionados orientalistas extran- 
jeros sólo parecerán continuadores de la empresa ilustre del sabio español». (Pa- 
labras de ü. Francisco Fernández y González en las págs. 51 y $2 de su Plan de 
una biblioteca de Autores Árabes Españoles y ó estudios biográficos y bibliográficos 
para servir á la historia de la literatura arábiga en España. (Publicado por la Re- 
vista Ibérica). Madrid: Imp. de Manuel Galiano: 1861, 8."d.) Palabras que son el 
eco de estas otras, que se habían escrito cuatro años antes, tratando del códice de 
Al-Maccari: «Sólo para apreciar su mérito indisputable, en lo que toca á los sucesos 
de Andalos^h^sia tener en cuenta que los eruditos orientalistas Dozy, Dugat, Krehi 
y Wright, se han dedicado á publicar una correcta edición del texto árabe. Gracias 
á éstos señores, podremos comprobar las traducciones contradichas del Sr. Gayán- 
gos y las citas que otros autores hacen de Al-Makkari, y de toda ellas podremos 
tal vez obtener la verdad histórica en las hazañas del Cid, y en los demás asuntos 

de la Península». [Rodrigo el Campeador por D. Manuel Malo de Molina, 

páginas XL v XLI). Por lo mismo que se ha guardado hasta ahora silencio en este 
asunto y podemos presun^r que el silencio continuaría indefinidamente y aun por 
siempre, si dejásemos paslr ocasión tan oportuna como la presente, por tratarse 
de una obra de reparadora justicia y por recaer los cargos de Dozy en un compa- 
triota nuestro, es mi juicio diamétralmente opuesto al de Fitzmaurice-Kelly, 
quien, acaso obligado por el reducido espacio de que disponía, ha dicho en el men- 
cionado trabajo, dando de lado á la cuestión: cTnis is not fit moment to denote 
its undeniable defects, ñor to revive the polemies scattered up and down the first 
edition of the late Professor Dozy*s Recherches. Gayancos steadily ignored the 
attack and his example may be foUowcd now that he ñas joined his old-time 
opponent in the Valleyí. 



(••) Refiérese á la obra Analecte» sur Vhistoire et la littérature des árabe* d'Es^pagne^ par 
Makkari, publléa par MM. R. Dozy, O. Dugat, L. Krehl ct W. Wright. Leyde, 1855-60, 2 t. 



Al- 



124 REVISTA DE ARCHIVOS, 

equivocado él sino Aben Aljatib, y añadía en su descargo, en carta á don 
Francisco Codera, que en la juventud se tiene el prurito de criticar á los 
predecesores. Este hecho es curiosísimo en las obras de Dozy. En la primera 
edición de sus Recherches^ tratando de los Tochibies de Aragón, admite 
dos reyes de esta familia, Mond:{ir y Yahya^ que reinan de 403 á 430; en 
la segunda, inducido á error por Aben Aljatib, que confundió tres biografías 
en una, corrige su primera aserción, apoyada por casi todos los historiado- 
res árabes que reñeren muy á la ligera estos sucesos, y da por sentado que 
no hubo más que un rey de esta dinastía, Mond^ir; en la tercera edición, 
en virtud de los trabajos numismáticos recientes en aquella fecha y después 
de discusiones por cartas con D. Francisco Codera (cartas que éste conser- 
va), admite que los reyes fueron tres, que casi todos los autores árabes re- 
fundieron en uno las noticias que tenían de Mondzir I y de Mondzir II, su . 
nieto, y que Aben Aljatib refundió en una las biografías ó lo poco que había 
encontrado referente á Mondzir /, su hijo Yahjra y su nieto Mondzir TI\\]. 
Del mismo modo erró Dozy al afírmar, apoyado en Aben Bassam, que la 
toma de Córdoba por Almotamid aconteció á fines de 462, contra la autori- 
dad de los historiadores Aben Jaldun y Abd-el-Wahid que le asignan la 
fecha 461, y que la toma de Córdoba por segunda vez no fué hasta el 471, 
contra la autoridad del mismo Aben Jaldun, que, en su capítulo sobre los 
Banu Chakíi^ar^ dice que acaeció en 469 ; y erró Dozy por no tener presente 
que hay monedas de Almotamid acuñadas en Córdoba en 461 y 469 (2). 
Vése cuan fácil es que la falta ó lo incompleto de los datos induzcan al his- 
toriador á lamentables desaciertos acerca de un punto concreto (3). 

(i) Véanse estos tres trabajos de D. Francisco Codera y Zaidin: Cecas arábigo^ 
españolas^ Madrid, 1874, 8.®, págs. 30 y 40, tirada aparte delaREv/sTA de Archi- 
vos, Bibliotecas y Museos, t. /F, num. 15, 15 de Agosto de 1874; Miscelánea de 
numismática arábigo-española publicada en La ciencia cristiana , revista quin- 
cenal, VoL VI, Madrid, 1878, págs. 158 y 159, y Los Tochibies en España: noti- 
cias de esta familia tomadas ae Aben tíaxam en el Boletín de la Real Academia 
de la Historia, tomo XII, 1888, 8.° d., págs. 490-502. Vid. también el Tratado 
de numismática arábigo-española, del mismo autor, Madrid, 1879, págs. 164-166 
y 170 y 171 y las Monedas de las dinastías arábigos-españolas por Antonio Vives 
y Escudero, Madrid, 1893, págs. LIV-LVI, 180-182 y 434 y 435. 

(2) Véanse los siguientes trabajos de D. Francisco Codera y Zaidin: los ya 
citados de las (^ecas, págs. 15, 16 y 20, y la Miscelánea (La ciencia cristiana. 
VoL V, 1877, págs. 371 y 372 y VoL VI, págs. 458-63), y el Estudio histórico- 
crítico sobre las monedan de los Abbaaies de Sevilla que publicó en el Museo 
Español de Antigüedades, tomo VI, págs. 123 y 124. Vid. también las obras cita- 
das Tratado de numismática.,, del mismo autor, págs. VIII, 135, 138, 142 y 144, 
y la de Vives, págs. XLIII-XLV, 14^, 146 y 440. 

(3) Los hechos pudieran multiplicarse; mas para que se vea cuan difícil es en 
las investigaciones históricas dar solución á ciertas dificultades y cuan necesario 
es no empeñarse en resolverlas, cuando faltan datos, es curioso un hecho que se 
relaciona con Dozy y con Gayángos. 

En el códice de Aben Aljatib que poseyó éste, j hoy es propiedad de la Real 
Academia de la Historia, la fecha de la copia está indicada en cifras árabes, que 
ni Gayángos ni Dozy pudieron entender: así lo hace constar Dozy en una nota 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 125 

Para quienes no comprenden las diñcultades que ofrece la lengua árabe, 
si se prueba que uno no ha entendido un texto, créese que nada sabe de 
ella; de donde resultaría que nadie sabría árabe, ni aun Dozy, pues como él 
mismo dice alguna vez, se necesita haber escrito muy poco para no haber 
tenido que rectificar algo. Merece registrarse, para que no se olvide, lo que 
le sucedió al eminente orientalista holandés, censor de Gayángos y aun de 
su paisano Hoogvliet con motivo de estudios de historia árabe de España ( i ), 
y cuenta que las equivocaciones de Dozy y las rectificaciones que hizo á sus 
equivocaciones y las rectificaciones que hizo á sus mismas rectificaciones, 
así como las en que atenuó ó rectificó lo que había corregido á Gayángos, 
no fueron hechas de primera intención, sino después de ser discutidas mu- 
cho consigo mismo y con otros arabistas. Por eso Dozy hubo de publicar 
su tercer tomo de la Historia de ios Abbadies casi con el solo objeto de 
corregir ó ampliar lo que había dicho en sus dos primeros tomos, y, 
después de publicado aquel hubo, en muchos casos, de variar de opinión, 
rectificando en el ejemplar de su uso ordinario (que posee D. Francisco Co- 



del tomo II de su Historia de los Abbadies, pág. 169: al terminar la impresión 
de este mismo tomo, creyó haber acertado la solución del problema , y en su 
Addenda et corrigenday al folio 263 escribió cNunc certo mihi constat, Codicem 
Ibno-1-Catibi, quem possidec Q. de Gayángos exaratum esse anno 895.... « tanto 
en esta nota como en una manuscrita que neura en la página 169 en el ejemplar 
que fué de su uso, explica las razones que le ilavaron á esta consecuencia, y ¡cosa 
smgular!, creyéndose en plena posesión de la verdad, resulta que no acertó el 
valor de ninguna de las tres ci/'ras, y aue la copia se terminó el miércoles 6 de 
safar del año 988: la prueba respecto á la unidad y decena la tenemos en que las 
cifras que las representan, coinciden con las que en el códice de Aben Pascual 
corresponden á estos números: pueden verse en el facsímile que figura en el texto 
impreso, donde se observa que las cifras de 8 y 9 son muy parecidas, pero sólo 
tomando la figura correspondiente por 8, resulta que el 6 de safar sea miércoles: 
esta correspondencia de las cifras nos resulta completamente igual por el cotejo de 
la foliación antigua de los códices de Aben Pascual, Aben Alfaradi, Aben Jair 
y ms. ar. n.^ 48 de de Real Academia de la Historia. 

Respecto á la centena resuelve la cuestión un folletito de seis hojitas, existente 
en la Biblioteca del Escorial, legajo número 1.933, cartapacio delta: este folletito 
está escrito á principios de rachebdel año 965: en él se ponen las figuras de las cifras 
de varios sistemas, coincidiendo en conjunto las unidades y decenas con las que 
constan en los manuscritos mencionados, de' los cuales no se habían podido sacar 
las centencis por no llegar á 200 los folios: en el folletito mencionado constan las 
centenas, resultando las cifras de 800 y 900 iguales á la de 20, es decir, como una 
omega (^), con la única diferencia de tener un rasgo en la parte inferior, la cifra 
de 800 como una coma nuestra, y la de 900 como una coma al revés: merced á este 
folletito pueden resolverse otras fechas de códices del Escorial, en la interpreta- 
ción de las cuales difieren Casiri y Derenbourg. 

(i) Recherches i.* edic, p. 151, véase el cap. que titula: Examen de Vou~ 

vraee de M, Hoogvliet sur l^histoire des Aftasides et sur la vie du poete Iben 
Abaoun^ en el que Dozy dedica 87 p. de nutrida impresión al esclarecimiento de 
muchos puntos importantes y obscuros de la historia de los reyes árabes de Ba- 
dajoz. La obra de Marino Hoogvliet lleva el título de Specimen e Litteris Orieti" 
tatibus, exhibens diversorum Scriptorum locos de Regia Aphtasidarum Familia 
et de Ibn Abduno Poeta, Lugduni Batavorum, MDCCCXXXIX. 



126 REVISTA DE ARCHIVOS, 

dera), por medio de notas manuscritas, innumerables cosas, que suyas ó 
ajenas, había corregido en él. 

El tomo III del ejemplar de uso de Dozy es una joya inapreciable por 
el desenfado de muchas rectifícaciones (i). Mas no quiero pasar en silencio 
las que hace en las notas manuscritas del tomo II de la misma obra: en una 
atenúa la crítica que en ella deslizó contra Gayángos, y en otra corrige lo 
que había dicho él mismo. Como esta corrección, además de curiosa es in- 
teresante para nuestra historia, la copio á continuación: 

Dice en nota á la pág. 22-»34) ^^^ "^^ significat, ipsum Alvarum Fa- 
nici Valentiam reliquisse, ut vertit Cl. de Gayángos, nam tune auctor scri- 
bere debuisset ^lüJI et Codex nimis bonus est quam ut admittamus libra- 
rium híc per errorem articulum omisisse; sed significant haec verba, illum 
virum qui sub Alvaro Fanici militibus imperabat, eius legatum (le lieutenant 
d'Alvar Fañez) Valentiam reliquisse, seque Alfonsi exercitui adiunxisse»: 
rectificando todo esto Dozy puso al margen: Lege Jjli^l. 

Aun en la primera edición de sus Recherches, que como se ha dicho es 
donde con más dureza ataca á sus predecesores, rectificó apreciaciones harto 
duras. Léese en la pág. 121, nota 3.*: «Le récit de la conquéte de TEspagne 
par les Almorávides, qu*on trouve dans la traduction anglaise d'al-Makkari 
i II, p. 296), est bien inexact; mais le reproche frappe le traducteur, si je ne 
trompe; car je douie qu'on trouve ce récit chez al-Makkari»; y en la pág. 707^ 
en las Additions et corrections^ dijo: «Page 121, note 3, ligne antépénultié- 
me. Cette observation a besoin d'étre modifiée. La substance de ce récit se 
trouve bien chez al-Makkari (voyez le texte dans le 15.® chapitre de mes 
Scriptorum Arabum loci de AbbadidisJ^ mais M. de Gayángos y a ajouté 
mefouledecircunstances», tomadas sin duda de otros autores. Dozy, que 



'" . . * 



99: 



(i) Véanse algunas. Pág. i2,lín. 11, dice, pro -J^ Jj^| lege ¡j^ Jj[£j| 

y al margen, de letra de Dozy, Non, 

Pág. 32. La nota penúltima que termina con las palabras cVertendum igitur 
est: in quibus superávit omnes qui solido etr obusto scribendi modo excellueruntt, 
subrogando esta frase, se traduce al margen fin quo praevalent cuiuscumque ge- 
neris solidi et robusti scribendi modi>. 

Pág. 18, lín. 21, dice, 12) &'4^, híc est plur. a ^JL cf. Bidpai p. i 

vs. 4; al margen, 12) Non C " ' est femen. v. Fl. ad Makk. Berichte. 208. 

Pág. 139, lín. 4, dice, — pro w^yJI legendum est ^-^.^' , y al margen 

añade, Non,— serva >.^^y¿ 

Rectifícaciones análogas, algunas con explicaciones detalladas, aparecen en 
las pág. 10, 20, 74, 77, 96, 113, 122, 128, 133, 140, 147, 154, 160, 165, 173, 178, 187, 
194, 198, 201, 221, 238 y 241, con la particularidad de que alguna vez tachó por 
completo notas que había puesto al margen, como sucede en la pág. 74. 






BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 127 

tan cruel se muestra en la pág. 182 de esta misma obra aun con M. Hoogv- 
liet, su paisano, porque no recordaba unas cartas que probablemente había 
leído en un manuscrito de la Biblioteca de Leyden, en esta ocasión se había 
olvidado de textos que él mismo había impreso. Y aquí viene como anillo 
al dedo una observación: el riesgo que se corre de equivocarse al afirmar que 
tal ó cual pasaje de la traducción de Gayángos no está en el texto de Alma- 
cari, porque el traductor no se propuso traducir siempre literalmente ni 
respetar la primitiva disposición del texto arábigo, sino que lo arregló va- 
riando el orden de las partes del todo, para que resultase mejor ordenada la 
exposición de ios hechos que refiere. 

Uno de los puntos en que más insiste Dozy contra Gayángos, es en el de 
la cronología árabe; y por cierto que si respecto al punto de partida de la 
fecha en que debe contarse el principio de la hégira, quizá se equivocó Ga- 
yángos, admitiendo con Masdeu, que la hégira comienza el 15, no el 16 de 
Julio del año 622, en cambio no se fijó Dozy en una circunstancia muy im- 
portante que acaso desvirtúa por completo el cargo que se hace al orientalis- 
ta español y recae sobre el holandés. Como los musulmanes principian á 
contar el día al anochecer, lo que para nosotros es noche del jueves para 
ellos lo es del viernes; y como siempre un día civil corresponde á parte de 
de dos nuestros, esto ha podido producir las dificultades que resultan en el 
cómputo de la correspendencia de la hégira, que unos comienzan el 15 de 
Julio y otros el x6 por haber principiado el 15 por la noche, que los musul- 
manes llaman viernes, aunque para los no musulmanes era aún jueves (1). 

Pues oigamos á Dozy (2): «Une autre observation a rapport aux dates 
qui se trouvent dans Touvrage de M. de Gayángos. Cet orientaliste semble 
avoir ignoré que lorsque les Árabes disent: cela arriva trois jours aprés le 
commencement ( littéralement trois jours passésj de tel ou tel mois, ils veu- 
lent indiquen cela arriva le quatriéme jour du mois... D'un autre c5té, lors- 
que les Árabes disent: quatre jours restant de tel ou tel mois, ils veulent in- 
indiquer quatre jours avant la fin du mois. Ainsi an-Nowairi dit que His- 
chám mourut le vendredi, quatre jours restant de ^afar 428, c'est-á-dire, 
puisque ^afar á 29 jours, le vingt-quatricme, et non pas le vingt-cinquiéme, 
ainsi que le dit M. de Gayángos (II, p. 500), car le vingt-cinquiéme tombe 



(i) Tenemos una confirmación de esto en Aben Alabbar, /. ///de su Tecmi- 
la (pág. 150 del códice fotografiado), cuando dice de uno que murió cá media no- 
che del sábado, 12 de racheb del año 634, y fué enterrado á medía tarde del día 
mencionado!. 

Más terminante es aún otra fecha que pone en la pág. 127, lín. 20, donde re- 
fiere de uno que cmurió en Sevilla en la noche del martes, al tiempo del llama- 
miento á la oración de la puesta del sol, y fué enterrado el martes á mitad de re- 
bia primero (13 del mes), aunque se dice también que fué el 14»: efectivamente, 
el 1 3 de rebia primero tué martes. 

(2) Nota de la pág. 51 de la 1.* edic. de sus Recherches, 



128 REVISTA DE ARCHIVOS, 

un samedi». Dozy cometió aquí, precisamente al exponer ios fundamentos 
de su sistema de cronología arábiga, una ligereza inexcusable: los autores 
árabes no dicen tantos días pasados de tal mes 6 tantos dias restantes^ sino 
tantas noches pasadas ó tantas noches restantes 6 por andar, si bien en ge- 
neral dicen simplemente tantas pasadas ó tantas por andar, y aunque pa- 
rezca lo mismo, la cosa es muy diferente. Aun en el supuesto de que fuera 
tres dias pasados de tal mes sería discutible que esto debiera interpretarse 
como quiere Dozy, día cuatro del mes y no día tres, pues por lo menos 
consta que, para los cristianos de la Edad Media, la fecha de tiempo de sus 
documentos tres días andados [y nadie rechazará su identidad con tres dias 
pasados de los musulmanes), era día tres del mes y no día cuatro; pero di- 
ciendo tres noches pasadas la cuestión varía, ó, por mejor dicho, no hay 
cuestión, porque comenzando el día árabe al anochecer, tres noches pasa- 
das quiere decir, ó al menos puede entenderse día tres, no día cuatro. Que 
de este modo no siempre sale bien la cuenta, es verdad, ni tampoco con el 
sistema contrario, tanto más cuanto que Dozy, no recelando que los autores 
árabes podían haberla sacado mal, lo que sucede harto frecuentemente, co- 
rrige la fecha del mes, para lo cual quita ó aumenta la decena, cuando el 
día del mes no coincide con el de la semana, dando por sentado que el día 
de la semana es incuestionable (i). 



(i) Aunaue parezca nimiedad el insistir en esta cuestión cronológica, para 
probar que Dozy se equivocó, ya que tantas veces insiste él en hacer cargos por 
ella á Gayángos, tomemos las diez primeras fechas detalladas y seguidas que figu- 
ran en su texto de Aben Ads¡ari, tomo II, y veamos cuántas salen bien por una ú 
otra cuenta. 

I. — Hablando del desembarco de Táric, dice que se veriñcó cen día lunes, 
cinco que habían pasado del mes de racheb del año 921: como este año comenzó 
en miércoles, el 5 de racheb era martes: no sale bien por el sistema del Sr. Ga- 
yángos, pues el autor dice que era lunes; por el sistema de Dozy, sería día 6, que 
fué miércoles; sale peor; deoió equivocarse Aben Adzari. 

2. — La batalla de Guadaleca o de la Janda se trabó (pág. 10) cen día de domin- 
go, á dos noches c|ue restaban de ramadan del mismo año (92)»: teniendo 30 días 
el mes, según el sistema de Dozy fué día 27 y este día fué sábado, no domingo, 
resultando bien el sistema de Gayángos. 

3. — Al tratar de la marcha de Abderrahman I sobre Córdoba, leemos en Aben 
Adzari (pág. 48), que chizo alto en una alquería, junto al río de Córdoba, en día 
de lunes, á seis que habían pasado de dzulhicha (del año n8)i: habiendo comen- 
zado este año en lunes, el 6 de dzulhicha fué martes, no sale bien ni por uno ni 
por otro sistema, peor en el de Dozy. 

4. — Hablando de la muerte de Abderrahman I, vemos (págs. 49 y 60) que 
f mu rió en día manes, á seis que restaban de rebia postrero, aunque se dice ^quc 
fué) á diez que habían pasado de chomada primero del año 172»: comenzó este 
año en miércoles; siendo este mes de 29 días, la fecha seis por andar, sería, según 
Gayángos 23, según Dozy 22: el 23 fué martes, el 22 lunes: bien el sistema de 
aquél. 

5. — La muerte de Hixem I ocurrió, según el autor (pág. 63), ten la noche del 
jueves, á tres (páp. 80, dice á ocho) que habían pasado de safar del año 1801: ha- 
biendo comenzado este año en miércoles, el tres de safar fué domingo, no jue- 
ves; por tanto, hay error y debe suponerse exacto lo que se lee en la pág. 80 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 129 

Ignoramos si Dozy habrá rectifícado su sistema de fechas en alguna de 
sus obras (1); para mí es evidentemente erróneo aplicado á la segunda parte 
del mes, ó sea cuando los autores dicen á tantas que restaban de tal mes: no 
estoy tan seguro de que lo sean en su primera parte ni el de Dozy ni el de 
Gayángos, pero erróneos en unos casos y en otros verdaderos, si el de Ga- 
yángos no es verdadero á veces, á veces es falso el de Dozy. 

Una advertencia para terminar tan enojosa polémica. La conducta de 
Gayángos con Dozy, después de las duras y no siempre justifícadas censuras 
que le había dirigido, continuó siendo tan generosa como lo había sido an- 
tes, pues, además de que Gayángos aparentó ignorar los ataques de su censor, 
sin tratar de tomar la revancha, para lo cual le sobraron con seguridad 



pues el ocho era viernes, y la noche del jueves, en que murió Hixcm, era parte 
del día ocho: bien el sistema de Gayángos. 

6. — Sintiéndose enfermo Alhákem I, proclamó sucesor en el año 206, primero 
á su hijo Abderrahman y después á su hiio Almoguira (pág. 79) ten día miércoles, 
á once noches que habían pasado de dzuíhicha del año (206)*: este año principió 
en jueves, y por tanto, el 1 1 de dzuíhicha, fué miércoles: resulta bien la cuenta 
en el sistema de Gayángos. 

7. — En la misma página se dice que Alhákem I «murió en día de jueves, á 
cuatro que restaban del mismo mes y año>: siendo embolísmico el año 206, el mes 
dzuíhicha fué de 30 días; por tanto, según nuestra cuenta , la muerte de Alhákem 
ocurrió el 26, que, en efecto, fué juevqs, saliendo perfectamente el sistema de 
Gayángos: como más adelante (pág. 83), al volver á mencionar la muerte de Al- 
háken. Aben-- Adzari dice, á tres que restaban^ debe suponerse que esta fecha, no 
la dada anteriormente, está equivocada. 

8. — Hablando de la muerte de Abderrahman II (pág. 83), refiere que ocurrió 
cen la noche del jueves, á tres que habían pasado del mes rebia postrero del año 
2381 y después (pág. 96), añade que fué reconocido ó proclamado su hijo Mo- 
hamroad cen día de jueves á cuatro que habían pasado»: habiendo comenzado 
este año en jueves, el día 3 de rebia postrero era jueves; de modo que podemos 
suponer que la muerte fué en la noche del jueves 3 de rebia postrero y que el hijo 
fíie proclamado en el viernes, 4 del mes, aunque también dice que era jueves. 

9. — La fecha de la muerte de Mohammad 1 se dice (pág. 9O) que acaeció ten 
día de jueves, á una noche que quedaba del mes de safar del año 273», y más 
adelante (pág. 109) a en la noche del jueves:» como este año principió en miérco- 
les, el 28 de safar, mes de 29 días, fué jueves: perfectamente en el sistema de Ga- 
yángos. 

10. — La proclamación de su hijo Almondzir ( pág. 116), se verificó cel día de 
domingo, á 8 que habían pasado de rebia primero del año 273:» el 8 de rebia pri- 
mero fué sábado; aquí sale bien el sistema de Dozy, pues el o fué domingo. 

Resumiendo, de las diez fechas con correspondencia de día, mes y semana que 
he tomado del texto publicado por Dozy , las de los números i y 3 snlen mal con 
ambos sistemas; las de los 2, 4, 6, 7 v 9, bien con el sistama de Gayángos, la del 
10 con el de Dozy, y las de los 5 v 8 pueden explicarse sin error sustancial en el 
del primero y no en el del segundo. 

Se ve por lo expuesto que en ambos casos los autores árabes , al querer detallar 
las fechas, equivocan el día del mes ó de la semana, y oue, por consiguiente, no 
se puede hacer gran incapié en estos detalles, ni mucho menos dar el día de la 
semana como incuestionable. 

(i) a semejanza de lo que hemos visto que hizo en el ejemplar de su uso de 
la ítistoria de los Abbadfes. 

o 



/• 



130 REVISTA DE ARCHIVOS, 

ocasiones (i), (conducta muy digna de ser imitada), no dejó de propor- 
cionarle los códices que iba adquiriendo y que podían interesarle (2), si 
bien es verdad que Dozy hubo de facilitarle, aunque en menor escala, 
algunas cosas que también representan largos ratos de trabajo (3). 

Pedro Roca. 

(Concluirá). 



(1) Vid. p. 128, nota i. 

(2) Merced á la generosidad de Gayángos, al publicar el orientalista holandés 
en 1846 su Commentaire histori^ue sur le poéme cTIbn Abdoun^ par Ibn Ba- 
droun, pudo aprovechar un códice importante, el de Aben Al-Atsir^ del orienta- 
lista español, códice que Dozy (p. 34) cree perteneció á la biblioteca del historia- 
dor Almakrizi y en el que hay de mano de éste una biografía de Aben Al-Atsir; 

auizá algunas notas marginales son también autógrafas de Almakrizi. Al publicar 
>ozy en 1846 el tomo I de la Historia de los Abbadies de Sevilla , (pág. 4, not. 3), 
deseó ver un manuscrito único que poseía Gayángos, la Ihátafi tarij Garnata, de 
Aben Aljatib, y se lo mandó í Leyden; de este modo pudo disfrutarlo á sus an- 
chas, asi como y el ms. de Aben Jacan, que, aunque no era único como el citado, 
tiene excelencias sobre los otros conocidos, por su texto más correcto (p. 33). 
Para el tomo II de dicha obra publicado en 1852, pudo aprovecharse Dozy de dos 
códices interesantes de la colección del Sr. Gayángos: del ms. de Mohammad ben 
Ibrahim ben Jáyara, natural de Sev¡lla,que hoy lleva el numero XXXII en la Bi- 
blioteca de la Real Academia de la Historia, publicó Dozy (pág. 4-10) un largo 
articulo referente á los Abbadies de Sevilla, del cual el Sr. Gayángos le había en- 
viado copia, y de otro (pág. 11-27) Al^iktifáy de Aben Cardabús, un larguísimo 
é interesante fragmento. Para el tomo III de su obra mencionada utilizó Dozy 
(página 34 Y sig.) el códice Dhajira^ de Aben Bassam, que por aquellos años, 1863, 
había adquirido Gayángos, del cual códice coleccionó el Dr. Wiiliam Wright para 
Dozy los pasajes de Aben Hayyan citados por Aben Bassam. Vid. p. 39, nota i . 

(3) Vid. p. 43, nota i. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 131 



FONDOS. 



Inventario de los objetos qne han ingresado en el Museo 
provincial de Barcelona desde la publicación 

de su Catálogo. 



Fragmentos de tegulas romanas encontradas en las inmediaciones de la ha- 
cienda ierres en la Garriga (provincia de Barcelona), en 1891. 

Recogidos por el jefe de este Museo. 

— Fragmentos de tegulas y de ánforas romanas. Encontradas en la propiedad 
del Sr. Draper, situada en el término de la Almella (provincia de Barcelona). 

— Fragmentos de tegulas y ánforas romanas. En los fespolones de las ánforas 
se ve en uno una O y en la otra \. 

Donativo de D. Pablo Ferrer, Vicario de Granolleres. 1891. 

— Estatua de Jesús, labrada en mármol. Tiene rota la mano derecha y parte 
de su base. Está sostenida por un pequeño pedestal ornamentado y con el escudo 
de los condes de Urgel. Siglo XV. 

Se cree procede del monasterio de Poblet (provincia de Tarragona). Es nota- 
ble esta estatua por su belleza artística. 

Adquirida por la Comisión provincial de Monumentos históricos y artísticos. 

— Estatua de piedra representando á San Benito. Siglo Xl. 

Adquirida por la G)misión de Monumentos. 

— Ánfora romana. 

Adquirida por la Comisión de Monumentos. 

— Ánfora romana. 

Adquirida por la Comisión de Monumentos. 

— Tres borradores de la planta, alzada y perfil geomét ico del claustro déla 
Iglesia de Santa Catalina , de Barcelona. 

Cedidos por D. Luis Rigalt. 

Referentes á estos notables borradores, existe en el Museo el siguiente docu- 
mento: cCon esta fecha digo á su señor padre D. Pablo Rigalt, director de la clase 
de perspectiva y paisaje en la Escuela de Nobles Artes de esta Junta de Comercio, 
lo que sigue: La Junta de Comercio ha recibido con aprecio el plano, perfiles y 
detalles del derruido patio de Santa Catalina , que su hijo D. Luis la presentó 
con escrito de 3 del corriente y que han sido ejecutados por él bajo la dirección 
de V. Satisfecha la Junta de la exactitud que dicho su hijo ha procurado en la 
ejecución de unos dibujos dignos de conservarse por las preciosidades que nos 
recuerdan, ha acordado sean colocados en la clase de perspectiva y paisaje, para 



1 3% REVISTA DE ARCHIVOS, 

que sus alumnos los estudien y sean al mismo tiempo un testimonio del buen 
celo y laboriosidad de V. y de su hijo, etc. Dips guarde á V. m. a. Barcelona, 12 
de Febrero de 1841. Pablo Félix Gasso Sec, Sr. D. Luis Rigah.» 

— Estatua yacente de monja. Madera. Siglo XV. 

Adquirida con fondos del Estado. 

— Virgen tallada en madera y pintada, con alguna restauración. Pertenece á 
los primeros tiempos del arte gótico. 

Se ignora su procedencia. 

Adquirida por la Comisión provincial de Monumentos históricos y artísticos. 

— Grande arcón gótico. 

Comprado con fondos del Estado. 

— Virgen tallada en madera y pintada. 

Adquirida con fondos del Estado. 

— Dos ánforas de barro blanquizco. — Procedentes de Ampurías. 

Adquiridas con fondos del Estado. 

— Tres fragmentos de mosaico romano. (Orlas.) 

Adquiridos por la Comisión de Monumentos. 

— Dos ladrillos romanos, con el cfismón. 

Adquiridos por la Comisión de Monumentos. 

— Ladrillo romano con delfines en relieve. 

Adquirido por la Comisión de Monumentos. 

— Urna cineraria de alabastro. 

Adquirida por la Comisión de Monumentos. 

— Hoja de políptico, esculturada y pintada. En gran relieve están representa- 
das las figuras de Gaspar, el Arcángel San Gabriel, María, Rakasir, Melchor y 
José. 

Adquirida por la Comisión de Monumentos. 

— Pedestal de mármol blanco, con figura de ángel en relieve en una cara y 
cabeza de vaca en otra. 

Adquirido por la Comisión de Monumentos. 

— Ara romana con la siguiente inscripción: 

D . M . S . 

SEXT . EADIVS 

LAMIRVS . AV 

L- PIVS. IN. SVIS. S. T. T. L 

Adquirida por la Comisión de Monumentos. 

— Lápida romana de mármol blanco con la siguiente inscripción: 

D . M . S . 

GRAECINVS COLON 

AVG FIR . SES 

lABVl . ANNA XXXI 

PIUS . IN . SUIS 

A(?) SE . S . IT . L 

— Trozo de mármol blanco, en el que están representados dos relojes de are- 
na; alrededor hay la inscripción: 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 133 

ANDO SIN PAR 
AR MAN 
DANDO ALA 
ETERNIDA LAS 

MAS REMO 

TAPOSTERID AD 

MDCX. 

Adquirido por la Comisión de Monumentos. 

— Molde de arenisca blanca, de fines del siglo XVI ó principios del XVII, El 
anverso, grabado con buril, está bastante borroso, representa la Anunciación, 
viéndose la fíj^ura de la Virgen, el Ángel y la Paloma, y en el fondo detalles de 
la habitación. Va encuadrada la composición con franja compuesta de triángulos; 
sigue á ésta la inscripción siguiente en capitales romanas: 

ECCE ANCILLA 

DNI FIAT MICHI SE 

CVNDVM 

VERbV TVVM 

Cada una de las líneas está separada por una flor de cuatro pétalos; sigue otra 
franja idéntica en la forma á la anterior. 

El reverso hállase muy estropeado, está representado en él el nacimiento de 
Jesús, vése la figura del Niño-Dios descansando sobre una almohada en el suelo; 
y á su lado dos figuras, que probablemente son la Virgen María y San José ; en 
el segundo término aparecen detalles de establo. Encuadra á la composición una 
franja y dentro de ella hay la inscripción: 

GLORIA IN E 
XELSIS DEO ET . IN 

TERA PAX 
HOMINIBVS BONERO 

— Tinaja de barro. 

Donativo de D. Luis Rigalt. 

— Cabeza de mujer romana. Mármol. Sirvió de fuente. 

Adquirido por la Comisión de Monumentos. 

— Ungüentarlo. Barro rojo. 

Donativo de D. Luis Rigalt. 

— Estatua, representación de Santa María Magdalena. Mármol pintado. Gótica. 

Adquirida por la Comisión de Monumentos. 

— ^Virgen con el Niño Jesús, sus caras están pintadas de negro. Mármol. Gótica. 

Estatua adquirida por la Comisión de Monumentos. 

— Retablo gótico; están representados San Abdón y San Señen. Siglo XIV. 

Adquirido por la Comisión de Monumentos. 

— Pompa fúnebre en honor de María Teresa de España, delfina de Francia, 
celebrada en Nuestra Señora de París el 24 de Noviembre de 1746. Grabado y 
dibujo de C. N. Cochin. Composición de Slodtz. 

Donativo de D. Luis Rigalt. 

— Patera italo-g riega. 



134 REVISTA pE ARCHIVOS 

Adquirida con fondos del Estado. 

— Vaso italo-griego. 

Adquirido con fondos del Estado. 

— Ampulla de vidrio. 

Adquirida con fondos del Estado. 

— Campanilla de bronce. Romana. 

Adquirida con fondos del Estado. 

— Campanilla de bronce. Romana. 

— Lucerna con myxa común y asa. Ornamentación borrosa é indescifrable, 
barro blanquizco. 

Adquirida con fondos del Estado. 

— Lucerna con myxa común. Ornamentación vejetal. Barro rojo. 

— Lucerna con myxa común y asa. Palma como ornamentación. Barro blan- 
quizco. 

Adquirida con fondos del Estado. 

— Lucerna con myxa común y corona de roble. 

Adquirida con fondos del Estado^ 

— Lucerna de barro blanco, con myxa común y asa. Su ornamentación perte- 
nece ál reino vejetal. 

Adquirida con fondos del Estado. 

— Ánfora romana. Encontrada en unas escavaciones hechas en Ampurias. 

Adquirida con fondos deLEstado. 

— Cinco ungüentarios de vidrio. 

Adquiridos con fondos del Estado. 

(Se continuará.) 

Antonio Elias de Molina. 



I 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



135 



LISTA de los j^^ríódicos de Madrid que se 
reciben en la Biblioteca Nacional. 



NÚMERO 



DE ORDEN. 



I 
2 

3 
4 



5 
6 



9 
10 

1 1 

12 

13 
'4 
is 
16 



17 
18 

'9 
20 

21 

22 



23 

24 

2S 
26 

27 
28 

20 



30 

32 



TÍTULOS. 



Diarios ofíoiales. 



Boletín de Madrid 
Boletín de Ventas, 
Diario de Avisos. 
Gaceta de Madrid . 



Periódicos diarios. 



Correo (El) 

Correspondencia (La) de España 

Día (El) 

Época (La) 

Fusión (La) Republicana , 

Globo (El) , 

Heraldo (El) de Madrid 

Iberia (La) 

Imparcial (El) 

Liberal (El) 

Nacional (El) 

País (El) 



Periódicos oue no se publican 
los días festivos. 



Correo (El) Español 

Diario (El) Español 

Izquierda (La) Dinástica 

Resumen (El) 

Siglo (El) Futuro 

Unión (La) Católica 



Periódicos que no se publican los 
dias siguientes á festivo. 

Correo de Madrid 

Correo (El) Militar ^.. 

Correspondencia (La) Militar 

Ejército (Eli Español 

Estandarte (El) 

Publicidad (La) 

Tiempo (El) 



Periódicos bisemanales. 



I Magisterio (El) Elspañol 

Monitor (El) del Comercio. . . 
Voz (La) délas Clases pasivas. 



NUMERO 

DE EJEMPLARES 



Regalados. 1 Impresores. 



2 

I 

2 



2 
2 
2 
I 
i 
I 
2 
I 

2 
2 
2 
2 



2 
2 
1 
1 
2 
I 
1 



2 



1 

I 



2 


» 


2 


I 


I 


» 


2 


» 


• 


2 


2 


2 



136 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



TÍTULOS. 



NUMERO 

DE EJEMPLARES. 



Regalados. 



Impresores. 



Periódicos semanales. 

Campaña (La) de Cuba 

Criterio (El) , 

Crónica (La) , 

Defensa (La) profesional 

Disco (El).., 

Dominicales (Las) del Libre pensamiento. 

Don Quijote 

Estaca (La) 

Gedeón 

Heraldo (El) de la Guardia Civil 

Lealtad (La) 

Liga (La) Agraria 

Motín (El) 

Nuevo (El) Régimen 

Ocurrencias (Las) 

Policía (La) Española 

Socialista (El) 



Periódicos decenales. 



Eco (El) Nacional 

Partido (El) Nacional 

Progreso (El) Agrícola y Pecuario, 

X Periódicos quincenales. 



2 
1 

2 
2 
I 



Destinos (Los) Civiles.. . 
Enseñanza (La) Privada. 

España Agrícola 

Industria (La) 

Nuevo (El) Fígaro . 

Padrino (El) 

Popular (El) 



I 

» 

I 
I 
f 

I 
I 

2 
I 
I 
I 
• 
I 

f 

I 



2 


1 


> 


1 


» 


I 


» 


1 


2 


• 


1 


1 


1 


I 


> 


I 


> 


1 


2 


» 



RESUMEN SEGUR LOS OUS DE PUBLICACIÓN. 



3— 



Periódicos diarios 16 

Periódicos que no se publican 

los días festivos 6 

Periódicos ^ue no se publican 

los dias siguientes á festivo. 7 

Periódicos bisemanales 3 

Periódicos semanales 17 

Periódicos decenales 3 

Periódicos quincenales 7 



Total 59 I 



RESURER SEGUR EL RUMERO DE EJEMPLARES 
QUE SE RECIBER. 

I — Periódicos de que se recibe un 

ejemplar 26 

2 — Periódicos de que se reciben 

dos ejemplares 28 

3 — Periódicos de que se reciben 

cuatro ejemplares i 

4 — Periódicos de que se reciben 

tres ejemplares 4 

Total 59 



Juan Mai^tinez. 



BIBLÍOTECAS Y MUSEOS. 137 



IToteis "biToliogréifioas. 

CATÁLOGO DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE MAHON, 
redactado por D. Miguel Roura j Pujol, bibliotecario de la misma 

SECCIÓN PRIMERA. 

Índice de autores, traductores, comentadores, etc., 

y ae obras anónimas. 

TOMO I. A.— G. 
Palma: Escuela Tipográfica provincial: 1885-1890. 

4.^' doble; (189-137 X 280-195 mm.) R.ca 

Anteporta, portada y nota, pá^. 1-VI: Preliminares, VII-LXXXVI: 

Explicación de los términos usados en la obra , LXXXVII-LXXXIX: 

Advertencias, XC: Abreviaturas, XGI: Texto, l-5d8. 

La bibliografía va logrando el alto lugar que le corresponde entre las obras de 
los eruditos; y sus más ilustres representantes en las más cultas naciones europeas 
muestran, á cada paso, en sus fructuosos empeños el adelantamiento de la labor 
bibliográfica con fínes de inmenso alcance para facilitar el cultivo de todo linaje 
de estudios 

No se agitan en España, por lo común, problemas que con las obras de los 
bibliógrafos se relacionen. Las desventuras políticas y las dificultades económicas 
de nuestra patria son poco favorables á las tareas literarias que piden cierta hol- 
gura en la vida material y sosiego en el ánimo. Las mismas condiciones del ca- 
rácter español se prestan poco á la paciente laboriosidad, distintivo de los catalo- 
gadores de obras que dan á luz las prensas tipográficas. Y no es poco que, de vez 
en cuando, alguna revista, de las no muy numerosas que, con varia fortuna, pre- 
tenden contribuir al adelanto intelectual de los españoles, penetre en él campo de 
la bibliografía con artículos que tienden cuasi exclusivamente á la censura ó al 
aplauso de los autores de los libros, y dejan á un lado el carácter severo,' la forma 
concisa y justa, propia del aprecio de los necesarios pormenores de una obra en 
lo que al bibliógrafo atañe. 

En recientes fechas, un estimable colega nuestro publicó la encomiástica ex- 
posición del sistema de clasificación decimal, que el anglo-americano Melvil De- 
wey, presidente de la asociación de bibliotecarios de la República más populosa 
del Nuevo Mundo, había presentado á la admiración de los bibliólogos. Con el 
carácter vivo de que los españoles adolecemos, todo lo nuevo suele inspirarnos 
entusiasmo, hasta que no nos han desencantado los desengaños de la experiencia; 
y el nuevo sistema inspiró calurosas adhesiones entre algunos bibliotecarios de 
nuestra patria, como si prácticas ventajosamente llevadas á cabo en las grandes 
bibliotecas europeas hubiesen demostrado las excelencias del aritmético sistema, 
ó como si los hombres más eminentes en las empresas bibliográficas, y como tales 
univcrsalmente reconocidos en el campo de la erudición, hubiesen admitido como 



138 REVISTA DE ARCHIVOS, 

práctico y superior á los anteripres sistemas de clasiñcación el engendro decimal. 
Pero como niaguna de las principales bibliotecas de Europa le adopta en tal con- 
cepto, ni siquiera en parcial prueba; ni los Delisle, ni los Hartwig, ni los Fuma- 
galli, ni el insigne belga Van derHaeghen, ni el mismo angloamericano Bohoriy le 
han reconocido las excelencias preconizadas; ni los bibliotecarios de oñcio, en sus 
diversas categorías, se muestran propicios á engolfarse en las laberínticas agru- 
paciones del decimalismo con las no pocas veces inexplicables sinonimias de los 
nombres-guiones que van á las cabezas de los grupos; ni en los congresos logra 
convencer á los congresistas de las excelencias que los señores de la ofícina bi- 
bliográñca internacional de Bruselas quieren con empeño que se le reconozcan; 
es de creer que el inmeditado entusiasmo de la primera hora ceda el paso á la re- 
flexión serena, y evite tardíos y costosos arrepentimientos, sin que por esto deje 
de llenar una página en la bibliología española el folleto que trata del sistema de 
Melvil Dewey. 

Eco también de la lucubración anglo-americana, si bien más directo del ofjice 
bihliographique international, de Bruselas, es el c Boletín bibliográfíco español 1, 
que publica un inteligente individuo del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y 
Arqueólogos, con laboriosa perseverancia digna de encomio, sin que falten en sus 
páginas las fórmulas numéricas propias del decimalismo, ni la conñisión de sus 
sinonimias, ni los obligados obstáculos para localizar debidamente cada obra den- 
tro de las inmutables secciones por decenas; y aún con todos estos inconvenien- 
tes presta nuestro colega un verdadero servicio á las letras patrias, y sobre todo á 
la ofícina bibliográfica internacional belga, en cuyas tareas llega á lo increíble el 
desconocimiento de los escritos españoles dados á luz en centurias pasadas, en la 
presente y hasta en los días actuales, como demuestra el deñcientísimo volumen 
de cSociologia y Derecho», en cuyas columnas apenas exceden de una docena las 
obras que en ellas se reseñan de nuestros numerosos publicistas, juristas y soció- 
logos. 

Por caminos más llanos, más vulgares por consiguiente, ágenos á las lucubra- 
ciones de que no siempre se logran resultados prácticos, han caminado entre no- 
sotros, mostrando gloriosas páginas de la bibliografía española, las obras que se 
han premiado en los concursos convocados por nuestra Biblioteca Nacional, con 
tanto acierto estatuidos por el doctísimo profesor y académico D. Aureliano Fer- 
nández Guerra, de imperecedera y loable memoria. 

Más de treinta nutridos volúmenes con bibliografías de carácter general, pro- 
vincial, local, literario, ó científico, ó con materia bibliológica, como el precioso 
estudio de los escudos tipográficos de nuestros más hábiles impresores, avalorado 
con notas biográficas de libreros, tipógrafos y editores (i), forman el ya numero- 
so arsenal de obras premiadas en el palenque bibliográfíco español, dados á la es- 
tampa, ó esperando el momento, por los estudiosos anhelado, de que vean la luz 



(1) Son aatoftif de tan importante serle de trabajos bibliográficos los Sres. Colmeiro CMignel). 
Ktmos y Komero.'Ttenren, Aguiló (Mariano), Barrera, Gallardo, Zarco del Valle, Sancbo, Menén- 
des Pelayo, Ramix^ Barrantes, Allende Salazar, Roda, Pérez Pastor, García 7 López (Joan 
Catalina), Martínez An\barro, Toda, Sbarbi, Picatosto, Fernández Duro, Conde de la Vinaza, Mar- 
tínez Regnera y Hartzedteucb rtiljo). Y alguno ha sido laureado cinco veces en estos certáme- 
nes, como el 8r. D. Crlatómü Pérez Pastor, á quien se debe la interesantísima monografía de 
los escudos tipográficos espinóles. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 139 

pública; y dos entendidos compañeros nuestros, el Sr. Alvarez de la Braña y el 
Sr. Roura y Pujol, dan á la estampa, en estos mismos días, el primero, un Catálogo 
de los libros de la Biblioteca Legionense (cuyo establecimiento ha goberaado du- 
rante muchos años) todavía en prensa, y el segundo, el tomo primero de la obra 
que sirve de epígrafe al presente artículo. 

En el campo de la bibliografía española era ya ventajosamente conocido el se- 
ñor Roura por los índices parciales de las bibliotecas de D. Juan Hernández y 
Baselini y de D. Antonio Mercadal y Pons, asi como por el de la disuelta Sociedad 
denominada • Centro agrícola Menorquín», que todas han acrecentado la pública 
generosamente en corto espacio de tiempo; pero mayor crédito alcanzó con la 
Reseña de ios incunables que posee la biblioteca encomendada á su pericia, tra- 
bajo, que, no por contener la reseña de ochenta y cinco volúmenes del primer 
siglo del arte tipográñco, amengua lo corto del número su valía. 

De mucho mayor empeño es el catalogo que nos proponemos examinar. Pre- 
sídenle ochenta y tres páginas de preliminares bibliológicos, filológicos, paleográ- 
ñco-diplomáticos, históricos y literarios, en los que muestra el autor su cultura 
en los conocimientos que corresponden á los oficios del bibliotecario. En alguna 
ocasión indica el autor opiniones propias en lo tocante á la clasificación, que ha- 
brá de poner en práctica, si al catálogo de autores añade el de materias, ya que 
por fortuna no parece movido por las instables corrientes del tan ñindadamente 
combatido sistema de M el vil Dewey, ni afecto irrevocablemente á otro ninguno 
que no posea firme base; pero á resolución de tal trascendencia en la formacióii 
de un catálogo sistemático debe anteceder muy meditado estudio de los sistemas 
que con mayor y más firme crédito comparten legítimas preferencias en los má& 
inteligentes bibliotecarios, desentendiéndose de los oscilantes vientos que en el 
tranquilo campo de la bibliografía mueven á inconscientes apasionados de lo nue- 
vo, en particular cuando la novedad raya en la extravagancia. 

£1 desempeño inteligente que muestran los artículos del Catálogo de autores 
(general, ó alfabético] de la Biblioteca de Mahon puede servir de provechoso 
ejemplo para los individuos del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueó- 
logos, que, en capitales de provincia poco dadas al comercio intelectual, escasas 
de eruditos para ciertas consultas, sin las enseñanzas de la Escuela de Diplomáti- 
ca y sin las ejemplares y fructuosas prácticas de la Biblioteca Nacional ó de la Uni- 
versitaria Matritense, hállanse á veces sin modelos, sin guías y sin inteligentes 
consejeros. No parece que en los trabajos de catalogación definitiva de los libros 
que atesoran las bibliotecas proceda una deficiente reseña, eliminando en ella 
rasgos característicos cuyo conjunto forma la verdadera fisonomía de la obra ca- 
talogada. El Sr. Roura, fiel á esta manera de pensar y de proceder, en la que tantos 
maestros insignes cuenta la bibliograña, retrata en sus artículos descriptivos de 
las obras todas sus líneas; y reserva la concisión para las referencias de varío li* 
naje que ocurren en la práctica, y en las que huelga toda palabra innecesaria: 
que en caso de duda entre la plenitud y la concisión deficiente, será siempre pre- 
ferible la primera á la segunda. 

En sus jugosos preliminares no aborda el Sr. Roura el punto del tamaño de 
los libros, que hoy impide fijar, no pocas veces, el capricho de los autores, ó de 
los editores, merced á la elaboración multiforme del papel continuo. Sigue en su 
catálogo la tradición bibliográfica como aprovechado discípulo de los clásicos. 



I40 REVISTA DE ARCHIVOS, 

maestros de las más acreditadas catalogaciones publicadas hasta el día; pero, sin 
duda, hubiesen visto con satisfacción los inteligentes adoptada en sus articulos la 
muy acertada práctica seguida en la Biblioteca Nacional, ó la aconsejada en la cá- 
tedra de Bibliología de la Escuela de Diplomática, como más precisa, esta sin ca- 
rácter preceptivo, únicamente como medio de obviar inconvenientes en ese punto 
de las reseñas de los libros impresos. Sin abandonar el principio tradicional que 
da nombre al tamaño por el número de hojas ó de páginas del pliego de impre- 
sión de una obra, la Biblioteca Nacional, tomando por pliego normal el español 
del sello, ó de oñcio, practica la denominación de doble, cuádruple, sobre la de 
folio, cuarto, octavo, cuando el número de las hojas ó de las páginas resultan en 
tamaño doble, ó cuádruple del normal; y en la Escuela de Diplomática, para que 
ni á la' inspección exterior se ofrezca duda, se completa este dato con las dos di- 
mensiones de longitud y anchura de la caja tipográfica del impreso, y con las 
mismas del papel en que se ha tirado, como puede verse en el epígrafe de este 
artículo. La primera de ambas cifras dobles la practica ya el Boletín bibliografía 
co Español con aplauso de muchos. 

Desde la creación del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, 
tres diputaciones de provincia tan sólo han autorizado la publicación y subveni- 
do al coste de los Catálogos de sus respectivas bibliotecas provinciales. Fué la pri- 
mera Cáceres, imprimiendo el de la suya, con verdad censurado en la Revista dk 
Archivos, Bibuotecas y Museos, de la que veía entonces la luz pública su prime- 
ra serie. La Diputación de las Baleares costea la impresión del segundo, que me- 
rece aplauso en lo ya impreso, así como le corresponde á la Reseña de los incu- 
nables de la misma Biblioteca de Mahón, costeada también, anteriormente, por la 
Corporación provincial. Y deberán transcurrir muy pocos meses hasta que se ha- 
yan dado totalmente á la estampa los catálogos alfabético y sistemático de la Bi- 
blioteca Legionense. Creemos que nuestros doctos compañeros los Sres. Roura 
y Alvarez de la Braña tendrán muy en cuenta, en sus respectivos catálogos me- 
tódicos, que hoy piden eminentes publicistas, campeones de la erudición europea, 
la formación de los catálogos metódicos críticos; y aún cuando no se ha puntua- 
lizado la forma (veraz y concisa es de creer) con que ha de avolorarse toda nueva 
catalogación metódica ó sistemática, parece hacedera tan importante adición, por 
lo menos en las obras que las prensas vayan dando á luz, á partir de los actuales 
tiempos. 

Si otros Cuerpos políticos provinciales siguiesen el ejemplo de los de Cáceres, 
Mallorca y León, en breve lograría nuestra patria poseer numerosos trabajos bi- 
bliográficos impresos, imitando á naciones en que con tanto aprovechamiento de 
los investigadores florece con gloría la bibliografía, rama ubérríma de las ciencias 
históricas. 

Toribio del Campillo. 



Historia del arte griego (ilustrada con loo grabados), por D. José Ramón Méli- 

da. — Madrid, 1897.— 8." con 280 pág. 

« 

En muchas Revistas se ha hecho de este libro el juicio laudatorio que en jus- 
ticia se merece. Aunque el autor, nuestro querido compañero, cree prestar mo- 
destamente un servicio á la cultura poniendo al alcance de todo el mundo los 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 141 

orígenes, caracteres y proceso histórico de aquel arte maestro, vulgarizando en 
nuestro idioma las noticias y doctrina retiejadas en manuales publicados fuera de 
España, es lo cierto que la obra del Sr. Mélida, sin dejar de ser de vulgarización, 
no tiene precedentes en nuestra patria. En dos partes la divide: Edad Proto^ 
histórica y Edad Histórica. En la primera, tras una erudita noticia de los descu- 
brimientos, estudia la arquitectura, las artes figurativas y las industriales. En la 
segunda, más extensa, trata sucesivamente de la arquitectura, escultura, cerámi- 
ca, glíptica y metalistería. Una ventaja lleva este manual español á los análogos 
publicados en el extranjero; el de abarcar un todo más completo que el de éstos 
por haber sido publicados con anterioridad á los últimos descubrimientos; y un 
mérito más, el estudio de las manifestaciones del arte griego en España , materia 
casi totalmente olvidada y desconocida de los eruditos extranjeros. Los ejempla- 
res que se conservan en los Museos Nacionales aparecen frecuentemente citados 
en la obra del Sr. Mélida, siendo de notar con singularidad lo que dice tocante á 
la escultura arcaica, los vasos y el arte monetario en España. La reconocida com- 
petencia del autor, demostrada en muchos trabajos de índole análoga como los 
publicados sobre los vasos griegos, etruscos é italo-griegos y sobre las esculturas 
de barro cocido, griegas, etruscas y romanas, del Museo Arqueológico Nacional, 
era prenda segura del acierto que ha presidido en la ejecución de la obra presen- 
te, que se recomienda, además, por lo claro y ameno de la exposición. 






Relación descriptiva de los mapas y planos ^ efe, de Filipinas j existentes en el 
Archivo general de Indias, por Pedro Torres Lanzas. — Madrid, 1897.— 8.** con 

55 Pág. 

Nuestro ilustrado compañero, que prepara un magistral catálogo de unos tres 
mil mapas y planos existentes en dicho Archivo, anticipa la descripción de las 139 
relativas á Filinas: el primero es de 1.565 diseños de algunas de las islas de los 
Barbados y de los Ladrones, intercalados en el derrotero del viaje de Miguel Ló- 
pez de Legazpi á FilipinaS| hecho por el piloto Esteban Rodríguez y el último de 
1847, plano, fachada y perfiles de un almacén para tabaco que se proyectaba cons- 
truir en el pueblo de Lallo, provincia de Cagayán, por D. Juan Mendoza y Gra- 
jales. La mayor parte de estos mapas y planos son del siglo XVIII; los hay geo- 
gráficos, hidrográficos, topográficos, perspectivas de túmulos, diseños de unifor- 
mes y trajes, dibujos de ídolos, etc. El plano más curioso es el rotulado cYeno- 
graphia del castillo ó cindadela de Santiago, que está á la entrada del río de la 
ciudad de Manila, delineada por el Sargento mayor D. Juan de Ziscarra » ; en el 
río hay dibujadas embarcaciones, indios bañándose, etc., y en las márgenes del 
mismo se pintan casas, árboles, animales, etc. Los tesoros de cartografía ultra- 
marina que encierra el Archivo de Indias, hasta hoy ignorados, estaban llamando 
á voces una mano experta que los diese á conocer, y esperamos que el Sr. Torres 
Lanzas no dejará defraudadas nuestras fundadas esperanzas. 






142 REVISTA DE ARCHIVOS, 

Catálogo de los privilegios y documentos originales que se conservan en el Ar^ 
chivo reservado de la ciudad de Lérida^ formado por Rafael Gras de Esteva. — 
Lérida, 1897.— 8.* dob., con 75 pág. 

En tres secciones agrupa el ilustrado archivero municipal Sr. Gras, nuestro 
corresponsal en Lérida^ los documentos custodiados en el llamado Armario Re- 
servado ó de cinco llaves del mencionado Archivo: la primera comprende los 
Privilegios X Cartas Reales y sus copias, las disposiciones emanadas de los Lu- 
gartenientes y Capitanes generales ó Virreyes de Cataluña; la segunda las bulas 
pontiñcias, sección poco numerosa é importante, y la tercera, bajo el epígrafe de 
Documentos varios todoSy cuantos no corresponden á las dos anteriores. Da no- 
ticia de 543 documentos redactados principalmente en latín y catalán y algunos 
en castellano. Entre los privilegios y cartas reales figuran la carta puebla de Lé- 
rida (i 149), la confirmación de las franquicias y usos concedidos á esta ciudad 
(i 173), la fundación de su Universidad (1300) y otros muchos relativos á jurisdic- 
ción civil, criminal y eclesiástica, celebración de Cortes, privilegios y franquicias 
de los estudiantes, maestros y doctores de dicha Universidad y del Veguer, Pa- 
heres y Prohombres de Lérida, etc. Nuestra enhorabuena al joven archivero 
Sr. Gras, á quien únicamente llamamos la atención sobre la incongruencia de las 
fechas de la calen dación romana. 



« « 



El alférez Méndej. — Romance histórico, por Pedro Riaño de la Iglesia. — Cádiz, 
1898.— 8.*^ men., con 16 pág. 

Romance que canta la heroica muerte del teniente José Méndez Fernández, 
acaecida el 7 de Diciembre de 1868, y que le fué premiado con mención honorí- 
fica á nuestro compañero Sr. Riaño por el Ateneo de Cádiz en los Juegos Flora- 
les celebrados el día 29 de Diciembre de 1897. 



♦ ♦ 



Relación de un viaje por Europa con la peregrinación á Santiago de Galicia. 
verificado á fines del siglo XV, por Mártir, obispo de Arzendjan. Trad. del 
armenio por M. J. Saint-Martín y del francés por E. G. de R.— Madrid, 1898.— 
4.° con 20 pág. 

Impórtanos este viaje en especial por lo de la peregrinación á Santiago, aun- 
que el relato resulta de brevedad excesiva. La traductora española D.* Emilia 
Gayángos de Riaño, muy aficionada á esta clase de estudios, mejora la traduc- 
ción de Saint-Martín, á quien corrige alguna vez. 



♦ ♦ 



Reforma monetaria de los Reres Católicos^ por Antonio Vives.— Madrid, 1897 
— ^4.** men., con 8 pág. y 2 lám. 

Precioso estudio crítico en el que, por un ingenioso y sagaz análisis, llega á 
fijar un criterio para separar las monedas de dichos reyes de las de los cinco go- 
biernos que rigieron los destinos de Castilla desde 1504 á 1535, muchas de las 
cuales eran atribuidas sin razón á los Reyes Católicos. En pocas páginas (cosa 
rara en España), ha condensado el Sr. Vives una doctrina que por su novedad y 
trascendencia y por lo que deja esperar en trabajos sucesivos, de lo que este 
puede considerarse como proemio, ha de preocupar ú los nuniísmatas españoles. 



X 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



143 




ILábros espaüoles. 

Alvanz de Peralta (J. il.;—£s indios de orien- 
t&llBino. — L Iconogiaña simbólica de los al- 
fabetos fenicio y hebraico. Ensayo horxneneú- 
tlco acerca de las enseáanzas esotéricas ci- 
fradas en los respectiyoB nombres, figuras y 
vocablos del valor numeral de las XXII lotras 
de ambos alfabetos, por D —Madrid.— Esta- 
blecimiento tip. do los •8uc. de Rivadeneyra». 
—1898.— 1.«, XLVm-215 pág. 

ÁrU9 (Las) en Roma.—Aite público y arte 
privado. Arte religioso y arte civil. Arquitec- 
tura. Escultura. Pintura. Artes industriales y 
decorativas. El traje y el adorno de la persona. 
La casa y la vida.— Madrid — Est. tip. de Felipe 
Marqués.— Sin a. (1898).— 8.», 78 p., con 26 gra- 
bados.— De la Biblioteca popular de Arte, to- 
mo XXVIII. 

Cabello y Lapiedra (Luis Marta),— ISl Arte, los 
Artistas y la Exposición de Bellas Artes de 

1897, por D —Madrid.— Imp. de los hijos de 

M. O. Hernández.— MDCCCXCVII.—8.*» menor, 
VIII-167 pág. 

Campos y Munilla (Manuel de;.— Mosaicos del 
Museo Arqueológico provincial de Sevilla. — 
Apuntes de las explicaciones facilitadas en 
dicho Museo, por D —Publicados por D. Ma- 
nuel Márquez de la Plata, del Cuerpo de Ar- 
chIvero.s.— Sevilla.— Tip. de Francisco de P. 
Díaz,— 1897.— 8.«, 69 pág. 

Compendio historial de Coria escrito por 

un Prebendado de la catedral (de dicha ciudad). 
— Bladrld.— Imp. de la viuda é hija de Gómez 
Fuenteuebro.— 1897.— 8.<», 45 pág. y una más de 
Índice. 

Esterlieh (P.)—Las cuevas del pirata del Pra- 
do «Sou Fortewi» del término de Manaoor.— 
Palma.— 1897.— 8.», 23 pág. 

Ferreiroa rK.;— Historia apologética de los 
Papas desde San Pedro al Pontífice reinante, 
por el Dr. D -Tomo VI.— Valencia.— Fede- 
rico Domenech.— 1897.— 8.» may., 811 páginas 
mas XI de Índice. 

Hazañas y la Rúa fj.;— üniverBitarias, por 
D (Lisardo, El Estudiante).— Sevilla —Iz- 
quierdo y C.*— 1897.— 4.», 86 pág— Critica de 
discursos universitarios. 

Iwouiet (J. B.>— El mentor completo de los 
verbos y adverbios fraucoses....— Madrid.— Im- 



prenta de San Franelaco de Salet.— 1897.— 8.^ 

IV-222pág. 

¿torffw Torres ^£.;— América. (Estudios his- 
tóricos y filológicos). Las Antillas.— Descrip- 
ción de la isla de Puerto Rico.— Los héroes del 
descubrimiento. — Primer viaje de Colón. — 
Martin Alonso Pinzón y el descubrimiento de 
Puerto Rico. Nombre indiano de ésta islA,^- 
Estudios filológicos. — Bibliografía. — Colec- 
ción de artículos, escritos y ordenados por D..., 
con una carta-prólogo de D. Antonio Cortón. — 
Barcelona.— Henrich y C.*— 1898.— 4.», 204 pág. 

Martínez Rücker (C,)—A través del arte; apan- 
tes musicales por...— Córdoba.— Imp. del «Dia- 
rio».— 1897.— 8.», 96 pág. 

Musté (A.)—lJLBLTt y sus obras.— Tarragona. — 

PidaíV-A.l-Velada en memoria de D. Anto- 
nio Cánovas del Castillo, celebrada en el Ate- 
neo de Madrid la noche del 9 de Noviembre de 
de 1897.— Discurso de D. Alejandro Pidal.— 
Extracto de los discursos de los Sres. D. Gu- 
mersindo de Azcárate y D. Segismundo Moret. 
—Madrid.— Hijos de M. Q. Hernández.— 1897.— 
8.», 63 pág. y un retrato. 

Setana (W. £.;— Archivo del bibliófilo filipi- 
no. Recopilación de documentos históricos, 
cieutlficos, literarios y políticos y estudios 
bibliográficos, por...- Tomo III. — Madrid.— 
Imprenta de la viuda de M. Minuesa de loa 
Ríos.- 1897— 8.», 564 pág. 

Rivera Tarrago ^J.j— Orígenes del Justicia de 

Aragón, por el Dr. D —Con un prólogo de 

D. Francisco Codera —Zaragoza.— Tip. de 

Comas, hermanos.— 1897.— 8. «, XXl-472 pág.— 
De la Colección de estudios árabes.— Tomo II. 

Ruano Prieto (F.)—^. Juan II de Aragón y el 
Principe de Viana, guerras civiles en los rei- 
nos de Aragón y Navarra durante el siglo XV. 
—Bilbao.— Imp. de la Casa de Misericordia.— 

Fol.,232pág. ypl. ^ ^ , 

Ureña y Smenjaud (R. cí«).— Sumario de las 

lecciones de historia crítica de la literatura 
Jurídica española, dadas en la Universidad 
Central durante el curso de 1897 á 1898, por el 
Catedrático numerario de dicha asignatura 

D ; recogidas, extractadas y publicadas con 

expresa autorización, por J. M. P.— Madrid.— 
Imprenta de la «Revista de Legislación • á car- 
go de J. M. Sarda.— 1897— 4.*»— Cuadernos II y 
in, págs. 27 á 240. 



144 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



VilUaba ffervás (M.)—B.uiz de Padrón y su 
tiempo. Introducción á un estudio sobre histo- 
ria contemporánea de España, por D — ^Ma- 
drid.— G. Juste.— 1897.-— 8.', 274 pág., con el re- 
trato de Ruiz de Padrón. 

Libros extranjeros. 

Ba¡belon{E.)—'LeB collections de monnaies 
ancleunes; leur utlllté scientifique. — París, 
Leroux.— 8.*», VI- 126 pag. 

Barra (E. de to)— Una mistificación literaria 
del siglo XV, por. ...—Santiago de Chile.— Im- 
prenta Cervantes.— 1897.— 4.*, 15 pág.— Tirada 
aparte de los «Anales de la UnlTersidad'. 

Basques (Les), leur originé, leur langue, leur 
territoire, leur moeurs et leurs usages, leurs 
Jeox et leurs divertlssements . Suivi de quel- 
ques poésies basques (texce et traduction).— 
Saint- Jean de Luz, au Journal basque-fran^ais 
l'Eskualdura.— 8.0, 56 pág. 

Berghman {G.y—HouyeUeB eludes sur la Bl- 
bliograpbie elzévirienne. 8upplément á Tou- 
vragesurles ElzevierdeM. Alphonse Willems. 
— Stockholm, Iduns TryCkerl Aktlebolag. — 
8.0, XVn-178pág. 

Betiuidon (C'.>— Les Fétes de la tradition bas- 
que a Saint- Jean-de-Luz (aoút et septembre 
1897). — Bayonne, imp Lamaignére.— 8.°, 101 
páginas. 

ButlerClarkeiU.) — The (id Campeador and 
the Waning of the Crescent in the West.— Lon- 
don, 1897.— 8.0, 882 pág. con grab. 

Cauvtz ^Xeon).— Les croissades des Espag- 
nols.— Parle.- 1897,— 12.* 

Cauvez (León).— Les Portugais aux Indes au 
XVI siécle — París.- 1897.— 8.» 

Cogan (71.)— The Voyages and Adventures of 
Ferdiuaud^Mcudez Pinto, the Portuguese. Trad^ 
inglesa con prologo de Arminius Vambery.— 
London.— 1897.— Popular editlon.— 8.", 496 pá- 
ginas. 

Dtícéré (£.)— Le siége de Saint-Sebastien 
(1813).— Pau, Ribaut— 8.°, 43 pág. 

Duyse {H. van).— Catalogue des armes et ar- 
mures du Musée de la Porte de Hala Bruselles. 
— Bruxelles, imp. Van Assche.— 12.*, 402 pág. y 
figuras. 

Fernández de Encino (iV).— Descripción de las 

Indias Occidentales, por Sacada de la Suma 

de Geografía de este autor y reimpresa con un 
prólogo biblio^áfico de J. T. Medina. — San- 
tiago de Chile. — Imp. Elzevirlana —1897.— 
Folio, XXX pág. 

Frati (£tt.>— Incunaboli o paleo tlpÍ?—Vene- 
zia, Btab. tip. Fratelli Vlsentinl, 1897.-8.» 
2 pág.— Est. dalia «Rlvista delle biblioteche 
e degli archlvia, anno VIII, yol. VIII, núme- 
ro 6-8. 



REVISTAS. 
La Alhaubra (núm. 2).=DoGtos granadinos 
del siglo pasado, por Elias Petoyo.— Las pin- 
turas de la Alhambra, por Prancitco de P. To- 
¿ku2ar.~Núm. 3.— £1 centenario de Alonso Ca- 
no, por Francisco de P. FaZtadar.— Granada y 
su historia en las composiciones musicales, 
por Elia» Pelayo. 

BOLKTÍN DK LA SOCIKOAD BfiPAÑOLA DE EX- 

CUB8IONBS (Enero de 1898).=Viena, el Rhin, 
Colonia, por el J)r, Caía/rav«ño.— Claustros de 
los monasterios de Santo Domingo de Silos 
(Burgos) y de la Oliva (Navarra), por X— Bre- 
ve indicación de los monumentos medioevales 
españoles, por Enrique Serrano Fatigati.—}du- 
seo de pinturas del Prado, por K. Poleró. 

La ciudad dk Dios (Febrero de 1898).=B1 ce- 
menterio de Santa Demitila, por el P, Fr. Pe- 
dro Bodriguez.— Diario de un vecino de París 
durante el Terror, porií. JE. i?<r¿.— ( laustros 
románicos españoles: caracteres y estados de 
los principales, por Z>. Enrique Serrano Faíi- 
gatU 

Soluciones Católicas (Febrero de 1898).=: 
Los orígenes del prctestantismo, por Eduardo 
de Binojosa.—lSí Estado cristiano y las teorías 
políticas modernas, por C P.— Jovellanos y 
los libros de texto, por A, Balbin de Unquera. 
—San Silvestre y León XIII, por el miwno.— El 
canónigo Mayans (continuación), por L. de 
Ontalvilla. 

Eubkal-Ersia (núms. 682 y 638).=Celtas, ibe- 
ros y euskaros (continuación), por D. Arturo 
Compión.— Ensayo de un Padrón histórico de 
Guipúzcoa, según el orden de sus familias po- 
bladoras (continuación), por JD. Juan Carlos de 
Guerra.— El aitón vascongado, por D. Juan S. 
Jaca.—m venerable .lulián de Lizardi, por don 
Bamán SoraíttC«.— Administración municipal 
antigua de San Sebastián y varias otras curio- 
sidades, por D. Serapio Múgica. 

Rbvuk db l'abt cheétíek fjanvier 1898).= 
L'ancienne Basilique de St. Paul-hors-les- 
murs. Ses Fresques et ses Mosaiques, d'aprés 
des Documeuts inédits, avec des Notes sur 
quelques autres Pein tures romaiues du moyen 
age, par Eugéne iíwtite,— Une Adora tion des 
Rois mages, par Boticelli: par <?cr«jxicA.— Fra 
Giovanni angélico da Fiesole, sa vie et ses 
ouvrages, par J. Helhig.—Le Couronnement de 
la Ste. Vierge. Notes sur le dóveloppcment de ce 
sujet et sur diverses manieres de le représen- 
ter partlculiérement en Italie, par C. Joselyn 
Proulkes. —VitmMx d'église. 



MADRID: 

nip. drlcol. nal. di sordomudos y dr cirqos 

Calle de San Mateo, núm. 6. 

1898. 






(TERCERA ÉPOCA). 



M.%uniut 

I. I>«L COLEGIO N*CIONAL. r.E SOBTiOMUDOS V fiE CIEGOS, 

C^le de San Mairo . Dilmero 6. 



ÜUMARIO. 

Le cqi-onie coMMKkciAi.i NEi.i>ANTiCH[TÁ, pop Franccsco P. Garófalo, profesor 
de la Univcrsitiadde Catania (Sicilia). 

—Lope de rueda y fx tratro español de sir tiempo, por E. Cotarelo, laureado 
por la Real Academia Española. 

— Indicación acerca dbl tamaño de los i.ibkos, por el Conde de las Navas, Bi- 
bliotecario mayor de S. M. 

— Notas ahqueológicas de la diócesis de Tarragona. — 11, Iglesia de Cons- 
tantí. — Centcellas, por D. A. i'el Arco, Jefe del Museo Arqueológico de 
Tarragona. 

—Sección he documentos. Correspondencia de Felipe IV con el Abate Pohiet, 
por D. V. Vignau, Jefe del Archivo Histórico Nacional. 

— Biblic<;raf|a. 

— Sección oficial y de noticias. 

-^Láminas aparte: VI. — Estatua del siglo XIII, perteneciente á la anticua igle- 
sia de Constantt {Museo Arqueológico de Tarragona. — VIL — Estatua de los 
siglos XIII y XV, pertenecientes á la iglesia de Constantí. [Musco Arqueólo-- 
) gito de Tarragona, 

LÁMINAS intercaladas: Kliínas de ("ciiiccll is i Termas de Adriano), — Vista ante- 
rior. Vista posterior. Resto de Muro. 



CONSEJO DE REDACCIÓN DE LA ^REVISTA.» 



Presidente, D. Toribio del Campilio.— Vicepresidente y dirixtor 
QBttBNTE, D. Vicente Vignau. — Redactor jefe, D. José Ramón 
Mélida. — Vocales; D. Juan Catalina García, D. Rodrigo Amador de 
los Ríos, D. Antonio Paz y Mélia, D. RicardoT Hinojosa, D. Pedro 
Roca, D. Francisco Navarro y Ledesma, D. Heliodoro Carpintero y 
Moreno, D. Domingo Vaca. — Contador, D. Manuel Magallón. 

Secretario, D. Juan Menéndez Pidal. 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS , BIBLIOTECAS í MUSEOS. 



^o n. )kBaDL, 1898. /YÜM. 4. 



LE COLONIE COMMERCIALI NELL'ANTICHITÁ. 



Delle foudazioni ia paesí stranieri, dette géaeralmente «coíonie» 
con vocabolo romano (corrispoi;Ldent6 al greco ¿izomiai), molte furono, 
nel tempo antico, commerciali. Queste Togliamo ora brevemente 
considerare, limitandoci (1), naturalmente, alie stirpi del Medite- 
rráneo, Fenicio-Castaginesi ed Elleniche (2) . 



(i) Escludiaxno le romane, che, secondo il sij^ifícato della parola, sarebbero 
propriamente le ccoloniae»; costituite, con un'impronta costante ma con varíe 
difTerenze specifíche, dairautoritá dello Stato, in territorio conquistato e per lo 
piú in cittá giá esistentí, per soddisfare alie necessitá a^ricole, sociali, militari, 
politiche della Repubblica; senza caratteri e fíni commerciali, almeno in origine e 
direttamente (Cf. per tutto ció, E. De Ruggiero, Le colonie dei Romani, Estr. dal 
Dizion epigr. di antich. rom., 1897). 

(2) E'noto quanto nel medio evo fíorissero per attivitá e cultura le colonie,. 
sorte e fortemente poi stabilite, per i bisogni del commercio, specialmente dalle 
nostre repubbliche marittime, in Oriente, che rinnovarono^ con grande effícacia, 
le relazioni, interrotte dalMnvasione Araba, con quei paesi. Si sa inoltre quaixtp 
solido sia stato l'organismo di quei grandi emporí, e particolarmente dei Genove- 
si (Vedi G. Heyd. Le colonie commerciali degritaliani in Oriente nel medio evo, 
trad. Müller, 2 vol.i, Venezia 18Ó6-68). Neirepoca moderna, il movimento coló- 
niale, uno dei prodotti dairesplorazioni geo^^raíiche, iniziate nel secólo XV dalle 
nazioni Iberiche, fu informato al piú o meno rigido monopolio della madre pa* 
tría, anche da parte dell'Olanda, e déirin^ilterra de Cromwell e dei tempi suc- 
cessivi (Cf. p. e s. in genérale Leroy-Beauheu, De la colonisation chez les peuples 
modemes,* Par. 1887). 



146 REVISTA DE ARCHIVOS, 

1 Fenici (o Sidoni, come si chiamavauo nella loro lingua), i pri- 
mi navigatori della storia, che misero in relazione TOriente col piú 
lontano Occidente e non poca influenza -benché da molti esagerata- 
ebbero sul progresso della civiltá per mezzo degli scarabi e del com- 
meroio poterono, da umili origini, per la loro posizione e il proprio 
genio, divenire una gente eminentemente commerciale. Crearono 
stazioni marittime e fattorie e scali con poco esteso territorio neU'in- 
terno, e in particolar modo in promontori, in piccole isole, nei 
luoghi cioé piú adatti al traffico con gl'indigeni (1). Ma veré sedi 
fiírono é crebbero dove la posizione assai favorevole alia naviga- 
zione, al commercio e airindustria o la ricchezza del suolo dovea 
trattenere gli audaci mercanti (2); i quali, in siffatte condizioni, 
muta vano mercati temporanei in duraturi stabilimenti. Questi si 
sviluppavano quasi de tutto liberamente dalla madre patria, conser- 
vando vincoli solo commerciaU, siccome commerciale n'era l'origi- 
ne, benché non poche di ven tassero anche agricole od esclusiva- 
mente tali, e non molto dopo la fondazione, qualcuna anzi quasi 
contemporáneamente (3). 

Nell'Egeo (altraverso Cipro e Rodi), in Creta, importante stazio- 
ne fra i due opposti bacini del Mare Interno, a nord fino al Ponto, 
ad Occidente sino all'Occeano, lasciarono i Fenici tracce piú o 
meno durevoli, sebbene in molti punti oscurate o scomparse per ope- 
ra deirEllenismo, che non tardó, e in qualche luogo circa nello stes- 
sotempo, a contrastar loro e soesso a sopraffarli (4). Queste trac- 
ce (5) furono maggiori dove si crearono veré colonie, in luoghi piú 



(O Tucidid. VI, 2. b. Ivi erigevano tempí ai loro maggiori dei nazionali, spe- 
cifllmente a quello della navigazione, a Meiqart. 

(2) Intorno alia coloaizzazione Fenicia, rimandiamo alia celebre opera del 
Móvers (Die Phónizier), ricca di materiale non sempre trattato criticamente; a 

Suelle del Maspero, Lenormant, del Duncker (Gesch. des Alt., 11,^ p. 42 sgg.), 
el Meltzer (Gesch. d. Karthag., I, 11 sgs.), Pietschmann (Gesch. d. Phoenizier, 
1889), Rawlinson (Hisi ofPhoenicia, 1889). Cf. anche Vivien de Saint-Martin» 
Histoire de la geographie, p. 19 sgz ; Busolt, Griech. Geschichte, I," p. 263 sgg.; 
Freeman. The history of Sicily, voí. I, cap. 3.°, etc.; Curtius, Gr. Gesch. (IC. ital. 
Müller-Oliva); I, 36 sgg 

(3) Cf. Beloch, Griech. Gesch. I, 170; Ed. Mever, Gésch. des Alt., II, 440 
sgg.; e P&hlmann, Grundriss der griech. Gesch., 1,* p. 36, n. 2. 

(4) Non é lecito anticipare di molto la data, in cui i Fenici hanno iniziato 
stabile« regolare e duraturo commercio (Che p. es con la Grecia, non fu prima 
del secólo XII (Busolt o. c, p. 263), o dei IX od. VIII (Beloch. La urecia 
antichissima, p. 123 sg.; e Gr. Gesch., I, 72 sg.) 

(5) Per quanto ora se ne possa sapere. In certi luoghi non se ne conosce nulla, 
mancando una notizia diretta e altre testimonianze, e vani essendo i tentativi 
fondati su radici semitiche (Beloch, Gr. Ant., p. 122 sg.): Come per 1' Egeo e an- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 147 

favoriti dalla natura, cioé specialmente nella Peninsola Ibérica in 
cui Taísis fu sede molto ricca e splendida, in Sicilia (nord-ovest) e 
nelle coste deirAfrica settentrionale. Qui sorse la principale loro co- 
lonia, Cartagine^ in un sito intermedir fra l'Occidente e l'Oriente; la 
quale dominó nel litorale Africano e nel hacino Occidentale del Me- 
diterráneo, sottomettendo o assorbendo e creando, fin neirOceano, 
nuove colonie; di cui molte propriamente commerciali: e diventó un 
grande Stato commerciale e navale (1). 



Le genti EUeniche si diedero ben presto (2) a Ua navigazione e ad 
attive relazioni commerciali (3), per mare con i paesi, che stanno 
loro dinanzi, prima con le isole^ poste come ponte fra TEuropa e 
l'Asia, indi naturalmente con le coste Asiatiche. Da questi rapporti 
fra le sponde dell 'Egeo deri varono stabilimenti e colonie fiorenti (a)^ 
che, limitati alP estremo litorale e pochissimo estesi nell 'interno, do- 
vettero svoMere la propia feconda attiuitá nella navigazione e üelle 
relazioni commerciali e industriali: donde la loro potenza económica 
e la tumultuosa vittoria della democtazia (Es. Mileto). 
n grande movimiento coloniale poi (4), dell'etá storica-nei secón 



che per Tltalia (vedi B. Niese, Grundriss d. róm. Gesch.', 1897, p. x6. Cf. anche 
U mío articolo cSuI commercio di Marsiglia neirantichitá», nella roía Rivista bi- 
mestrale di Antichitá, I, fase. 2-3, p. 92 ssg.) 

(i) La sua mageior potenza fu dal secólo Valla meta del III, al principio del 
primo srande conflitto con Roma. 

(2) In etá anteriore a qualunque tradizione storica; probabilmente prima an- 
che del secólo X, per la lonia (Vedi Beloch, Gr. Ant., p. 13 sgg.; Busolt, op. ^ 
vol. cit.; 271 sgg.) 

(3) Per effetto della stessa posizione geográfica, delle qualitá energiche degli 
abitanti, e del mutamento delle loro condizioni economiche. 

(4) Sul quale si consultino primieramente le Storie Greche del Curtins 
(vol. I), Grote (IV, cap. 22), Holm (I, 339 sgg.; e anche Gesch. Sicil., I), Duncker 
(op. cit., V,* 483 sgg.; VI,* Ó45 sgg.), Beloch (Gr. G. I, 171. 192 sg.... e Caro- 
panien'), Busolt (G. G. I,* 364 sgg.; e anche Gr. Alt.,*^ 84 sgg.) del Freeman 
(op. cit, I, cap. 4.^ II, p. II sgg. etc). E inolkre i lavori speciali sulle colonie déi 
Greci, di H. Hegewisch(i8o8), Raoul-Rochette (1815), FrShlich (1834), Pfefferkon 
(1838), Brunet de Presle (per la Sicilia) (1845), Goitschick (1856), Diestcrweg 
(1885), Laropros (1873); E. Curtius (Sitzungsber. d, Berl. Akad., 1882, p. 943 sgg.; 
e Deutsche Rundschau, 1883, p. 340 sgg.); Hermann, Griech. Staatsalt.^ 76 s^ 
Gilbert, id. II, 133 sgg. 397 sgg; cf. anche Roscher-Sannasch,Kolonicn, Koloniaí- 
politik und Auswanderung.' Per la storia del commercio dei Greci, v. i lavori c|i 
Hüllmann (1839), Lindsay (London 1874); Schrader, Handelsgesch. u. Waar#n^ 
kunde (Sena 1886); e anche il vecchio, masemi)re utile cManuale di stori^ ^^1 
commercio, delle industrie e delFeconomia política del Boccardo. 

(a) Ove fOTMro prima 1 noml di Dorl, Jonl, Eoll, tmtferlti pol In Buropa. 



148 REVISTA DE ARCHIVOS, 

m 

Vin e vn (1) prodotto da molte cause, che fra breve indicheremo, 
fu íntrapreso e directo dai graudi é piú recenti centri d^nduátria e 
di commercio marittimo. Per l'Occidente, dalla Dórica Corinto (che 
ocupó la importante Corcira, e si estese uei Mari loaio e Adriático e 
in Sicilia) (2) e da altri Dori (di Megara, Rodi, Creta); dalle Ibniche 
Cacide ed Eretria, rivali fra di loro (3); da Focea, nel piú lontano 
Occidente, da Achei ( specialmente nelMtalia meridionale ) . Per 
moriente, maesimamente dall'Ionica Mileto, che stabili molte colo- 
nie suUe coste del Ponto (4); dai Focesi, Sami, da Megara (nel Pon- 
to e Bosforo); da Corinto, Calcide, etc. (nelle coste della Mucedonia, 
tracia, Penisola Calcidica (5). Queste nuove fondazioni, opera del 
genio degli Elleni, che , al di la degli stretti limiti della patria di 
costero, grandemente estesero le relazioni, le conoscen^é di nuoeye 
terre e aprirono nuove vie nel Mediterráneo (6), crebbero presto, e 
molte a veré cittá, che, superarono le maggiori dell' EUade; svi- 
luppandosi da sé, independentemente dalla madre patria , cui le le» 
gavano vincoli solamente marali (7), spesso obbliati (8); mantenen- 



(i) Non parliamo di colonie dieta posteriore, quali sonó queile fondate dagli 
Ateniesi sotto l'impulso di Pericle, Turii e Anfípoli, tanto prospere (cf. G. Hirscn- 
feld nella Paulys Real-Encyclopádie, XI, 1950). 

(2) Dove si ebbero le mi;4liori colonie Greche. E pare che anche prima dell' 
ottavo secólo^ Greci vi siano arrivati, ma non ancora abbiano stabilito vera dimo- 
ra (cf. G. Tropea, 11 mito di Crono in Sicilia e la ragione del nome Zancle, 1897, 
di pp. 23). 

(3j Puronoin lotta per la pianura Lelantina (Busolt, G. G. cit., p. 456 sg.)> 
ma essenzialmente per interessi commerciali e marittimi (Póhlmann, op. cit., 

P« 3Q!- 
(4) Sul sistema coloniale Pon tico, cf. K. Neumann. Die Hellenen im Skyten- 

lande (1835); Burchner, Die Besiedlung des Pontos Euxeinos duch die Milesie 

(1885); P6hlmann,,p. 37 sg. 

(j) V. Busolt, 440 sgg.; P5hlmann 1. c. 

(0) Si sa i4nflusso sull^attivitá colonizzatrice Greca, del dio Delñco Arche- 
gete, Oichi,ta ('Ap/TiyéiTi;, 01xtaiT¡$ . . . ) cónsiderato come dio del mare, della na- 
vigazione (Cf. Rosclier, Apollo u. Klars, p. 82 ssg.; Wernicke nella Paulys 
R.-Enc. 111 Halbb., 18; e anche la bibliografía nelraccurato cSaggio di bibblio- 
grafía mitológica» di D. Bassi, Puntata 1 (Apollo), p. 13 sg.) 

(7) Pl:it. Leg. VI, p. 754-Tucid. I, 34. 38-Polib. XII, 10, 3-Dion. Alie. 111,7, 
etcétera Cioé conservare alcune istituzíoni, i culti principali, i costumi; signi- 
ficare rispcito e nverenza verso la madre patria (p. es. nel préndeme un oixiatTJs 
per fondare una colonia propia, nell^onorare i cittadini di quella, nel partecipare 
alie sue feste etc.). Del resto la piú completa liberta, benche non mancassero altre 
relazioni, come le commerciali Moho piú stretti erano i rapporti verso la madre 
patria, di una snecie di colonie, dette ccleruchiei, fondate particolar mente dagli 
Ateniesi (sm dai VI secólo^ per fíni politici, sociali e anche militan (vedi Foucart, 
Méñr. sur lescolonies Athén., Acad. di. Inscr., 1877. Beloch, Die Bev51kerung 
d. gTiech.-r6m. Welt, 1886, p. 81 sgg.), e che non ebbero mai importanza com- 
merciale. 

(8) Vedi A. Forbiger, Helias und Rom, II, 2 (Leipzig 1878), p. 275 sg. 



BI BLIOTECAS Y MUSEOS. 149 

do la propia particolare esistenza di fronti dalle altre colonie , ció 
che impedí la formazioni di uno Stato colomale. 

Esse veramente, non furono tutto comercian. Alcune ci si presen- 
tano esclusivamente ó principalmente agricole (1); altre ebboro im- 
portanza non piccola per agrícoltura, come ancho per commerck) e 
industria (2). La maggior parte pero ebbe carattere comerciale, o 
quassi interamente (3). Nell'origine non mancarono.stanziamenti di 
natura agrícola; poiché sebbene il movimento coloniale fosso stret- 
tamente connesso con lo sviluppo marittimo e commerciále nelle 
cause piú effícaci, nel suo andamento e negli efietti (4), non maca- 
reno puré altri moventi d'ordine sociale-politico, piü generali e sva- 
riati (5), e altre circostanze, come la natura delle nuove terre; donde 
derivarono colonie agricole, ma in numero e coefficionte minore 
delle altre. Queste agricole, o parte, poterono presto o tardi trasfor- 
marsi in commerciali , senza perderé sempre e in tutto il carattere 
precedente; siccome molti stabilimenti commerciali o non petemo 
che rastere tali, somplici fattorie o divenendo grandi contri di com- 
mercio, ovvero in appresso prendere altre forme economiche. Non 
si puó ammettere quindi un'assolutá e genérale prioritá del carattere 
agrícola sul commerciále. 

ratania, dicembre del 1807. 

Pranoesoo P. Oardflito. 



(i) Come Leontiniy Acragas, Gela... e specialmente gli stabilimenti Eolici (in 
parte deli' Italia roerídionale). 

(2) Es. Taranto. Per solé industrie, poche colonie acquistarono vera impor- 
tanza. 

(3) Principalmente, in Occidente, Siracusa; e anche neiritalia inferíore (Cf. 
Rusolt, Gr. G., P, 430 sgg....) 

(4) Per le origini, le tendenze, le nuove sedi (cf. PÓhlmann, op. cit., p. ^^4 sgg). 
(^) Come il desiderío di cercare nuove terre e fondare nuove Tzákn^ per 

ragioni economiche (aumento della popolazione libera, e altre crisi), politiche 
(lotte intestine e altri simili rivolgimenti), e per altri impulsi partioolari alie varíe 
stirpi e regioni. 



150 REVISTA DE ARCHIVOS, 



LOPE DE RUEDA 

Y EL TEATRO ESPAÑOL DE SU TIEMPO. 



Al ar. D. Manuel Gámez ímajt, 
iUutrt ueritcir éeviUano. 



I. 

ANTECEDENTES. 



Después del progreso tan inesperado como grande que el extremeño 
Bartolomé de Torres Naharro imprime al naciente drama de Castilla, so- 
breviene un periodo de estancamiento que dura hasta más de mediar el 
siglo XVI. 

La gran fusión de los elementos dramáticos, ó, si se quiere, teatros ru- 
dimentarios, operada genialmente por el autor de la Comedia Himenea^ no 
fué comprendida por los que después de él vinieron y el fraccionamiento 
del teatro nacional prosigue como si aquél no hubiese venido al mundo. 

De las tres formas ó maneras de teatro escrito que Naharro halló, sigue 
teniendo cada una su desarrollo propio y ofrece su historia particular y pa- 
ralela á la de los otros dos. ^ 

El teatro religioso parece ser el que primero adoptó parte de las nove- 
dades escénicos traídas por Torres Naharro, como se ve por la tragedia de 
Santa Orosia ( 1524) del Bachiller Bartolomé Palau (i), probablemente de 

(i) Reimprimió ésta rarísima obra acompañada de un extenso y erudito pró- 
logo el ilustre D. Aureliano Fernández-Guerra y Orbe, con el titulo de Caída 
y ruina del imperio visigótico español. Primer drama que las representó en 
nuestro teatro. (Madrid, 188^. Libro de que sólo tiró el autor 200 ejemplares y 

Sue no puso á la venta. El ejemplar que debí á la fineza del Sr. Fernández- 
ruerra lleva el número 159). — Primer drama histórico español le llama el editor, 
pero la verdad es que de histórico sólo tiene los nombres de los personajes y el 
fondo del asunto; los sucesos son en el modo de desarrollarse, de la inventiva del 
Bacl^ller Palau. Dividiólo en seis autos ó actos, número nunca usado en esta 
clase de obras: el último se refiere al hallazgo por un pastor (que por cierto em- 
plea un lenguaje en extremo grosero) del cuerpo de la santa mártir. Los demás 
refieren la historia de ésta suerte: El rey D. Rodrigo, á solicitud de su consejero 
Firmiano^ trata de contraer matrimonio, y habiendo sabido las altas prendas que 
adornan á Orosia, hija del rey de Bohemia, despacha embajadores para pedirla y 
traerla á España. Entre tanto enamórase de la Cava y la fuerza: ella se queja á 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 151 

igual clase que otra suya desconocida sobre el martirio de Santa, Librada 
y sus nueve hermanas. Este Bachiller fué asimismo autor de la desvergon- 
zada Farsa Salamantina y de un gran misterio cíclico^ como los franceses 
de la Edad Media, aunque de menor extensión, titulado Ixi Victoria de 
Cristo (1). 

Mayor perfección entraña la celebrada Tragedia Josefina del placentino 
Micael de Carvajal (2) sobre la historia bíblica de José, hijo de Jacob. Es 
notable por la enérgica expresión de afectos, aunque de arte poco refinado. 
Aparece dividida en cuatro actos, pero el último es más que doble de cada 
uno de los otros. Micael de Carvajal es también autor en parte de la come- 
dia de Las Cortes de la muertey célebre obra dramática que concluyó Luis 
Hurtado de Toledo y publicó al mediar este siglo XVI (3). Juan Rodrigo 
Alonso, ó de Pedraza, autor de una de las Dantas de la muerte (4), com- 



su padre, el conde D. Julián, y cuando la prometida con un hermano y un tío 
obispo, entran por las montañas de Aragón en España, hállanla invadida por los 
árabes que ya se extienden por aquéllas apartadas sierras. Refugianse los extran- 
jeros en una cueva cerca de Jaca; pero sorprendidos por un pelotón de moros, 
mandado por Muza en persona, son miserablemente sacrificados, incluso la vir- 
gen Orosia, que no quiso aceptar la vida á cambio de su fé cristiana. Tirso de 
Molina escribió una comedia sobre este conocido asunto, con el título de La Jo- 
ya de las montañas: Santa Orosia. Primera parte, 

<i) De La Victoria de Cristo existen varias impresiones: la última es de 1846, 
Bartolomé Palau compuso, también, siendo estudiante, oira farsa alegórica lla- 
mada Custodia del hombre^ impresa en Astorga, en casa de Agostín de Paz, en 
1547. La materia de esta farsa es señalar los dos caminos, de la virtud y el vicio, 

aue puede seguir el hombre en esta vida. Menciónanla los adición adores de Ga- 
ardo en el Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos^ nú- 
mero 4.483; y es justamente la prohibida por la Inquisición (índice de 1559) Y ^^^ 
se creía perdida. 

(2; Tragedia llamada Josefina sacada de la profundidad de la Sagrada Es- 
crxpturay trobada por Micael de Carvajal y déla ciudad de Placencia, Va pre- 
cedida de un vróloeo al lector y escrito por D. Manuel Cañete, de la Academia 
Española y la publica la Sociedad de Bibliófilos españoles, Madrid, 1870, 4.*^ — 
Es reimpresión del único ejemplar conocido de ésta obra, existente en la Biblio- 
teca imperial de Viena; impresión de Toledo, en casa de Juan de Ayala, año de 
1546. Pero la tragedia fué compuesta hacia 1535 para la fiesta del Corpus. 

\3) La impresión antigua tiene éste colofón: Aquí se acaban las cortes dHa 
muerte que compuso Micahel de Carauajal y Luys Hurtado de Toledo. Fueron 
impressas en la Imperial Cibdad de Toledo, En casa de Juan Ferrer, Acabá- 
ronse A XV de Otubre de A/. D. L. vij. — Reimprimió ésta obra D. Justo San- 
cha al principio de su Romancero y Cancionero sagrados en la Bib. de Rivad. — 
Está escrita en coplas de ocho versos octosílabos y dividida en 23 cenas ó escenas 
seguidas. Es obra esta tan excelente como la Josefinay por la soltura del diálogo, 
la pintura satírica de costumbres y la belleza particular de algunas escenas. Ade- 
más de diversos estados ó condiciones humanas como las de pastor, caballero, 
pobre, monja, casado, viuda, juez, médico, etc., aparecen también algunos indi- 
viduos como MUón y Brocano ladrones, Durandarte, Pié de Hierro, Beatriz 
mujer mundana; HerácUto y Demócrito, un cacique indio que se queja de las 
crueldades que se cometen con sus hermanos desde que se han hecho cristianos, 
mientras que cuando no lo eran vivian en paz. 

(4) . Farsa llamada Danfa de la Muerte, en que se declara cómo á todos los 
mortales y desde el Papa hasta el que no tiene' capa y la muerte hace en este mise- 



r5a REVISTA DE ARCHIVOS, 

puso también y vio representada por el mismo tiempo una Comedia de 
Santa Susana y que no carece de interés , pintura de afectos y trabazón ar- 
tística (i). 

Pero alternando con estas obras seguían y siguieron escribiéndose ^rja5 
religiosas al modo de Juan del Encina y Lucas Fernández, de cortas dimen- 
siones y sin más objeto que el de festejar, como antes, el Nacimiento del Niño 
Dios y otras solemnidades eclesiásticas. Esta clase de obras no admitía re- 
forma alguna; así que tan sencillo es el Auto de lá Aparición de Cristo 
de Pedro de Altamira ó Altamirando, impreso en 1523 (2), como los de 
clase semejante escritos á fines del mismo siglo. De modo que bajo este as- 
pecto ningún progreso se advierte en las obras del sevillano Fernán López 
de Yanguas, fecundo farsista de la segunda decena del siglo XVI (3), López 
Rangel (4), Esteban Martínez (5), Aparicio (6), Izquierdo Zebrero 17), Suá- 



ro suelo ser iguales jr á nadie ^perdona Hecha por Juan de Pedrada, Tundid- 

dory vecino de Segovia,,,, 1351. (Sin lúe., 4."; 8 hojas). Esta edición original, cuyo 
único ejernpiar conocido para en la Bib. de Munich, ha sido reproducida por el 
benemérito J. F. Wolf en Viena en 1852 y reimpresa en España en el tomo KXII 
de la Colección de documentos inéditos vara la hist, de Esp. y después por Pe- 
DROSO en el tomo de Autos sacramentales de la Bib, de Rivad. (pp. 41 y sigs.) 
Está en coplas de arte mayor excepto el Introito que dice un pastor llamado Pas- 
cual. Entran en 'él la Muerte, el Papa, el Rey, la Dama, el Pastor, la Ira, la Ra- 
zón y el Entendimiento que solicitan al pastor al fin para que adore el pan 
eucarístico. 

(1) Comedia hecha por Juan Rodrigo Alonso: que por otro nombre es lla^ 
mado de Pedrada y vecino de la ciudad de See^ovia: en la cual por interlocución 

de diversas personas en metro se declara la historia de Santa Susana año de 

150 años, — Sin lug., 4.^; 8 hojas; está en octavillas. Fué reimoresa varias veces, 
(Alcalá de henares; Salcedo, librero, 15S8, 4.^; y Medina del Campo, Juan Godi- 
nez Millis, 1603, 4.®; ambas de 8 hojas). Modernamente ha sido reproducida en el 
tomo ^." del Ensayo de una bib, de lib. rar, y cur, de Gallardo, Zarco del Va- 
lle Y S, Rayón, pp. 172 y sigs. — Entre los personajes hay la Vof popular que 
hace el oñcio de los coros en el drama antiguo. 

(2) Moratín (D. L.) Catálogo histórico en sus Orígenes del teatro español, 
número 36. 

(3) ^ffioga nuevamente trobada por Hernando de Yanguas en loor de la Na^ 
tividad de Nuestro Señor: en la cual se introducen cuatro pastores cuyos nom~ 
bres son Mingo Sabido y Gil Pata y BeniiillOy Pero Pan ja, los cuales informados 
de los ángeles como Cristo era ya nacido viénenle á adorar y ofrecen sus dones, 

y nuestra Señora da las gracias y y llega Mingo Sabido tañendo una gaita 

Sin lug. ni año, 4.% let. gót., 8 hojas. (Bib. Imp. de Viena). Yanguas alcanza ma- 
yor perfección en su Farsa del mundo y moral, obra alegórica impresa en 1524 y 
otras veces después, y compuso además una llamada Realy otra sobre la felice 
nueva de la concordia jr paf é concierto de nuestro felicísimo emperador semper 
augusto y del cristianísimo rey de Francia. (Bib. Gavángos) v algunas otras que 
menciona Cañete (Teatro esp, del siglo XVIy Madrid, 1885, 8.**, p. 63). 

(4) La farsa siguiente hifo Pero Lópej Ranjel á honor y reverencia del 
glorioso Nacimiento de Nuestro Redentor Jesucristo y de la Virgen gloriosa 
Madre suya. Sin lug. ni año (hacia 1 330), 4.^, let. gót., 4 hojas. Es de lo más ru- 
dkpentarío y simple de su clase. 

(5) Catálogo hist, dramát, de Moratín, números 38 y 37. 

(6) Obra del Santísimo Nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo llamada 
de El Pecador y compuesta por Bartolomé Aparicio.... Sin lug. ni año (hacia 1 530), 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 1 53 

rez de Robles (t), ni en la mayor parte de los treinta y ocho autores de que 
dio noticia Cañete (i) (que lo son de Églogas y Farsas al Nacimiento^ á la 
Resurrección^ etc.), ni en los más antiguos de los autos que comprende el 
códice de la Biblioteca Nacional, debiendo advertirse que la mayor parte de 
estas obras son posteriores á 1550 (3). 

El mismo Diego Sánchez de Badajoz, el poeta más fecundo de este tiem- 
po, en sus 28 farsas (4) (la mayor parte religiosas) no tiene ninguna que 
pueda compararse con las citadas en primer término; y probablemente su- 
cedería lo mismo con Vasco Díaz Tanco de Fregenal, escritor que parece 
tener grandes afinidades estéticas con Badajoz como las tenía de paisa- 



4.**, let. gót., 12 hojas. Reimpresa por Gallardo, tomo i.'^del Ensayo de una bib,^ 
páginas 222 y sigs. — Es de las más movidas de esta clase y ofrece cierta novedad en 
su desarrollo y hasta mayor extensión que los demás autos del Nacimiento. Está 
bien versificado, aunque con algunas durezas de lenguaje. 

(7) Lucero de nuestra salvación al despedimiento que hijo Nuestro Señor Je-- 

sucristo de su bendita Madre estando en Betania, Por Ausias Izquierdo Ze- 

brero: en Sevilla^ por Fernando Maldonado^ año de 1532 (?) (Moratín). Los con- 
tinuadores de Gallardo mencionan una edición de 1620, también de Sevilla, y 
Barrera dice que vio una impresión suelta del siglo pasado atribuyéndolo á un 
Dr. Ceballos, natural de Sevilla. Reimprimiólo D. Justo Sancha en su Romane, y 
Canc, sagrados^ núm.^io; pero tomándolo de una impresión suelta de Francisco 
Sanz, de Madrid, sin ano, y adjudicándoselo á lin tal Inocencio de la Salceda. Es 
sencillísimo y no merece ciertamente que se le busquen tan distintos padres. Esto, 
dejando á un lado que, á mi juicio, Di FRANasco Escudero y Perosso, ha demos- 
trado que la primera impresión de esta obra no es ni con mucho tan anticua como 
aseguran Moratín y demás bibliógrafos, sino de 1582 (V. Tipografía Hispalense^ 
Madrid, 1894, pp. 31, 272 y 363). 

(i) Danja del Santísimo Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo j al modo 
pastoril y compuesta por Pedro Sudref de Robles y clérigo de Evangelio ^ natural 
de Ledesma. Madrid, 1561. La sencillez de esiSL farsa es tan grande como las an- 
teriores, excepto la de Aparicio. Salva y Gallardo mencionan una edición de 
Madrid (Miguel Serrano de Vargas, 1606, 4.*^, 4 hojas). 4 

(2) Tales son: Gonzalo Carvajal, Castillo, Córdoba, Juan Francisco Fer- 
nández, CiSNBROS, Andrés DE Quevedo, Pedro Sánchez, Fernando Vázquez, etc. 

(3) Uno de los más antiguos por la rudeza de composición es el Auto de la Re- 
surrección de Cristo, que tiene el número 60 y lleva la licencia de la Vicaría ge- 
neral para la representación fechada en Madrid, á 28 de Marzo de 1568. Pedroso 
imprimió 16 de éstas piezas en su colección de Autos sacramentales ya citada. 

(4) Recopilación en metro del Bachiller Diego sanchez de badajo^ en la 
qual por gracioso cortesano y pastoril estilo se cuentan y declaran muchas fi- 
guras y autoridades de la sagrada escriptura. Agora nueuamente impresso y 
Dirigido al yllustrissimo Señor Don Gomej suarez de Figueroa Conde de Fe- 
ria<t etc. (al nn:) Fue impresso el presente libro en la muy noble y leal ciudad de 
Seuilla junto al mesón de la castaña acabóse d ocho atas del mes de Octubre 
Año de mil y quinientos y cinquentay quatro, — ^4.**, let. gót. á 2 columnas; sig- 
natura A-X ij y dos hojas más de/e de erratas. EL Sr. Barrantes reimprimió el 
único eiemplar conocido, procedente de la Bib. de Salva en la colección de Lt- 
^ro5 Jtf a nfa^o, en dos elegantes volúmenes (Madrid, 1882 y i88ó, 8.®) — El mo- 
derno editor concede, á nuestro parecer, excesiva vida de escritor á Sánchez de 
Badajoz, pues le supone haber alcanzado la época de los Reyes Católicos, como 
principio, y escribir aún en 1 547. Más racional parece limitar su producción lite- 
raria entre esta fecha y la de 1530 ó cuando más 1525 . 



154 REVISTA DE ARCHIVOS, 

naje (i). Prueba evidente de que estas obras no admitían adelantamiento ó 
evolución artística es ver que algunos que las compusieron muy notables de 
otro género, no avanzaron un paso en éste, sobre lo que ya habían hecho 
Fernández y Gil Vicente. Tal sucede con Juan Pastor (2) y antes ^on el 
propio Naharro, cuyo Auto del Nacimiento parece obra de otra persona, por 
lo simple y rudimentario. 

Pero inútil es hablar de este teatro que había llenado ya su misión y 
estaba destinado á extinguirse en breve, para renacer más vigoroso, con 
medios y procedimientos profanos, sacados de otra parte, y fuera ya del tem- 
plo en las comedias devotas 6 de santos y en los Autos Sacramentales, 

Paralelamente al teatro religioso íbase desenvolviendo otro erudito for- 
mado por las traducciones de algunos humanistas que, sin aspirar á ver en 
escena sus obras, y sólo con el propósito de entretener sus ocios ó con el an- 
helo de mostrarlas á los no capaces de entender el original, ponían en caste- 
llano algunos dramas de los teatros griego y latino. Ya en el siglo XV, en 
tiempo de D. Juan II se habían traducido las tragedias de Séneca (3); Bosc^n 
puso en verso castellano una de Eurípides , hoy perdida ; pero cuya exis- 
tencia consta por el privilegio para su impresión dado á la viuda del poeta. 
Antes de que Torres Naharro estampase su Propalladia había ya impreso el 
célebre médico de Carlos V, el Dr. Francisco L. de Villalobos, su versión 
plautina del Anfitrión (4); y no mucho después el Maestro Fernán Pérez de 
Oliva lo tradujo de nuevo (5), con menos fidelidad, aunque en prosa abun- 
dante y noble, á la vez que arreglaba libremente la Electra de Sófocles (6) 
y la Hécuba triste del mismo autor griego. 

(i) De las obras dramáticas de este extravagante personaje sólo conocemos los 
títulos conservados por él en el preámbulo de su Jardín del alma cristiana; y. ios 
prólogos (única parte impresa) de sus Ternas; y según ellos, no bajaría de 38 el 
número de obras de aquélla clase entre tragedias, comedias, coloquios, farsas, au- 
tos y diálogos. 

(3) Juan Pastor, que escribió un Auto nuevo del Santo Nacimiento de Cristo^ 
impreso en Sevilla, en 1528, y en Alcalá en 1603, (en casa de luán Gracian que 
sea en Gloria), sin interés ni artificio alguno escribió obras profanas que tienen 
uno y otro, 

(3) Existe en la Bib. del Escorial un códice anticuo que las contiene (Rios: 
Hist, de la lit. esp,, tomo y.** p. 4oq) y dos más en la Bib. Nacional (X-88 y T-131 ) 
y otro incompleto (M-25) en catalán. 

(4) Comedia de Flauta llamada Anfitrión, Zaragoza, 1515 (CatáL de Mora- 
tín); Alcalá, Arnao Guillente Brocar, 1517 (Catalina García: Tipografia com- 
plutense^ Madrid, 1889, p. 19). Del mismo año dice Galijírdo (Ensayo 4,^^ p. 732) 
que tuvo una de Burgos en 4.**; Zamora, 1543 y otras muchas veces con los Pro- 
alemas diálogos y el tratada de las tres grandes, (Reimpresos todos en el tomo 
de Curiasidades bibliográficas de la Bib. de Ribaaeneyra). 

(5) Muestra de la lengua castellana en el nascimiento de Hércules, O Come- 
día de Amphition, Sin lug. ni año (1525 ó antes); 4.°, let. gót., 20 hojas (Registrum 
de D. Fernando Colónj Catál. de Salva). Se reimprimió con las demás obras de 
Oliva en Córdoba 1 586 y acaso antes). 

(6) La Venganza de Agamena. Tragedia que hijo Hernán perez de Oliua, 
Maestro j cuyo argumento es do Sophocies poeta griego, ano 1528. (Al fin:) Fue 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. «55 V 

Nuevamente aparece traducido el gran poeta cómico latino por un anó- 
nimo de Toledo en 1554 (1), y al año siguiente un empleado de las rentas 
públicas de- Lila vierte otras dos obras del teatro.de Plauto, el Soldado fan- 
farrón y los Menechmos (a) con buen lenguaje y estilo. Aunque estas ver- 
siones no se habían hecho para el teatro, como tampoco lo fueron las que 
años después hizo Pedro Simón Abril (3), el hecho de repetirse algunas, 
como el Anfitrión^ debe inducirnos á creer que era ieido y estudiado el 
caudal clásico y que algo podría influir en las futuras producciones dramá- 
ticas, antes de llegar más abundante, pero indirectamente , por conducto de 
los italianos. Quizás una prueba de esa influencia sea la Tragedia de la 
castidad de Lucrecia {4), primera obra de asunto romano de que tenemos 
noticia, por más que el desarrollo de esta farsa tenga poco de clásico. 

Con el deliberado propósito de que fuesen puestas en escena, al mediar 
el siglo XVI, Juan Timoneda, librero y editor valenciano, tradujo y arregló 
en prosa las dos comedias de Plauto Anfitrión y Menechmos ^ y las sacó á 
luz en 1559 porque, como él dice, ya «penaban por verseen la empren- 



impresso en la muy noble y leal ciudad de Burgos: acabóse á XXiiij dios del mes 
de Mayo, Año dei señor de mil y quinientos, y, XXV iij años. — ^4. , let. eót., 16 
hojas. Hay otra edición de Burgos, Juan de Junta, 1^30, 4A let. gót., 10 hojas. 
Fueron reimpresas esta obra y la Hecuba Triste en el tomo 6.** del Parnaso es- 
pañol de Sedaño, pp. 191 y sigs. 

(i) Comedia de Plauto ^ llamada Ampliitrion, traducida de latín en lengua 
castellana. Agora nuevamente impresa en muy dulce apacible y sentencioso es-- 
tilo. 1554. (Al fín:) Fue impressa la presente ohra en la imperial ciudad de Tole- 
do en casa de Juan de Ayala en el año de MDLIIIL 4.S let. gót. — £1 autor dice 
haberse servido de las traducciones de Villalobos v Oliva. 

(2) La comedia de Plauto, intitulada Militi glorioso, traducida en lengua 
castellana. En Anvers. En casa de Martin Nució M. D. L. V (53 hojas). Sigue con 
poruda especial: La comedia de Plauto intitulada Menechmos, Traducida en 
lengua Castellana por el mismo Author. En Anvers, En casa de Martin Nució 
M. D. L. V. Con Preuilegio Imperial. — 12.'*, 04 hojas en todo. El traductor anó- 
nimo dedicó su obra á Gonzalo Pérez, Secretario de Felipe II, y por ello sabemos 
que hizo su versión en Lila v que.estaba empleado en la Hacienda Real. 

(3) La Medea de Eurípides, y el Pluto de Aristófanes en 1570, según Nicolás 




(4) Farsa de Lucrecia. Tragedia de la castidad de Lucrecia. Agora nueva- 
mente compuesta en metro por Juan pastor, natural de la villa de Morata. Sin lu- 
gar ni a., 4.^, let. gót., ii hojas. Moratín le da la fecha de 1528 guiándose por el 
Auto del Nacimiento del mismo Pastor; pero parece más moderna; al menos su 
mayor enredo supone ensayos meaos complicados, tales como la pieza religiosa. 
Son interlocutores Tarquino y su hijo Sexto, Colatino, duque de Colada, Lu- 
crecia su mujer, Espurio, Lucrecio, padre de la dama, Junio Bruto, Publio Vale- 
río, un negro y el bobo, criados. Está escrita en quintillas de pie quebrado. 

No muy posterior debe de ser la Tragedia de los amores de Eneas y de la 
Rey na Di do como los recveté Virgilio en el quarto libro de su Eneida, Nueua- 
mente compuesta. (Sin 1. ni a., 4.* let. gót. 20 hojas. 1536), mencionada por los 
adicionadores de Gallardo ^t. 4.*', p. 14S0). 



156 REVISTA DE ARCHIVOS, 

ta» (i). El mismo Timoneda revela claramente su intención en la adver- 
tencia jE7 autor á los lectores^ diciendo: «Cuan apacible sea el estilo có- 
mico para leer, puesto en prosa, y cuan propio para pintar los -vicios y las 
virtudes, amados lectores, bien lo supo el que compuso los Amores de Ca- 
listo y Melibea y el otro que hizo La Tebaida, Pero faltábales á estas obras 
para ser consumadas, poderse representar, como las que hizo Bartolomé de 
Torres y otros en metro. Considerando yo esto quise hacer comedias en 
prosa de tal manera que fuesen breves y representares: y hechas, comd pa- 
reciesen muy bien, así á los representantes como á los auditores, rogáronme 
muy encarecidamente que las imprimiese, porque todos gozasen de obras 
tan sentenciosas, dulces y regocijadas. Fué tanta la importimación, que no 
pudiendo hacer otra cosa , he sacado por agora, entre tanto que otras se ha- 
cen, estas tres á luz: es á saber la Comedia de Anfitrión^ la de Menenos (sic) 
y la Cornelia, i> 

Pero el magisterio dramático de la antigüedad clásica, en lo que valiese, 
lo recibieron nuestros poetas principalmente por el intermedio de los ita- 
lianos; y esto nos lleva á discurrir sobre la tercera clase de teatro, que po- 
dríamos llamar popular ó profano, y que independientemente de las formas 
ya expresadas coexistía con ellas, siempre refiriéndonos al tiempo que media 
entre Torres Naharro y Lope de Rueda. 

Desde luego se'observa en este teatro, lo mismo que hemos advertido en 
el religioso, una doble tendencia á admitir por una parte más ó menos re- 
sueltamente y con mayor ó menor conciencia las innovaciones aportadas 
por Torres Naharro, y por otra á mantenerse en el campo de la antigua far- 
sa española, la secularizada por Encina, Fernández y Gil Vicente. 

Ejemplos de esta clase son el ya citado Sánchez de Badajoz, quien en sus 
farsas del Molinero^ de la Ventera, de le Hechicera, y, sobre todo, en la 
groserísima del Matrimonio y parece no haber tenido noticia de las obras de 
su ilustre^ paisano. Y á pesar de su notoria habilidad en trazar retratos y 
bosquejar caracteres, xle su inventiva y de su facilidad en verificar, no se le- 
vanta cosa mayor en cuanto al arte sobre sus predecesores, ni sale de la far. 
sa en un solo acto. 

Siguiéronle Juan Pastor, si es que no fué contemporáneo suyo, con su 
ya nombrada Tragedia de Lucrecia, en la cual menciona también otras dos 
farsas de su invención, tituladas Grimaltina y Clariana (2); Juan de París, 



(i) Lastres Comedias del facudissimo Poeta Juan Timoneda, Año 1559, 8.* 
/Valencia). — La primera de éstas comedias es el Anfitrión con varios adoraos de 
la cosecha del traductor, como un introito entre cuatro pastores. La segunda la 
de los Menechmos harto conocida por haberla reimpreso Moratín en sus Oríge- 
nes. De la tercera, la Cornelia, hablaremos oportunamente. 

(2} Esta última quizá sea la Comedia llamada Clariana nuevamente compuesta 
en que se refieren por heroico estilo los amores de un caballero mofo llamado 
Clareo con una dama noble de Valencia, dicha Clariana, Mencionan esta obra 
los anotadores de Ticknor (t. 2.*^ p. 535) y se halla unida á una Égloga pastoril 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 157 

en una extraña égloga de ermitaño, moza, pastores j diablo (i), y el estu- 
diante Andrés de Prado, con su Farsa llamada Cornelia^ «donde hay cosas 
bien apacibles de oiri> y son en realidad chocarrerías del peor gusto (2). 
Sebastián de Horozco, jurisconsulto toledano , autor también de tres peque- 
ños dramas religiosos: La parábola del viñador ^ la del Ciego y la Historia 
de Rutíiy intercaló en la segunda de estas obras un entremés (así lo llama) 
de un procurador y un litigante, y compuso además otro de mayor exten- 
sión para representar en un convento de monjas de Toledo, ambos de gusto 
y sabor maniñestamente populares, sobre todo el último, cuya excesiva li- 
cencia de lenguaje contrasta con el lugar en que ñié representado (3), y vie- 
ne á ser un hermano gemelo del Auto del repelón de Juan del Encina. 

A esta misma clase habrán de«pertenecer la Farsa en coplas^ de Alfonso 
de Barrio, las de Jorge de Hervás, Diego dé Negueruela, Manuel Núñez, 
Antonio Pacheco , Ruiz , Salaya , Vergara y algún otro de los mencionados 
por Cañete en su prólogo á las Farsas y Églogas de Lucas Femdnde:^ (4), 
de las cuales, si se exceptúan una ó dos, el mismo Cañete no tenía mas no- 
ticias que las que arroja el Registrum de D. Fernando Colón que ya hemos 
tenido ocasión de mencionar y que incompleto se imprimió en el Ensayo 
de Gallardo; la Farsa á manera de tragedia que citan los traductores caste- 
llanos de Ticknor (5), aunque su extensión es mayor; las disparatadas Co- 



entre dos pastores Julio y Len^inio á la muerte de una pastora llamada Julia ^ 
compuesta por un vecino de Toledo y por él dirigida al Duaue de Gandía, Va^ 
lencta por maestro Juan Jofre^ al moli de la Rovella. Acabóse dg días de Mayo 
de 1522. — ^4.°) let. gót., 22 hojas, que en tal caso habrá que adjudicar también á 
Juan Pastor. 

(1) Égloga nuevamente compuesta por Juan de Parts^ en la qual se introdu^- 
cen cinco personas: un escudero llamado .Estado^ un Ermitaño^ una moja^ un 
diablo j y dos pastores^ el uno llamado Vicente y el otro Cremon, 1^36. — Sin lu- 

Í^ar, 4.**, 12 hojas. En la Bib. de Munich hay un ejemp. de otra edición: 1551; sin 
ugar, 4.'', 12 hojas — Está en coplas de arte mayor y el lenguaje es bastante rudo. 

(2^ Además de la edición de 1537 que cita Moratín (Catál, núm. 59) hay otra 
camoién de Medina del Campo, 1003, Millis; 4.^, let. gót. en 4 hojas. (V. Pérez 
Pastor: La imprenta en Medina del Campo , Madrid, 1895, p. 330, donde se co« 
pia íntegra). 

(3) Sebastián de Hororco. Noticias y obras inéditas de éste autor dramático 
desconocido por D, José ÁÍ aria Asensio y Toledo. Sevilla, 1867, 12.'' — Esta co- 
leccioncita no contiene la Historia de Rut. Todas, así como las poesías líricas de 
Horozco, se publicaron en el Cancionero de Sebastián de Horofco, poeta toledano 
del siglo XVL Sevilla, 1874, 4.^ — ^Antes había ya tratado extensamente de las 
obra$ dramáticas religiosas de Horozco, D. Maítuel Cañete en su Discurso acer- 
ca del drama religioso antes y después de Lope de Vega. Madrid, 1862 pp. 15-21. 

(4) Madrid, 1867, pp. LX y siguientes. Véase también: Teatro español del si- 
glo XV ly del mismo Cañete; pp. 55 y siguienies. 

(5) Tomo 2.^, p. 327. Farqa á manera de tragedia de como passo un hecho de 
amores de un cavalleroy una dama. Fue imprimida la presente tragedia en la 
wuy noble ciudad de Valencia^ año de 1537, 4.'', let. gót., 12 hojas. 



/ 



1^8 REVISTA DE ARCHIVOS, 

pías de una doncella^ un pastor y un salvaje 1 1); el Coloquio de Fenisa que 
imprimió Gallardo en el número 7.* de su Criticón y otras que solo cono- 
cemos haber sido prohibidas por la Inquisición y constar sus títulos en el 
fiulice (2). 

De entre las obras dramáticas de este tiempo hay que descartar, aunique 
llevan el nombre de comedias j tragicomedias ú otros semejantes, muchas 
novelas dialogadas, escritas á imitación de la Celestina, tales como la Te- 
baida^ la Serafina^ la Hipólita^ la Tidea^ la Florinea^ Lisandro y Rose- 
Hay etc., y acaso la Orfea^ la Comedia de Peregrino y Ginebra y lui re- 
surrección de Celestina^ estas tres solo conocidas por el índice expurgatorio. 

Difieren también de esta clase de obras unas pocas como la de Luis Hur>> 
tado de Toledo, célebre autor del Palmerin de Inglaterra ^ y de las novelas 
dramáticas Tragedia Policianá y Las Cortes del casto amor, continuador, 
como queda dicho, de Las Cortes de la muerte^ y quien terminó asimismo 
el poema dramático comedia de Preteo jr Tibaldo ^ empezado por el Co- 
mendador Perálvarez de Ayllón, agriándole la Égloga silviana^ del mis- 
mo gusto y escrita también en coplas de ane mayor (3). 

Autor dramático de un género extraño, como Luis Hurtado, es Antonio 
de Torquemada, que imprimió con otras obras, en 1553, un Coloquio pas- 
toril (4) y que en realidad es un drama alegórico, en prosa y verso, que pa- 
rece fué representado, á pesar de su extensión, en casa del sexto Conde de 
Benavente, D. Antonio Alonso Pimentel, de quien era servidor Torque- 
mada. A género igual pertenece una Comedia que Francisco de Avendaño 



(i) En las presentes coplas se trata como una hermosa doncella andando per^- 
didapor una montaña encontró con un pastor: el cual vista su gentileza se ena^ 
moró dellay con sus pastoriles rabones la reauirió de amores, A cuya requesta 
ella no quiso consentir: y después vino un salvaje á ellos y todos tres se concer^ 
taron de ir d una devota ermita que allí cerca estaba á hacer oración d Nuestra 
5eñora.— 4.**, sin lug. ni año.— Hay otra edición de Valladolid, 1540, y otra de 
Alcalá de Henares, 1604, ambas en' 4.° Se reimprimió en el Ensayo de Gallardo 
(lomo I.**, p. 703). 

'(2J Tales como la Farsa llamada Custodia^ la de los Enamoradas ^ la Josefina^ 
el Coloquio de damas, la Comedia Jacinta (distinta de la de Naharro), la Come-- 
dia Rapnusia, la Trinesia, la de Sergio y alguna otra. 

(3) Según Nicolás Antonio éstas dos obras se imprimieron en 15J2. Los ano- 
tadores de Ticknor (t. 2.°, p. 527) mencionan una segunda edición^ sin año, pero 
también del siglo XVI. Barrera dedicó á Hurtado de Toixdo un largo articulo 
en que trata extensamente de la persona de éste autor, que lo es de otras varias 
obras poéticas, como también puede verse en el tomo 3.** del Ensayo de Gallardo, 
publicado mucho después. 

(4) Los colloquios satíricos, con un colloquio pastoril y gracioso al cabo de-- 
líos, hechos por Antonio de Torquemada secretario del illustrissimo señor Don 

Antonio Alonso Pimentel^ conde de Benavente Mondoñedo, Agustín de Paz, 

1553, 8.% let. gót., 236 hojas. Hay otra edición de Bilbao, Matías Mares, 1584, 8.*, 
202 hojas. — Los coloquios satíricos son obras didácticas sobre el juego, la comida, 
el traje, etc. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 159 

imprimió en este mismo año de 1553 (i), donde tsímbién juegan pastores^ 
damas y entes morales. 

Pero de mérito mayor que todo esto, y con tendencias á continuar la 
senda abierta por el insigne autor de la Himenea^ son otros dramas de este 
tiempo, entre los cuales debe citarse, por ser la más antigua, la Constanza 
de Cristóbal de Castillejo, célebre poeta lírico, que dio suelta á st? humor 
satírico y maleante en esta desaforada pieza dramática, con caracteres bien 
diseñados, aunque la extrema libertad de lenguaje quizás impida que esta 
rarísima obra, si algún día parece toda, pueda ver la luz pública (2). 

Más declaradamente intentan seguir las huellas de Naharro, Jaime de 
Huete, autor de dos comedias tituladas Tesorina y Vidriaría^ celestinescas 
en el fondo, pero de extensión conveniente, divididas en cinco actos cada 
una y escritas en coplas de pié quebrado (3); y Agustín Ortiz, que compuso 
otra obra de igual cli^sty titulada Comedia Radiaría^ con menos ingenio que 
Huete, aunque con lenguaje más decoroso (4). 

Superior á todas éstas y aún quizá á todas las obras del siglo XVI, ante- 



(1) Moratín: Orígenes: Catáíogc hist, número S4. 

(2) La Constanza de Castillejo, parece que debe darse por perdida. Cañete, 
que en su Teatro español del siglo XVIy p. 239, dio extensas muestras de la ver- 
siñcación de la obra dejando entrever que aún existía, tampoco la conoció, y lo 
que hizo fué reproducir una papeleta de Gallardo, que como otras muchas sobre 
el teatro del siglo XVI tenía en su poder. 

(3) Comedia intitulada Tesorina^ la materia de la cual es unos amores de un 
penado por una señora y otras personas adherentes. Hecha nuevamente por Jay^ 
me de Güete. Pero si por ser su natural lengua aragonesa no fuere por muy 
cendrados términos cuanto á esto merece perdón. Son interlocutores los infrapues^ 
tos Y es de notar que el frailees :f apeador, 4.°, sin lug. ni a., (hacia 1530) let. gó- 
tica, 16 hojas. — Fué puesta en el índice de i559.--Como en las demás de su ckse 
redúcese el argumento á las tentativas de Tesorino ayudado de su criado Pinedo y 
para hacerse amar de Lucina y penetrar en su casa. Consigue uno y otro en la 
segunda jornada, valiéndose para lo último del traje de fray^ Vejecio^ con quien 
cambia de ropas bajo pretexto de tener que huir de la justicia por haber muerto 
un hombre en duelo. Pinedo^ aue halla al fraile con el traje de su amo, cree que 
es un ladrón y le dá de palos, bale luego Tesorino en busca del fraile para que 
legitime su unión con la dama, lo que se verifíca en la jornada 4.* en la calle, á la 
que baja Lucina, 

Comedia Vidriana^ compuesta por Jayme de Güete agora nuevamente: en la 
cual se recitan los amores de un caballero y una señora de Aragón, á cuya peti- 
ción por serles muy siervo se ocupó en la presente Sin lug. ni a. (hacia 1530), 

4.** let. gót., 18 ho]as. De argumento parecido á la anterior, pero con lenguaje 
menos grosero: domina también el elemento cómico, amores de lacayos, etc. 

(4) Comedia intitulada Radiana: compuesta por Agustín Ortij,,.,. Repártese 
en ^jornadas breves y graciosas y de muchos enxemplos. Entra Juanillo con el 
Introitoy dice. Sin lug. ni a. (hacia 1 530), 4.^, let. gót. 12 hojas. Clariano enamora- 
do de Radiana hija de Lireo quiere penetrar en la casa de éste y robarla con ayu- 
da de un su criado que enamora á Marpina doncella de la dama. El padre oye la 
conversación de las dos jóvenes que tratan de abandonar la casa, y cuando van á 
realizarlo se presenta. Un clérigo aue pasa por allí interviene oportunamente ca- 
sando incontinenti á los amantes. La versificación es más ñoja que en Huete y la 
primera jornada inútil, pues se reduce á un diálogo entre Lireo y Ricreto, criado, 
en que el primero se lamenta de la pérdida de su esposa. 



1 6o REVISTA DE ARCHIVOS, 

riores á Lope de Rueda es la Comedia Pródiga^ j^l ensalzada con justicia por 
Moratín (núm. 85 de su Catálogo histórico-dramáticoj y reitn presa moder- 
namente en Sevilla (2), si no le sobrepuja en el manejo del elemento cómi- 
co popular la poco conocida aún Comedia de Sepúlveda^ imitación no infe- 
liz del Nigromante del Ariosto (3), como también la Pródiga lo es de una 
del Cechi. 

El último ó más próximo de los antecesores de Rueda parece haber sido 
el famoso sevillano Juan de Mallara, quien en 1548 compuso una comedia 
titulada Locusta^ años después una tragedia de Absalón y aún en 1561 otra 
comedia, representada en Utrera, cuyo título se ignora, como se desconoce 
el texto de todas las obras dramáticas de este ingenio, muy celebrado por 
tal concepto por Juan de la Cueva que le llama Menandro hético, ("Viaje de 
SannioJ. 

Como puede observarse todos estos ensayos cómicos distan mucho de 
corresponder al gran esfuerzo hecho por Torres Naharro. Para explicar la 
poca trascendencia que en los primeros treinta años tuvo la escuela del fa- 
moso -extremeño, suponen algunos críticos que le motivó el hecho de haber 
escrito Naharro en Italia y que no llegó ha^ta mucho después el conocimien- 
to y estudio de sus obras. Contra esto deponen las diversas ediciones de la 
Propailadia y hechas en España desde la primera napolitana de 15 17. En 
1530 se imprimió en Sevilla, por Jacobo Cromberger; en I9 misma ciudad 
en 1526, en 1533 y en 1545; en Toledo en 1535; en Amberes sin año (hacia 
1550) y en Madrid en 1563 , 1573 , etc. No puede, por tanto asegurarse con 
fundamento que las comedias de Naharro fuesen poco conocidas en España, 
cuando se ve que es uno de los libros más frecuentemente reimpresos. 

Tampoco parece más ñierte el argumento expuesto por Martinez de la 
Rosa y tan repetido por Shack y otros, derivado de la prohibición fulmina- 
da por el Santo Oficio sobre las obras de Naharro; entre otras razones, por- 
que vino después que éstas hubiesen debido producir su efecto, ó sea des- 
pués de 1550. Esto aparte de que tal prohibición en España no fué absolu- 
ta, pues se limitó á los textos no expurgados, circunstancia que no reúnen 
ya los de 1563 y 1573. 

Nosotros creemos que la verdadera causa de la poca popularidad de las 
comedias de Naharro está en su perfección misma. Compuestas en un país 
donde esta clase de diversiones había alcanzado un grado de esplendor no 



(2) Comedia Pródiga compuesta por Luis de Miranda, Placentino, En Sevi^ 
¡la, Imp. de D, José Alaria Geofriny calle de las Sierpes^ núm, 35. Año de 1868. — 
8.^, 137 páginas. Es edición hecna por los Bibliófilos andaluces^ que reproduce el 
juicio de Moratín y la portada de la primera edición de Sevilla, por Martín Mon- 
tesdoca; 1554, en 4.° — La comedia fue compuesta veinte años antes. 

(3) La Comedia de Sepúlveda existe manuscrita en la Bib. Colombina de Se- 
villa. Creemos que pronto la imprimirá el Sr. Menéndez y Pelayo que posee un 
excelente manuscrito de ella. Es de 1547. 



1 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. i6i 

conocido en España, no podían ser adoptadas en el acto entre nosotros. Por 
otra parte, su representación en la plaza pública parece imposible, supuesto 
lo pobre y tosco que era, como veremos luego, el aparato escénico de que 
disponían los escasos farsantes de que constaban las poquísimas coippañías 
cómicas que entonces salían á representar tomando como habitual profesión 
este ejercicio. Olvidando esto é identificando el teatro popular con las más 
lujosas exhibiciones qu&se hacían en los templos y en los palacios de algu- 
nos magnates, se encierran algunos críticos en un callejón sin salida para 
explicar este y otros fenómenos históricos-literarios. 

Precisamente á levantar el arte histriónico y á ensanchar el círculo de 
sus medios de ejecución es á lo que vino Lope de Rueda, de quien es ya 
tiempo de tratar. 

II. 
VIDA DE LOPE DE RUEDA. 

No son , por desgracia , abundantes las noticias personales de Lope de 
Rueda (i); pero le cupo la honra de tener por biógrafo suyo al insigne autor 



(i) Entre los modernos, han hablado de Lope de Rueda: 

D. Fermín Arana de Var flora (Fr. Fern. Díaz de Valderrama). Hijos de 5e- 
villa ^ ilustres en santidad y letras^ armas, artes ó dignidad Sevilla, 1791 (nú- 
mero III, p. 79]. Se limita á traducir la noticia de Nicolás Antonio, quien en su 
Bib. Hisp, nova, tomo 2.**, 1788, p. 79, había extractado de Cervantes la parte 
biográñca y cometido varios errores eii su además incompleta bibliografía . 

D. Juan Antonio Pelliccr, en sus Orígenes de la comedia y del histrionismo 
en España, publicada á nombre de su hijo D. Casiano, en 1804, (parte i.* p. 22, 
40, Y parte 2,^ p. 72) añadió alguna poca cosa á su biografía; pero no sin incurrir 
al mismo tiempo en alguna equivocación. 

D. Leandro Fernández de Moratín, es el primero que en sus Orígenes del 
teatro español (publicado en 1830) dio noticias concretas y exactas sobre las obras 
de Rueda y añadió algo á su biografía. Pero fíjó fechas arbitrarias á las mismas y 
tampoco fué feliz en la publicación de textos. 

BÓHi. DE Faber, Schack, Wolf, Colón, Ticknor, etc., se concretaron en cuan- 
to á biografía, á repetirlo averiguado por JVloratín, como también Martínez de la 
Rosa, Navarrete, Lista, Gil y Zarate y otros de los nuestros hasta Barrera 
[Catálogo del teatro español)^ que en esto como en todo lo demás dio fijeza y va- 
lor científico á todo lo averiguado hasta su tiempo, aunque él por su parte nada 
pudo añadir. 

Gallardo, en su Ensayo, ni una sola papeleta trae de Rueda y no ciertamente 
porque,aquél eminente bibliógrafo no las hubiese hecho, sino porque, á su muer- 
te, han desaparecido, como otras muchas, para adornar acaso algunas cornejas. 

También resume sólo lo conocido por Barrera la biografía que á Lope consa- 
gra D» Ángel Lasso de la Vega, en su Historiar juicio crítico de la escuela poé^ 
tica Sevillana en los siglos XVI y XVII (Madrid, 1871, p. 319). 

' D. Manuel Cañete, que eri estas materias llevó durante su vida y con razón la 
jefatura, publicó en 1884 {Alman, de la Ilustr, esp.y amer. pp. 32-42) un artículo 
sobre Rueda j^ el teatro del siglo XVI, sin adelantar cosa mayor sobre lo ya co- 
nocido, no obstante haberse ya impreso algunos años antes curiosas noticias sobre 



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f 



162 REVISTA DE ARCHIVOS, 

del Quijote^ nada menos, que es quien nos ha dejado las noticias más com- 
pletas y exactas hasta nuestros mismos días, y que por tanto; deben figurar 
á la cabeza de toda narración biográfica de Rueda. 

«Los días pasados, dice Cervantes, me hallé en una conversación de 
amigos donde se trató de comedias; y de tal manera las sutilizaron y atilda- 
ron que, á mi parecer, vinieron á quedar en punto de toda perfección. Tra- 
tóse también de quién fué el primero que en España las sacó de mantillas y 
las puso en toldo y vistió de gala y apariencia. Yo, como el más viejo que 
allí estaba, dije que me acordaba de haber visto representar al gran Lope de 
Rueda, varón insigne en la representación y en el entendimiento. 

Fué natural de Sevilla, y de oficio batihoja, que quiere decir de los que 
hacen panes de oro. Fué admirable en la poesía pastoril; y en este modo, 
ni entonces, ni después acá, nmguno le ha llevado ventaja; y aunque por 
ser muchacho yo entonces no podía hacer juicio firme de la bondad de sus 
versos, por algunos ^ue me queclaron en la memoria, visto ahora en la edad 
madura que tengo, hallo ser verdad lo que he dicho... 

Én el tiempo de este célebre español todos los aparatos de un autor de 
comedias se encerraban en un costal y se cifraban en cuatro pellicos blancos 
guarnecidos de guadamecí dorado y en cuatro barbas y cabelleras y cuatro 
cayados, poco más ó menos. Las comedias eran unos coloquios como églo- 
gas entre dos ó tres pastores y alguna pastora. Aderezábanlas y dilatábanlas 
con dos ó tres entremeses, ya de negra, ya de rufián, ya de bobo y ya de 
vizcaíno; que todas estas cuatro figuras y otras muchas hacía el tal Lope con 
la mayor excelencia y propiedad que pudiera imaginarse... 

Murió Lope de Rueda, y por hombre excelente y famoso le enterraron 
en la iglesia mayor de Córdoba (donde murió), entre los dos coros, donde 
también está enterrado aquel famoso loco Luis López ( i)». 

Rueda era, pues, sevillano. No es fácil adivinar la época de su nacimien- 
to, que pudiera presumirse ocurrido en la primera década del siglo XVI. 
Las peripecias de su vida errante le llevaron, acaso en su juventud, «á Va- 
lencia, donde contrajo matrimonio, como veremos, con una hija de aquella 
ciudad, en la que residió largas temporadas y donde parece que tenía ella 
alguna hacienda. El oficio que tuvo Lope en su edad primera demuestra lo 
humilde de su extracción ú origen; que su educación literaria sería poco 



nuestro personaje en obras no relacionadas directamente con el teatro. Otras que 
nosotros utilizamos son posteriores. 

Las que había impróso D. José María Asensio en un periódico de Sevilla, fue^ 
ron recocidas por el Marqués de la Fuensanta del Valle en la bonita colección 
de las Obras completas de Lope de Rueda que publicó muy poco antes de su ta- 
Ueciaiiento. (Madrid, 1895 y 1096, i vol 8.°) Todas ellas y otras varias que aportó 
casualmente la erudición moderna van incluidas en el presente trabajo. 

(i) Prólogo de Cervantes á sus Ocho Comedias, (Madríd, 1615, 4.* y Madrid, 
1749, t. I.', su principio). 






BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 163 

esmerada y que sólo por su ingenio y su talento pudo llegar á escritor dra- 
mático, en fuerza de representar papeles de este género. 

Cabalmente nacía entonces la profesión histriónica, en el sentido moder- 
no de la palabra. Las églogas y farsas de Juan del Encina, Lucas P'ernán' 
dez, Gil Vicente y otros, se ejecutaban, no ya en el templo como sus seme- 
jantes durante la Edad Media, sino en las casas principales, y de aquí, por 
tránsito natural, pasaron á la plaza pública. También conocemos los nom- 
bres de algunos de estos primeros actores que, al empezar el siglo XVI, 
aparecieron en los pueblos de Castilla; tales son los llamados Oropesa, Her- 
nando de Vega y Juan Rodríguez que recitaron las fábula» pastorales de que 
habla Cervantes (i). De Castilla pasaron estas compañías cómicas embrio- 
narias á otros lugares de la península; desde luego á Andalucía: Rueda las 
vería en Sevilla y determinó seguir aquel nuevo oficio. Quizá se juntaría á 
alguna trashumante y con ella recorrería diversas ciudades, aprendiendo la 
teoría en la prática, hasta que harto de representar personajes ajenos, con- 
cluyó por créalos propios. 

No sabemos cuánto duró su aprendizaje. El desarrollo y crecimiento de 
la literatura dramática trajo consigo el aumento é importancia de las com- 
pañías encargadas de ejecutar las obras. En la descripción de las fiestas hechas 
por el mes de Junio de 1527 en Valladolid, cuando el bautismo de Felipe II, 
Sandoval, que las refiere en su Historia de Carlos V^ no expresa quiénes 
hicieron los Autos (uno del Bautismo de San Juan Bautista] que se repre- 
sentaron en el trayecto que había desde la casa real hasta la iglesia de San 
Pablo. 

Tampoco se declara en la relación que Juan Calvete de Estrella compuso 
del Viaje de Felipe Ily aún príncipe, en 1548, al describir otras fiestas cele- 
bradas en la misma ciudad de Valladolid, con motivo del casamiento de la 
hermana del Rey con Maximiliano de Hungría; y eso que entonces fué la 
representación profana: una comedia del Ariosto. recitada en palacio «con 
todo el aparato de teatro y escenas con que los romanos las solían represen- 
tar, que fué cosa muy real y suntuosa» (2). 

Pero ya se dice en la relación de nuevas fiestas reales hechas cuatro años 
después, en 1552, en Toro, con ocasión de los desposorios de D.* Juana, 
hija de Carlos V, con D. Juan de Portugal. A la entrada del príncipe don 
Felipe en la ciudad se levantó y aderezó en la puerta de Santa Catalina aun 
arco triunfal muy triunfante con muchos retratos y rétulos y Montemayor 



(1) V. nyjLt^xro^ Estudios sobre la hist. del arte escén. en Esp,: María Lad- 
venant (Madrid, 1896, p. 9). 

(2 ) El/elicissímo viaje del muy alto y muy Poderoso Príncipe Don Phelippe. . . 
desde España á sus tierras de la baxa Alemana.., Escrito en quatro libros por 
Juan Christoual Caluete de Estrella. En Anvers, en casa de Martín Nudo. Año 
de M. D. LII. — Fol., 343 hojas y 19 de tablas.— V. folio 2. 



i64 REVISTA DE ARCHIVOS, 

arriba con un auto muy graciason. En el Mercado hubo otro arco triunfal 
con tanto aparato como el primero y con otro auto ( i). 

Hacía ya bastantes años que el ejercicio histriónico tenía como recono- 
cido su estado civil, y el nombre de comedíanle aparece por vez primera 
entre nosotros en una pragmática expedida en Toledo, á 9 de Marzo de 1534 
por D. Carlos y su madre D/ Juana (2j, respecto de adornos y vestidos que 
para los comediantes han de ser distintos de los ordinarios, para que se dis- 
tingan de las demás clases sociales. Esto prueba que al ejercicio, no obs- 
tante la nueva aplicación que recibía al representar obras literarias y no 
pantomimas groseras, le perseguía la n^ala reputación y fama que de antiguo 
padecían losjacedores de juegos de escarnio^ remedadores^ etc., de los cua- 
les venían á considerarse herederos los flamantes artistas. 

Verdad es que sus costumbres no serían muy de alabar, si hemos de 
recibir como buenos los pasajes de algunos escritores que muchos años 
después todavía nos los pintan harto viciosos y descomedidos, y muy espe- 
cialmente uno de los más notables cómicos de fines del siglo XVI (3), cuyo 
parecer resulta confirmado por otros datos fehacientes. 

En el Archivo Histórico Nacional existe un documento inédito, pertene- 
ciente á esta época, y que por su curiosidad debemos copiar aquí. Es una 
denuncia á la Inquisición de Valencia sobre el modo de vivir de ciertos ac- 
tores, alguno después famoso, de la compañía de aquella ciudad, y que 
dice: 

ttLo que pasa es que la hija de Osorio, autor de la copedia que se repre- 
senta (4), está amancebada públicamente con un farsante que se dice Bau- 
tista, y es él casado en Sevilla y no hace vida con su mujer por estar aman- 
cebado con la hija del autor ^ que se llama Magdalena Osorio, lo cual sabe 
el padre y la madre muy bien y lo consienten porque no se les vaya aquel 
farsante porque con él ganan de comer. ídem la Granadina , que se llama 
Isabel de Torres, está amancebada con Avendaño (5!, que es un moqo de 
una herida en el rostro junto al ojo derecho; y llega á tanto su desvergüenza 



11) Fernández Duro (D. Cesáreo). — El teatro en Zamora. Art. en la Ilustra- 
ción esp.y amer, de 1883; z.** semestre. 

(2} Es la Ley i.*, tit. 12, lib. VII de la Nueva Recop. que pasó á la Novísima: 
Ley I.*, tit. 13, libro VI; (núm. 12). 

(3) Agustín de Rojas Villandrando en su Viaje entretenido y de cuya obra 
volveremos á tratar. 

(4) La palabra autor no significaba entonces lo que hoy, sino director, empre- 
sario ó jete de compañía; pero en el caso presente es posible que Osorio fuese 
además autor de alguna comedia que alli se representase: también Lope de Rueda 
era uno y otro. 

(5] Este sería probablemente Cristóbal de Avendaño, después famoso autor 
de compañía y au|or también de algunas piezas dramáticas, según Agustín de Ro- 
jas. Tuvo un hijo de su mismo nombre también celebrado entre los cómicos de 
principios del siglo XVII. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOü. 165 

que en ríñendo el marido con ella le amenaza diciendo que le matarán ó )e 
harán matar, por donde muchas noches no duerme con ella de miedo; de lo 
qualy porque no se entienda ser malicia ni rencor sino servicio de Dios 
atestiguarán Castro y su mujer farsantes, y Juan de Vergara ( i) y Bernardí- 
no y Bravo y Gallego que todos estos son compañeros desta compañía y far- 
sa; y después destos tomen juramento á la Villanueva güéspeda de la Isabel 
de Torres quella dirá la verdad, y también Alonso y á su mujer y á su hija 
que son güéspedes de dicho Osorio, que también dirán lo que pagan en su 
casa y también, para más certificación, hagan en la Olivera esta pregunta 
que diré: que una noche el dicho Bautista amigo de Magdalena Osorio, de 
celos della le dio tanta melancolía que se daba á los diablos el ánima y 
causó tal grima que fué necesario traer agua bendita, según las veces que 
se ofreció al diablo con otras blasfemias; de lo cual dirán allí la verdad por- 
que son cristianos. También serán testigos Romero el músico y su mujer 
que posan en casa de la Villanueva.» (2). 

No todos los cómicos serían lo mismo; y desde luego no lo era Lope de 
Rueda, que en 1554 fué elegido por el Conde de Benavente D. Antonio 
Alonso Pimentel, para realzar las lucidísimas fiestas que hizo en honor de 
Felipe II, al pasar éste por su villa de Benavente cuando fué á embarcarse 
para Inglaterra. Durante algunos días se obsequió al Rey con toros, cañas, 
cacerías, torneos á pié, fuegos de artificio é invenciones, especialmente las 
del 8 de Junio, que se prolongaron hasta media noche. En este día se cele- 
bró también un festejo dramático, que un testigo presencial describe así: «Y 
estando algún tanto despejado el patio salió Lope de Rueda con sus repre- 
sentantes y representó un auto de la Sagrada Escritura, muy sentido, con 
muy regocijados y graciosos entremeses j de que el Príncipe gustó muy 
mucho, y el Infante D. Carlos, con los grandes y caballeros que al presente 
estaban, que eran estos: el Duque de Alba (D. Fernando el GrandeJ^ Duque 
de Nájera (D. Juan Manrique de Lara), Duque de Medinaceli (D. Juan de la 
Cerda), Condestable de Castilla ( D. Pedro Fernández de Velasco), Almi- 
rante (D. Fernando Enríquez), Conde de Luna, Conde de Chinchón, Con- 
de de Monterey, Conde de Agamón (Egmont), Marqués de Pescara (don 
Francisco Dávalos de Aquino), con otros grandes que de sus nombres no 
me acuerdo. Concluido esto los ministriles tocaron de nuevo con las trom- 
petas y atabales (3)». 

Esta es la primera fecha cierta que tenemos de la vida de Rueda, y muy 



(i) Juan de Vergara, fiíé también después uno de los más renombrados auto- 
res de compañías, autor de farsas, loas, bailes, etc., y alcanzó los últimos años del 
sifjlo XVI. Valencia fué su principal campo de operaciones. 

[2) Arch. hist. nac. — Una hoja suelta; letra del siglo XVI sin más señas. 

h) Viaje de Felipe II á Inglaterra. Por Andrés Muñof. Zaragofa^ '554--- 
V. la edic. de los Bibliófilos españoles. Madrid, 1877, 4.°, pp. 47 y 48. 



i66 REVISTA DE ARCHIVOS, 

importante, pues nos le muestra ya en Castilla, autor^ ó sea, director de 
compañía y nos declara el sistema de sus representaciones, que era ef de 
hacer una obra extensa (en este caso religiosa), pero aderezada con sus céle- 
bres /7¿z^o^ que ya tenía compuestos, pues de uno al menos sabemos que lo 
estaba hacia 1546. 

La celebridad que ya tendría Rueda ó la que le daría la regia función de 
Benavente, fué causa de que cuando en 1558 se hicieron en Segovia insignes 
fiestas para la consagración c inauguración de la nueva catedral que se veri- 
ficó el 15 de Agosto y días siguientes con grande aparato y concurso de gen- 
te de casi toda España, como dice el Cronista de aquella ciudad Diego 
de Colmenares, se trajese al batihoja sevillano para mayor esplendor de 
ellas. El citado Colmenares, después de hablar largamente de las procesio- 
nes, colgaduras, luminarias, danzas y otros divertimientos del primer día, 
añade: «A la tarde, celebradas solemnes vísperas, en un teatro que estaba 
entre los coros, el Maestro Valle, preceptor de gramática, y sus repetidores, 
hicieron á sus estudiantes recitar muchos versos latinos y castellanos en loa 
de la ñesta y prelado, que había propuesto grandes premios á los mejores. 
Luego la compañía de Lope de Rueda, famoso comediante de acuella edad, 
representó una gustosa comedia, y acabada, anduvo la procesión por el 
. claustro que estaba vistosamente adornado (i)». Cañete, que trató de buscar 
en el archivo de la catedral segoviana antecedentes y datos relativos á esta 
representación, que al parecer no existen,, manifiesta algún recelo en creer 
que Rueda estuviese allí, cosa que ya no puede dudarse, dados, en primer 
lugar, la exactitud ordinaria de Colmenares, y luego la noticia para aquel 
desconocida de las fiestas de Benavente que la corrobora. 

La permanencia de Rueda en Castilla no fué larga, porque al año si- 
guiente le hallamos en su propia ciudad natal, donde reside algunos meses, y 
con su compañía trabaja para solaz de sus paisanos. D. Luis Escudero y 
Perosso, archivero municipal que fué de Sevilla, halló hace ya algunos años 
en el establecimiento que tenía á su cargo varios documentos relativos á 
Rueda, como son: 

1/ Una orden del Licenciado Lope de León, asistente de Sevilla, para 
que Juan de Coronado, mayordomo de los propios y rentas del municipio 
pague á Lope de Rueda «residente en esta ciudad», 40 ducados á cuenta de 
los 60 que debe percibir por dos representaciones que hizo en dos carros 
con varias figuras, en la fiesta del Corpus^ siendo una de las obras de Mi- 
valcarmelo y otra del Hijo pródigo «con todos los vestimentos de seda». Su 
fecha en Sevilla, sábado 29 de Abril de 1559. 

(i) Historia de la insigne ciud. de Segovia y compendio de las historias de 

Castilla. Autor Diego de Colmenares^ hijo y Cura de San Juan En Madrid, 

por Die^o Dtef^ Impresor, á costa de su autor. Año 1Ó40. — V. p. 516. Colmena- 
res escribía á principios del si^lo XVII y la primera edición de su obra (que es ésta 
misma con nueva portada y algunas adiciones) se publicó en 1037. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 167 

2.** Recibo de Lope: «En 9 de Mayo de mili é quinientos é cinquenta é 
nueve años recebi yo Lope de Rueda de Juan de Coronado mayordomo de 
Sevilla los cuarenta ducados contenidos desta otra parte y lo firmo de mi 
nombre. Lopk.de Rueda». 

3.^ Nuevo libramiento de los 20 ducados restantes expedido por el Asis- 
tente á favor de Lope de Rueda «vecino desta dicha ciudad», su fecha, 29 de 
Mayo de 1559. 

4.^ Dos recibos de Rueda fechados á 2 y 5 de Junio, cada recibo por diez 
ducados. 

S.® Otro libramiento del mismo León á favor de Rueda, por «ocho du- 
cados que son é nos le mandamos é ha de haber del premio que por nos le 
fue prometido á la persona que mejor representación sacase en los carros del 
dicho dia de la fiesta del Corpus Christi^ las quales dichas representaciones 
habiéndose representado ante nos. una que sacó el dicho Lope de Rueda é fue 
de la figura de Nabalcarmelo^ con las demás figuras á ella penenecientes, 
nos pareció por la representación della habérsele de dar los dichos 8 duca- 
dos de premio». Sevilla, 30 de Mayo del mismo año. 

6.*^ Recibo de Lope suscrito el 15 de Junio del referido 1539.1 1)- 
Los dos autos mencionados dé la historia del Hijo pródigo y de la de 
Nabal y Abigail^ quizá fuesen compuestos por el mismo Rueda, si no es 
que el primero tenga algo que ver con la Comedia Pródiga^ que, como 
hemos dicho, fué impresa en Sevilla en 1554. 

Desde esté año de 1354 solamente venía corriendo el municipio sevilla- 
no con los gastos de la representación de los autos del Corpus^ pues ante- 
riormente habían entendido en ellos los gremios y oficios de la ciudad. La 
representación se hacía en carros^ poco más ó menos como se usaba en 
Madrid (ó se usó poco después) y en otras grandes capitales. Pero Sevilla 
probablemente fué de las, primeras que hicieron empleo en tal forma de este 
género de espectáculo público, popular y fuera del templo, pues sabemos 
que en 1333, una compañía de italianos, acaudillada por un tal Mutio, sacó 
dos carros en las fiestas del Corpus Christi de dicho año y pidió por ello 
una recompensa {carecida á la que se concedió á Lope de Rueda (2). 

Pero no quedó el délebre farsante definitivamente establecido en su pa- 
tria, ni eso era posible dado que no se había recibido el espectáculo teatral 
como ordinario, según hoy lo vemos, y porque la escasez de obras de que 
podían disponer los farsantes no les permitía residir mucho tiempo en cada 



(i) El Ateneo de Sevilla de !.• de Mayo de 1875. — Velilla y Rodríguez (don 
José): El teatro de España; Sevilla, 1870, 8.**; pp. 47 y siguientes.— O^ra^ de Lo- 
pe de Rueda y edición de Fuensanta del Valle, Madrid, 1895 y 1896, tomo 2.®, 
páginas V y siguientes. Por ser tan comunes ya estos documentos no los hemos 
copiaao íntegramente. 

(2) SÁNCHEZ Arjona (D. José). El teatro en Sevilla en los siglos XVI y XVIh 
Madrid, 1887, 8.\ — V. las pp. 37 y siguientes de este excelente libro. 



i68 REVISTA DE ARCHIVOS, 

punto. Dos años después le vemos en Toledo, donde representó los autos 
del Corpus (i)^ y de Toledo á Madrid no parece inverosímil que viniese 
Lope con su tropa, mucho más, habiéndose tijado por entonces la corte en 
la villa del oso, y á donde, como á su centro, empezaron desde luego á acu- 
dir gentes de todas partes. 

Vino, en efecto, según demuestran los curiosísimos documentos que re- 
cientemente halló la diligencia del bibliógrafo y erudito D. Cristóbal Pérez 
Pastor y dio á luz en su ya famosa colección de Documentos cervantinos (ai, 
y en esta corte residió Rijeda hasta el i.**de Noviembre del mismo 1561, 

(i) Cañete: Lx>pe de Rueda y el teatro esp. del siglo XVI ^ en el Alm, de la 
Ilustración de 1884, p. 35. 

(2) Documentos cervantinos hasta ahora inéditos recogidos y anotados por 
D. Cristóbal Pére^ Pastor, doctor en ciencias, Madrid, Fortanet, 1897, 4.° — 
V. pp. 268 y siguientes. Son estos documentojslos que siguen: 

I .® Una escritura de obligación ante Diego de Medina P'lórez, fechada en Ma- 
drid á 24 de Septiembre de 1561, que principia: cSepan quantos esta carta de obli- 
gación vieren, como yo Lope de Rueda, representante, residente en corte de su 
magestad, conozco por esta carta que obligo mi persona y bienes muebles é raices, 
derechos é acciones, habidos é por haber, que pagaré con efecto A vos, IJernar* 
diño de Milán, vecino de Valladolid, é á quien vuestro poder hubiere veite y dos 
ducados, los quales son é vos debo por razón de otros tantos que vos debía por 
virtud de una obligación de mayor quantía é de resto della á plazos por venir ^ la 

3ual pasó ante Baltasar de Toledo, escribano público del número de la dicha ciu- 
ad efe Toledoi. Sigue diciendo que se obliga a pagarle los 22 ducados para ñn de 
Enero primero que vemá de 1562, por errata 1561. 

2/ A fínes de Octubre Lope quiso ausentarse de Madrid, y un tal Francisco 
Torres, c mercader andante en ésta corte», en nombre de Bernardino de Milán, 
pide al Corregidor se compela á Rueda á que antes de marchar dé fíanza por di- 
cha deuda, atento á que en la corte no tiene bienes de ninguna clase. 

3.^ En 29 de Octubre el Teniente Corregidor mand¿ hacer la información 
correspondiente y el acreedor presentó en el mismo día dos testigos. 

4.** El primero de los cuales Pedro de Godoy testante en ésta corte» manifíes- 
ta ser cierta la deuda y que f ha oido decir á Lope de Rueda hov miércoles 20 deste 
mes, como se va desta villa é corte; y sabe que es casado en ef reino de Valencia, 
é ambos (es decir Lope y su mujer) dixeron como se iban; é que este testigo no le 
conosce bienes algunos raíces en ninguna parte que este testigo sepa á el dicho 
Lope de Rueda, y que le parece á este testigo que si se va, el dicho Bernardino de 
Milán no podrá cobrar su deuda por no tener bienes de que y la perdería, porque 
está cierto que no habrá de ir á Valencia». 

5.^ El segundo testit^o llamado Juan Bautista, cplatero, andante en ésta corte», 
también afírma la certeza de la deuda cy que este testigo ha oido decir á el dicho 
Lope de Rueda, hoy miércoles 29 deste mes como se va desta villa y corte; y sabe 
que está casado con una valenciana, y le oí decir como se iba mañana de mañana 
y lo mismo dixo su mujer; y que este testigo no le conoce bienes ningunos en 
poca ni mucha cantidad para que el dicho Bernardino de Milán sea pagado de su 
deuda; y sabe este testigo que si el dicho Lope de Rueda se va, el dicho Bernar- 
dino de Milán no podrá cobrar su deuda y la perderá». 

En vista de esta información se dio (0.^) al día siguiente el mandamiento de 
embargo y orden de poner á Lope en la cárcel si no daba la fíanza. 

7.* Notificósele esta orden y en el mismo día 30 de Octubre presentó por su 
ñador á un Diego de Grijota cropero, andante en ésta corte» y que no fírma por 
no saber hacerlo. El asunto es claro: Lope dejaría en prenda al ropero sus trajes 
y enseres menos indispensables, que recobraría luego desde Valencia. (Mal le de- 
bió de haber ido en la nueva corte capital de dos mundos! 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 169 

en que partió para Valencia, según toda probabilidad, por ser la patria de 
su mujer, cuyo nombre no conocemos, pero que le acompañaba en esta ex- 
pedición poco feliz, á juzgar por lo que se desprende de los citados docu- 
mentos. 

Porque es él caso que habiendo tomado Rueda en Toledo ciertos dineros 
de un Bernardino de Milán, acaso mercader italiano, se halló en Madrid sin 
poder pagarle un resto de 22 ducados, por el que le hizo escritura en el mes 
de Septiembre. Un apoderado del acreedor le obligó á prestar fianza antes de 
partir, y según todas las señas, Lope tuvo que dejar en prenda parte de su 
vestuario, que no sería muy rico ni abundante. ^ 

Aquí en Madrid por entonces y no antes, como pensaron Moratín , Na- 
va rrete y otros biógrafos de Cervantes, debió este ingenio, entonces de ca- 
torce años de edad, ver representar á Lope de Rueda muchas veces, como él 
mismo asegura, pues señala los diversos papeles que como actor represen- 
taba tan excelentemente. Y con tal gusto le oía recitar el futuro maestro, 
que muchos años después, aún retenía erfsu memoria versos del célebre 
cómico, que nos ha conservado en la comedia titulada Los baños de Argelj 
al llegar á un pasaje en que supone hacen los cautivos una representación 
dramática, diciendo : 

OSORIO« 

Antes que más gente acuda 
el coloquio se comience, 
que es del gran Lope de Rueda, 
impreso por Timoneda 
que en vejez al tiempo vence. 
No pude hallar otra cosa 
que poder representar 
más breve, y sé que ha de dar 
gusto por ser muy curiosa 
su manera de decir 
en el pastoril lenguaje ( i ). 

Los versos que se recitan luego no corresponden á ninguna de las obras 
dramáticas corrientes de Lope; por lo cual habrá que suponer que se refiere 
Cervantes á un Coloquio desconocido y que, sin embargo, fué impreso por 
Timoneda como las demás obras de nuestro batihoja sevillano. 

En Madrid también habrá podido oirle el famoso Antonio Pérez, algo 
más joven que Cervantes, á juzgar por ciertos pasajes de sus cartas, en que 

< I ) Ocho comediaSyj" ocho entremeses nueras^ nunca representados^ compues- 
tos por Miguel de Cervantes Saavedra .,. Año i^i^. En Madrid^ por la viuda de 
Alonso Martin y 4.** — V. la 2.* edic. Comedias y entremeses de Mig. de Cerv. Ma- 
drid, 1749, ^- '•" PP' '^ y *^' También en el Prólogo de éstas comedias al decir 
3ueaún entonces recordaba versos de Rueda, anadia: cY si no tuera por no salir 
el propósito de prólogo, pusiera aquí algunos que acreditaran esta verdad •. 



I70 REVISTA DE ARCHIVOS, 

habla de Rueda como quien le ha visto representar lo mejor de su reper- 
torio (i). 

Y estas son las únicas noticias concretas y seguras que tenemos de Lope 
DE Rueda. Sin embargo, es indudable que durante largo tiempo residió en 
Valencia, emporio entonces y hasta bastantes años después, de la naciente 
dramática española, que debió á los ingenios valencianos gran parte de su 
progreso, y acaso el empujar definitivamente por este camino al gran Lope 
de Vega. 

Que Rueda estuvo y no de paso en la ciudad del Turia, se deduce de lo 
que refiere su amigo y editor Juan Timoneda, al exponer las libertades que 
se tomó con sus obras á fin de corregir algunas cosas que á él le parecieron 
mal sonantes, apelando al testimonio de los que se las habían oído al mismo 
Rueda y de los elogios de otros valencianos de que hablaremos luego. 

De Valencia, según presumo, se dirigió á Córdoba, donde le habrá sor- 
prendido la muerte ^n los términos que refiere Cervantes. Acerca de la fecha 
de este suceso se han dividido las opiniones de los críticos conforme á los 
puntos de vista de cada uno. Moratín fija el fallecimiento del poeta en 1560, 
sin expresar en qué se funda para ello; pero esto obedece á la tendencia de 
aquel escritor, general en su obra de los Orígenes del teatro^ de dar excesiva 
antigüedad á las obras y á los autores que estudia. Pellicer ("Origen de la 
comediaj^ y Navarrete {"Vida de CervantesJ^ dicen que murió en 1567; error 
manifiesto, pues consta que había ya fallecido en 7 de Octubre de 1566, fe- 
cha de la aprobación ó censura de la colección postuma de sus obras. Cañe- 
te parece inclinarse á que la defunción de Rueda ocurrió en 1565, en lo. 
cual debe aproximarse á la verdad, porque el hecho de imprimirse en 1567 
casi todas sus obras y el calor de los elogios que se le consagran, indican 
que el suceso de su muerte no debía estar muy lejano. En mi sentir, Lope 
DE Rueda pasó de esta vida entrado ya el año de 1566. 

Acerca del extremo apuntado por Cervantes de que fué sepultado entre 
los dos coros de la Catedral de Córdoba, diremos: el Marqués de la Fuen- 
santa del Valle, que procuró averiguar lo que de verdad pudiera haber en 
ello, dirigiéndose á un capitular de aquella iglesia, obtuvo por respuesta 
que en las actas de cabildo anteriores y posteriores inmediatamente á la 
fecha en que se supone ocurrió la muerte de Rueda, no se registra este acon- 
tecimiento, y que en 1567 estaba aún descubierto uno de los coros, al que 
se llama nuevo, habiéndose presentado en 27 de Mayo de aquel año solici- 



(i) En una carta sin fecha, pero escrita cuándo tenía 60 años (1609) á su mu- 
jer D.* Juana Coello, decia el célebre ministro de Felipe II: cGracioso cuento, 
cierto, y que á solas, en medio de toda mi melancolía, le he rcido tan seguidamente 
como pudiera reir en otro tiempo en una comedia algún paso extraordinario de 
aquéllos de Lope de Rueda ó de Ganasai. (V. Epistolario esp. en la Bí^. de Ri^ 
badeneyray t. i.* p. 548). 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 171 

I 

tud en demanda de auxilios pecuniarios para terminar aquella obra, así 
como la de las capillas colaterales (i). Nada se opone al hecho del enterra- 
miento; ni la omisión del acta dersepelio, cuando otras muchas se omitían, 
ni el estar sin cubrir uno de los coros, porque en patios y claustros descu- 
biertos se daba sepultura; y mucho menos cuando un escritor del tiempo y 
como Cervantes lo asegura. 

Un librero de Valencia y autor él mismo de notables obras de vario 
género, llamado Juan Timoneda, recogió y publicó en 1567 las principales 
obras de Lope de Rueda, aunque sin explicar cómo le vinieron á las'manos, 
pero afirmando que el autor no las había dejado en disposición de impri- 
mirse, por lo que había tenido él que introducirlas algunas reformas. A 
juzgar por los términos en que se expresa y por el respeto que profesaba al 
insigne poeta cómico, no serían aquéllas ni muchas ni de gran bulto. 'En 
la colección incluyó también diversos elogios poéticos en honor de Rueda, 
figurando entre ellos el siguiente soneto de Francisco de Ledesma «á la 
muerte de Lope de Rueda»: 

¡Oh! tú que vas tu vía caminando, 
deten un poco el paso presuroso, 
llora ef acerbo caso y doloroso 
que va por nuestra España resonando. 

Aauí bajo esta piedra reposando 
está Lope de Rueda tan famoso, 
en Córdoba murió, y tiene reposo 
su alma, allá en el cielo contemplando. 

Dos grandezas verás en un sujeto: 
lo muy alto encogido y abreviado, 
y en chico vaso, un mar muy excelente. • 

La muerte ríbs descubre este secreto 
con ver tal hombre muerto y sepultado, 
y al que es mortal, ivívir perpetuamente (2). 
« 
Esta composición da idea del alto concepto que á sus contemporáneos 

mereció el insigne farsante, así como demuestra que debió de escribirse á 
poco de su fallecimiento. Timoneda incluyó, además, otro soneto de Ama- 
dor de Loaysa «en loor de las comedias de Lope de Rueda. 

Menandro y A^unterio con Virgilio, 
el Píndaro, Boecio y Apiano, 
Ennio, Bembo, Esquilo, Claudiano, 
Eurípides, Suetonio, Baso y Dilio. 

De musas aguardaron el auxilio, 
mas no Lope de Rueda, sevillano. 



(i) Colección de libros españoles raros ó curiosos. Tomo XIÍI (i.** de las 
Obras de Rueda). Madrid, 1896, 8.® p. 229. 

Í2) Colección de libros españoles raros ó curiosos. Tomo XXIV (i.** de la 
Obra de Lope de Rueda). Madrid, 1896, 8.**, p. 229. 



172 REVISTA DE ARCHIVOS, 

que siempre de contino y en su mano 
las tuvo, y el poético concilio (I). 

Asi, de parte déstos, laureola 
le dio Petrarca, Horacio con el Dante, 
texida y fiabricada por Apolo, . 

con rpote que decía: es Lope^oIo 
poeta y orador, representante 
gracioso en la retórica española (i). 

Rueda lo sería, pero no su elogiador. El mismo Timoneda empleó su 
musa «en loor de Lope de Rueda», componiendo este otro soneto: 

Rompiendo Faetón, por no ir quedas 
las ruedas de aquel carro fulminoso, 
c^uedó el monte Parnaso tan famoso 
sm lustre, y las poéticas veredas, 
/ que nunca por jamás se han visto ledas, 

ni Phebo, hasta en tanto que ingenioso, 
el carro reparó artificioso, 
y á cómicos autores dio las ruedas. 

Guiando cada cual su veloz rueda 
á todos los hispanos dieron lumbre, 
con luz tan penetrante deste carro. 

£1 uno en metro fué Torres Naharro, 
el otro en prosa puesta ya en la cumbre, 
gracioso^ artificial Lope de Rueda (2). 

Al fin de una de las comedias de Lope (la ArmelinaJ, reprodujo el edi- 
tor valenciano la única poesía lírica que conocemos del gran cómico, aparte 
de alguna exigua muestra contenida en sus Coloquios pastoriles^ y es una 
glosa de cierta canción que acaso correría por entonces. Hela aquí: 

Canción. 

Quien no estuviere en presencia 
no tenga fe en confianza 
que son olvido y mudanza 
las condiciones de ausencia. 

Glosa de Lope. 

Si algún fovor alcanzamos 
de la dama á quien servimos, 
muy seguros nos partimos, 
mas muy peligrosos vamos; 
porque todos en ausencia 
son de tan buena conciencia 

ue está seguro á lo menos 

e llorar duelos ajenos 
quien no estuviere en presencia. 



a 



(i) ídem, fd., p. 5. 
(2) ídem, id., p, 153. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 173 

Y aunque así va declarado 
por perdido el que se va, 
lio por eso el que se es^ 
se ha de contar por ganado. 
Mas guarde tal ordenanza 
cualquiera que se lo alcanza: 
si está ausente desespere, 
y si presente estuviere 
no tenga fe en confianza. 

Porque así Dios las crió 
sujetas á liviandad, 
que no hay más seguridad 
con su si que con su ño. 
Y en su mudable privanza 
los principios dan holganza, 
mientras el daño está claro; 
mas los fines cuestan caro 
que son olvido y mudanza, 

Olvido de lo servido, 
mudanza de lo alcanzado, 
engaño de lo pasado, 
falta de lo prometido. 
Bueno enojo y diferencia, 
sobre cuernos f)enitencia, 
estas y otras muchas son, 
puestas ya por condición 
las condiciones de ausencia ( 1 ). 

A continuación de las cuatro comedias, y en el mismo tomo, añadió 
Timoneda los Coloquios pastoriles de Camila y de Timbria^ y al frente de 
ellos puso también un elogio en prosa de Lope de Rueda, con título de Epis- 
tola al lector^ diciendole: «Aquí te presenta mi codiciosa y mal limada 
pluma lo$ intrincados y amarañados Colloquios pastoriles, repletos y abun- 
dantes de graciosos apodos de aquel excelente poeta y supremo representante 
Lope de Rueda; padre de las subtiles invenciones, piélago de las honestísi- 
mas gracias y\ lindos descuidos, único, solo entre representantes, general 
en cualquier extraña figura, espejo y guía de dichos sayagos y estilo caba- 
ñero. Luz y escuela de la lengua española, para que veas su tan sublimada 
habilidad y mi torpe atrevimiento, aunque la afectación de servirte me dis- 
culpa. Et vale» (2). 

Y no parando aún con esto puso en pos de este panegírico un segundo 
soneto de Amador de Loaysa «en loor de los Colloquios pastoriles de Lope 
DE Rueda», y en el que el poeta, después de ensalzar debidamente á Hércu- 
les, Héctor, Homero, Aristotil, Ovidio, Apeles, Cicero y Orfeo, á cada uno 



(1) ídem, id., p. 147. 

\%\ Obras de L. de Rueda, t. 1.", p. 163. 



174 REVISTA DE ARCHIVOS, 

por su particularidad característica y ai último por la armonía de su vihue- 
la^ termina así su pedantesca obra: 



\. 



De Césares fué Julio entre gentiles, 
Apolo el tañedor de más primores; 
y de Tubal las teclas muy preciadas. 

De Farsas y CoUoquios pastoriles 
es Lope sembrador de las mejores, 
en casa Timoneda cultivadas (i). 

En el mismo año que las comedias y coloquios imprimió también el li- 
brero valentino, con el título de El Deleitoso^ una pequeña colección de 
útxt pasos ó escenas breves, del mismo Rue/bx, encabezándola, como de cos-^ 
tumbre, con el siguiente «soneto de loan Timoneda á Lope de Rueda en 
loor de la obra presente y representantes»: 

Representantes hábiles, discretos, 
pues sois en Tarte cómico famoso, 
espejo, ejemplo, aviso provechoso, 
de sabios avisados y discretos. 

Con ánimos sinceros y (quietos, 
venid alegremente al Deleitoso^ 
hallarlo neis repleto y caudaloso 
de pasos y entremeses muy facetos. ' 

Él padre destos es el excelente 
poeta y orador representante, 
en todo universal, Lope de Rueda. < 

Dellos y de sus obras al presente 
por toda nuestra España camin^^nte, 
embajador humilde Timoneda ¡2). 

En la colección de sus comedias y en el Deleitoso se estampó un retrato 
de Lope de Rueda, grabado en madera, bastante tosco, pero que da idea de 
su persona. Represéntale ya de alguna edad ( quizá según era poco antes de 
morir), con toda la barba, algo crecida y entrecana; dulzura y gracia ex- 
presiva en las facciones; ligeramente inclinada á un lado la cabeza y cubier- 
ta con un gorro ó sombrero particular, con el ala caída y cinta circular de 
bastante relieve. Viste un jubón ó chaqueta ceñida, abrochada hasta el cue- 
llo y con adornos en los hombros, y lleva un rollo de papeles en la mano 
derecha, que por cierto es de tamaño desmesurado, por lo que quizá fué 
suprimida en las reproducciones posteriores. 

De este grabado sacó Péllicer (D. Casiano) el retrato de Rueda, que puso 
en su Origen de la comedia y del histrionismo (t. i.% p. 21), ya un poco 
rejuvenecido y grabado por Alexandro Blanco. Esta copia sirvió á Ochoá 
tD. Eugenio) para el que estampó en el tomo i." de su Tesoro del teatro «- 



(i) ídem, id., p. 165. 
(2) ídem, id., p. I. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 175 

pañol (París, 1838, p. 154), muy bien grabado por Geoffroy, pero más dis- 
tante ya del original. El grabado parisiense fué el modelo para el retrato al 
óleo que en 1852 pintó D. Manuel Barrón, en Sevilla, con destino á la ga- 
lería dé la Biblioteca Colombina^ donde se halla (1). 

Al artículo, repetidamente citado, escrito por D. Manuel Cañete en 1884, 
y publicado eh el Almanaque de la Ilustración^ acompañó un retrato de 
Rueda enteramente distinto de los conocidos. Ignoramos de donde se habrá 
tomado: representa el personaje como unos treinta años, barba muy cuida, 
da y corte moderno, lleva en la cabeza una gorra con visera parecida á la 
que usan los jockeys que montan caballos de carreras. 

Terminada la biografía de Lope de Rueda, debemos hablar ya de sus 
obras; pero antes habrá que dar una ligera idea de sus condiciones de actor, 
de cuál era el estado de la escena en su tiempo y de lo que él hizo por me- 
jorarla. 

^ConcluirdJ. 

Emilio Cotarelo. 



:■=~^o<: 



INDICACIÓN ACERCA DEL TAMAÑO DE LOS LIBROS. 



El Sr. Conde de las Navas, jefe de la Biblioteca patrimonial de los Reyes 
de España, discípulo muy aprovechado de la Escuela de Diplomática y que- 
rido de sus Catedráticos, hoy profesor auxiliar en el mismo establecimiento 
docente, ha remitido á la Conferenoa Bibliográfica Internacional, hace 
poco tiempo congregada en Bruselas, un breve pero práctico escrito acerca 
de la manera de fijar el verdadero tamaño de los libros por universal con- 
sentimiento, que no vacilamos en insertar en nuestra Revista, cuando en el 
extranjero se le ha creído digno de publicarse entre los trabajos acerca de 
asuntos bibliológicos y bibliográficos que se darán á la estampa, muy en 
breve, en la capital de Bélgica. 

Cree el Sr. Conde de las Navas que el mejor procedimiento es el más 
gráfico, ó sea el que¡pone en la misma papeleta que reseña el manuscrito 6 



/ 



11) Es el número 4 de la colección y mide 84 cent, de alto por 63 de ancho. 
Archivo hispalense, tievista hist, lit.y artist, 4.", i. j-"^ Sevilla, 1S87, p. 170). 



178 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Fiche de manuscrit. 



In nomine Domini: nri Jhu xpi: incipü líber canticorum 
de iota circulo anni: — Era T. nonagésima séptima: 
Cantium Esaie Prophete.— lalfin] in lege tua efici 
operib^ et in manib' tuorum te auxiliante semper. 
^.^ perg, Al verso del i.^'fol., y en tinta roja, va el 
título en letras capitales, el texto en minúsculas , mu- 
chas capitales policromas figurativas y versales en 
rojo. 

126 



3 



15 



M 



3 



Fiche dHncunables. 



DURANDÜS (GUILL.) 

1459. Incipit raciónale divinor offlcio [al fin].,. Per 

Johanné fust civé Maguntinum El petru Gernszheyn 
Clericum diócesis eiusdem. — anno dñi Milésimo qua- 
drigentesimo quinquagesimo-nono, Sex die Octobris. 

Fol., á dos cois., got., capitales policromas y otras 
en rojo así como el coló/., las apostillas y las cabeceras 
de las planas, 157 hojas de perg. 



191 

-I I 
-t I 



1 


' — 


68 ^ i 


• 


226 


~ " z 


26-1549— Durandus (Guill.)] 







BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



179 



Fiche d'un livre rare: 



Alcbga (Juan de). 

1580. Libro de Geometría pratica, y irap, a, el qual trata 
de lo tocante al o/ficto de sastre..., compuesto por 
Juan de Alcega. 

impresso en Madrid en casa de Guillermo 

Drouy año de 1580. 

8.^ men.^ apais,, con grab., 104 hojas. 







26t 


t 












• 




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IS 


«H 
























825 





[687-1580.— Alcega (Juan de).] 



Fiche d'un livre ordinairc. 



Eempis (Tomás). 



K 
I 



1 85 1. De imitatione christi libri quatuor, auctore Toma a 
Kempis. Editio stereoiypa. 

Tornad. E. Prelis. J. Costerman et filiorum. 
i85i. 

64. ** ed. microscópica. Anteport. pot. + 5^9 P^g' 

n 



8 













s 




















80 





[24-1851.— Eempis (TomáB).] 



Esi>aña. — Madrid, 2<-4 Agosto 1897. 



Coiide de laa Navas. 



i8o REVISTA DE ARCHIVOS, 



NOTAS ARQUEOLÓGICAS DE LA DIÓCESIS DE TARRAGONA. 



II. w 

IGLESIA DE CONSTANTf . — CBNTCELLAS. 

Parece tradición clargmeate comprobada que la villa de Constantí fué 
fundada por el emperador Constantino; hay además algunos testimonios 
que lo acreditan, entre ellos el sello de su Ayuntamiento, que desde tiempo 
inmemorial representa á Constantino á caballo, en cuya posición le repro- 
ducen también algunos antiguos relieves de la villa. 

Aceptando, pues, aquel origen, es de suponer que al fundar la villa 
Constantino, haría también edificar su primera iglesia bizantina; pero de 
ella no quedó memoria, á menos que se quieran considerar como vestigios 
algunos restos de muros formidables que hay en la parte más alta del pue- 
blo, si bien yo creo que aquellos vestigios, aunque f)ertenecieron á una igle- 
sia, ésta debió edificarse en la Edad Media. 

Ha habido, en mi sentir, cuatro iglesias en Constantí: la que se supone 
fundada por Constantino, y de la que no queda más memoria que la tradi- 
ción, porque la invasión de los árabes asoló enteramente el campo de Ta- 
rragona y con él la villa de Constantí, permaneciendo el territorio abando- 
nado y yermo por espacio de 390 años; la segunda iglesia, que debió ser 
edificada después del año 11 59, en que se repobló la villa (como consecuen- 
cia de la reconquista de Tarragona), y fué destruida á mediados del si- 
glo XVII; una tercera iglesia, edificada hacia 1668 y abandonada un siglo 
después por pequeña y deficiente, y la actual, construida en 1768. 

Los restos de muros, el arranque de un gran puente y las ruinas de un 
castillo que hoy se ven cerca del moderno cementerio, pertenecieron á la 
iglesia segunda de Constantí, fundada al recobrarse de los moros la ciudad 
y campo de Tarragona. En 1650, durante la guerra de Cataluña, el general 
español, D. Juan de Garay, se apoderó de la iglesia y el castillo, arrojando 
de ellos á la guarnición francesa que lo defendía; y queriendo evitar que en 
adelante ambos edificios sirviesen de baluarte, los hizo volar, privando á la 
villa de su mayor grandeza, porque el templo era hermoso y capaz, lleno 
de ricas imágenes, y el castillo era una construcción majestuosa. Fué man- 
dado edificar entre los años 1215 a 1233 por el arzobispo de Tarragona, 
D. Aspargo de la Barca, para tener en él un lugar de retiro y meditación en 
las épocas que pudiera dejarle tranquilas su accidentado gobierno. Era la 



(1) Véue tomo 1, pág. 872. 



dvevidio. Oe (SCxfChwoa, •^¿uuo(ec<x» u STLamoo», 



Jomo u. 



^jLuuul 1 



ESTATUA DEL SIOL-O XIII 

PERTENECIENTE ¿ LA ANTIGUA IGLESIA l>E CONSTANTÍ. 

(litueo ATqntolúgtca de Tarragtma,) 



Jomo n. J>mií« 



ESTATUA DE LOS SIGLOS XIII Y XV 
PBRTBNeCIENTBS k LA ANTIGUA IGLESIA DE CONSTANTI 

( Mutto Arqueotóglco de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. i8i 

construcción de cal y canto, con recios muros almenados y aspilleradós 
á propósito para la defensa en aquel período de constante lucha. La iglesia 
y el castillo episcopal, qi^ se comunicaban por medio de un puente, alber- 
garon durante cuatro siglos á casi todos los prelados de Tarragona y al 
propio rey de Aragón. Tuvo efecto la visita del monarca en 1323, con oca- 
sión de ser trasladado desde Constantí á Tarragona el brazo de la proto- 
mártir Santa Tecla, patrona de esta ciudad. 

El rey D. Jaime II, por instancias del arzobispo tarraconense, D. lime- 
ño de' Luna, había conseguido del rey de Armenia que cediese á la Cate- 
dral de Tarragona la antedicha reliquia: llegó ésta al puerto de Salou con- 
ducida en una nave por ilustres mensajeros civiles y eclesiásticos, y hallán- 
dose el arzobispo á la sazón en el castillo de Constantí, allí fué conducida 
la reliquia hasta que se organizase su ehtrada triunfal en la iglesia metropo- 
litana. 

Verificóse la traslación el 18 de Mayo de 1323, asistiendo á ella el rey 
D. Jaime y toda su corte: fué aquel un día memorable del que guardan 
hermosos recuerdos Tarragona y Constantí. Concurrieron á la procesión, 
según los cronistas, más de siete mil almas: iban delante todos los gremios 
de ambas localidades con vestiduras de colores; luego el estandarte de la 
ciudad, llevado por D. Ramón de Zagarriga, y el escudo por jóvenes ciuda- 
danos; después el del arzobispado, y seguidamente el del rey D. Jaime, 
conducido por el noble D. Ramón Alemany de, Cervelló; marchaban á 
continuación cuatro mil luminarias j el clero catedral y parroquial, priores 
y abades de las Ordenes y doce prelados de pontificales (los de Barcelona, 
Gerona, Urgell, Vich, Lérida, Tortosa, Valencia, Zaragoza, Huesca, Pam- 
plona, Tarazona y Calahorra); cerraban la comitiva el arzobispo D. Jime- 
no de Luna, conduciendo el brazo de Santa Tecla, el rey D. Jaime á su 
derecha y el infante D. Alfonso á su izquierda, los tres bajo palio. Hacían 
corte á la santa reliquia, al rey, al infante y al prelado, los infantes D. Pe- 
dro y D. Ramón, los condes de Urgell, Prades, Empurias y Pallars y los 
vizcondes de Cardona, Cabrera, Villamur y Rocaberti. Toda la corte había 
descansado en el castillo de Constantí desde muy de mañana hasta que se 
organizó la procesión: esto da una idea de su extensión y grandeza. Hoy no 
queda de él, como se ha dicho, más que ruinas cerca del moderno cemen- 
terio. 

En el Museo de Tarragona se guardan tres estatuas de piedra arenisca, 
pertenecientes á la segunda iglesia, que dan testimonio de su magnificencia. 
Fueron halladas hace años al practicar obras en el cementerio de Constantí 
y conducidas al Museo más tarde, en 1887. 

Son estas imágenes muy dignas de observación, porque sus caracteres 
singulares han sido causa de muy contrarios pareceres entre los arqueólogos 
que han tratado de clasificarlas: algunos han dicho que pudieran ser bizan- 
tinas de los primeros siglos; otros que del siglo X, y algunos han llegado á 



i82 REVISTA DE ARCHIVOS, 

clasificarlas como del XVI. Creo que para' estas apreciaciones no ha presi- 
dido una suficiente observación. 

La primera de ellas f^Ldm. VIJ representa á un pontífice; tiene i'6q me* 
tros de altura: el rostro es muy expresivo y no revela mucha ancianidad; 
lleva barba rizada, lo mismo que el cabello, y cubre su cabeza la tiara de 
tres coronas; el ropaje cae con bastante naturalidad, dejando al descubierto 
ambos piés^ calzados con sandalias cubiertas de adorno; también decoran el 
traje talar caprichosos dibujos imitando bordado, conservándose los' bordes 
de la casulla galoneados de oro; fáltale la mano izquierda, y en la derecha, 
que lleva cubierta con guante donde se ve bordado el sello pontificio, tiene 
una llave. 

La segunda estatua CLÁm. VIIJ representa una santa: compónese su traje 
de una túnica excesivamente descotada y de un manto largo que apenas cu- 
bre la parte posterior de la cabeza, dejando ver casi todo el cabello; el man- 
to va prendido sobre el pecho por medio de un broche, y está adornado con 
dibujos de suma sencillez. Fáltale la mano izquierda y tiene la derecha apo- 
yada sobre el f)echo. Su actitud es demasiado rígida y el ropaje está plegado 
con dureza, revelando ser obra más moderna y de mano menos artística que 
la que labró la imagen anterior; también estuvo pintada. Mide 1*25 metros. 

La tercera estatua ^Ldm. VIIJ es de mérito muy superior á la segunda y 
parece de la misma época que la primera. Representa una Virgen con un 
niño sobre el brazo izquierdo; le falta el derecho. El manto le cubre ente- 
ramente la cabeza y va sujeto á ella por una corona; el rostro es sereno y 
apacible, marcándose bien en él la majestad religiosa; es imagen notable 
por su bien comprendida actitud y el esmero de su ejecución. Mide 1*05 me- 
tros de altura. Los adjuntos fotograbados dan una idea de las tres imágenes. 

Basta observarlas para comprender que es imposible que puedan f)erte- 
necer á los primeros siglos: aparte de su carácter escultórico, bustos prolon- 
gados, actitud envarada y falta de movimiento en los ropajes, que revelan 
una evidente decadencia del ane bizantino, hay en la estatua del pontífice urv 
dato de indumentaria que resuelve todas las dudas: me refiero á la tiara de 
tres coronas que tiene aquella imagen. Sabido es que la tiara pontificia fué 
primitivamente un bonete alto y redondo que remataba en una pequeña 
corona: así la usó el papa Hormisdas á principios del siglo VI. Antes solo 
usaban los pontífices mitra. 

La segunda corona de la tiara aparece usada por Nicolás II, y la tercera 
fué añadida por Bonifacio VIII ó Benedicto XI, pues ya aparece coronado 
con la tiara de tres coronas el pontífice Clemente V (1305-13 14). 

De modo que las imágenes de Constantí, y más singularmente la del 
pontífice, no pueden ser anteriores al siglo XIII. Tampoco pueden ser 
del XVI porque no tienen caracteres tan decadentes ni la tiara pontificia era 
entonces de la forma indicada: desde fines del siglo XIV adoptó la misma 
que hoy tiene. Paréceme, pues, que la efigie del pontífice es del siglo XIII; 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 183 

casi de la misma época la Virgen con el niño, y del XV la otra imagen 
menos correcta. Es indudable que las tres pertenecieron á la segunda iglesia 
de Constantí, edificada á raíz de la restauración de Tarragona y destruida 
por el general Garay én 1650, entre cuyas ruinas debieron las efigies quedar 
enterradas. 

Ya se ha dicho que en r668 se edificó una tercera iglesia, estando la vi- 
lla sin templo cerca de dieciocho años; durante este interregno se dijo la 
misa y administraron los Santos Sacramentos en el portal dé la casa 
Ayuntamiento, Así lo afirma el párroco Rdo. Daniel Gasol en un libro de 
notas y apuntes que dejó escrito sobre aquellos sucesos y se conserva en el 
archivo parroquial; su testimonio es irrefutable porque presenció todos los 
acontecimientos que describe, como rector que era de la villa. El 31 de Ju- 
lio de 1668 fué bendecida la tercera iglesia, celebrando la primera misa el 
ardiaca de la Catedral de Tarragona D. Olaguer ú Olegario de Montse- 
rrat. Esta iglesia era muy f)equeña: sus muros se conservan aún al lado de 
la moderna casa rectoral en la calle Mayor de Constantí, y no tiene otra 
cosa de notable que un medio relieve sobre la puerta representando á Cons- 
tantino á caballo, y algunos adornos en los capiteles de las pilastras de la 
nave, con escudos de armas que ostentan la fior de lis por blasón. En 1768 
hubo que abandonar esta iglesia por incapaz, construyéndose la moderna. 
La planta de esta es muy elegante y grandiosa, pero la decoración del altar 
mayor, aunque aparatosa y rica, es de gusto churrigueresco, así corno las 
capillas de la Virgen del Rosario y San Isidro Labrador, situadas en la nave 
á derecha é izquierda del presbiterio. En la capilla del Santísimo Sacramen- 
to hay un gran Crucifijo de talla, bien trabajado, que tienen los feligreses 
en mucha veneración. 

La iglesia de Constantí es muy pobre en alhajas y objetos de culto. El 
párroco Gasol, en su libro de apuntes, dice que antes de volar la iglesia el 
general Garay s<s apoderó de todo lo bueno que había en ella, incluso el ór- 
gano, no dejando más que las imágenes de piedra. Este despojo se volvió á 
repetir durante la guerra de la Independencia cuando puso sitio á Tarrago- 
na el mariscal Suchet; entonces perdió la parroquia hasta los documentos 
de su archivo. El mariscal francés estableció su cuartel general en Constan- 
tí, habitó la casa rectoral, cuya posición le permitía dirigir desde allí las 
operaciones del asedio, y convirtió la iglesia en almacén de víveres para su 
ejército. 

Casi todos los habitantes de Constantí abandonaron sus casas, y el pá- 
rroco, doctor Capellá (que dejó escrita también, como Gasol, una relación 
de los sucesosl, tuvo que ausentarse desde el 2 de Mayo al 15 de Julio 
de 181 1. 

Casi á milagro debe atribuirse que la parroquia conserve las reliquias de 
sus Santos, á pesar de que algunas de ellas están encerradas en hermosos 
relicarios de plata, de valor más que suficiente para ^scitar la codicia de 1q$ 



i84 REVISTA DE ARCHIVOS, 

usurpadores. Sin duda estos relicarios estaban en poder de cofradías que 
tuvieron tiempo de salvarlos. 

Nueve son los relicarios: el mejor, seguramente, es el que contiene la 
reliquia de San Isidro labrador (un trozo de las ropas del Santo); es de pla- 
ta repujada en la base y cincelada en lo restante, con adornos del renaci- 
miento y una cruz por remate; tiene 40 centímetros de altura. Pertenece á 
la Cofradía de los labradores. Sígnenle en mérito otros dos relicarios de 
plata, también repujada y cincelada, el uno en forma de tabernáculo y el 
otro de figura ovalada, ambos terminados en cruz, conteniendo . aquél un 
fragmento de hueso de San Félix, mártir africano, y éste varios huesecitos 
de Santa Lucía, á cuya Cofradía pertenecen. 

En un relicario de madera dorada hay un hueso de San Antonio Abad. 
En tres relicarios, también de madera tallada y dorada, se guardan fragmen- 
tos de huesos de San Sebastián, San Vicente Ferrer y San Cristóbal. Otro 
relicario de madera, figurando un brazo, contiene la principal reliquia de la 
parroquia: un trozo de hueso del brazo de San Félix, que tienen por muy 
milagroso los feligreses. 

Finalmente, en otro relicario de madera dorada se ven por un lado die- 
ciseis pequeños huesos de los Apóstoles y Evangelistas, y por el opuesto un 
huesecito de San Cristóbal. 

La villa de Constantí, como casi todas las del campo de Tarragona, es- 
tuvo rodeada de murallas desde muy antiguo. En el Archivo de la Corona 
de Aragón, registro núm. 1.891, fol. 234, se encuentra una licencia del rey 
D. Juan I, dada en 2 de Octubre de 1387 á los juzgados y Consell de Cons- 
tantí para restaurar las murallas y fosos de la villa, autorizando el estable- 
cimiento y cobro de ciertos derechos sobre compras y ventas por término de 
doce años, con objeto de costear la restauración. Durante la guerta de suce- 
sión fueron destruidas casi por completo las murallas. 

La villa de Constantí se rigió desde 1572 con cierto carácter indepen- 
diente de las del resto del campo de Tarragona, en virtud de algunos privi- 
legios, que con el nombre de Estatutos y Or dinaciones ^ le concedió el arzo- 
bispo D. Gaspar Cervantes de Gaeta, como Señor de ella desde la restaura- 
ción de la metrópoli. 

CENTCELLAS. 

Al hablar de la iglesia de Constantí es forzoso ocuparse de la antigua 
capilla de Centcellas, situada á poco más de un kilómetro de la villa. 

Este modesto edificio, y digo modesto porque ya ha perdido su anterior 
grandeza, quedando hoy reducido á la categoría de una casa de labor, es 
quizá uno de los monumentos más dignos de estudio que tiene Tarragona. 
Quizá no peque de hiperbólico si afirmo que en ese pequeño monumento 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 185 

debieren buscarse los orígenes del cristianismo ea la antigua Tarraco; que 
Centcellas debió ser la primera basílica de Tarragona. 

Todos tos cronistas de esta ciudad y de sus monumentos han hablado de 
Centcellas, pero sin la debida critica é incurriendo en equivocaciones. 

Unos han escrito que Centcellas fué el primitivo Concejo de Tarragona 
con sus cien sillas (centum-celta:); otros que fué un edi&cio destinada á alo- 
jar cien ginetes, especie de guardia encargada de la defensa del cam[>o con- 
'tra los malhechores, y de aquí la denominación de Cent-sellas, cien sillas 
de caballo; de esta opinión, lo menos que puede decirse es que tiene todos 
los visos de disparate; algunos creen que el nombre viene de cien celdas, 
pero entendiendo que fueron celdas de un monasterio que allí suponen edi- 
ficado. 

Vino Á resolver en parte estas dudas, el hallazgo, alrededor del edificio, 
de vestigios de habitaciones romanas, pavimentos de mosaico, urnas cinera- 
rias y algunas monedas del emperador Adriano. Unido ésto á la tradición 



rdId» d« Cuntcflllu (Tflrm&s de Adriano). — Tarngoiu. — VliUaotetlor. 

que afirma que el referido emperador tuvo cerca de Tarragona una granja 
ó pilla, donde se restableció de una grave dolencia, se vino en conocimiento 
y suposición de que el edificio de Centcellas y los restos de su alrededor de- 
bieron ser la casa de campo de Adriano; explicándose entonces de manera 
lógica la denominación de Centcellas; allí debió estar el cuartel para la 
guardia del emperador, con sus cien celdas, al propio modo que en Roma, 
en la pilla Adriana, tuvo aquél emperador otro edificio para la guardia pre- 
toriana, que también se llamó Centcellas, (centum-cellie). 

Resuelta en parte la duda sobre su origen y primitivo empleo, surgió otra 
mayor; ^Cuándo y cómo apareció en aquél lugar la basílica cristiana, que 



i86 REVISTA DE ARCHIVOS, 

recibió como en herencia el aombre de Centcellas? El historiador de Tarra- 
gona romana, Sr. Hernández Sanahuja, como contestando á ésta pr^unta, 
dijo: 

"Encima de las ruinas de esto romano edificio (el Centcellas de Adriano] 



Rnlnei de Centoell«B (Tennis de AíiiMio).— T»rr»KOn».— Vlítn poaterloi. 

se levantó una basílica cristiana después de expulsados los moros de ésta 
comarca, y aún se ven las paredes de un edificio contiguo que tiene toda la 
apariencia de monasterio, habiendo siempre conservado la denominación 



algo bastardeada de Centcellas. De todos modos, ni estas ruinas, ni las de 
Mongons merecen la pena de ser visitadas». 

No tardó mutho el mbmo Hernández en modificar su opinión: habién- 
dose desprendido de la cúpula de Centcellas un trozo de revestimiento, vio- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 187 

se que la tal cúpula era de mosaico; esto hizo comprender al Sr. Hernández 
que había obrado de ligero al decir que las ruinas carecían de importancia; 
pero insistiendo en su primera opinión, afirmó que si bien aquél edificio es- 
taba levantado sobre las ruinas de la granja de Adriano, no era construcción 
lan reciente como él había sospechado, sino que se devaba á los primeros 
siglos del cristianismo. Era, en su opinión, una basílica bizantina, fundada 
por los primeros monjes griegos que vinieron de Oriente; la cúpula era tam- 
bién, según él, de mosaico bizantino, conservándose bajo el edificio hasta la 
cripta del primitivo templo. 

Posteriores investigaciones, que acompañado por varios arqueólogos 
he tenido la suerte de ser el primero en realizar (i), han venido á dar mu- 
cha luz sobre la historia de este edificio. Debido á mis escitaciones, el pro- 
pietario de las ruinas, D. Antonio Soler, hizo limpiar la cúpula de la capilla, 
realizó en ella algunas obras de conservación, y con este motivo se pudo es- 
tudiar el mosaico, descubriéndose en él algunas figuras de carácter entera- 
mente romano. Creció con esto mi interés, y en una última y reciente ex- 
cursión (de la que formaba parte el distinguido arqueólc^o y al^ogado de 
Madrid D. Francisco Belda, á cuya amabilidad debo las fotografías que han 
servido para los grabados adjuntos) se hizo limpiar parte del hiosáico con 
grandes dificultades, apareciendo numerosas figuras varoniles, todas con in- 
dumentaria romana, y una entieramente desnuda; una biga de caballos; una 
escena de caza, donde varios hombres cogen una fiera; una colmena; un 
perro que sigue á un hombre conduciendo un caballo y algunas otras figuras. 

La carencia de luz y de medios para obtener buenas fotografías (ya se sa- 
caron algunas, pero sin condiciones para el fotograbado) no me permiten 
dar una idea exacta del carácter át\ mosaico; pero es indudable que su fabri- 
cación es romana, y sus asuntos enteramente profanos y aún inmorales, 
como el varón desnudo. No puede, por tanto, la basílica de Centcellas ser de 
construcción bizantina; el edificio todo es romano; las ruinas laterales, ro- 
manas: aquellas construcciones fueron las termas de Adriano; lo que el se- 
ñor Hernández llamó cripta era el desagüe del aquarium. 

Ahora bien, en lo que el Sr. Hernández estuvo acertado fué en afirmar 
que la basílica de Centcellas debe ser considerada como el primer templo 
cristiano de Tarragona. 

Utilizando ej edificio de las termas^ que ya por su forma se prestaba 
para convertirlo en capilla, revistieron los cristianos la cúpula, sin duda por 
lo profano de sus figuras, construyeron á ambos lados del edificio dos pe- 
queños recintos abovedados para sacristía y baptisterio, y trocaron en tem- 



(1) Sn U primen yliito á Centcellas, hecha en 1898, formaron parte de la expedición, entre 
otros, los Bres. D. Emilio Morera, diligente historiador de Tarragona, D. Bamón Balas, arqnitec- 

o provincial, y D Narciso Bentenach, ilustrado individuo del Cuerpo, entonces aoscrlpto al 
Museo Arqueológico de mi cargo. De aqueUa visita se sacó la primera iinpreslón, que hoy eroo 
conilrmada, de que las ruinas de Centcellas debieron ser las kitma» de Adnano, 



!88 REVISTA DE ARCHIVOS, 

pío consagrado á Dios lo que hasta entonces había sido lugar dedicado á los 
placeres del paganismo. Ya lo hemos dicho al comenzar: Tal vez en la ba- 
sílica de Centcellas habrá que buscar el asiento y refugio del cristianismo 
tarraconense en el nebuloso período que sigue á su destrucción por los bár- 
baros del Norte; acaso Centcellas conservó como Arca Santa el fuego de la 
religión, que prendiendo en los habitantes de la postrada Tarraco, escogió 
entre ellos á sus santos y á sus mártires; tal vee en Centcellas se prestó culto 
á la fé católica, durante aquella época en que Tarragona, unas veces en po- 
der de cristianos, otras en manos de sarracenos, permaneció desmantelada y 
desierta hasta que restauró en ella el cristianismo la gloriosa cruzada de San 
Olegario 

Quédese la aclaración de estos extremos paradla diligencia de los histo- 
riadores de Tarragona. Yo sólo he querido hacer notar lo que ha surgido de 
mis investigaciones: esto es, que el humilde edificio de Centcellas, y sus rui- 
nas seculares, fueron las termas de Adriano; que su cúpula de mosaico es el 
único ejemplar (que yo sepa) de cúpula romana en España, y que en aque- 
lla pobre capilla acaso haya que buscar los albores del cristianismo tarraco- 
nense, del que apenas se conocen vestigios. 

Ángel del Arco. 

Tarragona 15 de Marzo de 1898. 



SECaiÓS DE DOaUMEHTOS. 



CORRESPONDENCIA DE FELIPE IV CON EL ABAD DE POBLET. 



1.' Participa al Abad de Poblet la muerte de su padre el Rey D. Felipe l\\ y 
pide ruegue la comunidad por el eterno descanso del difunto. Madrid , 3 Abril 
de 1621. 

a." Recomienda á dicho Abad que en los lugares de su jurisdicción se admi- 
nistre justicia con igualdad y entereza y le participa que ha sido nombrado Capi- 
tán general en el principado el Obispo de Barcelona por haber renunciado este 
cargo el Duque de Alcalá. Madrid, 6 Agosto de 1622. 

3.' Carta del Rey Felipe IV en que manifiesta al repetido Abad que cha hol- 
gado de entender la elección que ese convento ha hecho de su persona para su 
Abad». Madrid, 31 Agosto 1623. 

4.* Participa al mismo que está concertado el casamiento de la Infanta Doña 
María su hermana, con el Príncipe de Gales, hijo único varón del Rey de la Gran 
Bretaña. San Lorenzo, 10 Septiembre 1623. 

5.* Le dice que tel Sábado 25 de Noviembre, entre 10 y 11 del día filé 
Nuestro Señor servido de alumbrar á la Serenísima Reina, su muy cara é amada 



I 
i 

\ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. i^ 

íaa§tTy de ana hqa> j encar^ga que se den á Dios las gracias en esa Abadía. Ma« 
drid, «5 NoTiembre 1624. 

6.* lEl Ref — ^Venerable y debocos religiosos: Don Juan de Fonseca mi Sumiller 
de Cortina, Ta á ese convento á reconocer los libros y papeles curiosos que hay 
en fl. Holgaré que le entreguéis todos los que os pidiere para traérmelos, pues no 
serán en materias de que pueda seguirse perjuiíio á ningún derecho de la casa ni 
tocante i privil^o de ella, que esta es mi voluntad y de que quedaré servido, 
como lo seré también de que al dicho D. Juan hagáis todo el agasajo y regalo que 
es insto y sedebe ástt persona. Dado en Barcelona á XXI 111 de Abril MDCXXVI. 
Yq el Rey — Villanueva, Secretario». 

Al pié de la carta se lee la siguiente nou de distinta letra: 
€ Vanse donar dos carregas de Uibres triats a son modo, era un )udicí veure 
desferrar Ilibres del Qaustro, pero al cap de vn añy morí dit Fonseca y se veneren 
en publicencant en Madrít». 

7.* Recomendando al Abad de Poblé t que se hagan en el Monasterio oraciones 
y rogativas con motivo de los movimientos de guerra que se han toh^scido». 
Madrid, 15 Agosto 1628. 

8.* cEl Rey — Venerable y amado nuestro: Habiendo nombrado al Duque de 
Maqueda por mi Lugar-Teniente y Capitán general en esos Principado y Con- 
dado y estando para partirse á servirme en estos cargos, he tenido aviso del 
aprieto en que le ha puesto una grave enfermedad y que su convalecencia durará 
mucho tiempo y porque las cosas de Francia en la frontera de Perpiñan instan, 
he resuelto que se forme un grueso exército en ella y nombrar por mi Capitán ge- 
neral y Lugarteniente de esa provincia al Duque de Feria, que lo ha sido del Es- 
tado de Milán, de mi Consejo de Estado de la calidad y partes que se saben y de 
quien tengo gran satisfacción y la confianza que es justo de que acertará á servir- 
me en esta ocasión como lo ha hecho siempre en cuanto ha estado á su cargo y 
aunque estoy cierto que cumpliendo vos con el vuestro ponéis el cuidado que se 
deue para que en los lugares de vuestra jurisdición se administre justicia con la 
igualdad y entereza que es razón, todavía os lo he querido encomendar y encar- 
garos que, pues de la buena elección de los oficiales y ministros depende gran 
parte de la buena administración della, miréis mucho que los que proveyeredes 
en vuestro distrito y jurisdicción sean tales quales veis que conviene y les enco- 
mendéis mucho que tengan especial cuydado y vigilancia en procurar prender y 
hauer á las manos los malhechores y la buena correspondencia que se requiere 
con mis vegueros, alguaciles y comisarios reales y que en lo que fuere necesario 
les favorezcan y ayuden para que mejor cumplan y executen sus comisiones y la 
justicia sea temida y respetada y tenga su devido lugar, de manera que los malos 
sean castigados conforme sus culpas y deméritos y los buenos gocen de la quietud 
y reposo que es razón, que demás que en esto haréis lo que deveís recluiré en 
ello de vos muy acepto servicio. Dado en Madrid á VIllI de Mayo de MDCXXIX. 
-.Yo el Rey. 

9/ £1 Rey — Venerable Religioso y amado nuestro. Los intentos grandes de 
los enemigos desta Corona me han obligado para conservarla y mantener la fee en 
todos los Reynos della y ampliarla en quanto fiíesse possible, á las prevenciones 
de armas que en tantas partes tengo hechas en tierra y mar. Y porque de los 
buenos sucessos de las unas y de las otras pende el conseguirse ambas cosas y para 



190 REVISTA DE ARCHIVOS, 

ello es el principal fundamento acudir á Dios, os encargo y mando que en esa 
casa ordenéis se haga oración particular por ello y para que encamine las mate-> 
Has que sq tratan en orden al remedio de las cosas universales continuándolo todo 
lo que durare éste verano, que en ello sefé seruido. Dada en Madrid á XI de 
Mar^o MDCXXX.— Yo el Rey». 

lo. cEl Rey — Venerable y amado nuestro. Han venido avisos que el enemigo 
está á la vista de Pernambuco con intento de acometer aquella pla^a que es tan 
importante para la conservación del Brasil y para que no lo logre y Dios nuestro 
señor ayude á la disposición de los medios que se van previniendo para su de- 
fensa, es necesario acudir á su diuina Magestad y assi mismo encomendarle, la 
paz general y buen succeso della entre los Príncipes Christianos todo con oracio- 
nes pidiéndole con deuoción nos ampare y fauorezca, y assi os encargo y mando 
deis orden se hagan en esa casa en la forma que se acostumbra.' Dada en Madrid 
á V de Mayo MDCXXX.— Yo el Rey». 

II cEl Rey — ^Venerable y amado nuestro. En el estado de Milán se padezen 
tantas calamidades que solo pende de la mano poderosa de Dios el remediarlas 
• pues á los travajos que causa la guerra se ha juntado el de la peste que ha cundi- 
do de manera que tiene casi asolado todo aquel estado, hauiendo sucedido por 
camino tan extraordinario y orrible: Esto me tiene con tan gran pena viendo pa- 
dezer de tantas maneras vasallos tan ñeles, que he resuelto que para alcanzar de 
Dios aplaque su yra y me de su acostumbrada misericordia se hagan rogativas 
generales con procesiones públicas pidiéndoselo en todos mis Reynos y assi os 
encargo que en essa casa se hagan en la forma qué se acostumbra suplicando á su 
Divina Magestad con toda devoción y humildad se sirva de condolerse de aquellos 
miserables vasallos que tan afligidos y oprimidos se hallan con tantas calamidade 
y miserias sin cesar en esto hasta que se vaya mitigando el contagio y lo mismo 
pidireis á nuestro señor por el buen suceso de mis armas para que las ayude, pues 
mis yntentos solo se enderezan al bien y quietud de la Chrístiandad y defender 
los Reynos que me- tiene encomendados para que su nombre sea ensalzado que 
en ello seré seruido de nos. Dada en Madrid a IIII de Octubre MDCXXX. — Yo 
el Rey*. 

12. lEl Rey — Venerable y denoto religioso. Las cosas de Flandes han llegado 
á tanto aprieto cansado de los progressos y detestables medios de que se valen 
y .van executando los émulos colligados contra nuestro Sagrada religión y mi 
monarchía, que ha llegado la malicia de su ambición política á tanta extremidad 
que offrescen permittirán en lo que conquistaren de mis estados obedientes el li- 
.bre uso de la religión catholica por quitarme con esto la defifensa de aquellos que 
por la religión pelean, y assi junto con las diligencias y fuerzas con que se les han 
opuesto mis armas, tengo por el mayor remedio y en el que solo ño, el acudir á 
nuestro Señor y supplicarle nos buelua sus ojos de misericordia, perdonando 
nuestros pecados por lo qual me ha parecido encargaros con toda instancia ten- 
gays mucho cuydado como en essa casa se hagan oraciones y rogatiuas muy par- 
ticulares y affectuosas á nuestro Señor en la forma que pareciere mas le pue- 
den obligar por el buen succeso de las cosas de aquellos estados y de nuestra 
sagrada religión en que seré muy seruido. Dada en Madrid á XVII de Julio de 
MDCXXXII.— Yo el Key.-^Riíbrica. 

Por la copia: — V. V. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS, 



191 




Xjibros españoles. 

Ahare9 de PtraUa (J ^.>— Estudios de orien- 
UlUmo.— I. Iconografía simbólica de los al- 
fiabetoB fenicio y hebraico. Euaayo hermeneú- 
tleo acerca de las enseñanzas esotéricas ci- 
fradas en los respectivos nombres, flguras y 
Yocablofl del yalor numeral de las XXII letras 
de ambos alfabetos. — Madrid , 1898. -—4.», 
XLVm-215púg. 

Arombwro y Machado CAÍ.;— Personalidad li- 
teraria de D.> Oertrudis Gómez de Avellaneda. 
ConferencUs pronunciadas en el Ateneo C. L. 
y A. de Madrid...— Madrid.~Imp. TeresÍaua.-> 
18W.-«.«, 287 pág. . 

ArtmoB JMpez TilnseZmo;. — Reivindicaciones 
históricas. — La Lnsitanla celtibérica. — Ma- 
drid.— 1897.— 8.», 74 pág. 

AtUm (I/u) en Bxma, — Madrid. — La España 
editorial. — Sin a. (1898). — 8.», 77 pág. con 26 
grabados.— De la cBlbliot. Popular de Arte».— 
Tomo XXVm. 

Baioguer { Y.) — Los Reyes Católicos. — Tomo 
/■/.—(Historia general de España, escrita por 
individuos de numero de la Real Academia de 
la Historia). — Madrid. —Sin 1 ni a. — (£1 Pro- 
greso Editorial). — 1898. — 4.«, 586 pág. 

BolaovuT rF.> — Obras de... — Las guerras de 
Granada. Tomo XXXITI de la colección y úni- 
co de esta obra. — Madrid. — Viuda de M. Mi- 
uuesa de los Rios.— 1898.— 8.<> may., 469 pág. 

Calbot V Bovira f/oo^uto). — De fora casa. — 
Narracious de viatge. — Barcelona. — 1898. — 
8.«, 208 pág. 

CcUleja (J, D.;— Alcalá la Vieja.— Ensayo his- 
tórico ó apuntes para una monografía de aquel 
castillo.— Guadalajara.— 1897.— 4.0, 26 pág. 

Cogliolo rP.;— Estudio. acerca de la evolución 
del derecho privado.— Con prólogo y notas de 
Rafael Ureña y Smenjand... — Madrid. — Viuda 
de Minuesa de los Rios.— 1898.— 4.<>, 216 pág. 

Colecció de documents inedits del Arxiu 
Municipal de la ciutat de Barcelona. —Manual 
de novells ardits.— Tomo VI (1688-1697).— Bar- 
celona.— 1897. — *.• 

EiUhaai y Dúu ^fT.;- Árbol genealógico- 
cronológico-histórico de los Soberanos de Es- 
paña, compuesto por D...— Toledo.— Rafael G. 
Menor.— 1896.— 4.«, VU-244 pág., con 19 lám. y 
284 pág. para las notas. 

Fernández Vaibuena rfiamifo).— Egipto y Asi- 
rla reeueitados, por D...— Segunda parte.— To- 



ledo.— Rafael G. Menor.— 1898.— 4.*, XII-614 pá- 
ginas, con grab. 

Jimeno de Lerma TJ.;- Estudios sobre música 
religiosa.— £1 canto litúrgico.— El órgano.. — 
Madrid.— Felipe Marqués.— Sin a. (1898).— *.•, 
XV-488 pág. 

Ijibros extranjeros. 

Fregni (aw. (?<ii«.)-«ulla celebre colonna al 
nome deU'imperator Foca in Roma: studi sto- 
rioi.— Modena, tlp. di Angelo Namlas e C— 
1898.— 8.», 78 pág. con tab. 

/V6cAn€r(TF.)— Catalogue desantiquitésgrecí- 
ques et romaines du musée de Marfleille. — Pa» 
ris, Imp. nationale.— 8.^ XI-d79 pág. 

6a¿r<¿tov<eA.— Ephése ou Jérusalem.— Tom- 
beau de la Sainte Viezge.— París et Poitien, 
Oudin.— 8.'», X-148 páfiT. 

Qodefroy (P.)— Dictionnaire de l'ancienne 
Ihngue fran^aise et de tous ses dialeotes du 
IX au XV siécle.— IX, fase. 87.— París, Boui- 
llon.— 8.», pág. 481 á 661. 

aeckeihom {Ch. IT.)— The Printers of Basle in 
the XV and XVI centurles. Their blographies 
printed books and devices.— London, Flsher 
Vuswin.— 4.», 224 pág. y pl. 

Jw^ha {Dr. H.)—Der egyptische Papyrus des 
Alkman.— Wlen, C. Gerold's Sohn.— 8.», 86 pág. 

Kuhn (C) und Sehnorr von Caro^feld (B,)— 
Die Transcription fremder Alphabete.— Leip- 
zig.— O. Harrassowltz.— 8.0, 15 pág. 

Lyonnet fir.>-Le théatre hors de France. 1.* 
serie: le théatre en Espagne.- Paris , OUen- 
dorff.— 18.®, 828 pág. ilustr. 

Mante (P.)— La peiuture fran^ise du IX sié- 
cle á la fin du XVI.— Paris , May.— 288 pág. y 
figuras. 

Mcupero ^0^- La table d'offrandes des tom- 
beaux égyptiens.— París, Leroux. — 8.», 76 pág. 

Nolhac (P, dej.—he Vixsrile du Vatican et les 
peintures. —París; C. Klinckaieck.- 4.», IIS p. 

ypi. 

Peltier (E.) — Vie de saint Ignace de Loyola. 
— Tours, Mame.— 12.^ 148 pág. con grab. 

Rouanei fI.A>;.— Intermédes espagnols. — Pa- 
ris.— A. Charles.— 1897.— (Contiene la traduc. al 
francés de 19 entremeses del siglo XVII). 

SaloMat (R. A.;— Historia del desenvolvi- 
miento intelectual de Guatemala, desde la 
fundación de la primera escuela de letiai 
europeas hasta la Inauguración del Instituto 
Nacional de Indígenas, efectuada en el año de 



192 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



180(1. XMrlto por Bamón A. 8&Uztt, diicctor 
de U Biblioteca Nacional de Gu^tem^la.— 
Tomo I. La CoIonto.^Ouatemala.^Tip. Nacio- 
nal.--1897.— 8.», 408 pág. 

REVISTAS. 

RXVI8TÁ CBfTICA DE HlSTOBlA T LlTIBATÜRA 
I8PA90LAS, POBTVOÜXSA8 t HISPANO- AMKBICA- 

NAs (Octubre de 1897).=A'o<a« erMc€u. Lingna e 
letteratura tpagnaoU delle origine, porB|;i- 
dio Gorra, de Paolo Savi- López,— Jn Korthem 
Spain, by Hane Oadow, de Wentwwth Webster. 
— EtndeB de droit interna tional et de droit po- 
litiqne, por Ernesto Nyi, de A. Seta.— Compenr 
dio elemental de Historia del Paraguay, La 
Reyolnción de la Independencia del Paraguay. 
El Comunismo de las misiones de la compa- 
ñía de Jesús en el Paraguay, obras escritas 
por Blas Garay, estudio de Adolfo Potada.— 
Estudio histórico, critico y filológico sobre 
las Cantigas del Rey D. Alfonso el Sabio, por 
el Marqués de Valmar, de A.—Comunieaeionet 
y notiei€u.—liB. Edad Media en Galicia, por A. 
Martinet iSotasor.— Obras de D. Pascual de Ga- 
yingos, por Pedro Boecí, > 



RBTUI DB8 QÜISTI0K8 HIBT0BIQCB8 (JaUYier 

1898).=Saint-Onen a^ant son épiscopat, par 
L, vaeandard.—lveñ de Chartres et le droit ca- 
nonique, par Paul Fowmier. — heñ Maisons» 
Dieu: leur régime interieur an moyen age, par 
Lion Le Qrand.—Le clergé fran^is en Alie- 
magne pendaat la Révolution, par Víctor Pie- 
rre'Mekmges.—l, Napoleón inédit, par Arthur 
de Ganniers.—U. Hans Schlitte, d'aprés les ar- 
chives de Vlenne, par Pirling.—lU. La tres an- 
cienne contume de Bretagne, par Paul Ibicr- 
n<«r.— Courrier auglais, par Al/red SpotU, — Cou- 
rrier espagnol, par Mr. Pedro Boca. — Courrier 
italien. 

RlTUB DBB UNIVBB8ITÍ8 DU MlOI (JaUVler 

1898).=De la condition des étrangers domioi- 
liés dans les diiférentes cites grecques, par 
Micbel Olere— La langue du Román de Trole, 
par Leopold Constans.— De l'influence de la 
pensée allemande sur l'esprlt franjáis au XIX 
siéde, par £. Zyromski.— Les debuts de l'Éco- 
le fran^aise d'Athenes : Correspondance d*Bm- 
manuel Roipc.— Bulletiu Hispanique: Archéo- 
logie árabe, par Antonio Vives. 



SECCIÓN OFICIAL Y X)£ NOTICIAS. 



£1 Consejo de Redacción de la Rbyz8TA se ha 
▼Isto privado del excelente concurso de dor 
Narciso Seutenach, el cual por atender á asun- 
tos particulares hizo renuncia del cargo de 
Secretario que venia desempeñando, y poco 
después ha sufrido una dolorosa perdida de 
familia, qu'e por el pronto le ha alejado más 
Kún de sus trabajos predilectos. Al enviar á 
tan distinguido compañero nuestro sincero 
pésame por dicha desgracia, le enviamos tam- 
bién la expresión de nuestros afectuosos sen- 
timientos. 

En sustitución del Br. Bentenach ha sido 
designado para el cargo de Secretario del Con- 
sejo de Redacción de la Rkvibta nuestro buen 
amigo y compañero D. Juan Menéndes Pidal, 
individuo del Archivo Historio Nacional, y 
cuyos notables trabsjos de Sigilografía ya co- 
nocen nuestros lectores. 

Han entrado á formar parte del Consejo de 
Redacción de la Rb vista D. Juan Catalina 
García» como individuo de la Junta del Mon- 
tepío, y D. Heliodoro Carpintero y D. Domingo 
• Vaca, individuos de la Biblioteca Nacional, 
que se han encargado de la parte bibliográfica. 

Por Real Orden de 17 de Marso fué comisio- 
nado nuestro redactor-Jefe, D. José Ramón Mé- 
lida, para realixar, en representación del Museo 
Arqueológico Nacional, el «Viaje de estudio» á 
Gréola, el Monte Athos y Constantinopla que 



ha organizado la Bernte Oeneral det Scieneet de 
París y se celebra en este mes de Abril. El 
8r. Mélida lleva especial encargo de estudiar 
los monumentos, descubrimientos en los últi- 
mos años, las colecciones de los Museos y de 
establecer entre estos y los de España las re- 
laciones convenientes para efectuar cambies 
de vaciados y reproducciones diversas de las 
antigüedades. El 8r. Mélida piensa consignar 
en las páginas de la Rivista sus impresiones y 
dar á conocer el fruto de su comisión. 

Por indicación del bibliotecario B. Miguel 
Roura y Pujol, la Diputación provincial de las 
Baleares ha regalado al Ministerio de Fomento 
y ha recibido éste, cien ejemplares del tomo 
1.^ del Catálogo de la Biblioteca pública de 
Mahón, redactado por aquel celoso funciona- 
rio público, para que la Superioridad admi- 
nistrativa los reparta á las Bibliotecas que 
dependen de dicho Ministerio. 

De agradacer es el valioso donativo de una 
obra que tan generosamente da á la estampa 
la corporación Balear, premiando asi el celo 
del Bibliotecario de la Capital de Menorca y 
prcBtando un servicio á las letras y á la cul- 
tura. 



MADSp.- 

IM P. DBL COL. MAL. DB BOBO0MVD08 T DB CIB008 

Calle de San Mateo, núm. 6. 
1898. 



t^ií* 



ttfJ\rrliíuo^: 



(TEHCEHA ÉPOCA). 



Hayo U9S. 



SIJMARI4». 

Lo« CÓDICES PA.RISIENSBS DEL FUERO DE CUENCA, pOf M. Alfrcd Mofcl-Fatio, GatC- 

dráúco de la Escuela de Estudios Superiores de París. 

— VoCABULARrO DE I.A LENGUA GENERAL DE LOS INDIOS DE PUTUMAYO Y CAQUBTÁ, 

por D. Marcos Jiménez de la Espada, del Museo de Ciencias Naturales. 

— Sección de documentos. Correspondencia de Felipe IV con el Abate Poblet» 
por D. V. Vignau, Jefe del Archivo Histórico Nacional. — Documentos refo^ 
rentes á D. Leandro Fernández Moratín, por las copias V. V. 

— Variedades: Notas arqueológicas de Carmona, por D. Jorge Bonsor. — El Sar- 
cófago de los Harpías, por Fernando Diez de Tejada, del Archivo-Biblioteca 
del Ministerio de Ultramar. 

— Notas bibliográficas, por P. R., A. C. y M. S. 

— Bibliografía. , 

— Sección oficial y de noticias. 

— LÁMINAS aparte: VIII. — Cabeza de estatua de mármol hallada en la necrópo- 
lis romana de Carmona. — IX. Busto de Agrípina (?), mármol, hallado en la 
necrópolis romana de Carmona. 

4 

LÁMINA INTERCALADA. — Planta y secctón vertical de la tumba en la necrópolis 
romana de Carmona. 



CONSEJO DE REDACCIÓN DE LA < REVISTA. 



pRBSiDBNT^f D. Toribio del Campillo. — Vicepresidente y director 
GBREKTB, D. Vicentc Vignau. — Redactor jefe, D. José Ramón 
Mélida. — Vocales: D. Juan Catalina García, D. Rodrigo Amador de 
los Ríos, D. Antonio Paz y Mélia, D. Ricardo Hinojosa, D. Pedro 
Roca, D. Francisco Navarro y Ledesma^ D. Heliodoro Carpintero y 
Moreno, D. Domingo Vaca. — Contador, D. Manuel Magallón. 

Secretario, D. Juan Menéndez Pídal. 



OOL ABONADORES . 

EhpaAolbs: Todos los individuos del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliote- 
carios y Arqueólo^^os> y los distinguidos escritores siguientes: 



Altamira ( D. R.), Catedrático de la 

Universidad de Oviedo. 
Alemany (D. J.K Catedrático de la üni- 



Chabás (D. R.), Canóní|;o*archiverode 

la Catedral de Valencia. 
Eguilaz Yanguas (D. L.), Catedrático 



versidad de Granada. ' de la Universidad de Granada, 

Aviles (I). A.), de la Real Academia de ' Fernández Duro (D. C), Americanista 

San Fernando. y de la R. Academia de la Historia. 

Baselga (O. M.J, Catedrático de la Uni- Fita (P. F.), de la Real Academia de la 

versidad de Zaragoza. Historia. 

Codera(D. F.),dela R. Academia de la García Concellón (D. E.), Publicista. 

Historia y Catedrático de la Uníver- . Garrido Osorío ID, M.), Catedrático de 

sidad Central. la Universidacf de Granada.. 

Cdtarelo (D. E U Crítico literato. \ Garriga (D. F. J.), Catedrático del la»- 

Costa (D. J.) Iberista. tituto de 2.* enseñanza de Reus. 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS , BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



^o n. /iIato , 1898. ]^dM. 5. 



LOS CÓDICES PARISIENSES DEL FUERO DE CUENCA. 



Pocos fueros españoles de la Edad Media tienen la importancia del de 
Cuenca, otorgado á la ciudad castellana por su conquistador Alfon- 
so VIII algún tiempo después del nacimiento del infante D. Fernando, ó sea 
por los años de 1189 (i), y sin embargo, permanece inédito. Se imprimió, 
es verdad, á fines del siglo pasado por el benemérito editor Sancha, debien- 
do incluirse como apéndice en el tomo II de las Memorias de D, Alonso el 
Noble^ obra postuma del Marqués de Mondejar, de la que sólo llegó á 
publicarse el tomo I en 1783 (2I; y aunque se han salvado algunos ejem- 
plares de los pliegos impresos de dicho apéndice (3), como muy pocos han 
conseguido disfrutarlos, realmente puede decirse sin exageración que para la 
mayoría continúa inédito el fuero primitivo de Cuenca (4). Fué, pues, agrá- 
dable sorpresa para los aficionados á lo antiguo saber que en los Juegos Fio- 
rales de Cuenca del año 1895 se había premiado un estudio dedicado ál 
famoso Cuerpo legal de aquella ciudad, porque estando el autor, como ar- 



(1) En todo caso antes del año 1211 en qne murió el IníJante D. Femando, á quien cita el pró- 
logo del fUero como á la sasóu viviente. 

(2) Martines Harina, Sfuayo iohrt la UgUlaeián de tos reinot de León ytU CatHUa, 2.* ed., Ma- 
drid, 1834, 1. 1, p¿g. 144. 

(8) T3no incompleto por el fin existe hoy en el arcliivo municipal de Cuenca, según al señor 
Sanchis Catalán en los Ajiuntes (p. 40), de que se hablará enseguida. 

(4) Algunas disposiciones del fuero de Cuenca sobre la prueba del hierro candente publicó 
el ar. D. José Villa*Amil 7 Castro en su folleto intitulado: Dtl uto de loa prueba» judiciaU» Uo- 
madae vulgareMy Madrid, 18ai<exir. del Boletin MstárUo), 



194 REVISTA DE ARCHIVOS, 

chivero-bibliotecario conquense, bien pertrechado de documentos, podían 
esperarse de él abundantes noticias y disquisiciones criticas en asunto hasta 
hoy muy descuidado. Por desgracia no corresponde el estudio premiado á los 
deseos que hizo concebir el anuncio de su publicación. Los Apuntes sobre el 
Juero municipal de Cuenca y sus reformas^ por D. Rogelio Sanchíz Cata- 
lán, que tal es el título del libro publicado en Cuenca el año pasado de 1897 
á expensas de la Diputación provincial, no llena, ni con mucho, el gran 
vacío de nuestros conocimientos en la materia. 

Hay, sin embargo, que tener en cuenta lo que dice el autor: «El presen- 
te opúsculo no tiene pretensiones de ningún género; escrito en el corto pe- 
ríodo de un mes, su escaso valor sólo estriba en el buen deseo de querer 
contribuir con una pequeña é insignificante parte á los solemnes Juegos ño- 
rales y Certamen literario celebrados por vez primera en Cuenca el 10 de 
Septiembre de 1895». 

«El plan de nuestro trabajo consiste en dar á conocer ligeramente el gran 
Código por que se rigió la Ciudad de Alfonso VIII en los tiempos medios, 
enumerando sus principales disposiciones, consignando al paso la gran im- 
portancia que adquirió y lo que significa en nuestra legislación de la Edad 
Media. Publicándose al final, como Apéndice, los epígrafes de sus cuarenta 
y cuatro capítulos, ya que no puede hacerse del articulado que por su ex- 
tensión no cabe dentro de los límites de un folleto » 

Tan singular y loable alarde de modestia nos impide juzgar con severi- 
dad las muchas deficiencias de su trabajo «escrito en el corto período de un 
mes»; pero no podemos menos de lamentar que en varios casos no haya sa- 
bido ó querido aprovechar los recursos de que disponía. ¿Por qué, v. g., em- 
peñarse en transcribir el prólogo y los epígrafes latinos del fuero según el 
texto incorrectísimo de la copia conquense del códice del Escorial, en vez de 
seguir el impreso por Sancha, que sin duda ninguna tiene que ser mucho 
mejor, revisado como fué por personas entendidas y que cotejaron varios 
códices? Además, adolece la Memoria del Sr. Sanchíz Catalán de algunos 
errores en la parte bibliográfica. Hablo de lo que se refiere al manuscrito ó 
á los manuscritos parisienses relacionados con el fuero de Cuenca. Empieza 
el autor diciendo (p. 40) que otro códice de dicho fuero «existe en la vecina 
República francesa, en la Biblioteca del Arsenal de París, y perteneció al 
ilustre historiador de Segovia, Sr. Palomares». Más adelante (p. 155) da una 
descripción del manuscrito de la Biblioteca del Arsenal, n.^ 8.331, que le 
fué enviada por el bibliotecario Sr. H. Martín, conforme á la que publicó 
dicho señor en su Catalogue des manuscrits de V Arsenal^ t. VI, p. 460, y 
añade por su cuenta el Sr. Sanchiz Catalán, que «este manuscrito pertene- 
ciój como dejamos mencionado en el capítulo VII, al célebre historiador de 
3egovia Sr, Palomares». Aquí hay dos equivocaciones. Ningún códice pa- 
risiense perteneció jamás «al célebre historiador de Segovia Sr. Palomares», 
por la razón muy sencilla de que el historiador de Segovia se llama el licen- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 195 

ciado Diego de Colmenares. Ha confundido el autor de los Apuntes á este 
Diego de Colmenares con Francisco Xavier de Santiago Palomares, conoci- 
do paleógrafo y calígrafo del siglo pasado. En segundo lugar, ha atribuido 
el Sr. Sanchíz Catalán al manuscrito del Arsenal lo que únicamente con- 
viene á otro manuscrito de la Biblioteca Nacional: es decir, son dos los có- 
dices parisienses más ó menos relacionados con el fuero de Cuenca. Para 
poner la cosa en claro, me propongo describir ambos, empezando por el de 
la Biblioteca Nacional, el más importante de los dos, como que contiene el 
texto latino original del códice legal conquense. 

Procede de la Biblioteca de Saint Germain des Prés, y pertenece hoy al 
fondo latino de la Nacional, donde lleva el n.* 12.927. Es de letra de la pri- 
mera mitad del siglo XIV, y consta de 51 hojas útiles de pergamino, de 300 
milímetros por 200. Entre los folios 2 y 3 faltan otros dos que contenían la 
parte del fuero correspondiente á los cuatro últimos artículos del capitulo I 
y á los capítulos II y III enteros, menos las últimas palabras del artículo. 
De armqfaga et mercede bubulci (i). En el verso de la última hoja (fol. 51 
vuelto) del códice se halla escrita, de letra redonda y más moderna (parece 
del siglo XVI) la nota siguiente: «Este libro es acabado. Dios sea loado, 
amen. Escriuiose en el Colegio de Salamanca». En la margen inferior del 
folio 1 se lee la firma del «licenciado Diego de Colmenares» con una tasa- 
ción del códice, que creo puede leerse «74 reales^. Autógrafa de Colmena- 
res es también una advertencia puesta en el fol. i v.*, á propósito del infante 
D. Fernando, hijo de Alfonso VIII, mencionado en el prólogo del fuero: 
«Vide Historiam Segoviensem, capite XVIII, § VII, anno M.C. XC.» De 
lo dicho resulta que el tal códice fué propiedad del licenciado Diego de Col- 
menares, y con alguna probabilidad puede suponerse que, cuando ocurrió 
la muerte del historiador de Segovia, en Febrero de 165 1, se vendieron sus 
libros y entre ellos el del fuero de Cuenca, que tasaron, creo, en 74 reales. 
Cómo pasó éste á poder de los monges de Saint Germain des Prés, es lo que 
no se sabe. 

Como muestra del códice n.^ 12.927 de la Biblioteca Nacional de París, 
publico el prólogo del fuero, tan estropeado en la edición del Sr. Sanchíz 
Catalán, valiéndome de las lecciones del texto que ofrece aquella edición y 
que son las del manuscrito del Escorial, Q-III-23 (2). Excuso notar aquí 
las variantes de los dos manuscritos, puesto que no se trata de hacer una 
edición crítica y defíniva del prólogo. De la combinación de los textos, po- 
demos fijar uno que sea legible, ya que no del todo satisfactorio, porque el 
gongorismo del autor, mezclado con reminiscencias horacianas, dificulta la 



(1) Véase el Indloe de loi artículos del ñiero en los Ápw^t€M del Br. Banchls Catalán, p. M 7 
sifolentes. 

(2) O sea de la copla del Archlyo de Cuenca que, en lealldad, no es lo mismo, porque paiooe 
muy mala; á no ser que deban atribuirse los muchos errores que contiene al editor 8r. Sanáis 
Catalán. 



195 REVISTA DE ARCHIVOS , 

inteligencia de algunos pasajes. Empieza el prólogo por algunos exámetros, 
en su mayor parte rimados y dedicados á cantar la gloria del rey Alonso 
VIH. 

Principium sine principio, fínis sine fine, 
Presidium fcr, more pío, deus unice trine, 
Principium verum Deus est ille specierum, 
Qui lumen verum spcciesque diesque dierum. 
Prcsens auctorem codex habst orbis honorem, 
Alfonsum ñorem regum, virtutis odorem. 
Cereus hic regum, iubar orbis, recula legum, 
Mallcus elate plebis, clipcusque togate, 
Cornua confrcgit Maurorum, castra subegit, 
Reyna, potestates subvertit, tecta, penates, 
Chisticoias reges belli confecit agone, 
Imponcns leges positis sub deditione: 
Sic Navarrenscm vicie, sic Le¿;ioneasem» 
Sic Aragonensem domuit, sic Poriugalensem (i). 

Studeant quibus est studium, et excocta fervet Fornax ingenii verborum tíos- 
culis orattonem intcxere. Satagant qui norunt sua fcstivis poemata phalcris pur- 
purare. £go vero preponderans utile dulcí, ncc tardum opericns nec precedenti- 
bus instans, proicio ampuUas et sexquipedalia verba, nec me nominibus furiosus 
comparo magnis, illius non inmemor: f Mctiri se quemque suo modulo ac pede 
rectum cstf (2). Reiectis ¡taque panniculosis proemiorum ambagibus, compendio- 
sum phase (3) faciens, «brevis esse laboroi; succincta namque brevitas probanda 
est, si tnmen succi sentencie non fuerit ieiuna. Nam ut Flacci sententia perhibet: 
tOmne tulit punctum qui miscuit utile dulcit. Quoniam i¿$itur humana labilis est 
memoria nec rerum turbe potcst suffícere, ob hoc cautele sagaci actum est arbi- 
trio leges autentice instituiionis et iura cívica, que consulta discretioue ad seden- 
dam scditioncm ínter civcs et íncolas de regali auctoritate manarunt, littcnirum 
apicibus anota ri, ut mniori quta regali tuiíione munita mali¿nancium versucia 
nuUatenus possint infringí vel alicuius subreptionis molestia deinceps enervari 
Hac ergo consideratione Aldefonsus Deí gratia rex ductus, regum iberícnsium 
potentissimus, cuius inmense celsítudinis et consone vero fame preconíum a solis 
ortus cardine ad usque terre limitem longe lateque dispersum insonuit, cuius im- 
perio reges subici, cuius regimine gaudent leges regí, que rectore regna super- 
biunt hibera, pro tuitione pacis et íure equttatis ínter clerícum et laicum, civem et 
agricolam, egenum et pauperem, forcnsium instítucionum summam copulavit et 
compilatam dilígentius scribere precepit, ut quicquíd questíonís aut disceptationis, 
tam in peticione quam ex actione, tam causa quam eciam accusatione ínter cives 
aut íncolas ortum occurrerit, omni appellatione remota, preter quam in sequen- 
tibus lex exceperit et stmulationís excuso velaminc, iuxta scripturarum legum te- 
norem et consuetudinis usum, penes quem ius est et norma loquendi, ventilata et 



(1) Sttoi doa iSltlmot veitoi íkltan en U oopU conqnenie. 

(2) EtvenodoUomcio,I<I^M.VU, 9a. 

(^ Xn VM de eompindiútum pkOMe ■npongo que cicrlbió el «o tor eompendiotaaí phatím. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 197 

versata utríusque partís causa, sub equitatis examine liceat defñniri. Rex itaque 
tam nomínate auctoritatis, quem a rnarí usque ad mare reges christianí nominis 
bostes, ut pote tocie«^s vires eius espertí, et ab eo concusi, solo nomine contre- 
roiscunt, cuí ctiam chistiani principes tanquam superiori deserviunt, a quo arma 
militie et colafum, probitatis memoriale, videlicet dompnus Conradus (r), gene- 
rosa proles romani imperatorís et dompnus Aldefonsus rea Legionensium» sus- 
cepisse se gaudent et manum eius deosculasse, post obsidionem factam, post mul- 
tos labores cruciatus muitis angustiis, ab intus affíictis hostibus, decursis mcnsi- 
bus novem, conchensem urben intravit, eam cetcrís preferens, utpote Concbam 
Aiphonsipolim elegit et preelegit in habitatíoncm sibi et cives eius populum pe- 
culiarem sibi ascivic, ut quam de servitute Babilonis et iugo Pharaonis armis po- 
tentie regalis eripuerat, eliminata ydolatrie spurcicia, liberam et precipuam ínter 
ínter alias in posterum stabilirct. Quamobrem ad cognoscendam t»nte dignitaiis 
prerogativam bunc libertatis codicem, iu&ta cuius tenorem reí publice tractentur 
negocia ac consulta determinatíone iuste trutinentur íudicia, conchensíbus inco- 
lis et populatoribus tam presentibus quam futuris libcnti animo contulit et coUa- 
tum regali convinentia sub impresione ímaginis regie imperpctuum roboravit. 
Félix est utíque matrimonium cum lex et iusticia concordi federe maritantur; ut 
quod lex salvandum predicat de iure salvetur, ut quod condempnandum iudicat 
ex iusticia condempnetur, quod satis alludit utríusque diffínitione. Est enim lex 
adscíens honestum et probibcns contrarium; iusticia vero virius ius suum cuique 
conferens, dampnans reos, absolvens innoxios. Quibus constanter dispositis, ad 
honorem sánete matris ccclesie et augmentum fídeí cntholice que ín contérmino 
conchensi de novo popularit, Deo vivo et vero cuí serviré regnare est, cuius iu- 
gum suave et honus leve, libere serviant et sicut uníus dei mandatis íta uníus 
regís et princípis obediant edictis, bunc ergo dignitatis apicem et libertatis pre- 
rogativam ego Aldefonsus Dei gracia rex, una cum uxore mea Alionor regina et 
serenissimo ñlio nostro Fernando cuius ortus urbem prescriptam insignivit (2), 
sereno ac benigno vultu conchensíbus populis et eorum successoribus concedo et 
ut ín posterum confringi non possit sigillí mei patrocinio ac regali munímine con- 
firmo* 

Del texto mismo del fuero escojo aquí algunos títulos del capítulo XII 
«de dehonestatíonibus vírorumft ó sea de los ^denuestos». 

De eo qui hominem cum calcanhus verberaverít. ítem quícumque homínem 
cum calcaríbus vel stimulis verberaverít, pectet. ccc. solidos, si querímoníosus 
firmare potuerit, sin autem salvct se cum. XII. Vicinis et sít creditus. 

De eo qui cum calje hominem percusscrit, Ítem quícumque hominem ín 
térra calzíbus percusserít, pectet .X. áureos, si autem livores fecerit, pectet .XX. 
áureos, sí querímoníosus firmare portuerít, sin autem, salvet se cum duobus 
de .111. cognomínatis. Si autem erectum percusserit eum, pro uno quoque calce 
pectet .1. aureum, si firmare potuerit, sin autem, salvet se cum duobus de .111. 
cognomínatis et sít creditus. 

(1) Ckmrado, duque de Rotembargo, hijo segundo del emperador Federico n, vino A EfptfiA 
en 1188 pft» deipouune con la Infanta Berengnela, 7 ftió armado caballero por el tey Alonso en 
las cortes de Carrlón. 

(2) Nació el influite D. Femando en Caenca, el 29 de Korlembre de 1189. 



198 REVISTA DE ARCHIVOS» 

De eo qui naticatas dederit. ítem quicumque naticatas dederit, pro una 
pectet .V. solidos, si querimoniosus fírmare portuerit» sin autem, salvet se cum 
duobus de. IIII. cognominatis et sit creditus. 

De eo qui hominem per aures arripuerit. ítem quicumque hominem per 
aures arripuerit, pectet eandem calumpniam quam decapillis supra notavimus. 

De eo qui in ludo cum calje vel aliter quemcumque percusserit, Et si quis 
hominem in ludo cum calze vel aliter percusserit, nichil pectet nisi percussus a 
ludo fímare potuerit se esse expeditum; quia si quis post expeditionem eum per- 
cusserit, habet pectare quamcumque calumpniam fecerit secumdum forum 
Conche. 

De eo qui in sodomitico peccato deprehensus fuerit, ítem quicumque in 
sodomitico peccato deprehensus fuerit, comburatur. 

Deeo quianum infacie posuerit. ítem quicumque alicui dixerit: cegóte vi- 
ciavi per anumt, si probari potuerit illud esse verum, uterque comburatur; sin 
autem, comburatur Ule qui tale nephas dixerit. ítem quicumque anum alicui in 
facie posuerit aut cum eodem trullam dederit, pectet «CCC. solidos et exeat inimi* 
cus, si probari potuerit; sin autem, juret cum «XII. vicinis et sit creditus. 

De eo qui cum ovo quempiam percusserit. ítem quicumque hominem cum ovo 
percusserit aut cum butello aut cum cucumere (i) aut cum alia re que hominem 
possit sordidare, pectet .X. áureos, si querelosus fírmare potuerit; sin autem, sal- 
vet se cum duobus de .III. cognominatis sue collationis et sit creditus. 

De eo qui inmundum transglutire fecerit. Si quis etiam aliquid inmundum 
alicui comedere fecerit violenter vel fraudulenter vel in ore sive in facie posuerit, 
pectet .CCC. solidos et exeat inimicus, si testibus convictus fuerit; sin autem, sal- 
vet se tanquam de homicidio. 

De eo qui cantilenam fecerit, ítem quicumque cantÜenam malam de aliquo 
fecerit, pectet .X. áureos, si probari potuerit; sin autem, juret cum duobis de .111. 
cognomi natis sue collationis et sit creditus. 

De memhro debilitato. ítem quicumque hominem in aliquó membro percusse- 
rit, si ea occasione vim membri amiserit, pectet cautum quod superius dictum 
est de membro absciso. 

De palo. ítem quicumque alicui palum miserit per anum, pectet .CC. áureos 
et exeat inimicus, si probare potuerit; sin autem , salvet se cum .XII. vicinis et 
sit creditus, vel juret solus et respondeat ad reptum quod quereloso magis 
placuerit. 

El otro códice de que hemos de ocuparnos, el manuscrito de la bibliote- 
ca del Arsenal 8331, procedente de la de los Augustinos descalzos de Lyón, 
que lo guardaban todavía á fines del siglo X VII , sin que se sepa su historia 
anterior, ni á quien perteneció en España ni quien le hizo escribir, no con- 
tiene ningún texto original del fuero de Cuenca, si no el romanceado de 
Baeza ; pero se sabe ya, y ha sido plenamente demostrado, que el fuero con- 
cedido á Baeza después de su incorporación á la corona de Castilla por Fer- 



(1) De este modo, con un cohombro lleno de sAngie, afrenta D.* Lambra al menor de loa infan- 
tes de Lava; véaae R. Menéndez Pldal, £a leyenda de ht in/antet de Lora, Madrid, 1896, p. 6. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 199, 

nando III, no es más que una «traducción literal» del de Cuenca, y aún, 
dice Martínez Marina : «sin más diferencia que haberse substituido á este . 
•nombre el de Baeza, y aun al escribano ó copiante se le olvidó alguna vez 
]>esta circunstancia , dejándonos en su descuido una prueba evidente del ori- 
Dgen de este celebrado fuero» (i). Empieza el códice del Arsenal, cuya letra 
parece más bien de la segunda que de la primera mitad del siglo XIV, con 
la misma rúbrica que llevaba el que vieron y estudiaron Arias Montano, 
Morales y Sandoval, y conserva ó conservaba la ciudad de Baeza en su ar- 
chivo: «La primera otorgan^a del fuero del glorioso Rei don Alfonso». No 
sé que nadie se haya dedicado al estudio especial de las traducciones caste- 
llanas del fuero de Cuenca, y particularmente de la que vino á ser código 
municipal de Baeza, y no es de este lugar emprenderlo: solo advertiré que 
después del texto del fuero romanceado y bajo los títulos de «Este es el ca- 
pítulo de quando fué Quenca ganada, en el era de M.CC.XVI» (2], y «Este 
es el capitulo de quando fué presa Ubeda en el era M.CC.LXXII», si- 
guen dos catálogos de los jueces de Cuenca y de Ubeda. El primero de 
estos catálogos que también se encuentra en el manuscrito del Escorial 
Q-III-23 y además en el tomo XXXVI de la colección Velázquezen la Aca- 
demia de la Historia (3), fué publicado por el Sr. Muñoz en su Historia de 
Cuenca^ libro II, pág. 69; el segundo debe de ser idéntico al «Cronicón de 
»los alcaldes de Ubeda desde el año 1234 hasta el de 1326. Manuscrito del 
«siglo XIV, en el Archivo de la iglesia de Sevilla. Copia en la Academia de 
»la Historia, Colección de Abella», que cita D. Tomás Muñoz y Rome- 
ro (4). El verso del último folio del códice lo aprovechó el copiante para 
notar «los días aciagos de todo el año», curiosa nomenclatura, pero que por 
lo borroso de la letra y lo averiado del pergamino, es muy difícil de leer. 



Alfk*ed Morel-Fatio. 



(1) Eiiiayo $obre la legUlación, etc. , 1. 1, p. 140, y Catálogo de fuerot y earta»'-pwbUu de Etpaña 
publicado por la R. Academia de la Historia: Madrid, 1852, p. S7. 

(2) Debió de decir era de MCCXV, porque fué tomada Cuenca en 1177. 

(8) TomáaMuÜoz 7 Romero, Diccionario bibliográfico de (o« antiguo» reino§ de JCfpafto, a. ▼ 
Cuenca. 
(4) Dieeionario, etc. s. ▼. Ubeda. 



MK> REVISTA DE ARCHIVOS, 



VOCABULARIO DE LA LENGUA GENERAL 

33ID LOS ÍNOIOS JD EL PÜTUMAYO Y OAQUBT A. 



INDAGAaONES PRELIMINARES. 

El idioma ó lenguaje cuyo léxico copioso y con tendencias á lo sistemá- 
tico, se imprime ahora, si no yerro, por primera vez; corresponde á la fa- 
milia denominada Maipure por el erudito y laborioso jesuíta P. Filippo 
Salvatore Gilij en su Saggio di storia americana (1780). 

Con sobrada razón califica el eminente americanista Mr. Lucien Adam 
dicho grupo lingüístico de vago y confuso; pero aunque observa que en sus 
elementos componentes falta la homogeneidad característica de los idiomas 
ó dialectos caribes , no duda en reconocer que el parentesco originario de 
los maipures se evidencia en las concordancias gramaticales relativas á la 
distinción genérica y á la expresión ó manifestación de la personalidad , así 
como por otras concordancias lexiológicas. 

Inclúyense en la familia Maipure (sin contar otras varias, v. g. el Pia- 
poco) el lenguaje de los Uainumas^ habitantes de la región comprendida 
entre el Cauinariy afluente del Yapurá, y el í/¡pi, tributario del Iqa-Pu- 
tumqyo. 

El de los CauixanaSy vecinos del lago Acunauy^ en la comarca del 
Yapurd. 

El de los MariatéSy en la región inferior del ¡(¡a-Putumayo, 

El de los Jumanas (ó Yumanas) entre el Yapurd y el I^a-Putumayo^ 
en la confluencia del Yoami y del Puréos (?) y el de los Passés en los terri- 
torios del Japurd inferior. 

La simple lectura del Vocabulario como también las condiciones gra- 
maticales de sus elementos y la acotación del país donde se acopiaron hace 
siglo y medio, con carácter de lengua general ^ confirman su legítimo pa- 
rentesco con la familia Maipure. 

La calificación de general que el autor asigna al idioma de su vocabu- 
lario revela, en mi juicio, que no era (ó es) peculiar de nación determina- 
da, muy densa ó difundida ó dominadora, y que el calificativo equivale al 
dt/ranco^ como el que se aplica al que emplean para facilidades de comu- 
nicación y comercio los ribereños de nuestro Mediterráneo, y usaban los 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 201 

indios yuncas litorales del Perú. Y si este mi parecer es admisible, tras él 
viene la sospecha de que el léxico de los franciscanos quitenses pueda ser el 
de un lenguaje no propio 7 exclusivo de los indios del Yapurá y Putumayo^ 
pero mixto de otros cercanos y afines y compuesto y ordenado para la ma- 
yor comodidad y expedición de su negocio evangélico. 

Advertiré, sin embargo, que por aquellas partes había lenguas, como por 
ejemplo la Achagua (qnizk también la Saliva]^ que desempeñaba los oficios 
de general, y servía muy bien para los tratos amistosos, comerciales y di- 
plomáticos de muchos pueblos salvajes entre sí y con los misioneros. 

Resuelvan este difícil y curioso problema otros más sabios que yo en la 
materia, y excuso señalar entre todos al ilustre Mr. Lucien Adam , conoce- 
dor competentísimo de los vocabularios que de las regiones altas y bajas del 
PutumayOj Yapurá^ Guaviari^ Vichada ( río de los Maipures] y otras con- 
fines, trajeron á Francia el animoso y malogrado viajero Mr. Crevaux, y 
los SS. Chafanchaux y Condreau, sin los que ahora no recuerdo. Y há de 
ayudar no poco á esta obra de crítica lingüística la excelente y concienzuda 
gramática goahiva de los PP. Fernández y Bartolomé (i). 

El área etnográfica del vocabulario franciscano se extendía , por lo me- 
nos, de N. á S., desde el Guaviari ó Guayavero hasta el Marañan^ y al E. 
confundía sus términos por ese rumbo con la inmensa zona arbórea, llama- 
da Airico (bosque grande), la cual comienza al perder su declive la cordi- 
llera Neo-Granadina y entra y se propaga por los Llanos de S. Juan y Ca- 
guán hasta la margen izquierda del Orinoco, 

La voz airico con la significación sustantiva de abosque ó selva» la trae 
el vocabulario en el ejemplo de la declinación del nombre. 

Estas vastísimas llanuras fueron descubiertas y exploradas en el espacio 
comprendido entre márgenes occidentales del Orinoco y vertientes de la 
sierra neo-granadina, primero por los capitanes-factores de los opulentos 
Belzares, Jorge Hoermut de Spira, Felipe de Utre ó de Hutten y Nicolás de 
PVederman; no mucho después por los capitanes San Martín y Lebrija (nieto 
el segundo del insigne gramático); á seguida de estos por Hernán Pérez de 
Quesada, hermano de Gonzalo Jiménez, y años más tarde y en diferentes 
ocasiones, por la gente del propio Gonzalo y por los capitanes del rey ó de 
aventuras, tan animosos como obcecados por la gloria productiva, Pedro 
de Limpias, Francisco de Cáceres, Francisco de Aguilar, Diego Sotelo, 
Soleto de Fr. P. Simón, Alonso de' Olaya Herrera y Juan de Avellaneda 
Temiño, fundador de las ciudades de S. Juan de los Llanos y de la errante 
y desdichada Nueva Burgos en el valle de la Plata. Y últimamente, escudri- 
ñada por estos soldados la tierra y desbrozada la maleza que impedía las 



(1) Efuayo \de | Gramátiea SUnanC'Qoahiva \ ditjmeato por lat RB, PP, Mitionerot de Cata- 
nave I Manuel f^rnándee y Mareos BartoUmé | de ¡a Orden de Aguetinot DeteaUot ÍCamdelari09).-^Bo- 
gotk (Colombia). —Imprenta Nacional.~1895.~Va ilustrada con un rlqniaímo ▼ooabularío. 



20Z REVISTA DE ARCHIVOS, 

conquistas espirituales ó para sólo y mayor gloria de Dios, jesuítas y fran- 
ciscanos, agustinos y dominicos, corriéronse en sus misiones desde las altas 
planicies neo-granadinas hasta las indecisas orillas del Amazonas. Y cuando 
á ñnes del siglo XVIII, por afecciones familiares, los reyes (no los Gobiernos) 
de España y Portugal resolvieron deslindar definitivamente, en ocasión in- 
oportuna y con perjuicio de nuestros intereses, las fronteras de sus dominios 
en América, los comisionados por parte de nuestra nación, Iturriaga, Alva- 
rado, Solano [primer Marqués del Socorro), y Requena, jefe ilustre este 
último de la segunda expedición de límites, esploraron, registraron y mi- 
dieron en mucha parte palmo á palmo los territorios donde era general , al 
decir de los franciscanos de S. Diego, la lengua resumida en su léxico . 

Las comisiones á que aludo duraron desde los años de 1758 á los de 
1792. 

En i.* de abril de 1783 Requena había ya construido, firmado y remi- 
tido á España un mapa de los ríos Yapurá y Caquetá, sus comarcas adya- 
centes y regiones comprendidas entre los 6** de lat. N. y 8** lai. S., y 66" á 
67** long. meridional de París, trabajo modelo y que nadie ha superado ni 
igualado siquiera hasta el día ( i ). 

Sin embargo, es indudable que dicho vocabulario se compuso, si no 
exclusiva, principalmente para las misiones y reducciones Andaquíes (2) de 
la dependencia y cargo del Colegio de San Diego de Quito, las cuales, 
aunque para el celo y fervor apostólicos de los catequistas seráficos no te- 
nían determinadas fronteras, geográficamente debían incluirse en las tierras 
bañadas por los ríos Putumayo y Caquetá (3) y la orilla izquierda del 



(1) Hr. Crevanx, ignorante de nuestra historia geográfica de dichas regiones , creyó de bnena 
te que habla sido sn primer explorador como viajero y como hombre de ciencia. En los Archi- 
vos de Indias, Simancas, Estado e Histórico Nacionalp abundan los trabi^os geográficos téeni- 
cos y descriptivos ejecutados por aquellas comisiones ¿ costa de la salud de todos los que la 
componía y de la vida de muchos de ellos. Es una vergüenaa, una gran vergüenza, para España 
que permanezcan inéditos. En concienoia no podemos dolemos de las ventajas que nuestra 
indiferencia y desidia proporciona á los extraños que con frecuencia lucen su condición en 
investigaciones sobre asuntos ha tiempo conocidos y digeridos acá... pero olvidados. 

(2) £1 renombrado geógrafo Sr. A. Codaczi, describiendo muy bien y explicando muy mal las 
antiquísimas y misteriosas ruinas de San Agustín (TolÍma),la8 atribuye á los Andaquíes, y dice 
que esta nación, no obstante no haber sido conquistada ni molestada por los españoles, se re* 
tiró al tiempo de la conquista de Popayán á las tierras y bosques bañados por las fuentes y tron- 
cos del Caquetá y Putumayo, convirtiéndose á los pocos años en los salvajes que hoy viven 
orillas de dichos grandes ríos. (Felipe Pérez. — Geografía /Mea y politica del Estado de Tolima, 
etcétera.-- Apéndice, pág. 76.— Bogotá. 1868.) 

Si el paiecer del Sr. Codazzl fuera admisible (que no lo creo) podría sospecharse que el voca- 
bulario de los ftanciscanos quitenses contiene restos, por lo menos, de la lengua de los cultos 
erectores de los edificios y estatuas de San Agustín. Pero me parece poco tiempo el que media 
entre la conquista de Popayan y la fecha del vocabulario, para una transfonnación étnica tan 
radical como la que voluntariamente se impusieron los Andaquíes. 

(8) Conviene advertir que el Putumayo recibe también desde la mitad inferior de su curso los 
nombres de Iga i Ifíf^-Poríimá, este último no muy propio; y el Caqu^M^ los de iíocoot Jaia^a ó 
fúioya y yopwrá, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 203 

Amazonas en el paraje donde estos ríos le entregan sus inmensos caudales; 
y aun diciendo verdad, yo creo que esta enorme amplitud es exagerada y 
deben retraerse los evangélicos confínes más al Occidente y no muy lejos 
de las faldas de los montes neo-granadinos y de los bierzos ó cabeceras y 
curso superior del Puiumayo, Caquetá, Ariari, Guaviari ó Guaya vero, y 
los demás que cerca de estos nacen. 

Pide la curiosidad (si por ventura la merecenuestro vocabulario), no- 
ticias más amplias acerca de los misioneros nombrados en la Oración gra- 
tulatoria; daré las que pueda con el auxilio del P. Francisco María Compte, 
M. O., subordinando á las de este fervorosísimo y diligente franciscano, las 
que he podido adquirir por mi cuenta sobre la extensión del territorio apos- 
tólico de su Orden en el Yapurá y Putumayo, y por consiguiente del habla 
que podía facilitar el fruto de sus predicaciones, sin que por eso yo renuncie 
á lo que en adelante y en este particular la historia averigüe y sancione. 

La recolección franciscana de San Di^o de Quito, fundada hacia los 
años de 1598 por el P. Fr. Bartolomé Rubio (1), enviaba ya sus hijos en 
1633 (^) ^ explorar las provincias de Mocoa y Sucumbios y las cabeceras del 
Putumayo, al mismo tiempo que la disposición de sus indios á reducirse en 
poblaciones y á sostener con su trabajo los lavaderos de oro que trataban de 
establecer ó establecían los gobernadores con sus tenientes y soldados , á 
quienes los buenos religiosos se obligaban á asistir en sus necesidades y apu- 
ros espirituales. Es cierto que en lo restante del siglo XVII y primer mitad 
del XVIII, la piadosa asistencia no fué exclusiva de los Serafines recoletos, 
y que así el convento máximo de Quito como los de otros pueblos de su 
dependencia aprestaron obreros de las mieses y viñas del Señor, extendidas 
por entonces por las comarcas de Sucumbios y Andaquíes y aguas abajo de 
Aguarico , Iza y Caquetá, pero el más exquisito contingente de aquéllos y la 
flor de sus gloriosos mártires hubieron de suministrarlos los apóstoles claus- 
trales de S. Diego. Como quiera, estos religiosos y sus hermanos de Qui~ 
to, á costa de mil trabajos y penalidades sufriáas y de la sangre derramada 
sobre la misma tierra en que ejercitaban su ministerio, se hallaban por la fe- 
cha en que se escribió el Vocabulario de los indios del Putumayo y Caque- 
tá en aptitud y condiciones de conocer y enseñar como nadie la lengua de 
estos naturales. 
• Algunos recuerdos históricos escogidos de entre los principales en apoyo 



(1) Eato dice el P. Compte en bus Vcwonea ilutl. de la O, Sera/, en el Ecuador, etc.; por loe año g 
de 1599, Diego Rodrigaez de Ocampo, en su Deeerip. y reU del eetado eeleeiaet. del obispado de San 
Pranciseo de Quito. 

El primer dato ea el que me merece más fe. 

(2) El P. Compte duda de esta fecha j está por la de 1682, en que conouerdan el cronista Cór- 
doTa 7 Salinas y el P. Alácano. Yo me atengo á la de 1688, que es del P. Fr. Laureano de la Cnut 
testigo presencial que debió ser del suceso (V. su Relación en el Sofjg. di bíbliog. ionfraneeeeana 
del P. M. de Ciyeza).— Sin embargo, debo indicar que el anónimo jesuíta (P. Maronl), autor d« 
las Noüetoi auUntieae del Marañon, señala el mismo año que los PP. Córdova 7 Aláouia. 



KH REVISTA DE ARCHIVOS 

de los trabajos positivos y constantes practicados por los franciscanos quiten- 
ses en los citados ríos, al par que abonan su competencia en el conocimien- 
to de las gentes que los pueblan y su costumbre y lenguaje, ampliaran las 
noticias acerca de los religiosos que, según la Oración gratulatoria^ ilustra- 
ron á costa de su vida la tierra donde la perdieron. 

El año de 1635 (i) se repitió la misión á los Sucumbios, peiro organi- 
zada esta vez en el convento de S. Pablo. 

Otra tercera se aparejó donde la primera el año 1636, de la cual se ori- 
ginaron la fundación de S. Antonio de los Encabellados de Aguarico y el le- 
gendario viaje de los legos Brieba y Toledo al Para. 

Y por los años de 1641 ó 42 volvió á salir de aquella casa el famoso lego 
Fr. Pedro Pecador á una correría de las de su gusto (no estoy cierto si en- 
teramente apostólica) á los Sucumbios y río Putumayo. 

(V. Reí. de Fr. Laureano de la Cruz, en la Bibl, de Civezza; Viaje 
del cap. Pedro Texeira^ publ. por M. J. de la Espada, y Varones ilustresj. 

No tengo á la mano papeles donde encontrar noticias de expediciones 
apostólicas de los conventos franciscanos á las comarcas de Sucumbios y ca- 
beceras del Yapurá, y no puedo decir, por consiguiente, si las continuaron 
hasta el ñn del siglo XVII ó tuvieron que suspenderlas por algún motivo; 
presumo, sin embargo, que no abandonaron enteramente en aquellas partes 
de infieles su evangélica tarea; pues el muy noticioso P. Compte refiere en 
la biografía del misionero gallego de su orden Fr. Martín de San José, guar- 
dián de la Recoleta de S. Diego y electo en 1696 Comisario de las misiones 
de los Encabellados^ «que trabajó por espacio de catorce años en la reducción 
y pacificación de los indios Andaquíes^ Yaguanonjas y CharubceSy aunque 
sin fruto por entonces, porque su celo se estrelló contra la rebeldía y furor 
de aquellos salvajes; y dice del P. Fr. Juan Benitez de San Antonio, otro 
misionero, que predicó el Evangelio por espacio de once años entre bárbaras 
naciones. Cuenta el mismo escritor seráfico por la Relación ó Memoria del 
P. Alácano, que «habiéndose adelantado el P. Benitez en compañía del Her- 
mano Conforte y del pueblo de San Buenaventura de los Avijiras^ arribado 
al pueblo de San Miguel de los Sucumbios, para de allí pasar río abajo á 
incorporarse con los religiosos que trabajaban en el Putumayo^ á los ocho 
días de su partida le asaltaron el alojamiento unos indios piratas de una de 
las provincias del gran Caquetá, llamados Ternes^ y por otro nombre Payii- 
gajeeSy que habían pasado á hostilizar las riberas del Putumayo, los cuales, 
revestidos de una diabólica saña, quitaron las vidas á un indio cristiano, 
llamado Nicolás, al Hermano Antonio Conforte y al Vble. P. Fr. Juan 
Benitez á 18 de enero del año 1695». 



(1) En 1684, WGg<aí el P. Compte , 1. c. 

(2) En 29 de Diciembre de 1686 (P. Compte). 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. jo$ 

En el siglo XVII debe entrar también U fundación de San Buenaventura 
de los Amaguajes del Pummayo por el P. Fr. Juan Montero, Presidente 
de la Recolección de S. Di^o, que murió entre sus neófitos á los comien* 
sos del XVIII. — (P. Compte). 

Pocas veces me ocurre citar al candoroso jesuíta P. Juan de Velasco sin 
el recelo de apoyarme en algún dato erróneo ó consignado de memoria; 
pero en el caso de ahora vale más recordar que omitir lo que escribe en su 
Hisiorus moderna del Reino de Quilo lib. 4.*, ^6, num. 2.: «Los misio* 
ñeros franciscanos de Quito recogieron después algunas tribus dispersas de 
la nación Sucumbía j las redujeroa á otros pequeños pueblos insubsistentes 
en aquellos ríos. A los principios del presente siglo 'XVIIIi permanecían 
los siguientes: San Diego de los Palmares — San Diego de Guames^^Scm 
Francisco de Curiguajes — San Antonio de Amoguajes — San José de Alm^ 
caes^^San Cristoyal de Yaguaes». 

Correspondientes á los años de la décimaooava centuria, en que aun era 
Colegio de Misiones la Recoleta franciscana de S. Di^o, he visto cédulas 
que acreditan la perseverancia apostólica más ó menos activa de sus reli* 
giosos en las altas regiones de Putumayo y Caquetá. 

Por una de 10 de Julio de 17 16 consta que tenian reducidos los francis* 
canos once pueblos de gentes bárbaras contiguas al río Marañón. 

En otra de igual fecha se menciona una misión de veinte sacerdotes, 
concedida en 18 de Noviembre de 1689, para la nueva reducción de los in* 
dios Paeces y otras naciones de aquel río. 

En otra de 20 de Abril de 1719 se dice haber convertido los franciscanos 
infinitas almas de los indios Payugajes y Putumayos y concedídoseles una 
misión de veinte y cuatro sujetos á petición de Fr. Juan del Rosario. 

Y por otra de i.* de Noviembre de 1740, parece, con referencia á la an- 
terior, que en 17 19 se concedió una misión franciscana á los indios Paeges 
(sic) y otras naciones del Marañón y nuevos descubrimientos de los indios 
Payugajes y Putumayos; que pasaron años sin que entrasen religiosos á 
ellas; y que después pidieron y se les otorgó otra misión de veinte y cuatro 
sacerdotes (Arch. de Indias). 

El anónimo jesuita de las Noticias auténticas del famoso rio Marañan^ 
que acabo de citar en una nota, nos dice en el § XI del cap. prim. de la 
primera parte, que antes de dicho año de 1719 tuvieron los franciscanos en 
alto Putumayo hasta la quebrada de Aquicia siete reducciones; sitúa ade- 
más y nombra las principales que en su tiempo existían, y deja consig- 
nados, por último, estos dos tristes sucesos: 

El año de 1719 Jacué^ cacique de una parcialidad de los Icaguates^ lla- 
mada AmoguajeSy establecida en las juntas del río S. Miguel con el Putu* 
mayo, mató en el pueblo de S. Buenaventura á un religioso franciscano 
que misionaba en aquel río. 

Af apene ^ curaca de los Ocoguajes del Putumayo^ hirió malamente 



2o6 REVISTA DE ARCHIVOS, 

en 1735 (t) al P. Fr. Xavier Soto, religioso francisco que habia bajado á 
sus tierras en busca de unos indios fugitivos de las reducciones de arriba. 

Como antecedentes [ó simple ampliación quizás) de esta breve noticia, 
se lee en los Varones ilustres del P. Compte (p. 92).— «Después de la muer- 
te gloriosa del Vble. P. Fr. Lucas Rodríguez de Acosta y sus tres compa* 
ñeros, hubo en aquellas comarcas (del Putumayo) una rebelión general de 
los indios, perdiéndose en un instante aquella ya madura mies, que el tra- 
bajo y los afanes de nuestros misioneros hablan cultivado en el transcurso 
de ochenta y siete años. Tan sólo quedaron en pié y permanecieron en la 
fe que habían abrazado los dos pueblos de S. José de Agüese y el de 5. Z)ie- 
go de los YantagtuijeSy en los cuales se refugiaron los misioneros que esca- 
paron de tan horrorosa tempestad. Para ayudar, pues, á estos religiosos y 
para que juntos atendiesen al restablecimiento de aquella Misión, y se 
reivindicasen asi los pueblos perdidos, por los años de 1725 fueron enviados 
allá el P. Fr. Pedro Guisado, en calidad de Comisario, en compañía del 
P. Definidor Fr. Buenaventura Villapanilla , y de los RR. PP. Fr. Juan 
Guillermo del Castillo y Fr. Francisco Javier Soto, con los legos Fr. Do- 
mingo Luna y Fr. Tomás Méndez. Lograron estos tan á su satisfacción su 
objeto, y lo ejecutaron todo con tal fervor y eficacia, que «todo, dice el 
P. Alácano (2) cedió en mayor honra y gloria de Dios y en crédito de nuestra 
Seráfica Religión». —El P. Javier Soto pasó más tarde con el Hno. Fr. To- 
más Méndez á las Misiones del gran Coqueta, 

Curiosa es la noticia de las misiones franciscanas de Sucumbios ( alto 
Putumayo I que encuentro en carta del P. jesuíta Nicolás Schindler al 
P. Visitador Andrés de Zarate, fecha en La Laguna, capital de las misiones 
jesuísticas de Mainas, el 7 de Agosto de 1736: 

«Tres años circiter ha que di parte en carta mia al Sr. Presidente (de 
la Aud. de Quito) de cómo loz portugueses buscaban viribus etposse algún 
resquicio por donde introducirse con ropas y mercancias en tierras de Cas- 
tilla, haciéndole presente á Su Señoría lo mucho que importaba el emba- 
razar semejantes perniciosos intentos, cuyas consecuencias pueden hacerse 
en algún tiempo de 9iás monta de lo que parecen en sus principios á los 
que consideran las cosas de por aquí como de tierras derrelictas, reflectiendo 
muy poco sobre lo que imaginan ser poco conducible á conservar ó aumen- 
tar intereses Reales. Ellos (los portugueses) subieron entonces efectivamente 
en un barco bien cargado por el rio Ñapo, desde donde metiéndose por el 
río Avarico (Ahuaricu) llegaron á las misiones de los PP. de S. Francisco 
de Sucumbios^ conducidos y guiados por todo el camino de un tal Jerónimo 



(1> Bb posiMe que fuese en 1726 por lo que se verá después. 
• (2) £n la tmlnuciosa, laiga é Interesautíilma Relación del estado y progreso» de las misio- 
nes ftanoiscanas en los PaifitgajuM y Putufiiai/ot, que escribió el a&o de 1789 en cumplimiento de 
un auto del Presidente de la Audiencia de Quito, proveído en 18 de Julio del mismo, en virtud 
de Real oédula de 26 de Pobrero anterior. (P. Compte). 



BIBLIOTECAS Y MUSBOS. Tffj 

de Barahona, caleño ( natural de Cali ), casado en Pasto con Manuela Zam» 
brano; el cual, habiendo venido de^e Archidona (de Quijos) á estas nues- 
tras misiones y practicado en ellas las in&mias propias de la más vil y per- 
versa canalla, se huyó por fin desde Payaguas para San Paulo ^ con ánimo 
de fraguar contra los misioneros de la Compañía cuanto era capaz de dis- 
currir su malicia. Subió, como dije, con sus camaradas portugueses hasta 
Sucumbios^ no descuidándose de hacer á nuestros pueblos que encontraba 
por el camino todos los daños que pudo, especialmente el más nuevo y 
recien fundado de Avarico^ el cual quedó destruido en sus principios y no 
queda del todo asegurado hasta ahora. Según parece lograron en Sucumbios 
todos sus intentos, pues volvieron para abajo no solamente con bastantes 
reales en compañía de algunos caciques de aquellas tierras que les siguieron 
para sus cobranzas, sino tan animados á proseguir su comercio por esa via, 
que según las noticias que tengo seguras, están ocupados actualmente en 
armar un barco de los más grandes para volver por el mismo camino á las 
dichas misiones de los PP. de San Francisco, donde por la vecindad de 
Pasto ^ me temo no tengan ya, ó á lo menos procuren de tener en adelante, 
quienes les correspondan, siendo el que media en todo esto dicho Jerónimo 
de Barahona, el cual anda al presente, para el ajuste de sus desleales pro* 
yectos, en Teféj otras f>oblaciones portuguesas en las cercanías del Gran 
Para». (Arch. de Indias). 

He aquí un mérito que debe sumarse con los apostólicos contraidos por 
los franciscanos de Quito : hacer la vista gorda ó consentir los tratos comer- 
ciales entre españoles, americanos-y portugueses, terminante y absoluta- 
mente prohibidos por el gobierno de España, obcecado por la heregía eco- 
nómica que era el alma y secreto de todas sus cuestiones internacionales. La 
conducta de los misioneros de Sucumbios es la primera y más franca mani- 
festación que conozco en América át /railes librecambistas. 

No hay que decir si los seráficos misioneros de la provincia quítense 
protestarían de la solapada inculpación del P. Schindler y defenderían la 
limpieza de su conducta en el orden secular administrativo, por más que en 
su fuero interno y religioso considerasen como una intolerancia económica 
las terminantes disposiciones de su soberano temporal. Probablemente la 
réplica y defensa serían inmediatas, pero yo no conozco documento en que 
las consignaran anterior al que voy á copiar, y no sólo con este motivo, que 
en rigor, no es de primordial importancia, sino por las noticias que encierra 
acerca de las misiones del Putumayo y del Yapurá y de la geografía co* 
mercial de las internas y salvajes comarcas de la América del Sur, y sobre 
todo esto, porque acaso descubra un indicio de quién pueda ser el autor del 
Vocabulario. 

Suscríbelo el guardián del Colegio dé Misioneros y Prefecto ó Superior 
de Misiones y lo dírije al virey de Santa Fé. 



2o8 REVISTA DE ARCHIVOS, 

tExcmo. Señor.»=Sieinpre las empresas grandes, de que puede resultar mu- 
cha honra y gloria del Señor, y el provecho de las almas han pasado por el Chri* 
sol de las contradicciones: el común enemigo no deza piedra por mover por estor- 
varlas. Así se a visto al presente: intentóse por nuestros Missionaríos facilitar 
entrada por la Ciudad de Almaguer á las numerosas conversiones de infieles que 
el Colegio de Misiones de mi Religión Seráphica de la provincia de Quito tiene 
en el Rio de Cacheta (Caquetá), por averse conocido con certeza, que facilitada 
esa entrada tendrán las muchas naciones de infieles que poblan (i) ese Río el 
pasto espiritual que necesitan; y los Missionarios facilidad de entrar á reducirlos, 
enseñarlos, y mantenerlos en la fé después de bautizados. Solo por este camino y 
no por otro, se podrá conseguir tan grande bien. Esto es certíssimo y en que no 
hay duda. Deseoso el Demonio de impedir la conversión de esas almas miserables 
se ha valido de sujetos de malévola y torcida intención, para que informasen á 
V. £. no ser combeniente se abra ese camino, porque de abrirse, se.traficará por 
él el ilícito comercio con los Portugueses que tanto se debe celar. 

A tan siniestro informe solo pudieron aver concurrido los que miran á sus 
particulares intereses avivados de diabólicas sugestiones. Incúmbeme, como á Co* 
misario y Prefecto Apostólico de misiones manifestar á V. E. con ingenuidad y 
verdad que dicho informe es del todo falso; pues antes por celar ese inconveniente 
y serrar del todo la puerta al ilícito comercio se ha arbitrado dexar el camino de 
Pasto y sucitar el de Almaguer, camino antiguo para la ciudad de Mocoa destrui- 
da por los Indios Andaquíes; ya serrado con el tiempo; más no tanto; pues por el 
trafican los Indios de Almaguer y de su distrito en busca de oro para paga de sus 
tributos; y en busca de minas han entrado algunos sujetos de Propáián. Cono- 
ciendo el M. R. P, Comisario General Fr. Eugenio Ibuñez Cuebas, que cedía en 
descrédito de nuestras misiones y de nuestros misionarios el Comercio ilícito que 
se avia practicado por el camino de Pasto, embió de Visitador al P. Predicador 
Fr. Joseph de S. Joachin y Barrutieta, para que, como obrero celoso y muy prác- 
tico en esas montañas pusiese todos los reparos necesarios á tan pernicioso mal. 
Este Religioso lleno de experiencia por aver estado muchos años de Misionario en 
esos montes, en cumplimiento de su obligación halló que para quitar de raíz el 
comercio con los Portugueses, el medio más seguro era (como lo es) quitar el 
Pueblo de San Diego que servía de escala á los Portugueses y á los introductores 
de ropa y pasar dicho Pueblo á lo más interior de las montañas; y cerrar del todo 
el camino de Pasto; y trató de buscar otro camino para las corversiones de infie- 
les, que es el antiguo de Mocoa. Con diligencia tan importante se imposibilitó del 
todo el comercio ilícito. No crea V. E. que por este camino se continúe tan per- 
nisioso exesso. Sin la escala que era el Pueblo de San Diego (que estava en el Rio 
de San Juan que desemboca al Putumayo, por donde traficaban los comeiciantes) 
no puede haber comercio; como tan poco lo puede aver, cerrado el camino de 
Pasto; porque solo con los Indios Sibundoyes que tienen su pueblo en este camino 
entre Pasto y el antiguo Pueblo de S. Diego pueden los introductores sacar la 
ropa; solo á sus espaldas se ha facilitado sacar ropa á Pasto: con los Indios de 
nuestra misión es imposible ese cargío (sic), asi por estar oy cituados muy lexos del 



(1) Bate ei el indicio de rol ulterior leferencia. No euento los que suministra la ortografía 
htspano-criolla del documento. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 209 

PutumayOy como porque no están enseñados á cargar, y huien con extremo el sa-* 
lir á tierra fría criados en esas montañas tan ardientes. Excmo. Señor si alguna 
ropa se ha sacado, ha sido por el camino de Fasto; y por eso el P. Fr. Joseph de 
S. Joachin lo procuró cerrar y abrir el de Almaguer, por donde jamás se ha in* 
tentado sacar ropa, porque por éste es imposible. Esto aseguro á V. E. como Mi- 
nistro de Dios que desea quisa tanto como V. E. extirpar del todo tan perjudicial 
comercio. Este deseo que en mi es obligación por estar á mi cuidado las conver- 
siones de infieles, y el que los Misionarios vivan arreglados á sus obligaciones, me 
ha hecho zelar con vastante ardor el que por nuestras misiones no se saque ropa 
alguna; y evitar con eso el que se diga que los Misionarios son cooperantes en el 
ilícito comercio. Para este fin he procurado averiguar la verdad con toda exacti- 
tud; he ido personalmente á Almaguer he hecho quantas averiguaciones me han 
sido posibles; y aseguro á V. E. debajo de juramento in verbo sacerdotis, que por 
el camino que se intenta abrir por Almaguer se evita el Comercio, que se abía in- 
troducido por el de Pasto. Lo mismo tengo asegurado al Sr. Governador de Po- 
paian, quien me pidió que sobre este particular le informase lo cierto. 

Excmo. Señor, lo cierto es lo que tengo referido, y en ese presupuesto ruego 
á V. E. por el amor de Dios, y por la Pasión de N. S. Jesuchristo se sirva de con- 
ceder el que se abra este camino de Almaguer; asi por no haver el incombeniente 
que siniestramente han informado á V. E. como porque si no se abre dicho ca- 
mino las conversiones de infieles nunca podrán tener incremento, como hasta 
aquí no lo han tenido por falta de este camino. Y es la razón que oy nuestras mi- 
siones están muy abaxo, confinan casi con las de Santa Fé, por Almaguer están 
más cerca, por Pasto es infinita la distancia. Al presente, aunque quisiéramos en- 
trar por Pasto, ya no es dable, avicndose quitado el pueblo de San Diego que ser- 
bia de escala para vajar á nuestras Misiones. Espero el fiat de V. E. á la buelta de 
este correo, porque si por los meses de Obtubre y Nobiembre que son de verano 
en la montaña, no se abre el camino, ya no se puede abrir h^sta el año que viene, 
y en todo ese tiempo no pueden entrar Misioneros y se atrasan mucho las con- 
versiones con peligro manifiesto de que se pierdan muchas almas. No lo ha de per- 
mitir V. E. á quien guarde Dios los años de mi deseo. Popaian veinte de Agosto 
de mili setecientos cinquenta y dos años-=Excmo. Señor.=B. L. M. de V. E. su 
más rendido, y amante sierbo.«sFr. Fernando de Jesús y Larrea t.^^/^Co/^ía en el 
Depósito hidrográfico de Marina)» 

• 

Este doble y peliagudo negocio de la entrada á las reducciones seráficas 
y salida del contrabando portugués hubo de preocupar por muchos años á 
los celosos superiores de los colegios de Quito y Popayan, pues el guardián 
de este último, el R. P. Fr. Francisco de Santa María y Mosqueras, res- 
pondiendo á una petición del Arzobispo- Virey de Santa Fe Caballero y 
Góngora, de 13 de Mayo de 1783, informaba desde el Colegio de Nuestra 
Señora de las Gracias el 17 de Julio siguiente, que «á las misiones de los 
Padres observantes de Quito en el Putumayo se entraba por las serranías 
de Pasto, donde tiene su origen dicho río, hasta que de orden de S. M. nos 
las encargaron al Colegio; sobre que es de notar, que asi por S. M. como por 
ios señores vireyes de esa Capital y señores de la Real Audiencia de Quito, 



f 



210 REVISTA DE ARCHIVOS, 

está prohibido por repetidas órdenes el que nadie haga entrada por dicha 

ciudad de Paito á nuestras misiones de Putumayo ni al Marañón, so gra* 
visimas penas, á fin de evitar los gravíjimos males de la perversión de 
nuestros indios y, lo que más es, el comercio con los portugueses y notorios 
comisos que há cosa de treinta y cinco ó cuarenta años hubo por dicho 
Pasto con ruina de caudales y de sujetos distinguidos de Pcsto y Quito que 
en tal empresa perecieron». (Arch. de Alcalá). 

La simple mención de los cuatro franciscanos, victimas de su celo apos- 
tólico, que hace d anónimo autor del Vcccbulcrio en su Oración gratula* 
toria^ despierta naturalmente el deseo de conocer alguna cosa de la vida y la 
ocasión de la muerte de estos operarios de Cristo. El erudito y tantas veces 
citado P. Compte lo satisfará, aunque no por completo, con el siguiente pa- 
saje de sus Varones Ilustres (págs. SS-^o), que interesa también á lo apun- 
tado más arriba sobre las cédulas de 17 16: 

aSon de gloriosa memoria en Quito los Vbles, PP. Fr. Lucas Rodríguez 
DE Agosta, Fr. Miguel Marín (natural de Ibarra), Fr. José de Je^ús María 
(religioso converso de la Recolección de San Diego), y el hermano lego Fray 
J.ÁN Garzón (natural de Quito), cruelmente martirizados en el Putumayo 
el día 22 de Mayo de 1721. El P. Fr. Lúeas Rodríguez nació en 17 de No- 
viembre de 1634, siendo sus legítimos Padres D. Pedro Rodríguez y doña 
Catalina Duran, vecinos de la ciudad de Quito. Profesó teniendo diez y seis 
años cumplidos, en manos del Rdo. P. Fr. Diego de Escalante y Men- 
doza el 18 de Noviembre de 16700. 

«El año de 1716 pasó á la corte de España el Vble. P. Lúeas para infor- 
mar y comunicar al rey D. Felipe V los felices progresos de las Misiones del 
Putumayo^ de las cuales era su Comisario. Habiendo obtenido de S. M. dos 
reales cédulas despachadas en el Pardo á 5 de Julio del mismo año 1716, 
muy favorables á dichas Misiones y á los religiosos de la Orden Seráfica que 
las dirigían, y estando ya de vuelta de la corte, entró el P. Lúeas, como re- 
fiere el'P. Alácano, á continuar la labor de las Misiones de Putumayo^ y la 
de los Tamas o Payugajees^ llevando en su compañía al P. Fr. Mateo Va- 
lencia, al P. Fr. Miguel Marín y al Hno. Fr. Juan Garzón. (El Hno. fray 
José de Jesús ya se hallaba á la sazón en dichas Misiones)». 

aCrande fué el fruto que cosecharon estos fervorosos Misioneros entre 
las errantes tribus de Sucumbios, Recogieron algunas tribus dispersas y fun- 
daron los pueblos de Ceones, Ojora^os, Piácomos^ Erxahellados y otros 
muchoi. «Y porque pretendieron que los indios más antiguos en el cristia- 
snismo saliesen á e.>ta ciudad (de Quitoj á recibir el Santísimo Sacramento 
sde la ConHrmación (como años antes lo habían hecho los Penes^ salien- 
ado con su cacique D. Juan Pene debajo de la conducta del P. fray 
sAgustín AWarez); exasperados dichos indios de la nueva reforma de sus 
•costumbres en orden á la pluralidad de mujeres que cada uno quería tener; 
>y concibiendo que el sacarlos á contirmar sería para trasladarlos á otras 



i 






BIBLIOTECAS Y Museos. tu 

«poblaciones donde los tendrían más sujetos (comoconstade una información 
»que en la ciudad de Pasto se hizo de esta verdad), y lo más cierto instigados 
»del demonio, se conspiraron áquitar las vidas á todos los religiosos y sacudir 
»de sus cuelloi el suave yugo de la ley evangélica, cpmo en efecto lo hicieron 
«haciendo que padeciesen gloriosa muerte por Cristo los siguientes religio- 
asos: el P. Comisario Fr. Lúeas Rodrigucz de Acoita, á quien después de 
«haberle dado los indios ceones mortales heridas, que recibió hincado de 
srodillas, pegaron fuego á la casa para que muriese abrasado; el P. Fr. Mi- 
>guel Marín á mano de los indios ocora\o$\ el hermano Fr. Juan Garzón á 
]>la de los indios enccbellcdos^ quienes no contentos con quitarle la vida, 
Bsaciaron sus diabólicas ansias comiéndosele á pedazos; y el hermano fray 
vJosé de Jesús, Misionero de,más de treinta años, á manos de los indios Pid- 
itcomos^ que él mismo había criado. La cual tragedia sucedió el día veinte 
»y dos de Mayo en el año veinte y uno». (Tomado de la Relación del Pa- 
dre Alácano)». 

«En el convento máximo de San Francisco de Quito se conservaban los 
retratos de estos cuatro fervorosos Misioneros. Hoy solo existe el del Pa- 
dre Fr. Juan Benítez». 

En escritos muy posteriores al año del Vocabulcrio^ se encuentran tam- 
bién pruebas del conocimiento práaico de las sierras superiores ribereñas 
del Putumayo y del Caquetá ó Yapuráy de sus naturales adquiridos antes 
del año 175 1 por los religiosos franciscanos en sus labores apostólicas y. uti- 
litarias de exploraciones y navegaciones y reducción á poblado de los bár- 
baros errantes. 

El informe del P. Fr. Antonio del Rosario Gutiérrez, procurador en 
Madrid del Colegio de misiones de Popayan, justificante alegado en la Re- 
lación del P. Santa María de Mosquera, y redactado en Madrid á 22 de Di- 
ciembre de 1778, nos dice que «por el informe número segundo que en 9 de 
Noviembre de 1770 hizo el Guardián del Colegio de Popayán alvireyde 
Santa Fe, por orden que para esto le mandó, consta que aquellas misio- 
nes (de Putumayo y Caquetá), desde el pueblo de su escala (La Ceja), que 
está en la cordillera de los Andes, hasta el desemboque del río Putumayo en 
el Marañón, tienen de ochocientas á mil leguas de Oriente á Poniente, y se 
ignoran las que tiene su latitud de Norte á Sur; confinan al Oriente con las 
que promueven los portugueses al otro lado del gran río Marañón, que di- 
vide nuestras tierras y misiones de las suyas; al Poniente con el valle dt 
Timaná del gobierno de Neiva, por donde tienen su camino para entrar los 
misioneros; al Norte con las misiones de los Llanos de San Juan de Casa- 
nave (sic) en el gobierno de este nombre en la provincia de Santa Fe de Bo- 
gotá, y al Sur con las de Mainas, en el gobierno también de este nombre^ 
en la provincia de Quito». 

Refiriendo el Comisario español de límites D. Francisco Requena uno 
de los más críticos episodios de la demarcación del rio Yapurá por las dos 



2 1 X REVISTA DE ARCH I VOS, 

Comisiones reunidas portuguesa y española (i), se expresa de este modo en 
carta al ministro D. José de Galvez, fecha en Egas á i.** de Abril de ^783: 

«Cuando llegamos á la boca del Río de los Engaños (2), que entra en el 
Yapurd un poco más abajo del gran salto ó caxoeiray como dicen los por- 
tugueses indiferentemente á todo raudal ó catadupa, conocí que no habian 
tenido de aquella parte del Yapurd más seguras noticias que los españoles, 
y allí, en lugar de guiarnos^ sacaron de nosotros conocimientos que no 
hubieran adquirido ellos solos; porque, sin embargo de saber la habitaban 
los infieles antropófagos Omagües ("ú OmaguaesJ ó GtiaqueSj despaché á 
un capitán moreno de mi partida (3), y después algunos soldados que pro- 
curasen con suavidad aquellos indios, buscando sus casas por los bosques, 
para que se pudiesen tomar algunas luces de la correspondencia que aquel 
río tenia con los establecimientos españoles. A costa de algunos regalos y de 
la animosidad (sic, por ánimo, arrojo) del mismo capitán, condujo á mi 
presencia varias partidas, las cuales no miraron á los españoles como foras- 
teros, sino como mpy amigos, y al contrario á los portugueses, con aversión 
desde el tiempo que hacían esclavos los indios de otras naciones que comu- 
nicaron á esta la noticia. 

nComo el propio capitán moreno habia sido morador de los pueblos de 
las misiones franciscanas del Yapurd, que de allí no distaban mucho, les 
entendía el idioma, y asi, por la interpretación que él hizo como por las pa- 
labras del nuestro que los mismos indios decían ,* se supo que distaban pocos 
días dichas misiones; que á ellas y á las de San Juan de los Llanos del arzo* 
bispado de Santa Fe iban á comerciar; que habia por unas y otras pobla- 
dores de su nación ; que los mismos vecinos de las reducciones de San Fran- 
cisco y Santa María venían, no sólo á aquel río y demás inmediatos, sino 
también al propio Yapurd , á hacer veneno (4) y á comprar de este efecto y 
cera cuanta podían rescatar á cambio de herramientas; y todos los que suce- 
sivamente fuimos después encontrando corroboraron estas noticias y mani- 
festaron algunos géneros de fábrica de España que les servían de gala. Una 
partida de portugueses escoltando al capitán ingeniero que levantaba el mapa 
entre los dos raudales (5), halló indios cristianos del pueblo de San Francisco 
haciendo el referido comercio, de cuya ocasión se valió un soldado portugués 



(!) Salieron para ella de Egas ó Teffé el 21 de Febrero de 1782 y regresaban, después de con- 
cluido su encaigo, al mismo punto el 15 de Julio siguiente.— El viaje de reconocimiento de 
aquel rio fué tan penoso y aciago, que de los individuos que componían ambas partidas ron la 
gente de servicio, solo volvieron sanos menos de la tercera parte. 

(2) Cumlari (ó Cuti'Yarij y Vari de los naturales.— La gran eaxoeira ó catarata es la denomi- 
nada do Ubiá, 

(8) Léaso negro por moreno. Era «Capitán de Conquista» y se llamaba Femando Rojas. * 

(4) El eurare ó urari. 

(5) £1 U^iá y el Cupaii, este ultimo un poco más arriba de la boca del ApaporU. £1 ingeniero 
se llamaba José Simóes, autor del mapa del Yapurá bailado por Mr. Crevaux en la Biblioteca de 
Rio de Janeiro, y citado en su viaje de aquel rio. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 113 

para desertarse á los dominios de España. Pero^ ¿qué más? los mismos infie- 
les nos dijeron que de tiempo en tiempo bajaban los religiosos de aquellas 
misiones á llevar de sus casas los que podian catequizar y nombraban á los 
Padres Bonifacio del Castillo yJosefCarbó, que pocos años antes hablan 
estado allí; de conformidad, quemas conocimiento tuvieron algunos espa- 
ñoles de aquellos territorios que ningún portugués, pero con la desgracia 
que, ó porque aquellas noticias no se divulgaron nunca entre personas cons- 
tituidas en dignidad, ó porque las daban estos religiosos y otras personas sin 
la individtjalidad 7 detalle necesario, no podian ser útiles al Estado. Al 
mismo P. Carbó citado y á los PP. Xibaja, Barrutieta y Soto, que en 
varias ocasiones en Guayaquil y Quito, antes y después de tener este Real 
encargo, les habia interrogado sobre las cercanías de estas misiones, nunca 
me suministraron una cabal idea de estos ríos que pudiera servir ahora de 
gobierno. Es cierto, que sin ningunos principios de Geografía especulativa, 
no se pueden hacer exactas descripciones». (Arch. de Simancas). 

Todo este cúmulo de testimonio^ aducidos en abono de la autoridad y 
confianza que debe merecernos un documento instructivo del general len- 
guaje de unas gentes bárbaras tan frecuentadas por los religiosos de la misma 
Orden á que pertenecía el que lo compuso, no creo que las afirmen para las 
bajas regiones del Putumayo y Caquetá ó Yapurá, donde, según parece, 
no llegaron á hacer observaciones directas personales sobre los indios que las 
habitaban. Y me fundo en lo que declaraba por el año de 1783 el R. P. 
Fr. Francisco de Santa María y Mosquera, instruido muy particularmente 
por el hermano portugués Esteban de San José, antes soldado en el Para y 
entonces residente en Popayán, uno de los más baquianos de las misiones 
de aquellos ríos y que, si no me equivoco, es el desertor de que Requena 
nos habla. Son estas las propias palabras del P. Francisco (1): «Que no hay 
religioso de los ahora residentes de Colegio y que han servido nuestras mi- 
siones, que atentivamente asegure ser el Rio Negro el mismo que arriba es 
conocido por Yapurá y mucho más arriba por Caquetá. Dicen, sí, ser así 
común tradición, más no pueden exponerlo por indubitable á causa de no 
haber bajado hasta aquella baja y distantísima situación ninguno de los 
nuestros; pero que es común ver y sentir de los nuestros haberse introducido 
en dominios de nuestro monarca los portugueses , usurpándole indebida- 
mente el Río Negro y otros de aquella vastísima región que no podemos 
individualizar por carecer de todo otro plan, relación y mapa que no sean 
losciudos por V. E. I. del P. Samuel Fritz y de Monsieur la Candamine. 
Antiguamente tuvo este Colegio un mapa trabajado por un misionero nues- 
tro, llamado Fr. Josef Barrutieta , que aunque sin toda aquella perfección 
geográfica, daba mucha luz de lo que por experiencia y propia vista había 



(1) Ed la KeUelón poco antei ettads 



SI4 REVISTA DE ARCHIVOS, 

observado el Padre; el cual es probable se lo remitió al Sr. Cerda (i), prede- 
cesor de V. E. I., con relación del estado y progreso de nuestras misiones, 
cuya copia y contextos existen en el archivo del Colegio y con variedad de 
informes á todos los 83. Vireyes, se hallaran en esa secretaría.» 

Sin embargo de las declaraciones oñciales del P. Santa María, por ven- 
tura conviene hacer excepción respecto al curso total del Putumayo, pues 
D. Francisco Requena en la misma carta de donde tomamos los anteriores 
capítulos, dice acerca de la población de Sen Fernando^ situada en la boca 
de aquel río y existente aún por los años de 1781: «que fué expañola y fun- 
dada por los PP. Franciscanos de las misiones de Sucumbios que descen- 
dieron por el Putumayo, y la desampararon en el año de 1762 con el mo- 
tivo de la guerra de aquel tiempo.» 

Solicito con toda humildad indulgencia por la prolija y fastidiosa expo- 
sición de los datos fundamentales que garantizan la importancia del léxico 
que damo'i á luz. No faltarán (quizá sobren) censuras; por demasiado dis- 
cretas poco favorables á este largo preámbulo; pero algún desahogo de 
erudición modesta, si quier (último estilo emiliano] extravagante, ha de 
serle lícito á quien grctis et amore^ y nada más, se mete en este género de 
estudios tan ágenos á nuestras propensiones y gustos literarios de ahora y de 
siempre. 

Pero téngase en cuenta lo que dije al principio de estas Indagaciones y 
repito ahora: que el autor del precioso Vocabulario, le llama de la lengua 
más general usada en las vastísimas regiones circuidas de gentes que habla- 
ban y hablan la lingoa geral del Brasil (Tupis, Guaranis, Caribes y Ca- 
nos), la general del Perú (del Inga ó quichua) y la común de Chibchas y 
Muixcas; y este carácter de generalidad pide gran atención y que se le con- 
sidere como un indicio, sj no prueba, de las relaciones étnicas más ó menos 
estrechas, entre laá varias naciones que con ella se entendían y acaso de la 
unidad ó semejanza de origen , próximas ó remotas. Pero aun reduciendo 



O) Ezcmo. 8r. Bayllo Froy D. Pedro Mesia de la Cerda, Marqués de la Vega de Armljo. 

En la biblioteca del actual poseedor do esto titalo> el Excmo. Sr. D. Antoato Agailar y Correa, 
Director de la Real Academia de la Historia, se encuentra uno de los originales de la Relación 
del estado del vireynato de Santa Fe do Bogotá que acompañado de un mapa, compuso en 1773, 
el Dr. D. Francisco Moreno y Escanden, Fiscal protector de indios <ni aquella Real Audiencia, 
donde se consignan cantidad de datos sobre las misionos franciscanas de Putumayo y Caque- 
t¿. Dicho original se ha publicado eii ol tomo LXXXV de la «Cul. de documentos inéditos para 
la Historia de España», de los Sres. Fuensanta del Valle, Sancho Rayón y Zabalburu. En uno 
de los archivos dvl Ministerio do la Guerra existe un mapa de la región por donde se extendían 
las misiones franciscanas de los ríos Fragua y Pescado y otros inferiólas, que en mi conocp* 
to pnode ser una copia del trazado por el P. Barnitleta, aprovochado para las operaciones mili* 
tares del tiempo de la emancipación de las provincias de Santa Fe y Venezuela. 

El noticioso P, Compte, siguiendo con poca critica al P. Juan de Velasco, hace vivir al P. Jwsi 
de Barrutieta por los años de 1644.- Creo más bien que el nombre de Joéé debe aplicarse al P. Do- 
mingo, del mismo apellido, que según el cronista franciscano, florecía en Quito por los años de 
1785. < Var, nu»t. , pág. 48 y 107). 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS^ 115 

dicho carácter á menor trascendencia, esto es, á que por circunstancias 
ó razones lioy difíciles de apreciar, razas ds div^crso origen contribuyeron á 
formarlo con parte de sus lenguajes propios, con el objeto de facilitar sus 
relaciones comerciales, amistosas ó de cualquiera otra utilidad, la lengua 
putumayo-caquctana merece todavía particular estudio, por hallarse en con- 
diciones geográficas (como queda advertido) muy parecidas á las Achc^uc 
y Gochiva en que dicen se entendían todas las tribus de bs llanos de Ca- 
sanare y algunas de sus vecinas por los cuatro rumbos. 

Todos estos preámbulos sobrarían si yo hubiera logrado descubrir el 
nombre del autor de nuestro documento lingíiístico^ que de seguro sería 
persona grave, de mucho saber y sobrado de pericia y autoridad en la bár- 
bara lengua que trataba; pero hablando en verdad, el resultado de mis in- 
vestigaciones no pasa de una sospecha de no muy sólidos fundamentos, 
cuales son los que creo encontrar en la solicitud ó memorial del P. Larrea 
fecho un aiío después que el Voccbulcrio^ y consisten, primeramente en la 
forma regulcri\cdc de la tercera persona del plural del presente de indica- 
tivo del verbo poblar, usada también en el título original del Voccbulcrio; 
segundamente en que el asunto de la entrada y camino á las misiones fran- 
ciscanas del Putumayo y Caquetá es de mucha preferencia en dicho memo- 
rial y en la Oración grctulctoric ^ y terceramente que en este documento se 
descubre, y en aquel consta la procedencia de un religioso franciscano inves* 
tido de un cargo superior en la gerencia, administración y economía de 
aquellas misiones. 

Ahora bien; el P. Compte, á quien remito al lector que desee más noti- 
cias sobre el caso ( i ), dice que el venerable P. Fr. Fernando de Jesús Larrea, 
natural de Quito, hijo del licenciado D. Juan Dionisio de Larrea Zurbano, 
del orden de Calatrava y oidor que fué de la Real Audiencia de Bogotá y de 
Quito, y de D.* Tomasa Dávalos, quiteña, vistió el santo hábito en la Re- 
colección de S. Diego; que fué elegido Guardián del Colegio de Mi:>iones de 
Pomasqui dos veces, la primera en 31 de Mayo de í738, la segunda en 23 
dj Noviembre de 1743, y por los años de 1770 Guardián y fundador del Co- 
legio de San Joaquín de Cali; que vivió 73 años, y que á su parecer del Pa- 
dre Compte murió en el Colegio de Nuestra Señora de las Gracias, de Po- 
payán, por los años de 1773, dejando hecha relación por escrita de las mi- 
siones que hizo, como también del origen y fundación de los Colegios de 
Cali y Popayán, de cuyo manuscrito hace mención el P. Fr. Marcellino da 
Civezza en su Scggio di Dibíiogrcfia Scnfircncesccna, 
- Convienfj que conste lo que el autor de la Defensa del P. Ricke escribe 
sobre las vicisitudes de los citados Colegios de misiones ccut ridas en los 
tiempos del P. Larrea, es á saber: que cen 1747, á petición del Presidente 
de la P.eal Audiencia de Quito y de ambos cabildos secular y eclcsiáitico, 



(r.) Obim citeds, ptfgt. ra-vn. y Jk/eíaa del P. Fr. Jadoeo Sieke» pági. UO y 121. 



ti6 REVISTA DE ARCHIVOS, 

se verificó un notable cambio entre el convento de San Diego de esta oipi- 
tal (Quito) y el Colegio de Pomasqui, y consistió en que se pasaron los Pa- 
dres Recoletos al convento de Pomasqui y los PP. Misioneros moradores 
de éste vinieron á residir en el de San Diego; que erigido desde entonces en 
Colegio de Misiones, se gobernó independientemente de la seráfica provinca 
de Quito y sujeto tan sólo al Comisario general. En 15 de Diciembre de 1750 
se ordenó y dispuso por el Ministro general de la Orden, que el Colegio de 
Misiones se instalase de nuevo y perteneciese al convento de Pomasqui. Des- 
pués pasó al convento de Popayán. En 1755 ya se hallaba éste erigido en 
Colegio de Misioneros, y en Julio de 1756 se le adjudicó el convento y Pre- 
cedencia de Almaguer. Últimamente, por los años de 1770, en virtud de una 
Real cédula de S. M., se erigió también en Colegio de Misiones indepen- 
diente del de Popayán, el convento de San Joaquín de Cali, siendo su fun- 
dador y primer Guardián el mencionado P. Fr. Femando de Jesús Larrea 
etcétera, etc. (i)». 



El Vocabulario de la lengua de los indios del Putumayo y del Caquetá 
hállase manuscrito en la Real Academia de la Historia, 12-34-3-B 76; anó- 
nimo, y, si no original, copia coetánea. 4.^ español. Consta de 13 fojas de 
texto á dos columnas, con más otras cuatro sin foliar de Orac. gratul. y 
otra para el título. 

No se observa en el léxico rigurosamente el orden de abecedario. Su 
autor prefiere en muchos casos el de la afinidad de las palabras. 

He Suprimido por redundantes las llamadas y acotaciones marginales de 
la Oración gratulatoria, 

M. Jiménez de la Elspada. 



{!) Véase también BUioHa ecletiátHca y civil de Nueva Oranada, por José Mannel Oroot, 1M9 
tomo n, p. 80-tl. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 117 



SECCIÓI DE DOCUMENTOS. 



CORRESPONDENCIA DE FELIPE IV CON EL ABAD DE POBLET. ^" 



I. 

El Rcy.=»Vene;rable deuoto religioso y Amado nuestro: La Vitoria que han te- 
nido las armas de nuestra casa, gouernadas por el Rey de Vngria y el Infante Car- 
denal mi hermano contra la Liga y Protestantes de Alemania es tan grande que 
reconociéndola de la mano de Dios, deseo que se le den gracias para obligarle 
continué otras doliéndose del miserable estado á que ha llegado la Religión Ca- 
tholica, pues se puede dezir que en todas partes se quedaua en gran riesgo de 
acabar con ella si por su inñnita bondad no hu viéramos ganado esta Batalla. Y 
assi os encargo ordeneys que en essa casa se hagan por ello las Oraciones de gra- 
cias que en semejantes casos se acostumbran, en que seré seruido. Dada en Ma- 
drid á Xill de Octubre MDCXXXIIII.=»yo El Rey.»Rúbrica. 

II. 

El Rey. =» Venera ble deuoto religioso y amado nuestro: Los effectos en que 
se han de emplear las armadas que se han aprestado, son de tanta importancia 
para la Cristiandad y bien de mis Reynos, que se deue acudir á pidir á Dios 
nuestro Señor con continuas oraciones se sirva de disponerlo, y assi os encargo 
ordeneys que en essa casa se hagan con el cuydado y en la forma que en seme- 
jantes occasiones se acostumbra. Suplicando á su Diuina Magestad les de buen 
sucesso en su viage, que en ello seré servido de vos. Dada en Madrid á X de No- 
uiembrc MDCXXXV.=yo El Rey.=Rúbrica. 

III. 

El Rey.=»Venerable deuoto religioso: Porque demás de la gente que se ha 
imbiado á Italia es preciso socorrer aquellas placas con mas número, según el 
apretado estado que las cosas tienen, he querido encargaros que mostrando en esta 
ocasión el selo con que espero acudireys á mi seruicio vays á seruirme personal- 
mente con los fadrínes {2} que pudieredes juntar, procurando que sean tantos 
qúanto la necessidad pide, de que me quedará la gratitud y memoria que vereys 
para todo lo que os tocare. Dada en Madrid á XIII de Enero de MDCXXXVI.»» 
yo El Rey.— iRúbriea. 



D) Vésaepig.lSS. 
(2) MoiM. 



««« REVISTA DE ARCHIVOS, 



IV. 



El Rey. =. Venerable Religioso y amado nuestro: Para la segundad de cssa 
prouincia contra los intentos de nuestros enemigos y las auenidas que se pueden 
temer de Franceses, es precisso que se ha^an en ella las fortificaciones que son 
necessarias del modo que ha parecido á personas platicas de la materia • El bene- 
ficio desto resulta en mayor defensa de mis vassjllos dessa prouincia, y por esto y 
por mi seruicio espero que se attendera por todos á lo que tanto es menester. A 
vos os encargo que por vuestra parte acudáis á ello como cntendei'eys mas parti- 
cularmente del Conde de Santa Coloma á quien me remitió en lo que de la mia 
os dirá en razón desto.=Dada en Aranjuez á XIX de Abril de MDCXXXVIII. 

V. 

El Rey. =9: Venerable y deuoto Religioso: Ilauiendo resuelto celebrar cor- 
tes á los naturales dessos mis Principados y Condados en la villa de Monblanch, 
y elegido para mi habitation el palacio que fabricó en essa el Sr. Rey Don Mar- 
tin donde habré de estar todo el verano, conviene disponer desde lue^o su habi- 
tation, viendo la planta del Palacio, y assi os encargo y mando me la cmbicy, 
auisando con distinction de los aposentos que tiene, su altura, espacio y ayres 
con su pitipié remitiéndolo todo con persona platica y que pueda responder á 
boca á lo que se le pre¿;untare. 

Y porque la ca.¿a sera lo que podrá diucrtirme el rato que no me huuicren 
menester los negocios os encargo que luego hagays que se prohiba la ca^^a quatro 
leguas a] rededor dessa cassa en lo que os tocare poniendo guardas que cuyden 
dello, como también c mandado escribirlo á mi lugar tinicnte y Capitán General 
desse Principado y que cometa la superintendencia desto a algún cauallero ó mi- 
nistro para que se execute con toda puntualidad. Dada en Madrid a XXVlll de 
Febrero de MDCXXXX.=^Yo El Rey. 

VI. 

El Rey.=Venerable deuoto religioso y amado nuestro. Bien entendidas 
tenéis las grandes y singulares obligaciones de reconocimiento y cordial deuocion 
que tienen estos mis Reinos y las Reales personas de mis predecesores han teni- 
do siempre á la Sacratísima Virgen María Madre de Dios Señora nuestra y en 
particular las que yo he profesado desde mis primeros años y profesiire ha^t¿ el 
último ynstante de mi vida a esta soberana Señora a quien he tenido siempre por 
protectora y abogada rrecurriendo a su piedad en las aHicciones y traua]os de m' 
pueblo y mas para que se digne de interponer sus poderosos ruegos con su hijo 
sacratissimo, aplacándole en la justa Ira que nuestros pecadcs le merecen hauien- 
do visto affectos tan grandes de su amparo y con tales calidades y circunstancias 
que no me dexan dudar en que sean mercedes y fauores de la maior y mas piado- 
sa Madre de misericordia y lo que mas es en mi estimación y deue ser en todos 
á esta soberana Sra. deuemos el mas precioso beneficio que pudimos receñir de 
la mano de Dios que fue la predicación de fee que con su ñiuor y aprouacion hizo 
el gloriosísimo Apóstol y patrón de las Españas Santiago el Mayor en los Reinos 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 119 

delles quando estauan possehidos de la idolatría queriéndolos fauorecer con que 
en ellos se erí¿$iese el prímer Templo que tuvo en el mundo esta Señora y con 
visitar en persona al gloríoso apóstol nuestro Patrón para mandarle se le dedicase 
y boluiese a Jerusalem a ser el primer olocausto que su hijo Sncratissimo eligió 
entre sus apostóles para verter su sanare en testimonio de la Diuinidad, con la 
qual demostración de especial amor se declaro esta Señora por protectora y abo- 
gada de todos estos Reynos y por medio del bendito apóstol y otros innumerables 
santos que siguieron su excmplo fue establecida en estas prouincíás la sagrada fee 
xhatolica con tan felices auspicios que oy florece én ella con el esplendor y segu- 
ndad que les causa tan grande admiración y honor entre todas las de la chris- 
tiandad y lo que no es menos estimable también a yntersedido esta soberana Se- 
ñora con su precioso hijo por medio de los chatoliquissimos Principes mis proge- 
nitores y de los ánimos y valor de sus ñcles vassallos no solo han sido expelidos 
de España los infíelcs que o por fuerza la ocupauan o por su compañía o maldad 
los infícionnuan sino que se hauia estendido la misma saludable y únicamente 
verdadera Religión hasta los últimos ñncs de la tierra y penetrando por inmensos 
mares la maior parte de otros nuevos mundos no conosivios hasta que las armas 
españolas de mis Reynos los descubrieron aun mas para adquirirlos a Dios y a su 
Iglesia que a sus Reyes con lo qual y con hauerse unido la sangre chatolica de Es- 
paña con la Au^^ustis^ima de Austria igualmente selosa y reuerente de la Religión 
me ha constituido Dios en la suesion u mis pasados por el verdadero y mas leji- 
timo deffensor de su Iglesia y de su fee y habiendo yo procurado en el discurso de 
mi Reinado mostrar con las obras el empeño y la obligación en que me ponen mi 
titulo y verdadera posesión de Rey Chatolico, ha sido Dios seruido, por la inter- 
secion de su Madre a quien he siempre invocado de que se haian superado innu- 
merables difícultades y peligros intentados por paganos hereges y otros émulos de 
mi Monarchia y que viuamos con atentada y segura confianza de que por el mis- 
mo fauor se han de superar las que faltan por acabar para que esta soberana Se- 
ñora sea mas ensalzada y seruida. Por todo lo quul y otras muchas causas de pie- 
dad y reconocimiento que no os refiero me he aplicado a considerar que deuemos 
todos hacer a esta gran Señora al^^un seruicio particular en que nos mostremos 
agradecidos a su poderoso patrocinio y la oblicuemos a que lo continué soco- 
rriéndonos en Lis aflixiones que por los mismos enemigos padecemos y con las que 
nos procuran poner adelante y para esto después de procurar la enmienda de la 
vida y cuitar pecados que es el mayor seruicio que se puede hazer a Dios y a su ma- 
dre (como particularmente os encargo lo encaminéis de vuestra parte) me ha pa- 
recido que se le ha^a a esta soberana Señora una fiesta particular que se llame del 
Patrocinio de la Virgen asentándola con autoridad apostólica, y con sus feuores 
y indulu^encia para siempre y entre tanto que esto se consigue de nuestro santissi- 
mo Padre el Pontífice Romano, se haga generalmente una fiesta votiua con misa 
y sermón de nuestra Señora en el domingo segundo de nobiembre empezando 
desde el inmediato siguiente deste año 1655 en las yglesias catredales y colegia- 
les y donde no las huuiere en las otras sujetas al ordinario o en las conuentua- 
les y de Religiosos y Religiosas como yo también lo are celebrar en mi Real Ca- 
pilla el mismo Domingo. Y aunque de la deuoción de los fieles catholicos mis 
subditos no puedo dudar la abrazaran con gran feruor assi eclesiásticos como se- 
glares, he querido particularmente encargaros me hagáis este seruicio particular 



2tO 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



de mostrar la que yo se que tenéis con la Virgen santissima y encaminar los me- 
dios conuenientes ala selebracion de la ñesta en las yglesias de los lugares de 
uestra jurídicion respetiuamente se haga asistiendo a ella como en otros se suele 
acostumbrar mientras se consigue de su santidad dicho establecimiento disponien- 
do lo que os pareciera mas oportuno para conseguir los motiuos que os he apun- 
tado en esta, de cuyo recibo y de lo que fueredes disponiendo me anisares con 
puntualidad en que Resciuiré de vos mui agradable y señalado seruicio. Dada en 
Madrid á XXIX de Septiembre MDCLV.=yo El Rey. ^Rúbrica. 

VIL 



El Rey.=Venerable y denoto Religioso y amado nuestro: Uno de los princi- 
pales negocios que lleua a su cargo el Marques de Castel rrodrigo mi lugar te- 
niente y capitán general es disponer y ajustar las mortiñcaciones y plazas de la 
frontera desse principado por lo mucho que conuiene para su seguridad y defensa 
que tenga lo necesario para su conseruacion y aunque la cortedad de los medios 
que ofrece el estado de mi Real hacienda por hauer de acudir a otros efectos y al 
exercito de Portugal y guerra tan costosa como es aquella (en que tan interesados 
se hallan todos mis Reynos) no da la disposición que yo quisiera para acudir en- 
teramente a lo que es menester en esa Prouincia, todauia se han aplicado algunos 
que han de emplearse en esto; Pero como quiera que se necesita de otros, para 
ayudar a ello, hallándome con la satisfacion que tengo del amor y afecto con que 
os mostráis en mi seruicio, justamente confío que acudiréis en quanto alcanzaren 
buestras fuerzas a cosa tan precisa y en que se ua a conseguir la conuenientia 
vniuersal dessa Prouincia que se procura en ello y asi espero lo haréis; asistiendo 
al Marques con la mayor cantidad de dinero que pudieredes, o otros medios de 
esta calidad, correspondiendo a nuestra obligación y a la confianza que me queda 
de recevir a este seruicio, que como tan importante, tendré del particular memo- 
ria para todo lo que os tocase, como también lo entenderéis del Marques. Data 
en Madrid a XXII de Febrero MDCLXIII.=yo El Rey.=Rúbrica. 

Archivo Histórico Nacional. 

Por la copia, 

V. V. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 221 

DOCUMENTOS REFERENTES Á D. LEANDRO FERNÁNDEZ MORATIN. 

jké tsoa. 

I. 

Excmo. Señor. = El Rey nuestro Señor D. Fernando VII, y eo su Real 
nombre la Junta Suprema Gubernativa del Reyno, ha acordado se remita á V. E. 
el adjunto memorial de D. Nicolás Fernández Moratín en que pide se le señale de 
los bienes de su sobrino D. Leandro la parte que se juzgue suficiente para reme- 
diar las necesidades y miserias que le molestan, á fin de que V. E. haga de él el 
uso más oportuno. De Real orden lo participo á V. E. para su inteligencia. — 
Dios guarde á V. E. muchos años. Real Palacio de Aranjuez 14 de Noviembre de 
1808. — Martin de Garay. — Rúbrica. — Sr. Duque Presidente del Consexo Real. 

II. 

Señor: — D. Nicolás Fernández de Moratin, vecino de esta G)rte , que ha te- 
nido el honor de servir al Rey nuestro Señor Don Carlos III , que en paz des- 
cansa, por espacio de ocho años en el exercicio de Platero de Joyas en nombre 
» de su Hermana Política Doña Ventura Garcíai en cuio tiempo desempeñó á 
satisfacción de S. M. y demás Gefes , todas las obras que se pusieron á su cargo, 
sin haberle dejado la más leve renta: Con la maior atención y respeto , hace pre- 
sente á V. M. que su sobrino D. Leandro Fernández de Moratin salió de Madrid 
á fines del mes de Julio próximo pasado, diciendo iba á tomar baños á parage 
donde no hubiera franceses, para estar con tranquilidad; pero habiendo tenido 
la Superioridad no se qué noticias de que iba con ellos, le mandó poner las armas 
Reales en sus casasT, embargando todos sus bienes, y hecho el Imbentarío llegó á 
oidos del suplicante que se iba á abrir la Almoneda, y dio un memorial al Gober- 
nador del Consejo, suplicándole se suspendiese abrirla asta ver si parecía y qué 
declaraciones daba, pues tenía entendido que solo se retiraba de temor, y acaso 
aconsejado de malas compañías, pues es tan pusilánime que el día 2 de Maio de 
resultas del alboroto, ú Motin con los Franceses salió de su casa y no volbió en 
muchos días de el temor que tenía, y más al Pueblo que en la noche del 15 de 
Marzo tuvo en lista su casa para saquearla, y consumirla , y siempre andaba 
triste , y macilento , dando señas nada equívocas de el temor que le poseía. Este 
memorial lo embió S. I. al Juez de la causa, quien por el pronto parece suspen- 
dió la abertura, pero habiendo ya dado orden de abrirla, se verificó el Viernes 4 
del corriente y vendieron varias cosas, como también en los dias sucesivos; por 
tanto, y en atención de ser el suplicante el pariente más cercano, y por consi- 
guiente el de maior derecho á su herencia, á que se añade el haberle tenido en 
su casa el largo tiempo de catorce ú diez y seis años sin interés alguno, educán- 
dole, y manteniéndole todo este tiempo, á que él agradecido le correspondía 
aiudándole á mantenerse , y además le tenía una hija pequeña de trece años, y 
acia ya siete que corría por su cuenta, pues siendo el suplicante de setenta años 
de edad con varios achaques habituales no podía manejarse ni trabajar, ni tenía 



z%2 REVISTA DE ARCHIVOS, 

modo de poderlo ganar de otra maaera y y por consiguiente padece y padecía in- 
finitas necesidades juntamente con sus dos hijos; que el ausente procuraba re- 
mediar y remediaba en la paite que podía, y habiéndole faltado este recurso, 
á V. M. rendidamente -= Suplica se sirba señalarle de los mismos bienes que el ha 
dejado, la parte que fuere de su Real agrado, para subenir en todo, ú en parte á 
tantas miserias y necesidades como le molestan: merced que espera de la grande, 
é inata piedad de V. M. cuia vida prospere nuestro Señor los muchos años que 
puede. Madrid ocho de Nobiembre de mil ochocientos, y ocho. = Señor.=B. L. 
R. P. de V. M.orsu mas humilde leal vasallo= Nicolás Fernández de Moratía.= 
Rúbrióa. 

III. 

Madrid 14 de Noviembre de 1808. ^^ Real orden para providencia. = Don Ni- 
colás Fernández Moratín »» Solicita de los vienes de su sobrino Don Leandro, 
se le Señale la parte que se ¡uz¿$ue suficiente para remediar las necesidades y 
miserias que le afligem. = Al margen, = Noviembre 16. =» N. h. lugar pues que 
S. E. no puede disponer de lo que corresponde al Real fisco de S. M. y de la 
Nación. 

Papeles de la Presidencia del Consejo de Castilla,— Archivo Histórico Na- 

CIONiUL. 

Por la copia, 

V. V. 



VARIEDADES 



NOTAS ARQUEOLÓGICAS DE CARMONA. 



VII (1) 

El día dos del pasado mes de Febrero falleció, á ios 75 años de edad, Luis 
Reyes, (a) Calaba^o^ el trabajador más antiguo de la NecrópoÜs Romana. Hasta 
el año de 1S68, en que se dedicó á buscar antigüedades para venderlas á los afi- 
cionados, su principal ocupación fué la de recolector de plantas medicinales. En 
1874 comenzó á trabajar por cuenta de D. Juan Fernández López, y desJe enton- 
ces — dice su hermano D. Manuel en su historia de Carmona — (2) «rara tuc la no- 
che en que no le vieran las gentes subir á la ciudad cardado con urnas ó ánforas, 
en lugar de las yerbas y raíces de otro tiempoi. • 



0) VétMt. I,pág8.88l7568. 

(2) Manuel Femándei Lópeí— ir it<oria de la Ciudad de Carmona.* SovlUa» 1886, p^. 44. 



• * 






ífvevtdia de CXtscnívoa^ tíxHtJtíotecao u d^lLuoeo». 



:*: '• JáUSTO DB AÜRIPIPsA (r) 

MÁRMOI. 
HALLADO EK LA NECRÓPOLIS ROUANA DE CABUONA. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 223 

» 

D. Juan de Dios de la Rnda y Delgado, en su Memoría intitulada Necrópolis 
de Cartnona (i) habla también de Luis Reyes. 

A Calabazo se debe el descubrimiento de los grandes triclinios llamados del 
Olivo, ác\ Columbario y Jel Elefante; las tumbas de Prepusa, Postumio, Pylades, 
Tres Pucitjs, Cuatro Cámaras, la Paloma, Cuatro Columnas, las Guirnaldas, etc. 

El remito de Luis Reyes, de tam iño natural, hecho por el que suscribe en 
18^7, ha sido colocado recientemente en el museo de la Necrópolis, cobijado por 
una especie de trofeo compuesto con las gastadas herramientas que le sirvieron- 
durante veinte años y que nos fueron remitidas por la viuda , en recuerdo de su 
pobre marido. 

VIII. 

£1 tocado femenino romano tal como aparece en cuatro cabezas de estatuas de 
mármol halladas en Carmona: ^Véase la lámina VIII). 

Núra. I. Procedente de la onti^^ua colección Calvo Cassini: hoy en el museo 
de la Ne.TÓpplis. — Esta cabeza se encontró en 1873 en el pozo romano existente 
entre el pitseo del Arrabal y la calle de Enmedio. D. Juan de Dios de la Rada y 
Dcljado dice de ella que revela el tipo femenino étnico y caractei ístico de esta 
región, conservado á través de los siglos. (2) 

Nú-ii. 2. Se encontró esta cabeza en 1895 dentro de una tumba próxima á la 
entrada del anhieatro en el predio llamado del Monago. 

F*ué adquirida en el año último por D. Mariano Ortega Morejón. 
Núm. 3. Cabeza muy deteriorada. Fué hallada en 1896 en el corral de una ca- 
sa sita en el antif^uo Raso de Santa Ana. Está en la actualidad en el Museo de la 
Necrópolis. 

Núm. 4. De la antigua colección Calvo Cassini; hoy en el museo de la Necró- 
polis, Cabeza en mal estado de conservación: se encontró en el pozo del Arrabal, 
juntamente con el núm. i. 

El tocado de estas cuatro cabezas es notable por la manera como aparece reco- 
gido el cabello, en forma de cola caida sobre la nuca. Dicho peinado estuvo de 
moda en Roma durante el reinado de Tiberio: se le ve en muchas estátyas, mo- 
nedas y piedras grabadas de la época y lo usaron Livia Drusilla y las dos Agripi- 
na, mayor y menor. 

De Livia se conserva en el museo de la Haya un precioso retrato grabado en 
piedra sardonix. De Agripina mayor hay una medalla de bronce y dos bustos en 
el musco Chiaramonti, números 263 y 369. 

De Agripina menor existe un busto en el Capitolio (núm. 14), otro en el mu- 
seo Chiaramonti (núm. 003) y dos e^tituas, una que fué encontrada en Ccrvetrí, 
hoy en el Museo de Leiran, y otra, célebre, ¿n posición sentada , en el Museo de 
Ñapóles. En el ejemplar número i, llaman desde luego la atención la nariz corta • 
y ancha y los labios grucsjs y carnosos, rasgos ñsonómicos característicos de las 
mujeres de éste país, ra¿un por la cua: me inclino á ver en él con el Sr. U Rada, 
el retrato de una joven de la antigua Carmo. 



(1) Madrid, lS35,pá«. 80. 

(2) D. Juan de Dioi de la Rada y Delgado.— KecrópoUi de Cannona.— Madrtd, iat6. 



224 REVISTA DE ARCHIVOS, 

En el Núm. 2 {Lám, IXJ, la delgadez y aguzamiento de la nariz y su ligero en- 
corvamiento, la redondez de la barba y las mismas particularidades del tocado, 
hacen pensar que se ha querido representar á la célebre Agripina, madre de 
Nerón. 

Después de Tiberio dejó de estar en uso el peinado en cuestión; pero en los 
tiempos de Trajano y de Adriano aparece de nuevo, si bien con el aditamento de 
las diademas, ya de oro, ya formadas con el mismo cabello que se elevaba algu- 
nas veces á una altura ridicula. 

La inventora de esta última moda se cree que fué Matidia la que, siendo de 
talla menos que mediana, quiso remediar con ella su falta de estatura. 

IX. 

Para comprender la prosperidad de que disfrutaron en tiempo de Tiberio esta 
provincia y en particular la antigua Carmo , no es preciso recurrir á los muchos 
vestigios de estatuas y de inscripciones que de esa época se han encontrado; bas- 
ta para ello fijar la atención en algunos de los más importantes monumentos de 
la Necrópolis , especialmente en la tumba familiar de donde salió la inscripción de 
Quinto Postumio Hygino y Postumia Cypare, su mujer. Por otra inscripción 
existente en Carmona con anterioridad al reinado de Felipe IV, y cuya copia está 
en un libro manuscrito de autor anónimo en el archivo de Turín , se deduce que 
Quinto Postumio fué padre de Postumia Prisca, la cual casó con Lucio Servilio 
Pollón , Quatuorvir de este municipio y dos veces prefecto (prcefectus urhi) de 
Cayo César, conocido por el nombre de Calígula (i). Es muy probable, dada la 
corta duración del reinado de Calígula (cuatro años solamente) que la tumba de 
Quinto Postumio se construyera en época algo anterior y que pertenezca ,^or 
tanto, á la de Tiberio. De las tumbas próximas salieron dos monedas de bronce, 
de Claudio ; y de otra , algo más retirada , una de plata , de Tiberio. 

Las dimensiones de la cámara funeraria de la tumba de Postunio prueban que 
ésta se construyó expresamente para la sepultura por inhumación allí existente, 
sepultura que reviste la forma de una fosa rectangular, cortada en el suelo de la 
cámara y con las dimensiones de un cuerpo humano ( un metro y ochenta centí- 
metros de largo por cincuenta y sesenta centímetros de altura y ancho). En el 
fondo de la fosa halláronse los restos de un esqueleto; y en el sitio correspon- 
diente á los pies una olla, invertida, de barro rojizo con mica. 

La presencia de esta sepultura es la prueba de que el primer difunto de la fa- 
milia fué inhumado; los que le siguieron fueron quemados y sus cenizas recogidas 
en urnas, depositadas á su vez en los siete nichos ú hornacinas que se ven en las 
paredes , dos en las laterales y tres en la del fondo. El estar cortadas las hornaci- 
nas á diferentes alturas prueba también que aquéllas se abrieron á medida que 
hicieron falta. 

En la Necrópolis existen otros monumentos funerarios con fosa de enterra- 
miento en el suelo de la cámara y en las paredes nichos para la colocación de las 
urnas cinerarias. Por las leyes municipales de la antigua Urso, colonia Genetiva 
Julia, consignadas en sus célebres bronces, sabíamos ya que en esta provincia y 

(1) CorpiM. Inte. Lal. Yol. II, núm. 5.120, (Anón. Tanr. C 706). 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. las 

al advenimiento del impeño practicábase indiferentemente la inhumacióa y la 
incineración; sin embargo, preciso es reconocer que I* pñmera debía ser {>oca 
frecuente, ya que no del todo eicepcional. 



' Planta y Heclte Tertlcal da la tmaba de PHtomlo en U NMrtpolla lomuia da Carmona. 

Se baja al patio que precede á la cámara funeraria de Quinto Posiumio por 
una escalera de un metro de ancho y siete de profundidad , cortada en la roca. 



126 REVISTA DE ARCHIVOS, 

En dicho patio encuéntrase un ara tallada en la piedra y una serie de pequeñas 
excavaciones rectangulares, abiertas en el suelo, y destinadas probablemente 
para alojar las urnas de los libertos. De entre la tierra, á proximidad de la entra-> 
da^de la cámara, extrajéronse varios objetos de vidrio , ungüéntanos y fíolas en 
buen estado de conservación y además la inscripción de Postumío. En el techo 
de la cámara funeraria , pintado con flores, aves, delfínes y guirnaldas al estilo 
clásico pompeyano, puede leerse todavía el nombre del pintor.... Cayo Silvano. 



■I- 



X. 

! 

j^ provecho la ocasión que la publicación de estas notas me ofrece para reco- 
mendar á los miembros del Cuerpo de Archivos, Bibliotecas y Museos una obra 
sobre la estatuaria griega y romana que se ha publicado en París: intitulase cLe 
Répertoire de la Statuaire grecque et romaipe, par Mr. Salomón Reinach», del 
Instituto de Francia. Consta la obra de tres tomos: el primero contiene los bajo- 
relieves del antiguo fondo del Louvre y las estatuas del álbum del Museo de Es- 
cultura de Clarac, antiguo conservador del Museo Real, una introducción, noti- 
cias é índice ; fCl segundo lleva 6.000 reproducciones de estatuas antiguas , reuni- 
das por la primera vez, con su correspondiente índice, y el tercero una descrí{>- 
ciÓQ de las láminas y el índice general. El precio de cada tomo, en 8.^, con más de 
Doo páginas, es de cinco francos (i). 

Jorg^ Bonsor. 

« 



EL SARCÓFAGO DE LAS HARPÍAS. 



BREVE NOTICIA DE ESTE MONUMENTO. 

Hemos visitado la Sala Oriental y Greco-a rcá ica , abierta recientemente al pú- 
blico en el Museo de Reproducciones Artísticas , y nos parece poco todo elogió de 
la excelente instalación de los objetos y de la idea que presidió á la formación de 
dicha Galería. El proceso histórico del Arte necesita para su estudio ejemplares de 
los monumentos que más lo determinan, y no de otra suerte se consigue esto 
sillo comparando el arte egipcio , el asirio y el fenicio con los orígenes del heléni- 
co, hasta llegar á los insuperables modelos clásicos, base principal de aquel im- 
portante Centro docente. 

EU arcaismo griego es por demás interesantes representa en la historia de h cul- 
tura un período de transición , en el cual las artes griegas se van formando con 



(1) Brneit Lerouz, édlteur. 28 Rué Bonaparte, París. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOb. 227 

las influencias orientales, de que poco á poco se desligan para adquirir más tarde 
fisonomía propia y extraordinario desarrollo. 

Uno de los principales qionumentos de este período (siglo VI antes de J. G.) 
es el Sarcófago de las Harpías , así llamado por las esculpidas en sus cuatro 
frentes. Elevábase en Lycia, en la ciudad de Xantos, destruida por los persas á 
las órdenes de Harpágo en el año 545. Pertenece á la escuela jónica del Asia Me- 
nor, escuela que tiene por carácter distintivo la suavidad y delicadeza del mode- 
lado, la nobleza de las figuras y cierta corrección en el modo de agruparlas; estos 
relieves, los descubiertos en la Acrópolis de Atenas y los del sepulcro de Taxos, 
son del mismo estilo, casi parecen obra del mismo cincel , y revelan el adelanto 
de la escultura, exenta ya de aquella rigidez de formas que vemos en el Apolo de 
Thera, en el de Tenéa y en otras estatuas de la misma índole. 

El monumento que nos ocupa se hallaba situado al pié de las gradas del teatro 
de Xantos, y se componía de un basamento monolítico rectangular, de más de 
nueve metros de altura y peso como de unas ochenta toneladas, tallado sin duda 
en el sitio de su hallazgo , y sobre dos de cuyos lados aún subsisten los salientes 
que sujetaron las cuerdas para levantarlo . Sobre esta base se elevaba la Cámara 
funeraria^ ornamentada en sus cuatro frentes con relieves de mármol blanco'^ y 
á la cual daba acceso una abertura practicada en la parte occidental. Sobre la cá- 
mara existía una cornisa rematada por un bloque monolítico escalonado. 

Consérvanse estos. relieves en el Museo Británico, y en uno de los Catálogos 
especiales del mismo (i) se hallan descritas las cuatro partes del monumento: en 
el de Reproducciones sólo existen , vaciados en yeso por D. Bmcciani, los relieves 
de los frentes N. y S., y éstos vamos á describir á continuación, extractando el 
mencionado Catálogo. 

Norte. Un personaje sentado, dios ó rey, recibe un casco de manos de un 
guerrero joven que está de pié delante de él y viste chiten corto, coraza de cuero 
y ocreas: lleva espada envainada, y en la mano izquierda un gran cuchillo de un 
sólo hilo y ornado el mango con una cabeza de pájaro: debajo de la siUa hay un 
osezno: á cada lado una harpía conduciendo un alma: bajo la harpía. de la dere- 
cha, una figurita arrodillada. 

Sur, Una divinidad desconocida se halla sentada en un trono, apoya sobre 
el hombro un cetro, en la mano derecha tiene una manzana (?) y en la izquierda 
una granada: una mujer que está delante de ella y viste túnica griega, coge con 
una mano y por las alas una paloma y levanta la otra en actitud de ruego. 

No están de acuerdó los autores al interpretar el asunto de estos relieves: se- 
gún unos representan el rapto de las hijas de Pandaros (rey de Lycia) por las 
harpías: otros ven divinidades en estas figuras: Démeter, Persefone, Neptuno» 
Plutón, etc.; es opinión reciente^lo de que representan personajes heroicos que 
fueron sepultados en este sarcófago y á los cuales hacen ofrendas personas de su 
familia; pero la versión más generalmente admitida es la de que representan sen- 
cillamente antiguas ceremonias y creencias relativas á la muerte. 

Los originales de estos relieves conservan señales de haber estado pintados y 
aún subsiste vivo el color en el perfil de una de las figuras: el fondo estuvo pinta- 



(1) A 8. Murray. • A Catalogue of Archalc Qreck Sculpture iusu Britieh Muieum».- 18^2. 



2i8 REVISTA DE ARCHIVOS, 

do de azul claro, de escarlata la cimera del casco del guerrero, y de rojo las san- 
dalias y las concavidades de los círculos. 

Visitó y exploró por primera vez este monumento Sir Charles Fellows, en 
Abril de 1838, y volvió á estudiarle nuevamente, por disposición del Gobierno de 
la Gran Bretaña, en las expediciones de los años 1842 y 1846. 

Femando Diez de Tejada. 

Madrid 11 de Octubre de 1897. 





Contribuciones é impuestos en León y Castilla durante la Edad Media. Memoria 

premiudü con accésit per la Kcal Academia de Ciencias morales y políticas , 

.escrita por D. Jerónimo López de Ayala Alvarcz de Toledo y del Hierro. Ma- 
dridy it^jG. — 8." d., 67 1 páj^s. 

El pasado de la Hacienda española es acaso el asunto más descuidado de 
nuestra hLstorin, especialmente en lo relativo á la Edad Media. Resulta muy 
cómodo publicar documentos sin la debida ilustración y esta ha sido costum- 
bre seguida por la miyor parte de nuestros coleccionadores, aún por aquellos 
que son autoridades palco^rúfícas. No es esta la menor causa de que muchas ve- 
ces en las tareas propias de nuestro instituto, cuando encontramos ciertas pa- 
labras en los documentos que hemos de catalogar, no podemos precisar el senti- 
do de ellas ó ignoramos absolutamente su sígñifícación. Esto ocurre con harta 
frecuencia, por desgracia, en las que to^an á lus contribuciones é impuestos de la 
Edad Media; y por eso Id obra de que damos noticia, merece de todos, pero esr 
pcciulmente de nuestros compañeros, superior estimación. Y cuenta que al decir 
ésto, prescindimos de señalar como mérito especial la compulsa que el autor ha he- 
cho de gron número de libros y documentos impresos y de otros manuscritos exis- 
tentes en el Archivo Histórico Nacional, Biblioteca Nacional, Biblioteca de la Real 
Academia de la Historia y en al^ún archivo municipal y particular, para fijar y 
aclarar el sentido de muchas palabras. Este mérito sobresale en lo que se refiere á 
las contribuciones é impuestos entre los cristianos, pues, por más que en la parte 
arábiga ha seguido con preferencia los autorizados estudios de Dozy y de Gayán- 
gos, no por esto ha olvidado la consulta de ilas obras de Casiri, Borbón y Conde, 
aunque estas últimas han caido en bastante dcscréditot; y la verdad es que nos 
hubiera agradado mucho no ver tantas citas de Conde. Previa una Introducción^ 
en que se estudian los tributos de los períodos romano y visigodo, como preee- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 229 

dente indbpensable de la Edad Medía, distribuye el autor la materia en cinco 
nutridos capítulos (que abarcan dos períodos bastante determinados, el primero 
desde principios del siglo VIII hasta mediados del XIII y cl segundo desde ¿sta 
fecha hasta úliiroos del XV), á saber: I, siglos VIII, IX y X; II, simios XI y XII; 
III, sigio XIII, al que conceda como es razón la mayor importancia; IV, siglo 
XIV, y V, siglo XV: y, con muy buen acuerdo, imprime á su trabajo carácter* 
histórico-critico, rcñriéndose «igualmente á las prestaciones civiles que á las 
eclesiásticas, á las reales que á las ¿eñoriules y privadasi y á la situación tributaria 
de unas y otras clases sociales, de cristianos, judíos y moros. Como Conclusión^ de 
índole puramente crítica, expone el autor su sentir individual respecto á los an- 
tiguos impuestos y contribuciones de la monarquía casicllano*leonesa. Excusamos 
advertir que en esta obra se corrigen innumerables errores que corren en muchos 
libros como moneda legítima. La Historia de las Instituciones^ una de las asig- 
naturas que figuran en el cuadro de enscñ*anzas de la Escuela Superior de Diplo^ 
mática^ de la que el autor ha sido digno catedrático auxiliar, cuenta con un tra- 
bajo fundamenul en la materia. 



• 



¡Harte y su época^ por D. Emilio Cotarelo y Morí. Obra premiada en público 
certamen por la Real Academia Española.— Madrid, 1897. 8.* d. m., 5S8 págs. 

Poco estudiada ha sido nuestra historia literaria del siglo XVIII hasta la se^ 
gunda mitad del presente, en que D. Leopoldo Augusto de Cueto hizo de ella un 
excelente bosquejo. Tal olvido era injusto sobre manera, pues si bien es cierto 
que nuestra literatura de la pasada centuria no reviste los caracteres de origina- 
lidad que en los siglos XVI y XVII, cuando el pensamiento español lejos de reci- 
bir influencias extrañas, traspasaba las fronteras, y que no aparece en ella uno de 
esos genios admiración de las edades, como Fr. Luis de León, Cervantes, Lope 
de Vega, Calderón y Tirso, tiene para nosotros, y aun para los extraños, suma im- 
portancia. A llenar semejante vacio ha dedicado su inmensa y bien aquilatada 
erudición el Sr. Cotarelo, ya conocido por varias y notables obras, cuales son 
Tirso^de Afolina, el estudio biográfico más completo y razonado que se ha escrito 
de este insigne autor dramático; Marta Ladvenant y Quirante^ María del Ro^ 
sario Fernándej (La Tirana)^ El Conde de Villamediana y D, Enrique de Fí- 
llena. En Iriartiy su época ha trazado un cuadro magnifico de nuestra Litera- 
tura en la segunda mitad del siglo XVIII, pues en vez de limitarse á una biogra- 
fía del autor de las Fábulas literarias y se ocupa extensamente de los parientes y 
contemporáneos de éste. Asi aparecen magistralmente retratados D.Juan de 
Iriarte, insigne bibliotecario de la Real, poeta latino y helenista, cuyos servi- 
dos á la cultura patria jamás serán bastante agradecidos; el diplomático D. Ber- 
nardo de Iriarte, que pretendió reformar el Teatro; Juan Pablo Forner, inteli- 
gencia de las más robustas de su tiempo, al decir del Sr. Menéndez y Pelayo, pero 
de carácter agrio y batallador, cuya polémica siempre inexorable y personal le 



230 REVISTA DE ARCHIVOS, 

hizo adversario temiMie; D. Vicente García de la Huerta, cuyo destierro ames 
envuelto en las sombras del misterio queda ahora bastante aclarado; el gran sai- 
netero, D. Ramón de la Cruz, de quien apenas se tenían datos biográficos; el dulce 
Batilo, afortunado competidor de D. Tomás de Iriarte en la Academia Española 
de la Lengua; Olavide, el colonizador de Sierra Morena; los Moratines, Jovella- 
nos, Cadal^, Trigueros, Sedaño y hasta algún escritor de tan baja estofa como 
el célebre Cornelia, del cual tantas y tan sabrosas anécdotas se refieren. En cuan- 
to á D. Tomás de Iriarte, ha estudiado el Sr. Cotarelo su vida y escritos con tal 
erudición, sano juicio y buen orden, que dan á la obra una autoridad cual pocas 
merecen; ímprobo trabajo, si se tiene en cuenta la multitud de libros y folletos 
consultados y las prolijas investigaciones llevadas á cabo en ios archivos de Alca- 
lá de Henares, del Ministerio de Estado, del Consejo Supremo de Guerra y Ma- 
rina, de Protocolos, de las Parroquias de Madrid y en los departamentos de ma- 
nuscritos de la Academia de la Historia*y de la Biblioteca Nacional. Ni es menor 
la imparcialidad con que el Sr. Cotarelo ha tratado el asunto: al hablar, por 
ejemplo, de la derrota que sufrió Iriarte cuando la Academia premió la égloga de 
Meléndez Valdés, Batilo, aplaude el fallo de la docta Corporación y hace ver la 
frialdad y artificio de la composición ^ixt presentó su biografiado. Por todas 
estas circunstancias, la obra del Sr. Cotarelo es comparable á la tan celebrada de 
Fernández Guerra sobre 'Alarcón y una de las más notables que en materia de 
Historia Literaria se han publicado en España durante el siglo XIX. Reálzanlo 
varios apéndices que contienen muchos y curiosos documentos inéditos y alguno 
que con andar ya impreso, como el Asno erudito^ es reproducido en atención á 
su rareza. 






A uto sacramental nuebo de las pruebas del linaje umano y encomienda del hom^ 
bre (1603). Publicado por Leo Rouanet. — París, 1897. — XI-95 pág., i2.* 

Uno de los hispanófilos franceses de mejor buena fe, joven y entusiasta, que 
comenzó por dar á conocer entre sus paisanos nuestras canciones populares y 
que actualmente está engolfado en el estudio del teatro calderonianOy el señor 
Rouanet, nos ofrece las primicias de sus aficiones á nuestra literatura dramática 
en la publicación del auto mencionado, anónimo, impreso ahora por vez primera. 
En un corto y bien escrito prólogo nos presenta la obra, de la que hace una dis- 
creta crítica, y examina sus analogías con algunos otros autos más conocidos ó de 
fecha posterior de Lope de Vega y Calderón. Está editado con esmero y respetada 
escrupulosamente la ortografía del manuscrito. No es una obra maestra, pero su 
impresión representa un dato importante para el estudio completo de la genuina 
producción dramática española anterior al siglo XVIII. Está dedicada por el edi- 
tor á nuestro ilustrado compatriota D. Constantino Román, quien muy pronto 
nos regalará á Montaigne, traducido en castellano. 



• ♦ 



/ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 231 

Tercera Ración de Articulas del Doctor Thebussem, Madrid, 1898.— 8.*^, d. m., 
473 Págs. . . ... 

' Este libro es una colección de estudios sobre los asuntoá más diversos, publi- 
cados por su autor en distintas é()o'cás y ahora reproducido^, de manera que lo 
que pierde la unidad de pensamiiento queda recompensado con la variedad de 
materias. Escritos en ese estilo castizo que distingue las obras del Dr. Thebussem, 
los más de ellos son interesantes en sumo grado; citaremos solamente los siguien- 
tes: Don Martin Vicente Daoif, que contiene curiosas cartas del padre del céle- 
bre Teniente mártir de nuestra Independencia; Condes de Niebla y Duques de 
Medina Sidonia^ notable monografía adicionada con documentos inéditos; las 
saladísimas cartas, Articulo nominal y Palominemos, que versan acerca del orí- 
gen y uso de los apellidos; otro artículo en que inserta poesías de Villergas y va- 
rios más que podríamos citar; alguno hay que no es^de actualidad, como el que 
trata de las Cartas de jesuítas^ publicadas por el Sr. Gayáñgos y ya sobrado co- 
nocidas, ó pobre en datos como es el que versa acerca del Cancionero de los 
Nocturnos, tas. adquirido hace pocos años por la Biblioteca Nacional. Pero en 
generad, todo «el 4ibro es interesante y honra la paciente laboriosidad y. buen 
gusto del Sr. Pardo de Figueroa, al acrecentar con nuevos datos nuestra his- 
toria patria, y sobre todo, esclarecer lo tocante al servicio y organización de 
Correos y á la Füactelia, hoy puesta de moda. P. R. 

Luis Montólo.^ Noches de Luna. — SevHla\ intp: de E. Rasco, 1898. — 8.", de 
108 pág. Tirada de cien ejemplares. 

' Con el título de Noches de Luna ha querido expresar el Sr. Montoto el carác- 
ter dulce y algo melancólico ciertamente de este último tomo de versos que pro- 
dujo su musa simpática y fecunda. Son los versos de un poeta que lleva ya más 
de veinticinco años de producirlos y en cantidad que alcanza algunos miles. 

Pero no se crea que reflejan cansancio espiritual; nada de eso. Si no tienen el 
calor y fuerza de lo que produjo en edad juvenil, en cambio, ganan en correc- 
ción y tersura de lenguaje. En este punto se ve en sus poesías al lector asiduo y 
feliz imitador de Cervantes. Como en este insigne modelo, hay en los últimos ver- 
sos de Montoto cierto dejo amaino ó pesimismo dulce y tranquilo, fílosofía del 
desengaño, que á nadie acusa, que de nadie se queja, pero que comprende y no 
disimula el poco valor de todas las glorias y placeres de este mundo. 

Como este volumen, por su corta tirada, entrará pronto en la clase de los ra- 
ros, copiaremos dos cortas poesías de distinto género, para que pueda juzgarse 
del carácter de las otras. 

LA ULMOSNA. 

I. 

La noche es de invierno, lluviosa y helada; 
. L^ calle está sola; obscuro el portal. 



1. -^-íM 



23a REVISTA DE ARCHIVOS, 

Hambrienta la niña , espera la mano 
Que deje en las suyas un poco de pan. 
Silencio profundo. No pasa la gente. 
Se escucha tan solo del viento el zumbar, 
El trueno lejano y el son de la lluvia 
Pausado y tenaz. 

II. 

De pronto , la niña se yergue animosa; 
Escucha á lo lejos un coche rodar... 
«Será la señora que vuelve del baile... 
¡Ya llega...! ¡Aquí estál» 

Y tiende la mano , pidiendo limosna, 
Y siente la niña que mancha su faz 
Un poco de barro que escupe la rueda 
Del coche , al pasar. 

He aquí ahora un cuento humorista, pero que revela al creyente en la virtud 
como ideal humano. 

CÓMO SE GANA LA GLORIA. 



Refiere una antigua historia 
Que en demanda de perdón , 
Fué una vez un picarón 
Nada menos que á la gloria. 
— Señor (dijo al Padre Eterno): 
Es verdad que malo he sido , 
Pero estoy arrepentido... 
No me arrojéis al Infierno. 
— ¿Qué hiciste? 

— Señor, jugué. 
— Grave pecado es jugar. 
— Maté , Señor. 

— El matar 
Más grave pecado fué. 
— En pos corrí de lo ajeno, 
Y ávido de los placeres, 
Me burlé de las mujeres. 
— i Pues sabes que has sido bueno...! 
— Y no hago de más memoria. 
— Pecador , ¿ has sido ingrato ? 
— ¡ Jamás ! 

— Pues entra en la gloria. 

EsUl linda edición de las poesías de D. L. Montoto fué costeada por el insigne 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



233 



bibliófilo Sr. Marqués de Jerez de las Caballeros, á quien una vez más felicitamos 
por su generosidad y amor á las letras españolas. 

E. C. 






Ordenes miutares. Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia en 
la recepción púbtica del Excmo. Sr. D, Francisco R, de Uhagony el día 25 de 
AfanfO de 1898. — Madrid. — Est. tip. de la Viuda é Hijos de Tello. — 1898. 8.* d. 
de 144 páginas. 

Si la vasta cultura del Sr. ühagón no fuera de todos bien conocida, bastaría á 
probarla su discurso de recepción en la Academia de la Historia, elocuente pa- 
negírico de las Ordenes militares que tantos servicios prestaron á la patria du- 
rante los siglos pasados, y en el que se traza al mismo tiempo un imparcial retrato 
del Maestre de Calatrava, D. Pedro Girón, poniendo á la vista las buenas cuali- 
dades y los notorios defectos de aquel hombre osado que llegó á pretender subir 
al trono de Castilla casándose con la Princesa D.* Isabel.. Como investigador 
concienzudo, el Sr. Uhagón ha estudiado, no solamente las crónicas de las Orde- 
nes militares y de Enrique IV, sino cuantos documentos referentes á su tema 
se conservan en la Biblioteca Nacional y los Archivos de Simancas , Histórico, 
de las citadas Ordenes y de la casa de Osuna, algunos de los cuales publica en los 
apéndices. M. S. 




Xilbros espa&oles. 

Amanátegwi (Domingo).. —-Don Femando Al- 
vares do Toledo.— Santiago de Chile.— Impren- 
ta de Cervantoi. — 1898.— 4." con 20 pág.— No 
se trata en este folleto del gran Duque de Alba, 
sino de du poeta muy mediocre del siglo XVI, 
autor de un poema castellano titulado Purin 
indámilo, imitación infeliz de la ^raiteami, de 
ErelUa. 

Con motivo de este folleto debemos anun- 
ciar otro libro publicado há poco en Santiago 
de Chile, que aunque lleva la fecha de 1897, 
no ha llegado á nuestras manos hasta estos 
dias. 

Analeeta /romciseano, sive chronica aliaque 
varia documenta ad historiam Fratrum mino- 
mm speetaotia, edita a Fatríbus Collegii 8. 



Bonaventnra.— Tomus lU.— Firense.— Tip. del 
Collegio di 8. Bonaventnra , 1897.— 8.° gr., 
XXVn-748pág. 

Aragoo {Maximiano d*).— Estudios históricos 
sobre Pintura.— Visen, 1897. 

Arenal (i>.* Concepcián). — ObTa.B completas 
de...— Tomo decimoséptimo. — Memoria sobre 
la igualdad.— Madrid.— Librería de Victoriano 
Suárez.- 1898.— 8.<> con 282 págs. 

Barra (E. de la) — Contribución al Romance- 
ro castellano de cómo se exhuman de las Cró- 
nicas antiguas los romances y las canciones 
de gesta.— Santiago de Chile.— Imp. del Comer- 
cio.— 1898.— 4.», 10 pág.— El nombre del A. cons- 
ta al fin del folleto. 

Barra (E. de fo)— Critica filológica— Examen 
i refutación do algunas teorías i opiniones del 
profesor de castellano del Instituto Pedagógi- 
co, D. Federico Haussen, por Eduardo de la 



^34 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Bwra.— Santiago de Chile.— Imp. de «La Nueva 
República..— 1897.— 8.<», 176 pág. 

Barra {E. de la)— El sistema métrico-ritmico 
de la antigua versificación castellana. — Estu- 
dio dedicado al Dr. D. Adolfo Murillo, Presi- 
dente del V Congreso oientifíco de Chile. Por , 
£. de la B., C. de la R. A. £.— Santiago de Chi- 
le.— Imp.* Cervantes.— 1897. — 4.0, 21 pág. 

Barra {E. de ta)— Estudios críticos. Restau- 
ración de £1 «Misterio de los Reyes Magos». La 
página más antigua del Teatro Español.— San- 
tiago de Chile. — Est. poligráf. Roma.— 1898.— 
4.<», 48 pAg. 

Barra (£. de fo)— Investigaciones sobre la 
lengua y su desarrollo.— Santiago de Chile.— 
Imprenta Cervantes.— 1898.— 4.*>, 21 pág.— Pu- 
blicadas prim. en la «Revista de Instrucción 
Primaria». 

Barra {E. de ¿a) — Una mistificación literaria 
del siglo XV.— Santiago de Chile.— Imp. Cer- 
vantes.- 1897. — 4.», 15 pág.— Tirada aparte de 
los «Anales de la Universidad*. 

Baquero Almanta {D. i4ndr¿«).— Lecciones de 
Retórica y Poética ó Preceptiva literaria con 
un Sumarlo y un Ctiadro de Modelos.— Murcia. 
— 1897. — Imprenta de «Las Provincias».- 4.® 
con VlI-890 págs. 

Careta y Vidal (D. Antonio). — El audaz 
D. Juan Tenorio. — Drama en cinco actos y en 
verso, inspirado en lo que sobre el legendario 
personaje han escrito grandes ingenios, espe- 
cialmente en lo que no ve el espectador en la 
obra del inmortal Zorrilla.— Bnrcelona.— Im- 
prenta de «La Industria», de Collasos y Taxis. 
—1898.— 4.® con 108 págs. 

Se estrenó esta obra en el teatro principal de 
Barcelona el 24 de Octubre de 1897, con aplau- 
so, según dice la portada. 

Co%ta, (JooQuin), — Colectivismo agrario en 
España.— Partes I y II.— Doctrinas y luchas. 
Por... — Madrid. — Imp. de San Francisco de 
Sales.— 1898. — 4." con 606 págs. 

Crane (Tf^aUer).— Of the decorativo lUustra- 
tlon of book Bold and new.— Londou, Chiswick 
Prvs.— 12.<'. Xn-836 pág. 

Cuervo {Fr, Jutto), El Maestro Fr. Diego de 
OJeda y la Crístlada, por el M. R. P.— Madrid. 
—Librería de Gregorio del amo.— 1898. — 4.® con 
40 pág. 

Contiene diversas noticias hasta el presente 
desconocidas, como la biografía del poeta, etc. 

Jocha Floráis de Barcelona.— Any XXXIX de 
llnrrestauració,— MDCCCXCVII.— Barcelona.— 
Estampa «La Renaizensa».— MDCCCXCVII.— 
8.* d. m., 461 pág y una más de la taula.— Con- 
tiene los signieutes trabajos históricos: «No- 
ticia histórica sobre una poblado catalana: 
(Sant-Pedor)», por Mossen A. Vila y Sala; «De- 



terminació de las comarques naturals é histo- 
riques de Catalunya», por N. Font y Sagué; y 
además varios discursos y poesías. 

Lomba y Pedraja (José 12.;— El P. Arólas.— Su 
vida y sus versos.— Estudio crítico.— Madrid.— 
Estab. tip. «Suc. de Rivadeneyra».- 1898. — 4.«, 
245 pág. 

López Feláez fil.;— Párrafos de un manuscrito 
del P Sarmiento.— Lugo.— 1898. 

Luaneo <J, R.)—D, Juan Agell y sus trabajos 
científicos. — Resumen biográfico leido en la 
Real Academia de Ciencias y Artos de Barce- 
lona..., por el Académico numerarlo Dr< D. Jo- 
sé Ramón de Luaneo.— Barcelona.— A. López 
Robert.— 1897.— 4.® may., 12 pág. 

lAaréne Torre» (Luis). — América (estudios 
históricos y filológicos) con un prólogo do 
Antonio Cortón. — Barcelona.— 18!)8. — 4.", 204 
páginas. 

Menéndez Pidal (/tton;.— Misiones.— Crónicas 
de Marruecos.— Álbum Hispano-Marroqul, es- 
crito por Juan Menéndez Pidal.— Ilustraciones 
de M. Duráu. —Barcelona. —Sin imp.— 1897.— 
Folio m., 32 pág. con lám, y grab. interc. en fo- 
totipia y fotograb.— Cubierta al cromo. 

Miret y Sanz f/.;— Relaciones entre los Mo- 
nasterios de Camprodón y Moissac- Noticia 
histórica, por D. J. M. y S...—Barcelona.— Ti- 
pografía «L*Aven9», de Massó, Casas y Ellas.- 
1898.— 4.», 90 pág. 

Montero Lois (M.)—ha. Compañía familiar ga- 
llega, por D...— La Coruña.— Imp. de la viuda 
de Ferrer é hijo.— 1898.— 8.», 182 pág. 

Monumenta histórica Societatis Jesu nunc 
prlmum edita a patrlbus ejusdem societatis.— 
Annuf quintus. Fasciculus LI. Mense üfartio. 
1898.— Matritl.— Typis August. Avrial.— (1898). 
— I,», 160 pág. (cada cuad.)— Contiene: Epísto- 
las mistse ex variis Europae locis ab. auno 1587 
adl556 scriptse ñunc prlmum a Patrlbus Socie- 
tatis Jesu in lucem edltae.— Tomua primut (1587- 
ad 1548). Fasciculus I. 

Múgiea (D. Beraipio).— índice de loa doeumenton 
del archivo del Exemo. Ayuntamiento déla... ciu- 
dad de San Seba8tián...'-8&n Sebastián.— Esta- 
blecimiento tip. de F. Jomet.— 1898.— 4.», XV, 
518 pág. 

Muzti (Agu8tÍn).—lyiñTl y sus obras.— Estudio 
biográflco-crltico, leído en la solemne inau- 
guración de la galería de Tarraconenses ilus- 
tres, relebrada por el Excmo. Ayuntamiento 
en honor de Ixart, en 24 de Septiembre de 
1897.— Tarragona.- 1897.— 8.", 166 pág. y un re- 
trato. 

Olatcoaga y Ooroetiaga (Femando de).— El ár- 
bol de Gnemlca y la Casa-Solar de la Antigua. 
—Bilbao.— -Imp. de la Casa de la Misericor- 
dia.— 1897.— 8.» men., VI-211 pág., 3 de erratas 



BIBLIOTECAS. Y MUSEOS. 



135 



7 niiA de Índice; con un plano de la Casa-Solar 
de Juntas de Ouemica. 

Parre» Sobrino (J.) — una carta sobre la his- 
toria dé Llanea, por... — Madrid. — Hijos de 
M. O. Hemándei.— 1897.— 12.». 21 pág. 

Pedreira TcUbo (Leopoldo). — La derrota de 
Nelson en Santa Oaz de Tenerife.— Monografía 
histórico-critica.— Santa Cruz de Tenerife.— 
1897. 

PlcatosU (Valentin). —Devcrlpei6n é historia 
política, eclesiástica y monumental de Espa- 
ña, para uso de la Juventud.— Provincia de 
Cuenca.— Con'l le. de la autoridad eclesiásti- 
ca. —Madrid. — Imp. y lib. de Hernando y C.' — 
1897.— «.•, 127 pág. con grab. 

PifUura (La) contemporánea en Inglaterra.^ 
La Eacuela Pre-Rafaelista.- Las teorías esté- 
ticas de Ruskin.- La pintura de paisi^e.— La 
pintura de historia. — La pintura de género.- 
Madrid.— Felipe Marqués.— Sin a. (1898).-^.*, 
77 pág. con 33 grab.— De la «Biblioteca Popu- 
lar de Arte».— Tomo XXIX. 

Puig y Larras fiO.;— Ensayo bibliográfico de 
antropología y prehistoria ibérica.— Madrid.— 
1897. 

Relación de un viaje por Europa con la pe- 
regrinación á Santiago de Galicia, verificado á 
fines del siglo XV, por Mártir, obispo de Ar- 
xendjan.— Trad. del armenio por M. J. Saintr 
Martín, y del francés por E. Q. de R.— Madrid.— 
Bstab. tlp. de Fortanet.— 1898. — i.". 20 pág.— 
Tirada aparte del «Boletín de la Sociedad Geo- 
gráfica». 

Jtevilla (J. il.;— La catedrfil de Falencia.- 
Monografía.- Falencia.- 1897. — 1.". lX-207 pág. 

líuHñol <5.^ — Impresiones de Arte, por...— 
ilustraciones de Zuloag«, Mas y Foutdevila, 
Rusiúol, Utrllk) y 011er.— Sin 1. (Barcelona).— 
Imp. de «La Vanguardia».— Sin a. (1897).— 8.«, 
272 pág. con grab. 

Samaniego{D, Félix if.* de). Biblioteca Bas- 
congmda de Fermín Herrán. Tomo XXIII. Obras 
criticas, .precedidas de unos estudios preli- 
minares, escritos por Julián Apraiz.— Volumen 
primero. — ^Bilbao.— Imp. y Ene. de Andrés P. 
— Cardenal.- 1898.— 8.* x-196 pág. 

Sarda (/lian). — Ateneo Barcelonés. — José 
Ixart. — ^Estudio necrológico, por... Leído en la 
velada que se celebró el día 26 de Diciembre de 
1897 para solemnizar la colocación del retrato 
en la galería de Socios ilustres. — Barcelona.— 
M.DCCC.XCVin.— 4.« con 78 págs. 

Sarmiento (F. Martin).— Volido de la verda- 
dera patria (Alcalá) de el Miguel de Cervantes 
estropeado en Lepanto, cautivo en Argel y au- 
tor de la Historia de D. Quixote, y conjetura 
sobre la Inania Baratarla de Sancho Panza. Por 
el Bmo. P. M...— 1761. Edición cotejada con los 



manuscritos de la colección del señor Duque 
de Medina Sidonia y de la Biblioteca Arús, de 
Barcelona.— 1898.-rBarcelona.—4."' con VII-170 
pp. — Al fin dice: «Esta primera edición del ma- 
nuscrito del P. Sarmiento, hecha á expensas 
del 8r. D. Isidro Bonsoms, acabóse de imprimir 
en la ciudad de Barcelona el día 14 de Mayo 
del año M. DCCC. XCVIII. en la imprenta y 
librería «L'Aveny» de Massó, Casas, Capo 
et C". 

Tirada de 100 ejemplares; 75 en papel común 
y 25 eu papel de hilo superior. 

Se imprimió al fin está monografía del P. 
Sarmiento, tan citada entre los cervantistas, 
pero como era de suponer, ya no tiene hoy in- 
terés particular, por ser vulgares todas las no- 
ticias relativas á Cervantes que contiene, 
bien, como en todo lo escrito por el famoso 
benedictino, hay especies curiosas, aunque 
ajenas al asunto principal. 

Sentenaeh (y.>— Ensayo sobre la América Pre * 
colombina. — Antropología y Etnograña.— Re- 
ligión.— Instituciones.-Llngülstica. —Litera- 
tura.— Epigrafía.— Bellas Artes.— Industrias.— 
Conclusión.— Adiciones, por D...— Toledo.— 
Viuda é hijos de J. Peláez.— 1898.-4.*», XXXVIII- 
189 pág. 

Serrano Fatigati r£.;— Sentimientos de la na- 
turaleza en los relieves medioevales españo- 
les...— Madrid.— Estab. tip. de San Francisco 
de Sales —1898. — 1.® may., 27 pág. con 56 figu- 
ras en 3 lám. y 13 interc. en el texto. 

Thebuasen (Doctor). — Tercera ración de ar- 
tículos... — Sumarlo: Apellidos, Cartas, Biblio- 
grafía, Heráldica, Genealogía, Gastronomía, 
Filología, Política, Tauromaquia, Correo, Ar- 
queología, costumbres, Varlos.—Madrld.— Es- 
tablecimiento tip. de los «Sucerosde Rivade-- 
neyra».- 1898.— 4.<» may., XII-474 pág. 

Techo (P. Xicoláé (ie¿;.— Historia de la provin- 
cia del Paraguay de la Compañía de Jesús.— 
Veraión del texto latino, por Manuel Serrano y 
Sanz, con un prólogo de Blas Garay.— Madrid. 
— 1897.— 8.» may., 6 vols. 

Torres Lamas fP.y— Relación descriptiva de 
los mapas, planos, etc., de Filipinas axisten- 
tes en el Archivo general de Indias...— Madrid. 
—Viuda de Minuesa de los Ríos.- 1897.— 8.<», 
45 pág. 

rorrd* y Bagés {Dr. D. J.)— Discurs llegit en 
la Real Academia de Bones Lletres de Barce- 
lona en la reoepció pública del Rvnt. Dr. Don 
Joseph Torras y Bagés lo dia 8 de Maig de 
1898.— Barcelona.— Establiment tipografich de 
Jaume Jepús y Roviralta.— 1898.— F.® cx)n 70 
páginas.— Vena este discurao sobre Bossnet 
y Rocabertl. 

Ureña y Smenjaud (D. Rafael). La influencia 



236 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



aemita en el derecho medioeval de España.-^ 
Madrid.— Imprenta de la Revista de Legisla- 
ción.— 1898.— 4 » con 44 pág. 

Vega {lApe de). Obras publicadas por la Real 
Academia Española. Tomo VIII. Crónicas y 
leyendas dramáticas de España. Segnnda sec^ 
oión.— Madrid. — Establecimiento tipográfico 
•Sncesores de Rivadeneyra*. — 1898. — Folio, 
con OXLVII-6S9 pág. 

Comprende este nuevo tomo (que acaba de 
salir á luz) de la magna colección de Lope, 
además del extenso prólogo, diez y seis co- 
medias que abarcan la historia poética de Es- 
paña desde Alfonso V de I.eón hasta el naci- 
miento de O. Jaime el Conquistador. 

Pronto daremos más extensa noticia de esta 
importante obre, especialmente del soberbio 
discurso preliminar del colector, nuestro in- 
signe D. Marcelino Menéndez y Pclayo. 

Verdaguer Moten /acínto.—Canlgó.— Leyenda 
pirenaica del tiempo de la Reconquista. Ver- 
sión castellana seguida de notas y un apéndi- 
ce, por el Conde de Codillo, Vizconde de Pala- 
suelos.— Dibujos de los Srcs. Santa MarlaV Ló- 
pez de Ayala. Fototipias de Hausety Menet. 
Fotograbados de Laporta. — Madrid.- Impren- 
ta de Fortanet. calle de la Libertad, n.» 29. — 
M.DCCC.XCVm.— 4,0 con XX-805 págs. 

Va precedido de una carta del 8r. Menéndez 
y Pelayo al autor Mos. J. Verdaguer que le di- 
rigió en 1886, cuando apareció el poema en su 
original, y de otra de Verdaguer al traductor 
Sr. Conde d^i CediUo, y una advertencia aX que 
leyere del mismo traductor. Hablaremos opor- 
tunamente de esta obra que está editada con 
gran lujo é ilustrada con gran primor artístico. 

ViUega» {D, Baldomero). — Estudio tropoló- 
glco sobre el D. Quijote de la Mancha del sin 
par Cervantes.— Burgos.— 1898.— Imp. del Co- 
rreo de Burgos.— 8.^ con 841 págs. 

Xiibros extranjeros. 

£eeAer(ir.)— De Lucii Junli ModeratiColu- 
mellae vita et soriptls-Dlss. — Leipzig, E. Grá- 
fe.— 1897.— 8.«» gr., 84 pág. 

Biker {O. il.)— Rrimas (tic), por Gustabo Adol- 
fo Bé]cer(l).— Santiago de Chile.— Imp. Rroma 
(«<c).— 1897.— 8.«, 181 pág. 

Berger (JB.)— Les registres d*Innooent IV.— 
Pase. 1-11.— París.— 4." 

Bcppe (P.y-Les Espagnols a la grande-ar- 

mée. Le corps de la Romana (1807-1808). Par le 

' Conmandant, chef d'escadrons de cavalerie 

territoriale. Avec deux gravures en couleurs 



(1) Gustavo Adolfo Beoquer, escr. según 
nuestra ortg. 



et une carte.— Nanoy.— Imprlmerle Berger^Lo- 
rault et C.» 18,— 1898.— 4.» con VI-78pág. Lleva 
dos láminas dobles iluminadas, representando 
tipoa de soldados y un mapa do la península 
de Jntlandia y territorios limítrofes, y le pre- 
cede un catálogo de las obras que han servido 
al autor para la redacción de su Memoria. 

BorgheH (B.) — Ocuvre* eompleUt —Tome dl- 
xieme: Les préfeU du prétoire. — Faris. — Im- 
prenta Xationale.— 1897.— 8.*^ gr., 841 pág. 

Butler Clarke (H.)— The Cid Campeador, acd 
the Waniug of tho Grescent in the West , by H. 

Butler ( larke , with illustrations from Dra- 

wings by D. Santiago Arcos.— Neiir York and 
London.— 1897.— V-882 pág. 

Car(ni (/«fdoro).- Gil Arcbivi e le Bibliote- 
che di Spagna in rapporto alia storia d' Italia 
in genérale e di Sicilia in partlcolare. -aparte 
seconda, fase. III ed. últ.— Palormo.— Tlp. «Lo 
Statuto».- 1897. 

Carrasco {Evdoro y Ga^ríeO— Anales de la 
ciudad del Rosario de Santa Fe, con di^tos ge- 
nerales sobre Historia Argentina.— 1S27-18C5. 
—Buenos Aires.— 1897.— 8.^ 674 pág. cou grab. 
y planos. 

Casa -Valencia {Conde de). Recuerdos do la 
juventud. Mis dos viajes á América.- Madrid. 
—Establecimiento tipográfico de Fortanet — 
1898.— 8.<^ con 164 pág. 

Catalogo das obras mais raras, valiosas e ea- 
timadts da livraria do ben conhéddo e afama- 
do bibliophilo Agostinho Vito Pereira Mere- 

11o Seguido de nm catalogo dos valiosos 

quadros, estampas o jomaos, precedido de un 
prefacio por Theophilo Braga. — Lisboa. — 
XXXlX-862 pág. 

Chappuis (C.)— Annibal dans les Alpes.— Gre- 
noble, Allier pere et flls, 1897.— 8.«, 188 pág. 

Charencey (C. de).— Etymologies euskarlen- 
nes.— París, Maisonneuve.— 8.«,80 pág. 

Chaignet{A £.)— Damascius.— Fragment de 
son commen taire parlatroisiémc h}*pothéese 
du Parmenide.— París, Leroux,— 8.», 42 pág. 

Chanson (La) de Xo/and.— Texte critique, tra- 
duction et comentaire, grammalre et glossaire 
par L. Gautier.— 28 edit. dass.— Tours, Mame 
— 18.«, Ln-606pág. 

CieeoUi (£.)— La storia e l'indirizzo scicnti- 
fico del secólo XIX.— Milano, Pagnonl. —1898. 

—8.'», 48 pág. 

Cuq (£.)— Le Colonat partiaire dans T Aflrique 
romaine, d'aprés l'lnscrlptlon d*Heuchir Met- 
tlch.— París, Klincksieck.— 4.«. 68 pág. 

Daúby (^mi.)— L'école professionnello de ty- 
pographie de Bruxelles.— Bruxelles, Bruylant. 
-12.», 16 pág. 

DcBamet (G.)— Etudes sur les relations d'In- 
nocent VI avec D. Pedro 1 rol de CastiUe au 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



237 



•i^Oet de Blancbe de Bourbon.—Rome , 1897.— 
8.«, 60 pág. 

Dovjat (J.) et K¿«n«r (&.)— Dlctionnaire de la 
langue toulousalne.— Paria, Picard et fils.— 
8.*, 242 pag. 

Duptan {A. P.)^Vtítoia celte de Bigorre 
(Hautes-Pyrénées). —Tarbea.— Imp. Croharé.— 
8.«, 196 pág. 

Egldlo {Gorra), Lingua e lettcratura apag- 
nuola delle origiui. Ulxlco Uoopll, Editore- 
Llbralo dellaRcal Caaa.— Milano.— 1898.— 8.^ 
480 pág. 

Comprende una introducción gramatical y 
TarioB textos literarios, comen2ando por el 
Poema del Cid, la Crán. rinuukif Berceo, Poe- 
ma de Aloxandre, Anales toledanos, Fuero 
'uigo, Psrtidas, Crónica general. Poema do 
Ynsuf, obras de D. Juan Manuel, Cantares del 
arcbiproste de Hita, Rimado de Palacio, etc. 

Fernández de EnetBo\M.y- Descripción do las 
Indias Occidentales.— ^cada de la Suma de 
Geografía de este autor, y reimpresa con un 
prólogo bibliográfico de J. T. Medina.— San- 
tiago de (bile.— Imp. Elzeviriana, 1807.— Fol.. 
XXX pég. 

Fo9»e (Eutlaehe de to)=VoyBge a la coto occi- 
dentalo d'Afrique, en Portugal et en Espagne 
(1479-1480), publié par R. Foulché Delbosc— 
Paris, 1897— 4.0, 82 pág. 

FrlBOui (jOaetaiio). — Qrammatica ed escrcisi 
pratici del la Ungua Portogheso Brasil lana.- 
geconda ediz. riCatta.— Milano, Hocpli, 1898— 
8.«, Xl-176 pég. 

Gareia lecutbaluia (/>. /.)— Obras de D. J. Gar- 
da IcMsbaleota.— Tomos V y VI —México, im- 
prenta do V. Agüero, editor, 1897 y 1898.— Dos 
▼olümeues en 8.'>, de 518 y 435 pág. reapectiva- 
meute.s=£l t. V contiene la biografía de don 
Fr. Juan de Zumárraga, primer arzobispo de 
México.- El t. VI, 0pú8cu*08 varios: uno sobre 
la «Danza general» y «Tres diálogos latinos* de 
Francisco Cervantes do Salazar.— (De la «Bi- 
blioteca de Autores Mexicanos*: vol. V y XII). 

Garo/alo {tac. Fr >— La storiauniversale della 
chiesaordiuata iu biografié: letture pbriodiche 
morali é roligiose.— Volume I, disp. I.— Napo- 
li.— Stab. tip. Andrea e Salv. Festa edit.. 1898. 
-4M-16pág. 

Qonarí (£.)— Notes pour servirá rhistoire de 
regno de (baríes Qulnt. — Bruxelles, Hayez. 
— 1897.-8.», 120 pág. 

Uaack (GusX.)— Un tersuchungen zur Quellen- 
kundevoD Lesage's «Gil Blas de Bantil lañe». 
—Leipzig, Q Fock.— 8.«, 98 pág. 

Ooran BJorkman (Dr.)— Geuljud fran Hespe- 
rien, ofversattiiignar fran samtida Spanska 

skalder — Stockholm. (Sin a.)— 4.o, 71 pág. y 

ana lám.. oon siete retratos de escritores eapa- 



ñoles.— (Traducción de poesías de D.* Paz de 
Borbón, Balaguer, Campoamor, Cánovas, Carré 
Aldao, Rosalía Castro, Doria, Mestres, Nóñez 
de Arce, M. de Palacio, Pondal y Verdaguer). 

Uaebler (JiT.)— Spaniache nnd Portugieslscbe 
bucherzeichen des XV und XVI Jahrbunderts. 
— Strassburg, 1898.— Fol., XL pág. y XLV bojas 
de láms. — ^Interesante monografía referente á 
la bistoria prlmit. de nuestra imprenta dado á 
la prensa poco tiempo después, y como «pen- 
daut> del imp. en Londres (1897) con el titulo 
de «The earley printcrs of Spain and Portugal». 
(4.0, IV-165 pág. y 83 facsíms). 

Henry fA.)— Histoiro de la lltterature fran- 
yaise depuis ses orlónos Jusqu'ala fin du XIX 
siécle.— Paris, Belln.— 12.», 606 pág. 

Huek (Dr, CArysostoino*).- Dogmenbistoris- 
cber Beitrag zur Geschichte der Waldenser — 
Freiburg in Breisgan.— 1897. 

Hughs {O. 5A«{:ey).— Anoient eivilisations. — 
Des Moines, O. 8. Hughs. 8.^ VI-440 pp, 

UuUon (W. ir.) — The church of the sixth 
century; slx chapters in ecdeslastical bistory. 
New- York, Longmans, Oreen and Co. — 8.^ 
XXII-814 pp., con figs. 

UuybrecMs (P.) — Resume de l'his¿olre du 
Commerce et de Tlndustrie en Belglque bous 
le Régne de Charles Qulnt (1515-1555.— Haselt, 
1898.— 8.«, 27 pág. 

Jervi» (IK. P.)— Rough notes ou pottery; a 
complete bistory of pottery ancient and mo- 
derno. — N^wark. — W. P. Jervls. — 8.» con 112 
páginas. 

Joly (Uenry). — A travers TEurope.— París.— 
1898. — 18.» Jesús con vii-879 pág. — (Con viaje 
por España.) 

Jujré del Águila (El capitán D. Melchor).— 
Compendio historial del descubrimiento y 
eonquista del Reino de Chile, seguido de dos 
discursos: Avisos prudenciales de gobierno y 
guerra. De Iq^astrologia judiciaria. —Santiago 
de Chile. — 1897. — 4.» con xiv-xi-853 pág. — 
(Edición de la universidad de Chile.) Poema 
histor. en prosa y verso. La ed. fué hha. por 
L. Montt, de quien es la Adv. prlmr.; y del 
Dr. Barros Arana, un estudio sobre el A. y la 
obra. 

Kauf/mann, Mogk. etc.- Knlturgeschichte des 
Mtttelalters m. Einschluss der Renaissance u. 
Reformation. —Leipzig. — Frlesenhahn.- 1897. 
—8.^ con viir-S84 pág., apén. y tab: 

irír(H''. P.) — Epic and romance; essays on 
mediaeval literature. — London. — MacmiUan. 
—8.^ con xx-451 pág. 

KreuUer (JT.)— Das Naehtlager v. Granada.— 
Leipzig.— 1898.— (Universal Bibliothek.) 

Lajone Quevedo {Samuel ^.)— Lenguas argen- 
tinas. Idioma oMpón. — Ensayo fundado sobre 



238 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



el Dt Ahipwiibw de Dobrizhofer. — Buenos 
Airea.— 1897.--8.' con 468 pág. 

La Jimquiére J^VicenU A. de)- — Hiatolre de 
Tempire ottoman depuis les origines jusqu'a 
traite de Berlín.— 2.» ed.— Paría.— Hachette.— 
16." con 677 pág. 7. cartas ó mapas. 

Lanciani (J2.) — The ruins and excavatious of 
andent Rome.— London.— Macmillau a Co.^ 
1897.— 8.« con 654 pág. 

Langloié (C F.) — Formulalres de lettres 
du XII, dú Xin et du XIV siécle (6.« article). 
— París. — C. Kllnckaieck.— 4.*> con 42 pág. 
y2pl. . 

Langloit (C. V.) y Seignobot (CA.)— Introduc- 
tlon aux études hlstorlques.— París.— Hachet- 
te.— 16.» con XYiix-308 pág. 

Lefévre (¿i.)— L'hlstoire, entretiena sur Tevo- 
lutlon historlque. — París.— Llb. Relnwald.— 
1897.— 16.' con viii-691 pág. 

Lúea (JDe) pro/. !y. — Due lezlonl.— Napoli.— 
Tlp. Muca.— 1898.— 8.» con 16 pág— (Trata la 
primera lección: «II contenuto della lotta fra 
r impero e la chleaa nel medio evo>; la segun- 
da acerca de «L'unitá nella varietá delle for- 
me geograflche». 

Marquand (Alian) and Frothingham (Arih, L.) 
—A text book of the history of sculpture. — 
New York.— Lougmans, Greenaud Co.— 8.® con 
xx-298 pág. 

Maíthew(J. jl.)-^Thellterature ofmuslc. — 
New York. — Armstrong and Son. — 8 • con 
x-281 pág. 

Melón {Paul) — L'enseignement superieure 
en Espagne. — París — 1898. — 4.*> con vii-188 
páginas. 

Membreño (^1 .) — Honduñerismos. Vocabula- 
rio de los provincialismos de Honduras. — 
2.* ed., correg. y aum. y con im apéndice que 
contiene brevQs Tocabularios de los idiomas 
Moreno, Zambo, Sumo. Paya, Yicaque, L^ico 
y Chorti.— Tegucigalpa (Estado de Honduras). 
— Tip. Nacional.— 1897.— 4.» con XTi-271 pág. 

Misslones catholicae cura B. Congregationis 
de propaganda fidM descrlptae anno 1897.— Ro- 
mae, ex typ. Polyglotta S. C. de propag. Fi- 
de.— 1897.— 16.», con Xl-755pág. 

MtMCT {A). QulntUlan ais Didaktlker und 
sein Einiluss auf die didaktisch-pftdagogische 
Theorie des Huroanismus.- Diss. —Oleasen. — 
1897.— 8.» con 186 pág. 

Müntz (£.) — La tiare pontiflcale du VIII 
an XVI siécle.— París.— O. Klincksiek.— 1897. 
—4.» con 95 pág. y grab. 

Novák (JSo2>.') — Obseryationes in scriptorea 
historie Áugust». — Prag. — Storch. — 8.* con 
42 pág. 

Ojta {Fr, Htmanáo). — Libro tercero de la 
Historia religiosa de la provincia de México 



dé la orden de Santo Domingo, compuesto 
por.t. de la misma orden y provincia, dirigido 
á-nuestromuy reverendo Padre provincial el 
maestro Fr. Luya Vallejo... y á loa demás pa- 
dres y hermanos della.— México.— Impreso por 
el Museo Nacional de México en su oficina ti- 
pográfica.- MDCCCXCVU. —Fol. con xvi-41 
páglnaa á doa col.— (Esta obra es continuación 
de la escrita por el P. Dávlla Padilla.) 

Ofto (D. E, DalP), — Prolusione al corso di 
llngue e letterature orientali nella r. univer- 
sltá di Genova. — Genova. — Tlp. la ti tuto Sor- 
domutl.— 1898.-^.» con 81 pág. 

ChkU» (Félix £.)— Los Qu«randie¿.— Breve con- 
tribución al estudio áe la etnografía argenti- 
na.— Buenos Aires.- 1897.— 8.* con 202 pág. y 
grabados. 

PaU (if.)— Storia di Roma. — Vol. I. Parte L 
Critica della tradialone sino alia cadutadel 
Decemvlrato. — Torlnó. — Clausen. — • 1898. — 
b.** con XXIV -629 pág. 

Paria (^cuíon).— L'Estolre de la guerre sain- 
te. — Hlstoire en vers de la tróisiéme croisade 
(1190-1192), par Ambrolse, publlée et tradnlte 
d'aprés le manuscrlt unlque du Vatlcan, et 
accompagnée d'une Introductlon, d'un gíos- 
salre et d'une table des noma propres.— Paría. 
— Leroux.— 4.® con xc-59S pág. 

Petrie (W, M, Fl.)—A hlatory of Egypt.— 
II (the 17 th-and 18 th Dynaatiea).— London.— 
Scribner'a Sona.— 12.0 con 858 pág. con flg. 

Peyre (22.)— Hlstoire genérale de beaux-arts. 
— Trolsléme edlt. — París. — (Ti. Delagrave. — 
1898.— 8." con xvi-805 pág. 

Pieavei (£.) — Gerbert un pape phllosophe 
d.aprés Thlstoíre et d'apréa la légende.— Paría. 
— Leroux.- 1897. 

, Pieper (Dr. ilnion).— Die p&patlichen Lega ten 
und Nuntien in Deutaland, Frankreich und 
Qpanien aeit der Mitte des 16 Jahrhunderts. — 
1 Theil (1550-1559).— Munster. — 1898.— 4.» con 
V 11-218 pág. 

Portugal de Faria (Antonio de). — Centenario 
da India, Bartholomeu Velho. Descoberta d'ua 
planispherio de 1861.— Meóme — 1898.— 8.* con 
28 pág. y 2 fotograb. 

Portugal de Faria (Antonio de).— Extracto do 
Mare Magnum de Francisco Marucelli.- Lusi- 
tania.— Leome.— 1898.— 8.<> con 40 pág. 

Portugal de Faria (Antonio de). — Lettre á 
Messieura lea auteura du «Journal dea Bca- 
vans* aur la navigation des Portugals aux lu- 
des orientales, par José Joaquín Soares de 
Barros é Vasconcellos. (Reimprlmée en oom- 
mémoratlon du Centenalre de l'Inde). — Li- 
voume.— 1898.— 8.» con 20 pág. 

Portugal de Faria (Antonio d€). — Torqoato 
Tasao é Luis de Camoes. Soneto- Vasco da 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



239 



Oftina.— Leonie.— 1898.— ^.<^ con IbpÁg., 2 lárni- 
nai y 1 fae. 

Portugal de FariaiAfiUmio c{e).-~Uua carta de 
Jacob de Brito á Aarao Monseca. — Leome. — 
1897—8.'» con 14 pág. 

Jiaadt {J. Th. de), — Le Musée de la Porte de 
Hal áBruxelles et son nouveau catalogue.—; 
Bnixelles.— €. Baume.— 8.<* con 88 pig. y pl. 

Romorino {Felice), — Comelio Tácito nella 
Btorla della cultura. Dlscorso letto per la so- 
lemne Inatfgurazione degU studl nel R. Xs ti tu- 
to Buperlore a Flrense, addi 18 noy. 1897.— 
2.» ed. — Milano. — Hoepll. edlt. — 1898. — (La 
1/ ed.: Firenze.— G. Gamesecchl é flgli.— 1897. 
—8.» con 76 pág. 

Bencase (Th. de). — Dictionnaire des figures 
heraldiques.— IV. 1.— Bruxelles.— Société bel- 
ge de líbralrie.— 8.« con 112 pág. y pl. 

£09er-lfi2^ (X.>— Comment discerner les sty- 
les du VIII au XIX siécle. II. •— París. — Rou- 
veyre. — 4.« con 114 pág. y pl. 

Rubín {S.) — Dié Erkennthistheorle Maimons 
In ihrem Verh&ltniss 3^ Carteslus, Lelbuitz, 
Hume und Kant. Dlss.— Beru.— 1897.— 8,*> con 
57 pág, 

iíicA^fV.)— Chronologle desMlttelalters und 
des Keuzeit— Berlín.— Beutber u. Reichard.— 
1897.— 8.» con viil-812 pág. 

SalemaiMi (Car{.) — Judaeo.— Pérsica, nach 
St. Petersburger Handschrlften mitgeteilt. — 
1. Chudáidat; ein gedicht. — St. Petersburg.— 
Bicker. — 4.® con viii-66 pág. 

Sangiorgio {O.) — U conunercio del mondo. ~ 
Sguardi storlci. — Milano. — V. Hoepli. — 
1898.-^.« 

Shuekbwrgh (E.) — A history of Rome for Be- 
ginners, from the foundation of the City to the 
death of Augnstus. Wlth illustr. a. Maps. — 
London. — Macmilla a. Co. — 1897. — 8.» con 
XXI-3S9 pág. 

8tem (ii.)— Gescbichte Europas selt den Ver- 
trfigen v. 1815 bis zum Frankfurter Frleden 
V. 1871. — Berlín. — Besser. — 1897. — 8.® gr. con 
xyi-572 pág. 

StwrgU {RuM,) y Krehbiel {H. £.)— Annotated 
bibliography of f)ne art. — Boston. — Library 
Bureau.— 8.* con ii-89 pág. 

TVoiano (P. R.) — La storia come scienza so- 
dale. — Kapoll . — L. Pierro. — 1897. — 8.» con 
ZYni-271 pág. 

Twwüaa {Chr.) and Manatt (J. r.)— The Myce- 
uaean age; a study ot the monuments and cul- 
ture of pre-Homerlc Greece.- Boston.— Hongh- 
ton and Mifdin.— 8.° con 3uuíi-417 pág. y pl. 

Turehándy {O. T.), S, /.— Tabellae chronogra- 
phlcae ad sol venda diplomatum data. — Oenl- 
pbnti.— Wagner.— 1897.— xvx pág. y 8 tab. 
Vemeuil (P.)— Dictionnalredesslmboles, em- 



blemes et attributs.— París.— Laurens. — 4." con 
VII -196 pág. 

Vicaire (0.)^U8íU\iel deTamateur de llvres 
du XIX siécle (1801-1893). — III fase — París, 
Rouquette— 8.°, col. 770 á 1.188. 

Volkmann (doU. Ludwtcoj. Iconograña dan- 
tesca: le repprescntazionl flgurative della Di- 
vina Comroedia.— Edizione italiana a cora di 
Q. Locellk.— Firenze— Venezia, Leo S. Olschki 
ed. (Clttá di Castello. sUb. tip. 8. Lapi).— 1898. 
S.'» con XIX— 166 pág., con 18 tab. 

Washington - Serrvys —L 'árabe modezne étu- 
dié daus les Joumaux et les piéces officielles. 
— Beyrouth, imp. Catholique,— 8.® con XXIV. 
143 pág. 

WeiM (^nC)— Aeneas Sylvius Piccolomlni 
ais Papst Plus II, sein Leben und Eiufluss au; 
die literarische Cultur Deutsch-lands.— Orazf 
V. Moser.— 8.0 con IV- 297 pág. 

Wey (Fr,)—1 musei del Vatican.— Quarta edl- 
zioue.— Milano, fratelli Troves, tip. edit., 1897. 
—4.», 191 pág., flg. 

REVISTAS. 

BlBLIOTHÉQUX DX L'JÍCOLX DBS CHABTI8 (6 y 7 

livr. de 1897.— I. ííotice sur un abrégé en tnn- 
vais de la chronique universelle de Robert de 
Baint-Marie d'auxerre, par L. Delitle.'-U. La 
marine au slége de Calais, par Ch. de la Rón- 
dete. — III. Bylvestre Budes et les Bretona en 
Italie, p^tLeón ifiroi. — IV. De la date initlale 
des anuales de Flodoard , par (7. Coudtre, — V. 
Les cúUectlons canoniques attribuées á Ivés 
de Chartres, par P. Foumier. 

BOLXTÍN DB LA BBAL AOADBMIÁ OB LA HXSTOBIA 

(Febrero de lS9S),—Infonneé.—l, Tomo III de la 
Tecmila de Aben Alabar (su contenido), por 
Francisco Codera. — II. La Sinagoga de Bembi- 
bre y los Judíos de León, por Ramón Alvarez de 
la Braña, — III. San Miguel de Escalada en la 
primera mitad del siglo XIV. Documentos iné- 
ditos, por Pf<l¿¿ Pito. — IV. £1 general D. José 
de Urrutla y la guerra con la República fran- 
cesa, 1795, por Jo8¿ Gámez de Arteche. — V. Nue- 
vas iuscripciones romanas de Extremadura, 
por el Marqués de Monsalud. — Variedtules. — 
I. Historia critica y documentada de las Co- 
munidades de Castilla. Fuentes bibliográficas, 
por Manuel Danvila. — II. Nueva inscripción 
del teatro romano de Tarragona, por Fidel . 
Fita. 

BOLBTÍN DB LA BBAL AGADBMIA DB LA HISTOBIA 

(Marzo). — I. Inscripción sepulcral árabe des- 
cubierta en Toledo, en Enero de 1898, por 
Francisco Codera.—IL Losa sepulcral de Sola- 
na de Cabañal en el partido de Logiosin (Cá- 
ceres), por Mario Rosso de ¿una.— III. Ins- 
cripciones romanas de Burguillos, por Matías 



240 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



RamónMorUnez. — lV. Cantibedonienses, por 
Gabriel Puig y Larraz.—V. Sitio 7 conquista de 
Manila por los ingleses en 1762. Monografía 
del 8r. Marqués de Ayerbe, por Cenar eo Fer- 
nández Duro. — VI. San Migi)el de Escalada en 
la segunda mitad del siglo XIV, por Fidel Fita, 
—VII. Cartas náuticas españolas, adquiridas 
por la Biblioteca Nacional de Paris, por Ceta- 
reo FemándeM Duro. 

BOLSTfN DB LA BOOIVDAD SSPASOLA OB BSCDB- 

8I0NB8 (Febrero, 18d8) —Recuerdos de Orduüa 
(Vizcaya). La parroquia de Santa María. Una 
casa del siglo XVI, por Rodrigo Amador de los 
J2io«.— Sentimiento de la naturales» en los re- 
lieves medioevales españoles. Plantas escul- 
pidas, por Enrique Serrano JMíyaií..— Estatua 
ecuestre del siglo XV, por El Barón de las Cua- 
tro Torres. 

BOLBTfV DB LA BOCIBDAD ABQÜBOLÓOICÁ Lü- 

LIARA (Febrero de 18D8). — La fiesta de la Con- 
quista de Mallorca (continuación), por D. Beni- 
to Fons y .Pd^reguet.— Callejones sin salida de 
Palma en el siglo XVHI, por D. Pedro Sampol 
y Jeipo2l.=:Kotias para servir á la historia ecle- 
siástica de Mallorca (continuación), por Don 
José JZtt/Idn..— Notas extractadas de varios pro- 
tocolos, por D. P.de A, Peña.— Festejos por 
beatificaciones y canonizaciones en la ciudad 
de Mallorca (siglos XVII y XVIII), por D. En- 
rique Fajamés. — Acte publich de perdó d*uná 
ferida (8oller-1847), por D. E. de K. Águila. - 
Carta de Carlos II sobre la devoción á las al- 
mas dol Purgatorio (1682), por D. José Miralles 
Sbert. — La fiesta de Santa Magdalena en Inca 
(1481), por D. Mateo Jtotger.— Datos estadísticos 
de Palma correspondientes al año 1786. Comu- 
nidades religiosas y establecimientos benéfi- 
cos. Corporaciones y oficinas públicas, por 



D. E. Pcweua/.— Folk-lore baleaii por D, Alonio 
Jí» Aleover. — Curlosidadea históricas , por Don 

E. Faiamia. 

La bspaSa modbbva (Febrero de 1898). — La 
literatura clentiflco-mllltar de España en los 
dos últimos años, por Juam Pérez de Gusmán.'— 
De algunas costumbres de los mahometanos 
en entierros y funerales, por Sodrigo Amador 
de los Ríos. 

O'Abghbolooo POBTDGUtB (Núms. 7 y 8 de 
1898). =Inscriptio arao Romanae repertae in 
oppldo aliquo vetusto, sed ignoto Lusitonlae 
orlen talls, jfimilius Hübncr Josepho Leite de 
VaseoneeUos s. p. d.— Adqulsicoes do Musseu 
Etimológico Portugués. Dolmen de Vlllarinho. 
por J. L. de K.— Penedo com insculpturas, nos 
arredores de Vianna do Castello, por Fonseea 
Cardoso. — Alguns sellos antlgos do cohcelho 
de Santarem, por Pedro A. de Azevedo.—JSMta- 
dos sobre Panolas, por J. L. de K.— Vestiglos 
archeologicos de Pombal, por A. Mesquila de 
Figuereldo.'-O túmulo do Conde de Arlaes, por 
Albino Pereira £opo.— Nova inscrip^ao ibérica 
do Sul de Portugal, por /. L. de V. 

RBVIBTA OBÍTICA DB HlBTOBIA T LtTBBATUBA 
BSPASOLAS, POBTÜGUSSAB t HISPAKO- AMEBICA- 

NAS (Enero 1898).=A<i)<a« criticas. «El castellaon 
en Venezuela», por Julio Calcaño.— Honduñe- 
rismos, por Alberto Membreño, de /. de Baree- 
tona.— Auto sacramental nuebo de las pruebas 
del linaje umano y encomienda del hombre 
(1605) publicado por Leo Rouauot, de Jf. /. 
de .il.— Relaciones geográficas de indias, pu- 
blicadas por el Ministerio de Fomento del 
Perú, por Rafael Altamira.^Cotnunicactone», 
La pereglnaclón á Santiago de Galicia, por J. 
Villa-Atnil y Ca«fro.— Causas de la estancia df 
Alfbuso V en Italia, por A. Giménez Soler. 



SECCIÓN OrXGXAL Y D£ NOTICIAS. 



Ha sido declarado supernumerario por haber 
obtenido licencia reglamentaria, el Ayudante 
de tercer grado D. Ricardo Baroja. 

Ha reingresado en el Cuerpo D. Nemesio Cor- 
nejo, que disfrutaba licencia reglamentaria, 
habiendo sido destinado al Archivo de Ha- 
cienda de Teruel. 

Han sido nombrados Ayudantes de tercer 
grado los Srea. D. Valentín Medrano, D. José 
A. Díaz y Rodríguez y D. Baldomcro Diez y ^ 
Lozano, que figuraban en la lista de Aspirantes 
con los números 18, 16 y 16 respectivamente; 
habiéndose eatingaido la dase de Aspirantes 



en espectaclón de destinos que ftieron aproba* 
dos en las últimas oposiciones. 

Ha ascendido á Ayundante de segundo grado 
D. Mateo Castellón. 

Ha entrado á formar parte del Consejo de 
redacción de la Rbvibta el distinguido escrl- 
tor D. Arturo Cotarelo y Morí, recientemente 
laureado por la Academia Española. 



MADRID: 

tUP. DBL col. nal. DB SOBDOIIUDOB T DB OIBOOS 

Calle de San Mateo, núm. 6. 
1898 



<TKRCERA ÉPOCAl. 



Jaldo I88B. 



VfAis Á GRKCiA T TtniQUÍA, por D. J. R. MéUda, del Museo ArqMeológico Na- 
cional. ' ' ' 

-«-VtKABULAlUO DE LA LENGUA GENERAL OÉ LOS ÍNDÍOS OBL PUTUMAYO Y PAQUEtl 

• (cotatinuación), por D. Marcos Jiménez de la Espada, del Museo de Ciencias 

Naturales. .\ 

— Rectificación, por el Conde de las Navas, Bibliotecario rodyor de S. M. 
—Sección de documentos. Relación de las presas hechas á los ingleses por arma- 

dores españoles en 1740. — Por la copia, D. P. Roca, de la Biblioteca Nacional. 

^Variedades: Lista de las publicaciones que se reciben en la Biblioteca Nacional, 

y* por D. J. Q^ártínes, de dicho establecimiento. — Salón de Revistas ea ta 

Biblioteca Nacional: carta de D. F. Codera, de la Real Academia de la His- 

toria. 
— Bibliografía. 
— Sección oficial y de noticias. 



■i 



• I 



CONSEJO DE REDACCIÓN DE LA <REVISTA. 



Presidente, D. Toribio del Campillo. — Vicepresidente y director 
GERENTE, D. Vicente Vignau.* — Redactor jefe, D. José Ramón 
Mélida. -7- Vocales: D. Antonio Cotarelo, D. Juan Catalina García, 
D. Rodrigo Amador de los Ríos, D. Antonio Paz y Mélia, D. Ricardo 
Hinojosa, D. Pedro Roca, D. Francisco Navarro y Ledesma,^-D. Hfr 
liodoro Carpintero Moreno, D. Domingo Vaca* — Contador, D, Manuel 
Magallón. Secretario, D. Juan Menéndez Pidal. 



OOLABORAJDORKS. 

EspAfioLEs: Todos los individuos del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliote'- 
caries y Arqueólogos, y los distinguidos escritores siguientes: 



Altamira ( D. R.), Catedrático de la 

Universidad de Oviedo. 
Alemany (D. J.), Catedrático déla Uni- 



Chabás (D, R.), Canónigo-archivero de 

la Catedral de Valencia. 
Eguilaz Yanguas (D. L.), Catedrático 



versidad de Granada. de la Universidad de Granada. 

Aviles (D. A.}, de la Real Academia de j Fernández Duro (D. C), Americanista 

San Fernando. . ! y de la R. Academia de la Historia. 

Baselga (D. M.), Catedrático de la Uni* I Fita (P. F.), de la Real Academia de la 

versidnd de Zaragoza. ^ Historia. 



Codera(D. F.),dela R. Academia de la 
Historia y Catedrático de la Univer- 
sidad Central. 

Cotarelo (D. E.), Crítico literato. 

Costa (D. J.) Iberista. 



García Concellón (D. G.), Publicista. 

Garrido Osorio (D. M.), Catedrático de 
la Universidad de Granada. 

Garriga (D. F. J.), Catedrático del Ins- 
tituto de a.* enseñanza de Reus. 






;\N. 



REVISTA 



UE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



)Ulo n» fvmo , 1898. ]^úm. 6. 



YIAJE Á GRECIA Y TURQUÍA. 



I. 

Motivo del visge. 

Desde que supe que la Reyue Genérale des Sciencies^ de París, se pro- 
ponía organizar un a Viaje de estudio» á Grecia, al Monte Atbos y á Cons- 
tantinopla, se apoderó de mí la idea de aprovechar tan buena ocasión de 
poder examinar directamente los monumentos y las antigüedades de todo 
género que en aquellas comarcas representan las civilizaciones pasadas que 
más importa conocer á un arqueólogo. Acrecentáronse mis deseos cuando 
conocí el programa del viaje, que abrazaba los siguientes puntos principa- 
les: los expedicionarios serían conducidos en un vapor de la Compañía fran- 
cesa de Mensajerías Marítimas, que partiendo de Marsella haría escalasen 
varios puertos de las costas de Grecia y de Turquía para que aquellos visita- 
ran las ruinas de Delfos, Olimpia, isla de Délos, Troya, Micenas y Tirinto, 
las ciudades de Atenas, Constantinopla y Brusa, y los monasterios del monte 
Athos; estas expediciones se efectuarían bajo la dirección del distinguido 
arqueólogo francés, Mr. Radet, antiguo miembro de la Escuela Francesa de 
Atenas y actualmente profesor de la Facultad de Letras de Burdeos, que 
además de dar ante las ruinas eruditas explicaciones para orientar á los visi- 
tantes, debía dar á bordo conferencias con proyecciones; para quien deseara 
resolver dudas en puntos concretos, hacer ciertos estudios ó simplemente 



143 REVISTA DE ARCHIVOS, 

ilustrarse acerca de la Geografía, la Historia, la Arqueolc^ía y el Arte, habría 
á bordo una colección de mapas y una biblioteca de obras escc^idas; la es- 
tancia en Atenas debía tener un ñn especial, que era el de que Iqs expedicio- 
narios asistieran á la fiesta de commemoración del cincuentenario de la Es- 
cuela Francesa, fiesta que debió celebrarse el pasado año y lo impidieron el 
estado de intranquilidad producido en aquel país á consecuencia de los suce- 
sos de Creta; y en cuanto á la parte material, los expedicionarios, en todo el 
viaje de Marsella á Marsella, no tenían que pensar en procurarse medios de 
viaje terrestre, pues donde quiera que desembarcasen Jiabían de encontrar 
esperándoles trenes especiales, ó en su defecto coches y caballos que les con- 
dujesen lo más rápidamente posible á ios lugares que hubiese que visitar y 
que muchos de ellos se hallan en parajes de difícil acceso. 

Ante tales alicientes que brindaban con una ocasión verdaderamente 
única de conocer los famosos descubrimientos efectuados en Grecia y Asia 
Menor durante los últimos treinta años por arqueólogos alemanes, franceses 
y griegos, no. vacilé en solicitar del Ministerio de Fomento que se me con- 



L> colina ée Hlsaarllk. — RuIubb de TrO]-i, 

cediese una comisión con dicho fin, signiñcando el beneficio que podía resul- 
tar de mis investigaciones particulares, para los trabajos que mi cargo me 
impone en el Musco Arqueológico Nacional. No se me ocultaba que mi pre- 
tensión podía parecer algo extraña p>or lo alejado que nuestro país vive del 
gran movimiento científico internacional que ha inducido á Francia, á Ale- 
mania, á Inglaterra y á los Estados Unidos, al establecimiento de sendas 
Escuelas en Atenas para enviar á ellas pensionados, que así como nuestros 
artistas en nuestra Escuela de Roma se perfeccionan en el ejercicio de las 
Bellas Artes, se perfeccionan ellos en la Lingüística, la Historia, la Geo- 
grafía 6 la Arqueolt^ía. Yo solicitaba tan solóla realización de un viaje que 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 243 

en ¡unto había de durar un mes, y sin embargo, era cosa tan nueva en 
nuestras costumbres docentes, que no tenia precedente más que en el viaie 
que efectuó á Oriente en el verano de 1871, á bordo de la fragata de guerra 
ArapUes, el actual Director del Museo, D. Juan de Dios de la Rada y Del- 
gado, que á la sazón ocupaba el mismo cargo que yo ocupo ahoi3 de jefe de 
la Sección i.* del Museo. 

Ni ese precedente tuve que invocar, pues desde el primer momento en- 
contró mi pretensión la más favorable acogida en el Ministro de Fomento, 
Sr. Conde de Xiquena, y en el Director general de Instrucción pública, don 
Vicente Santa María de Paredes, lo cual unido á las oportunas facilidades 
que prestaron al asunto el mismo Sr. Rada y D. Segundo Carrera, Jefe del 
Negociado en el Ministerio, dio por resultado mi nombramiento á 17 de 
Marzo último para efectuar el viaje, llevando la representación del Museo y 



r 



HuTO ae I* CludideU de Tlrtnto. — Aparrjo poligonal. 

con especial encargo de estudiar y proponer la adquisición de reproduccio- 
nes y cambios de éstas entre los Museos de Grecia y de Turquía y los 
nuestros. 

Partí para Grecia el día 3 de Abril; á las ocho de la mañana zarpó de 
Marsella el vapor Senegal, llevando doscientos expedicionarios, entre los 
cuales me contaba, como así mismo otros cuatro espaíioles, mi buen amigo 



244 kÉVISTA DE ARCHIVOS, 

D. Antonio Vives, conocido arqueólogo y arabista y tresaficionados de San- 
tander, D. Francisco García Camino, D. Leopoldo Cortinesy D. Francisco 
Salazar. En la expedición predominaba el elemento francés, en el que se 
distinguían varios profesores de las Universidades y Liceos de la vecina 
república, como MM. F. Robineau, J. Bessieres, M. Düfour, M. Herriot, 

E. Lebégue, G. Ligeret, el abate Mtiller, L. Rafíy, M. Vanvincq, E. Mar- 
tinenche y otras personas notables, como el Conde de Saint Saud, miembro 
de varias sociedades arqueológicas, M. Labrouch, archivero departamental 
en Tarbes, M. Olivier, director de laRevue Genérale des Sciences^ algunos 
artistas, escritores y numerosos aficionados, éntrelos que se contaban al- 
gunas señoras y señoritas. Habían sido tantas las adhesiones que los orga- 
nizadores se vieron precisados á fletar otro barco AOrenoque^ que debía 
hacer igual recorrido y coincidir con el Senegal en el Pireo para asistir á la 
fiesta del cincuentenario. A bordo, del Orenoque fueron ciento cincuenta 
expedicionarios, entre ellos otro español, el Sr. Marqués de Palomares, y 
como director Mr. Ch. Diehi, profesor de Arqueología en la Facultad de Le- 
tras de Nancy. Por supuesto, los expedicionarios del Senegal íbamos bajo 
la dirección de M. Radet que en la noche del día siguiente al de la partida 
nos dio la primera conferencia que versó sobre Ims descubrimientos de 
Schliemann, y en el curso del viaje dio otras dos acerca de La Escuela 
Francesa de Atenas y de La Acrópolis de Atenas respectivamente, con pre- 
ciosas vistas fotográficas. Otro profesor, M. Mederic Dufour, de Lille, dio al 
tercer día de navegación, sobre cubierta, cuando cruzábamos el Mar Jónico, 
una conferencia sobre los caracteres exenciales de la Literatura y el Arte 
de los antiguos griegos. 

En la mañana del 6 hicimos el primer desembarco en el puerto de Itea, 
donde nos esperaba el insigne arqueólogo M. Homolle, actual Director de 
la Escuela Francesa de Atenas y descubridor de las ruinas de Délfos, que con 
él y bajo su dirección, visitamos aquel día. 

No voy aquí á describir las ruinas y monumentos que visitamos en el 
curso del viaje, sería tarea demasiado larga y acaso impropia de este tra- 
bajo. Mi propósito es presentar en síntesis los resultados que para la Arqueo- 
logía y la historia del arte han tenido los descubrimientos, fijándome parti- 
cularmente en el fruto de ellos que pude admirar en los Museos. Para el 
buen orden de mi trabajo, tomaré como punto de partida el viaje del señor 
Rada, es decir, que voy á ocuparme solamente de los descubrimientos más 
importantes ocurridos desde aquella época, pues de los anteriores ya dio él 
cuenta con la erudición y el acierto que caracteriza sus trabajos en su obra 
a Viaje á Oriente de la Fragata Arapiles». 

Desde 187 1 han salido á la luz del día en Grecia los restos de los más 
famosos centros religiosos y acrópolis pelásgicas de renombre legendario. 

Es necesario conocer la historia de los descubrimientos para apreciar la 
importancia que hoy ofrece el viaje á Grecia. Desde el Renacimiento hasta 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 245 

mediado el. presente siglo, el arte griego solo podía estudiarse directamente 
en los despedazados restos de Atenas y pocos más y en las esculturas helénicas 
é ioiitaciones greco-romanas esparcidas por Italia. Los admiradores del arte 
•antiguo, lejos de practicar excavaciones y reparar monumentos despojaban 
A estos de sus n^ejores adornos, como hizo lord Elgin con el Partenón. Pero 
vino por fortuna el tiempo en que se comprendió que la tierra secular de la 
Antigüedad guardaba los mejores tesoros de la Arqueolc^ía, y después de 
haber iniciado los arqueólogos el período de las excavaciones en el alta 
Egipto y en las ruinas de Nínive, le tocó su turno á Grecia. La Escuela 
Francesa establecida en Atenas desde 1846 para perfeccionamiento de los 
cultivadores de los estudios clásicos, fué la primera, si no estamos mal 
informados, que puso el azadón en el suelo griego y justamente en el de la 
Acrópolis de Atenas. El hecho fué como sigue: En 1850 la Academia de 
Inscripciones y Bellas Letras de París puso entre los asuntos de las Memo- 
rias que se proponían á dicha Escuela, el siguiente: «Hacer una descripción 
completa y detallada de la Acrópolis de Atenas, segiln el estado actual de los 
trabajos recientes comparados con los datoá de los autores antiguos». Intentó 
desde luego este trabajo M. Beulé, y como se le ofreciera la resolución de un 
punto diñcil, por donde entraban en la Acrópolis las procesiones religiosas 
en tiempo de Pericles, hizo excavaciones — por Marzo de 1853 — ante la en- 
trada de los Propileos hasta descubrir por entero la puerta que lleva su 
nombre — Puerta Beulé — y por la que hoy se entra para subir á aquel fa- 
moso y otro tiempo sagrado recinto. De 1860 á 1861 M. Fr. Lenormant 
intentó algunas excavaciones en Eleusis. Pero todo esto era poca cosa, 
aunque por el pronto pareciese mucho. Hacía falta emprender excavaciones, 
en grande escala, hasta descubrir las etapas primitivas de la civilización 
cuyos orígenes permanecían oscuros. 

Inició este género de excavaciones el Dr. Schliemann, comerciante ale- 
mán, que impresionado, como él mismo ha referido, con la lectura de Ho- 
mero, abrigó desde su adolescencia la idea de descubrir Troya, empresa 
sem i-romántica, que después de haCer una inmensa fortuna en Rusia y de 
haber viajado por todo el mundo, consiguió realizar desde el otoño de 1871 
(justamente el año en que el Sr. Rada recorrió las comarcas orientales) 
hasta 1882. Sin haber sido arqueólogo de profesión, Schliemann ha prestado 
grandes servicios á las ciencias históricas. Sin más norte que su entusiasmo 
por los poemas homéricos, poseído verdaderamente de la obsesión de sacar 
al mundo de la realidad las ruinas de las ciudades, los palacios, los tesoros 
y basta los restos de los personajes de la epopeya, realizó á costa de su cuan- 
tiosa fortuna y con una perseverancia admirable, los inesperados descubri- 
mientos de Troya, Tirinto y Micenas, los centros de la cultura de todo un 
período histórico, tenido hasta entonces por legendario á causa de la falta 
de vestigios fehacientes. 

Dichas excavaciones, sin precedente en Grecia, fueron , como queda indi- 



24& ' REVISTA DE ARCHIVOS, 

cado, obra de años y no de labor consecutiva, sin* de temporadas, en lat MU- 
dooes más bvorables. Según la historia que ¿1 mismo ha hecho de sus tra- 
bi^os resulta que realizó los del descubrimiento de Troya en la cotína de 
Hissartik, situada en el extremo occidental del Asia Menor, junto al famoso . 
Helesponio, hoy estrecho de los Dardanelos, en los años 1871 , 1872, ift/t) 
y 1878 á 1882. En la Argólida, desde 1876 á 1888, hizo las excavaciones de 
Micenas ( donde creyó hallar los restos de Agamenón \ y desde 1884 á 18S5 
las deTirinto |i). 

A medida que se ensanchaba ante sus ojos el campo de las excavaciones, 
comprendió Schliemann la necesidad de auxiliarse de un técnico y le hsll^ 



Potenm ele In Oliniaíela de Mlceam. 

inmejorable en el Sr. IXcrpfeld, ingeniero, arquitecto y arqueólogo, que á 
la sazón trabajaba en las excavaciones de Olimpia. 

El ejemplo de Schliemann sirvió de estímulo, y el primer paso impor- ' 
lante en el camino de los descubrimientos fueron las excavaciones de Olim- 
pia. Se sabía la importancia excepcional que tuvo en el mundo griego aquel 



Wto do tales roln»» • 



QCPsits, qaegirúQlai que «itén idiíbiiI ■IcuioedenaeitroiiA' 
b, .Myeénei. BTS; Tityiillu, li^9^ y búaquete el «Indio deftnl- 
Btrot y rhlplei HUloIre dt t'Art. dmt FAntiqíHlé.—T. VI.— La 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 14? 

lugar donde nunca hubo ciudad, sino siempre el centro religioso más vene- 
rado, donde se congr^aban los hombres afanosos de conquistar el premio 
en los ejercicios de la inteligencia ó de la destreza humana, en ñestas tales 
que formaban ¿poca, servían de cómputo, desde el año 776 antes de J. C. 
Celebrábanse las olimpiadas cada cuatro años, y los diversos triunfos en ellas 
obtenidos, no ya en los concursos sino simplemente con su presencia por los 
grandes, hombres de la Grecia, marcaron las sucesivas etapas de la cultura, 
por donde vino á ser centro de ella á la vez que religioso dicbo lugar. Estas 
consideraciones hicieron comprender primero á Montfaucon, luego á Vin- 
kelmann, en el siglo pasado, la conveniencia de hacer excavaciones en ¿I. 



l'u liDEiiIo de U liudadcU de Htcenti. 

Hiciéronias primeramente los franceses en 1829, cuando la expedición á 
Morea, pera fueron de poco resuludo; hfzolas por fin Alemania, atenta á 
las excitaciones que venía haciendo para conseguirlo el insigne profesor de 
Berlín Ernesto Curtius y por virtud de un convenio con el gobierno griego 
que dio la autorización necesaria á condición de que los objetos descubiertos 
quedarían en el país. De primera intención el parlamento alemán |el 
Reichstag) votó un crédito de 200.000 marcos, comenzaron las excavacio- 
nes el 4 de Octubre de 1875, y en seis temporadas, sin interrupción, hasta 
30 de Mayo de 1881, descubrió Curtius el templo y todas susdefwndencias. 



248 REVISTA DE ARCHIVOS, 

Et entonces príncipe imperial, más tarde el malogrado Federico III, auxilió 
los gastos de su bolsillo particular. En junto, las excavaciones de Olimpia, 
que son de las más notables realizadas en Grecia (i), han costado á Alema- 
nia, sin que en sus Museos haya entrado una sola pieza de las descubiertas, 
i.ooo.ooo de marcos. ¡Caso notable de generosidad para un fin exclusiva- 
mente científico, que no debe olvidarse y más en un país como España que 
tan poco ha gastado hasta ahora por la Arqueología! 

Pero el caso de Olimpia no es único en Grecia. Por su parte la Escuela 
Francesa , que desde su fundación venía dedicándose á explorar aquel país, 
decidióse á emprender excavaciones formales, y después de algunas inten- 
tonas que hizo en 1873 el francés M. Lebegue, luego la Sociedad Arqueo- 
lógica de Atenas, en la desierta isla de Délos (en el mar Egeo, hacia el medio 
de las Cicladas), otro tiempo centro importantísimo de la religión de Apolo 
y del comercio helénico, comenzáronse los trabajos en 1877 que realizó el 
eminente arqueólogo Mr. HomoUe á quien tuvo á bien confiárselos el di- 
rector de dicha Escuela M. Dumont. Cuatro campañas hizo consecutiva- 
mente en Délos, hasta 1880 y luego dos en 1885 á 1888, Mr. HomoUe ¡cons- 
tancia admirable en un suelo tan inhospitalario y abandonado como es hoy 
el de la isla! y en los intervalos excavaron otros alumnos de la Escuela, 
entre ellos Mr. P. Paris, que descubrió un mosaico. Las noticias de Délos, 
eran nulas; Pausanias no las visitó. Se ha dado, pues, el caso de haber sido 
los arqueólogos quienes han dado á conocer lo que fué, lo que supuso en el 
mundo antiguo la isla santa. La historia de esta se halla, con datos precio- 
sísimos, en las inscripciones que pasan de 1.500 y revelan cómo se adminis- 
traba un templo, etc., etc. Otro núcleo importante del descubrimiento le 
forman las esculturas. Tan rico botín se debe principalmente á M. Ho- 
moUe, que le ha dedicado preciosos trabajos (2). Las excavaciones de Délos 
han costado en total á la Escuela Francesa 50.000 francos. 

Al mismo arqueólogo se deben otras excavaciones que son otra gloria— y 
recien conquistada-— de Francia: las excavaciones de Délfos, centro secular 
y veneradísimo también del culto de Apolo, al pié del monte Parnaso. 
Intentáronse los trabajos en 1850, pero fué menester suspenderlos al año si- 
guiente, y como oportunamente dice el Sr. Radet en un artículo que ha 



(1) GnrtluB, Adier Tren y Doerpfeld Autgraímngtn zu OlympiOt 6 yol. con reprod. fotograf.— 
Berlín, 1876-1881 .^2>¿e Fuiuie von Olympia, 1 vol.— Berlín, 1882.— Boetlcher, Otympia, Berlín, 1886. 
Flascb, art. Olympia en los Denkmaeter de Baumelstei. 

(2) Desde 1887 á 90, articulo» varios en el BvUetin de corre»pondance heUnique: Comptet de* 
Hiéropee du temple d*Apollon Düiu (1882, p. 1-167 ) — Inseription* arehaiques de Dtíot (1874, p. I: 
1881, p. 272; 1888, p. 254; 1888, p. 468} etc. Véanse también los estudios del mismo M. HomoUe De 
arUiquUéimU Dianae HmulaerU, Paris, 1885. — Lea Arehivee de l*Jntendencc aacrée á Déloe, París , 
1886.— Les Foullles de Délos (llonuments grees, 1878. De otros autores son de citar los siguientes 
trabajos: Lebiégue, Mecherehet 9ur Düosy París. 1876; Reinach. Le Sanctuaire dea Cabirea,, y otros 
artículos en el BulL de Correap. hellen, 1888,828.— Perrot, Lea Statueade Diane á Déloa. {Journal dea 
aavanta, 1887). 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 249 

dedicado á la Escuela de Atenas en la Repue de Sciences (30 de Marzo 1898) 
con motivo de la expedición, dicho asunto fué otra guerra de u^einta años y 
no se obtuvo la paz de Westphalia hasta la primavera de 1891 ; se reñere á 
las dificultades que pusieron los mismos griegos en un principio, á causa de 
que sobre las sepultadas ruinas de Délfos existía el pueblecito de Kastri, y al 
deseo de los norte-americanos de alcanzar en Grecia algún triunfo científico. 
Pero al cabo, merced al exquisito tacto con que condujo el asunto M. Ho- 
molle, fué promulgada en Mayo de 1891 una ley cediendo Délfos por diez 
años, para los trabajos científicos de Francia, y al fin, bajo la dirección de 
dicho señor se emprendieron las excavaciones. El 7 de Octubre de 1892 fué 
la inauguración de los mismos, lo que se hizo con toda solemnidad, en pre- 
sencia de varias notabilidades helénicas. Cuarenta casas ha sido menester 
expropiar y derribar; pero el resultado de las excavaciones ha sido escelente, 
pues aparte de las ruinas del templo de Apolo y las dependencias se han 
hallado numerosas mscripciones, entre ellas un himno al dios y notables 
esculturas en su mayoría arcaicas. 

Al propio tiempo que se realizaban estos trabajos, los miembros de la 
Escuela Francesa han realizado otras excavaciones si no tan importantes, de 
buenos resultados para la Arqueología. MM. Ed. Pottier, Salomón Reinach 
y Alfonso Veyries desenterraron en la necrópolis de Myrina, en el litoral 
del Asia Menor, las preciosas figuras de barro que por excepción vinieron á 
Europa y hoy se hallan en el Museo del Louvre. M. G. Fougeres halló en 
Mantinea unos bajo-relieves de la Escuela de Praxiteles; M. Jamot excavó 
en Tespias; M. Chamonard, bajo los buenos auspicios del Museo Imperial 
Otomano, ha hecho interesantes descubrimientos en Lagina; M. Bernard los 
ha hecho en Tegea y al presente los está efectuando M. B. HaussouUier en 
Didymas. 

Los griegos no podían permanecer indiferentes á este movimiento cien- 
tífico tan activo y fecundo en excelentes resultados, y la Sociedad Arqueo- 
lógica de Atenas hizo á su costa y con el auxilio eficaz del gobierno griego, 
por los años de 1882 á 1889, las excavaciones que pusieron de manifiesto el 
famoso santuario de Eleusis; dirigió las excavaciones el Sr. Philios. Antes, 
en 1876, había descubierto otro arqueólogo griego, Constantino Carapanos, 
los restos del oráculo de Zeus en Dodona. El más significado de los ar- 
queólogos griegos, actual é/oro 6 director de las antigüedades en Grecia y 
Director del Museo de Atenas, el Sr. Cavtradias, descubrió desde 1881 á 1887 
el santuario de Esculapio en Epidauro y en Atenas misma, en la Acrópolis, 
de 1882 á 1886, el antiguo Partenon , y entre sus ruinas contiguas el descu- 
brimiento más peregrino que registran los fastos de la Arqueología : las ca- 
torce estatuas arcaicas de mujer esculpidas en mármol y pintadas. 

Turquía tampoco ha permanecido indiferente al movimiento científico 
que señalo, y el Intendente de Bellas Artes del Imperio Otomano, Director 
del Museo de Constantinopla , Hamdi-Bey, descubrió en 1887 en la necró- 



sso REVISTA DE ARCHIVOS, 

polis de Saida, iateresantes sarcófagos fenicios y grifos que son las joyas de 
dicbo Museo. 

Tales son, sumariameRte expuestos los descubrimientos de los últimos 
años en Grecia y Turquía. Conocerlos era el objeto del viaje, y con efecto 
hemos visitado los centros más Importantes: Troya, Tirinto, Micenas, 
Olimpia, Délos, Délfos y Atenas, y en los Museos hemos visto las impor- 
tantes obras de arte desenterradas en esos y en'los demás puntos citados, es 
decir, el fruto de todos los trabajos indicados. 

Respecto de la forma en que el viaje se ha realizado, bastará decir que 



el programa se ha cumplido en todas sus partes, sin que incidente alguno 
lo estorbase, y que por virmd de fructuosos trabajos previos de los organi- 
zadores, los expedicionarios fuimos recibidos y agasajados en Turquía como 
acaso no se esperaba (i). De la fiesta de Atenas hablaré en particular. 

(1) Bu el Monte Athoi, loa tnllee del vodvebEo niBD del Soalrou y ValoptdU; ta Couatanti- 
noplft el Bnlt&n, que nos pensltlá Tlaitar in tesoro y slgimo de bub pKlacios, y preaenclar Ib 
ceremOulK del ael&nbiii; en le míame cB¡iltal le gocledad ú circulo -OdIúd rnnceae-, yeo Brtisn 
«na eicnele é colrglo francés. Los espiíiolee eu iiarllcutar reclblmoa dellcadae elencluiies del 
Hlnlitro deEtpaña eneqoelloi pettee, 8r. Marque» de Ce^iipo E^aKr^do y del peraonsldc la Lefre- 
dón. y yo especialmente de los tren Cóusules de MaiBelIa, rooblanlluopla y Atenas Siea. D. En- 
rique Qalpw, D. Blcacdo Espejo y D. F. Dámela, respeclivamenle. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. S51 

M. 
Rulaaa j Moaamentos. 

Prescindiendo del orden en que vtñt¿ los puntos donde existen las rai- 
nu y moriumenios, porque como puede comprenderse no fué el que impoM 
el método arqueológico, voy á señalar la s^nificación que los mismos ofre- 
cen en la ciencia. 

No cabe duda de que Troya es el centro de población más antiguo de 
cuantos visitamos. Pocos descubrimientos han sido más discutidos que éste 



del Dr. Schliemann. Pero cuando después de atravesar la llanura de TVoya 
y el río Escamandro, se sube á la colina de Hissarlik y merced á las exca- 
vaciones y zanjas que én ella abrió el explorador, se examinan las ruinas 
que á primera vista parecen montón informe de materiales; cuando ll^n á 
apreciarse distintamente los restos de las cuatro ciudades superpuestas 7 por 
consiguiente sucesivas que los arqueólogos diferencian, se admite sin difi- 
cultad que pudo ser Iliótty la segunda de ellas, la ciudad quemada^ que dice 
SchUemann, pues sus restos reúnen todos los caracteres de una acrópolis de 



252 REVISTA DE ARCHIVOS, 

las llamadas pelásgicas. Sus muros, en talud de piedra, de aparejo tosco y 
de adobes en la parte superior, es de lo más primitivo en su género. 

Cronológicamente después de la ciudadela de Troya debe colocarse la de 
Tirinto, que es mucho más importante y la mayor de cuantas se conocen 
hasta, hoy, pues mide la meseta 300 metros de largo por 100 de anchura, y 
los gigantescos muros de aparejo irregular, que forman sus tres recintos es- 
calonados son tales, que por algún punto el espesor es de 17 m. Este aparejo 
está compuesto de grandes bloques, apenas tallados, de piedra caliza y pie- 
dras pequeñas en los intersticios. 

La acrópolis de Micenas es la de menos remota fecha y por lo mismo la 
de aparejo más regular, sobre todo por la parte en que se halla la puerta de 
la fortaleza, la llamada puerta de los leones á causa de los dos que aparecen 
esculpidos en el relieve que llena el hueco de descarga ó montante triangu- 
lar sobre el enorme dintel. Se han reunido suficientes elementos para cono- 
cer de una manera bastante completa la civilización primitiva de la Grecia 
antes de la invasión dórica, el período hasta ahora obscuro, generalmente 
llamado pelásgico, que apenas era vislumbrado de los historiadores del arte 
más que por restos como la puerta de los leones y el tesoro de Aireo de Mi- 
cenas. ' 

Si como se piensa, la historia de este período hay que entresacarla de las 
leyendas heroicas, puede admitirse que dichos centros de población lo eran 
de otros tantos reinos hereditarios: en Troya el de Priamo, en Tirinto el 
de Danao y su descendencia, en Micenas el de los atridas. En cada uno 
de esos centros hay que distinguir la ciudadela, donde moraba el príncipe, 
y la ciudad baja, de las que solamente subsisten algunos trozos de murallas 
en Micenas, y en esta y en otros puntos las llamadas hoy tumbas de cúpula 
yantes tesoros. Las cindadelas están invariablentente construidas en emi- 
nencias poco elevadas, colinas aisladas, destacadas de alguna cadena de 
montañas y artificialmente escarpadas y achatadas para que respondieran 
mejor á su destino y por lo que ofrecen la fisonomía uniforme con que hoy 
las vemos todavía. t 

Las acrópolis de Troya, Tirinto y Atenas (en la que son bien visibles 
los trozos de muro ciclópeo que denotan su antigüedad) claramente indican 
que tales eminencias fueron escogidas de intento próximas al mar para vigi- 
lar la costa y poder acudir pronto á su defensa en tiempos como aquellos en 
que la piratería tenía el Mediterráneo por teatro de sus hazañas. La defensa 
de las acrópolis consiste, como hemos indicado, en recias murallas de aparejo 
poligonal; el sistema de fortificación, en grandes lienzos de muralla entre 
torres cuadradas; y en Tirinto, por ejemplo, se distinguen tres recintos for- 
tificados y superpuestos, separados por terrazas. En el expesor de los 
muros se yen practicados caminos cubiertos, escaleras y poternas, pasadizos 
ó corredores cerrados por bóveda apuntada, si tal nombre merece el cerra- 
miento por dos planos inclinados. Las restauraciones ideales que ofrece el 



btBLIOTECAS Y MUSEOS, 253 

arquitecto M. Chipiez en la Histoire de /* Art |t. VI) suscrita por M. Pc- 
rrot y por él, se ajustan mucho á lo que hoy puede deducirse del estado de 
las ruinas y de cuanto en ellas se ha descubierto, de modo que dan idea 
bastante verosímil de lo que debieron ser tales ciudadelas. 

En lo alto de éstas se alzaban los palacios, cuyos restos excasos permiten 
darse cuenta del trazado, que acusa dependencias pequeñas y separadas, sin 
duda porque el arquitecto primitivo no sabía unir las diversas partes de un 
conjunto, y entre ellas se distingue la estancia principal ó sala de audiencia, 
el megaron^ de que nos hablan los poemas homéricos, con su hogar en el 
centro, en torno del cual reposaban los príncipes de los cuidados de la vida 
heroica. 

Las ciudadelas de que me ocupo revelan en sus remotos pobladores un 
grado de cultura bastante primitivo : en primer lugar no ha parecido ningún 
monumento escrito, ninguna inscripción, lo que justifica el calificativo de 
prehistórica dado á esa Edad que tan claramente se diferencia de la histórica 
que conocemos; de modo que con estos descubrimientos, de una realidad 
ignorada , que coincide en más de un punto con las descripciones contenidas 
en los poemas homéricos, la leyenda ha adquirido grandes visos de certi- 
dumbre. Por otra parte, la industria muéstrase naciente, pero impulsada y 
estimulada por fuerzas crecientes, pues al lado de las puntas de flecha de 
pedernal, cuyo empleo se conserva durante mucho tiempo, aparece el oro 
en cantidad asombrosa, empleado en láminas estampadas y relevadas para 
formar las caretas fúnebres, diademas, cinturones y placas de adorno indu- 
mentario; aparecen el cobre y el bronce en cuyos raros ejemplares se obser- 
va poca cantidad de estaño. En cuanto al arte, cuyas obras más importan- 
tes son las estelas funerarias de Micenas, con relieves figurativos — carros de 
guerra— del sistema egipcio en que las figuras apenas destacadas del fondo 
están simplemente grabadas en un plano paralelo al del mismo, coinciden 
en este detalle técnico y en el dibujo anguloso y bárbaro, con algunos relie- 
ves hititas y con los de estilo ibérico que decoran algunas lápidas celtibéricas 
con inscripciones romanas. Las demás obras en que puede juzgarse de este 
arte primitivo, llamado por unos pelágico, por otros egeano, y por Mr. Pe- 
rrot en su citada obra (primera en que se ha estudiado sistemáticamente el 
asunto) miceniana, son productos de la industria: copas de oro repujadas, 
puñales con adornos incrustados, marfiles grabados, piezas cerámicas mo- 
deladas unas y hechas á torno y pintadas otras, y por excepción restos de 
pinturas murales de Tirinto; y en todo ello resalta como conclusión eviden- 
te que el maestro de los primitivos hombres que produjeron tales obras, fué 
el Oriente. 

Circunscritos los arqueólogos á los caracteres de las ruinas y objetos en« 
tre ellas desenterrados y existentes en los Museos, para calcular la edad de 
esa civilización y el proceso histórico de tales obras, infieren que Troya de- 
nota más antigüedad que Tirinto y Tirinto más que Micenas, y para solo 



254 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



ñjarnos en lo de más bulto, en la extructura del aparejo ciclópeo , de las tres 
clases de él que se distinguen, tenemos: que el poligonal compuesto de gran- 
des piedras brutas con piedras pequeñas en los intersticios, es el más carac- 
terístico de Tirinto, y recuerdo por cierto el del trozo de muralla ciclópea 
de Gerona; el poligonal con tendencia á lo cuadrangular y sin piedras en los 
intersticios, y el cuadrangular con aristas oblicuas en vez de verticales, se 
hallan en Micenas y también en nuestra acrópolis ciclópea de Tarragona. 
Asonase á Troya una antigüedad anterior al siglo XVI antes de J. C.;álos 
restos más modernos de Tirinto, una antigüedad del siglo XIV ó del XIII, 
y á la parte más moderna de Micenas, el siglo XII; pero desde el XV lo 



f 



Angnlo del lemplo de Zeas en Ollmplft. 

menos existía la ciudadela , puesto que entre los objetos en ella descubiertos 
se cuenta un escarabajo con el nombre de la reina Ti, mujer del faraón 
Amenoñs III , de la dinastía XIX. Deshabitado estaba Tirinto en el siglo V, 
y hasta debió olvidarse, pues Pansanias no visitó la ciudadela ni la men- 
ciona. 

En resumen : tenemos que , merced á las grandes escavaciones iniciadas 
y continuadas con ardorosa perseverancia por Schiiemann en los últimos 
yeimiocho años ha resurgido un lai^o período, una Edad casi ignorada, de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 255 

la Historia de Grecia, que sólo puede reconstruirse por medio de la Ar- 
queología, es decir, de numerosos restos auténticos. 

De los centros de la cultura clásica que he visitado— Délos, DélFos, Olim- 
pia, Atenas,— los tres primeros son los que dan idea mAs completa de lo 
que eran aquellos lugares consagrados por la religión, que representaban en 
el mundo antiguo lo que en el moderno los piadosos santuarios de las imá- 
genes milagrosas. La isla de Délos por haber sido cuna de Apolo; Détfos 
por haber sido aquel valle que forma la vertiente meridional del Parnaso, 
teatro de la lucha mantenida por ese dios con la serpiente Pitón ; Olimpia, 



por haber sido centro de la religión de Zeus, eran lugares venerados desde 
tiempos muy antiguos, tanto que en todos ellos parece que existieron san- 
tuarios más viejos que los descubiertos en ruinas. La índole de las construc- 
ciones, la relación que entre ellas se observa, sus respectivos destinos, en 
cada uno de dichos centros responded un mismo sistema, y por consiguien- 
te á las costumbres religiosas de los helenos. El témenos ó recinto sagrado- 
generalmente muy extenso— cercado por muros, contiene casi en el medio, 
el templo principal, el del dios tutelar; en su proximidad los santuarios es- 
peciales de las divinidades relacionadas con él, como son en Délos el de Ar- 



256 REVISTA DE ARCHIVOS, 

temisa, el de Dionisos, el de Serapis, Isis y Anubis, y en Olimpia los dos 
dedicados á Hera, más el Pelopion ó tumba del héroe local, Pelops; en el 
camino que conduce al templo, desde los propileos ó pórticos que forman 
la entrada, la serie de tesoros, construcciones pequeñas en que las diferentes 
ciudades ó tribus depositaban y conservaban las ricas ofrendas en que riva- 
lizaba su orgullo, y un sin número de monumentos votivos consistentes en 
altares, estatuas, exedras; pórticos para albergar los per^rinos que acudían 
en las grandes festividades; las habitaciones de los sacerdotes, y los lugares 
de diversión— diversiones que, como se sabe, estaban entonces íntimamente 
relacionadas con la religión,— en Délos teatro, en Délfos teatro y estadio, 
abierto por cierto en lo más alto de la estribación del monte, y estadio é 
hipódromo en Olimpia. Agregúese á todo esto, en Délfos la roca de la Sibi- 
la, el lugar en que se pronunciaban los oráculos que tanto prestigio dieron 
á aquel famoso templo; en Olimpia el altar de Zeus, construcción oval muy 
grande, que se alza fuera del templo y á cierta distancia de él; en Délos la 
copiosa serie de inscripciones; lo que se ha llamado los archivos de Délos, 
que ha dado á conocer Mr. HomoUe en eruditas publicaciones y que con- 
tienen los datos más importantes para apreciar el modo cómo funcionaba y 
era administrado un centro religioso de esa índole. 

La de este trabajo no consiente detalles ni descripciones. Bastará decir 
que los tres templos importantes acabados de mencionar, son de orden dó- 
ricO| el más típico y apropiado á las construcciones religiosas; el de Olim* 
pia, poco anterior al Partenón, construido en piedra, un conglomerado de 
color negruzco; el de Délos del siglo IV, con columnas menos severas, sin 
estrías, por excepción. Superior acaso al interés arqueológico de la arqui- 
tectura es el artístico de las esculturas descubiertas en los tres centros y exis- 
tentes en los Museos de Olimpia, Délfos y Atenas, de que hablaremos 
separadamente. 

En Atenas, aparte de los monumentos ya conocidos y famosos, de los 
cuales el Partenón están ahora restaurándolo, señalará como descubrimien- 
tos de los últimos años de una parte los efectuados por el citado Sr. Doer- 
pheld, actual director del Instituto alemán, consistentes en restos de casas y 
de otras construcciones en las cercanías de la Acrópolis; y de otra parte los 
efectuados por los mismos griegos, sobre todo las de la misma Acrópolis, 
que se consideran los más importantes de cuantos en los últimos años se 
efectuaron en Grecia. El director de ellas, el ya citado Sr. Cawadias tuvo 
la suerte de poner al descubierto hasta la roca que sirvió de base á las cons- 
trucciones, con la que consiguió sacar á luz los restos del antiguo templo de 
Atenea, el que levantó la devoción de Pisistrato y destruyeron los JPersas 
en 480 antes de J. C, más los restos de las construcciones inmediatas donde 
se hallaban las famosas catorce estatuas femeniles pintadas, que en tiempo 
de Cimon se utilizaron como escombro, por haberlas mutilado y destrozado 
los invasores, y cuyo hallazgo en los memorables dias 5 y 6 de Febrero 



BIBLIOTÍICAS Y MUSEOS. ^57 

de 1886, constituye el hecho más saliente en los fastos de la Arqueología 
clásica I por habernos revelado de golpe una página de ella interesantísima 
y completamente ignorada. 

Por las simples indicaciones que anteceden puede juzgarse de los nuevos 
elementos que han aportado al estudio de la Arquitectura griega en sus dis- 
tintas épocas los descubrimientos incesantemente realizados á partir del de 
Troya. Si esto sucede respecto de la Arquitectura, puede juzgarse si será 
mucho más interesante lo descubierto de Escultura , arte que nos ofrece 
lamásgenyina representación del genio griego. Efectivamente, muchas y 
excelentes son las obras escultóricas desenterradas entre las indicadas ruinas; 
y como hoy constituyen la mejor riqueza de los Museos, nacidos y forma- 
dos como consecuencia de las excavaciones, forzoso es dedicar á estos, y por 
consiguiente á aquellos, capítulo aparte. 



^ConcluirdJ. 



José Ramón Molida. 



a58 REVISTA DE ARCHIVOS, 



VOCABULARIO DE LA LENGUA GENERAL 

DBJ IjOS Indios dbili pütumayo y caqubjtA. 



(Continuación). 



VOCABULARIO DE I^ LENGUA DE LOS YNDl/ 

/ 
OS9 QUE POBLAN (SIC) LOS RÍOS DE PUTUMA 

YO, Y Caqueta hecho A solí 

CITUDES DEL CoLEGIO DE 
MISSIONBS DE SaN 

Diego de Qui 

TO. 



ORACIÓN GRATULATORIA. 

Humilde rebaño de batientes Espíritus; Apacible tropa de belicosos Sol- 
dados, Cuios Sonoros Clarines, ya entremesen, con solo el bago rumor de la 
fama los Soberbios muros del infernal Jericó. Exercito bien ordenado, que 
empleando buestro glorioso afán en combatir las guerras del Señor, pra?lia 
domino aun antes de la Palestra aseguráis á vuestras dichosas sienes inmar* 
cesibles laureles. Robustos campeones cuyos pechos magnánimos no empre* 
henden una obra pequeña, si no que se arrojan á una empresa grande, enca- 
minando la dulzura de vuestros pasos, no á un solo Pueblo, como remitía 
Dios á los antiguos Profetas, sino como envió Christo á sus amados dicípulos 
á la conquista de un nuevo mundo, y este poblado de torpes insultos, rodeado 
de innumerable multitud de infieles, hombres bárbaros sin Dios, Ley ni Ra* 
zón (Chrisost., hom. 13 sup. Mathe. etc.| Desde aquí os saludo amoroso y os 
doy el parabién de vuestra gallarda resolución, gloriosos secuaces de aquel in- 
victissimo Cappitan, cuyo seraphico ardor, pareciéndole corta empresa para 
su corazón magnánimo la conquista de todo un mundo: qucsi totum conver* 
(»r«/mum/um, llevó adelante el glorioso estandarte de la Cruz, dejando al 



BIBLIOTECAS V MUSEOS. a$9 

valor de sus hijos trillada la senda para que sin temor pisasen las gOellas, que 
con sangre dejaron impresas sus heroicas plantas. Ya os contempla con envi- 
dia mi devoción mas arrojados que allá el príncipe Jonatas, asaltando eifor- 
sados la Cordillera, alto, excabroso muro, de cuya fortaleza amparado el 
común enemigo, dificulta la entrada á la conquista de su tirano imperio, 
ofreciendo con formidable aspecto á la vista un susto en cada paso y en cada 
movimiento un peligro, pues desusado hasta lo más profundo el enmarañado 
riso (risco, rizo?) de su frente, forman las tajadas peñas tan horrorosos preci- 
picios,» que no le permiten al triste passajero otro recurso para subir que el de 
asirse alas piedras y ayudarse de las gixas (guijas), hasta que asomándose co- 
mo dientes, parece que con enojo gruñen la ossadia de sus pasos. Ciéndole 
preciso valerse á un mismo tiempo de las manos y de los pies: de los pies, 
para pisar trémulo sus toscos distantes escalones, y de las manos para ayu- 
darse de sus retorcidas trensas, cuerdas que los naturales llaman bejucos. Po- 
cos años ha que traficando esta Cordillera aquel ilustre padre y fervoroso 
misionero Fr. Juan Metheu, á el P. Fr. Santiago t^icina, uno de sus compa- 
ñeros, habiéndosele ido los fies y quedando asido de las manos, á el natural 
movimiento de extender los brazos, se le deshizo (deslizó?) la cuerda con qiíe 
sujetaba el ornamento que llevaba sobre sus religiosas espaldas, y pasando esta 
de los hombros á la garganta, á no haber tenido pronto socorro en los cotñ- 
pañeros, ó le hubiera cortado la soga con la respiración la vida, ó, despeña- 
do Faetonte, le hubiera prestado sus alas la muerte. Mas/ permitidme, her- 
manos carísimos, que aqui concidere brevemente, qué delicia será para el 
cielo, ver á este su apacible rebaño repechando ásperos montes, pisando so- 
berbias cumbres y conquistando duros peñascos^ más ligeros que unas águi- 
las y, para el Infierno, más feroces que sus mismos Icones, por su amor, 
pobres, desnudos, descalzos, muchas veces con el lodo hasta la rodilla, ó 
traspasados de agua hasta las carnes, y que llegando, por último á pisar 
triunfantes la cerviz altiva de aquella soberbia cumbre, para celebrar la vic- 
toria entonan alegres himnos de alabanza, encendiendo á el ardor de los 
afectos festivas luminarias y formando arcos triunfales, para coronar la 
frente de los montes de la nunca bien ponderada bellesa de sus pasos: Qucm 
pulchri super montes pedes cnuncicntis etprediccntis, 

Pero esta solo es una puerta y la primera entrada por donde se pasa á 
otros muchos trabajos que se padecen en aquellos montes poblados de horri* 
bles fieras, venenosas sabandixas, groseros alimentos, faltos de un todo y 
solo abastecidos de innumerables riesgos, expuesta la vida á el arbitrio de 
unos bárbaros aun entre sí sangrientamente crueles, á cuyas sacrilegas ma- 
nos, en solo mi tiempo, han muerto cuatro religiosos: el P. Fr. Lucas Ro- 
dríguez de Acosta, que fue y volvió de España por el Para y por último lo 
quemaron vivo; el V. Cicrbo de Dios Fr. Josef de Jesús, en cuyo martirio 
sucedieron grandes prodigios; mi connovicio el P. Fr. Miguel Marin y Fraile 
ittuí Garmrt Focra de este continuo nesgo, se miran precisados los misio- 



26o REVISTA DE ARCHIVOS, 

ñeros á transitar sus grandes rios por temerosas puentes de bejucos y á trafi- 
car ios navegables en débiles vasos de papel, pues en el gran lago que sobre 
Pasto les corta el camino [i] se embarcan en unas piraguas que forman de 
juncos poco más que de paja, la que intitulan los naturales totora y labran 
de ella sestas y petates. En estas mal formadas sestas se embarcan los Moise- 
ses de la ley de gracia, mas con esta grave diferencia, que la sesta de Moyses 
iba en la carena de su betum asegurada y las de nuestros misioneros no lle- 
van otra prevención que las asegure sino el mal gobierno de sus pejes mari- 
neros, que fiados en la destreza de sus brazos las rigen sin temor del peligro, 
y por eso con mayor riesgo del misionero, el que sin duda peligrara sino ca- 
minara defendido de la dulce protección de Maria. El mismo bien fundado 
recelo ofrecen los navegables rios de la montaña, embarcándose para surcar- 
los en un cóncavo leño, sin mas forma ni quilla que la orbicular figura que 
le dio su naturaleza, siendo por esto fácil de volcarse, como sucede cada dia, 
perdiendo el religioso cuanto lleva menos la vida, que corriendo segura en 
ellas de la Providencia para desempeñar su palabra, aquella Verdad infali- 
ble permitele solo el susto para su mayor mérito, reservándole con la vida 
mezclada aptitud para el aprovechamiento de aquella mísera infidelidad; 
siendo cosa admirable, que entre tantos religiosos que trafican aquellos 
montes tropesando con fieras, pisando venenos y atropellando peligros, nin- 
guno hasta aquí haya peligrado en tantos años sino solo para laurear sus ca- 
bezas con inmarcesibles coronas. 

Mas, quien no culpará de inadvertida mi ignorancia al ver que cuando 
intento animar á mis hermanos á la palestra parece que los asoro ( azoro, 
atribulo) poniendo á la vista formidable el riesgo. Pero no sucederá esto con 
el que hubiere leido al Crisóstomo, admirando esta práctica en el Divino 
Maestro: Ecce ego mito vos in medio luporum (Homil. 34, su per Matheum, 
10). Hablo con religiosos de San Francisco, cuyos generosos corazones, va- 
cíos de intereses temporales, aspiran santamente ambiciosos á llenarlos de lo 
eterno; ¿pues qué despropósito puede ser convidarle á el hambriento con 
una opípara mesa? ¿á el sediente con un inagotable mar , y á el bárbaro con 
un tesoro de tan abundante riqueza que pueda á satisfacción llenar su insa- 
ciable codicia? Y si como notó este Padre, con el desprecio de los bienes 
temporales labró Christo en sus Apóstoles las basas de su Iglesia , conside- 
rando yo á mis hermanos solidados en este desprecio , no será imprudencia 
prevenir el riesgo, cuando no hay peligro de mellar la firmeza de un pecho, 
cuya fortaleza compite con la de un finísimo diamante. Lo cierto es, dice 
San Gregorio, que minus jacula feriunt qiue pranfindentur ; pues adviérta- 
seles el peligro que será bien separarlos con la prevención del trabajo, para 
que no les asuste demasiado el repentino golpe. Desengañémonos, carísimos 
en Christo hermanos , que á el amargo cultivo de nuestras lágrimas ha fiado 



(1) Lftgnna Grande de Mocoa. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 261 

aquel benignísimo Padre el plantel de su viña. No os desanime por ardua la 
empresa , que nunca desmaya la magnitud del trabaxo al que considera la 
exorbitante del premio; y las pingües macollas que ofrece esta copiosísima 
mies, transforman nuestras amarguras en dulcísimas suavidades. Y si que- 
réis desde ahora atisar el fervor de vuestro espíritu, suspended un poco el 
juicio y conciderad con algún espacio, qué gloria será para aquel feliz mi^ 
sionero, á quien después de haber bautisado á un solo párbulo, se lo despa- 
rece Dios de la vista , arrancándole de los pechos de su madre para transpor- 
tarle á la gloria, porque no le tuersa la malicia. Atended á la suerte del otro 
ministro, que empeñado con una moribunda ancianidad, torpísima bruja, 
envejecida hechicera , mas ñera que una leona , la que volando tan ligera 
como una águila, perjudicial ave de rapiña, le robaba los niños del seno 
del la madre, después de haberle mudado la condición de ñera en un 
corazón humanamente apacible, llegó con las aguas del bautismo tan á buen 
• tiempo la muerte que le sirvió en seguir de diestra ganzúa para falsearle las 
puertas de la vida, pudiendo felizmente decir: habeo clavis mortis et ecce 
sum vivens in scecula sceculorum, Aqui deseo que haga pausa vuestra consi- 
deración religiosa, carísimos hermanos mios: qué dicha, qué felicidad, qué 
gloria puede contrapesar á la suerte de poderle ofrecer á Dios en sola una 
alma un thesoro de inestimable precio? ¡Ó consideración dulcísima, noble 
deshago (sic) de un corazón amante! ¿Es posible, dirá lleno de espiritual re- 
gocijo, aun el más tibio misionero, que cuando mas sumergido en los abis- 
mos de mi propia miseria^ oprimido de los encoximientos de mi inútil po« 
bresa, puede venírseme á las manos una ofrenda, digno desempeño de mi 
gratitud amorosa? (Ó felicidad justamente apetecida y noble concideración 
que ha conducido á muchos á la montaña! Pues ¿qué aguarda vuestro fer- 
vor, abrasados serafines? Volad á la violencia dulce de esa amorosa llama, 

generosos espíritus: he angelii veloces ad populum terríbilem (Isaías, 

18, 7) y no os aterre lo terrible de unos lobos que vuestra mansedumbre ha 
de transformar en corderos. Pero si es divina máxima de aquella Sabiduría 
eterna aptuarle primero al predicador la lengua y enceñarle el idioma, será 
precisa que mis hermanos tomen alguna luz de la lengua del pais, para que, 
cuando entren no se hallen confusamente embarazados ni por mal entendi- 
dos los tenga la zafia barbaridad de aquellos indios en la reputación de hom- 
bres mudos; inconveniente que pulsó en el Ponto el latino mas elocuente: 
Barbarus hic ego sum y quia non intelligor ullij et rident siolidi verba lati- 
na Getce (Ovid. de Ponto). Es tan seria esta verdad, que aun entre los mis- 
mos que saben el idioma, se experimentan en aquellas partes desiguales 
efectos, pues sacando mucho fruto los que la pronuncian bien, aprovechan 
muy poco aquellos que la hablan mal; y será, sin duda, la razón, porque pre- 
ocupada la atención del indio en la inculta articulación del misionero, como 
no atiende á la substancia de lo articulado, se ocupa en reir y mofar de lo 
mismo que debió aprender; y el ministro, en lugar de imprimirle las ver* 



262 REVISTA DE ARCHIVOS, 

dades solo saca por fruto de su trabaxo la risa, siguiéndose á esta el despre- 
cio de la doctrina con el de su religioso maestro. ¿Y si esto sucede con el 
que entiende la lengua, solo porque no la habla bien, qué sucederá con el 
que no la sabe articular ni bien ni mal? Para responder á esta pregunta me 
valdré de las mismas palabras con que allá en el Deuteronoroio (38-33) ^P^~ 
minó Moisés á el amado pueblo de Dios: Metidos los triste9 Israelitas entre 
remotas ignoradas gentes, serán la irrisión y fábula de aquellos brutos; y 
aunque como peritos labradores salgan arrojando diestros la semilla, se les 
reducirá á espigas vanas la cosecha; beberán en las continuas fatigas del la- 
gar, en lugar de vino el proprio sudor; y aunque la caridad se afane, no 
dará fruto la oliva; pues aunque por el Evangelio engendren algunos hijos, 
estos saldrán infieles y cruelmente tiranos. El medio de que se vale el Cielo 
para que se verifique naturalmente este vaticinio, parece que lo asigna el 
mismo texto: Habitaran, prosigue, entre una gente ignota, barbara y tan 
errante, que no teniendo los más domicilio cierto no les entenderán el ¡dio* 
ma ni les podran hablar en su lengua: Cuius iinguam inleligere non possis. 
Pues bastará solo este grave inconveniente para fundar el origen de tantos 
males : Eritís in proverbiis acjabulam populis cd quos introduxerit te Do- 
minus. Porque, si en aplicarle la rienda para ganarle la boca consiste que el 
más indómito bruto se sujete ¿cómo les evitaremos el precipicio á unos bár- 
baros á quienes les falta la rienda del idioma con el poderoso freno de la 
lengua? 

Para estOj habiendo descargado el cuidado de las converciones esta Pro- 
vincia ^a et de su coUegio Apostólico, deseando este desempeñar la confian- 
za cpn el propio ministerio, procuró pulsar las dificultades para buscar el 
camino de vencerlas. Envió desde luego á solicitar obreros en España, sa- 
biendo que no puede haber misiones sin operarios; y para que estos puedan 
sin embarago cumplir con el ministerio, les remite esa corta luz de la lengua 
mas general de aquel pais, para que alumbrados en el camino, puedan en su 
término dentrar en ella sin repugnancia. Y porque la aspereza de los cami- 
nos no azorase á sus alumnos, causando al mismo tiempo execibos gastos 
en la conducción precisa del necesario abasto, no perdonó el Collegio gastos 
ni fatigas para expecular la Cordillera que halló siempre áspera, hasta que 
dentrando en la provincia y obispado de Popayan, advirtió que se docilitaba 
la entrada, por humillarse en esta parte la cordillera, descubriendo un cami- 
no antiguo, hoy totalmente borrado, por donde los vecinos de la antigua 
ciudad de Almaguer transitaban á la de Mocoa, hoy también destruida. 

Otra entrada ofrece en el mismo Popayan por el Timaná, sobre cuyo 
descubrimiento, el Dr. D. Joseph de Alegría y Caicedo, cura propio de la 
ciudad de Cali, vicario juez eclesiástico de aquella provincia y actual visita- 
dor del obispado de Popayan, no solo ha empeñado autoridad y respecto, 
proprio caudal, sin reservar las alhajas más precisas á la decencia de noble 
persona, sino que actualmente se halla personalmente en la aspereza de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 165 

aquellas montañas, facilitando el tránsito y reduciendo á pueblo aquellos 
indios vagoSi sacándoles de los montes, comprándoles tierras y poniéndoles 
cura clérigo que los doctrine; obra digna de su celo y que nos servirá de 
grande alivio para nuestro tránsito. Todo esto he dicho, para suavizar con 
esta noticia la pintura que hice de la antigua entrada. 

(Se eontinuard.) 

M. Jiménez de la Espada. 



EECTIFICACIÓK. 



Interior. 
Al Señor Don Juan Menéndex Piial. 

Archivo Hbtórico Nacional. 



Madrid,^ de Julio \%(fi. 

Querido amigo, tocayo y hnsta paisano, si Vd. me lo permite, sabiendo mi 

afición decidida á la hermosísima tierra asturiana: 

Mi enhorabuena por el nombramiento de Secretario del Consejo de Redacción 
de la Revista ob Archivos, Bibliotecas y Museos. La lista de nombres de los se- 
ñores que lo componen comieüza y termina con dos, para m!, del mdyor respeto 
y del mayor cariño. ¿Me conceden los señores Presidente y Secretario la palabra 
para rectificar^ Prometo decir las meaos posibles. 

Ya fuese porque, al expresarme en henees, no logré encajar bien mi pensa* 
miento en el texto de la Memoria que, á propósito del modo de representar el 
tamañd délos libros, en índices y catálogos, envié á la Conferencia Bibliogrd^ 
fica Internacional de Bruselas de 1897; ya porque, así en el Bulletin de l^Ins-^ 
titut Internationale de Bibliographie^ que publicó primero mi trabajillo, como 
también en el núm. 4 de nuestra Revista (Abril último) que lo reprodujo^-sobre 
todo ca ésta— se ofrece al pié de las papeletas^-^efemplos^ un modelo gráfico dis- 
tinto para cada libro; veo con pena, que lo que dije acerca de mi pobre invención, 
buena ó mala, no fué comprendido.' Por ello, como dice muy bien el erudito 
maestro que me honra encabezando la Memoria, resulta el procedimiento fmás 
ingenioso que práctico, lento y para no pocas manos embarazoso». Yo no pro- 
pongo que se retrate la plana , ni mucho menos: la fotografía, ó el daguerreotipo, 
puede obtenerse , reconstituyendo, el que lea el Catálogo impreso , ó la pape- 
leta de índice manuscrito, las medidas del libro que se describe, sobre un papel 
cualquiera, sobre su mesa ó sobre otro libro. 



264 



REVISTA t)E ARCHIVOS, 



• Ya sé que no es* nuevo el reseñar volúmenes, dando Jas cuatro «pedidas ,r dos 
del papel y dos de la caja de impresión, en esta forma 30 X 37 y 20 X- 28. Lo que 
no he visto es darlas, como yo propongo, más gráficamente y añadiendo el dato 
del número de lineas de la plana llena. Paréceme que nada , en efecto , es tan lá» 
cil, cómodo y barato, para realizar mi proyecto, que la ñindición de uña pieza ó 
signo, como cualquiera otra de ks usadas en tipograñá. Puede y debe ser aquélla 
tan pequeña como sea compatible con la claridad y buena distribución de los 
cinco datos. numéricos que el cajista más torpe compondrá, sin esfuerzo, dentro 
de los espacios que ofrecen las ocho líneas de los dos marquitos encajados. 

Esto por lo que se refíere á catálogos ó índices impresos. 

En las bibliotecas, un sello de goma ó metálico puede formar parte de los útiles 
de escritorio del redactor de papeletas, quien lo estampará al pié de éstas llenando 
luego los vacíos de los rectangulillos con el mismísimo trabajo que había de eos- 
tarle escribir las cifras en línea horizontal ^ , 

Claro está, que la pieza de impresión debe tener siempre el 
mismo tamaño — éste por ejemplo— ya. se trate de las Anti^ 
quities of México — London iá30t — cuyas son las medidas en 
milímetros que figoro-ro d modeliUo, ya áel Kempis^xxÁcrm — 
cópicó que reseñé en la Memoria que me obliga á esta rectiñ- 
cación. 

Y con esto , no abuso más de la paciencia de Vd. 

Quiera Dios que esta vez haya logrado explicarse bien este su devoto y an- 
tiguo admirador y amigo, 

El Conde de las Navas. 






SSrzw— 



— 200- 



3 



•• ■ • • 



Madrid, VII, 898. 



BIBfclOTECAS Y MUSEOS.; tá^ 



SECaiÓM DE DOCUMENTOS. 



RELACIÓN DE PRESAS HECHAS Á LOS INGLESES 

POR ARMADORES ESPAÑOLES EN EL ANO I74O. 



Papel nt4cvo, en que se hace manifiesto al público en una puntual y verídica 
relación . todas las presas que han hecho los armadores españoles desde 
que se publicó la guerra con Inglaterra, hasta primero de Enero de este 
présente año de i74i, con el número de naves, de qué género iban car- 
gadas , y su importe, con los nombres de los capitanes, y bajeles de una y 
. otra parte, y á qué puertos han sido conducidos, así en Europa como 

en América, por un Pobre Ciego (i). 

EMBARCACIONES. 

TESOS. 



I ' La fragata inglesa nombrada la Gomera, cargada de azúcar, fué apre-* 
sada por una chalupa española al embocadero del río Tajo y con* 
ducida á la Coruña; valió i . 500 

3' Las fragatas nombradas la Ardilla, la Tingi tacana y la Dará, fueron 
apresadas por dos armadores españoles y conducidas á San Se- 
bastián; se regulan por 3.000 

2 Los navios nombrado el Cormentim, su capitán N., y el Zairo, su ca- 
pitán Angouvám, fueron apresados por un jabeque español de 18 
cañones y 130 hombres, cerca de la isla de Cerdeña, y conducidos 
á Mallorca, le valieron 3.000 

S Las fragatas nombradas la Dukaccia, su capitán Monkl ; la Tebza, su 
patrón Ansuani; la Hascora, su capitán Voisbanch; la Guzzula, 
su patrón Galemboul, y la Darha, su patrón Hefoutik, fueron 
apresadas por un jabeque de 20 cañones y 130 hombres y una fra- 
gata de españoles, y las condujeron al Ferrol; les valió 1 000 



(i) Bf tá dedicado al Conde de Montemar 7 se Imprimió en Madrid el año 1741. Folleto en 8.<*, 
ja muy raro, qoe existe en el Departamento de Manuscritos déla Biblioteca Nacional, sig- 
natura P. V*4.", C-38, N.« 10: formaba antes parte de un tomo de. Varios , la mayor parte de ellos 
impreso8.--Babido es que la Oran Bretaña declaró la guerra á España el 23 de Octubre del año 
1740, á causa- de las cuestiones que surgie^n entre ambas naciones con motivo del ciontrabando 
A que se dedicaban lói buques inglese* en los mares de América. 



i66 REVISTA DE ARCHIVOS, 

PESOS. 



T La fragata yiombrada la Gaoga, su capitán Jaik, cargada de latía, fué 
apresada por un jabeque de 30 cañones y 350 hombre¿, y condu- 
cido á San Sebastián, valió. 4.000 

I La frQgat^ nombrada Berdokal, su capitán Neugrodo, cargada de 
cacao,«fué apresada por un jabeque español de 12 cañones y 150 
hoipbres; fué conducida á Barcelona, y valió dicha presa 3 .000 

1 El navio d$ guerra, nombrado el Bakigante, su capitán Quebard, car- 
gado de barbas de ballena , fué apresado por una fragata española 
de 10 cañones y i ^o hombres, y valió, conducida al Ferrol 2.000 

12 Las fragatas nombradas la Lemppta, su patrón Sebeniko; laTarga, 
su patrón Tranklifa; la Zuenzixa, su patrón Scardo; la Acara, su 
patrón Arkforme; la Xabanda, su patrón Skid-Sug; la Coeenza, 
su patrón Ifmochk; y las chalupas la Biafar, la Agrá, la Labbor, la 
Asmera, la Jafelmera y la Mirfa , cargadas de telas de seda y lana, 
300 toneladas de aguardiente y 230 botas de manteca, fueron apre- 
sadas por tres jabeques y una fragata de españoles, y conducidas á 
San Sebastian, Mallorca y Ferrol , valieron las expresadas presas. • 30.000 

1 La fragata nombrada la Malowa, su capitán Stam-Bokli, fué apresada 

por un jabeque español, cargada de sal, y conducida al Ferrol, 

valió 2.000 

2 Los navios nombrados el Lelumkde, su capitán Gallipol, y el Hen- 

donnus, su capitán Novikhaz, cargados de bacalao y otros géneros, 
fueron apresados por un jabeque español de 30 cañones y 360 
hombres junto á la isla de Menorca y fueron conducidos á Ma- 
llorca: valieron 7.000 

I La fragata grande, nombrada la Sroirchkal, su capitán Chackab, fué 
apresada junto á Lisboa, cargada de 500 botas de sardinas, por uñ 
jabeque de 3G cañones y 400 hombres; valió 1 3 .000 

I El navio nombrado Guzurate, su capitán Prestinco, fué apresado por 

una fragata española, que le condujo á San Sebastián; valió i .000 

16 Los navios nombrados el Affecol, el Cammerino el Felkmo, el Fof- 
combreno, el Fano, el Comfalonier, y el Calmaldoly; y las fragatas 
la Mazzerackta, la Sinigalia, la Cervia, la Sarfína, la Grundirina, 
la Calandria, la Fabbeñana, la Demmona y la Gravina, cargadas 
de bizcocho, platos de peltre y otras mercancias, apresadas por di- 
ferentes armadores españoles, y conducidas sus presas á San Se- 
bastián, Ferrol y Málaga, valieron 10.000 

I El navio de 40 cañones, nombrado el Andria, su capitán Quie-Ffel- 
bout, cargado de 300 botas de tocino, 550 de manteca, sombreros 
y otras mercancias, que iba de Lisboa á Irlanda, fué apresado jun- 
to á ella por un jabeque español de 36 cañones y 500 hombres; y 
conducido á San Sebastián, valió 18.000 

1 El navio nombrado el Molli, su capitán Sallekord, cargado de azúcar, 
filé apresado por una fragata española; y conducido á San Sebas- 
tián, valió •.......• • T .000 

3 Lps navios nombrados Unidad, e) Madcire, el Qrcb, cargados de botas 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 167 

PESOS. 



de sardina, fueron apresados por un jabeque español de 130 hora- ' 
bres; y valieron 8 000 

I El navio nombrado el Hanab, su capitán Dooring, fué apresado por 

una fragata española, y conducido á San Sebastián, valió i .000 

4 Los navios nombrados la Isabela-Ana, su capitán Wite; el Ana, su 
capitán Diering; la Unión, su capitán Beartt, y el Kotak, su capi- 
tán Paoquer, cargados de madera, aguardiente, algodón y pimien- 
ta, fueron apresados por la fragata española de guerra, nombrada 
Nuestra Señora del Carmen, su capitán D. Pedro Ignacio Goycoe- 
chéa, y conducidos á San Sebasiián, valieron 30.000 

3 Los navios nombrados Smolensko, su capitán Nekipier; el Sabach, 
su capitán Onegakel, y el Biela-Offero, su capitán Kargapol, car- 
gados todos de bastimentos, que venían de Londres á socorrer á 
Puerto Mahón, fueron apresados por dos jabeques, el uno de 12 ca- 
ñones y 80 hombres, y el otro i y So hombres españoles, y fueron 
conducidos, los dos i Vigo , y el otro al Ferrol; valieron 3 000 

7 La fragata nombrada la Condora, su patrón Archangel, y los navios 
el Juh-Orischi, su capitán Peihzor; el novio Stolp, su capitán Per- 
mifchi; el Kamma, su patrón Wiacha; el CzeremifTcs, su capitán 
Níñ-Vogorot; el Occa, su capitán Btechlocero, y el Plefcoud, su 
capitán Rielha, que iban de Lbboa á Londres, cargados de aguar- 
diente, licores, espíritus, manteca, sal, lana, y otras mercancías, 
fueron apresados por tres jabeques españoles, el uno de 16 caño- 
nes y 90 hombres; otro de 13 y 100 hombres , y el otro de 18 y 120 
hombres; conducidos, dos á la Coruña, cuatro á Bilbao, y la fraga- 
ta á San Sebastián, y valieron 8.000 

i El navio nombrado el Boston, su capitán Micchalovirz, que venía de 
Terranova cargado de sal, fué apresado por un jabeque español de 
12 cañones y 130 hombres, y conducido á San Sebastián, valió.. . 2.000 

TO Los navios nombnidos el Alíeselo, su capitán Michallovitiz; el Kionu, 
su capitán Vorochim; el Tuver, su capitán Roftow; el Deheffas, 
su capitán Volovimer; el Morduato, su capitán Wolodomich; el 
Idromel, su capitán Kalifgh; el Caprath, su capitán Bec-Gcherch; . 
el Teiffa, su capitán Raab; el Tranching, su capitán Leopoltad, y ' 
el Parcham, su capitán Novigrad, cargados de trigo, paños, algo- 
dón y plomo, fueron apresados por cuatro armadores españoles, 
tres de á 20 cañones y 1 50 hombres, y una fragata; y los condu- 
jeron á San Sebastián, y les valió 37.000 

I El navio nombrado el CastUl, su capitán Zemlin, cargado de 100 to- 
neladas de tabaco de á cinco quintales, fué apresado por un jabe- 
que español de 12 cañones y 120 hombres; y conducido á Mallorca 
valió 3.00Q 

9 Los navios nombrados el Gimer, su capitán Liptow; el Epperies, su 
capitán Unchg; el Marmarus su capitán Zigher; el Ugogh, su ca- 
pitán Abichvar; el Kalo, su capitán Zabbolech; el Viorch, su capi- 
tán Chegge; el Zolnoch, su capiun Barfod; el Thefchfii, su capi* 



268 REVISTA DE ARCHIVOS, 

PESOS. 



tan Erlavo, y el Tuchai, su capitán Heweecz, cargados de pescado 
salado, cacao, agrio de limón, paños y demás mercancías, fueron 
apresados por dos jabeques españoles en diferentes ocasiones, el 
uno de i8 cañones y 140 hombres, y el otro de 14 y 150 hombres, 
y conducidos á la Coruña, les valió 32 .000 

14 Las fragatas nombradas la Lippa, su capitán Ofifench; la Ginula^ su 
capitán N.; la Berchia, su capitán Mohatz; la Teiffa, su capitán 
Neccher; la Oderra, su capitán Bade-Onurlach ; la Exprehea, su 
capitán Bade-Balch ; la Ulma , su capitán Oetinggen ; y los navios 
• . • el Ellbrorá, su capitán Aiche; el Teuchonico, su capitán Nufpach; 
el Meno, su capitán Anlonnel; el Tanuberr, su capitán Mulchaga- 
rid; el Ildescheim, su capitán Irschefelt; el Sarbruc, su capitán 
Nafau Vivadem, y el Wander, su capitán Simmerem , cargados de 
hierro, cáñamo, pez, manteca, quesos, lienzos, 300 botas de aceite 
y 800 quintales de pólvora, que venían de Londres á Lisboa, fue- 
,,- Ton apresados por ocho jabeques españoles, y conducidos á la G)- 

ruña, Bilbao y Mallorca, valieron según regulación 53.000 

I El navio nombrado Nevers, su capitán Chervierch, cargado de azú- 
car y sal, fué apresado por un jabeque español de 12 cañones y 1 10 
hombres, y fué conducido á Cádiz; valió 3 000 

3 Las fragatas nombradas la Loy ra , su capitán Lugebil ; la Broich, su 
capitán Gergeru; con el navio el Gothardo , su capitán Xarónch, 
cargadas de plomo, vino y 150 botas de á 100 libras cada una de 
arroz, fueron apresadas por un jabeque español de 25 cañones y 
250 hombres; dichas embarcaciones iban de Lisboa á Londres, 
> ' ;y conducidas á la Coruña; valieron 1 2.000 

10 Las fragatas nombradas la Cremona, su capitán Calidgne; la Ribalta, 
su capitán Yerach; la Pechia, su capitán Arac-Atzem; la Maure- 
• / • -nia , su capitán Zendarud ; la Chinfa , su capitán Stulfcha ; la Ker- 
chicilia, su c£ipitán Cafwin; la Paliona, su patrón Sufter; la Eviam, 
su capitán Chawás , y la Tortona , su capitán Bandder-Rich , car- 
gadas de azúcar, miel, suela, garbanzos y granos, ñieron apresa- 
das por tres londros catalanes , dos jabeques de 20 y 26 cañones y 
100 hombres, y las condujeron á San Sebastián, P'errol, Cádiz y 
Mallorca , y valieron 30.000 

6 Los navios nombrados el Lodi, su capitán Dragonicher; el Belano, su 
capitán Baurgecht; el Argos, su capitán Miolans; el Thonor, su ca- 
■ - - pitan Titz; el Savillans , su capitán Ferhabat , y Zamboli , su capi- 
tán Refcht , cargados de jabón , azúcar y 300 botas de pescado, 
ñieron apresados por tres chalupas y dos jabeques, uno de 16 ca- 
ñones y 120 hombres, y el otro de 12 y 100 hombres, y fueron con- 

'rt ; ducidos á la Coruña, Mallorca, Bilbao y San Sebastián, y valieron. 10.000 

12 Los navios nombrados el Maix, su patrón Jatme Pontech; el Covielo, 

su patrón Horn; el Neuchla, su patrón Aransbier; el Heffe-Cald, 

su capitán Nolrs; el Diorch , su patrón Nortumberland ; el Hartd- 

Fortd, su patrón Kent; el Gloester, su patrón Son Thamphoton; 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. ^6g 

PESOS. 



el Shrop, su capitán Buchingcham, y las fragatas la Hercúlea, la 
DeTom, la Youre, y el bergantín Sruchaum, cargados de granos, 
500 botas de azúcar, 800 toneles de aguardiente y 350 botas de pes- 
cado salado, fueron apresados por cuatro jabeques españoles, uno 
de 36 cañones y 380 hombres, otro de 20 y 330 hombres , otro de 
18 y 200 hombres, y el último de 12 y 180 hombres, y conducidos á 

San Sebastián; valieron dichas presas 80.000 

13 Las fragatas nombradas la Lomelina, su patrón Ilmmentend; la Eu- 
viam, su patrón Chorafan; la SUistria, su patrón Usffechio; la Jan- 
na, su patrón Z^^abac; la Stagira, su patrón Toboldrd; la Larta, 
su patrón Crunstinchos; la Joannina, su patrón Chan-Kins; Valo- 
zina, su patrón Surgutch'; la Siciona, su patrón Chlarem; la Trazo- 
nia, su patrón Illistcho; la Chielina, su patrón Yuchuñanq; la Di- 
mizana, su capitán Harobiunstchie, y la Cuitaya, su patrón Falen- 
bi, cargadas de madera, harina, azúcar, suela y cobre, ñieron apre- 
sadas por seis jabeques españoles, los dos de á 20 cañones y 250 
hombres, xmo de 16 y 1 50 hombres, otro de 12 y 180 hombres, y los 
dos últimos de 26 cañones y 300 hombres, que conducidos á San 
Sebastián, Cádiz y el Ferrol, produjeron.. 40.000 

1 El navio nombrado el Sabillam , su capitán Ubascham , fué apresado 

por una chalupa española, que con su carga de 1 50 botas de pesca- 
do salado ñié conducid^ á San Sebastián, y valió 7.000 

27 Los navios el Angiharí, su capitán Thibibet; el Dragoni-ker, su pa- 
trón Echenu; el Bourget, su capitán Hiemes; el Miolans, su patrón 
Joyy; el Carano, su patrón Xenfí; el Drim, su capitán Honchg ; el 
Azzio, su patrón Catahiv; el Braundrand, su patrón Chingtu; el 
Toloee, su patrón Caiffung; el Liceo, su patrón Hoang; el Jalo, su 
patrón Huquard; el Angoury, su patrón Niuchfa ; el Wive, su pa- 
trón Espitzberg; el Horn, su patrón Grolech; el Bañns, su patrón 
Sminthis, y las fragatas la Jonia, su patrón Achrís; la Bursia, su pa- 
trón Hack-Tuyys ; la Octocera , su patrón Uvaíeourd ; la Coram- 

. . bica, su patrón Werter-Holm; la Sungar, su patrón Sonud; la An- 
niba, su patrón Gilbercht; la Aquada, su patrón Faruvell; la Ma- 
layta, su patrón Munsl; la Estrella, su patrón Bacchs; la Acona, su 
patrón Llambret; la Arosca, su patrón Gount, y la Canaichla, su 
patrón Trooft, cargadas dichas embarcaciones de azúcar, jabón, 
miel y 300 toneladas de vinagre, 800 de aceite y 500 quintales de 
sal; ñieron apresados por cinco jabeques españoles y ocho chalu- 
pas, y conducidas á San Sebastián las más, Ferrol y Mallorca, va- 
lieron 280.000 

2 Los navios nombrados el Nasauu, su patrón Eylandi, y el Beherée, su 

patrón Lomms, cargados de sardina y carbón, fueron apresados 
por un jabeque español de 30 cañones y 250 hombres , y conduci- 
dos á San Sebastián , valieron 2.500 

1 La fragata nombrada la Concordia, su patrón Grann, cargada de lana, 
ñié apresada por un jabeque español de 26 cañones y 300 hombres, 



a> REVÍStA DE ARCHIVOS, 

PESOS. 



y conducida á Málaga, valió 3.000 

3 Los navios él Uríes, su patrón Waigats; el Piecho, su patrón Surdem, 
y la fragata la Sibarca, su patrón Thacapsi, cargadas dichas embar- 
caciones de carneros y azafrán , fueron apresadas por dos fragatas 
españolas, y conducidas á San Sebastián, valieron 8.000 

2 El navio el Atquies, su patrón Verraders, y la chalupa la Efomerie, 

su patrón Sondegront, cargados de avellanas, almendras y lienzos» 
fueron apresados por un jabeque de 12 cañones y 200 hombres, y 

conducida dicha presa á Mallorca, valió 2.000 

6 Los navios el Carppentier, su patrón Arraciffer; él Maire, sú patrón 
Hóófnfe; el Homdem, su patrón Broverff; él Uliegen, su patrón 
Ularb-Ming; él Arzneim, su patrón Lontchidol, y el Wlts, su pá- 
tróii Südrach, cargados de papel, sombreros y cacao, fueron apré- 
sado¿ por una fragata española dé 36 cañones y 400 hombres , y 
conducidos á Mallorca, valieron 20.000 

1 El naVfó notñbrado el Collebim, su patróii Weich-Atts, que iba de¿- 

de Lisboa á Londres cargado de diferentes merconcíaS, fué api^é- 
sodo por uña ¿hálupa española y conducido á la Coruña, valió su 

producto I 000 

10 Diez embarcaciones apresadas por diferentes armadores españoles, car'»' 
gadaS de trigo, aguardiente y otros géneros, fueron conducidas á 
los puertos de Cartagena, Alicante, Málaga y Cádiz, y sé reguló su 
valor por el de 18.000 

3 I^os navios nombrados el Dampier, su patrón Malbbai; el Borno, su 

patrón Batturna, y el Greum-Cust, su patrón Bachor, cargados de 
500 botas de tocino, fueron apresados por una fragata española dé 

36 cañones y 200 hombres, y consistió su venta en 5.000 

i El navio nombrado el Tabo, su patrón Boczz, cargado de 500 quin- 
tales de pólvora, balas y demás municiones de guerra para soco- 
rréf á Puerto-Mahón, fué apresado por un jabeque español de 30 
canotiés y 360 hombres, y al conducir dicha presa á Mallorca, se 
escapó de enmedio de la armada inglesa, y le valió su producto. . 8.000 

2 Los navios el Drovim, su patrón Uffachg, y el Corifeo, su patrón 

Mulchtam, cargados de 200 toneles de vino y azúcar, que venían 
de Terranova, fueron apresados por un jabeque español de 12 ca- 
ñones y 130 hombres, y conducidos á San Sebastián, valió su venta 3.000 

I El na^ío nombrado el Axine, su patrón Mebat^Hach, cargado coií 
500 botas de sardinas, fué apresado cerca de Irlanda por una hrá^' 
gata española de 26 cañones y 200 hombres, y conducido á la Co^ 
runa , valió 3 .000 

1 El navio él Juliers, que venía de Sicilia á Lisboa, Su patrón Dóum, 
cargado dé trigo, fué apresado por un jabeque de lo cañones y 50 
hombres, y conducido á San Sebastián, valió 2.000 

I El navio Peggy, su patrón Arch-Atze), que venta de Filadelfña á 
Londres cargado de lana, fué apresado por un londro catalán, 7 
COfltducido á Mallorca, valió 10.000 



BIBLIOTECAS Y MUSKOS. i^i 



El naTÍo el Cam, que veafa de Irlanda á Lisboa cargado de suela y 
pieles, su patrón Loogiord, fué apresado por un jabeque español 
de 6 cañones j 30 hombres, 5 conducido ¿ Vigo, Talió a, 000 

El naYío el Barrow, su patrón Blannch- Water, cargado de azúcar y 
miel, que iba á Londres, ñié apresado por dos chalupas españolas, 
y conducido á San Sebastián, valió 1 .000 

El navio nombrado el Bethalia, cargado de cera y azúcar, su patrón 
Mounster, fué apresado por una ñ^s^ata española de 16 cañones y 
50 hombres, y fué conducido á la Coruña, valió 1 .000 

El navio el Rey Jorge, que iba de Dublin á Roche-Fort, su patrón 
Bantchre, cargado de sal, fué apresado por un jabeque español de 
6 cañones y 1 50 hombres , y conducido al Ferrol , valió 1 .ooo 

El navio Guillermo, que iba de Korch á Londres á vista de lo^ navkM 
de guerra ingleses, fué apresado por un jabeque de la cañones y 
aso hombres, y conducido á Bilbao , valió a .000 

El navio nombrado el Polley, su patrón Londonderyy, cargado de 
300 toneles de vino y otras mercancías, fué apresado por una fra« 
gata española, y conducido á Río Rojo, valió f.aoo 

£1 navio nombrado el Farneff'-Limmeríchg, catado de algodón y 
aguardiente y otras mercancías, su patrón Tipperard, fué api^sa- 
do por un jabeque español de locañónesy 50 hombres, y con- 
ducido al Ferrol, valió • t . 500 

La fragata nombrada la Conacia, de 36 cañones, su patrón Afrít** 
Gonch, cargada de 750 toneladas de tabaco á 6 quintales cada una, 
fué apresada en el Canal de Inglaterra por el navio de guerra es- 
pañol de 70 cañones, llamado Santa Ana, su comandante D. Fran- 
cisco LiuñO, que conducida á San Sebastián , valió 60.000 

La fragata Shannona, su patrón BoyíTelot, cargada de 1 18 pipas de 
malvasia, fué apresada por la fragata de guerra de 20 cañones, 
nombrada San Cayetano, y conducida al Puerto de Guayra, valló. 8.000 

Tres navios ingleses cuyos nombres se ignoran, cargr.dos de algodón 
y trigo, fueron apresados por dos jabeques españoles; el uno de 6 
cañones y 90 hombres y el otro 6 y 80 hombres, llamados el Vehe-* 
dor y Gomila, y conducidos á Barcelona, valieron 60.000 

El navio el Guarda Paz, su capitán Kilbegg, que iba de Londres á 
Canarias cargado de manteca, quesos, dinero y otras mercancías, 
fué apresado por el navio de guerra español, nombrado la Poten- 
cia, de 58 cañones, su capitán Espinóla, y conducido á Vigo, valió, la.ooo 

El navio la Tuttlanda, su patrón Chorfenachol, que iba de Lisboa á 
Oporto, cargado de paños y otras mercancías, fué apresado por 
una fragata española de 60 hombres, y conducido á Málaga, valió. 3.000 

£1 navio Colldimgem, que venia de Zanté á Londres, su patrón Rip* 
pen, fué apresado por un jabeque español de 8 cañones y 60 hom- 
bres, y conducido á Cádiz, valió 1 .000 

El navio nombrado el Lim-Ford, su patrón Alburcho, cargado de 
pimienta y manteca, fué apresado por un jabeque español de 19 



i 



272 REVISTA DE ARCHIVGSi 



cañones y 80 hombres, y conducido á San Sebastián, valió 12.000 

12 Los navios nombrados el Wiburgg, el Artusem, el Categat, el Sevis- 
chi, el Hadefforchem, el Amperade, el Flens-Bugiro, el Tonnin- 
gen, el Anagh, el Fuñen, el Lalad y el Animo, fueron apresados 
en el Canal de Inglaterra y otros parajes por diferentes armadores 
españoles, y conducidos con sus cargas á San Sebastián y al Ferrol, 
se reguló su presa por 50.000 

32 Las fragatas nombradas la Born-Hon la Belt, la Dronthem, la Ber- 
,ghem,la Stachvanger, la Suedichia, la Daggerus, la Wardhus, la 
Norbech, la Nannoc, la Floca, la Schalhot, la Mirla, la Avena, la 
Lapekem, la Dexgir, la Lula, la Ingria, la Weter, la Halandd, la 
Bleking, la Sconem, la Schania, la Ñordland, la Neriziach, la Gof- 
tria, la Dalercalia, la Helfírigia, la Medelpalía, la Anscherga, la 
Jemziapcha, la Botuyae y la Huma, fueron apresadas por difec/cntes 
armadores españoles, que conducidas con sus cargas á los puertos 
de San Sebastián, Ferrol, Bilbao y Santander, se reguló su valor 
por el de. 1 10.000 

18 Los navios nombrados la Cayania, el Niland, el Calería, el Cheshol- 
mia, el Sabalochia, el Trabastia, el Ladoga, el Altzzeíf, el Estonia, 
el Mader, el Albolgash, el Riga, el Belf-Quilge, el Sjberio, el Res- 
conu, el Astracam, el Boris-Temen y el Dunina, apresados por 
diferentes armadores españoles, que conducidos á San Sebastián, 
Mallorca y otros puntos, se reguló su presa por. 30.000 

1 El navio nombrado el Avom, que venía de Terranova cargado de 
aceite, su patrón Scaburgg, ñié apresado por un jabeque español 
de 12 cañones y 60 hombres, que condujo á Vizcaya, y le valió. . . 7.000 

I El navio nombrado el Doures, cargado de granos, su patrón Lewer, 
fué apresado por un jabeque español de 8 cañones y 50 hombres, 
y conducido á San Sebastián, valió -2.000 

\ . .El navio nombrado la Manga, cargado de pescado, su patrón Humber, 
fué apresado por un bergantín español de 6 cañones y 30 hom- 
bres, y conducido á la Coruña, valió i .000 

I El navio nombrado el HuU, cargado de cebada, que venia de Irlanda, 
fué apresado por una ñ'agata española de 12 cañones y 90 hombres; 
conducido á San Sebastián, valió 4 000 

I El navio nombrado el Torbay, cargado de 300 toneles de aguardiente 
y vino, fué apresado por un jabeque español de 16 cañones y 80 
hombres, y conducido á San Sebastián, valió 3 .000 

I El navio nombrado el Tale, cargado de pólvora y demás municiones 
de guerra para el socorro de Gibraltar, fué apresado por una fra- 
gata española de 20 cañones y 130 hombres, y conducido á Ma- 
llorca, valió • 18.000 

I El navio el Cornovala, que venia de la Jamaica cargado de espíritus, 
de canela, limón y otros géneros, su patrón Kumben^ ñié apresado 
por un jabeque español de 10 cañones y 50 hombres, y conducido 
á la Coruña, valió >.. . 2 .ooo 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 273 

PESOS. 



La fragata la Abberdem, su capitán Glascón, cargada de hilo y lienzos 
finos, fué apresada por una chalupa española que la coudujo á San 
Sebastián, y se reguló por i ,000 

Los navios nombrados el Spei, el Qyd y el Albaim, cargados de gra- 
nos, fueron apresados por un jabeque español de 30 cañones y 250 
hombres, y conducidos á Mallorca produjeron 1 3 .000 

El bergantín el Atthole, cargado de sal, que la había saqueado en el 

rey no de Galicia, fué apresado por una fragata española de 10 ca- ¡^ 

ñones y 60 hombres junto al cabo de Sillezo, y conducido á Vigo, 

valió * 2 .000 

El navio nombrado el Gobire, cargado de maíz, su capitán Augus, fué 
apresado por una chalupa española de 30 hombres, y conducido á 
Mallorca, valió i .000 

Los navios el Liddescal y el Chile, fueron apresados cargados de pa- 
ños, olandillas y otros géneros que venían de Irlanda, por un ja- 
beque español de 16 cañones y 150 hombres, y conducidos á la 
Coruña, valieron 12.000 

El navio la Providencia, que iba de Ñapóles á Lisboa cargado de azú- 
car y cacao, su capitán Lorle-Arram, fué apresado por un jabeque 
español de 8 cañones y 100 hombres, y conducido á Mallorca, valió 4.000 

Los navios nombrados el Garett, su capitán Haynan; el Chaoous, su 
capitán Ghicneu y el Gago, su capitán Pimpan Sior, cargados de 
suela, que venían de Irlanda á Lisboa, fueron apresados por un 
jabeque español de 2a cañones y 230 hombres, y conducidos á San 
Sebastián, valieron 5 .000 

El navio el Tefier, su capitán Dely, cargado de municiones de guerra 
para Puerto-Mahón, fué apresado por un jabeque español de 30 
cañones 250 hombres, y conducido á la Coruña, valió dicha presa 3.000 

Las fragatas nombradas la Stabbat, su patrón Jenupt, y la Tmene, 
su patrón Cha-Jeam, cargadas de botas de pescado, fueron apre- 
sadas por una chalupa española á la embocadura del río Tajo, que 
condu)o á Vigo, y le valió 1.000 

Los navios el Azamdr, su capitán Gemna; el Zeb, su capitán Tan- 
chust, y el Thechort, su capitán Beat-Chalae, cargados de 200- 
toneles de aguardiente, lana y seda, fueron apresados por dos jabe- 
ques, y conducidos á San Sebastián, valieron 7.000 

El bergantín nombrado el Ford, que salió de Liorna para Londres 
cafgado de azúcar y trigo, su capitán Reuu-Lech, fué apresado 
por una chalupa española, y conducido á Mallorca, valió 2 .000 

El bergantín el Neptuno, que venía de Italia cargado de trigo y aguar- 
diente, su capitán Chidescal, fué apresado por un jabeque español 
de 16 cañones y 60 hombres, y conducido á MaUorca, valió 1 .000 

El navio el Formoso, que venia de Ñapóles cargado de granos, fué 
apresado por un jabeque español que le condujo á Cartagena, y 
valió .V.'. .'....;. ............: 3.000 

El navio el Sarach, que venía de Gibraltar cargado de diferentes gé- 

3 



I 



274 REVISTA DE ARCHIVOS, 

. PESOS. 

ñeros, su capitán Hebrichd, fué apresado por un jabeque español 

de 12 cañones y 8o hombres, y conducido á Cádiz, valió i .ooo 

El navio la Isabel, que también venía de Gibraltar cargado de sal, su 
capitán Mailand, fué apresado por una fragata española, y condu- 
cido á Vigo, valló 2 .000 

Se ha sabido de Londres que el navio el Guillelmo y Ana, mandado 
por el capitán Jobson, ha sido apresado por un navio de guerra 
español, y conducido al Ferrol; su valor 20.000 

Que los navios el Vid de Fordel y el Dursley, que iban de Bristol para 
la Jamaica, fueron también apresados por los españoles y llevados 
á San Sebastián; su valor 10.000 

Y que una chalupa grande, cuyo equipaje consiste en 60 hombres, se 
había apoderado de otra inglesa, mandada por el capitán Eduardo 

^ Cama; su valor 6 .000 

En los puertos de San Sebastián y Pasages entraron los días 11, 12, 13 
Y 14 de Julio, cinco presas inglesas hechas por armadores de aque- 
llos parages. La primera el navio nombrado el Posboy, de porte de 
50 toneladas, su capitán Juan Miguel, que navegando á lastre con 
tres quintales de té desde Dunquerque á Lisboa, fué apresado el 
día 4 de este mes en los 49 grados y 50 minutos de latitud por el 
bergantín nombrado el Santo Cristo de Lezo, su capitán D. Juan 
Bautista Solís, y se considera su valor, incluso el casco, ¿n 1 . 500 

La segunda el navio nombrado la Providencia, de 50 toneladas, su 
capitán Juan Dahuvison, que navegando de Millfrord á Chester, 
fué apresado el día 1 1 de este mes por el mismo armador , á dis- 
tancia de treinta leguas del cabo de Lisard, consiste su carga en 
1.000 quintales de carbón de piedr^^s; su valor, incluso el casco. . . i .600 

La tercera el navio nombrado la María, de porte de 100 toneladas, su 
capitán Juan Reedmond, vecino de Dublin, que navegando desde 
allí á Crofíc , en Francia , iué apresado el día 9 de dicho mes en 
latitud de 47 grados, por el bergantín ó lancha nombrada las Ani- 
mas, su carga tres barriles de aguardiente de caña, y su valor y el 
casco : : .\ . . . 2 . 500 

La cuarta el navio nombrado la Dorothea, su capián Gudugles, de 
porte 1 10 toneladas, que navegando de la Isla antigua, una de las de 
barlovento, para Londres, fué apresado el día 2 de este mes en la- 
titud de 49 grados, por la fragata nombrada Nuestra Señora del 
Carmen, su capitán D. Pedro Ignacio de ^Goycochéa; consiste su 
carga en 160 barricas de azúcar de 13 á 16 quintales cada una, 19 
barricas de aguardiente de caña y dos sacos de algodón, y el valor 
de todo y del casco 24.000 

La quinta el paquebot nombrado Tousven, de porte de 100 tonela- 
das, su capitán Juan Coopera que navegando con pliegos dede 
Lisboa á Falmont , fué apresado el día 6 de este mes ; consiste su 
carga en 55 talegos de dinero, que con otras alhajas de oro, im- 
porta i ^ .000 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 275 

PBSOS. 

I También ha habido noticia de Ceuta que el día 3 de este mes entraron 
en aquel puerto los cuatro armadores D. Antonio Pascual y Je* 
. rónimo Castellano , mallorquines; Josph Vensal y Luis Chacón, 
malagueños, con el navio inglés la Galera de Invierno, su capitán 
Juan Trumán, que después del disparo de cuatro cañonazos ha- 
bían apresado^ sin desgracia alguna , la mañana del mismo día, en- 
frente de Tarifa; venía este navio de .Londres, cargado de carbón 
de piedra para la guarnición de Gibraltar, 20 cajones de velas de , 
sebo, 18 barriles de cerveza, 5 barriles de salmón, 400 libras de 
queso, 4$ sombreros fínos y otros géneros, y su valor 6 .000 

8 Las presas que últimamente han hecho los españoles son el navio 
nombrado Ciudad de Rolian, pasando al Havre de Frahcia. Otro 
navio, mandado por el capitán Perchard, viniendo de la isla de 
Gercey. Otro perteneciente á los negociantes de Londres, apresa- 
do por un armador español de 6 cañones y 45 hombres, que pa- 
saba á Caen. El navio el Beuver, viniendo de la nueva Inglaterra 
á Bristol. Un Sloop de la Bermuda, apresado á la altura de la isla 
de Hs. que pasaba á la Jamaica. Otro Sloop francés, cargado de 
negros, y ambos conducidos á la isla española. El navio el Bien- 
Venido, viniendo de Genova y Gibraltar á Cork; y últimamente, 
el navio Juan, viniendo de GallipoUi á Bristol: el valor de estos 
ocho navios referidos se considera en. . . : 93.000 

1 El día 12 de Agosto dio fondo en el puerto de Marín, del Reino de 
Galicia, la gabarra cosaria, nombrada Nuestra Señora del Pilar, 
su capitán D. Miguel Manuel Santos, con una embarcación inglesa 
que apresó cerca d^ Oporto, p^ra donde había salido de Plimout, 
cargada de duelas y arcos de fíerro y otros géneros, habiendo per- 
dido en el combate la vida el capitán inglés y quedado herido un 
marinero de su tripulación, que se componía de 10 hombres; su 
vttior»... 5.000 

1 Y se avisa dek Corráft» oim fecha da 27 del mismo mes, que acababa 
de llegar á aquel puerto el corsario Bks Valino con una presa in- 
glesa, y su valor y el del casco 3.000 

1 Ahora se acaba de saber que un nuevo armador catalán se ha apode- 

rado de un navio inglés que iba de Londres con 300 pipas de acei- 
te, 30 valones de seda y 90 cajones de cera, y que lo ha conducido 

al puerto de Caller, en Cerdeña: su valor.. 80.000 

3 Por noticia de Londres, con fecha de 2 de Septiembre, se ha sabido 
que siete embarcaciones españolas se han apoderado de tres navios 
y dos chalupas inglesas en la isla de Gersey; su valor se considera en 20.000 

2 Por cartas de Santa Cruz de Tenerife en las islas de Canarias, se sube 

que el día 22 de Mayo de este año, entró en aquel puerto el COsá* 
rio Jacome Canese, que había armado en Galicia, con un pingue 
y una corbeta de bandera inglesa , que apresó el dia 3 de dieho 
mes, dentro del puerto de Santa Cruz de Berbería, nombrado» e\ 
pingue La Factoría de Berbería, cargado de hierro, cobré, aérrb^y 



^-jC) REVISTA DE ARCHIVOS, . 

PESOS. 

plomo, cuya tripulación huyó á tierra, y la corbeta Princesa Es- 
male, y su capitán Natal-Blanco, irlandés, con carga de cebada, 
alguna tarne salada , manteca , tañlete y otros géneros; su volor . 
de los dos y los cascos lo.ooo 

En 6 de Septiembre entraron en el puerto de Algeciras el barco la 
Reyna Ana de Ceuta y el jabeque del cosario D. Antonio Pascual 
con la balandra inglesa, nombrada la Margarita de Wateford, car- 
gada con 1 .700 quintales de bacalao , que apresaron sobre Gibral- 
tar, viniendo de Terranova para aquel puerto, su valor 7 .000 

El dia 3 de Octubre fué apresado sobre la costa de Portugal , por el 
cosario Francisco Barrera, y conducido al puerto de Bayona, en 
Galicia, el bergantín nombrado Olifranché , su capitán Thomas 
Carden, inglés, cargado de diferentes géneros; su valor 13 .000 

El día 1 6 de dicho mes entró en el muelle de San Sebastián el ber- 
gantín inglés, nombrado la Hermosa Sali, su capitán Thomas 
Watfon, de porte de 80 toneladas y 6. cañones: navegaba desde 
Londres para Ave de Grace, en Francia, cojí carga de 370 barricas 
de arroz; fué apresado después de un pequeño combate , por el 
barco Longo, nombrado Nuestra Señora de la Assumpción 7 San- 
to Cristo del Portal, su capitán D. Agustín de Samano. Su valor. . 5 . 000 

El día 16 de Septiembre tomó el barco cosario, nombrado la Pluma, 
su capitán D. Félix Romero, en la altura de Berlanga, un navio ir- 
landéSy cargado de suela, carne salada, carbón de piedra, y som- 
breros, y le ;:onduio á Peniche, en Portugal; su valor. 3 .000 

Por cartas de Galicia de 23 del pasado, se ha sabido haber entrado en 
el puerto de la Coruña el paquebot inglés, nombrado Francisco, su 
capitán Cheltenclark que el día 26 de Septiembre fue apresado 
400 leguas de Oeste, de la isla de Cuerto, por el aviso del alférez 
de navio Don Joseph González, nombrado Nuestra Señora de la 
Concepción: venía dicho paquebot apresado de la isla de San 
Christobal en la armada para Londres, cargado con 362 barriles de 
azúcar, 12 barriles de lo mismo, 21 sacas de algodón, .su tripula- 
ción 13 hombres, incluso el capitán y el contra-maestre, que mu- 
rió de un cañonazo: se considera su valor en 24.000 

Se avisa de Lisboa, con fecha de 20 del pi^opio mes, que el barco co- 
sario español, nombrado la Pluma, su capitán D. Félix Romero, 
había apresado tres navios ingleses, y conducidos al puerto de Pe- 
niche: el primero, nombrado la Unión, de que era capitán Diego 
Acuntes, irlandés, venía de Petersburgo cargado coa jaree, lino, 
cera, lana, fué apresado el día 15 en la altura cabo de la Roca, tres 
leguas de la mar; los otros dos, nombrados Goodoyo y Laurel, 
sus cai>itanes Reynagshaguer y Hugfrese, venían de Filadelfía con 
carga de trigo y otros géneros; el valor de estos tres se considera 
en. 9 * 000 

Por cartas de San Sebastián se ha sabido, que el capitán cosario es- 
pañol, D. Juan de Escarza, ha hecho dos presas, la una el día 11 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 277 

PE8CS. 

del pasado en la altura del cabo del Ara, del navio irlandés, 
nombrado el Bachiller de Dublin, de 60 toneladas, cuyo valor es. . 3.000 

La otra el día 13 del mismo, á 15 leguas del puerto Quincel, el navio 
nombrado Puerto Real, de 200 toneladas, cargado de azúcar, gen- 
gibre, pimienta y 800 onzas de plata, 5 onzas de oro, su valor, in- 
cluso el casco 40.000 

Por cartas de Santa Cruz de Tenerife, en Canarias, se sabe que el 
patrón Antonio Miguel apresó, navegando para Cádiz con su ba- 
landra nombrada San Telmo, el bergantín inglés, llamado el Sa- 
roetel, su capitán Juan Squiner, que venía de Terranova cargado 
de bacalao, y le condujo al expresado puerto de Santa Cruz, su 
valor 3.000 

También se ha tenido noticia de que habiendo vuelto á salir para 
Cádiz dicho patrón, apresó el día 29 de Septiembre una corbeta 
inglesa , que tomó bajo del cañón de Santa Cruz de Berbería , con 
carga de cobre, goma, alguna cera y salitre, su valor 7.000 

El día 18 de Octubre entró en el Puerto de Bayona, en Galicia, el co- > 
sario Francisco Barrera, con el bergantín inglés, nombrado María, 
su capitán Juan Rosetat, de porte de 60 toneladas, que apresó el 
día antecedente 20 leguas sil Este-Oeste de la costa de aquel reyno, 
consistiendo su carga en barriles de manteca, algunas piezas de 
lienzo y otros géneros; su valor 4.000 

El día 24 del mismo mes apresó cerca de la isla de Bás, el barco longo 
cosario, nombrado Nuestra Señora de la Assumpción y Santo 
Cristo del Portal, armado en San Sebastián, su capitán D. Agus- 
tín de Samano, un navio inglés de porte de 1 10 toneladas, que en- 
tró en la Ria de Portugalete, su carga 180 toneladas de tabaco de * 
Virginia, que harán 2 \)uintales Castellanos, cuyo valor y el del 
buque se regula en 40.000 

El día 31 del propio mes, á los 48 grados de latitud y á distancia de 
77 leguas del cabo de Finis-Terre, apresó la ñ-agata cosaria, nom- 
brada el Vizcayno, su capitán D. Antonio de Farga, el navio in- 
glés, nombrado el Ilustre Par, su capitán Carlos Tibedi, de porte 
de 120 toneladas, 26 hombres de tripulación y 10 cañones mon- 
tados, que navegaba desde Bristol para Guinea con diferentes gé- 
neros: entró la presa en San Sebastián el día 5 de este mes, regu- 
lado su importe, incluso el casco, en 20 000 

La lancha nombrada la Galera Guipúzcoana, su capitán D. Trafísmo . 
Andrés, que con 17 hombres se hallaba corseando en las costas de 
Inglaterra, apresó el día 24 de Octubre, después de una pequeña 
resistencia, á tiro de ñisil de tierra, y dos leguas al Este de Doubres, 
puerto inmediato á las Dunas, el navio nombrado el Licom, que 
iba á Falmout, su capitán Thomas Pothinhorbe, de porte de 70 to- 
neladas, con 21 hombres, inclusos algunos pasajeros: esta presa 
entró el día 13 del corriente en el puerto del Pasaje, y consiste su 
carga en licores , azúcar y algunas cajas de sombreros, cuyo va- 



1 



278 REVISTA DE ARCHIVOS, 

PESOS, 



ior, comprendido el del buque, se considera en más de 20.000 

E!1 día 18 de Octubre apresó la fragata cosaria, nombrada Nuestra Se- 
ñora del Carmen, á los 49 grados de latitud, una balandra inglesa, 
de porte de 60 toneladas, que á lastre navegaba á Terranova, su 
valor 2.000 

El día 2 del corriente apresó también en la misma altura, y 30 leguas 
del cabo de Celly el pingue, nombrado el Clemente, de porte de 
150 toneladas, su capitán Guillermo Ketur, que navegaba desde el 
Puerto de Corbin en Terranova, para el de PooU, con 1.500 quin- 
tales de bacalao, 160 barricas de grasa, y porción de pieles de va- 
rios animales, 6 cañones montados y 8 hombres de tripulación, 20 
pasajeros, los 4 mercaderes, y los demás pescadores, 5 mujeres y 
una niña de 6 meses. Esta presa queda asegurada en la Concha de 
San Sebastián, y su valor es 18.000 

Lascarlas de Portugal de 21 del corriente, refieren que la semana 
antecedente entró en el Puerto de Lisboa D. Martin de Perita, ca- 
pitán del barco longo corsario, armado eñ Cádiz, y nombrado. 
Nuestra Señora de Aranzazú, con el navio inglés el Plemuc, su ca- 
pitán Joseph Olibe, de porte de 150 toneladas, que había apresa- 
do el día 17 en la altura de 39 grados tres leguas distante de tierra; 
venia este navio de Terranova con 3 quintales de bacalao, cuyo 
valor y el del casco se considera en 16.000 

Por avisos que se han recibido de Gibraltar se sabe, que habiendo 
pasado una balandra inglesa, armada en aquel puerto, á las islas 
de Canarias y desembarcado en ellas hasta 50 hombres de su tri- 
pulación, fueron atacadas por los naturales, de forma que queda- 
ron todos muertos ó prisioneros, y ha vuelto la embarcación con 
solos 12 que habían quedado á bordo. El día 6 de Noviembre en- 
tró en la bahía de Cádiz el barco cosario, nombrado el Nazareno, 
su capitán Sebastián Blanco, con la balandra inglesa, llamada el 
D. Antonio, su capitán Guillermo Yansón, que rindió y apresó 
en el estrecho de Gibraltar, habiéndose separado del cbnvoy, que 
poco antes había entrado en la bahía de aquella plaza; en el ataque 
murió de un cañonazo el capitán inglés, y quedaron prisioneros 
además del piloto y gente de tripulación, dos alféreces, un sar- 
gento y 46 reclutas ó soldados que conducía á Puerto -Mahón y 
para uno de los regimientos que guarnecen la isla de Menorca; la 
carga consiste en diferentes mercaderías, y su valor se considera 
por el de 16.000 

Tres presas hechas por los españoles en la América, un bergantín car- 
gado de sal y conducido á Puerto Rico; otras dos presas hechas por 
armadores de la Habana, que conducían una gran parte de las tri- 
pulaciones para la armada que está á cargo del general Ogletor- 
pe, y condudan también muchos géneros exquisitos y una gran 
cantidad de moneUas inglesas: éstos fueron apresados por aborda- 
je después de una vigorosa defensa que hicieron; el valor de los 



f 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 279 

PESOS. 



tres, inclusos los cascos, se considera en 480.000 

I Así mismo se ha sabido por cartas de Cartagena del mes de Mayo, que 
el navio que conducía al señor gobernador de Mechoacan apresó 
en la altura de las Damas un navio inglés que llevaba á su bordo 
diferentes géneros , y su valor es ^ 80.000 

8 Por cartas de Londres, su fecha 18 de Noviembre, de varías partes se 
• han recibido avisos esta semana pasada de que los armadores es- 
pañoles han apresado últimamente ocho navios de esta nación; el 
prímero, la Buena Esperanza; el segundo, el Laurel; el tercero, un 
navio irlandés ; el cuarto , un navio nombrado Puerto Real y otro 
que iba á las Indias; el sexto, la Margaríta; el séptimo, el Ramo de 
Oliva; el octavo, el Ismael; el valor de ^stos, inclusos los cascos, se 
considera en 140.000 

1 Por cartas de Cádiz se ha sabido haber llegado al puerto de Tarifa un 
navio inglés, cargado con granas y diferentes géneros , en que ve- 
nían interesadas muchas personas, y fué apresado por un armador 
español, después de un reñido cónchate, en que murió el capitán y 
algunos marineros de la tripulación, y otros quedaron heridos: el 
valor de esta presa se regula en 288.000 

6 Por cartas de 16 de Septiembre se sabe haber llegado allj la escuadra 
que salió del Ferrol, á cargo de D. Rodrigo de Torres, y en su via- 
je apresó seis navios ingleses que conducían á Indias diferentes gé- 
neros, los que se regulan en 200.000 

I Por cartas de la Haya de 6 de Diciembre, se ha sabido que el navio 
mandado por el capitán Thomas Hopson, que conducía 777 tone- 
les de tabaco de la Virginia á Londres, ha sido apresado por un ar- 
mador español á corta distancia de la isla de Obesan, y su valor... igo.ood 

I Por noticia de Londres , su fecha 2 de Diciembre , se ha sabido que él 
navio llamado Neptuno, mandado por el capitán Clifet, que iba del 
río de la Acha á la Jamaica, llevando á bordo muchos marineros 
mallorquines y franceses, tuvieron éstos modo de apoderarse de 
las armas, y que después de haber muerto la mayor parte de los 
maríneros ingleses, y también al capitán y al sobrecargo, condu- 
jeron el navio á Santa Marta , y su valor se considera , incluso el 
casco, en * 500.00a 

20 Por cartas de Londres se ha sabido que los armadores españoles en la 
América han hecho 20 presas inglesas que á su bordo llevaban di- 
ferentes géneros, y estas presas fueron conducidas á diferentes 
puertos de las Indias españolas; su valor, inclusos los cascos 500.000 

I Al paquebot inglés, nombrado Nuestra Señora de la Soledad, prendió 
el navio San Ignacio, de la Compañía Guipuzcocina, en su ,via¡e á 
Caracas; su valor, incluso el casco 30.000 

I También dicen las mismas cartas que dicho navio San Ignacio apresó 
en las islas de Barlovento una embarcación inglesa con 157 barrí- 
cas de aguardiente y seis de azúcar de á 25 quintales cada una, y 
algunas monedas de oro y plata, y su valor se considera en 200^000 



28o REVISTA DE ARCHIVOS, 

pesos. 



Importan las 407 presas inglesas hechas por los armadores españoles y condu- 
cidas á diferentes puertos, así en Indias como en España, 3.850.300 pesos gordos, 
que hacen 77.000.000 y 6.000 reales de vellón, desde la publicación de la guerra 
hasta fin de Diciembre de 1740. 

También saquearon los españoles la isla inglesa nombrada la Commoda, junto 
á la de Jamaica, y se llevaron 15.000 pesos, lo más en dinero. 

Y asimismo algunas presas más, de las que no se ha podido averiguar cosa 
cierta, pues solo se da al público lo adquirido por noticias fidedignas, como cons- 
ta del Real Archivo del palacio .. 

Por cartas del puerto de Santa Cruz de la isla de Tenerife, una de las Cana- 
rias, de 4 del pasado, se ha sabido el siguiente suceso de dos desembarcos que 
han hecho los ingleses en la de Fuerteventura, una de dichas islas: EU día 21 de 
Octubre una balandra inglesa desembarcó al anochecer en el puerto de Taraxa- 
lexo 50 hombres armados, que caminaron hasta el lugar de Tinnege, donde eje- 
cutaron algunos robos, aprisionaron dos familias y entraron en la ermita de San 
Miguel. Avisado de esta novedad á media noche el teniente coronel D. Joseph 
Sánchez Umpierres, gobernador de las armas de aquella isla, que casualmente se 
habia quedado aquella noche en su cortijo distante media legua de dicho lugar» 
montó al punto á caballo con cuat^-o familiares suyos y otros que pudo juntar' 
entre todos 33 hombres, y saliendo al encuentro á los enemigos, empezó á tratar 
con ellos de la entrega de los robos y prisioneros con el fin de hacer tiempo á que 
llegase alguna más gente. No convinieron los ingleses en las capitulaciones, y se 
formaron en un alto en orden de batalla. A vista de lo cual el gobernador puso 
por trinchera 40 camellos para evitar la primer descarga de los enemigos, y sin 
darles tiempo para la segunda, les acometió con tal valor, que después de un com- 
bate de una hora lograron derrotarlos enteramente los nuestros, sin más armas 
que lanzas, chuzos y picas y solo cinco armas de niego, habiéndoles muerto 30 
hombres y hecho los 20 restantes prisioneros; sin que de nuestra parte huviesse 
más que 5 muertos y 16 heridos, y estos no de peligro. Debióse el feliz sucesso de 
esta función al superior esfuerzo del teniente coronel que mató con su espónton 
más de 10 ingleses y entre ellos á uno que iba huyendo á la marina con los vasos 
sagrados de la referida ermita. Los despojos de este combate fueron 150 pisto- 
las, 50 fusiles con sus bayonetas, 50 sables, tambor, bandera, clarín y dos grana- 
das reales, que de orden del Capitán general de aquellas islas se repartieron entre 
los que se hallaron en la función. El día 24 del mismo mes, otra balandra inglesa 
sin noticia de la antecedente, echó en tierra por el mismo puerto 55 hombres 
armados, que se encaminaron también al referido lugar y ermita; pero habiendo 
acudido el dicho teniente coronel, el capitán D. Melchor de Llanera, el capitán 
Soto y otros oñciales con gente, dieron sobre ellos con tal denuedo, que no deja- 
ron á ninguno vivo, no habiendo perdido los nuestros más que cinco personas y 
entre ellas el capitán Soto. Tomáronse al enemigo en esta segunda función 55 
fusiles con sus bayonetas, 2 esmeriles, 55 pares de pistolas, 55 sables, con tambor, 
bandera y clarín, que se repartieron asimismo á los vencedores. 

Por la copia, 

Pedro Roca. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



281 



VARIEDADES. 






LISTA de las pitblicacixmesbi-senuxyiales, decenales ^ quincenales y 
mensuales y etc., que se reciben en la Biblioteca Nacional. 



Publicaciones bi-semanales. 



I. Adalid. 



Publicaciones semanales. 



2. 

3- 

4. 

5- 
6. 

7. 

8. 



10. 
11. 
12. 

13. 
14. 

15- 

16. 

«7. 
18. 

19. 
20. 
21. 

22. 

23- 
24. 

25. 
26. 



37- 
28. 



Albura (EÜ) Ibero Americano. 

Arte (El) de los Toros. 

Blanco y Negro. 

Boletín de Administración local. 

Boletín del Ayuntflmiento de Ma- 
drid. 

Boletín de la Recaudación. 

Boletín Semana] de Estadística y 
Mercados. 

Boletín Semanal de Nacimientos y 
Defunciones. 

Bordadora Artística. , 

Cardo (El). 

Cencerro (El). 

Crédito (El) Español. 

Cristiano (El). 

Consultor (El) de los Ayuntamien- 
tos. 

Correspondencia (La) Médica. 

Crónica de Ferrocarriles. 

Defensa (La) Mercantil. 

Deporte (El) Velocipédico. 

Eco (El) de las Aduanas. 

Eco de la Moda. 

Enano (El). 

España Artística. 

Estafeta (La). 

Fomento (El). 

Fomento (El) Industrial y Mer- 
cantil. 

Flirl. 

Gaceta de Registradores y Notarios. 



29. Gedeón. 

30. Germinal. 

31. Gnomo (El). 

32. Ilustración (La) Jurídica. 

33. Industria Agrícola Comercial. 

34. Juan Rana. 

33. Lectura (La) Dominical. 

36. Ley (La). 

37. Madrid Científíco. 

38. Madrid Cómico. 

39. Madrid Teatral. 

40. Militares y Paisanos. 

41. Moda y Arte. 

42. Mod|i (La) Elegante. 

43. Nuevo Mundo. 

44. Padre (El) Cobos. 

45. Pan y Toros. 

46. Proscenio (El). 

47. Reforma (La) Legislativa. 

48. Republicano (El). 

49. Revista Española. 

50. Revista Jurídica de Ultramar. 

31. Revista Minera. 

32. Semana (La) Católica. 

33. Sol y Sombra. 

34. Tío (El) Jindama. 
33. Toreo (El) Cómico. 
36. Última (La) Moda. 
57. Veloz (El) Sport. 

Decenales. 

38. Artista (El). 

39. Boletín de Correos. 

60. Boletín del Obispado de Madrid- 

Alcalá. 

61. Boletín Oñcial de la Dirección Ge- 

neral de Aduanas. 



28a 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



62. Boletín de la Revista de Medicina 

y Cirujía prácticas. 

63. Consultor (El) del Comercio v de 

la Industria. 
^ 64. Cronista íEl) de Correos. 

65. Crónica de Ultramar. 

66. Gaceta de la Propiedad Urbaníf de 

Madrid. 

67. Ilustración (La) Popular. 

68. Miscelánea Turdense. 

69. Monitor (El) de la Farmacia y de la 

Terapéutica. 

70. Región (La) Valenciana. 
'71. Unión Escolar Española. 

Quincenales. 

72. Asociación (La). 

73. Boletín (El) Agrí<fbla. 

74. Boletín déla Liga» Protectora de la 

Educación Nacional. 

75. Boletín Meteorológico. 

76. Consultor (El) del Armero. 

77. Correo (El) Ilustrado. 

78. Correo de los niños. 

79. Gaceta de las Compañías Mercan- 

tileis y de Seguros. 

80. Heraldo Postal. 

81. Iris (El) de Paz. 

82. Lámpara (La) del Santuario. 

83. Luz (La). 

84. Metropolitana. 

85. Moda de París. 

86. Mundo (El) Naval. 

87. Museo de Figuras transparentes. 

88. Política (La) de España en Fili- 

pinas. 

89. Revista de Clínica y de Terapéu- 

tica y Farmacia. 

90. Revista Cristiana. 

91. Revista Ilustrada. 

92. Sport (El). 

Mensuales. 

93. Actas de la Sociedad Española de 

Historia Natural. 



94. Amigo (El) de la Infancia. 

95. Anales de la Sociedad Española de 

Hidrología Médica. 

96. Apostolado de la Prensa. 

97. Avispa (La). 

98. Bibliófilo Madrileño. 

99. Boletín de la Asociación de Agri- 

cultores de España. 

100. Boletín de la Asociación de Pro- 
pietarios de Madrid. 

101. Boletín de la Asociación, de Soco- 
rros Mutuos. 

102. Boletín Bibliográfico. 

103 Boletín de las Cámaras de Co-, 
mercio é Industria y Navegación. 

104. Boletín del Círculo Filatélico Ma- 

tritense. 

105. Boletín del Consejo Nacional de 
las Corporaciones Católico-Obre- 
ras de España. 

106. Boletín de Modas de la Academia 
Internacional de Maestros Sas- 
tres. 

107. Boletín Oficial de la Asociación 
General del Arte de Imprimir. 

108. Boletín Oficial del Colegio de Mé- 
dicos de Madrid. 

109. Boletín Oficial del Ministerio de 
Estado. 

lio. Boletín Oficial del Ministerio de 
Hacienda. 

111. Boletín de Sanidad. 

112. Boletín de la Sociedad Española 
de Salvamento de Náufragos. 

1 1 3. Boletín de la Sociedad de Socorros 
Mutuos de Tipógrafos. 

1 14. Boletín de la Sociedad de San Vi- 
cente de Paul. 

115. Controversia (La). 

1 16. Correo (El) Ilustrado. 

117. Cruz (La). 

1 18. Madrid Filatélico. 

1 19. Medicina (La) Secular. 

120. Mensajero (El) Seráfico. 

121. Mignon. 

122. Regeneración (La) Física. 

123. Resumen de Arquitectura. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 283 

124. Resúmenes Estadísticos de Re- Santa Agonía de Nuestro 5>eñor 

caudación y Pagos. Jesucristo. 

125. Resúmenes Mensuales de Estadís- 134. Crónica de la Equitativa. 

tica del Comercio Exterior de Es- 135. Revista Trimestral Micrográfica. 
paña. 

,26. Revista Agrícola. ^«««^^o conviene. 

127. Segunda (La) Enseñanza, ,05. Boletín de Procedimientos. 

128. Unión Velocipédica Española. 

i2g. Zapatería (La) Europea. RESUMEN. 

Revistas Bi-semanales r 

Trtmestrales. /j^. Semanales 56 

Id. Decenales.. 14 

1 30. Anales de la Congregación de la j¿|. Quincenales 21 

Misión. Id. Mensuales...... 37 

131 . Anales de las Hijas de María. ij. Trimestrales 6 

132. Anales de la Real Academia de ij. Cuando conviene i 

Medicina. 

133. Boletín de la Archicofradía de la ^ Total 136 

Msarid 18 de Septiembre de 1897. Juan Martínez. 



-cT^^RÍ^^ 5<^ír?r-»- — 



SALÓN DE REVISTAS EN LA BIBLIOTECA NACIONAL. 



El eminente Catedrático y Académico, Sr. D. Francisco Codera, guiado 
de un laudable propósito, cual es la difusión de la cultura, nos ha dirigido 
las siguientes observaciones; en contestación publicaremos en números su- 
cesivos la lista de las Revistas que se reciben en la Biblioteca Nacional. 

«Ai instalarse la Biblioteca Nacional en su nuevo edificio, llevóse á cabo 
una reforma, ó mejor dicho, la instalación de un servicio que puede ser de 
gran transcendencia para el progreso de nuestra cultura literaria: se ha di- 
cho más de una vez que en estos tiempos el periódico mata el libro, lo que 
si es verdad hasta cierto punto por nuestra poca afición al e$tudio y exce- 
siva á meternos en lo que poco nos importa, ó al menos no nos incumbe, 
quizá pudiera aplicarse con más razón á las Revistas^ que si pof de pronto 
parece que matan al libro, luego aumentan su consumo, pues con la ilus- 
tración que con ellas se produce, el aficionado al estudio encuentra más 
-estímulos para el mismo. 

Dada la índole especial de las Revistas, no es hacedero que cada uno se 
proporcione todas las que le convendría ver^ ni aún teniéndolas á su dispo- 
sición, podría hojearlas todas. 

A la primera de éstas necesidades, ó digamos conveniencias, responde la 
instalación de la Sala de Revistas en la Biblioteca Nacional^ en la cual, 
como puede suponerse, no están ni estarán todas las que se publican^ pues 



2^4 REVISTA DE ARCHIVOS, 

para esto se necesitaría un presupuesto inmenso, y además sería gasto casi 
de lujo, dado que muclias Revistas interesau á muy pocos: pero es de supo- 
ner que merced á las últimas disposiciones sobre publicaciones, tendremos 
todas ó casi todas las Revistas españolas, y la Dirección de la Biblioteca 
tendrá cuidado de suscribirse á las Revistas más importantes extranjeras, en 
cuanto sus recursos lo consientan. 

La Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos inauguró en su núme- 
ro 2.° una sección de Bibliografía de Revistas^ que nos parece muy acer- 
tada ; pues proporcionará con esto á sus abonados la facilidad de saber lo ' 
que referente á las aficiones de cada uno de sus lectores se publica en las 
Revistas más importantes, simplificando con ello el trabajo de todas: sin- 
ceramente felicitamos al Consejo de redacción por esto acuerdo, permitién- 
donos ofrecer á su consideración algunas observaciones ó indicaciones, que 
si fueran aceptadas, podrían dar mayor interés á lá Revista, y contribuir 
mucho al progreso de nuestra cultura literarisi. 

Hoy casi todas las Revistas insertan los índices de otras, en especial de 
las de la misma índole, y esto tiene grandísima importancia, soore todo 
cuando hay la posibilidad de disponer de las Revistas indicadas; pues de 
otro modo , se reduce la ventaja á saber que alguien ha escrito acerca de 
un punto que á uno le interesa^ pero sin que le sea hacedero el leerlo: podrá 
decirse <jue quien esté en tal caso, puede ir á la Biblioteca Nacional y pre- 
guntar SI allí existe la tal Revista/ pero como de lOO no ha de encontrar 
dos de las extranjeras, es muy difícil que se decida á averiguar si en la Bi- 
blioteca Nacional ó en alguna de las públicas existe tal Revista. 

Sería muy conveniente, y la Revista de Archivos Bibliotecas y Museos 
prestaría un gran servicio, dándonos el Catálago de las Revistas que 
existen en la Biblioteca Nacional, y esto sería muy fácil, ya que está redac- 
tada principalmente por individuos que tienen su cargo en la misma Bi- 
blioteca. 

Es más, sin gran esfuerzo podría darnos el Catálogo de las Repistas que 
se reciben en las diferentes Bibliotecas servidas por individuos del Cuerpo 
de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios, pues en casi todas ellas se re- 
cibe alguna que otra y aún nos atrevemos á asegurar que los Jefes ó alguno 
de los empleados de las Bibliotecas de Corporaciones, como Ateneos, Aca- 
demias, ¿írculos y Sociedades literarias se prestarían á redactar el Catá- 
logo de las Revistas que allí se reciben, y por cierto que muchos de estos 
centros, como el Ateneo, están bien surtidos en este punto. 

De este modo, sabiendo las Revistas que el público tiene disponibles en 
los diferentes centros, los que tuviesen interés en leer algún trabajo, podrían 
conseguirlo con mucha más facilidad que hoy, y es seguro que la Sala de 
Revistas de la Biblioteca Nacional se vería mucho más frecuentada. 

Como la Revista de Archivos no podrá publicar la Bibliografía de todas 
las Revistas, ni aún de las de la Biblioteca Nacional, pues sena salirse de su 
esfera de Revista de conocimientos históricos, ños atrevemos á proponer 
otra idea que quizá pueda desarrollar en otro terreno alguno de los redac- 
tores que tenga influencia en la dirección de algún periódico. 
Ílí3 No cabe duda de que los periódicos, ó por exigencias de parte del públi- 
co ó por conveniencias de partido, ó por la premura de haber de llenar las 
planas al día, publican muchas cosas que interesan á muy pocos. 

No seríamos muchos los que leyésemos algunas columnas de Bibliogra- 
fía de Revistas; pero para los pocos ó muchos que para ello tendríamos 
paciencia, tal publicación sería muy interesante, y no creemos que fuese 
muy difícil ñi muy costoso para un periódico de gran circulación el pro- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



.285 



porcionarse reseña mensual de toda la bibliografía de las Revistas accesibles 
al público: por no pecar de impertinentes ni pasar por pretenciosos, omiti- 
mos hacer más indicaciones sobre este punto. 
Madrid, 16 Marzo de 1898. 

Franoisoo Codera. 



» — — 




Aleahali iBarón de). — Diccionario blográfleo 
de artlaUs VRlenclanoB.— Valencia.— F. Dome- 
nech. — *.•, 444 pájr. 

Arco y Molinero (Á. deO— Restos artísticos é 
insoripcloncs sepulcrales del monasterio de 
Poblet...— Barcelona.— Es t. tlp. de Vives y Su- 
sany.— 1897. — 4.», 89 pdg., con un grabado en el 
texto. 

Berwiek y de Alba {La Duque$a (fe).— Catálogo 
de las colecioues expuestas en las vitrinas del 
palacio de Liria. Le publica... Condesa de 81- 
ruela.— Madrid. — Estb. tip. «Sucesores de Ri- 
vadeneyra».— 1898.— 8.0 d. m., n-260. pág.— Es- 
pléndida edición ilustrada con 24 fototipias 
y notas genealógicas y biográficas. Hablare- 
mos de esta notable obra en sar ón oportuna. 

Buti0€r(E. T.) — Los últimos días de Pompe- 
yá, escritos en inglés por E. T. B., traducidos 
al Idioma español por D. Isaac Núñes de Are- 
nas. Tomo I y II —Madrid.— Enrique Maroto.— 
1898.— 2 vol. en 8. « do 386 y 866 pág. respectiva- 
mente. (Bibliot. de «Bl Siglo Futuro*.) 

CaUUraveño (2>r.)~Impresiones de viaje. Pa- 
rís, Bruselas, Stuttgart, Munich, Viena, El 
Rhin, Colonia.— Madrid.— Hijos de M. O. Her- 
nándes.— 1898. — 4.«, 101 pág. con ginba dosen 
el texto. 

CaatiUa Portugal (Jf.)— La República Argen- 
tina. Su historia, geografía , industria y cos- 
tumbres.. —Barcelona— Jaime Jepús.— 1897.— 
<". 64 pág. con grab. 

Cor<dfiU.>-LaB Antillas. Cuba, Ruerto Rico, 
La Martinica, Santo Domlgo, Haití, Jamaica, 
Guadalupe, Santo Thomas , Trinidad. —Barce- 
lona.— J. Jepús.— 1898.— 4 •, 80 pág. y grabs. 

DtoM de Areaya (M.) — Leyendas alavesas. — 
2.* serie.— Zaragosa.— Ramón Miedes. — 1898.— 
8.* may., con 885 pág. 

Excelencias de la Madre de Dios y de los 
hombres. Colección de leyendas históricas y 
tradiciones sobre apariciones y milagros de la 



Inmaculada Virgen Maria.— Lérida.— Imp. Ma- 
riana.— 12.®, 888. 

Fernandez de Bttheneowrt {F.) — Historia ge- 
nealógica y heráldica de la Monarquía espa- 
ñola, Casa Real y Grandes de España. I.— Ma- 
drid.— E. Teodoro.— Fol., Vni-667 pág. y flgs. 

Fofitana (Dr.>— Del Amazonas al Plata.— Las 
Guayanas.— El Brasil.— £1 Uruguay.— El Para- 
guay.— Su historia, geografía, producción, et- 
nografía y costumbres.— Barcelona. -J. Jepk^s. 
—1897.— 4.«>, 76 pág., con grabs. 

González Araco (Afonveí).— ElTeatio Real por 
dentro. Memorias de un empresario.— Madrid. 
—Imp. de los Hijos de J. Duacazcal.— 1897-98. 
—8.* d., XII, 870 pág. mas una de Índice. 

Manjarrée (José de).— Lab Bellas Artes en Es- 
paña. Arqueología, Monumentos antiguos y 
modernos. Escultura, Pintura.— 6." ed. aumen- 
tada y anot., por D. Francisco de P. Valladar. 
Ilustrada con grabados.— Barcelona. — Lib. de 
Antonio J. Bastinos, edit.— (Imp. de Jaime Je- 
^ 8).— 1898. — 8.«, 192 pág. —De la «Biblioteca 
Minerva». 

Memoria de los actos y tareas de la Asocia- 
ción de Escritores y Artistas españoles duran- 
te el año de 1897. — Madrid. — Est. tlp. de la 
Viuda é Hijos de M. TeUo. — 1898. — 8.» m., 68 
páginas. 

Mil&tret Cubas (l: y A.)— De la tierra canaria. 
Pepe San tana, Santiago Bordón. — Santa Cruz 
de Tenerife. — Imp. de A. J. Benitos. —1898.— 
8.«,291pág. 

Jíoreno Pineda (J.) — Elementos de geografía 
elemental , arreglados al programa para las 
oposiciones á ingreso en el Cuerpo de Correos, 
con un planisferio compuesto expresamente 
para esta obra.— Madrid.— Imp. de los Hijos de 
M. G. Hernández.— 1898.— 8. •, 121 pág. 

yebot (Jo«¿.) — Catálogo de los libros que 
componen la Biblioteca de la Facultad de Me- 
didra en Valencia.— Valencia. — Imp. de F«- 



J 



286 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



rrer de Orga.— 18d2, 1896 y 1897. — 4 •, XVU, 430 
páginas.— Nuestra Rbtistá hablará de este útil 
libro. 

foguera Camoeeia(J )— Escorial á la vista.— 
Gula descriptiva del Real Monasterio, Templo 
y Palacio do 8an Lorenzo, ilustrada con 20 lá- 
minas autotlpicas y seguida de varias noticias 
curiosas para e^ viajero. — Madrid. — Felipe 
Marqués.—ieOS.— 12.0. 42 pág. 

Olavarrla y Ftrrari (£. de). México. Apuntes 
de nn viaje por los Estados de la República 
Mexicana. — Barcelona. — Jaime Jepús.— 1898. 
— 4.«,'90 pág., con grabs. 

0pi890 (il.)— Chile y Bolibia. — 8u geografía, 
su historia, sus habitantes y costumbres, flora 
y fauna de ambos Estados.— Barcelona. — Jai- 
me Jepús.^1898.— 4.», 74 pág., con grabs. 

— La América Central. — Costa Rica. Gua- 
temala, El Salvador, Honduras, Nicaragrui.— 
Su historia, geografía, producción, etnografía 
y costumbres.— Barcelona — J. Jepús.— 1898 — 
4.^ 82 pág., con grabs. 

— La América Sajona. — 8u historia, geo- 
grafía, industria y costumbres.— Barcelona — 
J. Jepús.— 1897.— 4.», 72 pág., con grabs. 

Pahna (CteUMnte).— El Perú. — Karración que 
trata de su geografía, historia, arte y costum- 
bres.- Barcelona.— J. Jepús.— 1898.— 4.», 72 pá- 
ginaa, con grabs. 

PietUotte (Va/en¿¿n).— Descripción é historia 
política, eclesiástica y monumental ú*» España 
para uso de la Juventud.— Provincia de (?f aña- 
da,— Madrid. — Hernando y C.» — 1898.— 8.», 168 
págidas, con grabs. 

Pont Boiguea (Franciteo), — Ensayo blo-bl- 
bliográfico sobre los historiadores y geógrafos 
Yiti^bigo-españoles. Obra premiada por la Bi- 
blioteca Nacional en el concurso público de 
1898 é impresa á expensas del Estado.— 4iadxid 
— Est. tip. de San Frandaco de Sales.— 1898. 
— 8.<» d. m., 614 pág. Ya trataremos con deteni- 
miento deleita obra. 

Stoina {Manuel de la) y Alcántara Garda {Pe- 
dro d«). — Principios generales de Literatura é 
Historia de la Literatura española. — Cuarta 
edición. Tomo n.— Madrid.— Lib. de Francisco 
Iravedra.— 1898. — Est. tip. de Idamor Moreno. 
—8.® m.. 788 pág. 

Bodriguez de Llano {Jote). — Elementos de 
Geografía universal para ingieto en el Cuerpo 
de Correos.— Lib. Suc. de M. Fernández de la 
Torre.— 1898.— 8.», 149 pág. 

ÜUiM y Benitez de Lugo (i2.)— Maravillas his- 
tóricas.— (Telepatía, visiones, hechicería, sue- 
ños, etc.) Prólogo de J>. Salvador Cañáis.- Ma- 
drid.— Felipe Marqués.— 1898.— 8.», 22S pag. 

Saivador (Amát) y AviUt {Anget). = Discursos 
leídos ante te Beal Academia de Bellas Artes 



de San Femando, en la recepción pública del 
Excmo. é limo. Sr. D. Xm6% Salvador el día 13 
Marzo de 1898 (sobre la pertpectiva relieve el 
primero, y de contestación sobre el mismo te- 
ma el del segundo) —Madrid.— G. Juste.-^1898. 
8.», 67 pag. 

Bendra {Juan Bautitia). — De Belén al Calva- 
rio. Obra histórico-religiosa, que comprende 
los lugares recorridos por los profetas, por los 
Apóstoles y por los Cruzados. — Madrid.— 
Alfredo Alonso.— 1898. — 12.«, 228 pág. y 16 vis- 
tas de la Tierra Santa. 

Suárez Inclán (JuíMn).— Gueira de anexión 
en Portugal durante el reinado de D. Felipe 11, 
por el Bxomo. Sr. General D —Madrid.— Im- 
prenta del Depósito de la Guerra. — 1897-98.— 
2 vol. en 4.0, de XXIV -455 y 482 pág. reipectl- 
vamente. 

Torata {Conde de), — Documentos para la his- 
toria de la guerra separatista del Perú publica- 
dos por el C. de T., Coronel retirado de Arti- 
I leria.— Traición de Olañeta.— Tomo IV y últ. 
—Madrid.— Imp. de la Viuda de M. Mlnueaa de 
los RÍOS.— 1898.— 4.» may., LV-518 pág. 

Villalón {Crittóbal de). — Ingeniosa compara- 
ción entre lo antiguo y lo presente. Publícala 
la «Sociedad de bibliófilos españoles». — Ma- 
drid.— Est tip. de la Viuda é Hijos de Tello.— 
1898.— 8.« d., 184 pág. — La reproducción de di- 
cha obra, de la que únicamente se conoce el 
ejemplar conservado en el Museo Británico, 
ha servido de pretexto á D. Manuel Serrano 
y Sanz para hacer un concienzudo estudio de 
la vida y obras de Cristóbal de Villalón, que 
abarca nada menos que 125 pág. En tiempo 
oportuno trataremos de este notable libro. 

Libros extranjeroe. 

Albert du Saint-Sauveur {B. P.) Le Sanctuaire 
du kont-Carmel de puls son origine jusqu'a 
nos Jours.— Lile. — Imp. Desclée et deBron- 
wer.— 8.^ 244 pp., con 15 figs. 

Anglúde (/.) Contribution a l'étude du lan- 
guedocien modeme. Le patnis de Lé signan 
(Ande) (dialecte narbonnais). — Phonetiqne. — 
Montpeiller.— €onlet.— 8.**, 101 pp. 

>lrottio(Joa9tt»inde).— Bibliographia inesia- 
na. — Pisa. — Tip. di F. Mariotti. — 1898. — 8.«. 
11 pp. 

Araujo {Joaquim de).— No centenario do padre 
Antonio Vielra (1697-1897).— Genova. — Tip. la- 
tituto Sordomuti.— 1898.— 16.*, 15 pp., con re- 
trato yfacsim. 

Aveneau de la Oranciére.—Ltn parares préhia- 
toriques ot antiqucs en grains d* enfllage et 
les colliers-talismans celto-armoricains pré«> 
cédé d'un aperan sur les temps préhistoriqnea 
—París.,— Leroux.—8.*., 181 pp. y 22 pl. 



BIBLipTECAS Y MUSEOS. 



287 



£ame<nMl(C).-'0riglne8 etprogréa de redu- 
cá tión cu Amerique. — Leí Etfkts primltift.— 
LiUe. — DeBCIée et de Brouwer.— S.^ 872 pp. 

BaHffol (P.)— Ancfennes Utteratures chré- 
tienneB. — La Uttérature grecque. — Paria.— 
Leoom«, 1897.— 12.«, XVI, 847 pp. 

BaudHUcart (Jf. Alf red). -^ FhMiw^ V et la 
cour de France.— t in. — París. — F. Dldot.— 
18W.—8.*— (Lleva este vol. el slgr. sub-tit.: 
tphlllppé V, le dac de Bourbou et le cardlual 
de Fleury*; 7 eomprende desde Luis I (Enero 
de 1724) hasta el tratado de Sevilla. (Koviem- 
< brede 1729). 

Bernard (J.) Hlstolre de l'Europe ct partlca- 
liérexnente de la France de 895 á 1.270.— Lyon, 
París.— Croville.—Morant.—8.«, 420 pp. y pl. 

Bertartlli. (iicA.)— Qll ex-libris; appunti bi- 
bliograflci.— Milano.— Tlp. C. Rebeschinl.— 8.», 
41 pp. y 12 pl. 

Bibllotheca cartusiano-mariana, seu Bre- 
ves notltiae scriptorum sacri ord. Cartu«ieu- 
sis, qni de beatissiroa Delpara Vlrglne María 
tractatus et libellos, hyxnnos aut sermones 
conscripserunt. — Montreuil- sur-Mer. — Im- 
prenta Amaune.— 8.", 72 pp. * 

Boria de Tannenberg,-^jjn dramaturge es- 
pagnol.— M. Tamayo y Baus.- París.— Libraire 
aoad. Dldier Perrin et Compagnle. Lib. — Edlt. 
(Tours.— Imp. Deslls Fréres).— 1898.— 8.®, Xin, 
65 pp., m&s una de table de matiéres. 

^Braga (T^opAito). —Historia da litteratura 
portuguesa. VIII. Gil Vicente e as origen do 
theatro nacional. — Porto. — Lello c Irmao. — 
16.«, VIII, 544 pp. 

.Brunetiere (/'.) — Manuel de Thlstoire de la 
Uttérature francalse — París. — Delagrave. — 
a898) — 8.0, Vni-885pp. 

Caeanova (P) — Inven taire sommaire de la 
coUection des monnales musulmanes de S. A. 
la princesse Ismail. — M&con, — Protat. — 8.», 
XVI, 200 pp. 

CiardulH (OCtone).— Claudio Claudlano quale 
fon te storica del suoi templ.— Arlano.— Tip. F. 
Riccio.— 8.»» 54 pp. 

i Clermont—Ganneau (X,.) — Les tombeaux de 
David et des rols de Juda et le tuonelaqueduc 
de Siloé.— París.— Imp. nation.— 8.»,48pp. ypl« 

Cochin (B). La Chronologle du Canzoniere de 
Pétrarque.— París.,— Bonillon.— 16.», X, 166 pp. 

Conder (C. M.) — The latín klngdom of Jeru- 
salem, 1099-1291. —New York. — New Amstcr- 
dam Book Co.— 8.«», 448 pp. 

Cr¿ (P. !/.>— La Crypte du Credo. Comment 
on vient de retrouver le grand sanctuaíre 
chretien du mont des Olivíers au IV slécle. — 
París, burean des Oeuvres d'Orient.— 8.«, 64 pp* 

Ocipi (AUilio Zm.) — Del Senato di Milano: 



ricerche intomo alia constituzione dello stato 
di MiUano al tempo della domlnazione spag- 
nuola. Fase. I.— Milano.— Tip. del Riformato- 
rio patronato.— 1898.— 8.®, 1-76 pp. 

Creux{V. C.)— Antonio Cánovas del Castillo: 
sa carriére, ses oeuvres, sa fin. Etude biogra- 
phique et historique. — París. — Imp. Levé. — 
18.», V, 879 pp. 

Crozier (J. BecUtie.}— History of tfae Intellec- 
tual dévelopment on tfae lines of modem evo- 
lutlon I. Qreek and Hindoo thonght, Oraeco- 
Roman Paganlsm. Judaism, and Ohrlstianlty 
dowuto the closing of the schools of Athens 
by Justinian. — London. — Longmans, Oreen 
and Co.— 8.», XV, 588 pp. 

Dard (&cf maf n). -Essai sur l'Espagne: 
moeurs, littérature et beaux-arts; relatión 
historique: revolutions et guerrea civiles.— 
ChalonB-sur*8aóne. — Marcean. — 4.«, 881 pp. y 
?pl. 

Daruty de 'Qrandpré{M.) — Vade-mecum du 
bibliothécalre, ou Regles pratiques pour Itf 
rédaction des catalogues et le classeroent des 
volumes, suivies d'uno inatruction raisonnée 
sur le format des livres. — París.- Em. Paul et 
GuiUemin.— 8.*, 68 pp; 

Deberle (A. >— Hlstolre de TAmerique du Sud 
depuis la conquéte Jusqu' a nos Jours — 8 ed.— 
París.— Alean.— 18.», XX, 416 pp. 

DeviUe iV.) — Partage de PAfirique (ezplora- 
teurs, colonisation, état politlque). — París.- 
Joseph André.— 18.^ 4C6 pp. 

Dorwald (PauQ.— Dle Formenbildnngsgesetze 
des Hebráischen.— Berlín.— Mayer und MüUer. 
— 8.«, VU-128 pp. 

Drakoulee (Platón £.)— Neohellenlc Language 
and Literaturo three lectures delivered at Ox- 
ford in June 1897, by — Oxford. — B. H. 

Blackwell.— 1897.— 16.«, VI-70 pp. 

Echevarria y Beyes (A.) — Sobre el lenguaje, 
disquisión bibliográfica. — Valparaíso. — Im- 
prenta de tLa Tribuna».— 12.0, 28 pp. , 

Eve(Q. »^.)— Decorativo heraldry; practical 
Handbook of its artistic Treatment.— London. 
—Bell.— 16.», 298 pp. 

/VtritielK (A.) — Quillaume de Humboldt et 
l'Espagne, avec un appendico sur Goethe et 
l'Espagne.— Macón.— Imp. Protat.— 8.», 267 pp. 

Forcella (K.)— Milano nel secólo XVII. —Mi- 
lano.— Stab. tip. Colombo e Tarra.— 1898.— 8.*, 
277 pp. y fig. . 

Franco (Jf.)— Essai sur l'histoire de» Israéli- 

tes de rempireottoman.— París.— Durlacher.— 
8.», Vi, 296 pp. 

^<Kte(A.)— Uistoire des Juifs. V; trad. de 
Tallemand par M. Bloch: De l'époque de la 
Reforme (IflOO) á 1880.— Parla.— Durlacher.— 8.*, 
V1.466pp. 



288 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



QrenJtU {B. P.) and HvftU {A, 5.)— Logia Jeson: 
SaylDgs of onr Lord; from an earlygreek pa- 
P3rras, dlscovered and edlted with translatlon 
and commentary. — New-Ozford. ^Unlyersity 
PresB.— 8.^ 20 pp. y pl. 

QriffiikB {ArthuT). ^ The Wellington memo- 
rial: WelUngton, bis comrades and contemi^o- 
raries.^London. — Longmans.— 8.<*, XXII, 370 
páginas y £lg. 

Quérin ( Kicíor).— La Terre Salnte. I: Jemsa- 
lem et le nord de la Jndée. — París.— Flon et 
Nonrrit. | 4.o, 848 pp. con 147 grabs. 

Báedo (jP. D. de). — Hlstolre des rois d'Alger 
(Epítome de los reyes de Argel, Valladolid^ 
1612). Trad. et annotée par H. D. de Gram- 
mont.— Alger.— Jonrdan.— 8.*, 226 pp. 

HoMoyiff,)-- Étude sur la partie dn texte 
hébreu de rEcclésiastlque récemment decou- 
verte.— París.— L^roux.— 8.*, 84 pp. 

Hwmack {Ad.) — Die Cbronologie der alt- 

cbrlstlichen Litera tur bis auf BoÉebins I.— 

• Leipzig.— Hinricbs.— 1897.— 8.», XVI, 732 pp. 

Htll {G. F.) — Sources for Greek history bet- 
ween the Persian and Peloponuesian wars.— 
Oxford.— Üniverslty Press.— 8.', XI, 421 pp. 

Jametel (CU.) — Lettres inédites de Louis 
XIV, Phillppe V, rol d'Espagne, Giilllaume III. 
roi d*Anglaterre, Marie-Lonise da Savoie, rei- 
ne d'Espagne, Marie-Casimire, reine de Polog- 



ne (1680-1714), avec introduction et notes.— 
París.— Imp. Capismont.— 8.^, 167 pp. 

Jeanroy (A,) et Ouy (H.) — Chansons et dits 
artésiens du XIII siécle, publiós ayec nne In- 
troduction, un índex des noms propres et un 
glossaire.— Toulouse.— Prlvat.— 8.^ 166 pp. 

Joatph {Dr. D.) — Bibliographie de rhistoire 
de l'art de la premiare renaissanco (Treoento 
et Quatrocento) en Italie.— Bmzelles.— F. Lar- 
cier.— 8.*», 66 pp. 

Karppt (Jf.)— Mélaages assyriologiques et bi- 
buques.— París.— Leroux.— 8.", 107 pp. 

KHdel (<?. G'.)— A manual of aesopic fable» 
litera ture: á flrst book of refeiénce for the pe- 
riod ending A. D. 1500. 1. — Baltimore. — Frie- 
denwald C.®— S.», 76 pp. y flgs. 

Kiepert. — Forma orbis antiqui. — Berlín. — 
Reimer.— Empesó Kiepert, erudito geógrafo, la 
publicación de este nueVo Atlas, al que acom- 
pañan interesantes indicaciones de fuentes, 
en 1894. La parte correspondiente ¿ España ha 
aparecido ya y puede consultarse con f^to en 
las investigaciones históricas á las que sirve 
como de guia excélente. 

Kurih (<?.)— Qu'est-ce que le moyen age? — 
Bruxelles.— Sooiété belge de librairie.— 8.*, II, 
38 pp. 

La Laureneie {L, de). — España. Simples es- 
quisses.— París.— LemeiTe.—18.^, 828 pp. 



SEGGXON OrXGXAL Y X)£ NOTICIAS. 



JllOVIMIENTO DBL PIB80NAL.— Lb JUUtA dC Ar- 

chivos, en su última reunión^, ha propuesto á 
la Dirección general de Instrucción pública 
los traslados siguientes: D. Ricardo Qómes 
Sánchez, que servia en el Archivo general cen- 
tral de Alcalá, pasa al Museo arqueológico 
provincial de Córdoba. P. Manuel Gaerra, ads- 
crito á la Biblioteca de Barcelona, pasa á la 
vacante de Alcalá. D. Joaquín Santistéban, 
que servía en la Biblioteca provincial de Sa- 
lamanca, pasa al Archivo de Hacienda de la ' 
misma provincia. J>. Eustaquio Llauras, archi- 
vero de la Delegación de Salamanca, pasa al 
archivo provincial de Palencia. D. Juan Fran- 
cisco Larratiri, que servia esta plaza , pasa á 
la Biblioteca provincial de Segovia. D. Teófilo 
Méndez Polo, -que servia en el Archivo de la 
Delegación de Burgos, pasa á la Biblioteca 
provincial de Salamanca, y á la plaza del Ar- 
chivo de Burgos, pasa D. Manuel Rubio y Bo- 
rras, que servia en el Archivo provincial de 
VaUadolid. D. Femando Ariño, que servía en 
el Archivo de Hacienda de Soria, pasa á la Bi- 



blioteca universitaria de VaUadolid. D. Ramón 
Gómez de Tejada, que servia en la Biblioteca 
provincial de Almería, pasa al Archivo de Ha- 
cienda de Alicante, y D. Francisco García Ro- 
mero, que servia esta plaza, pasa á la Biblio- 
teca provincial de Almería; por último, don 
Pedro Sánchez Viejo, pasa desde Oviedo al 
Archivo de Hacienda de Soria. 

Nuestros lectores tienen ya noticia del fa- 
llecimiento del Jefe superior del Cueipo, el 
insigne dramaturgo D. Manuel Tamayo y Baus, 
que ocurrió el día 20 de Junio del corriente 
año. La Rsvibta, deseosa de honrar la memo- 
ria de tan preeminente figura de las letras es- 
pañolas y del Cuerpo, ofrece á sus suscritores 
la Biografía escrita por D. Arturo Cotarelo y 
el retrato del biografiado. 



MADRID: 

IMF. DITL COL. NAL. DB SOBDOMUDOS T DE CIIOOS 

Calle de San Mateo, núm. 6. 
1898. 



JoiíO n. J.Am(s 



D. MANUEL TAMAYO Y BAXTS. 

hN MADKIÜ, I£l, I5 IJli SFÜ-TISMIIKE DB l82(>. f l:N 20 DF. JL ISIO l)R 1898. 



• ^t 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 289 



SUPLEMENTO AL NUM. 6. 



D. MANUEL TAMAYO Y BAUS. 



Elevarse en fuerza del propio mérito á los puestos más honrosos; 
disfrutarlos con aplauso de todos; escribir obras que deleitan y admiran 
en la representación y en la lectura; saborear en vida el rarísimo placer 
de la gloria postuma, y morir llevándose consigo todas las simpatías de 
un pueblo culto y las lágrimas de los que fueron sus amigos, no puede 
negarse que es fortuna extraordinaria, concedida sólo á poquísimos 
mortales. Y para que nada faltase á D. Manuel Tamayo y Baus, sus 
grandes padecimientos en los últimos meses habrán servido, es de 
creer, para que su alma limpia y depurada de toda deficiencia moral, 
propia de la humana naturaleza, haya entrado en la eternidad digna de 
la misericordia de Aquél que la había creado. 

Vida modesta y sencilla la de Tamayo, su biografía se reduce casi 
á la enumeración de sus obras y á la de los pocos, pero muy envidiables» 
cargos que obtuvo. Nació' en Madrid el día 15 de Septiembre de 1829, 
en la calle del Lobo (hoy de Echegaray), siendo bautizado al día 
siguiente en la parroquial de San Sebastián (i) en brazos de su tía doña 
Teresa Baus. 



(i) Partida de bautismo. cD. Manuel Pascual Pavía, Doctor en Sagrada Teo- 
lo(^ia, Cura Párroco de la de S. Sebastián de esta villa y corte de Madrid v Ar* 
cipreste del Sur de la misma. Certiñco: que en él librp Og de bautismos ai folio 
i^i se halla la siguiente partida: cEn la i^esia parroquiaide S. Sebastián de esta 
villa de Madrid, en diez y seis de Septiembre de mil ochocientos ventinueve 
años: Yo, D. Juan Paz, Pbro., con licencia del Sr. Cura de esta dicha Iglesia, 
bauticé solemnemente á Manuel María José Joaquín Nicomedes Teresa, que 
nació en quince de dicho mes y año á las siete de la mañana; hijo legítimo de 
D. José María 1 amayo, natural de la ciudad de Guadalajara, y de D.' Joaquina 
Baus, su mu)er, natural de esta corte, bautizada en esta Iglesia. Viven calle del 
Lobo de esta feligresía: son sus abuelos paternos D. Pedro Tamayo, natural de 
Valencia, y D.* Manuela Palacios, natural de Guadalajara; y maternos D. Fran-> 
cisco Baus, natural de Barcelona, y D.* Antonia Ponce de León, natural de 
Madrid. Fué su madrina D." Teresa baus, su tía, v la advertí las obligaciones y lo 
firmé. — D. Juan Paz. — Concuerda con su original á que me remito. Y para que 
conste, lo ñrme en Madrid á treinta de Junio de 1898. — P. O. El Coadjutor i.^, 
Carlos Aguileraj». 



•3 



Í9<) * REVISTA DE ARCHIVOS, 

Su familia pertenecía al teatro. Su padre D. José Tamayo llegó á 
ser .primer aptor y director de escena en algunos teatros de fuera de 
Madrid y aquí mismo representó diversas temporadas; alcanzó gran 
edad, falleciendo de 73 años el 30 de Marzo de 1873 en esta corte (i). 
Su madre, D.^ Joaquina Baus, fué primera dama en diversas compa- 
ñías; muy renombrada por su belleza, su talento artístico y sus virtu- 
des (2). £1 apellido Tamayo suena poco en la historia de nuestro bis- 
trionismo; no así el materno. El abuelo, Francisco Baüs,<ué durante 
muchos años autor ó director de compañías fuera de la corte, especial- 
mente en Murcia y Cartagena, y fué padre además de la madre de Ta- 
mayo, de la celebrada Antera Baus, de Teresa y algún otro hijo de 
menor renombre (3). D.* Antera está á su vez enlazada* con otra rama 
de autores dramáticos (4). 



(1) En la cnlle del Ave María, núm. 18, siendo sepultado en Ja Sacramental de 
San Nicolis. El haber muerto D. José Tamayo casado con D.' Elisa Díaz Benito^ 
hizo creer acuso á algunos que su hijo, nuestro D. Manuel, había contraído tam- 
bién dos matrimonios, cosa inexacta como hemos de ver. 

> (2} D.' Joaquina Baus, nacida en Madrid en 1813, fígura ya en 1825 entre las 
^ctrices del teatro del Príncipe. En la misma compañía hacía papeles de por 
hiedio el que luego iba á ser su marido, y su hermana Teresa, famosa en el bailé 
español, hacía cuartas damus. 

Continuó en el mismo teatro D.* Joaquina, pero ya en papeles de más impor- 
tancia, los unos 1827, 28, 29, 30 y 31. En 1832 era tercera dama al lado de Su 
hermana Amera que hacía las primeras; y al año siguiente se vieron juntas en. la 
misma compañía las tres hermanas y D. José Tamayo. Habiendo marchado éste 
á provincias, le acompañó su mujer y, en 1835 y sii;uientcs estuvieron en Grana- 
da, Sevilla, Cádiz, Málaga y otms capitales, hasta que en 1844 vino Tamayo con 
su Compañía á Madrid, al teatro del Circo, pasando luego al üe la Cruz, etc. Fa- 
lleció D.* Joaquina prematuramente, á los 39 años en esta corte, el 5 de Junio de 
1832, á consecuencia de un cáncer de la matriz. 

(3) Francisco Baus habíase casado primerai^iente con Ventura Laborda, her- 
mana de aquella Francisca Laborda que durante muchos años hizo en Madrid 
segundas damas, pues era considerada como la mejor recitadora de versos, aun- 
que no cantaba. Ventura también trabajó algún tiempo en la corte. En ella tuvo 
Baus á Antera y á Teresa, y en segundas nupcias casó luego con Antonia Ponce, 
hija de Antonio, el amigo de D. Leandro Moratín, célebie barba y director de 
los teatros de Madrid, y nieta de otro actor famoso del tiempo de Carlos Ili, lla- 
mado Juan Ponce y de su mujer la celebrada María xMayor Ordóñez, llamada la 
MayoritOy que en su tiempo fué la mejor tiple de España. 

(4) D." Antera Baus, que desJe 1812 fígura con diversas interrupciones como 
primera dama de los teatros de Madrid hasta después de 1833^ había nacido en 
Cartagena el 2 de Knero de 1797. En Febrero de 1813 se casó con el famoso actor 
BernardD Gil, ya viudo de Mar.a Zarate, actriz madrileña, y padres del renom- 
brado p« Antonio Gil y Zarate. En su se.^unda esposa tuvo Gil á D. Isidoro Gil y 
Baus, infatigable traductor de Dumas, Scribe, Soulie, Bouchardy, etc., y autor 
de ala^unos dramas originales. Era escritor castizo; había nacido en Madrid el 14 
•dé Diciembre de 1814 y murió en 2 de Noviembre de 1866, dejando más de trein- 
ta obras draqiáticas. 

be la' hermosura y excelente representación de su madre no hay necesidad de 
hablar, por ser cosas registradas en todos los papeles de la época. 



BI BLIOTECAS Y MUSEOS. 191 

Tamayo tuvo por hermanos á D. Andrés, cultivador no infeliz de 
las letras (i); el eminente actor D. Victorino, que tan brillantemente 
secundó á su hermano haciendo algunos papeles de sus obras, sobre 
todo el Yoríck de Un drama nuevo, de manera como después no se ha 
vuelto á ver (2) y D.* Josefa: los dos últimos aún viven; el primero fa* 
Ileció en Granada en 20 de Diciembre de 1894. 

La infancia de Tamayo transcurrió entre bastidores y visitando di*» 
versos lugares de España, según que las necesidades de la vida lleva- 
ban á los autores de sus días de unos á otros escenarios. En Granada, 
donde la compañía de que era primera dama su madre, director de es* 
cena su padre y empresario D. José Máiquez, padre de su futura espo- 
sa, residió mucho tiempo, conoció D. Manuel á los que después fueron 
fraternales amigos suyos D. Aureliano y D. Luis Fcrnindez-Gu^rra y 
O. Manuel Cañete, todos también insignes literatos, y que en más de 
cincuenta años consagraron á su hermano menor, como le llamaban» 
una amistad nunca interrumpida ni entibiada. 

Cuando Tamayo abrió los ojos de la razón, hacia ya algunos añOd 
que se habia consumado el gran movimiento literario llamado romaníi' 
cismo, que- vino á sacar á nuestro teatro del estado de miserable postra- 
ción á que en los últimos años del siglo anterior lo habia reducido el 
triunfo de la escuela galoclásica.' 

Pero la exajeración de las nuevas doctrinas habia traído consigo 
toda aquella literatura terrorífica y desaforada de los ultrarrománticos, 
que, sin embargo, tuvo más sectarios y llegó á ser más popular, sobre 
todo en provincias, que la que representaban García Gutiérrez, Hart- 
zenbusch, el Duque de Rivas, y otros insignes poetas: Tamayo, que veía 
un día y otro poner en escena dramones espantables y cuya imagina-"^ 
ción fué siempre tan fogosa, no necesitó más para lanzarse por tan en* 
marañada senda. 

Antes, siendo aún un niño, habíase representado en Granada por lá 
compañía en que trabajaban sus padres, una traducción ó reñmdición 



(i) Conozco suya Ja graciosa obrilla, indebidamente atribuida á su hermano, 
Un sentenciado d miteNe. Juguete cómico en un acto (prosa) original de D. i4fi- 
drés Tamayo y Baus. Estrenado con aplauso á beneficio de D. temando Osorio 
en el teatro del Principe el dia 17 de Mayo de 1856. — Madrid, 1836, 4.*— Va de^ 
dicado á su hermano U. Manuel con frases del más acendrado cariño. 

(2I D. Victorino fué también autor dramático. Además de las que escribió cd 
colaboración con su hermano y citamos más adelante, conocemos suya la obra 
titulada A tientas^ comedia en un acto (prosa) arreglada del francés por D. ViC'^ 
torina Tamayo. Estrenada* en el teatro del Circo el día 16 de Mayo de 185$.-*- 
Madrid, 1859,4.* 



292 REVISTA DE ARCHIVOS,. 

de Genoveva de Brabante, hecha por él. D. Aurelíano Fernández-Guerra 
cuenta en términos conmovedores este suceso: «Diez y ocho años hace 
(se refiere al año de 1841) que en el estreno d& interesante drama, bien 
acomodado á nuestra escena, pedía el público granadino salieran á las 
tablas para recibir legítimos aplausos el autor del arreglo y la incompa- 
rable actriz que había sabido realzarlo á maravilla. Ternísimo espec- 
táculo fué, al alzarse el telón, contemplar á Joaquina Baus, raro pro- 
digio de talento y hermosura, estrechando contra su regazo, toda con- 
movida, á su pequeñuelo hijo, al novel ingenio, que por lo aniñado del 
rostro parecía no haber salido aún de las angelicales horas de la in- 
fancia (i)». 

Por el mismo tiempo, al parecer, pues la llama su primer ensayo 
literario, traducía La doncella de Orleans, de Schiller, que, sin embar- 
go, no fué representada hasta 1847 en el teatro de la Cruz de Madrid, 
haciendo también en ella los principales papeles los autores de sus 
días (2). La versión es libérrima, habiendo el traductor alterado algu- 
nos incidentes y variado algunos personajes, si bien conservó la divi- 
sión en cuatro actos y un prólogo del original. La versificación es 
bastante suelta, aunque no muy correcta ni castigada; no hay que olvi- 
dar que Tamayo tenía entonces 17 años. 

Satisfecho con estos ensayos, hechos quizá para adiestrarse en el 
manejo dramático, presentó al año siguiente su primer drama original 
con el ya sospechoso título de El cinco de Agosto,^ y fué ejecutado por 
sus padres en el mismo teatro de la Cruz. Drama lúgubre, romántico, 
de la peor especie; el asunto se remonta no menos que al siglo XI; los 
dos primeros actos ocurren de noche al pié de un oscuro castillo y en 
un jardín á la luz de la luna; el tercero .en el patio del castillo y el. cuar- 
to en el panteón del mismo, entre sepulcros y también de noche: no 
puede darse cosa más tétrica. Una madre y una hija enamoradas de un 
mismo sujeto; aparición de un marido á quien se creía degollado; un 



(1) Discursos leídos en las recepciones públicas que ha celebrado desde 1847 
la Real Academia Española, Tomo II. Madrid, Imp. Nacional, 1860, pág. 293. 

Í2) Juana de Arco. Drama en cuatro actos y un prólogo y en verso (imita^ 
don de Schiller), Por D. Manuel Tamayo y Baus, Representado por primera 
ye{ en el teatro de ¡a Cruf el 21 de Octubre de 1847, d beneficio de la primera 
actriz D.* Joaquina Baus, — Madrid. 1847, 4.% 80 pág. — Hicieron los principales 
papeles: Joaquma Baus, Concepción Samaniego, Cariota Jiménez, Lombía, Ta- 
mayo (D. José), Revilla, Sánchez, Lumbreras, Peña, Aznar, etc. Lleva una de- 
dicatoria de Tamayo á sus padres, en que dice ser éste su primer ensayo literario 
y que ellos (sus padres) han dado, ante público entendido y numeroso, fuego de 
viaa'á su obra. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 493 

conde contrahecho, viejo y horrendo, que aspira á casarse con una niña 
de 16 años. Al ñn todos los actores del sexo fuerte se marchan á Tierra 
Santa. La versiñcación y el lenguaje son como el asunto, campanudos; 
pero hay de vez en cuando algunas perlas poéticas: 

Y cáusanme envidia suma 

esa fuente que suspira 

y el lucero que te mira 

y el jazmín que te perfuma (i). 
Esta obra nos da una idea de cuál era el ambiente poético que en el 
año de 1848 respiraba nuestra juventud; parecía que un delirio general 
y epidémico infestaba todos los entendimientos, aun los más robustos, 
como era el de Tamayo. Afortunadamente, como dice un notable críti- 
co, esta fué su primera y su última equivocación. En este mismo año 
compuso en colaboración con sus amigos otro drama romántico, que no 
consta haya sido representado, pero ya algo más mitigado á causa del 
mayor predominio que adquiere el elemento histórico. Titulase Un ju- 
ramento, y viene á ser la historia del miserable reinado de Alfonso VI de 
Portugal, tomado, á lo que dicen los arregladores, de una novela de 
Paul Feval, pero que también tiene semejanza con una de las leyendas 
de Herculano (2). 

Algo del desequilibrio estético de Tamayo había por este tiempo 
trascendido á su propia vida. Con aquella su vehemencia ordinaria se 
enamoró de una joven que estaba ó había estado en Granada, y tan en 
serio tomaba su pasión, que escribía por estos días á su intimo Cañete 
que si aquella mujer (los románticos de entonces nunca se expresaban 
de otro modo al hablar del bello sexo) no le correspondía, se dejaría 
morir: y seguía ensartando otra porción de quejas, ni más ni menos que 
si hablase por cuenta de un personaje de sus dramas. Tamayo no se 
murió; porque aquella mujer no quiso privar á España de tantas y tan 
excelentes obras cómo su marido iba á producir, después que en 14 de 
Septiembre de 1849 ^^ ^^^^ ^^^ ^^ ^^ 1^ iglesia parroquial de San Luis, 
según expresa la partida de matrimonio que abajo insertamos (3). 

(1) El s de Agosto. Drama en cuatro actos y en verso, origina! de Z). A/a- 
nuet Tamayo jr Baus. Representado con aplauso en el teatro de la Cruz, — Ma- 
drid, 1840, 4.*, 78 págs. — El reparto fué el siguiente: El Peregrino^ D. José Ta- 
mayo: £/ Conde, D. Juan Lombía: Genaro, D. Manuel Osorio: Alberta^ doña 
Joaquina Baus: Adaleta, D.^ Joaquina Samaniego. 

(a) UnJuramentOy drama en cuatro actos y un prólogo (verso), escrito sobre 
una novela de P. Fevaly por los Sres, D. L. Fernandez ^Guerra^ Z). Af . Tama- 
yo y D, M. Cañete, Madrid, 1848, 4.®, 77 pág. 

(3) cEn la M. H. villa de Madrid, á 14 de Septiembre de 1849, ^^^ licencia de 



194 REVISTA DE ARCHIVOS, 

Doña Amalia Máiquez, hija de D. José, sobrino del insigne artista 
Isidoro, era la esposa que Tamayo necesitaba. ¡Con qué fuerza de ver- 
dad, con qué entusiasmo pregona él mismo las virtudes de su constante 
compañera en la dedicatoria de La locura de amor en 1855, elogios re* 
petidos aun con mayor calor cuando en 1878 hizo la segunda edición de 
su obra! Justo es que la historia deje aquí consignado este recuerdo de 
la insigne dama cuya fortaleza moral y física producía asombro conti- 
nuo en cuantos vieron cómo sobrellevó la larga y penosísima dolencia 
última de su esposo. 

El matrimonio de Tamayo parece como que calmó su exaltación 
poética, pues en el mismo año le vemos escribir en colaboración con 
D. Miguel Ruiz y Torrent una pieza cómica en prosa, que no carece 
de gracejo (i). Dicen que también por entonces D. Antonio Gil y Za- 
rate, pariente de sus parientes, le dio un pequeño empleo público, 
quizá como regalo de boda. Los deberes y necesidades de su nuevo es- 
tado le obligarían también á escribir cierta clase de obras dramáticas 
qtie están aún bastante lejos de las que habían de darle fama eterna, 
pero que acaso le habrán dado algún provecho. 

De tal clase son un melodrama original, por el estilo de los que ve- 
nían de más allá del Pirineo, titulado Jernando el pescador ó Málaga y 
los franceses, en tres actos y diez cuadros, en gallarda prosa pero de 
grande inverosimilitud (a): Tran-iran, drahia arreglado del francés por 



Sr« D. Manuel Cortés Martínez, Cura propio de la Iglesia parroquial de S. Luis^ 
yo, D. Pedro de Alba, Teniente Cura de dicha Iglesia, en el Oratorio reservado 
déla misma, desposé por palabras de presente y velé á D. Manuel María José 




toral de la ciudad de Granada, edad de veintiún años, soltera , hija de D. José, 
natural de Zaragoza, del comercio, y de D." María de los Dolores Sánchez, na- 
tural de dicha ciudad de Granada; habiendo precedido todos los requisitos para 
la validez y legitimid id de este contrato sacramental. Fueron padrinos D. Joaquín 
Ignacio de Barrutia y D.* Carmen Olona de Barrutia; y testi¿^os D. Isidoro Gil y 
D. Gabino Tejado, literatos. Y por ser verdad lo firmo. Pedro de Albai. (Archivó 
parroquial de S. Luis, libro 27 de matrimonios, folio 1 10). 

(i) Un marido duplicado. Comedia en un acto (prosa) original de los señores 
D, Manuel Tamayo j^ Baus y D. Miguel Ruif y Torrente representada con 
aplauso fn el teatro de la Comedia [Instituto] el 24 de Diciembre de 1^49. Madrid 
1050, folio á dos col., 1 1 pág. — Representáronla las Sra. Hernández, Pastor, Mon- 
terroso y los Sres. Dardalla, Aguirre, Pardo y Guerrero. 

' \^) Fernando el pescador ó Málagar los franceses". Drama en tres actos y 
die^ cuadros^ original de D. Manuel Tamayo y Baus ^ admitida (sic) para su 
representación en el teatro del Drama el año de 1849. Madrid, 1850, folio á dos 
col., 25 pág.— No consta quiénes lo ejecutaron. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 295 

él y su hermano D. Victorino (i). Algunos añas después, D. Victorino 
sólo convirtió este drama en zarzuela con el titulo de El hijo del regi- 
miento, que fué representado con mediano éxito (2). 

La fama de poeta que ya gozaba Tamayo^hizo que en el año de 
1850 á que venimos reñriéndonos, D. Benito de Lianza y Esquivel, 
duque de Solferino, le encargase dar ropaje métrico á un drama román- 
tico, titulado Centellas y Moneada que el Duque había compuesto. Re- 
fiérese á una leyenda genealógica catalana del siglo XIV en la que des- 
empeña parte principal un antepasado del procer catalán. La versifica- 
ción no es todo lo perfecta que habría derecho á esperar de Tamayo; 
pero como obra de compromiso, habriase tal vez plegado á determina- 
das indicaciones del Mecenas (3). 

Tampoco ofrecen mayor interés algunas obras suyas que aparqcen 
escritas en 1851, como son: la comedia, no mala, en un acto, titulada 
Una apuesta, que Arjona qstrenó en el teatro de la Comedia el día de su 
beneficio (4); Una aventura de Richelieu, comedia de Alejandro Duval, 
de interés muy restringido, sobre todo en España,jpero que está dialo- 
gada con arte (5), y las dos loas alusivas al nacimiento de la entonces 
Princesa de Asturias (hoy infanta D.^ Isabel), tituladas La esperanza de 




( 1 ) Transirán. Drama en dos actos, arreglado del francés, en prosa y verso, 
por D. Victorino y D. Manuel Tamayo y Baus. Est^ drama ha sido aprobado 
para su representación por la Junta de Censura de los teatros del reino en 30 de 
Mar:¡o de 1850. Madrid, 1830, 4.®, 47 pág. — l.o dedican los autores á D." Carmen 
Carrasco que fué quien hi20, ó había de hacer, el papel del tambor Tran^Tran^ 

(2) El hijo del regimiento. Zarjuela en tres actos (prosa y verso), arreglada 
del francés por D» Victorino Tamayo y Baus y puesta en música por D, Cris^ 
tabal Oudnd. Madrid, 1857, 4.» 

(3) Centellas y Moneada. Drama trágico en cinco actos, por el Excmo. se- 
ñor D. Benito de Llanft »^ •• » »-» j .t_»^_^j rx «^ f T. 

yo y Baus. Barcelona, i 

el coautor, Duque de Solí 

De esta dedicatoria se deduce que el Duque puso las noticias y hechos de la obra 

y Tamayo la vestidura poética. 

(4) Una apuesta. Comedia en un acto (prosa), arreglada á la escena española 
por D. Manuel Tamayo y Baus. Representada por primera vef en el teatro de 
la Comedia el 20 de Mayo de iS^i, á beneficio del primer actor D Joaquín Ar- 
jona. Madrid, 185 1, 4." — Va dedicada al mismo Arjona que la e)ecutó en 
unión de las Sras. Juana y Joaquina Samaniego. 

¡5) Una aventura de Richelieu. Drama en cinco actos (prosa), cjcrifo en 
francés por Alejandro Duval con el titulo de La Jeunesse du Duc de Richelieu ou, 
le Lovelace francais. Refundido en castellano por D. Manuel Tamayo y Baus 
Madrid, iS^i , 4.**, 5G pdg. La censura es de 20 de Octubre de 185 1, Lo represen- 
taron Teodora Laraadrid, María Rodríguez, Lorenza Campos y Arjona, Manuel 
Osorio, Enrique Arjona, Fernando Ósorio, etc. 



288 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



QrenJtU {B. i>.) and HwU {A, £(.)— Logia Jeson: 
Saylngs of our Lord; from an early greek pa- 
pyras» dlscovered and edited with translatlon 
and commentary. — New-Oxford.. ~ University 
PreflB.— 8.®, 20 pp. 7pl. 

GriffithM {Arthur). ~ The Wellington memo- 
rial: Welllngton, bis comradeB and contempo- 
rarles.— London. — Longmans.— 8.<>, XXII, 870 
páginas 7 flg. 

Ouérin ( Víctor).— La Terre Salnte. I: Jerusa- 
lem et le nord de la Jndée. — Paris.— Flon et 
Nonrrlt. | 4.S 848 pp. con 147 grabe. 

Háedo (F. D. de). — Hlstolre des rois d'Alger 
(Epitome de los reyes de Argel, Valladolid^ 
1612). Trad. et annotée par H. D. de Gram- 
mont.— Alger.— Jourdan.—^.®, 226 pp. 

Ha,lény{J,)— Étude sur la partie du texte 
hébreu de TEccléslastlque récemment decou- 
verle.—Parls.— LQronx.--8.«, 84 pp. 

Hama/ck {Ad.) — Die Cbronologie der alt- 

rhrlstllchen LlteraturblsaufEuáebius I.— 

.Leipzig.— Hinrlchs.— 1897.— 8.», XVI, 782 pp. 

Hill ((?. F.) — Sources for Greek bistory bet- 
ween the Perslan and Peloponuesian wars.— 
Oxford.— Unlverslty Press.- 8.®, XI, 421 pp. 

Jametel (CU.) — Lettres Inédites de Loáis 
XIV, PhlllppeV, rol d'Espagne, GuillaumelII, 
rol d*Anglaterre, Marle-Lonise da Savole, rei- 
ne d'Espagne, Marle-Casimlre, reine de Polog- 



ne (1680-1714), avec introduction et notes.— 
París.— Imp. Capismont. — 8.^ 167 pp. 

Jwnrcy (J.) et Quy (J7.) — Chansotis et dits 
srtésiens du XHI siécle, publiés avec une In- 
troduction, un Índex des noms propres et un 
glossalre.— Toulouse.— Privat.— 8.^ 166 pp. 

Joaeph {Dr. 1>.) — Bibliographle de l'hlstoire 
de l'art de la premlére renaissanoo (Treoento 
et Quatrocento) en Italle.— Bruxelles.— F. Lar- 
cier.—S.®, 65 pp. 

Karppe (if.)— Mélaages assyriologiques et bi- 
bliqnes.- París.- Leroux.— 8.«, 107 pp. 

Kddel (O. Q.) — A manual of aesoplc fable t 
literature: á first book of refeitence for the pe- 
riod endlng A. D. 1500. 1. — Baltlmore. — Frle- 
denw^ld C.®— 8.«, 76 pp. y flgs. 

Kiepert. — Forma orbls antlqui. — Berlín. — 
Relmer.— Empezó Kiepert, erudito geógrafo, la 
publicación de este nuevo Atlas, al que acom- 
pañan interesantes indicaciones de fuentes, 
en 1894. La parte correspondiente á España ha 
aparecido ya y puede consultarse con fruto en 
las investigaciones históricas á las que sirve 
como de guia excelente. 

Kvrih (6.) — Qu'est-ce que le moyen age? — 
Bruxelles.— 6ociété belge de llbrairle.— 8.^ n, 
88 pp. 

La Lawreneie (£. de). — España. Simples es- 
qulsses.— París.— Lemeire.—18.^ 828 pp. 



SBCCXOMT OFXGLB.L Y DE NOTICIAS. 



MoviMiKNTo DEL PBB80NAL.— La Juuta dc Ar- 
chivos, en su última reunión', ha propuesto á 
la Dirección general de Instrucción pública 
los traslados siguientes: D. Ricardo Gómez 
Sánchez, que servia en el Archivo general cen- 
tral de Alcalá, pasa al Museo arqueológico 
provincial de Córdoba. D. Manuel Gaerra, ads- 
crito á la Biblioteca de Barcelona, pasa á la 
vacante de Alcalá. D. Joaquín Santistéban, 
que servia en la Biblioteca provincial de Sa- 
lamanca, pasa al Archivo de Hacienda de la 
misma provincia. D. Eustaquio Llauras, archi- 
vero de la Delegación de Salamanca, pasa al 
archivo provincial de Falencia. D. Juan Fnn- 
eisco Larraurl, que servia ^sta plaza , pasa á 
la Biblioteca provincial de Segovla. D. Teófilo 
Méndez Polo, que servia en el Archivo de la 
Delegación de Burgos, pasa á la Biblioteca 
provincial de Salamanca, y á la plaza del Ar- 
chivo de Burgos, pasa D. Manuel Bubio y Bo- 
rras, que servia en el Archivo provincial de 
Valladolld. D. Femando Ariño, que servia en 
el Archivo do Baclonda de Soria, pasa á la Bi- 



blioteca universitaria de Valladolld. D. Ramón 
Gómez de Tejada, que servia en la Biblioteca 
provincial de Almería, pasa al Archivo de Ha- 
cienda de Alicante, y D. Francisco García Ro- 
mero, que servia esta plaza, pasa á la Biblio- 
teca provincial de Almería; por último, don 
Pedro Sánchez Viejo, pasa desde Oviedo al 
Archivo de Hacienda de Soria. 

Nuestros lectores tienen ya noticia del &• 
llecimlento del Jefe superior del Cuerpo, el 
insigne dramaturgo D. Manuel Tamayo y Baus, 
que ocurrió el día 20 de Junio del corriente 
año. La Revista, deseosa de honrar la memo- 
ria de tan preeminente figura de las letras es- 
pañolas y del Cuerpo, ofreoe á sus auscritores 
la Biografía escrita por D. Arturo Cotarelo y 
el retrato del biografiado. 



MADRID: 
IlfP. DEL COL. NAL. DB BOBDOHUOOB T DB CIKOOS 

Calle de San Mateo, núm. 6. 
1898. 



íívcviata. Oc ¿Xtcnwo», Cüi-bitotcca* ii .ylLuoco». 



70U0 u. 



»9S REVISTA DE ARCHIVOS, 

bles D. Luis Fernández-Guerra y D. M|inuel Cañete, parece una novela 
puesta en acción y diálogo; no tiene mayor interés, porque se prevé el 
desenlace y corre cierto aire de ridiculez por todos los personajes que 
perjudica la obra (i). Viene luego una zarzuela de magia (2) nada me- 
nos; tan disparatada como todas las de su clase, pero que daría no poco 
que reir al público de los domingos, y con la que parece quiso emular 
el empresario del teatro el éxito que había obtenido La pata de cabra. 

De muy distinta índole es el lindo juguete Huyendo del peregil 

representado en el teatro de Variedades, y que aunque de trama algo 
inverosímil, está escrito con donaire, en lenguaje fluido y con frescura 
de estilo (3). 

Y llegamos á Virginia. Así como antes había fijado ya su sentir en 
cuanto al fondo ético, también las ideas de Tamayo sobre la belleza de 
las obras dramáticas habían ido aclarándose y agrandándose en térmi- 
nos de no quedar ya nada de aquel atropellado é inconsciente romanti- 
cismo de El 5 de Agosto. 

Había resucitado por esta época en Francia un gusto provisional 
por la antigua tragedia, gracias sobre todo á la magnífica representa- 
ción de Madlle. Rachel, que en poco tiempo había puesto en escena 
casi todo el repertorio trágico de Corneille, Racine y Voltaire. El éxito 
logrado por aquella maravillosa artista había estimulado á algunos poe- 
tas de entonces, como Nepomuceno Lemercier, Julio Lacroix, Latour 
de Saint- Ybars y Ponsard, á componer tragedias que la actriz había de 
de poner en escena. La noticia llegó á España, donde la Avellaneda, 
Vega y algún otro, idearon también escribir tragedias á estilo clásico, 
y á Tamayo se le ocurí'ió llevar á este género la levadura romántica en 
lo que tenía de más humano, racional y poético. 

Él mismo nos explicó en una carta dirigida á Cañete y que sirve de 



{\\ El peluquero de S- il., comedia en tres actos (prosa) , original de D. Luis 
Fernándef ^Guerra, D. Manuel Cañete j^ D, Manuel Tamaj}^o. Madrid^ 1853, 
4,**, 79 pp. — La censura es de 20 de Diciembre de 1852. — Fué representada por 
la Sra. Teodora Lamadrid, María Rodríguez, Lorenza Campos, y los. Sres. Joa- 
quín Arjona, Manuel Osorio, Enrique Arjona, Fernando Osorio, etc. 

(2) Dow Simplicio Bobadilla y farzuela de magia y en tres actos y catorce 
cuadros (prosa y verso), original de D. Manuel y D. Victorino Tamaj^oy Baus. 
Música de los Sres. Incenga, Hernando , Maftam bidé y Barbieri. Madrid, 

1853. 4-% 70 pp. 

(3) Huyendo del peregil... Proverbio en un acto (prosa), original de D. Ma- 
nuel Tamayo y Baus. Representado por primera vej con grande aplauso en el 
Teatro de Variedades el 15 de Manfo de 1853. Madrid, 1853, 4.*— Va dedicado 
á su hermano Victorino, aplaudido en uno de los papeles: los otros dos los hi- 
cieron Ja Teodora y Joquín Arjopa, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 4$$ 

prólogo á su Virginia, cuál fué su pensamiento al dramatizar un asunto 
tan vulgar en el teatro. «Para que la tragedia conquiste en nuestros días 
d puesto preferente que le corresponde, es fuerza romper Ija cadena qué 
en cierto modo une aún la tragedia nioderna con la antigua». Puede 
regenerarse como la comedia y el drama modernos, sin confundirse con 
éste, y «sin dejar de ser, respecto de los demás géneros, de literatura 
dramática, lo que el severo y majestuoso ciprés respecto de los demás 
árboles». «El público de nuestros días quiere que la acción de la obra 
dramática se enlace primero para ser desenlazada después, y no que 
sea, como sucede en la tragedia puramente clásica, un desenlace pro- 
longado. El público 4^ nuestros días querría que Medea no fuese sólo la 
venganza: querría que fuese el amor, el sacrificio, el desengaño, el 
dolor, la cólera, los celos, la mujer y la madre y la venganza, al ñn, 
triunfadora de todo». Para conmover el alma del moderno auditorio, 
era necesario retratar su vida, su agitación, ese indefinible conjunto de 
miseria y grandeza; pulverizar la tradicción haciendo que la tragedia 
interese y conmueva cómo el drama moderno, aun cuando pierda algo de 
su severidad majestuosa. «Menos desabrida sencillez, más lógico artifi- 
cio: menos descriptiva, más acción: menos monótona austeridad, más 
diversidad de tonos, más claro oscuro en la pintura dé los caracteres^ 
menos cabeza, más alma». 

De esto á la supresión de la tragedia, como en realidad ha sucedido, 
no había más que un paso. Sin embargo, el ingenio de Tamayo supo 
levantar una estatua que tiene toda la corrección clásica, en su forma, 
en su traje, en su andar, en sus actitudes; pero bajo la marmórea cu- 
bierta corre el fuego de una vida robusta y juvenil como nunca la tuvie- 
ron las figuras trágicas de otros autores y que se revela en los discur- 
sos , en las miradas, en las imprecaciones y en el interior impulso de los 
movimientos de sus personajes. Es como si una de esas damas romanas 
que figuran en los museos dejase su pedestal y viniese á tomar parte en 
la vida de nuestros días. 

De todos los juicios que se han hecho de la Virginia de Tamayo (y 
fueron tantos y tan contradictorios que hasta duelos originaron) creo 
que el más profundo y elegante pertenece á D. Leopoldo Augusto de 
Cueto, hoy ilustre Marqués de Valmar, quien lo publicó en la Revista 
española de ambos mundos {i). Después de estudiar lo que pudiéramos 



(O La leyenda romana de Virginia en la literatura dramática moderna 
Virginia, tragedia en cinco actos^por D. Manuel Tamayo r Baus» Por D. Leo^ 
polao Augusto de Cueto, (Rev. e$p. de aipb. iDun., tomo i."^ pp< 365-379). 



fWJii'r 



300 REVISTA DE ARCHIVOS, 

ll^^nar fondo histórico de la tragedia, aunque todo ello sea una leyenda, 
examina el Sr. Cueto una por una todas las Virginias que se escribieron 
en Europa después de la española de Juan de la Cueva , á fínes del 
siglo XVI, hasta la de Mr. Latour de Saint- Ybars, representada en 
París en 1845, y concluye por afirmar que' la de Tamayo es la mejor de 
todas. A ella consagra extenso análisis, y aunque la ensalza debidamen- 
te, no omite, como no podia, el único reparo algo fundado que habían 
hecho ya algunos espectadores; esto es^ el de suponer casada á Virgi- 
nia, con lo cual, además de hacer de Icilio un duplicado del carácter de 
Virginio, padre de la joven, resultan de ello varios inconvenientes mo- 
rales, jurídicos y artísticos. 

La obra se representó en el Príncipe el 7 de Diciembre de 1853. 
Púsola Arjona con gran propiedad escénica. Declamáronla los actores 
con entusiasmo, sobre todo la Teodora, que al pronunciar aquel verso: 

¿Yo vender mi virtud? No tiene precio, 

hizo levaiitarse en masa al público (i). 

Cual si quisiera Tamayo probar prácticamente lo contrario de lo 
sostenido en el prólogo de la Vír^^inia, ó sea, que la modernización de 
la tragedia clásica conducía inevitablemente á su aniquilamiento, no 
volvió á escribir tragedia alguna; pero en cambio se lanzó á un nuevo 
género dramático, sólo tímidamente ensayado antes, y en el que tan 
frescos laureles había de recojer. En 20 de Abril de 1854 ^^^^ repre- 
sentar y aplaudir en el Príncipe el drama histórico titulado La Rica- 
hembra, escrito en compañía de su gran amigo D. Aureliano Fernández- 
Guerra y Orbe. El asunto de este drama es en gran parte histórico. 

Doña Juana de Mendoza, llamada la Ricahembra, era hija de D. Pero 
González de Mendoza, abuelo del célebre Marqués de Santillana y de 
Doña Aldonza de Ayala, hermana del gran Canciller de este apellido. 
Muy joven aún, casóla D. Juan I con su mayor privado D. Diego Gó- 
mez Manrique; en quien acumuló casi todas las riquezas y honores que 
en su tiempo había gozado la casa de Lara. La batalla de Aljubarrota 



(i) Virginia. Tragedia en cinco actos (verso), de D. Manuel Tamayo y 
Baus. Madrid, 1853, 4.*^, XV-64 pp.— Va dedicada á su padre y precedida de dos 
cartas; la segunda es la respuesta de Cañete. Se estrenó en el teatro del Príncipe 
el 7 de Diciembre de 1853 y se repitió muchos días consecutivos. El reparto fué 

el siguiente: 

l^ír^ÍHW.— Teodora Laraadrid. Virginio.— Joaquín Ai joña. 
Camila» — Mercedes Buzón. Apio Claudio. — José Calvo. 

5i7vftf.— Cristina Osorio. /ci7ío.— Manuel Osorio. 

OcMvifl.— Juana Ridaura. Am/o.— Victorino Tamayo. 

Y otros papeles: José García, Alisedo, Zamora, Mafíeí, etc. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 301 

fué doblemente fatal para D." Juana, que en ella perdió á su padre y á 
su esposo. Pero esta desgracia, que fué el punto de partida para el en- 
cumbramiehto de la gran casa de Mendoza, alcanzó en esta última con-^ 
secuencia y por duplicado á la interesante huérfana y viuda, de suerte 
que, no sólo no vio mermado su patrimonio, sino acrecido más y más 
por el consecuente afecto del Rey. Una viuda lozana y tan heredada como 
D.^ Juana, por fuerza había de verse asediada de pretendientes, y se dis- 
tinguía entre ellos el almirante D. Alfonso Enriquez, nieto bastardo de 
Alfonso XI de Castila, como hijo del infeliz Maestre de Santiago don 
Fadrique. Resistíase D.^ Juana á encender segunda vez la simbólica 
antorcha, y aun parece que no trataba bien á los aspirantes á su mano, 
cuando en cierta ocasión, el Almirante, que al decir de su coetáneo Fer- 
nán Pérez de Guzmán, «turbábase mucho á menudo con saña, y era 
muy arrebatado con ella» (i), dio un soberano bofetón á D.^ Juana. Re- 
medio eficacísimo para lograr lo que agasajos y súplicas no habían con- 
seguido; porque la orgullosa castellana, á trueque de que nadie pudiese 
decir que le había puesto la mano otro que su marido, allanóse desde 
luego á la boda. El matrimonio fué enteramente feliz, no obstante este 
origen, y D.^ Juana madre de doce hijos, nada menos, que todos vivie- 
ron y se casaron y tuvieron sucesión, difundiendo la noble sangre de la 
infanzona por cien aristocráticas familias. 

Hacer resaltar el carácter fuerte y la elevación moral, la virtud in- 
transigente y suspicaz de tan varonil mujer fué lo que Tamayo y Guerra 
se propusieron. Lográronlo ciertamente; pues haciéndola á la vez ase- 
quible á las debilidades de la humana pasta, triunfa y se salva en fuerza 
sólo del culto de la honra. El recurso novelesco de que su corazón sien- 
ta inclinarse antes y después de la boda á su gallardo paje Vivaldo, es 
muy oportuno, y altamente dramática la suprema resolución de conde- 
nar á muerte á su amante, platónico por supuesto, cuando éste, fuera ya 
de tino y persuadido de que su señora le ama, se atreve á escribirle una 
carta que adquiere cierta publicidad. La sentencia no se ejecuta, porque 
D. Alfonso lo impide convencido de la salvaje virtud de su esposa. 

Con haber dicho los nombres de los autores de este notable drama, 
queda expresado también que la parte técnica, por decirlo asi, de la obra, 
es excelente. Interés, desarrollo lógico, buenos versos, buen lenguaje, in- 
teresantes episodios, cuentos oportunos; de todo hay. Están además re^ 
nejados los distintos temples poéticos de sus autores, que nos indican la 



(i) Gen. y Semb,j cap. VI. 



303 REVISTA PE ARCHIVOS, 

parte que cada uno tomó en la composición del drama. Casi todo lo na- 
rrativo , lo pintoresco ; el papel de Beltrán con sus cuentos agudos y 
conceptuosos, .es de Fernánde^-Guerra, en quien se acuerda uno de que 
andaba por aquellos días á vueltas con el gran D. Francisco de Que^ 
vedo, cuyo genio poético trasciende á esta obra. En cambio las esce- 
nas de pasión, el diálogo vivo en algunos pasajes, casi todas las reía-? 
dones de D." Juana, lo que dice Vivaldo, parecen suscritas por la pluma 
impetuosa de Tamayo. 

La obra tuvo un éxito franco y se representó muchos días. Interpre- 
táronla magistralmente Teodora Lamadrid y Mercedes Buzón, con 
Arjona, Calvo, Manuel Osorio, Arjona mayor, Bermonet y otros (i),. 

Después de un corto intervalo concedido á la producción de un dra- 
ma novelesco, titulado El castillo de Balsain, escrito en compañía de su 
amigo D. Luis Fernández-Guerra (2), el astro poético de Tamayo 
brilla con mayor fulgor en el bellísimo drama histórico La locura de 
amor, estrenado en el teatro del Príncipe el 12 de Enero de 1855. 

No es infrecuente que los poetas tengan adivinaciones criticas al 
juzgar tal ó cual suceso ó personaje; opinión que viene á confirmarse 
científicamente muchos años después en virtud de los datos y hechos 
qUe la erudición va acumulando pacientemente. Pero ¿cómo Tamayo^ 
sin más luz que la lecti^ra de algunas obras comunes, pudo penetrar tan 
á fondo en el misterioso carácter de aquella desgraciada reina D.^ Jua- 
na, de aquella loca que no estaba loca, y pintarlo y retocarlo con tal 
verdad, con tal claridad, con tales perfiles, que no parece sino que per- 
sonalmente la había conocido y tratado? 

La última palabra de la crítica histórica formulada por Rodríguez 
Villa y Menéndez y Pelayo, es que: «La locura de D.^ Juana fué locura 
de amor, pasión de celos, como ella misma lo declara en la célebre 



í i) La Ricahembra. Drama histórico en cuatro actos jr en verso de D, Au^ 
reiiano Fernánde^-Guerra y Orbe y D, Manuel Tamayo y Baus. Madrid^ 1854, 
4.*, 98 pp. Va dedicado por los autores á su amigo O. Manuel Cañete y lleva al 
fin unas notas que autorizan algunos de los principales pasajes de la obra. 

(2) El Castillo de Balsain. Drama en tres actos (prosa) de Z). Manuel Ta- 
mayo x L>. Luis Fernández-Guerra. Representado en el teatro del Príncipe la 
noche del 24 de Diciembre de 1854. Madrid, 1835, 4.% 70 pág. Fué estrenado pof 
la Teodora, los dos Arjonas, Fernando Osorio y otros. El primer acto parece to- 
mado de una comedia del siglo XVII; el ¡oven Justino es un Mireno como el del 
Vergonzoso en palacio; el acto segundo es propio de una comedia de figurón, y es 
3.° del más puro romanticismo. Con todo el interés se mantiene y el desenlace el 
inesperado. ¡Cómo que hay una estupenda anagnórisis al reconocer el rey don 
Felipe IV un hijo suyo en aquel joven pastor! . . 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS, 303 

caxta de 3 de Marzo de 1505 (i)». Esto es lo que más de treinta años 
antes había creído Tamayo y sobre esta base levantado su edificio dra- 
mático. Pero hay más aún; hay las transiciones bruscas, los arrebatos 
violentos de la Reina, según que su pasión principal la atormenta; hay 
atquel desprecio á todo lo que no sea su esposo, que á veces le hace dar 
respuestas á sus amigos propias de un verdadero loco y otras se la vé 
tratar con gran lucidez los más delicados puntos de política y adminis- 
tración cuando su espíritu se halla en calma. Hay hasta ciertos episo- 
dios, como la escena con su rival, que hoy está demostrado han ocurri- 
do realmente, salvo en lugar distinto (2). Aquella escena XI del admi- 
rable acto 3.°, de la que salen el Almirante y el Marqués de Villena siii 
saber si se trata de una verdadera enagenada ó de una desgraciada vic- 
tima de un afecto mal pagado, es casi la mistpa que «la entrevista de 
Mucientes que nos describe el moderno libro de Rodríguez Villa (3). En 
verdad que el poeta es á veces un verdadefo vidente. 

Ahora, prescindiendo de tan singularísimo mérito que hace á este 
drama verdaderamente histórico, ¿ necesitaremos añadir que como obra 
de arte es una maravilla? Allí se ve cómo el mal correspondido afecto 
conyugal de la Reina va poco á poco exaltándose; cómo sus celos, dando 
tamaño excesivo á ligeros incidentes, provocan aquellas tempestades 
calmadas en el acto por las pérfidas palabras de D. Felipe y seguidas 
también inmediatamente de nuevas y más sospechosas circunstancias 
que sumerjen el alma de la infeliz en un horrendo laberinto de dudas y 
confusiones; cómo esta continua tensión nerviosa llega á producir t\ 
desarreglo intelectual de que da idea el sublime pasaje final del acto 3.**, 
en que^lla misma, como el espectador, llegan á pensar si estará verda- 
deramente loca. 

«Si; loca estáis, desdichada,» le dice su marido saliendo de su lado. 

«Reina. — ¡Loca!... ¡loca!... ¿Si fuera verdad?... ¿Y por qué no?... 
Los médicos lo aseguran; cuantos me rodean lo creen.... Entonces todo 
sería obra de mi locura y no de la perfidia de un esposo adorado. Eso... 
eso debe ser. Felipe me ama; nunca estuve yo en un mesón; yo no he 
visito carta ninguna; esa mujer no se llama Aldara sino Beatriz; es 
deuda de D. Juan Manuel, no hija de un rey moro de Granada. ¿Cómo 



( 1 ) Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia en la recepción 
pública de D. Antonio Rodríguez Villa el día 29 de Octubre d¿ 1893. — Madrid, 
1893, 4 ^, 114 páginas. 

(2) La Reina Doña Juana la Loca. Estudió histórico por Antonio Rodrigué^ 
Villa, Madrid, 1802. 4.^, pág. 92. 

(3) Rodríguez Villa. 0¿. cif., pág. 171. 



304 REVISTA DE ARCHIVOS, 

he podido creer tales disparates? Todo, todp efecto de mi delirio. Dlme- 
lo tú, Marliano (dirigiéndose d cada uno de los personajes); decídmelo 
vosotros, señores; vos^ señora; vos, capitán; tú, esposo mío: ¿no es cier- 
to que estoy loca? Cierto es: nadie lo dude. ¡Qué felicidad. Dios eterno, 
qué felicidad! Creí que era desgraciada, y no era eso: ¡era que estaba 
local » . 

Y no solo la ñgura principal es un prodigio artístico, sino que todos 
los demás, D. Felipe, D. Alvaro, Aldara, el Almirante, D. Juan Ma- 
nuel , Marliano , se expresan y obran como corresponde al lugar que en 
la acción representan: son todos tipos arrancados de la historia; al me- 
nos se ve que el autor la había estudiado mucho para bosquejar con ve- 
rosimilitud lo característico de sus personalidades (i). 

Como descanso de este esfuerzo urdió Tamayo en breve tiempo otras 
dos obras que se representaron en este mismo año de 1855. Fué la pri- 
mera un drama en tres actos, titulado Hija y madre, de asunto algo in- 
verosímil; pero en el que el interés se sostiene con aumento y en el que 
juegan varios y contrapuestos afectos del alma (2). Es cómico y casi 
burlesco el género de la comedia A escape, representada en el teatro del 
Príncipe el 24 de Diciembre. Tiene además poco interés, adornándola 
solo algunas gracias de pormenor. Especie de saínete en tres actos, to- 
dos los personajes son ridículos y caricaturescos, según se ve en otros 
muchos ejemplares de piezas francesas, como lo es ésta, donde todo ñn 
estético está supeditado á la risa que se quiere arrancar al especta- 
dor (3). 

En La locura de amor había Tamayo estudiado la pasión de los 
celos, no en lo que tiene de común y genérica, sino en cuanto daba re- 
lieve y fuerza dramática á la figura de la reina D.* Juana. No los juz- 
gaba bien ni mal ; sino que aceptaba un hecho histórico productor de 



(I ) La Locura de amor. Drama en cinco actos (prosa) de D. Manuel Tamaño 
y Baus. Estrenado d beneficio de la primera actrif D.* Teodora Lamadrid en el 
teatro del Príncipe á \2de Enero de 1855. Madrid, 1855, 4.**, ico pág. Va dedicado 
á su mujer D.* Amalia Máiquez. En la segunda edición de 1878 le puso nueva 




drid 



[2) Hija y madre. Drama en tres actos de D. Manuel Tamayo y Baus. Ma- 
id, 1855, 4.®; 2.' edición, Madrid, 1878,4.° 



(3) A escape. Comedia en tres actos (prosa), arreglada del francés por Manuel 
Tamayo y Éaus. Estrenada en el Teatro del Principe el 24 de Diciembre de 
1855. Madrid^ 1855, 4.°— Lleva una lámina grabada en madera representando la 
escena 15 del acto segundo. Carece de reparto. 






^ EVíSTTí: 



\tyiti 



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l^&émyM^nm^ 



(TERCERA ÉPOCAi. 






SUMARIO. 

P. Mamukl Tamavo y Baus (conclusión), por D. Emilio Cotardoy laureado por 

]a Academia Española. 
— Los INDIOS CH I RIOUANAE8, por D. M. Serrflno, de la Biblioteca Nacional. 
^ViAiB A oiisciA Y TURQUÍA (cóntínuación) , por D. J. R. Mélida, de! Museo 

Arqueológico Nacional. 
— El archivo histórico nacional: Discursos leidos aote la Real Academia de la 

Historia en la recepción pública del Sr. I). Vicente Vignau y Batlester, por 

D. Julián Paz. 

BlM^lOGRATÍA. 

— Sección oficial y. de noticias. 

— LÁ^iiNAS iNTBRCALADAs: Sarcófago de Alejandro. Monumento griego del siglo 
IV. Museo Imperial Otomana. — Estatua de Hérmes. Obra griega del si- 
glo IV, descubierta en And ros. Museo Nacional de Atenas. 



CONSEJO DE REDACCIÓN DE LA <REVISTA. 



Presidente, D. Toribio del Campillo. — Vicepresidente y director 
ÓBRENTE, D. Vicente Vignau. — Redactor jefe, D, José Ramón 
Mélida. — Vocales: D. Ennilio Cotarelo, D. Juan Catalina García, 
D. Rodrigo Amador délos Rios, D. Antonio Pa2 y Mélia, D. Ricardo 
Hinojosa, D. Pedro Roca, D. Francisco Navarro y Ledesma, D. He- 
liodoro Carpintero Moreno, D. Domingo Vaca.— Contador, D. Manuel 
Magallón. Secretario, D. Juan Menénde;? Pidal. 



REVISTA 



D£ 



ARCHIVOS. BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



)Ulo u. 



/uuo, 1898. 



JlÚM. 7. 



LOS IBDIOS CHIRIGUMAES (. 



(>) 



I. 



Uno de los fenómenos más singulares que ofrece la conquista de Améri- 
ca por los españoles e^que, mientras los reinos de Méjico y el Perú que te- 
nían una organización bastante adelantada y contaban con numerosos ejér- 
citos fueron sojuzgados definitivamente, y en breve tiempo, algunas tribus, 
al parecer débiles, conservaron su independencia y llegaron á ser el terror 
de quienes en pocas batallas habían destruido las huestes de Moctezuma, y 
en otra, sin perder soldado alguno, arrebatado el cetro al Inca Atahualpa. 
I^ misma nación guaraní, que por la uniformidad de raza, lengua y cos- 
tumbres era el pueblo de mayor importancia en la América del Sur, some- 
tióse muy pronto casi toda al yugo que le impusieron Juan de Ayolas y Do- 
mingo Martínez de Irala (2). En cambio, los charrúas que en el siglo XVIII 



(1) Hace tiempo anunció esta Revista la publicación de un estudio nuestro 
con el titulo de Apuntes para una Bibliografía histórica del Paraguay^ Río de 
la Plata jr Misiones y en el que además nos ocupábamos de algunos países veci- 
nos relacionados con éstos , cuales son los habitados por los indios chiriguanaes y 
chiquitos. En vista de su mucha extensión , y no queriendo hacer un mero catá- 
logo de autores y títulos de obras y documentos, nos limitamos á publicar, si 
bien ampliadas y en forma de estudio histórico más que bibliográfico, las notas 
que teníamos referentes á los chiriguanaes. 

(2} Esto mismo observa D. Félix de Azara en su Descripción é historia del 
Paraguay X del Rio de la Plata. Tomo I, pág. 188. Edición hecha en Madrid el 



ano I 




3Í1 REVISTA DE ARCHIVOS, 

apenas reunían cuatrocientos hombres de guerra, fueron siempre la deses- 
peración de los españoles. Mataron á Juan Díaz de Solís, primer explorador 
del rio de la Plata, y desde entonces comenzaron una guerra sin tregua; 
arrasaron la colonia del Sacramento y los fuertes construidos en las bocas 
de los rios San Juan y San Salvador; los portugueses que se establecieron 
en la isla de San Gabriel y en la costa inmediata, se vetan precisados á no 
salir del recinto de las murallas. Únicamente con la fundación de Montevi- 
deo se pudieron evitar las devastaciones de los charrúas ( i ). Los calchaquíes, 
encerrados en su valle, se hicieron respetar de los españoles, y á veces se- 
mejantes á torrente impetuoso devastaron las campiñas inmediatas. Los abi- 
pones, esforzados y soberbios en sumo grado, conservaron una salvaje li- 
bertad hasta la segunda mitad del siglo XVIII. Excelentes jinetes, recorrían 
centenares de leguas para lanzarse como el cóndor sobre la presa; aliados 
con los mocobíes, .robaron más de cien mil caballos á los españoles en el 
espacio de medio siglo. Los tobas son todavía el mayor peligro que los via- 
jeros pueden hallar en las soledades del Chaco. Por último, los chirigua- 
naesj pueblo cuya barbarie superó á la de todos los de la América Austral, 
fueron durante largos años la pesadilla de los virreyes del Perú; cometieron 
^ropclías sin cuento y derramaron más sangre española que los ejércitos de 
Atahualpa y Moctezuma. 

II. 

Acerca del origen de los chiriguanaes, han sustentado algunos historia- 
dores de América una especie desprovista por completo de fundamento. El 
P. Nicolás del Techo (2) lo expone de la manera siguiente: antes de que 
los españoles llegasen al río de la Plata, D. Martín Alonso de Souza, gober- 
nador del Brasil, envió una expedición á las regiones todavía incógnitas del 
Paraguay, capitaneada por Alejo García; éste, después de caminar trescien- 
tas leguas, consiguió que dos mil indios se pusieran de buen grado á sus 
órdenes, con los cuales llegó á los confínes del Perú cuando aún vivía el 
Inca Huayna Capac; después de haber reunido considerable cantidad de 
oro y plata sin labrar, dispuso que fuesen dos soldados al Brasil en deman- 
da de refuerzos; él se dirigió al Paraguay donde fué traidoramente asesina- 
do por los bárbaros, quienes temiendo la venganza de los portugueses hu- 
yeron juntamente con muchos indios del Paraná. Estos siguieron el curso 



(i) ídem. Tomo I, pág. 182. 
De las guerras de los calchaquíes habla el P. Nicolás del Techo en su /fÍ5- 
torta de ¡a provincia del Paraguay y de la Cempañia de Jesús ^ libros I, capítu- 
lo XXXVIII; V, cap. XXII; VI, cap. XVIII; IX, cap. XXIII, y XIII, cap. II. 

(2) Historia de la provincia del Paraguay, de la Compañía de Jesús, Li-* 
bros 1, cap. II, y XI, cap. II. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS, 323 

del Pilcomayo hasta llegar á los montes que se alzan en las inmediaciones 
de Tarija; los paraguayos siguieron otra ruta y se establecieron en los alre- 
dedores de San Lorenzo, no lejos del rio Guapay. Los emigrantes eran 
solamente cuatro mil, número que se acrecentó luego considerablemen- 
te con el exceso de nacimientos y los indios cautivos. Esta relación del 
P. Techo está copiada casi á la letra de lo que sobre el particular escribió 
Rui Díaz de Guzmán en su Argentina (i). Reprodújola el P. Lozano (2), 
aunque sin darle entero crédito, y posteriormente Charlevoix, quien tam** 
poco se decide por ella (3). ¥A autorizado testimonio del Inca Garcila- 
so (4), echa por tierra semejante leyenda. Según éste, la nación chirigua- 
na se hallaba ya constituida á mediados del siglo XV y se distinguía por 
sus costumbres salvajes. Refiere que el Inca Tupac Yupangui, quien reinó 
desde el año 1453 al 1483 (5), proyectó una expedición contra ella, y 
queriendo asegurar el buen éxito de la empresa, envió exploradores que le 
diesen á conocer el país de los chiriguanaes y las costumbres de estos. Re- 



(i) Capítulo V. Este libro, interesante en sumo grado, fué publicado por vex 
primera en la Colección de obras y documentos relativos d la Historia antiguay 
moderna de las provincias del Rio de la Plata ^ ilustrados con notas y diserta'* 
dones por Pedro de Angelis. Buenos AireSy Imprenta del Estado, 1837. 

(2) Descripción chorogrdfica del gran Chaco Gualamha^ pág. 56 y 57. Aña- 
de que los emigrantes eran 2.000 pa^1gua^'os y 2.000 paranaes, y se establecieron 
entre Paspaya, Pilaya, Tarija, Misque, Tomina y Santa Cruz de la Sierra. Cita 
el pasaje del Inca Garcüaso, referente á la expedición de Tupac Yupangui con- 
tra ios chiriguanaes. 

(3) Histoire du Paraguay, Tomo I, pág. 257 y 258. 

(4) Commentarios Reales que tratan de el origen de los Incas, Retes que fue^ 
ron de el Perú y de su idolatría y leiesr govicrno en pa^ y en guerra, de sus vi'- 
das y conquistas. Libr. Vil, cap. XV 11. Hemos visto la edición de Madrid, 1723. 
He aquí lo que Garcilaso escribe de la auerra que el Inca Tupac Yupangui hizo á 
los chiriguanaes. • Determinó el Inca Yupangui hacer otra conquista y fué la de 
una provincia llamada Chirihuan que está en los Antis al Levante de los Char- 
cas. A la qual por ser hasta entonces tierra incógnita enbio espias que con todo 
cuidado y diligencia acechasen la tierra y los naturales de ella, porque se pro- 
veicse con mas aviso lo que para la jornada conviniese. Los espias fueron como 
se les mandó y bol vieron diciendo que la tierra era malísima, de montañas bravas, 
ciénagas, lagos y pantanos, y muy poca de ella de provecho para sembrar y cul- 
tivar y que ios naturales eran brutísimos, peores que bestias fieras, que no tenían 
religión ni adoraban cosa alguna, que vivían sin ley ni buena costumbre, sino 
como animales por las montañas, sin pueblo ni casas, y que comían carne huma- 
na, y para la aver salían á saltear las probincias comarcanas y comian todos los 
que prendían, sin respetar sexo ni edad y bevian la sangre quando los de^olla- 
van porque no se les perdiese nada de la presa, y que no solamente comían la 
carne de los comarcanos sino también la de los suyos propios quando se morían, 
y después de averselos comido, les bolvían á ¡untar los huesos por sus coyuntu- 
ras y los enterravan en resquicios de peñas ó huecos de árboles, y que andavan 
en cueros, y que para ¡untarse en el coito, no se tenia cuerna con las hermanas, 
hiias y madres». Sigue hablando de la expedición enviada por Tupac Yupangui y 
del ningún fruto que se consiguió de ella. 

(5) P. Ricardo Cappa. Estudios criticas acerca de la dominación española en 
América* Tomo II, pág. 192. 



324 REVISTA DE ARCHIVOS, 

gresaron los espías diciendo que aquella tierra era áspera en eztremO| cru- 
zada por fragosas cordilleras, llena de pantanos, estéril y fría; sus morado- 
res parecían ñeras más que hombres. Sin reparar en nada de esto, Tupac 
Yupangui reunió un ejército de diez mil soldados y lo envió á la conquista 
de los chiriguanaes; pero éste, después de pasar innumerables trabajos por 
espacio de dos años, tuvo que regresar sin haber conseguido su intento; re- 
fugiados los chiriguanaes en sus inaccesibles montañas, desafiaban todo el 
poder de los reyes Incas. 

III. 

En el Chaco, inmensa región que se extiende desde el rio Paraguay 
hasta mucho más allá del Bermejo, vivían multitud de naciones cuyas cos- 
tumbres é idiomas ofrecían suma variedad. Como Yio solían tener residencia 
fija y estaban dotadas de un exaltado espíritu de independencia, era tan di- 
fícil el someterlas como sujetar á los beduinos de la Arabia. Aficionadas al 
pillaje asaltaban con frecuencia las ciudades españolas de las inmediaciones. 
Entre las más importantes se contaban las de los churumatas, mataguayos, 
tobas, mocobíes, aguilotes, mbalaes, agoyas, matares, palomos, lules, tono- 
cotes, toquistineses, tanuyes, chunipies, bilelas, ixistineres, guamalcas, za- 
pitalaguas, ojotaes, chichas, orejones, guaicurúes, callagaes, calchaquíes, 
abipones y chiriguanaes. De menos consideración eran los teutas, huarpos, 
taños, mogosnas, chorotíes, guanas, naparús, abayas y yapayaes (i). 

Para dominarlas y cuando menos evitar sus correrías, se fundaron va- 
rias poblaciones, á saber: Santiago del Estero, en 1562, por Francisco Agui- 
rre; Talavera de Madrid ó Esteco, en 1567, por Di^o de Heredia; San Fe- 
lipe de Lerma, en 1582, por Hernando de Lerma; San Salvador de Jujuí, 
en 1593, por Francisco de Argañaraz; la Concepción de Buena Esperanza, 
en 1570, por D. Alonso de Vera; Santa Fe de la Veracruz, por Juan Caray, 
junto al rio Quiloasa; ésta fué trasladada cerca del Salado y casi arruinada 
á principios del siglo XVIII por los mocobíes y abipones. 

En la parte superior del Chaco, cerca de los Andes, vivían los chirigua- 
naes. Su país se hallaba limitado, según Rui Díaz de Guzmán, por las ciu- 



(i) Descripción j chorographica | del terreno, ríos, arboles, | y animales de las 
dilatadissimas Provincias del | gran Chaco, Gualamba: | y de los rítos. y costum- 
bres I de las innumerables Naciones barbaras, é infieles, | que le habitan: | con 
una cabal relación histórica | de lo que en ellas han obrado para conquistarlas 
algu 1 nos Governadores, y Ministros Reales: v los Misioneros | Jesuitas para se- 
ducirlas á la fe del | verdadero Dios. | Escrita | por el Padre Pedro Lozano, | de 
la Compañía de Jesús^^ choronista de su Provincia del Tucumán. 

Año de 1733. En Córdoba: En el Colegio de la Assumpcion por Joseph San- 
tos de Balbás. i voL en 4." de ^5 pág. mas 10 hojas sin foliación, al prínc. y 3 á 
la conclusión. Contiene un cunoso mapa del Chaco. En la pág. 51 enumera fas 
tribus que habitaban el Chaco. 



» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 325 

dades de Tárija, Paspaya, Tomina, Pilaya, Misque y Santa Cruz de la Sie- 
rra; casi los mismos términos les asigna el P. Lozano. Actualmente confinan 
al N. con Santa Cruz de la Sierra y Valle Grande; al S. con los Llanos de 
Manso; al E. con las misiones de Chiquitos, y al O. con Tomina, Po- 
mabamba y valle de Cinti (i). Es una región montañosa y por muchos si- 
tios casi intransitable; riéganla varios rios nacidos en las estribaciones de 
los Andes; el clima es frío en extremo. En sus dilatados bosques se crían 
venados, jabalíes^ tigres, monos, papagayos y multitud de serpientes. Algo- 
dón y maíz son los productos agrícolas más importantes. La pobreza de la 
tierra contrasta con la fertilidad y abundancia de Bolivia y el Paraguay. 
Por esto y por ser tan áspera, sus habitantes han conservado siempre una 
feroz independencia. 

Las noticias que tenemos sobre la estadística de la población demuestran 
que se aumentó notablemente. D. Lorenzo Suárez de Figueroa, gobernador 
que fué de Santa Gruz en el año 1386, dice que serían cuatro mil guerreros. 
El P. Lozano (2), á principios del siglo XVIII, calcula en veinticinco ó 
treinta mil los hombres de armas, á cuyo número hay que añadir, cuando 
menos, otro igual de mujeres y niños. El P. Ignacio Chomé escribe que en 
1735 se contarían veinte mil almas. Vemos por estos datos que la razase 
quintuplicó en el espacio de siglo y medio; lo contrario sucedió en casi to- 
das las restantes naciones indias, pues lejos .de ir en aumento fueron deca- 
yendo, hasta desaparecer algunas por completo. 

IV. 

Parece indudable que los chiriguanaes eran de raza guaraní, por cuanto 
ellos y los indios del Paraguay hablaban el mismo idioma, y sabido es que 
los pueblos primitivos no abandonan su lengua sino cuando se ponen en 
contacto con una civilización más adelantada, caso que no se dio en los 
chiriguanaes, quienes conservaron su independencia aun después de conquis- 
tado el Perú por los ejércitos españoles. A pesar de esto había entre los 
chiriguanaes y los indígenas paraguayos notables diferencias etnológicas. 
Eran los guaraníes de mediana estatura, color algo cetrino y ojos n^os; 
los chiriguanaes de buena talla (3), tez blanca, y aun muchos rubios con 



(i) El P. Ignacio Chomé (Cartas edificantes; tomo XIV), dice que se exten- 
dían 50 leguas al E. de Tanja. D. Francisco de Biedma afírma que limitaban: 
al N. con tierras incógnitas; al S. con el Partido de la Laguna; al E. con el Pa- 
rapiti y al O. con la Laguna. (Colección de obras y documentos históricos del Rio 
déla Plata). 

{7\ Descripción del Gran Chaco Gualamba , pág. 59. Añade que al lado de los 
chiriguanaes vivían los chichas orejones en número de 6.000, y los churu matas, 
lina Relación de Santa Cru^ de la Sierra , cuya fecha es 2 de Junio 1 386, 
dice que los chiriguanaes eran nada más que 2.000 guerreros. (Relaciones geo- 
gráficas de Indias; tomo II). 

(3) Lozano. Descripción chot^ogrdfica del Gran Chaco Gualamba^ pá^. ^, 



326 REVISTA DE ARCHIVOS, 

ojos azules (i); el carácter de los primeros era frío y reservado hasta en sus 
galanteos; casi nunca se reían ni lloraban; su rostro parecía rígido cual de 
una estatua; en medio de los mayores tormentos apenas exhalaban un que- 
jido. Por el contrario, los segundos estaban dotados de un genio bullicioso, 
alegre y expansivo; sus chistes no dejaban de tener sal y agudeza. Los unos 
se rindieron á los conquistadores apenas sin combatir; los otros lucharon 
contra el poder de España durante mucho tiempo, y aun hoy mismo viven 
con bastante libertad. A nuestro parecer, dos causas principales debieron 
contribuir á que los chiriguanaes se diferenciasen del tronco primordial: 
una el clima del país que habitaban, pues lejos de ser tropical es bastante 
friO| y tanto, que de esta circunstancia procede el nombre que llevan; 
chiriguana se deriva de la voz quichua chiriaguan (2), que significa tengo 
frío; la otra es haberse mezclado con numerosas tribus; aunque extermina- 
ban los cautivos, reservaban las mujeres y se unían con ellas, motivo por el 
cual introdujeron en su nación elementos extraños. 

Las costumbres (3) de los chiriguanaes tenían muchos puntos de contacto 



(i) Pedro de Angelis. Notas á La Argentina^ de Rui Díaz de Guzmán. 

(2) Angelis. Notas á La Argentina, 

No parece probable que la etimología de chiriguana tenga relación alguna coa 
chirión f mestizoi, como indica D. Lorenzo Suárez de Fígueroa en su Relación 
de la ciudad de Santa Cruf de la Sierra, f Relaciones geográficas de Indias^ 
tomo II, pág. 162 á 169). 

(3) El fín último de sus maldades y en sus guerras es matar y comer y sujetar 
a todo el genero humano con crueldades que hazen espantando d los enemigos, 
hazicndo asalto en ellos en esta manera; si el enemigo no es poderoso ponense en 
campo con el y con facilidad lo sujetan; si es poderoso andan á salto con el no se 
mostrando. Hecho el asalto, metense en la montaña, dividiéndose por muchas 
partes, de manera que siendo españoles no pueden seguir el alcance, por ser como 
son los yndtos desnudos y desembaracados de armas y nosotros muy embaraca- 
dos con ellas y no da lugar la montaña ni la división de los yndios por ella para 
poder seguillos. £1 remedio que para este {^articular ay es procurar ha ser asalto 
en ellos y procurar meter en la guerra yndios desembarazados como ellos y que 
estos sigan el alcance y su huida, porque huyendo se ha visto por la mayor parte 
dexar sus arcos y flechas en el monte, por ser como son la mas covarde gente del 
mundo. Es su costumbre aprovecharse de todo género de traycion, teniendo por 
valiente al que mata en paz ó en guerra, durmiendo ó velando. Aprovechanse 
en esta manera con mucha tacilidad pidiendo la paz y dándola con designio de 
asegurar el enemigo y en cualquiera conviniente ocasión hazer asalto en el. 
Es su costumbre verdadera haser gran sentimiento de las muertes, daños ó 
ynjurias aue reciven; lloran en voz alta cuando los visitan; levántansc a media 
noche y al quarto del alva a llorar; después del llanto levántase uno de los mas 
principales de ellos y les predica y encomienda la vcnganija de los agravios y 
nunca perdonan, y si se detienen en esta es para mas esforzarse y convocar gente ' 
para su tiempo haser la venganza que chiriguanae ama el con asaltos y traiciones 
adonde y como para ellos mas cómodo fuere, y desto se encargan iodos y quando 
mueren los dejan encargados a sus sucesores.! 

(Relación acerca de los indios Chiriguanaes, — Letra del s. XVI. — 1 hoja 
en foL, Bib. Nac, H. 53, fol. 301. 

cSon naturalmente alegres, vivos, inclinados á chanzas, y sus dichos y equí» 
vocos no dexan de tener sal y agudeza. Son comunmente cobardes cuando ha- 
llan resistencia, é insolentes con exceso cuando se ven temidos. Conocí presto su 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 327 

con las de otros pueblos indios; no habia entre ellos organización política 
alguna; en tiempo de paz conocían solamente la autoridad paterna; cuando 



genio, Y por eso los trataba con imperio y les hablaba como amo. Sus lugares 
están dispuestos en forma de circulo, y su centro es la plaza. Se embriagan con 
un licor muy fuerte, que componen sus mujeres. No conocen divinidad alguna. 
Estando en sus lugares andan comunmente desnudos. Tienen calzones de cuero, 
pero los suelen llevar debaxo del brazo. Quando van de camino se ponen un coleto 
para defenderse de las espinas, de que están llenos sus bosques. Sus mujeres se 
cubren con andraxos vie)os, que les cuelgan de la cintura á la rodilla. Llevan 
los cabellos largos y bien peinados, v con ellos forman en lo alto de la cabeza una 
especie de corona con buen aire. Acostumbran pintarse la cara y lo demás del 
cuerpo en sus fíestas ó borracheras, con un color roxo muy subido. Los hombres 
solamente se hacen algunas rayas con el mismo color, y añaden algunas pocas 
negras más gruesas. Pintados de esta manera los hombres y las mujeres, tilben 
un aire teroz. Se taladran los hombres el labio inferior, y cuelgan de él una 
especie de pequeño cilindro de estaño, plata ó resina transparente; y á este pre- 
tendido ornamento llaman tembetá. Extrañé mucho que en el libertinage en que 
viven, no hubiese jamás visto alguna acción indecente en presencia de las muje- 
res, ni oido de su boca una palabra deshonesta. Sus casamientos, si así se rueden 
llamar, nada tienen de constante. Un marido dexa á su mujer cuando le da la 
gana. 

{Carta del P. Ignacio Chomé al P. Vantiennen. Tarija, 3 de Octubre de 1735. 
Publicada en las Cartas eJi ficantes; tomo XIV). 

tEsta provincia de los C'harcas, tiene á un lado una probincia de gentes de 
guerra que se llamaa chiriguanacs, poca gente pero muy valiente ^ que algunas 
veces causan hasta inquietud á sus vezinos, porque les matan y cautivan el servi- 
cio y algunas veces matan á los españoles, en que se ha visto hartos aconteci- 
mientos; biben sin pueblos y en tierra muy fragosa, de muchas montañas; son 
puntualmente como los chichimecas en la nueva España.» 

[Description del Rey no del Pirú \ del sitio^ temple, Provincias j obis \ pados 
y ciudades j de los natura | les, de sus lenguas y trage, Al ¡limo. Señor Don 
Gaspar de Zúniga y A^evedo^ Conde de Monterrey. Por Baltasar Ramírez, 
su criado y capellán en México, — Año 1597. — 1 vol. en 4." autógr., consta de 87 
folios. 

En el folio 67 habla de los chiriguanacs. En el 79 de la provincia de Santa 
Cruz de la Sierra; en el ^o de Tnrija; en el Si del ParaKuay; desde el 82 hasta la 
conclusión, rcfícrc el gobierno de D. Francisco de Toledo. 

Perteneció este libro á D. Pascual de Gayángos, y ahora se conserva en la Bi- 
blioteca-Museo del Ministerio de Ultramar ) 

ffEs nación sobre manera bárbara, y antes era caribe, comiendo no solamente 
las carnes de sus enemigos, sino aun las de los suyos, y para hartarse de ellas 
asaltaban las Provincias comarcanas y comian á quanto apresaban sin respetar 
sexo ni edad, y aun la sangre se bebian porque no se les perdiese nada de la presa. 
Después de haber sepultado en sus vientres las carnes de los suyos bolvian á 
juntar los huesos por las coyunturas, y los lloraban amargamente hasta que les 
daban sepultura en rcsauicios de peñas ó huecos de arboles. Era tan brutal su 
lascivia que no perdonaban á las mismas hermanas, hijas ó madres». 

• El genio de esta Nación es como el general de estos Indios del Chaco, incons- 
tantissimos, mudables á todo viento: oy parecen hombres, y mañana ñeras; ami- 
gos de todos, si les está bien; pero á la mas leve causa rompen la amistad mas 
estrecha, aun entre sí mismos. Son sobre ipancra dados á la embriaguez. Viven 
en pueblos pequeños, que por la noca seguridad que tienen unos de otros, cercan 
lo mejor que pueden, para su defensa. Dan sepultura á sus difuntos en unas 
grandes tinajas, dentro de las quales los sientan , y los cubren . poniéndoles al- 

§una comida, en que se descubren algunos rastros de que creen la inmortalidad 
e las almas. Si algunos Misioneros jesuítas, al pasar como se solia por sus pac- 



3aS REVISTA DE ARCHIVOS, 

sobrevenía la guerra elegían un caudillo que los guiaba, y solía serlo el más 
esforzado. Ningún ídolo tenían, y sólo una idea muy vaga de la Divinidad 
y de la vida futura. Cuando alguno moría buscaban su alma en los mato- 
rrales creyendo que por allí andaba errante; también parece que se inclina- 
ban á la metem psicosis y juzgaban que el espíritu de sus antepasados encar- 
naba en el cuerpo de cualquier alimaña. Mas si apenas tenían religión posi- 
tiva, en cambio eran profundamente supersticiosos; espantábanse al oir el 
canto de ciertas aves, en especial del chocho^ especie de gorrión, y entonces 
retrocedían si iban de camino; de noche temían las apariciones del genio 
del mal á quien llamaban Añagua^u. No obstante, siempre se mostraron 

bios, les persuadían á que se convirtiesen, ó mudaban luego platica, ó respon* 
dian que querían morir como sus abuelos, y si les apretaban proponiéndoles el 
infierno, respondían que ellos, apartarían de si las brasas fácilmente. No se sabe 
que adoren cosa alguna; solo á sus hechiceros temen. Para tomar resolución en 
los negocios, hacen sus juntas á que dan principio con sus músicos instrumentos, 
baylando al son de ellos y bebiendo muy bieni . 

Lozano. Descripción del gran Chaco Gualamba; pág. 57 y 59. 

«Es gente soberbia, cruel y engañosa y no guarnan promesa ni palabra; es 
gente ingrata é interesada en tanta manera que aunque les hayan necho muy 
buenas obras, si ellos dan alguna cosa de su voluntad y sin pedírsela, piden des- 
pués el precio della , no acordándose de la qvie han recibido. Es gente vengativa 
y no olvidan jamás agravio ó injuria que les hagan , y si no se pueden vengar, 
dicen cuando mueren que es la causa el agravio que recibieron , aunque sea á 
cabo de muchos años y la injuria muy pequeña, y encardan la satisfacción á sus 
hijos y parientes. Precianse de grandes carniceros y comedores de carne humana. 
Hacen reverencia y respetan á los sacerdotes é muestran deseo de ser cristianos é 
tienen veneración á las cruces é las ponen en sus pueblos. Son sufridores de tra- 
bajos en la guerra , y en las necesidades muy abstinentes ; y si pasan alguna gran 
necesidad de hambre ó de sed , no comen ni beben luego que se lo dan hasta que 
se lo rueguen algunas veces, mostrando valor en haber pasado necesidad. Tienen 
todas las naciones en poco é por esclavos, salvo á los españoles, estimándose 
ellos por tan buenos» . 

{Relación de la ciudad de Santa Cru^ de la Sierra^ vor su Gobernador D. Lo- 
renzo Suaref de Figueroa. Los Reyes ^ 2 de Junio 1586. Publicada por el Sr. Ji- 
ménez de la Espada en las Relaciones geográjios de Indias: tomo II, páginas 
162 á 169.) 

cLos indios chiriguanas viven muy cerca destos valles en unas montañas ca- 
lurosas y ásperas por donde apenas pueden andar cavallos; no son naturales, sino 
que vinieron alli del Rio déla Plata; la lengua es la misma, sin diferencia alguna; 
son bien dispuestos, fornidos, los pechos levantados, espaldudos y bien hechos; 
peíanse las cejas y pestañas; los o)os tienen pec^ueños y vivos; no guardan un 
punto de ley natural; son viciosos tocados del vicio nefando y no perdonan á sus 
hermanas; es gente superbfsima; todas las naciones dicen ser sus esclavos; co- 
men carne humana sin ningún asco; andan desnudos y quando mucho qual ó 
qual tiene una camisilla hasta el ombligo; son grandes flecheros; sus armas son 
arco y flecha; el arco tan grande como el mismo que lo tira y porque la cuerda 
no les lastime la mano izquierda, en la muñeca encajan un trocillo de madera y 
allí da la cuerda; pelean muy á su salvo, porque si les parece que el enemigo les 
tiene ventaja, no acometen; pocas veces con nosotros pelean en campo, sino es 
á mas no poder». 

(Libro que el Rmo, Fr. Balthasar de Ovando compuso (acerca de Chile y del 
Perú) siendo obispo de la Ciudad Imperial de Chile. Bib. Nac. Ms. J. 41. i vol. en 
folio, l^tra del s. XVIII. Pág. 163). 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 3*9 

muy indiferentes en punto á ideas religiosas y se opusieron tenazmente á 
recibir el cristianismo; los misioneros veían interrumpidas sus alocuciones 
por estrepitosas carcajadas, y si les hablaban del fu^o eterno replicaban que 
ellos fácilmente apartarían de sí las brasas infernales. Colocaban sentados 
los cadáveres en grandes tinajas que enterraban alrededor de sus casas (i); 
antes de esto, si hemos de dar crédito al Inca Garcilaso d^ la Vega, acostum. 
braban á devorarlos, y juntando luego los huesos, los escondían en huecos 
de árboles ó quebraduras de peñascos. 

Igualmente que los guaraníes, tenían mucho respeto y aun miedo á los 
hechiceros, quienes hacían de médicos; la ciencia de éstos se reducía á chu- 
par los miembros doloridos y simular que arrojaban de la boca algo nau- 
seabundo. Si alguno caía enfermo rodeaban su hamaca tres ó cuatro mujeres 
dando espantosos alaridos; por nada consentía el paciente en que se omitiera 
ceremonia tan molesta. Lloraban sus difuntos tres veces al día, á saber: por 
la mañana, medio día y tarde. Las mujeres que enviudaban se iban á dar 
un baño acompañadas de sus deudos y amigos; luego se cortaban el cabe- 
llo (2). Las juntas en que trataban de asuntos bélicos tenían lugar por la 
noche, al sonido de instrumentos, en medio de cantos guerreros y al res- 
plandor de las hogueras; al amanecer corrían á bañarse en alguna corrien- 
te (3). Eran gente resuelta, valiente y sin igual para sufrir hambre y sed, 
por más que repetidas veces se les ha motejado de cobardes; es verdad que 
como todos los pueblos salvajes no tenían el sentimiento del honor, por lo 
cual huían cuando les parecía convefniente ó demasiado temeraria la empre- 
sa. No se comprende de otro modo el terror que inspiraban á las naciones 
vecinas, hasta el punto de que unos cuantos hacían huir á centenares de ene- 
migos (4); en ocasiones fueron auxiliares de los españoles y muy estimados 
por éstos. Desde sus primeros tiempos se dedicaron á la antropofagia y conti- 
nuaron devorando carne humana hasta mucho tiempo después de la con- 
quista del Perú. La comunicación con los españoles é indios civilizados des- 



(i) Carta del P. Ignacio Chomé al P. Vantienen. Tarija 3 de Octubre 1735. 

Publicada en las Cartas edificantes y curiosas escritas de las misiones estran* 
jeras X de Levante por algunos misioneros déla Compaúia. Madrid, 1754 Y si- 
guientes. Tomo XIV. 

t Los Xeberos solían meter el cuerpo en una tinaja grande, tan aprisa, que 
dando gemidos y alaridos, á las ultimas boqueadas del enfermo le tapaban la boca, 
y lue^o lo ataban doblándolo, juntándole las rodillas con el pecho, y lo metían en 
una unaja que estaba ya preparada y puesta en el fondo de una sepultura redon- 
da y honda, donde lo colocaban tapando la boca de la tinaja con otra, y dejando- 
lo en esa ataúd, le echaban la tierra encima •. 

(P. Francisco de Figueroa. Relación de las misiones de la Compañía en el país 
de los May nos. Cap. XK.) 

(a) Pedro de Angeiis. Notas á La Argentina de Rui Díaz de Guzmán. 
Í3) Redús. Nouvelle Geographie üniverselle. Tomo XVIIL pág. 663, 
(4) Garcilaso de la Vega. Libro VII, cap. XVII. 



330 REVISTA DE ARCHIVOS, 

terró, si bien lentamente, crimen tan abominable, y desde entonces vendían 
sus cautivos, comercio que era fomentado por la ambición de los encomen- 
deros, atentos á comprar esclavos á bajo precio (i). Igual que en nuestros 
días los negros de Dahomey, peleaban contra los pueblos comarcanos sin 
otro objeto que apresar cuanta gente podían. Además de ser polígamos di- 
solvían fácilmente el vínculo nupcial; bastaba para ello el cambio de domi- 
cilio. Una cosa de particular ofrecían sus declaraciones amorosas; luego que 
el pretendiente regalaba á la novia algunas piezas que había cazado, coloca- 
ba á la puerta de ella un haz de leña; si lo metía en su casa era señal de co- 
rrespondencia y lo contrario si no lo recogía. Luego que paría una mujer, 
su marido se acostaba en el lecho nupcial y permanecía allí, ayunando por 
espacio de tres ó cuatro días sin probar ni aun agua (2). Esta misma práctica 
se ha observado en algunas tribus del África y otros países. Celebraban fre- 
cuentes reuniones en las que se embriagaban con cierto licor fermentado; 
generalmente acababan aquéllas con reyertas de las que salían no pocos he- 
ridos. Soberbios y rencorosos jamás perdonaban las injurias; en la hora de 
la muerte rogaban á sus deudos que tomasen á su cargo la venganza de los 
agravios que habían recibido. Al principio moraban en cuevas; más tarde 
construyeron inmensos galpones en cada uno de los cuales residían ochenta 
ocien personasen repugnante promiscuidad (3). Antiguamente iban siem- 
pre desnudos, pero después de la conquista usaban calzones de cuero para 
entrar en las ciudades y se ponían coletos de ante en sus viajes á fin de no 
rasgarse las carnes con las plantas espinosas; algunos vestían á la europea 
y vivían con harto lujo, gracias al fruto de sus malocas y rapiñas (4). Lle- 



(1) Véase en prueba de esta afirmación la siguiente carta de Su Majestad al 
Virrey del Perú: 

c Decís Que quando en esa Audiencia se resolvió que se hiciese la euerra á niego 
y sangre á los dichos indios, se declaro que se tomasen por esclavos los que fuesen 
naturales chiriguanacs, y los de nación chañes que se tomasen en la guerra actusil- 
mente peleando se tuviesen por esclavos algún tiempo limitado, v los que no [>elea- 
sen y fuesen presos se declarasen por yanaconas; y que estos cniriguanaes tienen 
en su tierra unos llanos qpe están pomados de gran numero de los sobre dichos 
yndios chanaes, gente mansísima y que no hacen resistencia, y que los chiri^^ua- 
naes como tan belicosos, los tienen subjetos y los sacan a manadas de sus pueblos 
para servirse de ellos para esclavos o para comerlos o sacarles a las fronteras a 
rescatarlos con los españoles trocándolos por algunas cosas de vestir aue les da* 
van de buena gana por ser cosa de gran aprovecnamicnto, o para tenerlos por ya- 
naconas o para henderlos, y que pareciendoos cosa inhumana y contra las leyes, 
prohibistes los dichos rescates y ¡bades procediendo contra algunos culpados y el 
fiscal ha vía salido a la causa, lo quai todo me a parescido muy bien». 

(2) Informe hecho á Nuestro Rmo, Padre Fr, Manuel de la Vega sobre 

el estado presen te de las Misiones que en el país de los indios chiriguanos jr ma- 
taeua^os cultivan los Padres de este Colegio de Propaganda Fide de la villa de 
Tarija, (Año 1782^. Su autor Fr, Jerónimo Guillen. Bib. Nac. Ms. Pp. 57-7. 

(3) Garcilaso de la Vega. Comentarios Reales que tratan del origen de los 
Incas. Lib. I, cap. XII. 

(4) Hay indios tan ricos, que demás de la ropa y vestidos de paño y seda, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 331 

yaban un extraño adorno muy usado en América, y consistía en un cilindro 
de oro, plata ú otro metal suspendido del labio inferior; llamábanlo tembi- 
te. Sus armas eran lanzas y saetas; los ricos, á imitación de los españoles, 
solían llevar espada. Para defenderse de sus enemigos devastaban el país 
incendiando las cosechas, de manera que los reducían á perecer de hambre 
ó retirarse (i). 

Cosa larga sería el referir los robos y crueldades que ejecutaban á cada 
momento los chiriguanaes; asaltaban las chacras, mataban cuantos espa- 
ñoles podían, arrebataban los ganados, tenían oprimidos á los indios veci- 
nos, especialmente á los chanaes, gente pacífica, y en ocasiones se acercaron 
á diez leguas de la ciudad de la Plata. Dotados de singular audacia y cono- 
cedores del país, era casi imposible contener sus demasías (2). 

Puede juzgarse del sobresalto en que vivían las poblaciones fronterizas 



tienen muchas vajillas de plata ñna, é indios hay que tienen á 500 marcos de va- 
jilla, un gran número de caballos ensillados y entrenados y muy buenos jaeces, 
espadas y lanzas, y todo género de armas, adquirido todo de sus robos y presas 

?|ue en tan perniciosa e injusta guerra hacen, sin habérseles puesto hasta ahora 
reno a tanta crueldad, ni remedio al desorden e insolencia de esta gentei. 

(i) Relaciones geográficas de Indias, Tomo II, pág. 166. 
Además de los autores aue hemos citado puede verse acerca de los chirigua- 
naes las siguientes obras: Historia de Abipónibus equestri, bellicosaque Para^ 
quarice nationeyauthore Martino Dobrijhof/er. Viennafy Typis Josephis Nob. 
de Kursbek, Anno 1784. Tres tomos en 8.*" En el i.**, pág. 141, habla de ios chi- 



n^uannes. 



Descripción de la villa de Potosí y de los partidos sujetos á su intendencia ^ 
por D. Juan del Pino Manrique. Publicada en la Colección de obras y documen^ 
tos relativos á la Historia antigua y moderna de las provincias del Rio de la 
Plata^ ilustrados con notas y disertaciones por Pedro de Angelis. Tomo II. 
D'Orbigny. Vojrage dans PAmérique Meridional. Tomo i, pág. 569. 
Relación abreviada de la vida y muerte del P. Cipriano Barraja^ de la Com^ 
pañia de Jesús^ fundador de la Misión de los Moxos en el Perú, (Cartas edifican- 
tes. Tomo VJI, njg. 93.) 

Relación de la ciudad de la Plata; 8 de Octubre 1561. 

RcLición de las provincias de Tucumán ^ue dio D' Pedro Sotelo al Licencia- 
do Cepeda. Presidente desta Real Audiencia de la Plata. 

Relación verdadera del asiento de Santa Cruf de la Sierra. Insertas las tres 
en el tomo II de las Relaciones geográficas de Indias. 

Informe hecho á N. R. P. Fr. Manuel de la Vega^ Lector jubilado, Theolo- 
go de la Mj gestad Catholica, por Fr. Jerónimo Uuillén, sobre el estado pre- 
sente de las Misiones que en el país de los indios chiriguanos jr mataguayos cul- 
tivan los Padres de este Colegio de Propaganda Fidede Tanja. — (Año 1782), — 
Ms. de la Bib. Nac. Pp. 57-7. 

(2) Carta del Corregidor de T omina, Pedro de Segura, con relación de la 
guerra de los chiriguanaes. — Bib. Nac. J-53. 

Barco Centenera (Argentina, canto XXV) escribe: 

A frailes y soldados que salían 
De Santa Cruz, mataron crudamente 
A chácaras y valles se venían 
A donde cautivaban mucha gente: 
De suerte que el estrago que hacían 
Causaba gran temor al más valiente. 



/ 



33* REVISTA DE ARCHIVOS, 

de los chirjguanaes, viendo las draconianas ordenanzas hechas por el capi- 
tán Luis de Fuentes para la villa de San Bernardo, que habia fundado por 
encargo de D. Francisco de Toledo, virrey del Perú. En ellas, á fin de tener 
siempre un núcleo de población que pudiera resistir las acometidas y asaltos 
de los indios, se castigaba con pena de muerte á quien se ausentara sin li- 
cencia; con la de dos meses de prisión al que extrajese armas; estaba prohi- 
bido el buscar minas; todos los vecinos debian tener al menos un caballo y 
rondar por turno durante la noche (i). 

V. 

Juan de Ayolas fué el primer conquistador del Paraguay que entró al 
país de los chiriguanaes. Después de fundar la ciudad de la Asunción subió 
por aquel río con algunos centenares de españoles, y el 2 de Febrero de 1537 
se detuvo en cierto paraje llamado puerto de la Candelaria, donde fué bien 
recibido por los payaguas sarigues. Allí hizo lo que se atribuye á Hernán 
Cortés, echará pique algunas embarcaciones; dejó el mando de las restantes 
á Domingo Martínez de Irala, y con su gente y trescientos indios de la 
Asunción prosiguió la marcha por tierra, hasta que después de atravesar la 
región de los chiriguanaes, llegó á los montes del Perú; cuando r^resaba 
de esta expedición fué asesinado por los mbayaes. 

Posteriormente, queriendo el gobernador Martínez de Irala tener más 
indios que repartir en encomiendas, dispuso que Ñuño de Chaves fundase 
una población cerca del lago de los Xarayes. En efecto, salió aquel á últimos 
del año 1556 ó principios del 1557 con 220 españoles y muchos indios; parte 
de ellos iban por tierra y parte por el río Paraguay. Reunidos todos en la 
isla de San Fernando se embarcaron, y entrando por el Jaurú llegaron á 
un puerto llamado de los Perabazanes; luego atravesando espesos bosques 
penetraron en la región de los Chiquitos, donde supo Nuflo de Chaves la 
muerte de Irala y el nombramiento de Gonzalo de Mendoza. Entonces con- 
cibió la idea de emanciparse del nuevo gobernador, y á fin de realizarla, se 



{i) Ordenanzas de la villa de San Bernardo de la Frontera. Bib. Nao. J.-55, 
folio 176. Orig. 

Otras parecidas á estas dio á la ciudad de la Asunción en el año 1 545 su go- 
bernador Martínez de Irala, Cnf. Azara. Tomo II, pág. 133. 
barco Centenera dice: 

De allí hacen hazañas espantosas 
Asaltos, hurtos, robos y rapiñas 
Contra generaciones belicosas 
Que están al rededor circunvecinas. 
En sus casas están muy temerosas 
Como unas humildísimas gallinas 
Con sobrado temor, noche y mañana 
Temiendo de que venga el Chiriguana. 

(La Argentina. Canto I.) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 333 

decidió á fundar en los confines del Perú y no en los Xarayes; aunque le 
abandonaron 150 soldados que se dirigieron al Perú capitaneados por Gon- 
zalo Gaseo, pasó el río Guapay y entró en los llanos de Güelgorigolá, donde 
á la sazón llegaba Andrés Manso, con autorización del marqués de Cañete, 
virrey del Perú, para fundar una ciudad. Adelantóse hacia Chaves y ambos 
disputaron agriamente sin que ninguno cediera lo más mínimo en sus pre- 
tensiones (i). A fin de ganar el pleito, Ñuño marchó al Perú y dejó encar- 
gado del mando á su concuñado Hernando de Salazar , quien se ganó la vo- 
luntad de los soldados de Manso ; lu^o apresó á este y lo mandó al Perú 
cuyo Virrey juzgó lo más conveniente erigir en provipcia independiente del 
Paraguay la región que se disputaban Nuflo de Chaves y Andrés Manso. 
Nombró gobernador de ella á su hijo D. Francisco de Mendoza , el cual 
delegó su autoridad en Chaves, quien luego fundó la ciudad de Santa Cruz, 
llamada de la Sierra, por estar situada al pie de una montaña, y empadronó 
60.000 indios de las cercanías, según afirma Ruíz Díaz (i). En cuanto á 
Manso, volvió al país de los chiriguanaes y se estableció en el sin que Nuflo 
pudiera evitarlo; fundó una villa cerca de la Sierra Cuzcotero y salió á los 
campos de Taringui. Viendo los chiriguanaes que peligraba su libertad, des- 
truyeron el pueblo de la Barranca junto al rio Guapay, matando á Pedrosa, 
Antón Ramírez y demás españoles; después cercaron á Manso de noche, 
incendiaron las casas, tomaron las salidas y le quitaron la vida; casi todos 
los soldados españoles perecieron. Desde aquella catástrofe recibieron el 
nombre de Llanos de Manso las esplanadas que ll^an hasta el río Para- 
guay y el nacimiento del Pilcomayo; cuando Ruíz Díaz de Guzmán escri- 
bía su Argentina^ se hallaban desiertas por las incursiones de los chirigua* 
naes y la servidumbre forzosa de los indios que las poblaron. 

Luego que fué nombrado gobernador del Paraguay Francisco Ortíz de 
Zarate, Chaves se dirigió á la Asunción, donde procuró atenuar el mal efecto 
que habia producido la creación de una provincia independiente en Santa 
Cruz de la Sierra, y convenció á Ortíz de Zarate para que ñiese con él á 
Chuquisaca, á fin de obtener el apoyo del virrey. Poco después salian con 
Nuflo el gobernador, el obispo y 300 españoles. Llegados á Santa Cruz, el 
primero salió á pelear contra los indios chiriguanaes y dejó como lugarte- 
niente á Hernando de Salazar, quien se condujo de una manera despótica, 
impidiendo á los españoles que fuesen al Perú; quejóse Ortíz de Zarate, y la 
Audiencia mandó que les dejara salir; así lo hicieron, entrando en el Perú, 
no sin combatir repetidas veces con los chiriguanaes y perdiendo alguna 
gente. 



(i) Rui Díaz de Guzmán escribe aue la Audiencia envió para componerlos á 
su Presidente D. Pedro Ramírez de Quiñones; esto no pudo ser, porque Ramí- 
rez de Quiñones no ejerció tal cargo hasta catorce años después. 

(a) Azara, tomo Ii, pág. 205, niega rotundamente el que hubiera tantos indios 
que empadronar. 



- - - ■:• .^ -' ^i— =- 



334 REVISTA DE ARCHIVOS, 

Trágica fué la muerte de Chaves; hallándose en Itatín, mientras descan- 
saba en una hamaca, se arrojaron sobre él los indios y le magullaron el 
cráneo de un garrotazo: los soldados que le acompañaban tuvieron el mismo 
fin; solo uno se pudo salvar huyendo. 

Cuatro años después de la muerte de Chaves, fué nombrado Gobernador 
de Santa Cruz, Juan Pérez de Zurita ( i ), que había peleado en el Perú contra, 
los Pizarros y en Chile contra los araucanos, fundado en el Tucumán las 
ciudades de Londres, Córdoba y Cañete y sujetado los indios sañagastas y 
diaguitas. El 6 de Diembre del año 1573 llegó á Santa Cruz con encargo de 
tomar residencia á D. Diego de Mendoza, quien había gastado sin tino cuan- 
tos recursos le suministraran, reducir los chiriguanaes de la cordillera y 
poblar en Condorillo y la Barranca. El 17 del mes citado reunió los solda- 
dos y les exhortó á secundar sus propósitos de marchar á la Barranca (2), 
pero D. Diego de Mendoza se resistió alegando que era más conveniente 
buscar minas en Itatín; lo mismo dijeron Bartolomé de Moya y Martin de 
Alcayaga. Resuelto Zurita á ejecutar sus proyectos, D. Diego de Mendoza, 
los mestizos, en número de setenta, y algunos españoles , tramaron una 
conjuración para despojarle del mando; rodearon su casa, rompieron las 
ventanas, y entrando por ellas, lo apresaron, aunque se defendió valerosa- 
mente espada en mano; acto continuo lo encarcelaron y pasados varios días 
lo sacaron juntamente con doña Jerónima su mujer, y los dejaron en el sitio 
llamado la Quebrada. Además hicieron una información de su conducta, 
en la cual le dirigían muchos cargos, como eran: apropiarse indios ajenos, 
odiar á los mestizos y llamarlos hijos de Satanás, ocupar un sitio indebido 
en la iglesia y gobernar en todo arbitrariamente. Zurita escribió una extensa 
carta al Virrey D. Francisco de Toledo refiriendo lo sucedido y vindicán- 
dose de cuanto le acusaban (3). 



(1) Gómez llaman equivocadamente á Zurita, en vez de Pérez, el P. Techo, 
libro I, cap. XX, y Charlevoix. Su nombramiento como f^obernador de Swnta 
Cruz, expedido por D. Francisco de Toledo, lleva la fecha de 2 de Noviembre de 
1571. (Relaciones geográficas de Judias, tomo II, pág. 173). De Zuriía hablan: 
el P. Lozano en el tomo III, caps. II y IV, pág. 160 y siguientes; Guevara, pági- 
na 125 (edición de Angelis); Techo, lib. I, cap. XX. 

(2¡ Hé aquí las palabras que les dirigió Zurita, según él mismo las refiere: 
tSi los chiriguanes traemos de paz, sera grande ayuda para la población de la 
Barranca y darnos an algún servicio de sus csclabos, con que se remediaran mu<» 
chos de los hidalgos presentes que están sin ello; y sino vinieren de paz, yo con- 
fío que Dios me a de hazer merced de darme tan buena mano derecha que los 
sobrej>U)emos y vencamos en todo, para que ellos y los que tienen por esclabos 
nos sirvan. Del despojo de ellos esperamos muchos caballos y ropa y armas y , 
plata que tienen que an tomado á los christianos, que a de ser para vuestras mer- 
cedes todoi. Caria al virrey D. Francisco de Toledo. J. 53, fol. 403 y^ sig. 

(3) Carta de Juan Peref de Zurita al Virrey D. Francisco de Toledo con 
ra^ón del asiento jr sucesos de Santa Cruz déla Sierra. 

El Pojo 5 de Julio 1573. Autógrafo; 7 hojas y media. Bib. Nac. Ms., J. 53, 
fol. 493 y siguientes. 

También conocemos de Zurita una Relación de Santa Cru^ de la Sierra; ha 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 33$ 

En el año 1580, D. Francisco de Toledo encargó á Lorenzo Suárez de 

• 

Figueroa trasladar á los llanos de Grigota (Güelgorigotá), la ciudad de Santa 
Cruz y luego fundar en Condorillo si ya no lo había hecho Juan Pérez de 
Zurita ( I j. Así lo verificó aquél, y con fecha 15 de Octubre de 1583 escribió 



iido publicada en las /^Wactoii^5 geográficas de Indias^ tomo II pág. 170 á 173. 
Jareo Centenera [Argentina) habla de la acusación formulada contra Zurita con 



sido 
Barco 

motivo del sitio que este y su mujer ocupaban en el templo, y con notoria exage- 
ración lo señala como la causa de haber sido depuesto. Hé aquí los versos á que 
nos referimos: 

f Cuan claro aquesto vemos en el cuento 

Del pobre de D. Diego y de Zurita, 

Pues solo por poner mujer asiento 

En el iglesia, y que otro se lo quita 

Se comenzó tan gran levantamiento 

Que al Reyno del Perú plata infinita 

Le cuesta, y aun buen triunfo le costara 

Si el de Toledo no lo remediara. 



El Zurita tenía desganadas 
Las gentes y á D. Diego el diablo engaña: 
Al Zurita que manda allí prendía 
Y al Audiencia Real preso lo envía. 1 

Sobre Juan Pérez de Zurita; Cnf. Lozano. Historia de la conquista del Para- 
guavy Rio de la Plata y Tucumán. Tomo IV, pág. 160 y sig. 

Acerca de lo que sucedió á D. Diego de Mendoza y á sus parientes, hallamos 
curiosas noticias en el siguiente documento: 

tCédula que manda al virrey del Peni, que por los mejores medios que pu^ 
diere de manera que no cause nota j vaya echando de la provincia de Santa Cruj 
de la Sierra á los deudos de D. Diego de Mendoca y á los que siguieron su 
opinión. 

El Rey. — D. García de Mendoza yo he entendido que los hijos, hermanos 

y deudos de D. Diego de Mendoza á quien se cortó la cabera por el rebelión 
que intentó contra mi servicio, ^iven y residen en aquella provincia de Sancta 
Cruz de la Sierra, donde se rebeló el dicho don Diego, y que por ser gente inquie- 
ta, ociosa y que procede con libertad, y aquella tierra donde avitan muy desviada 
y necesitada, y por esto aparejada para movimientos y alborotos, convenia sacar 
de allí á los sobredichos y hacer una pol}lacion de españoles donde dicen la Ba- 
rranca, que esiá en Ja mitad del camino de las provincias de los Charcas.... demás 
de que también importaría para la oprision de los indios Chiriguanaes rebelados, 
por estar el sitio de la dicha Barranca en su propia tierra, y podei se desde el 
abrir camino para descubrí miemos de otras provincias; os mando que por los 
mejores medios que pudicredes y os pareciere vayáis sacando de la dicha provin- 
cia á los hijos, hermanos y deudos del dicho don Diego de Mendoza; y en cuanto 

á la población de la Barranca daréis orden como luego se haga y se pueble allí 

la cantidad de vecinos españoles que os pareciere que serán necesarios para su 
conservación. Fecha en Madrid á 31 de Diciembre de 1388». 

Libro primero de provisiones^ cédulas^ capítulos de ordenanzas y cartas /í- 
hradas y despachadas en diferentes tiempos por sus MagestadeSy los Señores 
Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel y Emperador Don Carlos de glo~ 
riosa memoria, y Doña Juana su madre, y Católico Rey Don Felipe^ con acuer^ 
do de los Señores Presidentes, y de su Consejo Real de las Indias, ^^hiadñd.'^ 
En la Imprenta Real. M.D.XCVl. Pág. 303. 

(i) Comisión á Don Lorenzo Suáre^ de Figueroa; inserta la que se dio á 
Juan Pérejjf de Zurita para la orden que habia de tener en pasar y poblar la ciu" 



336 REVISTA DE ARCHIVOS, 

al Virrey diciéndole que había empadronado ios indios y hecho una expedi- 
ción á la región del Norte, donde se afirmaba que existían ricos paises y 
muy poblados, á cuyo país fué con varios caciques chiriguanaes; atravesó las 
tierras de chiquitos y timbúes; en las de éstos tomó relación de doscientos 
cincuenta caciques y halló ser fértiles en extremo y abundantes de aguas. A 
orillas del río que llamó San Pedro, señaló el sitio que debía ocupar ima 
ciudad llamada San Salvador. Acercándose el invierno regresó á Santa Cruz 
y allí ensayó los minerales hallados, que dieron bastante plata (i). 

VI 

Virrey de los más insignes que hubo en el Perú fué O. Francisco de 
Toledo, varón tan prudente como enérgico. Visitó aquel reino desde Lima 
hasta Charcas; puso corregidores en los pueblos; subyugo en Vilcabamba al 
Inca sublevado; abolió el servicio de las indias por las inmoralidades de que 
era ocasión; introdujo el método de beneficiar la plata con el mercurio; fun- 
dó la Universidad de Lima y reedificó el castillo del Cuzco que databa del 
tiempo de los Incas. Una de las cosas que le preocupaban era la conquista 
de los chiriguanaes, cuyos atropellos, crueldades y latrocinios ansiaba casti- 
gar é impedir en lo sucesivo. 

Ya en el año 1568 le había autorizado Felipe II para que hiciese la 
guerra á los chiriguanaes como se ve por la siguiente cédula: 

«El Rey. — D. Francisco de Toledo, nuestro Mayordomo Visorrey y 
capitán general de las provincias del Perú y Presidente de la nuestra Audien- 
cia Real de la ciudad de los Reyes: á nos se a hecho relación que los indios 
chiriguanaes es una gente que ha hecho muchos asaltos en los indios á nos 
sujetos, y mataron al capitán Andrés Manso, y despoblaron el pueblo de 
Condorillo que tenían poblado, y después despoblaron también el pueblo 
de la Barranca que avia poblado Ñuño de Chaves, y que es gente que anda 
vagando de unas partes á otras como alarves, y todos los que toman en la 
guerra los traen por esclavos y los llevan consigo cargados de sus bastimen- 
tos, y que en acabándose la carga matan al esclavo que llevan y lo comen, 
y an traido guerra con los otros indios que están á la parte de la cordillera 
hacia el Rio de la Plata y an destruido por aquellos llanos muchas pobla- 
ciones, y de dos años á esta parte an comentado a haser muchos asaltos de 
esta parte de la cordillera y agora últimamente hicieron uno en que lleva- 



Jai de Sania Cru^ de la Sierra y los naturales de aquella provincia en los 
llanos de Grigota. Los Reyes 11 de Julio de 1580. Orig. 

Falta el principio y es curioso que tenga tachado el nombre de Ñuño de Men«-> 
doza y puesto encima el de Suárez de Figueroa. Bib. Nac, J. 53, fol. 370. 

(1) Carta de D, Lorenzo Suárej de Figueroa al Virrey D. Francisco de 
Toledo, Santa Cruz de la Sierra 15 de Octubre 1582, Orig. Con firma autógrafa. 
1 hoja en fol. Bib. Nac. J. 53, fol. 502. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 337 

roií noventa y cinco indios é indias y algunas yeguas y vacas , y que si co- 
mienzan á rescatar se vernan á desasosegar los indios Chiches nuestros 
vassallos, y de ay vernán á desamparar las minas de Porco y los indios que 
están en ellas, que es cesar quanta renta a nds nos viene de esos Reynos, y 
que el licenciado Recalde oydor de la Audiencia de los Charcas, quando hi- 
cieron el dicho asalto salió por mandado de la audiencia con cierta gente a 
ellos, y como ellos estaban cerca de la sierra en la qual hacen su habitación, 
ya estaban puestos en salvo, y que para lo de adelante convernía proveerse 
como conviniesse, y me fue suplicado lo mandase así hacer, o como la mi 
merced fuese; y por ser el negocio de la calidad que es, e acordado de os lo 
remitir, y asi os mando que constandoos convenir a nuestro servicio así, y 
aviendo vos usado de todos los medios humanos para reducir estos indios al 
servicio de Dios y nuestro, y no lo queriendo ellos hacer, les podays hacer 
guerra hasta reducirlos, que para ello os damos poder cumplido con todas 
sus incidencias y dependencias. Fecha en Madrid á diez y nueve de Deziero- 
brede 1568 años. — Yo el Rey.— Por mandado de Su Magestad. — Francisco 
de Eraso.» 

Con objeto de aclarar algunas dudas que se pudieran suscitar, D. Fran- 
cisco de Toledo escribió á Su Majestad con fecha 8 de Febrero de 1570, 
consultándole si la guerra se debía de costear por el Tesoro, pues se trataba 
de gente que negaba á su soberano la debida obediencia. Contestó Felipe II 
que procediera según era acostumbrado en casos análogos (r). 

Hallándose D. Francisco de Toledo en la ciudad de la Plata, ocupado 
en tasar los indios de aquella región y los de la provinda de Chucuito, lo 
visitaron algunos chiriguanaes, quienes fingidamente le prometieron cesar 
en sus guerras contra los españoles y no hacer daño en las chacras; á fin de 
que el pacto fuera más solemne, ofrecieron llamar á los curacas é indios 
principales de la cordillera para que autorizasen un tratado de paz. Aceptó 
gustoso el Virrey tales proposiciones y obsequió á los chiriguanaes los cua- 
les volvieron pasado algún tiempo, con varios curacas. Avistáronse con don 
Francisco de Toledo, á quien dijeron que desistían resueltamente de comer 
carne humana y de tener acceso con sus hermanas, pues querían ser cristia- 
nos y fieles vasallos del Rey Católico; afirmaban que era la causa de cambio 
tan inexperado, habérseles aparecido un ángel ordenándoles presentarse al 
Apo (2) del Perú con objeto de que les enviara sacerdotes para doctrinarlos; 
en prueba de esto mostraron unas cruces que habían recibido de aquel 
ángel. Cayó el Virrey en el lazo, aunque hartas pruebas tenía del carácter 
doble y falaz de los chiriguanaes, y dando entero crédito á semejante em- 



(1) Hácese mención de esta carta de D. Francisco de Toledo en la contesta* 
cion del Rey, cuyo original se conservaba en el Archivo del Cabildo de Potosí; 
hemos visto una copia del siglo XVI. J. 53, ío\, 309. 

(2) Nombre que daban los indios al Virrey. 



33» REVISTA DE ARCHIVOS. 

buste, convocó en su palacio una junta á la cual asistieron los Prelados de 
las Ordenes religiosas, el Cabildo de la ciudad, los letrados de la Audiencia 
y los particulares más notables de la población; en representación del Vi- 
cario del convento de Dominicos acudió á ella Fr. Baltasar de Ovando, al 
cual debemos una curiosa relación de los sucesos que nos ocupan. Leyóse 
un papel que contenia la narración del milagro en cuestión, y los circuns- 
tantes no pudieron menos de expresar con sonrisas y visajes su incredulidad. 
El Virrey daba por cierto aquel prodigio, y en apoyo de su convicción ale- 
gaba la veneración sincera y piadosa que los chiriguanaes habían mostrado 
al ver la cruz. Fr. Baltasar de Ovando expuso en las siguientes palabras su 
parecer: «No se admire V. E. que estos indios chiriguanaes hagan tanta re- 
verencia á la cruz, porque yo me acuerdo haver leido los años pasados dos 
cartas que el Rmo. desta ciudad, Fr. Domingo de Santo Tomás, que está en 
el cielo, de nuestra sagrada Religión , llevó consigo á los Reyes yendo al 
Sínodo Episcopal, de un religioso carmelita, escritas al Señor Obispo, el 
qual entre estos indios anda va rescatando indios chaneses; en diciendo estas 
palabras, no haviendo concluido, sin dexarme pasar más adelante, el Pre- 
sidente de la Audiencia el Licenciado Quiñones , dice : no huvo tal carme- 
lita; empero estando yo cierto de la verdad, respondí: sí hubo; el Presidente 
por tres veces y más contradiciendo, y yo otras tantas afirmando mi verdad; 
en ñn, el Licenciado Recalde, Oidor de la Audiencia, volvió por ella y 
dixo; señor Presidente, razón tiene el Padre Fr. Reginaldo; un religioso 
carmelita anduvo cierto tiempo entre ellos. Callando el Presidente y esta 
verdad declarada, proseguí mi razonamiento y dige: estas dos cartas el 
Rmo. cierto dia depues de comer, las sacó al P. Prior que á la sazón era 
Fr. Alonso de la Cerda, y dixo: Vuesra Partenidad mande se lean estas car- 
tas, que dará gusto oirías á los Padres; el P. Prior me mandó las leyese; y 
en ellas el P. carmelita después de dado al Rmo. alguna cuenta del sitio de 
la tierra, le decía haver no se quantos años, tres ó quatro, que entraba y 
salía en aquella tierra, trataba con estos chiriguanas y les predicava y no le 
hacian mal alguno, antes le oian de buena gana y tenia hechas iglesias en 
sus pueblos, en cuyas paredes habia muchas cruces, mas que no se atrevía á 
bautizará ninguno, ni decir misa, ni para esto Uevava recado; dexavalo en 
la tierra de paz; á los niños juntaba á la doctrina y se le enseñava nuestra 
lengua y la Letanía. Delante de las iglesias havia hecho su placeta, en me- 
dio de la qual tenia puesta una cruz de madera, muy alta, al pie de la qual 
en cada pueblo enseñaba la doctrina, y otras veces en la iglesia; y mas decia, 
que faltando un año las aguas y las comidas! secándose (no es tierra muy 
lluviosa) vinieron á él los chiriguanaes del pueblo y le dixeron:las comidas 
se nos secan; ruega á tu Dios nos de aguas; si no te mataremos ; púsose con 
ellos de rodillas en la plaza delante de la cruz y llovió, de suerte que el año 
fué abundante de comidas. Reprendíales el ser deshonestos con sus herma- 
nas y el vicio bestial de comer carne humana, á lo cual algunas veces le re^ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 339 

pondian la comian asada ó cocida, pero que no 30 l^uas de allí había otros 
indios muy dispuesto^ llamados tobas^ que la comían cruda; estos eran ma- 
los hombres y no ellos, porque cuando van en el alcance, al indio que cogen 
echándoselo al hombro y corriendo tras los enemigos, se lo van comiendo 
vivo á bocados. No es milagro, dije, reverencien tanto á la cruz, enseñados 
por aquel Padre carmelita. En lo tocante al milagro que dicen Dios les ha 
enviado un ángel que les predica y ha mandado vengan á pedir á V. E. sa- 
cerdotes y lo demás, téngolo por ñcción y aun por imposible, porque esta es 
una gente que no guarda punto de ley natural ; tanta es la ceguera de su en- 
tendimiento, y á estos enviarles un ángel, no es creíble. Los chiriguanaes 
que están en esta ciudad, á la primera noche tempestuosa se han de huir y 
dexar á V. E. engañado.» Lo contrario opinó Fr. Diego de Illanes, Guar- 
dián de San Francisco; Fr. Jerónimo, Prior de los agustinos, y Fr. Juan de 
Vivero, comendador de la Merced, se abstuvieron de dar una resolución ter- 
minante. D. Francisco de Toledo persistió en creer la verdad del milagro y 
mandó hacer una información acerca de éste, en la cual tomaron parte el 
Presidente de la Audiencia, el Dean de la Plata, el Doctor Urquiza, el Li- 
cenciado Villalobos, Vicario general Sede vacante, tres secretarios, otros 
tantos intérpretes y el mestizo Capillas; ninguno de los testigos que decla- 
raron concordaba en sus aserciones con los demás; el expediente ocupó en 
breve tiempo nada menos que ochocientas cinco hojas en folio. 

Temiendo el Virrey que huyesen los chiriguanaes, dispuso que se tras- 
ladaran de una casa que vivian algo apartada de la ciudad á otra en el inte- 
rior; precaución completamente inútil , pues los indios se escaparon y con 
ellos los curacas Baltasarillo é Inga Condorillo. Irritóse D. Francisco deTo- 
ledo-al saberlo y mandó que gente á caballo saliese en persecución de los fu- 
gitivos; solamente fueron alcanzados Baltasarillo y otros tres; los demás se 
internaron en los montes y en el camino hicieron varias muertes. Entonces 
determinó vengarse de aquellos bárbaros que de tal manera se habían burlado 
de él, con el pensamiento de al mismo tiempo sacar á D. Diego de Mendoza 
de Santa Cruz de la Sierra y ajusticiarle en castigo de los alborotos que pro- 
moviera. Nombró general de la expedición á D. Gabriel Paniagua, Comen- 
dador de la Plata, y Maestre de campo á D. Luis de Toledo. Consultada la 
Audiencia sobre el particular, opinó que no debía ir á la jornada el Virrey, 
pues otras personas había más experimentadas en aquel negocio. 

(Concluirá). 

Manuel Serrano y Sans. 



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340 REVISTA DE ARCHIVOS, 



VIAJE Á GRECIA Y TURQUÍA. 



III. 



Muaeoa. 



Cinco tueron los Museos que visitamos en el curso del viaje, sin contar 
los de Marsella y Gerona, cuyas colecciones me detuve á examinar deseoso 
de ver los restos de las colonias fóceas fundadas en Marsella y Ampurias, 
restos que era interesante comparar con los del genuino arte y la industria 
de la Grecia. Prescindiendo de estos Museos de Occidente, puesto que sólo 
busqué en ellos términos de comparación para un estudio especial, quedan* 
do por consiguiente fuera del estudio de conjunto que en la. expedición he 
realizado, voy á dar noticia de los expresados Museos de Oriente. 

Museo Imperial Otomano, en Constantinopla. — Este Museo, instalado 
primeramente en lo que fué iglesia bizantina dedicada á Santa Irene, lo 
trasladaron en 1875 á un pabellón denominado Tchinili-Kios/c^ que quiere 
decir «kiosko de las lozas», de los azulejos, que diríamos nosotros, situado 
en el extremo ó punta oriental de Stambul, en una parte de los jardines del 
Serrallo,'y en 1890 fué ampliado con otro pabellón nuevo, construido de 
intento, para contener los sarcófagos descubiertos en 1887 por Hamdi-Bey 
en uno de los hipogeos de la necrópolis de Saida (la antigua Sidón), en Si- 
ria. Este pabellón nuevo es de gusto clásico y consta de dos pisos, divididos 
en dos alas por el vestíbulo y la escalera. El pabellón viejo es de arquitec- 
tura turca y la primera construcción que hicieron los turcos en Constanti- 
nopla después de la conquista; su pórtico hállase decorado con un revesti- 
miento de azulejos (los que le dan aquel nombre) como los que se ven en 
las mezquitas de Brusa. En el jardín, sin duda en espera de nuevos pabello- 
nes que les den digno albergue, hay muchos sarcófagos y grandes monu- 
mentos, entre ellos unas grandes figuras de leones hititas de Marach que 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 341 

guardan relación' de estilo con los de la Alhambra de Granada. La entrada 
es pública mediante el pago de un billete que vale 50 céntimos por persona. 
' Como sucede en la mayoría de los Museos, en éste, á pesar de su recien- 
te ampliación, el orden en que el visitante ve los objetos no es precisamente 
el qUe imponen la Cronología y la Historia. Con arreglo á él debemos 
mencionar en primer término la colección de antigüedades egipcias, que no 
es muy numerosa pero sí de piezas muy escogidas: bronces, figuras de barro, 
esmaltado y sarcófagos. Entre estos sobresalen por la brillantez de sus pintu- 
ras y su excelente conservación los procedentes del hallazgo que se llama de 
las Tumbas de ios sacerdotes de Amón (dinastía XXI), efectuado .en i8gi 
en Deir. el Bahari; del cual hallazgo se formaron algunos lotes, que el go- 
bierno egipcio regaló á los Museos de Occidente, entre ellos á nuestro Museo 
Arqueológico Nacional. A través de un cristal que sirve de tapa á uno de 
los ataúdes del Museo de Constantinopla se ve una momia que ha llegado 
intacta hasta nuestros días. 

La colección caldeo-asiria solo ofrece á los artistas^ algunos pocos relie- 
ves esculpidos en piedra, pero en cambio es riquísima en documentos escri- 
tos, textos en caracteres cuneiformes trazados sobre delgadas placas de arci- 
lla, que ocupan muchas vitrinas y que por su abundancia recuerdan la 
famosa Biblioteca de Asurbanipal. Entre los relieves asirios procedentes de 
Mosul, sobresale uno que representa un embarque de cautivos en presencia 
de un rey, y otro eii que aparece un carro seguido de un guerrero. 

Una sala entera ocupa la colección, curiosísima por lo raro de sus pie- 
zas, formada con inscripciones hymiaritas é hititas. Estas se ven esculpidas, 
pues son de relieve, en pedazos de basalto negro, procedentes de Hamath 
en Siria. Algunos de estos monumentos son estelas con figuras de relieve; 
relieves conocidos desde hace poco tiempo en la Historia del arte, en la que 
según el estudio que á estas antigüedades ha dedicado M. Sayce, represen- 
tan el arte de los hititas ó héteos, pueblo cuya dominación se extendió so- 
bre una parte del Asia Menor en el siglo III antes de J. C. Uno de estos 
relieves es el que representa dos mujeres mitradas y con luengos velos, sen- 
tadas frente á frente ante una mesa, y una de ellas con un espejo en la 
mano. 

La colección de antigüedades fenicias se compone, en primer término, 
de los indicados sarcófagos de la necrópolis de Saida. Dos de ellos, anterio- 
res á la conquista griega, son de basalto y fueron sin duda adquiridos en 
Egipto: uno es sencillo y liso; otro tallado en figura antropoide; lleva una 
leyenda jeroglífica y fenicia, que es el epitafio de Tabnit, príncipe de Sidón, 
padre de Echmunazar,iCuyo sarcófago se conserva en el Louvre. Los demás 
sarcófagos son del tipo grecd-fenicio conocido, antropoides, con la cabeza 
cuidadosamente esculpida, como los de la misma né¿írópolis que posee 
también él Louvre y el de Cádiz. Por otra parte citaremos el coloso 
(4*20 metros de alto), dé Arhatonté (Chipre), extraña imagen de Hércules o 



■*^»»-r^ 



34a REVISTA DE ARCHIVOS, 

del gigante Isdubar, que recuerda al Bes egipcio y no poco á las figuras 
asirlas, teniendo una leona cogida por las patas. 

Hay, además, una sala de antigüedades chipriotas, cuya colección se 
considera como la primera en su género después de la del Museo de Nueva 
York. Abundan en ella las esculturas, que pueden dividirse en dos clases, á 
saber: estatuas representando divinidades, como Hércules, Melcarte, Afro- 
dita con la paloma y Démeter sentada, y estatuas ó cabezas, retratos de 
sacerdotes, sacrificadores y oferentes. La serié de retratos es interesante por 
lo cuidadosamente que trataban las cabezas los escultores chipriotas, en un 
estilo que debe considerarse como derivación del arcaico griego, y que se 
caracteriza por lo saliente de los pómulos, la forma almendrada y abultada 
de los ojos y la sonrisa convencional, con algo de irónico. Hay una serie 
de 120 cabezas pequeñas con diademas ó coronas de follaje semejantes á tas 
que trajo al Museo Arqueológico Nacional el Sr. Rada. Análoga semejanza 
puede señalarse respecto de los vasos chipriotas decorados con labores geo- 
métricas, sólo que laiTolección de Constantinopla es numerosísima. 

Con ser tan importantes las piezas de arte oriental que llevamos mencio- 
nadas, no forman un conjunto tan brillante y numeroso como el de las 
antigüedades griegas y greco-romanas. Mencionaremos en primer término 
la serie de los sarcófagos, que por su variedad y calidad debe considerarse 
como la mejor riqueza del Museo. Los más antiguos son tres arcaicos, de 
barro cocido, con pinturas de adorno y figuras en los bordes de la cara su- 
perior, do