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67i 



4 



Í^EYIST/ 



DE 




rípois, pHioííías g 




mm, 



DEDICADA 



AL CUERPO FACULTATIVO DEL RAMO. 



TOMO II. 



MADRID, 



IMPRENTA T BSTEBSOTIPIA DE M. BIVADENBTBA, 

caito del Dnqne de Pron a, núm. 8. 

1972. 



N 



ÍNDICE DEL TOMO 11. 



roHoos. 

Adquisiciones del Museo Arqueo- 
lógico nacion&L 231 

Advertencia 177 

Apantes acerca de algunas Biblio- 
tecas antigoas 525 

Aragón, Castilla y la anidad es- 
pañola. 177 

Archivo de Uclés (El). ... 145, 161 
Archivo departamental, bibliotecas 

públicas 7 Museo de Pau. . . . 283 

Archivo general de Galicia (£1). . 33 

Archivo general de Valencia (El). 81 
Archivo municipal de Piedrahi- 

ta(El) 53 

Asociación francesa para el desar- 
rollo científico 293 

Autógrafos (Los) 97 

Biblioteca del Escorial (La). . . 295 
Biblioteca de Sevilla (La). . . . 113 
Biblioteca universitaria de Ma- 
drid (La) 49 

Catálogo impreso 17 

Códice esourialense de San Agus- 
tín 266, 277, 314, 329 

Desahogo (Un) 357 

Escritura cifrada 129 

Estado actual de la Paleografía en 

España 229,245 

Femando el Católico (Don) y una 

medalla desconocida 341 



Necesidad de una colección general 
de documentos para la historia 
de España. 809 

Ojeada retrospectiva y nuevos pro- 
pósitos 1 

Orden de gracias pof el catálogo 
impreso de la Biblioteca de Cáce- 
res 19 

Progresos de la Historia .... 261 

Propuesta para la provisión de una 
plaza de ayudante de Archivos. 333 

Propuesta de la Junta consultiva de 
Archivos, Bibliotecas y Museos 
para 1 a provisión de dos plazas de 
ayudantes 4 

Rectificación sobre los trabajos de 
la Biblioteca Nacional 85 

Benacimiento artístico en Espa- 
ña (El) 197-213 

Servicios prestados en el incendio del 
monasterio del Escorial. . . . 314 

Sección pública de la Biblioteca Na- 
cional 65 



NOXraAS. 

Adquisiciones del Museo Arqueoló- 
gico Nacional 8 

Adquisición del Museo provincial 
de Valencia 152 

Adquisiciones hechas por el Museo 
Arqueológico Nacional .... 336 






BBYISTA DE ARCHIVOS, 

Pági. 



Anuncio de ooncnrso á nna plaza de 
ajTudante con destino al Archivo 
de Simancas 185 

Anuncio de concurso á nna plaza de 
ayudante del Museo Arqueológico. 269 

Anuncio de concurso á una plaza de 
Bibliotecario 362 

Ascenso 331 

Ascensos dados á consecuencia del 
nombramiento del Sr. Lloret. . . 168 

Ascensos en el Cuerpo. . . . 269, 346 

Asesinato del grabador Sr. Chiri- 
vella. 345 

Bibliotecas en Italia (Las). ... 38 

Bibliotecas populares en Busia 
(Las) 344 

Bibliotecas de Suiza 169 

Catálogo de manuscritos de la Bi- 
blioteca del Louvre 169 

Catálogos de manuscritos é impresos 
del Museo Británico 318 

Cesión de obras musicales hechas 
por el Ministerio de Fomento á la 
Escuela nacional de música. . . 20 

Colección de documentos inéditos 
del Archivo municipal de Madrid. 134 

Colección diplomática de la SocUU 
de rÉcole dea CharUe de París. . 205 

Colecciones para bibliotecas popu- 
lares 168 

Comisión para el ensanche del Ar- 
chivo general Central 8 

Comisión para inspeccionar la Bi- 
blioteca provincial de Toledo. . 86 

Comisión para tasar los objetos ar- 
queológicos procedentes de Yecla. 1 86 

Concurso á una plaza de ayudante de 
Bibliotecas (Propuesta). . . . 166 

Convocatoria para la provisión de 
una plaza de oficial segundo del 
Ayuntamiento de Madrid. ... 20 

Creación de una plaza de archivero 
del Ministerio de la (Gobernación. 284 

Declaración sobre las facultades de 
los Rectores en las bibliotecas 
universitarias .116 

Destino del Archivo de Uclés al His- 
tórico nacional, y de la Biblioteca 



Faga. 



de la misma Casa á la provincial 

de Cuenca 20 

Documentos del Archivo de Daroca 
destinados al Histórico Nacional. 345 

Donativo de libros al Instituto de 
Santofia. 19 

Donativo de D. F. J. Brabo al Ar- 
chivo histórico nacional. . . . 134 

Elección del Sr. Rada y Delgado para 
la Academia de la Historia. . . 71 

Establecimiento de una biblioteca 
en Huelva, y cesión á la misma 
de libros duplicados de la de Se- 
villa. 117 

Estadística de las librerías en Fran- 
cia 285 

Études sur Vantíquité hUtorique de 
Mr.Chabas 285 

Fallecimiento de un aspirante de 
la Biblioteca de Valencia. . . . 117 

Fragmento del templo de Diana 
en Ef eso, adquirido por el Museo 
Británico 285 

Gracias dadas á D. F. J. Brabo por 
su donativo al Archivo histórico 
nacional 152 

Grado en la Escuela de Diplomática. 362 

Gramática francesa publicada por 
el Sr. Vidal 86 

Historia de la guerra de las Germa- 
nías 285 

Instrucción pública en Servia (La). 38 

Licencia al Jefe del Archivo Histó- 
rico nacional 86 

Licencias al personal del Cuerpo. . 201 

Movimiento intelectual de la Ale- 
mania moderna 317 

Nombramiento de comisionado para 
el arreglo del Archivo de la Al- 
hambra 269 

Nombramiento de aspirante en el 
Museo Arqueológico 201 

Nombramiento de un aspirante para 
el Archivo Histórico NacioncJ. . 116 

Nombramiento de aspirantes. . . 269 

Nombramiento de bibliotecario do 
la Escuela de Agricultura. . . 8 

Nombramiento de oficial de Archi- 




BIBLIOTECAS T MUSEOS. 
PAgi. 



VOS. 168 

Nombramiento de an ayudante para 
el Archivo general de Simancas. 318 

Nombramiento de un ayudante para 
el Museo Arqueológico Nacional. 360 

Nombramientos y licencias. . 185, 186 

Nueva obra publicada por el Sr. Bar- 
rantes 318 

Nuevas concesiones para bibliote- 
cas populares 168 

Objetos traídos al Museo Arqueoló- 
gico, de la casa conventual de 
Uolés 168 

Oferta del Ayuntamiento de San- 
tiago para la traslación del Ar- 
chivo de Galicia. 38 

Oposición á la plaza de archivero de 
la Diputación de Toledo. 69, 135, 152 

Orden para el estudio del proyecto 
de Panteón nacional 8 

Permuta de dos ayudantes de Ar- 
chivos 19 

Principios de literatura, de los se- 
fiores Revilla y Alcántara García. 335 

Progresos de la filología. . . . 317 

Propuesta para una plaza de oficial 
de Archivos 181 

Provisión de una plaza en el Archi- 
vo histórico de Toledo. ... 86 

Becompensa al ayudante Sr. Corde- 
ro por sus servicios en la incauta- 
ción del Archivo de Uclés. . . 201 

Becompensa al Sr. Serpiori por su 
donativo al Museo arqueológico 
nacional. 269 

Becompensa por un trabajo publi- 
cado en la Revista 336 

Bepaso de Paleografía. 71 

Sección anual de la Biblioteca Na- 
cional 53 

Tomas de posesión del personal. . 39 

Traslación de un ayudante de bi- 
bliotecas 19 

Traslación de un oficial de Biblio- 
tecas 362 

Traslaciones del personal de Ar- 
chivos 135 

Tratado de la miniatura en el si- 



Pági. 



glo IV 318 

Visitas del Emperador del Brasil 
al Museo Arqueológico 54 

FONDOS DI LOS ESTABLIGQOENTOS. 

Documentos principales de los Ar- 
chivos de la Universidad de Sala- 
manca. 54, 71, 100, 117 

Extracto del Catálogo de manuscri- 
tos de la Biblioteca del Escorial, 
hecho por D. F. Pérez Bayer. 218, 233 

BXVI8TA BIBLIOfiRÁFIGA. 

Castillo del Marqués de Mos en So- 
tomayor, por D. Femando Fulgo- 
sio 152 

Cervantes y el Quijote, por F. M. 
Tubino 186 

Carso de Literatura general é His- 
toria de la Literatura española, 
por D. M. de la Revilla y D. P. de 
A. García 135, 335 

Discurso sobre el concepto filosófico 
de la Moral, por D. Francisco Es- 
cudero y Peroso 10 

Discursos do D. Vicente Barrantes 
y D. Antonio Cánovas en la Aca- 
demia do la Historia 20 

Discursos leidos en la recepción del 
Sr. Arteche en la Academia de la 
Historia 171 

Ensayo sobre los apellidos castella- 
nos, por D. Ángel de los Rios y 
Ríos 39 

Gramática de la lengua arábiga, 
por D. José Moreno Nieto. ... 22 

Jaime I de Aragón, por Mr. de 
Tourtoulon 201 

Lógica de Hegel, traducida por el 
Sr. Fabié 172 

Monasterio de Piedra, por Leandro 
Jomet 8 

Romanía, revista de literatura y 
lenguas romances 169 



BKVfSTA OB ALCHIVOS^ 
PAgs. 



VARIEDADES. 

Bala de Clemente VII en favor de 
losjndfos 209 

Carta de los judíos de Espafia á los 
de Constantinopla, y respuesta 
de estos últimos 254 

Carta relativa á la Armada Inven- 
cible 368 

Castillo de ViUalba (El) 23 

Cédula de indulto (A. 1609). . . . 285 

Cédula real para racoger papeles 
con destino al Archivo de Siman- 
cas 240 

Commentaríum in 1.* libro regum^ 
compuesto por el infante D. Pe- 
dro de Aragón 250 

Correspondencia entre el Archidu- 
que Cárlns y su esposa la archi- 
duquesa Isabel, durante la Guer- 
ra de Sucesión.. . . . 336,346,362 

Correspondencia sobre adquisicio- 
nes para la Biblioteca del Esco- 
rial en el siglo xvi 318 

Cronistas reales 172, 190 

Documentos para la historia de Ga- 
licia 287,300,352,367 

Documentos sobre el rescate de 
Cervantes (Suplemento al núm. 5, 
páginas 1 y 8). « 

Embajada do Otón I á Abderrah- 
man III 76, 90, 103, 137 

Embajada extraordinaria del Mar- 
qués de los Balbascs á Portugal 
on 1727 192, 205, 225, 237 

Fundación del Archivo de Siman- 
cas 298 

Inventario de los libros de la reina 
de Aragón dofía María. . 11, 28, 43 

Juras de los Reyes Católicos en 
Jerez. 252 

Memorial do Palomares 154 

Becuerdos de unas fiestas en el si- 
glo xvii. . 26,41,60,86 

Benovacion de la pintura del claus- 
tro de la catedral de Toledo en el 
siglo xvui 255 



PAs». 



I 



Restauración de pinturas {Dictamen 

de Gaya) 157 

Signo rodado en los documentos 
reales, anteriores á D. Alfonso el 
Sabio (Del) 288,122,270 

Súplica al Papa para que absolvie- 
se á D. Alfonso X del juramento 

de no acuñar sino dineros prietos. 58 

PREGUNTAS. 

Adelantado y merino mayor. . . 80 

Aguas bressas 323 

Agustín (D. Antonio) 110 

Albarqueros (V. SaUeres.) 

Alcocer (D. Femando de). . . . 194 

Almezia 94 

Almirante 306 

Almuzara 242 

Arancel 242 

Arte de navegar 110 

Azaguaría 62 

Balaticum 323 

Bastonarius 323 

Boades (Bernat) 110 

Calendacion francesa 126 

Campos Gotorum 255 

Cannama 14 

Cantabria 255 

Caplevador, capleuta 62 

Cartas partidas 30 

Cartas partidas (T.** i). 30 

Clamaicras 323 

Confirmantes 14 

Coniaci 227 

Conversa (V. Religiosa). 

Curia regís 30 

Daroca (Ciudad de) 30 

Decanía. • 339 

Definitio 210 

Diego de Párraga 126 

Dineros de plata. 126 

Documentos con firmas árabes. . 173 

Documentos en papel 46 

Ediciones en caracteres arábigos, 

griegos y hebreos 255 

Entroydo 370 

Etcétera 210 




BIBLI0TBCA8 I HDBBOS. 
Me*- 



S70 

Frtele 16 

Femuido I de Aragón 173 

Gordingo* IS 

máa antigno. . 255 

regís 158 

HispaliB (T.-i). 334 

HÍBtoría de la defensa de Oran y 

en 1663 256 

, Dannenteaó 



Inscrípcion en Valencia. . 

Jncefla. 

Jofradas 6 jufría. . . . 



Lápida de Calahorra. 
Lápida celtibérica. . 



Liébana 2 

LnmMTos (Os). . . (T."!}. 237,3 

Maquila 

Uararedl 1 

Hedallaa del siglo xri 2 

Hedallae navales espafiolas. ... 2 

Helquís 

Ueñnoniajor(V. Adelantado). 

Hoffturex 1 

Moneda arábiga 1 

Monedas árabes de Córdoba. . . 1 
Monedas árabesde Zaragoza, . . 1 

Montan 1 

Navaa. 3 

Notario maTor 

Notomdie 8 

Nodo 1 

Ofertione 

Osas 

Ooede 

Palomares (Francisco Javier de), . 1 

Pardea 

Paroiniaacinm 

Perea Bajer (Francisco). . 126, 1 

Pertígnoro (T.* l) 3 

Picoa de Enropa 2 

Plaoaa 

Pon* 2 



Príncipe de Uarmecoa. . . . 
PríTÍlegios rodados. . . (T." 

Recova 

Iteligiosa y conversa 

Roderos 

Satustio 

Salieres, vichas j albarqueros. 

Sonido gutural de la j 

Tabla de los sellos 

Tuifores 

Tazmía 

Tírant lo Blonch 

Tree por cuatro 

Tuisii (V. Coniocíi). 

U. y V 

Veterinaria 

Vichas (V. SaUeret.) 

XtlúgrafoB 

Yo el Bey 

z.g 



Adelantado y merino mayor. 
Alcocer (D. Femando de). . 

Almexia 

Almirante 

Almazara 

Arancel 

Acagaaria 

Balaticnm. 

francesa, . . 



(T."i). • 
340, a 



ds) 46,168 

Decania 356, 371 

Definitio 243 

Diego de Párraga 143 

Et CEBtera 243, 340 

Orammaticns regia 210 

Hispalia. (T." i). 16, 80, 94, 110, 127 
142, 159, 174 
Chantre de Armentia, Darmentea ó 

Darmiena 243 

Industria espaflola 307,324 

Jncefia 339 



8 



REVISTA DE ARCHIVOS. 
PAgi. 



Lápida de Calahorra. 370 

Libros prohibidos 256 

Lumeiros (Os) (T."i). 95 

Melqnis 95 

Notumdie 370 

Ofertíone 80,111 

Osas 174 

Palomares (Francisco Javier do). . 160 

Parsimanciam 80 

Pérez Bayer (Francisco). . . 144,228 
Pertiguero (T.«i). 31,163 



Placas 211 

Principe de Marruecos 63 

Recova. 339 

Roderos 210 

Tabla de los sellos 31 

Tazmia 2^8,275 

ü. y V 243 

Movimiento bibliográfico y arqueo- 
lógico, páginas 64, 111, 128, 144, 

176, 195, 211, 258, 276, 291, 307 



FIN DEL ÍKDIOB DEL TOMO II. 




I^EVIST/. 




,rcl)ibos. lBil)liotfe;is i) IHuscos. 



Al. CUr.RPÜ KACIÍI.TAIIVO PEÍ. R.^MO. 



MADRID, 




T 




^RCHIVOS, 



REVIST/V 



DE 




IBLIOTECAS Y 



P ÚSEOS, 



AÑO II. 



Madrid, 15 de Enero de 1872. 



NUM. 1. 



SUMARIO. 



Ojotulft retr.»si)crtivn y mi«»vo-< pivíj»iK¡to->. — PropiT'stíis i!i.' la .Tnnta cnnríuUiv.i ilc Aivhivo-, BiMlfitera.-» y Mu- 
nos jeini la pr-niriúii <!edo« pla/.is «lo .lyuílaiuo-. - -Noticias: Noiuhrati liento «lo bibli Hcariu il«^ lii í-^-ümicIh 
«le Agrrúnltura. - -(.'oiiii-ioi» iiurn i-n-iiii-hr lU'l Aivlilv» ii.-nfral «ontral. -Onlon j:aríi el r-ituilin lU-l pn»; <\*to 
del Panteón n:u ¡«•na'.— A'VpiI.-ido: p-» di Mnsc«» Artiuonh t;¡ci) Narj'iial. — Revista biblio^ráflca : Kl Jifo- 
Httsffriu tlf PUilrUt jt^r T.í;.-jnilro Jnrn«t. /> x uno ¿t,! if »/ •onripU' ./lr""-'í/'Vi. i/.; /#/ MíM'oI , ]>ir I). Fr.«n<Ms<*i) Ks- 
cndorn y Pero^:*»». — Variedades : Inv«'ntari'i «le \>'á liJir.- «I.; 1 1 pina «le .^nir-.'M Dona María.- -Preguntas : 
Principe de Alamio- «>>•. — Confiniiai.t jí. TaMa ik- h'- s.lI(Vi. — C.innaiua. -- Hcspuestas: H¡^p.ilis. — FaU'lo. 
— Gardingoa.— Anuncio. 



OJEADA RETROSPECTIVA 

Y HUEVOS PROPÓSITOS. 



Hemos, porfirijllogado á la prime- 
ra etíij)íido nuestra vidaporiodí.stiVa, 
que comenzamo.s, si no con ilusio- 
nes do propio valer ni de lisonjfTo 
¿xíto, con arraigada fe en los pro- 
j>ós¡to.<* y plena conciencia de su rec- 
titud é importancia. Al terminar, 
pues, ese eom])leto rspaeio di» un 
año, que, si es breve par/iifesis en 
la vida de la humanidud, puede, so- 
bre todo en nuestros tiempos , pasar 
comparativamente por razonable i)e- 
ríodo en la de la Kevjsta, plácenos 
hacer un pequeño alto para tender la 
vista á lo pasado, tomar así aliento 
y volver á fijarla en lo porvenir. 



Puede a la vez también servir esta 
ojeada retro.spectiva para darnos 
cuenta V razón de lo hecbo, mos- 
tramos lo que sin bacer dejamos, y 
stírvirnos de lección para lo (pie áiin 
tratemos de realizar. 

Debemos, por otra parte, al públi- 
co, y nniy en particular a nuestros 
compañeros de carrera, un resumen 
imparcial y exacto d(í los elementos 
con que para nuestra (impresa liemos 
contado níabneiite, entre ariuellos 
cuvo concur.so buscábamos al fundar 
la RkvJísTA, y mucbos de los cuales, 
sensible pero justo (\s consignarlo, 
se nos ban níbusando, ora por desvío, 
ora por indiferencia, ora por descui- 
do; pero (MI todo caso, — a.sí inge- 
nuamente al menos lo creemos, — 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



sin culpa nuestra ni excusa razona- 
ble en muchos de ellos. 

Y esto es tan cierto y fundado, 
cuanto que entre esos elementos au- 
xiliares, aquellos á cuyo favor tenía- 
mos menos derecho, han sido preci- 
samente los que más espontánea y 
francamente nos le han prestado. Al 
recorrer, en efecto, nuestras listas 
de suscricion , hallámoslas en sus dos 
tercios compuestas de público des- 
interesado y ajeno á los fines facul- 
tativos y especiales que principal- 
mente nos impulsaron, y el cual só- 
lo ha podido buscar en nuestras co- 
lumnas esparcimiento, recreo, ins- 
trucción acaso. Mas en cambio, 
¡cuántos nombres faltan en esas lis- 
tas de establecimientos y de perso- 
nas , que con nosotros tienen comu- 
nidad de intereses, de derechos y de 
aspiraciones I 

Nada, sin embargo, nos echa en 
cara la conciencia que haya á sabien- 
das omitido la Revista en servicio de 
tales fines; como nos lo propusimos, 
hemos procurado estudiar con impar- 
cialidad y detenimiento cuanto podia 
contribuir al provecho , á la impor- 
tancia y al cabal desarrollo del Cuer- 
po de Archiveros, Bibliotecarios y 
Anticuarios ; y si al hacerlo , en al- 
guna ocasión hemos hablado con 
franca y leal entereza , á nadie deli- 
berada ni personalmente hemos he- 



rido, á nadie tampoco rechazado sis- 
temáticamente, ni desconocido habe- 
mos derechos respetables, ni rehusa- 
do el abrazo de compañeros á cuan- 
tos de buena fe y con r<?cto propósi- 
to nos lo han pedido, y aun sin pe- 
dirlo en justicia lo merecen. 

Las circunstancias, })or otra par- 
te, han favorecido mucho durante el 
año que acaba de trascurrir, á la 
institución do que formamos j)arte. 
Su organismo legal, sensible, pe- 
ro inexcusablemente acaso pertur- 
bado , háse por fin restablecido so- 
bre nuevas bases, y funciona otra 
vez regular y provechosamente , por 
más que aun le falten puntos de ro- 
bustez y perfección, que el tiempo 
y la experiencia habrán de suminis- 
trarle. En tan favorable evolución, 
ni hemos regateado los aplausos á 
quien y siempre que nos pareció jus- 
to, ni ha vacilado nuestra pluma al 
señalar con lealtad y firmeza , pero 
también con respeto y decoro, cuan- 
to al interés del ramo en nuestro 
concepto se opuso. 

Fuera de este terreno, de suyo in- 
grato y escabroso , y al que sólo vol- 
veremos cuando en conciencia nos 
parezca de necesidad , creemos tara- 
bien haber en algo contribuido, según 
nos lo propusimos, á realzar la im- 
portancia y buena fama científicas del 
Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios 



BIBLIOTECAS T ITUSBOS. 



y AntícaaríoB, dando i conocer al- 
gunas de las riquezas que encierran 
los establecimientos en que sirve^ 
publicando trabajos, — pocos por des- 
gracia, — dé su personal, sacando 
del desconocimiento ó del ohñdo va- 
rios documentos interesantes para 
la historia , y resolviendo diferentes 
cuestiones propuestas sobre materias 
facultativas. Creíamos y creemos asi 
contribuir á estimular el amor pro- 
pio y la actividad científica, tanto do 
los empleados, como de los estableci- 
mientos en que sirven, ponerlos en 
comunicación v hacerles lleorar con 
oportunidad cuantas noticias conve- 
nirles pueden, vivificar, en fin, el 
espíritu de compañerismo y la co- 
munidad d^ intereses, estrechando 
asi los lazos que en la ciencia y en 
la vida los unen , hermanan y hacen 
solidarios. 

Tales fueron los propósitos que en 
nuestro primer número expusimos, 
y que juzgamos haber cumplido en 
la medida de que da testimonio el 
primer tomo de la Revista. No es 
¿ate, de seguro, tan completo, ex- 
tenso ni brillante como lo hubióra- 
mos deseado; mas lisonjéanos la 
idea de que tampoco deja de ofrecer 
algún interés para nuestros compa- 
ñeros, y nos presta sobre todo satis- 
facción y contentamiento, que tene- 
mos por iegítímos, el ver en esa co- 



lección, tal cual es, realizado un pen- 
samiento que concibiéramos apenas 
entrados en la carrera, y que en mu- 
chos años no ha logrado pasar de 
ilusión halagüeña. Este pensamiento, 
acariciado durante mucho tiempo sin 
esperanza, era el de que llegase d 
tener el Cuerpo en que servimos un 
periódico que fuese órgano fiel y re- 
presentante celoso de sus intereses y 
aspiraciones. No presumimos haberlo 
del todo logrado, y falta seguramen- 
te aún mucho á la Revista para 
merecer genuinamente esa represen- 
tación, á la cual nos hemos limitado 
á aspirar. Mas están con lo hecho, á 
nuestro entender, suficientemente 
probadas la conveniencia del propó- 
sito y la posibilidad de su realización, 
y mucho más fácil encontramos la 
tarea de ampliar, completar y per- 
feccionar, que nos ha i)arecido la de 
establecer, poner en marcha y seguir 
con alguna regularidad nuestra pu- 
blicación. 

Con tales antecedentes en lo pa- 
sado, fácil nos parece concebir y ex- 
plicar ia marcha que nos proponemos 
para lo porvenir, perseverando en la 
senda que emprendimos, y procuran- 
do en este segundo año adelantar en 
ella con nuevos bríos, ensanchándola 
y haciéndola más útil á la par que 
amena, hasta donde lo consientan los 
medios que nos suministren nuestra 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



capacidad y nuestro trabajo, y el au- 
xilio que el público se digne pres- 
tarnos. 

Ya que por ahora no sea factible^ 
como deseábamos y conviene, au- 
mentar las dimensiones de la Revis- 
ta, siempre que la índole, importan- 
cia y extensión de los trabajos que 
en ella demos á luz lo exijan, publi- 
caremos un número extraordinario 
ó aumentaremos las páginas del or- 
dinario. Por este medio lograremos 
dar cabida á trabajos doctrinales de 
cierta importancia sobre las ciencias, 
á cuyo cultivp se dedica el Cuerpo 
de Archiveros, Bibliotecarios y An- 
ticuarios, de lo cual hasta ahora aos 
hemos visto privados á causa de los 
estrechos límites en que tenemos que 
encerrar cada sección. 

No por ello abandonaremos del 
todo las cuestiones orgánicas del ra- 
mo, mas teniendo en cuenta su es- 
casa amenidad, en particular para el 
público extraño á nuestra carrera, 
procuraremos ceñirlas á los más es- 
trechos limitas que la oportunidad, 
la conveniencia y el interés faculta- 
tivo consientan. En cambio pondre- 
mos especial cuidado en no omitir 
disposiciones oficiales, así relativas a 
personal como á material, -cuyo in- 
terés es siempre palpitante para to- 
dos nuestros compañeros. 

En cuanto á las secciones de ín- 



teres más general de nuestra Revis- 
ta, esto es, las de Fondos de los esta-- 
hlecímientos , Variedades , Preguntas^ 
Respuestas y Bibliografia^ esforzaré- 
monos en darlas cada voz mayor no- 
vedad, amenidad é importancia, uti- 
lizando al efecto, siempre que sea 
necesario, el aumento de páginas 
extraordinarias, y sin que i>or ello 
sufra alteración el insignificante pre- 
cio do las suscriciones. 

No insistiremos más en enumerar 
ni ponderar las mejoras que tenemos 
en proyecto, porque este gastado re- 
curso se aviene mal con lo modesto 
y desinteresado de nuestros propósi- 
tos, y preferimos á las ofertas los he- 
chos para fijar la benevolencia de 
nuestros antiguos favorecedor<'s, y 
captai'nos la de los que en lo sucesi- 
vo sediguen ayudarnos en la em- 
presa con recursos intelectuales ó 
materiales. 

La Redacoiok. 



Como ofrecimos , insertamos á con- 
tinuación las propuestas de la Junta 
Consultiva, en cuya virtud se han pro- 
visto las dos últimas plazas sacadas á 
concurso. 

JUNTA CONSULTIVA 

PE ARCUIV08, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 

La Junta ha examinado con el debido 
detenimiento esto expediente ; y do com- 
pleta conformidad con ol dictamen de 
una comisión de su seno, compuesta de 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



los vocales Sres. Hartzenbusch, Rosell é 
Isasa, y atendiendo ú lo dispuesto en los 
artículos 39. y 44 del Reglamento de Ar- 
chivos, Bibliotecas y Museos de .0 de Julio 
último, tiene la honra de proponer á V. I. 
para la plaza de ayuíLinte de tercer grado 
con destino al Arcliivo general de Siman- 
cas, la siguionteterna : 

Primer lugar, ^ 

D. José Maiía Onís y López, que tiene 
el título de aptitud de la Escuela de Di- 
plomática, y el mérito especial de servir 
con Iniena nota y gratuitamente en el 
Archivo Histórico Nacional como aspi- 
rante desde 1.^ de Noviembre de 1870. 
Es ademas licenciado en Filosofía y Le- 
tras, y en Derecho civil y canónico) con 
buenas notas en ambas carreras, y un pre- 
mio por oposición en la primera. 

Stgujido lugar. 

Don Pascual Ivorra • Ivorra, que tiene 
el título de aptitud de la Escuela y el 
mérito especial de servir gratuitamente 
y con buena nota como aspirante en el 
Archivo Histórico Nacional desde 1.° de 
Noviembre de 1870. 

Tercer lugar. 

Don José Cobefia y Mejía, que ticno 
también el título de aptitud de la Escue- 
la, con otros conocimientos y méritos más 
propios del servicio de Bibliotecas que 
del de Archivos. 

Tal es el dictamen de la Junta. V. I., 
sin embargo, acordará lo que estime más 
acertado. 

Madrid, 15 de Diciembre de 1871.— El 
Presidente, Antonio Firrer dtl Kio. — 
José María Escudero dt- la Peña, Secre- 
tario. 



JUNTA CONSULTIVA 

DE ARCHIVOS, BIDLIÜTKGAS Y MUSEOS. 

La Junta ha examinado este expediente 
con el debido detenimiento; y de acuerdo 



con el dictamen de una comisión de su 
seno, compuesta de los vocales señores 
Hartzenbusch , Uosell é iKasa, en vista de 
los títulos y documentos presentados por 
los aspirantes , y graduando su respecti- 
vo mérito, ha considerado de su deber la 
propuesta que va á someter al acuerdo 
de V. 1., no sin desconlianza por no tener 
aún para este concurso, que es el primero 
que ocurre después de la publicación del 
reglamento de o de Julio de 1871, un cri- 
terio legal evidente respecto á la compa- 
ración, graduaci(m y preferencia de los 
títulos y méritos do los concurrentes. 

Asciende el número de éstos á 14 : do 
ellos, dos carecen de los títulos académi- 
cos necesarios, y deben ser preteridos por 
tanto del concurso , oon arreglo al art. 37 
del reglamento : son D. Manuel Fernan- 
dez de la Vega y Sanzo, que dice, pero 
no justifica, haber tenninado los estudios 
do la Escuela de Diplomática; y D. Eulo- 
gio Oomoz Pérez, licenciado en Filosofía 
y Letras, que reconoce no haber probado 
académicamente la asignatura de Biblio- 
grafía, que habilita á los (lue tienen ade- 
más aquel título para el ingreso en este 

ramo. 

Los 12 restantes, no sólo están a<lorna- 
dos do los títulos de aptitud legal para 
aspirar A la vacante, sino que todos ellos 
reúnen ademas otros títulos dignos' de es- 
timación, y por los cuales merecerían in- 
greso en el servicio del ramo : beneficio 
para la Administración que, aun tratán- 
dose de modestos sueldos, puedo elegir 
el moiór entre muchos buenos aspirantes ; 
pero dificultad para la Junta, que ha de 
inicinr el proyecto de propuesta. 

En esos 12 aspirantes se cuentan : un 
doctor en Filosofía y Letras y tres licen- 
ciados en la propia Facultad, con el es- 
tudio acailómico de Bibliografía los cua- 
tro : V ocho' alumnos de la escuela de Di- 
plomática. Distinguiéndolos en estos dos 
grupos, en el d^ los graduados en Filo- 
fía y Letras sobresalen : el doctor D. Pe- 
dro de la Uoz y Calvo, (lue es también 



RBYISTÁ DE ARCHIVOS, 



licenciado en derecho civil y canónico, 
por la Buperioridad de sus titules acadé- 
micos y por haber hecho varias oposicio- 
nes á cátedras de Facultad é Instituto, 
obteniendo segundos y terceros lugares 
en temas, y haber desempeñado con éxito 
como sustituto la cátedra de lengua ára- 
be de la Universidad Central durante tres 
meses en el curso de 1866 á 1867 : D. Mi- 
guel de la Hoz y Calvo, licenciado en 
Filosofía y Letras, bachiller en Derecho, 
con los estudios para la licenciatura, por 
estos títulos y por haber ganado en cer- 
tamen premio ordinario en la asignatura 
de lengiía hebrea; y D. Juan Ortega y 
Rubio, licenciado en Filosofía y Letras, 
también con estudios académicos en De- 
recho, por tales títulos y por haber gana- 
do dos accésit en certámenes sobr& lite- 
ratura clásica griega y lengua árabe; 
mientras que en el otro grupo, ó sea el de 
alumnos procedentes de la Escuela de Di- 
plomática, prescindiendo de D. José Ma- 
ria Onís y López, que tiene un puesto de 
preferencia al parecer indisputable, en el 
concurso á una plaza de Archivos, simul- 
táneo á este de Bibliotecas, se distinguen 
y sobresalen : D. Mariano Ceinos y Gar- 
cía, principalmente por sus servicios gra- 
tuitos en la Biblioteca Nacional desde 20 
de Octubre de 1870, y los brillantes in- 
formes de su Jefe; D. José Cobeña y Me- 
jía, por sus notas en la Escuela, sus co- 
nocimientos en lenguas vivas y Taqui- 
grafía, su aptitud para los trabajos pro- 
pios de este ramo , probada con el de la 
copia que para la Real Academia Espa- 
ñola ha hecho de un Códice de las Canti- 
gas del Rey Sabio , y sus servicios gra- 
tuitos de aspirante en la Biblioteca de 
San Isidro ; y D. Fernando Suaroz Inclan, 
por análogas condiciones como alumno 
de la Escuela cou buenas notas, auxiliar 
de la Sala de Indias del Tribunal de 
Cuentas, y aspirante gratuito al servicio 
de la Biblioteca del Museo de Ciencias 
Naturales, en la que ha acreditado su la- 
boriosidad. Los primeros se distinguen, 



en una palabra, por sus mayores conoci- 
mientos ; los segundos por su aplicación 
y méritos contraidos ya en el servicio. 

Ha do recordar aquí la Junta que en 
otras ocasiones análogas salvó la dificul- 
tad de una comparación entre condicio- 
nes poco homogéneas, haciendo propues- 
tas alternas, una vez para los alumnos de 
Filosofía y Letras , y otra para los de la 
Escuela. No lo disponían los reglamentos 
antiguos, ;if lo manda tampoco el vigen- 
te; pero se consideró muy razonable el 
principio, y la práctica no dejó de acredi- 
tarlo. En este sistema lo importante es 
guardar con exactitud la alternativa, pues- 
to que, guardada, los aspirantes mismos 
la aprobarian. Pero se está en el caso de 
iniciarla hoy nuevamente, y la Junta no 
se atreve á dar opinión definitiva en un 
punto que es más de conducta ó jurispru- 
dencia que de aplicación estricta de la 
ley. 

Otra consideración no menos impor- 
tante es preciso tener en cuenta. £1 re- 
glamento vigente previene en su articulo 
39 que la Junta forme ó presente su pro- 
puesta , teniendo en cuenta los. títulos 
académicos, servicios y demás circuns- 
tancias de los pretendientes. Con tal pre- 
cepto, si fuese único, el juicio de la Jun- 
ta gozaría de plena libertad para compa- 
rar esas circunstancias y preferir las que 
razonadamente le pareciesen superiores; 
pero ni es ése el único precepto que debe 
tenerse presente, ni la libertad de juicio 
es tan amplia como por el tenor del mis- 
mo pudiera imaginarse, puesto que el 
artículo 44 dispone que se ha de estimar 
como mérito especial para el ingreso por 
concurso en el cuerpo el haocr servido 
más de un año como aspirante en el esta- 
blecimiento de la Sección á que corros- 
ponda la vacante. 

Establézcase ó no la alternativa, pero 
con mayor motivo si no so estableciere, 
la especialidad de aquel mérito produce 
una dificultad para la propuesta de este 
concurso ; porque lo tienen precisamente 



BIBLIOTECAS Y ÜUSEOS. 



loB aspirantes do menos título^ estudios 
académicos, y no es cosa fácil, sin decla- 
rar antes la importancia relativa del mis- 
mo, decidir la preferencia entre tal méri- 
to y un título académico que suponga su- 
periores conocimientos. 

Para lo sucesivo será conveniente que 
esta dificultad desaparezca, lo cual se 
conseguirá, bien suprimiendo esa clase 
de empleados gratuitos, bien anunciando 
públicamente la provisión de tales cargos 
para que todos los aptos puedan adquirir 
el mérito especial de reglamento. Lo pri- 
mero no seria beneficioso al servicio ; lo 
segundo seria útil y resolveria la dificul- 
tad de la comparación entre los concur- 
rentes, anteponiendo á todo otro mérito 
el de la aptitu4 probada, celo y asiduidad 
en el servicio, que sin duda vale más que 
el mucho saber sin esas condiciones para 
el mejor desempeño de estos cargos. 

Y profesando la Junta estos principios 
respecto á lo que en su opinión debe ha- 
cerse para lo sucesiva, no parecerá extra- 
fio que los aplique, salvo el más acertado 
criterio de la Dirección en el caso presen- 
te, formulando por final de su dictamen 
estas dos conclusiones : 

1." Que convendrá observar en las pro- 
puestas para las plazas á que pueden con- 
currir graduados en letras y alumnos de 
la Escuela alternativa rigurosa entre unos 
y otros para facilitar la elección y el 
acierto. 

2.' Que el mérito especial definido y 
preceptuado en el articulo 44 deU regla- 
mento debe ser antepuesto á cualquiera 
otro, salvo los extraordinarios; pero por 
esto mismo las plazas de aspirante deb-n 
darse públicamente y previos los anun- 
cios oportunos ; entendiéndose que el ha- 
berias solicitado con titulo suficiente, 
aunque no se haya obtenido por causa no 
imputable al pretendiente, será condición 
bastante para admitir á los aspirantes á 
comparación de méritos con los domas. 

Si estas conclusiones mereciesen la 
aprobación superior, justificarán más la 



propuesta de los aspirantes que la Junta 
tiene la honra de presentar en la siguien- 
te tema : 

Primer lugar. 

D. Mariano Ceinos García, archivero- 
Bibliotecario con título de la Escuela de 
DiplomáUca, Regente que ha sido del 
Colegio general de Vizcaya, cuya plaza, 
dotada con el sueldo de 2.000 rs. anuales, 
casa y alimentos, consta» renunció para 
venir á servir la de aspirante sin sueldo 
en la Biblioteca Nacional , donde , según 
el testimonio de sus Jefes , desde 28 de 
Octubre de 1870, en que fué nopibrado, 
no ha cometido ni una sola falta de "asis- 
tencia, dando ademas pruebas del mayor 
celo, laboriosidad é inteligencia. Este as- 
pirante ha sido ya propuesto ana vez en 
tercer lugar do cuarta terna para plaza 
de igual categoría y grado que la que 
ahora sale á concurso. 

Segundo lugar, 

D. José Cobefia y Mejía, archivero- 
Bibliotecario por la Escuela de Diplomá- 
tica, en la que consta se distinguió por 
su aplicación y comportamiento, aspiran- 
te sin sueldo en la Biblioteca de la Uni- 
versidad Central ( departamento do San 
Isidro) desde 18 de Noviembre de 1870, 
que ha acreditado asimismo la califica- 
ción de notablemente aprovechado en 
lengua alemana, como también haber sido 
premiado por oposición en Taquigrafía, 
y probado su aptitud para los trabajos 
del ramo . con certificación de la Keal 
Academia Española, para la que ha he- 
cho con esmero copia fiel y literal de un 
códice de las Cantigas del Roy Sabio ; y 
con otra certificación acredita haberse 
ocupado durante tres aftos ei^ una librería 
en la catalogación de obraS en diversas 
lenguas. Ha sido ya propuesto este aspi- 
rante una vez en tercer lugar de lista de 
clasificación para plaza de igual catego- 
ría y grado. 



8 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Tercer lugar. 

D. Fernando Suarez Inclan y González, 
archivero-Bibliotecario con buenas notas 
en la Escuela, aspirante sin sueldo en la 
Biblioteca de la Universidad. Central 
( Sección del Museo de Ciencias natura- 
les) desde 10 dé Mayo de 1871, y ha- 
biéndose distinguido en trabajos de or- 
ganización en la misma ; ha sido también 
meritorio sin sueldo de la Sala de Indias 
del Tribunal "de Cuentas del Reino, en 
cuyo Archivo consta trabajó con acierto. 

Tal -es el dictamen de la Junta : V. I., 
sin embargó, acordará lo que estime más 
acertado. 

Madrid 15 de Diciembre de 1871. — El 
Presidente, Antonio Ferrer del Rio. — 
José María Escudero de la Peña, Secre- 
tario. 



NOTICIAS. 



Por Real orden de 29 de Diciembre 
último ha sido nombi^do bibliotecario 
de la Escuela general de Agricultura, 
con el sueldo anual de 4 500 pesetas, don 
José Diez de Isla , que tiene el titulo de 
aptitud de la Escuela de Diplomática. 



Por Real orden de \ O ^del corriente 
ha sido nombrado el oficial del Minis- 
terio de Fomento D. Francisco Bañares, 
para que en unión con D. Antonio Ruiz 
y Ruiz, secretario Bel Cardenal Arzo- 
bispo de Toledo, pase á visitar el anti- 
guo palacio de Alcalá de Henares en 
que se hallaba el Archivo general Cen- 
tral, y designar la parte que por aquel 
prelado se ha de ceder para el ensan- 
che de dicho establecimiento. 



cion pública se ha dado orden con fe- 
cha i 3 del actual al Rector del Templo 
de San Francisco el Grande de Madrid, 
para que disponga lo conveniente á Qn 
de que el arquitecto D. Francisco Jare- 
ño pueda visitar el local y estudie el 
proyecto de Panteón Nacional donde 
han de depositarse las cenizas de los es- 
pañoles célebres. 



El Museo Arqueológico Nacional aca- 
ba de adquirir, por compra , nueve pre- 
ciosos grupos de figuras de nacimiento 
de barro cocido primorosamente mode- 
ladas y pintadas, de casi medio metro 
de altura, obra del siglo xvii, represen- 
tando pastores, aldeanas y niños que 
llevan aves y frutos. 

También ha adquirido el mismo es- 
tablecimiento dos estatuas de piedra y 
varios objetos de cerámica procedentes 
del término de Yecla. Estos son, en su 
mayor parte, romanos; ofrecen ^1 mis- 
mo carácter oriental y actitud que las 
que ya poseia el Museo ; pQro presentan 
variedades notables en las formas de 
las mitras y en el simétrico plegado de 
las ropas. 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA. 



Por la Dirección general de Instruc- 



El monasterio de Piedra ^ gu hiftoria , valles^ 
ceucadas y grtttas, — Leyendas monÁsticas, 
Por Leandro Jornet. Madrid, imprenta y 
estereotipia de M. Rivadeneyra. — 1871. 
En 8.° (Yill, 136 páginas), rústica. 

La época presente , caracterizada en 
la rapidez con que sobrevienen grandes 
acontecimientos relacionados con la po- 
lítica militante dentro de cada país, con 
el progreso científico, con los nuevos 
horizontes de la crítica , no es favora- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



ble á extensas disquisiciones, en las 
cuales nutridas inteligencias difundían 
sus luces acerca de las más abstrusas 
materias, cuando corrían tiempos de 
reposado bienestar; y en cambio, las 
agitaciones de la vida en todas las esfe- 
ras sociales , el afán de saber sin em- 
plear perseverantes vigilias , el inmode- 
rado deseo de alcanzar todo lo que al- 
gunos logran , bacen indispensables los 
librcíS en que se reducen á pocas pági- 
nas pesados volúmenes, ó se revisten 
con elegante ropaje las desnudeces de 
antiguas crónicas, dando jugoso ali- 
mento á todos los gustos en la discreta 
variedad , permitida dentro de los lítui- 
tes propios de cada materia, y engala- 
nando con fulgores de la fantasía, en 
limpio y ameno estilo, los datos de la 
historia , las creencias de lejanas centu- 
rias. 

En este número tiene natural coloca- 
ción el volumen, cuyo título se apuntó 
en cabeza de las presentes lineas ; y á 
la verdad que sus páginas, cortas en 
qúmero, llenan todas las condiciones 
antes enumeradas. Compendiar un re- 
lato histórico sin omitir los hechos de 
más interés para los curiosos; descri- 
bir con sobriedad y correcta dicción 
grandes magnificencias de un >itio in- 
descriptible, sin qué falte su verdadero 
colorido, ni estorben las exaltaciones de 
ficticio entusiasmo; dar á conocer en 
sencillas , interesantes , leyendas el espí- 
ritu de otros tiempos con candorosa in- 
genuidad , es reunir en un libro las más 
preciadas condiciones, para que sea leí- 
do y estimado entre las gentes dadas á 
recorrer amenas páginas, con fruto en 
el campo histórico, donde más general- 
mente paran sus ojos. 

El reputado escritor, que oculta su 
muy conocido nombre llamándose ahora 



Leandro Jornet, se ha propuesto, sin 
duda, que la^ compendiada historia del 
célebre Monasterio de Piedra no exceda 
los estrechos límites que á tan grave / 
narración puede conceder un libro des- 
tinado á los curiosos, como docto guía 
de aquel sitio incomparable, testigo á 
la vez de sucesos de lejanas épocas ; y 
sin embargo, en breves y jugosas pági- 
nas recorre las centurias que transcur- 
rieron desde la llegada de D. Gaufrido 
de Rocabertt á Piedra en 4 1 94, hasta que 
fué decretada la exclaustración en 4 835, 
dando á conocer las más importantes 
vicisitudes del famosísimo cenobio, la 
portentosa grandeza de sus edificios, la 
justa fama de sus ilustres monjes, sobre 
todo, en aquellos tiempos en que los re- 
yes y los magnates le otorgaron insig- 
nes privilegios y cuantiosas mercedes. 
Parte importantísima es en un libro 
escrito para los numerosos visitadores 
de las maravillas del encantado valle 
del Piedra, en las cercanías del monas- 
terio, la pintura de sus cascadas y de 
sus grutas ; admiradores entusiastas de 
aquella naturaleza indescriptible, du- 
dábamos que lograsen moderar los ar- 
ranques de admiración , ante aquél pro- * 
digioso laberinto de magnificencias nun- 
ca vistas, ni el propósito de circunscri- 
bir el propio arrobamiento en los pálidos 
colores de la más fria verdad , ni el más 
decidido empeño de reducir á datos de 
matemática desnudez las grandezas en- 
cerradas en aquel misterioso recinto. 
No ha podido comprimir tanto su entu- v 
siasmo el autor, que á descarnados nú- 
meros limitase ia descripción de las 
cascadas y de las grutas ; ni hubiera 
sido perdonable que todo lo fiase á la 
peculiar- manera de ver de cada uno; 
describe como admirador, templando 
siempre los toques de su pincel; y 



40 



REYISTA DE ARCHiyOS, 



¿qaiéo podría ser tan sobrio en el co- 
lorido, habiendo visto una vez la cas- 
cada iris, la de la Cola de caballo, y la 
gran gruta que osadamente arrancó del 
hondo seno de un abismo su actual pro- 
pietario, para que con justicia fuese ad- 
mirada como la primera del mundo? 

Sus leyendas hacen de la tercera 
parte de tan interesante volumen, el 
más digno complemento de las dos an- 
teriores. Bella página de la época caba- 
lleresca es la que lleva por tílulo La 
gruta de los muertos; episodio de la 
vida del ilustre caballero aragonés don 
Pedro Fernandez de Azagra, señor de 
Albarracin , la de El monte de la Lastra; 
encomio de la santidad humilde, la que 
denomina El lego de la brasa; lección 
contra los descreídos y maldicientes la 
llamada El blasfemo; viva pintura de 
las costumbres y creencias de los siglos 
medios la* de La energúmena; recuerdo 
conmovedor de las grandísimas desven- 
turas de Antonio Pérez, la intitulada 
El fugitivo. Libre la pluma del autor en 
este precioso grupo, ha decorado con 
elegante fórmalas tradiciones religiosas» 
los usos cenobíticos , los hábitos popu- 
lares; y en tan castiza dicción ha dado 
vuelo á su fantasía , que muy pocas ve- 
ces aparecerán tan admirablemente uní- 
dos los elegantes atavíos del más cor- 
recto lenguaje, y los delicados matices 
del más puro sentimiento , pintando la 
vida social de otras épocas en reduci- 
dos cuadros. 

Para que nada falte á este libro, está 
impreso en lujosa edición por D. Ma- 
nuel Rivadeneyra ; y cuando tantas son 
las obras que ahora ven la luz pública 
en mengua de la patria de los Sanchas, 
de los Ibarras y de los Monforts, no 
iFerá inoportuno que aquí unamos á las 
justas alabanzas del autor de El Monas- 



terio de Piedra el encomio del reputado 
tipógrafo, cuyas prensas han dado á luz 
ese bellísimo volumen. 

T. DEL C. 



Difcnrto sobre el concepto filoiófico de la Mo- 
ral y réplica á las objeciones que se ki» 
cieron á su doctrina en la Academia de 
buenas Letras de Sevilla , por D. Frandt- 
co Escudero j Pcrosso, indiyiduo de 1» 
misma: SeTÍUa, Imprenta de a La Andap 
lucia», 1871, 34 pág. en 8.»— Ai/«« répli' 
ea á las objeciones hechas á su discurso so- 
bre el concepto filosófico de la Moral, por 
el mismo autor; Serilla, Imprenta j Li- 
brería Española 7 Extranjera» 1871» 107 
pág. en 8.« (1). 

La falta de espacio , por haber llega- 
do á nuestras manos, estos dos opúscu- 
los cuando teníamos terminado el ajus- 
te del presente número , no menos que 
nuestra escasa competencia en la gra- 
ve materia á que se refieren , nos pri- 
van de examinarlos con el detenimien- 
to que sin duda merecen , no i^ólo por 
su fondo, sino por las especiales cir- 
cunstancias que ha llegado á revestir 
esta polémica , merced á la pasión reli- 
giosa y política que á deshora vino á 
envenenarla. 

Mas esas mismas delicadas circuns- 
tancias son causa de que resalten más 
las dotes de instrucción científica , á la 
par que de elegante cuanto digno y 
mesurado estilo que resplandecen en 
los dos folletos escritos por el digno je- 
fe de la Biblioteca provincial y univer- 
sitaria de Sevilla , Sr. D. Francisco Es- 
cudero y Perosso. Ni nuestra incom- 
petencia en ,la materia , ya tan ingenua 
como sinceramente confesada, ni los la- 
zos de antigua amistad y compañerismo 



(1) Véndense en la librería de Duran. 



I ' 



UBLIOTECAS Y MUSEOS. 



H 



qbe con •! aotop nos unen, habrán, sin 
embargo, de privarnos de consignar 
aquí nuestra satisfacción al ver á uno 
de los jefes del Cuerpo en que servimos 
dar este nuevo testimonio de su valía en 
un ivitiio de las ciencias que de antiguo 
sabíamos cultivaba , ni impedirán tam- 
poco que cordialmente le felicitemos por 
U valentía, á la par que templanza con 
que se deñende de los ataques, en gran 
parte injustificados y violentos, dirigi- 
dos al concienzudo discurso que en 
virtud de obligación reglamentaria «im- 
puesta, que no solicitada*, como él mis- 
mo lo consigna, escribió para la Acade- 
mia Sevillana de Buenas Letras sobre 
el concepto filosófico de la Moral. 

Y dicho esto^ que si no es ciertamen- 
te lo que merecen los trabajos del señor 
Escudero y Perosso , es, por lo menos, 
cuanto las circunstancias ya dichas nos 
consienten por ahora, sólo nos resta 
recomendar á aquellos de nuestros lec- 
tores aficionados al cultivo de las cien- 
oías flJosóficas que lean los opúsculos 
de que se trata y en que hallarán con- 
densado lo más importante de una po- 
* lémica de interés palpitante y que ha 
ejercitado ya, y aun promete ejercitar, 
las plumas de distinguidos ingenios, así 
sevillanos como de la Corte. 

J. M. E. de la P. 



VARIEDADES. 



INVENTARIO DE LOS LIBROS DE LA REINA 
DE ARAGÓN DONA MARÍA. 

(Año 1458.) 

Nuestro amigo y compañero el señor 
Velasco, entendido jefe del Archivo his- 
tórico del reino de Valencia, nos remite 



para su inserción el siguiente interesan- 
te documento, que origioal y en copia 
se conserva en el mencionado archivo, 
con la signatura :, Testam. y codicilos de 
las Reinas Doña Marta y Doña Catalina. 
Lej.únicOf números í.°y 3.^ Refiérese á 
la ñiujerde Alfonso Y de Aragón, Doña 
María de Castilla, hija de D. Enrique III 
y de Doña Catalina de Lancaster, cuya 
'muerte tuvo lugar en dicha ciudad á 7 
de Setiembre de \ 458 , habiéndose he- 
cho este inventario, según el le^lo y una 
nota que acompaña á dicho documento, 
en los dias 4 4, 4 5, 1 6 y 28 de los refe- 
ridos mes y año. 

Con el objeto de facilitar su inteli- 
gencia á aquellos de nuestros lectores 
que no estén familiarizados con la len- 
gua lemosina,' nos hemos permitido po- 
ner algunas notas al texto, que dice 
así: 

Inuentarj dek Ubres de la Senyora Donna 
María Reina de let Sáoilies e de Ara^, 
eto.^ , trobatt en poder de la honorable 
Na Elionor Sagra, segons quet tegueixen: 

1. Primo vn libre de paper ab posts 
engrutades (4) et cubert de vert, appe- 
llat : Deis fets deis apostols lo qoal co- 
menta lo iitol de letres vermelies : En 
nofti de nostre Senyor Deu e de madona 
Sancta Maria, etc. Lo qual libre es fet á 
corondells (2) e comenta ab vna gran 
S, felá de vermello : Sent Luch fonch na- 
d%u de Anthiocka, etc., feneix lo dit libre 



(1) Pott» engriUadfs, Tablas de cartón. Se 
llamaban asi porque el cartón se baci.i pri- 
mitiyamente con papeles sobrepacstos y uni- 
dos unos i otros con engrudo. 

(2) Corondells, Corondeles 6 columnas. 
(Véase tomo i, pág. 63.) 



RBVISTA DE ARCHIVOB, 



BIBLIOTBGAS Y HüSEOS. 



45 



RESPUESTAS. 



Hispalis. Núm. 92, T. i, pág. 334. -No 
hay dato alguno de que tal Híspalo, hijo 
de Hérculcd, fundase á Sevilla, y aun 
•creo que se resiente todo ello del gusto 
y aire fabuloso de los tiempos antiguos- 
La etimología de la palabra debemos bus- 
carla y la hallamos en las genuinas fuen- 
tes del habla castellana, latin, griego, 
árabe, fenicio, sánscrito, caldeo, rabírii- 
co y "hebreo. Por fortuna este último nos 
da claramente el origen y la propiedad 
de Hispalis 6 SpaliSy como en lo antiguo 
se escribió, que sin alteración esencial 
pasó á los caldeos, persas, asirios, egip- 
cios y árabes. 

Dijeron los hebreos Schepheláh, así co- 
mo todos éstos, á la región baja, humilde 
y como sepultada entre alturas, rocas y 
mares, que corre la baja Palestina desde 
Joppe, ciudad marítima, hasta Gaza de 
Persia. Los griegos dijeron lo mismo 
l9TQ).a , y á los patajes rodeados de bos- 
que ó malezas (tcotjXIov, que después los 
latinos convirtieron en spelaum, specuSy 
speluncay y de aquí derivaron sepeliré. La 
raíz, pues, de^odas estas voces, es ^Q0 
schaphaly ser ó estar bajo, humilde, de- 
primido, JÁw arábigo, derribar, caer, hun- 
dirse; y ésta es la propiedad y la radical 
de Spális 6 Hispalis , por lo deprimido y 
bajo del terreno ó paraje que ocupa , for- 
mando las márgenes del Guadalquivir 
que luego desemboca en el Mediterráneo, 
constituyendo la Andalucía baja, así lla- 
mada. Toda otra explicación es una qui- 
mera. 

No hay que confundir Spális 6 Hispa- 
lis con Spania 6 Hispania, Este nombre 
es evidentemente hebraico, caldco y ára- 
be al mismo tiempo, pues que en los tres 
idiomas se hallan ias raíces |S)D =^«apan, 
jSJf = tsapan , jSfe^ = ssapan , jQtJ^' = scha- 
pan^ todas significando tapar, cubrir , 



ocultar, tabulare, dicen los diccionarios; 
hinc rU^QD = spinak = la nave. Tul es 
el origen do Hispania, anticuado Spa- 
nia, como Spális se convirtió en Hispa- 
lis: la oculta ú ocultadora, porque respec- 
to á la Palestina ó tierra de Cañaban era 
y es España T\Ü^)í=^tsaphánah, la parte 
septentrionat ó más bien noroeste, por 
donde se oculta, tapa ó pone el sol, en- 
vuelto ó cubierto de nieblas boreales. Por 
eso le llamaron ^^Ü=sphar<id^= sepa- 
rada ó apartada, lo remoto, ^i« ierro;, -á 
donde sólo se puede llegar por medio de 
spináh'sanave, y que está como spinah ó 
nave entré el Mediterráneo y el Océano, 
verdadera península. 

Tal es en nuestro concepto la etimolo- 
gía de Hispania, que algunos geógrafos 
interpretaron Cunicularia, porque el co- 
nejo, ó una especie de conejo , acaso v\ 
mus iaculus de Linneo, se decia en hebreo 
|£)t^ = schapan , por cuanto se oculta ó 
esconde en la tierra ó peña, y allí hace 
sil cuna ó madriguera. Pero , ¡ cuánto cu- 
nículo ó con^o era menester para que una 
región mereciese el nombre de Cunicula- 
ria 6 Contera! Ahora, si de otra cosa 
se tratase, tal vez no le vendría mal el 
nombre. 

También pudiera decirse que Spania 
fué en su origen 7VlQ)i = tsephaniah =^ á 
quien Dios protege, superlativo hebreo= 
protección divina, porque sabido es que 
uno de los modos do formarse el superla- 
tivo en los idiomas semíticos, era juntan- 
do al positivo uno de los nombres do Dios, 
por lo común iV ó />í< = ¿a^ ó el 6 algu- 
na expresión de excelencia. 

A. M. G. B. 

Fatele. Núm. 76, T. i,págs. 254 y 335. 
— En cuanto á esta palabra, sólo pode- 
mos decir que una de las partes del ves- 
tido sacerdotal de los hebreoa era un cor- 
don de púrpura con que se sujetaba el 
Ephod; y á este cordón se le dice phetil= 

T^nS). ¿ Serian las /átelas de la cama al- 
gunos cordones que sirvieran para soste- 
ner la colgadura , ó los JUetes que hoy 



16 



REYISTÁ DE ARCHIVOS, 



llaruamos punía 6 puntilla para adorno de 
lan Habanas, almo^alas ó plumatos? 

A. M. G. B 
GardiiM^oe. A^iím. 88, T. i, pág. 319.— 
El cargo degardingo constituye una dig- 
uidad del oficio palatino, introducido en 
España durante la dominación visigoda, 
cuyas atribuciones no define el texto qae 
se cita en la pregunta, ni otros muchos 
que pudieran aducirse. Lo único que de 
ellos se desprende es que su categoría era 
inferior á la de duque, conde y también á la 
de los optimates et séniores palatii, porque 
KÍcmpre se les cita en último lugar, como 
puede verse por los siguientes pasajes : 
*S'» majoris loci persona fueritj id est, Dux, 
Comes, sive etiam Gardingus; y este otro : 
Seu sit Dux aut Comes , Thyuphadus aut 
Vicarius, Gardingus, etc. La etimología 
de esta palabra, á falta de texto, es la 






única que puede damos alguna idea de 
las funciones que éstos desempeñaban en 
palacio. La palabra gardingo viene de la 
alemana wamen, que significa defenderé 
guardar, mediante la permutación de la 
w en g, tan frecuente en las palabras de 
la misma procedencia, como garante, Q-ni- 
llermo , derivadas de ujarrcíút , Willuún. 
Con arreglo á esta idea los gardingos de-^ 
biau tener á ^u cargo la defensa y guar- 
da de palacio y de la misma persona real. 
Los textos romanceados de las antiguas 
compilaciones legales en que se encuen- 
tra esta palabra, la traducen por rico- 
hombre. Santa Rosa dice que los gardin- 
gos eran los hijos de la primera nobleza 
que servían en palacio, hasta que cum- 
plida la edad se les conferian los ducados 
ó condados vacantes. 

V. V. 



REVISTA 



DB 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Esta Bevibta, que aspira á ser órgano y representante del cuerpo de Archiveros, Biblio- 
tecarios.y Anticuarios, publica artículos relativos á los intereses del mismo, como también 
trabajos originales de Diplomática, Bibliografía y Arqueología ; documentos históricos ¿in- 
éditos ; relaciones de los fondos ó caudal literario de los establecimientos del ramo; pregun- 
tas y respuestas sobre las materias que abraza el mismo ; crónicas y noticias arqueológicas 
y bibliográñcas, etc., etc. Da también grabados, cuando lo exige el texto. 

Se publica los dias 15 y último de cada mes. — Precios de suscricion. — Madrid, tres me- 
ses, una peseta 60 cents. (6rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un año, 7 pesetas. — 
Extranjero y Ultramar, un año 20 pesetas. — PwUos de sjucricion. — En Madrid: en la Ad- 
ministración, calle de la Abada, núm. 21, cuarto 3." derecha; en las porterías del Archivo 
Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las libre- 
rías de Duran, Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio López. 

En ProTíncias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 
principales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en selloi 
de correos ó libransa de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i de 
la Rbvista, correspondiente al año anterior. 



MADRID, 1872.— Imprenta de M. BiYADBKBTSAy calle del Duque de Osuna, núm. 3. 



k 




Í^EVIST/^ 



DB 




RCHIVOS, ^BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 




Alio II. 



Madrid, 81 de Enero de 1872. 



mm. 2. 



SUMARIO. 



Catálogo impreflo. — Orden de gracias por el catálogo impreio do la Biblioteca de CAoeres.— Nottoias: Per' 
muta. — Traaiacion. — ^Destino del Archivo de üolés al Histártoo Nacional , y de la Biblioteca de la misma casa á 
1a prorincial de Cuenca.— BOTista bibliogr¿floa: Diacnrioe de D. Vicente Barrantes y D. Antonio Cano- 
ra», en la Academia de la Historia. — Gramática de la lengna arábiga, por D. Joeé Horeno Nieto. — Varie* 
dadea: El CaetOlo de''yillalba. — Becnerdos de nnas fiestas en el siglo xvn.— Inyentarlo de los libros de la 
mhuk dé Aragón, D.» María.— Preguntas: Carta partida.— Coria Begis.— Cindad de Daroca.— Ofertione.— 
I : Tabla de los sellos.— Pertignero. 



CATÁLOGO IMPRESO. 

4^ Salvaguardia de las bibliotecas j 
goi^, fiel para usar los libros que las 
componen}) llama Constantin, en su 
JBiblwtecanomüi y y may justamente, 
á los índices indispensables en el 
servicio de aquellos establecimientos, 
si ha de aprovechar sus riquezas li- 
terarias el público que los frecuen- 
ta; pero tampoco escasea las reflexio- 
nes al exponer los graves inconve- 
nientes de una catalogación* defec- 
tuosa, y, en verdad, que reclama 
minuciosos pormenores la redacción 
de papeletas bibliográficas, si han de 
responder , en el índice alfabético al 
rápido servicio, en el sistemático 
á los fines de fórmale^ investiga- 
dores. 



Más atento á las ventajas que á 
los inconvenientes de publicar tra- 
bajos hechos, según el poco segu- 
ro criterio individual , en tareas que 
con mayores garantías de acierto re- 
glamenta el superior criterio colecti- 
vo , un compañero nuestro , á cuyo 
cargo está puesta la Biblioteca pro- 
vincial del Instituto de Cáceres , ha 
impreso el Catálogo de los libros 
reunidos en aquel depósito, á im- 
pulso de laudable celo, tanto quizás 
como de una impaciencia que no ha- 
llará descargo legítimo en el desem- 
peño de la obra publicada. 

Ya la Revista indicó, en ocasión 
oportuna, que las tareas de los redac- 
tores de índices bibliogfáficos están 
expuestas á inconveñieiites trascen- 
dentales>, al de falta de unidad con 
otros, por lo menos, cuando no se 



48 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



. ha sometido la catalogación á deter- 
minada pauta, mediante mandato 
expreso de autoridad competente ; y 
encarecimos la premura de dictar 
precisas y circunstanciadas Instruc- 
ciones acerca de la forma en que de- 
ben inscribirse cuantos objetos exis- 
tan en los Atchivos, en las Bibliote- 
cas y en los Museos arqueológicos : 
parece, no obstante, que se quiere 
negar su justa significación á esos 
trabajos , cuando se aplaza su minu- 
cioso régimen, y existe ya una prue- 
ba pública de que , sin ese comple- 
mento reglamentario, los más nobles 
propósitos corren peligro de caer en 
lamentables deslices, patentes, por 
desgracia, en las páginas del Catálo- 
go de la Biblioteca de Cáceres. Tenien- 
do el autor del impreso , que motiva 
estos renglones, la norma de sus ta- 
reas^ y á la vista los cuadros sinópti- 
cos de clasificación, es casi seguro que 
no hubiera desterrado de la sección de 
Bibliografía el Catálogo de los libros y 
papeles que tratan de las provincias de 
Extreinadurn^ por D. Vicente Bar- 
rantes, incluyéndolo en la de ZTw^oría 
de EspafUiy ni se hallaría en aquélla 
la Paleografía castellana de Colome- 
ra, ni hubiera colocado en ésta las 
Obras de D. Juan Donoso Cortés, ni 
andarían forinando inexplicables gru- 
pos historiadores con teólogos , mo- 
ralistas con expositores, filósofos con 
literatos, ni en orden ilógico entre si 
las diferentes materías en que arbi- 
trariamente se ha dividido, sobrepo- 
niéndose á las autorídades bibliográ- 
ficas que todos respetan, ó descono- 



ciendo los príncipios en que toda 
clasificación se funda. 

Más abajo verán los lectores de la 
Revista una orden de la Direc- 
ción de Instrucción pública , ma- 
nifestando el aprecio con que se ha 
visto el Catálogo j y disponiendo sir- 
va de mérito en la carrera de su au- 
tor , por ser el primero que ha en- 
viado un trabajo semejante desde la 
publicación del Reglamento de 5 de 
Julio último, cumpliendo lo que 
prescribe uno de sus más- importan- 
tes artículos. Desde luego conside- 
ramos digno de aplauso el celo y la 
probada laboriosidad que la publica- 
ción de nuestro compañero revela; 
pero tal vez no hubiera sido inopor- 
tuno consultar á la Junta del ramo 
sobre las condiciones del desempeño 
facultativo del impreso, para obte- 
ner formal asesoramiento acerca de 
su verdadero mérito, ya que tan 
docta corporación, examinando de- 
tenidamente sus artículos bibliográ- 
ficos, hubiera podido templar la ge- 
nerosa impaciencia con que se ha en- 
salzado, hasta tan alto punto y con 
tan trascendentales mira^, la obra del 
bibliotecario de Cáceres, evitando 
ademas que pueda considerarse como 
ligereza oficial lo que, de seguro, re- 
vela el buen concepto que á la Supe- 
rioridad deben los individuos del 
Cuerpo en que servimos. 

No es ocasión la presente de discu- 
tir la ventaja ó desventaja de los ca- 
tálogos impresos , aunque desde lue- 
go declararemos, sin rebozo, incon- 
veniente la forma elegida por el autor 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



49 



dd de la Biblioteca de Cáceres ; ni 
tampoco es nuestro propósito desvir- 
tuar las razones que hayaü dictado lo 
dispuesto por la Dirección de Ins- 
trucción pública, como estímulo 4 la 
paciente laboriosidad necesaria para 
la redacción de índices ; pero sí nos 
permitiremos rogar á la Superioridad 
gubernativa, que sólo cuando medien 
competentes votos, favorables al des- 
empeño de un trabajo, conceda lo 
que se debe al verdadero mérito , y 
sobre todo , que no se aplace más la 
publicación de las Instrucciofiesj base 
necesaria para que la catalogación 
de los objetos acumulados en los Ar- 
chivos, en las Bibliotecas y en los 
Museos arqueológicos sirva de hon- 
roso antecedente y de reconocido 
mérito á sus redactores, proporcione 
mayores facilidades á los curiosos, y 
resplandezca como acabado modelo 
de armónica unidad en todos los es- 
tablecimientos del ramo. 

T. DEL C. 



Hé aquí la orden á que se reñere el 
articulo anterior : 

MINISTERIO DE FOMENTO. 

Dirección general de Ingtrueoion pública. 

Esta Dirección general ba acordarlo ma- 
nifestar al Jefe de la Biblioteca prorincial 
de Cáoeres, D. Enrique López Sánchez, ayu- 
dante de tercer grado en la Sección de Bi- 
bliotecas del Cuerpo de Archiveros, Biblio- 
teearioB 7 Anticuarios, la satisfacción con 
que ha Tiste el catálogo que ha formado j 
remitido impreso de las obras que compo- 
nen el departamento puesto á su cargo ; dis- 
poniendo al propio tiempo que, para que le 



sirva de mérito en su carrera, se anote en su 
expediente personal esta demostración favo- 
rable, por la prueba que ha ofrecido de labo- 
riosidad y celo , siendo el primer Jefe de es- 
tablecimiento que termina y envía el expre- 
sado trabajo desde la publicación del Regla- 
mento de 5 de Julio último, cumpliendo su 
art. 77. Dios guarde á V. 8. muchos años. 
Madrid, 16 de Enero de 1872.— El Director 
general , Antonio Fbrreb del Rio.— Señor 
Rector de la Universidad de Salamanca. 



NOTICÍAS. 



Accediendo á la permuta solicitada 
por los ayudantes de la sección de Ar- 
chivos D. Francisco Palacios y Sevilla- 
no y D. Enrique Hiraldez de Acosta, 
la Dirección general de Instrucción pú- 
blica ha acordado que el primero pres- 
te sus servicios en el Archivo general 
de Galicia , en la Coruña , y el segundo 
en el central de Alcalá de Henares. 



Por la Dirección general de Instruc- 
ción pública se ha remitido al Sr. Mar- 
qués de Manzanedo, con destino á la 
Biblioteca del Instituto de Santoña , un 
ejemplar de cada uno de los sesenta y 
tres tomos de la Biblioteca de Autores 
españoles , publicados por el distingui- 
do editor Sr. Rivadeneyra. 



Por la Dirección general de Instruc- 
ción pública se ha dispuesto en 25 del 
actual , que D. Pantaleon Moreno Gil, 
ayudante de 2.^ grado en la sección de 
Bibliotecas-, cese en la comisión tempo- 
ral que deseippeñaba en la Biblioteca 
universitaria de esta Corte , y se tras- 
lade á la provincial de Lérida , donde 
se halla adscrito. 



so 



RBVISTA DE ARCHIVOS, 



Por Real orden, fecha S5 del cor- 
riente, se ha mandado que todos los 
documentos, papeles, libros y demás 
objetos que componen el Archivo de la 
casa-conventual de la orden de Santia- 
go, en Uclés, sean destinados al Histó- 
rico Nacional. 

Los códices , manuscritos é impresos 
que componen la biblioteca de la mis- 
ma casa , así como su estantería , se des- 
tinan á la provincial de Cuenca , excep- 
to aquellos que, á juicio del comisiona- 
do, merezcan trasladarse á esta corte 
por su mérito é importancia bibliográ- 
fica ó carácter de especialidad. 

Para la realización de estos trabajos 
se comisiona al ayudante de la sección 
de Archivos del Cuerpo facultativo de 
Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios, 
D. Darío Cordero y Camarón , quien pro- 
curará llevarlos á cabo con la debida 
urgencia. 

La Dirección de Instrucción pública 
ha cedido á la Escuela nacional de Mú- 
sica toda la que existe en el Ministerio 
de Fomento , procedente de los depósi- 
tos verificados para adquirir el derecho 
de propiedad , con el objeto de organi- 
zar una gran biblioteca en la referida 
Escuela , que con el tiempo podrá po- 
nerse á la disposición del público inte- 
ligente en el arte lírico. 



En los periódicos oficiales ha apare- 
cido el siguiente anuncio : 

AYUNTAMIENTO POPULAR DE MADRID. 

* Se halla vacante la plaza de oficial 
segundo de la clase de segundos del 
Archivo municipal de Madrid , dotada 
con el sueldo anual de 2.000 pesetas ; 
la cual , según acuerdo del Excelentísi- 
mo Ayuntamiento , habrá de proveerse 
en pública oposición entre los que lo 



soliciten , teniendo el título pericial de 
Archivero-bibliotecario. 

»En los ejercicios que al efecto verifi- 
carán los opositores, figura especial- 
mente uno de práótioa paleográ/iea, 

• Los ejercicios se verificarán, espira- 
do que sea el plazo de la convocatoria, 
ante un tribunal que se compondrá de 
tres vocales de la Junta superior del 
Cuerpo de Archiveros-Bibliotecarios, dos 
catedráticos de la Escuela especial de 
Diplomática , el Archivero jefe del mu- 
nicipal de esta villa , un paleógrafo de 
reconocida nombradía y el concejal en- 
cargado del Archivo, presidido por el 
Excmo. Sr. Alcalde primero ó por quien 
hiciere sus veces. 

• Los aspirantes presentarán en la Se- 
cretaría del Ayuntamiento sus solicitu- 
des , acompañadas de títulos y hojas de 
servicios, en el término de un mes, 
contado desde la fecha de este anuncio, 
pasado el cual se constituirá el tri- 
bunal.» 

Madrid, 27 de Enero de 4872.— El 
Alcalde primero, Manuel María José de 
Galdo. — El secretario, José Dicenta y 
Blanco. 



*—m 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA. 



Discursos leídos ante la Real Academia de 
la Histeria en la recepción púhliúa del 
Excmo, Sr. 2>. Vicente Barrantes y el dia 
U de Enero de 1872. 

Desterrado creíamos ya de nuestro 
suelo el provincialismo literario , y hé 
aquí que el Sr. Barrantes se presenta 
ante la Academia de la Historia con la 
visera calada y lanza en ristre á soste- 
nerlo y encomiarlo. 

Después de un laudatorio recuerdo á 
la memoria del insigne historiador don 
Modesto Lafuente , cuyo puesto venía á 
ocupar, propónese el Sr. Barrantes pro- 
bar que la raza extremeña es *la más 
vigorosa, la más original de la penín- 
sula ibérica • ; la que en el período de 
nuestra historia comprendido desde el 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



II 



prÍDcipio del reinado de Isabel I hasta 
la muerte de Carlos Y , constituye « la 
cabeza y brazo de este gran pueblo.» 
Pero, coDio asombrado de su misma té- 
sis, pregúntase enseguida: «¿Cómo un 
pueblo pastor y humilde pudo en el 
breve periodo de un cuarto de siglo 

crecer y robustecerse tanto pasando 

desde la mayor rudeza y oscuridad á 
ser por casi todo el siglo xvi brazo y ce- 
r^o de la Península?» 

Necesario es confesar que el Sr. Bar- 
rantes, llevado de su amor provincial, 
ha hecho lo último de potencia , para 
ensalzar la influencia del pueblo extre- 
meño en España durante aquel famosí- 
simo siglo, ha presentado datos de gran 
valor histórico y aun casi desconocidos, 
y ha pintado con vivísimos y verdade- 
ros colores aquellos tiempos de anar- 
quía , embrutecimiento y desorden que 
por todo el reinado de Enrique lY y 
primeros años del de los Reyes Católi- 
cos agitaron á Extremadura. Mas es el 
caso que éste era poco más ó menos el 
estado general de toda la península en 
este turbulento período, y cuanto más 
se afana para localizar los que él llama 
los problemas políticos , sociales y filo- 
sóGcos que tanto influyeron en el rápi- 
do desarrollo del pueblo extremeño, 
tanto más se ve con claridad que com- 
prenden en sus exiremos los pueblos 
todos dependientes de las coronas de 
Castilla y Aragón. Era que el Renaci- 
miento, revestido de la ciencia y del 
arte antiguos , llamaba á la humanidad 
á nueva y más racional vida , y disipa- 
ba con sus brillantes resplandores los 
últimos tenebrosos reflejos de la Edad 
Medía. No, no era sólo Extremadura la 
que se transformaba y renacía á mejor 
vida ; era toda la España cristiana, era 
Francia , era Italia ; era , en fin , la 
Europa entera civilizada. La voz de 
Surgite mortui, dada en Italia por los 
apóstoles del Renacimiento, cundió por 
todo el continente, y así despertó al 
alemán cooio al extremeño. 

Que este país produjo en aquel redu- 
cido espacio de tiempo eminencias mi- 



litares , científicas , literarias y religio- 
sas de primer orden , es imposible ne- 
garlo. Pero, ¿qué provincia española 
no cuenta en aquel celebérrimo siglo 
nuestro otros tantos y tan ilustres? 

Esto , aparte de que , como dice con 
justa razón el Sr. Cánovas del Castillo 
en su discurso de contestación, hay 
ciertos nombres que no son únicamen- 
te extremeños, ni españoles, ni siquie- 
ra europeos, sino de aquellos que la 
historia universal escoge para tramar 
con ellos sus sintéticos anales. 

En suma , el discurso del Sr. Barran- 
tes , escrito con correcta y elegante plu- 
ma , sazonado de profundas y atinadas 
reflexiones históricas, y notable por su 
erudición y copia de datos , tiene tan 
sólo , en nuestra opinión , el erf or de 
haber tomado , por efecto del excesivo 
provincialismo de su autor, la parte por 
el todo. 

Del discurso de contestación del se- 
ñor Cánovas sólo diremos que estuvo 
á la altura de la envidiable reputación 
literaria que en pocos años ha conse- 
guido alcanzar ,*y que va cada dia acre- 
ciendo y aquilatando, merced á sus cons- 
tantes y concienzudos estudios. Con la 
elevación y sagacidad que le caracteri- 
zan , trazó el carácter particular de los 
reyes D. Fernando y doña Isabel , fncli- 
nándose casi siempre á la pintura que 
de estos dos monarcas han bosquejado 
Clemencin y Prescott. A este propósito 
trata con excesiva dureza al escritor 
alemán G. A. Bergenroth, porque en 
su otra titulada Supplement to volunte i 
and volume ii of letters , despatches and 
State papers , etc. (Londres, f868) , apo- 
yándose en algunos documentos del Ar- 
chivo de Simancas, dice que los plebe- 
yos de Medina del Campo y Yalladolid, 
lugares donde por lo común residía la 
Reina , recibieron con general regocijo 
la noticia de su muerte , y que en vida 
obligaba á su hija doña Juana , siendo 
soltera y casi niña , á cumplir exterior- 
mente con la Religión y el deber em- 
pleando castigos severos y hasta por 
medio de la tortura ó tormento. 



12 



REVISTA DE ÁRGHIYOS, 



A pesar de que creemos que algo, en 
efecto, exageró el Sr. Pcrgenrolh al in- 
terpretar los documentos á que se re- 
fiere , es lo cierto que por más que el 
Sr. Cánovas se afana por dar á las pa- 
labras de aquéllos esta ó aquella signi- 
ficación, no consigue atenuar el dea- 
agradable efecto de los textos origina- 
les que cita el historiador alemán , y que 
muestran la dureza y excesiva severi- 
dad de carácter que para su hija /como 
para sus subditos, empleaba la Reina 
Católica. 

Contemplando, en fin , la historia de 
España en panorama inmenso desde 
los reinados de los Reyes Católicos y 
Carlos V, descubre dos contrarias pen- 
dientes recorridas por nuestra nación 
desdq Enrique IV á Carlos II , para su- 
bir la una hasta ser la primera , para 
bajar la otra hasta ser la última de las 
grandes agrupaciones de hombres que 
encierra Europa ; deduciendo de esto 
dos importantes fenómenos : el uno, que 
dan á la larga unos mismos frutos el 
individualismo anárquico y el exceso 
de poder en el Estado ; y el otro, que fué 
mucho más fácil pasar desde el período 
de anarquía á otro de disciplina y de 
grandeza , que no recobrar, después de 
perdidas, aquellas condiciones del ca- 
rácter nacional. 



A. R. V. 



♦♦♦ 



éhamática de la Lengua Ar&biga^ por don 
José Moreno Nieto,- catedrático que ha 
sido de dicho idioma en la uniycrsMad de 
Granada. Madrid, Imprenta y estereoti- 
pia de M. Rivadenejra, 1872.— En 4." (viii 
-292 páginas) (1). 

Cuantos en España se dedican á es- 
tudiar la lengua y la historia patrias, 
laméntanse diaria y unánimemente de lo 
atrasado que entre nosotros se halla el 



(1) Hállase de venta, al precio de 25 rea- 
les , en la librería de Moya y Plaza. 



conocimiento de un pueblo que vivió en 
la Península por espacio de más de sie- 
te siglos , alcanzando períodos de gram 
florecimiento , y reflejando en nuestro 
idioma , artes , leyes , usos y costumbres 
una influencia que , más ó menos visi- 
ble en determinadas localidades , hálla- 
se aún hoy viva y latente en muchos 
aspectos de nuestro modo de ser poli- 
tico, social y literario. Claro está que 
nos referimos al pueblo árabe, cuya 
historia tan íntimamente se halla unida 
con la nuestra , á pesa|^ de lo cual per- 
maneció desconocida y olvidada duran- 
te largo tiempo , y apenas si al finar el 
pasado siglo logró fijar algo la atención 
y vigilias de los historiadores de Espa- 
ña , que, con excepción de D. Juan An- 
tonio Conde, D. Faustino Borbon, el 
siro-maronita Casiri y algunos otros, 
más celosos ó intencionados que doctos, 
abandonaron las primicias de esta ta- 
rea á plumas extranjeras (2). 

Entre las varias causas que tan po- 
derosamente han influido en el menos- 
precio hecho de ese , para nosotros tan 
importante, elemento histórico, aquí 
precisamente donde. tanto abundan las 



(2) No sea visto, por lo qne aqní y más 
adelante decimos, que dejamos de reconocer 
y apreciar los trabajos qne, asi en la parte fi- 
lológica como en la histórica, han llevado á 
cabo, con aplauso de propios y extraños , dis- 
tinguidos orientalistas españoles contempo- 
ráneos, tales como los Sres. Gayángos, los 
malogrados hermanos La Fuente Alcántara, 
Fernandez y González, Simonet, Áyuso y 
otros ; sus tareas, sin embargo, no han con- 
tribuido en la manera que hubiéramos de- 
seado á la propagación del conocimiento de 
la lengua arábiga, por más que hayan sido 
de gran utilidad, sobre todo para ilustrar la 
historia de los musulmanes en España. En el 
fin didáctico más afortunados han sido rela- 
tivamente los desvelos del docto profesor de 
lengua hebrea, Sr. García Blanco. 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



13 



fuentes para su estadio, aparece como 
ana de las principales el escaso cultivo 
de la lengua arábiga , que con rarísimas 
excepciones sólo figura en la enseñanza 
oficial como uno de tantos requisitos, 
casi de pura fórmula , para obtener de- 
terminados títulos académicos. De ahí 
el escaso número de alumnos, la falta 
de calor y entusiasmo en los profesores, 
y la absoluta carencia de libros hechos 
en España para esa asignatura , en cuya 
enseñanza hasta ahora sólo se han em- 
pleado la Yoz del maestro «^y tales cua- 
les libros, siempre raros y costosos, ade- 
mas de hallarse escritos en extranjera 
lengua, y muy poco apropiados para 
este fin especial y didáctico. 

A tales y tan sensibles inconvenien- 
tes puede en gran parte, según cree- 
mos , ocurrir la Gramática dé la lengua 
arábiga f que hace años escribió y aho- 
ra acaba de publicar á expensas del Go- 
bierno, el distinguido profesor de la Fa- 
cultad de Derecho de esta Universid.^d, 
y que antes lo fué en la de Granada 
de la citada lengua, D. José Moreno Nie- 
to, bien conocido en los círculos acadé- 
micos, literarios y políticos de la corte. 

El desempeño de esta obra , según se 
desprende de su examen y do los pre- 
liminares que la preceden , corresponde 
á la justa fama de talento y laboriosi- 
dad incansable que su autor goza , y al 
gran desarrollo que los estudios lingüís- 
ticos han recibido de algunos años á es- 
ta parte, y á cuyo nivel se halla sin du- 
da el Sr. Moreno Nieto. 

Da éste cuenta en el prólogo de las 
fuentes que ha consultado, y razón del 
plan que ha seguido , y escribe después 
un erudito discurso preliminar, en que 
expone interesantes consideraciones his- 
tóricas sobre la lengua y literatura del 
pueblo árabe en sus diferentes razas, 



períodos y dialectos, y traza también á 
grandes rasgos la historia de su escri- 
tura. Sigue luego la Gramática , dividi- 
da en cuatro partes, de las cuales trata 
la primera de la prosodia y ortografía. 
Subdivide la parte segunda, dedicada á 
la análisis, en cuatro secciones, que res- 
pectivamente exponen lo relativo al ver- 
bo, al nombre , á las palabras análogas 
á éste , y á las partículas. Comprende la 
tercera parte la sintaxis, explicando en 
otras cuatro secciones los sujetos y com- 
plementos, las proposiciones ú oracio- 
nes simples y meramente declarativas , 
la colocación de las palabras en la pro- 
posición y la concordancia. La cuarta 
y última parte enseña la métrica , con- 
siderando el ritmo y la rima. 

Baste con esto para cumplir nuestro 
constante propósito de dar á conocer á 
los lectores las obras nuevas que pue- 
den interesarles, ya que para examinar 
debidamente la última importantísima 
del Sr. Moreno Nieto necesitaríamos 
mayor espacio y más cabal competencia. 
No terminaremos sin felicitar cordial- 
mente á nuestro sabio amigo por su tra- 
bajo, no menos que á los Sres. Amador 
de los Rios y Gayángos , que han con- 
tribuido con su iniciativa á que la es- 
criba, y al Gobierno que le ha dado, 
si no suficiente premio , al menos deco- 
roso , costeando su estampación en las 
acreditadas prensas de Rivadeneyra, 
únicas en nuestra patria capaces de 
dar Á luz publicaciones de esta clase. 

J. M. E. DE LA P. 

VARIEDADES. 



EL fASTlLLO DE VILLALBA. 

En ios últimos números del Boletin 
oficial de la provincia de Lugo ha apa- 



u 



RETISTÁ DE ARCHIVOS, 



reddo d anuncie de la t^hU del cas- 
tillo que en la Tilla de Víllalba posee el 
Doqne de Alba , como conde de Lemas. 

Es ese castillo el más curioso monu- 
mento de la arquitectura militar de la 
Edad Media que se encuentra , si no en 
toda Galicia, en una buena parte de 
ella. Se compone , en la actualidad , de 
una plaza cuadrilonga con un torreón 
de 9 metros en cuadro en cada uno de 
los tres lados, que miran al S. E. , al S. O. 
y al N. O. , y un donjon octógono, coro* 
nado de matacanería, alto de más de 
iO metros , si es exacta la medida seña- 
lada por el P. Sobreíra , cuyos muros, 
de 8 de lado en el exterior y 3 y pico 
de grueso, están atravesados de fenes- 
tras de varia forma y muy distinta or- 
namentación , desde el sencillo traga- 
luz aspilierado hasta el gracioso aji- 
mez. 

Aparece mencionada la villa de Ví- 
llalba en la historia , ya en los tiempos 
de Fernando IV, en cuya Crónica , ca- 
pitulo X, se lee que teniendo el infante 
D. Felipe, en 1 304 ó 1 305, por manda- 
do del Rey, cercada la villa *de Monfor- 
te, que « la o viera el rey dado en la^hues- 

• te de sobre Paredes* á D. Fernando 
Ruiz de Castro, vino éste en su socorro 
«con muy grand gente», y entonces el 
ayo del Infante dijo á los caballeros que 
estaban con él, para animarlos, que 

• estando D. Felipe en Víllalba , una pue- 
»bla que es en Galicia , sin gente, é no 
•se guardando de este Fernand Rodrí- 
»guez, nín tenia por qué, lo uno porque 
»avia debdo con él, que estaba casado 
*con su hermana , que fuera ñja del rey 
»D. Sancho, de doña María de Ucero, é 
>lo otro porque nunca lo desafiara, é 

• vino allí á Víllalba sin sospecha por lo 
» matar, e non pudo, e cercólo. E seyen^ 
>do él quan manno vos vedes que es, 



•tovolo y cercado tanto Umnpo fata que 
*le fiso y comer las carnes de las bes- 
»tias , e non avia agua en guisa que lle- 
»gó á peligro de muerte, e non ovo 
•otro acorro sinon el de Dios que lo 
•quiso guardar.* 

Una de las tantas mercedes hechas 
por D. Enrique ll fué la 'del lugar de 

• Uillalba , el qual fué de D. Femando de 
> Castro » — quien, habiendo sido §el par- 
tidario del rey D. Pedro , murió expa- 
triado en Guyena, — á Fernán Pérez 
de Andrade «por conoscer qoañta leal- 
»tad en vos fallamos de fianza que en 
•vos fecimos, por cuanto chistes e ha- 
> ueys afán tomado por nuestro sernicio, 
>e por^vos dar galardón dello epor vos 
•facer bien e merced por muchos l^les 
>e grandes serbicios que nos fecistes e 

• facedes de cada dia , epor que vos, elos 
•de vuestro linage ualgades mas, e seáis 
•mas honrrados e ayais conque nos pe- 
ndáis mejor serbír efinque en remem- 

• branza para otros que^lo sopieren e 
•oyeren, e auiendo volunttad de vos, 
•heredaren los nuestros regnos* ; según 
dice, tal como se ha publicado, el pri- 
vilegio fechado en Búcgos, á 3 de Agos- 
to de 1373, donde el Rey añade, que 
donaba ese lugar á Fernán Pérez , con 
sus términos, montes, etc., «e con la 
•justticía cevil e criminal alta é baxa , e 
•con el mero e mixto imperio*, y to- 
das las rentas y pechos, y la general 
condición de no poderlo enagenar á 

' persona de orden ó de religión ; rete- 
niendo el Rey para sí y sus sucesores 
los mineros de oro, plata , cobre ú otro 
metal , y las alcabalas , monederas y <er- 
cias, é imponiéndole la obligación de 
< qué nos acojáis en el dicho Logar cada 
•que ahí llegaremos irado e pagado con 
•pocos ó con muchos, e que fagáis guer- 
•ra e paz por nuestro mandado, e sí 




BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



16 



•mengoare la Xasticia que nos que la 
■ mandemos complir.» 

Muerto ese Fernán Pérez de Andrade 
sin dejar hijo varón , debía rolver á la 
corona la villa de Yillalba , — así como 
las de Ferrol y Puentedeume que tam- 
bién le donara Enrique II dos aüos an- 
tes, en el de 4 371, — con arreglo á lo 
dispuesto por este mismo rey en su tes- 
tamento; pero D. Juan II, por privile- 
gio de 9 de Julio de 4 44S, fechado en 
Yalladolid , se las donó á otro Fernán 
Pérez de Andrade, *no embargante la 
cláusula del testamento del rey D. En- 
rique,» en el privilegio inserta , y fun- 
dándose en * como quier que vos decis 
que tenedes e poseedes las dichas vi- 
llas de la Puentedume, Ferrol e Uillal- 
ba por descender de aquel linage de 

Fernán Pérez el viejo , e me soplicas- 

tes, epedistes por merced quesi por 
razón de la dicha clausola á mi per- 
tenesciere qualquiera derecho, e ab- 
cion á las dichas uillas , que vos fezie- 
re grazia, e merced dellas. Por en- 
de yo acatando los muchos e buenos 
e leales servicios que vos el dicho Fer- 
nando Pérez de AndradQ mea vedes fe- 
cho « e fazedes de cada dia efezieron 
aquellos de donde vos venidos » , etc. 
Este Fernán Pérez tenía ya fortaleza 
en Yillalba , cuya fortaleza no falta quien 
diga que fué fundada por Rodrigo Sán- 
chez en el siglo xiii ; pues cuando algu- 
nos años después, hacia 4 465, se.Ievan- 
té la hermandad , por virtud de la car- 
ta de Enrique lY que trajo Alonso de 
Lanzós ,^ según dice Lope García de Sa- 
lazar en sus Bienandanzas , líb. xxv y tí- 
tulo : De como este A!* deLancones traxo 
c. del rrey para faser hermandad , de las 
muchísimas fortalezas que los herman- 
dínos derribaron fueron ' los castillos 
•de Mar$o et de la Puente de ymía et el 



*de FerroU et el de Yíllalua et la casa de 

• Andraue que eran dh Fernand Pérez de 

• Andraue. » Pero pronto debió ser reedi- 
ficada en la forma que hoy conserva, 
pues que ese mismo García de Salazar 
continúa diciendo , poco más adelante, 
que pasados tres anos, «juntándose los 
»fijosdalgo con los señores dieron con 

• los villanos en el suelo faziendoles pa- 
•gar todos los daños et faciéndoles fa- 
•zer todas las dichas fortalezas mejores 
•que de primero.» 

Si no de ese mismo Fernán Pérez de 
Andrade, de alguno de sus más inme- 
diatos sucesores debia ser la estatua 
yacente, completamente armada, que se 
veia en un sepulcro mural en la iglesia 
parroquial , única de la villa , que fué 
derribada hace pocos años. 

El castillo servia de cárcel y era casa 
de audiencia hace un siglo. Al presente 
en su donjon , destechado y sin pisos, 
habitan bandadas de aves nocturnas y 
carnívoras, donde en algún tiempo se 
alojó la opulencia y el fausto señorial 
de los condes de Léruos. Y en ese esta- 
do es de presumir, y de esperar afor- 
tunadamente, que se mantenga por 
mucho tiempo; porque abundando en 
el país los materiales de construcción 
á precios muy bajos, no es de temer 
que se encuentre comprador al alto 
tipo en que parece está tasado; y en 
todo caso ,- si se encontrase , habria de 
ser para conservarlo y repararlo, que 
no para gozarse en su destrucción. 

Mondoñedo, 

J. Y. T C. 



u 



BBVBnrA DE ABCBITOS, 



RECUERDOS DE UNAS FIESTAS 

En EL SIGLO XVU (l). 

Corrían los primeros meses del ano 
1647, y Felipe IV, viudo de la piadosa 
Isabel de Borbon, trataba de ajiistar 
nuevo matrimonio con Mariana de Aus- 
tria , sin que sirviera de obstáculo á su 
proyecto haber sido la noble doncella 
prometida del príncipe Baltasar Carlos, 
heredero de la corona de España, ni 
tampoco que fuera su madre, doña 
María, esposa del emperador Fernando 
líl, hermana del real pretendiente. 

Concluidas las capitulaciones de la 
boda , hicíéronse públicas en Madrjd al 
mediar el Julio de aquel mismo año ; y 
en el Febrero del siguiente partió para 
la corte austríaca el primogénito de la 
ilustre familia de Castel-Rodrigo , lle- 
vando á la novia una joya valuada en 
ochenta mil ducados. Poco tardó en 
marchar á Trento el Duque de Maque- 
da y de Nájera , como mayordomo ma- 
yor de la que muy pronto sería reina, 
con el Conde de Figueroa y el Marqués 
de Bedmar, para recibirla y estar á su 
servicio en tan largo viaje ; pero en los 
regios consorcios no escasean las con- 
tpariedades que la conveniencia política 
engendra con sus intrincadas combina- 
ciones , y en aquella ocasión también se 
retardó el arribo de la ilustre princesa 
hasU el 27 de Agosto de <649, día en 
que desembarcó por la playa de Denia, 



(1) Lbb noticiag que sirven de base prin- 
cipal á este relato eatán tomadas de un pa- 
pel que se intitula : lUlaeion de las fietta$ 
que la ciudad de Huesea hizo al nacimiento 
del Señor Don Felipe Próspero; de cuyo ma- 
nuscrito posee copia el autor de la narración 
abreviada que ofrecemos á los lectores de 
la Rbvista. 



traDscurríeodo después dos meses y 
medio muy sobrados sin que tuvieseo 
lagar las pompas y solemnidades de 
oosiumbre cuando hacen su entrada 
pública las consortes extranjeras de los 
reyes de ntiestra España. 

Ocho años de matrimonio llevaba 
doña Mariana de Austria, cuando, des- 
pués de hal^r dado á luz dos infantas 
en años anteriores , hallándose sin su- 
cesor masculino la corona, el júbilo ge- 
neral reveló que habia nacido un prín- 
cipe: y como «á Impulsos de prolonga- 
dos deseos se desahogó el gozo en ex- 
traordinarios regocijos» , según un ve- 
rídico historiador afirma, no hubo rin- 
cón en la Península que no celebrase 
con singulaiies júbilos haber venido á 
la vida el regio vastago D. Felipe Prós- 
pero. 

Distinguióse hasta entre las primeras 
ciudades la de Huesca en demostrar á 
sus reyes la grande alegría que á la 
nación entera dominaba, y «vestidos 
de ropas rozagantes sus ministros , con 
público pregón de á caballo, quedó se- 
ñalado eMí de Enero de 1558 para 
que los regocijos principiasen , mandan- 
do que á las noches se hiciesen lamina- 
rias, estimulando con aventajados pre- 
mios á los ingeniosos artífices, á fin de 
que en carros triunfales y en gustosas 
mojigangas aumentasen la celebridad 
de las fiestas. » 

Rasgos de portentoso ingenio , con- 
formes al hiperbólico gusto de la elo- 
cuencia culta de aquella fatal época li- 
teraria, malgastó el autor del manus- 
crito de donde tomamos estos apuntes, 
para pintar el numeroso gentío de las 
poblaciones circunvecinas qué corrió á 
Huesca por el anuncio de tan estupen- 
dos regocijos , los repiques de campa- 
nas , el Te Deum de la Catedral , las li- - 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



Í7 



beralidadcs de sus prebendados, las 
iluminaciones de los principales edifi- 
cios , que le traían á la memoria , * por 
semejanza», el incendio de Troya , la so- 
lemne procesión con todas las parro- 
quias , conventos. y corporaciones, que 
recorrían calles 'ricamente adornadas 
de italianas sedas y flamencos races», 
sobresaliendo *el Cabildo con sus capas 
de brocado de tres altos y rica tela de 
Hilan , realzando tan lucida concurren- 
cia el obispo D. Fernando de Sada con 
ricas pontificales vestiduras y una mi- 
tra bordada de tan excelente gusto, que 
excedía á la preciosidad de las perlas y 
piedras de que iba cuajada , lo primo* 
roso de las manos del artífice» ; pero ni 
la misma sagrada ceremonia , en que la 
ciudad lucia sus talares gramallas , y la 
Universidad sus togas , causó la insóli- 
ta admiración que se apoderó de todos 
ante Mas vistosas invenciones y la ex- 
traordinaria grandeza de la casa de don 
Yincencio de Lastanosa» , procer de no- 
biíisima prosapia. 

En la espaciosa calle del Coso, que 
ciñe la mayor parte de la ciudad for- 
mando suave semicírculo, destacaba 
con imponente aspecto el ilustre solar, 
de cuyo frontis, en la planta baja , «col- 
gaban retratos de los ascendientes y 
transversales de tan distinguida familia, 
con eruditas inscripciones , en las que 
resplandecían mitras, arminios, coro- 
nelas, bastones y trofeos militares : en 
segundo orden pendían los encantos de 
Celidonia en finísimos races flamencos ; 
en tercero corrían de la misma estofa 
florestas, hermosamente variadas de 
aves, plantas y flores.» 

Anunciaba ya un arco de orden co- 
rintio, cerrando todo el frente de la ca- 
lle , que dentro se veían gigantescas má- 
quinas , y en seguida descubríase una 



gruta, en cuyo centro *Baco despedía 
por la boca un copioso surtidor de vino, 
que , cayendo en una taza , se derrama- 
ba á un estanque, donde sátiros, fau- 
nos y marinos monstruos brindaban al 
pueblo» el deseado licor *con grandes 
cuernos y caracoles» ; y en el fondo un 
árbol grueso y copudo aparecía lleno 
de cuantos sabrosos manjares pudieran 
excitar el más delicado apetito , ya que, 
para satisfacer el vulgar de la muche- 
dumbre, dos etíopes estaban asando * un 
toro entero. » 

Desde el ángulo del septentrión has- 
ta la puerta principal habíase formado 
un hermoso pensil en perspectiva, *con 
nueve arcos coronados de pedestales y 
capiteles corintios ; y en medio de estos 
avíos, urnas antiguas romanas, con 
enanos árboles verdes , fingidos búca- 
ros con otras plantas y flores, todo 
tan poblado y ameno, que parecía la 
Tesalia; pues en medio del Enero brin- 
daban los naranjos con su fruta , así la 
preciosa de China , como la estimada de 
Valencia , brillaban la hermosa caléndu- 
la , los fragantes jacintos , los engañosos 
guindos y dulces brunos y madroños 
cargados de fruta , la rosada adelfa , el 
genoves jazmín , la humilde hiedra , el 
laurel sagrado , el verde mirto, el dora- 
do arrayan y otra multitud de flores», 
que, como decía una inscripción. 

En tan fragante pensil, 
Del nuevo sol en la aurora, 
A Huesca le ofrece Flora 
En el Enero el Abril. 



T. DBL C. 



(Se continxkará.) 



ts 



nnSTA DE AlCHITOS, 



fRYKirrAAIO DB U» UBB06 DB LA BBf5A 
DB ABAGO!« DOÑA MABÍA. 



(Afto 14M.) 



(Ci 



1 6, ítem vó altre libre appellat : Con- 
templado de metirt Franeesh Eximenez 
eo paper scritiiajoteriiat (4 i) en perga- 
mj ab cobeiies de fust vernielles ab ru- 
brica precedent; corneo^ primerament: 
Donehs ab la ajuda de nostre Senyar Deu, 
e feoeíx : dará de^ la sua gracia e della 
la sua gloria. 

47. Ítem on altre libre appellat :i466iU 
/«oe/b jntitulat xxxiij. Dosgafets, caber- 
tes yermelles pÍDtades ab les armes déla 
Seoyora Reyna en quascuna cuberta ab 
rubrica precedent. Comenta : Anjma qtu 
ama Deu , en Deu es solamerU son re- 
pos, etc., tot en paper, feneix : perdurar- 
blement sens fi. Amen, 

1 8. ítem yn libre appellat Deles con^- 
questes ab cubertes negres, cincb bolles, 
en paper scrit maltractat e d^scoer* 
nat (15) CQmen^a ab rubrica precedent 
que comen^ : Los nobles Reys que son 
stats eji Árago, etc., e /eneix : Dona Ma- 
ria Reyna Darago, 

4 9. ítem vn altre libre appellat Con* 
questes Darago fet per mossen Tomich 
caualler, ab dos gafets, Tuyt bolles, cu- 
bertes vermelles de fust ab armes déla 
Senyora' Reyna; comenta : Al molt re- 
uerent senyor lo senyor don Dalmau de 
Mur á corondells en paper, e feneix : t 
qut supplicassen, etc. 



SO. ítem un altre libre ab caberles 
eognitades Termelles ab correigs (46) 
scrit lol en paper jnUtnlat: Baldufarj 
hon es la pielai en lo principi e comen- 
ta : £fi ío temps que sení Grogori era en 
Roma, etc., e lénetx: vUimadameñi seruar 
los manamenís de Deu. 

24. ítem m altre libre de forma de 
quatre caries lo full en paper quinter- 
na! de pei^mj appellal: Epistoles de Sé- 
neca abreujades ab caberles de fast pe- 
loses ( 4 7) dos galéts , den bolles , comen- 
^ : Séneca fon vn hom moli sauj, etc., e 
feneix : Deo gracias. 

tt. ítem yn altre libre déla dita for- 
oía, en paper: Confessio demestre An- 
thor^ Cabale dre^ a la Reyna Dona lolant 
ab cubertes blaues (4 8) de fust ab cinch 
bolles e gafets: Ala moU eocceüent e alta, 
etc. , e feneix : beneyts sants de paradis 
alegratme per gloria. Amen. 

23. ítem vn altre libre appellat: Sent 
Pau primer hermjta ab cubertes de pre- 
gamj scrit en paper ; en nombre xxxyiu. 
En lo temps de aquesta grantpersecucio, 
etc., e feneix : que Jhesus deuia resucitar 
de mort a uida , etc. 

24. ítem vn libre appellat : De tnda de 
Senta Elisabet, de quaire caries lo full, 
cubertes de posts de fust e de aluda 
yermella empremtat , ab dos gafets de 
forma cbica de quatre cartes lo full , en 
pergamj , comenta : Aquesta es la vida e 
lo proces de la canonjtzacio de Senta Eli- 
sabet, e feneix: jn sécula seculorum amen. 

25. ítem vn altre libre appellat Jít- 



(♦) VéftHe el número anterior. 

(14) Quintemat. De cinco- hojas. (V. tu- 
pra , Sístemat, pág ) 

(15) Deteoemat, Desenenadernado. 



(16) Correigt. Ck>rreas, las cuales se usa- 
ban en las encuademaciones antiguas, bien 
entrelazadas para adornar las cubiertasi ó 
bien para suplir la falta de manecillas ó bro- 
ches. 

(17) Pelases, Con pelo. 

(18) Blaues, Acules. 




BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



S9 



rail del mon (4 9) eo paper cabert de pa- 
per engrutat (20) ab alada vermella ab 
dos botons, comenga: Com natura Auma- 
na deitig, etc., e feneíx: qui ujuü et reg^ 
nal per jn futura sécula seculorum amen. 

36. ítem vn altre libre appeliat.ián- 
gela de fungino (?) de paper sisternat de 
pergamj ab cubertes de posts cubertes 
de cuyro vermell empremptades e dos 
gafets, que comenta :Lo prokch sobre lo 
Ubre e doctrina déla molt virtuosa dona 
Santa Ángela de fulgino, etc., e (eneixie 
sia dontida gloria e imperj, etc. 

37. ítem vn altre libre JDtitulat: Los 
Moráis de Job de forma máior ab cu- 
bertes de fust cubertes de cuyro negre 
ab bolles e tres gafets de paper sister- 
nat de pergamj , que comenta : Aci co" 
men^ lo prolech sobre los moráis de 
Job, etc. , e feneix déla jstoria del sant 
hom Job, etc. 

%S. ítem yn altre libre deis miracles 
déla Verge María, en paper sisternat 
de pergamj cuberi ab posts e de aluda 
vermella ab dos gafets, cincb bolles, que 
comenta : Aci comenta en nom de nostre 
Senyor Ihesuchrist , etc. , e feneíx : quj 
viu e rregna sens fi amen. 

39. ítem vn altre libre Deles dones, 
scrit en pergami ab cuberts de fust e 
de cuyro vermell ab gafets dargent so- 
bredaurades e comen^ en les rrubri- 
ques : coinencen les rubriques e comenta 
lo tractat : Aci comenoa lo libre appellat 
. deles dones , etc. , e feneix : déla Sancta 
more Iglesia, etc. 

30. ítem vn altre libre appellat Vicis 
e virtuts, de pregamjns de forma de full 
comu , cubert de posts ab pell negre lisa 
ab non bolles e tres gafets que comen- 



(19) MiraU del mon. Espejo del mando. 

(20) Paper engrutat. Cartón. 



Qa en rrnbriques : Aquesta es la taula' e 
en lo tractat : Aquestos son los x manda* 
mjentos , etc. , e feneix : Mil cclaxwiiij 
anyos , etc. 

31. ítem vn altre libre de pregaii\j 
en rromang ab cubertes de posts ab 
cuyro vermell, lis, ab dos gafets dargent 
daurats, que comenta : Coril segons testi' 
monj déla sancta scriptítra, etc., e fenetx 
empero no ha humjlitat al mon , etc. 

33. ítem vn altre libre de prega mj 
scrit en rroman<^ ab cubertes de pots 
de fust de cuyro negre, lis,picades; co- 
menta per una gran. A. de adzur en. 
camp dor ab vn rey pintat ab lo ceptre 
en la ma, que comenta :Al molt alt prtn- 
cep, e feneix en lo darrer corondell, 
vale patrie decus , etc. 

33. ítem vn altre libre en pía appe- 
llat: Istories casteüanes scrit en pregan^', 
cubertes de posts cubertes de aluda 
vermella que comenta: Fasta aquj comp' 
tamos, etc.^ e feneix en lo derrer co- 
rondell : Ella fue ahs montes, etc. 

34. ítem vn altre libre appellat : i?o«- 
ci de contemplado, en romang , scrit en 
pregamins ab posts cubertes ab aluda 
vermella , ab dos gafets dargent daurats 
que comen^: Al molt alt e moltrredup' 
table princep, etc. , e feneix ab rubrica 
vermella : Ad feneix lo libre, etc. 

35. ítem vn altre libre appellat: Libre 
de regiment déla seny ora Reyna, scrit en 
paper de forma de full comu ab cuber- 
tes de posts cubertes doripell picados < 
que comenta : Fortuna que dabans volia, 
etc., e feneix mas a uos grat, etc. 

36. ítem vn altre libre de forma de 
vuyt cartes lo fuU scrit en pregamj ab 
cubertes de posts ab oripell picados ab 
vn gafet dargent daurat que comenta 
tot pecat (?) es accio, e feneix ab letres 
vermelles opt feneix lo tractat deles eos- 
turnes, etc. 



^ 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



37. ítem tu altre libre appellat De 
paaeienoia, scrit en prega mjns de forma 
mijana (24) s^ posts cubert^ de cuyro 
vermell pícades ab un gafet que comen- 
ta : Pusque nos hauem dit, etc., e feneix 
per tots los segles deis segles, etc. 

38. Ítem vn altre libre appellat Con- 
fessional scrit en rromang en paper sis- 
ternat de pr^amj ab cubertes de fust 
cubert de cuyro vermell ras abrpla- 
tons (2t) que comenga : Ala molt exce- 
llerU e alta senyora la senyora Reyna, 
etc., e feneix es honor e gloria per seeu' 
la seculorum. 

39. ítem vn libret petit scrit en pre- 
gamj, en la prjmera carta comen^ per 
L. gran de adzur e vermello que co- 
menta : La benauenturcuia Sanota Rada'^ 
mjdiSf e feneix al qual sia honor e glo" 
ria, etc., ab cubertes de fust de cuyro 
vert. 

40. ítem VQ altre libret déla vida de 
Sancta Radagundis en pregamj scrit ab 
posts cubertes blaues picades , ab dos 
gafets daurats ab algunos jstories que 
comenta per. S. que diu : Si ala vostra 
alta e Rey al majestat, etc., e feneix ab 
vna rubrica ver mella la fesia déla glo- 
riosa Sancta Radagundis , etc. 

ir ítem vn altre libre en pregamj 
de forma mijana jntitulat: Considerado 
deles regles deis Euangelis , que comen- 
ta per S. gran , que comenta : Senyors 
nj a uos nj a cells que son cauaUers, etc., 
e feneix la mja oarrega no es greu, etc. 
p' i%, ítem vn altre libre jntitulat: Sent 

r 

Geronim sobre Séneca ab cubertes ver- 
melles obrades ab focbs scrit en pre- 
gamj comen^ : Lucio Ánneus Séneca de 



(21) láijana, HedíAna ó regnlar. 
(32) Platone* Adoraos en fígua de plati* 
ll08y ó de plata? 



Cordoua, etc., e feneix a vostra honor. 
Amen, * 

43. ítem vn libret scrit en pregamj 
ab cubertes de aluda vermella jntitulat: 
Contemplado sobre lo pater noster, que 
comenta : Al molt honorable mossen Pere 
Dartes, etc. , e feneix per omnia secuta 
seculorum, 

(Se eof^nuará,) 



PREGUNTAS. 



99. Carta partida. — ¿ Cuándo se escri. 

bian los documentos reales en forma ^de 

carta partida ? 

oo 

100. Curia Regia. — ¿ Qué era la curia 
del Rey eu la Edad Media. 

R. 

101. Ciudad de Daroca.^£n un do- 
cumento, sin fecha, de D. Ramón Beren- 
guer IV , cuyo traslado debidamente au- 
torizado en el año 1311 se halla en el 
Archivo de la corona de Aragón, se titula 
Daroca, ciudad, cuando es sabido que este 
título lo obtuvo por privilegio de D. Pe- 
dro IV, en el año 1366. ¿Qué explicación 
puede darse á este anacronismo? ¿Ha- 
bremos dp sospechar de la fidelidad del 
traslado, ó admitir que Daroca se llama- 
ba ciudad antes que le concediera este 

titulo el rey D. Pedro? 

ooo 

- 102. Ofértione.— En una carta de do- 
nación del año 1030 se lee : Et dedimus 
ei vaca vna et lentios quinqué.,,, pro scrip- 
tura et pro nostra q^erOone. ¿Qué explica- 
ción tiene esta fórmula que ya hemos vis- 
to en otros documentos de esta época? 

O. C. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



31 



RESPUESTAS. 



Tabla de los sellos. Núm. 97, T. i , pá- 
gina 14. — Dos partes tiene la pregunta 
que el Sr. H. dirige á la Revista ; se refiere 
la primera á los funcionarios públicos en- 
cargados de la tabla de los sellos, y la se- 
gunda á la significación que pueda darse 
á la palabra que sirve de epígrafe á esta 
respuesta. Con respecto á la primera, no 
cabe duda que los funcionarios que esta- 
ban á la tabla de los sellos eran el canci- 
ller, y en su nombre los notarios que éste 
nombraba, los cuales sellaban las cartas 
que se expedian por la chancillería y co- 
braban los derechos de expedición. Bien 
se comprende que desempefíado el cargo 
de canciller por personas de alta catego- 
ría social y política, y vinculada más tar- 
de esta dignidad en los arzobispos de To- 
ledo, no podían siempre los cancilleres 
descender á estos detalles, ni estar de con- 
tinuo á la tabla de los sellos, y que los no- 
tarios prestaban generalmente esté servi- 
cio, por más que en un arancel de los de- 
rechos que sé pagaban por la expedición 
de cartas del afío 1371, se lee : Efué de- 
clarado por el chanceller e notarios que es- 
tauan a la tabla de los sellos que mía carta 
en que quitó el Rey a treynta ommes que vi- 
nieron morar a vna aldea de todos los pe- 
dios por Oenpo cierto, que pague el quarto 
de lo que pagarian sy por siempre fuesen 
quilos, 

Cou respecto al valor de la frase tabla 
de los sellos, entiendo que se refiere á las 
matrices que servían para sellar las car- 
tas, pudiendo confirmar esta opinión cou 
un texto, entre otros, sacado del Bularlo 
de la Orden de Santiago , página 224, que 
dice : E para guardar e cumplir todos los 
fechos de esta Hermandat, facemos vn seello 
de dos tablas que son de tall final, enlla vna 
tabla, vna figura de león, e enlla otra vna 
figura de Santiago en so Cavallo e con vna 
capada enlla mano derecha e en la mano 
eifquierda vna seña,,», para aeellar las car» 



tas que oviermos menster para fecho de 
esta Hermandat 

. V. V. 

Pertiguero. Núm. 87, T. i, pág. 303.— 
En las catedrales de España se llama per- 
tiguero al ministro secular que acompaña 
á los que ofician en el altar y en el coro, 
vestido con traje á manera de garnacha, 
llevando en la mano una pertica ó vara 
larga, de la cual toma el nombre ; la pa- 
labra j?tfr¿íca, en castellano percha, signi- 
fica también una medida agraria equiva- 
lente á dos pasos ó diez pies, que consti- 
tuían aproximadamente la longitud de la 
vara que servia para medir. Dadas estas 
dos acepciones, habremos de convenir ei;! 
que la significadion primitiva de pertica 
es la de percha ó vara larga, y que en 
este sentido dio origen á la palabra perti- 
guero. Bien es cierto que en Galicia exis- 
tía en la Edad Media un funcionario pú- 
blico llamado así y enteramente distinto' 
del de que nos demos ocupado, y que, por 
último, conocemos el cargo de pertiguero 
mayor de Santiago, una de las primeras 
dignidades del reino, que no sólo ejercen 
los nobles, sino los miamos individuos de 
la familia real, quienes, como el infante 
D. Felipe, hijo de D. Sancho IV (véase 
las Cortes de V^ladolid de 1322), so titu- 
lan Pertegueros mayores en tierra de San- 
tiago, mas no creo que haya necesidad de 
recurrir á la segunda acepción de la voz 
pertica, que fué menos conocida en Espa- 
ña, para justificar el nombre dado á estos 
uHímos funcionarios, cuando la percha ó 
vara ha sido desde antiguo emblema de 
la jurisdicción que ejercían. 

Veamos ahora cuáles eran sus atribu- 
ciones : sabido os que desde los tiempos 
de D. Alfonso el Casto, la iglesia dedica- 
da al patrón de España fué enriquecida 
por los monarcas con pingües y cuantio- 
sos bienes, cuyas propiedades se exten- 
dían á seis míUas al rededor del sepulcro 
del Apóstol en tiempo de Ordofio I, se* 
gun índica oportunamente el Sr. J. V.yC. 
Este dilatado territorio , enclayado en 



3t 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



otroB de la Corona y de sefiorio particu- 
lar, gozaba de grandes privilegios y tenia 
SQ jurisdicción especial'que ejerciaá nom- 
bre del Rey el pertiguero mayor, quien á 
su vez nombraba otros pertigueros, dele- 
gados de su autoridad en los diferentes 
pueblos de aquella comarca. La tierra pri- 
vilegiada de Santiago no formaba parte 
de ninguna meríndad, y por consiguiente, 
ningún merino ni sayón podia entrar en 
ella á administrar justicia ni^ ejercer nin- 
gún acto de la jurisdicción que á aqué- 
llos estaba reservada. 

En resumen, el pertiguero mayor tenia 
en el territorio de Santiago las mismas 
atribuciones que los merinos mayores en 
sus respectivas meriudades, y administra- 
ba la justicia en nombre del Rey, según 
los diferentes usos, costumbres y fueros 
de cada localidad ; asi vemos que siempre 
que se trata de infracciones de ley ó des- 



aftieros, contra las que solian reclamar los 
procuradores á Cortes, el Rey responde, 
como en las de Valladolid de 1361 : «A 
esto vos respondo que mando al mió me- 
rino de Oallizia e al pertiguero de Santia- 
go q blIob merinos que por ellos andodie- 
ren do esto acses^iere, que lo non consien- 
tan et que pasen contra los que lo fízie- 
ren e qoanto deuieren con fuero e con 
deredio.)) Esta igualdad de atribuciones 
entre el merino y pertiguero puede com- 
probarse con otros textos de las mismas 
Cortes, que pudiéramos citar. 

Con respecto á las vicisitudes que tuvo 
en lo sucesivo esta dignidad, pueden equi- 
pararse á las del merino ; fué en un prin- 
cipio electiva, pasó luego á vincularse en 
determinadas familias, concluyendo últi' 
mámente por ser un cargo meramente ho- 
norífico. 

V. V. 



REVISTA 



DB 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Bsta Revista, que aspira á ser órgano y representante del cuerpo de Archiveros, Biblio- 
tecarios y Anticuarios, publica artículos relativos á los intereses del mismo, como también 
trabajos originales de Diplomática, Bibliografía y Arqneologia ; documentos históricos in- 
éditos ; relaciones de los fondos ó caudal literario de los establecimientos del ramo; preg^nn- 
tas y respuestas sobre las materias que abraza el mismo ; crónicas y noticias arqueológicas 
y bibliográficas, etc., etc. Da también números extraordinarios, y cuando lo exige el texto^ 
grabados. 

Se publica loe dias 15 y último de cada mes. — Preeios de stucricion, — Madrid, tres me- 
ses, una peseta 60 cents. (6 rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un afio, 7 pesetas. — 
Extranjero y Ultramar, un año 20 pesetas. — PmUat de euscrieian. — En Madrid : en la Ad- 
ministración, calle de la Abada, núm« 21, cuarto 3.* derecha; en las porterías del Archivo 
Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las libre* 
rias de Duran, Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio López. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales» y en las 
principales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en sellos 
de correos ó libranza de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i de 
la Rv VISTA, correspondiente al afio anterior. 

MADRID, 1872.— Imprenta de M, BiVADBNiTaÁ, calle del Duque de Osuna, nÚD&. 8. 



4 



Í^EYIST/ 



DB 





RCHIVOS, ^BIBLIOTECAS Y «ÚSEOS. 




AftO II. 



Madrid, 15 de Febrero de 1872. 



NUM. 3. 



SUMARIO. 



n AichiTO general de Qalicia. — Noticias: La Instraccion pública en Servia. — Las bibliotecas en Italia. — 
Oferta dd Ayuntamiento de Santiago para la traiilaciou ilol Archivo de Galicia. — Tomas de posesión del per- 
sonal.-^ Herists bibliográfloa : Ensayo sobro los apellidos castellanos, por D. Ángel de los Rios y Rioe. — 
Variedadei : Recoerdos de anas fleatas en el siglo xvn (contbiaacion). — Inventario de los libros de la reina 
de Arsffon, doña Maria (conclusión). —Preffiuitas: Pardos.— Maquila.— Notario mayor.— Documentos en pa- 
pel.— Beopuestas: Ciudad de Daroca.— Cartas partidas.— Anunoio. 



IL AICHIYO m&UÍ DE GALICIA. 

Las vicisitades y estado presente 
de este interesantisimo santuario de 
la historia de Galicia prueban hasta 
la evidencia lo que repetidas veces, 
en tesis general , hemos sostenido en 
las columnas de esta Revista , a sa- 
ber, que á la acción directa é inme- 
diata que el Gobierno ejerce sobre 
todos los Archivos, Bibliotecas y 
Museos de la Nación deben estrecha- 
mente unirse el celo, la actividad 7 
el amor provinciales, para que auna- 
dos los esíherzos , acordes las volun- 
tades j afanosos todos del progreso 
j prosperidad de cada provincia, se 
logre con la suma de los trabajos 
parciales el desarrollo de los estudios 
históricos, nuevos descubrimientos 



literarios, y gloriosos y más precia- 
dos timbres para España. 

Aquel dilatado, pintoresco y fértil 
reino, que tantos dias de gloria ha 
dado á nuestra patria, y que tan 
bien simboliza el carácter noble, fie- 
ro é independiente del pueblo espa- 
ñol, apenas tiene un vago é incom- 
pleto recuerdo de su vetusta historia, 
porque sus antigüedades célticas y 
romanas, sus crónicas y pergaminos 
de la Edad Media, y los papeles y do- 
cumentos históricos posteriores han 
sido siempre desatendidos y punto 
menos que menospreciados por aque- 
llos mismos á quienes más directa- 
mente interesaban. La fatal rivali- 
' dad entre Santiago y la Coruña unas 
veces , el interés particular y la ig- 
norancia otras , y siempre la eterna 
desidia y abandono de los hijos de 



34 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Galicia, con honrosas cuanto esca- 
sas excepciones , en materias relati- 
vas á la historia y progreso intelec- 
tual de su país , han producido los 
más lastimosos efectos en este parti* 
cular. Dejando aparte las Bibliote- 
cas y Museos , vamos á ocupamos 
principalmente de su Archivo, de 
muy antiguo establecido en la Co- 
ruña. 

Habiéndose, por diversas ordenan- 
zas de los Reyes Católicos y de Car- 
los I, mandado formar archivo en to- 
das las Audiencias del reino, consta 
que la de Galicia, ó por descuido ó 
por otras causas, no cumplió las dis- 
posiciones reales. Con este motivo 
el emperador Carlos V volvió á or- 
denar que se formase. <a Y i)orque en 
dicha Audiencia (la de Galicia) no 
hay Archivo, mandamos al goberna- 
dor y alcaldes mayores provean don- 
de los procesos estén á buen recaudo 
y en lugar do no reciban dañoi> (1), 
Andando el tiempo, sábese por una 
descripción de Galicia hecha por los 
hermanos Boan hacia 1640 (2), que 
cuando el cerco de la Corufia por los 
ingleses en 1589 se quemaron mu- 
chos pleitos de los que se custodiaban 
en el convento de Santo Domingo. 
Trasladado posteriormente dicho con- 
vento al sitio que hoy ocupa, siguió 
guardando los protocolos como añ- 



il) Ñor. Hecop,, libro v, tít. ii, ley xxi. 

(2) Poséela manuscrita el actual archive- 
ro D. Manuel Murguia, bien conocido por 
sna trabajos relativos á Galicia, y á quien 
debemos parte de las noticias insertas tn 
este articulo. 



tes, según relación de los referidos 
hermanos Boan , quienes en la des- 
cripción antes citada dicen que en 
Santo Domingo a está el grande ar- 
chivo de los papeles , pleitos y nego- 
cios que ha habido hasta estos tiem- 
pos en la Real Audiencia ^esde su 
fundación, aunque se quemó la mi- 
tad de ellos cuando la venida de la 
armada inglesa sobre esta ciudad, 
siendo su general Francisco Dra- 
que : que es de los mejores de Espa- 
ña y más bien compuesto, porque 
hay libro del que con gran facilidad 
se busca cualquier pleito y papel , y 
con su memoria, que lleva el oficial 
mayor de los oficios donde pasa , y 
con otras dos llaves que se va á bus- 
car; y de año en año se llevan á él 
todos los pleitos que están sentencia- 
dos y que no se siguen, porque no 
se ocupen los oficios y casas á los 
escribanos de asiento, que es mucho 
el número do ellos en esta Heal Au- 
diencia. ]> 

Es , pues, indudable que el Archi- 
vo se formó antes del año 1589 y 
que siguió así cuando menos hasta 
el de 1640, en que le vieron los Boa- 
nes en el buen estado de conserva- 
ción que dicen. Por qué volvieron á 
desparramarse los papeles y toma- 
ron á poder de los escribanos , es lo 
que no se sabe. Tal vez las reitera^ 
das y inertes contiendas que á cada 
paso surgían entre la Audiencia y 
la Inquisición de Santiago fueron 
cansa de que por aquel tribunal se 
. ordenase trasladar el Archivo al con- 
vento de San Francisoo, pues se 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



35 



sabe, aunque sin poder fijar el tiem- 
po, que esto tuvo lugar por disposi- 
ción de la Audiencia, sin duda al- 
guna porque los franciscanos se pu- 
sieron ostensiblemente de ]>arte de 
los oidores, pasando al mismo tiem- 
po parte de los protocolos al hospital 
del Buen Suceso. 

Muy diseminados y mal atendidos 
debian hallarse en 1761 los protoco- 
los y procesos de Galicia , cuando la 
Junta del Reino propuso á la Cámara 
que por cuenta de las provincias ga- 
llegas se fabrícase un edificio á pro- 
pósito para servir de archivo, donde 
estuviesen reunidos aquellos papeles. 
Tan atendibles parecieron las razo- 
nes expuestas por la Junta, que no se 
tardó en conseguir la primera parte 
de sus deseos. Arbitráronse los fon- 
dos para comenzar la empresa, y co- 
mo á la sazón amenazaban'los in- 
gleses ¿ la Coruña , parecía preferi- 
ble construir el dicho edificio, desti- 
nado á archivo, en Santiago; pensa- 
miento al que se opusieron tenaz- 
mente los coruñeses. Escogióse en- 
tonces & Betánzos, y en esta pobla- 
ción se levantó; por los pliegos del 
ingeniero D. Feliciano Miguez, el 
sMioillo palacio que habia que conte- 
ner el Archivo General de G^icia, 
cuyo coste ascendió á 837.000 rea- 
les. Desgraciadamente, después de 
entregado al Beino , la oposición de 
la Coruña, la de la Audiencia, la 
idea de que en caso de invasión ex- 
tranjera peligrarían más estos pape- 
les en Betánzos que en la ciudad bri- 
gantina, obligaron al Gk)bierno á 



disponer que no se llevase á cabo la 
traslación, sino que, por el contrarío, 
se arreglase un local para archivo en 
el mismo palacio de la Audiencia, 
dastinándose á cuartel el construido 
en Betánzos. 

Hubo por el pronto que habilitar 
el local de la Audiencia de la Coruña 
destinado al efecto, colocando en él 
los estantes que se habian arreglado 
para Betánzos, ordenándose, ademas, 
que se entregasen al archivero los 
papeles que se hallaban en las bode- 
gas del convento de San Francisco, 
en el Buen Suceso, en las casas de 
los escríbanos en Santiago, en una 
palabra, en los sitios en que la co- 
dicia de los unos, la desidia de los 
oti*os y la negligencia de todos los 
tenian ocultos y olvidados. Esto dio 
lugar á cuestiones tan inútiles como 
ruidosas, negándose los escribanos 
de asiento á entregar los protocolos, 
ayudados por la Audiencia y por al- 
gunos particulares de distinción. 
Hubo que encerrar á aquéllos en el 
castillo de San Antón ; se dio por 
nulo el nombramiento de archivero 
que con mal intencionado propósito 
habia hecho la Audiencia, y comen- 
zaron á trasladarse los primeros le- 
gajos al Archivo. 

Recibió éste nueva forma por 
Real cédula de 22 de Octubre de 
1775, en virtud de la cual, contando 
con más personal y algunos más ele- 
mentos, se jefectuaron ciertos traba- 
jos de reorganización. Desde enton- 
ces un archivero , práctico en letra 
antigua, abogado é hijo del reino de 



36 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Gralicia, pues tales requisitos se ne- 
cesitaban para desempeñar aquella 
plaza 9 quedó al frente del estableci- 
miento, siendo auxiliado en sus tra- 
bajos por un oficial y dos escri- 
bientes. 

No hay indicio entre los escasos 
papeles que se encuentran en su se- 
cretaría de que ninguno de los ar- 
chiveros conociese el tesoro que te- 
nía á su disposición, hasta que en 
1852 se hizo cargo de esta dependen- 
cia D. Juan Crisóstomo Esquivel, 
quien, no siendo hijo de Gulicia, pe- 
ro sí aficionado á los estudios histó- 
ricos , sostuvo con entusiasmo y te- 
son, contra las pretensiones de los 
regentes de la Audiencia, que aquel 
Archivo, no sólo era judicial, sino 
también y muy principalmente his- 
tórico, por cuya razón fué compren- 
dido entre los de segunda clase en 
el arreglo que se hizo en 1859, que- 
dando sus empleados dentro del es- 
calafón del Cuerpo facultativo de Ar- 
chiveros , Bibliotecarios y Anticua- 
rios, salvándole así de la inevitable 
ruina de que estaba amenazado si 
hubiera seguido en manos profanas. 
El sitio que aun en la actualidad 
ocupa este Archivo, sobre estar dentro 
de la Audiencia, ofrece infinitos in- 
convenientes para el buen orden y 
conservación de los muchos tesoros 
que allí se encierran. Una sola cru- 
jía, de cuarenta metros de largo y 
seis de ancho , dividida en siete pe- 
queñas salas, ha bastado para colo- 
car como mejor se ha podido los 
procesos, que según cálculo faculta- 



tivo necesitan quinientos metros de 
estantería, de á diez tablas cada es- 
tante. Por este poderoso motivo se 
ha tratado ya varias veces, y en la 
actualidad con bastantes probabili- 
dades de buen éxito al parecer, de 
trasladar este establecimiento al an- 
tiguo colegio de San Clemente , en 
Santiago , propiedad del Ministerio 
de Fomento. Con decir que este edi- 
ficio ofrece condiciones ventajosísi- 
mas y nada comunes para esta clase 
de servicio, y que Santiago, por su 
posición, más céntrica respecto i 
Gralicia y al resto de España que la 
Coruña, así como por otras causas 
particulares, es preferible para el 
mejor destino y fin del Archivo, di- 
cho se está que la Revista desea vi- 
vamente se lleve á cabo este proyec- 
to, de muy antiguo iniciado (1). 

En cuanto al contenido del Ar- 
chivo, sólo diremos que en él se cus- 
todian infinidad de protocolos y pro- 
cesos, que en su mayoria contienen 
copias de documentos interesantes 
para la historia del país, divididos en 
cuatro grandes secciones , tituladas 
Pilladoy Gómez , Ftgueroa y FariñUy 
tomando estos nombres de las cuatro 
escribanías de asiento de donde pro- 
venían ; clasificación por demás em- 
pírica; distribuidos estos grupos en 
legajos por siglos y marcados con 
letras del alfabeto según el nombre 



(1) Llamamos la atención de los lectores 
hacia la oferta de que damos cuenta en la 
sección de NoHeias, hecha por el Ayunta- 
miento de Santiago para facilitar la trasla- 
ción. 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



37 



del demandante. Cada grupo prin- 
cipal está, ademas, subdividido en 
diez y siete sub- secciones, con su 
denominación especial cada una, se- 
gún los asuntos, las corporaciones y 
las personas á quienes se reñeren los 
pleitos, á saber : Obispos y Arzobü" 
pos y Colegios j Comendadores j Cofra^ 
düuy Universidades y Obras pías y 
Monasterios , Conventos ^ Hospitales^ 
Condes y Duques ^ Marqueses ^ Cabil- 
dos , Fuerzas eclesiásti/ías , Letra fis- 
cal ^ Registros de escribanos , Visitas 
de los mismos j Apeos y Ejecutorias y 
Pedimentos y Sentencias. ¡ Tal fué la 
clasificación adoptada desde un prin- 
cipio para el arreglo de los papeles 
de aquel Archivo! 

Los índices son punto menos que 
inútiles. Hechos en 1802 por el doc- 
tor D. Pedro Santiago Palomares, y 
redactados de la manera más senci- 
lla, las buscas son casi imposibles si 
la persona que solicita examinar el 
proceso no proporciona al oficial en- 
cargado de ellas los datos más nece- 
sarios, como año, escribanía y nom- 
bre del demandante; cualquiera de 
ellos que falte, todos los esfuerzos 
son perdidos y estériles. Por otra 
parte, la humedad, las malas con- 
diciones de la est^teria y la redu- 
cida asignación para material que 
disfruta, contribuyen á que, á pesar 
del celo y esmero de sus empleados, 
no se haga ostensible y evidente la 
importancia de aquel centro históri- 
co de Galicia , porque es necesario 
tener muy en cuenta que la Audien- 
cia del antiguo reino de Galicia en- 



tendió desde su^principio (1486) en 
toda clase de negocios , así judiciales 
como políticos y administrativos. 

Muchísimos otros materiales para 
la historia de Galicia, que andan 
dispersos y próximos á total ruina y 
desaparición, debieran también in- 
gresar en aquel venerando depósito. 
Entre otros, los archivos episcopales 
podían concurrir de una manera po- 
derosa á su enriquecimiento; y bue- 
no será recordar aquí á este propó- 
sito que el cabildo de la catedral de 
Orense, que permitió al canónigo 
Carrera llevarse algunos códices cu- 
riosos para escribir la historia de 
aquella iglesia, á pesar de haber 
lanzado anatemas contra los que, 
muerto aquél , los retuviesen en su 
poder, no los ha vuelto á rescatar. 

Los archivos municipales gallegos 
se hallan en el más lastimoso estado 
en cuanto á orden y conservación, y 
en su mayor parte encierran no pocos 
documentos antiguos del mayor va- 
lor histórico, que podían formar par- 
te de dicho Archivo general. Pero 
á lo que con toda premura y prefe- 
rencia deben el Gobierno y las di- 
putación' s de Galicia atender, y or- 
denar su ingreso en aquel estableci- 
miento, es á los archivos de desamor- 
tización, que yacen sumidos en el 
polvo, carcomidos y tirados en al- 
gunas dependencias de la Hacienda, 
para que aquellos testimonios fidedig- 
nos de la historia y de la vida social 
de Galicia no sufran los horribles y 
sacrilegos expurgos que por más de 
ocho veces se han ejecutado en el 



38 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



mismo Archivo á que nos referimos, 
desde 1806 á 1847, destinando gran 
número de sus legajos á proveer de 
papel á la Maestranza de la Corona 
para fabricar cartuchos! 

A. R V. 



NOTICIAS. 



Belgrado cuenta con dos estableci- 
mientos de instrucción superior , la Uni- 
versidad (Velika Skola) y la Escuela de 
Teología: Fundada aquélla en 1838, 
comprende hoy tres facultades : Filoso- 
fía, Ciencias técnicas y Derecho, con 
quince profesores, habiéndose visto 
concurrida en el año 1870 por 229 
alumnos. La segunda está encomendada 
á un director y ocho profesores, habien- 
do concurrido 247 estudiantes en el mis- 
mo período, de los que eran 91 servios 
de la antigua Servia (provincia turca), 
del Montenegro , de la Bosnia y de la 
Albania. Servia envia, ademas, alumnos 
al extranjero; 28 envió en aquel año. 

Entre los establecimientos destinados 
á fomentar el progreso de la instrucción 
pública , cuéntansc la Biblioteca y el 
Museo de Belgrado. A fines de 1870 
contenia aquélla sobre 29.000 volúme- 
nes, 197 manuscritos, 400 mapas y 
'grabados y 43 incunables, eslavos y 
servios. El Museo tiene una rica colec- 
ción de medallas y cuenta 1 0.709 mone- 
das antiguas , de las cuales son servias 
558. 

La Sociedad de Ciencias (Srbsko Uce- 
no Druzstvo) posee una Biblioteca con 
500 volúmenes y 250 manuscritos. 

La Biblioteca y el Museo han costado 
al Gobierno en 1870 la soma de 5.186 



florines ; la Sociedad de Ciencias , 4.088. 

En Krogouíevatz existe una Bibliote- 
ca con 2.400 volúmenes. 

La imprenta Nacional tiró en aquel 
año 121 obras con 259.624 ejemplares, 
habiendo costado al Gobierno 182.256 
florines. — Hay en este principado 53 li- 
brerías. 



En una Memoria, dirigida al Ministro 
de Instrucción pública de Italia , acerca 
del estado de sus bibliotecas, se ve que 
existían 28 en 1870, y que las frecuen- 
taron en el mismo año 723.359 lectores. 
Ñápeles , la más populosa entre las ciu- 
dades italianas, con sus cinco bibliote- 
cas públicas, contó el número mayor 
de lectores, 192.992. Turin, con una 
sola, tuvo 115.000 lectores. Floren- 
cia, con tres, 92.000. El estableci- 
miento más concurrido, relativamente 
á su población ^ fué la Biblioteca de Ca- 
tania, puesto que ha servido libros á 
118.641 concurrentes. Las obras más 
pedidas han sido las de Literatura y de 
Filología, después los tratados de Juris- 
prudencia y Legislación, y en último 
lugar las obras de ciencias físicas^ La 
proporción de las novelas servidas fué 
muy exigua, lo que tendrá su explica- 
ción quizás en la circunstancia de que 
los libros de ese género literario entran 
en pequeñísimo número en las bibliote* 
cas^Las adquisiciones hechas en el mis- 
mo período de tiempo ascienden á 
11.706 volúmenes. 



Con el fin de facilitar la anhelada y 
^conveniente traslación del Archivo de 
la Coruña al edificio de San Clemente, 
en Santiago , cuyo Ayuntamiento se ha 
ofrecido á costear los gastos indispen- 
sables , asi de obras como de traslación 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



39 



de los documentos , la Dirección gene- 
ral de Instrucción pública ha recomen- 
dado al Rector de la universidad 'de 
Santiago y al Gobernador de la Corufia 
el cumplimiento de la Real orden del % 
de Diciembre último , en que se pedian 
datos ó informes sobre este asunto. 



El Ayudante de tercer grado, D. An- 
drés Martínez , que servia en el Archi- 
vo Central , y fué destinado al general 
de Galicia, ha tomado posesión en 24 
de Enero último ; y en el mismo esta- 
blecimiento la ha tomado en 7 de Fe- 
brero el Ayudante de segundo grado 
D. Francisco Palacios y Sevillano, tras- 
ladado desde el Central en Alcalá , por 
permuta con D. Enrique HivaldezAcosta. 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA. 



Etuayo hUtórt^ío etimoUgico y filológUo so- 
bre los apellidos castellanos, desde el si' 
glo X hasta nuestra edttd, por D.Ángel 
de los Ríos y Ríos. — Obra premiada en se- 
gando lugar por la Academia Española. — 
Madrid, imprenta de Manuel Tello, 1871; 
un volumen 8.^, de 250 páginas. 

Ya al. ocuparnos en nuestra Revista 
(tomo I, pág. 297) de la obra que, con 
el mismo título que encabeza estas li- 
neas, escribió D. José Godoy y Alcánta- 
ra, premiado por ella en primer lugar 
también por la Real Academia Españo- 
la, emitimos algunas consideraciones 
acerca de la importancia del asunto. Y 
si al reconocer y consignar los indispu- 
tables méritos que enaltecían el Ensayo 
escrito por Sr. Godoy nos atrevimos á 
señalar algunos puntos que en la mis- 
ma echábamos de menos, asi como 
también la falta de clasificación y gene- 
ralización de datos, no será.de extrañar 



que coa análogo criterio examinemos y 
brevemente juzguemos el libro del señor 
Ríos. 

Desde luego este autor ha ceñido sus 
investigaciones á un campo más estre- 
cho y trillado , valiéndose para el estu- 
dio de los apellidos de documentos im- 
presos en su mayor parte , mientras 
que el Sr. Godoy hubo principalmente 
de dirigir las suyas á fuentes que no 
vacilamos en calificar de más puras, 
ó sean los documentos mismos ori- 
ginales, ó compilados en códices y 
cartularios muy dignos de fe. Sin que 
nosotros neguemos su respetabilidad, 
riqueza ni mérito á muchas coleccio- 
nes diplomáticas, formadas por varones 
tan eminentes en las ciencias históricas 
como los PP. Berganza y Florez, el ge- 
nealogista Salazar, el malogrado acadé- 
mico y nuestro querido maestro señor 
Muñoz y Romero, y algunos otros, que 
son principali^íite ios arsenales á que 
el Sr. Ríos ha acudido; es lo cierto 
que hay siempre grandísima diferen- 
cia, por más que no todos sepan apre- 
ciarla, entre el documento original ó 
en copia poco posterior y fehaciente, y 
el impreso, sujeto á los errores de inter- 
pretación , faltas del copiante y yerros 
de la imprenta. Esto , sobre todo, cuan- 
do el estudio se hace bajo el punto de 
vista filológico, cuya exactitud depende 
á veces del cambio de una sola letra , 
que la ignorancia ó la malicia pueden 
producir j)or igual. Ni es e^to solo '- 
creíamos nosotros que el tema propues- 
to por la Academia pedia algo más de 
propia y nueva investigación que la que 
el Sr. Ríos ha realizado, limitándose 
á citar y comparar textos, entrando 
en frecuentes digresiones históricas y 
genealógicas y en apreciaciones críticas, 
ajenas á su principal propósito , relati- 



40 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



vamente á obras muy conocidas y ma- 
nejadas. Qae ni ya hoy pasa por mone- 
da corriente el antiguo It&rt é libris , ni 
se tolera tampoco el plura transcribo 
quám credo, que de jesuítico en boca de 
Mariana tacha , no sin razón , el mismo 
Sr. Ríos. 

Así es que éste puede, lo repetimos, 
con fundamento ser acusado de haber 
descuidado dos de los principales pun- 
tos de vi§ta que preceptuaba el tema 
académico, ó sean el etimológico, y muy 
principalmente el filológico, para fi- 
jarse con especialidad en el histórico, 
ó más bien en el genealógico. Con efec- 
to, tomando desde el siglo x hasta nues- 
tra edad los apellidos que buenamente 
ha encontrado en las colecciones di pío. 
máticas á que antes hemos aludido, en 
tal cual cuaderno de Cortes y en el Be- 
cerro de las Behetrías , al que tiene de 
antiguo y con justicia en gran aprecio, 
este autor se reduce, lyr punto general, 
como él propio confiesa, *á indicar la 
9utigüedad relativa, ó sea el origen de 
algunos apellidos, ya que no pueda ser 
de todos, aventando las patrañas y 
reduciendo á su justo valor las etimo- 
logías, variaciones ó particularidades 
notables, singularmente de los apellidos 
que han llegado hasta nosotros. Así, 
añade, los ejemplos servirán de regla.» 

Esta última afirmación parécenos que 
da bastante á conocer que el Sr. Rios 
desconoce ó no aprecia para el caso los 
procedimientos regulares y sistemáticos 
de la moderna Filología , la cual des- 
compone y analiza las palabras é inves- 
tiga ios orígenes de una manera mucho 
más precisa y científica que la hasta hace 
pocos años empleada , al empeñarse por 
punto general en cifrar todas las etimo- 
logías en tradicionales consejas, ó cuan- 
do más, en derivaciones, tan violentas 



como revesadas y laboriosas , de idio- 
mas los más opuestos á veces y extra- 
ños entre sí , no cuidándose para nada 
de la diversidad de familias, ni del 
proceso histórico de las lenguas. 

Con lo dicho basta para que nues- 
tros lectores comprendan que desde 
luego echamos de menos en este Ensayo 
todo lo que echábamos en el del Sr. Go- 
doy, y aun algo más , sin que tampoco 
ahora como entonces dejemos de reco- 
nocer la dificultad de la empresa, ni 
perdamos de vista que no habia antes 
sido acometida. 

Complacémonos también en consignar 
que el libro del Sr. Rios acredita un es- 
tudio concienzudo y no interrumpido 
de nuestros mejores historiadores y 
genealogistas , una crítica , por lo gene- 
ral (y salvas ciertas apreciaciones gra- 
tuitas ó aventuradas, sobre todo en 
Diplomática], recta é ilustrada, y un es- 
tilo que , si peca á veces de llano é in- 
genuo , es otras castizo y propio, y aun 
tiene puntas de donoso y epigramático, 
como en las páginas que consagra á 
describir y ridiculizar los extravíos y 
patrañas con que la vanidad personal y 
la ignorancia pretenciosa extremaron 
en la genealogía y en la heráldica las 
ficciones que tanto enturbian nuestra 
historia en los siglos xvi y xvii. 

Para terminar, extractaremos el Resu- 
men que el Sr. Rios pone al fin de su 
obra , cuya división y clasificación es 
meramente cronológica, por siglos. De 
éstos, en el x dice que se generalizaron 
los apellidos castellanos , si bien eran 
conocidos desde tiempo inmemorial los 
apodos , y constan desde un siglo ó dos 
antes los patronímicos , de origen grie- 
go y de estructura latina. — En el si- 
glo XI empezaron , según asegura , los 
apellidos de señorío , fáciles de confun- 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



44 



dir con los de naturaleza ó vecindad, 
que también empiezan entonces. — En 
el siglo XII domina todavía el patroní- 
mico , pero en la nobleza suele unirse 
al señorial y aun al apodo, especial- 
mente entre la clase militar: á fínes de 
este siglo empiezan , observa ^ las ar- 
mas de linaje. — Durante el siglo xiii se 
afirma y extiende el predominio caste- 
llano, su lengua, co.stumbres y litera- 
tura. Únese gradualmente al patroní- 
mico el apellido señorial , cuando no el 
apodo, en la nobleza , y se extienden á 
todas las clases los patronímicos , mo- 
tes y apellidos de origen ó residencia., 
comenzando las fábulas y exageracio- 
nes, por probable influencia oriental. — 
El siglo xiv lo considera en su resumen 
el^r. Ríos como el punto de partida, 
bien para remontar, bien para descen- 
der en la historia de los apellidos , por 
medio de documentos auténticos como 
el Becerro de hs Behetrías y los cuader- 
nos de Cortes , y como la época en que 
se naturalizan en Castilla distinguidos 
linajes portugueses. — Desde el siglo xv 
afirma que suele omitirse el patroními- 
co por los que tenían otros apellidos, 
especialmente los nobles , quienes imi- 
tan mochos usos y palabras extranjeras, 
especialmente de Francia. Crecen las 
fábulas con reminiscencias griegas y ro- 
manas. — En el siglo xvi adquieren los 
apellidos castellanos , con el estableci- 
miento de libros parroquiales , fijeza de 
trasmisión hereditaria, mantenida, con 
pocas excepciones, hasta el siglo ac- 
tual. 

J. M. E. DE LA P. 



VARIEDADES. 



RECUERDOS DE UNAS FIESTAS 

EN EL SIGLO XVII. 

(ContiDoacioD.) 

Volaba sobre tan ameno recinto un 
dilatado balcón, sostenido por columnas 
vestidas de murtas , laureles , tejos y 
hiedras, y sobre un cornisamento, for- 
mado con plantas hermosas, se alzaba 
el antepecho, cubierto de brocatel de 
oro con franjas , como resguardando un 
rico estrado de terciopelo carmesí con 
telas de verde y oro, donde todas las 
señoras de la ciudad competían en lo 
precioso de sus galas y de sus joyas y 
en el gusto del aliño, tanto como en los 
resplandores de su belleza. 

Decoraban la puerta principal de la 
casa de Lastanosa el escudo de sus bla- 
sones y los de las nobles familias con 
ella enlazadas. Encima se veia un glo- 
bo terrestre , con figuras en diferentes 
trajes, y con bajeles que le rodeaban 
en continuo movimiento. Cenia el globo 
una gran rueda en forma de Zodiaco, 
en el que se velan representadas dife- 
rentes provincias con sus propios tra- 
jes ; y todas iban pasando, quedándose 
por algún tiempo á los pies de una ma- 
trona robusta , con morrión dorado y 
rodela, que representaba á España , ba- 
jo un dosel de rica tela de verde y oro, 
en cuyo frente se velan bordadas con 
admirable destreza diferentes empresas 
del amor, y unos cupidos arrojando á 
manos llenas sobre España flores y fru- 
tas , * obra todo del raro ingenio de las 
hijas de Lastanosa , que con pincel y 
aguja competían en representar los pri- 
mores y la hermosura de la misma na- 
turaleza. » A los pies del trono de Es- 



42 



REYISTA DE ARCHIVOS, 



paña, bajo la rueda de la fortuna , se 
leía esta inscripción : 

Rinda todo el orbe esclaTo «. 
So cerviz d mi fortana , 
Poes i sa rueda importuna 
Le puso an principe el clavo. 

Aludiendo al nacimiento que motiva- 
ba las fiestas. 

Un alto promontorio coronaba la 
parte superior del frente de la casa so- 
lariega de don Vincencio; y en su cima 
veíase un colosal A leí des, llevando en 
hombros un globo celeste de admira- 
ble grandeza, pintado con propiedad 
singularísima. 

«A mano derecha se descubría la ce- 
lebrada Huesca , Osea , que es como de- 
cir el Parnaso», en cuyo primer térmi- 
no se levantaba «un laurel frondoso de 
sesenta palmos : á su sombra estaba to- 
cando su lira el rubio Apolo, coronado 
del dorado desden de su. ingrata Dafne, 
rodeado du las nueve Musas , represen- 
tadas por hermosas doncellas vestidas 
de telas ricas, con coronas de laurel, y 
en las manos los instrumentos que de* 
claraban sus nombres é influencias , al 
delicioso ruido de una copiosa fuente 
de mármol blanco en forma de pirámi- 
de, que rematando en dos tazas de jas- 
pe, por diferentes canos despedían el 
agua con vistosa variedad. Poco más 
abajo se veía Orfeo tocando la lira, ro- 
deado de mucha diversidad de anima- 
les: á la parte contraria de la puerta, 
junto al jardín , se h&bia formado un 
escollo de hiedra ; y en él tres cabe- 
zas de coloso, de mármol blanco, da- 
ban agua copiosa á un estanque, don- 
de se veían Diana y sus ninfas , airosa 
y ricamente vestidas de cazadoras , y á 
poca distancia el curioso Acteon , con 
venablo y perros, y en su cabeza las 
Insignias de su desgracia : más adelan- 



te Mercurio , con sus talares y capelo , 
tocaba una zampona , adormeciendo á 
Argos, que estaba en guarda de la 
ninfa lo. • 

Ciento y cuarenta pies de longitud 
tenía el promontorio. Su extensísimo « 
hueco formaba en el fondo una espan- 
tosa gruta , donde con formidable rui- 
do de martillos y en diferentes fogones 
los cíclopes multiplicaban llamas espan- 
tosas; y una gran rueda en lo más pro- 
fundo, •• reflejando más de doscientos 
espejos planos, cóncavos, convexos, es- 
féricos, hiperbólicos, cilindricos y pi- 
ramidales*, hacía maravillosos efectos 
con aquella movible multitud de luces 
puestas en perspectiva. 

Tocaba en lo imposible que la proce- 
sion se abriese paso por tan apiñado, 
innumerable concurso , pero al fin rom- 
pió la viviente valla ; y cuando el Obis- 
po llegó al centro de la fachada del pro- 
digioso edificio, suspendió á todos un 
sonoro clarín , y apareció, volando des- 
de la cumbre donde se hallaba Alcides, 
* una hermosísima ninfa , cubierta de 
plumas , con rica y bordada veste, c<m 
trompa en la mano», de todos fácilmen- 
te conocida , que sentando su planta en 
el apolíneo laurel, «con sonorosa voz y 
airosa compostura exclamó : 

«Venerable ilostrisimo prelado, 
En quien de Azcona y Sada 
La nobleza de timbres ilustrada 
Dignamente blasona 
Que debe á tus virtudes la corona, 

Y huérfana Valencia 

De pastor debe darte la obediencia. 

» Célebre, antigua, ilustre, vencedora, 
Primera catedral , ciudad primera , 
Que del rosado lecho de la aurora 
k la funesta tumba de Occidente 
En mi trompa sonora 
Conoceréis al mundo eternamente ; 

Y tu escuela famosa, 

Que de las ciencias eres dulce esposa , 

Pues soy tan conocida 

Por vuestra en la virtud esclarecida, 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



13 



Hoy meslro aplavso y vuestro honor me inflama, 

•No es menester decir qae soy la fama , 
Qoe batiendo veloz sacro plamaje 
VeDfo i rendiros digno Tasallaje.» 

« T como siempre has sido 

¡ Oh Ilnesea ? eneedora ! 

En toda acción de gloria la pr'mera, 

Para lograr dichosa mi carrera. 

Para qae las naciones se estimalen 

T envidioMs emolen 

Tb angosta, ts real magnificencia. 

Vengo i hacer á tas fiestas asistencia » 

•Pero el pasóos preciso qae detengas, 

Y qae aqai te saspendas. 
Llegando del famoso Lastanosa 
A Tcr la cara en todo prodigiosa; 
Qoe si siempre es moseo 

Donde tienen las Masas sa recreo, 
Hoy de Circe y Medea los encantos 
Son, i la foena, de sa ingenio cantos.» 

Allí de Baco están las bacanales; 

Alli f eréis la grata de Valcano 

Con sos ciclopes fieros; 

Más allá los jardines lisonjeros 

Qoe grata ofrece Flora: 

Alli de la divina cazadora 

El castigo se advierte: 

Alli Hereorfo para dar la maerte, 

A Argos le adormece tantos ojos 

Para qoitarle á Juno los enojos. 

Mira á Orfeo con pasos de gargauta 
Qoe de las fieras la fiereza encanta ; 
T porque más te espante. 
Mira sobre esta combre cómo Atlante, 
Ya cansado del peso de los cielos, 
Le rinde sa fatiga, sos desvelos 
Al Principe de i. spafta, 
Qoe boscando mantillas. 
Emprende portentosas maravillaa. 

Y á Alcides snmergiendo en el abismo, 
Él sustenta ya el cielo por si mismo. 
Oh noble aragonés, escoro maro, 
Vive glorioso en mí, vive segare, 

Qoe para eternizarte ya, del mondo ejemplo, 
He de colgar tos gtorias en mi templo. 

cYpaes ya mi coldado 

Sólo en to honor lo fondo, 

To gloria oirán los términos del mando.» 

{Se eonifuaré.) 

T. DIL G. 



INVENTARIO DE LOS LIBROS DE LA REINA 
OE ARAGÓN DOÑA MARÍA. 

(Afio 1458.) 
(Conclusión.) 

44. ítem vd altre líbret de caberles 
blaaes en pregamj ab dos gafets dar- 
geot daurats, jntítulat: Contemplado de 
Sent Domingo f que comenta: Ala mqlt 
alta senyora la senyora dona Martas etc., 
e feneix eternjtatem et gloriam consequa' 
muVf etc. 

45. ítem vn altre libre scrit en pa- 
per ab cabertes de cuyro vermell; co- 
menta la primera plana: Almolt hono- 
rable mossen Pere Darles, e feneix la der- 
rera plana abissamj jn amore, etc. 

46. ítem vn altre libre scrit en pa- 
per ab cubertes engrutats, jntitulat : Déla 
dona emparedada que comenta : Sierua 
de Dios rogares á Dios por mis pecados, 
etc., e feneix la sua gracia e la sua gloria, 

47. ítem, vn altre libre scrit en paper 
cubert de aluda verda ab post, jntitulat: 
Punyment damor que coinen^: Ay Se- 
nyor Ihesuchrist, e feneix la darrera 
pUna per tots los sigles sens fi. Amen, 

48.. ítem vn altre libre appellat: Spill 
déla creu ab cubertes de fust de cuyro 
tenat , scrit en paper que comenta en 
la prjmera plana: Aquest sant libre per 
la deuocio déla moU alta e molt eoccellent, 
etc., e feneix deuen mwidar e purificar. 

49. ítem vn altre. libre gran scrit en 
paper de Istories antigties cubert de 
posts que comenta : Despuix quelo com* 
te Osean , etc. , e feneix de hauer aquella 
honor e hac aqni assats , etc. 

50. Ítem vn altre libre appellat: Deis 
sants pares hermjtans , scrit en paper a 
corondells de forma de full comu ab 
posts cuberts de aluda vermella que 
comenta : No e^ nengu dubte lo mon es- 



44 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



ser sostengut, etc., e feneix en vía de 
pau eternalment, 

51. ítem vn altre libre gran scrit en 
pregatnj ab cubertes de cuyro vermell 
ab deu platons appellat Biblia; comen- 
ta la prjmera plana : Fra Ambros me ha 
presentáis prjmerament los seus dons , e 
en lo mig déla. F. ha vn frare vestit de 
negre ab diadema al cap daurada; e fe- 
neix en la darrera plana tot sperit lou 
nostre Senyor, etc. 

52. ítem laltre volum déla dita Bj- 
blia , scrit tot en pregamj, en roman^, á 
corondells , semblants cubertes e bolles 
del desusdit; comenta lo dit libre: Sien 
avujts e ajustats per letra aquellSy etc., e 
feneix en cclviij cartes en lo libre del 
Apocalipsi en lo xxij. capítol hon diu : 
adonchs ell mostra amj , etc. 

53. Dijous á xxviij del mes do Se- 
tembre del desusdit any fou liurada 
ais dits marmesors vn libré appellat lo 
primer volum de la Biblia ab cubertes 
de fust cubertes de cuyro vermell e da- 
munt vna aluda vermella , lo qual co- 
menta : Frare Ambros ma presentáis prj- 
merament, etc., e feneix e morj vell eplen 
de jorns, 

54. ítem vn libre appellat Sancta Ca* 
terina de Cena (S 3), cubertes de pregamj 
ab vn correg a modo mercantiuol (24), 
scrit en paper a corondells qujnternat 
en pregamj e comeni^ lo dit libre: Vox 
spiritualis et aqujle, etc., feneix per 
avMnt lo vulla guardar. Amen, 

55. ítem vn altre libre appellat: Flors 
Sanctorum ab cubertes de fust e cuber- 



(23) Cena, Sena. 

(24) A modo mercarUiuol. A la manera 
que se usa en los libros de comercio. Alnde 
sin duda el texto á la forma de las antiguas 
libretas encuadernadas en pergamino ámodo 
de cartera, con una tira de cuero que se arro- 
llaba al rededor de la misma. 



ta de cuyro, picades ab nou bolles, ru- 
brica preoedent comenta : En nom de 
Deu sia quj feu lo cel e la térra, scrit en 
pregamj tot a corondells, e feneix morj 
cinch djes en les calendes de Juny. 

56. ítem vn altre libre en castella ó 
portugués ab cubertes de fust boUat e 
ab cubertes daluda vermella, precedent 
rubrica comen^di: Sanctas virtudes, scrit 
tot en pregamj : comenta lo dit libre, 
Certamente vno sguero, etc., e feneix 
per Christum Dominum nostrum. Amen. 
Gracias adjos. 

57. ítem vn altre libret de forma pe- 
tita , scrit en pergamj a corondells ab 
cubertes de fust de aluda de blau en 
lengua francesa , comenta de vermello 
lo doctrinal : A simples gents; e comenta 
lo dit libre: En nom de Ihesus Christ, fe- 
neix es guarde Deus bons, etc. 

58. ítem vn altre libre appellat de: 
Enyego Lope de Mendoza ab cubertes 
engrutades ab aluda de blau e de 
groch (25), scrit tot en paper, comenta 
lo titol: Prouerbios ordenculos por Enye^ 
go López de Mendos , etc. , e comenta 
lo dit libre : Serenissimo e benauenturado 
prir^ipe , etc. , e feneix e sin ofensa e 
njn castigo. 

59. ítem vn altre libre appellat: Les 
collacions de Jhoan Cagia (26), scrit en 
pregamjs a corondells; comen^ la ru- 
brica en vermello: y^ct comencen les axcitij 
collacions, etc., lo dit libre comenta : Al 
molt alt e molt excellen princep e senyor, 
etc., e feneix per totes les gents del man 
amen tots temps. 

60. ítem vn altre libre de forma 
maior, appellat : Nickolau de Lira sobre 
lo Saltirj en roman^, bcrit en pergamj a 
corondells, ab cubertes de fust, cuyro 



(25) Groch. Amarillo. 

(26) Cap4í, De Casia. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



45 



vermell piquat, quatre gaféis, comenta : 
Per feta gran ses levíat en nosaltres, etc., 
e feneix a la cual laor nos aport aquell 
que uiu e rregna ab lo Pare e ab lo FUI 
e ab 16 Sant Sperit eternalment amen, 

61. ítem vn altre libre de forma 
maior appellat: SumadecollacionSy scrit 
tot eo pregamjns a corondells, cuberta 
de fost ab cuyro vert, comenta la ru- 
brica : Este libro se clama la suma de CO' 
Ilaciones, etc., lo dit libre comenta : Con 
el doctor o el predicador del EuangeliOy e 
feneix sera loada jn sécula seeulorum 
amen. 

6S. ítem vn altre libre de cubertes 
engrotades de cuyro vermell scrit en 
paper appellat : De collacions deis sants 
pares, en castella , que comenta de ver- 
mello: Aquj comjenga el libro délas colla' 
dones y etc.*, e feneix en la derrera pla- 
na el puerto muy seguro del silencio spi* 
ritual. Deo gracias. 

63. ítem vn altre libre appellat Boeci 
de consolado scrit en paper a corondells 
ab cubertes engrutades ab aluda ver- 
mella; comenta: Al molt alt poderos e 
earament amable, etc., etc.*, e feneix 
en xxxxiii cartes a nostre senyor Deu 
axi con aquell. 

64. ítem vn altre libre de oracions, 
scrit en pergai^j ab cubertes de post ab 
cuyro vermell empremptades ab dos 
tancadors de parche (S7) guarnjts dar* 
gent daurat comenca : E si diligenment 
e ab cor dret, etc., e feneix merujsti por* 
tare. 

65. ítem vn altre libre scrit en pa- 
per, apellat : Déla natiuitat de Ihesuchrist, 
ab posta de fust cubertes de cuyro ne- 
gre , e comenta : Complits dnch milia 



(27) Tancadors de parche. Manecillas ó 
broches de cuero. 



doents e dihuyt anys, etc., e feneix ad es 
acabat lo tractat que hauja a declarar 
con stech tres mesos lo sant Sperit ab los 
aposto Is. 

66. ítem un altre libre apellat: Déla 
vida de Ihesuchrist de bona ventura, scrit 
en pergamj ab posts de fust cubertes de 
cuyro vermell empremptades ab rru- 
brica preceden t, e comenta : Entre les 
altres laors de virtuts de la sagrada 
ver ge Sancta Sicilia , etc.*, e feneix en 
cent noranta dues cartes, jutge gouerna- 
dor e patro general de tota creatura , lo 
qual viu regna jn sécula seeulorum 
amen. 

67. ítem vn libret petit de forma 
petita ab dos gafets, cubertes de fust 
aluda vermella; comeni^^ : Exaudi nos 
felix Regina celorum , etc.*, e feneix 6ca- 
ta puérpera amen. Lo qual libre es ap- 
pellat: Laors de la Ver ge Marja. 

68. ítem vn altrQ libre appellat: Vida 
de Sant Honorata scrit en pergamj ns a 
corondells ab posts cubertes de cuyro 
vermell picados, ab huyt bolles , quatre 
tancadors de Uautó (28), comenta : Cum 
diabolus' preuujsset , etc.*, e feneix san- 
ctorum monackorum et monasterja. iti- 
menjnteritum et ruinam. Amen. 

69. ítem vn altre libre appelbt : Ho' 
res de Sancta Marja e altres offícis e ora- 
cionsy scrit en pergamj ab cubertes de 
fust, cubertes de cuyro vermell, em- 
premtades ab cubertes dessus tot de da- 
masqui (29) , violat, brodades de fíl dor 
ab dos botons al cap deles prop dictes 
cubertes, ab algunos perles menudos ab 
dos tancadors guarnjts de parche ver- 
mell brodat dor, al cap dos gafets dor 
obrats en los quals gafets ha cinch per- 



(28) Llanto. Laten. 

(29) Damasqm, Tela de damasco. 



46 



REVISTA DE ARCHIVOS» 



les grossetes ab aUres ménades ; comen- 
^a per vn compter (30) e conienga lo 
libre : Oracio deuota déla Verge Marjá, la 
qual oracio comenga : Obsecro te domina 
Sancta Marja , etcA e feneix lo dit libre 
et redempcionjs facías esse participes 
per, etc. 

70. Ítem vn altre libre appellat: Con- 
templacio sobre la passio e claus de ¡he- 
suchristf scrit tot en pergamj ab posts 
caberles de cuyro yermell, emprempta* 
des ab vn gafet de lauto, lo qaal co- 
menta la rubrica de vermello : Estes ho' 
res que se siguen ordeno , etc. Comenta 
lo dit libre : O fortissimj claues omnes 
vos, etc. , e feneis: excitastes en vn délos 
claues, 

71. ítem vn altre libre appellat: Déla 
Trinjtat ede la Verge Marja e de altres 
offids, scrit tot cu pergamj ab posts cu- 
bertes de cuyro vermell picades ab dos 
gafets tots dor^ lo cual comenta per 
compter e comenta lo dit libre: Domine 
labia mea aperies, etc.*, e feneix tot lo 
dit libre digote en uerdat gue hoy seras 
comjgo en parayso. 

Les quales coses dessus jnuentariades 
los dits reuerentes e magnifíchs de mar- 
mesors aquellas confesaren bauer re- 
budes en son poder. 

Por las notas , 
V. V. 



PREGUNTAS. 



108. Pardos. —En una escritura in- 
serta en las Antigüedades del P. Bergan- 
za, t. II, pág. 602, se lee : Supervenerunt 
milites quos vocant pardos^ et cognoscentes^ 



inteffecerunt eum. El Sr. Rios y Bies, en 
su reciente Ensayo sobre los apellidos cas- 
tellanos , premiado en segundo lugar por 
la Academia Española, afirma que n Par- 
do es dictado de los que eran caballeros 
por sólo presentarse á servir con armas y 
caballo», y añade que asi se ha llamado 
desde los tiempos do D. Alonso el Empe- 
rador hasta época reciente. ¿Tiene fun- 
damento este aserto, ó pudiera acaso dar- 
se otra explicación etimológica ó históri- 
ca del apellido Pardo f 

E. 

104. Macpiila — ¿Significa esta pala- 
bra algo más que la porción de grano ó 
harina que toma el molinero en pago de 
la molienda? ¿Se nos puede citar algún- 
texto en que esté usada en otra acepción? 

J. B. 

105. Notario mayor. — ¿Cuáles son 
las atribuciones de eete funcionario pú- 
blico, y en qué se distingue del canciller? 

X. 

106. Documentos en papel.— Mucho 
celebraríamos que se nos dijera cuál es el 
documento más antiguo escrito en esta 
materia, y en qué archivo se encuentra. 

A. 
Valencia, 



RESPUESTAS. 



(30) Compter. ( ómpato, Calendario. 



Ciudad de Daroca. Núm, 101, T, ii, 
pág. 30.— Si el traslado del documento 
que cita el autor de esta pregunta fuese 
posterior á la época en que D. Pedro IV 
concedió á Daroca el derecho de ciudad, 
el anacronismo quedaba explicado con de- 
cir que el notario, al trasladar el docu- 
mento original, se permitió hacer esta in- 
novación, creyendo quizá irreverente lla- 
mar Daroca á secas á la antigua Darauca^ 
elevada á la categoría de ciudad por pri- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



i7 



vilegio del Monarca. Quien haya estudia- 
do los traslados y copias romanceadas que 
se hacian en el último tercio de la Edad 
Media, habrá tenido ocasión de observar 
con cuánta frecuencia solian los notarios 
hacer gala de una mal entendida erudi- 
ción, corrigiendo los textos que trans- 
cribían , y sobre todo, sustituyendo á las 
palabras antiguas las romanceadas y vul- 
gares. Pero esta suposición , fundada en 
otro caso , no tiene cabida en el presente, 
por ser la fecha del traslado anterior en 
más de medio siglo á la del privilegio de 
D. Pedro IV. Esta consideración , pues, y 
la de estar, por otra parte, el documento 
en cuestión debidamente autorizado, se- 
gún se asegura en la pregunta, no permi- 
ten sospechar ni de la fidelidad del tras- 
lado, ni tampoco de su integridad. 

No es ciertamente á la fecha á la que 
debemos atender para resolver esta cues- 
tión , sino á las diferentes acepciones que 
pueda tener la palabra ciudad. Durante la 
dominación romana se llamaban ciudades 
aquellas poblaciones cuyos habitantes go- 
zaban por privilegio especial del derecho 
de ciudadanoá romanos, con el cual se 
defendían de las exigencias y arbitrarie- 
dades del poder central , protestando con- 
tra ellas, como Saulo, á la voz decivt«ro- 
moftiM 9um; mas la irrupción de los pue- 
blos del Norte , y la sucesiva caida del 
imperio de los Césares, vino á modificar 
esencialmente Ja condición de la Europa 
latina, y las antiguas ciudades quedaron, 
bajo este concepto, iguales á las demás po- 
blaciones, villas y municipios. Durante el 
período de la Edad Media, la palabra ciu- 
dad cambia enteramente de acepción, y 
vienen á llamarse ciudades aquellos p«e- 
bles que tienen silla episcopal, dándose á 
los otros los nombres de castra^ oppida. 
dtnku , según Du Cange , eat urbs episco- 
paUs^ cum catera: castra vel oppida dice- 
rentur. En tiempos más modernos los re- 
yes concedían el titulo de ciudad á aque- 
llas poblaciones do alguna importancia 
que más se habian distinguido por sus 



servicios^ cuyo titulo no llevaba siempre 
aneja la idea de capitalidad que hoy le 
damos, y venia á ser en la mayor parte de 
los casos meramente honorífico. 

En resumen , la ciudad , durante la do- 
minación romana, da á sus habitantes los 
derechos de ciudadanía, en la Edad Me- 
dia significa capital de la dióoesis ó sede 
episcopal, en la edad moderna es una po- 
blación importante que lleva este título 
por gracia del Rey. 

¿ Podrá decimos ahora el autor de esta 
pregunta, á quien debe ser bien conocida 
la historia de esta localidad , si pudo lla- 
marse ciudad Daroca antes de D. Pe-~ 
dro IV por haber sido en algún tiempo re- 
sidencia episcopal? ' 

V. V. 

Cartas partidas. Núm, 99, T, i, pá- 
gina 30. — La costumbre de partir las car- 
tas de que se habia de sacar más de un 
ejemplar, extendiéndolas en el mismo per- 
gamino y poniendo entre ellas y en el lu- 
gar del corte una inscripción para añadir- 
les una garantía más de autenticidad, era 
conocida en Inglaterra desde el siglo IX, 
en Francia desde el xi, y en España se 
introdujo en la segunda mitad de este mis- 
mo siglo, siendo Aragón el reino de la 
Península en que primeramente se siguió. 

Sería curioso en extremo reseñar las 
vanadas formas que estos documentos 
aceptan en los distintos períodos de la his- 
toria ; pero ni la índole de la sección de 
respuestas consiente hacer trabajos que 
podrían llenar bastantes páginas de la 
Revista, ni aunque lo consintiera, la pre- 
gunta á que contestamos nos dejarla am- 
plitud para hablar en general de cartas 
partidas, de las cuales prometemos ocu- 
pamos, escribiendo uno 6 más artículos 
para la sección de Variedades. 

Los documentos reales partidos por 
A. B. C, únicos á que el Sr.*^ se refiere 
en su pregunta, no son muy comunes. 
Abundantes en solemnidades las escritu- 
ras otorgadas por los monarcas, no era tan 
hacedera su falsificación, que se necesi- 



48 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



tase acudir á semejante expediente para 
evitarla. 

Los pocos que existen son contratos en 
que el Monarca interviene como parte. 
Citaremos algunos como ejemplos. 

Entro los documentos procedentes del 
monasterio de Ofia, que se conservan en el 
Archivo Histórico Nacional, existen cua- 
tro privilegios rodados de Alfonso VIII, 
por uno de los cuales, otorgado en Burgos 
á 23 de Julio de 1190, cambia algunas vi- 
llas con el monasterio el monarca caste- 
llano ; por otro, fecho en Valladolid á pri- 
mero de Abril de 1192, concede para ves- 
tido y calzado de los monjes 160 marave- 
dís anuales en las salinas de Rosio en 
cambio de las de Poza ; otro es un true- 
que del realengo de Arroyuelo por la he- 
redad que el monasterio poseia en Villa- 
martin (A. 1195) ; y el restante, otro cam- 



bio de los bienes que el Rey poseia en 
Quintanaopio, por varias heredades de 
Piedralada, fecho á 17 de Julio de 1209. 
Todos ellos están en forma de cartas par- 
tidas. 

Durante el reinado de D. Alfonso VIII 
fué algo más frecuente este uso diplomá- 
tico , que decayó , y hasta podemos decir 
que desapareció, en tiempo de sus suceso- 
res, sin que con posterioridad á él conozca- 
mos más carta real partida que la escritu- 
ra de desposorio del infante D. Alfonso 
(después Alfonso X) con dofta Violante 
cuyo documento comienza asi : tiNotum 
sit cunctiSj ad quos prasens pcígina per al- 
fabetum divisa pervenerit^ quod anno Do^ 
mini MCCXLVh, etc. 

J. M. M. T R. 



REVISTA 



DB 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Esta Revista, que aspira á ser órgano y representante del cuerpo de Archivercsy Biblio- 
tecarios y Anticuarios, publica artículos rclatiyos á los intereses del mismo, como también 
trabajos originales de Diplomática, Bibliografía y Arqueología ; documentos históricos in- 
éditos ; relaciones de los fondos ó caudal literario de los establecimientos del ramo; pregun- 
tas y respuestas sobre las materias que abraza el mismo ; crónicas y noticias arqueológicas 
y bibliográticas, etc., etc. Da también números extraordinarios, y cuando lo exige el texto^ 
grabados. 

Se publica los días 15 y último de cada mes. — Preeiot de suscricion, — Madrid, tres me- 
ses, una peseta 60 cents. (6 rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un año, 7 pesetas. — 
Extranjero y Ultramar, un año 20 pesetas. — Punto» de suserieion, — En Madrid: en la Ad- 
ministración, calle de la Abada, núm. 21, cuarto 3." derecha; en las porterías del Archivo 
Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las libre- 
rías de Duran, Cuesta, Bailly Baillióre y de D. Leocadio López. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 
principales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en sellos 
de correos ó libranza de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i de 
la Revista, correspondiente al año anterior. 



MADRID y 1872.— Imprenta de M. Rxvadskstba, calle del Duque de Osuna , núm. 3. 




RCHIVOS, 



I^EVIST/ 



DB 




IBLIOTECAS Y 




ÚSEOS. 



AÑO II. 



Madrid, 29 de Febrero de 1872. 



NUM. 4. 



SUMARIO. 



La Bibliotacs TTnlyenitarta de Madrid.— El ArchiTo maniclpal de Piedrabita.— Notioias : Secdon anual de 
la Biblioteca Nacional.— YisitM del Emperador del Brasil al Museo Arqueológico.— Fondos de lo8 esta- 
bleoimientos : Documentos principales de los Arohivos de la Universidad de Salamanca. — Variedades : 
Súplica al Papa para que absolviese á D. Alfonso X del juramento de no acufiar sino dineros prietoe.— Recuer- 
dos de unas fiestas en el siglo xm (oontínuadon).— Fregfuntas: Osas.— Onede.— Farstmancium.— Azagua- 
ria.— Caplevador, capleuta.— Bespuestas: Pertiguero.— Principe de Marruecos.— Movimiento biblio- 
ffr&flco.— Aniinoio. 



LA BIBlieCA UNIVBRSmRIA 

DE MADRID. 

Cumpliendo un precepto regla- 
mentario con laudable puntualidad^ 
ha elevado á la Dirección de Ins- 
trucción pública el jefe de la Biblio- 
teca universitaria de Madrid la Me- 
maria en que anualmente da cuenta 
de todo lo que se refiere á la vida 
de los establecimientos comprendi- 
dos bajo el titulo general, cabeza 
del presente articulo, fraccionados 
por las conveniencias de la ense- 
ñanza. 

En dnco diversos locales tiene di- 
vidida la universidad Matritense su 
importante Biblioteca. Justos moti- 
vos median para que las Facultades 
de Medicina, de Farmacia y de Cien- 
cias posean los libros propios de los 



estudios que cada una comprende, 
allí donde acuden los alumnos á fre- 
cuentar sus aulas para oir á los pro- 
fesores encargados de suavizar los 
espinosos caminos del verdadero sa- 
ber; pero esas mismas causas debe- 
rian haber impelido al Gobierno á 
dar mayor ensanche al departamen- 
to destinado á biblioteca en el edi- 
ficio de la calle de San Bernardo, 
para que aquella casa docente no tu- 
viese las obras de teología, de de- 
recho y de letras divididas entre la 
sección que lleva el nombre de las 
dos primeras facultades y existe 
donde se dan sus asignaturas , y la 
que con el título de la tercera se ha- 
lla de antiguo en el que fué Colegio 
imperial de la Compañía de Jesús, 
y es hoy Instituto de San Isidro. 
Atendiendo 4 la general ilustra- 



50 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



clon, más que á las conveniencias es- 
colares, la Biblioteca Isidoriana se 
halla situada en muy ventajosas con- 
diciones para facilitar al público de 
la villa su inestimable tesoro litera- 
rio ; y por esta consideración, de tan 
grande trascendencia en la educa- 
ción intelectual del pueblo , la des- 
membración caprichosa de un depó- 
sito de tanta importancia en su con- 
junto, sería siempre justamente cri- 
ticada y combatida con ineludibles 
razonamientos, dentro de las bue- 
nas prácticas, mientras mayor am- 
plitud de local no permita reunir en 
un solo departamento las dos biblio- 
tecas que ftieron del Colero de la 
Compañía y de la Universidad Com- 
plutense. 

En lucha constante presenta el 
jefe de la universitaria de Madrid 
las necesidades con los recursos que 
tanto escatiman todos los Gobiernos 
españoles al sosten de los estableci- 
mientos literarios; y con sobrada ra- 
zón se lamenta de que ni aun en pe- 
queñísima parte se satisfagan las 
repetidas peticiones de los lectores, 
que diariamente reclaman obras de 
importancia, cuando ni siquiera se 
puede adquirir cierto número con 
que acallar el justificado desconten- 
to de los más doctos y más asiduos. 
Verdad es que á la falta de recursos 
debe añadirse otro motivo. De tiem- 
po en tiempo destinaba la Superiori- 
dad remesas de los libros, unos con 
fondos públicos impresos, otros con 
medios del presupuesto general ad- 
quiridos , que ingresaban en el Mi- 



nisterio de Fomento para enriquecer 
con ellos las bibliotecas del Estado; 
pero de algunos años á esta parte, 
bien sea porque se hallen en olvido 
en algún desván de aquella Secreta- 
ría, ó por cualquiera otra causa di- 
fícilmente comprensible, las dona- 
ciones gubernativas han cesado, y ni 
aun su ingreso puede alimentar hoy, 
de algún modo, los cuadros esta- 
dísticos de la Memoria. Por una gran 
estrechez en la distribución de fon- 
dos, y por una sistemática economía 
en los gastos más precisos , hase con- 
seguido llenar algunas casillas con 
pocas , poquísimas, obras , como las 
tituladas : Salamanca ariisüca y mo- 
numental^ escrita é ilustrada respec- 
tivamente por los Sres. Falcon y 
Martínez de Hebert; Pompéis les ca- 
tacombesy VAlhambray por G. B. de 
Lagréze; Exposición histórico-critica 
de los sistemas filosóficos modernos y 
verdaderos principios de la ciencia^ por 
D. Patricio Azcárate; La litteratu- 
re aüemande au moyen age et les ori- 
gines de Vepopée germanique^ par 
A. Bossent; Les mystiques espagno- 
lesj par Bousselot ; Cours de lüteratu- 
re dramatiqucy par A. W. Schlegel, 
y algunas otras de menor importan- 
cia, procurando que todas corres- 
pondan á los estudios de la Facultad 
de Filosofía y Letras , en cuya Bi- 
blioteca serán pronto colocadas para 
servicio del público ; pero muy fácil- 
mente comprenderá cualquiera que 
con tan insignificantes acrecenta- 
mientos está, cada dia, más manca 
esa importantísima sección, quedan- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



64 



do en gran retraso respecto de lin- 
güistica , de historia, de crítica, de 
filosofía, de literatora propiamente 
dicha, 7 de otras materias con ellas 
enlazadas, y así no responde á la jus- 
ta demanda del público docto, que 
busca en los libros nuevos el movi- 
miento de la vida intelectual por sus 
má s genuinas manifestaciones, ni aun 
de lectores adolescentes que aspiran 
á salir de la común esfera del vulgo. 
Ya que á nuevas adquisiciones en 
regular número no alcanzan los fon- 
dos disponibles dentro de una con- 
signación, que por lo exigua no debe 
nombrarse, ni podría creer nadie su- 
ficiente para las necesidades diarias 
de cinco bibliotecas , ó de una divi- 
dida en cinco puntos diferentes j dis- 
tantes entre sí, atiéndese hasta don- 
de permiten los recursos á lá repa- 
ración de libros estropeados, para 
que vuelvan á servir á los pedidos 
de los lectores , ó á la encuadema- 
ción de otros, cubiertos todavía con 
el papel con que salen de la impren- 
ta ; y perseverando en ese buen 
propósito, se han vestido con dura- 
ble pasta doscientos setenta y cinco 
tomos de la Colección enciclopédica 
de Boret, con otros vanos, antes to- 
davía no provistos de tan necesario 
n>paje, y sobre todo, ha llegado, al 
fin, su tumo á los incunables, en ex- 
tremo necesitados de que una mano 
benéfica impidiese su destrucción, 
segura, en verdad, á poco que se ma- 
nejasen en los indispensables movi- 
mientos semestrales de la obligada 
limpieza. 



«Todavía me lamentaba m¿s, di- 
ce en su Memoria el jefe de la Bi- 
blioteca universitaria, de que per- 
maneciese sin las debidas reparacio- 
nes la colección de incunables de la 
de Filosofía y Letras , reconociendo 
la importancia de tan inestimable te- 
soro bibliográfico. 

}>Es una fatalidad que no posea la 
capital de nuestra España un res- 
taurador de las antiguas encuader- 
naciones para dejar los vetustos vo- 
lúmenes del siglo XV con su respe- 
table atavío, como con tanta razón 
exigen los más inteligentes bibliófi- 
los: disgusto no pequeño es despojar 
de su rico, aunque destrozado vesti- 
do, á un incunable para encerrarlo en 
cubiertas de novísima mano de obra, 
cuya traza tanto disuena del apare- 
jo que antes llevara y por derecho le 
corresponde: y sin embargo, aquí, 
donde las artes y los oficios no salen 
de la más común esfera , trazada por 
las necesidades de la vida ordinaria, 
forzoso es atender antes, y del me- 
jor modo posible , á la conservación 
de un volumen, que soñar en una 
restauración para tiempos de mayo- 
res adelantos industriales entre nos- 
otros , si no se le quiere condenar á 
seguros desperfectos. Impelido por 
esta convicción, dispuse que se die- 
ra principio á la nueva encuadema- 
ción de los incunables por los más 
necesitados de nuevo ropaje, con- 
tra la desnudez, ó céntralos destro- 
zos de sus primitivas cubiertas , de- 
seoso de que, dentro de un plazo pro- 
porcionado á los recursos disponi- 



6!í 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



bles , queden vestidos ^ decorosamen- 
te al menos, todos los libros del si- 
glo primero de la imprenta, que 
constituyen una sección muy impor- 
tante de la Biblioteca de San Isidro. 

}> Estrechado por la escasez de fon- 
dos, y queriendo á la vez ataviar 
esos volúmenes de manera que se 
distingan de la encuademación mo- 
destísima, usada en estas bibliote- 
cas para resguardo de las obras co- 
munes y de más frecuente manejo, 
he reducido á cuarenta y ocho la 
primera remesa, incluyendo en ese 
número diez, impresos en el siglo 
posterior inmediato , por exigirlo asi 
el fatal estado de su encuademación 
primitiva ; y á pesar de que para na- 
da se ha tenido en cuenta la mayor 
importancia de los textos, prefirien- 
do reparar antes los más necesita- 
dos, cuéntanse no pocos de recono- 
cido valor literario y tipográfico , y 
algunos que particularmente tocan á 
nuestra patria, como el de Lucio 
Marineo Sículo, De Hispanice laudi- 
bus; las Epístolas y Oraciones de 
Sancta Catherina de Sena, impresas 
en Alcalá en 1512; elr de Antonio 
Nebrija, De peregrinarum dictionum 
accentu tractatus; y el do San Bue- 
naventura , Meditationes vitce Jesu- 
Christiy dado á la estampa en 1499, 
en el monasterio de Monserrat del 
principado de Cataluña, t) 

Justificada la inversión de lo que 
para material consigna el Estado; 
omitiendo lo relativo á movimiento 
del personal, cuya noticia ^i oca- 
sión oportuna se comunicó á los lec- 



tores de la Revista , y vedándonos 
nuestra situación mencionar servi- 
cios y méritos que pudieran parecer 
encarecidos ó exagerados por afec- 
tuoso compañerismo , resta ya úni- 
camente apuntar algunos datos so- 
bre la concurrencia que acude á la 
Biblioteca Universitaria Matritense. 
Copiemos lo que sobre este punto di- 
ce su jefe : 

« Llamaré muy particularmente la 
atención sobre el excesivo número de 
lectores que han concurrido á estas 
bibliotecas de mi cargo durante el 
año que acaba de transcurrir. El to- 
tal general en las de San Isidro, No- 
viciado, Medicina y Farmacia, elé- 
vase á 117.827, que han obtenido 
125.782 volúmenes. Creciente con- 
currencia se observa de año en año, 
que habla en pro de la ilustración y 
nobles aspiraciones de la juventud y 
personas estudiosas que á estos cen- 
tros acuden^ demostrando la necesi- 
dad de que se les dote de personal 
activo é inteligente para responder 
á las mayores necesidades del servi- 
cio. Hoy cumple á mi propósito re- 
cordar que desde el año 1868 hasta 
la fecha se ha triplicado con exceso 
el número de lectores , pues en di- 
cho año acudieron 34.508, y se sir- 
vieron 39.067 volúmenes.]) 

Las elocuentes cifras que antece- 
den prueban la razón con que los 
jefes de las Bibliotecas públicas de 
Madrid reclaman aumento propor- 
cionado en el número de los indivi- 
duos á quienes se confia el buen ser- 
vicio, para satisfacción de los con- 




BIBLIOTECAS Y HUSBOS. 



54 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



lentísimo Sr. D. Antonio Ferrer del Rio, 
que como Director general de Instruc- 
ción pública presidia en unión con \ok 
Excmos. Sres. D. Fermín Caballero y 
D. Antonio María García Blanco, entre- 
gó al presbítero D. José María Sbarbi el 
diploma del premio que le ha sido ad- 
judicado por su Monografía de los refra^ 
nes castellanos, según dijimos en su dia^ 
quedando así terminado el acto. 

La concurrencia , algo menos nume- 
rosa que en años anteriores, sin duda 
por haberse adelantado en éste la hora 
de costumbre, fué, sin embargo, tan es- 
cogida , y salió no menos satisfecha y 
complacida. 



En los dias 4 6 y 4 8 del corriente 
mes visitó el Emperador del Brasil el 
Museo Arqueológico Nacional, ddtenién- 
dosejen el segundo más de tres horas, 
quedando muy satisfecho y aun sor- 
prendido de las numerosas colecciones 
artísticas que en aquel establecimiento 
se custodian , y principalmente de los 
objetos traídos de Yecla, que tienen hoy 
el privilegio de llamar la atención de 
cuantos se interesan por los estudios 
arqueológicos. 



FONDOS DE LOS KSTABLBCIIIKNTOS. 



EztrAOto de los dooameniot mái prinoi- 
palet cpie encierran lot Archivos de la 
Univeriidad de Scdamanoa (1). 

ARCHIVO DE LA UNIVERSIDAD. 

Rico este Archivo por el méríto de los 
documentos y su crecido número, com- 



(1) Este cnríoso trabajo faé redactado 4 
principios de 1864 , de orden del rector D. re- 



prende muchas bulas conservatorias y 
privilegios reales , confírma,torios en ge- 
neral de las prerogativas de esta Uni- 
versidad ; de los jueces conservadores 
y sus privilegios ; de las exenciones que 
gozaba la misma de pagar portazgo y 
ser registrados sus bastimentos , de ron- 
das, centinelas y guardas; de imposi- 
ciones de tributos sin su beneplácito , y 
de hospedaje en la venida de personas 
reales ; de la exención de sisas , y de pa- 
gar alcabala ; de la albóndiga de esta 
Univer^dad , y de su abasto de la car- 
necería ; de la exención , que tienen los 
del gremio, de admitir huéspedes en la 
venida de los príncipes y reyes; de los 
fíeles de peso y medida y de los conta- 
dores y vice-cancelarios ; del Rector , de 
su elección y acompañamiento , de su 
precedencia en los claustros, y de la 
nominación de consiliarios ; del Maes- 
trescuelas y de su jurisdicción ; del juez 
del estudio; del juez metropolitano; de 
las constituciones y estatutos de la Uni- 
versidad , de sus visitas é innovación 
de dichos estatutos ; de las universida- 
des de Avila y Oviedo; de las fundacio- 
nes y provisiones de cátedras, de los 
sobornos en dichas provisiones y jubi- 
laciones de Catedráticos; de los gra- 
dos que se dan en esta Universidad, de 
bachiller , licenciado y doctor ; del lu- 
gar en que se hacen los exámenes de los 
grados, y pleitos que tuvo la Universidad 
con los cuatro colegios mayores , para 
que en ellos no se diesen grados ; de las 
incorporaciones en esta Universidad , de 



más Beleetá, por D. Juan ürbina, jefe de la 
Biblioteca de la Universidad de Salamanca, 
cayos empleados han tenido desde hace affos 
á su cargo el archivo, mnj particularmente 
dicho Sr. Urbina y el ayudante D. Domingo 
Doncel j Ordae. 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



55 



las penas de Cámara , de las multas de 
los graduado^ y otras penas por con- 
travenciones á lo$ estatutos ; de compra 
de libros , de la impresión de las obras 
del Tostado , de la corrección de libros 
que se imprimieran en Salamanca , de 
la ex purgación de los prohibidos, de la 
facultad de Gramática y del arte de An- 
tonio Nebrija ; de las honras y entierros 
de los doctores de esta Universidad ; de 
las exequias de los principes , reyes y 
reinas; de la fundación de la capilla 
de San Jerónimo y sus capellanías ; de 
la solemnidad de las fiestas que en ella 
se celebran ; de las indulgencias conce- 
didas á los Doctores de esta Universidad 
y pobres de su hospital , y de las cape- 
llanías que en éste se fundaron ; de las 
reformas de trajes de los estudiantes, 
de sus matriculas y cursos , de la prohi- 
bición de armas , de sus castigos, y al- 
quileres de las casas en que posaren ; 
de las fiestas de esta Universidad y sus 
fundaciones ; de las fiestas de toros y de 
los asuetos ; de la anexión de los be- 
neficios simples del Colegio Trilingüe, 
del remate de sus frutos , del quinde- 
nio y subsidio que paga de su fábrica, 
número de becas y de qué facultad , in- 
formaciones para dichas becas , y de la 
librería de dicho colegio ; del Patronato 
de Santa María de los Ángeles que goza 
esta Universidad , y de las visitas del 
citado colegio ; de la oposición que esta 
y otras universidades de España hicie- 
ron contra la erección de una universi- 
dad en la corte en el Colegio Imperial, 
que pretendieron hacer los PP. de la 
Compañía; algunas cartas de las uni- 
versidades de Lobayna, Cracovia y 
otras para la defensa común de sus 
privilegios contra dichos PP., y asig- 
nación de general en escuelas para el 
colegio de la Compañía de esta ciudad ; 



de las becas de Medicina ; de los cole- 
gios del Arzobispo de Cuenca y San 
Miguel,' de la fundación del Colegio de 
la Concepción ; de las tercias reales que 
posee esta Universidad , é instrumentos 
de ellas ; arca de Primicerio de sus cen- 
sos, deudas y empréstitos y de su ma- 
yordomía; de los censos y sus escritu- 
ras, de los juros, subsidio y excusado; 
de la institución de la cofradía para el 
alivio de los estudiantes pobres, presos; 
informe de esta Universidad sobre el ca- 
samiento de Enrique YIII con doña Ca- 
talina, hija de los Reyes Católicos D. Fer- 
nando y doña Isabel ; de las beatifica- 
ciones de doña María Bela, monja de 
Santo Domingo de Ávila , del Tostado y 
del cardenal Cisneros ; de la Concepción 
de Nuestra Señora ; del reconocimiento 
del Archiduque por rey de España, y 
expulsión del Nuncio ; breves de algu- 
nos Papas , en que dan noticia á la Uni- 
versidad de su exaltación al Pontificado; 
respuestas á los parabienes que esta* 
Universidad envió á diversos nacimien- 
tos y casamientos de príncipes , reyes ; 
besamanos , muertes de reyes , rogati- 
vas , honras reales , donativos y cartas 
de ascensos de hijos de esta Universi- 
dad ; concordato sobre el regio Patro- 
nato; cédulas reales y otros instrumen- 
tos de varios asuntos útiles á esta Uni- 
versidad. 

ARCHIVO DE secretaría GENERAL. 

A pesar de las vicisitudes por que ha 
pasado este Archivo^ de la poca exacti- 
tud , solicitud y esmero que hubo para 
custodiar y clasificar los documentos 
que le pertenecían , y que no hay no- 
ticia de que en algún tiempo se hiciera 
índice alguno hasta el año de 1 859, que 
se formó por los empleados de esta Bi- 



56 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



blioteca; es Lo cierto que, después de 
contener todo lo relativo al personal de 
doctores, catedráticos, maestros y es- 
tudiantes , desde el año de 1546, que 
data el libro de matriculados más anti- 
guo , tiene los libros de grados de ba- 
chiller , licenciado y doctor, que se han 
recibido en esta Universidad, los de 
juramentos que para conferirlos era 
necesario prestar, la solemnidad con 
que se hacian , el modo de distribuir las 
propinas entre los jueces y empleados 
de esta escuela, el local donde cada 
uno de ellos se verificaba , y los dere- 
chos que adquirian los graduados ; tam- 
bién los documentos relativos á la Aca- 
demia de Matemáticas establecida en 
esta misma escuela ; los de la Sociedad 
económica de Amigos del País de Sala- 
manca , creada á virtud de Real orden 
de 29 de Noviembre de 1777, reprodu- 
cida en H de Marzo de 4778, permi- 
tiendo dicha Sociedad , á solicitud del 
Conde de Francos y otros vecinos de la 
misma , y excitando el celo de los pro- 
fesores de la Universidad , especialmen- 
te de los de Derecho , para inscribirse 
en aquélla , y extender sus conocimien- 
tos prácticos en las materias económicas 
y políticas ; los del proyecto concebido 
por D. León de Arroyal , vecino de Sa- 
lamanca , pidiendo informe á la Univer- 
sidad de la solicitud que hizo al Consejo 
con el objeto de promover el progreso 
de las Letras , para que se le permitiese 
publicar en esta misma ciudad un pe- 
riódico mensual, á imitación de Le Jour- 
nal de Parts , compuesto de ocho pliegos, 
cuyo periódico serviría para que los lite- 
ratos pudiesen publicar sus escritos sin 
gasto alguno, y parte de sus productos 
habia de destinarse para alivio de los 
pobres de la real cárcel ; los de los dic- 
támenes elevados por esta Universidad 



al Consejo, por su mandato de A 770, el 
uno sobre la Sociedad ó Academia de 
latinidad y elocuencia , que pretendían 
fundar vanos preceptores de Madrid, 
y el otro sobre la ruidosa Academia del 
Buen Gusto, que , para reforma de todas 
las ciencias y artes , pidieron establecer 
en Zaragoza varios literatos y otros ve- 
cinos de la misma ; los de varias con- 
cordias entre el Rector, maestrescuelas, 
religiosos de Santo Domingo , colegiales 
de San Rartolomé, cancelario, el cabil- 
do y el claustro de la Universidad ; los 
de la disciplina que se observaba en 
esta escuela é informes relativos á ella, 
proponiendo en algunos mejoras consi- 
derables ; los de incorporación de cole- 
gios é informaciones de hidalguía y lim- 
pieza de sangre para el grado de licen- 
ciado y otros estudios, con otros mu- 
chos de ménps interés, que sería muy 
extenso enumerar. 

ilBCHIVO DE LA NOTARÍA DB ESTA UNI- 
VERSIDAD. 

El oficio de notario en esta Univer- 
sidad es muy antiguo. En su primera 
época , cuando era regida por maestres- 
cuelas, tenían éstos un dependiente, 
llamado hacedor , que desempeñaba el 
cargo de secretario, y entendía en la 
parte económico-administrativa. Des- 
pués que los pontífices la hicieron con- 
cesiones, tomó el título de pontificia, 
y al conceder Clemente V las tercias 
— 4 34 3 — se creó un notario apostóli- 
co, que daba fe en los asuntos uníver- 
sitaríos. En el siglo xv empezaron los 
reyes á velar por las enseñanzas, y des- 
pués de la cédula real , expedida por 
D. Juan II en 4i4S, se nombró un se- 
cretario que autorizaba las actas de los 
claustros; poco después, en %t de Abril 




BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



57 



de \ 4S2 , el papa Martino Y dio nuevas 
constituciones , en armonía con el patro- 
nato que ejercia el Rey sobre este estu- 
dio, y se constituyó la notaría, dando 
al que la ejercia el nombre de Notario e 
secretario público y apostólico, por autO' 
ridad Real y Apostólica. En esta forma 
continuó hasta la publicación del plan 
general de estadios llamado de Gam- 
pom^nes , en el año de \ 772. Las actua- 
ciones de este funcionario, desde prin- 
cipios del siglo XVI hasta la extinción 
de su oficio, son las contenidas en dicho 
índice ó archivo. 

Esta documentación , que constituye 
el florón más preciado de la Univer- 
sidad , fué mirada con cierto abandono 
é indiferencia y, colocados los muchos 
expedientes de que se compone en des- 
orden y en sitios húmedos y excusa- 
dos , ha ocurrido el que muchos estén 
mutilados , y algunos agujereados por 
los insectos. Alguna vez se trató de ar- 
reglar estos papeles , pero la antigüe- 
dad y variedad de letras debieron de- 
tener á los que , celosos porque no se 
perdiera esta riqueza literaria y univer- 
sitaria, lo intentaron más de una vez. 
Arreglados en el año de \ 859, en la par- 
te que fué posible , se ha conseguido 
colocarlos en sitios sanos, para evitar 
su completa destrucción y conocer la 
clase de materias que contienen , regu- 
larizándolas por legajos de la manera 
que se creyó más oportuna. En ellas se 
observa la grande influencia de la Uni- 
versidad, métodos de enseñanza que se 
adoptaron , su abundante número, y los 
eminentes puestos que ocuparon sus 
maestros después de algunos años de 
enseñanza. Los expedientes de vacantes 
y provisiones de cátedras son muchísi- 
mos, en los que figuran todos los hijos 
de esta Escuela, conocidos en todo el 



mundo científico por sus magistrales 
obras , como fray Luis de León , el Bró- 
cense, y otros que sería muy prolijo 
enumerar: entre ellos hay algunos muy 
ruidosos sobre ciertas pequeneces que 
en esta época se despreciarían , mien- 
tras que en aquellas circunstancias se 
consideraban de grande ínteres. Los de 
pleitos sostenidos por la Universidad 
sobre competencias de jurisdicción con- 
tra corporaciones y particulares , proce- 
sos académicos, ejecuciones sobre rentas 
y otros particulares forman algunos le- 
gajos; así como los de visita de cáte- 
dras, pupilajes y demás relativo á los 
estudiantes. Un legajo, con el epígrafe 
Documentos históricos , contiene dictá- 
menes de esta Universidad sobre bea- 
tificación y canonización de algunos 
santos, incorporación de comunidades, 
concordias con los colegios mayores, y 
otros muchos particulares, que podrán 
ser fuentes abundantes , si algún dia se 
escribiese la historia de esta Escuela (1). 
Gomo este Estudio fué en algunas épocas 
un cuerpo consultivo de la Superioridad, 
hay luminosos informes evacuados por 
el claustro, y entre otros se halla el que 
á petición del rey D. Garlos III elevó al 
Gonsejo la Universidad sobre las colec- 
ciones de Gañones españoles anterio- 
res al Decreto de Graciano. 

[Se continuará.) 



(1) Lo han sido con efecto para la que re- 
cientemente ha dado á luz nuestro compa- 
ñero, el ayudante de la Biblioteca de Sala- 
manca, Sr Vidal, obra que ha merecido jus- 
tos plácemes á su autor. 



58 



RBVISTA DE ARCHIVOS, 



VARIEDADES. 



Súplica heoha •! Papa (Juan XXII) para 
me alMolTÍet e al rey de GaitUla , D. Al- 
tonto X, del juramento de no aoimar 
otra moneda que lof dineros prietos. 

(Afio 1177.) 

Al muy sancto padre e sennor don 
Johan por la gracia de dios , apostolígo 
déla sánela Eglesia de Roma. Nos In- 
ffante don Manuel hermano del Rey de 
Castíella e el inffante don Johan f6jo 
desse mismo Rey. Et nos por essa mis- 
ma gracia don Remondo Arzobispo de 
Seuilla. Et don Gonzalo, obispo de Bur- 
gos. Et don Ffredolo Obispo de Ouiedo. 
Et don Esteuan Obispo de Calahorra. 
Et don Agostin Obispo de Osma. Et don 
Pedro Obispo de Plazencia. Et don Sue- 
ro, Electo de Coria. Et don Gil gomez, 
abbat de Yalladolit. Et nos don Gutier 
suarez. Et nos don Enrique perez de 
Harana. Et don Roy gongalez de Qisne- 
ros. Et don Manrrique gil. Et don Ffer- 
rand rroyz de villa lobos. Et don Gon- 
zalo yuannez de Aguilar. Et don Johan 
perez de Guzman. Et don Johan diaz de 
Ffinoiossa. Et don Roy diaz su herma- 
no. Et don Manrrique perez de Harana. 
Et don Gonzalo gomez man^annedo. Et 
otrossi nos don Pedro nunnez, maestro 
déla Orden de Cartagena. Et don San- 
cho fferrandez commendador mayor 
dessa misma orden. Et otrossi nos don 
Sauastian abbat del Monesterio de Sant 
Pedro de Cárdena. Et don (fray Simón 
abbat de Mata llana. Et don ffray Gas- 
tón abbat de Sagramenna. Et don ifray 
Martin abbat de sant Prudencio. Et 
otrossi nos ferrant perez Dean de Seui- 
lla et de PalenQia. Et Maestro Pedro 
sserrazin Dean de Burgos. Et maestre 
(sic) Pedro pascual Arcidiano de Bur- 
gos. Et (jon^aluo garfia capiscol de Bur- 



gos. Et maestre Johan dominguez Arci- 
diano de Yal puesta. Et maestre Johan 
tome arcidiano de Beruiesca. Et Aluar 
gomez Arcidiano de Carrion. Et Pedro 
gon^alez Arcidiano de Lara. Et maestre 
fferrant garcía Arcidiano de Palen^uela. 
Et fferrand nicolas Arcidiano de Ouie- 
do. Et Sancho perez Arcidiano de Bae- 
9a. Et maestre Pascual Arcidiano de Ol- 
medo. Et Domingo perez Arcidiano de 
Soria. Et Gil garcía Arcidiano de Sepul- 
uega. Et maestre Johan perez Sacristán 
de Burgos. Et Gutier perez abbat de 
Salas. Et Miguel yuannez abbat de Ffre- 
nungea. Et maestre Martin abbat de 
sant Quirze. Et Roy perez Sacristán de 
Palengia. Et maestre Johan Arcidiano 
de Niebla. Et Johan perez Arcidiano de 
Murcia (\).Ei Martin lopez Tesorero de 
Ouiedo. Et Pedro ui^eynt Capiscol de 
Osma. Et Johan mate maestre Escula 
{sic) de Cordoua. Et Domingo marti Sa^' 
cristan de ValladoUt (2). Besamos los 
nuestros sanctos pies con grant humil- 
dat e con rreueren<^ia. Sennor padre 
sancto ffazemos uos saber de como los 
omes buenos e los pueblos de toda la 
tierra tiempo á pidieron mer^et a nues- 
tro sennor el Rey que ffíziesse moneda 
mas fuerte quela que era ante, de que 
se onrrasen e se aprouechassen en sus 
Regnos, e por los otros logares qui 
quier que fuessen. Et el, auido su acuer- 
do e su conseio con omes saSidores e 
entendudos de fecho de moneda , man- 
dó fazer los dineros prietos que se usan 
por toda su tierra. Et iuró les de gela 
guardar, et de non fazer otra en su 
uida. Et por que la moneda era muy 
fuerte e auie mester mucha plata , non 
se pudo labrar sinon muy poca della. 



(1) Bntre lineas lo que va de cursiva. 

(2) ídem. 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



59 



Et demás por que era muy fuerte , sa- 
caron della tanta déla tierra , que fincó 
y muy poca , en guisa que los omes son 
muy menguados de moneda pora sus 
compras, e pora aquellas cosas que an 
mester de cada dia. Agora estando el 
Rey en Burgos legaron U(K) nueuas déla 
(frontera , que passaran grant poder de 
moros dallend mar, e que corren la 
tierra e que catiuan mucha gente , e le- 
ñaron muchos ganados, e ffízieran gran- 
des dannos, e fazen cada dia. Et que 
enbíasse luego a acorrer á la tierra e a 
los castillos , sinon que sopiesse que es- 
tañan en períglo de perder se. Et el Rey 
auiendo su acuerdo con los perlados , e 
con los Ricos omes^ e con los otros omes 
buenos délos Gongeios de su tierra que 
eran y con el , consseiaron le que acor- 
riesse luego al ffecho déla ffrontera, ante 
que uíniessen y mayores periglos. Et el 
queriendo enbiar acorro de Ricos omes 
e de Caualleros e de otra gente , (fallaron 
que los pueblos por mengua de moneda, 
nol podien dar sus pechos ni los otros 
derechos que deuíe auer déla tierra. 
Pidieron le mer^et que para acorrer á 
tan grandes periglos e aguardar la tier- 
ra de grandes dannos, e por mucho 
bien e pro que podrie uenir a el e á to- 
dos sus Regnos, que mandasse fazer 
otra moneda que fuesse mas comunal. 
Et por la jura que el Rey auie fecho 
assi como sobredicho es, non se acor- 
dó délo fazer , menos que fuesse asuel- 
to della. Et nos los perlados enten- 
diendo que esta absolución pertene^ie á 
la uuestra santidat tan sola mente, e 
ueyendo que nos nolo podiemos fazer, 
consseiamos que nos e los Ricos omes e 
los otros omes buenos de la tierra que 



(1) Entre lineas lo que ya de cnniva. 



y eran , que uos lo enbiassemos deman- 
dar. Onde pedimos mer^et sennor á la 
uuestra santidad (%) que denne absol- 
uer á nuestro sennor el Rey de la jura 
que fñzo, por que pueda fazer esta mo- 
neda que sea a sserui^io de dios, e a 
pro del e de su tierra , e que los pue- 
blos se puedan meior mantener e que 
pueda acorrer luego á la ffrontera, a 
guardar sus regnos de los periglos que 
son e pueden acaecer. Et por la grant 
priessa que uino agora , e la detardanga 
que es periglosa, nos los que eramos con 
el Rey, enblamos uos esta carta , abier- 
ta , sellada con nuestros sellos pendien^ 
tes (3). Et creemos que esso mismo uos 
enbiarien dezir todos los otros si y ffue- 
ssen, por buen estado de la tierra, e 
por escusar los otros dannos, que y 
podrien uenir. Esta carta fue fecha en 
Burgos, ix días de Mayo Era de mili e 
ccc e quinze annos. 

Está escrita en una hoja de papel, con 
algunas picaduras y roto por los doblC' 
ees , en letra de la época , ocupando todo 
el recto y cinco renglones al verso , y con- 
serva visibles vestigios del sello de placa 
en cera verde con que se cerró , como lo 
indican también los dobleces. La circuns^ 
tanda de volver asi lo escrito , la de no 
llevar ninguno de los sellos pendientes 
que se anuncian , y las correcciones y 
adiciones entre lineas, parecen indicar 
ser ésta una minuta ó borrador que oca' 
so se enviaria al Arzobispo ó Cabildo de 
Toledo por si queria suscribirle ; pues en- 
tre los suplicantes que encabezan no figu' 
ra ninguno que , por su dignidad ó titulo, 
parezca de la diócesis toledana. 

Archivo Histórico Nacional: Documen- 



(2) Aqni vnelTe á la plana del verso. 

(3) Entre lineas lo que va de carsÍYa. 



60 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



tos de la Catedral de Toledo, — V. < 2H -9. 

{Moneda.) 

Por la copia , 

J. M. E. DE LA P. 



RECUERDOS DE UNAS FIESTAS 

EN EL SIGLO XVll (i). 

(ContinaaeioD.) 

Apenas terminó su relación la FamOy 
cuando desgajándose aquel enorme pro- 
montorio , de que se habló más arriba, 
se sumergió Alcides; y volando por la 
región aérea el globo, «abriéndose con 
primorosa proporción , quedó converti- 
do en sol de brillantes rayos de excesi- 
va grandeza , y aparecieron las águilas 
del imperio de vivísima perfección , te- 
niendo sobre si , hecho de muy admira- 
ble hermosura , al principe Felipe Prós- 
pero, en forma de Alcides, con el globo 
celeste sobre los hombros. 

» Al abrirse el peñasco , se pobló el 
aire de palomas , que llevaban en sus 
picos ramos de olivo , anunciando á es- 
tos reinos la tranquilidad de que gozó 
el mundo en tiempo de Augusto César ; 
y de el regazo de España se remontó 
también una águila , llevando, no al co- 
pero de Júpiter, sino al nuevo Infante, 
á que registrase los más ardientes rayos 
del sol, como el más legítimo principe 
•de tan dilatadas coronas. • 

Tras de tan ostentosa variedad de 
maravillas , la procesión emprendió de 
nuevo su camino , y á poco trecho de la 
misma espaciosa calle del Coso apare- 
cieron cinco arcos triunfales, los tres 
del centro de veinte y cuatro palmos de 
altura , y los laterales de diez y seis, 
y sobre estos últimos balcones, que 
igualaban en elevación á los primeros, 



(1) VéaiiBe las páginas 26 y 41. 



vestidos todos con adornos de pintura. 
Corria sobre ellos un arquitrabe con 
friso y cornisa , y sobre ésta un pedes- 
tal de cuatro palmos de alto, *todo 
muy vistoso y muy ricamente adorna- 
do.» En esta planta cargaba un segun- 
do cuerpo , de orden dórico , cubierto 
de matizadas sedas , en que pendían los 
retratos de los reyes de Aragón ; y so- 
bre éste alzábase todavía otro pedestal, 
con su media naranja y su linterna, 
*que remataba en una pirámide de ocho 
palmos y una bola encima con cruz y 
veleta dorada.* Toda la fábrica tenia 
hermosa perspectiva, y contaba sesenta 
palmos de altura y otro tanto de lado á 
lado. 

Al pasar la procesión por estos arcos, 
cuando en ellos se hallaban el cabildo 
y el ayuntamiento, por uno de los la- 
terales apareció un globo terrestre de 
diez y seis palmos de diámetro , pinta- 
do con mucha destreza y artificio , ce- 
ñido de un arco que con hermosísi- 
ma variedad retrataba el iris. En su 
cumbre habia un león que mostraba 
las armas de España. Bajo la concavi- 
dad de la media naranja apareció una 
nube resplandeciente, tan primorosa- 
mente fingida , que se pudo pensar que- 
ría tocar el cielo y la tierra ; y abrién- 
dose con dulcísima armonía , se presen- 
tó una hermosa ninfa , vestida de ricas 
telas, adornada con mucha majestad, 
con corona en la cabeza , que represen- 
taba á la Reina , y traía un niño hermo- 
sísimo en los brazos , también con co- 
rona y con cetro en la mano. Sentán- 
dole la ninfa sobre el globo , exclamó : 

Vasallos de Hnesca fieles , 
Qae, en las empresas mayores , 
Ganáis , siempre vencedores , 
Los más ínclitos laureles. 

Para premiar ynestro amor, 
A este caito y regocijo 



BIBLIOTECAS T HÜSBOS. 



69 



REVISTA DB ARCHIVOS, 



yor para la Reina de Cartago, oi pudo 
ser más célebre ni precioso el convite de 
Gleopatra á Marco Antonio ; pues ni fal- 
taran aquí, á querer beber, las perlas he- 
chas sustancia potable. » Los nobles sir- 
vieron á las damas, los comediantes hi- 
cieron un gustoso festín ; dispuestas las 
carrozas, marcharon las señoras á sus 
casas, alumbrando su carrera salvajes, 
sátiros y ciclopes con hachones y armas 
para defensa y lucimiento; por fin, com- 
pletóse aquel célebre dia con muy her- 
mosas luminarias, en particular con la 
del Castillo de Monte Aragón , que re- 
presentaba entre las nocturnas sombras 
el incendio de Roma , dispuesto por Ne- 
rón para recrear sus crueles instintos 
con tan inhumano espectáculo. 

T. DEL C. 

(Se continuará.) 



PREGUNTAS. 



107. 08843.— ¿A qué clase de tributo 
se refiere esta palabra en un texto del año 
1131, que dice así : Tali foros cilicet ut non 
dent maneriam ñeque roxo ñeque muliernu- 
hens det oboa f 

P. F. 

108. Ouede. —Se desea saber qué clase 
de paño era el llamado ouede en una carta 
dol año 1034 cuyo texto es como sigue: 
Sciltcet unam pellem alfanec mullerili no- 
uam in panno ouede cárdeno apreciatam in 
CCCC solido», 

B. 

109. Parsixnancium.- En ninguno de 
los glosarios que he consultado se encuen- 
tra la voz parsimaneium , que he visto, 
por primera vez , en un documento del si- 
glo X I, que dice : Et dispensentur in ea LX 
pasrsimanciis et LXpoeuUs vini perJiegri- 



nis et egentibus. ¿Podrá algún redactor de 
la Revista ilustramos acerca del valor j 
etimología do esta palabra? 

A. C. 

110. Azaguaria.— En el fuero que 
otorgó á Daroca D. Ramón Berenguer IV, 
príncipe de Aragón, con fecha do Noviem- 
bre de la Era MCLXXx (año 1142), se halla 
la cláusula siguiente : Item^ concilium Da- 
roca^ non eat invitum in exercitum, nisi cum 
solo rege; et si forte abierit infonsadd cum 
rege, vel cum quolibet aliOy non det azagua- 
riam. 

Creyó nuestro inolvidable maestro Don 
Tomás Muñoz y Romero, según una nota 
puesta en la página 535 de la Colección de 
fueros y cartas-pueblas^ dada áluz portan 
docto académico, ser lo mismo que azaria^ 
nombre dado al servicio de los pueblos 
haciendo y protegiendo el corte de ma- 
deras y de leña en bosques y montes li- 
mítrofes á las tierras ocupadas por los 
moros. Después de indicar esto en la nota 
segunda de la página 475, añade, con re- 
ferencia al Elucidario portugvM del pa- 
dre Santa Rosa, que azaria trae su etimo- 
logía de la palabra aza ó aazas^ nombre 
dado durante la Edad Media, en Italia y 
Portugal, al hacha con que se corta la 
madera. 

¿Será, pues, azaguaria lo mismo que 
azaria y significando aquel servicio en 
acepción idéntica? ¿Procederá del origen 
etimológico que el Sr. Muñoz y Romero 
le atribuye? 

T. DEL O. 

111. Caplevador, capleuta.— Es muy 
frecuente hallar ambas voces en documen- 
tos de la corona de Aragón ; y por lo mis- 
mo creemos de ínteres histórico precisar su 
etimología, definir bien su significación 
en todas sus atribuciones, y basar en tex- 
tos, á ser posible, cuanto en ese punto se 
diga. Conocemos lo que acerca de tales 
oficios afirma Miguel del Molino, y la de- 
finición que de ellos da Du-Cange ; pero 
¿sería posible fijar más circunstanciada- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



68 



mente cnanto ambos exponen, comple- 
tando á tan respetables autores? 

T. DEL C. 



RESPUESTAS. 



Pertiguero. Núm. 87, T. i, pág. 303, 
y T. i\,pág. 31.— Si las condiciones pro- 
pias de una simple respuesta lo permitie- 
ran, muchas noticias estamparla yo aquí 
sobre las atribuciones del pertiguero ma- 
yor de Santiago, que si según ya indi- 
qué cuando por primera vez respondí á 
esta pregunta, T. i, pág. 319, no acla- 
rarian por completo la cuestión, refor- 
zarían mucho la sospecha mia, que en- 
tonces consigné , de que el cargo do per- 
tiguero de Santiago — así como el de perti- 
guero del monasterio de Celanova — equi- 
valía al de comend^o de las demás igle- 
sias. Contcntaréme con mencionar las dos 
cartas de 13i0yl512^Esp, Sagr., T. xli, 
páginas 94 y 391— por las que consta que 
en esos afíos era el infante D. Felipe, á la 
vez que pertiguero mayor de tierra de San- 
tiago, comendero de la iglesia de Lugo; una 
de 1380 — antes en el Archivo de la Admi- 
nistración de propiedades del Estado en 
Lugo — dirigida por D. Juan I á su primo 
el conde D. Pedro, pertiguero mayor en 
tierra de Santiago, mandándole que des- 
embargue la encomienda, que tenía de la 
iglesia de Mondofiedo ; y otra de 1382 — 
del Arch. HisL Nac. — en que el propio 
monarca ordena á ese mismo conde don 
Pedro, su primo, pertiguero mayor de San- 
tiago e comendero mayor del Obispado de 
Mondoñedo , e a los otros pertigueros e co- 
menderos que andodieren en la dicha per- 
Hgueriae encomienda, que hagan cumplir 
el privilegio que otorgó á favor de los frai- 
les terceros de San Martin de Viliaorien- 
te, en Mondofiedo; y con hacer notar, res- 
pecto á la igualdad de atribuciones que 
el Sr. V. V. creo existia entre el pertigue- 
ro mayor de Santiago y los merinos mayo- 
reSj que, al paso que no he encontrado has- 



ta ahora noticia de que ninguna persona 
reuniese á la vez^ los dos cargos de perti- 
guero mayor de Santiago y merino mayor 
de Galicia, aparecen investidos del pri- 
mero de ellos y del de adelantado mayor 
de Galicia, — ademas, y esto comunmente, 
del de comendero de alguna iglesia , cuya 
condición solían siempre reunir los que 
disfrutaban del endeantamiento , — D. Es- 
teban Fernandez de Castro, 1266-79; don 
Fernán Ruiz de Castro, 1301 ; el infan- 
te Felipe, 1303-1327; D.Pedro Fernan- 
dez de Castro, 1344, y D. Fernán Ruiz do 
Castro, 1366 : por consiguiente, más bien 
parece que la identidad de cargos debía 
existir entre la pertiguería y la encomien- 
da, y el adelantamiento en todo caso, que 
no entre la pertiguería y la meríndad. — 
Mondoñedo, J. V. Y C. 

Príncipe de Marruecos. Número 95, 
T.u,pág. 14. — El personaje que con este 
nombre se menciona en la a Relación del 
juramento del príncipe D. Felipe IV», se 
llamaba, según D. Casiano Pellicer, Mu- 
ley Xeque, y era hijo deMuley.Mahamet, 
emperador de Fez y Marruecos, á quien 
arrojó del trono Muley Moluc, su primo, 
vencedor del desgraciado D. Sebastian do 
Portugal. Huyendo de su enemigo, refu- 
gióse en España Muley Xeque, y vinien- 
do á Madrid, probablemente en busca de 
auxilio con que recobrar el cetro de sus 
mayores, catequizáronle los frailes de la 
Victoria, en cuyo convento se hospedó. 
Recibió el agua del bautismo en 1593 en 
las Descalzas Reales, siendo su padrino el 
príncipe de Asturias D. Felipe, que más 
tarde habría de ser en el trono de Espafia 
el tercero de este nombre, y su madrína 
la infanta dofia Isabel Clara Eugenia, 
hija también de Felipe II. Llamóse don 
Felipe al nuevo cristiano, llevando, desde 
que lo fué, indiferentemente el apellido de 
Austria que sus padrinos le dieron, ó el 
de África que de sus padres le venía, sin 
que por eso el pueblo de Madrid dejara 
de nombrarle el Principe Negro, mote na- 
cido del color de su tez. 



64 



BEYISTÁ DE ARCHIVOS. 



Según refiere León Pinelo, eete extraño 
personaje murió en Flándes mucho des- 
pués ^ guerreando por su patria adoptiva, 
y por la fe, de su voluntad abrazada, no 
sin ver engalanado su pecho con la cruz 
de Santiago, y haber merecido del Rey de 
Espafia una rica encomienda, de cuyas 
rentas vivia. 

El Fénix de los ingenios , en su Trage- 
dia del rey D, Sebastian y Bautismo del 
Príncipe, de Marruecos (Parte xi, página 
294), píntalo material y moralmente en 
los siguientes versos : 

Modesto rostro y moreno, 
De cabello rizo y alto. 
Alegre de ojos y falto 
De barba . fornido y lleno , 
Faerte , ligero v galán , 
A pié y á eaballo airoso , 
Llano, bamllde y generoso. 

Hácese mención también de nuestro 
D. Felipe en El caballero del Milagro^ 
drama original de D. Luis de Eguilaz, 
pero sólo de pasada, y con motivo de ren- 
dir cuantas de la entrada habida en el 
corral de la Pacheca un personaje de la 
obra al célebre comediante Rios, tan co- 
nocido, por ser una de las figuras princi- 
pales de El Vic^e entretenido^ de Agustin 
de Rojas, y por haber dicho Lope de Vega, 
en la dedicatoria de su comedia La Fran- 



cesilla (primera en que se introdujo el 
gracioso como confidente y persona ad- 
junta al galán), que la representó oí famoso 
Ríos , único en todas. 

La cuenta á que Eguilaz se refiere en 
su drama , dice textualmente asi : a Sábado, 
18 de Mayo de 1602. — Debe el Corregidor 
un aposento. El Regidor tres ventanas. El 
teniente, Antonio Rodriguez, un apo- 
sento. El Príncipe de Marruecos una ven- 
tana. » 

Háse dicho por alguno que D. Felipe 
de África dio el nombre de calle del Prín- 
cipe á la que hoy en Madrid lo lleva ; mas 
sin bastante fundamento. 

R. 



»••«• 



MOVIMIENTO BIBLIOGRÁFICO. 



SE DESEA VENDER. 

Formulario que servirá de fiel para todos 
aquellos que exercen el empleo de aUnutazaff 
en las provincias del Rey no de Aragón ^ en 
guanta conduce á las cosas venales d^ comer- 
cio, con otros adherentes importantes, Com- 
pvesto por Francisco Xavier García, Maes- 
tro de primeras letras en el lagar de Ateca. 
Quien lo dedica al Muy Ilustre Señor Don 
Juan Pueyo j Chacón. 

Con licencia ; en Zaragoza, por Francisco 
Moreno , año 1740. - Precio , 10 reales. 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Se publica los dias 15 y último de cada mes.— Precios de suscricion, — Madrid, tres me- 
ses, una peseta 60 cents. (6 rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precia. — Por corresponsÍEdea : 2 pesetas trimestre ; un año, 7 pesetas. — 
Extranjero y Ultramar, un año 20 pesetas. — Puntos de susoricion, — En Madrid : en la Ad- 
ministración, calle de la Abada, núm^ 21, cuarto 3.^ derecha; en las porterías del Archivo 
Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las libre- 
rías de Duran, Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio López. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 

Srincipales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Adminidracion, en sellos 
e correos ó libranza de fácil cobro. 

Em los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i úe 
la Revista, correspondiente al año anterior. 



MADRID y 1872.^ Imprenta de M. Bivadenbtba, calle del Duque de Osuna, núm. 3, 



Í^EYIST/ 



DE 




RCHIVOS , 




IBLIOTECAS Y 




ÚSEOS. 



AÑO II. 



Madrid, 15 de Marzo de 1872. 



NUM. 5. 



SUMARIO. 



Sedon pública de la Biblioteca Nacional. — Notioiss : Opodcion á la plaza de ArchiyeFO de la Dipatacion 
de Toledo. — Repaso de Paleografía. — Elección del Sr. Bada y Delgado para la Academia de la Historia. — 
Fondos de los estableolmientos : Documentos príndpales de loa Archivos de la Universidad de Sala- 
manca (continuación). — Variedades: Becnerdos de unas fiestas en el siglo xvn (continuación).— Emba- 
jada de Otón I á Abderrahman in. — Preguntas: Hispalis. — Adelantado y merino mayor. — Melqnis. — 
Respuestas: PaiBhnancium.— Ofertloae.— Movimiento bibliográfloo.— Anuncio. 



SESIÓN PÚBLICA 

DS LA 

BIBLIOTECA NAQONAL. 



Justo cariño á costumbres añejas, 
con el debido respeto á nuevas pres- 
cripciones, ha motivado, sin duda, 
que también en el año corriente ha- 
ya tenido lugar la solemne sesión 
para dar cuenta pública de cuanto 
á la vida de la Biblioteca Nacio- 
nal atañe , y repartir á los concur- 
rentes la Memoria impresa, donde se 
incluyen todos los precisos pormeno- 
res relacionados con tan vasto esta- 
blecimiento. 

Nunca numerosa, escogida siem- 
pre, la concurrencia que á ese acto 
asiste , revelaba en su general con- 
tentamiento verdadero gusto por la 
continuación de tan grata costum- 



bre; y sin dificultad puede afirmar- 
se que atrae creciente número de afi- 
cionados y de curiosos el alto renom- 
bre de su actual Director, cuya in- 
geniosa y gallarda pluma eleva tan- 
to esas modestas sesiones. No per- 
mite , á la verdad , la humilde traza 
de un trabajo reducido á reunir da- 
tos estadísticos , á enumerar mejoras 
materiales, que se ofrezca sabroso 
alimento á la inteligencia, ni dulce 
agrado á la imaginación de quien lo 
escuché; pero el Sr. Hartzenbusch 
sabe ocultar las inevitables arideces 
del relato matemático con interesan- 
tes disquisiciones , en que la crítica, 
el saber y el ingenio compiten á por- 
fía para cautivar á los oyentes, y 
esas humildes solemnidades han mo- 
tivado una gloriosa serie de Memo- 
rias, en cuyo precioso texto hay in- 



66 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



estimables muestras de rara perspi- 
cuidad investigadora , páginas abun- 
dantes de peregrinos datos históri- 
cos, conclusiones de altísimo criterio 
literario, revestidas con las galas del 
elegante y puro estilo de tan insigne 
hablista. 

La primera parte de la última 
Memoria contiene una sucinta enu- 
meración de circunstancias comunes 
en las Bibliotecas públicas de nues- 
tra España , donde ni sobran los re- 
cursos pecuniiirios , ni suelen faltar 
angustiosas penurias, aun tratándo- 
se de atenciones que pudieran lla- 
marse domésticas; y sin embargo, 
satisfactorio es que al menos la Bi- 
blioteca Nacional haya obtenido una 
importante reparación, según la ex- 
presiva frase de su jefe, logran- 
do medios para pagar adquisiciones 
de años transcurridos, entre las cua- 
les se cuenti la muy admirable /mi- 
tacion de Cristo, tirada en los talle- 
res de la Imprenta imperial de Fran- 
cia, libro que cuesta mil doscientos 
cincuenta duros , y otras posteriores, 
considerables, añadidas á su rico 
depósito. Lilwes de celosa tirantez, 
no vacilaremos en admitir como jus- 
tificable la constante preferencia con 
que se conceden á la Biblioteca Na- 
cional , sola , recursos superiores á la 
suma de cuantos consigna el presu- 
puesto para todas las demás que el 
Estado sostiene; pero más equitati- 
vo, al menos , pareceria que , sin cer- 
cenar á la primera su excesivamento 
modesta consignación, se procura- 
se alzar la muy exigua, insosteni- 



ble, de las segundas (cuyo numero 
pasa de treinta), si dentro de sus res- 
pectivas circunstancias han de res- 
ponder á las necesidades de la vida 
intelectual propia de la población en 
que se hallan establecidas, porque no 
do otra manera se conseguirá el de- 
seado progreso moral de las masas 
populares , que facilitándoles lectura 
y estudio de buenos libros en las Bi- 
bliotecas públicas. 

Nuevas y justas reclamaciones en 
el aumento del número de sus em- 
pleados dicta también al Jefe de la 
Nacional la creciente concurrencia 
que acude á sus salones. Multiplíca- 
se , de dia en dia , el pedido de las 
obras que desea obtener el público ; 
hácese mas penoso y difícil el servi- 
cio con el aumento de dos horas con- 
cedidas á los lectores en cada noche 
por el fin de que á ninguno falte cuo- 
tidiana ocasión para obtener el be- 
neficio á todos ofrecido en aquel es- 
tablecimiento ; y aun cuando nadie 
desconocerá la terminante conse- 
cuencia de las premisas implícita- 
mente contenidas en irrecusables da- 
tos estadísticos, la Superioridad gu- 
bernativa desoye la competente voz 
que demuestra las necesidades de las 
Bibliotecas matritenses para su cabal 
servicio, y tal vez considere la res- 
petuosa exposición de los biblioteca- 
rios jefes como lenguaje convencio- 
nal para conseguir envidiables con- 
veniencias en favor de sus subordi- 
nados. Personal idéntico, si no me- 
nor, cuentan hoy que cuando los 
concurrentes no pasaban de un ter- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



67 



cío de los que ahora las frt»ciientan ; 
y aunque las mayores premuras de 
las diarias obligaciones ban dado 
creces í la puntual diligencia de to- 
dos, no es raro «que la preferente 
atención de servir á los lectores, con 
la escasez del personal á esa tarea 
dedicado, aleje de los trabajos de 
catalooracion á sus habituales redac- 
tores , y queden en suspenso por no 
breves temporadas los ordinarios au- 
mentos de los índices. 

Con verdadero ahinco pide al Go- 
bierno la Biblioteca Nacional, per- 
sonificada en su respetable Director, 
ensanche á sus estancias, por ser las 
condiciones de algunas opuestas á 
los fines de conservación de los vo- 
lúmenes en ellas depositados, y te- 
ner otros muy graves inconvenien- 
tes, con las dobles y triples filas de 
libros estrechados en sus estantes, 
para la indispensable prontitud que 
reclama el servicio de la mayoría de 
los lectores. En muy sentidas frases 
laméntase de las deplorables contin- 
gencias que pueden sobrevenir á vo- 
lúmenes de grande interés, por no 
haber medio ninguno de darles coló- 
cacion , salvándolos de muy posibles 
menoscabos; pero el ensanche que se 
alcanzaría reduciendo á sala de la 
Biblioteca , y por cierto con circuns- 
tancias ventajosísimas en favor del 
público, todo el espacio que ocupa 
el jardin contiguo , va retardándose 
indefinidamente, sin duda por el 
no insignificante coste de la realiza- 
ción de tan útil proyecto , y apenas 
vislumbra un consuelo lejano en el 



edificio principiado de Ilecoletos, 
cuyo término alejan los (cuantiosos 
dispendios A que su grandiosa cons- 
trucción obliga. 

Con sobrados motivos pi;eocupa el 
servicio de la noche al dignísimo Jefe 
de la Biblioteca Nacional, no tan 
sólo por los graves inconvenientes 
indicados en la Memoria-^^ que reco- 
nocerá como tales todo el mundo, 
sino también por los dispendios que 
ocasiona y las dificultades que sobre 
las ordinarias acumula. Trasparenta- 
se la intención, en una frase, de in- 
clinar aJ Gobierno á extender el ser- 
vicio nocturno a otras Bibliotecas, 
no pudiendo satisfacerlo cabalment.e 
sin iluminar un segundo salón, la 
que deberíamos llamar primada en- 
tre las españolas, y desde luego re- 
conoceremos la equidad distributiva 
de tal idea igualando á todas las ma- 
tritenses, con indubitables ventajas 
para los numerosos lectores que ca- 
recen de hueco donde acomodar por 
la noche sus personas en la Bibliote- 
ca Nacional ; pero tal vez no haya 
llegado á oidos de su celoso Direc- 
tor que son cuatro mil y quinientas 
pesetas las consignadas para todo un 
año, en los presupuestos generales, á 
las cinco secciones en que se halla 
dividida la Biblioteca universitaria, 
debiendo limitar a tan exiguos re- 
cursos la satisfacción de todas sus 
necesidades , y cujindo la más estric- 
ta economía no basta ni aun ])ara 
subvenir á las diarias atenciones más 
comunes en los cuatro principales 
departamentos de San Isidro, del 



70 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



anunciará al público al st^fíalar el diaon que 
ha de comenzar sus funciones, se compondrá 
de nueve jueces, que wrán. 

El Director de la Escuela Diplomática 
j>r '«¡dente. 

Otro catedrático, y el Bocretario de la mis- 
ma, que lo será también del tribunal. 

Un catedrático do la facultad de Derecho 
y otn» de la de Filosofía y Letras de la Uni- 
V. rsidml de Madrid. 

Uno ó dos miembros de la Diputación pro- 
vincial de Toledo, designados por e«ta Cor- 
poración. 

El Archivero de la Diputación ó Ayunta- 
mieí:to di' Madrid. 

Una (> <los i>crsonas de notoria competen- 
cia en el ramo. 

Kn el caso que la Diputación provincial de 
Toledo desi^'nase sólo «no d«í sus miembros 
como ju'.'Z. nombrará d'.)spersona?< competen- 
tes en vez de una. 

Art. ¡t.® La Di [»ut ación provincial de To- 
ledo, 15 días antes de comenzar los ej'rci- 
cios, comunicará los nombramientos á los 
jueces, quienes debcr:in hacer constar en se- 
guida su aceptación ó renuncia. 

Art. 4." Piíra que actúe el tribunal basta- 
rá la presencia de cinco jueces; pero no ¡kh 
drán tomar parte en la votación de la terna 
los que no hubiesen asií>t¡do á todos los ejer- 
cieiiís. 

Art. 5.** Los expedientes de los aspirantes 
se remitirán al tribuiml por la Diputación 
provincial ocho días antes de comenzar los 
ejercicios. 

Art. n.o Recibidns los expedientes, se cons- 
tituirá el tribunal para examinar os yjElimi- 
nar á los aspirantes (pie no tengan las cir- 
cunstancias ex¡;ridas en la convocatoria, y 
fijar y anunciar al público, con la debid •• an- 
ticipación, el local, dios y horas en que ha- 
yan de tener lugar los ejercicios. 

I^s dudas que en estos punios ocurran al 
tribunal, y cuya resolución sea de su comix;- 
tencia, se decidirán por mayoría de votos. 

TU. 

De Ivit ejercicios. 

Alt. 7.** Los ejercicios de oposición serán 
dos, ambos públicos. 

Consistirá el primero en una Memoria so- 
bre la teoría de clasificación , cjitalogacion y 
arreglo de Archivos, con e?ixícial aplicación 



á los de las Diputaciones provinciales y 
Ayuntamientos. Esta Memoria deberá conté" 
ner materia suficiente para que su lectura, 
hecha por el opositor, dure 30 mi ñuto =» cuan- 
do menos. 

Concluida la lectura, el opositor responde- 
rá á las objeciones qur «sobre la misma le hi- 
cienm sus contrincantes por espacio de 2() 
minutos ; igual tiem])0 se reservará al tribu- 
nal i)ara hacer las observaciones y preguntas 
que tenga por conveniente acerca del ejer- 
cicio. 

Art. 8.** Verificado el primer ejercicio por 
todos los opositores, se procederá al segundo 
en la forma siguiente : 

Se dispondr;in por el tribunal dos series, 
una de CÜ documento? escritos en letra de 
los siglos xy al xvii, y otra de expedientes 
administrativos. De cada una de estas series 
el opo.-itor sacará á la suerte im nilmero que 
designe el documento y expeliente sobre que 
ha de actuar. Incomunicado luego, en la for- 
ma acost umbrada para estos actos , por espa- 
cio d'í trrs horas, se preparará á dar cuenta 
al tribunal de sus trabajos , que consistirán, 
respecto del documento, en su lectura, aná- 
lisis crítico-paleográfico y redacción de la 
papeleta ó papeletas que en el Índice le cor- 
respondan. Respecto del expediente, en un 
informe sobre la tramitación que haya teni- 
do, expresando los documentos que en él pue- 
den faltar, y en la redacción de los artículos 
que al mismo correspondan en los diversos 
índices.del Archivo. 

Dada cuenta de sus trabajos , el opositor 
contestará, por espacio de 40 minutos, á las 
objeciones de sus contrincantes y á las obser- 
vaciones y pr guntas de los jueces, en la for- 
ma ]>receptuada del ejercicio anterior. 

Art. 9." Para el sorteo de trincas se llama- 
rá á todos los opositores en un mismo dia, 
sacando números al efecto, por el orden de 
pr<\se litación desús instancias, y en igual- 
dad de fechas, por el de antigüedad y prefe- 
rencia académica. 

El resultado del sorteo, lo mismo que los 
dias y horas en que cada opositor haya de 
actuar, se anunciará al pi\blico con 24 horas 
de anticipación. 

IV. 

De la propuesta, 

' Art. 10. Terminados los ejercicios, el tri- 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



7í - 



banal, después de examinar nuevamente los 
trabajos gráficos y de conferencia, procederá 
á la votación de la propuesta en terna en la 
forma siguiente : 

• Declarará primero por mayoría absoluta 
si ba ó no lugar á la propuesta ; y en caso 
afirmativo, votará sucesivamente los tres lu- 
gares, introduciendo cada juez en la urna una 
papeleta que contenga el nombre del opo- 
sitor á quien juzgue digno de cada uno de 
ellos*. 

No se permitirán votos particulares. 

Si resultase empate, se preferirá al que 
reúna títulos superiores ó servicios más es- 
peciales. 

Art. 11. Dentro de los ocho di as siguien- 
tes á la votación , el tribunal remitirá á la 
Diputación de Toledo los expedientes y ac- 
tas de las sesiones que hubiere, suscribiendo 
la que dé razón circunstanciada de la pro- 
puesta todos los jueces, y las demás el presi- 
dente y el secretario tan sólo. 

Toledo, 20 de Febrero de 1872.— El Presi- 
dente, Manuel González Llana. — El Secre- 
tario, Celedonio de Barrera y Pinedo. 



Nuestro particular amigo, D. Jesús 
María Muñoz y Rivero, abrirá desde \ .° 
del próximo mes de Abril , en su casa, 
calle del Barco , núm. 28, 2.*^, una clase 
leórico-práctica de Paleografía,, para 
que pueda servir de repaso a los alum- 
nos de la Escuela de Diplomática que á 
ella quieran concurrir; y otra de lec- 
tura de documentos de los siglos xiv, 
XV, XVI y XVII, para los que cursen la 
del Notariado, quienes, según la ley vi- 
gente, tienen que acreditar aquel estu- 
dio antes de optar al título final de 
carrera. 



Ha sido elegido individuo de número 
de la Academia de la Historia nuestro 
amigo querido, el catedrático de la Es- 
cuela de Diplomática, D. Juan de Dios 
de la Rada y Delgado, á quien hablan 
hecho bien digno de tal distÍDcion , por 



la que cordialmente le felicitainos , su 
notoria competencia y probada laborio- 
sidad en los esludios históricos y ar- 
queológicos. 

FOADOS DE LOS ESTABLECiXIEKTOS. 



Extracto de los docunaentct más prínci- 
|:ates <iue encierran los Archivos de la 
Universidad de Salamanca (1). 

(Continuación.) 

Aunque exlranas al archivo de la 
Notaría, halláronse en él algunas curio- 
sidades históricas, como cartas autó- 
grafas de reyes, pontífices, cardenales, 
arzobispos, presidentes del Consejo, 
generales de las Órdenes religiosas y 
otros personajes; inventarios de las 
alhajas de la Capilla, concesiones, gra- 
cias y algunos títulos de portenencia, 
que so pasaron al archivo de la Univer- 
sidad , considerando éste como lugar 
que les correspondía por su calidad. 

ARCniVOS DE LOS COLEGIOS MAYORES. SAN 
TIAGO APÓSTOL. — EL ARZOBISPO. — SAN 
BARTOLOMÉ, EL VIEJO. — SAN SALVA- 
DOR. — OVIEDO. — SANTIAGO, EL CEBE- 
DEO.— :CUENCA. — SAN ILDEFONSO DE AL- 
CALÁ. 

Como consecuencia de las oscilacio- 
nes políticas que se vienen observando 
desde fines del siglo pasado , los archi- 
vos de estos Colegios han llegado á 
nuestras manoáen un estado lastimoso; 
faltan la mayor y mejor parte de docu- 
mentos, nada se ha conservado de lo 
antiguo, si se exceptiXa alguna cuenta do 
administración; sin embargo, indicaré 
lo poco que de cada uno en particular 
existe. 



(1) Véase el número anterior de la Re- 

VISTA. 



7í 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



ARZOBISPO. 

Una copia de la fundación de este 
Colegio se encuentra indebidamente en- 
tre los documentos del de los Ángeles. 
En este archivo hay legajos de prue- 
bas, informaciones de vida, costum- 
bres y nobleza de los siglos xvi y xvii, 
cuentas del actual documentadas, cuen- 
tas particulares, fianzas de los colegiales, 
inventario de los efectos que tenía el Co- 
legio, y correspondencia sobre varios 
particulares ; algunos breves y buletos 
sobre privilegios de la capilla de este 
Colegio; papeles sueltos relativos á la 
cilla de Aldeanueva de Figueroa, en 
este siglo , préstamos de los pueblos de 
Cortos, Vecinos y el Manzano , y cor- 
respondencia del Rector de los Irlan- 
deses acerca del edificio en 1830. 

EL VIEJO. 

Contiene diez y seis paquetes de prue- 
bas é informaciones de los colegiales, 
pruebas para la capellanía llamada En- 
trepuertas, libretas del gasto ordinario, 
libros de entradas y salidas de cauda- 
les, cuentas generales, fianzas de los 
colegiales, cuentas de las rentas del Co- 
legio, correspondencia oficial y particu- 
lar; reglamento para el establecimiento 
de los colegios mayores en 1846, plan 
de estudios de 4 824; expediente sobre 
los privilegios de la capilla del Colegio, 
su categoría de parroquia y cargas que 
tenía; plan, dirección y gobierno del 
Colegio y facultades del Rector, presta- 
meras que gozaba en varios puntos, y 
descripción de las tierras que poseía 
en el Corral de Almaguer por muerte 
del Bachiller D. Juan Domingo Velez de 
Camino ; Obra pía de San Juan de Sa- 
hagun, fundada en la parroquial de 
Valladolid por D. Gaspar de Vallejo , y 



doña Ana Beltran de la Cueva , su mu- 
jer, cuyo patrono era el Colegio. 

OVIEDO. 

Conserva este archivo seis legajos de 
pruebas é informaciones de colegiales, 
entre las que hay la del licenciado don 
Miguel Mendiolaza , con una nota y fir- 
ma del licenciado Mogrovejo, que es 
posible sea de Santo Toribio, -por la 
época y el Colegio ; un traslado de la 
ley 4.*, tít. IV, lib. ii del célebre Fuero 
de Sobrarbe , relativa á la legítima pa- 
terna, y una información recibida por 
comisión del Consejo Real de Navarra ; 
escrituras de imposición y redención de 
censos, prestameras que gozaba el Co- 
legio, y documentos relativos á los be- 
neficios que disfrutaba en los pueblos 
déla Vellés, Gansínos, Armenteros y 
Perosillo; apeo y escritura de arrenda- 
miento de las tierras del beneficio de 
Beleña, idem del de Villalba de Alcoy, 
Ídem del de San Lücar de Barrameda, 
idem de otro beneficio en Sevilla , idem 
del de Lebrija y de Morón; cuentas 
generales y particulares de este Colegio, 
escrituras de adquisición y renta de 
fincas hechas por el mismo Colegio, co- 
pia del testamento del fundador, f525, 
una Real Cédula eximiendo al Colegio 
del cumplimiento de ciertas cláusulas 
de la fundación, 1526, y un convenio 
entre el Colegio y la Comisión de Es- 
polios, 1527; concesión hecha al Co- 
legio por el Ayuntamiento de esta ciu- 
dad del terreno que se llamaba calle de 
la Gloria, y algunos títulos de fincas 
compradas en diversos puntos. 

CUENCA. 

Un legajo de pruebas é informacio- 
nes de colegiales de los siglos xvi y xvii; 
y otro de cuentas en los años de 1828, 
29 y 30. 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



73 



SAN ILDEFONSO DB ALCALÁ. 

Cinco expedientes de pruebas é infor- 
maciones para la admisión de colegia- 
les en el siglo xvii; estas informaciones 
debieron mandarse á los colegios de 
Salamanca, á consecuencia de la trasla- 
ción de algunos colegiales; como no se 
sabe á qué archivo de los cuatro cole- 
gios mayores de esta ciudad correspon- 
dan, están separadas en un legajo con 
el epígrafe que se expresa. 

ARCHIVOS DB LOS COLBGIOS MENORES. — 
CONCEPCIÓN. — HUÉRFANOS. 

Contiene diferentes bulas, una da 
facultad pontificia para testar; testa- 
mento del fundador, nombramiento del 
primer patrono y rector, de anexión y 
fundación de bene6cios, de privilegios 
é indulgencias , escrituras de compra de 
fincas , de censos y otros derechos , es- 
crituras de ventas y testimonio del de- 
recho que asistía al Colegio en la suce- 
sión de tres vínculos que fundó en Se- 
villa D. Nicolás Ignacio del Campo, y 
otro de la aceptación del Colegio y es- 
critura de concierto entre el cabildo de 
Coria y el patrono del Colegio en <855, 
sobre el subsidio que dicha iglesia de- 
bía pagar por razón de los beneficios 
que en ella gozaba aquél ; varios ex- 
pedientes de pleitos con el capellán, 
los renteros y otros particulares; dos 
reales provisiones sobre la incorpora- 
ción del Colegio á la Universidad en 
4630, y diligencias seguidas en recla- 
mación de los bienes de Pedro de la 
Banda , dona María Bracamonte y otros 
por razón de créditos; posesión y apeo 
de los beneficios de Frades, de Casar 
de Cáceres y de un beneficio y tres me- 
días raciones en la iglesia de Santa Cruz 
de Palencia , y de otro en la iglesia de 



Santa María Magdalena , de la villa de 
Tejeda ; inventarios ó registros de es- 
crituras de erección , fundación , privi- 
legios, propiedades y fincas del colegio, 
cuentas generales y particulai^es é in- 
formaciones de colegiales. 

COLEGIO DE LA CONCEPCIÓN, DE TEÓLOGOS. 

Hay dos testimonios del testamento 
del fundador, otorgado en la ciudad de 
la Plata en 28 de Noviembre de 4 608; 
un privilegio de juro en favor del cole- 
gio , sobre las alcabalas de la ciudad de 
Málaga, de i28.57t rs. , otorgado por 
real cédula de 7 de Noviembre de 4 698; 
carta ejecutoria expedida por el proto- 
notario apostólico de la Nunciatura en 
29 de Agosto de \ 774 , comprensiva de 
tres determinaciones conformes en favor 
del colegio, por un pleito con el conde 
de Pefiaflor, sobre validación de un cen- 
so de 32.900 rs. de capital ; libros de 
cuentas de administración, escrituras 
de adquisición y enajenacion'Jde fincas, 
imposion y redención de varios censos, 
y un legajo de pruebas é informaciones 
de los colegiales. 

(Se continuará.) 



VARIEDADES. 



RECUERDOS DE UNAS FIESTAS 

EN EL SIGLO XVII {{). 

(ContinaaciOD.) 
Continuaron los regocijos al dia si- 
guiente, ofreciendo «gustosa ocupación 
á los forasteros visitar los amenos jar- 
dines y estanques y las raras maravi- 
llas del Museo, galerías y camarines de 
la célebre casa de D. Vincencio de Lasta- 



(1) Véanse las páginas 26, 41 j 58. 



74 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



nosa, que lo franqueó todo con la gene- 
rosidad y cortejo acostumbrado.» 

La catedral, famosa por su grandeza, 
tan hospitalaria siempre para los pere- 
grinos y los pobres, que hallaban en su 
casa de la limosna sustento de pan y vi- 
no, carne ó pescado (según los dias), 
«sin que ni aun en épocas de hambre y 
peste faltase la magnanimidad de su ca- 
bildo para dar de comer diariamente á 
ochocientos pobres por continuados 
meses», quiso- que tuvieran también 
en este dia su regocijo; y convocando á 
cuantos á la sazón habia en la ciudad, 
«les repartió pan candeal, excelente 
vino y comida, tan abundante y bien 
condimentada , que pudiera ser de los 
mismos prebendados», despidiéndolos, 
al fin , con donativos en dinero, que les 
sirvió de socorro y de alegría. 

Por la tarde se planteó en el Coso 
«un eminente y bien formado castillo 
de tres cuerpos, con muralla de cante- 
ría y excelente arquitectura. El primero 
era cuadrado, con puerta levadiza, cor- 
tinas y travcses bien fornidos, corona- 
do de almenas, en las que tremolaban 
vistosos gallardelesy banderolas. El se- 
gundo era ochavado, y en sus ángulos te- 
nía hermosas torres de ocho frentes, 
cada una con sus troneras, v con cha- 
píteles en punto redondo. Del medio de 
osle cuerpo se levantaba, en cuadro, la 
torre del homenaje de aquel fuerte cas- 
tillo en forma de pirámide, cuyo remate 
ostentaba el terrestre globo, perfecta- 
mente delineado, y sobre él se veía el 
Príncipe vestido de púrpura y con bas- 
tón de general. Adornaban este último 
cuerpo cuatro obeliscos levantados so- 
bre triángulos, con crecidos globos. To- 
dos los cuerpos de la fortaleza estaban 
adornadc>s de ingeniosos jeroglíficos 
muy al intento, y de escudos de armas 



de diferentes provincias, pintados y tre- 
pados con mucha sutileza. Era tan es- 
pacioso el castillo, que tenía gran copia 
de soldados coronando las almenas y 
las torres; «y rimbombando el sonoro 
parche, y resonando el clarín festivo, 
jugaban muchos morteretes, mosquetes 
y arcabuces.» 

Pero lo más admirable de tan insigne 
fábrica (i) fué que, pareciendo robusto, 
inmovible castillo, se moviese, con admi- 
ración de todos, y cruzase por las calles 
más anchas hasta plantarse en la plaza 
de la Seo. • Estaban allí prevenidas unas 
compañías de bien dispuestos soldados, 
con diferentes galas y plumas, que, to- 
mando por cuatro calles los cuatro án- 
gulos de la plaza, plantaron sus bate- 
rías al castillo y trabaron un ruidoso y 
gustosísimo asalto, resonando cajas y 
clarines, dando tan concertadas cargas 
y defendiéndose el castillo con otras, 
que parecía estaba conquistándose Hues- 
ca de nuevo, gozando de la victoria el 
rey D. Pedro, representado» en el Prín- 
cipe, nuestro señor»; y para que lodo 
el pueblo admirase aquella marcial fies- 
ta en más espacioso punto, se repitió en 
el siguiente dia, con aplauso general, 
en la plaza de San Lorenzo. 

Entre tanto creció la innumerable 
multitud, que se atropellaba por verla 
ostentación de la casa de D. Vincencio; y 
embarazando tan extraordinaria con- 
currencia el efecto de sus magníficos sa- 
lones, hubo de buscar el generoso hi- 
dalgo nuevos motivos de admiración y 
de regocijo para el martes por la maña- 
na. «Nunca pintó la mitología con más 
propiedad los fingidos dioses Prece- 



(1) La crinatruyó Pedro Camarón, escultor 
farooso, según indica la B^laeion manus- 
crita. 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



75 



diendo las trompetas de la ciudad , se- 
guia Marte vestido de grabado arnés 
brazaletes, gola, manoplas, y en lugar 
de grebas un faldón ó tonelete de ter- 
ciopelo azul bordado de oro; en la mano 
derecha un brillante espadin, que fué 
de Enrique IV de Francia; en la sinies- 
tra una rodela de acero; en el capacete 
ó celada borgoñona por penacho toda 
la hermosura de Argos, que se multi- 
plicaba en los reflejos de un espejo con- 
vexo. A Marte seguia una tropa de 
ochenta hombres de armas, con diferen- 
tes trajes y trofeos militares, y con las ' 
más preciosas armas ofensivas y defen- 
sivas que tiene inventadas el furor del 
mismo Dios de la guerra.» 

• Iba después Orfeo tocando su vi- 
huela, rodeado de multitud de animales 
de todas especies, que arrastraba su 
dulce consonancia.» 

•Seguíalo Mercurio con sus talares, é 
¡ba tocando la zampona, tras cuyo acen- 
to andaba el pastor Argos, menos vigi- 
lante con sus cien ojos. Traia éste pro- 
porcionado pellico, y un zurrón tan 
grande, raro y extraordinario por lo 
hermoso y exquisito do la piel , que bien 
merecía prenderse con los cordones y 
pasadores de seda verde y oro con que 
iba guarnecido : en la mano llevaba un 
fiador, y en él sujeta la perseguida lo.» 

•Venía después la casta Cazadora con 
rico y airoso traje, con venablo en la 
mano y trailla de lebreles, gimiendo, su' 
jetos en cordones de seda. Anteon , aun 
no bien escarmentado, la seguia, con 
cabeza de ciervo, partesana en la mano 
y perros de caza en cadena.» 

«Apolo, coronado de sti ingrata Daf- 
ne, iba ufano tocando la lira, rodeado 
de las nueve Musas, vestidas ricamente 
como se dijo arriba. En guarda de tanta 
hermosura iban i^eis salvajes con disfor- 



mes mazas de hierro, guarnecidas de 
puntas, armas con que los dos herma- 
nos caballeros D. Fortun .y D. Ferriz de 
Lizana, seguidos de trescientos hom- 
bres, hicieron tanto estrago en los mo- 
ros, en la memorable batalla de Alcoraz, 
que fueron gran parte de la victoria, 
por lo cual el rey D. Pedro les dio de 
timbre las mazas, y se llaman desde en- 
tonces todos los de tan noble familia, 
que aun dura en esta ciudad, los Maza 
de Lizana.» 

•Después de los salvajes ¡ba el Dios 
herrero, rodeado de sus cíclopes con 
grandes martillos en las manos; y les 
seguían sátiros y tritones, de medio 
abajo éíítos en figura de pescados, to- 
cando cuernos y caracoles de admira- 
ble grandeza.» 

•Cerrnba t^in numeroso escuadrón 
una retaguardia de arcabuceros, que 
daban sus cargas concertadas por dife- 
rentes partes. » 

«De este modo caminaban por la ciu- 
dad , publicando en los usados puestos 
el bando siguiente: 

Cid. que se hncc ^aber, 
De parte del alio Jove, 
Que liel más rico al más pobre 
Tiene gran íic^la «¡ue ver; 

Pues al piirtcntoso ruido 
De la Ü'ísia prodigiosa 
Del pasmoso Laslanosa 
Todo el Olimpo ha venido. 

El Dios más de vino os llama 
Á gozar sus bacanales, 
Que hoy en preciosos raudales 
Franco á todos se derrama. 

Un irbol esiá poblado 
Con abuodancia indecible 
De lodo lo comestible. 
Pan, frutas, carne, pescado. 

Lleguen á las dos en punto 
AI gran palenque del Coso, 
Que será el ralo famoso 
De toda la gula asunto.» 

Y aunque los versos, en verdad, na- 
da tenían de ingeniosos ni de correctos, 



76 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



asegura el autor del relato que «fué cé- 
lebre la ostentación y dejó á toda la ciu- 
dad muy gustosa, por la mucha varie- 
dad de armas, trajes , instrumentos y 
figuras que llevaba, y, ¡rara cosa! lodo 
de los camarines del autor del festín.- 

Nunca es perezosa la plebe para obe- 
decer la indicación de un bando proce- 
dente de has divinidades del Olimpo, 
cuando la cita es para dar asunto á la 
gula; y á las dos de la tarde se hallaba 
poblado el palenque de muy grande 
multitud, y coronados todos los balcones 
de damas, y caballeros, deseosos de que 
dieáe principio el gastronómico espec- 
táculo. 

«Cumpliendo con el empeño, desper- 
dició en abundancia Baco sus preciosos 
licores; y los sátiros no sólo despobla- 
ron el árbol, que estaba profusamente 
vestido de aves, peces, animales, panes 
y frutas, sino que por el tablado, y has- 



ta por los balcones, se arrojaban vivos 
ciervos, capones, gallinas, palomas, 
gansos, cornejas, cuervos, lechuzas, per- 
dices, conejos, y tanta multitud de vo- 
látiles y terrestres, que parecía un re- 
medo de los que recogió Noé para el arca, 
ó si no, de los que tuvo Adán presentes 
para darles nombre. Fué célebre y en- 
tretenido el rato, viendo trabada la 
guerra de la plebe por coger de tan 
inestimables despojos, y el desembarazo 
con que muchos, en la hoguera que ha- 
bla prevenida, asaban lo que su buena 
diligencia pudo traerles á la mano de 
aquel franco, liberal y opíparo desper- 
dicio, repitiéndose los brindis con la 
alegría do Dios, á la salud del festejado 
Principe, y á la feliz y dilatada vida de 
sus ínclitos padres. » 

( Se continuará. ) 

T. DEL C. 



EMBAJADA DEL EMPERADOR DE ALEMANIA, OTÓN I, AL CALIFA 

DE CÓRDOBA, ABDERRAMAN IIL 

En la vida de Juan de Gortz , escrita por Juan , abad de San Amulfo 
en el siglo x, se refiero el viaje de aquél á España en calidad de enviado 
del emperador Otón I de Alemania á Abderraman III. Este viaje, tanto por 
su antigüedad cuanto por las curiosas noticias que da de la corte del pode- 
rosp Califa, me ha parecido digno de ocupar un lugar en las columnas de 
la Revista. El texto latino va confrontado con el inserto en la magnífica 
obra titulada Monumenta Germanice , histórica^ coleccionada por Pertz , to- 
mado a su vez del Códice en pergamino , que se conserva en la Biblioteca 
Nacional de París ; y aunque el estilo adolezca de algo difuso , defecto que 
aun se nota más en la traducción , el autor merece entero crédito por haber 
recogido de boca del mismo Juan de Gortz y de sus compañeros los sucesos 
que refiere. No estará de más, por último, pedir indulgencia para esta tra- 
ducción, que siempre es difícil tratándose de esta clase de escritos, pero 
mucho más cuando , como en el caso presento , procede de no muy exper- 
ta, aunque sí bien intencionada, pluma. 



A. 950.— Cap. H5. El rey de Espa- 
ña, Abderraman, movido por el glorio- 
so renombre y las insignes empresas 



A. 960. —Cap. H 5. Legatio regís His- 
paniaeAderahamenis, fama gloriae insig- 
niumque factorum in gentes diversas tune 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



77 



contra diferentes pueblos del entonces 
gran rey Otón, después César Augusto, 
le dirigió una embajada con presentes 
dignos de su real munificencia. Los en- 
viados fueron recibidos con la solemne 
ostentación propia de tan gran majes- 
tad, obligándoseles á permanecer entre 
nosotros bastante tiempo, durante el 
cual murió el obispo á cuyas órdenes 
venían. Empezaron, pues, á tratar los 
nuestros de las personas que habrían 
de enviarse á aquel soberano, y des- 
pués de largas deliberaciones , se con- 
vino por último , en que siendo infiel 
y sacrilego, hallándose muy aparta- 
do de la verdadera fe, como sarrace- 
no que era, y habiendo ademas estampa- 
do algunas blasfemias contra Cristo en 
las cartas que remitiera, aun cuando por 
otra parte pedia la amistad de un prín- 
cipe cristiano, los legados que se le en- 
viaran deberían dirigirle sus exhorta- 
ciones, al mismo tiempo que le presen- 
tasen las cartas del Emperador, é in- 
tentar apartarle de su impiedad , si el 
cielo les proporcionaba algún medio 
oportuno. 

953.— M 6. Casualmente por aque- 
llos dias nuestro Adalberon , de santa 
memoria, habia ido á palacio. Bruno, 
hermano del rey, que después habia de 
prestar tantos, tan útiles y brillantes 
servicios; hombre que por su gran co- 
nocimiento y por su práctica de los ne- 
gocios públicos , como por su erudición 
en todas las artes liberales, y vasta ins- 
trucción en la literatura griega, supe- 
raba á todos los sabios de su época y 
casi igualaba á los antiguos , era á la 
sazón el intermediario y el más experi- 
mentado consejero en cuantos asuntos, 
así públicos como privados, ocurrían, 
estándole también encomendada la ex- 
pedición de los rescriptos ó cartas im- 



iam mayni regís , postfnodum vero caesa- 
ris angustí , domni Ottonis perciti , forte 
cum muneribus pro regia munificentia mis- 
sis advenerat. Leyati^ quibus episcopus 
(¡uidam praeerat, dignitate solemni pro 
tanta magestate exceptiy diuque retenli; 
Ínter moras episcopus , qui legatis prae^' 
eraty mortem obit. Dum a nostris qui item 
eo remittantur disquiritur, post nonnul» 
la aliquandiu tracta consUia , id demum 
convenit , ut quia idetn rex sacrilegus et 
profanus , utpote Sarracenus , et a vera 
fide prorsus esset alienus , quique quam- 
vis amicitiam expeler et principis chriS' 
tiani , i>) litteris tamen quas miserat blaS' 
phema nonnulla in Christum evomuerat, 
cum scriplis imperialibus quae ferrent^ 
vocem quoque suam ipsi aperire, et si 
quo pacto diüinitus daretur^ inmutare 
possent perfidiam. 



953. — H 6. Forte sub ipsos dies 
Adalbero noster, sacrae memoriae, pala- 
tium adierat. Bruno, magno ac felici 
postmodum futurus usui et decori , ger^ 
manus regis , sapientia et prudentia cum 
rerum publicarum tum omnium libera^ 
lium eruditione disciplinarum ita adpri' 
me eruditus, ut sui temporis omnes sw 
peraret et (mtiquos pene aequipararety 
cui insuper et Grecae lectionis multa aC' 
cesserat instructio , omnium tune tempo- 
ris publice ac privatim agendorum com" 
municator ac prudentissimus erat consul- 
tor, eique imperialium data provintia lit' 
terarum. Is varié caeteris consultantibus, 
nostrum Adalberonem sacrae memoriae 
nominal episcopum, nuUique aplius id 



78 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



periales. Este tal, contra los üíirersos 
pareceres de los demás , designó á nues- 
tro obispo Adalberou, de santa memo- 
ria, añadiendo que á nadie mejor que 
á él podia encomendársele tal encar- 
go, por cuanto tenía bajo su jurisdic- 
ción espiritual muchos varones de gran 
perfección*, de quienes, como muertos 
yapara el siglo, podia afirmarse con 
seguridad que jamas cejarían ante la 
violencia de los hombres, y que habla- 
rían libremente en defensa de la fe ante 
todas las potestades de la tierra. Bus- 
cóse inmediatamente al obispo , y se le 
ordenó eligiese dos de sus subordina- 
dos, que fuesen á propósito para la 
embajada que se intentaba enviar á Es- 
paña. En cumplimiento de lo manda- 
do, el Prelado llamó alabad Egínol- 
do y le comunicó las órdenes del Rey, 
encargándole escogiese para el desem- 
peño de lo dispuesto dos de sus reli- 
giosos, que fueron primeramente An- 
gilramno y Wido. Según prescripción 
del Rey, sufragó el monasterio los gas- 
tos y preparó lo necesario para el ca- 
mino; y se mandó que viniese sin pér- 
dida de momento cierto sujeto de Ver- 
dun , á quien se le había ordenado con- 
dujese á los legados á España, valién- 
dose de su conocimiento de este país. 
Dispuestas ya así las cosas, un dia el 
citado Wido, uno de los elegidos, re- 
prendido en el capítulo por no sé qué 
descuido, se desató en tales insultos 
contra el abad y contra la comunidad 
toda, que no siendo posible reprimir el 
impetuoso arrebato de su furor y cólera, 
ni queriendo en manera alguna some- 
terse al yugo de la regla monástica, fué 
preciso, por último, despojarle de su 
hábito y expulsarle del monasterio. In- 
mediatamente se hizo saber lo ocurrí- 
do al Emperador, el cual dispuso que 



nogotii sic addit posse iniungi , quia ipse 
plurimos perfectorum virorum haheret, 
quos humanis nequáquam cessiiros tcrro' 
ribus satis constaret, utpote seculo iam 
de fundos et libero pro fide coram qnibus- 
libet potestatibus ore loquuturos. Conve- 
nitúr continuo episcopus , et ut duossuo^ 
ruin idóneos legationi Hispaniarum pa" 
ret imperatur. Mandatis acceptis, abba- 
tem Eginoldum advocat, regia m^ndata 
insinuat: suorum dúos disquirat^ qui 
imperata perficiant. Lecti primum dúo 
A ngilramnus et Wido, regiaeque magesta- 
tis iiissu ex monasterio sutnptus et copia 
parantur itineris; ad hoc et quo Virdw 
nensis quídam , gnarus partium Hispa- 
narum^ qui eos iussus erat deduccre^ 
mora omni postposiía, veniat iubetury 
cum ecce praefatus Wido, alter delecto^ 
rum , die quadam pro qua nescio negle" 
gentia in conventu fratrum increpiluSj 
in tantae asperitatem proterviae tam in 
abbatem quam in univcrsum erupit colU' 
gium , ut ad ultimum , cum tumor nimiae 
animositütis et insaniae in eo nequáquam 
reprimi valueril , nec regularem pati dis- 
ciplinam aliquatenus adquieverit , dem- 
ptus cucullo monasterio pelleretur. Id 
imperatori continuo nunliatur. lussum, 
illu7n abradiy aliumque pro eo asscriüi. 



> 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



79 



no se contase con él y se eligiese á otro 
en su lugar. 

H7. — Después de haberse buscado 
por algún tiempo quien le sustituyera, 
y cuando ya todos se hablan excusado 
terminantemente, sin que entre tantos 
hubiese uno solo que se decidiese á to- 
mar sobre si aquella empresa , de re- 
pciHe y sin vacilar se ofreció Juan vo- 
luntariamente para el caso. No llevó 
esto muy á bien el abad , quien por re- 
caer sobre aquel todo el peso de los 
asuntos del monasterio^ podia entre- 
garse á un grato descanso, y á ser po- 
sible, jamas hubiera consentido en des- 
prenderse de él ; pero, sin embargo, pu- 
do mAs la caridad perfecta que antepo- 
nc siempre al interés propio el de los 
demás. Por otra parte, viendo los deseos 
de aquel varón de recibir la palma del 
martirio, si la ocasión se le presentaba, 
prefirió entregársele á Jesucristo á re- 
tenerle para su propia conveniencia , y 
así, aprobando la determinación de 
Juan, le dirigió al Emigrador, según el 
encargo del obispo. Esta sustitución 
fué muy del agrado del Emperador, 
porque la edad y capacidad del elegido 
le hdcian muy á propósito por todos 
conceptos para desempeñar aquel co- 
metido, y así, le dio sus instrucciones, 
cartas y presentes regios, disponiendo 
ademas que le acompañase el citado 
habitante de Verdun llamado Erme- 
nardo, atendiendo á su conocimiento 
de los países y localidades. Juan su- 
plicó que le entregasen á éste los pre- 
sentes y él se quedó tan sólo con las 
cartas. Llegado á Gorce, apresuró la 
marcha , y venciendo las dilaciones 
de su compañero y llevando consigo 
las cartas, se puso en camino, enco- 
mendado á las oraciones y protección 
de todos los santos. £1 monasterio le 



4 4 7. — Cuín diu his quereretur, omnes- 
que prorsus refugerent , nec in tanta 
congregatione quisquam inveniri posset^ 
qui se id aggredi ullo modo posse fatere- 
tur, lohannes repente nihil cunclabun'^ 
dus se ultroneus offert. Abbáte aliquanr 
tulum aegre f érente , quod , in eum tota 
re monasterti incumbente, grata ipse 
quiete potiebatur , eo numquam si esset 
possibile abstinere pateretur ; vicit tamen 
perfectio caritatis, quae non quaerit que 
sua sunt , sed potius quae alienorum. Si- 
muí quia videbat virum cupidum esse 
martirii , si fors ita tuUsset , Christo po- 
tius transmitiere quam suis optavit neces- 
sitatibus retiñere. Ita assensus ¿mperatori 
ex legatione episcopio lohannes dirigitur. 
ímperator multo hoc amplius delectatns, 
quem aetate et prudentia ad id negotii 
omnimodis idoneum advertehat , ma7idata 
cum litteris seu muneribus imperatoris 
ei committit , praedictumque Virdunen- 
sem (O, cui nomen erat Ermenhardo, so- 
ciumob locorumregionnmque notitiam fa- 
cíí ; cui muñera tradi lohannes expostulat, 
ipse litterarum tantum baiulus fit. Radiens 
Gorziam, iter ocius accelei-at, posthabi" 
tisque socii procrastinationibus, ipse litte' 
ras secum habcns , omnium sanctorum 



(V) Sobre <'l .singular comercio que los de 
cata población hacían con España, traslada- 
mos á continuación lo que dice Luidprando, 
hablando de los presentes que hubo de com- 
prar para ofrecerlos al emperador Constan- 
tino (Año 949?), por no aparcer menos 
que los enviados españoles que llevaban ri- 
cas dátlivas ; y lo conservamos en latín pU' 
doris cansa \ — n Optvli avtetn, dice, lonca$ 
óptima K 9, senta óptima cw/i hullis deaura- 
tisTf coppas argénteas deaura tan 2, enseSf 
lanceaSy t^&rna , manoipia \ carzimasia^ im' 
peratori fiaminatis ómnibus praecioai/rra, 
Carzimn»ium antevi Greci rocafit amputa^ 
tis ririlibvs et rirga pnerum eunurhum; 
qvéd Verdunenses mercatore» oh ininemum 
lucnim faceré et in Hispaniam ducere #o- 



80 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



suministró los recursos necesarios. Con- 
cediósele por auxiliar tan sólo un diá- 
cono, llamado Garamano, religioso de 
excelente disposición para todo, y ade- 
mas se le dieron cinco caballos para 
montar y llevar los equipajes. El otro 
compañero, que habitaba en una aldea 
no muy distante de Toul, se reunió con 
Juan en Charpagne, y desde allí se diri- 
gieron á España por Langres, Beau- 
ne, Dijon y Lyon. 

{Se continuará.) 
A. P. T M. 



PREGUNTAS. 



112. Hispalis. — Toda vez que el se- 
fior G. B. afirma con la mayor seguridad 
que la etimología de Hispalis es hebrea} 
¿tuviera la bondad do decirnos quiénes 
fueron, de los primeros pobladores que 
llegaron á España en los tiempos anti- 
guos, los que impusieron dicha denomi- 
nación á Sevilla? M. 

118. Adelantado y merino mayor. 
— ¿ Cuáles eran las atribuciones de estos 
funcionarios públicos? ¿Tenían ambos 
las mismas facultades ? ¿ Qué diferencia 
había entre el adelantamiento y la me- 
ríndad ? 

J. A. 

114. Melcniis. — En un documento del 
año 1140 encontramos una moneda lla- 
mada morabitis melquis. ¿Se podrá saber 
la etimología y valor de esta última pa- 
labra? 

J. R. 



RESPUESTAS. 



Parsimanciiun. Núm, 109, T. ii, pági- 
na 62. — Esta palabra es una variante de 



precibus commendatus et votis , proficis^ 
citur. Sumptus omnis ex monasterio ei 
factus. Ministri monachus tantum unus^ 
Garamannus vocabulo , ordine diaconits, 
bone per omnia indolis additur. Caballi 
ad equitandum et sar ciñas por tandas 
quinqué sunt delegati, Socius morabatur 
in vico quodam non multum a Tullo dis- 
tante , qui videlicet lohannem Scarponnae 
insequitur'y hinc Longohas, Belnam, (4) 
Divionem^ Lugdunum^ Hispaniam ver- 
sus intendunt. 



(1) BeannCy pott Divionem demum in vía 
Lugdufien^i posita. 



la más conocida y también de baja lati- 
nidad, Parsimonia^ que, entre otras acep- 
ciones, tiene la de Jejunium et vigilia, seu 
parcitas somni et cibi. Pues bien, teniendo 
presente esta última acepción, es claro 
que la palabra en cuestión de la cláusula 
citada : Et dispensentur in ea LX parsi- 
mancéis ct LX poculis vini , perhegrinis et 
agentibus, se refiere á la comida moderada 
y frugal que se debía dar á los pobres y 
á los peregrinos. La etimología no ofrece 
dificultad alguna, porque parsimancium 
y parsimonia son variantes de parciman- 
cium y parcimonia, todas derivadas del 
latin parcitas. V. V. 

Ofertione. Núm. 102, T. Il.pag, 30. 
— Se llamaba en la baja latinidad ofer- 
tione y y en antiguo romance ofregon ú 
oferqon^ á los regalos y presentes que, 
para redimir algún vejamen , prestación 
6 fuero malo, daban los vasallos al Rey 
ó al Señor de la tierra. En este sentido ve- 
mos usada dichapala'braenun documen- 
to del afio llSi'), que dice así : Si autem 
Maiordomus vel Justitia hoc meum factum 
irrumpan t pro offrecione aut amore alicu- 
jus , ipse et res ejus sint in potestate domi- 
ni terree. El P. Santa Rosa dice que en esta 
acepción se usa también la voz A Icaida- 
ria. V. V. 



MADRID, 1872.— Imprenta de M. BlYABKNEYRA. , exilie del Daqae de Osuna, núm. 3. 




Í^EVIST/ 



DE 





RCHIVOS, JiEsíBLIOTECAS Y MUSEOS. 




AÑO II. SUPI^EMEIIÍTO. NUM. 5. 



DOCUMENTO SOBRE EL RESCATE DE CERVANTES. 

La importancia y novedad del siguiente documento, que debemos á la 
amistad de nuestro compañero el celoso cuanto inteligente Jefe del Archi- 
vo general de Valencia, nos determinan á liacer un esfuerzo, dándole co- 
mo suplemento , en beneficio de nuestros suscritores y de los cervantistas 
que deseen conservarlo en edición aparte. As(, ademas, comienza la Revista 
á cumplir la oferta de aumentar sus ordinarias dimensiones, sin alterar su 
precio, siempre que la Redacción disponga de materiales apropiados é im- 
portantes. 

Srbs. Redactores de la Revista. 

Mis queridos compañeros y amigos inolvidables : 

Nohá muchos días que, prosiguiendo mi habitual viaje de exploración por el 
terreno inculto y, mai que confesarlo duela, apenas hoy desbrozado de este Ar- 
chivo, cayó en mis manos, por acaso, un tomo en folio, no mal conservado, aun- 
que nada bien vestido de pergamino tosco, en cuya primera tapa ó cubierta, con 
grandes y ya casi borradas letras, una mano antigua escribiera malamente: Ew 
bares , palabra que en verdad no daba gran luz sobre el contenido real del libro. 
Comentario largo, si no aclaración precisa de la palabra mencionada, eran las que 
de mano al parecer distinta , y por cierto no más diestra , se leian en la primera 
hoja del volumen, á saber : Libre de les enbarcacions ques fan pera Arger precehint 
licencia de sa mag'. Más y más picada mi curiosidad con semejante itíiulo , y de- 
seando penetrar del todo su sentido, hube de seguir hojeando el libro ; y cuando 
vi en sus primeras páginas extendido en forma el despacho oficial de cierta em- 
barcación que un caballero salmantino (Juan Rodríguez de Ormaza habia por 
nombre) , previo el competente permiso de S. M. , enviaba en 4 571 á la ciudad 
de Argel con varias mercaderías; y que el único objeto de este envío era nego- 
ciarlas allá, y con su producto obtener el rescate de un su hijo, comendador 
saajuanlsta, que, eo galera de su Orden, yendo al socorrb de Chipre, habia sido 



— 2 — 

cautivado por turcos, y en aquella ciudad estaba; asaltóme luego el recuerdo de 
otro muy más célebre cautivo, soldado también, en galera real poco más tarde 
apresado por infieles, y cual este Ormaza , dentro de Argel , en crueles mazmor- 
ras , buen tiempo sepultado. 

No puedo , aunque quisiera , hacer de este recuerdo un mérito personal gran- 
de ó chico: cualquiera de ustedes en mi caso , y no ya tan sólo ustedes, cualquier 
español en la historia literaria de nuestra nación medianamente impuesto, al tiem- 
po de leer, hubiera, como yo, visto alzarse de improviso viva y simpática en su 
mente la entonces juvenil figura del Manco de Lepanto, y á no saberse al dedillo el 
inmenso ñúmep de datos que sobre su cautiverio ha logrado reunir la infatigable 
diligencia de sus biógrafos, cualquiera también sé habria dicho en su interior, 
cual yo entonces me lo dije: i Qué gozo, si en este al parecer Registro de los ba- 
jeles que desde el puerto de Valencia á Argel, con idénjlico objeto, se enviaban , 
topase con alguna nueva importante noticia de Cervantes , quizá con la expedi* 
cion ó despacho de la propia embarcación que á rescatarle fuera , y á España le 
condujo! 

No hay para qué añadir si este apetecido gozo trocaríase pronto en real y ver- 
dadero, habiéndose ofrecido á mis ojos, en la margen del fól. 34 escrita, la aco- 
tación siguiente : Enharcacio de dona Leonor de Cortinas, — Aquí le tengo , exclamé 
con jubiloso aconto: hele aqiii,^ues, el hallazgo presentido. — Pero esta vez, ami- 
gos míos, la realidad no correspondió á mis esperanzas : el documento asi acota- 
do estaba lejos de ser importante y curioso en el grado ó hasta el punto que yo, 
antes de verle, imaginaba; dado que apenas del celebrado autor del Quijote venía 
á decirnos nada que ya por alguno de sus biógrafos no hubiera sido anterior- 
mente descubierto. Con todo, yo- de mí sé decir que no acierto á ver desnudo 
de interés , ni de cierta importancia falto , documento alguno que á la vida y he- 
chos de Cervantes directamente se refiera; aun éste, que tan poco nuevo dice á 
primera vista, le creo digno de atención y estima, como destinado, si por una 
parte á corroborar noticias y sucesos de antiguo conocidos, á llenar tal vez por 
otra algún vacío que se advierte /aunque de escasa monta, en la abundantísima 
y bien trazada biografía de nuestro autor, que dejó escrita el célebre académico 
Fernandez Navarrete, 

En efecto : que Cervantes, viniendo de Italia á España en la galera Sol, fué 
presa de piratas, y en clase de cautivo por éstos llevado á Argel en 1575; que su 
padre, antes de morir, y su infeliz atribulada madre, después de muerto éste , 
hicieron continuas diligencias y penosos, aunque estériles, sacrificios para resca» 
tarle; y que si el cautivo ilustre recobró al fin la ansiada libertad cinco años más 
tarde, al celo y caridad ardiente de los padres mercenarios, del bondadoso fray 
Juan Gil singularmente, débese agradecer tan especial beneficio; todo esto nos 
dice, y con testimonios irrecusables lo comprueba, el biógrafo citado. Por él sa- 
bemos también que de los 500 ducados de oro que costó el rescate, sólo 300 per- 
tenecían á la familia de Cervantes ; eV resto húbojo de suplir fray J. Gil , ya pidien- 
do prestado á varios mercaderes, ya echando mano de fondos que para otros resca- 
tes se le confiaran; rescates que sufrían, por fortuna, aplazamiento y demora. 
Ahora bien : que la deuda de gratitud habla de pagársela con creces á fray Gil 



k 



— s — 

la grande alma de Cervantes, para nadie es dudoso ciertamente; pero, dadas la 
pobreza extrema á que la familia quedara años antes reducida , y la perpetua es- 
casez de' fondos que á él le persiguió mientras fué vivo, ¿podrían del propio mo* 
do él ó su familia saldar la de los 200 ducados que adelantó fray Juan Gil ? Hé aquí 
lo que, teniendo en cuenta aquellas circunstancias , quizá más de cuatro hayan 
dudado , y más si leyeron por ventura cierto pasaje de la Vida de Cervantes, por 
el citado autor escrita y publicada. 

Dicenos, en efecto, Fernandez Navarrete que, al partirse para Argel la comi- 
sión redentora, se presentaron la madre y hermana de Cervantes al P. fr. Juan 
Gil, entregándole 300 ducados á cuenta de lo que costura el rescate del inmortal 
cautivo; y añade luego el párrafo siguiente : *Para acrecentar esta cantidad conti- 
nuó después doña Leonor las diligencias quehabia meditado su marido, y diri- 
gió al Rey una súplica, apoyada con la información del Duque de Sesa , para 
que S. M. , en consideración á los méritos de su hijo y á la pobreza en que ella 
estaba, le concediese algún arbitrio ó gracia para rescatarle. Atendió el Rey á es- 
ta instancia, concediendo á doña Leonor^ en 4 7 de Enero de 1580, permiso para 
que del reino de Valencia se pudiesen llevar á Argel dos mil ducados de mercar- 
derías no prohibidas, con tal que su beneficio é interés sirviese para el rescate de 
su hijo; pero fué tal la mala suerte de esta familia, que no llegó á tener efecto esta 
gracia, porque, tratando de beneficiarla, no daban por ella sino sesenta ducados.* 

Por )o que en este y anteriores párrafos indica, vese, pues, que Fernandez 
Navarrete creía, desde luego, que el padre de Cervantes habia sí meditado soli- 
citar del Rey este mismo ó semejante arbitrio; pero que, muerto aquél en 1578, 
su proyecto, ó, si por ventura llegó á formularle, el favorable despacho de su 
pretensión habíase diferido hasta Enero de 1 580 : creía también que, no habién- 
dose logrado entonces beneficiar la gracia por el Monarca concedida, hubo, sin 
duda, ésta de quedar baldía enteramente. Pero ni esta presunción ni aquella 
creencia eran ciertas por lo visto. En efecto, amigos migos; el documento de que 
hablo, y cuya copia envío adjunta, viene oportunamente á demostrar: I.*, que 
la muerte de D. Rodrigo de Cervantes, en dicho año acaecida, ni fué parte á im- 
pedir que su desconsolada viuda, madre al fin, y amantísima madre según ve- 
mos , prosiguiera con vivísimas ansias lo que el muerto esposo meditara para 
rescatar al hijo infortunado , ni de óbice sirvió tampoco al pronto y favorable 
despacho de su instancia, toda vez que en 6 de Diciembre del propio año 1578 
otorgábale ya el Rey la gracia pretendida. 2.^ Que si la mala suerte de la familia de 
Cervantes es un hecho , entre mil otras pruebas, demostrado por la dificultad 
que hallaba en utilizar la regia concesión, no lo es menos la magnániuia generosi- 
dad del Rey , que reiteró la gracia tantas veces cuantas la petición se renovaba, 
á fin de que ella no fuese de todo punto estéril para los que con tal justicia y tan 
escasa fortuna la obtuvieron ; prueba elocuente del singular aprecio en que ya 
entonces se tenían los personales méritos del cautivo, y de la tierna simpatía que 
á todos inspiraba su atribulada madre. Y 3.°, en fin , que la adquirida libertad , 
lejos de hacer olvidadizo á quien tenía sin duda sobrado corazón para ser ingra- 
to nunca, por el contrarío, sirvió á Cervantes para lograr al fin lo que á su ma- 
dre no fué dado, esto es : que el mercader Laguiar (portugués de.. nación, según 



— 4 — 

yernos en otra parte] , á nombre de doña Leonor de Cortinas, realizara la conce. 
síon susodicha, haciendo con ello seguro el reintegro de los 200 ducados que, al 
tiempo del rescate, en buen hora aprontara el piadoso mercenario. 

Sí por estas condiciones no mereciese ya de sobrst ser conocido y divulgado el 
adjunto documento , al menos como curioso espécimen de las muchas gracias de 
esta índole que otorgaban los reyes por entonces, y del modo y forma en que so- 
lian éstas llevarse á efecto, bien creo que merece un modestísimo lugar en las 
columnas de nuestra especial Revista de Archivos , Bibliotecas y Museos. Ignoro 
si el público en general, y ustedes singularmente, opinarán lo propio. ¡Ojalá que 
fuere así , y ojalá también que ni al público ni á ustedes parezca inoportuno y 
pueril, ó difuso y pedantesco, cuanto acerca de su hallazgo, signiGcacion é im- 
portancia acaba de exponer su buen amigo y compañero , Q. S. M. B. , 

Miguel Velasco y Santos. 



Libre de les embarcations ques fan pera Arger , precbbim llicbncia de sa 

MAGESTAIt 



Enbarcacio de dona Leonor de Cortinas. 

Anno a nativitate Domini millessimo quingentessimo octuagessimo quarto, die 
vero intitúlate décimo tertio mensis Decenbris. — Lo magnifich Francisco de 
Laguiar mercader en nom de procurador de la noble dona Leonor de Corti- 
nas constituhit personalment en presentia del Illmo. y Exmo. Señor don Francis- 
co de Moneada, Conté de Aytona y de Ossona etc., lochtinent y Capita general 
per sa Mag.^ en la ciutat y regne de Valencia, e presenta á sa Exia. vna prouisio .. 
licencia, permis e facultat al dita sa principal ótorgada'per la Mag.^ del rey don 
t Phelip nre. señor, en paper scrita e de la sua real ma fermada, dat. en San Lo- 
renzo el Real á onze dies del mes de Agost propasat, la qual prouisio es del the- 
nor seguent. — <E1 Rey. — Egregio Conde de Aytona, pariente, mi lugarteniente y 
capitán general del Reyno de Valencia : sabed que por vna mi cédula fecha en el 
Pardo á seys de Diziembre del anyo pasado mil y quinientos y setenta y ocho an- 
yos, dirigida al Duque de Nájera mi lugarteniente y capitán general que fue del 
dicho Reyno, mandé que, al tiempo que le paresciesse que no se seguiría incon* 
ueniente de ir a Argel, diessc licencia a la persona ó personas que tuuiesse poder 
de dona Leonor de Cortinas para que pudiessen sacar y leuar por esse Reyno a 
la dicha Argel dos mil ducados de mercaderías lícitas y no prohibidas por las le- 
yes délos mis Reynos de Castilla ni de esse, para el rescate de Miguel de Servantes 
su hijo, que fue captivo de los turcos en la galera Sol , viniendo de Italia , dando 
seguridad que con el valor délas dichas mercaderías rescatarla al dicho su hijo y 
se lo presentaría dentro de seys meses después que partiese, el nauio en que 
fuesen las dichas mercaderías del puerto donde saliesse, y con otras limitaciones. 
Y por otra mi Cédula, fecha en el Pardo a cinco de Mar^ de quinientos setenta 
y nueue, mandé que, dando las dichas fianzas ante vno délos alcaldes de mí casa 
y corte segund la hauia de dar en essa ciudad conforme alo contenido en la di- 
cha Cédula, le diesse la dicha licencia dentro de los dichos seys meses. T después 
por otra mi Cédula le porrogué el termino délos dichos seys meses por otros seys 



— 6 — 

meses. Y por otra Cédula mía, fecha veyntey siete de Majo de quiaientos y ochen- 
ta y dos,4e porrogué dicho termino de los dichos seys meses por otros seys meses 
mas, segund en las dichas Cédulas a que me refiero se contiene. Y agora por parte 
déla dicha donya Leonor de Cortinas me ha sido fecha relación que por algunos 
respectos y causas no á podido vsar délas dichas Cédulas ni se le a dado la dicha 
licencia, suplicándome que, acatando a las dichas porque le concedí, fuesse ser- 
nido de mandársela porroi?ar; yhauiendo consideración a ello, he hauido por bien 
de porrogalle por nueuo termino por otros seys meses mas, para que con lo pro- 
cedido déla dicha licencia pague lo que deuiere délo que costó el rescate del dicho 
Miguel de Seruantes: y hos encargo y mando deys licencia a la persona ó personas 
que tuuieren poder déla dicha dona Leonor de Cortinas, para leuar p(/r esse Rey- 
no a la dicha Argel los dichos dos mil ducados de mercaderías hasta dentro de 
otros seys meses que por la presente le porrogo por nueuo termino para elLo, con- 
tados desdel dia déla fecha desta mi Cédula en adelante, según e alos tipos y por 
Ja misma orden y manera quese auia de hazer por virtud déla dicha Cédula de 
licencia y porrogacioQes della, sin pedirle la fianza y seguridad , ^ue por razón 
de las dichas Cédulas de licencia y porrogaciones que de suso se hace mención 
hauia de dar en virtud dellas ante vno délos alcaldes déla dicha mi casa y corte, 
de rescatar al dicho su hijo con la quantidad que se aliase por la licencia délos 
dichos dos mil ducados de mercaderias y como si a uos fuera dirigida la dicha 
Cédula. Fecha en San Lorenzo el Real a onze de Agosto de mil y quinientos y 
ochenta y quatro anyos — Yo el Rey — Juan Delgado.» 

La qual acceptada por sa Exia. maná quelos Reals raandatos fossen complits si 
e segons en la dita licencia real se conté. E per deguda execucio deis dites reals 
manaments .sa Exia. maná que fossen fetes les diligencies en semblants embar- 
cacions fer acostumades. 

Preterea uero dicto el eodem die jntitulato décimo tercio mensis Dezembris anno 
quo supra a nat. dni. mille.ssimo quingentessimo octuagesstmo quarto, R.^ (retulít) 
Joan Cibod, alguazil de la Ballía general, ell huy hauer conuocat pera dema de dos 
a tres hores apres mig jorn a Di mete León, patro del vexeil nomenat S."^ María y 
S.^ Nicolau. Ha manat que pera dita hora sia en casa lo molt magnifich micer Hie- 
roni Pascual, regent la Cancellería dej Real Conseil, juntamentab los mariners del 
mateix vexeil. 

Deinde autem die jntitulato décimo quarto mensis Decembris anno quo supra a 
nat. dni. M. D. octuagessimo quarto, lo molt magnifich micer Hieromi Pasqual, doc- 
tor en cascun dret e regent la Cancellería en lo Real Conseil déla present ciutat y 
Regne de Valencia, tonint comisio del Illmo. y Exmo. señor Don Fran.^^ de Moneada 
conté de Aytona y de Osona ettc.^ lochtinent y capita general en la present ciutat 
y regne de Val.* pera visitar y entreuenir en \ef^ coses tocants y sguardants ala 
embarcado faedora per lo dit {espacio en blanco) deis robes é mercaderies que 
aquell voí y enten portar a la dita ciutat de Argeil, com apar ab comissio feta y 
despachada por lo magnifich Guillem Nrcolau de Hona, scriua de manament 
desa Matg.^ a {esp, en blanco) a del present mes e any, rcgistrata in Diuersorum 
{esp. en blanco) íbleo [otro ídem), essent constituhít lo dit Dimete León pairo del dit x 
vexeil y aires mariners de aquella en dita casa, posant ios dils reals manaments 
en execucio, maná rebre deis ditsfpatro y mariners la relacío, respostes y testimo- 
nys infra seguents. 

Dicto die xiiij men^sis decembris anno a nat. dni. M. D. Ixxx quarto. 

Lo dit Dimete León pairo del vexeil nomenat Sánela Maria y Sent Nicolau, lo 
qaal jura á nostre senyor Deu Jcsuschrist etc.^ en ma e poder del molt magnifich 
visitador y comisari desús dit dir veritat etc. • 

FoQch interrogat que diga de ahon es natural y si lo dit vexeil del qual es pa- 



— 6 — 

tro a fet algan víatic, y guantes vegades es anat, y de qaant carrecb es y quans 
homens a menester pera la nauegacio de aquell y si los mariners que porta son 
houiens coneguts y com an nom y si son homens deis quals se tinga confianza que 
no descobriran secret algu ais moros enemichs de sa Mag.* y si sab que aquels 
tinguen parents alguns en dita ciutat de Alger e o que deguen cosa alguna ceuil ó 
criminal ala regia Cort. 

E dix que el dit relant y testímoni es natural de [esp, en blanco) y que lo dit ve- 
xell no a fet viatic algu ala dita ciutat de Alger y que es de carrech de mil quin- 
tars pocb mes ó menys, y que son menester pera la nauegacio y serulci de aquell 
8ix homens, los quals coneix molt be ell dit relant y testimoni, is noiAenen Andreu 
Cucarella , Miguel Almenara , Joan Vicent Genoues, Joan Gomban, Martí Salanoua, 
tots los quals son homens que no creu el relant y testímoni facen cosa malfeta en 
deseruey de nostre senyor Deu e de sa Mag/, perquels té ell dit relant y testímoni 
per homens de confianza que no descobriran secret algu ais moros enemichs de 
la Sánela fe catholica e de sa Mag/ e no sab que aquells tinguen parents alguns 
en la dita ciutat de Alger, ni menys que deguen cosa alguna á la regia Cort cíuil 
ni criminal; — e a^'o es lo que pasa en veritat, sí Nostre Senyor lí ájut e los sancts 
quatre euangelis de aquell. ¡njunctum fuit sibi tenere secretum. Dictis die et anno. 

Lo honorable Andreu Cucarella mariner del vexell nomenat S.^ María y S.* Ni- 
colau, de nació genoues, mariner, testímoni qui jura ut supra a nostre Senyor 
Deu etc. dir veritat etc. 

Fonch interrogat, etc. e dí\ que ell dit testímoni es natural déla ciutat de Genoua 
e que lo dit vexell patroneiat per lo dit Dimete León no a fet viatic algu ala dita 
ciutat de Alger, y que es de carrech de mil quíntars poch mes ó menys y que son 
menester pera la nauegacio y seruíci de aquell sis homens, ais quals coneíx molt 
be ell testímoni, ys nomenen Dimete León, pairo, Míquel Almenara, Joan Yicent Ge- 
noues, Joan Gombau y Martí Salanoua, tots los quals son homens que no creu ell 
testímoni facen cosa mal feta en deseruey de nostre Senyor Deue de sa &l8tg.\ per 
^0 quels té ell dit testímoni per homens de confían<;a que no descobriran secret 
algu ais moros enemichs déla sancta fe catholica e de sa Mag.\ e no sab que aquells 
tinguen parents alguns en dita ciutat de Alger ni menys que deguen cosa alguna 
ala regia cort ciuil ne criminal; — e a(;o es lo que pasa en veritat, asi nostre Senyor 
Deu li ajut e los sants quatre euangelis de aquell. ¡njunctum, etc. 

— En esta forma y con términos auc'^logos deponen los otros cuatro marineros 
de la tripulación , y luego prosigue el documento : 

— Die xxiiíj mensis Dooembrís anno a nat. dni. M. D. Lxxxiiíj. 

Lo dit molt magnifích Alicer Híeroní Pascual, doctor en cascon dret e comisari 
que deu portar a deguda execucio los dits reals manaments en e sobre les diligen- 
cies e coses faedores concernents al bon examen déla valor deles robes que se en- 
tonen portar baíx la dita licencia en lo present viatic ala dita ciutat de Alger, cons- 
tituit personalment en la casa vulgarment dita de la duana de sa Mag.* construida 
en lo loch del Guerau déla mar déla present ciutat de Valencia, ensemps ab mi 
Francés Nunyes, notarí scriba déla Cort déla Ballía general, conuocats los honora- 
bles [espacio en blanco) Aparict, Domingo Climent y JanetSego, corredors de orella, 
experts nomenats per lo dit molt magnifích Micer Hieroni Pasqual pera aproar e 
stimar les robes e coses concernents la present embarcacio, aquells dits experts 
juraren primerament e ans de totes coses a nostre Senyor Deu per los sants quatre 
euangelis de aquell, de les mans dretes de aquells tocats, en ma e poder del dit molt 



— 7 — 



magnifich Mícer Hijeroni Pasqual, sots vírlut del qual jurament prometeren fer bona 
y uerdadera relacio déla valor deles robes niercaderies e coses que entenen em- 
barcar en io present vialic en poder de mi notari, indiuiduant lo pren e va- 
lor de aquelles. Et inconlinentí los dits (esp. en blanco) Aparící, Janet Segó e 
Domingo Clíment, experts desús dits, prestat lo dit jurament, respongueren les 
dítes robes e niercaderies, y hagut coloqui y parlament entre aquells sobre la vi- 
sura de aquelles, feren la relacio infra seguent. 

P.° Dixren bauer víst e regonegut dotze trentens de cofolla de 

Valencia, los quals sumen valer a rabo de trenta 1. (liures), 

. valen , . ccclx. 

ítem dixeren bauer vist y regonegut cincb vint y dos cents verts 

de Valencia, los quals sumen valer cascu a trenta liures, valen.. el. 

ítem dixeren bauer vist y regonegut quatre vintyquatrens blaus 
scurs de Valencia, los quals sumen valer cascu a trenta cinc liu- 
res, valen cxxxx,. 

ítem dixeren bauer vist y y regonegut sis trentens toraster de co- 
folla, lo3 quals sumen valer a vint y cincb liures, valen. ... el. 

ítem dixerent bauer vist y regonegut tres vint docens de cofolla 
forasters, los quals sumen valer a rabo de trenta liures cascu, 
valen ixxxx. 

ítem dixeren bauer vist y regonegut quatre vint y dosens de co- 
folla, forasters, a rabo de vint y cincb liures, valen c. 

ítem dixeren bauer vist y regonegut vn trente y micb de poli de 

grana de Valencia, los quals a rabo de quaranta liures, val. . Ix. 

ítem un trente de cofolla foraster, a rabo de trenta cincb liures. xxxv. 

ítem dixeren bauer vist y regonegut tres quatorzens negres fo- 
rasters, a rabo de vint liures cascu, valen Ix. 

ítem dixeren bauer vist y regonegut sis vintdocents de cofolla de 
Valencia, a rabo de trenta liures, valen clxxx. 

ítem dixeren bauer vist y regonegut cincb trentens de cofolla de 
« Valencia, a rabo de trenta liures, valen el. 

ítem dixeren bauer vist y regonegut vn trente de Contray blau 

de Val.*, per xxxxv. 

ítem dixeren bauer vist y regonegut vn trente de poli de Valen- 
cia, val xxxxv. 

ítem dixeren bauer vist y regonegut onze trentens de cofolla fo- 
rasters, a rabo de vint y cincb liures, valen cclxxv. 

ítem dixeren bauer vist y regonegut set vinty docents de cofolla 
de Valencia, los quals sumen valer a rabo de trenta liures cascu, 
valen ¿ex. 

ítem dixeren bauer vist y regonegut tres trentents de cofolla foras- 
ters, a rabo de vint y cincb liures cascu, valen Ixxv. 

Que totes les dites partídes acomulades preñen suma de dos milia cent vint y 
cincb liures reals de Valencia, juxta nre. Senyor Deu e lurs consencies. 

E feta per los dits experts la dita relacio, lo dít molt magnifícb micer Hieroni 
Pasqual, doctor en cascun dret, comisari que desús, personalment maná a Vicent 
Fierres menor ,'nomenat per Vicent Fierres sobreguarda del peatic, Bernat Salanoua 
guarda del general, Joan Cansauell per Joan Cibor alguazil déla Ballia general e 
Siluestre Sancbo, valle (stc, por baile) del dit locb del Guerau entrasen aregonei- 
xer lo dit vexell patroneiat per lo dit Dimete León si en aquell y bauia robes mer- 



— 8 — 

caderies e coses vedades, e tornassen y fessen relacio del que trouaríen; e los díU 
Yicent Fierres, Bernat Salanoua, Joan Cansauell per Joan Cibor, inseguint lo dit 
m}^ (mandato), prengueren vna barca y ab aquella entraren á regoneixer dit ve- 
xell y tornats de regoneixer dit vesell, dixeren e relacio feren en ma e poder de sa 
S.*, mijangant jurament per aquells prestat a nre. Senyor Deu etc.', ells hauer en- 
trat en dit vexell y bauer inirat y regonegut niolt be aquell, y no bauer trouat dins 
aquell robes, mercaderies ne coses, fora daquelles que son peral seruici del inateix 
vexell, sí nre. Senyor Deu los aiut e los sants quatre euangelis de aquell. 

Et illico fetes les dites diligencies, lo dit inolt magnifícb comisari maná portar 
y tirar les dites robes mercadcries e coses déla dita Duaua al pont dit déla mar y 
restant en dit pont en presencia de sa S.' les feu possar totes dins vna barca, la 
qual era del mateix vexell, e dins aquella los dix patro, mariners e pasajers, maná 
a tots aquells personalment que cauíi cdminant, sens tocar ne lanzar ancores en 
port ne pla^a alguns, vaien ala dita ciutat de Alger e que no embarquen en dit 
vexell allres robes, morcaderies algunes, mes deles enbarcades en la mateixa barca. > 

— El documento original, copiado á la letra anteriormente, obra á fojas 34 de 
un vol. gr. fól. con t:ubiertas de pergamino, el cual perteneció al Archivo de la 
antigua Bailía general de Valencia , y, como todos sus similares, se guarda y con- 
serva en el General de este antiguo reino, al que fueron incorporados poco»há. El 
tal libro lleva por título á la parle de fuera la palabra EnbarcSf y dentro, el que 
se ha puesto por epígrafe á la presente copia. 

En fe de lo cual , así lo firmo en este Archivo general de Valencia , á 1 5 de Fe- 
brero de 4 872. — Miguel Velasco t Santqs. 



REVISTA 

DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Esta Revista, que aspira á ser órgano y representante del cuerpo de Archiveros, Biblio- 
tecarios j Anticuarios, publica artículos relativos á los intereses del mismo, como también 
trabajos originales' de Diplomática, Bibliografía y Arqueología ; documentos históricos in- 
éditos ; relaciones de los fondos ó caudal literario de los establecimientos del ramo; pregun- 
tas y respuestas sobre las materias c^ue abraza el mismo ; crónicas y noticias arqueológicas 
y bibliográficas, etc., etc. Da también números extraordinarios, y cuando lo exige el texto, 
grabados. 

Be publica los dias 15 y último de cada mes. — Precios de ntscricion. — Madrid, tres me- 
ses, una peseta 60 cents. (6 rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración , el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un año , 7 pesetas. — 
Extranjero y Ultramar, un año 20 pesetas. — Puntos de sitscricion. — En Madrid: en la Ad- 
ministración, calle de la Abada, núm. 21, cuarto 3." derecha; en las pollerías del Archivo 
Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en laa libre- 
rías de Durán^ Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio López. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 

Srincipales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en sellos 
e correos ó libranza de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i de 
la Bbvista, correspondiente al año anterior. 



MADRID» 1872,— Imprenta de M. Riyadbitxtba , calle del Duque de OflxmAfDÚm, 8. 



I^EVIST/ 




RCHIVOS, 




IBLIOTECAS Y 




ÚSEOS. 



AÑO II. 



Madrid, 81 de Mano de 1872. 



BfUM. 6. 



SUMARIO. 



Bl ArcblTO gen«nl dt YalmelA^— B«etÍflcftoion lotin los tntlMJM de la Biblioteca Kacion«L~NotloÍM: 
Licencia al Jefe del ArdüTo Hiatóiico Nacional. — ProTiilon de una plasa en el Arohiro Hiafcdrico de Toledo. — 
Ck>miiÍon para inspeccionar la Biblioteca rrovindal de la misma ciudad. — Gramática francesa publicada por 
el Sr. Vidal.— VwriedAdes: Beooexdoe de nnae fiestas en el si^o xvn (condnsion).— Embajada de Otón I 
á Abderrahman m (oontinnaeion).— Preguntas: Almería.— Libros probibidos.— Placas.— Beiputetas : 
Hispalis.— Iforabltis Melqnis.— Os Imneiros.— Anunoios. 



IL ARCHIVO CBNERAL DI TALINCU. 



A pesar de la verdadera dilapida- 
ción que , por desgracia , han suíndo 
j aun sufren en España los docu- 
mentos históricos que debieran acau- 
dalar los fondos de nuestros Archi- 
vos j réstannos aún algunos de éstos 
verdaderamente ricos é importantes, 
entre los cuales figuran á la cabeza 
varios de los que pudiéramos deno- 
minar regionales, puesto que su con- 
tenido se limita, ó más propiamente, 
se refiere en su mayoría ¿ la histo- 
ria y á los intereses de un reino , 
provincia ó lugar, que gozaran ca- 
pitalidad ó autonomía, según nues- 
tras antiguas divisiones territoriales. 

Mas, si de la exactitud de este 
aserto pueden , entre otros, certificar 



casi todos los Archivos que llevan 
hoy la denominación de generales, 
la defectuosa y raquítica organiza- 
ción de muchos de éstos, debida, 
como es notorio, á lo exiguo de sus 
dotaciones para personal y material, 
no menos que á otras causas , rela- 
cionadas con el estado que años hace 
atraviesa nuestra nación, constitu- 
yen á aquellos establecimientos en 
una situación poco favorable, ya que 
no digamos los inhabilitan del todo, 
para hacer valer los tesoros diplomá- 
ticos que encierran, y que yacen, por 
tanto, desconocidos é inútiles, cuan- 
do no expuestos á deterioros sensi- 
bles y aun á veces irreparables. 

Inspíranos estas reflexiones, á la 
par que nos suministra elocuente 
ejemplo de tan crítica y desairada 
situación, la Memoria que, relativa- 



8S 



REVISTA DE ÁRGHiTOS, 



mente el estado del Archivo general 
de Valencia durante el pasado año 
de 1871^ ha redactado, conforme á 
las prescripciones reglamentarias, el 
digno jefe de aquel establecimiento, 
nuestro querido amigo, compañero 
y colaborador D. Miguel Velasco y 
Santos, cuyas sentidas, cuanto jus- 
tas quejas, han hallado ya antes de 
ahora eco , por desgracia bien pronto 
apagado, en la prensa de Madrid y 
de provincias. 

Inteligente y celoso el Sr. Velas- 
co como el que más de sus compa- 
ñeros en la carrera facultativa, que 
con tanta brillantez académica y li- 
teraria está recorriendo de quince 
ó más años á esta parte ; encariñado 
con el importante Archivo que su an- 
tígüedad, méritos y demás requisi- 
tos, tan legales como notorios, le lle- 
varon á dirigir; luchando valerosa, 
cuanto hasta hoy ineficazmente, con 
dificultades que no está en su mano 
vencer; lanza de año en año, aguisa 
de desahogo y con ocasión de estas 
Memorias, quejas tan sentidas como 
justas, tan mesuradas como elegante- 
mente escritas, tan desesperadas, en 
fin , como que ve á su Archivo diez 
años há poco estudiado y conocido 
del público erudito , y atrasado en 
organización y arreglo, sin que su 
entusiasmo , celo y buen deseo bas- 
ten á vencer un cúmulo de obstácu- 
los y dificultades, sin término al pa- 
recer probable. 

Y sin embargo, el Archivo gene- 
ral de Valencia, como el Sr, Velas- 
co dice ahora en su Memoria, y co- 



mo probado lo tiene anteriormente 
en cierta polémica científica que sos- 
tuvo con un compañero de Barcelo- 
na, es, entre los Archivos históricos 
regionales, uno de los más ricos, 
importantes y completos, y por ello, 
de los que mayores servicios á la his- 
toria patria, á la ciencia en general 
y á las letras está llamado á prestar. 
Pero hállase este rico depósito, for- 
mado no hace muchos lustros , pobre 
y desdichadamente instalado en un 
extremo ó ángulo del ruinoso edificio 
donde hasta hace pocos años estuvie- 
ron las oficinas del Gobierno QÍvil de 
la provincia de Valencia ; como una 
de las dependencias de éste era mi- 
rado por los valencianos mismos, que 
Archivo de la provincia suelen lla- 
marle, porque tal lo consideraban 
hasta poco há, y porqué en su mayo- 
ría desconocen aún su índole , su or- 
ganización y destino. ¿Cómo, pues, 
exclama con razón el Sr. Velasco , 
han de visitarle extraños, cuando to- 
davía los propios apenas han logra- 
do vislumbrar su significación é im- 
portancia? ¿A quién ha de llamar la 
atención de suyo este Archivo, ni 
quien sobre él se atreverá á llamar- 
la , mientras esté albergado como de 
limosna en un estrecho, irregular, 
rincón de aquel ruinoso edificio, hoy 
en su totalidad abandonado y sin 
uso; mientras, por falta de capacidad 
y espacio, sea preciso mostrar en fi- 
las dobles y triples, y á trechos em- 
butidos sin orden dentro de cada tabla 
ó estante sus volúmenes y legigos^ 
que, de no estar así, habrian de pu- 



BIBLIOTECAS Y MUSB06. 



8d 



drírseenel suelo amontonados; mién- 
trad apolillada y cayéndose á pedazos 
se esté viendo la estantería de alguna 
de sus salas; y mientras en el suelo 
apilados continúen dos ó tres mil pa- 
res de carpetas y por falta de fondos 
con que adquirir balduque para en- 
legajar tantos y tantos papeles , que 
muestran al descuido antiguos dete- 
rioros y que , sin defensa contra la 
polilla 9 la humedad y el polvo, cor- 
ren inminente riesgo de perderse en 
más ó menos lejano dia. 

Limitámonos á apuntar tan sólo 
los inconvenientes relacionados, por- 
que, como dice nuestro compañero, 
de cuya Memoria casi literalmente 
los copiamos, es notorio cuanto difi- 
cultan y embarazan , no ya tan sólo 
las operaciones de exploración y exa- 
men, de ordenación y estudio de 
las diferentes series, de su índice ó 
catalogación respectiva, sino hasta 
las más simples de limpieza y expur- 
go, y aun meramente la de buscar 
determinados papeles, libros ó expe- 
dientes en las series más reconocidas 
y mejor catalogadas hasta hoy. 

Y cuéntese con que si, aun de las 
procedencias ó fondos encerrados en 
el actual edificio-archivo, apenas, 
buenamente colocados, cabrían la 
mitad, ¿qué habría de suceder el dia 
en que el GK>biemo enajenase ó qui- 
siera dar otro destino á la casa que 
fué del patrímonio Real y en la que 
se conserva el ríco, interesante Ar- 
chivo de los Bayles, bajo el aspecto 
históríco-literarío, quizá el mejor y 
más importante de los seis que hfm 



venido á formar el general de aqud 
antiguo reino, y que habría enton- 
ces de venir á aumentar el desorden 
y amontonamiento, dado que pudie- 
ra lograr colocación materíal? 

La cuestión cardinal, pues, en este 
punto, y la que urge más resolver 
para remedio de la deplorable aba- 
tidísima y realmente crítica situación 
de ese establecimiento, es la adquisi- 
ción ó habilitación de más capaz, 
seguro y conveniente edificio, en que 
poder reinstalarlo. Hace años se pro- 
puso por el mismo actual Archivero^ 
para este efecto el edificio, verdade- 
ramente monumental , de la antigua 
Diputación , ocupado por la Audien- 
cia, cuyo tríbunal, allí harto incó- 
modo, estrecho y apretado, trató de 
trasladarse al ruinoso exconvento de 
jesuítas que el Gobierno civil aban- 
donó, según antes dijimos. Era y es 
indudablemente el citado edificio de 
la Diputación el más á propósito 
para establecer allí el Archivo, y 
aquel , sobre todo, en que menos gas- 
tos habría de ocasionar su instalación. 
Mas las dificultades que suscitó el 
crecido presupuesto formado para 
las obras necesarías en el exconvento 
de la Compañía á fin de habilitarlo 
para Audiencia, dejaron por enton- 
ces y hasta hoy sin efecto este plan, 
que , si nuestras noticias no son equi-^ 
vocadas, ha renacido recientemente 
en las regiones oficiales. 

Mas si éste no, hay- otro edificio 
en Valencia, que, si no tan capaz ni 
artísticamente apredable, podría ser- 
vir para jbI Archivo, modificando algo 



84 



REVISTA DB ARCHIVOS, 



BU planta j adicionándolo con algu- 
nas obras, que no habrían de ser muy 
costosas. Indica como tal el Sr. Ye- 
lasco, la Casa-Baylia, propiedad hoy 
de la Nación y destinada quizá á 
venderse, como todo lo demás quo 
procede del antiguo Patrimonio de la 
corona. 

Mas ínterin esta puestion se re- 
suelre, el Archivero insiste en que, 
tanto ó acaso más que ella , urge lo 
que á la conservación del Archivo se 
refiere, y que es, no sólo de interés 
sumo, sino de nacional decoro y pa- 
tríótica decencia. El Archivo gene- 
ral de Valencia , si ha de subsistir, 
necesita, urgentemente, según el 
Sr. Velasco, tres cosas : 1.* Que se 
le concedan por extraordinario algu- 
nos fondos para reponer, ó reparar 
siquiera, la estantería de una de sus 
salas y para adquirir el balduque ne- 
cesario con que atar unos 3.000 le- 
gajos. 2.^ Que en la plantilla de su 
personal administrativo se añada por 
lo menos un mozo (hoy sólo tiene un 
portero), á cuyo cargo corran el aseo 
y limpieza cotidianos y el trasiego y 
mudanza, ó la debida colocación de 
legajos y volúmenes, peligrosa á ve- 
ces, por la excesiva altura de mu- 
chos estantes y no poco entretenida 
y penosa de ordinario. Y 3.% en fin, 
que , á lo menos por cierto número 
de años y hasta que los ga^s para 
la buena conservación puedan reba- 
jarse un tanto, se eleve á 1.500 pe- 
setas la partida de 750 que hoy para 
material tiene consignada, y que no 
siempre bien ni puntualmente-se co- 



bran. Este aumento es tan preciso, 
urgente y perentorio, cuanto que, 
ademas de las necesidades indicadas 
y de otras no monos apremiantes, 
por falta de fondos ha habido que 
suprimir en Octubre último la Um- 
pia general de reglamento, en clima 
tan cálido y tan húmedo como el de 
Yalencia quizas más, ó tan necesa- 
ria al menos, como la que se hace en 
Mayo. 

Couicluirémos el extracto de la im- 
portante Memoria del Sr. Yelasco, 
recomendando vivamente á la Di- 
rección general de Instrucción pú- 
blica y á la Junta consultiva del 
Cuerpo, que se fijen pronta y eficaz- 
mente en proporcionar remedio á ta- 
maños males. Harto se nos alcanza 
que, según las palabras mismas de 
aquel celoso Archivero, los tiempos 
son difíciles y la situación del Tesoro 
es angustiosa por extremo; mas por 
eso mismo, lo que pide es lo sola- 
mente indispensable; que cuanto 
más triste y apurada, añade, sea la 
situación del Erario público, tanto 
más justificada ha de ser también 
la inversión de sus fondos, en bien 
del general servicio. La cuestión para 
este Archivo es ahora, en una pala- 
bra j áQ 8€T ó no 8€r^ y no todos los 
establecimientos que el presupuesto 
nacional sostiene se hallan de fijo 
en trance tan apurado. 

J. M. E. DE LA P. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



8S 



Animados siempre del propio es- 
píritn de unión j compañerismo que 
determinó principalmente nuestra 
publicación , deseosos oada vez más 
de que ésta pueda en algo contribuir 
á establecer 7 afirmar relaciones y 
lazos de mancomunidad científica y 
profesional , hemos procurado hasta 
hoy y seguiremos procurando estar, 
antes que á todo, atentos á rec<mo- 
cer y encomiar las tareas de cuantos 
sirven en el Cuerpo de Archiveros, 
Bibliotecarios y Anticuarios, por lo 
mismo que nos consta de propia ex- 
periencia que los desvelos que con- 
sagran al servicio del público no siem- 
pre se aprecian tan justa é imparcial- 
mente como iuera debido, teniendo 
on cuenta la instrucción é idoneidad 
que exigen y que contrastan con lo 
modesto, y en la mayoría de los ca- 
sos exiguo, de la recompensa que 
logran. 

Juzgúese, pues, con cuánta extra- 
fteza y aun sentimiento habremos 
sabido que el artículo inserto en nues- 
tro último número, y en que nos ha- 
cíamos cargo de la Memoria acerca 
de los trabajos y estado de la Biblio- 
teca Nacional en el afio anterior, re- 
dactada por el digno cuanto respe- 
tado jefe de aquel establecimiento, 
Excmo. Sr. D. JuanEugenio Hart- 
zenbusch, ha herido la susceptibili- 
dad de algunos de nuestros compa- 
ñeros que sirven allí y que, permí- 
tannos decirlo , teníamos derecho á 
creer no podían nunca equivocarse 
respecto de los sentimientos de jus- 
ta deferencia, de amistoso compañe- 
rismo, de trato cordial, y &un 4 veces 
íntimo, que á todos á y cada uno de 
los redactores de la Revista nos unen 
con los empleados facultativos de la 
que, no en el sentido que arbitraria 
y caprichosamente ha querido acaso 



suponerse, sino en el de « primera en 
lugar, grado, superioridad ó venta- 
ja» (véase el Diccionario de la Aca- 
demia), hemos llamado, con tanta 
exactitud como sinceridad , primada 
entre las españolas. 

Puede muy bien suceder que nues- 
tras apreciaciones sean más ó menos 
acertadas; sucede, en efecto, según re- 
sulta de lo que luego diremos, que en 
lo relativo al personal dedicado al ser- 
vicio del público no se fundan en da- 
tos completamente exactos; pero su- 
poner, imaginar siquiera, no ya que 
rebajamos, sino que desconocemos lo 
importante, lo útil, lo penoso que es 
ese servicio, demostrado en cifras 
numéricas cuya exactitud nos cons- 
ta, y perceptible á la simple vista con 
sólo asomarse , ya por el dia, ya por 
la noche, á las salas de lectura de la 
Biblioteca Nacional, únicamente ca- 
be en quien pueda ó quiera olvidar 
que los redactores de la Revista han 
hecho, y aun hacen algunos de ellos, 
servicio de la propia índole, perte- 
necen al mismo Cuerpo que los em- 
pleados de la Biblioteca, y han ocu- 
pado, y algunos todavía ocupan en 
él posiciones bien modestas, á las que 
corresponden tareas, siempre honro- 
sas, aunque á veces degeneren en 
mecánicas , y las cuales sólo puede 
bien apreciar quien por sí mismo las 
conoce. 

T baste con esto y con rectificar 
leal y explícitamente, como siempre 
está dispuesta á hacerlo la redacción 
de la Revista, lo equivocado (aunen 
sentido hipotético), para acallar'sus- 
ceptibilidades , más delicadas que 
justas, y para que no quepa dudar 
del espíritu de confraternidad que la 
anima, y sin el cual no habria visto 
ni está dispuesta á continuar vien- 
do la luz pública. 



RETISTÁ DE ARCHIVOS, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



87 



coronada en balcones y rejas, puesta la 
ciudad en su balcón dorado , cubierto 
de terciopelo carmesí, y haciendo seña 
los sonorosos clarines, empezó la cor- 
rida de valientes y ligeros toros, que 
por ser aquél sitio más acomodado con- 
tra la intemperie de la estación , y por 
tener allí los toreadores más abrigo y 
defensa , fué más entretenida y menos 
peligrosa , regocijada sin desgracia nin- 
guna , aunque se empeñaron en airosos 
y bizarros , asi toreadores como caba- 
lleros. * 

Muchos eran los ingeniosos aparatos 
y las gustosas mojigangas con que^los 
gremios de los más importantes oficios 
alegraban á la muchedumbre, lleván- 
dola de sorpresa en sorpresa; y, sin 
embargo , á muy poco, los de Huesca y 
sus numerosos huéspedes creyeron que 
les aguardaban más inesperados asom- 
bros^, cuando circuló el rumor de que 
un platero de la ciudad (4), famoso por 
su fecunda inventiva y por su corazón 
bizarro , se habia propuesto contribuir 
al buen desempeño de la fiesta. 

« Habiendo esperado que la diosa de 
la noche dilatase su negro manto por 
la vaga región del aire , apareció en la 
plaza de la Seo, donde aperaban la 
iglesia y la ciudad en sus balcones , un 
carro triunfal, dispuesto con maravi- 
lloso artificio , extendido en forma de 
teatro, llevado por tres tiros de valien- 
tes malas con vistosas guarniciones, 
rodeado de muchas hachas, que, alter- 
nando resplandores entre las sombras, 
hacían que brillase todo el edificio con 
admirable variedad. En cuatro tronos, 
igualmente elevados y compuestos, se 
veian cuatro ninfas tapadas con lúgu- 



(1) Llamábase Juan Garóes , aegon la jBí • 



bres mantos, y en medio, en mucho 
más encumbrado trono , España , rica- 
mente vestida , con las insignias que le 
daban el nombre. Ocupaban un espacio 
entre balaustres, en asientos llanos, 
varios personajes vestidos con lucida y 
vistosa variedad ; en el centro de aque- 
lla plataforma^ sobre un arco que for- 
maba el iris, habia un globo terrestre, 
pintado con admirable propiedad y 
hermosura, y enfrente un altar muy 
ricamente adornado , y en él una cus- 
todia hermosísima , cuyo centro ocupa- 
ba el Cordero sin mancilla , que señala- 
ba San Juan. El alma de tan vistosa os* 
tentación era una representación al 
modo que en las fiestas del Corpus se 
hacen los auíos sacramentales. Los per- 
sonajes hacían las cuatro partes del 
mundo, España, Castilla, Aragón y 
otras diversas provincias y ciudades, 
Huesca y la fama. El asunto era mos- 
trar, al principio, Europa y las demás 
partes del orbe, luto y sentimiento de 
que , estando sin sucesión España , se 
dilatase tanto la común esperanza de 
ambos mundos^ dando cada parte sus 
motivos, y respondiendo á todas cou 
severidad España , acusando su temor 
y recordándoles el vaticinio cierto de 
que las felicísimas bodas de nuestros 
ínclitos reyes habían del todo asegura** 
do su gloria , superior á la de los así- 
rios, caldeos, griegos y romanos, y que 
esperaba el más próspero suceso en el 
parto de la Reina , en cuya materia se 
mezclaban en bien trabados pasos las 
demás provincias y ciudades, dando 
cada una sus motivos, rematando con 
la representación el publicar la fama ei 
felicísimo nacimiento del Príncipe, en 
alborozarse unas y dudar t>tras de tan- 
ta dicha , hasta ver el desengaño. • 
>Para desempeño de tan bien peosa- 



ss 



REVISTA DE ÁRGHIYOS, 



do asunto, entró el carro en la plaza, 
cantando lo3 músicos , al son de bien 
acordes instrumentos , una letra triste 
y lamentable, que, suspendiendo los 
ánimos , daba á entender conceptuosa* 
mente la materia ; y asi como estuvo el 
carro entre los dos balcones de la ij^le- 
sia y de la ciudad , puesto en grande 
silencio el innumerable concurso , em- 
pezó la representación con excelente 
garbo, compitiéndose cada representan- 
te en el desempeño de su papel , hasta 
que llegó el paso de dar la fama las 
alegres nuevas y testimonios á la incre- 
dulidad ; y habiendo sonado armonioso 
ruido dentro del mismo globo, que era 
de mucha grandeza , rompiendo el aire 
la copia de ministriles', se abrió el glo- 
bo en seis partes , que viniendo á for- 
mar hermoso dosel ó tabernáculo, se 
vio en su centro un crecida sol de bri- 
llantes rayos de oro, siendo alma de su 
circunferencia de hermosísima hechu- 
ra el Principe nuestro señor, nuevo 
sol de los orbes , que puesto de rodillas 
hacia la custodia , daba á entender que 
en la augustísima casa de Austria (que 
debe el mayor auge de su eterna gran- 
deza al obsequio que á este misterio 
^izo reverente su primer Archiduque) 
nacen los príncipes divinamente ins- 
truidos en la veneración del Santísimo 
Sacramento. El sol y la custodia esta- 
ban poblados de cornucopias y carteles 
de plata primorosamente labradps, cu- 
yas blancas antorchas oscuredan los 
fulgidos diamantes del firmamento. » 

* Asi como se ejecutó la tan célebre 
apariencia , cantaron con gran destreza 
los músicos una letra , que comenzaba 

asi: 

De una tlemana prioeesa 
T de vil cuarto rey Pilipo, 
Heve ya Privelpe Bapafia, 
Qve TlMM e<Mio laeido; 



cogieron esta copla las cuatro partes 
del mundo , que hablan trocado ya el 
luto en ricas y preciosas galas , y fue- 
ron glosándola ingeniosamente, y prosi- 
guieron las provincias y Huesca dán- 
dose entre si la enhorabuena , y Espa- 
ña, concluyendo gustosa y apacible, dio 
las gracias á la ciudad de Huesca de la 
real magnificencia de sus fiestas y de 
lo amoroso de su afecto.» 

Muchas canciones realzaron la inge- 
niosa composición poética , y escogidas 
voces interpretaron diestramente la mú- 
sica que á cada una correspondía. El 
maestro de capilla del monasterio de 
Monte-Aragón , cuya fama era grandí- 
sima (4), dirigió esta importante sección 
de la fiesta con acierto muy encomiado. 
Y como todos , á porfía , quisieron dar 
muestras de su ingenio > celebrando 
tantas magnificencias, muchos vates 
oscenses publicaron, ademas, hermosos 
versos en loor de Lastanosa, verdadero 
protagonista de tan célebres jornadas 
oon tan inusitados regocijos. 

Terminada la representación en la 
plaza de la Seo, se acordó dar una 
prueba de muy distinguido aprecio á 
tan generoso hidalgo. Bajó el carro 
triunfal á repetir la misma representa- 
ción delante de la casa solariega del 
famoso D. Víncencio, cuyos ornados bal- 
cones ocupaban hermosas damas y ga- 
llardos caballeros, como digna corona 
de la muchedumbre inmensa que lle- 
naba el Coso, y á los brillantes resplan- 
dores de muchas hachas y de grandes 
flameros de chispeantes teas, * oon más 
singularidad que en otro ninguno de 
ios puntos en que se representó la re- 
ferida fiesta, se gozó allí con admira- 



(1) Se llAmaba Sebastian de Ataide, y era 
portogaes, tegan la JMaeian mi. 



% 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



89 



cion gustosa del genio del artífice á 
qaien se debia. • 

A nuevas competencias en más dila- 
tados festejos se inclinaban los de Hues- 
ca , si « las porfiadas inclemencias del 
invierno, con lluvias, nieves, vientos y 
hielos excesivos no hubieran encogido 
los ánimos de muchos» ; pero , aun en- 
tre tan repetidos embarazos, salió de to- 
dos ellos vencedor un platero insigne (\ ), 
que en el dia de San Vicente mártir, por 
la tarde, dirigió una gustosísima moji- 
ganga de moros y cristianos , vestidos 
unos de galas y otros de raras inven- 
ciones. 

« Llevábala escuadra de los moros un 
carro, formado á modo de fortin , muy 
excelentemente pintado, y sobre él, co- 
mo en trono , una figura de turco con 
bastón. Llegó esta escuadra morisca 
con el fortin á la plaza de la Seo, to- 
cando sus cajas y clarines , á tiempo 
que la tenía ya cogida , como en embos- 
cada, la compañía de los cristianos, que 
acometiendo valiente por todas partos 
á los moros , que jugaban dardos y ba- 
llestas con destreza , se trabó una gus- 
tosa é incruenta pelea, hasta que, ven- 
cidos los moros y ganado por asalto 
el fortin, se degolló públicamente al 
turco general , que estaba tan al natu- 
ral vencido , que del degüello salió un 
copioso raudal de sangre, haciendo du- 
dar á muchos la realidad de lo verda- 
dero ; y puesta la cabeza en una pica» 
al tiempo de aclamarse la victoria, 
abriéndose una hermosa granada que 



(1) Tilwnábaae Fennin Garro^ segon la JU' 
ÍMeimmB, 



remataba el edificio , apareció el Prín- 
cipe nuestro señor con bastón de gene- 
ral , y de cuatro alcachofas , que en los 
cuatro ángulos estaban formadas muy 
al vivo, salieron cuatro ninfas, que re- 
presentaban en el adorno y en las in- 
signias las cuatro partes del mundo, 
que reconociendo un príncipe y señor, 
le prestaban obediencia de rodillas. * 

Según se indica en el manuscrito que 
ha servido para entresacar estos apun- 
tes , los rigores de la estación impidie- 
ron que celebrase la nobleza oséense 
una fiesta de á caballo , * como las que 
acostumbra el gallardo natural de los 
aragoneses • en cuantas ocasiones toma 
empeño, y creyendo lo que su anónimo 
autor asegura , fué mucho más lo que 
calla , que lo que pondera en su Relo' 
cion, disculpando su cortedad con la 
ciudad vencedora en tan magníficos 
festejos, con estas breves palabras : 

« To alabanu eres tú propia , 
Sólo en esto no te ofendo , 
Porque exeeden las terdades 
A los encarecimientos » <1). 



(1) Indícala Relación mn. que el «ma- 
gistrado manicipal, agradecido al gnatoao 
desempeño de los artistas Cristóbal Peres, 
Pedio Camarón, Juan Garóes j Fermín Gkur- 
ro, que aplicaron lo ingenioso de sas genios 
en las referidas demostraciones, deseoso de 
tenerlos gratos para otras ocasiones en qne 
deban hacerse festines semejantes , les pagó 
pródigamente lo q«e oon tan acertad* ejeca- 
cion obraron, aunque sin gradnar mejoriaa 
ni ventajas, por evitar entn ellos (cnerda- 
mente) emulaciones y competencias, dejan- 
do el conocimiento de ellas al gusto de los 
que las miraron y admiraron. i> 

T. DEL C. 



90 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



EMBAJADA DEL EMPERADOR DE ALEMANIA, OTÓN I, AL CALIFA 

DE CÓRDOBA, ABDERRAMAN IIL 

(Continatcion.) 



958. — H 8. Embarcados sus efec- 
tos para ser conducidos por'el Ródano 
hasta un punto determinado , hubieron 
de experimentar no pocos daños á cau- 
sa de haber perdido gran parte de aqué- 
llos por haber invadido el agua las na- 
ves ; mas al cabo , después de algunos 
percances, llegaron á España. Quince 
días se detuvieron en Barcelona, mien- 
tras que se expedía un mensajero á 
Tortoisa, primera ciudad del rey sarra- 
ceno. El Gobernador de ella les envió á 
decir al punto que apresurasen su mar- 
cha, y luego que llegaron á la población 
los detuvo un mes entero, proveyéndo- 
las de todo cuanto necesitaban, hasta 
tanto que, anunciada su venida con la 
mayor rapidez ai rey de Córdoba , se 
dieron las órdenes convenientes para 
que por todas las ciudades y puntos de 
su tránsito se les recibiese con los ho- 
nores regios, dignos de su elevado car- 
go. Finalmente, llegaron á Córdoba, y 
allí se les señaló por alojamiento una 
casa distante del palacio come unos dos 
mil pasos , donde con lujo regio y con 
desusado aparato se les obligó á per- 
manecer por algunos días (A. 954). 

H9. — Haciéndoseles enojosa la de- 
mora , preguntaron á los que les ser- 
vían por qué se retardaba tanto tiem- 
po su presentación al Rey; y fuéles 
respondido, que habiéndose detenido 
por espacio de tres años á los embiga- 
dores antes enviados por nuestro sobe- 
rano, se había resuelto que ellos no 
viesen al Rey hasta pasado tres veces 
aquel tiempo , esto es , hasta dentro de 
nueve años. En tanto llegaron allí á 
verlos ciertos sujetos de palacio , y ha- 



958.— H 8. Ubi sarcinis navi im- 
positis Rhodanoque usque ad certum ¿o- 
cum vehendis, dispendium perpessi non 
modicum — nam navibus invasis, plura 
suorum amiserant — post qwtedam re-" 
cepta Hispaniam tendit. Barcinonam ve" 
nientes , quindecim diebus moranturf da- 
nec nuntius Tortose missw est. Ea prima 
regia Sarracenorum erat. Ihtx continuo 
eos properare resignat , exceptosque men' 
se integro detinet.cidqueadomnemcopiam 
procurcttf doñee velodus regi Cordubae 
nuntiati , de exceptione eorum per singu" 
kis civitates vel loca digne regia manda" 
tum est honorificentia. Tándem Gordu^ 
bam regiam wrbem deducti, a paUUip 
domus quaed€mi duobus fere milibus dis^ 
tans eis est delegata; u6t regifico luxu 
omnibw eUam praeter usum exhibitis, 
per nonnullos dies coaeti s^mt remorari. 



954.— H 9. Cum iam morarwn te- 
deret, curque praesentia regis tamdiu 
retinerentur , oh his qui se prócurabant 
disquirerent y dictum est, quia nuntii 
prius missi a rege nostro triennio erant 
detenti , se ter tantum , id est novem an- 
nos, condictum esse a conspectu regio 
ahstineri. Interea quidam eco paUUio ilktc 
viros visum venientes, causamque adven- 
tus eorum percunctantes , dum ccUlide 
cuneta explorante nihilque ab eis certi 
aoeipirení, qui sün nisi praesenti regi 



> 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



94 



bióndoles preguntado la causa de su 
Tíaje y procurado enterarse de todo 
con maña , viendo que no podían lle- 
gar á saber de ellos nada de positivo, 
porque decian que no les era lícito en 
manera alguna comunicar á nadie el> 
objeto de su venida ^ino en presencia 
del Rey, empezaron á jactarse de que 
ya lo sabían todo, y que el ser portado* 
res de cartas para el monarca , contra- 
rias á sus leyes, les hacia correr el ma- 
yor peligro , tanto más , cuanto que su 
contenido había llegado ya á noticia de 
los principes. Y en efecto, si bien á 
consecuencia de una perfidia, así era la 
verdad; pues que cierto presbítero, 
compañero del difunto obispo, embaja- 
dor ya citado, á quien encontraron en 
Toul, ciudad de nuestro país, y que du- 
rante todo el camino había vivido en la 
mayor intimidad con ellos, luego que 
llegaron á Tortosa , primera ciudad del 
reino sarraceno , temiendo por su vida 
si volvia sin cartas habiendo sido com- 
pañero del difunto legado, les pidió le 
enseñasen las suyas, como á persona 
de confianza que era , y se apoderó rá- 
pidamente de su contenido. Hecho esto, 
mientras ellos se detuvieron en Zarago- 
za y demás poblaciones, después de sa- 
lir de Tortosa , les adelantó y entró en 
Córdoba con las cartas. No pudo saber- 
se muy bien cómo llegó' esto á divul- 
garse; por lo demás, la noticia produjo 
gran agitación entre los magnates y el 
pueblo. 

480. — En su consecuencia, después 
de haber aquéllos deliberado entre sí 
para asegurarse de si esto había llegado 
á noticia del Rey, y no podiendo saber- 
lo de un modo indudable , resuelven ir 
ellos mismos á informarse de aquél so- 
bre este particular. Debe advertirse 
que la ley por que se rigen ee taq íq- 



mandola cuiquam edicere fas nulh modo 
esse dicebant , iUi iam cunda se praece^ 
pisse iactabant , et quia contra leges ip~ 
sorum litteras regi afferrentjuUimumque 
eis sine dttbio instare periculum , quia et 
ipse iam liitere in notidam principum 
devenissent, Et revera , quamquam dolo 
contigerit , ita erat, Nam a civitate Tullo 
nostrae provindae, comitem episcopi le^ 
gali defunctiy de quo dictum est, guen- 
dam. secum presbiterum assumpserant, 
qui t(fto deinceps itinere eis in ómnibus 
communicans, eum Tortosam^ quae prima 
0rat regni Sarraeenorum , venissent , me- 
tuens vüe, si, cum comes legati defundi 
fuissel , absque litteris reverterelur , lit" 
teras eorum ut fido sü)i poscens monstra" 
rt, citius excipit. Átque interim eis Áur 
gustae el reliquis eivitatibus , ubi Tortosa 
relióla ierant , remoranlibus , ipse Cordu' 
bam praeoedil cum litteris. Quae quomo* 
do vulgo innotuerint , parum cognilu fuii; 
ceterum rumor optimates populumque 
commovü. 



480. — Itaque primates , inl$r se eonr- 
süio hábito , et ulrum in notieiam regis 
ea iam veneHnt disquirentes , ubi parum 
id comperlum habem , per se regem super 
hoe staluum perquirendum. Lex enim 
tam inprovocabilis eos constringü, ul 
quod semel anliquilus omni ei genti prae- 
fkoum aft, mUlo unquamJieHU modo áiS' 



92 



REVISTA DE ARCHIVOS , 



Qexible, que aquello que de antiguo se 
impuso una vez como precepto á toda 
la nación , no puede ya jamas anularse 
en manera alguna, y obliga por igual al 
Rej y al pueblo, pagándose con la vida 
toda transgresión, que castiga el Rey 
cuando procede de sus subditos, asi co- 
mo el pueblo todo se levanta para cas- 
tigar las que aquél comete. La primera 
y más terrible prescripción de sus le- 
yes es que nadie sea osado á proferir 
la menor palabra contra su religión, 
delito que sin remisión alguna se expía 
con la muerte, tanto en los naturales 
como en 4os extranjeros, incurriendo el 
Rey, si al oirlo difiriese el castigo para 
el siguiente día , en igual pena , que se 
ejecuta sin la menor indulgencia. Así, 
pues, cuando aquellos magnates se di- 
rigieron á palacio y preguntaron al 
Rey sobre el particular, valiéndose de 
intermediarios — porque muy raro es 
el que logra ser introducido á su pre- 
sencia, y nadie sin haber vencido antes 
grandes dificultades, tratándose todos 
los asuntos por cartas que llevan á su 
destino esclavos de cámara, — el Rey 
les respondió que no había venido á 
sus manos ca^ta ni documento alguno 
de ellos, que sus amigos le hablan 
anunciado la llegada de unos embaja- 
dores á él dirigidos, y ^ue hablan sido 
recibidos por su hijo en su propia casa, 
pero que todavía ignoraba el objeto que 
traian. Con esta respuesta logró calmar 
la agitación de los magnates; aunque 
la verdad era que ya habia llegado á 
sus oídos aquel rumor, de cuya exactitud 
se cerciorara por medio de enviados 
secretos, si bien el temor á los sayos le 
determinó á ocultar de aquella manera 
lo ocurrido. 

4S4. — Las vacilaciones y temores 
que por todas partes le asaltaban, y la 



solví; parique nodo rex populusque te- 
nentur innexiy omnisque transgressio 
gladio feritur. Si quid ab inferioribus, 
reXf si quis rex ipse eommiserit^ cunctus 
in eum popukts animadvsrtit Eis in le- 
gibus primum dirumque est, ne quis in 
religionem eorum quid unquam audeat 
hqui. Civis sitf extranetis sit, nuUa in- 
tercedente redemptione capite plectitur* 
Si rex ipse audierit et in crastinum gla- 
dium retinuerit, ipse morti addicitur, nec 
ulla intervenire potest elementia. Primo^ 
ribus ergo illis palatium petentibus, cum 
regi super hoc per nuntios suggessissent 
-^ nam accessus ad eum ipsum clarissi- 
mus (rarissimus) t et nisi máximum 
quid nigruerit nullus, tantum litteris 
per sdavos cubicularios omnia perferun» 
tur — Ule nihil eorum ad se perlatum 
rescribit Amici legatos sibi missos, eos- 
que filium suum in domo propria percc' 
pisse , necdumque se quid afferrent res- 
cisse. Ita tumultué illorum sedatus est, 
Nam pro certo iam ad eum rumor vene- 
rat, et missis clam nuntiis vera esse com* 
pererat , sed timore suorum taiiter rem 
omnem suppresserat. 



4 SI. — Rex undique meiiculosus an* 
cépsquét perimUumeHd posee immimre 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



93 



consideración de que padiera amena- 
zarle algún peligro, hicieron que inten- 
tase prevenirlo por todos los medios 
imaginables, y al efecto empezó por co- 
misionar á un judío llamado Hasden, el 
hombre más sagaz que nunca los nues- 
tros vieran ni oyeran, según afirmaron, 
para que intentase averiguarlo todo por 
completo de boca de ellos mismos. Este 
tal, para concillarse el afecto de Juan, 
á quien la voz pública designaba como 
el depositario de las instrucciones y 
cartas de su soberano, disipó los temo- 
res de que estaban poseídos , y les dio 
la seguridad de que ninguno de ellos 
tendría que sufrir el menor daño , an- 
tes, por el contrario, volverían á su pa- 
tria con los honores debidos. Hízoles 
muchas advertencias respecto á las cos- 
tumbres de aquellas gentes y á la con- 
ducta que ante ellos deberían observar, 
aconsejando á los más jóvenes que se 
abstuviesen de todo trato ó acción li- 
cenciosos, porque todo llegaría al mo- 
mento á noticia del Rey, por insignifi- 
cante que fuese; que, si se les permitía 
salir por la ciudad, no respondiesen ni 
aun por señas á cualquiera chanza de 
las mujeres, porque nada seria más ter- 
ríble para ellos; y que no se extralimi- 
tasen en lo más mínimo de las pres- 
cripciones que les fueran impuestas, 
porque esto sería en ellos lo más nota- 
do, y una vez presos, de nada les ser- 
viria su cualidad de embajadores. Juan 
respondió á esto cual convenia, hizo 
gran aprecio de aquellas advertencias, 
amonestó á sus compañeros bajo el 
punto de vista de sus contrarios, y des- 
pués de largos coloquios, el judío entró 
inmediatamente en materia , inquirien- 
do con la mayor solicitud el objeto de 
su embajada; pero viendo que Juan va- 
cilaba algún tanto eú responderle— * ya 



considerans , artibus omnis generis quo 

evadat pert9mpt<U, Et primo quidem /u- 

dewn quendam, cui nomen Hcuden, quo 

neminem unquam pruderUiorem se vidiS' 

se aut audisse nostri testtUi sunt, ad eos 

misit, qui de ómnibus ab eis ipsis penitus 

exploraret Is quoniam' fama perfererUe 

dispersum fuerat, regii eum baiulum esse 

mandatiy ut animum Johannis stbi conei' 

liaret primo y quo sollicitabantur metu 

eum erigity nihUque mali quemquam eo- 

rum ibi pos^urum, sed eum honore pa- 

triae remittendos edicit Multa de ritu 

gentiSy et qualiter se coram eis observare 

deberenty eommonuit, Ipsi iuniores a güt- 

buscumque vanis kucivis motibus locu^ 

tionibusve compescerent; nihil tam par" 

vum fore , quod non mox regiae notitiae 

perferretur. Si copia sibi egrediendi pa- 

teret, ne qua scurrilitate feminis saltem 

nutu se applicarent, nullam sibi pestem 

truculentiorem futuram; legem sibi pro- 

positam nuUatenus ecccedercnt, quo nullo 

observatius ,notarentur , deprehensique 

nihili penderentur. Johanne ad ea prout 

competebat respondente^ atque acceptissi- 

me monitorem f érente , suosque ex con^ 

trariw partis homine su f fundente, post 

plura invicem conserta, pedetemptim Ju' 

daeus causam ingreditur. Quid missi fe- 

rant, sollicite disquirit. Dum paululum 

cunctari videt Johannem, — nam tune 

secreto inter eos agt^atur — sui dat fidem 

silentii, immo si opus sit tuti opem con- 

süii. Johannes cuneta ordine digerit. Do' 

naregi missa, epistolam praeterea aurt- 

bus regis inferendam; absque ea ñeque 

dona exfUbenda , ñeque praesentiam sibi 

regis fas esse conveniendam. Sententiam 

simul epistolae verbis aperit, * Periculo» 

•sum, inquit Judaeus, eum hac regem 

'videre, Cauti certe sitis, quit nuntii «o- 

•bi8 missisregi respondeatis. Legis enim 

•severitaUm iam vobis innotuisse non 



94 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



> 



que hasta entóDces se habia guardado 
el secreto — ofrecióle el sigilo, y si ne- 
cesario fuese, auxiliarle con sus segu- 
ros consejos. Entonces Juan lo expu- 
so todo ordenadamente, manifestando 
que era portador de presentes para 
el Rey, y ademas, de una carta que de- 
bía entregarle , sin que pudiese exhibir 
aquéllos ni verle sin ésta ; cuyo conte- 
nido le declaró al propio tiempo. * Pe- 
•ligroso me parece, dijo el judio, pre- 
•sentarse ante él con ella. Tened gran 
•cautela con lo que 1q respondéis por 
» conducto de sus enviados, y puesto que, 
•como no dudo, conocéis ya el rigor de 
•la ley, creo que debéis reflexionar y 
•procurar no desafiarla inconsiderada- 
•mente.» 



• dubitOf eique declinandae prudenter 
•aportet consulere,» 



(Se continuará.) 
A. P. Y M. 



PREGUNTAS. 



115. Almexia. — Hemos visto usada 
esta palabra en la acepción de traje ó 
prenda de vestir. ¿Podrá algún suscrítor 
de lá Revista decirnos más sobre su sig- 
nificado y etimología ? 

S. C. 

116. Libros prolilbidos.— ¿Cuál es 
el más antiguo catálogo ó Índice expur- 
gatorio que de esta clase de libros se baya 
publicado , particularmente en España ? 

P. E. 

117. Plació. — ¿Qué traducción podrá 
darse á esta palabra en la cláusula siguien- 
te : etai pecios kadirent de omicidioedepla- 
CCLB de furtos de muUeres, etc. , en la inte- 
ligencia que no puede referirse á la placa, 
moneda antigua, que, según el Diccionario 
de la Academia, equivalía á diez marave- 
dises? 

M. 



RESPUESTAS. 



Hispalis. Núm, 112, T. ii.pág.BO,^ 
Aunque hemos dicho con toda seguridad 
(página 15) que la etimología de Hispalis 
es hebraica, de la raíz ^B^' ó ^QD = 
sapaly que ambas las hay, y ambas sig- 
nifican análogamente entre sí, y respecto 
¿la posición topográfica de Sevilla = hu- 
milis, depressa, non alta, sepulta; no 
obstante, no es fácil fijar quién fué el 
primero que di6 este nombre á la anti- 
quísima capital de la Bética , ó ffispania 
ulterior, muy distinta, aunque no muy 
distante, de Itálica, perteneciente, según 
Plinio, lib. III, capítulos i y ii, al convento 
jurídico hispalense. 

Si los primeros pobladores de Espafia 
fueron los fenicios , como parece demos- 
trado , que , salidos de Palestina , fueron 
costeando, ó navegando en toda regla, 
hasta llegar á las orillas del Guadalqui- 
vir y á las columnas de Héreules, en 
donde fijaron el non plus uUrá de la na- 
vegación y de sus expediciones por esta 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



96 



parte, no es teiperídad alguna afirmar 
qne los fenicios fueron los que dieron tal 
nombre á las inmensas llanadas, conoci- 
das hoy todavía con el vulgar nombre de 
Sapales 6 Zapóles , y que se extienden á 
uno y otro lado del Guadalquivir y Gua- 
diana, hasta las bocas del Mediterráneo 
y las márgenes del Océano. 

Sevilla, situada en una de estas vas- 
tas llanuras, hoy Tablada, recibiría el 
nombre fenicio de sibila, que, confirmado 
muy posteriormente por los árabes con 

su yjsu* =sáphula, quedó por exclusivo 
y verdadero nombre de la famosa y cele- 
brada ciudad del Bétis, capital de An- 
dalucía, SpaliSy HispaÜB, Sebilia, 

El convento hispalense de que habla Pli- 
nio, y la descripción que de él hicieron 
Ptolomeo y Strabon, no dejan lugar á 
dudar que antes de los romanos y carta- 
gineses se conocían y denominaban las 
llanuras héticas con relación á su feraci- 
dad y á lo bajo, (pditi; , «átnxo;), de su po- 
sición geográfica. La Tierra baja se llama 
aún hoy por los trajineros á todas las po- 
blaciones que hay desdo Sevilla á Cádiz, 
principalmente Jerez, Sanlúcar, Lebri- 
ja, Utrera, Las Cahezas de San Juan, 
Trebujena, Los Palacios, etc. Toda esta 
Tierra baja constituía el convento hispa- 
lense, Bética propiamente dicho, Tarte- 
sios en la primitiva ó más antigua divi- 
sión que conocemos de España , cuya no- 
menclatura ó tecnicismo geográfico en 
vano querrán buscarse en otro idioma que 
el fenicio 6 hebreo , pasando unas veces 
por el tamiz griego, otras por el romano, 
y siempre por el persa y árabe, cuyos 
vestigios es imposible desconocer. 

EU nombre, pues, fenicio-hebraico His- 
polis, latinizado, tiene á su favor la más 
remota antigüedad geográfica ; á la Di- 
plomática corresponde desenterrar perga- 
minos, quitar el polvo á inveteradas 
p/eocupaciones de nuestras antiquísimas, 
genuinas tradiciones etnográficas, geo- 
gráficas é históricas, y salvarlas de los 
errores de griegos y troyanos, sacudien- 



do la desidia que otros tiempos y otros 
hombres mistificaron, á la sombra de 
obstáculos insuperables para toda inves- 
tigación científica. 

A. M. G. B. 
Melq^ils (moraUtU), Núm, 114, T, II, 
pág, 80. — ¿ Será lo mismo que marovedi, 
real? Una y otra palabra son arábigas, 
cuya estructura y propiedad están al al- 
cance de cualquier mediano hebraísta. 

A. M. G. B. 

Os liimeiros. Núm. 70, T. i, pág. 237 
y 320. — Aun cuando abrigo los mis- 
mos temores que expuse al contestar an- 
teriormente á esta misma pregunto, de que 
no se refiera con toda precisión á los ban- 
didos que en ella se nombran el hecho de 
que voy á hacer mención , lo creo muy 
análogo á los que ellos debieron ejecutar, 
y muy digno, por otra parte, de ser co- 
nocido de los lectores de la Kbvista. En 
uno de los documentos del monasterio de 
Armenteira, que se conservan en el Ar- 
chivo Histórico Nacional, se consignó 
que, con motivo de ciertas discordias sus- 
citadas, hacia 1250, entre el abad de ese 
monasterio y el de Melón , un converso 
de este último, Fr. Rodrigo Cortés, se eri- 
gió en capitán de una gavilla que incen- 
dió cinco granjas propias de los monjes 
del otro monasterio' y robó de ellas más 
de 600 cabezas de ganado menor, cueros, 
herramientas, mucha miel, muchos cer- 
dos, muchos paños, etc. 

No era, por consiguiente, en Galicia, á 
mediados del siglo xiii, cuando se acaba- 
ba de conquistar á Sevilla, un hecho aisla- 
do el de incendiar los hombres del Obispo 
de Mondofiedo las granjas de los monjes 
de Meira. Tal vemos que unos monjes ha- 
cían también con otros ; y tal es presumi- 
ble que se hacia en ese tiempo con más 
frecuencia de la que debiera esperarse de 
aquella época y de esas gentes. 

Mondoñedo, 

J. V. Y O. 



96 BBTISTA DE ARCHttOS. 



ANUNCIOS. 



COLECaON DE DOCUMENTOS EISTÓRICOS 



mtlCAMM in LA 



REVISTA DE ARCfflVOS , BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



NUMERO i. 



nrVENTARI DELS LIBIÚSS 



Dc LA simroiA 



DÍNIHA lAllA, IIINA DE LES SIGUÍES E DE ARAGÚ. 



Pe <ito o^Bémmío^ pMüméú en 1a Beyistaj que tanto ínteres ofreoe {mm él ettndio de la 
BlbUo9«fl»y de 1* Hfaigtlft tttanuria de loe siglos medios en lamonaiqnÍA aragonesa, se ha 
hMho ana tinda apacti^ éiaoloiMO ejemplans, en elegante tamafio, 12.*, 7 excelente papel 
de hilo, j ee hallaade ^nalft'léa pooos qoo restan en la libraria de Darán, al precio de ana 
peseta en Madrid» j datú imim en proTíncias, haciendo el pedido á dicha librería. . 



REVISTA 



ÁRCffiVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 

■epnUicalosdiMliyttttifliode cada mes.— iVieise áe nucrieioñ.—Vittóiiá, tres me- 
MkiHta peseta 00 einlii (in).— FroTínoias j Portogal, remitiendo el importe á la Admi- 
iámtadkm, el mismo pseoo.— Por oorresponMiet: 8 pesetas trimestre :an afto, 7 peeetas.— 
g JiíMjno y ülttaaar, «n aSo 80 nesetas.— AmAm ds taeofioi^.-* En Madrid : en la Ad- 
ministiaflloB|.«||i de la Abada, núm. 21, oaaifco 8.* derecha; en las porterías del Arohiro 
Histórico VmmUí (Iieon, 81), Biblioteca KMional 7 Moseo Azqneológico, 7 en las libre- 
rías de DoiiaTflUMat Baill7 BaiUiére 7 de D. Leocadio Lma. 

Bn ProTinmaa,— ■I 1|m porterías de los ArchiTos 7 Bibuoteoas proTinoiale% 7 en las 
principales librerías, ÓMutiendo direotsmento el importe á la Administración, en sellos 
de correos ó libransa de ndl cobro. 

Bn los mismos pantos se haDa también de Tenta, al pveeio de diea peeetas, el tomo l de 
la RBVI0TA, correspondiente al afio anterior. 

MADRID, 1878.-*Impceiita de BiYADunmAi odie del Diqíe de Oeniia, núm. 8. 



Í^EVISTy\ 



DE 




RCHIVOS , 




IBLIOTECAS Y M ÚSEOS. 



AÑO II. 



Madrid, 15 de AbrU de 1872. 



NUM. 7." 

■ ■ ■ 



SUMARIO. 



Los Aatógnfoa.— Fondos de los establecimientos : Docnmentos más principakfl qne enciemuí 1<m 
archiyoi de la ünivenldad de Salanumca (oontínnacion) .—Variedades: Embajada de Otón I á Abderrah- 
man m (continaacion).— Preguntas: Arte de navegar.— Tirant lo Blancb.— Boades (Bernat).— <MaraTedi.— 
Agniün (D. Antonio).— His|)ali«.-rBesptiestas: Ofertione.-^ Adelantado y Merino mayor.— Movimiento 
bibliogrifloo.— Annnoios. 



LOS AUTÓGRAFOS. 



Una de las principales causas de 
las lagunas y errores de la historia 
proviene indudablemente del mo- 
nopolio que en ella ejercen los gran- 
des hombres; porque no sólo se ocu- 
pa casi exclusivamente de ellos; sino 
que por sus ideas , por sus senti- 
mientos, por su conducta y su vida 
viene á deducir y juzgar las costum- 
bres públicas y el estado general de 
la sociedad. No hay, sin embargo, 
en absoluto guia más engañoso. Los 
hombres superiores, que han sido los 
jefes de sus contemporáneos, no son 
siempre sus más fieles representan- 
tes, y al menos por sí solos no bas- 
tan para dar á conocer y compren- 
der el pueblo en cuyo seno han vi- 
vido. La superioridad de un indivi- 



duo consiste precisamente en su ori- 
ginalidad personal, en esa naturale- 
za fuerte que le es propia y no le 
permite confundirse con las masas 
sobre las que ejerce su acción, sin 
que esto sea obstáculo á que esté 
unido á su tiempo y á su país por 
multitud de relaciones y de lazos, 
toda vez que, si no ñiera acepto y 
simpático á las masas de gente que 
dirige , no se haria respetar y obede- 
cer de ellas. Pero el hombre supe- 
rior tiene ademas ideas, impresiones 
y necesidades esencialmente propias 
y peculiares ; no le afectan ni juzga 
los sucesos como la mayoría de los 
hombres, y esta misma originalidad, 
que forma su carácter, le impide al 
mismo tiempo ser el símbolo exacto 
de la opinión general , el espejo verí- 
dico de su época y de su nación. 



98 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



El estudio íntimo de estos hom- 
bres eminentes, fuerza y honor de 
la humanidad, es lastimosamente 
desdeñado por la mayor parte de los 
historiadores , que seducidos por el 
deslumbrante oropel de los actos pú- 
blicos y por las estudiadas y artificio- 
sas frases de los documentos oficia- 
les, menosprecian las pasiones, al pa- 
recer pequeñas é insignificantes, de 
aquéllos, sin tener en cuenta que á 
la larga producen grandes y tras- 
cendentales resultados. 

Ahora bien , se nos dirá : ¿cuál es 
esa delicada piedra de toque que asi 
aquilata y revela los más secretos 
matices del carácter de un hombre 
célebre? Al través de los siglos y de 
las múltiples y opuestas evoluciones 
del hombre y de la sociedad, no la 
hay más segura, ó cuando menos más 
probable, que los autógrafos. En este 
sentido puede decirse^ que las cartas 
autógrafas corresponden á la parte 
esencialmente moral de la historia, 
distinta por completo del relato de 
los hechos , á los que sin embargo de- 
ben ir constantemente unidas. Car- 
ta autógrafa hay que tiene más va- 
lor histórico y retrata con más exac- 
to colorido á un personaje y aun 
una época que una prolija y erudita 
historia. ¡Tanto precio tiene un poco 
de verdad I 

En estos inestimables documentos 
escritos al corr^ de la pluma, en el 
seno de la más sincera familiaridad 
y á solas con la conciencia, ya en 
medio de la agitación de los nego- 
cios públicos , é inspirados por el ca- 



lor y vehemencia de la acción ; ya 
en las horas de reposo y tranquili- 
dad , lejos de los grandes centros de 
movimiento, cuando las pasiones se 
hallan en calma y la razón en el ejer- 
cicio de su más elevado ministerio, 
es en donde los grandes protagonis- 
tas, los actores secundarios, los com- 
parsas subalternos del gran drama 
social todo lo que para moverse lleve 
estampado el sello de las institucio- 
nes, costumbres y creencias de un 
período histórico, viven, se agitan 
y revelan sus más ocultos pensa- 
mientos. 

Para apreciar toda la grandeza y 
el mérito de un poderoso genio es 
menester estudiar, ademas de sus au- 
tógrafos , la época en que vivió , re- 
unir todas las circunstancias que han 
influido en su desarrollo, é interro- 
gar á la sociedad en medio de la cual 
se* ha educado cuáles eran sus leyes, 
instituciones y cultura. Tal es el do- 
ble procedimiento que debe seguirse 
para estudiar y juzgar á los grandes 
hombres, dejando siempre las mise- 
rias de su vida privada ocultas en la 
tumba que encierra sus restos, ¿(^ué 
nos importan las manchas de sus 
vestidos? Mucho más nos interesan 
sus talentos y sus defectos, cuyas 
consecuencias no son para ellos so- 
los, sino más principalmente para los 
siglos de que fueron lumbreras. 
^ De la alta importacia de esta da- 
se de papeles históricos se deduce la 
necesidad de su publicación, no sólo 
por lo mucho que interesa la propa- 
gación de estas preciosas fuentes his- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



99 



tóricas^ sino también por la exposi- 
ción continua en que se hallan de 
ser alterados^ de extraviarse ó des- 
aparecer totalmente. Estas coleccio- 
nes de documentos ofrecen , por lo 
general, el inconveniente de ofuscar 
la inteligencia, con una gran copia 
de detalles, que hacen olvidar el con- 
junto luminoso, si no se tiene el sufi- 
ciente sentido histórico para deducir 
de una serie de documentos escritos 
un cuerpo de doctrina, resumiendo 
la verdad y produciendo del fondo 
de una sociedad confusa j casi olvi- 
dada relaciones sencillas, claras é 
interesantes. Éste es el triunfo del 
documento y del autógrafo, y el pre- 
dominio de la Diplomática como au- 
xiliar de la Historia. 

Los autógrafos sirven también 
para suministrar toda clase de luces 
á los escritores , reparar multitud de 
inexactitudes, compulsar frases his- 
tóricas ya admitidas, denunciar car- 
tas apócrifas , rectificar los textos y 
reconocer ciertos manuscritos de in- 
cierta escritura. 

Esta ardiente curiosidad de do- 
cumentos no deja de tener numero- 
sos detractores , muchos de los cua- 
les se temen que cundiendo demasia- 
do estas aficiones paleográficas , los 
arqueólogos reemplacen á los histo- 
riadores, y los altos conceptos filo- 
sóficos y las buenas condiciones lite- 
rarias queden comprimidos y aho- 
gados por el detalle, lo inédito y las 
pruebas. «(¡Qué me importan, ex- 
clama uno de ellos , la paciencia y la 
nimia escrupulosidad de un antiguo 



conservador de la Biblioteca de Ale- 
jandría que hubiese coleccionado en 
veinticinco volúmenes en folio los 
billetes amorosos de Cleopatra y sus . 
memorias acerca de la manera de 
hermosearse ! En vez de ver más cla- 
ro en este particular, la conoceria 
menos.» Indudablemente, lo super- 
fino está siempre muy próximo á lo 
útil, y el abuso muy cerca del uso. 
Es evidente que los autógrafos no 
constituyen la única fuente históri- 
ca , como tampoco la epigrafía , en 
la que muchos ven toda la historia 
del mundo. Los autógrafos son á la 
historia lo que el grano de trigo es 
á om haz del mismo ; es un elemento 
de verdad. Reconocemos que los bi- 
lletes amorosos de Aspasia y de 
Cleopatra no nos darian cabal idea 
de estas celebridades femeninas, pero 
no nos desagradarla saber cómo la 
una llegó á encantar á Feríeles , Só- 
crates, Alcibíades, Anaxágoras y 
Fidias, y por medio de qué milar 
gros de coquetería política é ingenio 
pudo la otra regina meixtria , difa- 
mada durante diez y nueve siglos 
por todos los historiadores, vencer á 
César y dominar al anciano tribuno 
Antonio. Seguramente que estas 
cartas nos dirian más que las incier- 
tas tradicionas del médico de An- 
fisa enseñaron al abuelo del legen- 
dario Plutarco. 

No, los arqueólogos no obstruyen 
la marcha; la facilitan. Bepetidos 
ejemplos podriamos citar aquí , si no 
temiéramos traspasar los límites de 
este artículo, de los extraordinarios 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



BIBLIOTECAS Y MDSBOS. 



clar&loria de diezmos y tazmias en 
Aldearrubia; testimonio en extracto 
del lestamento del fundador; escri- 
turas de fundación del Colegio , y bu 
incorporación á ta Universidad , y do- 
cumentos relativos á la unión ó agre" 
gacion del colegio de Santa Cruz de San 
Adrián al de Cañizares (1634), y prue- 
bas i iaforfflacioo'es de colegiales. 

COt^GlO DE LAS DONCELLAS. 

Fundado en 4505, por D. Francisco 
Bodriguez Varillas y Salamanca , obispo 
electo de Ávila: contiene el testamento 
del capitán Alonso de Zayas Ponce de 
León , instituyendo heredero al Colegio 
[l 576), acompañado de un poder del tes- 
tador, conferido al doctor y catedrá- 
tico Guerrero , relativo al cobro de los 
censos y demás Ancas; libros de cuen- 
tas del Colegio , de varios años ; una es- 
critura de nn foro perpetuo de veinte 
fanegas de trigo i favor del Colegio, y 
contra el hospital general de Salaman- 
ca (1633); escrituras de compra de 
algunas Ancas en Calzadilla de Mendi- 
gos y otros puntos ; documentos refe- 
rentes i las sepulturas de la rectora y 
col^iatas en la parroquia de Santa Eu- 
lalia; escrituras de imposición y reden- 
ción de censos en varios puntos; fun- 
dación de una misa perpetua semanal, 
una fiesta y otras solemnidades en la 
capilla del Colegio , y pertenencias del 
mismo en la villa de Badillo; varios tes- 
tamentos y donaciones, desde IK83á 
1 6S3, en que se dejan al Colegio varias 
cantidades; licencia para que en la ca- 
pilla se pudiera decir misa por cual- 
quiera presbítero y administrar los San- 
tos Sacramentos ; ejecutoria y otros do- 
cumentos que eslmian al Colegio del 
pago del subsidio y excusado; do6 cédu- 
la a del Consejo, arreglando las circuns- 



tancias para ser colegiales , y sobre el 
patronato que en éste ejercía el colegio 
de San Uillan ; Real provisión mandan- 
do que el colegio de San Mlllan abone 
al de las Doncellas SO ducados para It- - 
tis expeniü; vdrias escrituras de dote 
para casarse hijas de familia ; apeos y 
relación de fincas en Zarapicos, y ejecu- 
toria del pleito ganado por el Colegio al 
de San Uillan sobre el patronato de 
aquél (t6i.9j. 

COLKOIO DB SAN ILDEFONSO. 

Este archiva se quemó i principios 
del siglo actual y solamente contiene los 
siguientes documentos : treinta y un li- 
bros y cuadernos referentes al régimen, 
infiirmaciones, capilla, las fiestas que en 
ella se celebran y otros particulares del 
Colegio ; dos de cuentas, cor respondien- 
tes & los años desde (759 á 1807 inclu- 
sive. Al final del libro numero 1 hay 
una nota de varios censos á favor del 
Colegio, algunos de los cuales aparecen 
redimidas. Se expresa tambieu en al- 
gunas cuentas lo que por vdrias rentas 
pagaban ciertos pueblos. 

COLEGIO DE SANTA KARU DB LOS ÍNGBLBS. 

Se inauguró este Colegio en 1S63 á 
virtud de una bula de Pío IV, expedida 
á 31 de Agosto en Roma, por la que se 
concede al mismo capilla con sagrario, 
campanilla de plata y campana, confir- 
mando la fundación. A este Colegio se 
unieron en 1780 el de San Hillan y 
Monte Olívete , ó todos los Santos, por 
Real decreto, á instancia de D. Felipe 
Beltran, obfspo de Salamanca; también 
se unió el de Santa Cruz de Cañizares 
en el mismo año, y en 1789 el de la 
Concepción, de Teólogos. Los documen- 
tos de más interés son: Bula de Ho T, 
de 4B66, concediendo á D. Jerónimo de 
Arce, presbítero y (andador déoste Co- 



408 



REYISTA DE ARCHIYOS, 



legto, la pensioD vitalicia de veiaie y 
cuatro ducados de oro^ sobre ios frutos 
del beoe6cio de Campron, que antes ha- 
bía resignado en Pío IV el mismo Arce. 
Otra de Pío IV, por ia que se concede á 
dicho Arce licencia para fundar este 
Colegio ; varias letras apostólicas en di- 
ferentes pleitos suscitados entre el Co- 
legio y otras personas ; memorial de 
Arce á Pío IV, pidiendo licencia para 
fundar un colegio en Salamanca ó en el 
lugar del Pedroso, al cual después de 
fundado se le agregaron varios benefi- 
cios y rentas eclesiásticas en los obispa- 
dos de Salamanca, Ávila, Cuenca y Búr- 
gos ; un legajo de papeles curiosos per- 
tenecientes á D. Francisco Rodríguez 
Varillas y Salamanaa, fundador del co- 
legio de San Millan, todos muy anti- 
guos; testimonio de la Real orden de I O 
de Setiembre de \ 780, para la unión en 
uno solo de los cuatro colegios, de los 
Angeles, Santa Cruz de Cañízraes, Mon- 
te Olívete y San Millan ; idem délos au- 
tos originales de posesión del patrona- 
to del colegio de las Once mil Vírgenes, 
á favor de San Millan ; autos originales 
de la unión ó incorporación de dichos 
cuatro colegios; Real provisión, de 8 de 
Julio de 1789 , sobre la unión del colegio 
de la Concepción, de Teólogos, á los in- 
corporados en el de Santa María de los 
Angeles, y autos sobra provisión de be- 
cas, patronato, etc., en el mismo; expe- 
dientes de pleitos sobre derechos en las 
fincas y varios censos; copia del lumi- 
noso memorial del obispo Beltran al 
Rey, sobre el mal estado de los colegios 
menores ; copia del informe de la Uni- 
versidad acerca de la solicitud de los 
colegios menores que pretendían unir- 
se, quejándose de la manera con que lo 
había hecho el citado Obispo y su de- 
legado ; exposición de éste al Rey vin- 



dicándose; memorial del Rector de los 
Angeles, pidiendo la unión en uno de 
todos los colegios menores, y expedien- 
te de visita en 4777; cuentas antiguas 
para la obra de la fábrica de San Mi- 
llan, la Rectoral y casa del fundador; 
idem de reparos de la iglesia , colegio y 
casa del beneficiado; testimonio de la 
sentencia que ganó el colegio de San 
Millan en el pleito que le suscitó el ma- 
yor , del Arzobispo, para que no usara 
beca leonada (4591); proceso original 
instruido en 4784 sobre unión déla 
parroquia de San Millan á la de la Cate- 
dral; copia de las constituciones del Co- 
legio, ya unidos en él los cuatro men- 
cionados; relación de las diligencias 
que precedieron á la unión de dichos 
Colegios; memorial de los Arzobispos y 
Obispos de Irlanda sobre el pretendido 
despojo, que á los colegiales de su na^ 
cion se suponía hecho, del local que 
ocupaban en el de la extinguida Com- 
pañía, y otras comunicaciones en su 
virtud ; compendio de las reglas que 
debían observar los colegiales, y penas 
señaladas á los contraventores ; consti- 
tuciones del Colegio en 4 607; escrituras 
de la pertenencia de las fincas ; pres* 
tameras de Valdeoliva, diócesis de 
Cuenca, de Icedo, de Sigeres, Pereña, 
Jaramillo, la Masa; título de una cape-» 
llanía en la parroquia de San Martin de 
Salamanca , que fundó Lúeas Pérez ; idem 
del beneficio del lugar del Pedroso; 
Real provisión ganada por el Colegio 
contra el provisor de este Obispado, so- 
bre la parte de diezmos que cobraba 
en el lugar del Pedroso ; varios expe- 
dientes sobre diezmos; Real provisión 
ganada por el Colegio contra la Univer- 
sidad, sobre provisión de becas; con- 
cordia entre el Conde de Lémus y la 
Universidad; sobre el patronato de este 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



403 



Colegio; una carta del Nuncio en 48S6, 
sobre la cobranza de quindenios, que 
debia el Colegio de todos las Santos, 
documentos referentes al pozo de la 
nieve y foro que pagaba el Ayuntamien- 
to de Salamanca al Colegio; certifica- 
ción del año 4 804 declarando exento 
al Colegio del pago del noveno decimal 
por el beneficio de Parada de Arriba ; 
copias de unas letras apostólicas de 
4592, que recayeron á favor del cabildo 
de Burgos en el pleito con el Colegio 



sobre los quindemios de los préstamos 
de aqpiel Arzobispado; ejercicios litera - 
ríos de los colegiales; libro de la funda-, 
cion, rentas y cargas del convento de 
San Francisco el Grande de Salamanca; 
libros de nombramiento ele Rector, Yice- 
Rector, Administrador y Colegiales; 
censo á favor del Colegio y contra el 
Ayuntamiento, de 30.000 reales de ca* 
pital. 

{Se continuará,) 



EMBAJADA DEL EMPERADOR DE ALEMANIA, OTÓN I, AL CALIFA 

DE CÓRDOBA, ABDERRAHMAN IH. 

(Continaacion.) 



4 22. — Despidióse con esto de ellos 
el judío, y de allí á pocos meses vino 
á visitarles cierto obispo llamado Juan, 
el cual, después de haber conversado 
largamente con ellos, como se acostum- 
bra entre correligionarios , les comuni- 
có la orden del Aey para que se pre- 
sentasen á él llevando únicamente los 
regalos. *¿ Y qué he de hacer, dijo Juan, 
»con las cartas del Emperador? ¿Por 
«ventura no han sido éstas el principal 
» motivo de mi venida? Puesto que el 
»Rey se adelantó á escribir aquellas 
•blasfemias, justo es que en las cartas 
>se refuten los vanos fundamentos de 
•su error.» A esto contestó el prelado 
con iñás templanza : « Considerad nues- 

• tra actual situación. Nuestros pecados 

• nes han reducido á sufrir el yugo de 
•los paganos, y las palabras del após- 

• tol nos prohiben resistir á los poderes 
•establecidos. El único consuelo que, 
•en medio de tanta desgracia, nos ha 
•quedado, es que nos permiten regir- 
•nos por nuestras propias leyes , y que 
•respetan y aprecian á aquellos que 



4 22. — Jilo tune discedente, post átír 
quot menses episcopus quídam íohannes 
ad eos missus est^ qui post multa mutuae 
confabulationis rogata et redditaj ut fU 
Ínter (ideles , coUoquiaf mandatum regís 
subinfert , ut cum muneribus solummodo 
in conspectu regís adveniant. • Quid ergo, 
'lohannes ait, de lítteris ímperatoríis? 

• Nonne earum máxime causa directus 
•sum ? quia ípse blasphemias praemísü , 

• hís etiam vana erroris sui commenta 

• destruentibus confutetur.» lile ad haec 
temperatior : * Considérate^ ait , sub qua 

• conditíone agamus, Peocatís ad haec de* 
»voluti sumus, ut paganorum subíacea' 
»mus dítioní. Resistere potestatí yerbo 
*proh¿bemur apostoli. Tantum hoc unum 
»relictum est solatiit quod in tantae ca- 
*lamítatis malo legíbus nos propriís uti 
•non prohibent ; qui quos diligentes chríS' 

• tianítatis víderínt observatores , coluni 

• et amplecluntur , simul ipsorum convio' 

• tu delectantur , cum ludaeos penítus ex^ 

• horreant. Pro tempere ígitur hoc vide^ 
•mur tener e consilii, ut quia religionis 
•nulla ínfertur iacturaf cetera ei$ obs9^ 



104 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



•demuestran observar fielmente el cris- 

• tianismo , y se complacen en su tra- 
»to, mientras que aborrecen de todo 
» punto á los judíos. En semejantes cir- 

• cunstancias, pues, tenemos por regla 
»de conducta, siempre que ningún ata- 
»que se dirija á la religión, condescen*- 
>der con ellos en todo lo demás, y obede- 

• cer sus órdenes en cuanto no se opon- 
>gan á la fe cristiana. Por consiguiente, 
•mucho más te conviene no hacer men- 
•cion de tales cosas, y prescindir por 
•completo deesa carta, que provocar 
•un escándalo, en gran manera funesto 
»á tí y á los tuyos, sin ninguna necesi- 

• dad apremiante. 

4S3. «En nadie sienta tan mal ese 
lenguaje, dijo Juan algo más conmo- 
vido, como en tí, que, según parece, 
estás revestido del carácter episcopal. 
Siendo tú el apoyo de la fe y habién- 
dote ademas constituido tu superior je- 
rarquía en defensor de ella, no sólo 
no debías retraer á los demás de pro- 
clamar la verdad por el temor de los 
hombres, sino que ni tú mismo deberlas 
exciisarte de hacerlo así ; y mejor mil 
veces sería para el cristiano sufrir el 
cruel tormento del hambre , que parti- 
cipar de las comidas de los gentiles á 
costa de la salvación de su alma. Ade- 
mas , y esto es detestable é impío para 
toda la Iglesia católica, he sabido que 
por conformaros con sus ritos , os ha- 
béis circuncidado, cuando la terrible 
sentencia del apóstol dice terminante- 
mente (O : «Si os circuncidáis, de nada 
•os aprovechará Cristo.» Asimismo de 
ciertos alimentos que aborrecéis á causa 
de vuestra unión con ellos (S) : «Todo 



•quamur^ iussisqi^e eorum in quantum 
*fidem non impediunt obtemperémus. Un" 
*de tibi multo satius nune de his reti^ 
*cere, et epistolam illam omnino «tip- 
•primere , quam scandalum tibi tuisque, 
•nuUa instante necessitate, pemitiosissi- 
•mum concitare, • 



4!Í3. lohannes paululum commotior : 
Alium^ inquitf quam te , qui videris epis- 
copus hcBc proferre decu§rat. Cum sis 
enim fidei assertor, eiusque te gradus 
celsior posuerit etiam defensorem, timo- 
re humano a veritate prtBdicanda nedum 
alios compescere, sed nec te ipsum opor- 
tebatsubditcere;etmeUus omnino fuerais 
hominem'christianum famis grave ferré 
dispendiumy quamcibis addestructionem 
aliorum consociari gentüium. Ád hoc et 
quod omni catholiccs ecclesia detestabile 
est et nefarium, ad ritum eorum vos 
audio circumcisos , cum fortis sententia 
apostoli reclamet : *Si circumcidamini, 
Christus vobis nihil proderü,» (O ítem- 
que 'de cibis^ guos gratia communionis 
eorum abhominamini : Omnia munda 
mundis» (S), et: •Erunt doctores vanilO' 
qui et seductores docentes illa et illa , et 
Ínter cetera ahstinere a cibis, quos Deus 
creavitpercipere cum gratiarum actione 
fidelíbus» (3),et: •Sanctificatur enim per 
verbum Dei et orationem,» At Ule: •Ne- 



(1) Oalat. «, 2. 

(2) Tlt.1,16,10. 



(1) OiU.6,2. 

(2) Tit. 1, 16, 10.^ 
(8) Tim. 4, 3-& 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



105 



es limpio para los iimpios», y (4) «Ha- 
brá espíritus de error que con su vana 
elocuencia y sus seducciones, enseña* 
rán diversas doctrinas, y entre ellas 
abstenerse de ciertos alimentos que 
Dios crió para que con acción de graciaá 
participasen de ellos los fieles* , y : « La 
palabra de Dios y la oración santifi- 
can al hombre. » Á lo que contestó el 
obispo : « La necesidad nos ha obligado á 
obrar de esta manera ; porque de otra, 
no nos permitirían vivir entre ellos ; 
ademas de que asi lo heiQos recibido 
de nuestros mayores por una larga 
tradición.» — «Jamas aprobaré, dijo 
Juan , que se quebranten los divinos 
preceptos por el temor, afecto ó favor 
de los hombres (2); y si vos- 
otros , forzados por la necesidad , ha- 
béis tenido que transigir con ellos, 
según confesáis, yo, completamente 
libre de esa necesidad , por la gracia 
de Cristo, siento, merced á la divina 
misericordia, bastante resolución de 
ánimo para no dejar de dar cumpli- 
miento al encargo que del Eo^perador 
recíb'í, por temor, dádiva ó favor algu- 
no. Así, pues, no me presentaré al 
Rey sia la carta del Emperador, en la 
que no falte ni se varié una letra ni 
una coma , y si alguno maldijere de la 
recta fe católica que profesamos, y 
contradijese sus asertos , me opondré 
abiertamente , sin que el mismo temor 
de la muerte sea bastante á retraerme 
de proclamar la verdad.» 
4 24. Todo esto se puso secretamente 
en conocipiiento del Rey, porque éste 
no había dado aún públicamente aque- 



(1) Tiiii.4,3-6. 

(2) La falta de algunas palabras en el ori- 
ginal hace imposible la traducción de este 
pasaje. 



cessüas, inquit^ nos constringü; namcdú 
ter eis cohabitcmdinobis copia non esset; 
quin et a maioribiís longeque antiqmius 
traditum observatttmque ita tenemus, > — * 
Nunquam, lohannes inquit , id approbch 
verim , ut metu, amore, vel favore mor^ 
tali, divina transgrediantur statuta, lllos 
enim inde deflexos vobis nunc pro auctO' 

ritate abuti videtis vobis res fuerit 

confiensuSy cum doleré non ñeque am 

qua amorem faceré videmini regni caslO' 
rum; quoniam eis vos necessitate conS' 
tridos assentire fatemini , mihi procul 
his necessitatibus Christi gratia libero ^ 
fixus Domino miserante stat animus, 
quod nullo terrorey allectione vel gratia, 
ab his qtUB imperatoriis suscepi mandatis 
deflectar. Nam nec sine epístola impB- 
riali, nullis inde demptis vel commutatis 
usque ad unum apicem litteris , eum 
conveniamy et si quid contra ea quis^ 
quam oblatraverit, qucesance et catholica 
fidei ferimus , et diversus ad hcec asset' 
ta obvenerit, palam resistam, nec ipsius 
amore vitce ab attestatione veritatis dif' 
fugiam. * 



424. Hcec regi clam nuntiantur. Nam 
necdum illa publice a rege, quibus item 
)»ublice responderet, mandata directa 
fuerant, sed episcopus Ule disquirendi 
tarUum gratia advenerat. Rex caUidis, 
quibus ómnibus mortalibus prcestare di" 
cebatur, consultationibus mentem hominis 
modo hac modo illac attemptare excogi- 



406 



REVISTA DE ARCHIYOS, 



lias instrucciones , de manera qae pu- 
diese contestárseles en igual forma, ha- 
biendo venido el obispo á visitar á 
Juan tan sólo para explorarle; y va- 
liéndose de los recursos de su astucia, 
que se decia era superior á la de todos 
los mortales , decidió conmover, ya por 
un medio, ya por otro, el ánimo de aquel 
hombre , intentando quebrantar la fir- 
meza de su carácter, si posible le fuese, 
cual se lanzan contra una fuerte mu- 
ralla las máquinas de guerra para des- 
truirla. De alli á un mes , ó á seis ó sie- 
te semanas, se le enviaron emisarios 
regios para saber cuál ertf su última 
resolución, y habiéndoles respondido 
que en nada habia variado de su pri"' 
mer' propósito, el Rey, ante un prodigio 
de constancia semejante, vacilaba en la 
elección del medio que para vencerla 
adoptara ; hasta que , por último, cre- 
yendo que lo que más pudiera aterrar- 
le sería el peligro de los cristianos que 
en su reino se regian libremente por 
sus propias leyes y religión , le envió 
una carta llena de autenazas, cierto do- 
mingo, en cuyos días únicamente , ó en 
las grandes festividades de nuestra re- 
ligión , como la Natividad del Señor, la 
Epifanía, Pascua, Ascensión, Pente- 
costés, dia de San Juan, de los Após- 
toles ó de santos renombrados , se les 
permitía acudir á la iglesia próxima, 
dedicada á San Martin, rodeados de 
- doce guardias, llamados sayones. Aquel 
domingo, pues , cuando se dirigía á la 
iglesia, se le entregó en el mismo cami- 
no una carta que no quiso abrir hasta 
estar de vuelta en su casa después de 
haber comulgado, porque su tamaño, 
que era una piel cuadrada de camero, 
le inspiraba temores de no poder acer- 
carse á la sagrada mesa con la disposi- 
ción debida. En eíéctOi encontró en ella 



tat , et tanquam muro prcevalido diversa 
arte impulsis machinis, ita /innitatem 
pectoris ettw, si quo pacto daretur, certat 
concutere. Cumque post mensem aut sex 
vel septem ebdomadarum spaHwn ei regii 
nuntii mitterentur (4 ), atque ex ipsb quid 
apud se prafiniertt qwBrerent, nihilque 
ifunutatum a primis initiis renuntiarentj 
rex miraculo tanta oonstantiof in diversa 
agebatur; et primo quidem terrere eum 
plus metu christianorum , qui regno eius 
libere divinis suisque rebus utebantur, 
posse credens , die quadam qua dominica 
erat ei epistolaim plenam minarum misit. 
His enim tantum didfus dominicis , aut 
si qui festw nostrce religionis erant ma- 
ximi, natalis Dominio epiphaniorum, 
paschcB , ascensionis , pentecostes , sancH 
lohanniSf apostolorum, aut nominatO' 
rum erant sanctorum, ad acclesiampro- 
ximam , qua erat ni honore sancti Mar^ 
tini, permittebantur accederé, custodibus 
hinc inde duodeoim, quos sagiones vo- 
cant , se deducentibus. Cum ergo ta do- 
miniea ad acclesiam processisset, in ipso 
itinere epistola ei porrecta est. Et quia 
carta magnitudo — nam quadrapeüis ver- 
vecis erat — terrebait ne a communione 
sacrorum quo tendebat avocaretur, inte- 
rtm distulit aperire , doñee saeris perac- 
tis ad diversorium remearent, Ut revol- 
vitf terrentia quadam qua sibi conüngere 
possent invenit, nec unquam alias ita se 
uUis terroribus pereitum eonfessus est. 



(1) A. 955. 



QlfiLIOTEGÁS T MUSEOS. 



407 



terribles amenazas, confesando después 
que jamas peligro alguno le había ate- 
morizado hasta aquel punto. 

{ 1 5. Porque después de muchas ame- 
nazas que se le hacían si no se* prestaba, 
á los deseos del Rey, y que afirmó no 
habían logrado conmoverle lo más mí- 
nimo, acababa la carta por decir que 
si llegaba á ser condenado á muerte, 
no quedaría un solo cristiano con vida 
en toda España , sino que serían todos 
pasados á cuchillo, y aun añadía estas 
palabras : « Considera de cuántas almas, 
perdidas por tu causa y sin otra culpa, 
por su parte , que tu obstinación , ten- 
drás que responder ante Dios, cuando 
sólo debieran esperar de ti la salud y 
la paz , y cuando pudieras obtener de 
nosotros en favor suyo cuanto quisie- 
ses, á no oponerte tan tenazmente á 
nuestra voluntad.» Luego que Juan 
hubo leído en silencio la carta en el 
mismo camino que seguia hacia su hos- 
pedaje al regresar de la iglesia, y cuan- 
do su ánimo se hallaba 'grandemente 
agitado no habiendo qué partido tomar, 
ni cómo responder á aquella carta del 
Rey, porque no tenía mucha práctica 
en contestar á éstas , de repente el cielo 
le trajo á la memoria las palabras del 
Salmista, que, según después nos confe- 
só muchas veces , disiparon de su alma 
todo terror : « Pon en manos de Dios 
todos tus cuidados > , y estas otras : 
« ¿ Quién dio la boca al hombre ? ¿ Por 
ventura no fui yo? » (4). 

126. Así, pues, luego que entró en 
su morada dijo á su secretario : • Her- 
mano Garamano, prepara prontamente 
un pergamino, para que escribas en él 
lo que yo te dicte»; y habiéndole aquél 



4 25. Nam post multa, qucB ei nisi 
iussis regis assentiretur comminabantur, 
quibus tomen nuUó modo se motum fuiS' 
se testatus est, ad hwc ultimum insertum 
est , quod si ipsum interimeret , nullum 
in iota Ispania christianum vitce relm* 
queret, sed omnes gladio trucidarei. 
Addens hoc: * Cogita', inquit, quot anir 
•marum propter te interfectañrum apud 
*Deum reus eris, qui nisi contentione tua, 
»a quo pacem et sahUem magis speror 
•re debuerant , nullo alio reatu peribunt, 

• quique pro eis qucBCumque velles optinere 
•a nobisposseSy sine tanta obstinatione 
•nobis adversus persisteres,» His in ipsa 
qua ab cecclesia hospitium repetebant via 
tacite perlectis , dum magnis animi cestir 
bus aliqtMndiu agitatur, ut vel quod con- 
tra ea consilii caperet, vel qucUiter ad 
hcec regi rescriberet, quia non satis litte- 
ris respondendi usum habebat, repente 
sententicB illius caelitus , ut sepe nobis 
fatebatur, memoria menti terrorem om" 
nem metumque proterruit: •Jacta, inquit, 
•in Domino curam tíAam^ , et alterius: 

• Quis fecit os hominis ? nonne ego?^ (i). 



(1) Pb. 51 , 23 ; et JSítód, i, 11. 



4 26. Mox hospitium ingressi^ : *Fra' 

• ter Garamanne, inquit, otius pellem in 

• qua quicquid eloquar adscribas, para.» 
íllo statim exhibente quadram exsectam, 
ut sumeret imperavit , calamoque parato 



(1) Ps. &i,23iet Ejood, 4,11. 



108 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



presentado al punto uno cuadrado, le 
mandó tomarle y preparar la pluma, 
empezando á dictarle con tal abundan- 
cia de palabras, que superó la velocidad 
del amanuense ba^ta el punto de que 
éste se quejó de no poder seguirle, por- 
que le dictaba muchas voces á un tiem- 
po, aunque el citado Garamano era 
muy diestro y elegante pendolista. Pro< 
cediendo á contestar ordenadamente 
á cada punto de la carta , hizo Juan 
escribir : Que como legado del Empera- 
dor observaría estrictamente las ins- 
trucciones que de éste recibiera, no 
siéndole licito á él , á quien tan excelsa 
majestad habia confiado sus cartas, y 
cartas sin sellar, presentarse sin ellas 
ante aquel á quien venía dirigido, ni 
pudieudo tampoco leerse en presencia 
del Rey, para quien se babian escrito, 
sin hallarse él presente : Que si se ave- 
nía á esto, él, por su parte, no faltaria 
á ninguno de los respetos debidos al * 

soberano, porque (0; pero que de 

otra manera , antes sufriría todo género 
de tormentos que extralimitarse un ápi- 
ce de lo que se le habia mandado ó de 
lo que de él exigiese el cumplimiento de 
su misión, y así como no habia vacilado 
en responder á los que ya antes babian 
venido á atemorizarle, así, aunque dia- 
riamente se le arrancasen uno por uno 
todos los miembros de su cuerpo, desde 
las más pequeñas articulaciones hasta 
los órganos más importantes de la vida, 
— puesto que no podia darse mayor 
tormento que cortarle hoy á un hom- 
bre una falange de un dedo, mañana 
otra, y sucesivamente una cada dia, 
después el brazo , el hombro , el mus- , 
lo, la pierna, el pié, y por último, el 



(1) Faltan palabras en el original. 



xedenti exorsus y scriptoris velooücUem 
tanta verborum copia vieity utsepenur' 
mero scriptor, dum plurima iungerentur, 
se non posse exdpere qucereretur. Eral 
enim idem Garamannus eius artis ele- 
gantissimtis atque asuetissimus. Primo 
ordine ad singula respondit : Se legatum 
missum , prcBceptis imperatoriis fidem in- 
violatam servare; non sibi fas esse, ut 
cui tanta maiestas litteras suas et eas 
non signatas crediderit, sine his faciem 
eius cui directus sit videat , aut ctbsque 
ipso in regis , cui missce sunt\ recitentur 
conspectu. Si sic patiatur (i ) , se in nuUo 

regio honori defecturum , guia risset. 

A liter universa potius se genera tormén* 
torum sustentaturum , quam quiequam 
extra ea quce sibi indicta 'essent vel 
quantum causa sibi commissa postularet 
excessurum; et sicut superioribus iam se 
itidem terrentibus responderé haud diS' 
tulisset, ita si etiam partieulatim cuneta 
sui corporis membra a minimis articulis 
usque ad summa Vitalia cotidianis resec' 
tionibus decarperentur — nam non ma-' 
iorem umquam cruciatum inferri posse, 
quam si hodie hoc articulo digiti, eras 
altero y inde per dies singulos singulis, 
inde brachio, armo, post femore , crure, 
pede, prcBcisiSy postremo truncus reli- 
qufM fodiatur — non eo tamen se territum 
aliqua ratione cessurum. Se quoque satis 
compertum habere ex relatione anterio- 
rum sibi missorum^ ipsum regem iam 
advertisse , quod mori non nimis ipse ty- 
meret, Ideoque superfluum esse eo se velle 
terrere , quod ipse levissimum reputaret. 
Iam quod scripserat, ipso interfecto nuh 
lum in tota Ispania reliquum faceré 
christianurA y sibique reatum tanUJs stra'' 
gis a Deo imputariy id longe aliter se 



(1) Seilieet, rex Ahderahaman, 



< 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



109 



tronco restante, — no por eso se aterra- 
ría , ni cedería en manera alguna. Que 
le constaba, por lo que le dijeran los que 
habián venido á visitarle, que el mismo 
Rey habia podido ya advertir cuan poco 
le atemorizaba la muerte , y por consi- 
guiente , que era inútil pretender ater- 
rarle con lo que él creia de tan poca 
importancia. En cuanto á lo que en su 
carta afirmaba, á saber, que si le obli- 
gaba á darle n^erte , no dejarla un solo 
cristiano con vida en toda España, 
siendo él responsable ante Dios de ta- 
maña desgracia , creia que se equivoca- 
ba en gran manera, porque él na seria 
la causa de la muerte de sus correli- 
gionarios, sino la cruel ira y la perver- 
sidad suya , y que mientras por esta 
causa tendría que expiar tantas muer- 
tes, él , por su parte , con el auxilio de 
Cristo, entrarla en posesión de mejor 
vida con sus compañeros de martirio. 
Ademas de que también á Dios le era 
fácil variar el curso de las cosas, y asi 
como en otro tiempo Mardoqueo habia 
enviado á decir á Ester : «Si ahora no 
quieres intervenir, acaso por otro ca- 
mino se librarán los judíos , y tú y los 
tuyos pereceréis» (4)» así también ahora 
podía hacer Dios lo mismo , y después 
de haber promulgado el Rey todas sus 
órdíenes, y aun estandp ya pendiente 
el cuchillo sobre la cerviz de las victi- 
mas , podría venir en auxilio de los su- 
. yos por un nuevo é impensado medio. 
Por lo tanto, que supiese que semejantes 
terrores y amenazas no le impresiona- 
ban ep modo alguno, porque Aquel que 
habia librado por maravillosos medios 
de la soberbia de Aman á Mardoqueo, 
que se mantenía constante en sus pro- 



0) Ett. 4, 14. 



hahere , nec se causatn esse cmdis ipso' 
rum^ sed malitiam crudditatemque ircs 
ipsius y ipsoque pceniis interfectorum 
luente , sibi cum ipsis interemptis Christo 
propitio vitam meliorem succedere, Cum 
lamen id quoque Deo facile esset commu- 
tare; et sicut Mardocheus quondam n^an- 
daverat Hester : •Si noltieris nunc inter' 

* cederé, forsitan per aliquam occasiofiem 

• liberaburUur ludei , et tu et domus tua 
•peribitis» {{), ita et nunc Deum faceré 
nihilo minus posse, ut postquam omnia^ ab 
ipso rege essent promulgata, iamque ipsis 
cervicibus gladiis novo et inopinato or^ 
diñe suis Dominus subveniret. Quocirca 
non huiíAsmodi se ihinis vel terroribus 
nosset ullatenus permoveri, quia qui 
Mardocheum asuperbiaÁman constantice 
tenacem miro ordine eripuerit , ipse sibiy 
quia non proterviw sed obedientia causa 
intei'essetf quoquo pacto sibi placitúm 
videretur, non deesset, Huiusmodi sen- 
tenticB verbis plurimis aucte atque testi- 
moniorum competentium robore hinc inde 
prcefultcB , pagina totius campum imple» 
verunt , nec prius ori dicenda defecerunt, 
quam scriptor impleta membrana nihil 
superesse confessus est. 



(1) Stth. ij 14. 



410 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



pósitos , DO habia de faltarle á él , que 
obraba impulsado, no por el orgullo, 
sino por la obediencia , empleando en 
favor suyo el medio que mejor le plu- 
guiese. Á este tenor fué añadiendo mu- 
chas frases, robustecidas á cada paso 
con las competentes autoridades , y lle- 
nando el campo entero del pergamino, 
sin faltarle materia hasta ¡que el ama- 
nuense le advirtió que ya no babia es- 
pacio para escribir más. 



{Se continuará.) 
A. P. T M. 



PREGUNTAS. 



118. Arte de navegar.— Martin Cor- 
tés, natural de Bujalaroz, en 1551, Sevi- 
lla, casa de Antón Alvarez, publicó Bre- 
ue compendio de la aphera y de la arte de 
nauegar.,,,, ¿Fué, como él asegura, «el pri- 
mero que reduxo la nauegacion á breue 
compendio, poniendo principios infalibles 
y demostraciones cuidentes, escribiendo 
pratica y theoricamente della, dando re- 
gla verdadera á los marineros, mostrando 
caminos á los pilotos, etc., etc.?» 

D. 

1 19. Tirant lo blanoh. — ¿Se conoce 
alguna otra edición de esta obra ademas 
de las de Valencia, de 1490, y de Barce- 
lona, de 1497? ¿Podrá decimos alguno 
de los ilustrados lectores de la Revista 
el número de ejemplares que de una y 

otra se conocen ? 

D. 

120. Boades (BemaO— Se desean da- 
tos biográficos de este erudito catalán, 
autor de los Feyts d'armes de Catalunya. 

Bktnes. 

M. F. 

121. Maravedí.— ¿Cuál es el origen 
etimológico de la moneda de este nom- 
bre? ¿Cuándo aparece en los documentos 
castellanos ? 

Agreda. 

E. M. 

122. Agustín (D. Antonio).— Se de- 



sea saber en qué afio y por qué precio Fe- 
lipe II adquirió la biblioteca de este cé- 
lebre anticuario. 

A. F. 
Hlspalis.— i^iím.'^2, T. ii, págs. 15, 80 
y 94. — La erudita respuesta del Sr. G. B. 
á rai pregunta sobre quiénes pudieron ser 
los que hubieron de imponer el nombre de 
Hispa! is á Sevilla en los tiempos pasados, 
me ha producido diversas dificultades , á 
que ruego dé solución con su reconocida 
suficiencia. 

^1.' «Si los primeros pobladores de Es- 
paña fueron los fenicios», como supone 
el Sr. G. B., ¿qué interpretación da al co- 
nocidísimo pasaje de Diodoro Siculo, v-35, 
en el qi^e se refiere que los negociantes 
fenicios cambiaban por cosas de poco 
momento pedazos de plata, que les daban 
los indígenas de la Iberia , con cuyos tro- 
zos de. metal precioso cargaban sus bar- 
cos en retomo, llegando hasta el punto de 
hacer también de plata las anclas? Si 
cuando abordaron los fenicios á Espafia 
encontraron indígenas, no puede decirse 
que fueron los primeros pobladores de. la 
península Ibérica. 

2.* Si «salidos los fenicios de la Pales- 
tina fueron costeando ó navegando en to- 
da regla hasta llegar á las orillas del 
Guadalquivir y á las columnas de Hércu- 
les, en donde fijaron el non plus ultra de 
la navegación y de sus expediciones por 
esta parte » , según afirma con toda segu- 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



414 



ridad el Sr. G. B., ¿cómo entiende el pasa- 
ge de Strabon, iii-5-ll, en que este geó- 
grafo refiere que los fenicios de Cádiz 
fueron lo8.únicos que en lo antiguo man- 
daron buques á las islas Casitérides en 
busca del estaño de sus minas? Si los fe- 
nicios llegaron á las Casitérides cercanas 
á la Brítannia , en sus antiguas navega- 
ciones, no pudieron poner en el Estrecho 
ni en el Guadalquivir el nonpliLS ultra de 
sus expediciones por esta parte. 

3.' Si ttel Convento Hispalense de que 
habla Plinio está descrito por Ptolomeo 
y Strabon » , como indica el Sr. G. B. , de- 
searía saber en qué lugares de los obras de 
estos dos geógrafos se hace mención de 
dichas divisiones judiciales. 

4.* ¿De qué pueblos de la Palestina 
cree el Sr. G. B. que salieron los fenicios 
que vinieron á España ? 

6.* ¿Porqué dice el Sr.G. B. que el tec- 
nicismo geográfico de España debe bus- 
carse en el fenicio ó hebreo, pasando siem- 
pre por el tamiz persa? 

6.» ¿En qué se funda el Sr. G. B. para 
llamar á Hispalis nombre fenicio-hebrai- 
co y no fenicio solamente ? 

Dispense el Sr. G. B. si mi ignorancia 
abusa de su bonda4o8a ilustración. 



M. 



RESPUESTAS. 



Ofertione. Núm, 102, T. ii, pág, 30. 
— Se llamaba ofercion toda donación ó 
regalo que se hacia en recompensa de un 
favor ó servicio recibido, equivaliendo en 
muchos casos á lo que hoy llamamos gra- 
tificación ; bajo este nombre se compren- 
dían también los presentes que los vasa- 
llos hacían á su rey ó señor cuando éste 
les eximia del pago de algún tributo ó 
prestación. Como estos regalos los reci- 
bían muchas veces los alcaldes como ofi- 
ciales del rey, ó fijaban su cantidad, se 
llamó también esta prestación alcaida/ria. 



El fuero de Daroca usa en esta mi6ma 
acepción la palabra azaguaria (V. Aza- 
guarid). 



♦ ¥♦ 



Adelantado y Merino mayor. Nú- 
mero 113, T. u,pág. 80.— El Sr. D. J. A. en- 
contrará resuelta su pregunta en la obra 
titulada Los Magistrados y Tribunales de 
España^ su origen^ instituto^ jurisdicción, 
conocimiento y gobierno, por D. Lorenzo 
de Santayana y Bustillo. Zaragoza, 1761, 
tomo I , papítulos iii y iv. 

Coruña. J. M. R. y H. 



MOVIMIENTO BIBLIOGRÁFICO 

Y ARQUEOLÓGICO. 



SE DESEA VENDER. 

Avia dé IHos, Cartuxa Real de Zaragoza^ 
Fundación del Excmo, Principe Don Fer- 
nando de Aragón, su Arzobispo. Describe la 
yida de sos monjes, acusa la vanidad del 
siglo, etc. ; antes escrita por el Padre Don 
Miguel de Dicastillo, monje Cartuxo, hijo 
de esta Real Casa, etc. — En Zaragoza, por 
Pascual Bueno, año 1679.— Precio, 20 reales. ' 

La imprenta en Zaragoza, con noticias 
prelUninaret sobre la imprenta en general, — 
Su autor, D. Jerónimo Borao. — Zaragoza, 
1860.— Precio, 4 reales. 

Cartas dé Eugenio de Salazar, publicadas 
por la Sociedad de bibliófilos españoles. — 
Madrid, 1866.— Precio, 240 reales. 

LIBBOS QUE SB DBSEA29 ADQUIBIR. 

Crónica de los Reyes de Navarra, escrita 
por D. Carlos, principe de Vían a ; publicada 
por D. José Tanguas y Miranda. — Pamplo- 
na, 1843. 

Descripción de las antigüedades y jardi' 
nes de D, Vicente Juan Lastanosa, — Zara- 
goza, 1647. 

Enmiendas á las crónicas de los Reyes de 
Castilla, por Jerónimo Zurita. — Zai^oza, 
herederos de Dormer, 1683. 

Inscripciones latinas de los Reyes de Ara- 
gon, por Martin Carrillo. — Zaragoza, here- 
deros de Dormer, 1683. 




HS REVISTA DE ARCHIVOS. 



ANUNCIOS. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS HISTÓRICOS 



PUBLICADOS IN LA 



REVISTA DE ARCHIVOS, RIBLIOTECAS Y MUSEOS, 



NÚMERO i. 



INVENTAR! DELS LIBRES 



DE LA SENTOBA 



DOm lARlA, REINA DE LES SICILIES E DE ARAÍH). 



De este opúBculo, publicado en la Revista y que tanto ínteres ofrece paia el estadio de la 
Bibliografía y de la Historia literaria de los siglos medios en la monarqoía aragonesa, se ha 
hecho una tirada aparte, de solos 260 ejemplares, en elegante tamafio, 12.*, y excelente papel 
de hilo, -y se halliin de venta los pocos que restan en la librería de Darán , ál precio de una 
peseta en Madrid, y cinco reales en provincias, haciendo el pedido á dicha librería. 



REVISTA 



DB 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 

Se publica los días 16 y último de cada mes. — Predoi de »uu>rieion, — Madrid, tres me- 
ses, una peseta 60 cents. (6 rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración , el misino precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; an afio, 7 pesetas. — 
Extranjero y ultramar, un año 20 pesetas. — Puntos de sutcrician. — En Madrid : en la Ad- 
ministración, calle de la Abada', núm. 21, cuarto 3." derecha; en las porterías del Archivo 
Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqneológico, y en las libre- 
rías de Duran, Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio López. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibuotecas provinciales^ y en las 
principales libreiias, ó remitiendo directamente d importe á la Administración, en sellos 
de correos ó libranza de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i de 
la REVISTA/ correspondiente al afio anterior. 

MADRID, 1872.— Imprenta de RiYADSKBTSA, calle del Duque de OsouAi núm, 8. 




® 



(^RCHIVOS, 



Í^EYIST/V 



DE 




IBLIOTECAS Y 




-Viijri 



ÚSEOS. 



MÑO II. 



Madrid, 80 de Abril de 1872. 



NUM. 8. 



SUMARIO. 



La Biblioteca de SeYiUa.— Noticias : Kombramlento de nn Mpirante para el Archlro HUtórico NadonaL-* 
Declaración sobre las facnttadee de loe Eectoret en las bibliotecas uniTenitariat.— FaUeclmiMito de im aepi* 
rante de la Biblioteca de Valencia.— Establecimiento de nna biblioteca en HoelTa, y cesión á la minna de li- 
bros duplicados de U de Sevilla.— Fondos de los establecimientos : Docnmentos más principales que 
encierran los archiros de la Universidad de Salamanca (conclusión). — Variedades: Embajada de Otea I á 
Abderralunan in (continnacion).— Freffontas: Persa Bayor (Francisco).— Dineros de Plata.— Palomarsi 
(Francisco Javier de).— Calendacion francesa.— Di ;go de Párraga.— Bespuestas: Aiagnaria.— BlqMÜls.— 
Movimiento bibliográfico y arqüeolóffioo.— Anuncio. 



LA BIBLIOTECA DE SEVILLA. 



Cuéntase la Biblioteca provincial 
y universitaria de Sevilla entre las 
más importantes que sirve el Cuer- 
po facultativo de Archiveros, Biblio- 
tecarios y Anticuarios, no solamen- 
te por el núlnero y calidad de los 
fondos bibliográficos que encierra, 
sino también por hallarse principal- 
mente frecuentada por el cuerpo es- 
colar y por la generalidad de los es- 
tudiosos de la que pasa por tercera 
capital de España, no menos que 
porque á su servicio tiene un perso- 
nal de lo más escogido y celoso. 

Justo será, pues , que dediquemos 
algunas líneas á reseñar la situación 
de ese establecimiento, según la pin- 
ta la Memoria anual de 1871, escri- 



ta por su justamente reputado jefe, 
el limo. Sr. D. Francisco Escudero 
y Perosso. 

Muchos é importantes trabajos se 
han verificado en la Biblioteca de 
Sevilla desde el año 1866, en que el 
Dr. D. Ventura Camacho , que era 
entonces su jefe, también, por cier- 
to, diligente y celoso, elevó á la Di- 
rección del ramo la Memoria corres- 
pondiente al de 1865. 

Hase procedido á la conveniente 
colocación y ultimado los índices de. 
más de seis mil volúmenes , que por 
Setiembre de 1868 existían en el 
suelo de las naves interiores de la 
Biblioteca, procedentes unos de la 
suprimida Escuela Industrial, y otros 
de los que se bajaron de los estantes 
para colocar los que legó d excelen- 
tísimo Sr. D. Pedro Sainz de Andi- 



4U 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



no^ copiosa colección de obras , úti- 
les en especial a los jurisconsultos y 
estadistas. Han obtenido también 
perfección y aumento los índices de 
manuscritos y de Papeles Varios. 
Trasladáronse al coro alto de la igle- 
sia^ que comunica con la Biblioteca, 
y se ordenaron debidamente unos 
siete mil volúmenes, procedentes de 
la librería del suprimido convento de 
San Felipe Nerí, recogidos en 1868 
y apilados entonces en una clase ba- 
ja de la Universidad , que ahora ha 
sido preciso desocupar para estable- 
cer el gabinete de química. Hánse 
empezado á sellar los libros de la Bi- 
blioteca, en cumplimiento de lo pro- 
venido en el art. 69 del Reglamento 
vigente, comenzando por los más 
preciosos, como manuscritps, incu- 
nables y ediciones lujosas, marcán- 
dolos ademas con una contraseña re- 
servada. Por último , se escribieron 
las papeletas de diez estantes, que 
contienen más de mil quinientos vo- 
lúmenes , de reciente adquisición. 

El deseo de seguir en este punto 
el ejemplo do la Biblioteca Nacional, 
y el de facilitar la instrucción al pú- 
blico que no puede concurrir duran- 
te el dia , movieron al celoso Jefe de 
la Biblioteca de Sevilla á establecer 
en ella el servicio nocturno, de acuer- 
do con el Rector de la Universidad. 
Durante dos horas estuvo abierta por 
la noche, desde 1.^ de Octubre has- 
ta 8 de Marzo de 1870. Mas este 
servicio, que con la puntualidad de- 
bida desempeñaron por turno los 
empleados, no produjo los frutos de- 



seables, ni compensó los gastos in- 
vertidos para establecerlo y prestar- 
lo. La noche que más, asistieron 
quince lectores, y de dia en dia fué 
disminuyendo el número, hasta el 
punto de que durante el último de 
los meses citados quedó reducido co- 
mo máximo á cuatro, siendo muy 
frecuente la falta de los que habian 
pedido libro por la mañana ó en dias 
anteriores, y trascurriendo tres á 
veces sin que nadie los solicitase. 

Han asistido á la Biblioteca de 
Sevilla en el año anterior 11.274 
lectores, que pidieron 12.580 libros, 
entre impresos y manuscritos, de los 
cuales corresponden á la sección de 
Jurisprudencia 3.612; á la de Bellas 
Letras 3.387; á Historia 1.808; á 
Teología 1.708; á Ciencias y Artes 
1.656; á Misceláneas y Periódicos 
409. En castellano 9.218; en fran- 
cés 1.553; en latín 1.265; en he- 
breo 267 ; en griego 194; en portu- 
gués 28; en italiano 22; en inglés 17; 
en árabe 8, y en alemán otros 8. El 
libro más solicitado durante el ser- 
vicio nocturno, fué el Año Cristiano. 

Oportuna y cuerdamente hace no- 
tar el Sr. Escudero y Perosso que, 
si bien comparando este estado con 
el que se anotó en la Memoria an- 
terior, se ve que ha disminuido al- 
gún tanto el número de lectores, 
esto debe atribuirse á que cuando 
aquélla se escribió estaban las clases 
del Instituto de segunda enseñanza 
en el edificio de la Universidad, y 
gran parte de los que leian eran es- 
colares del mismo, jóvenes de pocos 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



445 



años y que se dedicaban á recorrer 
obras de mero recreo, ó á repasar 
las ilustradas, por gusto de ver las 
estampas 6 grabados, entretenién- 
dose muchos en emborronar los li- 
bros, en desencuadernarlos ó arran- 
car sus hojas, á pesar de una vigi- 
lancia exquisita. Los lectores que 
desde aquella época á la presente 
asisten i la Biblioteca son en me- 
nor número ; pero se ocupan en leer 
obras más útiles 4 la instrucción j 
no causan aquellos desmanes. 

Treinta y seis retratos de varones 
ilustres, naturales de la provincia de 
Sevilla, decoran hoy el salón de su 
Biblioteca, merced al celo, diligen- 
cia y amor al establecimiento de su 
digno oficial primero, D. Juan José 
Bueno, quien se ha valido de sus 
numerosas relaciones personales, tan- 
to para encontrac los sujetos que los 
han costeado, como para la elección 
de los principales artistas sevillanos 
que en ellos emplearon sus pince- 
les. De éstos , D. Eduardo Cano ha 
pintado cinco ; D. Manuel Cabral y 
Aguado, siete; D. Francisco Cabral 
y Aguado, dos; D. Francisco Peral- 
ta, tres; D. José García, dos; don 
Joaquin Diez, uno; D. Joaquin D. 
Becquer, otro; D. Manuel üsel, 
ocho ; D. Vicente Esquivél, dos; don 
Virgilio Mattoni, dos; D. Antonio 
Alfau, uno, y D. José Chaves, dos. 
Acompaña también á la Memoria la 
lista de los personajes representados 
en esos retratos, y la de los sujetos 
á quienes se debe tan oportuna y de- 
licada dádiva , á los cuales propone 



con justicia el Sr. Escudero y Pe- 
rosso se den las gracias por el Go- 
bierno. Los empleados de la Biblio-^ 
teca, por su parte, han regalado el 
retrato del eminente bibliógrafo es«> 
pañol D. Nicolás Antonio. 

Muchas necesidades de la Biblio« 
teca se señalan en la Memoria que 
extractamos, asi científicas como 
materiales. Figura en primer lugar, 
entre las más considerables , la ad- 
quisición de infinitas obras útiles, asi 
antiguas como modernas, que se so- 
licitan y son útiles para los lectores. 
No es menos indispensable atender 
á la encuademación y restauración 
de infinidad de libros (no bajan de 
10.000), que sin estos requisitos no 
pueden 6 no deben servirse. Hay 
gran falta de estantes, y 118 de los 
que existen, carecen de puertas. El 
moviliario de la Biblioteca necesita 
reposición y mejora, no menos que 
el solado, compuesto de ladrillos an- 
tiquísimos, rotos y desunidos. 

En algo se han remediado duran- 
te los últimos tiempos tales necesi- 
dades; mas, ¿cómo ha de atenderse 
á todas con una asignación para ma- 
terial de dos mil pesetas anuales, 
menguada con la rebaja de diez por 
ciento? Y esto tanto más, cuanto 
que hoy falta á la Biblioteca provin- 
cial el importante y generoso auxi* 
lio que en épocas anteriores le pres- 
tara la Diputación de la provincia, 
cuyas arcas están poco menos que 
exhaustas. 

No menores ni menos apremian* 
tes son las atenciones que se hallan 



H6 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



en descubierto en la Biblioteca de la 
facultad de Medicina de Cádiz , que 
de la provincial y universitaria de 
Sevilla depende, por lo cual también 
de ella trata el Sr. Escudero y Pe- 
rosso en su Memoria. Existen en di- 
chaBiblioteca 1.371 obras, que cons- 
tan de 4.300 volúmenes, 1.365 im- 
presos y 6 manuscritos, y de las 
cuales en el año último se han con- 
sultado 741. Algunas mejoras par- 
ciales se han hecho en ella; pero, si 
de satisfacerse hubieran las indis- 
pensables y de atenderse á las recla- 
maciones de profesores y alumnos, 
habría cuando menos de duplicarse 
la exigua cantidad de quinientas pe- 
setas anuales que para material cien- 
tífico y administrativo tiene consig- 
nadas, y que sufren el descuento 
correspondiente. Ni seria menos jus- 
to retribuir qon alguna gratificación, 
según el Heglamento previene, los 
servicios del profesor que , por falta 
de individuo del Cuerpo especial, se 
halla al frente de esa Biblioteca, 
donde estudian los cursantes de una 
facultad, la más antigua de su clase 
en España, separada hoy de la Uni- 
versidad do Sevilla por circunstan- 
cias particulares. 

Besumiendo : Ih. Memoria cuyo 
contenido acabamos ligeramente de 
exponer revela bien á las claras la 
acreditada pericia en el ramo del Jefe 
que la ha redactado y el celo é inte- 
ligencia de los empleados que digna- 
mente le secundan; pero es también 
un nuevo y elocuente testimonio de 
la penuria que pesa sobre los archi- 



vos y bibliotecas de España , hacien- 
do en gran parte estériles los honro- 
sos y útiles servicios del personal 
que les está destinado, é impidiendo 
que tales establecimientos se eleven 
al estado que la importancia de mu- 
chos de ellos y el adelanto de la cul- 
tura patria imperiosamente exigen. 
¿Qué podremos añadir? Las nece- 
sidades son notorias; su remedio ur- 
gente : ¡ ojalá que el estado do nues- 
tra desgraciada nación consienta 
pronto que no cejemos un punto en 
reclamar el auxilio del Qt)biemo , y 
que éste se halle en estado de no 
poder racional ni honrosamente ne- 
garlo ! 

J. M. E. DE LA P. 



NOTICIAS. 



D. Luis Rodríguez y Miguel , Archi- 
vero-Bibliotecario , ha sido nombrado 
aspirante sin sueldo con destino al Ar- 
chivo Histórico Nacional. 



En vista de una consulta del Rector 
de la Universidad de Granada sobre si 
puede exigir al jefe de la Biblioteca 
universitaria el inventario de los libros; 
si le es dado intervenir en las obras del 
local; si puede corregir los abusos que 
se cometan en la biblioteca, y si le in- 
cumbe dar posesión á sus empleados 
facultativos y administrativos; la Di- 
rección general, de conformidad con el 
dictamen de la Junta consultiva de Ar- 
chivos, Bibliotecas y Museos, ha declara- 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



H7 



do que los expresados puntos se hallan 
clara y aGrmativamente resueltos por 
el artículo \ O, párrafos i.* y 7.* del Re- 
glamento vigente, cuyo espíritu y letra 
se dirigen á deflnír y constituir la au- 
tonomía que justamente corresponde á 
los jefes de las Bibliotecas en cuanto sé 
re6ere á su orden y servicios facultati- 
vos, sin menoscabar por esto las atri- 
buciones de los Rectores y de los claus- 
tros por lo que mira á la dirección y 
organización del servicio en general, 
así académico como administrativo, ni 
los que según las leyes tocan á las auto- 
ridades y corporaciones en cuya juris- 
dicción cada Biblioteca radicare, ó que 
hayan de votar los recursos para su 
sostenimiento. 



El dia 7 del actual ha fallecido el as- 
pirante de la Biblioteca universitaria y 
provincial de Valencia D. José María 
Martínez, cuyo cargo desempeñaba des- 
de el n de Enero del año pasado. 



En vista del expediente promovido 
por la Diputación de Huelva para esta- 
blecimiento en aquella ciudad de una Bi- 
blioteca provincial, bajo la base de las 
obras que posee el Instituto de 2.' ense- 
ñanza, y habiendo solicitado, con tal ob- 
jeto, de la Biblioteca universitaria de Se- 
villa la cesión de un ejemplar de las obras 
que posea múltiples (cerca de i. O 00 vo- 
lúmenes) ; la Dirección de Instrucción 
pública, de conformidad con la Junta 
consultiva de Archivos, Bibliotecas y 
Museos, ha acordado que el jefe de la 
Biblioteca de Sevilla forme lista módi* 
camente justipreciada de las obras que 
ai efecto separe, y que el Rector de la 
Universidad proponga á la Diputación 



de Huelva la indemnización que estime 
justa, dando cuenta al Gobierno, si se 
llegase é una avenencia, con el fin de 
adoptar la resolución conveniente. 



FO^ÍDOS DE LOS ESTABLBCII1EIIT0S. 



Extracto de lot docamentct mát priaci- 
pAlet que encierran lot Archivos de la 
Universidad de Salamanca (1). 

iContinuaeiún.) 
COLEGIO DE SANTA MARÍA MAGDALENA. 

Noticia histórica del Colegio, sus ren- 
tas, estado económico, etc.; expedientes 
de visita desde el siglo xviii , autos de 
reforma, visitas de l^ capilla del Corral 
de Almaguer é inventario de los efectos 
de la misma; expedientes de imposición 
y redención de censos, escrituras de 
compra y venta de algunas Gncas; real 
privilegio para fundar una capellanía 
en el pueblo de Marcial ; copia de una 
real provisión sobre el fuero académi- 
co ; cincuenta y ocho expedientes rela- 
tivos á los beneficios de Sevilla , Morón, 
Gibraleon, Marchena , Paradas y pres- 
tamera de Fuentes; fundación de una 
capellanía en el Corral de Almaguer; 
bula de Paulo III en favor de la capilla 
de Santa María Magdalena en el Corral 
de Almaguer, con la cual se hallan otras 
doce relativas al Colegio; libros de en- 
tradas y salidas de caudales, de cuentas 
generales y particulares ; escrituras de 
compras, imposición y redención de 
censos; libros de visita de la Capilla; 



(1) Véanse las páginas 54, 71 y 100. 



H8 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Aombramientos de Rector y colegiales, 
oon 809 pruebas ó íDÍorinaciones ; testi- 
monip sobre el derecho del Colegio á 
tener oratorio , segua Balas pontiGcias; 
expediente sobre reforma de este Cole- 
gio en 1781 , á virtud de reales órdenes 
y por comisión conferida al Obispo de 
Salamanca' 

COLEGIO DE SAin'A MARÍA T TODOS LOS 

SANTOS. 

El primar Rector fué el canónigo don 
Gonzalo González de Cañamares, que 
algunos creen fué el fundador, porque 
Tiníeron á su nombre algunas Bulas de 
conceaion de beneficios que tomó el Co- 
legio, aunque es cierto fué su bienhe- 
chor. Contiene el trasunto de la funda- 
ción y dotación de la capilla de Santa 
María y Todos los Santos en la catedral 
de Cuenca; proceso discernido por el 
Maestrescuelas y ejecutoria de la bula 
de concesiones al Colegio ; ejecutoría so- 
bre las bulas de fundación del Colegio; 
un cuaderno sobre las prestameras y 
beneficios que gozaba; escrituras de 
compra y yenta de fincas; idem de im- 
posición y redención de censos; cuen- 
tas generales y particulares del Colegio; 
escrituras y obligaciones de arrenda- 
miento ; libros de entradas y salidas de 
caudales; libros de recepción de cole- 
giales y pruebas é informaciones para 
su admisión. 

COLEGIO DE SAN MILLAN. 

A este Colegio se unió en 4 54 9, por 
bula de León X , el beneficio parroquial 
de San Millan; en \ 639 se unió b\ Cole- 
gio de San Pedro y San Pablo , y en 4780 
se unió todo de real orden al Colegio de 
los Angeles. Gomo de más interés, exis- 



te una bula de Sixto IV, en \ 482, con* 
cediendo al fundador, D. Francisoo de 
Salamanca, el beneficio de Cantalapie- 
dra; otra de Inocencio VIII, en 4 485, 
en que concede al fundador el beneficio 
de Villa Alonso, diócesis de Zamora; 
otra del mismo , 4 486 , concediendo el 
de Carbiyosa, de la misma diócesis; otra 
de ídem , general para obtoner benefi« 
cios; otra de idem, 4 489, del beneficio 
de Martín Pascual ; otra para el mismo 
beneficio, de Alejandro VI, en 4 492; otra 
de León X, en 4 54 8, concediendo indul* 
gencias al fundador ; otra de idem, 4 54 9, ig 
para que el fundador pudiera retener ^ 
la ración que gozaba en la catedral de 
Salamanca por seis meses; otra de Cíe- | 
mente Vil, por la que concede seis be- 
neficios simples servideros al Colegio; 
otra de Paulo III, eñ 4 535, para que se 
admitiesen al fundador las Bulas que 
traía , á fin de hacer de su ración dos 
medias, para cantores; constituciones de 
este Colegio y del de las Doncellas, de 
que era patrono; varios estatutos del 
Cabildo sobre pago de rentas; expedien- 
te de la creación de un beneficio en la 
parroquia de Santo Tomás Canturiense, 
en 4 54 5. Provisión del Consejo en 4 534, 
para que el fundador desistiese del 
nombramiento de siete beneficiados que 
había hecho en otros tantos colegiales, 
á virtud de bula pontificia; incorpora- 
ción del Colegio á la Universidad en 4 545; 
provisión ganada por el Colegio contra 
el Maestrescuelas, sobre despojo de pa- 
tronato y administración del de las 
Doncellas, 4 639; testamento del funda- 
dor, confeccionado el % de Marzo de 
4 536; varias escrituras de compras de 
fincas, algunas de donaciones inter- 
vivos y mortis^causa , hechas á favor 
del Colegio y del fundador por dife- 
rentes personas; escritura de imposi- 



BIBUOTEGAS T MUSEOS. 



H9 



cion y redención de censos , otras de ar- 
rendamiento y permutas, cuentas gene- 
rales y particulares, libros de entradas 
y salidas de caudales , y otros de repa- 
ros y otros gastos en el edificio. 

COLEGIO DE SAN PEDRO T SAN PABLO. 

Fundado por D. Alonso Hernández 
Segura, canónigo de la catedral de Sa- 
lamanca, en 4 525, se llamó de Segura, 
por el apellido del fundador, después de 
Yeracruz, por la calle en que estaba si- 
tuado, detras de la parroquia de Santo 
Tomás , después de San Andrés , y por 
último, de San Pedro y San Pablo y 
San Millan , por la unión de ambos en 
4 639; en el año de 478 O se unieron al de 
los Angeles, á virtud de reales órdenes. 
Contiene el testamento del fundador, fe- 
cho en 4 525, en que funda, entre otras 
cosas, el colegio de San Juan de la Ye- 
racruz, llamado después San Pedro y 
San Pablo; privilegio del Juro del capi- 
tal de 2.34 0.000 mrs., y de réditos 
4 65.000 mrs., impuestos por S. M. en el 
Almojarifazgo de Sevilla, y cobrados en 
el lugar de la Alameda, Ciudad-Rodri- 
go^ cuyo privilegio se expidió en 4 575 á 
favor de D. Juan de Gurmaz , vecino de 
Salamanca. Este capital, con otros que 
recibió del bachiller Juan Rodríguez, 
canónigo de América, sirvió para la fun- 
dación del colegio de San Andrés; des- 
pués éste con el de San Millan, y tras- 
pasado después al colegio por el mismo 
Güzman. Otro privilegio de juro de 
696.000 mrs. de capital y 34.840 de ré- 
ditos, sobre las alcabalas y otras rentas. 
de Yaideguruena, Fuente de la Peña y 
Torrecilla de la orden, en favor de Pa- 
blo Zambrano, uno de los patronos del 
Colegio, que lo traspasó al mismo. Eje- 
cutoria sobre la hacienda de Colgamu- 



res, Ituero y Alcoba. Escrituras de com- 
pra de tierras en Golpejas, Alcántara 
y Torrejon de la Orden y sus rentas. 
Expedientes de pleitos seguidos por el 
Colegio contra corporaciones y particu- 
lares, sobre derechos que á aquél le 
correspondían, y pruebas é inforo|acio* 
nes para la admisión de colegiales. ■ 

COLEGIO DE SAN PELATO. 

Los documentos que se han encontra- 
do son escrituras de las 'casas sobre 
que se fundó el Colegio , de los censos, 
juros y demás fondos que sirvieron pf* 
ra la fundación , cuentas de recauda- 
ción, visitas de varios años y matrícu- 
las de colegiales constituciones del Co- 
legio , bula del Nuncio para formarlas y 
dispensar en algunos casos; documentos 
pertenecientes al tabernáculo de Santo 
Tomás de Yilla nueva en la iglesia del 
convento de San Agustín de Salamaii- 
ca , propio del Colegio , y escrituras de 
concordia entre el convento de San 
Agustín y la iglesia de San Isidoro. Es- 
crituras de censos y juros en favor del 
Colegio; real privilegio, de 4 8 de Marzo 
de 4 555, de 4 97.000 mrs., concedido 
perpetuamente al fundador, sobre las 
alcabalas de la tierra de Salamanca; 
otro de 24.476 mrs. sobre el servicio de 
millones en Salamanca y su provincia; 
otro de 4 5.532 mrs. sobre las alcabalas 
de Yillarramiel y Becerril de Campos; 
otro de 250.000 mrs. sobre las alcaba- 
las de Ciudad-Rodrigo; otro de 333.334 
maravedises sobre las alcabalas de tier- 
ra de Sevilla; otro de 4 90.954 mrs. so- 
bre alcabalas de la villa de Madrid; 
otro de 24.808 mrs. sobre las alcabalas 
de la villa de Tordehumos y su tierra; 
registro de varias escrituras de conve- 
nio entre el Colegio y el de la Compañía 



410 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



de Jesús , con motivo de varios pleitos; 
certificación del valor de los juros, y 
cuenta decimos hasta el año 4773, y po- 
der para su cobranza ; cuentas de ma- 
yordomia de varios años. Escrituras de 
compra á favor del Colegio en Rubiales, 
Parada, Cañizal , Villaescusa , Castella- 
nos de Villiquera, Villares de la Reina, 
Monterrubío de Armuña, Almenara, 
Calzada de Valduncicl, y en el arrabal 
del puente de Salamanca. Fundación 
del Colegio, copia de la Bula de Su 
Santidad confirmándola; real cédula 
'original sobre el mismo asunto. Libros 
de caja de entrada y salida de fondos; 
cuentas generales y particulares ; expe- 
dientes de pruebas é informaciones pa- 
ra la admisión de colegiales, y un cua- 
derno en folio, que contiene reales pro- 
visiones, escrituras de imposición, reco- 
nocimientos y privilegios sobre la Mar- 
tiniega de esta ciudad, que pertenecía á 
este Colegio. 



COLEGIOS REUNIDOS DE SANTA HARÍA DE 
LOS ÁNGELES, SAN MILLAN, SANTA CRUZ 
DE CAÑIZARES, CONCEPCIÓN DE TEÓLO- 
GOS, MONTE OLÍVETE T SAN PEDRO T 
SAN PARLO, ÚLTIMAMENTE LLAMADO EL 
CIENTÍFICO. 

Estos colegios fueron reunidos en el 
edificio del mayor de San Bartolomé el 
Viejo por la junta de gobierno creada 
por el pronunciamiento de Setiem- 
bre de 4 840, y se cerraron en 4 S 46. Re- 
uniéronse también los cuatro mayores 
y los menores de la Magdalena y San 
Pelayo. En el archivo de este nuevo Co- 
legio hay inventarios de los papeles de 
todos los colegios que se unieron, con 
nuevas relaciones de las fincas que ca- 
da uno poseia en esa fecha; libros de la 
entrada y salida de caudales, cuentas 
generales y particulares del Rector, ma- 
yordomos y demás personas que mane- 
jaban sus intereses y expedientes rela- 
tivos á la admisión de colegiales. 

Salamancay 5 deFel>rero 4 864. 

Dr. Juan Urrina. 



VARIEDADES. 



XM3AJADA DEL KMPKRABOB DE ALEMANIA, OTÓN I, AL CALIFA 

DE CÓRDOBA, ABDEBRAHMAN m. 



(Continnacion.) 



4 S7. Cuando el Rey hubo leído esta 
carta, no se encolerizó como antes, sino 
que la remitió á su Consejo, porque 
ya anteriormente le habian prevenido 
sus magnates , conocedores de nuestros 



4S7. HcBC regi perlíUa, non in tram,^ 
ut prius , mentem ineendü , sed eonsilio 
regio perlata sunt. lam pridem entm a 
suis , quibus res nostra iam fuerantper^ 
vulgatWj abstrudendas eos eommonitus 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



fl« 



asUDtos, que debia guardarse reserva 
acerca de ellos , y no ponerse en abier- 
ta pugna x^on nuestro Emperador, el 
cual , como guerrero y vencedor de mu- 
chos pueblos, sabría alcanzar satisfac- 
ción de todas las ofensas, pero muy 
especialmente , y con mayor rígor que 
de otras , de las que á sus embajadores 
se inQriesen, y reuniendo tropas de mu- 
chos reinos, y después de dejar devas- 
tada la España con toda suerte de cala- 
midades, podria, tal vez, reducirla al 
cabo á su dominio por derecho de con- 
quista. Por fin , después de largas dis- 
cusiones , uno de los del real Consejo 
propuso que , puesfo que aquel sujeto 
parecía dotado de tal entereza de carác- 
ter, y de no menor capacidad , según 
había demostrado permaneciendo tan 
constante en su ley por tanto tiempo, y 
dado que no había de negar su auxilio 
á sus semejantes , se le consultase á él 
mismo ^obre la resolución que adoptar* 
se debiera. Hizose así, en efecto, y al 
comunicársele esta última decisión, con- 
testó á los emisarios: *Por fin, adoptas- 
> teis mejor camino en este negocio, y si 

• desde el principio hubieseis procedido 

• de esa manera , ni vosotros ni yo hu- 
•bíéramos tenido que sufrir tan larga 

• y penosa ansiedad. Por lo demás hé 

• aquí mi sencillo parecer. Que envíe 

• vuestro Rey una embajada al Empera- 

• dor, nuestro señor, para que éste me 

• comunique lo que debo hacer del en- 
•cargo que de él recibí, y vistas de 
•nuevo sus cartas , obedeceré á cuanto 
•se me ordenare.» 

428. Hizose saber al Rey esta propo- 
sición, y aceptado el consejo, como 
sugerido por hombre de tan buen jui- 
cio, mandóse buscar quien quisiera em- 
prender tan largo viaje, por no brindar- 
se espontáneamente á ello casi ningu- 



eraty ne imperatorinostro ohluctari temp- 
taret, Eum heüieosissimum muUarum 
gentium victorem , iniurias omnes, prcs" 
cipue legatorum, quo nunquam alias ««- 
viore animo repetitururrif ac plurimorum 
copiis regnorum coactis , Ispaniam totam 
postquam variis calamitatibus vastavis* 
sety forte tándem iure victoris subiectU' 
rum, Pluribus ita iactatis , quidam forte 
suggessity ut quia vir Ule tantof videbih 
tur constanticB, ac non minoris arbitrari 
posset prudentiWy quem etiam tanti fem- 
poris mora in lege sua tam fixum monS" 
trasset , ae proinde fidem mortalibus non 
denegaretf is ipse super hoc, quid fado 
sibi opus esset, consuleretur. Ita nuntiis 
se convenientibus postquam ultima hese 
mandata percepit : * Tándem, inquity sa- 
»pientiore consilio rem tractastis, SimoíB 
»initio id esset qucesitum, non tantas vo- 

• bis vel nobis teda et anxietutis moles^ 

• tias tot spatia temporum protraxissent 
•Nunc cituni id facile extat consiliyím. 
•Mittatur domino nostro imperatori í«- 
'gatio a rege vestro, ut mihiy quid de com- 
•missis agere debeam^describat. Eius Ut- 
» teris iterum visis, aduniversa obcediam, » 



\t%, Eis regi nuntiatis, aceeptoque 
consilio ut a prudente suggesto, qucsri 
iubetur, quis iter tantum vellet assumere, 
cum rarus aut fere nullus palam se os* 
tendendo proferret , propositumque esset, 
ut quisquis illuc iret, honore quovis pe- 



\t% 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



no, á pesar de prometerse al qae le He* 
Tase á cabo cuantos honores solicitase, 
y, ademas , premiarle con todo género 
de dádivas. Habia entre los empleados 
de palacio uno llamado Recemundo, ex* 
célenle católico, y tan conocedor de 
nuestra literatura como del idioma ára- 
be, que hablaban aquellos entre quie- 
nes yivia. Consistía el cargo que des- 
empeñaba en oir las peticiones de las 
diferentes personas que allí acudían 
para sus asuntos , llevar nota de ellas y 
darles respuesta por escrito, porque en 
aquella dependencia se recibían y se 
evacuaban todas las causas y reclama- 
ciones por medio de cartas , para cuyo 
efecto habia otros muchos subalternos. 
Este tal , advirtiendo el temor y vacila- 
ciones de los demás , y creyendo llega- 
da acaso la ocasión de alcanzar alguna 
gracia, dijo: * ¿Qué premio daréis al 
»que os venda su alma?»; frase tan so- 
lemne para ellos , que siempre que se 
encargaba á uno de una misión peligro- 
sa, se le decía: * Véndeme tu alma», 
remunerándomele después ampliamente 
si volvía ileso. Contestaron , pues , á la 
pregunta de Recemundo, que se le con- 
cedería cuanto exigiese, y él se limitó 
entonces á pedir autorización para con- 
ferenciar con los enviados reclusos, re- 
servándose decir después sí tomaba á 
su cargo la empresa. 

4 29. Con este permiso, Recemundo 
fué á ver á Juan , de quien se informó 
cuidadosamente de las costumbres y 
leyes de nuestra patria, preguntán- 
dole si era grande la clemencia del 
Emperador, si se mostraba moderado 
para con sus vasallos, ó, por el contra- 
rio, pronto á encolerizarse ; si las sen- 
tencias que daba eran irrevocables , y 
otras muchas cosas por este orden , y, 
finalmente , si creia que le sería conve- 



Hto et cuiuscumque generis munerünés ra- 
diens potiretur. Tándem extitit inter pa- 
Uuina offitia Recemundus quídam, ad~ 
prime catholicus, et litteris optime tam 
nostrorum quam ipsius inter q%M8 versa» 
batur lingucB Arabicce institutus, Qui 
tantum in regia habebat offitii, tU diver- 
sorwn pro tieces9itatibu$ ad palalinm 
concurrentiitm causis extra auditis, quia 
litteris omnes ibi quaerimonice vel oausm 
signantur et resignantur , hic notata tn- 
ferret, itidemque responsa scripta refet* 
ret. Pluresque eidem alii erant offitio de» 
legati. Is trepidationem cceterorum arf- 
vertens, sibique tempus forte oblatum nor^ 
nulli adipiscendi hcesitantibus eeteris, di* 
xit : * QucB erit merces viro qui vendide* 
•rit vobis animam suam?» Nam ita sol' 
lemne eis verbum^ ut quotiens summo 
quolibet periculo in nuntium quis desti^ 
natur , ita ei dicatur : • Vende mihi ont- 
•mam tuam.» Si sospes exierit, quam 
amplissime muneratur, Hoc Recemundo 
querenti respondetur, quidquid postula» 
tum ab eiusmodi esset conferendum. ílle 
tantum venie sibi dari petens , ut cum 
nuntiis conclusis sibi copia esset loquen» 
di y post utrum temptare déberet ediceret. 



129. Hoc ei concessOf lóhannem coñ- 
veniens , mores et instituto patria no» 
strcB soUicite disquirit; imperator cmus 
esset clementiWj quantce moderationis in 
suis , utrumne prceceps in tram, et an in 
semel prolatam inrevocabilis sententiam, 
muUaque eius generis, tándem si sibi es» 
set fiducia regiam ei legationem prof er- 
re , ne forte vicmn tanti temporis , quo 
ipse lohannes ibi detentus fuerat, ipse 
qui mittebatur exsolveret? lohannes om» 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



113 



Diento á él encargarse de aquella misión 
regia ^ ó si le detendrían en ella otro 
tanto tiempo como hacia que él estaba 
detenido. Juan le contestó inmediata- 
mente que todo marcharía bien, disi- 
pando así todos sus temores. Aseguróle 
que por todas partes sería acogido con 
espontáneas demostraciones de júbilo, 
y que él escribiría una carta á sa abad 
para que le recibiese espléndidamente 
y le hospedase y obsequiase todo el 
tiempo que allí quisiese permanecer, 
hasta que presentado al Obispo, bien 
con éste ó con un delegado suyo, el 
mismo abad le llevase á pr^sencia del 
Emperador sin diQcultad alguna y con 
la mayor complacencia. Animado con 
esto, volvió Recemundo á palacio y se 
ofreció para aquella misión, si se le con- 
cedía lo que pidiese. Casualmente habia 
vacado recientemente una iglesia por 
muerte de su obispo, y Recemundo la 
pidió como premio de su empresa, ob« 
teniéndola fácilmente, y encontrándose 
así convertido de r^pente de simple se* 
glar en obispo. 

i 30. Después, provisto de lo necesa- 
rio por el Rey, y llevando cartas suyas, 
se dirigió inmediatamente á las Ga- 
llas (O» y llegó á Gorce en diez semanas 
próximamente. Recibido allí (i) con ge- 
neral regocijo, é invitado á poco por el 
santo Prelado á hospedarse en su casa 
de la ciudad , pasó con él algunos dias 
con el ms^yor contento, visitando en su 
compañía su diócesis, y permaneciendo 
á su lado el otoño y el invierno, en aten* 
clon á haber venido á flnes de Agosto, 
hasta que pasada la fiesta de la Nativi- 
dad se dispuso su presentación al Era* 



nia bene processura cito respondens, om^ 
ni liberum reddü trepidatiane atque fot' 
nUdine, Gaudiis et gratulcUionibui obvii» 
magis ubiqxM excipiendum confirmat» Se 
epistolam a^bati suo müsurum, qui illum 
magnifice exciperet, et tempore guanta 
cuperet, tener et atquecuraret, doñee epú- 
copo exhibitum , aut cwn ipso aut eum 
legatione eius, ipse abbas imperatoriis 
eum oonspeetibus cum pace et gratia prm" 
sentaret. His Ule cdleetu^ , palatium re- 
petens , si sibi qu€B poetulet dentur , ttt- 
fim devovet. Ecelesia aliqua forte vacua 
recens erat epiicopo, Hanc munus eiva 
petit laboris, Faeile optentum, atque ex 
laico episcopus repente processit. 



(1) Jun. 

(2) Agost. 



no. Inde sumptu regio ac litterie 
instruotus , GaUias odus petit [\ ), atque 
in decem ferme ebdomadibus Gor%iam 
venit (i), Ibi grcUuUmtibus cunctis excep* 
tu$t ac non post multes dies in urbe a 
sancto pontifice Ádelberone invitatw, et 
aliquot cum ipso manens dte6u5, iuounde 
ammodum habitus est. Inde loca qucsque 
sua cum eo invisens, quia mense Augusto 
iam prcBcipiti venerat, autumnum et 
hiemem secum transegit , doñee dominici 
natalis festo transacto , qiuiliter impera' 
tori dirigeretur est ordinatum. Res tomen 
eiíAS et plures suorum Gorzia interitn 



(1) lun. 
I (2) ^ty. 



4S4 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



perador. Entre Unto sus asuntos, y mu- 
chos otros de los suyos , quediaroñ en 
Gorce convenientemente administra-r 
dos, y luego, días antes de la festivi- 
dad de Santa María, Madre de Dios (I), 
fué presentado al Emperador por el 
mismo venerable Prelado, á quien acom- 
pañaba también el abad Eginoldo^ sien- 
do recibido honoríficamente en el pa- 
lacio de Francfort (t). Cuando allí se 
le hubo pido, se hicieron grandes elo- 
gios de la fidelidad y constancia del le- 
gado, y se dispuso se le remitiesen otras 
cartas en tono más templado. Escribió- 
sele en consecuencia que prescindie- 
se de las primeras, presentándose al 
Rey tan sólo con los regalos; que pro- 
curase por cualquier medio ajustar paz 
y amistad , á fin de lograr que cesasen 
las correrías de los piratas sarracenos, 
y que apresurase su vuelta. Cierto ver- 
dunense, llamado Dudo, fué el encarga- 
do de llevar los nuevos presentes é ins- 
trucciones. Vuelto á Gorce , el español 
pasó allí la mayor parte de la Santa 
Cuaresma , y saliendo de esta población 
con el legado del Emperador, poco an- 
tes del Domingo de Ramos (3), llegó á 
Córdoba á principios de Junio (4). In- 
mediatamente después quisieron pene- 
trar en el palacio real con el nuevo en- 
viado, á k) que el Rey se opuso, dicien«> 
do : «De ninguna manera ; preséntense 
»ántes con los primeros despachos ó 
» regalos los que por tanto tiempo han 



(1) 956. Pebr. 2. 

(2) Man.— Este Becemundo, Obispo ilibe- 
ritano, conoció en esta corte y tuvo gran 
amistad con Lnidprando, que á megos suyos 
escribió sobre los sucesos de su época , dedi- 
cando á aquél su obra titulada AntapadotU, 
,. (3) Man. 30. 

(4) Jun. 



^TQcwranáa marntrunU Inde circa fe»' 
tum sancta Marta m<Uris Dei (O impe^ 
ratori ab eodem venerahüi ponti/ieé , eo- 
mitante simul domno Eginoldo ahbaU 
deductuSt hanorifice in paUUio Franco" 
no f urde euscipitur (2). Cuius legatione 
awUta , ¡ide legati atque constantia sum' 
mo laúdala prceconio, litiera mitioret 
perferendcB decernuntur. lohanni de 
prioribu^ supprimendis reScribitur, tan' 
tum cum donis procedat , amicüiam pa- 
cemque de infestatione latrunculorum Sar- 
racenorum quoquo pacto conficiat, redi' 
tumque maturet, edicitur. Novis denuo 
muneribus perferendis atque mandaíis, 
Virdunensis quídam, cui Dudo voea^ 
bulum, . destincUur, Ita Hispanus GoT' 
ziam rediens, ibique sacrat quadragesi' 
mee maiore parte exacta, eirca palma^ 
rum diem (3) cum legato impercUorio 
proficiscens , lunii mensis principiis Cor* 
dubam venit (4). Cumque mox cum novo 
nuntio regiam veüent ijrrumpere, rex: 
•Nequáquam, inquU; sed qui litem tanto 
•tempore protraxerunt , cum prioribus 
•primum procedant muneribus vel man- 
•datis. Inde secundi ordine inferantur. 
*Nec hi omnino fadem meam videbunt, 
•nisi prius mqnachum illum tantitempo^ 
*ris pertinacem adeant, et patricB, caro- 
•rum, regis sui mandatorumque ipsius 
• oblectatxone Icetificent.» 



(1) 956. Fehr, 2. 

(2) Mart. 
(8) MaH. 80. 
(4) lun. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



4S5 



• dilatado este asunto, y luego, á su vez, 
•seguirán los segundos; bien entendido 
>que no podrán venir á mi presencia 
•éstos, sin que antes hayan visitado á 

* aquel religioso que tan constante se ha 
•mantenido durante tanto tiempo, y 
•consolidóle con las noticias de su pa- 
•tria y amigos, de su rey, y de las ins- 
•trucciones que de éste reciba.» 

4 31. Ejecutado todo de esta manera, 
dióse orden á Juan, que hacia ya casi 
tres años que estaba fuera de su con- 
vento, para que se presentase ante el 
Rey, advirtiéndole los emisarios que se 
preparase para este acto cortándose el 
cabello , lavándose el cuerpo y vistién- 
dose con algún mayor cuidado; pero 
habiéndose negado á ello Juan , y con- 
vencidose ellos de que no consentiria en 
cambiar su traje, se lo avisaron al Rey, 
el cual le envió al punto diez libras á 
fin de que adquiriese lo necesario para 
aparecer con decencia ante sus ojos, 
porque no era permitido presentarse 
ante él en traje poco digno. Juan dudó al 
principio si admitirla aquella cantidad, 
y por fin , pensando que sería mejor em- 
plearla en socorro de los pobres , se ma- 
nifestó reconocido á la munificencia del 
Rey, por haberse dignado mostrar tan- 
ta solicitud hacia su persona, añadien- 
do esta respuesta, digna de un religioso : 
«No desprecio el donativo del Rey, pero 
•no usaré otro traje sino el que á un 
•religioso es permitido usar, ni me pon- 
•dré manto ó prenda alguna de otro 
*color que no sea el negro.» Cuando el 
Rey oyó esta respuesta, exclamó : « Re- 

• conozco en esas palabras la constancia 
*de su ánimo. Con mucho gusto le veré, 

• pues, si se presenta vestido con su sa- 
»yal, y aun me agradará más asi que 

• con otro traje diferente.» 



4 34. Ita ounctis expletis, lohannes 
trium iam fere annorum claustris solu- 
tus , regiis mandatur apparere eonspecti^ 
bus. Cum a kgatis ei diceretur , ut crine 
detonso, corpore loto, veste lautiore se ap- 
parar et , uti regiis conspectibus prcesen* 
tandum, illeque renueret, ratiilli, non 
ei vestium mutatoria subesse, regí nun^ 
tiant. Ule mox decem librcu ei mittitnum' 
morum , unde illa , quibus deeenter oeulis 
regis indueretur , conquireret. Non enim 
fas esse gentis , ut vili habitu regiis as» 
pectibus prcBsentaretur. lohannes primo 
cunctatus utrum susciperet, tándem co^ 
gitans , usui pauperum i<f melius esse ex- 
pendi, gratias munificenticB regias reddit, 
quod sui tam sollicitus esse dignatus sit, 
Deinde responso monachi dignum su- 
biunxit: •Regia, inquiens, dona non sper* 
•ñor, vestes vero alicu prceterquam qui» 
•bus monacho uti licet, nec pallia pror^ 
•sus nec eos quialicuius colorissunt nisi 
*nigro tantum tinctas ediquatenus tn* 
•duam.* Hocregi relato: 'Hoc, inquit, 
•responso eius constantem animum re- 
• cognosco» Sacco quoque indutus si ve- 
•niatf libentissime eumvidebo, et am* 
*plifAS mihi placebit, • 

{Se continuará.) 
A. P. T M. 



4S6 



REVISTA DB ARCHIVOS, 



PREGUNTAS. 



124. Peres Bayer (Francisco).— ¿Se 
conoce algún ejemplar del Catálogo crí- 
tico de%$ manuicritos latinos y castellanos 
del Escorial que formó este erudito va- 
lenciano? 

A. 

126. Dineros de plata. ~ ¿Cuál ha 
BÍdo desde su origen el valor de las mo- 
nedas aragonesas asi llamadas? 

a A. 

126. TBlomskTea (Francisco Javier de), 
— Se desean datos biográficos y noticias 
de los servicios que este célebre calígrafo 
ha prestado á (a paleografía espafiola. 

R. F. 

127. Calendacion francesa. — ¿ En 
qué afio dejó de usarse en Cataluña? 

L. 

128. Diego de Párraga.— En el Mu- 
seo Arqueológico Nacional se conserva 
una lápida sepulcral de mármol blanco, 
extraída de las bóvedas de la derruida 
iglesia de Santa María de esta Corte, de 
1",60 de largo y 0",65 de ancho, en la que 
se ve esculpida, en bajo-relieve y con bas- 
tante mal gusto artístico , una figura va- 
ronil, vestida de guerrero, de finos del 
siglo XV, descansando la cabeza en una 
almohada, y sosteniendo la cabeza con 
ambas manos. A su alrededor se lee la si- 
guiente leyenda en caracteres góticos : 

Aquí yace el onrrado cavallero diego de 
párraga , cuya anima dios aya: finó a diez 
dias del mes de enero año de mili c cuatro- 
cientos y ochenta y siete años. — mat^ g^ me 
fecid, 

¿ Se saben algunos datos biográficos de 
este honrado caballero, que indudable- 
mente debió ejercer algún alto cargo mi- 
liUr ó civil ? 

R.V. 



RESPUESTAS. 



Asagniaria. Núm. 110, 7. u.pág. 62. 
^Si el sentido de la cláusula del fuero de 
Daroca, que cita en su pregunta el sefior 
D. T. del C. no bastase á demostrar que 
la palabra azaguaria significa una clase 
de tributo ó prestación, nos lo hubiera 
dado á entender la misma estructura de 
la voz, que por su final en aria nos da esta 
acepción, como azenaria^fonsataria, etc., 
significan respectivamento los tributos 
que se pagaban por moler en las acefias 
del sefior, y por eximirse de ir al fonsido. 
No es menos- evidente tampoco que la 
raíz do esta palabra, ó más bien la razón 
y causa de este tributo ó prestación , era 
el azaga^ de la que nos habla el fuero de 
Soure del afío 1111, en estos términos : 
De preda de fossato non detis nobis plus- 
quam F.»» partem et azaga duas partes^ 
vobis remaneant duas. Ahora bien , azoga 

es la voz árabe cjSjJI (azacá)^ permuta- 
da la c en ^, y que se deriva del verbo 
^ (zacá)^ que en la segunda conjuga-» 

cion tiene>Y entre otras acepciones, las de 
ofrecer dádivas para captarse la voluntad 
del Rey, pagarle diezmos ó tributos. En- 
tiendo, pues , que azaguaria era la parte 
que se daba al rey del botín del enemigo, 
ademas de la quinta que por derecho le 
correspondía ; por eso en otros fueros se 
llama esta prestación alcaidaria y ojfi'e- 
tione^ como en el deThomar de 1162 : De 
Ázaria et de tocia aquella cavalgada en que 
el rey nonfor^ a nos a quinta parte e a voa 
as quatro partes sen nenhuna Alcaidaria; 
y en el de Alcanede : de azaria et guar- 
dias V partem nobis date sine ulla offretio- 
ne (V. Cfertione). 

La voz azariOj aunque do origen árabe 
también , tiene distinta etimología y di- 
versa acepción. Procede, oegun Dozy, de 
üj mJI (as-sariya), que significa tropa 

de caballería , expedición militar, cabal- 
gada ó irrupción en la tierra de los ene- 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



428 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



cio8 dieran por concluida la navegación 
desde Tiro y Sidon en Cádiz y TartesoSf 
el Tar8Í8 del Gen., cap. x ; del Salm. 72-10; 
de Isaías 23-1, 6-10, 66-19 ; de Jon. 1-3) 
4-2; de Ezequiel 27-12 y 25, 38-13; de 
Jeremias 10-9, y otros varios pasajes bí-*" 
blicos, en quo se habla de aquellas regio- 
nes, remotísimas ó separadas CD^Tl{)p-a 

ipardim) para ellos. 

A la 1.% por último, diré : que Diodoro 
de Sicilia , cuando contaba lo de las an- 
clas 6 áncoras, y los ligdfies 6 aisadas de 
plata, se dejó llevar de lá fábula y do las 
españadai (relumbrones) que dan los ins- 
trumentos y utensilios de hierro muy usa- 
dos, que el vulgo y los muy avaros califi- 
can camo de plata. Los primitivos 6 indtj/e- 
nos españoles eran fenicios, que luego que 
llegaron á las rpn9P=' ^ s^^radas comar- 
cas del Mediterráiíeo , y por lo cual se 
llamaron , desde la más remota antigüe- 
dad, Sphardin=iseparado8 , se aplicaron á 
la agricultura y al laboreo de minas , en 
donde el hierro toma brillo de plata, y 
ésta corre en abundancia. 

Esto es cuanto puedo decir al Sr. M.: yo 
quisiera tener más erudición y más co- 
nocimientos arqueqlógicos, ethnográfícoB 
y lingüísticos para aesenvoHrer, como cor- 



responde, éste y los demás puntos que 
casi por entretenimiento he tocado en 
las varias respuestas que m«3 ha parecido 
estaban á mi alcance; pero téngase en 
cuenta que no profeso ninguna de aque- 
llas ciencias ; sino sólo un idioma, el me- 
jor auxiliar acaso de todas ellas, al cual 
veo con sentimiento que so recurre pocas 
veces, por dificultades y prejuicios que 
han llegado á canonizarse ó creerse insu- 
perables por quien no lo entiende. 

A. M. G. B. 

MOVIMIENTO BIBLIOGRÁFICO 

Y ABQUEOLÓGICO. 

SB DESEA VENDER. 

una carta autógrafa del conocido filóso- 
fo español Juan Luis Vives. Está dirigida 
al Daquede Gandía, y fechada en Anvers, 
á 6 dé Setiembre de 1636. Precio, 26 pesetas, 

Summa de con/estion llamada Defccerunt, 
de Fr. Antonino, arzobispo de Florencia, 
del orden de los predicadores. Impressa en 
Toledo, á seis días del mes de ^bril, de mili 
e quinientos é quatro años; en 4.*^ , perga- 
mino. 

LIBROS QUE SE DESEAN ADQUIRIR.^ 

El SalvHio CathiUtiario i IvguHha, tra- 
ducido del latin en romance, por maestro 
Francisco Vidal de Noya. Zaragoza, P. Hu- 
ras 1493. 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Se publica los dias 16 y último de cada mes. — Precios de suscricion. — Madrid, trcr me- 
ses, una peseta 60 cents. (6rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un año, 7 pesetas. — 
Extranjero y Ultramar, un año 20 pesetas. — Puntos de suserUnon. — En Madrid: en la Ad- 
ministración, calle de la Abada, núm. 21, cuarto 3.* derecha; en las poi-tcrios del Archivo 
Histórico Nacional (León, 21), [biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en la^ libre- 
rías de Duran, Cuesta, Baílly Bailliére y de D. Leocadio López. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 

Srincipales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en sellos 
e correos ó libranza de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de dies pesetas, el tomo i de 
la Revista, correspondiente al afio anterior. 



MADBID , 1872.— Imprenta de M. BivadsKETBA, calle del Duque de Osuna , núm. 3. 



Í^EYISTA 



DE 





RCHIVOS, ?eiBLIOTECAS Y |M ÚSEOS. 



AÑO II. 



Madrid, 15 de Mayo de 1872. 



NUM. 9.<' 



SUMARIO. 



Btcrltnx» cifrada.— Noticias : Donatiyo de B. F. J. Brabo al Arehiro Histórico Nacional.— Colección de 
docmnentfM inéditoe del ArchlTO municipal de Madrid.— Opoeidonee 4 la plaia de archiren de la Dlpatacion 
de Toledo.— Traslaciones del personal de ArchiToa.— Beviita bibliográflea : Curto de Literatura gtneral 
4 Historia de la Literatura eepoMcla, por D. M. de la Rerilla y D. P. de A. Oaroia.— Variedades: "Bm bajada 
de Otón I á Abderráhman m (oonclasion\— Preguntas: Monedas árabes de Córdoba.— Monedas árabes da 
Zaragoza. —Jotradas ó jufria.— Bespuestas: Hispalts. — Diego de Páiraga.— Peres Bayer (D. Francisco).— 
MoTlmiento bibliográ&oo y arqueológioo.— Anunoio. 



ESCRITURA CIFRADA. 



Si hubiéramos de remontamos al 
origen 7 aplicación de esta clase de 
escritara secreta en los tiempos an- 
tigaos ^ nos perderíamos en las infi- 
nitas conjeturas, más ó menos inge- 
niosas ^ confusas y poco probables, 
con que los arqueólogos han querido 
explicar ab initio uno de los pimtos 
más oscuros de la paleografía, y de 
los que por su carácter reservado ex- 
citan mayor interés. Desde luego se 
comprende que no es nuestro propó- 
sito ocupamos de las notas tironia- 
nas, musicales, ni de toda otra clase 
de escrítura abreviada, sino de la 
que tiene por objeto la trasmisión ó 
e<mservacion de asuntos secretos. 

£n este concepto la han empleado 



todos los pueblos civilizados, á con- 
tar desde los famosos imperios de 
Oriente, principalmente en materias 
de gobierno, aunque de ello sólo sé 
tienen muy vagas é incompletas no- 
ticias. Designaban los romanos los 
caracteres de esta escritura con el 
nombre de furtivae litterae , y en el 
preámbulo de la Formula notario^ 
rum encontramos claramente expli- 
cado el objeto que con ella se propo- 
nían. <eNo hay duda, dice, que el 
secreto del principe honra á sus sub- 
ditos, cuando las cosas necesarias 
por su estima no se pueden fiar sino 
de los que tuvieren muy probado su 
crédito. Público es todo lo que ha- 
cemos, mas muchas cosas no han 
de ser sabidas antes que con el fa- 
vor de Dios estén concluidas, las 
cuales con tanto más cuidado se han 



4 30 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



de ocultar, cuanto con mayor deseo 
se procuran saber. De las trazas del 
Rey importa que sólo tengan noti- 
cia los hombres más graves. Han de 
ser como los archivos, que tienen las 
memorias escritas para que sólo ha- 
blen cuando se quisiere hacer algu- 
na averiguación en ellos, d 

En el mismo sentido se expresa 
San Isidoro, hablando de la escritu- 
ra cifrada de los antiguos : Notas 
etiam lüterarum ínter se veteres /ocie- 
bant ut si quid occulte invicem scrip- 
tura significare vellentj fniUuo scribe" 
rent. Y Suetonio cuenta de César y de 
Augusto que cuando escribían á sus 
amigos ó personas de su casa sobre 
negocios reservados, alteraban el or- 
den de las letras. 

Postei*iormente, en los siglos x, xi 
y XII usaron los notarios la escritu- 
ra cifrada en sus signaturas por me- 
ra puerilidad, y acaso como una re- 
miniscencia de la época romana (1), 
y en este mismo tiempo, y aun algo 
después, se pusieron en uso cifras 
especiales para las fórmulas teológi- 
cas, jurídicas y astronómicas, y para 
otras varias ciencias , artes y oficios. 

El Renacimiento vino á dar nue- 
vo giro y más amplia é importante 
aplicación á la escritura cifrada. En 
efecto, el concurso de causas políti- 
casy morales y físicas, de sucesos ex- 



(1) Véanse sobre este particular los erudi- 
tos trabajos de nuestros compañeros y ami- 
gos los señores Foradada y Muñoz, publica- 
dos, el primero en El Arte en Uipafíd, y el 
segundo en el tomo primero de esta Rbvista. 



traordinarios y de prodigiosos des- 
cubrimientos, que hacen de esta épo- 
ca una de las más bellas de la histo- 
ria de la humanidad, estrechó las re- 
laciones de los estados entonces más 
poderosos y cultos de Europa, pro- 
dujo la unidad de acción y de miras 
en sus gobiernos, y estableció el sis- 
tema de equilibrio, que los más 
fuertes atacaron con arrogancia y 
vigor, y defendieron los más débiles 
con perseverancia y energía. Las fu- 
nestas expediciones de Carlos VIII 
á Italia, y las brillantes campañas 
que nuestras tropas sostuvieron en 
el mismo país , dieron ocasión á la 
formación de las primeras alianzas 
hechas con el objeto de expulsar los 
extranjeros, siendo Yenecia el alma 
de estas negociaciones, que sostenían 
con ardor el Papa, el Emperador de 
Alemania y los reyes de Aragón y 
de Inglaterra. 

Con este motivo las embajadas, 
que hasta entonces sólo hablan teni- 
do carácter de interinidad en oca- 
siones extraordinarias, se hicieron 
permanentes, siendo de necesidad 
crear el ceremonial diplomático y las 
secretarías de Estado, y asegurar el 
secreto de la correspondencia de és- 
tas con aquéllas, y vice-versa, por 
medio de la escritura cifrada. Eran 
estas embajadas generalmente colec- 
tivas, es decir, compuestas de dos ó 
más agentes de elevada categoría, 
de un secretario general , de otro se- 
cretario de cifra y de un jurisconsul- 
to, aunque no todas tenian el mismo 
personal. Por lo común , los secreta- 



V 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



434 



ríos de Estado. y los embajadores 
extendían la minuta de los despa- 
chos, en vista de la cual los secrefcn- 
rioSy que se bailaban á las órdenes 
de aquéllos y redactaban en regla los 
documentos, subrayando aquellas pa- 
labras, frases ó párrafos que, por 
ser de la más alta importancia y 
trascendencia , debía poner en cifra 
el secretario de la misma, á fin de 
que sí el despacho cayese en manos 
de los enemigos, no pudiesen saber 
su contenido. 

Así, por ejemplo, en una carta 
original del embajador de Carlos V 
en Genova, D. Lope de Soria, fe- 
chada en esta ciudad á 20 de Junio 
de 1526, y dirigida á S. M. (1), 
después de dar en siis tres primeros 
párrafos, escritos en letra corriente, 
noticias de escaso interés político, 
se lee en cifra lo siguiente, cuya 
gravedad fácilmente comprenderán 
nuestros lectores : 

<i Mucho convendría al servicio 
de V. M. tener al Duque de Ferrara 
por servidor, y favorecerlo para que 
él y los Bentiurlas hiciesen guerra 
al Papa, y con el favor de V. M. 
pienso que la harían de buena vo- 
luntad , y otros muchos con ellos, y 
todo el daño que V. M. pueda hacer 
á su Santidad parece que será licito 
hacer j considerada su ingratitud y el 
poco respeto que tiene al servicio de 
Dios y bien de los cristianos; y pues 
á solo V. M. toca castigar el Pontí- 



(1) Bib. de la Real Acad, déla Hist., C!ol. 
dftSalafar, A.d7. - 



fice, que no hace lo que debe, y tiene 
tantas maneras y poder para facerlo^ 
no debe dejar Y. M. de evitarle toda 
obediencia de sus reinos y señoríos, 
y convocar todos sus vasallos contra 
él, pues haciéndolo de esta suerte 
sería servicio de Dios y bien de to- 
dos los cristianos , y exemplo, para 
que no presumiendo de pontífices 
usurpen el autorídad á los Empera- 
dores, ni fagan levas para quitarles 
los estados y degollarles sus vasallos, 
máxime con tan inicuo odio como 
éste amuestra proceder contra todo 
esto. Hablo como soy obligado al 
servicio de V. II. )) — 4^tes de cum- 
plirse un año después de leída esta 
carta por Carlos V, en Mayo de 1527, 
las tropas imperíales entraban al 
saco y al degüello en Boma, los car- 
denales habidos á las manos eran 
pasados por las armas, y el Papa y 
el resto del sacro colegio eran pri- 
sioneros del Emperador en el casti- 
llo de San Angelo, bajo la guardia 
del famoso capitán D. Hernando de 
Alarcon. 

No pudo aquel poderoso monarca 
seguir más cumplidamente el conse- 
jo do su embajador, ni hacer 4 su 
Santidad más daño del que le causó. 

De este y de miles de otros ejem- 
plos que pudiéramos citar, puede de- 
ducirse la extremada importancia del 
estudio y conocimiento de las cifras 
para la ilustración de la historia mo- 
derna. Las causas secretas de los 
más grandes sucesos políticos, la^ 
negociaciones diplomáticas más im- 
portantes, desde fines del siglo xv 



I3!l 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



hasta nuestros dias j se hallan escri- 
tas en cifras, cuyas claves en su ma- 
yor parte se han perdido. 

Siendo innumerables las formas 
j combinaciones de las cifras por 
efecto de la arbitrariedad y del in- 
genio del que las compone y necesi- 
taríamos un espacio mucho más di- 
latido del que nos prescriben los li- 
mites de esta Revista , para dar á 
conocer, con la debida claridad y de- 
tención, la diversidad de claves hasta 
ahora conocidas, especialmente en 
España. Por esta razón nos limita- 
remos á hacer indicaciones genera- 
les sobre su formación y sobre las 
divisiones que de ellas pueden ha- 
cerse, teniendo siempre en cuenta 
que sólo nos referimos á las cifras 
empleadas en los documentos y cor- 
respondencias oficiales desde fines 
del siglo zv hasta el zvm. 

Tres, son los elementos que, ya 
combinados, ya cada uno de por si, 
entran en la composición de las ci- 
fras, á saber, signos arbitrarios, le- 
tras y números. Los primeros, como 
debidos al capricho, son infinitos y 
ofrecen, más que los otros, graves 
dificultades para averiguar su signi- 
ficado; á las veces representan una 
letra, á las veces una palabra, y no 
pocas un nombre propio. 

Las letras, ya griegas, ya roma- 
nas, ora mayúsculas, ora minúscu- 
las, fueron en un principio el elemen- 
to más principal de la composición 
de las cifras. Ocurrióse primeramen- 
te cambiar su verdadero valor, reem- 
plazando, por ejemplo, la a con hz^ la 



b con la y, etc.,y á éstase llamó ej^ 
por transposición; pero siendo estos 
y otros cambios análogos fáciles de 
descubrir, se hicieron con ellas otros 
alfabetos más convencionales toda- 
vía, tablas parecidas á las llamadas 
pitagóricas y combinaciones binarías 
y temarías. Todavía la precipitación 
con que se cifraban los documentos, ' 
y la urgencia que habia para tras- 
mitirlos , hizo experimentar á los se- 
cretarios de cifra la necesidad de 
simplificar este procedimiento. Be«^ 
currióse á agrupar aquellas palabras 
que comunmente entran en todo es- 
crito y las que con más particulari- 
dad habian de escribirse en la corres- 
pondencia de un embajador con otro, 
ó con el general de un ejército, ó con 
el Bey. Así que las palabras eomo^ 
poTy correOj ejérdiOj PapcL^ Vuestra 
Majestad y Duque de Alba y MUany 
París j eta , etc. , se represaitaban por 
una ó más letras, duplicadas Imas 
veces y formando sílaba otras. Esto, 
sobre abreviar mucho la escritura 
cifrada , dificultaba más la averigua- 
ción de su lectura sin clave. 

Creciendo cada vez más el núme- 
ro de los despachos cifrados, aumen- 
tándose su extensión , y no pudién- 
dose fiar su escritura sino á un re- 
ducidísimo número de personas, que 
á su habilidad en el manejo, de la 
clave uniesen la rara cualidad de ser 
de la más absoluta confianza, se ideó 
valerse sólo de números, cuyo traza- 
do es indudablemente más rápido 
que el de las letras. Formáronse, 
pues, claves de números, compues* 







filBLIOTECAS Y MUSEOS. 



U3 



tas de unidades 9 decenas y á veces 
hasta centenas , representando unos 
las letras del alfabeto, y otros pala- 
Iras comunes y nombres propios. 

En orden de tiempo no puede de- 
terminarse fijamente cuándo empezó 
á usarse cada imo de estos tr^ ele- 
montos en la composición de las ci- 
fras , toda vez que muy á principios 
del siglo XVI los vemos ya reunidos 
en algunas claves; sin eml)argo, 
atendiendo á la mayor cantidad de 
signos , letras ó números que preva- 
lecen en cada siglo, puede en gene- 
ral decirse que las claves del último 
tercio del siglo xv se componen prin- 
cipalmente de signos, las del si- 
glo XVI de letras, las del xvn de le- 
tras y números , y las del xvni de 
números. 

Necesario es tener muy presente 
que en toda clave se encuentran, ade- 
mas de los signos , letras ó números 
que tienen valor determinado , otros 
números , letras ó signos en mayor ó 
menor abundancia, que por no repre- 
sentar nada se han denominado nu- 
hé^ nihil importantes^ duplicados^ etc. 
Nada hay que dificulte tanto la lec- 
tura de un documento, cuya clave no 
se posee, como estas cifras sin valor, 
porque colocadas con proftision en el 
principio, en el medio y en el fin, 
BÍ no de todas, de muchas palabras, 
desorientan y extravian la atención 
del que pretende sorprender el se- 
creto de una correspondencia. 

Pocas son las claves que se com- 
ponen de solo alfabeto, aunque entre 
ellas las hemos visto en extremo in- 



geniosas, como unas muy de moda 
en el siglo xvi entre particulares, for- 
madas por dos circunferencias con- 
céntricas, la mayor fija, la menor gi- 
ratoria sobre su eje, divididas las dos 
en veinte ó más partes iguales, y en 
cada una de éstas una letra ó un nú- 
mero, de modo que correspondién- 
dose las divisiones de la circunferen- 
cia mayor con las de la menor, se 
corresponden igualmente las letras 
escritas en la una con los números 
6 signos escritos en la otra. 

Por lo general, la9 claves se com- 
ponen de un alfabeto y de columnas 
de combinaciones de letras ó núme- 
ros con su valor al lado, y otras ve- 
ces de columnas de letras ó números 
combinados de una manera cabalís- 
tica, cuyo secreto de composición 
consiste en una palabra, frase ó can- 
tidad convencionales. 

Algunos han dado reglas para 
descifrar sin clave; pero, sobre ser 
poco aplicables á la infinidad y di- 
versidad de las cifras, más bien con- 
frmden que ayudan. Una constancia 
á toda prueba, el conocimiento del 
lenguaje y fórmulas de la época & 
que corresponde el documento cifra- 
do; el saber la persona que le escribe, 
y aquélla á quien va dirigido, la 
dase de negocios que entre ambos 
median; el estudio detenido de cada 
uno de los caracteres cifrados, la 
cantidad proporcional que de cada 
uno de ellos entra en el documento, 
para deducir cuáles puedap ser las 
vocales, y de éstas aquellas más usua- 
les: hé aquí en resumen las reglas 



\3i 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



que nos han servido en cuanios tra- 
bajos de está clase hemos tenido re- 
petidas veces que ejecutar (1). 

Por otra parte, el vivísimo placer 
j el interés siempre creciente que se 
éirperimentan al descifrar un docu- 
mento abundantísimo en noticias 
históricas de la mayor importancia, 
tíomo son todas las que se encuen- 
tran en esta clase de escritura; la 
novedad de las mismas, el conoci- 
miento íntimo y directo que se ad- 
quiere con los personajes y sobre los 
asuntos más célebres y complicados 
de la historia; todo esto es parte á 
que el estudio j conocimiento de las 
cifras, aunque complicado y difícil, 
proporcione amena fruición al que 
lo domina, é inapreciables tesoros á 
la historia de la época moderna. 

A. R Villa. 



i»> M i 



NOTICIAS. 



El Archivo Histórico Nacional ha re- 
cibido un considerable donativo de im- 
portantísimos papeles históricos de los 
siglos XVI, XVII, XVIII y del presente, 
relativos principalmente á las tempora- 
lidades ocupadas á los jesaitas de Es- 
paña, América y Filipinas, á la época 
de su extinción en el reinado de Gár- 



(1) No podemoB menos de manifestar con 
tal motivo, como tributo de gratitud y de 
recuerdo, que debemos á nuestro antiguo 
profesor y amigo D. Manuel de Goicoechea 
las primeras y más elementales nociónos de 
la^scritura cifrada, en la que es tan inteli- 
gente. 



los III , como también á varias comuni- 
dades religiosas de la Península. Estos 
documentos , entre los que hay muchos 
interesantísimos , no sólo para la histo^ 
ria política , religiosa y literaria de la 
Compañía de Jesús , sino para la de la 
dominación de España en América, 
fueron adquiridos los primeros al peso« 
como papel para envolver , y á precio 
mucho más subido cuando los vendedo- 
res se convencieron de su importan* 
cía , por D. Francisco J. Brabo , español 
residente muchos años hace en Améri- 
ca y que se halla accidentalmente en 
Madrid. El Sr. Brabo, que como aficio- 
nado á la Historia , particularmente del 
Nuevo Mundo , poseía ya multitud de 
documentos, á los que hubiera podido 
unir los ahora adquiridos, ha tenido, 
sin embargo , la generosidad de no re- 
servarse entre estos últimos sino algu- 
nos que más particularmente se refe- 
rían á sus estadios favoritos , donando 
todos los dema^t, hasta en cantidad dó 
unas ochenta arrobas próximamente , 
al Archivo, y acompasando su donati« 
vo con una erudita y bien e^ríta carta, 
que contiene algunas consideraciones 
sobre la influencia de los jesuítas en 
América. 

Tenemos entendido que el Gobierno, 
á quien el Jefe del Archivo ha partici- 
pado el generoso desprendimiento del 
Sr. Brabo, dará á éste lás gracias en 
nombre de la Nación, y aun habrá de 
otorgarle alguna distinción honorífica 
de las que se acostumbran en estos 
casos. 



El Archivero del Excmo. Ayunta- 
miento de Madrid, Sr. Palacio, está 
prestando un verdadero servicio á la 
historia con la publicación de documen- 
tos inéditos relativos á la Tilla, entre 







BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



135 



los cuales han visto la luz últimamente 
la notable capitulación y entrega del 
alcázar de Madrid á los Comuneros , el 
armamento de vecinos por parroquias 
en aquellos sucesos , y otros muchos pa- 
peles interesantes, completamente des- 
conocidos hasta la fecha. 

Sensible es que, contra lo que era 
de esperar, el único Archivero de la 
Villa que se ha ocupado de tan reco- 
mendables tareas haya sufrido, merced 
á. un acuerdo del Ayuntamieoto que 
ceeó en Febrero último , gran descenso 
en su categoría y sueldo, sin que sepa- 
mos exista causa racional que justifique 
semejante medida. 



£1 Sr. Director de la Escuela de Di- 
plomática , Presidente del Tribunal de 
oposición á la plaza de Archivero del 
Gobierno, Diputación y Beneficencia de 
Toledo^ ha recibido en estos últimos dias 
. los nombramieotos de los demás jueces, 
hechos conforme al Reglamento que for- 
mó la Escuela y de que ya tienen conoci- 
noiento nuestros lectores , y que han re- 
caído en los Sres. D. Santos de Isasa» 
D. Vicente Vignau y D. José María Es- 
cudero de la Pena , como Secretario, 
en representación de la Escuela de Di- 
plomática ; D. Vicente La Fuente y don 
Francisco de P. Canalejas, como cate- 
dráticos de las facultades de Derecho y 
de Filosofía y Letras respectivamente; 
un miembro do la Diputación provin- 
cial de Toledo, cuyo nombre no ha lle- 
gado á nuestra noticia; el Archivero 
del Ayuntamiento de Madrid , D. Timo- 
teo Palacio, y D. Matías Barrio y Mier, 
como persona de nolorla competencia 
en el ramo. 

Los ejercicios del único opositor pre- 
sentado tendrán lugar en el salón de 



grados de la facultad de Filosofía y Le- 
tras de la Universidad de Madrid, del SO 
al 84 del corriente mes. 



Por órdenes de la Dirección general 
de Instrucción pública , de 30 de Abril 
último, se ha acordado que D. Enrique 
Híraldez de Acosta, ayudante de tercer 
grado en la sección de Archivos del 
Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y 
Anticuarios, que se hallaba destinado al 
Archivo General Central, se traslade á 
continuar sus servicios al Histórico de 
Toledo; y que el de igual clase, D. Leo* 
poldo Pavón, que servia en este último 
establecimiento, pase al citado General 
Central. 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA. 



Principios de Literatura general ¿ HistO" 
ria de la Literatura española , por don 
Manuel de la Revilla y D, Pedro de Al- 
cántara Garda. — Tomo i. — Madrid. 
— Tipografía del Colegio Nacional de 
Sordo-Mudos y de Ciegos. — 4 87Í. — 
Un vol. en 8.°, de xii-485 páginas. 

Tanto ó más que la historia política, 
contribuye la literaria á dar cabal cono- 
cimiento de la vida de una nación ; como 
que la una es la historia de los hechos, 
y la historia de las ideas la otra , ex- 
plicándose y completándose reciproca- 
menta En este sentido, los autores de 
la obra cuyo titulo encabeza estas lí- 
neas han prestado un inestimable ser- 
vicio á la juventud estudiosa , que ca- 
recía de un libro de tal clase , dedica- 
do á la enseñanza y formado según los 
últimos adelantos de la ciencia , en el 
cual siguiera á los principios funda- 



136 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



mentales y filosóficos del arte literario 
la aplicación de estos mismos principios 
en lo tocante á las manifestaciones del 
ingenio español. 

De ios dos lomos qae han de formar 
la obra completa, el primero, que es el 
que acaba de publicarse, comprende ín- 
tegros los principios de literatura gene- 
ral^ que constituyen la primera parte, 
conteniendo ademas de la segunda, ó 
sea la histórica, los preliminares y lo 
que se refiere á los siglos xii al xiv. 

En la imposibilidad de analizar dete-< 
nida y concienzudamente esta produc- 
ción literaria, atendidos los reducidos 
límites de nuestra Rbvista, nos limita- 
remos á dar una idea general de su 
plan y contenido, deteniéndonos muy 
especialmente en la primera parte, que, 
sobre ser la más interesante y la base 
fundamental de la segunda, contiene 
innovaciones y tratados enteramente 
nuevos. 

Subdivide el Sr. Revilla aquélla en 
tres partes, denominadas: Preliminares, 
— Parte general: Elementos esenciales- 
del arte literario; y Parte especial : Los 
géneros literarios. Examina en los Pre- 
liminares los conceptos de arte y de 
literatura, sus respectivas clasificacio- 
nes y la ciencia de la literatura , expo- 
niendo sus relaciones con otras ciencias. 
En la Parte general se ocupa primera- 
mente de El Artista literario, conside- 
rando les diversos momentos de su pro* 
duccion, las facultades del espíritu que 
en ella intervienen, y sus cualidades. 
Trata después con extremada novedad y 
grandiosa elevación de La Obra literaria 
y de los elementos que la componen. Con 
este-motivo estudia profunda y racional- 
mente el medio sensible de expresión, 
la palabra; su carácter natural espiri- 
tual ; sus diversas formas y elementos ; 



explica los de la obra literaria , enume-* 
rando las principales figuras admitidas 
por los retóricos, la individualidad y la 
originalidad. Ocúpase, por último, de 
El Público, de su concepto y sus clases; 
de la relación de la obra con el público, 
y de la comunicación entre el artista y 
el público, mediante la obra, terminan- 
do esta parte con el estadio del gasto y 
de la crítica literaria. 

En la parte especial expone las bases 
para la división de la literatura, dedu- 
ciendo de ellas tre3 géneros : la Poesia, 
la Didáctica y la Oratoria, Considera en 
la Poética los elementos que la compo- 
nen, fijándose principalmente en el 
concepto y modos de la Beüesa y en la 
palabra poética. Las dos lecciones que 
tratan de aquélla son verdaderamente 
magistrales, y revelan el talento profun- 
damente filosófico del Sr. Revilla. No 
podemos resistir á la tentación de trans- 
cribir un párrafo relativo á esta mate- 
ria : « La perfección y la armonía son 
primeramente propiedades divinas, co- 
mo lo son la unidad y la variedad. Dios, 
en efecto, es unidad absoluta , variedad 
absoluta, armonía absoluta, perfección 
absoluta, y por tanto, belleza absoluta 
también. Ahora bien, si los seres finitos 
son bellos, en cuanto soaarmónicos, en 
cuanto son perfectos , como quiera que 
estas propiedades son divinas , infiére- 
se que poseyéndolas los seres finitos, son 
semejantes á Dios , y que lo ^n tanto 
más, cuanto en mayor grado las posean . 
Todo ser finito es semejante á Dios en 
cuanto es armónico y perfecto , y como 
la armonía es la belleza, siguen que 
ésta puede también definirse : La seme^ 
janza de lo finito con Dios. * 

Como Apéndice á la Poética general, 
trata del arte métrica castellana y de 
sus principales combinaciones. Desar- 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



137 



rollado? ya los dos elementos principa- 
les de la poesía, entra de lleno el señor 
Revilla en el estudio de la Poética espe- 
cial, donde expone los géneros poéti- 
cos y la división de la poesía en épica^ 
Hrica Y dramática, analizando detenida- 
mente cada uno de ellos, y los géneros 
intermedios, como la ópera y la zarzue* 
la , la sátira , la égloga , el drama épico 
y la novela. 

La sección segunda de esta parte se 
ocupa de la Didáctica; afirma las rela- 
ciones de la Didáctica con la ciencia, y 
estudia los géneros didácticos , como la 
historia y las exposiciones de ciencias 
filosóficas, experimentales, etc., etc. De- 
dica la sección tercera á la Oratoria, 
sus elementos y géneros , y finaliza su 
trabajo con un reflexivo Apéndice á la 
literatura general, en el que presenta 
los principios filosóficos que rigen la 
historia de la literatura , y las leyes y 
edades de la misma. 

En resumen : la obra del Sr. Revilla 
es, en el fondo y en la forma, de indis- 
putable mérito, por las poderosas dotes 
de pensador que en ella despliega , por 
la unidad que en toda ella preside , y 
por la difícil y justificada novedad con 
que ha presentado un asunto, tan esca- 
broso como rutinariamente tratado hasta 



aquí por la mayoría de los preceptistas 
españoles. De uordefecto, corregible en lo 
sucesivo, adolece, sin embargo, la pro- 
duccion del Sr. Revilla. En fuerza de 
querer remontar ciertas cuestiones hasta 
su origen meta físico, olvídase á veces de 
que escribe para la enseñanza de la ju- 
ventud , por lo general no muy preparada 
para esta clase de investigaciones filo* 
sóficas, resultando, por consiguiente, os- 
curidad en algunas lecciones de la par- 
te general , como en la vi, vii y x , y con- 
fusión en los términos de varias frases. 
No menos a preciable y en extremo 
erudito es el trabajo del Sr. Alcántara 
García; pero ni en materia de historia 
cabe introducir novedades, ni era lícito 
tampoco en una obra elemental afrontar 
cuestiones críticas y bibliográficas en 
toda su extensión. El autor ha puesto 
especial esmero, y ciertamente lo ha 
conseguido , en exponer con claridad y 
sencillez nuestra historia literaria, mos- 
trando siempre al alumno cómo en ella 
se cumplen las leyes y principios gene- 
rales en la primera parte expuestos, y 
de qué manera se manifiestan en ella y 
se desenvuelven las condiciones esen- 
ciales del arte en sus múltiples y varias 
relaciones. 

R. V. 



VARIEDADES. 



EMBAJADA DEL EMPERADOR DE ALEMANIA , OTOK I, AL CALIFA 

DE CÓRDOBA, ABDSBRAHMAN m. 



f. 



(Conclasion.) 



4 32. Terminados estos preliminares, 
y fijado ya el dia para su presentación, 



1 32. ?08t hace die praefixa qua prae^ 
sentandus eriU, apparatus omni, genere 



4 38 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



dispusiéronse preparativos suntuosos 
de todas clases , para hacer ostentación 
de la real magnificencia. Diferentes filas 
de soldados ocupaban por ambos lados 
todo el camino que mediaba desde el 
alojamiento de los legados hasta la ciu- 
dad, y desde ésta al palacio real; la 
infantería en primera línea, fijas las 
pioas en tierra, blandia en sus ma- 
nos á gran distancia ciertas lanzas y 
armas arrojadizas, ejecutando un si- 
mulacro militar; seguían después otros 
soldados montados en mulos y arma- 
dos á la ligera , y tras éstos la caballe- 
ría, haciendo relinchar y piafar á sus 
corceles con las espuelas. Ademas , unos 
moros, 4ue por su extraño aspecto ate- 
morizaron á los nuestros, ejecutaban 
diferentes escarceos ó ejercicios milita- 
res, que á aquéllos les parecieron ma- 
ravillosos , levantando una gran polva- 
reda por el camino, ya de suyo bastante 
empolvado por lo seco de la estación, 
porque era el solsticio de verano (1). 
Con toda esta pompa fueron conducidos 
á palacio, y allí salieron á su encuentro 
los grandes de la corte hasta la misma 
puerta del exterior, que, como todo lo 
demás, estaba alfombrado con precio- 
sísimos paños y tapices. 

4 33. En la cámara donde estaba el 
Rey, solo, como una divinidad, para na- 
die ó para muy pocos visible, las sun- 
tuosas telas de que estaba todo cubier- 
to, confundían á la vista las paredes con 
el pavimento. Allí, y en medio del lujo 
más espléndido , se hallaba el monarca 
recostado en un cojin , porque no usan, 
como los demás pueblos, tronos ó si- 
llas, sino lechos ó cojines, en que se 
recuestan , cruzando una pierna sobre 



(l) Cayó en sábado aquel año, 21 de Junio. 



exqiUsüus ad pompam regiam demon^^ 
trandam conséritur, Viam totam ad hos- 
piUo ipiorum utque ad civitaUm , «I inde 
usque ad palatium regium varii hinc ind^ 
ordines eonsHpabant; hic ptdiUs hoitú 
humo stantes deficois, longe inde hastília 
qwudam et missilia vibrantes tnaniuqu^ 
crispantes f ictusque mutuos simtUasUu; 
post hos mulis quidam cum levi quadam 
armatura insidentes ; deinde equ^tes cafr 
caribus equos in fremiúi et síúisultatione 
varia concitantes. Mauri praeteirea forma 
insólita nostros exterrentes, ita variis 
proludiis , quae nostris miracuio arbi' 
trabantur, itinere nimium puherulenio^ 
quem per se ipsa quoque temporis sied^ 
tas — nam solstitium erat aestivum (4 ) -— 
sola concitaret, ad palatium perducun^ 
tur. Obvii proceres quique prooedunt, m 
ipso ¿imine exteriori pavimentum onrne 
tapetibiM pretiosissimis aiut paUiis str9' 
tum erat. 



4 33. Ubi ad cubiculum, quo rix soUn 
tarius , quasi numen quoddam nullis aut 
raris aceesibile , residebat, perventum est, 
undique insolitis cuneta velamihibus o6- 
tecta, aequa pariettbus pavimenta reáde- 
bant Rex ipse thoro luaou quam poterat 
magnifico accumbebat. Ñeque enim more 
gentium ceterarum soliis aut sellis utun^ 
tur, sed lectis sive thoris coUoquentes vel 
edentes f cruribus uno alteri impositis, 
incumbunL Ut igitur lohannes coram 



(1) lu», 21. Incidehat in saübatwn^. 



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439 



la otra , para comer ó para conversar/ 
Gaaodo Jaan se presentó ante él , le dié 
á^ besar la palma de so mano, favor que 
no dispensa á ningano de sus vasallos 
ni de los extranjeros^ así como tampoco 
á los inferiores ó personan de poco viso, 
pr^esenlándola tan sólo á los grandee 
personajes, ó á lo& que recibe con la 
mayor pompa. 

134. Hízole el Rey luego una señal 
don la mano á Juan , para que se sen- 
tase en la silla que tenia preparada, 
después de lo cual , siguió p6r ambas 
partes un largo silencio, que rompió 
por fin el primero, diciendo : • Bien sé 
•que tu corazón me ha sido en gran 
•manera hostil durante todo el tiempo 

• que te he negado audiencia; pero tú 
•mismo has comprendido bien que no 
•fué posible obrar de otra manera. He 
•experimentado tu virtud y tus exce- 
dientes prendas ; causas ajenas á mi vo- 
•luntad Ae han obligado á no admi- 
> tinte á mi presencia con la carta ; pero 

• quiero que conozcas que no he obrado 

• así por odio hacia tu persona, y para 

• probártelo, no sólo te recibo ahora con 
'singular complacencia, sino que te 
«concederé cuanto pidieres.* Al oír es- 
tas palabras Juan , que , según después 
nos refería, pensaba desahogar algún 
tanto contra el Rey la indignación pe- 
nosamente comprimida en su pecho 
tanto tiempo, se tranquilizó de repente, 
cual si jamas hubiese abrigado senti- 
mientos semejantes, y respondió á cada 
extremo : Que no podía negar que al 
principio ie habían impresionado las 
terribles amenazas de los emisarios, 
aunque muchas, veces habia pensado 
que acaso se le hacían con intento más 
bien simulado que real ; llegando , por 
fin , á descubrir por las palabras y su- 
cesos de aquellos tres años la causa de 



advenit, manum interne osoviandum prth 
1»ndit. Ósculo enim nuUi vél. suamm vd 
eostraneorum iukni$so, minoribtitquibus^ 
que ae mediocribue nunquam fbrU, sum^ 
mis et.quos praestantiori exeipit pamp», 
paknam fmdiam aperit osculimdam. 



i 34. Inde seHa pa/raU», fñanu, ut 
deat, innuit Longa deinde utrimqtte silen* 
Ha, Tuno rex prior: « Tuum, inquH, cor 
mihi plurimum diu eognosco fuisse tir- 
fensum, quamdiu te demum (íspectu iheo^ 
suspendí. Sed tu ipse penifus nosti , quod 
aliter fieri non potuit, Tuam viriuten^ 
sapienHam éxpertus sum; aliena , fie vi* 
derem te cum epistolar distukrunt, seé 
quod non odio tui id factum sit, voh 
oognoseas ; et non sotum te nunc ¿t&efi- 
ter ecíoipiOt verum de quibuscumque pos* 
tulaveris impetravis, • lohannes ad haec, 
qui, sietU nobis postea refertbat , aliqyÁd 
feUis tam diuíino angore contradi in rer 
gem evomere cogitabat , tam pladdus rer* 
pente effectus est , ut nihii animo tpsius 
unquam aequahüius esse potuisset, Inde 
ad singula respondit: Se quidem negare 
non posse , primo tot acerbitate nunHo'^ 
rum fuisse permotum; inter ipsa tamen 
tacitun;^ crebrius cogitases , simulatis po^ 
tius quam veris minarum intentionibus 
haec erga se agitari; postremo quoque 
cuneta dilationum obstaeula ex superior 
ribus totius triennii actis vel dictis res* 
cissCy nec esse quicquam reUqui, quod 
mérito odio sui factum suspicari debe* 
ret : unde si qua ea egsent , se penitus ani' 
mo depuliseSt g^otiae tantum^ quam tam 
cUmenti magnificentia obtulisset, gratu* 
lari, et quod regii pectoris in hoc et ro* 
bur constantiae et moderationis medias 
pervidisset temperamentum satis egrer 
gium. Rege his in muUam gratiam deli* 



4 40 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



los obstáculos que le detuvieran tanto 
tiempo, sin que pudiese ya nada hacerle 
sospechar fundadamente que aquello 
se hubiese hecho en odio hacia él; y 
caso de no ser asi , habia desterrado de 
su ánimo toda sospecha , en gracia úni- 
camente de la espléndida cuanto bon- 
dadosa acogida, y de haber conocido 
en esta ocasión el temple de alma del 
Rey, su inquebrantable firmeza y su 
moderación. Con estas palabras se aca- 
bó de granjear el afecto de éste, que 
disponiéndose á interrogarle sobre otras 
jnuchas cosas, empezó por pedirle pre- 
sentase los^regalos del Emperador. Hi- 
zolo así Juan , y seguidamente pidió la 
venia para su inmediato regreso, de lo 
que admirado el Rey, le dijo : « ¿Cómo 
»es posible una separación tan repen- 
>tina? Después de haber esperado am- 
»bos por tanto tiempo esta entrevista, 
•¿nos separaremos sin conocernos, apé- 
»nas verificada? Esta primera, en que \ 
•personalmente nos hemos conocido^ 
»no basta para comprender reciproca- 
•mente nuestro carácter; la segunda 
•podrá adelantar algo esta comunica- 
•cion, y en la tercera nos conoceremos 
•ya á fondo y asentaremos nuestra 
•amistad. Después, cuando hayas de 
•regresar al lado de tu señor,, serás 
•despedido con los honores que á él y 
•á tí son debidos. > Aprobó Juan estas 
palabras, é inmediatamente se mandó 
entrar á los segundos enviados , que en 
presencia de aquél, ofrecieron al Rey 
sus presentes , volviendo después unos 
y otros á su hospedaje. 

4 35. De allí á algún tiempo volvió el 
Rey á llamar á Juan , con el que conver- 
só larga y familiarmente, informándose 
del poder y dotes de nuestro Empe- 
rador, del número y valor de sus tro- 
pas , de su esplendor y riquezas , de su 



nito pluribusque eum compeüandi pct^ 
rante , muñera imperatoria" primum eoo^ 
eipi poetulavit. Quo fació, reditus induh 
gentiam e vestigio obeecravit, Rex amr' 
mirarte : « Qitomodo , inquit , haec tam 
•repentina fieri poseit divideio? Tanto 
•temporis spatio alterutrum eoopeetati, 
•modo vix visiy ita abrumpemur ignoti? 
•Nune interim mutuo semel eonspeotu po* 

• titi, parum quiddam cognitio mentium 
•se utrumque aperuit, iterum visi iam 
•ampliuSy tertio tota iamplenitudo no- 

• tionis vel amidtiae firmabitur. Inde do' 
•mino tuo remittenduSy digno eo teque 
•deduceris honore, • Bis lohanne aseen" 
tiente f secundi Ugati iubentur intromüti, 
eoque praesente muñera quae deferébant 
oblata. 



4 35. Tune demumutrisque ad hospitia 
remissis, post aliquantum tempus /o- 
hannes a rege revocatus , familiaria muí» 
ta cum eo conseruit. De nostri imperatO" 
ris potentia atque prudentia , de robore 
et copia militum vel exercitus , de gloria 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



U« 



táctica de guerra y de sus triunfos, y 
de otrps muchas cosas de este género, 
jactándose , por su parte , de sus pro- 
píos recursos, y haciendo notar cuan 
superiores eran sus ejércitos á los de 
los demás reyes' de la tierra. Pocas pa- 
labras contestó á esto Juan , limitándose 
á satisíacer en algún modo los deseos 
del Rey^ y por último, añadió : *Lo que 
»sí puedo decir es que no conozco mo- 
*narca alguno de este mundo que pue- 
»da competir con el nuestro en exten- 
»sion de territorio, en armas ó en ca- 
»ballos. 

i 36. — * Sin razón ensalzas á tu sobe- 
•rano», dijo el Rey, calmada su ira^ ó 
más bien reprimiéndola. — «Si es der- 
»to ó no lo que digo, replicó Juan, 
»la experiencia lo demostrará.» — *Sea 
>coma tii dices, en cuanto á lo demás, 
»contestó el Rey; pero un punto hay, 
»sin embargo, en que no parece de* 
> mostrar gran previsión. » — * i En cuál? 

* preguntó J uah. » — « En no reservar ex- 

* elusivamente para si todo su poder, 
>y permitir, por el contrario, á todos 
»sus inferiores que ejerzan libremente 
*el suyo, dividien'do entre ellos los di- 
»ferentes estados de su reino, como si 
•por eso hubiesen de serle más fíeles y 
•estarle más sumisos. No sucede asi, 
•ciertamente, sino que de ese modo fo- 

* menta el orgullo y prepara la rebelión 

* contra su persona, como acaba de 
•verlo en su yerno, el cual, seduciendo 
•pérfidamente á su hijo, ejerce abierta- 
emente la tiranía contra él, hasta el 

* punto de haber hecho atravesar por 

* medio de sus reinos á la nación ex- 
•tranjera de los húngaros, para des- 
•truírlos» (4). A. P. t M. 



et divüiis , de bellorum industria et suc^ 
cessxbus , muU<ique id generis. Suae con^ 
ira iactare , quanto exercitus robore om^ 
nes seculi reges excelleret. Ád haec lo' 
hannes pauca respondit , ut possint qfáa- 
litercumque regis anitnxmi mitigare, tan^ 
demque addit : * lUud veré fateor, re' 
*gem me hoc secuto neminem nosse, qui 
•nostro imperatori térra armis aut equis 
•possit aequari, » 



4 36. Rex autem, ira sedata aut sopi" 
a : « Jmmerito, inquit, regem tuum ceh' 
bras.» — • Verane , an falsa sint, Ule tn- 
quit, licet experiri,* Rex autem: 'CaS' 
tera utcumque approbaverim; unutn est, 
in quo illum non satis providum esse 
constiterit. • — « Quid , inquit , illud est ? » 
— 'Quod potestatem virtutis suae non 
sibi soli retinet , sed passus ubere quem- 
que suorum propria uti potestate, itd 
ut partes regni sui inter eos dividat, 
quasi eos sibi inde fideliores habeat et 
subiectiores. Quod longe est; exinde 
enim superbia et rebellio contra eum 
nutritur atque paratur, ut nunc in ge^ 
nevo ipsius actum est, qui filio eius per 
perfidiam subducto, publicam tírannt- 
dem contra eum exercuit, ad hoc ut 
gentem externam Ungrorum per media 
quaeque regnorum suorum depopulan^ 
dam transduxerit * (i). 



(1) 961— Éste era, en efecto, el principal 
oVJeto de la embajada de Joan. 



(1) 954.— El regreso de Joan de Gorzt á tn 
paÍB, asi como el resto de su vida, ó se ha per- 
dido, ó, lo que es mea probable, no se ha es- 
crito nunca. 



fiS 



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PREGUNTAS. 



RESPUESTAS. 



Hispalis. Núm. 92, T. ii, páginas 16, 80, 
94, 110 y 127. — A juzgar por su respues- 
ta, parece que deben liaber molestado mjs 
observaciones al Sr. G. B., y lo que siento 
68 que no puedo aceptar muchas de sus úl- 
timas opiniones. Examinándolas en el 
orden que á él le ha parecido conveniente 
eeguiren ellas, le manifestaré : 
. A la 6.*, qne Hispalis puede ser muy 
bien nombre fenicio, por haber sido pues- 
to por dicho pueblo; opinión que hace 
tiempo viene sosteniéndosp, y era la de 
Bocharte pero ^ que nunca puede %er feni- 
cio-hebraico con relación á raíces hebreas 
pwas. Sabe mucho mejor que yo que el 



129: Monedas árabes de Córdoba. 
—¿Qué cargo ejercian en Córdoba los per- 
tonajes enyos nombres aparecen en las 
monedas lárabes desde Abdar-Rahman II, 
*sin indicación del cargo que ejercian, co- 
^aw «noede con «1 de Hachib, que se en- 
cuentra por primera vez en las monedas 
de Al-Haquemll? ¿ Hay bastantes datos 
para asegurar que estaban encargados de 
la (eca ó casa de moneda? 

F. C. 

180. Monedas árabes de Zaragoza. 
— ¿ Quién es el califa Abd- Allah Aln- 
myad-Billah,encuyo nombre se acufiaron 
monedas en Zaragoza por el rey 6 reyes 
de la primera dinastía ó de las Tochibies ? 

F. C. Z. 

181. Jnfradasó jofria.— ¿Qué dase 
de renta ó derechos eran los que con ese 
nombre percibia el pertiguero mayor de 
Santiago en el siglo zv? 

V. yC. 



fenicio y el hebreo eran idiomas semíti- 
cos hablados por dos pueblos diversos, por 
más que aquéllos fuesen magna ex parte 
confines, como dice San Jerónimo, y no se 
diferenciasen mucho entre sí, como dejó es- 
crito San Agustin. De estas dos indicacio- 
nes, conñrmadas por otras varías en dis- 
tintos escritos de los mismos autores, han 
partido los fenisiólogos para interpretar 
los textos escasísimos que en monedas y 
en piedras quedan de los fenices. Al efec- 
to, sustituyen á las letras fenicias de las 
leyendas, que quieren traducir, lashebrea?, 
y teniendo en cuenta la semejanza de 
aquella lengua con ésta , logran interpre- 
tar los textos, sin decir por eso que las 
tales inscripciones ^QQ.n fenicio-hebraicas, 
aunque' ¿a« raíces de todas sus palabras 
sean hebreas puras. ' 

A la 5.% que el tecnicismo geográfico 
de España no debe buscarse únicamente 
en el fenicio ó hebreo, sino en el ]2f imero 
de los dichos idiomas para los pueblos 
fundados por los fenices, como Gades, 
Sexs, Malaca, ó por los peños, como Car- 
thago, Carthama, Cartheya, auxiliándose 
al efecto del hebreo, por las razones antes 
indicaclas ; en el griego para las colonias 
hispano-helénicas , como Rhode, Empq- 
riae, Dianium, Saguntum; en el celta para 
algunas poblaciones de la Lnsitania, como 
I Oonimbrica y Mirobriga ; y en el ibero, si 
fuera conocido, para la de la mayor parte 
de las que en lo antiguo estuvieron asun- 
tadas en las riberas del Ebro. 

A la 4.', que los thirios; según Strabon, 
fundaron la colonia de Gades ; que Tiro 
fué, colno Sidon, población fenicia; que 
ni la una ni la otra formaron parte de la 
Palestina, y que cuando ha asegurado 
que los fenicios que poblaron á Espafia 
salieron de los pueblos de la Palestina, 
olvidó que la Fenicia fué otra cosa que 
la Palestina. 

A la 3.*, que ni Ptolomeo ni Strabon 
han hablado nunca de los conventos Jurí- 
dicos de Espafia, sino solamente Plinio, 
el cual en efecto se ocupa del Hispalense, 




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4 43 



del Astigitano y del Olysipponense^ pero 
no del Ulipulense, porque do hubo nin- 
guno con esta denominación , ni pueblo 
que se llamase Illippo, como supone el se- 
ñor G. B. 

A la 2.^ que, según Strabon, los feni- 
cios de Cádiz fueron los únicos que en lo 
antiguo mandaron buques á las Casiiéri- 
des en busca del estafió de sus minas, y 
estando estas islas inmediatas á las cos- 
tas de Inglaterra , no puede ser cierto, co- 
mo ba afirmado el Sr. G. B., que dichos 
mareantes pusiesen en las columnas de 
Hércules el non plus ultra de sus navega- 
ciones , porque viniendo de Tiro á Tarsis 
no podian tocar en las Casitérides, como 
indica dicho sefior, cuyas islas no estaban 
en ese derrotero, sino en el de Tarsis á 
la Britannia. Ademas, que el mismo Stra- 
bon, lib. I, cap. iii, dice expresamente 
que los afenices pasaron de las columnas 
de Hércules.» 

A la 1.*, que no está en lo cierto cuan- 
do afirma con tanta insistencia que los 
fenicios fueron los primeros pobladores 
de Espafia, porque ademas del texto de 
Diodoro Sículo que le he citado, del que 
consta que al llegar alas playas hispanas 
los mercaderes tirios comenzaron á nego- 
ciar con los indígenas, está el de Strabon 
mismo, lib. iii-ii, donde, hablando de las 
opiniones homéricas , indica «que cuando 
los fenicios vinieron aqui , encontraron 
gente muelle y opulenta. » 

Héstame, al terminar, hacer con más ra- 
zón la misma protesta que el Sr. G. B., 
deplorando no tener conocimientos arqueo- 
lógicoSf ethnogróficoB y lingüísticos para 
de$envolver como corresponde estos puntos^ 
que casi por entretenimiento he tocado, por- 
9tte me ha parecida que estalan á mi al- 
cance. Aprecio como el que más la lengua 
hebrea, si bien deploro que cierto fana- 
tismo literario lleve á muchos hasta el 
extremo de buscar en dicho idioma cuan- 
tas etimologías sé les presentan, poblan- 
do de ciudades con nombres hebraicos 
todo el plano antiguo de Espafia, á la 



manera que, por una incontinencia seme- 
jante, se empeñó Humboldt en hacer vas- 
cuences todos los pueblos primitivos de 

la península ibérica. 

M. 

Diego de Párraga (1). Núm. 128, 
T.u^pág, 126.-- Extensa y circunstan- 
ciada noticia do ese caballero y de su se- 
pulcro dejó el P. F. Felipe de la Gán- 
dara en su Nobiliario titulado a Armas 
Dy triunfos, hechos heroicos de los hijos 
»de Galicia», páginas 329, 330 y 331 de' 
la edición de 1662, que es la que tengo á 
mano. Léese en la primera do ellas que 
sirvieron al Rey D. Juan I tres hermanos 
de la casa de Parga, umui ilustre, i mui 
«antigua en Galicia, que en Castilla se 
» nombran Párragas», llamados Vasco, 
Alonso y Diego, ai el tercero, después de 
a sus seruicios, hizo assiento en Madrid, 
» adonde tuuo haziendas, i casas, en la 
«parroquia de Santa María, de que consta 
»por memorias antiguas desta Iglesia; 
» entre las qúales se alia ésta : Viernes^ 
»tma Missa de la Cruz, poi* Diego de Par- 
Jiraga , i por A lonso de Párraga, su hijo ; la 
liqual Missa se dice cada semana,íi Y en la 
siguiente, que Alonso «se saue que tuuo 
»dos hijos, á Diego y Alonso de Párraga. 
»Del primero consta de su testamento, 
»que se alió en la batalla de Beilen i 
» Bellamarin, en vida de su padre, porque 
uen él dexa vna casa en Madrid, encensa- 
»da por trescientos marauedís i vna galli- 
» na , al cura i beneficiados desta Iglesia, 
npara que celebren la memoria de la di- 
»cha batalla, con Vísperas y Missa, i el 
»dia en la tarde. Vigilia y Letanía, i 
»otro dia siguiente Missa de Réquiem : 6u 
» testamento se otorgó afio de 1484, i su 
ncodicilio el afio en que murió, que fué el 
»de 1487. Él i sus padres están cnterra- 
»dos en la dicha Parroquia, en la Capilla, 
nque se llamaba del Almudena, por auer 



(i) En esta pregunta, hecha en el número 
anterior, debe leerse a sosteniendo la espada 
con ambas manos o, donde dice : « sosteniendo 
la cabeza con ambas manos. » 



REVISTA DE ARCUnrOS. 



REVISTA 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Be pnbUca loe diu 15 7 último de ckds mei. — Preeioi ¿««wrúúm,— Madrid, treime- 
■n, un* pateta SÚ cents. (An). — ProTinciu 7 PortngKl, remitiendo el importe A U Admi< 
niitracion , el miimo precio.— Por coireiponúlet ; S pentH trimMb* : m «So , T r"wtM. — 
SxtTMijcro j Cltramu, nn atto 20 peaetaB.— Pytxtot 4* tntcñeio».— b HidiU : ai 1* Ad- 
miniatracion, calle de la Abada, xAm. 21, cuarto S.* deraehjii en UcportcilM del Ardilro 
HiiMricú Nacional (León, Si), Biblioteca Nacional j Kniao ArqnaolOglao, 7 «n Im Ubce- 
riM de Onrán, Cneeta, Baillj BailUére 7 de D. Leocadio Lcmec. 
En ProTinciaa. — En 1m porterías de los Archin» 7 Bibuotccaí praviiicialM^ 7 en 1m 
' tclpftlea librerlai, d remitiendo directameote el importe á la Adminlítiacioa, en mUo* 



K 



a ó librania de ficil cobro. 



MADBID , I8T1— In^íMBU de U. Bivadenstu, calle del Do^ne d« 0«Bn», «toa. 8, 



REVIST/ 



DE 




RCHIVOS , 




IBLIOTECAS Y 



p ÚSEOS. 



AftO II. 



Madrid, 81 de Mayo de 1872. 



JfUM. It 



SUMARIO. 



B AiohÍTO de Uclé«.— NottoiMí: Adqnisioitfnea del Museo piroTinclal de Valencia.— OniclM dudAK á D. F. 
J. Bravo por la donativo al Archivo Hiitdrico Nacional.— Oposiciones á la plaxa de archivero de la Diputación 
provincial de Toledo.» B«TÍSt« bibliogrifloa : El Crttiíh <í«l Marqué* dé Jios en aotomapor, por D. Fer- 
jiaudoFolgodo.— Variedades: Memorial de Palomares.— BeeUoraoion de pinturas (DieHmen de Gopa).— 
Presuntas : Orammaticu» regís.— Bellgiosa. y convenga.— Moneda arábiga.— Bespuestas : Daroca.— His- 
palis. — Palomares. — Animólo. 



EL ARCHIVO DE ÜCLÉS. 



I. 

Síntesis annónioa de los dos ele- 
mentos más poderosos y avasallado- 
res en la Edad Media , expresión 
exacta del feudalismo á la vez caba- 
lleresco y monacal y elemento deci- 
sivo casi siempre, allí donde interpo- 
nía sus múltiples , extensas y bien 
arraigadas fuerzas, las Órdenes mi- 
litares de caballería fueron en Espa- 
fia, hasta la ¿poca de los Reyes Ca- 
tólicos, molesto cuanto temido con- 
trapeso del poder real, que^ sólo 
merced ¿ largas y empeñadas con- 
tiendas , no menos que á tortuosas y 
hábiles maquinaciones, pacientemen- 
te seguidas á través del tiempo y de 
los obstáculos de todo género, llegó 
por fin á sacudir el yugo, con la ad- 



ministración de las órdenes, prime- 
ro por Alejandro VI concedida á don 
Fernando y doña Isabel, y con la 
perpetua incorporación de sus maes- 
trazgos á la corona , que del pontí- 
fice Adriano VI recabó, en 1523, el 
emperador Carlos, I de España y V 
de Alemania. 

Rudo fué aquel golpe , que vino á 
herir incurablemente en sus funda- 
mentos la vida , influjo y poder de las 
Órdenes, para las cuales comenzó sin 
duda entonces una prolongada ago- 
nía, que dura ya tres siglos. Mas era 
tal sn vigorosa constitución , tantos 
los serWcios y gloriosos recuerdos 
simbolizados en sus pendones du- 
rante la épica hazaña de la recon- 
quista (que sus milicias y las de los 
concejos casi por igual llevaron á 
feliz término), tantos los recursos de 



U6 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



poder y riqueza por eUas reunidos; 
que fueron dejando y restan aún por 
doquiera, allí donde sentaron su 
planta por algún ti<iinpo, monumen- 
tos, rotos 6 vacilantes ya muchos de 
ellos, pero que aun asi alcanzan á 
dar idea de lo que fué la institución 
que les dio vida. 

uno de esos monumentos, que ni 
las injurias del tiempo, ni los horro- 
res de la guerra extranjera, como de 
la civil , í que tantas veces sirvió de 
teatro, ni el mismo lamentable aban- 
dono de los hombres, ¿ que parece 
sistemáticamente relegado, logra- 
ron por completo degradar, es sin 
duda la Casa conventual de la Orden 
de Santiago en Uclés. No es ahora 
nuestro ánimo, ni para ello habría- 
mos de bastar, hacer historia ni des- 
cripción, siquiera fuesen sucintas, de 
aquel magnifico edificio, por más de. 
un concepto comparable al Monas- 
terio del Escorial (1); ni hacemos 
cargo del triple aspecto de cenobio, 
palacio y fortaleza, que le prestan es- 
pacioso templo y largos claustros, 
vastas y cómodas habitaciones y do- 



(1) Para que no se jozgne del todo dispa- 
ratada ó enfática la oomparadon , diremos 
que, no sólo la iglesia j alguna de las facha- 
das de la Casa de üdés se miran con funda- 
mento como obra ó inyencion de Juan de 
Herrera , sino que el grandioso patio, la mo- 
ntúnental escalera , el magnífico y respetable 
panteón, las extensas cantinas subterráneas, 
las numerosas j rariadas dependencias de 
todo género, recuerdan á cada paso al que 
▼isita la casa matriz de los santiaguistas, la 
suntuosidad, el severo aspecto j las vastas 
proporciones que tan admirablemente com- 
lia la maravilla eseurialense. 



pendencias, doble y almenado recinto 
con fuertes torreones. Tampoco va- 
mos á ponderar la belleza de su em- 
plazamiento, sirviendo do corona en 
verde y escarpada colina , á cuyo pié 
se tiende en escalonado anfiteatro la 
villa de Uclés, un tiempo rica y po- 
pulosa y hoy casi convertida en rui- 
nas. Ni queremos traer d la mente 
del lector los gloriosos y á menudo 
tristes y sangrientos recuerdos que 
evocan aquellos lugares, desde la 
¿poca romana, de la cual restan no 
pocos vestigios en^vias, mansiones y 
lápidas, liasta la terrible derrota que 
all{ sufrieron las huestes cristianas 
deshechas por los almorávides, y que 
costó al sexto Alfonso la vida del 
único de sus hijos varones, aquel 
Sancho, tierno vastago desús ya tar- 
díos conyugales amores con la bella 
Zaida, hija del rey árabe Ebn Abed 
de Sevilla ; ni siquiera mención hare- 
mos ahora del más reciente desastre 
que en Uclés sufrieron las armas es- 
pañolas al mando del general Yene- 
gas, peleando contra las invasoras 
francesas, acaudilladas por el maris- 
cal Yictor, el 13 de Enero de 1809, 
ni de las distintas y siempre destruc- 
toras vicisitudes que tanto el pueblo 
como la Casa conventual corrieron 
durante la guerra carlista de los sie- 
te años. 

Vamos solamente á dar una ligera 
idea del rico y precioso archivo que 
formaba uno de los principales or- 
natos del Convento de Udés, y cuyos 
restos, incautados á nombre de la Na-* 
don en 1869, han sido poco bá tras- 




* 



BIBLiOTBGAS Y MUSEOS. 



«47 



ladados al Archivo Histórico Na- ' 
cional, por real orden de 25 de Enero 
de este año. 

Comienzan los documentos do este 
Archivo casi desde el establecimiento 
de la Orden de Santiago en Uclés, 
h¿cia el año 1174, y muy desde su 
origen consta ya el interés, la vigi- 
lancia 7 esmero que se desplegaran 
en conservar los títulos á la institu- 
ción tocantes. Al fin de unas cons- 
tituciones dadas al hospital , que la 
Orden mantenia en el pueblo de las 
Tiendas , por el prior de Uclés don 
Pedro, con el capitulo, en la era 1269 
(año 1231), establecióse que se hi- 
ciera índice alfabético de las mismas, 
del que se pondría un ejemplar en el 
armario del tesoro de üclés y otro 
en dicho hospital. En el capítulo 
celebrado por los santiaguistas en 
Monda en el año de 1310, sq mandó 
asimismo que en el tesoro de Uclés 
áe depositasen las cartas. En otro 
documento, inserto en el Bularío de 
lá Orden, á la pág. 812, consta tam- 
bién que en 1347 estaba destinada 
para el Archivo k encomienda de la 
villa de Pozo- Rubio, dependiente del 
mismo priorato de Uclés, y que se 
llamaba «aoomienda de la cámara de 
la Orden. Don Juan Pacheco, mar- 
quésdeVillena, poderoso é intrigante 
magnate, elegido gran maestre de 
Santiago en 1467, nombró al ba- 
chiller Qt)nzalo Sánchez de Olivares 
para que arreglase las escrituras 
do Uclés, como consta lo verificó 
en 1469. 

No filé menor el cuidado que i la 



conservación de los documentos de 
la Orden dedicaron los monarcas es- 
pañoles, así que en ellos hubo re- 
caido la administración, como desde 
luego, y en primer lugar, lo prueba 
la existencia de un tomo en folio 
manuscrito, que contiene el inventa- 
rio ó índice de aquel Archivo, for- 
mado en 1505, á virtud de provi- 
sión de D. Femando el Católico, por 
D. Diego de Torremocha, á quien 
el Bey mandó al efecto una instruc- 
ción del Consejo de las Órdenes^ 
creado, no habia mucho, en 1489. 

Sabido es que en el reinado de 
Felipe II , y con • motivo principal- 
mente del empeáo que puso aquel 
monarca en la creación y en el enri- 
quecimiento de la Biblioteca del Es- 
corial, confirió diferentes comisiones 
literarias á varios doctos de aquella 
época, y en especial á Ambrosio de 
Morales, quien, cumpliendo Beal cé- 
dula dada en Madrid á 18 de Mayo 
de 1572, en este año y en el de 1573 
visitó las iglesias y monasterios de 
los reinos de León, Galicia y Prin- 
cipado de Asturias para reconocer 
las reliquias de santos, sepulcros rea- 
les, memorias y libros, así de molde 
como de mano, que en ellos se conser- 
vasen, de cuyo encargo rindió cuen- 
ta Morales en una obra, de todos co- 
nocida, y que fué dada á luz en 1765 
por el P. Florez. Al regresar de este 
viaje, hubo Morales de tener noticia 
de la riqueza é importancia que ate- 
soraba el Archivo de Uclés, por con- 
ducto, al parecer, de su sobrino don 
Antonio Morales, individuo que era 



U8 



ItfiVIStA DE ARCMlVOá, 



de la Orden de Santiago y obispo 
que fué de Mechoacan j íuégo de la 
Puebla de los Ángeles (1). Intere- 
sada sin duda la incansable diligen- 
cia que en este linaje de estudios 
siempre demostró, el docto cronista 
pasó á Uclés en el siguiente año de 
1574 (2), y fruto de sus desvelos é 
investigaciones en aquel copioso de- 
pósito diplomático fueron diferentes 
trabajos, que originales se conservan, 
con otros también suyos, en la Bi- 
blioteca escurialensó, códice ij &. 7, 
parte de los cuales, y entre ellos 
una circunstanciada noticia de mu- 
chos documentos del Archivo, vie- 
ron la luz en el tomo ii de los Optiscu^ 
losy bajo el título de Noticias históri- 
cas sacadas del Archivo de Uclésy de 
sus sepulcros y calenda y del testamen- 
to del infante D. Enrique^ con %m crO" 
nicon hasta ahora no publicado: volu- 
men en 4.°, impreso en Madrid en 
la oficina de ü. Benito Cano, año 
de 1793. 

No todos los Arfchivos de las Or- 
denes militares hablan sido mirados 
con tanto esmero, y en particular el 
que se habia ido reuniendo en el Con- 
sejo, de cuya creación hablamos an- 
tes, llegó á tal desorden que, según 
refiere D, Santiago Agustín Riol en 
su Informe j publicado en el tomo iii 
del ASemanario erudito de Valladares, 



(1) Véase el tomo II, pág. 4 de loa Opúscu- 
loi de Morales. 

(2) Asi lo dednjo de algunas memorias don 
Joan Antonio Fernandez, encargado del ar- 
reglo del Archiyo, como Inégo diremos. Véa- 
te Opúteulat de Morales, Uh:, eit. 



'Ia6 bulas y papeles jservian más de 
embarazo que de alivio á los- fiscales 
y procuradores generales para la de- 
fensa de las Ordenes. Y aunque en 
el año 1690 se procuró remedio, 
nombrando á D. Josó Antonio Se- 
verino, oficial mayor que á la sázon 
era en la secretaría de aquel Conse- 
jo, para que ordenase estos papeles, 
en lo que trabajó ; fue poca la mejora, 
y siguieron después conñmdidos y 
descuidados. Alcanzaba este mal á 
los otros archivos de las Ordenes, á 
los que se iban llevando los papeles 
causados en el citado Consejó, y hu- 
bo de llegar á tal punto, que en el 
año de 1721 se representó al Bey que 
se habian perdido muchos documen- 
tos, y que los existentes se hallaban 
tan desordenados, que, no sirviendo 
los índices antiguos, costaba inmen- 
so trabajo encontrar lo que se busca- 
ba, y se gastaba mucho en personas 
que se enviaban al efecto, y las cua- 
les era necesario entendiesen ios ca- 
racteres antiguos. En su vista, el 
Rey, por decreto de 26 de Febrero 
de dicho año 1721, resolvió nombrar 
una persona que, estando siempre á 
la orden del Consejo, fuese á reconor 
cer los Archivos citados, y tuviese 
en ellos superioridad y facultad de 
registrarlos, consultai* yproponer lo 
preciso para seguridad y reparo de 
las piezas donde estuviesen, debien- 
do en cada uno formar un nuevo ín- 
dice, que quedase en el propio Archi- 
vo, y copia de él para el Consejo. 
Nombróse para este encargo á don 
Luis de Salazar y Castro, comenda- 



M. 1 



BIRLIOTBGAS T MUSEOS. 



Ui' 



dor de Zorita y procurador general 
de la Orden de Calatrava, otorgán- 
dole voto en el referido Consejo y la 
asignación de 18.000 reales, mitad 
del sueldot qne gozaban los demás 
ministros, sin minoración ni des- 
cuento del de procurador general que 
le daba su Orden, ni de los demás 
que tuviese por otros empleos, si- 
tuados los 18.000 reales en los teso- 
ros ordinarios de las tres Órdenes. 
Era Salazar sujeto muy á propósito 
para este empeño, tanto por sus co- 
nocimientos históricos y paleográfí- 
cos, cuanto por la afición y diligen- 
cia, que dejó bien probadas con la 
reunión de la copiosa y escogida co- 
lección de documentos, códices y li- 
bros que llegó á reunir á fuerza de 
trabajos y desvelos, y que, lega- 
da en su testamento al monasterio 
de Monserrate de Madrid, ba venido, 
después de no pocas vicisitudes y 
sensibles pérdidas, á encontrar dig- 
no paradero en la Biblioteca de la 
Real Academia de la Hi^^toria. Ko 
ha llegado, sin embargo, á nuestra 
noticia cuáles fueron sus trabajos en 
los otros archivos de las Ordenes ; 
mas, por lo que toca al de Uclés, en 
esta época considerado como el gene- 
ral de la de Santiago, ya porque fue- 
sen relativamente menores su con- 
fiísipn y desorden, merced á los tra- 
bajos que reseñados dejamos, ya por 
falta de tiempo, ya por fin , y esto 
parece lo más probable, llevado de su 
gran inclinación á las genealogías, 
sólo consta que trabajase en el Ar- 
chivo especial de pruebas de caballe- 



ros que en üolés existia, el cual ar- 
regló y coordinó, quedando lo demás 
en el estado que antes tenia, y que, 
merced al no acostumbrado abando- 
no y á su incesante aumento, dejaba 
cada vez más que desear. 

£n el año 1731 publicó el con- 
ventual de Uclés D. José López de 
Agurleta , su Vida del Venerable 
Fundador de la Orden de SantioffOj 
y aunque en la primera página del 
Prólogo al Lector dice que se movió 
á escribirla <cquando se le mandó 
recorrer bula por bula y letra por 
letra todos los pergaminos del Ar- 
chivo de la Orden i>, nada más aña- 
de, ni consta de otra manera que 
trabajase en el arreglo y clasifica- 
ción de los documentos. 

En el año 1743, á consecuencia de 
un informe de D. Bernabé de Cha- 
ves y Porras, de la Orden de San- 
tiago y capellán de honor, hubo de 
intentarse y promoverse un nuevo 
arreglo, que no llegó á tener efec- 
to (1). Pero cuando el Archivo al- 
canzó sin duda al apogeo de su es- 
plendor y perfección, fué hacia los 
años de 1789 al 91, por disposición 
y á costa del Consejo de las Órdenes, 
y merced, sobre todo, ala ilustrada 
cuanto inteligente iniciativa, que en 
este como en otros asuntos científi- 
cos y arqueológicos, demostró el 
limo. Sr. D. Antonio de Tavira, 



(1) Disertación sobre Archivos, por D, Fa- 
cundo de Porras Hnidobro, Madrid, impren- 
ta de Amarita, 1830: 1. yol. da 138 páginas, 
4.S en la pág. 42. 



160 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



prior á la sazón del convento de 
Uolés, electo obispo de Canarias y 
que luego lo fué de Salamanca. Nom- 
bró el Consejo para arreglar el Ar- 
chivo á D. Juan Antonio Fernan- 
dez y versado en Diplomática , como 
lo prueban los trabajos y el índice 
que en el corto espacio de año y me- 
dio (1) llevó á cabo, y de que aun 
quedan relevantes muestras como 
lo haremos ver en otro articulo (2). 
Para que el aspecto exterior del 
Archivo correspondiera á la impor- 
tancia de su contenido, no monos 
que á la suntuosidad del edificio en 
que se hallaba, á la fortuna de sus 
poseedores y al buen gusto del Pre- 
lado que lo dirigió, construyóse tam- 
bién entonces una li\josa estantería 
de nogal, con adornos y bronces do- 
rados, en una sala contigua á la ca- 
pitular y situada en la parte septen- 
trional del Convento (^). 



(1) Diserta&i&n de Porras, loe, oU» 

(2) £i)tre varios papeles sueltos del Archi- 
vo de üclés, ha encontrado recientemente el 
que esto escribe el siguiente recibo, que pa- 
rece curioso y digno de insertarse aqui : 

« He recibido del Sr. D. Joaquín de Frias, 
Mayordomo dd Sacro y Militar Convento de 
Santiago de üclés, cinaUenta doblones, que 
el Real Consejo de las Ordenes se ha servido 
librarme en atención á la actual labor en 
que me hallo de arreglar el Archivo de dicho 
Convento; losquales con Poder mió cobró en 
Madrid del Tesorero de dicho Real Consejo 
D. Martin de Villanueva, Agente de nego- 
cios. Santiago de Uclés, veinte y cinco de 
Noviembre de mil setecientos ochenta y nue- 
ve. — Son tres mil rs. vn. — Juan Antonio 
Fernatidez. n 

(8) El tallista que labró esta estantería 
(que próximamente ha de ser conducida á 
Madrid), no menos que otras otaras de su arte 



Así llegó e! Archivo de Uclés, no 
solamente á su apogeo, según hemos 
indicado, sino á ser uno de los más 
útiles y preciosos de la nación, como 
el ilustre prelado Tavira lo consignó 
en las notas á la Regla de su Orden, 
impresa en Madrid en 1791 , y como 
más por menor debió hacerse cons- 
tar en un opúsculo, que bajo sus aus- 
picios hubo de publicarse , y que no 
hemos logrado ver (4). Así también 
pudo admirarlo y disfrutarlo el aba- 
te D. Lorenzo Hervás y Panduro, 
quien en Octubre de 1799 hizo de 
él una estimable y detallada descrip- 
ción (impresa con otra del Archivo 
de la Corona de Aragón) (5), de la 



durante los afios de 17S8 á 91 en que estuvo 
trabajando para el Convento de Uclés ¿ se 
Uamaba D. Joaquín Qassó^ natural del reino 
de Valencia y vecino de Cuenca. El plano y 
dibujo de la estantería, de gusto tan severo 
como elegante 7 de esmeradísima oonstmc- 
cion, lo conserva en Cuenca D. Juan de la 
Cuesta , nieto del artista ; 7 á otro nieto del 
mismo nombre qu3 este último, ho7 resi- 
dente en Madrid» debemos laa noticias con- 
tenidas en esta nota. 

(4) JVoticiíi del primeiptOt progre9o»y ^iUi' 
mo ettado del Archivo general de la Órdoñ de 
Santiago en 1791. Madrid, imprenta de San- 
cha.— --Citada por Porras Huidobro en su IH» 
tertaoion , pág. 41. 

(5) Deseripeion del A r chivo de la Corona de 
Aragón esristente en la ciudad de Barcelona: 
y Noticia del Archivo general de la Militar 
Orden de Santiago existente en tu convento 
de rc2¿».— Cartagena: por D. Manuel Mufiis, 
año 1801; folleto de 72 páginas en 4.^— Am- 
bas son cartas dirigidas á D. José Cistué, 
del Consejo 7 cámara de Indias, 7 prueban 
los vastos conocimientos 7 especial aptitud 
para toda clase de trabajos del abate Her- 
vás; condiciones que no bastaron sin embar- 
go á evitarle una censura poco benévola de 
D. José Comide, á qnoiea cometió ei etáitten 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



I8« 



oual hemos tomado algunas noticiad, 
y en cuyo trabajo afirmaba con har- 
ta razón que, aunque propio y par- 
ticular de la Orden de Santiago, in- 
teresaba el Archivo de Uclés á la ge- 
neral historia civil y eclesiástica de 



España. Así, por último, fué dado 
al digno Prior, que á tal esplendor lo 
llevara, colocar, como resumen y co- 
rona de su obra, la siguiente ins- 
cripción : 



MAGNUM dHARTOPHYLAGIUM 

EQUE8TRI8 0BDINI8 DITI JAGOÉI , 

QUOD 81TU ET CARIE BT NIMIA VBTUSTATE DETRITUM 

AO PENE CONPEOTCM, 

QCIN ET PALAMTES CHARTAS NULLO ORDINE CT78TODTTAS EXHIBEK6, 

DENUO RESTITUTÜM BT IN8TAURATÜM E8T, 

CHARTARUH 8QUAL0RE DETERBO, 

INTEORITATE PRIBTINA 8UMHA DILIGEKTIA REVOGATA, 

PULCHRO ET BLEGANTI 8GRIPTÜRARÜM 8TLLAB0 DIGE8T0, 

ET KITIDI8 L0CÜLAMENTI8 CONGBUE DI8POSITI8, 

AB PBÍEGLABI88IMI ORDINIS SPLEKDOREM RETINBNDUM , 

ET JURA TüENDA;' 
IMMO ET ADTOTIÜS HISPANA OENTIS FA8T08 CONFICIENDOS , 
ET OLOBIAX BZ BBBÜS OB8TI8 INDUBII8 M0NUMENTI8 A88BBBN1>AM , 
AMPLI88IXI EQÜB8TBIUM OBDINÜX 8ENATU8 JÜ68U, 

ET SÜB AU8PICII8 
CAR. IV. P. F. P. P. 
ANNO M.DOC.LXXXXI. 



La importancia que, á nuestro en- 
tender , tiene el asunto y la abun- 



de este trabajo la ¿eal Academia de la Hia- 
toria, como más por menudo refiere el exce- 
lentísimo Sr. D. Fermin Caballeit) en sns 
eruditas y bien escritas NotUnn» hingráfiemt 
y Inbliográfieat del abate D, Lorenzo Hervái 
y Panduró, Uadrid, imprenta del Colegio do 
B ordo-mudos, 1868^ un yol. eu 8.^ de 230 pá- 
ginas, en la 109 y siguientes. 



dancia de datos nos han hecho ex- 
tender demasiado en este artículo, 
y nos obligan á dejar para otro la 
triste historia de la decadencia y 
ruina del Archivo, y la reseña de 
sus principales secciones y de los 
documentos más dignos de especial 
mención. 

J. M. E. DE LA P. 



I SI 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



NOTICIAS. 



El Museo provincial de ValeDcía se 
ha enriquecido con varios objetos ex- 
traidos de aquel puerto, merced al celo 
de la Comisión provincial de mouumen- ' 
tos, que ha solicitado y obtenido de la 
Diputación ingresen en las colecciones 
de aquel ya importante depósito ar- 
queológico. 

Entre los más curiosos y dignos de 
especial mención, Ogura el escudo y lá- 
pida del antiguo almacén construido 
por el consulado de Valencia junto al 
Grao, del cual no se conserva vestigio 
alguno. Citaremos «ademas : seis ó siete 
cañoncillos del siglo \vi , de varios ta- 
maños y calibres, comunmente llama- 
dos 66r6eri«co«; dos mayores y más mo- 
dernos ; gran número de balas y per- 
nos ; dos enormes cuchillos de abordaje 
y otra porción de piezas y objetos de 
hierro, cubiertos de gruesa capa de in- 
crustaciones de moluscos, piedras, etc., 
etcétera. 

Felicitamos , pues, á la Comisión va- 
lenciana por su celo en aumentar y en- 
riquecer su Museo, y es de esperar que 
la Diputación provincial preste su ge- 
'neroso apoyo á fin de que, tanto estos 
objetos, como los muchos y harto más 
interesantes que la comisión ha reco- 
gido, puedan exhibirse pronto al pú- 
blico, debidamente clasificados y orde- 
nados, en local decoroso y digno de 
la importancia de la ciudad del Cid, 
una de las primeras en España por sus 
recuerdos históricos y monumentos ar- 
queológicos. 

Por Real orden de i 9 del corriente se 
han dado las gracias en nombre del Rey 
á D. Francisco Javier Bravo por el cuan- 



tioso donativo de documentos que b« 
hecho al Archivo Histórico Nacional (y 
de que dimos noticia en nuestro núme- 
ro anterior); resolviendo al propio 
tiempo que el Ministerio de Fomento le 
proponga al de Estado para la cruz de 
caballero de Carlos III, libre de gastos. 



En los dias 27 y 28 del corriente han 
tenido lugar en la Universidad Central, 
conforme á los términos que previene 
el reglamento al efecto formado por la 
Escuela de Diplomática, y que á su tiem- 
po insertamos , los ejercicios de oposi- 
ción á la plaza de archivero de la Dipu- 
tación, Beneficencia y Gobierno de la 
provincia de Toledo, siendo aprobados 
por unanimidad los lucidos actos del 
único opositor D. Luis Rodríguez Mi- 
guel , antiguo alumno de la Escuela de 
Diplomática y aspirante sin sueldo en 
el Archivo Histórico Nacional , propues- 
to, por tanto, para su nombramiento á la 
Diputación provincial de Toledo. Felici- 
tamos á ésta, no sólo por la noble y jus- 
ta medida adoptada para la provisión 
de esta plaza , sino también por las re- 
petidas pruebas de dignidad , desinterés 
y celo desplegado, según nuestras noti- 
cias, en iodo el curso de este astínto, y 
muy en particular durante los ejerci- 
cios, en que estuvo dignamente repre- 
sentada por su vocal el Sr. D. Luis Sán- 
chez Cuevas. 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA. 



El castillo del Marqués de Mos en Soto- 
mayor : estudia histórico sobre el /(pu- 
dalismo en Galicia , por D'. Fernando 
Fulgosio.—FoUeto de 39 páginas en i."" 

Tiempo es ya de que los escritores 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



f53 



gallegos miren con amor, y aun con ex- 
clusiva predilección , por la historia de 
su patria , una de las más oscuras é in- 
completas de los antiguos reinos de Es- 
paña, no obstante ser país que sobre 
ésta ha ejercido constante y poderosa 
influencia. Y no es que Galicia no haya 
producido eminentes ingenios en cien- 
cias y letras que pudieran haber ilus- 
trado sus anales ; antes bien , es muy 
cierto el pensamiento de los siguientes 
conocidos versos de Salas: 

No se les puede negar 
A los gallegos mis legos, 
Que Tale por mil gallegos 
El qoe llega á despantar. 

Pero es indudable que el silencia que 
casi siempre han guardado acerca de la 
historia, descripción, usos y costuqi- 
bres de su tierra, ha contribuido no 
poco á la ¡dea que ec[uivocadamente han 
formado de ella las demás provincias 
españolas. Loado sea Dios que de al- 
gunos años á esta parte se va desper- 
tando on los gallegos la afición á las 
verdaderas fuentes históricas , y según 
han comenzado unos á desenterrar hue- 
sos, armas y utensilios de las más anti- 
guas civilizaciones ; otros á rebuscar en 
los archivos y bibliotecas documentos 
que expliquen épocas posteriores, y al- 
gunos á pintar con franco pincel y ver- 
dadero colorido sus riquezas artísticas 
y escenas de la vida de este industrioso 
pueblo, pronto podremos contar con 
una historia crítica^ y documentada de 
Galicia, tan vivamente apetecida por los 
amantes de los estudios arqueológicos. 

Uno de los que con mayor entusias- 
mo han iniciado este saludable renaci- 
miento gallego , es Qoestro amigo y com- 
panero el Sr. Fulgosío, cuyas produc- 
ciones son tan justamente estimadas. 

Desde luego reconoce ol Sr. Fulgosio 



en el opúsculo arriba citado, que en 
Galicia , como en el resto de la penín- 
sula , no era el feudalismo la institu- 
ción que en otras partes llegó á opri- 
mir cruelmente, y ni aun dejaba al 
oprimido el consuelo de quejarse y re- 
clamar en su contra. * También los se- 
ñores, dice, concedieron notables liber- 
tades; que no eran sólo, como falsamen- 
te se ha intentado suponer, los fueros 
dados por el Rey los que concedían 
grandes franquicias á los vasallos, pues 
los señores, deseosos de tenerles de su 
parte y quitárseles á los otros, ofrecie- 
ron durante el siglo xiii toda suerte de 
ventajosas condiciones á cuantos se pre- 
sentasen á poblar terrenos incultos, cu- 
ya riqueza de nada servia mientras no 
hubiese brazos que los^ cultivaran. A tal 
punto llegaron los señores en esto de 
otorgar franquicias, que declaraban á 
muchos pobladores de lugares mera- 
mente agrícolas y de muy escasa im- 
portancia , libres de toda facendeyra, ex- 
cepto de rauso, alevosía, furto y homi- 
cidio, y aun sobre esto les concedían 
también derechos muy notables. » 

La minuciosa descripción que del ex- 
terior é interior del castillo de Sotoma- 
yqr hace el Sr. Fulgosio es tanto más 
interesante, cuanto que son muy pocos 
los monumentos de esta clase y de épo- 
ca tan remota que se conservan en Es- 
paña. La falta de una planta ó plano 
del castillo que acompañe á esta des- 
cripción es causa, sin embargo^ de que 
ésta resulte un tanto confusa , y no se 
pueda al primer golpe de vista formar 
idea exacta de la disposición general de 
la fortaleza. En derredor de ésta corre 
un primer recinto amurallado y coro- 
nado dealmenas de forma de paralelí- 
pedos, con remate triangular. En el se- 
gundo rednto se alza la torre del Ho- 



45i 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



meDaje, alta más de 4 5 metros, cuadra- 
da y con almenas. En el cuerpo central 
del castillo hay dos clases de construc- 
ciones, la militar, y el palacio añadido 
posteriormente. En la primera está la 
entrada, formada por un arco ogival 
con dos escudos de armas ; á la dere- 
cha se alza un garitón almenado con 
sendas troneras. Después corría la mu- 
ralla del tercer recinto , teniendo por 
segundo la plaza de armas. El pala- 
cio, de construcción más reciente, sigue 
á la torre del Homenaje. Subiendo por 
una escalera de piedra, que arranea del 
cuerpo central deb castillo , se encuen- 
tra en el primer descanso la puerta de 
la capilla, de gusto ogival, y más arri- 
ba el salón principal y las demás habi- 
taciones destinadas á la vivienda. 

Ocupase finalmente el Sr. Fulgosio de 
la genealogía de la casa de Sotoma- 
yor, desde su fundación en el año 714, 
dc^ algunos hechos notables del Conde 
de Camina , verificados á fines del si- 
glo XV, y de la ruina del feudalismo en 
Galicia. 

R. V. 



VARIEDADES. 



MEMORIAL DE PALOMARES (0. 
ExcMo. Señor. 

Don Francisco Xavier de Santiago Pa- 
lomares , natural de la ciudad de Tole- 
do , oficial entretenido más de diez años 



(1) El aobreBcrito de este memorial dice: 
— « •!* Ezcmo. Señor. — D.» Francisco Xarier 
de Santiago Palomares, oficial escribiente 
en el B.( ArchÍTO de la primera Seoietatía 
de Astado del cargo de V. Ex.-*Saplioa.» 



há en este Real Archivo de la príméra 
Secretaría de Estado, del cargo de Y: 
Ex.* , se halla en la precisión de implo* 
rar el favor de Y. Ex. por medio de este 
respetuoso Memorial , en que sucinta- 
mente manifiesta uuo^ hechos ciertos, 
de que podrán informar á Y. E. todos 
los individuos de la citada Secretaria» 
porque son testigos oculares de la ma- 
yor parte de ellos. 

Después de haber estudiado Grama* 
tica , Rhetórica , principios dé Philoso- 
phia, Dibujo y otras buenas letras, le 
llevó su genio al estudA) de Antigüeda- 
des, señaladamente el de Re Diplomáti' 
ca de España , en que llegó á hacer al- 
gún progreso y ganar alguna acepta- 
ción , como demuestra el haber sido ele- 
gido por uno de los oficiales que copia- 
ron la famosa colección de papeles del 
Real Archivo de Roma que hizo Juan de 
Betzosa en tiempo del Sr. Pheiipe II (cu- 
ya copia quedó en éste de la citada 
Secretaria en xx grueeoa volúmenes de 
marca), y haber sido destinado después 
de dos años que duró esta obra , para 
que en compañía del Dr. D. Francisco 
Bayer ayudase, en la lecdoii y oopia do 
documentos antiguos existentes en los 
Archivos de la Santa iglesia de Toledo, 
y otros , cuando en tiempo del Sr. rey 
D. Fernando YI se trataba' de aclarar 
y justificar instrumentalmente el patro» 
nato universal de todas las Catedrales 
de España que posee S. M. por razou 
de conquista , reedificación y dotación. 
En el reconocimiento de libros, privile- 
gios y otra infinidad de documentos 
antiquísimos, que duró más de cinco 
años, al lado de hombres eruditos, tuvo 
ei suplicante ocasión oportuna de ad- 
quirir noticias nada vulgares; y para 
no perder tiempo, en horas exlraordir 
narias hizo una copia 9X vivo de um de 







• 
« 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



165 



loB famosos Missales manuscritos con 
carácter gothico , que reservó el carde* 
nal Cisneros en la bibliotheca de la San- 
ta iglesia de Toledo , para que materia) 
y formalmente viese S. M. la antigua Ly- 
turgia gótico- española , que ordenó San 
Isidoro , arzobispo de Sevilla , cuya co- 
pia existe en la selecta Librería del Prin- 
cipe, nuestro Señor ^ juntamente con el 
índice de la misma Librería , y una co- 
pia de los o6cio8 de la casa del princi- 
pe D. Juan que hizo Gonzalo Fernandez 
de Oviedo , que últimamente ba hecho 
el suplicante para su Alteza , por mano 
del bibliotecario D. Juan de Santander. 
De resultas del desempeño que tuvo 
el suplicante de todos sus encargos, «e 
le dio plaza de Oficial en la' Contaduría 
de Rentas provinciales, en donde sirvió 
desde 1754 por más de seis años, hasta 
que de orden de S. M. , que Dios guar- 
de, que solicitó el citado D. Francisco Ba- 
yer, pasó al monasterio de San Lorenzo 
el Real á ayudarle en la lectura y forma- 
ción de índices del copioso número de 
códices antiguos manuscritos , que exis- 
ten en aquella librería , grie^ , latinos 
y castellanos , comisión que desempeñó 
en espacio, de dos años con la exactitud 
y primor en las muestras de muchos 
caracteres que manifiestan los mismos 
índices , que Bayer presentó á S. M: y 
merecieron su Real aprobación; y so- 
bre todo, la Polygraphia gótico-española, 
obra original del suplicante, en un gran 
volumen de papel imperial de Holanda, 
en que, precediendo una larga y curio- 
sa Disiertadon , se demuestra al vivo en 
más de K 60 hojas el progreso de las le- 
tras godas que dimanan de las romanas; 
la corrupción de éstas ; se trata de las 
notas y siglas ; se demuestran las letras 
lóngobardas, merovíngicas y saxónicas; 
el carácter góthico-íiranoes, que seintro- 



duxo en Castilla después de la conquis- 
ta de Toledo , á contemplación de la rei- 
na dopa Constanza y del arzobispo don 
Bernardo, que eran franceses; por in- 
cidencia, se demuestran los caracteres 
de los judíos ymoros españoles ; y últi- 
mamente se presenta una hermosa y 
divertida serie de documentos desde 
esta ét>oca basta el admirable hallazgo 
del arte de imprimir : de cuya obra , que 
ha pensado publicar la Real Sociedad 
Bascongada \ se da un extracto en sus 
últimas. actas (i). 

Pero cuando el suplicante se prome- 
tió alguna satisfacción del ímprobo tra- 
bajo que tuvo en esta comisión escuria- 
lense, y reintegrarse más de 9.000 reales 
que empleó en viajes, ropa, papel, co- 
lores y manutención de su casa en esta 
corte ; bien lejos de conseguirla , estuvo 
á pique de perder el poco sueldo de 5.000 
reales que goza por Rentas Provinciales, 
por ciertos chismes que algunos frailes 
mal intencionados influyeron al Dr. Ba- 
yer, que, en suma, se reducen á *que el 
suplicante había dicho que sin su auxi- 
lio no le hubiera sido posible evaquar 



(1) En la Real Academia de la Historia 
(A. 2), existe esta obra original, cuyo titulo 
es: Polygraphia éhíMeo^españülaf origen de 
loi oaraotéret ó letras de los godos en .^¡paña; 
suprogresoy decadencia y corrupción desde el 
siglo V hasta fin del siglo xi. En que se abro» 
gó el uso de ellos y sohttituyó la letra góthicO' 
francesa : demostradas con variedad de abe» 
eedarioSf abrematuras y otras curiosidades 
pertenecientes al perfecto oonocimicnto de 
ella, sacados de moHedaSf inscripciones, libros 
y saneantes monumentos de la antigüedad, 
que se guardan en la famosa librería de la 
santa iglesia de Ibledo y del monasterio de 
San Lorenzo del Escorial, Por D. Fraacisoo 
Xavier de Palomares , oficial en la contadu- 
ría general de rentas proyindales del reino, 
7 natural de aquella ciudad. Año 1764.— tJn 
tomo en folio. 



U6 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



la comisión. > Especie falsa , pero capaz 
de enemistar y romper la buena armo- 
nía que hasta entonces babian tenido, y 
que obligó al suplicante á separarle» 
por haber sido imposible desimpresionar 
á Bayer de aquella impostura, aunque el 
Sr. Marqués de Grimaldi y D. Joseph 
Nicolás de Azara tomaron la mano en el 
asunto, y á sufrir el que se le quitase 
la obcion á la Contaduría de Rentas pro- 
vinciales y á experimentar otros perjui-' 
cios, de que podrá informar á Y. E. don 
Bernardo Iriarte, por cuya mano ha 
corrido esta comisión. 

Últimamente , habiendo el suplicante 
sincerado su conducta y desip^res, ex- 
perimentó la honorifica satisfacción de 
haber sido elegido por el Sr. Marqués 
de Grimaldi, por orden que comunica 
al o6cial y archivero D. Benito Martínez 
Gayoso, para la mudanza y colocación 
del copioso Archivo de Estado desde el 
Buen-Retiro al estrecho sitio que hoy 
ocupa en este nuevo Real Palacio. Des- 
pués de evacuada la mudanza , ha per- 
manecido el suplicante en este Real Ar- 
chivo trabajando no sólo en la coordina- 
ción de 6us papeles, sino también en 
otros muchos encargos extraordinarios 
que se le han hecho por los señores Mi- 
nistros y oQciales de la Secretaria, como 
son : copias de tratados, capitulaciones, 
cartas de notificación y otras ilumina- 
das en vitela para el Emperador de Mar- 
ruecos, cifras y otras muchas cosas, que 
'sería muy molesto referir. Basta, Señor, 
decir que en todo se ha portado el su- 
plicante con el secreto y prontitud con- 
venientes á un buen archivero , disfru- 
tando anualmente la ayuda de costa de 
i.OOO reales sobre los 5.000 que goza 
desde el año de n51 , en que empezó á 
servir á S. M. 

Y aunque el natural desinterés del su- 



plicante le estimula á emplearse, por su 
buena y robusta salud , en estos traba.- 
jos geniales , aunque fuese en los térmi- 
nos que lo ha practicado hasta ahora, 
porque más trabaja por honor que por 
interés, considera por otro lado la im- 
posibilidad de mantener con decencia 
su casa y familia. Portante, á Y. E. su- 
plica con el debido respeto se digne, 
después de haberse Jnfonnado de la 
verdad de los hechos referidos de paso, 
inclinar el piadoso ánimo de S. M. , que 
Dios guarde , á fin de que , en conside- 
ración al deseo que tiene de conti- 
nuar su mérito eu este Real Archivo, le 
declare por uno de sus oficiales , con el 
grado , sueldo y emolumentos que fue- 
re del Real agrado, para mantenerse 
con alguna decencia y poder aplicar los 
ratos que le sobren, después del empleo 
principal, en algunas obras que pue- 
dan ser útiles al público , como el Nue^ 
vo Arte de escribir (de que presenta un 
exemplar á los pies de Y. E.) , la conclu- 
sión de unos Diálogos orihológieos so- 
bre el Magisterio de primeras Utras , que 
trabaja de orden de la Sociedad Bas- 
congada , etc. No debiendo omitir que 
si S. M. se sirve de conceder la gracia 
que solicita el suplicante, como lo es- 
pera de su natural piedad y munificen- 
cia , quedan á beneficio de la Real Ua- 
cienda los 5.000 reales que ha gozado 
desde el año de 4754. 

Exemo, Señor , 
A. L. P. DE Y. B. 
Su más humilde y atento subdito , 
Francisco Xavier de Santiago 

Palomares. 

(Está conforme con el original, que 
obra en mi poder). 

A. Elías. 



BIBLIOTECAS V MUSEOS. 



\m 



RESTAURACIÓN DE PINTURAS. 



{Dictamen de Goya.) 

Á principios de este siglo hubo un 
couiisionado que entendia en la renova- 
ción de las pinturas del real sitio del 
Buen Retiro , hasta que pedido informe 
al célebre'píntor D. Francisco de Goya, 
y de acuerdo con su dictamen , se dis^ 
puso de real orden que se suspendiera 
inmediatamente esta comisión. Trasla- 
daremos aquí , de una de las diferen- 
tes comunicaciones del comisionado, 
un párrafo que manifiesta ios trabajos 
ejecutados que dieron margen al dic- 
tamen de Goya , y cuya copia integra 
estamparemos también á continuación. 

Dice el comisionado: «El Rey consi- 
gue de esta forma beneficiar completa- 
mente todas sus preciosas pinturas» y 
no asi como quiera, sino perpetuadas 
para siglos^ como lo califican las cua- 
renta que llevo restauradas , con la cir- 
cunstancia que sólo la que en la actua- 
lidad está entre manos , que S. M. vio 
enteramente arruinada , siendo digna 
de la mayor consideración , por lo raro 
de su representación y por ser obra de 
Guarchino, copiada del lienzo que ha 
dado crédito á Roma , á la pintura y al 
célebre -Guido, del tamaño cinco varas 
de largo y tres y media de alto, con doce 
personajes del natural, dejará bien con- 
vencido el aserto del descubrimiento y 
su sabia y oportuna aprobación , siendo 
tan recomendables las ventajas de que 
ba sido susceptible dicho lienzo, que 
excede al valor de lo que se ha inver- 
tido en todos ellos i de Diciembre 

de 4 800.» 

DICTAMEN DB GOTA. 

'En cumplimiento de la Real orden 
que V. E. se ha servido comunicarme 



con fecha de 30 de Diciembre último, 
para que informe acerca de los cua- 
dros de que áe halla encargado D. N.» 
reconociendo los que ha pasado á 
lienzos nuevos, y los que ha lavado y 
refrescado, y manifestando las ventajas 
ó detrimentos gue puedan padecer las 
pinturas por esta composición , exami- 
nado el método y la calidad de los In- 
gredientes que emplea para su lustre; 
debo exponer á Y. E. que, habiéndome 
presentado inmediatamente en el Buen 
Retiro , vi y consideré con la mayor 
atención los trabajos de aquel artista y 
el estado de los cuadros , entre los cua- 
les se me ofreció el primero el del Sé- 
neca, que tenía en maniobra para lim- 
piarlo y hecha ya la mitad de su lustre 
y bruñido. 

• No puedo ponderar á V. E.*la diso- 
nancia que me causó el cotejo de las 
partes retocadas con las que no lo es- 
taban , pues en aquéllas se habia des- 
aparecido y destruido enteramente eU 
brío y valentía de los pinceles y la maes- 
tría de los delicados y sabios toques 
del original que se conservaban en és- 
tas, y con mi franqueza natural, anima- 
da del sentimiento, no le oculté lo mal 
que me parecía. Á continuación se me 
mostraron otros, y todos igualmente de- 
teriorados y corrompidos á los ojos de 
los profesores y de los verdaderos inte- 
ligentes , porque , ademas de ser cons- 
tante que cuanto más se toquen las pin- 
turas con pretexto de su conservación, 
más se destruyen, y que aun los mis- 
mos autores, reviviendo ahora , no po- 
drían retocarlas perfectamente á causa 
del tono y rancio de colores que les da 
el tiempo, que es también quien pinta, 
según máxima y observación de los sa- 
bios , no es fácil retener el intento ins- . 
tantáneo y pasajero de la fantasía , y el 



<5S 



ABYISTA DE ARCHIVOS, 



acorde y concierto que se propuso en 
la primera ejecución, para que dejen de 
resentirse los retoques de la variación. 
Tsi esto se cree indispensable en un 
artista consumado, ¿qué ha de suceder 
cuando lo emprende el que carece de 
sólidos principios? 

•Por lo tocante á la naturaleza de los 
ingredientes con que se da el lustre á 
las pinturas , aunque pregunté de cuá- 
les se valía , sólo me anunció que era 
clara de huevo, sin otra explicación , de 
suerte que conocí desde luego se forma- 
ba misterio y habia interés en ocultar 
la verdad ; pero entiendo que no mere- 
ce el asunto ningún examen, y que como 
todo lo que huele á secretos , es poco 
digno de aprecio. 

>Tal es el dictamen que con breve- 
dad y sencillez , sujeto siempre á mejo- 
res luces y conocimientos , pongo en la 
Consideración de V. E., aprovechando 
esta oportunidad de ofrecerle mi res- 
peto.» 

* Nuestro Señor guarde á Y. E. mu- 
chos años. Madrid f t de Enero de 
\90\ . — Bxcmo. Sr. — FaANCisco db 
Gota. — Excmo. Sr. D. Pedro Cer 
valles.» 

G. F. 



PREGUNTAS. 



182. Qramxnaticus regia.— ¿Cuáles 
eran las atribuciones del fancionarío gue 
con tal denominación aparece en docü- 
meatOB reales aragoneses de principio del 
siglo XI? ¿Se diferenciaba este cargo del 
de scriba ó scriptor que figura en los do- 
cumentos castellanos hacia la misma 
época? 

E, DE LA P. 

188. Religiosa, y conversa.— ¿Qné 



diferencia hay entre estas dos voces, que 
vemos citadas á menudo en documentos 
déla Edad Media? ¿Tienen la misma acep- 
ción que hoy las damos? 

■♦ J. C. 

184. Moneda arábiga.— En la pro- 
vincia de Sevilla se ha encontrado una 
moneda escrita con caracteres aráhigof^ 
unos magrehis y otros cúficos, y con la si'* 
guíente inscripción latina f ONE-PIB. ¿Co- 
nocen los aficionados algún ejemplar de 
esta moneda y podrá decírsenos á qné 
época pertenece? 

X. 



RESPUESTAS. 



Daroca. T(yino ii, pág, 46. — Daroea^ 
ciudad insigne en la provincia de Zara- 
goza. Caheza . de partido judicial al pre- 
sente , y en el antiguo régimen capital de 
una de las cinco merindi^es en que se di- 
vidía el reino de Aragón , con residencia 
en ella de un Corregidor Gobernador po- 
litico y militar, y de un Alcalde mayor 
letrado , con jurisdicción en una grande 
porción de pueblos : su fundación se pier- 
de en la noche de los tiempos, pertene- 
ciendo á los místicos Heruieos y Tóbelos, 
pueblos orientales, como lo indica su 
nombre hebreo dorad ^ daredj que signifi- 
ca camino , senda, porque su situación no 
puede ser otra que en el camino de Za- 
ragoza ; nombre que se ha conservado tan 
puro al través de los siglos. En tiempo de 
los romanos y de los godos figuró poco ; 
quizá se la llamaría de otro modo , por- 
que Florian de Campo dice que era muy 
conocida en dichos tiempos ; otros asegu- 
ran que era municipio romano, fundán- 
dose en sus extensas murallas y abundan 
tes torreones con un castillo llamado Za- 
nuí por los moros ; la principal nombradía 
de esta ciudad viene desde los siglos xii 
y XIII , por la famosa batalla de Cutanda, 
ganada por el rayo de la guerra de aque- 



filBUOTBCAS Y UDSEOS. 



15! 



lio* tiempo*, D. Alfonio I el Batallador, 
y el estnpendo milagro dé loa oorporalea, 
qne, por ser aaceeos demafliado sabidoa, 
no refiero. Deade dicboa tiempos no han 
ceaado de engraadeoerta los papas, reyes 
7 magnates del reiao ; fué ocupada por loe 
moros en el siglo viii, y recuperada por 
dicho rey D. Alfonao en el xii, y ropo- 
blada en el miemo por el príncipe B. Ra- 
món Berengner. Don Pedro IV de Aragón, 
agradecido á que esta ciudad aignió an 
partido en las disensiones qne tuvo con- 
tra la célebre ünion qne trataba de opo- 
nerse ¿m autoridad, la elevd al rango de 
ciudad en el siglo xiv. 

Su iglesia es matriz de parroqniaa des- 
de BU reconquista. En el Concilio XI To- 
ledano, en la división de los obispadoxhe- 
cba porel rey Wamba,fu^ asignada dicha 
iglesia al obispo de Zaragoza ; es colegial 
insigne con canúuigos deade el siglo xiii, 
y el mismo rey Ll. Pedro ofreciú elevarla 
i catedral , dotándola i sus expensas i 
interponer hii influencia con loa papas pa- 
ra la craacioQ canúiiíi^R de la misma, lo 
que no se llevú, ni se ha llevado ¿efecto. 

En resumen, Daroca no fué ciudad has- 
ta que el rey D. Pedro la elevó á este ran- 
go , ni tampoco ha sido lede episcopal : 
ahora bien , el documento en que se le da 
este nombre mucho tiempo int«a detener- 
lo, ¿es Bospochoeo? To oreo qne si; en 
primer lugar por este motiva, pues DO es 
regular, que un príncipe tan insigne tu- 
viese notarios 6 cancilleres tnn torpes, qne 
ignorasen loa títulos y rangos de los Es- 
tados de su sefior, para dar el nombre de 
ciudad á un pueblo que no lo era. Gn se- 
gundo lugar, por faltarle la fecha de 
tiempo, pues cabalmente en aquellos ai- 
gloB eran los otorgantes tan propensos & 
poner fechas de reinados de los reyes con 
mujeres é hijos, de gobernadores, de obis- 
pos, de dias de la semana, de lunas, 
de indicciones, de cirounatancias parti- 
cnlarea extraordinarias, y de fulminar 
anatemas, que rayaban en pródigos y fas- 
tidiosos; y no es probable que un prínci- 



pe tan grande tuviese cancilleres ó nota- 
rios tac torpes , qne se olvidasen de poner 
la facha : cu tercer lugar , por llamar Bu- 
renguer IV al príncipe , que aunque en 
rigor lo ers , no era asi llamado , ni lo es, 
sino con el nombre de Bamon Beren- 
guer V, pues la numeración de los reyea 
se computa por sus nombres cristianos, 
no por sus apellidos ; y este mismo rigo- 
rismo histórico , separándose de la cos- 
tumbre general, es indicio da su falsía, 
y del grande estudio que se ha puesto en 
an confección: en cuarto lugar, por la 
misma grande solemnidad qne se da i un 
traslado; porquo con ella se han querido 
encubrir loa defectos capitales de que 
adolece el docnmento original. Por todo 
lo dicho opino qne el original y la copia 
han sido forjados en tiempos posteriores 
Á sns fechas. 

Hamoh Graneb, 
' AreblTtto.BIblloiectriDTAntlenirlii. 
Itaba, 3fartode 1872. 

HÍBpalis. Núm. 92, T.ii,pág».15, 80, 
94, lio, 127 y 142 (I).— Convencidos de 
que los fenicios no fuorou los primero* 
pobladoret de Espafia , sino la geni» muelle 
y opulenta que encoutró Strabon en su li- 

CouveucidoB de que los/enícw* pata- 
ronde lai columna» de Sérculeí, y de que 
las Catitéridee no etiában en el derrotero de 
Tiroá Tar^t, sino en el de Tarsii á la 
Bñtania: 

Convencidos do que Ptolomeo ni Stra- 
bonhablaron í« eonveMofjvrUlicotdeEi- 



(I) Despuea de publicado nuestro número 
aDterioT,hemoarecibido por el correo la si- 
guiente nota : 

HÍBpalis. P&g. U2, T. n.—Rixtifieaeicm 
importante. — Donde dice « se ocupa del Hii- 
paletue, del Aitifitano j del OÍMp»nen»e, 



apa del Bll- 
^ . . . Aitifitano y del OÍMp»nen 

pero no del niipulense, porque no hubo ni 



gnno con cata denominacionn, léase «se 
ocupa del Hispalense y del Aatigitano, pero 
no del Olysipponense ni del Iltipnlense, por* 
que no hubo ninguno o *— ■" 



n estas denomina- 



160 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



paña y ni Plinio del illipulense, porque no 
hubo pueblo que se llamase Illipa ni lili- 
pula, por más que en el lib. iii, cap. i las 
nombra á una y otra, y Ptolomeo en el 
lib. II, cap. V, diga do la primera que era 
magna' Turdetanorum civítas , y de la se- 
gunda Illipa minoTy y ambas in ea Hispa- 
nia¡ bceticoi parte qua Lusitania próxi- 
ma esL 

Convencidos de que la Fenicia fué otra 
cosa que la Palestina; que Tiro fué, como 
Sidon, población fenicia ; que ni la una ni la 
oh-a formaron 2>arte de la Palestina; y que 
ios thirios fundaron la colonia de Gades : 

Convencidos de que el tecnicismo geo- 
gráfico de España no debe buscarse única- 
mente en el fenicio ó hebreo, sino en el grie- 
go , que tan perfectamente se conoce ; y 
en el celta, que nadie sabe , y' en el ibero, 
si fuera conocido : 

Convencidos de que el fenicio y el hebreo 
eran idiomas semíticos, hablados por dos 
pueblos diversos, mmagna ex parte confines)), 
como dijo San Jerónimo, y no se diferen- 
ciasen mucho entre s(, como dejó escrito 
San Agustín : 

Convencidos, en fin, de que hay cierto 
fanatismo literario que lleva á muclios hasta 
el extremo de buscar eu si hebreo cuantas eti- 
mologías se les presentan, poblando de ciji" 
dades con nombres hebraicos todo el plano 
antiguo de España, á la manera que hay 



otro que impulsa á muchísimos á incli- 
narse al celta, al rúnico, al antiguo ibero, 
al'sanscrit, al beda, buda, y á cuantas 
cosas no entienden , porque para ellos la 
sinrazón es la mejor razón, la anomalía 
es la mejor ley, el no eiaber es el mejor 
saber : 

Convencidos, decimos, de todas aque- 
llas y otras muchísimas cosas, pregun- 
taremos de nuevo, como preguntaba el 
día 31 de Diciembre de 1871 el sefior 
F. R. de C. 

HÍSPALI9. ¿Cuál es la verdadera etimo- 
logía de esta palabra? ¿Hay pruebas de 
lo que dicen los Sres. Mari chalar y Man- 
rique en su obra Historia de la Legisla- 
ción y recitaciones del derecho civil de Es- 
paña, de que Híspalo, hijo de Hércules 
y sucesor de éste en el gobierno de la 
antigua España, fuese el fundador de 
Sevilla? 

Diga elBr. M., si gusta, lo que sepa 
sobre ello, y no se cure de si molesta ó 
no molesta á s. s. s. 

G. B. 

Palomares. Núm. 72, T. i, pág. 337, 
y Núm, S,T, ii , pág/ 126. — Como res- 
puesta á estas dos preguntas, véase el 
Memorial de D. Francisco Xavier de San- 
tiago Palomares , que, por su índole y ex- 
tensión, publicamos en la sección de Va- 
riedades de este mismo número. 



REVISTA 

DE 

ARCHIVOS, BIB LIOTEC AS Y MUSEOS. 

Se publica los dias 15 y último de pada mes. — Precios de susericion, — Madrid, tres me- 
ses, una peseta 50 cents. (6 rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un afio, 7 pesetas. — 
Extranjero y ultramar, un año 20 pesetas. — Puntos de suseridon. — Bn Madrid: en la Ad- 
ministración, calle de la Abada, num. 21, cuarto 3.* derecha; en las porterías del ArchiTO 
Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las libra- 
rías de Duran, Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio Lopes. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 
principales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Adminiatradion , en sellos 
de correos ó libranza de iácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i de 
la Revista, correspondiente al afio anterior. 

MADRID, 1872.-— Imprenta de M. Rivadenbt&a, calle del Duque de Osuna, núm. 3. 



Í^EYIST/ 



DE 




RCHivos, Bibliotecas y 



M ÚSEOS. 



AÑO II. 



Madrid, 15 de Junio de 1872. 



NUM. U. 



SUMARIO. 



BI Archivo de TTclés. — Noticias : Concurso á una phua de ayndante de Bibliotecas. — Nombramiento de ofi- 
cial da Archivos. — Asoensoe á oonaecuencia de esta promoción. — Colecciones para bibliotecas populares. — N ne- 
gras concesiones de éstas. — Objetos traídos al Museo Arqneológico, de la ca» conventual de Uclós. — Catálogo 
de manuscritos de la Biblioteca del Louvre. — Bibliotecas de Suisa. — Revista bibllogr&flca : Rotrumia, 
revista de llteratoras y lenguas romances. — Di»etirM>s leidos en la recepción del Sr. Arteche en la Academia de 
la HÍ!;toria.— X^^íca de Hegel^ traducida por el Sr. Fabié. — Variedades: Cronistas rcalos. — PreSTllXltas: 
Femando I de A ragon. — Salustio. — Documentos con firmas árabes. — Knci'>. — Moftarrez. — Montón. —Res- 
puestas : Osas. — Hispalis. — Movimiento bibliogr&floo y arqueológico.— Anuncio. 



EL ARCHIVO DE UCLÉS ^\ 



IL • 

Bien poco duradero filé por cierto 
el esplendor del archivo de Uclés, 
que, como dejamos dicho^ llegó á su 
apogeo al finalizar el xviii siglo. En 
los primeros años del actual tuvo lu- 
gar la invasión francesa y la memo- 
rable guerra de la Independencia, 
durante la cual Uclés hubo de ser 
más de una vez teatro de belicosas 
escenas, y muy principalmente del 
revés que sufrieron las armas españo- 
las en la batalla dada el 13 de Ene- 
ro de 1809. Después de aquella san- 
grienta frmcion, acantonáronse los 
franceses por alguu tiempo en el pue- 



(1) Véase el número anterior. 



blo de Tarancon , próximo á Uclés, 
y la Casa conventual vio más de 
una vez profanada su iglesia y 
convertida en cuadra, devastadas 
sus dependencias, revuelto su archi- 
vo y saqueada la biblioteca , muchos 
de cuyos- volúmenes se apropiaron 
sin escrúpulo los jefes superiores, 
como los subalternos, del ejército 
invasor, conduciendo á Tarancon y ¿ 
otros paeblos considerable número 
de volúmenes, de los que sólo una 
pequeña parte volvió á podfer de sus 
dueños. 

Rechazada la invasión francesa, 
volvió á restablecerse el orden en la 
Casa conventual, si bien no llegó ésta 
á recobrar todo su prístino esplen- 
dor. Mas ese mismo incompleto re- 
nacimiento fué bien pronto pertur- 
bado nuevamente por los horrores de 



462 



REVISTA DB ARCHIVOS, 



la guerra , ahora, para mayor des- 
gracia , civil é intestina. La situa- 
ción especial de Uclés, y muy parti- 
cularmente de su Convento de San- 
tiaguistas, fué causa de que frecuen- 
te y alternativamente se viese ocu- 
pado durante la contienda de los 
siete años, ya por los liberales, ya por 
los facciosos, tratando nnos y otros, 
como era natural , mis de su fortifi- 
cación y defensa que de conservar ni 
aun ponerá salvo sus riquezas mo- 
numentales, amenguadas á la vez 
por la exclaustración de los conven- 
tuales santiaguistas , que en aquella 
misma época tuvo lugar, y que con- 
tribuyó sin duda á distraer de su 
sitio natural gran parte del mobilia- 
rio y efectos de la Casa, y entre ellos 
no pocos documentos y libros. 

A contar desde entonces ya no se 
interrumpió ni hubo de encontrar 
remedio la decadencia lastimosa de 
la Casa de Uclés. Abandonada por 
sus habitadores, mal reparados sus ' 
techos y muros, en una posición to- 
pográfica y en un clima en que tan 
indispensables son los reparos, redu- 
cida sólo á morada de algunas pocas 
personas encargadas del escaso cul- 
to y del no muy grande servicio de 
la vicarí^ eclesiástica, única depen- 
dencia que allí permaneció; despo- 
blándose y arruinándose también rá- 
pidamente la mayor y mejor parto 
del lugar de Uclés, que habia vivido 
á la sombra y al calor del Convento, 
hubo éste de necesitar toda su solidez 
y monumental grandeza para no ve- 
nir también completamente á tierra.' 



No hay que decir cual sería entre 
tanto la suerte que archivo y biblio- 
teca corrieron ; abandonados uno y 
otra , rotas y maltrechas sus techum- 
bres, puertas y estanterías, anidando 
libremente las garduñas y otras ali- 
mañas entre los libros y documeatos, 
sepultados ademas en el salitre que 
en gran cantidad se desprendía de los 
muros ; caminaban rápidamente á su 
completa destrucción y pérdida, á 
la cual, por otra parte, contribuían 
de vez en cuando la avaricia y la ra- 
piña, fomentadas á la sombra del 
abandono y faltado responsabilidad, 
pues durante largas temporadas no 
residía en el Convento ni aun el Go- 
bernador eclesiástico, que interina- 
mente desempeñaba las ñincíones de 
prelado en aquel territorio, destina- 
do, según un. concordato, á ser cabe- 
za de coto redondo de jurisdicción 
episcopal de las Ordenes. 

El abandono y el desorden llega- 
ron á tal punto, que se dio el caso 
de venderse públicamente en puestos 
de libros de Madrid, códices y volú- 
menes impresos, que, tanto por la 
índole y rareza de algunos de ellos, 

• 

cuanto por llevar otros la, marca de 
su procedencia, hubo de conocerse 
salían de la Biblioteca de Uclés. 
Para evitar, pues, la total desapari- 
ción de ésta , dictóse por el Ministe- 
rio de Fomento, en 4 de Marzo 
de 1860 y con carácter reservado, 
Real orden nombrando una comisión 
compuesta de cinco individuos del 
Cuerpo de Archiveros-biblioteca- 
rios, bajo la dirección del que es hoy 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



463 



dignísimo jefe superior del mismo, y 
lo era ya entonces segundo de la Bi- 
blioteca Nacional , Excmo. Sr. don 
Juan Eugenio Hartzenbusch , para 
que se procediese á formar inventa- 
rio de los códices, libros, manuscri- 
tos y papeles históricos existentes en 
la Casa-convento de Santiaguistas de 
Uclés , con sujeción á v4rias reglas y 
prevenciones bibliográficas y admi- 
nistrativas , entre ellas, la de sellar 
todos los volúmenes, como se I^zo, 
con una marca especial. 

No corresponde al que estas lí- 
neas traza, que tuvo la honra de for- 
mar parte de aquella comisión, en- 
carecer los rudos y penosos trabajos 
que llevaron á cabo , en el corto es- 
pacio de dos meses, todos sus indivi- 
duos (1), sin distinción de clase ni 
procedencia, luchando con un clima 
desapacible, en las peores condiciones 
de instalación y alojamiento, y de- 
dicados é sus tareas durante todas 
las horas hábiles del dia en el Ar- 



(1) Eran éstos, ademas del Sr. Hartzen- 
bnsch, á cuyas órdenes y bajo cuya dirección 
estuvieron todos, D. Antonio María Cossio, 
hoy oficial jefe de la Biblioteca universita- 
ria de Valencia ; D. Manuel de Goico-echea, 
notable paleógrafo, profesor supernumera- 
rio que ha sido de la Escuela de Diplomá- 
tjca y oficial que es de la Biblioteca de la 
Real Academia de la Historia ; D. José Ma- 
ría Escudero de la Peña, á quien cabe ahora 
también la honra de ser profesor en la £s- 
cuc'a y oficial del Archivo Histórico Nacio- 
nal, y D. Miguel Velasco y Santos, que, como 
oficial que asimismo ha llegado á ser del 
Cuerpo, dirige al presente con celo y acier- 
to el Archivo general de Valencia, y se ha dis- 
tinguido en más de una ocasión como escri- 
tor erudito, castizo y elegante. 



chivo y la Biblioteca de la Casa-con- 
vento, sin abrigo y aun sin techo los 
primeros dias, y teniendo que desen- 
terrar materialmente los libros y pa- 
peles de entre el ^salitre é inmundi- 
cias de todo género, que llegaron á 
llagar profundamente las manos de 
todos. • 

Debatíase entre tanto la cuestión 
del ulterior destino que habia de dar- 
se á los restos, aun considerables y 
preciosos, de la riqueza diplomática 
y bibliográfica de Uclés. Según pa- 
rece, fué lamente del Gk)biemo po- 
nerlos á buen recaudo en estableci- 
mientos de la Corte. Mas esta salva- 
dora medida hubo de encontrar te- 
naz oposición en el Consejo de las 
Ordenes y en personas influyentes, 
que, mal aconsejadas sin duda, pero 
tenaces , llegaron al fin á conseguir 
quedase en gran parte ilusoria, 
puesto que se decidió la continua- 
ción de los documentos y libros en 
la Casa conventual. 

No fué, sin embargo, del todo in- 
útil la comisión, pues, ademas de las 
reparaciones y limpieza que con mo- 
tivo de su estancia se llevaron á cabo 
en el archivo y biblioteca, formó ca- 
tálogo de todos los libros , impresos 
y manusoritos, que aun restaban, y 
que fueron sellados, y verificó la rec- 
tificación del que para el archivo de 
privilegios existia, redactado por 
D. Juan Antonio Fernandez, ano- 
tando las faltas, que por fortuna eran 
muchas menos que en la biblioteca; y 
en cuanto al Archivo de Pruebas, no 
dejó también de ganar algo su con- 



464 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



servacion, así por haberse cnbierto 
por entonces su techumbre^ como por 
lo qae también se proveyó á sa aseo 
j coordinación. 

Cercado nueve años trascurrieron, 
al parecer sin otra novedad que la de 
irse cada vez degradando más la 
Casa convento de Uclés, no sólo por- 
que siguió abandonada su custodia 
j reparo y sino porque hasta des- 
apareció la efímera existencia que 
la prestaba la oficina de la vicaria 
eclesiástica , que fué también trasla- 
dada al pueblo de Yillamayor, donde 
reside el Gobernador eclesiástico 
actual. Ocurrida la revolución de Se- 
tiembre de 1868, llevóse á cabo en 
principios del siguiente año la incau- 
tación por el Estado de los libros, 
documentos y objetos de arte perte- 
necientes al clero; si bien esta medi- 
da fué en Uclés, como en la mayor 
parte de España, meramente formal, 
pues consistió solamente en cerrar y 
sellar las puertas de los archivos y 
bibliotecas, que en tal situación, y 
salvas poquísimas excepciones, con- 
tinúan aún , sin que nada se haya 
resuelto acerca de su ulterior destino, 
con notorio perjuicio, no sólo de la 
conservación y aun de la custodia de 
estos tesoros literarios, sino del pú- 
blico en genera] , que de ellos se en^ 
cuentra tan privado como cuando se 
hallaban en manos de sus antiguos 
y poco francos poseedores. 

Gracias , por fin , á repetidas ges- 
tiones, tanto oficiales como privada?, 
dictóse con fecha 25 de Enero del 
presente año una Real orden, co- 



municada por el Ministerio de Fo- 
mento, y en cuya virtud se destina- 
ron al Archivo Büstórico Nacional 
todos los documentos, papeles, li- 
bros y demás objetos que componían 
el Archivo de la Orden de Santia^a 
en Uclés , como también los códices, 
manuscritos é impresos de la Biblio- 
teca de la misma que ofreciesen mé- 
rito é importancia bibliográfica, ó 
carácter de especialidad; debiendo 
conducirse los restantes libros al 
Instituto de segunda enseñanza de 
Cuenca. 

No son de este lugar los obstácu- 
los que todavía ofreció el cumpli- 
miento de dicha orden, y que, en 
gran parte, han sido vencidos, mer- 
ced >al celo, inteligencia y actividad 
del individuo del Cuerpo de Archi- 
veros, Bibliolecarios y Anticuarios, 
D. Darío Cordero, á quien se comi- 
sionó para llevarla á cabo ; pues nos 
resta apenas el espacio necesario 
para reseñar, siquiera sea sumaria- 
mente, las adquisiciones que por este 
medio han venido á avalorar y com- 
pletar las ya importantes series, de 
análoga índole , que el Archivo His- 
tórico Nacional poseia. Entre ellas, 
merecen preferente mención 2.901 
documentos y 79 libros, en papel y 
pergamino, restos únicos, á una ter- 
cera parte reducidos, del en otro 
tiempo mucho más rico Archivo de 
Privilegios de la Orden.t Mas aun 
así , son éstos de gran estima , ya 
por' los diferentes, y algunos muy 
importantes, asuntos históricos sobre 
que versan, ya por el valor paleo- 




BIBLIOTFXAS Y MUSEOS. 



465 



gráfico y. artístico de los diplomas, 
iluminaciones j sellos que ámi se 
conservan. 

No menor aprecio merecen 9.770 
expedientes de informaciones ó prue-' 
bas de caballeros, freires y señoras 
de la Orden de Santiago; y si á esta 
cifra de los completos y en su ma- 
yor parte cerrados en cubiertas ro- 
tuladas, se agregan numerosos pape- 
les y cuadernos sueltos, cuyo reco- 
nocimiento y clasificación ha de ha- 
cerse, no será aventurado afirmar 
que llegan á 10.000 los salvados del 
Archivo de Pruebas. En unas 400 
pueden calcularse, según el comi- 
sionado Sr. Cordero, las pruebas 
perdidas, por no restar de ellas más 
que fragmentos ó asqueroso detritus, 
producidos por la inclemencia de los 
elementos, á que tantos afios estuvie- 
ron expuestas , no menos que por las 
alimañas é insectos que en ella3 han 
morado. Por lo demás, no necesita- 
mos encarecer la importancia histó- 
rica que asimismo atesora esta co- 
lección, en la que sin duda se en- 
cierran datos biográficos, en gran 
parte desconocidos, de muchos de 
los principales personajes que en 
nuestra España , y aun en estados, 
extranjeros hoy y que de ella un 
tiempo dependian, ilustraron Letras, 
Artes y Armas , desde los comienzos 
del siglo XVI hasta los fines del xviii. 

La ya notable colección de la pro- 
pia índole que el Archivo Histórico 
Nacional poseía, se ha enriquecido 
también , de esta manera, con 31 có- 
dices griegos en papel , escritos, al 



parecer, en el siglo xiv, y que en su 
mayor parte llevan nota de haber 
sido donados á la Casa de Uclés por 
el arzobispo de Valencia, D. Martin 
de Ayala , que en ella fuera conven- 
tuaL A éstos hay que añadir otros 
23 códices latinos, escritos casi to- 
dos en pergamino ó vitela y en letra 
de los siglos XIII al xvi ; y por últi- 
mo, una colección de 22 tomos do 
opúsculos y papeles varios sobre di- 
versas materias , y que datan de líis 
XVII y XVIII centurias. 

Al propio tiempo la Biblioteca del 
Archivo Histórico, hoy unida á la 
de la Escuela de Diplomática, se ha 
aumentado con 693 volúmenes im- 
presos, que conforme á la autoriza- 
ción concedida en la Beal orden' de 
25 di3 Enero, yú citada, se han es- ' 
cogido, entre los de 4a Biblioteca de 
Ucl¿8, por tratar de historia civil y 
religiosa, nacional y extranjera; de 
Cronología, Arqueología, Diplomá- 
tica y otras ciencias , cuya consulta 
es do tan precioso como útil auxilio 
en los trabajos de estudio, clasifica- 
ción y catalogación de archivos, bi- 
bliotecas y museos. 

Grandes han debido sqt, como se 
ve por cuanto dicho llevamos, las 
pérdidas sufridas en todas y cada 
una de estas colecciones; mas aun 
así cabe nos felicitemos de encontrar 
lo que queda ya á salvo del inminen- 
te é irreparable riesgo que en Uclés 
corría, como lo prueban, no sólo 
esas faltas que deploramos , sino las 
profundas y vergonzosas huellas que, 
en gran parte de los documentos, 



466 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



pruebas, libros y códices rescatados, 
han dejado la hamedad y el salitre, 
el diente y los excrementos de las 
alimañas é insectos, el polvo y la in- 
mundicia, en fin, y el abaldono más 
absoluto en que yacieron durante 
casi todo lo que va del presente si- 
glo. 

Para no fatigar más á nuestros 
lectores, pondremos aquí, por ahora 
al menos , punto á la materia, reser- 
yándonos para otras ocasiones par- 
ticularizar la descripción de algunas 
de las más importantes reliquias his- 
tóricas, literarias y artísticas que 
nos han quedado de la Casa conven- 
tual de Santiago en Uclés. 

J. M. E. DE LA P. 



NOTICÍAS. 



Por Real orden de 20 de Ala yo ha 
sido nombrado Ayudante de tercer gra- 
do del Cuerpo de Archiveros, Bibliote- 
carios y Anticuarios, con destino á la 
Biblioteca universitaria de Zaragoza, 
D. José Cobeña y Mejía , propuesto en 
primer lugar por la Junta Consultiva 
del ramo , en el dictamen que inserta- 
mos á continuación : 

Junta consultiva de Archivos, Bi- 
bliotecas Y Museos. — Examinado este ex- 
pediente, 7 oido el dictamen de ana comisión 
de su seno, la Junta ha hecho detenida com- 
j>aracion do los m'érítos, servicios y demás 
circunstancias que resultan probados respec- 
to de cada uno de los pretendientes á la pla- 
sa vacante, y algunos de los cuales habian 
sido ya calificados en anteriores concursos. 
Todos los que ahora se pieaentan tienen la 



aptitud legal necesaria conforme á la legis- 
lación vigente , y pueden desde luego , y aten- 
diendo á sus respectivas condiciones acadé- 
micas, clasificarse en dos grupos: los que 
proceden de la Facultad de Filosofía j Le- 
tras, y los que han hecho sus estudios en la 
Escuela de Diplomática. Pertenecen al {li- 
mero D. Pedro La Hoz y Cairo, D. Kignel 
La Hoz y Calvo, D. Pedro Saenz Liaría j 
D. Cristóbal Pacheco y Yassallo; jse-clasiflcan 
en el segundo D. Fernando Suarez Inclán, 
D. José Cobeña y Mejia, D. Eduardo Pajea 
Sabater, D. Ramón Graner y Arracó, D. José 
Diez de Isla y Perlado, y P. Manuel Fernan- 
dez de la Vega y Sanzo, de quien, aunque no 
acompaña documentos justificativos, consta 
de notoriedad ha terminado su carrera en 
la Escuela de Diplomática. Por último, el 
aspirante D. Luis Coll y Manzano reúne la 
doble aptitud legal de sus títulos en la Facul- 
tad de Filosoña y Letras y «n la Escuela de 
Diplomática. 

Minuciosamente extractados, como que- 
dan en este expediente general , los particu- 
lares de los concurrentes , fácil hubiera sido 
á la Junta elegir los que para la propuesta re- 
sultan más dignos , sin la dualidad inevitable 
que para semejante elección forzosamente 
presenta la distinta procedencia académica 
de los candidatos, no menos que la preferen- 
cia concedida por el art 44 del reglamento 
vigente á aquellos de los pretendientes que 
justifican haber servido más de un afio como 
aspirantes en establecimientos de la sección 
á que corresponda ,1a vacante. 

Ya la Junta en anteriores diütámenes ha 
propuesto los medios de vencer la dificultad 
que para la elección of re'ce la procedencia 
distinta, pero igualmente válida en este ca- 
so, de los pretendientes, por medio de pro- 
puestas alternas que permitiesen más homo- 
génea comparación de méritos y servicios, y 
en que figurasen una vez los alumnos de Fi- 
losofía y Letras, y otra los de la Escuela de 
Diplomática. 

La Junta empleó con exactitud este siste- 
ma en los concursos á plazas de Bibliotecas 
ocurridos antes de la publicación del regla- 
mento de 6 de Julio de 1871 ; y en el prime- 
ro que hubo de despachar, después de puesto 
en vigor el mismo, formuló, como una de 
las conclusiones de su dictamen, que conven- 
dría observar esta alternativa. La Superiori- 
dad, Bin embargo, nada ha rtauelto en eefce 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



46t 



ponto. Respecto del otro, ó sea la preferen- 
cia que el reglamento concede á los Aspiran- 
tes que hayan prestado más de nn año de 
servicio gratuito, también formuló la Junta 
en su último dictamen otra conclusión , en 
que consignaba que, si bien el mérito especial 
definido y preceptuado en el art. 44 del re- 
glamento debia ser antepuesto á cualquiera 
otro , sal?os los extraordinarios , por esto 
mismo las plazas de Aspirantes sin sueldo 
debian 'darse públicamente y previos los 
anuncios oportunos; entendiéndose que el 
haberlas solicitado con titulo suficiente, 
aunque no se hubieran obtenido por causa 
no imputable al pretendiente, habria de ser 
condición bastante para admitir á los Aspi- 
rantes á comparación de méritos con los de- 
mas. Tampoco sobre este extremo ha recaído 
resolución superior. 

La Junta, pues, ni se cree completamente 
autorizada para adoptar de hecho la alterna- 
tiva, no existiendo aún precepto legal en que 
ésta pueda más sólidamente apoyarse, ni se 
atreve tampoco á preferir sistemáticamente 
determinados títulos y méritos académicos, 
cuya validez legal para el caso es idéntica, 
pero cuya falta de homogeneidad dificulta 
la comparación, toda vez que los estudios 
de Filosofía y Letras presentan mayor gene- 
ralidad, y que son los de la Escuela más espe- 
ciales para el servicio de que se trata. En- 
tiende también la Junta que no puede menos 
de atenerse ante todo á la prescripción que 
sobre la preferencia de los Aspirantes con 
servicio gratuito contiene el art. 44 del re- 
glamento. 

£n tal estado , y mientras sobre los dos 
puntos indicados recae una resolución supe- 
rior, que la Junta cree muy necesaria , y se 
atreve por tanto á recomendar , ha parecido 
equitativo por esta vez preferir para la pro- 
puesta á aquellos de los concurrentes que, 
ademas de probar el mérito preferente que el 
artículo 44 señala, tienen mayor antigüedad 
en la carrera y han ocupado ya lugares en 
ternas de concursos anteriores. Reúnen estas 
circunstancias tres alumnos de la Escuela , 
con los cuales esta vez se compondrá la ter- 
na ; pero haciendo constar que para lo suce- 
sivo, si la Superioridad no dispone en contra- 
rio, la Junta adoptará en los concursos de 
esta clase la alternativa rigorosa entre am- 
bas procedencias , de la Facultad de Filoso- 
fía 7 Letras y de la Bscuelade Diplomática , 



proponiendo en loa dos primeros que ocurran 
á alumnos de la primera, ya que los d« la 
segunda han obtenido la exehraiva pura éste 
y el anterior. 

Insistirá también la Junta en lú conve* 
niencia y aun necesidad de que en adelante 
la provisión de las plazas de Aspirantes sin 
sueldo se anuncie públicamente, á los efectos 
más arriba indicados, y que para la falta, aca- 
so involuntaria, de este requisito no impida, 
como en esta ocasión impide con sentimien- 
to de la Junta , que en la propuesta puedan 
figurar candidatos tan recomendables como 
D. Luis CoU y Manzano, que justifica haber 
hecho con gran lucimiento académico las 
dos carreras de Filosoña y Letras y de Di- 
plomática, y D. Pedro La Hoz y Calvo, que 
ha cursado asimismo en la primera de aque- 
llas Facultades y en la de Derecho ; ha pro- 
bado la asignatura de Bibliografía ; ha he- 
cho oposiciones á cátedras de Instituto y de 
Facultad y obteniendo segundos y torceros 
lugares en las propuestas para las mismas ; 
ha sustituido con éxito en la universidad de 
Madrid la cátedra de lengua ^be ; y por 
último , ha acudido ya nueve veces á concur- 
sos de ingreso como el actuad, y ocupado en 
ternas para ellos dos segmidos lugares y un 
tercero. 

Con tales fundamentos , la Junta tiene la 
honra de proponer á Y. I. para la plaza de 
Ayudante de tercer grado del cuerpo de Ar- 
chiveros, Bibliotecarios y Anticuarios, va- 
cante en la Biblioteca de la Universidad de 
Zaragoza , la siguiente 

TEUNA. 

Primer Ivgar. — D. José Cobefla y Mejía, 
aspirante sin sueldo en la Biblioteca de la 
Universidad de Madrid (departamento de 
San Isidro) desde 12 de Noviembre de 1870; 
archivero-bibliotecario, que en la Escuela 
do Diplomática se distinguió por su aplica- 
ción y comportamiento ; que ha acreditado 
asimismo la calificación de notablemente 
aprovechado en Lengua alemana, como tam^ 
bien haber sido premiado por oposición en 
Taquigrafía, y probó su aptitud para los 
trabajos del ramo con certificación de la 
Real Academia Española, para la que ha 
hecho con esmero copia fiel y literal de un 
códice de las Cantigas del Rey D. Alfonso el 
Sabio» y oon otiB oertifioacion acredita ba- 



<68 



REVISTA DB ARCHIVOS, 



bcrse ocupado darantc tres anos en una li- 
brería en la catalogación de obras en diver- 
sas lenguas. Ha sido propuesto este Aspiran- 
te una vez en segundo lugar de terna, j 
otra en tercero de lista de clasificación para 
plaza de igual categoría j grado. 

Segundo lugar. — D. Fernando Suarez In- 
clán y González, aspirante sin sueldo desde 
10 de Noviembre de 1871 en la Biblioteca de 
la universidad de Madrid (departamento del 
Museo de Ciencias Naturales) , en cuyos tra- 
bajos de organización consta se ha distin- 
guido ; habiendo sido anteriormente merito- 
rio sin sueldo de la Sala de Indias del Tribu- 
nal de Cuentas del Reino, en cuyo Archivo 
acredita haber trabajado con acierto. Ha sido 
propuesto otra vez en tercer lugar de tema 
para concurso de igual clase. 

Tercer lugar. — ü. José Diez Isla y Perla- 
do, archivero, bibliotecario y anticuario , que 
ha probado varias asignaturas de la Facul- 
tad de Derecho , ha estado sirviendo en la 
Biblioteca del Ministerio de la Gobernación , 
y fué luego destinado á la de la Escuela de 
Agricultura, por nombramiento de la Direc- 
ción de Instrucción pública, hecho á petición 
de la de Agricultura , Industria y Comercio. 

Tal es el dictamen de la Junta ; V. I., sin 
embargo , acordará en todo ó en parte lo que 
estime más acertado. 

Madrid, 5 de Mayo de 1872.— El Presiden- 
te, Juan Valera. — José María Eécti4ero de 
la Peña, secretario. 



Por Real orden de 9 del actual ha 
sido nombrado para la vacante de ofi- 
cial de tercer grado en la sección de 
Archivos, con el sueldo anual de 3.000 
pesetas, el Ayudante de primer grado 
de la misma sección , D. Juan Antonio 
Lloret y Reyner , que presta sus servi- 
cios en el Archivo Central , y ha sido 
propuesto en primer lugar por la Junta 
del ramo. 



Como consecuencia del ascenso ante- 
rior, han sido nombrados Ayudantes i .° 
y S.* respectivamente los Srps. D. Fran- 
cisco García Fresca y D. Francisco Bo- 



farull y Sans, que ocupaban los prime- 
ros lugares de los grados inméaiatos 
inferiores. 



La Dirección general de Instrucción 
pública, acudiendo á las activas gestio- 
nes de diferentes personas amantes de 
la ilustración del país, ha remitido es- 
cogidas colecciones de libros para el 
aumento de las Bibliotecas de algunos 
institutos de segunda enseñanza. Pasan 
de 800 los volúmenes repartidos últi- 
mamente con este objeto á los de Al- 
mansa, Betanzos, Ciudad-Rodrigo, Pe- 
ñaranda de Bracamonte y Reioosa. 



Á la cifra de trescientas siete se ele- 
va ya el número de Bibliotecas popula- 
res concedidas por la Dirección de Ins- 
trucción pública. En uno de nuestros 
próximos números publicaremos el des- 
tino de las colecciones distribuidas. 



Se han recibido en el Museo Arqueo- 
lógico, procedentes déla Casa conven- 
tual de Uclés, la gran silla del Maestre de 
la Orden de Santiago, varias armaduras 
y sillas de montar. La silla es verdade- 
ramente monumental; está compuesta 
de tres cuerpos, todos de madera^ á sa- 
ber: asiento, doselete y aguja ; estos dos 
son del más bello estilo ojival, imitando 
en un todo la torre de una iglesia gótica, 
y exornados con el gusto y magnificen- 
cia propios de tan florido periodo artís- 
tico. El asiento y las columnas que le 
rodean son de época algo posterior, y 
contrastan sobremanera , por su senci- 
llez, con la riqueza déla parte superior. 
Con añadir que su altura total es pró- 
ximamente de seis metros, comprende- 
rán nuestros lectores la grandiosidad 



fiíBLIOTECAS T BfüSEOS. 



<69 



y esbeltez de esto precioso mueble, en 
el que tantos recuerdos históricos se 
hallan simbolizados. Lástima que por 
algunas partes esté no poco deteriora- 
do; pero habiéndose procedido inme- 
diatamente á su restauración, creemos 
se salvará de la próxima destrucción 
que le amenazaba. 

Las armaduras se reducen á cuatro 
cascos lisos, cuatro corazas y varios 
guanteletes, coderas, rodilleras, etc. Son 
todas sencillas y sin labores, si se ex- 
ceptúa una coraza adornada con gra- 
ciosos dibujos de estilo del Renacimien- 
to, ejecutados al agua fuerte, represen- 
tando trofeos militares, adornos de flo- 
res y dos cabezas, separadas por una 
inscripción que dice POMPEO. 

Las once sillas de montar son del 
siglo XVII, están forradas de cuero y de 
hierro, y se hallan en bastante mal es- 
tado de conservación. 



Mr. Luis Paris ha publicado, en unión 
de Mr. Luis Rarbier , el Catálogo de los 

' manuscritos de la Riblioteca del Louvre 
quemados en la noche del 23 al 24 do 
Mayo de 1871 durante la Commune (i). 

, La obra se divide en tres partes: 1.*, 
Historia de la Riblioteca, sacaoa de la 
excelente noticia de Mr. Rathery; 2.*, 
Catálogo de manuscritos (349 artículos); 
3.*, Trozos y cartas inéditas (en núme- 
ro de 62) de las colecciones de la Ri- 
blioteca , y que sirven de apéndice al 
Catálogo. 



El Dr. Heltz , por encargo do la So~ 
ciélé Suisse de Statistique, ha publicado 



(1) Paria, W2, gr. m. 8, de 167 p. 



una curiosa reseña de las Ribliotecas 
públicas de Suiza en 1868. El número 
de éstas se elevaba á dos mil seis, con 
2.490.31 2 volúmenes , sin contar ochen- 
ta y cuatro, de las que no ha podido re- 
unir datos precisos. 

Su situación en los diferentes canto- 
nes es algo desigual , tanto que en el de 
Zurich se encuentran 257; en Argovia 
254 ; Vaux 253 ; Rema 228 ; Soleure 1 1 7; 
al paso que el de Zong tiene 1 2 ; Ob- 
walden otras 12 ; Nidwalden 9; Urí 9 ; 
y el de Appenzell Rhodes Ent. 4. Muy 
diferentes son los resultados, si se tiene 
en cuenta la población de los mismos. 
El cantón de Soleure tiene una biblio- 
teca para 474 habitantes; Schaffhouse 
una para 516, el de Argovia para 780; 
Vaud para 911; Neuchaitel y Appenzell 
Rhodes Ent. para 1.013; Du Yalais pa- 
ra 4.614; Tessino para 5.981 habi- 
tantes. 

De las 2.006 bibliotecas, 50,7 por 
1 00 pertenecen al Estado ó á los muni- 
cipios; 26,7 por 100 á sociedades; 22,6 
por 100 á corporaciones. A 265.165 
francos se elevó en 1868 la consigna- 
ción para las mismas; los gastos ascen- 
dieron á 288.894 trancos , de los que 
208.549 se emplearon én adquisiciones 
y encuademaciones de libros. 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA. 



Romanía t recueil trimestrel consacré á 
Vétude des langues et des littératures ro- 
manes , publié par Paul Meyer et Gas- 
ton Paris. París, Librería de A. Frank, 
1872. (ün cuaderno en 8."*) 

Con este título acaba de publicarse en 
Francia el primer número de una im* 



no 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



portante revista "dedicada al estudio de 
las lenguas romanas, románicas ó roman- 
ces, bajo el punto de vista gramatical y 
literario, y dentro de un período de tiem- 
po que, remontándose á la época de su 
origen y formación , concluye al empe- 
zar la edad moderna. Tres son ya , con 
éita, las publicaciones que de tal género 
conocemos y que prueban la afición 
creciente que de dia en día va disper- 
tándose hacia este ramo de ia fílolojgía : 
el Jahrbuch für romanische und englis" 
che Literatur, fundado'por Wolf en 4 860, 
y la Revue des langues romanes de Alont- 
peller. Escrito el primero en alemán , y 
por esta razón poco leido en los países 
latinos, dedicada ésta especialmente ai 
cultivo de la lengua de Oc, no han cor- 
respondido ni uno ni otra de una ma- 
nera completa á los fines de su publica- 
ción. Mucho tememos también que en 
esta última no se hallen igualmente re- 
presentados todos los elementos que 
han de venir á justificar su título, y que 
se dé una preponderancia exagerada á 
la lengua y á los dialectos hablados en 
Francia , á pesar de los des^s consig- 
nados por sus directores en el pros- 
pecto. 

Por lo demás, el primer número de la 
Romanifi contiene nutridos y variados 
artículos Olológíco-críticos; la sección 
de miscelánea es erudita y amena, y la 
revista bibliográfica severa é imparcial. 
Llaman la atención entre aquéllos los 
titulados /{omant y /{oman/a, en loi? cua- 
les se explica con copia de datos histó- 
ricos la acepción de estas dos voces, 
frecuentemente usadas y no siempre 
bien definidas. Es por demás curiosa la 
leyenda angio-normanda , titulada : Ro- 
manz de un chivaler e de sa dame e de 
un clerk, tomada de un manuscrito de 
la biblioteca del colegio de Corpus 



Christi en Cambridge, y que parece es- 
crita á mediados del siglo xiii; y, por 
último , merecen ser leidos los artículos 
bibliográficos dedicados al Cancioneiri' 
nho de Trovas antigás, publicado por 
Varnhagen en Viena, 4870, y el Romana 
cero del Cid, que contiene doscientos 
cinco romances recopilados, ordenados 
y publicados por Carolina Micbaelis, 
Leipzig, 4 874. Recuerda, por último, 
esta publicación en su crónica, que el 30 
de Diciembre último se cumplió el quin- 
cuagésimo aniversario de la elevación 
al grado de doctor del célebre autor de 
la Gramática de las lenguas romances, 
Federico Diez , y trascribe la bellísima 
composición que con este motivo le di- 
rigió su apasionado discípulo M. A. To- 
bler, que dice así : 

« Al car onrat senhor En Frederic 
Diez, clerc legen en Tescola de fiona e 
doctor en Filosofía , de part Adaul To- 
bler, salutz coráis e degutz obezirs. — 
L'an c'on comta m.occclxxi, en Decem- 
bre, lo jorn del Rei David. 

• Razos. En la ciutat de Dona vivía us 
savis hom que avia nom en Frederics 
Diez et era clercs legen en Vescola de 
aqueta ciutat et avia trohat e trobava en 
romans melhs que hom que fos , on tuit 
lo apell9bo per dreg Doctor de trobar se^ 
gon avia ordenat lo senher reis nAnfos 
de Castella ques nomneso li plus valen 
entréis trobadors. El jorn ques complial 
cinquantes ans pois lo dia que primier li 
fo dats de valens ornes lo titol de Doctor, 
Adauls Tobler que era deis desciples d'en 
Frederic e que ^n Vescola de Berli cs- 
senhava so que del sieu maistre avia apres 
li mandet per mes aquesta cobla coralmen 
janzens de so qu' en Frederics en bona 
salut e si7igular vigor de corps e cTcspríí 
vezia tal jorn e tot essems dolens et iratz 
per so que no avia al re ab que H ven- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



471 



gues enan on li fezes entendre com lo te- 
tita car en veraia reconois^ensa. E la co- 
hla ditz enaissi : 

• Haí an estanh vas las partz d'orien 
On las bestias de tota la reio 
Van beorel ser, can seti las i somo; 
Mas trobla es l'aiga od s'arrcsto temen. 
Ec l'unicorn que ve segoramen 
E baissa en l'aigal eorfi tot a bando 
E clara e puran toma, cals anc fo; 
Pucls ben e Tan las aatras cissamen. 
Tot altresf , bels senher , fetz per nos; 
Eslavam tuit cant eram eonsiran 
Esmarrít en doptaosa 

p'estraobs parlars escars grea sobrondansa. 
Vengoetz vos et en diversas faissos 
Mostretz modat sol un mezeis semblan. 
¡ Dieus vos do benanan^a ! 
' S'uei caminam setz vos cel quens enansa.» 

Felicitamos cordialmecte á los seño- 
res Meyer y Paris por la realización del 
elevado pensamieuto que ha presidido á 
esta publicación, que no dudamos será 
leida con interés, tanto en Francia como 
en las demás naciones neo'latinas. 

V. V. 

Discursos leídos ante la Real Academia de la 
Historia en la recepción pública del exce^ 
lentísimo Sr, D. José Gómez de Arteche, 
el dia 12 de Mayo de 1872. 

La famosa expedición de los españo- 
les á Dinamarca á las órdenes del in- 
signe Marqués de la Romana, con el 
doble objeto de allegar refuerzos al ejér- 
cito francés en su campaña de \ 807, y 
de enflaquecer Napoleón á sus aliados 
más tibios, para conseguir una de sus 
más atrevidas combinaciones políticas, 
carecia hasta ahora de una monografía 
dtgna de su elevada importancia , don- 
de detalladamente se reürieran el valor, 
la abnegación y el verdadero patriotis- 
mo de aquellos ilustres soldados espa- 
ñoles que ai noble grito de independen- 
cia dado en Madrid el 2 de Mayo de 4808, 



respondieron desde las remotas y ne- 
bulosas islas del mar del Norte con la 
más memorable retirada que en los tiem- 
pos modernos registran los anales de la 
historia. 

Con extraordinario entusiasmo aco- 
gió el numeroso é ilustrado público que 
llenaba los salones de la Academia Es- 
pañola el elocuente y sentido discurro 
del bravo brigadier Sr. Gómez de Arte- 
che. Militares de la más elevada gra- 
duación, oradores eminentes de nues- 
tras cámaras , muchos de nuestros más 
reputados estadistas, bellas y elegantes 
damas, los apasionados á la historia 
patria, todos escuchaban profundamen- 
te conmovidos la relación de las vicisi- 
tudes, desventuras y amarga desespe- 
ración que sufrió aquel puñado de va- 
lientes, rodeado de poderosos é innu- 
merables enemigos, sin noticias de su 
nación y á inmensa distancia de ella, 
obligados á jurar á un rey que odiaban, 
víctimas de la más cruel perfidia, y que, 
sin embargo, al saber los males de su 
patria, /il España! exclamaron unáni- 
mes, sin tener en cuenta los graves pe- 
ligros que les rodeaban. 

Quiso el cielo premiar tanto heroís- 
mo, y permitió que la mayor parte de 
aquellos buenos hijos llegaran felizmen- 
te al seno de la madre. Á nombre de la 
Academia, contestó al Sr. Gómez de Ar- 
teche el Sr. D. Cayetano Rossell, quien 
prosiguiendo la historia de tan gloriosa 
empresa, trazó con su elocuente y cas- 
tiza pluma el viaje por^mar, la entrada 
en España y los hechos militares de 
aquella insigne división , refiriendo á 
grandes rasgos, pero con elevado crite- 
rio histórico, los principales sucesos 
ocurridos hasta la libertad de Fernan- 
do VIL 

1 Loor y gloria al preclaro é ilustre 



47í 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Marqués de la Romana, al intrépido y 
valeroso Antonio Fábregues, á los deno- 
dados y diligentes Ambrosio de la Cua- 
dra y Félix Carreras, á quienes en tan- 
ta pártese debió el buen éxito de aque- 
lla retirada I ¡ Loor y gloria á todos los 
jefes, ofícíales y soldados que formaron 
parte de aquella maravillosa empresa, y 
cuyas esclarecidas virtudes patrióticas y 
militares servirán siempre de emula- 
ción y ejemplo á^todoslos buenos espa- 
ñoles! A. R. V. 



*% 



LÓGICA DE Hegel, tradueiéUif eon vna In- 
troducción y ttütafj por D, Antonio M, Fa- 
. hié.^Madrid, 1872 (1). 

La grandiosa construcción del ilustre 
filósofo alemán descansa toda, como es 
sabido, en su concepción de la Lógica, 
como ciencia de la idea pura y abstrac- 
ta en su primera generalidad é indeter- 
minación, antes de exteriorizarse sen- 
siblemente en la Naturaleza y de llegar 
á la conciencia y posesión de sí misma 
en el Espíritu. Es por esto la Lógica la 
base capital para la inteligencia de un 
sistema que , sea cualquiera el juicio que 
merezca su contenido, representará 
siempre uno de los más importantes 
momentos en la historia del pensamien- 
to humano. 

El Sr. Fablé, uno de los distinguidos 
pensadores que ha educado en la filo- 
sofía hegeliana la escuela de Sevilla 
(grande y fecundamente adicta al sen- 
tido de aquélla), merece señalado reco- 
nocimiento de parte de cuantos se inte- 
resan por el progreso de los estudios 
filosóficos en nuestra patria. Traducir 
la Lógica del insigne profesor de Berlín 



(1) Librería de Duran. 



en una lengua que apenas comienza 
hoy á formarse para los usos superiores 
del pensamiento, es ya empresa tan ar- 
dua cuanto meritoria; completando el 
traductor su obra con los apéndices ó 
aclaraciones de Hegel, innumerables no- 
tas de Vera (primero entre los hegelía- 
nos de los pueblos latinos) y muchas 
propias, ha contraído muy singulares 
títulos á nuestra gratitud. 

El Sr. Fabié ha hecho más todavía : 
ha hecho preceder su traducción de una 
Introducción^ dividida en tres partes, la 
primera de las cuales tiene por objeto 
considerar principalmente la importan- 
cia de la Filosofía en sí y en relación á 
la vida é historia de la Humanidad. Ex- 
pone la segunda á grandes rasgos el des- 
arrollo del pensamiento filosófico desde 
su manifestación inmediata en la India, 
y mejor desde su comienzo reflexivo en 
Grecia , hasta Hegel , resumen de todo 
este proceso, y cuya doctrina en sus 
elementos capitales (el ser, el no-sér y 
el fieri, la identidad de la contradicción 
la absorción de la metafísica en la lógi- 
ca) constituye el asunto de la parte ter- 
cera del trabajo del Sr. Fabié. 

Felicitémosle por él, y á nuestro pue- 
blo juntamente. Sólo el cultivo de la ra- 
zón hace á los hombres verdaderamen- 
te racionales en su vida y conducta; y 
el cultivo de la razón es la filosofía. 

F. G. 



*—^ 



VARIEDADES. 



CRONISTAS REALES. 

CONSULTA DE LA CÁMARA DE CASTILLA i 

FELIPE III. 

Señor: En 12 de Abril pasado de es- 
te año, se envió á V. M. la consulta jn- 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



«73 



clusa, del ministro Fr. Atanasio de Lo- 
bera, que pretende que Y. M. le haga 
merced de darle titulo de su cronista, á 
lo cual Y. M. fué servido de responder 
lo siguiente: 

«Holgaré de saber los que tienen tí- 
tulo de mis cronistas y lo que está á su 
cargo , y los que hubo en tiempo de mi 
padre que haya gloria.» 

Y lo que hay en esto que Y. M. quie. 
re saber es, que al presente tienen titu- 
lo de cronistas de Y. M., Fr. Prudencio 
de Sandoval para lo de Castilla, y An- 
tonio de Herrera para lo de Indias ; y lo 
que está á cargo de los cronistas es, no 
solo escrebir de las vidas de los Beyes 
y de las guerras , paces, vencimientos y 
buenos y malos sucesos que tienen , y 
hechos y hazañas que hacen y empren- 
den ; sino también de observar y escre- 
bir otras muchas y varias cosas y suce- 
sos que en sus reinos y monarquías van 
sucediendo, así tocantes á los Reyes y 
Príncipes, como á sus subditos y vasa- 
llos, en forma de historia. Y en cuanto 
á los cronistas que hubo en tiempo de 
S. M., que sea en gloria, se ha entendi- 
do que casi á uú mismo tiempo lo fue- 
ron Estella Calvete, el Dr. Sepúlveda, 
natural de Córdoba ; Ambrosio de Mo- 
rales , Esteban de Garibay, y para lo de 
Indias el secretario Juan López de Ye- 
lasco , y en Portugal Barreros y Fr. Ber- 
nardo de Brito,'y en Aragón Zurita y 
el Dr. Blancas , los cuales todos han fal- 
tado de pocos años á esta parte; demás 
de otros que lo fueron del Emperador 
nuestro Señor, que esté en el cielo, y 
alcanzaron á servir al Rey nuestro Se- 
ñor, qu0 sea en gloria, que fueron 
Fr. Antonio de Guevara, Fiorian de 
Ocampo, Pedro Mexía y el Dr. Sepúlve- 
da, natural de Guadalaxara, y el doctor 
Bustos, que todos se alcanzaron en este 



oñcio, y Marineo Siculo: y los Reyes Ca- 
tólicos tuvieron muchos historiadores, 
y en un tiempo lo fueron Antonio de 
Nebrija, Fr. Juan de Yitervo, fraile do- 
minico, y Antón Beuter y otros en Ya- 
lencia y Aragón. Conforme á lo cual pa- 
rece á la cámara lo mismo que tiene 
consultado á Y. M. de Fr. Atanasio de 
Lobera. De Yalladolid á 8 de Junio 
de 4603. 

RESOLUCIÓN DB S. M. 

• Hágase lo que parece , y la cámara 
tenga cuidado de entender si estos cro- 
nistas atienden al fin que por su medio 
se desea conseguir, y para esto y encar- 
gárselo tendré por bueno que alguno de 
la cámara tuviese esta superintendencia, 
el cual vaya dando cuenta en ella de lo 

que entendiere. » 

G. F. 



f—* 



PREGUNTAS. 



185. Fernando I de Aragón.— Se de- 
sea uaber si algún ilustrado lector de la 
Revista sabe el autor y conoce alguu 
ejemplar de una historia manuscrita de 
dicho rey, citada por el P. Gil González 
Dávila, on su Teatro eclesiástico de la 
Iglesia y ciudad de Salamanca, 

186. Salustio.—So desea saber cuán- 
tas ediciones se han hecho en España de 
la traducción de la Catilinaria y guerra de 
Yugurta, de dicho clásico, hecha por el 
maestro Francisco Vidal de Noya. 

1 87. Documentos con firmas árabes. 
— ¿Cuál es el documento más antiguo 
que aparece firmado en árabe? ¿Hasta 
cuándo duró esta costumbre ? 

138. Nució.— En una carta puebla, 
otorgada por la condesa doña Aldonza, en 
el año 1092^ se leen, entre otras cláusulaSi 



17* 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Ift Biguiente : Que non/ociolü moaUmera 
nsfoatateran* nució ne taagjíoria. ¿Se nos 
podrá decir qué clase de tributo ó prerta- 
cion era la que se designaba con el nom- 
bre que motiva esta pregiinta? 

J. C. 

139. Moffarrex.—Noencuentro en nin- 
guno de Jos muchos glosarioB que he re- 
giat^ado, esta voz, aplicada á la palabra 
»ai/n en una donación del aOo 1099. tn- 
dudablemente bb rtfiere á una claee de 
tela, cuya etimología j precisa significa- 
cioQ ignoro. 

A. A. 

140. Honton. — Agradecería infinito 
que alguno de los ilustrados suscriturea 
de ]a Rbyista tuviese la bondad de decir- 
me qué cabida tenfa esta medida de gra- 
nos, usada en la Edad Media. 

S.C. 



RESPUESTAS. 



Osas. Núm. 107, T. u, pág. 62.— La 
palabra osas se ve usada frecuentemente 
en los documentos de la Edad Hedia en 
la acepcioD do zapatos ó calzado en gene- 
ral. Es vOE de baja latinidad , qne Juan de 
IanuadeñaB:qutiddam geaut calceamenH- 
Significa también el tributo 6 prestación 
que daba el vasallo i su eefior cuando 
éste le concedía licencia para casarse, á 
cuja costumbre alude el texto citado en 
la pregunta al decir : tteqve muUer nuben» 
detoíaé. Es probable que este tributo vi- 
niera á sustituir al infamante derecho 
llamado entre nosotros de pernada, en 
Portugal maTcheta, en Italia ctvizagio, y 
va Francia callage, del cual hallamos pre- 
cedentes histáricoB en las obras de Lac- 
tancio , quien, refiriéndose á Mazimtnno 
Galerio , dice : Postremo , huncjam induxÉ- 
raimorem uínemo fine ejus permie»» mto- 
rem diieereí, ut ipitinommbtiinupliiBpra- 
fftutator uuL El P. Santa Boga en su Elu- 



cidario cree que esta palabra significa 
también la donación que hacia el espo- 
so ¿ eu prometida en premio de tu vir* 
ginidad, 6 la que hacia la viuda que 
pasaba á segundas nupcias , á su nuevo 
esposo. V. V. 

Hispalis. Núm. 92, T. ii, pdg. 15, 80, 
94, 110, 142 p 159.~ Correspondiendo á 
la cortés invitación del ilustrado Sr. G. B ., 
y'á peear de set poco experto en orígenes 
etoográñcoB, y mucho menos en etimolo- 
gías, procuraré conteatar lo mejor que 
pueda i la pregunta del Sr. F. B. de C, 
toda ves que desea oir mi opinión sobre 
ella aquel distinguido orientalista. Tres 
extremos abraza el punto consultado, de 
alguno de loa que habré de invertir el 
orden para la mejor correlaciSa do las 

1." ¿Uayprwha» dé qué Híspalo, fajo 
de nírcuUi y tueeior dt itie en el gohiemo 
de la anlijua EipaRa, fuete el/uadador da 

Sevilla? 

Ignoro lo que en apoyo de etta abaur- 
disiina afirmación puedan decir los auto- 
res de la Historia de la legitlacion y reci~ 
tacioi¡ee del derecho civil de Eepaia; pero 
eé muy bien que cualquiera que sean las 
razones que para fundamentarlo se aduz- 
can, "justificarán, más que otra cosa, el 
menguado criterio histórico de los que lo 
, sostengan. Para conocer de dónde nació 
semejante despropósito será battante ho- 
jear la Crónica de Ocanipo, en cuyo li- 
bro I y cap. XVI se leen las siguientes fra- 
ses: u Afirman, como dijo Juan de Viterbo 
y aquol su BeroBO, haber sucedido en et re- 
gimiento de Eapafla Híspalo, hijo del rey 

Hércules Luego dicen i los principio» 

do BU reinado que fundó sobre la ribera 
del Guadalquivir, en la mano siniestra de 
BU corriente, cierta población mucho gran- 
de, que llamaron Hfspalia.á semejanza del 
apellido suyo dél.n No puedo creer que 
haya nadie medianamente ilustrado que 
ignore hoy que Juan de Viterbo fué un 
descaradisimo falsario, y en Berosb un» 
da las mayores supercherías que se han 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



475 



estampado para oprobio de su extraviado 
autor. Dijo, pues, acertadíei mam rute el 
apreciabilísimo y entendido erudito señor 
G. B., contestando á esto particular, que 
lo del tal Híspalo, hijo de Hércules, funda- 
dor de Sevilla, tenía todo el aire de fabuloso; 
y si su natural comedimiento no se lo 
hubiese vedado, de seguro que hubieía 
afiadido que era ello ioteLlmentc falsísimo. 

2.<> i Cuál es la verdadera etimología de 
la palabra Híspalis f 

Desde que lei en Samuel Bochart y 
Arias Montano la que le atribuian, dando 
á dicha voz el significado de llanura, opi- 
né, siguiendo á tan distinguidos filólo- 
gos, que era de origen fenicio; y si so- 
bre ello hubiera podido abrigar alguna 
duda, me la hubiese desvanecido la lumi- 
nosa explicación que á esta parto de la 
pregunta del Sr. F. R. de O. da , contes- 
tándola, el apreciable Sr. G. B., quien in- 
terpreta la palabra Híspalis por terreno 
bajo. Sobro esta parte, sin embargo, me 
permitiré hacer una ligerísima observa- 
ción por via de aclaración. En la España 
antigua hubo poblaciones, como Sexs y 
Gádes, levantadas desde luego por los 
Fenicios de Tyro ; otras , como Cartha- 
go nova y Carthima, que lo fueron por 
los Peños, durante el fin do cuya do- 
minación en la península acuñaron mo- 
nedas las dos primeras poblaciones con el 
peso romano y las letras púnicas ; no las 
batieron con dichos caracteres las dos 
últimas, y hubo otras dos, llamadas Ituci 
y Olontigi (las formas do cuyas denomi- 
naciones parecen ibéricas á juzgar por 
sus desinencias) que también emitieron 
monedas con caracteres cartagineses. Es 
decir, que estos invasores, al arrojar de 
España á los fenicios, sus hermanos de ori- 
gen , no sólo se apoderaron de sus facto- 
rías, sino también do las ciudades ibéri- 
cas, muchas de las cuales repoblaron, edi- 
ficando otras donde su sistema de coloni- 
zación se lo aconsejaba, sin que haya un 
indicio seguro, sino puramente conjetu- 
ral, para afirmar que Híspalis pudiera ha« 



ber sido fundación fenicia, y no púnica, 
aunque por mi parte me inclino á lo pri- 
mero. 

3.^ i Es propia la palabra Híspalo so- 
lamente al nombre antiguo de Híspalis, ó 
se deriva también de ella el nombre de 
España? 

Con lo dicho al principio, de que HíS' 
palo es creación de un impostor,- podría 
considerarse contestada esta parte de la 
pregunta ; pero seguramente que con ello 
no quedaría del todo satisfecho el Sr. R. 
de C, porque rocordaria que Plinio (Histo- 
ria nat, 3, 1) parece que acepta la idea que 
se deriva del nombro de Pan, prefecto de 
Liberpater (Baco), como también lo ad- 
mite Plutarco (De fluviis, xvi), tomando 
la etimología de Sosthenes, antiguo cro- 
nista de las cosas ibérícas, y á la vez 
traería á la memoría el dicho de Justino 
(Hist., 44-1) y de san Isidoro (Orig,, 14- 
4-25 y 9-11-109), quienes suponen que 
Hispania se deríva directamente de His- 
pano. Pero todas éstas son puras fanta- 
sías de los antiguos escritores, y la ver- 
dadera raíz de la voz Hispania está, eegun 
cumplidamente lo prueba el Sr. G. B. , en 
el hebreo, significando la tierra oculta, se- 
parada ó remota, como debieron llamar los 
fenicios á esta parte del mundo antiguo, 
que de ellos hubo de recibir la denomina- 
ción de Hispania. 

Una duda tan sólo me resta sobre esto 
punto, que confio tendrá la bondad de es- 
clarecer el Sr. G. B. ¿ Qué relación puede 
haber entre el antiguo nombre de Hispa- 
nia y el moderno de Ispahan de la Persia, 
y cuál sea la etimología de este último ? 

Antes de concluir quisiera liacer una 
súplica al Sr. G. B., y es que leyera mi 
contestación última en los números 9 y 10 
de esta Revista, y en el párrafo donde 
digo que «Plinio so ocupa en efecto del 
(convento) hispalense y del astigitano, pe- 
ro no del olysiponense ni del illipulense, 
porque no hubo ninguno con estas deno- 
minaciones, ni pueblo que se llamase 
Illippon, y me hiciese la justicia de reco- 



476 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



nocer que , si he negado que haya habido 
conventoB jurídicos en Olysipo y en Ili- 
pula y población llamada Illippo, no he 
podido negar la existencia de aquellas dos 
importantes ciudades antiguas, de la Lu- 
sitania la una, y de la Bética la otra, ricas 
en piedras escritas en latin, especialmen- 
te la primera ; ni la de Hipa, que no he 
nomí>rado para nada, y cuyas monedas ro- 
manas, con anverso de espiga y reverso 
de sábalo , y con la leyenda ILIPENSE, 
hace tiempo me son conocidas. 

Y ahora, después de haber combatido 
con armas tan leales como corteses, salu- 
démonos al despedimos con la efusión 
del afecto más sincero, hasta que la suer- 
te vuelva á reunimos, al Sr. G. B. para 
ilustrar con su reconocida pericia alguna 
otra pregunta, y á mí para reconocer otra 
vez más su exquisita emdicion y presen- 
tarle de nuevo el testimonio do mi mayor 
respeto. M. 



r 

I 



MOVIMIENTO BIBLIOGRÁFICO 

Y ABQUEOLÓGIGO. 



SE DESEAN ADQUIBIB. 

Epitomt de la vida y hechos del inelito rey 
J), Pedro de Aragón, tercero dette nombre^ 
eognaminado el Grande, hijo del esclarecido 
rey 2>. Jaime el Conquistador; compuesto por 
D. Alonso de Castillo Solonano. — Zarago- 
za, por Diego Dormer, 1639.— en 8.^ 



Zaragoza reconquistada por D. Francisco 
JSspoz y Mina; comedia en tres actos, que le 
dedica D. Manuel de Larmga. — Madrid, Im- 
prenta de Dávila. 



8e desea adquirir en precio cómodo un 
duro de Luis I. En la Redacción de la Re- 
vista se reciben proposiciones. 



REVISTA 



DB 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Se publica los días 15 y último. de cada mes. — Precias de susericion. — Madrid, tres me- 
ses, tma peseta 50 cents. (6 rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración , el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un aflo, 7 pesetas. — 
Extranjero y ultramar, un afio 20 pesetas. — PwUos de susericion, — En Madrid : en la Ad- 
ministración, calle de la Abada, núm. 21, cuarto 3.^ derecha; en las porterías del Archivo 
Histórico Nacional (Lcon, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las libre- 
rías de Duran, Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio López. 

Bn Provincias. — ^n las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 
principales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en sellos 
de correos ó libranza de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de dies pesetas, el tomo i de 
la Revista, correspondiente al afio anterior. 



MADRID , 1872.— Imprenta de M. Rzyadsnstba, calle del Duque de Osuna , núm« 3. 




*■•*■ 



REVIST/ 



DE 





RCHIVOS, P5IBLIOTECAS Y W ÚSEOS. 




AÑO II. 



Madrid, 80 de Junio de 1872. 



NÜM. 19 



• ^. " t 



SUMARIO. 



AjdTertencla.— Aragón , OastíllA y la nnidad espafiola.— NotioÍM : Propoest» para nna plaia de oficial dé 
ArchlYos.^ Anancio de concurso á otra de ayudante, con destino al Azchiro de Mmáncaa. — Nombramlentoe y 
Ucencias de personal.— Ck>mÍBion para taaar loe objetos arqneológioos procedentes de Tecla.— Hevista bi- 
bliosrifloa : Cervéntet y el Quyote^ por F. M. Tnbino.^ Variedades: Del signo rodado en los docnmentoa 
reales, anterioies á D. Alfonso el Sabio.— Cronistas reales: refundición de este oficio en la Academia de la 
Historia.— Embajada extraordinaria del Marqués de loe Balbases á Portugal en 1797.— Pregruntas: Rode- 
ros.— Peres Bayer^— B. Femando de Alcocer.— Bespnesta: Privilegios rodados.— Movimiento biblio- 
gráfioo y arqueológico.— Annnolos. 



ADVERTENCIA. 

Dificultades , comunes en empresas de 
este linaje , han embarazado en estos últi' 
mos tiempos la marcha de la Revista, 
causando en la publicación de este núms' 
ro y del anterior un retraso, que nos 
proponemos no vuelva á repetirse. 

Para indemnizar á aquellos de nueS' 
tros suscritores para quienes no ofrezca 
especial interés la extensa propuesta para 
una plaza de oficial de Archivos que tn- 
sertamos en el presente número, hemos 
añadido á éste cuatro páginas, cumplien- 
do asi, por otra parte, las ofertas que 
tenemos hechas. 

Desde el dia i,^ de Julio qtJíeda exclu' 
sivamente hecho cargo de la Administra' 
don de la Revista D. Jacinto Izquierdo 
y Soria , que vive en la calle de San Vi- 
cente, núm, t%, cuarto segundo izquier- 
da, adonde deberá dirigirse la correspon" 
dencia, asi para dicho señor, como para 



la Redacción, pudiendo también, para 
mayar facilidad, los señores que habiten 
en Madrid, dirigir sus peticiones de sus» 
cricion , reclamaciones , anuncios, etc. , á 
la libreria de Duran, Carrera de San 
Jerónimo, núm 2. 



»se»i 



ARAGÓN. CASTILLA 

Y LA UNIDAD ESPAÑOLA. 



Cupo ¿ España la suerte fatal de 
que desapareciese la monarquía visi- 
goda cuando no consentia la flaqueza 
del país una restauración inmediatai 
bajo cuyo estandarte se reunieran 
los restos fugitivos de las huestes his- 
panas, deshechas en la rota del Gua- 
dalete. Enconados los odios de las 
parcialidades que hablan traido & 
ruina el floreciente imperio de Leo- 






n8 



REVISTA DB ARCHIVOS, 



vigildo j de Wamba ; dispersos los 
caudillos qne hubieran salvado la 
patria 9 posponiendo al bien público 
sus rencores; tan sólo esfuerzos ais- 
lados habian de intentar, al impulso 
de generoso ardimiento, la recon- 
quista de la península ibérica. 

El grito de independencia, dado 
en las montañas de Asturias , íu¿ re- 
petido por los montañeses del Piri- 
neo; pero aunque con iguales miras 
en uno y otro rincón, la de la inde- 
pendencia, en el primero predomi- 
naba la gente visigoda , recogida en 
aquellas asperezas ¿ salvo de la in- 
vasora conquista mahometana; en 
el segundo la raza indígena , refor- 
zada, poco después, con los vascones 
j gentes de la Gascuña. 

Desde los orígenes de los estados 
y de los imperios se vislumbra el 
carácter que ha de predominar en su 
desarrollo ulterior; y á través de las 
oscuridades de los tiempos, no se 
oculta enteramente, ¿ los ojos de 
quien estudie imparcialmente la his- 
toria, que desde sus principios no 
hubo solución de continuidad en el 
fondo constituvo de la monarquía vi- 
sigoda y de la monarquía de Pelayo, y 
desde luego 86 advierten diferencias 
esenciales respecto de la organización 
política determinada en las sierras 
de Jaca , de la cual pudieran ser com- 
probante, por lo que á su espíritu 
toca, los primitivos interregnos. 

Esas dos corrientes que naciendo 
de un mismo manantial , el fecundí- 
simo de la independencia patria, se 
alejan por diferentes rumbos, alcan- 



zando glorias semejantes, vienen á 
formar, después de la prodigiosa epo- 
peya de la reconquista, el majestuoso 
rio de la unidad española, iniciada 
por dos monarcas, doña Isabel de 
Castilla y D. Femando de Aragón, 
en su felicísimo consorcio. 

Impide hoy el firme lazo de la 
unidad volver á las antiguas, estéri- 
les disputas que han fortalecido y 
enconado las diferencias existentes 
entre los antiguos reinos de la Pe- 
nínsula , y sobre todo entre Aragón 
y Castilla , que van por opuestos ca- 
minos ¿ un mismo término. Siete si- 
glos de lucha por la independencia 
patria tienen en sus gloriosas pági- 
nas laureles sobrados para todos. 
Países , donde han sido comunes las 
más admirables heroicidades, no ne- 
cesitan buscar una superioridad en 
pormenores dados, que rechaza la 
imponente alteza de los grandes su- " 
cesos.Y si existir pudieran las dife- 
rencias relativas, en que tanto se 
complacen las almas pequeñas, bór- 
ralas la magnitud de cada paso que 
dan en su respectivo desarrollo, Cas*, 
tilla levantando á la monarquía con- 
tra la nobleza en brazos de las clases 
populares; Aragón asegurando sus 
políticas franquicias contra los desa- 
fueros de algunos señores, por el alto 
sentido de sus incomparables reyes, 
con la potente institución del Jus- 
ticia. 

Desde que Pelayo enarbola el pen- 
dón de la independencia en Cova- 
donga; desde que Gkrcía Giménez 
funda en San Juan de la Peña el 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



479 



exiguo reino de Sobrarbe, compar- 
ten idénticas glorias y ofrecen aná- 
logos ejemplos los dos grandes esta- 
dos de la cristiandad hispana. Una 
misma causa los lleva en heroicas 
acometidas á conquistar palmo á 
palmo el terreno invadido por los 
musulmanes. Allí Felayo. los Alfon- 
sos, los Fernandos; aquí Iñigo Aris- 
ta, los Pedros, los Jaimes; en Cas- 
tilla , llevados á Granada los últimos 
restos de la morisma para engran- 
decer las glorias de Isabel I con 
aquel último vencimiento del exáni- 
me imperio de los califas; en Aragón, 
subyugada Valencia , sometidas las 
Baleares, humillado el extranjero en 
Sicilia con la libertad de todo un 
pueblo, abofeteado ¿ntes por sus ti- 
ránicos dominadores; atónito el 
Oriente con los hechos de un puña- 
do de héroes, al decir de Moneada, 
tan formidables, que causaron temor y 
asombro á los mayores principes de 
Asia y de Europa , perdición y total 
ruina á muchas naciones y provincias^ 
y admiración á todo el mundo. 

Dentro del círculo de la vida so- 
cial el diferente desenvolvimiento no 
implica menor valor en instituciones 
diversas, si corresponden al espíritu 
de cada estado, si no falsean la ley 
biológica que constituye su desarro- 
llo moral en legítimo enlace con to- 
das las demás fases de su existencia. 
Desde luego anuncia Castilla que las 
clases populares crecerán en impor- 
tancia bajo la política protección de 
la monarquía, necesitada de los bra- 
zos plebeyos contra las oligárquicas 



ligas del alto clero y de la nobleza, 
llegando á fundar en sus leyes las 
bases de la verdadera libertad. Des- 
de los primeros pasos de la reconquis- 
ta del territorio aragonés preponde- 
ra el elemento nobiliario; se declaran 
los proceres de aquel reino iguales al 
rey, y hasta se constituyen después 
arbitros de la suerte y hasta de la 
vida de sus vasallos en algunos es- 
tados señoriales; y para contrapesar 
el exceso del poder aristocrático, sa 
crea la protectora institución del jus- 
ticiazgo, con los privilegios ferales 
contra todas las tiranías, revestidos 
de omnímoda independencia. No ne- 
garemos que, según el modo actual 
de considerar las instituciones de los 
tiempos medios^ el progreso social 
de Castilla encama más en la verda- 
dera vida del pueblo y en su mejo- 
ramiento, que las políticas fran- 
quicias de Aragón , siempre inefica- 
ces contra los ejercientes de derechos 
dominicales en favor de los que á 
ellos vivían sometidos; pero á la vez 
nadie desconoce tampoco que, salva- 
da esa tacha como un resto escapa- 
do al feudalismo, á nuestro modo de 
ver procedente de la influencia fran- 
ca en Cataluña y en el primitivo con- 
dado de Bivagorza, las franquicias 
ferales aragonesas revelan un alto 
sentido político, un ejercicio perse- 
verante de los derechos constitucio- 
nales, un organismo cuyos pormeno- 
res intrínsecos ponen muy alto al 
pueblo que con tales garantías per- 
sonales ha sabido constituirse. 
Ni en el terreno religioso ha sido 



'180 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



más enérgica en Castilla que en Ara- 
gón la independencia con que los re- 
yes y los cuerpos consultivos de am- 
bos estados han sostenido los fueros 
de su respectivo país en las mala- 
mente llamadas regaifas de la coro- 
na. Muy lejos los soberanos de Ara- 
gón y de Castilla de la humillante 
bajeza con que hoy proclaman los 
nuevos fariseos del ultracatolicismo 
doctrinas contra las más respetables 
tradiciones de los estados más cató- 
licos, opusieron á las invasiones de 
la Santa Sede sus derechos , siempre 
que partia de Roma un ataque , y no 
escasean los ejemplos de haber al- 
canzado la firmeza de los monarcas 
españoles inmediato desistimiento de 
un propósito pontificio, aunque no 
siempre con la seguridad de que no 
se intentase de nuevo, cuando cual- 
quiera circunstancia pudiera favore- 
cer otra prueba. 

Realzados asf, en sus obras, Ara- 
gón y Castilla; fuertes ya con sus 
respectivas constituciones; sin ene- 
migos interiores que turbasen su so- 
siego; vio España llegar los últimos 
años del reinado de los Reyes Cató- 
licos. El consorcio de Isabel de Cas- 
tilla con Femando de Aragón era 
prenda de feliz augurio para la uni- 
dad española : tan sólo faltaba pre- 
parar una fíision que habría de rea- 
lizar el tiempo, cuando, extinguidas 
las rivalidades procedentes de anti- 
guas diferencias, los intereses gene- 
rales ahogasen en los derechos del 
bien público las mezquinas conve- 
niencias de las personas. No se ocul- 



tó al perspicaz entendimiento del 
Rey Católico que no podia herirse 
desde luego la susceptibilidad de los 
antiguos reinos, cercenando sus pe- 
culiares franquicias, intentando una 
fusión que se hubiera estrellado con- 
tra los hábitos de todas las clases, ni 
tampoco la Reina Católica, celosa 
en extremo de los derechos de sus 
subditos, hubiera consentido adulte- 
ración alguna en la constitución de 
Castilla, ni en los privilegios de los 
cuerpos sociales que tan eficaz apo- 
yo daban á su cetro. Aragón y Cas- 
tilla tenian dos reyes con igual res- 
peto á las constituciones de cada 
reino : sus respectivos pueblos se re- 
glan con las propias leyes en abso- 
luta independencia de los otros es- 
tados : era necesario, pues, que la 
corona de los Ramiros y de los Jai- 
mes se uniese á la de los Alfonsos y 
de los Fernandos en una sola cabe- 
za, para que tuviese natural y no le- 
jana realización en todas las fases de 
la vida la unidad española. 

Verdadero fruto de bendición ha- 
brá sido para los Reyes Católicos y 
para España el nacimiento del prin- 
cipe D. Juan, cuya frente deberia 
ceñir la doble corona de Pelayo y de 
García Jiménez. Le declararon he- 
redero de los estados de Castilla las 
Cortes congregadas en Toledo en 
1480; futuro soberano de los reinos 
de la corona de Aragón las Cortes 
reunidas en Calatayud en 1481. Sus 
prendas personales y la esmerada 
educación que habia recibido por el 
solicito cariño de su madre y por 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



\S\ 



los altos fines de la situación futura 
que su padre le auguraba', hubie- 
ran dado á España un rey español, 
amante de nuestros usos , respetuo- 
so con las costumbres políticas de 
sus subditos en todas las comarcas 
ibéricas; pero el fatal destino de 
nuestra patria encaminaba por dife- 
rente derrotero su porvenir, y con 
la muerte del heredero de Isabel y 
de Femando viene un reinado fugaz 
y lacrimoso, fúnebre presagio del 
cambio que muy en breve debia su- 
frir la desventurada nación espa- 
ñola. . 

Tras de la infeliz reina Juana em- 
puña el cetro el hijo del flamenco 
Felipe. El primer monarca de la 
dinastía de Austria bautiza la uni- 
dad de la Península ibérica con la 
sangre de Maldonado, de Bravo y 
de Padilla. Su tétrico sucesor, ape- 
lando á un nefando perjurio en la 
tierra hidalga donde son leyes inelu- 
dibles los juramentos, la confirma 
con el suplicio de Lanuza. T la uni- 
dad hispana, que con tan felices 
auspicios aparecía próxima en los 
últimos años del siglo xv, inaugura 
en el xvi la serie de aberraciones y 
de trastornos que un espíritu anti- 
español ha traído constantemente 
sobre la Península, oscureciendo sus 
tradiciones y adulterando las más 
gloriosas conquistas políticas de sus 
más preclaras edades. 

« T. DEL C. 



NOTICIAS. 



He aquí la propuesta para la plaza 
de oficial de Archivos, cuya provisión 
anunciamos en nuestro número ante- 
rior haber recaído en D. Juaa Antonio 
Lloret. 

JUNTA CONSULTIVA 
DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 

Examinado este expediente por una Co- 
misión nombrada al efecto, la Junta, de 
unánime acuerdo con el dictamen de la 
misma, j procurando proceder con la mayor 
imparcialidad y detenimiento, ha tratado 
asi de buscar garantías de acierto en un 
asunto de suyo diñcil y espinoso; difícil, por- 
que se trata de distinguir y aquüatar méri- 
tos y servicios especiales poco homogéneos, 
lo que dificulta su comparadou , y porque 
para recompensa de estos servicios no existe 
en este caso más que un premio real y efec- 
tivo, que consiste en el primer lugar de la 
terna que se proponga, y otros dos, verdade- 
ramente honrosos, pero de resultado proba- 
ble no tan seguro é inmediato, ó sean los 
puestos segundo y tercero de la misma. Es 
también espinoso el encargo de la Junta, 
porque , ni aun ateniéndose, como lo inten- 
tara, á las reglas de la equidad más estricta, 
podrá lisonjearse tal vez de un cabal acierto, 
ni le será tampoco dado contar por comple- 
to con la serenidad de juicio, la abnegación 
y la modestia de aquellos á quienes más ó 
menos directamente alcance su fallo en este 
asunto. Suben de punto tales dificultades en 
el presente caso, por ser el primero de su 
dase que ocurre después de la publicación 
del Beglamento de 5 de Julio último, y cuan- 
do el considerable lapso de sois años, pasados 
desde la última propuesta reglamentaría 
para plaza de igual sección, categoría y gra- 
do, y las circunstancias críticas y anormales 
por que en ese período ha atravesado el Cuer- 
po de Archiveros, Bibliotecarios y Anticua- 
rios, han alterado las condiciones y desvir- 
tuado los precedentes sentados por la Junta 
en anteriores concursos y á que, salvos casos 
verdaderamente excepcionales, siempre se 
atuvo. 



\s% 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Semejante manera de proceder simpllfíca- 
ba notablemente las tareas de la Junta en 
cada propuesta para ascenso en grado ; ¡)ue8 
-conocidas y clasificadas las circunstancias 
del personal, y establecido con arreglo á 
ellas el orden de precedencia en las temas 
para los concursos, sólo se trataba en cada 
uno de éstos de escoger conforme al mismo 
criterio al que habia de ocupar el tercer lu- 
gar, dado que el primero y el segundo eran 
respectivamente ocupados por los que ebtn- 
Tieron el segundo y tercero en la terna ante- 
rior propuesta para plaza de igual categoría 
y grado. Esto, por supuesto, siempre que en 
el tiempo trascurrido de uno á otro concurso 
no se hubiesen hecho constar méritos y ser- 
vicios que mejoras en el concepto de alguno ó 
algunos de los aspirantes, en proporción 
bastante á justificar su anteposición á los 
que hasta entonces hablan sido considerados 
como superiores en merecimientos para el 
ascenso. 

Mas, como queda antes dicho, el tiempo 
trascurrido desde el último ascenso por con- 
curso reglamentario, las Ticisitudes que du- 
rante ese periodo corrió el personal, y las va- 
riaciones últimamente introducidas en la 
legislación orgánica del ramo, no menos que 
en la constitución misma de la Junta, obli- 
gan á ésta á renovar en gran parte los tra- 
bajos de clasificación del personal que tenía 
hechos, como se ha verificado, en la forma 
de que la Junta podrá juzgar por la adjunta 
relación comprensiva de los datos relativos 
á los 19 Ayudantes de la Sección de Archi. 
vos, que, conforme al art. 45 del Reglamento 
vigente, tienen aptitud legal para aspirar á 
la plaza concursada. Estos datos están saca- 
dos de los antecedentes oficiales que obran 
en la Secretaría de la Junta, de las hojas de 
servicio, visadas por los respectivos Jefea^ 
que se han unido á este expediente, y por 
último, de los documentos justificativos pre- 
sentados por algunos de los aspirantes ni so- 
licitar la vacante. 

Diez y nueve son, pues, los Ayudantes de 
Archivos comprendidos en dicha relación, 
conforme á los términos de los artículos 45 
y 46 del Reglamento de 5 de Julio último, y 
por el orden que marca el 48 del mismo debe 
guardarse la preferencia para el ascenso por 
concurso. 

No se cuenta entre los méritos como pre- 
ferente el de la antigüedad, ni es necesario, 



ni sería justo contarle, puesto que digno pre- 
mio al mismo se halla señalado y tiene lugar 
conformo al citado art. 45, mediante el as- 
censo de uno á otro grado dentro de cada 
categoría, que por rigorosa antigüedad se ve- 
rifica. Sólo en igualdad ó exacta equivalen- 
cia de los méritos preferentes puede y debe 
atenderse al mayor tiempo de servicio para 
el ascenso por concurso. 

Interesa á la Junta recordar este supues- 
to, porque, á pesar de no ser creíble que lo 
ignoren los individuos todos del Cuerpo, han 
insistido algunos de ellos, y muy particular- 
mente para este concurso, en alegar como 
mérito, en su concepto preferente, la anti- 
güedad, ya en el servicio, ya en determinada 
categoría del Cuerpo. 

La antigüedad en el servicio, cuando no 
va acompañada de pruebas repetidas y pal- 
pables de aptitud y laboriosidad y aun de 
méritos especiales y distinguidos, puede aca- 
so significar más que otra cosa la buena 
suerte de un individuo que le ha hecho es- 
capar á las vicisitudes que, por desgracia, en 
todas épocas han sido comunes al personal 
de todos los ramos de la Administración pú- 
blica en España, sobre todo cuando no go- 
zan de una organización facultativa especial, 
como no la gozaban los qué en Archivos ser- 
vían antes de 17 de Julio de 1868. 

Al crearse en dicha fecha el Cuerpo /tumZ- 
tativo é inamovible de Archiveros-Bibliote- 
carios, exigiendo para lo sucesivo en sus in- 
dividuos condi&ionet académicas y garantían 
de aptitud y fueron en él clasificados según 
el sueldo que disfrutaban, títulos, méritos 
y antigüedad, los empleados que á la sazón 
servían en los Archivos y Bibliotecas, pa- 
gando así un justo tributo de respeto á los 
derechos adquiridos en la carrera, con la dis- 
pensa que se les otorgaba de dichas con- 
diciones académicas y garantías de aptitud 
cuando se les concedían la inamovilidad, el 
aumento de sueldo que casi todos ellos lo- 
graron en la clasificación, el derecho á los 
ascensos de grado á grado por antigüedad, 
que tampoco disfrutaban , y la probabilidad 
del ascenso en categoría para la laboriosidad 
y el mérito que, aun probados, rara vez te- 
nian recompensa en su anterior situación. 
T no contenta e^a ley con tales considera- 
ciones y ventajas concedidas á servidores, 
algunos de los cuales eran en aquella fecha 
bien modernos, y tratando sin duda 4p pro- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



483 



porcionar á los mismoB un medio, tan delica- 
do 7 decoroso como asequible, de igualar su 
condición facultativa con la de sus compa- 
ñeros, estableció en su art. 19 gua lo» «m- 
pUadot que llevasen ntá» de teU añot de iervi» 
do, ó en adelante los cumplieren ^ estaban en 
mptitud de aspirar al titulo de Archivero- 
BihliatecariOy previo examen de las asigna' 
turas de la carrera de 'Diplomática^ y pago 
de la mitad de los derechos de matricula. 

Estas condiciones, ya de suyo fayorablesá 
tal intento, han yenido después á serlo mu- 
cho más con la libertad de enseñanza y con 
la supresión en la Escuela de Diplomática de 
todo derecho de matriculas, examen y titu- 
lo. Y sin embargo, doloroso es confesarlo, de 
los antiguos empleados, en cuyo favor se .es- 
tableció ese privilegio, tan sólo uno, hoy 
Ayudante de segundo grado en la sección de 
Archivos, ha querido aprovecharlo, recibien- 
do en la Escuela el mencionado título de 
Archivero-Bibliotecario, y eso que éste era y 
es, por la legislación orgánica antigua como 
por la vigente, exclusivo para el ingreso re- 
glamentario en la sección de Archivos, á di- 
ferencia de las de Bibliotecas y Museos, don- 
de al efecto se reconocen otros y tiene tur- 
no la libre elección del Gobierno, que no se 
la ha reservado respecto de aquéllos. 

Con tales fundamentos, la Junta no cree 
pecar de injusta al descartar desde luego de 
la propuesta los nombres de los dos Ayudan- 
tes que figuran á la cabeza de la categoría, 
á laque, conforme á la ley, han llegado tan 
sólo por antigüedad, obteniendo asi una ven- 
taja que seguramente no pudieron prome- 
terse, como tampoco las demás de su actual 
situación, al ser nombrados libremente sin 
exigirles ningún requisito y con sueldos har- 
to modestos, que hoy han duplicado, para 
servir en Archivos. De estos dos empleados, 
el primero, D. Miguel García Gómez, es li- 
cenciado en Jurisprudencia, y sirve en el Ar- 
chivo general de Valencia desde 10 de Enero 
de 1846, aun sin contar otros cuatro años, 
diez meses y catorce días que sirvió allí mis- 
mo como escribiente meritorio, nombrado 
por su padre, que en aquella sazón era jefe 
del estaiblecimiento. Su primer real nombra- 
miento de oficial segundo del mismo le dio 
derecho al sueldo de 6.000 rs., que conservó 
hasta que catorce años después fué clasificado 
como ayudante de tercer grado del cuerpo á 
la formación de éste, con 6.000, de los cuales 



ha ascendido, hasta los 10.000 que hoy dis- 
fruta, por rigorosa escala. No es mucho pre- 
mio ciertamente para tal antigüedad, aun- 
que si muy superior al que hubiera podido 
obtener no organizándose el Cuerpo faculta- 
tivo; pero de todos modos , el Sr. García Gó- 
mez no justifica en su expediente méritos 
que motiven otro mayor. 

Mucho más moderno el segundo Ayudante 
de la escala D. Mariano Tomillo de Tomillo, 
que no tiene titulo alguno académico, ingre- 
só en el servicio de Archivoa, como oficial 
sexto del general de Simancas, con 6.000 rs. 
de sueldo, sin que tampoco obtuviese venta- 
ja alguna hasta que cuatro años y nfedio 
después, próximamente, fué clasificado como 
ayudante tercero del Cuerpo con 6.000 rs. 
apuales, y de ellos ha llegado, por rigorosa 
antigüedad, á los 10.000 que hoy goza como 
ayudante de primer grado. Merece el señor 
Tomillo ventajoso concepto de su Jefe, quien 
recomienda su celo, inteligencia y asiduidad 
y puntualidad; mas aparte de que siempre 
será reparable que en los diez y seis años de 
servicio que calorosa y principalmente alega 
en su instancia no haya aprovechado las fa- 
cilidades que se le ofrecían para mejorar sa 
desairada condición académica, no justifica 
así méritos bastantes para que pueda sobre- 
ponerse, por ahora al menos, á los de otros 
de BUS compañeros que han probado mucha 
mayor aptitud científica y servicios prefe- 
rentes según el Beglamento. 

Otro antiguo empleado figura entre los 
que á la vacante pueden aspirar legalmente, 
y que sería, sin duda, muy digno de obte- 
nerla, á no mediar circunstancias persona- 
les, que nada tienen de desfavorables á la 
justa consideración que merecen sus servi- 
cios. Refiérese la Junta al ayudante D. Juaa 
Manuel Gazapo y Lama, profesor supernu- 
merario de la Escuela de Diplomática desde 
su creación, y hoy incluido, en razón al suel- 
do que siempre ha disfrutado, en la catego- 
ría de Ayudante de segundo grado de la Sec- 
ción de Archivos, con número por cierto in- 
ferior al que á su antigüedad parecía cor- 
responder. Mas este digno funcionario, por 
su constante destino á la enseñanza de ejer- 
cicios prácticos en la Escuela, y por el de- 
terioro á que han traído su saJnd las peno- 
sas tarcas de que por muchos años estuvo 
encargado , hállase un tanto apartado de lo 
que pudieran llamarse tareas activas de la 



184 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



carrera, 7 ni parece corresponderle, ni él 
mismo aspira á nn ascenso, que exige en el 
qae lo obtenga otras condiciones personales 
de que, no por su cnlpa, el 8r. Gazapo ahora 
carece. Restan, pues, para la elección diez y 
seis ayudantes, 7 descartando aún de éstos 
otros siete, de quienes no constan en el ex- 
pediente circunstancias que puedan reco- 
mendarlos para el ascenso, 7 uno de los 
cuales se halla ademas temporalmente sus- 
penso en su empleo, redúcese á nueve el nú- 
mero de los que, conforme á los artículos 45 
7 48 del Reglamento, pueden ser preferidos 
para la propuesta. Entre ellos ha7 cuatro 
que 7a han figurado una ó más veces en ter- 
nas para plazas de igual categoría á la que 
ahora ha de proveerse, lo que, en concepto de 
la Junta, con8titu7e para ellos un prece- 
dente favorable 7 aun un título de preferen* 
cia, mientras la comparación no demuestre 
que ha7 otros que les han llegado á aventa- 
jar en servicios ó en méritos debidamente 
justiñoados. 

Ésta es, por tanto, la cuestión que los que 
Buacriben tienen previamente que ventilar, 
comparando entre si las circunstancias de 
los nueve a7udantes citados, según los tér- 
minos 7 por el orden que el repetido art. 48 
del Reglamento previene. 

De los cuatro que, como méritos preferen- 
tes para el ascenso por concurso, dicha dispo- 
sición sefiala , reúne tres el a7udante don 
Juan Antonio Lloret 7 Re7ner, que acredita 
con certificaciones asiduidad, celo é inte- 
ligencia en el servido de los Archivos Histó- 
rico, Nacional 7 Central en Alcalá ; que en 
el de Valencia desempeñó una comisión 7 
prestó un servicio importante 7 extraordi- 
nario; que la Junta opinó debia tenérsele 
presente en su carrera, 7 que ha obtenido, 
ademas, un premio en concurso literario. 
Este a7udante, por otra parte, ha figurado 
7a tres veces en tema, dos en tercer lugar 7 
una en segundo, 7 sin las excepcionales cir- 
cunstancias por que ha atravesado el Cuerpo, 
puede asegurarse que seria oficial 7a hace 
bastante tiempo. 

Con tales circustancias, pues, no sólo su 
inclusión sino su preferencia en la tema pa- 
recen justificadas, 7 de no estarlo, su exclu- 
sión ó su posposición habrían de exigir mé- 
ritos en un grado tan superior como la Junta 
no lo encuentra en los demás, 7 no podría 
tampoco esto menos de ceder en depresión 7 



aun castigo para quien tantas veces 7 de 
tanto tiempo atrás ha visto reconocidos^ 7 
preferidos sus méritos 7 servicios. 

Iguales, 7 aun en cierto sentido superio- 
res condiciones de preferencia reúne el ayu- 
dante D. Francisco García 7 Fresca, 0070 
concepto en el servicio se halla honrosa, efi- 
caz 7 justamente certificado por su Jefe, 
quien hace constar también varios servicios 
que ha prestado, 7 pueden considerarse como 
extraordinarios ó especiales en el ramo, 7 que 
ademas de la constante brillantez de sus no- 
tas académicas en las tres carreras que ha 
seguido, obtuvo en ellas, por oposición, 
dos premios extraordinarios. Ocupó 7a lu- 
gar de primera tema anterior, en atención 
á tales condiciones, 7 no habiendo desde 
entonces decrecido éstas, sino, por el contra- 
rio, aumentándose, merece, en juicio de la 
Junta con justicia, ser preferido á todos loa 
restantes, á excepción del Sr. Lloret; 7 aun 
á éste no, por las especialísimas circunstan- 
cias antes enunciadas. Y de paso, será opor- 
tuno notar aquí que, por una coincidencia, 
de la cual la Junta se felicita, aunque para 
su juicio no ha7a infinido, la colocación ac- 
tual respectiva de los Sres. Lloret 7 Fresca 
en el escalafón producirá, si esta propuesta 
llega á aceptarse por la Superioridad, una 
distribución que puede llamane equitativa 
de premios entre los dos citados a7udante8, 
de los cuales, el primero, al asoender á ofi- 
cial, ganará 2.000 reales en sueldo, 7 otro 
tanto el segundo, á quien tocará ascender en 
este caso del segundo grado al primero de la 
categoría. Por el contrario, si Fresca fuere 
propuesto en primer lugar 7 nombrado ofi- 
cial, ganaria él solo de una vez los 4.000 rea- 
les, 7 nada Lloret, quien ademas quedaría 
así tan dura como injustamente postergado, 
7 de hecho castigado, según antes se indicó. 

Otros dos a7udantes ha7, de los nueve 
traídos á esta última comparación, que han 
figurado también en anteriores propuestas, 7 
son : D. José Morón 7 Liminiana, que obtu- 
vo una vez tercero 7 otra segundo lugar de 
segundas ternas, 7 D. José Ortega 7 Rojo, 
que logró un tercero asimismo de segunda. 
Mas, al comparar las condiciones que en 
aquellas circunstancias acreditaron 7 las que 
ho7 tienen con las de los restantes, entre los 
cuales ha7 algunos, como D. Francisco Ro- 
mero de Castilla 7 Perosso 7 D. Claudio Pé- 
rez 7 Gredilla, que las justifican ahora reco- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



485 



mendables, resaltan las de todos ellos infe- 
riores en número j calidad para este caso á 
las del de su categoría D. Andrés Domec j 
Andrés. Éste, con efecto, ha demostrado en 
el Archivo Central, scgan certifica el Jefe 
del mismo, capacidad » inteligencia 7 la 
mayor aplicación, distinguiéndose en cuan- 
tos trabajos alli se le encomendaron, algu- 
nos de ellos extraordinarios. Consta, ademas, 
que ha desempeñado diferentes comisiones 
de investigación, incautación, clasificación 
7 conservación de documentos, libros 7 ob- 
jetos de arte , de una manera satisfactoria, 
según puede juzgarse por los varios proyec- 
tos, informes é Índices de que ha presentado 
copias, que la Junta ha examinado 7 encuen- 
tra dignos de aprecio. Esto, sin que, para 
el caso presente, se tengan en cuenta los ser- 
vicios que ha prestado 7 presta en el despa- 
cho del Negociado de Bibliotecas populares 
del Ministerio de Fomento, á que desde 15 
de Octubre de 1869 fué primeramente agre- 
gado, y destinado luego en comisión, como 
continúa; 7a que su celo, laboriosidad 7 
grandes servicios ordinarios 7 extraordina- 
rios en esos trabajos, de que el Jefe de ellos 
certifica, pueden en realidad considerarse 
menos propios del ramo de Archivos á que 
la vacante corresponde ; 7 sobre todo, no ca- 
bria alegarlos como dignos de premio en 
concurso, 7a que le han logrado honroso, 
notorio 7 justo con la mención del Sr. Do- 
mec, hecha en documentos públicos oficia- 
les, con la cruz de Isabel la Católica que se 
le concedió, 7 con la gratificación de 1.000 
pesetas que sobre su sueldo de a7udante 
disfruta. 

En virtud , pues, de cuanto queda expues- 
to , la Junta tiene la honra de someter á la 
aprobación de Y. I. la siguiente 

TERNA. 

Primer lugar, — D. Juan Antonio Lloret 7 
Be7ner, a7udante de primer grado, que sirve 
en el Archivo general central en Alcalá de 
Henares. 

Segundo lugar,— D, Francisco García 7 
Fresca, a7udante de segundo grado, que 
presta sus servicios en el mismo Archivo 
que el anterior. 

Tercer lugar,— D, Andrés Domec 7 An- 
drés, a7udante de segundo grado, adscrípto 
á la plantilla del Archivo Histórico Nacio- 
nal, 7 que sirve en comiflion en el Negociado 



de Bibliotecas populares del Ministerio de 
Fomento. 

y. S., sin embargo, acordará lo que estime 
más acertado. 

Madrid, 26 de Febrero de 1872.— El Presi- 
dente , Antonio Ferrer del Rio. — José María 
Escudero de la Peña, secretario. 



Se halla vacante, en la sección de 
Archivos del Cuerpo de Archiveros, Bi- 
bliotecarios y Anticuarios, una plaza 
de Ayudante de tercer grado, dotada 
con el sueldo anual de 4.500 pesetas, 
la cual debe proveerse, con destino al 
Archivo general de Simancas, por con- 
curso entre los individuos que tengan 
el título de aptitud expedido por la Es- 
cuela de Diplomática, conforme á lo 
dispuesto en el art. 37 del Reglamento 
de 5 de Julio de \S1\. 

Los aspirantes presentarán en Ja Di- 
rección general de Instrucción pública 
sus solicitudes documentadas, en el tér- 
mino de un mes, á contar desde la pu- 
blicación de este anuncio en la Gaceta 
de Madrid; en la inteligencia de que 
sólo se admitirán instancias hasta las 
cinco de la tarde del dia \ 7 de Julio, en 
que el expresado plazo espira. 



Por orden de la Dirección general de 
Instrucción pública , fecha \ 3 de Junio, 
se han concedido cuarenta y cinco dias 
de licencia , para restablecimiento de su 
salud, á D. Víctor Feijóo, ayudante de 
'primer grado, que sirve en la Biblioteca 
Nacional. 



Se ba concedido próroga de un mes 
á la licencia de otros dos que, para res- 
tablecimiento de su salud, estaba gozan- 
do D. Luis de Eguílaz, jefe del Arcbivo 
Histórico Nacional. 



186 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Ha sido nombrado aspirante sin suel- 
do en el Archivo Histórico Nacional, 
D. Juan de la Osa y Guerrero, licenciado 
en Derecho civil y canónico , y que ha 
obtenido ademas en el curso ultimo el 
certificado de aptitud para archivero, 
bibliotecario y anticuario. 



En virtud de los ejercicios de oposi- 
ción , de queá su tiempo dimos cuenta, 
ha sido nombrado archivero de la Di- 
putación , gobierno de provincia y be- 
neficencia de Toledo, D. Luis Rodrí- 
guez Miguel, cuyo titulo ha tenido la 
Diputación toledana la galantería de re- 
mitir al Sr. Director de la Escuela de 
Diplomática , Presidente del Tribunal de 
oposiciones , para que tenga la satisfac- 
ción de entregarlo, como lo ha hecho, 
al interesado , quien ha salido ya para 
tomar posesión de su destino. 



Por orden de la misma Dirección, 
fecha 87 del propio Junio, se ha acor- 
dado que una comisión, compuesta del 
Excmo. Sr. D. Antonio Cánovas del 
Castillo, D. Emilio Castelar, D. Fran- 
cisco Pí y Margall , D. José Maria Escu- 
dero de la Peña y D. Paulino Saviron, 
reconozca los objetos antiguos (proce- 
dentes de las excavaciones hechas en 
Yecla) , que posee D. Vicente Juan Amat, 
y manifiesten á la indicada Dirección 
el precio de cada uno de ellos, teniendo 
en cuenta el que pida su actual propie- 
tarío. 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA. 

Cervantes y rl Quijote. Eitudiüs eritieos, por 
Francisco M. Tubino; Sevilla, imprenta 

. ác Za Andalucía f 1872, 1 yolnm. 8.», de 
I-XII.285 páginas (1). 

La bibliografía cervantesca , un tiem- 
po escasa, aunque erudita y escogida, 
como que la cultivaron plumas cual las 
de Mayans , Rios , Fernandez Navarro- 
te, Hartzenbusch, Fernandez-Guerra y 
La Rarrera, sigue de algunos años á 
esta parte ascendente progresión, que 
amenaza convertirla en revuelto mare' 
magnum , inabordable para el más la- 
borioso y concienzudo bibliógrafo. Des- 
de la hoja suelta á la publicación perió- 
dica ; desde el leve folleto al abultado 
in- folio; desde la anécdota suelta á la 
biografía detallada; desde el simple 
acróstico y el mero soneto á la compo- 
sición dramática y aun épica ; investi- 
gando unas veces las cualidades físicas 
y morales , otras los estudios y aun los 
pensamientos más ocultos del insigne 
autor del Quijote, y pugnando, digá- 
moslo así, por analizar hasta el más 
menudo átomo de su personalidad y la 
más recóndita circunstancia de su vida, 
no se dan paz ni vagar los cervantis- 
tas, ni se apaga su entusiasmo, ni su 
inventiva se agota para amoldar su hé- 
roe , no menos que la obra que justa- 
mente lo inmortaliza, á la especial ma- 
nera de ver, al gusto literario propio, á 
las aficiones peculiares , hasta á la car- 
rera y las costumbres de cada uno de 
los que semejante literatura cultivan. 

No nos pesa ciertamente , ni de cen- 
surar tratamos esa tendencia, si bien 



(1) Véndese en esta Corte, en la librería de 
Doran. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



487 



se nos antoja , no obstante , que va te- 
niendo algún paregido con la donosa 
manía que, después de hacer al mismo 
Don Quijote desvelarse por entender y 
desentrañar el sentido de los libros de 
caballerías, acabó por hacerle perder el 
juicio y llenarle la fantasía de todo 
aquello que leia , asentándosele en fa 
imagindcíon que era verdad toda la 
máquina de sus invenciones. Mas , te- 
niendo en cuenta que semejante entu- 
siasmo , no sólo está justificado por la 
grandeza y superior ingenio del que lo 
cansa, sino también que contribuye á 
avivar el espíritu y á fomentar el cul- 
tivo de la patria literatura , nada más 
lejos , repetimos , de nuestro ánimo que 
censurar á los cervantistas, mucho más^ 
cuando, entre las producciones de todo 
género qué de ellos emanan , cuentan- 
se á veces algunas de verdadera impor- 
tancia crítica é histórica , como la que 
ligeramente vamos á examinar, del se- 
ñor Tublno. 

No es la primera vez que en esta Re- 
vista sinceramente loamos la fecunda 
actividad literaria , no menos que la fe 
é independencia con que este autor em- 
peña su pensamiento y su pluma en 
asuntos cuyo valor y trascendencia son 
á veces mucho mayores que el prove* 
cho material que de ellos puede prome- 
terse; tanto más cuanto que no se pres- 
tan á ser tratados, por decirlo así, á 
vuela pluma , sino que exigen á veces, 
como en el caso presente^ diligentes in- 
vestigaciones y reflexión madura. 

Gozaba ya con justicia el Sr. Tubino 
señalado concepto entre los cervantis- 
tas españoles « por su libro titulado El 
Quijote y la Estafeta de Ur ganda, no 
menos que por otros trabajos de la pro- 
pia índole , y viene ahora á aumentarlo 
y aquilatarlo con su nueva obra. Seis 



monografías comprende ésta : es la pri- 
mera y más extensa un estudio crítico 
sobre El Quijote de Avellaneda , y en 
ella , reformando el Sr. Tubino la opi- 
nión que antes profesara , niega fuese 
Fr. Luis de Aliaga el émulo imitador de 
Cervantes, fundando esta negativa en 
una serie de ingeniosas inducciones, 
reforzada con infinidad de concienzu- 
das y eruditas investigaciones histó- 
ricas. 

En otro estudio, titulado El Barrio de 
las Musas 6 de Cervantes , traza un ani- 
mado y gráfico cuadro de lo que ha 
sido en diversas épocas , y es aún en la 
presente, la zona de Madrid, limitada 
de una parte por la plazuela del Ángel 
y las calles de San Sebastian y del Prín- 
cipe, y de otra por el Retiro, teniendo 
por lados las calles del Prado y de 
Atocha, zona al parecer predestinada, 
desde que en Madrid alborean los es- 
plendores cortesanos, á mansión favo- 
rita Me la gente de pluma y de espada, 
frecuentemente revuelta con otra harto 
menos digna de estima , aunque igual- 
mente abandonada por la fortuna. 

Muy semejante al anterior en carác- 
ter y estilo, aunque escrito con mayor 
entonación y más profundo sentimien- 
to, es el artículo consagrado por el se- 
ñor Tubino á La Sepultura de Cerván* 
teSf que puede servir de glosa y com- 
plemento al erudito y concienzudo libro 
que , bajo el mismo titulo , publicó no 
há mucho el Sr. Marqués de Molins. 

Las partes que llevan los epígrafes 
El sentido oculto del Quijote, La Coba" 
lleria andante y Don Quijote , y ¿ Nece^ 
sita el Quijote comentarios? respondeni 
según el sentir del autor, que nos pa- 
rece en este punto justificado, al intento 
de encaminar la crítica cervantesca por 
los rumbos que señalan los modernos 



188 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



adelantos de la Filosofía. Tratan , pues, 
para aquilatar la valia , originalidad y 
trascendencia de la obra de Cervantes, 
de relacionarla con la serie de hechos 
á que corresponde. Asi que contienen 
esos estudios interesantes y eruditas 
consideraciones sobre la época en que 
escribió el inmortal manco, sobre el 
espíritu político, religioso, literario y 
social de la misma y cómo se halla re- 
flejado en el Quijote y viniendo asi á ex- 
plicar las causas de la popularidad de 
éste y á investigar las que pudieron de- 
terminar su creación. Llevan todos estos 
estudios numerosas y eruditas anota- 
ciones. 

Insensiblemente nos hemos detenido 
más de lo que pensábamos y consien- 
ten los límites de la Revista, aunque 
sólo hayamos hecho someras indica- 
ciones del contenido de la obra del 
Sr. Tubino. Plácenos ver á éste encari- 
ñarse más cada día con los estudios 
histérico-críticos , para los que tan feli- 
ces condiciones ha revelado, así en su 
último libro, como en el qpe sobre Pa- 
blo de Céspedes escribió , siendo laurea- 
do en público certamen por la Acade- 
mia de Nobles Artes ; y mucho celebra- 
remos que, perseverando con su incan- 
sable laboriosidad y vivo ingenio en 
semejante camino , lleve pronto á cima 
otra importante monografía histórica, 
en que sabemos se está ocupando. No 
desdeñamos, ni desconocemos la im- 
portancia de otros estudios para los 
que el Sr. Tubino ha mostrado también 
su competencia; pero nuestra carrera, 
nuestras aficiones y la índole de esta 
Revista , nos harán siempre ocupar con 
más placer sus columnas con asuntos 
que se refieran á la Historia y sus cien- 
cias auxiliares. 

E. 



VARIEDADES. 



DEL SIGNO RODADO 

EN LOS DOCUMENTOS REALES ANTERIORES 

i D. Alfonso el Sabio. 
I. 

Origen y antigüedad del signo rodado. 

Hállanse al final de. los documentos 
solemnes otorgados por los monarcas 
de León y Castilla , sucesores de Alfon- 
so VII , unos signos dibujados entre las 
columnas en que se enumeran los con- 
firmantes , y que por su figura circular 
han recibido el nombre de ruedas ó de 
signos rodados, y han dado origen á 
que se aplique este último calificativo á 
los privilegios en que se encuentran. 

Objeto único del trabajo que nos ocu- 
pa será el estudio de las vicisitudes por 
que pasaron desde que aparecieron por 
vez primera hasta el reinado de doña 
Isabel la Católica, en que cayeron en 
desuso , con el fin de que puedan de- 
ducirse de semejante estudio principios 
críticos para aquilatar la autenticidad 
de los privilegios rodados. 

Razones de método aconsejan que, 
al estudiar la historia del signo rodado, 
la dividamos en dos períodos , cuyo lí- 
mite sea el advenimiento al trono de 
Alfonso X, quien dio nueva forma á es- 
ta regia signatura. 

Discurriendo el P. Berganza sobre los 
signos rodados , en sus eruditas Ántr- 
güedades de España , sostiene que , si 
bien no se expidieron éstos con todas 
las solemnidades que los caracterizaa 
hasta el reinado de Fernando TJ, su 
origen se remonta á una época más re- 
mota. En apoyo de tal aserto cita en el 
primer tomo de su obra , y copia en el 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



4 89 



segundo, una donación de tierras al 
Monasterio de Cárdena otorgada por 
Ramiro II, en la cual, y á continuación 
de la fórmula en qne el Monarca la sus- 
cribe , se encuentra un signo , formado 
por dos círculos concéntricos , en cuyo 
anillo se lee : SIGNUMiRÁMIRiREX; 
LEGI; , y en cuyo centro campea una 
cruz unida por su astil á la parte infe- 
rior de la circunferencia. 

Esta opinión, que encuentra benévola 
acogida en la Escuela de leer letras an- 
tiguas del P. Andrés Merino, dista mu- 
cho de ser exacta. Todos los signos usa- 
dos por el citado Rey en sus documen- 
tos carecen de leyenda , y están forma- 
dos por tres ó más líneas horizontales y 
otras tantas verticales, que, al cruzarse, 
forman una especie de enrejado. Inser- 
to el documento de que hablamos en un 
antiguo becerro del Monasterio de Cár- 
dena, es probable que el amanuense 
que lo copió cambiase el signo del do- 
cu mentó original por el del Rey que á 
la sazón existia, y que, á juzgar por la 
figura del que hemos descrito, debia ser 
Alfonso YIII; hipótesis que nada tiene 
de aventurada , porque se dan bastan- 
tes casos de parecidas variaciones en 
la copia de documentos, y que en- 
cuentra apoyo en la singularidad de 
este signo , que ni aparece en otros do- 
cumentos de Ramiro II , ni se encuentra 
en documento alguno de los reyes que 
le sucedieron en el trono leonés. 

No falta quien afirma que Alfonso YII 
fué et primero que empleó la rueda en 
sus privilegios. Conocemos, en efecto, 
algunos documentos de este Monarca en 
qne aparece, tales como la donación de 
la aldea de Moratilla , otorgada en H 54 
por el Emperador á Pedro Miguel; pero 
son todos copias de cuya exactitud en 
esto es licito dudar , y en cuantos origi- 



nales vimos, solamente hemos hallado 
alguno de los cuatro signos rectangula- 
res que constastemente usó el citado 
Monarca {{). 

No es anterior á la segunda mitad 



(1) Pueden verse estos signos, foto-litogra- 
fiados con admirable exactitud, en el Dis- 
curso sobre el Fuero de Aviles y leido por don 
Aureliano Fernandez-Guerra ante la Acade- 
mia Española. 

((Desde 1126 á 1136, dice el Sr. Fernandez- 
Guerra, varia el signo Real de Alfonso YII 
como si quisiese figurar, ya un libro abierto, 
ya una puerta, haciéndose la cruz, ahora en 
lo que pudiéramos llamar broche , ahora cer- 
rojo. Dura el primero hasta 1133 , el segundo 
hasta 1138. 

)) En 1135, año en que el valeroso príncipe 
se corona emperador, su signo toma á veces 
la semejanza de una redoma , á voces la de 
una ánfora antigua , cuyo vientre dividido 
en tres ó cuatro fajas muestra la cruz j las pa- 
labra s Signum ImperatorU, Por tiempo de 
once años continúa, sin que obste verle en 
1137 y 1138 simplificado y reducido á un pa- 
ralelógramo, que partiéndose en tres iguales, 
encierra en ellos la cruz y aquellas dos pala- 
bras. 

]>Sin embargo, en el mismo año de 1135 
aparece el signo que'tisa el Emperador hasta 
su muerte en 1157, y^udiendo decirse que 
desde 1 147 es el mismo , único y solo en to- 
dos los diplomas : por lo menos el diligente 
catedrático de la escuela de diplomática don 
Tomas Muñoz y Romero no ha encontrado 
de aquel medio tiempo sino en copias signos 
desemejantes áéste. El cual, inscripto en un 
cuadrado ó en un paralelógramo , da la va- 
ga apariencia de una figura humana con tú- 
nica y los brazos extendidos (tal vez, aunque 
rudamente, dibujados los cinco dedos de la 
mano), mostrando en lo que semeja pecho 
la señal de la cruz, y distribuidas en los cua- 
tro ángulos letras ó silabas que juntas dicen 
Signum ImperatorU, Cuando el Principe tra- 
zaba por su propia mano la cruz, absteníase 
el notario de adornarla con puntos, y de que 
ni siquiera se acercase á su pié la línea que 
hacia para que sirviese como de sosten y 
peana.» {Nota Ibal citado Discurso») 



4 90 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



del duodécimo siglo la forma circular 
de los signos reales. Ya en la anterior 
centuria y bajo el pontíñcado de León IX 
se habia iniciado la costumbre de poner 
al final de las bulas solemnes un signo, 
formado por dos circuios concéntricos, 
en cuya corona se escribía , por el mis- 
mo Papa en un principio, y más tarde 
por su canciller, una sentencia cual- 
quiera tomada de los libros sagrados. 
Dos diámetros perpendiculares dividían 
el círculo en cuatro porciones que con- 
tenían estas leyendas : Sanctus PetruSf 
Sanctus PauluSy y el nombre del^ pontí- 
fice seguido de la abreviatura PP(papa) 
y del numeral en cifras romanas, que 
designaba el orden de su colocación en- 
tre Tos del mismo nombre. . 

A imitación de esta costumbre pon- 
tificia , el obispo de Santiago, D. Diego 
Gelmirez, autorizaba los documentos 
en que aparece como otorgante ó con- 
firmador, con un signo, formado tam- 
bién por dos círculos concéntricos , en 
cuyo anillo se encuentra esta frase : 
Verbo domini cali firmati sunt , senten- 
cia que Pascual II hacia colocar en sus 
círculos. Formada la cruz , no por dos 
. diámetros , sino por anchos brazos, dé- 
jase ver en ellos la leyenda: Didacus 

eps II compostellanus. Parecido á este 
signo es el de D. Martin , su sucesor, y 
por otros documentos se sabe que don 
Guido, obispo de Lugo, contemporáneo 
de ambos , usaba también para firmar 
una signatura en forma de rueda. 

En el siglo xii, centuria fecunda para 
nuestra patria en innovaciones canci- 
llerescas, en la cual se generaliza el 
empleo de la letra galicana , se intro- 
ducen notables variaciones en las fór- 
mulas de los documentos españoles y co- 
mienzan á usarse los sellos y á exten- 
derse los contratos bilaterales en forma 



de carta partida ; y á semejanza de la 
costumbre introducida en la curia ro- 
mana y seguida en España por los obis- 
pos de Santiago y de Lugo , empiezan 
los reyes á poner en forma circular sus 
signos, colocando en ellos los de León 
su símbolo parlante, y los castellanos 
la cruz, que desde tiempo inmemorial 
habia formado parte del signo de nues- 
tros reyes. 

Fernando II en aquel reino y Alfon- 
so VIII en el de Castilla , son los prime- 
ros en cuyos documentos solemnes apa- 
rece constantemente el signo rodado; 
aparición que coincide con la de los es- 
cudos de armas, lo cual induce á sos- 
pechar que las ruedas no son otra cosa 
que los blasones de ios reyes que las 
emplean. Y si detenidamente se estudia- 
ran los privilegios rodados posteriores 
á D. Alfonso el Sabio, tendría plena con- 
firmación esta sospecha. 

(Se continuará.) 

Jesús M.' Muñoz t Rivero. 



CRONISTAS REALES. 

Decreto por el oual le mandó refondir en 
la Academia déla Historia fot oficio* de 
cronistas generales y particulares (1). 



En San Ildefonso, á tb de Octubre 
de 4 7ii. — Á D. Francisco Xavier de 
Morales. 

«Para dar á la Academia de la Histo- 
ria nuevos testimonios de mi Real pro- 
tección , del deseo que me asiste de sa 
adelantamiento , y de la gratitud qae 
me deben la aplicación y el desinterés 
con que desde que se formó han conti- 
nuado los individuos que la componen 



(1) Véase el número anterior. 



BIBLIOTECAS* Y MUSEOS. 



19f 



sus tareas literarias ; he venido , aten- 
diendo también á que el principal fin de 
éstas mira á ftcilitar la utilidad y glo- 
ria de la nación , en refundir y incor- 
porar en la referida Academia los ofi- 
cios de cronistas generales y particula- 
res que son de la nominación de la 
Corona, con los sueldos respectivos, ha- 
ciéndola merced desde luego de los que 
se hallaren vacantes y concediéndola 
en futura los que actualmente estuvie- 
ren provistos. Tendráse entendido en 
la Cámara para su cumplimiento.» 

En consecuencia del Decreto anteceden* 
te presentó la Academia al Rey el Memo^ 
rial que se sigue : 

«Señor: La Academia de la Historia, 
que erigió y protegió el Rey , nuestro 
señor, el rey D. Felipe V, glorioso padre 
de y. M. (que de Dios goce) , mereció á 
su benignidad, por decreto de 25 de Oc- 
tubre de 1744, se refundiesen é incor- 
porasen en la Academia los oficios de 
cronistas generales y particulares que 
son de la nominación de la Corona, con 
los sueldos respectivos , haciéndola mer- 
ced desde luego de los que se hallaren 
vacantes y concediéndola en futura Jos 
que actualmente estuvieren provistos. Y 
habiéndose acudido á la secretaría de la 
Cámara á sacar el correspondiente títu- 
lo, por no haber por lo tocante á la Co- 
rona de Castilla actual cronista, sólo se 
ofrece , como notoriamente vacante , la 
plaza de cronista que obtuvo D. Luís de 
Salazar y Castro, hasta \0 de Febrero 
de 4734 en que falleció: siendo cierto 
que el rey D. Enrique IV, á Diego Bn- 
riquez del Castillo hizo su chronista , y 
al mismo tiempo lo era Alonso de Fa- 
lencia : los Reyes Católicos tuvieron á 
Fernando del Pulgar , á Lucio Marineo 
Sículo y á Antonio de Nebrija, concur- 
riendo todos tres en unos mismos años. 



El Sr. Carlos V tuvo á Fr. Antonio de 
Guevara, que después fué obispo de 
Mondoñedo , á Pedro Mexía y á Florian 
de Ocampo, canónigo de Zamora. El 
Sr. Phelipe II, á Ambrosio de Morales, 
á Esteban de Garib^y y al Dr. Arias 
Montino de la Mota , religioso de San- 
tiago. El Sr. Phelipe III , al mismo Gari- 
bay , á Antonio de Herrera y á Fran- 
cisco de Rioja , su bibliotecario y del 
Consejo Supremo de la Inquisición , que 
fué nombrado ad honorem el año de 
464 8, y entró en el sueldo de ochenta 
mil maravedís , como sus compañeros, 
el año de 4 621 , en el que ya lo eran el 
maestro Gil González Dávila , racionero 
de Salamanca ; Fr. Prudencio de San- 
doval , monje Benedictino , que después 
fué obispo de Pamplona , y el maestro 
Fr. Aian de la Puente, de la Orden de 
Santo Domingo. El Sr. Phelipe lY tuvo, 
con los mismos , á D. Juan de Zabaleta 
y á D. Tomas Tamayo de Vargas , que 
habia sido creado con el mismo sueldo 
en 4.° de Febrero de 4 6Í6. El Sr. Car- 
los II tuvo á Fr. Francisco de h Sota, 
benedictino, que obtuvo el empleo con 
el sueldo en 4 5 de Noviembre de 4 678; 
al padre Pedro Abarca , de la Compañía 
de Jesús , en cuyo título manda S. M. que 
se le libren los ochenta mil maravedís 
de quitación que gozan todos los de- 
mas cronistas del reino ; Fr. Francisco 
de Zarraga , benedictino , que obtuvo él 
empleo desde 5 de Febrero de 4 685, con 
la misma dotación, hasta el año de 4 74 0; 
á D. Luis de Salazar desde 30 de Junio 
de 4 685, por fallecimiento de Fr. Fran- 
cisco de la Sota , y el título de cronista 
mayor.se le dio en 24 de Abril de 4 690, 
y á D. Alonso Nuñez de Castro , que en 
20 de Agosto de 4 698 se le despachó tí- 
tulo por fallecimiento del padre Pedro de 
Abarca , mandándose en él se le libren 



^ 



4 92 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



los ochenta mil maravedís de quitación 
que gozan todos los demás cronistas del 
reino. Evidenciándose haber tiempo en 
que, con los cx)rrespondientes gajes, 
han obtenido el empleo dos , tres y más 
cronistas. Por to4p lo que suplica la 
Academia á la Real benignidad de vues- 
tra Majestad que , siendo el Decreto de 
esta gracia tan general como sus voces 
lo expresan , y debiéndose comprender 
los particulares empleos de chronistas, 
asi del Principado de Cataluña , como 
de Aragón , Valencia y Blallorca que ha- 
bla en el antiguo gobierno de aquellas 
coronas , se sirva V. M. declarar una 
igual consignación á la de cronista de 
las Indias , que es la de doce mil reales 
en cada año, por todas las plazas que es 
evidente ha tenido la Corona de Casti' 
Ha ; merced que espera recibir de la 
Real clemencia de V. M. • 

Presentado este Memorial al Rey , su 
Majestad lo remitió á la Cámara para 
que le consultase lo que se la ofreciere y 
pareciere. Y la Cámara, en consulta de \ 7 
Diciembre de 1746, fué de parecer que 
S. M. podia conceder á la Academia lo 
que solicitaba por los motivos que habia 
representado. 

G. F. 



EMBAJADA EXTRAORDINARIA DEL MARQUES 
DE LOS BALDASES Á PORTUGAL EN \ 727. 

Interesando al rey D. FMipe V sepa- 
rar de las potencias marítimas, á la sa- 
zón fuertes y poderosas , un aliado tan 
importante como el rey de Portugal, 
aceptó con gusto las proposiciones del 
monarca lusitano D. Juan V para efec- 
tuar un doble enlace del príncipe de 
Asturias D. Fernando con la infanta 
portuguesa María fiárbara de Braganza 
y del príncipe del Brasil con la infanta 



española María Ana Victoria. Para ar- 
reglar estos casamientos nombró el rey 
de España , por su embajador extraor- 
dinario en la corte de Lisboa , al exce- 
lentísimo Sr. D. Carlos Ambrosio Spí- 
nola de la Cerda y Colonna , marqués 
de los Balbases {{), grande de España, 
duque de Sexto , Venafro y San Severi- 
no , principe de Sara valle , y el rey de 
Portugal, con igual carácter, al mar- 
qués de Abrantes. Ni William Coxe ni 
Lafuente ni otros historiadores de la 
época moderna dan apenas noticia de 
esta embajada tan importante como 
fastuosa, y esta razón, unida á la no 
menos atendible del interés histórico de 
los documentos originales é inéditos, 
que relativos á este suceso se hallan en 
el rico y escogido archivo del excelen- 
tísimo señor marqués de Alcañices y de 
los Balbases, nos han decidido á pu- 
blicar los más interesantes de aquéllos, 
que son tres, á saber: la relación del 
viaje del dicho embajador desde Ma- 
drid á Lisboa, la del ceremonial de su 
visita á los infantes hermanos del rey 
de Portugal y la de las fiestas que de 
orden del rey Felipe V se verificaron 

en Lisboa. 

A. R. V. 

RELACIÓN DEL VIAJE DEL MARQUES DE LOS 
BALBASES DESDE MADRÍD i LISBOA. 

« El dia 27 (de Marzo de 4727) me 
despedí de toda la casa real , y el dia 29 
salí de la corte de Madrid para la de 
Lixboa con dos coches y cada uno con 
su tiro. En el primer coche iba mi con- 
fesor, mi camarero y mayordomo; en 
el segundo el secretario , pues era sa- 
cerdote, el médico y los dos pajes de 
cámara. A los estribos de mi coche iban 



(1> Quinto marqués de este titulo. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS^. 



493 



dos ayudas de cámara á caballo y el 
correo que se me ha destinado para 
todo el tiempa de mi empleo de Emba- 
jador extraordinario al Rey de Portu- 
gal, para pedirle la Señora Infanta doña 
María Braga nza y Austria , hija del rey 
Don Juan el quinto de Portugal, por es- 
posa del Serenísimo Señor Príncipe de 
Asturias , hijo del Rey Don Felipe quin- 
to y de María Luisa Gabriela de Sabo- 
ya , y toda la demás familia , quiénes 
en calesas y á caballo , parte acompa- 
ñando la Recámara y otros las tandas. 

Hasta llegar á Badaxos , en las más 
ciudades y lugares estuve en casas par- 
ticulares á dormir, pero en posadas á 
comer ; y en la c¡udad#de Marida vino 
la ciudad á cumplimentarme y mani- 
festarme lo sentidos que se hallaban 
por no haberlo sabido antes para alo- 
sarme , como lo executó el Conde de la 
Roca , que salió con tiro á recibirme y 
con muchas instancias me llevó á su 
casa. También en los lugares que he 
pasado de diferentes parientes, como 
el Conde de Oropesa y Santisteban del 
Puerto, me hicieron sus mayordomos 
regalos comestibles , los cuales repartía 
luego á comunidades y pobres del lu- 
gar mismo , y yo les correspondía con 
diferentes alhaxas de diamantes y otras 
piedras ó cosas semejantes , y así mes- 
mo á los dueños que me hospedaban. 

En Marida encontré un oficial con 
parte de caballería en nombre del 'Co- 
mandante General de Extremadura, 
Don Feliciano Bracamonte, á cumpli- 
mentarme y asistirme ; y por haber te- 
nido tarde el aviso de mi salida no la 
anticipó más, según me expresó el ofi- 
cial dicho , y despachó él mismo dando 
cuenta cómo yo llegaría el dia siguien- 
te á Badaxos ; y yo le regalé una sorti- 
ja de diamantes. 



Una legua antes de llegar á Badajoz 
encontré toda la caballería con sus ofi- 
ciales y timbales , que salieron formal- 
mente á recibirme y me cumplimenta- 
ron viniendo siguiendo mi coche. Á la 
media legua vino Don Feliciano Braca- 
monte , acompañado de toda la nobleza 
y oficiales de la plaza , y me pasé á su 
coche, y á la entrada de la ciudad en* 
centré algunas tropas escuadronadas y 
la plaza me hizo la salva acostumbrada 
á mi carácter de Embaxador extraordi- 
nario y me alojó en su casa, á donde 
pidiéndome hora la ciudad, vino en 
forma pública , aunque de noche , pues 
la mañana siguiente proseguía mis jor- 
nadas. Salí á la antecámara á recibir á 
la dicha ciudad y la acompañé hasta el 
descanso de la escalera y la di la mano. 
El Arzobispo no vino, porque estaba en 
la cama con la gota , pero me envió un 
cumplido muy atento y todas las Co- 
munidades enviaron sus cabezas. Me 
dio una gran cena y concurrieron los 
mismos que calieron á recibirme con el 
dicho Comandante, que les pidió se de- 
tuviesen para asistirme. Despaché mi 
correo al Comandante General de la 
frontera con una carta en que le decia 
con el carácter que pasaba á la corte de 
Lixboa y que la mañana siguiente par- 
tía : á que me respondió muy cumpli- 
damente, convidándome con su casa. 

A la mañana siguiente envié mi cama- 
rero á la ciudad y al Arzobispo con un 
cumplido , que por irme á poner en co- 
che, no los iba á ver. De la misma for- 
ma que entré en la ciudad me acompa- 
ñó el Comandante General, Intendente, 
oficiales y demás nobleza con toda la 
caballería y la salva que el dia antes 
hasta la misma frontera y el rio Caya, 
que divide el reino de Portugal ; y lue- 
go que pasé éste, inmediatamente en- 



4 96 REVISTA DE ARCHIVOS. 



ANUNCIOS. 



COLECaON DE DOCUMENTOS HISTÓRICOS 



PUBLICADOS EN LA 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBUOTECAS Y MUSEOS. 



NÚM. J.^ Inventan del libres de la Senyora Donna Maria^ Reina de lee Sieilies é dé 
A rogó ^ opúsculo intereeante en sumo grado para el estudio de la Bibliografía y la 
Historia literaria de la Monarquia aragonesa en los siglos medios.— Un tomito de 
treinta páginas, tirada de 250 ejemplares, en elegante tamaño 12.°, y excelente papel 
do hilo. — Precio, una peseta. 

NÚM. II,— Embicada del Emperador de Alemania y Otón /, al califa de Córdoba^ 
Abderrahman III. Curioso é importante fragmento tomado de la magnifica colección 
diplomática, titulada ifonum^iía Germania lUetorica, de Pertz^ texto latino con la 
versión castellana, hecha para la Revista, al frente, y que contiene preciosas y des- 
conocidas noticias sobre la situación política , religiosa y social de España á fines 
del siglo X. — Un tomo de ochenta y seis páginas, tirada de 260 ejemplares, on igual 
tamaño , y condiciones tipográficas que el anterior. — Precio , una peseta y cincuenta 
céntimos (6 rs.). 

Los pocos ejemplares que restan de ambos opúsculos se venden en esta corte , á los 
precios indicados, en la librería de Duran, y se enviarán á provincias, á 5 rs. el pri- 
mero y 8 el segundo , dirigiéndose al Administrador de la Revista con remisión de 
su importe en sellos de correo ó libranzas de fácil cobro. 



REVISTA 



DB 



ARCfllVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Se publica los diaa 15 y último de cada mes, — Precios de suserieion» — Madrid, tres me- 
ses, una peseta 50 cents. (6 rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
niatracion, el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un afio, 7 pesetas. — 
Extranjero y ultramar, un año 20 pesetas. — Puntos de susoricion, — En Madrid : en la Ad- 
ministración, calle de San Vicente, núm. 22, cuarto 2.* isqnierda; en las porterías del Ar- 
chivo Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las 
librerías de Duran, Ouesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio Lope£. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinoialefl^ y en las 
principales librerias, ó remitiendo directamente el importe á la Administraolon, en sellos 
de correos ó libranza de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de dies pesetas, el tomo i de 
la Revista, correspondiente al año anterior. 

MADEID , 1872.— Imprenta de M. BiVADBKBTBA, calle del Duque de Osuna, núm. 3. 



REVIST/V 



DE 




RCHIVOS, 




IBLIOTECAS Y MUSEOS. 




AÑO II. 



Madrid, 15 de Jiüio de 1872. 



NUM. 18. 



■ ti 



SUMARIO. 



Advertencia.— Bl Benacimiento artiatlco f n EspafiA. — Noticias : Becompensa al anudante Sr. Ooidero 
p r ms serrlcioteii la incantacion del Axcbiro de Uclés. — Licencias alperional del ¿nerpo. — ^NombnunientQ de 
aspirante en el Ifnaeo Arqneológioo.— Bevista bibliográfica : Jacnu 1." ée Aragón , por Kr. de Tonrtoa- 
Ion. — Variedades: Embajada 'del Uarquée de loe Balbaaes á Portiifal en 1727 (Contlnnaoion). — Bala de 
Clemente vn en favor de los jndios.— Preguntas : XJ y Y.— Indicólos.— DoflnÍtío.—Et entera.— Bes- 
puesta : GrammaticoH regís.— Boderos.—Almexla.— Movimiento bibliográfico— Anuncios. 



ADVERTKNCÍA. 

Rogamos á los Sres. Suscritores de 
provincias euyos abonos han terminado 
ya^sesirvanrenUtir su importe á laAd' 
ministracion lo antes posible, en sellos ó 
Ubranuu de fácil cobro, con objeto de que 
no eopperimenten retraso en el recibo de 
La Revista. 



EL RBNACIIIEnO ARTÍSTICO U UHU. 



I. 

Hay en la historia de las bellas 
artes un periodo culminante, un ci- 
clo florido, denominado del Renació 
miento y en el que yerdaderamente 
renace el sentido estético de la culta 
Europa, y en el que se verifica en 
las artes uno de esos grandes pro- 



gresos que forman época en los ana- 
les artísticos. Verdaderamente pue- 
de llamarse período heroico el siglo 
del BenacimientOy porque esfuerzos 
de héroes se necesitaban para arran- 
car al feudalismo secular y monacal 
el pensamiento y el arte que de lar-, 
go tiempo tenian aprisionados. Y 
consiguióse, aunque no del iodo; 
pero ima vez dado el primer impul- 
so, que era el más difícil y arries- 
gado, facilitóse la prosecución de la 
empresa i ingenios de segundo or- 
den. Cesóse de pensar cómo vivir y 
se empezó á vivir para pensar. 

No por eso pretendemos inculpar 
á la Edad Media , ni mucho menos 
decir con un escritor contemporá- 
neo (1) : 5 i Qué de siglos en vano I 



(1) ÜLícyxéí^i.'-' BibU de Vhmmanité, 



4 98 



RBVISTA DE ARCHIVOS, 



Preciso es volver la espalda á la 
Edad Media, á eso lúgabre pasado, 
que aunque no obra, influye terri- 
blemente por el contagio de la muer- 
te. No hay que combatir ni criticar, 
sino olvidar. ¡ Olvidemos y marche- 
mos !}í> — ¿Qué fuera de la historia 
general si hubiera de escribirla tan 
apasionado escritor? Semejante á un 
rapsoda, nos narraría úniQamente 
aquellos hechos más de su agrado, 
sin que en ellos hubiese orden ni 
encadenamiento alguno, y sería en- 
tonces de todo punto imposible la 
íilosoña de la historía. La Edad Me- 
dia es quizá la más importante, por- 
que , producto de la antigua, ha en- 
gendrado á su vez la moderna. 

Esto no obstante, en el período que 
examinamos se propagó, aun entre 
las personas ilustradas, tanto ¿dio 
y aversión á los caracteres artísticos 
de la Edad Media, como afícion y 
cuasi veneración á los de la época 
greco-romana. Las investigaciones 
histórícas de un lado, y las excava-» 
cienes de objetos antiguos de otro, 
despertaron tal avidez y ansia de 
imitar á griegos y á romanos, que 
eran tenidos por mejores aquel es- 
crítor y aquel artista que con más 
facilidad usaba el estilo de Cicerón, 
ó copiaba las estatuas ó edificios 
antiguos. Y como la reacción suele 
tener por lo común más fuerza y 
energía que la acción primitiva, co- 
menzaron los italianos , cuyo suelo 
estaba sembrado de preciosos restos 
antiguos, á difundir por toda Euro- 
pa, á la sazón en gran movimiento, 



sus nuevas teorías arquitectónicas, 
sus blancas y bien cinceladas esta- 
tuas y sus bellísimas madonas , opa- 
rando nna-gran revolución artística. 
Desde este momento nada más na- 
tural que la aversión al arte de la 
Edad Media. ¿Quién, por poco sen- 
sible que fuese á la belleza, habia de 
preferir á la dulzura , la gracia y 
suavidad de Rafael las terríbles y 
monstruosas figuras del ApocalipsUj 
ó las no menos horrípilantes y lúgu- 
bres de la Danza de la muerte , tan 
repetidas en la Edad Media? 

Protegida por los papas, prínci- 
pes y nobles de Italia la nueva ten- 
dencia artística, salvó tan presto las 
cumbres de los Alpes, que poco tiem- 
po fué menester para que tríunfase 
en los demás países que entonces se- 
guían el movimiento intelectual. Es- 
paña fué de las primeras naciones 
que acogió con gran entusiasmo el 
ideal artístico resucitado en Italia. 
Completamente vencidos y domina- 
dos los árabes , unidos los reinos de 
Castilla y Aragón, siendo nuestra 
casi toda Italia, y con una prepon- 
derancia política en Europa cual 
no tenía entonces nación alguna, 
España estaba llamada á proteger y 
dilatar los nuevos sistemas artísticos. 

Absorbidas las fuerzas todas de 
nuestra nación durante siete siglos 
consecutivos en la guerra contra los 
árabes, apenas habia podido distraer 
unos cuantos hombres al estudio de 
las Bellas Artes; dé suerte qnie no es 
extraño que los primeros nombres de 
arquitectos, escultores y pintores 



• BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



499 



que encontramos en nuestra historia, 
sean , salvo cortas excepciones , ex- 
tranjeros, principalmente flamencos 
é italianos; pero una vez terminada 
tan prolongada lucha, produjo Es- 
paña en todas las especialidades del 
arte ingenios notabilísimos. Los pri- 
meros arquitectos españoles que, 
abandonando el estilo ojival, adopta- 
ron el greco-romano, Enrique Egas, 
Diego de Siloe, Pedro Machuca, 
Covarnibias , Sagredo y Villalpan- 
do, adquirieron justa celebridad por 
su indisputable mérito en un arte, 
que , sobre ser nuevo, oírécia gran 
dificultad por la variedad y profu- 
sión de los adornos,. que es uno de ' 
los caracteres distintivos de la ar- 
quitectura plateresca. La fachada 
del hospital de Santa Cruz de Tole- 
do, la catedral de Granada, el pala- 
cio de Carlos \ en esta misma ciu- 
dad , y el arzobispal de Alcalá , en- 
galanados de flores y hojarasca, sal- 
picados de coronas y orlados sus ca- 
piteles con la graciosa hoja de acanto, 
eran como los risueños mensajeros 
que después de cien y cien años de 
batallas venian á coronar nuestra 
constancia y nuestra fe, y á anun- 
ciar á nuestra patria nuevos, más 
importantes y más gloriosos triunfos. 
Al tratar de la escultura españo- 
la , repetidas veces se nos ha ocurri- 
do preguntar por qué razón, siendo 
nuestros grandes pintores tan cono- 
cidos de todo el mundo civilizado, lo' 
son tan poco ó casi nada nuestros es- 
cultores, habiéndolos de primera nota 
y de mérito tanto ó más sobresaliente 



que el de algunos extranjeros de po- 
pular nombradía. Lamentemos en 
esto como en otras muchas cosas 
nuestra incuria y abandono. 

Bien merecen Felipe de Borgoña, 
Berrugete, Gaspar Becerra, Arfe y 
Villafañe , Alonso Cano y otros mu- 
chos escultores españoles una histo- 
ríapartiCT.lardeBuarte,dignade 
SU elevada inteligencia , tanto más, 
cuanto que en la actualidad se hallan 
ignorados , ó postergados á otros ex- 
tranjeros de su tiempo , con notable 
detrimento de nuestra historia ar- 
tística. 

Por otra parte, hay caracteres en 
la escultura española tan importan- 
tes como peculiares y exclusivos. 
Cuéntanse entre éstos el de usar 
principalmente de la madera, el pin- 
tarla, y pintarla polícromamente, 
esforzándose en causar con una es- 
tatua el mismo efecto que con un 
cuadro , el uso general de los estofa- 
dos j 6 sea la pintura detallada de la 
obra de escultura imitando preciosos 
brocados de oro ó plata, encajes, pe- 
drería ó dibujos de telas; el empleo 
de maniquís, y aun el estofado de 
las omacinas. Todos estos caracte- 
res, que sentimos tener que aglome- 
rar, son fecundos en consecuencias 
y aplicaciones, y muchos de ellos 
sirven para juzgar el gusto estético 
del pueblo', para el que nuestros ar- 
tistas trabajaban. 

La introducción de la arquitectu- 
ra gótica influyó desfavorablemente 
en el desarrollo de la pintura monu- 
mental. Este estilo arquitectónico, 



too 



HBVISTÁ DE ARCHIVOS, 



sustituyendo á las masas compactas 
una variada interrupción de pilares 
y ventanas , privó á la pintura mu- 
ral de las superficies planas que ne- 
cesitaba. Ademas, la inmensa eleva- 
ción de los edificios góticos era cau- 
sa para que la bóveda fyose casi 
inaccesible al pintor, que, por otro 
lado, se hallaba tan apegado á las 
Guias de la pintura y escritas por los 
pintores bizantinos y respetadas por 
todos los demás como códigos pictó- 
ricos, que nadie se atrevía, en la 
distribución y colorido de las figuras 
de tal ó cual asunto religioso, á 
romper los límites que estos manua- 
les les prescribían. Ignorábase lá 
anatomia, quedando encomendada 
la exactitud y gallardía del cuerpo 
humano al buen ojo del artista. 

Miguel Ángel, ese genio sublime 
en quien puede simbolizarse el rena- 
cimiento artístico de Italia , el autor 
y ejecutor en cada una de las tres 
nobles artes de la obra más admira- 
ble : en arquitectura la cúpula de 
la iglesia de San Pedro en Boma; 
en escultura las estatuas de Moisés 
y de Lorenzo de Médicis , y en pin- 
tura el famoso fresco del Juicio final 
en la capilla Sixtina; Miguel Ángel, 
encerrado largo tiempo en el con- 
vento del Espíritu-Santo, y dando 
al prior, á trueque de cadáveres y 
esqueletos humanos , Cuadros de vi- 
das de santos , dio el primer paso en 
el estudio de la anatomía, cuya im- 
portancia empezaba entonces á co- 
nocerse. 

Ya en el último tercio del siglo xv 



habia adquirido tan maravilloso des- 
arrollo la escuela de Florencia , que 
bien pronto salió de ella una brillan- 
te pléyada de jóvenes pintores que, 
desparramándose por Italia y ad- 
quiriendo estilo y gusto propios, 
fundaron á su vez otras escuelas, 
que no tardaron en eclipsar la es- 
cuela madre. Leonardo Vinci, Pe- 
rugino, Rafael, Ticiano y sus res- 
pectivos discípulos difundieron la 
corrección y belleza en las formas, 
la blandura, variedad y frescura en 
el colorido, el buen gusto en la elec- 
ción de los argumentos, y la valen- 
tía en la ejecución. En suma , en- 
cuéntranse en este período, como 
dice un reputado escritor, las más 
elevados asuntos ^ representados por 
ku más nobles formas. 

Era en este tiempo Italia el país 
más aventajado de Europa en Letras 
y Artes, adonde iban, por lo tanto, 
á confluir los que en las unas ó en 
las .otras trataban de distinguirse, aj 
propio tiempo que era (como siem- 
pre lo ha sido) el campo de batalla 
de los dominadores de Europa. Pues 
bien; tanto los primeros como los 
segundos, asi los hombres de ciencia 
como los de guerra, contemplaron 
con asombró y alegría secularizado 
un arte por tanto tiempo monopo- 
lizado por los monjes. Pero no eran 
las bellas artes las únicas que se- 
guían este rumbo. La ciencia se ha- 
cia lega, la imprenta estaba inven- 
tada, la brújula en uso, la América 
descubierta, hallado el sistema del 
mundo, y no era la Iglesia lar que 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



204 



babia becbo estas cosas. Del mismo 
modo los pueblos se detenían admi- 
rados ante los cuadros de Rafael , las 
estatuas de Miguel Ángel y los pa- 
lacios de Brunellescbi y Bramante, 
y el arquitecto, el escultor y el pin- 
tor no llevaban el capucbon de San- 
to Domingo ó el cilicio de San 
Francisco. 

Examinemos ahora los progresos 
de la pintura en España. 

A. R V. 



*%—* 



NOTICIAS. 



Por Real orden de 5 del corrienie , y 
para dar una prueba de aprecio al celo 
demostrado por D. Darío Cordero y Ca- 
marón, ayudante de segundo grado, con 
destino en el Archivo Histórico Nacional, 
al llevar á efecto la incautación del de 
la casa conventual de la orden de San- 
tiago en Uclés , se ha resuelto propo- 
nerle al Ministerio de Estado para una 
cruz de caballero de la orden de Isa - 
bel la Católica , libre de gastos , sin per- 
juicio de que se considere preferente 
este mérito para el ascenso por con- 
curso del Cuerpo de Archiveros Biblio- 
tecarios en que sirve y conforme al ar- 
ticulo 18 del Reglamento del mismo. 



Por la Dirección general de Instruc- 
ción pública se han concedido las si- 
guientes licenciase individuos del Cuer- 
po , para restablecer su salud : 

De 40 dias, á D. José Molina y An- 
dreu, ayud|inte de tercer grado, que 



sirve en la Biblioteca Provincial de Mur- 
cia. 

De 45 dias, á D. Ramón Álvarez Bra- 
ña, ayudante de tercer grado, que sirve 
en la provincia de León. 

De dos meses, á D. Francisco Gonzá- 
lez de Vera , jefe del Archivo General 
Central. 

De dos meses, á D. Vicente Carra y 
Salelles, ayudante de segundo grado 
en ¡a Biblioteca Provincial de Toledo. 



Ha sido nombrado aspirante sin suel- 
do en el Museo Arqueológico Nacional 
D. Julián Gómez Vidal , que tiene cer- 
tiOcado de aptitud para archivero, bi- 
bliotecario y anticuario pbr la Escuela 
de Diplomática. 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA. 



ÉtudeM iw la maitan de BaroeUmne, — Jó^- 
me lie Conquérant ^roi éT Aragetiy d'apréM 
les ohroniquet et let decuments inédiU, par 
Ch. de Tonrtoalon. — Preniiére partie: la 
jeume$$e de Jaome le Qmquérant» — Secan- 
de partie (123S á 1276).— Montpellier. Imp. 
typografiqne de Gras. — 1863-67. — 2 toU. 
8.® my. 

Re§enituumpapu¡im dUexerint, Deus 
dUiget eos empkitt. (Primer eoéicilo d$ 
Jeime el Conquísteder,) 

Hav en la historia de las naciones 
reinados de importancia tan transcen- 
dental , dQ tan esencial interés , que son 
á la vez el resumen de la obra de los 
anteriores, y el punto de partida para 
los venideros. Los reinados de Isabel I 
en Castilla , de Francisco 1 en Francia, 
de Enrique VUI en Inglaterra , en Pru- 
sia el del Gran Federico, y elde.Pedro I 
en Rusia , dejan tan .profunda huella en 



%0% 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



la política , asi interior como exterior , 
que parece que los sucesores de estos 
monarcas no hacen sino seguir el im- 
pulso dado por aquéllos á los negocios 
del Estado. Bajo su prudente y enérgi- 
ca dirección , el territorio se dilata , las 
leyes se renuevan , las instituciones se 
modifican , la esfera intelectual se en- 
grandece y los pueblos se ilustran y 
progresan. No de otra suefte acaeció 
en Aragón durante el largo y glorioso 
reinado de Jaime I. * La monarquía ara- 
gonesa, ha dicho uno de nuestros más 
elocuentes oradores contemporáneos, es 
indudablemente en los siglos xiii, xiv 
y XV una de las monarquías más grandes 
y más gloriosas del mundo.> El espíritu 
de civilización que rebosa en su seno, 
la agita, la lleva al África, á Sicilia, á 
Ñapóles, á Francia^ á Constantinopla , 
y en todas parles hace milagros y obra 
maravillas. Si Castilla toma para sí las 
Andalucías y se dirige, como el Tajo, 
como el Duero, como el Guadiana, ha- 
cia el Océano; Aragón toma para sí las 
Baleares y Valencia, y se dirige, como la 
corriente del Ebro, hacia el Mediterrá- 
neo. Entonces Aragón siente instintiva- 
mente el deseo de salir fuera de su re- 
cinto para tomar parte en la vida uni- 
versal de las naciones. Castilla, encer- 
rada en el centro de la Península, ela- 
bora nuestros grandes elementos socia- 
les; Portugal ensaya el comunicarnos 
con lejanas tierras y llevar nuestro 
nombre á remotísimois horizontes ; Ara- 
gón es el medio de nuestra comunica- 
ción con Europa. Pero esta gran obra, 
intentada por D. Jaime I, es conducida 
á gloriosa cima por su hijo D. Pe- 
dro III. » 

La obra cuyo titjulo encabeza estas 
líneas viene á llenar un vacío impor- 
tante, no sólo en la historia del medio- 



día de Francia, sino principalmente en 
la de España. Y ya que nuestra 'habi- 
tual indolencia preQere que permanez- 
can nebuloso^ y plagados de fábulas los 
primitivos orígenes de nuestra historia, 
y mantiene ocultas ó poco conocidas las 
heroicas empresas de nuestros mayo- 
res, justo es mostrar agradecimien- 
to al escritor que desde Alemania ó los 
Estados- Unidos , desde Inglaterra ó 
Francia , acomete la ímproba tarea de 
historiar con elegante pluma y con ele* 
vado criterio nuestra vida pasada y ha- 
cer revivir en nuestra memoria las vic- 
torias, el saber y las virtudes de nues- 
tros ilustres antepasados. 

D. Jaime I de Aragón es uno de aque- 
llos reyes que, como antes hemos di- 
cho , forma época en la historia de una 
nación. Un reinado de 63 años, treinta 
batallas campales ganadas contra los 
moros, y la conquista de tres reinos, 
son prueba más que suficiente de ello. 
Por otra parte, este soberao señala 
una época x;apital en la historia del me- 
diodía de Francia , puesto que es el úl- 
timo príncipe francés de k casa de Bar- 
celona. Susdesceúdtentes, aunque due- 
ños todavía de algunos donÚDios allen- 
de los Pirineos , no son ya sino prin- 
cipes extranjeros posesionados de un 
país que se sustrae para siempre á su 
influencia. Ademas, el monarca caballe- 
resco, que con su genio y con su espada 
reconquistó en SO años el reino de sus 
padres contra una aristocracia ambi- 
ciosa y fuerte; el soldado de la cruz, 
que arrancó tres reinos á los sarrace- 
nos; el conquistador feliz, que supo dar 
á sus pueblos los beneficios de la paz; 
el brillante y popular contemporáneo 
de San Luis de Francia y de San Fer- 
nando de Castilla , su igual en la vida 
pública , si bien inferior por la$ virtí^- 



ik 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



203 



des privadas; este héroe legendario , en 
fm, bien merecia una historia particu- 
lar para honor y gloria de la nación, á 
cuya prosperidad y engrandecimiento 
se dedicó' desde sus más tiernos años 
hasta la más avanzada edad. Materiales 
habia para ella abundantes y preciosos, 
y ciertamente el Sr. Tourtoulon ios ha 
estudiado con profunda atención y de- 
ducido de ellos interesantes reflexiones. 

Uno de los méritos intrínsecos de es- 
ta historia es, á no dudarlo, el haber 
acudido su autor á las más puras y ge- 
nuinas fuentes. Como era natural, el 
Archivo general de la Corona de Ara- 
gón ha sido el objeto predilecto de sus 
estudios é investigaciones, habiendo 
apurado con reflexión y paciencia cuan- 
to relativo á su materia en él se conte- 
nia. Las Reales Academias de la Histo- 
ria y de Ciencias Morales y Políticas, la 
Biblioteca Nacional, las Bibliotecas y 
Archivos de Zaragoza , de Valencia y de 
Mallorca, las de Stuttgart, Marbourg,- 
París, Montpellier y otras varias han su- 
ministrado al Sr. Tourtoulon documen- 
tos y datos en extremo curiosos, y algu- 
nos de ellos apenas conocidos. En obras 
de esta índole no podria ser todo nue- 
vo , porque no se inventa la historia, ni 
se descubre todo un reinado ó toda una 
época. Ha tenido necesariamente que 
aprovecharse de lo que otros habian 
escrito antes que él ; pero, al apoyarse 
en' estos trabajos, no ha perdido oca- 
sión, ya de discutir sus conclusiones, 
ya también de aportar nuevas pruebas 
en apoyo de su opinión. 

No ha estado menos acertado el se- 
ñor Tourtoulon en la elección de los 
documentos que por vía de justifica- 
ción publica al final de cada tomo; si 
bien algunos de ellos habian visto an- 
teriormente la luz pública en la erudita 



y selecta Colección de documentos del 
Archivo de la Corona de Aragón y en al- 
guna otra parte. Entre aquéllos mere- 
cen citarse una disertación sobre la au- 
tenticidad de la crónica atribuida á Jai- 
me I , el proyecto de canonización del 
mismo , varios detalles sobre las inhu- 
maciones y exhumaciones de los restos 
de dicho rey, y una serie muy impor- 
tante de tratados, cartas, constitucio- 
nes y testamentos. 

Pero lo que indudablemente resalta 
más en la obra histórica del Sr. Tour- 
toulon, y la enaltece más á los ojos de la 
crítica, es el estudio detenido y concien- 
zudo que hace de la legislación y consti- 
tución política del reino de Aragón, para 
el cual necesariamente ha tenido que 
franquear los límites en que su primor- 
dial propósito le encerrara. 

Los historiadores de la Edad Media 
en general tenían fija su vista al escri- 
bir en la persona del Rey. siguiéndole á 
todas partes , refiriéndonos los más in- 
significantes detalles do su vida , y enu- 
merando detenidamente las batallas que 
habia dado, y las fundaciones religiosas 
que habia enriquecido. Apenas si nos 
hablan de la vida del pueblo, de sus re- 
laciones sociales, políticas é intelectua- 
les, apenas si de tiempo en tiempo, y 
como de pasada , suministran algún da- 
to sobre las instituciones civiles del pue- 
blo en que viven. De aquí que el his- 
toriador moderno necesite, para comple- 
tar el cuadro social que pretende pin- 
tar, acudir á los documentos originales 
de la época, y estudiar en ellos lenta y 
pausadamente el nacimiento, desarrollo, 
vicisitudes y decadencia de cada institu- , 
cion. Tenía, por otra parte, el señor 
Tourtoulon razones especiales para ello. 
En los tiempos de San Luis y de Jaime I, 
el choque de las armas tenia menos im« 



204 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



portancia que el choque de los princi- 
pios! Esta última lucha ofrecia por don- 
de quiera casi el mismo aspecto ; pero 
en ninguna parte se presenta con tan 
determinados caracteres como en loses- 
tados de la casa de Barcelona , con las 
antiguas tradiciones de libertad del país 
de Sobrarbe , la diversidad de costum- 
bres de los pueblos sometidos al cetro 
aragonés, y el genio esencialmente 
práctico y conciliador del soberano. No 
hay una sola , entre las grandes ideas 
que agitaron el siglo xui, que no se pre- 
senten á nuestra vista durante] los se- 
senta y ocho años de la vida de Jaime 
el Conquistador. Las aclaracrones sobre 
este punto se reflejan en el conjunto del 
cuadro histórico, é ilustrain la historia 
de la civilización europea. Bajo este 
punto de vista , el reinado de Jaime I 
tiene mayor importancia de la que baria 
suponer la extensión de los dominios de 
este monarca. A estas razones agrégase 
otra de no menos valer que las ante- 
riores. Casi todos los historiadores de la 
corona de Aragón tratan , así las leyes 
como las instituciones y costumbres de 
su país, con gran confusión y oscuri- 
dad. Reconocen algunos en principio la 
división de los países dependientes de 
los monarcas aragoneses en varios es- 
tados distintos; así, D. Modesto La- 
fuente dice: «Cataluña, Aragón y Va- 
lencia, estas tres hermanas, viviendo 
bajo una misma corona, constituían 
como tres estados anseáticos, regidos 
por leyes é instituciones particulares. » 
Pero la mayor parte haceif singular 
mezcla de nombres, leyes, lenguajes y 
costumbres de estos tres pueblos, y 
pintan con falsos colores lo que ellos 
llaman el reino de Aragón. Era, por 
consiguiente , necesario desarraigar un 
error tan acreditado, y dar á las, cosas 



y á los hombres la denominación con 
que fueron conocidos en su país ; distin- 
guir , V. g. , las corts de las cortes , los 
richs homens de los ricos honres, las 
personas que llevaban el título catalán 
en , de las que tenían derecho al don 
aragonés. La generalidad de los histo- 
riadores ha visto en los fueros de Hues- 
ca la ley común á todos^ los estados 
aragoneses, é ignorado, por consecuen- 
cia , la existencia de un código especial 
del reino de Valencia, reduciendo todo 
él mérito del primer Jaime, como legis- 
lador , á una ridicula imitación de las 
Partidas de Alfonso de Castilla. Pero si 
se nota que el Rey conquistador jamas 
pensó dar á sus pueblos la unidad le- 
gislativa , tan irrealizable en su tiempo 
como la unidad política , se reconocerá 
fácilmente en los fueros el código de 
Aragón propiamente dicho, en las cons- 
tituciones de Cataluña el del- condado 
de Barcelona, é inducirá inevitable- 
mente á buscar la compilación legal 
del reino de Valencia, que se hallará 
en la pretendida carta municipal de- 
nominada de Furs. Examinando estos 
diversos códigos hasta en sus menores 
detalles, y comparando sus disposicio- 
nes sobre una misma materia , presén- 
tase el Conquistador transformado poco 
á' poco en profundo político, en sobera- 
no de amplias , progresivas ideas. Éste 
no es cieriamente un descubrimiento 
hecho por el Sr. Tourtoulon , sino la 
confirmación dé una tradición que vive 
todavía en los países dónde dominó há 
seiscientos años el legislador de Valen- 
,cia. Los historiadores lo han aceptado. 
á priori; mas, por una singular contra- 
dicción, sus apreciaciones parecen desti- 
nadas á combatirla , más que á apoyar- 
la. Falta que debe atribuirse principal- 
mente á los biógrafos del rey Jaime , que 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



205 



86 han preocupado más de sus hechos 
de armas y de sus conquistas, que de 
sus talentos poh'ticos. 

Antes que el Sr. Tourlonlon, Cambou- 
üii, trazando el cuadro de ios orígenes 
y desenvolvimiento de la literatura ca- 
talana , consagra á Jaime I una de las 
páginas más notables de su excelente 
historia. «Contemporáneo de Alfonso X 
de Castilla, dice este escritor, y de Sao 
Luis , es Jbime I guerrero y legislador 
como ellos , y trabajó acaso más para 
apresurar la gran revolución que de- 
bía fundar en toda Europa el poder 
Real y la unidad nacional sóbrelas rui- 
nas del feudalismo. Menos especulativo 
que el primero , menos caballeresco que 
el segundo, supera á ambos por la ex- 
tensión de sus miras políticas, por la 
osadía de sus reformas, por su aptitud 

gubernamental Reforma y regulariza 

la legislación; y ordena que allí donde 
la ley esté muda, se supla , no por el de- 
recho canónico ó el derecho romano, 
sino por la razón natural. Pone en vi- 
gor la lengua nacional, descuidada ó 
despreciada hasta entonces, empleán- 
dola en su correspondencia , en sus or- 
denanzas de justicia y en sus obras li* 
terarias. » 

La forma literaria que emplea el his- 
toriador de que nos ocupamos es , por 
lo general, elegante y amena, aunque á 
veces raya en demasiado florida y hasta 
pomposa , refiriendo los hechos históri- 
cos á la manera de sucesos dramáticos, 
dejándose llevar no pocas veces de la 
costumbre, común á muchos historió- 
grafos déla nación vepina, do pintar 
con caracteres novelescos y en forma 
de aventura acontecimientos, si extraor- 
dinarios y singulares , no por eso menos 
reales é históricos, i Quién no creerá 
ver el comienzo de una leyenda al abrir 



el libro i, capítul i de la^cítada obra y 
leer : «£1 sábado i de Febrero del ano 
4-208, antes que los primeros rayos del 
alba hubiesen iluminado la colina en 
que está asentada la ciudad de Mont- 
peller? 

Estos ligeros defectos y algunas otras 
inexactitudes de poco valor, que no men- 
cionamos por no prolongar demasiado 
este mal pergeñado artículo, son lunares 
que hacen resaltar más y más el mérito 
intrínseco déla historia del Sr. Tourtou- 
lon , reconocido, no sólo por sus com- 
patriotas y. por cuantas personas de 
nuestra nación tienen voto en tan á^- 
duas y tan difíciles materias , sino por 
la más alta corporación científica na- 
cional , por la Real Academia de la His- 
toria , que se apresuró, apenas publiea- 
do el primer volumen de dicha obra, 
á honrar á su autor con el título de 
miembro correspondiente. 

Para terminar, diremos que, según 
nuestras noticias, se está haciendo una 
versión castellana de la obra del señor 
Tourtoulon , por uno de nuestros com- 
pañeros, jefe de un importante Archivo 
Histórico , persona la más á propósito 
para semejante trabajo, y cuyo nombre 
no publicamos por no estar autorizados 
al efecto. 

A. R. V. 



VARIEDADES. 



EMBAJADA EXTRAORDINARIA DEL MARQUES 
DE LOS RALBASES Á PORTUGAL EN 1 727. 

(ContinotcloQ.) 

Luego que llegué á la casa vino la 
ciudad en público y el Arzobispo á vi- 
sitarme. Al salir de la dicha plaza me 



206 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



acompañaron el Coiuandante General y 
todo el deinas Ayuntamiento, como lle- 
vo dicho, á la entrada, más dos leguas, 
y no pasaron más adelante por mis du- 
plicadas instancias, como tampoco á 
querer admitir toda la escolta que ins- 
taron darme. Regalé á la caballería cien 
doblones y al Comandante de ella unas 
pistolas de arzón , á la infantería cin- 
cuenta y á los artilleros veinticinco. 

Al llegar á Estremdz salió la ciudad 
y después la poca caballería que habia, 
el Comandante en su coche con el Con- 
de de... (O y un pariente suyo, y me 

llevó á su casa adonde me trató magní- 
ficamente ; y aunque entré de noche se 
me hizo el saludo y me entregó las lla- 
ves de la plaza , pidiéndome el Santo, 
y no queriendo dársele, me instó tanto 
y que er^ orden positiva de su Sobe- 
rano, que me fué forzoso ejecutarlo. 
Regalé á la tropa cincuenta doblones, á 
los artilleros quince y á los criados del 
comandante dinero, sólo al mayordomo 
una sortija de un diamante y dos ru- 
bíes. 

En esta plaza me llegó un extraor- 
dinario de S. M. con la honra de con- 
decorarme con el carácter de su pleni- 
potenciario para tratar y concluir los 
capítulos matrimoniales referidos, con 
expresiones muy singulares á mi casa y 
honras á mi persona , con fecha 6 de 
Abril de este año, y cartas duplicadas 
para los reyes de Portugal , en que les 
exponía lo que me estimaban. 

A la llegada de Arroyuelos le volví á 
despachar el correo , y en esle lugar , 
que es abierto, me detuve Jueves y 
Viernes Santo. El sábado por la maña- 
na proseguí mis jornadas, y el domingo 
llegué á Aldea Gallega, desde donde 



<1) Sio. 



despaché mi cori'co y caballerizo con 
una carta para el Secretario de Estado, 
en que le decia pusiese en noticia de 
S. M. portuguesa mi arribo á aquel lu- 
gar ; y el dicho secretario D. Diego de 
Mendoza le respondió á mi caballerizo 
que por la carta reconocerla yo la es- 
timación y aprecio que su soberano ha- 
cia de mi carácter y persona, y envió 
tres bergantines, para que estando á mi 
disposición me embarcase cuando qui- 
siera. 

Encontré los oficios del Embajador 
ordinario de S. M. G. , Marqués de.Ca- 
pecelatro , que me dio upa abundante 
cena , y á la mañana siguiente vino to- 
da la familia de escalera arriba que 
habia tiempo que se hallaban en mi casa 
en Lisboa , y á la tarde vino el cónsul 
de la nación y un criado del Embaja- 
dor , y éste se restituyó, después de ha* 
berme hecho su cumplido, á la ciudad. 
Y á la mañana siguiente ^egai^on las 
falucas , y el martes me embarqué ea 
ellas , y én la mia venían los mismos 
que en mi coche, solamente el cónsul, 
que por su obligación se detuvo en Al- 
dea Gallega , para acompañarme. 

Poco antes de mediodía llegué á Lis* 
boa , y encontré en el desembarcadero 
á el conde de Obedos por nu conduc- 
tor, siendo un título de los más anti- 
guos de esta corte. Gomo es estilo, truxo 
tres coches del Rey, y el primero se 
ejecutó aposta , nuevo , para recibirme, 
y todos los demás buenos , como los ca- 
ballos que los tiraban ; y todas las ca- 
lles estaban adornadas y con macha 
gente, y la nobleza á los balcones, y 
estos soberanos entre celosías en su pa- 
lacio. Vine á mano derecha del conde, 
hasta llegar en la pieza de audiencia , 
á donde pasó el dicho á mi mano de* 
recha y me repitió los cumplidos de su 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Í07 



soberano, y después se fué á darle 
cuenta. Yo le convidé á comer, lo que 
ejecutó, como también al embaxador 
Capecelatro , que me vino á ver, no ha- 
biéndose encontrado á mi arribo en la 
playa por el ceremonial con el dicho 
conde. 

Empezaron luego á visitarme toda 
esta nobleza y personas de distinción. 
Aquella misma tardo envié con mi ca- 
marero á dar cuenta de mi arribo al 
Secretario de Estado , Cardenal^ Nun* 
cios y Consejeros de Estado, y éstos 
vinieron luego á visitarme, y el Carde- 
nal y Nuncios me pidieron hora para 
ejecutarlo, la que les di luego al día 
siguiente , y vinieron formalmente á vi- 
sitarme, habiendo baxado ios criados 
mayores á recibirles al pié de la esca- 
lera, y yo salí al último descanso de 
ella á recibirlos. 

Y al dia siguiente pedí hora al Se- 
cretario de Estado , la que me dio in- 
mediatamente , y fui á visitarle se- 
gún las órdenes de S. M. C , y salióla 
recibirme al último descanso de la es- 
calera , y habiéndole entregado las co- 
plas de las cartas credenciales y pedi- 
dole hora para la audiencia de sus So- 
beranos , me dixo que daria de todo 
cuenta y me baria sabedor de ello. 

A la mañana siguiente me pidió hora 
para venir, y se la di por la tarde y vi- 
no á, decirme estaban corrientes las 
cartas, y que fuese á la hora de las 
cuatro, que aunque no habia exemplar, 
de lo que yo le insté de la audiencia 
privada de ambos reinantes juntos, se 
executaria , pues no deseaban sinoi con- 
templar é imitar las distinciones que 
los Reyes Católicos usaban con su Em- 
baxador extraordinario el Marqués de 
Abrántes, y j^ue con esta seguridad, 
aunque fuese cosa Irregular y jamas 



practicada, lo executarian , y que des- 
pués pasaría al cuarto de la Reina, 
adonde se mantiene el Principe del Bra- 
sil , sus hermanos y la seDora infanta 
doña María ; con que á la hora dada 
pasé á palaciu y encontré tendida toda 
la guardia tocando el tambor y presen- 
tándome las armas , lo que executan 
siempre que voy , y los alabarderos 
también. Y en la antecámara se halla- 
ron diferentes títulos que fueron avisa- 
dos á esté fin. Y habiendo dado el gen- 
til-hombre de cámara mi recado , inme- 
diatamente entré á otra pieza y encon- 
tré los Reyes solos , y cerrando la puer- 
ta el dicho gentil-hombre les expresé 
las órdenes que tenía de mis soberanos, 
y me respondieron con sumo agrado. 
El Rey hizo tres pasos para recibirme, 
y la Reina una cortesía á las mias , y 
entregándoles las cartas confidenciales^ 
me despedí manifestándoles el deseo 
que tenía de ver al Principe del Brasil, 
hermanos y señora Infanta , lo que me 
acordaron, pasando al cuarto de la 
Reina , y me acompañó toda la nobleza 
que se hallaba en la antecámara , como 
va dicho; la Reina se halló con la fa- 
milia real : y dando mi recado á todos, 
besé la mano á la Sra. Infanta , dicién- 
dola que lo executaba como criado en 
actual servicio del Principe mi amo. Y 
viniendo á casa despaché, dando cuen- 
ta á mi corte de todo lo executado, que 
con mucha satisfacción mia se aprobó. 
Al otro dia envié á pedir hora al Car- 
denal Acuña y Nuncios y á los Conse- 
jeros de Estado, que fui á visitarlos, y 
me recibieron con toda la etiqueta cor- 
respondiente á mi carácter , y después, 
según he querido « he ido pagando las 
visitas. Yo salgo por lo regular en es- 
tufa ó furlon dorados y pintados^ unas 
veces con caballos , otra$ con muías, 



208 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



pero siempre con seis , por ser lo rega* 
lar que llevan los Enibaxadores , y con 
seis lacayos y dos volantes y con el 
camarero. 

El día de San Felipe, por ser el nom- 
bre del Rey Católico^ di una comida á 
todos los Consejeros de Estado , Secre- 
tario, Cardenal y Nuncios, mi conduc- 
tor el Conde deObedos y el Embaxador 
Capecelatro; y fué la mesa cubierta cua- 
tro veces , tres de cocina y una de ra- 
millete ; ^ á la noche una serenata can- 
tada de los mejores músicos que hay en 
la corte , hecha aposta , asi las palabras 
como la música, y concurrió toda la 
nobleza y personas de distinción , á los 
cuales se les sirvió duplicados refrescos, 
y se les llevó al paraje que ricamente 
y de gusto estaba adornado á este efec- 
to y con la disposición de tarimas, so* 
bre las cuales estaban dispuestos ciento 
cincuenta taburetes de Inglaterra para 
los convidados, y se les dio su libro á 
todos ; y acabado, se les trujo á las nue- 
ve piezas primeras, que estaban ador- 
nadas con cornucopias, arañas y triun- 
fos para que no se viese candelero nin- 
guno , y se les dio un semejante refres- . 
00 en lo abundante , pero no en los gé- 
neros , al primero. 

El dia de San Fernando, por ser 
el nombre del Principe nuestro señor, 
fui á palacio á dar los dias á la Sra. In- 
fanta, habiendo encontrado á S. A. , 
padres y hermanos muy de gala, y 
desde allí me restitui á mi casa adonde 
hallé parte de la nobleza y personas de 
distinción que habla convidado para 
una comedia de música , representada 
en un teatro de diversas mutaciones y 
algunas novedades en él, y la casa ador- 
nada como el dia de San Felipe; y se 
les sirvió en cada jornada un refresco 
de todos géneros de dulces, frutas he- 



ladas, bebidas y chocolate, y uno áutes 
y otro después con igual abundancia y 
bien servido , como también para las 
familias en otras piezas de los lacayos, 
y la escalera toda la noche alumbrada 
con hachas como tambiea el portal. 

A esta consecuencia celebró S. E. 
con igual lucimiento y esplendidez to- 
dos los días en que cumplieron años 
SS. MM. y Principes y los de los nom- 
bres, todo el tiempo que se mantuvo en 
Lisboa. No se expresan aquí las fiestas 
por la celebración de los reales despo- 
sorios , porque fuera mucha digresión , 
y fueron tan públicas y notorias que ha 
quedado buena memoria de ellas , sin 
que se necesite explicarlas aquí para 
su inteligencia (O- 

II. 

A consecuencia de la siguiente Real 
orden , comunicada al Marqués de los 
Ralbases por el secretario de Estado 
D. Juan Rautista Orendayn, marqués 
de la Paz , escribió aquél la interesante 
relación de ceremonial que á continua- 
cion insertamos : 

«Excmo. Señor: Teniendo resuelto 
el Rey que el Marqués de Capecelatro 
visite á los serenísimos infantes herma- 
nos del Rey de Portugal , con el mismo 
ceremonial que V. E. lo ejecutó, me 
manda S. M. prevenga á Y. E. forme 
una muy puntual relación del todo del 
ceremonial con que Y. E. hizo las men- 
cionadas visitas, y que cuando Y. E. la 
haya concluido , me la envíe para remi- 
tirla al referido Marqués de Capecela- 
tro á ñn de que se arregle á ella. Dios 
guarde, etc. Palacio, \ 6 de Junio de 1 7S8. 



(1) Este último párrafo parece afiadidó 
por el secretario del Sr. Marqués de los Bal- 
bases. 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



to» 



El. Mabqdss db la Paz. — Sr. Marqués 
(Se continuará). 



BULA DE CLEMENTE Vil 

BN FAVOS DE LOS JUDÍOS. 



ámaam (1). 



B Bulq ttaotantnr per 



Clemens episcopus seruas seruonim 
Dei, Vniueraia xpi fidelibus presentes 
litteras inspectoris, Saluteiu et Spos- 
tolicam beDediccionem. Sicutjudeis DOD 
debet esseliceDCiainsinagogissuis | vl- 
tra quam permissum est eis a lege pre- 
sumere I ita in hiis que concessa sunt 
ipsis I nulluní preiudicium susttnere, 
licet igilur prefati judei ■□ sua magis 
ueliDt duritia perdurare ¡ quam profé- 
larum verba | et suarum scrípturarum 
archana cognoscere alque ad xane fldei 
et salutis noliciam peruenire | quia la- 
men defensionem oostram et auxilinm 
poslulant I et xpiane pietatis mansue- 
tudine inlerpellant. | Nos felicís recor- 
dacionis Calixti | Eugenll | Atesandri 
I Celestini | lonocencij | Gregorij | 
Nicolai ( Honorij el NJcolai quarti rro- 
manorum pooliflcum predecessoruin 
nostrorum vestigiis inherentes ipsorum 
judeorum peiicionem admitljtnus j eis- 
que proteccioQis nosire clipeum imper- 
ttmnr. Statuentes ul naltus xanus | ju- 
deos eos de inuilos uel nolentes | ad 
baptismum per violenciam veoire com> 
pellat. Sed si qnis eorum | sponte at 

(1) Tomanoa ette docameoto de nn cn- 
rioBliimo fonniilario del siglo XIV que te 
gnaidA en la BibUoteo del Eiconal , 7 del 
que en oti» ocasión nos oonparetnosnuU de- 
tenidamenU. 



iptaaos I fldei causa coafugil | post 
[uam uoluntas eius Tuerit patefacta | 
ifficialar absque aliqua calupnia xpia- 
lus. Teram quippe xauitatem et fidem 
labore non creditur qui ad xanorum 
)aptisma non sponlaneus sed inuitus 
Kjgnoscitur peruenire | . Nullus etiam 
íanus earumdem judeorum personas 
iine judicio domine Regionis ciuitalis 
leu terre in qua habitant vulaerare | 
tut occJdere seu suas iliis pecunias au- 
erre presumat | aut bonas (síc) qua» 
lactenus ineadem Regiooe Ciuitate seu 
«rra habuerint consuetud i nes inmuta- 
re. Prcterea in festiuitatum suarum ce- 
ebraciooe quisquam fustíbus uel lapi- 
iibusautaliler | eos ullalenus non per- 
turbe! I oec ab eis aliquis cobacta ser- 
iicia exigat nisi ea que ipsis preterilis 
lemporibus consueuerunt faceré seu 
prestare. Ad hoc (sic) maloríioi homi- 
Dum prauitatí el auaricie obuiantes | 
decernimus ul nemo cimilerium judeo- 
rum mulilare vel minuere audeat seu 
obtentu pecunie efTodere corpora jam 
húmala. Si quis autem decreti buius 
tenore cogoilo | temeré quod absít con- 
traíre temptauerit hunoris el ofBcí sui 
periculum paciatur | aut excomuníca- 
cionis ulcione pledalur | nisi presump- 
cionem susm digna satisfTaccione cor- 
reieril | . Hlos autem judeos dumlaxat 
huiusmodi protecciofiis presidia volu- 
mus communiri | qui iiichil machinari 
presumpscrinl in subuersionem Qdei 
memórate. Datis Auinione (sic) tercio 
nonas julij pontiBcatus nostri anno vij. 



21 S REVISTA DE ARCHIVOS. 



ANUNCIOS. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS HISTÓRICOS 



FDBUCADOS EH LA 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBUOTECAS Y MUSEOS. 



NÚM. i.'-Inümtari del libres de la Senyora Donna Marta ^ Rema de le$ Sieiliei e de 
Áragó, opúsculo interesante en sumo grado para el estadio de la Bibliografía y la 
Historia literaria de la Monarquía aragonesa en los siglos medios.— Un tomito de 
treinta páginas, tirada de 250 ejemplares, en elegante tamaño 12.^, y excelente papel 
de hilo. — Precio , una peseta. 

NÚM. u.-— Embajada del Emperador de Alemania y OUm /, al. califa de Cardaba, 
A bderrahman III. Curioso é importante fragmento tomado de la magnífica colección 
diplomática, titulada ifonumento Germania histórica, de Pertz, texto latino con la 
versión castellana, hecha para la Revista, al frente, y que contiene preciosas y des- 
conocidas noticias sobre la situación política , religiosa y social de España á fines 
del siglo X. — Un tomo de ochenta y seis páginas, tirada de 250 ejemplares, en igual 
tamaño , y condiciones tipográficas que el anterior. — Precio , una peseta y cincuenta 
céntimos (6 rs.). 

Los pocos ejemplares que restan de ambos opúsculos se venden en esta oórte , á los 
precios indicados, en la librería de Duran, y se enviarán á provincias^ á 5 rs. el pri- 
mero y 8 el segundo , dirigiéndose al Administrador de la Revista con remisión de 
su importo en sellos de correo ó libranzas de fácil cobro. 

REVISTA 

DB 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Se publica los días 15 y último de cada mes. — Precios de suserioUm, — Madrid, tres me- 
ses, ima peseta 60 cents. (6 rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un año, 7 pesetas. — 
Extranjero y Ultramar, un año 20 pesetas.— Puntos de suserieion. — Bn Madrid : en la Ad- 
ministración, calle de San Vicente, núm. 22, cuarto 2.* isquierda; en las porterías del Ar- 
chivo Histórico Nacional (León, 21), l^iblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las. 
librerías de Duran, Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio Lopes. 

En -Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales^ y en las 
principales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en sellos 
de correos ó libransa de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de dies pesetas, el tomo t de 
la Revista, correspondiente al año anterior. 

MADRID, 1872.— -ImprenU de M. Rxvadekstba, calle del Duque de Osuna, núm, 3. 



Í^EYÍST/ 



DB 




RCHIVOS, 




IBLIOTECÁS Y SI ÚSEOS. 




AÑO II. 



Madrid, 81 de Julio de 1872. 



NUM. 14. 



SUMARIO. 



n fienacünfento artístico en España: n.— Fondos de los estableoimientOB: Bxtracto del Catalogó 
de manoscritos de la Biblioteca del Escorial, hecho por D. F. Pérez Bayer. — Variedades: Dd signo rodado 
en los documentos reales anteriores á D. Alfonso el Sabio : n. — Embajada del Marqués de los Balbaaes á Por- 
tugal en 1727 (Continuación).— Preguntas: Chantre de armentia, darmentea ó darmiena. — Liébana.— 
Coniaoi : TuisiL— Bespuestas : D. Femando de Akocer.— Peres Bayer (D. Francisco).— Anunoio. 



El REMCnnBKTO ARTÍSTICO EN ESPAÑA. 



n. 

Divídese, por lo coman, nuestra 
escuela nacional entres escuelas pro- 
vinciales , significadas por los tres 
reinos que, independientes hasta po- 
co antes, regíanse ya en buen hora 
por un solo cetro, á saber : Castilla, 
Aragón j Andalucía ; en todas es- 
tas tres escuelas domina un carác- 
ter general y nacional , aparte de las 
diferencias particulares de ellas en- 
tre sí, análogas á las que tienen las 
tres escuelas literarias españolas, que 
entonces también empezaban á ger- 
minar, las cuales se corresponden en 
el lugar, forma y fondo con las de 
pintura. 



Examinemos, pues, cuál es el 
carácter nacional de la pintura es- 
paSoIm. flMfipPft tiernos tenido por 
cierto que o: para comprender una 
obra de arte, un artista, un grupo 
de artistas, es necesario representar- 
se con exactitud el estado general 
del espíritu y de las costumbres del 
tiempo á que aquéllos pertenecen. » 
Ahora bien : ¿cuál era el estado mo- 
ral del pueblo español durante la 
primera mitad del siglo xvi? Cató- 
lico-ortodoxo, tan firme y decidi- 
do en su fe como quien habia com- 
batido siete siglos por ella, y por 
ella empezaba entonces una lucha co- 
losal y sangrienta contra toda Eu- 
ropa y parte de África, amigo cual 
ninguno de fiestas religiosas, en las 
que desplegaba oriental aparato, cré- 
dulo por demás en materia de mila* 



su 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



gros, notablemente influido por cl¿- 
rigos y monjes, aterrorizado por el 
poder siempre creciente do la Inqui- 
sición, sin otra educación, por lo ge- 
neral, que la militar, el pueblo espa- 
ñol, "si era un pueblo de inquisido- 
res, era también un pueblo de cofra- 
des. Y si los pueblos son las verda- 
deras musas, los grandes inspiradores 
do toda clase de artistas, ¿podrían 
los pintores españoles sentir y pin- 
tar de una manera diferente á como 
Bontia el pueblo en cuyo seno vivian 
y á como pintaban en su imagina- 
ción los predicadores y libros devo- 
iüM las vidas , milagros y martiríos 
(lo Ion santos ? Evidente es que no. 
Kntaba prohibido terminantemente 
pintar flguraH desnudas y áim vlr- 
l{entí« úuyoH \nAH estuviesen descu- 
bitírtoN. Tal pintor soñaba que se le 
apareda la Virgen con celestial 
acompañamiento y circundada de 
resplandores , 6 ipao/acto pintaba un 
cuadro con este argumento. 

Las mismas causas favorables al 
desarrollo de la arquitectura militan 
en favor de la pintura. Numerosos 
jóvenes, distinguidos ya algunos de 
ellos por sus adelantos en este arte 
en nuestra península, pasaron á la 
italiana muy bien pensionados y con 
eficaces recomendaciones para los vi- 
reyes; y los que no contaban con es- 
tos poderosos auxiliares, pero si con 
sus facultades y su amor al arte, po- 
níanse al servicio de un opulento car- 
denal ó de un poderoso magnate, y á 
su sombra medraban en fama y dine- 
ro. No era esto solo. Había en nues- 



tra península una como importación 
y exportación de artistas , principal- 
mente de pintores; de modo que 
mientras los nuestros iban á Italia, 
de ésta venían á España muchos otros 
de reconocido mérito , atraídos por 
la esplendidez y magnificencia de los 
reyes, no menos que por la riqueza 
y buena acogida que tenían en las 
iglesias y monasterios. 

Mas esto duró tan sólo hasta que 
nuestros pintores, educados por los 
grandes maestros italianos', volvie- 
ron á su patria, precedidos de glo- 
rioso renombre, y empezaron á for- 
mar la Escuela española de pintura, 
que si es la tercera en antigüedad, 
es la segunda en mérito. 

Muchos ejemplos completamente 
averiguados pudiéramos citar, sí no 
temiéramos ser molestos, aeerca de 
la vida cuasi eremítica de los pinto- 
ras de este periodo. Luis de Vargas, 
sevillano, que estuvo en Boma vein- 
te y ocho años , tenía en su cuarto 
un ataúd, tendido en el cual pasaba 
largas horas considerando las pos- 
trimerías, y después do su muerte 
le hallaron varíes instrumentos de 
maceracion y penitencia con que 
castigaba su cuerpo. 

Vicente Juanes, el famoso jefe 
de la escuela valenciana, no era me- 
nos timorato que el anteríor; pre- 
parábase con los Santos Sacramen- 
tos para pintar las imágenes que ha- 
bían de tener culto en los templos. 

¡Cosa bien singular por cierto! 
Mientras Raíael retrataba en los pa- 
lacios de Boma, más todavía, en las 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



US 



salas mismas del Vaticano á su que- 
rida Fomarina en el primer cuadro 
del mimdo, en el de la Transfigura- 
ción del Señor, y llenaba las anchu- 
rosas paredes de tan bello monumen- 
to con asuntos históricos 7 alegóri- 
cos, haciendo en todos ellos alarde 
de la desnudez de las figuras; mien- 
tras Miguel Ángel esculpia las esta- 
tuas de Hércules y de Cupido; mien- 
tras Ticiano, el artista favorito del 
emperador Carlos V, escogitaba pa- 
ra sus cuadros en la mitología paga- 
na los argumentos más lúbricos é 
incentivos , á los que daba él nueva 
fuerza con la magia de su colorido; 
mientras todo esto se admiraba y 
premiaba largamente por papas y 
cardenales, reyes y principes, la es- 
cuela española , á pesar de haberse 
primitivamente inspirado en la ita- 
liana, 80 mantuvo tan severa, adus- 
ta y constante en su modo de pin- 
tar, cuanto en la guerra y en sus 
costumbres era el pueblo español 
constante , adusto y severo. 

Vidas, milagros y martirios de 
santos , apariciones gloriosas , algu- 
no que otro retrato, Ecc^-Homos, 
Dolorosas, las escenas de la vida, 
pasión y muerte de Jesucristo y otros 
asuntos parecidos ó aun más lúgu- 
bres y terroríficos, eran los predi- 
lectos de nuestros pintores en este 
período. Aun la pintura de paisaje, 
tan inocente y pura que parece na- 
tural se hubiese cultivado con afi- 
ción entre nosotros en los primeros 
albores de la flscuela nacional, si- 
quiera fuese bajo el risueño suelo de 



Andalucía y á la vista de sus pinto- 
rescas campiñas , apenas se advierte 
en los cuadros de este período, si no 
es en Antolinez y en Mazo. 

El carácter nacional de la pintu- 
ra española, y bien pudiéramos aña- 
dir el de todo el arte español, es ser 
eminentemente religioso. Mas aunque 
limitados nuestros pintores á este 
solo género en tiempo del Renaci- 
miento, si bien más adelante los cul- 
tivaron todos , siempre predominan- 
do el religioso, no por eso son me- 
nos dignos de lauro y de alabanza, 
cuanto más si se tiene en cuenta 
que es el género religioso el que exi- 
ge más sentimiento, más inspiración 
eti el artista; el que, por los con- 
ceptos elevados que encierra , ofrece 
mayor número de dificultades mate- 
riales para la ejecución. El género 
religioso ha sido el predilecto de to- 
dos los grandes pintores, por ser el 
lenguaje universal de todos los pue- 
blos cristianos , en tanto que los de- 
más géneros , ó se refieren á una 
nación, ó á una provincia, ó á de- 
terminada familia. 

Antonio del Rincón, el primer 
pintor que en España abandonó la 
manera gótica; Luis de Vargas, 
Sánchez Coello y Vicente Juanes 
comenzaron á formar, con justa ad- 
miración de sus contemporáneos, la 
numerosa galería que, andando el 
tiemiK), habia de dar uno de sus más 
bellos timbres á la patria. 

Empero un renacimiento artístico 
es lo mismo que un renacimiento po- 
lítico : muertos los que le han dado 



246 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



vida y movimiento, y elevado á iin 
alto grado de esplendor, va desfalle- 
ciendo gradualmente y llega al ani- 
quilamiento, si no suceden á aquellos 
adalides otros de no menos capaci- 
dad y mérito, lo cual muy pocas ve- 
ces acontece. Después de la muerte 
de los grandes maestros italianos , así 
arquitectos como escultores y pinto- 
res, sus discípulos, sin tener sus 
elevadas dotes, pretendieron imitar- 

' los , incurriendo en la exageración y 
abuso de aquellas cualidades, que 
eran precisamente las que habian 
proporcionado á los primeros su al- 
to renombre. Y en España, si se ex- 
ceptúa la pintura, que en extremo 
protegida por reyes y nobles , con- 
servó en alto su pabellón hasta los 
tiempos de Felipe IV , las demás no- 
bles artes siguieron el mismo cami- 
no que eai Italia. 

Es de notar que una de las cau- 
sas que principalmente influyeron en 
el desarrollo del renacimiento artís- 
tico y literario fuese la misma que 
con otras concurrió á acelerar la de- 
cadencia de aquel fecundo ciclo. Los 
buenos tiempos del Benacimiento 
ñieron seguidos de gravísimas con- 
secuencias para los pueblos y para 
las artes. El exagerado entusiasmo, 
ó mejor dicho, el culto de las letras 
y artes greco-romanas , produjo por 

' parte de las primeras la reforma que 
no tardó en degenerar en indiferen- 
tismo religioso, y por parte de las 
segundas la pérdida del predominio 
de la idea sobre la forma, sensibili- 
zando los adornos y figuras, y alte- 



rando, por deseo de novedad, las 
proporciones arquitectónicas, recar- 
gando las construcciones de espe- 
so é inútil follaje, retorciendo las 
columnas, ondulando los entabla- 
mentos y rompiendo los fronto- 
nes. 

Bajo este punto de vista la escue- 
la escéptica del pasado siglo es her- 
mana gemela de la escuela borromi- 
nesca. Ambas exageraron , la una en 
filosofía y la otra en arquitectura, 
los buenos principios asentados por 
los genios del Benacimiento: de 
Erasmo á Yoltaire, de Vives á Bous- 
sean hay una distancia tan grande, 
tan inmensa, como de Miguel Ángel 
á Borromini y de Pedro Machuca á 
Churriguera. 

El Benacimiento, habiendo única- 
mento estudiado las obras griegas y 
romanas, y siendo seguido de una 
decadencia artística de cerca de dos 
siglos , dejaba una laguna inmensu- 
rable en la historia artística de la hu- 
manidad. La Lidia yacía en la lobre- 
guez de sus proñmdas pagodas; el 
Egipto dormía en la eterna noche de 
sus hipogeos y bajo el enorme peso 
de sus colosales pirámides ; la Per- 
sia veia esparcidas y groseramente 
amontonadas las ruinas de sus anti- 
guos magníficos palacios de gigan- 
tescas columnas y de jardines col- 
gantes; la América ocultaba silen- 
ciosa en sus desiertos bosques sus 
grandiosos templos piramidales; y 
la misma Europa, incrustada toda 
de los filiorranados monumentos de 
la Edad Media , ignoraba los miste- 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



217 



ríos del arte qae en sus apuntadas 
ojivas se encerraban. 

Al siglo XIX corresponde por en- 
tero la gloria de haber hecho objeto 
do sus investigaciones y eruditos es- 
tudios las producciones literarias j 
artísticas de todos los pueblos de que 
existen monumentos, pertenezcan 
éstos á épocas de adelantada civili- 
zación , ó á aquellos siglos de rusti- 
cidad y de sencillez por que atravie- 
san los pueblos de su infancia. 

A su amor por todas las ciencias, 
á su pasión por todas las artes , 4 su 
deseo de universalidad y de agran- 
dar los reducidos linderos en que se 
hallaba aprisionada la historia, pa- 
rece que acudió la Providencia en 
premio de su solicitud y nobles as- 
piraciones , haciendo surgir maravi- 
llosos templos y palacios en medio 
de vastísimos desiertos : asombrosos 
monolitos tallados en piedra viva, en 
los que no se sabe qué admirar más, 
si la grandeza de las proporciones ó 
la maomificencia del adorno. Y la 
India nos mostró su rica imagina- 
ción y genio poético en sus antiguos 
poemas el ((RamayanaD y el «Ma- 
habarata»; y el Egipto nos descu- 
brió su remotísima civilización, ve- 
lada hasta ahora por ingeniosos je- 
roglíficos , y por su escritura hierá- 
tica; y la Persia nos abrió el gran 
libro de Avesta, en el que se en- 
cuentran mezclados en florido estilo 
su historia y su religión : y la Amé- 
rica nos enseñó en su especie de 
crónicaa pintadas sus antiguas cos- 
tumbres y sus cambios de dinastías. 



Hasta la Europa de la Edad Media, 
que se tenía en el pasado siglo por 
un tenebroso caos , ha descubierto al 
siglo XIX maravillas que rivalizan 
con las de la antigüedad : grandes 
empresas militares, el origen de 
nuestras instituciones políticas , una 
poesía popular en extremo rica y es- 
pontánea, y una arquitectura, en 
fin , grandiosa y espléndida. 

¡Ah! ¡Cuan triste nos es [tener 
que decir que en este nuevo Beua- 
cimiento España no figura ya entre 
las primeras naciones, como en el 
siglo XVI , teniendo que recibir pres- 
tado de las inteligencias extranjeras, 
así en ciencias como en artes, lo que 
con estímulo y protección podria por 
sí misma adquirir I Pero echemos un 
velo sobre nuestra situación científi- 
ca y artística actual, y admiremos 
siquiera el estado de fermentación 
intelectual que nos ofrecen otras na- 
ciones. El Renacimiento de princi- 
pios del siglo XVI es greco-romano ; 
el Renacimiento del siglo xix es 
universal, abraza todas las edades 
históricas ; á aquél se debe el pri- 
mer .impídso; á éste el haberlo se- 
cundado y engrandecido. 

¡Loor y gloria al siglo xixl 

A. R V. 



REVISTA DE ARCDITOS, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



U9 



(En membranas en folio, del principio 
del siglo XIII.) 

Nüm. 9. B. Ildefonsi do Yirginitate 
Sanctae Maris libellus, quem excipíunt 
Anonymi vitse quarundam Sanctarum 
foemínarum, scilicet Cónstantinse Yirgi- 
nis, Helise Yirginis , Melanie Senatricis 
Romanae, Castissimae Yirginis, EiheriaB 
Hispana), Yirginis, Pelagiae, et Mariae 
Aegyptiaet , qnibus in fine additur Brau- 
líonis CaDsaraugustani vita Sancti Aemi- 
liani. (No está entero el códice. Está 
escrito de dos manos. En pergamino 
con letras góthicas, era 992, año de 
Christo 954. Díóle al Rey Jorge Beteta. 
Celebra mucho Bayer este Códice. Ha- 
blando del mismo códice, pone á la pá- 
gina 61 del Catálogo lo siguiente) : Bina 
etiam opuscula ex eodem códice descri- 
bere non piguit in Hispanorum gratiam, 
vitam scilicet Beatissimi Ildefonsi a lu- 
liano conscriptam, el Eiberiae seu Egeriae 
h Yalerio conlatam ; necnon loca bina ex 
MelanidB Senatricis vita carptim excerp- 
ta , alterum scilicet in quo de Hispaniá 
seu Spaniá nostra agitur, alterum ad 
vetus Calendarium Ecclesiastícum per-* 
tinens. Et primo quidem Beatissimi Il- 
defonsi vitam sistimus. 

Nüm. \ 0. S. Hieronymi Epistolamm 
volumen ad Damasum , Augustinum et 
alios,et horum ad Hieronymum. (Son 
128 Epístolas. En membranas en folio, 
y la letra parecida á la Góthica , escrito 
en el siglo xii.) 

Nüm. H . S. Hieronymi Epistolarum 
volumen, Damasique Papa), alque Au- 
gustini, et aliorum, etc. (En membranas 
en 4.* del siglo xiv.) 

Núm. 12. Miscellanea varii argumen- 
ti, in quibus primo oiuníum loco. 

I. Exemplum Opusculorum Divi Cy- 
priani etc.= II. Praecipua Catholicae Fi- 
del Dogmata de conditione bominis; de 



libero arbitrio ; de causa peccati : de 

peccato originali et alus EcclesiaD 

dogmatis quas in quoddam colloquío 
cum Lutberanis, aliisque Protestanti*- 
bus habito (incertum quo loco, sed om- 
nino in Germania) á Catholicis Docto- 
ribus exhibita et proposita fuere : in- 
sertis Protestantium libellis , et respon- 
sionibus ad singula capita. Yidentur 
autem universa haec autographa omni- 
no esse. Catholicorum autem Doctorum 
qui ei coUoquio interfuerunt nullum 
nobis Ínter legendum nomen occurrit.= 
lY. Antonii Augustini primum Ilerden- 
sis Episcopi dein Archiepiscopi Tarra- 
conensis líber de Legibus , isque arche- 
typus atque auctoris manu exaratus , ad 
cujus normam hoc opus primum typis 
evuigatum fuit.=Y. De iníirmandís aHt 
con firman dis Henrici secundi Castell» 
Regís dona^tionibus, quas vernáculo ser- 
mone Mercedes Benriqueñíis dicimus; et 
huius qusBsiti occasione lites nonnullaB, 
Doctorumque Ochoa , Martínez , Carva- 
jalii, ContreraB, et aliorum allegationes 
iuris et sententA in utramque partem. 
(En papel en folio, escrito á fines del 
siglo XVI, menos las alegaciones, que 
son algo más antiguas.) 

a. 

Pluteus IIL 

Núm. 1. Breviarium. 

Nüm. 2. Breviarium ad usum fra- 
trum Ordinis Praedicatorum. (Escrito en 
el año MCCCCLXXX. En 4.' en perga- 
mino, escrito para los Reyes Cathólicos.) 

Nüm. 3. Breviarium ad usum fra- 
trum Ordinis Prajdicatorum. (Fué de la 
Reina Cathólíca ; parécele algo más an- 
tiguo que el antecedente. En pergamino 
en 4.*) 

Nüm. 4. Evangelíarium per annum 
de tempere ac de festis acephalum, at- 



220 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



que in fine mutilum. (Dice que, por ser 
antiguo y por las festividades que con- 
tiene, puede servir de Martyrologio ó 
Calendario. En pergamino en 4.*^, sin 
principio ni fín , la letra parecida á la 
Gotbica ; escrito, según su parecer, á fi- 
nes del siglo XI.) 



a. 



Pluteus lili, 

Núm. 8. Miscellanea varü argumen- 
ti , in quibus primo loco : 

Gasparis Contareni S. R. E. Cardina- 
lis de República Véneta libri v. ítem 
•Veterum lurisconsultorum Pauli, la- 
^voleni, ScffivolaB, Celsi, Venuleii, Mo- 

• destini, Caii, ülpiani , et aliorum sen- 
•tentíae ad ius civile spectantes. Deest 

• operi initium. Demum : 

•Decretorum Fredenandi Regis huius 
9nominis primi,qui cognominatus est 
•MagnuSf et Santice RegincB, et omnium 
» Episcoporum in diebus eorum in His- 
»pania degentíum, ct omnium eiusdem 
'Regni Optimatum apud Castrum Co- 

• lANGAM. Era MLXXXVIII congrega- 
»torum; excmplum recens ex veteri ta- 
»men Códice utvidetur descriptum • : 

Concilium id est, seu potius Comitia 
dixeris Castro Coiacensis y quorum ini- 
tium aliaque notatu digna sistere pla- 
cuit. Incipiunt autem : 

*In nomine patris et fílii et Spiritus 
»Sancti Ego Fredenandus Rex et Santia 
•Regina ad restaurationem nostrse Cbris- 
•tianitatis fecimus concilium in Castro 

• Coianca in diócesi scilicet Ovetensí, 
»cum Episcopis et Abbatibus et totíus 
•Regni nostri obtimatíbus in*quó con- 
» cilio presentes estitere: 

Froilanus Epíscopus Ovetensis. 
Didacus Asturicensis. 



Gómez Visocensis (i). 
Gomezius Calagurritanensis. 
Joannes Pampilonensis. 
Petrus Lucensis. 
Cresconius Iriensis. 

Sequuntur Concilii decreta de Epis- 
copis, Abbatibus, Presbyteris, Archi- 
diaconis, cxterisque Clericis; deque 
eorum vita ct honéstate et de cultu ac 
munditie Ecclesíarum, necnon de aliis 
ad laicos et populorum régimen spec- 
tantibus suoque a nobis loco* ex asse 
describendis : 

Sequuntur in eodem exempló : 

Decreta A DEFONSI Regis et Geloire 

RegincB sub Era MLXXXVIII Kl Au- 

gusti convenientibus apud Legionem in 
ipsa sede Beatas Mariae ómnibus Ponti- 
ficibus, Abbatibus et Obtímatibus regni 
Hispaniae. 

Postque continuó : 

Áleaxindri VI bina diploma ta ad Ca- 
tholícos Hispaniarum Reges Ferdínan- 
dum et Elisabetham de novo recens 
detecto orbe, deque deinceps detegendo. 

Ac demüm : 

Decreta b Conciliis Toletanis IV.^, 
V.°, VI.°, VIII.°, XIII.** et XVI.", circa 
Regis electionem, populorumque ergá 
ipsum fíde , et máxime de tuenda prole 
regia , et relicta k Rege coniuge. 

Codex cartaceus quartá forma sseculo 
décimo sexto scriptus , ad Cl. Didacum 
Mendozam olim pertinens , ut ex auto- 
grapbá eiusdem subscriptione , fronti 
Codicís appositá^ liquet, cuius tamen 
superior litterarum pars Bibliopegi cul- 
tro amputata fuít. » (Copié todo este ar- 
tículo á la letra del Catálogo de Bayer» 
páginas <3Í, U2 y 4 33.) 

Núm. M. • Al fonsi Carthagenat Epls- 



(1) ForB. Gomezius Ocensis. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



tt\ 



>copi Burgensis allega tíones in Concilio 

• Basileensi factcB pro Rege Castell¿B 

• ei Legionis contra Lusitanos supen 
>iure conquirendi Canarienses ínsulas 
.anno MCCCCXXXV. 

9Codex chartaceus quarta forma sub 

• Ídem ut videtur tempus scriptus.» (Co- 
pié todo el artículo á la letra.) 

Núm. n. * Fratris OrellancBf Ignoiom 
'Nicolao Antonio noraen (incertum quis 
»is fuerit] de Matrimonio, deque tm- 
•pedimentis matrimonii traclatus Theo- 
»logicus affabré elabora tus ac succiple- 
»nus, in quo plurima ex sacris litteris, 
•Patribus et Conciliís, ac veteri Eccle- 

• siastica disciplina mutuata, et in rem 
>suam apposite ab auctore translata 

• sunt. 

• Codex chartaceus forma quartá re- 
»ccnti manu scriptus, scilicet sub fi- 

• nem XYI. sfeculi.» (Copié á la letra 
todo el artículo.) 

Núm. Í8. Innocentii PapcB III. ConS' 
titutiones et decreta quscdam , cum non- 
nullis Alcxandri III et Innocentii IV, 
post qu^e libellus alter sub hoc titulo : 

Decretales aliquce quce habentur in in- 
tegra , et non indecissa. 

Et sequuntur Epístolas Lucii III, Cíe- 
mentiSy Ccelestini, Gregorii, aliorum an- 
tiquorum PontiOcum ad plerosque Li- 
brorum Decretalium títulos, quarum 
postrema est Eleutherii Papas de regulis 
iuris, 

Videtur autem integer Codex ex in- 
signi aliqua Bibliotheca des(!riptus atque 
ad nos Epistolar! fascículo transmissus, 
bona enim eiusdem pars cbartam qua 
constat olim complica tam fuisse indicat, 
cuius et nunc in ea certa yestigia insunt. 
PrsBterea in Epístola quadam de in inte- 
grum restitutione Capitulo Oscensí di- 
recta sub fínem aíl eiusdem scriptor 
Hispano quidem sermone : (Y asi se pro- 



sigue (in libro scilicet h quo eam exscrip- 
sit) hasta el fin del cual en las Decretales 
impresas faltan otras palabras , y no las 
puse, porque no parecen substanciales, 
ni Yo acerté á leerlas. — Copiado á la 
letra el artículo.) 

Ego vero, etc. (Prosigue Bayer que 
sospecha sería de D. Antonio Augustin, 
y que acaso lo copiaría en Roma algún 
familiar de los que allí dejó.) 

Núm. <9. Antonii Panormitani álc 
torum factorumque memorabilium Al- 
fonsi Aragonum et utriusque Sicilíod 
Regis líbri iiii , quibus accedunt eius- 
dem. 

Alfonsi Regis oratio dum expeditio- 
nem in Turcas moliretur. ítem : 

Eiusdem de Turcis Triumphus. 

Utrumque latino sermone. 

Codex chartaceus recenti manus for- 
ma paulo infra quartam. 

Núm. 20. Benedicti Aries Montani, 
CommentariorumR. Davidis Kimhi His- 
pan! super Isaiam, leremiam et Mala- 
chiam Prophetas ex Hebraeo in Ilispa- 
num sermonem translatio, liactenus 
inédita ipsiusque celeberrimi Auctoris 
manu exarata. Incipit autem comnien- 
tarius in Isaiam a capitis primí versu 

quarto cuius initium est : id cst : 

abtecerunt Sanctum Israelis. Comen la rii 
autem in leremiam prologus tantum 
reperitur in Códice, cum ternis priori- 
bus capitibus; Malachiae commentarius 
integer est, non tamen omni ex parte 
absoiutus; insunt enim ei lacunae ali- 
quot circa médium, secundis auctoris 
curis, ut conjicimus, replendae. 

Codex chartaceus forma quarta, circa 
annum MDC. ab íncomparabili Auctore 
scriptus cuius et autographa subscriptio 
in fíne codicis extat Hebraico sermone 
Rabbinícoque charactere in hunc mo- 
dum. (La copia , y luego dice) : id est 



222 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



ad litteram : Et ego Benedictas Arias 
Montanus transtuli librura hunc ex lin- 
gua Hebraica in iinguain latinam et 
Híspanam in Salamanca Civítate magna 
in Hispania. — Opus Nic. Ant.* ignotum 
et ineditum prorsus. 

Niim. 22. «Fárrago diversorum. 

• (Contiene siete papeles, y el del nú- 
•mero 7.* se indica asi) : Consuetudi- 
>nes et observantis Dioccesis Gerun- 

• densis. Codex chartaceus ad quartam 
> formam accedens aliquanto tamen mi- 
» ñor, variis temporibus scriptas et ma- 
»xima tamen ex parte circa an- 
•num MCCC. . 

Nüm. 23. «Miscellaneorum variiar- 
»gumenti. (Y entre ellos) : 

•lohanis /, Castella) Regis Historiae 

• fragmenta in quibus multa de schis- 
>mate inter Dartholomasum Barensem 
»et Robertum Genuensem. 

•Henrici IV, Castellae RegisPhysiogno- 
»mia, ct complura ad eundem , necnon 
>ad Sororem eius Elisabeiham catholi- 
9cam virumque eius Ferdinandum Ara- 
»gomum attinentia, quo tempore non- 
»dum Hispania) moderabantur. 

• Testamentum Cardinalis Francisci 
»Ximenii de Cisneros, Arcbiepiscopi 
•Toletani, cum binis eiusdem codicillis. 

»Complutensis Academise iusta Caro- 
»lo V Impera tori Hispaniaeque Regi per- 
» soluta.» 

(Todo,, dice, está en español. En pa- 
pel en 4.°, y escrito la mayor parte en 
el siglo XVI.) 

Nüm. 25. Miscellanea Latina varii 
argumenli. (Y en ella al núm. i.°); la- 
cobl Zuccae Cardinalis Papiensis ad in- 
certum ex coelu Cardinaliura in Urbe 
degcntcm de expeJitíonc Pii secundi 
in Turcas, etc. (En donde dice hay una 
gran alabanza del Cardenal de Sant 
Angelo Juan de Carvajal. El códice es 



en papel en i.^ escrito desde MCCCCXL 
ad MCCCCLXXV.) 

G. F. 
(Se corUinuará.) 



VARIEDADES. 



DEL SIGNO RODADO 

EN LOS DOCUMENTOS HEALBS AlfTERIORES 

Á D. Alfonso el Sabio (O- 

II. 

Reino de León. — Signos rodados 
de Femando II y Alfonso IX. 

El reino de León, cuyo nombre ro- 
manceado, como no ignoran nuestros 
lectores, se deriva de Legio, por haber 
fundado su capital y tenido asiento en 
ella durante muchos años la Séptima 
gemina (2) , adoptó el león como emble- 
ma heráldico parlante desde el reinado 
de Fernando II. 

Ya en tiempo de su padre el Empe- 
rador comenzó á Bgurar como tipo de 
las monedas ; pero ni se generalizó en 
otros monumentos , ni llegó á reempla- 
zar por completo á la cruz que figura 
con más frecuencia en el reverso de 
aquéllas. 



(1) Véase el número de 80 de Jonio. 

(2) Don Lúeas, obispo de Tuy, dice que 
LeoYÍgildo mudó el nombre de É^io en Leo 
para designar la ciudad de León; pero ¡o 
cierto es que en cuantos monumentos lati- 
nos se la menciona, hasta d reinado de Feí- 
nando III, aparece con el primero de aque- 
llos nombres. De suponer es que desde los 
primeros albores del romance se le transfor- 
mara en León, nombre que llenaba mejor 
las condiciones eufónicas del nuevo idioma, 
y que debió formarse, no de Leo, sino del 
ablativo Leglmie, obedeciendo á los cambios 
generales que sufren los -nombres latinos al 
pa^ar al castellano. 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



223 



El primer docnmenio en que se en- 
cuentra el león como blasón real, si 
hemos de creer al P. Burriel (0> ^ ^^ 
privilegio de Alfonso YII confirmando 
el fuero de los francos otorgado por Al- 
fonso YI. Inmediatamente detras de la 
suscripción del Emperador hállase la 
de su hijo D. Fernando, expresada en 
estos términos : Ego Fernandus Dei gra- 
cia rex hispanorp,m impercUoris domini 
Anfonsi filius hanc cartam propria manu 
et proprio signo confirmo, y en pos de 
ella un león rapante incluido en dos 
círculos concéntricos, cuya corona ofre- 
ce esta leyenda : SIGNUM FERNANDI 
regís HISPÁNORUM. 

Hemos visto en otros documentos el 
mismo signo colocado debajo del usado 
por Alfonso YII y á continuación de 
una suscripción parecida. Esta parti- 
cularidad ofrece un privilegio otorgado 
por aquel Emperador á once de las Ka- 
lendas de Febrero del año H94 déla 
era española, en favor de Pedro Isido- 
ro, eximiéndole de todo servicio que le 
correspondiese prestar al Rey y de todo 
tributo que, por razón de las heredades 
que en Yillacande poseia, debiera pagar 
á su fisco. Pero muchos de estos signos 
no se remontan á la fecha de los docu- 
mentos en que se encuentran , ni sig- 
nifican otra cosa , que la confirmación 
del documento hecha por el Rey á quien 
corresponde. 

Dos maneras habia en la Edad Media 
de confirmar los documentos reales, 
cuando los monarcas deseaban que las 
disposiciones de sus antecesores tuvie- 
sen validez en su reinado. Consistía la 
una en extender un nuevo documento 



(1) Paleografía eupamla publicada por 
Terreros , pág. 100. 



incluyendo en él , literalmente ó en ex- 
tracto, las disposiciones cuyo vigor an- 
helaba. Reducíase la otra á poner en el 
documento original del Rey que las dic- 
tó, el signo del que las renovaba , con 
una ligera fórmula de roboración y ^un 
á veces sin ella. 

Esta práctica, bastante generahzada 
en la época de que nos ocupamos y las 
circunstancias de darse á Fernando II 
el título de Rcx Hispaniarum en las men- 
cionadas ruedas, cuando esta denomi- 
nación no se le suele aplicar en los do- 
cumentos que hemos podido observar 
hasta después del año H6I, y de pre- 
sentar algunos de esos documentos en 
la columna de los confirmantes y en el 
sitio reservado á las personas de san- 
gre Real, otra suscripción de D. Fernan- 
do, que hace incomprensible la exis- 
tencia de la que á la rueda precede, 
y motivan la sospecha de que las que 
nos ocupan sean posteriores á la fecha 
que se les asigna. 

No hemos leido en autor alguno ex- 
plicación de este título de Rey Hispania- 
rum ó hispanorum que el monarca de 
León se aplica pasados los tres prime- 
ros años de su reinado, y debo atr¡« 
huirse á sus aspiraciones á dominar en 
todos los estados de su padre Alfon- 
so YII, Emperador de las Españas, en- 
cubiertas en un principio, cuando, am- 
parado por las discordias entre Castres 
y Laras, exigía con las armas en la 
mano la regencia del reino de Castilla 
en concepto de tutor de su sobrino Al- 
fonso YIII, y más abiertamente mani- 
festadas en sus continuas correría.? por 
el torrilorio castellano, cuando el casa- 
miento del joven monarca con doña 
Leonor habia puesto fin á su larga y 
borrascosa minoría. 

Es cosa averiguada que desde el 



iU 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



año 4 i 57, primero de su reinado, hizo 
uso de la rueda en sus documentos. 
Campea en ella un león, de tosco dibujo, 
mirando á la izquierda y encerrado 
dentro de un anillo de círculo, en el 
cual, ordinariamente precedida de una 
cruz, se encuentra alguna de estas le- 
yendas : SIGNUM\FERNANDI:LE' 
GIONENSIS : REGÍS , SIGNUM • FER- 
NANDI : regís • UISPÁNIÁRUM, ó 
SIGNUM : FERNANDI • REGÍS • HIS- 
PANORÜM y siendo de notar que estas 
ultimas son las usadas con más fre- 
cuencia en los últimos años del monar- 
ca leonés. 

Análogo al descrito es el signo de 
Alfonso IX, en cuanto á la tosca figura 
del león , si bien difiere algo en sus le- 
yendas , que dicen: SIGNUM: ADE' 
FONSI : regís '.LEGIONIS, SIGNUM 
ADEFONSI\ regís \ LEGIONIS\ ET 
GALLECIE, ó SIGNUM \ ILLUSTRIS 
A DE FONSI : REGÍS \ LEGIONIS • ET 
GALLECIE , existiendo también algu- 
nos en que se encuentra designada la 
rueda con la voz Sigillum (O » Y muchos 
formados sólo por el león , sin leyenda 
alguna ni anillo que le circunde. 

Colócanse estos signos en los privi- 
legios leoneses debajo de la suscripción 
Real^ en que el otorgante confirma todo 
lo contenido en la carta f*qtuim fiert jus- 
*íí, propria manu et proprio signo. Re- 



(1) En la de un privilegio otorgado por 
Alfonso IX al monasterio de Sames léese : 

SIGILLUM : ADEFOuVSI : REGJSLE- 
GIQNIS, Autores hay que han conservado 
"esta denominación y llaman á la rueda sello 
rodado. El documento que citamos tiene 
ademas la particularidad de que la cabeza 
del león , cuyas facciones tienen algo de hu- 
manas, está dibujada de frente, y no de per- 
fil como ordinariamente se ve en estos sig- 
nos. 



fíérese esta cláusula á la imposición de 
manos, ceremonia usada por los reyes 
para roborar sus documentos, puesto 
que no tenian costumbre de dibujar por 
sí las signaturas , y cuando más , las 
anadian algún trazo. En dos columnas, 
una á cada lado de la rueda , se hallan 
enumerados los confirmantes. La de la 
izquierda , ordinariamente reservada á 
las altas dignidades eclesiásticas , suele 
contener los nombres del arzobispo de 
ComposteU y de los obispos de Mondo- 
ñedo, León, Lugo, Orense, Oviedo, As- 
torga, Zamora, Coria, Salamanca y 
Tuy. En la derecha se leen las confir- 
maciones de los condes y altas digni- 
dades palatinas, y entre ellas, las de el 
signifer y el mayordomo del Rey. Y por 
último, las suscripciones del notario y 
del canciller se colocaban debajo del 
signo Real y en el extremo inferior del 
documento. 

Tal es la forma con que el signo leo- 
nés se presenta, y que no tuvo más du- 
ración que los reinados de Fernando II 
y Alfonso IX, porque, según haremos 
ver, Fernando III, al ceñir la corona de 
León, siguió usando en sus documentos 
el signo que habia adoptado como Rey 
de Castilla. Únicamente añadiremos 
que durante el reinado del primero de 
aquellos monarcas , D. Juan , obispo do 
Lugo , firmaba los documentos en que 
figura como otorgante ó confirmador, 
coM una rueda en cuyo centro campea 
una cruz y cuya leyenda es : Signum 
Johannis Lucensis eps ; y que la mujer 
de Alfonso IX, doña Reren guela, hacia 
uso de otra, semejante á la de su padre 
el vencedor de las Navas , en todo mo- 
nos en su leyenda , que dice : Domine 
doce me facete voluntatem meam ; sen- 
tencia que, por ser la que en sus círcu- 
los hacia colocar Clemente III (H 87- 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



225 



4 4 90» viene á fortalecer la opinión que 
en nuestro primer artículo emitimos, 
atribuyendo el origen del signo rodado 
á una servil imitación de los círculos 
pontificios que se dibujaban en las bu- 
las solemnes desde mediados del undé- 
cimo siglo. 

Jesús M.' Muñoz t Rivebo. 
(Se continuará). 



»••«■ 



EMBAJADA EXTRAORDINARIA DEL MARQUES 
DE LOS RALBASES i PORTUGAL EN 4 7S7. 

(Continaaeioo.) 

Formulario del ceremorial practicado por 
los Sres, Embaxadores de España en 
la corte de Portugal sobre su hospedaje 
y entrada pública. 

Teniendo ya el Embaxador dispuesto 
su tren, que se ha de componer de una 
litera ó literas , y de los coches que qui- 
siere con tiros de á seis y de un caballo 
para el caballerizo, que el día de la en- 
trada publica va en él , pide al Secreta- 
rio de Estado por escrito el dia y hora 
de su primera pública audiencia , el cual 
le responde señalándosela y avisándole 
de) dia y hora en que le vendrá á bus- 
car á su casa y conducirle al hospedaje, 
que suele darse en una quinta fuera de 
la ciudad , el Veedor del Rey con los 
coches de su caballeriza, á que le res- 
ponde el Embaxador cómo le aguarda 
en el dia y hora señalada. 

Viene el Veedor con un coche de la 
caballeriza del Rey en que él va, y otros 
para la familia. Avisado el Embaxador 
que el Veedor llega , le sale á recibir al 
cabo de la escalera y la familia baxa al 
estribo del coche. Entran en la sala de 
audiencia , donde se sientan por breve 
rato , dando al Veedor puerta y silla , y 
agasajándole con bebidas y chocolate. 



Baxan á tomar los coches , entra el 
Embaxador primero y toma la mano al 
Veedor que lleva á su lado ; en los otros 
se pone la familia y marchan al lugar 
del hospedaje, apeándose á la puerta de 
la quinta ó casa prevenida, y en ella 
halla al estribo archeros y oficiales de 
la casa del Rey, singularmente con el 
escribano de la cocina , que es el prin- 
cipal de los otros , y allí le cortejan con- 
duciéndole arriba. 

En esta ocasión siempre lleva el Em« 
baxador al Veedor á su mano izquier- 
da , y cuando llegali al cuarto , no da el 
Embaxador al Veedor el lugar ni la 
puerta. Si va por la mañana , oye misa 
en el oratorio , donde se le tiene prevé* 
nido un estrado con su sitial. 

Van á comer el Embaxador y el Vee- 
dor , poniéndose el Embaxador á la ca- 
becera de la mesa , y el Veedor á la ma- 
no derecha del Embaxador , a'sístenle á 
la mesa los reposteros del Rey , y , en 
acabando de comer, estos mismos cria- 
dos van á servir á los criados del Em- 
baxador en otras mesas aparte. 

Esto se continúa todo el tiempo del 
hospedaje , que son tres dias. Acabada 
esta función , antes de salir el Embaxa- 
dor del hospedaje regala á cada uno 
de los criados del Rey , según el puesto 
que ocupan. I^lo que consta haber da- 
do el Sr. Embaxador , Marqués de Cas- 
tel-Dosrios , es lo siguiente : 

— Al escribano de la cocina una 
sortija de diamantes y una venera del 
hábito de Chisto de lo mismo , que va- 
lia 4 80.000 reis. 

— Al mozo de la cámara de S. M., 
que asiste á la mesa cuando se come^ 
una sortija de diamantes del valor de 
70.000 reis. 

— Á un fulano Oleros, quemando 
armar todos los cuartos de la posada, 



n6 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



una sortija de diamantes del precio de 
60.000 reís. 

— A Pedro Antonio, copero, un cor- 
don de oro de 33.000 reís. 

— Al clérigo, que le dixo la misa to- 
dos los tres días que estuvo al hospe- 
daje, una sortija de diamantes y una 
palangana de plata , del valor de 50.000 
reis. 

— Al mozo del capellán, que ayudó 
á misa, una sortija de esmeraldas de 
SO. 000 reis. 

— A los reposteros que sirven á la 
mesa 4 00.000 reis. 

— Á los coperos 24.000 reis. 

— A los cocineros y usería 4 00.000 
reis. ' 

— A los cocineros diez monedas de 
oro, 48.000 reis. 

Acabádoseel banquete, van los coches 
de S. M., que le llevaron , á buscarle, y 
el dia siguiente el conductor que le tu- 
vieren nombrado, con cinco coches del 
Rey y los suyos, va á acompañar al Em- 
balador, ocupando el conductor el de 
la persona. Así que llega en casa del 
Embajador, baja la familia y el Embaxa- 
dor á la puerta á recibir al conductor, 
y después suben juntos, llevando la 
mano derecha el conductor, al cuarto 
del Embajador, y hacen sus cumplimien- 
tos , y en el ínterin se attiba de dispo- 
ner el tren para la función. Dispuesto 
que está , bajan á tomar los coches , lle- 
vando el conductor á la mano derecha 
al Embaxador, y en el del Rey se pone 
el Embaxador á mano derecha y el con-» 
ductor á la mano izquierda , y después 
la familia en los otros coches del Rey, y 
al respecto los demás coches. En esta 
forma van andando, y así que llegan al 
Píloriño, encuentran un regimiento for- 
mado en ala, tocando caja, que llega 
hasta la puerta de la capilla, y sucesiva- 



mente va continuando la guardia de los 
alabarderos. Al pié de la escalera de la 
capilla , que es adonde se apea el Em- 
baxador, se halla el Capitán de la guar- 
dia y Veedor, los cuales juntamente con 
el Conductor le llevan en medio á la 
presencia del Rey. Así que llega á verle, 
hace la primera cortesía , en medio del 
salón la segunda , y cuando se va acer- 
cando al Rey la tercera. Entonces se 
adelanta S. M. unos pasos hasta el pié 
de la tarima y luego se vuelve á reti- 
rar ; y así que el Embaxador llega , se 
quita el sombrero y luego se le vuelve 
á poner, y lo mismo hace el Embaxador. 
Acabado el cumplimiento, quítase el 
sombrero y el Rey también , quien vuel- 
ve á salir hasta el pié de la tarima , y el 
Embaxador va haciendo las mismas cor- 
tesías que cuando entró, acompañado 
del Conductor, Capitán de la guardia 
y Veedor, los cuales le conducen á la 
audiencia de la Reina, en donde prac- 
tica el mismo ceremonial, y S. M. se 
adelanta dos ó tres pasos para recibirle 
y después le señala con la mano y de 
palabra que se cubra , lo que no hace 
el Embaxador por ser dama, y en esta 
ocasión lo rehusa con una cortesía mjiy 
reverente, habíale- así descubierto y 
ella le responde; después el Embaxador 
se retira y la Reina da otros dos ó tres 
pasos en ademan de acompañarle. 

(Se continuará,) 

PREGUNTAS. 

148. Chantre de armentia, darmen* 
tea ó darmiena. — Con semejante título 
figura en muchos docnmentos de las igle- 
sias de Lugo y Mondofiedo , de los años 
1327 á 1335, un tal Ares Pérez, en com- 
pañía de los chantres propios de esas igle- 
sias. ¿Qué dignidad ó cargo tenía ese 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



227 



Ares Peroz? ¿Qué significaba el título con 
que se honraba y distinguía? ¿Sería, por 
ventura, chantre de Armach? 
Mondoñedo, 

J. V. Y C. 

149. Liébana.— ¿ Sábese quién dio 
nombre á Liébana, de dónde eran sus pri- 
meros pobladores, y por qué, y desde qué 
época, y hasta qné fecha ha llevado el 
nombre do provincia? 

Cambarco, 

E. A. DE LA BÁBOENA. 

150. Coniaci : Tuisii. — Strabon , li- 
bro III, dice : Omnia bella aunt mblata: 
nam cántabros y qui máxime hodié latroci- 
nia exercenty visque vicinos, Ccesar AuguS" 
tus aubegit. Et qui ante Romanorum socios 
populabantur, nunc pro Romanis arroafe- 
rtmtj ut Coniaci , et qui ad fontes Iberii ar- 
mis accolunt Tuisis exceptis. ¿Quiénes eran 
estos Coniacosf ¿Qué significan las pala- 
bras : Tuisis exceptis f 

E. A. DE LA BARCENA. 



RESPUESTAS. 



Don Femando de Alcocer Núme- 
ro 143, T. II, pág, 194. — Don Femando 
Díaz de Alcocer pertenecía á una de las 
familias más principales que vinieron á 
Alcalá do Henares, poco después de ser 
conquistada á los moros. El rey D. Juan 11, 
por los afíos de 1436 , le armó caballero de 
la Banda (para lo cual era necesario acre- 
ditar la hidalguía por cuatro costados) y 
le hizo su guarda. Don Enrique IV le nom- 
bró su escribano de cámara y su secreta- 
rio, de quien en la cédula de esta merced, 
después de haber referido sus servicios, 
dice el Rey estas palabras : Yassi vos sois 
digno y bien mereciente que por mi sea en- 
noblecida ^ decorada y sublimada vuestra 
persona^ estado y linaje; porque en vos con- 
curren las cosas sobredichas. SufecJta e» 19 
de Noviembre de 1447. Fundó en la iglesia 
de Santa María la Mayor de Alcalá, siendo 
ermita do San Juan de los Caballeros^ la 



capilla de Santiago, para entierro suyo y 
de sus descendientes, como consta del 
pleito que sobre ella tuvo con el Abad y 
Cabildo de la misma iglesia. 

Casó la primera vez con doña María Or- 
tiz, de la que tuvo seis hijos y cinco hi- 
jas. Una de ollas , dofía Beatriz de Alco- 
cer, fué progenitor a de los Condes de la 
Ventosa, de los Marqueses deMontescla- 
ros y de los do Auñon. Véase el Nobiliario 
de Haro, p. 2 , f óL 488. 

Casado por segimda vez con doña Blan- 
ca Nuñez, tuvo en ella un hijo, y de todos 
ellos cien nietos^ siendo cosa notable y 
particular que, con ser tantos, de ningu- 
no de ellos quedó sucesión por via de 
varón. 

Do los enlaces y descendencia inmediata 
de los hijos del Fernando Diaz de Alcocer, 
trata extensamente el licenciado Quintana 
en su Historia de Madrid^ lib. ii, capítu- 
lo Lxviii, y copia Portilla en la de -á ¿ca- 
tó , folios 334 á 336. 

Su fallecimiento constaba en la leyen- 
da castellana de letras góticas doradas, 
esculpida sobre mármol negro en una fa- 
ja que rodeaba el lecho de las estatuas 
yacentes del Fernando y su esposa doña 
María Ortiz ; pero actualmente, por falta 
de varios trozos de piedra, mala coloca- 
'cion de dicha faja, y hallarse ilegibles 
muchas letras , sólo se sabe que fué á 24 

de Julio de 14 Debió ser, sin embargo, 

con posterioridad á 2 do Marzo de 1456, 
en que suscribió á nombro de los parro- 
quianos de Santa María una solicitud al 
arzobispo D. Alfonso Carrillo para la 
traslación de dicha parroquia á la ermita 
de San Juan de los Caballeros , como lo 
refiere el P. Bojo en su Historia de San 
Diego y al' copiar aquélla á los folios 8 y 14. 

El monumento sepulcral coFresponde, 
con muy poca variación , al sitio primiti- 
vo del enterramiento, y así lo expresa la 
lápida empotrada en la pared, cu que so 
hallan las dos estatuas de Alcocer y su 
primera esposa, por haber sido derriba- 
da la capilla de Santiago, que fundó 
aquél, cuando se construyó la capilla 



228 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



mayor de la parroquia en 1553, Begon 
Portilla en bu Historia de Alcalá j p. 314, 
aunque la lápida se puso en 1648 por dis- 
posición de su descendiente el Sr. £11 au- 
ri Medinilla. 

Los blasones de los tres escudos, escul- 
pidos en mármol blanco en el pedestal 
del monumento, son : los del primero, 
partido á cuarteles ; en el primero y cuar- 
to una cruz flordelisada, y en el segundo 
y tercero dos jirones opuestos. Los del 
segundo, partido á palo, en la derecha 
tres bandas y en la izquierda cinco flores 
de lis. Los del tercero son iguales á los 
del segundo, con sola la diferencia de 
hallarse las bandas á la izquierda y las 
flores de lis á la derecha. 

A Icalá de Henares , 20 de Julio de 1872. 

José Demetrio Calleja. 

Pérez Bayer (D. Francisco).— i\rum«- 
ro 124, T: u, páginas 126, 144 y 194.— 
Aunque la contestación dada en el núme- 
ro 9 del tom. ii de esta Revista, no sólo 



satisf acia por completo á lo que en el in- 
mediato antecedente preguntaba con este 
mismo epígrafe el Sr. A., sino que ade- 
mas suministraba algunos datos que el 
interrogante no exigia, no ha quedado, 
sin embargo , satisfecha la curiosidad del 
Sr. M. y R., para quien sin duda debe ser 
éste un asunto muy interesante. Y temien- 
do, por una parte, que una simple descrip- 
ción nuestra no sea suficiente para que 
pueda f i'rmarse úiea exacta del catálogo, 
ó mejor dicho del extracto, y creyendo, 
por otra , no ser ajena de La Revista la 
publicación de este documento, nos to- 
maremos el trabajo de copiarlo, para que 
el Sr. M. y R. quede complacido (1). 



(i) La ñedeedon, por so parte , agradeeiendo mn* 
cho al Sr. G. P. este noeTO tesUmonio de amistad y 
compafierismo qoe da, íaToreeiendo una Tez mis á 
La Revista con SQ ilastrada colaboración» ha creido 
oportQDO colocar la copla eo la sección de Fondos ie 
Ion ettabUcmieñtot , á que con propiedad correspon- 
de, 7 en ella comlenu á insertarse desde este mismo 
número. 



REVISTA 



DB 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Be publica los dias 15 y último de cada mes. — Precios de susímcion, — Madrid, tres me- 
ses, una peseta 50 cents. (6 rs). — Proyincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precio. — Por corresponsales ; 2 pesetas trimestre ; un año, 7 pesetas. — 
Extranjero y Ultramar, nn año 20 pesetas. — Puntos de suscrieUm, — En Madrid : en la Ad- 
ministración, calle de San Vicente, núm. 22, cuarto 2.® izquierda; en las porterías del Ar- 
chivo Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las 
librerías de Duran, Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio López. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 
principales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en sellos 
de correos ó libransa de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i de 
la Bbyista, correspondiente al año anterior. 



MADBID , 1872,— Imprenta de M. HiVADEiniTBj^ calle del Duque de Osoiifti núm, d« 




REVIST/ 



DB 




RCHIVOS, 




IBLIOTECAS Y 



|M ÚSEOS, 



-V^'i 



AÑO II. 



Madrid, 15 de Agosto de 1872. 



NUM. 15 



SUMARIO. 



Batado adtnAl de la paleografía en S^pafia.-- Adquisiciones del líoseo AniQeológioo Nacional.-^ ^PóUdOi d0 
lo« estableoixnientos: Extracto del Ci^álogo de manaicritos de la Biblioteca del Escorial, bache por 
F. Peres Bayer.— Variedades: Embajada del Marqués de los Balbases á Portugal en 1727 (conclusión). — 
Cédala para recoger papelee con destino al ArohiTO de Simancas.— PreglintaB : Picos de Europa. — Lápida 
celtibérica. — Arancel. — Tazmía.— Almuxara.— Medallas navales espafiolas. — Medallas del siglo xvi.—Hes- 
puestaa : Et caetera.— CAuu&tre de Azmeatia, Darmentea ó de Armena.— Definitio.— U y Y.— Antmoioa. 



KSTiDO AGTDAL DB U PiLIO(»iriA 



I. 

El movimiento intelectual que ha- 
ce algnn tiempo deja sentir sn bené- 
fico inflnjo en el arte j en la ciencia, 
ha producido una radical transfor- 
mación en la manera de ser de los 
estudios históricos. No es ya la his- 
toria una simple aglomeración de las 
fechas en que ocurrieron aconteci- 
mientos más ó menos importantes, 
ni un conjunto de novelescas tradi- 
ciones ataviadas con las brillantes 
galas de un deslumbrador estilo, sino 
el razonado estudio de las eternas 
leyes que rigen el desenvolvimiento 
de la especie humana en el espacio y 
á través del tiempo; leyes que cons- 



tituyendo la síntesis de la historia, 
requieorea previamente un conoci- 
miento anaUtioo de los hechos , de- 
purados por los medios de que dis- 
pone la critica. Y como ésta , ni con- 
sidera aceptable en el terreno de la 
ciencia la revelación, antes fuente 
histórica de grande importancia, ni 
de los hechos por tradición conser- 
vados admite como verdaderos sino 
aquellos que á la razón del hombre 
no repugnan y que se encuentran 
comprobados por los monumentos, 
desapasionados testigos de su reali- 
zación, hanse desarrollado con rapi- 
dez los estudios arqueológicos, y es- 
pecialmente la Paleografía, tanto mu- 
ral , como diplomática , en aquellas 
felices naciones europeas que más 
avanzan por el camino del progreso 
científico. 



230 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Gracias á la Paleografía publícan- 
se en Alemania, en Inglaterra y en 
Francia, excelentes colecciones di- 
plomáticas , donde el historiador en- 
cuentra cuantas noticias puede ape- 
tecer referentes , no sólo á los hechos 
externos, sino á la vida íntima de 
las generaciones que pasaron. 

Algo de esto se ha intentado en 
España; pero las colecciones de docu- 
mentos hasta ahora publicadas, son 
raquíticas, comparadas con las que 
en el extranjero se publican. Influye 
no poco en esto la manía de publi- 
car documentos escogidos, cuando, 
á nuestro modo de ver, no hay nadie 
que pueda escoger documentos, por- 
que esta elección ha de obedecer 
siempre 4 su particular criterio y no 
responde 4 la utilidad que del estu- 
dio de los diplomas puede sacarse 
para el cultivo de las diferentes ra- 
mas que abrazan las ciencias bajo el 
punto de vista histórico. 

El deplorable abandone en que so 
encuentra la Paleografía de nuestro 
país , ni permite 4 nuestros historia- 
dores separarse de la costumbre in- 
veterada de escribir sus obras en vis- 
ta de otros libros; ni 4 nuestros crí- 
ticos apreciar los riquísimos y casi 
ignorados tesoros de obras literarias 
inéditas que descansan cubiertas 
por el polvo en nuestras bibliotecas; 
ni deja de poner continuamente di- 
ficultades para la f4cil resolución de 
empeñados litigios, que en muchos 
casos depende de la interpretación 
paleogr4fíca que se dé 4 una ol4u- 
8ula« 



Más de una vez hemos tenido 
ocasión de lamentar los errores que 
trae consigo la común igorancia en 
materias paleográficas. No hace mu- 
cho tiempo, visitando el Monasterio 
del Escorial, vimos en el Camarin 
y entre un considerable número de 
reliquias que nos enseñaron, algunos 
manuscritos de Santa Teresa y un 
tratado De Baptiamo de San Agustín. 

El capellán que de su custodia se 
halla encargado, siguiendo una an- 
tigua tradición, exhibe como au- 
tógrafo del ilustre padre de la Igle- 
sia este último códice, escrito en 
caracteres lombardos de mediados 
del siglo VI. En vano el sabio Meri- 
no y el erudito Eguren , cuya orto- 
doxia no puede ser dudosa, comba- 
tieron semejante opinión; porque el 
buen capellán , que debiera tener un 
conocimiento exacto de los objetos 
que se le confian, hallando más f4- 
cil aceptar antiguas tradiciones que 
examinar los fundamentos en que se 
apoyan, 4 semejanza de los dceroni 
que enseñan en Venecia un evange- 
lio autógrafo de San M4rcos, cuya 
escritura es del siglo iv, atribuye 4 
la mano de San Agustín una copia 
de su tratado, escrita m4s de vein- 
ticuatro lustros después de su muerte. 

Y este abandono en que yace el 
cultivo de la Paleografía en España, 
permite 4 los extranjeros , que sin el 
detenimiento necesario se dedican á 
su estudio, verter las m4s aventura- 
das opiniones sobre la historia de 
nuestro país, que como principios 
averiguados se aceptan por la gene- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



n\ 



ralídad. Poco tiempo hace que vio la 
pública luz en Berlin, bajo el titulo 
de Inscriptiones Hispanice CristiancBy 
una colección epigráfica , formada 
por el docto académico berlinés Hüb- 
ner, quien se atreve en ella á modifi- 
car irreflexivamente nuestra cronolo- 
gía histórica. Inútil es indicar, des- 
pués de lo que llevamos escrito, que 
la mayor parte de sus errores recono- 
cen como única fuente la ignorancia 
de algunos hechos que la Paleogra- 
fía estudia, y entre ellos principal- 
mente la interpretación de X que da 
á la X*, nexo de XL, contra la opi- 
nión de Merino, Bisco, Burriel y 
otros autores, que leyéndola cuareiitay 
se ven obligados á extender hasta cua-- 
renta y dos los años del reinado de 
D, Alfonso el Magno^ y quienes , lo 
diremos con permiso del autor ale- 
mán , no hacian nada irrazonable al 

• 

dilatar. por tantos años su gloriosa 
monarquía, que, según la historia 
enseña y añejos documentos com- 
. prueban , duró cuarenta y cuatro, 
desde el 866 de la era cristiana has- 
ta 910 (1). 



(1) Después de copiar el Sr. Hübner la 
inscripción de la cruz de la Victoria, ofrecida 
á la iglesia de Oviedo por D. Alfonso y su mu- 
jer dofla Jimena , y en cuyos brazos primoro-, 
sámente trabajados se lee : Operatum est in 
Cattello GavzoHf anno regni nostri X^Il, 
ditcíirrente era DCCCCX'' VI^ y de leer es- 
tos numerales 12 y 916, añade el siguiente 
comentario de su invención : Solent Hitpani 
antiquioretf atque ita etiam IlUco, hic quo- 
que vt tapiuM observabi X^ formam tingula» 
rem de XL interpretariy unde Adefann re- 
gnm in XLII annot extendere eocuii tunt, 
Ko tenemos que oponer á la interpretación 



No terminaríamos si hubiéramos 
de citar ejemplos de errores históri- 
cos, cronológicos, geográficos, lite- 
rarios y jurídicos , fundados en equi- 
vocaciones paleográficas. Bastan los 
citados para que se pueda formar 
idea del lamentable estado en que se 
encuentra la Paleografía española, 
y para que en otro artículo nos ocu- 
pemos con más detenimiento de las 
causas que lo producen. 

Jesüs María Muñoz. 



ADQUISICIONES 



DKL 



MUSEO ARaUEOLÓGIGO NACIONAL. 



De día en día van aumentándose las 
riquezas y la importancia del Museo 
Arqueológico Nacional , merced al inte* 
res , digno de todo aplauso , con que el 
Gobierno atiende al engrandecimiento 
de este venerando depósito de las artes 
é industria nacionales. En esta última 
quincena ha adquirido dicho Museo por 
compra , después de haber sido reco- 
nocidas y estudiadas por sus empleados 
facultativos, por comisiones compuestas 
de individuos de las Academias de la 



del Sr. Hübner, sino qne la cruz sobre qne se 
cnestiona debió constrnirse en el castillo de 
Qauzon, tres años después de haber cedido 
el mismo rey esta fortaleza á la iglesia de San 
Salvador, por un privilegio publicado en el 
tomo zzxvii de la España Sagrada ^ y cuya 
fecha dice : Era DCCCCX'^III, annofelicU 
ter gloria regni nostri XXXVIIIL De se- 
guir la opinión del autor alemán , confron- 
tando ambas fechas, deduciríamos que de la 
era 913 á la 916 transcurrió igual tiempo qne 
del año 12.^ al 39.*^ del reinado de Alíon* 
BoIIL 



S32 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Historia y de S^n Fernando y por otras 
personas de reconocida competencia, 
dos colecciones igualmente preciosas, 
por su valor arqueológico la una , y por 
sus bellezas artísticas la otra. Com pé- 
nese la primera de unas veinticuatro 
estatuas de piedra , v^jf-ias cabezas , una 
bellísima copa, también de piedra, y 
otros objetos procedentes de las ruinas 
de un antiguo templo situado en las 
inmediaciones de Yecla , de donde ya 
anteriormente habia la Comisión cientí- 
fica del Museo exhumado buen número 
de objetos y estatuas, que si no tan 
notables como las recientemente adqui- 
ridas, despertaron en nuestros más 
distinguidos arqueólogos sumo inte- 
rés, atribuyéndolas cada cual á una 
época más ó menos lejana , anterior ó 
posterior al Cristianismo. 

Como ya en otras ocasiones hemos 
ido enterando á nuestros lectores de las 
diversas opiniones que acerca de estas 
antigüedades se emiten por medio déla 
prensa, seguiremos dando cuenta de 
las que sucesivamente se vayan publi- 
cando, porque, á no dudarlo, la de- 
terminación de la época , del arte , del 
culto y del pueblo á qué se refieren las 
estatuas de Yecla , constituye uno de los 
más arduos problemas arqueológicos, 
que no ya en España , sino también en 
el extranjero , de mucho tiempo á esta 
parle se han presentado. 

En este concepto remitimos á nues- 
tros lectores á un excelente artículo pu- 
blicado en el Atoen^dm de Londres, 
correspondiente al dia 6 de Julio del 
corriente año , y que con el título de 
Antigüedades de Yecla ha escrito el jus- 
tamente reputado anticuario y distin- 
guido académico de la Historia, D. Juan 
F. Riaño, refiriéndose solamente á la 
primera colección existente ya en el 



Museo, y no á la que posteriormente se 
ha adquirido. Reconoce éste la extre- 
mada importancia de los objetos traidos 
de Yecla, y afirma que en pocas colec- 
ciones extranjeras se ven tantas esta- 
tuas de un período artístico tan intere- 
sante como aquel á que él atribuye la 
ejecución de estas obras. 

A dos épocas distintas las refiere el 
Sr. Riaño ; las unas, como la estatua to- 
gada con la inscripción L.Ll.CN.F. , el 
cerbero, el ave fénix, el hipopótamo, 
el hipocampo y algunos vasos, lucer- 
nas y monedas, las cree anteriores, 
aunque no mucho, al Cristianismo; y 
del período comprendido éntrela muer- 
te de Cristo y el principio del reinado 
de Constantino las demás estatuas hu- 
manas. Desde luego afirma que las an- 
tigüedades descubiertas en Yecla no son 
de origen cristiano, sino que en su 
opinión se referen al culto persa de 
Mithras , introducido en Roma después 
de la conquista del Ponto por Pompeyo, 
y que convertido pronto en religión 
popular, fué rápidamente propagado en 
Occidente por las legiones romanas. 
Correspondo , pues , la mayor parte de 
los objetos citados á los primeros siglos 
del Imperio, en los que dominaba el 
más espantoso caos religioso, compues- 
to de elementos asiáticos, egipcios, y 
de no pocas reminiscencias de los mis- 
terios del ciclo dionisiaco. Aunque bre- 
ve y compendioso, j^or la índole dd 
periódico en que lo ha publicado, el ar- 
tículo del Sr. Riaño da mucha luz para 
el estudio de las antigüedades de Yecla, 
y esperamos que cumpla la promesa» 
que al final de dicho artículo hace, de 
publicar más adelante una extensa des* 
cripcion y crítica de los- mencionados 
objetos. 

La segunda de las coleccione^adqui* 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



233 



riüas por el Muscu Arqueológico es la 
que poseía el inteligente experto cn an- 
tigüedades Sr. Uiró, coiupueiila en su 
tnnyor porte de olijelos de b Edad Me- 
dia y Moderna , de iDdí^pulalilti liclluza 
y mérito arlíflico, de un precioso é 
ine^liniablo códice mejicano y oirás an- 
tigücdades americanas. Merecen espe- 
cial mención entre los primeros una 
eícopriia colección de platos de reflejos 
metálicos, lindas piczaíi de antigua co- 
rúitiioa de diversas fábricas cspañolns, 
una bellísima litera tallada y pintada 
con sran maestría, y varios objetos de 
marfil, madera, oro, plata y piedras 
Hnas. 

Finalmente, se ba enritiuetido tam- 
bién el Musco con scismngiiLlicos vasos 
nititadüs. criei:os . de elceaiito? formas 



Niíin. 4. Pussionarium pcrvelusquod 
olim ad monaslerium de Sancti Petri 
de Gardenna perlinuisse perhibetur. 
(Contiene Lxii pasiones ó martyrios. — 
No cslá entero el Códice. Hay en ellas 
varias de santos de España. En vitela, 
on caracteres Gútbicos. Cree se escribía 
bácia el núo 1000. Dice que tiene al 
principio un calendario escrito de mano 
posterior.) 

Núui. 9. Miscellaneorum varii argu- 
menti priesertim vero ad llistoriam 
Uispanicam spcctanlíuiu codex, ¡n qiio 
primo loco. 

Sitcesssiúnis Patriarchanim et Regum 
vctei'is lestamenli ab Adam ad Cbris- 
tuia. Redcmplorem; et indo ab Ocla- 
viano Augusto ad Tlioodoíium adieclis 
(Tiiibnsdaní acroslicbij calcuüs quí Ca- 



lí prologus iii Cliro- 
). Isidoro llispalensí 

ispaiensis Clirúnican 
[)er sex mundi niales 
itorem proceden», et 
j Augusto ad Hcra- 

erti (forsan Lucte Tu- 
historiam de origine 
inrum, et Golhornm. 
Hispalenais Historia 
'OruTQ, et Gothorura. 
Arcbiepiscopi Tole- 
listoriffi Gothorum a 
ndi ad Rece^windum. 
insis continua tío si ve 
¡ser ti m imperio, ubi 
Ipiscopaluum Hispa- 
mbanis nomine cir> 



a\ tamen temporibos 
■cripsit ut ei, elus ' 
van Juliani Af 



234 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Toletani) de Wambanis imperio et 
gestís. 

IX. Lucs Tudensis contínuatio chro- 
nici Hispan iae usque ad témpora Fer- 
dinandi Regis, qui demum in Sancto- 
rum relatus est numerum, usque ad 
eram MCCLXXIV. 

X. Inccrti Romanorum Pontíficum 
Catalogus a B. Petro ad annum Domini 
CCLll. 

XI. Turpini Archicpiscopi Rhemen- 
sis Caroli magni historia, seu potíus 
añiles de Carolo magno fabulse eidem 
afficte, quibus adiecta est Turpini vita, 
in qua Christi martyr appellatur. 

XIJ. Ordo temporum quibus ingressi 
sunt Hispanias Suevi, Wandali, Alani, 
et Gothi, editus a Domino Isidoro Ar- 
chiepiscopo breviterque colectus era 
CCCCXLIV. 

lu hoc opúsculo dósinit Códex nóster 
quod transcriptum dícitur: ex antiguo 
códice manuscripto, qui extat apud Fra- 
trem Michaelem de Medina Ordinis Mi" 
nerum, ut constat ex nota sub finem 
códicis adiecta. 

Primum autem omnium cui títulus 
est: Successiones Patriarcharum des- 
críptum dícitur in fronte códicis Ex 
vetustissimo libro Ecclesice Ooetensis in 
membranis lilteris Gótthicis exarato. De 
reiiquis autem unde desumti fuerint 
«nihil certi statuére póssumus, consta I 
•autem ex vetustis codícíbus mutuatos, 
•atque accuratissimé cum alus colla tos 

• fuisse, adiectis quoque variántíbus 

• lectiónibus atque óptimae frugis notís 
«históricis et geográphicis; quo aucto- 
*re (fortasis auctorem habent Ambro- 
»sium Moralem) incertum^ SsbcuIo ta- 
imen eum XVI vixisse constat.» 

'Codex chartáceus maiori forma re- 
»centi manu circiter annum MDCC 
•scriptus.» • 



(Asi está MDCC, pero sin duda fué 
error de la pluma en lugar de MDC.) 

Niim. \ 0. D. Isidori Hispalensis Ety- 
mologiarum libri xx praemissi Isidori 
ad Braulíonem, etc. 

Núm. \\ y H. Etimologías de San 
Isidoro. 

Núm. 4 6. Biblia sacra escrita en el 

siglo XIV. 

Núm. n. Biblia sacra íntegra del si- 
glo XIII. 

b. 

Pluteus tertius. 

Núm. 4. San Isidori Hispalensis et 
Augustini opuscula varia, scilicet: 

Liber Proemiorum in libros veteris 
et novi testauíenti. 

De ortu, vita et obitu Sanctorum Pa- 
trum utriusque testamenti. 

De Gguris, seu typica significatione, 
etcétera. 

Usos eo aliquando el. víros P. Joan- 
nem Marianam et Petrum Fontído- 
nium ex notis Códicis initio adscriptis 
constat. 

Núm. H, Miscellanea máxima ex 
parte ad Ilistoriam Hispanicam perti- 
nentia, scilicet: 

B. Hieronymi opusculum de fide ca- 
tholica. Ex Ecclesiae Ovetensis Códice 
antiquissimo litteris Gótthicis exarato, 
qui Decreta Canonum Prcesulum Roma- 
norum inscribitur desumptum. 

Antiquum Privilegium Árchiepisco- 
patus EcclesicB Ovetensis Ecclesice, Ex 
Códice BibliothecfiB Ecclesiae Ovetensis 
lilteris Gótthicis in membranis cons- 
cripto. 

Leovigildí Presbyteri Opusculum de 
habitu clericorum. Ex vetustissimo Có- 
dice, in membranis litteris Gótthicis 
conscripto cum hoc titulo: Liber Homi- 
liarum ex diversis doctoribus colectarum 



\ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



235 



Monasterii Sancti JEinlIiani de la CogoUa 
ordinis Sancti Benedicti. 

Martiní (An Dumiensis? Vide. Nicol. 
Antoiiius huíus operis non memínit 
quod aliuiu fursan auctorom habeat) 
Epíscopi ad Bonifacium Episcopuoi. De 
trina mersione in Baptismo. Ex Códice 
Gothico conscripto in membranis: Df- 
creta Canonum Prcesulum Romanorum. 
nuncupato EccIe^isB Oveleusis. 

ísidori Híspalcnsis Epístola ad Lau- 
defredum Episcoputu Cordubensein De 
Officiis inseroientium EclesicB ab Ostia - 
ratu ad Pre>byteratuin, Archidiacona- 
tuni. Pi'imicieratuiu, Thesaurariatutn et 
Oeconomatuni. 

Eiu^dem líber proaemiorum vcteris et 
novi Testamenti 

Eíuadeni De fide cathoHca ex v éter i Tes- 
tamento ludCBOS. 

De Mi>sa Apostólica Hispania ducfa 
Julianus etPeiíx. Deque officioEccIesífiB 
Hispanice Roinae laudato et approbato. 
Ex veteri códice condliorum Sancti jEmi- 
liani. 

Isidori Hispalensis Hyiunus scu po- 
tius Rythmus alpbabetico ordine diges- 
tus ad tentamenta repellenda adversara, 
et Dei gratiam promerendam. 

Eiusdein oratio quam saci'um viati- 
cum suscepturus ante obituin^ in tem- 
plo B. lunocentii Martyris Hispalensis 
babuit. 

Hiinnus seu Ode in laudem B. Isido- 
ri falso attributus S. Ildefonso. 

Luc¿e forsan Tudensis deSancto Lean- 
dro Árchiepiscopo hispalensi. 

Isidori ad Masonam Emeretensem 
Epíscopum de reparatione Episcopi in 
peccatum carnis lapsi. 

Eiusdem ad Eugenium Toletanum 
Arcbiepiscopum su per illo : Maiori sen- 
tentia innodatum a maiori nisi in mortis 
articulo modari non posse. 



Braulii Cffisaraugustani Episcopi Epi- 
tome seu abbreviatio vitcB Sancti Isidori 
Uiifpalensis. 

Sisebuti Regís Gothorum t;t7a velPas- 
sio Sancti Desiderii. Ex vetustissimo Có- 
dice litteris Gotthicís in membranis 
scripto, qui asservalur in Bibliotheca 
Oveten-^is Ecclesiae. 

Isidori Hj>palensis ad Helladium et 
alios qui cuín eo congregati erant Epis- 
copos (í-ordubae ut videtur). Ex velus- 
tissimo Códice BibliothecaB EcclesisD Ove- 
tensis íi) lueinbranis, charactere Gothi» 
co scriplo. 

Si.>>ebuti Regís ad Ciciliuia &fentesa- 
nuiii Epi>ti»lcj duin se reclusisaet in uio- 
naslcrío. 

r.dBsaríi Palricii ad Sísebuluiu Rogem 
Epístola pro Cicilio Mente.-aiio Epísc«)« 
po a Militíbus capto. 

Sisebuti ad C<e>ariuui Epístola per 
All^eIllUIldulIl directa. 

Ca3>aríí ad SÍ!>ebuluii) binee EpistolsB, 
prior per Asseliuiii, posterior per Ai- 
nelium et Theodoricum directa. 

Sisebuti Regís ad Eu^ebiutu Epísco- 
pum Epístola. 

Eiusdem ad Tbeudílanem dum ex 
laico babitu ad Monasterium convertis- 
set. In cuius fíne versus sunt non in- 
elegantes. (Huíus unius Epístola) videtur 
non meminisseNíc. Antoniusnobtercum 
reliquas omnes singulatim recenseat.) 

Sisebuti ad Adualualdum Regem Lon- 
gobardorum et Thcodolindam eorum 
Reginam pro 6de Cbri^ti Epístola per 
Totilanem directa. 

Tarr» Monachi ad Reccaredum Re- 
gem Epístola. 

Bulgarini Episcopi Epístolas ñonnullae, 
scilicet Episcopum Franci» tres: Quarta 
et quinta sunt ad Agapium Episcopum 
Galliarum. Sexta ad Guuthemarum Re- 
gem : séptima ad Agapium. 



t36 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Maarici Menachi ad Agapium Epís- 
tola. 

Forlunali Episcopi Epístola ad Ilpe- 
ricum Regem, versu,eoque satis ele- 
ganti. 

Fabulosa quícdam seu fábulas redo- 
lenti de RagRiio Aharuní Rege eiusque 
ad Impcrdtoreiu EpUtola , et ad euiii 
Imperaloris rescripto; necnon de Ale- 
xandri Macedonis Testaniciilo. 

Isidori liispalcnsis Libri soliloquio- 
rum Sentenlia). Ex veleri libello ¡n iiieiu- 
branisexaralo Bibliolheca? Ecclesia; Sal- 
manticensis. 

Eiusdcui Dialogus ínter appetitum et 
ratioDem quí ídem acSinonymorum est. 

Incerli de bello ¡nler Babylonera et 
Híerusalem. 

Albertiní Causidicí Bríxiensis de doc- 
trina tacendi et loquendí , liber coinpo- 
situset compilatus sub anno MCGXXXV 
mense Decenibri. 

Exemplum recen ti manuscríptum sub 
finem secculi XVI ex variis vetusíi co- 
dicibus descríptutn íd Códice chartaceo 
forma quarta. (Copió á la letra todo el 
artículo.) 

Ndm. 4 5. Breviarium ad usum üt tí- 
.detur fratrum Carthusíanoram. (En vi- 
tela , en i,^, escrito en el siglo xv.) 

Núin. \ 6. Breviarium Romanum. (En 
vitela en 4.^ pequeño, escrito con mu- 
cho primor. Dice que según las armas 
usó de él el Cardenal D. Pedro Gonzá- 
lez de Mendoza, Arzobispo de Toledo.) 

Nüm. 20. Breviarium Romanum ad 
usum Bríxiensis EcclesisB concinnatum. 
(En vitela en i.°, del siglo xiv, fué de 
Hierónimo Zurita.) 

Núm. 22. Constitutiones seu statuta 
fratrum Prasdicatorum. ítem fratrum 
MíDorum. Codex chartaceus quarta for- 
ma sub médium saaculi xv scriptus. 



b. 

Pluteus quartus. 

Núm. 9. S. Theresiae a lesu Virginis 
Christi eximio) liber qui iuscribítur: 
Camino de perfección. Hispánico ser- 
mone. Codex chartaceus forma quarta, 
saecnlo xvi scriptus. 

Núm. H. V. P. Fratris Alfonsi de 
Orozco Augustiniani. Confessionum li- 
bri iiii, seu de vita ipsius, quam ut se 
benefíciis a Deo collatis imparem ac 
prorsus indignum proderet, in extrema 
seiiccta scripsit se non alio nomine in- 
diiijitans niai : Este pecador. Opus egre- 
gi«^ pium, quod vidctur esseipsumauc- 
toris autographum. Codex chartaceus 
forma quarta, saecuto xvi, inclinante 
imoió exeunte scriptus. 

Núm. 4 3. Anonymí Híspani qui se in 
Hispania natum, Regisque Hispaniae 
domesticum, domesticique filium , sup- 
presso tamen nomine profitetur, aUega- 
tiones pro Hispaniarum Regibus ut eo- 
rum ad Apostolícam Sedem legatí, Le- 
gatís Fraucorum Regís corara Romanis 
Pontificibus praesideant. Hispánico ser* 
mone, Opus multíplicis doctrinas prae- 
sertímex sacris litterís desumptae. Codex 
chartaceus quarta forma, saeculo xvi 
exeunte scriptus. 

Núm. 47. S. Isidori Hispaiensis.Sino- 
nimorum seu Soliloquiorum libri dúo, 
ítem. 

Incerti (antíquíssími) explanatio per- 
brevis, eximía tamen, libri CanticiCan' 
ticorum, 

Orosii quaestíones et responsiones 
Augustini de variis sacraet scripturaa 
locís. 

Orígenis libeilus qui inscribitur : La^ 
mentatio, 

incerti de toude Dei, et de coofesaio- 



1 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



«37 



ne orationíbusque sanctorum, Libri iv. 
(Ineditam fortassis Opus.) In quorum 
postremo desínit Codex. Quoniam autem 
huius operis fortassis hactenus inediti 
idaea lectoribus repraosentanda scor^^im 
est, pro^mittimus orationem et vcrsus 
qui explanationi libri Cantici Cantico- 
rum praeponuntur; sunt autem haec, et- 
cétera. 

(En los versos se pone una suma del 
nuevo y viejo testamento. ConjdUira 
Bayer que sea esta obra de San Dama- 
so, y no publicada. En vitela en 4.° y 
el carácter del medio del siglo xi.) 

Ndm. %\. Santi Hebraei Rabbini Car- 
rionensis (vulgo : El Rabbi Don Santo 
de Carrion) ad Petrum CastelIaD Regcm 
Alfonsi XI filium, mónita Hispano iJio- 
matey ac metro ad sesquialterum acce- 
dente, scilicet: 

Señor noble, rei Alto, 
Oid epte sermón, 
Que vos dice Don Santo, 
Judio de Carrion. 
Nin vale el a^or menos 
Porque en vil nido siga, 
Nin los enxcmplos buenos 
Porque un Judio los dip^a. 
Non me tengan por c* rto 
Que mancho judio largo 
Non trahería lo que porto 
Nin levaría tanto cargo, etc. 

(En este manuscrito hay otros poemas 
españoles de otros auctores, y en el 
nám. y dice asi :) 

y. Incerti, Poema Hispanicum satis 
longum quo Comitís Ferdinandi Gundí- 
salvidis (Fernán González) historia des- 
criLitur initio facto a Gotthis Regibus 
et generali Hispani® nostrse vastatione 
ad cladem ab eodem Garsies Navarras 
Regi allatiim. Metri genus incomtum , ut 
ea ferebant témpora , non tamen inele« 
gans, certé plurima scitu digna oonti- 
nens, nec faciie aliunde mutaanda. Sis- 
Urnas eios spedioeo a capite. 



En el nombre del Padre qne flso toda cosa , 
Del que qniso nascer de la Virgen preciosa, 
Del Espirita Santo que es igaal de la Esposa, 
Del Conde de Castilla quiero faser una prosa. 

(En papel en 4.* Escrito en varios 
tiempos. Los cuatro primeros como del 
siglo XV, y el último ó quinto del si- 
glo XIV.) 

Ndm. 28. Petri de Magalhanes de 
Gandaro , Historia Provincia) Sanctae 
Crucis, qua) vulgo Brasilia appellatur, 
ad Dionysium Pereiram. Lusitanico ser* 
mone. Codex chartaceus quarta forma 
sub finem sajculi xvi scriplus. 

Niim. 32. Anonymi Ephemerides seu 
diarium Tunetana? expedilionis in Áfri- 
ca m a Carolo V Impcratore Romano- 
rum et Hispaniarum Rege suscepta) at- 
que ad votum peractse anno mdxxxv. 
Gallico sermone. Codex chartaceus me- 
dia forun , sed ad minorem accedente. 

* Extractado lo perteneciente á España 
hasta la página 153 del tomo \.° del 
C átalo gus de Bayer, • 

Archivo central, Leg.de Estado nú- 
mero provisional 2630. 

Por la copia, 
G. F. 



VARIEDADES. 



EMBAJADA EXTRAORDINARIA DEL MARQUES 
DE LOS RALBASES k PORTUGAL EN 1727. 

(Conclusión.) 

Al entrar y al salir, así en la audien- 
cia del Rey como en la de la Reina, 
después de hacer el Embaxador las prin« 
ci pales cortesías á SS. MM. hace otra 
menos cumplida á las damas de su ma* 
DO derecha y á los fldalgos de la iz* 
quierda. 



238 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Concluidas estas funciones, le acom- 
pañan el conductor, capitán de la guar- 
dia y Veedor hasta el pié de la escalera, 
donde le recibieron. Desde allí le vuel- 
ve á conducir á su casa el conductor en 
la forma referida y suben al cuarto del 
Embalador, quien le agasaja con refres- 
co y á la despedida le da el Embaxador 
el mejor lugar, acompañándole el Em- 
baxador con toda su familia hasta verle 
entrar en el coche y partir. 

Nota. Al tercer día del hospedaje es- 
cribe otro papel el secretario de Estado 
al Sr. Embaxador, noticiándole la hora 
y el nombre del consejero de Estado 
que irá el dia siguiente con los coches 
del Rey para conducirle á la audiencia 
pública de ambas majestades. 

Carta del Marqués de la Paz al Marqw's 
de los Balbases comunicándole lo muy 
satisfechas que se hallan SS. MM. Ca- 
tólica y Fidelisima del desempeño de 
su cargo, y ordenándole se vuelva á 
España. 

• Excmo. Sr. — Teni ndo presente el 
Rey la expresión que los dias pasados 
hizo el Marqués de Abrán tes , en nom- 
bre del Rey su amo, como tengo avis9do 
á V. E., tocante á que la persona y pru- 
dente conducta de V. E. en la comisión 
puesta á su cuidado, habia sido muy 
agradable á S. M. portuguesa , y que se 
hallaba muy satisfecho de lo bien y 
cumplidamente que V. E. habia hecho 
sus funciones, que en la instrucción 
que á V. E. se dio, se le previno que 
concluida su comisión se restituyese á 
esta corte, y considerando S. H. que 
finalizada ésta , como V. E. lo ha ejecu- 
tado ya tan felizmente y con tanta sa- 
tisfacción de S. M., nada queda que ha- 
cer á V. E. en esa corte, habiendo como 
hay en ella un Embaxador ordinario 



de S. M., se ha servido resolver que 
V. E. se restituya á ésta , participándolo 
antes á ese secretario de Estado y des- 
pidiéndose V. E. de esos soberanos, en 
la forma que es estilo, de que me man- 
da S. M. prevenir á V. E. para su inte- 
ligencia y cumplimiento; advirtiendo á 
V. E. no se le remiten cartas do re- 
creencia para despedirse de SS. MM. 
portuguesas , porque no se practica en- 
viarlas á los ministros que extraordi- 
nariamente se en vian alas cortes, cuando 
en la instrucción se les previene que 
acabada la comisión que llevan hayan 
de volversp. Dios guarde V. E. muchos 
años, como deseo. El Pardo á 12 de Fe- 
brero de 4728. — El Marques de la Paz. 
— Sr. Marqués de los Balbases. * 

III. 

Memoria de los gastos hechos en una co- 
media en música, cuyo titulo es Las 
Amazonas de España , en ocasión de la 
entrada pública que hizo el Marqués, 
mi señor , de tos Balbases , en la ciudad 
de Lisboa el dia 8 de Enero de 4728. 

— Reís 898.800, pagados á D. Fran- 
cisco Mateo para distribuir á las come- 
diantas, instrumentistas y otros come- 
diantes y personas que intervinieron en 
la representación de dicha comedía. 

— Más reis 52.800 , pagados á D. To- 
mas Sacco para distribuir á los solda- 
dos que asistieron en dicha ocasión á 
las puertas de casa de S. E. 

— Más reis 8.250, pagados á Joseph 
Cammani por precio de once couedos 
de tafetán encarnado á reis 750 al co- 
uedo , que sirvió por aforrar los libros 
de las comedias que se dieron á las per- 
sonas Reales. 

— Más reis 234.000, pagados al dicho 
Cammani por bordado de ocho libros 



"\ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



S39 



ricos para las personas Reales , y otros 
galonados y para encuadernarlos. 

— Más reis 853,700, pagados á Gre- 
gorio Gristiani por diferentes gastos he- 
chos en dicha función. 

— Más reis 16.800, pagados al dicho 
Gristiani por precio de 24 couedos de 
tafetán blanco que sirvió para hacer un 
veatido de estatua para la comeJianta 
Águeda Ondorro. 

—- Más reis K 8.800, pagados á Vicente 
Perales por bizcochos y otros dulces 
que dio en dicha función. 

— t^or reis 85.4í0 , pagados á Felipe 
Traní por diferentes gastos hechos en 
dicha función. 

— Por reií» 284.4 60, que se cargan por 
precio de un vestido entero que se puso 
S. E. en dicho dia. 

— Por reis 240.000, qu^ se cargan 
por raciones de Juan de Dios y don 
Francisco Mateo y por otros gastos me- 
nudos. 

Importa dicha cuenta 2.4 92.730 reis, 
que son reales 43.854 de vellón, ó sean 
730 doblones y 54 reales. 

Memoria de los gastos hechos en seis dias 
de iluminación que se hicieron por ce' 
lebrar los desposorios de los serenisi- 
mos Principes de Asturias y del Bra- 
sil. 

— Reis 333.4 48, pagados en cinco 
partidas á Miguel Bourg por hachas da- 
das en dicha ocasión. 

«— Y más reis 4 36.440, pagados á don 
Joseph Fernandez , cerero del Rey , por 
precio de otras hachas dadas por la ca- 
sa de S. E. en dicha ocasión. 



Memoria de los gastos hechos en una CO" 
media en música ^ cuyo titulo es Auon 
AUMENTA EL VALOR, en ocasion déla 
celebración de los desposorios del seré* 
nisimo Principe de Asturias, que se 
representó en el palacio del excelenti"' 
simo Marqués de los Bailases en LiS" 
boa , el dia 4 8 de Enero (fe 4 728. 

—Reis 4 .025.400 , pagados á D. Fran- 
cisco Mateo para distribuir á las come- 
diantas , instrumentistas y otros come- 
diante^ y personas que intervinieron 
en la representación de dicha comedia. 

— Más reis 48.000, pagados á D. Fran- 
cisco Sdcco para distribuir á los solda- 
dos que asistieron en dicha ocasion á 
las puertas de la casa de S. E. 

— Más reís 74.679, pagados á Miguel 
Bourg por precio de cera que ha dado 
en esta función. 

— Más reis 4.500, pagados á Joseph 
Gamma ni por precio de seis cobedos de 
nobleza encarnada que sirvió por afor- 
rar algunos libros de la comedia que se 
dieron á las personas Reales. 

— Más por reis 234.000, pagados á 
dicho Gammani por bordado de ocho 
libros ricos para las personas Reales y 
otros galoneados y encuadernarlos. 

— Más par reis 200.860, pagados pa- 
ra la impresión de seiscientas comedias 
y de encuadernarlas. 

— Más reis 22.500, pagados á Grego- 
rio Gristiani por precio de treinta cobe- 
dos de tafetán ponso, por hacer un man- 
to Real á la gallega. 

— Más reis 208.470, pagados á Gre- 
gorio Gristiani por diferentes gastos 
que él mismo ha hecho en dicha fun- 
ción. 

— Más reis 32.700 , pagados á Vicen- 
te Perules por bizcochos que él mismo 
ha dado en dicha función. 



238 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Concluidas estas funciones, le acom- 
pañan el conductor, capitán de la guar- 
dia y Veedor hasta el pié de la escalera, 
donde le recibieron. Desde allí le vuel- 
ve á conducir á su casa el conductor en 
la forma referida y suben al cuarto del 
Embajador, quien le agasaja con refres- 
co y á la despedida le da el Embaxador 
el mejor lugar, acompañándole el Em- 
baxador con toda su familia hasta verle 
entrar en el coche y partir. 

Nota. Al lercer dia del hospedaje es* 
cribe otro papel el secretario de Estado 
al Sr. Embaxador, noticiándule la hora 
y el nombre del consejero de Estado 
que irá el dia siguiente con los coches 
del Key para conducirle á la audiencia 
pública de ambas majestades. 

Carta del Marqués de la Paz al Marqws 
de los Balbases comunicándole lo muy 
satisfechas que se hallan SS. MM. Ca- 
tólica y Fidelisima del desempeño de 
su cargo, y ordenándole se vuelva á 
España. 

* Excmo. Sr. — Teni ndo presente el 
Rey la expresión que los dias pasados 
hizo el Marqués de Abrán tes , en nom- 
bre del Rey su amo, como tengo avisado 
á V. E., tocante á que la persona y pru- 
dente conducta de V. E. en la comiráon 
puesta á su cuidado, había sido muy 
agradable á S. M. portuguesa, y que se 
bailaba muy satisfecho de lo bien y 
cumplidamente que V. E. habia hecho 
sus funciones, que en la instrucción 
que á V. E. se dio, se le previno que 
concluida su comisión se restituyese á 
esta corte, y considerando S. H. que 
finalizada ésta , como V. E. lo ha ejecu- 
tado ya tan felizmente y con tanta sa- 
tisfacción de S. M., nada queda que ha- 
cer á V. E. en esa corte , habiendo como 
hay en ella un Embaxador ordinario 



de S. M., se ha servido resolver que 
V. E. se restituya á ésta , participándolo 
antes á ese secretario de Estado y des- 
pidiéndose V. E. de esos soberanos, en 
la forma que es estilo, de que me man- 
da S. M. prevenir á V. E. para su inte- 
ligencia y cumplimiento; advirtiendo á 
V. E. no se le remiten cartas de re- 
creencia para despedirse de SS. UM. 
portuguesas , porque no se practica en- 
viarlas á los ministros que extraordi- 
nariamente se envían alas cortes, cuando 
en la instrucción se les previene que 
acabada la comisión que llevan hayan 
de volversp. Dios guarde V. E. muchos 
anos, como de.seo. El Pardo á 12 de Fe- 
brero de 1728. — El Marques db la Paz. 
— Sr. Marqués de los Balbases. * 

III. 

Memoria de los gastos hechos en una co- 
media en música, cuyo titulo es Las 
Amazonas de España , en occisión de la 
entrada pública que hizo el Marqués, 
mi señor . de los Balbases , en la ciudad 
de Lisboa el dia 8 de Enero de 1728. 

— Reis 898.800, pagados á D. Fran- 
cisco Mateo para distribuir á las come- 
diantas, instrumentistas y otros come- 
diantes y personas que intervinieroa en 
la representación de dicha comedia. 

— Más reis 52.800 , pagados á D. To- 
mas Sacco para distribuir á los solda- 
dos que asintieron en dicba ocasión á 
las puertas de casa de S. E. 

— Más reis 8.250, pagados á Joseph 
Cammani por precio de once couedos 
de tafetán encarnado á reis 750 al co- 
uedo , que sirvió por aforrar los libros 
de las comedias que se dieron á las per- 
sonas Reales. 

— Más reis 234.000, pagados al dicho 
Cammani por bordado de ocho libros 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



239 



ricos para las personas Reales , y otros 
galonados y para encuadernarlos. 

— Más reís 853.700, pagados á Gre- 
gorio Gristiani por diferentes gastos he- 
chos en dicha función. 

— Más reís 16.800, pagados al dicho 
Cristian) por precio de 24 couedos de 
tafetán blanco que sirvió para hacer un 
veütido de estatua para la coruedianta 
Águeda Ondorro. 

— Más reis \ 8.800, pagados á Vicente 
Perales por bizcochos y otros dulces 
que dio en dicha función. 

— t*or reis 85.4á0 , pagados á Felipe 
Trani por diferentes gastos hechos en 
dicha función. 

— Por reib 281.1 60, quese cargan por 
precio de un ve.'^tido entero que se puso 
S. E. en dicho dia. 

— Por reis 240.000, qu'» se cargan 
por raciones de Juan de Dios y don 
Francisco Maleo y por otros gastos me- 
nudos. 

Importa dicha cuenta 2.4 92.730 reis, 
que son reales 43.854 de vellón, ó sean 
730 doblones y 54 reales. 

Memoria de los gastos hechos en seis dios 
de iluminación que se hicieron por C0- 
lebrar los desposorios de los serenisi» 
mos Principes de Asturias y del Bra- 
sil. 

— Reis 333.H8, pagados en cinco 
partidas á Miguel Bourg por hachas da- 
das en dicha ocasión. 

— Y más reis 1 36.440, pagados á don 
Joseph Fernandez , cerero del Rey , por 
precio de otras hachas dadas por la ca- 
sa de S. E. en dicha ocasión. 



Memoria de los gastos hechos en una CO' 
media en música, cuyo titulo es Auon 

AUMENTA EL VALOR , 671 OCdSion de la 

celebración de los desposorios del seré* 
nisimo Principe de Asturias, que se 
representó en el palacio del excelenti^ 
simo Marqués de los Bailases en Lis* 
boa , el dia \ 8 de Enero de \ 728. 

— Reis 1 .025.400 , pagados á D. Fran- 
cisco Mateo para distribuir á las come- 
diantas , instrumentistas v otros come- 
diante^ y personas que intervinieron 
en la representación de dicha comedia. 

— Más reis 48.000, pagados á D. Fran* 
cisco Sacco para distribuir á los sóida* 
dos que asistieron en dicha ocasión á 
las puertas de la casa de S. E. 

— Más reis 74.679, pagados á Miguel 
Bourg por precio de cera que ha dado 
en esta función. 

— Más reís 4.500, pagados á Joseph 
Cammaní por precio de seis cobedos de 
nobleza encarnada que sirvió por afor- 
rar algunos libros de la comedia que se 
dieron á las personas Reales. 

— Más por reis 234.000, pagados á 
dicho Cammani por bordado de ocho 
libros ricos para las personas Reales y 
otros galoneados y encuadernarlos. 

— Más por reís 200.860, pagados pa- 
ra la impresión de seiscientas comedias 
y de encuadernarlas. 

— Más reis 22.500, pagados á Grego- 
rio Cristiani por precio de treinta cobe- 
dos de tafetán ponso, por hacer un man- 
to Real á la gallega. 

— Más reis 208.470, pagados á Gre- 
gorio Cristiani por diferentes gastos 
que él mismo ha hecho en dicha fun- 
ción. 

— Más reis 32.700 , pagados á Vicen- 
te Perules por bizcochos que él mismo 
ha dado en dicha función. 



%i% 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



»ren, y se pudiesen y debiesen llevar 
»y recoger; y mandamos á los dichos 

• nuestros Ministros y Secretarios y, 

• otras qualesquier personas en cuyo po- 

• der están y adelante estuvieren los di- 

• chos libros, scripturas y papeles que 
•asi se debiesen poner, llevar y recoger 
>en el dicho Archivo, que os los den y 
«entreguen; que con el treslado autori- 
•zado de esta nuestra Zédula y recibos 

• Grmados de vuestro nombre de lo que 

• así se os entregare y recibiéredes , se- 
»rán bien dados y entregados. Fecha en 
•Madrid, á H de Marzo de 4 657.— Yo 
•el Rey. — Por mandado del Rey, núes 

• tro Señor. — Antonio Carnero. * 



PREGUNTAS. 



150. Picos de Europa. — ¿De quién 
tomaron este nombre los riscos que, entro 
Fomente y Norte , sirven de muralla á 
Liébana ? — Hay en esta tercera parte del 
mundo algún otro sitio , pueblo , villa 6 
ciudad, que se particularice también con 
el nombre de Europa f 

E. A. DE LA BIbcbna. 

151. Lápida celtibérica.— En la pá- 
gina 89 del tomo i de esta Revista se 
publicó una, descubierta en los alrededo- 
res de Valencia, y existente hoy en el 
Museo Arqueológico Nacional, gracias 
al generoso desprendimiento de D. Vi- 
cente Boix, cronista de aquella ciudad. 
El Sr. H. y D. , manifestándose , con una 
franqueza que le honra, al terminar el 
erudito articulo que al grabado de la ins- 
cripción acompaña, temeroso de que el 
éxito no corresponda á sus esperanzas , abs- 
tiénese do interpretar sus caracteres, bas- 
ta que detenidos estudios en que promete 
ocuparse activamente le permitan publicar 
el resultado de sus investigaciones en la 
Revista. 



¿ Será tan complaciente dicho señor , ó 
alguno de los demás lectores de la Re- 
viRTA, á quienes sus particulares aficiones 
hayan interesado en el estudio de la ins- 
cripción, que quieran manifestarnos la 
lectura de la traducción que debe dár- 
sela? 

J. M.* M. Y R. 

152. Arancel.—Esta palabra la vemos 
escrita antiguamente en esta forma : áUm- 
cel. ¿ Se nos podrá decir cuál es la etimo- 
logía de esta voz que está más en armo- 
nía con su razón etimc^ógica? 

J. C. 

153. Tazmía.— ¿Cuál es la verdadera 
acepción y etimología de esta palabra, 
que todavía hoy se usa en algunos pue- 
blos de Castilla? 

A. B. 

154. Almuzara.— En el fuero de 
Madrid se lee : Todo homine que cuteUum 
puntagudo trasieret vel lanza aut espada 
vel pora aut armcu de fierro vel bo/ordo 
punto agudOj in almuzara aiU in aravaL... 
pectet III. m. 6 los fiadores. Apreciariamos 
que se nos indicase el valor de la pala- 
bra que motiva ^sta pregunta. 

J. H. 

155. Medallas navales españolas.— 
¿ Cuántas y referentes á qué sucesos son 
las acuñadas que se conocen ? 

V. R. 

156. Medallas del siglo zvi. — En 
un inventario, hecho en el año 1560, que 
original tenemos á la vista , se lee la si- 
guiente partida : uDos medallas de oro de 
las Reinas, que se hicieron cuando pasó 
por ^arago^a el Emperador. Tiene la una 
unos escaques blancos y ncCTos con un 
letrero alrededor, que dice : A' todos gana^ 
y la otra tiene los escaques picados de 
blanco y negro, con el mismo letrero que 
la otra, que pesan entrambas quatro du- 
cados menos diez granos.» 

¿Alguno de los eruditos lectores de 
esta RjbVisTA conoce estas medallas ? En 



% 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



213 



caso afirmativo, ¿tendría la bondad de 
proporcionamos una descrípcion más de- 
taUada de ellas ? 

A. R. V. 



RESPUESTAS. 



Et caetera. iVóm. 147, T. u,pág, 21/).— 
¿Cuál es el orígen del signo con que hoy 
escribimos esta palabra? 

En concepto del que suscribe debe te- 
nerla en el et latino, 6 sea en la conjun- 
ción copulativa que se sustituyó con el 
mismo signo que hoy se emplea para el 
et catera; y como esta conjuncioií se re- 
pite mucho en la escritura, tanto para 
unir nombres como ideas, cuando el que 
escríbia en latin ó no se le ocurría más 
que decir ó no quería decirlo suponiendo 
que lo habia, concluia con un et y luego la 
palabra costera , que , como todos sabemos, 
queria decir y las demás cosas , ó y lo 
restante. Mas como la palabra catera no 
significa nada, ni afíadia ninguna idea al 
pensamiento, la suprímirian , dejando so- 
lamente el 6l por final ; y desde enton- 
ces empezaria este signo, que valia sola- 
mente como e¿, conjunción , á equivaler á 
todo el óc ccetera, 

J. M. G. 

Chantre de Armentia, Barmentea ó 
de Arxnena, Núm. 148, T, u^pág. 226.— 
¿ Qué dignidad ó qué cargo tenia en las 
iglesias de Lugo y Mondofíedo, por los 
años de 1B27 á 1335 , un tal Ares Pérez 
que figuraba en compafiia de los chantres 
propios de otras? ¿Qué significaba el ti- 
tulo con que se honraba y distinguía? 
¿ Seria por ventura chantre Armach ? 

En concepto del que suscribe no era 
otra cosa que chantre de Santa María de 
Armentera 6 Armenteira , por hallarse esta 
población situada en la provincia de Pon- 
tevedra, partido judicial de Cambados, 
diócesis de Santiago, y ser feligresía ecle- 
siástica y abadial, siendo parroquia per- 



teneciente al Monasterío de Bernardos, 
el cual fué fundado á fines del siglo xii ; 
y según el Diccionario de Madoz , la igle- 
sia es magnifica, y la parroquia continua- 
ba servida por dos monjes exclaustrados 
del mismo Monasterio. 

Estas circunstancias, que podrá apre- 
ciar mejor que yo el interrogante, me ha- 
cen presumir que deberá leerse chantre 
de Armentera, suponiendo haberse omi- 
tido el Santa María ; y que sería una dig- 
nidad anexa á aquella iglesia por la im- 
portancia y antigüedad de aquel Monfui- 
terio. 

J. M. G. 

Deñnitio. Núm, 146, T. ii, p. 210. 
— Designábase con la palabra definitio en 
la Edad Media, como el Sr. R. T. indica 
en su pregunta, toda profesión de fe (de- 
finitio ó dsfiniüo fidei)^ y aun en ocasio- 
nes aplicábase este nombre á las decisio- 
nes de los concilios. Pero también signi- 
fica sentencia arbitral dada por un juez, á 
cuyo fallo las partes contendientes se so- 
meten, después de exponer razonadamen- 
te sus alegaciones respectivas ; y en este 
sentido debe entenderse el tirxto cuya 
interpretación aguarda el Sr. R. T., tradu- 
ciéndole : En el dia en que el ahadD. Juan 
dictó sentencias sobre la iglesia de Santa 
María ^ esto es, en el pleito que se seguia 
sobre la iglesia de Santa María, en pre- 
sencia de los monjes. 

M.Y R. 

U y V. Núm, 144, r. II, pág. 210.— 
Entre los romanos predominó el uso de 
la V para designar la vocal y la con- 
sonante ; durante la Edad Media aconte* 
ció lo mismo en la escritura capital, pero 
en la minúscula fué la u exclusivamente 
usada hasta el siglo xi, y con preferencia 
sobre la v en los que le siguieft>n. 

La distinción de estas dos letras, vocal 
y consonante, no se fijó en la escritura 
antes de los fines del siglo xvii. 

M. y R. 



«%«•« 



Ui REVISTA DE ARCHIVOS. 



ANUNCIOS. 



COLECCIÓN DE DOCUMENTOS fflSTÚRICOS 



rUlUCADOS E5 LA 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBUOTECAS Y MUSEOS. 



NÚM. J.-^ Inventan del librea de la Seniora Donna Harta, Reina de les Sieilies e de 
Aragó, opúsculo interesante en sumo grado para el estudio de la Bibliografía y la 
Historia literaria de la Monarquía aragonesa en los siglos medios.— Ün tomito de 
treinta páginas, tirada de 250 ejemplared| en elegante tamafio 12.^, y excelente papel 
de hilo. — Precio , una peseta. 

Núx. 11.-^ Embajada del Emperador de Alemania, Otón J, al califa de Córdoba, 
A hderrahman III. Curioso é importante fragmento tomado de la magnífica colección 
diplomática, titulada i/ionuy/i^nta Germania histórica, de Pertst, texto latino con la 
versión castellana, hecha para la Revista, al frente, y que contiene predosaa y dea- 
conocidas noticias sobre la situación política, religiosa y social de Espafta á ñnes 
del siglo z. — Un tomo de ochenta y seis páginas, tirada de 250 ejemplares, en igual 
tamafio , y condiciones tipográfí jas que el anterior. — Precio , ana peseta y cincuenta 
céntimos (6 rs.). 

Los pocos ejemplares que restan de ambos opúsculos se venden en esta corte , á los 
precios indicados, en la librería de Duran, y se enviarán á provincias, á 5 rs. el pri- 
mero y 8 el segundo , dirigiéndose al Administrador de la Revista con remisión de 
su importb en sellos de correo ó libranzas de fácil cobro. 

REVISTA 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 

Se publica los días 16 y último de cada mes.— iV^^t de tutcrieUm.^Mñáriá, tres me- 
ses, una peseta 50 cents. (6 rs).— Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un año, 7 pesetas.— 
Extranjero y Ultramar, un año 20 peaetas,— Puntos de susórician,^ En Madrid : en la Ad- 
ministración, calle de San Vicente, núm. 22, cuarto 2." izquierda; en las porterías del Ar- 
chivo Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las 
librerías de Duran, Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio Lopes. 

En ProYÍncias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales y en las 
principales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en sellos 
de correos ó libranza de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i de 
la Revista, correspondiente al afio anterior. 



MADRID , 1872.— Imprenta de M. Rivadbnbtba, calle del Duque de Osuna, núm, 3. 




REVIST/ 



DX 



RCHivos, Bibliotecas y 




ÚSEOS. 



AÑO II. 



Madrid, 81 de Agosto de 1872. 



NUM. 16. 



SUMARIO. 



Estado actcuil de la Paleoin^ia en Eepaña : ü.— Variedadei : Commentárium in l.^ Lihro lUgwn, compoeete 
por el infante D. Pedro de Aragón.— Joras de los Reyes CatóUoos en Jeres.— Carta de los jndios de Espafia á 
los de Constantinopla, sobre la fnersa qne se los ha hecho para que se melvan cristianos, y respnesto á la mis- 
ma.— Renoracion de la pintora del daostro de la catedral de Toledo en el siglo xvra.— Freffuntas : Zilógra- 
08.— adiciones en caracteres arábigos, griegos y hebreos.— Grabador español más antigoo.- Historia de la 
dLÍensa de Oran y Hasalqoirir en 10^.— Bespaestas: Libros prohibidos.— Tasmia.— Arancel.- Movl* 
miento bibliogr&fioo.-AdTertencia.- Anuncios. 



ESTADIO iCTDU DR U PALE06IAPÍ.4 

SK BSPJJTA. 



II. 

Investigando las causas del atraso 
de la Paleografía en nuestro país, 
hallamos, aparte de otras muchas 
secundarias, dos principales : la ín- 
dole de las obras que sobre esta ma- 
teria se han publicado en el presen- 
te siglo, y el ridículo empeño, aun 
no desterrado totalmente , de ocultar 
los tesoros que encierran nuestros 
archivos, por el supersticioso temor 
de que pueda hacei*se de ellos un uso 
reprobado. 

Desde que Rodríguez , Merino y 
Burríel escribieron sus Paleogra- 
fías , poco ó nada se ha progresado 
en este género de estudios, y cuan- 



tos autores se consagraron á ellos 
hanse limitado, por lo general, á 
reproducir, tanto el texto, como los 
grabados de aquellas obras, reali- 
zando así el hecho peregrino de pu- 
blicar muestras de antiguos docu- 
mentos sin haber registrado los Ar- 
chivos, y de enseñar el método más 
conveniente para leerlos, sin haberse 
dedicado á la penosa tarea de inter- 
pretar algunos. 

A principios del pasado siglo, don 
Cristóbal Rodriguez , Archivero de 
la catedral de Avila, animado por 
los especiales conocimientos que ha- 
bía adquirido estudiando los docu- 
mentos confiados á su custodia, con- 
cibió la idea de publicar un tratado 
por cuyo medio pudieran fácilmente 
interpretarse todas las clases de le- 
tras usadas en España y en el ex- 



246 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



tranjero, evitando á los principian- 
tes el penoso trabajo que le habia 
costado su interpretación , y ante el 
cual sucumben de continuo los qne 
carecen de una vocación decidida á 
los estudios diplomáticos j de una 
constancia á prueba de obstáculos. 
Puso mano á su obra, dedicando más 
de veinte años á recoger muestras 
de escrituras antiguas , y cuando ter- 
minada ya , y después de haber me- 
recido lisonjeras censuras de cuantas 
personas la examinaron , falto de re- 
cursos para arriesgarse á publicarla, 
solicitaba apoyo, le sorprendió la 
muerte , y no pudo ser impresa su 
Biblioteca universal de la Polygra" 
phía española j que en 1738 y de or- 
den de Felipe V dio á luz D. Blas 
Antonio Nasarre, precedida de un 
erudito prólogo. Digno es de elogio 
Bodriguez por haber concebido y 
realizado la empresa, no muy ase- 
quible, de formar el primer trata- 
do español de Poly grafía; y si la 
obra, en realidad, es censurable por 
la carencia de texto que explique los 
facsímiles y por su inexactitud , de- 
fectos son que reconocen como cau- 
sa la creencia que tenía de que bas- 
taba la inspección de un centenar de 
láminas , sin más explicación que la 
lectura de sus caracteres, para apren- 
der Paleografía, y la escasez de re- 
cursos, que le obligó á dejar la plu- 
ma y á tomar el buril para grabar- 
las por sí. 

Conociendo estos defectos , escri- 
bió poco después el P. Burriel su 
Paleografía española^ publicada por 



el P. Terreros en la traducción de 
El Espectáculo de la Naturaleza , en 
vez de la francesa de Plüche; y cu- 
rándose poco de insertar gran nú- 
mero de facsímiles, dio á luz algu- 
nos primorosamente ejecutados por 
el hábil paleógrafo D. Francisco 
Xavier de Palomares , dedicándose 
con' especial empeño á determinar 
las vicisitudes de la escritora á tra- 
vés de los siglos , y á emitir juicio- 
sas opiniones respecto á la formación 
y desarrollo del romance castellano. 
Comprendiendo Burriel las dificul- 
tades que el principiante hallaría si 
comenzara el estudio de la Paleo- 
grafía por los tiempos más remotos, 
invierte el orden cronológico, des- 
cribe la escritura del siglo xv, y vie- 
ne á terminar con el estudio de los 
caracteres autónomos española; mé- 
todo que si no es muy científico, re- 
suelve más de un inconveniente en 
la práctica de la enseñanza paleográ- 
fica. Lástima es que las especiales 
condiciones de la publicación de que 
forma parte esta obra, impidieran al 
P. Burriel mostrar los inagotables 
tesoros de su erudición, y que la di- 
ficultad que habia de inspeccionar 
nuestros archivos y bibliotecas le 
obligara á ocuparse tan sólo de la 
Paleografía castellana tal qomo se 
presenta en los documentos y códi- 
ces que se custodiaban en los de To- 
ledo. 

Pocos años después, en 1780, pu- 
blicó el P. Andrés Merino su £«- 
cuela de leer letras antiguas^ obra que 
hacen notable , tanto los facsímiles 



\ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Si7 



que contieno, adiiiirableuiente gra- 
bados por Asensioy como los eruditos 
comentarios del sabio escolapio que 
4 cada una de ellas acompañan. Be- 
siéntese esta obra de falta de méto- 
do en las noticias que da respecto á 
ia Paleografía y á la Diplomática, 
porque el autor, considerando, como 
Bodrigüez, parte principal de su obra 
las láminas , sujeta á ellas el texto, y 
adolece del mismo defecto que la 
Paleografía de Terreros , por no ha- 
ber podido Merino examinar más có- 
dices y documentos que los existen- 
tes en los archivos de Toledo y en 
las bibliotecas de San Lorenzo el 
Beal y de Alcalá ; pero de todos mo- 
dos su, obra revela ya un grande ade- 
lanto en Paleografía, puesto que, 
partiendo del principio de que el co- 
nocimiento de las letras no basta si 
no le acompaña el del tiempo en que 
se usaron como dato critico, tiende 
á transformar al paleógrafo de una 
mera máquina que descifra las anti- 
guas escrituras en una persona ex- 
perta, que analiza y pone á prueba 
la legitimidad de los documentos. 
Despucs de la publicación de esta 
obra, la mejor sin duda alguna de 
las paleografías impresas, era de es- 
perar que partiendo del principio ca- 
pital del P. Merino, procurasen per- 
feccionar su conocimiento, haderle 
fácil, sistematizarlo, en cuanto sea 
posible en un estudio de mera ob- 
servación, los que con posterioridad 
escribiei'an obras de Paleografía; 
pero lejos de esto hanse limitado á 
reproducir en todo ó en parte las 



de Rodríguez, Terreros y Merino, 
con resultados mercantiles tal vez, 
pero con ninguna gloria y con esca- 
so provecho de la ciencia. 

Para suplir la falta de una Paleo- 
grafía nacional^ publicó en 1846 
D. Esteban Paluzie y Cantalozella, 
benemérito de la patria , bachiller en 
Filosofía y profesor de primeras le- 
tras, su Paleografía española^ obra 
de cuyas pretensiones puede formar- 
se idea por el prólogo que la enca- 
beza. Forma en él un juicio de las 
obras que escribieron Bodrigüez, 
Merino, Burriel y Tos, y no las 
halla aceptables, ce.isurando princi- 
palmente la inexactitud de los gra- 
bados, la profusión de los copia- 
dos de autores extranjeros, y otros 
muchos defectos que no puede ni 
debe callar; pero al volver la hoja, 
observa con asombro el lector que la 
de Paluzie se compone de una colec- 
ción de alfabetos copiados de varios 
autores extranjeros ; de un resumen 
de las obras de Velázquez y Erro 
sobre los caracteres desconocidos; 
de la Biblioteca de Rodríguez; de la 
Paleografía de Burriel y de la de 
Merino; y por último, de una Paleo- 
grafía catalana del Sr. Paluzie , que 
entre texto y facsímiles ocupa veinte 
páginas , lo cual induce á creer que 
la obra no se escribió en vista del 
prólogo, ó que éste se escribió con- 
tra la obra. 

No desconocemos la laboriosidad 
extremada que ha revelado este au- 
tor, tanto con la publicación de su 
Paleografía comeen la de otras obras 



248 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



qne ba dado á luz para las escuelas 
con el fin de vnlgarízar sos conoci- 
mientos; pero esta misma circunstan- 
cia nos hace deplorar nna vez más la 
desdichada condición del hombre, en 
qoien pocas veces se hallan reunidas 
á nna extraordinaria actividad, nna 
regular ilustración y un recto crite- 
rio. Escaso es el que muestra el com- 
pilador al publicar las obras de que 
hemos hecho mención , tanto que se 
dan casos de reproducir tres veces 
un mismo documento ó inscripción , 
por el solo hecho de haberlo publi- 
cado tres autores, y como la mano 
del grabador alteró algunos de sus 
rasgos, vense tres facsímiles dife- 
rentes de una misma escritura, sin 
que el lector sepa á cuál de las tres 
versiones deba dar crédito. 

Quéjase Paluzie en el mencionado 
prólogo del atraso en qne yace la 
Paleografía catalana , y censura con 
este motivo á D. Joaquin de Tos, 
que en la que escribió para inteli- 
gencia de los manuscritos antiguos 
de este principado, malgastó el tiem- 
po grabando láminas d^ obras publi- 
cadas /itera del reino j olvidando que 
su patria le^ hubiera agradecido más 
que hubiese publicado los originales 
que posee que las copias^ por ser di- 
fíciles de cotejar para, ver la exactitud 
que deben tener. Cierto es cuanto 
dice acerca de esta Paleografía ; pero 
no lo es menos que autorizado el se- 
ñor Paluzie por el Gobierno para re- 
visar los documentos del rico archi- 
vo de la corona de Aragón , y con- 
tando con la amabilidad, por todos 



reconocida y por él confesada, de 
D. Próspero Bofamll, ilustrado jefe 
que dirigía entonces aquel archivo, 
hubiera podido extenderse más en la 
Paleografía catalana, única parte 
original de su obra, y á la cual con- 
sagra unas 20 páginas de las 436 
de que consta. 

Con posterioridad á esta obra 
hanse escrito tres ó cuatro, todas 
ellas reproducción más ó menos fiel 
de las anteriores, y dostle las cuales, 
por la mayor circulación que han 
tenido, merecen que en ellas fijemos 
nuestra atención. Son el Compendio 
de Paleografía española , por D. An- 
tonio Alverá Deigras, y la Paleogra- 
fía castellana de D. Venancio Colo- 
mera. Para formar juicio del prime- 
ro, basta saber que publica los alfa- 
betos de Adam , de Noé, de Abraham 
y de Niño; que en la parte española 
cofHa los facsímiles de Merino, y que 
en las 2§ páginas que su texto com- 
prende , se contienen treinta leccio- 
nes sobre formación de los roman- 
ces, nomenclatura diplomática, fór- 
mulas y caracteres extrinsecos de 
los documentos , abreviaturas, his- 
toria de la escritura, Sigilografía, 
Heráldica y Numismática. La Pa-- 
leografía castellana del Sr. Colomera, 
impresa en Yalladolid el año 1862, 
es una colección de muestras de la 
escritura usada en Castilla desde el 
siglo XII hasta el xvi , acompañadas 
de su lectura. Algunas copió de Me- 
rino, y son las que tienen más acer- 
tada interpretación; pero cuando loe 
las que por vez primera publica, sue- 



i 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



2i9 



le cometer errores tales como hallar 
mi marido que protesta, tengo por muy 
d^udo, traer seguiente de Rema y quien 
percibirlo deba pagar , junto á santo 
venia; donde dice mi marido que pre» 
senté está, tengo por mi deudo j traer 
de corte de. Roma, quien por ellos lo 
deba pagar , y junto á Sant Cosmes , y 
otros muchos que pudiéramos citar. 
¿No explica esta breve reseña biblio- 
gráfica las dificultades que necesa- 
riamente ha de encontrar el que in- 
tente dedicarse á los estudios paleo- 
gráficos, valiéndose de cualquiera 
de las obras hasta hoy publicadas? 

Reconociendo sus autores que sólo 
el estudio constante de las antiguas 
escrituras en su inmensa variedad 
puede ser útil para el conocimiento 
de la Paleografía, afánanse en pu- 
blicar el mayor número posible de 
facsímiles, y no reparan que por mu- 
chos que den á conocer y por* exac- 
tos que parezcan , serán insuficien- 
tes para llenar el fin que se propo- 
nen. Únicamente con la inspección 
continua de los originales puede es- 
tudiarse la Paleografía, y el libro 
debe tan sólo servir de guía que fa- 
cilite el trabajo, explicando los e!e- 
mentos constitutivos de la escritura 
en cada período. 

No se nos oculta la inmensa difi- 
cultad de exponer éstos, dada la va- 
riedad de la, escritura, según los 
tiempos , las comarcas y aun las di- 
versas personas que la ejecutan ; pero 
en medio de las diferencias que su 
forma presenta, hay en todas las épo- 
cas costumbres por pocos eludidas, 



que permiten establecer algunas re- 
glas generales que sirvan de conve- 
niente preparación á los principian- 
tes, y que ellos puedan completar ó 
corregir por medio de la práctica. 

Por esto juzgamos un error la pu- 
blicación de un texto sin otro mé- 
todo que el que se ha seguido en la 
colocación de las láminas y escrito 
solamente para explicarlas , y con- 
ceptuaríamos de mayor convenien- 
cia la de una obra ilustrada por el 
menor número posible de facsímiles, 
el necesario para la inteligencia del 
texto y que pueda ser considerada 
como un medio para estudiar los do- 
cumentos , no como objeto del estu- 
dio mismo. 

Dividiéndose cronológicamente en 
varios períodos, limitados por las 
grandes transformaciones que en la 
escritura se operan y que podrían 
señalarse en varios hechos históricos, 
como la invasión de los bárbaros , la 
de los árabes , la conquista de Tole- 
do, la reunión definitiva de las co- 
ronas castellana y leonesa, y la de 
éstas á la de Aragón, deberíase re- 
señar en esta obra y dentro de cada 
período, el carácter general de la 
escritura y las modificaciones locales 
que experimentó en las diversas co- 
marcas españolas, y analizar uno por 
uno los caracteres de que el alfabeto 
se compone. Allanadas de esta ma- 
nera las dificultades que opone la 
forma de las letras , deberíase ocu- 
par de las diversas maneras de abre- 
viar usadas en cada período, y de 
la ortografía y de la puntuación , ne- 



250 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



cesaríos complementos del estudio 
de los alfabetos para la exacta inter- 
pretación de los antiguos documen- 
tos. Con semejante estudio no sola- 
mente babria adquirido el alumno la 
preparación necesaria para el de los 
manuscritos originales , que podría 
llevar á cabo con menor trabajo del 
que hoy invierte, sino que atesoraría 
un caudal de noticias útiles que le ser- 
virían para juzgar criticamente de los 
diplomas. Y no son éstas únicamente 
las ventajas que realizaría el sistema 
analítico que proponemos, sino que 
ademas aboliria por innecesarias las 
alteraciones que suelen hacer por los 
tratadistas en el orden de las épocas 
paleográfícas con el fin de facilitar 
el estudio, haciendo difícil, en cam- 
bio, qne puedan apreciarse debida- 
mente las diferentes transformacio- 
nes de la escritura á través de los 
siglos. 

Pero ni el autor podrá enseñar, 
ni aprender el que de su obra se va- 
liera, si no desaparece por comple- 
to la fatal manía que deploraba Me- 
rino, de ocultar á la vista de la ge- 
neralidad los tesoros que encierran 
los archivos, tanto del Estado, como 
de las Corporaciones y de los parti- 
culares. Respecto á los primeros, 
terminante está la ley que los decla- 
ra públicos ; en cuanto a los últimos, 
es necesario que sus poseedores se 
convenzan de que á nada provechoso 
conduce poner impedimentos á quien 
acuda á consultarlos. Tan absurdo 
es impedir que sus documentos se 
examinen, pretextando el mal uso 



que de su publicación puede hacerse, 
como lo seria privar del uso del fue- 
go al hombre para evitar los incen- 
dios. Caigan los anatemas de la criti- 
ca sobre quien altere la verdad ; pero 
no se prive á nadie de que pueda 
buscarla , porque esos mismos archi- 
vos facilitarán pruebas para combatir 
cuantas inexactitudes se cometan. 

Jescs M.* Müffoz. 



VARIEDADES. 



Desoripoion del Códice : •Comm.enteriiim 
8ive opuaoulum íd 1.*^ Ijib. Bes. de Tita, 
moribos, et regimine Frinoipimi*» com- 
puesto por el infante D. Pedro dé Ara- 
gón, hijo del rey D. Jaime el Segundo. 

' En el colegio de la Compañía de Je- 
sús de Écija se encontró, entreoíros pa- 
peles, un precioso manuscrito que pa- 
rece original. Es un cartapacio de per- 
gamino de á cuartilla de marca, con 64 
folios útiles, escrito con bellos caracteres 
de la letra antigua que se usaba en Es- 
paña cu el siglo XIII. Su autor es el in- 
fante D. Pedro de Aragón , hijo del rey 
D. Jaime el Segundo, hermano del rey 
Ü. Alon^ y lio del rey D. Pedro el Cuar- 
to, como consta de su título y dedica- 
toria^ que es como se sigue : 

»La primera foja es una preciosa lá- 
miua de diversos vivísimos colores, con 
aquel oro que se admira en semejanles 
escritos ; con cuya pintura están ador- 
nados los principios de los capítulos. 
En el centro de esta primera foja está 
pintado el rey D. Pedro, sentado en su 
trono con insignias reales, cetro y glo- 
bo dorado; y ante él, arrodillado el in- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



n\ 



fante D. Pedro, ofreciéndole el libro que 
tiene en las manos» con cerquillo y tra- 
je monacal azul; señal que compuso y 
dedicó este libro cuando se retiró» co- 
mo refiere Zurita, lib. ix de sus Anales^ 
cap. XVIII, á profesar la religión de los 
Menores en convento de Barcelona. La 
orla, de los mismos colores y oro, es una 
finísima miniatura de todo el Apostola- 
do. La dedicatoria dice asi : 

•Excellentissimo ac magnifico Princi- 
pi Domino Petro Dei gralia Regí Arago- 
num, Yalcntio), Majoricae, Sardiniso Do- 
mino, et nepoti meo charissimo eius hu- 
milis Avunculus, et submissus Infans 
Petrus illustrissimi D. Jacobi bonse me- 
morisD Regís Aragonum fílius, Comes 
RipagorcicB et Montanearum do Prades 
(habia ya trocado por este título el Con- 
dado de Ampúrias^ según Zurita, lib. vii, 
cap. Lxv) cum revereiitia humilí seme- 
tipsum. — Commentaríum sive Opuscu- 
lum in 4.^ lib. Reg. de vita , moribus, 
et regimine Principum, Domino coope- 
rante, composui ; quod sacras regiaa Ma- 
jestati duxi humiliter praesentandum. — 
Emendationi et correctioní eiusdcm illud 
subjiciens, et altius cuiuscumque me- 
lius sapientis. Accipiat ergo Maiestatis 
regia ab ingenioli mei penuria munus- 
culum gratiosum. Et si quid in eo Do- 
mino gratum, et regias Maiestali accep- 
tum invenía t, laudes referat Creatori. 
Si aliquid minusben^, meas imputetpar- 
vitatí. Condat síquidem ín horréis tri- 
ticus paleas autem comburat charítatis. 
Explicit prologus. 

» Luego pone la siguiente rúbrica: 

Incipit tractatus de vita, moribus, et 

regimine Principum. 
Desingularitale, et prasheminentia Prin- 

cipis i 11 moribus, et virtute. Cap. \ .*"" 
De benignitate, et fortitudíne Princi- 



pis Cap. í."" 

De conditione, et regimine consiliario- 
rum , et aliorum officialium Princi- 
pis Cap. 3.°" 

De obedientia,et fidelitatePrincipis sub- 
uitorum.'. Cap. 4."" 

De verbo Principis, quod multiplici vir- 
tute debet esse fulcilum.. Cap. 5."" 

De Principe, quod babeat celum Dei, et 
de virtute justitiae. . . Cap. G."" 

De Principe, quod babeat rectum Judi- 
cium Cap. 7."" 

De Principe, quam summé debet esse Ca- 
tholicus ^Cap. 8."» 

De duabus vitis, contemplativa, et ac- 
tiva Cap. 9."" 

De regali prosapia Principum, et de vir- 
tute dementiae Cap. 4 0."" 

De prudentia Principis, et quod est á 
Domino postulanda. . . Cap. H.*"" 

De sacra olei unctione, quá Princeps 
inungilur Cap. 4 2."" 

De unitate et concordia Ecclesiae, et 
Principis Cap. U."" 

Qualiter Princeps debet ex poneré se, et 
sua pro liberatione Populí. Cap. \ 4."° 

De tribus signis, quae in electione bo- 
ni Principis a Domino ostenduntur, 
et precipuo do virtute humilita- 
tis. ■ Liap. 1 o. 

De tribus viris in quibus omnis perfec- 
tionis status consistit. . Cap. \ 6."°^ 

De perfectioue Principis ad quam debet 
ascenderé, postquam fuerit electus á 
Domino Cap. í?."" 

Qualiter Princeps debet propios defec- 
tus agnoscere Cap. \ 8."" 

De congregatione Populí facienda per 
Principem loco, et tempere opportu- 
nis Cap. 4 9."" 

Quod Princeps non debet esse ambitio- 
sus Cap. 20.""" 

De vita boni Principis quantum sit po- 
pulo neccesa ría. . . . Cap. 24."'° 



252 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



De ordinatione Domus Principis. . . 

Cap. 22."" 

De bono, et ñdeli servitío, quod debe- 
tur Principi per Subditos, et de eius 
tolerantia. . . . - . Cap. 23."" 

Qaaliter Princeps debet agere justa be- 
lla Cap. 24."" 

De munditia et puritate Principis. . . 

Cap. 25.°" 

Qaaliter Princeps Jebet esse socia- 
tus magna et bonorabili comiti- 
va. Cap. 26."" 

Qaod Princeps debet multum stare pro 
ordinatione beili, et eam frangentes 
fortiter puniré Cap. 27."" 

De reprobatione Principis propter su- 
perbisB, et inobedíentiae peccatum. . 

Cap. 28."" 

Quod Princeps propter victoriam ab 
Ininiicis obtentam non debet se in.so- 
perbiam elevare. . . . Cap. 29."" 

De poena secuta in Principe propter 
abiectionem sermonis Domini. . . 

Cap. 30."" 

De laude civítatis Betleem : et qualiter 
Princeps ad eam debet accederé hu- 
mililéretdevot^í. . . . Cap. 3<."" 

Quod Princeps summé caveat fíctitia et 
disimulatione. .... Cap. 32."" 

Quod Princeps non debet gaudere in 
vanis, et inhonestis urbanitatibus, nec 
eis uli in Persona sua. Cap. . 33."" 

Quod Princeps non debet esse vindica- 
tivas Cap. 34."" 

De vnctione et laudibus David. . . . 

Cap. 35."" é uU."" 

» Acaba el libro con este párrafo : 

• Placeat Domino, beatissime Prin- 
ceps, et neposcbarissime, quod sicutDo- 
minus noster Jesús Cbristus buic Regi 
in dígnitate se similem fecit, ila consi* 
milem te faciat in perfectione virtatum 



multipKci, in inimicorumque gloria 
triunpbali, et cum ipso, et alus in Coe- 
lis eam Christo regnantibus praeminen- 
ter gloriar!. Qaod Ubi prestare digne- 
tur ipse Dei filias benedictas, qui cum 
Patre, ct Spiritu Sancto vivit, et regnat 
Deas per infinita Ssecula SflBculorum. 
Amen. 

»Toda la exposición está seguida so- 
bre el libro 1.® de los Reyes con admi- 
rable métbodo, exquisita erudición y 
oportunísimas doctrinas.» 

{Archivo General Ceñir ai) 
Por la copia , 
G. F. 



Las Juras que tomó Qaroia de AvUa al 
rsy don Femando 7 á la reina dofia Isa- 
bel 8u mujer quando entraron en Xeree. 



En la :uay noble e muy leal ^íbdail 
dexerez de la frontera, martes siete días 
de otubre, año del nacimiento de nues- 
tro saluador Jhesu Cbristo de mili e 
quatro^ientos e setenta e siete años, des- 
pués de la canpana del ave maria e 
ante.) de la canpana del alguazil, avien- 
do gran lunbre de antorchas de gera 
encendidas, estando perrada la puerta 
primera de la entrada de la puerta de 
Santiago desta ^iudad, ques la puerta 
de palo questa en el primero arco de 
como vienen del arrabal de Santiago y 
entran por la dicha puerta la via de la 
^ivdad, y eso mesmo estando a4i¡ ante 
la dicha puerta perrada los muy altos 
c muy poderosos esclarecidos principes, 
el Rey don Fernando e la rreyna doña 
Isabel, nuestros señores que dios man- 
tenga e dexe bibir e Reynar por mun- 
chos tienpos e buenos al su santo ser- 



BIBLIOTECAS Y MÜSKOS. 



253 



Tií^Jo, caualgando con inuncha jente, y 
eso mesmo estando presente con sns 
altezas el reverendísimo señor don pe- 
dro gongales de niendoga, cardenal des- 
pafin, arzobispo de sevilla , obispo de 
giguenga e otros grandes señores, e asi 
mesmo estando a pie ante las altezas de 
ios dichos señores Rey e Rey na el se- 
ñor don Rodrigo Ponge de león , mar- 
ques de la givdad de cadis, conde de 
arcos de la frontera, señor de marche- 
na , corregidor e justicia mayor de es- 
ta dicha givdad , e Garfia de avila e 
Juan Riquel, e juan de villa viQengieje- 
deon de hinojosa, e aluar López, e yñí- 
go López, e pedro de pinos, e juan de 
santiago, e juan benalte, e francisco de 
gorita, e alfonso dias y el comendador 
pedro de vera, e francisco de vera, 
veynte e quatros de esta ^iudad, e fer- 
nando de herrera jurado. En presencia 
de mi Antón franco, escribano de los 
dichos señores Rey e Reyna e su nota- 
rio publico en la su corte y en todos los 
sus Reynos e señoríos y escribano del. 
cabildo desta dicha ^ivdad en lugar de 
juan Román, escribano publico y escri- 
bano mayor del dicho cabildo, luego los 
dichos veynte e quatros e jurado e yo 
el dicho antou franco con ellos nos On- 
camos de rrodillasante la rreal mages- 
tad y exelengia de los dichos señores Rey 
e Reyna nuestros señores y el dicho 
Garcia de avila, veynte e quatro por 
fsta ^ivdad de xeres dixo a los dichos 
señores Rey e Reyna que enorabuena 
fuese su venida a esta giudad, e que es- 
ta Qivdad lessuplicaua e pedia por mer- 
ced le jurase e conBrmase sus prevílle- 
jios e franquesas e buenos usos e eos- 
tunbres que tenian, lo qual auía ga- 
nado en munchos seruf^ios, que esta 
Qiudad avia fecho á sus altezas e a sus 
pasados; e fablándolo, el dicho señor Rey 



respondió e dixo que le plazia a su al- 
teza dello, y el dicho Garfia de auila 
veynte e quatro dixo que les pedia por 
merced a sus altezas que todo gelo con- 
ñrmasen c mandasen asi, e luego el di- 
cho señor Rey e la dicha señora Reyna 
dixeron que asi les plazia a ellos como lo 
desia. E luego estando presente el prior 
Fernando de trugillo, canónigo de la 
yglcgia de san saluador desta givdad, e 
diego martinez de la caves, clérigo be- 
neficiado en la ygle^ia de sant marcos 
della y el dicho prior tenia en su mano 
vn libro de evanjelios, y eso mismo jun- 
to con el dicho prior estaua alfonso 
gongales tejero , clérigo capellán , con 
vna crus de plata en sus manos, e lue- 
go los dichos señores Rey e Reyna pu- 
sieron sobre la dicha crus e libros de 
evanjelios sus reales manos^ e prome- 
tieron lo quel dicho Gargia de auila 
veynte e quatro de suso pidió e suplicó 
a sus altezas por esta givdad. E los di- 
chos prior femando de trugillo, canó- 
nigo, e diego martinez, beneficiado, di- 
xeron por los canónigos e beneficiados 
de la vniversidad desta givdad que su* 
plicauan a sus altezas de los dichos se- 
ñores Rey e Reyna que les confírmase 
sus estatutos e privilegios que los di- 
chos canónigos e beneficiados de esta 
ciudad tienen de los señores Reyes pasa- 
dos, sus progenitores. E luego por sus 
altezas de los dichos señores Rey e Rey- 
na fue respondido que asi mesmo les 
plazia dello. De lo qual todo, según ante 
mi el dicho escribano pasó, el dicho die- 
go martinez beneficiado pidió testimo- 
nio a mi el dicho escribano y eso mes- 
mo pidieron por testimonio a mi el di- 
cho escribano todo lo susodicho los di- 
chos señores veynte e quatros. E luego 
fueron abiertas las dichas puertas. E 
los dichos veynte e quatros tomaron un 



t5l 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



paño de oro brocado que eude tenían 
con doze varas de palo, cada vno de los 
dichos veynte e quatros la suya, ecepto 
el dicho francisco de Vera, veynle e qua- 
tro, que no lomo vara, e alearon con las 
dichas varas el dicho paño de oro bro- 
cado, debaxo del qual paño fueron los 
dichos señores e Rey e Reyna e asi entra- 
ron por la dicha ^ivdad, dando altas bo* 
zes la jente della que allí eslava, diziendo 
biba el Rey e la rreyna nuestros seño- 
res, e asi fueron fasta llegar a la ygle^ia 
maypr de san saluador desta ^iudad, e 
allí desea valgaron sus altezas y entraron 
dentro e hizíeron oración ante el sagra- 
rlo della, e desde allí tornaron a caualgar 
e fueron asi en la manera sobredicha 
fasta llegara los alcafares desta ^iudad, 
donde sus altezas descaualgaron e se 
aposentó. De lo qual lodo, según ante mi 
el dicho escribano pasó, di este testimo- 
nio firmado de mi nombre e signado con 
mió signo, ques fechó e paso el dicho 
día martes siete días del dicho mes do 
otubre e del año sobredicho del señor 
de un mili e quatro^ientos e setenta e 
siete años: tesligos que fueron presen- 
tes, el jurado juan de torres, escribano 
publico desta gívdad, e pedro Camacho 
de villavi^en^i, veynte e quatro desta 
^iudad e otros munchos, e pedro san- 
ches, portero del cabildo desta ^iudad, 
e Ruy^ar^ia buena míe1,«»Juan Román, 
escribano del Rey, la escriui, — E yo an- 
ión franco escriuano de nuestro señor el 
Rey e su notario publico en la su corte 
y en todos los sus Reynos e señoríos fui 
presente a todo lo que dicho es en vno 
con los dichos testigos , e por ende esta 
carta de testimonio fizo escreuir, e fize 
aquí este mió signo a tal en testimonio 
de verdad. — anton franco escriuano 
del Rey. 
(Copia sacada de un trasUdo autori- 



I 



1 



zado, fecho en Jerez de la Frontera á \ 2 
de Julio de 4 576.) 

(Archioo generul Central) 
Por la copia, 
O. Y L. 

Carta de los Jadios de BapaÜa 4 los de 
Constantánopla, hallada en el Arohivo 
de Barcelona, sobre obligarles a que 
sean Christianos. 

Judíos honrrados, Salud y Gracia. 
Sepades que el Rey de España por pre- 
gón publico nos ha hecho volver Chris- 
tianos, nos quita las haziendas, nos 
destruie nuestras Sinagogas, y nos hace 
otras vejaciones, las quaSes nos traen 
confusos e inciertos de lo que havemos 
de hazer por la Ley de Moysen; hos ro- 
gamos y suplicamos tengáis por bien 
de hazer Ayuntamiento y embiarnos 
con toda vrevedad la delivtracion que 
se deve hazer. Dios os guarde. Chamero 
Principe de los Judíos de España. 

RESPUESTA. 

Amados nuestros en Moysen, Tues- 
tra carta recivimos, por la qual nos 
significáis los trabajos e infortunios que 
padecéis, de los quales en el sentimien- 
to nos a cavido tanta parte como a vos- 
otros : el parecer de estos grandes Sá- 
trapas y ravies de la Ley de Moysen es 
el siguiente : A lo que decís que el Rey 
de España os hace volver Christianos, 
lo haréis, pues, no podéis hacer otra 
cosa. — A lo que decís que os quitan 
las haziendas, haréis a vuestros hijos 
mercaderes que usurpen las suyas. — A 
lo que decís que os quitan las vidas, 
haced a vuestros hijos médicos y bo- 
ticarios y que los quiten las suyas. — A 
lo que decís que destruien vuestras Si- 
nagogas, haréis a vuestros hijos Frailes 
y Clérigos para que destruyan sus tem- 
plos. — A lo que decis que os hacen 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



255 



otras vexacíones, procurareis que estén 
vuestros hijos en casas de Reyes y Se- 
ñores para que, alcanzando en ellas 
oficios , subpedíten y puedan vengaros 
de lodos los Christianos; y no hos sal- 
gáis de esta orden, porque por la ex- 
periencia veréis que abitados vendréis 
a ser servidos y mandareis los Reynos. 
Dios os guarde. Philipo Principe de 

Constantinopla. 

Por la copia. 

S. M. 

BENOVACION DE LA PINTURA DBL CLAUSTRO 
DE LA CATEDRAL DE TOLEDO EN EL SI- 
GLO XVIII. 

• Excmo. Sr. : — Muy señor niio : He 
recibido la carta de V. E. de 3 de este 
mes, en que me asegura de orden de su 
Majestad ser de su real agrado el pen- 
samiento de renovar la pintura del 
claustro de esta mi Santa Iglesia Prima- 
da, y que esto se ejecute por D. Fran- 
cisco Bayeu y D. Mariano Maella, con el 
real permiso , que por V. E. se les co- 
municará , luego que hayan concluido 
las obras en que actualmente se hallan 
trabajando. 

» Quedo muy reconocido á la real pie- 
dad de S. BI., y doy á Y. E. muchas 
gracias por lo que en esto me favorece, 
y le renuevo mi verdadero deseo de 
ejercitarme en su obsequio. 

•Dios, etc. Toledo y Mayo 9 de 4773. 
— Sr. Excmo. y mi dueño : esperaré 
que los pintores concluyan sus obras, 
y renuevo á Y. E. mi agradecimiento. — 
Excmo. Sr. — B. L. M. de Y. E. , su más 
atento servidor y capellán: Francisco, 
Arzobispo de Toledo. — Excmo. Sr. Mar- 
qués de Grimaldi. • 

{Archivo general Central.) 

Por la copia. 

G. F. 



PREGUNTAS. 



157. Xilógrafos. ¿ So conserva en al- 
guna biblioteca pública 6 privada de Es- 

«^pafia ejemplar do alguno de estos primi- 
tivos y venerandos monumentos del ai*te 
tipográfico? En caso afirmativo, se agra- 
deceria una descripción algo circunstan- 
ciada. 

A. P. 

158. Ediciones en caracteres ará- 
bicos, griegos y hebreos.— ¿Podría 
decirme aígun redactor ó lector de la Re- 
vista cuáles son las más antiguas edicio- 
nes respectivamente hechas en Espafia en 
cada una do esas especies de caracteres? 

A. P. 

159. Grabador español znás anti- 
guo.— ¿Quién es ol más antiguo graba» 
dor español en mA«lera que se conoce? 

A. P. 

1 60. Historia de la defensa de Oran 
y Mazalqúivir en 1563.— ¿Podrá de- 
cimos alguno de los eruditos lectores de 
la Kevista si ba sido impreso algún libro 
á que convengan aquel titulo ú otro aná- 
logo y las demás scfias quo vamos á dar? 
¿Existe manuscrito en alguna de nuestras 
bibliotecas 6 en poder de algún curioso? 
¿Se sabe quién sea su autor? 

El referido libro, que hace algunos afios 
vimos manuscrito, y que no recordamos 
haber visto citado por ninguno de nues- 
tros historiadores, es un tomo en 4.°, de 
357 hojas , con dos Índices , que ocupan 
otras 12, falto de la portada, donde de- 
bía expresarse su verdadero título y aca- 
so el nombre del autor ; el carácter de la 
letra parece ser del siglo último, lo cual, 
y la circunstancia de no tener el manus- 
crito borrados ni enmiendas , hace creer , 
que sea copia, cuyo original, atendido el 
estilo, debió escribirse en época coetánea 
ó poco posterior á los sucesos que refiere- 



256 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



De dicho tnanuscrito pudimos copiar 
algunos capítulos y todo el índice de ellos 
(son 94), y advcrtinioa que no es el in- 
serto en el tomo xiv de la Colección de 
documentos inéditos para la historia de Es- 
paña, procedente del archivo del señor 
Marqués de Santa Cruz , ni se halla entre 
los que , bajo el título de Historiadores de 
sucesos particulares, forman los tomos 
XXI y xxviii do la Biblioteca de autores 
españoles, ni entre las Curiosidades hihUo- 
gráficas, recopiladas por el Sr. D. Adolfo 
de Castro en el tomo xx^vii de la misma 
Biblioteca, 

Como medio de facilitar las investiga- 
ciones, copiamos á continuación los epí- 
grafes de algunos capítulos : 

Capítulo I. Cómo Hozan Baxá, Rey de 
Argel yjnandó llamar los A Icaydes de Tre- 
mecen, Thenez, Cathanea y otros, y lo que 
les dixo y propuso. 

Cap, III. Cómo el conde de Alcaudete 
escribió al Rey D. Phelipe la venida del 
Rey de Argel sobre Oran, y lo que el Rey 
.le respondió, 

C<tp, XXIX. Cómo un turco tentó meter 
una randera en la torre de la Campana 
de Mazálquivir, y un remero se fué á tor- 
nar moro, y lo que más pasó. 

Cap. xc. Cómo fué depositado en el mo- 
nasterio de San Francisco de Málaga el 
cuerpo de D, Luys Ossoino, 

P. S. Y D. 



RESPUESTAS. 



Libros prohibidos. Núm, 116, T, ii, 
pág. 94. — Los más antiguos índices de li- 
bros prohibidos 6 expurgados, de cuya 
publicación en Espafia tengo noticias, son 
los siguientes : 

Censura ge \ neralis contra errores, quib'* 
recentes hasretioi sacram \ scripturam aspe- 
serunt, edita a supremo senatu In- ] quisi- 
tionis aduersiu hereticam prauitatem 6i 



apostasiam in Hispania , 6l aliis regnis, ^ 
dominiis Cesáreas \ Magestatis constituto. 
(Escudo ovalado, con la cruz inquisito- 
rial y la divisa Exurge domine et iüdica 
cavsam tuam.) Pincice, \ Ex offidna Fran- 
cis. Ferdinan, Corduben. \ Cum priuilegio 
ImperiaU. | Tassada en quarenta mará» 
nedis. 

Al dorso de la portada va la licencia 
al impresor : «Por quanto por parte de 
vos Francisco Fernandez de Cordoua, im- 
pressur, vezino desta villa de Valladolid, 
me a sido hecha relación, que visto por 
el muy Reuerendo in christo padre Arzo- 
bispo de Seuilla, inquisidor general en 
nuestros reynos y señoríos , y los del nues- 
tro consejo de la sancta y general inqui- 
sición. Los h errores que muchas impres- 
sioneá de las Biblias que ay en estos rey- 
nos tienen, las auian hecho ver y exami- 
nar en las vniuersidades de Salamanca y 
Alcalá, y por otras personas doctas que 
en nuestra corte residían , para que por 
ellos vistos los dichos herrores, se enmen- 
dasen y quitasen dellas , y que auiéndose 
platicado y conferido diuersas vezes cer- 
ca de ello, se auia hecho cierta Censura, 
por la qual se notan los herrores que en 

ellas av \) Por lo tanto se le da licencia 

para que él solo, y no otra persona, pueda 
imprimir y vender esta Censura por tiem- 
po de diez afios. Fecha la licencia en Va- 
lladolid, á 7 de Agosto de 1554, firmada 
« La princesav) , y refrendada por Juan 
Vázquez ; 4.®, 27 hojas ; en las ocho pri- 
meros, el edicto 6 letra del Arzobispo de 
Sevilla para la observancia de la Censura 
y corrección de las Biblias (que por cu- 
rioso acaso publicaremos otra vez) ; sigue 
el Prefacio en siete hojas, y por último, 
la Censura ó índice de ediciones, con el 
epígrafe : Impressiones Bibliorum quce ín- 
digent castigatione & censura, sunt qwB 
sequuntur. 

Encuadernadas á continuación de este 
opúsculo en un curioso y rarísimo tomo 
de vanos que posee nuestro amigo y com- 
pañero el diligente bibliófilo D. José San- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



t67 



cho Rayón , van 28 hojas , también en 4.*^, 
de un Catálogo, al que por las signaturas 
se ve que faltan cuando menos otras ocho 
hojas do principio. En él, por orden alfa- 
bético , constan primero los libros latinos 
prohibidos , y después, en las 13 últimas 
hojas, va el Cathalogo de los lilrros en Ro- 
manen que se prohiben, Al fin lleva el si- 
guiente pié de imprenta : Fué impresso 
en Va \ lladolid. En casa de Sebastian \ 
Martínez. A 25 de Agosto^ \ de. 1559. De- 
bajo va una fírma de estampilla que dice : 
«Pedro de Tapian; es decir, el mismo 
notario ó secretario del Arzobispo de Se- 
villa que refrenda el índice anterior, del 
que acaso éste es la continuación. 

El mismo Sr. Sancho Rayón posee otro 
no menos raro y curioso índice prohibi- 
torio, cuya portada dice así : 

Cathalogvs \ librorü, qui iwohibétur 
máda'o Illustrissimi él \ Reuerend, D. 
D, Ferdinandi de Valdes \ Hispalen, Ar- 
chiepiy Inquisitoris \ Generalis Hispa- 
nice (Armas del Arzobispo) Necnon et su- 
premi sonetee | ac Generalis Inquisitío- 
nis Senatus. Hoc Anno | M.D.LIX edi- 
tas, I Quorum iussu & licentia Sebastia- 
ñus Martínez Excudebat \ Pincice. | Está 
iassado en un Real, En 4.^, 55 páginas ; y 
al fin : 

Fué impresso en Valla \ dolíd. En casa 
de Sebastian \ Martínez, Año de \ 1559 : 
este pié de imprenta lleva la misma es- 
tampilla de Pedro de Tapia que aparece 
en el reseñado antes. 

Tengo ademas entre mis libros el si- 
guiente : 

Index I et Catalogvs \ Librorum prohi- 
bitorum, mandato lllustriss, ac \ Reueri- 
diss, D. D. Gasparis Qvirüga, | Cardinalis 
Archiepiscopi Toletani , ac in regnis \ His- 
paniarum Generalis Inquisitoris , | denud 
editus. I Cvm Consilio Supremi \ Senatus 
Sonetee Generalis Inquisitionis (Escudo 
del Cardenal Quiroga). Madriti \ Apud 
Alphonsum Gomezium Regium Typogra- 
phum, I Anno M.D.LXXXIII \ Tassa- 
do á cinco marauedis el pliego, — Un volu- 



men en 4.°, de 96 folios, más 6 de pre- 
liminares. 

En estos preliminares está el correspon- 
diente edicto del Cardenal Quiroga, fe- 
cho en Madrid, á 20 do Mayo do 1583, y 
refrendado por el secretario de S. I. Pe- 
dro de Valle Villamafian , eo el cual , en- 
tre otras cosas, se dice : « Que aunque an- 
tes de agora se han hecho y publicado 
diuersos catálogos, no está proueydo suf- 
ficicntcmente á las nouedades que los He- 
reges (después acá) han inuentado, im- 
primiendo uueuos libros, y deprauando 
los antiguos , con falsas interpretaciones, 
annotaciones y glosas, en opprobio de 
nuestra santa Fe , é injuria de los Doc- 
tores y authores Cathólicos. Y auiéndose 
platicado y conferido diuersas vezes en 
el Consejo de la santa general Inquisición, 
Ha parescido^ que se deuia ordenar, é 
imprimir otro nueuo Catálogo, é índice 
vniuersal de los libros , que se deuen pro- 
hibir (de que se tiene noticia), assi de au- 
thores Hereges, como otros, que contie- 
nen falsa, y reprouada o sospechosa 
doctrina : de cuya lection resultarían mu- 
chos y grandes inconuenientes : y dar al- 
gunas reglas generales que comprehen- 
dan los demás libros y tractados, de que 
al presente no ay particular noticia, y 
que de aquí adelante (en qualquier tiem- 
po) se descubrieren, escriuieren ó publi- 
caren. El qual dicho nueuo Catalogo, está 
ordenado é impresso, con mucho acuerdo 
y deliberación de las Vniuersidades des- 
tos ReynoB , y de otras muchas personas 
doctas, que para este effecto so consul- 
taron.)) Sigue luego el mandato de obe- 
diencia y observancia, bajo las penas ca* 
nónicas y civiles. «So las quales dichas 
penas, añade, mandamos y prohibimos, 
que ninguno sea osado á hacer imprimir, 
ni imprima, ni trayga impresso de fuera 
destos Rey nos, ni tenga, ni venda este 
dicho Catálogo é índice, saluo Matheo 
Vázquez , Secretario de su Magestad , de 
la santa general Inquisición , ó quien su 
poder vuiere, á quien (por lo que se h<i 



t5g 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



ocupado y trabajado eu la ordenación del) 
aucmos dado y damos licencia para ello.i 

Cno^ dicho sea de paso, que alguno de 
lo0 lecloraa de 1& Bkvuta me agradecerá 
esta noticia para U biogrftfia del célebre 
Secretario de Felipe II. 

En este mismo volumen , aunque cok 
distinta paginación , se halla también el 
índice de libros expurgados , cuya porta- 
da dice asi : 

Index I líbrarum \ expurgatarum^ llluS' 
triésimi ac Reuerendis, \ D. D. Gasparis 
QviROGA , CardinaliB Ól | Archiep, Tole- 
tani HUpan. generalis | Inquisilorís iu»- 
su editus, I D4 canMilio Svpremi \ Senatu* 
8. Generalis Inquitit. (Escudo de armas 
del Car.lonal.) MadriH \ ApudÁfphongum 
Gomezium Regium Typographum. \ Auno, 
M.D.LXXXIIIL En 4.^ 194 folios , más 
dos de preliminares y cuatro de índice de 
autores al fin. En estos preliminares sólo 
hay una advertencia en latin al lector. 
Para terminar, diré que de estos dos índi- 
ces , según las respectivas sumas impre- 
mías al verso de las portadas, el primero se 
tasó á cinco maravedís cada pliego de im- 
presión y á igual precio el segundo. 

Baste por hoy esta ya demasiado larga 
contestación al preguntante Sr. P. E. ; en 
otra ocasión ofrecemos darle más noti- 
cias, que tenemos por curiosas, sobre la 
materia. 

J. M. E. DE LA P. 

Tazmía. Núm. 153, T. 11, pág, 242.— 
Según Covarrubias, tazmía es alo que 
cabe á las partes, de un montón , el qual 
término so platica en el dividir los diez- 
mos á las partes que los han de aver. n 
Esta palabra es de origen árabe, y quizá 

una alteración de ¡^»;^>»» g' ^ (tacsimá), que 

puede traducirse por parte 6 porción, co- 
mo derivada del verbo cassama, que sig- 
nifica dividir ó hacer partes. 

V. V. 

Arancel. Núm. 162, T. 11 ^pág. 242.— 
De dos modos se explica en los diferen- 



tes glosarios la formación de esta pala- 
bra, de cuyo origen árabe no es permití- 
do dudar. Dicen unos que viene del nom- 
bre ¡JLwJt (arríw/a), procedente del ver- 
bo rásala^ que significa enviar. La poca 
analogía, sin embargo, que existe entre 
la eignificacion de la voz árabe y la de la 
caeteOsoa, wt derivada , ha hecho creer á 

Dozy que pudo foonuie de ^^L^ (ma- 

rasem), plural de manmm^ que significa 
decreto ú ordenanza, en coya fonaase 
daban los aranceles. Para apoyar máík 
opinión, supone que la n de arancel m 
puramente eufónica , y que la m final de 
marasem se permutó en / al pasar al cas- 
tellano. 

Creo que ninguna de las dos etimolo- 
gías está bastante justificada ; pero á ser 
cierta cualquiera de ellas, no cabe duda 
que la ortografía de esta voz , más con- 
forme con su razón etimológica, ee la 
moderna, pudiendo considerarse la antí- 
gua como euf onizacion bastarda de la r 
por la /, tan común hasta en nuestros 
días. 

V. V. 



MOVIMIENTO BIBLIOGRÁFICO 

Y ARQUEOLÓGICO. 



LIBROS EN VENTA. 

(N. B. Tomándolos todos juntos se rebaja 
el 10 por 100.) 

Castañeda (Bartolomé Raíz de). Orde- 
nanzas sobre el obraje de loipaño» lanas: bo» 
netcSt 1 sombreros. Nueuamente hechas. De 
como se han de hacer , y teñir , y vender^ ete, 
(Dadas en Sevilla, 1.» Junio 1611).— Fól., 1» 
h. letra gótica. 40 rs. 

Disevrso breve al lenor de todas las acciO' 
neSy y ceremonias que se celebraron en lajnra 
del Serenissimo Principe de España ^ nuestro 
Señor f coma testigo de vista que lo estutia na- 
tanda Pavía Comelio, (Kadrld.) Hcrcd. do 
la V." de Pedro Madrigal.— Fól., 2 h. 16 rs. 



mfiLIOTÉCAS T MDSBOS. 



S59 



Relación verdadera de las Fiestas qve ha 
heolvo la nobilissifna civdad de BareeUnm^ 
por las mercedes que ha recibido mieitamem» 
te... del Bey nuestro Señor Itíipe Quarto el 
Orando. Madrid, Qregorio Rodríguez. Año 
dft 3653 {sley Fól., 2 h. 34 rs. 

Relación cierta y verdadera del solemne 
Baptismo que se hizo al esclaressido Prinoi' 
pe de España nuestro Señor.,, en la Ciudad 
de Valladolid Primero dia de Pascua en 
el Conuento de San Pablo, Año de 1603.— 
Fól., 2 h. 16 rs. 

Las Reales Fiestas que en la Villa de Ma^ 
drid se hizieron delante sus Magestades, el 
Rey Don Felipe nuestro Señor , y Reyna dO' 
ña Margarita de Auríria, etc. Año 1610. 
(Hiziéronse estas fiestas por los casamientos 
del Señor Conde de Ampudia con la Seño- 
ra Doña Feliz Colona, hermana del Señor 
Almirante de Castilla.) Sevilla, Gabriel Ra- 
mos, 1610. — Fól., 2 hojas, ejcmpl. mancha- 
do y con un roto. Carioso. 16 rs. 

Relación verdadera de la entrada^ recebi* ' 
miento y grandiosas fiettas que la ilustre ciu- 
dad de Zaragoza hizo á sus Magestades desde 
ocho de Enero hasta catorce del dicho mes. 
Dase cuenta del torneo y saraos que se hiciO' 
ron, y Grandes que se hallaron en ellas, nom- 
brandólos por sus nombres. Assi mesmo se 
declara las- costosae libreas, etc. Madrid, 
Bemardino de Guzman , 1630. 30 rs. 

Relación del ivramento de los Fueros de 
Aragón que hizo el Serenissimo Principe don 
Baltasar Carlos en la Iglesia Metropolitana 
de la Ciudad de Zaragoga , en 20 de Agosto 
de 1645. Sevilla, Ivan Gómez de Blas, 1645, 
4.*^, 4 h. Ejemplar intacto, sin cortar. 40 rs. 

Clavsulas y mandas notables del testamento 
qve antes de sv mverte hizo el muy Católico y 
Religiosissimo Rey Don Fslipe Tercero, etc. 
Sevilla, Juan Serrano de Vargas y Vreña, 
1621. Fól., 2h. 16 rs. 

Relación de la mverte de nvestro Catoli» 

cissimo... Rey y Señor Don Ulipe Thrcero... 
Y assi mismo se da cuenta de el grandioso 
entierro que se le hizo, etc. Y mverte del 
Oran Duque de Florencia. Sevilla, Juan 
Serrano de Vargas y Vreña, 1621, Fól., 2 h. 
16 rs. 

Relación de la descripción del suntuoso 
Túmulo, Hieroglificos y figuras, que se hizo 
para las /lOras de su Mag estad (que está en 
gloria) , en el Real Conuento de san Oeróni' 
mo de Madrid, — Fsliz y último fin de las 



guerras de Alemania, y famnm keekm del 
Mmrqnii JBgHmkSf «to. ete.. SefülA, Juan 
Serrano de Vargas y Vreña. 1621. Fól., 2h. 
16 rs. 

Ivramento qve se hizo al Principe Nvestro 
Señor, heredero de las Españas, en el Con» 
vento de San Oerónimo, Domingo 7 de Marzo 
de 1632 años. Dase cuenta de la forma del 
juramento , del acompañamiento de los Con- 
sqjos. Títulos, Cavalleros, Procuradores de 
Cortes, aderegos, libreas , y otras cosas que 
se previnieron para acto tan solemne. Sevilla, 
Francisco de Lyra, 1632.— Fól., 2 h. 16 rs. 

Relación verdadera de las honras que se 
hizieron á la Reyna nuestra señora doña 
Margarita de Austria, las guales se celebra- 
ron en la Villa de Madrid, Corte de su Ma- 
gestad, á su costa , en diecisiete (jsic) de NO" 
uiembre de Mili y seisoiétos y onze, en el 
conbento Real de San Oerónimo. Toledo, 
Pedro Rodríguez.- Fól., 2 h. 16 rs. 

Fiesta que instituyó la insigne Cofradía 
de los Nazarenos y santissima Cruz de leru- 
salem , sita en San Antonio Abad desta ciu- 
dad de Seuilla, etc. Seuilla, Alonso Rodrí- 
guez Gamarra, 1615.— 4.", 4 h., con un gra- 
bado en madera, ejemp. intacto. 30 rs. 



ADVERTENCIA. 

Deseosos siempre de complacer á los 
favorecedores de la Heyista , hemos he- 
cho tirada autográfica de una lámina que 
contiene los signos rodados de varios mo- 
narcas de León y Castilla , fielmente cal- 
cados sobre originales escogidos pornues- 
tro amigo y colaborador el Sr. Muñoz y 
Rivero , quien ha escrito también el texto 
coirespondiente , como continuación de los 
artículos que sobre la materia lleva pu^ 
blicados. Uno y otro trabajo verán la 
luz con el inmediato número^ y espera^ 
mos que los suscritores agradecerán los 
esfuerzos y sacrificios que la Redacción 
está haciendo, no sólo para continuar 
esta publicación , sino para darla nove- 
dad, amenidad y la debida ilustración. 



860 REVISTA DE ARCHIVOS. 



ANUNCIOS. 



COLECaON DE DOCUMENTOS HISTÓRICOS 



PUBLICADOS IH LA 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



NÚM. I. — Inveatari del libres de la Senyora Donna María , Reina de les Sicilies e de 
Áragó, opúsculo interesante en sumo grado para el estudio de la Bibliografía y la 
Historia literaria de la Monarquía aragonesa en los siglos medios.— ün tomito de 
treinta páginas, tirada de 250 ejemplares, en elegante tamaño 12.°, y excelente papel 
de hilo. — Precio, una peseta. 

NÚM. u.^ Embajada del Em¡xrador de Alemania^ Otan /, al califa de Córdoba^ 
Abderrahman TIL Curioso c importante fragmento tomado de la magnífica colección 
diplomática , titulada IftmtifMewto Germanioi historíca, ds Pertz^ texto latino con la 
versión castellana, hecha para la Revista, al frente, y que contiene preciosas y des- 
conocidas noticias sobre la situación política, religiosa y social de Espafia á fines 
del siglo X. — Un tomo de ochenta y seis piíginas, tirada de 250 ejemplares, en igual 
tamaño, y condiciones tipográficas que el íinterior. — Precio, una peseta y cincuenta 
céntimos (6 rs.). 

Los pocos ejemplares que restan de ambos opúsculos se venden en esta corte, á los 
precios indicados, en la librería de Duran, y se enviarán á provincias, á 5 rs. el pri- 
mero y 8 el segundo, dirigiéndose al Administrador de la Revista con remisión de 
su importe en sellos de correo ó libranzas de fácil cobro. 

REVISTA 

DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 

# 

8e publica los días 15 y último de cada mee. — Precios d^ suscrician, — Madrid, tres me- 
ses, una peseta 50 cents. (6rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un año, 7 pesetas. — 
Extranjero y Ultramar, un año 20 pesetas. — Puntos de sitscricwn. — En Madrid : en la Ad- 
ministración, calle de San Vicente, núm. 22, cuarto 2.** izquierda; un las poitcrías del Ar- 
chivo Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Musco Arqueológico, y en las 
librerías de Darán, Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio López. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 
principales librerías , ó remitiendo directamente el importe á la Administración , en sellos 
de correos ó libranza de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo I de 
la REVISTA, correspondiente al año anterior. 



MADRID, 1872.~Lnprenta de M. Rivadenetba, calle del Duque de Osuna, núm. 3. 



REVIST/V 



nu 




RCHIVOS, 




IBLIOTECAS Y 



É ÚSEOS. 



AÑO V- 



Madrid, 15 de Setiembre de 1872. 



NUM. 17. 



SUMARIO. 



Profprvflot de la Historia.— Códice escnrialense de S. Agustín.^ Notioias.—BecompenBa «1 6r. Serpferi, por 
su donativo al Museo Arqueológico Nacional. — Nombramiento de aspirantes. — ídem de Archivero do la Alham* 
bra.— Ascensos en el Cnerpo. — Annncio de concurso á una plaza de ayudante del Museo Anjueológlco. — Va- 
ciedades: Del signo rodado en los docnmentoe anteriores á D. Alfonso él Sabio: II y III. — Preguntaa: 
Taif ores. — Labor juaguetado. — Salieres , vichas y albarqucros. — Pona.— fiespuesta: Tazmia. — Moví- 
miento biblíogr&floo.— Advertencia.— Anunoio. 



PROGRESOS DE U HISTORIA. 



£1 muravilIoBo desarrollo que de 
un úglo á esta parte han adquirido 
las cienoias naturales ha dado, entre 
otros mu ... y provechosos res. .« 
dos y el de dilatar hasta una distan- 
cia inconmensurable el horizonte de 
la historia y y el de estrechar fuerte- 
mente los lazos, antes flojos é inco- 
nexos, que existían entre las cien- 
cias naturales y las históricas, hasta 
el extremo de borrar y confundir sus 
antiguos é infranqueables limites, 
proclamando cada nuevo descubri- 
miento la unidad de la ciencia. Fá- 
cil empresa era, entes de realizados 
estos grandes adelantos, escribir lo 
que con indecible arrogancia é im- 
propiedad se denominaba Historia 



universal j compuesta en su edad an- 
tigua, por lo gentríA^^i quob euin- 
tos capítulos de la Biblia^ j de Is 
traducción ó arreglo de las obras de 
los historiadores griegos y romanos, 
propagándose de esta manera y te- 
niéndose por artículos de fe las no- 
velescas tradiciones y fabulosos su- 
cesos que acerca de las primitivas 
civilizaciones aquéllos referian. Mas 
¡ qué mucho I ¿No hemos visto á me- 
diados del siglo XIX comenzar á es- 
cribir un distinguido estadista la 
Historia general de España , en un 
tiempo poco anterior á la venida de 
los romanos á esta Península? 

Hase dicho, con razón hasta cier- 
to punto, que el hombre es infinita- 
mente más antiguo que su historia; 
pero creemos que con más exactitud 
puede decirse que la historia, en su 



Í6% 



RBVISTÁ DE ARCHIVOS, 



más lata acepción y es infinitamente 
más antigua que el hombre. ¿Qué 
son, en efecto, los tres ó cuatro mil 
años de historia que podemos cono- 
cer, comparados con el tiempo inde- 
finido que nos ha precedido? La his- 
toria en el sentido ordinario, es de- 
cir, la serie de hechos que sabemos 
del desarrollo de la humanidad , no 
es sino una porción imperceptible de 
la historia verdadera, porque hallán- 
dose, por decirlo asi, todas las di- 
versas ramas de la ciencia escalona- 
das con relación á su objeto en un 
momento de la duración, tiene cada 
una de ellas por misión especial en- 
señamos un periodo de la historia del 
ser, j la historia propi^imente dicha 
es, bajo este punto de vista, la más 
joven de las ciencias. Esclarécenos 
tan sólo sobre el último periodo del 
mundo, ó por mejor decir, sobre la 
última fase de este período, y aun 
esto nos lo enseña de un modo im- 
perfecto , con enormes lagunas. 

No comienza á escribirse la his- 
toria hasta una época en que la hu- 
manidad ha llegado á un estado muy 
avanzado de reflexión. El Egipto y 
la China son ya viejos cuando llegan 
á nuestra noticia, los judíos y grie- 
gos se nos presentan desde luego ro- 
deados del esplendor de una admi- 
rable juventud; pero antes, ¿porqué 
vicisitudes no habrán pasado? Los 
orígenes de Roma serán siempre un 
misterio por falta de antiguos libros 
indígenas. T ¿qué diremos del largo 
sueño en que los Celtas, los Germa- 
nos y los Slavos estuvieron sumidos 



hasta encontrar pueblos que cono- 
ciesen la escritura y se ocupasen de 
ellos? 

Esto no obstante, nuesU*o siglo, 
por prodigios de inducción científi- 
ca , ha conseguido ensanchar en gran 
manera los límites de la historia y 
alcanzar notables progresos. La filo- 
logía y la mitología compaifidas nos 
permiten ver explicadas épocas muy 
anteriores á todo documento escri- 
to. En el orden cronológico de las 
ciencias, estos dos estudios ocupan 
una distinguida categoría entre la 
historia y la geología, y más allá del 
horizonte que nos muestran la mito- 
logía y la filología comparadas, ho- 
rizonte que se halla limitado por la 
formación de las grandes razas, se 
descubre el de la paleontología, zoo- 
logía y antropología comparadas. La 
filología comparada es la historia 
antes de la reflexión, la antropolo- 
gía será la historia antes del lengniye 
y antes de la constitución de los gru- 
pos de ideas que, hechos el patrimo- 
nio de cada raza, dominan aún hoy 
la marcha de la humanidad. 

En el orden de la realidad lo que 
vemos es un desarrollo progresivo 
según el tiempo, en el cual, confor- 
mes con la opinión de un eminente 
escritor contemporáneo, distíngui- 
mos : 

1.^ Un periodo atómico^ en el que 
predomina la mecánica pura, si bien 
conteniendo ya el germen de todo lo 
que debia seguir. 

2.^ Un período molecular^ donde 
la química comienza y donde tier 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



lea 



ne ya la materia grupos distin- 
tos. 

3.° Un periodo solary en que la 
materia est¿ aglomerada en masas 
colosales^ separadas por distancias 
enormes. 

4.® Período planetario^ donde tie- 
ne cada uno de estos sistemas su 
desarrollo especial. 

5.® Período de desarrollo indivi- 
dual, ocasionando las evoluciones 
sucesivas que nos revela la geología, 
y en el que la botánica, zoología y 
fisiología comienzan á tener un ob- 
jeto. 

6.^ Periodo de humanidad in- 
consciente, que nos revelan la filo- 
logía y la mitología comparadas. 

7.*^ Periodo histórico, que co- 
mienza á apuntar en Egipto y com- 
prende cerca de cinco mil años, de 
los que sólo de los últimos tenemos 
plena conciencia. 

Es, pues, evidente que lo que hoy 
se llama historia, es tan sólo la his- 
toria de la última hora. A pesar de 
esto, ¿será justo decir con M. Pal- 
grave : o: Es preciso abandonar ese 
pasado silencioso; lo perdido, perdi- 
do, y lo pasado, pasado para siem- 
pre?» No; semejante proceder val- 
dría tanto como desesperar del pro- 
greso científico. Una nueva rama ha 
brotado del frondoso árbol de la cien- 
cia, destinada á relacionar los tiem- 
pos llamados ante-históricos con los 
hasta ahora considerados sólo como 
históricos, los adelantos de las cien- 
cias naturales con los de las cien- 
cias históricas; tal es el objeto de la 



Arqueología en su más amplia acep- 
ción. 

Los progresos realizados por esta 
ciencia, desde que no há mucho co- 
menzó á preocupar seriamente á al- 
gunos sabios modernos , son , en ver- 
dad, portentosos. Dejando ahora 
aparte el rápido vuelo que en pocos 
años han adquirido los estudios de 
la Arqueología prehistórica y que por 
sí solos necesitarian más espacio del 
que nosotros podemos disponer, enu- 
meraremos, siquiera sea á vuela- 
pluma, algunas de las más célebres 
investigaciones históricas llevadas á 
cabo en nuestro siglo, relativas á 
pueblos é imperios no há mucho ó 
desconocidos ó del todo desfigu- 
rados. 

Desde que el cónsul francés en 
Mosul, M. P. E. Botta, comenzó 
en 1842 á practicar excavaciones en 
el montículo de Koyundjek , exhu- 
mando gran número de bajo-relie- 
ves , pinturas murales, toros con faz 
humana y ladrillos con inscripcio- 
nes cuneiformes, han sido numero- 
sos los importantes descubrimientos 
que acerca de los antiguos imperios 
de Nínive, Persépolis y Babilonia 
han ilustrado aquellas poderosas ci- 
vilizaciones. Los arqueólogos ingle- 
ses, y principalmente los Sres. La- 
yard y Bawlinson , enriquecieron la 
galería asiria del Museo Británico, 
al mismo tiempo que publicaban tra- 
ducidos multitud de textos grabados 
en aquellos monumentos en caracte- 
res cuneiformes. Prosiguió M. Place 
las excavaciones emprendidas por 



264 



REVISTA DB ARCHiyOS, 



M. Botín . explorando el palacio de 
Korssabade y otros anejos , encon- 
trando, no sólo grandes fragmentos 
de arquitectura j escultura , sino 
también multitud de objetos peque- 
ños, como alhajas j cilindros gra- 
bados, ricos en inscripciones refe- 
rentes á la religión, costumbres é 
industria de los asirios. Casi al mis- 
mo tiempo se obtenian análogos re- 
sultados en Babilonia por M. Ful- 
gence Fresnel, 7 en la alta Meso- 
potamia por una comisión inglesa. 

Pronto se apoderó la historia de 
estos brillantes descubrimientos. Por 
ejemplo, muchos de los monumen- 
tos asirios nuevamente aportados al 
Louvre, ademas de sus revelaciones 
sobre un arte antiguo, apenas hasta 
entonces sospechado, llevaban esta 
leyenda real, más ó menos abre- 
viada : 

Sargon, rey grande, rey poderoso, 
Bey de los reyes del pads de Amir. 

Tratábase evidentemente de aquel 
rey Sargon, que nos era tan sólo 
conocido por un texto de Isaías 
(cap. xx), en que se habla de él 
como vencedor de Judea, Egipto y 
Etiopía, y que apónas se habia po- 
dido identificar. Otras inscripciones 
eran todavía más explícitas y ana- 
dian preciosos datos á la cronología 
asiría. Al mismo tiempo estas exca- 
vaciones eran causa de que se pu- 
blicaran luminosas Memorias y se 
entablaran largas y eruditas polé- 
micas, que á su vez daban por re- 
sultado excelentes obras. 



El antiguo Egipto, adormecido 
después de tantos siglos en sus co- 
losales pirámides é hipogeos, ha re- 
nacido milagrosamoite para confiar 
á la historia los impenetrables mis- 
terios de su religión y de su vida po- 
lítica y social, velados hasta nuestro 
siglo por la escritora jeroglífica. 
¡Qué de torrentes de luz no han 
derramado sobre los más antigaos 
anales de la humanidad los monn- 
mentos é inscripciones de este ve- 
tusto y sapientísimo pueblol ¡Cuán- 
tas enseñanzas históricas no encier» 
ran la sucesión y vicisitudes de sos 
numerosas dinastías y el vario pre- 
dominio de las castas sacerdotales y 
guerreras! La historia conservará 
siempre escritos con letras de oro los 
nombres de las famosos egiptólogos, 
los Champolliones, primeros desca- 
bridores de este nuevo mundo cien- 
tífico, de M. Bougé, el renovador 
en 1 847 de la egiptología , de 1£ Ha- 
rictte, el director de las importantes 
excavaciones de las Necrópolis en 
1850, y que en pocos meses desoi- 
terró con admirable destreza ciaüo 
coarenta y una esfinges. 

¿Y no debia la ciencia atender 
con cariñosa predilección á aquel 
otro país sagrado , cuna del género 
humano, que aun conserva oon pas- 
mosa fidelidad sus creencias, su arte 
y sus costumbres? Ya no hay en la 
India montañas inaccesibles y de- 
siertos sin fin; el amor á la ciencia 
ha allanado todos los obstáculos te- 
nidos hasta aquí como insuperable, 
y numerosas caravanas de sabios en* 



^ 



BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



S65 



ropeos han recorrido las comarcas 
bañadas por el Indo y el Ganges, 
estudiando los monumentos de las 
antiguas y gigantescas ciudades des- 
truidas y arrancando de las garras de 
los tigres y de los leones las gran- 
diosas pagodas de Mavalipuram y 
Chalembron , los templos y palacios 
de Bombay, Elora y Madureh. Es- 
tudiadas sus obras artísticas , los 
orientalistas se han dedicado con 
laudable anhelo á ilustrar y tradu- 
cir sus obras literarias , tan antiguaS| 
tan grandiosas y tan originales co- 
mo aquéllas. Y no decimos sus obras 
históricas, porque el pueblo indio no 
conserva verdadera historia. Horro- 
rizados de la realidad de las cosas, 
los discípulos de Brahma , si en sus 
escritos aluden á algún suceso his- 
tórico, de tal suerte lo desfiguran, 
que es punto menos que imposible 
reconocerlo. Los budistas son menos 
escrupulosos, pero hasta hoy no se 
han comenzado á distinguir en sus 
leyendas con alguna claridad los 
nombres griegos, indios y chinos, en 
extremo alterados. 

Finalmente, la arqueología ame- 
ricana , tan interesante y de tan tras- 
cendental importancia por la posi- 
ción especial de aquellos países, y 
por la completa ignorancia que el 
antiguo mundo tuvo durante tantos 
siglos acerca de aquel inmenso con- 
tinente y de sus diversas y fastuosas 
civilizaciones, aportó á la ciencia 
nuevos y gloriosos triunfos. Méjico, 
la tierra clásica de la ilustración y 
de las artes en América, y el Perú, 



célebre por sus miles de estatuas de 
oro, mostraron á los eruditos viaje- 
ros que en este siglo los visitaron, 
deseosos de investigar su primitiva 
historia, las más bellas ruinas de 
antiquísimos templos y túmulos de 
forma piramidal , como los de Asia, 
cubiertos de jeroglíficos , y que, co- 
mo los de Palmira y Ménfis , yacían 
perdidos en medio de la soledad de 
los bosques y de los arenales. Los 
notables trabajos históricos de Cla- 
vigero, Nebel, Humboldt, Lenoir, 
Elinsborough y Brasseur de Bour- 
bourg y otros distinguidos escrito- 
res, han conseguido levantar gran 
parte, ya que no del todo, el tupido 
velo que cubría la historia de los 
desconocidos imperios del nuevo 
mundo, acaso tan primitivos como 
los del antiguo. 

La China, el África, los países 
del Norte de Europa, las mismas 
Grecia y Roma, la Edad Media, 
hasta los siglos más próximos al 
nuestro, todo ha sido estudiado y 
sometido á la crítica moderna, á fin 
de enlazar, hasta donde en lo huma- 
no sea posible, los varios eslabones 
que forman la historia de la humani- 
dad , y que hasta ahora se hallaban 
ó perdidos ó desencadenados. 

A. R V. 



Amigos de la discusión , inserta- 
mos con el mayor gusto el siguiente 
artículo que nos ha remitido el pres- 
bítero D. José Fernandez Montaña 
sobre el códice de Baptismo parvu" 



266 



REVISTA DB ARCHIVOS. 



lorum de San Agustín, existente en 
la Biblioteca del Escorial, en contes- 
tación á lo qne acerca de su antigüe- 
dad se dijo en los artículos que he- 
mos publicado sobre el estado actual 
de la Paleografía en España. En el 
número próximo insertai*¿mos la ré- 
plica de nuestro amigo y colaborador 
el señor Muñoz y Bivero. 

EL CÓDICE ESCURIALENSE 

DE SAN AGUSTÍN. 

Si el gran Monarca que respondía á 
ios insultos de una Reina caprichosa, 
pero llena de poder y de grandeza , con 
armadas invencibles, no hubiera hecho 
otra cosa que levantar el Escorial, mo- 
numento eterno y emporio de las artes 
y de la ciencia^ merecería indudable- 
mente la gratitud de cuantos aman el 
saber, y los aplausos de cuantos bella- 
mente saben sentir. Quien atenta y 
concienzudamente visita el famoso Mo- 
nasterio, sus espaciosos claustros, sus 
preciosísimos frescos, su basílica seve- 
ra y su rica biblioteca , necesariamente 
inclina su cabeza ante la gigantesca 
ñgura del hijo de Carlos Y. 

Entre los millares de volúmenes que 
aquel gran político y amigo de las letras 
trajo á este santo retiro de la oración y 
de la ciencia , hemos de mencionar aquí 
el que en si contiene D. AugwUni 
episcopi et ecclesice docioris libri de hap" 
tismo, quos manu fertur scripsisse pro- 
pria. Este precioso códice en 4.*, per- 
gamino, tiene 17S folios, sin contar las 
cuatro primeras hojas sin foliar con 
(]ue empieza , y está recubierto de un 
tafetán encarnado y por encima bor- 
dado con bastante gusto y delicadeza. 
Su letra puede ser, sin duda alguna, del 



siglo en que vivió el gran padre de la 
Iglesia , á quien se atribuye. 

Por lo que á su historia se refiere, 
daremos aqm' la nota que en su porta- 
da se encuentra, de la misma mano del 
muy reverendo P. Sigúenza, y que 
también copia el P. Merino en su Paleo- 
grafía; es así : * Digo yo Fr. José de 
Sigúenza , profeso deste monasterio de 
San Lorenzo el Real , que oí al rey don 
Filipe, fundador desta Real Casa, que 
la reina María , su tia , cedió este libro, 
que tenía en mucha estima , por haber 
sido de San Agustin , según dedan , es- 
crito de su misma mano. Y por verdad, 
lo firmo de mi nombre en I S de Octu- 
bre de I59i. — Fb. Josb de Sigüenza, » 
Y en la Historia famosa de la Orden de 
San Jerónimo, escrita por el mismo 
ilustre clásico, hablando de las precio- 
sidades que en la biblioteca de San Lo* 
renzo el Real se encierran, pueden 
leerse las palabras siguientes : • Lo más 
antiguo es un libro escrito de mano de 
San Agustin , que aquí y en sus obras 
impresas se intitula de Baptismo parmh 
lorum : la letra es como de nuestras 
mayúsculas, y la forma longobarda ó 
de los vándalos, que entonces se usaba 
en África, donde eran muy señores. • 
Habla después de su procedencia y de 
cómo el rey lo tenía entre las reliquias 
y en incalculable estimación. 

Este venerando y antiquísimo ma« 
nuscrito, hoy bajo la custodia del autor 
de estas líneas, se enseña casi diaria- 
mente á los numerosos viajeros que vi- 
sitan el Escorial , y se enseña y expone, 
sin afirmar ni negar que haya pertene- 
cido al santo Obispo de Hipona , ni que 
escrito esté de su mano propia, sino 
siempre por delante con las palabras 
de se tiene f se atribuye , se admite por 
una respetable tradición haber sido de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Í67 



los libros de San Agustín, ó quizá, como 
otros quieren , letra de su mano. Con 
estas salvedades que inspira la pruden- 
cia , y de las que podrán dar testimonio 
gran número de personas , sabios é ig- 
norantes , y cuantos me conocen y me 
acompañan más de una vez al camarín 
de este monasterio, quedan sin valor 
alguno las picantes é infundadas aseve- 
raciones que el Sr. D. Jesús María Mu* 
uoz hace del buen capellán encargado 
de las reliquias, en su paleográfico artí- 
culo publicado en la Revista de Archi- 
vos , Bibliotecas y Museos , en el núme- 
ro perteneciente al 4 5 de Agosto del 
presente año. Y debo consignar aquí, 
para conocimiento del Sr. Muñoz, que 
soy amante de la verdadera crítica , y 
partidario entusiasta de aquel famoso 
lema del apóstol San Pablo, rationabile 
8it obsequium vestrutn; y ademas, que 
si bien estoy siempre y hasta la muerte 
con San Agustin cuando en lo necesario 
requiere la unidad, jamas me aparto 
del mismo cuando en lo dudoso procla- 
ma la libertad : in necessariis unitas , in 
dubiis libertas et in ómnibus charitas. 

El códice en cuestión, según parece, 
empieza con una epístola escrita en las 
tres primeras hojas, que no forman 
parte del tratado de San Agustin De 
Baptismo ; y digo según parece , porque 
en la primera línea se lee con trabajo 
Sancti Áugustini epi. depistola • Toda es- 
ta página está muy borrada y gastada 
por el tiem|)o , mas por la siguiente se 
infiere ser materia y escrito dirigido á 
alguna de las santas mujeres que tuvie- 
ron la dicha de recibir cartas autógra- 
fas del Santo Doctor, porque al fin de 
la misma se lee perfectamente : Tu qui- 
dem filia mea dilectissima. Mas al princi- 
pio de la sexta página , ó en el folio 3 
vuelto, queda el lector sorprendido al. 



encontrarse con una letra cursiva, y 
muy distinta y posterior á la que ante- 
cede, que, como todo lo restante del li- 
bro, y á excepción de estas dos páginas 
solas, es mayúscula , uncial ó mixta, re- 
donda , y la mismísioia que se usó ge- 
neralmente en los siglos v, iv, y aun ni. 
El P. Merino en su Escuela de leer, 
lámina primera, página 2.* y núme- 
ro 3.°, nos da el verdadero carácter de 
letra usada en el siglo iv, y totalmente 
semejante á la que tiene el célebre có- 
dice, en cuestión, de San Agustin , que 
tengo á la vista. Es también igual y en 
un todo semejante la letra de este anti- 
guo manuscrito á la qué el sabio bene- 
nedictino Dom de Yaines y el profundo 
Bonnety ponen en su Dictionnaire raison- 
né de Diplomatiquet planche 19, écriture 
onciale num. 4 .*', y de la que se lee en 

la página siguiente 589 Est de la plus 

ancienne oncial romaine qui soit con' 

nue onpeut la faire remonter au 3.^ ou 

4.' siécle. II y en avait dans les mimes 
sihcleSy de plus massive, de plus rustique, 
de plus ronde, á traits pleins et doubles. 
Basta tener ojos , aun cuando no se en- 
tienda una palabra de Paleografía , para 
ver la semejanza é igualdad de la letra 
en que escrito está el códice augusti- 
niano que traemos entre manos , y los 
caracteres, abecedarios y escrituras 
que , como modelos de letra del tiempo 
de San Agustin , nos enseñan los auto- 
res de las citadas paleografías. ¿Y pue- 
de inferirse de esto solo , en buena ló- 
gica y en los tribunales de la critica, 
que este tratado antiguo sea el mismo 
que escribió y usó el eminente ingenio 
de África? De ninguna manera; pero, 
dado el carácter de letra , su historia y 
tradición, podemos colocarnos en el 
terreno de la probabilidad , y seguir di- 
ciendo: créese, tiénese, atribuyese esta 



i 



268 



REYISTA DE ARCHIVOS, 



precioso manuscrito á la mano y pro- 
piedad de San Agustín. 

Tenemos , sin embargo , que vencer 
una gran di6cultad , á lo menos apa- 
rente, qoe he nos presenta , y es el mo- 
delo de letra cursiva del siglo vi, que el 
citado P. Merino pone en su Paleografía 
y como sacada del famoso códice de 
BaptismOy de San Agustín. Paréceme que 
este ejemplar de caracteres estampados 
en la tercera lámina, pág. 22 de dicha 
obra , y lo que de ellos y del célebre 
manuscrito dice el sabio Escolapio, sir- 
vieron de apoyo y fundamento al joven 
articulista Muñoz para lanzar sobre mí 
el dictado de pobre cicerone de Yene- 
cia, y exponerme á un público ilustrado 
como ejemplo de ignorancia y del esta- 
do lastimoso en que se halla el estudio 
paleográflco en España. Concédale Dios 
más peso en su pluma para otra vez; 
que, aunque fuera de todo punto así 
como él lo dice, debiera callarlo por 
piedad. 

Con perdón del ilustre P. Merino, del 
Arcediano Pérez Bayer, y sobre todo 
del Sr. Muñoz (D. Jesús), tenemos que 
dejar aquí con seguridad consignado 
que el modelo de letra cursiva, lámina 
3**, pág. 22, que en su Paleografía nos 
pone el muy reverendo P. Escolapio, 
será del siglo vi y todo lo que quiera , 
pero no está tomado ni es la letra un- 
cial, redonda y casi toda mayúscula del 
tratado de Baptismo, de San Agustín; 
que la letra de estos siete libros de Bap' 
tismo no es embrollada , ni mucho me- 
nos horrenda, como el mismo Padre di- 
ce ^n las reflexiones á la tercera lámi- 
na, sino que dicho modelo está tomado 
y copiado al pié de la letra de dos solcís 
páginas que hay en las cuatro primeras 
hojas del códice, y que no forman par- 
te del tratado que empieza después en 



el primer folio, como todas las edicio- 
nes impresas y manuscritas , con estas 
palabras: In eis libris quos adversus; 
y que esas dos páginas, por las que lige- 
rísimamentc se juzgó del todo del códi- 
ce, sin que pertenezcan siquiera á nin- 
guno de los siete libros en que el gr-in 
Doctor dividió su tratado de Baptismo, 
son también las solas de letra cursiva, 
embrollada y horrenda, de que nos ha* 
bla la Escuela de leer del P. Andrés 
Merino do Jesucristo. 

Ahora bien : en buena crítica y en 
sano juicio no se puede asegurar que 
un códice pertenece al siglo vi porque 
en las primeras cuatro hojas encontrar 
mos dos páginas de letra de dicho siglo, 
que no tengan que ver ni formen parte 
del todo del libro , que, por otra parte, 
está todo él escrito, y cada uno de sus 
4 72 folios, en letra muy distinta, mayor, 
más clara, y por consiguiente, más fácil 
de leer. Los compendios más rudimen- 
tarios de la lógica no permiten juz- 
gar un todo por ninguna de sus partes, 
y mucho menos por la ínfima de ellas. 
Pues tal sucede con el excelente códice 
de San Agustín, conservado y custodia- 
do con esmero y con respeto en el Ca- 
marín del Escorial ; y tales reglas críti- 
co-lógicas se emplean para juzgarlo y 
creerlo escrito "más de veinticuatro lus- 
tros después de la muerte del gran Pre- 
lado de Hipona. » 

Tenemos, pues, en definitiva y como 
en conclusión : que una primera mano, 
posterior al siglo xvi, sacó de este apro- 
ciabley venerando manuscrito aquellas 
dos páginas de letra cursiva y ajenas al 
todo del libro, que otra mano, muy pos- 
terior á ios tiempos del gran Doctor, es- 
cribiera viéndolas en blanco, probable- 
mente en el siglo vi ; que por estas dos 
páginas tan solamente, y sin haber ho- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



t69 



jeado, Di áün siquiera visto el antiquísi- 
mo códice, concluyeroa paleógrafos 
posteriores, y otros que se llaman críti- 
cos, que no puede ser de S. Agustín , y 
que, por consiguiente, «el buen capellán 
(escuríalense), que debiera tener un co- 
nocimiento exacto de los objetos que se 
le confian, exhibe como autógrafo (fal- 
sísimo) del ¡lustre Padre de la Iglesia, 
este último códice escrito en caracteres 
lombardos de mediados del siglo vi. • 

También debemos decir aparte al jo- 
ven paleógrafo que no tenga escrúpu- 
lo en admitir como fuente histórica el 
código sagrado de la revelación ; porque 
boy los incrédulos más rabiosos no lo 
quieren , es verdad , como inspiraQion 
divina , pero lo respetan como verdade- 
ra historia ; y si no, que lo digan Renán, 
Bauer, Paulus y las escuelas más avan- 
zadas del racionalismo alemán. Dema- 
siado sabrá el Sr. Muñoz que la revela^ 
don divina acaba de ser llamada ante 
los tribunales de la critica, de la histo- 
ria , déla astronomía, de la física, déla 
filología y de la geología , en una pala- 
bra, de la ciencia, y ésta, gracias á Dios, 
inclinó ante ella respetuosamente su ca- 
beza. A mí me parece ciertísima aquella 
célebre frase: *la mucha ciencia au- 
menta la fe; pero la poca la mata. » 

J. FEANANDBZ MONTAÍfA. 



NOTICIAS. 



Por el Ministerio de Fomento se ha 
significado al de Estado para una en* 
comienda de número de Isabel la Cató- 
lica , libre de gastos , á D. Juan Bau- 
tista Serpieri, vecino de Atenas, por la 
donación de varios objetos al Museo 
Arqueológico Nacional. 



Han sido nombrados aspirantes sin 
sueldo D. Marcelino Gesta y Leceta con 
destino á la Biblioteca universitaria de 
Madrid , y D. Ángel Somoza y Fernan- 
dez con destino al Museo Arqueológico 
Nacional. 



Se ha encargado á D. José Oliver y 
Hurtado, vicepresidente de la Comisión 
de Monumentos de Granada , la custo- 
dia y arreglo de los documentos que 
forman el Archivo de la Alhambra, de- 
biendo desempeñar este cargo sin suel- 
do ni gratificación , con el único bene- 
ficio de vivir en la casa que ocupó el 
gobernador de aquel Alcázar. 



Con motivo del fallecimiento de don 
Joaquín Tomeo y Benedicto, ayudante 
de primer grado del Cuerpo de Archi- 
veros, Bibliotecarios y Anticuarios, que 
servia en el Museo Arqueológico Nacio- 
nal, por Reales órdenes de 4 del corrien- 
te han sido nombrados por ascenso do 
escala ayudantes de primero y segundo 
grado respectivamente en la misma sec- 
ción y establecimiento D. Paulino Savi- 
ron y Esteban y D. Antonio Rodríguez 
Villa , que ocupaban los primeros luga- 
res de los grados inmediatos inferiores 
en el escalafón del Cuerpo. 



A consecuencia de los ascensos de 
que se hace mérito en la noticia ante- 
rior, se ha publicado en la Gaceta de 4 i 
de Setiembre el siguiente anuncio *. 

DIRECCIÓN GBNEBAL DE IN8TBUCCI09 
PÚBLICA. 

ANUNCIO. 

Se halla vacante en la Sección de Museos 
del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios j 
Anticaarios una placa de Ayadaote de tercer 



270 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



grado, con d sueldo anual de 1.500 pesetas, 
la cual debe proYcerse, con destino al Museo 
Arqueológico Nacional , por concurso entre 
los individuos que tengan el titulo de aptitud 
expedido por la Escuela de Diplomática, ó el 
de licenciado en la facultad de Filosofía y 
Letras, siempre que acrediten haber probado 
la asignatura de Arqueología en dicha Es- 
cuela, conforme á lo dispuesto en el artículo 
37 del Reglamento de 5 de Julio del año úl- 
timo. * 

Los aspirantes presentarán en esta Direc- 
ción general sus solicitudes, documentadas, 
en el término de un mes, á contar desde la 
publicación de este anuncio en la Croeeta de 
Madrid, en la inteligencia de que sólo se 
admitirán hasta las cinco de la tarde del dia 
en que el citado plazo espira. — Madrid, 6 de 
Setiembre de 1872. — El Director general in- 
terino, José P. de Etcoriaza, 



VARIEDADES. 



DEL SIGNO RODADO 

EN LOS DOCUMBIfTOS REALES, ANTERIORES 

k D. Alfonso el Sabio (1). 

II. 

[Continwicion) 

Gaanto hemos indicado acerca de las 
ruedas leonesas, encuentra comproba- 
cion en las señaladas con los cuatro 
primeros números, que publicamos en 
la lámina que á la Revista acompaña. 

Hállase la primera en un privilegio 
de Fernando II de León , por el cual da 
al convento de Moreruela y á su abad 
D. Gonzalo , el lugar de Yilla-Ordoño, 
en Lampreana , y confirma todas las 
donaciones de villas que su padre ha- 
bia concedido al mencionado Monaste- 
rio. Está fecho en Salamanca, á 16 de 
las calendas de Agosto de la era espa- 



ñola M.C.XCYI (4 7 de Julio del año 41 58 
de J. C.), cuando aun no había trans- 
currido un año desde la muerte 4e sa 
padre el Emperador, acaecida al pasar 
el puerto de Muradal, volviendo dé 
sus expediciones contra los mahometa- 
nos de Andalucía. 

El león dibujado en este signo se en-» 
cuentra parado, de perfil y vuelto á la 
izquierda. La desproporción entre su 
cabeza , sus patas y su cuerpo es extra- 
ordinaria; carece de expresión y de 
movimiento; sus contornos son rudos 
en extremo , y su figura abunda en de- 
talles de mediano gusto: caracteres to- 
dos propios del dibujo en la época i 
que pertenece. 

El segundo signo se encuentra díbu-** 
jado al final de un privilegio del mis^ 
mo rey, fecho en la era 4203 , á seis 
de los idus de Abril (8 de Abril de 
H65), concediendo al Monasterio de 
Sobrado el realengo de Reparada (S). 
Encerrado dentro, de la leyenda SlCr 
NVM\ PERNANDI: REGÍS] HISPA- 
NIARVMy apai*ece un cuadrúpedo oor^ 
riendo á la derecha, y en cuya pre- 
sencia la imaginación tiene que esfor- 
zarse para ver un león : tanta es la bar 
barie de su dibujo. 

En dos privilegios de Alfonso IX que 
se conservan entre los documentos pro- 
cedentes del monasterio de Moreruela, 
custodiados en el Archivo Histórico Na- 
cional , se ven los signos 3.^ y 4.^ El 
primero es la donación del realengo de 
Tejares , en terminó de Zamora, al Mo- 
nasterio mencionado ; por el segundo se 
le exime de todo pecho que debiera pa- 
gar al fisco por razón de los bienes que 



(1) Véase d número de 31 de Julio. 



(2) Archivo Histórico Nacioxud.— Docn- 
mentos procedentes del monasteno de So- 
brado. 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



t7l 



pc^eia en Carballeda: están fechados 
respectivamente en Octubre de H 93 y 
en Marzo de H9S. 

Hay en estos signos algana regulari* 
dad más de proporciones en las figu- 
ras que en su campo se hallan dibuja- 
das, si bien tienen la misma dureza de 
perfiles y la misma inmovilidad que 
hemos hecho notar, hablando de los 
signos de iFernando !!• 



III. 



Reino de Castilla. — Signos rodados de 
Sancho IIÍ, Alfonso VI JI, Enrique I y 
Fernando JIJ. 

Desde época muy antigua habíase co- 
locado la cruz en las signaturas parti- 
culares y en las de nuestros monarcas, 
ya escrita de su mano , ya modificada 
por algún punto ó trazo que añadiesen, 
ó ya dibujada por el notario que exten- 
día el documento (O- 

Esta misma cruz colocada como tipo 
en el reverso de las monedas acuñadas 
por Alfonso VI , Doña Urraca , Alfonso 
el Emperador y Sancho III, figuró tam- 
bién desde que los privilegios rodados 
se introdujeron en Castilla , en el cam- 
po de la rueda. 

La primera de que tenemos noticia 
encuéntrase en un privilegio otorgado 
por Sancho III , en Carrion , á diez de 
las calendas de Agosto del año H 94 de 
la era española, concediendo, previo 
el consentimiento de su padre D. Al- 
fonso, la villa de Rio de Camba á Diego 



(1) Las signatmas reales , esto es , las tra- 
zadas por la mano de los reyes á quienes se 
atribnyen , son raras en extremo. Más comu- 
nes son las aparentes, dibujadas por el no- 
tario, 7 en las cuale« el Bey afiadia algún tro* 
zo, ó simplemente imponía sos manos. 



Sesgutez (t). Formada por dos círculos 
concéntricos deja ver en su corona la 
leyenda :S/GiVFJIÍ: REGÍS \ S ANCHI 
y en su campo la cruz. Con posteriori- 
dad á la fecha de este documento, ni en 
los cuatro años que trascurrieron has- 
ta la muerte del Emperador , ni en el 
corto reinado de D. Sancho, hemos ha- 
llado signo alguno rodado. Lejos de es- 
to, atestiguan los documentos que el 
malogrado roy de Castilla adoptó el 
mismo signo de su padre que hemos 
descrito, formado por un paralelógra- 
mo, en cuyos ángulos están distribui- 
das las letras que componen la leyenda 
SIGNVM regís SANCII, dibujándose 
vagamente en su área una figura con 
apariencias de humana , los brazos en 
posición horizontal y una cruz so- 
bre la túnica que viste. Estos hechos y 
el estudio de la letra del documento, 
que parece algo posterior á su fecha, 
muestran claramente que es una copia 
hecha indudablemente en los primeros 
años del siglo xiii. 

Donde el signo rodado castellano 
aparece indudablemente por vez pri- 
mera , usándose con alguna constancia, 
es en aquellos documentos de Alfon- 
so VIH, que por su importancia reque- 
rían las mayores solemnidades canci- 
llerescas. Hállase en éstos un signo 
formado 'por dos círculos concéntri- 
cos, en cuyo anillo, divididas ordi- 
nariamente en cuatro partes, se en- 
cuentran las leyendas SIGNUM REGÍS 
ALDEFONSl ó SIGNUM ADEFONSI 
REGÍS CASTELLE, Dentro del área se 
ve ordinariamente una cruz, ya grande 
con largos brazos que tocan la circun- 



(2) Archivo Histórico Nacional. — Docu- 
mentos procedentes del monasterio de 6a- 
hagan. 



t71 



REVISTA DE ARCHIYOS, 



ferencia interior del sfgDO , ya pequeña 
y sostenida en el centro de ésta por un 
astil ó por unas ramas , según puede 
▼erse en los signos 5 y 6 de la citada 
lámina , copias exactas de los que os- 
tentan dos privilegios otorgados por 
D. Alfonso al monasterio de Oña. 

Alrededor del signo en círculo , de- 
bajo en línea semicircular , ó á los la- 
dos en dos rectas paralelas entre sí, es- 
tán escritos los nombres del alférez y 
del mayordomo mayor del rey , altos 
funcionarios palatinos que suscribían, 
con los demás individuos de la curia 
regis , los documentos otorgados por los 
^ monarcas , prestando de este modo á 
sus disposiciones su asentimiento y 
manteniendo en vigor una antigua cos- 
tumbre germánica. 

El mayordomo , que constantemente 
figura en los otorgados por los monarcas 
castellanos y leoneses posteriores á Al* 
fonso VI, era el mayor kome de la c€tsa del 
rey para ordenalla en cuanto en su man^ 
ienimiento, como elegantemente dice el 
autor de \&s Partidas (O* Correspondíale 
en tal concepto tomar cuentas á todos los 
oficiales reales y cuidar de que las ren- 
tas no sufriesen menoscabo alguno, pro- 
curando acrecentarlas por cuantos me- 
dios estaban á su alcance. Formó parte 
desde los primeros tiempos , lo mismo 
que el alférez, de la curia regis, y como 
individuo de ella entendía en las cues- 
tiones que este Supremo Cuerpo resol- 
vía (J). 



(1) Part. n, tlt. ix, ley xvil. 

(2) Una praeba terminante de tal aserto 
nos ofrece un priTÜegio otorgado por Fer- 
nando III, en Burgos, á 11 de Junio de 
1220, confirmando una sentencia qita per 
domnum Oon^altnim Itod^el nurjurdomum 
mcum et domnum Oartiam Ibrrandi major» 
domum terenisme matris mee, in eonspectu 



Los mayordomos , cuyos nombres la* 
tinizados van escritos alrededor de los 
signos rodados de Alonso TIU, son 
Pedro García Daza, Ruy Gutiérrez, 
Gonzalo Pérez, Pedro Ruiz de Guzman, 
Pedro García de Lerma y Gonzalo Ruiz. 

El primero ejerció su cargo desde 
poco después de haber comenzado el 
reinado del Vencedor de las Navas, 
hasta el año H72, en cuya fecha le 
sustituye Ruy Gutiérrez , desempeñán- 
dolo hasta el último tercio del año 4 4 93. 
Desde esta fecha hasta principios de 
\ K 98, alternan como mayordomos, Gon- 
zalo Pérez, Pedro Ruiz de Guzman y 
Pedro García de Lerma. Y por último, 
de H98 á 42i4, es mayordomo mayor 
Gonzalo Ruiz, que continuó siéndolo 
durante el reinado de Enrique I, y en 
los primeros años del de Fernando el 
Santo. 

Figura desde más remotos tiempos 
entre los confirmadores de nuestros 
documentos reales el alféroz mayor, con 
los nombres de armiger unas veces, de 
signifer otras , y en la época de que nos 
ocupamos con los de aifieris , oifériM ó 
alférex, que conservó durante el resto 
de la Edad Media (3). Deberes an^os á 



tneoí plena curia mea, lata fuit, en un pleito 
que seguían D. Lope Días y los canónigos 
de Santa Maria de la Vid, sobre la posesión 
de la villa de Alcolea. (Archivo Histórico 
Nacional.— Documentos procedentes del mo- 
nasterio de Nuestra Señora de la Vid. — Nú- 
mero 16.) 

Cuando D. Juan I en las Cortes de Valla- 
dolid de 1385 creó el Consejo Beal, cesó la 
curia regia de ser el Supremo tribunal de la 
monarquía, j dfiéronse los deberes del ma- 
yordomo á la recaudación y administración 
de las rentas. 

(3) Hay quien afirma que las palabras ar- 
miiger, gignifer j alférez designan distintos 
cargos, error que destruyen completamente 
los docomentos. 




filBLtOtBCAS T MUSEOS. 



t?S 



1«taM»«a 



SQ cargo eran guiar la hueste cuando 
el Rey por sí no la guiaba; llevar el 
pendón real en las batallas, retar á 
quien hiciese perder al Rey tierra ó cas- 
tillo, pedir merced para los acusados 
sin justicia , representar en juicio ó en 
duelo á las viudas y huérfanos que de 
abogado carecieran (O* y según puede 
colegirse de los documentos , en tiempos 
anteriores á D. Alonso X asumió todas 
las atribuciones , que después fueron de 
la exclusiva competencia del Justicia 
mayor de la corte (S). 



La palabra armiger (de arma y gero) de- 
signa en BU sentido más lato al militar ; pero 
es necesario tener presente que por arma se 
entendían también las insignias ó pendones 
reales que por su cargo debía llevar el alfé- 
rez , y en este sentido se expresa bien clara- 
mente nn documento del siglo xi , que des- 
pués de insertar el nombre del alféres real, 
dice que es el gerem armapoit regem, 
, Por si alguna duda nos quedara de la si- 
nonimia de estas palabras, citaremos tres . 
documentos que la comprueban. Don Diego 
Lopes de Haro fué alférez del rey desde Fe- 
brero de 1183 hasta fines de 1206. Pues bien; 
en la fecha de una donación otorgada al mo- 
nasterio de Moreruela en 1190, se lee : Signi- 
fer IHdaeui Lupi ; en la de otra donación 
otorgada en el siguiente año por el mayor- 
domo real, Ruy Gutiérrez, al convento de 
Cárdena, JOidaeuM Lupi armiger regU; y al 
rededor de caai todas las ruedas de los pri- 
vilegios de esta época , Didaoui Lupi afferiz 
rfgit, 

(1) Partida n, tit iz, ley 16. Cuál debe 
ser el alférez del rey, et qué es lo que perte- 
nesce á su oficio. 

(2) Como individuos de la curia real emi- 
tían su informe en los asuntos que el rey en- 
comendaba á su examen, y aun dictaban 
sentencias que plena curid confirmaba el 
monarca. 

El P. Bcrganza en sus AntigüedaéUi de 
España refiere que los vecinos de Peñafíel y 
de Castrello de Alazar se habían apoderado 
de la iglesia y bienes de Santa María de Co- 
bas , que el oonde Assur Fernaades había do- 



Desde principias del reinado de Alón* 
so Yin, hasta después del ano H70, 
figura como alferiz regiSt alrededor de 
los signos reales , Ruy González. Suce- 
dióle D. Gonzalo de Maraiíon , que des- 
empeñó su cargo hasta fines de 4 4 78^ 
con algunos intervalos , puesto que al- 
gunas veces, en privilegios de este 
tiempo, aparecen los alféreces Gome 
García, Alvaro Nuñez y Diego López. De 
4179 á 4 483 D. Gome García de Roa 
ejerce este oficio, y algunas veces Alvaro 
Nuñez. De 4083 á 4 206 D. Diego López 
de Haro ejerce el cargo de mayordomo, 
alternando en su desempeño con el 
conde D. Fernando Nuñez , con Rodrigo 
Girón y con Alvaro Nuñez , quien desde 
esta última fecha hasta el fin del reina- 
do de Alfonso VIH figura constante* 
mente como mayordomo en los docu- 
mentos que hemos tenido ocasión de 
observar. 

Acontece en ocasiones que á los nom* 
bres del mayordomo y del alférez que 
circundan la rueda , se agrega la sus- 
cripción del canciller, puesta en línea 
curva y cerrando la circunferencia que 
trazan los renglones en que aquéllos se 
encuentran contenidos , si bien este uso, 
de que no hallamos ejemplos fuera del 
reinado de D. Alfonso, se limita , según 
lo que hemos podido observar, á Raí* 
mundo y Martin Alfonso, que desempe- 
ñaron la cancillería en vida de este 
monarca , porque lo común era colocar 
las suscripciones del canciller y del no* 



nado al convento de Cárdena en tiempo de 
Ramiro 11. Acudió el abad D. Juan ad eu- 
riam quae facía fuit in Nacerá ^ y demandó 
justicia de D. Alfonso VIH, quien nombró 
juez á su alférez mayor D. Gome García de 
Aza, aprobando la sentencia que dictó, fa- 
vorable á la pretensión del monasterio, exi 
24 do Noviembre de 1175, 



174 



bEVISTÁ DB ARCHIVOS, 



tarío al final de ios docomentos j ddiMjo 

de la raeda (4). 

También Doña Leonor, esposa de don 
Alfonso el de las Navas , hizo uso en los 
suyos de una signatura circular {Vide 
número 7). En el becerro de la catedral 
de Toledo, que se custodia en el Archi- 
vo histórico nacional , encuéntrase in^ 
serto un privilegio por ella otorgado, 
acogiendo bajo su protección soberana 
y librando de todo regio gravamen al 
altar de Santo Tomas , existente en la 
iglesia de Santa María de Toledo, que 
por razón de las heredades que poseia 
en Alcabon debia pagar al fisco deter- 
minados tributos. A continuación de la 
lecha (30 de Abril de H 79) y de la sus- 
eripcion real , y entre los confirmantes, 
está dibujada una rueda , formada por 
un anillo, cuya leyenda es : SIGNVM 
ÁLIENORISREGINE TOLETICASTEL- 
LE ET EXTRAMATURE, y en cuyo 
interior aparece una mano abierta, sím- 
bolo heráldico de liberalidad y de lar- 
gueza. 

Análogo al signo de Alonso YIII es el 
de Enrique I. La única diferencia que 
los distingue es la mayor anchura que 
suele tener el anillo de círculo, en que 
se encuentra la leyenda SIGNUM RE'- 
GIS ENRICI ó SIGNUM ENRICI RE- 
GÍS CASTELLE, y el ir siempre en 
derredor de la circunferencia externa 
y paralelas á ella las suscripciones del 
mayordomo y del alférez mayor de la 
curia, cargos que durante el corto rei- 



(1) Sobre la colocación de las confírma- 
ciones del canciller en derredor del dgno ro- 
dado no hacemos más indicaciones , porque 
hace poco tiempo, en la página 194 del se- 
gando tomo de esta Revista, insertamos 
vaiA retpuetta referente á este asunto, con 
enantas noticias hemos podido adquirir de 
U30 tan poco generalicado. 



nado de D. Enrique , estuvieron enco- 
mendados respectivamente á D. Gonza- 
lo Ruiz y á D. Alvaro Nanea, siendo de 
notar que en algunos doanneotos de 
4 24 5 figura Martin Muñoz como ina» 
yordomo» alternando con D. Gonzalo 
Ruiz , que continuó siéndolo después de 
haber ascendido Fernando el Santo al 
trono de Castilla. 

Las ruedas de este monarca suelen 
diferenciarse muy poco de las de sus 
antecesores. Algún trazo añadido á la 
cruz con el fin de adornarla , el hecho 
constante de encontrarse constante^ 
mente los nombres del alférez y del 
mayordomo mayor en línea circular al 
rededor del signo, y la mayor anchura 
que tiene el anillo en que va escrita la 
leyenda , son circunstancias que pueden 
servir para distinguirlas. Los mayordo- 
mos que al rededor de ellas suscriben 
los privilegios son tres : Gonzalo Ruiz 
(de 4 217 á 4 231); García Fernandez 
(«232 á 4240), y Ruiz González (4244 
á 4252). Los alféreces dos: Lope Díaz 
de Haro (4247 á 4236), y Diego López 
deHaro (4237 á 4 252^. 

Hasta que reunió en su fi;ente las co- 
ronas de León y Castilla , las leyendas 
dicen : SIGNUM FERRANDI REGÍS 
CASTELLE ó CASTELLE ET TÓLETI, 
Muerto Alfonso IX , agregóse á esta últi- 
ma : LEGIONIS ET GALLECIE; y aun 
á veces, para indicar los adelantos que 
hizo en la reconquista , se añade : S/B/* 
LIE CORDUBE ET GIENNII; adición 
que obliga á estrechar las letras que 
componen la leyenda , haciendo más di- 
fícil su lectura. 

Tal es la forma que revisten las rue- 
das en los privilegios anteriores á don 
Alfonso X, en cuyo tiempo se introdu- 
jeron en ellas notables modificaciones , 
aumentándose sus dimensiones, inscri- 



í 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



»*:& 



biéndolas en un cuadrado, poníéadose 
en romance sus leyendas , colocándose 
en otro anillo de círculo los nombres del 
alférez y del mayordomo , dibujándose 
en su campo las armas acuarteladas de 
León y Castilla , y ornándolas ricamente 
con oro y colores y con dibujos delica- 
dos, que atraen sobre ellas la admiración 
de cuantos visitan nuestros archivos. 

Jesús Mabía Muñoz. 



PREGUNTAS. 



161. Taifores.— En el inventario de 
efectos de loza de ano de los alfares de 
Talavera (1769) se encuentra la partida 
siguiente : Catorce tatforea pintados , 84 
reales. ¿ Cuáles eran los objetos designa- 
dos con la palabra que se subraya ? 

A. M. 

162. Labor juaguetado.—¿ Qué clase 
de labor era ésta , aplicada á objetos de 
loza? 

A. M. 

1 63. Salieres, vichas y albarqueros. 
—Si alguno de los ilustrados lectores de 
La Revista pudiese damos una ligera 
descripción de los objetos de cerámica 
designados con estos nombres , se lo agra- 
deceríamos sobremanera. 

A. M. 

164. Ponz.-*¿ Existen otras ediciones 
que la 1.', de los tomos v, xiv, xv, xvi, 
XVII y xviirdel Viaje por Eapaña de don 
A. Ponz?— Del Viaje fuera de España 
hay ediciones 1.' y 2.' ¿Ha sido reim- 
preso alguna otra vez? 



Z. 



RESPUESTAS. 



Tazmía, i^áw. 153, T. ii,|>í^.243.— 
No es ni lo que dice el Diceümario de la 



Academia j ni lo que dijo Covamlbi%^, ni 
de origen árabe , ni tiene nada que vor 
con Utcaima^ derivado áecáseama. Es he- 
breo puro, de raíz nO^ = toama^, en 
forma hiphilj cuyo futuro es yaUmia^j 
tatsmiahj «= aquél producirá , aquélla pro- 
ducirá; ecilicet, térra gramen vel plantas^ 
como dice el Diccionario; y en tal sentido 
se usaba por Isaías el nombre teémáhj^ 
cuando decia tsémaJ^ Ihowah^ en para- 
lelo con phri haaretSj en el otro emisti- 
quio ; proventue Dei yfructus óproventus 
terree : aquél para el templo y los sacer- 
dotes ; éste para alimento del pueblo y 
ornato de los campos. 

En este mismo sentido se usaba la pa- 
labra tazmia por los cabildos catedrales, 
cuando cobraban los diezmos, para repar- 
tirlos después entre los correspondientes 
participes, quedándose, por supuesto, con 
la mayor y mejor parte , como dice el re- 
frán. 

Tenían los cabildos sus peritos tazmea- 
dores (sic), aunque la Academia parece 
que no tuvo noticia de ellos, los cuales 
, habían, entre otras, la obligación de salir 
por Mayo, 6 al tiempo conveniente, recor- 
riendo los campos del distrito dezmatorio 
de la catedral , aforándolos y calculando 
lo que cada pueblo , vicaría ó arciprestaz- 
go podría producir de granos, aeeite, 
vinos y ganados , según el año y las co- 
sechas se presentaban , ya casi seguras. 
En algunas diócesis se tazmeaban también 
los huevos, pavos, pollos y gallinas con 
las demás aves domésticas, y aun las fru- 
tas y hortalizas, cuyos diezmos se deno- 
minaban menudos. 

El resultado, pues, de aquella opera- 
ción era lo que se llamaba tazmia; y con 
arreglo á ella, se subastaban los produc- 
tos de las vicarías, arciprestazgos , pue- 
blos y casas excusadas , quedando encar- 
gado de su recolección el m^'or postor : 
tecnicismo todo eclesiástico-jinanciero (que 
tampoco aceptará la Academia) bajo la 
inspección de los coyitadores capitulares; 
y quien no lo entienda asi, ni haya teni- 
do necesidad de entenderlo, no sabe lo 



S7 6 



tlEYISTA DE ARCUITOS. 



qne 90 baeno . ni lo qne es contar, ni tai- 
mear, ni taxmia, ni tasmeadores. Baste de- 
cir, para que s** vea que hablo con cono- 
cimiento de cansa, y permitiéndome esta 
qnfonema, este natural desahogo, que 
con tales tazmía» y tazmeadcreM, y eofila- 
dores, y potiares, y diezmos menudo» y 
gardo» j etc^ etc., etc^ el que suscribe per- 
cibía, siendo cura, dos fanegas y media 
de trigo al afio, por razón de diezmos, 
mientras un canónigo de Sevilla tomaba 
libramiento de setecientas ú ochocientas 
fanegas de pan terciado (asi le decían á 
los dos tercios de trigo y uno de cebada 
que comprendía el libramiento). ¡Altos 
misterios! ¡Santas consecuencias de la 
clasificación de alto clero ó clero cate- 
dral, y bajo clero 6 clero parroquial I ¡A 
éste dos fanegas y media de trigo ; al 
otro ■ setecientas ú ochocientas por cabe- 
za!! I Al párroco de Valdelarco 5 rs. y dos 
cuartos por derechos de un bautismo ; los 
dos cuartos para el monaguillo , un real 
para el sacristán , y la peseta para él y la 
fábrica ; al canónigo catedral 6.000 rs. por 
manuale» de presente en los maitines de 
Reyes ! ¡ Benditos tales maiiine» y tales 
mcMuale» y tal pié de altar/ \ T bendita la 
revolución, que echó abajo tal tenebrariof 

A. M. G. B. 



MOVIMIENTO BIBUOGRÁnCO 

UBROS EX Y£NTA. 

Ceak Bermudez (D. Joan Agustín). — 
J}eseri p ei9n artística de la catedral de Se- 
villa, Sevilla, 1804, 8.* men. 

Prim.* edic. ; ejempl. del autor con extensas 
Miftas autógrafas intercaladas ; med. past.— 
120 rsw 

Belaeiám áe las honras Reales gue la Real 
Ardienda del Reyne de Galieia celará en 
la Ciudad de la O^ruña^, Por el Lie don 
Francisco Feixoo. En Santiago, Juan Bap- 
tisU de San Clemente, 1645. FóL, 2 h. (¿de 
las 4 que debía tener el ejempL completo?), 
con un ^ab.* en mndera. 

Las impresiones de Juan B. de San Cle- 
mente «son escasísimas» según el Sr. Mur- 
guia {iHeeionarie, p. 19.) quien no sefiala 
ninguna anterior á 1670. — 40 rs. 

ADVERTENCIA. 

Rogamos á los señores Suscritares de 
provincias, cuyas abonos han terminado 
ya, y por consiguiente se hallan en des* 
cubierto con esta Administración, se sir» 
van enviar su importe en sellos de cor* 
reos ó libranzas, lo antes que les sea po- 
sible, con objeto de no vemos predeados 
á dejar de remitirles la Revista. 

Para que cada suscritor sepa cuándo 
ha terminado ó termina su suscricion, 
hemos adoptado el sistema de especificar 
en las fajas de la Revista el vend" 
miento de cada uno. 



REVISTA 

D8 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 

Se publica los dias 15 y último de cada mes. — Precio» de sntcricien, — Madrid, tres me- 
ses, una peseta 60 cents. (6 rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un año, 7 pesetas. — 
Extranjero y ultramar, un afio 20 pesetas. — Puntos de tnscricion. — En Madrid: en la Ad- 
ministración, calle de San Vicente, núm. 22, cuarto 2." izquierda; en las poiterlas del Ar- 
chivo Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las 
librerías de Duran, Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio Lopes. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 
principales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en sellos 
de correos ó libransa de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i de 
la Revista, correspondiente al año anterior. 

HADBID , 1872.— Imprenta de M. Riyadenetra, calle del Duque de Osuna, núm, 3, 




Í^EYIST/ 



DE 





RCHIVOS, gglBLIOTECAS Y MUSEOS. ' 




AÑO II. 



Madrid, 30 de Setiembre de 1872. 



NUM. 18. 



SUMARIO. 



fil códice escürialense de S. Agnstin.— Archiro departamental, Bibliotecas públicas y ^meo de PátL-^19'otl<* 
Olas: Creación de una plaza de Archiyero del Ministerio de la Gobernación. — Historia de la Guerra de las 
Germanias. — Fragmento del Templo de Diana en Efeso, adquirido por el Museo Británico. — Colección diplo- 
mática de la Société dé VEcoU de CharteSy de París.— Estadistiea de las librerías en Francia.— J^Mfet $wr íanii' 
quUé hUtorique de Mr. Chabas.— Variedades: Cédula de indulto (A. 1609).— Documentos para la historia de 
Galicia.— Frefiruntas : Lapidado CaIahorraj92P4astriae8pafiola.~BespuMt*: Calendados traaoesi.— 
Movimiento bibllosr¿floo.— Anuncie 




EL CÓDICE ESCÜRIALENSE 

DB SAN AGUST» (I). 

Una promesa qne hicimosr & nues- 
tros lectores nos obliga á no dejar 
sinfcontestacion el articalo qne con 
este mismo epígrafe se ha publicado 
en la Revista, suscrito por el pres- 
bítero D. José Fernandez Montaña; 
aunque el corto número y la escasa 
fuerza de sus argumentos, la mani- 
fiesta inexactitud de muchos de los 
principios en que se basan , y la fu- 
nesta suerte que el autor manifiesta 
en la elección de textos que apoyen 
sus opiniones, no ofrecen aliciente 
para ello á nuestra pluma, inexperta 

— • 

(1) Véanse el número anterior ▼ los facsí- 
miles contenidos en la adjunta lamina , au- 
tografíada por el Sr. Muñoz y Rivero, qnien 
ademas ha costeado la tirada y papel , en ob- 
sequio de BUS compañeros de Redacción y de 
los lectores de la Kicvista, 



y poco sentada tal vez , pero siempre 
anhelosa de medir sus fuerzas con 
adveraanoB de valía, que nos ense- 
ñen si nos vencen, y nos proporcionen 
alguna gloria si alcanzamos el triun- 
fo en la polémica. 

En dos partes pudiera dividirse 
el artículo del Sr. Montaña: una 
destinada á probar que la escritura 
del códice escürialense es idéntica & 
la usada en los manuserítos de los 
siglos IV y V, y encaminada la otra 
á deducir de antiguas tradiciones la 
posibilidad de que aquella escritura 
se deba á la mano de San Agustín. 

Como pruebas de la primera, cita 
dos muestras de escritura uncial que 
incluyen Merino en su primera lá- 
mina, y Vaines en la 19.* de su 2?ic- 
cionarioy afirmando que c basta tener 
OJOS) áuu cuando no se entienda nna 



278 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



palabra de Paleografía , para ver las 
semejanzas que existen entre la es- 
critura de aquellos modelos j la del 
' códice escurialense Dehaptismo par^ 
vulorum, J> 

Existe, en efecto, un extraordina- 
rio parecido entre los caracteres de 
este manuscrito y el facsímil que 
Merino publica ; pero nada pudiera 
deducirse de ella razonablemente, 
porque su antigüedad es dudosa se- 
gún el mismo autor que la publica, 
como podrá ver el señor Capellán, si 
detenidamente lee la explicación que 
al facsímil acompaña, y que dice así : 

<iEn el número 3 se ha puesto un 
ejemplar mucho más sincero y más 
antiguo que el antecedente, tomado 
del mismo Mabillon, de un código 
del célebre monasterio deCortcya, en 
el que se contienen exposiciones mo- 
rales de la Sagrada Escritura y al- 
gunos himnos; y aunque sobre esta 
letra sepodia dudar si sería del sigh 
á que se atribuí/e^ por razón de ha- 
llarse mucha de esta especie en el si- 
glo nono y décimo, no hay razón 
para ello , porque este modo de escri- 
bir sin duda es el más antiguo y del 
que menos escrúpulo se debe tener, d 

Y si las palabras de Merino vie- 
nen á dejar sin fuerza cuantas de- 
ducciones hace el Sr. Montaña de 
su lámina, el facsímil d^Yaines vie- 
ne á destruir cuanto dice, fundado 
en su explicación, porque si deteni- 
damente se estudian sus caracte- 
res (1) y se comparan con los del 



(1) Véaae el núm. 2 de la adjunta lámina, 



códice augustiniano (2), se observa- 
rán algunas semejanzas en la forma 
de las letras c, d iy q y o, las cuales, 
como ninguno de nuestros lectores 
ignora , poco ó nada varian en la es- 
critura uncial anterior al siglo vni; 
pero hay diferencias tan marcadas 
en la forma de las domas , que , por 
buena vista que tengamoF, no es fá- 
cil que afirmemos con el señor Cape- 
llán que es idéntica á la del códice 
de San Agustin. Mal aconsejado an- 
duvo cuando buscaba en los últimos 
años del siglo iv, en que debió escri- 
birse el tratado De baptismoy un ca- 
rácter de letra idéntico al de este 
códice, y el ipodelo que cita es bue- 
na prueba de las diferencias que exis- 
ten entre el usado en aquel siglo y 
los que estuvieron en uso algún tiem- 
po después, del siglo vi al siglo vin. 



que dice : Cuhilihus quihvt que vestiffiU vnnm 
quid eorum indagaverit intellego tit qui. De- 
bemos advertir que la separación de pala- 
bras que se nota en este modelo no es coman 
en el siglo á que sus letras corresponden , j 
que probablemente, al copiarse del palim- 
sesto en que se hallan, fueron separadas por 
la mano del dibujante. 

(2) Véase el núm. 1 de la misma lámina, 
que contiene en íacsimil las trece primeras 
líneas del códice De haptUmo parvulorum. 
Dice así : In eU lihris quo» advcrm* epistu- 
lam Parmeniani quam dedit ad Tychonium 
scjnbHmtis, promitimat not diligentius quíss- 
tiünem haptitmi tractaturos : quod etiam si 
non íM promitteremvs debitum turnen á nohls 
fiagitantihugfratribv.s meminimvsetagnosci' 
mus, Quapropter in lioc opo^re adjnvantc dO' 
mino suscejñmus non solum ea refcUere qv<s 
de hac re nohis d^matistae ohjectare conscie- 
mnt sed etiam de heatissimi martyris Cy» 
priani auctoritate, unde suam perversitatem 
ne veritatis Ímpetu cadatfulcire conantur. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Í79 



Debajo de la escritura de un pa- 
limsesto de la biblioteca de San Ger- 
mán (ms. 1278), y en su folio 133, 
se encuentra el modelo publicado por 
Vaines, y no deja de causarnos ex- 
trafieza que el señor Capellán , bus- 
cando escritura idéntica á la del có- 
dice augustiniano, haya citado éste^ 
que en nada se le asemeja, y no los 
que podría sacar de los folios 71 á 74 
del mismo palimsesto, cuyos carac- 
teres en todo se le parecen. ¿Será 
porque sabe que en éstos se halla un 
fragmento del Código Teodosiano, 
promulgado, como nadie ignora, 
después de la muerte de San Agus- 
tín, y trasladado á estas hojas de 
pergamino á mediados del siglo vi, 
ó porque no tenga más noticia del 
códice que cita que la brevísima que 
da Vaines? Y en caso de que este 
autor sea su única guia, ¿por qué 
cita la primera muestra de la 19/ lá- 
mina, y no la segunda (1), cuyas le- 
tras son idénticas á las del códice de 
San Agustín, y están tomadas de un 
manuscrito de la misma biblioteca, 
que, según demuestran sus caracte- 
res y afirma Vaines , debió escribir- 
se en los últimos años del siglo vi? 

Basta la comparación, que antece- 
de, entre el modelo citado por el se- 
ñor Montaña y el códice objeto de 
nuestra polémica , para comprender 
que no es de los siglos iv y v la es- 
critura contenida en éste. La de esta 



(1) Véase la adjunta lámina, núm. 3 : Di- 
cite ingentibui dominus, (Vaines, pl. 19, nu- 
mero 2.) 



época, aunque engendrada por la 
linea curva propia de los caracteres 
unciales , tiende á la forma recta de 
la capital , hecho que encuentra ex- 
plicación en el origen de aquellos 
que de esta escritura se derivaron, 
apartándose más de su fí^fura á me- 
dL que más tiempo trascurría. En 
el siglo VI se observan ya las oes co- 
mo las nuestras minúsculas de im- 
prenta; las emea en su verdadera 
forma uncial , que conservan duran- 
te el resto déla Edad Media; las tíes 
formadas, ó por dos líneas paralelas, 
ó por dos curvas que se estrechan por 
la parte superior, pero que nunca 
son más anchas por ésta que por la 
inferior; las eles en forma de ángulo 
recto, cuyo lado más corto sirve de 
base, y finalmente, mayor redondez 
en los trazos de las demás letras, ca- 
racteres todos que pueden observarse 
en la escritura del códice augustinia- 
no, y que duran en los manuscritos 
hasta el siglo viii, en cuyo tiempo 
mejoró notablemente la forma de las 
letras y se regularizó algo la sepa- 
ración de las palabras, que hasta en- 
tonces, ó habia sido nula, ó tan ir- 
regular, que ofrecía serias dificulta- 
des en su lectura. 

Y vamos ahora á comprobar nues- 
tros asertos por medio de algunos 
códices, cuya escritura, idéntica á 
la del códice de San Agustín , mues- 
tra que pertenecen á un mismo perío- 
do paleográfico, que es el que tiene 
su comienzo en el siglo vi y termina 
en el vin. 

En la Biblioteca Nacional de Pa- 



280 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



ris (suplemento latino, núm. 669) 
86 conserva un códice que contiene 
varias poesías de San Próspero, 7 
del cual copiamos en facsímil (nú- 
mero 4) las siguientes palabras: 
InocerUia vera est que nee síbi nec al- 
teri nocet quoniam qui diligit iniqui- 
tatem odit anitnam suam. Su escri- 
tura es tan semejante á la del códi- 
ce de San Agustín, que difícilmente 
se halla letra diferente en ambos , y 
convendría, por tanto, que el señor 
Capellán tratara de probar que es de 
la misma época del Santo, para que 
no fuese dato en contra de las opi- 
niones que ha manifestado. Por for- 
tupa, el santo de Aquitania (aé 
contemporáneo , discípulo j defen- 
sor del prelado de Hipona, y estos 
datos pudieran servirle para soste- 
ner, ya que imitó la letra de su 
maestro , ya que éste le copió algu- 
nas de sus poesías, ó ya sencillamen- 
te que la escritura de ambos códi- 
ces es de fines del siglo rv ó de prin- 
cipios del V. Pero es el caso que la 
mano que lo escribiera , impulsada 
por la fatal manía de poner epígra- 
fes , puso al principio de los libros, 
en letras rojas, de la misma época 
que las demás del códice : Incipiunt 
epigrammata sancti Prosperij colo- 
cándole en el duro trance de con- 
fesar que la escritura de ambos es 
posterior, bastante posterior al si- 
glo V, ó de sostener que San Prós- 
pero fué elevado en vida á la cate- 
goría de los santos. 

De un ejemplar del Breviario de 
Aniano , que se conserva en la Bi- 



blioteca de Munich (IL 4. A.), esti 
sacado el facsímil 5.^, que dice: 
Eisdem series fuerit recensita sed Me 
qui extremum disponü arbUriurriy y 
de las Pandectas de la Bibl. Lauren- 
ciana el 6.^, en el cual se lee : per 
asce(n)dente usu/ructu placuit eertii 
(nc) modis extinffui usufructum et 
proprioe. Compare el señor Capellán 
la escritura de ambos con la del có- 
dice augustiano, y observando su 
extraordinaria semejanza, que indi- 
ca que todos ellos pertenecen é un 
mismo período paleográfíco, no afir- 
mará que son anteriores al siglo VJ| 
porque esto equivaldría á decir que 
se copiaron antes de que Alaríoo y 
Justiniano hubiesen formado los có- 
digos que dos de ellos contienen. 

En la Biblioteca del Escoríal, que 
el Sr. Montaña tiene á su cargo^ 
hay un precioso códice en 4.° (11. 
B. 18.) que contiene, entre varios 
tratados de distintas épocas, uno de 
Rerum natura de San Isidoro, de 
cuyo cap. xxxvi hemos copiado (V. 
núm. 7.) las siguientes palabras: 
qui a secretis dei ad salutem humani 
generis per universum mundum mit" 
tuntur. ítem non numquam venti in^ 
centores spiritus poni solent pro eo 
quod male suggeetionis flatu ad ter^^ 
rena desid-e^ y es tan igual su escri- 
tura á lá del códice augustiniano, 
que á no ser que modifique nuestra 
cronología histórica, no le deja otro 
recurso que aceptar, como buena 
doctrina, que la escritura del códice 
augustiniano es posterior á los fines 
del siglo VI, y entregarse á la desea- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



tBi 



peracion, lamentando, ya lo mucho 
que tardó en nacer el prelado sevi- 
llano, ya la prontitud con que él de 
Hipona pasó á mejor vida para tor- 
mento de los amantes de la verdadera 
crítica j á quienes su muerte prema- 
tura deja sumidos en un revuelto 
mar de confusiones. 

En escritura uncial, idéntica, y 
en general con igual ortografía y 
puntuación á la del códice escuria- 
lense , hállanse escritos : el manus- 
crito 936 de la biblioteca de San 
Germán, que contiene una colec- 
ción de cánones , entre ellos los del 
concilio de Orleans, celebrado en el 
año 549; el 480 de la misma bi- 
blioteca , escrito á fines del siglo vi, 
y que comprende un tratado pela- 
giano sobre la fe, dos de Orígenes, 
una carta de San Fulgencio y otros 
varios opúsculos que, como el de 
San Agustín, comienzan con tres 
líneas rojas y tienen algunas conjun- 
ciones de letras al final del renglón; 
el Psalterio greco latino del mismo 
siglo, contenido en el ms. 186 de la 
mencionada biblioteca; los comenta- 
rios de San Jerónimo sobre los sal- 
mos, copiados en el mismo siglo y 
que se guardan en la Biblioteca Na- 
cional de París (núm. 2.235); el 
manuscrito del cabildo de Verona de 
la misma época, y que contiene las 
explicaciones compendiadas por Ca- 
siodoro , de las epístolas de los após- 
toles; el 762 de San Grerman, en el 
cual se hallan escritas varias obras 
de San Agustín con esta suscripción 
en el tratado sobre la oración domi- 



nical: Explicit sancti Áugustini de 
Oratione dominica; las homilías de 
Orígelies sobre Balam y Balac , y el 
tratado De reparatione lapsij de San 
Juan Crisóstomo, escritos en el si- 
glo VI sobre el códice 197 de San 
Germán; el manuscrito 758 de la 
misma biblioteca, en el cual se en- 
cuentra una copia hecha en el si- 
glo vn, del tratado de Consensu 
Evangeliorum ^ de San Agustín; los 
Morales de San Gregorio sobre Job, 
de la Biblioteca Nacional de París 
(2.206), copiados á fines del siglo vil; 
y finalmente, los comentarios de San 
Jerónimo sobre Jeremías, existentes 
en el códice 1.280 de la misma bi- 
blioteca y en escritura de principios 
del siglo vni (1). 

Examinado el carácter de letra 
del códice De baptismo y comparado 
con el usado en tiempo de San Agus- 
tín y con el uncial de los siglos vi al 
vm, hemos probado que sólo con 
éste tiene semejanzas que indican 
que á esta época pertenece. Ocioso 
nos parece, por tanto , el examen de 
los fundamentos en que se apoya la 
respetable tradición que le considera 
autógrafo de aquel santo, y única- 
mente vamos á indicar algunas obser- 
vaciones que nos sugieren el carác- 



(1) En la imposibilidad de publicar en nna 
lámina facsímiles de todos los códices qne 
citamos, hemos depositado en la administra- 
ción de la Revista muestras de su escritu- 
ra , que estarán, hasta la publicación del pró- 
ximo número, á disposición del Sr. Montaña 
y de cuantas personas allí quieran ezami- 
narlost 



. 4 



sss 



BEVISTA DE ARCHITOS, 



ter de su letra, la índole de sos cor- 
recciones 7 snB faltas ortográficas. 

Es nn hecho averignado por la 
ciencia 7 atestigoado por antiguos 
docomentos que los romanos 00- 
nocian dos clases de escritora , la 
mayúscula, capital 7 uncial, pro- 
pia de los cahgrafos que i la copia 
de códices se dedicaban , 7 la mi- 
núscula, que por su fácil formación, 
se acomodaba mejor á los usos co- 
munes de la vida. ¿Supondremos 
que San Agustin desconocia las ven- 
tajas de este género de escritura, 
7 empleaba los caracteres unciales, 
cu7a belleza era superior á la de 
la minúscula 7 de la cursiva, más 
propias de un amanuense que de un 
escritor que necesita seguir, en lo 
posible, con la pluma la velocidad 
del pensamiento? Y en este caso, 
¿sería posible que San Agustin, es- 
critor fecundísimo, hubiera tenido 
tiempo para escribir todas las obras 
que se le a|iíbu7en? 

La índole de las correcciones que 
en el códice se encuentran, de la 
misma letra, más bien indican olvi- 
do ó equivocación propia de un ama- 
nuense, que modificaciones que en 
su obra introduce un autor. 

También la ortografía es una prue- 
ba en contra de la posibilidad de que 
el códice se deba á la mano de San 
Agustín, porque nosotros no pode- 
mos sospechar con el Sr. Montaña 
que el insigne prelado de Hipona, 
tan ilustrado en materias profanas 7 
sagradas, desconociera las reglas de 
tan importante parte de la gramática. 



No queremc» terminar este des- 
aliñado articulo, sin hacemos cargo 
de una afirmación que el señor Cape- 
llán hace, 7 salir al encuentro de un 
deseo que manifiesta en su articulo. 
Supone *el Capellán articulista que 
cuando hablamos del códice nos re- 
ferimos á su escritura cursiva, que 
nada tiene que ver con los libros De 
baptismoj 7 que juzgamos ligera- 
mente de éstos sin conocer su escri- 
tura. Obran hace algún tíempo en 
nuestro poder facsímiles de la con- 
tenida en un códice, en 4.*', perga- 
mino, CU70S 172 folios van en ca- 
racteres unciales, de los cuales pa« 
blicamos una muestra en la adjunta 
lámina, cu7as tres primeras lineas 
van en tinta roja, CU70S renglones 
son de longitud desigual, 7 cutus 
abreviaturas son escasas. En sos 
cuatro primeras hojas, que van sm 
foliar, se encuentran caracteres cur- 
sivos, de los cuales publicó Merino 
facsímil; sobre la primera página 
ha7 una nota anónima que dice : 
Sancti Aguatini episcapij libri de ba^ 
ptismo quo8 manu fertur scripsisee 
propria , 7 de mano distinta : et per^ 
tinet sancto Martina in Spanheim et 
mutcUue pro alio. A éste, que se en- 
seña en el camarín del Escorial como 
autógrafo de San Agustin , unas ve- 
ces de un modo terminante, 7 otras 
mediante un dicitur prudente , nos 
hemos referido en nuestros artículos 
sobre el «Estado actual de la Pa- 
leografía», 7 en éste, 7 como el 
Sr. Montaña ha dicho que descono- 
cemos por completo la escritura del 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



S83 



códice de San Agustin , se nos ocur- 
re, no dudar de su veracidad, que 
cuando lo afirma sus razones tendrá, 
sino preguntarle si en el Escorial se 
enseñan dos códices de San Agustin 
sobre el mismo asunto y escritos de 
su mano, porque sería bien triste 
qu^e nosotros hablásemos del que co- 
nocemos, y el señor Capellán del otro, 
Laciendo interminable la polémica, 
y confundiendo á nuestros lectores. 
Hay en el párrafo que termina el 
artículo del Sr. Montaña una tenden- 
cia manifiesta á confundir la cues- 
tión que debatimos con los principios 
de la revelación y de la fe. ¿No com- 
prende el señor Capellán que con se- 
mejante confusión pudieran apare- 
cer á los ojos de las personas senci- 
llas envueltos en la derrota de sus 
opiniones paleográficas , en el caso 
posible de que no alcance el triunfo 
en la polémica, produciéndose un 
efecto contrario al que desea? Espe- 
ramos que , comprendiendo el señor 
Montaña este peligro, se limitará, 
cuando nos conteste, á la cuestión 
paleográfica , resolviendo nuestras 
dudas, refutando nuestros argumen- 
tos , demostrando la inexactitud de 
cada uno de los hechos que nos sir- 
ven de pruebas, y llevando la dis- 
cusión por un camino más en ar- 
monía con los intereses de la reli- 
gión de que es ministro, y con la 
índole de la Revista de Archivos , 

Bibliotecas y Museos. 

* Jesüs Mabía Muñoz. 



ARCHIVO DEPARTAMENTAL, 

BIBLIOTECAS P&BLIOAS Y MUSEO DE PAU. 



La capital antigua del Beam, hoy 
cabeza del departamento de los Ba- 
jos-Pirineos en la vecina república, 
la hermosa ciudad de Pau, patria 
de Enrique IV, posee un importan- 
te archivo, abierto al público todos 
los dias durante cinco horas, donde 
so facilitan cuantos documentos se 
piden, de los contenidos en sus es- 
tantes , obteniendo autorización del 
Prefecto , en virtud de instancia jus- 
tificando la petición del permiso. 

Aquel interesante depósito con- 
tiene todas las actas de la antigua 
provincia del Beam desde el si- 
glo XIII, preciosos diplomas de la 
Casa real de Navarra, numerosos 
documentos de la época de Juana de 
Albrit y de Enrique IV, impor- 
tantes autógrafos, y muchos per- 
gaminos y papeles concernientes á 
las provincias de Armagnac, Bigor- 
ra, Foix, Marsan y Perigord, des- 
de el si^lo IX hasta fines del xvm. 

La biblioteca de la ciudad, tam- 
bién pública, contiene unos veinte 
mil volúmenes, procedentes de los 
antiguos conventos suprimidos; y, 
como es natural , sus principales ri- 
quezas bibliográficas consisten en 
obras de teología, aunque no por eso 
ha dejado de adquirir en tiempos 
posteriores obras modernas más con- 
formes con el espíritu de la época 
presente. Todas se facilitan al públi- 
co , que no sftele ser numeroso, como 
de ordinario acontece también en las 
bibliotecas de nuestras capitales de 
provincia. 

Hace algunos años un erudito 
bearnés , Mr. Manescau , padre, ce- 
dió al famoso castillo de Pau, donde 



ÍU 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



nació Enrique el Grande, su biblio- 
teca particular, notable por muchas 
obras muy raras que tratan del fa- 
moso monarca beamés y de las co- 
marcas pirenaicas. Como no se sir- 
ve al púbUco este último depósito 
bibliográfico, y cuasi todos los vo- 
lúmenes de que consta faltan en la 
biblioteca de la ciudad, hubiera sido 
más conducente para la mayor ilus- 
tración pública que los tesoros his- 
tóricos, reunidos por Mr. Manes- 
cau, hubieran ido á enriquecer los 
estantes del establecimiento, donde 
podrían ser cómodamente consul- 
tados por los eruditos beameses ó 
los aficionados extranjeros. 

Existe también en Pau, desde 
1870, fundado á expensas de la So^ 
ciedad de la Biblioteca popular ^ un 
depósito de libros destinados al prés- 
tamo gratuito á toda persona que 
presenta una tarjeta expedida por la 
secretaria de la sociedad fundadora. 
En el año último se han servido ya 
más de seis mil volúmenes, y es cuasi 
seguro que irá creciendo el número 
de las obras prestadas. 

En España se van esparciendo 
muchos libros como base de biblio- 
tecas populares , remitiéndolos á va- 
rias localidades, donde apenas exis- 
ten lectores que hayan de utilizar 
esos medios de cultura y de intelec- 
tual comunicación; y deberia prece- 
der á tales remesas la organización 
del servicio en los fondos de esos de- 
pósitos, para que puedan llegar á ma- 
nos del pueblo gratuitamente, y con 
la sola caución de obligarse á cos- 
tear un ejemplar nuevo de la obra 
prestada todo lector que vaya más 
allá de lo que permita el uso, y tras- 
pase los plazos que señalen los re- 
glamentos dados para prescribir de- 
reobos y deberes á los peticionarios 



de libros de las bibliotecas popu- 
lares. 

También tiene Pau un museo, que 
no deja de poseer obras de mérito, 
aunque cuenta poco tiempo de vida : 
se ha principiado reuniendo, en la 
antigua sala del Parlamento de Na- 
varra, los cuadros que á la ciudad 
pertenecian. Entre las obras artísti- 
cas que dan importancia no común & 
este naciente establecimiento, figu- 
ran en primera linca : una bellaestatua 
de mármol blanco, que representa al 
Bearnés, joven, debida al cincel do 
Bosio; el nacimiento de Enrique IV, 
complicada y brillante composición, 
que dio glorioso renombre á su jo- 
ven autor Eugenio Devéria; un bello 
retrato del general Bosquet, debido 
al pincel de este mismo artista; el 
asesinato de Enrique III, por Mer- 
le; el interior de San Esteban del 
Monte , de París, por Alejandro Bar- 
bier; un hermoso paisaje de Schae- 
fer; un buen cuadro que representa 
cómo se educaba á Enrique el Bear- 
nés, de Mallet, y algunos otros, tam- 
bién estimables, aunque de menor 
mérito artístico. 

C. 



NOTICIAS. 



De real orden, fecha 23 del corriente 
y para la mejor organización dei Ar- 
chivo del Ministerio de la Gobernación, 
se ha dispuesto crear una plaza de Ar- 
chivero, desempeñada por un individuo 
del Cuerpo de Archiveros-Biblioteca- 
rios, que será nombrado por el Ministe- 
rio de Fomento, con cargo al presu- 
puesto del mismo, y cuyo sueldo no 
podrá bajar de cuatro mil pesetas. 



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BIBLIOTECAS T HDSSOS. 



286 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



ha sido hecha relación , que un dia del 
mes de Sctíemhre deste año doña maría 
mato de brasas, vuestra hermana , riñió 
á maria audrada vuestra esclaua y 
puso manos en ella, y después desto, 
estando comiendo, entró la dicha vues- 
tra hermana , y hauiendo vos entendido 
lo que hauia pasado, riñisteis á la dicha 
esclaua que estaua siruiendo á la mesa, 
y ella respondió que bastaua que vos 
que herades su amo la riñiesedes, sin 
que lo hiciese también la dicha vuestra 
hermana , y diciendo vos á la dicha es- 
claua que callase, viendo que no lo 
hazia y que os respondia con colera , y 
que no tenia á vuestra hermana el res- 
peto que se deuia , tomastes vn cuchillo 
do la mesa y se le tirastes, y ella bajó 
la cauega , y acertastes con él á la dicha 
doña maría mato, vuestra hermana, en 
la caneca y se le clauastes en ella , de 
que vino á morir ; por lo cual los alcal- 
des de nuestra casa y corte , de off^io 
de la justizia, procedieron contra vos, 
y por haueros perdonado juan mato y 
catalina de brasas , su mugei>, padres 
de la difunta, se quedó la causa por 
sentenciar , como lo podíamos mandar 
ver por ^ierta información y carta de 
perdón que, signado todo de escriuano 
en el nuestro consejo de la támara, 
fue presentado, suplicándonos, que 
atento á la poca culpa que tenéis en es- 
te negocio, fuésemos seruido de per- 
donaros la dicha muerte y remitiros 
toda nuestra justicia ciuil y criminal 
que nos hauemos y tenemos, y podemos 
hauer y tener contra vuestra persona y 
vienes en cualquier manera por causa 
y razón de la dicha muerte, ó como la 
nuestra merced fuesse. Por ende, siendo 
assí como en vuestra relación se con- 
tiene, y que en la dicha muerte no huuo 
ni interuino aleue traición ni muerte 



segura , ni fué hecha con fuego ni saeta, 
y con que no hayáis sido preso ni lo 
estéis al presente por lo susodicho, re- 
seruando como reseruamos á los otros 
parientes de la difunta que no os han 
perdonado su derecho a salvo, para que 
si a ora o en algún tiempo parecieren y 
os quisieren acusar esta muerte, y pedir 
y seguir contra vos su justicia, lo pue- 
dan hacer, y no les parando perjuicio al- 
guno en ello, y guardando las condicio- 
nes del perdón de las partes, si algunas 
ay en él. Por la presente os remitimos y 
perdonamos toda nuestra justicia 9ÍUÍI 
y criminal que nos hauemos y tenemos 
y podemos hauer y tener contra vues- 
tra persona y bienes en cualquier ma- 
nera por causa y razón de la muerte de 
la dicha vuestra hermana , y mandamos 
á los del nuestro consejo. Presidentes y 
oidores de las nuestras audiencias , al- 
caldes , alguaciles de la nuestra casa y 
corte y chancillerias , y á todos los cor- 
regidores, assistente, gouernadores, al- 
caldes, alguaciles, merinos, prebostes 
y otras justicias y jueces de estos nues- 
tros Reyuos y señoríos , que guarden y 
cumplan y hagan guardar y cumplir 
esta nuestra cédula de perdón y remi- 
sión que assi os hazemos de la dicha 
muerte, y que por causa y razón della 
os no prendan el cuerpo, hieran, ma- 
ten, Hsien, ni consientan prender, herir, 
matar, lisiar, ni hacer ni hagan otro 
mal, daño ni desaguisado alguno en 
vuestra persona ni bienes, a pedimiento 
del nuestro procurador fiscal y pron\ul- 
tor de la nuestra justicia ni de offc¡o, 
no enuargante qualesquier leyes y preg- 
maticas de los dichos nuestros Reynos 
y señoríos que aya en contrario, con 
las quales para en cuanto á esto toca 
y por esta vez, dispensamos, y las abro- 
gamos y derogamos , casamos y anula- 



BIBLIOTECAS Y UÜSEOS. 



REVISTA DE ABCHITOS, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



S8d 



ni deuíendo faser de derecho, mandara 
derribar la vuestra casa é castillo de 
Peñaflor, é me suplicastes é pedistes 
por merced que vos diese licencia para 
la tornar á edificar é faser segund que 
primeramente la teniades ; por ende yo 
por la presente, por vos facer bien ó 
merced, vos do licencia é auctoridad 
para que podades reedificar é faser de 
nuevo sin pena alguna la dicha vuestra 
casa é castillo é fortaleza segund que de 
primeramente la teniades , todo esto sin 
perjuicio de otro tercero. E por esta mi 
carta mando á D. Diego Pérez Sarmien- 
to, Conde de Santa Marca, mi adelan- 
tado mayor del reino de Galicia , é á su 
lugarteniente, é á los caballeros del 
dicho regno de Gallicia, mis vasallos, é 
los concejos , alcaldes é alguaciles, regi- 
dores > caballeros é homes buenos de 
todas cibdades é villas é lugares del di- 
cho regno de Gallicia, é á todos los 
otros mis vasallos é subditos é natura- 
les del dicho regno é de los otros mis 
regnos é señoríos que sobrello fueren 
requeridos, que vos den é fagan dar 
todo el favor é ayuda que les pidíéredes 
é menester hobiéredes para lo facer ó 
complir^ é que vos non pongan ni con- 
sientan poner en ello ni en cosa alguna 
ni parte dello embargo ni contrario al- 
guno , mas que vos dexen é consientan 
gosar de la dicha merced que vos yo 
asi fago , como dicho es. E los unos ni 
los otros non fagan ende al por algu- 
na manera , so pena de la mi merced 
é de diez mil maravedises para la mi 
cámara , é de perder las tierras é mer- 
cedes é raciones é contrataciones é 
otras cualesquier mercedes que de mi 
han é tienen en cualquier manera, é 
demás por cualquier ó cualesquier de- 
llos por quien fincare de lo así facer é 
complir, mando al ome que les esta mi 



carta mostrare, que los emplase que 
parescan ante mi en la mi Corte, do 
quier que yo sea, del dia que los empla- 
zare fasta quinse dias primeros siguien- 
tes , so la dicha pena , so la qual mando 
á cualquier escribano público que para 
esto fuere llamado, que dé ende al que 
la mostrare testimonio signado con su 
signo, porque yo sepa en como se cum- 
ple mi mandado. Dada en Martin Mu- 
ños de las Posadas , honse dias de Mayo, 
año del nacimiento de nuestro Señor, 
Iho. xpo. de mili é quatrocientos é cin- 
quenta ó tres años. — Yo el Rey. — E yo 
el Dr. Fernando Dias de Toledo, oidor 
é referendario del Rey, é su secretario 
la fise escreuir por su mandado. 

(En el reverso del documento se con- 
serva adherido el sello real en cera.) 

(Copiada del original) 

NÚMERO III. 

Cédula firmada por D. Fernando el Car 
tólico concediendo facultad á 2>. Fer* 
nando de Castro , para que las casa$ 
que poseia en la^Coruña sean privile^ 
giadas para siempre jamas, y no s$ 
pueda sacar de ellas á persona alguna 
que alli se acoja , aunque hubieren co- 
metido cualquier crimen {\), 

Don Fernando, por la gracia de Dios, 
Rey de Castilla, de León, etc. Por faser 
bien é merced á vos D. Fernando de 
Castro, mi vasallo, é catando los mu* 
chos buenos , leales é señalados servi- 
cios que me habedes fecho é facedes en 
cada dia, en alguna enmienda é remu- 
neración dellos, mi merced é voluntad 
es que las casas que vos tenedes en la 



(1) Hállase este documento bastante mal 
conseryado, y por este motivo se notarán 
algunos huecos en esta copia, 



S90 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



cibdad de la Coruua sean preuillejadas 
agora é de aquí adelante para siempre 
jamas ^ para que no puedan sacar dellas 
presona ni presonas algunas de las que 
ende en ellas se acogieren , aunque las 
tales presonas ayan fecho é cometido 
qualesquier crímenes, delitos é casos, 
del caso mayor al menor inclusiue que 
cometer se pueden , é otrosí que sean 
francos tres oficiales déla obra (f)— •• 
del tiempo que moraren en la dicha 
casa ó de fuera della , quales vos nom- 
bráredes en cada un año, de pedido é 
monedas, é de todo servicio de caba é 
fonsadera é de otros cualesquier tribu- 
tos reales é concejiles de que gosen los 
otros escusados y esentos de mis reinos; 
é por esta mi carta , ó por su treslado 
signado de escriuano público, mando á 
los infantes , duques , perlados , condes, 
marqueses , ricos ommes , maestres de 
las órdenes, priores, comendadores é 
subcomcndadores, alcaydes de los cas- 
tillos é casas fuertes é llanas é apor- 
telladas é á los del mi Consejo é oydores 
de la mi abdiengia , alcalldes é alguasi- 
les de la mi casa é corte é chan^illería, 
é á los concejos, justicia, regidores, 
caualleros , escuderos é oficiales é ornes 
buenos de la dicha cibdad de la Coruña 
é de todas las otras cibdades, villas é 
lugares de los mis reynos é señoríos é 

á los arrendadores , cogedores 

terceros , é deganos é mayordomos é á 
otras cualesquier personas á quien lo 
en esta mi carta contenido atañe ó ata- 
ñer puede, que de aquí adelante ayan 
por previllejada la dicha vuestra casa 

que ni personas algunas de 

las que en ellas se acogieren por nin- 
gunos casos ni delitos que hayan 

fecho é cometydo, saluo por aquellos ca- 



(1) ¿De Santa María? 



sos que las leyes de mis reinos quieren 
que no valga preuillejo alguno; é que 

guarden á vuestra casa todas las 

honrras , gracias , franquesas , liberta- 
des , esenciones que guardan é acostum- 
bran guardar á las otras casas preuille- 
jadas de mis reinos ; é otrossy que no 
demanden á los dichos tres escusados 
marauedises algunos de pedidos é mo- 
nedas , ni deservicio ni caua ni fonsa- 
dera , ni otro pecho é derecho alguno^ 
de que acostumbran é suelen ser> fran- 
cos los otros escusados de mis reynos; 
é que esta mi carta de merced vos guar* 
den é fagan guardar en todo ó por todo, 
segund que en ella se contiene; é man- 
do á los mis contadores mayores que lo 
pongan é asienten asy en los mis libros 
é nóminas, de lo sainado, de las merce- 
des de los escusados, é que sobrescrip- 
ta esta mi carta en las espaldas , vos la 
den é tornen, para que por virtud della 
esta dicha merced que vos yo fago yos 
sea guardada é complida ; é que si qui- 
siéredes, vos den é libren sobrello mi 
carta de preuillejo é todas las otras 
mis cartas é sobrecartas las más firmes 
é bastantes que vos pidiéredes ó menes* 
ter houiéredes en esta razón: la cual 
dicha mi carta de preuillejo é sobrecar- 
tas mando al mi canciller é notarios ó 
otros oficiales que están á la tabla de 
los mis sellos , que vos den é libren é 
pasen é sellen , ó olrosy que vos den é 
libren mi carta de priuillejo, para en lo 
que toca á lo de la dicha vuestra casa ; 
é los unos ni los otros no agan ende al 
por alguna manera, so pena de la mi 
merced é de privación de los oficios é 
de confiscación de los bienes de los que 
lo contrario fisicren, para la mi cámara 
é fisco, é demás mando al home que les 
esta mi carta mostrare que los emplase, 
que parescan ante mí en la mi corte do 



^ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



S94 



quiep que yo sea , del dia que los em- 
plasáre á quinse días primeros siguien- 
tes, so la dicha pena, so la qual mando 
á qualquier escribano público que para 
esto fuere llamado , que dó ende ai que 
la mostrare testimonio signado con sa 
signo, porque yo sepa, como se cumple 
mi mandado. Dada en la noble villa de 
Medina del Caaipo, á xxv dias del mes 
de Junio, año del nacimiento de nues- 
tro Señor Jesucristo de mili é qualro- 
cientos 6 setenta 6 syete años. — Yo el 
Rey.— Yo Gaspar Dariño, Secretario del 
Rey nro. Señor la fise escribir por su 
mandado.» 

(Está al respaldo firmada y sellada 
con el sello real por los oficiales reales.) 

{Copiada del original.) 

(Se continuará.) 

PREGUNTAS. 



165. Lápida de Calahorra.— A fines 
del último siglo descubrió un labrador 
en una era de las inmediaciones de Ca- 
lahorra una lápida del grueso de una ter- 
cia , dos varas de largo y tres cuartas de 
ancho , en cuya parte superior se ve una 
figura ecuestre, y en el centro esta ins- 
cripción : 

IVLIVS LON 

GINVS.'.DOLES 

BITICKNTIE/.BES 

SVS.-.EQVES.-.ALA.-. 

TAVTOR .*. VIC .-. C .-. R .'. E .*. 

AN .-.XL .*. AER .'. XII .'. H .'. S .'. L .'. 

SVLI'ICIVS .-. SVSVLLA 

ET.*.FVSC\^S.-.BITIV8 

H.'.EX/.T.'.P.'.C. 

Se suplica á los lectores do la Revista, 
versados en Epigrafía, tengan la amabi- 
lidad do exponer la traducción y lo demás 

que opinen sobre esta lápida. 

F. 

166. Industria española.— Importan- 



do al que bace esta pregunta tener el ma- 
yor número de datos posible sobre la fun- 
dación de fábricas y desarrollo de la in- 
dustria en España durante los siglos xvi, 
XVII y XVIII, agi-adeceria á los benévolos 
lectores de esta Revista le comuniquen 
cuantas noticias sepan relativas á esta 
materia, sí bien haciendo omisión de 
aquellas que, por ser comunes y de fácil 
investigación , se ha de suponer conoce 
ya el interrogante. 

P. P. 

RESPUESTAS. 



Calendacion francesa. Núm. 127, to- 
mo Ujpág, 126. — El uso de calendar los di- 
plomas en Cataluña por el afio del reinado 
de los monarcas franceses , que se habia 
continuado aún después de que el anti- 
guo principado dejó de ser feudatario de 
Francia, fué abolido por un canon del 
concilio provincial celebrado en Tarra- 
gona en el año de gracia de 1180, en que 
también se dÍMpuso que en adelanto los 
escribanos no fechasen los instrumentos 
públicos por los años de la Encamación 
ó Trabeacion del Señor, que fueron sus- 
tituidos por los do la Natividad , con ex- 
clusión del calendario romano y fijación 
del dia y mes corriente. 

A. P. 

MOVIMIENTO BIBLIOGRÁFICO 

LIBROS EN VENTA. 

Itinerarium Adrinni sexti ah HUpania,,, 
Ramam vsquc. Per Blannm Ortizium, Tole- 
ti, per loaiinem ab A^ala. 1646.— 1 vol. 12." 
pergamino, con noticias muy interesantes 
sobre el estado de España á principios del 
siglo XVI. — 70 rB. 

liibliotUque de poche, París, 1847-58.-8.° 
•men. 10 vol. pasta ; muy buen ejerapl. 120 rs. 

Contiene : 

CnriosUés destraditions, de TArcliéologie 
et des Beaux-Arts, hiptoriques, militaires, 
anecdotiques, philologiqueB, géographiques 
et ethnologiques, des invcntions et décou- 
vertes, bifiüographiques , litéraires et bio- 
graphiques. 



Í92 REVISTA DE ARCHIVOS. 



ANUNCIOS. 



COLECaON DE DOCUMENTOS fflSTÓRICOS 



PÜBUCÁIMS ni LA 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIRUOTECAS Y MUSEOS. 

NÚM. i.^ Inventan deis libres de la Senyora Dmna María , Reina de lee Sicilies e de 
Aragóy opúsculo interesante en sumo grado para el estudio de la Bibliografía y la 
Historia literaria de la Monarquía aragonesa en los siglos medios.— ün tomito de 
treinta páginas, tirada de 250 ejemplarei, en elegante tamaño 12.** y excelente papel 
de hilo. — Precio, una peseta. 

NÚM. u.—Embqf oda del Emperador de Alemania, OUm /, al califa de Córdoba^ 
Ahderrahman III, Texto latino con la versión castellana, hecha parala Revista, al 
' frente , y que contiene preciosas y desconocidas noticias sobre la situación política , 
religiosa y social de España á fines del siglo x. — Un tomo de ochenta y seis páginas, 
tirada de 250 ejemplares, en igual tamaño y condiciones tipográficas que el anterior. 
— Precio, una peseta y cincuenta céntimos (6 rs.). 

NÚM. III. — Embajada extraordinaria del Marqués de los Balbases á Portugal en 1727. 
Contiene la relación del viaje del Embajador, la del ceremonial y la de las fiestas 
celebradas en Lisboa. — Treinta y cinco páginas, en el propio tamaño y forma.— Pre- 
cio, nnft poseía y veiuticioco céntimos (5 rs.). 

Los pocos ejemplares que restan de estos opúsculos se venden en esta corte , á loa 
precios indicados, en la librería de Dúrán, y se enviarán á provincias, á 5 rs. el pri- 
mero, 8 el segundo, y 7 el tercero, dirígiéndose al Administrador de la Revista con 
remisión de su importo en sellos de correo ó libranzas de fácil cobro. 



REVISTA 

BB 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 

Se publica los dias 16 y último de cada mes. — Precios de suscricion, — Madrid, tres me- 
ses, una peseta 60 cents. (6 rs). — Provincias y Port.ugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un año, 7 pesetas. — 
Extranjero 7 Ultramar, un año 20 pesetas. — Puntos de svscricion, — En Madrid: en la Ad- 
ministración, calle de San Vicente, núm. 22, cuarto 2.^ izquierda; en las porterías del Ar- 
chivo Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional j Museo Arqueológico, y en las 
librerías de Duran, Cuesta, Baillj Bailliére j de D. Leocadio López. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 
principales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en sellos 
de correos ó libranza de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i de 
la Revista, correspondiente al año anterior. 

HADBID , 1872.— Lnpienta de M. BiyadS27S7BA| calle del Duque de Osunai núm. 8, 



I^EYIST/V 



DE 





RCHIVOS, tiilBLIOTECAS Y p ÚSEOS. 




AÑO II. 



Madrid, 15 de Octubre de 1872. 



liUM. 19. 



SUMARIO. 



▲■odacion francesa para el desarrollo científico , por D. F. M. Tnbino.— BibUofcoea del Escorial, por D. T. dal 
C. — Variedades : Fondocion del ArchiTO de Simancas , por D. J. R. de C. y P. — Documentos ] ara la historia 
de Oalida. — Preguntas : Almirante. -- Sonido gutural de la^j. — Reoora. — Juoefla. ~ Bespnestas ; Ai- 
muzara. — Industria española. — Movimiento bibliográfico y arqueológico.— AdTertenola.— 
Anuncios. 



ASOCIACIÓN FRANCESA 

PARA XL DESARROLLO CIENTÍFIOO. 



Creada recientemente en Francia 
esta Sociedad — donde figuran los 
hombres más competentes en los va- 
rios ramos del saber — con el exclu- 
sivo propósito de regenerar y levan- 
tar al país de la postración á que le 
trajeron dolorosos reveses ; emplean- 
do para obtener tan patriótico fin 
los solos resortes do la ciencia; ha 
inaugurado sus trabajos en Burdeos, 
el 5 de Setiembre último, con gran 
solemnidad. 

Debió presidir el acto el célebre 
fisiólogo M. Claudio Bemard; pero 
una repentina indisposición hizo que 
ocupara su puesto el ilustre antro- 
pólogo M. de Quatrefages, asaz co- 



nocido en el inundo ilustrado por 
sus efitudios sdbre el hombre y las 
razas. En su notable discurso mos- 
tró cuáles eran las verdaderas ten- 
dencias de la Asociación, afirmando 
que se encaminaban á obtener que 
no hubiese en Francia ni un solo in- 
dividuo ajeno á aquel mínimum de 
conocimientos científicos indispen- 
sable para el mejor desemjicño de la 
parte que haya podido caberle en el 
trabajo humano. Sólo por eske cami- 
no — según el orador — podría la 
Francia luchar con éxito con otros 
países , donde el nivel científico es- 
taba más elevado que en la vecina 
Bepública, concluyendo con un 
apostrofe á cuantos hombres genero- 
sos quisieran contribuir á la obra 
iniciada, en definitiva obra de civi- 
I lizacion y patriotismo. 



294 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



No menos significativo fué el dis- 
curso del Alcalde de Burdeos , quien 
convino en que la ciencia era una so- 
berana que extendia de dia en dia el 
radio de sus dominios, siendo inútil y 
errado el empeñarse en resistirla. El 
Secretario do la Asociación dio cuen- 
ta del estado financiero de la mis- 
ma, que no puede ser más próspero, 
pues, en cinco ó seis meses que cuen- 
ta de vida, han ingresado en ella 
más de setecientos miembros , mon- 
tando su capital en esta fecha á unos 
140.000 francos. 

Administra y dirige la Asociación 
un Consejo compuesto de un Presi- 
dente, un Vicepresidente, un Se- 
cretario, un Vicesecretario, un Te- 
sorero y un Archivista, residiendo 
normalmente en París. Todos los 
años celebra' la Asociación una se- 
sión general, eligiendo en cada uno 
distinto punto, en territorio francés. 
De este modo se descentraliza la cien- 
cia, y la Asociación no se limita al 
radio de París, sino que abraza toda 
la Francia. 

Para los fines de su instituto, di- 
vídese la Asociación en cuatro gran- 
des grupos, denominados : 1.% de 
ciencia% matemáticas , y comprende 
las matemáticas, la astronomía, la 
geodesia, la mecánica, la navega- 
ción y las construcciones civiles y 
militares; 2.% de ciencias físicas y 
químicas, abarcando la física, la 
química, la meteorología y la física 
en globo; 3.^, de ciencias naturales, 
é incluye la geología y la mineralo- 
gía, la botánica, la zoología y la 



zootecnia, la antropología y las cien- 
cias médicas; 4.*', de ciencias econó- 
micas, entendióndose por tales la 
agronomía, la geografía, la econo- 
mía y la estadística. 

Si hemos de juzgar por lo que la 
experiencia nos enseña, la Asocia- 
ción francesa está llamada á ejercer 
una saludable tutela sobre el pueblo 
francés, diseminando las luces en 
todas direcciones, y levantando con- 
siderablemente la moral de las mu- 
chedumbres. La Asociación britá- 
nica, madre y hermana gemela de 
la francesa, cuenta cuarenta años de 
vida, siendo efectivos los resultados 
favorables obtenidos, gracias á su 
iniciativa y conatos generosos. Apar- 
tándose ésta de datos de toda elu- 
cubración metafísica, teniendo por 
punto de partida y norte la realidad^ 
sus trabajos ofrecen siempre un ca- 
rácter práctico y positivo , que en- 
cierra el secreto de su importancia, 
utilidad y valía. Las Memorias lei- 
das en Burdeos, las controversias 
que han suscitado, giraron siempre 
dentro de la órbita de la experien- 
cia ó de la investigación , que toma 
por blanco los hechos y leyes del 
mundo objetivo. Discutiéronse te- 
mas matemáticos, mecánicos, quí- 
micos, físicos, zoológicos ú antro- 
pológicos, teniendo siempre presente 
las ventajas que de dilucidarlos pu- 
diera proporcionar al hombre; por- 
que el hombre, la humanidad , con- 
siderada como una persona física con 
deberos que cumplir y derechos que 
ejercitar, es lo que interesa y pre- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



29; 



ocupa á los sabios que forman el es- 
tado mayor de esta falange guerrera 
de nueva índole. 

La Administración municipal bor- 
delesa ha coadyuvado cordialmente 
al éxito de este primer ensayo. Para 
las sesiones generales de la Asocia- 
ción y para las juntas particulares 
de las secciones, ofreció el magní- 
fico establecimiento donde la Socie- 
dad filomática alberga sus clases 
gratuitas de adultos. Demás de esto, 
el Municipio puso á disposición del 
congreso los salones, verdaderamen- 
te monumentales, del gran teatro, 
donde los miembros de aquél se re- 
unian en los momentos que les de- 
jaban libres las tareas de la sección 
á que respectivamente correspon- 
dian. 

Tras las Memorias, discursos y 
discusiones , se han organizado ex- 
cursiones científicas á varios pun- 
•tos, siendo digna de recordarse la 
verificada á la Dordogna con el de- 
seo de estudiar las habitaciones de 
los trogloditas de Eyzies. Con este 
motivo, el conocido naturalista y an- 
tropólogo M. Braca dio una confe- 
rencia arqueológico-etnológica, don- 
de con superior talento pintó las 
costumbres do aquellos prehistóricos, 
examinando magistralmente los res- 
tos de su industria y de los orna- 
mentos descubiertos en recientes ex- 
cavaciones. 

La Asociación tiene asegurada 
su vida. Su grito de guerra es (( ¡ Por 
la patria y por la ciencia! ))■ Su norte 
el progreso, sus medios el estudio. 



El año próximo celebrará su segun- 
da sesión en la populosa Lyon , que 
en la noble puja suscitada entre va- 
rias capitales, tuvo la suerte de salir 
victoriosa. 

España ha estado representada en 
tan importante acto por los señores 
Rubio (D. Federico), Galdo, Bo- 
nety 

Francisco M. Tübino. 



LA BIBLIOTECA DEL ESCORIAL. 



Recuerdos de honor para el Cuerpo 
de Archiveros , Bibliotecarios y Anti- 
cuarios, representado en dos desús in* 
dividuos, reservará la historia del ce- 
lebérrimo cenobio de San Lorenzo, por 
el arrojo, el celo y la inteligente opor- 
tunidad con que nuestros conipañeros 
y amigos, los Sres. D. Darío Cordero y 
D. Juan José Fuentes, tuvieron la bue- 
na fortuna de poner en salvo la famosa 
Biblioteca escurialense en el último in- 
cendio de tan imponente fábrica. 

Los dignos profesores de la Escuela 
especial de Ingenieros de Montes, mul- 
tiplicándose con prontas y acertadas 
medidas para cortar el fuego, atajando 
sus estragos; nuestros compañeros con- 
centrando sus esfuerzos para salvar á 
todo tranco los tesoros de aquel riquí- 
simo depósito literario, acrecido con 
tantos dispendios y conservado con tan- 
to esmero durante tres centurias; la po- 
blación toda del Escorial, sin excepción 
de clases, edades, ni sexos, acudiendo 
á cuantos puntos reclamaban auxilios 
inmediatos, sin economizar peligros; y 
el Ministro de Fomento dictando dispo- 



296 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



siciones rápidas y oportunas con su 
peculiar competencia ; todos merecen 
honrosísima mención en las columnas 
de nuestra Revista, que con verdadera 
satisfacción consignamos. 

Tras de las penosas inquietudes que 
nos causaron las noticias primeras acer- 
ca del reciente siniestro, pudimos ver 
por nuestros propios ojos, cuasi con 
júbilo, que por fortuna para la gloria de 
nuestro país , de las artes y de las le- 
tras, nada se ha perdido que no sea fá- 
cilmente reparable, con mayores ó me- 
nores dispendios pecuniarios. El voraz 
incendio vio cortada su destructora 
marcha , quedando en salvo los frescos, 
los, lienzos, las tablas, los tapices, las 
sagradas joyas, los papeles y los libros 
del grandioso monasterio jeronimitano; 
y gracias al general y efícacisimo empeño 
con que se trató de librar el magníGco 
salón de la Biblioteca , impidieron la 
oportunidad de los auxilios y la Grmeza 
de la bóveda, corona de aquella sober- 
bia cámara , que pereciese uno de los 
más importantes departamentos del fa- 
mosísimo edificio. 

Más afortunada la Biblioteca que en 
el terrible incendio del 7 de Junio de 
\ 67l^.ni aun han llegado las llamas, co- 
mo entonces , á devorar sus puertas y 
los estantes contiguos; ni sus libros han 
sido arrojados por las ventanas para 
impedir que pereciesen todos en el fue- 
go devorador que avanzaba, cercándo- 
la por los claustros. Ahora ni su lujosa 
estantería, diseñada por Herrera y eje- 
cutada con primor por Flecha , ha su- 
frido ningún visible menoscabo ; ni los 
admirables frescos de Carducho y de 
Tibaldi han perdido su animado color; 
nt ha perecido una de las composicio- 
nes en que dieron bella forma; con dies- 
tro pincel, á los asuntos elegidos por el 



P. José de Sigüenza para decorar con 
artística grandiosidad los muros y la 
bóveda de aquel magnífico templo de 
las letras divinas y humanas. 

De \ 575 data la primera entrega de 
libros que fué destinando Felipe II pa- 
ra reunir en el nuevo cenobio de San 
Lorenzo una selecta Biblioteca con el fin 
de que sus monjes creciesen allí á la 
par en virtud y en sabiduría. Habia en- 
tregado cuatro mil volúmenes de su Bi- 
blioteca particular y dos mil ducados, 
como primer donativo destinado á ese 
intento; y poco tiempo pasó sin que con- 
siderase necesario encargar su custodia 
y arreglo al P. Fr. Juan de San Jeró- 
nimo, cuya competente diligencia halló 
pronto más gratas larcas en su nuevo 
cargo con la adquisición de los precio- 
sos códices y libros del docto D. Diego 
de Mendoza, que todavía hoy son de 
los más estimables de la rica Biblioteca 
escurialense , entre sus numerosos ma- 
nuscritos y sus no pocos incunables de 
la más extraordinaria rareza. 

No aflojaba el Rey Prudente en su . 
buen propósito de acrecentar el tesoro 
literario del ya famoso monasterio. Por 
mandado suyo se trasladaron ciento 
treinta y tres volúmenes de la capilla 
real de Granada; se adquirieron no- 
venta y cuatro libros de la testamenta- 
ría de D. Pedro Ponce, obispo de Pla- 
sencia, elegidos por Ambrosio de B(ora- 
les, comisionado al efecto; se llevaron 
doscientos treinta y cuatro , entre im- 
presos y manuscritos, que hablan per- 
tenecido al famoso historiador de Ara- 
gón Jerónimo Zurita, y ochenta y siete 
del Dr. Juan Pacz de Castro. En Ma- 
llorca, en Barcelona, y en los monaste- 
rios de la Murta y de Poblet, se recogie- 
ron doscientos noventa y tres ; del prior 
de Ronccsvalles treinta y un manuscri- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



Í97 



tos de gran valor; de los que Serojas 
tenía del Rey, ciento treinta cuerpos; de 
la Inquisición, prohibidos en todo ó en 
parte, ciento treinta y nueve; y de la 
testamentaría del cardenal de Burgos 
nuevecientoá treinta y cinco. Regalaron 
también D. Alonso de Zúñiga cuarenta 
y cinco do gran mérito; Arias Montano 
doscientos seis, entre los que habia se- 
tenta y dos manuscritos hebreos; el 
Marqués de los Velez cuatrocientos 
ophenta y seis ; el sabio aragonés don 
Antonio Agustín ciento treinta y cua- 
tro, de los cuales la parte mayor eran 
manuscritos griegos; y contribuyeron 
á su acrecentamiento muchos otros, en- 
tre los cuales merece particular men- 
ción el Dr. Burgos de Paz por las fechas 
y especial mérito de algunas de las obras 
que hablan formado su donativo. Tanta 
riqueza literaria reunida obligó á que 
Arias Montano la clasifícase para que 
pudiese ser aprovechada ; y todavía so- 
bre la diligente cooperación del P. Juan 
de San Jerónimo se le dio la del P. Si- 
güenza , que, siendo Bibliotecario más 
adelante, colocó en la sala principal los 
impresos , y en otra contigua los ma- 
nuscritos, llevados posteriormente á dos 
diferentes puntos. 

Reinando Felipe III enriquecióse la 
Biblioteca escurialense con los libros de 
Alonso Ramírez de Prado, y con los mu- 
chos volúmenes árabes de la famosa li- 
brería del emperador de Marruecos Mu- 
ley Zidan. Después, con el objeto deque 
progresase su acrecentamiento, Feli- 
pe IV añadió á la parte de los produc- 
tos del Nuevo Rezado, que le habia con- 
signado su abuelo como renta, ocho- 
cientos ducados más, que al todo com- 
pondrían para la Biblioteca unos dos 
mir anuales, y le otorgó también el pri- 
vilegio de recoger gratis un ejemplar de 



cuantas obras se imprimiesen en los 
dominios de España, quesiguierpn con- 
firmando los Reyes posteriores; pero 
ni 'esta concesión logró nunca puntual 
cumplimiento, como sucede ahora con 
la Biblioteca Nacional, ni la renta estu- 
vo mucho tiempo sin formar parte de 
los fondos comunes del monasterio, en 
mengua del aumento de sus libros y pa- 
peles, ademas de haberle sobrevenido 
irreparables menoscabos , como el que 
sufrió en 7 de Junio de 4 671 cuando 
las llamas redujeron á cenizas más de 
cuatro mil manuscritos y muchos im- 
presos de gran valía. 

Por lo tocante al último incendio, na- 
da tenemos que lamentar acerca de tan 
rico depósito literario. Todos los volú- 
menes están bajo la vigilante custodia 
de los Sres. Cordero y Torres ; y aun- 
que desordenadamente amontonados 
ahora en la Biblioteca baja , como tuvo 
quo hacerse atendiendo sólo á salvarlos 
del fuego en los terribles momentos en 
que amagaba invadir muy rápidamente 
todo el edificio, no pasará mucho tiem- 
po, cuando las reparaciones indispen- 
sables lo permitan, sin que nuestros 
compañeros de profesión vuelvan á sus 
sitios los libros todos en el orden y for- 
ma que les corresponden. 

Los que tanto valor y empeño tan 
decidido mostraron para poner á salvo 
la rica Biblioteca escurialense probarán 
en su dia, con su laboriosidad y su in- 
teligencia, que son dignos individuos 
del Cuerpo en que sirven al Estado, y 
merecedores de la honrosa mención que 
á sus recientes servicios dedica con ver- 
dadera complacencia la Revista de Ar- 
chivos, Bibliotecas t Museos. 

T. del C. 



298 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



A pesar de su firme propósito de 
no ocuparse para nada de las perso- 
nasy la Redacción de la Revista no 
puede hoy menos de congratularse 
sinceramente por el nombramiento 
del Excmo. é Lmo. Sr. D. Cayetano 
Rossell para la Dirección general de 
Instrucción. Aparte de las muchas 
y notorias condiciones que le hacen 
digno de tan honroso como elevado 
puesto, el Sr. Rossell se halla unido 
de antiguo con estrechos vínculos al 
Cuerpo de Archiveros, Biblioteca- 
rios y Anticuarios, en cuya sección 
de Bibliotecas entro d servir hace ya 
veintibiete años, habiendo, ademas, 
desempeñado en la Escuela de Di- 
plomática los cargos de Director y 
profesor de la asignatura de Biblio- 
grafía. 

Una gran parte de los individuos 
que sirven en el ramo se honran, 
pues, con la amistad del nuevo Di- 
rector general de Instrucción públi- 
ca, no pocos hemos sido discípulos 
suyos, y muchos han tenido ocasión 
de apreciar las relevantes prendas 
de instrucción como de carácter que 
le adornan. 

Natural parece, pues, que felici- 
temos al Sr. Rossell en nombre del 
Cuerj*) á que pertenece, y sobre el 
cual no puede menos de recaer algu- 
na parte de la honrosa cuanto me- 
recida distinción que con su nom- 
bramiento obtiene. 



VARIEDADES. 



FÜNDAÜON DEL ARCHIVO DE SIMANCAS. 

Si bien ia idea de formar archivo en 
la antigua fortaleza do los almirantes de 



Castilla, situada en Simancas, se re- 
monta, según opinión de respetables es- 
critores , á la época del rey D. Enri- 
que lY , su realización no tuvo cumpli- 
do efecto hasta los tiempos del empera- 
dor Carlos V, y su engrandeciauen- 
to data del reinado del llamado Feli- 
pe II , el Prudente, Ya antes los Reyes 
Católicos D. Fernando y doña Isabel 
hablan hecho incorporar dicha forta- 
leza á la Corona Real , según nos lo 
cuenta, y por los motivos que expre- 
sa, su cronista Hernán Pérez del Pulgar. 

Sin extendernos en otros pormeno- 
res , ni en el examen de las diversas 
opiniones que hay sobre el particular, 
sólo queremos presentar á nuestros lec- 
tores algunos de los datos que existen 
en corroboración de nuestra opinión, 
de que antes de Carlos Y no se custo- 
diaron papeles de ninguna clase en el 
castillo de Simancas. 

En una minuta de carta del comen- 
dador mayor de León al secretario Juan 
Yasquez, su fecha en Madrid á 26 de 
Junio de 45iO, se dice: «Según me han 
dicho las scripturas que tenía el licen- 
ciado Acuña con el titulo de Archiuo, 
me dizen que no están con el recaudo 
que conuiene , ay va hecha una ^édula 
en blanco para que se entreguen . Con- 
sultaréis , señor , con S. M. en quien 
quiere que se pongan entre tanto que 
se hordena lo del Archiuo que este ve- 
rano embiare a dar la orden para que 
se haga en Simancas y mirad si estara 
bien entretanto allí en poder de Mos- 
quera o de quien alia paresgiere con 
que S. M. ño piense que es dar el ti- 
tulo del Archiuo. Y si se acordase se- 
ñale alia la ^edula Figueroa porque no 
piensen que acá la hauemos apareado.* 

En otra carta dirigida al Emperador 
por el mismo comendador Covos y por 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



299 



el Presidente del Consejo Seguntín, su 
fecha en Yalladolid en 47 de Setiembre, 
según parece del año de 4 542, se dice: 
«Ya Y. M. sea cordara como dexó man- 
dado que en la fortaleza de Simancas 
se pusiesse el Archiuo de las scripturas 
tocantes a la corona y patrimonio real 
destos reynos porque huuiesse mejor 
recaudo en ellas, y que para tenerlas a 
cargo se embiase alia un letrado qual 
parcs^iesse que conuenia señalándole 
el salario que huuiesse de hauer, el qual 
huuiesse de tener una Uaue de la rexa 
y alhagezas [sicj donde han destar las 
dichas scripturas y el alcayde o su te- 
niente que fuere de la dicha fortaleza, 
otra, y que quando se pussiessen o sa-* 
cassen algunas scripturas se hallasse los 
dos presentes, y para dar comiendo a la 
eiecucion desto por las occu paciones 
que hauemos tenido, dexamos de yr alia 
hasta agora que fuymos haura diez o 
doce días a ver las piezas questan he- 
chas para el dicho Archiuo y la forma 
y orden en que se han de poner, y pa- 
res^ionos questan muy bien y apropo- 
sito hecho todo lo de alli para ello, y 
que desde luego es bien que se entienda 
en hazer traer y recoger tod^s las scrip« 
turas questan derramadas y repartidas 
en díuersas partes, para lo qual habien- 
do pensado en muchas personas de le- 
tras, nos ha paresQido quelquemas apro- 
posito seria es el licenglado Catalán,, re- 
lator del Consejo Real (O, ques persona 
sufficiente para ello y mayor cosa, y 
que se le dé de salario los cien mili 
mrs. que solían tener otros con solo el 
titulo de guarda del Archiuo sin tener 
trauajo ni cargo alguno, y que assi mis- 



mo se den al teniente del alcayde otros 
quarenta mili mrs. por el trabajo y cui- 
dado que ha de tener de guardar las di- 
chas scripturas, y de hallarse presente 
a ver las poner y sacar y concertar, he 
nos pares^ido dar ra^on delio a Y. M. 
para que siendo seruido dello se haga 
assi y se despachen las provissiones que 
serán necessarias para hacer licuar las 
dichas scripturas ala dicha fortaleza 



.» 



(1) Efcctiyajnentc, en 5 de Mayo de 1546 
66 despachó cédula, nombrando archivero al 
lie. Antonio Catalán, 



En otro párrafo se aconsejaba tam- 
bién al Emperador mandase al Príncipe 
despachar las provisiones necesarias 
para el recogimiento de papeles en todo 
el reyno, y su depósito en Simancas, 
como asi se efectuó por la cédula ex- 
pedida en Yalladolid á 25 de Agosto de 
4 545, y otras más eGcaces para esto 
efecto. 

Finalmente, hé aquí la cédula de 19 
de Febrero de 4 543, dirigida al Presi- 
dente y oidores de la chancillería de 
Yalladolid, mandando crear el Archivo. 
Dice así : * Sabed : que ala demanda del 
lie. Pedrosa nuestro fiscal en esa Au- 
diencia os encargamos como assimismo 
al lie. Ouiedo nuestro fiscal también y 
a Agustín de Zarate nuestro scribano de 
cámara de yr á la villa de Medina del 
Campo y examinar ciertas scripturas 
concernientes a nuestra corona y pa- 
trimonio real y a otras cosas y haber- 
nos relación de lo en ellas contenido y 
de la manera como estañan goardadas. 
Hauiendo visto en nuestro Consejo di- 
cha relación y el inuentarío de dichas 
scripturas, hemos resuelto sean trasla- 
dadas a la fortaleza de la villa de Si- 
mancas para que en esta estén mejor 
goardadas y puedan ser consultadas 
mas fácilmente por nuestros fiscales y 
por las personas que las hayan menes- 
ter. Mandaré al conserge de la fortaleza 



300 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



de la Mota para que entregue las dichas 
scripturas ala persona comisionada por 
vos al efecto. Y os encargo desde luego 
enuiar uno de dichos fiscales a la dicha 
villa de Medina, el qual requerirá al 
conserge de entregároslas dichas scrip- 
turas y las llevará a Simancas donde las 
entregara al conserge de la fortaleza de 
este último punto. Se construirá para 
goardarlas un arca con dos llaves, una 
quedara en poder del Presidente de di- 
cha Chanciller ia y la otra en manos del 
conserge y es mi voluntad que sin pro- 
uission mía no se pueda abrir la dicha 
arca ni sacar titulo alguno para nadie.» 
Esta disposición fué exactamente cum- 
plida, y para ello se habilitaron conve- 
nientemente varias habitaciones, y se 
recogieron y depositaron en la fortaleza 
muchos é importantes papeles. 

J. R. DE C. T P. 
Simancas, 



■>>•■ 



DOCUMENTOS 

PAEA LA HISTORIA DE GALICIA. 



iróMERO IV. 

Cédula de los Reyes Católicos legitiman^ 
do al ilustre caballero Pedro Bermw 
dez de Castro , hijo de D. Fernando 
Bermudez de Castro , deán de la igle* 
sia de Santiago, habido en Elvira 
Sánchez , soltera. 

Don Fernando y doña Isabel, por la 
gracia de Dios, rey é reina de Castilla, 
de León , etc. Por cuanto vos , D. Fer- 
nando de Castro, Dean de la santa igle- 
sia de Santiago, nos fecístes relación por 
vuestra petición synada de escribano 
público, deciendo que vos ovistes á Pe- 



ro Bermudez, vuestro hijo, en Elvyra 
Sánchez, seyendo ella soltera e no obli- 
gada á matrimonio alguno, é que vues- 
tra voluntad era quel dicho vuestro hijo 
hobiese y heredase todos vuestros bie- 
nes ó la parte de los que vos dispusié- 
redes en vuestra postrimera voluntad, 
que nos suplicábades y pedíades por 
merced que legitimásemos y feciésemos 
habile y capaz al dicho Pero Bermu- 
dez , vuestro hijo, para en todas las co- 
sas que hombre nacido y procreado de 
legítimo matrimonio lo puede y debe 
ser ; é por cuanto así como nuestro muy 
Santo Padre tiene poder de legitimar en 
lo espiritual , ansy los Reyes tenemos 
poder de legitimar en lo temporal á los 
que no son legítimos ; por ende, por fa- 
cer bien é merced á vos , el dicho Pero 
Bermudez , por la presente vos legiti- 
mamos e fazemos legítimo, abil é capaz 
para que de aquí adelante podades ha- 
ber y heredar todos ó qualesquier bie- 
nes muebles e rayces e semovientes, asy 
del dicho vuestro padre como de otros 
qualesquiera vuestros parientes e traas- 
versales e de otra qualquiera persona o 
personas por quien vos fueren manda- 
dos, dados e donados e deíados, asy por 
herencia como por manda ó testamento 
ó codicillo abintestalum ó en otra mane- 
ra qualquiera , asy como lo faryades e 
poderyades fazer syendo legítimo e de 
legítimo matrimonio nacido e pocreado; 
e otrosí para que podades haber todas 
las otras franquezas, porrogaciones e li- 
bertades, preeminencias e ynmunidades 
que han e deben haber e de que gozan 
los que son legítimos e de legitimo ma- 
trimonio nacidos, aunque sean tales que 
en esta nuestra carta debiese ser fecha 
especial mención , e para que podades 
así mismo haber e tener qualquier ofí- 
cio público de qualquiera cibdad , vilU 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



30< 



ó lugar destos nuestros reynos e seño- 
ríos, e para que ansy mismo podades 
decir e razouar e procurar ansy en jui- 
cio como fuera del de todas aquellas co- 
sas e cada una dolías que por hombre 
legítimo de legítimo matrimonio nacido 
pueden é deben ser fechas , e aleamos e 
quitamos de vos el dicho Pero Bermu- 
dez toda ynfamia e mácula e defecto que 
por razón de vuestro nacemiento vos 
podría ser opuesto, ansy en juicio como 
fuera del, e vos ponemos e reyntegramos 
en tal estado que podades gozar e goze- 
des de todas las gracias é prehemynen- 
cias susodichas, ca nos de nuestro pro- 
pyo molo e cierta ciencia e poderyo Real 
absoluto vos fazemos esta merced e legy- 
timacion en la manera que dicha es; no 
embargante qualesquier leys de nues- 
tros reynos, que en contrario de lo su- 
sodicho sean ó ser puedan, especial- 
mente la ley que hizo el Rey don Juan 
nuestro bisabuelo en las Cortes de Bry- 
biesca , en que dice que las cartas da- 
das contra ley ó fuero ó derecho deben 
ser ouedescidas e no complidas, aunque 
en las dichas cartas se contenga la di- 
cha ley e las clausolas derrogatorias de- 
lia. E asy mismo no embargante qua- 
lesquier leys ymperiales e otras quales- 
quier leys e fueros e derechos de iiues* 
tros reynos, con las quales e con cada 
tina dellas nos dispensamos e las .ibro- ' 
gamos e derogamos en quanto á lo su- 
sodicho atañe , quedando en su fuerza 
y vigor para adelante. E por esta nues- 
tra carta ó por su treslado sinado de 
escribano público mandamos al yllustro 
pryncipe Don Juan, nuestro muy charo 
e muy amado hijo, e a los infantes, du- 
ques, condes, perlados, marqueses e ri- 
cos homes, maestres de las ordenes, 
pryores, comendadores e subcomenda- 
dores, é á los alcaydes do los castillos e 



casas fuertes e llanas e a los del núes** 
tro Consejo, oydores de nuestra abdien- 
cia , alcaldes, aguazilese notarios e otros 
oñziales qualesquier de la nuestra casa 
y corte e chancillaría e todos los conce- 
jos, corregidores, asystentes, alcaldes, 
aguaziles, merinos e otras justicias de 
todas las cibdades, villas e lugares de 
los nuestros reynos e señoríos, asy á los 
que agora son como á los que serán de 
aquy adelante, que vos amparen e de- 
Gendan en esta merced e legitimación 
que nos vos fazemos e vos la guarden e 
cumplan e fagan guardar e complír en 
todo e por todo, segund e como en ella 
se contiene, no faziendo perjuizio á qual- 
quiera derecho que nos pertenesca ó 
pertenescer pueda á los bienes en esta 
dicha nuestra carta contenidos e a los 
otros vuestros herederos, acendientes 
e decendientes, si hay, y es nuestra mer- 
ced que esta dicha nuestra carta de le- 
gitimación vaya señalada en las espal- 
das, de nuestro capellán mayor e de dos 
nuestros capellanes que de nos tengan 
ración e quitación; e los unos ni los 
otros non fagades ni fagan ende al, so 
pena de la nuestra merced e de diez mili 
maravedises para la nuestra cámara á 
cada uno que lo contrario hiciere; e de- 
más mandamos al home que vos esta 
nuestra carCa mostrare, que vos empla- 
zo, que parescays ante nos doquier que 
nos seamos del dia que vos emplazare 
fasta quinze dias primeros set^uieutes 
so la dicha pena , so la qual mandamos 
á qualquier escribano público que para 
esto fuere llamado que dé ende al que 
gela mostrare testimonio sinado con su 
sino, porque nos sepamos cómo se ¿um- 
pie nuestro mandado. — Dada en el Real 
sobre la cibdad de Baga, á xviii dias 
del mes de Noviembre año del naci- 
miento de nuestro Señor Jesucristo de 



302 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



inill é quatrocíentos é ochenta é uueve 
años. — Yo el Rey. — Yo la Reina. — Yo 
Fernand d* Alvarez de Toledo, Secre- 
tarlo del Rey ó de*la Reina , la Gce es- 
cribir por su mandado. 

{Copiada de un traslado autorizado, de 
la época , en pergamino.) 

NÚMERO V. 

Carta de los Reyes Católicos á D. Fer- 
nando de CastrOy agradeciéndole las 
diez lanzas que á su costa les había 
mandado para la guerra en 1489. 

El Rey é la Reina. 

Don Fernando de Castro : En mucho 
servicio vos tenemos las dies lanceas que 
á vuestra costa con Perosiso nos en- 
viastes para la guerra del año pasado, 
é la voluntad quel nos dixo que tcneys 
en las cosas de nuestro servicio, lo cual 

vos gr a deseemos ; y así creed que esta- 
mos de voluntad de vos acrescentar y 
facer merced , y será cierto asy quando 
el caso lo ofresciere, segund lo fablamos 
con el dicho Perosiso , al cual dad fe é 
creencia. — De Sevilla , xxx días de Abril 
de xc años.— Yo el Rey. — Yo la Reina. 
— Por mandado del Rey é de la Reyna. 
— Fernán Daluares. 
(Copiada del original.) 

NÚMERO VI. 

Carta de la Reina Católica á D. Fernan- 
do de Castro. 

La Reyna. 

Don Fernando de Castro : Vi vuestra 
letra y la gente que enviastes , la qual 
es buena, y ha servido y sirve muy 
bien ; mucho vos lo agradezco , y creed 
que no se me olvidará quando se ofre- 



ciere caso de vuestro acrescentamiento. 
-r-De Moclin , á x dias de Mayo de XCI 
años. — Yo la Reyna. — Por mandado de 
la Reyna. — Fernán Dalvares. 
(Copiada del original.) 

NÚMERO VII. 

Carta de los Reyes Católicos á D. Fer^ 
nando de Castro, 

El Rey é la Reyna. 

Don Fernando de Castro: Vimos 
vuestra letra y gradecemos vos la vo- 
luntad y obra que vos trays y [teneys á 
nuestro servicio é para la guerra de los 
moros , y bien creemos que para aque* 
lio que es tanto servicio de Dios é nues- 
tro^ lo fareys como decis ; pero porque 
por agora no se entiende en lo de la 
guerra de allende, no paresQió justo que 
lo que enviábadcs se tomase , pues no 
había lugar de conseguir el fin para qae 
lo dáuades. Plazerá á nuestro Señor que 
prestamente podremos entender en ellp, 
y para entonces aura lugar de se poner 
en obra vuestra buena voluntad , é nos 
avremos memoria de vuestros buenos 
servicios. — De Madrid, á vi dias del mes 
de Noviembre de XCIllI años. — Yo el 
Rey. — Yo la Reyna. — Por mandado del 
Rey é de la Reyna. — Juan de la Parra. 

(En el sobrescrito.} 

Por el Rey é la Reina. 

Á don Ferrando de Castro 

cuya es la casa de Montaos. 

(Copiada del original) 



\ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



303 



NUMERO Vin. 

Cédula de los Reyes Católicos haciendo 
merced á D. Fernando de Castro, en 
atención á sus servicios, de 60.000 
maravedises anuales consignados en 
las rentas del reino de Galicia. 

El Rey ó la Reyna. 

Nuestros contadores mayores: Nos 
vos mandamos que librcdes á D. Fer- 
nando. de Castro este presente año de^ 
la fecha desta cédala á los años ade- 
lante venideros, en quanto nuestra mer- 
ced é voluntad fuere, sesenta mili mara- 
vedises en cada un año, de que le nos 
facemos merced , acatando los servicios 
que nos ha fecho , los quales le librad 
señaladamente en las rentas de las al- 
cabalas é pechos é otros derechos á nos 
pertenescientes en sus lugares é tierras, 
donde quier que las tenga en el reino 
de Galizia , é dadle para ello nuestras 
cartas de libramientos é las otras nues- 
tras cartas é sobrecartas que oviere 
menester para la recabdan^a dello, é no 
fagades ende al. Fecha en la cibdad de 
Burgos, á veinte dias de Jullio, año de 
noventa é cinco años. — Yo el Rey. — Yo 
la Reina. — Por mandado del Rev é de 
la Reina. — Juan de la Parra. 

{Copiada del original.) 

NÚMERO IX. 

Carta de la Reina Católica á D. Fernán' 
do de Castro, agradeciéndole sus servi* 
cios. 

La Reina. 

Don Fernando de Castro : Vi vuestra 
letra, y en mucho servicio vos tengo 
la buena voluntad que siempre habéis 
mostrado y tenéis para las cosas de mi 



servicio , de que yo soy bien cierta ; y 
para lo que escrebistes será bien que 
esperéis en vuestra casa y no en donde 
estáis, porque aquello será lo mejor. — 
De Álfdro , á xxix dias de Octubre de 
XCV años. — Yo la Reyna. — Por manda- 
do de la Reyna. — Juan de la Parra. 
(Copiada del original.) 

ISÚMERO X. 

Carta de los Reyes Católicos á D. Fer- 
nandú de Castro , para que pasase á la 
Coruña , y se encargase de su custodia 
por súplica de dicha ciudad. 

El Rey é la Reina. 

Don Fernando de Castro : La cibdad 
de la Coruña nos embiaron suplicar vos 
embiásemos mandar que vos é Pero 
Bermudes con vuestros criados vos fué- 
sedes á estar en la dicha cibdad , por- 
que ouiese aquella la guarda é recabdo 
que á nuestro servicio cumple. E por- 
que tenemos conosgido la voluntad e 
afección que tenéis para nos servir; nos 
vos rogamos é encargamos que vos é el 
dicho Pero Bermudes con vuestros 
criados continos vos vayades á estar 
ó estedes en la dicha cibdad , é miréis 
por la guarda é defensión della , segund 
confiamos de vos, porque nos servis 
mucho en ello. — De Almagan , á veinte 
dias del mes de Mayo de'(MCCCC) XCYI 
años. — Yo el Rey. — Yo la Reina. — Por 
mandado del Rey é de la Reina. — Juan 
de la Parrs^. 

(Copiada del original.) 



doi 



REVISTA DE ARCHH'OS, 



Carta del Rey Católico á D. Pedro Ber- 
mudez , agradeciéndole el favor y ayu- 
da que dio al Gobernador y Alcaldes 
mayores de Galicia con motivo de las 
novedades que el Arsobispo de Santia- 
go intentó hactr contra la jurisdicción 
Real. 

El Rev. 

Pero Bermudez : Por letras del gober- 
naiijr y alcaldes mayores de¿?e reino 
de Galicia, he sabido como vos z« !i«ndo 
nuestro servicio, comosiemí re I«»]iabeis 
acostumbrado, fuistes en darlos favor 
y ayuda sobre las novedades que el Ar- 
zobispo de Santiago ha intentado de 
hacer contra la Jurisdicción Real, lo 
que vos tengo en mucho servicio, y así 
os encargo lo continuéis de aquí ade- 
lante como de vos conño, porque demás 
de hacer eo ello propio oficio de caba- 
llero y lo que sois obligado en ello, me 
haréis mucho placer y servicio. De Va- 
Iladolid, 2 de Agosto de MDXI.— Yo el 
Rev.— Por mandado de su alteza. — Mi- 

m 

guel Pérez Dalma^an. 
{Copiada del original) 

Carta del Rey Carlos I á D. Pedro Ber- 
mudez de Castro f agradeciéndole el ín- 
teres que se habia tomado en la cobran- 
za del servicio que debía el reino de 
Galicia en los años 1520 y 4 521. 

El Rey. 

Pero Bermudez de Castro: Por car- 
tas del Gobernador é alcaldes mayores 
del nuestro reino de Galizia y de las 
otras personas que tienen cargo de la 
cobranza del servicio que se nos debe 
de los años pasados de 520 y 521, he 



sido informado de lo que me habéis ser- 
vido en lo que toca á la cobranza del 
dicho servicio y á las otras cosas que 
sobre ello han pasado, lo coal vos agra- 
dezco é tengo en servicio, que es (^on-' 
forme á lo «que siempre habéis acostum- 
brado hacer en servicio de nuestra Co* 
roiia Real , y porque agora envió á man- 
dar al dicho reino que loégo paguen el 
dicho servicio que se nos debe , sin po- 
ner en ello dilación ; por ende yo vos 
ruego y encargo que, coniiniiaado lo 
que hasta aquí habéis fecho, procúrela 
como el dicho servicio se nos pague sio 
que haya más dilación en ello, dando 
todo el favor é ayuda que para ello fue- 
re menester , que en ello me serviréis. 
— De Valladolid , á 1 7 de Setiembre de 
1522. — Yo el Rey. — Por mandado de 
Su Magestad. — Francisco do los Cobos. 
[Copiado del original.) 

.VÚMERO XflI. 

Licencia Real concedida á la viUa de Cal' 
das de Reís y sus cinco gírios para la 
> venta de su jurisdicción. 1616. 

Don Phelipe , por la gracia de Dios, 
rey de Castilla, de León , etc. Por cuanto 
por parte de vos el Concejo* justicia, 
y regimiento y vecinos de la villa de 
Caldas de Reys y sus cinco giros nos 
fué hecha relación , que en virtud del 
indulto y facultad que Su Santidad ha- 
bia concedido, se habia desmembrado 
de la dignidad arzobispal de Santiago 
esa dicha villa y girios, y se bahía 
vendido con su jurisdicción alta y baja, 
mero mixto imperio civil y criminal , 4 
Nicolás de Grimaldo, genoves, el cual, 
por haber tratado de deshacerse della, 
esa dicha villa y girios se hablan reco- 
brado, por lo cual se habia -dado al di- 
cho Nicolás de Grimaldo cinco mili du- 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



305 



cados, que había sido la canlidad que 
ai susodicho le había costado, para cuy£r 
paga se había dado facultad á esa dicha 
villa y sus girios para hacer cierto re- 
partimiento entre los vecinos della y de 
los dichos cinco girios, y respeto de no 
haber podido sacar del dicho reparti- 
miento la dicha cantidad y más de mili 
ducados que sobre ello había hecho de 
costas y gastos y salarios que se le ha- 
bían causado, le había sido forzoso to- 
mar á censo mili y ochocientos ducados, 
de los cuales había ido y iba pagando 
réditos; y respecto de ser esa dicha 
villa y girios y vecinos délla pobres y 
muy faltos de propios, y no poder por 
lo susodicho acudir con puntualidad á 
la paga de los dichos réditos , en la co- 
branza dellos se le habían seguido y 
causado tantos salarios y costas, que 
esa dicha villa y girios habían venido 
en gran quiebra y diminución, en tan- 
ta manera que faltaban de los dichos 
vecinos más de la mitad de los que so- 
lia haber; mediante lo cual , si con tiem- 
po no se acudía al remedio, se acabaría 
de despoblar y perder de todo esa dicha 
villa y girios : Y habiéndose por vuestra 
parte tratado y conferido el medio que 
en ello se podía tener para su remedio, 
no se había hallado otro sino era vol- 
verse á vender esa dicha villa y xirios 
con la dicha juridicion civil y criminal, 
alta y baja , mero mixto imperio, lo cual 
se había tratado con doña Beatriz de 
Menchaca y Castro, condesa de Graxal, 
respecto de que junto á esa dicha villa 
tenía algunos lugares que quería agre- 
gar á ella , con lo cual esa dicha villa y 
girios volverían á recobrar los vecinos 
que se habían ido y ausentado della , y 
ella y ellos quedarían sin la dicha car- 
ga de censo y con descanso para ir en 
aumento y no venir en más diminución; 



y ROS fué pedido y suplicado os man- 
dásemos dar licencia y facultad para 
que con la dicha vuestra juridicion 
civil y criminal , alta y baja , mero mix- 
to imperio, esa dicha villa y cinco girios 
se pudiese vender á la dicha Condesa de 
Graxal , ó á otra cualquier persona que 
más por ella diese, y con lo que proce- 
diese de la dicha venta redimir y qui- 
tar el principal del dicho censo y otras 
cualesquier cargas que tuviésedes y pa- 
gar los réditos , de forma que quedáse- 
des libres sin carga ni deuda alguna, 
como para el dicho efecto se había con- 
cedido á la villa del Pozuelo de Bel- 
mente y otras, ó como la nuestra mer- 
ced fuese. 

Lo cual visto por los del nuestro Con- 
sejo y cierta información y diligencias 
que sobre ello por nuestro mandado 
hizo y recibió el licenciado Juan Sán- 
chez de Araujo, tiniente de nuestro 
Corregidor do la villa de Bayona , y su 
parecer que cerca dello dio , y habién- 
dolo visto el licenciado D. Diego de Cor- 
ral y Arellano, nuestro Gscal, y habién- 
dose con nos consultado , fué acordado 
que debíamos mandar dar esta nuestra 
carta para vos en la dicha razón y nos 
tuvímoslo por bien. Por k cual os da* 
mos licencia y facultad para que podáis 
vender y vendáis la jurisdicción civil y 
criminal , alta y baja , mero mixto im- 
perio de esa dicha villa de Caldas do 
Reys y sus cinco girios á la dicha doña 
Beatriz de Menchaca y Castro, condesa 
de Graxal , y á otra cualquier persona 
ó personas que más dieren por ella, 
sin por ello incurrir en pena alguna , y 
mandamos que con el precio de mara- 
vedís que dieren por la dicha juridi- 
cion, hayan de quitar y redimir el cen- 
so de los dos mili y ochocientos duca- 
dos que ansí se tomaron á censo cuan* 



306 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



do se recobró esa dicha villa v sus ciii- 
co girios del dicho Nicolás de Grimal- 
do, y se paguen los réditos corridos del 
y las demás deudas que deban , y para 
ello se ponga y deposite el precio en que 
asi se vendiere en poder de una persona 
lega, llana y abonada, vecino de esa di- 
cha villa, para que de su poder se gasten 
y conviertan en quitar y redimir el di- 
cho censo, y pagar los dichos réditos y 
deudas y no en otra cosa alguna. Y man- 
damos á la tal persona tenga libro, cuen- 
ta y razón de los maravedís que en su po- 
der entraren y salieren para la dar cada 
y cuando que por nos le fuere mandado; 
y lo demás que sobrare después de pa- 
gado lo susodicho, sea para aumento de 
propios de la dicha villa y sus cinco gi- 
rios, y en razón de la dicha venta po- 
dáis hacer y otorgar cualcsquier escri- 
turas con las fuerzas , vínculos y firme- 
zas que sean necesarias, á las cuales 

interponemos nuestra autoridad y de- 
creto real para que se guarden y cum- 
plan , y para execucion de los tales con- 
tratos y escrituras os podáis someter al 
fuero y juridicion de cualesquier nues- 
tros jueces é justicias destos nues- 
tros reinos y señoríos, con que la dicha 
enajenación sea , y ha de hacer y haga 
con aprobación de los del nuestro Con- 
sejo y no en otra manera , de lo cual 
mandamos dar y dimos esta nuestra 
carta sellada con nuestro sello, y libra- 
da por los del nuestro Consejo , en la . 
villa de Madrid, en 21 dias del mes de 
Octubre de 1616 años. — (Siguen las 
firmas de los Consejeros , y debajo de 
ellas el sello Real.) 
(Copiada del original) 

(Se continuará.) 



PREGUNTAS. 



167. Almirante.— ¿Desde qué época 
comienza á usarse este titulo en las con- 
firmaciones de los diplomas? ¿Cuál es la 
etimologia dé esta palabra y el origen de 
esta institncioQ en los siglos medios? 

V. C. 

168. Sonido gutural de la j.— Dan- 
do por supuesto indubitado que la j se 
pronunció, en la Edad Media, con el soni- 
do suave que tiene en Jatin y que acep- 
taron todos los romances, ¿por qué y 
cuándo adoptó el castellano el sonido gu- 
tural ? 

B. 

169. Recova.— En un documento del 
Rey Sabio , dado en favor de los vecinos 
de Murcia, se lee: a E otrosí, por f azer 
bien e mer9et á los vezinos moradores de 
la cibdad e de su termino, e también á to- 
dos los del regno de Mur9¡a, otorgamos 
e mandamos que non den recova en nin- 
gún lugar...!) ¿Se podrá precisar el valor 
y etimología de esta última voz? 

170. Jucefia.— ¿Qné clase de moneda 
ora la titulada mazmodina jucefia^ que en- 
cuentro en un documento de fines del si- 
glo xui? 

P. I. 



RESPUESTAS. 



Almuzara. Núm. 164 ; T, ii, pág. 242. 
—Esta palabra corresponde ala voz arabo 

ÜjLaJ! (almozará), que Marina traduce 

por tierra do labor, el P. Alcalá por cam- 
po raso, como vega ó campo que se labra, 
y Charant (A letier in answer to divera 
curious questions) por jardín público 6 si- 
tio plantado de árboles y destinado para 
paseo. Esta última opinión parece más 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



30S REVISTA D£ ARCHIVOS. 



ANUNCIOS. 



COLEü:ION de DOCCMLNTOS fflSTÚRICOS 



mUCAMM D LA 



REVISTA DE AECHAOS, BIBUOTECAS Y MUSEOS. 



Xí'M. I.— Inventan dtU Ubre* cU la Senyora Donna Alaria , Beina de lt$ Sieilie$ e de 
Avagó , opúsculo interesante en sumo grado para el estudio de la Bibliografía y la 
Ilibtoria literaria de la Monarquía cragonvsa en los siglos medios.— Un tomito de 
treinta páginas, tirada de 250 ejemplarei, en elegante tamaño 12.** j excelente papel 
de liílo. — Precio, una peseta. 

NÚM. II. — Embajada del Emperador de AUmania, OUm 7, al califa de Córdoba^ 
Abderrahman III. Texto latino con la versión castellana, hecha para la Revista, al 
frente, y que contiene preciosas y desconocidas noticias sobre la situación politíca, 
religiosa y social de Espa&a á fines del siglo x. — Un tomo de ochenta y seis páginaa, 
tirada de 250 ejemplares, en igual tamaño y condiciones tipográficas que el anterior. 
— Precio , una peseta y cincuenta céntimos (6 rs.). 

NÜM. iii. — Embajada extraordinaria del Marqués de loe Balbaeee á Portugal em 17527. 
Contiene la relación del viaje del Embajador, la del ceremonial y la de las fiestas 
celebradas en Lisboa. — Treinta y cluco páginas, en el propio tamaño y formAi— -IVa- 
cío, una peseta y veinticinco céntimos (5 rs.). 

Los pocos ejemplares que restan de estos opúsculos se venden en esta corte , á los 
precios indicados, en la librería de Duran, y se enviarán á provincias, á 5 rs. el pri- 
mero, 8 el scgimdo , y 7 el tercero, dirigiéndose al Administrador de la BlTlSTA con 
remisión de su importo en sellos de correo ó libranzas de fácil cobro. 



REVISTA 

DB 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 

8e publica los días 16 y último de caJa mes. — Precios de suscrieion. — Madrid, tres me- 
FfR, una peseta 50 c<Snts. (6 rs). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
Tii«tracion , el mÍ8mo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un año, 7 pesetas. — 
Kxtranjeroy Ultramar, un aílo 20 pesetas. — Puntos de suscrieion, — En Madrid: en la Ad- 
minifltracion, calle de San Vicente, núm. 22, cuarto 2." izquierda; en las porterías del Ar- 
chivo HiHtórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las 
librerías de Darán, Cucftta, Bailíy Bailliére y íle D. Leocadio López. 

En Provincias. — En laa porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 
príncipalcs librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en sellos 
de correos ó libranza de fácil cobro. 

En loH mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i de 
la Ukvista, correspondiente al año anterior. 

MADEID , 1872.— Imprenta de M, Eiyadsnbtba, calle del Duque de Osuna , núm« 3, 



REVIST/V 



DE 




RCHIVOS, 




IBLIOTECAS Y 




ÚSEOS. 



AÑO II. 



Madrid, 81 de Octubre de 1872. 



NUfll. 20. 



SUMARIO. 



Necesidad de mm colección genenJ de docnmentos para la historia de Espafia. — Servicioa prestados en el In- 
cendio del monasterio del Escorial. — El códice eacnrialense, de San A gnstin.— Noticias: Progresos de la Fi- 
lología. — Movimiento intelectmü de la Alemania moderna. — Catálogoa de manuscritos é impresos del Ifnseo 
Británico.— TVrt/f/í/o Jí- /« fiíínfnfwra en el siglo rv. — Nneva obra publicada por el Sr. Barrantes, — Nombrv 
miento de un ayudante para el Archivo general do Simancas. — Variedades : Correspondencia sobre adquisi- 
ciones para la Biblioteca del Escorial en el siglo xvl — Preguntas : Aguas bressas. — Bastonarius.— Cla- 
maieras. — Navas. — BalaÜcnm. — Bespuestas : Industria Española. — Almirante. — Anuncio. 



NECESIDAD DE UNA COLECCIÓN GE- 
NERAL DE DOCUMENTOS PARA LA 
HISTORIA DE SBPAfTA. 

Clama, necesset. 

Lá primera y más urgente medida 
que en el estado de oscuridad y con- 
fusión en que hoy se encuentra, re- 
quiere la historia de España, sí ha 
de ser realmente útil á los pueblos y 
a los individuos, y satisfacer las 
condiciones impuestas por la Crítica 
y la Filosofía, es, á no dudarlo, la 
publicación de una colección gene- 
ral, metódica y razonada, de docu- 
mentos, que sirva d la par do base y 
de comprobante á la historia patria. 
La mayor parte de nuestros histo- 
riadores adolecen do la falta de no 
haber tenido presentes los datos ne- 
o^ísarios para componer sus obras, ó 



de haber ignorado dónde se hallaban, 
para compulsarlos , resultando - de 
aquí haberse lastimosamente trasmi- 
tido de uno en otro multitud de er- 
rores, leyendas y preocupaciones, 
hijos unas veces de la ignorancia ó 
de la excesiva credulidad, producto 
de la mala fe y de la pasión otras. 

La idea de coleccionar documen- 
tos para ilustrar la historia de Espa- 
ña no es ciertamente nueva, pero, 
según el espíritu de los tiempos, ha 
sufrido profundas alteraciones. Du- 
rante el reinado de la Casa de Aus- 
tria, y principalmente de Carlos V 
y Felipe II, que con más solicitud 
atendieron 4 esta necesidad , sólo se 
procuró, y no era en verdad poco, 
reunir en determinados centros los 
papeles históricos, jurídicos, etc., 
por todas partes desparramados, para 



310 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



formar archivos nacionales, donde 
aquéllos se custodiasen, pero en los 
cuales, lo mismo que en los ecle- 
siásticos, no era dado investigar sino 
á tal cual cronista real, y aun eso de 
orden expresa del Monarca. 

Con el advenimiento de los Bor- 
bones al trono, y la fundación de la 
Real Academia de la Historia, co- 
mo expresión del creciente desarro- 
llo que por entonces adquirieron los 
estudios históricos, íuéronse ate- 
nuando aquellas severas restriccio- 
nes y exagerado rigorismo, y el la- 
borioso P. Burriel y el distinguido 
paleógrafo Palomares examinaron 
varios archivos del reino, formando 
una colección manuscrita de docu- 
mentos , trabajo que hasta ahora se 
conserva inédito. A éstos siguieron 
otros investigadores en los reinados 
de Carlos III y Carlos IV, durante 
los cuales se emprendieron viajes his- 
tóricos y fueron copiados gran nú- 
mero de documentos, como lo ates- 
tiguan las colecciones de Abolla, 
Traggia, Velazquez, Muñoz, Na- 
varrete, Sans, Vergas Ponce, y 
Villanueva, que más ó menos cor- 
rectas existen en el archivo de la Beal 
Academia de la Historia y en otros 
de la nación. 

A medida que el espíritu de libre 
examen y la importancia de los es- 
tudios históricos fueron difundién- 
dose por España y apoderándose de 
las más elevadas inteligencias, fá- 
cilmente se vino en conocimiento de 
que, para el desarrollo y propagación 
de aquéllos, ni bastaba acumular 



legajos sobre legajos, ni tampoco re- 
correr los archivos para hacer colec- 
ciones de copias, que á su vez ha- 
bian de archivarse, pudiendo tan 
sólo utilizarlas reducido y privile- 
giado número de personas. A más 
de estos dos útilísimos procedimien- 
tos , era menester, para levantar el 
colosal y glorioso monumento de 
nuestra historia, multiplicar por 
medio de la imprenta los documen- 
tos importan^, con objeto de sal- 
varlos de una vez para siempre del 
peso de los siglos , del incendio, de 
las guerras , del robo, de la ignoran- 
cia, de la malevolencia, de tantas 
causas , en fin , como han contribui- 
do y contribuyen, mientras el escla- 
recimiento de un hecho dependa ex- 
clusivamente del documento matriz 
ú original, á que páginas^ y ¿ veoea 
capítulos enteros de nuestm historia, 
se pierdan y queden, por el más for- 
tuito é insignificante accidente, para 
siempre ignorados. ¡Qué de ejem- 
plos pudiéramos, desgraciadamente, 
citar en comprobación de nuestros 
justificados temores, y que debie- 
ran haber servido de escarmiento y 
de enseñanza en esta material A 
bien que los eruditos lectores de la 
Revista recordarán tantos y aun 
más de los que con profundo dolor 
pudiéramos indicarles. 

Ya los célebres Campománes, Jo- 
vellanos, Villamil y otros contem- 
poráneos suyos concibieron el pro- 
yecto de una publicación de docu- 
mentos; pero los sucesos de 1808 
interrumpieron sus trabajos prelimi- 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



344 



nares^ y fiíeron cansa de que desapa- 
recieran de la Península y pasasen á 
poder de nuestros enemigos muchos 
y muy interesantes papeles históri- 
cos. Aunque no con miras tan gene- 
rales , sino de una manera más ac- 
cidental, 80 habian publicado en el 
siglo xvni, como apéndices é cier- 
tos trabajos históricos, algunos do- 
cumentos muy estimables , como en 
la España Sagrada , en las Prueban 
de la Casa de Lara , en las Antigüe^ 
dades de España ^ de Berganza, en 
el Semanario erudito, de Valladares, 
y en otros que sería prolijo enu- 
merar. 

A mediados de este siglo fué cuan- 
do, comprendiéndose cada vez más 
la necesidad de ilustrar la historia con 
documentos justificativos y de am- 
pliar sus verdaderas fuentes , se pu- 
blicaron varias colecciones, relativas 
en su mayor parte á asuntos deter- 
minados, como la colección de do- 
cumentos del Archivo de la Corona 
de Aragón , la de las antiguas Cor- 
tes de Castilla, la relativa al descu- 
brimiento, conquista y civilización 
de la América española; mereciendo 
singular mención, no sólo por su 
carácter general , sino por la impor- 
tancia de sus materiales, la Colección 
de documentos inéditos para la historia 
de España , por los señores Fernan- 
dez Navarrete, Pidal , Sainz de Ba- 
randa y Salva. É stas, y otras colec- 
ciones de menor interés, que se han 
publicado y publican en la actuali- 
dad, han producido muy provechosos 
resultados y despertado la afición a 



los documentos históricos; pero, so- 
bre ser por lo general muy incomple- 
tas, desprovistas de método y faltas 
de notas aclaratorias, se hallan di- 
seminadas y sin formar cuerpo de 
doctrina, siendo sólo del dominio de 
muy contados eruditos el conoci- 
miento de todas las obras en que, ya 
incidental, ya exclusivamente, se 
han publicado documentos históri- 
cos. 

Ahora bien , en la publicación de 
éstos ¿se ha atendido preferentemen- 
te, como es justo, á esclarecer los 
períodos ó más^ oscuros ó más im- 
portantes de la historia? ¿Se han 
buscado con predilección los docu- 
mentos que se refieren al estado so- 
cial, económico, industrial y artísti- 
co del país en general? Sabido es 
que, salvo raras excepciones, sólo 
se ha atendido á los siglos xvi y xvii, 
bien porque de ellos se conserve ma- 
yor número do documentos, bien 
porque su lectura y explicación son 
más fáciles , ó acaso, y más princi- 
palmente, porque el botin de tantas 
conquistas , la gloria de tantas bata- 
llas y el orgullo de tanto poder ha- 
lagan nuestras pasiones y anublan 
nuestro entendimiento , hasta el ex- 
tremo de no ver en aquella aparente 
grandeza el principio de nuestra de- 
cadencia política, la pérdida de nues- 
tros fueros y libertades y el entroni- 
zamiento del poder clerical para es- 
clavizar el pensamiento. 

Entre tanto, ¡cuan poco se ha 
publicado de esa gran epopeya de la 
historia, de nuestra Edad Media, 



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MA U crítica d^ i]r]KÁtro& cmr» li- 
bro»; íjiift Nií; Voir v>*M:iiga 'jut 
r¿ar^;a htonf^. Xetíí*\ff un gnai capi- 
tán y /ja^ d«:vie Víríato -sólo hemos 
^sáAflo ítsuTfíT la guerra como l^aiido- 
Uíro-, y <?rj fin , que (itÚ7jA zsegun 
t^uti hh píu:fh: Uiuy r^í'/n explicar y 
tA^ríbir la hhu^ríz de la civilización, 
ka/;jefido cavi omi.s'i de nuestra hi*- 
t//ria* 

ÍJna de laK caoMU por qne escaj^ea 
la publír;ar;ion de documento** impor- 
tante.'», eíí el tnuido que algunos go- 
hidnifm y no jkxjí^ antí/rnoíí aristó- 
cratas tienrfn ¿ que vfjan la luz cier- 



T"2» 



• 1 » — 

raa 







oon jui^i&cacioDes o 
Sc3^iu< las que ya. p«or desi^ncia^ 
Dcran en sí mismas el selfe de ini- 
cuas é inhumanas. 

Todas las nariones de Eimpa 
consideran las grandes cciecdoo» 
de documento» histórico» cmno coe»- 
tion de honra v decoro nacional, r 
han señalado crecidas sumas y aneado 
sociedades literarias encargadas de 
recoger y publicar los antiguos có- 
dices y documentos que ilustran sus 
anales. Dos naciones hay que en 
este particular pueden singniarm»!- 
te suministramos excelentes mode- 
los de esta clase de publicaci<»ies : 
IngUterra y Francia. La primen 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



313 



lleva ya dados á luz considerable 
número de volúmenes en folio, rela- 
tivos al estado social, eclesiástico, 
señorial, militar, industrial y políti- 
co del antiguo Reino Unido. Los 
referentes á este último concej)to 
contienen , ademas de los despachos 
emanados del gobierno inglés, los de 
los embajadores y ministros extran- 
jeros, en tanto que se relacionan con 
los negocios de la Gran Bretaña. 
Bajo este punto de vista, y con el tí- 
tulo de Calendar of leíters , despat- 
ches and state papei's , relating to the 
negotiations between Engl^nd and 
Spaviij preserved in the arcliivea of Si~ 
mancas and elsewhere (1), se han pu- 
blicado en esta colección tres tomos 
interesantísimos para España , pues 
en ellos se encuentra casi toda la 
correspondencia diplomática de los 
vireyes y embajadores de Felipe el 
Hermoso y de Carlos V en Boma, 
Venecia , Genova , Ñápeles, Milán, 
Viena y otros puntos. Un defecto 
muy censurable encontramos en esta 
Colección , y es el hallarse todos los 
documentos traducidos al inglés. 

Todavía es para nosotros más im- 
portante, por nuestras antiguas y 
continuas relaciones con esta nación, 
y por el esmero y buen gusto con 
que está hecha, la Collection de docu-- 
nienta inédits sur Vliútoire de France^ 
publiés par ordre du Roi, Con de- 

(1) Extracto de cartas, despachos y pape- 
les de Estado, referentes á las negociacioDCs 
entre loglaterra y España , conservados en 
los archivos de Simancas y en otros pantos, 
por WiUiam August Bergen roth. Londres, 
1S€2, 66, 68. 



cir que hay tomos de documentos 
cuyos epígrafes son , por ejemplo : 
Papeles de Estado del cardenal Gran- 
vela; Negociaciones diplomáticas entre 
Francia y Austria durante los treinta 
primeros años del siglo xvi ; Prisión 
de Francisco I; Memorias diplomáti- 
cas y militares relativas á la sucesión 
de España en tiempo de Luis XI F, y 
muchos otros análogos, puédese fá- 
cilmente apreciar el inmenso interés 
que esta Colección ofrece á los afi- 
cionados á la historia de España. Si 
á esto se une que cada colección par- 
cial de documentos fué encomenda- 
da á los más distinguidos historió- 
grafos y paleógrafos franceses; va 
precedida de una introducción his- 
tórica, con notas biográficas de los 
principales personajes que en ellas 
figuran, y todos los documentos ilus- 
trados con preciosas notas; si se aña- 
de que, siguiendo las buenas prácti- 
cas paleográficas , se ha publicado 
cada documento en la lengua en que 
originariamente está escrito, acom- 
pañado de traducción francesa; y fi- 
nalmente , si se tiene en cuenta que 
esta vastísima colección está dividi- 
da en series de diversas materias, 
hallándose en ella representadas lo 
mismo la Edad Media que la moder- 
na, la correspondencia militar y di- 
plomática lo mismo que la adminis- 
trativa, y las actas mimicipales á la 
vez que las ordenanzas de gremios y 
corporaciones industriales; desde lue- 
go se podrán notar la ventaja y no- 
table diferencia que hay entre ésta 
y las colecciones españolas. 



3U 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



Tales son, en nuestra opinión, las 
condiciones que debe llenar una bue- 
na colección de documentos, y pues 
que tenemos tan buen modelo que 
imitar, imitémosle, ya que en tantas 
otras cosas, ni tan útiles, ni tan per- 
fectas, seguimos la moda de la na- 
ción vecina. 

A. R. V. 



No solamente porque es justo dar 
¿ cada uno lo suyo, sino también 
por tratarse de personas con cuya 
amistad nos honramos, y una do las 
cuales ocupa lugar distinguido en 
nuestro Cuerpo, tenemos un placer 
en consignar que, después de escrito 
el artículo inserto en nuestro núme- 
ro anterior sobre la Biblioteca del 
Escorial, hemos sabido que en el 
desgraciado incendio de aquel céle- 
bre monasterio prestaron importan- 
tes servicios el catedrático de la Es- 
cuela de Diplomática Sr. D. Juan 
de Dios de la Rada y Delgado, y el 
reputado dibujante D. Ricardo Vc- 
lazqucz y Rosco. Ambos señores, que 
accidentulmente se hallaban en el 
Escorial , fueron de los primeros en 
acudir al sitio del siniestro, contri- 
buyendo poderosamente el Sr. Rada 
á la salvación del monetario y de 
muchos libros, y tomando parte prin- 
cipalísima el Sr. Velazqucz en el 
corte hecho en la techumbre conti- 
gua á la Biblioteca, y que evitó la 
propagación del incendio. 

Estos hechos, notorios a muchas 
de las personas que allí se hallaban, 
nos han sido referidos por algunas 
de ellas, y creemos de nuestro deber 
hacerlos públicos. 



EL CÓDICE ESCÜRIALENSE, 

DE SAN AGUSTÍN. 

Vuelto del estupor profundo y agu- 
dísimo dolor que en mí causó el horri- 
ble incendio de este suntuoso edificio, 
producido por el rayo del cielo (que ra- 
yo y fuego del cielo se necesita para 
devorar el monumento soberbio del 
gran Filipo), pude leer apenas, en me- 
dio de tantas impresiones, la contesta- 
ción que el Sr. D. Jesús María Muñoz 
tuvo la dignación de dar á mi primer 
artículo sobre el códice de San Agus- 
tin. Le perdono , como un buen cristia- 
no debe siempre hacer, el pobre juicio 
y desdcíjosa apreciación que mis pala- 
bras le han merecido, dejando al sano 
criterio de los sabios el ponderar aque- 
llo de «corto número y la escasa fuerza 
de sus argumentos, la manifiesta in- 
exactitud de muchos de los principios 
en que se basan, y la funesta suerte que 
el autor manifiesta en la elección de 
textos que apoyen sus opiniones.* Ver- 
daderamente que arde el párrafo en 

Lea el Sr. Muñoz con más cuidado y 
mejor disposición una vez más el «ar- 
tículo del Sr. Montana», y entienda, si 
le place, que no se pretende allí pro- 
bar que la escritura del códice augus- 
tiniano sea de la mano propia del autor 
á quien tradicionalmento se atribuye, 
sino que, existiendo letra del siglo ivy v 
<dc un extraordinario parecido á los 
caracteres de este manuscrito», dedúce- 
se solamente y con lógico rigor la posi- 
bilidad de que hubiera pertenecido al 
gran Doctor; y ademas, que el Sr. Mu- 
ñoz no ha tenido caridad, ni aun for- 



(1) Véase el núm. 18 de la Bbvista. 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



345 



malí dad, presentando al capellán custo- 
dio de tamaños tesoros como ejemplo 
de ignorancia y del lastimoso estado 
de la Paleografía en España. 

Conocido habrán seguramente los 
lectores todos de la Revista la justicia 
({ue ampara á quien de la verdad inne- 
gable de tales premisas saca tan natu- 
rales consecuencias. Y entre ellos ha- 
bremos de mencionar aquí con gran 
satisfacción al mismo Sr. Muñoz, D. Je- 
sús, que con franqueza é imparcialidad 
estampó las siguientes palabras, parte 
de las cuales copiadas quedan ya: 
* Existe, dice, en efecto un extraordina- 
rio parecido entre los caracteres de es- 
te manuscrito (el escu Hálense) y el fac- 
símil que Merino publica. > 

Pues si entre la escritura uncial del 
códice antiquísimo de que tratándose 
está y el facsímil que el ilustre P. Meri- 
no presenta como modelo del iv siglo, 
en la primera lámina de su Arte de leer, 
«existo un extraordinario parecido», 
claro es como la luz del dia que tan 
precioso manuscrito puede ser del siglo 
en que vivió el Santo Obispo de Hi- 
pona. 

Arrepentido quizá el Sr. Muñoz de 
tan justas concesiones, procura atenuar- 
las dándonos como dudosa la antigüe- 
dad del «código del célebre monasterio 
de Corbeya», de cuyo manuscrito toma- 
ra el mismo Mabillon y el P. Merino el 
ejemplar de que se trata. Para funda- 
mento de su duda encarga al capellán 
del Escorial qtie lea estas palabras del 
sabio paleógrafo de las Escuelas Pías, y 
dicen así: *y aunque sobre esta letra 
se podia dudar si sería del siglo á que 
se atribuye*: están subrayadas por el 
Sr. Muñoz, que así lo ha querido; pero 
se me antoja á mí subrayar estas otras, 
que inmediatamente siguen por cuenta 



y parecer del mismo P. Merino : *por 
razón de hallarse mucha de esta espe- 
cie en el siglo nono y décimo, no hay 
razón para ello, porque este modo de es- 
cribir, sin duda es el más antiguo y del 
que menos escrúpulo se debe tener, > Con- 
sidere , pues , el buen Sr. Muñoz cómo 
«las palabras de Merino no vienen á 
dejar sin fuerza cuantas deducciones 
hace el Sr. Montaña de su lámina*, sino 
que, por el contrario, se las apoya y 
corrobora en gran manera. 

Tampoco es tan exacto como al señor 
Muñoz le parece, que el facsímil de 
Yaines venga á destruir cuanto en or- 
den á tal modelo en mi artículo se ha 
dicho; que, aunque no se quiera ver 
otra semejanza entre el augustiniano 
manuscrito y el facsímil de que trata- 
mos, que la de las letras c, d , «, 9 y o, 
debe, sin embargo, repararse que tam- 
bién se halla entre las 6, s, t, m,g y 
otras. Y téngase muy presente que la 
igualdad matemática y completa en 
materias de escritura no existe, aun 
cuando sean de una misma época, de 
un mismo año y ni aun siquiera de 
una misma mano. ¿No es verdad que 
la propia diestra del Sr. Muñoz traza 
muy distinta letra cuando en perfecto 
estado de salud se halla, y cuando pa- 
dece una mera destemplanza ó calentu- 
ras? Y ahora no sería despropósito re- 
petir lo que Dom de Yaines dice á con- 
tinuación de su modelo : II y en avait 
dans les mémes siécUs , de plus massive, 
de plus rustique, de plus ronde , a traits 
pleins et doubles, etc. 

Paréceme cuestión ajena á nuestro 
propósito y á lo que traemos entre ma- 
nos el tratar de inquirir el mayor ó 
menor conocimiento que yo puedar te- 
ner de este ó el otro manuscrito; si 
Dom de Yaines ú otro célebre paleógra- 



316 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



fo es mi único guia y escudo en este in- 
ofensivo combate. Dice el adagio que 
cada uno se entiende 

Por lo que hace á la explicación que 
después da el Sr. Muñoz de la figura y 
origen de las aes, emes , eles y otros ca- 
racteres y escritura del siglo vi y si- 
guientes, no tengo más que apreciárse- 
la en lo que valga , y en seguida supli- 
carle recuerde que no hay regla sin 
excepción , y que en materias paleográ- 
fícas abundan más que en otras las ob- 
servaciones, los peros y los sin em- 
bargos. 

Que en las bibliotecas de París , Mu- 
nich, Escorial y otros puntos existen 
códices posteriores al siglo vi, cuya es- 
critura es parecida á la del manuscrito 
de Baptismo Parvuíorum, de San Agus- 
tín. ¿Y qué? Mucho me alegro que 
existan ; pero con que así sea, poquísi- 
mo adelanta el Sr. Muñoz, mientras que 
tengamos uno solo perteneciente á los 
tiempos del Santo Doctor y cuyos ca- 
racteres sean unciales y parecidos á los 
del célebre códice del Camarín del Es- 
corial ; y si, por otra parte , una tradi- 
ción histój'ica juiciosa nos asegura que 
perteneció á San Agustín , como en la 
Edad Media se creyó en Alemania y des- 
pués en España, no me parece justo ni 
demasiado racional negar hasta la po- 
sibilidad misma de que así fuera; que 
no otra cosa más que la posibilidad de- 
fiendo yo, y niega el Sr. Muñoz. 

Demasiado debe conocer el Sr. Mu- 
ñoz que todo lo que Dios hace lo hace 
bien ; por consiguiente , no tardó para 
mí mucho ni poco en nacer San Isido- 
ro de Sevilla , ni tampoco el Santo Pre- 
lado de Hipona prematuramente des- 
cendió á su tumba. Créame el Sr. Mu- 
ñoz : no soy de los tontos , como dice el 
mismo San Agustín, que buscan su glo- 



ria en esta tierra de peregrinación : es- 
pero y deseo con ansia otra mejor y 
más duradera : la desesperación me la 
arrancaría. 

En cuanto á las ventajas de la escri- 
tura minúscula y cursiva sobre la de 
caracteres unciales y mayúscula en los 
tiempos del Santo Doctor de Hipona , 
mucho se podría replicar : me concre- 
taré aquí á consignar, con reputados 
paleógrafos , que era de grande uso la 
escritura uncial en los siglos primiti- 
vos, y que por exigir muy poca capaci- 
dad, su formación era preferida á la cur- 
siva en los tiempos bárbaros , hasta no 
escribirse apenas más que en letra un- 
cial á fines del sexto siglo y mediados 
del siguiente : así, á lo uiénos, está es- 
crito en letras de molde. De re diplo- 
mática, pág. 46, citado por A. Bonnety 
y Dom de Vaines. 

Tampoco dicen absolutamente nada 
las correcciones que en el manuscrito 
se observan ; porque lo mismo pueden 
ser de un amanuense que de su propio 
autor , que, aunque hubiera sido San 
Agustín, no era infalible, y mucho menos 
en materia de escritura. 

Yo admiro y respeto en San Agustín 
al profundo ingenio de su tiempo y de 
siempre, ilustrado y versadísimo en to- 
das las materias sagradas y profanas, 
y jamas llegué á sospechar, como se 
cree, que ignorara los conocimientos 
ortográficos de su calamitosa edad. To- 
dos sabemos lo que dura y permanece 
el estilo, pronunciación y ortografía en 
las diversas fases de la historia , y los 
vaivenes continuos á que expuesta es- 
taba, principalmente en el siglo en que 
el látigo de la Providencia estallaba y 
arrojaba sobre Europa, empapada en 
sangre de cristianos, á los fieros ha- 
bitantes de las montañas del Norte. Lo 



\ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



317 



que ahora nos parece escandaloso, or- 
tográficamente considerado, en perga- 
minos de aquellas edades , tengo para 
mi que no lo era entonces. Conviene, 
para juzgar una época rectamente, tras- 
ladarse á ella en cuerpo y alma. Apre- 
ciarla de otro modo será disparatar y 
exponerse á graves errores. 

El códice en 4.°, pergamino, de 172 
folios, en caracteres unciales, con todas 
las demás señales que de él presenta el 
Sr. Muñoz, es, sin duda, el mismo á que 
entrambos nos referimos en nuestros 
respectivos escritos: confesando con 
franqueza que mi sospecha, en orden á 
su conocimiento, no estaba bien funda- 
da, á lo menos en lo que al Sr. Muñoz 
comprende. 

No es exacto que en el párrafo con 
que mi primer artículo se acaba haya 
deseos ó propensión á confundir la 
cuestión que se debate con los princi- 
pios de la fe y de la revelación ; lo que 
allí solamente se hace, es consignar y 
defender que en los presentes tiempos 
la revelación bíblica es fuente y ma- 
nantial divino para los católicos; pero 
también fuente histórica, aunque pura- 
mente humana , para la mayoría de las 
escuelas, sean de la opinión que quieran: 
apelo, si no, á las revistas más reputa- 
das y científicas de Europa, aunque sean 
de Alemania. Y la causa de que yo ha- 
blara así, del Sr. Muñoz venía. 

José Fernandez Montaña. 



NOTICIAS. 



£1 estudio de la Filología ha tenido 
gran fomento en Italia de algún tiem- 
po á esta parte. En Yerona está publi- 
cándose desde el año pasado la Rivista 



philologico'letterariay que trata de com- 
binar la Filología clásica con la moder- 
na. En Turin acaba de aparecer la Ri' 
vista di Philologia e d'istruzione classica, 
que tjene por colaboradores á Gorrezio, 
Bertini , Ruscalla , Peyron y Comparet- 
ti , y que se propone ocuparse, á la vez 
que del punto de vista puramente filo- 
lógico, del pedagógico de las literaturas 
clásicas. En Roma va á darse á luz, ba- 
jo los auspicios del conde L. Manzoni, 
del abogado G. Monaci y de otros , la 
Rivista di Philologia romana y cuyo pros- 
pecto contiene cierto fragmento de un 
poema provenzal inédito, sacado de un 
manuscrito único (O* Por último, en 
Milán el Sr. Ascoliu anuncia la publica- 
ción de una colección que se consagra- 
rá exclusivamente á la Lingüistica ge- 
neral comparada. 



Para dar á nuestros lectores una ¡dea 
del movimiento intelectual de la Alema- 
nia moderna , basta les digamos que el 
catálogo semestral de la librería alema- 
na, correspondiente á los seis primeros 
meses de \ 872, contiene un total de 4.31 9 
obras , de las cuales 500 relativas á Teo- 
logia, 447 á Política y Derecho, 4 71 á 
Medicina, 240 á Historia natural, 550 
á Pedagogía, 92 á Filosofía, 304 á Fi- 
lología. La sección de Historia cuenta 



(1) Por una noticia, que hallamos en nacs- 
tro ilustrado colega la Revue de$ langues rO' 
mane^f es de presumir que la obra á que alu- 
de el Polybiblion , Revue híbliographiquef de 
donde tomamos esta noticia, es el poema 
provenzal sobre la caza, del trovador Daude 
de Pradas, canónigo de Maguclonne, titula- 
do Li cassad^tTf según el texto del manuscri- 
to 2.777 de la Biblioteca Barberina, en Bo- 
ma, al que precederá una introducción cri- 
tica, y quesera ademas enriquecido con no- 
tas j un glosario por el Sr. Ernesto Monaci. 



318 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



228 DÚmeros; la de Riografía 82; la de 
Geografía 84. El Comercio y el Arte mi- 
litar abrazan 1 56 artículos ; la Ralísti- 
ca 58 ; la Novela 4 35. Por último, el 
Teatro y la Música están representados 
por 4 31 obras, la Literatura popular 
por 70, y la Poligrafía por 477. 

Hállase casi terminado el gran catá- 
logo de manuscritos del Museo Rritáni- 
co, y lo estará por completo á fines de 
este año. El catálogo de impresos, que 
ha sido autografíado, y no impreso, for- 
ma por sí solo una biblioteca , puesto 
que consta ya de cerca de mil doscien- 
tos volúmenes. 



Se ha encontrado recientemente en la 
biblioteca del Museo Nacional de Ñapó- 
les un Tratado de la miniatura, del si- 
glo IV, que es una disertación sobre el 
arte de pintar en miniatura, sobre la 
preparación de los colores, la aplica- 
ción del oro, etc., que nunca se ha pu- 
blicado, ni figura en catálogo alguno. 



El distinguido literato, académico de 
la Historia y cronista de Extremadura, 
Sr. D. Vicente Rarrántes, ha dado á luz 
un elegante tomo en S.\ que se vende 
al precio de dos pesetas en casa de su 
editor, Fuencarral, 22, 2.*, y contiene 
la primera parte de sus Narraciones eoh 
tremeñas, leyendas en verso, de las cua- 
les van en el volumen á que aludimos 
dos, con los títulos La Serrana de la 
Vera y San Pedro de Alcántara, 

Aunque pensamos ocuparnos de esta 
obra , interesante bajo más de un pun- 
to de vista , en una de nuestras Revis- 
tas bibliográficas, no queremos retrasar 
más el dar la noticia á nuestros lecto- 
res, á los que recomendamos el último 
trabajo del Sr. Rarrántes. 



Por Real orden, fecha 24 del corrien- 
te, ha sido nombrado ayudante de ter- 
cer grado en la sección de Archivos del 
Cuerpo de Archiveros, Ribliotecarios y 
Anticuarios, D. Pascual Ivorra é Ivor- 
ra, propuesto en primer lugar en la 
terna formada por la Junta consultiva 
del ramo, cuyo dictamen publicaremos 
en el número inmediato. La Dirección 
general de Instrucción pública ha des* 
tinado al Sr. Ivorra al servicio del Ar- 
chivo general de Simancas. 



VARIEDADES ^'\ 



BIBLIOTECA DEL ESCORIAL. 



CORBESPONDENClA SOBHB CIEBTAS ADQUI- 
SICIONES DE LIBROS PARA LA MISMA EL 
SIGLO XVI. 

I. 

• Venecia. — 1 572. — i4 Su M.*— El 
Emhax.^^ Guzman de Sylua a xiiii de 
Junio. Recib,^^ en xiiii de Julio. — Los 
libros Griegos, que ha comprado — los que 
embia a V, M.^ Nicolo Barelli — que ha 
escripto al S.*^ don Juan sobre este par- 
ticular, — Enibia vna relación del Doctor 
Rasario del orden qm se ha de tener en 
auer librería. • — 



• A la S. C. R. M.'* El Rey Nro S.*»'. 

• S. C. R. M.*» — He escrito á V. M.*. 
que he recibido la carta de los 20 de 
Abril, escrita por mano de Antonio 
Gradan , a^^rca de la librería copiosa. 



(1) La abundancia de materiales nos obli- 
ga á suspender en este número la continua- 
ción de loe Documentos para la histeria de 
Galicia f que próximamente terminaremos. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



34 9 



que V. M.^es seruido de mandar que 
se haga , cosa digna de Y. M.*^ y de gran 
prouecho^ assi para lo que toca á la re- 
ligión, como á las letras, para que por 
todas partes se vean los cxemplos y 
Icstimonios de lo que Y. M.** ha deseado 
y desea siempre hazer , assi en el bien 
publico general de la Christiandad co- 
mo del particular de los subditos de sus 
Keynos y señoríos. Luego comencé á 
tratar del modo con que se podrían 
nucr estos libros, y he comunicado 
acerca dcllo con el Doctor Juan Baptls- 
ta Rasarlo subdito de Y. M.**, del estado 
de Milán ; persona de grandes letras y 
bondad, y que tiene el deseo, que es 
obligado, de serulr en todo á Y. M.*^ Lee 
algunos años ha la cathedra de Griego 
en esta ciudad con salario del público, 
y auiendo tenido noticia que vn Anto- 
nio Eparcho por mandado del papa Pío 
Quarto aula ydo a la Morea y a otras 
partes de la Grecia a buscar libros grie- 
gos antiguos do todas suertes truxo 

hasta y quando llegó, siendo muerto 

el Papa, se quedó con ellos. Aunque el 
Duque de Florencia los procuró auer, y 
me dizen que le pidió por ellos mili es- 
cudos, y pareciéndole al Duque dema- 
siada cantidad , como á la verdad lo 
era, no quiso tratar dcllo, y assi se 
quedó. Y auiendo muerto este, vinieron 
a manos de sus hijos; y luego procuré 
auerlos, auiendome dicho el Rasarlo 
que eran muy buenos, y con la mayor 
destreza que se pudo, se han compra- 
do, pareciendome que este lance no se 
podrá hallar en muchos días. Dleronse- 
les por ellos trezlentos escudos pagados 
luego , y ha sido vna acertada compra 
y venturosa, según entiendo. Ya la me- 
moria dellos a Antonio Gracian , y de 
otros Latinos de mano, también antiguos, 
que aunque no son de la mesma sus- I 



tanda, serán de prouecho para esta 
junta, que se a de hazer. 

•Nícolo Barelll, ante que tuuiese yo 
noticia de que Y. M.** tenia este Intento, 
me aula dicho que tenia ciertos libros 
griegos antiguos, que aulan sido de vn 
su hermano , y que porque se dezian 
que era cosa rara , los quería emblar a 
Y. M.**, y assi quando llegó la carta de 
Y. M.** estañan ya en mi poder para ha- 
zerlos ver. Son buenos, y aulendole 
dicho que deula hazerlo, por ser desta 
calidad , los ha emblado e Irán a mano 
de Esteuan de Ardaca entre otras cosas 
que de aquí se emblan. Este es perso- 
na, como Y. M.** aura conocido, de 
bondad , y que desea su serulclo; y he 
tenido por buen principio, que sin auer 
entendido nada , me los oulesse traído 
poco tiempo antes. Los demás yran a 
recabdo, de la mesma manera que se an 
comprado; si ya Y. M.** no ordenase 
otra cosa, aunque están algunos dellos 
mal aderei^ados, que en las cosas anti- 
guas algunas vezes pone esto autoridad. 

•Luego que recebí la carta de Y. M.*" 
acerca désto, escreuí al Sor. don Juan 
de Austria en cifra, para que se guar- 
dase el secreto, que le auisaua, manda- 
se tener cuidado que quando se hizles- 
se alguna empressaen Leñante, adonde 
oulese lugares, de adonde se pudiesen 
auer libros desta calidad, como Y. M.** 
los deseaua, tuuiese cautamente cuida- 
do de que se recoglessen todos , pues a 
los soldados les serla de poca impor- 
tancia, y que entendía que Y. M.** rece- 
birla gusto y serulclo, de que los em- 
biasse. 

• Auiendo comunicado al Doctor Ra- 
sarlo la forma que serla más conue- 
niente para hazer esta junta de libros, 
me ha dado la relación, que va con es- 
ta, que a mi ver, es el mejor orden que 



320 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



se puede tener para la execucion. La 
qual se hará por su mano; porque co- 
mo tengo dicho seruira a V. M.** cou 
mucha voluntad y amor. Nro. S.**' la 
S. C. y Real persona de V. M.^ guarde 
con acrecentamyento de mas Reynos y 
señoríos, como sus vasallos y criados 
deseamos. 

•De Venecia M de Junio 1572. — De 
V. Mg.** — muy humilde criado y vasa- 
llo que sus Reales manos besa — Guz- 
man deSilua.» 

II. 

^Ál Ule. Señor mi S.^'' Ánt.'' de Gra- 
dan secret,^ de S. M.^ — en — Corte, 
' . Venecia — < 572 — ^. G. — £/ Em- 
hax.^' Guzman de Sylua \ 6 de ag.*' — 
recib,' a \^ de Sept' — Libros — 13.» 

•111.® Sor.— A los \% deste tuue la 
carta de V. m. de los 1 7 del pasado con 
la que uino de su M.^ y ámela hecho V . 
mrd. mayor de lo que podría encares- 
cer en auerme scricto que su M.^ aula 
tenido por acertada la primera compra 
que se hizo de los libros , porque demás 
de no dessear otra cossa sino acertar á 
seruirle, es para mi el mayor gusto que 
puedo tener emplearme en seruicio del 
glorioso y bien auenturado S} Lorenzo, 
de cuya admirable passion he sido siem- 
pre deuotissimo , y assi toda mi recrea- 
ción es en un monasterio adonde ay 
dos huesos suyos grandes y un retablo 
de mano del Ticiano, en que está harto 
ayudada la forma de su martirio , en 
cuyo altar suelo dezir parte de mis 
misas. 

Encaminarse han los libros por la 
uia de Genoua , como su M.^ manda. 
Hanse comprado otros pocos, de los qua- 
les embio á V. m. la memoria ; y aun- 
que los latinos son de mano, y algunos 



dellos con vn poco de ylugminacion , su 
dueño los tenia en mucho, pero ha sido 
bueno que nos auemos dado tan buena 
maña que se huuieron por seis escudos, 
porque uea V. m. si soy buen menage- 
ro. Tampoco creo que en los demás 
griegos -nos han engañado. (\ ) Tenían- 
los sus dueños como joyas preciosas, y 
eles desecho este pensamiento, con dar- 
les á entender que no compro por cu- 
di^ia ni apetito sino por razón. 

Pareceme muy bien el sobreseer en 
los treslados hasta saber lo que hay en 
las librerías del Gar^ y don Diego de 
Mendoza, porque sé que hizieron am- 
bos diligencia, y el Doctor Rasario 
a dicho que él ayudo a hacer parte 
dello. Los originales antiguos se pro- 
curarán. Arias Montano me ha scricto 
que los que compró en flandres ayuda- 
ran bien. Hanme traydo vnos libros la- 
tinos de mano que me dizen quesean- 
duuieron buscando aqui con diligencia, 
para el Duque de Baulera. Ales uísio 
Rasario y dizeme que son muy buenos, 
aunque entiende como yo la substancia 
desta gien^ia (2) ; pero siendo cosa rara 
y no común y conueniente que en las 
librerías grandes aya de todo, estoy per- 
suadido de tomarlos specialmente que de 
dozientos escudos los tengo ya en 30. 

Los libros de Nicolo Bareli son bue- 
nos, y antes que me uiníese el auiso de 
que eran necessarios^ los auia traydo a 
mi posada , para que le diese parecer 
si los embiaria, como lo a hecho sin 
otro fin que de seruir a su M.^, que es 



(1) Al margen dice : « Ko anisa lo que le 
costaron estos j> 

(2) Al margen: Áb dice qué tciencm. — 
Uran de alchymia eotno despue» pare-écio par 
la relación del gagto que embio á tu Jf,* y 
eran 2ñy u compraron por 80 eteudot. 




BIBLIOTECAS T MUSEOS. 



3S4 



hombre de bien y dessea hazerlo, y assi 
se le a hecho y hará aqui todo plagar 
en lo que se le ha offregido y ofTregiere. 
Los catálogos se harán y con esta em- 
bio el de S.' Marcos, avnqae se está ha- 
zíendo otro que sera mas corregido, y 
si uinieren los de alia, como Y. m. dize, 
reciuire muy gran mrd. con ellos , por- 
que se acierte mejor lo que se a de ha- 
zer y por uerlos, que he sido siempre 
muy tahúr deste juego; y pense que en 
Venecia pudiera exercitarme en el, y 
assiguro á Y. m. que diffigilmente hay 
tiempo para regar, y que si tomo algún 
rato yendo en barca á Poliuio por las 
cossas que corren, quando se* lee vna 
hoja pienso auer ganado vna ciudad , y 
el mal es que se oluida lo leydo , mas 
quien está al cabo de la vida de todo 
se puede consolar, specialmente pasán- 
dose en seruicio de nuestro amo. Y. m. 
es mogo, ha trauajado y sé que no per- 
derá tpo. Nro. S.^' se le de para seruir- 
le y prospere la 111.^'^® familia y estado 
de Y. m. como desseo. De Yenegta f 6 de 
Agosto 1572 — Seruidor de Y. m. — 
Guzman de Silua 



III. 



*A11U.^ S.^ mi S.^*- Antonio Gractan 
secret.^ de 8u M,^ — De Venecia. — A. G. 
— 1 57i.=(rUjsman de Sylua a i de Diz.^ 

— Vista por 8u M,^ a de Enero y reS' 

pondida ut intüs. • 

«111.® Sor. — Dias ha que escreui a 
su M.** y a Y. m. que Nicolo Barelli, 
her"*^ del Cauallero frai Ju^ Barelli , me 
auia dado vna caxa con ciertos libros 
griegos escritos de mano para su M.' y 
otras cosas que embiaua a un su ami- 
go, porque Y. m. me escriuio entonces 
que no se sabia cuyos eran los libros ni 



las otras cosas (4)* Supplicou Y. m.^ que 
haziendo saber á su M.^ como el embia 
aquellos libros, lo demás que yua con 
ellos lo mande dar a George Nichiforo 
que tiene comission de Nicolo Barelli 
para hazer dello su voluntad , que por 
la afficion que yo le tengo^ la merced 
que en esto Y. m. le mandare hazer, la 
tendré por propria. De Yenecia t de 
Deziembre 4673 — Seruidor de Y. m. — 
Guzman de Silua. 

lY. 

A lo lU* Sor mió S.^ antonio graciano 
SeereUJ* disua Jf.'* C.^Madrid.^nic* 
barelli: primero deciembre 4 573. 

«111.* mieS.°' — Li mexi pasati ritro- 
uandomi alquanti libri greci circha SS 
pici belis.*"* et di bona dotrina ne la 
quale feci mencione alo III* S.*^' amba- 
siator si atroua qui che tal liberi liuol- 
gio mandar a sua M.'* el qual S.^' am- 
basiator liuolse ueder et farlli neder a 
domeni doti et confíderati ; et nisto sua 
S.* eser cosa bona, a uolsuto che siman- 
dino a sua M.^ et li abiamo posto intuna 
chassa; et per che. la dita chasa era 
uoda,ji liuolse meter certe robe, riobar- 
baro, schamonea et coclearie et robe de 
piu sorte lo qual andauano deli a certí 
mei amici che me laueuano inchoman- 
dato et mandatomi li danari, et ancho il 
S.°' ambasiator scrise a su M.** et alS."' 
antonio peris che le tal robe che si atro* 
uano nela dita chassa siano consegnate 
a messer giorgio nichiforo el qual envió 
chomesso et li liberi uadino a sua M.^" 
per mió nome et per che crcdero che 



(1) BespondioBe que se aaian entregado 
las mercancims y qne qnanto á los libros, qae 
el yiesse si los embio vendidos y se los pa- 
'gasse alia e agradesciese, etc. 



322 



REVISTA DE ARCHIVOS, 



su M.** rimetera tal chassa de libri a 
V. S. et la priego et sonó certo che sua. 
S/ non fara nome (sic) le chose che e 
gíusle et mi fauorizera a la espedizione 
con dar ogni cossa al dito messer gior- 
gio, che Sarano bendato et questo so dír 
a V. S. che se io auesse uolesto dar tal 
liberi a messer andrea darmano grecho 
che altre uolte aportato libri greci a sua 
M.**, me li pagana benisimo; ma essen- 
do io tanto fídSl seruitor di sua M.^, mi 
aparso dimandarlli conpregar et suplicar 
sua S." la dita espedicione a tal negocio 
acio il deto messer giorgio poscia uenír 
a qui per ritornar de súbito et occorendo 
alcuna cosa de qua per v. s. si ora come 
per lauenir, la michomandi et di a nota il 
tuto al deto messer giorgio che la sara 
servita perche io mi aricordo quando io 
emdeli e v. s. mi a fato molte cortexie 
ne altre mió chore. Nro. S.°' la conseruj 
in felicita et prosperita II. S.^' ambasiator 

scriue a V. S Di uenecia ali p.° deci.* 

1 573 Mando a V. S. la chopia deli libri 
greci.— D. V. S.' il.* S. V." nic* barell¡ 
(rúbrica). 



V. 



< Libros que embió á Su M.^ desde Yene- 
da Nicolao Barelli, assentados en el 
Catálogo, Setiembre 1574. 

Copia de li libri greoi mandati a tua M.^* C 

Nüm. 1. Euangelio di carta berga- 

mina. 
Nüm. 2. geografía d Strabone, carta 

bergamina. 
Núm. 3. Prouerbii d Salomone et 

cántica canticorum. 
Nüm. 4. uarii ser moni d. s. gregorio 

nazianzeno, libro secon- 

do, carta bergamina. 



Nüm. 5. libre (t animo d euthimio 
Segaueno et uarii sermo- 
ni d. s. giovane chrisos- 
tomo. 

Núm. 6. libro d dionixio ichara. 

Nüm. 7. libanio sofista. 

Núm. 8. Sermoni ogni domenega (per 
tularmo?) d fílotheo pa- 
triarcha. 

Nüm. 9. libro che abia le pratiche d 
otauo concilio. 

Nüm. 4 0. iliada d Omero ed comen- 
ti, carta bergamina. 

Nüm. \ 4 . Orologio. 

Nüm. 1 %, libro (| abia uarie cose et 
le laleze. 

Nüm. i 3. libro d isaia eremetano. 

Nüm. i 4. libro d Carta bergamina d 
thuchi dide. 

Nüm. 1 5. istorico libro d manase et 
de Nicolao cauasila. 

Nüm. 16. libro d matheo ulastaro d 
facia supra de laleze. 

Nüm. 4 7. libro q a qualche parte 
ecclexíastice d orologio 
et parte dali capico... d 
san máximo et da ymni 
i amucici d san joane da- 
maseno ed li comezi et 
altre uarie chose. 

Nüm. 4 8. libro (j a in principio suo 
da orologio et parte de' 
discipline deli. S." padri. 

Núm. 4 9. testamento nouo di carta 
bergamina. 

Núm. 20. quaderni 8 di carta ber- 
gamina , d galeno. 

Núm. 24. San joane damaseno qua- 
derni íi. 

Núm. 22. profecie d lione sapiente. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



323 



VI. 

*Al m* Señor mi S,^ Antonio Gradan 
secretario de Su M.^ y del su consejo. 
— Madrid. — Guzman de Silua, de 
Veneciay 6 de Marzo 1574. 

•III.® Sor. — Al punto que parle este 
correo be tenido la carta- de V. m. de 
los 6 del passado y con ella muy gran 
mrd. , porque staua con desseo de saber 
que tuuiesse Y. m. salud. Yo quedo con 
ella , y quanto á lo que toca á las mercan' 
cías que yuan entre los libros^ he holgado 
de entender que se hayan restituydo a la 
persona que nombro Vareli porque eran 
suyas , aunque yo no supe nada de ellas 
hasta que de alia se me auisó, pero los li- 
bros el ha seruido con ellos a Su Af.**, y 
assi me lo ha dicho siempre á mi ^ y no 
entiendo otra cosa hasta agora , ni entien- 
do que la haya, e yo los aceté por ser él 
hombre de bien y aficionado al seruicio 
de Su M.^, y se le darán las gracias con 
que el holgara a mi ver mas que con otra 
cosa. 

Mucbos días ba que embie todos los 
libros, e yuan con ellos los que compro 
aquí Arias Montano, y quando esta lle- 
gare, los baura visto Y. m. todos juntos 
con el ayuda de Dios, que prospere la 111/ 
persona y estado de Y. m. como desseo. 
De Yenecia 6 de Marceo 4 574. 

Seruidor de Y. m. 

Guzman 

de Silua. 

Por la copia , 
G.— F. 



PREGUNTAS. 



171. Aguas bressas.— En la Recopi- 
lación de los Estatutos de la ciuda/d de Za- 



ragoza se halla inserto uuo, de 15 de Oc- 
tubre de 1593, por el que se ordenó «que 
nse ayan de quitar, y quiten todos los ca- 
nfios de letrinas, fregaderas, aguas hres- 
nsas^y otros qu al esquí ere ingenios que 
Daya hechos sobre los caños y albellones 

»do la dicha ciudad , y que de aquf 

«adelante no se puedan hazer de nuevo 
» letrinas, fregaderas , ni aguas bressaSy ni 
» otros edificios algunos encima, al lado, 
»ni dobaxo de los dichos cafios.n 

¿Qué significa agtuis bressas en el tex- 
to que acabamos de copiar? 

P. S. T D. 

172.Ba8tonarius.— ¿Qué papel des- 
empeña el bastonero en las lides campales 
de la Edad Media? ¿Puede traducirse por 
hedellus ó virgifer^ como pretende Du 

Cange? 

S. C. 

173. Clamaieras.— En un inventarío 
del afio 1315 se enumeran, entre otros ob- 
jetos del uso doméstico, unas clamaieras ; 
he consultado todos los glósanos más co- 
nocidos, y ninguno trae esta palabra. 
¿Conoce algún lector su significación y 
uso? 

A. C. 

174. Navas.— ¿Cuál es la significa- 
ción y etimología de esta voz, que ha 
dado nombre á tantos pueblos de España, 
y que está enlazada con uno de los hechos 
más gloriosos de nuestra historia? ¿Es 
aceptable la definición de la Academia, 
que dice que son espacios* de tierra llana 
y rasa? ¿Es aplicable en este sentido á 
todos los pueblos que llevan este título? 

P. L. 

175. Balaticmn. -¿A qué clase de 
frutos ó cereales se refiere con esta pala- 
bra el texto que á continuación citamos, 
y que pertenece á la primera mitad del 
siglo XIII : De omni fructu^ qui inde exie- 
rity de hlado et balatico et grapis et palea^ 
debetis nobis et eccksue 8. Pauli medieta- 
temf 

R. R. 



324 



REVISTA DE ARCHIVOS. 



RESPUESTAS. 



Industria española. Núm, 166, T, ii, 
pág. 291 (F. el tomo i, pág. 201, Cédulas 
reales).^ En el Archivo General Central 
se custodia una buena colección de copias 
manuscritas de Reales cédulas, relativas 
á concesiones de gracias y franquicias á 
fábricas, etc., advirtiendo que sólo com- 
prenden todo el siglo XVIII ; porque, si bien 
bay más cédulas de distintas épocas, son 
otros los asuntos sobre que versan. Do las 
primeras pudieran sacarse importantes 
datos para deducir el desarrollo de la in- 
dustria en España durante dicha época. 

G. F. 

Almirante. Núm, 167, T. ii, pág, 306. 
— Almirante, según lo defíne la Part, ii, 
tít. 24, es el acabdillo de todos los quo 
van en los navios para f azer guerra sobre 
mar.» Este cargo, que, aunque bajo diver- 
so nombre, fué ya conocido en la historia 
antigua , tomó carta de naturaleza en la 
Europa latina en una época que, si no 
puede fijarse con precisión , corre al me- 
nos p'arejas con la institución de otras 
dignidades y cargos, que, ora antiguos, 
ora do nueva creación , aparecen ya regu- 
larizados y perfectamente definidos du- 
rante los siglos XI y XII. En Castilla, por 



su posición topográfica y escasa impor- 
tancia marítima, no se hace mención de 
este cargo hasta los tiempos de Alfonso X, 
en que el Almirante de la mar viene á au - 
mentar la numcro!»a cohorte de los digna- 
tarios del Rey, quo aparecen confirman- 
do sus diplomas y privilegios. 

La voz árabe amir, que significa señor, 
con el artículo a/, que le sirvo de prefijo, 
mas la desinencia en ante^ ablativo del 
participio de presente latino, concurren á 
formar esta palabra, cuyas variantes en 
los antiguos romances son : almirage^ en 
castellano ; amiralh, en lemosin ; almira- 
glioj en italiano, y amiral, en francés; 
formas todas que nos recuerdan las dife- 
rentes desinencias quo se daban en la 
Edad Media á las voces que , tomadas de 
la lengua vulgar, se latinizaban cuando se 
les hacia pasar al lenguaje escrito : almi- 
rans y almiragium , almiralis, Engelmann, 
fijándose en la forma francesa amiral^ 
toma por artículo la desinencia, y cree 
ver en esta palabra una contracción de 
amir-al'bahr (señor de la mar), título que, 
según un pasaje de Abulmahasin, se 
duba al que ejercía este cargo ; error en 
que no incurriera, si hubiese tenido pre- 
sentes las variantes que han introducido 
en la palabra de origen los demás idio- 
mas neolatinos. 

V. V. 



REVISTA 



BB 



ARCHIVOS, BIB LIOTEC AS Y MUSEOS. 

Se publica los dias 15 y último de cada mc9,— Pre&ios de fuscricion, — Madrid, tres me- 
ses, ana peseta 50 cents. (6 re). — Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Admi- 
nistración, el mismo precio. — Por corresponsales : 2 pesetas trimestre ; un año, 7 pesetas. — 
Extranjero y Ultramar, un año 20 pesetas. — Puntos de suscricion, — En Madrid: en la Ad- 
ministración, calle de San Vicente, núm. 22, cuarto 2.® izquierda; en las porterías del Ar- 
chivo Histórico Nacional (León, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las 
librerías de Duran, Cuesta, Bailly Bailliére y de D. Leocadio López. 

En Provincias. — En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las 
principales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administración, en sellos 
de correos ó libranza de fácil cobro. 

En los mismos puntos se halla también de venta, al precio de diez pesetas, el tomo i de 
la Revista, correspondiente al año anterior. 

MADRID, 1872.^ Imprenta de M. RiVADENBTBA, calle del Duque de Osuna, iiúm« 3. 



Í^EYIST/V 



DE 




RCHIVOS, 




IBLIOTECAS Y « ÚSEOS. 




AÑO II. 



Madrid, 15 de Noviembre de 1872. 



NUM. 21. 



SUMARIO. 



Apnntes acerca de algunas bibliotecas antígaa?. — El Códice escnrialense, de San Agnstln.— Propaesta para la 
provisión de ana pl»za de Ayudante de Archivos. — Noticias: Las bibliotecas popnlarea en Bosia. — JPrinei- 
pío* de Literatura , de los señores Revilla y Alcántara García. — Kecompensa por un trabajo publicado en la 
Revista. —Adquisiciones hechas por el Museo Arqueológico Nacional.— Variedades : Correspondencia entra 
el archiduque Oírlos, pretendiente á la Corona do España, 7 su esposa la archiduquesa Isabel, durante la guerra 
de sucesión. —Preguntas : Inscripción en Valencia. — Decania. — Kotnm die. — Yo el Eey. — Urraca. — 
Bespuestas : Jucefia. — Recova. — Et cutera. — Clamaieras. — Anuncio. 



APUNTES ACEBOA 
DE ALGUNAS BIBLIOTECAS ANTIGUAS. 



Nacieron con el hombre las nece- 
sidades intelectuales que han deter- 
minado en la vida social diferentes 
objetos propios de la infatigable ac- 
tividad de la inteligencia; y desde 
los primeros pasos de los antiguos 
pueblos, que han tenido verdadera 
importancia histórica, las revelacio- 
nes debidas á los, monumentos sal- 
vados en la ruina de los imperios, 
como restos elocuentes de tan remo- 
tas edades , han probado que se for- 
mulaba en sentencias ó máximas la 
ciencia que cada uno habia alcanza- 
do, y su trasmisión se realizaba 
por medios simbólicos ó gráficos, 
conforme al adelanto que traian los 



tiempos y al peculiar de cada raza. 
Mientras no se inventaron los sig- 
nos convencionales gráficos, lenta y 
exigua debió ser la trasmisión de 
las ideas, desde la clase más ilustra- 
da de cada país á las masas incultas 
del pueblo ; pero cuando por medio 
de la escritura se facilitó la comuni- 
cación de las inteligencias, y pudo 
descender la ciencia humana de las 
altas jerarquías á más humildes gru- 
pos sociales, las piedras, los metales 
en cada edad conocidos, las cortezas 
de árboles preparadas al intento, los 
pergaminos y el papel, generalizaron 
en progresión jcreciente la trasmi- 
sión del sal^er, que la imprenta des- 
pués ha llevado á maravilloso extre* 
mo, multiplicando infinitamente las 
obras legadas por los siglos en lite- 
raturas diversas, y reduciendo el va- 



326 



REYISTA DE ARCHIYOS, 



lor de los ejemplares de los más pre- 
ciosos escritos, antiguos j moder- 
nos, á on coste no fdera del alcance 
de las más modestas personas. 

Elevado el nivel de la cultora de 
los pueblos civilizados á merced que 
el conjunto de la ciencia humana 
conseguia trasmisión más fácil, en- 
sanchóse proporcionalmente también 
el número de los que alimentan su 
entendimiento estudiando los escritos 
de los sabios ó las altas concepcio- 
nes de los grandes ingenios; fué ge- 
neralizándose la lectura de las más 
preciadas obras cientifícas j litera- 
rias por el estimulo con que las escue- 
las eclesiásticas j seculares trabaja- 
ban en dar á conocer el conjunto del 
saber humano en las más famosas au- 
las ; j como no á todos era posible re- 
unir en la morada propia libros bas- 
tantes para sus investigaciones ordi- 
narias, para sus forzosas tareas ó para 
sus literarios recreos, en los tiempos 
antiguos por lo costoso délos manus- 
critos, 7 en los modernos por el nú- 
mero infinito de las publicaciones 
impresas, se consideró siempre como 
uno de los más trascendentales ser- 
vicios que á la civilización podrian 
prestarse, reunir grandes depósitos 
de libros, de papeles y de todo lina- 
je de monumentos gráficos, donde 
se facilitasen á los curiosos las obras 
que la común inteligencia humana 
ha ido legando en el trascurso de los 
siglos á los presentes y á los veni- 
deros de todas las edades. 

Los egipcios, los hebreos y los in- 
dios coleccionaron sus libros sagra- 



dos, los anales de sus dinastías y de 
sus gloriosas empresas, sus leyes de 
gobierno, formando el fondo enciclo- 
pédico del saber de aquellos tiempos 
conforme á la cultura de cada raza. 
Osimandias, monarca de la décima- 
séptima dinastía egipcia, fundó en 
su maravilloso palacio de Tébas el 
primer depósito literario, que con el 
nombre de biblioteca mencionan an- 
tiguos monumentos históricos : cer- 
ca de seis siglos antes de Jesucristo, 
Pisístrato fimdó en Atenas la que 
Grérges trasladó á Persia, y Seleuco 
Nicator devolvió á los atenienses, 
cerca de tres siglos después, más 
atento á sostener la grandeza de su 
asiático imperio, que á procurar el 
acrecentamiento de la general ilus- 
tración en sus extensos estados : con 
mayor celebridad , cerca de un siglo 
más adelante, Ptolomeo Filadelfo, 
reunidas inmensas riquezas en Ale- 
jandría, con grandes tributos sobre 
el feracísimo suelo fertilizado por el 
Nilo, y con el gran movimiento del 
comercio interior y exterior que pro- 
tegian numerosas fuerzas navales, 
al constituir aquella esplendorosa 
ciudad en centro de la cultura grie- 
ga y de las transacciones mercanti- 
les entre Oriente y Occidente, esta- 
bleció la famosa biblioteca, donde, 
según el testimonio de antiguos his- 
toriadores, B^ llegaron á reunir cua- 
trocientos mil volúmenes desde lue- 
go, y después hasta setecientos mil, 
conelmuyempeñadoacrecentamien- 
to que alcanzó en tiempo de Ptolomeo 
Evergétes , tesoro literario que apé- 



^ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 



3Í7 



ñas creemos posible antes de la in- 
vención de la imprenta, si no se tra- 
tase de los imperios del Asia, en cu- 
yas minas se revela el gigantesco 
poder de aqnellas naciones : se tiene 
noticia de que en Pérgamo existió 
otra que constaba de doscientos mil 
volúmenes, por haber mandado Mar- 
co Antonio que se trasladasen á la de 
Alejandría, con el fin de reparar en 
lo posible la pérdida de los cuatro- 
cientos mil de la sección del barrio 
Brunquio, que habian perecido en- 
tre las llamas cuando César conquis- 
tó la ciudad reinando Cleopatra; y 
hablan también algunos escritores 
de otra muy escogida que se habia 
reunido en Mémfis en un templo de 
Vulcano; de otra en Nínive, que se 
hallaba floreciente dos siglos antes 
de la era cristiana, y de varias que 
habian existido en Cartago, de las 
cuales pocos volúmenes, salvados 
cuando fué destruida la ciudad, for- 
maron parte del botin de los vence- 
dores. 

En Boma, cuando las conquistas 
de sus cohortes acumularon en los 
palacios senatoriales todas las rique- 
zas del Asia subyugada, tratóse tam- 
bién de importar la cultura helénica 
en los barrios patricios de la ciudad 
de Bómulo; y tras la derrota de 
Perseo, con la humillación de la Ma- 
cedonia, el triunfante Paulo Emilio 
reunió la primera biblioteca de al- 
guna consideración, que mencionan 
San Isidoro y otros historiadores, 
traida del país conquistado por aquel 
famoso guerrero; después acumuló 



Sila muchos volúmenes alcanzados 
en repetidas victoriosas expediciones 
por la Grecia, que tal vez formaron 
lo más selecto de los treinta mil atri- 
buidos á la de Tiranion, ordenador 
de la del famoso jefe del bando aris- 
tocrático de la orgullosa república; 
cuasi al mismo tiempo Lúculo desti- 
naba una parte de sus fabulosas ri- 
quezas ;, cuando no alcanzaban' me- 
dios menos dispendiosos, para que 
su magnífica morada contuviese mu- 
chos libros de Pérgamo apresados 
en el Ponto, y otros allegados de di- 
versas comarcas; y Ático poseia 
grande número de preciosas obras, 
que merecieron especial aprecio del 
príncipe de la elocuencia latina. Pe- 
ro ninguna noticia se tiene de que 
tales bibliotecas estuviesen abiertas 
para que la clase plebeya pudiese 
aprovechar aquellos tesoros litera- 
rios, extendiéndose la ilustración en 
el pueblo de Boma; y tan sólo como 
probable conjetura podrá indicarse 
que Sertorio hiciese pública la bi- 
blioteca de Huesca, por él declara- 
da capital de la Celtiberia, cuando 
la dotó de una escuela general, don- 
de se instruían los jóvenes de las 
más ilustres familias ; y pudiera con- 
siderars