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REVISTA 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



REVISTA 



•j 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



ÓRGANO OFICIAL DEL CUERPO FACULTATIVO DEL RAMO 



(se publica una vez al mes) 



TERCERA ÉPOCA 



ANO IX 



Julio á Diciembre de 1905. 





MADRID 

TIP. DE LA REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Calle de las Infantas, núm. 42 bajo. 
igoS 



CONSEJO DE LA REVISTA 

JUNTA INSPECTORA. Presidente: Jefe superior del Cuerpo, D. Mar- 
celino Meriende^ y Pelayo. — Vicepresidente: D. Vicente Vignau y Baliester. — 
Vocales: D. José Ortega y García. — D. Manuel Flores Calderón. — D. Mariano Ca- 
talina y Cobo. — D. Rodrigo Amador de los Ríos. — D. Eduardo de Hinojosa y Nave- 
ros. — D. Juan Catalina García y López. — D. Ricardo de .Hinojosa y Naveros. — 
D. Augusto Fernández Victorio. 

REDACCIÓN. Presidente: D. Marcelino Menénde^ y Pelayo.— Vicepresi- 
dente: D. Vicente Vignau y Baliester. — Redactor jefe: D. Juan Menéndez Pidal. — 
Vocales: D. Ramón Menéndez Pidal. — D. Antonio Paz y Melia. — D. José Ramón 
Mélida y Alinari. — D. Alvaro Gil Albacete. — D. Ricardo Torres Valle. — D. Narciso 
Sentenach y Cabanas. — D. Ricardo de Hinojosa y Naveros. — D. Manuel Maga- 
Uón y Cabrera. — Secretario: Don Francisco Navarro Santín. 

eOLA0ORADORE5 

Españoles. 

Aguilar y Cano (A.) — Aguiló (Ángel). — Aguirre (Ricardo de). — Alonso Getino 
(Fr. Luis G.).—Altamira (Rafael). — Alvarez de la Braña (Ramón). — Alvarez Osorio 
(Francisco). — Amador de los Ríos (Rodrigo). — Andrés y Alonso (Rafael). — Arco 
Molinero (Ángel del). — Arderíu y Valls (Enrique). — Asensio (José María). — Aviles 
Ángel). — Barcia Pavón (Ángel). — Bayo (Ciro). — Blázquez (Antonio). — Bonilla y San 
Martín (Adolfo). — Borbón (Serma. Sra. Infanta D." Paz de).— Bullón de la Torre 
(Eloy). — Calleja (José Demetrio). — Castaños y Montijano (Manuel). — Codera 
(Francisco). — Cotarelo (Emilio). — Chabás (Roque). — Diez y Lozano (Baldomc- 
ro), — Domínguez Berrueta (M.). — Elias de Molins (Antonio). — Escandón (Ra- 
món). — Fernández Duro (Cesáreo). — Fernández Mourillo (Manuel). — Fernández 
de Velasco (Fernando). — Ferrá (Bartolomé). — Flores Calderón (Manuel). — García 
(Juan Catalina).— García Pérez (Juan Pío).— García de Quevedo (Eloy). — Gestoso 
y Pérez (José). — Gil Albacete (Alvaro). — Gómez del Campillo (Francisco).— Gó- 
mez del Campillo (Pedro). — Gómez-Moreno y Martínez (Manuel). — González 
Agejas (Lorenzo). — González Hurtebise (Eduardo). — González Simancas (Ma- 
nuel). — Gonzalvo y París (Luis).— Goyri de Menéndez Pidal (D.'"' María).— Gu- 
tiérrez del Caño (Marcelino). — Hergueta (Narciso). — Herrera (Adolfo). — Herrera 
(P. Ignacio). — Hinojosa (Eduardo de).— Hinojosa (Ricardo). — Jiménez Soler (An- 
drés). — Juderías (Julián). — Lampérez y Romea (Vicente). — Laurencín (Marqués 
de). — Liñán y Eguizával (José de).— Liñán y Heredia (Narciso José de). — Llabrés 
(Gabriel). — Lloréns y Asensio (Vicente). — Magallón (Manuel). — Marco Hidalgo 
(José). — Martínez (Juan). — Melgares y Marín (Julio). — Mélida (José Ramón). — Men- 
digutía (Tomás) — Menéndez y Pelayo (Marcelino).— Menéndez Pidal (Juan). — Me- 
néndez Pidal (Ramón). — Meneu (Pascual). — Mir (Miguel). — Mora (Manuel).— Na- 
varro Saatín (Francisco). — Navas (Conde de las). — Olavide (Ignacio). — Paz y Es- 
peso (Julián). — Paz y Melia (Antonio). — Pedraja Fernández (Eduardo de la). 
Pérez de Guzmán (Juan). — Pérez Pastor (Cristóbal). — Pérez Rubín (Luis). — Pi- 
catoste (Valentín). — Quintero (Pelayo). — Ramírez de Arellano (Rafael). — Robles 
y Rodríguez (Ramón). — Rodríguez de Berlanga (Manuel). — Rodríguez Mourelo 
(José). — Rodríguez Villa (Antonio). — Ruano y Prieto (Fernando). — Rújula y 
del Escobal (José de). — Salva (Anselmo). — San Pelayo (Julián). — Sampere y Mi- 
quel (Salvador). — Santamaría (Lorenzo). — Sentenach (Narciso). — Serrano (Lu- 
ciano.). — Serrano y Morales (José Enrique).— Serrano y Sanz (Manuel). — Soraluce 
(Pedro).— Suárez Bravo (Francisco). — Tenorio (Nicolás). — Torres Lanzas (Pe- 
dro). — Torres Valle (Ricardo). — Tramoyeres (Luis). — Üreña y Smenjaud (Ra- 
fael). — Velasco y Aguirre (Miguel). — Velázquez Bosco (Ricardo). — Vignau y Ba- 
liester (Vicente). — Villaamil y Castro (José). — Vives (Antonio). 

Extranjeros. 

Bienkowski (P.), Profesor de la Universidad de Cracovia. — Bonsor (M. J.), Ar- 
queólogo. — Calmette(M. J.), de la Escuela Francesa de Roma.— Cazac (H. P.), 
Profesor del Liceo de Bayona. — Daumei (M. G.), de los Archivos Nacionales de 
Francia. — Desdevises de Dezert (G.), Profesor de la Universidad de Clermont-Fe- 
rrand. — Engel (M. A.), Arqueólogo.— Farinelli (A.), Profesor de la Universidad de 



Insbruck. — Fitz-Gerald (M. J. D. — Friedel (M.), de la Universidad de Liverpool. — 
Garófalo (F. P.), Profesor de la Universidad de Catania (Sicilia). — Grafenberg (S.) — 
Graillot (Henri), Profesor del Liceo de Tolosa de Francia. — Haebler (Conrado), 
Bibliotecario de la Real de Dresde. — HomoUe (M. Th.), Director de la Escuela 
Francesa de Atenas. — Leite de Vasconcellos (J.), Director del Museo Etnológico 
de Lisboa.— Melé (E.), de la Biblioteca Nacional de Ñapóles.— Morel-Fatio (M. A.), 
Profesor de la Escuela de Estudios superiores de París. — Paris (M. P.), Catedrático 
de la Universidad de Burdeos.— Ulloa (Luis). 

Catálogos publicados por la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. 
Biblioteca Nacional I. — Catálago de las piezas de teatro que se conservan en el 
Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, por D. Antonio Paz y 
Melia, Jefe de dicho Departamento. — Madrid, 1899. — 8.° doble, 717 páginas. — 10 
pesetas. — Ocho pesetas á los suscriptores de la Revista. Punto de venta, en la Ad- 
ministración de la misma. — II. Catálogo de las causas contra la fe seguidas ante el 
Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo y de las informaciones ge- 
nealógicas de los pretendientes á oficios del mismo. Con un Apéndice de los demás 
Tribunales de España, Italia y América. — Madrid, igoS, 8." d., viii-669 págs. — III. 
índice de pruebas de los Caballeros de la Real y distinguida orden española de 
Carlos III, desde su institución hasta el año 1847. — Madrid, 1904, 8.° d., 191 págs^ — 
4 pesetas. 

BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 
II. Instrucciones para la redacción de los Catálogos en las Bibliotecas públicas del 
Estado, dictadas por la Junta facultativa de Archivos, Bibliotecas y Museos. — 
Madrid. Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1902. — 8.°, 
1 52 páginas y 180 modelos.— 6 pasetas. 

PUNTOS DE SUSCRIPCIÓN 

En Madrid: en la Administración de la Revista, Pasej de Recoletos, 20; y en 
en las librerías de Murillo, Alcalá, 7; Súarez, Preciados, 48; Guttenberg, Plaza de 
Santa Ana, i3; Fé, Carrera de San Jerónimo, 2; Capdeviile, Plaza de Santa Ana, q; 
Romo y Füssel, Alcalá, 5; Sánchez, Carretas, 21; San Martín, Puerta del Sol, 6, y 
viuda de Rico, Travesía del Arenal, i. — En Paris: en la librería de H. Welter, Rué 
Bernard-Palissy, 4. 

PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN.— En esta Administración: para España, 15 pe- 
setas al año; para el extranjero, 29 francos al año. Número suelto, 1,59 pe- 
setas. 

La suscripción y pago de la Revista será anual, empezando en Enero y ter- 
minando en Diciembre. 

Primera y segunda serie (primera y segunda época), tomos I á IX; agotados. — 
Tercera serie (tercera época), tomos I, II, III, IV, V, VI y VII, 90 pesetas; sueltos, 
á 1 5 ptas. tomo.— Boletín de Archivos, Bibliotecas y Museos, un tomo, 7,5o ptas. 

MODO DE HACER EL PAGO 

Ea metálico ó por medio de libranza del Giro mutuo, á nombre del 
Sr. Administra lor de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 
Paseo de Recoletos, núm. 20. 

ADVERTENCIAS 

La correspondencia literaria (envío de originales, de documentos, de noticias, 
de obras, de papeletas bibliográficas, cambio, pruebas de imprenta, etc., se dirigirá 
al Secretario de la Redacción de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 
Paseo de Recoletos, 20. — La correspondencia administrativa (suscripciones, anun- 
cios, reclamaciones, etc.) al Administrador de la Revista de Archivos, Bibliote- 
cas Y Museos, Paseo de Recoletos, 20. 

Rogamos á los autores, editores y libreros que nos remitan las papeletas biblio- 
gráficas exactas de sus obras, si quieren que se inserten gratuitamente en la sec- 
ción de Bibliografía. — Se hará aota bibliográfica de todo libro de materia lite- 
raria, histórica ó artística, siempre que lo requiera la importancia de la obra y se 
envíe á la Revista na ejemplar.^La Zbedacción deja á los autores la respon- 
sabilidad de las opiniones que emitan en sus escritos. 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



( H 1 S T o lU A y C I E N C I A S A i; X 1 I 1 A R F. 5 ) 



Año IX. — Julio de i^goS. — Núm. 7. 



LA FRATERNIDAD ARTIFICIAL EN ESPAÑA 



LA fraternidad artificial es una institución jurídica muy difundida en 
el mundo '. Se la encuentra con distintos caracteres y con modali- 
dades diversas en todas las edades de la historia y en todos los gra- 
dos de la civilización. Establécese este vínculo mediante contrato entre in- 
dividuos no unidos generalmente por ninguna otra relación de parentesco, 
los cuales convienen en considerarse como hermanos, ya para protegerse 
y defenderse mutuamente, ya para poseer y explotar bienes en común, ya 
con ambos fines á la vez. 

Menos frecuente que la adopción como hijo, única forma de esta insti- 
tución que ha obtenido carta de naturaleza en las legislaciones modernas, 
la adopción como hermano vino como aquella á satisfacer el afán por su- 
plir la falta de familia natural. La conveniencia de sustraerse á los pe- 
ligros que cercan al individuo aislado en tiempos en que el Estado es 
impotente para garantizar la vida y hacienda de los subditos, unas veces, 
otras la de asociarse para trabajar en común cuando así lo aconseja la 



I Los trabajos modernos que tratati en conjunto de esta institución son los siguientes: 
Kohier, Studien über die künslliche Verwandtschaft en la Zeitschrift filr vergleichende 
Rechtswissensckaft, tomo \\ (1884 , pags. 435-440.— Tamassia, L'Affratel lamento, Torino, 1880 
WiluLzKy, Vorgeschichte des Rechís, tomo II, Berlín, 1903, págs. 53-60. 

3.a ÍPOCA— •Tü.MO XIII í 



2 REVISTA DE ARCHIVOS 

escasez de brazos para el cultivo, explican también el origen de la institu 
ción de que tratamos. 

No parece haber requerido ésta, como la adopción en lugar de hijo, 
determinadas condiciones de edad en los contrayentes, ni tampoco la ca- 
rencia de hermanos naturales. 

La fraternidad artificial se concierta generalmente con solemnidades 
simbólicas. Respondiendo á la idea de reemplazar é imitar el vínculo na- 
tural de la sangre, el simbolismo de esta institución tiende á figurarla de 
una manera sensible, siendo en la mayoría de los casos parte integrante 
de él mezclar la sangre de los contrayentes y bebería en el mismo vaso. 

Es muy de notar, y se explica por su índole peculiar, que la asociación 
en hermandad no aparece en ningún caso, en cuanto alcanza mi conoci- 
miento, como institución de derecho escrito sino de derecho consuetudi- 
nario. Débese esto á que nace y se desenvuelve principalmente en socieda- 
des políticas poco adelantadas, en que la costumbre es casi única fuente de 
derecho. 

Nació la fraternidad artificial bajo su aspecto económico á imitación de 
la comunidad entre hermanos. Una de las instituciones más difundidas en 
el transcurso de los tiempos, especialmente en los países donde predomina 
la vida agrícola y en tiempos en que impera en la familia espíritu de co- 
hesión y de solidaridad, es la indivisión permanente de los bienes heredi- 
tarios entre hermanos. Se ha conjeturado fundadamente, que este género 
de comunidad fué el modelo sobre el cual vino á calcarse el contrato de 
sociedad en los pueblos indoeuropeos K La comunidad de bienes entre los 
hermanos tué muy general en la Grecia primitiva, especialmente en Es- 
parta 2, y esto mismo sucedió en Roma y en la mayor parte de las nacio- 
nes de la Edad Media europea 3. Obsérvase también en muchos pueblos 
poco adelantados en el camino de la civilización. Entre los Hovas de Ma- 
dagascar , por ejemplo, es frecuente y suele pactarse por tiempo inde- 
finido 4. 

I Leist, Alt-ArUchea Jus gentium, Jena, 1889, pág. 414-420.— Beruhótt, Staat und Recht der 
rómúchen Kónigs^eit, &\.\xngtitl, 1882, pag. 174. 
a Guiraud, La prupriétéf unciere en Gréce jusquá la conquéte romaine, París, 1893, pá^s. 55-56. 

3 Schupfer, L'Alloáio, Turin, i8«5, pags. 62-63.— Tamassia, ^< associa^ioni in Italia nel pe- 
riodo precomunale en el Archivio giuridico, lomo LXI, pag. 134.— Harimann, Bemerkungen 
über tíesit^gemeinsihaft und Wirtschajtsgemeinschaft in italienischen Pnvaturkunden en la 
Zeitschrift für Social und WirtschaJ'tsgeschichte, lomo V, (i8y6), pag. 212.— Kibbe, La societé 
provéngale a la Jin du moyen age, ^íitíiy 1898, pag. 387.— Brunner, Deutsche Rechtsgeschichte, 
tomo 1, Leipzig, 1887, pág. 78. 

4 Daresic, Nouvelle» étudts d'Mstoire du droit, París, 1903, pag. 344. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS J 

De ordinario surge la comunidad entre hermanos, y esta es su forma 
más sencilla y más general, por el hecho de seguir estos, al morir sus pa- 
dres, conservando y explotando en común la herencia paterna. Otras 
veces se concierta después de la división délos bienes hereditarios. Del 
hecho de estar calcada sobre la comunidad entre hermanos naturales la 
fraternidad artificial en cuanto á los bienes, proceden las semejanzas y casi 
identidad de la organización de este género de comunidades y los nombres 
de fraternidad ó de hermandad con que se designa, así á esta institución, 
como Irecuentemente también á las comunidades domésticas '. 

La noticia más antigua que poseemos acerca de la fraternidad artificial 
data de fines del siglo iii y la muestra existente en las regiones orientales 
del imperio romano. 

Una Constitución de Diocleciano del año 285 dirigida á cierto indivi- 
duo llamado Zísón, nos da á conocer que el padre de éste había adoptado 
á otro como hermano, el cual alegaba dicha circunstancia para here- 
darle. El Emperador declara nula la adopción y manda al gobernador de 
la provincia que ponga al hijo en posesión de los bienes paternos, deten- 
tados por el hermano adoptivo 2. Entre los bizantinos y los griegos mo- 
dernos, la fraternidad artificial muestra el carácter de alianza ofensiva y 
defensiva. 

El Código siro-romano de fines del siglo v prohibe la adopción en her- 
mandad, especialmente en cuanto al efecto de la comunidad de mujeres y 
de hijos, que pretendían atribuirle los que concertaban este vínculo 3. 

Con relación al aspecto puramente económico, encontramos difundida 
la fraternidad Sirúñc\a\(ad/'ratatio) en la Italia lombarda, desde el siglo viii 
al XII, apareciendo ante todo bajo la forma de consorcio agrario. 

En el año 764, dos hermanos llamados Bonualdo y Radulo, á fin de so- 
portar mejor el peso de las rentas y faenas agrícolas (angarias sive census) 
que gravaban sobre un predio que tenían en arrendamiento hereditario, 
se asocian en hermandad de bienes (in subslantiuncula nostra adfrata- 

1 Véase mi articulo La co;nunii¿arf düHiesíica en España ¿«raníe /a Edad Media ca. La Lec- 
tura de Julio de este año, pags. 283-295. 

2 Cod. Just. VI, 24, 7.— Zachariae von Lingenthal,. GescAícAíe des griechisch-romischen Pri- 
vaírecAís. 3.* ed. Berlín, 1892, pags. 118-119. — Voigt, iíómíACAe iíecA/sg-escAic/iíe, lomo H, Siutt- 
gart, 1899, pág. 138, n. 3, cbs rva a este propósito, que, asi como el tsiauo no rtcODCcia otra 
lengua oficial más que la latina, tampoco reconocía mas que uu sólo aerecho; el ius romanum. 
Por eso la-relación jurídica concertada con arreglo al derecho peregrino como Ja Blutsbruders- 
chaft era legalmente nula. 

3 Mitieis. Reichsrecht und Volksrecht in den ostlichen Provin^en des rómischen Kaiserreichs, 
Leipzig, 1881, pag. 217, afirma que en los escritores hay noticias de la existencia de la íraternidad 
artificial en Oriente, muy anteriores á la redacción del Código sjro-roxnaoo. 



4 REVISTA DE ARCHIVOS 

7nus) á su tío materno Marcianulo, cediéndole el derecho á una tercera 
parte de la finca, como si fuese su hermano uterino '. 

La principal aplicación que tuvo en Italia la fraternidad artificial, re- 
cayó en cuanto á la propiedad y á la administración de las iglesias. Es de 
notar, á este propósito, que en los Estados europeos de la Edad Media, 
probablemente por influencia de las ideas y de las tradiciones de los pue- 
blos germánicos acerca de la propiedad de los lugares destinados al culto, 
las iglesias fueron objeto de propiedad, contra los principios del derecho 
romano, aceptados por la Iglesia en los primeros tiempos, que las conside- 
raban como cosas fuera del comercio *. «Todas las formas jurídicas del 
derecho civil de la época para el dominio de los inmuebles se aplicaron á 
las iglesias y á sus poseedores eclesiásticos. El sacerdote dueño de una 
iglesia, en virtud del derecho de propiedad, la conservaba en su mano y 
ejercía en ella su ministerio. El dueño, eclesiástico ó seglar, se asociaba con 
un sacerdote para administrarla y explotar sus rendimientos á ganancias 
y pérdidas comunes. El sacerdote desempeñaba al lado del consocio seglar 
el papel de gerente, y cuando el dueño de la iglesia moría antes que él, 
venía á ser único propietario por derecho de acrecer. 

wCorno el derecho particular de propiedad eclesiástica tenía por objeto la 
iglesia con los bienes adscriptosá ella, eraobjeto del arrendamiento la iglesia 
con sus pertenencias. Se comprende bien esta unión de los inmuebles con la 
iglesia, considerando,que en virtud del predominio de la economía natural, 
el poseedor de la iglesia no podía tener una existencia masó menos asegurada, 
si él mismo no producía lo indispensable para atender á sus necesidades 3». 

1 Schupfcr, Degli ordini sociali e del possesso fondiario appo i Longobardi en los Siti^ungs~ 
berichte de la Academia de Viena, tomo XXXV, (1863), pág. 468 dice á propósito de este do- 
cumento, publicado ya por Troya: «Romualdo e Radulo... fermano con Marzianolo loro zio 
materno un conirattodi societá».— Brunner, Das Registrum Farfense en las Mittheilungen des 
Instituís für osterreissche Gescliichtsforschung, tomoll (t88i),pigs. 12-13, encarece su importancia 
para ilustrar los orígenes del contrato de sociedad entre los pueblos germánicos, expresándose 
en l03 términos siguientes: «Die gedachte Farfenser Urkunde liefert uns nicht bloss ein Beispiel 
sondern zugleich in den Worte a//?"aíare(anbrüdern)die aiteste Bezcchnung des Gesellschafts- 
vertrags, /wnr nicht für ein kaufmannisches, wohl aber für ein landwirtschaftliches Societats- 
verhaltniss.*— Véase también á Goldschmidl, Universalgeschichte des Handelsrechts, tomo I 
Stutlgart, 1891, pág. 134. 

Del mismo origen se derivó !a sociedad mercantil. Endemann, Studien in der romanisch-ca- 
nonisíischen V/irthschafts-und Rechtslehre, tomo I, pág. 358: «Unter diesem bei alien Schrifts- 
tellern wiederkehrenden Titcl (societas duorum fratrum) wird die Sozietat náher Verwandten 
verstanden».— Lattes, // diritto consuetudinario delltcittá lombarde. Milano, 1899, págs. 267-269 
sobre las cümunione deifratelli en Milán, Lodi y Pisa. 

2 Stutz, Gcschichte des kirchlichen Benefij^ialwesens von seinen Anfdngen bis atif die Zeit 
Alexanders III, Berlín, 1895, págs. gS-ioB, y Dí> Eigenkirche ais Element des mittelalterlich-ger- 
manischen Kir che nr edites, Berlín, iSgS, especialmente págs. 14-19. 

3 Stutz, Lehen und Pfrilnde en la Zeitsehrift der Savigny-Stiftung für Rechtsgesehiehte, 
tomo XX. Germán. Abtheil., pág. 2:6 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 5 

Entre los varios contratos de este género de fraternidad que se nos han 
conservado es el más interesante uno del año 776, en que cierto clérigo 
llamado Rachifrido se asocia como hermano y heredero (frater et here- 
dem) á otro clérigo por nombre Magniprando para poseer y administrar 
juntos la iglesia de San Dalmacio, habitando ambos en ella y viviendo en 
común. La sociedad comprendía- también el dominio y la administración 
de los bienes y siervos pertenecientes á la iglesia '. El último contrato de 
esta índole conocido hasta ahora es del año 1 190 2. 

En Francia, la institución de que tratamos aparece bajo sus dos formas 
principales: la militar y la económica. La fraternidad de armas, tal como 
la revelan las Canciones de gesta, iba acompañada á veces de la comuni- 
dad de bienes entre los contrayentes 3. Como forma de sucesión con- 
tractual existió también en la Edad Media francesa la adopción en 
hermandad, según la más antigua redacción de la Coutume de Poitou 4. 
En Inglaterra se presenta sólo bajo el aspecto militar. 

Pero donde la fraternidad artificial ofrece carácter más general y par- 
ticularidades más interesantes es entre los escandinavos ó germanos del 
Norte ^ El simbolismo usado para concertar este vínculo, denominado 
fóstbrcedralag 6 hermandad de sangre, consistía en arrancar una faja de 
tierra cubierta de césped, de extensión suficiente para formar un arco cu- 
yos extremos tocaran en el suelo. Colocados bajo él los futuros herma- 
nos, se sangraban en cualquier parte del cuerpo para que la sangre cayese 
y se mezclase en la tierra. Entonces se arrodillaban y, poniendo á Dios 
por testigo, juraban defenderse y vengarse recíprocamente. Con ser im- 
portantísimo, el deber de la venganza no era el único efecto de esta unión. 

J A. 776. Manifestum est... Rachifrido clericu8... per hanc cartulain... prevideo te Magni- 
prando clericus... in easam Ecclesie mee Sancti Dalmacii... vsl in omnia res ipsiüs Basilice... sivc 
in ómnibus hominibus ibidcm pertinentibuí... ut cunctis diebus vite nostre tu mecum ividem 
comuniter habitare et vivere debeas, et ipsa ecclcsia et omnia res ad ea pertinente gubernare et 
meliorare et imperare debeas.., tamquam viri dúo frates sic mecum tu debeas de ipsa Ecclesia et 
de ipsasres et de ipsos homines habeas potestatc faciendi... in ipsa prefata Dei ecclesia velin 
omnia res et homines ibidem pertinente, utsupradixi mihi ividem frater et heredem esse de- 
beas. Documento de Luca, citado por Stutz, págs. 226-227, núm. 4. 

2 Schupfer, Thinx e Affatomia. Studi sulla ados^ione in ereditá dei secoli barbarici, 
Roma, 1892, págs. 24-26. 

3 Flach, Les origines de l'ancienne Franee, tomo II, París, 1893, págs. 471-484. 

4 Cucq en la Reviie critique d'histoire et de Htterature de i88.5, 1, págs. 9-1 1, refiriéndose á la 
monografía de la Menardiére, De la succesion á titredefrére, Poítiers, i885, que no he podido 
consultar. 

5 Pappenheim, Die altddnischen Schutf^gilden. Ein Beitragsur Rechtsgeschichte der germa- 
nischen Genossenschaft, Breslau, i885, págs. 31-40, expone é interpreta el simbolismo del fóst- 
bradralag, según los Eddas, las Sagas y Saxo Grammalicus.— Véase también á Amira, Recfit en 
•1 Grundriss der germanischen Philologi* dt Paul, I, Estrasburgo, 1890, págs. 146-147. 



tEVISTA DE ARCHIVOS 

Habían de auxiliarse los hermanos de sangre en todas las circunstancias, 
darse hospitalidad y procurarse sepultura decorosa. Aunque la comunidad 
de bienes (félag) no era esencial en este contrato, se pactaba frecuente- 
mente para fortalecer la unión. 

La fraternidad artificial alcanzó también extraordinario arraigo y 
desarrollo entre los eslavos, y en ellos ha persistido hasta nuestros días. 
«Este género de parentesco artificial se presenta en la vida del pueblo es- 
lavo como la expresión más admirable, por ser la más elevada, de los sen 
timientos de afecto y de amistad. Los hermanos de elección — que es como 
se llaman los que contraen este vínculo — se consideran más íntimamente 
unidos entre sí que los hermanos naturales. La relación se designa con' los 
nombres de probatimtsvo ó bratsvo, si es entré hombres, y posestrimtspo 
6 sestrimtsvo, si entre mujeres. Cada cual de ellos considera como propios 
los padres y los hermanos del otro.» ' Hay testimonio de la existencia de la 
fraternidad artificial eslava desde el siglo ix. Se celebra con ceremonias 
religiosas, siendo una de ellas beber los contrayentes su sangre mezclada 
con vino en el mismo cáliz. En Albania se verifica atando juntos los dedos 
pequeños de la mano derecha de los contratantes y pinchándoselos para 
que caigan dos gotas de sangre en un vaso de aguardiente del cual beben 
ambos. En Servia y Bulgaria se celebraba este contrato con ceremonias 
religiosas, pero la Iglesia las prohibió. En Montenegro va acompañada la 
hermandad, bajo su forma más eficaz y solemne, de ceremonias religio- 
sas, interviniendo un sacerdote, comiéndolos contrayentes del mismo pan 
bendito, bebiendo vino en el mismo cáliz y besándose tres veces. La unión 
es generalmente perpetua, pero puede ser también temporal. Su principal 
efecto es el deber de auxilio y de venganza, y en este concepto ha desem- 
peñado y desempeña todavía un papel importante en la vida política, sin- 
gularmente entre los albaneses y montenegrinos. 

Al lado de este género de fraternidad, como vínculo meramente perso- 
nal sin trascendencia alguna á los bienes de los contrayentes, se encuen- 
tra la fraternidad artificial con efectos económicos en algunos países esla- 
vos, como la Pequeña Rusia y Servia. 

A semejanza de las asociaciones fundadas en la relación de parentesco 
surgieron en la Pequeña Rusia otras de índole puramente económica en- 
tre individuos no ligados por vínculo familiar, para poseer y explotar en 

i Krauss, Sitte und Brauch der SÚdslauien, Viíaa, i885, págs. 619-643. *Wahlbruderschaft 
und Wahlsekwtattnchaft.» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS ^ 

común la tierra laborable, con el nombre de copartícipes y consocios, muy 
difundidas en los siglos xvi á xviii. El término usado para designar esta 
relación era el de syabrinage. El syabrinage se constituía á veces por la 
fraternidad artificial i. Hay ejemplo de un individuo que, encontrándose 
sin parientes y sin hogar, se asocia con otro cediéndole la propiedad de la 
tercera parte de sus bienes inmuebles á condición de vivir del mismo pan, 
de explotar la tierra en común y de que los hijos de ambos se heredasen 
mutuamente. En los contratos de este género celebrados entre personas 
no ligadas por el parentesco, se llaman los contratantes «hermanos de 
nombre». 

En Servia, la fraternidad artificial se establece generalmente entre dos 
sujetos pobres, que para mejorar su condición material, juntan sus bienes 
y viven como hermanos bajo un mismo techo. A veces, un rico con poca 
familia concierta la fraternidad con un pobre, al cual acoje en su casa 
para que le ayude en el trabajo '. 

La confraternidad de los Ossetes del Caucaso (Counak), parece haber 
formado parte del fondo primitivo de las instituciones de este pueblo 3. 
Se formaliza bebiendo los contrayentes en un mismo vaso, después 
de echar en él una moneda, rezando juntos por la indisolubilidad de la 
unión y á veces trocando las armas. Sólo pueden concertarla los hombres. 

Entre los Fatodra de Madagascar y otros pueblos del África oriental, 
se encuentra generalizada la fraternidad artificial con el carácter de alian- 
za ofensiva y defensiva, siendo muy de notar que, como en las comarcas 
orientales de Europa á que se refiere el Código siro-romano, produce la 
comunidad de mujeres y de bienes. Entre las curiosas formalidades que la 
acompañan se cuenta la de mezclar la sangre de los contrayentes y bebería 
estos en el mismo vaso. En la Polinesia, ofrece caracteres semejantes, y es 
también uno de sus efectos la comunidad de mujeres entre los hermanos 4. 
Otro de los países en que existe actualmente la fraternidad artificial es 
Cambodge, con rasgos parecidos á los de la fraternidad eslava y con cere- 
monias especiales ^. 

1 Loutchisky, Études sur lapropriété conitnunale dans la Petite Russie. I. La copropriété de 
famille en la Revue internationale de Sociologie, tomo III, págs. 23-24. 

2 Markovic, Die serbische Hauskommunion (Zadrúga) und ifire Bedeutung in der Vergan- 
genheit und Gegenwart, Leipzig, 1903, pág. 55. 

3 Kovalewsky, Coutume contemporaine et Loi ancienne. Droit coutumier ossitien iclairé 
par l'histoire comparée, París, 1893, págs. 212-214. 

4 Kohler, pág. 435. 

5 Dareste, Nouvelles études d'histoire du droit, pág. 324. 



REVISTA DE AF^CiriVOS 



JI 



No se había parado atención, que yo sepa, hasta ahora en la existencia 
de esta institución en España ', no obstante haberse publicado ya, bien 
que en colecciones poco divulgadas, algunos documentos relativos á ella, 
á los cuales he podido agregar otros interesantes é inéditos. 

Todos ellos proceden del antiguo reino de León, más rico que ninguno 
de los Estados medioevales de nuestra Península en instituciones de tipo 
arcaico, debido á la combinación de causas geográficas, etnográficas é his- 
tóricas, siendo la principal entre estas haber sido más directa é intensa en 
él la continuidad de las instituciones anteriores á la invasión árabe, y á 
circunstancias especiales políticas y económicas, que hicieron surgir aquí 
preferentemente las instituciones á que aludimos. 

Son numerosísimos los casos en que aparecen dos ó más hermanos, 
donando ó vendiendo heredades de que eran copropietarios; más no ha de 
inferirse de aquí que se trate siempre de una comunidad permanente total 
ó parcial d.¿ bienes. En ocasiones sería ésta una indivisión transitoria de 
los bienes hereditarios. El carácter de permanencia de la comunidad entre 
hermanos resulta evidente cuando, como sucede muchas veces, se les ve 
comprar heredades colectivamente ^, y sobre todo, convivir, labrar la tie- 
rra y pagar los impuestos en común 3, Así los muestran frecuentemente 
en el siglo xiii las Inquirigoes de los bienes y rentas del Real Patrimonio en 
Portugal. Este mismo carácter y el de sociedad de gananciales de la indi- 

1 Estos dato? vienen á confirmar plenamente la opinión de que la fraternidad artificial tuvo 
entre los Germanos del Sur mayor importancia de la que se creía, según conjeturó con acierto 
Pappenheim, Ein altnorwegisches Schul¡igildestatiU, Brcslau, 1888, p.ig. 33, núm. i: «Die 
im Wege der Blutsvennischung stailfindende Scliaffung eincs künsilichen BruJerschafts- 
vcrháitnisses ist zuvorderst, wie die ohoe Mühe zu vermehrenden Belege erweisen, die Kohicr 
zuSHmmengesicllt hat, ein durchaus universelles, auch in der Gegenwart noch vieler Orten 
prakiischcs Instiiut. Sie wird sich ferner auch für die \'ergangenheit insbesondere der sudger- 
mánischen Si.amme noch sehr vicl deutlicher nachweisen iassen, ais insgcmein angenommen 
wird*. 

2 1075. Ego O.íoredo Aloitiz ct Animia Aloiti/, ...placui mihi ...ut vindcremus a vobis Gotinu 
Eiriquiz et ad sóror vestra Gontina Froilaz ...ereditaie nostra propria que abuimus in villa 
quos vocidaní Egaredi. 3/on. Port. h'st. Diplom. et chart. fase. III, Lisboa, 1870, pág. 323. — 
ii52. Ego Pe rus Froila una cum u.\ore mea Urraca VeremuJi tibi Pclagio Munionis et universis 
fratribus tuis, l'ctro scilicel Munionis et Mariino Munionis et Didaco Munionis et remando 
Munionis ct ciiam cognato vestro Rodcrico Johannis, facimus cartam vendicionis... de hercditate 
nostra propria quam habemus in villa que vocatur Llouvie ex ganantia.— Documento particular 
de Osera, núm. pi. 

3 1220. De Sancto Jacobo de Outiz .. De casali de Lámela, dabant de fossadeira I bracale et 
crant supcr illu 1 tres germani et crat inde unus portarius Regís; et portarius non dat terciam. 
Mon, Port. I1i.1t. Inqttisit., vol. I, fase. I-II. Lisboa, 1888, pág. i55.— 1268. ítem, in parrochia Sanc- 
ti Jacobi de Francelos... Pelagius Pelagii de Vilar da de erdade I soldó cum suis gcrmanis. Ibid., 
vol. I, fase. III. Lisboa, 1891, pág. 297. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS ij 

visión permanente de que tratamos, se manifiesta claramente en el hecho 
de disponer un individuo de bienes que dice haber ganado con sus herma- 
nos K 

Había casos en que la comunidad de bienes entre hermanos no era vo- 
luntaria sino forzosa. Imponíala el padre á los hijos y el propietario al que 
recibía de él tierras en arrendamiento perpetuo. Así, en el año 1 126, Oveco 
Díaz dispuso en su testamento, que cada uno de sus dos hijos heredase una 
finca determinada como propiedad exclusiva y que las demás las poseye- 
ran en común (commwiiter) ^. El abad del monasterio de Monterramo, al 
conceder en 1 2 1 5 una heredad en arrendamiento hereditario, establece que, 
al morir el colono, tuviera que dejarla necesariamente á todos los hijos 3, 

Prueba la frecuencia de la indivisión entre hermanos el hecho de con- 
signarse frecuentemente en los documentos de enagenación de predios, que 
el donante ó vendedor era dueño único de ellos, ún hermanos, y á ve- 
ces sin otros parientes. El presbítero Licinio, al hacer donación en 947 al 
monasterio de San Martín Pinario de Santiago de unos pomares, declara 
que los había comprado «sin hermanos, primos hermanos, ni sobrinos 4.» 

Hay algún caso en que en un padre, al vender cierto predio á uno de 
sus hijos, le impone la prohibición de enagenarlo por cualquier título á otra 



1 ioo5. Kgo Sandinus Didicus prolis Sunlani ganavimus cum nostro iermano Godesteo pres- 
biter dive memorie villas et monasteria. Mon. Port. fiist. Diplom. et cfiart., fase. I. Lisboa, 1863, 
pá". no.— 1068. Ego Saracina Se>ínandiz, Fromosili Sesnandiz, Petro Sesnandiz, Gontina Sesnan- 
diz, Adosinda Sesnand z... placui mici .. ut faceremus ad vobis Pelagio Gungalviz et... uxor 
tua Marina Gungaiviz... damus a vobis... ereditate que g uiiavi Sesnando iudicit com suos ier- 
manos... in loco quas vocitant .\minidelo. Ibid., fase. II. Lisboa, iS'^g, pág. 288.— 1084. Ego Truc- 
tesindus v..bis Sueris Fromariguiz et uxori vestre Elvire Nuniz... do vobis de ipsa hereditatc 
quam ganavi cura meis iermanis tercia n integram. Ibid., fase. III. Lisboa, 1870, pág. 377. 

2 1126. Testamento de Oveco Diaz: Et mando ut filü mei habeant meas hereditates, id est 
Didacus Qvequiz habeat Bollar et Petro Ferrarlo habeat Barantes, et alias hereditates habeant 
communiter. Archivo de San Martín Pinario en Santiago. 

3 i2i5. Ego Gundisalvus abbas Moatisrami... fació pactum... tibi Johanni Ferrandi et uxori 
tue Marine Saariz de nostro monte quem habe us in Smcto Johanne de Cova... Et Benedictus 
Suariz sit in societate cum societate huiu"; hereditatis Johannes Fernandi, ct lilii sui similiter. 
Documento particular del monasterio de Monterramo, núm. 11. 

4 917. El presbítero Lecinio d ma al monasterio de San Martín Pinario «pomares quos 
hedificaví et plaatavi cum suo terreno, quos comparavi sine iennanos aut coniernianos peí 
subrinos. Drcumento del monasterio de San Martín Pinario en Santiago.— ggS. Donamus ad 
congermana nostra... Baselisa alia nostra mancipia nomine Gosscnda... ut sinefratribus suis ea 
firmiter obiincat. Mon. Port. hist. Diplom. et C/iaríae, núm. 174, pag. 107.— 1 132. Venit comes 
domnus Fernandus in ereditates et creaiiones de domna Marina Gudesteiz in térra Selagia in 
sua partitione s ne alios suos germanos. Documento del monasterio de Ncmeño (Coruña), que, 
como el de 947, debo á la generosidad de mi excelente amigo el canónigo de Santiago D. Antonie 
López Ferreiro, — 1234. Ego Johannes Petri do íi io meo videiicet lohanino, qui est parvulus, tota 
mea hereditatc quam habui de romparadea in Nogales, sine alio germano, quia ipse est baculus 
senectutis mee et numquam ci dcdi soldada. Documento particular de Santa María de Moya, 
núm. 83. 



10 REVISTA DE ARCHIVOS 

persona que sus hermanos '. Aun hermanos que habían dividido los bie- 
nes paternos, mostraban este mismo afán por que se conservaran en la fa- 
milia, obligándose mediante contrato á dejarse mutuamente por herede- 
ros si no tenían hijos 2. 

En el siglo xvii subsistía aun en Portugal 3 la indivisión de los bienes 
hereditarios entre hermanos á manera de sociedad. Guando no se pactaba 
expresamente la comunión universal de bienes, la sociedad solo recaía 
sobre los bienes hereditarios y las ganancias y pérdidas de ellos y el tra- 
bajo ó industria de hermanos y hermanas. 

Sobre esta comunidad entre hermanos se calcó la fraternidad artificial. 
El más antiguo documento español conocido hasta ahora relativo á ella 
se refiere á la copropiedad de iglesias. Entre los Visigodos y los Suevos, 
como hemos visto respecto de Italia, estuvo muy generalizada la propiedad 
particular sobre los edificios destinados al culto. Del reino de los Suevos sa- 
bemos, que los particulares construían Iglesias, no con fines piadosos, sino 
con el propósito de lucrarse con sus rendimientos, práctica abusiva con- 
denada por el Concilio de Braga del año 572 4. 

De su persistencia en Galicia y Portugal después de la invasión árabe 
tenemos numerosos testimonios ^, algunos de los cuales habremos de adu- 
cir por su íntima relación con el asunto que ahora nos ocupa. 

I 1080. 1 n era millesima CXVIII.*pridie nonas Marci, coniuDCti fuer uní filius VermuduQuiria- 
quici et de Ermesinda ic ¡n sancto Mariino de Viliabredi et diviserunt Ínter se suas villas et 
sua criazón... et si abuerimus a vindere vindamus aut donemus per precio iusio, et quamtas ere- 
ditades aut criazón poduerimus ganare de odie dic in vece de Vermudo Quiriaquici aut de .suos 
párenles aut de suos avolos aut in voce de Vimara Eiriquici, equaliter sorciamu ; per simgu- 
las III. *^ et si venerit super ipsas ereditates alica disiurvadura de qualive omine que aiudcmus 
nos unus alius con veritade el si karesquermus inde alicas ereditades sine nostro tacto que con- 
pleamus nos unus al... illas ereditades que... rremanserit el si unus ex nobis migratus fuerii et 
semea non relinquerit de directo coniungio, torne se ipsa ereditate el ipsa criazón ad illos ger- 
manos aut semen qui vibos rremanserint, extra illa V.* qui intret pro sua ajiima. — Port. Moni. 
Hist. Diplómala el chart., vol. I, fase. III, pág. 349. 

3 io85. ...Ego Zcseiro Rugerairizi... propria inichi accesi voluptas ubi fació tivi filio meo Ro- 
marigo de hereditate mea propria, que habeo in Villa Bario... et accepimus de vos prelium sep- 
tem medios... damus a vobis ipsa hereditate, qui nec vindatls nec donetis in nullaque pars nisi 
anus ad aliosjermanos.— Porí. Aíon. Hist. Diplómala el chart., vol. I, fase. III, Lisboa, 1870, 

P*g- 387- 

3 Molina, De iustitia el ture, .\nvers, 1715, tomo II, disp. 421, pág. 326. 

4 Stutz, Getckichte des kirchlichen Beneji^ialutesens von seintn Anfangen bis auf die Zeit 
AUxanders ¡II, pág. 97. 

5 Cómo intentó y logró en algún casq la Iglesia reaccionar contra esta práctica arraiga- 
dísima en el antiguo reino de León, lo demuestra la cuestión ventilada en 1071 entre los 
propietarios de una Iglesia y el obispo de León, á que se refiere el documento siguiente: 
A mullís quidem esi notum et non est a pauris declaralum, et quod est quedam ecclesia in 
térra de Penna Mia vocabulo sancto Romano secus rivulo Forma iuxta monte Suseron, et 
cdificaverunt ipsa eclesia homines qui ad eam concurrcbant, id est tota coUacione una cum 
clerico nomine Femando. Ipsa vero eclesia iam perfecta, vocaverunt episcopum dominum 



BIBLIOTECAS T MUSEOS 1 1 

En el año 1008, el confeso Transmiro hizo donación á Honorico de 

las dos partes que tenía en la Iglesia de San Martín. Refiere, á este propó- 
sito, que su primo hermano el presbítero Arvalde había celebrado con él 
un contrato por virtud del cual entraron ambos en pie de igualdad y her- 
mandad (pariter in una hereditate et in una germanitate) en la Iglesia de 
San Martín, ó mejor dicho en dos terceras partes de ella, que habían sido 
donadas al citado presbítero Arvalde. por la propietaria de la otra parte 
Doña Faregia. Convinieron los primos en dejarse recíprocamente por he- 
rederos de la tercera parte de Iglesia de que cada uno era propietario, á con- 
dición de que el sobreviviente orase y dijese misas por el alma del difunto '. 

Son numerosos los contratos relativos á sociedades sobre la copropie- 
dad y el arrendamiento de Iglesias, y de los pertenecientes á la primera 
categoría, casi todos muestran caracteres muy semejantes al que acabamos 
de citar, si bien no se encuentra en ellos el nombre de germanitas. For- 
mábanlas clérigos y seglares, libres y siervos, parientes y extraños, hom- 
bres y mujeres, y era condición general que los rendimientos de los bienes 
así poseídos se distribuyeran por partes iguales, á veces, como en el que 
acabamos de citar, que se dejasen por herederos los copropietarios, y vi- 
vieran en común y en relación de perfecta igualdad aun en cuanto á la 
alimentación y al vestido. 

Las sociedades de copropietarios de Iglesias, ofrecen frecuentemente 
el carácter de verdaderas comunidades domésticas, por la obligación que 
contraen sus individuos de vivir bajo el mismo techo y con entera igualdad 
bajo todos conceptos. Este contrato de sociedad recaía, no sólo sobre los 
emolumentos de la Iglesia en sentido extricto, ó, como hoy diríamos, so- 
bre los derechos de estola y pie de altar, sino que abarcaba también la 



Pelagium Legionensem, in cuius diócesi est ipsa eciesia, ut dedicaret eam; quo veniente, ut res 
perfecte cognovit quia multi eam fabricaverunt et pro hereditate volebant, noluit eam consecrare 
sed ait ad omne concilium: «Ista eciesia nullo modo eam consecrabo sed magis excomunicabo si 
toth hereditarii super eam fueritis». At illi omnes coosilium inierunt, ut eam offerrent Domino 
et illi clerico Fredinando presbítero, et ipse clericus faceret de ea quod sua esset voluntas, sive 
testandi eam sive habendi vel quod ei bonum videret. Quo audito, episcopus,et omnes in manu 
ipsius placitum roborantes quod eam amplius pro hereditate non requirerent, consccravit eam 
in Era I.*C.* VIIII.— Documento de Sahagun, núm. 19 

I 1008. Ego... Transmirus confessus... placuit mihi ut facerem... vobis Honoricus... textum 
scripture testamenti de duas porciones meas proprias de ecclcsia vocabulo Sancto Martino... et 
fuit ipsa ecclesia de do' ría Faregia et fecit inde testamento ad congermano meo Arvalde pres- 
bítero... et fecit ego fra^v;r Trasmiro cánula benefacti cum ipso congermano meo Arvalde pres- 
bítero, et intramus ambos pariter in una hereditate et in una germanitate [ , .] quis- 
quís unus ex nobis primiter mígrasset ab hoc seculo laxet ipsa tercia de ipsa Ecclesía sana et 
intemerata atque unus ex nobis vitam produxisset et orasset pro eius anima et fecisset misas, 
sicut et fecit ad obitum.— Aíonum. Portug. histor. Diplom. et chart., núm. CC» págs. laa-iaj. 



12 



REVISTA DE ARCHIVOS 



explotación de las tierras pertenecientes á ella y que, de ordinario, estaban 
situadas en las inmediaciones. 

Entre estas sociedades, hay algunas que, por su especial interés, y 
por revelar los caracteres y variedades más importantes de esta institu- 
ción, merecen que tratemos de ellas más circunstanciadamente. 

La primera en el orden cronológico es del año 874 y nos muestra á 
siete copropietarios de una Iglesia obligándose, mediante contrato, á no 
dar, vender, ni dejar en testamento á persona alguna, sino unos á otros 
entre sí la parte que les correspondía en aquella iglesia y cuantos bienes 
pudiesen adquirir '. 

Interesantísimo, por algunas de las cláusulas que contiene, y por la ma- 
yor semejanza que ofrece con la adfratatio de Iglesias en Italia, es el con- 
trato de sociedad celebrado en el año io3i por Pedro Díaz y Ñuño Vandi- 
laz sobre la casa é iglesia de Santa María de Ordenes. Convienen en que 
habían de explotarla á medias, siendo iguales en el trabajo, en acoger los 
huéspedes, en tratar y gobernar á los siervos, en plantar, edificar y labrar 
el huerto y en que vestirían, comerían y vivirían de la misma manera. No 
podía ninguno de los dos dar á nadie cosa alguna sin consentimiento del 
otro, salvo á los huéspedes. Debían así mismo poner operarios á medias, 
alimentarles y pagarles á medias. Se obligaban á ser recíprocamente bue- 
nos amigos, con fe y verdad, todos los dias y noches, en la próspera como 
adversa fortuna, con amigos y con enemigos, y áque el que muriera antes 
dejase al sobreviviente la casa y los scriplos, es decir, los documentos que 
acreditaban el derecho de cada uno de ellos sobre la casa é iglesia, ó sean 
los títulos de propiedad =. 

1 874. Fofino, Gaton, Astrilli, Arguiru, Vestrimiru, Quinilli, et Aragunti, placum facimus 
ínter nos, unus ad alios, per scripturam firmitatis... super ipsa Ecclesia, et super nostras hcredi- 
tates, quantas habuerimus, et ganare potuerimus, usque ad obitum noslrum, que non habcamus 
liccntia super illas, nec vinderc, nec donare, nec testare in parte extranea, nisi unus ad alios, 
aut ad ipsa Ecclesia vocabulo sancti Andree Apostoli: et qui minime fecerit et istum placum 
excesserit, pariet parte de quos isto placto observaverint, X boves de XIII modios, et audica- 
to.— Ribeiro, Disertagoes chronolo^icas e criticas sobre a historia e jurisprudencia ecclesiás- 
tica e cipil de Portugal, tomo I. Lisboa, i8io, pág. igS. Ap. III. 

2 1031. Petrus Didaz et Munio Vandilaz pactum siinul et placiium facimus inier nos unos ad 
alios... pro ipsa casa et ecclesia de Sancta Maria de Ordines, qucm habeamus illam per médium 
el sedeamus equales in labore, in ospiícs colligere, in crcatione moderare vestiré et gubernare. 
plantare et-hedificare, et orto laborare, et nostro vestirc/Ct comedere el vivere habeamus equa- 
lilcr. Et que unus sinc alio non demus sine conscnsu de ambobus nullam rem foris ad ospites 
pro nostra amie iditate el sua. Et que laboremus illam cassm per médium et mittamus operarios 
per médium er demus ad illos vitam per médium et honore. Et sedeamus unus ad alios amicos 
bonos cum fide el veritate, cum gente, cuín amicis et inimicis in tolos dies et noctes, in omne 
tempus vel témpora... Et si transicrit Petrus ante Munio Icxet illam casam ipsum Munionem et 
suos scriplos. Et si iransierii Munio ante Pelrum lexei illam casam ad ipsum Petrum et suos 
icriptos.— Caríu/ario de Ctlanova (saec. XIII), fol. 85 vio. 



BIBLIOTECAS V AlUSF,OS I3 

Son dignas de especial atención en este documento, las frases que le 
dan el carácter de alianza ofensiva y defensiva y la palabra amici, que 
aquí, como en otros documentos de diversos Estados de Europa en la Edad 
Media, tiene á veces el sentido de aliados y aun de hermanos ". 

En el mismo año io3i, un presbítero llamado David, siervo al parecer, 
á quien su señora la confesa Sarracina concedió la facultad de disponer de 
sus bienes, declara que había heredado de sus abuelos la propiedad d$ una 
Iglesia, denominada de San Cosme y San Damián. Por causas que no ex- 
presa, se encontraba desposeído de la mitad, cuando se asoció á su vez con 
un cuasi presbítero, quizá diácono, primo hermano suyo llamado Ero, 
cediéndole una cuarta parte de la Iglesia y prometiendo cederle otra cuar- 
ta^parte si reivindicaban la mitad perdida. Convinieron en que cuando mu- 
riese uno de ellos, partiese el sobreviviente la herencia con un individuo 
de la familia del difunto que hiciera vida monástica 2. 

Dos hombres, no presbíteros ni religiosos al parecer, llamados Gon- 
zalo Pérez y Martín Pérez, se asocian en 1041, con D.''^ Hermesinda para 
tener á medias ellos y su posteridad, una Iglesia, dividiendo los rendimien- 
tos por partes iguales s. 

1 1044. Et pro tale actio fecerunt ipsos infanzones ínter se ainicitate. — Muñoz y Romero, Del 
estado de las personas en los Reinos de Asturias y León. 2." edic. Mailrid. 1883, págs. 43-44.— El 
estado de hostilidad entre individuos y familias se designaba con el nombre de inimiciiia. iigi. 
Donación de heredades al monasterio de Sobrado por dos hermanos: Promissum est nobis pro 
huiusmodi, ut si inimicitia vel infirmitas vel aliud aliquid advcrsi nobis evenerit, semper auxi- 
lium et consilium inveniamus in domo Superaddi. Cartulario de Sobrado (saec. XIII), t. I, f. 74. 

1106. Tali etenim adinventae germanitatis pnctione connexi eran t, ut sese... mutuo et inde- 
fesso robore adiuvarent et omnia adversa unanimiter toierarent... Recepto itaque supradictae 
amicitiae contubernio... Historia Compostelana en la España Sagrada, tomo XX, págs. 96-97. 

En la terminología del derecho público, se empleaba también á veces en laEd d Media fran- 
cesa la palabra amicitia en el mismo sentido qücfraternitas. Maycr, Deutsche und fran^osische 
Verfassungsgescliíclite von O bis sum 14. Jaiirhundert, tomo I, pág. 526. Véase también Ilegei, 
Stcidte und Gildén der germanischen Volker iin Mittclalter, tomo II, Leipzig, iSg?, pág. 165-171 
sobre las atniciiiae de .-Vire y Lille 1088 y 1235. De la amicitia de Aire dice Pappenheim, Kritische 
Viertcljahrschrift filr Geset^gebung und Rechtswissenschaft, tomo XXXH' (Munich, 1802), 
págs. i85-i86, que e^ realmenle una gilda ó hermandad jurada de carácter municipal, que repre- 
senta verosímilmente un caso de aplicación déla hermandad desangre de los antiguos Germanos. 

2 1031. Ego Sarrazina confessa ... ad persolbítione te David quasi presviterit pro ipsa tua 
eglesia vogabolo Sanclorum Cosme et Damiani ut licitum babeas tu testare, donare vel quiqui t 
exinde volueris faciendi liberara in Dei nomine abeas potestate... Ego Davit prespitero per 
iusione et solbitione domina mea placuit mici... ut feceri vobis congermano meo Ero quasi 
presvitcro textum scripture et perñliationis... de ipsa eglesia iam superius nominata. . et abeo 
ipsa eglesia de supscepcione et ganatione abios mcos Fagildo confesso et Mundino presbítero. 
Concedímus vobis de ipsa eglesui IIII.'' integra... et sit potuerimus illa alia medi i devindi- 
gare partiamus illa per medio unus con alios, vel ex progenie nostra qui in ista santa 
perseveraberit et regula monestiga deduxerit abeant et posideant . — Moni¡;«. Portug. Iiist, 
Diplom. et Chartae, núm. CCLXX, pág. i65, 

3 1041. Gumsalbo Petrizi, et Martinum Petrizi, placum facimus vobis donna Ermesinda, in 
diem quod erit VI. idus Marcii, Era LXXVIIII a post millessima pro illa Iglesia de Sancto 
Mámete de Petraficta, que quantum de illa potuerimus dcvemdigare per nostras escripturas, 



14 RE VIST A DE ARCHIVOS 

Hay ejemplo también de asociaciones de presbíteros para usufructuar 
una iglesia durante su vida. Así, en el año 1004, el presbítero Sindamiro y 
su hermano Mondino reciben en usufructo del obispo y cabildo de Lugo la 
iglesia de Santa Coloma '. Tres presbíteros conciertan en 106 f acerca de 
una iglesia que habían recibido de los propietarios, habitar en común y di- 
vidir por partes iguales, no sólo los rendimientos de la iglesia, sino cuanto 
adquiriesen por cualquier concepto (^«e sorí/amus í7/o in tert i as per ún- 
gula kapitá) y que si alguno enfermaba, era encarcelado ó quedaba ciego, 
los otros desempeñaran su labor y él siguiera percibiendo la tercera parte 
que le correspondía. Venía á ser, pues, como una sociedad de gananciales 2. 

Como se ve, solía aplicarse á la división entre los que concertaban este 
género de sociedad las reglas observadas en la partición de los bienes he- 
reditarios entre hermanos. Dividíanse los bienes ó las rentas, según que la 
comunidad era de propiedad ó de usufructo, per capiía, que es lo que se 
expresa á veces con las frases pro germanitate, pro equalia capiía, ger- 
maadamente ó germaylmente 3. 

aut per quamlive actio vel suposita aut per offretiones, quas ganamus et dcvimdiquemus et 
avamus per medio unus cum alios; et posieritas nostras et vestras post nostro obitum similiter 
faciant, et non andemus unus ad alios cum nunla arte mala ncc suposita cum nunlo omine 
inmilente per nunlaque actio si ms et si posteritas nostra: el si minime fecerimus, et placum 
excrederimus vobis, pariemus vobis nostra rationem de ipsa Ecciesia duplata. — Ribeiro, 
Disertagoes chronologicas e criticas. Tomo III. Parte II, Lisboa, 1813, doc. núm. i pág. 37-38. 

i 1004. Ego Sindamiro cum jermano meo Mondino vobis domino Fiaviano episcopo atque 
canouicis Lucensis Ecclesiae pactum simul et placitum facimus vobis pro ipsa Ecciesia sua 
sancta (".olumba... quam nobis datis ad teaendum de vestra manu el aitonito usufructuario et 
cum fide et veritate serviam vobis cum illa... et edificem et planctem ut melius potuero et vobis 
placuerit, et sim vesier sine alio patrono.— Colección de pergaminos de la Iglesia de Lugo, t. IV. 

2 10Ó4. Anas Sisnaldiz, Gunsalbo Aioitiz et Guasalbo Froiaz placitum facimus inter nos 
unus ad alios... pro parle de ipsa Eglesia vogabulo sancti Martini episcopi quod est fundada in 
Tila Veré nudi et ad nobis den nostra domna dumna Pala et Meaendo abas qui est electo la 
acisterio de Valeiran... que abidemus in illa Eglesia sudunus, et que quanto ad nobis Dominus 
mandare in c'.-cimas... et in vestiré et in cobrire et in cabrare... et in oferto qui est a préstamo 
de monaco> sive de quantu venerif ad ipsa eglesia sive et fora de eglesia sive de nostros 
feligreses sive et de alios omines de qualive causa Deus mandare... que sortiamus illo in tenias 
per singula kapiía... el si... ad uno de nos in venerit inñrmidate aut inkarceratioae aut cegatione 
aut i.nposcridate aut qualive naufragio que non posa conteneré sua ratione de ipsa eglesia, que 
conteniant i"os que poduerint sua ratione sine nunla kalumnia et sine nunlo reprobcrio et 
abeat sua ratio integra, de odie que die si faciamus con veridade. Et si unus ex nobis isto plácito 
exiderit et inde alder fecerit que parie dúos bobes de xiii, xiii modios post parte de qui isto 
plácito observaberit ct iudigado. Arias, presbiter et Gunzalbo presbiier et alio Gunsalbo 
presbiter in anc placitum manus nostras rovorabimus.— Aíün. Port. hist. Diplómala et chartae 
fase. II, Lisboa, 1869, pag. 275. 

3 1904. Gonzalo ViJragiliz, al distribuir en su testamento las heredades que poseía entre 
sus h jos, uice: «divideant eas pro germanitate, pro equalia capita, si una quomoJo alias», Gali- 
cia Histórica, tomo II, (1893), pág 396.— Do.;umunto de San Martin Pinario, cuyo conocimiento 
debo a mi excelente y respetado amigo D.Antonio López Ferreiro.— 1228. Partan... como germahos 
boos, germaylmente. Sania Rosa de Viierbo, Elucidario, lomo II, pág. 20,-1451. — Testamento de 
Lope Nuñez. en que instituye herederos a su hermana Mayor, al hijo de ésta y á oíros sobrinos, 
hijos de una hermana ya ditunta: el que os partan e pesuyan yrmaamente. Documento que se ha 
servido comunicarme también el Sr. López Fcrreiro. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l5 

Otros varios documentos de León, Galicia y Portugal nos presentan á la 
fraternidad artificial con efectos de copropiedad y derecho de herencia res- 
pecto á predios rústicos y á veces como sociedad industrial ó mercantil. 
Del mismo modo que los hermanos naturales que permanecían en la 
indivisión ó celebraban contrato de unión de bienes, se heredaban mu- 
tuamente si no tenían hijos, así los hermanos adoptivos, como en el caso de 
Transmiro, antes citado. Eva Peláez y su hijo Juan JVluñoz vendieron al 
monasterio de Santa María de Hoya una heredad que había pertenecido 
al hermano de ambos, (de nostro germano) Pelayo Carvón '. 

Esta norma rigió en España 2 y fuera de España cuando existía comu- 
nidad de bienes entre hermanos. 

Según el derecho municipal de PViburgo (Suiza) de 1 249, cuando varios 
hermanos tenían sus bienes pro indiviso y fallecía uno de ellos, los bienes 
de este se dividían entre los demás que hubieran vivido con él en la indi- 
visión, y esta práctica se encuentra presupuesta en otros documentos 3. 
En Polonia, los hermanos que conservaban /?ro indiviso sus bienes, se 
heredaban recíprocamente á falta de hijos, con exclusión de los otros her- 
manos que hubieran separado ya su parte de la herencia paterna 4. 

A veces el derecho del hermano adoptivo á los bienes del que le había 
adoptado en calidad de tal se extendía, no solamente á los que aquél po- 
seía in actu, sino también á los que esperaba heredar de su madre como 



1 1163. Ego Eva Pelaiz una cum filio meo Johanne Nuniz, vobis domno abbati Pelagio de 
Oya et omni conventui vestro, facimus cartam venditionis de herediíaie nostra propria et de 
illa que fuit de nostro germano Pelagio Carvon. — Documento particular del monasterio de 
Santa María de Hoya, DÚir,8. 

2 ii52. Hermanos que non hobieren partido e alguno dellos muriere hereden sus hermanos, c 
si partido hobieren h,;rede lo suyo su padre ó su madre. Llórente, Noticias históricas de las 
Provincias Vascongadas, t. IV, pág. 124. 

Fororum Regni Aragonum. Lib. III, Rubr. de communi dividundo. Fuero de 1247, i, y más 
explícitamente aún en el texto de las Observantiae, lib. III, Rubr. ¿e consortibus eiusdem reí, 6: 
ítem si fratres possident unam rem indivisam, et unus fratrum mortuus fuerit ante dívisionem, 
pars sua accrescit alteri tratri, qui est in sorte cum eo: nec pro illa parte tenebitur ad solvendum 
debita fratris, cum illdm partem non habeat iure hereditatis, sed beneficio Fori. Fueros y Ob- 
servancias del Reyno de Aragón, Zaragoza 1624, Fororum, f.° Sg v." y Observantiae, í." 13 v.°. 

3 Porro si aliqui liberorum insimul fuerint qai non sunt partiti et contigcrit unum illorum 
mori, bona illius defuncti illi liben qui non sunt partiti inter se dividan t. Cohn, Gemeinders- 
chaft und Hausgenossenschaft, Stuttgart, 1897, p. 34. 

4 Es característico, á este propósito, el caso siguiente. Se trata de cuatro hermanos, uno de los 
cuales, oSupzi, per se volens habere domicilium, divisit se a tratiibus etaccepit quartam parlera 
hereditatis pro se, alus tribus fratribus simul in uno domicilio et pane permaneniibus». Dos de 
estos, Cesko y Johannes Rsesinik, murieron sin descendencia, «el sic porliones hereditatis, 
quae istos dúos contingebant, devolutae sunt ad solum Gneuconem Wodam, pro eo quod prae- 
dicti tres fnlres insimul permanserant... et haec est ratio, quare idem Uoeuco Woda possedit 
tres porliones heredil .tis predictae et Supzi tamtummodo quartam partem». Kadtec, La indivi- 
sión familiar ó Zadruga en el derecho eslavo^ (en tcheque), Praga, 1898, pág. 109. 



l6 REVISTA DE ARCHIVOS 

eran los pertenecientes á la dote de esta. Así vemos á un individuo dar 
su consentimiento para la enajenación de la dote hecha de mancomún 
por su hermano adoptivo y la madre de éste. En 1248, Elvira Menéndez 
y su hijo Gonzalo López, en presencia y con permiso de Rodrigo Pelaez, 

á quien Gonzalo López declara haber recibido como hermano, (quem 

recepi pro germano) venden al monasterio de Osera un casal procedente de 
la dote que había otorgado á Elvira su marido, padre de Gonzalo '. 

Un documento leonés de 1108 2 nos revela la fraternidad artificial 
como modo de sucesión contractual. García de Perales consigna en escri- 
tura que recibe á Juan de Perales como lo había recibido ya anterior- 
mente (siciit iam olim recepi), en calidad de hermano adoptivo, (in 
adopíivum fratrem) y le hace donación de la mitad de todo su patri- 
monio. 

Es verosímil que la recepción como hermano fuese acompañada de cier- 
tas formalidades á las cuales parece aludir la frase citada. Del hecho de 
obligarse por juramento los burgueses de Santiago i guardar la herman- 
dad política concertada entre ellos en 1 1 16 y de ser esta forma usual de re- 
forzar el vigor de los contratos en el reino de León, puede quizá inferirse 
que se acostumbró á formalizar mediante juramento la hermandad civil 3, 
Acaso formó también parte de su simbolisaio, como en Montenegro el 
besarse los contrayentes, ceremonia usada en Galicia en la reconciliación 
entre familias enemigas 4. 



1 1248. Nos Elvira Mcnendiz et filius meus Gundisalvus Lupi... presente Roderico Pelaiz... et 
concedente, quem ego predictus Gundisalvus Lupi recepi pro germano... vendimus vobis doaino 
M. abbati et conventui Ursarie nostrum cas.alcm quem habeinus in Raquexo... quod cassale a me 
expcciat de dote patris premissi filii raci Gundisalvi Lupi.— Cartulario del monaslcri» de Osera 
(saccXVllI), f«l. 210. 

2 1 180. Ef;o García de Perales presentí scripto, tam presentibus quam abscniibus demonstro, 
quod recipio te Joannes de Perales, sicut iam olim recepi, in ndoptivum fratrem pro remedio 
anímarum patris ct matris mee, et do tibi medietatem lotius patrinio:iii mei... et generaliter 
totius hcredítatis quam ex parte patris vel matris vel de avülcnjío habeo vel habere debco in 
villa que dicítur Bcrzcanos et in Perales. — Documento del monasterio de Sahagun. 

3 1116 ...ad dímínucndam potentiam Epíscopí, jostmctu illorum quos dixi intestini Episcopi 
inimicos, faciunt quartdam conspirationem, quam Vocant germanitatem. Ad hanc conspiraiio- 
nem confi. mandam ct corroborand m iungunt se omne.'i iuramento, vidcUcct ut &i A invicem 
auxilientur adversus omnes homínes. et sibi unanimiter ca.veant et se tueantur, et si quis ab 
aiiquo potente vel ab alio qui sit extra conspirationem iliam damnum vel iniuriarn sustinucrit, 
alii cómplices opitulcntur ei pro posse suo. Historia Compostetana, páj^s. 2i5-2i6. 

4 1162. Donación de tierras ai Monasterio de Sobrado por Juan Arias y su hijo Arias Juanes 
«proptcr quod fecisiis filium meum Ariam Johannis rcdimere de homicidio de Pelagio Ovequi 
ct Üveco Ovequi et Aloyto Ovequi et suarum gentium per capitulum ct conventum et abbatem 
de Superaddi in die Assumptionis Sánete Alaric mcnsis Augusti, ct osculum pacis et securitatem 
el dextras in perpetuum daré fecistis, ct hoc íta totum completum est. — Archivo general de Ga- 
licia en Toruna. 



BIBLIOTECAS Y MUSROS 1 7 

Curioso ejemplo de fraternidad entre un hombre y una mujer, con ca- 
rácter al parecer de sociedad industrial ó mercantil, la ofrece un docu- 
mento de 1204, en el cual Juan Calioure, al hacer donación de todos los 
bienes heredados de su padre al monasterio de Sobrado, declara que es el 
único sobreviviente de sus hermanos, y que entra en hermandad (penio in 
iermanit.ite) con la mujer de Pedro Batalla '. 

No fué la fraternidad artificial exclusiva de los hombres libres. Juan 
Croyo de Curvo, perteneciente á la clase de los semilibres denominados 
en latín tumores de capite y en romance ybreros de cabera, recibió como 
hermano á Juan Bravo en sus bienes de abolengo y en todos los demás 
que poseía 2. 

Mediante un pacto de paz y alianza con nombre de fraternidad, se ve 
terminar el estado de enemistad entre dos familias por causa de homicidio. 
En 1228, Pedro y García Fernández hacen paz perpetua con Rodrigo Egea, 
del cual estaban separados por un grave homicidio, y le reciben como 
hermano {recepimus eiim in loco frat emítate jiostra), prometiéndose mu- 
tuamente los dos hermanos y Rodrigo Egea defenderse y ayudarse siempre 
ellos y sus descendientes en su persona y bienes, entrando en el concierto 
María Egea, hermana probablemente de Rodrigo, con cuanto tenía y le 
diese Ermigio Pérez, María EL;tébanez, mujer de Rodrigo Egea, y Ermigio 
Pérez 3. 

Interesa recordar, á este propósito, que las relaciones artificiales de pa- 
rentesco, según Sumner Maine, «son útilísimas en las regiones salvajes de 
los paises eslavos, especialmente en Montenegro, para contener la efusión 
de sangre y terminar las querellas privadas. Cuando la intervención de ami- 



1 1204. Ego Joannes Calioure... dono... otnnem hereditatem patris et matris mei quam habeo 
in Calioure... quia ego solus remansi ex o nnibus filiís eius... et yenio in iermanitate cum uxore 
de Pelagio Batalla. — Cartulario del Monasterio de Sobrado, II, ful. 65 vto. 

2 1258. lo parrochia de SanctoCroyo de Curvus... Johannes Petri de Curvo, foreiro del Rey 
per cabeza, recebeu Joham Bravo per irmao in seu aver et in sua er^iade de sua avoenga. 
Mon. Port. Hist. Inquisitiones, vol. I, fase. III. Lisboa. 1891, pág. 311. 

3 1228. Eí{0 Petra-i Fernandi et Garsia KernanJi facimus pactum et plazum cum Rodeiico 
Egee de magno homecidio quod erat inter nos, et Deo volente ducimus eum ad perpetuam 
pacem. Uade recepimus eiini in lo:o fraternitite nostra, ut scTipar eura defeidanm et 
adiuve ñus cu'ii suo habere et cum hercditate •íua et cjm quantum habet et adquirere potest 
Si niliter RoJericus Egee debet eo> aJiuvare et serviré in omni tempore, et semen eorum semper 
ita facianí: et -ciant omnes qui hoc pl .zum vidcrint, quod Marie Egee, cum quantum habet et 
Donnus Ermigius Petri ei deierit, est in hoc plazum cum Roderico Egee et cum uxore eius 
Maria Sthephani. Ego Petrus Fernandi et García Fernandi debemus adiuvare ot imperare Donno 
Ermigio Petri, cun quantum hibet in omni tempure, et Üoaaus Ermigius semper amare, et 
adiuvare et serviré eos. — Ribeiro, Disertagoes cfironologicas e criticas, tomo I, Lisboa, 1810, pá- 
ginas 265-266. 

3.' ¿POCA. — TOM© XIII 3 



IS 



REVISTA DE ARCHIVOS 



gos y vecinos logra reconciliar momentáneamente á los Capuletos y Món- 
teseos montenegrinos, se procura para hacer mas duradera la reconcilia- 
ción que los jefes de las familias rivales se unan entre sí espiritualmente. 
Este procedimiento se conoce con el nombre de «padrinazgo de la recon- 
ciliación. Como los sentimientos por sí solos no son bastante firmes en 
estos pueblos para encadenar sólidamente á los hombres, han menester 
del vínculo de la consanguinidad ficticia» '. 

Ninguna de las formas de fraternidad artificial formada por individuos 
ligados ó no entre sí por vínculos de parentesco, pero que no son herma- 
nos por la sangre, se asemeja tanto á la germanitas de Galicia y Portugal 
como la adfratatio lombarda de los siglos viii al xii. Del mismo modo 
que la española de los citados territorios, tenía lugar en la Italia lombarda 
así entre parientes como entre extraños; versaba, á veces, sobre la pro- 
piedad y la explotación en común de las iglesias y era concertada entre 
individuos pertenecientes al estado eclesiástico; otras presenta como ca- 
rácter predominante el de comunidad agraria, y como á la germanitas es- 
pañola, iban anejos á la adfratatio lombarda el derecho de sucesión y ,1a 
división per capita ^. 

Eduardo de Hinojosa. 



1 Etude sur I anden droit et la coutume primitipe, París 1884, págs. 347-34ÍÍ. 

2 Los Cartularios y documentos inéditos que cito en las notas, sin indicar su procedencia, 
se encuentran en el Archivo Histórico Nacional. 



LAS ESCULTURAS DEL CERRO DE LOS SANTOS 

CUESTIÓN DE AUTENTICIDAD 
(conclusión i) 

VII I 

EL anterior examen de las obras auténticas nos ha permitido precisar 
los caracteres genuinos del arte bastetano, sus rasgos, sus tipos, sus 
variantes, sus modificaciones y su decadencia; caracteres que deno- 
tan el aislamiento de los talleres regionales, el cambio de gusto estético que 
en ellos se dejó sentir y el valor de sus producciones, tanto en lo que se re- 
fiere al estilo como en lo tocante á la técnica. Estas enseñanzas son las que 
deben servirnos ahora de apunto de partida para precisar asimismo los ca- 
racteres bastardos que hayan de delatar la mano del talbificador. 

Menester es advenir que éí.te, pecando de avilado ó de candido, no 
siguió siempre una misma senda al perseguir su fin, sino que unas veces 
se acomodó á continuar, por decirlo así, la obra rutinaria de los antiguos, 
y otras veces, impresionado, sin duda, en estampas modernas de motivos 
de arle oriental, especialmente egipcio, y otras veces de modelos clásicos, 
cabi siempre modernos, dejó volar ^u tuniaí>ía y trabajar tímidamente sus 
manos en la piedra misma de que se valieron ios baalctanos. 

Ln suma, el análií>is de las obras genumas, ci csiudio de la técnica, la 
comparación constante de las piezas y el detenido examen de todas las que 
de tiempo atrás creíamos dudosas, como de las que siempre estimamos 
íalsas, nos han llevado á ia icrmacion del criterio que nos permite señalar 
aquí las piezas que a nuesiro juicio son obra del lali»ario. 

I Véas« lomos Vlll, páns. 84 y 450; tomo IX, 140, 247 y ¿66; loin»^ X, 43; XI, 144 y 276; Xll, 37. 



20 , REVISTA DE ARCHIVOS 

¿Por qué hasta ahora han permanecido cientos de figuras de esta colec- 
ción envueltas como en las nebulosidades de lo dudoso, aun á ojos tan 
expertos como los de Mr. Heuzey, que solamente se fijó con notable acier- 
to en unas cuantas piezas típicas? Para contestar esta pregunta fuerza 
es reconocer que siendo en general malo el arte que dio vida á esas es- 
culturas, su imitación tenía que ser fácil y máxime, tratándose de obras 
arcaicas, de trabajo rutinario, pesado, y, por decirlo así, superficial, 
como de grabador, hecho con muy poco cuidado del sentimiento de la 
forma. 

S¡;i detenernos ahora en ésta y otras cuestiones referentes al asunto, 
insistiremos en que, á nuestro juicio, las falsificaciones forman dos cate- 
gorías: una de imitaciones de las esculturas descubiertas en el Cerro, y 
otra de invenciones con que tal vez el falsario trató de suplir lo que echaba 
de menos entre lo descubierto: las imágenes. 

Las figuras de la primera categoría constituyen el punto más delicado 
de la cuestión. Mas para que se aprecie en algún modo la diferencia esen- 
cial entre las figuras auténticas y sus imitaciones, vea el lector cómo hemos 
reunido de intento unas y otras en las láminas V y VI (tomo VIII). Nunca 
puede esto suplir al examen directo; pero compárese en la lámina V la 
figura de mujer 7.625 (i i de nuestra numeración), su trabajo firme y sen- 
cillo, sus caracteres bien acusados y definidos, con las figuras números 
3.5oi y 7.625, en las que domina como característica la flojedad del tra- 
bajo, la minucia; y aparte de que el rostro de la 3.5oi está copiado del de 
la primera, hay en las dos figuras falsas caracteres algo peregrinos y aun 
caprichosos en que insistiremos á su tiempo. Lo mismo sucede con las dos 
estatuas de la lámina VI. La 3.5i3 (i5 de nuestra numeración), contrasta 
por su sequedad y sencillez arcaicas con la blandura y minuciosidad exce- 
siva de la figura 3.5o2. 

Las esculturas debidas al falsario, salvo una, rota al trasportarla, están 
enteras, lo que ya es causa de que formen contraste con las auténticas, 
que casi todas están despedazadas y muchas reducidas á meros fragmentos. 
Señalaremos como característica de las figuras de imitación además de 
estar enteras, la extructura del rostro, de frente prominente (sin duda por 
el modo de labrarla), ojos rectos, como la boca, falseamiento del estilo, 
por no dar al plegado anguloso ni á otros detalles arcaicos su verdadera 
fisonomía, abuso de picos superpuestos en los trajes, que no responden á 
expresión arcaica ni hierática de las modasantiguas, y debilidad en el tra- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 21 

bajo, que peca de prolijo y en los acanalados que señalan los pliegues des- 
cubre la huella de un instrumento metálico demasiado fino. 

Las imitaciones lo son siempre de las figuras arcaicas, y no de las clá- 
sicas, por ser más fáciles en todos los casos las repeticiones de convencio- 
nalismos que las de modelos inspirados en el libre sentimiento de la for- 
ma. Dichas imitaciones son del tipo femenil, que, como se ha visto, es el 
más abundante. 

Entre estas estatuas hay algunas, seis sobre todo, que á los ojos de cier- 
tas personas han parecido auténticas. 

Son éstas: 

[1. — 7.623 — 0,48 ']. Mujer en pie, envuelta en sus ropas, consistentes 
en túnica que por lo lisa parece hábito, bajo cuya tela, sobre el abdomen 
parece ocultar las manos, y manto ó capuchón que cubre una especie de 
mitra redonda facetada de un modo extraño por su frente, v cae por los 
lados formando el plegado arcaico. Lleva collares y dijes. Los pies calzados 
asoman por el borde de la ropa. La piedra ofrece color rojizo, lo que po- 
dría tomarse por señal de autenticidad, puesto que en otras esculturas del 
Cerro y en las ruinas del mismo son evidentes las señales de la destruc- 
ción del santuario por un incendio; pero en esta figura, nada significa tal 
alteración fortuita del material, y mucho en cambio la de aquellos carac- 
teres que dejamos señalados. Sin embargo, convendríamos con las perso- 
nas que más optimistas puedan mostrarse, en la ardua cuestión de que tra- 
tamos, que entre las seis figuras indicadas, ésta es la más dudosa en el fa- 
vorable sentido de la palabra; y hasta pudiera señalársele cierta analogía 
en la mitra redonda y en el gran velo á modo de capuchón con un bronce 
bastetano ^, legado con otros objetos por D. Eulogio Saavedra al Museo 
Arqueológico Nacional. No figura en las listas de Savirón. 

[2. — 3.5oi. — 0,72 (Véase tomo VIII, lám. V, i]. Mujer en pie, velada y 
con el consabido tocado compuesto de diadema con cadenillas y collar, pero 
con la novedad de que de las cadenillas penden dos dijes que figuran el sol 
y la luna, y del collar pende una estrella. De la copa que sostiene entram- 
bas manos salen llamas. Viste túnica doble una talar formando pliegues, 
y otra estrecha, labrada con extrañas figuras de serpiente, e:trella, flor 
trifolia, grabadas y adornada con fleco que recuerda el de algunos trajes 

1 Rada: Discursos, lám. VIII, núm. i. 

2 Véase nuestro articulo ídolos bastitanos en la Revista, tomo VII, pág. 273 y lámina VI, 
número 1. 



^2 REVISTA DE ARCHIVO* 

asirios. El rostro cotjo es visibl.3 en la lá nina, y deiamos indicado, ef co- 
pia d2l di la íi:?ara 7.625, cayo buea estilo y sobrio trabajo son patentes. 
Por contraste lo son en la fi^nra d:; qas tratamos la nimieiad con que 
está trazada la cara d^l sol, sin carácter, y cuyos rayos S3 prolongan iló- 
gicamente sobre la túnica, las llamas, las figuras scmi-jeroglíficas dí la 
túnica exterior y su ñeco. Al verlo, ocurre preguntar si no serán todo esto 
adiciones y retoques del ía'sario para prestar mayor interés arqueológico 
á una estatua de oferente descubierta con las indubitables. Por nuestra 
parte hallamos tan flojo y tan uniforme el trabajo en lo copiado y en lo 
inventado, que no vacilamos en considerarlo todo como obra del falsifica- 
dor. La presente estatua es la que el Sr. Savirón menciona al final de su 
trabajo, y dice que fué «cedida generosamente, á una sola indicación de 
ios comisionado^, al Museo Arqueológico pjr D. Vicente Juan y Amat, 
dando una prueba de su patriotismo» '. 

El Sr. Rada no d^jó di hacer notir las símbolos y detalles orientales y 
de fijarse en una inscripción que se ve trazada en el borde de la copa 2 y 
que el Sr. Hübncr estimó falsa 3. 

[3.— 3.5o2. — o, 73 (Véase tomo VIH, lám. Vi, núm. 2)]. Mujer en pie 
con idénticos traje y tocado que la anterior, signos también sobre la tú- 
nica corta, los dijes en figura de sol y luna, el vaso con fuego y sobre este 
un carnero 4. También en esta escultura pudo la mano del falsario retocar 
algo y añadir detalles caprichosos. Pero todo el trabajo, peor que el de ja 
estatua anterior, es á nuestro juicio moderno. La presente estatua np 
aparece entre las mencionadas por el Sr. Savirón, á causa 4e haber sido 
adquirida con posterioridad á la publicación c|e su trabajo ^. 

[4. — 7.504. — 0,60 (Véase tomo VIH, lám. V.] ^. Mujer ofreciéndola 
copa, vestida con túnica formando pliegues regulares y otra lisa encima; 
diadema y tres gruesos collares; velada con el manto cuyos pliegues, dé- 
bilmente indicados á la manera arcaica, descu|3ren otros de distinto siste- 
ma junto á las manos. Pudiera decirse que en esto y en el rostro está sc>- 



t "forno-y, pág. 233. Éngei, Rciopori, pág. 54, la señila conío uaa de ías niás sospechosaá. 

i Diséursos, páífs. 33, i4, 73 y 74, lámiiik V, t. "^édsé también él Catálogo', jiig. 2g¡8 yUmin^. 

3 Hübner, Monumenta,falsae, XXV. 

4 Por error al reproducir, utilizando una fotografía hecha para fototipia, ha resultado está 
estatua en nuestro grabado trocada, de modo que la ñgura del carnero, que mira hacia laix- 
quierda, mira ea el original á la derecha. 
• 5 Véase Rada, Discursos, lámina VI., núm.; Catálogo, pág. 299 y lám. 

• Por errat* llera el núm. 7.625 en vez del que le corresponde. 



BIBLIOTKCAS Y MUSEOS 23 

lamente la mano moderna, pero creemos reconocerla en la totalidad del 
trabajo. Esta estatua figura tn la lista de las adquiridas en Yecla K 

[5. — 3.5o3.— 0,53 (Véase lám. I, 3)]. Mujer con la copa, diadema, collar 
con medallón pendiente, manto excesivamente ceñido á los codos, túnica 
talar y encima cuatro series de picos escalonados, con lo que al parecer 
se quisieron indicar telas superpuestas á manera de volantes. El rostro, de 
idéntico carácter á los cuatro anteriores, aparece empequeñecido por una 
enorme mitra de perfil trapezoidal, como las que hemos señalado con los 
números 42 y 43; y como ésta, con una inscripción 2. El trabajo bastante 
acentuid:); pero ds reconocerse en parte de él una mano antigua, habría 
que admitir que la moderna lo modificó muchísimo. 

[6. — 3.507. — o, 52 (Véase lám. I, i)]. Estatua de medio cuerpo, de una 
oferente, con su vaso entre las manos, su tocado como el del fragmento que 
dejamos señalado con el núm. 44; collar que por su forma parece una guir- 
nalda y mitra como la anterior, pero más baja, también con inscripción 3. 

Estas son las seis estatuas que, como queda dicho, un criterio optimis- 
ta daría por auténticas; pero teniendo que admitir en la primera un tipo 
del cual no hay otro ejemplar, y respecto de las otras cinco que la manq 
del falsificador se entretuvo en rehacerlas y en añadir inscripciones, signos 
y detalles absurdos. Por nuestra parte las' creemos falsas. 

[7. — 3.508. — 0,63. (Véase lám. I, 2)]. Grupo de dos figuras, hombre y 
mujer, haciendo juntos la ofrenda de la copa. Ella lleva collar, tocado de 
ínfulas, á la egipcia, como las de mujer con sol y luna; velo, túnica con los 
consabidos festones de picos. El ciñe al cuello un íor^w/s, brazaletes lo 
mismo por cima de la sangría y se envuelve en un manto cuyos pliegues 
marcados por planos ó fajas parecen también volantes. Estos aparentes 
excesos de arcaismo, que tan mal juegan con los pliegues curvos de la 
manga de la mujer, serían señal evidente de autenticidad si pudiera con- 
cederse tal condición á las figuras anteriores que participan de idénticos 
caracteres. El rostro de la mujer se asemeja al de la núm. 4. La cabeza del 
hombre, como dijimos al seña.larla aparte entre las del primer grupo, co- 
rrespondiente, es auténtica y su trabajo resalta y se separa bastante del 
trabajo moderno del grupo. Savirón no lo menciona 4. 

1 Savirón, V, 233. 

2 Rada, Discursos, pág. 79, lámina VII, h.— Catálogo, pág. 299. — Hübner, Monumenta, 
falsae, XXXI. 

3 Rada, Discursos, págs. 70 á 73, lámina VII, ^.—Catálogo, pág. 301.— Hübner, Monumenta, 
falsae, XXVI. 

4 Rada, Discursos, lámina V, 2. 



24 REVlStA DE ARCHIVOS 

[8. — 3.504. — 0,38.] Mujer con la copa; con túnica de picos y rebozada 
en una especie de manteo como las modernas aldeanas; con collar é ins- 
cripción sobre el pecho '. 

[9. — 7.628. — 0,65.] Mujer con la copa, tocado á la e^^ipcia, collar con un 
borreguito pendiente, manto y túnica de picos. Los ojos cortados á bisel. 
[10. — 7.630. — 0,57.] Mujer con la copa y otro vaso ó cista esculpido 
en el pecho; viste túnica y se envuelve en un manto =. 

[11. — 7.595. — 0,39.] Mujer con la copa, tocado á la egipcia coronado 
con un sol de cuyo rostro salen rayos formando estrella 3. 

[12 319.-7.627. — 7.6ooá7.6o2.— 7.605, 7.613, 76i5y7.6i7.— 0,66,0,45 
y 0,39 4 á 0,27.] Ocho estatuillas íemeniles sentadas y con las manos sobre 
las rodillas. La primera lleva una toca redonda y un corpino que recuer- 
da una moda alemana del siglo xv; las demás llevan los consabidos toca- 
dos de ínfulas y el manto por la cabeza. En todas forman las ropas los ex- 
traños picos ya señalados, que además de ser ilógicos, no podrían nunca 
admitirse como mala interpretación asiática al lado de las manos que, por 
el contrario, son de un tímido y pobre realismo. Los asientos recuerdan 
sillones del siglo xviii (7.627, 7.601, y 7.602), ó sillas toscas modernas 
(7.615 y 7.617). A la 7.617 le falta el busto. Debió partirse en algún tras- 
lado. 

[20. — 7.657.-0,26.] Mujer arrodillada, con las manos sobre el vientre 
y cubierta con el manto. 

[21. — 7.542. — 0,25.] Busto de mujer con tocado redondo, cubierto con el 
manto, diadema de ínfulas y collar. 

[22. — 7.541.-0,27.] Cabeza femenil, con toca. 

[23.-7.599.-0,35.] Mujer con la copa ^. 

[24,— 7.596.— 0,41.] Mujer con la copa. Lleva un capuchón. 

[25.— 7.620.— 0,36.] Mujer con la copa. Lleva collar del que pende un 
carnero ^. 

[26.-7.621.-0,36.] Mujer con la copa. Menos en la túnica, lo demás 
del traje está copiado de los buenos modelos; pero es una figura despro- 
porcionada y nimia. 



1 Rada, Discursos, lámina IX, i.— Hübner, Monumenta, falsae, XXVII. 

2 Rada, Discursos, lámina VI, 4. 

3 Rada, Discursos, lamina V, 3. 

4 Savirón, V, pág. 231, números i y 2 de los objetos adquiridos.— Rada, Discursos, lig. 2 n 4. 

5 Saviróo, V, pág. 331, núm. 4 de las adquiridas, 
i Rada, Discursos, lámina VII, 4. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 2D 

[27. — 7.598.-0,27.] Hombre envuelto en un manto y con la copa en la 
mano derecha. Es también una figura nimia y desproporcionada '. 

[28 á 30.— 7.595, 7.622 y 7.660.-0,63, o;53 y o, 33 2.] Tres mujeres en- 
capuchadas: la primera con cogulla visible sobre el tocado de ínfulas, y 
las otras dos cubiertas con capuchones. Las tres mujeres tienen la copa. 

[31.— 7.649. — o, 25.] Mujer con capuchón. 

[32, — 7.729.-0,23.] Mujer. Sobre su túnica se ve una inscripción. Lo 
tosco de su labrado no permite precisar si quisieron representarla en pie 
ó sentada, con las manos sobre las rodillas 3. 

[33 y 34.-7.669 y 7.670.-0,18 y 0,20.] Figuras muy toscas, la primera 
falta de la cabeza. 

[35.-3.505.-0,72. (Véase lám. II, 2)] Figura en pie, con túnica talar 
de pliegues ondulantes sobre otra que forma los consabidos picos, algunos 
de ellos con flecos. Lleva manto sobre la cogulla, que ajusta sobre una dia- 
.dema de ínfulas, del tipo tan repetido, com3 los collares, de los que forma 
parte un medallón con la figura de un carnero. En la mano izquierda tiene 
un copón, y la derecha está en ajtitud de bendecir á la griega, con solo el 
dedo índice levantado. Tan extrí'ña mezcla de caracteres, unida á defec- 
tos de ejecución, forman un conjunto desgraciado 4. 

[36.— 3.5o6.— 0,56.] Figura en pie, con túnica de pliegues ondulantes y 
manto, bajo el cual se ve lleva un tocado á la manera egipcia. En sus ma- 
nos, sobre el pecho, lleva en la izquierda una copa y en la derecha un 
objeto en que se ha creído ver un pan sagrado ^. 

Hasta aquí el grui)o de las imitaciones más ó menos adulteradas y fan- 
taseadas. Ahora vamos á enumerar las esculturas de pura mvención,con 
las que el falsificador quiso suplir, por lo visto, la ausencia de imágenes 
sagradas, y al electo acudió al recuerdo, más bien que á la imitación de 
modelos egipcios y clásicos, sin duda por suponer idéntica filiación en las 
piezas auténticas descubiertas en el Cerro. 

[37.-3.486.-0,62.] Relieve con el busto del Sol, cuyos rayos terminan 
en volutas y en cuyo pecho se ve una inscripción jeroglífica ^. 

I Rada, Discursos, lámina X, 2. 

2 Savirón, V, pág. 2^í, núm. 5, y Rada, Discursos, lámina II, 1,374. 

3 baviron, V, p^g. 231, núm. 7 de las adquiridas en la primera expedición. Rada, Discursos 1 
amina V. 3, v pág. 167 de la contestación de Fernández Guerra, Catálogo, pág. 300 y lámina. 

4 Rada, Discursos, V. 3. 

5 Savirón, V, pág. 231, núm. ó de las adquiridas. Rada, Discursos, lámina VI, 2. 

6 Savirón, V, pág. 247, núm. 10 de las adquiridas en 1875, lámina 5, 3. Rada, Mus. Esp. de 
Antig., VII. 



26 REVISTA DE ARCHIVOS 

[38.— 3.490.— 1,56. (Véase lám. II, 3)]. Isis sentada con su hijo Horus 
en el regazo. Lleva, en vez de la diadema egipcia teshr, la mitra trape- 
zoide I. 

[39.— 3.509.— 1,80. (Véase lám. II, i)]. Figura osiriana, en la que tal 
vez se quiso representar un sacerdote. Las plumas de avestruz del caracte- 
rístico tocado de Osiris aquí se prolongan como si fueran aletas de tela ri- 
zada, y la perilla parte de la toca que encierra su rostro, y no de la barba, 
además, ciñe su cuerpo una vestidura con mangas largas. En la mano 
derecha tiene un pájaro ^. 

Estas dos estatuas son de un barbarismo grotesco que señala lo más 
grosero de la obra del falsificador. 

[49.-3.487.-0,45.] Osiris 3. Casi podría asegurarse que el modelo de 
esta figura es una publicada hacia la época de los hallazgos de Yecla 4. pl 
vestido, en vez de mortaja osiriana, con mangas, y la especie de culebra 
que empuña en vez del cetro son iguales en la estatuilla de referencia. 

[41.— 3.493.— 0,32.] Cinocéfalo, con inscripciones en la sección (í^cqrte 
4e los brazos ^. 

[42.— 7.503.-0,19.1 Esfinge con inscripción en el plinto. 

[43.-3.497. — 0,35.] Esfinge en píe, de cuerpo lanudo ^. 

[^4.— 7.658.— 0,27.] Mujer.sentada, con tocado egipcio 7. 

[4:5.— 3.494.— o, 1 3.] Sello que lleva grabado un escarabajo, y á su re- 
dedor leyenda jeroglífica ^. 

[46.— 3.514.— 0,35.] Pequeño obelisco con jeroglíficos de relieve 9. 

[47. — 7.733.-0,18.1 Cilindro con inscripción grabada 'o. 

[48.— 3.510.— 0,17.] Vaso con figuras de relieve é inscripción ". 

[49.— 14.879.— 0,17.] Vaso con adornos de relieve ^^. 

[50. — 7.730.-0,20.] Torso de estatua, con inscripción ^3. 

1 Savirón, V, 246, núm. 2 de las adquiridas en 1875. Rada, Discursos, lámina I, i. 

2 Savirón, V, 246, núm. i de las adquiridas en iSyS. Rada, Discursos, lámina I, 5. 

3 Savirón, V, 246, núm. 3 de las adquiridas en 1875. Kada, Discursos, lámina I, 2. 

4 Yan-Halen, Panorama Artístico Universal. Madrid, 1861, estampa, 6, fig. i. 

5 Rada, Discurses, págs. 65 á 69, lámina XVII, 5. 

6 Rada, Discursos, pág. 13, lámina XVII, i. 

7 Savirón, V, 247, núm. 4 de las adquiridas en 1875. Rada, Discursos, lámina I, 4. 

8 Savirón, V, 247, núm. 30 de las adquiridas en 1875. Rada, Discursos, lámina XIII, i. Hübncr, 
Monumenta, falsae, XXXV. 

9 Rada, Discursos, lámina X\'n[, 2, y pág. 78. P. Lasalde, Monografía, Semanario Mur- 
ciano, lU. 1 

10 Rada, Discursos, lámina XVIII, i, págs. 40 á 46. 

11 Rada, Discursos, lámina XIX, 4. Hübner, Corpus Inscrip. Supplementum, falsae 522. 

12 Rada, Discursos, íámina XÍX, 2. 

13 Savirón, V. 247, núm. 8 de las adquiridas en 1875, lámina V, 5. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS %y 

[51. — 3.496.-0,25.] «Hecate: piedra tribetilo» ' , con i-nscripciones en 
el plinto 2. , .^.j. 

El falsificador entrevé que las estatuas del Cerro participan del gusto 
oriental y del clásico, y to;"nando éste también por -norma continúa faor 
tasemdo. 

[52.-3.499.-0,31.] H^rmes sobre un altar á cuyo pie hay un bra^ser^ 
de fuego 3. 

[53 7.504.-0,32.] Cabiza, cuyo color gris y tersitud superficial de. la 

piedra es producto de una composición con la cual fué bañada. 

(5i.— 3.488.— 0,44 ] Ave féni.K sobre un altar, en cuyos lados aparecen 
grabados un sol é inscripciones 4. 

[55.— 3.4S9.— 0,3-).] N ive Argos, con inscripción en el plinto 5. 

53.— 3.492.— 3,33.] Rilijvc del bellocinode oro, colgado del árbol y un 
niño al pie, con inscripción ^. 

[57 3.495.-0,40.1 Caballo marino, con inscripción en el plinto 7. 

[53 I-7. 672. —0,42.1 G:\ballo, figura desproporcionada. 

[59 7.663.-0,43.] Rinoceronte ^. 

[60.-3.191—0,24.] «Vaca Nemano» 9. 

[61.-3.94.8.-0,4.4.1 Hércues sujetado al Cancerbero 1°; grupo mutilado. 

[62 7.661 0,42.1 Hombre á caballo ". 

[33, Si y 33.-7.676, 7.677 y 1.7354.-0,15,0,12 yo, 09.] Relieves re- 
presentando cuadrúpedos. 

En !Vlar¿o de i835, en un lote de antigüedades adquirido al Sr. Aniat, 
ingresaron en el Museo las sigiie ites esculturas, labradas en piedra más 
oscura que las otras, de trabajo grosero, peor que el de las primeramente 

I Así aparece denominado este monumento en el Catálogo, pág. 297. Rada, Discursos, pági- 
nas 46 y 47, lám. XVI, i. 

-2 Hübner, Monumenta, falsae, XXII. 

3 Rada, Discursos, lámina XVI, 3. 

4 Savirón, V, pág. 232, núm. 41 de lo adquirido en la primera expedición. Rada, Discursos 
páes. 49 a 6j y lámina XIV. Hübne;, Corjous /nscr¡>. Siíp/e. /ítscrí>.,/a/síB, núm. 517. 

5 Savirón, V, pág. 232, núm. 37 de lo adquirido en la primera expedición. Rada, Discursos, 
págs. 61 á63, lámina XVIII, 3. Hübner, Corpus Inscrip. Supple. Inscrip. falsee, núm 5i6. 

6 Rada, Discursos, págs. 87 á 96 y lámina XVII, 2. Hübner, Monumenta, falsee, XXIII. 

7 Savirón, V, pág. 232, nú n. 36 de lo adquirido en la primera expedición. Rada, Discursos, lá- 
mina XVII Hübner, Corpus Inscrip. Supple, falsee, núm. 52o. 

8 Savirón, V, pag. 232, nú.-n. 35 de lo adquirido en la primera expedición. Rada, Discursos, 
lámina XVHI, 4. 

9 R»da. Discursos, lámina XVI, 2, págs. 69 y 70; Catálogo, pág. 294. Hübner, Monumenta^ 
falsae,XXiy. ."»><;.::. -^ . 

10 Savirón, V, pág. 232, núm. 34 de lo adquirido en la primera expedición. Rada, Discursos, 
lámina XVI, 4. 

II Rada, Discursos, lámina XVII, 3. ' 



28 RKVISTA DE ARCHIVOS 

mencionadas, de igual origen, algunas de ellas con epígrafes y todas de es- 
tilo arcaico. 

[66.— 7,724.— 0,73.] Mujer con la copa en las manos, adornada con mi- 
tra, en cuyo frente de figura trapezoidal está grabada una inscripción. 

[67. — 7.725. — 0,53.] Mujer teniendo la copa, encima de la cual se ve 
un ave. Sobre el borde de la copa está grabada una inscripción. 

[68. — 7.726. — 0,72.1 Mujer con toca y sobre el pecho un sol entre dos 
lunas. 

[69. — 7.727.-0,95.] Hombre con mitra cónica, ropa talar y una espe- 
cie de escapulario en el que se ve un escarabajo. 

[70. — 7.728. — 0,92.] Hombre coa mitra cónica, llevando una paloma 
en la mano. En el plinto lleva inscripción. 

[71. — 7.730. — 0,53.] Relieve que representa una escena de sacrificio, en 
la que no faltan el toro y el ara. Las figuras corren sobre un resalto, en 
el que se ve grabada una inscripción. 

Entre las piezas cerámicas de las colecciones traídas por el Sr. Savi- 
rón también hay cinco falsas, de barro rojo claro, que son éstas: 

[72. — 1.4742. — 0,11.] Vaso esférico, labrado á torno. Sin la inscripción 
pudiera ser tenido por auténtico K 

[73. — 1.4743. — 0,09.] Vaso ovoide, con figuras de relieve é inscrip- 
ciones 2. 

[74. — 1.4744. — o, 1 3.] Vaso en cuya panza está modelado un rostro y 
grabada una inscripción 3, 

[75.— 1.4745. — 0,18.] Lucerna con asa y adorno de relieve; en la forma 
recuerda las de bronce romanas 4. 

[76.— 1.4746. — o, 1 5.] Lucerna para colgar con dos mecheros harto pe- 
queños. Su forma recuerda ejemplares romanos de bronce 5. 

[77 y 78.] —Dos medallones de bronce, existentes en el Monetario del 
Museo. 

Su detalle es como sigue: 

— Mediano bronce. A. Cabeza varonil, laureada, á la derecha. — 
R. Figura egipcia arrodillada, sosteniendo un adoratorio. Leyenda griega. 



1 Kada, Discursos, lámin'a XIX, i. 

2 Sa virón, V, 233, adquisicioaes. Rada, Discursos, lámina XX, i. 

3 Rada, Discursos, lámina 3. 

4 Rada, Discursos, pág. XX, 2. 

5 Savirón, V, 233, adquisiciones. Rada, Discursos, lámina XIX, 3. 



BIBLIOTECAS V xMUSEOS 29 

— Gran bronce. A. Hércules dominando al toro de Creta. — R. Ninfas 
y amorcillos á orilla de un río. En ambas caras leyenda griega. 

La mano del falsario parece otra y mejor que la de la estatuaria ^ 
La cifra que sacamos de piezas falsas, en relación con la de auténticas, 
sin incluir los objetos varios á su tiempo mencionados, deja aquélla en 
una tercera parte de las esculturas, siendo el total de ellas de 218. 



VIH 

El largo examen que hemos hecho de los descubrimientos y adquisi- 
ciones, así como de los trabajos publicados; nuestro ensayo de clasifica- 
ción de las piezas auténticas y separación de las falsas (separación que de 
acuerdo con el actual jefe de la sección i." del Museo, nuestro querido 
compañero D, Francisco de P. Alvarez Ossorio, hemos hecho en la 
instalación de las piezas mismas, agrupando de una parte las que creemos 
auténticas y á otra parte las que creemos falsas), reclaman un resumen de 
lo expuesto, que permita precisar la debatida cuestión de autenticidad. 

Recapitulemos los hechos. 

La corta de árboles efectuada en i83o pone al descubierto el Cerro de 
los Santos y sus ruinas, que atraen á los rebuscadores. 

En 1860 visita estas ruinas el artista Sr. Aguado, el cual, comprendien- 
do la importancia de las mismas, hace á la Academia un llamamiento, 
añadiendo para darle más eficacia dibujos de las esculturas descubiertas. 
Hubiera sido muy conveniente y oportuno que entonces se hubiesen prac- 
ticado las excavaciones. Pero no se hicieron. Únicamente se ocupó de ta- 
les esculturas la crítica; y como entonces la corriv nte romántica sólo 
prestaba interés al estudio de la Edad Media, bajo este prisma las estudia 
D. José Amador de los Ríos, creyéndolas visigodas. 

Pero fuera de Madrid, y á la vista de las esculturas que se siguen sa- 
cando de aquel rico filón, se piensa de otro modo, y los PP. Escolapios, 
mejor dicho, el P. Carlos Lasalde y el P. Tomás Saez del Caño, lo expre- 
san en la Memoria que aparece en i87i; apreciando someramente el ca- 
rácter oriental de aquéllas, creen en un origen egipcio y las inscripciones, 
que ya ofrecen algunas, de «letra turdetana». 

I El medallón primero es del que se ocupó el Sr. Biosca en el Memorial Numismático. Ambos 
medallones están publicados por Rada, Discursos-, págs. 72 y 97, lam. XIII, i y 3. 



30 



SVISTA DE ARCHIVOS 



Aquí está el primer nudo de la cuestión. Es evidente que el relojero de 
Yecla ya entonces había entretenido sus ocios grabando epígrafes en algu- 
na estatua-auténtica. ¿Las habría también imitado? Fuera como fuese su 
fin no parece pudiera ser otro que el de dar que hacer á los arqueólogos 
locales. Nos informa dicha Memoria, como la que el P. Lasalde publicó 
nueve años después, de que en los últimos días de Noviembre de 1870 el 
relojero, sabedor de que en el Cerro se hallaban antigüedades, hace allí, 
convenientemente autorizado, las primeras escavaciones exhumando va- 
rias esculturas, que trae á Yecla, donde enseña al sabio escolapio algunas 
cabezas y «entusiasmado» (es la frase del verídico narrador) al oirle decir 
que «parecían egipcias» ponderó de tal modo el hallazgo que el adminis- 
trador del dueño del Cerro, sin duda por haber caído en la cuenta de lo 
que tales restos pudieran valer y de á quien debiera en justicia correspon- 
der ese valor, le retiró aquella autorización que graciosa y desinteresada- 
mente le había dado. Sin duda, también para orientarse en esta cuestión 
el citado administrador Sr. Soriano invita al P. Lasalde á visitar el Cerro 
y aquel mismo día, bajo la dirección de los hijos del propio señor, comien- 
zan nuevas excavaciones que producen «preciosas estatuas, figuritas de 
toros, de bronce, caballos y hombres, y algunos vasos de barro enteros». 
Entonces (principios de 1871) es cuando aparece la primera Me/nona «pu- 
blicada por los PP. Escolapios de Yecla», escrita por los citados Padres 
Lasalde y Sáez. Por el primero sabe. nos (seguimos refiriéndonos á las 
dos Memorias); que «el relojero apenas había arañado la tierra en un pe- 
queño espacio y, sin embargo, había sacados dos ó tres carros de estatuas 
y pedazos», de donde deducimos que él debía tener la mayor parte délo des- 
cubierto; que las estatuas que el P. Lasalde vio, la mayoría según deja en- 
tenderse en poder del relojero, eran en número «muy próximo á doscien- 
tas», no habiendo de «muchísimas» más que reatos, porque desde muy an- 
tiguo las venían aprovechando los labradores como materiales para sus 
construcciones. En dicha primera Aií;/í2or/<,í se señala la inipurtancia de 
los descubrimienios^que representaban un heciio aislado y al propio tiem- 
po un centro de culto, violentamente dcsiruíuo, de una época anterior á 
la dominación romana. Así lo deduce el narrador de ios caracteres artís- 
ticos de las esculturas y de sus epigraits. Tenemos, pues, en taki> ahrma- 
ciones la primera apreciación cicria, aunque no ; reei^a, de la edad de las 
esculturas y el primer error (la apreciación de las mscripciones) á ^que 
había inducido el talsario. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 3l 

No están descritas las estatuas en esa Memoria de modo cjue puedan 
ser identificadas. Las que al autor parecen más arcaicas miden 3 ó 4 decí- 
metros de altura. Entre las que considera de una época de perfecciona' 
miento están las oferentes con la copa entre las manos, el manto plegado, 
los collares, diademas y mitras; están así mismo los hombres con braza- 
letes, el de la falcata inclusive. No hay indicaciones precisas por donde 
pueda reconocerse entre tantas piezas ninguna de las falsas. Sólo sabemos 
que había inscripciones. 

Pero efecto de la publicidad que la Memoria da á los descubrimientos 
es el nombramiento en Marzo del mismo año 1871 de la Comisión del 
Museo. La inauguración de este Centro y acaso otras causas dilatan el via- 
je de la Comisión á Yecla hasta Septiembre. Se hizo esperar cinco meses. 
Hubo tiempo de preparar nuevas y extrañas figuras. ^ 

Sería pueril, en un caso como éste, no aclarado del todo al cabo de más 
de treinta años ele conocimientos, investigaciones é informaciones, pararse 
á justificar el error en que hicieron caer al P. Lasalde y al Sr. Savirón, 
mezclando con esculturas auténticas que no se parecían á nada de cuanto 
entonces era conocido en España, ejemplares contrahechos. Cuanto más 
peregrinas pareciesen las esculturas descubiertas y más solicitaran deteni- 
do estudio para descifrar su fecha, su carácter y significación, más urgen- 
te era adquirir el mayor número de ellas y traerlas al naciente Museo que 
importaba enriquecer. 

El Sr. Savirón, lleno de buena fe y entusiasmo como sus compañeros, 
practica las excavaciones y recoge por fruto de ellas los ladrillos del piso, 
los vasos de barro, las fíbulas y algunas de las figurillas de bronce y va- 
rias estatuas de piedra, entre las que señala en su Memoria como más im- 
portantes cinco ', de las cuales lá varonil arcaica (núm. 62) se cuenta en- 
tre las halladas á mayor profundidad. Si no halló más fué porque las tie- 
rras del Cerro habían sido ya removidas; y al ver la numerosa colección, 
anteriormente examinada por el P. Lasalde, adquiere de ella lo que pue- 
de, y aún vuelve á Yecla en Octubre y adquiere más objetos. En la lista 
de lo comprado en el primer viaje vemos ya piezas de las conocidamente 
falsas: el Argos, el Fénix, el hipocampo, el rinoceronte, el Cervero, uno 
de los vasos de piedra con relieve, la estatua con la flor [del loto, la del 
personaje bendiciendo y una de las sentadas. La lista siguiente es de «ad- 
quisiciones por compra en las comarcas de Yecla y donacióri debida á lá 

1 Nuestros ejemplares auténticos, números i, 2, 35, 62 y uno de los toros. 



32 REVISTA DE ARCHIVOS 

generosidad del ilustrado catedrático P. Carlos Lasalde.» En ella figuran 
cuatro estatuas auténticas de mujer ' y una falsa -, los demás bronces au- 
ténticos y varias piezas cerámicas, entre ellas dos conocidamente falsas: 
la lucerna de dos mecheros y el vaso con figuras é inscripción griega. 

A continuación de esta lista se hace mención de la estatua falsa, con 
la copa de fuego y los dijes de sol y luna, «cedida generosamente, á una 
sola indicación de los comisionados, al Museo Arqueológico, por D. Vicen- 
te Juan y Ainat» 3. Esta enajenación no daba dinero que indemnizase del 
trabajo, pero daba fuerza moral á quien había hecho ya venta al Museo 
de dos colecciones, correspondientes á los dos citados viajes del Sr. Sa- 
virón, la primera por valor de seiscientas treinta pesetas, la segunda de 
mil cien, pero no solamente por objetos del Cerro 4, 

No se hizo entonces, cuando únicamente pudo hacerse, por la Secre- 
taría ó por li Sección i.* del Museo, en la que ingresaron los objetos de 
Yecla, una lista bastante detallada de ellos y en relación con los recibos 
de Amat, para que pudiéramos hoy señalar con entera certidumbre á cuá- 
les se refieren estos documentos, entre los enumerados por Savirón, El 
primer recibo solamente se refiere á restos, que acaso quieren serlo (en la 
dicción del firmante) de la estación Cerro de los Sjntos y no fragmentos. 
En el segundo recibo se habla de unas cabezas que aparecen mencionadas 
en la lista de lo adquirido en el primer viaje. Pero considerando que esos 
recibos son no más que justificantes de unos pagos y dichas listas no tuvie- 
ron nunca pretensiones de catálogo, de cuanto llevamos d cho se infiere 
que solamente al relojero pudieron ser comprados los objetos falsos. En 
las cuentas de los viajes aparecen junto á esos recibos otros, no firmados 
por Amat, uno de ellos de «objetos antiguos» que no se dice procedieran 

1 Son las estatuas auténticas que hemos señalado con los números 8, ii, 12 y i5. 

2 Creemos sea 1 1 que figura con el núm. 4 en nuestra lista de falsas. 

3 Ei la núm. 4 efe nuesr.i íisia de fas \s. 

4 En la Secretirí.i del Museo se guardan los recibos correspondientes á estas compras y en 
los libros de registro las listas idénticas á las publicadas por el Sr Savirón. 

He aquí los recibos en cuenión: I." ..Recibí de la CoTiisión del Mu^eo \rqueológico Nacio- 
nal la cantidad de seiscienta'i treinta peaetax. iinp )rte de varios restos de estatuas y objetos de 
cerámica procedentes del Cerro de /os San/os, jurisdicción de Alm insa,. provincia de .\lbace- 
te.— Yecla 24 de Septiembre de 1871.— V cente Juan y Amat.»— 2." «He recibido de D. Paulino 
Savirón y Esteban, comisionado del Museo .Arqueológico Nacional, la cantidad de mil cien pe- 
setas, impone dt cauro estatuas de piedra, varios fragmentos de otras, cato ce cabezas, un 
toro de piedr i, un vaso de piedra, dierentes vasiios de cerámica estropeatlos y podazos de vasi- 
jas antiguas, una lápida de barro cocido con inscripción, cuatro platos de reflejos metálicos 
y otros objetos adquiridos todos en las provincias de Mbacete y Murcia. — Yecla 28 Octubre 
1871. — Vicente Juan y Amat.» La lapida de barro, que quería ser romana, es falsa. Los platos 
son mudejares. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 33 

del Cerro, ni verosímilmente podían venir de él, puesto que el relojero fué 
el único extraño á esa propiedad que había excavado en ella '. 

Hay que convenir, por lo tanto, en que el falsario tasaba en muy poco 
su trabajo, pues mil quinientas pesetas en junto (hecha la deducción ve- 
rosímil del precio de las piezas por él vendidas, que nada tenían que ver 
con las del Cerro) es exigua cantidad como precio de ese medio centenar 
de esculturas, de las que, sin el menor distingo, hacían los eruditos mucha 
estimación, á pesar de que una mitad de ellas estaba hecha entonces. 

El P, Lasalde, que en la segunda Memoria equivoca un poco las fechas 
de las excavaciones y de la publicación de la primera Memoria, da algu- 
na luz en cambio sobre las ventas de Amat, en un párrafo que dejamos 
copiado y cuyos extremos son éstos: i ." que los objetos de piedra vendidos 
al Museo por Amat no fueron iodos sacados por él en sus excavaciones; 
2° que «el menor número, pero los más preciosos», los adquirió despue's 
en Montealegre de mano desconocida y que habían salido del Cerro hacía 
muchos siglos; 3." que Amat, engolosinado con lo que le habían producido 
sus ventas al Museo, hizo excavaciones en muchos puntos de la comarca 
y de ellas y de compras adquirió varios objetos; y 4.° que de la cerámica 
solamente cuatro ó seis piezas procedían del Cerro, siendo presumible que 
las demás k\es2ii /als.is y procedentes de Barcelona. 

A este propósito debemos citar también, con tanta más razón cuanto 
que lo omitimos en el examen bibliográfico, un artículo que apareció en 
esta Revista ^, titulado Las Antigüedades del Cerro de los Santos, sus- 
cripto por el citado P- Tomás Sáez del Gaño, uno de los Directores del 
Colegio de Escolapios de Yecla, el cual se congratula en él de que acaben 
de adquirirse tales restos para el Museo, donde esperó ver confirmado por 
los eruditos cuanto él había afirmado en la Memoria; encuentra gran 
relación entre la escultura del Cerro y la de los etruscos y aun egipcios, á 
la vez que «cierto aire oriental, que marca la procedencia del pueblo ibero 
españolo; y refieriéndose á las «inscripciones griegas y greco-latinas», de 
las cuales poco antes había hecho mención la Revista 3, da cuenta de la 
primera compra hecha para el Museo, con estas palabras que responden á 



1 Hay en efecto un recibo, suscripto por José Cruz, por «la cantidad de cuatrocientos veinte 
y nueve reales cuarenta céntimos, importe de varios objetos antiguos», fechado en Yecla á 25 de 
Septiembre de 1871, y otro de Andrés Salamanca por «quiniento-; reales, valor,de una mesa con 
incrustaciones, del pi^lo xviii», fechado en Yecla á ¿6 de Septiembre de 1871. 

2 Primera época. Tomo r, 317. 

3 Primera época. Tomo I, 135 y 249. 

j.* STPOCA.— TO.Mo xm ^ 



KEVISTA DK ARCHIVOS 

la misma creencia del P. Lasalde, de que ciertos objetos no los había sa- 
cado Amat del Cerro: «Es verdad que entre lo adquirido en Yecla por las 
Comisiones del Gobierno se encuentran un ave fénix, un cuadrante y al- 
gunos vasos, en los que se leen, y nosotros hemos traducido, caracteres 
griegos y mixtos de griegos y latinos; mas no por eso vaya á suponerse que 
indistintamente ha sido extraído todo esto de las excavaciones de que nos 
ocupamos. La circunstancia de haberse remitido á Madrid por los seño- 
res comisionados del Museo la diversidad de objetos comprados y sin cla- 
sificar por la premura del tiempo, ha dado margen, al verlos reunidos, 
á atribuir á nuestro monumento (el Cerro) restos que nole corresponden 
y que pertenecen á otro territorio, según el mismo vendedor...» En una 
palabra, los PP. Escolapios, testigos hasta donde era posible de lo que 
pasaba en la localidad, extrañaban como del Cerro algunas de las pie2as 
de Amat, aunque sin caer en la superchería fraguada, y creían en otros 
orígenes. El Sr. Savirón, igualmente crédulo, supone que la procedencia 
es el Cerro y sus contornos, y así no encuentra dificultad para incluir 
tales objetos en su lista. 

Por nuestra parte, creemos que no debieron ser traídos de Barcelona 
ni acaso de Montealegre, sino que es verosímil nacieran en aquella casa 
de Yecla que M. Engel halló todavía decorada por una «imaginación deli- 
rante» con extrañas pinturas y que al grabar y esculpir se inspiraba en la 
simbologíadelos almanaques, como observa oportunamente M. Heuzey. 
Pero es evidente que faltan pruebas materiales para escribir con certidum- 
bre el nombre del falsario y sobran para probar, como se ha visto, la fal- 
sificación. 

Al siguiente año 1872, Amat hace varias ventas de antigüedades al Mu- 
seo, que aparecen registradas en el libro de Compras \ pero solamente una 
és de objetos del Cerro. Entre los de esta procedencia hallamos primera- 
mente dos estatuas de piedra, «una con caperuza rizada y la otra con toca, 
ambas cubiertas con ropa talar», que no son, como luego se verá, las de 
carácter egipcio, falsas; el vaso con dos caras humanas en relieve é ins- 
cripción, la lucerna con adornos de relieve (ambos objetos talsos), otras pie- 



I Libro de Compras, íol. i8, 3 de Enero de 1872, colee, de esculturas, vasos y oíros objetos 
en 5oo pesetas. =Fol. 19; i5 de .Mar;ío de 1872: cuatro esculturas de madera del siglo xv, proceden- 
tes de Uarcclona, en 40 peselas.=:20 de Marzo, una moneda de Fernando \'I1, en 10 pesetas.=Fo- 
lio 20, 27 de Junio: 27 platos mudejares, en 82 pesetas.=Fül. 23, 19 de Marzo de 1873; casulla y dos 
fragmentos de otra y un estandarte bordado en sedas, en 760 pesetas. =Fol. 27, colección de pie- 
zas cerámicas, entre ellas una ilalo-griega, dos romanas, varias de barro vidriado (mudejares) y 
otras de loza y vidrios, en 597,50 pesetas. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 35 

zas cerámicas y dos cabezas de piedra. Esta colección fué adquirida en 5oo 
pesetas, el 3 de Enero. En el verano de iSyS, en vista de que Amat había 
enviado fotografías de nuevas estatuas al Museo, fué comisionado para ad- 
quirirlas (por R. O. de 17 de Junio) el Sr. Savirón. Este dio cuenta de la 
compra en una Memoria que quedó inédita en la Secretaría del Museo y en 
la cual, después de enum2r¿ir Ls objetos, el jarrón árabe, qu2 era la pieza 
más importante, y treinta piezas del Cerro, veintisiete de ellas escultóricas, 
manifiesta que el Sr, Amat pidió primeramente por la colección 22.000 pe- 
setas, las cuales el Sr. Savirón consiguió, después de mucho porfiar, redu- 
cirlas á i5.0D0. Dichas estatuas son las que el mismo Savirón enumeró en 
la Repista ^ La lista empieza por las estatuas falsas que llamaremos egip- 
cias, y siguen algunos fragmentos con inscripciones. — Nuevamente la in- 
ventiva del relojerOj obsesionada con la idea de lo egipcio, había dado 
fruto. 

Debemos advertir, y este punto es interesante, que antes de esa com- 
pra el Museo había hecho otra, también de objetos del Cerro de los San- 
tos ó de su vecindad, pero de la misma familia, y no se los había compra- 
do á Amat sino á D. José Ignacio Miró, en la suma de seis mil quinientas 
pesetas. La lista de estos objetos aparece en el correspondiente libro de Se- 
cretaría 2 y comprende treinta esculturas de piedra, dos bronces y varias 
piezas cerámicas. Encabeza esta lista la estatua buena grande, de !•" 35, 
de mujer con la copa, que es la perla de la colección (núm. 6); siguen cua- 
tro cabezas mitradas y la media cabeza varonil (núm. 142) y varios frag- 
mentos. Todo son piezas auténticas y buenas. 

De la suma pagada a Amat, y dados sus precios en lo referente á las 
esculturas, debía corresponder la mitad, por lo menos, al jarrón árabe; 
con lo cual resulta, hecha la deducción conveniente y sumadas las canti- 
dedes pagadas al mismo sujeto y al Sr, Miró por las esculturas en cues- 
tión, que éstas han costado unos tres mil duros 3. 

En esta cantidad incluimos la pequeña parte correspondiente á las es- 
culturas que formaban parte de la última colección comprada á Amat, en 
Marzo de i883; colección que por lo tocante á esas esculturas nosehubie- 

1 V. 240. 

2 Libro de Adquisiciones del Museo, fol. 28. 

3 La cifra de 3.000 pesetas que indicamos en el cap. II se refiere al total de las adquisiciones de 
antigüedades hechas en los vi.jes á Yecla. El total de lo cobrado por Amat en sus ventas al Mu- 
seo , tanto de los objetos llamados del Cerro como de los de otras procedencias, es de 20,717 pe- 
setas. Sirva esto de aclaración á lo que sobré el particiilar indica M. Eii^el en su Rapport, pági- 
na 5^, nota 3. 



36 " REVISTA DE ARCHIVOS 

se adquirido á no figurar en ella objetos de mucho más valor, como eran 
seis lápidas árabes y diez y ocho vidrios catalanes '. 

Poco antes debieron de ser adquiridos para el Monetario los dos meda- 
llones de bronce. 

El último ingreso registrado en el Museo de objetos del Cerro de los 
Santos data del 7 de Abril de 1892 y lo constituyó una colección formada 
por el Dr. D. Pedro González de Velasco, en su Mu'seo Antropológico, 
que por esa fecha pasó á ser de propiedad del Estado. Son diez y nueve 
piezas de piedra, barro y plomo, las que componen esta colección. 

Esto es lo que hay en lo tocante á las adquisiciones y al vendedor 
Amat, al que M. Engel halló enfermo y desmemoriado, en 1891, en la 
Casa de beneficencia de Alicante, donde según nuestras noticias ha muerto. 

La existencia de piezas falsas en la colección del Museo no dio que sos- 
pechar hasta que el Sr. Rada publicó su Discurso. Aunque este encierra 
una afirmación completa, puesto que apareció como revelador del arte y de 
la lengua de un pueblo ante-romano, su resultado, pasada la primera im- 
presión favorable al ciego entusiasmo y á los aciertos del clasificador, fué 
contraproducente. Ante esculturas tales como el Argos, el Fénix, el signo 
de Aries, ctc, nacieron dudas del engaño. Puede decirse que, á pesar del 
optimismo de Rada, las piezas de falsedad menos disimulada no resistie- 
ron al examen. Llegó á formarse dentro y fuera del Museo un estado de 
opinión, al que responde aquella frase escrita por el P. Lasalde en 1880, 
refiriéndose á ciertas traducciones: «...es necesario ó tío creer al escri- 
tor ó al objeto)-). Alguien pasó del dicho optimismo á un pesimismo ab- 
soluto; ^pero cómo no admitir por buenas y excelentes la estatua grande, 
las cabezas mitradas y las varoniles de pronunciado arcaísmo? Por buenas 
hubo de admitirlas Hübner cuando las vio, rechazando* en absoluto las 
inscripciones, aunque estuvieran en figuras auténticas, con lo que dio un 
rayo de luz para la clasificación definitiva. 

A este propósito vamos aquí á subsanar una omisión que cometimos 
en la bibliografía del Cerro, cual fué el no incluir en ella la mención que 
de este litigio de la autenticidad hizo el docto epigrafista español D. Ma- 
nuel Rodríguez de Berlanga en la extensa y erudita Introducción (tam- 



I La inscripción correspondiente en el libro de Secretaría, dice asi: «Por una colección de 
objeti'S arqueológicos, compuesta de seis estatuas de piedra, seis lápidas árabes, diez y seis lia- 
chas de piedra, diez y ocho vidrios y varios fragmentos de vasijas y cabezas de piedra, 2 ooo pe- 
setas». Dichas cuatro estatuas son las falsas, núms. 63 á 66, y á ellas hay que añadir la 67 y el re- 
lieve' nüm. 68 En cambio las cabezas son buenas. 



HILí!,!OTEGAS Y MUSEOS 3y 

bien publicada como trabajo aparte bajo el título Hispanice anteromance 
syntagma, Málaga, 1884) á su estudio sobre Los bronces de Lascuta, Bo- 
nanza y Aljustrel (Málaga, 1881), al registrar los epígrafes falsos ibéricos 
señalando con los números LXXXIII á XCVÍ los de las esculturas del 
Cerro, las cuales dice haber visto en el Museo de Madrid. Transcribe la 
opinión primeramente emitida por el doctor Hübner en la citada Gaceta 
literaria de Jena áQ que las estatuas grandes parecían verdaderas y \a.s 
pequeñas, como el buque, el cuadrante solar, las jnedallas y las figuras 
de animales son, sin duda alguna, modernas, y las inscripciones falsas. 
A continuación cita asimismo las indicaciones dadas por el P. Lasalde 
en 1880, que dejamos consignadas, dando la voz de alerta sobre la falsedad 
de algunas piezas y señalando como extrañas al Cerro el Argos y el Fé- 
nix en los que «una mano profana grabó las letras que tanto han torturado 
el ingenio de algunos anticuarios». Añade el Sr. Berlanga que los carac- 
teres de los catorce epígrafes que registra son muy análogos á los ideados 
por el falsario Trigueros en sus papeles Viaje de Valera en i58g y Car- 
tas de Franco del 1 544. 

En lo tocante á los epígrafes será bueno añadir también, para comple- 
tar nuestra bibliografía del Cerro, aunque al repasar las esculturas deja- 
mos hechas las citas convenientes, el volumen Corpus Inscriptionum La- 
tinarum, Inscripiiones Hispanice Latinee Supplementum ed... yEtnilius 
Hübner, Berolini... 1892. En las páginas 58 y Sg, bajo el epígrafe Inscrip- 
iiones falsae vel alienae y el de procedencia Cerro de los Santos, repro- 
duce, con los números 614 á 522, las inscripciones de carácter latino ó 
griego que se hallan en ios torsos varoniles togado.-:, en el Argos, el Fé- 
nix, el reloj, el hipocampo y los vasos de arcilla. Al año siguiente, con la 
obra ya registrada en nuestra bibliografía Monumenta Linguae ibericae, 
completó el cuadro de las inscripciones falsas de objetos del Cerro, aña- 
diendo las de carácter ibérico y egipcio que señala con los núms. XIX á XL. 
Treinta y una son, en total, las inscripciones, todas rechazadas por Hübner. 

Entre tanto se repetía de esta suerte el anatema sobre el aspecto epi- 
gráfico, algunos vaciados de estatuas, enviados á la Exposición Universal 
celebrada en Viena en 1876, renovaban por un momento la extraviada 
hipótesis de que tales obras fuesen visigodas; otros vaciados enviados á Pa- 
rís en 1878 provocaban el anatema de M. Longperier. 

Hasta que M. Heuzey vino á dar la razón á Rada en cuanto al aspecto 
artístico de las piezas mejores, formulando con elementos más seguros 



38 



REVISTA DE ARCHIVOS 



una clasificación acertada; y el hallazgo del busto de Elche vino después 
á robustecer ese criterio prestando viva luz sobre el arte ante-romano del 
Cerro de los Santos. El sabio francés no había presentado su Memoria 
más que como un avance á la clasificación y al problema de la cuestión 
de autenticidad, pidiendo una información que "hizo seguidamente mon- 
sieur Engel. 

Pero desde entonces era más ineludible que nunca depurar esta cues- 
tión en el Museo y era yo quien debía hacerlo. Lo he procurado al fin 
trazando la historia de las investigaciones, que no habrá dejado de ser 
instructiva para muchos lectores; examinando detalladamente la colec- 
ción y dando puntual noticia de cómo se ha formado. Los doctos juzgarán 
si con tan prolija labor hemos conseguido hacer alguna luz en la debatida 
cuestión de autenticidad; y de todos modos esperamos que el público en 
general sabrá apreciar nuestros intentos, dictados por el cumplimiento 

del deber i. 

José Ramón Mélida. 



t Eicritas las anteriores líneas ha aparecido la obra de M Pierre París Essai sur l'art et iii' 
dustrie de l'Espagne Primitive (París, 19^3», en cuyo tomo I dedica aquél muchas páginas (162 á 
279) á las esculturas del Cerro de los Santos. M. Paris. el sabio extranjero que mejor conoce el 
Cerro mismo y sus antigüedades, comienza por enumerar l^s figuras que le parecen falsas y que 
son 1 is eg-tpcias el Fénix, ti Argos, los vaso% los medallones, etc , hasta treinta y siete pie as, 
las cuales se hillan también en nuestra lista de falsas, tod >s excepto el cuadrante solar, del que 
solamente he nos con len ido noíotro^ la^ inscripciones, la estatu varonil con orej is puntiagu«- 
das, la envuelta en su manto (núm. 63). Encuentra sospechosa la estatua en actitud de bende- 
cir (731, y admite las demis cjno baenas, no sin pararse á señalar detal es extraño; ó buscar 
juítiricaciones para admitirlas, omo le sucede con 1 s dos estatuas adornadas con símbolos si- 
derales. De las inscripciones admite por buena la del torso togado (198) y un busto del Museo de 
Albacete. El criterio con que juzga lo que cree auténtico es el ya conocido y no muy distante 
del nuestro, salvo ea cuestiones dj detalle. Es en suma este trozo ae la importante obra de M. 
Paris de mucho interés por la doctrina y por el crecido nú nj ro de piezas que reproduce. 



NOTAS DIPLOMÁTICAS DE FELIPE II 

ACERCA DEL CANTO-LLANO, MISALES, BREVIARIOS Y DEMÁS 
LIBROS LITÚRGICOS 



La Revista alemana Quartels Crift, en su número de Enero de 1900, 
publicó cinco documentos referentes al canto-llano, encontrados en el 
Archivo de la Embajada española, cerca de la Santa Sede, y en la Biblio- 
teca Vaticana. Vista la incorrección con que se publicaron, á causa de los 
copistas italianos ó de los cajistas alemanes, procuramos indagar si en 
España se hallarían los borradores de dichos documentos; y gracias á la 
valiosa perspicacia de D. Vicente Vignau, que sin duda nos marcó el 
tomo I de la Cámara de Castilla de presentaciones de Obispos, donde 
efectivamente pudimos ver y copiar las adjuntas notas inéditas, que sir- 
ven de complemento á las publicadas en Alemania. 

Este asunto ha sido tratado con alguna obscuridad, por insinuar con 
maligna reticencia que Felipe ÍI ejerció su tiranía absorbente cerca del 
Romano Pontífice, obligando al célebre Palestrina á suspender la reforma 
del canto-llano. 

Creemos que Felipe II al remitir los adjuntos documentos obró en de- 
fensa de cuantiosos intereses que había invertido en la imprenta de Plan- 
tino y de otros que pensaba gastar en las imprentas españolas, monopo- 
lizando en España y América todos los libros litúrgicos hechos bajo la 
norma del concilio de Trento, confirmada con los libros editados por 
mandato del Papa Pío V, que copió al pie de la letra. 

Para nada han tenido en cuenta los émulos de Felipe II el respeto y 
veneración que como católico tuvo al Romano Pontífice; ni la gloria que 



4o 



REVISTA DE ARCHIVOS 



como á Rey cristianísimo se le debe por haber mandado al concilio de 
Trento los mejores teólogos y canonistas españoles; ni se ha marcado, 
cual debiera, que habiéndose concluido el concilio el año i563, mandó la 
observación de sus cánones en todos los dominios españoles el 12 de Julio 
del ¡564. 

Como político sagaz defendió tenazmente los derechos de España, que 
creyó ultrajados por la publicación de nuevos libros editados en Roma, 
que destruían de un golpe, bajo el pretexto de reformar el canto, todos 
los libros españoles impresos ó manuscritos de todas las catedrales, con- 
ventos y parroquias, sin excluir los 219 cantorales del Escorial, únicos en 
el mundo que se hicieron é iluminaron desde el ¡572 al 8ó, bajo la pauta 
del canto-llano de la catedral de Toledo. 

Podemos aducir pruebas históricas que dan alguna luz á este asunto. 
Uno de los principales mandatos del Concilio de Trento, en su última se- 
sión (XXV De Rejormatione), fue la reformación que debía hacerse al 
Misal romano, y para su cumplimiento marcó las reglas el Papa Pío V 
en su bula Quo primum tempore, dada el 14 de Julio de iSyo. En España 
teníamos el rito romano desde el 21 de Marzo del 1071 que comenzó su 
uso en el Monasterio de San Juan de la Peña; debiendo advertir que en 
este mismo tiempo nuestro antiguo rito muzárabe se aprobó y confirmó 
en Roma; que Juan Ruiz lo defendió en duelo venciendo á su contrario; 
y que con la prueba del fuego saltó el rezo romano chamuscado y el muz- 
árabe quedó en la hoguera sin recibir daño alguno: con todo, mandó Al- 
fonso VI hacia el año 1086 que todos sus subditos usasen el rezo romano, 
naciendo de aquí el refrán español: Allá van leyes do quieren reyes. En 
los Misales españoles hechos en el trascurso de cinco siglos, aunque se 
llamaban romanos no tenían unidad, por haber mezclado los obispos de 
cada diócesis infinidad de festividades, misas, oraciones, ritos y ceremo- 
nias diversas. 

Agotada se hallaba la edición de la célebre Biblia políglota de Cisne- 
ros, cuando se le ocurrió á Felipe II reproducirla con más corrección, 
valiéndose del docto extremeño Arias Montano, que llevó consigo á la 
casa de Plantino de Amberes los tipos orientales fundidos á expensas de 
Cisneros y varios códices griegos y hebreos que no se habían tenido pré- 
senles para la Biblia políglota. Seis años invirtió Arias Montano para 
imprimir la ^/¿»/m Regia, concluyéndola el iSyS. Al mismo tiempo se 
ocupó en llevar á cabo el gran proyecto financiero, ó como ahora se dice, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 4Í 

el gran negocio concebido por Felipe lí para publicar en dicha imprenta 
Plantiniana y después en las de España lodos los Misales, Breviarios y de- 
más libros litúrgicos que se usasen en sus extensos dominios. Véase algu- 
nas noticias pertinentes á este asunto, sacadas de la correspondencia epis- 
tolar que medió entre varios personajes, publicada en la Colección de 
Documentos inéditos para la Historia de Españaí^Ll-i^j i^i^), tomada 
del Archivo de Simancas. 

Arias Montano escribía al secretario Zayas el 9 de Octubre del iSyo: 
«Su Majestad ganará la tercera parte mandando imprimir á Plantino los 
Breviarios y Misales, y no á Roma y Venecia, donde se hacen impresio- 
nes intolerables. El Pontífice mandó á Plantino el privilegio del Misal, y 
con el mismo Misal el aviso de que ha costado una infinidad de dineros 
hasta llegarlo al estado en que está, y V. M. vea cuan desgraciada cosa es. 
Y sepa V. M que son sus parientes los que lo imprimen, los cuales ha 
querido (el Papa) enriquecer por esta vía. Piden á Plantino el décimo de 
los Misales: que sea este décimo para Su Santidad.» 

Para dar principio á la impresión alcanzó Felipe II del Papa Pío V la 
Bula Ad hoc nos Deus iinxit, dada el 17 de Diciembre del iSyo, mandando: 
que se pusiese en los nuevos Misales españoles todo el canto-llano, según 
la forma recibida de tiempo antiquísimo en la catedral de Toledo (justa 
Ecclesi^í; Toletan^ forman ab antiquissimo tempore receptam decan- 
TENTUR. Por esto escribieron á Arias Montano el 5 de Octubre del i5yi: 
«Pues de Roma se ha enviado últimamente (el Misal) correcto y firmado 
del Cardenal Garrafa, sígase en todo el tal original, si no fuere en aquellas 
cosas que particularmente están explicadas en el Breve que Su Santidad 
concedió á esta provincia de España, cuya copia allá tienen, y se ha de 
poner al principio de los Misales, como ya está advertido. Y las tales co- 
sas, como son el canto, el nombre del rey en el canon, y en la bendición 
del cirio, y en las oraciones del viernes Santo, y las demás cosas tocantes 
á esta provincia, ya están allá señaladas en el Misal que de acá se envió. 
Fuera de ellas, sígase en todo el original que el Cardenal Garrafa envió, 
pues es con autoridad de Su Santidad y no se puede alterar... Que con 
toda brevedad se envíen algunos Misales, y si fuese posible trayan el 
canto toledano como de acá se envió.» 

Plantino se comprometió á entregar cada tres meses seis ó siete mil 
Breviarios, otros tantos Diurnales y cuatro mil Misales; y Arias Montano 
escribía al Rey en Diciembre del i Syi : c(P2sta servirá de aviso á V. M. comq 



4á REVISTA DE ARCHIVOS 

yo quedo empacando dos mil Breviarios y más de los que se han acaba- 
do... Los Breviarios serán acabados dentro de ocho días, y luego cargaré 
en las naos vizcaínas toda la impresión entera... Recibido el aviso délo 
que se ha de añadir ó quitar, se embarcarán todas las emprentas en todas 
suertes de ellos, y entonces se hará con mucha gran priesa grande abun- 
dancia... En la flota he enviado alguna cantidad de Misales en buenos 
cofres, encaminados á V. M., y con los Breviarios enviaré más iMisales, 
mudado el canto según el uso español; y destos se podrán ir gastando 
mientras se imprimen los que se han comenzado, según el orden enviado 
de allá. Bien puede V. M. asegurar que irán pronto estos Breviarios y 
Misales, porque en las primeras naos que de aquí partan las enviaré pla- 
ciendo á Dios.» 

A la muerte de San Pío V (i." de Mayo de 072) sucedió en la Sede 
Apostólica Gregorio XIII, y los asuntos de Felipe lí en Roma mudaron 
de aspecto. Después de imprimir la. Biblia Regia, Breviarios y Misales en 
Amberes volvió Arias Montano á España en i5j6, y con su venida coin- 
ciden las notas diplomáticas de Felipe II á su embajador D. Juan de Zúñi- 
ga, relativas al Manual de Sacramentos, Procesionario y nuevos rezos 
añadidos al Breviario. 

Con gran sorpresa recibió Felipe II la noticia comunicada por su de- 
legado D. Juan de las Infantas el 25 de Noviembre del iSyy; decía que por 
orden de Su Santidad había principiado á funcionar una imprenta gene- 
ral para poder publicar en todas lenguas los libros litúrgicos, é imprimir 
de nuevo todo el canto-llano reformado por Juan de Palestrina y por otro 
profesor, á quienes se mandaba que inmediatamente lo comenzasen; y 
como la Cámara Apostólica había adelantado cien mil ducados, se opondría 
todo lo posible á que se cerrase dicha imprenta por el provecho que se le 
seguía. 

Este D. Juan de las Infantas, delegado regio, debió ser persona de trato 
é instrucción nada común, especialmente en melodías gregorianas, cuan- 
do se atrevió á exponer verbalmente y por escrito, tanto á Su Santidad 
como á los profesores romanos, las lamentables equivocaciones que Pales- 
trina ejecutaba en el nuevo canto-llano, pidiendo á Su Santidad que no se 
mudase ni quitase cosa alguna, pues la Iglesia estaba en pacífica posesión 
de él hacía más de novecientos años, teniéndole con suma reverencia, por 
ser hecho y compuesto por el glorioso San Gregorio; no pareciéndole bien 
que otro Papa Gregorio deshiciese un canto tan antiguo y venerable. 



■ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 4.Í 

Felipe II escribió á su embajador el 20 de Enero del iSyS defendiendo 
el canto toledano y todo lo que se había escrito en España impreso ó ma- 
nuscrito, según la norma del concilio de Trento; añadiendo por vía de 
explicación, ó mejor dicho de conminación: «Lo que ahora se pretende se 
ha tratado aquí otras veces por D. Nicolás Hermánelo, Nuncio de Su 
Santidad y obispo de Padua, ya difunto, á quien se respondió: Que no se 

CONSENTIRÍAN ENTRAR EN ESTOS MIS ReYNOS LIBROS DEL NUEVO REZADO QUE 
ALTERASEN LO ORDENADO POR LA SANTIDAD DE PÍO V. 

En la carta que D. Fernando de las Infantas dio al Romano Pontífice 
intenta probar: que todos sus trabajos contrarios al nuevo canto-llano de 
Palestrina están informados por amor al arte; y nosotros creemos que se 
encaminaron además, por sacar á flote el plan financiero de Felipe II, 
que victorioso en toda línea, ha continuado cobrándose hasta el presente 
en favor del Real Monasterio del Escorial. 

I 
Carta de Felipe II al Embajador de Roma. 

1576. 28 Junio. — (Arch. Hist. Nac. Cámara de Casíllla. Reg. de presentacioaes de 

Obispos, tomo I, fol 422 v.) 
El Rey: 

Don Juan de Zuñiga, del mi Consejo y mi Embaxador: por lo que respondistes 
á Martin de Gaztelu mi Secretario, en carta de 16 de Abril, he entendido el Manual 
de Sacramentos que aueys embiado, en virtud de lo que os escrivio de mi parte, de 
que he holgado, y assi lo haré en que embieys el que decis que su Santidad auia 
mandado hacer, que pues quedava ya acabado,^ es de creer que estará impreso, y el 
otro que hache (sic) el Cardenal de Plasencia, pues os han dicho que es tan bueno, 
para que auiendosse visto acá todos tres por las personas á quien tenemos 
cometidas estas cosas, se elija el que pareciere mas conuenir para que se imprima 
y use del en estos Reynos. 

Assimismo desseo que el libro que llaman Processionario (de que se usa en estos 
Reynos) sea conforme al uso de la Yglesia Romana y según el nuevo rezado, para 
lo qual conuiene que me embieys uno, el mas aprobado y correcto que huuiere, 
imprcsso después del Concilio (de Tremo), y en caso que haya otros de diferentes 
imprcssiones, también los embiareys, avisándome qual dellos es el que ay se tiene 
por mejor, para que hauiendose visto todos por las dichas personas, se imprinla, 
y use del que mas conuenga: las quales y el Manual de Sacramentos nos embiareys 
por duplicadas vias por la inceriidumbre del caminOj que en ello me seruireys. 
Del monasterio de Sant Lorenzo el Real, á 28 de Junio de 1576 años. — Yo el Rey.—' 
Refrendada de Gaztelu. 



II 

>el Secretario Ga^telu al Embajador de Roma. 

ib-j6T22 Octubre. — (Arch. Hist. Nac. Cámara de Castilla, tomo I, fol. 448.) 

El Manual de Sacramentis que hizo el Cardenal de Plasencia se recibió; y 

quando aya salido el que su S.^ mandó hacer y el procesionario en que tan bien 

se entendia holgare que los embieys por duplicadas vias, como os lo escribi en la 

carta del 28 de Junio. 

líl 
De Felipe II. 
1576. 16 Noviembre.--(Arch. Hist. Nac. Loe. cit., I-450 v.) 
El Rey: 
Don Juan de Zuñiga, del mi Consejo y Embaxador... Para imprimir en estos 
Reynos Missales y Breuiarios, es necessario tener un exemplar el mas correcto y 
aprouado de los ordenados por la Congregación, á quien su S.^^de Pío V, d« feliz 
recordación, lo cometió, conforme á lo determinado en el Sancto Concilio de 
Trento, con lo que en ello se huuiere emendado y añadido en este Pontificado; y 
assi hareys que se busque un Missal y Brcuiario de los dichos, en forma pequeña, 
y embiarnoslo eys con el primer correo, y el duplicado con otro, á poder de Martin 
de Gaztelu, mi Secretario, para que conforme á ellos se imprima acá y use dellos, 
que en ello me seruireys. De Madrid, á 16 de Noviembre de iSyó.— Fo el Rey. — 
Refrendada de Gaztelu. 

IV 

De Felipe II. 

1577. 16 Agosto.— (Arch. Hist. Nac. Loe. cit., I-494 v.) 

El Rey: 

Don Juan de Zuñiga, del mi Consejo y mi Embaxador: A 28 de Junio del año 

pasado os escrevi lo que hauia holgado de que huiessedes embiado el Manual de 

Sacramentos, conforme á lo que de mi parte os escribió Martin de Gaztelu, mi 

Secretario, y que lo mismo haria en que también embiasedes el que su Santidad 

hauia mandado hacer, pues quedando entonces acabado estarla ya impreso, 

y el que hauia hecho el Cardenal de Plasencia, para que habiéndose visto 

acá todos tres, por las personas á quien están cometidas estas cosas, se eligiesse 

el que pareciera mas conuenir, para que se imprimiese y usase del en estos 

Reynos, y que porque desseaua quel Processionario fuese conforme al uso de la 

Iglesia Romana y nueuo rezado, me embiassedes uno, el mas aprouado y correcto 

que huuiese impreso después del Concilio, y que en caso que huuiese otros de 



BIBLIOTECAS V MUSEOS 4$ 

diferentes ¡mpressiones los embiasedes por duplicadas vias, para que hauiendose 
visto todos por las dichas personas se imprimiese y usase del que mas conviniese 
y que dispues me embiastes el Manual que hizo el dicho Cardenal de Plasencia; y 
en las cartas que os escreui á 22 de Octubre del dicho año, y 3i de Enero deste, os 
auisé del recibo del, previniendo os, que quando saliesse el que su S.d mandó hacer, 
y el Processionario, en que también se entendía los embiasedes por las dichas 
duplicadas vias, y porque hasta agora no han llegado, y hay mucha necesidad 
destos libros, porque se gastan y ban acabando los viejos y no se pueden imprimir 
otros, y las Iglesias destos Reynos, los piden por no poder estar sin ellos, y aunque 
se ha hallado aqui uno impresso en Venecia no me ha parecido que es bien se 
imprima hasta que me embieis los sobredichos y se vean, y pues es de creer que 
ya estaran acabados é impresos, encargóos me los embieys con la mas breuedad 
que ser pueda, y en caso que no lo estén procurareys con todo cuidado que se 
impriman haciendo sobre ello la diligencia que conviniere porque no haya tanta 
dilación y se remedie la dicha falta como es razón; que en ello me seruireys: De 
S,t Lorenzo el Real, á 16 de Agosto de 1677 años. — Yo el Rey. — Por mandado de 
su M.d Martin de Gaztelu. 

• V 

Carta de Don Fernando de las Infantas al Rey Felipe II. 

1577. 25 Noviembre. — (Arch. de la Embaxada de España cerca de la Santa Sede, 
tomo VI, parte i.", fol. 134.)— Publicada en el número de Enero del 1900 de la 
revista alemana Quartels Chrif. 

S. C. R. M. 

Aquí se a dado principio por orden de su S.'i á una ymprenta general para 
poder ynprimir en todas lenguas, á fin (de) que las cosas de la yglesia cathólica se 
purifique(n) de los herrores causados en las otras ynprentas, y de aquí como cabe- 
za se dilaten y repartan por toda ella y sean rrecibidas con toda seguridad, y para 
el efecto la cámara apostólica a depositado por aora gient mil ducados. 

No a faltado algund mal espíritu, que con esta ocasión a tratado que sería bien 
Sinsxmísmo yinpriynir de nuevo todo el canto gregoriano, en lo qual se incluye 
lodos (los) libros de canto llano de la yglesia, y en lo que toca á la canturía mudar 
muchas cosas, que al parecer de algunos, no están segund el arte de la música, lo 
que á mi no me pare(ce). Finalmente, sin entenderse lo an mandado poner en exe- 
cucion, y se a cometido á un Juan de Palestrina y á otro, ambos que sirven de 
compositores de la capilla del papa, los quales an comengado (á) formar libros de 
nuevo, y aunque dicen que solamente mudarán algunas cosas que al parecer no 
observan el tono, otras el acento y muchedumbre de ligados que ocurren por evitar 
prolixidad; ello és de manera, que dan con todo lo hecho ei^ el suelo y quedará 
muy diferente de como estava. 



46 



PEVISTA ÜE ARCHIVOS 



Hádeme grand compasión, porque veo claramente, que van ciego(s) y fuera de 
camino, de mane'^aque me obliga á que me haya de atrever con mi poca suficien- 
cia á querer desengañar á su santidad y á los (car)denales deputaJos para este ne- 
gocio de la ynprenla, y, (med)¡ante Dios, darles á entender de quanta excelenfia 
sea (el can)to llano de la yglesia, y de quan poca consideración y mal entendidas 
las cosas que se le oponen: par(a) mudar ni quitar cosa alguna, antes (le deben) 
tener como siem(pre con mucha re)verencia por ser hecho y compuesto de un tan 
gl(orioso santo como) fué y és san gregorio, y en tal posesión está de muy (gran 
número) de años, y por esto se llama canto gregoriano, el qual espero (no) será 
mal abogado, juntamente con el favor d-' V. (mg.'i y) es menester por quanto la 
camera contradirá (lo) posible, po(r el) provecho que se le sigue. 

Ame parecido ante todas cosas ha^er saber á v. mg.d p(or) lo que debo (como) 
fiel vasallo y á su real servicio, por lo (que) toca á las librerías de España las quales 
se vendri(an) siendo de tanta ymportancia, y como es la que v. mg.d (hade) hacer 
para la memorable yglesia del Escuiial la qual q(ue) fuese con las demás prebile- 
giada, todavía quedarían desautorizadas y con el tiempo se habrían de torna(r) 
conformándose con la cabeza, como a sido siempre. 

No he perdido tiempo en hacer trasladar muchas (¿clásulas?) de las que estos 
condenan, y en tratarlas con las dema(s) desta facultad; y con ser el que menos 
sabede todos(me)dianteDios,(¿desdeel primero?)al ultimóse reducen á mi opinión. 

Esto me hace persuadir quel aver esperado aq(uí tantos) años, el rremedio de 
poder estampar los libros (que) e dedicado, a sido disposición divina para que en la 
(primera) ocasión v. mg.d á guisa de otro samson se sirviese (de la) quijada tan 
sin sustancia, como es mi poca sufic(¡encia, en) destruir estos filisteos de soberbia, 
que quieren co(nocer) lo que no entienden ni alcangan: no me moveré (de aquí) 
sin orden y parecer del embaxador, al qual avi(so lo que) pasa. 

Espero de v. m^.d deja(n)do aparte las demás cau(sas, tome de beras este nego- 
cio solo á gloria de Dios, á (honor) deste glorioso santo, de manera que sea an 
(^enaltecido?) y el ansi mesmo en fabor de v. mg.d . 

(...) siempre en la de todos sus reynos contra sus (enemi)gos. De Roma. 25 de 
noviembre 1677. — S. C. R. M. — Vasallo y Hechura de v. m. que sus muy reales 
pies y manos vesa. — Don Fernando de las Infantas. 



VI 

Carta de Martin Ga\telu Secretario de Felipe II á Don Fernando de las Infantas. 
1678. 20 de Enero y ¿20? de Marzo.— (Arch. de la Embajada de España, t. VI, 
pai-te i.*, fol. 1 36. — Quartels Chrifl, loe. cit.) 

Illustre señor: 

Su mag. rescibió la carta de v. m. de 26 de noviembre, y por ella entendió como 

por orden de su santidad se a dado principio á una emprenta general para poder 



SilBLIOTECAS Y MUSEOS 4Jf 

ymprimir en todas lenguas, á fin que los herrorcs causados en las cosas de yglesia 
en otras emprentas se purifiquen, y los libros se repartan por toda ella, y como se 
trata de ymprimir de nuevo el canto llano, y reformar y mudar en algunas cosas 
que al parescer de las personas que dallo tratan no están según el arte de la músi- 
ca, y a holgado se halle v. m. ay á esta sa9on, para que como persona que tan bien 
tiene entendido el ynconveniente y daño que de pasar esto adelante rresultaria á 
estos reynos y á las yglesias y personas eclesiásticas y librerías de ellos. Por medio 
del señor embaxador lo puede dar á entender á su S.d y á los cardenales y perso- 
nas para esto diputadas: su mg. esciive sobre ello á su SA y al señor embaxador, 
y me ha mandado escrivir á v. m. estos renglones en respuesta de la suya, para 
que luego que la rreziva se vea con el señor embaxador y le de á entender las 
causas y motibos que le ocurren para esto diputadas, para que en esto no haya 
novedad y se probea de (e)l remedio que mas convenga al servicio de Dios nuestro 
señor, y de su yglesia, y bien común de estos reynos, y por aver sido la de v. m. 
este buen celo y enderezada al servicio de su mg., a tenido su mg. en mucho este 
aviso, y estimará qualquier otra diligencia sobre el remedio dello se haga, y demás 
de ser cosa que procede de su voluntad, rresceviré yo en ello merced y en ser avi- ' 
sado de lo que se hÍ9¡ere, y que me mande en que le sirba que lo haré con toda 
voluntad. Guarde(os) n. s. De Madrid 20 de Henero iSyS. 

(Lo) de arriba es copia de la que á v. M. escrivi el día que en ella dice; después 
resfibio su mg. la (de) v. m. de onze de Henero, y en duda si no an llegado los des- 
pachos que sobre este (negocio) se an enviado al señor embaxador, me a mandado 
se dupliquen y van (aquí). Su mg. a olgado que v. m. aya hablado á su santidad y 
(tratado de) las causas y motivos que ay para que no aya novedad en las ynpre- 
siones de estos libros y canturía de ellos... del señor embaxador y de v. m. á esta 
saíjon (toda) la diligencia por v. m. comenzada en hablar á su san(tidad y perso- 
nas) diputadas para que se rreboque el breve dado y se p(robea del remedio) qiié 
mas convenga al servicio de Dios nuestro señor y de su yglesia. Guarde n. s. la 
muy mag.*^ persona de v. m. con acrescentamiento. De Madrid... mar^o iSyS. 

VII 

De Felipe II 

1678. 20 Enero. — (Arch. Hist. iNac. Loe. cit., tomo II-2.) 

Don Juan de (^uñiga, del mi Consejo y mi embaxador. Recibimos una carta de 
Don Fernando de las Infamas, que resside en essa corte, cuya copia se os embiacon 
esta, por la qual nos aduierte como por orden de su Santidad se a dado principio 
á una emplenta general, para poder imprimir en essa ciudad en todas lenguas, á 
fin que los errores causados en otras emplentas en las cosas de la Iglesia se 
purifiquen y los libros se rrepartan por toda ella, y como se trataba de imprimir 



4^ REVISTA DE ARCHIVOS 

de nuevo el Canto llano y reformar y mudar en él algunas cosas (que al parecer 
de los que dello tratan) no están según el arte de la música; y otras cosas esto á 
tocantes, como por la copia vereys, y porque si en las impressiones de los libros 
del nuevo rezado, que la Santidad del Papa Pió quinto hizo y ordenó huuiesse 
nouedad en mudar ó alterar alguna cosa de substancia de como ante estañan: ó en 
la Cantoria de ellos se seguiría gran daño y perjuicio á estos mis Reynos y á todas 
las Iglesias y persona? ecclesiasiicas dellos, por estar como están proueidos de los 
necesarios, especialmente á las Iglesias Cathedrales y Colegiales y Couentos de 
Religiosas que á muy gran costa han hecho escreuir de nuevo de mano para los 
Choros los libros de cantoria, la qual si se mudase ó alterasse en estas nuvas 
impressiones alguna cosa de substancia, no podrían dexar de se agrauiar y pretender 
el remedio dello por via de estado á lo qual conuiene obuiar con que vos embicis á 
llamar á Don Fernando de las Infantas, á quien mandamos que el Lie. do Don 
Pedro Velarde, del nuestro Consejo y comisario de la Sta. Cruzada, responda á su 
carta y os informéis muy bien del, de todo lo que se trata en essas nueuas 
. impressiones, que sea perjudicial y nouedad de lo que está ordenado en los primeros 
libros y en los de canto llano, y lo que entendieredes ser nouedad prócurareys 
de lo cuitar, informando de nuestra parte á su Santidad y á los Cardenales y 
personas para esto diputadas, lo que cerca destos os parecerá que conuiene, 
conforme á los medios y motivos que Don Fernando de las Infantas os dirá y á 
vos os pareciere para que sé remedie, y en estos nuestros Reynos no haya causa 
ni rrazon de se quexar: y en lo que toca á otros libres caiholicos de diversas 
facultades, si su santidad los pretende espulgar, su Santidad hará lo que le pareciere 
que más conuiene al bien universal de la Iglesia, que en esto no es mi intención de 
tratar; lo que agora oy se pretende, se ha tratado aquí otras veces por Don Nicolás 
Hormaneto, Nuncio de su Santidad y obispo de Padua, difunto, á quien se respon- 
dió: Que no se consentirán entrar en estos mis Reynos libros del nuevo re!{ado, que 
alterasen lo ordenado por la Sanlidai del P.ip.i Pió quinto; acerca de esto escri- 
uimos á su Santidad en creencia vuestra, la que coa esta sera, y por la copia que 
se os embia della entendereys lo que se esriue, usareis della como os pareciere, 
según el estado en que estuuieren los negocios, lo cual os encargamos y mandamos 
assi hagays y cumplays con toda diligencia y cuidado, auissandonos de lo que 
sobre ello se hiciere y proveyere, que en ello nos servireys. De Madrid, á veynte de 
Enero de mil quinientos y setenta y ocho años. — Yo el Rey. — Por mandado de su 
Mag.d Martin de Gaztelu. 

VIII 

Carta á su Santidad (ib.). 
Muy Sancto Padre. A Don Juan de ^uñiga, del mi Consejo y mi embaxador, 
escriuo, hable á V. S.d sobre la impression que dicen ha mandado se haga de los 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 49 

libros del nuevo rezado y canto llano, por ser negocio que importa tanto: Suplico 
á V. B.ti se mande oyr y dar entero crédito á lo que el dixere y propusiere de mi 
parle, para proueer en el del remedio que mas conuenga al servicio de Dios 
N. S.r y de su Iglesia y bien común de la christiandad que en ello recebire particular 
gracia de V. B.d Cuya muy sancta persona N. S.r guarde y sus dias acreciente á 
bueno y prospero regimiento de su uniuersal Iglesia. De Madrid á XX de Enero de 
mil y quinientos y setenta y ocho años. De V. Sanct.^ muy humilde y denoto 
hijo Don Phelipe, por la gracia de Dios Rey de las Spañas, de las dos Sicilias, de 
Hierlem., etc., que sus s.^os pies y manos besa. — Yo el Rey. — Gaztelu. 

IX 

Carta de Don Fernando de las Injantas al Papa Gregorio XIII. 

Sin fecha. — (Bib. Vatic. Reg. 2.020, fol. 894. Quartels Chrift, loe. cit.) 
Beatissimo Padre: 

Don Fernandos de las ynfantas humile et obediente figliolo de la Santa Sede 
Apostólica con ogni humiltá, dice che have á piu che uno anno informó et donó 
un altro memorial á V. B. circa l'alteratione d'il Canto Gregoriano, offerendosi á 
dimostrar chiamente, archor che questo suo exercicio non fose per modo di vivere, 
eceto per deletacione, che li errori quali alcuni virtuosi musici pensando far bene, 
notavano in doto canto, non erano altramente errori, anzi contenevano mirabil 
artificio de la música: le qual cose, secondo che dichiaró il Rdo mastro di cappella, 
al quale V. Sta. lo commesse, furono poi meglio considérate da loro et resto la 
cosa in che non si muiassino piu. 

Depoi sapendo che tutavia l'oppera passava inanzi, considerando il danno uni- 
versali della Ecclesia, lo fece intender al Re catholico, il quale per mezo di suo 
imbassator, et per lettera propria, suplicó á V. Sta. non lo voiese permetere, et ere- 
de cosí l'abbia comandato. 

Al presente se intende che tratano per la autoritá d'il breve che li fu concesso, 
di stampar detta música di Canto fermo novo et secondo dicono nella stamperia 
nova di V. Sta., resta solo per esser discordi tra loro, essendo che uno vorria far 
lui tulta la spesa et che si spartisse ¡1 guadagno, l'altri lo vorriano de presente 
acordandosi con li stampatori, et de qui forse nascono tutti il difetti d'il Canto 
Gregoriano. 

Li á parso per scarico di consciencia, símilmente fario intender á V. Sta. sapen 
do chiaramente in quanto al'Arte c/jej^er mala inteligentia si introduce una dis- 
cordante novitá tiella ecclesia, Maquale s'icome scússe jo. subdia no nella vita di 
San Gregorio Papa, cap. 7.° et 9.° ad instantia de l'imperatore et principi Christiani 
é estaío introduto il detto Canto Gregoriano et conformemente sia continuato per 
tempo di piu novecento anni, et havuto sempre in summa reverentia, et in quanto 

3.* ÉPOCA. — TOMO XIII. 4 



5o 



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al Arte et come cosa fata da un San Gregorio Papa, al iquale non é iusto e¡ farli 
questa injuria, et nella sua patria el sedente Gregorio, anzi per questo toca á 
V. Sta. ii defenderlo, ordinando di nuovo, non si f acia novitá in deto Canto, perclie 
veramente non s'intende, anzi che li inovati libri che contra quello sonó gia escriti 
per stamparli, siano abrusati, neiiquali, anchor che la intentione li corretori sia di 
far bene, non si á teso ad altro exavedutamento, che á defraudar il Signor Dio, del 
tempo et honore, che li suoi Santi Pontefici li han consacrato nel sacrificio della 
divina laude, con far mille stroncamenti, et che vada ogni cosa á modo di cacia, 
segno et principio di qualche flagello per esser quello con che ogni istantia su divina 
Maestá solo ricerca da noi ps. 49: Numquid manducabo carnes taurorum, etc. 
ímmola Deo sacrificium laudis, etc., et conchiude: Sacriricium laudis honorificavit 
me et illic iter quo ostendam illi salutare Dei. 

Beatissime Padre, Per Don Fernando de las Infantas. 

X 

Extracto de una carta de Felipe II. 
1578. Agosto. — (Arch. Histórico, loe. cit. 11-35.) 
El Rey: Dn. Juan de Quñiga del mi Consejo y mi embaxador. Recibí vuestras 
cartas de 22 y 23 de Mayo, 16, 20 y 26 de Junio, 8 las duplicadas de las que se os 
responderá en esta... 

Visto lo que decis sobre la novedad que se trataua hacer en lo de la reformación 
del Canto llano y de lo que avisó Dn. Hernando de las Infantas, mandé remitir 
vuestra carta al Lid. do Hernando de Vega del Consejo de la Sta, gral. Inquisición, 
que por ausencia del comisario gral. de la Cruzada, sirve este officio para que se 
viesse por los del Consejo della lo que conuenía hacer, después sea entendido, que 
esto está ya asentado y que no se trataua dello Vos estareys advertido para en caso 
que sea menester atajarlo, y auisarme de lo que conuenga. 

De Madrid á 22 de Agosto de 1578. — Yo el Rey. — Por mandado de S. M. Martin 
de Ga^telu. 



XI 

De una carta de Felipe II al Embajador. 
1578. 25 Diciembre.— (Arch. Hist. Nac, loco cit., t. II, fol. 5i, v.) 
Pues el Procesionario y Manual de Sacramentos, que os escribí me enbiasedes, 
no se han acabado, hacerlo eys á su tiempo, que yo mas adelante crey, que estaua 

esto ay. 

Por la copia. 

Narciso Hergueta. 

Cap. de Altar y Coro de la Real de S. M. 



DOCUMENTOS 



Correspondencia literaria de D. Gregorio Mayans y Siscar ' 

XXXII 

Mayans á Cerda, 28 Junio 1779. 

A. ü. 

Mi Dueño i Amigo intimo: Sea Vm. mui bien llegado ala la (sic) Corte, en la 
qual espero, que Vm, continuará en ser utilissimo al bien público. 

El sobrino de Vm. acabó de ver los diez tomos de Papeles varios m. ss. i notó 
lo que Vm. le encargó; i quedamos en que daría cuenta a Vm. i marchada a su 
Patria. 

Me parece mui bien todo lo que Vm. me escrive. 

Las Comedias de Plauto romanzadas, insensiblemente irán introduciendo el 
buen gusto en la lengua latina: i de la inteligencia de este lenguage nacerá la apli- 
cación a la erudición original. 

Vm. hará esclarecidos a algunos académicos nocturnos. 

De Pedro de Valencia copié de mi mano las obras siguientes, que vi en essa Real 
Bibliotheca. 

Epístola ad Paulum V de Sancto Paulo Apostólo. 

Oración de San Juan Bautista. 

De la tristeza según Dios i según el mundo. 

Contra la ociosidad. 

Carta sobre algunos lugares de la Sagrada Escritura. 

Razonamiento hecho para algún Virrei. 

Descripción de la Pintura de algunas virtudes. 

Discurso acerca de las Brujas. 

Apología de Lisias sobre la muerte de Eratosthenes. 

Discurso sobre el acrecentamiento de la labor de la Tierra. 

I Véase el número de Junio, igoS, tomo XII, págs. 446 á 459. 



REVISTA DE ARCHIVOS 

Carta de Pedro de Valencia al Licenciado Alonso Ramírez, quando fue pro- 
vehido Fiscal de Hacienda. D. Nicolás Antonio atribuyó esta carta a Benito Arias 
Montano. Yo lá copié del original de Pedro de Valencia que tenia por titulo: Bo- 
rrador de carta que escrivi, &. También D. Nicolás Antonio atribuyó a Montano 
la Lición Christiana, que Valencia tradujo del Diciatum Christianum, i yo imprimí 
en Madrid, i reimprimí en Valencia. Deve hacerse una edición confrontada. 

Juicio sobre las Soledades i Polifemo de D. Luis de Gongora. 

Juicio sobre la Historia de las Guerras de Flandes, de Gerónimo Conestagio. 

Epitafio de Chistoval Plantino. 

En mis Ensayos Oratorios imprimí la Oración del Retiramiento de Dion Chrisos- 
lomo, traducida por Valencia. 

El sobrino de Vm. acaba de irse de aqui i me ha entregado para Vm. esse apun- 
tamiento de los Papeles en derecho de Gil Polo que compró mi canónigo i tenemos 
en nuestra librería. Parece que se juntarían bien las Auroras de Diana, de D. Pedro 
de Castro i Añaya con la Amarilis de Suarez de Figueroa; porque el modo de es- 
crivir es uno mismo, i la excelencia de los versos. En el t. XVII de Lope falta la 
Aprovacion de este libro raro i desconocido. 

Si se resuelve que no es ocasión de juntar la Defensa de Gongora contra una 
carta de Cáscales, se puede reservar para la colección de las obras de Jauregui por- 
que ademas de la Comedia que imprimió Jauregui contra Quevedo tengo una cen- 
sura de Jauregui contra Gongora inédita, á la qual podrían juntarse la Censura de 
Pedro de Valencia contra Gongora, i las Defensas de Gongora contra Cáscales i 
Faria. 

De Pedro de Valencia creo que ai algo en la librería de S. Gerónimo junto al 
Retiro. 

Digame Vm. qué juzga el amigo D. Antonio de Sancha de la colección de las 
obras de Milicia, que aunque es de mas de 8o libros, solamente formarían una 
junta de poco mas que las obras de Lope de Vega, i este poco mas serian tres o 
quatro libros en 4. Me importa saber esta resolución porque esta idea se ha enca- 
jado muí bien en mi cabeza, como la mas agradable al Rei, a quien quisiera dedi- 
carla. Dios dé salud a Vm. como lo deseamos i rogamos a Dios todos los de esta 
su casa. Valencia a 28 de Junio de 1779. — B. L. M. de Vm., su mas seguro servidor 
i atnigo, D. Gregorio Mayánsy Sisear. 

He escrito que se entregue a Vm. un ejemplar de la voz Ur. 

Sr. Don Francisco Cerda i Rico. — (Minuta de letra de D. Gregorio con interca- 
laciones de D. Juan Antonio.) 



XXXIII 

Cerda á Mayans, 5 Julio lyjg. 

A. ü. 



Mi venerado dueño i Amigo: De cada dia me veo mas obligado á los favores de 
Vm. i mas empeñado en mis deseos de servir al público, por animarme el exemplo 
de Vm. que no perdona á diligencia alguna para contribuir al mismo fin. Por esto 
no cesso de pedir á Dios N. S. alargue la vida de Vm. muchos años porque en esse 
fundamento estriva toda la gloria de nuestra Nación. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 5^ 

He hablado con Sancha de la Colección de escritores españoles de Milicia, i no 
se ha resuelto aun á imprimirlos, porque teme viendo la poca aplicación de nues- 
tros soldados: pero con todo no desconfió. 

Ayer vino á estrecharme á que le pida la licencia para imprimir las traduccio- 
nes de Planto. Como la atribuida á Gonzalo Pérez muda algo, i la de Villalobos 
omite algunos pasages pienso será mas útil imprimir primero el texto de Plauto 
con Notas selectas de Lambisio i otros, necessarios para su inteligencia, i al fin las 
traducciones. 

Se está ya encuadernando el tomo de Poesías varias sagradas, i concluyendo 
el de Fadrique Furió Ceriol, de que remitiré á Vm. un exemplar. El impresor de 
ellos, que es Andrés Sotos empezará luego la Constante Amarilis, á que se seguirán 
las Auroras de Diana, que puede Vm. entregar á D. Pasqual Vidal para que me 
las remita. 

Sancha imprimirá el Jauregui; las Poesías varias se hallaran aquí. Puede Vm, 
enviar la Comedia contra Quepedo, i la Censura del Polifemo deGongora. 

También entra gustoso en imprimir todo lo que se halle de Pedro de Valencia. 
Yo tengo con licencia su Académica, Mss. Tratado de los Moriscos de España: 
Otro sobre el precio del Trigo: Otro acerca de la Moneda de vellón. Y vna respues- 
ta á algunas replicas sobre el precio dA Pan: Una explicación en Castellano de los 
Actos de los Apostóles, i 20 Cartas al P. Siguenza sobre puntos de la Sagrada Es- 
critura. 

El tratado de Prceceptis Noachicis, que Vm. me escrivio parava en poder de Xa- 
raquemada, tengo noticia por este, se halla en San Gerónimo de Madrid, i passaré 
estos dias á verlo. En la librería de S. Ima. vi un tomo en 4 Ms. en el quarto de 
ellos al entrar á mano izquierda, i dixe al Bibliotecario D. Manuel Peris, que po- 
dría ser necessitasse una copia, aunque sospeche no lo fuera ya de ia de Vm. 

Aqui vno propuso vender á Sancha i tomo en folio de varias obras de Valencia: 
le vi, no era original como se creia, tenia algo de las que yo tengo ya, i pedia por él 
5o doblones, por lo que nada se compuso. Con todo se haria una apreciable colec- 
ción con lo que Vm. i yo tenemos. Yo tuve en mis manos los originales que hay 
en la Real Biblioteca i echo menos en ia Nota que Vm. me envia, un discurso, ó 
carta al Inquisidor General que entonces havia, sobre que en los Autos de fe no se 
individualizassen las circunstancias de los delitos, porque era de pessimo exemplo: 
Bastava decir que se condenava á uno por Judaizante, sin especificar las supersti- 
ciones de esta secta. 

Estimo las Noticias de los Papeles en derecho de G. Gil Polo, que no dudo sean 
mejores que los de ahora; pues en su Scliola Juris se mostró harto buen juriscon- 
sulto, i bien instruido en el Griego i Latin. 

A nuestros Nocturnos procuraremos sacarlos á la luz de! dia: pero se necessita 
algún trabajo para elegir con pulso lo mejor. 

Tengo ya en mi poder la vo\ UR, cuya letura repito con mucho gusto, i creo 
que todos la leerán con el mismo por su inmensa i oportuna erudición. Doi á Vm. 
muchas gracias por su regalo. 

La obra de D. Jorge Juan i Ulloa en tomos en 4 perg., cuesta 199 reales 
vellón. 

Las glosas que ahora se imprimen de Jorge Manrique son la del Monje Carlujo, 
de Luis Pérez, i la de Guzman. Si las de Vm. son diferentes se podrá hacer otro 
tomito. 



54 REVISTA DE ARCHIVOS 

Renuevo á Vm. mi pronta obediencia para quanlo sea de su agrado; y quedo 
rogando á Dios N. S. guarde su importante vida los muciios años que deseo, i he 
de menester. Madrid 5 de Julio de 1779. — B. L. M. de Vm. su mas obligado i fiel 
servidor, Francisco Cerda. — Sr. D. Gregorio Mayáns i Sisear. 

XXXIV 

Mayans á Cerda, 24 Julio 1779. 

A. i2. 

Mi Dueño, i Amigo verdadero: Quando escrivo a Vm. hago cuenta de que sirvo 
al bien común. 

Si Vm. no se huviera dejado cortejar aqui de tantos amigos, huviera estado me- 
nos con ellos, i mascón mi hermano, i conmigo, que le estimamos mas i deseamos 
servir en cosas útiles, ihuviera tratado a mi Pepe y de sus estudios, (sic) Nació dia 10 
de Deciembre del año 1 75o. Ahora trabajo fuertemente para ver por qué medio podré 
conseguir que algunos de los señores camaristas le consulten al Rei nuestro señor 
para la Fiscalía vacante en la Audiencia de Barcelona. Si Vm. pudiera ayudarme 
persuadiendo a alguno o algunos de essos señores, que es joven de buenas costum- 
bres, que ha seguido la carrera de los Estudios con particular estimación para nue- 
bos ejercicios i empleos i es aplicadísimo al estudio original de las leyes de España, 
i está incorporado en el Colegio de abogados de esta ciudad, i sobre todo de mui 
honrados procedimientos; recibirla yo uno de los mayores favores, i mui propio de 
la bondad de Vm. que deve suponer que ha cumplido ya ochenta años de edad: i 
deseo el acomodamiento de mi hijo con el mayor ahinco. He escrito á cada uno de 
essos señores, suplicándoles esta merced. Esta circunstancia es necesaria para so- 
segar el animo de su magestad. 

Si huvieramos tratado de espacio huviera Vm. visto algunas obras destinadas 
para el obsequio del Excmo. Señor Don Manuel de Roda, de mucha utilidad. Dios 
se sirva de alargarnos la vida para que seamos útiles al progimo. 

Recibiré con gusto las Poesías Espirituales. Qué se han hecho las obras de Qui- 
rós, tan alabadas de Arias Montano? 

El Publicador de la traducción Española del Maestro León del libro de Job me 
la ha regalado sin conocerle, i he estimado mucho este regalo. No ha dejado de pro- 
ceder con alguna ligereza en el modo con que se queja de mi sin razón, siendo yo 
tan aficionado al M." León, cuya fama estoy tan ageno de ofender, que na- 
die ai tan aplicado a propagarla. Esto ha sido lisonja hecha a mis enemigos, a los 
quales he de confundir con la paciencia, i el acrecentamiento de mérito, superior a 
la embidia: para lo qual espero i confio me ayudará Vm. 

Supongo que quando vSotos ha pedido Licencia para reimprimir la Constante 
Amarilis avra hecho lo mismo con las Auroras de Diana de Castro. 

Entre las Poesías Espirituales se han de tener presentes las de D. Alonso Girón 
de Rebolledo que pueden juntarse, i formar un cuerpo. La Pasión de nuestro Se- 
ñor Jesu Chrlsto de i588 es la que ha de servir de original: mi canónigo ha com- 
prado esta semana otra anterior sin frontispicio que se ha de averiguar de qué año 
es. Tiene una dedicatoria, un prologuito mui hermoso, i un Soneto de Gaspar Gil 
Polo. En una Alegación m. s. de las que mi hermano compró ai un árbol de la Fa- 
milia de Girón de Rebolledo, i tiene la singularidad de estar la inuger del Poeta 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS 55 

Boscán. D. Iñigo de Bolea es Poeta Espiritual, i también el Conde de Elda. Del es- 
crito de Jauregui contra las Soledades de Gongora hace mención Caramuel en su 
Rhythmica, pág. 636, i está aquello mui curioso, i hace ver qual era el objeto a que 
dirigió su Discurso Poético. Se ha de tener presente para la Colección de Jauregui 
la obriía que cita Pellicer en las Lecciones solenes a Gongora, col. 5o2, i no dice si 
está en Latin o en Español. 

Jauregui quiso escrivir una Arte Poética Española, como dice Tamayo de Var- 
gas sobre Garci-Lasso, fol. 24, p. 2; fol. 5o, p. 2. 

No tengo tiempo para mas. En esta casa todos deseamos servir a Vm., cuya 
vida Dios guarde muchos años. Valencia a 24 de Julio de lyyq.—B. L. M. de Vm., 
su mas seguro servidor, Mayáns. — Sr. D. Francisco Cerda. — (Minuta de letra de 
D. Gregorio y del Canónigo.) 

XXXV 

Cerda á Mayans, 27 Julio ¡779. 

A. £2. 

Amigo mió estimadissimo i Dueño: Vm. me reconviene amigablemente de una 
cosa que ahora me sirve de torcedor, i es no haver empleado en su compañía de 
Vm. i del Sr, Canónigo todo el tiempo que estuve ahi: que assi podría estar satisfe- 
cho de que le havia empleado bien; pero esto me servirá de estimulo para pedir una 
licencia al Rei en saliendo de Sepulveda. 

Quedo enterado de lo que me escríve Vm. en orden á su hijo D. Joseph; i no 
tendré dificultad de hablar á los Sres. Nava i Campomanes. Este ultimo me ha 
honrado consultando tres veces á tres sugetos por quienes hablé. El ultimo fue 
Sistemes con un motivo que ahora puede verificarse en Vm. Tenia este el tratado 
de Sepulveda de appetenda gloria de i.* impression; quando se havia de hacer por 
el Marques de los Truxillos me avisó, por si le necessitava. Se ofreció pretender la 
Alcaidía de Corle passada, le escrivi dirigiesse al Sr. Campomanes el tomo, lo hizo 
assi, i se acordó de mi recomendación, i del obsequio consultándole. 

Vm. tiene el tomo de Sepulveda de ratione dicendi testim. in caus. ocult. crim. 
de i.'^ impression que falta á la Academia para consultar ahora que se va á poner 
en prensa. Yo se lo dixe á Llaguno, i queria se lo incluyesse Vm. bajo pliego con 
calidad de debolversele. Yo preferirla enviársele á Campomanes para la Academia, 
diciendole, que yo le havia insinuado á Vm. que no le teníamos de i.'' edición para 
consultarle i cotejarle, como lo hemos hecho con los demás tratados del Autor 
para mayor puntu-alidad: i que por essa razón se le enviava Vm. Con esto tenia 
S. I. un recuerdo mui poderoso, i yo proporción nada violenta de hablarle. Esto 
todo va con la confianza que merece nuestra amistad. 

El Sr. Roda creo yo que no puede estar mas á favor de Vm. sin embargo de que 
los lados no favorezcan á los buenos del pais. 

Estuve en dias passados en S.n Fhelipe el Real con ánimo de reconvenir al edi- 
tor de la nueva obra del M. León sobre lo que dice de Vm. y hallé que passó á To- 
ledo con el M. Risco. 

De las Obras de Quirós alíum apud omnes silentium. 

Del Añaya no se pidió la licencia, por no tener el egemplar, ni llegar el de Vm. 
hasta mañana, por haverse retardado el Arriero. Esta semana se acaba el Ceriol, i 



"ÜEVISTA DE ARCHIVOS 



se empieza el Heliodoro traducido por Fernando de Mena, cuya primera impression 
tengo, pero falta de portada, bien que se repitió puntualmente en Barcelona en 
1614. 

Ya que Vm. tiene essas Obritas de Girón de Rebolledo, puede el Sr. D. Antonio 
tomarse el trabajo de darme una noticia puntual de ellas, del Autor, i de su Ge- 
nealogía, que lo pondré enteramente en la nota correspondiente al Canto del Tu- 
ria, i alli ofreceré la impression de todo á que está pronto Sotos. 

Sancha tiene parado el Gorge (sic) Manrique esperando lo que Vm. envia. 
Hoi le he enviado original de una nueva obra intitulada: Clarorum Hispanorum 
opuscula selecta et rariora, tum Latina tum Hispana (sino es que Vm. piensa mejor 
liiu\6)collegit & vitas Aiictorum exaravit Fr. C. &. Esta colección ontendrá las 
obras enteras: el mejor orden creo será no darle ninguno ni de Ciencias, ni de tiem- 
pos, ni de A. A. Para el tomo I, tengo con licencia: 

I." Ratniri de raptii piiero Giiardiensis, que creo es el mejor Poemita que te- 
nemos. 
2.° Las Cartas de Gélida. 
3." La Sintra de Luisa Sigea. 
4.° Una oración de Juliana IVlorel. 
5." La Epoenesis Ibérica de L. Tribaldos de Toledo. 
6." La Académica de P." de Valencia. 
7." Las questiones del T. de Salomón de Vergara. 

Si la obra se vende, se continuará. En el 2.° pondría algo de B. A, Montano, 
Nebrija i Nuñez. En los demás ¿qué no pondríamos impresso i Ms. con el favor i 
ayuda de Vm.? 

Son mui apreciables las noticias que Vm. me ha comunicado de Jauregui, i es- 
pero que haremos una cosa buena. Luego que llegue lo que Vm. remite se presen- 
tará al Consejo. 

Creo que Vm. no quede descontento del trabajo que se ha puesto por Llaguno 
en la Clironica del Rei D. Pedro. Yo he elegido las del Santo Rei D. Fernando i 
la de D. Alonso el sabio.''No sé si el Biblioth." Mayor me permitirá valerme de lo 
que he visto entre los M. S. del Rei recogido por D. Juan Lucas Cortes sobre la 
Chronica de S. Fernando. 

Espero el soneto de Polo á Rebolledo, i una razón mas puntual que la de Xi- 
meno del Cortesano de D. Luis Milán. No temo ser largo viendo la eficacia con que 
Vm. ayuda mis trabajos literarios; pero le suplico, que no se afane tanto en las res- 
puestas. Siento que no estén ahí mis sobrinos para ayudar en la copia de lo que se 
necessite. 

Debuelvo mis finas expresiones á mi Sra. D.* Marg.t^» i familia, i quedo de Vm. 
como siempre su mas obligado y fino serv.r que S. M. B., Cerda. — Madrid, 27 de 
Julio de 1779. — Sr. D. Gregorio Mayáns i Sisear. 

Si sale bien el proyectro de la colección de Opúsculos Latinos, imprimiré entre 
ellos Cartas Latinas i otras cosas de Vm. si gustare comunicarlas. 



BÍBLIOTKCAS Y MUSEOS 



II 

LOS ALUiVlBRADOS DE EXTREMADURA EN EL SIGLO XVI 



Memorial en que se trata de las cosas que me an pasado con los 

ALUMBRADOS d'EsTREMADURA , DESDEL AÑO DE SETENTA HASTA EL FIN 

DESTE AÑO DE SETENTA Y giNCO, [pof Fv. Alonso dc la Fuentc]. 

(continuación '.) 

XXIX 

Aviendo pedricado en el Almendralejo todo el mes de otubre, vine á Fuente de 
Cantos, por el mes de noviembre del año de setenta y tres, y supe como el Sancto 
Oficio avia prendido los tres de que arriba se haze mención, que fueron los prime- 
ros que se rrecojeron desta secta. Estauan en este pueblo los alumbrados y 
alumbradas con las nueuas rrezienles de sus maestros vn poco tristes y melancó- 
licas, pero tan duras y pertinazes en su secta y errores, como los demonios del 
ynfierno. Luego pronosticaron que las causas de las nueuas prisiones de sus maes- 
tros eran niñerías y que en breve saldrían libres y con mucha onrra, y con estas 
esperan9as biuen oy todas las disipulas questauan ya bien criadas en esta maldad. 
Entre las quales a ávido muchas visiones y rreuelaciones acerca del suceso de los 
detenidos por el Sancto Oficio, con que el demonio las ua 9euando y confirmando 
en su seguedad y tinieblas. A las quales acontece en este tiempo lo que dezia Xpo. 
de los fariseos, que avnque vian grande numero de señales, no creyan en él, antes 
se hazian peores y mas duros. Ansí esta gente de la liga de los alumbrados, viendo 
tantas prisiones, no se rrinden á la yglesia, antes lo rreciben por señales de 
perficion. Y después que se hicieron las dichas prisiones se ha mostrado mas 
claramente la pertinazia y dureza desta gente, porque ni an afloxado en lo general 
de sus rritos, ni se cansaron destoruar nuestra diligencia, antes los alumbrados 
descalzos de quien atrás emos hablado, acudían á los pueblos é pedricauan contra 
mi y manificauan los sentimientos y las contenplaciones é rritos desta secta y 
hablauan con la mesma libertad y desuerguen9a que solian antes quel Sancto 
Oficio encerrase los sobredichos tres capitanes, diziendo que muchos prendía el 
Sancto Oficio y después los soltaua. Iten, que muchos eran presos por falsos 
testimonios, siendo ynocentes y sieruos de Dios. E rrealmente se pratica entre los 
desta quadrilla que los detenidos en la ynquisicion padecían como justos, y que 
muchos de los que acá quedaron consolando á las alumbradas, osauan dezir que 
por ser ellos malos y pecadores no padecían ni los lleuauan presos como á sus 
compañeros. 

I Véase el núm de Junio, igoS, págs. 469 á 463. 



58 



ARCHIVOS 



XXX 



En este tiempo el Sancto Oficio trataua de yrse a Plasencia por orden del Con- 
sejo Superior; para el quai efecto tenían ya compradas casas en la dicha ciudad, y 
toda la gente de ynquisicion andaua remouida como a negocio hecho y difinido 
con acuerdo, y que no se podia deshazer. Y hiendo yo el ynconviniente e daño que 
se podria seguir en toda esta tierra si della faltase el Sancto Oficio, escreui vna carta 
al ynquistdor general rrepresentandole los errores y daños que auia en esta prouin- 
cia, y como los alumbrados la lenian quemada y abrasada, y que los pedricadores 
del evangelio con el fauor y espaldas del Santo Oficio osauan pedricar y dar bozes 
entre ellos, lo que no osaríamos faltando de aqui tribunal de la ynquisicion por ser 
muchos los alumbrados y en grande numero y que tenian engañadas personas de 
mucha auturidad y muy poderosas, añadiendo en mi carta que no tuviese Su Se- 
ñoría por leues los negocios de Estremadura, porque si vna uez se entendiese la 
grandeza dellos, b:istaria [a] espantar los consejos, y avn el mesmo perderia el 
sueño si bien los contenplase. Esta carta se escriuió en el principio del año de se- 
tenta y quatro, y luego la quaresma del mesmo año me llamó con ynportunidad 
el cabildo de la Fuente del Maestre para que los pedricase aquel sancto tiempo, y 
yo lo aceté y me fue a el dicho pueblo por el mes de Febrero. Y estando alü pe- 
dricando descubría nueuos errores y maldades, e particularmente vn dia, que fue 
viernes de Lázaro, aviendo encomendado el sentimiento y lagrimas piadosas que se 
lloran por los muertos, pedriqué contra vn error que las alumbradas praticauan, y 
era que los muertos no se auian de llorar, sino que todos ios casos y sucesos se 
auian de rrecibir sin algún sentimiento, como cosa ordenada de Dios. Y ansi acon- 
teció a muger alumbrada morirse su padre y su madre, y no hazer sentimiento 
vmano por ellos, sino como vnos perros los lleuauan a enterrar, teniendo por cosa 
vana y desuariada llorar ni yntristeserse por lo que Dios hazia. Y auiendo pedri- 
cado contra esta eregia, traxe en consequencia las lagrimas de Xesuxpo en el sepul- 
cro de Lázaro, y traté la materia bien de proposito. E acabado el sermón, vuo mu- 
ger alumbrada que osó dezir libremente que.no era uerdad lo que yo auia pedri- 
cado: que era confirmación de lo que ellas hazian y vsauan, cuyo lenguaje era que 
todo se dexase a Dios y pusiese en sus manos: con el qual fundamento querrían 
derribar las lagrimas y piadoso sentimiento de los muertos. Y en este tiempo de 
quaresma acudí a el Azabuchal a pedricar algunos sermones, y hallé todo el pue- 
blo engañado y alguna gente de autoridad que fauorecian la dotrina de alumbra- 
dos. Y auiendoles pedricado bien de proposito, acudió vn fraile francisco a pedricar 
contra mi, y algunos descalzos venían a socorrer las alunbradas, y me rresistian 
tan desuergongadamente como si los dichos alunbrados tuuieran de la sede apostó- 
lica aprouacion de sus errores. En esta quaresma se convirtieron algunas alumbra- 
das que los tienpos de atrás avian estado rrebeldes y negatiuas, e descubrieron casos 
notables y operaciones prodigiosas quel demonio acometía con ellas, de lo qual 
hize memoriales. Y en esta coyuntura recibí vna carta del Consejo de ynquisicion 
en que se me mandaua por aquellos Señores que luego vista su carta pereciese en 
Corte, porque ansi convenia para negocios que ynportauan al seruício del Señor. 
Y luego me apresté y trataua de mi viaje muy alegre en ver que los Señores del 
Consejo tomauan de ueras los negocios de alumbrados, porque luego se me asentó 
que para aquel efecto me llamauan. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS Sq 

XXXI 

No fue tan secreto mi viaje de Corte que no lo entendiesen algunos alumbra- 
dos, y luego sin saber a que yua ni que me mouia a ello, dixeron e publicaron quel 
Consejo de ynquisicion me lleuaua preso. Y diéronse tanta priesa a diuulgar esta 
falsedad, que en toda la comarca no se dezia otra cosa sino que yo yua preso por 
mis pecados y porque ynpunaua la contenplacion diuina y dezia mal de las con- 
fesiones y comuniones, y muchas personas cuerdas y doctas andauan bacilando 
que seria esto ó en que auia de parar, porque los contrarios dezian tantas cosas 
contra mi ó leuantauan tantas fábulas y falsos testimonios, que las gentes que no 
me conocían ni auian comunicado, de solamente lo que oyan dezir, me lenian y 
juzgauan por onbre loco y desuariado y sin ninguna modestia y que trataua nego- 
cios vanos y escandalosos. Y ansi quando se dixo que yo yua preso, no faltaron 
ánimos que ansi lo creyeron. 

XXXII 

Yo salí para Corte en el mes de abril del año de setenta e quatro, y deseando 
proceder con justicia y uerdad en los negocios que trataua, avnque de ellos auia 
dado noticia a personas muy doctas, me determiné yr á Salamanca á consultar alli 
los onbres más doctos que ay en el mundo, para seguridad de mi consencia. Y lle- 
gando á Salamanca hablé á los tres maestros fray Mancio, fray Bartolomé de Me- 
dina y el maestro Gallo, y les mostré los memoriales que lleuaua de la dicha doc- 
trina, rrogandoles de parte de Dios y de la yglesia mirasen con atención aquellos 
papeles, y me desengañasen y diesen su parecer. Y auiendolos mirado atentamen- 
te, se admiraron de uer las cosas que en ellos yuan escritas, en donde se asomauan 
los mayores males y los mayores errores que se an visto jamas en el mundo. Y pa- 
reciendoles aquel dibUxode doctrina maldita y peligrosísimo á la cristiandad, ala- 
bauan mis trabajos y los ponían en el pedricamento de vida apostólica y que mu- 
riendo en aquel ynpresa seria mártir y confesor, y mi muerte consagrada en vna 
inpresa santísima y gratísima á los ojos de Dios. La qual rrespuesta medio el maes- 
tro Medina, preguntándole yo sí muriendo en aquella demanda sería mártir de 
Xesuxpo. De lo qual tuue algunas dudas por ser entonces los errores tan confu- 
sos y oscuros, y mi predicación tan distinta é determinada contra ellos: y bien- 
dome tan cercado de enemigos é temiendo por oras la muerte, que muchos me 
pronostícauan, consulté esto singular del martirio, á lo qual se me dio la rres- 
puesta sobredicha. Entonces supe en Salamanca la generalidad desta doctrina y 
como picana n en ella onbres doctos, y supe casos muy particulares, de que hize en 
mis papeles particular memoria. Con esto me partí de Salamanca y uine á Madrid 
por el mes de mayo, é pareciendo ante los Señores del Consejo de ynquisicion, me 
recibieron amorosamente y mandaron acudiese otro día al Consejo a dar rrafon de 
lo que me fuese preguntado. Y otro día por la mañana vine al Consejo, e pregun- 
tado diese razón de las cosas que pasauan en Estremadura acerca de lá Doctrina de 
los alumbrados, saqué vn memorial que traya hecho muy largo y muy distinto, 
en el qual ponía por orden el origen desta secta y los efectos que della procedían, 
y los errores que se auian hallado en algunas personas, respondiendo en particu- 
lar á todas las objeciones y dubdas que alli se me pusieron, como onbre diestro y 
ladino en la materia que se trataua y que la tenia muy bien entendida. Avia en el 



6o 



tEVISTA DE ARCHIVOS 



memorial vn retrato de cosas tan notables y tan nueuas y de tanta admiración, que 
los del Consejo quedaron espantados, y tratando del remedio me pidieron el pare- 
cer, y yo prometí de darlo por escrito. Y acudiendo otro dia al Consejo, traxe apun- 
tado en vn memorial lo que me pareció convenia para ataxar los daños que se auian 
relatado en mis papeles. Y entre otros apuntamientos hize fuerza en que la uisita 
de la prouincia se hiziese luego y que nadie fuese á ella sino el licenciado Montoya, 
fiscal del Santo Oficio, entendiendo que ninguno otro lo podia hazer, y si a otra 
persona se cometiese, no haria efecto alguno ni se rremediarian los daños, antes 
seria ocasión para que mas fuesen creciendo y se avmentasen. Para lo qual di mu- 
chas rrafones, que se tocarán en el capitulo siguiente. 

XXXIII 

Luego que di noticia al Santo Oficio de Llerena de la dotrina é rritos de los 
alunbrados, conocí claramente que no se entendían ni abarcauan por los ynquisi- 
dores, y ansí mis diligencias se rrecibian al desaire. Lo qual hazia en mucha parte 
la falta de teología que para tales negocios era muy necesaria, por ser tan sutiles y 
tan disimulados, que anque yo claramente los representaua, no auia ojos que pu- 
diesen uerlos. Solamente el fiscal que á la sa^on era, olió bien esta maldad, y sen- 
tía bien el daño, y se dolía de uer que los ynquisidores no lo ponderauan: y desean- 
do enterarse en la dicha doctrina, acudió muchas bezes á ynformarse della, y vien- 
do yo su buen suceso y que rrccibia los misterios de la secta alumbrada y los 
deseaua saber, hize memoriales é praticando con él le descubría todo lo que yo 
sabía y alcan9aua en esta scyencía, de suerte que ya el fiscal hablaua en la materia 
como onbre ladino, estando los ynquisidores en ella totalmente bozales y sin nin- 
guna destreza. E por esta razón hize en el Consejo fuerca para que la uisita se co- 
metiese á el licenciado Montoya, porque no auia onbre entre los ynquisidores que 
lo pudiese hazer, y ansí se ordenó como yo lo pedia, lo qual fue misterio y proui- 
dencia de Dios, coino se a visto claramente en el discurso de la uisita y prosecu- 
ción destos negocios que a salido tan diestro para lo que se pretendía, que parece 
tener ciencia infusa y don particular para descubrir cosas tan oscuras y tan sepa- 
radas del entendimiento de los onbres. 



XXXIV 

Con esta definición me partí de Madrid alegre de uer quel Consejo cometía la 
uisita á el licenciado Montoya, de quien yo síenpre conocí buen celo y claro juizio 
y deseo de hazer las cosas de ueras. Y llegando á Estremadura, me determiné pe- 
dricar en (^afra, para hazer la causa á la uisita de Sancto Oficio y para desengañarla 
los alumbrados del dicho pueblo, los quales blasonauan y dezian que en el pueblo 
de Qafra no osaua yo pedricar porque auia en él gente rrobusta y graue, é podrían 
rresistir á lo que yo pedricaua, y hazcrme entender que su doctrina era santa y 
apostólica. Y en la uerdad en el dicho pueblo yo no quise entrar hasta buena co- 
yuntura por muchas rajones: la vna porque en este pueblo todos son conuersos 
por la mayor parte, y si no son alumbrados, son al menos parientes y amigos de- 
llos. Iten que en este lugar áuia de asiento muchos maestros desta liga, los quales 
presentes no se podía hazer efecto, como se uido por clara esperiencia, que en lo- 
do; los pueblos donde se hallaua presente algún capitán desta secta, xamas pude 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 6 1 

conuertir muger ni saber cosa alguna desta doctrina, porque con su presencia rre- 
sistian totalmente á la fuerga de la pedricacion. Y ansí preguntadome algunos hi- 
dalgos por qué no yua á pedricar á Qafra, que deseauan grandemente oir mis ser- 
mones, les di por rrespuesta que en este discurso de mi pedricacion pensaua hazer 
lo que Tito y Vespasiano contra Judea, que para venir á Xerusalen y rrendirla y 
saquearla, primero sujetaron á toda Judea, y vliimamente vinieron seguros sobre 
Xerusalen. Con el qual exemplo les di á entender que siguiendo el buen orden, lo 
vltimo de mi pedricacion contra la nueua secta avia de ser ^afra, donde hay al pie 
de setenta sacerdotes, y los sesenta son judios. Y ansi lo ordenó el Señor, que 
auiendo corrido los pueblos de la comarca, vine vltimadamente á Qahn á preparar 
la uenida del ynquisidor, que se avia determinado comen9ar por alli. Lo qual fue 
tanbien consejo del cielo y ordenación diuina, como se verá en el discurso de la 
ystoria. 

XXXV 

En el mes de Junio del año de setenta y quatro vine á la uilla de Qafra, y auien- 
do hablado con el cura de aquel pueblo le pedí el pulpito para pedricar. Y el cura 
me recibió amorosamente y me ofreció el pulpito de buena gana. Y luego que lle- 
gó esto á noticia de los alumbrados, trabaxaban por estoruarme la pedricacion, y 
quexandose del cura le sacauan los ojos diziendo que porque dava el pulpito á vn 
onbre loco, desuariado y sin tino y que tenia por oficio descandalizar los pueblos. 
Y como el cura respondiese que frai Alonso no tenia tal figura de honbre desuaria- 
do, como ellos decian, antes en sus obras parecía onbre de mucho concierto, como 
lo significauan los efectos que hacía, y la estimación que de su persona tenian las 
ynquisiciones y el Consejo Supremo, y que le bastaua para su seguridad uer pre- 
sos en el Santo Oficio aquellos que lo ynfamauan de loco, y que nueuamente le 
auian llamado para encomendalle pedricase por los pueblos, e que para este efecto 
era uenido, rrespondian los alumbrados cosas graciosas. Primeramente dezian que 
los detenidos por el Santo Oficio estauan presos por vnas niñerías, y que ya sus 
negocios se querían resolver, y que todo era vna cosa de ayre. Iten que los despa- 
chos que traya fray Alonso del Consejo nueuamente eran como las cartas de Urias 
que traya en ellos su muerte, y que alli venia su perdición, y que presto verían so- 
brel el castigo del cielo. Con todo eslo no les aprouechó, y al fin ouieron de tragar 
^1 sermón. Yo comencé á pedricar por el Evangelio del rrico avariento, que se can- 
taua en vna dominica antes de San Joan. En el qual sermón Ueué la mano blanda y 
comencé á declarar el motiuo que traya, y mi buena yntencion, y que yo no 
uenia á espantar las almas sino á enseñarles el camino del cíelo, y que solo el 
amor y celo de la ley diuina me mouia á pedricar, entendiendo que muchas almas 
seiian aprouechadas con mi doctrina. E pedricando los concetos generales de aquel 
Evangelio, concluy mi sermón. Y luego los alumbrados me fueron á visitar, y ala- 
bando el sermón, me dauan á entender que no saliese de aquel estilo, y sería bien 
oydo, y daría mucho contento en aquel pueblo; lo qual yo consideraua atentamen- 
te. Y luego en el segundo sermón comencé á tocar en la materia de los alumbra- 
dos y á echar los fundamentos poderosos contra ella, y abriendo los secretos y ope- 
raciones del arte mágico, hice vn sermón muy diferente del primero, y los alumbra- 
dos comenfaron alterarse, y boluiendose contra mi, me yuan notando las palabras 
con ardiente deseo de cogerme en alguna dellas. Y luego me notaron que auia di- 



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cho vna cosa mal sonante, y lo publicaron por el pueblo. Y luego en otro sermón 
rrebolui sobre la proposición que me auian notado, y alegando el sentido claro y 
católico que hazía, noté de erexes á los que lo ynpunauan, como en efecto lo eran, 
porque enfermauan en sus dichos la libertad del libre aiuedrio. Y auiendo salido 
desta dificultad, avisé en pública pedricacion á los alumbrados que no se cansasen 
en contarme las palabras, ni tratasen contra mí de cosas de eregias, porque stando 
mi ánimo y lengua tan sugeios á la yglesia católica, avnque en algo errase, no per- 
derla el crédito de católico y hijo della, quanto mas que los uesos sanos de mi ge- 
neración no me dexauan dezir eregias, avnque pedricase durmiendo. Con esta sal- 
ua afloxó en parte la curiosidad de los alumbrados en rrecogerme las palabras. Y 
luego en otro sermón, tocando mas biuamente en el coraron desta erexia, repre- 
senté al pueblo lo que éstos enseñauan y los efectos del arte mágica, como ynbo- 
cauan al demonio, como lo vendían por espíritu santo, como rroban las hijas de 
confision, tocando en sus haziendas y en sus onrras y siendo señores de sus cuer- 
pos, como se arrebatauan por arte mágica, como Satanás les mostraua visiones y 
sentían rreuelaciones, y ueyan el misterio de la Santísima Trinidad, como eran la- 
drones y rrobadores del onor que se deue á la uirtud, como tenían y enseñauan 
secta particular, con laqual auia grandísimos errores, como tenían encantados los 
pueblos, como ensuziauan los sacramentos. Y pidiendo á bozes la justicia del cielo 
con grandes esclamaciones, rrespondia todo el auditorio amen; que no parecía sino 
vn juicio de Dios. Y en este sermón comentaron á desatinarse los alumbrados, y 
no pudiendo sufrir la uirtud de la palabra de Dios, se leuantauan de sus lugares y 
dezian contra mí palabras injuriosas. Y concitándose con yra vnos á otros, estu- 
uieron muy á punto de poner las manos en mí, según me ynformaron gentes de 
crédito. Pero no lo osaron hazer, porque temieron al pueblo. 




NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



Études sur l'historiographie espagnole. Mariana historien. Thése présentéc 
á la Faculté des Lettres de l'Université de Paris, par Georges Cirot. — Bordeaux, 
Feret, edit., 1904. — xiv-48i págs. — 8." 

Los manuscritos de Mariana, primero en poder del P. Burriel, después en el Co- 
legio de Jesuítas de Toledo hasta 1787, y cuatro años más tarde adquiridos por el 
Sr. Vallejo, fueron á parar á mediados del pasado siglo á uno de nuestros más favo- 
recidos herederos, al Museo británico. Ningún extranjero, y menos ningún español 
los había utilizado hasta el presente. Temo, al no verle citado por Mr. Cirot, que 
haya desaparecido otro manuscrito ' que en el siglo xvni se guardaba en la Bibliote- 
ca Barberini de Roma, y que contenía la Censura sobre la Biblia Regia, de la que 
sólo teníamos el extracto de Noguera, y una biografía de Mariana en latín, escrita 
ó autorizada por Tamayo de Vargas en Toledo, á 17 de Febrero de 1622, dos años 
antes de la muerte del historiador. Decíase de él en aquélla: ...«natus Elborae i536 
parentibus nobilibus»; citábanse los testimonios de 28 hombres insignes á su favor, 
el índice de sus veinte obras, etc., etc. 

Además de la de que voy á dar cuenta, constituirán los estudios historiográ- 
ficos, una sobre las Historias generales de España, desde Alfonso X á Felipe U; 
otra acerca de Los predecesores de Mariana en el reinado de este monarca, y otra 
relativa á las obras históricas de Gil de Zamora. Como se ve, para iluminar estos 
puntos de nuestra historia la luz va á venir durante algún tiempo por el norte. 
Porque á juzgar por esta primera y excelente parte de la serie, el entusiasta hispa- 
nófilo é ilustrado profesor bórdeles va á dejar muy á satisfacción estudiados auto- 
res y obras que en España no habían tenido aún la suerte de hallar tan imparcial 
y acertado crítico. Con las honrosísimas excepciones del P. Fita y de Menéndez Pi- 

I El título del ms. era este: «R. P. Joannis Mariana elborensís Censura dúplex in biblia Re- 
gia diligentia et studio D. B. Aria; Montani jussu sacrosancti quaesitorum de fide Senatus scrip- 
ta. E Bibliotheca D. Thomie de Bargas qui illam cum Ariae et Marianae Vitarum auctuario addi- 
dit (CodexSinfol.) 

Al fin del códice: «Toleti. A. D. MDCXXII. D. Thomas Tamayo de Vargas historiographus 
regius.» La firma parecía autógrafa como el ms. 

I. a censura contenía dos partes (dúplex): la controversia entre León de Castro y Arias Mon- 
tano, con las acusaciones de aquél y respuestas de éste y el juicio de Mariana sobre ella. 

Faltaba la biografía de Arias Montano. 

¿Podría ser éste el ms. pedido por Gregorio XIII y que se le envió desde España? 



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dal, respectivamente, para Gil de Zamora y para el estudio de Historias generales y 
Crónicas, Mariana, por ejemplo, había sido hasta aquí para unos casi un precursor 
del anarquismo; para otros el campeón de la más soberbia autocracia; siempre la 
pasión y el juicio preconcebido, nunca la verdad de lo que fué el jesuíta talavera- 
no, y tal cual nos le hace ver el Sr. Cirot, como hombre, teólogo, moralista, polí- 
tico, crítico, historiador y filólogo. 

Después de lijar y ampliar las noticias relativas al nacimiento y familia de Ma- 
riana I, y de elogiar al catedrático por sus enseñanzas en París, Roma y Sicilia, y 
al religioso por sus humildes y evangélicos trabajos en Toledo y otros puntos de 
España, examina el autor la Censura sobre la Biblia, y la colaboración en el índice 
de libros prohibidos de i583. Amplio y liberal le parece su criterio al defender el de- 
recho de utilizar para los estudios bíblicos la literatura rabínica, colocándose así 
entre los hebraístas, y al proponer la reducción de las prohibiciones de libros y 
más verdadero y detenido examen en las censuras con lo que, entre otras ventajas, 
muchos teólogos se instruirían y evitarían la ociosidad. 

La intervención de Mariana como secretario en el concilio provincial de i582; sus 
trabajos para las ediciones de las obras de San Isidoro; censuras de las Ilustraciones 
genealógicas de Garibay y otros bien conocidos, son objeto en esta obra de detenido 
examen; pero principalmente sus tratados filosóficos sociales, políticos y económi- 
cos como el De Rege; De morte et immortal itate; De monetce mutatione; De spectacu- 
lis, y, sobre todo, su Historia de España. Señala el autor la diferencia entre la tesis 
de Ribadeneyra en su Principe cristiano, la subordinación de la política á la religión, 
y la extensión y profundidad de lo tratado en el De Rege acerca del origen del poder 
Real; su concepto; sus límites; cualidades del Rey, y, por último, la cuestión ba- 
tallona de si es permitido matar al tirano, con la afirmativa de Mariana y la apro- 
bación del acto de Jacobo Clemente que tantos anatemas y tantos elogios le han 
valido según las escuelas. 

Para explicarse aquella teoría hay que tener en cuenta que por temperamento 
Mariana tendía más á la idea democrática que al concepto del monarca inviolable, 
si bien como moralista más que como político; las ideas reinantes en España acer- 
ca del rey hereje, y las mismas prácticas de la Inquisición que en nada tenían la 
vida de muchos cuerpos, tratándose de la salvación de algunas almas. Contra la 
opinión del Sr. Menéndez Pelayo, no cree que los principios sustentados en aquel 
tratado informen práctica y experimentalmente su Historia de España; considé- 
rala como obra objetiva, donde sólo tres ó cuatro pasajes revelan aquellas peligro- 
sas teorías que, por consiguiente, no constituyen el alma de la narración, pues de 
ser tal su propósito, dice, hubiera aprovechado tantas otras ocasiones como los su- 
cesos referidos le ofrecían para aplicar sus teorías filosóficas. 

Sostiene también el ilustre maestro citado que la obra de Mariana puede lla- 
marse historia pragmática, es decir, que ante todo se propone hacer del pasado 
enseñanza del porvenir. Por esto mismo le considera Mr. Cirot menos moderno 
para nuestros gustos que Zurita, Morales y Garibay, los cuales si bien no prescin- 
den en absoluto de las reflexiones, se mantienen más en el papel de meros narra- 
dores; pero halla exagerada la calificación dicha, porque e\ piltra transcribo quam 
credo no cree obedezca á esa especial concepción de la historia, sino á la imposi- 



I Sobre este último punto ha publicado, además, el Sr. Cirot un curioso articulo en el Dulle- 
tin hispanique. (Oct. Dic. 1904.) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 65 

bilidad en que se encontraba de examinarlo y comprobarlo todo. En todo caso, 
añade, si Mariana enseña en su historia, lo hace con sencillez, espontaneidad y sin 
pretensiones; subraya, no predica, menos declama. No sostiene tesis, ni construye 
sistemas; sólo puede decirse que se complace en epilogar. 

Nada de la Scien!{a nuova de Vico hay en esta historia; no se desarrolla ninguna 
teoría, sólo hay exposición de juicios, y hasta prejuicios, como p. e. los que 
comparte con los españoles sus contemporáneos, relativos á moros ó judíos, si 
bien censura el empleo de la violencia para convertirlos, dice su biógrafo. 

Su historia es política ó de la realeza, pero del hecho ya realizado, no de su 
gestación, como en Guicciardini. Tampoco es historia de la sociedad, de las cos- 
tumbres, leyes, artes, letras, aspiraciones ó tendencias de su pueblo, aunque por 
excepción exponga el régimen municipal, v. g., ó se fije en alguna peculiar cos- 
tumbre; es sobre todo historia nacional en el sentido de llevar por principal 
propósito dar á conocer á extranjeros y nacionales el pasado de España. 

Como el alto concepto que al Sr. Cirot merece la personalidad de Mariana, 
escritor, le inclina con raras excepciones al elogio, le defiende valerosamente contra 
las censuras ó críticas de extranjeros y nacionales, antiguos y modernos, como 
Fernández de Velasco, Mantuano, Mondéjgr, Urreta, Vayrac, Romey y otros; 
pues para la admisión de la batalla de Clavijo y del voto de Santiago, como para 
otras muchas tradiciones falsas ó de dudosa veracidad, considera á Mariana es- 
cudado de una vez para siempre tras la declaración plura transcribo qxiam credo 
y en el Nos adorainus quod scimus. Además de haber él ya rechazado y condenado 
las fábulas de Beroso, Anio y Ocampo, de no haber caído en el engaño de los 
plomos de Granada y de haber clasificado los falsos cronicones de fingidos y 
supuestos. Cierto que se los encuentra admitidos en parte de la edición en su historia 
de 1623, hecha aun durante su vida; pero puesto que en 1616 en carta á Pacheco 
los daba aquellos calificativos, cabe la sospecha indicada por Tomás de León, 
Mayans y otros, dice el Sr. Ciror, de que la edición sea falsificada é interpolados 
tales pasajes. 

Pasando minuciosa revista á las manifestaciones del criterio de Mariana, cree el 
Sr. Cirot descubrirle amplio y tolerante en la enumeración de cargos contra los 
procedimientos de la inquisición que pone, es verdad, después de declararla salu- 
dable y en boca de los adversarios; pero en donde se trasluce su poca conformidad 
con muchos de aquéllos. En sus abundantes máximas filosóficas y políticas apare- 
ce pesimista y realista, como cuando declara que el derecho descansa en las armas. 

La misma máxima se encuentra en Alonso de Palencia, cuya obra le era 
conocida y con quien coincide además en otros puntos, como en recabar para el 
historiador el derecho de no callar los hechos indignos de Reyes y de Grandes, de 
Papas y de Príncipes de la Iglesia. De Palencia está tomado el retrato de Enrique IV. 

Merece también Mariana elogio de Mr. Cirot por su imparcialidad, que le valió 
por parte de Hurtado de Mendoza y del P. Avila la absurda acusación de ser de 
origen francés, sólo por haber reconocido algunas verdades en favor de aquella 
nación y en contra de la propia. 

En cuanto al aspecto literario, su historia á lo Tito Livio es obra de ciencia y 
de arte; no rehusa el empleo de la novela, ni de lo dramático; conciso y realista en 
las descripciones de ciudades; poco buscador de efectos en relatos de batallas, 
adorna la narración con retratos, episodios legendarios, descripciones y arengas 
sembradas de máximas que quieren ser la parte ética de la obra. 

3.* ÉPOCA.~TOMO XIH ^ 



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Escribióla primero en latín para hacerla europea, por ejemplos de la tradición y 
por sus gustos de humanista. Este latín es correcto; la frase concisa, enérgica y 
nerviosa, siempre clara y sencilla, muy lejos de la afectación de los latinistas de 
fines del siglo xv. 

En su traducción castellana conserva Mariana las principales condiciones del 
original: huye de ios gerundios tan usados por Cervantes, con lo que aligera la 
frase; emplea en suma un estilo analítico que le diferencia mucho del de Ocampo 
y Garibay, y más acaso del de Fr. Luis de León. 

Como el estudio sobre Mariana no es un panegírico fanático, Mr. Cirot censura 
en él lo censurable: la disposición material de la obra le parece confusa, por la 
falta de buenas divisiones; hállale en contradicción al declarar una vez á D.'' Blanca 
mayor que su hermana D.'' Berenguela, para decir luego lo contrario; las arengas 
y discursos son excesivos, largos, repetidos y abundan, como muchos de los 
comentarios y reflexiones, en lugares comunes y trivialidades. 

En el estilo sólo encuentra defectuoso los arcaísmos y la redundancia verbal, 
aunque reconoce que el empleo de los primeros es discreto, y la segunda, tan usada 
por Pérez de Guzmán y Fr. Luis de León, parece inherente al genio castellano, ó 
por mejor decir, al genio latino. 

No creo que en la frase citada por Mr. Cirot: Era Tarif persona de gran cuenta, 
dado que le faltaba un ojo, quisiera Mariana expresar correlación entre lo físico y 
lo moral, sino algo como ... persona de gran cuenta y es sabido que le faltaba un 
ojo; uso arcaico del dado que, que me parece haber visto empleado por otros 
necesario escritores. 

En vez de citar como latinismo y decir que el presente de subjuntivo está usado 
como condicional en esta frase: «Esto es principalmente lo que todos suplicamos; 
que encargaros uséis en el gobierno destos reinos de la templanza á vos acostum- 
brada y debida no sea necesario (sea por sería), ^no habría aquí sencillamente 
latinismo en el hipérbaton, que ordenado diría: «Esto es principalmente lo que 
todos suplicamos; que no sea necesario (que no haya necesidad de) encargaros 
uséis, ele.».'' En tal caso es imposible el condicional. 

En resumen, Mariana es para Mr. Cirot una síntesis de las ideas antiguas y de 
las aspiraciones modernas; con un ropaje anticuado, el hombre es de nuestros días, 
puesto que en época de falsedad, de credulidad y de servidumbre supo manifestar 
espíritu de crítica y de verdad, espíritu democrático, de libertad y de dignidad. 

A. P. y M. 



Artes Industriales desde el Cristianismo hasta nuestros días. Orfebrería. Hie- 
rros. Bronces. Armas. Mobiliario. Marfiles. Cerámica. Vidrios. Tejidos. Borda- 
dos. Encajes. Tapices. — Barcelona, Antonio López, S. a., igoS. — xin -j- aSi pá- 
ginas, 20 cm., 8." m.'ia 

El autor, D. Hermenegildo Giner de los Ríos, se propone en esta obra conti- 
nuar la materia tratada en su Manual de Estética y Teoría del Arte, é historia de 
las artes principales hasta el Cristianismo, echándose de ver desde luego el poco 
espacio que dedica á cada una de las artes arriba enunciadas, y no siendo uno de 
sus menores méritos el condensar en pocas líne.is lo que da ocasión para tantas. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 67 

Procede con honradez el Sr. Giner de los Ríos al declarar que su trabajo carece 
de originalidad, si se atiende á ciertos respectos, por utilizar como base principal el 
libro The Industrial Arls in Spain del sabio catedrático que fué de la Escuela de 
Diplomática, D. Juan Facundo Riaño. En efecto, se advierte en las i85 páginas de- 
dicadas á España que se aparta muy poco de Riaño, conservand ) aún el mismo 
orden y las mismas palabras, pareciendo en ocasiones verdadera traducción y es- 
caseando mucho las noticias propias. 

No se puede decir esto de la reseña de las artes industriales fuera de España, que 
ocupa las 84 páginas finales del texto, comprendiendo desde los artes latino y bi- 
zantino hasta el siglo xix inclusive, donde domina la competencia y el acierto. 

Pin suma, un libro que se lee con interés y que presta utilidad á los aficionados 
á la Arqueología, con más razón cuanto que el Manual de Artes Industriales es- 
pañolas de Riaño no se ha impreso en castellano, aunque un distinguido literato y 
director de una acreditada Revista de Madrid haya hecho una traducción para uso 
particular. 

Acompañan el texto del Sr. Giner 77 grabados intercalados, bien escogidos. 

R. de A. 



Apollo. Histoire genérale des Arts plastiques professée en igoa-igoS á I' Ecole du 
Louvre. Deuxiéme édition, por Salomón Reinach. — Librairie Hachette et C.'c 
París, 79, B. St. Germain, igo5. — [Imp. Lahure|. xii |- 336 págs., 17 cm. 8." mar- 
quilla, 601 figs. numeradas. 

Si el nombre de Salomón Reinach no fuese universal y ventajosamente conoci- 
do, si otras obras suyas de las que alguna como Minerva han sido editadas cinco 
veces no le hubieran dado la justísima fama que tiene. Apollo se la hubiese con- 
quistado. Creo que sin hipérbole puede afirmarse es el libro de Mr. Reinach, el 
mejor manual de Historia del Arte, y aún podía su primacía considerarse respecto 
de muchas voluminosas obras que entre su fárrago de páginas no encierran la 
doctrina que en sus 336 el Apollo. Con dominio de la materia extraordinario con- 
densa en tan reducido volumen todo lo que los más exigentes pueden pedir, define 
perfectamente la evolución artística y en una admirable gradación nos conduce 
desde la Prehistoria al Modernismo. Veinticinco han sido las lecciones explicadas» 
y para oírlas no me extraña fuera necesario: «Ouvrir toutes les portes, multiplier 
les bañes, rétrécir les tables, entasser le publíc dans quatre piéces contigües...» ni 
que fuesen las damas numerosísimas, esto último si que me hubiese asombrado 
de ocurrir aquí, donde nuestro bello sexo no se distingue por su cultura, ni afición 
á adquirirla. He aquí los enunciados de dichas lecciones, que forman otros tantos 
capítulos de la obra: «I. Les Origines de l'Art. II. L'Art aux Époques de la Fierre 
polie et du Bron\e. III. Égypte, Chaldée, Perse. IV. Troie, la Crete et Mycénes, 
V. L'Art grec avaní Phidias. VI. Phidias et le Parthénon. VII. Praxitéle, Scopas, 
Lysippe. VIII. L'Art grec aprés Alexandre, IX. Les Arts mineurs en Gréce. 
X. L'Art elrusque et l'Art roniain. XI. L'Art chrétien en Occident et en Orient. 
XII. L' Architecture romane et l'Architecture gothique, XIII. La Sculpiure romane 
et la Sculpture gothique. XIV. L' Architecture de la Renaissance et des temps moder- 
nes. XV. Renaissance siénoise et Jlorentine. XVI. La Peinture vénitienne. XVII. Leo- 
nard de Vinci et Raphael. XVIII. Michél-Ange et Corrége. XIX. Renaissance fia- 



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mande et frangaise. XX. Renaissance allemande. XX]. La Décadence ilalienne et 
l'École espagnole. XXII. L'Art en Hollande et en F landre au XVII. e siécle. 
XXIII. L'Art du XVII.e siécle en France. XXIV. L' Art frangais au XVIII.e sií-cle 
et l'École anglaise. XXV. L'Art au XIX.^ siécle.» 

Según noticias particulares un distinguido catedrático español de H.'' del Arte, 
competente crítico, proyecta ó ha comenzado la traducción de Apollo, mucho nos 
felicitamos de ello, y es de esperar anote y añada la traducción, como él sabe y 
puede hacerlo en la parte española, con lo cual tendremos un buen libro que falta, 
pues algunos que andan por ahí de la materia no rebasan los límites de lo mediano 

L. H. 



El castillo del Marqués de Mos en Sotomayor. Apuntes históricos por la 
Marquesa de Ayebbe. Dibujos de José Garnelo.— Pontevedra, ofic. tip. de An- 
tonio del Río y Mico, igoS. — 8.°, 146 págs. 

El estudio de los castillos medioevales, íntimamente relacionado con importan- 
tes sucesos de nuestra Historia y con la de muchas familias nobles, va despertando 
más interés cada día en arqueólogos y eruditos, como lo prueban las recientes mo- 
nografías que se han publicado acerca de las fortalezas de Almodóvar del Río y de 
Loarre. Tan atractivo asunto, aun para el hombre de menos imaginación, pues 
difícilmente se contemplan las más ó menos derruidas murallas de un viejo casti- 
llo sin que, se condensen al derredor de ellas todas las leyendas de la época feudal, 
ha impulsado á la aristocrática dama cuyo es el libro descrito á consignar la histo- 
ria del castillo de Mos, en cuyo recinto nació y que conserva para ella recuerdos 
tan gratos como indelebles. La señora Marquesa de Ayerbe no nos da solamente 
una descripción del castillo, sino la historia genealógica de la casa de Sotomayor, 
dueña de aquél. Con firme sentido crítico y sin dejarse llevar por las fábulas de los 
genealogistas, menciona el origen y blasón de los Sotomayores, conforme los des- 
cribe una crónica que se supone escrita por Servando, obispo de Orense, capellán 
del monarca D. Rodrigo, mas no afirma que sea auténtico dicho libro. Sigue enu- 
merando los hijos ilustres de aquel linaje, algunos tan conocidos como Payo Gó- 
mez de Sotomayor, embajador que fué de Enrique III de Castilla á Tamerlan, de 
quien habla largamente Ruy González de Clavijo en su conocida relación. Dedica 
un buen capítulo á Hernán Yañez de Sotomayor, en cuyo tiempo la Casa llega al 
apogeo de su grandeza, y otro al hijo bastardo de aquél, Pedro de Sotomayor, el 
célebre Madruga, cuyos hechos viven aún en la memoria del pueblo gallego y en 
sus cantares; tipo de la nobleza anárquica, ambiciosa y turbulenta, cuyo oficio 
era luchar de continuo en guerras privadas y aun contra los monarcas, no repa- 
rando en los medios que usaba para conseguir sus fines, á las veces más propios 
de bandidos que de caballeros; aristocracia felizmente reprimida por la enérgica vo- 
luntad de los Reyes Católicos, á quienes Galicia, devastada por D. Pedro Pardo de 
Cela y el Madruga, debió el conseguir una relativa paz. La imparcialidad con que 
la señora Marquesa de Ayerbe estudia esta figura, sin atenuar los crímenes come- 
tidos por aquel facineroso, es digna de sinceros elogios. Acaba la parte histórica del 
libro con los enlaces de los Sotomayor y los Sarmiento, enemigos tradicionales, 
que produjeron largos pleitos; sigue la descripción del castillo; su restauración por 
el insigne político señor Marqués de la Vega de Armijo, que dio en ello una a/ta 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 69 

prueba de su cultura y buen gusto, y algunos apéndices con documentos inéditos. 
Mucho hay que elogiar en este libro: la erudición histórica y genealógica que 
no se limita á obras impresas, más á otras que yacen inéditas en nuestras bibliote- 
cas; el buert sentido con que se juzgan los sucesos y las personas; la narración fá- 
cil y aligerada de detalles ociosos, y la traspariencia del estilo, que con ser sencillo, 
como conviene á la Historia, resulta al mismo tiempo fluido y elegante. Mil pláce- 
mes á la ilustre dama, gloria de la aristocracia española, por haber enriquecido 
nuestros estudios históricos con una monografía que puede servir de modelo para 
otras que acerca de asuntos análogos podían escribirse. 

M. S. y S. 



Estudios españoles del siglo XVIIZ. Fernando VI y doña Bárbara de Bra- 
gan\a (1713-1748), por Alfonso Danvila. — Madrid, Jaime Ratés Martín, igoS. 
4 hojas, más 292 págs. más i hoja. 19 cm. 8." m. 

Los aficionados á la historia interna no deben dejar de leer esta obra curiosísi- 
ma, fruto de un estudio detenido de la documentación de Estado del Archivo His- 
tórico Nacional, de la correspondencia de España del Archivo del Ministerio de 
Negocios Extranjeros de París, completado con el de algunos legajos del Archivo 
de la Real Casa y de la Torre do Tombo de Lisboa, aparte de los trabajos publi- 
cados por Baudrillart, Coxe, Armstrong, etc. 

El nacimiento y primeros años de D. Fernando, su tierno amor hacia su her- 
mano Luis, la jura como Príncipe de Asturias, la suntuosa boda con D.'' Bárbara, 
las relaciones de los Príncipes con el embajador de Francia, la mala voluntad de 
la Reina con aquéllos, la melancolía y las manías de Felipe V y tantos otros su- 
cesos comprendidos entre 171 3 y 1748 son referidos con lujo de detalles, copiando 
en ocasiones las cartas de las personas reales y de los embajadores, que encierran 
la espontaneidad importantísima de los documentos privados. 

Pobre concepto se forma de la corte y de la sociedad españolas en la primera 
mitad del siglo xviii leyendo estas páginas. La intriga lo invade todo, la falta de se- 
riedad se advierte hasta en las relaciones internacionales, y la fidelidad es fruta rara 
en el Palacio de los Reyes. Destácanse de este cuadro la figura simpática de Fer- 
nando VI y la de su inteligente esposa. 

Merece aplauso esta introducción al reinado de Fernando VI, y más aún su in- 
tención de continuar ocupándose de historiar el gobierno de dicho Rey, del cual 
dijo el archivero Sr. Rodríguez Villa: «El reinado de Fernando VI es el más ex- 
traordinario, pacífico y singular de nuestra historia, y acaso ninguno sea más des- 
conocido. Mucho ha contribuido á eclipsar su gloria el reinado brillante de Car. 
los III; pero téngase en cuenta que no pocas de las mejoras, reformas é innovacio- 
nes atribuidas á los ministros de este Monarca fueron planteadas ó proyectadas 
por los de su antecesor, y no comenzaron á dar frutos hasta bastantes años más 
tarde.» 

R. DE A. 



variedadp:s 



FRANGÍA.— En la sesión celebrada en Julio por la Academia de Inscripciones y 
Bellas Letras, el Presidente, Sr. CoUignon, dio lectura de una carta en la cual el 
Duque de Loubat, correspondiente de la Academia, anuncia el descubrimiento he- 
cho en Délos de tres tesoros de monedas griegas, numerosas estatuitas y muchas 
inscripciones, una de las cuales refiere el precio de la madera y del carbón en Dé- 
los. En resumen, la nueva campaña de las excavaciones de Délos, que ha comen- 
zado en Junio último, se anuncia como muy fructuosa. 

GRECIA. — En el Gongreso arqueológico que muy pronto habrá de reunirse en 
Atenas, una de las cuestiones que ha de tratarse es la siguiente: «Gon qué espíritu 
y hasta qué punto conviene restaurar los monumentos antiguos y particularmente 
el Partenon.» Gon muy buen sentido, varios sabios se oponen á la restauración. 
G. Glemenceau, en un largo artículo, exclamaba días pasados: «Solo la palabra 
restauración debe poner en guardia á los hombres que, ante todo, demandan sin- 
ceridad de expresión á las obras maestras de los tiempos pasados. Debería ence- 
rrarse en una fortaleza bien guardada al hombre que se presentase á reedificar el 
Partenon.» El escritor francés Roujon formula la siguiente pregunta: ¿Gonviene 
proceder con todo el rigor de los métodos modernos al inventario de los fragmen- 
tos amontonados en la Acrópolis, estudiar sus dimensiones, sus bordes, sus caras 
é identificar de este modo hasta las piedras más pequeñas.'' Una vez realizado este 
trabajo, y después de una minuciosa comprobación, será permitido reemplazar los 
tambores que fajtan de las columnas y poner, por decirlo así, en pie todo lo que 
yace por tierra. A esta pregunta contesta Glemenceau: ¿Qué hacer sino la obra uni- 
versal de reparación, después de la carnicería? Levantar del suelo los heridos, y, si 
se puede, curarlos. Esto se está haciendo ya con algunos monumentos antiguos. 
Así el arqueólogo Gawadias está, con paciencia y escrupulosidad asombrosa, re- 
construyendo piedra á piedra varios templos atenienses. Pero tanto Gawadias como 
los que intenten reconstruir el Partenon tropezarán con la dificultad de que faltan 
muchos fragmentos de esos edificios. Formar con esas piedras dispersas los anti- 
guos monumentos es punto menos que imposible. 

ITALIA. — Al cabo de dos años de constante labor han terminado los trabajos 
de consolidación de los magníficos frescos de Miguel Ángel, que constituyen el más 
preciado ornato de la Gapilla Sixtina. Los trabajos han sido dirigidos y vigilados 
por una Gomisión consultiva, de la que formaban parle, además de los individuos 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS jl 

pertenecientes á la administración de los palacios apostólicos y de los Museos pon- 
tificios, algunos sabios extraños al Vaticano, tales como el Sr. Valles, Presidente 
de la Academia de España; el Comendador Boni, Director de las excavaciones del 
Forum, y el alemán Steinmann, autor de la magnífica historia de la Capilla Six- 
tina, publicada á expensas del Emperador Guillermo If. La Comisión no ha que- 
rido tocar á los frescos con pinceles y colores á pretexto de restaurarlos, ni com- 
pletar los trozos caidos ó borrados por la acción del tiempo; oponiéndose asimismo 
á la limpieza de las pinturas ennegrecidas, ante el temor de destruir correcciones y 
retoques hechos á última hora por el propio Miguel Ángel. Los trabajos de conso- 
lidación efectuados constituyen un verdadero prodigio de paciencia y de habilidad 
técnica. Era preciso, ante todo, impedir que se agrandaran las grietas y se despren- 
diera el estuco en el que se hallan pintados los frescos, tanto de los muros como 
de la bóveda. Difícil y erizada de peligros era la empresa; pero el arquitecto ha lo- 
grado realizarla, por lo que se refiere al estuco, con el auxilio de unas anclas me- 
tálicas, empotradas en la parte sólida de la bóveda y de los muros, que sostienen 
con sus brazos finísimos los trozos más amenazados, y en cuanto á las grietas, 
rellenándolas con una mezcla de cal y puzolana, especie de cemento romano, que 
se ha hecho penetrar cuidadosamente en todos los intersticios. Así protegidas las 
obras maestras de Buonarotti, resistirán á la acción destructora del tiempo durante 
muchísimos años. La Comisión hizo que se obtuvieran fotografías en tanto se iban 
realizando las obras, y el arquitecto encargado de la restauración, consignaba día 
por día los menores detalles de los trabajos; merced á este acuerdo, será fácil á los 
técnicos conocer las reglas á que hoy se ajustan los arquitectos romanos en mate- 
ria de restauraciones artísticas y arqueológicas. 

Son muchas las pinturas, estatuas y demás monumentos del arte que á pre- 
texto de restauración, han sido destruidos ó completamente alterados, y por ello 
merecen aplauso los esfuerzos arqueólogos y de los de los artistas, dirigidos á res- 
taurarlos siguiendo un criterio racional y científico. 



NOTAS BBLIOGRÁFICAS 



(La lengua es la base de clasificacióa de nuestra Bibliografía. En ésta se incluyen todos los 
libros de cualquier orden y los trabajos de revistas publicados por individuos de nuestra 
Cuerpo, lo cual puede servir para intentar una bibliografía ae éste: los marcaremos con un *.— 
En la Bibliografía de Revistas siempre que no se indique el año, se entenderá que es el co- 
rriente.) 



LIBROS ESPAÑOLES 

(i.° Todos los de historia, en la acepción más 
amplia de la palabra, desde la políticaá la cien- 
tiñca, y los de sus ciencias auxiliares, incluso 
la filología y la lingüística, que se publiquen, 
editen, reimpriman y extracten en la España 
actual y sus posesiones, de autor español ó ex- 
tranjero, en cualquiera de las hablas españo- 
las, ó en ó fuera ele España, de autor español, 
enlenguas sabias. 2.° Las ediciones, reimpre- 
siones y antologías hechas en ó fuera de Espa- 
ña, de libros de cualquier materia escritos por 
autores ya muertos no contemporáneos, espa- 
ñoles ó extranjeros, en dichas hablas, ó por 
españoles en lenguas sabias, dentro de la ex- 
tensión de los antiguos dominios españoles. 
3." Las traducciones, arreglos, refundiciones 
é imitaciones publicadas en ó fuera de España 

f)or autores vivos, españoles ó extranjeros, en 
as mismas hablas ó en lenguas sabias, de obraa 
históricas y literarias debidas á españoles ye 
muertos. 4.° Los libros notables originales de 
amena literatura, dados á luz en o fuera d- 
España por escritores contemporáneos, espa- 
ñoles ó no, en las hablas españolas, ó por escri- 
tores españoles contemporáneos en lenguas 
sabias. 5.° Los de cualquier materia, siempre 
que se refieran á cosas de España, publicados 
en las referidas hablas en aquellas naciones 
que no las usan, ó en las mismas hablas ó en 
lenguas sabias en los pueblos que usan el cas- 
tellano. Y 6.° Las traducciones hechas por es- 
Eañoles ó extranjeros, á cualquiera de las ha- 
las españolas, ó por esp-iñoles á lenguas sa- 
bias, de libros extranjeros históricos, de cultu- 
ra general, y aun de amena literatura cuando 
son obras maestras. 



Alcalá Galiano (Pelayo). Servicios militares 
y cautiverio de Cervantes.— Madrid, imp. de 
la Revista general de Marina, igoS.— 8.° m., 
47 págs. [1438 

Alvin (P. Fray Juan). Vida de la Venerable 
Sierva de Dios María de San Francisco, llama- 
da comúnmente la Rozas, de la Orden Tercera 



de San Francisco. Escribióla su confesor, el 
R. P. Fr. Juan Alvin, Franciscano. — Impresa 
en Madrid por Eugenio Rodríguez, año de 1682. 
Reimpresa en Tortosa en la imprenta de José 
L. Foguet Sales, igoS. — 4.0, 300 págs. [1439 

Ast;<ain (P. Antonio). Historia de la Compa- 
ñía de Jesús en la asistencia de España. To- 
tno II. Láinez-Borja. i55(i-i572.— Madrid, «Su- 
cesores de Rivadeneyra», igoS.— S." d. m., 671 
páginas. ['440 

Briet (Luciano). El paso de las Devotas en 
los Pirineos españoles. — Madrid, imp. de Ar- 
tillería, igoS.— 4.», 18 págs. y lám. [1441 

Castaños y Montijano (Manuel). Excava- 
ciones en el cerro del Bú de Toledo.— Toledo, 
imp. de la Viuda é hijos de J. Peláez, igoS. — 4." 
i5 págs. con lám. [1442 

CoNFucio. Khonug-Fon-Tsen. Los grandes 
libros de la filosofía moral y política de la Chi- 
na.— Madrid, cst. tip. de El Liberal, igo5.— 12.°, 
igg págs. [De la Biblioteca económico-filosófi- 
ca, tomo 73.]— 1 pta. (1443 

Fernán Caballero. Obras completas. Nove- 
las. Tomo VI. Una en otra. Un verano en Bor- 
nos. Lady Virginia.— Madrid, est. tip. «Suce- 
sores de Rivadeneyra», igo5.— 8.°, 48g págs. [Es 
el tomo 125 de la «Colección de escritores cas- 
tellanos».]— 5 ptas. [1444 

Fernández Fernández (León). Recuerdo 
histórico. ElEmpecinado. — Madrid, cst. tip. «El 
Trabajo», igo5. [144^ 

Fernández Grajal (Tomás) y Bretón (To- 
más). Discursos leídos ante la R. Academia de 
Bellas Artes de San Fernandoel día 11 de Junio 
de igo5.— Madrid. R. Velasco, 1905.-4.°, 46 pá- 
ginas. [1446 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



73 



Fiestas cervánticas en Tegucigalpa. Crea- 
ción del teatro nacienal. Exposición y acuer- 
do. 1905. — Tegucigalpa, tip. Nacional, igoS. — 
8." m., 18 págs. [i44¿ 

FoRMOso Lamas (Manuel). Apuntes para la 
historia de Chantada.— Madrid, Marcelino Ta- 
barés, 1905.-8.°, 160 págs.— 2 ptas. [1448 

García Guereta (Ricardo). Li ruina del 
templo del Pilar.— Madrid, P. Apalategui, igoS. 
4.», 52 págs. [1449 

García Olalla (Víctor). Lepante y Cervan- 
tes. Romance heroico.— S. 1., Tabarés., s. a. 
[1905]. [1450 

Gil (Isidro). El Castillo de Loarre y el Al- 
cázar de Segovia.— Burgos, Hijos de Santiago 
Rodríguez, 19Ó5.— Fol., 78 págs. y fotogr. [1451 

Hoja de servicios del general José Antonio 
Páez.— Caracas, tip. Herrera Irigoyen & C", 
1905.-8." d., 38 págs. y retrato. [1452 

[Ho-menaje á Cervantes.) A Cervantes. La 
Real Academia de Medicina y Cirugía de Bar- 
celona. — Barcelona, tip. «La Académica», iqo5. 
Fol., 88 págs. [1453 

IIo.menaje á Cervantes. Festejos celebrados 
por los vecinos de la calle del León los días 7, 
8 y 9 de Mayo. Memoria.— Madrid, R. Velasco, 
1905 —8.0 d., i5 págs. [1454 

Leguina (Enrique de>. Apuntes para la his- 
toria de San Vicente de la Barquera. Segunda 
serie. Madrid, Fe, 1905.-8.° m., 162 págs. [1455 

Magias y Ji.ménez (Matías). La reina Isabel 
la Católica como cultivadora y protectora en- 
tusiasta de la Ciencia. Discurso leído en la ve- 
lada literaria celebrada en Avila el 26 de Di- 
ciembre de IJ04.— Ciudad Rodrigo, imp. de E. 
Cuadrado, 1905.-8.° m , 11 págs. [1456 

Masanet Abad (Juan Antonio). Diatriba 
acerca de la Santa Faz. — Alicante, Imp. de An- 
tonio Reus, 1905.-4.°, 44 págs. [1457 

Memorial histórico español que publica la 
Real Academia de la Historia. Tomo XLIII. 
Relaciones topográficas de España. Relaciones 
de pueblos que pertenecen hoy á la provincia 
de Guadalajara. Con notas y aumentos de don 
Juan Catalina Garda. III.— Madrid, M. Tello, 
1905.— 8° d.m. [1458 

MoNESCiLLo Y Viso (Emmo. Sr. Cardenal). 
Documentos y escritos doctrinales colecciona- 
dos en 1898. Continúa el Pontificado de Va- 
lencia. Tomo y/. —Toledo, imp. de Rafael G. 
Menor, 1898.— Fol. ,487 págs. [1459 

Moreno (F.) (Dr. Mocrne). La impostura re- 
ligiosa. El Génesis y sus falsas interpretacio- 
nes. — Madrid, imp. de A. Marzo, 1905.-8.° m., 
202 págs. [De la Biblioteca de estudios orien- 
tales.]— 3 ptas. [1460 

Morera y Llauradó (Emilio). Memoria ó 
descripción histórico -artística de la Santa 
Iglesia Catedral de Tarragona desde su fun- 



dación hasta nuestros días.— Tarragona, F. 
.\rís, 1904.-4.°, 173 págs. [1461 

Olóriz Aguilera (Federico). Caracteres fí- 
sicos de los personajes del <;)«¿yoíe.— Madrid, 
imp. Hijos de J. A. García, 1905.-8.° m., 30 pá- 
ginas. [1462 

Redondo (Juan). La Exposición universal de 
San Luis. Conferencia dada en el Centro del 
Ejército y de la Armada.— Madrid, R. Velasco, 
1905.-8.° m., 40 págs. [1463 

Sánchez Román (Felipe) y Azcárate (Gu- 
mersindo). Discursos leídos ante la Real Aca- 
demia de Ciencias Morales y Políticas. — Ma- 
drid, est. tip. «Sucesores de Rivadeneyra», 
1905.— 8.° d. m., 129 págs. [1464 

ToRNER de la Fuente (Ensebio). Cervantes 
ylos Ingenierosdel Ejército.— Madrid, imp. del 
Memorial de Ingenieros, 1905.-4.° m., 10 pá- 
ginas. [1465 

Velada que para conmemorar el tercer cen- 
tenario de la publicación de El Quijote celebró 
en 6 de Mayo de 1905 la Real Sociedad Econó- 
mica Matritense. [Discursos de Foronda y 
Aguilera (D. Manuel), Olmedilla y Puig (don 
Joaquín) Sanche^ y Alonso-Gaseo (D. Gabriel) 
y Saralegui (D. Manuel).]— 8.° d., 58 págs. [1466 
A. Gil Albacete. 

LIBROS EXTRANJEROS 

[i.° Los tratados universales y generales por 
naciones y materias, de historia y sus ciencias 
auxiliares, de literatura y arte, dfe filología y 
lingüística, etc., que interesen á la erudición 
y á la cultura, publicados en ó fuera de Espa- 
ña por españoles ó extranjeros en hablas vul- 
gares no españolas, ó por extranjeros en len- 
guas sabias. 2.° Los de cualquier materia es- 
critos por españoles en ó fuera de España en 
dichas lenguas vulgares. 3.° Los de cualquier 
materia, con tal que se refieran á cosas espe- 
ñolas, publicados por extranjeros en ó fuera 
de España en lenguas sabias ó en hablas vul- 
gares no españolas.] 

Anglade (J.)Deux troubadours narbonnais: 
Guillem Fabre, Bernard Alanhan.— Narbonne, 
F. Caillard. 1905— 8.° [1467 

Annuaire <^u Conseil héraldique de France 
pour 1905 (18^ année). — Vannes, imp. Lafolye 
fréres, 1905.-16.°, 391 págs. [1468 

Azzi ViTELLESCHi (G. Dcglí). Lc relazioni 
ira la república di Firenze e lUmbria nel 
secólo xiv, secondo i documenti del r. Archi- 
vio di estato di Firenze. I (Dai carieggi).— 
Perugia, Unionc tipográfica cooperativa, 1904. 
8.°, xxviii -328 págs. [1469 

Barine (Arvéde). Louis XIV et la Grande 
Mademoiselle (1652-1693).- Coulommiers, imp. 
Brodard, igoS. — 16.°, viii-392 págs. y re- 
trato. [1470 

Bandonin (M.).— V. Comparetti (D.). 

Bertrand dk Brousillon (A). Archives his- 
toriques du Maine. V. Documentsinedits pour 



74 



REVISTA DE ARCHIVOS 



servir a la histoire du Maine au xiv^ siécle. — 
Le Mans, Société Jes archives historiques du 
Maine, igoS.— 8.°, xi-58i págs. [1471 

Brogi.ie (Jcan de). Louis XIV et lalliance 
suedoise.— Biois, imp. Migault el C.*^, iyo5.— 
8.", 103 págs. [1472 

Cabrol ^Fernand). V. Dictioanaire d'archéo- 
logie chrétienne et de liturgie. 

Canal (Le) de Vaucluse. Ilistorique et Do- 
cuments T. /.^'* {976-i582>. — Avignon, imp. et 
lib. Seguin, igoS.— 8.°, vii-sSgpágs. [1473 

Catalogue des ouvrages de Buffon conser- 
ves au departement des imprimes de la Biblio- 
théque nationale.— Paris, imp. nationale, igoS. 
8.°, á dos col., 27 págs. [1474 

—Des ouorages de Byron conserves au de- 
partement des imprimes de la Bibliothéque na- 
tionale, igoS.— 8,", á dos col., ig págs. [1475 

C0MPARETT1 (D.) e ViTELLi (G ). Papiri gre- 
co egizii. I. (Papiri florentini: documenti pu- 
bblici e privati delT etá romana e bizantina, 
per cura di Girolano Vitelli), /ase. /.— Firenze. 
Tip. Bencini, igoS.— 4.'', 64 págs. [1476 

Contamine de Latour {E.) L'Espagnol com- 
mercial. Nouvelle Méthode de correspondan- 
ce, cxpliquant les expressions, termes, formu- 
les de commcrce, de boursc, de change, etc., 
suivie d'un vocabulaire espagnol-fran^ais et 
fran^ais-espagnol, et d'une carte commerciale 
des pays de langue espagnole. 6.* édition. — 
Paris, imp. et lib. Larousse, s. a.— 8." menor, 
224 págs. [1477 

Chaula (Th. de). Gestorum per Mphonsum 
Aragonum et Sicialiae regem libri quinqué 
ex único códice regii nea politani archivi nunc 
primum editi, cura R. Starrabba.— Palermo, 
tip. Boccone del povero, 1004.-8.°, xxxvn-140 
páginas. ['478 

Chavannes (Edouard). Les livres chinois 
avant linvention du papier. — Paris, imp. Té- 
qui, 1905.-8.", 75 págs.— Extrait du Journal 
Asiatique. [1479 

Desjardins (A.). V. Gaffré (L. A.). 

DiCTioNAiRE d'archéologie chrétienne et de 
liturgie, publiée par le R. P. dom Fernand Ca- 
brol... Fascicule 7: Amulettes-Anges.— Paris, 
imp. Renouard, igob,— 8." m., á dos col. 1825 á 
2144, con grab. [1480 

Dragón (A.). Lunité italienne á travers les 
ages. Aper?u historique sur le role de la Fran- 
ce et de lAllemagne en Italie.— Paris, Larose 
et Tenin, igo5.— 18.°, xi-107 págs. [1481 

Fleury. Les Drames de Ihistoire. Mesda- 
mes de France pendant l'émigration; Mme. de 
Lavalette: Gaspard Hauser. 2.^ édition. — Cou- 
lommiers, imp. Brodard, igo5.— 16.", 330 pági- 
nas y 12 lám. ['482 

Fleury (Gabriel). Mélanges d'archéologie 
et d'histoire. T. 2.— Mamers, imp. et lib. Fleu- 
ry et Dargin, igo5.— 8.°, 346 págs. [1483 



FoÉ (De). Aventuras de Robinson Crusoé, 
por de Foé. Traducidas do original inglez No- 
va edi^ao, illustradn, con vinte lindas gravu- 
ras. —Toj?io /. — Paris, imp. et lib. Garnier, 
igo5.— 18.°, 363 págs. [1484 

FuMAGALLi (G.). Lexicón typographicum 
Italiae, dictionnaire géographique d' Italie 
pour servir á Ihistoire de l'imprimerie dans ce 
pays.— Florence, Olschki. igo5. — S", XLVii-587 
páginis con grab. Ui^^ 

Gaffre (L. A.) et Desjardins (A.). Inquisi- 
tion et Inquisitions. Conférences donnécs á 
TAthénée Saint-Germain.— Paris, imp. et lib. 
Plon-Nourrit. igo5.— 16.", iv-39g págs. [1486 

Gardiner (Samuel R.). Manuel d'histoire 
dWngleterre, depuis les origines jusqu'á la 
mort de la reine Victoria. Traduit de Tan- 
gíais par Mme. Beck, traduit du latin et de 
Tangíais par E. Reybel et revus par M. Chr. 
Pfister. Preface de M. Ch. Seignobos. Nouvelle 
édition, avec un recueil de documents. T. /.^'" 
Tours, imp. Arrault et C.*", igo5.— 8.° menor, 
IV-441 págs. [1487 

Gentile (Iginio). Trattato genérale di ar- 
cheologia e storia delT arte greca. Seconda 
ed¿;ííone intcramente rifatta. — Milano, Ulrico 
Hoepli, igo5.— iO.°, xvi-270 págs. y 2i5 lá- 
minas. (1488 

GioRNALE storico della letteratura italia- 
na XLV-2-3. V. Pirazzoli. Sopra due frammenti 
poetici deU'Ariosto. R. Bergadani. Nota sulla 
questione delle «Filipidie». [i48g 

GoMEL (Charles). Histoire financiére de la 
Legislative et de la Convention. T. 2. 
I7g3-i7g5 — Saint-Denis, imp. Bouiilant, igo5. — 
8.°, xx-58o págs. [1490 

GoRRiNi (Giovanni). Lincendio della Biblio- 
teca Nazionali di Torino. — Torino, Renzo 
Streglio, igo5.— 8.°, 292 págs. con grab. [i4gi 

GossART (Ernestj. Espagnols et Flamands 
au xvi^ siécle. L'etablissement du regime cs- 
pagnol dans les Pays-Bas et Tinsurrection.— 
Bruxelles, Lamertn, 1905.— 8.", xx-331 pági- 
nas. [1492 

HÉRON de Villefose (A.) et Michon (E.). Mu- 
sce du Louvre. Départément des antiquités 
grecques et romaines. Acquisitions de Tannée 
1904. [1493 

Histoire genérale de Paris. Registres des 
deliberations du bureau de la ville de Paris, 
publiés par les soins du service historique. 
T. 13 (i6o2-i6o5}. Texte edité et annoté par 
Paul Guérin.— Paris, imp. nationale, igo5.— 4.", 
xxiv-573 págs. [I4g4 

Hugo (Victor). OEuvres completes. Tome II. 
Román. Tome III. Theatre. Édition de Tlm- 
primerie Nationale. — Paris, Paul OUendorf 
[igo5]. 8.° m.— 10. fr. vol. [i4g.^ 

Inventaire sommaire des archives départé- 
mentales antérieures á 1790, rédige par M. Ch 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



75 



de Robillard de Beaurefaire. Seine. Inférieure. 
Archives ecclésiastiques . Serie ü (números 
8963-9434). T. 7 (deuxiéme partie) . — Rouen, 
imp. Lecer fils, 1905.-4.°, á dos columnas, 203 
páginas. [1496 

Lacobdaire. Lettres du R. P. Lacordaire á 
des jeunes gens. Recueillies et publices par 
M. l"abbé Henri Perreyve. 13.^ édition, aug- 
mentée de lettres inédites et des approbations 
de NN. SS. les archevéques et évéques. — Pa- 
rís, imp. et lib. Téqui, 1905.-8.°, xxv-476 pá- 
ginas. [1497 

Lacovlomére (G.) et Bavdouin (M.). Le Pre- 
historique dans la Vendée maritime. Les Me- 
galithes de Bretignolles (Dolmen de la Pierre- 
Levée de Soubise; le Faux Menhir de la Pierre- 
Rouge; la Pierre de la Bouchetiére).— Saint- 
Amand(Cher), imp. Bussiére, 1904.-8.°, 68 pá- 
ginas con 19 figs. y 4 láminas. [1498 

Leblond (M. .A.). La Société Fran^aise sous 
la troisiéme République, d'aprés les romao- 
ciers contemporains.— Paris, Alear, 1905.-8.°, 
XVI-316 págs. . [1499 

LuMBRoso (Alb.). Bibliografía ragionata per 
serviré alia storia di Napoleone II, re di Roma, 
duca di Reichstadt.— Roma, Bocea, 1905.— 16.*>, 
xxii-259 págs. [i5oo 

Maestri (.'Vng.). Intigli e cammei; schede 
descrittive.— Modena, tip. Debri, 1904.-8.°, 
VI1-103 págs. con grabados. [i5oi 

Maiocchi (R.. Códice diplomático deU'uni- 
versitádi Pavia. 1(1361-1400). — Pavia, tip. Fu- 
si, 1905.-4.°, 473 págs. [l502 

Martin (J B.i. Mélangcs d'archéologie et 
d"histoire lyonnaises. Fascicule 6: les Cou- 
vents de Lyon au debut de la grande, Révo- 
lution (les Carmelites; la Deserte; leí Colinnet- 
tes; les Religieuses.de Saint-Pierre; les Cha- 
reux, les Ursulines, etc.). -Lyon, imp. Witte, 
1905.-8.°, 22 págs. [i5o3 

Memoires de r.\cadémie de Nimes 7.^ serie. 
XXVII. — Nimes, imp. Chastanier, 1904. — 8.", 
CLXXi-449 págs. fi5o4 

Mendes DA Costa (M. B.). Index etymologi- 
cus dictionis Homericac.— Leiden, A. \V. Sij- 
thoff', 1905.-8.°, xvi-294 págs. [i5o5 

MiCHÓN (E.). V. H;;rón de Villefose (A.). 

íMilani (L. ká.). Monumenti scelti del r. mu- 
seo archeologico di Firenze. I.— Firenze, Giu- 
seppe Bencini, 1905.-4.°, 16 págs. y seis lámi- 
nas. [i5o6 

— Studi e materiali di archeologia e numis- 
mática. III.— Firenze, B. Sceber, 1905.-4.°, 320 
págs. con grab. [i5o7 

MoLFjNO (Fr. Z.). Códice diplomático dei- 
cappucini liguri.— Genova, tip. della Gioventü, 
1904. — 8.°, Lxxvi-495 págs. [i5o8 

Muñoz (Ant.). Iconografia della Madsuna; 
Studio della rappresentazioni della Vergine 
nei monuinenti artistici d Oriente e dOcci- 



dente.— Firenze, Alfani e Venturi, 1905.-8.°, 
220 págs. con grabados. [i5o9 

Orsi (Pietro). La storia d'Italia narrata da 
scrittori contemporanei agli avvenimenti. I. 
(476-1313). Seconda edi)(ione rivcduta ed am- 
pliata.— Torino, Paravia e C, igoS.— 8.°, 365 
págs. [i5io 

Pascal. Original des Pensées de Pascal. Fac- 
símile du manuscrit 9202 (fonds franjáis) de la 
Bibliothéque nationale. Texte imprimé en re- 
gard et notes par Léon-Brunchvicg.— Char- 
tres, imp. Durand, igoS.— Fol., viii páginas y 
lám. [i5n 

Prampain (Edouard). L'Artillerie de Saint- 
Malo (1611-1792), d'aprés des documents iné- 
dits.— Amiens, imp. Piteux fréres, 1905.-16.°, 
52 págs. [i5i2 

Reinach (Salomón), .\pollo. Ilistoire genéra- 
le des arts plastiques, profesée en 1902-1903 á 
lEcoIe du Louvre. 2.^ éí/i'íion. — Paris, imp. 
Lahure, 1905.-16.°, xx-336 págs. con grab. [i5i3 

RoBioNY (Em.). Gli ultimi del Medici e la 
succesione al Gran ducato di Toscana. — Firen- 
ze, Bernardo Secber, 1905.-8.°, viii-310 pági- 
nas. [i5i4 

Soulah. Cours préparaloire d'arabe [ arlé. 
Enseignement par Timage et la méthode di- 
recte sans caracteres árabes (conforme aux 
programmes officiels). (Livre du maitre).- 
Alger, imp. et lib. Jourdan, 1905.-8.°, xvi-72 
págs. [i5i5 

Stapfer (Paul). Victor Hugo á Guenescy; 
souvenirs personnels.— Paris, Société fran9aise 
d'Imprimiere et de Librairie. 1905.-16.° (i5i6 

Tantet (Victor). Catalogue méthodique de 
la bibliothéque du ministére des colonies.— 
Melun,iinp. administrative, 1905.-8.°, xxiv-652 
páginas. [1517 

Thiry. Histoire de la tactique de l'infan- 
terie fran^aise de 1791 á igo5.— Saint Amand 
(Cher), imp. Bussiére, 1905.-8.°, 135 págs. [i5i8 

Vaissier (Alfred). Undieudes jardins(sculp- 
ture gallo-romaine) et TCEnochoé priapique 
(en verre) du musée de Besari(;on, Besan^on, 
imp. Dodivers, igo5 . — 8.°, 9 págs. y graba- 
dos. [i5i9 

Versi.agen omtrenfs rijks oude archieven 
XXVI (i903).s'-Gravenhage, Nijhoff, 1904.-8.°, 
iv-604 págs. [i520 

Vitelli (G ). V. Comparetti (D.). 

Walisjewski (K.). Les carrosses du roi. — Pa- 
ris, imp. et lib. Plon-Nourrit, 1905.— 16", 291 
páginas. [i52i 

R. de Aguirre. 

REVISTAS ESPAÑOLAS 

[i." Los sumarios íntegros. .de las revistas 
congéneres de la nuestra, consagradas exclu- 
sivamente al estudio de España y publica- 
das en cualquiera de las hablas españolas en ó 



76 



REVISTA DE ARCHIVOS 



faera de España: los títulos de estas revistas 
van de letra cursiva. 2." Todos los trabajos 
históricos y eruditos acerca de cualquier ma- 
teria, según el amplísimo criterio expuesto, 
que figuren en los sumarios de las revistas no 
congéneres de la nuestra, escritas en dichas 
hablas en ó fuera de España.] 

La Alhambra. igoS. i5 Junio. Escrituras ára- 
bes del Archivo municipal de Granada, por 
M. Gaspar Remiro. — Monumentos arquitectó- 
nicos de España, por Francisco de P. Valla- 
dar.=^o Junio. Las estatuas de la Real Ca- 
pilla, por Francisco de P. VaZZadar.— Escritu- 
ras árabes del Archivo municipal de Granada 
(continuación), por M. Gaspar Remiro. = i5 
Julio. La transición románico-ojival, por 
Vicente Lampares^ y Romea. 

Anales del Museo Nacional de México. 
1905. Núm. 3. Las ruinas de Xochicalco, por 
A. de la Peña y Ramires^ (conclusión). 

Boletín de la Comisión provincial de Monu- 
mentos históricos y artisticos de Orense. igoS. 
Marzo-Abril. Junquera de Ambía, por Benito 
F. Alonso. — Epigrafía romana de la ciudad de 
Astorga, por Marcelo Maci'as.— Los caminos 
antiguos y el itinerario núm. 18 de Antonino 
en la provincia de Orense, por Manuel Die^ 
Sanjurjo. — Documentos históricos: Privilegio 
de D. Alfonso VII el Emperador, en el que 
hace donación á Velasco Ramírez de un rea- 
lengo en Cova de Arnoya. Fecha i.° de Abril 
de la era 1163, año Ji25, por Arturo Váxique!;^ 
A^úMe^.— Carta del Conde de Monterrey á An- 
tonio Perrín de Garade, mandándole incorpo- 
rarse á su compañía para acudir á la defensa 
de la Coruña, por Manuel Die¡^ Sanjurjo.— 
Noticias. 

Boletín de la Real Academia de Buenas Le- 
tras de Barcelona. igoS. Abril á Junio. Los 
reyes de Aragón y la Puríima Concepción de 
María Santísima, por Fr. Faustino D. Gai^u- 
/Za. —Caciquisme politich en lo segle xiii, per 
F. Carreras y Carrfí.— Itinerario del rey Pe- 
dro I Je Cataluña, II en Aragón, por Joaquín 
Miret y Sans: Descubriments arqueológichs 
de Puig-Castellar, terme de Santa Coloma de 
Gramanet, per Ferrán de Sagarra. -Cartoral 
de Caries .Many, de la Seu de Gerona, per Joa- 
quín Botet y Sístí.— Noticias. 

Boletín de la Sociedad española de Excur- 
siones. igoS. Julio. Excursión á Cuenca y Uclés, 
(con cuatro láminas de la Catedral de aquella 
ciudad), por Juan Allende Salai^ar. 

La Ciudad de Dios. igoS. 20 Junio. ElCoronel 
Cristóbal de Mondragón, por Ángel Salcedo y 
jRui;f.— Espíritu católico de Cervantes, por el 
P. Conrado Muiños Sáen;^^.- -Revista de Revis- 
tas (Leyendas del último Rey Godo, por Juan 
Menéndesi Pidal.=b Julio. El Coronel Cris- 
tóbal de Mondragón, por Ángel Salcedo y 
Ruisí.= 20 Julio. El Coronel Cristóbal de 



Mondragón, por Ángel Salcedo y J?ui;5;.— Catá- 
logo de escritores agustinos españoles, por- 
tugueses y americanos, por el P. Bonifacio del 
Moral. 

La Cruz. igo5. ig Junio. Hechos y fechas me- 
morables de Nuestra Señora del Pilar y de su 
Templo, por M. C. y S. 

La Escuela Moderna. igo5. Junio. Estado 
político-social de la Monarquía española en 
tiempo de Cervantes, por Teresa Picatoste y 
Picatosíe. 

EsPAÍÍA Y América. igoS. i.° Julio. El arte 
griego y el Congreso arqueológico de Atenas, 
por el P. D. Vaca Go7i)(^ále;(. — Etimología y 
origen del castellano (continuación), por Julio 
Cejador. = i5 Julio. Etimología y origen del 
castellano [continuación), por Julio Cejador. 
España Moderna. igoS. Julio. Influencia es- 
pañola sobre la literatura inglesa, por Martín 
Hume.— Madrid en 1833, por Rodrigo Amador 
de los Ríos. — El protectorado del Príncipe de 
la Paz á las ciencias y á las letras, por Juan 
Pére^ de Guarnan. — Crónica literaria (Cervan- 
tes y el «Quijote» juzgados por Menéndez y 
Pelayo), por E. Góme)( Saquero. 

Euskal-Erria. igo5. 30 Junio. Los habitantes 
primitivos de España (conclusión), por G. 
Macpherson. — Recuerdos antiguos de Irún, 
por Serapio Múgica. — Celtas, iberos y euska- 
ros (continuación), por Arturo Campión.—SAu 
Miguel de Izaga, por K. C. de A.— Año 1824. Un 
documento referente á la policía de Guipúz- 
coa. =i5 Julio. San Martín de la Ascensión 
y Aguirre, natural de Vergara.— Un cuadro de 
Murillo. = 3o Julio. Las diferencias entre 
Fuenterrabía y Laborte durante los siglos xv 
y XVI, por Th. Legrand. — Un escultor vitoria- 
no del siglo xvi. [Isunza], por Julián Aprái^. 
Año de 1824. Curiosidades históricas.— El jefe 
de escuadra D. Pedro Hurtado de Corcuera, 
1777 á 1841, por Manuel Día^ y Rodrigue^. — 
Bibliografía vascongada, por Julio de Urqui- 
jo. — Las aspiraciones de los vascofranceses la 
víspera de i78g, por Jean d'Olaviñarre. 

La Ilustración Española y Americana. 8 
Junio. Pedro Antonio de Alarcón, por Eduar- 
do Lustonó. — Don Quijote antes del «Quijote», 
por Felipe Péresi y Gonsiáles^.^ib Junio. 
Don Quijote antes del «Quijote» (continua- 
ción), ^or Felipe Péresi Y Goniiále^. =22 Ju- 
nio. Don Quijote antes del «Quijote» (conti- 
nuación), por Felipe Péres^ y Gon;?aZe;?.— Los 
teros del Rey Pompe, por Rodrigo Amador de 

los ñios Fiestas de Madrid á la venida del 

Príncipe de Gales, Carlos I, de Inglaterra en 
1623, á la corte del rey de España, por Juan 
Perene de Guarnan. =^0 Junio. Retrato de un 
escultor por D. Diego Velázquez: ¿Quién es el 
retratado?, por N. 5enfenacA.— D. Enrique de 
Aragón, por Bernardino Martin Mingue!(.=: 



BIBLIOTECAS Y MUSKOS 



77 



8 Julio. Hipálage, por José María Sbarbi. 
Don Quijote antes del «Quijote» (continua- 
ción), por Felipe Pére¡{ y Gon^ál€i{.=i% Ju- 
lio. Don Quijote antes del «Quijote» (Coníi- 
nuaciún), por Felipe Péreí( y Gon^ále^. — El 
desembarco en Inglaterra y las campañas de 
Nelsón, por José Ibdñe^ Marín. — La alta Mi- 
nerva española en cuadros de autógrafos de 
escritores insignes, por J. P. de G.=22 Julio. 
El servicio de un Grande de España cuando 
España era grande, por Juan Péreí^ de Gu!{- 
mán. — Don Quijote antes del «Quijote» (conti- 
nuación), por Felipe Pérei( y Gon^ále^. 

La Lectura. igoS. Julio. La comunidad do- 
méstica en España durante la Edad Media, por 
Eduardo de //¿«o/osa.— Idiotismos del Quijo- 
te, por Julio Cejador. 

Nuestro Tiempo. igoS. lo Julio. La Expo- 
sición Zurbarán, por Prudencio Rovira. — 
Enfermedad cerebral de Don Quijote, por Ar- 
turo Buylla. — Silvela, historiador; por Eloy 
Bullón. 

Razón y Fe. igoS. Julio. Miguel de Cervan- 
tes y Lope de Vegí, por J. M. Afcarrfo.— Feli- 
pe III y la Inmaculada Concepción. Instancias 
á la Santa Sede por la definición del miste- 
rio (5.°), por L. Frías. 

Revista de Aragón. igoS. Junio. Régimen 
municipal aragonés: Responsabilidad consi- 
guiente al desempeño de cargos concejiles, 
por Francisco A¡¡;^nar iVaj^arro.— Bibliografía 
de la historia de España. Edades antigua y 
media (continuación). Las compilaciones, por 
G. Desdevises du Z)e;^erí.— El clero en el Qui- 
jote (conclusión), "por Juan Moneva Puyol.= 
Julio, Agosto y Septiembre. Cursos 
de investigación , por Eduardo Ibarra . — 
Régimen municipal aragonés. Responsabili- 
dad consiguiente al desempeño de los car- 
gos concejiles (continuación), por Francisco 
Aí^nar Navarro. — Bibliografía de la historia 
de España. Edades antigua y media. Las 
compilaciones bibliográficas y los catálogos 
(continuación), por G. Desdevises du De^ert.— 
Influencia de la lengua española en el árabe 
vulgar de Marruecos (conclusión), por Pas- 
cual Meneu. — Algo de dialectos españoles á 
principios del siglo xiii. 

Revista de la Asociación Arti'stico-Ar- 
QUEoi.óGicA Barcelonesa. igo5. Abril-Junio. 
Malaca. I, Menace, por M. R. de Berlanga.— 
La excolegiata de San Félix de Gerona (con- 
tinuación), por P.duardo Gon^ále^ Ilurtebise. 
Un pintor catalán del siglo xvi en Valencia. 
Miguel Juan Porta, por Luis Tramo} eres 
Blasco. — .\bats de Monserrat en «lo General» 
de Catalunya, per Theodor Creus y Coromi- 
nas. — Notes historiques del Bisbat de Barcelo- 
na. II. Taula deis altars y CapcUes de la Seu 
de Barcelona (continnació), per Joseph Mas. 



— Comunicaciones.— Documents catalans á la 
Biblioteca de París, por J. So/er y Pa/eí.— Gra- 
bado.— Pintura de Miguel Juan Porta repre- 
sentando San Miguel Arcángel. 

Revista Contemporánea. igo5. i5 de Julio. 
Centenario del «Quijote», discurso de Juan 
Alcover. 

Rerista de Extremadura. igo5. Junio. Ex- 
tremadura en las obras de Cervantes, por Da- 
niel fier;ano.— Historia del Estado de Capilla 
(continuación) por Nicolás Pére^ Jiménen^ . — 
Guía de peregrinos desde Barcelona á Roma, 
en los tiempos de Cervantes (apéndice segun- 
do), por Vicente Pflr<'rfes.=Julio. Nota epi- 
gráfica, por Vicente Paredes. 

ReviSTA DEL Instituto Paraguayo. 1905. Nú- 
mero 5o. Cartas históricas de D. Manuel Pedro 
de Peña (i865) {continuación). 

Revista nacional. Buenos .\ires. igo5. Mayo. 
Memoria de un soldado del 71" ó Regimiento 
de Glasgow de 1806 á i8i5, por v.*,,.. —Relación 
nominal de los eclesiásticos muertos en Buenos 
Aires de 1823 á 1842, por 4^*.^.— Antecedentes de 
la reacción española en Mendoza, en 1810. 

R. de Aguirre. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

[i." Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra portuguesas, ó ex- 
tranjeras en hablas no españolas ni portugue- 
sas consagradas exclusivamente al estudio de 
España, y dadas á luz en ó fuera de ésta: los 
títulos de unas y otras revistas van de letra 
cursiva. 2.° Los trabajos de cualquier materia 
tocantes á España, y los de carácter histórico 
y erudito interesantes para la cultura que 
figuren en los Sumarios de las demás revistas 
escritas en lenguas portuguesa y extranjeras, 
publíqucnse ó no en España. 3.° Los trabajos 
que, estando en las condiciones reseñadas en 
este párrafo segundo, aparezcan en revistas 
publicadas por extranjeros en lenguas sabias.] 

ACADÉMIE DES INSCRIPTIONS & BelLES LET- 

tres [de París]. Compies rendus. Enero-Fe- 
brero. H. Omont, Note sur un recueil de gram- 
mairiens latins, copié par une femme au x*^ 
siécle.— Louis Leger, La conversión des Par- 
miens au christianisme.- E.-T. Hamy, Note sur 
les résultats archéologiques des explorations 
sahariennes de M. F. Foureau (1877-1899).— 
E.-T. Hamy, Les «Ardjem» d'Ain-Sefra, de 
Magrar-Tahtani et de Beni-Ounif (Sud-Ora- 
nais).— Franz Cumont, Une inscription gréco- 
araméenne dAsie Mineure.— Abbé Breuil, La 
dégénérescence des figures d'animaux en mo- 
tifs ornementaux á Tépoque du renne.— P. De- 
latre , Carthage: La nécropole voisine de 
Sainte-Monique; Groupe de figurines.— Gus- 
tave Schlumberger, Quatre bagues d'or et un 
reliquaire byzantin. 

The AMERICAN JOURNAL OF Philology. Abril- 
Junio. Paul Haupt, Ecclesiastes.— Edwin W. 



8 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Fay, a semantic sludy of the Indo-iranian 
nasal verbs.— H. A. SmoNU, Noic on ihe His- 
perica Famina. 

Archivo histórico portugues;^. Mayo-Junio. 
Carolina Michaclis de Vasconcellos , Lucius 
Andreas Rcsendius Lusitanas. — Pedro A. d' 
A^evedo, .Vntonio de Gouveia, aichimista do 
secólo XVI. — A. F Barata, Vesperas de Alfa- 
rrobeira. — A. Braamcamp Freiré, A chance- 
llaría de D. Alfonso V.— .^. Braamcamp Frei- 
ré, Cartas de quita^áo del Rei D. Manuel.— 
3." folha da Crónica del Rei Dom Joao I, de 
Fernao Lopes. 

Bulletin hispanique. .\bril-Junio. H. de i. a 
ViLi.E DE MiRMONT, CiccroH et les Kspagnols. 
J. Saroíiiandy, Remarques sur la conjugaison 
calalanc. — Carolina Michaclis de Vasconce- 
llos, .Mgunas palavras a respeito de púcaros 
de Portugal. — E. Mérimée, D. Juan Valera. 

í^TiiDES FRANCISCAINES. Junio. P. Ubald, 
Journal du royal monastére de Sainte Éliza- 
beth á Paris, pendant la Révolution. — P. Tiiiío- 
bald, Un poete normand. 

GlORNALE STORICO E LETTERARIO DELI.A LI- 
GURIA. Abril-Mayo-Junio. U. Cutignoli, Liber- 
to Foglielta.— L. STArFEXTi, Inventario di beni 
c robe dell'opcra di S. Martino in Pictrasanta. 

Journal des savants. Junio. H. d'Arbois de 
JuBAiNviLLE, La loi d'.'Vdamnán.— G. Lafaye, 
La littcrature épistolairc chez les romains. 

Modern language kotes. Junio. Homer P. 
Earle, Some recent studics of La tía fingida. 

NuovA antología, i Junio. Giacomo Boní, 
Jcoe antiquaric. = 16 Junio. Ugo Fleres, 
«Don Quixote» e «Don Chisciotti». 

La Revue. i5 Junio. .\b. Gayet, Mes dcr- 
niéres dccouvertcs d'Antinoc. 

Revue africaine. 2.° trimestre. De Calas- 
santi-Motylinski, Le nom berbcre de Dieu. — 
P. Martino, Les .Vrabes dans la comedie et le 
román du xviii*^ sicclc. — Alax Van Berchem, 
Une exploration oubliée de la Falémé. — E. Le- 
FÉBURE, Le miroir dencre dans la magie ara- 
be — .\lfred Bel, Trouvailles archéologiques á 
Tlemccn.— M. Moran, Les riles relatifs a la 
chevelure chez les indigénes de TAlgéric. 

Revue des cours et conférences. i." Junio. 
Emile Faguet, Les poetes fran9ais du temps 
de la Révolution: Ecouchard-Le Brwn. —Julcs 
Martiia, Les discours judiciaires de Cicerón: 
Le talent de Cicerón; ses narrations.=8 Ju- 
nio. Abel Lefranc, Le román fran9ais au 
xvii*^ siócle: L' Astrée. — 22 Junio. Alfred 
Croiset, Les oratcurs attiques: Thucydide: sa 
philosophie de ihistoire (snite). 

Revue critique d'iiistoire et de littkba- 

TURE. 3 Junio. Riedel et Crum, Les canons 

d'.\thanase d Alexandric. — IIultzsch, Ins- 

criptioDS de rinde.=i7 Junio. Lechat, La 

culture atiique avanl Phidias.=24 Junio. 



Amante, Le mythe de Bellcrophon. — Wal- 
BERG, L'art podtique de la Cueva. 

Revue de Géograpiiie. Junio. La question 
du Maroc— Cauquii-, Lhinterland de Quang- 
Tchéou-Wan. — Gunn. Isachsen, La tribu la 
plus scplentrionale du monde. 

Revue hispanique. 1904. Números 37-40.' Flo- 
resta de philosophos.— G. Baist, Hispaniolus. — 
A. R. G0N5ALVES Vianna, Etymologics portu- 
gaises. Paul Groussac, Le commcntateur du 
Laberinto. — R. Foulché-Desbosc, Notes sur 
le sonnet Superbi colli. — Julio Pujol t Alon- 
so, Una puebla en et siglo xiii (cartas de po- 
blación de El Espinar).— Souvcnirs d'Émma- 
nuel-Fredcric Sprünglin, publics par G. Des- 
devises du Dezcrt. 

Revue d'iiistoire kt d'archéologie du Rou- 
siLLON. Mayo. J. Cafeille, Vernet-lcs-Bain. 
La commune. La Chátellenie. Les Thermcs. — 
J. Freixe, Le passage du Perthus de Tan 711 a 
Tan 877. 

Revue des langues romanes. Marzo-Abril. 
G.Clavelier, F^tude sur la langue de F"ourés. — 
J. CouLET, Sur le débat provenqal du corps 
et de lame.— L. G. Pélissier, Documents sur 
les relations de Lempereur Maximilien et de 
Ludovic Sforza en Tannce 1499.-1!. Guy, La 
chronique frangaise de maitre Guillaumc Crc- 
tin. 

La revue de París, i. Junio. Victor Henry, 
Une religión athée: Le Jai'nisme. — Victor BÉ- 
RARD, Les Transpyréncens.=i5 Junio. Mi- 
chcl Bréal, L'Iliadc d'Homére: ses origines. 

Revue de phii.oi.ogie de littérature et 
d'hisioire anciennes. Abril. G. Archambault, 
Le tcnioignagc de l'ancienne littérature chré- 
tiennesur rauthenticité d'un lh(jí dyaoxáozox; 
attribue a Justin lapologiste.— Louis Havet, 
Études sur Plaute, Asinaria. 1. La seconde et 
la troisiéme scénes ct la composition genéra- 
le. — P. FoucaRt, Hypéridc, Contrc Athénoge- 
ne, Col. T, 14.— Paul Monckaux, Études criti- 
ques sur Lactance.— Camille Gaspar, Sur l'hip- 
podrome dOlympie. — Félix Gaffiot, Études 
latines. VIII. Quclques passages de l'Amphi- 
tryon. — J. de Decker, Notes épigraphiques 
sur quelques inscriptions de Magnésie du 
Méandre. 

Revue des questions scientifiques. Abril. 
P. Pe ters, Les mission catholiques et les 
langues indigénes. 

La REVUE sociAi iSTE. Junio. Élicnne Buis- 
soN, La journée de huit heures.— Eugene Four- 
NiÉRE, La crise révolutionnaire du socialisme 
franjáis.- E. de Morsier, Lidce de race. 

Revuk DE siNTHÉSE iiiSTORiQUE. Abril. Emst 
Bkrnheim, La science moderne de l'histoire. — 
Paul Lacombe, Notes sur Taine: III. Observa- 
tions sur la reclierche mélhodique des causes 
en histoire littéraire. 



BIBLIOTECAS V MUSEOS 



79 



RiviSTA iiEi, coM EGio AUAi.Dico [dc Roma]. 
Mayo. J. Br.YSSAC, L'Immaculéc Ccnception 
dans les Ordres Militaires de lEspagne.— Luis 
IXwALOs, Ex-libris de D. Pedro de Padilla.= 
Junio. F. Pasini Frassoni, El centenario de 
Cervantes. 

RiVISTA DI STORIA ANTICA. FaSC. 4.° A. AMAN- 
TE, Note Partcniane.— ' . Rettore, Tito Livio 
e la decadenza della lingua latina.— L. Levi, 
L'oratorc Andocide e lErmocopia. — C. Lan- 
zANí, De fonlibus Diodori in Cyri expeditione 
cnarranda.— DAddozio, Napoli greco-romana 
e B. Capasso.— ü. V. Gai.legari, H Polo,'anti- 
co istrumcnto náutico. 

Romanía. Abril. A. Tiiomas, Gloses proven- 
9ales inédites tirées d'un ms. des Derivationes 
d'Ugucio de Pise.— G. Huet, Sur quelques for- 
mes de la lépendc du Chevalier au cygne. — 
P. MtYER, Notice du ms. 305 de Queehs Colle- 
ge, Oxford (Icgcndier frangais).— R. Weeks, 
Études sur Aliscans (suite). 

Le tour du monde. 6 Mayo. Albert Tiiomas, 
La Rusie, race colonisatrice.— Le fonctiona- 
risme anglais aux Indes.^i 3 M ayo . Les Vi- 



llegas pélasgiques 'des monts des Volsqucs.— 
La nouvelle Constitution du Transvaal.=20 
Mayo. L Italic et la France en Tripolitai- 
ne.=27 Mayo. Le Ganada contre les Etats- 
Unis. — L insurrection du Yemen. LArabie 
aux árabes.— La croisicre du duc dOrlcans 
dans les mers arctiques =3 Junio. M. Geps- 
pacii, Lugano, la ville des Frcsques.— Les re- 
centes fouilles de la Créte: le palais de Minos. 
Les conclusions du marquis de Segonzac sur 
la pcnétraliou commercialc au Maroc. = 10 
Junio. Emile Deschamps, Shanghai', la mé- 
tropole chinoise. — Les musées commerciaux 
de Hambourg.=r=i 7 Junio. Une visite á la ca- 
pitale des Shahs de Perse.— Nouvelle phase de 
la question marocaine: une conférence inter- 
nationale. 

Zentralblalt für Dibliothekswesen . Junio. 
.\dolf ScHMiDT, Handschriften der Reichs- 
abtei Werden. — L. Chr. Ster, Auiographa 
Schiilers in dcr Koniglichen Bibliothek zu 
Berlin. 

Lorenzo Santamaría. 



SECCIÓN OFICIAL Y i)E NOTICIAS 



Fundación dei, Sr. Duque de Alba. — Las 
principales bases de esta fundación, que ya 
conocen nuestros lectores por la prensa diaria, 
son l:<s siguientes: 

I." Para conmemorar el Sr. Duque de Alba 
el Centenario del Quijote, instituye una fun- 
dación destinada á premiar cada tres años 
obras literarias, históricas y científicas, que- 
riendo el fundador que á esta institución, y 
como recuerdo filial, vaya unido el nombre de 
su finada madre, y así se le da este título: 
«Fundación del Duque de Berwfick y de Alba, 
Conde de Lemos, en memoria de la Excelentí- 
sima Sra. D." Rosario Falcó y Osorio, Duquesa 
de Berwick y de Alba, Condesa dc Lemos y 
Siruela.» El capital de esta fundación está 
constituido por ciento veinticinco mil pesetas 
en una lámina intransferible de Deuda inte- 
rior al cuatro por ciento, depositada á nombre 
del Duque de Alba en la Caja general de De- 
pósitos 

2." Esta fundación se instituye con arreglo 
á las siguientes 



I* La lámina intransferible representativa 
del capital referido, que queda depositada á 



nombre dei actual Duque de Alba, lo será su- 
cesivamente al de sus descendientes que lleven 
dicho título, con la obligación estricta de en- 
tregar los intereses á las respectivas Acade- 
mias al terminar cada trienio, cuando hubiere 
lugar al premio. 

2.^ Estos intereses, que con el descuento 
vigente S2 elevan á cuatro mil pesetas al año, 
reunidos durante tres, ó sea una suma de doce 
mil pesetas, constituirán el premio trienal. 

3.^^ Si los intereses de la Deuda consolidada 
tuvieran aumento ó disminución, se aumenta- 
rán ó disminuirán los premios en la misma 
proporción que aquellos sufran, limitándose 
la responsabilidad del Duque de Alba á la en- 
trega de los que produzca el citado capital. 

4.* En consideración á la índole literaria 
de este Centenario, y no por propósito alguno 
de preferencia, el premio primero, ó sea el co- 
rrespondiente al año de mil novecientos ocho, 
se concederá á la mejor obra de carácter lite- 
rio; el segundo, ó sea el de mil novecientos 
once, á otra sobre asunto histórico, y el terce- 
ro, ó sea el de mil novecientos catorce, á un 
trabajo de índole científica, siempre que no 
verse sobre inventos de medios de destruc- 
ción. 



8o 



REVISTA DE ARCHIVOS 



5.* Formarán el Jurado que ha de calificar 
las obras y adjudicar los premios, individuos 
de la Academia á que corresponda la materia 
señalada para cada concurso trienal, es decir, 
la de la Lengua, la de la Historia y la de Cien- 
cias exactas, físicas y naturales, y en el local 
de cada una se verificará la adjudicación del 
premio respectivo con las solemnidades que 
estime convenientes. 

6.* En un día del mes de Julio del corriente 
año, y por la Academia de la Lengua, que es á 
quien corresponde, se anunciará en la Gaceta 
Oficial el primer concurso, cuyo premio ha de 
adjudicarse en el mes de Mayo de mil nove- 
cientos ocho, y en el mes de Mayo de los trie- 
nios sucesivos, y por las respectivas Acade- 
mias, se anunciarán los siguientes de cada 
trienio. 

7.* El plazo para la admisión de las obras 
que concurran al premio quedará cerrado el 
treinta y uno de Enero del último año de cada 
trienio. 

8." Defiriendo á observaciones muy atendi- 
bles de la Real Academia Española, quedará á 
su elección señalar el tema á que han de suje- 
tarse las obras presentadas á concurso y que 
habrá de examinar la docta Corporación. 

9.'' Para los trabajos que opten al premio y 
que han de juzgar las Academias de la Histo- 
ria y la de Ciencias exactas, físicas y natu- 
rales, los temas se.án de libre elección de los 
autores. 

10.* La impresión de las obras premiadas 
correrá á cargo y quedará á beneficio del 
autor. 

II.* No se le entregará, sin embargo, la to- 
talidad del premio hasta después de impresa 
la obra, reteniendo entre tanto, la Academia 
respectiva la parte de metálico que pareciere 
suficiente para ello. 

12." Los manuscritos no premiados se de- 
volverán á sus respectivos dueños. 

13. ¡^ Los origínale ; presentados al concurso 
no podrán ir suscriptos por el autor, el cual 
conservará en la obra el anónimo, distin- 
guiéndola con un lema igual á otro que en 
sobre cerrado, lacrado y sellado firmará el 
autor declarando su nombré y apellidos. 

14.* Podrán las obras ser escritas por uno ó 
v.irios autores, pero en ningún caso se dividi- 
rá el premio entre dos ó más obras. 

15." Sólo se admitirán al concurso las iné- 
ditas no premiadas en otros concursos y es- 
critas por españoles, y en este idioma, siempre 
que no sean individuos de la misma Academia 
que publica el concurso, á fin de alejar hasta 
la menor duda de falta de independencia en el 
juicio de las obras. 

16.* Si por no encontrar mérito bastante en 
as presentadas á concurso el Jurado le decla- 



rase desierto, la Academia respectiva abrirá 
nuevo concurso por otros tres años, sin per- 
juicio del que por turno la corresponde ade- 
más al cabo de los tres trienios. 

17." Los gastos que ocasione la convoca- 
toria trienal en la Gaceta ú otro análogo, los 
pagará el fundador con cargo al importe del 
premio. 

18." Cuando por cualquier evento cambia- 
sen las condiciones de existencia de las Aca- 
demias citadas, si se pretendierc alterar en lo 
más mínimo lo establecido en esta Fundación, 
ó si el Estado quisiera dar á los fondos inver- 
sión distinta de la expresada en estas bases ó 
incautarse del capital, volverá éste á la casa 
de los D jques de Alba, que se reservan al efec- 
to el derecho de reversión. 



En cumplimiento de lo que dispone la Fun- 
dación del duque de Berwick y de Alba y con- 
de de Lemos, en memoria de la excelentísima 
señora doña Rosario Falcó y Osorio, duquesa 
de Berwick y de Alba y condesa de Lemos y 
Siruela, para conmemorar el tercer centena- 
rio de la publicación del Quijote, esta Corpo- 
ración abre un concurso literario, cuyo asun- 
to, premio y condiciones son los siguientes: 
.Aswnío.— Estudio critico del teatro de Miguel 
de Cervantes.— Deberá comprender investiga- 
ciones originales sobre la cronología y fuen- 
tes de cada pieza, sobre su influencia en la li- 
teratura posterior y sobre el lenguaje y versi- 
ficación de Cervantes, considerado como poeta 
dramático. Premio. — Doce mil pesetas en metá- 
lico, descontados los gastosde administración, 
y sin perjuicio delaumento ó disminución que 
tengan los intereses del capital destinado á la 
fundación. Co/idiciones.— El término de pre- 
sentación de obras para este primer concurso 
comenzará á contarse desde el día de la inser- 
ción de la presente convocatoria en la Gaceta 
de Madrid, y quedará cerrado el 31 de Enero 
de 1908, á las doce de la noche, recibiéndose las 
obras en la Secretaría de esta Corporación. 

El premio, si resultare obra digna de él, se 
adjudicará en el mes de Mayo de 1908, siempre 
que la extensión ó índole de la obra ú obras 
presentadas hagan posible su examen en el pla- 
zo de Enero áMayo, pues, de no ser así, se en- 
tenderá éste prorrogado hasta el fin del año. 

La impresión de la obra premiada correrá á 
cargo y quedará á beneficio del autor, al que 
no se entregará la totalidad del premio hasta 
después de impresa la obra, reteniendo entre 
tanto !a Academia la parte de metálico que le 
pareciere suficiente para la impresión. 

Los manuscritos no premiados se devolve- 
rán á sus respectivos dueños, quedando pro- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



piedad de la Academia el manuscrito de la 
obra premiada. 

Los originales presentados al concurso no 
podrán ir suscritos por el autor, el cual con- 
servará en la obra el anónimo, distinguiéndo- 
le con un lema igual á otro que en sobre ce- 
rrado, lacrado y sellado firmará, declarando 
su nombre y apellidos, y haciendo constar su 
residencia y el primer renglón de la obra. 

Las obras podrán ser escritas por uno ó va- 
rios autores; pero en ningún caso se dividirá 
el premio entre dos ó más obras. 

La Secretaria admitirá las que se le entre- 
guen con tales requisitos, y dará de cada una 
de ellas recibo en que se expresen su título, 
lema y primer renglón. 

El que remita su obra por el correo designa- 
rá, sin nombrarse, la persona á quien se haya 
de dar el recibo. 

Si antes de haberse dictado fallo acerca de 
las producciones presentadas á este concurso 
quisiera alguno de los opositores retirar la 
suya, logrará que se le devuelva exhibiendo 
dicho recibo y acreditando, á satisfacción del 
secretario, ser autor de la que reclame ó per- 
sona autorizada para pedirla. 

No se admitirán á este concurso más obras 
que las inéditas no premiadas en otros con- 
cursos y escritas por españoles en idioma cas- 
tellano, quedando excluidos los individuos de 
esta Corporación. 

Adjudicado el premio, se abrirá el pliego co- 
rrespondiente y se leerá el nombre del autor. 

Si por falta de mérito bastante en las obras 
presentadas, el concurso quedara desierto, la 
Academia lo anunciará oportunamente y abri- 
rá otro nuevo por otros tres años, sin perjui- 
cio del que anuncie en su trienio respectivo. 



Se ha dispuesto la adquisición por el Estado 
de 5o ejemplares de la obra Artes é industrias 
del Buen Retiro, escrita por nuestro compañe- 
ro D. Manuel Pérez-Villamil y García. 

También se han adquirido, con destino á las 
bibliotecas públicas, loo ejemplares de la obra 
£■/ Z)ía6/o Co/ue/o (nuevos datos para la bio- 
grafía de Luis Vélez de Guevara), por D. Feli- 
pe Pérez y González. 



Don Lorenzo Albarrán ha regalado á la 
Real Academia de San Fernando un retrato 
de niño, original de D. Antonio María Esquí- 
vel, pintor sevillano de principio del siglo pa- 
sado. 



La Real Academia de Ciencias Morales y 
Políticas celebró sesión el 27 del pasado Junio 



para examinar los trabajos presentados al con- 
curso que esta docta Corporación había abier- 
to para conmemorar el tercer centenario del 
Quijote. 

El tema señalado por la Academia fué: «Es- 
tado social que refleja el Quijote.» 

Los trabajos presentados fueron diez y nue- 
ve, y aunque sólo se debía conceder un pre- 
mio, se concedieron dos cTe 5o3 pesetas en me- 
tálico, medalla de plata, diploma y 200 ejem- 
plares de la edición académica, habiendo cabi- 
do esta distinción á los pliegos que resultaron 
ser de los Srcs. D. Ángel Salcedo y Ruiz y don 
Julio Puyol y Alonso. 

La .\cadcmia declaró desierto el accésit. 



La Real Academia de Ciencias Morales y 
Políticas ha concedido á D. José Gaseó y Ma- 
rín el premio anunciado en el concurso ordi- 
nario de 1904 por su Memoria La annoiiia de 
la propiedad individual con el interés social 
es de justicia, y ha declarado desierto el ac- 
césit. 



Se ha concedido á D. Gabriel García, en nom- 
bre y representación del Sr. B. Herder de Fri- 
burgo de Brisgovia permiso para introducir 
en España las siguientes obras impresas en el 
extranjero en lengua castellana: 

Buscando las huellas de Don Quijote, por 
Paz de Borbón. 

A la Inmaculada Concepción de Maria. Tri- 
buto del egregio poeta hispano-amcricano 
D. Belisario Peña con motivo del quincuagési- 
mo aniversario de la publicación del dogma. 



Por el Ministerio de Instrucción pública se 
ha dispuesto que se adquieran 833 ejemplares 
del Libro de las Escuelas, de que es autor don 
Eduardo Vincenti y se le den las gracias por 
el donativo que ha hecho de 160 ejemplares 
con destino á los centros docentes. 



La Gaceta de Madrid publica, con fecha de 
12 de Julio del corriente año, los acuerdos to- 
mados por el Tribunal encargado de juzgar 
las Memorias presentadas al concurso biblio- 
gráfico del corriente año anunciado por la Bi- 
blioteca Nacional: en primer lugar declarar de- 
sierto el primer premio y adjudicar el segundo 
á D. José Ribelles Comín, autor de la Memoria 
Bibliografía de la lengua valenciana. 



ÉPOCA. — TOMO XIII. 



Por Real orden de 12 de Julio del corriente 
se dieron las gracias á D. Guillermo Thompson 

6 



RKVISTA DE ARCHIVOÍ 



por la valiosa colección de objetos arqueoló- 
gicos y ejemplares de mineralogía que ha re- 
galado á la Academia provincial de Bellas Ar- 
tes de la Coruña. 



Del Heraldo de Madrid tomamos la siguien- 
te noticia: 

«Kl ilustrado y conocido publicista D. Va- 
lentín Picatoste lia obtenido en la Exposición 
de Bellas Artes, de Granada, una de las 36 me- 
dallas asignadas á la Sección de artes decora- 
tivas por su interesante colecc ón de libros 



«Descripción é historia política, eclesiástica y 
monumental de España», comprendida en el 
grupo primero, «Elementos para la enseñanza 
del arte». 



En el panteón que poseen en Villanueva y 
Gcltrú los marqueses de Sama han sido recien- 
temente depositados los restes mortales del 
escritor catalán D. Víctor Balaguer, fundador 
de la Biblioteca-Museo B:ilaguer en aquella 
poblrción. 



ADVERTENCIAS 



La Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos concederá cada año 
doce premios de cien pesetas á los autores de los trabajos originales que 
el Consejo de redacción determine. Se publicarán en la Revista los 
títulos de los estudios premiados y los nombres de sus autores, á quienes 
se abonará el premio después de publicado el trabajo, que es cuando ha de 
hacerse la calificación. 

A los autores de artículos originales admitidos y no premiados, se les 
entregará gratuitamente, si lo solicitan al tiempo de remitirlos, una tirada 
especial de cincuenta ejemplares. 

El Consejo de redacción se reserva el derecho de no publicar los artí- 
culos que, á su juicio, no correspondan á la índole de la Revista, ó no 
reúnan las condiciones que ésta exige. 



* * 



Se ruega á todos nuestros compañeros de provincias que remitan á esta 
redacción, para insertarlos en la Crónica de Archivos, Bibliotecas y 
Museos, cuantos datos crean interesantes relativos á los establecimientos 
en que sirven; como son adquisiciones, trabajos hechos, mejoras intro- 
ducidas en la organización y en la parte material, clasificación de fondos, 
investigaciones, estadísticas del servicio, etc., etc. De esta suerte la 
Revista podrá sustituir á los antiguos Anuarios y cumplirá uno de sus 
fines, el'de ser órgano del cuerpo. 

También se insertarán los datos interesantes que se nos remitan para 
la Sección de Variedades, que sean adecuados á ella; y las Notas biblio- 
gráficas de obras de erudición histórica ó literaria. 

Las noticias han de escribirse brevemente; y la Redacción podrá mo- 
dificarlas y dejar de publicar las que estime poco importante§. 



MADRID.— Tip. de la Revista de Archivos. Bibliotecas y Museos, Olid, 8. 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(historia y ciencias auxiliares) 



Año IX. — Agosto de igoS. — Núm. 8. 



AVANCE 

PARA UN ESTUDIO DE LAS POETISAS MUSULMANAS EN ESPAÑA 



DOY á mi trabajo el modesto título de avance, porque no me permite 
aspirar á otro la deficiencia de las fuentes que he podido consultar. 
De obras modernas europeas, poquísimo he logrado utilizar para 
mi empresa. La obra magna de Casiri dedica menos de una página á dar 
noticia de diez y seis musulmanas ilustres, pero aparte de que sólo cuatro 
ó cinco de ellas son poetisas, los párrafos que les consagra el autor, copia- 
dos ó extractados solamente de Abenpascual y de Abenaljatib, solo con- 
tienen noticias de cajetín en que, con la monótona uniformidad de los ori- 
ginales árabes, se repiten pomposos elogios de las literatas, sin dar apenas 
datos concretos de sus biografías ni insertar ningún fragmento de sus 
producciones. 

La obra del barón de Schack «Poesía y Arte de los árabes en Espa- 
ña y Sicilia» es demasiado gsneral para ocuparse detenidamente en estu- 
diar las poetisas españolas de las que sólo cita tres, incluyendo de ellas 
otros tantos fragmentos que en la traducción castellana de D. Juan Vale- 
ra, única que he tenido á mi alcance, se apartan bastante de los originales 
árabes, porque como confiesa nuestro eximio literato, su versión está he- 
cha con un fin estético que sacrifica á veces algo de la exactiíud científica 
en aras de la belleza literaria. 

3.* ÉPOCA. — TOMO xni. 7 



84 



REVISTA DE ARCHIVOS 



M. Dozy, al compilar sus aScriplorum arabum Loci de Abbadidis», 
traduce algunos versos, pero como es natural, dado el asunto de la obra, 
solo constan en ella las poquísimas poesías que se conservan de la Abbadi, 
de Romaiquia y de Boteina, ó sea de las poetisas que florecieron en Sevi- 
lla en el tiempo en que esta ciudad fué, bajo los Abadies, cabeza de un 
reino independiente. 

El único trabajo que de un modo especial se refiere á las musulmanas 
españolas es la memoria presentada por el Sr. Simonet ante el IX.® Con- 
greso internacional de Orientalistas, pero esta memoria aún ha sido para 
mí de menos utilidad que las obras anteriores, porque, aunque cita algunas 
poetisas, no las estudia como tales, ni es en realidad todo el discurso más 
que una esquisse muy ligera, inspirada más bien que en el deseo de hacer 
un estudio intensivo, en el de demostrar con respecto al sexo femenino los 
juicios que sobre los factores de la cultura arábigo-hispana en general sus- 
tenta el autor en casi todas sus obras. 

Los autores árabes proporcionan un arsenal más abundante de noti- 
cias, aunque de difícil aprovechamiento por hallarse envueltas en las in- 
sulsas digresiones y ampulosas redundancias de estilo características de la 
incoherente y confusa erudición musulmana. 

Ninguno presenta un cuadro general de las poetisas musulmanas que 
florecieron en la península. Historiadores, biógrafos y polígrafos conser- 
van noticias dispersas que he procurado reunir, é insertan versos que he 
interpretado hasta donde lo han permitido mis fuerzas, renunciando en 
algunos casos á traducirlos porque las mayores dificultades que el estilo 
poético ofrece en cualquier idioma, y especialmente en el árabe, se agra- 
van con frecuencia, por tratarse, no de verdaderas casidas ó poemas com- 
pletos, sino de trozos cortísimos, de un dístico ó de un verso que, sobre ir 
incluidos sin ningún antecedente que facilite su inteligencia, se ofrecen 
con variantes en los distintos textos y presentan palabras inusitadas que, 
ó no constan en los diccionarios, ó al menos no aparecen con un signi- 
ficado aceptable; resultando de todo esto que esos fragmentos pueden tra- 
ducirse á veces en varios sentidos, y á veces no se ve claro que puedan 
traducirse en ninguno. 

F'altas de índices muchas publicaciones árabes y faltas nuestras bi- 
bliotecas públicas de muchos libros indispensables para estas tareas, la mía 
hubiera sido imposible si no hubiera tenido á mi disposición los numerosos 
índices y la rica librería que mi muy querido y sabio maestro don Francis- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 85 

co Codera hace accesibles, no solo á sus discípulos, sino á los estudiosos en 
general, con una generosidad admirable en este país de grandes desconfian- 
zas y añejas rutinas, en que es tan poco frecuente hallar quien prefiera la 
pérdida posible deun libropropio á lapérdida segura deuna actividad ajena. 

Sin embargo, aún he echado de menos algunos libros y códices que 
hubieran podido hacer más fructífera mi investigación si existieran en 
España. 

Esta es una razón más para que yo no pretenda hacer pasar mi traba- 
jo por una obra acabada. He procurado agotar la materia, pero solo he 
podido realizarlo en cuanto lo permitían los elementos que he tenido á mi 
alcance. He reunido los fragmentos poéticos y he adelantado lo posible en 
su traducción, sin que presuma de haber obtenido la exactitud deseable 
en todas las versiones que inserto. Algunas veces, después de verter aisla- 
damente las palabras, no he logrado penetrar el pensamiento que encie- 
rran, y me he quedado dudando si debía culpar del mal éxito á mi impe- 
ricia, á la insuficiencia de los léxicos árabes, ó á la torpeza de los copistas, 
de que ya en el siglo xii se quejaba Abenbasam con estas palabras: «Donde 
estos tales creyeron escribir con acierto, escribieron erróneamente; cuan" 
do juzgaron que habían vertido rectamente el pensamiento del autor, lo 
alteraron y corrompieron, de tal modo, que el que menos puede llegar á 
entender lo escrito es el mismo copista, y éste es el primero en dudar y 
vacilar sobre el sentido de sus escritos.» 



El florecimiento de un número relativamente crecido de poetisas, en- 
tre los musulmanes españoles, no es un fenómeno insólito y aislado; pres- 
cindiendo de su natural concomitancia con el extraordinario desarrollo 
que todas las manifestaciones literarias de la cultura alcanzaron entre los 
muslimes andaluces, y ciñéndonos á considerar los productos de la activi- 
dad femenina, no podemos ver en la poesía sino uno de tantos derroteros 
abiertos en aquella sociedad á las iniciativas de la mujer, cuya educación 
no se diferenciaba esencialmente de la que recibían los varones, y cuyo 
radio de acción se extendió á todos los estudios y á muchas de las profe- 
siones á que los hombres se dedicaban, llegando á haber mujeres que cul- 
tivaron la medicina, y que ejercieron una verdadera catéquesis del islam, 
recorriendo los pueblos para predicar á las muchedumbres, explicarles el 
Alcorán y exhortarles á la piedad. 



REVISTA DE ARCHIVOS 

Por aptitudes de imaginación, por simpatías de temperamento, ó por 
lo que quiera que sea, es un hecho constante en los paises en que se dedica 
á las letras la mujer, su preferencia por la poesía; y esto sucedió eiTtrc las 
musulmanas españolas, que, aunque espigaron en todos los campos de la 
ciencia y la literatura, cultivaban el de la poesía con más frecuencia y 
mayor fruto que ninguno. 

Poco es lo que se conserva de sus obras, y poco es por tanto lo que se 
puede juzgar de su mérito intrínseco y de su forma literaria. 

La poesía árabe, en general, difícilmente se somete á una clasificación 
por géneros por la confusión que entre éstos se observa , hasta el punto 
de que hay poemas que, sin aparente solución de continuidad, pasan de un 
género á otro y de uno á otro asunto que no tienen entre sí ninguna co- 
nexión; pero esta promiscuidad no debe causar extrañcza, toda vez que 
del mismo mal adolecen los géneros en prosa. No parecen, pues, los mu- 
sulmanes haberse preocupado grandemente de las cuestiones de fondo; la 
característica general de la poesía es la forma, la combinación del metro y 
la rima, conforme á las leyes de una sencillísima prosodia y de una versifi- 
cación muy complicada por las varias y profundas alteraciones de que son 
susceptibles los pies primitivos, leyes cuyo conocimiento constituía, con 
el nombre de el arud (la prosodia), una ciencia especial que tuvo insignes 
cultivadoras, como la sudanesa Ixrac, llamada, por su especialidad, la 
Arudí I . 

Respecto á las producciones poéticas de la mujer, hay que tener tam- 
bién en cuenta que la inmensa mayoría de ellas se ha perdido ó por lo 
menos es hoy desconocida; hallamos noticia de poemas ó casidas com- 
puestos por mujeres, pero sólo conocemos pequeños fragmentos, de cuyo 
examen parece deducirse que la mujer cultivó principalmente la poesía 
laudatoria, la erótica y la satírica. 

I Fué cliente y discípula del secretario cordobés Abulmotarrif Abderrahman, hijo de Gal- 
bún, quien le enseñó, durante su permanencia en Córdoba, la gramática y léxico árabes; más 
tarde, se trasladó Ixrac á Valencia con su patrono al que superó en conocimientos, llegando á 
saber de memoria el «Cámil» de Almobarrad y el «Nauadir» de Abuali el Calí (a). Dedicóse á la 
enseñanza de la prosodia, siendo maestra de Abudaud Suleiman hijo de Nichah. Se trasladó á 
Dcnía, quizá por la muerte de su patrono ocurrida en Valencia en 443 (io5i-2) y en Dcnía acom- 
pañó á Ismá, mujer de Abulhasan Abdelaziz y descendiente de Almanzor, hasta fines del 
año 460 (io58-9) en que murió la Arudi. 



las rarezas acerca de las Narraciones y de las Poesías, por Abualí Ismail, hijo de Alcasim el 
Cali. 



lUBLlOTECAS Y MUSEOS 87 

El valor literario de estas producciones adolece de los mismos defec- 
tos que el resto de la poesía ¿írabe; el mérito estriba en reunir un aglome- 
rado de palabras rebuscadas y altisonantes, cuya combinación resulte ar- 
moniosa al oido, pero cuya rima se repite uniformemente en todos los 
versos con desesperante monotonía, que incapacita á cualquier oído de 
aquende el Mediterráneo para percibir bellezas de modulación entre tales 
martilleos. Los retruécanos, los juegos de palabras que con sonidos casi 
idénticos significan ¡deas diferentes ó contrapuestas, los tropos más retor- 
cidos, las imágenes más arriesgadas, los conceptos más alambicados, tan 
hueros como sutiles; todo esto es la última palabra en punto al mérito de 
la poesía según los puntos de vista de los críticos musulmanes. 

Para nosotros, estas sutilezas no bastan á excusar ni la descarada obs- 
cenidad de lenguaje que se permiten emplear los poetas y poetisas más 
ilustres, ni la pobreza de las ideas cubiertas por exuberante follaje de 
palabras, ni la incongruencia de éstas, que hace de cada verso un todo 
aislado lógicamente del resto de la composición. M. Neval retrata perfec- 
tamente esta incongruencia, diciendo: «On peut lire presque indifférem- 
ment la meilleure piece de poesie árabe de haut en bas ou de basen haut 
sans qu'il puisse résulter de ce renversement de 1' ordre naturel un déran- 
gemcnt sensible dans le plan de l'auteur ou de 1' enchaínement rationel 
de ses idees» '. 

En medio de estos defectos, no deja de brillar algún mérito real en las 
obras femenmas; pocos son los que pueden hallarse en las poesías lauda- 
torias, dedicadas á príncipes y magnates, que en general son pobres de 
inspiración y vacías de ingenio; pero en la poesía amatoria y en la satíri- 
ca, hay que reconocer el valor de algunos fragmentos, que muestran ser 
obra de una inspiración profundamente sentida ó de un ingenio mordaz 
y corrosivo, incompar.able para esgrimir la burla y la diatriba. 

Desde la entrada de Táric en España hasta la de Abderrahman í no 
hay que pensar que las mujeres pudieran dedicarse á la poesía. Aparte de 
que con las primeras expediciones no vinieron mujeres musulmanas ó vi- 
nieron muy pocas, la crisis social que se había producido y el carácter 
exclusivamente militar de la historia de la época no eran las circustan- 
cias más apropósito p ira que florecieran literatos, y menos literatas, por 

I Sysléme législatif musulmán.— Man'a/ife; pág. i25. 



88 REVISTA DE ARCHIVOS 

lo cual no es extraño que no hallemos mencionada ninguna de éstas has- 
ta bien avanzado el periodo orgánico que inauguran los Omeyas. 

La primera de que encuentro noticia, es una poetisa de principios del 
siglo IX, á quien Almacari ■ llama Hasana la Temimí, hija del poeta Abul- 
hosain. Abenalabar ^ nos da su genealogía más completa, llamándola hija 
de Abulmojaxí Asim hijo de Zaid, hijo de Yahya, hijo de Hantala, hijo de 
Alcama, hijo de Ada {^^>^) hijo de Zaid, el Abadí el Temimí. 

La infancia y juventud de Hasana, transcurrieron en medio del bien- 
estar que proporciona la riqueza. Su padre, poeta renombrado, se esmeró 
en procurar á la doncella una educación literaria, enseñándole el difícil 
arte de la versificación. La muerte le sorprendió antes de que su hija hubie- 
se contraído matrimonio, y esta pérdida fué una doble desgracia para Ha- 
sana, cuya orfandad, por circunstancias de que no hacen mérito sus dos 
biógrafos, vino á coincidir con la confiscación de los bienes paternos que 
había de heredar. 

Hasana acudió al único recurso que podía salvar su herencia, dirigien- 
do á Alhaquem I una poesía en que se encomendaba á su clemencia con 
estas palabras (Metro basit): 

«Llego á ti, ¡oh Abulasí! transida de dolor. A Abulhosain le da de beber la lluvia que golea 
sin cesar. 

»He vivido «n la. abundancia y bienestar, morando á su l.ido. Hoy me acojo A tu gracia, 
¡oh Haquem! 

»Tú eres el jete (imam) al que obedecen los hombres y á quien los pueblos entregan las llaves 
de sus puertas. 

»Nada hay para mi tan temible como que te niegues á ser el escudo á cuyo amparo me salve 
de la miseria. 

»¡Ojalá no ceses de estar envuelto en el poder firme, para que se humillen á ti árabes y 
extranjeros (propios y extraños).» 

Halagado por la lisonja, conmovido por la desgracia, ó impulsado pro- 
bablemente por ambos sentimientos, es lo cierto que el emir envió á la 
poetisa una sierva, mensajera de buenas nuevas, y escribió á Chábir, hijo 
de Lebid, gobernador de Elvira, ordenándole la restitución de lo incauta- 
do. La joven reclamó de Chábir el cumplimiento de estas órdenes, pero 
el gobernador se negó en redondo, aprovechando la coincidencia de la 
muerte del emir. No se desanimó por eso la huérfana; marchó á Córdoba, 
y habiendo logrado introducirse en el palacio, permaneció en él algún 
tiempo tratando de captar las simpatías de las mujeres del harem, y aguar- 

1 Analectas; tomo II, pág. 536. 

2 Códice de Ali Pacha del Cairo, fotog. por el Sr. Ribera, pág. 300. 



tíillLlOTECAS V MUSEOS 89 

dando á que pasaran para el nuevo emir Abderrahman II los primeros 
momentos de duelo por la muerte de su padre. Cuando le pareció opor- 
tuno, hizo que la presentaran á Abderrahman, para quien ni ella ni su 
padre eran desconocidos, y recitó ante aquél una nueva poesía en que le 
daba cuenta de su orfandad y su pobreza, de la protección que había que- 
rido dispensarle Aihaquem y de la desobediencia de Chábir á los manda- 
tos del difunto soberano. Concluida la poesía, Hasana entregó al emir 
el escrito de su antecesor y le enteró detalladamente de lo ocurrido. Apia- 
dóse de ella Abderrahman, y le dijo: «Abenlebid se ha excedido de sus 
atribuciones, puesto que ha querido anular el pensamiento de Aihaquem, 
pero te basta con que yo haya sucedido á mi padre y cumpla, después de 
su muerte, sus compromisos.» Entregó á la poetisa un documento en que 
ratificaba lo dispuesto por Aihaquem, y, no contento con esta reparación, 
le hizo un regalo y destituyó al desobediente funcionario, bondades á que 
correspondió Hasana enviando al príncipe una nueva poesía en que ma- 
nifestaba su agradecimiento con frases expresivas y grandes alabanzas. 

Estas son todas las noticias que encuentro de esta poetisa en cuya bio- 
grafía, según Abenalabar, se ocuparon Abuámir, Asalimí y Abenayad. 

No encuentro noticias de ninguna otra poetisa hasta el último tercio 
del siglo IV de la Hégira en que floreció Aiexa ', hija de Ahmed, ilustre 
literata cordobesa, de cuyas brillantes cualidades se hacen lenguas sus bió- 
grafos, pero de cuya biografía nos dicen muy poco. Abenpascual y Alma- 
carí copian con ligeras variantes este párrafo del Almoctabis de Abenha- 
yán: «No hubo entre las mujeres ingenuas de su tiempo quien igualara á 
Aiexa en inteligencia, saber, cultura literaria, dotes poéticas, elocuencia, 
castidad, penetración y solidez de juicio. Dirigía alabanzas á los magnates 
de su tiempo, con lo cual hallaba medio de subvenir á sus necesidades, y 
alcanzó con su elocuencia á donde no alcanzaron muchos de los literatos 
de su época, pues sus súplicas no eran rechazadas. Tenía hermoso carácter 
de letra; copiaba los libros sagrados y profanos; coleccionaba libros y se 
distinguía en el saber, atesorando ricos y abundantes conocimientos. Y mu- 
rió virgen, sin haber contraído nunca matrimonio, en el año 400 (loog-io). > 

Almacari inserta dos poesías de Aiexa; improvisada una de ellas en 
cierta ocasión en que al entrar la poetisa en el palacio del hijo de Alman- 
zor,AlmudafarAbdelmelic, halló á éste acariciando á un hijo suyo, dice así: 

I Aiexa, hija de Ahmed, hijo de Mohámed, hijo de Cadim.— Abenpascual, Asila, biog. 1412.— 
Almacari, t. II, pág. 631. 



go 



REVISTA DE ARCHIVOS 



<sAlá te conceda lo que para el deseas, y no cesen de aumentar sus grandes cualidades 

»Ya indican sus buenos indicios lo que tú esperas. Su heróscopo es feliz. 

»Le aman los más ilustres. Blandc la espada con bravura y brillan los estandartes. 

»Le contemplas en elevado cielo como una luna cuyo cortejo son los ejércitos 

»¿Cómo ha de defraudar las esperanzas un leoncillo á quien el más bravo de los leones lia 
emparentado con los más ilustres? 

«Pues vosotros sois la familia de Amir, la más ilustre de las familias. Vuestros hijos y 
vuestros abuelos son puros. 

»Vuestros jóvenes son en la reflexión ancianos y vuestros ancianos son en la guerra jóvenes.'» 

La segunda poesía de Aiexa que incluye Almacarí es un dístico que es- 
cribió la autora para librarse de las importunas pretensiones amorosas de 
un poeta de quien ella no gustaba; dice así: 

«Soy una leona, ninguno llegará á satisfacerme durante toda mi vida. 

»Pero si escogiera esto, no accedería á un perro, cuando he cerrado mis oídos tantas veces á 
un león.» 

Por Último, Abenpascual inserta el primer verso de una poesía de 
Aiexa en metro cámil; hele aquí: 

«Si no existieran la'í lágrimas, no temería ningún censor. Ellas son las que labran un camino 
hasta ti.» 

De la primera poesía que he traducido y de lo que dice Abenhayán se 
puede colegir que Aiexa incurre de lleno en la acusación de sicofantismo 
fulminada por Dozy contra los poetas cortesanos de los príncipes omeyas; 
pero á ésta, como á otras poetisas que la imitaron, les sirve de excusa la 
misma abundancia de poesías apologéticas, reveladora más bien que de 
servilismos individuales, de un mal social, que, por lo demás, no es exclu- 
sivo de los musulmanes españoles, porque en todos los países y en todas 
las épocas, donde se ha alzado un imperio grande ó pequeño, ha habido 
poetas cortesanos y parásitos áulicos que en prosa ó verso, han cantado 
las alabanzas de ios príncipes. 



Poco tiempo después de Aiexa, floreció en Córdoba la ilustre (Jalada ', 
una de las primeras literatas de la España musulmana. No obstante la ex- 

I Ualada, hija de Almostacfibilá Mohámed, hijo de Abderrahman, hijo de Obaidala, hijo de 
.'Vbderrahman III. — Abenpascml, Asila, biog. 1418. — Adabi, biog. i5o5.-- \bcnaljatib, Ihata imp. 
pág. 265.— Asafadi (apud Dozy, Catalogus Codicum arabicorum Bibliothcca; Academia; Lugduno 
batava;). — Abenbasam, Cód. de la Biblioteca de París, tomo I, pág. 113. — Almacari, tomo I, 
págs. 286, 308 y 416; tomo II, págs. 140, 186,563. 565, 506,568 y 618.— Dozy, Ilistoire des Musulmans, 
tomo IV, págs. 140 y 216; Loci de Abb. lomo II, pág. 234.— Weyers, Specimen criticum exhibens 
Locos Ibn Khacanis de Ibn Zaiduno.— Beslhorn, Ibn Zaiduni vitam scripsit epistolamque ejus ad 
Ibn Dschahvarum scriptam nunc primum edidit...— Casiri, lomo II, pág. 149.— Simonet, Cresto- 
malia, pág. 126. — Pons, Ensayo bio-bibliográíico sobre los Historiadores y Geógrafos arábigo- 
españoles; biog. de Aben Zaidún. 



BIBtlOTECAS V MUSEOS 9I 

cepcional reputación literaria que alcanzó esta poetisa, tanto entre sus 
contemporáneos como entre los críticos posteriores, carecemos de una 
verdadera biografía suya y aun de datos bastantes para reconstituirla, 
aunque fuera á modo de bosquejo. Prescindiendo de las obras en que inci- 
dentalmente se cita á Ualada, adjudicándole de paso pomposos elogios, son 
varias las que, de un modo concreto, le dedican un articulo biográfico, 
que ya breve y sucinto como en Abenpascual y Adabí, ya de alguna ex- 
tensión como en Al macar', nos deja de todos modos poco menos que á 
obscuras sobre los pormenores más interesantes de la vida de esta célebre 
hembra, por cuyas venas corría la ilustre sangre del gran Abderrah- 
man III. 

Era hija de Mohámed Almostacfí, y biznieta por tanto del glorioso fun- 
dador del califato español. Su mismo padre, Mohámed, ocupó el solio 
cordobés desde Dulcada del año 414 (Enero de 1024) hasta el primer Rebí 
del 416 (Mayo de i025). En aquellos años en que el pueblo cordobés pare- 
cía presa de un vértigo que le hacía encumbrar un día á un pretendiente 
para arrancarle poco después el trono y á veces la vida, ni las buenas 
cualidades de un hombre de buena fe, como lo era Abderrahman V, bas- 
taban para consolidar en sus manos el poder, ni los más execrables defec- 
tos eran óbice para que un Mohámed Almostacfí llegara á ser proclama- 
do califa. Todos los historiadores reconocen unánimes que era Mohá- 
med un hombre ignorante, rudo, de torpes y bajas pasiones, é indigno 
por todos conceptos de suceder al desgraciado Abderrahman, á quien 
arrebató el trono aprovechando la nerviosa instabilidad de los cordo- 
beses y las rencillas de la guardia palatina contra los soldados berbe- 
riscos. 

Dice Abenalatir que no tenía Mohámed más preocupación que la gula y 
la lujuria, y que de él se contaban cosas de vergonzoso recuerdo. Grueso 
y rechoncho, de rostro redondo y congestionado, no debía disimular mu- 
cho su aspecto la inferioridad de su valor moral é intelectual. 

Y sin embargo, por uno de esos contrastes tan frecuentes en la histo- 
ria, á este hombre de tan menguadas facultades, cupo la suerte de engen- 
drar una mujer que había de conquistar inmarcesible gloria en el cultivo 
de las letras. 

Ningún biógrafo de Ualada nos ha trasmitido fecha ni circunstancias 
de su nacimiento. He aquí los datos que pueden orientarnos en la investi- 
gación de una fecha probable: la de la muerte de su padre, ocurrida en el 



PEVISTA DE ARCHIVOS 

Último Rebí del año 416 ( i.° a 29 de Junio, i025) ', á los cincuenta y dos 
de su edad 2, y la de la muerte de la misma poetisa, acaecida cuando con- 
taba más de ochenta años 3, á dos noches pasadas de Safar del 484 (26 de 
Marzo, 1091), según Abenpascual y Adabí 4; con estos datos podemos cal- 
cular que naciera (Jalada por el año 402 (ioií-12) fecha que también con- 
cuerda con la proporción verosímil entre la edad de (Jalada y la de su 
amante Abenzaidun que según Abennubata y Almacarí nació en 894 
(ioo3-4), unos ocho años antes que (Jalada. 

Ninguna noticia tenemos de su infancia; siendo niña debió presenciar la 
elevación de su padre al trono de Córdoba, su efímero reinado y su violenta 
deposición, pero los autores nada nos dicen; las noticias que nos trasmi- 
ten se refieren á la época en que Ualada era ya una mujer dotada de todos 
los atractivos de la hermosura y de la bien cultivada inteligencia. Es de 
suponer que encomendada á la dirección de un hombre como su padre, la 
educación de (Jalada adoleciera de grandes defectos; aquél no podía ofre- 
cerle ejemplos muy edificantes ni rodear su niñez del cuidado y vigilancia 
á que en el harem paterno estaban sujetas las hijas de los musulmanes 
honestos y piadosos, y es por esto más admirable el honroso renombre li- 
terario que Ualada llegó á alcanzar por sus propias facultades é iniciati- 
vas, que digna de censura la ligereza de sus costumbres. 

Almacarí dice que era célebre por el recato y la honestidad, y más ade- 
lante apunta la idea de que nuestra poetisa abrió camino á la maledicen- 
cia con su despreocupación y sus placeres. Adabí y Abenpascual dicen 
que Abuabdalá, hijo de Mequi {^^^) y amigo que fué de (Jalada, afirmaba 
no hallarse la castidad de ésta á la altura de su ilustración. 

Este juicio que contrasta con la excesiva lenidad del de Almacarí, se 
corrobora por la desenfadada obscenidad de algunos versos de Ualada; 
pero no hay que olvidar, para no formular tampoco un juicio demasiado 
severo, que entre los poetas de aquel tiempo era corriente el empleo de 



1 Murió en las cercanías de Medinaceli, asesinado por uno de los jefes que le habían acompa- 
ñado en su fuga de Córdoba, y que, enemistado con él, le ofreció una f;allina asada que había 
aderezado con acónito.- -Abenalatir, tomo IX, pág. 194. 

2 Abenaljatib, Ms. de la R. Acad. de la Hist. núm. 37. 

3 Abenbasam, 113 v. 

4 Almacarí consigna dos fechas distintas, á que según sus noticias se referíala muerte de 
Ualada; el ilustre compilador no se decide á optar por ninguna de ellas, que si para él fueron 
dos, hoy resultan cuatro en el texto impreso, por variantes de los manuscritos utilizados en la 
edición. Yo me atengo á la fecha de Abenpascual y Adabí, que más próximos, especialmente el 
primero, á la época t-n que vivió Ualada, pudieron estar bien enterados. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS gZ 

las frases más desvergonzadas, y que la más distinguida sociedad distaba 
mucho de escandalizarse al o¡r tales poesías. 

Prueba bizarra de la viril despreocupación de Ualada nos ofrece este 
hecho que refieren varios escritores. La poetisa mostraba á la vista de 
todo el mundo, bordados con hilo de oro y distribuidos en las dos franjas 
de su túnica, estos dos versos: 

«¡Por Alá! que soy apta para las mayores cosas. Sigo mi camino y soy altanera. 

»IIago al que me ama dueño de mi mejilla, y doy un beso al que lo desea ardientemente. v> 

Y aún esto resulta pueril é inocente al lado de otros dos versos que 
dirigió al Asbahí, protegido de uno de los Benichauar de Córdoba, lan- 
zándole esta feroz diatriba que no me atrevo á reproducir en castellano: 

«¡Gaiideas o Asbihi! ¡Quam multa pervenerunt ad te bona, ex rege, beneficiorum largi- 
tore! 

»Et sane, id ano filii tui assequtus es, quoJ Alhasan, vulva Baurana natae.obtinare non po- 
tuit.» 

Pero si estos y otros versos de Ualada muestran que no era un decha- 
do de perfección moral, sus brillantes cualidades le granjearon la admira- 
ción de sus contemporáneos y los elogios de sus biógrafos. De amena con- 
versación, fácil palabra, agudo ingenio y exquisita elegancia, cautivaba 
los ánimos de tal modo, que como dice Almacarí «hacía volver á los an- 
cianos á la naturaleza de la juventud». 

En casa de Ualada se reunía por las noches lo más selecto de la socie- 
dad literaria de Córdoba; poetas y prosistas se disputaban la fortuna de 
tratar á Ualada y de asistir á sus tertulias, verdadero palenque de las le- 
tras, donde se improvisaban versos, se comentaban los de los poetas ante- 
riores, y se sostenían controversias literarias y filológicas, ejercicios en 
que Ualada competía con todos y aventajaba á los más hábiles. 

Quizá los amores de Ualada con el célebre poeta Abenzaidun, nacie- 
ron en estas tertulias; quizá por el contrario las veladas literarias debie- 
ron su origen á los amores, fuente de inspiración de muchas composicio- 
nes de ambos poetas. 

Lo que sí parece seguro es que estos amores acarrearon grandes con- 
tratiempos á Abenzaidun, quien, por causa de ellos y por orden de Abulha- 
san hijo de Chauar, fué encarcelado. A este propósito, dice Besthorn: 
cíSuspicor, Valladam et íbn Zaidunum coactos fuisse, ut amorem suum 
occultarent, et Ibn Zaidunum in odium Abul-Hazmi venisse, quod ¿/e/a- 
tores detulissent, Ibn Zaidunum et Valladam clam ínter se congredi, nam 



g4 REVISTA DE ARCHIVOS 

Vallada erat «criminis auctor» '. Quum ne significetur quidem, Abul- 
Hazmuin ipsum Valladam amasse et eam ob rem poetam ut aemulum 
suum odisse, veri simile est, Abul-Hazmum omnes timuisse, qui cum cha- 
lifae mortui convenirent, et cavisse, nc Ibn Zaidun a regia virgine iisque, 
qui etiam tum partibus Omaijadarum faverent, adjutus res novas ageret». 

Desde la prisión, escribió á Ualada y á varios amigos para que inter- 
cedieran por él, pero como no consiguieran su libertad, llegó el poeta á 
escaparse de la cárcel, y, oculto en los arrabales de Córdoba, dirigía á 
Ualada ardientes poesías rogándole encarecidamente que le visitase. 

Quizá en contestación á una de estas súplicas, compuso Ualada estos 
dos versos que inserta Almacarí, diciendo únicamente que los dirigió la 
poetisa á su amado cuando éste se hallaba ávido de ella después de una 
larga separación. 

«Espera á que las sombras oculten mi visita, pues juzgo que es la noche quien mejor oculta 
los secretos. 

»Pues entre nosotros hay algo que si ocurriera con sol, éste no brillaría, si con luna, ésta no 
aparecería, y si con una estrella, esta no haría su viaje nocturno.» 

A continuación de estos versos sigue diciendo Almacarí: «Ualada cum- 
plió lo prometido y, cuando quiso separarse, despidió á Abenzaidun con 
estos versos: 

»E1 amante que se despide de ti se despide de la resignación; el que divulga su secreto ^ no 
confia en ti 3. 

»Rechina los dientes porque avanza sólo unos pasos cuando te acompaña á despedirte. 

»¡0h hermano de la luna llena 4 en alteza y resplandor! Quiera Alá concederme un tiempo en 
que te vea reaparecer. 

».\sí mis noches son largas durante tn ausencia, de lo cual eres tú la causa. Las paso 
lamentando la brevedad de aquéllas que pase contigo.» 

1 Se refiere Besthorn á una poesía dirigida por Abenzaidun á Ualada, en que lo dice así el 
autor. 

2 La frase <^divulgar los secretos» equivale á romper las relaciones. 

3 No entiendo bien el sentido de este hemistiquio. El barón de Slane en su traducción de 
Abenjalicffii, tomo I, pág. 124, da esta versión: «it is now betrayed, the secrct (of his love wich 
he had) confided to thee (alone)»=s¡no ha hecho ahora traición al secreto (del amor que tuvo) 
confía en él (sólo). (Weyers traduce la primera palabra del verso por el imperativo «Valedici- 
to)».— Besthorn, pág. 27, traduce: «Secretis quae tibí commisit, amissis». No estoy satisfecho de 
mi traducción, pero las de Slane y Besthorn no me parecen más aceptables que la mía. 

4 Gomo Abenjalicán atribuye estos versos á Abenzaidun, el barón de Slane, suponiendo que 
fueran dirigidos á Ualada, traduce: ¡Oh, hermana de la luna!...»— Besthorn, afirma también (ig- 
noro con qué pruebas) que estos versos no deben atribuirse á Ualada. -Weyers, al traducir á 
Abcnjacán, no sólo ios atribuye á Abenzaidun sino que, por lo que dice Abenjacán antes de in- 
sertar la poesía y por 1 j frase «¡Oh, hermano de la luna!...» cree los versos dirigidos, no á Ualada, 
sino á un amigo; amistad demasiado estrecha había de haber sido esta, á juzgar por el contexto 
de la poesía, pero creo que Weyers se engañó; el párrafo de Abenjacán, comienza así: ^y,s>-.^ 
~.J] bI)-§-A , mL.^ rr*> 1*^^ ''^^^ **^ debe iradudir: «Y marchó la persona á quien él amaba...» 



BIBLIOTECAS Y MUSKOS y5 

También dirigió (Jalada á Abenzaidun esta poesía lamentando los ma- 
les de la ausencia: 

«¿No tendremos después de esta separación algún camino [para reunirnos]? 

»-'ln los tiempos del retraimiento, en el invierno, pasaba yo las noches sobre carbones 
encendidos por el deseo. 

»¿Y cómo no, si la noche me encontraba despedazada porque el Deslino había hecho llegar 
tan pronto lo que yo temía! 

«Pasarán Lis noches sin que yo vea concluirse la separación ni el sufrimiento, libertada de la 
esclavitud del amor. 

»Alá riegue la tierra que amaneció siendo tu nlberguc con toda el agua vertida, chaparrón 
espeso.» 

Abenzaidun contestó diciendo: 

«.\lá confunda el día en que no hallo tu rostro a causa de la ausencia y la separación. 
»<¡Cómo ha de ser buena l:i vid i sin placer? ¿y que placer hay para el afligido que pasa la 
noche en el insomnio?» 

Tras de la apasionada conteslación del amante, vino la censura del 
crítico, al que no habían satisfecho las redundancias del último vcrso.de 
lidiada, según lo que sigue narrando Almacarí: «Y escribió él (Abenzai- 
dun) comentando la proposición final de la poesía: — .Muchas vescs me has 
invitado á que te llame la atención sobre aquello respecto de lo cual en- 
cuentre algo que reprocharte. Pues bien, te reprocho la frase: Riegue Aid 
la tierra que ama?ieció siendo tu albergue, porque á Durroma ' le fué 
censurada esta frase á pesar de comenzarla con una invocación de indem- 
nidad. 

«Mantente ¡oh casa de Mai! á salvo de toda prueba, y no cese la lluvia de caer por torrentes 
en tu terreno.» 

Pues esto es más semejante á la súplica contra el ser amado que á la 
súplica en su favor. Lo que merece aprobación es esta frase de otro: 

«Rieguen tus casas, con exclusión de quien pueda perjudicarlas, la nube primaveral y la 
lluvia periódica.» 

Desde el año 435 (1043) Ualada y Abenzaidun pudieron entregarse sin 
temor á sus amores, pues muerto el señor de Córdoba Abulhazam, su hijo 

Weyers, traduce así: «Et proféctus est«aliquando vir quem diligcbat...», sin fijarse en que el rc- 
ativo ,.y-< aunque masculino, deja en general tan indeterminado el genero como el «quien» 
castellano. En cuanto á la palabra L¿-L aunque menos frecuentemente, también se da el caso 
de que un adjetivo masculino se dirija á una mujer Yo creo la hipótesis más aceptable, la atri- 
bución de estos versos á Ualada. 
z 
I N^jj) .ó=Sobrenombre de un célebre poeta llamado Gailán f .^^J^ac.) citado en «Loci 
de Abbad, tomo I, págs. 69 y 161. 



96 REVISTA DE ARCHIVOS 

Abulualid Mohámed, que heredó el mando, no heredó el odio de su padre 
contra Abenzaidun, antes bien le dio pruebas de grande estimación, lle- 
gando á nombrarle su visir. Sin embargo de tal libertad, parece que aún 
en esta época, los dos amantes gustaron más las amarguras que las deli- 
cias del amor; entre ellos debieron de existir frecuentes disensiones á juz- 
gar por algunos versos en que la poetisa lanza contra Abenzaidun los in- 
sultos más ofensivos. 

Ualada que solía llamarle Almosadas (el Exágono), le dio la explica- 
ción de tal epíteto en este dístico: 

«Tienes por apodo «el Exágono» y es un calificativo que no te abandonará mientras vivas. 
»Pues eres sodomita, degenerado, adúltero, seductor, cornudo y ladrón.» 

En Otra ocasión le dirigió estos dos versos: 

Abenzaidun, quamvis illustris, diligii virgas femoralium. 
Si vidcat virilia summo palmac, fiet avis. 

Luis Gonzalvo. 
(Continuará.) 



TAPICES DE ALBARRACÍN 



LA muy notable y antiquísima ciudad situada al SO, de la provincia 
de Teruel, distante treinta y seis kilómetros de la capital, cuya fun- 
dación data del tiempo de los godos, conocida bajo los sarracenos 
con el nombre de Santa María de Oriente, posesión que fué de los Huseik- 
ben-Racin, señores de Azaila en Andalucía en el siglo xi, más tarde lla- 
mada Santa María de Albarracín y hoy Albarracín, ha sido el sitio por 
mí elegido para la realización de mi obra. 

Ciudad de tanto renombre, que tanto haya intervenido con sus alian- 
zas, conquistas, etc., en la historia de nuestra patria, y que á tan pode- 
rosos señores ha cobijado, no podía menos de conservar hoy día restos de 
su pasado esplendor y grandeza: este fue mi primer cálculo al dar comien- 
zo á este modesto trabajo, y ciertamente no caminaba equivocado. 

Trasladado á dicha población, pude examinar detenidamente cuanto 
de notable allí se encierra: entre los diversos objetos que me mostraron, 
objetos que, si bien no son numerosos, encuéntrase en todos ellos muchí- 
simo valor artístico y dan á entender claramente la pujanza y poderío de 
la ciudad que en tiempos mereciera el nombre de inexpugnable fortaleza, 
me decidí por el estudio de la hermosa colección de tapices existente en la 
sala capitular de aquella Santa Catedral. 

La excesiva amabilidad de aquel cabildo, y especialmente el cariño 
con que fue acogida mi idea por el señor deán D. Telesforo Jiménez y el 
canónigo encargado de la fábrica, Sr. D. Ramón Corella, fué lo suficiente 
para, no sólo poder permanecer en aquel recinto cuanto tiempo creyese 
necesario para el estudio de cada uno de los tapices, sino tomar reproduc- 
ciones fotográficas de los mismos, lo que, según me aseguraron dichos 
señores, á nadie hasta la fecha había sido permitido. 




98 HEVISTA DE ARCHIVOS 

A fin de poder presentar d nuestro lectores unas bien acabadas foto- |j 
graíías para á su vista poder juzgar mejor del valor, mérito, época, etc., f| 
de cada uno de los tapices, solicité permiso para sacarlas fuera del oscuro 
departamento en que se encuentran, permiso que me fué denegado, por 
lo que hube de concretarme á sacar las reproducciones fotográficas den- 
tro del citado local; esto, el tiempo lluvioso y mi poca pericia en cuanto 
al arte fotográfico se refiere, son motivos más que suficientes para que 
las reproducciones que aparte tengo el honor de presentar á la consi- 
deración de mis lectores no resulten con la claridad y detalle que yo 
hubiera deseado: sin embargo, al considerarlas suficientes para por su 
vista poder juzgar del mérito, importancia, etc., de los originales, me he 
decidido á publicarlas. 

El archivo de la Santa Catedral de Albarracín, las notas tomadas en su 
episcopologio, la sagrada Biblia (tomo I, capítulos 6, 7 y 8 del libro de los 
Jueces), L'Art (vol. XXVII), Les tapisseries décoratives du Garde Meu- 
ble{yo\. 1."), consultas con personas de reconocido saber y competen- 
cia, como son el director del British Museum, The Sccrctary of edu- 
cation sout kensington y el director del Musco del Louvre, los datos que 
me fueron proporcionados por el muy ilustre Sr. D. Manuel Agustín, 
Canónigo de la Catedral de Teruel, exdoctoral de la de Albarracín, 
aparte de otras consultas y datos recogidos de distintos manuscritos, han 
sido lais fuentes y los medios por mí utilizados para la realización de mi 
obra. 

^En qué punto, por qué maestro tapicero y con arreglo á qué cartones 
fueron fabricados los tapices existentes en la Ca tedral de Albarracín? El 

hecho de llevar cada tapiz una marca B. \ — B. en el lado derecho, án- 
gulo inferior, íuera de la ír-inja ó greca, nos demuestra claramente que 
Bruselas fué la capital donde dichos paños se tejieron, por cuanto es sabi- 
do que los tapiceros de aquella población emplearon como obligatoria 
desde i528 una marca consistente en un escudo entre dos BB (Brusehis- 
Brabante), que es precisamente la que llevan estos tapices. Por otra parte, 
cada uno de los paños presenta una segunda marca l_ en el lado iz- 
quierdo, ángulo inferior, fuera también de la franja ó greca y en corres- 
pondencia en línea recta con la marca de fábrica, que nos indica el tapi- 
cero constructor, ya que, como bien sabemos, cada maestro tapicero tenía 
autorización para poner su marca especial en todos cuantos tapices cons- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 99 

truyera. Dicha marca es la usada por el maestro Francisco Geubels, quiea 
tuvo fábrica en Bruselas desde los años 1534 al iSyi. 

Sin embargo de cuanto dejamos dicho, y por más que la mayoría 
de los autores así lo expresan, como quiera que alguien opina que la 



marca B. — 



B. pudiera indicar la ciudad de Brujas, y otros, no ha- 



ciendo caso de las marcas, y alardeando de poseer grandes conocimien- 
tos, hayan asegurado que los referidos tapices son fabricados en la ciudad 
de Arras, capital del Artois, opiniones ambas desprovistas de todo funda- 
mento, con objeto de robustecer nuestra modesta opinión con la de per- 
sonas eminentes y de reconocida competencia, me dirigí en consulta á los 
directores de los Museos del Louvre, British Museum y Museo de Ñapo- 
Íes, pidiendo su valiosa opinión sobre la procedencia de los tapices objeto 
de este trabajo, para lo cual envié copias de las dos marcas que pre- 
sentan. 

El director del Museo de Ñapóles ha sido el único de quien no he po- 
dido conseguir respuesta á las dos cartas á él dirigidas. 

Según carta del 2 de Diciembre de 1904, firmada por el director del 
Victoria and Albert Museum, de Londres, á cuyo departamento remitió 
el director del British Museum mi carta 12 de Noviembre anterior, por 
ser en dicho centro donde se encontraban los datos por mí solicitados, la 
tapicería cuyas marcas acompañé es de fabricación Bruselas, el siglo xvi 
la época en que fué construida y Francisco Geubels el tapicero construc- 
tor, quien tuvo fábrica en dicha ciudad de 1534 á iSyi, añadiendo á estos 
datos que el Museo Mobiliario de París posee un tapiz, «El triunfo de los 
godos», con idénticas marees. 

El director del Museo del Louvre, en carta que me dirige fechada en 
1 3 de Diciembre pasado, manifiesta que la tapicería de Albarracín es de 
fabricación italiana y del siglo xvii. 

No da detalle alguno indudablemente porque, habiéndome pedido re- 
mitiese para el Gobierno francés fotografías buenas y detalladas, así como 
datos del punto donde se encuentran dichos tapices, etc., á lo que me ne- 
gué rotundamente, supongo que al no conseguir lo solicitado, no hubo in- 
terés en proporcionarme los datos que me interesaban conocer, suposición 
que me atrevo á consignar como antecedente, ya que es de extrañar que, 
existiendo en el Museo Mobiliario de París el tapiz «Triunfo de los go- 
dos», de Bruselas y Geubels, cuyo tapiz tiene tejidas marcas idénticas á las 

3." ÉPOCA. —TOMO XIII O 



por mf remitidas, callen todos estos datos que necesariamente habrían 
contribuir á despejar con más rapidez las dos incógnitas. 

No obstante, el hecho de coincidir la opinión del director del Victoria ''j 
and Albert Museum con las de los autores consultados, entre los que figu- 
ran los de la obra titulada L'Art, vol. XXVil, pág. 29 y siguientes, y de 
Les tapisseries décoratives du Garde Meuble, vol. I, pág. 5 y siguientes, 
aparte de otros muchas que podían citarse, y que no hacemos por no mo- 
lestar por más tiempo la atención del lector, nos induce á participar 
de esta opinión hasta el punto de determinarnos á afirmar que los tapices 
existen-tes en la sala capitular de la Catedral de Albarraci'n, cuyas co- 
pias fotográficas acompaño, están fabricados en Bruselas en el siglo xvi y 
por el maestro Francisco Geubels (i534 á iSyi). 

A quienes han pretendido asegurar que los tapices que estudiamos son 
fabricados en la ciudad de Arras, capital del Artois, fundándose, sin duda, 
en que en un manuscrito existente en la Catedral de Albarracín dice: «una 
hermosa colección de paños de Ras, donados»... etc., se les contesta di- 
ciendo que en el siglo xv tal fué el nombre que Arras había dado á sus ta- 
pices, que en los tiempos sucesivos, para designar una tapicería de altos 
lizos, los italianos se servían de la palabra Ara!(Hio, los ingleses de la voz 
arra^ y en España se dijo paños de Ras, con lo que queda demostrado que 
las frases del referido manuscrito no indican otra cosa sino que estos tapi- 
ces son fabricados por el procedimiento de altos lizos. 

En cuanto al autor de los cartones que sirvieran de modelo al cons- 
tructor de la tapicería, sentimos tener que manifestar habernos sido de 
todo punto imposible averiguar su nombre; nuestros buenos deseos, ince- 
sante labor y repetidas consultas no han dado ningún práctico resultado. 

Entre los varios pintores que se mencionan en Bruselas contemporá- 
neos de Geubels, están los de origen flamenco Bernardo van Orley y Juan 
Vermay ó Vermeyen, autor este último de los cartones de la magnífica 
tapicería de la conquista de Túnez. No somos de opinión que ninguno de 
éstos pintara los cartones de esta colección, y aunque con temor á equi- 
vocarnos, nos inclinamos á creer que el autor de los cartones de la tapi- 
cería que estudiamos es el mismo Francisco Geubels, autor de otros car- 
tones que empleó en sus obras; esto y el hecho de que la marca del tapice- 
ro se pusiera preferentemente en obras debidas en un todo al constructor» 
aparte de la semejanza en la factura, colorido, expresión de los persona- 
jes, etc., de estos paños con otros hechos con arreglo á cartones de Geu- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS lOI 

bels, nos induce á creer fuese éste el autor de los cartones modelos para la 
construcción de la tapicería que nos ocupa. 

Según los pequeños fragmentos que examiné, y que á instancias mías 
me fué permitido sacar de los tapices, las materias usadas en la fabrica- 
ción de los mismos son varias: la lana, algodón, estambre y seda pueden 
claramente apreciarse. No creemos exista ningún otro material; á ñn de 
comprobar si existía algún filamento metálico, estudiamos tapiz por tapiz 
con algún detenimiento, no habiendo encontrado señal alguna que acuse 
la existencia de los mismos. 

En el episcopologio de la Catedral de Albarracín, á partir desde la 
desmembración de las dos iglesias de Albarracín y Segorbe, dice así: 
«10. ° Obispo: Don Vicente Roca de la Serna, natural de Valencia y arce- 
diano de su iglesia, fué nombrado Obispo de Albarracín per S. M. El Rey 
Don Felipe III en Enero de i6o5, y tomó posesión, según manuscrito de 
la cofradía del transfijo en 22 de Noviembre del mismo año, entrando en 
la ciudad el día 18 de Marzo de 1606», y continúa: «dejó á su iglesia una 
preciosa colección de tapicería, un terno muy costoso y un exquisito por- 
tapaz con embutidos de esmeraldas y otras piedras finas, que había sido 
alhaja de un Pontífice Romano». 

Su muerte fué muy prematura, como lo demuestra, no sólo el estar 
consignado en dicho episcopologio que falleció en 27 de Marzo de 1608, 
costando su entierro 200 escudos, sino el hecho de que en i." de Enero 
de 1609 fué electo obispo de Albarracín Er. Isidoro Aliaga, natural de 
Zaragoza, dominico del Reino de Aragón, nombrado como el anterior 
por el rey D. Felipe III, y cuyo obispo entró en su iglesia el día 26 de 
Abril del mismo año. Estos datos parecen coincidir en las fechas con la 
indicada por nosotros al tratar de la época de fabricación de los ta- 
pices. 

La Catedral de Albarracín adquirió la tapicería que posee por dona- 
ción del señor obispo D. Vicente Roca de la Serna, décimo que ocupó 
aquella silla á partir de la desmembración de las iglesias de Albarracín y 
Segorbe, año 1608. 

De los ocho tapices que en tiempos formaron la colección, se con- 
servan en la actualidad siete tapices y un fragmento del octavo, con el 
que está recompuesto el ángulo inferior de la derecha del tapiz señalado 
con el número 5. Las dimensiones de los mismos se someten todas á la 
misma altura, que es de tres metros con setenta y un centímetros; el 



REVISTA DE ARCHIVOS 

ancho es distinto en cada uno de los paños, siendo sus medidas las si- 
guientes: 

Tapiz núm. i 2 metros con 70 centímetros. 

» » 2 4 )) » 3 » 

» » 3 3 )) )) 40 » 

» » 4 4 » » 8í » 

» » 5 5 » » 3i » 

» » 6 3 » » 33 » 

» » 7 4 » » 6 » 

La historia de Gedeón, hijo de Joas, de la familia de Ezri, pertenecien- 
te á la tribu de Manassés, elegido por el Señor para libertar al pueblo de 
Israel de la dominación de los Madianitas, bajo cuyo yugo se encontraban 
en castigo á su idolatría, en la que cayeron á la muerte de Barac, es el 
asunto representado en estos paños (Sagrada Biblia, caps. 6.**, 7.° y 8.° 
del libro de los Jueces). 

El tapiz núm. i, primero de la colección de los que se conservan, re- 
trata tres escenas distintas, comprensivas desde el versículo II al 21 del 
capítulo 6.° del libro de los Jueces. 

En primer término se ve al Ángel del Señor, quien se aparece á Ge- 
deón y le dice: «El Señor es contigo, oh tú el más valeroso de los hom- 
bres», etc.; en segundo término se representa el versículo 21 del mismo 
capítulo, que dice: «Extendió el Ángel del Señor la punta del báculo que 
tenía en la mano y tocó la carne y los panes ázymos y salió fuego de la 
piedra y consumió la carne y los panes ázymos»; el término de dicho ver- 
sículo está representado en tercer lugar, «y el Ángel del Señor desapare- 
ció de sus ojos», como puede observarse viendo al Ángel elevarse al cielo. 

El tapiz núm. 2 retrata, á su vez, en segundo término, lo expuesto en 
el versículo 25 y siguientes del capítulo antes citado del mismo libro, que 
dice: «Díjole el Señor aquella noche (á Gedeón): toma un toro de tu padre 
y otro de siete años y destruye el altar de Baal, que es de tu padre, y 
corta el bosquete que está junto al altar»... -etc., hasta el versículo 27 in- 
clusive, que dice: «Gedeón, pues, habiendo tomado consigo diez de sus 
criados, hizo lo que el Señor le había mandado, si bien, temiendo á la fa- 
milia de su padre y á los vecinos de aquella ciudad, no lo quiso hacer de 
día, sino que todo lo ejecutó de noche». 

En primer término del mismo tapiz está representado lo dicho en el 
versículo 30 del citado capítulo, que dice: «Por lo que dijeron á Joas: sa- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I03 

camos aquí tu hijo para que muera, pues ha destruido el altar de Baal y 
cortado el bosquete»... etc. 

En el tapiz núm. 3, segundo término, se ven reunidas las tribus de 
Manassés, Aser, Zabulón y Nephthali y la familia de Abiezer, á quienes 
Gedeón había convocado para que le siguiesen, ya que los Madianitas, 
Amalecitas y los pueblos orientales se habían reunido, y pasando el Jor- 
dán se disponían á acampar en el valle de Jezrael para robar y talar (ver- 
sículos 33, 34 y 35 del mismo capítulo y libro; y como Gedeón quisiera rea- 
nimar á su pueblo, abatido y envilecido por causa de su infidelidad, con la 
vista de un prodigio, dijo al Señor: «Hé aquí que yo extenderé este belloci- 
no en la era; si el rocío cayese solamente en el bellocino de lana, quedando 
todo el terreno enjuto, reconoceré en esto que por mi mano has de libertar 
á Israel, según tienes dicho» (vers. by, cap. 6.", libro de los Jueces). Esta 
escena aparece claramente representada en primer término de este paño, 
donde se ve á Gedeón de rodillas exprimiendo el bellocino en una taza. 

El tapiz núm. 4 representa la escena apuntada en el libro de los Jue- 
ces, cap. 7.°, versículo 5 y siguientes, que dicen así: «Pues como las tro- 
pas bajasen al agua, dijo el Señor á Gedeón: los que bebieren el agua lle- 
vada á su boca con la mano como la cogen los perros con la lengua, los 
separarás á un lado; mas los que hubieren puesto las rodillas en tierra 
para beber con más comodidad, quedarán en otra parte». 

Este tapiz, en que se representa al sol en su fondo, ha sido el punto de 
donde algunos equivocadamente han partido para pretender demostrar 
que el asunto representado en estos tapices era la historia de Josué. 

La representación en el fondo de este paño, del astro solar, fué lo sufi- 
ciente para que alguien creyese de buen grado ver retratado á Josué y su 
ejército persiguiendo á Adonisedec, Ohan Pharam Japhia y Dabir, reyes, 
respectivamente, de Jerusalén, Hebrón, Jerimoth, Lachis y Eglón, sitia- 
dores de Gabaón, y entendiendo que este tapiz era la fiel representación de 
lo expuesto en el libro de Josué, capítulo 10, versículo 12, que dice: «En- 
tonces habló Josué al Señor en aquel día en que entregó al Amorrhes á 
merced de los hijos de Israel, y dijo en presencia de ellos: Sol, no te mue- 
vas de encima de Gabaón, ni tú. Luna, de encima del valle de Ayalón», 
dedujeron, como consecuencia, que los tapices restantes eran el completo 
de la historia de este caudillo de Israel. 

Creo no debemos insistir en este punto, demostrando la falsedad de la 
opinión expuesta, por cuanto clara y terminantemente se ve representada 



104. 



REVISTA DE ARCHIVOS 



la escena expuesta en el capítulo 7." versículo 5, libro de los Jueces, como 
dejamos sentado; y si me he permitido esta ligera digresión ha sido 
tan sólo porque en la ciudad de Albarracín está tan arraigada la idea de 
que la tapicería que poseen representa la historia de Josué, creyendo á al- 
gunos mercaderes anticuarios que así lo han asegurado, que resulta casi 
tarea inútil tratar de convencer de lo contrario á muchos de aquellos hon- 
rados vecinos. 

Lo representado en el tapiz que señalamos con el núm. 5 no es otra 
cosa que lo expuesto en los versículos 19 y siguientes del capítulo 7.° del 
tantas veces citado libro de los Jueces. Empiezan así: «Entrando, pues, 
Gedeón por un lado del campo, seguido de sus trescientos hombres, al co- 
menzar la vela de la media noche, y despertados los centinelas, comenza- 
ron Gedeón y los suyos á tocar las trompetas y á quebrar unas vasijas con 
otras»... etc. 

La representación, como en los demás tapices, es sumamente clara: á 
mano izquierda, y en primer término, [)uede fácilmente apreciarse uno de 
los tres grupos de los soldados de Israel, con Gedeón al frente; á mano de- 
recha está representado al segundo grupo, y en el centro y al fondo, en 
segundo término, el tercero de los grupos, estando en el centro el ejército 
Madianita confundido y aterrorizado, dándose muerte unos á otros sin co- 
nocerse. 

La segunda derrota sufrida por el ejército Madianita en la pon'te orien- 
tal de Nove y Segbaá es lo representado en el tapiz que señalamos con el 
número 6 (libro de los Jueces, capítulo 8, versículo 10 y siguientes), que 
dicen: «Entre tanto, Zebée y Salmana estaban descansando con todo su 
ejército, porque de todas las tropas de los pueblos orientales habían que- 
dado quince mil hombres, habiendo sido muertos ciento y veinte mil sol- 
dados que manejaban la espada», etc. 

Aunque muy confusa la fotografía que del tapiz tomamos, tanto por 
ser éste el más oscuro de los siete, como por estar mucho menos ilumina- 
do el sitio donde se encuentra, puede, sin embargo, apreciarse perfecta- 
mente este combate, que afirmamos ser el segundo contra los Madianitas, 
porque es la única acción que tuvo lugar de noche y en despoblado, desde 
el primer combate retratado en el tapiz anterior, hasta la escena repre- 
sentada en el último de los tapices existentes; y, como podrá verse, estos 
paños siguen por orden la representación de los hechos del pueblo de Is- 
rael bajo la jefatura de su caudillo Gedeón. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I05 

El séptimo y último de los tapices, siguiendo el orden bíblico, repre- 
senta lo dicho en el versículo 24 y siguientes del libro de los Jueces, capí- 
tulo 8.°, que dice: «Una sola cosa os pido (Gedeón á su pueblo): dadme los 
zarcillos ó pendientes que habéis hallado en el botín, porque los Ismaeli- 
tas acostumbraban traer zarcillos de oro; respondiéndole: los daremos con 
grandísimo gusto, y extendiendo en tierra una capa, echaron en ella los 
zarcillos cogidos en el botín». Este episodio se ve claramente retratado: 
en primer término aparece Gedeón sentado, ante él hay una capa exten- 
dida en tierra, y el pueblo está depositando encima de dicha capa las al- 
hajas cogidas al enemigo. 

Que la colección de tapices que estudiamos está incompleta queda 
demostrado con sólo examinar el señalado con el núm. 5; el hecho de es- 
tar este tapiz recompuesto en su ángulo inferior de la derecha con parte 
de otro, de greca, materiales, colorido, conservación y factura idéntica 
á los existentes, nos da á entender que por lo menos fueron ocho el nú- 
mero total de paños de que esta colección constaba, y como dentro de 
nuestra investigación hemos tratado de hacer un estudio completo, resol- 
viendo en lo posible cuantos casos de duda se pudieran presentar al lle- 
gar á este punto, y por si la colección hubiese constado de más tapices 
todavía, pusimos gran empeño en encontrar en el archivo algún dato 
que pudiera orientarnos en este extremo que deseábamos conocer, por 
considerarlo de importancia suma, ya que de haber existido nueve ó diez 
paños, sin variar en lo más mínimo la representación de cada uno de los 
versículos marcados en los tapices, pudiera haber sido el asunto represen- 
tado, no precisamente la historia de Gedeón, juez de Israel, sino acaso la 
de este pueblo desde la muerte de Barac hasta la del citado Gedeón, ó sean 
los capítulos 6.°, 7.° y 8.°, completos, del libro de los Jueces. 

No habiendo huella alguna que demuestre haber existido más número 
de tapices, afirmamos que la colección en su principio constaba de ocho 
paños solamente. 

La época en que salieron las producciones más perfectas de los talleres 
de tapicería de Bruselas fué, según es sabido, el primer tercio del siglo xvi. 
Herederos estos tapiceros de los célebres de Arras, dieron á sus hermosas 
composiciones aquel vigor del colorido presentando aquellas figuras tan 
expresivas que recuerdan al pintor Quentin Metsys, que, como los her- 
manos van Eyck (éstos más aún), habían tenido influencia decisiva en el 
estilo que la pintura impuso á los tapices. 




I06 REVISTA DE ARCHIVOS 

Los que esíudiamos en el presente trabajo, no perteneciendo á aquella 
floreciente época, tampoco puede decirse fueran fabricados en la última y 
decadente en que los acontecimientos políticos y la degeneración del gusto 
liizo que los tejidos perdiesen por completo la finura y brillantez que an- 
tes tuvieron, así como la armonía en el colorido. 

No podemos menos de confesar que al fabricarse los tapices objeto de 
nuestro estudio estaba ya iniciada la decadencia del arte en Bruselas. Sin 
embargo, el presentar éstos armónico colorido, perspectiva excelente, y 
el hecho de que los personajes retratados revelan en sus ropajes, facciones 
y expresión, sobre todo un gran sentimiento de la pasión que á cada uno 
de ellos anima, aparte de la buena proporción en las figuras todas, nos 
hace considerar como de indiscutible mérito estas artísticas producciones 
del arte. 

El victorioso Gedeón conserva tal exacto parecido en cada uno de los 
paños, que fácilmente puede reconocerse: con carácter varonil, fuerza de 
expresión en la mirada y cierto sello de majestad y grandeza, se ve repre- 
sentado al siervo del Señor, que, con fe inquebrantable y ciega en la pro- 
tección divina, y guiado por el Supremo Hacedor, marcha con decisión y 
confianza á las más arriesgadas empresas. 

El naturalismo en que se inspiran los pintores flamencos puede obser- 
varse en estos tapices; la composición es hermosa; multitud de figuras en 
diferentes actitudes aparecen con graduación perfecta en los tamaños; el 
tejido es bastante regular, sin ser de lo más fino; el tinte de las lanas es 
muy aceptable, siendo los colores más salientes el verde y azul, siguiendo 
después el carmín y rosa más ó menos pálido y oro viejo, siena, sepia y 
medias tintas; la seda está en abundancia, y su conservación nada dejí^^ 
que desear, excepción hecha del tapiz núm. 5 recompuesto. ^^H^r 

Las grecas, por más que, comparadas con las de producciones de la 
mejor época, resultan un tanto inocentes, dentro de las producciones de 
su tiempo pueden conceptuarse como buenas; la factura y composición de 
las mismas revela bastante buen gusto, haciendo notar que, aunque á sim- 
ple vista parece idéntica la ornamentación de todas las grecas, no obstante 
varían mucho en los detalles. Hermosos cartelones con aves y otros ani- 
males, ramajes divinamente enlazados y geométricas combinaciones dan 
un hermoso conjunto ornamental. 

He terminado; si dentro de este modestísimo trabajo, expuesto con la 
mayor claridad y concisión posible, huyendo de artificios de lenguaje y 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS IO7 

galas oratorias, que si bien cautivan no convencen en la mayoría de los 
casos, hallasen mis lectores algo útil ó nuevo que pueda contribuir, aun- 
que sea en cantidad insignificante, al mejor conocimiento de las artísticas 
obras de esta clase que aún atesora nuestra amada patria, daremos por 
bien empleados cuantos esfuerzos y sacrificios nos hemos impuesto para 
la mejor consecución de nuestra perseguida finalidad. 

Manuel Moba. 



EPIGRAFÍA CATALANA DE LA EDAD MEDIA 

INSCRIPCIONES SEPULCRALES DE LOS CONDES DE BARCELONA, 
REYES DE ARAGÓN, REINAS, INFANTAS, ETC. 



(Continuado}!.) 



Bernardo Tallaferro, conde de Besalú. 

9. Lápida con la inscripción: 

Splendor, forma, caro, virtus, cum germi(ne claro) 

ut cito Jlorescunt módico sic fine l(iquescunt) 

hoc dúo testantur comités hic qui tumu(lantur) 

Bernardus Taiaferr Guilelm cognomine crasus 

G(mlelm) pater B(ernardi) F(ilius) B(ernard)i Ródano q(iii) fatalia passus 

(sumplibxis) hanc multis ditare damum studere 

IJ(nde) coronati rcgnante super ast(ra locati) 

Pertenece al siglo xi. Publicada por Villanueva en el tomo XV, pági- 
na 66 de su Viaje literario á las iglesias de España, pero con algunas 
omisiones, Yepes y Mahrca la publicaron también equivocada. 

Después del incendio del monasterio de Ripoll en i835, desapareció esta 
inscripción que existía en su iglesia. En 1878, con motivo de una visita de 
inspección hecha por la Comisión de monumentos de Gerona, fueron qui- 
tados los escombros del ala del claustro de aquel cenobio, correspondiente 
á los sepulcros, y entonces el Dr. D. Antonio Pellicer encontró la lápida 
de Tallaferro, y apareció además, al lado de la puerta del aula capitular, 
la base de piedra esculturada del templete del sepulcro de Tallaferro. 

El padre D. Fidel Fita en el Boletín de la Real Academia de la Histo- 
ria, publicó la inscripción sepulcral de aquel Conde, según calco que se le 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS lOQ 

remitió, y añadió su traducción en verso catalán, que no es obra de inge- 
nio vulgar. Dice así la traducción: 

La sang, la gloria y bellesa, 
la virtud y la noblesa, 
com flor d'iin mati apareixen 
ab breu fi s'esmortuixen, 
aytal ver itat publican, 
des sa fossa no testifican 
Lo gran Tayafer TBernat 
en Guillem gras apelat. 

El P. Fita, que para que sea exacta esta versión la adiciona con este 
doble pareado: 

Lo pare al fill desposara, 
Tot goyos s'en retornara 
¡Ay dol! ¡arrastrada fi! 

en lo Ródano mori 
Ab armas, ab seny, ab or, 

ab llur prestigi y valor, 
Y ab lliirs térras enriquir 

volgueren eix monestir 
¡Regnen, de slels coronadas, 
Llurs animas benaventuradas! 

El conde de Tallaferro, en su testamento otorgado en el mes de Sep- 
tiembre de 1020, dispuso que su cadáver fuese conducido al monasterio de 
Santa María de RipoU. Después de recibido solemnemente por el Abad y 
la Comunidad, se envió una encíclica á varios monasterios participando 
en sentidas frases la muerte del Conde. En este importante documento, pu- 
blicado por Balucio, en la Marca hispánica, apéndice, núm. CLXXXVIÍ, 
se lee el siguiente párrafo que es oportuno transcribir: 

«Erat nobis, quem perdidinum, Princeps et pater patriae, Bernardus Comes el 
Marchio bonae memoriae, desiderabilis facie, et nomine; cuius idcirco. summaiim 
virtuiem tangimus actus, ut vestra coritas agnoscal quam íuerit ipse dolendus! 
Fuit siquidem vir vero catholicus bonitate insignis, mille suo tempere pieíate se- 
cundus acer in armis, corporc pulcher, aspectu decorus, habitudine magnus, elo- 
quens, lingua potentia multus providus concilio, mirabilis ingenio, dulcís eloquio, 
abundans rcbus, fortiiudine summus inimicorum victoria clarus. Praeterea terribi- 
lis malis, et tantae potentia vir, mitis et subditus bonis, pauperum pater, iusiicia 
fortis indicio iustus, misericordia plenus, aedificator Ecclesiarum dilector per omnia 
monachorum; quos ita venerabatur ut patres, sic plurimi pendebat ut dóminos, sic 
ad ogenda bona provocabat ut filius. 



lio REVISTA DE ARCHIVOS 

«Talis igitur cuín esseí u tantus ut pote provisor omnium, coningali vinculo 
voleas nectare fiiium, promisso ian nato in íandum tentavit equo transiré Rbo. 
donum.» 

Sin tener en cuenta documento tan importante, el Rdo. Pablo Parasols, 
erudito historiador, pero no siempre imparcial en referir los hechos rela- 
tivos al monasterio de Ripoll, dice que Bernardo Tallaferro «desmereció 
los elogios tributados á su padre por Juan XV y Benedicto VIH, y en las 
aguas del Fraser en 1020, pagó con desastrosa muerte la infamia imputa- 
tada á las monjas de San Juan de las Abadesas. ¡Justo Dios!» Después en 
una nota dice el Sr. Parasols: «Aunque varios autores aseguran que fué 
en el Ródano su muerte, en el Archivo de Ripoll constaba haber sido en 
el Fraser.» Este dato es también inesacto, por cuanto Bernardo Tallafe- 
rro, conde de Besalú, murió ahogado vadeando el Ródano en 22 de Sep- 
tiembre de 1020. ^ 

En 1893, sus restos fueron colocados en una urna, en una ménsula ó 
repisa que está en la primera columna de la nave central de la iglesia de 
Santa María de Ripoll, al lado del Evangelio. 

Don Ramón Borrell. 

9. Urna sepulcral con la inscripción: 

■ÍMarchio Raymundus mille probitate secundus 

Qttem lapis este tegit. Agarenos Marte subjecit 

Ad cujus nutiim semper solvere tributum 

Huic requier detur moriturus quisque precetur. 

En el siglo xvi y principios del siguiente estaba esta urna frente de la 
casa parroquial del pueblo de Alella (provincia de Barcelona) ', sirviendo 
de fuente. Se cree fué llevada á aquel pueblo por D. Luis Desplá, arcediano 
de la catedral de Barcelona, y cura de Alella. Era éste aficionado á reco- 
ger antigüedades y las tenía reunidas en la casa del arcediano de Barce- 
lona, formando un pequeño Museo. Pujades, que fué el primero que dio á 
conocer esta inscripción, creía que era del sepulcro de Ramón Berenguer 
el Viejo 2, pero otros autores con más fundamento creen pertenecer á 
Ramón Borrell. 



1 Hoy no existe la urna ni la inscripción, que ignoramos á qué época pertenecía. 

2 D. Próspero de Bofarull, nota á la pág. 103 de sus Condes vindicados, dice que acaso sea el 
sarcófago de Ramón Berenguer el Viejo el que poseía el Desplá en la casa del arcediano de Bar- 
celona y hoy existe en el Museo provincial de antigüedades de Barcelona, sin lijarse que es 
romano este sarcófago. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I I I 

Raívión Berenguer. II, Gap de Estoica. 

10. Lápida con la inscripción: 

Hoc in túmulo iacct corpus ¿lluslris 
oc polentis viri Domini Raymundi Be- 
rengarii comitis Barchinonce, filii Do- 
mini Raymundi Berengarii comitis Bar- 
chinonce qui usaticos condidid. 
Hic, propter multitudinem et densi- 
tatem crinium cripsorum fuit dictus 
Cap de Estopes 
(Jííí vulneratus decessit nonis decem- 
bris anno üomini MLXXXII, et fuit 

sepultiis in codevi túmulo constructo 

foris in presentí sede juxta porlam, et 

post tnodum iranslatus per II lustrissi- 

mum Principem et Domimun 

JJomnum Pelrum tercium Aragonum Regem ip- 

sius comitis oclavum neptem, quinta 

die novembris anno Domini MCCCLX- 

XXV regnique sui quinquagessima. 

Fsta inscripción, labrada en el siglo xiv, fué colocada en el sepulcro 
de Ramón Berenguer, y hoy está en la pared, sobre la puerta de la sacris- 
tía de la catedral de Gerona. Copióla Pontich y la han reproducido varios 
autores. Se cree fué redactada copiando parte de la primera inscripción 
que se puso en el sepulcro de aquel Conde y que hoy no existe. 

La muerte de Ramón Berenguer fué, según la lápida transcrita en 5 de 
Noviembre de 1082 y según un documento publicado por D. Próspero de 
Bofarull, el día 6. Esta diferencia se cree proviene de haberlo cont¿ido 
unos desde el día en que ocurrió su muerte violenta, y otros desde el si- 
guiente, en que se hizo pública y fué conducido el cadáver á lacatedral de 
Gerona, donde descansa. 

D. Ramón Berenguer III el Grande. — ii3i. 

1 3. Urna, en su frente presenta varios relieves divididos en siete cua- 
dros alusivos á la muerte, entierro, traslación y deposición del difunto. En 
las divisiones de los relieves están escritos versos leoninos (uno en cada 
división) con caracteres mayúsculos mal formados y encajados unos con 
otros. El relieve, que representa la muerte del Conde, y dos ángeles llevan- 
do su alma en forma de paloma al cielo, tiene la leyenda: 
Marchio Raimundus moriens petit etera mundus. 



REVISTA DE ARCHIVOS 

En el segundo relieve están representados los obispos haciendo' 
remonias religiosas; sobre el ataúd se lee: 

Absolvunt isti Coinitem Paires vice Chrisli 

El tercer relieve representa los muros de una ciudad con soldados y 
multitud de gentes que lloran. Se lee: 

Plangilur a iurbis casum plangcntibus urbis. 

Los demás relieves están en mal estado y representaban la traslación, 
exequias y deposición del cadáver en el mismo ataúd. 

Villanueva, BofaruU y Pellicer describen este sepulcro. Este último 
consigna algunas adiciones y variantes. 

El conde Ramón Berenguer íll estuvo primero sepultado en el claus- 
tro del monasterio de RipoU, y en 6 de Julio de 1803 fué trasladado dentro 
de la iglesia. Su cadáver se halló incorrupto, era de nueve palmos y medio, 
con todos sus dientes, barba larga y cabello algo rubio, y estaba dentro 
de una caja de madera metido en el expresado sepulcro de piedra '. 

En i836 fueron recogidos unos restos de esqueleto entre las ruinas del 
monasterio que se creyó pertenecieron al conde de Ramón Berenguer III. 
Dos años después fueren trasladados á Barcelona y colocados dentro de 
una urna de nogal, adornada con las armas de los condes de Barcelona y 
la corona de Marqués, con la siguiente inscripción: 

Raimundus Berengarius. III 
obiit. XIV.K. aug. a. d. M.C.XXXI. 

Sobre esta traslación y autenticidad de los restos puede consultarse el 
expediente formado por D. Próspero de Bofarully publicado por Balaguer 
en la HistQria de Cataluña ~. No es nuestro objeto estudiar la autenticidad 
de los restos de este conde, pero sí debemos hacer constar, que en el expe- 
diente se lee: 

«Envueltos entre ruinas 3 y esparramados por la iglesia, pudimos recoger en 
distintas partes de ella casi todos los huesos de un esqueleto, los cuales, hallándo- 
los congéneres, no titubeé en pensar que pertenecían á un mismo cuerpo. Aunque 
algunos á pedazos, sin embargo, el cráneo, el espinazo, los extremos inferiores y 
uno de los superiores estaban íntegros, separados con relación á sí mismos y 
algunos sostenidos por sus propios ligamentos. 

1 Antes de la restauración del monasterio el sepulcro se conservaba dividido en dos pie/ is 
en el campanario. 

2 Tomo II, pág. 372. 

3 Comunicación del medico de Ripoll, D. E. Raguer. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS Il3 

s<Una mujer empero, tan fanática como osada, cortó el antebrazo derecho, tritu- 
rólo en su mayor parte, vendiéndolo luego como á reliquias de un supuesto santo. 
Roguéla para alcanzarlo ofreciéndola cierta suma, y no pude conseguirlo. La mano 
correspondiente fué sepultada en el cementerio común. Ignorante yo de las atribu- 
ciones de V. S. y de que unos huesos así abandonados pudieran reclamarse; formé 
el proyecto de articularlos, y montar un esqueleto artificial... Para esto cometí la im- 
prudencia de separar todo el cutis, que á pesar de estar muy resecado, cubría perfec- 
tamente el ámbito de todas las partes, conservando tan sólo los dos pedazos que por 
muestra remitiré con aquellos. Su intermedio estaba ocupado por una especie de 
polvo, entre el cual el encarnado natural de varios músculos, especialmente de la 
clase de los largos, que en su adelgazamiento, parecían más bien cuerdas de tripa.» 

La urna que contenía estos restos fué colocada en el despacho del jefe 
del Archivo de la Corona de Aragón, y allí estuvieron hasta que solemne- 
mente fueron trasladados al monasterio de Ripoll en 1893 y colocados en 
el primitivo sepulcro de mármol y piedra en que descansaron los restos de 
D. Ramón Berenguer líl. Fué restaurado notablemente y puesto en el cru- 
cero de la iglesia al lado de la epístola. 

Guillermo, hijo del conde Berengueu de Barcelona.. 

14 f Hic Wielme iaces paris alter, el aller achiles 

non impar spetie, non probitate ininor. 

el tva nobi litas, probitas tva gloria, forma 

invidiosa tvos svstvíit ante dies. 

G(ergo) decvs 2 tvmvlo pia solvere pota sepulto 

o ivvenes, qvorum gloria lavsqve fvi. 

Pertenece al siglo x. En San Miguel del Fay (provincia de Barcelona). 

Publicada por Ripoll 3, quien cree que este Guillermo puede ser el hijo 
del conde de Barcelona D. Ramón Berenguer y de su mujer D." Guilia, 
de quien hace mención su padre en el testamento que otorgó en io32, le- 
gándole el condado de Ausona 4. 

1 En su testamento dispuso: «In primis dimitió sánete María Rivipullensis corpus meism ut 
ibi sepelier ubicumque memori contigcrit», (Archivo de la Corona de .\ragón, pergamino, nú- 
mero ti, de D. Ramón Berenguer III). 

2 Daet. 

3 Una medalla goda y cuatro inscripciones pertenecientes á ta España árabe, inéditas. Pu- 
blícalas D. J. R. V. Vich. En la oficina de Ignacio Valls, 1830. También fué publicada por Villa- 
nueva, tomo XIX, pág. 14. 

La lápida es de mármol y dice fué encontrada en J790. Hoy .asta colocada en una pilastra de la 
iglesia de San Miguel del Fay. 

4 En io54 renunció este condado á favor de su hermano Ramón Berenguer, conde de Barcelo- 
na. Después de haber batallado contra los árabes se retiró al monasterio de San Miguel del Fay. 

Hübner en su obra Inscriptionis Hispaniae christianae la pone entre las sospechosas, pero 
no alega los motivos para calificarla asi. 



ARCHIVOS 



Berenguer IV, el Santo. 

1 3. Sepulcro con la inscripción: 

Dux ego de malre rex coniuge, Marchio patre: 

Marte, fome, fregi Mauros, dum témpora degi; 

Et sine iactura tenui Domino siia iura. 

Se cree fué labrada en el siglo xiv. 

Este sepulcro, que existía en el monasterio de RipoU, consistía en una 
gran caja de madera, sostenida por cuatro columnas de piedra común. 
Dentro había una urna de plata que contenía el cuerpo del Conde. En la 
parte exterior del sepulcro estaban pintadas las armas de Cataluña y la 
efigie del Conde, sentado con espada. 

Debajo, en una tablilla, se leía la oración fúnebre del conde Beren- 
guer IV, el Santo, que publicó Bofarull en los Condes vindicados, tomo I, 
página 201, y anteriormente en la España sagrada, tomo XLIII, pá- 
gina 468. 

En el martirologio del monasterio de Ripoll del siglo xii se leía: VIH 
idus Augusti ...f 1 162) eodem die obiit inclitus marchio Raimundus Beren- 
garii Comes Barchinonensis, princeps Aragonensis, ac dux Provincie. Hic 
post captas Almeriam, Tortosam, Hylerdam,et Fragam civitates, multa- 
que, opida qui Dei virtute protectus pugnando ah Agarenis extorsit, in 
Italia apud orium sancti Dalmatii diem clausit extremum; urquisque situm 
ad Rivipollense monasterium transportatum est, et in eulesia honorijice 
tumulatum ibique satis evidentibus claruit miráculis. 

Sin embargo, siempre se celebró en Ripoll el aniversario el 6 de Agos- 
to. En todas las procesiones claustrales se detenía la comunidad al pasar 
por delante del sepulcro de este Conde y se cantaba un responso y oración 
particular en sufragio de su alma. 

El conde Berenguer, el Santo, viajando por Italia para conferenciar con 
Federico Barbarroja, emperador de Romanos, sobre el matrimonio que 
se trataba de celebrar entre su sobrino y D.* Rica, halló la muerte en el 
pueblo de San Dal;uacio en el día 6 de Agosto de 1 162 de la Encarnación. 

Por su voluntad, manifestada en su testamento sacramental, fué ente- 
rrado en el monasterio de Ripoll '. La muía que conducía sus restos 

I Publicado en la obra Condes de Barcelona vindicados, tomo II, pág. 176, copia del perga- 
mino existente en el Archivo de la Corona de Aragón. En él se lee: Ordinavit suam extreman 
voluntatem in suis solumodo verbis in quibus dimisit Corpus scum sepeliendum Sante Marie 
rivipollensi. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS Il5 

murió repentinamente al llegar á la puerta de aquel cenobio al ser des- 
cargada la caja que contenía los restos del conde. Esto se atribuyó á mila- 
gro y se perpetuó esculpido en una piedra delante de la iglesia y á su 
puerta principal, según Feliú de la Peña, (Anales de Cataluña, título í, 
libro X, cap. XVI '.) 

Cuando entraron les franceses en la villa de RipoU en ii de Junio 
de 1794, el abad del monasterio notó las intenciones de su jeíe respecto 
del sepulcro del conde D. Ramón Berenguer IV, y le dijo: «La presente 
comunidad espera que haréis respetar este precioso sarcófago que pertene- 
ce á uno de los más ilustres Príncipes de España; constando que esta igle- 
sia y monasterio estuvieron bajo la protección de vuestros antiguos sobe- 
ranos Luis el Transmarino y Lotario, cuyos diplomas conservamos.» El 
jefe de aquellas tropas, dice el autor que conservó esta noticia, escudán- 
dose en el decreto de la convención nacional de 3i de Julio de lygS, que 
disponía que «las tumbas y mausoleos de los reyes, eregidosen toda la ex" 
tensión de la República se destruyesen, y en el hecho de haber sido pro- 
fanadas, ocho meses antes, las sepulturas reales en el templo de San Dio- 
nisio, no accedió á la súplica. Mandó escuadriñar el sarcofajo, del que se 
llevó toda la plata y la espada, en tantas lides victoriosa, que desprendió 
del cadáver incorrupto del Conde». 

Desapareció entonces la plata, pero quedaron sus restos. Pero éstos 
se perdieron en i835. En 9 de Agosto de este año el batallón de tiradores 
de Isabel II, miqueletes, incendió el monasterio de Ripoll, sacó el cadáver 
de D. Ramón Berenguer, que aun estaba incorrupto, se le llamó á juicio, 
apostrófele y condenó á la hoguera. 

Restaurado el monasterio, el Dr. Morgades, obispo de Vich, trató de 
honrar dignamente la memoria de tan ilustre Conde. A su llamamiento 
respondieron los caballeros de la sagrada Orden militar del Santo Sepul- 
cro, del capítulo de Barcelona, y costearon el monumento levantado en 
Ripoll. 

En él debió figurar la siguiente inscripción, según propuso el señor 
obispo de Vich: 



I En el Musco de antigüedades de Gerona se conserva una piedra hallada en i856 en Ripoll, 
en la que se ve esculpida una muía cargada de un ataúd, custodiada por tres guerreros y tirada 
del ramal por otra figura borrosa. 

3.** ÉPOCA— TO.MO XIII 9 



ii6 



REVISTA DE ARCHIVOS 



In hoc almo Coenobio Sanctae María Ri- 
vipoUensis septem ab hinc saeculis inpace 

quievit Corpus incorruptum Raimundi 

Barengarii IV Comitis Barchinonensis et 

Principis Aragonensis, cognojnento sancti 

cui omnis convenius Ordinis Sacrosancti 

Sepulcri Hierosolymitani necnon sanctissimi 

Hospital is, venerandaeque militiae Tcmpli 
regmim Arrogoniae ipsis ab Alophnso I in 
sito testamento dimissum concessere XVI Kalen- 
das octobr. ann. MCXI. 
Quod quidem corpus a Galls invasoribus 
ann. MDccxciv profanatum, postea ann. MDcccxxxv 
fuit i/ifando incendio sacrilege consumptum. 
Anno vero MDcccxciii Basílica felícer instau- 
rata munificentia ac sedulitate Illustríssími 
viri D. D. Josephi Morgades et Gilí Epíscopi Vi- 
censis Equites Sancti Sepulcri ex Coetu Barchi- 
nonensis tanta Principis suique confratris tne- 
mores hoc mónumentum posuere. 

La Real Academia de la Historia no encontró contorme esta inscrip- 
ción y propuso la siguiente: 

Raimvndo • Berengaríi ■ IIII / comití ■ Barcinonis ■ marchioní ■ pnvinciae ¡ 
principi ■ Aragonensivm ■ pío ■ felíci ■ invicto ¡ trívmphatori • cvivs ■ corpvs • in- 
corrvptvm • septem / saecvlís ¡ hic ■ repositvm ■ fama ■ miracvlorvm ■ ctarvm / fia- 
mis ■ sacrilegis ■ anno ■ MDCCCXXXV ■ absvmtvm ■ est j anno ■ demvm. 
MDCCCXCIII ■ quo • hanc ■ baislicam ¡ de pecvnía ■ sva ■ et ■ pvblica ■ mírifice. 
restavratam ¡ d • d ■ loseph ■ Morgades • et • Gilí ■ epíscopvs ■ vicencis ¡ consecra- 
vit • eq vites ■ sancti ■ sepvlcri • Hierosolymitani / ex ■ coetv ■ Barcinonensí ■ ob 
honoris • memoriam ¡ tanto ■ principi ■ fratrique ■ eorvm ■ venerabili ■ posvervnt ¡ 
Idemque • dedicavervnt. 

El conde Ramón Berengucr IV tuvo predilección por el monasterio de 
RipoU, y lo demuestra las donaciones que hizo y constaban en documen- 
tos que existían en el monasterio: 

I i3i. Confirmación hecha por el conde Ramón Berenguer de la donación que 
habia hecho su padre de los alodios de Isogal Setcasas y Lanars 4 de las calendas 
de diciembre (parece) del año 23 & Luis. El monasterio le gratificó con i.ooo 
sueldos. 

I i3g. Donación hecha al monasterio por el conde Ramón del diesmo que tenia 
en Kamarasa. 12 calendas sepbre. año 3 de Luis el joven. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I 1 7 

1 141. Donación al monasterio por el conde Ramón, principe de Aragón ? del 
alodio de Molió, aguas &. 16 de las calendas de mayo, año 1 141. 4 de Luis. Publi- 
cado por Balucio, N. Sgg. 

1 141. Escritura en que se refiere que el conde Ramón Berenguer IV, después 
de haberse ofrecido á Dios para ser enterrado en el monasterio, y hecho donación 
al mismo del alodio de Molió, pidió con insistencia 200 libras de plata del tesoro 
de la sacristía para el socorro de sus necesidades. A esta entrega se resistieron los 
monjes, pero por fin condecendieron vencidos de sus instancias, y por temor de la 
escomunion fulminada por Oliba y otros obispos reunidos. 1.° Calendas de mayo 
de 1 1 4 1 . 

1 1 5o. Confirmación hecha por el conde Ramón del honor de Centumcellos que 
Wifredo dio al monasterio en el dia de su consagración. 1 1 calendas de Diciembre 
del año i3 de Luis. 

Decía en este documento que su padre descansaba en el monasterio de 
Ripoll. 

1 162. Testamento sacramental de Ramón Berenguer IV en el que declararon 
los testigos en Huesca. Nonas agosto de 1 162. Año 26 de Luis el joven. 

Antonio Elías de Molins. 
(Continuará.) 



DOCUMENTOS 

DEL 

MONASTERIO DE SANTA CRUZ DE VALCÁRCEL 

(BU-ROOS) 



(Conclusión.) ^ 

XXI 

Juan Fernández Delgadillo y su mujer dan al monasterio de Valcárcel una gran- 
ja en Quintanahuma para dotar una capellanía y aniversarios. — 3o de Marzo 
de i3o9(Era 1847). 

Sepan quantos esta carta vieren como yo Joan Ferrandez Delgadillo - e mi 
mugier Mayor Ferrandez fazemos tal postura e tal paramiento con vos Teresa Iñi- 
guez, abbadesa de Valcar^el, e con el conviento deste mismo monesterio, que nos 
que vos damos la nuestra casa 3 de Quintana-huma con todas sus pertenen9ias assi 
como la nos conprames de Rodrigo Diaz Carriello e de Garcia Gómez, su herma- 
no. Esta casa vos damos por juro de heredat para fazer della e en ella todo quanlo 
fazer quisieredes como de vuestra propria heredat. E que sea nuestro enterramien- 
to en medio del coro, alli do dezides las oras. E vos la dicha abbadesa e el convicn- 
to fagades que cante un capellán por nos por siempre jamas; e que fagades cadaño 
tres aniversarios por nos; e cada aniversario que sea de quantia de sessaenta mr. e 
no menos. 



1 Véase tomo XII, págs. 240-252. 

2 Fué padre de Juan Fernández Delgadillo, armado caballero de la Banda pur Alfonso XI 
cu 1332.— Crónica de Alfonso XI, cap. GI. 

3 Por una escritura de 12 de Agosto de 1462 se ve que esta casa ó granja se componía de un 
molino y en derredor varias posesiones, y que diba de renta anual unas setenta fanegas de gra- 
no. Archivo de Palacios, Fuenteurbel, núm, i. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS IIQ 

E otrossi pongo yo doña Mayor con vos el abbadessa e con el dicho conviento, 
que en toda la mi vida que canten por Joan Ferrandez dos capellanes, e que non fa- 
gades aniversario ninguno en el año de los que dichos son en toda la mi vida; e 
después de mios dias que cante un capellán por nos amos. E que fagades fazer los 
tres aniversarios cadaño, como dicho es. E este fructo aleado deste agosto primero 
que viene, que sera en la era desta carta el pan, que sea la casa toda vuestra propria 
como dicho es, e nos que nos partimos della oy dia que esta carta es fecha e vos 
que mandedes lugo labrar nuestros heredamientos libres e quitos, todos los que a 
la casa pertenecen. Salvo la renta deste agosto, como dicho es. 

Desto son testigos que eslavan y presentes: Diego Gómez de Sandoval i, e Gon- 
zalo Pérez Vaca, e Garcia González Barahona, e Johan Delfaro, e Gómez Sánchez 
de Susiella, e Fernant Gómez de Cadahalso, e Nicolás Pérez de Valdaioz, e Gonza- 
lo González de Urbe!, e Aparicio Royz de Foyos, e Aparicio Royz clérigo... 

E por que esto sea firme e non venga en dubda mandamos vos dar esta carta 
sellada con nuestros scellos de gera colgados en testimonio de verdat. 

Fecha la carta treynta dias de Marco, era de mili e trezientos e quarenta e siete 
años. 

Archivo (le Palacios. Valcárcel. Doc. part., núm. 17, original en pergamino o, 25 ~^< 0,21, letra 
de Albalaes. lia perdido los dos sellos que llevaba. 

XXII 

D. Alfonso XI hace merced al monasterio de Valcárcel de los tribuios reales y otras 
contribuciones de die^pccheros que fuesen vasallos del dicho monasterio. — 25 de 
.Octubre de i3i5. (Era i353.) 

Don Alfonso, por la gracia de Dios rey de Castilla, etc., a qual quier o quales- 
quier que sean cogedores, e sobrecogedores, o arrendadores, o rccabdadores destos 
(jinco servicios que me agora mandaron en Burgos todos los de la mi tierra, que 
me han a dar en la merindat de Villadiego 2 e de todos los otros pechos e ayudas, e 
servicios, e pedidos, e martiniegas, e fonsaderas, e yantares, que me ovieren a dar 
de aqui adelante, e a quales quier de vos que esta mi carta vieredes, salud e 
gragia. 

Sepades que Cargia Lasso de la Vega 3, nuestro merino mayor en Castilla, dixo 
á mi e a la reyna doña Maria, mi abuela, e al inffant don Juan, e al inffant don. 
Pedro, mios tios e mios tutores, que las dueñas del monesterio de Santa Cruz de 
Valcarcer que es en esa merindat, que son muy pobres en guissa que non han de 
que se proveer nin de que mantener la iglesia de calizas (sic) e de vestimentas nin 



1 Crónica de Alfonso X, cap. CI. 

2 Valcárcel era comprendida en la merindad de Villadiego. 

3 Gran valido de .\lfonso XI, muerto desgraciadamente en Soria por los años de 1329. Cróni- 
ca de Alfonso XI, cap. LXXX. 



120 



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de las otras cossas que son menester •. E pedióme merced por ellas que les feziesse 
alguna limosna e les diese los pechos de diez pecheros de los sus vassallos que 
ellas han y en Valcar9er para ayudar de cunplir estas cossas que son menester para 
la dicha iglesia. E yo, el sobre dicho rey don Alffonso, con conseio e con otorga- 
miento de los dichos mios tutores, e por fazer mer9ed e alimosna a estas dueñas 
del monasterio de Valcargel, e porque son pobres e biven en castidad, e por tal que 
ellas e los sus capellanes sean thenudos de aqui en adelante de rogar a Dios por las 
almas del rey don Sancho, mi abuelo, e del rey don Fernando, mió padre, e de la 
reyna doña Costan9a, mi madre, que Dios perdone, e por la mi vida, e por la mi 
salud e de los mios dichos tutores, tengo por bien de les dar este año e de aqui 
adelante mientra la mi merced fuere, estos finco servifios sobre dichos que me 
ovierena dar diez pecheros de los sus vassallos que ellas han y en Valcal^er, qua- 
les los ellas tomaren; e todos los otros pechos, e ayudas, e servicios, e pedidos, e 
fonssadoras, e martiniegas que me estos diez pecheros ovieren a dar e a pechar en 
qual quier manera que acaesca daqui adelante, mienire yo toviere por bien, para la 
luminaria desla iglesia e para ayuda de conprar caiizes, e libros, c vestimentas, e 
las otras cossas que ovieren menester. E mando por esta mi carta a estos diez pe- 
cheros que ellas tomaren, que les recudan e les den a estas dueñas sobre dichas los 
mrs. que montaren en estos finco servicios sobre dichos, e con todos los otros pe- 
chos e servicios, e pedidos, e ayudas que y acaesfieren de aqui adelant cada año 
mientre yo toviere por bien e la mi merced fuere; e non recudan nin den ende nin- 
guna cossa a cogedor nin a sobrecogedor, nin a cavallero nin a otro ninguno a que 
sean puestos mrs. en la dicha merindad por ningunas cartas que muestren que 
contra esta limosma sea, nin por otra razón ninguna. E quanto montare lo que me 
ovieren a pechar estos diez pecheros en estos servicios sobre dichos e en todos los 
otros pechos, e ayudas, e servicios, e pedidos que me ovieren a dar daqui adelant 
cada año, que tomen carta de pago de la dicha abadessa e convento, porque yo e 
los dichos mis tutores sepamos quanto es lo que y monta e mandarlo emos resfe- 
bir en cuenta a los mios cogederes e a ellas... E demás mando al dicho Garfia Las- 
so e a los merinos que por el andovieren en esa merindad e a todos los otros me- 
rinos e justifias que por mi fueren en Castilla de aqui adelante, que aquellos 
que les contra esta alimosna quisieren passar, que ge lo non consientan e que les 
prenden por fient mrs. de la buena moneda a cada uno e los entreguen a las dichas 
dueñas para la luminaria desta iglesia. E non fagan ende al so esta mesma penna 
a cada uno. 



I En esta época eran continuas las peticiones de esta clase presentadas á la Corte Real. Las 
Cortes y el alto clero se ocuparon en varias ocasiones de remediar la pobreza de las comunida- 
des monásticas, ocasionada no sólo por las revueltas políticas de Sancho IV y minoría de Fer- 
nando n', sino especialmente por la rapacidad de adelantados y merinos, de quien decía ya Ber- 
ceo: «SíJíi Millan el caboso, de los pobres padrino, andando por los yermos y abrió camino y 
por end subió al cielo, do no entra merino.» (Vida de Santo Domingo de Silos.) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 121 

E desto yo e los dichos mis tutores les mandamos ende dar esta mi carta sella- 
da con nuestro sello colgado. 

Dada en Burgos, veynte e ^inco dias de Otubre, era de mili e trezientos e q'\n- 
quenta e tres años. 

Yo Diego Pérez la fiz escrivir por mandado del rey e de los sus tutores. 

Fernant Vicent, Don Sancho obispo, Gonzalo Pérez, Juan Guillen. 

Archivo de Palacios de Benaper, y alcdrccl, doc. reales, núm. 4; incluido en la confirmación 
de 20 de Mayo de 1458, cuyo original está en pergamino, escrito de letra redonda y refrendado 
por Alfonsus licenciatus, Fernandus doctor, Diego Arias, Andreas, licenciatus; este priviiecio 
t'ué ratificado sucesivamente por Juan I, en 5 de Agosto de 1^70, dando un albalá para el efecto; 
Enrique III, en 20 de Mayo de 1401; Juan II, en 11 de Marzo de 1420, y Enrique W , en el año so- 
bredicho. 

XXIII 

Carta de pago y finiquito que dio á Pedro Bravo de Zumel el comendador mayor 
de San Antón. — ii de Enero i32g(Era iSóy). 

Sepan quantos esta carta vieren commo nos don frey Berenguel, comendador 
mayor de la Orden de Sant Antón en España, otorgamos econos^cmos que somos 
pagados de vos Pedro Bravo de ^umel ', de todas quanias demandas avie o podie 
aver en qualquier manera la orden de Sant Antón contra vos, assi commo se meior 
pudiere entender, fasta el dia de oy que esta carta es fecha. E damos vos por libre e 
por quito para agora e para siempre jamas, que nos nin otro ninguno por la orden 
non vos podamos demandar en ningún tiempo del mundo ninguna cosa en razón 
del nuestro monesterio e lugar de Peñaflor, que vos tomestes para la dicha orden, 
fasta el dia de oy que esta carta es fecha, e por razón de las rentas e de los 
esquilmos que vos dende avedes hendido. 

E porque esto sea firme e non venga en dubda, nos don frey Berenguel el dicho 
comendador, dimos a vos el dicho Pero Bravo esta nuestra carta seellada con 
nuestro seello de ^era colgado. E por mas firmedumbre rogamos a Pero Gil, 
escrivano publico de Castroxeriz, por Garcia Garciez de la Cámara del rey, que la 
signasstí e pusiesse en ella su signo. Desto son testigos que lo vieron e fueron a ello 
presentes: Ferran Alfonso de Villequiran, e Alfonso Gutiérrez, criado de la Orden, 
e Ferran Yñiguez de Sant Antón. 

Fecha onze dias de Enero, era de mili e trezientos e sesenta e siete años. 

E yo Pero Gil, escrivano sobredicho, fui a esto presente, e a ruego de don frey 
Berenguel, comendador sobredicho, escrivi esta carta e fiz en ella mió signo en 
testimonio #. 

Archivo del monasterio. Documentos particulares, n". 18. Original en pergamino 0,20 X 0,24, 
letra de Albalaes. Ha perdido el sello. En la espalda lleva lo escrito siguiente: «Donación que 
hizo el maestre de Santiago al monasterio de Palacios de Abenahier de muchas cradades en 
Galicia, era 1336. Zapata.» ¿Xo será este Zapata el forjador de Cronicones que falseó también el 
contenido de este documento haciendo intervenir el monasterio de Palacios y Galicia que no 
• entran para nada en él? 

I En el archivo del monasterio (documentos no clasificados), obra una carta de venta á favor 
de este personaje, otorgada en 1331, por Juan Garci de Zumel. Zumel es una aldea situada 
camino de Burgos á Santibáñez Zarzaguda. 



REVISTA DE ARCHIVOS 



XXIV 



Pedro Rui^ de Villegas hace libres al monasterio de Valcárcel los bienes que había 
dejado Juana García, )nonja profesa del mismo, y cede sus derechos sobre 
ellos. — 29 de Junio de i335 (era iSySj. 

Sepan quantos esta carta vieren commoyo Pero í^uyz de Villegas ', fijo de 
Pero Ruyz de Villegas, conosco e otorgo que todos los heredamientos e bienes 
que Juana Garcia, monja que fue del monesterio de Santa Cruz de Valcargel, fija 
de Yvan Seso de Villegas, mando al dicho monesterio a tiempo de su finamiento, 
que ella avie en Villegas e en sus términos, por que la abbadessa e el convento de 
las monjas del dicho monesterio fueren tenidas de cumplir lo que ella mando por 
su testamento, los quales bienes yo tenia embargados; e porque yo he voluntad 
que su postrimera voluntad de la dicha Juana Garcia sea complida, e porque la 
abbadessa e las monjas del dicho monesterio sean tenidas de complir lo que ella 
mando por su testamento, yo el dicho Pero Ruyz, suelto e desenbargo al dicho 
monesterio todos los heredamientos e bienes que la dicha Juana Garcia, monja, 
mando al dicho monesterio por su testamento, commo dicho es, para que lo aya 
el dicho monesterio desenbargada miente, segund se contiene por el testamento que 
la dicha Juana Garcia fizo a tiempo de su finamiento. E de mi buena voluntad 
pierdo toda boz, e toda demanda, e toda razón que yo avia o podia aver contra los 
dichos heredamientos e bienes o contra parle dellos, en qualquier manera e por 
qualquier razón. E otorgo e prometo de los non enbargar ni contrallar al dicho 
monesterio, nin a los que por la abbadessa e convento del dicho monesterio los 
tovieren o los recabdaren e los arrendaren, nin las rentas que dellos se levantaren 
agora nin en ningún tiempo del mundo en ninguna manera, por ninguna razón 
que sea o ser pueda, yo nin otre por mi. E si lo dixier o contra ello o contra parle 
dello fuer yo o otre por mi otorgo que me non vala... 

E porque esto sea firme e non venga en dubda, yo el dicho Pero Ruyz rogue a 
Johan Garcia, escrivano publico por nuestro señor el rey en Villadiego, que fiziesse 
ende esta carta... fue fecha en Villadiego a veynte e siete días de Junio, era de 
mili e ccc e setenta e tres años. 

Desto son testigos rogados: Martin Ruyz, e Domingo González, alcalles, e Ruy 

Gonzales fijo de Johan Ruyz,- e Garci Garcia de Villanoño, e Pero Ruyz, juez, e 

Johan Pérez, maestro, e Johan Sánchez, converso, vecinos de Villadiego... 

Archivó de Palacios. Valcárcel, Documentos particulares, núm. 19, original en pergami- 
no. 0,26 X 0,17, letra cortesana. 



I Fué creado caballero de la Banda en 1332 (Cronjca de Alfonso XI, cap. CI); después tuvo 
la dignidad de .Vdelantado mayor de Castilla. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 123 



XXV 



Doña Endrequina Núñe\, ab idesa de Valcárcel, funda en este monasterio una ca- 
pellanía por su alma, dotándola con ciertos bienes situados en Olmos de la Pi- 
ca-^a y Pedrosa de Páramo. — 23 de Diciembre de i338 (era 1371.) 

En el nombre de Dios e de Sancta Maria, amen. Sepan quantos esta caria vie- 
ren commo yo Doña Endrequina Nuñez ', por la gracia de Dios abbadessa del 
moneslerio de Sancta Cruz de Valcarjel e fija de Ñuño Ferrandez de Castella e de 
Doña Mayor Pérez, conosco e otorgo que estando en mi sano entendimiento, con 
mi complida memoria, e de mi buena volu ntad e por que las monias que agora 
son en el dicho monesterio, e la abbadessa e el convento de las monias que y fue- 
ren e serán cabadelante sean tenidas de rogar a Dios por la mi alma e por las almas 
de los dichos mi padre e mi madre, do por capellanía e ofresco al dicho monesterio 
todo quanlo yo he e heredo en Olmos de la Picaga e en sus términos, e en Pedrosa 
del Paramo e en sus términos, assi tierras commo viñas e casas e solares e pal- 
mientos e prados e pastos e huertas e heras e molinos e azeñas, todo entera miente 
quanto yo he e heredo en los dichos logares, e en sus términos, do e offresco al 
dicho monesterio con entradas e con salidas e con todos sus usos e con todos sus 
derechos econ todas sus pertenencias, assi como yo lo heredé de los dichos mi pa- 
dre e mi madre e de Teresa Nuñez, mi hermana 2. 

E el convento de las monias que agora son e serán cabadelante que fagan 

cantar una capellanía perpetua en el monesterio por la mi alma para siempre ja- 
mas; e otrossi que fagan cantar e canten un aniversario por la mi alma en cada 
año. E esta dicha capellanía que la cante el capellán que dixiere la missa del con- 
vento a la missa mayor. E otrossi que me den enterramiento en la capilla de Sant 
Nicolás do está el armario percal aliar. E otrossi mando e tengo por bien que la 
casa con su sobrado que ovimos fecho yo e Doña Endrequina en el dicho mones- 
terio, que finque para enfermería para las monjas que agora son en el dicho mo- 
nesterio e serán cabadelante. E assi que ninguna abbadessa que y sea daqui ade- 
lante que gelo non pueda contrallar. E otrossi do lo que dicho es en tal manera al 
dicho monesterio que abbadessa que y sea daqui adelante en el dicho monesterio 
nin el convento de las monjas que y fueren nin otre ninguno, que non puedan ven- 
der nin malmeter lo que dicho es nin parte dello en ningund tiempo por ninguna 
manera; mas que siempre finque en el dicho monesterio para siempre jamas, en 
remembramiento por que la abbadessa e las monjas que fueren daqui adelante fa- 

1 El archivo de Palacios conserv.i otras dos escrituras rc'ativas á esta abadesa: la una lleva la 
fecha de 12 de Febrero de 1^44 y es un contrato con D. Ibañez de Fuenteurbel, que se hizo 
familiar del monasterio; por la otra D." Endrequina constituye fiadores de la venta de ciertas 
heredades en Cuculina, á varios vecinos de Valcárcel; está fechada en Mayo de 1344. 

2 Ifemos creído oportuno suprimir algunas cláusulas de ningún interés en éste como en otros 
pasajes del presente documento. 



124 REVISTA DE ARCHIVOS 

gan en el dicho inonesterio fagan (sic) cantar la dicha capellanía e el dicho aniver- 
sario por la mi alma, como dicho es. E otrossi, que las rentas e los esquilmos que 
se levantaren de los dichos bienes que lo re9iban el capellán e la priora que y fuere, 
e que seyendo pagado el capellán que cantare la dicha capellanía en cada año e mas 
quarenta maravedís para fazerel dicho aniversario en cada año, que lo que rema- 
nes9iere demás que sea para ayuda a la despensa que fizieren las monjas en re- 
ffitor... 

E pido merfed a mió Señor el Rey e otrossi pido e ruego a los sus adelan- 
tados e a los sus merinos que andudieren en Castiella agora e daqui adelante... que. 
gelo manden amparar e deffender al dicho monesterio e a la abbadessa c a las mon- 
jas que y fueren... 

E nos el convento de las monjas del dicho monesterio i rebebimos de vos la 
dicha Doña Endrequina Nuñez, abbadessa nuestra Señora, todo lo que dicho es 
que nos dades en capellanía paral dicho monesterio: e otorgamos... de fazer cantar 
la dicha capellanía e facer el dicho aniversario en cada año por la vuestra alma 
para siempre jamas 2. 

Fue fecha en el dicho monesterio a veynte e tres dias de Deziembre, era de mili 
e trezienlos e setenta e un años... 

Archivo de Palacios de Benaver. Valcárcel, Documentos particulares, núm. 20; original en 
pergamino 0,40 X 0,29, escrito de letra de albalaes. 

Conserva dos sellos de cera, pendientes de cuerda á colore>. El primero es de forma ojival, 

pero ya en muy mal estado; pertenecía á la abadesa: leyenda Santa Crvsi de Valcárcel en 

mayúsculas góticas; el segundo es circular y pertenecía al convento. No se descubre en él figura 
alguna, y si sólo alguna que otra letra de la leyenda. 

XXVI 

]). Juan I hace merced al monasterio de Valcárcel de los tributos de die-^ vasallos 
de dicho monasterio. — 12 de Noviembre i3-jg. (Era 1417). 

Sepan quantos esta carta vieren commo nos don Johan, por la gracia de Dios 
rey de Castiella, de Toledo, etc, etc. por fazer bien e merget e limosna al abadesa e 
convento del monesterio de Santa Cruz de Valcárcel, e porque sean tenudas de ro- 
gar a Dios por el anima del rey don Enrrique, nuestro padre, que Dios perdone, e 
por la mi vida e por la nuestra salud e por la vida e salud de la reyna doña Johana, 
nuestra madre, e de la reyna doña Leonor, mi muger, e del infante don Enrrique, 
mió fijo, tenemos por bien e es la nuestra merced de les dar diez pecheros de los 
sus vasallos que ellas an en el dicho lugar de Valcarfel, quales ellas tomaren, para 
que lodos los pechos, asy monedas comino servicios, e pedidos e enprestidos e mar- 
tiniegas e marcadgas e humadas e qualesquier otros pechos e trebutos que nos an 

1 Había entonces en Valcárcel: priora, supriora, sacristana, cantora, celleri^a y refitolera, 
como consta por este mismo documento en una de las cláusulas suprimidas. 

2 En nuestro concepto, este documento es de mucha importancia para el estudio de la vida 
religiosa en la Edad Media, y sobre todo del modo peculiar de ser de las abadesas perpetuas, que 
muchas veces teman más de señoras que de abadesas. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 12.5 

e ovieren a pagar e pechar en qualquier manera los dichos diez pecheros agora e 
do aqui adelante para siempre jamas, que asy como an e ovieren de pechar a 
nos los dichos pechos e trebutos, que les den e paguen a la dicha abadesa e con- 
venio del dicho monesterio, todos bien e complidamenic, en guisa que les non 
mengue ende cosa alguna. E mandamos á los dichos diez pecheros que den c pa- 
guen a la dicha abadesa e convento todos los mr. e quales quier otras cosas que 
ellos nos ovieren de pechar en qual quier manera e por qual quier razón este año 
de la era deste alvala e dende en adelante en cada año para sienpre jamas. E que 
tomen su carta de pago de la dicha abadesa e convento de todo lo que les pagaren. 
E mandamos a los nuestros recabdadores que agora son e fueren de aqui adelante 
en la merindat de Villadiego, do es el dicho monesterio, que Iva reciban en cuenta. 
E otrosy a los nuestros contadores que lo reciban a los dichos recabdadores en 
cuenta todos los mr. que montaren en los dichos diez pecheros, o los pongan por 
salvados de todos los dichos pechos e tributos. 

E los unos e los otros non fagan ende al so pena de la nuestra merced e de 
seys mili mrs. para lá nuestra cámara a cada uno... 

E desto les mandamos dar esta nuestra carta escripia en pergamino de cuero e 
sellada con nuestro seello de plomo colgado. 

Dada en la muy noble cibdat de Burgos, dozc dias de Noviembre, era de mili e 
quatro9Íentos e diez e siete años 

Yo Gonfalo Ferrandez la fiz escrivir por mandado del rey. 

Gon9alo Ferrandez, vista. — Johan Ferrandez. — Martin Ferrandez. — Pero Fe- 
rrandez. — Alfonso Sánchez. — Pero Gómez. 

Archivo de Palacios de Benaver. Valcárcel. Documtntos reales, núin. 5. Original en pergami- 
no, 0,37X0,20, letra cortesana. Lleva la madeja de seda encarnada, blanca y amarilla de que pen- 
día el sello. 

XXVII 

Don Alvaro de Lima, maestre de Santiago, da licencia á la comendadora del Mo- 
nasterio de Sanlovenia, para otorgar cartas de censo, etc., facultándola, además, 
para otros asuntos. — 3i de Octubre de 1447. 
Don Alvaro de Luna, por la gracia de Dios maestre de la orden de la cavalleria 
de Santiago, condestable de Castilla e conde de Santestevan e señor del Infantadgo, 
vimos una petición firmada de pierios nombres e sellada de un sello de ^era colorado 
en las espaldas, que vos doña Beringella Bernal, commendadora del nuestro mo- 
nesterio de Santofenia ' e vos doña Teresa Gutiérrez de Furones, e Catalina de Vi- 
llegas so commendadora, e Maria Gonzales de Baltanas, e Juana del Serna, e Te- 

I Santa Eufemia de Cozuelos, convento dado á la iglesia de Burgos por Alfonso VI en loyS, 
(España Sagrada, t. XXVI, pág. 469), y ofrecido después a la orden de Santiago por Alfonso VIII 
(Hulario de Santiago, pág. 34). h'xié primero de hombres y al fin de monjas, que fueron trasla- 
dadas á Valladülid á fines del siglo xv (Dulario... pág. 425). Pertenecía á la merindad de .Monzón. 



126 REVISTA DE ARCHIVOS 

resa González, e Constanca Diaz de Tablares, e Gostanfa Royz de Nogales, e Juana 
Gutierre? de Villegas, e Veringella, e Aldonga, e Elvira Gonzales, e Elvira Royz e 
Juana Gutiérrez, e Maria González, dueñas e freyras del dicho nuestro monesierio 
nos enbiastes pediendo nos por mer9ed que diésemos li^enfia e poder a vos la dicha 
doña Beringella Bernal para que vos podiesedes fazer algunas cosas de engensos e 
ventas e troques desa dicha casa e en los bienes e vasallos e heredades della. E nos 
veyendo nuestra petición ser justa, e confiando de vuestra buena discre9Íon, man- 
damos vos dar la dicha ucencia e poder e abtoridad, por la qual vos damos todo 
nuestro poder cumplido... E mas vos damos poder complido para tirar e poner 
dueña o dueñas, freyra e freyras, las que por vos bien visto sea, e para tirar e po- 
ner socommcndadora una o mas vezcs, quantas vos querres, e para tirar e poner 
capellán mayor e menor quales vos querres e bien visto por vos fuere, e para dar 
licencia o licencias las que nos daríamos 9erca del dicho vuestro monesterio e dueñas 
del e bienes e heredamientos e vasallos. E quanto complido poder nos avemos para 
cada cosa e parte della, tan complido lo damos a vos la dicha doña Beringella Ber- 
nal, nuestra commendadora. E mandamos a las dichas dueñas e freyras en virtud 
de santa obediencia e a los dichos capellanes mayor e a los otros que en nuestra 
obediencia son, que lo asy cumplan e lo ayan por firme e valedero para agora e 
para adelante para sienpre jamas. E mandamos alos legos que en nuestro señorío 
son o de la dicha vuestra orden que lo ayan por firme e valedero para agora e para 
sienpre, so pena de diez mili mrs. a cada uno para la nuestra cámara, e de nuestra 
merced. E por que esto ayan por firme e por valedero para agora e para sienpre, 
mandamos vos dar esta carta firmada de nuestro nombre e sellada con nuestro sello 
para que faga fe ella e su traslado sygnado de escrivano publico, asy commo la 
mesma nuestra carta. 

Dada en la cibdad de Soria ', postrimero dia del mes de Otubre, año del nasci- 
mientode nuestro señor JhesuChristo de mili e quatrogientos e quarenta e siete años. 

Nos el Maestre Condestable. 

Yo Gon9alo Sánchez Torres la fiz escrevir por mandato de mi señor el maes- 
tre condestable. 

Archivo de Palacios de lienaver, Valcárcel, Documentos particulares, núm. 21, inserta en la 
cana de venta de tres vasallos y solares sitos ea Montorio otorgada por la comendadora y con- 
vento de Santovenia á favor de D." Juan 1 Rodríguez Barahona, aH.iclesa de Santa Cruz de \'al- 
cárccl. Su fecha: «fin el monesierio de Santofemia, a quatro dias del mes de margo, año del nas- 
f imienío de nuestro señor Jhesu Christo de mili e quatrogientos e ginquenta e dos años», y está 
escrita en papel. 

Nota. Al terminar estos documentos plácenos dar las gracias á la señora aba- 
desa de Palacios y á la reverenda madre Teresa Sanz por habernos facilitado el 
trabajo poniendo á nuestra disposición los originales ó copias el tiempo que para 
su transcripción y cotejo nos ha sido necesario. 

L. Serrano, O. S. B. 

1 Léase Rizzo y R.>mírcz, Juicio critico de D. Alvaro de Luna, ^Ág. i52 y siguientes para 
darse cuenta de las circunstancias en que D. Alvaro otorgó esta licencia. 



CONSU KTJL 



DE LA REPRESENTATiO DE LA TENTACIO QUE FONCH FETA A NRO. SR. XPT., 
ARA NOVAMENT FETA PER LO REVEREND PARA FRA CARDILS, MESTRE EN 
THEOLOGIA. ' 



Es manester que pinga S. Joan pestit ab 
pna pell de camell y los brassos descu- 
berts y deseáis de eames y de peus. Diga 
cantant ab to de plant. Es matiester que 
pinga de la sacrestia. 

S JOAN. 

Fcnediu, vos, poblé de Deu, 
alcani^areu lo regne seu. 
los pecáis serán perdonáis, 
los mals y las iniquilals. 
Jo so la gran veu prcdicanl, 
y anequesi deserl cridant 
que lots se uullen balexiar 
y las iniquilals dexar. 
Preparau, vos, puis ha de venir 
aquell qui us ha de redemir; 
los puis y plañís se ygualarán, 
las monlañas se aplanarán. 

Es tnanaster que los rabis pingan vestits 
pn aprés altre y dirá ab to de Alm. 

Enseñal me lo que faré, 

y lo modo en que viuré, 

per co que tols los meus peccats 

per Deu me sien perdonáis. 

S. JOAN. 

Donau los veslils y meniar 
y feu vos are baleliar. 



LO JUEU. 

A aperallat so prestamenl 
de fer lo vosiro document, 
donchs neieliau mesi us plaurá 
en nom de aquell que vindrá. 

Are Sanct Joan fagel agenollar y ab un 
paxell de nidre lansali aygua sobre lo 
cap y serán fetas aqui inateix vnas fonts; 
diu S. Joan mig to de Alme laudes. 

S. JOAN. 

Jol beteige per Deu seuir 

en nom de aquell qui a de uenir. 

Es mesler que sia aqui pn altre jueu, 
quis diu lo publica pestit com á galant, y 
digue en to de Alme laudes. 

LO PUBLICA. 

Voslro sermó escolial, 
y pláu me be lo que perlat, 
vuUaumedons mes instruir , 
com pore io a Deu seruir. 

Diu Sant Joan ab son to. 
S. JOAN. 

Feu lo que Deu vos a m^nat, 
perqué us perdo voslro peccal; 
y per mi batelial siau, 
perqué millor viure puscou. 



I Es el núm. lo de la colección. Véase el número de Diciembre de 1901, pág. 920. 



128 



REVISTA DE ARCHIVOS 



LO PUBLICA. 

Cosa es sánela sertament 
seguir lo vosiro enseñamenl; 
batetjau me, puis a mi plau, 
y Deu per mi toslemps prcgau. 

S. JOAN en mig to de Alm. 

Jo I beteig per Deu seruir, 
lo qual sertament a venir. 

Es menester que sian aqui los dos batet- 
iats y diga lo v a I altre perlant. 

JUEUS. 

Seruiscam tots al gran Deu 
ab se veritat sobirana, 
y fa9am lo qu ell nos mana, 
dar nos ha lo regne seu. 

Diga lo publica parlant. 
PUBLICA. 

Per aqucst loan Baptista 
nosalires som batetials, 
en nom del Deu del altisme 
de nostros peccats mundats. 

Lo Jueu, parlant dos bordons. 

L') JUEU. 

Fa9am inñnides gracias 
a nel qui ha de venir. 

LO PUBLICA, dos bordons. 

Per saluar natura humana, 
los Sancls Pares redemir. 

Are canterán los dos las cobles seguents. 

Ho donay [Ah Donay) inmens sens par, 
gracias grans vos fem, señor, 
quins eu volgut demostrar . 
la noslra saluació. 

co. 

De aqui auanl vos seruirem,. 
lenint vosira ley sens mentir, 
los documenis lois seruarem 
per Joan dais fins al morir. 

Are es menester que Jesús vinga per la 
sglesia amunt devers alia on sesfet lo ba- 
íísmc y dirá les presents cobles lo 



JESÚS. 

Puis per redemir lo peccat 
Deu eterna! me a nuiat, 
cossa conuenienl será 
fa^a lo que manat me ha. 

co. 

O quin cami tanl iraballos, 
laní pie de sospiros y de plors, 
que entre s homens he de passar 
per lo linatge huma saluar. 

Arribat que será a S. Joan dirá can- 
tant lo 

JESÚS. 

Lo lemps nosiro ia es vingut 
per mostrar Deu la virtut, 
e per quant me tinch a batetiar, 
batetiau me sens mes lardar. 

Diu S. Joan agenollat. 

S. JOAN. 

Cossa es serl de gran temor 
que jo bateige mon Señor; 
per vos dech aser batejat, 
puis me aueu fet y erial. 

LO JESÚS. 

Jo ant linch de humillar 
y lo auangeli predicar 
per tanl esser batetjat, 
puis que plau a ma volunlai. 

S. JOAN. 

No placia a la volunlal 
que io a tu sia ingrat, 
per complir lo teu manamenl 
baiejar t e molt prestamenl. 

Dirá S. Joan ab mig to de alme laudes, 
agenollar se a lo Jesús. 

Vos Señor siau batelial 
en nom de 1 alta Trinitat. 

¿"s mester que Deu lo Pare stiga a un 
cadefal ab sos angels los que el valdrá, y 
trámela vna coloma feta ab vn artijici 
que vinga sobre lo cap de Jesús com se 
ferá lo baptisme, y dirá Deu lo pare ab to 
de Veni creator. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



129 



DEU PARE. 

Aquest es lo meu fill amat 
ab lo qual jo m so alegrat, 
obeiu a son manament 
pera uiure eiernalment. 

Are sen tornará la coloma de Deu lo 
Pare y lo lesus an el desert afer oració, 
y S. Joan dirá las cobles seguents: 

S. JOAN. 

Veus lo anyell inmaculat 
qui morra per lo peccat, 
lo qual pecca lo vell Adam, 
per lo qual en tristor stam. 
Jo US he ab aygua batetiat, 
mas aquell \os batejará 
ab le sperit que us derá, 
per lo qual sereu tots mundats. 

Assent Jesús al desert f a oració. 

(En el ms. queda un blanco hasta 
final de columna.) 

Es mester que sian aplegáis set dimonis 
y tingan consell del modo que se a de 
templar lo Jhüs, y aiustant y mollas pe- 
rrorreccions ' deis peccats moríais. 

Primo y haurá Bel\abuch, qui aguay- 
lará lo Jesús. — Alberich, capita de ira. — 
Maimona, capila de la auaricia. — Alme- 
dehu, capita de la luxuria vestit com 
vna galant donzella. — Starot, capita de 
la pereza.— Belfagot, capita de la gola 
y Lucijer, maior de lots. 

Comensa Alberich, capita de la ira, ab 
vna spasa nua en la ma, y diu a Lucifer, 
qui sta asegut en my dells, ab vna gran 
cora y vna corona en lo cap, a son cade- 
fal, y diu Alberich a to de Alme laudes. 

ALBERICH. 

Hoiu me, princep Lucifer, 

lo gran mal que fet auria, 

fent los homens molt de mel fer, 

segons de costum tenia. 

Molla gent he abquirida 

ab mas grans illucions, 

fent a molts perdre la vida 

I Peroraciones. 



per vnas pocas de rehons. 
Bandetiats y bandolers, 
y qui talsafauorexen, 
percials y homeyers, 
tots quanis son, me obexen. 



Respon 



LUCIFER. 

Bona retribusio 
prestament te sera dada, 
mas puis que trobes seho 
pega a tots la martellade. 

Entre Maimona, capita de la auaricia. 
MATMONA. 

Hoiu me, señor Lucifer, 

hoiu les noues que us aport, 

puis que meu feu tresorer 

de quaní se guanya a lort. 

Marrades y colectors, 

molts balls entren en ma dan^c, 

ladres y agaballadors, 

de tots tinch bona speran^a. 

Munto fas de vsures, 

de notaris y juristes, 

de sastres y moliners, 

ja stan tots en nostre lista. 

Respon 

LUCIFER. 

Traballa quant mes poras 
en augmentar lo teu mal, 
y lo guardo ne auras 
en lo gran pou infernal. 

Entre Almedehu, capita de la luxuria. 
ALMEDEHU. 

Leuade de la castedad 

a les mes gentils donzelles, 

feent les caure en peccat, 

luxuriant a naquelles. 

Y tinch molts coromponaris, 

que tinch ia embarassals, 

y en lo mon grants desueris, 

que pera axo he causal. 

Viudas y dones casades, 

lotes me han obeil. 



3o 



REVISTA DE ARCHIVOS 



dexant les dones errades, 
de la qual so ben seruit. 



Res pon 



LUCIFER. 

Vostros modos me agraden; 
¡o US prech que persauereu, 
puis que a pochs desagrade, 
molla de gent guañareu. 

Entre Starot, capita de la pereda. 

STAROT. 

Lucifer, cap de peccat, 
hoiu que us diré, se'ñor; • 
moka de geni lie guanal, 
puis fera molla honor. 
Los vns delinch en jugar 
a billes caries y daus, 
los allres en redolar, 
feni los caure en molls mals. 
En lo bon joch de pilóla 
per les liu io linch posal, 
per so de geni bona ílola 
guañare ab lal peccal. 

Res pon 
LUCIFER. 

Lo leu bon negociar 
me conienia sertameni; 
pcrseuera en mal obrar, 
segons vols noslra slamenl. 

Entre Belfagot, capita de la gola. 
BELFAGOT. 

Sapiau, gran Lucifer, 

com de geni molí gran cudrilla 

he posal sois mon poder 

de aquesla presenl villa. 

Per quanl los fas adorar 

lo lur venire com a Deu, 

faent losgallofetiar, 

trencaní dijunis arreu. 

Molls de banqueis per los oris 

fas fer y mols grans solassos, 

per so que ab tais deporis 

los prenga en los meus llassos. 

Respon 



LUCIFER. 

Cossa es en que irop pler; 
nos cánseu de trcballar, 
fasses lo que se a de fer, 
perseuereu en tentar. 



ALBERICH. 



Turna dir 



Jo fuy causa que mata 
a Abel just innocent 
lo mal Caym son germa 
ab molí gran aireuimeni. 
Jo fiu que fos perseguil 
lo rey Dauil y propheta 
per Saúl, rey molt inich, 
sens que fes cosa mal feta. 
A mi non p!au la tardanza 
ni larga dileccio, 
sino molí pres fer venjan^a 
en mans, ferro ho basto. 
Jo so qui les grans ciulals 
molí prest les fas destroir, 
y les grans concauitais 
y pobresa fas venir. 
Los homens desberetals 
en les bregues fas morir 
los allres a lenscliats 
y molls allres sens mes dir. 

Respon Maimona aiiaricia 
.MATMONA. 

Deis ladres jo so bandere, 
guia deis saltaiiadors, 
jo refregi y carrera 
de lots los mesuradors. 
Jo he trobade la vsura, 
y lo mal negociar, 
ab la qual gran oradura 
teñir de be gran pesar. 
He trobade la simonía 
en lo sperilual, 
de juraments y falfia 
lots los meus ne fan cabal. 

ALMEDEHU: luxuria. 

Jo SO cruel pestilencia, 
desiruint tole virtut. 



BIÜLIOTECAS Y MUSEOS 



l3l 



a mi fan gran reuerentia 

toles les gents y traut. 

En les gents fas grans vltragcs, 

linatges en bordonint, 

y de herbes molts potatges 

a molts fas beure souint. 

Per la culpa de les mares 

molts pares fas engañar, 

puis a molts los diuen pares 

scnsa qu ell may engendrar. 

Lo diluvi general 

io causi en mes maldats, 

y apres foch infernal 

ñu ploura en sis ciutats. 

Yo íiu a Dauid peccar, 

y ha Salomo y SansOj 

y Troya enderrocar 

a total destructio. 

ESTAROT: pcre)(a. 

Deis vellacos jo so caxa, 
y gran alberch de tacanys, 
pochs o. ningu nom scapa 
que nols done jo molts danys. 
Cami de perdicio 
y santina de peccat, 
jo posen confusio 
quiscun home en son stat. 
Jo fas de Deu renegar 
y blasfemar de son nom,. 
y los homens en jugar, 
y qui nou fa molts pochs son. 

BELFAGOT: gola. 

Enemiga so mortal 

de la noble iuuentut, 

jo so causa de molt mal, 

impedint la senectut. 

Jo fuy causa que peccaren 

Eve y lo vell Adam, 

puis que d equell arbre meniaren 

en que tols nos aiegram. 

A Loth fiu enbriagar, 

y en ses filias dormir, 

y lo poblé fiu peccar 

d Israel y peruertir. 

3 " ÉPOCA.— TOMO XIII 



LUCIFER. 

Segons veig molt se augmenta 
mon infernal principat, 
puis que la gent se contenta 
de viure ab lo peccat. 
Puis no tenim speranga 
de cobrar lo qu em perdut, 
seguiscam nostra vsanga 
auorroint tote viriut. 

Are canta lo Jesús en el desert y dirá 
les presents cables. 

JESÚS. 

O pare meu omnipotent, 

lo meu treball y granturment, 

que pas ancquest desert, 

ab ser tal per lo mon qui s pcrl. 

Los diiunis y orations, 

gemechs y tentación, 

a tu, Deu, sia apuntat 

per que 1 om sia saluat. 

Are com lo Ihs. cantará, líersabuch ln 
agicaytará y anirá a Lucifer y diu. 

liERZABUCII. 

Princep de iniquitat, 
gran Lucifer, 
hoiu, señor, lo que se fer. 

Cantant. 
A les gents fas teñir pene, 
á jutjar lo be y mal, 
y diuisions causar, 
ab enuege infernal. 
A les gents fas mal perlar 
de la honra proysmal, 
de que nunca fa esmene, 
y aso es cas mortal. 
Jo sens delectacio 
a neis homens fas peccar, 
puis es ma condicio 
teñir de be gran pesar. 
Lo dols dich que amargant, 
y lo be fas dir que mal, 
jo so veri discipant 
la natura humanal. 
Per so siau auisat, 
ys prega no stigau trist, 
vn hom de gran santedat 

10 



32 



REVISTA DE ARCHIVOS 



a ncl desert io he vist. 
Eli fa molla pcnilcnlia, 
alligint a son eos mortal, 
es hom de gran excelicncia 
y sert que ns fa molí de mal. 

LUCIFER. 

Ya linch jo relatio 

de queix home, Belzebuch, 

dons lingam relutio 

que 1 vense nostra virtui. 

ALBERICil; ira. 

Si ell es home mortal, 
ell caura en mons llassos, 
participant en lo mal 
y en nostros emberassos. 

MATMONA: auaritia. 

Dupla pos si ell seria 
aquell Massies promes 
qui are venir auria, 
segons lo que scril es. 

ALMEDEHU: luxuria. 

Aqueix pareres lo meu, 
puis que ia sian priuais 
tots los iueus del rey seu, 
tenim ia emberessats. 

STAROT: pere:{a. 

Si Deu fos, fam no tindria, 
segons li veyem teñir, 
ni manco lurmenteria, 
lo seu eos en lo vestir. 

GOLA. 

De Deniel las set setmanes 
en que hauia de venir 
cert creeh que son arribades, 
segons he sentit a dir. 

ENUEGE. 

Si ell fos lo gran Messies, 
de Joseph no fore fill; 
mas, segons las prophesias, 
io nestich en gran perill. 



LUCIFER. 

Puis que an aso duptam, 
no sebem la vcritat, 
teniem lo y sapiam 
si es homo inereat. 

ENUEGE. 

De enuege puis so cap, 
de enuege el tentarla, 
y en gran malignital 
tambe lo indignada. 

GOLA. 

De gola io 1 tentarla, 
puis que sta fametiant, 
y molt prest aquell vensia 
a nel meu voler jugant. 

IRA. 
Puis que de iniquilat 
car ira so capila, 
per hom pot esser tcntat, 
en lo qual molt prest caurá. 

AUARICIA. 

Molt prest 1 emberaseria, 
si ell per mi fos tentat, 
en molla de auaricia 
y en gran cupiditat. 

PEREZE. 

Puis so prineep de pereze, 
qui causa tibietai, 
y en molla tibieza 
molt prest seria cansat. 

LUCIFER. 

Molla es la santedat 
de quéix home, compañons, 
per mi pot esser tentat, 
dexem nos de mes rahons. 
Lo primer home tenti, 
posat en gran dignital, 
y aquell molt prest vensi, 
fent lo caura en peccat. 
Mas digau de que manera 
poria io anar vestil, 
per que prest nos desespera 
si m veya axí vestit. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



l33 



IRA. 

Vt'Stiu VOS com hermita 
en Hngiu de sanctedat, 
y ax¡ no pciiserá 
que li vullan fer maldat 

LUCIFER. 

Be será com aueu dit, 
dons are molt prestament 
axi sia jo vestir, 
}• aniré cautament. 

Are tots los set dimonis vesten Lucifer 
com hermita y anirá deues lo deserijion 
es lo Jesús ab to de Alme laudes. 

No se per cert si Jhs. es 
lo Massies per Üeu promes, 
en gran dupte nestich posat 
en contemplar se magestat. 
Empero aquell tentaré, 
y si u fará prest o sabré, 
y si no u es será temptat, 
y en mon poder subiugat. 

Com sia prop Jhs. dirá Lucifer Alme 
laudes. 

De uos per cert tinch pietat 
de ueureus tant atribular, 
tinch io de uos compassio, 
nos vullau matar sens rao. 
Pera fugir a maior mal, 
si sou íill de Deu eternal, 
feu síes pedrés pa tornar, 
y de aquellas prest meniar. 

JESÚS. 

Scrit sta en veritat 
que i om no será sustentat 
de tot sol pa material, 
mas de pa espiritual, 

LUCIFER, 
Veniu en mi si a uos plaurá, 
car ningún mal vos ne vindrá, 
per quant volria sertament 
niquilar vostre cansament. 

JESÚS. 

So molt contení del que dieu 
tractau me axi com voldreu. 

Are sen van a un loch alt, din seguint lo to. 



LUCIFER. 

Si fiU ets de Deu eternal, 
lauset de si y no t faras mal, 
car les angels te'n plomeran 
y ab les mans te aportaran. 

JESÚS. 

A Deu del cel no dech temtar, 
ni menys me dech desperar, 
segons que sta en uerital 
en I escriptura declarat. 

LUCIFER. 

No us anutgeu, veniu asi, 
no aureu mal, fiau de mi, 
car io US voldria aconsolar 
y de tants de treballs Ueuar. 

JESÚS. 

So molt content, deuant pasau, 
aportau me a on vullau. 

Are van a un loch mes alt y diu. 
LUCIFER. 

De tot lo mon io so señor, 
a mi totom me fa honor, 
reys, comptes y emperedors, 
ais quals a tots fas grans honors. 
Tots los realmes io us daré, 
y del mon señor vos faré, 
si vos me voleu adorar, 
y deuant els meus peus lansar. 

JESÚS. 

Vesten de mi, gran Satenas, 
a Deu gran iniuria fas, 
car Deu deu aser adorat, 
y no tu, dimoni maluat. 

Y dit aso lo Jesús, donerá sempenta á 
Lucifer y Lucifer lansxrá las robes de er- 
mita yfugirá y tots los altres lo alepi- 
deran. 

Dirá Deu lo pare ab to de Veni creator 
tremetra los angels a nel Jesús ab les vi- 
das y donar a meniar y diu. 

DEU PARE. 

O angels meus, anau molt prest, 
y lo meu fill aconsoleu, 



REVISTA DE ARCHIVOS 



car lo dimoni vensut es, 
y el I de fam sla compres. 

Diga S. Miguel u lo de Vexilla. 
S. MIQUEL. 

Deu eternal, ininens señor, 
io, sirvent teu, a lu ador, 
puis deus aser adorat, 
beneit, seruit y loai. 

S. GABRIEL. 

A uos deuen tots obeir 
y molt diligentment seruir, 
puis ques vostra magestat 
beneit, seruit y ioat. 

S. RAFEL 

Vos sou aquel 1 que de no res 
eu fet y creat tot quant es, 
hiu podeu tot liquidar, 
destroiry rehedificar. 

Are sen pan los angels an el y día. 

S. MIQUEL perlant. 

Puis stau afadigat 

en obres de peniteniia, 

es be siau refrescat 

per trempar vostra dolencia. 

S. GABRIEL. 

La humanitat asumpta 
meniant vullau consolar, 



puis no ha de se consuiupta, 
ni de uos desesperar. 

S. R \FEL. 

Donchs meniau lo que us enuia 
voslre Pare eternal, 
puis que ab gran valentía 
heu vensut lo infernal. 

JESÚS perlant. 

A mi plau donar posade 
prenint la refeccio, 
per que s:a amagada 
nostre incarnasio. 
Visilau la mia mare, 
dieu li com he vensut 
lo meu inimich sus are 
ab ma eternal virtut. 
Aconsolau me aquella, 
dieu li que prest vindré 
y que iuntamente ab ella 
íins que sia mort viuré. 

Are es menester que tots los niusichs co- 
inensen la present canturía. 

MUSICHS. 
Te deum laudamus. 
Laits Dco.» 

Por la copia, 
G. L LABRES. 



DOCUMENTOS 



I 

CARTA DEL DR. LA(3UNA A FRANCISCO DE VARGAS 

EMBAJADOR EN VENECIA 



Muy il lustre Siñor: 

Después que partí de Pádua no se me ha ofrecido cosa que digna de escribir sea 
sino que me detuve cinco días en Trenlo discurriendo como cabra por todas aque- 
llas montañas en las cuales hallé raros simples y no poco importantes á la vida y 
salud humana. Ayer, que fueron 6 del presente, llegué á esta cibdad de Augusta y 
el primero con quien me encontré fué el cabaWero del cuadro, harto mohino y 
amohinado, el cual, cierto, yo pensaba que estuviese ya en Flandres, ansí que to- 
davía proseguiremos juntos este viaje, si nos podemos compadescer. 

Lo que entiendo por estas partes primeramente es que aquesta cibdad tiene ma- 
lísima voluntad á las cosas de S. M., la cual no pueden disimular ni encubrir en 
sus pláticas y razonamientos, porque hablan de Carolo V sin ninguna reverencia y 
respeto, inclinándose cuasi todos á la parte francesa; por donde un amigo mío, el 
cual se dice Hugo Angelo, y ha sido Comisario imperial largos tiempos, se va de 
aquí con toda su casa por no poder sufrir las cosas que se tratan y se platican, de 
manera que sería menester otra vez ganarlos. La ciudad de Norimberga juntamen- 
te con la liga de los obispos, ha totalmente roto y desbaratado al marqués Alberto 
de Brandemburque por turbador de la paz y quietud germánica, y le han tomado 
todas sus tierras que le tenían asediadas, de suerte que no le han dejado al pobre 
gentil hombre ni aun una tabla á la qual se pueda asir en este naufragio. Tengo 
entendido que la semana pasada vino aquí junto á Telingue á cierto castillo, adon- 
de se vio con el Cardenal Augustano, el cual procura de reducirle y reconciliarle 
con el rey de Romanos y por su medio con el Emperador. El Landgravio de Asia, 
que se lenía por muerto en Italia, está vivo y sano en su tierra, empero como ató- 
nito y asombrado, ni más ni menos que las arañas cuando después de les haber 
roto la tela se recogen á su agugero y piensan cómo tramarán otra. 

El rey de Francia, según dicen, tiene un potentísimo ejército, con el cual piensa 
no solamente defender todo su Estado, empero también oprimir la Flandres, y ansí 



l36 REVISTA DE ARCHIVOS 

diz que tomó agora una fuerza muy importante junto á Cambray, á todo lo cual 
doy crédito viendo cuan á ciegas sean guiadas las cosas de S. M. y cuan fuera del 
providencia. También se tiene por cierto que el Rey ha embarcado en Tolón 6.000 
tudescos para enviarlos á la vuelta de Sena. Entre tanto nuestro amo se está de- 
signando cuadros y concertando relojes, y su hijo visitando á Aranjuez, En F"lan- 
dres se juntan hasta 20.000 alemanes, no tanto para invadir, como para defender las 
fronteras; tan bajo anda el partido imperial. 

Dícenme que la villa de Luxemburg cuasi se quemó toda, y esto por tratado y 
traición, porque ansí abandonada pensó el Rey cogerla, como la cogiera sin falta 
si Martín Van Rossen, dejando quemar las casas, no pusiera todo su intento en 
fortificar y defender los muros. Cuanto á las cosas de España, me dijo aquel ami- 
go Hugo Angelo que tenía entendido cómo habían preso dos personas del Conse- 
jo y muy señaladas, empero no me supo decir el por qué ni los nombres. 

Otra cosa no tengo que le escribir, sino que me enderezó Dios á una huéspeda 
gorda y tamaña como el Coliseo de Roma, de cuya cintura cuelgan más de 5oo 
llaves, algunas dellas como las de San Pedro, y una bolsa poco menor que el arse- 
nal de Venecia, la cual es mujer tan honrada, que me hace comer frío y vever ca- 
liente. Verdad es que aqueste agravio se disimula con la delicadeza de los potages, 
en uno de los cuales hallé hoy una grande agujeta de armar. Sed liaec forsan me- 
minisse iuuabit. Vívame mi Galeno, el cual en aquel de Sanilate tuenda dice que 
no hace más caso de los tudescos que de osos ó puercos monteses, ni de sus hijos 
que de lechones. 

Una nueva corriendo sangre se me ofrece agora que escribir á V. S., y es que 
en este punto viene á gran furia el mozo de stala á llamarme para que baje luego 
si quiero ver vivo un rocín de los míos, por cuanto le ha tomado cierto desmayo y 
ha perdido la habla. Y porque será bien ir á verle, para entender si lo hace de ve- 
llaco y taimado, ó para ver si me deja algo en su testamento, V. S. tendrá por bien 
que yo concluya aquí la presente, suplicando á Nuestro Señor la saque presto de 
aquesos estanques y la coloque en lugar más insigne para mayor quietud y con- 
tentamiento suyo y acrescentamienlo de sus criados y servidores. 

De Augusta y de Julio 7 de 1554. — Beso pies y manos de V. S., El Doctor 
Laguna. 

P. S. — Vuelvo de ver al rocín, el cual sin dubda se va su camino, porque tiene 
ya levantado el sarrillo con todas las otras señales que recita de los moribundos 
Hipócrates. Otros son mataperros, y á mí pueden llamarme matacaballos, porque 
le certificó á Dios que, aunque soy médico y ha más de quince años que purgo y 
sangro, todavía he muerto más caballos que hombres, lo cual se debe tener no en 
poco. Diez y seis mataduras se le descubren al cuitadillo entre la cruz y las ancas; 
no pienso mostró tantas heridas ó cicatrices aquel Scipión africano, cuando zaería 
sus hechos y valentías á los ingratos romanos. Pues le fatigué en la vida, todavía 
le habré de honrar en la muerte con algún epitafio al mal logradillo, porque cog- 
noscí en él respectos muy buenos y nunca le vi tirar coz, aunque se podría ésto 
atribuir, no á virtud, sino á muy grande flaqueza, porque si otros no ven de gor- 
dos, él vía muy bien de flaco. Yo le quería luego hacer llevar á la careaba, empero 
el huésped me ha dicho que él le toma á su cargo y pienso lo hace por el pellejo, 
aunque como no valga ni para arneros, creo tiene más ojo á la carne, la cual que- 
rrá cecinar ó hacer della salchichones para vendérmelos cuando por Augusta vol- 
viere. No entró en este viage el desveniuradillo con buen pie, ni auspiciis optimis 



bJBLlOTECAS Y MUSEOS I By 

vel bonis avibus, porque jamás voló por encima del algún águila, sino infinitos 
grajos y baitres que le vinieron haciendo escolta más de seis días arreo, esperando 
que cada punto cayese para hacer de su cuerpo exequias; ac de his hactenus. 

(Arcli. de Simancas). 

Por la copia, 
J. P. 



11 

APOCA DE PRÉSTAMO 

HECHO POR El. JUDÍO VIDAL DE I A CABALLERÍA Á FAVOR DE D. PEDRO DE MONGADA '. 

(i3q8.) 

Manifiesto sia a todos que yo Vidal de la Caualleria, jodio habitant en la ciudat 
di carag09a, di mi cierta sciencia aiendient e considerant el nobllc Mosen Giston di 
Moneada qui fue auer aueso en penyora a don Salamon déla Caualler'a agüelo 
mió qui fue vn fermal di oro en el qual ha vn signo en medio e vn balax groso a 
los peytos e cinquo balaxes alderredor por dozientos florines di oro del cunyo di 
aragon. Reconezco a vos el noblle mosen pere de moneada fillyodcl noblle mosen 
not di moneada que me hauedes dados e vincados los ditos dozientos florines di 
oro bien e complidamente, cea vint florines mas auant di interés di aquellyos, los 
quales dozientos e vint florines he recebidos en scudos a razón di setze sueldos di- 
neros jaqueses et contando el florín a diez sueldos jaqueses montan cient trenta 
e cinquo scudos seys sueldos tres dineros jaqueses. Renunciant á toda excepción 
di frau e di enganyo e di no hauer hauidos e contando en poder mió Recebidos di 
vos los ditos dozientos e vint florines en la forma e manera sobredita. Et porque 
esto ys verdat fago vos ende fer la present apoqua di pago á todos tiempos firme e 
valedera e en alguna cosa non reuocadera. Ffeyto fue aquesto en la dita ciudat di 
caragoca a siet días del mes di febrero anio a nativitate domini millesimo CCCXC 
octano. Presentes testimonios fueron desto pere mauina scudero del dito noblle 
mosen pere di moneada e semuel ambran jodio, habitants en la dita ciudat di ca- 
ragoca. 

Signo di mi Eximeon di odina notario publico déla ciudat di caragoca qui a las 
sobrediías cosas presente fue e aquesto scriuiee cerré. 

Por la copia, 
A. P. Y M. 



De los documentos vendidos á la Biblioteca Nacional por D. Celestino Pujol. 



•Revista de archivos 



III 



CARTA DE PEDRO ARETINO AL EMPERADOR 

(Autógrafa.) i 
Sacratissimo Imperatore: 

Lá mala sorie mia, puo ben fare, che Cario Cesare si scordi de la divoiione 
chio portaro al di lui nomein eterno; ma che non adori la sua maesta come un 
Dio, mille fortune, non che una non sarieno a farlo bastanti. Si che bascio a que- 
11a disperatamente il ginocchio con animo di sbatezarmi da senno caso che il 
favor lecito da me chiesto s'indugi. 

Di Vinetia il XXIII di Genaro MDLI. 

Jinilile servo Pielro Arelino. 

Sobre: A Garlo Cesare otiimo massimo. 



IV 



OTRA DEL MISMO AL OBISPO DE ARRAS 



{Autógrafa.) 



MONSIGNOR OTTIMO: 



Non é dubbio che nel casso del ricorrere a la pietá del di uoi fauore in lo 
extremo de la miseria che mi crucia, meritarei che la bonlá di quella mi si riuol- 
tasse in contrario, insegnaiidomi a usargli la uillania dimosirataui da lo indugio 
del gettare ne le sue braccia corlesi piu tostó la certezza di haverlo ottenuto, che 
la speranza di doverlo ottenere; ma quel che mi uitupera totalmente, con lo scorno 
do la rembambito ignoranza di modestia é ii continuo porgerui prieghe per altri ed 
per me non mai, onde pare chio ami altruy e porti odio a me, che ricerco un si 
fatto gastigo in l'errore che in laude ed honore de la carita ch'é in uoi impetri 
da la Maesta sua, de christiana misericordia nutrita, un poco de pane in questa 
si gran carestía per la fame di quel Pietro Aretino, il cuale, come sa ognuno^ 
milita die ed notte in gloria del suo nome e contende, e non una uolta, ma 
mille, con la forza de le penne in le carte, nel campo de lo... 2 ¡n ogni tempo 
ed pertutto, ha rotto gli eserciti che al Diuo Garlo ha spinti contra la invidia, 
ne per ancho ne ho puré un capo soldó ritratto; la dota che al marito de la 
mia maggior figliuola ho pur data, igniudo ed scalzo a chi mi guarda mi moslra; 
e si qualche poco di aiuto de costa non uien presto a cauarmi di casa in limosina, 
lo spedalc suplirá al dove lo inuitissimo Cesare per allre piu cagioni imporianti 
mancasse; si che voi che rileuaie i caduti, siatemi di alcune parole si largo che lo 
Imperadore si moua á non patire che qui lo adora insiemc con Austria che mi é 
anima e figlia, uada cercando in le stradc, impcroche se ben sonó da nulla al 

1 De la Biblioteca Nacional, como las que siguen. 

2 I'alt.i una palabra. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I Sq 

presente, potria molto bene essere che non sara molto chio saro ció che si dice 
chio son falto. Titiano vi dirá il tutto: in tanto ui bascio la mano, ed aspetto de 
consoiarmi in vostra opra: di Vinetia il XVIII dottobre, MDL. 

Obligatisimo servitore Pietro Aretino. 
Sobre: A la eccellenza del R.mo Mons.or D Araxi, mió Benefatore et Padrone. 



V 

DEL OBISPO JOVIO AL DE ARRAS 
■ (Autógrafa.) 

RvMO. Sr. Mío OSS.MO; 

Se l'humanitá et la coriesia del nobil ingegno de V. S. no mi fusse nottissima, 
non mi tenerei per iscusato a no usar prohemii latini per narrargli quel che di 
presente m'occorre fargli intendér. Et ante alia gli dico come l'anno passato, satio 
delle baie et expettatiue di Papa Paolo, mi leuai de Roma et ueni a Firenze a dar 
ordine per la stampa de la mia Historia uniuersale per goderne qualche dolcezza in 
vita mia. Etcio falto, venni alia mia patria de Como, oue questa inuernata anchor 
che flagellato da lunga piu che dolorosa podraga, no ho intermesso di lauorar ar- 
dilamenie rassettando la prefata Historia della quale a questa hora é gia stampaia 
la prima parle a numero de XVIII libri, quali contengono \i uniuersale historia di 
tullo il mondo noto, dalla venuta di Re Cario in Italia qual turbó la pace, sino 
alia fine della guerra Venetiana. Et hauendo gia al ordine la seconda parte, la qual 
arriuera sino a la guerra de Germania a colen de Setiembre spero con la gratia de 
Dio portarla a Firenze per stamparla el da ii mandero la prefata prima parte a 
V. S. accio ch'ella veda et conosca non solo la íideltá del contesto, ma la qualitá 
anchora del color del stile, essendo quella in tulle due le cose mirabile estimator. Ad 
effetto pero che ne riferisca qualche principal punto a S. MM come io la prego uo- 
glia'moslrargli, et se bisogna far'anche traslatar il libro della guerra de Tunisi 
ch'io gli mando accio riesca a suo gusto eméndala et profumata. A queslo m'ha 
indulto il Sr. Caslaldo, il qual mi scrive che S. MM allende molto a queslo nego- 
cio, che le cose sue siene scrilte et commendate alia posteritá, per che in effetto e 
gran consolation il proveder vita dopo morle, quando si leggono li fatti di coloro 
che ne son stati authori: hoc non est inieresse posteritati et scire quid de se hinc ad 
scxcentos annos historiae loqueniur, come disse messer Cicerone, qui presentís 
vitae rumusculos non magnifacere uidebaiur. Non lascero de d're a V. S-. come 
io fació tradurr' in italiano la prefata historia accio che specialmente molli princi- 
pi et soldati, non molto liiterati a questi tempi, ne possino gustar la sua parle. Ne 
in queslo numero uoglio metter'il mió S. Duca d'Alua, essendo ceno che gustcrá 
dal fonle el non dal riuo, per che fu si ben instrutto dal Monacho severo che fá- 
cilmente intendera la piaña prosa del mió siile, come sara ancora il S. Don Luigi 
d'Avüa, a quali uorrei esser da V. S. R.ma raccomandato. Et gli bacio la mano. 

Di Como il XIII d'Agosto M. D. LM 

De V. S. R.ma dedil. sso 

Il Vescovo Jovio. 



140 



REVISTA DE ARCHIVOS 



VI 



RESPUESTA DEL OBISPO DE ARRAS 



(Minuta.) 



Al Vescovo Jovio. 



Ho ricepuio la leltera di V. S. insieme con quella parte della Historia la quale 
narra la guerra di Tunisi, et data súbito a S. M.ta la letiera che per essa mi vienne, 
le dechiarai la buona mente et volontá di V. S. essere di trattar sempre le cose che 
a lei loccano con la dignitá che meritano et a tuita satisfatione sua. Perció come io 
non mi trovai in questá impresa e... che premendomi iroppo gli altri negocii non 
mi danno tempo di poter attendere a cosi longhe traslatione, ho procurato che ne 
sia dato il carico al Sign. D. Luis d'Avila, il quale, come io ho visto, ha giá princi- 
píalo di annotare alcuni passi per daré informatione a V. S. di quello que real- 
mente passo in essa guerra, et cosi sapendo ch'egli satisfará abastanza, non ini es- 
tendero ¡n questo piuche rimeitermi a quanto da esso... V. S. intendera. 

Ben la ringrazio della memoria che ha voluto tenere di me con essa sua lettera, 
la quale le certifico essermi stata gralissima come anche ne sonó le racomendazioni 
che tanto frequenti mi fan il Sign. Gio. B.tta Castaldo per parte sua, il quale credo 
que anche li corresponda secondo que di continuo li prego et le prometa come 
anch'io so con questa ch'io ierro sempre quei buon contó que deuo delle rare vertu 
di V. S. et mi trovera pronto in ogni cosa che li polró fare placer et servizio. 



VII 



CARTA DEL NUNCIO POGGIO AL OBISPO DE ARRAS 

(Autógrafa.) 

Muy Ilustre y Reverendísimo Señor: 

Esto no es cierto por hacer memoria á V. S. R.ma deste su servidor, que por 
cartas del R.mo de Mendoza sé muy bien lo que á V. S. devo, y de su mucha vir- 
tud y amor me tuvo siempre, sé que no puede V. S. olvidar quien le desea tanto 
servir como yo; pero será porque no haya yo de temer nota de ingratitud y me satis- 
faga en confessar la deuda, á donde no basto servirla y V. S. R.ma con su pruden- 
tia y generosita se contentará de mi reconocimiento y voluntad, pues no hay fuer- 
zas para más; que si en algún tiempo las hubiere haré mi oficio como muy cierto 
y verdadero servidor de V. S. R.ma Acá stamos agoardando el successo destos mo- 
vimientos y yo rogando spicialmente á Dios por la salud de su Magestad, teniendo 
por muy cierto que con ella poco daño nos podrán hacer los aduersarios: lo que 
siento deste nuestro Príncipe no oso encomenzar á decir porque no basto para aca- 
bar, certifico V. S. R.ma tiene inamorado quantos le ven y con razón; yo no ten- 
go mas bien que ver á su Alteza y oírle assi quería poder servir, no dejo de hacer 
como quiera mi officio, no sé si del lo resultará cómodo algún día. Agoardo de 
f*oma respuesta de unas cartas mías y si fuere cual espero daré de todo parte á 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



141 



V. S. en tamo me haga merced de besar por mí las manos á su Magostad, mandán- 
dome en que sirva. 

N. S. la muy íillre. y R.ma. persona de V. S. goarde. 

En Madrid, á XIX de Noviembre de i55i.— Muy cierto servidor de V. S. R.ma, 
N.° Poggio. 

Sobre: Al llltre. y R.mo señor el señor obispo de Arras, mi señor. — En Corte 
Cesárea. 



VIII 

CARTA DE HONORATO JUAN AL OBISPO DE ARRAS 
(Autógrafa.) 

Il-USTRÍSIMO Y REVERENDÍSIMO SEÑOR. 

No hago esto muchas veces porque tengo entendidas las muchas ocupaciones 
de V. S. y lo poco que se huelga con cartas de cumplimientos. Agora lo hago por 
suplicar á V. S. tenga por muy servidor al S. doctor Horozco que esta dará á V. S. 
persona de muchas letras y muy prudente y tal que sé que, como le trate V. S., le 
hará toda merced, porque cierto en su persona cabrá muy bien lodo y yo la reci- 
biré muy grande que V. S. le favorezca. El Príncipe N. S. está bueno y va aprove- 
chando en sus estudios y en otras cosas que no se han de pretender menos. N. S. la 
ilustrísima y reverendísima persona de V. S. guarde y estado acreciente como sus 
servidores deseamos. 

En Valladolid 5 de Junio iSSy. 

De V. S. reverendísima servidor que sus manos besa. 

Honorato Joan. 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



El Almirante D. Francisco Díaz Pimienta y su época, por D. José \\ an- 
GüEMERT Y PoGGio. Cotí una carta-prólogo de D. Cesáreo Fetínández Duro. 
Madrid, Tip. de la Revista de Archivos, calle de Olid, núm. 8, 19 )5.— 8.", xvi 
-}- 3o6 págs. 

El ilustrado catedrático del Instituto de San Isidro y digno académico corres- 
pondiente de la Real de la Historia D. José Wangüemert, conocido ya por sus Con- 
sideraciones históricas acerca de las islas Canarias, y por multitud de artículos 
históricos, críticos y literarios que publicó en la prensa de Bilbao y Canarias, aca- 
ba de enriquecer nuestra Historia naval y la regional de su País con la interesante 
obra cuyo título encabeza estás líneas. Es el Sr. Wangüemert un patriota verdade. 
ro y como tal y como competente y verdadero historiador, investiga, escudriña y 
revuelve los rincones de archivos y bibliotecas públicas y particulares, para ha- 
cer surgir de ellos la memoria de personas y hechos olvidados y glorificar nuestro 
país al que por desgracia sólo le queda su brillante historia, contribuyendo al pro- 
pio tiempo á que si somos capaces de regeneración la emprendamos tomando por 
normas y modelos á aquellos espafioles de las legendarias empresas que hicie- 
ron tan respetado nuestro nombre en su época. El Almirante Díaz Pimienta era 
poco menos que desconocido; apenas unos cuantos recordarían las palabras de la- 
bro Bremundan, que copia D. Cesáreo Fernández Duro en su erudita carta-prolo- 
go, cuando dijo era sujeto «en quien admiró su edad y admirarán las venideras en 
el grado de perfección mayor, todas las prendas que la idea sepa desear en un sol- 
dado y general de mar». De cómo nos le da á conocer el Sr. Wangüemert poco he 
de decir, basta con saber empieza la historia del Almirante desde que sus abue- 
los se establecieron en Canarias y llega hasta el actual representante de la familia. 
honrado labrador que vive en Corral de Almaguer (Toledo), D. Vicente Díaz Pi- 
mienta y Guisasola, «en medio de las dulces y apacibles labores tan bien sentidas 
y mejor cantadas por el inmortal Gabriel y Galán». Diez y ocho y\péndices, en su 
mayoría documentos, prueban lo concienzudo del trabajo del Sr. Wangüemert v 
la avidez con que se leen sus 3o6 páginas, la amenidad de que ha sabido revestir el 
asunto que aun á los profanos deleitará instruyendo en una de las épocas más in- 
teresantes de nuestra Historia, presentando á la vez concretado el espíritu de la 
época en un personaje tan simpático ó imitable como el Almirante I). Francisco 
Díaz Pimienta. 

L. H. 



lilBLlOTECAS Y MUSEOS l^'i 

El francés en acción. Nuevo método para aprender á traducir y hablar el fran- 
cés hasta la saciedad, por el Dr. William W. Smith. Tercera edición, — Valla- 
dolid, Tip. de Cuesta, igob. — A dos cois. 702 págs., 4.° 

La casa editorial de Cuesta ha publicado, cuidadosamente impresa, la tercera 
edición de este método práctico para el estudio del francés. 

Su autor, el Dr. Smith, sigue el mismo sistema de temas graduales empleado en 
su Método para aprender el inglés, de que dimos cuenta en números anteriores de 
esta Revista, y reduce la parte teórica á unas sencillas reglas de ortologia. 

La obra se compone de 900 ejercicios de conversación, con 16.000 preguntas y 
respuestas, que contienen las frases más corrientes de los vocabularios y de los 
métodos seguidos por Dumont, Berlitz, Otto Sauer, Alger, Maurice, Mauron, La- 
borde, etc. Es, pues, una extensa clave de temas, que pueden usar con utilidad los 
principiantes, como complemento de sus estudios gramaticales. 

N. 



Atlantino di monete Fapali moderne a sussidio del Cinagli, per cura di 
Solone Ambrosoli. Con 200 fotoincisioni, e un ritrato di Angelo Cinagli. — Mi- 
lano, Tip. Marino Bellinzaghi, igoS. — xii 4- i3i págs., 8.° — 2,5o liras. 
El editor milanés Ulrico Hoepli ha publicado recientemente esta nueva obra que 
forma parte de sus conocidos Manuales. Su autor, el Dr. Ambrosoli, ha desempe- 
ñado con acierto la meritoria empresa de vulgarizar los estudios numismáticos en 
sus obras Manuale di numismática, Vocabolarieíto pei numismatici in 7 lingue. 
Monete greche, etc. Las monedas de los Papas han sido estudiadas por el Dr. An- 
gelo Cinagli en su obra Le monete dei Papi, descritte in tavole sinoltiche (1848), y 
por Ortensio Vitalini en el Supplemento alie moyietc dei Papi, descritte dal Dott> 
Cinagli compilato per la monette baltiite nel pontijicato di Pió IX e nell'interregno 
delta Rep. Romana (1892), y actualmente el conservador del gabinete numismático 
del Vaticano prepara una obra, profusamente ilustrada, con el título de Catalogo 
delle monete e bolle plumbee pontijicie del Medagliere Vaticano. 

En la obra del Dr. Ambrosoli se reproducen los tipos principales y más comu- 
nes de las monedas modernas de los Papas, con referencia á la obrada Cinagli, ex- 
presando el valor numismático, según la Tariffa delle monete pontijicie, de Vita- 
liani, y describe brevemente el cuño y leyenda. 

Como guía para los principiantes y obra que facilita el recuerdo á los versados 
en estos estudios, puede examinarse con fruto el libro de que tratamos. 

N. 



Cartulaire de Berdoues publié et annoté par l'abbé Cazauran, chanoinc 
honoraire d'Auch.— La Haye, Martinus Nijhoff, igoS.— xii -f- 270 -f 876 pági- 
nas, 8.° m., con lám. 

Con este título acaba de publicar el canónigo Cazauran, cura arcipreste de Mi- 
rando (Gers) Francia, un grueso tomo del que dice el arzobispo de Auch en la apro- 
bación con que principia: «.Esta obra que por primera vez saca á luz uno de los 
cartularios más interesantes de nuestra Provincia Eclesiástica, nos ha parecido dig- 



144 



KKVISTA niS ARCHIVOS 



na de todo elogio, tanto por el interesante asunto que trata, como por los sabios 
comentarios que le acompañan. La nueva obra del abate Cazauran, supone un in- 
menso trabajo de indagaciones históricas que contribuyen á la historia religiosa 
de la diócesis de Auch y de toda la Gascuña. 

Muchos años ha debido invertir el autor para llevar á cabo su trabajo, no 
sólo consultando escritos, bibliotecas, y personas que pudiesen ilustrarle, sí que 
también recorriendo los sitios y pueblos citados en los documentos, que publica y 
analiza. No es de extrañar por eso, que en sus notas aduzca tan gran número de 
datos genealógicos, históricos, descriptivos, artísticos, religiosos y aún anecdóticos. 

Contando España gran número de monasterios cistercienses, (70 se citan 
en el Suplemento ai Diccionario de Bergier, 67 de hombres y los restantes de 
mujeres), varios de ellos muy célebres y contemporáneos en fundación al de 
Berdoues algunos de ellos, como los de La Oliva, Monsalud, Veruela, Poblet, etcé- 
tera, no podía menos de existir relaciones entre ellos y los de Berdoues y mayores 
entre éste y los de Huerta y Valbuena, filiales suyos. 

Varios títulos franceses que lomaron parte en la prolongada guerra que sostu- 
. vo Lspaña contra los moros, figuran en los documentos del Cartulario. Por todo 
es útil su estudio para los historiadores, eclesiásticos, arqueólogos y literatos 
españoles. 

L H. 



El coronel Cristóbal de Mondragón. Apuntes para su biografía, por don 
Ángel Salcedo Ruiz, Auditor de Brigada del cuerpo jurídico militar.— Madrid, 
igo5. Marcelino Tabárés, impresor.— 8." m. 

Más que apuntes para una biografía, como modestamente dice el título, es el 
libro una biografía completa, aunque no tan extensa como con solo ampliar en 
algunos puntos lo que el autor sobriamente indica, pudiera hacerse. No se echan 
de menos tales ampliaciones, ni acaso con ellas ganara mucho el libro, que tal 
cual es, nada deja que desear. 

Es el biografiado hermosísimo tipo castellano, del siglo xvi; héroe casi legen- 
dario, como lo fueron otros de aquellas centurias, pero superior á todos como 
hombre honrado y humano; el único que no se atrajo el odio público en tus Países 
Bajos. Esto, confesado por escritores extranjeros, tratándose de un Jefe modelo de 
subordinación, que mereció siempre particularísimo aprecio del allí tan odiado 
gran Duque de Alba y del mismo Felipe 11, es cosa tan extraordinaria que raya 
en inverosímil. Ni lo es menos que hombre de tal valía, llegado por sus prodigiosas 
hazañas militares y sus singulares prendas á puesto muy elevado, terminara en él 
su larga carrera, honrado y rico, sin aborrecimiento de la gente de allá ni algún 
varapalo final de la de acá. En esto tal vez podrá también reputarse ejemplar 
único. 

Entre las portentosas hazañas de Mondragón, descuellan como más propias de 
fantásticos libros de caballerías que de historias reales, las que, si no fuera rebajar 
tan gloriosos hechos el aplicarles una frase festiva, llamaríamos anfibias: 
aquellas marchas á pie por medio, no ya de canales, sino de verdaderos brazos de 
mar; aquel vadear inconcebible que espanta la imaginación. Sobre todo la primera 
y principal proeza de este género, el socorro de Goes. Atreverse á pasar á pie con 



BIBLIOTECAS Y MUSKOS 145 

trt's mil hombres el brazo de mar de tres leguas de ancho, cortado por tres impe- 
tuosas corrientes, que separa la isla de Zuid-Baveland del continente, y realizarlo 
en cinco horas, en una noche tempestuosa, sin perder más que nueve hombres, es 
cosa que deja atónitos. «Extraña jornada, como dice muy bien el Sr. Salcedo, sin 
otro precedente en la historia que el paso de los israelitas por el Mar Rojo y ni 
aun éste, porque en el Mar Rojo abrió Dios previamente las aguas y aquí estaban 
cerradas como de ordinario. Se comprende bien el efecto causado por tan inconce- 
bible hecho; los sitiadores, sorprendidos y podríamos decir aterrorizados, levantaron 
el campo y ni se atrevieron á disputar las trincheras que habían construido, á 
gente que tales cosas hacía. 

Y no es sólo la íigura del héroe, hermosamente trazada, lo que hace interesan- 
tísimo el libro, sino los fondos en que se destaca, la atmósfera en que vive, las 
otras figuras, que aunque principalísimas algunas, forman aquí el cortejo de la del 
biografiado: Medina del Campo, con sus linajudos hidalgos y encopetados escriba- 
nos, la funesta sombra del judaizante Rui Gómez, fatal á Mondragón, el popular 
valentón Cristóbal de San Vicente, de tan distinta laya que Mondragón y tan pre- 
ferido á él por sus paisanos; Amberes, el poético sarao, dado por Alejandro Farne- 
sio sobre el Escalda; Zelanda, «.misterioso archipiélago formado de mal constituidos 
pedamos de continente que ya surgen de las cmbrabecidas olas, ya se sumergen con 
ciudades y campos»; las peripecias de aquella interminable lucha, el descabellado 
empeño de españolizar á cintarazos y con suplicios», aquella gente del Norte senci- 
lla, laboriosísima, flemática, seria, sombría como el cielo color de ceniza que cubre 
sus islas y como el mar, jamás a\ul, que no las baña, sino que las bate y a\ota de 
continuo»; todo esto, tocado sobria pero magistralmente y avalorado con curio- 
sísimos detalles, fuerza á no poder dejar el libro, leídas las primeras páginas, hasta 
llegar con sentimiento á la última. Y tiene alguna parte en ello, que siendo el autor 
al mismo tiempo, y tal vez antes, que escritor y erudito, militar, se ve bien que 
trabaja en masa propia, por decirlo así, y aun sin darse cuenta de ello va dejando 
impresa en la narración una cierta maestría técnica que no puede lograr el que no 
es del oficio. No es esto común en obras de esta índole, pero aún lo es menos el 
imparcial criterio, el sano y amplio espíritu, la justa libertad que muestra siempre 
y en todo, aun en cosas y personas que, como la Inquisición, el Duque de Alba, 
Felipe ÍI, etc., parece que tienen ya vinculado el por mí ó contra mí. En este punto 
el biógrafo se semeja algún tanto al biografiado en los mencionados anteriormente; 
es como él, sino única, muy rara avis. 

La edición, de tirada aparte de una revista, no es la que para tal libro se quisie- 
ra; tal joya merecía mejor engarce. Algunas erratas se han deslizado en los textos 
latinos. N¡ tampoco es la que convendría la ilustración formada por cinco repro- 
ducciones menos que medianas. Y es lástima, sobre todo en los dos retratos de 
Mondragón, porque el uno es pintura de mucho carácter y excelente sin duda 
como parecido, y el otro, el de la obra de Schrench, es un grabado de Dominico 
Custos, notable por lo grandioso y decoratiyo, que al reducirlo y entraparlo con el 
antipático tono de la fotografía, ha perdido todo su sabor. 

Algo hemos oído de que el Sr. Salcedo trabaja en la biografía de otro famoso 
personaje; deseamos mucho que sea así porque si bien no es posible que lograra 
hacerlo simpático como el Coronel Cristóbal de Mondragón, es seguro que haría 
precioso libro, no menos curioso é interesante que estos Apuntes biográficos. 

A. M. B. 



146 



REVISTA DE ARCHIVOS 



El castillo de Loarre 7 el Alcázar de Segovia. Capítulos de un libro 
inédito, por Isidro Gil. --Burgos, Hijos de Rodríguez, kjuS. — Folio, 78 páginas 
con 21 láminas y 3 planos tirados aparte. 

D. Isidro Gil y Gabilondo, artista bien conocido y reputado dibujante, que acre- 
ditó su firma en los tomos de Burgos, Huelva, Santander y Soria, de la Colección 
España y sus monumentos, y que maneja con igual elegancia la pluma que el lápiz, 
tiene entre manos años hace una obra que si llegara á terminarse y si viera algún 
día la luz, daría gran renombre á su autor; el estudio artístico é histórico de los 
principales castillos y fortalezas medioevales españoles. 

Muestra cumplida de lo que pudiera ser el trabajo total son los dos capítulos de 
un libro inédito, como dice el autor, ahora publicados elegantemente. Ambos lle- 
van la recomendación de haber sido laureados en públicos certámenes; el del cas- 
tillo de Loarre por el Ateneo de Madrid con el premio de la Fundación Felipe Bc- 
nicio Navarro, y el del Alcázar Segoviano en los Juegos Florales que en Segovia 
se celebraron el año 1902. 

Más conocido, aunque nunca bien estudiado, el Alcázar de Segovia que tantas 
transformaciones ha sufrido, el Sr. Gil dedica á él menos espacio que á la vieja for- 
taleza de Loarre. Su monografía á ésta referente es completísima, y aunque el au- 
tor se cuida más particularmente de su parte arquitectónica y artística, no queda 
olvidada la histórica, y con singular acierto fija algunas fechas que estaban dudo- 
sas, ó mejor dicho, que no se conocían y que ahora aparecen claras, gracias á una 
hábil reconstitución que de una lápida rota hace el Sr. Gil. 

Foco estudiado el castillo de Loarre y apenas difundidas por la fotografía sus 
muchas bellezas, las diez y siete láminas, debidas al propio autor del texto que 
ilustran la monografía, resultan en extremo interesantes; hay entre ellas reproduc- 
ciones de capiteles, detalles de ajimeces, vistas de conjunto, cuanto en fin puede 
contribuir á dar idea del monumento que en los mismos días de la publicación 
del libro de que hablamos trataba de elevar á la categoría de nacional la Comisión 
de Monumentos de Huesca. 

Como hemos dicho el trabajo dedicado al Alcázar de Segovia es más breve, 
aunque no menos interesante, y en tres capítulos, también ilustrados con láminas, 
se estudia su pasado, su presente y su porvenir, pues que el autor proyecta, con 
gran acierto, que la vieja fortaleza castellana fuese destinada á Museo militar, don- 
de se conservasen ordenadamente las armas de combate de los distintos tiempos y 
las gloriosas reliquias que recuerdan nuestros triunfos. 

El libro del digno vicepresidente de la Comisión de Monumentos de Burgos, de 
que tales capítulos se han sacado, es, en resumen, interesantísimo y hace desear que 
vea pronto la luz de la publicidad. 

E.G. deQ. 



VARIEDADES 



ALIÍMANIA. — En el curso de las excavaciones realizadas en los alrededores de 
Breslau, acaba de ser descubierta una ciudad prehistórica. Se han hallado nume- 
rosas cavernas conteniendo armas de silex, más de seis mil vasos y utensilios di- 
versos y quinientas tumbas. Van á organizarse muchas misiones científicas para 
reconocer y comprobar la importancia de este descubrimiento arqueológico. 

BÉLGICA. — En el Congreso internacional de bibliotecarios, celebrado recien- 
temente en Lieja, y que se ocupó con especialidad de la reproducción de manus- 
critos, monedas y sellos, ha sido aprobado el proyecto de M. Gayley, catedrático 
de la Universidad de California, que pretende constituir en América una oficina, 
cuyo principal objeto será centralizar clichés de manuscritos, matrices de sellos y 
monedas, y poner á disposición de los estudiosos, mediante un precio moderado, 
fotografías é improntas de los mismos. Se ocupará, además, de la publicación del 
mayor número posible de facsímiles de los manuscritos más notables. 

EGIPTO. — En Febrero último se hizo un importante descubrimiento ar- 
queológico: el de un sepulcro de la dinastía XVIII. % intacto y conservando las ri- 
quezas allí depositadas. Dos ataúdes pintados é incrustados de oro y plata encie- 
rran las momias de un hombre y una mujer, designados con los nombres de Yuaa 
y Thuaa, padres de la reina Tyi, mujer de Amenofis III y Amenofis IV. Alrededor 
de dichos ataúdes fueron hallados grandes vasos de alabastro con cubiertas en for- 
ma de cabeza humana, de un estilo excelente; una silla con incrustaciones de oro 
y esmalte azul, cofres dorados y ornamentados con pinturas, un carro de lujo ri- 
camente pintado y decorado, cerámica, espejos, un trono, etc. 

Este conjunto, por la riqueza y la belleza de los objetos descubiertos, es uno 
de los más interesantes hallados hasta ahora y ayudará á perfeccionar el conoci- 
miento de las artes industriales del antiguo Egipto. Solamente el carro, por su be- 
lleza de formas y buen estado de conservación, es una pieza única en su género. 

ESPAÑA. — Cádi^. — En el mar, á dos millas de Sancti Petri y cuatro ó cinco 
brazas de profundidad ha sido hallada por un buzo una estatua del dios Apolo- 
Está falta de cabeza, brazos y parte de un pie que no pudo ser labrado en el blo- 
que. El dios aparece desnudo, con clámide que cae sobre el hombro izquierdo y á 
cuyo plegado falta soltura. El torso, aunque de líneas apretadas, es de buen arte 
y está perfectamente modelado; no así las piernas que están sin concluir, y la de- 
recha resulta verdaderamente deforme. La estatua es de la época romana, debiendo 
corresponder al siglo de Augusto. Mide i metro 98 centímetros desde el plinto 

3.^ ÉPOCA. — TOMO XIII II 



148 REVISTA DE ARCHIVOS ^^^H 

hasta la parte superior del cuello. El jefe del Museo Arqueoióyico provincial tra- 
baja para que esta escultura pase pronto á formar parte de los fondos de dicho es- 
tablecimiento. 

FRANCIA. — Un grupo de archiveros, bibliotecarios, arqueólogos, directores de 
museos, heraldistas, numismáticos, artistas, literatos, etc., acaba de fundar recien- 
temente en París, la Sociedad francesa de Paleología, bajo la presidencia honoraria 
de M. Dujardin-Beaumetz, subsecretario de Estado, y la efectiva de M. Rene de 
Lespinasse, archivero-paleógrafo y arqueólogo. El objeto de dicha sociedad es 
facilitar las investigaciones de los eruditos, organizar conferencias y exposiciones, 
crear un depósito para archivos y un boletín y desenvolver en Francia el gusto 
por las ciencias y artes del pasado. ==En plazo próximo, estarán á disposición de 
los investigado'"es, catalogados y clasificados, los documentos que constituyen el 
Archivo de la Manufactura nacional de Sévres; hasta el presente, hallábanse 
aquéllos diseminados en distintas dependencias de la fábrica y la mayor parte 
yacían en sótanos y boardillas. Han sido ordenados, bajo la dirección de M. Emilc 
Bourgeois, de la Escuela Normal de París, y distribuidos en dieciocho series: 
Decisiones reates, historia interior, secretos y procedimientos de fabricación, per- 
sonal, trabajos ejecutados, etc. En número de 100.000 piezas y 65o registros 
desde 1741 hasta la fecha, han de aportar sin duda noticias interesantes para la 
historia del arte en general y para la de esta industria en particular.=Ei 26 de 
Septiembre se inaugurará en Périgueux, el primer congreso prehistórico de Francia. 
El comité de organización ha recibido numerosas adhesiones de sabios franceses y 
extranjeros. Durará hasta el i.° de Octubre próximo, y las dos grandes cuestiones 
que serán tratadas con especialidad, tendrán un carácter local interesantísimo; 
I.'' Época de ios grabados y pinturas de las grutas paleolíticas; 2."' Inventario y 
estudio de las estaciones y talleres neolíticos de la región. Las comunicaciones y 
consultas referentes á este primer congreso deben dirigirse al secretario general, 
doctor Marcel Baudouin, 21, rué Linné, Paris.--'En la gruta de la Mairie, en 
Teyjac, han sido descubiertos por M. Bourrinet, maestro de la escuela de dicha 
villa, gran número de dibujos prehistóricos grabados sobre la roca; representan 
caballos, bisontes, osos, ciervos, etc., ejecutados con una fineza de trazo admirable. 
Algunos no miden más de seis centímetros de longitud. También se han hallado 
huesos con grabados. =En la sesión celebrada el 18 de Agosto último por la 
Academia de Inscripciones y Bellas Letras, se dio cuenta de la ampliación del 
decreto autorizando á la .academia para aceptar el legado hecho por M. Edme- 
Alphonse de la suma necesaria para comprar 3oo fr. de renta sobre el Estado 
francés, destinados á fundar un premio que será concedido cada cuatro años y 
cualquiera que sea la nacionalidad del laureado, al mejor trabajo manuscrito ó 
impreso sobre numismática oriental. Este premio, que podrá ser dividido, llevará 
el nombre de Premio de numismática oriental. — En sesión celebrada por la misma 
Academia en i." de Septiembre, M. Heron de Villefosse leyó una comunicación del 
R. P. Delatre correspondiente de dicha Academia, sobre las excavaciones de Car- 
tago. El descubrimiento de un nuevo sarcófago en piedra calcárea con ornamen- 
tación policroma y el de una construcción subterránea de disposición muy parti- 
cular, son los hallazgos más recientes. Esta última con dos viviendas, una escalera 
de 25 peldaños y estrechos corredores, fué, según el s.»bio arqueólogo, prisión 
militar construida en el siglo segundo de nuestra era. Con anterioridad á estas 
últimas excavaciones se han encontrado en Cartago, como sucede en todas las 



BIBLIOTECAS Y MUSEOfc I49 

colonias fenicias, sarcófagos antropoides, y son ya numerosos los sarcófagos 
pintados descubiertos por el P. Delattre, que vienen á esclarecer la historia de la 
policromía en el arte griego. 

HONDURAS.— Por orden del Presidente de la República de Honduras, el agen- 
te de dicha República acaba de compfar en Madrid, remitiéndolos á Honduras, 
libros españoles en cantidad de ig cajas, de las que 1 5 están destinadas á la Bi- 
blioteca Nacional de Tegucigalpa, que ha sido trasladada, con los archivos nacio- 
nales, á un elegante edificio, amplio y decorado con gusto. Además de obras de 
texto para diversos centros de enseñanza, figurarán en la Biblioteca las de varios 
modernos jurisconsultos españoles, lo mismo que las de médicos, naturalistas, 
físicos, químicos, matemáticos, filólogos, publicistas, literatos é historiadores de la 
Península. 

INGLATERRA. — Acaba de constituirse en Inglaterra una Sociedad para publi- 
car con interés de aficionados y eruditos una colección de dibujos de artistas del 
Renacimiento. Ksta Sociedad, bautizada con el nombre de Vasari Sociely for t/ie 
Reproduction of Drawings by the oíd ¡nasters, y colocada bajo la dirección del 
eminente Conservador del departamento de Estampas del Museo Británico, M. Sid- 
ney Colvin, se ocupará, desde luego, de los dibujos conservados en las colecciones 
inglesas, públicas ó privadas, y publicará anualmente cuantas obras le permitan 
sus fondos. Los dibujos serán reproducidos en fototipias ejecutadas é impresas por 
la Clare)idon Press de Oxford. El precio de suscripción es de una guinea (26 fran- 
cos) al año. Dirigir las suscripciones á M. G. F. Hili, secretario de la Sociedad, 10, 
Kensington Mansions, Earl's Court, Londres. 



CKONICA I)B ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Bhm.ioteca Nacional.— La Sección de estampas se ha enriquecido con el dona- 
tivo hecho por D. Ricardo de los Ríos, profesor de grabado de la Escuela de Bellas 
Artes de Madrid, de veinticuatro preciosas pruebas (todas antes de la letra) de 
importantes obras suyas. 

Dieciseis son retratos, á saber: 

—M. Alphonse Datidet. Inédito. 2 p. en distintos estados. 

—A. Dumas, hijo. De un dibujo de Giraud hecho en iLspaña. 2 p. en diversos 
estados. Publicado en una edición de La Dame aux camelias. 

—D. José María Heredia. Publicado en Los trofeos. 

--Mr. X. Inédito. 

—Pilis. Gille. Periodista, autor dramático y critico de Arte. 

—Jules Lemaitre. Publicado en la edición de sus poesías. 

—Mr. Lacaussade. 

— Mr. Jhean Lahor. 

—Mr. Cottin. Inédito. 2 p. en distintos estados. 

—Dengesco. Ministro de Rumania en París. Inédito. 2 p. en distintos estados. 

— Víctor Hugo. Punta seca. 



i5o 



REVISTA DE ARCHIVOS 



— Cristóbal Colón. Del cuadro que se conserva en el Ministerio de Marina. 
Inédito. 

De las ocho estampas restantes, tres son originales del mismo Sr. Ríos: 

La prebende des poulles, Paisaje y animales, y Carreta en la Puerta del Sol de 
Toledo, las tres publicadas en U Acquefor liste moderne. I, as otras: 

—Un sculpteur. De E. Datan. Publicado en Le livre d'or. 

—La sopa económica. De Godefroy. 

— Ville d'Avray. De Corut. 

—Lesponsali\ie. D. B. Luini. 2 p. 

Se echaban mucho de menos en la sección de estampas de la Nacional obras 
del Sr. Ríos, tanto más conocidas y justamente estimadas en París que entre 
nosotros. Tan precioso donativo ha venido á subsanar esta notable falta y por ello 
la Biblioteca y nosotros quedamos doblemente agradecidos al distinguido maestro. 

A. M. DE B. 



bibliografía 



l^l.a lengua es la base de clasificación de nuestra Bibliografía. En ésta se incluyen todos los 
libros de cualquier orden y los trabajos de revistas publicados por individuos de nuestra 
Cuerpo, lo cual puede servir para intentar una bibliografía ae este: los marcaremos con un *.— 
En la íiihlio grafía de Revistas siempre que no se indique el año, se entenderá que es el co- 
rriente.) 



LIBROS ESPAÑOLES 

[i.° Todos los de historia, en la acepción más 
amplia de la palabra, desde la política á la cien- 
tífica, y los de sus ciencias auxiliares, incluso 
la filología y la lingüística, que se publiquen, 
editen, reimpriman y extracten en la España 
actual y sus posesiones, de autor español ó ex- 
tranjero, en cualquiera de las hablas españo- 
las, ó en ó fuera de España, de autor español, 
enlenguas sabias. 2.° Las ediciones, reimpre- 
siones y antologías hechas en ó fuera de Espa- 
ña, de libros de cualquier materia escritos por 
autores ya muertos no contemporáneos, espa- 
ñoles ó extranjeros, en dichas hablas, ó por 
españoles en lenguas sabias, dentro de la ex- 
tensión de los antiguos dominios españoles. 
3.0 Las traducciones, arreglos, refundiciones 
é imitaciones publicadas en ó fuera de España 
por autores vivos, españoles ó extranjeros, en 
las mismas hablas ó en len^iuas sabias, de obras 
históricas y literarias debidas á españoles ya 
muertos. 4.° Los libros notables originales de 
amena literatura, dados á luz en o fuera de 
España por escritores contemporáneos, espa- 
ñoles ó no, en las hablas españolas, ó por escri- 
tores españoles contemporáneos en lenguas 
sabias. 5° Los de cualquier materia, siempre 
que se refieran á cosas de ¡España, publicados 
en las referidas hablas en aquellas naciones 
que no las usan, ó en las mismas hablas ó en 
lenguas sabias en los pueblos que usan el cas- 
lell.ino. Y 6." Las traducciones hechas por es- 
pañoles ó extranjeros, á cualquiera de las ha- 
blas españolas, ó por españoles á lenguas sa- 
bias, de libros extranjeros históricos, de cultu- 
ra general, y aun de amena literatura cuando 
son obras maestras. 

Altoi aguirkk y Duvale (Ángel). Don Pedro 
de Alvarado, conquistador de Guatemala y 
Honduras. Discurso leído ante la Real .Acade- 
mia de la Flistoria, el día 18 de Junio de igo5. 
(Contestación del Excmo. Sr. D. Cesáreo Fer- 
nández Duro.) -Madrid, imp. del Patronato de 
Huérfanos de Administración militar.— 4." m., 

122 págS. [l522 



Alvarkz Rodríguez -Vii.laa.mii. (Francisco). 
Crónica de un reinado. Carlos Iil. Su influen- 
cia en el porvenir y progreso de España. — Ma- 
drid, imp. Moderna, iggS.— 8 ° d., 97 págs. [1523 

Bai.i.ester Y PoNS (Pedro). Costumbres po- 
pulares de iMenorca.— Mahón, Bernardo Fá- 
bregas, impresor, igoS.— 8.° m., 102 págs. [i524 

Biblioteca (Nueva) de .\utores Españoles, 
bajo la dirección del Excmo. Sr. D. Marcelino 
Meriende^ y Pelayo. Volumen /." Orígenes 
de la Novela, por D. M. Meriendes^ y Pelayo. 
Tomo I. — Volumen 2° Autobiografías y Me- 
morias, coleccionadas c ilustradas por M. Se- 
rrano y San;?'.— Madrid, Bailly-Bailliére é hi- 
jos, 190Í.— 2 vols., 8." d., 586 y 543 págs. [i525 

BoFiLL Y r'ocH ( Arturo). Francisco Martorell 
y Peña. Apuntes biográficos. Barcelona, Ma- 
riano Oal ve, impresor, igoS. — 4.", 21 págs. [i526 

Catalogo di Exposi^ao Cervantina, reali- 
zada á 12 de Junio de igoS por occasiao do 3." 
Centenario do Don Quixote. Gabinete Portu- 
guez de Leitura no Rio de Janeiro.— Río de Ja- 
neiro, typ. do «Jornal do Commercio», iqod. — 
8." marq., i56págs. [1627 

Catálogo de los difuntos de la provincia de 
Toledo, de la Compañía de Jesús, por el H. J. 
O., de la misma Compañía. I. 1550-1767.— 
Madrid, impr. de Gabriel López del Hor- 
no, igoS. [i 528 

Catálogo de la provincia de Toledo de la 
Compañía de Jesús, por el H. J. O. de la misma 
Compañía. Año de 1767.— Madrid, imp. de Ga- 
briel López del Horno, igo5.— 4.°, 47 pági- 
nas. [i529 

Figakoi.a-Caneda (Domingo). Bibliografía 
de Rafael M. Merchán.— Segunda edición co- 
rregida y aumentada. — Habana, imp. y pápele- 



l52 



RRVISTA DE ARCHIVOS 



ría La Universal, 1905.— 8» marq., 48 págs. -1 
ihoj. [1530 

Gai.dó López (A.). Recuerdos del tiempo 
viejo. Teatros, autores, actores y músicos.— 
Alicante, imp. de «El Graduador», iqo5.— 4.0, 
161 págs.— i,5o ptas. [1531 

Gutiérrez de Santa Clara (Pedro). Histo- 
ria de las guerras civiles dei Perú(i544-i548) y 
de otros sucesos de las Indias. Tomo ///. — Ma- 
drid, Victoriano Suárez, 1905.— 8.», 592 pági- 
nas. [Es el tomo IV de la Colección de li- 
bros y documentos referentes á la Historia de 
América.] [1532 

Homenaje al limo. Sr. D. Antolin López l'c- 
i.iez, obispo de Jaca. Trabajos de la velada en 
el Seminario de San José, el día de la Consa- 
gración.— Burgos, tip. de «El Monte Carme- 
lo», 1905.— 4.0, 95 págs. I1533 

Jubileo Mariano. Los antiguos colegiales de 
Santo Domingo. .»rihucla, 1854-1904 — Orihue- 
la, imp. de «La Lectura Popular», 1904.— 4.°, i5o 
pags. [i534 

Landecho y IIrries (Luis) y Velázquez 
Bosco (Ricardo). Discursos leídos ante la Real 
Academia de Bellas Artes de San Fernando el 
día 18 de Junio de igoS.-MaJrid, Fortanet, 1905. 
H.^'d., 87paKS. [iSsS 

Layret Foix (Francisco). La Sociedad pri- 
mitiva. Su concepto y método de investiga- 
ción.— Barcelona, imp. Elzeviriana, igoS.— 8." 
d., 107 págs. 1 1^36 

LiÑÁN T Heredia (Narciso José). Apuntes 
para un estudio sobre las manifestaciones po- 
líticas del Quijote.— ^1advid, imp. de la suce- 
sora de M. Minuesa de los Ríos, 1906.-8.", 30 
págs. i I hoj. [1537 

LoviANO (Fr. Pedro). Historia del Santísimo 
Cristo de Burgos. Extracto de un libro escrito 
en el año de 1740.— Burgos, imp. del Ceutro 
Católico, 1905.— 8.°, 5o pags. [1538 

Medinaveitia (Herminio). Recuerdos de un 
Centenario (III de la j^ubiicación del Quijo- 
te). Trabajos premiados en... Vitoria y en.., 
Sevilla.— Vitori.i, Hijos de Iturbe, igoS.— 8.", 
m., 25o págs. i 2hoj., láms. [1539 

Maura Gamazo (Gabriel). La cuestión de 
Marruecos, desde el punto de vista español. — 
Madrid, M. Romero, 1905.-8.° marq., 308 pá- 
ginas.— 4 ptas. [1540 

MoRALEDA Y Esteban (Juan). El Rito Mozá- 
rabe y la Inmaculada Concepción de María. 
Notas históricas, arqueológicas y bibliográfi- 
cas. — Toledo, Florentino Serrano, imp., 1905 
8.", 63 págs. [1541 

Ohanos Alcalá del Olmo (Federico). Estu- 
dio histórico militar. La Marina en el bloqueo 
de la isla de León (1810 á 1812) —Madrid, im- 
prenta del .Ministerio de Marina, lyoí — 8.°m., 
406 págs. — 7 ptas. I1542 



Padilla (Salvador). ¡Gloria á Cervantes! 
Memoria de las fiestas celebradas en la ciu- 
dad de Orense para conmemorar el III Cente- 
nario de la publicación del Ouí/oíe.— Orense, 
imp. de A. Otero, 1905.— 4.", 26 pags. + 1 h. [1543 

Pardo y Barreda (José). Alegato del Perú en 
el arbitraje sobre sus límites en el Ecuador, 
presentado á S. Al. el arbitro la Reina Regente 
de España. — Madrid, imp. de los hijos de M. 
G. Hernández, igoS.— 8." d., 200 págs. -f- 2 ho- 
jas. [ib44 

Pezzi (Rafael). Catálogo de la Biblioteca del 
Centro Militar. — Madrid, 1906. — 4." m. [1545 

Phkvost Paradol. La Historia Universal. 
Traducción por Luis de Terán. Tomo III y 
ultimo. — Madrid, La España .Moderna, s. a. 
(igoS).— 8.0 d., 346 págs.— 5 ptas. [1546 

Revista de Costa Rica en el siglo xix. 
Tomo I. Contiene: I. Prólogo. Francisco Ma- 
ría Iglesias y Juan Fernández Ferrá^. — II. 
Monografía de la población de Costa Rica en 
el siglo XIX. Bernardo Augusto Thiel.-lll. Me- 
moria histórica. Francisco María Iglesias. — 
IV. Capítulos de un libro inédito. Máximo 
Ilot Soall. -V. Cuadros de co.5tumbres. Manuel 
de Jesús Jiméne^. — VI. Episodi(js nacionales. 
Máximo Soto Hall. — \TI. Día de la Indepen- 
dencia. Anónimo y Juan Fernándeí^ Ferrá^. 
VIH. Apuntes de Higiene pública. Vicente 
Láchner Sandoval.—lX. Rasgos biográficos. 
Máximo Soto Hall.—X. La Iglesia C^atólica en 
Costa Rica durante el siglo xix . Bernardo 
Augusto Thiel. — XI. Breve reseña de la Jerar- 
quía cclcsiásiica en Costa Rica (iSSi-igoo). Ro- 
sendo de Jesús Valenciano.— XU. Bibliografía 
extranjera acerca de Costa Rica (1826-1900). 
Pablo Dioliey.—^.^ marq., 404 pags. -\- 3 hojas 
y láms. I1547 

Rodríguez García (José A.). Vida de Cer- 
vantes y juicio del Quijote. — Habana, impren- 
ta. Rey, 32, s. a. (ii)o5).— 8.** m., 136 págs. [1648 

Rodríguez López (Pedro). Biografía del... 
Señor Don Pelayo González Conde, obispo que 
fué de Cuenca —Cuenca, imp. de José Gómez 
Madina, 1905. — 4.", 197 págs [t^49 

Sanz Monsalve (Pedro). Memoria de Higie- 
ne de la ciudad de La Carolina. — Madrid, im- 
prenta de los sucesores de Hernando, igoS.— 
8.° d., 74 págs. [i55ü 

Serrano y Sanz (Manuel). — Examen de los 
escritos autobiográficos de navegantes y con- 
quistadores españoles en América.— Madrid 
tip. de la Revista de .Vrchivos, igoS.— 4.", 41 
págs, [i55i 

Sesión solemne que el Celegio de Médicos de 
Madrid dedica al inmortal Miguel de Cervan- 
tes Saavedra.— Madrid, imp. Hijos de J. A. 
García, u)o5. [i562 

Simón y Nieto (Francisco). Investigaciones 
practicadas en Torqueinada (Palencia) en ave- 



BÍBLIOTECAS Y MUSEOS 



I 53 



rjguación de los restos de D. Juan de Blanken- 
fel, arzobispo de Riga. — Falencia, imp. y libre- 
ría de Gutiérrez, igoS. — 8.° d., 64 págs. [iSSj 
Walkek Mari ínez (Carlos). Carlas de Jeru- 
salcn.— S.mtiago de Chile, imp., lit. Barcelo- 
na, 1904.-8.°, 290 págs. [i554 

.\. Gil Albaccie. 



LIBROS EXTRANJEROS 

(i.° Eos tratados universales y generales por 
naciones y materias, de historia y sus ciencias 
auxiliares, de literatura y arte, de filología y 
lingüistica, etc., que interesen <á 1 i erudición 
y «i la cultura, publicados en ó fuera do Espa- 
ña por españoles ó extranjeros en hablas vul- 
gares no españolas, ó por extranjeros en len- 
guas sabias. 2." Los de cualquier materia es- 
critos por españoles en ó fuera de España en 
dichas lenguas vulgares. 3.° Los de cualquier 
materia, con tal que se refierau á cosas espe- 
ñolas, publicados por extranjjros en ó fuer.i 
de España en lenguas sabia; ó en hablas vul- 
gares no españolas] 

Babut (E. Ch.). La date du concile de Turin 
et le développement de lautorité pontificale 
au V.*^ siécle. — Nogent-le-Rotrou, Daupeley- 
Gouverneur, iqo5. — 8", 28 págs. (De la Revue 
fiistorigiie, t. 86}. Ii555 

Balby de Vernon (Marquis de). Le chatelier 
el Leglise fortifiée de .\loisdon-la-Ri viere. - 
Saint-Brienc, Prud'homme, igoS.— 8.°,8 págs.— 
((>ongré; archéológique de TAssociation bre- 
lonne, 1904I. [i556 

Barkal-.Monferrat jMarquis de). De Mon- 
roe á Roosevelt (1823-1905). .\vec un préface de 
M. le comtc d'Haussonville — Paris, Ploa-Nou- 
rrit et C.^- 1905.-16.°, xv-363 págs. [i557 

Barroux (Marius). L'hótel de 1 administra- 
lion départementale de la Seinc de 1791 á 1803. 
Nogent-le-Rotrou , Daupeley-Gouverneur, 
K/)5.— 8.", 20 págs. [Del Bullstin de la Société de 
riiistoire de Faris el de I' Ile-de-France.] [ibbS 

BoNNEFON (Paul I . La Société fran9aise du 
xviii*^ siécle. Lectures extraites des mcmoire-; 
et des correspondances. — Coulommiers, Bro- 
dird, 1905.-16.°, xxiv-418 págs.— 3 fr. [i55^ 

Boulay DE la Meuutiie (Comte de\ \'. Do- 
cumcntssurla négociation duConcordat. 

Boui.y DE Lesdain (L.). Sccaux de villes nor- 
vcgiennes. — Vannes, Lafolye fréres, s. a. — 
16.", 3 págs. [i56o 

BouRGíN (Georges). Notice sur le manuscrit 
latín 87ode la reine Christine.— Nogent-le-Ro- 
trou, Daupeley-Gouverneur, igoS. — 8.°, 18 pá- 
ginas. [De la liibliothéque de V Ecole des Char- 
les]. [i.56i 

Bradt.ey (J. N.). lUuminated Manuscripts.— 
London, Meltruer, igoS. — 16. °, 304 pág<:. [i562 

BuBic (S. K.) Ocerk istorii iazykornaniia v 
Rossii [Historia de la lingüistica en Rusia LJ 
(xiii'' S-1825}.— Saint-Pétersbü-'drg, S. K. Bubic 



et L. O. Panteleev, 1904.— 8.", 1259 páginas. — 
6 rubí. - [i563 

Cai-mette (J.). Les Abbés Hilduin au ix"-' 
siécle.— Nogent-le-Rotrou, Daupeley-Gouver- 
neur. s. a.— 8.°, 7 págs. [De la liibliothéque de 
I' Ecole des Charles.] [15G4 

Catalogue de la bibliothcquc municip.Tle de 
prét graiuit á domicile de l'école communale 
de gargons du xiii^ arrondi<;sement de la ville 
de Paris.— Limoges, Charles-Lavaurelle, 190b. 
^.0 prolong., 92 págs.— 5o cent. [i565 

Catalogue general illustré des monnaies 
fran^aises provinciales ('siiífe). uve gne, Li- 
mousÍD, Poitou, Marche, Angouléme, Péri- 
gord, .\quitaine, Béarn et Navarre. 2.<' édi- 
íjon.— Micon, Protat fréres, igoS. -8.° menor, 
págs. 47 á 76. con fig.— 2fr. [i566 

CoLLECTiON des ouvrages anciens concer- 
nant Madagascar, publiée sous la direction de 
M. \\. A. Grandidier, de Llnstitut, Charles- 
Roux, Gl. Delhorbe, H. Froidevaax ei G. Gran- 
didier. T. 3: Ouvrages oa extraits d"ouvrages 
anglais, poriugais, espagnols et allemands re- 
la tifs á Madagascar (1640 á 1716», par M. M. Al- 
fred Grandidier, de ITnstitut, et Guillaume 
Grandidier. —Coulommiers, Brodard, iyo5.— 
8.°, 723 págs y mapa —Edición de 325 ejempla- 
res numerados. [1567 
Cha VANON (.lules). et Sai.nt-Vves í(jeorges), 
Joachim Mural (1767-1815). 2 .^ édition . — 
Evreux, Hérisscy, igo3. — 16.", v-313 páginas.— 
3,5o fr. [i568 
CnEVALiER tlllysse). Répertoire des sources 
historiques du moyen age. (Bio-bibliographic). 
5.*^ fascicule: J. Laureni. N juvelle édition, re- 
fondue, corrigée et considérablcment augmeu- 
lée. — Valence, imp. Valentinoise, igo5. — 8." m., 
á dos col., col. 22§7 á 2776. [i56y 
Dakagon (Henri). S. M. Alphonse XIII á Paris 
(mai-juin, ioo5). Décoratiou publique ct pn vceí 
llluminations; Iconographie de carie póstale 
franco-espagnole; Industrie du bibelot; Iiiué- 
raire; rAttentat du 1.*''" juin igo5.— Dijón, Da- 
rantiére, igo5. - 8.", men., 32 págs. con lám. y 
un agua-fuerte de rens. — 4 fr. — Edición de 300 
ejemplares. — (Collection de l'histoire par le 
bibelot). [1570 
Dervin (G.). L'.\frique du Nord. La Tunisie 
(sa géographie, son histoire, son régime poli- 
lique et adminisiratif, son commerce, son 
agricilture, sa colonisalionl. — Epernay, Vi- 
llers, 1905.— 16.", 109 págs. y mapa. [1571 
Deschamps. V. Gauthier. 
Deschanel (Emile). Benjiunin Fránkiin. 
5.^ édition. — Coulommiers, Brodard, igoS. — 
8.°, 91 págs. con grab. [572 
DtKiiL (Charles). Eludes byzaniines (Intru- 
duction a l'histoire de Ryzance; ks Eludes 
d'histoire byzantine en igoS; la civilisation 
byzanline; PEmpire grecsous les Paléologues; 



1 54 



REVISTA DE ARCHIVOS 



les Mosaíques de Nicée, Saini-Luc, Kahrié- 
Djami, cte.)-— Macón, Piotat frcres, igo?.— S."*, 
viii-437 págs. con 58 fig. [1673 

DocuMKNTS sur la négociation du Concordat 
et sur les auires rapports de la France avec le 
Saint-Siége en 1800 et 1801, publics par le com- 
tcBoulaydc laMeurthe. T.6. (supplémcntaire). 
París, Plon-Nourrit et C.*-' igoS.— 8.", xv-227 
páginas.— 8 fr. [1574 

DucHESNE (L.). Le Conciie de Turin.— No- 
gent-le-Rotrou, Daupeley-Gouverneur, igoS.— 
8.°, 27 páginas.— (De la Revue historique, 
t. 87). [,575 

Engléme (Michel d) Les grandes aimantes. 
Louise de la Vallicre (esquisse historique).— 
Nice, imp. des Alpes-Maritimes, igo5. — 16°, 87 
páginas con grab. — i fr. [1576 

Fabry (G.). Rapports historiques des régi- 
ments de Tarmée dltalic pendant la campag- 
ne de 1796-1797, publiés sous la direction de la 
section historique de Tétat-major genérale de 
iarmée. — Laval, Barneoud et C.*^, igob.— 8.", 
SgSpágs. [1677 

FiGuiER (Louis). Les grandes inventionsmo- 
dernes dans les sciences, l'industrie et les arts 
14.^ édition. — Paris, Lahure, igo5.— 8." m., 3ig 
páginas con 255 grab. [1578 

FouKDRiGNiiíR ( Edouard ) . Céramographie 
préhistoriquc.— Le Mans, Monnoyer, igoS.— 
8.", 8 págs. (Del Bulletin de la Société préhisto- 
rique de France). [i57g 

Gasser (A.). Note sur la découverte d"un 
four cér.imiquc préromain á Mantoche (Hauíe- 
Saóne).— Le Mans, Monnoyer, igo5. — 8", 4 pá- 
ginas con fig (Del Bulletin de la Société pré- 
historique de France). (i58o 

Gauthier ut Desciiamps. Cours clémentaire 
d'histoire de France. Avec la collaboration 
d'institeurs el dhistoricns.- Paris, Lahure, 
igo5.— 16.° m., g6 págs. con 366 grab., retratos 
y mapas. [i58i 

Geoffroy (Georges). Etude historique et cri- 
tique de la législation fran^aise sur la propric- 
té littérairc (these). —Laval, Barneoud et C.^, 
igoS.— 8. ", 102 págs. fi582 

Grandidirr (Alíred). V. Collection des ou- 
vrages anciens concernant Madagascar. 

Grandidier (Guillaume). V. Collection des 
ouvrages anciens concernant Madag;iscar. 

Inventaike sommaire des archives histori- 
ques (Archives anciennes. Corrcspondance) 
du Ministerc de la Guerrc. T. 3. i.cr fascicule 
(Núms. 2i8g á 2588).— Paris, imp. Nationale, 
igo5.— 8.°, x-276 páps. [1583 

Ki.AEBER (Hans). Dans et devant Verdun. 
Sicge de 1870. Traduit de Tallcmand, par L. 
.\ndrés. — Verdun, Freschard, igo5.— 8.» pro- 
long., 233 págs. con planos y vistas. — 2,5o 
francos. [,58^ 



KocH.ANOwsKi (J. K.). Polognc. Le dévelop- 
pement de Ihistoriographie polonaise dans la 
seconde moilié du xix*^ siécle, Iccture faite au 
Congres Historique, tenu á Rome en avril 
igo3. — Nogent-le-Rotrou, Daupeley-Gouver- 
neur, igo5 — 8.", 6 páfjs. (De la hevue historique, 
t-S?)- [i585 

La Salle de Rochemauke (Duc de). Impres- 
sions d'Espagne et de Portugal (février-mars, 
igo5).— Aurillac, Serieys, 1905.— 16.°, 361 pági- 
nas y retrato. [i586 
Langlois (Ernest). Chronologie des romans 
de Thcbes, dEneas et de Troie.— Nogeñt-le- 
Rotrou, Daupeley-Gouverneur, 1905.-8.", 16 
[ página». (De la Bibliothéque de lEcole des 
Charles). [,587 
Lasteyrie (Robert de). La déviation de 
l'axe des églises est-elle symboliquc?— Paris, 
Imp. Nationale, 1905.— 4.0, 36 págs con fig.— 
(De las Mémoires de l'Académie des Inscrip- 
tions et Delles Lettres, t. 37, deuxiéme par- 
^ie). [,588 
Lasteyrie (Robert de) et Vidier (Alexan- 
drc). Bibliographie des travnux historiques et 
archéologiques publiés par les societés savan- 
tes de la France, drcssée sous les auspices du 
Ministcre de llnsiruction publique. T.4.4.^ 
livraison (Núms. 80.354 a 83.818).— Paris, imp. 
Nationale, igo5.— 4.», á dos col., págs. xxiv-593 
«725. [1 589 
Lavrrtujon (jAndré). Gambetta inconnu. 
Cinq mois de la vie intime de Gambctta. Ou- 
vrage, contenant quinze lettres inédites de 
Léon Gambetta et la rcproduct on phototy- 
pique de nombreux documents et lettres de 
Jules Favre, Jules Simón, Jules Ferry, Flou- 
rcQS-Rochefort-Bordeaux, Gounonilhou, igo5. 
8.0, x-224 págs. [,59o 
Lavisse (Ernest). Histoire de la France, dc- 
puis les origines jusqu' ala Révolution. Pu- 
bliée avec la collaboration de M. M. Bayct, 
Bloch, Carré, Covillc, Kleinclausz, Langlois, 
Lemonnier, Luchaire, Mariéjol, Petit-Dutai- 
liis, Pfister, Rébelliau, Sagnac, Vidal de la 
Blache. T. 7. I. Louis XIV; la Fronde; le Roi; 
Golbert (1643-1685) .— Conlommiers, Brodard 
igo5.— 8.0, págs. 1 á g6.— i,5o fr. el fase. [iSgi 
Lefebvre du Preij (Paul). Cortéges histori- 
ques des comtes de Flandre J:an sans Peur et 
Philippe le Bon, a Douai. — Saint-Omer, Ho- 
mont, 1905.— 8.0, 47 págs. [1592 
Leorand (Thcodoric). Notes sur lorganisa- 
tion des archives municipales déla provincc 
espagnole de Guipu;5coa.— Besaníon, Jacquin, 
1905.— 8.", 7 págs. (Del Bibliographe Moder- 
ne, 1904). (,593 
Le.moine. La fondatricc des Ursulines: sainte 
Angele Mérici (1474-1540).- Orleans, Oout et 
C.c, igo5.— 8.0, 14 págs. (De las Mémoires de 
l'Academicde Sainte-Croix'd'Orleans). [1594 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



l55 



Lesne (E). Hincmar et l'empereur Lothaire. 
Etude sui l'Eglise de Reims au ix*^ siécle.— 
Besan^on, Jacquin, 1905.-8.", 56 págs. [i5q5 

LiiOMOND. Des hommcs ¡Ilustres de la villede 
Rome, depuís Romulus jusqu' á Auguste. Ou- 
vrage expliqué littcralement, traduil en fran- 
jáis et annoté, par M. Lóonce Duval.— Paris, 
Lahure, 1905.— 16.", 520 págs. — Traducción in- 
terlineal de los principales autores clásicos 
latinos. [iSge 

LoNGHAYE (G.).Dix-neuviéme siécle; Esquis- 
ses littéraires et morales. Troisicme periode 
(iSSo-igoo): Positivismc; Naturalisme; (lEpo- 
que; Saint-Beuvc; Renán; Taine; la Poésie; le 
Drame).— Lagny, Colin, 1905.— 18." jésus, 452 
págs. [i597 

Mac Kechnie (W. Sharp). Magna Charta: á 
coinmentary on ihe great charicr of King 
John; wiih an historical introd.— New-York, 
Macmillan, 1905.— 8.", xix-607 págs.— 4,5o che- 
lines. [1 598 

Maciiat (J.). Documents sur les établisse- 
ments franjáis de ¡'Arique occidentale au 
xviii*^ siécle. — Dijon, Darantiére, 1906.-8.", 
140 págs., con un croquis. l'^gg 

Mauch (L.). L'Hótel de ville de Paris et le 
plan de It Tapisserie.— Nogent-le-Botrou, 
Daupeley- Gouverneur, s. a. — 8.", 2 páginas. 
(Del ¡iulletin de la Societé de ¡historie de Pa- 
ris et de I Ile-de-France.) [i6oa 

Mareschal (Marcel). V. Schneidcr 
(Louis . 

Mabicourt (Barón dei. En marge de notre 
histoire (Márguerite Léonard; Une scquestra- 
tion au xvii*^ siécle; Un monde disparu; Jar- 
diniers et Concierges du Roi; M."^*^ de Pom- 
padour á Fontainebleau; Un confesseur du 
roi Louis XVI; Journecs révolutionnaires; les 
Derniers Jours de la Bastille; Un oublié; Louis 
XVIII en exil; Louis XVIII et Martin de Ga- 
Ilardon; la Duchesse de Berri; Charles X sur 
la route de l'exil; etc).— Versailles, Aubcrt, 
1905.— 8. **, VII-311 págs.— 5 fr. [1601 

Maspero (G.). Histoire ancienne des peu- 
ples de rOricnt. 7^ édition j-evue.— Paris, La- 
hure, 1905.-16.°, 916 págs. con 175 grab., 3 mi- 
pas en colores y algunos specimens de escri- 
tura jeroglífica y cuneiforme.— 6 fr. [1602 

Meli.ottée (Paul). Histoire économique de 
l'imprimcrie. T. i.^^': Tlmprimeric sous ran- 
cien régime (1439-1789). — Cháteauroux, Me- 
Ilottée, igo5. — 8.", 537 pái?s. con grab. — 7,5o 
francos [1603 

Mortillet (Adrien de). Les monuments 
mégalithiques de la Lozére.— Macón, Protat 
fréres, 1905. — 8.°, 66 págs. con 39 figs. y 5 lá- 
minas. [1604 

Nataon-d Razafi.ndramanta. Boky fama- 
kianteny malagasy Nataon-d Razafindraman- 
la. Lectures intuitives, faisant suite au «Sy- 



llabaire franjáis-malgache» par P. Deschamps. 

Cuulommiers, Brodard, 1905.— 16.", 76 páginas 
con grab.— 75 cts. [i6o5 

Omont^H.i. Note sur un missel parisién de 
i5oi ayaut appartenu au foudatent du collége 
de Sainte-Barbe. — Nogent-le-Rotrou, Daupc- 
ley-Gouverneur, 1905.— 8.", 6 págs. y lám. (Del 
Bulletin de la Societé de I historie de Paris et 
de l'Ile-de-P'rance.) [1606 

— Quelques lettres de B. Guérard á J. Dcs- 
.noyers sur les premieres années de la Societé 
de Ihistorie de France (1834-1845). — Nogent- 
le-Rotrou, Daupeley-Gouverneur, s. a.— 8.", 
7 págs. (Del Annaire-Dulletin de la Societé de 
r historie de France). (1607 

Petit (Ernest). Histoire des ducs de Bour- 
gogne de la race capétienne, avec des docu- 
ments inédits et des piecés justificatives, T. g. 
Dijon, imp. Darantiére, 1905.-8.°, xii-527 pági- 
nas con grab. y cuadro genealógico. [i6o8 
Picaret (Fr.l. Deux directions de la théolo- 
gie et de l'exégése catholiques au xm*^ siécle. 
Saint Thomas dWquin et Roger Bacou.— An- 
gers, Burdin etC."^ 1905. — 8.°, 20 págs. (De la 
Revue de ¿historie des reli'^ions). [1609 
Pinvert (A.). Notions elémcutaires d'epi- 
graphie latine. — Paris, Lahure, 1905.— 8.", 103 
páginas. [ituo 
Plomion (C ). H stoire de France (Revisión 
du cours Grégoire): (Cours clémentairc) Des 
origines jusqui á la guerre de Cent Ans, spe- 
cialement dé veloppce.— Paris, Mouillot,s. a. — 
12.°, 212 págs. con gr.ib. y mapas con negro y 
colores. [1611 
PoiNSSOT (L.). Une lettre de J. P. d'Ollivier 
á Peircsc. Inscriptious d Afrique inéditos. — 
Nogent - le - Rotrou , Daupeley - Gouverneur, 
1905. —8.°, 42 págs. y 3 lám. (De las Mémoires 
de la Societé des Antiquaires de France, 
tomo 64). [1612 
Quentin - Bauchart (Pierre). Le Docteur 
Guillotin et la guillotine.— Auxerre, Lanier, 
s. a.— (De la. NouDelle Revue). [1613 
Rapport du comité d'installation du musce 
reirospeciif de la classe 84 (Broderie), á lEx- 
position Universellc Internationale de 1900, a 
Paris.— Saint-Cloud, Belin fréres, (s. a) -8.°, 
ii5 págs. con grab. ['614 
Richard (P.). Origines de la nonciature de 
France. Nouces rendan ts avantl.éon X (1466- 
i5ii).— Besan^on, Jacquin, 1905.-8.°, 47 pá- 
ginas. [i6i5 
RiviÉRE (Emile). La préhistorie á Paris.— Le 
Mans, Monnoyer, 1905.-8.°, 7 págs. [Del Bulle- 
tin de la Societé préhistorique de France.] [1616 
R0D0CANACHI (E.). Le Capitole romain anti- 
quc et moderne) la Citadelle; les Temples; le 
Palais senatorial; le Palais des conservateurs; 
le Musée.— Paris, Lahure, 1905.— 16.» xiv-263 
págs. con 40 grab. y un plano en colores. [1617 



56 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Saint-Yves (Georges). V. Chavanon (Ju- 
los). 

Sen lEiDER (Louis) et Mareschal (Marccl). 
Schumann: si vie et ses oeuvres li'aprés sa co- 
rrespondance et les documents les plus re- 
ceñís.— París, Maretheux, igoS. — i8.° jésüs, 
VIII 419 págs. y retrato.— 3,5o fr. (Bihliothéque 
Charpentier). f'f'íS 

Sr.JOURNÉ (Edmond). Les reliques de saint 
Aignan, évéqu'e d Orleans. Historie et authen - 
ticité, d'aprés des documents originaux et 
inódiis.-Orléans. Pigelct, 1905. -8.°, xn-236 
págs. con grabados intercalados y fuera (íel 
texto. ['619 

Skvioné (M.""*^ de). Lettres choisies... T. 2. 
París, Mangeot. 1905.-32.", 191 págs. (fííi'/io- 
Iheque N aliónale.) [1620 

SuAU (Pierre). LEspagne, terre dépopce. 
Les vieilies villes et icurs souvcnirs.— Mayen- 
no, Colia, 1905.- i6.°, 381 pags. [1621 
Tabi.e des matiéros contenues dans le Ca- 
bíret llistorique, par 1 aulin Teste.— Rennes, 
Simón, I0O5.-8.", 200 págs.— Edición de 100 
ejemplares. (De la Revue des Bibliothé- 
ques). [iJ22 
Tkste (Paulin). V. Table des mal, eres con- 
tenues dans le Cabinet Hístorique. 

Texier (Ernest). Etude sur la cour ducale 
et les origines du Parlemonl de Bretagno. 
(thcse).— Rennes, Prost, 1905.— 8.", 193 pági- 
nas. I1623 
TnuvENY(Auguste-Adolphe). Lo droit elec- 
toral on 1789 á lan VIII (thése).— Nancy, Kreis, 
1905.— 8.», iv-i49págs. [1624 
TissiER. Découverte d'un címetiérc cel ti- 
que en Morvausur, sur la communc de Saint- 
Ge rmai n-d es-C ha m ps, en 1904.— Avallon, 
Gr.ind, igoS.— 8.", i5 págs. con un grab. (Del 
liulletin de la So cié té d'études d Awa- 
lloii). ti625 
TouBNiER (F.). Le P. Jacqucr Salez ct son 
compagnon,martyrsderEucharistie(Aubenas 
7 février 1593). Rapport presenté au Congrés 
Eucharistique de Romo, de 5 juin 1905.— París, 
Dumoulin, igoS.— 8.", 20 págs. y grab. (1626 
Vidier (Alexandre). V. Lasteyrie (Robcrt 
de.) 

R de Aguirrc. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

[i." Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra, consagradas exclu- 
sivamente al estudio de España y publica- 
das en cualquiera do las hablas españolas en ó 
lucra do Esoaña: los títulos do estas revistas 
van de letra ctasiva. 2.° Todos los trabajos 
hi'itóricos y eruditos acerca ie cualquier ma- 
lcría, según el amplísimo criterio expuesto, 
que figuren on los sumarios de las revistas no 
congéneres de la nuestra, escritas en dichas 
hablas en ó fuera de España.] 



La Ai.iiambra. igoS. 30 Julio. La música ins- 
trumental española (Edad Media y Moderna) 
[Fragmento del discurso do recepción en la 
Academia de Bellas Artes], por Tomás Fer- 
nández Grajal. — Escrituras árabes del Archi- 
vo municipal de Granada (continuación), por 
M. Gaspar Remiro.— L^^ Ordenanzas de Gra- 
nada y el «arte nuevo», por Francisco de P. 
Fa//arfar. — Recuerdos de la Exposición. Frag- 
mentos de antiguos tejidos [do D. Nicolás Gar- 
zón], por Francisco de P. Valladar.— El auto 
judio de fe. Recuerdos de mi viaje á Lima, por 
Francisco J. Fernándes^ Pesquero. 

Anai.es dei, Ejér no y de i-a Ar.mada. 1905. 
F^nero. .Xntecedentes polít co-diplomáticos de 
la Expedición española á México (1836-^12), por 
Antonio Garda Pdre^. = Fo br er o. Glorias de 
María Inmaculada en ios hechos de armas más 
salientes del Ejercito español, por Antonio 
Garda Pére^, pró'ogo de José Ibáñei^ Marín. 
Marzo. Glorias de María Inmaculada en los 
hechos do armas más salientes del Ejército es- 
pañol (continuadón), por Antonio Garda Pé- 
rei^.= Abril. Glorias de María Inmaculada 
en los hechos de armas más salientes del Ejér- 
cito español (continuadón), por Antonio Gar- 
da Pérez . — Episodio militar. Salvatierra, 
por C. 

,A.NALES de i. a rfJivERSiDAD. Sintiago de Chi- 
le. 1905. Noviembre y Diciembre. La sárjen- 
la (sic) Candeiaria. Recuerdos de la campaña 
de 1838 contra la confederación Peru-volivia- 
na, por L. Ignacio Sí/j^a A. — Negociaciones 
diplomáticas entro Chile i (sic) el Perú (conti- 
nuadón), por Ricardo Montaner Bello. 

.Arquitectura y Construcción. 1905. Enero. 
Notas sobre la Arquitectura miccniana en Ibe- 
ria. La .Vcrópolis de Tarragona, por Jo^c Ra- 
món Mélida.--L3í riqueza artística de España, 
por Manuel Vega y Marc/i. =F obrero. Notas 
sobre la Arquitectura miceniana en Iberia: La 
Acrópolis de Tarragona ( conclusión ) , por 
José Ramón Mélida. 

Boletín de i-a Reai. Sociedad Española de 
Historia Natural. 1905. Febrero. Noticia so- 
bre una cuña neolítica, procedente de la esta- 
ción prehistórica de Argecilla (Guadalajara), 
por C. Arévalo. 

Boletín de la Real Sociedad Geográfica. 1905. 
2.° trimestre. Reunión extraordinaria y sesión 
públic 1 celebrada. . en honra y memoria del 
Sr. D. Rafael Torres Campo>.— Memoria sobre 
el progreso de los trabajos geográficos, leída... 
el día 14 de Junio de 1904, por Rafael Torres 
Campos. — La Mancha en tiempo de Cervantes, 
por Antonio /i/á;?íue^.— La cuestión de Ma- 
rruecos, por J. Gutiérrez Sobral.— Látnina^. 
Ruinas de la Villa de Calairava y Castillo de 
í-alatrava la nueva. P.>rtedel mapa de Espa- 
ña de la obra de Abraham Ortelir>, publicado 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



.57 



en los comienzos del siglo xvii, y la provincia 
de la Mancha y ios territorios de San Juan, 
Calatrava y Campo de Montiel en la época en 
que sü publicó el (>ií!/oíe.— Sacro convento de 
Calatrava. 

La ("iudad de Dios. igoS. 5 Agosto. El Coro- 
nel Cristóbal de Mondragón (conclusión), por 
Ángel Salcedo y- /^ui;?.— O'Connell y la eman- 
cipación de los católicos, por .Antonino M. 
Tontia Barthet.— El helenismo en España du- 
rante la Edad Anticua, por el P. Bonifacio 
í/ompanej-a.— Catálogo de escritores agusti- 
nos españoles, portugueses y americanos (con- 
tinuación i, por el P. Bonifacio del Moral.. — Bi- 
bliografía. = 20 Agosto. El teatro de Cer- 
vantes, por el P. Raimundo Gon^ále^ Manuel 
Las «Ensaladas» de Flecha, por el P. Luis Vi- 
Jlalba.—CniÁlogo de escritores agustinos es- 
pañoles, portugueses y americanos Cconfinwíi-- 
ción), por el P. Bonifacio del Moral. 

España y .América. igoS. i." Agosto. Cos- 
tumbres chinas. Los literatos y la literatura 
china, el P. J. Hospital. 

Euskai.-Erria. 1905. i5 Agosto. Celtas, ibe- 
ros y euskaros {continuación), por \rturo 
C ampian. 

La Lkctura. igoS. Agosto. Orígenes del arte 
cristiano en España. — Sarcófagos hispanos de 
los primeros siglos de la era, por José Ramón 
Metida. — IdiotisTnos del «Quijote», por Julio 
Ce/arfor.— Libros: Crónica de Enrique IV (Ra- 
fael .\Uamira) 

Materiales y Documentos de .\kte Espa- 
,Ñoi.. igoS. Junio. ¡Fototipias]. Madrid. .Arcos 
de madera esculturada, estilo italiano del si- 
glo XVI, existente en el Musco yVrqucológico. 
Madrid. Edificio, Museos y Biblioteca Nncio- 
aales. La Historia, fragmento del frontón que 
corona la fachada. Escultura de Agustín Que- 
rol (Siglo xix).- Barcelona, i. Cofre tallado en 
nogal, procedente de Castilla la Vieja, época 
de los reyes católicos.— 2. Cofre gótico, tallado 
en madera de castaño de últimos del siglo xiv 
ó principios del siglo xv. CAmbos pertenecie- 
ron a la colección de D. Francisco Miquel y 
Badia.)— Guadalajara. Palacio del Duque del 
Infantado. Patio de Lord, terminado en 1483 
por Juan Cuas (ó Egas).— Barcelona. Catedral: 
Tabla gótica en tres compartimentos, pertene- 
ciente al Ilustre Cabildo, existente en la Sala 
Capitular (siglo xv).=Ju lio . Vich (Barcelo- 
na}. Catedral: .Vrca de plata repujada donde se 
conservan los restos de San Bernardo Calvó» 
labrada por Juan Matons, 1701 á 1728. — I. Bar- 
celona: Copa de marfil con el pie de' plata re- 
pujada. II. San Juan de las Abadesas (Barcelo- 
nai: Bordón de plata repujada decorado con 
esmaltes (siglo xvi).— Vich (Barcelona): Musco 
Episcopal. Cruces procedentes de la Catedral 



de Vich y de San Juan de las .abadesas (si- 
glos x y xi). 

Memorial de Ingenieros del Ejército. igo5. 
Abril. Cervantes y los Ingenieros del ejército, 
por Eusebio Torner. - Rebellín y caballero, 
por Joaquín de la Llave. 

Razón y Fe. igaS. .\gosto. Miguel de Cer- 
vantes y Lope de Vega ó el «Quijote» y su épo- 
ca literaria (conclusión), por J. M. Aicardo.— 
Un nuevo manuscrito del Comentario sobre el 
Apocalipsis de San Beato de Liébara, por Za- 
carías Garda. — Examen de libros: El primer 
xMarqués de los Balbascs (J. M. .A.^.— Inscrip- 
ciones cristianas del Bruzio (F. Fita.). — No- 
ticias bibliográficas. — Variedades: La edi- 
ción vaticana de los libros gregorianos.— 
Obras recibidas en la redacción. — índice de 
este temo. 

Revista genkral de Marina. igo5. Enero. 
La defensa del estrecho de Magallanes. Docu- 
mento histórico existente en el «British Mu- 
seuin» de Londres. .\ño de i58i, por Tiburcio 
Spanoqui. —yínyo. Miguel de Cervantes Saave- 
dra, por Cesáreo Fernández D«ro.— Las ense- 
ñanzas del «Quijote» (en Medicina), por Fede- 
rico Mo;ifíJMo.— Post tenebras spero luccm, 
por José María Carpió. — Moderno quijotismo, 
por el Conde de Torre 7é/e^.— Las armas y las 
letras, según Cervantes; por P'rancisco Cabre- 
ri!{0. — Medallas de la Santa Liga y del comba- 
te naval de Lepanto, por Adolfo Herrera.— 
Estandarte de la Liga: visita á Toledo el 7 de 
Octubre de 1888, por Cesáreo Fernándei^ Duro. 
Láminas: Medallas conmemorativas de la San- 
ta Liga (4 lams.).— Estandarte de la Liga (1671) 
que se conserva en la Catedral de Toledo. — 
Flámula de la Liga (1571) que se conserva en 
la Catedral de Tolcdo.=J unió. Servicios mi- 
litares y cautiverio de Cervantes, por Pelayo 
Alcalá Galiano. 

Revista Técnica de Infantería y Caballe- 
ría. igoS. i." Enero. El Teniente general don 
Mariano Alvarez de Castro, por José Góme¡{ de 
Arteche. = i5 Enero. El Teniente general don 
Mariano Alvarez de Castro (continuación), 
por José Góme^ de Arteche.= i ." Febrero. 
El Teniente general D. Mariano Alvarez de 
Castro {continuación), por José Góme^ de Ar- 
teche.~\b Febrero. El Teniente general don 
Mariano Alvarez de Castro {continuación), 
por José Gómesi de Arteche. = i.° Marzo. El 
Teniente general D. Mariano Alvarez de Cas- 
tro (continuación), por José Gótne^ de Arteche. 
i5 Marzo. El Teniente general D. Mariano 
Alvarez de Castro {continuación), por José 
Gómeii de Arteche. = 1 ." Abril. El Teniente 
general D. Mariano Alvarez de Castro {con- 
clusión), por José Gótne)^ de Artec/ie. = i .° 
Mayo. Cervantes, primer soldado de la In- 
fantería española, por la Redacción. = i5 



i58 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Mayo. Ambrosio Spinola, por Julián Suáre^ 
Inclán y Manuel Danvila [informe dado so- 
bre el libro del Sr. Rodríguez Villa]. — Re- 
cuerdo histórico: El Empecinado, por León 
Fernánde¡ü Fernández. = 1 .^ Junio. Una pá- 
gina del Regimiento de la Princesa, por José 
Gótnea;^ de AríecAe.— Recuerdo histórico: El 
Empecinado (conclusión), por León Feí-nán- 
de^ Fernándei(. = i ." Julio. El General Zar- 
co del Valle 1 1785-1866), por José Góme)^ de Ar- 
teche. — Don Quijote y las Armas, por José Ibá- 
ñe;^ Aíarírt. = i5 Julio. El General Zarco del 
Valle (1785-1866J {continuación\ por José Gó- 
me¡( de Arteche.— Don Quijote y las Armas 
(continuación), por José Ibáñe^ Marín =1 .° 
Agosto. El General Zarco del Valle (1785- 
1866) (continuación), por José Gómeí^ de Arte- 
che. — Don Quijote y las .\rmas (continuación), 
por José Ibáñe^ Marín. 

Revista nacional. Buenos Aires. igoS. Junio. 
La revolución de 1839 en el Sur de Buenos 
Aires, por Ángel Justiniano Carran;?a.— An- 
tropología prehistórica Americana, por B. 
Dia^ Romero.— Estudios sobre la literatura ar- 
gentina, por Francisco F. Bayó«. — Junta de 
(jobicrno de 1810. Antecedentes de la reacción 
española en Mendoza en 1810. 

Vida maki'tima. igoS. 31 Julio. Historia marí- 
tima [informe dado sobre La Marina en el 
bloqueo de la Isla de León, de Federico Oba- 
nos], por José Góineni de Arteche. 

R. de Aguirre. 



REVISTAS EXTRANJERAS 

(i.° Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra portuguesas, ó ex- 
tranjeras en hablas no españolas ni portugue- 
sas consagradas exclusivamente al estudio de 
España, y dadas á luz en ó fuera de ésta: los 
títulos de unas y otras revistas van de letra 
cursiva. 2." Los trabajos de cualquier materia 
tocantes á España, y los de carácter histórico 
y erudito interesantes para la cultura que 
figuren en los Sumarios de las demás revistas 
escritas en lenguas portuguesa y extranjeras, 
publíquense ó no en España. 3." Los trabajos 
que, estando en las condiciones reseñadas en 
este párrafo segundo, aparezcan en revistas 
publicadas por extranjeros en lenguas sabias.] 

ACADÉMIE DES INSCRIPTIONS & BeLLES LET- 

TRKs [de París]. Comptes rendus. Marzo-Abril. 
Franz Cumont, Note sur une statue provenant 
du tnilhraeum dEmerita. — L. Bréhier, Le 
protocole imperial dcpuis la fondation de 
r Empire romain jusqu á la prise de Constan- 
tinople p.ir les tures. — Philippe Berthei.ot 
Note sur des inscriptions árabes, persancs et 
chinoises du Chcn-Si, du ilo-Nan et du Chan- 
Toung.— M. Sciii.uMBKRGER, Quclqucs sceaux 
du royaumc de Tcrre Sainte.— Seymour Je 
Ricci, Fragmcnts du chant XVII de lOdyssée 



sur un parchemin de Lykón.— Uartwig De- 
RENBOURG, Une inscription yéménite nouvelle- 
ment entrée au Musée du Louvrc. 

O Archeologo portugués. Marzo-Mayo. No- 
tice sommaire sur le Musée cthnologique por- 
tugais, Lisbonnc.— -Medalhas de SalvaíSo por- 
tuguesas, existentes na colleccao organizada 
por Jo.5é Lamas. — Miscellanea archeologica.— 
Exploracóes archeologicas em Mertolu— Au- 
tos de posse de castellos no seculo xvi. — Anti- 
gualhas transmontanas. — Antiguidade ', mo- 
numentaes do Algarve.— Bracara Augusta.— 
Estudos de numismática colonial portuguesa. 
Catalogo dos pergaminhos existentes no ar- 
chivo da Insigne e Re il Collegiada de Guima- 
raes.— Onomástico medieval portugués. 

Archivio STORico ITALIANO. Fasc. 3." -irrigo 
SoLMi, Le carte volgari dellarchivio arcives- 
covilc di Cagliari. 

Archivio storico lombardo, igo,"). Junio, 
Ezio RiBOLDi, La sentenze dei consoli di .Mi- 
lano nel secólo xii. — .\lessandro Coi.o.mbo. 
L'ingresso di Francesco Storza in Milano e 
l'iniziodi unnuovop.'incipato. — Emilio Gali.i, 
Le vil'e del Petrarca nel Milanese. 

Bibliotéque de l Ecolk des Chartes. Mar- 
zo-Junio. F. L. Bruel, Inventaire de mcubles 
et de titres trouvés au cháteau de Jossclin á la 
mort du connétable de Clisson (1407).— Ch. Sa- 
maran, De quelques manuscrits ayant appar- 
tenu á Jean d'Armagnac, éveque de Castres, 
frére du duc de Nemours.— L. Delisle, Note 
complémentaire sur les manuscrits de Jacqucs 
d'Armagnac, duc de Nemours. — IL Omont- 
Mémorial de l'inquisiteur d"Aragon á la fin 
du xiv*^ siccle.— IL O.mont, Docturum doctrí- 
nale — F. Lot, Les abbés Hilduin au ix*^ sié- 
cle. — H. Moranvillé, De l'origine de Tilomas 
de la Marche. — Bíbliographie. 

Journ\l des savants. Julio. F. Picavet, Les 
éditions de Roger Bacon.— H. O.mont, La bi- 
bliothéque de Pedro Gales chez les jesuites 
d'Agen. 

Portii<ralia. Tomo //-Fase, i." Ricardo Se- 
vero, O thesouro de Lebu^ao — José Fcrtes, 
As fíbulas do noroeste da Península. — Rocha 
Peixóto, Ethnographia portuguesa: illumina- 
930 popular.— Luis de Magalhaes, Os barcos 
da ría de .\veiro.— Ricardo Severo, Os brace- 
letes d'ouro de .VrnozcUa.— Os torques de Al- 
moster. — Rocha Peixoto, Sobrevivencia ila 
primitiva roda de olciro em Portugal.— «Pri- 
sóes» de gado— Mello de Mattos, As chami- 
nés alcmtejanas. — José Pinho, Etnographia 
amarantina: A ca^a.— Carlos Alvks, Ethno- 
graphia mirandesa: O casamento em Terra de 
Miranda.— Pedro A. d'AzEVKno, Os tremedo- 
rcs em Portugal no seculo xvi. — Tav.ires Ti-.i- 
xeira, Folk-lore transmontano.— Pedro Fi:r- 
nández Tiio.víar, Folk-lore beirao. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



I 59 



K.EVUE Dií i.'art chuétien. JuHo. G. Sanoner, 
La vie de Jésus-Christ sculptce dans les por- 
tails. — L. Cloquet, L'art chrétien monumen- 
tal.— Anthymc Saint-Paul, L'archcoJogic du 
moycn age et sesméthodes.-L. Maitre, Legli- 
se N.-D. aux Martyrs ou de Saini-Paulin. — L 
Cloqukt, Carrel.igc en terre cuite. 

Revuf, bénedictine. Julio. Germain Morin, 
P^ragmcnts inédils ct jusqu'á prcsent uniques 
d ■ antiphonaire gallican. — Henri Leclercq, 
Mélanges dépigraphie chrétienne. 

Revue des bibliothéques et archives de 
Belgique. Mayo-Junio. A. Delstanche, Un 
incunable de la xylographie imprimé sur une 
reliure. — J. Cuvelier et H. Pikenne, Les peti- 
tes archives.— H. Angenot, La bibliothcque 
communale de Verviens.— L. Stainier, Con- 
gres international pour la reproduction des 
manuscrits des monnaies et des sceaux. Com- 
missioa belge d'organisation. Compte rendu 
sommaire des séances. — H. Nélis, Le dépót des 
archives du Royaume á Bruxelles pendant la 
Révolution de 1830.— A. Fayen, Nolices sur les 
manuscrits de la Bibhothéque Vaticane con- 
cernant la Belgique. Bibliographie. 

Revue des deux mondes. i.° Julio. Georges 
Lafenestre, L'art du moyen age dans Tltalie 
méridionale. Du iv^ au xin*^ siccle. 

Revue des exudes juives. Abril-Junio. A. 
BÜCHLER, La Ketouba chez les Juifs du nord 
de r Afrique á Tépoqua des Gueonim et les rc- 
lations des communautés africaines avec la 
Babylonie, et la Palestine. — Ign. Goldziher, 
Mélanges judéo-arabcs. — S. Poznanski, Qucl- 
ques données nouvelles, sur Isaac ibn Beroun 
Israel LÉvi, Fragments d'un glossaire hébreu- 
trau(;ais. — Elkan Adler, Documents sur les 
Marranes d Espagne et de Portugal sous Phi- 
lippe IV. 

Revue de géographie. Julio. Une reconnais- 
sance dans 1 Erg Iguidi.~S. A. de Duse, La 
derniére expédition suédoisc dans l'Antarcti- 
de. — Rene Letorey, La houille verte. 

Revue hispanique. 1905. Núm. 41. C. B. Bour- 
LAND, Baccaccio and the Decameron in Casti- 
lían and Catalán liteíature.— Ramón D. Pe- 
res, El espíritu castellano y el catalán en la 
poesía española.— Epístola de Adelardo López 
de Ayala. Edición publicada por Adolfo Bo- 
nilla Y San Martín.— Cantos populares leone- 
ses, recogidos y publicados por Julio Puyol y 
Alonso. — James Fitzmaurice-Kelly, Note on 
three sonnets.— R. Foulché-Delbosc, Un vi- 
llancico retrouvé. — Hugues Vaganay, L'Es- 
pagne en Italie. 

Revue d"istoire et d archéologie du Rous- 
sillon. J. Freixe, Le passage du Perthus de 



Tan 711 á Tan 877. — M. Prat, L'an mille en 
Rousillon. — P. Masnou, Les mémoires du no- 
taire Pierre Pasqual. 

Revue d'iustoire ecclésiastique. Julio. L. 
Saltet, Les sources de l'Vjpav\c'zr¡z de Thco- 
doret.— M. Vaes, Le Papante et TÉglise fran- 
que á lepoque de Grégoire le grand (590-604). 
L. Willaert, Négociations politico-religicu- 
ses entre 1 Angleterre et les Pays-Bas catholi- 
ques (1598-1635). 

Revue de lOrient chrétien. Núm. 2. F. 
Ñau, Dans quelle mesure les Jacobitcs sont-ils 
monophysites. — Tournebize, Histoire politi- 
que et religieuse de l'Armenie.- F. Ñau, Les 
constructions palestiniennes dues ásaintc Hé- 
léne, d'aprés une rcdaction du x*^ siécle, sour- 
ce de Nicéphore Calliste, VIII, 29-30-32.— P. Gi- 
RARD, Sivas, huit siécles d'histoire. 

La Revue sociai.iste. Julio. Melanthus, La 
situation révolutionnaire en Pologne. — G. 
Fauquet, Le projet de loi sur les maladies 
professi. nnelles.— Eugéne Fourniére, La cri- 
se révolutionnaire du socialisme frangais. 

Revue de synthése historique. Junio. Paul 
Lacombe, Notes sur Taine. IV. Observations 
sur la recherche mcthodique des causes en 
histoire litéraire. — P. Huvei.in, Lenscigne- 
ment supérieur de 1 histoire. 

Rivista DEL Collegio ARALDico [dc Romaj. 
Julio. José de Rijjui.a, Ramírez de Areliano. 

Le tour du monde. 1° Julio. Percy Moles- 
worth Sykes, a travers la Perse oriéntale.— 
Excursión au Figuit parle Sud-Oranais. = 8 
Julio. Le monument des Incas dans la pro- 
vince de Cañar (Equateur). — L'instruction en 
Chine. =15 Julio. Tetouan: le port médite- 
rranéen du Maroc. — Louvrier allemand ct 
l'ouvrier anglais.=:22 Julio. Notes de touris- 
me dans le Japón mér dional.— Les japonais á 
rileSakhaline. — Mort d'Elisée Reclus.=2g J u- 
lio. Le recensement des populations russes. 
Le canibalisme dans les íles allemandes de 
l'Océanie. 

Zentralblatt für Bibliothekswesen. Julio 
Georg Steinhausen, Der Neubau der Mu- 
rhardschen Bibliothek der Stadt Cassel.— Ri- 
chard KuKULA, Die osterreichis*hen Studien- 
bibliotheken.— Paul Trommsdorff, Zettelstüt- 
zen für Glessencr Katalogkapseln. — Ernst 
VouLLiÉME, Noch vier unbeschriebene nieder- 
landische Inkunabeln.— A. Hortzchanky, Ver- 
sammlung deutscher Bibliothckare.— Neuord- 
nung der Zulassung zur Biblioshekslaufbahn 
in Bayern. 

Lorenzo Santamaría. 



NAVARRO LEDESMA 



Triste es el recuerdo; no hace todavía muchos años que dejaban la Uni- 
versidad Central, unidos por el cordial afecto que nace en las aulas, tres 
hombres que eran tres esperanzas: Ángel Ganivet, í^edro Roca y PVan- 
cisco Navarro Ledesma. Los tres ingresaron en nuestro Cuerpo. Ganivet 
le abandonó el primero, buscando, tal vez, en lejanas tierras, el olvido de 
hondos pesares; y su muerte, rodeada de misterios, fué el principio de su 
celebridad. La proclamó Navarro levantando ¡en estos tiempos! un altar 
á la amistad. Ensalzó las obras del amigo del alma, publicó su Epistolario 
y ante el Ateneo leyó su necrología, uno de sus mejores trabajos, escrito 
con palabras salidas del corazón. Desde entonces Ganivet, en cuyas obras 
se ven destellos geniales junto á rasgos del extravío que á su fin le condujo, 
ha sido ensalzado, sin medida, por muchos que en su tiempo le descono- 
cieron. Navarro dio vida á su mejor amigo después de muerto. ,jQué ma- 
yor empresa? No pasó mucho tiempo, y Roca, lleno de alientos de juven- 
tud y de ilusiones, murió cuando empezaba á labrarse un nombre ilustre. 
Y ahora es Navarro el que los sigue, joven como ellos y con renombre. 
Tres vidas, tres esperanzas que acabaron! 

Nuestra Revista sale muy tarde para hacer la biografía de Navarro 
Ledesma, publicada ya en todos los periódicos. Sus obras son bien co- 
nocidas. En las Lecciones de Literatura, obra más para hombres que 
para niños, acumuló en pocos meses el resultado de una larga preparación. 
No era Navarro un investigador, segiJn se ha dicho; le sobraba para ello 
imaginación y le faltaba tiempo, y con ser tan grande su cultura tenía 
más condiciones de escritor que de erudito. Su imaginación exuberante y 
sus dotes de estilista, unidas al estudio de las mejores fuentes, produjeron 
la más alabada de sus obras, la Vida del ingenioso hidalgo Miguel de Cer- 
vantes, á quien tomó como modelo de sus escritos, libro que siempre se 

I El presente número, correspondiente al mes de Af^osto, se publica, no obsiantc, á fines de 
Septiembre, y al entrar en caja nos sorprende la muerte de Navarro Ledesma. 



BIBLIOI ECAS Y MUSEOS 



l6l 



leeiií con delectación y en el que el Príncipe de nuestros ingenios y su 
époc¿{ aparecen con vfda propia. 

Como poeta en sus versos, fáciles y correctos, se ve clara la influencia 
de nuestros clásicos. Sus trabajos en prosa, los más numerosos, han 
quedado diseminados en periódicos y revistas, esperando que una mano 
amiga los reúna. Quien tal labor realizó en pocos años ^jde qué no era 
capaz en lo sucesivo? 

No fué Navarro ingrato ni olvidadizo para sus antiguos compañeros. 
Más de una vez ensalzó sin tasa los servicios de nuestra carrera y trabajó 
con desinterés en su provecho; y á veces, entre el bullicio de sus alumnos, 
las discusiones del Ateneo, y la agitación de las redacciones, recordaba 
con deleite el tranquilo rincón del Archivo de Toledo. Su entusiasmo por 
la Revista, de la que fué red-actor y de cuyo Consejo formaba parte, lo 
expresó en carta que como grato recuerdo conservamos: c<,iQué delito he 
cometido (decía con fecha de 28 de JVlayo último, lamentándose de un 
olvido de los repartidores) para que hayan dejado de remitirme la Revista, 
á la que deseo siempre servir? ^jPor qué, pues, me la han suprimido? 
tLncárguenme algún trabajo y lo haré si es necesario, y aunque no lo sea; 
pero mándenme la Re^vista que es uno de los pocos goces serios y decentes 
que puede uno disfrutar»; y con ingenuidad de niño añadía en la postdata: 
«Esta súplica iba á hacerla de palabra, el sábado cuando estuve en la 
Biblioteca, pero me dio cortedad. Perdonen». 

Descanse en paz nuestro antiguo compañero. Ante su muerte no he- 
mos de gritar desgarradoramenle, como plañideras, solo un día; pero el 
recuerdo de Navarro Ledesma perdurará entre nosotros. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NO'ílCIAS 



Con ficha 28 de Julio último han ingresado 
en el Cuerpo de Archivero.i, Bibliotecarios y 
Arqueólogos, previos ejercicios de oposición, 
!os señores siguientes, habiendo sido destina- 
dos á los cstiblccimientos que se expresan: 

r». Luis Cogorza y Azpiezu, á la Biblioteca 
provincial de Álava; D. Vicente Castañeda y 
Alcover, al Archivo Histórico de Valencia; 
D. Aureliano Castillo y Beltrán, al Archivo de 



Hacienda de Granada; D. Juan Muro y Monje, 
al Archivo General Central; D. José l'allcjá y 
Martí, á la Biblioteca Universitaria de Barce- 
lona; D. Raimundo Llorens y Pérez, al Archi- 
vo de Hacienda de Segovia: D Francisco Fe- 
rrer y Roda, á la Biblioteca Universitaria de 
Zaragoza; D. Fernando Ferraz y Pénelas, al 
Archivo Histórico de Valencia; D. Manuel .,1- 
deanueva y López, al Archivo de Hacienda de 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Huesca; 1). Modesto iilanco y Juste, al Archivo 
de Hacienda de Alicante; D. Alfredo Basanta 
de la Riva, á la Biblioteca Universitaria de 
Valladolid; D Nicolás Arocena y Cano, al Ar- 
chivo de Hacienda de Lugo; D. Rafael López 
Ayora, á Ja Biblioteca Universitaria de Santia- 
go; D. Alfonso Amador de los Ríos y Cabe- 
zón, al Archivo de Hacienda de Málaga, y don 
Ángel Nieto y Gutiérrez, al Archivo de Ha- 
cienda de León. 

Sean bien venidos nuestros nuevos compa- 
ñeros. •« 



Por Real orden de 28 de Julio último ha sido 
jubilado, á su instancia, D. Eugenio Hart/en- 
busch é Iriart, jefe de segundo grado, habien- 
do ascendido con este motivo a jefe de segun- 
do grado D. Juan de la Osa y Guerro; á jefe 
tercero, D. Julián Criado y Aguilar; á jefe 
cuarto, D. José González Verger; á oficial de 
primer grado, D. José Rodríguez Cano; á ofi- 
cial segundo, D. Juan Montero y Conde, y 
a oficial de tercer grado, D. Isidoro Fernández 
Nuez y Villarroya. 



A propuesta del Sr. Delegado de Hacienda 
de Toledo y de conformidad con lo informado 
por la Junta facultativa de Archivos, Bibliote- 
cas y Museos, la Subsecretaría de Instrucción 
Pública y Bellas Artes ha dispuesto se signi- 
fique al oficial de tercer grado, D. Mariano 
Alcocer y Martínez, la especial satisfacción, 
con que se ha tenido noticia de la laboriosidad 
é inteligencia demostradas en el arreglo y or- 
ganización del Archivo de Hacienda de aque- 
lla provincia, sirviéndole este servicio espe- 
cial de mérito en su carrera. 

Colección Franz Trau. — Los días 27 y 28 
de Octubre se verificará en Viena la venta de 
aquella magnífica colección de manuscritos 
iluminados (s. xi á xvi); miniaturas en hojas 
sueltas; obras xilográficas, incunables y libros 
con grabados del s. xvi. 

Entre los manuscritos figuran preciosos li- 
bros de horas con miniaturas de artistas fla- 
mencos, alemanes, ingleses, italianos y france- 
ses; biblias, misales y otras oLras casi todas de 
devoción, hasta el núm. de unas 79. Entre ellas 
nos interesa particularmente el núm. 58, Misal 
de i552, con mención de Felipe II y del Ar- 
chiduque Ernesto en la oración después de la 



Colecta, y al fin la fecha de 1594. La ornamen- 
tación es de escuela flamenca. Además el nú- 
mero 60, Estatutos de la Cofradía del Sacra- 
mento de Granada, año i562, con una minia- 
tura que representa á San Juan Evangelista y 
40 iniciales de colores. 

Figuran entre las obras xilográficas un 
ejemplar de la Biblia pauperum, 1470, 19 ho- 
jas. Tirada c de la primera edición con texto 
alemán. Apocalipsis (1445-1460). Ars morien- 
di (1474-78). 

Entre los incunables descuella: Officia et 
Paradoxa Ciceronis, i.^ edición que en 1465 
imprimieron de esta obra Fust y Schoffer. Es 
la primera en que se usaron caracteres grie- 
gos; tiene iniciales de colores y oro, orlas de 
lo mismo y está impresa en pergamino. Una 
verdadera joya. 

En los impresos hay una edición de la Celes- 
tina, ScviUa, i5o2, y la obra titulada Mirabi- 
lia urbis Romae, Barcelona? i5i3. 

Imposible detallar las muchas obras que 
merecían mención especial y que llegan al 
número de 653. Los libreros de Viena, señores 
Gilhofer y Ranschburg, encargados de la ven- 
ta, han publicado un Catálogo ilustrado de la 
Colección, al que remitimos á quien desee 
más detalles. 

¿Habrá que añadir que nuestra Biblioteca 
Nacional no podrá estar representada en la 
venta por las causas que huelga especificar? 

La Gaceta del 4 de Agosto último ha publi- 
cado las Instrucciones para la redacción de 
cédulas y catalogación de manuscritos de las 
Bibliotecas públicas del Estado, trabajo meri- 
lisimo hecho por la Junta facultativa de Archi- 
vos, Bibliotecas y Museos. 



Ha fallecido el oficial de cuarto grado D. Je- 
sús de la Plaza y Flores. 

Ingresó en el Cuerpo de Archiveros en 1870 
y prestaba servicio en el Archivo general Cen- 
tral de Alcalá de Henares. R. I. P. 

El jefe de tercer grado del Cuerpo de Archi- 
veros, D. Valentín Picatoste, ha obtenido se- 
gundo premio en la Exposición escolar de Bil- 
bao por su colección de libros Descripción é 
historia política, eclesiástica y monumental 
de España, recientemente premiada en la Ex- 
posición de Bellas Arles de Granada. 



TIP. DE L\ REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSKOS, INFANTAS, 42. — MADRID 



REVISTA 

DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(historia y ciencias auxiliares) 
Año IX. — Septiembre-Octubre de igoS. — Núms. 9 y 10. 



LEYENDAS DEL ÚLTIMO REY GODO 



III._LA PENITENCIA* 

EL Anónimo de Córdoba, único testimonio contemporáneo hoy exis^ 
tente, nos dice sin dar ocasión á duda, que en el decisivo combate 
' de los campos de Sidonia ' murió el rey don Rodrigo: mientras 
sus huestes emprendían la fuga, á ejemplo y á instigación de los viles que 
no habían acompañado á su Rey sino para traicionarle, con la esperanza 
de recoger su herencia, él no huyó, cayó bravamente en el campo de ba- 
talla 2. 

■^ Véase Rev. de Arch. Bibl. y Mus., número de Marzo-Abril de igob, págs. 253-265. 

i Para el sitio del encuentro y lugar del combate de las huestes de Tárik y Rodrigo, véase 
principalmente: De la batalla de Vejer... por don J. y don M. Oliver y Hurtado, en la Rep. de 
España, 1869, t. XI; Estudio "¡obre la invasión... por don E. Saavedra, págs. 68y sigts.; Caida 
y ruina... por don A. Fernández-Guerra, págs. 47 y sigts. 

2 «Eoque praelio, Fugato omni exercitu, vel qui cum eo ZJmulanter, fraudulenterque, ob 
ambitionem regni advenerant, cecidit.» (L'Anonyme de C, edit. et annot. par J. Tailhan, 
vv. 821-23.) 

Como los cronistas posteriores dijesen que después de la batalla no volvió á saberse del Rey 
ni pudo hallársele vivo ni muerto, y el Cronicón de Alfonso III consignó el hallazgo de un se- 
pulcro en Portugal, atribuido al último rey godo, primero Fcrreras(//¿sí. de £sp., t. IV,pág. i5), 
y Fernández-Guerra y Saavedra más tarde, creyeron poder sustentar la tesis de que Rodrigo se 
retiró huyendo hacia Portugal, y se defendió todavía algún tiempo, hasta que murió en otro ■ 
combate. 

Los argumentos de Fernández-Guerra (Caida y riíina... pág. 49) han sido contestados de 
manera convincente por el P. Tailhan en las notas á su edición del Anónimo de Córdoba. A lo 
dicho por él sólo debemos añadir que el texto del moro Rasis, donde se dice que Rodrigo fué 
más tarde señor «de Villas e Castiellos», y en cuya opinión Fernández-Guerra busca seguro 
apoyo á sus conjeturas, no tiene valor ninguno, habiéndose demostrado que los más correctos 

3.^ ÉPeCA— TOllO XIII 1 2 



164 REVISTA DE ARCHIVOS 

Desbandadas las tropas en pavorosa confusión, la mayor parte de ellas • 
no pudo acaso darse cuenta del hecho. Los invasores, después de encon- 
trar en las ciénagas del Barbate una bota del Rey, y atollado su caballo 
tordo, buscaron vanamente el cadáver de Rodrigo entre los demás. Mu- 
sulmanes y cristianos hubieron de cerciorarse de la muerte del Rey cuan- 
do pasó tiempo y no se tuvo de él noticia. 

Corrobora nuestra opinión la conformidad que se observa en este pun- 
to entre las crónicas latinas y árabes del siglo ix. 

El historiador egipcio Aben Abdelhacam no ignora que el rey godo mu- 
rió en aquel combate; pero dice también: «Ni se ha vuelto á hablar más 
de Rodrigo, ni se sabe qué es lo que le pasó. Los musulmanes encontraron 
el caballo tordo que él había montado; llevaba el animal una montura 
guarnecida de oro, de rubíes y de esmeraldas, y tenía las ancas sucias del 

manuscritos de la Crónica de Rasis no dicen cosa semejante, procediendo el error de malas co- 
pias. (Cfr. La penitencia del rey don Rodrigo, por Ramón Menéndez Pidal, en la Rev. Critica 
de Literatura y Artes, enero de 1897, pág. 32.) 

Saavedra (Invasión, págs. 91-102) admite los argumentos de Fernández-Guerra, y fija la 
muerte de Rodrigo en un combate que trabó con el ejercito de Mu/,a en Segoyuela de los Corne- 
jos, tierra de Salamanca, entre las lagunas de Tamames y el arroyo de Barbalos. «El nombre de 
Segoyuela— dice— corresponde puntualmente al Saguyue, que da el moro Rasis como lugar de la 
batalla de Rodrigo, y de él nacieron las formas Sangonera, del Poema de Fernán González, y San- 
gobela de Rodrigo Caro, que hasta ahora carecían de explicación plausible. El arroyo de Bar- 
balos, que muere cerca de Segoyuela, y las lagunas de Tamames se han confundido con el rio 
Barbate y el lago de la Janda, y la tendencia de los árabes á condensar los sucesos ha contribuí- 
do á obscurecer tan importante hecho de armas y trasladar la muerte de Rodrigo al primer 
choque.» 

Todo el valor de la toponimia en que el señor Saavedra funda sus conclusiones, tiene por 
punto de apoyo la equivalencia del Saguyue de Rasis con el nombre de Segoyuela. En los ma- 
nuscritos más puros del moro Rasis se halla escrito Sigonera, y no Saguyue, siendo casi segu- 
ro que antes diría Sagunera, como se lee en ciertos códices del Nobilario del Conde don Pedro 
aunque en otros, tomando la s por g, se haya transcrito Gagunera. A su vez el Sagunera pare- 
ce ser evidentemente una inala transcripción de Saguntia(hoy Gigonza la Vieja, hacia el Nord- 
este de Medinasidonia y Paterna) donde con singular tino hace el señor Fernández-Guerra es- 
tablecer sus reales al ejercito visigodo, teniendo á su espalda, y como á dos leguas y media, el 
Guadalete; á su derecha, y á tres, á Medinasidonia, y poco más de dos, al frente, el rio Barbate. 
Fortalece nuestra opinión Rodríguez de Almela (Compendio historial, ms. F-ii5 de la Bib. 
Nac, fol. i52) al puntualizar el emplazamiento del campo de Sigonera, salvo error en las distan- 
cias, á cinco leguas de Jerez, tres de Castellar y cinco de Tarifa. Almela, como el Canciller 
Ayala (Cron. del rey don Pedro) y Garcia de Salazar (Ais. G-3 de la Bib. Nac, fol. iii), sitúan 
el campo de Sangonera, Sangobela ó Sigonera, en la propia región de Saguntia; si bien ce- 
diendo al error común por el que se había confundido el Guadabeca con el Guadalate, y Xeres^- 
Sidonia con Jere^ de la Frontera (Cfr. De la batalla de Vejer... loe. cit.) refiérese aquella si- 
tuación á la ciudad de Jerez y al río Guadalete, diciendo que cerca del uno y de la otra estaba 
el campo de Sigonera. 

El mismo señuelo de la toponimia, que llegó á desorientar á un .entendimiento tan agudo 
tomo el del Sr. Saavedra, hizo que otros pusiesen el campo de combate cerca del Guadiana 
(Poema ¿e F. G.), confundiendo sin duda el río Barbate y el Guadeiín de Aben Adhari (Trad. 
de Fagnan, II, 11) con el Barbata y su afluente el Guadaletin que acrecen el caudal del Guadia- 
na Menor; ó emplazasen la batalla entre Murcia y Lorca, á las márgenes del no Sangonera. 
^Cron. General y Fuero General de Navarra.) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 65 

lodo en que cayera. También se encontró en el fango una de las botas de 
Rodrigo» I. 

«Hasta hoy, nada se ha sabido de su muerte», repiten en el Norte de 
España los cronicones Albeldense y de Alfonso el Magno. Este, sin em- 
bargo, añade que al repoblar el soberano de Asturias á Viseo, se descubrió 
en cierta basílica de sus arrabales un sepulcro sobre el cual estaba escul- 
pido este epitafio: Aquí yace Rodrigo, rey de los godos ^. 

De los cronistas posteriores, don Lucas de Tuy combina con el texto del 
Monje de Silos que, siguiendo al Anónimo de Córdoba, afirmó escueta- 
mente la muerte de Rodrigo en la batalla 3, el del cronicón de Alfonso el 
Magno 4; y el Arzobispo de Toledo, la Crónica General y casi todas des- 
pués, funden con las noticias del mencionado cronicón los relatos árabes 
contenidos en lecciones muy semejantes á la de Aben Abdelhacam. «No 
sabe home que fuese fecho del Rey Rodrigo en este tiempo deste comedio 
— dice la Crónica del Rey Sabio — ; pero la corona e las vestiduras e la 
nobreza real e los zapatos de oro e de piedras preciosas e el su caballo al 
cual dezien Orella [Orelia, el Toledano], fueron fallados en un tremedal 

cerca del rio Guadalete sin el cuerpo e de alli non supieron mas que se 

fizo, synon que después a tiempo en la cibdad de Viseo en tierra de Porto- 
gal fue fallado vn monumento en queestaua escrito: Aquí yace el Rey Ro- 
drigo, el postrimero rey de los godos.-o 

Pero las circunstancias desconocidas de la muerte del Rey eran terre- 
no abonado para la conjetura, y para que la tradición oral divulgase todo 
género de invenciones. 

Entre los musulmanes corrió la especie de que á la desbandada del 

1 Traducción del Barón de Slane en la Histoire des Berberes... par Ibn-Khaldoun, t. I, 
apénd. II, pág. 348, n. 4. El texto copiado arriba no está en la traducción que Lafuente Alcán- 
tara incluye como^ apéndice en el Ajbar Machmud; pero debe de tenerse en cuenta que, según 
Slane (Journ. Asiat., nov. de 1844, pág. 351), hay en la Bib. Nac. de París dos mss. de Aben-Ab- 
delhacam, núms. 655 y 785, y este último es el más antiguo y el más correcto. El Ajbar Machmud 
repite la versión de Abdelhacam. 

2 «De rege quoque eodem Ruderico nulli causa interitus ejus cognita manet usque in prac- 
sentem diem.» (CAron. Albeld.,^ 78.) «De Ruderico vero Rege nulli cognita manet causa in- 
teritus ejus: rudis namque nostris temporibus cum Viseo Civitas et suburbana ejus a nobis po- 
púlala eSsent, in quadam Basílica monumentum est inventum, ubi desuper epitaphium sculp- 
tum sic diciv. Hic requiescit Rudericus Rex Gothorum.» (Chron. Sebast.,% 7.) El códice de la 
iglesia de Roda y otros dicen: «Rudericus ultimus Rex Gothorum», variante que aceptó el 
Toledano. Don Lucas de Tuy escribe «Rex Gothorum» simplemente. 

3 «Rodericus post ubi nulla sibi auxilia videt per aliquot dies paulatim terga praebens, pu- 
gnando occubit.» (Chron. Sil, § 17.) 

4 «Rudericus pugnando ut credimus occubit, sed non scimus certum interitum eius 

Rudis tamen postea in ciuitatc Viseo inuenta est lapídea sepultura, in qua epitaphium est su- 
perscriptum, scilicet, hic requiescit Rodericus Rex Gotthorum.»(/íísj». Illustr., t. IV, pág. 70.) 



i66 



REVISTA DE ARCHIVOS 



ejército se vistió Rodrigo su armadura y pereció ahogado ', bien al inten- 
tar esconderse en los juncales del río = ó, cuando procuraba cruzar á nado 
la corriente, arrastrado al fondo por el peso de las armas 3: creyeron otros 
que había huido á un lugar llamado Assauani 4 ó Assauaqui 5; y, por úl- 
timo, no faltó quien dijese que su cabeza fué presentada á Tárik *"', ó que 
este caudillo por su propia mano dio muerte al Rey 7. 

La tradición cristiana tampoco se mantuvo ociosa. Ya hemos dicho 
que el Toledano consignó la creencia de que Rodrigo había sido muerto 
por el Conde Julián; y el clérigo Gil Pérez, traductor al portugués de Ar- 
Razi, ó los interpoladores sucesivos de la Crónica del moro Rasis, des- 
pués de transcribir la versión árabe más corriente, ni echan en olvido 
el hallazgo del sepulcro en Viseo, ni dejan de apuntar algunas opiniones 
distintas de las que se conocen como procedentes de la tradición musul- 
mana: «E otros dixeron que muriera en el mar, e otros que fuyera a las 
montañas e que lo comyeran las bestyas fieras» ^. 

De lo dicho se desprende que la imaginación popular en este caso, 
como siempre ocurre, llenó el vacío de la verdad histórica con diversas 
ficciones, en parte conservadas hasta hoy, perdidas algunas probablemen- 
te, todas ellas acaso de forma elemental así como las hallamos apuntadas 
en los historiadores, si bien parece lógico que esos gérmenes hayan sido 
fecundados por la leyenda antes de que la veamos aparecer formada y ro- 
busta en el siglo xv, , 

La incertidumbre acerca de la suerte y fin de Rodrigo, por una 
parte, y por otra la tradición portuguesa de su enterramiento en Portugal, 
que recogió Alfonso el Magno en Viseo 9, marcan ya en el siglo ix los 
jalones del campo que la leyenda hubo de recorrer hasta parar en la peni- 
tencia famosa. 



1 Aben Mkutiya, trad. de Cherbonneau en el Journ. Asiat., a. i856, t. VIII, págs. 434 y sigts. 

2 Códice 1232 de la Bib. de Argel, fol. 167 v.° (Núm. 1836 del Catalogue general des mansu- 
crits des Bibliotheques publiques de France. Departaments; t. XVIII. Alger.) 

3 Fatho-l-Andalui^i, pag. 8.— Almakkarí, apud Ajbar, pág. 178. 

4 Fatho-l-Andalufi, pág. 7 del texto, traducido así pur el Sr. Codera: «y huyó Rodrigo á un 
lugar llamado Assauani, aunque se dice que fue encontrado muerto, "pues el no es conocido', y 
se dice que quiso pasar el rio y se ahogó.» 

5 Ms. 1232 de la Bib. de Argel. 

6 Al-Bayano'l-Mogrib, trad. Fagnan, II, 14, 

7 /¿»id., II, 3,— Ma^oudi: Prairies rfor, irad. de Barblcr, 1. 1, pág. 360.— f/ísíoirc rfes Almoha- 
des, del Merrakcchi, trad. de Fagnan, pág. 35. 

8 En la Cton. de 1344, ms. 2-Ü-3 de la Bib. Real. 

9 Hübner, (Inscrip. Hisp. Christ., pág. 94, núm. 7) y Daho (Die Konige der Gjirmanem, t. V, 
pág. 226) declaran apócrifa la inscripción de Viseo, sin que, en concepto suyo, necesite demos- 
tración 1^ falsedad. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 167 

Ramón Menéndez Pidal, en un artículo que publicó en la Revista 
crítica de Historia y Literatura S sobre el origen probable de esta 
leyenda, se inclina á derivarla de la inscripción sepulcral de Viseo, 
pero no de su texto latino, sino de su versión castellana en la Crónica 
del Moro Rasis: «... e desto non supimos mas, syno que después por 
tienpo fue hallado vn sepulcro en Viseo, en que eran letras escriptas que 
dezian ansy: Aquy yace el Rrey don Rrodrigo el postrymero rey de 

LOS GODOS que FI:E PERDIDO EN LA BATALLA DE LA SlGONERA E REINO QUATRO 
AÑOS.» 

Veamos cómo explana su conjetura, realmente ingeniosa y sugestiva: 
■ «Las copias que de esta crónica circularon fueron peores que las que 
comúnmente se usaban en los siglos xiV y xv. Casi todas transcriben de 
un modo detestable el párrafo citado.» «Las que más nos interesan, en 
vez del nombre propio viseo leyeron visco, pretérito perfecto anticuado 
del verbo vivir; el manuscrito U de la Crónica de 1844 ^ (que inserta toda 
entera la de Rasis) dice: fue hallado un sepulcro en visco, y llevándose 
adelante tal error, en el códice Q 3, que fué copiado del mismo original 
que U, transcribe: otros dixeron que fuyera a las montanas e que lo co- 
mierají las bestias fieras: e desto ?ion sopimos mas, synon después por 
tiempo fue fallado un sopulcro eu que visco, en que eran letras escriptas 
que desian ansy: Aquí yace, etc.» 

«De esta manera la sencilla relación de don Alfonso ÍII llegó á tener 
un sentido inesperado, aludiendo á un misterioso fin del rey godo que, 
según el descuidado copista, habría vivido en un sepulcro antes de yacer 
muerto en él.» 

«Un manuscrito semejante hubo de tener á la vista el poco escrupuloso 
Pedro del Corral, que en su Crónica del rey Rodrigo sigue paso á paso la 
del moro Rasis, ampliando extraordinariamente su narración y adornán- 
dola á su capricho. Esas dos palabras equivocadas, un sepulcro en q,ue 
visco, le bastaron para fantasear uno de los más célebres episodios de su 
Crónica sarracina, que nunca mejor que en esta ocasión se puede llamar 
«trufa ó mentira paladina». Ellas le sugirieron el recuerdo de esas terri- 
bles leyendas del enterrado en vida.» 

1 Año II. Enero de 1897, págs. 31 y sigts. 

2 De la Bib. particular del Sr. Zabalburu. 

3 Cron. gener. de 1344, ms. Ii-73 de la Bib. Nac. Es una copia hecha por Manuel Rodríguez 
de Sevilla, según dice una nota al final del ms., y la terminó en la villa de Benavenle á i5 días 
de marzo de 1434. 



1 68 PEVISTA DE ARCHIVOS 

Si el manuscrito del Sr. Zabalburu (U) y el de la Biblioteca Nacional 
(Q) proceden de un original común, no hay inconveniente en suponer que 
éste decía también visco en lugar de viseo; pero como no se halla interca- 
lado el «que» entre las palabras «en» y «visco» sino en el códice de la Bi- 
blioteca Nacional, pues tampoco aparece en los demás manuscritos que 
conocemos, todos del siglo xv, no es lícito suponer que el expresado ori- 
ginal común contenía ya la intercalación, y ha de tenérsela por exclusiva 
del códice de 1434. 

Es claro que la atención del copista al original y el recuerdo del pá- 
rrafo tomado á la memoria para transcribirlo, precedían siempre al curso 
de la escritura; así, después de «vn sepulcro en», puso maquinalmente ese 
«que» sugerido por la idea principal del sepulcro en que se había hallado 

la inscripción memorable, í(vn sepulcro en que eran letras escriptas». 

Pero allí acaba en el códice un renglón, é interrumpida la escritura para 
comenzar el que sigue, volvió el amanuense á mirar lo escrito y el modelo, 
tomó el «visco» olvidado y concinuó la copia, sin reparar en la abrevia- 
tura del «que» sobrante al final de la línea anterior. 

A no ocurrir un descuido de este género, pudo el copista proponerse 
suplir en aquel punto el que juzgó defecto del original: su conocimiento 
de la leyenda, ya divulgada entonces, le llevaría á interpretar que el Rey 
vivió en un sepulcro, bien así como los copistas de la Crónica General le- 
yeron y escribieron en el siglo xv «a Caba la fija» donde dice «acá la fija» 
el te;cto del Rey Sabio K 

De todas suertes, lo indudable es que hasta 1434 no hay copia ninguna 
de la Crónica del moro Rasis áondc se pueda leer, ni por equivocación del 
amanuense, ni escrito de propósito, que el rey Rodrigo vivió en un se- 
pulcro. 

Interesa ahora saber si existen noticias de la leyenda anteriores á 1434, 
toda vez que Pedro de. Corral, aunque Amador de los Ríos creyese otra 
cosa, escribió, según veremos, después de la mencionada fecha. 

De existir esas noticias, quedará demostrado que la leyenda no brotó 
de la fantasía de Corral, ni tuvo comienzos tan humildes como un error 
de copia. 

Si el Chronicon Ovetense que publicó Ferrereras bajo la fe de Pellicer 
fuese digno del crédito que le di hasta que he podido examinarlo detenida- 

I Cfr. Rbv. de Arch., Bib. y Mus., núm. de febrero de igoS, págs. 113-14, nota 4. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 69 

mente ', en él hallaríamos los primeros rastros de una versión del Rey 
fugitivo que llega errante á Viseo, donde muere y es sepultado. 

En el resumen de la historia de España que precede á la particular del 
Conde de Castilla en el Poema de Fernán Gon^ále^, dice el autor anónimo 
que va á contar 

«Commo se dio la tierra al buen rrey don Rrodrigo, 
Gommol ovo ganar el mortal enemigo; 
De grant honor que hera tornol pobre mendigo» ^. 

¿No parece referirse el Monje de Arlanza al estado de pobreza en que 
hubo de vivir Rodrigo después que perdió la corona de su reino? Más de- 
bemos sospecharlo aún si se tiene en cuenta que á principios del siglo xv 
era ya vulgarísima la fábula de que el Rey godo, una vez destronado, 
tuvo necesidad de ganársela vida labrando la tierra com3 caalq lier gañán. 

El^ trovador Gonzalo Martínez de Medina alude á esa fábula en un 
desir que compuso entre los años 1420 y 1424. 

«Silingos e Vándalos e los Alanos 
En el universo grand parte tomaron. 
Godos, Estragodos por fuerza de manos 
De todas tierras los desterraron, 
Tanto que en España gran tienpo enperaron 
Fasta el Rey Rodrigo que fué inas potente, 
El qual ortolano murió pobremente, 
En un monimento donde lo fallaron» 3. 

Recoge la misma leyenda una refundición de la Crónica de 1344 con- 
tenida en el manuscrito de comienzos del siglo xv, que se custodia en la 
Biblioteca Nacional bajo la signatura T-282, manuscrito del que hemos 
hecho mención repetidas veces en el curso de este trabajo 4: 

«E fuyo el Rey don rrodrigo fasta la villa de viseo que es en los rreinos 
de portugal, onde toda su vida estouo et biuio por mo^o de vn ortelano 
en vna huerta fasta que murió. E cuenta la estoriaque fizo en la su vida 

1 Ausente de Madrid cuando di á la imprenta el artículo publicado en la Rev. de Arch., Bi- 
bliotecas Y Mus., abril 1904, lo que entonces escribí en el texto y nota de la pág. 285 respecto á 
ese Chronicon, lo hice sin tener á mano el ejemplar de la obra de Perreras, sirviéndome sólo de 
un apunte de la misma que había procurado obtener. Al cesar en el cargo que desempeñaba 
entonces, regrese á Madrid, y la lectura del Chronicon me ha convencido, ó poco menos, de 
su falsedad. 

2 Estrof. 6. 

3 Cancionero de Baena, composición núm. 339. Vid. la nota CLXVIIfde Ochoa. 

El desir de Gonzalo Martínez de Medina fué escrito cuando don Juan Hurtado de Mendoza 
estaba en su privanza (¿1420?), y de seguro es anterior á 1424, fecha en que murió el antipapa 
Luna, pues hace referencia al actual destierro en Peñíscola del titulado Benedicto XIII. 

4 Cfr. Rev. de Arch., Bib. y Mus , núm. de marzo-abril de 1906, especialmente págs. 267, tex- 
to y nota 2, y 263. Sin duda el autor anónimo de esta refundición de la Crónica de 1344 escribía 
antes que Corral. 



170 REVISTA DE ARCHIVOS 

tan grand penitencia et murió tan catholico que a la su lin se tanneron 
las campanas todas de la villa de viseo por el, sin tocarlas alguna persona; 
ca dizen que crio en la huerta vna muy grande culebra et quando la vio 
poderosa metióse con ella en vna cueua, et dexose della todo comer fasta 
que murió.» 

Pero donde hemos podido hallar más completa y pura esta versión, 
desconocida por los que trataron nuestro asunto, es en la Crónica de fray 
García de Eugui, Obispo de Bayona, escrita en 1388-1416 '. 

Dedica Fr. García de Eugui un extenso párrafo á hablar De la postri- 
mería quejido el Rey Rodrigo, y dice: «Cuenta se en algunas canónicas 
que el Rey Rodrigo escapo de la batalla de pie e non se quiso mostrar a 
ninguno, mas quiso fazer penitencia de sus pecados e ribo en la ciudat de 
viseo, e como aquel que no sabia fazer fazienda ninguna de sus manos, et 
por aver uida, púsose a seruir a vn ortelano e fino ^ con el vn ti'enpo; e 
acabo de dias, enfermo e quiso se confesar, e rogo a su amo que fuese al 
ob/spo de aquella ciudat e le rogasse de partes de dios que el'viniesse por 
confessar lo, e el obispo no quiso yr alia mas inbio hun vicario que lo con- 
fessase; e el Rey Rodrigo non quiso confesar del vicario, mas inbio dezir 
al obispo que el no se confessaria sino de su persona mesma, e que si por 
falta suya el moria sin confessar, dios gelo demandase en este mundo et 
ahun en el otro mundo a su dia. quando el obispo esto oyó, obo miedo a 
dios e fuese luego para el guerto, e trobo como estaba el Rey Rodrigo en 
vn leyto pequeyno, e sallieron todas las conpanyas de la cabaynna, e fin- 
caron anbos solos, e el en co nfesion dixo le como el era el Rey Rodrigo, 
e el obispo guardólo e reco nosciolo que el era, e finco los genollos ant el, 
et el Rey Rodrigo dixo le ami non me fagades reuerencia, mas dame 3 pe- 
nitencia de mis pecados, e la hora el buen obispo oyó lo de confession, e 
retino acuerdo para otro dia qwe penitencia le daria, et la noche puso 4 en 
oración e ovo reuelacion de dios que lo pusiese en vna cuba fecha para 

1 Dos manuscritos de la Crónica de Eugui hemos consultado, uno de la Biblioteca del Esco- 
rial, letra del siglo xv, cuya signatura es ij-x-22, y otro que lleva el núm. 1.524 entre los de la 
Bib. Nac, letra del siglo xvi. En ambos la historia de los reyes de Castilla llega á Alfonso XI, y 
á continuación sigue una genealogía de los reyes de Navarra hasta el rey don Carlos, hijo de la 
reina doña Juana, coronado en la Era de 1387 (a. 1349) y muerto en la Era de 1425 (a, 1387). Eugui 
escribió, por tanto, la Cróttica después de esa fecha y antes de 1416, en que ocurrió la muerte 
de la reina de Navarra doña Leonor, puesto que hablando de Enrique II y de su esposa doña 
Juana, dice: «estos ovieron vn fijo que ovo nonbre don Johan e vna fija que le dezian donna 
Leonor, Reyna de Navarra que oy es». (Cod. escur., fol. 129). 

2 estubo, ms. 1624, B. N. 

3 dadme, ms. 1524, B. N. 

4 púsose, ms. i524, B. N. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I7I 

aqzífil acto, e pusiesse con el vna cuhiebra peqt^eyna, e le mandasse que 
obiesse pasciencia alo que la culuebra faria et aqz/ella lo mataría e seria 
saibó, e el Síz;2Cto ob/spo dixo esta rebelación al Rey Rodrigo, el qual con 
gra?it co/ítrict/on llorajzdo, recibió esta penitencia; et el obispo secreta- 
me«t lebolo asu posada, e puso lo en vna cuba como es dito, e fino allí 
algún ttejipo Siíaque la culuebra fue crescida; et el obispo visitaba lo cada 
dia, e auÍ720 assi que qwando la culuebra fue graiit, cometiólo e comió sele 
pn*merame>2t el miewbro. e después pora alli entro sele en el vientre, e 
assi murió el Rey Rodrigo, e la ora por si tocaron todas las canpanas déla 
ciudat de Viseo, e el obispo veyendo este miraglo, manifestó a las gentes 
como aquel era el Rey Rodrigo, e assi fino la prophecia del payno pinta- 
do de toledo, e la cobdi^ia e los fechos del Rey Rodrigo, e la grawt crude- 
za del conde don juliaii, omiziero contra Dios e contra los hom¿»res, que 
tradio e destruyo la tierra e la fe xrisptiana, e el su nonbre malo e crudo 
para siempre» i. 

I Ms. escur. ij-x-22, fol. 84 v." y sigts. 

De esta misma versión deben proceder las noticias del Arcipreste de Talavera, cuando escri- 
be en su Atalaya de las Crónicas: «otros dfeen que murió en la Cibdad de Viseo en Portogal 
faziendo penitencia con la Culebra que le comió, criandola, por la natura fasta que le entro en 
las tripas, e murió». (Ms. de la Acad. de la Ilist., est. 26, grad. i.^ D, núm. 21.) No creo que el Ar- 
cipreste de Talavera hubiese leído á Corral, por cuanto la Atalaya y la Coránica Sarracyníi 
probablemente son de la misma fecha. Además, en esta última Crónica, la culebra, que tenía dos 
cabezas, comió al rey Rodrigo «por la natura con la vna cabera y con la otra en derecho del 
coraron», mientras que, según la Atalaya, conforme con Eugui, como la culebra tenía sola- 
mente una boca «le comió por la natura fasta que le entro en las tripas». 

En el siglo xvi todavía era corriente esta forma de la leyenda. El Cartujano, en la visión 
dantesca de Los do^e triunphos de los doi^e Apostóles (Sevilla, i52i, fol. XXXIIj nos presenta al 
Rey godo purgando así las faltas de su vida: 

«Como gemido de parturiente 
por interualo de graue dolor: 
o bien como haze qualquier pecador 
quando se muestra fiel penitente, 
tal por vn légano súbita mente 
vimos gemir vn varón atollado: 
puesto su rostro en ei cielo estrellado 
como quien pide del o.Tinipoteate 
socorro con ansia de ser ayudado. 

Hasta la cinta lo vide sumido 
en vn tremedal de hidiondo regajo; 
aquí iamentaua su mal y trabajo 
y 'odo su tiempo muy mal espendido. 
Su manto muy rico de oro texido 
y mas su corona y el ceptre real 
vimos encima de aquel cenagal: 
y el como pobre de pardo vestido 
o como gañan de muy duro sayal.» 
Anteriormente (fol. XXI v.") había escrito, hablando de los ríos de España: 
...y cabe Sidonia su triste Letheo, 
aquí do Rodrigo perdió sus reales 
y fue peregrino por ceica Viseo. 



172 



REVISTA DE ARCHIVOS 



En el siglo xv corría en Portugal, bajo la fe de viejas escrituras, una 
versión de la penitencia, distinta de la de Pedro de Corral, y nos inclina- 
mos á creer que fuese la incorporada á la Crónica de Fr. García de Eugui, 
por no constarnos la existencia de más versiones y convenir una y otra en 
el prodigioso doblar de las campanas. 

El arcipreste Rodríguez de Almela, que conoció \aCoronica Say'ra^yna, 
después de apoyar su relato en la autoridad de Loastres y de copiar casi 
literalmente el pasaje relativo al hallazgo del sepulcro del Rey en Viseo, 
dice: c<E asy mismo después atiempo fue fallado otra escriptura en 
vn monesterio de monjes en caynbra, que biuian entre los moros del 
tiempo de los godos, quando la gano el rrey don femando primero de cas- 
tilla, en que dezia en como el dicho rrey don rrodrigo escapo de la des- 
ventura[da] vatalla, e desconocido se vino a portogal, e que en viseo fizo 
gran penitencia, atanto que quando alli murió se tanneron las canpanas 
por sy mismas, atanto fue [su] arrepentimiento e la gran penitencia que 
fizo en su cuerpo» '. 

Una vez demostrado que con anterioridad á la transcripción en 1434 
de la Crónica del moro Rasis, era ya corriente la fábula de la penitencia 
del rey Rodrigo, y que la versión de Fr. García de Eugui, ú otra seme- 
jante, subsistieron aún después de conocerse la Coronica Sarra^yna, con- 
viene saber cuándo se escribió ésta para convencernos de que su autor 
no hizo otra cosa que reíundir la leyenda y amplificarla á su modo. 

La mención más antigua de Pedro de Corral, de su obra y de los títu- 



I Compendio historial, ms. i525 de la Bib. Nac, cap. CX XX VIII, fol. 154. 
El monasterio de Coimbra á que se refiere Almela, sin nombrarle, no pudo ser otro que el de 
Lorván, tolerado.por Iss árabes, según Ximenez de Rada. Los monjes de Lorván facilitaron re- 
cursos á Fernando I para prolongar el sitio de Coimbra en 1064 (Vid. De Rebus Hispaniae, VI, 11, 
y Memorias de la R. Acr.d. de la Hist.,.t. XIII; Hist. de los mozárabes de Esp., por Francisco J. 
Simonet, cap. VI, págs. 180 y sigts.). García de Alburquerque decía, en 1498,31 maldiciente 
poeta Juan Gómez: 

Vos deueys loguo dandar 

sem tardar 

a buscar asolui^am 

ho moesteiro de loruan. 

Vossa pándenla fareys 

como fez el rrey rrodriguo 

mas em moimento vyuo 

com cobra nam entrareys. 

Por que sassi o fazeys 

paguareis 

pola lingoa com rreZam 

o trouar de maldy^am. 
(Cancioneiro Geral de Resende— Lisboa, i5i6— fol. CLXIX. Vid. Carolina Michaelis, Revista 
Lusitana, 2° año, 1890, núm. 2, pág. 174.) 



BIBLIOTECA» Y MUSEOS lyS 

los con que fué conocida, está en el prólogo que Fernán Pérez deGuzmán 
puso á Generaciones y Semblanzas. Al hablar en él de ciertos hombres 
c(de poca vergüenza» que se entremeten á escribir de historia, placién- 
doles más el relato de estupendas maravillas que atenerse á la verdad, dice: 
«como en[tre?] otros [en?] nuestros tienpos fizo vn lyuiano e presuntuoso 
onbre llamado pedro de cor[r]al en vna que se llamo coronica sarrazyna, 
otros la llamaua« del Rey Rodrigo, que mas propia mente se puede llamar 
trufa ó mentira paladyna, por lo qual si al presente tzenpo se platicase en 
castilla aquel muy notable e vtil ofi9Ío que enel tie;ipo antiguo que Roma 
vsaua de grant policía e ^iuilidad, el qual se Uamaua gensoria, que auia 
poder de esaminar e corrigir las costumbres de los ^ibdadanos, el fuera 
bien digno de áspero castigo» . 

La simple lectura de ese texto convence á cualquiera de que su autor 
se referfa á un contemporáneo suyo cuando habla de Pedro de Corral. 

Don J. Quicherat, director de la Escuela de Cartas de Francia, en el 
precioso libro que dedicó á trazar la figura histórica de Rodrigo de Villan- 
drando, se atiene á cierto pasaje de Zurita para creer que el autor de la 
Coronica Sarrazyna era hermano menor del Conde de Ribadeo, aunque, 
según costumbre de la época, usaba el apellido de su madre doña Aldonza 
de Corral 2. 

No se apoya el Sr. Quicherat en otras razones que una coincidencia de 
nombre y apellido; sin embargo, creo muy verosímil su opinión. 

Inducido Juan II por don Alvaro de Luna á estorbar los proyectos de 
Alfonso V de Aragón sobre el reino de Ñapóles, procuraba que Rodrigo 
de Villandrando viniese de Francia con sus compañías á atacar el Rose- 
llón y que el Conde de Armagnac cooperase también en la empresa; pero 
enterado el Monarca aragonés del proyecto de agresión contra sus estados, 
puso los medios para tener de su parte al Conde y á Rodrigo. Las dili- 
gencias fueron completamente satisfactorias en cuanto á este último, que 
llegó á prometer á Alfonso V servirle contra todos los Grandes, fieles al 



1 Generaciones y setnblan^as, códice de la Bib. del Esc. iij-z-2. Letra del s. xv. Preferimos 
el texto escur. porque difiere en alguna cosa del publicado por Galíndez Carvajal, y se ve cómo 
no es cierto que Galíndez haya añadido al citar la Coránica Sarrazyna, «otros la llaman del rey 
don Rodrigo^>, según afirma Amador de los Ríos en la Hist. crit. de la lit. esp., V. 265, n. 2. Donde 
nosotros leemos «como en[tre] otros, [en] nuestros tiempos fizo vn lyuiano e presuntuoso on- 
bre », Galíndez Carvajal leyó «en estos nuestros tiempos» (Ctr. Bib. de .A.A. EE. de Rivade- 

neyra, t. LXVIII, pág. 697). El valor substancial de la frase no varía con ninguna de las dos in- 
terpretaciones. 

2 Cfr. Rodrigue de Villandrando, par J. Quicherat (París, 1879) págs. 5, 29 y 71. 



174 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Rey de Castilla, mas en manera alguna contra la perdona misma del Rey. 
El segundón de Villandrando, Pedro de Corral, fué quien de parte de su 
hermano Rodrigo, medió en tales negociaciones con el Rey de Aragón, el 
año de 1481 '. 

informada la Corte de Castilla de esas alianzas, don Alvaro de Luna 
no se dio punto de reposo hasta que en el mismo año consiguió romperlas. 
La concesión del condado de Cangas de Tineo al Conde de Armagnac y 
del condado de Ribadeo á Rodrigo de Villandrando, consumaron este acto 
político 2. Desde entonces el rey don Juan y su Condestable favorecieron 
constantemente á Villandrando, el cual correspondió con ellos prestándo- 
les eminentes servicios. 

Entre los acontecimientos del siguiente año de 1432, dice la Crónica de 
Don Juan Segundo: «Como en este Reyno mas que en otras partes se acos- 
tumbra traer nuevas a los Reyes, a las veces ciertas e algunas veces men- 
tirosas, algunos que desamaban al Conde de Haro Don Pero Fernandez de 
Velasco e a Don Gutierre Gómez de Toledo, Obispo de Palencia, e a Fer- 
nán Alvarez, Señor de Valdecorneja, su sobrino, informaron al Rey di- 
ciendo que estos traian algún trato en deservicio suyo con los Reyes de 
Aragón e Navarra»; y el Rey mandó prenderles, así como á Fernán Pérez 
de Guzmán, «que era primo del Obispo de Palencia», uno de los más arro- 
jados y temibles partidarios de los infantes de Aragón 3. 

^No tendría parte Pedro de Corral en la denuncia al Rey de Castilla 
de los tratos que en deservicio suyo celebraban los nobles turbulentos? La 
circunstancia próxima de haber andado, á nombre de su hermano Rodrigo, 
en análogas maquinaciones con Alfonso V de Aragón, le acreditaban para 
estar en el secreto de semejantes connivencias. Quizá lo sospechó así Fer- 
nán Pérez de Guzmán, achacándole la causa de aquella prisión suya que 
le hizo aborrecer la vida de la corte y retirarse para siempre á su castillo 
de Batres. El «lyuiano e presuntuoso onbre llamado Pedro de Corral» 
parece que le atormenta la memoria como una pesadilla en la soledad de 
su retiro cuando escribe el prólogo de las Generaciones y Semblanzas. 
Entre todos los que «se entremeten de escrebir e notar las antigüedades, 
e más les place relatar cosas extrañas e maravillosas que verdaderas é cier- 



1 Zurita: Anales de Aragón, lib. XIII, cap. LXXI. 

2 Rodrigue de Villandrando, par J. Quicherat, pág. 71. 

3 Crón. de don Juan Segundo, año vigésimo sexto, cap. IV, pág. 504 de la edic. de Riva- 
deneyra. 



liIBL10TECA.Í> Y MUSEOS lyS 

las», con ser bastantes en su tiempo, se acuerda sólo del autor de la Coro- 
nica Sarra^yna, para tratarle con dureza extremada, después de sacarle 
á la vergüenza pública revelando su nombre, que él había ocultado detrás 
de los fingidos Eleastras y Alanzuri K 

Pero ^'se puede concretar la fecha en que Pedro de Corral escribió la 
Crónica del rey don Rodrigo con la destruycion de España? 

En opinión de Ticknor esta Crónica fué la última de las del siglo xv =; 
pero Amador de los Ríos la coloca en los primeros días de esa centuria, 
ó al fin de la anterior; 

Empieza Ríos por creer que la Crónica del Rey Rodrigo es lá parte 
mayor, pero no toda la Genealogía de los Godos con la destruycion de Es- 
paña, y que este título llevaba en los códices del tiempo la obra de Co- 
rral 3. Para deducir la fecha en que la compuso, se vale del manuscrito 
escurialense j-X-12, á su parecer «el más antiguo de la Crónica del Rey 
don Rodrigo y casi contemporáneo de su autor.» 

La materia comprendida en el códice del Escorial es para el Sr. Ríos 
argumento seguro. Después de la serie de los reyes godos, continúa desde 
Pelayo hasta Enrique III , y al llegar aquí hace mención de don Fer- 
nando como Infante de Castilla, de don Enrique como de persona que 
vive aún, y lo mismo del almirante don Diego Hurtado de Mendoza. 
«Constando que este magnate fallece en Julio de 1404, es irrdudable que 
Pedro del Corral tenía ya terminada en aquel año su Crónica, siendo 
muy verosímil que la empezara algunos años antes, atendidas su extensión 
y la lectura que requerían sus ficciones» 4. 



1 Ea el siglo xv se daba crédito á la superchería de Corral, atribuyendo su obra al supuesto 

Eleastras. Rodríguez de Almela dice: « según cuenta loastres, que escribió por extenso la 

coronica e ystoria del Rey don rrodrigo, que estouo presente en esta vatalla». (Comp. histúr., 
ms. 1.525 de la Bib. Nac, cap. CXXXVIII, fol. 153.) En el ms. de la Bib. Real 2-I-4 se lee este 
epígrafe al comienzo' «Aleastras=^Autor», y en el escur. ij-Y-17 también se dice compuesto por 
Eleastras. 

Fernán Pérez de (juzraán era hombre de honradas convicciones, aunque no exento de la 
pasión política. Don Adolfo de Castro le acus.i de haber alterado el texto de la Crónica de Don 
.Juan Segundo en la parte que se refiere á doña Leonor López de Córdoba, de quien era ene- 
migo, introduciendo un pasaje en vituperio suyo y eliminando conceptos y frases que la favo- 
recían, V. gr.: «como mujer que eia fuerte e de seso». (La España Moderna, Julio de 1902; Memo- 
rias de una dama del siglo XIV y XV). En Generaciones y Semblanteas (cap. XXX) llama, por 
el contrario, á doña Leonor «liuiana c pobre muger», y contra ella y los demás que tenían 
ascendiente con la reina doña Catalina, Hernán Alonso de Robles y Hernán López de Saldaña, 
expresa, con desmedida acritud, el juicio que le merecen. 

2 Hist. de la Ik. esp., t. I, pág. 225. 

3 Hist. crit. de la lit. esp , t. V. págs. 264 y sigtes. 

4 Ibid., págs. 266-269. \ 



176 REVISTA DE ARCHIVOS 

Siete códices que contienen la obra de Corral he podido ver y des- 
cribo en la nota puesta al pie de estas lineas ^ designando á cada uno 
con su letra para facilitar las indicaciones. Entre ellos, sólo A lleva el tí- 
tulo de Genealogía de los godos con la destruycion de España; y aunque 
de toda la serie de los reyes godos se trate en ese códice y en D y G, 
sus epígrafes y prólogos, copiados en la nota, demuestran que hay aUí 
compilados originales diversos, y que la Crónica del rey Rodrigo fue res- 
petada en su propia individualidad, hasta el punto de que los compila- 



I A. — Biblioteca Nacional. F-89 (1.303 moderno). Pergamino, en folio. Volumen de 5o5 hojas 
con escritura á renglón seguido. Letra del último tercio del s. xv. Le faltan siete hojas al prin- 
cipio, alguna por el medio y tres al fin, suplidas todas ellas con hojas de papel escritas en letra 
del s. XVI. 

A la cabeza: Genealogía de los Reyes Godos con la destruycion de España. — Este libro 
es la ystoria del rrey don rrodrigo con la genealogía de los rreyes godos e de su comiendo, 
de donde vinieron e asimismo desde comíenqo de la priiuera población de espana según la 
quenta el argobispo don rrodrigo desde la edificación de la torre de bavilonia fasta dar en la 
crónica del rrei don rrodrigo, y aquí se cuenta en el principio parte de los trabajos de ercoles 
e de como vino en espana. 

Al folio Lvi: jEn el nombre de Dios comienza la Chronica del Rey don Rodrigo postrimero 
Rey de los godos. En la qual se trata largamente la destruycion de -España y de como los 
moros la ganaron y fueron Señores de ella muchos según por estenso la chronica lo cuenta. 

Concluye con la penitencia del Rey. Falta lo que se refiere á la invasión y reeoaquist.i. 

S.— Catedral de Toledo: Caj. 26, n. 24. (Procede de Sta. Catalina de Toledo). Papel en 4.° 
con pasta de pergamino. Letra del último tercio del s. xv, á dos columnas, con títulos rojos y 
capitales alternando rojas y azules. 

Contiene la Crónica del moro Rasis, que llega al folio 47. Después, sin foliación y en letra di- 
ferente, está copiada la Crónica del rey don Rodrigo, desde las palabras: «estos canpos mas de 
treynta mili caualleros que todos serán contra vos e sobresto se leuanto grrande buelta cntre- 
llos de tal manera que se dixeron ma^las palabras, mas sacarus e el arzobispo obyeron de sofrir 
algunas cosas que non estauan en logar que mas podiescn fazer», etc. 

Termina el ms. en las tentaciones del falso ermitaño y con el comienzo de un capítulo, en 
esta forma: «El rrey le dixo buen ome todo lo que demás de la ordenanza.» 

O.— Códice de don Carlos Alvares Gut;arro. Papel intonso, en folio. Volumen de i65 hojas, 
encuadernado en tapas de tabla forradas de piel, con hierros en seco (orla .de escudetes con leo- 
nes rampantes y estrellas inscritas en circunferencias). Letra de fines del s. xv. Está falto de ho- 
jas por el principio y por el fin. 

Comprende la segunda parte, y empieza al fol. xii: «ca la eglesia era fecha de tal manera 
como fortaleza. E avia vna grant pla^a delante della. E desta guisa se andaua el Rey pelistas 
auer algunt rreparamiento. E maget que sopo commo en la villa non avia gentes e que esas que 
y eran quelos sus caualleros los auyan ya muerto», etc. 

Acaba, sin dar fin el asunto de la penitencia, con las siguientes palabras: «ome del mundo 
quelo conoscer podiese asi esta en la hermita que non cura de otra cosa». 

Ti.— Biblioteca Real. 2-I-4. Papel, en folio. Vol. de 394 hojas, escritas á dos columnas. Letra 
de fines del s. xv. Defectuoso por el principio y por el fin. Comprende sólo la primera parte. 

De letra moderna y en la margen superior de la primera hoja: «De la Bibliotheca del Col." 
m.*"* dei cuenca. Aleastras = Autor. El texto, parte de un prologo, comienza asi en esa hoja, nu- 
merada con el folio segundo: «los sus pecados e por la tray^ion del conde don Jullian e del obis- 
po don opas que dieron causa a los moros coí«mo la ganasen. E después de esto commo acaesgie- 
ron todas las cosas por estenso fasta el tj'enpo del rrey don pelayo que la comento aganar.» Si- 
gue un largo periodo copiado casi á la letra del próL.go que don Enrique de Villena puso á 
Los doce trabajos de Hercules; desde E por esta rt^on, considerando tan cargosa obra á mi 
encomendada por vuestra alta Señoría, e considerando mis insufifienfías e dístragion sy qul' 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 177 

dores n® intentaron siquiera dar á su obra unidad en la proporción, pues 
la crónica del último rey godo resulta desproporcionada en extremo por 
su tamaño con las precedentes, y aun con las que le siguen en el manus- 
crito G, donde la materia histórica es más extensa. 

En su origen fué, sin duda, esa Crónica un todo independiente; así nos 
la dio á conocer, con su peculiar título de Coronica Sarraiyna, Fernán 
Pérez de Guzmán, y por eso los códices C, E y F la trasladan sin postizos 
aditamentos. 

siera la poqueza de las ystorias por mi vistas, hasta donde dice la texedera de los vi(íos e 
domando laferoqidad de los actos en tanto. 

El prólogo termina resumiendo los propasitos del plagiario en esta forma: «E por quanto 
dexados los otros argumentos c largas verne en conclusión a lo que fue mi final proposito de 
escreuir de ios rreyes godos que vinieron antes que rreynase el rrey don rrodrigo. E después 
dende adelante proseguiré toda la coronica entera del rrey don rrodrigo porque en este se aca- 
baron todo el noble linaje de los godos de espaTía.» 

A continuación sigue la rúbrica: De donde fueron los Reyes godos e commo pasaron en 
espanna. 

Llega el ms. al punto en que Eleastras refiere á Eliata la muerte de Rodrigo. 

E. — Escurialense. ij-Y-ij. Papel, en folio. Vol. de 389 hojas escritas á dos columnas, con hue- 
cos en blanco para dibujar las capitales. Letra de fines del s. xv. Tiene algunas hojas cosidas 
fuera de su lugar y le faltan otras al principio y al fin. En la guarda; y escritura moderna, 
copiando sin duda otra antigua: Historia del Rey dO Rodrigo 'q' perdió a España copuesta por 
Eleastras. 

Comienza: «asi clérigos comino legos e a dios plega que sea a su onrra e a pro de todo el pue- 
blo. E luego los tres arzobispos le tomaron sacramento en un libro misal», etc. 

Al foi. 25i v.« b.: (Hueco para la capital) «ui se acaba el primero libro del Rey don rrodrigo 
que fue el postrimero rrey de los godos, el qual se acabo de tresladar Sábado a diez y siete dias 
del mes de Junio anno del nascimiento de nuestro Saluador ihuxpó de mili e quatrocientos c 
ochenta e cinco annos. E ganóse rronda e ciertos logares en el mes de mayo del dicho anno. E los 
quales gano el rrey don femando nwestro Sennor. Deo gracias. J. de hügo » 

El códice acaba en una hoja cosida fuera de su lugar, al fol. 379, en que se cuenta cómo el dia- 
blo tentaba al Rey para que comiese. Las últimas palabras dicen: «a dar gracias a nuestro Sen- 
nor, e el falso hermitanno asique vio que auia de santiguarse a la levantada de la tabla, leban- 
tose ayna commo que queria hazer algo». 

T.— Escurialense. ij-Y-i8. Papel, en folio. Vol. de 145 hojas escritas á renglón seguido. Letra 
de fin del s. xv ó principios del xvi. Empieza en la segunda parte, y no concluye por estar 
defectuoso. Sus últimas palabras son: «e ante del medio dia quanto vna hora el rrey e el mayo- 
ral se van al luzillo e q » 

Q.— Escurialense. j-X-12. Papel, en folio. Vol. de 397 hojas escritas á dos columnas. Letra de 
últimos del s. xv. Títulos rojos y capitales azules y rojas. 

Empieza: «.\qui comienza la tabla de los capítulos de la coronica de espanna e de los reyes 
que eneila ouo desde los Reyes Godos fasta el rey don Rodrigo, e del Rey don Rodrigo fasta el 
Rey don enRique el tercero, que fue padre del Rey don Juan, la qual coronica Romaneo el argo- 
bíspo don Rodrigo desde los godos fasta los fechos del Rey don Rodrigo, e después fueron Ro- 
maneados e alegados todos los otros Reyes que después del fueron, por sus coronicas muy hor- 
denadamente.» Llega la tabla al fol. xi. 

En el fol. XII hay una orla y letra inicial con miniaturas: «Aqui comienza la Coronica del Rey 
don Rrodrigo postrimero rey de los godos que fue en Castilla, en el tienpo del cual fue toda Es- 
panna perdida e destruyda por los moros de allende, que fueron los alárabes e todas las otras nas- 
giones de moros que pasaron con ellos. E después del, se recuentan en esta Coronica todos los 
otros reyes que ouo en Castilla desde el Rey don pelayo fasta el Rey don enrrique el tercero, fijo 
del rrey don Johan que murió en Alcalá la real, ansi como Reynaron vnos enpos de otros.» 

Sigúese un prólogo donde se copia el que Fernán Pérez de Guzmán escribió en Generaciones 
y Semblans^as, desde Muehas peces acaesce que las coronicas, hasta donde dice que los que las 



178 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Porque llegó á tener autoridad como las obras del arzobispo don Ro- 
drigo y la Crónica del moro Rasis, se incorporó á ésta en el códice B, y 
todas aparecen zurcidas en A D y G por anónimos colectores, algunos 
muy capaces de apropiárselas, según fueron osados á plagiar en los pro- 
emios respectivos largos trozos de don Enrique de Villena y de Pe'rez de 
Guzmán ^. 

El manuscrito G en que Amador de los Ríos funda su razonamiento, 
es tan sólo una suma de crónicas de diferentes autores y épocas distintas. 
Si estuviese copiado allí el Cronicón de Alfonso el Magno, que habla de la 
toma de Viseo como de cosa reciente, no deduciría el Sr. Ríos que Pe- 
dro de Corral fué contemporáneo del rey de Asturias, como tuvo por 
cierto que escribió antes de 1404 porque en el códice del Escorial se con- 
tienen alusiones á don Diego Hurtado de Mendoza, hechas cuando aún 
vivía el almirante. 

Para aproximarse á la fecha del códice y rechazar el supuesto de que 
todo su contenido es obra de Corral, hubiese bastado á Ríos tener en 
cuenta que allí se transcriben los duros conceptos con que el señor de Ba- 
tres calificó á los historiadores falsarios y singularmente al autor de la 
Coronica Sarra^yna. El manuscrito G por fuerza es posterior á 1456, en 
que fué escrito el prólogo de Generaciones y Semblanzas. 

Los códices restantes pertenecen también á la segunda mitad del si- 
glo xv; y como no pasan de esa fecha tampoco las más antiguas alusiones 
al libro de Corral, cuales son la át Fernán Pérez y otra de un anónimo al 
ofrecer al buen conde de Haro cierto precioso volumen para su biblioteca 



coronicas escryuen es por mandado de los Reyes e pringipes por los complaser c lisonjar o por 
temor de los enojar escriuen mas Iff qucles mandan o lo que creen que les agradara que la 
verdad del fecho como paso. 

Incluye, por supuesto, las censuras contra Pedro de Corral, sólo que en vez de transcribir «en 
nuestros tiempos», puso «en otros tiempos*. Y continúa el compilador: «Empero confiando en 
el bien soberano que es dador de todos 1 )S bienes e ayuda a los buenos desseos a deuidos fines, 
e porque se que vuestra rreal sennoria e bondat soportara los desfalles(;imientos ansi en el estilo 
como en la borden por mi puestos enesta presente coronica por insufi9ieníia e mas verdadera 
mente ynoranqia ynqwiriendo buscar curiosa mente los fechos grandes que en espanna fueron 
acaes^idos desde quelas espannas fueron sennorcadas délos godos e délos otros Reyes e prin- 
cipes que enella reynaron vnos en pos de otros fasta el rrey don cnrrique el tercero». 

Sigue el «prologo segundo del arcobispo don rrodrigo», y después la parte geográfica de 
Rasis. A continuación la crónica del rey don Rodrigo desde su elección hasta el final; pero le 
falta algo al comienzo. Llega al fol. cccxii. 

Después están escritas unas breves crónicas de los' reyes sucesivos, hasta la de Enrique III, 
que concluye al folio cccxcviii relatando las treguas que celebró con el rey de Portugal, y las 
desavenencias entre Alvar Pérez y Diego Hurtado de Mendoza, sobre el almirantazgo. 
I Vid. la nota anterior, mss. D. y G. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 179 

fundada en 1455 ', nos inclinamos á tener por segura la opinión del mar- 
qués de Mondéjar cuando dice que la Crónica del rey Don Rodrigo se 
escribió el año 1443, fecha declarada al fin de un códice de su propiedad 
«que parece escrito casi al mismo tiempo, si no es el original deste libro de 
Cavallerias» 2. 

(Continuará.) 

Juan Menéndez Pidal. 



1 Vid. ms. 9.208 de la Bib. Nac, titulado Confectiu Catoniana. En el proemio ofrece el autor 
al Conde de Haro aquel libro para su copiosa y rica Biblioteca. Cffr. los artículos que sobre la 
biblioteca del Conde escribieron los Sres. Paz y Mélia y San Pelayo en la Rev. de Arch., Bibl. 
y Mus., 1897 y 1903. 

El Sr. Menéndez y Pelayo en la Bibliografía Hispano-latina clásica, pág. 315 (apiíd. Rev. 
DE .Xrch., B:bl. y Mus., 1903), dio á conocer ese curioso pasnje sobre los libros de caballerías 
donde el autor anónimo se refiere á la descripción del torneo de Toledo en tiempos del rey 
Rodri^i,o. 

2 Obras Chronolúgicas (Valencia, 17.14), pág. 245. 



i3 

■3,J^ ÉPOCA.— TOMO XIII 



MONEDAS DE ORO CASTELLANAS 



LA DOBLA -EL EXCELENTE Ó DUCADO-EL ESCUDO 



I. La dobla. — II. Etimología y orígenes. — III. Especies de doblas. — IV. .Moriscas. — 
V. Castellanas.— VI. Relaciones entre ambas. — VII. Su equivalencia con mara- 
vedises y monedas de plata. — VIII. Reforma monetaria de los Royes Católicos: 
El excelente ó ducado. Sus clases.— IX. Sus relaciones con otras monedas.— 
X. El escudo: Sus relaciones con otras monedas. -XI. Otras monedas de oro 
corrientes en Castilla. --XII. Cuadro de equivalencias. 



I 



DESPUÉS de lo dicho acerca del primitivo maravedí de oro ', debe- 
mos detenernos sobre las otras monedas del más rico metal que 
mayor importancia tuvieron en Castilla. 
Fué la dobla el tipo monetario más fijo y legal en ella durante los lilti- 
mos siglos de la Edad Media. De historia más sencilla y definida que el 
maravedí, ni experimentó tan grandes cambios, ni puede afirmarse que 
obedeció á evolución tan completa, recorriendo serenamente el ciclo de su 
vida y muriendo, por decirlo así, de su primera dolencia. 

Nunca cambió de metal: siempre de oro, varió sólo algo, al final, de 
ley y de talla, degenerando en estas condiciones; pero por mucho tiempo, 
más de dos siglos, permaneció incólume en su primitivo ser, y al susti- 

I V. Revista de .archivos, Bibliotecas y Museos, año igoS, pág. 196. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l8l 

tuirse por otro tipo áureo monetario, desapareció, sin dejar rastro de su 
existencia. 

Por esto sirvió para marcar los cambios de valor del maravedí de plata 
y de vellón, que constantemente se refirió á ella mientras existió, cum- 
pliendo como etalón fijo; efecto de lo cual, hubo bastante esmero, porque 
conservara su justo valor y aprecio en sus distintas emisiones. 

No careció por ello de variedades, debiéndose á éstas su proceso histó- 
rico; pues al emitirse de varias clases, unas desaparecieron, otras alcan- 
zaron más auge, y otras, por fin, la precipitaron á su ruina. 



II 

La etimología y razones del nombre de doblas, por que fueron cono- 
cidas desd2 el primer momento, no están del todo dilucidadas; si se pre- 
tendió indicar la idea del duplo de cierta cantidad, no hay ninguna á que 
pueda referirse tal equivalencia, cuando de ella comienza á hablarse en 
los documentos. 

Cantos Benítez llevó su etimología al dupondio romano, acudiendo á 
la autoridad de San Isidoro, y hasta al texto del Código Teodosiano, con- 
signando además que doblaban el valor de los semises antiguos romanos; 
pero todo esto no puede aplicarse á tipos monetarios introducidos siete 
siglos más tarde. 

La versión de que las primeras así llamadas equivalían á dos marro- 
guíes ó ma!{mud i ñas Jampoco es satisfactoria, porque estas monedas se 
conceptuaron siempre como divisores de otras enteras, con cuyo valor 
no convenían. Lo más probable es que fueran llamadas doblas porque eran 
más dobles, es decir, de más peso, que todas las otras monedas de oro co- 
rrientes antes de ellas. 

Además, el nombre verdaderamente legal que llevaron fué el de cas- 
tellanos. 

La primera vez que hemos visto citada la dobla es en la notable escri- 
tura de 1262, de tiempos de D. Alfonso X, entre el infante D. Alonso de 
Molina y el Obispo de Córdoba, al que concede el almojarifazgo de Este- 
pa ', apareciendo después muy frecuentemente en las cuentas y ordena- 
mientos de D. Sancho IV, y en los reinados sucesivos. 

I Arguello: Memoria, Boletín de la Academia de la Historia, i852, documento núm. 37. 



102 REVISTA ARCHIVOS 

Su aparición en los días de Alfonso el Sabio queda ya probada por 
abundantes documentos, pues, á más del consignado, figura en el Orde- 
namiento de posturas del Ayuntamiento de Jerez de 1268, en el Acuerdo 
de las Cortes de Falencia de i3i3, refiriéndose á las doblas de la ssinal 
del Rey D. Alfonso, más otros que pudiéramos añadir. 

Los arabistas pretenden dar á la dobla castellana un origen muslioiie, 
haciéndola derivar de la almohade, continuada por las emisiones de los 
reyes de Granada, con los que tuvieron tan grande correspondencia nu- 
meraria San Fernando y su hijo el Rey Sabio; pero, si bien es cierto que 
corrieron mucho entre nosotros aquellas áureas monedas mahometanas, la 
dobla castellana, inaugurada por D. Alfonso X, no tuvo con ellas exacta 
equivalencia, por corresponder á otro origen y ajustarse á otro patrón 
metrológico completamente europeo, al marco de Colonia, aceptado por 
el Rey Sabio, con objeto de armonizar los pesos, y por tanto his monedas, 
con lo que entonces se admitía por el resto de las naciones. 

Muy pocas veces tuvieron valor equivalente las doblas moriscas con las 
castellanas. Porque sabido es, y ya lo dejamos expuesto al tratar del n^ara- 
vedí, que debió su nacimiento la dobla al cambio tan radical introducido 
por el Rey Sabio en la metrología castellana, y tener que acuñar con arre- 
glo al marco de Colonia la superior moneda de oro, que venía á sustituir 
al antiguo maravedí de este metal, inaugurado por D. Alfonso VIII. Fijóse 
la cuantía de la nueva moneda, desde el primer momento, en la cincuen- 
tava parte del marco, peso que conservó después por mucho tiempo, así 
como su ley de 23 y 3/^ de quilates. 

La dobla representa, por esto, la sanción efectiva del cambio ponderal 
introducido por D. Alfonso X, determinando por ello su ley y talla para 
toda su vida, en armonía con lo que se realizaba en las demás naciones 
europeas. 

III 

Los autores dan cuenta de dos especies principales de doblas: las mo- 
riscas y las castellanas; ambas corrían simultáneamente en España; pero 
nunca llegaron á ser de valor completamente igual, como veremos, por 
no corresponder á un mismo sistema de peso y ley, y dentro de cada 
especie aún se contaron ciertas variedades, muy tenidas en cuenta para su 
estimación y equivalencia. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l83 

La metrología mahometana hat ía experimentado un cambio que deter- 
minó el de la cuantía de las monedas á él ajustadas, en los últimos siglos de 
su dominación en Occidente. Su antiguo sistema ponderal, bastante apro- 
ximado al romano, experimentó mudanzas que vinieron hasta á ser con- 
signadas en las mismas monedas. Tal ocurrió con las granadinas del 
año 522 de la Hégira, en las que se expresó que correspondían al peso 
antiguo. En la obra especial sobre esta materia de iVlr. Saivoire y en la 
de Abu'-abu-Dinar se hacen referencias muy circunstanciadas de estos 
cambios '. 

Efecto de ello fué que las monedas de los almohades diferieran en peso 
de las anteriores y llegaran por ello á constituir una nueva variedad nu- 
mismática, apreciada en seguida por los cambistas. Estas nuevas monedas 
de oro, árabes, tenían más peso y valor que los dinares anteriores, y cons- 
tituyen verdaderamente un nuevo sistema monetal árabe, por su peso, 
tipo, leyendas y hasta ley. 

Algunas variedades ofrecen estas doblas moriscas, como á seguida ve- 
remos, circulando en España mientras existieron moriscos en ella, aun- 
que sus acuñaciones cesaron con la caída del reino de Granada, última 
ceca española que las siguió emitiendo hasta sus últimos días. 

Las doblas castellanas, sometidas desde el primer momento á la talla 
de v- del marco, permanecieron así hasta que D. Juan \{ introdujo las de 
la banda, de 49 en el marco, pero de bastante menos ley, pues las rebajó 
á 19 quilates; alteración que fué mayor en tiempos de Enrique ÍV, lo que 
dio lugar á la desaparición, en los días de los Reyes Católicos, de este tipo 
monetario, de tan buena historia; porque, una vez tocada la ley de la mo- 
neda, pierde siempre la vida por ello. 

Algunos reyes acuñaron divisores de la dobla; pero D. Pedro, res- 
pondiendo al sistema del maravedí, dio á estos divisores el valor de 20 
y de 1 5 de estas unidades (novenes), y iiasta más adelante no se emitieron 
medias doblas de á seis reales. 

En cambio acuñaron varios monarcas múltiplos de las doblas, de 2, 4, 
10, 20, 3o, 40 y hasta 5o, autorizando también á los particulares para ello. 

En cuanto á sus tipos, tomaron distintas denominaciones, pues se lla- 
maron cruzadas las que presentaban las armas de Castilla y León cruzadas 
en el blasón y alternando sus castillos y leones; de cabera, cuando osten- 

I V. la reseña del Sr. Codera en ci Boletín de la Academia de la Historia, 1890, 1, pág. 361. 



1 84 



REVISTA DE ARCHIVOS 



taban por su anverso el busto del monarca que las emitía; de la banda, 
cuando ofrecían un escudo diagonado por una banda, generalmente con 
dragantes, viéndose en algunas al monarca jinete á caballo, armado de 
todas armas, ó sentado en un trono, como en actitud de administrar jus- 
ticia. 

Fambién hubo doblas blanquillas y paladí'es, que más bien pudiéra- 
mos llamar sencillamente falsificadas. 



IV 

Las primeras doblas moriscas que citan los documentos, entre nos- 
otros, son los manciisos, muy estimados; pero, aunque éstos fueron de gran 
curso en Aragón, corrieron poco en Castilla. Igualmente apreciadas en 
toda España, circularon las jusefinas ó maimudinas, llamadas así por ho- 
menaje al califa almoravide Yusuf, que las acuñó primeramente, y por co- 
rresponder cá la tribu de Masmuda; pero estas semidoblas, más que doblas 
enteras, parecen constituir la transición á las verdaderas doblas, ó sea á 
las moriscas, ó propiamente doblas almohades. 

Estas jnoriscas, en sus variedades de marroquíes, ¡{alienes y granadinas, 
corrieron principalmente en Castilla, por lo que fueron objeto de especia- 
les consignaciones en los documentos, que determinan su valor y equiva- 
lencia. 

Genéricamente se llamaron moriscas ü.\ principio, á las almohades, de 
•layor peso que los dinares enteros almorávides. Su relación con el di- 
ñar almonavide, fué de 6 : 7, por lo que vemos, cómo se va verificando casi 
simultáneamente, entre árabes y cristianos, la variación del tipo ponderal, 
que obligaba al cambio del maravedí antiguo por la dobla moderna. Con 
ellas, se introduce, además, el tipo del cuadrado circunscrito en el círculo, 
que había de admitir D. Alfonso X para sus maravedíes bu-rgalescs de 
plata y de vellón. 

Estas doblas, llamadas también de cinco rayas, ó de otro número de 
ellas, por las líneas de su escritura, corrieron en abundancia en Castilla 
á distintos precios de maravedises. 

Las doblas ¡{ahenes fueron debidas á Zeian, régulo de Tremecén, quien 
las acuñó á% tan fino metal, que corrieron con singular aprecio hasta los 
días de los Reyes Católicos, siendo objeto de mención especial en la ley 2.*, 
tít. XX, lib. IX de la Nueva Recopilación. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l85 

Las granadillas corrieron mucho en Castilla, como no podía menos de 
suceder. Los documentos nos hablan, desde el tiempo de Alfonso X, de 
tributos en doblas granadinas, á razón de siete maravedíes burgaleses cada 
una; basta repasar los tratados y catcilogos de numismática arábigo-espa- 
ñola para ver sus variedades, de tres y de cinco rayas, y su tipo, que viene 
á continuar, con sus leyendas y cuadrados, la disposición de las almohades. 



V 

Pero tratemos de nuestra dobla, ó sea de la llamada legalmente caste- 
llano. 

Admitida su introducción para sustituir al maravedí antiguo de oro, 
consecuencia de la implantación del nuevo sistema ponderal, fué, como 
hemos dicho, determinada y fijada su talla en la cincuentava parte del 
marco, con la ley de 23 y 1/2 quilates. Así resalta su peso tipo, con arreglo 
al sistema actual, de 4,5o gramos, que conservó hasta cuando los últimos 
Reyes que las acuñaron se permitieron rebajarlo. 

El tipo de las primitivas doblas de Alfonso X oírecía bastante belleza, 
recordando al punto, por su arte, el del maravedí húrgales de plata (nú- 
mero I de la lámina); ostentan por un lado un castillo, p-i-recidísimo al del 
maravedí húrgales, y por el otro un león, rampante, de gran belleza herál- 
dica. Las orlas, por el anverso y reverso, tienen las mismas inscripciones 
que los maravedises de piala, ó sea, por el área del castillo, ALFONSVS : 
DEl : GRATIA : REX : CASTELLE, y por la del león, ALFONSVS : 
DEl : GRATIA : REX : LEGIONIS: llevan la marca S. de haber sido 
acuñadas en Sevilla. No dudamos, por todos estos motivos, en considerar 
estas doblas como de Alfonso X, aunque se hayan atribuido al XI. 

Adquiérese la evidencia de que D. Sancho IV acuñó doblas leyendo 
las cuentas de su casa Real, en que con tanta frecuencia se citan, y en otros 
documentos de este monarca '; pero no han llegado á nosotros ejemplares 
de ellas 2. 

Ha sido negada la existencia de toda clase de monedas para D. Fernan- 
do IV, aunque se consigna en las crónicas y documentos que labró nove- 

1 Ordenamiento de Vitoria: Fr. Lici, páp. 68. 

2 El Sr. Pujol y Camps anunció, sin embargo, haber hallado una, que publicó en el Memorial 
Numistnátka Español de 1868 (tomo II, p.ig. 101); pero por su extraña leyenda y otros porme- 
nores, está reputada hoy como un sello, sin ofrecerlos caracteres de verdadera moneda. 



REVISTA DE ARCHIVOS 

nes y cornados; pero de la moneda de oro de este rey no se hace, efectiva- 
mente, mención alguna en ninguna parte. 

A D. Alfonso XI se han aplicado las doblas que dejamos atribuidas 
al X; pero no por eso le faltan ejemplares propios, pues basta ver los nú- 
meros 3 y 4 de la lámina VI del //efs, cuyo paradero ignoramos, pero de 
indudable existencia, y la núm. 2, su divisor ( — n, para afirmar la efectivi- 
dad de dobias emitidas por D. Alfonso Xí. Sus leyendas son: ALFONSVS : 
DEI : GRACIA : REX : CASTELLE, por el lado del castillo, y lo mis- 
mo, acabando REX : LEGIONIS, por el área del león. 

Las de D. Pedro I son conocidísimas y muy abundantes: de cabeza 
por el anverso, y cruzadas por el reverso, ostentan el busto del rey, de per- 
fil á la izquierda, con la leyenda correspondiente á su reinado en Castilla 
y León, y por el reverso el escudo, cruzado, de estos reinos, circundado 
de la misma leyenda. 

Lo más notable en la acuñación áurea de D. Pedro es que, además de 
la unidad descrita, emitió divisores, pero no de un medio, sino equivalen- 
tes unos á 20 maravedíes y otros á i5, como se ve claramente consignado 
en su lado del castillo, acatando así el sistema de los maravedíes de plata, 
que entonces vivía en todo su auge, con el nombre de nopenes. 

Su competidor D. Enrique II acuñó doblas, pero de tipo completa- 
mente francés, pues representóse á caballo, armado de todas armas por el 
anverso, con la leyenda: ENRICVS : DEI : GRATIA : REX : CASTE- 
LLE, y por el reverso, el escudo de Castilla y León, cruzado, con la pro- 
pia leyenda para León. 

Estas doblas fueron valuadas de equivalencia de 38 maravedíes en las 
Cortes de Toro de i366. 

En el Archivo de contos de Navarra se cita, entre las monedas compra- 
das en 1393 por el Rey Carlos el Noble, «una dobla del Rey Henr ico a ca- 
baMo», tasada en XLV sueldos y VI dineros. 

Divisores de la dobla de D. Enrique lí no conocemos. 

De D. Juan I no se conoce moneda de oro; su especialidad fueron los 
Agnus Dei, de plata, tantas veces ya citados, de valor de un maravedí 
noven. 

Se han aplicado á D. Enrique III las doblas de castillos y leones orla- 
dos de lóbulos por el anverso y reverso, con la inscripción ENRICVS • 
DEI • GRATIA, etc., sin que aparezcan divisores de ella; pero por sus 
eyendas y caracteres deben estimarse de Enrique IV, como veremos. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I 87 

La especialidad numismática de Enrique III consiste en haber con- 
cluido con la emisión de los maravedíes novenos, inaugurando, en cam- 
bio, las blancas ó medios maravedíes, dando comienzo así al tercer período 
de aquella moneda, ó sea el de los maravedís de vellón, que acabaron por 
ser de cobre. 

Todas estas doblas conservaron igual peso y ley, hasta que en los días 
de D. Juan II experimentaron un cambio, fatal para su existencia. 

Aunque varios autdlres han sostenido que las primeras doblas de la ban- 
da fueron acuñadas por D. Juan I, es lo cierto que ni aparecen en el catá- 
logo de las variadas monedas de oro, que coleccionó el Rey Garlos III el 
Noble, de Navarra, en el año de i SgS, paj'a su diversión ', ni en ningún otro 
documento anterior á la fecha admitida generalmente para su comienzo. 

Hay, pues, que reconocer á D. Juan II como el trastornador de la ley 
y talla de la dobla corriente, introduciendo las de la banda, conforme á 
lo que especifica en su ordenamiento en 1442, no teniéndose noticia de 
que antes mandara labrar moneda de oro á su nombre, corriendo durante 
casi todo su reinado las de los monarcas anteriores y las moriscas, por lo 
que no se encuentran más doblas de este monarca que las de la banda. 

Los grandes medallones de 10 doblas y de 20, que se conservan en la 
Biblioteca Imperial de París, más que monedas son piezas de regalo y de 
ostentación, que se separan por completo de las condiciones del numera- 
rio corriente. En cambio, si existen estos múltiplos, no hallamos divisores 
de oro de las doblas de que tratamos. 

Su equivalencia, al tenor de los ordenamientos, era de 1 1 1 maravedíes 
y de 12 reales de plata, como fué constante. 

Las doblas de D. Juan II eran de menor ley que los clásicos castella- 
7ios; sólo tenían 19 quilates, aunque pesaban una insignificancia más, 
pues entraban sólo 49 en marco; y esto lo hizo por equipararlas con las 
moriscas y demás doblas, hasta recortadas, que corrían en los días del or- 
denamiento, buscando así un valor medio aceptable. Su tipo es muy co- 
nocido: ostentaban por el anverso un escudo de la banda, generalmente 
dragonado, con la leyenda lOHANES ■ DEI • GRACIA • REX • LE- 
GIONIS, siendo cruzadas por el reverso, con semejante leyenda. 

Las doblas de Enrique IV, llamadas por ello especialmente enriques, 
ofrecen tipos variados. Al principio no llevan la imagen del Rey, sino el 

I y. Heis: «Descripción gen.v> Documentos justificativos, pág. 281. 



nSTA DE ARCHIVOS 

castillo por un área y el león por otra, con orla lobulada, y las leyendas, 
por el anverso, ENRÍCVS • DEl • GRATIA • REX • CASTELLAE • 
ET . LEGIONIS, y, por el reverso, CHRISTVS • VINCIT • CHRIS- 
TVS • REGNAT • CHRISTVS • IMPERAT. Estas debieron ser las 
primeras acuñadas en la Casa de la Moneda de Segovia, inaugurada el 
año de i455, según la conocida inscripción de su portada, pues llevan to- 
das el punzón de la puente, propio de esta ceca. 

Algunos las han aplicado á Enrique 111, por no consignar la leyenda 
que es el IV (QVARTVS) el que las acuña, como ocurre en piezas corres- 
pondientes á otras emisiones de este reinado, en que por primera vez se 
especifica en sus leyendas, por el ordinal, el Rey que las emite; pero al 
llevar la señal de Segovia y el lema de CHRÍSTUS ViNClT, etc., no se 
puede menos que considerarlas como las primitivas de aquel reinado. 

Más adelante se ven con el Rey, de cuerpo entero, sentado en su trono, 
con una espada en la diestra, el globo en la siniestra y un león á sus pies, 
por el anverso, con las leyendas apuntadas, aunque especificando ser EN- 
RÍCVS QVARTUS el que las emite. Estas son las llamadas í/e ía silla 
baja, como especialmente las denominan algunas pragmáticas (la de Sego- 
via de 1471); mas este tipo no subsistió, volviéndose al primitivo, aunque 
consignándose siempre ya, ser el IV Enrique el que las emitía. "! 

E.x.isten también de él medias doblas, con semejantes tipos y leyendas, 
y múltiplos de gran tamaño, de 4, 8, 20 y 5o enriques. 

Aunque este Monarca pretendió restablecer la antigua ley y talla de las 
doblas, al conceder derecho de acuñación, á su nombre, á muchos señores, 
hizo ineficaces sus disposiciones, pues algunos llegaron á acuñarlas hasta 
de siete quilates; así cambió tanto su valor en maravedises '. 

Ciertos autores nos dicen que labró también doblas de la banda, mas 
no hemos encontrado documentos que lo abonen, porque algunas, muy 
raras, que se presentan, requieren aún detenido estudio. El pretendiente 
D. Alfonso, hermano de D. Enrique y de D.^ Isabel, emitió también do- 
blas con su imagen á caballo, y cruzadas por el reverso, con la marca de 
Avila, adonde fué proclamado. 

Aún hay motivos para creer que los Reyes Católicos emitieron doblas 
al principio de su reinado; pero, aunque con ellos cesó su acuñación, no 
por eso perdieron su curso, siendo objeto de disposiciones posteriores en 



j Para las fluctuaciones de estas doblas en valor de maravedíes, año por año, véase F. L¡- 
ciniano Sáez; Enrique IV, páginas 349 y sipuienics. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I 8g 

que se determinaba su valor, relacionado con otras monedas, por su enti- 
dad en maravedíes. El mismo Rey Católico las apreció en 435 de éstos, 
aunque modificó más tarde su precio; el Emperador Carlos V les dio va- 
lor en i55o de 485 maravedíes, y Felipe II el de 544, llegando Felipe III á 
subirlas á 576 maravedises. 

VI 

La relación entre las doblas moriscas y las castellanas no llegó á ser, 
por las razones de origen expuestas, de una verdadera equivalencia, aun- 
que se hicieron diferentes intentos para ello; mas nunca el comercio y los 
cambistas las aceptaron indistintamente en todas sus variedades. 

Al principio, las zahénes, llegaron alguna vez á equipararse á las caste- 
llanas, pero luego vemos siempre depreciadas las moriscas, aunque sea bas- 
tante difícil determinar en cada momento la cuantía, pues, como dice 
resumiendo F. Liciniano Sáez ', c<si bien el mayor número conviene en 
que eran superiores las castellanas, discordan en señalarles la mayoría, 
reduciéndolos unos á un maravedí, otros á dos y otros á tres, y á veces 
unos mismos comprenden estas diferencias». 

En esto, como siempre, no se puede juzgar en conjunto, si no históri- 
camente, influyendo en ello muchas concausas. 

En tiempos de Alfonso XI abundaron extraordinariamente las doblas 
moriscas, pues en la gloriosa batalla del Salado se recogió tal cantidad de 
ellas y de oro, en las tiendas del rey Albahacen, de Marruecos, en barras y 
piezas de á 100 doblas, que bajó en Castilla una sexta parte el precio del oro. 

También fueron objeto estas equivalencias de terminantes disposicio- 
nes reales. 

D. Enrique II, por ordenamiento hecho en Toro á i.° de Septiembre 
de 1369, dice: 

«Otro si, tenemos por bien, e mandamos que vala la dobla de oro cas- 
tellana treinta e ocho marauedh, e el escudo, e dobla marroquí treinta y 
seis maraiiedis, e el florín de Florencia veinte y cinco marauedis, e el florín 
D' Aragón 23 marau.» 

Su hijo D. Juan I determinó á su vez, por ordenamiento de Burgos de 
26 de Diciembre de i388, «que valiese el real de plata a tres marauedis, e 

I Demostración histórica Durante el reinado de Enrique IV, ^ 8:2. 



igo 



REVISTA DE ARCHIVOS 



la dobla castellana a íreiíita y cÍ7ico maraiiedis e morisca a treinta y dos.)) 
Esta fué la mayor diferencia que llegó á señalarse, pero que, acentuada 
quizá más en la realidad, impulsó á D. Juan íi á inaugurar las doblas de 
la banda, de tan baja ley, para equipararlas á las moriscas, tan abundan- 
tes en sus reinos, de lo que da razón bastante clara, el tratado de paz de 
este monarca con Mohamed de Granada, en 1443, ^''' ^^ "^"^ *^'^^ '^^^^ obli- 
garse al pago c(de 2.00a doblas de oro valadies, buenas e de justo peso, e 
que tenga cada una del las de oro fino, tanto como tiene cada una dobla 
de las doblas del dicho rey de Castilla, de la banda de las que se usan en 
tiempo de la fecha de esta dicha carta». 

Sin embargo: las doblas moriscas fluctuaron (legalmente) en el siglo xv 
á la par que las castellanas en valor de maravedíes, siendo su diferencia 
más constante la de un maravedí. Tal se ve entre otros muchos documentos, 
por los libros de rentas y gastos del Monasterio de San Salvador de Oña 
del 1455 al 1480, en el que se ajustan las rentas de Santa Olalla de Licn- 
cres, á razón de doblas de treinta e siete marauedis la moresca e la caste- 
llana en treinta y ocho inarauedis. 

Estos valores legales no se opusieron en lo más mínimo á los efectivos 
de doblas por maravedíes, de que al estudiar estos hemos hablado. 



Vlí 

Como hemos visto al tratar del maravedí, éste tuvo estrecha dependen- 
cia con la dobla, hasta el punto que siempre se computó el valor de ella 
por los maravedíes á que se hacía equivalente. 

Definido queda cómo su divisor de plata, el real, fué admitido al cabo, 
en la proporción de 12 por una dobla; pero el sistema del maravedí sub- 
sistió siempre entre nosotros, ya fuera con los novenes ó sus equivalentes, 
desde D. Alfonso el Sabio hasta D. Juan 1, ya con las blancas, ó medios 
maravedís, ó nuevos, desde Enrique líl hasta que se acuñaron de cobre. 

Para la dobla de D. Alonso X, su moneda divisionaria fue primi- 
tivamente el maravedí húrgales, de los que siete hacían una dobla, 
pues pesando éstas 63 centigramos más que el áureo allbnsí (de Alfon- 
so VIII), daba lugar para que valiera un húrgales más, de los seis á que 
equivalía este maravedí. Bien lo expresa la crónica cuando dice, que en el 
tratado de paz con Mohamed Alasis Abdalla, Rey de Granada , «ofreció á 
D. Alonso, porque desamparase los arrallanes de Málaga... a mas del tri- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS IQI 

buto ordinario... doscientos cincuenta mil maraucdis; lo mas que pudiese 
en plata, y lo restante en doblas, contadas cada dobla a siete mar auedis-o: 
por esto, de los novenes valdrían 70 ídem, como así debió ocurrir, al con- 
tinuar la desproporción entre el oro y la plata. 

Don Sancho IV, al amparar la emisión de los novenes de su padre, les 
dio sin embargo más precisa equivalencia con la dobla, como se ve en sus 
cuentas, en que los asignó el valor de 20 á 22 novenes, y poco más precio 
adquiere la unidad de oro en los días de Fernando IV y Alfonso XI. Don 
Pedro les dio el valor de 36 maravedíes; D. Enrique II, de 38; D. Juan II 
dio valor legal de 1 1 1 á los de la banda y D. Enrique IV de 38 á las pri- 
meras enriqueñas. 

Hasta Altonso XI no aparece efectivamente el real de plata, verdadero 
divisor del oro, al fin hallado para varios siglos, y que nace con la equi- 
valencia de un dozavo de la dobla, que conserva mientras ella existe. 

Este ensayo de Alfonso XI se implantó decididamente por D. Pedro I, 
continuándolo después sus sucesores. D. Enrique II emitió reales, si bien 
tan solo de 11 dineros; D. Juan I, aunque aceptó el real, prefirió, sin em- 
bargo, acuñar monedas acomodadas al sistema del maravedí noven, con sus 
Agniis Dei, á los que dio tal valor; pero D. Enrique III restableció los 
reales para siempre, aunque dejando subsistir el sistema de los maravedís 
por las blancas, ó nuevos, que vivieron largos siglos, hasta que los Borbo- 
nes convirtieron los reales de vellón en de plata. 

La equivalencia entre los dos metales ricos persistió, pues, por el valor 
de 12 reales una dobla, uno más en proporción que los admitidos por los 
Reyes Católicos cuando implantaron los excelentes, persistiendo después 
el real como verdadera unidad de todos los sistemas subsiguientes, hasta 
casi nuestros días. 

VIII 

Aunque los reyes consignados tuvieran especial cuidado de determinar 
el valor legal de su* monedas, es de advertir que estos valores sufrían una 
gran alteración en el tráfico, como hemos visto, relacionándolos con el 
maravedí; y como estas diferencias tenían que imponerse al legislador, de 
aquí que al cabo fueran legalmente reconocidas. 

Tal ocurrió á los Reyes Católicos después del caos monetario de Don 
Juan 11 y D. Enrique IV, por lo que se vieron obligados á valuar las do- 



DE ARCHIVOS 

bUis moriscas, zahénes, en 445 maravedíes, y las castellanas, en general, 
en 480, acometiendo después una reforma monetaria que normalizara 
situación tan anómala y pusiera al numerario nacional en condiciones de 
adaptarse al que entonces corría, con más crédito, por el resto de Europa" 

En dos épocas fijaron principalmente su atención los Reyes Católicos 
en esta materia: la primera, á poco de subir al trono, pues en el propio 
1475 dispusieron ya algo sobre monedas, y la segunda, años después de la 
toma de Granada, 

Según la primera disposición, determinaron acuñar en Sevilla excelen- 
tes de 960 maravedíes, que fueran el doblón del enrique, de 25 piezas el 
marco, al tenor de la pragmática en que se dice que «ni tomen ni se dé 
ni tome el Excelente entero que Nos mandamos labrar en mas de nove- 
cientos e sesenta marauedis, e aquel medio excelente, o sea castellano en- 
tero de los quel Señor Rey D. Enrique, nuestro hermano (que Dios haya) 
mandó labrar, non pueda subir nin suba mas de cuatrocientos ochenta 
marauedis. E una dobla de la banda, que no pueda subir nin suba de tres- 
cientos e sesenta marauedis. E un Florín del cuño de Aragón doscientos e 
sesenta y cinco marauedis. E un Cruzado de Portugal tresciemtose sesenta 
y cinco marauedis. E un ducado trescientos e sesenta y cinco marauedis. 
E un real de plata treinta e un marauedi, &» '. Un ordenamiento de las 
Cortes de Toledo de 1480 sancionó esta emisión de doblones y m.'dios ex- 
celentes de 480 maravedís. 

La segunda modificación monetaria de los Reyes Católicos íué, según el 
cuaderno de ordenanzas de Medina del Campo, de i3 de Junio de 1497, en 
que se aprobó la emisión de excelentes, reales y moneda de vellón, de dis- 
tinta talla que los primeros, ajustándose al más acreditado tipo monetal 
de oro entonces corriente en toda Europa, cual era el ducado veneciano; 
tal lo expresa terminantemente la pragmática al decir que «así pareció que 
ellos debían labrar moneda de oro, de ley, é talla é peso de ducados^; su 
talla era de (55 piezas y un tercio por marco. 

Los nuevos excelentes y medios excelentes se llamaron de la granada 
por ostentar este emblema en el escudo de su reverso, sostenido por el 
águila de San Juan, ofreciendo por el anverso los bustos de los Reyes, 
afrontados, con sus nombres en la leyenda; y es tan conocida la pragmá- 
tica, que por ello no la reproducimos, remitiéndonos á cualquiera de lo^ 



I Kl único ejemplar conocido del excelente entero de gño maravedíes es el que puede verse 
en el Catálogo de la Colección del Sr. \'idal y Cuadra. — Lam. VI, núm. 6. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS IqS 

trabajos que de esta materia han tratado; su equivalencia con la plata era 
de II reales, de 84 maravedises. 

Pero la denominación de excelentes^ no fué la generalmente aceptada; 
prefirióse llamarlos entre nosotros ducados, recordando su origen, y así 
desde entonces se estableció esta entidad como equivalente á 11 reales de 
plata, al principio, y que en tiempos m¿ís cercanos á nosotros se redujeron 
á de vellón; denominación también aceptada en los documentos oficiales, 
como cuando á ellos se refería Felipe II, ordenando «que corra el ducado 
sencillo á 429 maravedíes y el doble á 858, de los mandados labrar por los 
Reyes Católicos sus bisabuelos)^ y en otros muchos documentos públicos 
y privados. 

Un caso se observa con los excelentes en sus distintas tallas, que ha 
llamado la atención de los numísmatas y producido cierta confusión en 
los que se dedican á su estudio, pero que afirma nuestra doctrina. 

Según las pragmáticas, son los excelentes de la granada aquellos que 
llevan por leyend;i del escudo SVB : VMBRA : ALARVN : TVA- 
RVM : PROTEGP: : NOS, y los medios los que dicen QVOS : DEVS : 
CONÍUNGIT : HOMO : NON : SFPARET; pues bien: compar¿índolos 
con los ducados d que deben su origen, estos medios excelentes son los que 
e ]uivalen en valor á ellos, y los propios excelentes dan su doble; así los 
llamados medios excelentes en la pragmática, son los que dan la unidad al 
sistema; y esto se ve más claro cuando en las grandes piezas de 4, 8 y 20 
excelentes se observa, que estos números, estampados en ellos, nos dan el 
peso de los medios que contienen; así pues, el llamado excelente de la gra- 
nada es propiamente un doblón del tipo del ducado á que corresponde. 

El resto de la reforma monetaria de los Reyes Católicos se refiere á 
los reales y blancas, que será objeto de estudio especial al tratar de las 
monedas de plata. 

IX 

El 'excelente sencillo se equiparó en todo, como decimos, al ducado 
veneciano, dándole la propia equivalencia que á éste en cuantía de mara- 
vedises (de vellón), ó sea de SyS de ellos en aquel año; y como en moneda 
de plata se estimaban en 11 reales y un maravedí, fué igualmente acep- 
tada para ambas monedas esta cuantía, menor que la de la dobla, pues se 
sacaban del marco 65 piezas de ducados ó excelentes. Así lo consigna la 



DE ARCHIVOS 



)ragmát¡ca al decir que el «excelente entero que vale once reales y un 
maravedí, ó trescientos y setenta y cinco maravedises, de la moneda de 
vellón, y los medios excelentes de la granada, cinco reales y medio y una 
blanca». 



El escudo. — Aunque la acuñación de los ducados de oro y los reales de 
plata de los Reyes Católicos subsistió por mucho tiempo durante el reina- 
do del Emperador Carlos V, ya de los acuñados en los días de sus abuelos, 
ó ya repetidos posteriormente, no dejó por eso de ocurrirle al Emperador 
legislar algo sobre la moneda, é instituir un nuevo tipo para »1 oro, cuya 
introducción á él corresponde. 

En 1 537 promulgó en Valladolid, á nombre suyo y de su madre doña 
Juana, una ley en que decía: «Mandamos que las coronas y escudos que 
avemos mandado é mandásemos labrar sean de ley de veinte y dos quila- 
tes, y que sesenta y ocho de ellos pesen un marco de oro, de nuestros rei- 
nos de Castilla, que es la ley i peso de los mejores escudos de Italia y los 
que se labran en Francia; i que valga el precio de cada corona trescientos 
i cincuenta maravedises; y teniendo la dicha ley y p3so, mandamos que 
valgan y corran.» 

El tipo de estos escudos, que en realidad son también ducados un tanto 
rebajados, es, por el anverso, escudo de España coronado, y en la orla: 
lOANA : ET : CAROLVS, y por el reverso, cruz de Jerusalén, entre 
cuatro lóbulos, y en la orla la leyenda: HISPANIARVM : REGES : Sí- 
CILIE. Su equivalencia en reales de plata, ii de ellos. Estos escudos 
fueron valuados por D. Felipe If en 400 maravedíes, como á su tiempo 
hemos visto, tomando en tal reinado el nombre de pistolets enlre los ex- 
tranjeros. Felipe líl fué el primer monarca que acuñó onzas de oro de 
VIH escudos, aumentando el valor de éstos á 440 maravedís, desde i.° de 
Enero de 1609. Felipe IV los elevó á 55o maravedís, aunque después (14 
de Noviembre de i652) bajaron á 476. Por pragmática de 14 de Octubre 
de 1686 dio Carlos II el valor de 646 maravedís al escudo de oro, que llegó 
á 680 en Noviembre del mismo año. 

Pero, al cambiar en valor de maravedises, se destruía también su equi- 
valencia en reales de plata, tomando siempre éstos á razón de 34 de aqué- 
llos; por ello, su valor en reales cambió al propio tiempo, pues si $e to- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS IqS 

leró que valieran ii reales en los días del Emperador, en los de Felipe lí 
valieron ii reales y 2/3; con Felipe líl muy cerca de i3 reales; con Fe- 
lipe IV, 14 reales, y con Carlos ÍI llegó á valer el escudo 19 y 20 reales, 
con gran depreciación para la plata, que ya comenzaba á rebajarse. 

Todos estos cambios afirmaron el concepto de considerar el ducado 
como una unidad superior, equivalente á 11 reales en plata. 

XI 

A la par de las monedas de oro propiamente castellanas, corrieron 
muchas más, de otros países, entre nosotros, al final del siglo xv, valuadas 
en maravedís, que entonces era el eialón para el precio de toda moneda, 
y con relación á él se cambiaban, sin dificultad, unas por otras. 

Parecería esto indicar que teníamos un comercio activísimo con los 
demás países; pero principalmente era debido, más á relaciones políticas, 
que á las puramente mercantiles y á ciertos agios del cambio, con los cua- 
les siempre salíamos perdiendo. Señalaremos las principales que se citan 
en este período, relacionándolas con los valores más señalados en los días 
de los Reyes Católicos. 

El cruzado de oro era moneda de origen portugués, realmente la do- 
bla portuguesa, que corría entre nosotros á razón de 3/5 maravedíes. 

El ducado, moneda de oro veneciana, extendida con gran aprecio por 
toda Europa, valió entre nosotros SyS maravedíes. Dio motivo al excelente, 
como hemos visto. 

VA florín, proveniente de Florencia, pero copiado en Aragón, era 
también moneda de oro, de valor, al principio de un ducado, pero que 
bajó pronto á 265 maravedís. 

Las coronas eran de origen francés, labradas allí con el nombre de 
coronas de oro. Las que más corrieron en España fueron las llamadas vul- 
garmente en Infancia escudo de la corona; su equivalencia más alta fué de 
340 maravedíes. 

El salute fué también moneda francesa efectiva de oro, y se cuenta en 
los documentos, dándoles más valor que á las doblas de la banda. Aunque 
D. Juan II los puso sólo á 100 maravedíes y los de la banda á 1 11, los Re- 
yes Católicos lo valuaron en "iyS maravedíes. 

E\ frafico es también moneda francesa y siguió en sus equivalencias 
los aumentos en maravedíes que todos sus similares, pero haciéndola pasar 

3,* ÉPOCA. — TOMO XIII. 14 



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por el valor de florín y medio. Vese consij^nada también su proporción 
con las doblas moriscas, á razón de seis doblas por siete francos. 

El justo era moneda gruesa de oro, pues los Reyes Católicos la valua- 
ron en 565 maravedíes. 

El 7ioble fué moneda de oro inglesa corriente en los días de los Reyes 
Católicos; valía dos francos y tres florines, y en esta proporción se tomaba. 

El moto ó molt07i provino del ducado de Brabante, y es equiparado á la 
dobla marroquí en los documentos; llegando ¿í la proporción de valer cua- 
tro tanto como siete florines. 

De todo esto se deduce, que varias de estas monedas tuvieron igual va- 
lor, como ocurre á los cruzados, ducados y el salute, y las demás fu -ron 
valuadas por los Reyes Católicos á razón de su entidad de maravedíes, 
etalón ya casi imaginario, para proporcionar entre sí toda clase de 
monedas. 

Vemos, por lo demás, que así como el maravedí representa la evolu- 
ción más curiosa de un tipo monetal,que iba señalando maravillosamente 
el estado financiero del numerario castellano, la dobla, el excelente y el 
escudo ó corona nos ofrecen el patrón fijo del oro, que representaba á su 
vez el tipo del valor efectivo, en pasta, más ó menos cara, al igual que 
cualquier otra mercancía. 

La dobla cambió poco de ley y peso, hasta que D. Juan II la alteró, al 
emitir las de la banda, provocando su ruina. El excelente vivió breve 
tiempo como tal, no llegó á dos reinados, y cedió el paso al escudo ó co- 
rona, propio de los Reyes de la casa de Austria, cada vez más encarecido, 
hasta el punto de llegar á valer 685 maravedíes en l:s días de Carlos II. 

Es de advertir, finalmente, que todas estas monedas de oro antiguas tu- 
vieron su extinción de curso legal por pragmática de Felipe IV, de 23 de 
Diciembre de 1642, dejando sólo subsistente el escudo y sus múltiplos, de 
doblones, medias onzas y onzas. 



XII 



Antes de insertar el cuadro de equivalencias de estas monedas de oro 
con relación á los sistemas de reales y maravedíes, debemos hacer notar 
ciertos extremos. Con relación á los maravedíes se observa un gran cam- 
bio desde Enrique III. Esto es debido á que se les llaman maravedíes á 
los medios, ó blancas de vellón, que él inaugura, comenzando entonces á 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 1 97 

obtener esta unidad cierto carácter de moneda imaginaria, que adquiere 
toda su elasticidad, por decirlo así, con los Reyes Católicos al relacionar 
siempre con ellos todas las monedas; pero téngase en cuenta, para sus equi- 
valencias, que toman el tipo existente de ellos como unidad, pues sólo así 
se comprende la enorme depreciación que experimenta el maravedí, aun- 
que muchas fueran las causas que á tal estado lo condujeran sus vicisitudes 
en los reinados anteriores. Estos son los llamados maravedíes nuevos (no 
novenes) ', de los que bien pronto hubo blancas nuevas, y los que sirven 
para la determinación de los valores, prestándose admirablemente por su 
carácter de moneda fiduciaria y puramente de cambio, como ocurre hoy 
con nuestra peseta. Y he aquí como la moneda enferma puede servir 
para algo. 

La razón del vellón se funda en que la relación del bimetalismo, del oro 
y la plata, se consideraba tan exacta y firme, que no podía variar, pues 
por muchos siglos ni la plata bajó ni el oro encareció, considerándose per- 
fectamente en la relación de i : lo. Por esto los maravedíes de vellón se 
relacionaban indiferentemente con los dos metales del otro sistema, cuya 
relación es más constante, aunque al final llegó también á alterarse. 

El cuadro, en sus líneas generales, ofrece el siguiente estado: 

i V. fr. Lie: loe. ñy, pág. 176 pág. 455. 



198 



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VALORES DK LA DOBLA EN MARAVEDISES Y REALES 



REINANDO 



MARAVEDISES 



Alfonso X, valía la dobla. ... 7 maravedises burgalescs.. ■» 

— segunda reforma.. .' 70 ídem novenes » 

Sancho IV (según sus cuentas). .•■ 22 ídem id. . . . : . . » . 

Fernando IV — j Igual valor » 

Alfonso XI (según su crónica). . 26 maravedís novenes. . .12 reales dea 2 mrs. 

D. Pedro I — | 36 ídem id 12 ídem de á 3 id. 

D. Enrique II (Cortes de Toro 

de i36q) ' 38 ídem id 12 ídem de á 3 id. 

D. Juan I (Cortes de Bribiesca 

de ¡387) 5o ídem id 12 ídem de á 4 id. 

— (Ordenamien to de 

Burgos, 1 388). . .1 35 ídem id 12 ídem de á 3 id. 

D. Enrique III (Cortes de Madrid 

de i3gi). . . .. 36 ídem id 12 ídem de á :' id. 

— en 1406 g3 ídem de blancas. . . . 12 id. dea 6 blancas. 

D. Juan II (Ordenamiento de Ma-; 

drigal, 1438), una dobla de \a 

banda 1 1 1 ídem de id i 2 id. de á 8 1/2 id. 

D. Enrique IV, según las cuentas 
de la Cofradía, 
de Peñafiel en' 

1454 i5oidemdeíd 12 id. de 12 marave 

dises nuevus. 

— (Corles de ToledO: 

de 1462) . . .210 ídem de id 12 id. de 17 id. id. 

— (Concordia con el 

Reino, en 1465)800 ídem de id 12 id. de 24 id. id. 

— (Ordenamiento de 

Segoviade 1471)420 Ídem de id 12 id. de 35 id. id. 

Reyes Católicos (Cortes de 1475), 

un enrique 435 ídem 12 id. de 36 id. 



VALORES DEL EXCELENTE Y EL ESCUDO EN MARAVEDISES Y REALES 



Reyes Católicos (Ordenamiento^ 
de 1840, un 
enrique. . . 480 maravedises. 

— ídem, un exce-j 

lente entero. 960 ídem. . . . 

— ídem, d(4 1497), 

un excelen- 
te de la gra- 
nada. . . . 375 ídem. . . . 
(darlos V, por pragm. de i537, 

un escudo 35o ídem. . . , 

Felipe II, por pragm. de i556, 

un escudo 400 idem. . . , 

Felipe III, por ley de i6og. . . 440 ídem. . . 
F'elipe IV, por ley de 1642. . . 55o idem. . . . 

— por ley de i652 . . . 476 ídem. . . 
Carlos II, por pragmática de 1686 646 idem. . . . 
— por pragmática del 

mismo año. . . . 680 idem. . . . 



12 reales de 40 mrs. 
24 id. de 40 id. 

1 1 id. de 34 id. 

1 1 id. de 34 id. 

II y 3/4 id. de 34 id. 
i3 id. de 34 id. 
16 id. de 34 id. 
14 id. de 34 id. 
ig id. de 34 id. 

30 id. de 34 id. 



élCLlOTECAS Y MUSEOS 

EXPLICACIÓN DE LA LÁMINA 

Núm. I. —Dobla de D. Alfonso X, el Sabio. 
>•> 2.— ídem de D. Pedro de Castilla. 
» 3. —Divisor de la anterior de 20 maravedís. 
» 4. — ídem de id. de 1 5 ídem. 
» 5.— Dobla de D. Enrique II. 
» 6.— Ídem de la banda de D. Juan II, 
» 7.— ídem de D. En.ique IV, acuñada en Segovia. 
» 8.— ídem de id. de la silla baja, acuñada en Sevilla. 

» 9.— ídem de id., acuñada en Toledo. 

» 10.— Excelente de la granada, de los Reyes Católicos. 

» 11.— Escudo de Doña Juana y Carlos V. 

» 12.— ídem de Felipe II. 



'99 



AVANCE 



PARA UN ESTUDIO DK LAS POETISAS MUSULAIANAS EN ESPAÑA i 



(Continuación.) 



Quizá estas dcshoi 



iba Ualada al rostro de 



as acusaciones que ai 
su amante, fueran exageradas por la indignación que debía sentir ante las 
evidentes infidelidades de aquel, de las que se queja en otros versos con 
frases menos punzantes y más sentidas. Tenía Ualada una esclava extraor- 
dinariamente hermosa, aunque negra, y muy versada en el canto, de la 
que se enamoró Abensaidun; y percatada la poetisa del delito y de sus 
agravantes, le dirigió estos versos: 

«Si me amaras tanto como yo á ti, no amarías á mi esclava oi la preferirías á mi. 
«Abandonaste la rama fructífera á pesar de su belleza, y te inclinas á la rama estéril. 
»Sabes bien que yo soy la Luna llena del ciclo; sin embargo, apeteces por mi desgracia á Jú- 
piter.» 

Hace aquí la poetisa un juego de palabras con la última de la poesía, 
que además de ser el nombre árabe del planeta Júpiter, significa una es- 
clava comprada. 

También Abenzaidun hubo de sentir el tormento de los celos. El visir 
Abenabdus, amaba perdidamente á la hija de Almostaefí, y no desperdi- 
ciaba ocasión de conversar con ella; aunque no creo probado que (Jalada 
correspondiera á esta pasión, es lo cierto que, lejos de rehuir la compañía 
de Abenabdus, le admitía en su intimidad y sostenía con él continuo tiro- 
teo de bromas y agudezas, que no podían menos de atizar las celosas sos- 
pechas de Abenzaidun. Se cuenta que en cierta ocasión pasó Ualada ante 
la casa del visir Abenabdus, delante de la cual había un gran charco pro- 



I Véase el tomo XIII, núm. 8, págs. 23 á 2(') de esta Revista. 



BlHlJOrKCAS Y MUSEOS 201 

elucido por la abundancia de las lluvias y por las inmundicias; al pasar 
Ualada dijo al visir, que estaba sentado á la puerta con sus clientes: 

«Tú eres el abundante (el Nilo?j y esa es la tierra (Egipto?); mezclaos y seréis un mar.» 

Y siguió su camino antes de que Abenabdus le contestara una palabra. 

Deseoso éste de suplantar á su afortunado rival, envió a Ualada una 
mujer encargada de inclinar el ánimo de la poetisa en favor del mandata- 
rio; pero enterado Abenzaidun, escribió una epístola, supuesta contestación 
de Ualada al mensaje de Abenabdus, en la queá nombre de la dama, diri- 
gía al pretendiente las más atroces injurias; esta epístola no parece haber 
sido contestada por Abenabdus, aunque no pudo menos de hacerle mella '. 

Llegó un día en que Abenzaidun, quizá por conspiraciones tramadas 
con Idris de Málaga, cayó también en desgracia de Abulualid, que le conde- 
nó á muerte; el poeta pudo huir á Sevilla y nunca volvió á su patria ni vio 
más á su amada, de cuyo cariño conservó, sin embargo, dulces recuerdos. 

Ualada olvidó á su antiguo amante y vivió aún largos años, unida por 
estrecha amistad á Abenabdus, y dedicados ambos al cultivo de las letras. 

Aunque no es mucho lo que debido al ingenio de esta poetisa se con- 
serva, basta para corroborar el lisonjero juicio que de sus facultades emi- 
ten los autores árabes. El ilustre escritor Abensaid, del siglo vii de la 
Hcgira, en su Almogrtb, comparaba á Ualada con la célebre Aliya de 
Oriente, diciendo que ésta era superior en hermosura, pero que no alcan- 
zaba á Ualada en los conocimientos literarios, poéticos y filológicos. 

En cuanto á sus condiciones morales, que ya hemos podido juzgar poco 
favorablemente, aún queda algo que decir. Pesa sobre Ualada la acusación 
de tríbada, sin duda con más justicia que la que hasta hace poco tiempo ha 
manchado el recuerdo de la célebre Safo. Cuenta Almacarí que Ualada se 
aficionó al trato de una joven granadina llamada Mohcha ^, hija de Aben- 
abderrarac, tomando á su cargo el educarla, y lográndolo cumplidamente 
merced á las felices disposiciones de la discípula que llegó á gozar gran 
fama como literata y poetisa. Entre las dos mujeres ocurrió algo que im- 
pulsó á Mohcha á dirigir estos dos versos contra Ualada: 

«Devenisti, Ualada, absque marito, qui te, secreta referens, dedccoravit. 
»Nobis est similis Maria, sed palma tua 3 membrum erectum est.» 

1 Esta epístola fue editada por Reiske en iSyS y después por Hirt. 

2 Abenalabar, fotog., pág. 306.— Almacari II, pág. 633.— Casiri II, pág. i5o. 

3 Alude al alumbramiento de la Virgen que, según la explicación mítica del Evangelio por 
los musulmanes, tuvo lugar junto á una palmera, á la que atribuyen alguna intervención mila- 
grosa en dicho acto, reconociendo la virginidad de Maria. 



202 



REVISTA UE AKCillVOS 



No necesitan más comentario estos versos que lo que dice iMr. Dugat 
en una nota á Almacarí: «Ce vers est tres curieux en ce qu'il nous 
revele deux tribades árabes dont une semblerait avoir quelque títrc 
á 1 'herma phrodisme; Wallada passc pour etre la Saplu des Ara- 
bes; mais on voit qu'ici Mahdja, sa compa^ne, était plutót son com- 
pagnon.» 

En los reinos de taifas íormados á la caída del califato de CórdoT^a se 
quisieron imitar las grandezas de la íenecida metrópoli. Aun en los más 
pequeños núcleos políticos no faltaba un príncipe que, con derechos más ó 
menos legítimos y con mayor ó menor propiedad escénica, representase el 
papel de los poderosos príncipes omeyas, rodeándose de todos los alardes 
de la majestad y de la fuerza, meras exterioridades que disfrazaban la mi- 
seria real del pueblo, las luchas de los distintos elementos sociales y polí- 
ticos y la íntima debilidad de aquellos estados. 

Rodeábanse estos príncipes de una corte de literatos, y gustaban tener 
poetas que cantasen su munificencia, ya que no pudiesen cantar de ellos 
grandes hazañas. No es extraño, por esto, que, aunque estaba ya inicia- 
da la decadencia del poder político de los musulmanes españoles, las 
letras contasen quizá con más cultivadores que en los períodos prece- 
dentes. 

Los autores árabes conservan noticia de bastantes poetisas que ílore- 
cieron en los reinos de taifas. Los fragmentos que tenemos de sus poesías 
no demuestran, por lo general, una inspiración tan elevada que pueda 
dar lugar á juzgar que abundasen grandes genios entre las mujeres de 
esta época; me parece más razonable creer que por el desarrollo de las 
aficiones literarias entre el sexo masculino, y por la protección que los 
príncipes dispensaban á los literatos, el medio social era el más á propó- 
sito para que los ingenios femeninos de cualquier jerarquía pudiesen dar 
de sí todo su fruto. 

Corrobora este juicio la observación de que los biógrafos dicen de mu- 
chas poetisas qu3 «se dedicaban á alabar á los magnates para atender á las 
necesidades de su subsistencia»; lo que prueba que el sicofantismo, que tan 
duramente reprocha Dozy á Abenabderrabihi y demás poetas áulicos de 
los príncipes omeyas, llegó á ser una verdadera profesión lucrativa á que 
las mismas mujeres no vacilaron en dedicarse. 

En el reino sevillano hay noticia de varias poetisas que fiorecieron du- 
rante los reinados de Almotadid y Almotamid. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 2o3 

Varios autores transmitieron noticias de la Abadi ', esclava que Mo- 
chéhid de Denia regaló á Almotadid, y que fué muy estimada de éste por 
su educación literaria y sus talemos poéticos. 

Sin embargo, no nos queda míis que un verso como muestra de estos 
talentos. Una noche en que Almotadid estaba en vela por una enfermedad 
que le aquejaba ^, la esclava dormía tranquilamente al lado de su amante 
y señor, impaciente éste en su vigilia y pensando que el plácido sueño de 
su compañera decía bien poco en pro de la vehemencia de su cariño, la 
despertó para recitarle este verso: 

«Ella duermo micniras su enfermo vela; ella soporta la privación de él, que no puede vivir 
sin verla.» 

La esclava completó el dístico de este modo: 

«Si continúa mortificándose con estas cavilaciones 3, se morirá de amor y no hará versos.» 

Aunque no se puede considerar como una poetisa de alto vuelo á Ro- 
maiquía, carísima esposa de Almotamid, no se puede pasar en silencio el 
nombre de esta mujer, á cuya interesante figura prestan gran realce las 
circunstancias que rodean su historia; dotada de un carácter ingenuo y 
verdaderamente infantil, debieron de hacer honda mella en su espíritu las 
vicisitudes de la fortuna, que pareció jugar con ella, encumbrándola de la 
pobreza á las magnificencias del trono, para arrojarla del trono á la mise- 
ria, al destierro y al cautiverio. 

No me detendré en su biografía, que puede hallarse fragmentariamente 
en vari .s obras, y tan perfecta y acabada como las fuentes lo permiten en 
un trabajo que publicó D. Eduardo Saavedra en la Ilustración Artística 
de 27 de Junio de 1887, 

Basta á mi propósito recordar que Romaiquía debió precisamente su 
engrandecimiento á un momento de inspiración poética demostrada en la 
ingeniosa improvisación de un verso. 

Dicen sus biógrafos árabes que era poetisa de gran habilidad; pero de 
sus composiciones sólo nos conservan unos versos dirigidos á Almotamid. 
Hallándose éste en una de sus quintasen las afueras de Sevilla, escribió á 
su esposa un billet:', manifestándole el deseo de verla y preguntándole si 

1 Abenalabar fotog., págs. 302 y 307. — Almacari II, pág. 426.— Abenolaim en su «Comentario á 
ia Instrucción de los Catibes (apud Almacari). 

2 El texto de Almacari dice: nj ji^ j/e^), cuya traducción literal es: «por un asunto que 
le oprimía». 

3 Literalmente: si se prolonga para él esto y lo otro. 



RKVISTA l)K AtlCmvOS 

Prefería ir adonde él estaba ó que tuera él á buscarla. Romaiquia con- 
te<;tó con estos versos: 

«Te ad me veiirc cupio celeribus passibus, ipsis ventis rapidioribus; 

»Dc¡nde meo pectore incubalis, rneumque ventrem arabis pene veheincntcr erecto qui arairi 
iastar sulcat; 

»At ubi mihi incubas me initurus, ne operi finem imponas antequam tribus vicibus me 



Hija de Almotamid y de Romaiquia y hermana de aquella Zaida que, 
con el nombre de Isabel, compartió tálamo y trono con Alfonso VI, fué 
Boteina 3, princesa de quien los historiadores nos dicen que se parecía á 
su madre por la belleza y las facultades poéticas, y nos conservan una 
poesía que, á pesar de su índole privada y familiar, alcanzó gran fama y 
popularidad. 

Cuando las tropas almorávides se apoderaron de Sevilla, entraron á 
saco en el alcázar é hicieron prisioneros á sus habitantes. Almotamid y 
Romaiquia lueron transportados á África y encerrados en una fortaleza 
en Agmat, mientras Boteina, separada de sus padres y confundida con 
la turbamulta de los prisioneros, fué sacada del alcázar y vendida como 
esclava á un comerciante sevillano, que la compró para regalarla á un 
hijo suyo, ignorando que compraba una princesa; pronto el mancebo se 
prendó de la juvenil hermosura de Boteina, cuyas necesidades y deseos 
atendía con solícito cuidado; pero cuando sus vehementes demostraciones 
tomaron un sesgo demasiado activo, y peligroso para el honor de Boteina, 
ésta, aunque cautivada por las delicadas atenciones de que era objeto, se 
negó resueltamente á acceder á las pretensiones del galán diciéndole: 

«Nada te consentiré si no te unes antes conmigo en matrimonio, y esto suponiendo que mi 
padre lo consienta.» 

Y para justificar estos escrúpulos reveló su egregia estirpe, que había 
ocultado hasta entonces. Dispuesto el joven á seguir las indicaciones de 
Boteina, resolvieron hacer llegar á manos de Almotamid esta epístola, que 
la princesa tenía escrita de antemano en previsión de los acontecimientos: 

«Oye mis frases y atiende á mis palabras, pues son (revelan) la conducta mostrada por los 
mas ilustres 3. 

1 Traducidos por Dozy: «Loci de Abbad», tomo II, pág. i5i. 

2 Almacari II, pág. 627.— bozy, «Loci de Abb.», tomo II, pág. 153. 

3 Dozy («Loci de Abb.», tomo II, pág. 164) traduce este verso: «Audi mea verba, aurcs pracbe 
iis quac dico, nam hic virorum nobiJium mos est.» Sin que me acabe de satisfacer m: versión, 
creo que debe estar equivocada la del insigne orientalista, porque la frase v:!3fcAAw.j| ¿..^ ha 
de referirse á las palabras que Boteina pide sean escuchadas, y no al acto de escucharlas. 



liltíLlOTECAS Y MUSEOS 2o5 

»No neguéis (sabed; que f jí hecha prisionera, aunque soy hija de un rey de los Bcniabed. 

»De un gr n rey que imperó en su tiempo, y en éste está reducido á la ruina. 

^>Cuando quiso Alá separar nuestra unión, nos hizo gustar el sabor de la aflicción, á guisa de 
viático. 

»Surgió la guerra contra mi padre en su reino ' y se aproximó la separación que no estaba 
en nuestros deseos. 

»Yo salí huyendo y se apoderó de mí un hombre que no se condujo rectamente. 

»Pues me vendió en venta de esclavos. Y compróme otro que me ha defendido, aunque no de 
mis penas. 

»Me desea para un matrimonio de progenie pura, de buenas costumbres, de ios hijos de los 
ilustres. 

«Marcha hacia ti para pedirte el precio de la opinión en la satisfacción (para preguntarte á 
que precio aprobnrás sus pretensiones). Ciertamente tú cuidas de mi camino recto. 

»Y puedes ¡oh, padre mío! hacerme saber si es él quien pueda esperar mi amor. 

»Y tal ve,'. Romaiquia [madre] de reyes, con su bondad, invocará para nosotros prosperidad 
y dicha » 

Provisto de estos verses de Boteina, emprendió el joven el camino de 
África y llegó á avistarse con Almotamid y Romaiquia, cuyas penurias y 
tristezas se veían amargadas aún por el dolor de ignorar la suerte que 
había cabido á su hija. 

Ambos se regocijaron al saber que vivía, y aprobaron su enlace con el 
'mensajero; Almotamid escribió al dorso de la misma carta: 

«Sé liel para él. ¡oh hijita n.ía! pues que la suerte le lia deparado la felicidad.» 

En Sevilla, como las tres poetisas anteriores, floreció Meriem (Ma- 
ría) 2, hija de Abuyacub el Faisulí, el de Silves, venerada de sus contem- 
poráneos por sus conocimientos y por su ferviente piedad. 

Hizo la peregrinación ¿\ la Meca y se dedicó en España á enseñar á las 
mujeres la literatura, alcanzando gran renombre, no sólo por sus enseñan- 
zas, sino por sus dotes oratorias y poéticas. 

Cuenta Alhomaidi, á quien se lo refirió Asbag, hijo de Méfic, que 
Abenalmohauad 3 envió á Meriem cierta cantidad de dinero (sin duda en 
recompensa de alguna poesía laudatoria), con estos versos que muestran 
la estimación en que sus contemporáneos tenían á Meriem: 

«No podría de ningún modo agradecerte los elogios que me tributas, aunque mi lengua su- 
piese hablar con fluidez. 

»¡Oh tú, incomparable de belleza en este tiempo y única del tiempo en pureza de sentimien- 
tos y en obras. 

»Te pareces á María la virgen en el tem .>r d;; Dios, y aventajas á .\ijansá en las poesías y 
semblanzas.» 

1 Dozy (1. 1.) traduce equivocadamente este hemistiquio: «Patris regnum veniit»; la frase... 
kIs. .^LáJ^JI |*li significa estallar la guerra contra... 

2 Abenpascual, biog., 1423.— Adabí, biog., 1584.— Almacarí, tomo II, pájí. 632.— Casiri, t. II, pá- 
gina i5o. 

3 Debe de ser un poeta célebre, que Cita Adabi (biog., 1571; Kn Almacarí, dice: «Almehdí» 
en vez de Almohanad. 



2O0 REVISTA DE ARCHIVOS 

Meriem contestó con estos versos: 

«¿Quien puede competir contigo en palabras ni en obras? Te entregaste á la virtud y no ce- 
diste á la tentación 

»No puedo agradecerte de ningún modo las perlas que has colgado en mi cuello y los elogios 
que me has dirigido. 

»Me has adornado con ornamentos que me embellecen sobre todas las mujeres que carecen 
de ellos. 

->Te pareces á Meruán ' cuyas invocaciones causaban admiración... ^ por sus bellas sem- 
blanzas (?) 

»¿Quién fué su padre? Almohauad, que no engendró descendencia que no fuera blanca, lim- 
pia y acrisolada.» 

No podemos fijar techas de la vida de esta poetisa; sólo sabemos, por 
los autores árabes., que floreció después del año 400 (1009-10) y que vivió 
largos años; esto último se desprende de dos versos en que parece aludir 
la poetisa á su edad avanzada: 

«Lo que puede esperarse de una mujer de setenta y siete peregrinaciones, es como el sutil 
tejido de la araña. 

»Arrastra al pequeño insecto que corre hacia el tronco y camina por él con la marcha de un 
prisionero encadenado.» 

De una poetisa de Guadalajara llamada Hafsa, hija de Hamdún, da no- 
ticia Almacarí 3, diciendo solamente respecto á la época en que pudo flo- 
recer, que vivió en la cuarta centuria. 

He aquí las poesías que de ella inserta Almacarí, copiándolas del Mo- 

grib de Abensaid, del «Libro de los Huertos» (^j|j^.:srü| v^'^O, ^^ Aben- 
farch el de Jaén y de una obra de Abenalabar 4: 

I. «Juzgó Abenchamil que vería el tiempo totalmente (que viviría eternamente), y el tesoro 
de sus beneficios se extendió á todos los humanos. 

«Tiene la naturaleza y belleza del vino después de mezclado: y «o le hace bello desde enton- 
ces su origen (?) ''. 

«Semejante en cierto modo al Sol, llama con su aparición á los ojos, y los ciega con el exceso 
de su magnificencia.» 

II. «Tengo un amante que no se doblega á los reproches, y como no lo abandono, aumentan 
en orgullo. 

»Me dice: nllas visto alguien semejante á mí [en la fiereza)? Y le contesto: ¿Y has visto tú 
quien se me parezca [en la humildad]?» 

Censurando las malas cualidades de sus siervos escribió este dístico: 

«¡Oh, Señor! Estoy sobre ascuas por causa de mis siervos. No hay entre ellos uno que tenga 
generosas cualidades. 

» ) son ignorantes, necios y rudos, ó son sagaces para impedir que se frustren sus engaños.» 



1 Así consta en Almacarí. — Abcnpascual y Adábi ofrecen esta variante: «Te pareces en la 
poesía á aquel cuyas...» Ambas variantes son admisibles por la medida del verso. 

o ü . 

2 cy lXé-j cy*A.S^Ju: no encuentro significado aceptable. 

3 Tomo H, pág. 628. 

4 Ignoro qué obra será de las del autor valenciano; en la Tecmila no menciona á Hafsa. 

5 No entiendo bien esta frase. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 2O7 

Por último, lie aqui dos versos que copia Almacarí del <.<Libro de los 
Huertos»: 

*¡Qué soledaí] la mía [lujos] de los que yo más quiero! ¡Qué soledad perpetua! 
«¡Que noche, aquella en que me despedí de ellos; qué noche tan terrible!» 

En el reino independiente de Almería florecieron también algunas poe- 
tisas. 

De la primera de quien hallo mención pocos datos puedo ofrecer; los 
autores árabes ' no conservan su nombre, designándola solamente por el 
denominativo de «la Gasani»; de la fecha en que vivió sólo nos dicen que 
fué en la cuarta centuria; y respecto á su patria, mientras que Adabí y 
Almacarí la fijan en Pechina, Casiri, siguiendo á Abenaljatib, la tija en 
Sevilla, lo cual no me parece muy probable; pero hubiera ó no nacido 
dentro del reino de Almería, es lo cierto que en esta capital debió de vivir 
en tiempo del príncipe Jairán (primer tercio del siglo xi). 

Nos dicen sus biógrafos que fué gran literata y hábil poetisa, y que es- 
cribía poemas en alabanza de los magnates; pero, en concreto, sólo citan 
una larga casida referente al príncipe Jairán, en que imitábala poetisa 
otro poema, obra de Abuomar Ahmed, hijo de Dirrach, y dedicado al 
mismo príncipe. Adabi inserta seis versos del principio de esta casida; 
pero no me atrevo á traducirlos por las incorrecciones y lagunas del texto. 

Erigida por segunda vez Almería en estado autónomo, bajo los Beniso- 
madich, vivieron en el palacio de Almotasem dos hembras notables, hija la 
una y esclava la otra, de este príncipe, y cultivadoras ambas de la poesía. 

De la hija de Almotasem, llamada Omalquiram (Madre de Alquiram) 
nos dice Almacari ^ tomándolo del Mogrib de Abensaid, que amaba á un 
apuesto mancebo de Denia llamado Asamar, al cual dedicó algunas moa- 
xahas (poesías de doble rima); de ellas es el fragmento que inserta Alma- 
carí y que en la traducción de la obra del barón de Schack, hecha por 
D. Juan Valera, aparece vertido así: 

«¿Quien extraña el amor que me domina? 
»E1 sólo le mantiene, 
»Bayo de luní que á la tierra viene 
^>Y con su amor mis noches ilumina, 
»E1 es todo mi bien, toda mi gloria; 
»Guando de mi se aleja, 
«Ansioso el corazón nunca le deja 
»Y le guarda presente en la memoria. 

1 Abenpascual, biog., i424.-.Vdabí, biog., 1485.— Ahnacan, t. II, pág. 539.— Casiri, t. II, pá- 
giua 1 5o. 

2 Tomo II, pág. 538. 



208 REVISTA DE ARCHIVOS 

El texto árabe dice así: 



La traducción del primer verso es inadinisible; expresa lo contrario 
de lo que quiso decir la poetisa, que de un modo literal se podría tradu- 
cir asi: 

<'¡0h, vosotros todos! Admirad lo que oculta el dolor del amor.» 

Los Otros dos versos, aunque muy variados en la forma, conservan el 
sentido del original. 

En cuanto á Gayalmana ', esclava del príncipe de Almería, consta que 
recibió una educación literaria y que recitaba versos; pero no consta que 
estos versos fuesen compuestos por ella. Una sola muestra inserta Alma- 
cari de su actividad poética, en un anécdota de que da dos versiones, 
según Asalimi y Abenalabar. Cuenta el primero que, conducida por pri- 
mera vez la esclava á presencia de Almotasem, quiso éste experimentar su 
ingenio, y le preguntó: c»^Cómo te llamas? — Gayalmana.— Pues bien, 
completa estos versos: 

«Preguntad á Gayalmana: ¿Quién viste mi cuerpo de melancolía?» 

Y continuó la esclava: 

«Pues me veis entristecido. Y el amor será el que diga: Yo.» 

Abenalabar inserta el dístico con algunas variantes, y dice que esta 
improvisación tuvo lugar, no á instancias de Almotasem, sino de un maes- 
tro ciego llamado Abenaltarré. 

Almacari 2, con la autoridad de .Xbensaid, da noticia de una poetisa de 
Guadalajara llamada Omalalá (madre de Alalá), hija de Yusuf, y que vivió 
en la quinta centuria. 

De sus producciones podemos juzgar por tres fragmentos. 



1 Abenalabar, fotog., pág. ^07. — .\lmacari, tomo II, pág. (bo. 

2 Tomo II, pág. 537. 



BIBLIOTECAS- Y MUSEOS 2O9 

El primero pertenece sin duda al género de poesía laudatoria de que 
hemos hablado, pero no consta á quién fué dirigido. Dice así: 

«Cuanto emana de vosotros c^ bello, y con vuestra grandeza se embellece el tiempo (la his- 
toria). 

»Los ojos sienten simpatía por vuestro rostro y el oído se complace oyendo hablar de vos- 
otros. 

»Quien sin vosotros pasa la vida es defraudado en la consecución de sus deseos.» 

Enamoróse de Omalalá un hombre de edítd provecta, de cuyas impor- 
tunidades procuró desembarazarse la poetisa con estos versos: 

«Las canas no engañan á la infancia con supercherías. 

»Sigue, pues, mi consejo. 

»Y no seas más estúpido que aquel mortal que se acuesta tan necio como se levantó.» 

Quizá con el mismo fin de ahuyentar al maduro galán compuso esta 
poesía: 

«Comprende la realidad de mis circunstancias y lo que juzga la razón, y no [me] censures. 
»Ni me confíes (ni confíes el juicio que yo te haya de merecer) á la excusa que yo te presente. 
»Ei torrente de las excusas no necesita de palabras: pero todo el pecado que yo he cometido ha 
sido poner mi confianza en esta consideración.» 



La entrada en España de los Almorávides, y más tarde la de los Al- 
mohíides no fueron causa de retroceso ni aun de estancamiento literario, 
no obstante pertenecer unos y otros á la raza de los bereberes, que los 
árabes de pura sangre consideraban despectivamente como á pueblo rudo 
é inculto. 

Algunas princesas de la familia real almoravide parece que tuvieron 
aficiones literarias. 

Una nuera del conquistador Yusuf, casada con su hijo Temim, y lla- 
mada Zeinab, hija de Ibrahim, hijo de Tifluit, si no se dedicó á componer 
poemas, era grandemente aficionada á la poesía, según Abenalabar, que 
nos dice sabía la princesa de memoria muchos versos. 

De la misma Temima, hija del vencedor de Zalaca, cuentan Abenal- 
abar y Abenalcadi que, habiendo mandado rendir cuentas á un secretario 
suyo, comprendió, al hablar con él, lo que le pasaba, es decir, la impre- 
sión que en él producía la hermosura de su augusta interlocutora, que le 



recitó estos dos versos para hacerle comprender que era^nrrañqiieaDT^i 
abismo jerárquico que los separaba: 

«Ella es el sol, cuya morada está en el cielo. Consuela tu cora/ón con resignación honrada, 
Porque ni tú puedes elevarte hasta ella ni ella descender hasta ti.v> 

Contempor¿ínea de estas princesas fué la poetisa Hind ', esclava del 
setabense Abumohamed Abdala, hijo de Maslama. Aunque no hallo fechas 
de su vida, colijo que debió de vivir á fines del siglo v y principios del vi 
de la Hégira, pues fué contemporánea de Abuamir, hijo de Janac, que 
vivió desde el año 482 (1089) hasta el 547 (1152-3). 

Sabemos que era literata y poetisa; pero no se conocen más detalles de 
su vida y de sus obras que un episodio y un dístico. El hijo de Jonac escri- 
bió un día á Hind rogándole fuese á verle y llevase el laúd, que tañía con 
gran habilidad: 

«¡Oh, Hind! ¿Que [inconveniente] tienes en visitar á unos mancebos que hnn rechazado las 
cosas prohibidas y no beben más que agua? 

Escuchan el canto de los ruiseñores y recuerdan las armoniosas melodías de tu laúd.» 

En el dorso del mismo billete contestó Hind: 

«¡Oh, señor, que posees la elevación de los príncipes!... ^. 

»Me basta con apresurarme por ti, [de tal modo], que te de yo la respuesta a pesar del men- 
sajero.» 

En la traducción de la obra de Schack esiá versificada la versión en 
esta forma: 

«Señor en quien la nobleza 

Y la elevación se unen. 

Que allá en los siglos remotos 
Hubo en los hombres ilustres 3. 
Ilinda, cede á tu uesco 

Y al punto á tu casa acude; 
.\ntes que tu mensajero 
Quizás ella te salude.» 

De la poeti.sa granadina Nazhún, hija del Calaí, nos dan noticia varios, 
escritores 4; pero sólo en el códice fotografiado de Abenalabar he hallado 
su genealogía, cuya exactitud no se atreve ú garantizar el ilustre valencia- 
no, y que es la siguiente: ((Na/.hún, hija de Abubequer Mohamed, hijo de 
Gálib, el Gasani » 



1 Abenalabar, tolo¿:., pág. 310.— Almacari, tomo 11, pág. 634. 

2 No entiendo bien el segundo hemistiquio. 

3 El barón de Schack renunció también á traducir el segundo hemistiquio. 

4 Adabi, biogr. i588. .\benalabar, fotg., pág. 310. .Mmacari, tumo II, pág. 635. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 21 I 

No hallo noticias de la época en que vivió, pero podemos colegir que 
fué en la primera mitad del siglo vi de la Hégira, pues á esta época perte- 
necen sus contemporáneos. 

Fué discípula de Abubequer el Majsumí, poeta ciego que alcanzó gran 
renombre por sus sátiras y sostuvo con él trato y amistad literaria^ así 
como en el célebre poeta Abencozmán 3. 

Era literata, poetisa, pronta en la réplica, amiga de burlas y sofla- 
mas, versada en el conocimiento de proverbios y oportuna en su aplica- 
ción; elegante, bella, ligera de espíritu y un tanto despreocupada en sus 
acciones. 

De sus poesías poco puedo decir: Almacari inserta dos en contestación 
á dos versos en que el Majzumí, á vuelta de varios elogios, le dirigía algu- 
nas frases algo fuertes. Dice así: 

«Si lo que dices fuera verdad, después de una amistad leal, 

»Vendría á ser mi recuerdo digno de vituperio y se enlazaría con todo género de censuras; 

»Y vendría yo á ser más vil que cosa alguna en concepto de Majzumí.» 

Adabi conserva otros tres versos en que Nazhún despide á un enamo- 
rado importuno; pero prescindo también de traducirlos, porque la falta 
de puntos diacríticos en algunas letras, y el hallarse otras equivocadas, 
hacen tan difícil el reconstituir los dos últimos versos, que no vale la pena 
de intentarlo, siendo como son de poco interés. 



* 
* * 

El glorioso renombre que conquistó (Jalada en el reino cordobés de 
los Benichauar alcanzó en la España almohade la hermosa poetisa gra- 

3 A este poeta, llamado Abubequer Mahomed, hijo de Isa y muerto en 555 (1160), se atribuía 

generalmente la invención de los poemas ó canciones populares llamados a^chalW J /J cuya 
versificación constituían solamente la rima y el acento. Almocari cuenta de él este anécdota 
picante: Dice que Abencozmán, que era muy bizco, paseaba un día por las calles de Sevilla, 
cuando la belleza de una mujer de vida airada que pasaba á su lado llamó fuertemente su aten- 
ción; apercibida ella, puso en juego todos los resortes de la coquetería para atizar los deseos 
que adivinaba en Abencozmán, y llegó á indicarle con una seña que la siguiera. Hízolo asi el 
poeta hasta que llegaron al mercado de los plateros, y deteniéndose la moza ante el despacho 
de uno de ellos, le dijo en alta voz señalando al ojo del bizco: «Maestro, como ésto ha de ser la 
piedra del sello.» Admirado Abencozmán de esta salida, pidió al platero la explicación de tan 
extrañas palabras, y el aurífice le dijo: «Es que ella me encargó tiempo atrás la difícil tarea de 
que le hiciese un sello cuya piedra fuese el ojo del diablo, y yo le contesté que como no había yo 
nunca visto ni oído hablar de semejante piedra, tendría que traerme ella el modelo.» Como es 
natural, Abencozmán se marchó colérico y avergonzado, maldiciendo de la burlona que tan lin- 
damente se había divertido á su costa. 

3.* ÉPOCA.— TOMO XIII I 5 



212 REVISTA DE ARCHIVOS 

nadina Hatsa ', hija de Alhach, llamada comúnmente Racunia por el de- 
nominativo de el Racuni con que era conocido su padre. 

De Hafsa, como de Ualada, puede decirse que la fuente más abundante 
de su inspiración fué el amor: amante y amada del poeta Abuchafar, hijo 
de Said, la historia de sus relaciones no está tampoco exenta de peripe- 
cias. Habiéndose apasionado de Hafsa Abusaid, hijo del emir almohade 
Abdelmumen y gobernador de Granada ^ en el reinado de su padre y en 
el de su hermano Yusuf, sus rencorosos celos obligaron á los amantes á 
ocultar su correspondencia. Temerosa Hafsa de que el poderoso goberna- 
dor les sorprendiese, se resistía á reunirse con su amado. En una ocasión 
en que Abuchafar le pidió una entrevista, pasaron dos meses sin que ella 
accediera á sus deseos, hasta que el poeta, desesperado de tanto esperar, 
escribió á Hafsa estos versos: 

«¡Oh tú, cuyo nombre evito recordar, pues me basta con su emblema! 

»¿Qué [desgracia] ha de pasar si veo la promesa cumplida? Temo que mi vida se acabe; 

»Hoy te espero. No [aguardo] á que seas mía en el día del Juicio. 

»¡Si vieras mi situación! La noche deja caer sus tinieblas, 

»Y yo arrullo de amor y de deseo mienti-as las palomas están en reposo. 

»E1 amor de un amante por su amada prolonga su ardiente deseo, 

»Por la que es altiva con él y no le devuelve el saludo. 

»Si no accedes, dame reposo (desengáñame) y la desesperación doblará la resignación.» 

Hafsa respondió con el mismo metro (mochtato) y rima empleados por 
su amante: 

«¡Oh tú que reclamas el amor de la belleza y la pasión primera! 
»He recibido tu poesía; pero no me satisface su composición. 

»¿Acaso la desesperación de [obtener] el ser amado dobla la resignación del que reclama amor? 
)i>Te has extraviado en todo el error y no te aprovecha la soberbia. 

»No cesaste de llevar (recibir) el saludo mientras estuviste en la carrera, hasta que trope- 
zaste y te avergonzaste con la divulgación de tu disgusto. 
»¡Por Alá! En todo tiempo la nube produce derramamiento. 
»Y el cáliz siempre es perforado por la flor. 
wSi supieras mi excusa te abstendrías de aguzar la censura.» 

Cuando recibió Hafsa los versos anteriores de Abuchafar de manos de 
Asam, siervo y confidente del poeta, temerosa, como siempre, de que lle- 
gasen noticias de sus amores á los oídos del celoso gobernador, mostró un 



1 Abenalabar, fotog., pág. 305.— Abenaljatib. Ihata, Ms. de la R. Acad. de la Hist., tomo I, pá- 
gina 180; ídem impresa, pág. 311.— Almacarí, tomo 1, pág. 108; tomo II, págs. 147, 539, 540, 544. 

2 Después de haber sido gobernador de Ceuta lo fué de Granada, desde la rendición de esta 
ciudad, en 549(1154-5), hasta que murió .\busaid en Marruecos en 671 (iI54-5), á consecuencia de 
la peste. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 21 3 

admirable disimulo, otorgando al mensajero una recepción nada halagüe- 
ña; al entregarle su contestación, le despidió con estos improperios: 

— Alai haya el mensajero y mal haya quien le envía; uno y otro valen 
bien poco, y yo no tengo que ver con sus deseos. 

Marchó el enviado en el colmo de la humillación, y cuando llegó 
adonde, inquieto y preocupado, le esperaba Abuchaíar, preguntó éste: 

— ¿Qué ha ocurrido por allá? 

— Lo que le ocurre — dijo el siervo — á aquel cuyo rostro se vuelve hacia 
una que hace y deja de hacer (una buena pieza); lee su carta y lo sabrás. 

Leyó los versos el poeta, y menos temeroso que Hafsa, ó más confiado 
en la fidelidad de Asam, quiso hacerle sabedor de su dicha, y le dijo: 

— ¡Cuan necia y flaca es tu inteligencia! Hafsa me concede una cita en 
el pabellón de mi jardín que lleva el nombre de «el Cáliz». 

Dirigióse apresuradamente hacia el jardín, donde halló ya á Hafsa es- 
perándole, y como quisiera Abuchafar darle aún nuevas quejas, le hizo 
callar la poetisa, haciéndole observar, en un verso, que no era lo más á 
propósito para festejar su reunión ponerse á enumerar los pecados come- 
tidos. 

Cuenta Almacarí que cuando estaban sentados en el jardín, departien- 
do amorosamente, recibieron un billete del célebre poeta conocido por «el 
Cutandí», concebido en estos términos: 

«¡Oh, Abuchafar, hijo de los más ¡lustres y gloriosos! Te retiras en secreto con la que amas, 

pese á los que te envidian. 

»¿So deseas un amigo humilde, probo, reservado, sabio, en la ocultación de los que vigilan, 
»Que pasará la noche [velando] mientras c! amante se encierra con su amada, dejándole gozar 

delicias [aunque sea] con cinco muchachas?» 

Concluida la lectura de este billete, dijo Hafsa: 

— iMaldígale Alá; sabemos el nombre que se da al que se une, sin que 
le inviten, á los que comen, y al que, sin que le inviten , se mezcla con los 
que beben; pero no habíamos oído nombre alguno para el que, enterado 
de la entrevista de dos amantes, quiere introducirse junto á ellos. 

— Por Alá, dale tú un nombre — dijo Abuchafar — para que con ese nom- 
bre le escribamos. 

— Pues le llamaré «el Interpuesto» ', porque viene á estar entre nos- 
otros, aunque yo no gusto de él. 



I La palabra Jo L.^\j| no equivale á «interpuesto»; pero no encuentro en los diccionarios 
palabra que corresponda á lo que el texto quiere expresar. 



214 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Escribió entonces Abuchafar unos versos ridiculizando la extraña pre- 
tensión del Cutandí. El esclavo encargado de entregarlos halló al poeta 
en una situación bien deplorable; había caído en un inmundo pozo, cuya 
basura cubría aún sus ropas, y esta mala ventura había dado al traste con 
su buen humor, por lo cual despidió noramala al enviado; cuando regresó 
éste y refirió la situación en que quedaba el Cutandí, muertos de risa los 
dos amantes, redactaron esta nueva sátira contra el infeliz poeta, impro- 
visando un verso alternativamente Abuchafar y Racunia. 

«Di á aquel de quien nos ha salvado su caida en la letrina; 

»Sal como puedis de la letrina, ¡oh hijo suyo! 

>>Pero si vuelves algún día á querer unirte con nosotros, tú verás [lo que te ocurre]. 

»¡0h tú, el más vil de los hombres y el más abyecto de ellos sin disputa! 

»Siempre que vengas te encontrarás en el pozo ' 

»¡Oh ^ que amas la inmundicia y detestas el ámbar, 

»No aproxime Alá nuestra reunión contigo hasta que seas enterrado. 



Luis Gonzalvo. 



(Continuará). 



1 jtfJÜl ó o*-AÍ*l «J ici*^ j^Ou] ^O^ Il\.^. No estoy seguro de haber traducido 

bien este verso. 

2 No consta en los diccionarios la acepción en que debe estar aquí empleada la palabra 
Sj^ss^j, Dozy, en sus Suplementos, cita un texto que no puede traducir porque la acepción de di- 
cha palabra en sentido de «barba» no es aceptable; comparado ese texto con los versos que tra- 
duzco parece que N-V^^ <íebc de significar alguna parte de cierto lugar reservado. 



DESCUBRIMIENTO DE UNA ANTIGUA NECRÓPOLIS 

EN SAN FELÍU DE GUIXOLS 



1. Restos arqueológicos de la comarca árense. — 2. Cypsela y Gesoria.— 3. Preceden- 
tes del descubrimiento de la Necrópolis guixolense. — 4. Ocasión del hallazgo. — 
5. Descripción de la Punía deis Guixols.—6. Las tumbas.— 7. Clasificación de las 
mismas. — 8. Dato cronológico. — 9. Inscripciones y marcas. — 10. Vidrios y bron- 
ces. — II. Enumeración de los objetos de barro. — 12. Su clasificación.— 1 3. Algu- 
nas consideraciones. — 14. El Museo municipal. 

I. El pintoresco territorio que ocupa la ciudad de. San Felíu de Gui- 
xols pertenece, por razones geográficas imprescriptibles, á la feraz co- 
marca que riega el Ridaura, encerrada á lo largo del curso de este río 
entre altas montañas cubiertas de bosque '. La comarca de Aro cae, toda- 
vía, en país ¡ndigete, aunque ya cerca del confín laletano. 

Varias civilizaciones se han desarrollado en aquellos parajes, y todas 
han dejado vigoroso rastro de su existencia, ya en los monumentos arqueo- 
lógicos, ya en interesantes tradiciones, y hasta en el carácter, el lenguaje 
y las costumbres de sus moradores. 

Hachas y puntas de flecha y de lanza prehistóricas, megalitos como los 
menhires de Valvenera y Sa Pedra Sella, el soberbio dolmen con crom- 
lech de Romanyá de la Selva y la piedra bamboleable de Pedralta; la Tuna 



I También históricamente forman una agrupación homogénea los pueblos de la cuenca hidro- 
gráfica del Ridaura. {Riu d'Aro). 

La colonización de los roturadores benedictinos de San Felíu alcanzó á todos en los azarosos 
días de la Reconquista, y después, desde 1364 hasta principios del siglo xviii, vivió anexionada 
á la bailía de San Felíu de Guixols la que entonces se denominaba universidad de las parroquias 
y lugares del Valí d'Aro, compuesta de Santa Cristina y Castell dAro, Belloch, Romanyá de la 
Selva, Fanals y Solíus. 



2l6 



REVISTA DE ARCHIVOS 



y el trozo de camino romano de Solíus; monedas amporitanas é ilergeles; 
las curiosidades arqueológicas del castro de Plana Basarda; q\ pía y elforn 
del Vidre; los restos romanos de la iglesia de Santa Cristina de Aro, 
de Bell-Uoch, de las playas de Sant Pol, Aro y Fanals, etc., etc., son 
otros tantos jalones que servirán algún día, acaso no tan remoto como 
pudiera creerse, para llegar á reconstruir, si no una historia de hechos 
de índole externa, al menos la de la marcha ascendente del progreso de la 
comarca en tan remotos tiempos. 

Este estudio será siempre penoso por la falta de noticias que acerca de 
la comarca se advierte en los escritores clásicos, y ha de hacerse forzosa- 
mente sobre investigaciones arqueológicas, costosas y difíciles. 

2. Ni aun los nombres de los poblados del Valle han consignado 
los autores griegos y latinos, y así ignoramos si el de Guixols, al pare- 
cer de origen ¡^helénico, fué el que tuvo en lo antiguo la ciudad de San 
Felíu. 

Varios escritores han afirmado que San Felíu de Guixols fué la Cypsela 
griega, fundada por emigrados focenses en el siglo vi a. de J. C. y destruida 
por cartagineses y etruscos después de la memorable derrota sufrida por 
los griegos en los mares de Córcega; opinión basada en la Ora marítima 
de Avieno y que no puede sustentarse, así porque no hay manera de ajus- 
tar el puerto guixolense, si bien se estudia, al relato de Avieno, según 
demostró Pella y Forgas ', como por el hecho de que las antigüedades que 
hemos descubierto son justamente muy posteriores al desastre naval men- 
cionado. 

Un pasaje de Plinio, reproducido en todas las ediciones, dice: «En Ta- 
rragona piden su derecho 44 pueblos, de los quales son los más célebres, 
de los ciudadanos romanos los Dertusanos y Bisgargitanos, y de los la- 
tinos los Ausetanos y Cerretanos, los quales tienen por sobrenombre 
Julianos, y los que se nombran Augustanos, Sedetanos, Gerundenses, 

Gesorienses, y los Tearos, que sojí llamados Julienses » ^ El cronista 

Roig y Jalpí dedujo de aquí que los gesorienses, ó habitantes de Gesoria, 
eran los guixolenses, y los thearos los del actual Valle de Aro, guiado sólo 



1 Pella: Historia del Ampurdán. «Estudio de la civilización en las comarcas del Noreste de 
Cataluña», págs. 128 y 129. Cf. pág. 133. 

2 Plinio: Hist. Nat. traducida por el Ldo. Gerónimo de Huerta, Madrid 1624, lib. 3.° cap. 3.", 
pág. 119. Cf. la edición del P. Juan Arduino para uso del Delfín: París, i685, pág. 301; la de París, 
1723, pág. 142; y otras. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 217 

por la homofonía; y otros muchos autores, entre ellos Cean Bermúdez y 
Cortés y López, han patrocinado la misma opinión ". 

Pero el eminente epigrafista Emilio Hübner advirtió por vez primera 
que la palabra gesor tenses no figura en los códices-de Plinio, sino en su 
lugar la de iesonienses, que significa habitantes de lesona ó lesa ~, ciudad 
muy conocida por sus acuñaciones de puro arte griego y tipo ibérico. 

Antes de la invención de la imprenta ya debían existir códices con este 
error de copia, pues Bernardo Boades, que terminó de escribir su Llibre 
dehfeyts darmes de Catalunya en 1420, decía: « los lochs de la ma- 
rina, que laiiors ni havia alguns prou bons, com Guixols qui lauors sappe- 

llaua Guissoria e daltres qiiis troten recitats per Plini é Mela é Pto- 

lomeus » Pero conviene indicar que la autenticidad de tal libro ha sido 

puesta en tela de juicio. 

De manera que en último término resulta que ignoramos cuál fué el 
antiguo nombre que servía para designar á esta población. 

3. Aunque la historia escrita de la feraz comarca d; Aro empieza en 
el último tercio del siglo ix 3 y la primera noticia cierta y concreta del 
Monasterio guixolense solo alcanza á la primera mitad del siguiente 4, 
tradicionalmente guardó constante memoria de una población anterior en 
muchas centurias á la colonización benedictina. La piedad, por otra 
parte, perpetuó la especie de que en el siglo iv, reinando Diocleciano, el 
mártir San Félix fué arrojado al mar de Guixols, y que dejó muestra de 
su milagrosa salvación en el tajo vertical que á la caída del Santo se abrió 
en la roca y en el túnel que hoy da paso á las aguas del mar desde la bahía 
de Calasans, donde se construye el puerto, á la rada de San Felíu de í juí- 
xols 5. Y nada más lógico que suponer habitados estos contornos, porque 
de no haberse dado tal circunstancia, el mártir hubiera sido conducido á 
cualquiera de las próximas playas de Fanals ó de Galonge, positivamente 
pobladas, pues mosaicos, monedas y algún fragmento de cerámica com- 
prueban la colonización romana en ellas. 

1 Roig: Resvmen historial de las grandevas y antigüedades de la ciudad de Gerona... Barce- 
lona, 1678. Articulo «S. Fclíú, villa insigne». — Cean Bermúdez: Sumario de las antigüedades ro- 
manas que hay en España.— Cortés y López: Diccionario Geográfico de la España antigua. 

2 Hübner, Corpus inscriptionum latinarum, II, art." leso. 

3 Adquisición de unos villares en el Valle de Aro por Theutario, obispo de Gerona (870-886) 
Cf. Marca Hispánica, ap. liv. 

4 Donación del alodio Spanedat al Monasterio de San Feliu de Guixols por los Condes Sunia- 
rio y Riquildis. Cf. Marca Ilisp., ap. cviii. 

5 Este túnel natural pasa por debajo de la punta del Peñón deis Guixols, donde se halla la 
Necrópolis. 



2l8 



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Interesaba á los paganos que sirviera el martirio de San Félix, á los 
cristianos de esta comarca, de advertencia y escarmiento. 

En el siglo xvii aparecieron cerca de San Felíu de Guixols varias mo- 
nedas de Marco Aurelio y de Gordiano ', y por entonces también los abo- 
gados del Municipio decían, en un alegato jurídico contra el Monasterio, 
que en la Punta de los Guixols existían pozos ó algibes que, en su opinión, 
y á fe que acertaban, eran indicio cierto de antigua población 2, como 
cierto trozo de muralla que autores posteriores han juzgado romana, 
siendo así que fué construida en el siglo xv. 

Dos ases de Ampurias, uno resellado que posee el Sr. Botet y Sisó, y 
otro D. Agustín Casas, de San Felíu, y hallado por la brigada municipal 
en las obras para abrir el camino ó paseo que desde la Rambla de Mar 
conduce á la Caseta del Salvamento de Náufragos; noticia de pavimentos 
romanos aparecidos en la inmediata playa de San Pol, ya por desgracia 
deshechos; un Juliano de cobre que guarda el Sr. Vidal, y un magnífico 
Constancio, votivo, de oro, encontrado al abrir de cimientos uno de los 
estribos del puente que cruza la Riera en la calle de Campmany, con- 
servado por el Sr. Basart y Anglada; tales eran los testimonios conocidos 
en el momento de ser descubierta la Necrópolis. 
4. El hallazgo merece ser referido. 

En Octubre de 1903 trabajaba la brigada municipal en la cantera lla- 
mada del Fortín, sita entre las rasantes de la proyectada calle de Colón, 
que ha de cortar la Punta deis Guixols, emplazamiento de la Necrópolis. 
Al explotar un barreno cayeron desde la altura, con la piedra descuajada, 
abundantes fragmentos de cerámica y un as amporitano con leyenda la- 
tina, que recogió uno de los obreros. Este, con la esperanza de encontrar 
monedas de más valor, reconoció el lugar, hallando que en el corte ver- 
tical se acusaba perfectamente la forma de un silo; lo vació de la tierra 
que contenía y encontró dos anforitas «de barro amarillento y duro--se- 
gún él decía— de unos 3 palmos de longitud y del grueso de la muñeca», 
añadiendo que las rompió y arrojó á los escombros al cerciorarse de que 
no contenían monedas. Este obrero mostró el as á D. Ramón Vila, enton- 
ces síndico y después Presidente de aquel Ayuntamiento, á quien se lo ce- 
dió más tarde. 

1 Koig: Res pm en historial de las grandevas de Gerona. Artículo dedicado á San Felíu de 
Guixols. 

2 Antigvcdad ilustrada y verdad manifestada acerca la pretensión si el convento de San Fe- 
liú de Guixols... es castillo terminado. Barcelona, 1680. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 219 

Al poco tiempo pasé á San Felíu de Guixols en uso de licencia, á fin de 
reponer mi quebrantada salud, no tardando en serme comunicado lo ocu- 
rrido. Vi el as en cuestión y enseguida visité el sitio del descubrimiento, 
adquiriendo la certeza de que en el propio corte ó sección de la cantera 
existían vestigios de otras dos tumbas, á las que los braceros sólo habían 
tocado ligeramente. Estábamos, pues, frente á una Necrópolis antigua, 
que á todo trance era necesario explorar. 

5. Conviene, antes de pasar adelante, dar una idea de su emplaza- 
miento. 

La Necrópolis se encuentra en el estéril peñón conocido por la Punta 
deis Guixols; y no deja de ser digno de notarse que aquel paraje, donde 
han aparecido tan curiosos restos del pasado de esta población, lleve pre- 
cisamente el nombre de ella. 

La punta del Peñón mira al Sur matemíítico, y afecta su plántala forma 
de uiía punta de flecha prehistórica, barbelada. Este Peñón divide la gran 
bahía de San Felíu, limitada por las dos eminencias denominadas Punta 
de Llevant y Punta de Garbi ó de Ponent, dejando á Oriente, frente al 
suburbio de Tueda, la pequeña ensenada de Calasans. 

Unido está el Peñón á San F'elíu de Guixols por el Norte; pero en an- 
tiguos tiempos, que sólo los geólogos podrán determinar, la Punta deis 
Guixols fué una isla, pues la capa de tierra que le une al continente es 
muy delgada y se asienta sobre arenas de playa ^ Además, la configura- 
ción de la Punta ha cambiado mucho desde la fecha en que se utilizaba 
como Necrópolis, debido á la constante erosión de las lluvias y alternati- 
vos cambios de temperatura que durante tantos siglos han actuado sobre 
aquellas rocas calizas, agrietadas ya por mil partes, debido á causas natu- 
rales. Prueba de ello son dos inedias tumbas del flanco de Levante, vacia- 
das por el desprendimiento de las rocas al derrumbarse las tierras y urnas 
que contuvieron, y otra de las exploradas al mismo lado, de la que sólo 
quedaba una tercera parte en la sección vertical. Esto me hace creer que 
bajo las arenas de playa al pie del Peñón habrían de encontrarse restos 
arqueológicos si se practicaran excavaciones. 

6. Verificado el descubrimiento de la primera tumba en las circunstan- 
cias que llevo expuestas, el Ayuntamiento, atendiendo mi ruego, costeó el 
primer tanteo de exploración. Habiendo dado satisfactorio resultado, fué 

I Por testimonio del maestro de obras Sr. Pascual sabemos que gran número de casas edifica- 
das en la parte baja de la población están cimentadas sobre arena de playa. 



220 



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menester abrir una suscripción para sufragar los gastos, la que en pocos 
días se cubrió con donativos de S. M. el Rey D. Alfonso XIII, de la Di- 
putación provincial de Gerona, del Gobernador civil de la provincia y de 
numerosos particulares: el Municipio guixolense apoyó la empresa cien- 
tífica acaso con mayor suma de lo que permitían sus fuerzas, pero tam- 
bién con gran entusiasmo. 

Treinta y cuatro son las tumbas descubiertas hasta ahora, y aún queda 
bastante terreno por explorar, siendo probable que la Necrópolis se ex- 
tienda fuera del Peñón. 

Según puede verse en el plano adjunto, (lám. X), parece que las tumbas 
forman hileras, muy imperfectas, en dirección NO.-SfC. 

Tampoco hay identidad en la forma de ellas, aun cuando predomina la 
de gran tinaja ó dolium. Una de las tumbas presenta un pequeño condito- 
rio en el fondo, recordando algo la disposición de las etruscas de Villanova 
(Italia): en el fondo de ésta había una gran vasija de barro tosco y granu- 
jiento, cubierta con una tapadera, y sobre ella tierra y piedra hasta el 
nivel de la tumba principal. 




Todas están labradas en la roca á pico; algunas talladas con gran deli- 
cadeza, siendo tanto mejor la talla cuanto más perfecta es su figura, lo que 
obedecerá á mayor maestría en el obrero, ó á trabajo mejor remunerado. 
La antigüedad de los objetos extraídos de unas y otras no permite esta- 
blecer prioridad para las más imperfectas. 

Estas tumbas eran verdaderos panteones, acaso reservados respectiva- 
mente á determinadas familias. Que eran tumbas colectivas quedó de- 
mostrado por contener varias urnas cinerarias, á veces hasta lo ó 12. 

Las sepulturas fueron rellenadas con arcilla, que no hay en la Punta 
deis Guíxols, pero que abunda á Levante, en Galasans, donde aun hoy la 
utilizan los alfareros. No sabemos si obedecía esto á un requisito litúrgico. 
Dicha arcilla es algo ferruginosa, y una vez seca adquiere dureza casi pé- 
trea. En algunos enterramientos parece hallarse mezclada con sustancias 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 221 

oleaginosas, lo que se advierte sobre todo en la qic salía, con residuos de 
la cremación, del interior de las vasijas funerarias. 

La calidad de la arcilla es lo que más embarazó el trabajo de las exca- 
vaciones, produciendo la rotura de muchos objetos. 

Las dimensiones corrientes de las tumbas son 2,20 de diámetro, por dos 
metros de profundidad; pero varían mucho. 

7. Pueden clasificarse las tumbas en cuatro grupos: 

1.° Intactas. — En ellas parece que el orden de colocación de su conte- 
nido era, de abajo á arriba, el siguiente. En el fondo se echaba una ligera 
capa de arcilla, y sobre ella eran colocadas las grandes vasijas cinerarias 
en círculo y en el centro de e'ste; y los vasos de ofrendas y libaciones se 
depositaron entre las urnas centrales, ó entre las que formaban círculo y 
las paredes de la tumba. Cubríase el todo con arcilla apisonada, colocá- 
banse encima piedras sin desbastar, á fin de formar un nuevo pavimento, 
que, provisto de otra capa de tierra, recibía nuevas urnas y nuevos vasos, 
y así sucesivamente hasta quedar llena la fosa, lo que venía á ocurrir á la 
tercera hilada de enterramientos. 

El estado fragmentario en que han aparecido los barros creo puede 
explicarse por las causas siguientes: a) natural dilatación y contrac- 
ción alternativas, por razones climatológicas, de la arcilla conteni- 
da en las vasijas; b) presión, y sobre todo trepidación de la roca, por 
el tránsito rodado sobre las tumbas, así de los carros de municiones y 
víveres para el cercano P'ortín, como de los que acarrearon materiales 
para la construcción del mismo y de otras obras realizadas en diversos 
tiempos; c) y apisonado de la arcilla sobre cada una de las hiladas ó 
pisos de enterramientos al prepararlo para recibir nuevas urnas cinera- 
rias. 

2." Removidas. — Indudablemente lo fueron la mayoría de ellas, y esto 
debió ocurrir en el siglo xvii. En efecto: en el ya citado alegato jurídico 
del Municipio contra el Monasterio se da noticia de la existencia en la 
Punta deis Guixols de po^os ó algibes, indicio cierto de antigua pobla- 
ción, según decían los abogados del Ayuntamiento. La aparición de mo- 
nedas en los alredores de San Felíu, de que dio noticia el P. Roig y Jalpí, 
debió incitar entonces á explorar algunas tumbas de nuestra Necrópolis: 
esto aparte de que en fechas anteriores pudieron ser exploradas por busca- 
dores de tesoros. Todas las de este género se hallan situadas entre el For- 
tín y la población. 



222 



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3." Vaciadas. — Algunas no han proporcionado ni aun Iragmentos de 
cerámica, ó bien son tan escasos que permiten asegurar haber sido vacia- 
das totalmente para después volver á llenarse, ó con la misma arcillado 
con tierras de la superficie del Peñón. 

La presencia de huesos humanos, aunque escasos, y sobre todo un dato 
histórico de que disponemos, nos permiten asegurar que en ellas recibieron 
cristiana sepultura gentes de tiempos modernos. En efecto, consta que 
en i652, con motivo de la peste, el Ayuntamiento compró á Francisco 
Jordá unos terrenos en los Guixols para enterrar á los apestados K 

Las tumbas vaciadas suelen ser las del extremo S. 
Y 4.° Preparadas, que no llegaron á utilizarse. — Pudieran serlo algu- 
nas de las del grupo anterior, pero con absoluta certeza sólo señalaré dos. 
Una, grandísima, que es la más meridional de todas, y otra situada en el 
raciino ó aglomeración de sepulcros que en el plano se advierte á NO. 

La primera estaba llena por completo de tejas romanas rotas, y mez- 
clado con ellas algún trozo de brocal de dolium. Del fondo salieron dos 
como basamentos de columna y un tambor de fuste, liso. De las basas, la 
una afecta forma de cono truncado; la otra se resolvía, arrancando de un 
círculo, en un cuerpo cúbico mediante cuatro molduras cóncavas en los 
ángulos. Son de granito abortado, y en las superficies planas del cono 
truncado y del cilindro existen dos pequeños rehundidos como para faci- 
litar la adherencia de una piedra con otra. En mi concepto esta tumba, 
que no llegó á recibir restos humanos, fué cegada a! urbanizarse la Punta 
deis Guixols, en fecha desconocida, con ruinas de una construcción roma- 
na inmediata. ^Era ésta un mausoleo? ^i Acaso fué un edículo ó santuario 
elevado á alguna deidad del paganismo? Lo ignoramos. Es de esperar que 
algún día llegue á explorarse el fondo del mar en las inmediaciones, y en- 
tonces tal vez se logre despejar la incógnita, pues han debido rodar es- 
combros de aquella construcción al mar, dada la disposición del paraje. 

La otra tumba es aún más decisiva para mi objeto. Su boca ofrecía el 
mismo diámetro é igual disposición que las demás; sin embargo, comen- 
zada la excavación, á los pocos minutos me avisó el obrero de haber en- 
contrado fondo. Creí se trataba del primer lecho de piedra; no fué así, sino 



I Acordó también el cabildo municipal elevar en aquel sitio una cruz, y en sesión de 9 de Ju- 
lio de i656, celebrada en la iglesia de San Juan, que se abonase el precio de la compra de los te- 
rrenos.— A/emorfas históricas de la villa de San Feliu de Guixols, por Francisco y María José 
Sala. Ms. inédito del que poseo copia. 



BIBLIOTECAS Y MU SEOS 223 

que realmente allí concluía la tumba. Ningún objeto salió, ni siquiera el 
más pequeño fragmento de cerámica; era una tumba no terminada de 
abrir; caso curiosísimo, que es todo un dato histórico. 

8. Suerte grande es la de haberse descubierto monedas en la Necrópo- 
lis, pues por ellas podemos fijar sus límites cronológicos entre los siglos 
ni al I a. de J. C. Son cinco, todos ases de Ampurias; de ellos, cuatro de 
tipo arcaico y leyenda ibérica; el otro con leyenda latina. Además tene- 
mos una pequeña pieza de bronce, muy borrosa, que no he podido iden- 
tificar. 

9. Sobre los rodetes de fondo y parte exterior de ellos, en dos barros 
italo-griegos, hay respectivamente las letras 

Pl^ MA 

grabadas, ó mejor dicho incisas en la pasta ya fría con un instrumento 
punzante. 

En barros amporitanos ó tarraconenses salieron las siguientes estam- 
pillas cerámicas: 

^^< c- 
VA. A TITI, A TITI FIGV, lu =■- y SE. 

^ V • 

En un fragmento de ¿/o/ñ//;2 esta marca, debiendo advertir que acaso se 
trate de dos inscripciones distintas, pues no estoy muy seguro de que los 
dos trozos correspondan á una misma pieza, aun cuando parece encajar 
por la rotura. 




En el cuello de un ánfora, dentro de una depresión en forma de pie, 
esta otra, que apenas puede leerse: 

/ DOLIV (?) 



REVISTA DE ARCHIVOS 

10. Dos cuentas, una de ellas de pasta azulada, vista por refracción, y 
achocolotada, mirada por reflexión, con círculos concéntricos amarillos; 
y la otra, que es bellísima y muy pequeña, opaca, de color azul turquesa, 
con manchas circulares moradas y blancas; y dos trocitos de azul marino 
con ondas blancas, es todo lo que de vidrio ha arrojado la Necrópolis. 

8. La colección de objetos de bronce la constituyen: un anzuelo, va- 
rios punzones, estiletes, agujas grandes y pequeñas, tres fíbulas rotas, un 
anillo, mitad de otro, una horquilla para introducir hilas en las heridas, 
un magnífico eslilcte-sonda, que indudablemente es un aparato de cirugía; 
parte de la hoja curva de un instrumento cortante, que apareció fuerte- 
mente adherida á un hueso medio quemado; una esferita, que debió corres- 
ponder á un pendiente; un pequeño trozo de cinturón, formado por cinco 
series de anillitos articulados, y multitud de clavos de todas formas y ta- 
maños. Finalmente, tenemos también varias planchitas y pedazos infor- 
mes de cobre, que han sufrido la acción del fuego. 

También salieron en las excav^aciones tres piedras labradas (una de 
roca volcánica, las otras dos de granito) pertenecientes á molinos de mano. 

11. De barro, además de las urnas y vasos de que luego trataré, apa- 
recieron: un gran candil de suspensión, hecho de barro basio, moldeado 
á mano, ¡notiolychnis, abierto por la parte superior; fragmentos de otros 
dos, pero de barro amarillo, á torno, de paredes delgadísimas; cuatro pe- 
sos de telar en forma de pirámide truncada; otro discoideo, de barro tam- 
bién; y otro más, pero que es una delgada hoja de piedra. Se ha reunido 
igualmente una excelente y variada colección de esferitas y conos horada- 
dos (fiisaiolas), casi todos de barro y alguno de piedra (lám. XI, primer 
grabado). 

En la Necrópolis guixolense los restos incinerados se depositaron en 
vasijas comunes, muchas de ellas ya inservibles para los usos diarios, y no 
en urnas ad hoc. 

El ánfora y el dolium de pequeña cabida parece fueron los más em- 
pleados para estos usos funerarios. 

Tan abundantes han sido los trozos de ánfora sacados de las tumbas, 
que viéndome en la imposibilidad de restaurar grandes piezas con peque- 
ñísimos fragmentos, fué doloroso, pero inevitable, guardar sólo una co- 
lección de variantes de cuellos y asas y algún fondo. 

Una sola pudo ser casi del todo recompuesta, con gran alegría por 
nuestra parte, dado que se trata de un ejemplar rarísimo en España, si no 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 225 

Único (lám. XIII, á la derecha). Faltábale en el yacimiento su extremidad, 
de manera que no sirviendo ya para contener líquidos que se hubieran de- 
rramado por el fondo, destinóse á urna cineraria. 

Los otros dos ejemplares de la misma figura también son notables. La 
primer ánfora en ella representada tiene la particularidad de que su sec- 
ción horizontal no es circular, sino elíptica, por lo cual la conceptúo 
ejemplar raro; por dentro estaba cubierta de una costra de color café, 
muy brillante y quebradiza. La segunda es de forma elegantísima; su 
arte revela reminiscencias orientales, ó mejor egipcias, y ostenta la es- 
tampilla / DOLIV (?) antes indicada. 

De muchas ánforas guardáronse trozos de consideración que me es im- 
posible enumerar en esta breve reseña; algunos son de barro negro, mate, 
con listas blancas pintadas, que debían correr en círculos horizontales, ó 
sea paralelos al eje; otros de barro achocolatado con esas mismas fajas ro- 
sadas, y los hay de barro anaranjado con listas y ondas rojizas, análoga 
exornación á la de los barros calificados recientemente de ibero-mice- 
nianos por Mr. Fierre Paris. Esta última pieza parece haber sido una gran 
olla y llevó sendas asas simuladas, formadas de tres molduras convexas 
adheridas en haz al cuerpo de la vasija. 

12. Por la técnica, el arte y la naturaleza del barro, puede agruparse 
la cerámica descubierta en esta forma: 

I." Barros moldeados á mano, de tosca factura y arcilla basta.— Rq- 
presentan la que creemos cerámica del país, guixolcnse ó indigete. Su 
pasta es grosera y quebradiza, negruzca en unos ejemplares, achocolatada 
en otros; hállase la arcilla sin purificar, con muchos granos de sílice y la- 
minitas de dorada mica. El moldeado es tosquísimo, advirtiéndose en al- 
gunos ejemplares la impresión de los dedos sobre la pasta cuando estaba 
blanda todavía. 

De este género son las siguientes piezas. En primer término, el candil 
de suspensión ya citado; cubilete, plato y taza, todo diminuto, cual si 
fueran crepundia ó juguetes de niño '. En la tumba con conditorio inferior 
había una gran vasija con tapadera de la especie de barro ya dicha: la va- 
sija no pudo ser restaurada, salió agrietada en cien pedazos, pero se salvó 
la tapadera, que es de forma muy acampanada, con un tope agujereado, 
por asa, en el vértice del cono: esta tapadera encajaba en un reborde inte- 

I Reproducidos en la lám. X, piezas del último término del primer grabado. 



226 



REVISTA DE ARCHIVOS 



rior de la vasija. Dicho ejemplar estaba solo en el aludido conditorio^ sien- 
do, sin duda, la urna cineraria; su fondo era plano y muy ancho, y la 
forma general de la vasija algo bombeada, con dos asas ó topes ciegos y 
cuadrados. 

Del mismo barro son algunas esferilas y pequeños conos agujereados 
(fusaiolas) , así como una especie de jicara ó vasito con asa. 

Cierto importante fragmento de olla, para el fuego, con dos asas, es de 
análogo barro, pero mucho más fino y de paredes delgadas, habiéndome 
parecido hecho á torno, ó por lo menos moldeado sobre una matriz fina- 
mente trabajada. 

De sumo interés es la colección de variantes que escogí para el Museo 
municipal, y entre ellas figura un trozo de un jarrito. 

Pero dentro de la misma rusticidad de esta cerámica, apunta ya cierto 
sentido estético en las exornaciones hechas con la uña, los dedos y palillos 
ó punzones. Adviértese que casi únicamente se hallan en las vasijas gran- 
des y á dos tercios de la altura por debajo de las asas, consistiendo en zig- 
zags de profundas rayas y cintas en relieve, sobre las que se imprimieron 
rehundidos ovales, ó relieves de pezoncitos, algo distanciados. 

Algunos ejemplares tenían por asas dos topes ciegos, cuadrados. 

No puede negarse que tales barros son los precursores de la actual ce- 
rámica catalana negra-plomiza de Verdú y de Quart, llamada así por ser 
estas poblaciones sus principales centros de fabricación; cerámica que con- 
serva las mismas exornaciones que la que acaba de describirse. 

2." Barros gris-aculados, á torno, formas ó gálibos helénicos, pasta 
finísima y de muy delgadas paredes. 

A este grupo pertenecen: la copa de las láms.Xí y XII, una hermosí- 
sima patera y fragmentos de multitud de jarritosde escanciar, ya lisos, ya 
con fajas convexas. 

3.° Barros italo-griegos.— Nada, hay semejante á la corrección de líneas 
y belleza del charolado negro de estos barros, que han resistido la hume- 
dad durante tantos siglos. Por desgracia, sólo tenemos fragmentos de ellos, 
aunque en cantidad extraordinaria, recogidos casi todos en la indicada 
tumba con conditorio inferior, que es la situada al pie del ángulo NE. de 
las ruinas del Fortín. 

Son de los de fondo negro con dibujos rojos. Tenemos más del tercio 
de una patera casi plana; pedazos de cráteras, alguno con meandros es- 
culturados de mucho relieve; asas y trozos delicadísimos que debieron co- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 227 

rresponder á un cymbiuní ó á un calix; y otro fragmento de una pieza, á 
mi modo de ver, de imitación, en la que una mal delineada figura humana, 
en rojo sobre fondo negro, llevando entre los dedos un instrumento, se 
halla en actitud de pintar (lám. XII); el colum de un vasito de perfumes; 
medio fiale ó lacrimatorio; una ampulla olearia; dos cuellos de alabas- 
iron; una colección de fondos con estampillas consistentes en palmetas, 
rosáceas, manos, etc. 

Muchos de los citados ejemplares revelan claramente haber sido arro- 
jados al fuego, pues éste ha dado á los negros un tono metálico caracte- 
rístico 

4.° Barros amporitanos. — Bien conocida de los arqueólogos es esta es- 
pecie de cerámica, y á ella corresponden: las marcas de alfarero antes re- 
gistradas; un precioso platito, de uso incierto («¿para especias ó para jo- 
yas?) con una faja ó aro perpendicular á la base en el borde; parte de un 
tazón lleno de palmetas en relieve, hojas, glóbulos, etc.; y fragmentos de 
dos pateras y de varios vasitos. 

5." Cerámica roma/iíz.— Fragmentos de ánforas y de dolía; fuentes con 
agujeros para ser colgadas, que unos llevan en el borde, otros en el pie ', 
cuencos, platitos, trozos de lamparillas, etc., etc. 

Estos barros son amarillos, amarillo-anaranjados ó rojizos. De color 
ceniciento sólo hay un bonito cuenco, de curvas muy cerradas, pequeño y 
de paredes muy gruesas. 

Las excavaciones arrojaron también muchos trozos de barro, en forma 
de cuerno, que pueden ser asas de crátera; una piedra lenticular pulimen- 
tada, correspondiente acaso á un tablero aritmético; trozos con lañas de 
plomo (la patera italo-griega citada también tiene laña, pero de cobre, 
como pieza de lujo que era); muchos intormes pedazos de plomo fundido; 
una cañería del mismo metal como de tres ó cuatro palmos de longitud, 
etcétera, etc. 

i3. Prematuro es sentar conclusiones acerca de lo descubierto cuando 
todavía falta mucho por explorar, no sólo en la Necrópolis, sino en todo 
el valle de Aro, su trozo de costa y las altas montañas circundantes; sin 
embargo, pueden señalarse ya algunas consideraciones preliminares. 

Un pueblo vivió en esta comarca, el cual aparece ante nosotros tallan- 
do finamente el cuarzo, según la punta de flecha barbelada que posee Don 

1 Esta última particularidad se registra en barros italo-griegos. En ellos se ve claramente 
que los agujeros fueron hechos con posterioridad á las piezas cerámicas. 

3* ÉPOCA —TOMO XIII lo 



228 REVISTA DE ARCHIVOS 

José Barraquer y fué hallada en la cantera del Paseo de Tetudn de San 
Felíu de Guixols, cerca del manantial; pulimentó la piedra (hacha y pun- 
tas de lanza de Plana Basarda), levantó los menhires y el cromlech cita- 
dos al principio de este artículo y aceptó el numerario de Emporion é 
Ilerda (piezas halladas en término de Romanyá por D. José Gama). 

Manos indigetes son también las que sobre barro dejaron grabadas le- 
tras de su alfabeto autónomo, y abrieron sepulcros en la roca viva, re- 
cuerdo acaso de la primitiva vivienda: la caverna, morada un día del in- 
digete feroz, apegado á las cuevas y entregado á la caza y la guerra, según 
le retratara el poeta Rufo Festo Avieno. Pueblo eminentemente tradicio- 
nal, como aún lo es el ampurdanés, continuó fabricando su antiquísima 
cerámica tosca, moldeada á mano y con exornaciones rudas, á pesar de la 
invasión artística griega y después romana, que aceptó sin embargo, como 
había adoptado el rilo oriental de la cremación de los cadáveres y de la 
deposición de los restos en vasijas. 

Ampurias, foco de la civilización helénica en este litoral, envolvió en 
su benévola influencia al antiguo Guixols, y los moradores de este solar, 
además de sostener relaciones comerciales con la célebre colonia focco- 
marsellesa, como lo prueba el haber aceptado su moneda, debieron entrar 
en la corriente política general de las colonias griegas cuando la invasión 
romana. Así pudo romanizarse profundamente. 

La Necrópolis fué abierta, á juzgar por las monedas recogidas, hacia fi- 
nes del siglo iii a. de J. C, cesando allí los enterramientos en el i a. de nues- 
tra Era, sin que se sepa la causa de ello. Sin embargo, la población existía 
aún en tiempos del Imperio, púas hay monedas de varios emperadores 
hasta Teodosio (383-395), encontradas ora dentro de San Felíu, ora en las 
inmediatas playas con posterioridad al descubrimiento de la Necrópolis; 
y en la finca del Sr, Alsina, en el Sagaró, playa de San Pol, salió hace 
años un pavimento romano, que no alcancé á ver, y fué destruido. Estas 
gentes tuvieron también su Necrópolis, que no es la del Peñón deis Gui- 
xols; dónde se halle nadie lo sabe, pero yo la buscaría á los lados de la an- 
tigua carretera de Gerona ó á lo largo de las playas en dirección á Le- 
vante. 

La industria de los tejidos nos dejó en las tumbas del Peñón varios pe- 
sos de telar ya aludidos. Estrabón dijo que los indigetes se distinguieron 
mucho en la preparación del lino, con el que fabricaban inmejorables 
tejidos, dedicándose también á tejer el junco y el esparto. La pesca, que 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 229 

revela el anzuelo de cobre descubierto, traía consigo la fabricación de re- 
des, á la que tal vez pertenezcan las agujas del mismo metal descubiertas. 
Los aparatos quirúrgicos indicados antes revelan las tumbas de un ci- 
rujano. 

El silicernium, ó banquete funerario, es preciso admitirlo en la Necró- 
polis de San Felíu, único medio de poder explicar la presencia de tanto y 
tanto fragmento de vasijas de uso diario, imposible de confundir con las 
de ofrendas que también hay. 

No ha aparecido bustum ni ustriiium, acaso el cadáver era quemado en 
la misma tumba, como parecen indicarlo las huellas de fuego que presen- 
ta alguna de ellas en sus paredes. 

Siendo de fines del siglo iv la moneda romana más moderna que en el 
término municipal de San Felíu de Guixols se ha descubierto hasta el mo- 
mento presente, y no existiendo causa histórica conocida para fijar antes 
de la irrupción de los pueblos del Norte la ruina ó el abandono de dicha 
ciudad, suponemos que esto debió ocurrir en aquellos terribles días en que 
todos los pueblos del territorio español cuentan por interrumpida su 
historia. 

14. Los objetos descubiertos han sido cuidadosamente recogidos, y mu- 
chos restaurados, instalándose en el Ayuntamiento con todo lujo, merced 
al esfuerzo de esta Corporación, que ha dado pruebas de una cultura y de 
un entusiasmo científico dignos de sincero aplauso. 

La consecuencia inmediata de la fundación del Museo municipal ha 
sido interesar á losguixolenses en la conservación de esos pequeños mo- 
numentos, despojo de civilizaciones que han desaparecido y que sólo á la 
luz de la Arqueología podrán algún día historiarse. Y así el Museo ha ve- 
nido acrecentándose con donativos y depósitos quesería prolijo enumerar. 

Mucho queda por explorar en la Necrópolis, en el mismo casco de la 
población, en la costa, el valle y la montaña, y es de esperar que se pre- 
sente nueva ocasión en que, contando con recursos y tiempo suficiente, 
podamos completar estas excavaciones en bien de la Arqueología y de la 
Historia patrias. 

Eduardo González Hurtebise. 



RETRATO DE DON PEDRO CASCA 



CUANDO en 1889 publicó el Sr. Paz Melia, en la Colección de escrito- 
res castellanos, la Rebelión de Pi^arro en el Perú y vida de D. Pe- 
dro Gasea, escritas por Calvete de la Estrella, quiso que acompa- 
ñara á la obra el retrato de Gasea, que á haberse logrado entonces hubiera 
sido grabado por el Sr. Maura con tanto esmero y feliz resultado como los 
muchos que grabó para otras obras de la mencionada Colección. Pero hubo 
que desistir de aquel deseo porque, á pesar de haber hecho exquisitas dili- 
gencias, no se encontró retrato de Gasea que mereciera entera confianza. En 
la colección de la Biblioteca sólo existían dos dibujos hechos por D. Valen- 
tín Carderera de cuadros al óleo antiguos. En ambos el personaje aparece 
sólo busto y con armadura; uno de los dibujos, hecho con tinta de China, 
lleva al pie la inscripción: 7/ /.° Sr. Don Pedro Gasea. Fué colegial mayor 
de Alcalá y de S. Bartolomé de Salamanca, Canónigo de dicha Sania 
Iglesia, Obispo de Palencia, Virrey y Capitán general y conquistador 
del Perú. Murió siendo Obispo de Sigüenia año i56y, á yo años de edad. 
El otro , hecho á la aguada , la cabeza con color y lo demás sólo con 
bistre, dice al pie: G. V. Y. H. R. (Gasea victor Itidos Hispaniae resti- 
tuit.) El Illmo. S. D. Pedro de la Gasea, Colegial en el Mayor de Al- 
calá y en el de S. Bartolomé de Salamatica, Rector y Can.^^ en ella, 
Inqq.^'' en la Suprema, Presidente, Virrey, Capitán General y Conquis- 
tador de los Reinos del Perú, Obispo de Pa leticia y Sigílenla en donde 
murió en i56y de 74 años y están sus cenizas en la parroquial de Santa 
Maria Magdalena de esta ciudad de Valladolid que rrehedificó d fun- 
damentis y dotó magnificamente. Las inscripciones están hechas por Car- 
derera cuando los dibujos, y se ve ser copias exactas de las que llevaban 
los cuadros en su parte inferior. Son ambos dibujos muy malos y los ori- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 23 I 

ginales no debían de ser muy buenos. Es diversa en ambos la posición del 
brazo derecho: en el uno empuña con la diestra el bastón de mando, y en 
el otro la tiene sobre el casco; diversos los detalles y fondos y hasta las 
cabezas, variando tanto que cuesta trabajo reconocer que se ha querido 
representar la misma persona. Hacía más sospechosos estos retratos el 
estar representado Gasea con armadura; consta que no la usó, ni manejó 
armas, ni dejó los hábitos eclesiásticos, porque, como dijo al aceptar tan 
peligrosa y difícil comisión, quería «que entendiesejí los de Gojiydlo Pita- 
rra que iba tan de pa¡{ que seguramente le podían dejar entrar en ellos, 
y que el mayor poder y fuer ¡{as que él llevaba eran su hábito y brevia- 
rio». Y tan constante y dignamente llevó siempre el hábito eclesiástico, 
«que así los que con él vení.in como los que allá estaban tío entendían que 
el Emperador le enviaba á otra cosa más de poner los del Perú en pa^, 
sin rigor, con toda quietud, blandura y sosiego; y que ya que no pudiese 
hacerlo, él se volvería á España». Y era de tan delicada conciencia y tan 
celoso de la lenidad eclesiástica, que vencido Gonzalo Pizarro, «aunque él 
(Gasea) jt?or el breve que tenía del Papa en las cosas de Valencia y por la 
comisióji del Emperador Don Carlos, podía usar del, no sólo para las 
causas civiles, fnás aun entremeterse en las criminales, aunque fuesen de 
muerte, no quiso por el decoro del hábito eclesiástico y honestidad de su 

persona entender en esto » El representarlo, pues, con armadura ó con 

cualquier género de insignias militares es un desatino, y prueba evidente 
de que el retrato no es del natural, ni aun de la época inmediatamente pos- 
terior á la vida de Gasea. 

Sólo estos dos malos dibujos y un grabado publicado en La Ilustración 
Española y Americaní en el núm. del 22 de Agosto de 1876, acompa- 
ñando un bello artículo sobre Gasea, firmado por V. M. Montero, gra- 
bado procedente del mismo original que el segundo de los mencionados 
dibujos, fueron lo único que se logró hallar en aquella ocasión, y hubo, 
por tanto, que renunciar á que el retrato de tan eminente varón acompa- 
ñara á la obra de Calvete de la Estrella. 

Recientemente, en Agosto de este año, recibí en la Biblioteca, de per- 
sona para mí entonces completamente desconocida, una fotografía remi- 
tida de Barcelona por el Sr. Vidal y Llimona, á quien tampoco tenía el 
gusto de conocer, acompañada de una carta del mismo, no dirigida á mí, 
en la que encargaba que con premura se me mostrara aquella fotografía á 
ver si yo podría decir quién era el personaje representado en ella. 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Al descubrir la fotografía me admiró é impresionó el aspecto de la 
figura, la vida, la profunda expresión, la mirada fija y penetrante que casi 

costaba trabajo sostener El artista, indudablemente un maestrazo, que 

había pintado aquel retrato, había trasladado al lienzo, no sólo el rostro, 
sino la potente inteligencia, la vida, el alma del retratado. Y ^quién era 
éste? Algo muy vago y obscuro surgía en mí de que no me era absoluta- 
mente desconocido aquel rostro; pero, por más que pasaba mentalmente 
revista á estampas y dibujos de personajes eclesiásticos, no lograba dar 
con nada que aclarase aquella obscurísima y dudosa reminiscencia. Pero no 
podía apartar la vista del retrato como él no apartaba de mí su penetrante 
mirada, y si no fuera ridículo diría que el mismo personaje fué el que al 
fin, con aquella mirada, me dijo su nombre, evocando, no ya recuerdos 
de estampas y dibujos, sino de inteligencias privilegiadas, de voluntades 
firmísimas, de hechos portentosos de eclesiásticos del siglo xvi, al que 
evidentemente pertenecía el retrato. Puesto ya en esta pista, súbitamente 
me ocurrió: Gasea. Y mientras más lo miraba más me lo parecía, hasta 
que aclarándose aquella obscura reminiscencia, acudieron á mi memoria 
los dos dibujos de Carderera tan disfrazados con la mentida armadura. 

Sacados los dibujos y el tomo citado de La Ilustración Española y 
Americana, hice detenido estudio comparativo de los cuatro retratos, y la 
presunción se tornó clarísima evidencia. El uno de los dibujos de Carde- 
rera (véase la reproducción) es tal que aun el que no esté acostumbrado á 
estos estudios comparativos, no puede dudar que es la misma persona que 
la del cuadro; y precisamente en la parte en que varían, que es el corte de 
la perilla, coinciden exactamente con el cuadro el otro dibujo de Carderera 
y el grabado de La Ilustración. En éste, que indudablemente procede del 
mismo original que el segundo dibujo de Carderera, el personaje, no sólo 
está descaracterizado y rejuvenecido, sino tan cambiado que sólo conserva 
la filiación fisionómica, por decirlo así. 

Del retrato de Gasea que estaba en Valladolid en la Iglesia de la Mag- 
dalena da noticia el Sr. Paz y Melia, en el apéndice á la obra de Calvete, 
noticia que le facilitó D. Gaspar Muro. Dice así: «En la sacristía de la Mag- 
dalena estuvo colocado durante muchos años el retrato de D. Pedro Gasea, 
y aún se hallaba allí á principios de este siglo cuando el americano Wil- 
liam Prescott hacía buscar datos en España para escribir su historia; pero 
después ha sido recogido por los patronos de la fundación, hallándose hoy 
en casa del Sr. Marqués de Sardoal.» Según me ha dicho el Sr. Pérez de 



^ 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 23$ 

Guzmán este retrato estuvo en la Exposición Histórica de Colón. No lo 
recuerdo. «Represéntase al Prelado sentado en un sillón de cuero en acti- 
tud de escribir, con vestidura sacerdotal y la mitra puesta, pero cubierto 
con los arreos militares, con coraza puesta y encima de la mesa el casco 
con plumas y al lado del báculo y el bastón de mando» (sic). 

«El retrato no disimula la imperfección de su persona, muy contrahe- 
cha, como es sabido: «Era íjiuy pequeño, dice la Crónica de Garcilaso, 
con extraña hechura, que de la cijüura abajo tenía tanto como cualquier 
hombre alto y de la cintura al hombro no tenia una tercia. Andando á 
caballo parecía más pequeño de lo que era, porque todo era piernas; de 
rostro era muy feo » «El retrato de Gasea tiene una inscripción expli- 
cativa semejante á la de la Iglesia de la Magdalena, y su escudo de Armas.» 

Basta leer lo anterior para conocer que se trata de un retrato hecho 
desatinadamente y sin duda muy posterior. ¡Buena ensalada las vestiduras 
sacerdotales, la coraza, la mitra encasquetada y el consabido emplumajea- 
do casco! Ni es fácil comprender cómo en un retrato de medio cuerpo, 
sentado y escribiendo, se pudiera apreciar la imperfección de las piernas 
largas y el talle corto, imperfección evidentemente exagerada por Garci- 
laso al decir lo de una tercia, como lo es llamarle muy feo de rostro. 

Grande fué mi alegría al identificar el parsonaje y encontrarme con un 
retrato hermosísimo, de mano maestra, de un varón eminente, de excep- 
cionalísimas cualidades, que de un modo también excepcional y maravi- 
lloso llevó á cabo una de las más portentosas hazañas que registra nuestra 
historia patria. Me apresuré á hacer saber al Sr. Vidal quién era el retra- 
tado y que la fotografía revelaba un original excelente, que me inclinaba á 
creer de Alonso Sánchez Coello, aunque de esto nada podía afirmar sin 
ver el mismo original. Me pareció desde luego que debía ser de Sánchez 
Coello por el severo carácter de la figura, la personalidad tan magistral- 
mente impresa y lo luminoso del rostro, modelado todo por claro como 
solía hacerlo Sánchez Coello; además de ser este el pintor que en la época 
de Gasea retrataba á casi todos los personajes eminentes. 

El Sr. Vidal y Llimona, conocidísimo en Madrid, donde ha vivido mu- 
chos años, y residente hace algunos en Barcelona, se prestó al momento á 
remitir el cuadro, y aun creo que lo trajo él mismo. Yo al menos tuve el 
gusto de recibir su visita y de ver el cuadro el mismo día en mi casa, por 
impedirme por entonces una indisposición asistir á la Biblioteca. No me 
produjo la pintura la impresión que me había causado la fotografía, y aun- 



)E ARCIIIVÍ 

que me pareció bien y vi en ella algo de Coello, más me incliné á juzgarla 
copia antigua que original. Para esto último no soy fácil si no lo veo muy 
claro, y había algo en el cuadro que indudablemente no podía ser de mano 
de un maestro. Indiqué al Sr. Vid¿il la conveniencia de que llevara el 
cuadro al Sr. Martínez Cubells para que él diera su parecer y lo forrara y 
limpiara, ya que de todos modos, aun no siendo el original, el retrato era 
importantísimo, busno artísticamente y de singular interés iconográfico. 
El Sr. Martínez Cubells, con mejor ojo y con el conocimiento que le da su 
gran práctica, vio al punto todo lo que había en el cuadro y aseguró que 
era un magnífico original. Lo forró y limpió como sólo él sabe hacerlo, y 
siguiendo la indicación del Sr. Vidal lo envió en seguida á mi casa. Con- 
fieso que hubiera querido evitar esto, porque, respetando como es justo el 
autorizado parecer del Sr. Martínez Cubells, no podía quitar de mí cierta 
prevención contra la originalidad del cuadro, y no estaba dispuesto á jurar 
in verba jnagistri. Pero, en fin, había que ver el retrato, y dije al que lo lle- 
vaba que lo descubriera. Quitó el paño que lo envolvía y quedé sorpren- 
dido: aquello era precisamente lo que la fotografía me había hecho adivi- 
nar en el primer momento: un retrato hermosísimo, original indudable, 
en el que el artista fijó soberanamente el cuerpo y el alma del modelo. 
Así lo han juzgado después los inteligentes que han visto el cuadro, délos 
que sólo citaré como testigos de mayor excepción al Director del Museo de 
Arte Moderno, D. Alejandro Ferrant , á D. Cristóbal Ferriz y- á D. Aure- 
liano Beruete. 

Lleva en este retrato, Gasea, traje coral de canónigo, y hubo de hacerse 
ó poco antes ó inmediatamente después de su ida al Perú; lo primero pare- 
ce más probable. Fué al Perú en 1546 y volvió de allí en i55o, siendo 
nombrado Obispo en seguida. Alonso Sánchez Coello residió en España 
(en Madrid, y por estas partes) desde 1541 hasta i552 que pasó á Lisboa 
con Antonio Moro; cuando después volvió á Madrid ya Gasea era Obispo. 

Podría ser el insigne pacificador del Perú pequeño y algo deforme de 
cuerpo, pero de alma era gigante y hermosísimo; descuella como único en 
este género de hazañas, pues que con sólo el talento, la perspicacia, la 
suma prudencia, firmeza y constancia inconstrastables y una rectitud y 
humanidad jamás desmentidas, realizó lo que presentaba tamañas dificul- 
tades que casi tocaba en lo imposible. Rectísimo, inclinado al perdón, 
templando cuanto era dable el necesario rigor, tendió siempre á apoderarse 
de los corazones y sanear las voluntades. Evitó cuanto pudo el derrama- 



BIliLIOTECAS Y MUSEOS 235 

miento de sangre, favoreciéndole en esto tanto la Providencia, que en la 
batalla decisiva en que quedó prisionero Gonzalo Pizarro, «del campo del 
Emperador no murió sino sólo un hombue, y de Gonzalo Pizarro hasta 
quince, con haber en entrambos campos mil y cuatrocientos arcabuceros y 
gran numero de piqueros, sin los otros soldados y más de seiscientos de 
caballo y diei y siete tiros de campo». Admira su intrepidez en los mayo- 
res peligros: ni los hombres ni los elementos eran poderosos para intimi- 
dar aquel humilde clérigo. Al ir con la armada desde Taboga al Perú 
corrió una tempestad espantosa, que llegó á tal extremo una noche, que 
«todos i)isistian con Gasea en que dejara amainar las velas, diciendo que 
no hacerlo era un género de desesperación y querer tomar de su pro- 
pia voluntad la muerte. Y cojno Gasea estimase aquella hora poco la vida 
y desease tanto hacer aquella jornada, se puso con gran valor y constan- 
cia á resistirlos; les dijo que cualquiera que se atreviese á tocar las velas 
para las abajar, no le costana menos que la vida.» 

Y aún más si cabe admira su integridad y desinterés, que hoy casi 
parece fabuloso. Al aceptar el cargo, puso por condición, «que lo que fuese 
menester para aquel gasto no habia de entrar en su poder, sino en la per- 
sona que se nombrase por parte del Emperador, y que aquélla lo reci- 
biese y gastase y diese cuenta de ello; y que esto se habia de hacer por- 
que él en ninguna manera había de ir en aventura con salario alguno, 
por no se ver en yiecesidad de si aquél no le bastase, porque con lo poco 
que él tenía no lo podía suplir y proveer, y ya que sobrase algo, no que- 
ría dar ocasión d que ninguno pensase que él tenía en tan poco su persona 
y vida, y que su codicia era tanta, que por aquel salario la ponía en 
tanto riesgo y peligro como en aquella jomada había.» Y al referir su 
biógrafo el regalo de ciertas fuentes y aguamaniles muy ricos, que el Rey 
de Romanos, la Reina y el Duque elector Mauricio de Sajonia hicieron á 
Gasea, siendo ya Obispo, en Inspruck, regalo que él violenta y forzada- 
mente hubo de aceptar por haberle hecho ver que se tendría á menospre- 
cio si no lo recibi3se, y aun el Emperador á desacato, dice: «Fué aquella 
la primera cosa que de oro y plata Gasea recibió en su vida, con haberle 
ofrecido los vecinos del Perú al tiempo de su partida cincuenta mil cas- 
tellanos que sobre sí querían repartir, los cuales, no sólo fio quiso aceptar, 
más aun los reprendió con mucho enojo, diciéndoles que le habían inju- 
riado en sólo quererlo intentar y hablar.» Antes de esto, los caciques in- 
dios le habían querido dar una enorme cantidad de oro, que rehusó dicién- 



23Í 



REVISTA DE ARCHIVOS 



doles que él había ido allí á poner la paz, y que habiéndolo conseguido con 
la bendición de Dios, no había de mancharse tomando dinero. A pesar de 
todo, ocultamente sin él saberlo, los españoles del Perú le pusieron en el 
barco 20.000 castellanos; cuando lo descubrió, mandó hacer información 
de los parientes que los que le hacían el regalo tenían en España, y repar- 
tió todo entre los más pobres. 

Muy sensible era que de tan gran varón no se conociera retrato autén- 
tico bueno, y ha sido extraña fortuna que haya aparecido, saliendo por 
raras coincidencias de la obscuridad en que desconocido y desatinada- 
mente bautizado por Padre MariaJia, ha estado tantos años, el que hecho 
por mano tan maestra nos hace conocer en cuerpo y alma al pacificador 
del Perú, como si realmente nos encontráramos en su presencia y casi 
oyéramos su voz. 

Damos el parabién al Sr. Vidal y Llimona, y las gracias por la facilidad 
con que ha dejado en nuestro poder el cuadro para estudiarlo, hacerlo ver, 
reproducirlo, etc.; pero sea lícito decir (no soy sólo yo, sino cuantos han 
visto el retrato, los que pensamos esto) que aunque nos alegra mucho que 
el retrato esté en tan buenas manos, juzgamos que su lugar propio sería 
un Museo ó establecimiento del Estado en que el público ilustrado pudiera 
admirarlo y utilizarlo. 

Ángel M. de Barcia. 



TOLEDO CABEZA DE ESPAÑA 



CON tal epígrafe tuve el honor de leer ante la ya extinguida Sociedad 
Arqueológica de Toledo una modesta Memoria, y algo convincen- 
tes debieron de ser mis razonamientos, cuando por unanimidad se 
acordó i] le en lo sucesivo en las actas se le diera aquel título á la ciudad; 
mas como aquella idea no trascendió fuera de las sesiones de aquella cor- 
poración que ya hace años que dejó de existir, y por otra parte me parece 
conveniente el insistir sobre este linajudo y prestigioso mote, me permito 
hoy reproducir algunos de los datos que aporté en aquella disertación, 
contando con la benevolencia de mis lectores. 

Como al estudiar la Historia, debemos considerarla bajo dos aspectos 
distintos, que son: el crítico y el filosófico, y por el primero venimos en 
conocimiento de los hechos tal cual debieron ocurrir, fundándonos en 
pruebas documentales y verídicas, y por el segundo deducimos las leyes y 
apotegmas que le dan carácter de ciencia política, de entrambos sacare- 
mos en consecuencia los derechos adquiridos por los pueblos á través de 
todas las vicisitudes, que es desde el punto de vista que pretendo proponer 
en este artículo. 

Al efecto haré notar que, aun no remontándonos á los primitivos tiem- 
pos en que ya Toledo fué cabeza de la Garpetania y de la España Ulterior 
(aunque dependiente del convento de Cartagena), sino partiendo de los 
comienzos de la época visigótica en que aparece España ante la Historia 
desde el reinado de Eurico como nación independiente ya del yugo de 
Roma, y aun prescindiendo de los demás monarcas visigodos que suce- 
dieron á aquél, que más que reyes eran caudillos conquistadores sin otro 
asiento que los campamentos, sin más trono que las sillas de sus caballos 
y sin más gobierno que el de la guerra, pues en la paz caían asesinados 



i38 



REVISTA DE ARCHIVOS 



á los pies del que les había de suceder, fijémonos en el que dio verdadero 
tipo de monarquía á la nación; en el belicoso Leovigildo, que vestido de 
púrpura y ceñida la diadema, fija definitivamente su corte en Toledo, 
designándola por capital perpetua del reino, y desde él recorramos con 
la memoria toda su sucesión. 

Viene en seguida su hijo Flavio Recaredo, que en 586 confirma en 
los Concilios la capitalidad y sienta en su trono á la Fe Católica, recon- 
ciliando á España con la iglesia y á los pueblos con su soberano, cons- 
tituyendo la unidad nacional y el período más brillante de la dinastía 
visigótica. 

Más tarde, cuando, precipitándose los acontecimientos por una pen- 
diente de desdichas y corrupciones sociales, cae aquel colosal imperio á los 
golpes de la sarracena cimitarra, vemos á Toledo resistir denodadamente 
á aquella terrible irrupción y capitular de una manera digna y honrosa, 
siendo objeto de la enemiga entre Muza y Tarik, por ser la más preciada 
joya del botín de sus victorias, Toledo empieza por ser el centro alrededor 
del cual se esparce la ruina y desolación por todos los ámbitos de la Penín- 
sula, hasta que, vacilante el poderío musulmán, forma el núcleo del califato 
de Córdoba, del que no tarda en segregarse el flamante reino de Toledo, 
cuya capital la describe el asirlo Razis del siguiente modo: «Fué siempre 
cámara de todos los reyes; é todos le escogieron por mejor para su mo- 
rada, porque era á su voluntad en todas las cosas, et fué una de las buenas 
cibdades de quatro que fundó Hércoles en España; et después siempre los 
Césares la tovieron por cámara » 

No considera Alfonso VI aseguradas sus brillantes conquistas sino 
cuando, después de temerarios y constantes asedios, llega á coronar sus 
victorias con la posesión de Toledo, que ponía en sus manos el señorío de 
las Españas; y al verse rodeado de tanto poder, no vacila en titularse Em- 
perador, tratando de que los demás Monarcas de la Península le rindie- 
ran pleito homenaje. 

Durante el agitado'y turbulento período de la Edad Media, vemos siem- 
pre descollar á Toledo por encima de todos los reinos, enriqueciéndola los 
Monarcas con envidiables privilegios, dándole siempre la preferencia y el 
título de cabera. 

En efecto: se conserva en el archivo de su Ayuntamiento, entre varios 
libros becerros, uno formado en i5Go con la etiqueta Alacena 2.'', Le- 
gajo 6.^, en el que he encontrado: 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 239 

Una confii mación del Rey D. Alonso el onceno, fecha 28 de Diciembre 
de i386, en la que dispone: que en las cartas que se enviasen al reino se 
ponga primero á Toledo en el dictado, por ser ésta la Cabera de España. 

Otra confirmación del Rey D. Pedro en las Cortes de Valladolid, fecha 
1 5 de Octubre de 1389, del privilegio dado por Alfonso X, su trasbis- 
abuelo, para que posea Toledo el cuerpo del Rey Wamba, por ser esta 
ciudad la Cabera de España, adonde los Emperadores se coronaban. 

Otra confirmación del mismo Rey Justiciero, en las dichas Cortes, que 
por considerarla más interesante la copio, y es como sigue: 

«Porque fallé que Toledo fue e es cabera del imperio de España de 
tiempo de los reyes godos acá, e fué e es, poblada de caballeros fijos dalgo 
de los buenos solares de España, e non les dieron pendón nin sello, c fue- 
ron e son merced de los reyes onde yo vengo, nin han sino el mió, e los 
sellos de los niios oficiales; e porque lo falló ansi D. Alonso mi padre (que 
Dios perdone) en las cortes que fizo en Alcalá de ffenares, cera contienda 
quales fablarian primero en las cortes por Toledo; e porque esto yo tuve 
por bien de fablar en las cortes que yo agora fice aquí en Valladolid, pri- 
meramente por Toledo. Desto mandé dar á los de Toledo mi carta, sella- 
da con mi sello de plomo. Dada en las cortes de Valladolid, á 7 de no- 
viembre era i 387.0 

Y así podría seguir citando y copiando privilegios y más privilegios, 
que en gracia á la brevedad omito el hacer, pero que pueden consultarse 
fácilmente en el archivo del Ayuntamiento y en todas las obras de Histo- 
ria que de ello se han ocupado; pero no puedo menos de llamar la aten- 
ción de la contienda que siempre se formaba al inaugurarse las Cortes 
sobre quién había de hablar primero, si Burgos ó Toledo, y siempre se 
resolvía favorablemente por esta última; porque si aquélla alegaba ser la 
Cabe\a de Castilla, ésta alegaba ser la Cabera de España, y á ella por fin 
se le daba la preferencia, haciendo que Burgos se sentara á la derecha y 
Toledo enfrente de la presidencia, sin tomar turno con las demás ciuda- 
des y villas de voto en Cortes. 

Continuó siendo la ciudad del Tajo el asiento permanente del trono de 
los monarcas españoles hasta los tiempos de Felipe II, sin que haya podido 
averiguarse los motivos que tuviera este Rey para trasladar su corte á Ma- 
drid. Nadie los ha podido conocer hasta ahora; lo cierto es que aquel acto 
se verificó de hecho; pero no de derecho. No están conformes los historia- 
dores en la fecha de la traslación, pues mientras que unos la fijan en i56o, 



240 REVISTA DE ARCHIVOS 

Otros la señalan en i56i, otros en i562 y otros en i565. No medió ninguna 
pragmática ni cédula que así lo acordase; contenióse el soberano con for- 
mar para si dicha resolución, sin dictar acerca de ella providencia algu- 
na que, no sólo hubiera podido parecer extraña, sino inconveniente é in- 
oportuna; y sabido es lo previsor que era este Rey en todas sus disposicio- 
nes, cuando la Historia le ha concedido el sobrenombre de el Prudente. 

Fuese por motivos de salud, como quieren algunos; por la incomodidad 
de habitar un edificio sin concluir, como dicen otros; por el írío excesivo 
del invierno de i56i, ó por los deseos de los cortesanos de rodar sus ca- 
rruajes y desplegar fastuoso lujo por calles más amplias y más llanas; fuese 
por la aversión que aún conservaban los comuneros á la casa de Austria, 
porque los leales de Padilla, aunque fueron í^e;zc/<Yos, nunca fueron conven- 
cidos; fuesen todas estas causas reunidas, no pueden aceptarse en buena 
lógica, sino como pretextos fútiles, pues nunca pudieron ser causas efi- 
cientes para una medida de tanta trascendencia. 

Así como cuando un Rey es destronado no por eso deja de ostentar su 
título de Rey, del mismo modo Toledo, aun cuando ha perdido la capitali- 
dad de España, no ha debido perder nunca su derecho á conservar el títu- 
lo de Cabera de España, pues conserva las ejecutorias que así se lo conce- 
den; y si Burgos, la antigua émula suya en la sutileza de sus antiguos 
prestigios, se titula aún Caput Castellce, <ipor qué razón Toledo, que nun- 
ca quiso cejar en la contienda, no ha de seguir usando su legítimo título 
de Caput Hispaniarum? ¿Y por qué su Excmo. Ayuntamiento ha prescin- 
dido de usar en sus blasones el antiguo lema de Señalas populusque tole- 
tanorum? 

Despreciemos el escéptico aforismo francés de le nom fie Jai t rien á 
la chose, porque en nuestras vivas y románticas imaginaciones meridiona- 
les el nombre nos dice todo lo que debemos sentir y pensar respecto á las 
cosas nombradas; y al restablecer este título que persigo, restableceremos 
en nuestras almas el sentimiento del amor que todos debemos profesar á la 
vieja España, nuestra madre común, y ya sabemos que á una madre, 
cuanto más anciana, más achacosa y más pobre se la vea, más se la debe 
honrar, 

Manuel Castaños y Montuano, 

Correspondiente de la Real Academia de la Historia. 



NOTICIAS HISTÓRICAS 

REFERENTES AL BATALLÓN DE LAS ÓRDENES 



LA política ambiciosa seguida por D. Gaspar de Guzmán, Conde-Du- 
que de Olivares, fué causa de prolongadas y costosas guerras que 
afligieron á España durante el reinado de Felipe IV, tales como la 
de Portugal y las sublevaciones de Andalucía y Cataluña, que, si bien 
dieron origen á queflorecieran grandes capitanes, esquilmaron y empo- 
brecieron el país, causando irreparables pérdidas, de las que nunca ya 
pudo resarcirse. 

Por el año 1640 amenazaba el Príncipe de Conde las fronteras de Ca- 
taluña, y muy pronto los recursos del principado no bastaron para soste- 
ner el ejército, cundiendo poco á poco el malestar y disgusto entre los ca- 
talanes, llegando éste á su apogeo por haber dispuesto el Virrey, Conde de 
Santa Coloma, de una cantidad perteneciente al Ayuntamiento de Barce- 
lona. Opónese á tal desafuero un individuo del Concejo, y es reducido á 
prisión, siendo esto la señal para que nobles y plebeyos se alcen á una y 
corran al palacio del Virrey, dando muerte á éste y quemando el edificio; 
comenzando así la guerra de Cataluña, que tanto dio que hacer al célebre 
privado de Felipe IV, y que motivó la real disposición que á continuación 
copiamos, y cuyo original existe en el Archivo municipal de Uclés; dispo- 
sición por la cual vemos que uno de los medios ideados para el sosteni- 
miento de la guerra fué la creación de un Cuerpo militar, mantenido á 
costa de las rentas de las Órdenes militares, y es como sigue: 

«Mi Alcalde mayor del Partido de Uclés que al presente sois y adelante 
fueredes o vuestro teniente en el dicho oficio: Entre los medios que tengo 
concedidos para la dotación Remonta y nueva leva del vatallon de la Ca- 
valleria de las Ordenes de Santiago Calatrava y Alcántara que me sirven 
en el exercito de Cataluña es uno el que paguen mas todo el tiempo que 



dura la Guerra en España los Conbcntos y encomiendas de las dichas Or- 
denes en cada un año que corre y se quenta desde diez y ocho de Abril del 
passado de seiscientos y quarenta y sseis la mitad de la cantidad que se 
cobra para la dotación de los pressidios por el pretexto de las Lanzas. So- 
bre que mi Conssejode las Ordenes ha dado los despachos necesarios para 
la cobranza de lo questo importa en cada partido a los Governadorcs 
dellos y nombrado Relación por menor de lo que toca á cada encomienda, 
y por quenta de algunas Cantidades que Devia mi Real hacienda proce- 
dida de las Levas y remontas que se an echo los años passados de la dicha 
Cavalleria de las Ordenes. E mandado entregar por cédulas mias todo lo 
procedido deste medio en tres años que Cumplieron a diez y ocho de Abril 
del passado de seiscientos y quarenta y nueve, el primero á D. Garcia de 
herrera. D. Alonso Montes y los herederos de Xptoval Martínez flores, el 
segundo a Juan Bautista de Benavente; y el tercero a los herederos y para 
la remonta de Cavalios queste año y los demás adelante se ha de hacer en 
el dicho valallon de las Ordenes sea tenido este medio por mas efectivo y 
de que me he menester valer prontamente, he tenido porbien De manda- 
ros como lo hago que luego que recibáis esta mi cédula hagáis que sin di- 
lación alguna se cobre de cada una de las encomiendas dése Partido la 
cantidad que les esta señalada en un año para el dicho vatallon de las Or- 
denes que Cumplirá a diez y ocho de Abril deste presente conforme a la 
Relación inclusa firmada de mi infrascrito Secretario, haciendo para ello 
todas las Diligencias que conbengan; y procurando que con la mayor dili- 
gencia se remita a esta Corte en la forma que fuese de mayor confianza a 
mi Real hacienda á poder de Juan Bautista de Corral mi receptor general 
en la dicha junta, en que os encargo pongáis todo cuydado sin dar lugar 
a rreplicas ni otros embarazos que puedan ser de estorvo para Conseguir 
lo que os Ordeno y de lo que fueredes haciendo me yreis dando quenta. 
por mano del dicho mi Secretario, en que espero obrareis con la atención 
que de vos fio. Dado en el Pardo a veinte y cinco de Henero de mili y 
seiscientos c¡ncuenta=yo el Rey» '. 

Gomo se ve por est^ real cédula, el batallón de las Ordenes existi'a ya, 
no solamente el año i65o, sino algunos antes, puesto que se pide el subsi- 
dio: í<para la dotación, Remonta y nueva leva del vaíallon de las Ordenes 
de Santiago, Calatrava y Alcántara que me sirven en el exercito de Cata- 



I El documento está escrito en papel, letra cortesana, y lleva el sello de placa del Rey, como 
Maestre. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 248 

luna » No siendo, por lo tanto, exacto que su creación fuera en el 1793, 

como en un erudito estudio, publicado por la Ilustración Militar, dice el 
Sr. Alvarez Araujo, al hacer la historia de este heroico Cuerpo militar 
que tanto se distinguió en numerosas batallas. Lo que indudablemente su- 
cedió fué, que terminadas las guerras disolvióse el batallón, quedando sólo 
su memoria en la historia de las Ordenes militares; razón por la que, al 
dirigirse Carlos ÍV á todos los españoles reclamando de su patriotismo el 
que contribuyeran para hacer la guerra á Francia ^ el Consejo de las 
Ordenes propuso, con fecha i5 de Marzo de 1793, la creación de un bata- 
llón ó tercio de i.ooo plazas, cuyo coronel había de ser caballero cruzado 
y cuyo capellán sería freyre clérigo, corriendo todos los gastos á cargo de 
las rentas de las Ordenes militares. Siendo , pues , esto una reorganización 
del Cuerpo, pero no su creación, como queda sobradamente demostrado 
con el documento de Uclés y con alguno inédito que quizás se guarde en el 
Archivo Histórico Nacional entre los procedentes del Monasterio de San- 
tiago. 

Salió á campaña este tercio en Julio dol mismo año de 1793, distinguién- 
dose en la batalla de Trouillas, así como en los combates de Llers, Pont 
de Molins, Terradas, Puente del Grau y otros muchos á que dio lugar la 
campaña llamada del Rosellón. El año siguiente forma parte del ejército 
de Navarra, hasta que, hecha la paz con Francia, regresa á Ocaña, donde 
se había organizado, para salir al poco tiempo (1796) con destino á Anda- 
lucía y Coruña á combatir contra los ingleses. Pero como no es nuestro 
objeto hacer la historia de este Cuerpo, diremos únicamente que el destino 
lo trajo á pelear en Uclés el año 1809, siendo de las pocas tuerzas que se 
salvaron de la desastrosa jornada; y daremos cuenta de un hecho heroico 
realizado por su abanderado el lode Junio de 1812 en la batalla deBornos, 
en que dicho oficial, llamado Villanueva, acribillado de heridas, lucha 
cuerpo á cuerpo con un francés, y no pudiendo sostenerse, arroja el asta 
de la bandera, y arrollándose la tela al cuerpo, cae exánime, á tiempo que 
llegan los suyos para recogerlo y presentarlo al frente del regimiento. 
Hecho que por sí solo llena de gloria al Cuerpo á que perteneció tan he- 
roico oficial, y hace interesante el conocimiento de su historia, á lo cual 
contribuye hoy la Revista publicando el documento con que nos cupo en 
suerte tropezar. 

Pelayo Quintero Atauri. 

I Con motivo de haber sido guillotinado el Rey en París. 

j.* ÉPOCA.— TOMO xiii 17 



RELACiOiN DESCRIPTIVA DE IOS MAPAS, PLANOS, ETC. 

DE LAS 

ANTIGUAS AUDIENCIAS DE PANAMÁ, SANTA EE Y QUITO 

EXISTENTES IN El. ARCHIVO fiENERAI, Dli INDIAS 



1745 

142 c<Plano del Fuerte del Santisimo Sacramento, situado en la Boca 
del Rio déla Trinidad, vertiente en el de Chagre, de cuya boca princi- 
pal se halla distante seis leguas Rio arriba. Proyectado por el Yngenici o 
Director Don Juan de Sobrevilla el año pasado de 1741, y aviendose dado 
principio á su construcción con el motibo de la presente guerra, se encon- 
traron en su Paraje ocho cañones de Artillería, por lo que parece que los 
años pasados debió de aver aquí alguna fortificación.» 

«Por el Gap. /). Nicolás Rodrigue^; Yngcnicro, Ordinario del Reino de Tierra firme. Año 
de 1745.»— En colores. — Escala de i5 locsas los 7 cenlímctros.— 27 X 41 centi-neiros. — Estante 145 
Cajón 7. — Legajo 11. 

1746 

143 c<Plano de la trente de la Puerta de Tierra de la Pla\a de Pa- 
namd.i) 

Remitido por D. Dionisio de Alcedo y Herrera, con carta de 26 de Enero de 1746.— En colo- 
res.— Escala de 5o toesas los 13 1/2 centímetros. —41 X 32 centímetros. — Estante 69 —Cajón 5 — 
Legajo 18. 

1748 

144 «Plano de la Pla^a en que la M. N. y L. C. de Panamá celebró 
Toros, Comedias y Máscaras, á N. C. M. Don Fernando VI" Q. D. G. en 
el mes de Febrero Año del S. de MDGCXLVIII.. 

Con testimonio de los autos sobre solemnidades en la proclamación del rey D. Fernando VI, 
,• mitido por ei gobernador de Panamá Don Dionisio de Alcedo y Herrera, con carta de 21 de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 2^5 

Marzo de 1748.— Eu colores —Con explicación.— Con el escudo de armas de la ciudad de Pana- 
má, en colores. — 61 X 40 centímetros— Estante 109. — Cajón 3. — Legajo 14. (i) 

1749 

145 «Plano de la Santa Yglesia Catedral de la Ciudad de Panamá, 
Capital del Reino de Tierra Firme, &... Demuéstrase su estado, en todo 
lo que se halla de color rojo estar ya construido, y lo de color amarillo es 
lo que falta á su finalización.» 

F^or el ingeniero D. Nicolás Rodrigue^. — Con informe del mismo sobre las obras que faltan 
por hacer.- En colores.- Con explicación. — Escala de 30 varas castellanas los 13 y 1/2 centíme- 
tros. — 55 X 28 1/2 centímetros.— Estante 109.— Cajón 3. — Legajo 14. (2) 

1750 

146 «Carta de la Provincia de Quito y de las adyacentes, obra Posthu- 
ma de D. Pedro Maldonado, Gentil hombre de Cámara de S. M. y Go- 
vernador de la Provincia de Esmeraldas; hecha sobre las observaciones 
astronómicas y geográficas de los Académicos Reales de las Ciencias de 
Paris y de las Guardias Mar." de Cádiz y también de los R. R. P. P. Mi- 
sioneros de Maynas &. &. &. Sacada á luz por orden y á expensas de su 
Magestad MDCCL.» 

«Grave par Guill Z)e/a6aye.»— «Fotocincografía del Depósito de la Guerra. Madrid.»— Carpeta 
de mapas del Archivo General de Indias, (i) 

¿lySo? 

147 ((Brcbe disceño del viaje que enprendió el Yllmo. Sr. D. Juan 
Nieto Polo del Águila mi Sr. del Consejo de su Magestad y Dignissimo 
Obispo de Quito.» 

(Es un mapa de la Provincia de las Esmeraldas, visitada por dicho 
Obispo.) 

Acompañado de unos autos sobre lo mismo. 

En colores.— Con explicación.— Por la costa se señala, desde la Boca del Espiritusanto hasta 
el Rio de Sapa y las Yslas Gorgona, del Gallo, Ttimaco, etc.— 40 X 29 centímetros.— Estante 77. 
Cajón 4. — Legajo 7. 

lySi 

148 «Explicación (plano) del estado en que se halla el fundamento de 
la nueva batería de SanJoseph de Bocachica el dia deUa fecha.» 

«Cartagena rfe yníijas 20 de Noviembre de 1751».— Por D. Ygnacio de Sala.— En colores.— 
Escala del plano, 40 toesas los 11 centímetros.- ídem de perfil, 20 toesas los 16 centímetros.— 
38 1/2 X 22 1/2 centímetros.— Estante 118.— Cajón 6.— Legajo 8. (8) 



246 ^^^^^V {REVISTA DE ARCHIVOS 

Sin fecha. ¿1752? 

149 Mapa de la Fortificación Escocesa en la Calidonia. 
Anónimo y sin fecha. 

Con expediente de 1762 sobre el Darien y Calidonia.— Con explicación.— 67 X 35 1/2 centíme- 
tros.— Estante 109. —Cajón 3.— Legajo 20. 

1753 

150 «Plano y perfil que demuestra el estado en que se halla el día de 
la fecha el fundamento de la Muralla Real del Fuerte de San Fernando 
de Boca-chica al costado de Tierra-bomba. — Cartagena (de Yfidias) 24 
de Junio de 1753.» 

Por D. Antonio de Arébalo.— En colores.— Escala de 5o toesas para el plano, los 13 1/2 centí- 
metros.— Otra de 5 loesas para el perfil, los II 1/2 centímetros.— 38 X 26 centímetros.— Estante 
118.— Cajón 6.— Legajo 8. (7) 

1753 

151 «Plano que demuestra la inmediación de Quibdó, último pueblo 
de Chocó, con los Indios Bárbaros nombrados Cunacunas, entre los que 
se hallan mezclados diferentes Naciones, como son ingleses, france- 
ses, &. 

Forma parte de un informe sobre el Rio Atrato, en la Jurisdicción del 
Gobierno de las Provincias del Chocó, en el Nuevo Reyno de Granada... 
aiio 1753.» 

Por el gobernador de dich i provincia D. Alfonso de Ar joña.— En colores.— 24 X 13 centíme- 
tros.— Estante 117. — Cajón 6. — Legajo 2. 

1754 

152 «Plan de la Real Casa de Moneda de Satita Fé, capital del Nuevo 
Reino de Granada.» 

SantaF'e25de Marzo de 1754.— Por Thomas Sanche^ Resiente.— En colores.— Con explica- 
ción.— Escala de 10 varas los 6 centímetros.— 54 X 75 centímetros.— Estante 118.— Cajón 2.— Le- 
gajo 14. 

1755 

153 Varios planos y perfiles de cuarteles, almacenes, contraguardia, 
^ etcétera, etc., referentes al plano ó proyecto general de fortificaciones de 

Cartagena de Ytidias. 

17 de Julio de lybb.— Por D. Loreni(0 de Satis.— En colores.— Con explicación.— Escala de 40 
toesas para los planos los 21 1/2 ce. timetros.— Otra de 20 toesas para los perfiles los 21 1/2 centí- 
metros.— 81 X 45 centímetros,— Estante 118.— Cajón 6.— Legajo 8. (5) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 247 

1755 

154 «Plano particular detallado en grande del frente de la media luna 
señalado g. en el Plano total del Proyecto General» (de Cartagena de 
Yndias). 

«Plano superficial del tnédio Baluarte de Satita Barbara notado f. en 
el Plano total del Proyecto general» (de Cartagena). 

«Plano superficial del medio Baluarte de Santa Teresa notado h. en 
el Plano total del Proyecto General.» 

Cartagena de Indias 17 de Julio de i-jbb. — Por D. Lorens^o de Solis. — En colores. — Con expli- 
cación. — Escala de 25 toesas para el plano, los 13 1/2 centímetros. — Otra de 10 toes.is para los per- 
files, los II centímetros. — 134 X 34 centímetros. — Est inte 118. — Cajón 6.— Legajo 8. (6) 

1756 

155 Plano de un «Gaxon volante galafateado lleno de Mamposteria 
para Boca Grande.» 

Cartagena de Yndias 7 de Octubre de 1756.— Por O. Lorenzo de Solis.— En colore;.— Con ex- 
plicación. — Escala de 7 varas castellanas los 21 centímetros. -45 X 35 centímetros.— Estante 118. 
Cajón 6.— Legajo 8. (4) Hay duplicado en este legajo. 

1757 

156 «Plano de Boca Grande como al presente existe, tomado con ope- 
raciones geométricas, exacta y puntualmente observadas en i8 de Agosto 
de lySy.» 

Acompañado de una «Minuta de noticias sobre la obra de cerrará Boca grande», etc., etc., 
fecha en Cartagena de Yndias á 28 de Septiembre de 1757.— Por D. Lorenzo de Solis. — En colo- 
res.— Con explicación. — Contiene el perfil y elevación de las obras. — Escala de i.ooo varas caste- 
llanas para el plano de Boca grande los 20 1/2 centímetros.— Otra de i5 varas castellanas para la 
elevación y perfil, los 22 1/2 centímetos. — 86 X 64 centímetros. — Estante ii8.--Cajón 6. — Le- 
gajo 8. (3) 

1759 

157 «Plano de la Canal de Boca chica, de las fortificaciones que de- 
fienden su entrada y terreno de sus costados para la inteligencia de el es- 
tado en que se halla la Batería de Santa Barbara: acompañado de una 
relación manuscrita con las razones que se tienen por convenientes hacer 
presente al Excmo. Sor. Virrey de este N.° R.S) 

«Cartagena de Yndias i5 de llenero de 1759».— Por D. Antonio de A7'ébalo.— En colores. — Con 
explicación. — Escala de 200 toesas los 10 1/2 centímetros. — 68 X 54 centímetros. — Estante 118. — 
Cajón 6. — Legajo 8. (2) 



248 



REVISTA DE ARCHIVOS 



1759 

158 «Mapa del Rio Chagre, comprehensivo de los tres Puestos que en 
el n:i¡smo Rio se reconocen desde su boca donde está el sitio y Castillo de 
Chagre (que demolieron los ingleses el año de 1741) hasta el sitio de Cru- 
ces, con los nombres de Gatitn y la Tritiidad, los que se fortificaron y 
guarnecieron en la próxima passada Guerra con Yngleses.» 

aDojí Joseph Antonio Pineda, Sargento Mayor de la Plaza de Panamá, 
lo pone en manos del Señor D. Antonio Guill y Gonzaga, Governador y 
Comandante Gral. del Reyno de Tierra Firme, para el uso del Real ser- 
vicio que su Señoria tenga por conveniente.» 

Remitido por el gobernador de Panamá con caria núm. 3 de 23 de Agosto de lySg. — En co- 
lores. — Con explicación. — Escala de una legua de (bastilla los O 1/2 centímetros. — 102 X 40 centí" 
metros.— Estante 109.— Cajón 5.— Legajo 20. 

I 76 I 

159 «Plan (Plano) del Puerto de Bahiahonda, Provincia del Rio del 
Hacha, Auitado su terreno de varias naciones de Yndios Guagiros.» 

«Sacado por D. Guillermo Román, Geográfico y Piloto excelente, 
explorador nombrado para la formación de mapas; Copiado é ilustrado 
por D. Gregorio de Gi^nian y Zafreño, Capitán de la i." Compañia de la 
Pazificacion, Reducción y conquista capitulada por D. Bernardo Ruiz de 
Noriega, Cavo pral. de ella, año de 1761.» 

Con expediente sobre pacificación de los indios goagiros, de 17^6. — Hecho á pluma.— Con 
explicación. — Escala de 2 leguas los 12 centímetros.— 3'5 X 22 centímetros.— Estante 119.— Ca- 
jón ;.- Legajo 36. (5) 



I 76 I 

160 «Mapa general de la Costa que intermedia entre las Placas de 
Cartagena y Portobelo y la de Panamá y Golfo de S. Miguel, para la 
inteligencia de sus situaciones, las de ios Rios, Yslas, Puertos y la del 
Golfo de Darien, é Ysthmo de este Nombre, que une la América Meridio- 
nal con la Septentrional, o 

«Cartagena de Yndias á 31 de Marzo de fjCn.n— Antonio de Arébalo (su rúbrica).— Con infor- 
mes remitidos por D. Diego Tabires, gobernador de Cartagena de Indias, con carta núm. i de i5 
de Abril de 1761, y diario de la expedición por Arébalo.— Lleva el núm. i."— En colores. — Gra- 
duado.— Comprende desde 7"3o' á 10" de latitud Norte y desde 296" .á 301" de longitud oriental 
(no dice el Meridiano). — Escala de un grado de circunferencia m-ixima terrestre divi<lido eo 60 
millas. — Otra ídem id. dividido en 57 000 toesas.— Otra ídem en 17 1/2 leguas españolas.— 62 X 42 
centímetros. — Estante 109.— Cajón 3.— Legajo 21. (1) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 249 

I 76 I 

161 aMapsi general úqI Colf O del Dar ien ó de Urabá, situado en la 
parte Septentrional de la América meridional entre las Provincias de Pa- 
namá y Cartagena, con su entrada en los 8° 29' de Latitud Norte y 299° 
de Longitud del meridiano de Theneriíe para dar conocimiento de sus 
Puertos, Radas, Ensenadas, Cayos, Vaxos, Rios y Terreno de sus inme- 
diaciones, acompañado de los Planos particulares de la Daliia que llaman 
la Calidonia». . . (se hace papeleta aparte de cada uno de ellos). 

«Cartagena de Ynriias á 31 de Maf,ío de lyñi».— «Antonio de Arébalo» (su rúbrica).— Lleva el 
número 2.— Con informes remitidos por D. Diego Tabarcs, gobernador de Cartagena de Indias, 
con carta núm. i." de i5 de Abril de 1761, y diario de la expedición por Arébalo.— En colores. 
Con explicación.— Graduado.— Comprende desde 7"28" á 8"46' de latitud Norte, y desde 298024' á 
299"35' de longitud oriental del Meridiano de Tenerife.— Escala de medio grado de círculo má- 
ximo dividido en 30 millas.— Otra ídem id. dividido en 28 5oo toesas.— Otra ídem id. en 8 3/4 le- 
guas españolas.— Cw X 46 centímetros.— Estante 109.— Cajón 3- Legajo 21. (2) 

I 76 I 

162 «Plano particular de la Balda de Calidonia, situada en 8" 35' de 
Latitud Norte y 298*^ 36' de Longitud, en la Costa del Norte de el Ystlimo 
del Darien ó de Patiamd, que man\ües,{a su figura, extensión y fondo y 
Terreno de sus inmediaciones.» 

«Cartagena de Yndias á 31 de Marzo de 1761.»— Por D. Antonio de Arébalo (su rúbrica).— 
Lleva el núm. 3.— Con informes remitidos por D. Diego Tabares, gobernador de Cartagena de 
Indias, con carta núm. i de i5 de Abril de 1761 y diario de la expedición, por Arébalo.- En colo- 
res.— Con explicación.— Escala de i.ooo toesas los 13 1/2 centímetros.— 61 1/2x46 centímetros.— 
Estante 109 — C>ajón 3.— Legajo 21. .3) 

1761 

163 «Plano particular de la Dahia de la Candelaria, situada en la 
Costa del Oeste del Golfo del Darien en 8" 3' de Latitud Norte y 299" 10' 
de Longitud, que manifiesta la figura, extensión y fondo de ella, como 
también el Terreno de sus inmediaciones.» 

«Cartagena de Yndias á 31 de Marzo de 1761.»— Por D. Antonio de Arébalo (su rúbrica). — 
Lleva el núm. 4. — Con informes remitidos por D. Diego Tabares, goberríador de Cartagena de 
Indias, con carta núm. i de i5 de Abril de '761, y diario de la expedición, por Arébalo. — En co- 
lores. — Con explicación. — Escala de i.cxx) tóelas los 13 1/2 centímetros.- 57 X 37 '/2 centímetros. 
Estante 109.— Cajón 3.— Legajo 21. (4) 

1761 

164 «Plano particular que comprehendc una parte del Rio Cayman y 
terreno de sus inmediaciones, para la inteligencia de el que se ha elegido 



250 



lEVISTA DI 



para la erección de un nuebo Fuerte arreglado á la Real orden 
Febrero de 1760.» 

«Cartagena de Yndias á 31 de Marzo de 1761». — Por D. Antonio de Arébalo (su rúbrica).— Lle- 
va el núm. 5.— Con informes remilidos por D. Diego Tabares, gobernador de Cartagena de In- 
dias, con carta núm. i de i5 de Abril de i/Gr, y diario de la expedición, por Arébalo. — En colo- 
res.— Con explicación. —Contiene varias escalas para los planos y perfiles.— 59 X 5i centímetros. 
Estante 109. — Cajón 3.— Legajo 21. (5). 

1761 

165 «Plano del Fuerte de San Carlos que. se propone construir en un 
costado del Rio Cayman, que desagua en el Golfo del Darien, con dispo- 
sición de poner en él 12 cañones de corto calibre y 12 Pedreros, y de ha- 
cer fuego á cubierto por las troneras de fuzil que en él se ven.» 

«Plano y Perfiles de la Casa Fuerte para Vigia que se propone cons- 
truir en el Cerro de San Carlos, señalada B en el Plano particular de 
aquel terreno.» 

«Cartagena de Yndias á 31 de Marzo de i76i».--Por D. Antonio de Arébalo (su rúbrica).— 
Lleva el núm. 6. — Con informes remitidos por D. Diego Tabares, gobernador de Cartagena de 
Indias, con carta núm. i de i5 de Abril de 17O1, y diario de la expedición, por Arébalo.— En colo- 
res.— Con explicación.- Contiene varias escalas para los planos y para los perfiles.— 69 X í" cen- 
tímetros. — Esiante log.— Cajón 3. — Legajo 21. (6) 

1762 

166 ((Plano de la Mensura hecha para saver la distancia desde la Nueva 
Villa de San Carlos al Surgidero de Manaure, y de éste á la Ciudad del 
Rio de el Hacha, y de aqui á dicha Villa de San Carlos, cuia diligencia se 
practicó por ordenes Expedidas por su Excelencia con techa de lo de Fe- 
brero y i.° de Marzo de este año de 1762.» 

Con expediente de D. Bernardo Ruiz de Noriega sobre pacificación de los indios goagiros de 
Río de la Hacha, de 1766.— P^n colores. — Escala de 4 leguas los 13 centímetros. — 64 X 43 centíme- 
tros.— Estante 119.— Ca>¿r. 7.— Lagajo 36. (6) 



1762 

167 «Planos y perfiles de la Muralla Real batida de la Mar del Norte 
de Cartagena de Yndias, para la inteligencia del Estado en que ha que- 
dado maltratada con el temporal que padeció en g.^ (Noviembre) de 1761, 
y la de lo que se propone executar para ponerla de suerte que pueda re- 
sistir á las tormentas del Mar, &. &.» 

Cartagena de Indias 12 de Junio de 1762.— Por D. Antonio de Arébalo.— Con e.vpediente sobre 
la materia. — En colores. — Con explicación. — Escala de 35o varas castellanas para el plano gene- 
ral, figura I.*, los 16 centímetros.— Hay otras escalas para los distintos planos y perfiles.— 90 X ^4 
centímetros.— Estante 118.— Cajón 6.— Legajo 8. (1) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 25l 



¿1762? 



168 Mapa de la Península Goagira. 

Con expediente de D. Bernardo Ruiz de Noricga sobre pacificación de los indios del Río de 
Hacha, de 1766.— En colores.— Con expresión de los pueblos y explicación de lo contenido en el 
mapa.— Escala de 16 leguas los 10 centímetros.— 73 X 42 centímetros.— Estante 119. Cajón 7.— Le- 
gajo 36. (4) 

1763 

169 «Plano de la Pla^a de Cartagena de Yndias y Terreno de sus 
inmediaciones.» 

Por D. Antonio de Arébalo. —Forma parte de una «Relación de consistencia del estado de de- 
fensa en que se ha puesto la Plaza de Cartagena de Yndias»... Su fecha en Cartagena á i5 de 
Mayo de 1763, del mismo Arébalo.— En colores. — Muy detallado.- -Esc ila de i.ooo tocsas los 6 1/2 
centímetros —18 1/2 X 24 centímetros.— Estante 118.— Cajón 6.— Legajo 7. (i) 

1763 

170 «Plano particular del Castillo de San Phelipe de Varaxas de 
Cartagena de Yndias, situado en el Cerro de S. Lázaro, y de las obras 
nuevas que se le han aumentado en el año próximo pasado de 1762, en 
donde se manifiesta también el estado defectuoso en que se halló el terre- 
no de sus inmediaciones y el ventajoso en que se está poniendo arrasando 
las alturas y levantando los valles... Cartagena de Yndias i5 de Mayo 
de 1763.» 

Por D. Antonio de Arébalo. — Acompañado de una «Relación de consistencia del estado de 
defensa en que se ha puesto la Pla^a de Cartagena de í'nrfí'as»... Del mismo Arébalo y de igual 
fecha -En colores.— Con explicación.— Escala de i5o toesas los i6 centímetros.— 8i X 65 centí- 
metros.— Estante 1 18.— Cajón 6.— Legajo j. (2) 

1763 

171 «Perfiles y elevaciones del Castillo de San Phelipe de Varaxas de 
Cartagena de Yndias, situado en el cerro de San Lázaro; de las obras 
nuevas que se le han aumentado en el año próximo pasado de 1762 y de 
las dominaciones, alturas y cañadas del terreno de sus inmediaciones... 
Cartagena de Yndias i5 de Mayo de 1763.» 

Acompañado de una «Relación de consistencia del estado de defensa en que se ha puesto la 
Pla^a de Cartagena de Indias... del mismo Arébalo y de igual fecha».— En colores.— Escala de 
i5o varas castellanas los 17 1/2 centímetros.— Otra de 5o toesas los 13 1/2 centímetros.— 85 X Sg 
centímetros.— Estante 118. — Cajón 6. — Legajo 7. {3) 

1763 

172 «Plano de la Canal de Bocachica y terreno de sus inmediaciones, 
que manifiesta su situación, la de las fortificaciones que defienden su en- 
trada y el estado ventajoso de defensa en que se ha puesto últimamente.» 



252 



ÍEVISTA DE ARCHIVOS 



Cartagena de Yndias i5 úc Mayo dt 1763. — Acompañado de una «Relación de consistencia 
del estado de defensa en que se ha puesto la Plaza de Cartagena de Yndias»... del misino Aré- 
balo y de igual focha. — En colores. — Escala de 300 toesas los 16 centímetros.— 85 X ^V ceniíme- 
iros.— Estante 118.— Cajón 6.— Legajo 7. (4) 

1764 

173 (Descripchn (plano) de la Boca grande, situada ciUrc la Ciudad 
de Cartagena de Yndias y Boca chica, últimamente corregido por orden 
de D. Miguel Joseph Gastón, Capitán de Navio de la Real Armada y Co- 
mandante de Guarda Costas de Tierra firme en 3 de Diziembre de 1764.» 

En colores. — Con explicación. — Escala de 5a5 toesas los lo centímetros. — 5o X 39 centímetros. 
Estante ii8.— Cajón f>.— Legajo lo. (.5) 



1766 

174 «Mapa que comprehcnde parle de las Provincias de Sania Marta 
y Cartagena, de la que se manifiestan los Partidos de Tierra adentro, 
de Marta, y del Dique de la Ciudad y sus inmediaciones para mejor inte- 
ligencia del informe con que se acompaña hecho de orden del Excelentísi- 
mo Señor Virrey de este Reyno.» 

Cartagena (de Indias) á 9 de Diciembre de 17C6.— Por D. Antonio de Arébalo.—Con expedien- 
te sobre provisión de víveres para la plaza de Cartagena de Indias.— í^n colores.— Con explica- 
ción. — Escala de 6 leguas los 14 1/4 centímetros.— 71 X 45 centímetros. —Estante 118. — Cajón 6. — 
Legajo 9. 

1767 

175 «Plano y perfil de la Yglesia Vieja (de Sajita marta), que está 
arruinada.» 

Por el ingeniero arquitecto D. Juan Cayetano Chacón.— Con expediente de 1767 sobre la fá- 
brica de la iglesia Catedral de Santa Marta.— En colores. —Escala de 40 varas los 22 centimeircs 
para el plano, y de 30 varas los 8 3/4 centímetros para el perfil. — 32 X 22 centímetros.— Estante 
I iQ.- -Cajón 7. — Legajo 36. (2) 

1767 

176 «Plano, vistas y perfiles de la Santa Yglesia Catedral que se está 
construyendo en la Ciudad de Santa Mart/ia, parte de tierra firme occi- 
dental de la América meridional, y por Real Cédula en San Lorenzo á 3i 
de Octubre del año 1753, cuya fábrica se alia al presente dirigida (á pedi- 
miento del Rev.° Obispo y Governador interino de ella) por el Subtenien- 
te de Ynfanteria ó Yngeniero Delineador de los Reales Exercitos, Plazas 
y Fronteras de su Magestad (q. Dios guarde) abajo firmado, que de la pla- 
za de Cartagena destinó para este fin el Virrey y Capitán General de este 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



253 



nuebo Reyno de Granada, sugetandose á los mas prudentes y económicos 
adornos y proporciones para escusar la superfluidad de gastos, &, &.» 

«Santa Marta y Marzo 2 de 1767 años.»— «.Jiían Cayetano Chacón» (su rúbrica). — En colores. 
Con explicación.— liscal.i de 25 varas castellanas para el plano y perfiles los 16 centímetros.— 
68 X 53 centímetros.— Estante iig.— Cajón 7.— Legajo 36. ¡3) 

1769 

177 Plano de la abertura de Bocagratide, por donde pueden entrar 
Fragatas de la última construcción de los Yngleses, y otras embarcacio- 
nes menores á la Bahia de Cartagena de Yjidias, levantado con operacio- 
nes Geométricas en los puntos principales para la inteligencia de su situa- 
ción, extensión y fondo sobre su baxo y la de los diferentes proyectos que 
para cerrarla se han hecho y el que al presente se propone.» 

Cartagena de Indias á 8 de Julio de 17C9.— Por D. Antonio de Arébalo.—Kn colores.- Con 
explicación.— Escala de i.ooo varas castellanas los 23 centímetros. —Otra de %oíí toesa:; los lO cen- 
tímetros.— 72 X 49 centímetros.— Estante 118.— Cajón 6.— Legajo 10. (3) 

1769 

178 «Plano general de la Playa de Cartagena de Yndias, parte de su 
Bahia, y Terreno de sus inmediaciones para la inteligencia de la situación 
de la abertura de Bocagrande, avenida peligrosa de dicha Plaza y la del 
Ystmo, que entre esta y dicha Boca intermedia, con el proyecto que se 
propone para cerrarla, y el paragc en que podr¿ín colocarse los Navios de 
guerra de S. M. para defender esta entrada, ínterin que se imposibilita 
con la execución de la obra.» 

Cartagena de Indias á 19 de Julio de 1769.— Por D. Antonio de Arébalo.—Couliene varios 
perfiles. — En colores. — Con explicación.— Escala de 4.COO varas para el plano general los 11 cen- 
tímetros.— Otra de 2.000 toesas los 13 centímetros.- 67 x ^5 centímetros.— Es'tante 118.— Cajón 6, 
Legajo 10. (4) 

1769 

179 Mapa de la Provincia de Loja y de los montes reservados donde 
se encuentran los árboles de la quina. 

Remitido por ei presidente de Quito /). Josef Diguja. con carta de i5 de Diciembre de 1769.— 
Contiene la vista de la Ciudad de Loja, del Pueblo de Malacatos, curso de los Rios Catamay^o. 
Malacatos, Piscabamba, etc., etc., y de otros pueblos de menor importancia, y diseños de los 
árboles de la quina.— En colores.— 41 X 30 centímetros.— Estante 127.— Cajón 2.— Legajo 9. (i) 

Í773 

180 «Perspectiva del Bolean de Tunguragua en la Provincia de Qui- 
to y de su erupción el día 23 de Abril de 1773.» 



REVISTA DE ARCHIVOS 

Con relación de la erupción del mencionado volcán acaecida el 23 de Abril de 1773, remitida 
por el presidente de Quito D. Josef Diguja, con carta de 16 de Agosto de 1773.— En colores. — 
Con explicación.— 55 X 40 centímetros.— Estante 127. --Cajón 2.— Legajo 9. (3) 

1773 

181 Demarcación (mapa) del Pays que ha cubierto de ceniza y cascajo 
la erupción del Bolean de Timguragua, en el que no se han guardado las 
distancias de los Lugares, por ponerlas en mayor punto.» 

Con relación de la erupción del mencionado volcán acaecida el 23 de Abril de 1773, remitida 
por el presidente de Quito D. Josef Diguja, con carta de 16 de Agosto de 1773.— En colores.— 
Con explicación. — 40 X 55 centímetros.— Estante 127. — Cajón 2. — Legajo 9. (2) 



Pedro Torres Lanzas. 



(Continuará). 



DOCUMENTOS 



Correspondencia literaria de D. Gregorio Mayans y Siscar '. 

XXXVI 

Cerda á Mayans, 3 Agosto 1779. 

A. y. 

Mi Dueño i favorecedor: el viernes en la Academia dixe al Sr. Campomanes ha- 
via escrito á Vm. si gustava remitir el Theophilo de Sepulveda. Me encargó fuera 
hoi á saber las resultas; i con efecto luego que me vio me entregó el libro con la 
carta de Vm. diciendome mui contento, que se tuviera presente para la impression. 
Estava con visitas, i no huvo lugar de hablar de D. Pepe. 

Piensa Vm. bien que se deve reimprimir la Vida de Alborno^ de la traducción 
de Vela: lo mismo deviera hacerse con el tratado de La honra militar, porque Se- 
pulveda corrigió la traducción. Lo tengo propuesto, i se espera á ver si el tomo de 
obras varias de Sepulveda crece demasiado, que entonces se hará otro tomo de las 
Cartas i de estas Traducciones. 

Tengo el exemplar que Vm. señala de la Traducción de Heliodoro impressa en 
Salamanca en i58i, pero le faltan de los principios hasta la hoja donde fenece el 
privilegio que empieza: sejo: Que es fecha, etc. Esta traducción está hecha inmedia- 
tamente de la Francesa de Amyot. No es menester para' convencerse de esto mas 
que leer el principio: Ei dia no hacia que comentar. Vea Vm. qué Francesismo. 
Tengo otro egemplar sin principio ni fin, difiere en el carácter, i número de pagi- 
nas pero no en el contexto. Viendo esto Fernando de Mena hizo nueva traducción 
en Toledo en i585, i dice en el prologo que la cotejó con el Griego con ayuda de 
Andrés Escoto que se hallava alli de Maestro de Rhetorica. Esta es la que mas bien 
se puede presumir sea de Francisco de Vergara, porque Fernando de Mena no es 
conocido. El estilo es bueno, empieza: Havia poco antes comentado á reir el Alva, 
i el sol tendia sus rayos por las altas cumbres de los montes. El año de 161 4 se reim- 
primió esta traducción en Barcelona con mucha puntualidad. En 1616, Cesar Ou- 
din corrompió la traducción corrigiéndola á su antojo. No sé si siguió la traducción 
de i58i ó la de 1584. Un bárbaro llamado D. Fernando Manuel de Castillejo no co- 
nociendo mas traducción que la corrompida por Oudin, hizo otra del Latin, i la 
imprimió en Madrid en 1722, 4.° Tanta es la grosseria de algunos que no examinan 

I Véase el número de Julio, igo5, págs. 5i á 56. 



256 REVISTA DE ARCHIVOS 

las cosas: igual á la que noté en la traducción de Virgilio por Hernández; pues ha- 
viendo éste mejorado su traducción é impressola en Madrid veinte años después de 
la de Toledo que se reimprimió en Zaragoza i Alcalá, huvo quien la reimprimió en 
el mismo Alcalá en 8.°, i en Lisboa en 2 tomos 8.° según la primera edición. El Pas- 
tor Fido de la traducción de Suarez de Figueroa se imprimió i.* vez en Ñapóles, 
después en Valencia mui mejorado, tanto que parece diferente, i 3.*^ vez le imprimie- 
ron en Milán según la i.* Jauregui también imprimió su Aminla en Roma. La va- 
rió mucho en la impression que hizo de sus Rimas: pero la nueva tengo de hacerla 
yo, i no omitiré el cotejo. 

He recibido ya las Aurof'as de Diana por Añaya, la Comedia de Jauregui con- 
tra Quevedo, i las dos glossas á Jorge Manrique. Doi á Vm. las devidas gracias, i 
pronto la satisfacción de que se empiezc á imprimir. 

El Manual para la eterna salvación si Vm. gusta de enviarle, ó copia puntual, 
se imprimirá luego, porque estos tratados ascéticos tienen mas salida que los eru- 
ditos, i Manuel Martí que es Amigo, imprime todo lo de esle genero, i aun hago 
cuenta de proponerle lo de Arar.da. 

Se pondrá lo de Venegas en el 2° tomo de Opúsculos. Creo que sería justo no 
dilatar la publicación de las Notas de Nuñcz á Dionisio Píricycta, ni lasobritas de 
Juan Bautista Cardona. Será razón que cuidemos de dar á conocer primero nues- 
tros Valencianos. Ya que pienso poner al fin del tomo 1." las Quesiiones del templo 
de Salomón de J. de Vergara, recogeré sus Cartas Latinas entre las de Erasmo i 
Lucio Marineo Siculo. No tengo los Idilios de Alvar Gómez, ni están en la Real 
Biblioteca. Alli hai epigramas de Vergara. 

Los opúsculos de Taxaquet me parecen dignos de imprimirse. Yo compre de 
Lorga para la Real Biblioteca sus dos Oraciones del modo de estudiar el derecho 
Canónico, i ahora no parecen. 

Del P. Escoto tengo unas Cartas Latinas á D. Joseph Esteve con las respuestas 
de este Prelado. 

La AcaJetnica de P. de Valencia impressa por Plantino la tengo rubricada para 
la impression. Luego que se imprima el tomo i." pediré censor fijo, para que des- 
pache pronto. 

Mucho gusto me ha causado el precioso tomo de la Academia de los Nocturnos. 
Veo que se podrá sacar de él un tomo curiosissimo, i assi conforme le vaya leyendo 
iré notando lo que merezca imprimirse, disponiéndolo por Autores. Ha llegado tarde 
para lo de Ceriol, á quien Rei de Artieda llama Caballero Valenciano doctissitno. 

Se está imprimiendo por Sancha una buena obra. D. Thomas Sánchez, Biblio- 
tecario de S. M. i autor de la Carta del Lie. P.° Fernande\ a Berni, tenia escrita la 
Vida del Marques de Santilfana, i Notas á su Carta sobre la Poesía. Le persuadimos 
Llaguno i yo mudara el pensamiento estcndíendole á una colección de Poetas anti- 
guos (enteros) hasta los Reyes Catholicos. Se conformó, i en este i.' lomo saldrá 
con lo dicho el Poema del Cid, i después el Monje Bcrceo, el Arcipreste de Hita, i 
Pero Lope\ de Ayala, cuyo M. yo descubrí. 

Siento no haya enviado Vm. las Poesías de Alvar Gómez, que Sancha las que- 
ría imprimir á continuación del A randa en el 2.° tomo de Manrique. 

Tiene Vm. una carta bien larga, i escrita contestando al mismo tiempo á un 
importuno. Aprecio las finezas que devo á todos los de essa casa, i ruego á Dios 
guarde á Vm. los muchos años que desea su mayor Amigo i servidor. Cerda.— 
Sr. D. Gregorio Mayáns i Sisear. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 257 

XXXVII 

Mayans á Cerda, 7 Agosto i yyg. 
A. ü. 

Mi Dueño, constante amigo, i perpetuo trabajador en cosas útiles. Me alegro de 
que Tlicofilo aya sido bien recibido. Ya me hará Vm. el favor de hacerme saber, 
si esse señor favorecerá á mi Pepe, como lo deseo. 

Celebro que Vm. aprueve la impresión de la Vida castellana del Cardenal Al- 
bornoz. 

Tengo Va Historia Ethiopica impressa en Salamanca en casa de Pedro Lasso 
i58i, de cuyo frontispicio embic copia á Vm. i ahora de la segunda pagina, que es 
la Licencia, de que embio copia hasta la silaba con, que prosigue se/o, i de esta 
manera lo tendrá Vm. todo. 

También tengo la impression de, Barcelona del año 1614 que dice Vm. ser mui 
puntual; pero á esta impression falta lo que precedía á la z4probacion, que dio el 
presentado frai Jaime Rebullosa; á la qual sigue otra Aprobación que dio Lucas 
Gracian Dantisco. Después sigue la dedicatoria de Juan Gracian impressor á Don 
Antonio Polo Cortes &: cuya dedicatoria en la linea ultima, hace llamada á Juan 
Gracian, i la pagina que cmpezava asi, no parece; pero sí el Prologo al letor que, 
empieza La ocasión. Está este libro á la disposición de Vm. 

Tengo en 8 francés El Pastor Fido, Poema de Baptista Guarino traducido de 
Italiano en metro Español, i ilustrado con Rertexiones por Doña Isabel Correa, 
dedicado á Don Manuel de Bel monte, Barón de Belmonle, Conde Palatino, i Re- 
gente de su Magestad Catholica. En Amsterdam, por Juan Ravenstein, año 1694. 
Es impresión mui rara. 

Acabé de leer la primera obra de las seis que contiene el Manual para la eterna 
salvación impreso en Zaragoza año i53g. Ya escrivi á Vm. que no se sabe quien 
fue el Autor ó autores; lo que digo es, que la primera obra es sabia, erudita, i elo- 
quente. Entretanto ha leido mi hermano las otras cinco, i ha averiguado que todas 
sonde un mismo autor. Queda ahora por averiguar, quien fue este: i confio que lo 
sabremos. Dcgc Vm. que lo sepamos, ó que perdamos la esperanza de saberlo; i 
luego las estudiara todas para que las haga iinprimir: i Manuel Marti hará un gran 
servicio á Dios. 

Al libro de A randa le faltan tres hojas. Veré si las hallo, i las copiare: i si no hai 
se buscará, i se copiaran. 

Tengo impreso en Barcelona el año 1672 en dos pliegos el Dionisio Afro que 
Pedro Juan Nuñez hacia comprar á sus discípulos, traducido elegantemente por 
Rhannio Fannio (?); i manuscritas las Prelcccioncs Geográficas, que están copiadas 
en 224 hojas en 4. En la copia se siguió primeramente un original, después se co- 
tejo con otros; i quedo después por hacer la diligencia critica de escoger la lectura 
mejor, que para nosotros es fácil; i enmendado el libro, deve copiarse toda la obra 
antes de imprimirla, viendo en cada nombre de las poblaciones, qual es su no.m- 
bre, por si acaso esta mal copiado. Por pedir esto uno ó dos meses no lo he egecu- 
tado, i no lo he egecutado porque no avia quien quisiese costear la impression. 

Las Prelecciones son incomparables, por el estilo, claridad, i erudición no afec- 
tada. Siempre que Vm. me diga, que esta desocupado para esta empresa, le fran- 
queare el original. De otro (qualquiera que sea) no me fiaré; porque no espero que 



258 



REVISTA DE ARCHIVOS 



lo egecute bien. Si yo lo huviera egeculado huviera embiado el original puesto en 
limpio, ó á Meerman á Holanda; ó al Barón de Suchenberg [á] Viena. 

Tengo las notas de Venegas diligentemente copiadas de mi mano á la carta de 
San Basilio. 

De Alvar Gómez de Castro i de otros copié las cartas pertenecientes á la corres- 
pondencia del Bachiller Rliua. AUi se han de sacar las de Vergara que tengo co- 
piadas (i). 

No se si dige á Vm. que me hurtaron las Cartas del Bachiller Rhua de primera 
impression, las quales devo comprar de dicha impression i no de la segunda viciada 
de proposito. Estimare que Vm. me las compre; porque yo las traduge, i las añadi 
las notas convenientes. 

Celebro que algunas poesías de los Nocturnos agraden á Vm., que escogerá las 
mejores, haciéndolas copiar separadamente, i después aplicará Vm. á cada autor 
las que sean suyas, distinguiendo los autores chronologicamente. Horts era el 
bufón de estos Poetas, i de aqui llene origen de que el Diablo del Socos es Horts, 
como se dice en un libro de Fiestas de esta Ciudad, no sé qual. 

Yo enseñé á Vm. las Poesías de Alvar Gome\ para que viesse la excelencia de 
sus obras; pero no me dijo Vm. que las cmbiasse al amigo Sancha, á quien las 
embiare siempre que quiera, i por quien quiera. 

Celebro el pensamiento de imprimir enteros los poetas antiguos anteriores al 
Rei D. Fernando. Aqui pertenecen las Coplas de la creación del mundo, que es una 
historia de España escrita en tiempo de D. Juan el 2." con otras pie^cas, que tiene en 
un antiguo código D. Juan Bautista Muñoz, i de que tengo una copia exacta, sa- 
cada por mi canónigo. 

De Taxaquet tengo las conclusiones que defendió, presididas por Pedro Juan 
Nuñez, que es una pieza singular. 

De D. Josef Esteve se dirá algo en llegando el caso. 

Viendo que el librero Simón no me embiava los libros que me regaló el amigo 
Sotos, fui por ellos, y me entregó á Estevanillo González; i porque deseo que so- 
lamente se impriman libros útiles para fomentar la piedad, ó la erudición ó la elo- 
quencia, estimaré que le persuada Vm. que no gaste su dinero en imprimir libros 
inútiles. Me dijo Simón que los citados libros no estavan encuadernados. Tengo 
por cierto que serán buenos si Vm. los ha escogido. 

Únicamente con Vm. es con quien trato de letras; i sin hastio; porque no tengo 
cabeza para cosas serias. 

Mi hermano y Yo somos de Vm., cuya vida Dios guarde muchos años. Valen- 
cia á 7 de Agosto de 1779. — B. L. M. de Vm. su mas obligado servidor i amigo, 
D. Gregorio Mayáns i Sisear. — Sr. D. Francisco Cerda i Rico.— (Minuta de letra 
de D. Gregorio con intercalaciones de D. Juan Antonio.) 



(i) Este párrafo aparece enmendado por et Canónigo. Lo que D. Gregorio había escrito de 
su letra y se halla tachado en la minuta, decia: «De Lucio Marineo Siculo, i de otros copie las 
cartas pertenecientes á la correspondencia del Bachiller Rhua que son pocas, de Vergara, Alvar 
Gómez de Castro.» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS . 259 

XXXVIII 

Cerda á Mayans, lo Agosto 1779. 
A. o. 

Mi Amigo i singular favorecedor: Con la ayuda de Vm. tengo quanto se me 
pueda ofrecer, i con su consejo i buena dirección quanto necessito para el acierto 
en mis assuntos literarios. Aunque por mí tengo bastante eficacia para llevarlos al 
cabo, me anima mucho mas la que Vm. muestra en fomentar mis designios á pe- 
sar de sus gravissimas ocupaciones. Pero me sirve de la mayor satisfacción el ver 
que salgo tan pronto de mis dificultades en todo quanto consulto con Vm. 

La portada de la traducción de Heliodoro de i58i me sirve mucho para saber 
que havia otra anterior i averiguar esta noticia que ignorava. Remito á Vm. lo que 
falta á la suya de Barcelona, que es cabalmente lo que da á conocer al traductor. 

Hoi se llevó Sotos parte del original para empezar la impression de esta obra. 
La impression que sigo es la del año 1684 por ser la i." de Fernando de Mena, que 
después copiaron en Barcelona. A poco que se coiege ésta con la de Salamanca 
de i58i se verá la diferencia en el estilo. 

También he corregido hoi de prensa el primer pliego de la colección de Opúscu- 
los, que creo se haga apreciabilissima con los auxilios de Vm. Yo creo que este es 
el mejor meJio de dar á conocer el mérito de muchos ingenies desconocidos, i de 
imprimir obritas que de otra suerte nunca salieran á luz, ó no se reimprimieran 
por cortas, ó desconocidas. Luego formaré el Prologo Latino, dando cuenta de mi 
proyecto. En él irá el catalogo de lo que contiene el tomo i .", y de lo que ha de con- 
tener el 2.° para assi excitar el gusto de los eruditos. Quiero hablar en él de la ne- 
cessidad de formar colecciones enteras de las obras de nuestros autores i déla [de] 
hacerla de semejantes opúsculos. Ya ve Vm. que precisamente he de hablar de su 
colección de Sanche^, Oraciones de Valencianos, &c. 

Como Vm. ha abrazado todo el ámbito de nuestra historia literaria, no puedo 
escapar de hablar de sus trabajos en todos mis Prólogos. Algunos lo notan, i les 
responde (sic) lo quiten, si puede subsistir el edificio sin essas piedras fundamen- 
tales. 

Lo que mis siento es haver perdido loañosó 12 desde que pensé dar esta Colec- 
ción hasta ahora. Quando entré en la Real Biblioteca se lo propuse á Santander. 
Empezó, i se enfrió. Entonces hize la colección de Matamoros que está con- 
cluida, i no acaba de salir á luz; la colección de oraciones, sermones i opúsculos 
escritos por nuestros Españoles en el Concilio de Trenlo, de que hai 2 tomos en 
4-", impressos, i no saldrán, porque como havia opúsculos de Cardillo Villalpando, 
Carranza i otros que defendían la infalibilidad del Papa, i superioridad al Concilio, 
se suspendió quando salió el Juicio imparcial, i no ha sido possible continuarlo, 
por mas recados que he dado á Santander del Sr. Roda. Ahora estava animado i 
publicar el Aphrodisium, de Calvete, que está concluido, i por si buelvc atrás ahi 
van essos principios con mi prefación. Lo peor es que está cerrada la puerta á los 
inmensos ihesoros que encierra la Real Biblioteca i consume el polvo. 

Me acuerdo que vi el Dionysio Afro que conserva Vm. i siempre he tenido de- 
seo de que se publiquen sus Comentarios que quiero sean el adorno del tomo 2. 

Se me olvidava decir que después del Prologo en que dé razón de mi Instituto, 
irán las vidas de los A. A. insertos en el tomo ó á lo menos el juicio de la obra, si 

3* ÉPOCA.— TOMO XIII 18 



26o 



PEVISTA HE AnCHFVOS 



el Autor es de los que preslavan materia para otros lomos, i no tengo todas las 
noticias de su vida: porque v. g. de Lcbrija, Nuñez, Morzillo &c. irán obras en va- 
rios tomos. De esta mezcla no se seguirá la confusión que en el Par«íiso, porque 
cada obra sera entera; i aun sigo el método de poner las portadas enteras como 
Vm. en Sánchez, añadiendo al íin Editio II, ó ///, según sea. Aqui podremos re- 
mediar el defecto de la edición de Sánchez, que Vm. me insinuó aqui, de no haver 
puesto la Minerva parpa. 

Como la obra sea bien recibida, espero que Vm. me franquee para ella manus- 
critos desús obras, porque tendrían lugar sus Cartas Latinas inéditas &c. 

De las obras de Taxaquet tengo dos egemplares con la de Variis colegiis ad uti- 
íitatem publicam conslituendis que Vm. no cita en su nota; el uno se lo presté al 
Sr. Inquisidor General, porque quería yo le imprimiesse con su Historia de los Se- 
minarios Conciliares i no huvo lugar, pero le recogeré; al otro le falla hasta el fo- 
lio g i en su lugar tiene la Oración de Ferruz á la Assuncion, i otra de D. Joseph 
Esteve prestando la obediencia á Paulo V. Las Conclusiones que Vm. dice de Ta- 
xaquet no las he visto, ni sabia quehuvicsse estudiado en essa vniversidad. Mi de- 
seo de publicar sus obras es porque se vea que fue el que dio la idea de los Semi- 
narios Conciliares, i dar á conocer lo que trabajó en la corrección de Graciano, i lo 
tiene el Sr. Roda, quien puede contribuir muchissimo; i especialmente con cartas 
inéditas de los españoles que estaban en Roma, entre ellas con la correspondencia 
de Chacón con Alvar Gómez sobre la corrección de las Et imo lo g ias ácSAn Isidoro. 

Mi pensamiento es que la primera obra Castellana que salga sea las Questiones 
de Vergara; i assi vendrá bien poner sus Cartas Latinas. 

Ahi me comunicó un curioso un tomo en 4." mui gruesso de Oraciones de los 
discípulos de Nuñez mientras enseñó en Barcelona; las hai excelentes, i podré sacar 
mucho, que acredite ai Maestro i á los discípulos. El tomo es el mismo original; 
pues en una oración está el titulo de letra del mismo Nuñez. 

Las obras de Aranda están en esta Real Bibliotheca i se podra copiar lo que fal- 
te al egemplarde Vm. 

El pensamiento de imprimir las Poesías de Alvar Gómez nació de haberle yo 
comunicado á Sancha el de Vm. i dijo que se podrían poner en el tomo 2.''de Jorge 
Manrique, que empezará con la glossa de Aranda, i quiero yo que le añada el Re- 
gimiento de Principes en verso del otro Manrique, cuya primera impression en 4." 
está en la Real Bibliotheca. 

De los libros de Sotos solo he cuidado de las Poesías espirituales, i del Furló 
que ya se ha concluido, i se metió como re pudo la noticia de la Academia de los 
Nocturnos. 

No sé si sabe Vm. que hize imprimir la Expedición de Catalanes I o/lragoneses 
por nuestro Paisano Moneada: si Vm. no tiene la nueva impression, se la envia-'é; 
pues el estilo del autor no es inferior al de D. D. de Mendoza. 

De la impresión del Pastor Fldo hablamos Llaguno i yo tiempo hace, i no nos 
determinamos, por tener algilnos passages no mui castos: antes no se reparava en 
esso; ahora se hila mas delgado. No sé si la traducción de Correa estara libre de es- 
tos lunares. 

Sotos estava presente quando lei la carta de Vm. i está con buenos azcros para 
emplear su imprenta en cosas buenas. 

Las Notas de Venegas á la Carta de San Basilio pueden ir en el tomo 1 1° de la 
colección. Esta, i las Poesías de y/llvar Gome\, i cualquier cosa que se necessite 



BIBLIOTECAS Y MUSKOS 261 

remitir, se puede dirigir sucessivamcnle por el correo á D. Eugenio Llaguno i 
i/lmirola, Oficial de la /.* Secretaria de Estado^=San Ildefonso, que el se lo re- 
mitirá á Sancha, ó á mí. 

Para el correo inmediato formaré el catálogo de lo que ha de entrar en el tomo 
segundo de la Colección. Cuento con las Notas de Nuñe\ á Dionisio Afro, i de 
Poesías puede ser que ponga las de Petreyo {que tengo) o Alvar Gome\ de miliiia 
vell. aitrei, con los Escolios de Venegas, pero Vm. 5/ quid novisti rectius istis 
Candidus impertí; sinon hisvtere mecum. 

Ha empezado ya Sancha el Mela de Jusepe Anl.° González de Salas. Se añade el 
texto Latino de la edición de Schoto que siguió Salas, i la dissertacion De duplici 
/erra que tengo con licencia. Quando hice la Prefación á su Poeí/ca apunté que 
avia seguido alguno el sistema de este Autor. En la de esta obra que será en 2 to- 
mos lo provaré; pues lo hizo antes David Clemente en el tomo 9 de su Bibliotheca 
curiosa que tengo. 

Dejé al Sr. Velasco essotro dia las Constituciones Sinodales de Almila de 1485, 
en 4.° No tienen año de impresión, pero creo sean del mismo en que se celebraron. 
Son las mas sabias que he visto. Dará á Vm. noticias de ellas. 

Tengo de Fr. Francisco Eximenech (sic) el Regiment de la cosa publica impres- 
so en Valencia en 1499, eu 4..°; le falta la portada: le tiene entero D. P'rancisco 
BorruU. 

Celebro que Vm. piense en publicar lo que tiene trabajado sobre el origen de 
la imprenta en nuestra nación. 

En los Libros de Fiestas de Aguilar i Confaloniero, no dejará de haber algo de 
los Poetas celebrados en el Canto del Turia. 

Digo á Vm. en confianza, que aunque no tuve proporción de ver á esse señor 
illusirissimo, haviendo exrito á su BibliotheiTario Peris para que me remitiesse la 
nota de lo de P.° de Valjncia antes de recibir la de Vm., me respondió, que el libro 
estava á mi disposición, i que le mandava S. I. me dixesse pidiera quanlo gustase 
de aquella librería, que en todo sería servido. Esto servirá por si hai allí algo que 
por otra parte no podamos adquirir. Vm. sabe lo que tenían los curiosos, cuyas 
librerías han entrado allí. 

Tengo muchas gracias que dar al Sr. Canónigo por el sumo trabajo que se toma 
en subministrarme las oportunas noticias que acompañan á las de Vm., pero este 
es beneficio que le deve agradecer también toda la Nación. 

El viernes se dio cuenta en la Academia de haver Vm. remitido una obra de Se- 
pulveda que nos hacía tanta falta, i se agradeció por lodos el favor. 

El Sr. Nava no ha buelto de los baños de Sacedon. Veré quando se reparten las 
esquelas para la consulta de la Fiscalía, i haré memoria al Sr. Campomanes, pero 
devo advertir á Vm. que para plaza de Oidor havrá mas proporción; pues para las 
Fiscalías, como son el limón de los Tribunales, mucho ha que se sacan Abogados 
de acá de muchos años de practica. Assi piensa la Cámara, assí el Sr. Roda. 

Conozco que carias tan largas son capaces de mortificar; pero el favor de Vm. 
me convida á ello. 

Mis agradecidas cxpressiones á mi Sra. D.'^ Margarita, al Sr. Canónigo i toda la 
familia. 

Queda de Vm. su mayor servidor i mas fiel amigo Q. S. M. B., Francisco 
Cerda, 'vladrid 10 de Agosto de 1779. Sr. D. Gregorio Mayáns i Sisear. 



262 



REVISTA DE ARCHIVOS 



II 



LOS ALUMBRADOS DE ILXTREMADURA EN EL SIGLO XV] 



Memorial en que se trata de las cosas que me an pasado con los 

ALUMBRADOS d'ExTREMADURA, DESDEL AÑO DE SETENTA HASTA EL 

FIN DESTE AÑO DE SETENTA Y giNCo, [poF Fp. AloHso de la F'uentc]. 

(continuación i.) 
XXX VI 

Acabado este sermón, me fue luego del pueblo a Santo Domingo del Canpo, 
questá vna legua de ^afra, por estar alli mas rrecogido para el estudio de la pedrica- 
cion; y en esta misma semana sacaron los alumbrados vna ynucncion contra mi, 
que les cortó la cabeea. Porque entrando en su consulta, según se coligió por el 
hecho esterior, deseauan grandemente desacreditar mi persona, para quitarme la 
fuerza que tenia en dezir contra ellos. Y para este fin. hicieron vn memorial como 
libelo famoso, en el qual dezian contra mi muchas cosas feas, notándome no sola- 
mente de mal onbre y de vida rrelaxada, pero de onbre erexe y que sentia mal de 
los sacramentos, y que auia blasfemado contra la diuina contenplacion, y que era 
vn a^ote contra los uirtuosos, y que ponia boca en los teatinos de rreligion y en 
los clérigos rrecogidos que ymitauan su ynstituto. Y añediendo a su memorial 
asentaron en el muy despacio todo lo que quisieron, y pintando en mi persona vn 
onbre de mala uida y dotrina, y alabando a los de su secta y a los presos por el 
Sancto Oficio. El qual libelo famoso lo echaron en la plaga vn dia de mercado. Y 
viniendo este negocio a los oydos del gouernador, hizo diligencias para descubrir 
los auctores, aclamando todo el pueblo a boces ereges, ereges luteranos que an 
echado papeles contra la ynquisicion y contra el euangelio. Y fue tanta la yndina- 
cion que cuncibió toda aquella rrepublica contra los dichos alumbrados, que fue 
vn misterio de Dios y ordenación diuina para los negocios de visita, porque luego 
el prouisor enbió vn notario para que hiciese ynformaciones del caso. De lo qual 
rresultó que licuaron presos a Badaxoz tres clérigos principales, los dos alumbra- 
dos desta secta, y vno factor grande della, los quales tuuo el perlado én la cárcel 
de Badaxoz todo el tienpo que duró la uisita de (^afra, y ansi no tuuieron lugar 
de estoruar la diligencia del Santo oficio, como lo hizieran sin dubda si estuuieran 
presentes. 



XXXVll 

Cosa es digna de considerar las marauillas que Dios hacia comigo en este mi- 
nisterio. Yo solo y sin conpañia de otro ninguno que me pudiese ayudar, con sola 

I Véase el número de Julio de 1905, páps. by á 62. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 263 

la uirtud de la pedricacion anduue conquistando veynte y ocho pueblos, y bol- 
uiendose contra mi muchos gigantes, conviene a saber, los alumbrados, los curas 
de los pueblos, los perlados y los que tenian opinión de santos y que como cedros 
subian por lo alto en la opinión del mundo, no pudieron rresistirme ni hazerme 
callar, ni tuuieron fuerga contra mi, antes se cayeron confundidos y auergon9ados 
y agotados por la mano de Dios, porque todos aquellos que me quisieron rresistir, 
sintieron sobre si el castigo del cielo, los vnos afrentados por el ordinario, otros 
reprehendidos por la ynquisicion, otros presos y secrestados sus bienes por el 
Santo Oficio. Con este suceso vltimo de los alumbrados se descubrió marauillosa 
ocasión para uisitar a la uilla de i^afra, porque los capitanes de la secta que pu- 
dieran estoruar, estauan ya presos en Badaxoz, como se a contado. íten que mu- 
chas personas se yuan desengañando de aquestos errores, y todo el pueblo deseaua 
la visita, por auer mucho tienpo que no se hazia, y por auer nueuos casos y hechos 
escandalosos desta gente alunbrada, que todos deseauan dezir a la ynquisicion. Y 
ansi lo Xesucristo,, que aprestándose el ynquisidor Montoya, salió de Llerena en el 
medio de Junio del año de setenta y quatro, y uino a la villa de Qafra dia de la 
Madalena. Y luego el dia de Santiago se leyó el edito general de la fee, y con el, 
edito especial de la secta y rritos de los alunbrados y dexados. En el qual edito se 
descubren muchos errores de los que oy se platican entre la gente desuariada desta 
secta: al qual edicto predicó el prior que a la sa<;on era de Sancto Domingo del 
Canpo. 

XXXVIll 

No se puede callar en este lugar el caso que aconteció quince o veinte dias 
antes que se comensase la visita de (^afra, que sin dubda ninguna fue pronostico 
de lo que se ua descubriendo. En el término de (^afra ques en la Dehesa Nueua, 
que está vna legua del dicho lugar, apareció vna sierpe la mas terrible y espan- 
tosa que xamas se uido en nuestras Españas. De muchas personas fidedignas que 
la uieron con sus ojo5, que fueron en numero cerca de veinte, se rrecibió jura- 
mento por orden del licenciado Maldonado, que a la sagon es gouernador del du- 
cado de Qafra, como en la dicha dehesa andaua vna serpiente que tenia la cabera 
como vna ternera, y los ojos grandes e muy temerosos, la xeta gruesa y contor- 
nada, la cola tan gruesa y larga como vn madero quinzal, el pecho alto y leuan- 
tado de la tierra: la qual con solo el aspecto ponia tanta grima y temor, que las 
personas que la uieron, no tornauan en si en muchos dias, atemorizados de la 
dicha visión. Y anque la uieron algunos valientes, ninguno osó leuantar armas 
contra ella, ni le pasó por pensamiento, sino que luego turbados e atemorizados 
le boluian el rrostro y se tenian por fuertes en acertar a huirle. Cosa fue certí- 
sima y verdadera, y con este presupuesto salió contra ella todo el pueblo de Qafra 
e otras muchas personas de los pueblos comarcanos, pero nunca la hallaron ni 
la pudieron descubrir, ni quiso aparecer sino en particular a vna persona, a dos 
en junto. E luego que uino a Qafra el ynquisidor Montoya, desapareció, que xa- 
mas la uieron ojos. Dexó manifiestos yndicios que no era serpiente terrestre, sino 
criatura superior y demonio, porque en aquella tierra no se pudo criar, y auién- 
dose criado estaua notorio que auia de comer, y siendo serpiente, ques animal 
boracisimo, avia menester dos vacas cada vn dia, y siendo animal tan fiero, hiciera 
daños terribles. Ninguno vuo, ni faltó vaca ni otro ganado, ni se sintió daño en 



toda la tierra. Ni se puede entender como se criase animal tan fiero en tierra tá 
hollada y rrasa. De lo qual se concluye manifiestamente que fue pronostico, y 
muy aproposito, de lo que ua descubriendo la Santa ynquisición, y de la cosa mas 
graue que se a uisto en la yglesia. El qual pronostico a mi parecer tiene este mis- 
terio: la nueua eregia de los alumbrados es propiamente doctrina de demonios, en 
la qual se da y se rrecibe Satanás por espíritu santo. Este demonio que .tantos años 
se auia ocultado en los coracones desta gente, quiso Dios manifestarlo al mundo 
por sus misericordias, en cuya sinificación apareció la sierpe antigua en el ter- 
mino de (^afra, fiera y espantosa, para darnos a entender que ya se llegaua el 
tiempo en que se manifestarian las obras de Satanás y serian notorias a todas las 
gentes, y el terrible mostruo de la seta alumbrada se auia de rreuelar en la villa 
de (Jafra, como en efecto [se] rreueló y mostró en la dicha uisita, descubriendo el 
Señor los mayores engaños y errores de Satanás y obras del ynfierno, que xamas 
se uieron entre gente cristiana. 



XXXIX 

Entrando en su visita el licenciado Montoya, comentó a tomar el pulso a los 
negocios de los alunbrados, el qual a los principios parecía tan bueno, que casi 
le pesaua al juez por auer comentado la cura, porque no se descubría de la dicha 
dotrina sino ayunos y diciplinas, oraciones, contenplaciones, cilicios, cunfesiones, 
comuniones: y si algunos granos se descubrían de dotrina mala e sospechosa, es- 
tauan tan atapados y confundidos con lenguaje de Dios y con sacramentos, que 
luzia ni parecía lo malo a bueltas de tanto bueno. Y ans.i le ui muchas uezes al 
ynquisidor triste y desconsolado y temeroso, que no sabia que se hacer, porque 
todo lo que se escriuia de alumbrados eran cosas sanctas y benditas. Pero yo le 
uisitaua, y le conforté muchas uezes, alegando en particular el aforismo de los 
médicos: pulsus bonus et vrina sana, et eger tendit ad mortem. Y era el mesmo 
pulso desta rruyn dotrina, que parece sano y católico, y en efecto es mortífero y 
erético. En esta necesidad se mostró la uirtud de la pedricación, ayudándome al 
yntento Fray Pedro Gómez de Santa Maria, fraile de San Francisco muy rreli- 
gioso y de uida muy aprouada. Este Padre traxo el Señor a buena coyuntura, el 
qual auiendo olido las maldades desta doctrina, comenró a predicar valerosamente 
esortando a las gentes dixesen lo quesabian a la ynquisición. E yo por mi parte 
hacia mucha fuerza en este mismo articulo, prouando con rraeones y argumentos 
como el secreto desta doctrina hacia sospecha evidente de grandes eregias y mal- 
dades. Y descendiendo en particular a muchos pecados feos y uergoncosos, encar- 
gauamos la consciencia que todos se rreuelasen, porque ayudauan grandemente a] 
conocimiento distinto desta nueua eregia. Este fue vn auiso maravilloso y nece- 
sario a tal tienpo hacer ynformacion de uida y dotrina, porque lo vno se decla- 
raua por lo otro, y auia en esta secta cosas tan oscuras y malas de entender, que 
si no se juntaran las obras malas con ellas, no se pudiera conocer si era Dios o 
diablo. Y ansi el ynquisidor muy discretamente fue conbinando lo vno con lo 
otro, y salió tan bien y hi^o tanto al caso, que todas las dificultades se soltaron 
con este auiso: porque viendo desnudamente rraptos y uisiones y sentimientos y 
llagas de San F"rancisco, ningún espíritu lo osaua condenar por malo. Pero mi- 
rando la uida y conuersacion de los que sentían los dichos efectos, quedaua claro 
como la luz que todo ello era arte mágica y obra de Satanás y labor del ynfierno. 



I 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 265 

Mizo tanto al caso la diligencia del pulpito y las bozes que se dieron, que visi- 
blemente se sentía el efecto de la palabra de Dios, y ansi comentaron muchas 
gentes a uaziar las maldades y abobinaciones desta secta, las quales fueron tan- 
tas, que no se podrían contar. Y durando este tesón quatro meses enteros, enbio 
el ynquisidor los papeles a Corte. De lo qual rresultaron cinco prisiones de gente 
desta secta, quatro maestros y vna discipula. Y auiendoles secrestado el Sancto 
Oficio sus bienes, se concluyó la uisita de (^afra y se pasó el ynquisidor a la Fuente 
del Maestre. 

XL 

Por el mes de otubre del año de setenta y quatro entró el ynquisidor en la 
Fuente del Maestro, donde auian sido las tormentas y dificultades con los curas y 
frailes descalcos. Y las alumbradas estauan ya rrendidas y domadas muchas de- 
llas, porque en el dicho pueblo, que era mi natural, avia pedricado muchos ser- 
mones y dado muchas bozes, y auiendo precedido la visita de C^afra y las cinco 
prisiones de los alumbrados, quedaron muy escandalizadas las beatas de la Fuente, 
y ansi comentaron a descubrir grandes maldades y errores. AUi acabé de entender 
el misterio desta secta, porque ningún pueblo de los uisitados hasta agora se des- 
cubre tan claramente ni con tanta distinción.- Auiendo bisitado este pueblo, dio el 
ynquisidor la buelta a Fuente de Cantos, en donde estuuo el mes de diziembre, y 
de alli se fue a Llerena, aviendo gastado seis meses en la uisita, en la qualse co- 
rrieron los pueblos siguientes: (^afra. Los Sanctos, Medina de las Torres, Puebla 
de Sancho Pérez, Fuente del Maestre, (^algadilla. Fuente de Cantos. Paró la uisita 
desde la Natiuidad hasta el mes de mar^^o, y en este tiempo bacante acudí yo a Ca- 
callá, ques arzobispado de Síuilla: y predicando en el dicho pueblo, comencé a 
descubrir la mesma doctrina y otros misterios muy grandes que yo deseaua saber, 
como se tocará en el fin deste memorial. De Caballa me pasé a Síuilla, y tentando 
curiosamente las cosas de aquella ciudad, hallé grandísimo rrastro desta mala doc- 
trina y las mesmas ceremonias y rritos. A la bueita de Síuilla vine por Cagalla y 
consulté vn alumbrado que sedize Faxardo, onbre de auturidad y que tiene estvfa 
de caualleroj El qual me descubrió de si propio y desta doctrina cosas tan graues 
e prodigiosas qualss nunca mis oydos jamas oyeron dezir, todas ellas fundadas en 
el trato y comunicación queste ombre a tenido con el demonio: el qual pensando a 
los principios que era el espíritu sancto, se fiaua del. Y con esta seguridad vino el 
demonio a poderarse de su persona en tanto grado, que hazia del todo lo que que- 
ría, forjándole caer, según el dezia, en muchas maldades, en muchos pecados, en 
muchas abobinaciones y torpezas mucho peores que las de Sodoma y Gomorra: 
y meneándole la lengua, le hazia blasfemar y dezir de nuestro Señor grandísimas 
ynjurias: y finalmente a parado en el electo general desta doctrina, ques estar en- 
demoniado. El qual genero de demonios es el mas rraro que se a uisto en la ygle- 
sia; de lo qual tengo hecho especiales memoriales y apuntamientos. 

XLI 

En el mes de febrero del dicho año de setenta y cinco escriuí vna carta al yn- 
quisidor general, en la qual le descubría algunos conceptos grauisimos que auia 
muchos años que no osaua dezir, temiendo no ser creído. Y luego el ynquisidor 



266 



REVISTA DE ARCHIVOS 



general me mandó llamar, y vine a Madrid principio de cuaresma del dicho año, 
y auiendo ynformado a los del Consejo sobre este articulo, ques cosa honda y muy 
graue, me uine a Llerena, y losdel Consejo me mandaron no faltase de la visita, e 
a los ynquisidores de Llerena mandaron por su carta me señalasen salario para 
que anduuiese en la uisita todo el tiempo que durase. El qual madato, según pare- 
ció, se rrecibió de mala gana por los dos ynquisidores. En lo qval ay misterio, que 
se deue pasar en silencio, pues no haze al caso para el yntento de nuestra ystoria. 
Saliendo a la uisita el licenciado Montoya, ya yo les daua priesa a los dos ynqui- 
sidores que quedauan en Llerena me seña[la]sen salario conforme a lo ordenado 
por el Consejo. Lo qual no querían hazer, alegando sus rra9ones; por lo qual yo 
me determiné yrme a Siuilla a mi convento natiuo y dexar los negocios de la. ui- 
sita. Y dando dello noticia a los ynquisidores, me señalaron vn salario para mi 
sustento; y de a pocos dias arrepentidos de lo hecho, tomando ocasión liuiana, lo 
limitaron y rrestringieron tan uil y apocadamente como esto; que rae mandauan 
dar quatro reales el dia que predicase, y que los otros dias comiere a mi costa. No 
e hecho en mi vida mayor hazaña que rresistir a esta tentación, y anque quise sol- 
tar los negocios y dar con la carga en tierra, no me dexó el freno de Dios que por 
arte diuino me tiene preso y a echado la ried de tal manera que no le puedo huyr. 
El Consejo Superior remedió este borrón y mandó al rreceutor de Llerena me acu- 
diese con cierta cantidad de marauedis, con que pude asistir a la uisita de los pue- 
blos que se a hecho del mes de marfo de setenta y cinco hasta principio de nouiem- 
bre del mesmo año. En esta segunda buelta se an visitado todos estos pueblos: Vi- 
llafranca, Ribera, Almendralejo, Azabuchal, Villalua, Saluatierra, Salualeon, La- 
parra, La Morera, Almendral, Torre del Almendral, Nogales, Santa Marta, Bal- 
uerde, Villanueua de Balcarrota, La Higuera de Vargas. En todos los quales se an 
loido los edictos de la nueua secta y se an descubierto grandísimos errores y pecados. 



XLII 

Estando en el medio de la uisita en el pueblo que se dize Almendralejo, me 
vinieron a llamar de Caballa por parte del Faxardo, de quien se a hecho mención 
en esta ystoria, diziendo que estaua yndemoniado y que no se hallaua rremedio 
para su enfermedad, y que confiauan en mi diligencia les daria rremedio para esta 
necesidad. Yo fue a Caballa con parecer del licenciado Montoya, y visitando al 
dicho Faxardo, colegí de sus efectos que fingía llanamente ser yndimoniado, avn- 
que no lo era, lo qual se descubría por muchas y muy claras señales, vna de las 
quales no le pude sufrir, y es que llegándose a el vna cierta persona que el cono- 
cía y auia conversado y sabido sus faltas, se las rreuelaua y descubría, siendo 
cosas muy desonestas y que cayan en persona eclesiástica, fingiendo quel diablo 
descobría aquellos pecados. E conociendo yo su maldad, le dixé y mandé en vir- 
tud de Dios que dixese lo secreto de mis pecados, para lo qual le daua licencia. A 
Ij qual rrespondió algunos disparates sin saber dezir mis pecados ni cosa oculta 
de mí vida. Y conuertiéndose a hablar de Dios, blasfemaua y rrenegaua del. ICs- 
tonces no le pude sufrir y díxe en boz alta delante de mucha gente: verdadera- 
mente vos no sois demonio, sino onbre engañado del dimonio. De las quales pala- 
bras quedó muerto, cortado y sin color, que no acertaua a hablar. Y leuantandose 
de allí se fue en mi seguimiento libre y sano y sin demonio, y muy rreportada- 
mMte me habló persuidíénio:Tie que te.iía demonio, y que yo no le creya. Iten 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 267 

que le oyese de confesión y sabria la uerdad de su conciencia. Yo le despedí seca- 
mente, y el se fue a su casa rrebentando de pena y afrentado y lastimado se que- 
xaua de mi diziendo que le auia afrentado a el y a sus hijos, sintiendo el golpe 
que le auia dado y lo secreto de su maldad, a la qual se sigue muy duro y exen- 
plar castigo y ser el grandísimo erege y onbre peruerso y abobinable. Con todo 
eso a Ueuado su ynuencion adelante fingiéndose endimoniado, para huyr, a lo yo 
entiendo, el golpe de la ynquisicion. Por acasion deste Fajardo y de otros yndi- 
muniados de la secta e hecho vn tratadillo en que se declara la ynuencion destos 
demonios y la calidad de la culpa, y la pena que merecen. 

En esta segunda buelta de Ca9alla prediqué ciertos sermones tocando en la 
secta de los alumbrados, y vno dellos no pudiendo sufrir el sermón, estuuo muy a 
puntos de leuantarsa contra mi; pero no lo osó hazer por estar presente el vicario 
y todo el pueblo. Y otro dia estando en el tenplo, acabaua de dezir misa, y co- 
mentó a dezir a bozes muchas palabras contra mi, notándome que en el sermón 
avia predicado dotrina falsa y escandalosa con la qual perecían las.ouejas y almas 
deuotas, siendo mi doctrina mas llana y clara que lo que se pone en la cartilla, y 
auiendo predicado en aquel pueblo con el mayor aplauso que otro ninguno. No se 
pudo sufrir lo que dixo el alunbrado por los que estauan presentes, antes algunos 
clérigos de los que allí se hallaron, tomaron por memoria las palabras que auia 
dicho, y dieron dello quenta a la ynquisicion de Siuilla. Todas estas cosas vinie- 
ron a los oydos del ar9obispo de Seuilla, de las quales no rrecibió gusto, sino mucha 
yndignacion, y no pudiendo mostrarla contra mi, se uengó del doctor Nieto, pri- 
uándole de pedricador, porque era mi amigo y por su orden avia ydo a Ca9alla, y 
en su posada me hazia algunos rregalos. En este pueblo de Cacalla descubrí mu- 
chos misterios de las alunbradas de Sevilla, dicipulas de los teatinos, en donde me 
acabé de resoluer en vna cosa que queda prometida en este memorial, y es que los 
teatinos de religión y alunbrados convienen en la dotrina y son vnos y ermanos y 
de vn mesmo parecer, lo qual es certísimo y lo es bido por tantos argumentos y 
testimonios de verdad, que ponerlo en duda seria gran pecado y daría ofensa a 
Dios muy grande^ que me a descubierto vn misterio para que lo diga á la yglesia, 
el qual muchos días tuue por dudoso y no lo osaua creer hasta que Dios me lo a 
scripto en el alma con letras góticas, y no me dexan dudar, ni yo lo oso hazer por 
no ser yncredulo a Dios nuestro Señor que tantas misericordias a fecho a nuestra 
España descubriendo á la yglesia tan graue y oculta tentación, de cuyo remedio 
prouea el que fue seruído de reuelarlo. 

Acabado este negocio de Caballa, di noticia a la Inquisición de Sevilla y me- 
morial de las cosas que allí pasauan, y me boluí a la uisíta a hazer mi officio, y e 
perseuerado en ella hasta el mes de nouiembre deste año de 76 que el licenciado 
Montoya, Enquisidor, se vino a Llerena por orden del Consejo, e yo en su conpa- 
ñia; donde e trauajado todo este mes de nouiembre haziendo memoriales que 
pudiesen aprouechar no solamente a los Inquisidores, pero a los que tratan de 
calificar la dotrina, que an sido llamados para este proposito y estauan ayunos 
deste misterio. Y paresciéndome que el Enquisidor Montoya estaua bien ocupado 
todo el mes de dizienbre y no podía salir de Llerena, acordé venir a esta Corte 
tercera uez para dezir al Consejo de Enquisicion vn poco que me a quedado, ques 
lo mejor y lo mas ynportante y mas cierto de quanto e dicho. Plega a la miseri- 
cordia de nuestro Dios se acabe de creer lo que no se puede remediar sin darle 
crédito enteramente. 



208 REVISTA DE ARCHIVOS 

Lo que resulta de la vida y errores de los alunbradus que se a descubierto con 
mucha diligencia en diuersas almas que an comunicado en estadotriná, arvirtien- 
do primero que lo que va junto y distinto y recojido en este memorial, csiá tan 
oscuro, tan confuso y esparcido en la jente desta seta, que para distinguir vn solo 
error destos es menester sudar gotas de sangre, por ser ynvencion artificiosísima 
de herejes ocultos, cuya propiedad natiua es encubrir y solapar las herejías y mal- 
dades que tienen en el alma. 

Manifiestamente se entiende que la mayor parte de los errores desta secta están 
escondidos, porque los discípulos mas llegados della, de quien se presume que sa- 
uen el misterio, generalmente se an ^errado y no dizen palabra al Santo Officio, y 
de los pocos que an hablado se colije lo ynfrascripto. 

1. Que son grandes hechizeros y magos y tienen pacto con el demonio, del 
qual se aprouechan para muchos fines. Primeramente con este artificio rinden asi 
las mugeres y onbres y se hazen señores de sus almas y haziendas, y los traen en 
pos de si, siruiéndose de sus personan y hazienda mucho mas que si fueran sus 
esclavos y cabtiuos. Lo segundo, que con el dicho ardid conponen muchos santos 
repentinamente, que sienten en si el espíritu Sancto, y veen la esencia diuina, y 
alcancan los secretos del ^ielo, y tienen reuela^iones y uisiones, y saben la scrip- 
tura diuina. Todo lo qual se haze por ministerio del demonio y operaciones de 
arte mágica; con lo qual se acreditan en tanto grado, que de las gentes engañadas 
son estimados por dioses y celestiales. Lo tercero y principal, que se aprouechan 
de la majia para alcan(jar las mugeres y aprouecharse de sus cuerpos, para el qual 
efecto les ayuda el demonio grandemente, el qual viene á las mugeres y las en- 
ciende terriblemente en deseos de carne con tan grande opresión, que las hace yr 
rauiaado a sus maestros a pedir la medicina de aquellas grandes tentaciones, por- 
que ninguna otra persona puede remediarlas. Y los dichos maestros aplican el 
remedio natural tratando con las tentadas desonestamente, y dándoles a entender, 
que no es pecado, porque aquellas obras carnales llaman regalos de jente espiri- 
tual, y que haziendo aquellas cosas con necesidad espiritual no es ofensa de Dios. 
Al menos consta por larga ynformacion que los ósculos en la boca y rrostro y to- 
camientos en partes vergoncosas y todas las torpedades que se encierran en esto 
esterior, no es pecado, y asi lo exercitan como cosa licita y onesta. Tratan solo 
con jente mo(;a y muy ocasionada para las obras de carne. 

2. Que tanbien el demonio entra en parte en las obras carnales, y viene a las 
alunbradas, y tiene parte con ellas, yias ensuzia en dos mili poluciones, y que 
sus alunbrados califican aquello por tentaciones de justos, y entrándose en los 
aposentos secreíos para hazer cxsor^ismos contra los dichos demonios, tienen parte 
con las dichas alunbradas. . 

3. Que uiene el demonio en figura de Cristo y acomete carnalmente á las mu- 
geres. Y lo que mas deue espantar los oydos xpianos, questando vn alunbrada en 
su contenplacion venia vn demonio á ella en figura de Xpo. y cruzificado y co- 
rriendo sangre en los pies y manos y costado, y vllegándose a ella amorosamente, 
tenia aceso carnal a ella con circuslancias tan feas, tan abobinables, que no se su- 
fren dezir por la onrra de Jesuxpo. Y auiendo consumado con ella muchos actos 
carnales, la dexaua tan hanbrienta y encendida en deseos carnales como un fuego 
de Babilonia. 

4. Que los alunbrados al tienpo del coyto seminan fuera del vaso por no en- 
prjñar las alunbradas; la qual abominación se llama deleytarsc a lo nueuo. 



BIBLIOTFCAS V MUSEOS 269 

5. Que en el acto sacramental tratan cosas abominables, peores que Sodoma y 
Gomorra, y mandan a las alunbradas que no se confiesen con otros sino con ellos, 
porque no se descubran sus maldades. Y de aqui nasce que faltando del pueblo 
los alunbrados, se comulgan las dicipulas sin confesar, aguardando que vengan 
sus confesores. 

(3. Que para encubrir sus abominaciones y para onestar su ordinario trato con 
mugeres, las comulgan y confiesan muy a menudo para desudar al mundo con 
esto. 

7. Que realmente se al^an y toman por suyas las personas que tratan y comu- 
nican, V las quitan a cuyas son, apartando las donzellas del seruicio de sus pa- 
dres, V las casadas del seruicio de sus maridos, y los esclauos de la obediencia de 
sus señores; con lo qual desconciertan todos los estados y son pernÍ9Íosos a la uida 

V policía xpiana. 

8. Que enseñan y pratican vn fundamento general, rayz de grandísimas ere- 
gias, y es que la gracia viene al alma con señales sensibles: del qual manan tantos 
herrores, que no se pueden bien contar, porque ponen el gouiernode toda el alma 
con señales sensibles. 

9. Que hablando del sentimiento diuino lo califican heréticamente, llamándole 
mouimiento sensible. 

10. Que difiniendo la cruz del xpiano, hablan eréticamente, llamándole dolor 
sensible. Esta ynvencion herética está scripta en las cartas d? Avila y en el nuebo 
libro que se dize Avdi filia, por vn estilo tan disimulado, que no se puede enten- 
der si primero no se abarca el misterio desta secta. 

1 1. Que difiniendo la inspiración diuina, sienten eréticamente y la ponen como 
movimiento sensible. 

12. Que los grados de santidad y perfecion se manifiestan por los dichos senti- 
mientos sensibles. 

1 3. Que [de] su dotrina se sigue evidentemente que Dios es cuerpo y no espí- 
ritu. 

14. Questán testificadas contra particulares personas todas las herejías conde- 
nadas yn Clementina At nostriitn, de hereticis, conviene a saber, que Dios se puede 
uer de ley común en esta bida. 

1 5. Que en esta bida puede vno ser bienaventurado y puede llegar a ser ynpe- 
cable, y que los perfectos no tienen necesidad de hazer obras virtuosas. 

16. Que persona de la secta dezia que Dios la gouernara ynmediatamente, y 
que no se abia de obedecer á onbres ni a perlados, sino a solo Dios, y derribaba 
toda la obidiencia secular y eclesiástica y no conoscia rey ni papa. 

17. Que sienten mal de las religiones, de lo qual ay poderosas conjeturas. 

18. Que sienten mal del matrimonio, de lo qual ay poderosos argumentos. 

19. Que para contemplar bien es menester comer bien y cenar carne. 

20. Que sienten mal de los ayunos eclesiásticos. 

21. Que anteponen la contenplacion al ayuno eclesiástico de precepto, di- 
ziendo que mas uale contenplar que no ayunar. 

22. Que persona particular de la dotrina dezia que bastaua sola la oración 
para el cunplimiento de la ley diuina. 

23. Que en las cosas graues esperan reuelacion y respuesta diuina. 

24. Que persona particular de la seta dezia que la oración mental hera sacra- 
mento. 



REVISTA DE ARCHIVOS 

25. Que vsan de la confesión general como cosa nesíesaria a la saluacion de 
los ombres. 

26. Que dari a entender que quien no es de su dotrina, no se puede saluar. 

27. Que se vsa entrellos revelar las confesiones sacramentales. 

28. Que confesando algunos dellos piden el conplice del pecado en la dicha 
confesión, y le uan a dar corre^ion. 

29. Que mandan a las mugeres abstenerse de la comunicación de sus mari- 
dos, con ciertos títulos de perfecion. 

30. Que les mandan a las mugeres que quando sus maridos tienen parte con 
ellas, no se deleyten en el abto ni ayan parte en el. 

3i. Que comulguen con muchas formas, alterando el rito eclesiástico. 

32. Que dan a entender que con mas formas se da mas gracia. 

33. Que comulgan por fuerza a los endemoniados de su secta y les meten el 
sacramento en la boca, estando ellos acometiendo muchos desacatos contra el 
mesmo Dios y resistiendo la dicha comunión. 

34. Que aviendo comulgado cierto alunbrado a vna baata que se dezia estar 
endemoniada, acabada la comunión y cuando el reuestido, S3 llegó a ella y le me- 
tió su lengua en la boca della. 

35. Que al9ando el santísimo Sacramento, 9ierran los ojos y no lo quie- 
ren ver. 

36. Que viendo la ymajen de Xpo no la pueden sufrir, y dizcn que es decon- 
pasion y sentimiento de su muerte. 

37. Que cierto alunbrado confesaua a las mugeres y las enbiaua a otros que 
las absoluiesen. 

38. Que hazen á sus dicipulas yterar la confesión que las alunbradas hizicron 
a otros que no heran de su liga. 

39. Que no basta guardar los mandamientos para saluarse. 

Otras muchas herejías están asomadas cont/a e.itos, que deuen ser ynfinitas, 
y si vna uez se acaban de descubrir. 



DEL SECRETO GRANDE DE ESTA MALDAD Y NUEUA SECTA 

Cosa maravillosa es ver la cubierta destos herrores. Antes qne se acierte con 
vño, encontramos con mili oraciones y diciplinas y confesiones y comuniones y 
suspiros debotos y deuociones. Y como los que sacan el oro dentre el arena, es 
menester ahechar dos mili obras santas para sacar vna herejía. Y la misma difi- 
cultad se a de padecer en todos los pueblos despaña donde ay teatinos, en losqua- 
les sin duda ninguna hallarán el grano desta herejía, aviendo abilidades que lo 
sepan buscar, y ablandólo trabajado con tantos sudores y tanto estudio y tanta 
oración como nos a costado en nuestro distrito. Y si pensaren descubrir la dicha 
herejía con menos diligencia y con menos estudio y menos solicitud, no la halla- 
rán, ni avn el rastro della. De lo qual se sigue quan largo queda el camino para 
remediar este daño, no auiendo en el reyno tres Enquisidores enteros que sepan 
este misterio ni lo tomen con boluntad y con los brios y zelo que requiere causa 
tan graue y tan dificultosa. Hasta aqui e trabajado por hazer creyble al Consejo 
esta nueua secta y lo contenido en mis memoriales, y vltimadamente traygo vn 
papel en que se trata de lo requisito para el remedio desta plaga. Si uale algo mi 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 27I 

parescer, aquello es nes^esario para esta cura; y si faltare vna jota de lo contenido 
en esta nueua ynstrugion, no se prouee al negocio, ni se trata del remedio, ni se 
puede arrancar la rraiz desta nueva erejia, ni se me podrá argüir en ningún tiempo 
que yo dixe mentiras al Conzejo, si no se tomaren los medios apuntados, sin los 
quales es ynpeible derribar este monstro de la yglesia. Dios nuestro Señor, ques 
la medicina verdadera, ponga las manos en este negocio y sane esta llaga de ynfe- 
dilidad que padece nuestra España y toda la yglesia católica. 



S. R. M. 

Estando en Llerena y de camino para esta Corte escriui de priesa este memorial 
■ breue que contiene en suma la istoria de los aiunbrados de Estremadura y lo que 
se a descubierto de su uida y doctrina: pare9ióme que deuia ofrecerlo a V. M. por 
algunos buenos fines. El primero es dar a V. M. auiso del daño y persecución que 
padece de secreto la yglesia en lo que pare$e quieto y sano de nuestra España, para 
que viendo V. M. el daño, prouea del remedio antes que la llaga se haga incura- 
ble. Lo 2.° para que V. M. entienda el seruicio que le a hecho en Llerena la orden 
de Sto. Domingo, que si Dios es seruido de sacarlo a luz, es vno de los maiores que 
a rescebido V. M. de ninguna comunidad ni de particular persona; lo qual será 
buena espuela para que V. M. nos mire con los ojos que nos miró el felicísimo 
monarca Carlos quinto, padre de V. M. Lo 3.° para que V. M. se acuerde de mi, 
que por la misericordia diuina e sido llamado para este ministerio, tomándome 
nuestro Señor por instrumento a solas de la cosa mayor y mas gfaue que se a uisto 
en muchos siglos. La istoria breue ua hablando muchas uezes de mi, pero no dize 
cosa alguna de lo que otros escriptores pudieran dezir con toda uerdad: solamente 
se toca la sustancia de la istoria y lo que no se pudo callar. Ua escripto este me- 
morial muy de priesa y como salió de la primera mano, porque mis ocupaciones 
no lo dexaron limar, ni pude ofrecerlo a V. M. en mejor letra, porque tratándose 
en el cosas tan secretas y que tocan al sigillo de inquisÍ9Íon, no se pudieron fiar de 
todas manos sino de oficiales de la inquisición. V. M. lo lea y considere con mucha 
aten9Íon, y si a V. M. diere gusto saber cosas muy particulares de la materia, yo 
las diré muy por extenso a V. M. a quien nuestro Señor conserue, guarde y pros- 
pere en el felicísimo renonbre de católico para gloria y vtilidad de la yglesia ro- 
mana y de toda la república cristiana. 



S. R. M. 
Frai Alonso de la Fuente que sus reales manos besa (i). 

(i) Carta hológrafa, que debiera haberse insertado al principio. 
La etiqueta de esta historia dice así: 

Papeles q.fray al° de la fuente dio a su mag. y su niag. los Remitió por carta del S.' ma- 
thco Vaí{q^. al illmo. Sr. obpo. de Cuenca inq.' General en madrid 17 de dici.' de i5t5. 



272 REVISTA DE ARCHIVOS 

m 

CARTA DE D. JUAN DK ARGIJIJÜ AL P. DIEGO AII'LKNDEZ 

(Áiüó-rrafa.) 

Escrivo en mi casa estos renglones para que hurlo de muy buena gana un 
rato del dia que avia destinado passar con mi gente. Hé alegradonie mucho con su 
carta de V. m. y con la relación de lo que por allá passa. Solo me tiene cuidadoso 
la desgracia del padre Miguel Vázquez, que lo serí^ muy grande si nos pusiese su 
salud en aprieto. Suplico á V. m. le de un recado mió en esta conformidad y me 
avise el estado que tuviere su achaque. De por acá ay poco que poJer avisar. Des- 
de el lunes passado se comentó la renovación del cuerpo de la iglesia, y es obra 
que se acabará en menos de dos meses. Deseo es de muchos que quedasse este 
templo mas desahogado y mas noble, haciendo mucho menor el coro, que bastaría 
para lo poco que es menester; no sé si se vendrá en esto el padre Prepósito, que le 
veo muy temeroso del gasto. Mas alentadamente trata el colegio de comenfar su igle- 
sia, como quien no ha de mendigar el dinero para ella. A los cofrades de la Concep- 
ción ha venido orden del Nuncio para que mientras se acaba de determinar el plei- 
to de la imagen, la saquen de regina las veces que quisieren al año hacer fiestas para 
qualquier otra parte, con obligación de bolverla dentro de veinticuatro horas. Esto 
no es quitar, desde luego, remotamente la posesión á los frailes, mas presto llega- 
rá este dia. Ahora tratan de comenzar á gozar de su privilegio, sacándola á San 
Francisco en una solemnissima procession el doiningo 18 de Setiembre; mucho 
prometen desta fiesta que será mas aproposito contarlo á V. m. cuando lo ayamos 
visto, que referir aora lo que podra después no tener efecto. Solo digo que an 
nombrado diez i seis diputados para conferir lo que se hará y entre ellos al padre 
Prepósito y al padre Pineda, con el guardián de San Francisco y otros religiosos, 
veremos en qué paran estas prevenciones. 

En habiendo comodidad sabrá el hermano Melchior de Valencia lo que V. m. 
le manda de las cartas y historia de Mende^: yo no le ahorro este cuidado porque 
ni las tengo, ni el obispo quiere ya darlas: sé que en el colegio las ay y de alli ó 
de otra parte no será dificultoso averias. Las conclusiones generales que al princi- 
pio del quinto año suponíamos que tendría el hermano Melchior, se han dado al 
hermano Vera, con miedo de que la corta saliid de su discípulo de V. m. le había 
de estorbar el tenerlas, causa por que repudió las mensales; con todo quisiera que 
primero ubieran hecho algún cumplimiento con él, aunque fuera para averias de 
dexar y dar esta satisfacción á la. provincia, supuesto que de su abilídad no se duda , 
que sobradamente pudiera sí sus achaques no se lo estorbaran. El me da en esta 
ocasión muy buen cxemplo, que como tan religioso y tan cuerdo se conforma 
alegremente con lo que la obediencia ordena y dice que habiendo entrado en la 
Compañía á solo salvarse, todo lo demás importa muy poco. El padre Hernán do 
de Herrera tomó la vara de ministro el dia de San Luis; ese mismo pasé en el 
noviciado donde tubimos muy buena fiesta i buen sermón. El padre Granado se 
queda en Granada, sospéchase que por Vícerector de aquel colegio, aunque no se 
afirma. Hasta ahora no se sabe quien haya de leer aquí de prima; fuerza parece 
que sea el padre Diego Ruíz. Esto y otras mil cosas están aun pendientes; de todo 
avisaré á V. m. cuyas manos besan mi madre y doña Sebastiana muchas veces. 



BIBLIOTECAS Y MUSKOS 278 

Guarde Dios á V. m. como puede y deseo. El padre Dionisi'j llegará aqui esla 

semana. Sevilla 3o de Agosto de 626. 

Don Juan de Ar guijo. 

Lo principal se me olvidaba, cosa dignísima de historia y de acotar el año en 
que sucedió, como tan memorable. Arrancó del colegio de Sevilla el padre Pareja 
por morador de Ecija; fuese el domingo en la tarde sin despedirse de ninguno del 
colegio ni de fuera. El dia antes me hizo visita, pero no me dijo palabra de su 
mudanza. Dejó escritas en poder del padre Vitoria ciertas cartas para los amigos 
dando dcsculpas de no despedirse de ellos por no saber razón ninguna que darles 
de esta novedad. A mi me cupo una de estas cartas que llaman de San Alejo, por 
leerse después de haber pasado el dueño de esta présenle vida, que tal es salir de 
Scvila por fuerza. 



IV 

CARTA DEL CARDENAL DE CARPÍ 
AL OBISPO DE ARRAS 

Moi.TO R.^ c) KT Ill.mo signoke: 

Non risposi alia carta de XXV di Maggio in ciffra che piaque a V. S. scrivermi, 
per lema di non l'esser molesto con mié lettere che poco rilevano, in le sue molte 
et gravi occupationi, in le quali vorrei piu presto esscr parte per levarle la uoglia, 
che aggiongerlene. Tengo depoi 1' altra di V. S. de XXIX del passato con il soma- 
rio del recesso della Dieta, et la reformatione del clero in Germania, con che ho 
ricevuto moUo placeré et favore da lei, et ne la ringratio con tuto il cuore '. Et 
circa la negociatione del Nuncio non so che altro dirmi se non che lo haversi qua 
opinione et ferma rissolutione che le faculta non solo si desiderino da S. M.M, ma 
che anche le siano necessarie per il stabilimento delle cose di Germania, temo che 
non faccia andaré sua St.'"* ritenuta al concederle, pensando forse con questo che 
reputa essere in mano sua poter facilitare il negozio particolare con S. MM, et in, 
questo proposito tanto piu qui si ferma quanto che dal negare et difficultare et 
negociare in questo modo pare haverci pur fatto alcun rittrato, almen di piu spe- 
ranza che quella havevano et che da S. M.ta venea loro mostrata. Delle cose di 
Genova non posso fare almeno per la importanza della cosa et per la natural ins- 
tabilitá di quelli cervelli ch' io no ne tema molto, tanto piu sentendo per assai bona 
via che se li mira et che pratichi non vi mancano, et che quelli tlischi che sonó 
hora traltenuti trattengono altri, et con li mjlti malcontenti che sonó in quella 
cita pensano tuttavia a qualche tratto rilevato, et vado odorando che sia di abbu- 
giare le galere al Principe Doria, che quando li riuscisse, non saria poco fatto. Jo 
per la debilita mia non manco di star avertito per scoprir sempre piu paese in 
questo per servicio di sua MM et publico, notificando continuamente alli ministri 
di S. M.ta qua tutto quello che á mia noticia venga in questo et in ogni altro par- 
ticolare, per servizio di quella, come piu tongamente intenderá V. S. da uno creato 
mió che di poi ch' havera fatta la riverenza a sua altezza al suo primo arrivo in 

I Desde aquí en cifra con el descifrado al margen. (Bibl nac. C. prov.) 



274 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Genova, andará di longo in corte di S. MM per csser appresso di V. S. et pregarla 
che per farmi favore le piaccia sempre comandarmi, non lasciando a dietro di diré 
á V. S. che la esperanza che qui si da da S. N\M ad ogni modo intertiene S. S. che 
non si getta cosi liberamente a Francesi, come quelli vorrebbono, et nc nascc che 
spesso quelli si mostrano mal contenti del modo di negociare de S. S., della qualle 
alie volte tanto piu restaño mal sodisfatti quanto che pare loro conoscere un de- 
siderio infinito in S. S. di vendetta, et tale che dovrebbe secondo loro constringcr 
S. S. ad ogni strano partito onde si conosce alcuna volta S. S. essere strachissima 
sopra modo del negociare Francese. 

Di Roma alli VI d'Agosto nel XLVIIL 

D. V. S. molto R.ma et 111. :"a Fratello per servirla 

II cardinal de Carpi '. 



V 

OTRA CARTA DEL MISMO AL MISMO 

MoLTO R.^lO ET Il.I-.MO signor: 

A questi di mi morse un fratello de XVII anni et di moka speranza, essendo- 
mene restato solo uno di tre anni, et dipoi molti cari servitori mi sonó pur morti, 
oltra che una gran parte della famiglia é stata amalata, et io son stato in letto pa- 
recchi di per causa di terciana, della qualle essendomi rivaluto, pensó domani per 
meglio confirmarmi andar fuora di Roma, appresso pero per mutar aria, et del 
tutto sia sempre laudato N. S. Dio. Mi é parso avanti ch' io parta darne questo 
contó á V. S. accioche la sappia dove commandarmi 2. Qui hora meglio si conos- 
cono li errori fatti, ne si stima poco lo hauer havuto questa bona sorte che 
S. M.ta habbi voluto di novo chiedere la faculta di onde possino hora con conce- 
derli remediare al pericolo in che conoscono esser stati quando S. MM fondandosi 
sula negativa che prima assai chiaramente jqui si facia havesse voluto procederé 
secondo che accienava di fare per quello che il signor Ambassatori qui ne dicea 
et legeva á S. S.^^^^ et se ben le facultati non sonó intiere a punto come S. M.ta chie- 
deva, non e pero che bisognando qui non si sia per concederé il tutto, ma parendo 
qui non havere altro meggio per uenire a negociare li particolari non e maravi- 
glia se si spende cosi a minuto questa moneta, dovendosi di buona ragione, esscndo 
richiesto et pregato spesso a presentare occassione per trattar di quello che prin- 
cipalmente qui si ha cura, et che sopra tutte le cose di questo mondo et anche de 
r altro, ci sta sempre al core. Li francesi qui stanno alquanto bassi, parendo loro 
hauer scoperto chiaramente che qui li negocii si risolvino in parole et che in 
effetto S. S.ia vorrebbe fare il fatto suo et col meggio de altri, ct conoscono che il 
timore ch' a questi signori novamente si e aggionto per causa del signorc Don 
Fernando Gonzaga e incomportabile. 

Di Roma alli XIX di Scttembrc nel 1548. 

D, V. S.a molto R.ma et 111. ma Fralcllo per servirla 

FJ cardinal de Carpi 3. 

Sobre: Al molto R.mo ct 111. ^o signor il signor vescovo d' Aras. 

1 Autógrafo. (Ibid). 

2 Desde aquí en cifra. 

3 Autógrafo. 



DIBLIOTIXAS Y MUSKOS 275 

VI 

OTRA CARTA DEL MISMO AL MISMO 

Moi.TO R.^'^lO ET h.L.'^lO SlGNOU: 

Scrissi ullimamente per le mié di XIX del passalo ch' io andavo fuora di Roma 
per mular aere, el essendo rilornalo, mi é parso significarlo a V. S. accioclie la 
sappiache ¡n ogni loco dove mi trovo son sempre pronto a servirla. 

II Signor Don Diego sapendo che la chiesa di Salerno, se ben e in persona del 
card, Ridolíi, sla pero á mia disposilione ogni volta che ci sia la licentia el buona 
gralia di S. MM, fu servilo ch'io la promeilessi al Prolonotario Luis di Torres, res- 
tando di scrivcrne opporlunainenle a S. M.t> perche ne venesse la licentia insieme 
con la gral'.a di poler tener le pensioni in Hispagna che esso Prolonotario per 
queslo contó mi assignasse; el perche niai non e vcnuto quesio dispaccio, anchor 
che dica il signor D. Diego haverne piu volle serillo, et instando lanío il lempo che 
li cardinali vcngono forzati a lassar la pluralila delle chiese tal che non provedendo 
á questa in lempo, verrebbe a vacar, el se ben ció non importa punto al R.mo Rj. 
dolfi che di gia gode le mié Abbatie che per queslo gli assignai in Francia, á me si 
ceno apporla infinito incommodo: onde ho voluio suplicar V. S. per questa mia 
a fcrmi gralia che il dispaccio me ne venga conforme all' allro che fu fallo perGa- 
leazzo Rotulo sopra la medessima chiesa di Salerno, che in uero per haver lárdalo 
tanto a venir non ne resto che con notabil danno, ct in piu modi. 

Qua si sla con molla anxieía di vedere quel che seguirá dopo che Sua Maesta 
havra veúule le faculta el li Nuncij gionti saranno, et cominciato haveranno ad 
operare, persuadendosi o volcndo almen persuader ad altri che sua M.ta si irov' 
oblígala di parola el promissione che gionle le faculta si sodisfarebbc a sua SM 
Lvero che temono molió di esser menall in longo, et che per queslo fare si anda- 
ranno per vosire signorie excogitando diversi modi, el li Francesi qui, che assai ere- 
dono sua Santita non sia per correré a questa satisfaitione, stanno pur con qualche 
sp:ranza di havere preso N. S. al dissollo, se^ben poco se ve fidano, sicome sua 
SM non molla fede ha in loro, havendossi lasciala inlendere che piu si polea sperare 
nel allro Re; il che mi e parso non lacere aV, S., non per dirle cosa ch' io creda gia 
la non sapia, ma con conformarle saiisfare a me siesso di serviré anche in queslo 
poco a sua M.ta 

Di Roma a li XVIII d' Ottobre nel XLVIll. 

D. V. S. molió R.ma el 111. ma Pratello per servirla 

¡I cardinal de Carpi K 

) Autógrafo. (Ibid.) 



3.'' ¿POCA— TOMO xiii 19 



276 



REVISTA DE ARCHIVOS 



VII 

OTRA CARTA DEL MISMO AL MISMO 

MouTO R.Mo ET Ii.L.Mo Signor: 

Rendo quelle gratiech' ió posso maggiori a V. S. 111. ma per lutto quello che 
r e piacciulo scrivcrmi per la sua de XXI del passato, conoscendo sempre di piu in 
piu quanto che eterno debba essere 1' obligo, mió veroslei et 1' 111. mo S.or suo pre. 
I , Paruemi a proposito ragionando col Cardl. Farnese et dimostrandogli vivamen- 
te quanto sia loro di bisogno lasciare li modi passati et gettarsi ueile braccia di S. 
M.ta dalla quale sola haveano da sperare et da dependeré, mostrargli quel capitolo 
della lettera de V. S. senza zifra, nel quale ella mi dicea questo medessimo, et di piu 
che cío facendo si da loro trovarebbono ¡i ministri di S. M.ta disposti a procurare 
il remedio pub.o et la reintegratione della confidenza et sincera intelligenza fra 
questi due lumii, et parvemi che di ció restasse assai contento, dicendo che ancor 
tanto non havea veduto in scritto d' alcun ministro de S. N[M, perho che inlen- 
dean ad ogni modo seguiré la MM Ces.» sua che tenea ben delle longhezze: veggo 
poi che il Car.'c et piu sua SM hano voluto mostrare di far caso di questo capitolo 
di lettera di V. S con publicare che se li da per questo bone speranze, et assai 
misteriosamente I' han publicato, onde tutto ho detto al segr.o Moniesa quel che 
ne ho udito et quel che io ne sentó, et di piu certo che del vescovo de Jurea secon- 
dome di momento et per che ragionevolmente il signor D. Diego de Mendoza ne 
dovra poi ragguagliare a pieno sua MM, io non ne ataslidiaro altramente con mic 
lettere. V. S,, credendo che anche la intendera che con meco il Palazzo fa estraordi- 
nariamente etche Farnese mi prega á fare uííicio per loro, et che io ho loro detto 
che se ben posso poco ó niente, che nondimeno mi affaticaro di far loro servitio 
purche mutino modi et vogliano serviré á S. bAM come son tenuti et come ogni 
ragione li dcbbe persuadere se pensano fare il loro particolare, et á non ruinare 
afaito la religione, la quale per diré á V. S. et á S. M.M quel che pare á me, chiara- 
mente si conosce se ruinera ad ogni modo, ancor piu se S. M.ta con le parole al 
meno non ci spaventa et non cí amonisca che piu cura teniamo del ser. o di Dio di 
quello che hora habbiamo, et di quel che siamo certamente per havere, se senza 
altro rispetto ci sara permesso seguiré le voglie et inclinationi nostre. 

Ne altro diro per questa se non che mi faci sempr' in buona gra. di V. S. alia 
qualle N. S, Dio doni longa felicita. 

Di Roma alli lili di Novembre nel XLVIII. 

De V. S. molto R.ma et III. m» Fratello per servirla 

II cardinal de Carpi 2. 

Sobre: Al molto Reveren. et 111. mo sor. il signor ovo d' Aras. 



1 Desde aquí en cifra, con el descifrado al margen. (Ibid.) 

2 Autógrafa. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 277 

VIII 

OTRA CARTA DEL MISMO AL MISMO 

MüLTO R.'^io ET Ill.'^io signor: 

Per 1' altre míe basciai le mani a V. S. dell' ispeditione che 1' era piacciuto man- 
dare per contó della cíiiesa di Salerno, et perche per la sua di XVIII del passato la 
me ne da ragguaglio, di nuevo torno io a ringratiarnela con tutto il cuore, conos- 
cendo ben in ogni cosa quanto 1' obligo mió sia verso lei, che di gia infinito lo con- 
fesso. 

Quando qui gionse 1' aviso et risposta in scritto di S. M.M sopra le cose di Pia- 
cenza, prima parve che a Farnese portasse aicuna satisfattione, ma trovo per vero 
che a S. S. punto non e piacciuto ne punto si e satisfatto del negociare del Nuncio 
circa questo particolare, essendo sua beatitudine in fermo proposito di non voler 
per modo alcuno ne in longo ne in breve tempo venire in discussione sopra Pia- 
cenza, presupponendo che sua MM non sia condescesa dopo tanto tempo a questa 
conclusione cosi risoluta se non ben pesadamente come suole et con dissegnooltra 
Piacenza di subintrare alia cognitione et trattamento delle cose di Parma, et le 
cortesi parole di S. M.M et di mons. 111. mo di Granvela et di V. S. che in questo 
ultimo hanno usato mettono pero qui il cervello a partito, per che da un canto 
pare che possino et debbino sperare, et per 1' altro parendoli vedere il precipitio 
stanno perturbatissimi, et per diré il vero sara miracolo se con piena salute navi- 
garano questo mare senza urtare in qualche scoglio. Et essendo pur questo peri- 
colo conosciuto da loro, intendo sonó per voltare ogni loro industria alla.estinctione 
del concilio, forse con lasciar a dietro per hora la cosa di Piacenza, almeno mostrare 
chel che non sia il principal intento, se la natura pero comportara che si metta die- 
tro le spalle quel que posposta ogni altra cosa senza alcun risguardo si puo diré 
esser sempr' avanti gli occhi et posto in mezzo il core, et questo rispetto, che io dico 
del concilio fa pero in loro questo buon effettoche nella creatione de cardinali che 
domani hanno pensato di fare pare pur che siano per haber questo rispetto che non 
ne siano per danari, et non deve esser dubio che il concilio, riformationi et simili 
nomi a noi qui sonó la verabriglia et // babao. (sic) 

Et in buona gratia di V. S. mi raccommando sempre. 

Di Roma alli XVIII di Decembre nel XLVIII. . ' 

D, V. S. molto R.ma et 111. ma per servirla 

// cardl. de Carpí '. 

Sobre: Al molto Reverendissimo et 111. mo signor il signor vescovo d' Aras. 



I Autógrafo, (/fe/ííj 



278 



PEVISTA DE ARCHIVOS 



IX 



OTRA CARTA DEL MISMO AL MISMO 



MoLTO Revk. et Ill.mo sig.re; 
5, V. della t 



Rendo infi 
occupationi in rispondere con le sue üe iii al 
veva da rendere per esser partito di qui con 



gratie alia b. V, della pena che i' é piaciuto prendere fra tante sue 

mié ciiei vestovo d' Aless.ria le ha- 
isegno di esserne lui proprio il por- 
tatore, et la modestia che V, S. usa in assolvermi dall' obligo che tanto volentieri 
tengo fra li altri che ho con lei fa con meco I' effetto che deve, per ció che piu 
m' astringe a procurarle alcuna cosa che piu propriamente possa apportare alcun 
ornamento al studio che la mi scrive haver fatto, se ben e ragionevole chio creda 
la sia per haber sempre poca commodita di goderlo per le molte honorate et ne- 
cessarie occupationi in che la e sempre per trovarsi. Questo anno e assai fortu- 
nato nel ritrovare anticaglie, per ció che molte imagini de philosopi, poeti et ora- 
tori son comparse, et io per buona sorte mi truovo la di Euripide, bellissima sopra 
modo, con le lettere soprascritti del nome, a tal che chi ha 1' humore in anticaglie, 
corre a vederla; et tutto questo dico io a V. S. allegrandomene con lei, poiche 1' e 
piaciuto. farmi sapere che la si contenta esser posta al libro de quelliche si confes- 
sano per peccatori in tale humore, del cuale godendo io infinitamente, offeriscole 
per sin da hora una testa di Socrate assai rara, et questa oltre il patto et obliga- 
tione che prima le havevo fatto. 

Ringratio anche V. S. quanto piu posso per il favore che la mi ha fatto in 
dirmi quanto che S. M.^a conosca la buona mente di N. Sig.rc della qualle crederei 
io con verita poter diré assai, puré poi che dalle attioni et effetti si havera da faro 
l'intiero giudicio, non ne diro altro se non che stia pur S. M.^^sicura che questa 
buona mente di S. B.ne e naturale et che senza fatica S. SM ne lasciara sempre 
seguiré l'effetti conformi, et se ben so io che questo ch' io dico hora á V. S. non é 
poco, dicolo pero cosi liberamente come ser. ""c di S. MM, perche mi pare esserne 
certo onde sempre n' havro da esser tenuto da V. S. per verdadero, la qual sup- 
plico sia servita di commandarmi se la conosce chio sia buono per serviré in alcu- 
na cosa á S. M.M et a lei, che se ben sonó di mia natura poco intromettente, tanto 
buon voler tengo io pero di ubidire et serviré á chi servo, che almeno quando ben 
altro non seguisse d' alcuna mia attione, par che á questa mia volonta non si possa 
giustamente negare il comandarmi, ne diro altro per hora á V. S. se non che mi 
raccomando in sua buona gratia sempre pregando N. S. Dio per sua longa felicitado. 

Di Roma alli XVII di Dicembre M. D. L. 

D. V, S. molto R. et 111. nía Fratello et servitorc. 

11 cardinal de Carpí i. 



Sobre: Al molto R.f"o et III. "lo signore il vescovo d' Arras. 



(i) Autógrafo. (Ibid.) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 279 



X 



CARTA DEL CARDENAL DE JAÉN 
AL OBISPO DE ARRAS 

Muy Illtre. y R.mo señor: 

Estando en la Mallana con su Santidad recebi una carta de V. S.*"^ de XXVIII del 
pasado y alli allegó el camayano á los 4 de este y dos dias antes había allegado 
un correo que el camayano habia despachado desde el camino. Su Santidad está 
bueno á Dios gracias y mostraba tener contentamiento, aunque en lo del dinero 
parecía que no lo estaba mucho; embió al tesorero á mi cámara á que me mostrase 
la carta que su Magestad escrebia al embajador de Génoba para cobrar los cin- 
cuenta mil escudos, por que les parecía que estaba escura, y á mí parecíame que 
estaba clara, y ansí se, lo dige al tesorero, pero no era posible hacérselo entender. A 
mi parecer, el gobierna lo de aquí, y en su Santidad no hay que hablar, pero po- 
nenle tantos inconvenientes, que es trabajo. Ya deseo uer hecha esta promoción y 
de$eo que salga mejor de lo que pienso. Todo su negocio del tesorero es que nunca 
su Santidad tendrá otra amistad sino la de su Magestad, ni hará paz con otro nin- 
guno si su Magestad no viene en ello. 

Paréceme que las cosas del concilio uan bien enderezadas, según loque escri- 
ben, y prometo á V. S.** que siento tanto el no poder hallarme en él, que no lo sabría 
decir aquí, y holgarme ya de hallarme allá, como estoy sin cargo ninguno, porque 
en fin un perlado parece bien alli; plega á Dios guiallo todo como el sea mas 
servido. 

De lo que toca á Monseñor R.mo de Trento, con este último correo ha hecho 
grande instancia que su Santidad le embíase el breve que á V. S.** escrebi y que se 
remitiese al Arzobispo de Saijar que está en Trento para que lo "uese á negociar 
en nombre de su Santidad; lo que rne parece que su Santidad hará sera embiar un 
breue al capítulo que in epentum pacationis en la elección tubiesen respecto á la 
grandeza de aquella iglesia y á lo que importa y palabras generales; no se sí desto 
el cardenal se contentará; bien creo que desto que diré V. S.** se reirá, y ansí ha 
gustado mucho dello su Santidad, parecíendole á monseñor R.mo de Trento que 
era como es buen servidor de su Santidad, ha embiado á suplicar á su Santidad 
haga cuatro cardenales en esta promoción y que sean los tres electores y al obispo 
de Vercel qve está aquí, y que también le parecía que su Santidad debria de hacer 
al obispo de Fano y á Poggío, aunque creía que su Magestad los había nombrado, 
pero en caso que no fuese ansí, que su Santidad los hiciese, porque cumplía á su 
servicio, y también suplicaba á su Santidad que embíase por Nuncio á su Magestad 
en lugar de Fano á un obispo senatense que está agora en Trento, y este fué nun- 
cio en Francia en tiempo de Paulo, y es gran amigo suyo. Su Santidad ha gustado 
bien de todo esto como digo. V. S." no me dé por autor de nada de esto, porque soy 
muy servidor y amigo de Trento, y soylo tanto que si estubiera en Trento le dí- 
gera lo que me parecía: su Santidad holgaría de hacerle toda merced y favor en 
lo que pudiese honestamente. 



lEVISTA DE ARCHIVOS 

El Sr. D. Juan Manrique se pariirá esta semana y con el Don Pedro, aunque se 
me hará de mal de verle ir, y beso las manos de V. S." por la voluntad que tiene 
de hacerle merced. Dios sabe la'pena que yo tengo de uerle tan mal parado, y como 
es tan bien inclinado y que todos le quieren mucho por su buena condición, y 
juntamente con esto se que ha servido y sirve muy bien á su Magestad y con gran 
voluntad, no acordarse de él su Magestad hecholo mas á mi desgracia que no á no 
merecerlo él, y ya que él no lo tiene, quisiera yo poderlo cumplir, y aunque he he- 
cho y hago todo lo que puedo, no batsa para que no padezca necesidad. V. S.* me 
hará merced de mirar por él y ayudarle en lo que pudiere, porque en verdad siento 
mucho su trabajo y el decir de las gentes que no vasten sus servicios y los mios 
concurriendo en él los méritos que concurren para que su magestad no haga con 
él lo que hace con otros. V. S.* me perdone si me he alargado, que yo le digo que 
he recebido pena de uerle y no poderle remediar. 

Nuestro Señor la muy lUtre. y R."ia persona de V. S.'"^ guarde y acreciente 
como desea. 

De Roma VII de Nobiembre MDLI. 

Servidor de V. S.'"^; 
P. Cardinalis Giencnsis '. 

Sobre: Al muy Illtre. y R.mo señor, el señor obispo de Arras, del consejo se- 
creto de su magestad. 



I Autógrafo. (Ibid.) 



1 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



El organista litúrgico español. — Selección de composiciones de orga- 
nistas clásicos españoles, precedida de avisos y prácticas para el uso y empleo 
del órgano litúrgico conforme á las prescripciones del Motu proprioj á las tra- 
diciones de la escuela clásica de órgano española, escogida y comentada por 
Felipe Pedbei,. — Barcelona, Vidal y Llimona y Boceta [igoS]. 

El maestro Pedrell, incansable en su tarea de preparar la historia de la música 
española (esa historia que Barbieri hubiera debido hacer) en la forma más práctica 
y convincente, exhumando los monumentos y trayéndolos como testimonio del 
valer de los pasados, para que su ejemplo estimule á los presentes, ofrece en la 
colección que ahora examinamos unas cuarenta composiciones escogidas, donde 
abunda lo bello y lo característico. 

F'iguran en ella: el P. Antonio Soler, José Elias, Juan Cavanilla'>, Juan Moreno 
y Polo, el organista aragonés tan genial en su inspiración melódica; Joaquín Oji- 
naga, nombre que acaso suena por primera vez entre los compositores de música 
de órgano de principios del siglo xviir, y remontándonos en fechas, Fray Juan Ber- 
mudo, el autor de la famosa Declaración de instrumentos, y el mayor de todos, el 
organista y clavicordista de cámara del Emperador y de Felipe II, Antonio de Ca- 
■ bezón. 

El colector, que hace mucho tiempo viene preparando una Antología de orga- 
nistas clásicos españoles, donde tanto nuevo ha de aparecer, presenta ahora como 
una antelación de esa gran obra este muestrario de composiciones escogidas, 
dedicado en primer término á los maestros de capilla de nuestras catedrales é igle- 
sias. Supuesta la idea, por nuestro mal demasiado cierta, de que en esta materia 
perseveramos en la más deplorable decadencia, de que vamos á la zaga de los 
otros pueblos en el moderno reflorecimiento del órgano litúrgico, de que en nues- 
tra literatura pedagógico-musical el órgano figura con una contribución raquítica, 
el colector no pretende, como él mismo dice en el prólogo, llenar de repente y per 
saltiim el vacío bibliográfico y artístico, así teór ico-técnico como práctico, que to- 
dos deploramos, sino realizar obra de vulgarización, sacudir un poco la pereza, la 
modorra de que se sienten aquejados casi todos sus colegas, y demostrar, con el 
ejemplo de Italia, ayer tan decaída como nosotros y hoy en vías de progreso y flo- 
recimiento, que el porvenir es.de los arriesgados y de los laboriosos, y que los que 
tenemos un pasado de gloria y podemos envanecernos con nombres ilustres, es 



282 



REVISTA DE ARCHIVOS 



vergüenza que continuemos por más tiempo arrastrando una vida lánguida de ru- 
tina y de mal gusto. 

F. S. B. 



Comedia famosa Je «11 esclavo del demonio», del Dr. Mira de Mes- 
QUA (Barcelona, 1612). — Kdited, with an Introduction and Notes, by Milton A. 
BucHANAN, Associate in Romance Lenguages in Ihe University of Chicago.^ 
Baltimore, Furst, igoS. — 8.", i44págs. 

Tornando por base para el trabajo las copias incluidas en la Tercera parte de 

las comedias de Lope de Vega y otros autores Barcelona, 1612, y cotejando con 

ella para las variantes otras Partes de i6i3, 14 y 1649, tres sueltas que pertene- 
cieron á Gayangos, hoy en la Biblioteca Nacional, y otra también suelta de la Real 
Biblioteca de Munich (i65o?), el Sr. Buchanan presenta un texto bastante co. 
rrecto de aquella comedia. 

Además estudia en la Introducción las fuentes de donde pudo tomar Mira de 
Amesqua el argumento de su obra, como tantas otras fundada en los famosos 
pactos del alma con el diablo, y después de señalar la Historia general de Santo 

Domingo por Hernando del Castillo, el Flos Sanctorum de Villegas y la Vida 

de Santo Domingo de Marienta, como primeros elementos, se fija más particular- 
mente en el Agiologio lusitano de G. Cardoso (1666) y otras obras portuguesas 
donde se refiere circunstanciadamente la conversión de Fray Gil, canonizado en 
1628, el Don Gil de la comedia. Concluye la Introducción indicando las afinidades 
y diferencias del tipo presentado por Mira de Mesqua con el Teófilo, Roberto el 
Diablo, Fausto, D. Juan y otros tantas veces sacados al teatro por nuestros pri- 
meros dramáticos. 

Merecen el agradecimiento de todo español ilustrado los profesores extranjeros 
(y van siendo bastantes) que como el Sr. Buchanan restauran con cariño é inteli- 
gencia nuestros antiguos textos y proclaman desde la poderosa nación norteame- 
ricana el interés é importancia de nuestras antiguas historia y literatura, que va 
poniéndose de moda desdeñar entre los pseudo-regeneradores de nuestra Patria. 

A. P. Y M. 



Compendio de Historia de América, por Manuel Serrano y Sanz. — Bar- 
celona, Tip. de Juan Gili, igoS. — 8." m., 363 págs. con láminas. 

Consigna el autor que su obra sólo tiene por objeto vulgarizar la historia de 
América, cuya conquista y civilización serán siempre gloria de España. 

Trata en los primeros capítulos de las razas primitivas, que no remonta más 
allá del principio de la edad cuaternaria y del origen de la civilización americana, 
afirmando que fui autóctona, sin influencias orientales; de los escandinavos, descu- 
bridores de la Groenlandia y como tales precursores de Colón; de las antiguas tra- 
diciones sobre la existencia de un Nuevo Mundo; de la vida y viajes de Colón, y 
de los descubrimientos realizados en América por los españoles á fines del giglo xv 
y principios del xvi. Después de estos capítulos preliminares, en los que está resu- 
mido en pocas palabras y con grande acierto el resultado de las últimas investiga- 



BlliLlOTECAS Y MUSEOS 283 

ciones, comienza la historia de cada una de las naciones americanas, siguiendo el 
método geográfico, no tratando exclusivamente de la parte política y militar, sino 
que, dentro de las reducidas proporciones de la obra, se expone, con brevedad, la 
historia religiosa, científica y social de cada pueblo; la admirable obra de evange- 
lización realizada por nuestros misioneros, y la influencia que en todos los órde- 
nes ejerció España sobre sus antiguas colonias. 

Desde luego se advierte que no es este libro un compendio improvisado, y las 
numerosas citas y referencias que contiene, para los que deseen mayor ampliación, 
acreditan un perfecto conocimiento de la bibliografía histórica. Difícil empresa es 
la de exponer en un volumen de corta extensión la historia de América desde los 
aborígenes hasta nuestros días; pero el autor ha vencido esta dificultad, relatando 
ios hechos principales de la historia de cada pueblo con la mayor sobriedad de 
lenguaje. 

Para los que conocen al Sr. Serrano, que son cuantos se dedican seriamente á 
los estudios históricos, la firma del libro es una garantía de acierto que excusa 

nuestros elogios. 

N. 



Report ofthe Commissioner of Education for the Year 1903.— 

Washington, Government prinling office, 1905.-4.^, 2 vols. 

Acaban de publicarse en dos tomos las Memorias de los Comisarios de Instruc- 
ción pública del año igoS, que da á luz el Ministerio del interior de los Estados 
Unidos. FA capítulo que dedica á las Bibliotecas viene ilustrado con numerosos 
cuadros estadísticos que expresan el enorme desarrollo de la lectura pública en la 
América del Norte. 

A fines del igoS había 6.869 bibliotecas de más de i.ooo volúmenes cada una: 
no entran en el número las librerías particulares. Estas 6.869 bibliotecas pertene- 
cientes al Estado, á sociedades, corporaciones, escuelas, etc., reunían 54 millones 
y medio de libros, lo cual supone un aumento de 22 por 100 desde el año 1900. 

La región Norte-Atlántica sólo, tiene 3. 006 de las 6.869 bibliotecas; se explica 
desde el momento en que cuenta dentro de ella la ciudad de Nueva York con 924. 

La región que ostenta mayor progreso es, sin embargo, la Sud-Gentral: le co- 
rresponde el 34 por 100 del aumento. 

De entre las librerías al principio citadas, cerca de la mitad tienen sala de pu- 
blicaciones periódicas. 2.988 exhiben estadística del servicio de libros adomicilio: 
éste asciende en el año á 69 millones de volúmenes. 

Hay cuatro bibliotecas con más de medio millón ds volúmenes; cinco con más 
de 3oo.ooo, y se cuentan 5o que pasan de los 100.000. 

Uno de los cuadros estadísticos nos informa de los ingresos con que se sostie- 
nen esos establecimientos. La principal fuente es la del Estado, la de los Condados 
y la de los Municipios. Por estos conductos han recibido, durante el 1903, 3.661.404 
dollars. 

Considerando que la población de los Estados Unidos era de 79 millones en el 
citado año, resultaba que cada 1 1.632 individuos tenían una biblioteca, y cada too 
individuos 68 volúmenes, considerando la población total y el número total de li- 
brerías y de libros. Que si descompusiéramos estas cifras por Estados resultaría 



284 



REVISTA DE ARCHIVOS 



que el de Massachusett tiene 256 volúmenes por cada 100 individuos, mientras que 
el territorio indio (en la región Sud-Central) sólo tiene dos. 

E\ aumento en volúmenes no siempre ha seguido la misma proporción: el quin- 
quenio del 1896 al 1900 resulta el más beneficiado, siendo la proporción de 35 por 
100, debido al estímulo que dieron al desarrollo de las bibliotecas, los donativos 
del espléndido millonario Andrés Garnegie. 

F. S. B. 



La vie de D. Luis de Requesóns y Zúñiga, Grand Commendeur 

de Castilla. Rclalion incdite, publiécavec une Introduction etdes Notes, por 
A. Mokel-Fa lio. 

En el Boletín hispánico ha. publicado recientemente el Sr. Morel-Fatio esta in- 
teresante Relación anónima, precedida de una Introducción que constituye la bio- 
grafía de Requeséns, juicio crítico de su papel en la historia del siglo xvi y de su 
carácter como hombre y como diplomático, y curiosas investigaciones sobre la 
vida privada de una familia pudiente en aquella centuria. Para ello ha sabido 
aprovechar el autor, con su reconocida erudición en las cosas de España, cuantas 
noticias de aquel personaje se han publicado hasta el día, y ha ilustrado con per- 
tinentes notas, que forman como un comentario perpetuo, la Relación, que no 
pasa del año 1570, ó sea seis antes de la muerte del Comendador. 

No es conocido el autor de aquélla; pero por el carácter de la exposición de los 
hechos, justificativa de la conducta del biografiado, deduce el Sr. Morel-Fatio que 
debió salir de la pluma de algún continuo de su casa, y aun quizá ser revisada y 
corregida por el mismo Requeséns, lo cual la aproxima mucho al concepto de una 
autobiografía. Con esto y con el nombre del ilustre hispanófilo queda hecha la re- 
comendación de este trabajo, que viene á ocupar un buen lugar entre los muchos 
que vemos con singular satisfacción ir enriqueciendo cada día nuestra copiosa 
biografía nacional. 

El texto de la Relación forma parte del fondo español de la Biblioteca Nacional 
de París, donde tiene el húm. 166, procede del Cardenal Mazarino, y perteneció 
antes al segundo Marqués de Castel Rodrigo. El impreso consta deii5 páginas. 

A. P. Y M. 



The decennial publications of the University of Chicago.— Chica- 
go. The University of Chicago Press, 1903. — First series.— Fol. m., 10 vols. 

Del desahogo, del lujo, mejor dicho, con que están montadas las Universida- 
des norteamericanas, dan buena idea las publicaciones que salen de sus prensas. 
La imprenta de la de Chicago celebra el décimo aniversario de su fundación con 
nna serie de volúmenes, lujosamente imprjesos, y donde se coleccionan numerosos 
estudios, referentes á ramas muy diversas del saber humano, físicas y biológicas, 
históricas, literarias, teológicas y matemáticas. 

Esta publicación conmemorativa comprende dos series: la primera, constituida 
por dos volúmenes de memorias referentes al régimen administrativo y organiza- 
ción de la Universidad, y ocho de estudios é investigaciones. La segunda serie 



BIBLIOTECAS Y MUSF.OS 285 

eslá formada por i8 volúmenes en 8." de investigaciones sobre puntos determina- 
dos de muy varias disciplinas, reimpresiones de ediciones antiguas y colecciones 
de artículos. 

En los dos primeros volúmenes se lee con interés el discurso presidencial, 
donde se cuenta la historia de la fundación de la Universidad de Chicago, caracte- 
rística de la actividad con que en Ja poderosa nación norteamericana se realizan 
las empresas una vez concebidas, y muestra, al propio tiempo, del generoso des- 
prendimiento de apuellos poderosos ciudadanos. 

En la lista de benefactores de la Universidad durante estos diez años figuran 
más de 3.ooo nombres, al lado del de Mr. John Rockefeller. Las sumas donadas 
excedían, en Junio de 1902, de 17 millones de doUars, ejemplo sin precedente en 
la historia de la enseñanza. Rockefeller es el verdadero fundador de esta grandiosa 
obra, digna de su acometividad intrépida, de su voluntad inquebrantable, y al 
mismo tiempo, de su gran experiencia de la vida, pues en vez de querer ser él único 
en la empresa, ha procurado interesar en ella á otros hombres, y no prestar su con- 
curso sino hasta el punto en que ya no alcanzaban los demás. 

La Universidad tiene su imprenta: de cómo trabaja nos informan cumplida- 
mente las publicaciones que tenemos á la vista, que reúnen la sencillez á la ele- 
gancia y á la perfección de la labor. El edificio construido para su instalación, 
costó 1 10.000 doUars. Hoy lo ocupa en parte la biblioteca, pero cuando ésta tenga 
su domicilio, toda aquella construcción quedará reservada á las diferentes seccio- 
nes de la imprenta. 

Actualmente, el proyecto á que se atiende con mayor cuidado es al de la cons- 
trucción de una gran Biblioteca central. Las necesidades de las librerías parciales 
de las distintas facultades y departamentos van llenándose, lo cual no puede ex- 
trañar sabiendo la largueza con que se atiende á esta rama de la cultura en aque- 
llas tierras. Desde el año 1894 al 1902 las consignaciones para adquisición de li- 
bros han subido á 814.949 dollars. En la Memoria del Presidente se calcula en un 
millón de dollars el capital necesario para con sus intereses ir atendiendo anual- 
mente al crecimiento de la Biblioteca, sin perjuicio de una suma de 25o. 000 para 
ser invertida desde luego. 

Entre los estudios é investigaciones que figuran en los restantes ocho volúme- 
nes de la primera serie, sobresalen, por el interés que para nosotros tienen, el de 
Frank Frost Abbott, The Toledo manuscript of the Germania of Tacitus, ivith 
on a Pliny manuscript (en el tomo VI), y otro de Karl Pietsch, Preliminary notes 
on tivo oíd spanish versions of the Disticha Catonis. 

El códice 49-2 en la librería capitular de la catedral toledana contiene la Ger- 
mania y el Agrícola de Tácito, una oración de Juan Antonio Campano, frag- 
mento de otra oración, algunas de las epístolas de Cayo Plinio y otro fragmento. 
Mr. Abbott llega en su estudio, minucioso y detenido, á estas conclusiones: el co- 
pista, que tenía por nombre Mr. Ángel Crullo Tuders, se titula á sí mismo en dos 
diferentes Jugares publicas scriba Fulginii. La suscripción de la Germania lleva 
la fecha de i.° de Junio de 1474; la de la oración de Antonio Campano, 5 de Di- 
ciembre del mismo año, mientras que la Vida de Agrícola, colocada entre los dos 
anteriores, se escribiría, según todas las probabilidades, en el medio año interme- 
dio entre aquellas dos fechas. El manuscrito ofrece los mismos errores comunes á 
los cuatro más autorizados (Vat. 1882, Leidensis, Vat. i5i8, Neapolitanus): por lo 
tanto, procede de aquel primer códice que Enoch de Ascoli trajo de Alemania á 



286 ^^^^^r PEVISTA DE ARCHIVOS 

Italia en el siglo xv, siendo, sin embargo, independiente de cualquiera de estos 
cuatro, pues el toledano es correcto en muchos puntos en que los otros ofrecen 
una lectura errónea ó alguna omisión. Puede pertenecer mejor á otro grupo donde 
figuren el Vat. 2964, las ediciones de Nurenberg y la de Roma de 1474. Su impor- 
tancia estriba principalmente en confirmar el valor de los mss. del último grupo 
mencionado, cuando hay divergencias entre los cuatro primeros citados. 

El Dr. Carlos Pietsch estudia en otra monografía la popularidad que alcanza- 
ron los Disticha Catonis en España, popularidad demostrada por el número de 
manuscritos latinos, impresiones incunables, también latinas, por alusiones en 
la antigua literatura, y por las traducciones en lengua vulgar. De dos de éstas 
publica extractos y notas el Dr. Pietsch en su docto trabajo, citado ya en el lugar 
correspondiente de la «Bibliografía hispano-clásica latina.» 

Otra noticia rslacionada con nuestra literatura: en la lista de tesis doctorales 
de la sección da literatura de la misma Universidad se encuentra la del Sr. Fede- 
rico Ernesto Beclcmann, Spanish injluences in Eichendorff. El autor, profesor de 
las lenguas española y francesa en la Universidad da Minnesota, estudia en aqué- 
lla: I.'', motivos qua daspertaron en Eichendorff la afición á las cosas españolas; 
2.", investigaciones críticas de la vida y literatura españolas en los escritos del «úl- 
timo romántico»; 3.", el Barón de Eichandorff, como traductor de baladas es- 
pañolas y del Conde Lucanor, da D. Juan Manuel. Se comparan las traducciones 
del poeta alemán con el original y se aprecia el grado de perfección alcanzado en 
ellas. La tesis pertenece al curso de 1900. 

F. S. B. 



Verslagvan een voorloopigonderszoek te Lissabon, Sevilla, Ma- 
drid, Escorial, Simancas en Brussel naar Arclnivaiia belangrijk 
voor de Geschiedenis van Nederland oflast der regeering in- 
gesteld door Dr. Th. Bussemakeb, Hooglecraar te Groningen. — 'S Graven- 
hage,W, P. Van Stockum «fe Zoon, igoS. 

En este trabajo de 207 páginas ha reunido'el Sr. Bussemaker el resultado de sus 
investigaciones en los archivos de las poblaciones arriba nombradas. Aparece una 
vez más en la obra cuan grande es la riqueza de documentos que todavía, á 
pesar de la merma causada por guerras, incuria y mala guarda, atesoran nuestros 
establecimientos para el estudio de la historia del mundo, puesto que perdidos los 
dominios que en todas las partes de él poseíamos, conservamos de ellos memorias 
y relaciones que hoy recogen con avidez los Gobiernos y los escritoras extranjeros. 

El autor, después de una ligera reseña de cada uno de los archivos y bibliotecas 
que "visita y de sus fondos, toma detallada nota de los papeles que interesan á la 
historia de los Países Bajos, acompañándolos con extractos y extensas notas expli- 
cativas siempre que los documentos lo necesitan. 

Naturalmente, el mayor contingente se le proporcionan los archivos de Lisboa, 
Simancas y Bruselas; siguiendo en importancia los de Sevilla y Madrid. En el se- 
gundo de los citados, la serie de los que cuenta comprende el largo periodo que se 
extiende desde principios del siglo xvi hasta fines del xviii. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 287 

Con este previo trabajo de exploración, muy árido y penoso para el que lo eje- 
cuta, el Sr. Bussemaker ahorra uno inmenso á los futuros historiadores de los 
Países Bajos, que sabrán agradecerle el haberles abierto camino ya desembarazado 
y preciso para sus investigaciones. 

A. P. Y M. 



Intereses nacionales: Españoles sin patria y la Raza Sefardi, 

por el Dr. Ángel Pulido Fehnández, Senador y Académico. — Madrid, estable- 
cimiento tipográfico de E. Teodoro, 1905. — Un vol. en 4." de óSg páginas y dos 
de índices. Con fotograbados. 

El Dr. D. Ángel Pulido ha acrecentado recientemente sus prestigios, publi- 
cando Españoles sin patria y la Rai{a Sefardi, libro muy interesante, esmerada- 
mente impreso y profusamente ilustrado. 

Antes que una obra literaria, ant3S que una crónica de viajes. Españoles sin 
patria es una obra patriótica, porque patriótico es recordar á los españoles que en 
todas las naciones existen núcleos ó comunidades de judío;, españoles por su tra- 
dición y su lengua; trozos de España e.parcidos en todas las latitudes, y que re- 
cuerdan á la Patria con la triste melancolía del expatriado que espera resignado el 
término de su destierro. 

Una simple ojeada sobre tan interesante libro previene ya en favor de una ten- 
dencia humanitaria en pro de la cual pone á tributo su profunda observación y el 
espíritu de verdadero altruismo que echa los jalones para unir á España uno de 
sus miembros. 

Sabía bien D.'"^ Isabel I que los judíos por su ciencia, su actividad y sus rique- 
zas eran útiles á España; por eso luchó en su favor, aunque hubo de ceder ante el 
sentimiento popular, ante D. Fernando y ante la tenacidad de Torquemada. 

Hoy que se pide por todos el fomento de la Agricultura, de la Industria y del 
Comercio, ¿cómo olvidar que los judíos españoles les dieron gran impulso? 

Sin embargo, con ser estas razones de capital importancia para proclamar la 
simpatía de España hacia los judíos españoles diseminados por el globo, el amante 
de las letras hallará otro motivo poderosísimo en el hecho de la conservación de 
la lengua castellana por los judíos que salieron de la Península. 

Muchas y muy curiosas observaciones podrían apuntarse acerca de este hecho 
singularísimo que perdura á través de los siglos y de los pueblos; á tal obieto re- 
mitimos al lector á la primera parte del libro del Dr. Pulido; á nuestro propósito 
baste saber que aquellos infelices desterrados conservan la lengua española por 
«su belleza y por la r.ostalgia de la tierra perdida», como «herencia magnífica», 
como se conserva solamente una religión, como conservan cierta excelsitud, cierta 
nobleza é hidalguía •; .be sus hermanos los judíos aschheneritas establecidos en 
los pueblos germanoí v eslavos. 

Los periódicos sefj.rditas que hoy se publican y los libros que se imprimieron 
en Holanda á principios del siglo xviu son una página de la literatura española 
que está por estudiar; hora es ya de que España rompa la leyenda negra de sus 
fanatismos y crueldades; porqué en España los judíos gozaron siempre de liberta- 



KE VISTA DE ARCHIVOS 



des y de consideraciones por su ciencia y sus riquezas, y jamás fueron persegui- 
dos como en Francia, donde les hacían pagar portazgo como caballerías; como en 
Italia, donde les cortaban pedazos de carne para que entregaran sus tesoros; como 
en Austria, donde los quemaban, ó como en Alemania, donde inventaban nuevos 
géneros de muerte para que desaparecieran en masa. 

Ahora que se piensa en convocar á todos los pueblos que hablan la lengua de 
Cervantes para contribuir á la apoteosis que España ofrece al Príncipe de los 
Ingenios con motivo del Centenario del Quijote, ofrécese la más alta ocasión 
de que España tienda sus brazos hacia esos dos millones de españoles sefar- 
ditas. 

V. P. 



VARIEDADES 



ALEMANIA. — En el pasado mes de Agosto se ha celebrado en Strasburgo un 
Congreso de Música sagrada. Entre los discursos pronunciados nos interesan los 
de Dom Pothier, Caractére catholique du Chant grégorien : Dr. Mathias, Cho- 
ralgeschitche des Elsan, que hizo notar la importancia de la ñgura del Papa 
alsaciano San León L\ como compositor de varias obras de canto gregoriano; 
Dr. Marxer, Uber die spatmittelalterliche Choral geschichte pon St. Gallen; 
Mr. Gastoné, Sur les traites du Chant du haut Moyen age, y fray Casiano Rojo, 
O. S. B., Le Chant grégorien en Espagne. 

Para los ejercicios prácticos se imprimió un folleto titulado Cantus varii ad 
ussum conuentus cultorum cantus gregoriani collecti. Argentorati, 1619, Aug. 1619. 
Los discursos serán impresos en breve en francés y alemán. 

ASIA MENOR. — En Caria, Edhem-bey, que por orden y á expensas del Sultán 
de Turquía, dirige las excavaciones de Alabanda, ha empezado á descombrar un 
gran templo y un agora, habiendo descubierto un bajorrelieve que representa el 
combate de los griegos y amazonas. 

EGIPTO. — La misión arqueológica italiana, que explora desde hace tres años 
el Egipto bajo la dirección de M. Schiaparelli, Director del Museo de Turín, se ha 
dedicado este año á hacer excavaciones en las necrópolis de Tebas. Recientemente 
ha descubierto junto al templo de Deir-el Medinet varias estancias con pinturas 
murales y dos vasos que contenían 38 papyrus con caracteres griegos y demóticos. 
En este momento visita el emplazamiento de la antigua Heliópolis (la ciudad de' 
Sol), al Este del Nilo, que era, según la leyenda, residencia de Phénix, y donde 
se celebraban grandes fiestas anuales según Herodoto. La antigua ciudad hubo de 
sufrir mucho con las expediciones de Cambises, hallándose ya destruida por com- 
pleto en la época de Strabón. Se espera el descubrimiento de los antiguos templos 
del Sol. 

—O Archaelogical Report of Egipt Exp lorat ion Found (igoS-igo^.).— Esta Me- 
moria, no ha mucho publicada, describe minuciosamente las fructuosas excava- 
ciones llevadas á cabo durante los dos últimos años por Mr. Legrain en las ruinas 
del Templo de Karnak, y pone de manifiesto la importancia de un descubrimiento, 
que según Mr. Maspero, es el más considerable hecho hasta el día, desde que Ma- 
riette desenterró el Serapeum. 



He aquí una relación de algunos, entre los muchos objetos encontrados: 457 es- 
tatuas y estatuitas de diversas materias; 85 estelas de granito, alabastro y piedra 
calcárea; 7 esfinges; 6 vasos de alabastro; un anillo de oro de la reina Nefertiti, 
mujer de Amenofis IV; una estatuita del rey Tirhakah (698 a. de J. C), de bronce 
dorado; numerosas estatuas de Osiris (pasan de 7.000) de diferentes tamaños, et- 
cétera, etc. Las piezas más notables figuran actualmente en el Museo del Cairo, y 
entre ellas se cuentan una copiosa serie de estatuas de Faraones, desde Kasakemuí 
y Sahura, de la II y V dinastía, hasta los reyes de la época Ptolemaica. Algunas son 
retratos de soberanos desconocidos hasta la fecha; la obra maestra de la serie es 
un Tutmosis III. 

Muchas de las estatuas de estos reyes y las de una abundante colección de efi- 
gies de sacerdotes llevan inscripciones que han esclarecido la cronología de los 
Faraones, revelando nombres de monarcas desconocidos hasta hoy día. Constitu- 
yen, pues, consideradas bajo este aspecto, un verdadero archivo de preciosos do- 
cumentos para reconstituir la historia del antiguo Egipto. 

ESPAÑA. — Cádii. — Otra estatua romana se ha descubierto en Sancti Petri el 
29 de Agosto. Representa un genio alado, es de bronce, estando el metal muy 
carcomido por la acción de las aguas. Mide 5o centímetros de longitud y fué en- 
contrada por los faluchos de pesca San José y Niño. 

Madrid. — El Gobierno francés, por conducto de su Embajador Mr. Cam- 
bón, ha regalado á S. M. Alfonso XIII, como recuerdo de su viaje á París, 
una valiosa colección de estampas, tiradas especialmente por la calcografía del 
Louvre. Una de las piezas capitales de la colección es el retrato del Duque de 
Anjou, Felipe V, rey de España, grabado por Edelinck. Entre las otras pruebas 
figuran: Le sacre de Louis XV, vistas de París y Versalles, vistas de los castillos 
reales, el carrousel de 1662, los Rubens de la Galería Médicis, etc. La tirada se ha 
hecho sobre raso. 

La colección, compuesta de 1.014 grabados, forma muchos volúmenes, ca- 
jas y cartones, en tafilete rojo con las armas y cifra de S, M. En la Calco- 
grafía Nacional Francesa se ha hecho también una tirada aparte del tríptico 
de Mantegna, El Calvario, grabado por Aquiles Jacquet-, cuya prueba so- 
bre raso ha sido ofrecida al Rey por Mr. Loubet con motivo de su visita á Es- 
paña. 

— Durante el mes de Agosto han concurrido á la Biblioteca Municipal 614 lec- 
tores para consultar las obras en ella existentes, 

Soria. — Una comisión alemana que se dedica á explorar las ruinas de Numan- 
cia ha descubierto los muros de una vivienda, cerámica y vasos de gran valor ar- 
queológico. 

ESTADOS UNIDOS. — En New-York y en la sucursal de la Biblioteca p'ública, 
recientemente inaugurada en el barrio de Rivington, se acaba de terminar la ins- 
talación de un salón de lectura muy original. 

Imitando los jardines aéreos establecidos en las azoteas de los sky scrapers, la 
dirección de la Biblioteca pone á disposición de sus lectores una sala al aire libre 
de 40 pies cuadrados, protegida por un gran toldo, é iluminada durante la noche 
por medio de la electricidad. Los lectores pueden allí instalarse con los volúmenes 
ó periódicos que piden en la Sala ordinaria, situada en el tercer piso del edificio. 
Un vigilante ó celador especial se halla encargado del servicio de esta instalación, 
que ha obtenido un gran éxito. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 29 I 

— Según una información liecha en America, de las 2.968 personas empleadas 
en las 100 principales Bibliotecas de los Estados Unidos, 2.094, ó sea más de los 
dos tercios, son mujeres. 

Si esta indagación se hubiera hecho extensiva á las Bibliotecas de menor im- 
portancia, la proporción sería aún mayor, puesto que por razones económi- 
cas, losestablecimientos de esta categoría están exclusivamente servidos por mu- 
jeres. 

Aún podemos citar otras cifras que prueban el gran número de bibliotecarias 
existentes en América del Norte: en el Congreso de Bibliotecarios, celebrado en 
San Luis en 1904, de los 627 congresistas, 892 fueron mujeres, de las cuales 189 
ejercían el cargo de biblotecario en jefe. 

— El Metropolitan Muszum Fine Arts, de New- York, ha adquirido en el precio 
de 175.000 francos un cuadro del Greco que representa la Natividad. 

FRANCIA. — París. — En la sesión celebrada por la Academia de Inscripciones 
y Bellas Letras el 4 de Agosto último, Mr. Clermont-Ganneau estudió dos gran- 
des fragmentos de una inscripción griega, procedente de Yabroud, antigua locali- 
dad de Siria, situada al Este de Baalbek. Aunque publicada en facsímil desde hace 
veinte años por un sabio alemán, no había logrado interpretarse. Mr. Clermont- 
Ganneau ha conseguido descifrar la mayor parte y demuestra que es un documento 
de gran valor histórico: un edicto oficial del rey judío Herodes Agripa II. Este edicto 
denuncia y condena los manejos de cierto personaje que, después de haberse apo- 
derado indebidamente de la dignidad sacerdotal, la retuvo durante cuarenta años, 
habiéndose entregado á todo género de exacciones con detrimento del santuario y 
de diversos particulares. El fruto de sus largas rapiñas está evaluado en 3oo ta- 
lentos, ó sea más de 1.600.000 francos. Acusado y perseguido como sacrilego, fué 
obligado por el rey á restituir esta fortuna adquirida malamente. Entre los nom- 
bres que figuran en el documento se lee el de Sampsigeramos, que parece ser el 
del acusado, y el de Lysanias. 

— En la sesión del i5 de Septiembre celebrada por la misma Academia, Mr. Léo- 
pold Delisle da noticia de dos importantes hallazgos bibliográficos: el de unas ho- 
jas con las miniaturas de que carecía el magnifico ejemplar manuscrito de las An- 
tigüedades de Josefo, conservado en la Biblioteca de París, y el de un libro de Ho- 
ras descubierto en la Biblioteca de Wernigerode. 

Estas pinturas del precioso manuscrito de las Antigüedades, iluminado por 
Jean Fouquet, han sido halladas en Windsor, en un álbum regalado á la Reina 
Victoria por Thomas Philipps. 

El manuscrito de la biblioteca de Wernigerode, descubierto por Mr. Wilhelm 
Meyer, de Goettingue, está escrito en francés por la Reina de Francia llamada 
Bclle-Sagesse, Juana de Navarra, hermana de Carlos el Malo y segunda mujer de 
Felipe de Valois. 

— En sesión celebrada el i3 de Octubre por la misma Academia de Inscripcio- 
nes y Bellas Letras, el Dr. Cartón da cuenta de las excavaciones por él ejecutadas, 
y á expensas de la Academia, en el santuario púnico-romano de Tanit, que des- 
cubrió en El-Kenissia, cerca de Susa. Frecuentado durante muchos siglos antes 
de nuestra era, este lugar sagrado presenta una disposición interesantísima. Vense 
allí altares y pedestales agrupados al pie de una amplia gradería, precedida por 
una serie de estrechos corredores y cámaras reducidas, la mayor parte de las cua- 
les contienen grandes lechos. 

3.* ÉPOCA. —TOMO XIII 20 



292 

En cierto lugar del monumento se ha descubierto una especie de tina conte- 
niendo una espesa capa de dos metros, formada con residuos de carbón y huesos, 
y en la que se han hallado más de 6.000 objetos revueltos y arrojados allí cuando 
los sacrificios. Mr. Cartón recogió cerca de 2.000 lámparas púnicas, pebeteros en 
forma de altares, 200 estelas púnicas con el nombre de Tanit y un gran número 
de estatuítas pintadas del mayor interés. Dicho señor presenta á la Academia fo- 
tografías de los objetos más curiosos, y explica su destino. Termina haciendo no- 
tar que existen santuarios del mismo tipo, entre otros, los de Adrumeto y Car- 
tago, y prueba que el curioso conjunto de Nora, tomado hasta hoy por una necró- 
polis, no es sino un santuario de Tanit análogo al de El-Kenissia. 

— El eminente orientalista francés Julio Oppert falleció en París el 20 del pa- 
sado Agosto. Profesor de Filología y Arqueología asirías y miembro de la y\cade- 
mia de Inscripciones y tíelias Letras, deja escritas numerosas obras, entre ellas, 
Elóments de la grammaire assyrienne; Les Inscriptions assyriennes des Sargoni- 
des et les Fustes de Ninive; Grand Inscription de Khorsabad, comentario filoló- 
gico; Histoire des empires de Chaldée et d'Assyrie, etc.; siendo su obra principal 
L'Expédition scientifique en Mésopotamie, exécuíée par ordre du gouvernement 
frangais de i85 1 á 1854 (i858 y años siguientes); que contiene además de la re- 
lación del viaje, sabias memorias sobre la cronología asiría y babilónica y las ins- 
cripciones cuneiformes. 

— Exposición retrospectipa del mobiliario. — En el pasado Julio se inauguró en 
el Gran Palais esta Exposición, que se cerrará á fines de Octubre. Es la segunda 
que se celebra en f^arís, y en ella puede estudiarse la historia del mueble en su 
acepción más amplía, puesto que en ella figuran: sillas, escabeles, estatuas, tapi- 
ces, porcelanas, joyas, esmaltes, cuadros, manuscritos iluminados, etc. Sobresalen, 
entre los objetos expuestos, dos puertas con ricas tallas procedentes del castillo de 
Gaillon (s. xv); un Cristo alado á la colmnna, obra escultórica de Alonso Cano; 
dos bustos de Pompeio Leoni; un tapiz flamenco de Van Eyck, que representa «La 
Huida á Egipto», y las magníficas tapicerías de los Gobelinos, Beauvais, Bruselas 
y de otras célebres fábricas, que cuelgan y decoran las vastas salas de la Expo- 
sición. 

— El proyecto de ley de reorganización de Archivos presentado el pasado año 
á la Cámara de Diputados por Mr. Gabriel Deville, ha sido definitivamente revi- 
sado y modificado por Mr. Charles Beaugnier. Entre los principales artículos de 
dicha proposición ^figuran: la incorporación anual á los Archivos nacionales de 
los de servicios y administraciones del Estado que funcionan en París contando 
cincuenta años de fecha; la incorporación anual á los archivos departamentales, 
de los de servicios y administraciones departamentales con cinco años de fecha, 
los de escribanías de un siglo de existencia, los de notarios de ciento cincuenta 
años de antigüedad y los notariales anteriores á 1792. Dicha incorporación no im- 
plica el material traslado de documentos á los edificios de los Archivos nacionales 
ó departamentales. 

Se exige por la presente ley á los alumnos de la Escuela de cartas, además de 
los estudios^profesionales, los de derecho administrativo, economía política y es- 
tadística que cursarán en la facultad de Derecho. Los Archivos departamentales, 
entendida su importancia, son clasificados en tre> categorías. Los Archiveros de 
los Archivos nacionales, departamentales, etc., serán incluidos en una serie única 
de nueve clases: remunerados los de la última categoría con un sueldo anual de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 293 

2.5oo francos, y los de la primera, con 12.000 francos. La duración de tiempo en 
cada clase será de un año á lo sumo para los de la 9."; de cinco años para los de 
la 8.^, j.^ y ó.'** clase; de cuatro años para los de la 5.*, 4.'% 3.* y 2.** La inspección 
general de los Archivos, fusionada con la de las Bibliotecas, será llevada á cabo por 
tres funcionarios, denominados Inspectores generales de los Archivos y Bibliote- 
cas: serán elegidos entre los archiveros-bibliotecarios ¿/zjtj/ómés que cuenten diez 
años de servicio por lo menos en los Archivos y Bibliotecas. 

— Périgueux. — En el Congreso prehistórico que, como dijimos en nuestro nú- 
mero anterior, se celebra en esta ciudad, Mr. Emile Cartailhac, Correspondiente 
del Instituto, dio una conferencia sobre el homt»re prehistórico y sus cavernas de- 
coradas con grabados y pinturas. Después de algunas generalidades sobre el hom- 
bre de la edad de piedra, sobre las divisiones de este período prehistórico, deter- 
minadas por el carácter que presenta el trabajo de los objetos encontrados, pasó á 
tratar de las cavernas decoradas. Valiéndose del aparato de proyecciones, presentó 
á la vista del público los dibujos de animales grabados ó pintados en las cavernas 
de Altamira (España) de la Mouthe, de Combarelles, de Font-de-Gaume (Dordo- 
gne) y de otros puntos. Respecto al fin á que obedece esta decoración de las caver- 
nas primitivas, se emitieron diversos pareceres: la opinión más aceptable, según 
el conferenciante, es la que parece justificar la costumbre seguida en nuestros días 
por las tribus salvajes de la Australia, las cuales adornan sus cuevas con figuras 
de animales para que, á modo de un mágico conjuro, influyan en la multipJica- 
ción de la caza. Al terminar Mr. Cartailhac su conferencia, anunció que el Prín- 
cipe de Monaco se encargaba de costear una publicación destinada á reproducir 
todos los dibujos descubiertos hasta el presente en las cavernas prehistóricas. 

La ciencia en las Bibliotecas públicas. — He aquí las concJusiones de 
la información abierta en Francia sobre el estado de las Bibliotecas y sobre los 
medios de asegurar á la ciencia el puesto que en ellas le corresponde: 

i.*^ Bibliotecas municu^ales.— Asegurar una representación científica equi- 
tativa en las comisiones de compra de estas Bibliotecas. 

Repartir los donativos del Estado según las necesidades de las Bibliotecas, y 
comprar mayor número de libros científicos. 

Alentar la educación científica de los Bibliotecarios municipales. 

2.''* Biblioteca Nacional. — Ampliar la composición y hacer más eficaz el 
propósito de la comisión de compra de libros científicos extranjeros. 

Asegurar en la Biblioteca la presencia de suficiente número de Bibliotecarios 
científicos. 

Suprimir el límite restrictivo de libros comunicables y hacer posible la lec- 
tura inmediata de todas las revistas, del día de su llegada al de su encuadema- 
ción. 

Poner á la libre disposición de los lectores de la sala cierto número de libros 
generales de ciencia. 

3.'"^ B1..L10TECAS DE SEGUNDA ENSEÑA NZA .^Rcuovar las Biblíotecas de estudio, 
fomentar las de clase y enriquecer las de profesores, aumentando el número de 
libros científicos. 

4.'* Bibliotecas univehsitakias. — A. Universidades de Paris y provincias. — 
Ligar las Bibliotecas y Bibliotecarios á la Administración de cada Universidad. 

Suprimir las comisiones mixtas de compra de libros y confiar al Consejo uni- 
versitario el cuidado de repartir los créditos según las Escuelas y Facultades por 



REVISTA DE ARCHIVOS 



los cuatro quintos de la subvención del Estado, quedando el quinto restante á dis- 
posición del Bibliotecario y reservándose á cada Escuela ó Facultad el derecho de 
biblioteca de los estudiantes. 

Confiar al Consejo de cada Facultad el cuidado de repartir los créditos disponi- 
bles, dejando una reserva para las necesidades generales y un crédito disponible, 
pero no obligatorio, para cada una de las enseñanzas de la Facultad. 

Asegurar la apertura de la Biblioteca durante las vacaciones, ciertos días por 
lo menos, y obtener que cada día estén abiertas mayor número de horas. 

Hacer redactar en cada Biblioteca un Catálogo alfabético de materias á disposi- 
ción de todos los lectores y comunicar las revistas desde el día de su llegada hasta 
el de su. encuademación. 

Encomendar á los Consejos universitarios la revisión de los Reglamentos de las 
Bibliotecas, á fin de hacerlos más amplios, y permitir el mejor y más fácil uso de 
sus recursos por los investigadores. 

Poner á disposición de todos los lectores registros para los pedidos de libros, 
con una columna para indicar la suerte que han corrido estas peticiones y las 
razones de la negativa en su caso. 

Fomentar el reclutamiento de Bibliotecarios científicos y asegurar la presencia 
de uno de esta clase dondequiera que haya dos. 

Mejorar la situación de los Bibliotecarios y aumentar las subvenciones conce- 
didas á las Bibliotecas para poder responder al aumento del número y coste de las 
revistas y de las obras. 

Reconocer oficialmente la existencia de las Bibliotecas de laboratorio, estando 
los libros bajo el mismo régimen que los instrumentos de laboratorio y no tole- 
rándose el depósito de libros de la Biblioteca sino en las condiciones ordinarias del 
préstamo. 

B. Universidad de París en particular. — Realizar la autonomía administra- 
tiva y pecuniaria de la Biblioteca de la Facultad de Ciencias sobre el modelo de las 
Bibliotecas de las demás Facultades, asegurándola suficiente personal científico. 

Asegurar en las diversas Bibliotecas de la Universidad la libre disposición de 
los tratados generales, de los catálogos y de las revistas, y revisar especialmente 
los reglamentos con el más amplio espíritu. 

Organización general. — Al asegurar la independencia de todas las grandes 
Bibliotecas, asegurar igualmente su solidaridad: por el envío recíproco de sus lis- 
tas de compra, que permitiría evitar, entre los dobles empleos, los que fueran 
verdaderamente inútiles; por la elaboración de catálogos generales por papeletas, 
tenido al corriente en un sitio determinado, tal como la Biblioteca Nacional, lo que 
permitiría á los investigadores saber dónde podrían dirigirse para encontrar las 
obras que querían consultar, y por la extensión del préstamo de Biblioteca á Bi- 
blioteca. 

INGLATERRA. — Bibliotecas públicas para niños. — En nuestras bibliotecas 
públicas no conocemos el departamento reservado especialmente para los niños, 
que existe en casi todas las de América é Inglaterra. En i865 Birkenhead comenzó 
á prestar libros á los niños, y en 1882 fué construida en Nottingham la primer 
biblioteca pública infantil. La biblioteca de Bootle organiza una biblioteca am- 
bulante que cada quince días renueva los libros prestados á los alumnos de las 
escuelas primarias. Y por último, en Cardiff, una Junta, compuesta de miembros 
del Consejo de Instrucción y de administradores de la Biblioteca pública, votó, en 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 29$ 

1899, una consignación de i i.ooo francos para organizar bibliotecas escolares que 
hoy día cuentan 17.000 volúmenes. La sala de lectura dedicada á los niños en Li- 
verpool tiene capacidad para 100 jóvenes lectores, y la de Plumstead puede conte- 
ner 48; siempre llenas, durante las horas en que se cierran las escuelas, se facilitan 
70 libros al día por término medio, sin contar los i6o que los niños reciben en 
préstamo. América es el paraíso de los niños aficionados á la lectura y la Biblioteca 
de Pittsburg, la más grande de las fundadas por Carnegie, posee para cada una de 
las secciones de historia, geografía, ciencias, etc., una sala destinada á las personas 
mayores y otra á los niños. 

— El Barón de Erlanger ha regalado al Museo de ílampton una magnífica co- 
lección de tapices que pertenecieron al Duque de Alba. Se fabricaron en Bruselas 
por Juan Raes en el siglo xvii. Los cartones son los conocidos de las Actas de los 
Apóstoles, de Rafael, hechos á petición del Papa León X. Representan: La Con- 
versión de San Pablo; San Pablo en el Areópago; La Muerte de Ananías; La Vo- 
cación de San Pedro; Sergio Paulo, procónsul romano, convirtiéndose al ver los 
milagros de San Pablo, y el Martirio de San Esteban. 

La colección completa componíanla 11 tapices, y fué vendida en París en 1877, 
juntamente con otras tapicerías del siglo xvi, cuadros y grabados procedentes de 
la misma casa nobiliaria. 

— El Bibliotecario de la sección de impresos del iVluseo Británico, ¡Vlr. Forte- 
sius, en Memoria remitida á la Escuela de Economistas de Londres, dice que los 
libros y folletos que forman la Biblioteca llegan á 4.000.000. Los ingresos del año 
anterior ascienden á 11 5. 000 libros é ilustraciones. Como ejemplo del valor de al- 
gunas de las obras que encierra la Biblioteca, manifiesta que 72 libros fueron im- 
presos en las islas Británicas antes de 1640, y 97 obras extranjeras se imprimieron 
entre 1460 y i5oi. 

ITALIA. — Roma. — El Pórtico de Octavia, obra de Augusto, restaurado en el 
siglo V por Caracalla, ha sido hace poco objeto de una nueva restauración. 

De aquella magnífica construcción, enriquecida con pinturas y esculturas grie- 
gas, que rodeaba los templos de Júpiter y Juno, sólo restaba, los dos propileos d e 
ingreso con sus columnas y pilastras corintias, pero desfigurados por las casas 
contiguas en cuyos muros se empotraban algunas de sus columnas. Estas y el 
cornisamento mal seguro han sido reforzados con cemento y grapas de hierro, 
habiendo desaparecido también los edificios que lo afeaban. 

— Se ha fundado en Roma una Oficina bibliográfica que tiene por objeto faci- 
litar á los eruditos é investigadores, con el menor desembolso posible, cuantos datos 
les interesen para sus estudios: esta Oficina facilitará asimismo, si se piden, el re- 
sumen de documentos y manuscritos, su cotejo, transcripción y reproducción de 
los mismos por la fotografía. El Director de esta nueva Asociación es el catedrático 
líenri Celani. 

— La Biblioteca más alta del mundo es la que acaba de ser construida en la 
cima del pico de Ollen (Alpes Peninos) á expensas de la Reina Margarita de Italia 
y en memoria del Rey Humberto. En ella se custodian especialmente todo género 
de obras relativas al alpinismo, fotografías, mapas, planos en relieve, etc. 

La ascensión á esta Bibloteca se ha facilitado con la construcción de una exce- 
lente calzada. 

—Próxima á Roma, y en la vía Ostiense, se ha descubierto una nueva cata- 
cumba, el cem2nterio de Commodilla; abandonado desde el siglo ix, se había olvi- 



296 



DE ARCHIVOS 



dado por completo hasta el año 1720, en cuya fecha se tropezó casualm^^^^ 
una cámara subterránea, que fué de nuevo enterrada por un hundimiento. 

Hoy, después de activas excavaciones, se ha logrado descubrir una vasta 
extensión subterránea, que contiene pinturas, mosaicos y numerosas inscrip- 
ciones. 

—La reconstrucción del Campanile de la plaza de San Marcos, en Venecia, 
avanza sin intermisión. 

Los trabajos llegan ya al nivel del suelo; los cimientos han sido hechos con 
gran solidez, extendiéndolos más allá de los límites antiguos. Se espera desde 
ahora avanzar con mayor rapidez. Casi todos los sillares de la Loggetta han sido 
encontrados, y se procederá sin tardanza á su restauración. 

— La célebre Biblioteca de San Marcos, la Marciana, fundada en 1468 por el 
Cardenal Bessarion, ha sido trasladada desde el Palacio Ducal, á la Zecca, edificio 
situado en la Piazzeta y construido en i536 por Jacopo Sansovino. 

Los Archivos del Estado quedarán en el Palacio de los Dux; temíase que el 
peso de su inmenso caudal (10 millones de piezas), fuera un peligro para el edifi- 
cio; pero se ha alejado este temor con las nuevas obras de consolidación. 

— En el curso de los trabajos ejecutados en el pavimento de la iglesia de San 
Víctor de Rávena se han encontrado en gran cantidad fragmentos de vidrios pin- 
tados y dorados, que usaban frecuentemente los cristianos de los primeros siglos 
de nuestra era. Según costumbre, llevan aclamaciones y votos acompañados de 
imágenes sagradas; estos interesantes fragmentos han sido depositados en el Mu- 
seo de dicha ciudad. 

MÉJICO. — Cerca de Oaxaca, y en la colonia del monte Albano, se acaban de 
descubrir los restos de una gran ciudad prehistórica, que según las apariencias 
debió acabar trágicamente, como Pompeya. El gran número de esqueletos encon- 
trados, lo violento de sus actitudes, el desorden de los objetos y la materia que los 
recubre hacen presumir que fué destruida por una erupción volcánica. 

En ella se han hallado templos, palacios, mausoleos, baños, etc., de gran mag- 
nificencia. La disposición interior de las casas, su ornamentación exterior, el plano 
mismo de la ciudad, guardan perfecta semejanza con las descripciones hechas por 
Maspero de las ciudades del antiguo Egipto; esta semejanza salta aún más á la 
vista en un obelisco cubierto por completo de inscripciones, que juntamente con 
fragmentos de bajorrelieves de basalto y numerosos adornos de jaspe han sido ha- 
llados en el emplazamiento de esta ciudad, que albergó, según se cree, á hombres 
y mujeres de la antigua y misteriosa civilización azteca. 

SIRIA. — Sellos del reino de Jerusalem. — Muy interesantes son los sellos últi- 
mamente adquiridos por Mr. Gustave Schlumberger, pertenecientes á los grandes 
señores y prelados que se establecieron en Siria á raíz de la primera cruzada. Vie- 
nen á enriquecer la colección formada en Tierra Santa por dicho señor, después 
de largo tiempo y no sin gran trabajo, por la escasez de estos ejemplares. 

Son la mayor parte de plomo y de doble impronta, y ofrecen la particularidad 
de mostrar en sus reversos imágenes de edificios militares y religiosos de los seño- 
ríos á que pertenecen, guardando en esto semejanza con nuestros sellos concejiles 
y los de ciudades europeas en la misma época. Uno de Amaurí II, rey de Jerusa- 
lem, ostenta en su reverso los tres principales monumentos de la ciudad santa: el 
Santo Sepulcro, la Torre de David y el Templo; otro de Meillor de Ravendel, se- 
ñor de Maraclée, lleva el formidable castillo, terror de los árabes, edificado junto 



BIÜLIOTECA» Y MUSEOS 



297 



al mar y cuyos cimientos aun lioy día se descubren sobre la roca viva; análogas 
imágenes de arquitectura militar ofrecen los de Roberto Blond, vizconde y señor 
de Trípoli en Siria, y el de Balian de Ibelin, señor de Neapolis y valiente defensor 
de Jerusalem contra Saladino en 1187. La descripción detallada y el dibujo de 
estos sellos nuevamente adquiridos por Mr. Schlumberger puede verse en su ar- 
tículo Quelqiies sceaux de l'orient latin au moyen age, publicado en el Bulletin et 
mémoires de la Société nationale des Antiquaires de France. — Septiéme serie, 
tome IV .e 

TÚNEZ.— PZn las catacumbas de Adrumeto han sido descubiertas muchas ins- 
cripciones pintadas y grabadas en los muros, un fresco representando el «Buen Pas- 
tor», una inscripción funeraria griega y una mascarilla en yeso, vaciada del natu- 
ral, muy curiosa é interesante. M. V. 



CKONICA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

MUSEO DE REPRODUCCIONES ARTÍSTICAS 

AUMENTOS DE LAS COLECCIONES 

En el transcurso de un año se ha enriquecido el Museo con notables ejempla. 
res que vamos á mencionar, comenzando por los que á su valor artístico unen el 
de ser donativos estimabilísimos. 

— Imagen de María dolorosa. — El original, de talla policromada , obra de au- 
tor alemán desconocido, de principios del siglo xvi, se conserva en el Museo Ger- 
mánico de Nuremberg. 

— Angeles músicos. — Los originales, de talla policromada, de estilo francés del 
siglo XIV, se conservan en VVesel (Prusia). 

Estas tres preciosas reproducciones, policromadas como los originales, son do- 
nación de la Serma. Sra. Infanta D.** Paz de Borbón, Princesa de Babiera. 

— Capitel historiado con un combate de caballeros. — El original, de piedra, pa- 
rece datar del siglo xiii al xiv, y se halla en la parte superior del ángulo derecho 
de la casa-palacio que perteneció á los Duques de Granada de Ega en Estella (Na- 
varra). El vaciado, en yeso, es donación de la Comisión de Monumentos de Na- 
varra. 

— Dos caberas de mujer, mitradas, de estilo ibérico. — Los originales, de piedra, 
pertenecen al Cerro de los Santos (Albacete) y son propiedad, una del Sr. Gómez 
Pcrosterena, de Madrid, y otra, de la Sección Antropológica (Colección Velasco) 
del Museo de Ciencias Naturales, del cual son donación ambos vaciados en yeso. 

Las piezas que ahora vamos á enumerar han sido todas adquiridas por compra. 

— Cinco caberas varoniles y dos femeniles, una de ellas mitrada. 

— Estatuita femenil mitrada y diademada de un modo análogo al del conocido 
busto de Elche. 

Los originales de estas ocho esculturas, de piedra y de estilo ibérico, proceden 
del Cerro de los Santos (Albacete), y se conservan en el Museo Arqueológico Na- 
cional. 



REVISTA DE ARCHIVOS 



— Tres caberas de toro, probablemente votivas. ^ Los originales, de bronce, 
fueron hallados en Cortig. (isla de Mallorca), con piezas cerámicas y otros objetos, 
todo lo cual se conserva en el Museo Arqueológico Nacional. 

Formador de estas n piezas, L. Bartolozzi. 

Estas muestras del arte ibérico greco-oriental, con las anteriormente mencio- 
nadas de esculturas del Cerro de los Santos, más otros ejemplares que ya poseía el 
Museo, han permitido reunir en una vitrina tan peregrinas muestras del arcaísmo 
español, juntamente con las del genuino arcaísmo griego, que ocupan la misma 
sala, cuya instalación ha sido renovada por completo, apareciendo en ella en sitios 
preferentes las cabezas y fotografías de las esculturas de los frontones del templo 
de Zeus en Olimpia. 

— Esfinge de Balayóte — El original, de piedra, obra ibérica de estilo caldeo, se 
conserva en el Museo Arqueológico Nacional. 

Formador, L. Bartolozzi. 

Los aumentos en la serie de estatuaria clásica son tan importantes como puede 
apreciarse por la siguiente enumeración de piezas adquiridas por compra: 

— Auriga vencedor. — El original, de bronce con incrustaciones de marfil , oro 
y plata, fué descubierto en las ruinas de Delfos y se conserva en el Museo de la 
localidad con varios restos del monumento de que formó parte, el cual conme- 
moraba una victoria hípica alcanzada en el estadio de dicho lugar por Polyzalos, 
hermano de Hierón, Tirano de Siracusa. Es obra maestra de autor desconocido, 
anterior á Fidias, pero del mismo siglo v antes de J. C. 

— Venus. — El original, de mármol, es obra griega de escuela alejandrina. Pro- 
cede de Atribis, en el Bajo Egipto, y pertenece á la colección D'Aremberg, de 
Bruselas. 

Formador, L. Bartolozzi. 

— Baco. — El original, en mármol, fué hallado en Tarragona y se conserva en 
el Museo de aquella localidad. Es obra romana de estilo griego, correspondiente á 
un tipo praxiteliano. 

Formador, L. Bartolozzi. 

— Figura varonil. — El original, de bronce, obra romana de buena época, fué 
descubierto en Jumilla (Murcia) y propiedad de D. Antonio Cánovas del Castillo, 
hallándose hoy en el Museo Real de Berlín. — Montada primeramente esta figura 
sobre un pie, el derecho, así se conservaba su reproducción en el Museo como en 
otras partes, hasta que pareciéndonos no guardaba su verdadera posición, como 
lo indicaban, entre otros detalles, lo3 anatómicos, y que, po*r el contrario, debía 
apoyar sus dos pies, el izquierdo avanzado y cargando sobre esta pierna el peso 
del cuerpo, hemos montado así esta nueva reproducción. Otro ejemplar igual pre- 
sentamos á la Real Academia de San Fernando, donde las personas técnicas allí 
reunidas confirmaron nuestro parecer, dando por verdadera la posición que hemos 
dado á la figura. 

Formador, L. Bartolozzi. 

— Venus de Frejus. — El original, de mármol de Paros, fué descubierto en Fre- 
jus (Francia) y se conserva en el Museo Nacional del Louvre en París. — Es copia 
antigua, según unos, de la Venus de los Jardines, obra famosa de Alcamenes, es- 
cultor del siglo V antes de J. C; según otros, de un bronce de otra mano. 

Formador, E. Arrondelle. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 299 



CONFERENCIAS 



Las que este año ha explicado el que suscribe fueron ocho y tuvieron carácter 
monográfico. Sus temas fueron los siguientes: 

1 .'^ La Dolorosa del maestro de Nnremberg. — La reproducción de esta graciosa 
obra de talla y de otras dos figuras de ángeles músicos de Wescl es donativo de 
S. A. R. la Serma. Sra. Infanta D.''^ Paz de Borbón, Princesa de Babiera. — Examen 
de los ángeles músicos. — Su estilo medio eval. — yn arte francés del siglo xiv. — La 
Dolorosa de Nuremberg, obra anónima. — Examen de su estilo en relación con el 
de los escultores alemanes Veit Stors, Adam Kraf y Peters Wischer. — Influen- 
cia de Alberto Durero en el arte que produjo la imagen. — Singularidades que 
ofrece. — El tema de la Dolorosa en el arte de los siglos xv al xvii. — La estatua 
data de los primeros años del siglo xvi y revela el tránsito del goticismo al rea- 
lismo. 

2.'"^ Relieve búdico de la Camboya. — Esta reproducción fué donada por D. Ro- 
gelio de Egusquiza. — Asunto del relieve: Buda entrando en el Nirvana. — La evo- 
lución religiosa en el Extremo Oriente: Vedismo, Brahmanismo y Budismo. — His- 
toria de Buda. — Su doctrina. — Su muerte ó aniquilamiento por el éxtasis. — La 
evolución artística en el Extremo Oriente. — El arte de los Khmer de la Camboya. 
— Tipo de sus pagodas. — Decoración de las mismas. — Examen del relieve. — Su 
estilo de la buena época del arte Kemer. — Su técnica especial. 

3." El Auriga de Belfos. — (Esta fué la primera conferencia de obras maestras 
del arte griego.) — Noticia de Delfos y de su santuario. — Excavaciones en el mismo. 
— Monumento votivo de que formaba parte el auriga. — Inscripción dedicatoria y 
su comentario. — Los juegos píticos y los monumentos de los vencedores. — Estilo 
del auriga. — Su carácter ático y realista del siglo v (antes de J. C), cuando aún no 
había aparecido Fidias. 

4.''* La Victoria de Pceonios. — Olimpia: su significación como centro de culto 
en Grecia. — Las excavaciones de los alemanes. — El monumento de la Victoria, fir- 
mado por Poeonios de Mendea. — Triunfo militar que conmemoraba el monumen- 
to. — ^Puede ser Poeonios el autor del frontón oriental del templo de Zeus olímpi- 
co? — ^Estilo de la estatua, correspondiente al siglo v (antes de J. C), cuando se 
dejaba sentir la influencia de Fidias. 

hS' El Mermes de Praxiteles. — Noticia del hallazgo en el Herayon de Olimpia 
é identificación por el texto de Pausanias. — Hipótesis sobre la reconstitución del 
grupo. — Atribuciones de éste á Cefisodoto el antiguo y analogías con el suyo de 
Eirena y Plutos. — Examen de la obra: su técnica, su asunto, su estilo. — -El arte de 
Praxiteles y valor que para juzgarle tiene el Hermes. — Debe estar esculpido hacia 
la segunda mitad del siglo iv antes de J. C. 

6.'"* La Venus de M?7o.— Historia del hallazgo.— Vicisitudes y variaciones que 
ha sufrido la estatua hasta hoy.— Opiniones referentes á su representación.— Ras- 
gos que determinan es Afrodita.— Restauraciones hipotéticas de los brazos.— ¿Es- 
tuvo agrupada con otra figura, ó aislada?— Variedad de criterios para precisar su 
estilo y su fecha.— Examen de la figura.— Es obra de un escultor del siglo iv que 
educado en los ideales de Fidias sentía la influencia del nuevo arte de Scopas y 
Praxiteles, y la evolución religiosa que hallaba lícito contemplar los encantos de 
la diosa del amor. 



500 



REVISTA DE ARCHIVOS 



-]."■ El Altar de Pérgamo. — Descubrimiento. — El reino de Pérgamo y el arte 
griego bajo los Atalidas. — Estatuas y grupos de gálatas. — El altar de Pérgamo, 
obra de PZumenes II (197 á i5y antes de J. C). — El friso; sus asuntos,— Su estilo. — 
Estudio anatómico de estas esculturas. — Acento dramático con que se manifiesta 
en ellas el arte griego. 

8.* Laoconte. — Asunto de este famoso grupo. — Fama y estimación de éste desde 
su hallazgo. — Restauraciones. — Teoría de Lessing. — Reacción moderna de la cri- 
tica. — Pertenece á la escuela rodia del siglo i antes de J. C. — Los autores de la obra. 
— Examen de ésta.^El dolor en el arte antiguo. 

J. R, M. 




bibliografía 



(La lengua es la base de clasificación de nuestra Bibliografía. En ésta se incluyen todos los 
libros de cualquier orden y los trabajos de revistas publicados por individuos de nuestro 
Cuerpo, lo cual puede servir para intentar una bibliografía de éste: los marcaremos con un *. — 
En la Biblicgrafia de /íev/sías, siempre que no se indique el año, se entenderá que es el co- 
rriente.) 



LIBROS ESPAÑOLES 

[i." Todos los de historia, en la acepción mas 
amplia de la palabra, desde la política á la cien- 
lífica, y los de sus ciencias auxiliares, incluso 
la filología y la lingüística, que se publiquen, 
editen, reimpriman y extracten en la España 
actual y sus posesiones, de autor español ó ex- 
tranjero, en cualquiera de las hablas españo- 
las, ó en ó fuera de España, de autor español, 
enlenguas sabias. 2.° Las ediciones, reimpre- 
siones y antologías hechas en ó fuera de Espa- 
ña, de libros de cualquier materia escritos por 
autores ya muertos no contemporáneos, espa- 
ñoles ó extranjeros, en dichas hablas, ó por 
españoles en lenguas sabias, dentro de la ex- 
tensión de los antiguos dominios españoles. 
3." Las traducciones, arreglos, refundiciones 
é imitaciones publicadas en ó fuera de España 

flor autores vivos, españoles ó extranjeros, en 
as mismas hablas ó en len juas sabias, de obras 
históricas y literarias debidas a españoles ya 
muertos. 4.° Los libros notables originales de 
amena literatura, dados á luz en ó fuera de 
España por escritores contemporáneos, espa- 
ñoles ó no, en las hablas españolas, ó por escri- 
tores españoles contemporáneos en lenguas 
sabias. 5." Los de cualquier materia, siempre 
que se refieran a cosas de l^spaña, publicados 
en las referidas hablas en aquellas naciones 
que no las usan, ó en las mismas hablas ó en 
lenguas sabias en los pueblos que usan el cas- 
tellano. Y 6.0 Las traducciones hechas por es- 
pañoles ó extranjeros, á cualquiera de las ha- 
blas españolas, ó por espinóles á lenguas sa- 
bias, de libros extranjeros históricos, de cultu- 
ra general, y aun de amena literatura cuando 
son obras maestras. 

AiCARDo (J. M.). De literatura contemporá- 
nea (igoi-igoS). Segunda edición aumentada. — 
Madrid. Sucesores de Rivadeneyra, igoS. — 
8." marq., 503 págs. -(- i hoja. [1627 

AruLEYO. El asno de oro. Las meiamorfosis. 
Traducción española de Jacinto de la Vega y 
Marco —Valencia, imp. de la casa editorial 



F. Sempere y C", s. a. (igo.")).— 8.", 243 págs.— 
I peseta. [1628 

Bici.i.KSSORT (.\ndrés). La Sociedad japonesa, 
lisos, costumbres, religión, instituciones, etc. 
Traducción de F. Sarmiento. — Barcelona. 
Montaner y Simón, editores, igoS.— 4." marq., 
IX +336 págs. [1629 

Benito (Enrique de). La Criminología del 
Quijote. — Zaragoza, ."vlariano Salas, 1935. — 
8." m., 52 págs. [1630 

Bertolini (Francisco). Historia de la Unidad 
Italiana. Traducida directamente del italiano 
por Federico Climent Ferrer. — Barcelona, Sal- 
vat y C", editores, s. a. (1905). — 2 vols. fol., con 
laminas. [1631 

Blasco (Eusebio). Obras completas. — To- 
mo XVII. Los de mi tieoipo. Semblanzas va- 
rias (segunda serie). — Tomo XVIII. Todo en 
broma. — Madrid, Librería de Leopoldo Martí- 
nez, 1905.— 8 ", iqi y 183 págs.— 3 ptas. cada vo- 
lumen. [1632 

Cebali.os (Luis). Trazido de la línea meri- 
diana en el Real Sitio de San Lorenzo. — Ma- 
drid, imp. de Ricardo Rojas, igoS. — 8." d., 2O 
págs. [1633 

Centenario tercero de la publicación del 
inmortal libro, El Ingenioso hidalgo Don Qui- 
xote de la Mancha. Recuerdo de la función 
conmemorativa en el Teatro Real de Madrid, 
á 9 de Mayo de igoS. — Madrid, imp. de Anto- 
nio Marzo, 1905.-4.°, 36 págs., con grabados.— 
o,5o ptas. [1634 

Cervantes Saavedra (Miguel de). El Inge- 
nioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Edi- 
ción facsímile de la impresa en Madrid en el 
año iCo5 y 161' por Juan de la Cuesta. — Barce- 



302 



REVISTA DE ARCHIVOS 



celona , talleres del «Anuario de Exporta- 
ción», 1905. — 8.°, 2 vols. — 4 ptas. [1635 

—El Buscapié, cosas escondidas en la pri- 
mera parte de Don Quijote de la Mancha, 
con fo notas de E. H. — Barcelona, s. i. (B. Cas- 
teilá, editor) s. a. { 1905^.-8 ", 99 págs. — i pe- 
seta. [1636 

Comas Soi.á (José). Cultura popular. El eclip- 
se de Sol del 30 de Agosto de 1905, noticia ex- 
plicativa de los eclipses en general Barce- 
lona, imp. de la Vda. de J. Cunill, 1905. — 8;", 36 
págs. — 0,20 ptas. [1637 

Congreso (Primer) hispano-americano de 
las Congregaciones Mariana'^., (-roñica, perso- 
nal, documentos, discursos y memorias. — Bar- 
celona, tip. Católica, 1905 — 4.", 699 págs. — 
5 ptas. [1638 

CoRUAL (L. de). Don Die.^o de Corral y .\re- 
llano y los Corrales de Valladolid. Apuntes 
históricos.— Madrid, Vda. é hijos de M. Te- 
11o, 190''. — 8.0 d., 89 págs. !• 3 Tablas 1- 6 fo- 
totipias. [1639 

Chamfort. Cuadros históricos de la Revo- 
lución francesa, versión castellana de I. de la 
Vega. — Valencia, imp. de la Casa editorial 
F. Sempere, s. a. (1905).— 8.", 138 pags.— i pe- 
seta. [1640 

Danvila (Alfonso). Estudios españoles del 
siglo xviii. Fernando VI y Doña Bárbara de 
Braganza (1713-1748).— Madrid, imp. de Jaime 
Ratés, 1905. — 8.", XI1-1292 págs. y una hoja 
para el colofón.— 3,5o ptas. [1641 

Daudet (Alfonso). El sitio de París (contado 
por una niña de ocho años), traducción de En- 
sebio lleras. — Barcelona, imp. Raseda, 1905. — 
8.", 218 págs.— 2 ptas. [1642 

Fernandez Ascarza (Victoriano). El Sol, la 
Luna y los eclipses, con datos minuciosos é 
instrucciones para observar el de 30 de Agosto 
de 1095.— M.idrid, Est. tip. de M. Tabarés, 1905. 
8.", i5i págs. con grabs.— i,5o ptas. [1643 

García Pérez (Antonio). Glorias de María 
Inmaculada en los hechos de armas m.ís sa- 
lientes del Kjército Español. Prólogo de don 
José Ibdñe^ Marin —Madrid, imp. á cargo de 
Eduardo Anas, 1905.— 4.", 5o págs. [1644 

Gascón y Miramori (Antonio). Los diaman- 
tes.— Madrid, imp. de Ricardo Rojas, 1905.— 
8.0 m, 48 págs. [1645 

Gaspar Remiro (Mariano). Historia de Mur- 
cia musulmana. Obra laureada por la Real 
Academia de la Historia en el concurso de 
1904. — Zaragoza, tip de .Vndrés Loriarte, igoS. 
4.", xii-338 págs. — 10 ptas. [1646 

Getino (P.). Historia de un convento, cartas 
al P. Blanco y dedicadas al Sr. Canalejas. — 
Vergara, tip. de «El Santísimo Rosario», 1904. 
4 ", xii-273 págs. I- I hoja.— 2 ptas. [1647 

González Echarte (Antonib) y Otamendi 
(Miguel). De Madrid á San Luis. Impresiones 



de viaje. — Madrid, imp. 

marq., 168 págs. [1O48 

Gonz.\i.ez y Sánchf.z (Juan). Historia de la 
ciudad de \rjona desde su fundación hasta 

nuestros días adicionada con la historia de 

sus patronos San Bonoso y San Maximiano. — 
Madrid, est. tip. de Fortanet, 1905.-8.° m., 237 
págs. -5 p as. [1649 

H1NOJOSA (Eduardo de). El régimen señorial 
y la cuestión agraria en Cataluña durante la 
Edad Media.— Madrid, imp. de Fortanet, 1905. 
8.", xii-379 págs. — 7 ptas. [Es el tomo XXIX 
de la Biblioteca de derecho y de ciencias so- 
ciale--.] [i65o 

Iconografía española de contemporáneos. — 
Madrid, i. np. Contemporánea, igoS. — 8.", 163 
págs.— 5 ptas. ■ [i65i 

Jociis Floráis de Barcelona. Any xi.vii de 
la restaurado. MCMV. — Barcelona. Estampa 
La Renaixensa, igoS.— 4." m., 198 págs. — 6 pe- 
setas. [i652 

Lanfrey (P.). Historia política de los Pa- 
pa«, traducción, prólogo y continuación hasta 
Pío X por José Ferranrfí;^^.— Valencia, imp. do 
la casa editorial de F. Sempere y C **, «. 3.(1905). 
4.0, 375 págs.-3 ptas. [1653 

Legarraga (Bernardino). El bienaventu- 
rado Tomás Moro, su vida, virtudes y muerte 
gloriosa. Obra c.ilcada sobre la que acerca del 
mismo perso.iaje escribió en latín su coetáneo 
Tomás Stapleton.— Madrid, imp. de P. Apala- 
tegui, 1905.-8.", 365 págs.- -3 ptas. [1654 

Libro de los engaños y los asayamientos de 
las mugeres, publícalo Adolfo Bonilla y San 
Martín. — Barcelona, tip. LAven(;, 1904. — 8.", 
74 págs. f- I hoja, con un facsímil. — 4 pe- 
setas. [Es el tomo XIV de la Biblioteca his- 
pánica.] [i055 

Llanos y Torriglia (Félix de). Apuros de la 
Hacienda y enfermedad de la moneda española 
en tiempos de Cervantes.— Madrid, imp. de la 
«Revista de Legislación», 1905. — 4.°, 31 págs. 
I peseta. [i656 

Makfioth (L.). Los periódicos de las Islas 
Canarias; apuntes para un Catálogo. 1(1768- 
1876). — Madrid, imp. de A. Alonso, igob. — 
8.", 170 págs. — 2 ptas. (Es el tomo III de la Bi- 
blioteca Canaria]. ['657 

Maquiavelo (Nicolás). Escritos políticos é 
históricos, traducidos y ordenados por Fran- 
cisco MéiiJe^ de Saníi^rJa.— Barcelona, im- 
prenta ylit.de José Cunill, s. a. (i9o5).— 8.", 
330 pags. — 2 ptas. [Es el tomo VI de la Enciclo- 
pedia literaria.] [i658 

Mariani (Dr. D. Juan Manuel). Biografía del 
Académico numerario Dr. D. José Ustariz y 
Escribano. — Madrid, Vda. é hijos de M. Te- 
llo, 1905.— 4.", 10 págs. [if)5g 

Martínez y Martínez (Matías Ramón). His- 
toria del reino de Badajoz durante la domina- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



3o3 



ción musulmani. — Badajoz, tip. de A. \rquc- 
ros.1904-1905.— 4.°, 481 I vpágs.— 4ptas. [1660 

Miguel de Val (Mariano). La poesía dclQui- 

jote. Discurso leído el 17 de Mayo de igoS 

en el Atenc'de Madrid con ocasión del III 
Centenario de la publicación del ()!"'/oíe.— Ma- 
drid, imp. y lit. de Bernardo Rodríguez, igoS. 
8.°, 83 págs.— 2 ptas. [1661 

MiR y Noguera (P. Juan). El Centenario 
Quijotesco.— Madrid, tip. Moderna, á cargo de 
M. Gimcno, 1905.-8.°, 247 págs.— 3 ptas. I1662 

MiRET Y Sans (Joaquín). Scmpre fian tia- 
gut béch les oques. .■\puntacions pee la his- 
toria de les costumes pri vades. (Primera serie.) 
Barcelona, .\ la stampa dcu F. Badia, igjb. — 
8.0 d., 81 págs. [1663 

MoNEVA Y PuYOL (Juanl. El Clero en el ()ui- 
;ofe.— Zaragoza, Mariano Salas, 1905.-8.° m., 
70 págs. [1664 

Nava3 (Conde de las). Don Juan Valera, 
apuntes del natural.— Madrid, imp. de Ricar- 
do Fé, igoS. — 8.", 33 págs. y i hoja de colofón. 

1 peseta. [i665 
NoRDENSKJOi.D (Otto). Viaje al Polo Sur, ex- 
pedición sueca á bordo del «.-\ntártico^>, tra- 
ducido directamente del sueco por Roberto 
Ra¡ras;^^oni, con 35o ilustraciones, 4 mapas y 
5 láms. tricolores. — Barcelona, est. tip. déla 
casa editorial Maucci, 1904-1905. — 2 tomos, 
4.°, 592 y 653 págs.— 24 ptas. [1666 

Pardo y Barreda (José). Documentos ane- 
xos al alegato del Perú presentados á S. M. el 
real arbitro. — Madrid, M. G. Hernández, 1905. 

2 vols., 8." d., 261 y 255 págs. [1667 
PÉREZ (Fr. Ángel) y Güemf.s (Fr. Cecilio). 

Adiciones y continuación de la «Impccnta de 
Manila», de J. Z. Medina, ó Rarezas y curiosi- 
dades bibliográficas filipinas de las bibliote- 
cas de esta capital. — Manila, imp. de Santos y 
Bernal, igoS. [1668 

PÉREZ Galdós (B.). Episodios nacionales. 
Cuarta serie, Carlos VII en la Rápita. — Ma- 
drid, est. tip. de la Vda. é hijos de Tello, igo5. 
8.°, 303 págs. — 2 ptas. (i6(5g 

¿Qué ES EL canto gregoriano? Su naturaleza 
é historia, por un Padre Benedictino del Mo- 
nasterio de Silos (Burgos). — Barcelona, imp. de 
J. Cunill, 1905.-8.°, i55 págs. — i,5o ptas. [1670 

Recuerdo del III Centenario de la primera 

impresión del Don Quijote de la Mancha 

Los celebres consejos de Don Quijote á Sancho 
Panza, puestos al alcance de la memoria de los 
niños de las Escuelas primarias. — Valencia, 
imp. de .'X. López y C.% 1905.-32.°, 24 págs. [1671 

Renán (Ernesto). La Iglesia cristiana, tra- 
ducción de Carmen de Burgos Seg'ui.- Valen- 
cia, imp. de la casa editorial F. Sempere y C.'\ 
s. a. (igoS).— 8.°, 282 págs. —i pta. (1672 

Renda (Antonio). El destino de las dinastías. 
La herencia morbos:» en las Casas Reales, tra- 



ducción de José Menénde^ Novella. — Valen- 
cía, imp. de la casa editorial F. Sempere y C", 
s. a. (igo5).— 8.°m., 288 págs. +6 cuadros.— 3 pe- 
setas. [1673 

RiER\ (.\ugusto). La guerra ruso-japonesa. 
Del Yalú á .Mukden.— Barcelona, tip. de la casa 
editorial Maucci, igo5. —8.°, 271 págs. con lá- 
minas y un mapa. — 2 ptas. [1674 

Robles Dégano (Felipe). Ortología clásica 
de la lengua castellana, fundada en la autori- 
dad de cuatrocientos poetas, con una carta- 
prólogo del Excmo. Sr. D. Marcelino Merien- 
de^ y Pe/ayo. — Madrid, imp. de Marcelino 
Tabarcs, igo5.— 4.*", 381 págs.— 10 ptas. [1673 

Roda (Cecilio). Ilustraciones del Quijote. Los 
Instrumentos .Músicos y Lis Danzas. Las Can- 
ciones.— Madrid, Bernardo Rodríguez, igoS. — 
8.0 d., 47-10 págs. 13 hs. [1676 

Ros Rafales (Ramiro). Los frescos del Pi- 
lar de Zaragoza, 2." edición, folleto i.°. — 
Huesca, tip. de Castnnera, 1904.-8." m, 38 pá- 
ginas + 2 hs. [1O77 

Royo Vili.anova (Antonio). Cervantes y 
el derecho de gentes. La guerra en el Quijo- 
te. — Zaragoza .Mariano Salas, igoS. — 8.° m., 
38 págs. [1678 

Serrano y Aguado (Gregorio F.). Impugna- 
ción á un Padre Benedictino de Silos (Burgos). 
Toledo, Vda. é hijos de J. Peláez, 1905.— 8.°, 63 
páginas. ['679 

T1K0VARA (Hesibo). La guerra ruso-japonesa. 
Port-Arthur. Diario de operaciones de Hesibo 
Tikovara, comandante del Torpedero «Osiva» 
de la Marina japonesa, traducida por M. D., 
oficial del ejército.- Barcelona, tip. de la casa 
editorial Maucci, igoS.— 8.°, 2ig págs , con lá- 
minas. — 2 ptas. [1680 

Uriarte (P. J. Eugenio de). Catálogo razo- 
nado de obras anónimas y seudónimas de au- 
tores de la Compañía de Jesús pertenecientes 
á la antigua asistencia española, con un apén- 
dice de otras de los mismos dignas de especial 
estudio bibliográfico (28 Septiembre 1540 a 16 
Agosto 1773). Tomo II.— MadriJ, Est. tip. Su- 
cesores de Rivadeneyra, igo5.— Fol.,6i5 págs.— 
10 ptas. [1681 

Viniegra (Silvador). Museo Nacional de 
Pintura y Escultura. Catalogo oficial ilustrado 
de la Exposición de las obras de Francisco de 
Zurbarán.— Madrid, Fototipia c imp. de J. La- 
coste, igo5.— 36 pags. con 32 láms. y retratos. 
5 pesetas. [1682 

A. Gil Albacete. 

LIBROS EXTRANJEROS 

[i.° Los tratados universales y generales por 
naciones y materias, de historia y sus ciencias 
auxiliares, de literatura y arte, de filología y 
lingüística, etc., que interesen á la erudición 
y á la cultura, publicados en ó fuera de Espa- 



304 



REVISTA DE ARCHIVOS 



ña por españoles ó extranjeros en hablas vul- 
gares no españolas, ó por extranjeros en len- 
guas sabias. 2." Los de cualquier materia es- 
critos por españoles en ó fuera de España en 
dichas lenguas vulg.ires. 3." Los de cualquier 
materia, con til que se refieran á cosas espa- 
ñolas, publicados per extranjeros en ó fuera 
de España en lenguas sabias ó en hablas %-ul- 
Sares no españolas.] 

.\ngi,és nWuRiAc. Catalogue des vascs 
étrusques et des vascs grccs (ioniens, corin- 
thiens, attiques) appartenant a la ville de Gré- 
noble. — Grénoble, Allier fréres, 1906. — 8.°, 
24 págs. [1683 

Annuairk de la librairie frangaise pour igoS 
(12.^ année).— Lille, Danel, igoS.— 8.», xii-460 
páginas. [1684 

Annuaire des cháteaux et des dcpartements. 
(i()o5-i()o6, ig.^ année.) 40.000 noms et adres- 
ses de tous les proprictaires des cháteaux de 
France, manoirs, castels, villes, etc., etc., avec 
noticcsdescriptives ct anecdotiques, illustriés 
de 300 gravures.— Maisons-Laffite, Perroux- 
Lucotte, 1905-1906.-8.°, XXXVI- 1.248 págs.— 25 
francos. [i685 

Atti dei congresso internazionale di scien- 
zc storiche in Roma, i."— 9 aprile 1903. Vol. II 
(Sloria antica e filología classicaK Vol. VII 
(Storia delV arté\. Vol. VIII (Storia deli arte 
musicale c drammatica). Roma, tip. dellar, 
accademia dei Lincei, 1905.— 8.°, '3 vols.— 36 
liras. [,686 

.AuBRY (Pierre). Esquisse d'unc bibliogra- 
phic de la chanson populaire en Europe. — Poi- 
tiers, Socicté frangaise d'imprim. et de librai- 
rie, 1905.— 8.°, 39 págs., con música. [1687 

.'NuBRY (Pierre). La chanson populaire dans 
les textes musicaux du moyen age. — Paris, 
Champion, 1905.— 8." m., 13 págs., con música. 
(Tirada aparte de la Reviie musicale.) [1688 

Bargili (G.). Manoscritti della biblioteca 
della r. accademia militare, con un elenco di 
cdizioni militari del xvi secólo. — Torino 
(G. U. Cassone, succ. G. Cardeletti], 1905.-8.°, 
64 págs.— 1,25 liras. [1689 

Baudrillart (Alfred). Quatre cents ans de 
concordat.— Evreux, Hérisscy, 1905.— 18." je- 
sús, v-392 páps. [1690 

Bayet (C). Précis de Tllistoire de TArt. — 
Paris, Picard et Kaan, [igoS].— 12.°, 462 págs. y 
230 grabs. [i 691 

BiBLioGRAPiiiE de la sicnographie fran5aise. 
— Cahors,Couesland, (s. a.)— 8.°, 208 págs. [1692 

Blochet (E.'. Catalogue des manuscrits per- 
sans de la Bibliothéquc naiionalc. T. i.*^'" 
(Núms. 1-720).— Paris, Imp. nationale, 1905.— 
8.0, vii-4n págs. [1693 

BoNNEr(Emile). Des vcstigesdc Tarchitectu- 
re carolingienne dans le dcpartemcnt de IHé- 
rault.— París, Imp. nationale, 1905.-8.°, 1 1 págs. 
-(Del DuUetin arcfiéologique, 1904.) [1694 

BoRGHESi (Petcr). Petrarch and his inllucn- 



ce on cnglish litcraiure.- BofogñaTNicholas 
Zanichelli, 1906.-16.°, 137 págs.-3 liras. [1695 
BouciiAUD (P. de). Naplcs, son site, son his- 
toire, son sculpture. -Paris, Lemcrre, igoS.— 
16.°, 244 págs.-3 ir. |,rx)G 

Boulangi;r(C.). Lemobilier funcraire gallo- 
romain et franc en Picardie et en .\rtois. — Pa- 
ris, Leroux, 1902-1905—4.", xciv-202 págs. y 5o 
láms.-25fr. [,6^^ 

Boürgeois (Armand). Etude historique sur 
Louis XVII, suivie de: Marie-Thércse-Char- 
lottc de Bourbon, depuis sa soriie du Temple 
jusquá. son arrivée .i Vienne, ct d'un post- 
scriptum á larrestation de Louis XVI á Va- 
rennes. Préface de Mme. Louise dAlg.— Paris, 
Duc et C. c , 1905.-8.°, vii-44 págs. [1698 

Breviarium (Das) Grimani, in der Biblio- 
thck von San Marco in Venedig hrsg. durch 
Scato de Vries und S. Morpurgo, 3 sfg.— Lei- 
den, A. N. Sijthoff, ís a.).— Fol. m., 118 láms. 
200 marcos. [1600 

Bussemaker (Th). Verslag van een voor- 
loopig onderszoek te LibSabon, Sevilla, Ma- 
drid, Escorial, Simancas en Brusscl naar Ar- 
chivalia bclangrijk voor de Geschiedenis van 
Nederland of iast der regeering ingesteld.— 
s'Gravcnhage, W. P. van Stockum & Zoon, 
1905.-4.° vui-?o6págs. [En las páginas 54 á 142 
se ocupa del Archivo Histórico Nacional, Bi- 
bliotecas Nacional, de la Academia de la His- 
toria, particular de S. M., del Escorial y Ar- 
chivo de Simancas.] (1700 

Gabanes. Le Cabinet sccret de rhístoire. 
Nouvelle édition, revue ct tres augmentce. 
4.*^ serie.— Tours, Arraultet C.<^ , 1905.-16.°, 
323 págs. con 7 grabs. [1701 

CASTAG.NERi(Elisa). SullapersistenzadelCol- 
lcgia romana nelle corporazione d'artiemes- 
lieri medioevali. —Torino, Vincenzo Bona, 
1905. 8.°, 53 págs. I1702 

Catalogo dei libri del circolo di litteratura 
e biblioteca circolante di .\bbiategrasso al i5 
aprile i9o5.-Abbiatcgrasso, De-Angeli, 1905.— 
8.-", i9p;igs. 11703 

Catalogue general des livres imprimes de 
la Bibliothéquc nationale. Autcurs. T. 22(Ca'da 
Mosto-Campaux).— Paris, Imp. nationale, 1905. 
—8.°, á 2 cois,, 1. 180 col. (Minisicre de llns- 
iruction publique et des Beaux-.-Vrts.) [1704 

Catalogue general ¡Ilustré de monnaies 
iran?aises provinciales {suite). Marches d Es- 
pagne, Rouissillon, Laaguedoc, Pro vence, 
Principauté de Monaco, Corsé. 2.^ édition.— 
Macón, Protat frcres, (s. a.).— 8.° men.— 2 fran- 
cos. ['7o5 

Catalogue sommairc de la premiére exposi- 
tion de la Société fran^aise de fouillcs ar- 
chcologiques (juin, i9o5) au Petit Palais des 
(]hamps-Elysées. — París,|Maurin, 1905.-8° me- 
nor, 55 págs.— 5o cts. (1706 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



3o5 



fCEnvANTEsSAAvi;DRA(MigucliJe).]Don Qui- 
chotte de la Manche, par Michcl Cervantes 
Saavedra. Edition pour la jeuncsse, d'aprés la 
traductioü de Florian, prccédcc dunc iniro- 
duction par Mr. L. Tarsot.— Evrcux, flcri- 
ssey,(s. a.).— 4-°» "i-'-fQ págs.,con ilustraciones 
de Henri Morin.— 6 fr. [1707 

Coi.iN (Gabriel). .Xbdcrrezzáq El-Jezairi. Un 
mcdicin árabe de. xii.^ sicclc de Thcgire (í/iése) 
— Montpellier, Delord.— Bochm et Martial, igoS. 
— 8.0, 79 págs. (170S 

CoNSTANS I J ). Monuments historiques tt Ob- 
jets d'art íLoi du 30 mars 1889 et Dccrcls du 3 
janvicr i88ci relalifs á la conservation des mo- 
numents et objets d art ayant un intérét histo- 
rique ou ariisiique)(í/í¿se).— Montpellier, Fir- 
min, Montaac ct Sicardi, igj5.— 8.", 166 pági- 
nas. [1709 

CoNTi'EBAs (C. de). A travers rhistoire. 
Elles! (la Grcce aniiquc). — Paris, Lejiicrrc, 
}9o5.— 18.°, IV-131 págs.— 3,5o fr. [1710 

CoRNUEi. (E.) Hisioire populairc dun hom- 
nie de la Révolution. La vie et les aventures 
du general La Kayettc.— Paris, Dclagravc, igo5. 
-8.« 2s9págs y figs.— 3,5ofr. [1711 

CouRET iComle). Notice historique sur l'or- 
dre du Saint Scpulcre de Jcrusalcm, dcpuis 
son origine jusqu'á nos jours (logg-igoS), 
2.^ érfi'ííon, revuc et augmentée, — Mesnil (Eu- 
re), Kirmin-Didot ct C.'^, igoS.— 8.", 622 pá- 
ginas. [1712 

CousiN (G ). Kyros le jeune en Asie Mineure 
(printemps4o8- juillct 401 avant Jésus-Christ). 
— Paris ct Nancy, Berger-Levrault, 1905.-8.°, 
LI-440 págs. y un mapa. Í1713 

Chant des Normands avant la bataille de 
Hastings (MLXVI).— Caen, Deicsqucs, igoS.— 
8.", igpágs., con música. [1714 

Christian (A.). Debuts de Timprimerie en 
Franca; llmprimcrie Nationalc; l'Ilótel de 
Roha.i. — Paris, Champion, igo5.- 4.°, xxiv-351 
págs. y figs- 20 fr. [1715 

Daremberg (Ch.), Saglio (Edm.) et Pottier 
(Edm.). Dictionnaire des antiquités grecques 
et romaines d aprcs les textes et les monu- 
ments, contenant rexplication des termes qui 
se rapportent aux moeurs, aux institutions, a 
la religión, aux arts, aux sciences, au costu- 
me, au mobilier, á la guerre, á la marine, aux 
mctiers, aují monnaies, poids et mesures, etc., 
etc., el en general á la vie publique et privée 
des anciens. Ouvragc rédigé par une société 
d'écrivains spéciaux, d'archéologues ct de pro- 
fesseurs, sous la direction de.... avee le con- 
cours de. . et orné de plus de 7.000 figures 
daprés l'antique, dessinécs par P. Sellier. 37-*^ 
tascicule (Olympia-Paries).— Corbeil, Creté, 
igoS.— 4 " á dos cois., págs, 177 á 336 con 112 
grabados.— Precio de cada entrega, 5 fr. [1716 

Déchklettf Joseph). L i Nécropole gallo- 



romainc de Roanne. — Montbrison, Brassart, 
1904.-8.°, 44 págs. con figs. y láms.— (Del Bul- 
letin de la Diana, t. 13). [^1^7 

Desdevises du Dezert (G.). ^^ Sprünglin 
(■Emmanuel-Fréderic). 

Devii.i E (Eticnne). Notices sur quelqucs 
manuscrits normands conserves a la bibliothc- 
que S.uute-Gencvicve. IV: Analyse d"un sncicn 
cartulaire de l'abbaye de Saint-Etienne de 
Caen.— Evreux, Odieuvre, 190'.— 8.°, 58 pá- 
ginas. Íi7<8 

D01GNEAU (.A..). Sur un bois de cerf ncolithi- 
quc ayant ctc utilisé comme support (banc, 
scabeau, etc.).- Le'Mans, Monnoyer, ico5.— 8.°, 
4 págs. con fi^s. (Del Bulletin de la Sociélé 
préhist<rique de Fraiice.) [i7'9 

DuTii.LEUX (A.), .\ntoine Bcnoist, premier 
.'.culpteur en cire du roi Luis XIV (1632-1717). 
— Versailles, Aubert, igoS.— 8.", 34 págs, con 
retratos y facsímil intercalado en el lexio. ( Re- 
pue de l'histoire de Versailles et de Seine-et- 
Otse.) [1720 

Ei-osEGui (Juan). Un domaine daos la pro- 
vincedc Guipúzcoa (Espagne)(í/í¿'se agricolc). 
— Bcauvais, imp. départementale de l'Oise, 
igoS. 8.0, 175 págs. [1721 

Engei, (Arthur) et Seri'ure (Raymond). 
Traite de numismatique du moyen age. T. 3: 
Depuis I apparition du gros d'argent jusqu'á 
la création du thaler.— Chartres, Durand, igo5. 
— 8.°, págs. 945 á 1460, con figs. [1722 

EvETTS (B.). V. Patrología orientalis. T. 
I .'^'', fascicule 4. 

ExposiTioN (L) de la librairie fran^aise á 
1 Exposition Universelle Internationale de 
Liégc. (igo5) Groupe 3. Classes 13 ct 14: Livres 
et Publications, Editions musicales, Presse 
périodique, Reliure, Journaux, Affiches, Car- 
tes et Atlas, Appareíls de géographie et de 
cosmographie, Topographíc.— Paris, Dumou- 
lin, igoS.— 8.", 264 págs., con grabs. en negro y 
en colores, intercalados y fuera del texto.— 
Papel vitela. [1723 

Extraits de la Chanson de Roland, publics 
avec une introduciíon littéraire, des observa- 
tions grammaticales, des notes et un glossaíre 
complet par Gastón Paris 8.^ édition, revue 
et corrigée —Paris, Lahure, igo5.— 16.° men , 
XXXIV -166 págs. — i,5o fr. {Classiques fran- 
gais.) ['724 

Fabinei.li i Arturo). Note sulla fortuna del 
«Corbaccio» nella Spagna medievale.— Halle, 
igo5.— 60 págs. ['725 

FÉNELON. Fablcs et Opuscules divers com- 
poséspour réducation du duc de Bourgogne. 
Avec introduction et notes par Mr. Pabbé 
Martin. 4.* édííion.— Evreux, Herissey, igo5.— 
18.", 107 págs. 1'726 

Florian. V [Cervantes Saavedra (Miguel 
de).] 



3o6 



REVISTA DE ARCHIVOS 



FoÉ 'De). Aventures de Robinson Crusoé. 
Traduzidas do original inglez. Nova edi^áo. 
T. 2. — París, Garnier, igo5. — 18." jésus, 343 pá- 
ginas, con grabs. [1727 

Fui; Y (U.). Les Egypiiens préhistoriques 
idenlifiés avcc les Annamites, daprés les ins- 
criptions hiéroglyphiques. Coulommiers, 
Brodard, igoS.— 8.", no págs.— 2 fr. [1728 

Kkiedrichs (Otto). V. [Luis XVIL] 

Gariadob. Une inscripiion coufique trouvéc 
á Atwu-Gosch (Syric).— París, Imp. nationale, 
1905.-8.°, 4 págs. y láms. [-729 

Gasse (Emílo). Kurso tutmonda de la linguo 
internacia esperanto lau la método natura.— 
Coulommiers, Brodard, 1905.-16°, 63 págs., 
con figs. (Kolecto Esperanta.) [1730 

GÉRiN-RiciiARD (H. del. La Croix de Jérusa- 
lem dans la numismatique, sur les sceaux et 
dans le blasón.— Vannes, Lafolye, igoS.— 8.°, 70 
págs. y figs. [1731 

GoNNAUD (P.). Quae et quomodo Galli in Indo- 
china per XVII. "'1^ ac xviii."'^ sicculum egc- 
rint. — Paris, Challamel, 1905.-8.°, 119 pá- 
ginas. [1732 

GuERRE(La)de 1870-1871. Les opérations au- 
tour de Metz, du 13 au 18 aoút. III (Journées 
des 17 ct 18 aoút, Bataille de Saint-Privat: Do- 
cuments annexes).— Paris, Chapelot, 1905.-8.°, 
798-537 págs., con láms.— 25 fr. [1733 

GuiDA ufíiciale della r. armería di Toriao, 
compilata per cura della direzione.— Torino, 
tip. deglí Artigianelli, 1905.-16.°, 122 págs.— 



5o cts. 



['734 



GuiBAUD (P.). Etudes économiques sur Tan- 
tiquité.— Paris, Hachette, 1905.-16.°, 301 págs. 
— 3i5ofr. [1735 

lÍARTMANN (Gottfrícd). Zur Geschichte der 
italienischen Ortographie. — ErLingen, (s. i.), 
1005. —8.°, págs. 199-283. — (De Romanische 
Forschungen, t. xx, i.) [1736 

Hu.ME (Martín). Spanish influence on En- 
glish Literature. — London Evelcigh Nash, 
1905.-8.°, xvni-322 págs. (1737 

HuYSMANS (C). V. Mont (Pol de). 

Iaci.mirskii(A. I.).Slavianskiia i russkiiaru- 
kopisi rumynskikh biblíotek.— Saínt-Petcrs- 
bourg, Acadcmíe des Sciences, 1905.— 8.", i.oo5 
págs. y láms. — 24 fr.— [Manuscritos slavones y 
rusos de las bibliotecas romanas.] [1738 

JoANNE. Les Musées de Paris. Guíde Joannc. 
(Extrait du Guide de Parísj.— Coulommiers, 
Brodard, 1905.-16.°, xiii-157 págs. con grabs.. 
planos y anuncios,— i fr.— (Collcction des Cui- 
des Joanne.) [iTSg 

JoANNE (P.). Itinéraíre general de la France. 
Pyrénces. -Coulommiers, Brodard, igo5. — 16. °, 
XLii-446 págs., con i5 mapas, 17 planos, 6 vis- 
tas, 8 panoramas y anuncios. — 7,5o fr.— (Col- 
lcction des Quides Joanne.) (1740 

[Juan XXII, Papa ] — Lettres communes de 



Jean XXII (1316-1334''. Analysccs, d'aprcs K's 
registres dits d'Avignon ct du Vatican, par 
G. Mollat et G. de Lesquen. 3.*^ fascicule. T. 
2. — ChátíUon-sur-Seine, Pichat, 1905. — 4.°, pá- 
ginas I á 276.-20,70 fr. {Bibliotheque des F.co- 
lesfran(aises d'Athénes et de Ronie {3.^ serie). 
I bis: Lettres communes des papes d'Avi- 
gnon.) [1741 

KozLOwsKi. V. Neumann (Cari). 

Lagrange (M. J.). Eclaircissement sur la 
mcthode hístorique, á propos d"un livre du 
R. P. Delattre;— París, Lecoffre, 1905.-18.° xii- 
106 págs.— 2 fr. (1742 

Lauer (Ph.). Inventaírc des collectíons ma- 
nuscrites de la Bíblíothcque nationale sur Ihis- 
toire des provinces de France. T. i.'^"' (Bour- 
gognc-Lorraine). Angers, Burdin et C.^, igoS. 
8.°, xxxr-5o4 págs.— 7,5o fr. [i743 

Lavai.lette (Comtc'í. Mémoires et Souvc- 

nirs du , ancien aide-de-camp de Napoleón, 

directeur des postes sous le premier Empirc et 
pendant les Cent Jours.— Saint Denis, Boui- 
llant, igoS.— 8.", xxvii-531 págs.— 6 fr. [1744 

Ledieu (Alcius). Un mois á Bruxellcs" 
(Impressions et Souvenirs d un tourjstc.) — 
AbbeviUe Lafosse, ioo5.— 8.°, vin-n6 págs., 
con grabs. [1745 

Lesquen (G. de). V. [Juan XXII, Papa). 

[Luis XI, Rey de Francia.] Lettres de 
Louis XI, roí de France. Publíées d'aprcs les 
origínaux pour la Société de Lhistoire de 
France, par Joseph Vaesen et Etienne Chara- 
vay. T. 9: Lettres de Louis XI (1481-1482), pu- 
bliées par Joseph Vaesen. — Nogen-le-Rotron, 
Daupeley -Gouverneur, igo5.— 8.°, 379 pági- 
nas. [1746 

[Luis XVII, Rey de Francia.] Correspondan- 
ce intime et inédite de Louis XVII (Charles- 
Louis, duc de Normandie, «Naundorf») avcc 
sa famille (1834-1838). Avcc íntroduction, notes 
et éclaircissements historiques en pariie tires 
des archives secretes de Berlín par Otto Frie- 
drichs. Préface par Julcs Bois. Ouvrage orné 
de 12 planches hors texte et de 2 fac-similés 
d"écr¡ture. T. 2. (1835-1838).— Le Mans, imp. 
de rinstitut de bibliographíe, 1905. — 8.°, 5g6 
págs. [1747 

Maksutov (V. P.). Istoriía drcvniago Vosto- 
ka. Assiro-Khaldeia i Persia. II. Saint-Peters- 

bourg, Berejlivost, igo5.— 8.°, 595 págs 12 fr. 

[Historia del antiguo Oriente.] I'748 

Malfatti (V.). Le navi romane del lago di 
Nemi. — Roma, Officina poligrafica italiana, 
1905.-8.°, 125 págs. (1749 

Maspero (G.). Rccueíl de travaux rclatifsá 
la philologic et á l'archdologie égyptiennes ct 
assyriennes.— Paris, Bouilloa, 1905.— 8.°, 136 
págs. y láms. ['75o 

MicHKL (Andró). Histoire de 1 Art depuis les 
premiers tcmps chrétiens jusqu á nos jours. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



307 



ouvrage publié sous la direction de... Tome I.: 
Des debuts de TArt chréiien á la fin de la pé- 
riode romane, i.'^^ partie: TArt pré-roman.-- 
París, Armand Coiin, igo"^.— 4.", iv-440 págs.^ 
con 207 grabs. intercalados y 5 láms. fuera del 
texto. [1751 

MoLLAT (G.). V. [Juan XXII, Papa). 

MoNT (Pol de). LEvolulion de la peinture 
néerlandaiye aux xiv.*^, xv.^ et xvi.^ siécles 
et Texf osition de Bruges. Traduitdu néerian- 
daise par C. Huysmans. Livr. XX. — Haarlem, 
H. Kleinmann et C.'^. (s. a.).— Fol., págs. 121 á 
164 y 10 láms. fuera del texto. — 20 fr. la en- 
trega. [1752 

Neumann (Cari). La Situation mondiale de 
l'empire byzantin avant les croisa'les. Traduc- 
tion fran(;a¡se par Renauld et Koi^lou'ski. Avec 
une noticc préliminaire de Charles Diehl.— Le 
Puy, Peyriller, Rouchon et Gamón, igo5. — 8.°. 
123 pág. (Re la Revue de l'Orient latín, to- 
mo 10). I '7^3 

Omont (Henri). Nouvelles acquisitions du 
département des manuscrits pendant les an- 
nées igo3-i90(. In ventaire somm.iire. — Nogent- 
le-Rotrou, Daupeley-Gouverneur, igoS. — 8.°, 
69 págs. ('I'irada aparte de la bibliothéque de 
rEcole des Chart's). |i7''4 

Paez (Petrus). Rerum Aethiopicarurn scrip- 
tores occidentales inecüti, a saeculo xvi ad xix, 
curante C. Bcccari. S. I. Vol. II. P. Petri Paez, 
S. !. Historia .\ethiopiae. Liber I et II.— Ro- 
mae, C. de Luigi, igo5. ('755 

París (Gastón). V. ¡"xtraits de la Chanson de 
Roland. 

Patrología orientalis, publiée sous la di- 
rection de R. Graffin, etF. Ñau. T. i.^*" Fasci- 
cule 4: History of the patriarchs of the coptic 
Church of Alexandria. II: Peter I to Benja- 
mín I (6t)i). .\rabic text, edited, translated and 
annotated by B. Evetts. —Favís, Firmin-Didot, 
et C. ^, (s. a.). 8» m., págs. 383 á5i8. [1756 

Pellechet. Catalogue general des incuna- 
bles des bibliothéques publiques de France. 
T. 2. (Biblia paiiperum. Commandements).— 
Lille, Danel, igoS.— 8.", xviii-593 págs. (Minis- 
tére de llnstruction publique et des Beaux- 
Arts.) [1757 

Perbier (Emile). La Croix de Jérusalem 
daos le blasón (étude hcraldique et histori- 
que). — Valence, imp. Valentinoise, igoS. — 8.°, 
x-83 págs.— Tirada de 300 ejemplares. [17^8 

Peyster (IL de). Les troubles de Hollande á 
la veille de la Révo'ution fraD9aise(i78o-i7g5). 
— Paris, .\. Picard et fils, igo5.— 8.°, xvi-340 
págs.-8fr. (I75g 

PiCAVET (Fran^ois). Esquisse d'une histoire 
genérale et comparée des philosophies medi- 
evales.— Paris, Alean, igo5.— XXX 1 1-367 págs. — 
7,5ofr. [1760 

PoTTiER (Edm.). V. Daremberg (Ch.). 

3." ÉPOCA.— TOMO XlII. 



Proffumo (Attilio). Le fonti ed i tempi dello 
incendio neroniano. — Roma, Forzani e C, 
igo5.— 4.", x-748 págs. con retrato y 2 láms.— 20 
liras.— Contiene: 1. L'autore dell' incendio: i. 
11 problema storico. 2. Le fonti derívate indi- 
ret^e. 3. Le fonti derívate prossime. 4. Le fon- 
ti derívate prossimiore. 5. Le fonti prime. 6. 
Conclusione. — II. La persecuzíone cristiana: 
I. La legislazíone romana. 2. La persecuzíone 
e 1' incendio. 3. La data della persecuzíone. 4 
Conclufíone.— III. Analisi critica delT incen- 
dio: I. La casuale dell' incendio. 2. L' incendio 
doloso. — IV. .«^ppunti critici sulla documenta- 
zione deír incendio: i. La fonte di Tácito per 
il XV lib. degli Ann.ili. 2. II silenzio di Giove- 
nale. 3. La leggenda del canto di Nerone. 4. 
Una moneta neroniana. — V. Un pó di epilogo 
genérale. [1761 

Ragon (E.1. Morceaux choisis. Prosateurs et 
Poetes frangaís des xvi.^, xvii.^, xviii.^ etxix.^ 
siécles avec notes et noiíces. (Cours moyen), 
40.*^ mílle.— Paris, Levé, igoS — 18.° jésus, xvi- 
55g págs. [L762 

Rance-Bourbky (A. J.). A la veille du Con- 
cordat entre Pie Vil et Bonararte.— Paris, Pi- 
card, igo5.— 8.°, 30 págs.— 1. 5o fr. [1763 

Rek(P. J.). Nuremberg — Evreux, Hérissey, 
igo5,— 4.0 menor, 176 págs., con 106 grabs. (Les 
Villes d'art celébrese [1764 

Renaui.d. V. Neumann (Cari). 

Ruei.le (Ch. -Emile). Notice nécrologíque 
sur Edouard-Jules Corroyer, membre de ITns- 
titut, inspecteur genérale des édifices diocé- 
sains (1835-1904).— Nogent-le-Rotrou, Daupe- 
ley-Gouverneur, igo5.— 8.", 14 págs. (Del Bulle- 
tin de la Suciété nationale des antiquaires de 
France.) • [1765 

Saüet. Louís de France, (lis aíné de Louis 
XI, par l'abbé... — Orleans, Gout et C^, igo5.— 
8.", 7 págs. (De las Mémoires de I Académie 
de Sainte-Cruis d'Orleans.) [1766 

Saglio (Edm.). V. Daremberg (Ch.). 

Saint-Paui. (Anthyme) Architecture ct Ca- 
tholicisme. La Puissance créatríce du génie 
chréiien en frangaís d.ins la formation des sty- 
lesau moyen age.— Paris, BIétit, igo5.— ló.", 64 
págs., con figs. (Science et Religión. Eludes 
poiir le temps présent, n.° 346.) I1767 

Sandoz (Ch.). Les Horloges et les Maítres 
Horlogeurs á Besan gon, du xv-^ siécle ala Ré- 
yolutíon.— Besangon, Millot et C.', igo5. — 8."> 
menor, ix-88 págs., con grabs. [1768 

Saittai (Maurice). Une opération militaire 
d'Eugéne et de Malborough. Le F'orcement du 
passage de TEscaut en 1708. — París, Chapelot, 
igo5.— 8.", u6 págs. con retratos y plano. [i76g 

Sch.midt (Charles). Le Grand-Duché de Berg 
(1806-1813). Etude sur la domination frangaise 
en Allemagne sous Napoleón I.^'". — Evieux, 
Hérissey, igoS.— 8.°, xvi-534 págs. y mapa. — 



3o8 



REVISTA DE ARCHIVOS 



10 fr. (Bibliothéque d'histoire contemporai- 
ne.) [1770 

ScHRa!DER(Albert). Annam, Eludes numis- 
matiques. (Texte.) — París, Imp. nationaIe,i9o5- 
— 8.°, vii-65i págs. y un cuadro. ['771 

Serbat (Louis).Chronique archéologique de 
laFrance (1904).— Caen, Delesques, igoS.— ><.°, 
71 pgás. (Del Bul{etin monumental, 1904). [1772 

Serrure (Raymond). V. Engel (Arthur). 

Sprünglin (Emmanuel-Frédéric). Souveairs 
d'... pubtíés par G. Desdevises du Deniert. Ex- 
trait de la Revue flispanique, tome XI.— París, 
Macón. Protat fréres, 1904. — 4.°, 243 págs. [Me- 
morias de un Oficial suizo á las órdenes de 
Francia durante la guerra de la Independen- 
cia.] [1773 

Talmeyr (Maurice). La Franc-Maíoanerie 
et la Révolution fran^aise. Comment on fabri- 
que ropinion.— Lagny, Colín, igoS.— 16.", 109 
págs.— I fr. [1774 

Thorburn (W. S.). Guide to History :ind 
Valuation of Coins of Great Britain and Ire- 
land, in Gold, Siiver and Copper. 4 edit.eul. — 
Herbert, \. Grueber.— London, L. W. Gilí, 
igoS. — 8.", 298 págs. — 10 chelines y 6 peni- 
ques. [1775 

Vaese.\' (Joseph). V. [Luis XI, Rey de Fran- 
cia]. 

Van Neck (K. I.). Waterloo. — Bruxelles, 
Lebégue, 1905.-4.°, vi-224 págs. y figs.— 2,5o 
francos. [1776 

Verdi (Ad.). Gli ultimi anni di Lorenzo de' 
Medici duca d' Urbino, iSiS-iSig.— Seconda 
edizione. [Arona, Cazzani], igoS. — 8.°, 116- 
XIII págs. [1777 

ViALLATE (.\chille). Essais dhisloire diplo- 
matique américaine. Le Développement terri- 
torialdes Eiats-Unis; le Canal interocéanique; 
la Guerre hispano-américaine. — Lagny, Colín, 
1905.— 8", in-312 págs.— 7,5o fr. [1778 

VicAiRE (Georges). Manuel de l'amateur de 
livres du xix.^ siécle (1801-1893). Préface de 
Maurice Tourneaux, Fascicule 16. T. 6.— Chá- 
teaudun, imp. de la Société typographique, 
1905.— 8.", á dos cois.; col. i'á 416.— 10 fr. el cua- 
derno. [1779 

ViGNAUD (Henry). Etudes critiques sur la vie 
de Colomb avant ses découvertes.— París, H. 
Welter, 1905.— 8.», 544 págs. (1780 

Vítale (Vito). La difesa e gli ordínamenti 
milítari della Sardegna durante il dominio 
spagnuolo e 1' invasione francese del 1637 nell' 
isola.— Ascoli, Píceno, stab. tip. lit. L. Cardi, 
1965 —8.0, 92 págs. [1781 

ViTRY (Paul). Tours et les cháteaux de la 
Touraine.— Evreux. Ilérissey, 1905.— 4.0, 184 
págs. con 107 grabs. [1782 

Zaccaria (Enr.). Contributo alio estudio 
degl' iberísmi in Italia e della Wechselbezíe- 
hung fra le língue romanzc ossia voci e frasi 



spagnuoli e portoghesi nel Sassettí aggiuntevi 
quelle del Carletti e del Magalottí. — Toríno 
[Carpí, Ravaglí], igoS. — 16. °, xvi-199 págs. — 
2 liras. ['783 

R. de Aguirre. 

REVISTAS ESPAÑOLAS 

[i. o Los sumarios Íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra, consagradas exclu- 
sivamente al estudio de España y publica- 
das en cualquiera de las hablas españolas en ó 
fuera de Esoaña: los títulos de estas revistas 
van de letra cursiva. 2° Todos los trabajos 
históricos y eruditos acerca de cualquier ma- 
teria, según el amplísimo criterio expuesto, 
que figuren en los sumarios de las revistas no 
coni^éneres de la nuestra, escritas en dichas 
hablas en ó fuera de España.] 

La Alhambra. igoS. i5 Agosto. Escrituras 
árabes del Archivo municipal de Granada 
(continuación)^ por M. Gaspar Remiro. — Las 
OrdenanZíS de Granada y el «arte nuevo» 
(conclusión), por Francisco de P. Valladar. = 
joAgosto. La Vlhambra, por Francisco de 
P. Va¿/aáar.— Escrituras árabes del Archivo 
municipal de Granada (continuación), por M. 
Gaspar Remiro— Lai momia de Pízarro, por 
Francisco Javier Fernández Pesquero. = i5 
Septiembre. La Alhambra (conclusión), por 
Francisco de P. Va/Zarfar.— Escrituras árabes 
del .\rchivo municipal de Granada (conclu- 
sión), por M. Gaspar Remiro. — Documentos 
y noticias de Granada. Un manuscrito inte- 
resante. Crónica granadina. Cómo se con- 
servan los monumentos, por V. = 30 Sep- 
tiembre. Un cuadro de un pintor de aquí, 
atribuido al Arte francés, por R. Case- 
llas.— Cómo entraban en la Ciudad los nuevos 
Arzobispos, por F"r;>ncisco de P. Valladar. =: 
iSOctubre. Medina Conde, por M. R. de Der- 
langa.—Vn cuadro de un pintor de aquí, atri- 
buido al Arte francés (continuación), por R. 
Case/Zas.— Narváez y Mabelica, por el Doctor 
Thebussem.—Kl discurso de apertura. Leyenda 
de D. Pedro I de Castilla, por Francisco de Pau- 
la Villa-Real. =^ o Octubre. Las excursio- 
nes artísticas, por Francisco de P. Valladar. — 
Un cuadro de un pintor de aquí, atribuido ai 
Arte francés (conclusión), por R. Casellas. — 
Los ascendientes de D. Juan Tenorio, por 
Francisco de P. Valladar. 

Anales del Museo Nacional de Méjico. 
igoS. Tomo II, Núms. 4, 5 y 6. Una carta iné- 
dita de José F. Ramireí^ (Manuscrito del Mu- 
seo).— Las lenguas indígenas de México en el 
siglo XIX. Nota bibliográfica y crítica, por el 
Dr. N: León.— Algo sobre los zapotecas y los 
edificios ó «Palacios» de Mitl i, por J. Galindo 
y Villa. Con 45 iáms.— Real orden prohibiendo 
la Historia de América por Pvobertson.— La 
Colección de antigüedades de D. Antonio León 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



309 



y .Gama.=Núms. 7 y 8. El Conde de Raousset- 
Boulbon en Sonora. Relación inédita, escrita 
por el Coronel Manuel María Jiménei^. La 
publica Jenaro García. — Diccionario de Mito- 
logia naboa, por Cecilio A. Róbelo. 

Anales de la Universidad. Santiago de Chi- 
le. 1905. Enero y Febrero. Santiago durante el 
siglo XVI, por Tomás Thayer Ojeda. —De los 
adverbios Mucho, Muí i Much en el antiguo 
castellano, por Federico Hanssen.—D. Fran- 
cisco Solano Astaburuaga, por Domingo Amu- 
nátegui So/ar.=M arzoy Abril. D. Fran- 
cisco Solano Astaburuaga, (conclusión), por 
Domingo Amunátegui Solar. — Santiago du- 
rante el siglo XVI {continuación), po^ Tomás 
Thayer Ojeda. 

Abquitectuha y Construcción. igoS. Julio. 
La Exposición Zurbarán, por M. Rodrigues^ 
Codolá.=K gosto. El Real Monasterio de Fi- 
lero, en Navarra, por Vicente Lampére¡( y 
Romea. 

Boletín de la Comisión Provincial de Mo- 
numentos históricos y artísticos de Orense. 
1905. Mayo-Junio. Junquera de Ambía, por 
Benito F. Alonso. — Los caminos antiguos y el 
Itinerario núm. 18 en la provincia de Orense, 
por Manuel Die^ Sanyur;o.— Documentos his- 
tóricos: «Traslado de un privilegio de D- Al- 
fonso IX de León, confirmado por D. Fernan- 
do III y D. Alfonso X, eximiendo de ciertas 
prestaciones al Monasterio de Santa Comba de 
Naves», «D. Fernando 11 da al Monasterio de 
Ribas de Sil la Iglesia de San Cristóbal de 
Armariz con su coto», por Arturo Vá^que^ 
Nú ñe^. — Noticias. 

Boletín de Historia y Antigüedades. Ór- 
gano de la Academia de Historia Nacional, 
[de Colombia]. Año III. 190?. Enero. La Vera- 
cruz, por Eduardo Posada. — Archivo del Ge- 
neral Santander.=Febrero, Los tres Torres, 
por Enrique Alvaresi Bonilla.— Archivo del 
General Santander. = Marz o. Los tres Torres 
(continuación), por Enrique Alvares Bonilla. 
Archivo del General Santander. = A b r i 1 . 
Los tres Torres (continuación), por Enrique 
Alvares^ Bonilla.— Krchiyo del General San- 
tander. = M a y o . Los tres Torres (continua- 
ción), por Enrique Álvareí^ Bonilla. — Archivo 
del General Santander. — Nombre y títulos de 
Bogotá, por Eduardo Posarfa. 

Boletín de la Institución Libre de Ense- 
ñanza. 1905. 31 Mayo. Documentos inéditos 
para la historia del arte español. El autógrafo 
del Greco, por Manuel B. Cossio.^'^o Junio. 
Más documentos inéditos para la historia del 
arte español. La Casa Ayuntamiento de Tole- 
do, por Manuel B. Cossío.=3 i J u 1 i o . La ori- 
ginalidad en el arte, por Ricardo Velái^que^ 
Bosco.=^i Agosto. El Seminario de Historia 
del Derecho en la Universidad de Oviedo, por 



Rafael Altatnira.= ^i Octubre. La origi- 
nalidad en el arte (conclusión), por Ricardo 
Velá^que^ Bosco. 

Boletín de la Real Academia de Buenas 
Letras de Barcelona. igoS. Julio á Septiem- 
bre. La corona de Aragón y Granada, por An- 
drés Jiméne¡( So/er.— Caciquisme politich en 

10 segle XIII, per F. Carreras y Cardi.— Los 
reyes de .\ragón y la Purísima Concepción de 
María Santísima, por Fr. Faustino D. Garu- 
lla.— Itinerario del rey Pedro I de Cataluña, 

11 en Aragón, por Joaquín Miret y Sans.— 
Descubriments arqueologichs de Puig. Caste- 
llar, terme de Santa Coloma de Gramanet, per 
Ferrán de Sag^arra, —Cartoral de Caries Ma- 
ny, de la Seu de Gerona, per Joaquín Botet 
y Sisó. 

Boletín de la Real Academia de la Histo- 
ria. 1905. _ Julio-Septiembre. Corresponden- 
cia epistolar entre D. José de Vargas y Ponce 
y D. Juan .-Vgustín Ceán Bermúdez durante 
los años de 1803 á i8o5, existentes en los Ar- 
chivos de la Dirección de Hidrográfica y de la 
Real Academia de la Historia. Nuevas ins- 
cripciones romanas de la región Norbense, por 
Mario Roso de Luna.— Le dieu Souwa dans le 
Coran et sur une inscription sabéenne récem- 
ment découverte, par Hartwig Derenbourg.— 
El sitio de Almerí,i,por Francisco Corfe/'a.— 
Arquitectura tartesia: La necrópoli de Ante- 
quera, por M. Gó;ne;í-A/oreno.— Nuevas ins- 
cripciones romanas y hebreas, por Fidel Fita. 
Estudios españoles del siglo xviii, Fernan- 
do VI y D.» Bárbara de Braganza (1713-1748), 
por Alfonso Danvila (Antonio Rodríguez Vi- 
lla). — Inventario de las medallas españolas 
que posee la Real Academia de la Historia, por 
Juan Caía/ina García.— Viaje epigráfico, por 
Fidel F/ía.— Noticias. = Octubre. Adquisi- 
siciones de la Academia durante el primer se- 
mestre de 1905.— Correspondencia de la Infanta 
Archiduquesa D.^^Isabel Clara Eugenia de Aus- 
tria con el Duque de Lerma (Desde Fl.indes, 
años 1599 a 1607, y otras cartas posteriores sin 
fecha), por A. Rodriguéis Villa.— Lápida, cánta- 
bro-romana hallada en Luriezo, provincia de 
Santander, por Eduardo Jusüé.— Carta docto- 
ral hebrea del siglo xv, por Fidel Fíía.— Siete 
inscripciones hebreas de Toledo. Estudio cro- 
nológico, por Fidel Fita. — Noticias. 

Boletín de la Real Sociedad Geográfica. 
1905. 3.^'" trimestre. Discurso del Excmo. señor 
D. Rafael María de Labra en honra y memo- 
ria del Sr. D. Rafael Torres Campos. Oestrym- 
nis-Ophiusa (Geografía antigua de Galicia), 
por Celso García de la iíiega.— Reseña de las 
tareas y estado actual de la Real Sociedad 
Geográfica leída en la Junta general de 13 de 
Junio de 190?, por el Secretario adjunto, An- 
tonio Bla^quei;^. — Descripción y cosmografía 



3io 



REVISTA DE ARCHIVOS 



de España, por D. Fernando Colón. (\í. S. de 
la Biblioteca C.oiombina) (continuación). 

Boletín de la Sociedad Española de Ex- 
cursiones, igob. Agosto. Excursión ai Sola' 
numantino, por Joaquín de Ciria.— Algunas 
relaciones y noticias toledanas, por el Conde 
de Ce<í¿//o. — Bibliografía. Elementos de Ar- 
queología y Bellas Artes para uso de las Uni- 
versidades y Seminarios, por el R. P,<dre Fran- 
cisco Naval, El C.[oade] de C.[edillo]).— Lámi- 
na intercalada en el texto: Monumento le- 
vantado en el lugar que ocupó Numancia.— 
Láminas sueltas: Iglesia de Reiortillo. Vista 
exterior del ábside. Portada Sur de ingreso. 
Colegiata de Cervatos. Portada de ingreso. 
Vista interior del ábside. • 

La Ciudad de Dios, igoS. 5 Septiembre. Los 
malos poeías, por D. Antolín Lópe^ Peláei^.— 
O'Connell y la era.incipación de los catóLcos 
(continuación), por el P. .VntoninoM. Tonna- 
Barthet. — Catalogo de escritores agustinos 
españoles, portugueses y americanos {conti- 
nuación), ^ot e.\ P. Bonifacio del Moral. =20 
Septiembre. O'ConQell y la em mcipación 
de los católicos (continuación), por el P. An- 
tonino M. Tonna-Barthet. — Estudios de anti- 
guos escritores españoles sobre los agentes 
del delito, por el P. Jerónimo Montes.— El 
helenismo en España durante la Edad Anti- 
gua {continuación), por el P. Bonifacio Hom- 
jcanera.— Catálogo de escritores agustinos es- 
pañoles, portugueses y americanos (continua- 
ción), por el P. Bonifacio del Moral.— b Octu- 
bre. Estudios de antiguos escritores españoles 
sobre los agentes del delito (conclusión), por 
el P. Jerónimo Montes. — Recuerdos hispano- 
portugueses en la isla de Malta, por el P. An- 
tonino M. Tonna-Barthet.— El helenismo en 
España durante la Edad Antigua (coníínua- 
cióm, porel P. Bonifacio /Compañera.— Catá- 
logo de escritores agustinos españoles, portu- 
gueses y americanos (continuación), por el 
P. Bonifacio del Moral. 

La Escuela Moderna. igoS. .Agosto. La es- 
kriturafonétika, por R. Robles. 

Espaíía y América. igoS. i5 Agosto. La quí- 
mica en los siglos xi y xii, por el P. S. San:^.— 
Etimología y origen del castellano (coníinua- 
ción), por Julio Ce/ador.— 1.° Se p tie m br e. 
Por la Unión Ibero-Americana. (Con motivo 
de un libro), por Fr. C. [Se refiere á la «Histo- 
ria de América» de Serrano y Sanz].=:i5 Sep- 
tiembre. Etimología y origen del castellano 
(continuación), por -Julio Ceiador. = i.° Octu- 
bre. El novísimo renacimiento luliano cata- 
lán en sus relaciones con la restauración con- 
temporánea del tomisno, por Fr. Pedro Mar- 
tine:{ y Vélei^.—Teoria estética y técnica del 
retrato, por Fr. Mariano CU. 

Euskal-Err:a. igoS. 30 Agosto. Cuartetos ó 



«laucos» bascongados del siglo xvii á Nuestra 
Señora de líiar, por sus cofrades de Deva, 
con motivo de una calamidad pública (bas- 
cuence guipuzcoano antiguo). Guipuzcoanos 
ilustres. ,Vgustín Iturriaga, por + José Mante- 
rola. — Celtas, iberos y euskaros (continua- 
ción) , por Arturo Campión. = i5 Septiem- 
bre. Recuerdos históricos. ¿Quién quemó en 
1836 la iglesia de Guetaria? por Ángel de Goros- 
tidi y Guc/íiefí^M. — Celtas, iberos y euskaros 
(coníinuación), por rturoCa?npíón.=3oSep- 
tiembre. Los precursores de Azkue, por 
Julio de Urquijo.=i 5 Octubre. El Cristo 
de Vergara [escultura de Montañés], El abrazo 
de Vergara, por F. Lópei^-Alén. — El Conde de 
Peñafloridí en Vergara, por F. Lópe^-Alén. — 
Gabriel de Mendizábal é Izaeta, por F. Lópeí^- 
Alén. 

La Ilustración Española y A.mericana. 
igo5. 30 Julio. Don Quijote antes del «Qui.ote», 
por F"elipe Pére^ y Gon^ale^. — Mujeres judías 
escritoras castellanas, por José Parada y Sen- 
tin. Construcciones españolas en .América. Las 
murallas de Cartagena de Indias. El santuario 
de «Las L,.jas», por José Miguel Rosales. — Una 
obra maestra de autor desconocido [cuadro 
del siglo XVII en el Museo del Prado], por R. 
Balsa de la Vega. =8 .Agosto. Joyas del bor- 
dado en el siglo xvi. El estandarte de la Co- 
fradía de .Nuestra Señora de la Cabeza, en Lu- 
cena, por Rodrigo Amador de los Rios.—De la 
España árabe; El Generalife, por Fabián Vi- 
dal.— Don Quijote antes del «Quijote» (conti- 
nuación), por Felipe Pére^ y Gon^ale!(. = ib 
Agosto. Fragmentos de unas cuartillas sobre 
refranes de España, por José María Sbarbi. — 
Don Quijote antes del «Quijote» {conclusión)^ 
por Felipe Pére^ y Gon^ále^.=:2 2 Agosto. 
Los relieves de la casa de Reoyo [Segovia], 
por R. Balsa de la Vega.^'io .Agosto. Las 
coronaciones, por Don Ramiro. — Los retratos 
de los Reyes en las (juias oficiales de Madrid, 
por Juan Pére¡{ de G«;5;mán. -Restos de un 
nido feudal á fines del siglo xix [castillo de 
Coucy], por Ernesto Gar, "¿a Ladevese. = i 5 S ep- 
tiembre.Las coronaciones {continuación), 
por Do7i iíamiro. — Numancia, por Vicente 
Vera.—Lí alta Minerva española, por Juan 
Pére¡{ de Gu ¡imán. =2 2 Septiembre. Las 
coronaciones {continuación), por Don Ramiro, 
30 Septiembre. El centenario de Trafal- 
gar. Gravina y su muerte, por Juan Pére:( de 
Gu^tnán.— Las coronaciones (continuación), 
por Don Ramiro.— 8 Octubre. El centena- 
rio de Trafalgar. Gravina y su iViuerte (conti- 
nuación), por Juan Pére^ de Gu^/nán.— Las 
coronaciones {continuación), por Don Rami- 
ro. =El hampa española y la administración 
de justicia en la novela picaresca, por Alfredo 
Serrano y Jover. — i 5 Octubre. El cente- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



3ll 



nariode Trafalgar. Gravina y su muerte (con- 
tinuación), por Juan Pére^ de Guarnan. — El 
hampa española y la administración de justi- 
cia en la novela picaresca {continuación), por 
Alfredo Serrano y Jover.=2 2 Octubre. El 
centenario de Trafalgar. Gravina y su muerte 
(continuación), pnr Juan Pére^ de Gus^mán. — 
Trafalgar. (Homenaje de la poesía), por Ale- 
jandro Larrubiera. —Ei hampa española y la 
administración de justicia ea la novela pica- 
resca (continuación), por Alfredo Serrano y 
Jover. 

La Líectura. 1905. Septiembre. Idiotismos 
del Quijote, por Julio Cejador. 

Materiales y Documentos de Arte Espa- 
ñol. igoS. Agosto. [Láminas.] Toledo: Cate- 
dral. Detalles del armario de la Sala Capi- 
tular. Gregorio Pardo, 1649 á i55i.— Madrid: 
Edificio Museos y Biblioteca Nacionales. La 
Filosofía, fragmento del frontón que coro- 
na la fachada . Escultura de .Agustín Que- 
rol.— Toledo. Catedral. Vista general del tras- 
coro con sus altares (siglo xiv). — San Pedro 
de Vilamajor (Barcelona). Altar de la iglesia 
parroquial, el retablo es gótico del siglo xv. — 
Palma de Mallorca: Altar llamado del Corpus- 
Christi, antes de San Mateo. Esculturas de 
Jaime Blanquer (siglo xvii) 

El Mensajero del Corazón ue Jesús. igoS. 
Mayo. Jeromín [Novela histórica] (continua- 
ción), por Luis Co/oma . = J u 1 i o. Jeromin 
[Novela histórica] (continuación), por Luis 
Colotna. 

Nuestro Tiempo. igoS. 10 Octubre. Revista 
bibliográfica: Ortolojía klásika de la lengua 
kasteyana, por el presbítero Felipe Robles 
Dégano (R. /?o6/es).=2 5 Octubre. Crónica 
de un reinado (Carlos III), por J. Alvarez Ro- 
dríguez-Villamíl (A. Insüa Escobar). 

Razón y Fe. igo5. Septiembre. Felipe III y la 
Inmaculada Concepción. Instancias á la Santa 
Sede para la definición del Misterio (^conclu- 
sión), por L. Frías.— Examen de libros: Do- 
cumentos inéditos sobre Etiopia en el si- 
glo xvii (C. G. Rodeles).=0 ctubre. La ins- 
piración de la Biblia (continuación), por L. 
Murillo. — Las fuentes y los tiempos del incen- 
dio neroniano, poi' Z. García. — Brevísimo es- 
tudio de Numismática arábiga, por J. Furgüs. 
La libertad del error ante la razón, la socie- 
dad y la política, por A. María de Arcos. — 
Examen de libros: Historia de la muy noble, 
muy leal y coronada villa de Medina del Cam- 
po (J. M. Aicardo). 

Revista de la Asociación Artístico - Ar- 
queológica Barcelonesa. igo5. Julio-Septiem- 
bre. Malaca U. Sus historiadores de antaño y 
sus eruditos de ogaño, por M. R. de Berlanga. 
La Junta de Gerona en sus relaciones con la 
de Cataluña en 1808 y iBogíconíííiMac/ón), por 



Emilio GraAií. — Anals inédits de la villa de la 
Selva del Camp de Tarragona (con íinMació), 
por Joan Pié. — La ex-colegiata de San Félix 
de Gerana (continuación), por Eduardo Gon- 
¡[ále^ Hurtebise. — Taula del Cartulari de San 
Cugat del Valles (continuación), per Joseph 
Mas.— Notas bibliográficas, por C. y G. 

Revista Contemporánea. igo5. i5 Agosto. 
Cien pensamientos de San Agustín, por Anto- 
nio Balbin de Unquera. — Cosas de antaño, por 
José Rincón y ¿a;?cano. = 1 5 Sep ti e m bre. 
Horacianismo. Notas criticas acerca de las Sá- 
tiras de Horacio, por Enrique Prügent. — Cuum 
subit illius. Tradukzión de Obidio, por R. Ro- 
bles = i5 Octubre. Novela y novelistas his- 
tóricos en España, pi r .\ntonio Balbin de 
t/n^uera. -Horacianismo. Notas críticas acerca 
de las Epístolas de Horacio, por Enrique Prú- 
g-ení.— Cosas de antaño (continuación), por 
Jo'^é Rincón y La^cano. 

Revista de Extremadura. iqo5. Vgosto. His- 
toria del Estado de Capilla (continuación), por 
Nicolás Pére^ Jiméneij.— Granadilla (conclu- 
sión), por Eugenio Escobar /'••¿cío.— Notas 
bibliográficas: (Essai sur l'Art et ITndustrie 
de lEspagne primitive, por Pierre Paris), 
por C.=S eptiembre. ¿ \tlantes extreme- 
ños? (Simbolismos arcaicos de Extremadura), 
por M. Roso de Luna. = Octubre. Nuevas 
inscripciones romanas de la región Norbense, 
por ¡Vlario Roso de Luna. 

Revista de la Facultad de Letras y Cien- 
cias [de la Universidad de la Habana]. Vol. I. 
Núm. I. igoS. Julio. Don Quijote como tipo 
ideal, por el Dr. R. Aíc;?a— Lugar que ocupa 
Cervantes en las letras castellanas, por el doc- 
tor G. Domínguez y Ro/rfan.— Influencias so- 
ciales y morales del Quijote, por el Dr. E. Ba- 
rrero Echeverría. — Resumen de los trabajos 
anteriores y consideraciones acerca de Cer- 
vantes y del Quijote, por el Dr. E. J. Varona. 
Bibliografía: La lengua de Cervantes. Gramá- 
tica y diccionario de la Lengua Castellana en 
el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Man- 
cha, por Julio Cejador (Dr. J. M. Dihigo).= 
Septiembre. La infancia de la humani- 
dad por el Dr. L. Aíonfané.— Bibliografía: 
Embriogenia del Lenguaje, por Julio Cejador 
(Dr. J. M. Dihigo). 

R de Aguirre. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

[i.o Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuesfra, portuguesas ó ex- 
tranjeras, en'hablas no españolas ni portugue- 
sas consagradas exclusivamente al estudio de 
España, y dadas á luz en ó fuera de ésta: los 
títulos de unas y otras revistas van de letra 
cursiva. 2." Los trabajos de cualquier materi* 
tocantes á España, y los de carácter histórico 
y erudito interesantes para la cultura que 



3l2 



REVISTA DE ARCHIVOS 



fíguren en los Sumarios de las demás revistas 
escritas en lenguas portuguesa y extranjeras, 
publiquense ó no en España. 3." Los trabajos 
qué, estando en las condiciones reseñadas en 
este párrafo segundo, aparezcan en revistas 
publicadas por extranjeros en lenguas sabias.] 

ACADÉMIE DES iNSCRIPTIONt & BeLLES LeT- 

TRES [de París]. Comtes rendus. Mayo-Junio' 
E. T. Hamy, Note sur quelques antiquités dé- 
couvertes par Mr. E. T. Gautier dans les vallées 
de la Sousfana et de la Saoura. — Máxime Co- 
LLiGNON, Rapport sur le Congrés archéologique 
d'Athénes. — Georges Foucart, Sur la décora- 
tion des vases de la période dite de Negga- 
déh. — Léon JouLiN,Les établissements anti- 
ques de Toulouse. — Máxime Coi.lignon, Note 
sur les fouilles exécutées á ApoUonie du Pont 
par M. Degrand. — P. Delattre, Nécropole pu- 
niquc de Carthage. Serie de figurines. Couver- 
cle de bolte á miroir. Fióle funéraire avec ins- 
cription. Rasoir. — Léon Heuzey, Monuments 
de la Palestine.— Franz Cumont, Deux pie- 
rres milliaires du Pont. — Maurice Croiset, 
Lordrc desaventures d'Ulysse dans l'Odyssée. 

Anzeiger fCr schweizerische Altertums- 
KUNDE. Tomo VII. N." 1. Chr. Tarnuzzer, Neu 
stcinzei iliclie Funde inGraubüuden.—P.BouR- 
DAN, A travers les fouilles de Saint-Maurice. — 
S. GujER, Die Krypia von S. Gervais in Genf. — 
H. Kasser, Zvvei Blátter mil Holzschnitten aus 
der Berner Druckcrei des Matthias Apiarius. 

Archivio della R. Societá Romana di Sto- 
RiA PATRIA. Fase. I-II. G. Ferri, Le carte dell" 
archivio Liberiano d.il secólo x al xv.— P. Fe- 
dele, Tabularium S. Práxedis. 

Archivio storico messinese. Año VI. F"asc. 
1-2. S. Crino, Le mappe geografiche della bat- 
taglia di Lepante che trovansi a Messina nei 
prospetti del basamento marmóreo della sta- 
lua di Don Giovanni d' Austria.— G. Rizzo, 
I monumenti epigrafici di Taormina. 

Archivo histórico portugue^. Julio-Agosto. 
A. BkAAMCAMP Freiré, Povoa^áo ce Knire 
Doiro e Minho no xviseculo. — Pedro A. iI'Azk- 
VEDo, Antonio de Gouveia, alchimista do sc- 
culo vvi.— José Pessanha, Urna rehabilita5áo 
histórica. Inveníanos c¡a Torre do Tombo no 
seculo XVI. — Antonio Baiáo, Fernáo de Ma- 
galhács. Dados inéditos para a sua biografía. 
A. Braamcamp Freiré, Carlas de quitagáo del 
Rei D. Manuel.— 4." folha da Crvnica Uti Hei 
dom Judo I, de Fernáo Lopes. 

La Bibliojilia. Junio-Julio. Hugues Vaga- 
NAY, Amadis en l'raníais. Lssai de bibliogra- 
phic.— Ernesto Spadolini, L' arte della stampa 
in Ancona dal 1674 al 1660.— Enrico Cklani, 
Dediche, postiiie, iiichiara¿ioni di proprieta 
ccc. nei libri a sianipa della R. Biblioteca An- 
gélica di Roma. — Anselmo Ansblmi, II costo 
di stampa di uno Slatulo Municipalc nei cin- 
quecenio. 



Bibliothéque de l'École des Chartes. Julio- 
Agosto. Maurice Jusselin, Notes tironiennes 
dans les diplomes.— Rene Poupardin, Notes 
carolingiennes. I. Un nouveau manuscrjt des 
Annales de Saint-Bertin.— Etienne Clouzot. 
Un Voyage ál'ile de Cordouan au xvi^ siécle, 
L. Delisle^ Vers franjáis sur une pratique 
usuraire abolle dans le Dauphiné en i5oi. 

Le bibliographe moderne. igoS. Enero-Abril. 
C. M. Briqukt, Notions pratiques sur le pa- 
pier.— Alph. Roserot, Catalogue des actes ro- 
yaux conserves dans les archives de la Haute- 
Marne.— H. Jadart, Peinture muíale du xiii^ 
siécle dans lancien chartrier du Chapitre de 
Reims. — Henri Stein, La collection Duviert á 
la Bibliothéque nationale. 

Bulletin hispanique . Julio-Septiembre. C. 
JuLLiAN, Questions ibériques. III. Oyarzun.— 
A. Morel-Fatio, Vida de D. Luis de Rcque- 
séns y Zúñiga,— E. Pineyro, José Joaquín de 
Olmedo.— F. Sauvaire-Jourdan, La crise du 
change en Espagne. 

Le Correspondant. 10 Agosto. Alfred MÉ- 
ziÉRES, Au temps passé. LUniversité avant 
i856. L'Éccle d'Athénes.— L. de Lanzac de 
Laborie, Lalpapauté et la croisade des Al- 
bigeois. =25 Agosto. Alfred Méziéres, A 
TÉcole d Alheñes. Souvenirs dun voyage en 
Gréce (i85o-i85i). 

Journal des savants. Agosto J. Guiffrey, 
Les tapisseries des Gobelins au xviii^ siécle.— 
Roques, .Méthodes étymologiques. 

Nuova antología. i.° Agosto. Luigi Moran- 
Di, I primi vocabolari e leprime gramraaliche 
della nostra lingua.— Emanutle Bianchi, Roma 
vecchia in Roma nuova. 

Revue archéologique. Julio-Agosto. Salo- 
món Reinach, Xerxes et THellespont.— J. Mar- 
QUET de Vasselot, Lcs émaux limousins á 
fond vermiculé.— Franz Studniczka, Zu den 
Sarkophagen von Sidon.— Jean Ebersolt, Mi- 
niatures by^antines de Berlín.- Louise Pil- 
LioN, Les soubassements du Portail des Li- 
braires á la cathcdrale de Rouen.— Théodore 
Rkinach, l'ne monnaie de Dodone au type de 
Zeus Naos. — Arthur Mahler , Une siatue 
d'éphébe á Madrid. — M. Chabert, Histoire 
sommaire des eludes d'épigraphie grecque en 
Europe.— E Blochet, Les écoles de pinture 
en Perse. 

Revue des bibliothéques. Mayo-Julio. Paul • 
André Lemoisne, Notes sur TExpositíon des 
primitifs franjáis. — H. Omont, Mémoire de La 
Porte du Theil pour la continuation des No- 
tices et Extraits des manuscrits en 1790. — 
Louis Thuasne, Rabelaesiana.— La lettre de 
Rabelais a Eiasme. — Cronique des Biblio- 
théques. 

Revue des Bibliothéques et Archives de 
Belgique. Julio-Agosto. J. van den Gheyn 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



3l3 



Une oeuvre inédite et inconnue de Bonino 
Mombrizio. — A. Diegerick, Les archives de 
TEtat á Gand.— H. De Boelpaepe, üibliothé- 
que d'un avocat magistral, jurisconsulte et 
historien du xviii^ siécie.-P. Bergmangs, Une 
copiste bruxelloise du xv^ siécle. — F. Albín» 
La Collection Surmont de Volsberghe au Ca- 
binet des médailles de Bruxelles. — C. Chavin, 
Les mille et une nuits de M. Mardrus. — H. NÉ- 
Lis, La mention Redde literas, dans les charles 
du moyen age. — L. Stainier, Congrés'iater- 
national pour la reproductioa des manuscriis, 
des monnaies et des sceaux. 

Revue des études anciennes . Julio -Sep- 
tiembre. E. JoRDANiDÉs, Ruines de la plaine 
du Caystre: I. L'aqueiiuc d'Ephé«e; II, Dios- 
hiéron, Pyrgion, Digdé. — R. Waltz, Le ma- 
riage de Sénéque. — C. Jullian, Notes gallo- 
romaines. XXV'II Théopompe et la Gaule. — 
Ch. Dangibeaud, Une nouvelle Epona. — C. 
JüLLiAN, Ch-roniquc gallo-romaine. — P. Jou- 
GUET, Chronique des Papyrus. 

Revue de Gascogni . Julio-Agosto. A. Cler- 
OEAC, La désolation des églises, monastéres et 
hópitaux de Gascogne (1356-1378).— V. Auriol, 
La Coutume de Cadeilhan,— A. Degert, L'an- 
cien diocése d"Aire.— S. Daugé, Ruines gallo- 
romaines de Saint-Lary. — J. Duffo, Eleciions 
dabbés á Sainl-Savin. — A. Degert, Deux let- 
tres inédites d'Henri IV. 

Revue de Gé'ographie. .\go'5io. Paul Barré, 
La Nouvelle-Zélande.— RouiRE, Les récenles 
annexionsde lAngleterre en Arable. L'insur- 
rection de TYémen et du Nedjcd. — S. A. de 
Duse, La derniére expédition suédoise dans 
TAnlarctide. 

Revue hispanique . Núm. 42. Oliver M. 
JoHNSTON. Sources of the Spanish bailad on 
Don García. — Andrés Jiménez Soler, Caballe- 
ros españoles en África y africanos en España. 
G. Desdevises du Dezert, Luis Vives, d aprés 
un ouvrage récent. — Inventari deis bens rao- 
bles del rey Martí d'Aragó transcrit per Ma- 
nuel de Bofarull y Sartorio, i publicat per 
J. Massó Torrens. — L. Barrau-Dihigo, Note 
sur le Tumbo viejo de l'Église cathédrale de 
Lugo. — Adolfo Bonilla y San Martín, Gol- 
fines. 

Revue d'histoire et d archéologie du Rous- 
siLLON. Julio. Ph. ToRREiLLES, Les pauvres et 
rhópital de Perpignan au xvi^ siécle. — B. Pa- 
LUSTRE, Un Congrés archéologique á Perpi- 
gnan en 190Ó. — Paul Masnou, Les Mémoires du 
notaire Pierre Pasqual. = Agosto. Blay de 
Gaix, Elude sur la Fondation de l'abbaye de 
Sainl-Michel-de-Cuxa. 

Revue historique. Julio- Agosto. E. W. 
Dahlgren, Le comte Jéróme de Ponlchartrain 
el ¡les armateurs de Saint-Malo, 1712-1715. — 



E. Driault, Napoleón i.^'" et lltalie.— Louis 
Halphen, La «Vie de Saint Maur^>; exposé 
dune théorie de M. Auguste A/o/m¿er.— Geor- 
ges Weill, Les papiers de Buonarroti 

Revue des langues romanes. Mayo-Junio. 
P. Barbier. fils, Le mol bar comme nom de 
poisson en franjáis en anglais. — A. Roque- 
Ferrter, «Jana de Mourmeiroun» (Essai de 
restilulion d'un chanl populaire monipellié- 
rain). — F. Castets, I Dodici Canti (Comple- 
ments á rintroduction). — A. Vidal, Les déli- 
bérations du Conseil communal d'Albi de 1372 
á 1388. 

La revue de París, i." Agosto. Jules Ma- 
Nusis, Le Monasiére du Rilo. 

Revue de Philologie de littérature et 
d'histoire anciennes. Julio. Louis Havet, 
Études sur Plaute, Asinaria. II. Corrections 
de texté.— C. E. Ruelle, Le fragment musical 
d'Oxyrhynchus.— Georges Ramain, Métrique 
plautinienne. — B. IIaussoullier, Inscriptions 
de Didymes. Comptes de la construction du 
temple d"Apollon Didymécn. 

Revue des Pyré.nées. 3.^'' trimestre.— Car- 
TAiLHAC, Le Périgord préhistorique. — Desde- 
vizes du Dezer, Notes de littérature catalane. 

Revue db synthése historique. Agosto. F. 
Mentré, Uue thése de Cournof. L'histoire des 
sciencies n"est-elie plus possible. — Paul La- 
combe, Nature et humaniíé. — Paul Hermant, 
Les mystiques, elude psichologique et sociale. 
Lucien Febvre, La Franche-Comié, III. 

Rivista delle bibliotheche e degli archivi. 
Junio-Julio. I. Masetti-Benini, Neri Capponi. 
Note biografiche traite da documenti. — Ar- 
naldo BoNAVtíNTURA, La música nello biblio- 
teche. — La sloria di Vene/.ia nella vita príva- 
la.— II irasferimento della Marciana al Palaz- 
zo della Zecca. 

Romanía. Julio. A. Thomas, Le nominatif 
pluriel asyméirique des substantifs masculins 
en ancien proveníjal.— H. Omont, Noiice sur 
desfeuillets retrouvés du ms. 525 de Dijon. — 
A. Piaget, La Selle dame sans merci et ses 
imitaiions.— P. Meyer, Fragments de manus- 
criis franjáis. 

Le tour du monde. 5 .\gosto. Miramon- 
Fargues, Aux ruines d'Angkor.— Moukden. — 
L'histoire des Zemslvos.= 12 A gosto. Th. 
Hebbelynck, En Roumanie. — Chez les Gita- 
nos. =19 Agosto. Impression de Cambridge. 
Lltalie moins connue. = 26 Agosto. Les 
conditions du commerce a Fez. 

Zentralblatt für Bibliothekswesen. Agosto. 
Johannes Luther, Die Preise der Luther- 
drucke in deutschen Antiquariatsbuchhandel. 
Paul Schwenke, Die neuen Ráume der Mar- 
kusbibliothek in Venedig. 

Lorenzo Santamaría. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



El inspector 3. *> del Cuerpo de Archiveros, 
D. José Ortega y García, ha elevado al Sr. Mi- 
nistro de Instrucción pública la Memoria re- 
dactada como consecuencia de la visita de 
inspección que giró á los establecimientos del 
Cuerpo de las provincias de Burgos, Navarra, 
Logroño, Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y León. 

En esta inspección visitó también, aunque 
oficiosamente, el Archivo histórico de Nava- 
rra, acerca de cuyas riquezas é instalación 
hace atinadas observaciones el Sr. Ortega; y 
como nota saliente de la Memoria resalta el 
deplorable estado en que se encuentra el local 
de la Biblioteca provincial de León, donde el 
pavimento, de ladrillo de inferior calidad, es 
un verdadero suelo de cascote; siendo de ad- 
venir que es tal la incuria de la Diput ción 
de aquella provincia, que en nada atiende las 
justas y repetidas quejas del Bibliotecario. 



La Subsecretaría de Instrucción pública ha 
expedido una orden, con fecha 30 de Septiem- 
bre último, manifestando el agrado con que 
ha visto el celo é inteligencia desplegados por 
el Jefe del Archivo de Hacienda de Vizcaya, 
D. Juan Romera y Navarro, en la catalogación 
y servicio de aquel Archivo. 



En el mismo sentido se dirige la Subsecre- 
taría al Sr. D. Mariano García Herrera, de la 
Biblioteca provincial de Bur^^os, si bien indi- 
cándole la necesidad de corregir alguno.s de- 
fectos de organización. 



Se ha concedido licencia por enfermo al ofi- 
cial de segundo grado D. Mariano González 
Martín, que presta servicios en la Biblioteca 
provincial de Vizcaya. 



La Real Academia de Ciencias Morales y Po- 
líticas anuncia, con fecha 11 de Octubre, la 
presentación de tres Memorias al concurso 
ordinario del año actual sobre el tema «Obs- 
táculos que se oponen en España al desarrollo 
de las iniciativas individuales y sociales», y 
pone en conocimiento del público que declara 
desierto el octavo concurso especial sobre De- 



recho consuetudinario y Economía popular, 
por no haberse presentado Memoria alguna. 



Con fecha O c'e Octubre, el Ministro de Fo- 
mento ha expedido un Real decreto creando 
una Comisión nacional encargada de fomen- 
tar en España Iüs excursiones artísticas y de 
publicar y difundir en el extranjero, en los 
idiomas que sea más conveniente, datos his- 
tóricos, descripciones de nuestros monumen- 
tos y cuanto juzgue digno para el mejor cono- 
cimiento de las bellezas artísticas y la histo- 
ria de nuestra Patria y despertar la curiosidad 
de los extranjeros. 



Por Real decreto de 6de Octubre corriente 
quedó suprimida la Comisaría general de Be- 
llas Artes y Monumentos y admitida la dimi- 
sión de D. Elias Tormo Monzó. 



La Real Academia Española anunció, con 
fecha 5 de Octubre, la vacante de número por 
fallecimiento de D. Raimundo Fernández Vi- 
llaverde. 



Han sido trasladados al Archivo Histórico 
Nacional D. Juan Ximénez de Embún y don 
Vicente Castañeda, que prestaban sus servi- 
cios en los Archivos del Ministerio de Hacien- 
da y Regional de Valencia, respectivamente, 
y D. Manuel Magallón, del Archivo Histórico 
á la Biblioteca Nacional. 



El Jefe de primer grado, D. Pedro Torres 
Lanzas, ha obtenido el Gran Diploma de ho- 
nor y de mérito en la Exposición Nacional de 
Guatemala por su notable obra intitulada Re- 
lación de los mapas y planos de la Audiencia 
y Capitanía General de Guatemala. 



Por Real orden de la Presidencia del Con • 
sejo de Ministros, fecha 19 de Septiembre pró- 
ximo pasado, se ha solucionado el conflicto 
surgido entre los Ministerios de Gracia y Jus- 
ticia é Instrucción pública sobre la entrega de 
los .\rchivos de las Chancillerías de Vallado- 
lid y Granada al Cuerpo de Archiveros, Bi- 
bliotecarios y Arqueólogos. 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(historia y ciencias auxiliares) 



Año IX. — Noviembre-Diciembre de igoS. — Núms. 1 1 y 12. 



EPIGRAFÍA ARÁBIGO-ESPAÑOLA 



PIEDRAS PRISMÁTICAS TUMULARES DE ALMERÍA 



ENTRE notas, papeletas, calcos, improntas y apuntes de epígrafes ará- 
bigos,— desde hace más de treinta años pacientemente recogidos en 
varias partes de nuestra España y en ocasiones distintas por nos- 
otros,— figuran en lápiz, y medio borrados ya por el lapso del tiempo algu- 
nos, los apuntes correspondientes á las colecciones litológicas que en la an- 
tigua corte de los fastuosos Beni-Somadih existían el año de 1875, fecha en 
especial, á que nuestras anotaciones se refieren. 

El ejemplo y la enseñanza dados por el insigne maestro D. Pascual de 
Gayangos en sus estudios sobre epigrafía arábiga, — que eran los primeros 
seriamente dentro y fuera de España realizados, y vieron la luz pública 
en El Siglo Pintoresco, el Semanario Pintoresco Español y el Memorial 
Histórico Español de la Real Academia de la Historia,— y los ofrecidos, 
aunque sólo respecto de una época, en las Inscripciones árabes de Gra- 
nada (1859) por el ilustre D. Emilio Lafuente y Alcántara, no sólo habían 
sido para nosotros poderoso estímulo que nos incitaba constantemente, 
sino que habían hecho germinar en nuestro ánimo entonces el deseo de 
seguir las huellas del egregio epigrafista Hübner, allegando con toda dili- 
gencia materiales para intentar en su día, si á tanto nuestra fortuna llega- 
ba, la formación de un Corpus inscriptionum Hispañiae Muhammedanae, 

3.* ÉPOCA. --TOMO XIII 22 



3i6 



REVISTA DE ARCHIVOS 



pues en tal empresa nos atrevimos á poner la mira á la sazón, cuando la 
juventud nos sonreía. 

Los años han pasado: las contrariedades, los desengaños y las desilu- 
siones han venido con ellos, echando por tierra propósitos tan amorosa- 
mente concebidos. Trabajos de otra índole han solicitado y solicitan de 
continuo y actualmente nuestra atención, llevándonos por distintos derro- 
teros; y considerando que el empeño no debe estar reservado para noso- 
tros, renunciamos hace tiempo á él, bien que no sin pena, con la esperan- 
za al menos de que no faltará algún día quien lo realice, con más éxito y 
mayor ventura. Ayudónos oficialmente el Ministerio de Fomento, con- 
fiándonos en 1875 y 1877 honrosa Comisión, de la cual fué fruto la Memo- 
ria acerca de algunas inscripciones arábigas de España y Portugal, dada 
ala estampa en i883porel Museo Arqueológico Nacional á expensas del 
Estado y previo el oportuno informe, y de la misma Comisión proceden 
no pocos ejemplares, ya originales, ya reproducidos, de los que en la ac- 
tualidad constituyen la Colección de epígrafes arábigos de la Sección Se- 
gunda en el indicado Museo. 

La tarea era larga, penosa y dispendiosa; y no bastando para ella los 
recursos de que puede un particular disponer, ni recibiendo más auxilios 
oficiales, ha sido para nosotros, con otras causas que no queremos recor- 
dar, imposible de llevarla á feliz término. Resultado de nuestros primeros 
ensayos fueron las Inscripciones árabes de Sevilla, libro que á luz salió en 
los comienzos del año 1875, y que aun cOn todas sus deficiencias y sus 
yerros, cuya corrección habríamos procurado á conocerlos entonces, obtu- 
vo muy lisonjero informe por parte de la Real Academia de la Historia, 
suscrito por tan ilustres arabistas como D. José Moreno Nieto y D. Eduar- 
do d« Saavedra. A este primer trabajo, y dándolas colorido é interés 
locales, como preparación para el meditado Corpus, siguieron en 1879 las 
Inscripciones arábigas de Córdoba, de que fueron hechas hasta 1892 tres 
pequeñas ediciones; y preparadas estaban con las Inscripciones arábigas 
de Toledo, las de Almería y aun las de Granada, cuando apareció el exce- 
lente libro de D. Antonio Almagro Cárdenas referente á las del Palacio de 
los Al-Ahmares. Miserias y disgustos, de que no queremos hacer memo- 
ria, nos han privado, repetimos, de la satisfacción de realizar, ó de inten- 
tar por lo menos la realización de nuestro primitivo pensamiento, si bien 
hemos logrado llamar la atención de los entedidos hacia estas memorias 
histórico-arqueológicas, hasta entonces poco estimadas, y nos ha sido dado 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS Siy 

ofrecer en la citada Memoria de i883 un ensayo de clasificación epigráfica, 
nunca antes intentada. 

Resultado ha sido también de nuestros parsonales esfuerzos en su 
mayor parte, la Colección de epígrafes arábigo-españoles formada en el 
Museo Arqueológico Nacional; y aunque no es el número de monumentos 
de esta índole que la componen todo lo crecido que habríamos deseado, 
suficiente en realidad le juzgamos para producir las enseñanzas apetecidas 
y necesarias. Hay en dicha Colección lápidas conmemorativas y lápidas 
sepulcrales, que son las que más abundan; y desde el siglo iii de la Hégi- 
ra, IX de J. C, hasta el período granadino inclusive, testimonios existen de 
verdadero interés, procedentes de diversas regiones de nuestra España. 

Prescindiendo de los conmemorativos, entre los cuales figuran el del 
Castillo de Mérida, el de la Puerta de las Palmas en la Catedral de Cór- 
doba, el del Castillo de Tarifa, el de ciertas obras ejecutadas en la mez- 
quita cuyo emplazamiento ocupa la Capilla de Santa Catalina en Tole- 
do, el de la Colegiata del Salvador en Sevilla y otros, los monumentos 
sepulcrales ofrecen toda la variedad de sus formas: desde la lápida plana 
y rectangular que se tendía sobre la fuesa, y que es la forma general y 
común en todas partes, escrita" en líneas seguidas y paralelas de caracteres 
cúficos en relieve, existen allí la piedra utilizada para guardar la memoria 
de persona desconocida, y sobre su sepulcro colocada; el xáhidó testimo- 
nio que, á modo de estela, y denominado cipo, afecta en Toledo la forma 
de columna ó media columna— forma de que dimos á conocer un único 
ejemplar, hallado en el Cementerio de la Almudaina de Palma de Mallor- 
ca;— la lápida plana con el arco de herradura que simboliza la puerta por 
donde han de pasar los que han sido y los que serán, y de que facilitan 
ejemplos Córdoba, Murcia, Baza y Almería con mayor abundancia, en los 
siglos XI y XII de nuestra Era; el ladrillo que cubrió con otros la tumba, y 
en el que la inscripción fué torpemente grabada, y por último las intere- 
santes piedras prismáticas tumulares, de que no hay ejemplo sino en 
Murcia, Cartagena, Palma de Mallorca y especialmente en Almería, si bien 
no faltan en alguna parte de Marruecos. 

Aunque sería para nosotros tarea grata la de dar á conocer uno por uno 
los monumentos epigráficos arábigo-españoles que hemos recogido en di- 
versas regiones de la Península, las circuntancias nos obligan á renunciar 
á ella; pero no nos creemos con derecho á tener reservados y que al fin des- 
aparezcan, especialmente los apuntes que tomamos en Almería respecto de 



3i8 



REVISTA DE ARCHIVOS 



las piedras prismáticas tutnulares, las cuales, por lo que su carácter parti- 
cular expresa, y por sus monumentales condiciones, dignas son de llamar 
en todos sentidos la atención de los doctos. 

Según dichos apuntes, sin perjuicio de los ejemplares de que no tuvi- 
mos noticia y de los que desde 1875 hayan aparecido, y á título de curio- 
sidad pueden haber sido conservados quizá por algún particular que otro, — 
lícito nos es afirmar que, conocidas en la expresada fecha como principa- 
les, había en aquella ciudad, hasta cinco colecciones diferentes, de las 
cuales en rigor sólo merecía tal nombre y tal estimación, la reunida afano- 
samente por el Excmo. Sr. D. José de Medina, ya difunto, que era la de 
mayor importancia bajo todos aspectos; que hoy es propiedad de los hijos 
de nuestro buen amigo D. Nicanor Peralta, sobrino político de aquel inte- 
ligente y afortunado coleccionista, y cuya adquisición por el Estado, con 
destino al Museo Arqueológico Nacional, nos hemos permitido proponer 
varias veces, aunque sin éxito. 

Las otras cuatro colecciones, con muchísimo menor número de ejem- 
plares, pertenecían respectivamente á D. Miguel Ruiz de Villanueva, al 
Museo Provincial, ni entonces ni hoy constituido todavía, á D. Pedro 
Lledó y, finalmente, al abogado Sr. Bocanegra, siendo de presumir, cual 
arriba decimos, que la casualidad habrá hecho aparecer en los treinta arios 
transcurridos algunos epígrafes arábigos más de los que en aquella oca- 
sión examinamos. 

La suerte que puede haber cabido á los ejemplare's del Museo Provin- 
cial y á los que eran de la propiedad de los Sres. Lledó y Bocanegra es 
para nosotros por completo desconocida, siendo lo natural, no obstante, 
que los primeros continúen en la misma disposición y estado en que los 
vimos, y que los otros perseveren en poder de las familias respectivas; 
pero, por lo que hace á los epígrafes del Sr. Ruiz de Villanueva, abriga- 
mos grandes y no infundados temores de que hayan desaparecido, pues 
hace años que en Sevilla el Sr. D. Francisco Mateos Gago hubo de adqui- 
rir por compra un fragmento, registrado en nuestros apuntes con el nú- 
mero 74 de los de Almería, y perteneciente á la colección del citado señor 
Ruiz de Villanueva, el cual fragmento es hoy propiedad del Municipio his- 
palense, en cuyo Museo particular se conserva '. 



1 Una reproducción en yeso donó por indicaciones nuestras al Museo Arqueológico Nacio- 
nal nuestro querido amigo el sabio arqueólogo sevillano lixcmo. Sr. D. José Gestoso y Pérez. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS SlQ 

Incluyendo entre los almerienses los dos epígrafes que en el Museo de 
su hermosa Hacienda de la Concepción en Málaga poseía el Sr. Marqués 
de Loring, señalados con los números xix y xx del Catálogo de 1868, 
donde consta que de Almería proceden, — no menos llegan que al número 
de 87 los monumentos litológicos registrados por nosotros el año 1875 en 
la ciudad citada. De ellos, 68 correspondían, en vario estado y con diver- 
sas formas, á la colección del Sr. Medina; 7, á la del Sr. Ruiz de Villa- 
nueva; 8, al Museo Provincial, si no estamos equivocados; 2, al Museo que 
fué del Sr. Marqués de Loring y luego de D. Francisco Silvela, en Málaga, 
y 2, finalmente, á los Sres. Lledó y Bocanegra. 

Menos una piedra de laja, de 46 centímetros de longitud por 70 milí- 
metros de ancho, la cual fué hallada en el Molino de la Sierra de Filabres, 
y era propiedad del tantas veces citado Sr. Ruiz de Villanueva, todos es- 
tos epígrafes, íntegros unos, y en estado fragmentario los más por des- 
ventura, son sepulcrales; y como, según las indicaciones que debimos á 
la galantería del Sr. Medina, el lugar donde en mayor abundancia y con 
mayor frecuencia fueron hallados desde 1844 po^" 1^ menos, es el designado 
en el Puerto y cerca del mar, con el nombre moderno y de tan escasa sig- 
nificación de Llano del Cordotiero, presumible resulta, mientras no haya 
prueba en contrario, que el mayor número de los monumentos litológi- 
cos de esta especie en Almería procede de allí, sin que por ello hayan 
dejado de aparecer algunos, tanto en el reducto, como en Pechina, en 
Adra y en el Campo de Dalia. 

Lícito es, por lo menos, asegurar por el testimonio escrito del $r. Me- 
dina, publicado varias veces por nosotros ', que, aun suponiendo algún 
olvido en la procedencia inmediata de los epígrafes, por lo menos aque- 
llos denominados vulgarmente en AXmzridi piedras de tapia y que, afec- 
tando la figura de un prisma, denominamos nosotros piedras tumulares, 
fuei'on hallados, según la indicación verbal del mencionado Sr. Medina 
consignada en nuestros apuntes, en el sitio apellidado Llano del Cordo- 
nero, en el Puerto; y aunque da la circunstancia de que la mayor parte de 
dichas piedras tumulares hayan figurado, ó correspondan al enterramiento 
de mujeres— alguno de los cuales, según acredita una de las dos piedras 
de esta forma que poseía el Sr. Marqués de Loring en Málaga, fué de una 



I Memoria acerca de algunas inscripciones arábigas de España y Portugal (Madrid, 1883), 
págs. 171 y 172; Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana (Palma dcMallorca, 1896), tomo vi, 
Pág. 367- 



320 



REVISTA DE ARCHIVOS 



liberta de Idrís II, régulo malagueño que reinó dos veces, la una desde el 
año 434 al 438 y la otra del 445 al 446, — puede asegurarse que en el siglo xi 
de nuestra era existía una macborá ó cementerio, acaso el principal, fuera 
de los muros de la población, d inmediato al Puerto, donde hubo abun- 
dancia dé cobbas sepulcrales, semejantes quizás á las de Oriente, con mo- 
numentos funerarios parecidos al de Xams-ud-Din en Delhi (India ingle- 
sa) y publicado por Henry Hardy Colé '. 

De sentir es que, al practicar las obras del Puerto actual, ni la Comisión 
de Monumentos de Almer/a, ni nadie, se haya cuidado de hacer exploracio- 
nes en aquel terreno, pues es seguro que todavía, y á pesar de las lápidas 
que' deben haber desaparecido en las indicadas obras y en otras, se halla- 
ría quizás buen número de ellas, y acaso alguna tumba entera, que per- 
mitiese conocer el procedimiento y la forma empleados por los musulma- 
nes almerienses en sus enterramientos, á lo menos en los siglos xi y xii, 
á que en su casi totalidad corresponden los epígrafes. 

Ya enteras, ya reducidas á fragmentos, llegan á 32 las piedras tumula- 
res del Sr. Medina; á dos, las del Sr. Ruiz de Villanueva; á siete, las del 
Museo Provincial; y una sólo poseía el Sr. Bocanegra. Las hay desprovis- 
tas completamente de inscripción, como atestigua un fragmento que, pro- 
cedente de la colección del Sr. Góngora en Granada, posee hoy el Museo 
Arqueológico Nacional; con el epígrafe sepulcral sencillo en una sola línea; 
con él entre labrado ai-íaurique; con inscripción religiosa en dos líneas 
paralelas por cara; con ella en el canto del plinto, y cubiertas de adorno, 
como el fragmento que se conserva en el Museo Provincial de Murcia y 
dimos á conocer antes de ahora 2. 

No todas ellas conservan en buen estado la leyenda, borrosa ya y no 
por completo inteligible en muchas; pero así y todo son en realidad inte- 
resantes, y figuraron á no dudar como remate y complemento sobre la 
albardilla escalonada de la cubierta del sepulcro erigido en la macbora del 
hoy denominado Llano del Cordonero, para guardar los restos y la me- 
moria de una persona querida, acreditando en consecuencia, por el número 
de dichas piezas sepulcrales descubierto, que hubo de ser muy frecuente 
y acostumbrado, en Almería y en la época citada, este sistema especial de 
enterramientos, de que, fuera de Murcia, Cartagena y Palma de Mallorca, 



1 The architecture ofancient Delhi (Londres, 1872), págs. loi y sigts. 

2 Véase el número del flo/e/fn rfe /íT Sociedad Española de Excursiones, corrospondienic a 
Mayo de 1897. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 321 

no hay indicios conocidos en las demás poblaciones españolas y portur 
guesas, que sepamos. 

Labradas en mármol blanco de la Sierra de Filabres, la primera de 
dichas piedras prismáticas registrada en nuestros apuntes como pertene- 
ciente á la Colección Medina, hállase íntegra, y mide i™,2'6 de longitud 
total, 26 centímetros de ancho en la base, 20 de altura total y io5 milíme- 
tros los caracteres cúficos de relieve que se espacían en una sola línea por 
las caras del prisma y en tres de signos más menudos en los costados 
triangulares, leyéndose en ella: 

Frente anterior: 

Uil L§i Lj .A^:5^^ Ui nIjI ^•l'^j (*-"^j'' n'*~^V ^^■'^ f^^ I 

Costado triangular de la izquierda: 

(jpi. vL'l vAtj ^.)l ^ 2 

Furente posterior: 

lÁí? )^J*-^^ '^-^-ÍLí /«-^-JjJtí ^J LiJsJI ¿lA^nJI ^XijXJ ^).¿ ^ 

Costado triangular de la derecha (borroso): 

I ^il \-«.á¿j| c^Áj L^^íA^j? -aí ¿(. 

1. En el nombre de Álld/i, el Clemente, el Misericordioso! Betidi- 
ción de Alláli sobre Mahoma! ¡Oh vosotros, hom... 

2. ...bres! Creed que las promesas de Alláh son ciertas! 

3. No os dejéis,. pues, seducir por los placeres del mundo, ni os apar- 
ten de Alláh los engaños [de la carjiej! Este es 

4. el sepulcro de ^Ismá, hija del Faquih Abi ? 

La del número 2 no lleva epígrafe en los costados triangulares, ni en 
ella tiene comienzo ni fin la inscripción funeraria, midiendo 90 centíme- 
tros de longitud, 21 de latitud, 12 de altura y yS milímetros los signos 
cúficos de la línea de cada cara, donde se lee respectivamente: 

I lAxc ,..o 

í 

dios sino El, el Poderoso, el Sabio! Este es el sepulcro del Guarir 

Abú- Yahya Mohámmad-ben-Soleymán-ben-Abd- 

[el paraijso es dogma, y que la resurrección es dogma. En esta 

creencia vivió, en ella murió, y con ella resucitará. Amén. 



322 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Fácil es de comprender que las fórmulas litúrgicas y las demás indica- 
ciones propias de los epígrafes sepulcrales,— las cuales no aparecen en el de 
este monumento, — relativas aquéllas á las declaraciones de fe religiosa, y 
éstas, por lo menos, á la fecha del fallecimiento del Guazir Abú-Yahya, 
cuya alcurnia ó cunya tampoco está completa, hubieron de figurar forzo- 
samente en las restantes piezas que formaron en su totalidad el sepulcro, y 
que no han llegado conocidamente hasta nosotros, pero cuya colocación 
ordenada en la tumba, consentía fuese sin interrupción leído el epitafio, 
acomodado en su redacción á las prácticas y á las costumbres de los mu- 
sulmanes españoles en aquella época. 

Acreditando haber correspondido á monumento sepulcral de mayor 
importancia artística, la piedra prismática tumular del número 3 mide 
I "^,65 de longitud, 24 centímetros de latitud ó abertura en su base ó asien- 
to, y 16 de total altura con el plinto. Demás de la inscripción de las caras 
laterales del prisma, lleva en el borde rectangular del plinto memorado 
su correspondiente leyenda, en caracteres cúficos de relieve, faltos de ele- 
gancia, muy menudos y apretados. Da el epígrafe principio en una de las 
caras con la invocación, reducida á los mismos términos que en la piedra 
del núm. i ya hemos reproducido, continuando luego, y por el orden en 
que las señalamos , las aleyas ó versículos 285 y 286 de la Sura II y 
las 16 y 17 de la ///, mientras en el plinto aparecen las 256 á 259 de la ci- 
tada Sura //del Koráti, en la forma que á continuación indicamos: 

Caras del prisma (Primera): 

KfJi jjji L*j Jj-wyi (^! =' j«^^/< i^^ ^^^ 1$"^^ f'^'^j^^ cy'^'^j^^ '^^^ i***^'^ 
Segunda: 



.?; o- 



A_J ^._ft_j^5 



^ L ^1 L_^x_JU: 



:¡p 14 



I ^ ,,;¿,AAAv. 



vjl L 



L4a_J._í. . 



. -n -i ^5, L 



Enel nombre de Alláh, el Clemente, el Misericordioso! Que la bendición 
de Alláh sea sobre Mahoma! ^Cree el Profeta en aquello para que ha sido 
enviado por su Señor, y los fieles lodos creen en Alláh, en sus ángeles, en 



1 A'or.ÍH, Swra //, alcya 285. 

2 ídem, id., alcya 286. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 323 

SUS escrituras y en sus enviados. No hacen diferencia entre ninguno de 
ellos, y dicen: oimos 

y obedecimos. Perdónanos, Señor nuestro, y á Ti i>olveretnos!=No impon- 
drá Alláh á ningún abna [otro peso] sino aquel cotí que pueda. A favor 
de ella, serán sus obras, ó contra ella se volverá cuanto liay^a hecho. Señor 
nuestro! No [nos castigues por nuestro olvido] ó por tiuestro yerro! Señor 

nuestro! No impongas á nosotros otro peso 

En la orla horizontal del plinto prosigue la aleya 286 de la Sura II. 

y perdónanos! Ten piedad de nosotros! Tú eres nuestro dueño! Con- 
cédenos, pues, el triunfo sobre los infeles!^ Atestigua Alláh que cierta- 
jnente no iiay otro dios sino El; y los ángeles y los hombres dotados de 
ciencia [eternamente repiten]: ¡No Jiay otro dios sino El, el Poderoso! 
el Sabio! =Porque en verdad, la religión de Alláh es el Islam, y no 
disienten entre si aquellos 

La moldura del plinto contiene en esta disposición parte de las ale- 
yas 256 á 25g de la Sura II del Koran: 

^vÁil ló ^/o (j^p\ ^ L<5 c:,'ljL[^-JJl] 

[los cie]los y lo que hay en la tierra. ^Quién será aquel que 

4 »lj/l ^=^=^>jlijt, ^j U^Iañ.=>- nóyl '3j íj^j'^^j ci.'lj^^l N^yA/j-^ 

^Jl J.í^)l s^5l^- 7 ^■^LLJI ^IJhl] ^jU^I [5^0/ = 

le ruegue sin su permiso? Sabe lo que hay delafite de ellos y detrás de 
ellos, y nadie comprende nada Su trono se halla extendido entre los 



1 Koran, Sura III, aleya i6. 

2 ídem, id., aleya ly. 

3 ídem, Sura II, aleya 256. 

4 ídem, id., aleya 2^7. 

5 ídem, id., id. 

6 ídem, id., aleya 258. 

7 /í<em, id., aleya 25g. En el original se halla trastrocada la frase koránica. 

3.* ÉPOCA.— TOMO XIII 



324 



HEVISTA DK ARCHIVOS 



cielos y la lienta, y nada le cuesta su custodia, porque Él es grande 11 

=A^o hay violencia 



el verdadero camino se diferencia bastante del error. Y quien no 

crea en Thagut y [crea] en Alláh, tendrá wi asidero sólido y al abrigo 
de todo daño, porque Alláh todo lo oye y lo sabe. = Alláh es el amparo 
de aquellos que creen; los hará pasar [de las tinieblas á la lu^].=[Aque- 

llos] que no creen, no tienen otro amparo que el de Thagut A^o hay 

dios sino El! ¡El vivo '. 

Reducida á fragmento, que no mide más de i55 milímetros de longi- 
tud por 25 centímetros de ancho ó abertura en la base del prisma,— la pie- 
dra señalada con el núm. 20 en nuestros apuntes, se halla labrada como 
todas en mármol blanco de P'ilabres, y no contiene, siempre en signos cú- 
ficos de resalto, sino las palabras siguientes, por una de sus caras: 
[s — JXaüJIjj.^ :5)I níI ^ 

no hay otro dios sino El! Y los ángeles 

Esta frase incompleta, visiblemente corresponde á la aleya iG, Sura III 
del Koran, ya mencionada y transcrita en el monumento precedente. 

íntegra por fortuna se hallaba la del núm. 21, labrada en la misma clase 
de material, midiendo 88 centímetros de total longitud, 25 de ancho ó 
abertura y 12 sólo de altura, desde el vértice superior ó lomo hasta la 
base. La inscripción comienza en una de las caras, por una sola línea de 
caracteres cúficos de relieve; continúa con signos más pequeños, también 
cúficos, y repartidos en dos líneas, por el costado triangular de la izquierda 
de dicha cara, prosigue luego sin interrupción en la opuesta con una sola 
línea, como la anterior, y concluye en dos líneas en el costado triangular de 
esta última cara, diciendo (frente ó cara anterior): 

Costado triangular: 



nJUI 



l#-v.^i 



.'«•J ^3 



Frente ó cara posterior: 



jXJ -i] jO LVá» ;jr*-'l s\j\^ (*->>.Jj*.-í !5)j I-:^JAJ| »L->j3ÍT.j| 



1 Estas frases corresponden al principio de la aleyi 250 de la propia Sura II. 

2 Siempre la inscripción de los costados triangulares se reparte en dos ó más lineas y da prin- 
cipio por la inferior. 



BUlLIOTECAS Y MUSEOS 325 



Costado triangular: 



a^ - 

... I Jc«.j:^I 

En el iioinbre de Alláh, el Clemente, el Misericordioso! Oh vosotros, 
hombres! Creed que las promesas de Alláh son ciertas! 

N^o os dejéis, pues, seducir 

por los placeres del mundo, ni os aparten de Alláh los engaños [de la 
carriel] '. Este es el sepulcro de Abú-Beker 

Ahmed-ibn 

Corresponde el fragmento del núm. 22 al monumento sepulcral de una 
dama, cuyo nombre resulta desconocido, pues sólo existe parte de la cunya 
ó genealogía. Mide 60 centímetros de longitud total, 18 de latitud en la 
abertura de la base y 12 de altura hasta el vértice del prisma, y es de for- 
ma vulgar y corriente, careciendo de adorno. Ofrece la particularidad, 
verdaderamente notable, de no llevar inscripción sino en una de las caras, 
donde la incompleta leyenda se desarrolla en dos líneas paralelas para 
continuar, también en dos líneas, por el único de los costados triangulares 
que conserva, diciendo, siempre en caracteres cúficos de relieve: 

i- ^t^i^ 

r — ^'j^ 

Ibn Aly Al-Axchaiy 2. Murió (ella) la noche del jueves de 

cuatro y veinte y quinientos. Apiádese [Alláh] 

con misericordia 
de ella. 
Es racionalmente de presumir que á esta piedra, cuya fecha de 524 de 
la H. coincide con el espacio de tiempo comprendido entre el 14 de Diciem- 
bre de 1 1 29 y el 5 del propio mes de 11 3o de nuestra Era, acompañaron 
en el monumento de que es parte otras piezas, en las cuales hubieron de 
ser consignadas las demás fórmulas religiosas de ritual en las inscripcio- 
nes funerarias, conforme en otros monumentos figuran, tanto más cuanto 
que no parece que en el trozo perdido pudieran caber la invocación y la 



1 Koran, Sura XXXI, aleya 33. 

2 El mui^ valeroso? 



32( 



REVISTA DE ARCHIVOS 



aleya 33 de la Suf^a XXXI del Koran, que es la más frecuentemente em- 
pleada. 

Fragmentos son también los que quedan de las piedras prismáticas en 
nuestros apuntes distinguidas con los números 26 y 27. Tiene el prime- 
ro 69 centímetros de longitud por 22 de ancho, y en el mismo liniíje de 
escritura, más ó menos correctamente dibujada, contiene parte de la in- 
vocación inicial y de la aleya ó versículo 32 de la Sura antes citada, en esta 
disposición: 

Que la bendición de Alláh sea sobre Mahoma! Oh vosotros, hom- 
bres! Temed á vuestro Señor, y temblad el día 

De mayor longitud el segundo, mide 81 centímetros en tal sentido por 
20 de ancho; y con parte de la aleya ó versículo 256 de la Sura II, contiene 
en una sola línea otras palabras religiosas, diciendo: 

HJ^^ eu\¿.Lj^ ^y^\ ^>^i) j.^^1 nJI^ \JJ)== ^-^•JLju'I ^^ ^a\ f^fiji^ilj 

y perdonado. Cree en el Señor del Universo!=Alláh! No hay otro 

dios sino Él! El Vivo! El Inmutable! No le embarga estupor 

Dos trozos conservaba el Sr. Medina en su Colección bajo el mismo 
número 43, los cuales lo eran de una piedra tumular, labrada en mármol 
blanco de Filabres. Ambos medían unidos 5o centímetros de longitud por 
1 5 de latitud en la base acanalada y 10 de altura, conservando uno de los 
costados triangulares; con la fecha subsistía en dichos trozos parte del 
epitafio, en una sola línea escrito por cada cara y en el costado, y pertene- 
cía al monumento funerario de una dama, parte de cuya alcurnia era 
todavía legible, expresando: 



RiJ 



C^-ój-'i (•b^l ,,,L:srvi^ ^j 



nJU 



.i-:^l 



a' 



o'-y 



-bjn-IIachdch Ad-Diyam. Murió (ella) la noche 

del lunes, noche 

vigésima de Moharram de ocho y veinte y quifnientosj (Lunes 20 de 

Moharram del año 528 de la H.— 20 de Noviembre de ii33 de J. C.) 

A 3o centímetros llega sólo la longitud de otro fragmento, el del 
número 44, que es la parte media de la piedra, y tiene 14 de latitud con 10 
de altura, como los precedentes. Consta en cada cara de dos líneas parale- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 827 

las de inscripción cúfica, tan desgastada ya, que no es fácil acertar con la 
interpretación de la entrecortada leyenda, en la cual, visiblemente no figura 
el nombre de la persona para cuyo sepulcro fué labrado el monumento, 
pareciendo, no obstante, frases de índole religiosa, aunque no koránica; 
dable es únicamente entender en la línea superior de una de las caras 
parte del principio de la fecha, sin indicación de año. Es con todo, según 

sus caracteres, del propio siglo vi de la Hégira, y dice: *y). j^^i^JI 

(^.jU/ci^. h.>.íUj ^ el jueves, día ocho de Ramadhán 

Fragmento también la del número 45, mide 40 centímetros de longitud, 
14 de ancho y 10 de altura como los anteriores, y sólo conserva en la línea 
escrita de cada cara palabras koránicas de ritual, mientras en el del nú- 
mero 46, con 5o centímetros de longitud, la latitud de 21 centímetros y la 
altura de 14, revelan, con otras circunstancias, debió ser importante. 
Escrito en hermosos signos, se lee en una cara el comienzo de la invoca- 
ción hasta las tres primeras letras de j^_:>-y\, y por otra, parte de la fecha: 
KiLu (j.v^ii. j ^;,_^*^£. — 520, año de la Hégira, que empezó el 27 de Enero 
de 1 126, y terminó el 16 del propio mes de 1127, 

Con el número 47 registramos otro fragmento, tan largo como ancho, 
que en ambos sentidos tiene 21 centímetros por i5 de altura; correspondió 
al sepulcro de una dama, y en una de sus caras contiene el principio de la 
fecha del fallecimiento, diciendo: 9^p)\ ^yp_ ,::^yi=Miirió en el día del 
miércoles. 

Entera la del número 48, es notable por su concisión; mide 83 centí- 
metros de longitud, 20 de latitud y 24 de altura, y dice: 

Este es el sepulcro de Ahmed 
hijo de Abd-il-A^i^ '. 
Treinta y dos centímetros de longitud, 23 de latitud y i5de altura, tie- 
ne el fragmento del número 49, en cada una de cuyas caras la inscripción, 
que es religiosa, se desarrolla en dos líneas paralelas, conservando del 
epitafio el verbo ^¿ yi, por la forma del cual se echa de ver fué labrada 
la piedra para el sepulcro de un varón, no ocurriendo lo propio con el mo- 
numento fragmentario del número 5o, que perteneció al de una dama, y 

I Dimos á conocLT este epígrafe en la pág. 173 de nuestra citada Memoria acerca de algunas 
inscripciones arábigas de España y Portugal. 



328 



REVISTA DE ARCHIVOS 



cuya longitud es de 3i centímetros, por 18 de latitud y 14 de altura. Lleva 
en cada cara dos líneas de caracteres cúficos, y dice (Cara anterior): 



r-^^y O' 



aj'l 






Cara posterior: 



.£. c^-i-j ^j?.j^ y^ Lv-Fi?! 



iU 



H.p.U< (W«'-*.Ji-» ,.^p. ..«.saC» c^j^ RÁav (Jj*^ ' 

E)i el nombre de Alláh, el Clemente, el Misericordioso! 

creó de ellos. Sobre ellos está quien creó 

[Esjte es el sepulcro de A^i¡(a, hija de Ábd- 

priínera del año seis y veinte y quinientos. 

Por los restos del epitafio que en la cara posterior figuran, Áziza falle- 
ció en el mes de Rabié ó Chumada primera del año 526 de la Hégira, 
fecha que concierta con el espacio de tiempo comprendido entre el 22 de 
Noviembre de ii3i al 12 del propio mes de 11 32 de J. C, que fué año 
bisiesto. 

De análogas dimensiones resulta el trozo del monumento litológico del 
número 5i, pues su longitud es también de 3i centímetros, por 21 de lati- 
tud y i5 de alto. Demás de las dos líneas de signos cúficos de cada cara, 
lleva también inscripción en el plinto; y mientras en la primera línea de la 
cara anterior figuran la terminación de la invocación con la palabra Jl-w, 
y el principio de la aleya ó versículo 33 de la Sura XXXI del Koran, pre- 
cedido de la exclamación ^Vj¿\ L^j L, Oh, vosotros, hombres!, — en la 
segunda se halla la terminación del gentilicio v_5;'-'^[-í^ ']j y la frase o^t^^j-j* 
\4^j ?JJI jA^ij indicando fué esta piedra, pieza del sepulcro de una dama 
ilustre, de la familia de los Anssares. — Parte de la misión profética de 
Mahoma (^ ' Ia.^Lj nIwvI a^j~^j^) está escrita en la primera línea de la 
otra cara, leyéndose la conclusión de la aleya 7 de la Sura XXII (,¿ou.j ?JL'' 
2^^l -i ^) en la segunda línea de la misma, y palabras del versícuP 
267 de la Sura II en el plinto. 

Aunque borrosa é ilegible, lleva asimismo inscripción en el borde des- 
cantillado del plinto el fragmento del número 52, y una sola línea por cara 
del prisma, midiendo 37 centímetros de longitud, 21 de ancho y 19 de al- 
tura. Conserva en una de las caras parte del nombre del difunto, quien 



Por ^A^JLj . 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 829 

parece era de la propia familia que la dama del monumento anterior, y 
fué muerto violentamente, pues dice: 

[/*-í;!^' O"" J"*^ ^ j^^^^ li^i.Jl ^Asi 

- Abd-ul-Malik Al-Ans&ar. Fué muerto el día ticiiarto? (miérco- 
les) 

Por los caracteres del m'onumento y el dibujo de los signos cúficos de 
la inscripción, no es dudoso que, como los fragmentos anteriores, el de 
este número corresponde así mismo á la centuria vi de la Hégira, no sien- 
do fácil de averiguar ni de conocer la ocasión en que fué muerta la persona 
en cuyo sepulcro figuró la piedra prismática, ó acaso en algún motín, 
pues á haber sucumbido en lucha con los cristianos, habría sido en el 
epitafio llamado márlir. 

Los fragmentos de los números 53 y 54 llevan dos lín2as de epígi-afe 
por cara; pero no son legibles, en especial las del número 54; la piedra 
señalada con el número 55 mide i'",52 de longitud, 25 de latitud y 16 de 
altura, y ofrece la particularidad notable de carecer de epígrafe en las caras, 
teniéndole en cambio en el borde del plinto, donde sólo puede entenderse 
la frase religiosa incompleta: ^ó^\ \Íj v^\.*.j«=\.'I ; en la del número 56, cuya 
longitud es de 1'^,'i'i, hay huellas del epígrafe, aunque no legibles, y la que 
lleva en nuestros apuntes el 5G bis ofrece dos líneas de inscripción, la cual 
tiene principio en una de las caras con la invocación, terminada en la fór- 
mula UaÍ^^í A^_^) siguiendo después la frase común en los epígrafes 
sepulcrales almerienses de que la muerte es el término de las criaturas, 
que Alláh es el Señor del universo, etc., para continuar con la aleya 182 
de la Sura lil en la segunda línea de una de las caras 2, y llevando ilegi- 
ble la primera de la cara opuesta, consignar en la segunda y en el costado 
triangular la respuesta que el desconocido difunto debe dar al ángel el día 
de la resurrección, la cual es en realidad protestación de fe: 

[que no hay dios sino Alláh] único, quien no tiejie semejante, que 

Mahoma es su siervo y su enviado, que el paraíso es dogma, que el fuego 

1 Por ^LoJ^^I 

2 Es de advertir en la reproducción de esta aleyA la errata x>..?í^j) por sLa^^J) ó mejor 



°5^ 



como en el Koran se escribe. 



REVISTA DE ARCHIVOS 

[del infierno] es dogma, que la resurrección y las r^promesas? de Alláh 
son dogma, y que la hora [del juicio final] ha de llegar: 710 hay duda [en 
ello]. 

Fragmento de la piedra tumular, que figuró en el sepulcro de una dama, 
es el registrado con el número 57 en nuestros apuntes; está muy adornado 
de vastagos y flores, sobre los que destacan los signos cúficos de la leyen- 
da, con lo cual revela la riqueza de la difunta y la suntuosidad del sepul- 
cro, y sólo mide 46 centímetros de longitud por 19 de latitud y 12 de total 
altura, conteniendo el principio de la aleya ó versículo 33 de la Sura XXXI, 
y la indicación de que la dama para cuya tumba fué labrada la piedra 
murió en la noche de un viernes (vx^^-JI nÍ.J c:^3yj)j y era hija, ó llevaba 

por nombre patronímico el de andaluza (nI^Jjsó^I), 

El fragmento de la piedra del número 58 mide yS centímetros de lon- 
gitud, 26 de latitud y 14 de altura; ofrece seccionado el prisma, y con- 
tiene la aleya 52 de la Sura VII del Koran, advirtiéndose la errata de 
encontrarse en ella escrito en la forma ol^U^wv-JI el plural o[j.^^J), — Se- 
tenta y siete centímetros tiene de longitud el trozo de piedra tumular del 
número 59, por 21 de ancho y i5 de alto, y en las dos líneas de cada cara 
se lee parte de lá aleya 286 de la Sura II, mientras en el trozo del nú- 
mero 60, que sólo alcanza 3o centímetros de longitud por 20 de ancho y 12 
de alto, se halla el principio de la invocación, parte de la aleya 33 de la 
Sura XXXI, parte de la misión profética de Mahoma y la declaración de 
la unidad de Alláh, en esta forma: 1»^:^.]^ >JJ) J| 8^1 ^, en signos cúficos 
de extraño dibujo, diferentes de los de las demás piedras, aunque por 
ciertos detalles son, sin grave riesgo, referibles á la propia centuria VI de 
la Hégira. 

Dos líneas por cara tiene el fragmento del número 61, el cual mide bj 
centímetros de longitud por 19 de ancho y i5 de altura, no siéndonos posible 
entender ya en nuestros apuntes sino la segunda línea de una de las caras, 
donde se lee que fué labrada la piedra para el sepulcro de cie.rto Mohám- 
mad-ben-Mofarách, Al-Isbon, fallecido un domingo, de no se sabe qué 
mes ni qué año (... Osj^^\ ^^.í ^hy ^-^y^^^^^ -j^^ qí J^>^-*^i(sic)óL[v;|). 
Con 36 centímetros de longitud, 19 de anclio y 12 de alto, el fragmento 
del número 62 sólo tiene una línea por cara, y en una de ellas se halla la 
indicación de que correspondió á la tumba de un individuo ^jU o^yt^Jl 
J^a-yaJl, conocido por Ibn-Az-zical, sin otra designación alguna. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 33 I 

Fragmento asimismo el del número 63, que llega á medir 79 centíme- 
tros de longitud, 22 de ancho y 20 de alto, contiene en una cara el final de 
la aleya 33 de la Siira XXXI, ya citada, y el demostrativo 1^ (lóLá») 

y en la otra las siguientes palabras de la fecha: [^-..jl^i. 'i*..u^ jU-*. año 

nueve y írenzía j ^'quinientos?... (539— 1144 a 1145). Ilegible el fragmento 
del número 64, que está muy adornado y tiene 98 centímetros de longitud, 
el del número 65 cuenta 28 centímetros en tal sentido, 21 de ancho y i5 de 
alto, leyéndose en él parte de un nombre >n.j- ^ c^y^s Musa-ben 

Un metro 29 centímetros es la longitud del fragmento número 66, por 
23 de ancho y 18 de alto; contiene en dos líneas de inscripción cúfica por 
cara, parte de la invocación, parte de las aleyas 256 y 257 de la Sura II 
y la declaración de que se ostentó la piedra en el sepulcro de una dama, 
pues dice, después de la aleya 257: 

Este es el sepulcro de Jadicha, hija de Ammar Aban-Samadi At-Te- 
mim. Murió la noche del viernes 

En el costado triangular se halla la frase \JU| L^^i^-j, compadézcase de 
ella Alláh. 

íntegra, aunque sin número en nuestros apuntes por haber logrado de 
ella una reproducción para el Museo Arqueológico Nacional, la piedra 
tumular que aquí consignamos como última en la Colección Medina, mide 
i"%28 de longitud, 26 centímetros de latitud y 20 de altura, y es también 
de la VI centuria. Está escrita en gallardos caracteres cúficos sobre fondo 
de labrado at-taurique, y contiene después de la invocación la aleya 33 de la 
Sura XXXI, y la declaración de que tan interesante pieza correspondió 
al sepulcro de cierto Ismail, cuyas demás circunstancias figurarían de se- 
guro en otras piezas del sepulcro. 

Reducida á fragmento la única que poseía el Sr. Bocanegra, consígnase 
en ella, por uno de sus lados parte de la fecha s?l^ ij'-'-^^j qAj-^^) siendo 
de presumir faltan las unidades; pero corresponde, no obstante, á la segun- 
da decena del siglo vi, ó sea á los años comprendidos entre el i.i26al 1134 
del xii de nuestra Era. Tiene este fragmento en nuestros apuntes el nú- 
mero 72, y mide 58 centímetros de longitud por 20 de ancho y 14 de alto. 

Propiedad del Sr. D. Miguel Ruiz de Villanueva, no es inteligible en 
las notas la del número 77, que está muy adornada, y se hallaba reducida 
á un fragmento de 35 centímetros de longitud, por 21 de latitud y i3 de 



REVISTA DE ARCHIVOS 

altura; pero en cambio la del número 78, que era también del mencionado 
Sr. Ruiz de Villanueva como las restantes, y que tiene i"^,5'i de longitud 
por 21 de ancho y alto, cubierta también de adornos, conserva un costado 
triangular, contiene en una cara y en parte de otra la última palabra de la 
invocación, limitada á la fórmula: [^^ nJUI ^^^^ f^-^j-" cj-*-^J^ ^^^^ f^^] 
uX-é.^^-*^ la citada y común aleya 33 de la Sura XXXI, y la designación in- 
completa: jN.xt ci^^j n^jLíi jj.'¿ L\.5> 

Este es el sepulcro de Aixa, hija de Abd 

El fragmento del número 79 tiene i'^,^)! de longitud, 23 centímetros de 
latitud y 21 de altura; lleva dos líneas por cara, y en ella se lee parte de la 
dogmática declaración de la unidad de Alláh, la misión profética deMahoma 
y parte de la aleya 22 de la Sura VII, siendo de advertir que en la misión 
profética, por apócope ó error se halla la palabra ^^^3 representada sólo 
por un dal (S). Fragmento también la del número 80, dice de esta suer- 
te, dando comienzo á la lectura por su cara anterior: 

,^^Xi \./CíjLc. jj^i lÁ^ lX-».>^x! ^ic- ^J.Jl ^^^^j C^^^^y^ rj"*"^^j'' ^^^ [(♦■■'^n 

En el nombre de Alláh, el Clemente, el Misericordioso! La bendición 
de Alláh sea sobre Mahoma! Esle es el sepulcro de Aixa, hija del Faquih, 
el sindico Abú-l-Cásim 

En la cara posterior prosigue: 

[ j-^lcj-* j'^- v^^^^-'' \fy>- W-^- ^•^"'j ^^*^j j ^-^^j; "^^^ Ij^-^ ^t^V-^l 

[murió, esfuerce] Alláh su espíritu, y se complazca [con ella, el 

día] lunes, die^ de la ¡luna / del año siete y treinta y quinientos (537 

H. — 1 142 á 1 143 de J. C). Confesó que no hay dios fuera de [Alláh 
único] 

Otro fragmento de piedra tumular, con parte de la fecha, poseía el 
Sr. Ruiz de Villanueva, viniendo á demostrar la importancia de los 
hallazgos epigráficos hasta 1875 realizados en Almería, el número de mo- 
numentos de esta naturaleza que existían á la sazón conocidos. Muy 
de sentir es que una exploración inteligente, verificada en el sitio deno- 
minado El Llano del Cordonero, donde con mayor frecuencia han apareci- 
do, y donde, repetimos, hubo de existir uno de los más notables cemen- 
terios de la ciudad durante los siglos xi y xii de nuestra Era, no haya sido 



Bibliotecas y museos B33 

aún intentada, pues pudiera casi asegurarse habría de producir cosecha no 
despreciable de estas reHquias, interesantes siempre para la Arqueología, 
y no faltas de valor en el concepto histórico. 

No es menos de sentir, ciertamente, supuestas estas circunstancias, 
que jamás, y á despecho de nuestras reiteradas indicaciones, y aun de los 
intentos hechos, haya habido ocasión hasta el presente para que el Estado, 
á quien tanto debieran interesar como elemento de cultura, por lo menos, 
memorias de tal categoría, hubiera adquirido, ya que no todas, la muy 
estimable Colección litológica que fué del Sr. Medina, tanto más cuanto 
que nos consta que su actual propietario, representado legalmente por don 
Nicanor Peralta, se halla dispuesto á cederla. 

Verdad es que, exagerando algún tanto á nuestro juicio la estimación 
material de la misma, han sido inconveniente no in\-encible las pretensio- 
nes del Sr. Peralta, cuando en tiempos del Excmo. Sr. D. Juan Facundo 
Riaño se trató del asunto; pero también lo es que, al fin, llegará por des- 
ventura el día en que, miradas por su dueño, quienquiera que sea, como 
material aprovechable, podrán estas piedras desaparecer y perderse en los 
cimientos de alguna construcción particular, peligro que corren para lo fu- 
turo, con daño de la historia y no provecho para nadie. Las tristes amar- 
guras porque ha pasado nuestra pobre España en días no remotos, y los 
apuros que todavía subsisten al presente y son ya crónicos, juntamente 
con la indiferencia que hacia todo esto en los centros oficiales se siente, 
hacen al parecer imposible la distracción de cantidad alguna del presu- 
puesto para adquisiciones de tal naturaleza; pero abrigamos, no obstante, 
la esperanza lisonjera de que, si estos monumentos litológicos no se pier- 
den, llegará la ocasión de que repuesta España de sus tribulaciones y 
desdichas, podrá con mayor holgura consagrar su atención á enriquecer, 
para honra suya, las colecciones de su Museo Arqueológico, ya tan intere- 
sante y rico. 

Rodrigo Amador de los Ríos. 



Un proceso político en tiempo de Felipe 111 

^DON RODRIGO CALDERÓN, MARQUÉS DK SIKTE IGLESIAS 
SU VIDA, SU PROCESO Y SU MUERTE 



El estudio que va á continuación tiene por objeto narrar la vida y muy 
especialmente la muerte de uno de los personajes más interesantes del 
reinado de Felipe III. La idea de este trabajo se debe al hallazgo de un 
manuscrito viejo, cuyas letras estaban borradas á trozos. En su primera 
página un calígrafo del siglo xvii había escrito en caracteres grandes y 
claros este largo título: Nacimiento, Vida, Prisión y Muerte de Don Ro- 
drigo Calderón, Marqués de Siete iglesias. Conde de la Oliva, Comen- 
dador de Ocaña en la orden de Santiago. No se decía allí quién fuera su 
autor, ni cuándo se escribiera, no obstante lo cual comenzamos á leer 
aquel relato, y tanto nos interesó, que no dejamos el cuaderno de la mano 
hasta terminarlo. No era aquello una biografía, por más que diese algún 
detalle acerca de los primeros años del Marqués, pero sí una relación cir- 
cunstanciada de los últimos días del desgraciado favorito. Aquella muerte 
valerosa y digna, increíble en un hombre que empleó el tiempo en nego- 
cios nada limpios, explicaba la admiración y el entusiasmo que revelan 
algunas poesías de Góngora, del mismo Villamediana y de muchos más. 
Pero aun siendo muy notable su muerte, no lo es menos su vida, digna de 
servir de tema á una novela. Nacido en Flandes en medio de los horrores 
de la guerra, educado en casa de un grande que le tomó extraordinario 
afecto, secretario universal de un favorito todopoderoso, embajador des- 
pués, perseguido por sus enemigos más tarde, en su vida hay episodios cu- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS- 335 

riosísímos. Lo vemos elevarse rcápidamente desde paje hasta ministro, 
aprovechar su influencia para enriquecerse, cometer delitos para mante- 
nerse en el poder, mostrarse humilde con los poderosos y soberbio con los 
humildes, dar muestras á un mismo tiempo de generosidad y de avaricia, 
de piedad religiosa y de perfecta inmoralidad; labrar una capilla y fun- 
dar un monasterio sin dejar de vender los oficios al mejor postor ni de re- 
cibir presentes á cambio de favores. Lo mismo hacía que le dijeran misas 
como trabucaba los papeles, detenía los correos ó comunicaba los secretos 
de Estado á los que prestaban al Tesoro. Procesaba á un infeliz por he- 
chicero y él mismo acudía á la magia negra para conservar el favor del 
Rey. Inteligente, desenvuelto, espléndido, ambicioso, tenía tantas virtudes 
como vicios, tantas cualidades como defectos. Su soberbia le hizo caer, su 
íe le hizo vivir en la memoria de sus contemporáneos después de muerto. 

Nada tiene de extraño que alrededor de esta figura histórica se formase 
una leyenda. «El elemento mítico— ha dicho Froude— no puede elimi- 
narse de la historia, y los hombres que desempeñan papeles principales en 
la escena del mundo reúnen en torno suyo la admiración de sus amigos 
y la animosidad de sus rivales fracasados ó de sus enemigos políticos. La 
atmósfera se puebla de leyendas acerca de lo que han dicho ó hecho: al- 
gunas son invenciones, otras hechos truncados, muy pocas son verdade- 
ras Cuanto más distinguido es un hombre más se habla de él; cuén- 

tanse anécdotas suyas aun en vida ,y aun cuando no haya malicia de por 

medio, siempre hay fantasía '» 

Al intentar escribir la vida del Marqués de Siete Iglesias se tropieza 
con la leyenda á cada paso. Primero todos, ó casi todos, hablan mal de él: 
le envidian, le acusan, le atacan sin piedad. Después todas las alabanzas 
son pocas: le lloran como cocodrilos. 

Sin embargo, nuestro héroe fué un producto de su época, fué uno de 
tantos, más desgraciado que otros, pero no un caso excepcional. ^Acaso 
fueron mejores que él Villalonga y Lerma, por no citar más que estos 
nombres? Quevedo lo reconoce. Lo castigaron, no por ser más culpable, 
sino por ser más débil, y el pueblo que apedreó la litera en que le llevaron 
preso lloró su muerte. De nada sirvió la severidad desplegada por sus jue- 
ces, ni los innumerables cargos que le hicieron, ni las declaraciones de 
vivos y muertos aparecidos, ni la sospecha de que hubiese matado á la 

I Vroudc: Catho-ine of Aragón. . 



336 HEVISTA DE ARCHIVOS 

Reina, ni el hallazgo en su casa de objetos de hechicería, ni su suplicio, ni 
su indecoroso entierro, porque el pueblo le consideró como una víctima, 
no como un delincuente, y le tuvo como un modelo de piedad cristiana, «á 
cuya merecida duración iban á ser los siglos espacio breve». 

Un admirador suyo coleccionó piadosamente cuantos recuerdos pudo 
hallar de su proceso y de su muerte, y una monja muy santa proclamó 
andando el tiempo la indudable salvación de su alma, patentizada por el 
milagroso estado de su cuerpo, fresco como el día que le ajusticiaron. 

No tiene nuestro estudio pretcnsiones históricas: nos daremos por muy 
satisfechos con que despierte en algún erudito el deseo de aportar nuevos 
datos á la historia de aquel Rey que consideraba el rosario como la mejor 
arma para la defensa de su Imperio y de aquella época en que adquirió tan 
graves caracteres la decadencia de la Monarquía española '. 



I 

Don Rodrigo Calderón y Aranda, Marqués de Siete Iglesias, Conde de 
la Oliva, nació en Amberes, «entre las pocas riquezas de un soldado y los 



I Para la redacción de este trabajo hemos consultado, además de los numerosos manuscritos 
inéditos existentes en la Biblioteca Nacional, las siguientes biografías de Don Rodrigo Calderón: 

Nacimiento, Vida, Prisión y Muerte de Don Rodrigo Calderón, Marqués de Siete Iglesias, 
Conde de la Oliva, ordenado todo por D. Jerónimo Gascón de Torquemada, su amigo, y del 
Consejo de S. M. y su Secretario y Apossentador el más antiguo de la Real Casa de Borgoña y de 
la Cámara del Serenísimo Señor Inñmte Don Carlos, como testigo de vista, trasladado conforme 
al original del autor por el licenciado D. Pedro González de la Barcia, Bachiller en Cánones por 
la Universidad de Alcalá de Henares. 

(Manuscrito sin fecha. Biblioteca del Ministerio de Estado.) 

(Publicada en 1789 por D. Antonio Valladares de Sotomiyor.) 

Vida de Don Rodrigo Calderón, por D. Juan de Torquemada. Carta de 22 de Octubre de 1621. 
Biblioteca Nacional, Ms. G 132. 

Próspera y adversa fortuna de Don Rodrigo Calderón, Conde de la Oliva y Marqués de 
Siete Iglesias. Su Nacimiento y Privari^a grande que tuvo con la Majestad del Rey Nuestro 
Señor Don Phelipe III. Su prisión y ejecución de la justicia que en él se hi^o en el reynado de 
nuestro gran Monarca Don Phelipe IV. Escrivióla D. Gabriel de Narváez Aldana, Gentilhombre 
de S. M. en sus guardas viejos de Castilla. En el año del Señor de i658. Biblioteca Nacional. Ms. 

Relación de la muerte de Don Rodrigo Calderón, Marqués que fué de Siete Iglesias, por 
Fernando Manolo, de la Corte. (Impresa. Biblioteca Nacional. S 77. 

«Cartas que escribió un caballero de esta Corte, á un amigo suyo sobre la muerte del Señor 
Rey Don Phelipe ni y otros sucesos que á ella siguieron.* Semanario erudito de Valladares y 
Sotomayor.— Yol. 29, pág. 124. 

No menor interés ofrecen las Memorias de Matías de Novoa, publicadas en la Colección de 
Documentos inéditos p.ira la Historia de España, con un prólogo de D. Antonio Cánovas del 
Castillo, y las /?e/aciüíi es rfe sucesos ocur/írfos en la Corte desde i5g9 hasta 16 14 de Cabrera 
de Córdova, publicadas de Real orden, Madrid, 1857. 

De Simancas, en cuyo Archivo se conservan los autos del proceso de D. Rodrigo Calderón, 
hemos recibido las siguientes noticias: «El proceso contra D. Rodrigo Calderón se conservaba 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 387 

muchos infortunios de la guerra» ', en los últimos años del gobierno de 
D. Luis de Requeféns, ó en los primeros del daD. Juan de Austria, hacia 
1576 ó ¡578 2. Su padre se llamaba Francisco Calderón y desempeñaba el 
cargo de Capitán en el ejército de Flandes. Su familia era de Valladolid, 
donde contaba entre las principales. El primero de ella que se estableció 
en esta ciuJad fué Alvaro Hortega Calderón, contemporáneo de Enri- 
que IV, cuyo hijo Rodrigo sacó carta ejecutoria de hidalguía en iSioy 
fué «Capitán de infantería en la batalla de Villalar y sirvió al Señor Em- 
perador Carlos V en las guerras de Alemania muchos años» 3. 

El padre del Marqués de Siete Iglesias, siguiendo el ejemplo del suyo, 
marchó á Flandes, donde tenía parientes, y casó allí con D.^ María de 
Aranda y Sandelín. Quevedo, Gascón de Torquemada, Narváez Aldana 
y algunos más dicen que el' nacimiento de D. Rodrigo Calderón se legi- 
timó después por el matrimonio de sus padres; pero esta supos'ción parece 
algo arriesgada, y es quizá tan falsa como el llamar flamenca á su madre, 
la cual fué hija de D. Juan de Aranda, descendiente de un montero de 
Juan II, y de D.^ María de Sandelín, natural de los Países Bajos, cuya fa- 
milia era tenida en mucho y cuyas armas se veían al lado de las de Orange 
en una vidriera de la capilla del Sacramento de la Iglesia Mayor de Ambe- 
res 4. 

Fuese ó no ilegítimo el nacimiento de D. Rodrigo, es lo cierto que sus 
padres se casaron en Bruselas, después de obtenida en Roma por el novio la 



en este Archivo en una gran arca de tres llaves, una de las cuales tenía el Rey, otra el Presi- 
dente del Consejo de la Cámara y otra ol jefe del Archivo. A pesar de tantas llaves, las tropas 
francesas que alojaron en el castillo rompieron el arca y destinaron los papeles á cama de los 
caballos del Comandante, según consta de nota de D. Tomás González, quien recogió los pape- 
les de entre la inmundicia de las cuadras y formó con ellos tres legajos en su mayor p rtc de 
fragmentos, muchos completamente destruidos y otros incompletos.» En vista de ello nos atu- 
vimos á los papeles existentes en la Biblioteca Nacional, los cuales permiten reconstruir el pro- 
ceso y dan muy clara idea de su carácter. 

Muy poca cosi se ha publicado hasta hoy acerca del Marqués de Siete Iglesias, como no sea 
alguno que otro documento relativo á su proceso. Los Sres. Monreal en sus Cuadros viejos y 
Ricardo Sepúlveda en varios de sus libros hacen referencia á Calderón, sobre todo el primercí 
que le consagra un estudio en la obra citada. Este estudio, enriquecido con notas muy curiosas, 
está inspirado en la relación de Gascón de Torquemada, cuyo título hemos dado al principio de 
esta nota. En Francia, Mr. E.Marco de Saint llilaire, en su Histoire des Conspí^ations et des 
exécutioyis politiques, ha escrito un relato fantástico del proceso de Calderón. 

1 Juan de Torquemada: «Carta á un caballero de provincias.» Semanario erudito de Valla- 
dares y Sotomaror. 

2 Así se deduce de su expediente de Caballero de Santiago. — Archivo Histórico Nacional. 
Documentos de la Orden de Santiago. Leg. 103, núm. 1393. 

3 Bartolomé Tripiana: Alegato en defensa de D. Rodrigo. — Archivo de Simancas. Varios 
de Castilla. 

4 Documentos de la Orden de Santiago. Leg. 103, núm. 1393. 



338 



KEVISTA DE AIíCIllVOS 



dispensa necesaria á los que son primos hermanos '. y que el fuiuro Marqués 
de Siete Iglesias fué bautizado en Amberes, apadrinándole un tal Rodrigo 
Alvarez Calderón. De su infancia nada sabemos, como no sea que bajó 
rodando las murallas de la ciudad en un día de tumulto, según unos, oque 
le sacaron por una ventana, para librarle del furor de los soldados de 
Orange, según otros. Lo único positivo es que su madre murió hacia el 
i58i ó 1 582, y que su padre regresó á España, estableciéndose en Valla- 
dolid, donde tenía «diez ó doce pares de casas en la parroquia de S, Mar- 
tín y las principales junto á la Iglesia de S. Llórente» ^, casándose de 
nuevo. «Y como Don Rodrigo iba creciendo y no confrontaba su genio 
con el de la madrastra, dispuso ponerle por paje del Vice-canciller de Ara- 
gón, de manera que pudiese vivir con algún descanso» 3, 

Este arreglo duró muy pocos días, por parecerle á D. Francisco que no 
era casa donde su hijo podría medrar, ni estaría bien á su calidad, y le 
acomodó por paje de D. Francisco de Sandoval y Rojas, Marqués de De- 
nia, en Abril de iSSg 4. 

Don Francisco de Sandoval, quinto Marqués de Denia y Conde de Ler- 
ma, era á la sazón gentilhombre de cámara del Rey y caballerizo mayor 
del Príncipe de Asturias. Hijo de D. Francisco de Sandoval y de D.'^ Isa- 
bel de Borja, nieto del santo Duque de Gandía y descendiente de Fernando 
el Católico, era el Marqués acaballero de alta y esclarecida sangre, gentil 
persona y gran cortesano», y si no figuraba entre los más ricos del reino, 
contaba entre los más nobles y mejor emparentados de Castilla. Matías 
de Novoa, su gran admirador, se complace en enumerar sus antepasados 
ponderando los grandes servicios que prestaron «con la espada y con el 
espíritu»; pero añade que su casa «estaba menoscabada y consumida á 
ejemplo del edificio que por su misma grandeza y antigüedad padece 
ruina». «El Marqués de Denia — dice Quevedo — tuvo necesidades mal 
socorridas y bien murmuradas, y la pobreza deslució mucho tiempo su 
persona» •''. 

Nada tiene de extraño que se hallase el Marqués en situación algo apu- 
rada en los años que precedieron inmediatamente á los venturosos de su 



1 Documentos de la Orden de Santiago. Ibid. 

2 Documentos de la Orden de Santiago. Ibid. 

3 G. de Torqucmada: Vida y muerte de D. Rodrigo Calderón. 

4 Torquemada: Nacimiento. Vida, Prisión y Muerte de D. Rodrigo Calderón.— Q. Tripiana: 
Defensa de D. Rodrigo. 

5 Matías de Novoa: Memorias, p.ig. 33. — Colección de Documentos inéditos para la Histo- 
ria de España. — Quevedo: Grandes Anales de quince dias. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 339 

privanza, porque el lujo era muy grande y los señores de la Corte rivali- 
zaban en galas y en joyas, en desprendimiento y en suntuosidad, como lo 
atestiguan los relatos de los contemporáneos. Muchos años de vida corte- 
sana llevaba ya el de Denia cuando entró á su servicio D. Rodrigo. Había 
sido menino del Infante D. Garlos y de D.'"* Isabel de Valois, y no se apartó, 
desde entonces de la Corte, lo cual había aguzado singularmente su inge- 
nio y dádole gran experiencia en las cosas de Palacio y aunque en los años 
de 1 598 y 1 599 no disponía ciertamente de la voluntad regia como luego 
dispuso era tan extraordinaria su privanza con el Infante D. Felipe, que 
ya despertaba recelos más que justificado*s en los consejeros de Felipe II. 

El Príncipe de Asturias parecía ser de condición blanda y de aquellos 
que se dejan dominar fácilmente, y el Marqués se aprovechó de estas cir- 
cunstancias para congraciarse con el futuro Soberano de dos mundos, 
aventajando á cuantos aspiraban á ese honor. No tardó Felipe II en ente- 
rarse de la privanza del astuto cortesano, y puso término á las murmura- 
ciones enviándole por su Virrey á Valencia. ((Estuvo allí apenas año y me- 
dio — dice Novoa — porque su gran corazón y gallardo espíritti, no ca- 
biendo allí parecían estar destinados á más altos lugares.» A su regreso, el 
Infante le recibió con alegría, y la privanza del Marqués se hizo mayor 
que antes, á pesar de la enemiga de los ministros del Rey y de las intrigas 
palatinas. 

A tal extremo llegaron estas últimas que, según Novoa, el Marqués 
resolvió exponerle al Rey la situación que sus enemigos le creaban, y pa- 
rece ser que Felipe lí le manifestó estar al tanto «de lo bien que siempre 
habían servido sus pasados, de las obligaciones de su casa y de las que te- 
nía para hacerle merced, y que así se daría por servido de que asistiese al 
Príncipe y fuese del muy honrado y favorecido» '. Por muy extrañas que 
resulten estas palabras en boca de Felipe II, que se hallaba muy enterado 
de los alcances de su heredero y de las inconveniencias de las privanzas, 
lo cierto es que nombró al Marqués de Denia caballerizo mayor del Prín- 
cipe de Asturias. 

Estas funciones desempeñaba D. Francisco de Sandoval cuando entró 
á servirle el futuro Marqués de Siete Iglesias. 

Los primeros tiempos que pasó éste en ^asa del afortunado cortesano 
«corríase mucho, según nos asegura Torquemada, de lo que los pajes le 

I Matías de Novoa: Me7norias. 
S.'* ÉPOCA— TOMO XIII 24 



>40 



REVISTA DE ARCHIVOS 



decían y tomó por remedio, para que no le anduviesen dando cordelejo, 
el estar cerca de la persona de su amo y con tanta asistencia que muchas 
veces no se atrevía á ir á comer al tinelo, ni salía de la sala si no era apa- 
drinándole el maestresala ó algún gentilhombre á quien los pajes tuvie- 
sen respeto». 

Sorprendido el Marqués por la afición que le tenía el paje y por c! 
afecto que parecía profesarle, le tomó simpatía, le distinguió de los otros 
jóvenes que tenía en su casa y le cobró, por último, extraordinario cariño. 
«Y el D. Rodrigo — añade Gascón de Torquemada — procuró también 
granjearse la gracia de su amo, de manera que le vino á fiar la bolsa de 
los papeles y comunicaba con él algunas cosas, por donde con su buen 
natural, que verdaderamente le tenía, se fué haciendo capaz.» 

Ya había logrado el Marqués de Denia lo que tanto deseaba. Felipe 11 
yacía en el panteón del Escorial, y en su lugar reinaba un joven sin ex- 
periencia ni energía y sin más voluntad que la de su favorito. El primer 
empeño de éste fué, como todos saben, apartar del lado del Rey á cuantos 
podían aconsejarle rectamente, y uno tras otro fueron desapareciendo de 
Palacio los ministros de Felipe II. Don Cristóbal de Mora y D. García de 
Loaysa, Rodrigo Vázquez de Arce y algunos más cayeron en desgracia, 
mientras el favorito se apresuraba á obtener para sí y para los suyos las 
mercedes más saneadas del reino con tal precipitación, que parecía reca- 
tarse, como dice ingeniosamente Quevedo, «de alguna hora envidiosa.» 

«La privanza y lugar que el Marqués de Denia tiene con S. M. desde 
que heredó — dice el prudente Cabrera de Córdova en sus minuciosas Re- 
laciones — va cada dia en aumento, sin conocerse que haya otro privado 
semejante, porque son muy extraordinarios los íavores que se le ha- 
cen» I. 



II 



Poco después de haber ocurrido en la Corte la memorable mudanza á 
que nos hemos referido, marchó Felipe III á Valencia para recibir á su 
esposa D.* Margarita y ratificar su matrimonio así coítio el de su hermana 
Isabel Clara Eugenia con el Archiduque Alberto. 



I Cabrera de Córdova: Relaciones de los Sucesos de la Corte desde i558 hasta 1614, pág. 3. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 34 1 

Don Rodrigo concurrió á las fiestas de la boda y presenció las escenas 
que se desarrollaron en Valencia, Denia, Barcelona y Zaragoza, primero 
como paje del favorito y más tarde como ayuda de cámara del Rey, cargo 
que se le otorgó en la capital aragonesa. 

Durante aquella memorable jornada, primera etapa de su vida corte- 
sana, D. Rodrigo no tuvo ante sus ojos más que ejemplos de degradación 
moral. A la cabeza de aquella Corte tan amiga de rezar como de diver- 
tirse estaba un Rey piadoso y santo que lo mismo adoraba venerandas 
reliquias como se entregaba á los placeres del baile ó á las emociones de 
la caza, mientras su favorito hacía y deshacía á su antojo en los asuntos 
más graves del Estado. Aquel Rey tan santo iba de reino en reino men- 
digando recursos de las Cortes, y luego los empleaba en fiestas ó en rega- 
los á sus ministros. E!l representante de una causa política y religiosa de 
inmensa importancia para los destinos del mundo había entregado el po- 
der á un aristócrata ambicioso, sin más talento que el de la hipocresía; y 
este ministro, amo de los destinos di España, acrecentaba sus rentas con 
grave daño de la Hacienda, aceptaba regalos de las Cortes, consentía que á 
su esposa la obsequiasen con dinero y vendía al más generoso los puestos 
más importantes de la Monarquía. Los grandes del reino, contenidos an- 
tes por Felipe II, luchaban por los cargos del Estado con el mismo em- 
peño con que un día se disputaron los señoríos, y no obstante su fanatismo 
religioso, no vacilaban en cometer delitos y atropellos por tal de conse- 
guir sus fines. Grandes y chicos, nobles y plebeyos, clérigos y seglares 
comenzaban á dar muestras evidentes de rebajamiento. 

Por eso, cuando años después los enemigos de Calderón ponderaban 
sus crímenes y calificaban de inauditos sus abusos y malversaciones, re- 
sultan evidentes su mala fe y su odio. ¿Qué fué el Marqués de Siete Igle- 
sias sino un producto de su época? 

Nombrado que fué ayuda de cámara del Rey, se ocupó muy espe- 
cialmente de la recepción de memoriales dirigidos al Monarca ó á Denia, 
y se daba tan gran maña, anteponiendo un papel á otro y favorecien- 
do á los que recompensaban sus servicios, que no tardó en convertir- 
se en importante personaje. «Para enemigo es malo — dice el Emba- 
jador veneciano Contarini— ; pero de su talento y calidad no hay que 
temer» '. 

I Simón Contarini: Relación enviada en i6o5 á la Serenísima República, Inserta al final de 
las Relaciones de Cabrera de Córdova. 



qr 



REVISTA PF Ani 



Las minuciosas Relaciones de Cabrera de Córdoba, que tan al por me- 
nor cuentan los sucesos de la Corte sin omitir las murmuraciones de los 
cortesanos, no hacen mención de D. Rodrigo hasta el año de 1601, en que 
se anuncia en ellas la concesión del cargo de Teniente de la Guardia es- 
pañola á D. Francisco Calderón, «padre de D. Rodrigo Calderón, de la 
Cámara de S. M. v muy privado del Duque de Lerma>x No hace falta, sin 
embargo, que nos lo diga el cronista para suponer que debieron ser muy 
pocas las mercedes otorgadas y los cargos provistos en que no influyera 
el favorito de D. Francisco de Sandoval. Después de todo no hacía más 
que imitar á su señor, el cual cambió su titulo de Conde de Lerma por el 
de Duque en ibgg, hizo que á su hijo le diesen el marquesado de Cea y á 
su nieto el condado de Ampudias y sustituyó á la Duquesa de Gandía con 
su esposa en el cargo de Camarera mayor de D.^ Margarita amén de otras 
muchas mercedes. Sus criados se mostraban tan orgullosos como el. En 
los últimos días de Diciembre de ibgg comenzó á circular de mano en 
mano un papel, como se decía entonces, que llevaba por título El conjuso 
é ignorante Gobierno del Rey pasado. Fácil es figurarse la impresión que 
causaría en todas partes el modo áspero con que el autor del libelo se ex- 
presaba, y la murmuración subió de punto cuando se generalizó la especie 
de que ya había circulado en Valencia durante la estancia en ella de la Corle 
sin que tomase la justicia la menor parte en el asunto. La memoria de Fe- 
lipe II era tenida en mucho por los españoles, y su política la defendían en 
los consejos numerosos partidarios, enemigos de Lerma y de su aprovechada 
familia. El asunto no podía quedaren tal estado, y los predicadores, inspi- 
rándose en el sentir general, clamaron desde el pulpito contra el libelo, 
siendo fama que uno de los sermones más violentos fué el pronunciado en 
la capilla de Palacio por el P. Castroverde en presencia de los Reyes. A los 
dos días prendieron al culpable, Iñigo Ibáñez, secretario del Rey ) del Du- 
que de Lerma, y encarcelaron á diez ó doce personas que resultaron mez- 
cladas en el asunto. Fácil es presumir de dónde venía la inspiración de aquel 
folleto, cuando nos dice Cabrera de Córdova que á Iñigo Ibáñez le envia- 
ron castigado al castillo de Burgos, alcaidía del duque de Lerma, con mil 
ducados de pensión '. 

Entramos de lleno en el período de los cohechos, de lo abusos, de los 
grandes fraudes, y mientras el Rey, postrado de hinojos reza padrenues- 
tros, los ministros se lucran y dilapidan la Hacienda. 

I Cabrera. Relaciones, págs. 55, 6o y 84. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS ^4^ 

La Corte se trasladó hacia este tiempo á Valladalid, con gran disgusto 
de los madrileños y no menor rabia de los vallisoletanos. No nos toca á 
nosotros discernir las causas íntimas de un traslado tan inútil como cos- 
toso; pero sí diremos que una vez instalados los Reyes en el palacio del 
Duque de Lerma y acomodados los criados de la casa Real del mejor moJo 
posible, dieron comienzo las fiestas. Mientras la nación sucumbía, el Rey, 
su favorito y sus cortesanos se divertían. Unas veces se celebraban los sa- 
raos en los reales aposentos, las otras en los del favorito, y dábase éste tal 
maña en obsequiar á sus convidados, y de tal modo sabía disponerlo todo, 
que los invitados quedaban sorprendidos ante su grandeza y generosidad. 
Distraían y apartaban el pensamiento del Rey de las graves preocupacio- 
nes del Gobierno máscaras caprichosamente vestidas que penetraban en 
los salones de Palacio al son de agradables músicas, torneos suntuosos en 
los que lucían su habilidad y donaire los títulos y caballeros más ilustres 
del reino, animadas cacerías, excursiones á Lerma, á la Ventosilla, á Cu- 
billas y á otros lugares y piadosas romerías á las ermitas y monasterios 
más famosos de la comarca. 

Hallábase el país muy necesitado y muy pobre. Tenía el Rey que va- 
lerse de todo género de arbitrios para procurarse recursos; hubo ciudad 
que le rogó no pasase por el'a, por no poder agasajarle dada su miseria; 
hubo lugar donde ni él ni sus acompañantes hallaro i con qué satisfacer 
sus más apremiantes necesidades; pero los bailes, los torneos, las cacerías 
y las procesiones continuaban. 

Don Rodrigo Calderón desempeñaba parte muy principal en las fiestas 
del Duque. Un ejemplo bastará para demostrarlo, poniendo al mismo 
tiempo de relieve la fastuosidad del favorito. 

«El 1 3 de Enero de 1602— dice Cabrera de Córdova— el Duque de Ler- 
ma hizo á SS. MM. una grande fiesta en el cuarto donde posa en Palacio, 
en ciertos aposentos y galerías que tiene allí muy buenos y estuvieron 
muy bien aderezados; y en la galería principal había dos grutas cuadradas 
de muy buena invención con diversas cosas y peregrinas y espejos que 
hacían dos vistas de lo que estaba dentro y fuera dellos; y en la una había 
una señora Margarita con su dragón que echaba fuego y humo de pastillas 
por la boca, y juntamente había un molino de viento y una fuente que salía 
de una peña, y muchas luces en diversas formas.» 

«La otra parecida á ésta, tenía una fuente con dos pilas jaspeadas y 
doradas y en la más alta una sirena que echaba caños de agua muy altos 



344 



REVISTA DE ARCHIVOS 



y había dentro jardines y las figuras de Adán y Eva, dando á entender 
ser el Paraíso terrenal, con muchas luces y detrás de estas grutas muchas 
voces é instrumentos de diversas músicas.» 

«Al anochecer pasaron allí SS. MM. y las damas por dentro de su 
aposento, donde estaba ya la Infanta en brazos de su aya la Marquesa del 
Valle, y á la entrada de la galería había una rueda grande con un eje que 
hacía ocho ochavos y en cada uno diversas figuras de bulto, así de caza 
como de jardines y de mujeres y hombres que se movían y en otro 
ochavo una fuente que corría y meneándose la rueda, por una vidriera se 
descubría lo de cada ochavo.» 

«Sentáronse SS. MM. en el testero de la galería, debajo de un dosel 
muy rico, y las damas á los lados como se acostumbra, y habiendo oído un 
poco la música, salió á danzar el Duque de Lerma con doña Victoria, 
hermana del Marqués de Gerralvo; después danzaron SS. MM. y otras 
damas y caballeros.» 

«Luego entró el cartel del torneo con pítanos y alambores, el cual le 
hizo un rey de armas. De allí pasaron SS. MM. á otro aposento que estaba 
muy bien aderezado, y caía sobre un patinejo donde se hizo el torneo; es- 
tuvieron SS. MM. en la v*entana y las damas en otras galerías que caían 
al mismo lugar, y en otras había señoras y caballeros; abajo hubo una mesa 
de jaspe con los precios de piezas de plata: eran los jueces el Conde de 
Puño en Rostro, D. Antonio de Toledo, el Bailio de Lora, D. Martín de 
Alagón y D. García de Figueroa.» 

«Entró el mantenedor, que era D. Rodrigo Calderón, de la Cámara de 
S. M., vestido de amarillo, con el Duque de Medinaceli y el Marqués de 
Cea y otros caballeros por padrinos y después entró Treviño, asimismo 
de la Cámara, que le ayudó á mantener; después entraron los aventureros 
muy galanes, todos criados del Duque.» 

«Acabado el torneo volvieron SS. MM. á la galería, donde hallaron 
puestas las mesas para la cena: la de SS. MM. debajo de dosel y la de las 
damas frontero, cuya mesa era muy larga y detrás unas barandillas para 
que no llegase la gente y ambas mesas muy ricamente aderezadas y llenas 
de diferentes principios y después se sirvieron muchas diferencias de vian- 
das, empanadas y muchas frutas y conservas.» 

«Alzados los manteles dio el Duque á la Reina un escritorio de plata 
muy bien labrado y con muchas cosas dentro y al Rey, nuestro señor, un 
alfanje muy bien guarnecido y á la Infanta otros brincos, algunos de cor- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 345 

nerines; entraron criados y pajes del Duque y fueron repartiendo entre las 
damas guantes, lienzos y piezas de plata dorada.» 

c(De allí pasaron SS. MM. á otra sala muy bien aderezada y delante de 
los Reyes estuvieron las damas y en el otro testero estaba el aparato de 
una farsa, pintada la ciuda 1 de Barcelona al natural, donde representaron 
los pa]e:> del Duque una comedia del carnaval de Barcelona, que dio mucho 
gusto á SS. MM I.» 

La fiesta concluyó á media noche, después de muchas danzas y diver- 
siones. 

La víspera se había hecho la proposición á las Cortes, y D. Luis de Sa- 
lazar, Secretario del Rey, manifestó a los procuradores las muchas nece- 
sidades del Monarca, «por haberle dejado su padre consumido el patri- 
monio». 

Mucho debió enorgullecer á D. Rodrigo la intervención que tenía en 
las fiestas palatinas y el continuo roce con encumbrados personajes. El 
puesto de ayuda de cámara era poco para su vanidad, y así obtuvo que le 
fuese concedido interinamente el de Secretario de la Cámara durante la 
ausencia de su propietario Alonso de Muriel y que se le otorgase definiti- 
vamente al morir éste. No eran muy crecidos los emolumentos, puesto 
que no excedían de 800 ducados anuales; pero daba gran importancia al 
que lo desempeñaba por entender en gracias y mercedes. No tenía aún 
D. Rodrigo la extraordinaria autoridad que logró después, pero su situa- 
ción era envidiable y envidiada y ya entonces, es decir, hacia el año de 1602, 
dio en mostrar los defectos que tan antipático le hicieron á los ojos de todos, 
y que acarrearon su desastrosa muerte. 

«Antes de que llegara á ocupar tan grandes puestos — dice uno de sus 
biógrafos, Aldama — era humilde, blando, amoroso, y sobre todo, servía 
con amor, que es el verdadero fundamento para facilitar la gracia y el pre- 
mio del que sirve, mas después de ocupado en el servicio de S. M. era so- 
berbio y arrogante con los que le habían menester, sin acordarse de lo 
que fué» 2, 

<<;Corrió la fama de la privanza de D. Rodrigo — dice Gascón de Tor- 
quemada — y de la mucha mano que en todo tenía, que no fue poca causa 

1 Cabrera: Relaciones, págs. 131-132. 

2 Próspera y adversa fortuna de Don R. Calderón. Su nacimiento y privanza grande que 
tupo con la Majestad del rey ntro. Sr. Don Phelipe III. Su prisión y ejecución de la justicia.que 
en él se Aí;?o, etc. Escribióla D. Gabriel de Narváez Aldama. Gentilhombre de S. M. en sus guar- 
dias viejas de Castilla. Año de i658. 



REVISTA DE ARCÍ 

para ensoberbecerse, y tuvo muchos señores lastimados por el poco caso 
que de ellos hacía; pagaba pocas visitas y dio en dificultar muchas veces 
las audiencias, bien es verdad que cuando las daba era generalmente sin 
dejar de oir persona alguna; tenía gran memoria, y á todos los conocía por 
sus nombres y se enteraba de lo que cada uno pretendía; pero como corría 
aquella mala secta de recibir no alcanzaban de él todos los pobres coino 
los ricos, y ya se empezaba á censurar (aunque con gran sigilo) los moni- 
podios que hacían D. Rodrigo y el Duque de Lerma » 

No era este delito cosa nueva ni extraordinaria en los buenos tiempos 
de Felipe III como luego veremos; pero siendo muchos los descontentos, 
era natural que culpasen á quien menos poder tenía. Temían á Lerma y 
no se atrevían á atacarle; pero con su secretario no sucedía lo mismo. 
A los grandes les molestaba su orgullo y á los pequeños su soberbia. «No 
podían sufrir— dice á este propósito iMatías de Novoa— que D. Rodrigo 
Calderón se hubiera hecho tan grande lugar en el mundo; causábales en- 
vidia su demasiada resolución en responder á los pretendientes, cosa que 
algunas veces es necesaria, y por esto forzoso el hacerse aborrecible. La 
denegación de las cosas á que no se atrevía el Duque por su blandura de 
condición, remitiéndolo á D, Rodrigo, la ejecutaba él, y así se daban á 
creer ó que les impedía las mercedes ó que les era mal afecto cuando de 
cuatro consultados sólo uno salía con el premio: dura cosa que ha de te- 
ner desto culpa el Ministro Pesábales de su mucha autoridad, de su es- 
timación, del modo con que se trataba y hacía respetar su persona » 

Y tanto como les pesaba. 

El 25 de Septiembre de 1604 estuvo á punto de sufrir las consecuen- 
cias del odio de sus enemigos. «Venía en silla — dice Cabrera—, cuando en 
el zaguán de su posada le quisieron disparar un pistolete y no prendió el 
fuego, y el que le tiraba se escapó sin saberse quién fues3, dejando á don 
Rodrigo harto turbado y que habrá de vivir con cuidado de sí de aquí en 
adelante» ' 



III 

No podía ser más apurada la situación financiera de España á princi- 
pios del siglo xvH. Felipe II había dejado la Hacienda en tristísimo estado. 



I En li Biblioteca Nacional, bajóla signatura D i56, existe copia'de una muy curiosa carta 
de D. Francisco Calderón á su hijo reconviniéndole por su orgullo y anunciándole su triste fin. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 847 

Los reinos de la Península estaban agobiados bajo el peso de los tributos. 
Dolíanse los procuradores en Cortes de la mucha miseria que padecían sus 
representados. Reinaba en la administración pública el mayor desorden. 
Empeñadas estaban las rentas de la Monarquía, consumidos de antemano 
los servicios ordinarios y extraordinarios de las Cortes, y empleados antes 
de llegar á España los tesoros que venian de América. «La hacienda real 
— dice Fernández Navarrete— pasando por muchos arcaduces, andaba dis- 
minuida, porque humedeciéndolos todos, era forzoso que llegase poca agua 
á las fuentes.» 

La casa real pasó grandes apuros. 

El Rey no pudo pagar á sus criados, ni darles ración, ni proveerse tan 
siquiera de lo necesario para el servicio de su mesa, como no fuese á fiado, 
cdo que nunca se ha visto antes de ahora en la casa real», dice Cabrera. 

Para acudir al remedio de tamañas necesidades se embargó la plata de 
las iglesias y la de los particulares, y se solicitó de éstos donativos en 
metálico. Gentileshombres del Rey, acompañados de religiosos, iban de 
casa en casa exponiendo á sus dueños la situación de la Monarquía y la 
urgencia de remediarla. Señores hubo que regalaron 60.000 ducados; pero 
también hubo ministros y consejeros á quienes fué preciso recordar la 
obligación que tenían de contribuir antes que nadie al sostenimiento del 
reino. 

Mientras el soberano pedía limosna, ocurrió un hecho que vino á de- 
mostrar la inmoralidad que reinaba en altas esferas. El atrevido Iñigo 
íbáñez denunció resueltamente la conducta de los ministros. En 4 de Abril 
de 1603 se le prendió en Valladolid por haber escrito un papel en el que 
formulaba graves acusaciones contra D. Pedro Franqueza y D. Rodrigo 
Calderón. Advertía Iñigo íbáñez al confesor de S. M., encargado á la 
salón de los asuntos de Hacienda, «que convenía quitar á ambos de los 
negocios, porque si no se remediaba esto iba perdido el Gobierno, según 
vendían los oficios y se dejaban cohechar». «Con lo cual— añade Cabrera- 
ha dado á entender su locura como en haber escrito del Rey pasado tan- 
tos disparates.» 

La pena que se le impuso demuestra que no estaba tan loco, pues le 
dieron el susto de condenarle á muerte, y luego le conmutaron la pena 
enviándole á la fortaleza de Simancas. 

La atrevida acusación del antiguo secretario de Lerma, que debía estar 
al tanto de las interioridades del Gobierno, no fué más que el preludió. 



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REVISTA DE ARCHIVOS 



por decirlo así, de los procesos incoados en los años siguientes contra mi- 
nistros y secretarios que, fiados en su poder, de todo se aprovechaban. «No 
se hallaba oficio de mayor ni de menor cuantía — dice Fernández Nava- 
rrete— que no se granjease por alguna suerte de cohecho.» «Vemos Mi- 
nistros salidos del polvo de la tierra — dice Mariana — en un momento 
cargados de millaradas de renta. ^De dónde ha salido esto, sino de la san- 
gre de los pobres, de las entrañas de negociantes y pretendientes?» 

Habíase convertido, en efecto, la administración del Estado en una 
gran almoneda, donde todo se vendía al mejor postor. Unos cohechaban 
con los oficios del Gobierno y con las regias mercedes, y se entendían con 
los que prestaban al Tesoro; otros se aprovechaban de las alteraciones de 
la moneda para lucrarse mientras los tesoreros daban á réditos el dinero 
que cobraban, dilatando su entrega años enteros, engrandeciéndose desca- 
radamente á costa del país y labrando palacios, «que les servían más de 
acusación que de alojamiento» '. Los hechos demostraron la verdid de 
estas murmuraciones. 

En Agosto de 1604, un año después de la escandalosa denuncia de Ibá- 
ñez, se supo que un oficial de la Secretaría de Hacienda había hurtado 
3o. 000 ducados mediante cédulas falsas firmadas por el Rey, en las que se 
ordenaba la entrega de grandes cantidades á varios ministros, entre ellos 
á D. Rodrigo Calderón. 

Ai año siguiente se descubrió, con motivo del fallecimiento de Juan 
Pascual, Tesorero del Consejo de Hacienda, otro destalco que importaba 
nada menos que 16 millones. Se embargaron los bienes del difunto y 
cuanto se pudo hallar de su pertenencia, no obstante haber declarado en 
testamento que tenía muy bien ajustadas las cuentas, y que arrojaban á su 
favor un saldo de Soo.ooo ducados. 

Los aprovechados tesoreros no eran, después de todo, más que precur- 
sores de ministros más aprovechados todavía. 

En 26 de Diciembre de 1607, estando ya la Corte en Madrid, prendie- 
ron á D. Alonso Ramírez de Prado, del Consejo Real, y le llevaron á la 
fortaleza de Brihuega. Efectuó la prisión D. Hernando Carrillo, del Con- 
sejo de Hacienda, el segundo día de Pascua, después del tradicional ban- 
quete que celebraban los Consejei'os antes de felicitar á los Reyes. A la es- 
posa de Ramírez de Prado la arrestaron también, y procediendo acto se- 



I Quevedo: Grandes anales de quince días. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 349 

guido al registro de su casa, hallaron 40.000 escudos en plata labrada, 
40.000 en joyas, 90.000 en tapicerías y colgaduras, 100.000 en letras de 
cambio, 70.000 en juros, 400.000 en juros á nombre de otros y Soo.oooen 
bienes raíces, sin contar otros muchos objetos que no se tasaron. 

Pocos días después celebrábase en el Real Alcázar de Madrid un luci- 
dísimo torneo seguido de sarao y baile. Allí estaban los Reyes, los gran- 
des, los ministros, lo más granado de la villa y corte. Allí estaba también 
D. Pedro Franqueza, Conde de Villalonga, Secretario de Estado para los 
asuntos de Italia, acompañado de su esposa, de D. Martín Valerio, su hijo, 
y de la mujer de éste, D,'**^ Catalina de la Cerda. Acabada la fiesta, y cuando 
ya muy entrada la noche regresaba este poderoso ministro á su morada, le 
detuvo D. Hernando Carrillo, le llevó á Torrelodones y encerró á sus 
hijos en una quinta que poseían en el Prado de San Jerónimo para mejor 
registrar la casa que habitaban en la población. No le debió coger tan 
de sorpresa como á Ramírez de Prado esta mudanza de fortuna, pues ya 
había puesto en salvo buena parte de sus riquezas. El Duque de Lerma, 
que debió tener no pequeña participación en los cohechos de Villalonga, 
no pretendió salvarle, á pesar de la amistad que le tenía, y el Secre- 
tario de Italia cayó para no levantarse. Los jueces hallaron en su casa va- 
jillas de oro y plata, colgaduras, joyas de toda especie, dinero, letras y juros 
por valor de cinco millones de escudos. Tres días se emplearon en trasla- 
dar sus muebles á Palacio. En diferentes escondrijos de su casa se encon- 
traron riquísimas joyas; camino de Valencia se detuvieron varias acémilas 
que llevaban Boo.ooo ducados. La casa en que vivía la adquirió el Duque 
de Alba en 44.000. Descubriéronse infinidad de fraudes. Se supo que había 
hurtado al Rey un millón de ducados en el asiento hecho con los judíos de 
Portugal; que por el traslado de la Corte de Valladolid á Madrid le dieron 
100.000 ducados; se averiguó que había prestado 200.000 ducados á hom- 
bres de negocios mediante interés; en una palabra, la realidad sobrepujó á 
las sospechas de sus peores enemigos. 

Don Pedro Alvarez Pereira, del Consejo de Portugal, tuvo la misma 
suerte que Villalonga. Le prendió el Alcalde D. Melchor de Teves y le lle- 
varon á Torrejón. De todos los procesados fué el que luvo más suerte. Era 
Caballero de Cristo y le juzgaron los individuos de esta Orden portuguesa, 
dándole por buen Ministro, «que si le reconocieran y sentenciaran por acá 
— dice Cabrera — no le hallaran tan libre disculpa como los de su Orden». 
«Estas prisiones — añade el cronista--han causado mucha admiración en 



REVISTA DE ARCHIVOS 

esta corte, por ser tres personas de quienes se hacía mucho caso en ella; y 
así han quedado con temor otros ministros, y todos procurarán de aquí 
adelante hacer sus oficios como tienen obligación, y echarán de ver que 
S. M. tiene cuenta cómo cumplen con ellos.» 

Don Rodrigo Calderón hubo de sufrir también las consecuencias de esta 
racha de moralidad, tantos eran los cohechos que le atribuían. Sin el favor 
que le dispensaba el favorito es indudable que hubiera tenido la misma 
suerte que Villalonga pero, gracias á la influencia del Duque, todo se re- 
dujo á una visita que le hicieron el Conde de Miranda, Presidente de Cas- 
tilla; el Cardenal Xavierre, confesor de S. M.; D. Juan de Idiáquez, Secre- 
tario del Rey, y D. Hernando Carrillo, los cuales, después de ordenarle de 
palabra que no recibiera presentes sin licencia del monarca, le declararon 
buen ministro. No contento con esto, y queriendo, sin duda, ponerse á cu- 
bierto de nuevas acusaciones, obtuvo á raíz de la visita una Real cédula 
cuyo texto es de sumo interés para los que estudian la época de Felipe IIÍ. 

«Por cuanto — dice este documento — con ocasión de las visitas que he 
mandado hacer contra algunos ministros míos por las justas causas que 
para ello procedieron resultó decirse públicamente por algunas personas, 
notando á Don Rodrigo Calderón , de mi Cámara, que con ocasión de mi ser- 
vicio y de la mano que había tenido en los papeles y cosas que están á cargo 
del Duque de Lerma y de que trata, había excedido en ventas y conciertos 
de beneficios y oficios eclesiásticos y seglares y en manifestar y revelar se- 
cretos de mi servicio por dineros ó por otros fines suyos particulares y que 
había vendido audiencias y descubierto consultas, comunicándolas á las 
partes y detenido y mudado otras y algunos pliegos y despachos de mi ser- 
vicio, recibiendo dineros, joyas y preseas por ilícitas y reprobadas causas; 
y que en el oficio de la Cruzada y en otras mercedes que se le habían he- 
cho, había cometido diversos fraudes, entendiéndose con algunos hombres 

de negocios, dándoles aviso en daño de mi real servicio en razón de lo 

cual mandé se hiciesen ciertas averiguaciones resultando que estaba sin 

culpa y no la tenía ni los dichos casos eran ciertos ni verdaderos. Todo lo 
cual visto y con Nos consultado, fué acordado que debíamos mandar dar 
esta nuestra carta y cédula por la cual y por justas consideraciones con- 
cernientes á la publica administración de justicia debemos declarar 

como declaramos por libre al dicho Don Rodrigo Calderón de las cosas 
referidas en los capítulos y memoriales contra él propuestos ó publicados 
y libramos y declaramos por libre de la general publicidad que contra él 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 35 I 

se había derramado y en iodas las dichas cosas, hasta el día presente 

mandamos se ponga perpetuo silencio y que no se trate judicial ni extra- 
judicialmente y que esta nuestra carta y cédula tenga fuerza de senten- 
cia defijiitiva ejecutoria como si fuera dada entre partes en pleito legíti- 
mamente fenecido y acabado para que sobre las dichas cosas no se pro- 
ceda ni trate más dellas. Y atento á lo susodicho mando al Presidente y 
los de Mi Consejo y á los Presidentes y oidores de Mis Chancillerías y á 
Nuestros cualesquier Jueces y Justicias, Tribunales destos Reinos guarden 
y cumplají y hagan guardar y cumplir inviolablemente y siempre el caso 
á pedimento del dicho Don Rodrigo ó de oficio, so pena de la nuestra mer- 
ced y de cincuenta mil maravedises para la nuestra cámara y de otras 
penas reservadas á nuestro arbitrio contra los dichos transgr esores. Y asi- 
mismo á los nuestros Fiscales de los dichos nuestros consejos y Chancille- 
rías no va