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REVISTA 



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JAN 22 191 



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ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



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REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



ÓRGANO DEL CUERPO FACULTATIVO DKl RAMO 



TERCERA ÉPOCA 

AÑO Xlil 

Toiwfl:o x:2c: 

Enero á Junio de 1909 












MADRID 

1 If. PE LA REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEO^ 

Propiedad de D. José Manuel de la Cuesta. 

Infantas, núm, 42, bajo. 

1909 




i .xo 



CONSEJO DE LA REVISTA 

iüNTa INSPECTORa. Presidente: Jefe superior del Cuerpo, D. Mar 
celino Menénde%,y Pelayo. — Vocales: D. José Ortega y García. — D. Manuel Flores 
Calderón.— D. Mariano Cacalina y Cobo.— D. Vicente Vignau y Ballester.— D. Ro- 
drigo Amador de los Ríos.— D. Eduardo de Hinojosa y Naveros.— D. Juan Catalina 
García y López. — D. Ricardo de Hinojosa y Naveros. — D. Augusto Fernández- 
Victorio. 

REDA&SIOX. Presidente: D. Marcelino Menénde;{ y Pelayo. — Redactor 
jefe: D. Juan Menéndez Pidal. — Vocales: D. Ramón Menéndez Pidal. — D. Anto- 
nio Paz y Melia. — D. José Ramón Mélida y Alinari. — D. Alvaro Gil Albacete. — 
D. Narciso Sentenach y Cabanas. — D. Ricardo de Hinojosa y Naveros. — D. Ma- 
nuel Magallón y Cabrera. — D. Ricardo de Aguirre. — Secretario: D. Francisco 
Navarro y Santín. 

eOLABORADORES 

Españoles. — Aguado Bleye (Pedro). — Aguilar y Cano (Antonio). — Aguiló 
(Ángel).— Aguirre (Ricardo de).— Alonso Getino (Fr. Luis G.).— Altamira (Rafael).— 
Alvarez-Ossorio (Francisco). — Amador de los Ríos (Rodrigo). — Andrés y Alonso 
(Rafael).— Anlolín (Guillermo).— Arco y Molinero(Angel del).— Arderíu y Valls (En- 
rique). — Aviles (Ángel). — Barcia y Pavón (Ángel). — Basanta de la Riva (Alfredo).— 
Bayo (Ciro). — Blanco (Rufino). — Blázquez (Antonio). — Bonilla y San Martín 
(Adolfo). — Borbón (Serma. Sra. Infanta D.^ Paz de). — Bullón y Fernández (Eloy). 
— Calvo y Sánchez (Ignacio).— Cambronero (Carlos). — Campos y Munilla (Manuel 
de). — Castañeda y Alcover (Vicente). — Castaños y Montijano (Manuel). — Castillo 
(Manuel). — Codera (Francisco). — Cotarelo (Emilio). — Cuervo (Justo). — Chabáí) 
(Roque).— D. GazuUa (Faustino).— Devolx y García (José).— Díaz de Escovar (Nar- 
ciso). — Diez y Lozano (Baldomero). — Domínguez Berrueta (M.). — Escandón 
(Ramón). — Espejo é Hinojosa (Cristóbal). — Estelrich (J. L.). — Fernández 
Mourillo (Manuel). — Fernández Valbuena (Ramiro). — Fernández de Velasco 
(Fernando).— Ferrá (Bartolomé). — Flores Calderón (Manuel).— García (Juan 
Catalina). — García Pérez (Juan Pío). — García de Quevedo (Eloy). — Gestoso y 
Pérez (José).— Gil Albacete (Alvaro).— Gómez del Campillo (Francisco).— Gómez 
del Campillo (Miguel).- Gómez-Moreno y Martínez (Manuel). — González Agejas 
(Lorenzo). — González Hurtebise dit Delaborde (Eduardo). — González Simancas 
(Manuel).— Gonzalvo y París (Luis).— Goyri de Menéndez Pidal (D.* María).— 
Guillen Robles (Francisco). — Gutiérrez del Caño (Marcelino). — fJartzenbusch é 
Hiriart (Eugenio).— Hergueta (Domingo).— Herrera (Adolfo).— Herrera (P. Ignacio). 
—Hinojosa (Eduardo de).— Hinojosa (Ricardo de).— Jiménez Soler (Andrés).- Jude- 
rías (Julián). — Lampérez y Romea (Vicente). — Laurencín (Marqués de). — Liñán y 
Eguizábal (José de).— Liñán y Heredia (Narciso José de).— López-Valdemoro y de 
Qaesada (Juan G.), conde de las Navas. — Llabrés (Gabriel). — Lloréns y Asensio 
(Vicente).— Magallón (Manuel).— Marco Hidalgo (José). —Martínez (Juan).— Mel- 
gares y Marín (Julio).- Mélida (José Ramón).— Mendigutía (Tomás). — Menéndez y 
Pelayo (Marcelino).— Menéndez Pidal (Juan).— Menéndez Pidal (Ramón). — Meneu 
(Pascual).— Mínguez (Bernardino Martín).-Mir(Miguel).-Mora (Manuel).— Nava- 
rro y Santín (Francisco).— Olavide (Ignacio). — Paz y Espeso (Julián). — Paz y Melia 
(Antonio).— Pedraja y Fernández (Eduardo de la).— Pérez de Guzmán (Juan).— Pé 
rez-Rubín (Luis).— Pérez-Villamil (Manuel).— Picatoste (Valentín).— Quintero (Pe- 
layo).— Ramírez de Arellano (Rafael). — Ramírez de Villa-Urrutia (Wenceslao).— 
Reymóndez del Campo (Jesús).— Robles y Rodríguez (Ramón).— Rodríguez Marín 
(Francisco).— Rodríguez Mourelo (José). — Rodríguez Villa (Antonio).— Rosa y 
López (Simón de la).— Ruano y Prieto (Fernando).— Salcedo y Ruiz (Ángel).— 
Salva (Anselmo).— San Pelayo (Julián).— Sanpere y Miquel (Salvador).— Santa- 
maría (Lorenzo).— Santa María y García (Ramón).— Sanz Arizmendi (Claudio).— 
Sentenach (Narciso). — Serrano (Luciano). — Serrano y Sanz (Manuel).— Soraluce 
(Pedro).— Suárez-Bravo (Francisco).— Tenorio (Nicolás).— Torre y del Gerro (An- 
tonio de la). — Torres Lanzas (Pedro). — Tramoyeres (Luis). — Ureña y Smenjaud 
(Rafael).— Vaca y Javier (Domingo).— Valencina (Fr. Diego de).— Velasco y Aguirre 
(Miguel).— Velázquez Bosco (Ricardo).— Vignau y Ballester (Vicente).— Villaamil 
y Castro (José).— Vives (Antonio). 

Extranjeros. — Benolied (José), Profesor de la Escuela Industrial de Lisboa. 
— Bienkowski (P.), Profesor de la Universidad de Cracovia.— Bonsor (J.), Ar- 
queólogo.— Calmette (J.), de la Escuela Francesa de Roma. — Cazac (H. P.), 
Profesor del Liceo de Bayona.— Collinj (Isak), de Upsala.— Daumet (G.), de los Ar- 
chivos Nacionales de Francia.— Desdevises du Dézert (G.), Profesor de la Universidad 



de Clermont-Ferrand.— Farinelli (A.), Profesor de la Universidad de Turín.— Fitz- 
Gerald (J. D.).— Friedel (M.), de la Universidad de Liverpool. -Garófalo (F. P.), Pro- 
fesor de la Universidad de Catania (Sicilia).— Haebler (Conrado), Bibliotecario de la 
Real de Dresde.— MomoUe (Th.), Director de la Escuela Francesa de Atenas.— 
Legrand (Théodoric).— Leite de Vasconcellos (J.), Director del Museo Etnológico 
de Lisboa.— Melé (E.), de la Biblioteca Nacional de Ñapóles.— Morel-Fatio (A.), 
Hrofesor de la Escuela de Estudios superiores de París.— Paris (P.), Catedrático de 
la Universidad de Burdeos.— Pilollet (C.), Doctor en Letras, Profesor del Liceo de 
Saint-Brieuc— Farinelli (A.), Profesor de la Universidad de Turin. 

Catálogos publicados por la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. 
Biblioteca Na( ional. — L Catálogo de las piezas de teatro que se conservan en el 
Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, por D. Antonio Paz y 
Melia, Jefe de dicho Deparlamento. Madrid, 1899; 8.°d., 717 págs.Die:{ pesetas, ocho 
pesetas á los suscriptores de la Revista. — IL Catálogo de las causas contra la fe se- 
guidas ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo y de las infor- 
maciones genealógicas de los pretendientes á oficios del mismo. Con un Apéndice de 
los demás Tribunales de España, Italia y América. Madrid, igoS; 8.° d., viii-669 págs. 
— IIL índice de pruebas de los Caballeros de la Real y distinguida Orden española de 
Carlos III, desde su institución hasta el año i8<:j7. Madrid; 1904, 8.° d., 191 págs. Cua- 
tro pesetas. — Catálogo de los retratos de personajes españoles que se conservan en la 
Sección de Estampas y Relias Artes de la "Biblioteca Nacional, por D. Ángel M. de 
BaiTc'ia.{Agotaido.)— Catálogo de los papeles de la Junta central suprema gubernativa 
del Reino y del Consejode laRegencia, publicado por el Archivo Histórico Nacional. 
Madrid, 1904; 8.** d. Dos pesetas. — Catálogo de la librería del Cabildo Toledano, por 
José M." Octavio de Toledo. Madrid, 1908: 8." d. — Catálogo de los manuscritos que 
pertenecieron á D. Pascual de Gayangos, por D. Pedro Roca. Madrid, 1904; 8.° d. 

BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 
II. Instrucciones para la redacción de los Catálogos en las Bibliotecas públicas del 
Estado, dictadas por la Junta facultativa de Archivos, Bibliotecas y Museos. 
Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1902; 8.°, 
1 52 páginas y 180 modelos. Seis pesetas. ' 

PUNTOS DE SUSCRIPCIÓN 
En Madrid: en la Administración de la Revista, Paseo de Recoletos, 20; y en 
las librerías de Murillo, Alcalá, 7; Súarez, Preciados, 48; Guttenberg, Plaza de 
Santa Ana, iS; Fé, Carrera de San Jerónimo, 2; Capdeville, Plaza de Santa Ana, 9; 
Romo y Füssel, Alcalá, 5; Sánchez, Carretas, 21; San Martín, Puerta del Sol, 6, y 
viuda de Rico, Travesía del Arenal, i. — En París: en la librería de H. Welter, Rué 
Bernard-Palissy, 4. 

PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN.— En esta Administración: pal-a España, 15 pe- 
setas al año; para el extranjero, 20 francos al año. ^^úmero suelto, 1,50 ptas. 

La suscripción y pago de la Revista será anual, empezando en Enero y ter- 
minando en Diciembre. 

Primera y segunda serie (primera y segunda época), tomos I á IX; agotados. — 
Tercera serie (tercera época), tomos I, II, III, IV, V, VI y VII, 90 pesetas; sueltos, 
á 1 5 ptas. tomo.— Boletín de Archivos, Bibliotecas y Museos, un tomo, 7,5o ptas. 

MODO DE HACER EL PAGO 
En metálico ó por medio de libranza del Giro mutuo, á nombre del 
Sr. Administrador de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 
Paseo de Recoletos, núm. 20. 

ADVERTENCIAS 

La correspondencia literaria (envío de originales, de documentos, de noticias, 
de obras, de papeletas bibliográficas, cambio, pruebas de imprenta, etc.), se dirigirá 
at Secretario de la Redacción de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 
Paseo de Recoletos, 20.— La correspondencia administrativa (suscripciones, anun- 
cios, recfamaciones, etc.) al Administrador de la Revista de Archivos, Bibliote- 
cas Y Museos, Paseo de Recoletos, 20. 



Rogamos á los autores, editores y libreros que nos remitan \3iS papeletas biblio- 
gráficas exactas de sus obras, si quieren que se inserten gratuitamente en la sec- 
ción de Bibliografía.— Se hará nota bibliográfica de todo libro de materia lite 
raria, histórica ó artística, siempre que lo requiera la importancia de la obra y se 
envíe á la Revista un ejemplar. — La Redacción deja á los autores la respon- 
sabilidad de las opiniones que emitan en sus escritos. 



INDICK DEL TOMO XX 



artículos doctrinales y de investigación 

Págs. 

Aguilap Y Cano (Antonio). El maestro Francisco Cano ]6i y 354 

Amador de los Ríos (Rodrigo). Epigrafía 43 

Antoli'n (Guillermo^. Opúsculos desconocidos de San Jerónimo 60 

— La librería de D. Pedro Ponce de León, Obispo de Plasencia. . .371 
Arco (Ángel del). Apuntes bio-bibliográficos de algunos poetas granadinos 

de los siglos XVI y xvii 241 y 424 

Barcia (Ángel M. de). El retrato de Santa Teresa. . . , 1 

DÍAZ DE Escovar (Narciso). Décadas del Teatro antiguo español 263 

EsTELRicH (J. L.). Biblioteca provincial de Cádiz: noticia de su fundación y 

vicisitudes 81 y 43o 

Hergueta (Narciso). Noticias históricas de D. Jerónimo Aznar, Obispo de 

Calahorra, y de su notable documento geográfico del siglo xiii. ... 98 
Juderías (Julián). Los favoritos de Felipe Ilí: Don Pedro Franqueza, Conde 

de Villalonga (conclusión) 16 y 223 

Mélida (José Ramón). Dibujos de Miguel Ángel parala Sibila Líbica . . 53 
Menéndez Pidal (Juan). Don Francesillo de Zúñiga, bufón de Carlos V. . 182 
Paz Y Melia (Antonio). Biblioteca del Conde de Haro, fundada en 1435 

(conclusión) 277 

P1TOLLET (Camilo). A propósito de unas cartas inéditas de Johann-Georg 

Keil á N. H. Julius 332 

Reymóndez (Jesús). Precedentes históricos de las Pragmáticas de Carlos III 

y Carlos IV sobre esponsales 91 

Sentenach (Narciso). Bosquejo histórico sobre la orfebrería española (con- 
clusión) , 201 

Serrano (Luis). Una leyenda del Cronicón Pacense 401 

Torre (Antonio de la). La Universidad de Alcalá; datos para su historia./ . 412 
Torre y Franco Romero (Lucas de). Las bodas del Rey D. Pedro I de 

Castilla 28 y 247 

Villa-Urrutia (W. R. de). La misión del Barón de Agrá á Londres en i8o«. 3i5 

DOCUMENTOS 

Catálogo de los manuscritos de la Biblioteca del Seminario de San Carlos 
en Zaragoza. (M. S. y S.) ' [17 

Correspondencia de los Reyes Católicos con el Gran Capitán durante las 

campañas de Italia. (L. S.). . ' 453 

Documentos referentes al heroico Capitán de Infantería D. Vicente Moreno. 
(H.G.P.) 439 

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 

Aguijó (Mariano). Fochs Follets. (a. de B.) 468 

Anglade (Joseph). Les Troubadours: leurs vies, leurs oeuvres, leur influen.- 

ce. (L. H.) 139 

Bab-al-Kofol (Puerta de la Conquista ó de Santa Margarita en Mallorca . 

(a. P. yM.) 465 

Becker (Jerónimo). Relaciones diplomáticas entre España y la Santa Sede 

durante eJ siglo XIX. (L,.) i36 



VIII ÍNDICE DIL TOMO XX 

Págs. 



Colección Gowan. Les cent meilleurs poémes lyriques de la languefran^ai- 

se, choisis par Augusie Dorchain. The hundred best poems lyrical in the "^ 
english language, selected by Adam L. Gowans. Las cien mejores poesías 
líricas de la lengua castellana, escogidas por M. Menéndez y Pelayo, 

(J.J.) 189 

Galli (lOttore). Un «motino» di soldati spagnuoli in Italia e la vendita d'una 
giurisdizione nel i5oo. Contributo alia política finanziaria della monar- 

cbia di Cario V. (M. P. B.) 466 

Gnoli vD). Have Roma, Chiese, Monumenti, Case, Palazzi, Piazze, Fontane, 

Ville. (L. H.) i37 

Larreta (Enrique). La gloria de Don Ramiro. (J. J.) 140 

Llabrés y Quintana (Gabriel). Biblioteca catalana. Segle xiii Libre de Sa- 

viesa del Rey en Jacme I d'Aragó. (L- H.) i38 

Osma (G. J. de). Apuntes sobre cerámica morisca. Textos y documentos 
valencianos. lí. Los maestros alfareros de Manises, Paterna y Valencia. 

Contratos y ordenanzas de los siglos xiv al xvi. (a. P. y M.) 463 

Redel (Enrique). Ambrosio de Morales. (H. M. B.) 468 

Reynier (Gustave), Le Róman sentimental avant l'Astrée. (L,. H.). . . . 290 
Trena v Smenjaud (Rafael de). Una edición inédita de las «Leges Gotho- 
rum Regum» preparada por Diego y Antonio de Covarruvias en la se- 
gunda mitad del siglo xvi. (IV.) 467 

Variedades. 

BÉLGICA (44 

España: Cataluña 294 y 472 

Madrid , 294 

Frangí* 473 

BIBLIOGRAFÍA 

Libros españoles, por A. Gil Albacete 146, 298 y 474 

Libros extranjeros, por R. de Aguirre 148, 3oo y 476 

Revistas españolas, por R. de Aguirre i52,3o3y/i79 

Revistas extranjeras, por L. Santamaría i56,3o6y482 

Sección oficial y de noticias. . i58, 309 y 4S4 

LÁMINAS 

I. Retrato de Santa Teresa tal como lo pintó Fray Juan de la Miseria. 10 

II. Retrato de Santa Teresa original de Fray Juan de la Miseria.. . . 11 

III. Inscripción visigoda de Antequera 47 

IV y V. Dibujos de Miguel Ángel Buonarroti para la Sibila Líbica. . . 55 
VL La Sibila Líbica, por Miguel Ángel Buonarroti, del fresco de la 

Capilla Sixtina 57 

VIL Retratro del heroico Capitán D. Vicente Moreno 438 



REVISTA 



DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Año XIII.—Enero-F'ebrero de 1909. — Nijms. i y 2. 



EL RETRATO DE SANTA TERESA 



POCOS días antes del Domingo de la Santísima Trinidad de iSyS lleí^ó 
á Sevilla Santa Teresa para fundar uno de sus conventos en aque- 
lla ciudad, en la que hubo de permanecer todo un año padeciendo 
terrible contradicción y trabajos, que la hicieron alguna vez decir que la 
fundación de Sevilla había sido su Calvario. Serenada al fin la tempestad 
v arreglado todo, llegó el suspirado día de quedar fundado canónicamente 
el nuevo Convento, y aunque la Santa y sus monjas deseaban que esto se 
hiciera modesta y calladamente, se rindieron al parecer del venerable Prior 
de la Cartuja y de Garci Alvarez, favorecedores ambos de la naciente co- 
munidad, que opinaban que se hiciera la fiesta muy solemnemente, para 
que el Convento fuera más conocido. Determinaron, pues, que el Santí- 
simo Sacramento se llevara de la parroquia en procesión ostentosa, para 
la que, según dice la Santa, se aderezo la claustra (el claustro bajo), que 
servia entonces de calle, la tiesta estremadisítiíamente, con muy buenos 
aliares y invenciones, entre ellas una fuente que el agua era de avahar... 
Las calles tan aderezadas y con tanta música y menestriles que me dijo 
el Santo Prior de las Cuevas que nunca tal habia visto en Sevilla ^ 
Y poco después: esta fiesta fué el Domingo antes de Pascua del Espíritu 
Santo, año de MDLXXVIj y luego el Lunes siguiente me partí yo,,. No 
fué el Señor servido que siquiera oyese un dia Misa en la ilesia. Fué este 
domingo de la fiesta 3 de Junio, y el lunes 4, muy de mañana, salió la 
Santa de Sevilla. El sábado 2, ultimando ya el aderezar la claustra^ estaba 

I Libro 4e las Fundaciones, cap. xxv. 

3.* ÍF«CA.-TOMO XX I 



2 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

pintando en ella Fr. Juan de la Miseria, el artista de la naciente familia Car- 
melitana, y le ocurrió al P. Gracián aprovechar la ocasión para dar gusto 
á Santa Teresa, mortificándola de un modo que ella no esperaba y que le 
dolía de veras. Lo dice así el mismo P. Gracián en su interesantísima 
autobiografía ' : 

«En este convento mandé hacer á la M. Theresa dos mortificaciones 
que ella sentía mucho, porque pedía que la mortificase, y yo andaba bus- 
cando en que la mortificar que lo sintiese de veras, no como las mortifica- 
ciones ordinarias de salir al refitorio con la Cruz á cuestas, que le fuera 
recreación y gusto; y assí la dije que se aparejase para una confesión ge- 
neral y pensase todos los pecados de su vida toda, que la quería confesar 
generalmente. Sabía yo que ninguna cosa sentía tanto esta sierva de Dios 
como acordarse de sus faltas y hícela andar con los pecados en la boca 
aflijidissima, dilatándola de dia en di a la confesión por muy livianas cau- 
sas, hasta que al cavo le dije, que no la queria oir, lo cual sintió ella 
mucho. 

^También acaesció que pintaba dentro del claustro Fr. Juan de la Mi- 
seria, y un día le mandé que la retratase y á ella que estuviese queda y se 
dejase retratar; esto sintió ella mucho, por que era muy humilde y no sin- 
tió tanto la descomodidad y grosería conque Fr. Juan la retrataba (que la 
hacia estar sin menearse la cabeza ni alzar los ojos mucho tiempo) cuanto 
que hubiese de quedar memoria y figura de ella en el mundo; y al cabo 
la letrató mal, porque aunque era pintor, no era muy primo, y assi decia 
la M.« Theresa con mucha gracia: Dios te lo perdone, Fr. Juan, que ya 
que me pintaste, me has pintado fea y lagañosa. Y este es el retrato que 
agora tenemos de la Madre, que hubiera me holgado hubiera sido más al 
vivo, porque tenia un rostro de mucha gracia y que movía á devoción.» 

Está probado, por tanto, que el retrato (que lleva la fecha del 2 de Ju- 
nio) hubo de hacerse en una sola sesión, y ésta, dada la distribución de 
tiempo y ocupaciones reglamentarias de las carmelitas, no muy larga; 
puede calcularse á lo sumo hora y media ó dos horas; después ya no hubo 
tiempo; al día siguiente, á más de domingo, era la gran fiesta, y al otro ya 
Santa Teresa no estuvo en Sevilla. Tuvo, pues, que ser el retrato, má- 
xime no siendo ningún Goya el pintor, apenas un bosquejó concluido. 
Busto sin manos (¡bonita cosa son las manos para prisas!). Lo más pro- 

I Peregrinación de Atanasio. Burgos, igoS, pág. 229. 



EL RETRATO DE SANTA TERESA 3 

bable es que sólo hiciera con la posible conclusión el rostro, y que indicara 
y manchara muy sumariamente lo demás, concluyéndolo después de me- 
moria. 

No salió muy bien librado el humilde artista de su trabajo, puesto que 
el P. Gracián, tras llamarle no muy primo, dice lo de la descomodidad y 
graseria con que hacía estar al modelo, sin consentirle ni mover los ojos 
(^cómo querría el bendito P. Gracián que el triste pintor hiciera su oficio?), 
y la misma Santa Teresa tuvo para él un dicho jovial poco favorable. 

Y conviene notar de paso que el P. Gracián usa una frase inexacta al 
decir que el pintor no permitía aligar los ojos. Tomado esto en rigor, se 
deduciría que los tenía bajos al retratarse, lo cual, impropio del espíritu 
de Santa Teresa y del del P. Gracián, no fué así, y prueba de ello es la 
misma frase de la Santa: «me has sacado lagañosa»; en ojos bajos no podía 
notarse esto. El P. Gracián, que escribía eso muchos años después, puso 
el alzar los ojos queriendo decir que la hacía estar sin pestañear. 

Otra persona importante, presente en la ocasión del retrato, hizo en 
sus escritos mención de él, aunque breve, muy interesante á nuestro pro- 
pósito por revelarnos una cosa que ni se trasluce en lo dicho por el padre 
Gracián. Es esta la venerable María de San José, monja particular- 
mente querida de la Santa, compañera suya en el viaje á Sevilla y que 
quedó por Priora en aquel Convento. Esta, en su libro de Las recreaciones, 
cuyo original autógrafo se conserva en la Biblioteca Nacional y que ha 
publicado en parte D. Manuel Serrano y Sans en su Ensayo de una bi- 
blioteca de Escritoras españolas, traza con cierto cariñoso apasionamiento 
el retrato de la Santa Teresa, terminándolo con unas palabras sobre el 
pintado por Fr. Juan. Dice así: 

«Era esta santa de mediana estatura, antes grande que pequeña; tuvo 
en su mocedad fama de mui hermosa y hasta su última edad mostraba 
serlo: era su rostro no nada común, sino extraordinario, y de suerte, que 
no se puede decir redondo ni aguileno; los ter9ios del yguales, la frente 
ancha y ygual y muy hermosa, las cexas de color rubio obscuro con poca 
semejanza de negro, anchas y algo arqueadas; los ojos negros, yivos j 
redondos, no mui grandes, mas mui bien puestos; la nariz redonda y en 
derecho de los lagrimales para arriba, disminuida hasta ygualar con las 
cexas formando un apacible entrecexo; la punta redonda y un poco incli- 
nada para abajo; las ventanas arqueaditas y pequeñas, y toda ella no muy 
desviada del rostro. Mal se puede con pluma pintar la perfección que en 



4 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

todo tenía: la boca de muv buen tamaño; el labio de arriba delgado y de~ 
recho; el de abajo grueso y un poco caido de mui linda gracia y color; y 
así la tenia en el rostro, que con ser ya de hedad y muchas enfermedades 
dava gran contento mirarla y oiría, porque era muy apacible y graciosa 
en todas sus palabras y acciones. 

)^Era gruesa mas que flaca y en todo bien proporcionada; tenía muy 
lindas manos aunque pequeñas; en el rostro al lado izquierdo tres lunares 
levantados como verrugas pequeñas, en derecho unos de otros, comen^ 
^ando desde abajo de la boca el que mayor era, y el otro entre la boca 
y la nariz, y el último en la nariz mas cerca de abajo que de arriba. Era 
en todo perfecta como se ve por un retrato que al natural sacó Fr. Juan 
de la Miseria, un Religioso nuestro... Consintió que la retratase vencida 
de las lagrimas de las hermanas de Sevilla, á quien mucho avia resisti- 
do, pareciendole ser inhumanidad dejallas desconsoladas, de quien por 
causa de volverse á Castilla se apartaba con mucho sentimiento y ter- 
nura.» 

Callóse el P. Gracián esto, como María de San José se calló lo del 
mandato de aquél; pero como ambos son personas veraces dignas de toda 
crédito, se ve que las compañeras de Santa Teresa, movidas por la buena 
proporción de estar allí pintando Fr. Juan de la Miseria, andaban con el 
pío de que aquélla se dejara retratar, á lo que se resistió, hasta que el 
P. Gracián, por mortificarla, y de paso satisfacer el piadoso deseo de las 
monjas, se lo mandó como Superior suyo. No hay, pues, duda de que el 
retrato^hubo de quedar desde luego en el Convento; se deduce claramente 
de esas palabras de María de San José, la que de no ser así no hubiera 
dejado de lamentarse de ello; i)i se puede presumir que el P. Gracián, ca- 
rácter dulce, condescendiente y humano, hiciera lo que María de San 
José llama inhumanidad. Pero que el retrato con que se quedaron las 
monjas fuera elj mismo hecho ante el modelo el día 2 de Junio ó una re- 
petición hecha poco después, es más difícil de averiguar, puesto que el 
P. Gracián conservó siempre uno, y bien pudo ser el primer original. Y 
tan buena maña se dio para conservarlo, ó tan buena suerte uivo, que 
aun después de las grandes pruebas á que lo sometió la Providencia, des- 
pués de tan largos azares, de la expulsión de la Orden, del cautiverio en 
África, etc., aún paraba el retrato en su poder. Prueba esto un documento 
poco conocido cuyo original autógrafo he visto. Es una declaración de lo 
que á su muerte se había de hacer con todo lo que estuviera en su poder ó. 



EL RETRATO DE SANTA TERESA D 

pudiera en algún modo pertenecerle. Empieza así, sin título ni encabeza- 
miento alguno: 

«Primeramente digo que el R.™^ Cardenal Pinelli Protector me dio li- 
cencia para poder dar las cosas que tuviese ad usum á cualquier convento 
de calcados ó descalzos, frailes ó monjas como me pares^iese, dexandolo 
á mi voluntad. Ítem, Su Sanct.'í , por un breve particular suyo, me con- 
cedió lie.'' para que pudiese dar libremente limosna, principalm.^e para 
captivos, attenio que aviendo estado captivo y siendo rescatado por mili 
v tre(;ientos escudos de oro y aviendo gastado... etc. 

»Item, la comission que Su S.^ me concede de yr en África dice esta 
cláusula: Et tibi et. ut quascunque elemosinas... etc.» 

Sigue disponiendo de los dineros que pudieran hallarse á su muerte y 
de que unos libros se dieran á su hermano Fr. Lorenzo Gracián, carme- 
lita descalzo, y á continuación: 

«La imagen de nra. S.-*^ la hermola, que está pintada sobre cobre de 
grandeza de medio pliego de papel es del convento de carmelitas desc^l- 
^3ls de Consuegra y una cru^etica de oro con reliquias que está esmaltada 
de negro buelvase a cuya es ó á donde estuviere la her.'^» Fran.'^* de las 
llagas, que la llevó alli. El retrato de la m.^ Theresa de Jhus. y la 
S.^* Catalina y dos ymagen^icas de S. Ju." y S. Ger.'"^ questan de la otra 
parte se lleve con ella á donde estuviere mi hermana María de S. Josef 
monja Carmelita descalca. Otra crucetica de reliquias, de oro llano, que 
me dio la Duquesa de Sessa y una reliquia del belo de nra. S.^^, y un cru- 
cihxo que traygo comigo (sic) al pecho que tiene los cabos de la Cruz con 
metal se lleve al monest.*^ donde estuviere mi herma (sic) Isabel de Jhus. 
Carmelita descalca. El dedo de la m.^ Theresa de Jhus. y dos ymagenci- 
cas ylluminadas metidas en una caxa de latón que me dio D. Beatriz Gi- 
ren monja de Sta. Clara de Villafrechos se lleve al monest.^ donde estu- 
viere mi her."^ Juliana de la m.^ de Dios Carmelita descalca. Otras (sic) 
ymagencica de nra. S.* del Populo, ovada, de tres dedos de larga, que me 
dio D. Ana de Castro monja de Sta. Cruz de Vallad.^ y un agnus Del que 
me dio la S.""» Condesa de Castellar se dé donde estuviere la her."» Ana 
María del Sacramento Carmelita descalca su hija de la S.""^ Condesa.» 

»Vnos ornamentos para decir misa que me dio la Duquesa de Sessa se 
de al monest.'^ de frayles ó monjas descalzos que quisiere la S."^'^ Condesa 
del Castellar, que están en su poder.» 
Y así, sin más, termina. 



6 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Aunque no tiene fecha, ya se ve. por el contexto, que lo escribió 
cuando iba á volver á África comisionado por el Papa. 

Con esta declaración hay una carta original, fechada y firmada, diri- 
gida á una monja, carmelita descalza, que no nombra. En ella habla tam- 
bién del retrato. Dice: 

t 
Jhus. maría. 

«No piense V. Ch.^ que me son de poco gusto sus cartas aunque le pa- 
rezcan largas que aunque aora soy mas corto en escribir á las descal(^as 
algún tiempo gustava las sanctas m.^ Theresa de Jhus. y Catalina 
de X.o que las escribiese y tengo un gran libro de cartas de la Sta. ma- 
dre; ahora si no es á mis her."»s pocas escrivo y en este numero tengo á 
V. Ch.íi como otras veces le he escripto y embiado algunos papeles y una 
ymagencica que me acompañó en mi captiverio y padesció trabajos de 
mano de Turcos porque la rasgaron de una casulla y trayan ultrajada. 
Lo que me manda que haga del retrato de la sancta m.c para en pe- 
queña forma, se hará luego; entre tanto resciba estos registros que para 
ir sin colores ninguna estampa ha salido tan buena á mi parescer.» 

Y sigue tratando de otras cosas. 

«De Roma p.^ de Mayo iSgy. — Fr. Ger."^o gracian de la madre de 
Dios.» 

Como postdata: 

«Supp.co á V. C.^ que luego que ayan leydo essos tres pliegos las 
herm.^s e^ su recreación se embien á las herm.=^s de lisboa á portugal es- 
escribiendoles V. C.^ y vayan la mitad de estas figuras; las otras 
para V. C.'^» 

Por lo que parece, las monjas le habían encargado que del retrato de 
la Santa que él tenía se hicieran estampas pequeñas; y, por lo que él dice, 
se ve que ya se habían hecho algunas en Italia. Curioso sería dar con al- 
guna. No he tenido tanta suerte. 

De estos documentos sólo sacamos que el P. Gracián conservaba en 
su poder el retrato de Santa Teresa, retrato que parece probable que 
fuera el primitivo original ó su primera repetición. Pero nada más. El 
P. Gracián pasó á Flandes en 1604 y allí estuvo hasta su muerte, ocurrida 
en 21 de Septiembre de 1614. Es de creer que llevara allá el retrato de 
Santa Teresa, como llevó otras reliquias suyas; y aun cuando se hubie- 



EL RETRATO DE SANTA TERESA 7 

ran cumplido á su muerte las disposiciones consignadas en la mencio- 
nada declaración, quedaríamos sin saber qué harían del retrato, porque la 
hermana del P. Gracián María de San José ya no estaba en ningún Con- 
vento; había muerto tres años antes que su hermano, en el de 1611, en el 
Convento de Consuegra, adonde había ido por fundadora en iSgj. Antes 
lo había sido del de Madrid. Era profesa del de Valladolid, en el que tomó 
el hábito en iSyS. Se pierde, pues, por completo el rastro del retrato que 
conservaba el P. Gracián, único que con fundamento puede disputar al 
de Sevilla ser el primer original. 

El P. Ribera, el mejor de los primitivos biógrafos de Santa Teresa, la 
retrata también con la pluma, repitiendo y ampliando algo lo dicho por 
María de San José, y termina, como ésta, con hacer mención del retrato 
pintado. Dice así: 

«Era de muy buena estatura y en su mocedad hermosa, y aun después 
de vieja parecía harto bien: el cuerpo abultado y muy blanco; el rostro 
redondo y lleno, de buen tamaño y proporción; la color blanca y encar- 
nada, y cuando estaba en oración se le encendía y se ponía hermosísima, 
todo él limpio y apacible; el cabello negro y crespo, y frente ancha, igual 
y hermosa; las cejas de un color rubio, que tiraba algo á negro, grandes y 
algo gruesas, no muy en arco, sino algo llenas; los ojos negros y redondos 
y un poco papujados (que así los llaman), y no sé cómo mejor declararme: 
no grandes, pero muy bien puestos, vivos y graciosos, que en riéndose se 
reían todos y mostraban alegría, y por otra parte muy graves, cuando ella 
quería mostrar en el rostro gravedad; la nariz pequeña y no muy levan- 
tada de enmedio; tenía la punta redonda y un poco inclinada para abajo; 
las ventanas de ella arqueadas y pequeñas; la boca ni grande ni pequeña; 
el labio de arriba delgado y derecho; el de abajo grueso y un poco caído, 
de muy buena gracia y color; los dientes muy buenos; la barba bien he- 
cha; las orejas ni chicas ni grandes; la garganta ancha y no alta, sino 
antes, metida un poco; las manos pequeñas y muy lindas. En la cara tenía 
tres lunares pequeños al lado izquierdo, que le daban mucha gracia: uno 
más abajo de la mitad de la nariz, otro entre la nariz y la boca, y el ter- 
cero debajo de la boca. Estas particularidades he sabido yo de personas, 
que más despacio que yo se pusieron muchas veces á mirarla. Toda junta 
parecía muy bien y de muy buen aire en el andar, y era tan amable y apa- 
cible, que á todas las personas que la miraban comúnmente aplacía mu- 
cho. Sacóse, estando ella viva, un retrato, bien porque lo mandó su Pro-^ 



8 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

vincial, que era el P. Maestro Fr. Jerónimo Gracián, que se dejase retra- 
tar; y sacólo un fraile lego de su Orden, siervo de Dios, que se llamaba 
Fray Juan de la Miseria. En esto lo hizo muy bien el Padre Gracián; pero 
mal en no buscar para ello el mejor pintor que había en España, para re- 
tratar á persona tan ilustre. Mas para consuelo de muchos, de éste se han 
sacado los que hay buenos ó razonables. Pero hase de advertir que en al- 
gunos de estos retratos, por contrahacer en las mangas del hábito unos 
pedazos desgarrados que tenía cuando la retrataron, han venido á hacer 
como mangas de punta, las cuales ella no traía, ni se traen. Y el velo, 
por hacer el velo que tiene echado, parece que le han puesto con algunos 
pliegues que parecen curiosos, y ella en nada de eso usaba curiosi- 
dad.» 

Lo que dice últimamente prueba que no vio los retratos originales en 
su forma primitiva, sino con el aditamento de las manos, y cae por el pie 
la observación, harto poco acertada, sobre la manga en punta y los plie- 
gues del velo, en que por purgar á la Santa de cierta curiosidad que 
oliera á elegancia, me la hace andar con desgarrones en las bocamangas, 
lo que es peor y más impropio de su espíritu. 

Palomino, en la Vida de Fr. Juan de la Miseria, dice que retrató á la 
Santa, y añade: 

«El qual retrato se conserva hoy Original vinculado en la casa de los 
Señores Marqueses de Malagón, heredado de aquella Señora Doña Leonor 
Mascareñas á cuya instancia se ejecutó. Aunque otros dicen ser el que 
está en el convento de sus monjas en la ciudad de Sevilla; pero siendo 
uno y otro de la mano de Fr. Juan, todos son originales. Hizo de este re- 
trato varias copias, que se repartieron en los conventos de la Religión y 
entre personas devotas de la Santa.» 

Poco crédito merece esta noticia de Palomino, en la que, desde luego, 
se trasluce enredo. Si el retrato hubiera estado vinculado en la casa del 
Marqués de Malagón, no hubiera sido por heredarlo de D.* Leonor Mas- 
careñas, que nada tenía que ver con aquel título, sino de D.'' Luisa de La 
Cerda, mujer de Arias Pardo, señor de Malagón, hermana del Duque de 
Medinaceli, amiga y favorecedora de Santa Teresa, á la que tuvo alguna 
vez en su casa. De haber sido vinculado el retrato, como dice Palomino, 
habría pasado á la casa de Medinaceli, á la que pertenece hoy el título de 
Malagón y en ella debiera encontrarse ahora. Pero ni en tal casa existe re- 
trato ni pintura alguna de Santa Teresa, ni hay memoria de que la haya 



REV. DE ARCH., BíBL. Y MUSEOS 



TOMOXX.— LAM, I 




Retrato de Santa Teresa 
Tal como lo pintó Fray Juan de la Miseria 



REV. DE^ARCH., BIBL. Y MUSEOS 



TOMO XX. — LAM. HI 




Retrato de Santa Teresa 

Original de Fray Juan de la Miseria 

(Convento de Cirmelitas Descalzas de Sevilla.) 



RP.V. DE AKCH. B!BL. Y A\US. 



TOMO XX. — l.AM. IV. 



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KDtotipia (le Haiiser y .Meiiet. -Madrid 

Dibujos de Miguel Ángel Buonarroli 

para la Sibila Líbica 

ANVERSO DE LA HOJA.-CROQUIS Á LÁPIZ NEGRO 

(PROPIEDAD DEL SR. D. AURELIANO DE BERÜETE) 



REV. DE ARCH. BIBL. Y AVUS. 







TOMO XX.-LAA\. V. 



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Fototipia de Haiiscr y Mcnet.-. Madrid 

Dibujos de Miguel Ángel Buonarroti 

para la Sibila Líbica 

REVERSO DE LA HOJA.-ESTUDIOS Á LÁPIZ ROJO 

(PROPIEDAD DEL SR. D. AURELIANO DE BERUETE) 



REV. DE ARCH. BIBL. Y MUS. 



TOA\0 XX.— LÁA\. VI. 




Fototipia de Hauser y Menet. -Madrid 



La Sibila Líbica por Miguel Ángel Buonarrotí 

DEL FRESCO DE LA CAPILLA SIXTINA 

(PALACIO DEL VATICANO, ROMA) 



EL RETRATO DE SANTA TERESA Q 

habido '. Nuestro compañero el Sr. Paz y Melia, Archivero de la casa, que 
ha arreglado los papeles relativos al Estado de Malagón, nada de esto ha 
visto. Debe, pues, de ser tan infundado y tan dicho al aire esto de la 
vinculación, como lo de que el retrato se ejecutó á instancias de D.'^ Leo- 
nor Mascareñas, que. si no es que la misma señora lo reveló al buen 
Palomino, no sabemos de dónde lo sacaría. 

En la mayor parte de los Conventos de Carmelitas Descalzas existen 
repeticiones ó - copias del retrato, las que las respectivas Comunidades 
reputan siempre el verdadero original, en lo que no irán enteramente 
engañadas las que posean una de las repeticiones que hizo Fr. Juan de 
la Miseria. Pero como hemos visto, el verdadero original, el hecho con el 
modelo delante, ó es el que conservó el P. Gracián, ó el del Convento 
de Sevilla. Este, si no es el original mismo, es, indudablemente, la repe- 
tición primera y principal por todos conceptos. Las demás, probable- 
mente no se harían hasta después de la muerte de la Santa, ya todas con 
ía añadidura de las manos, que puede bien datar del mismo Fr. Juan de 
la Miseria, y luego cuando la Beatificación, añadirían la paloma y la 
filacteria. 



1 El actual apoderado de la casa D. Fraacisco Gutiérrez y Díaz, que con amabilidad, que 
le agradecemos en extremo, hizo cuanto estaba de su parte para descubrir la pintura en cues- 
tión, contestó con fecha 7 de Enero de este año: «Sr. D. Antonio Paz y Melia. Mi distinguido 
amigo: Le devuelvo la fotografía del retrato de Santa Teresa á que se refiere en su atenta del 5, 
y revisado el inventario general de pinturas que fueron propias del finado Sr. Duque de Medi- 
naceli, no aparece entre ellas ningún retrato de Santa Teresa. Escribo al comprador de los 
foieaes de Malagón para que se informe si en el Convento que allí fundó la Santa ó en alguna 
Iglesia existe dicho retrato, y si recibiera alguna noticia satisfactoria, se la participaría á usted. 
Suyo affmo. s. s., q. b. s. m., Francisco Gutierre^ y Dia^.-» A los pocos días le remitió la carta si- 
guiente: «J. M. J. T. Carmelitas Descalzas. San José de Malagón. Sr. D. Servilio Toledano: La gra- 
cia del Espíritu Santo sea en nuestras almas: mi estimado amigo. Respecto á lo que usted me dice 
del retrato de Nuestra Santa Madre Teresa de Jesús le diré: que el retrato que tenemos en casa, es 
de cuerpo entero, tiene manos y ei Espíritu Santo en el lado derecho y la cinta con el Misericordias 
Domini in eternam cantaba, sobre la cabeza, como esa de imprenta que usted ha mandado: los 
ojos los tiene un poco tiernos; no está muy bien pintada. — Tiene el escudo de la Orden, también 
al lado derecho, y sobre él esta inscripción: La Madre Teresa de JesúsFundadora de las Descal- 
cas Carmelitas: Etatis sue Oí A 137O .4 ños.— De todo esto se desprende, que éste debe de ser el 
verdadero retrato que pintó el Venerable Hermano Fray Juan de la Miseria, en vida de la Santa, 
pues si fuera copia sacada después de muerta, diría la inscripción: la Venerable ó Beata Teresa, 
También hay en el retrato, como un sillón, al parecer pequeño, y sobre él un libro en el que se 
leen estos versos de los Salmos: Cor mtindum crea in me Deus et spiritum rectum in nova in- 
pisceribus meis.—Cor contritum^et humiliatum Deus udr o despides— Os meum aperuit et attraxi 
espiritum Quia mandata tua desiderabani...— Esto es lo que tiene el cuadro de casa: de largo 
mide el lienzo dos varas, y de ancho, como cinco cuartas.— Si usted desea algunos datos más, 
sabe los tiene á su disposición. Cariñosos recuerdos de toda la Comunidad y para D." Pepita y 
Generoso, con los de su afectísima s. s., Justa de Santa Teresa; Presidenta. — 21 de Enero 
de 1909. 

2 La copia hecha por el autor se reputa siempre original y se dice repetición. 



10 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Del retrato de Sevilla logré yo hace muchos años una fotografía por un 
amigo mío entonces. Jesuíta hoy, José de la Puente y Olea, que me la re- 
galó como favor señalado, por no ser fácil obtenerla. Me impresionó el 
sello de verdad de la fisonomía, que acusa perfectamente el natural y la 
expresión sencilla, serena, trivial y profunda á un tiempo... Sí, sí, pensé; 
esta es Santa Teresa, tal como la muestran sus escritos, sobre todo, sus 
cartas! El buen Fr. Juan de la Miseria, con no ser pintor muy primo, fué 
pintor muy ingenuo, gran condición artística, y la aprobación que no le 
dio el P. Gracián ni la retratada, yo, que, aunque pecador, soy más del 
oficio que ellos, se la doy muy ex corde al cabo de tres siglos. 

Conservada por mí la fotografía siempre con gran aprecio, y para usar 
la palabra propia, con sentida devoción, me pareció ahora muy del caso 
publicarla. Al tratar de hacerlo tropecé con el grave inconveniente de no 
haber visto el cuadro original. Por fortuna, ya que el ir á Sevilla me era 
imposible, tenía allí persona de quien poder servirme para esto con plena 
confianza, mi buen amigo D. Manuel de Torres y Torres, Deán de aque- 
lla Catedral, que, como pintor, como muy inteligente en la materia, y aun 
como Deán, que todo podría hacer falta, era persona aptísima para el caso. 
Acudí á él, y por excusar molestias y tardanzas, le dije que me hiciera sa- 
ber lo que tuviera por bien por nuestro común amigo D. José M.^ de Val- 
denebro. Pocos días después recibí la siguiente carta, que traslado pun- 
tualmente: 

«Sevilla, 5 Enero 1909. 

»Mi buen amigo: Esta mañana, que ha sido de las frías del invierno, 
llegó á casa un mensajero de aspecto clerical, á conminarme en nombre 
del Deán para que, á las diez y media en punto, estuviera en el Convento 
de las Teresas, como aquí llaman á las buenas Carmelitas Descalzas. 
Acudí puntualmente á la cita ; su Reverencia Colendísima se tomó el 
cuarto de hora de cortesía, y algo más, y, por último, apareció acompa- 
ñado de Muñoz Pavón, el Canónigo poeta y novehsta, y de Bilbao, el es- 
cultor. Preguntóme el Deán si yo había tenido en estos días carta de 
V.J respondíle que no, y él, entonces, dióme á leer la en que V.^ le fe- 
licita y da el encargo de que vea el retrato de Santa Teresa, que de allí á 
poco salió como cosa de encantamiento por una rendija de la puerta re- 
glar; pusímosle en el lindo patio sobre una silla; le miraron de lejos y de 
cerca, habló cada cual lo que quiso, y al fin pusiéronse de acuerdo para 
opinar: que el cuadro está pintado al óleo sobre un lienzo primitivo; que 



EL RETRATO DE SANTA TERESA II 

fué forrado en tiempo bien lejano, aumentando con esta operación el ta- 
maño unos tres centímetros por cada lado, quedando con el tamaño ac- 
tual de 82 centímetros de alto por 78 de ancho. Está repintada la mayor 
parte del fondo; la paloma, la filactcria y el resplandor que hay alrededor 
de la cabeza son bastante posteriores, y seguramente no de Juan de la 
Miseria. La cabeza está intacta y es del natural; la ropa puede serlo tam- 
bién. Las manos están pintadas después, de color obscuro sobre el hábito 
V claro sobre la capa; pueden ser del mismo autor del rostro, según la 
opinión de Bilbao, pero no copiadas del natural. 

Al lado derecho de la imagen hay tres inscripciones: 



B. V° Teresa de 
Jesús. 



ANNO SV^ 

.^TATÍS 

61 

1576 

DIESECVDOME 

SIS IVNII 



Este retrato fue sa | gado de la madre | Teresa de Jhesus | Fun- 
dadora DE las des i CALSAS CARMELITAS | PlNCTOLO FrAI JuAN | DE LA 

Miseria reli ¡ gioso de la dicha or | den. 

»La primera y última, posteriores. El cartelito, contemporáneo. 

»E\ cuadro está en buen estado. 

»Hace rato entró Beruete y he tenido que concluir precipitadamente, 
aunque sin olvidar nada. 

>>Muy de V.^ — José María.» 

Todo lo cual concuerda con lo que me había hecho pensar la fotografía 
y confirma plenamente lo dicho acerca del retrato. 

Gran cosa sería poder hacer con éste lo que el arte y la piedad ilustrada 
piden de consuno para tan interesante y veneranda pintura: que una mano 
muy experta la restituyera á su primitivo estado, levantando los repintes 
y haciendo desaparecer aditamentos aún más atrevidos é indiscretos que 
piadosos, en mal hora añadidos. No hay que pensar en esto. A las mon- 
jas, dejada la penuria y ataderos que las imposibilitarán para semejantes 
cosas, les olería á descanonizar á su santa madre borrar la paloma, el 



12 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Misericordias Domini y el resplandor. Sólo tomando empeño en la cosa, 
xjue no lo lomarán, el Arzobispo de Sevilla ó el General de la Orden, pu- 
diera llevarse á efecto tal obra. Habremos, pues, de darnos por contentos 
■con hacer en una prueba fotográfica lo que en el original había de ha- 
cerse y dar reproducción del retrato en ambos estados. 

Carderera, en su Iconograjia Española ' , da un retrato de Santa Te- 
resa y dice algo sobre él. Como se trata de obra importante, con grandes 
pretensiones y de sujeto tan entendido en estas materias, conviene decir 
lo que hace al caso. En cuanto al retrato, no tiene absolutamente valor al- 
guno iconográfico. No es, como veremos por el texto mismo de Cardere- 
ra, reproducción fiel de ningún otro, sino composición de un par de ellos, 
hecha á gusto del autor, para que resultara bonito (práctica singular de 
•que hay más de un ejemplo en la obra). Y, en efecto: aparece una monja 
Carmelita de unos treinta años, bien parecida, llena de cara y con cierto 
aire de familia con Santa Teresa. Busto sin manos, paños á lo Julien y 
filacteria con el Misericordias Domini. 

En cuanto al texto, dejado lo referente á la biografía de la Santa, que 
es la mayor parte, y á las citas del P. Ribera y del P. Gracián, del retrato 
reproducido sólo dice esto: 

«El retrato que publicamos está sacado de una tabla coetánea á la 
Santa, y que debió copiarse poquísimo tiempo después de pintado el ori- 
ginal, y con la circunstancia de ser nuestra tabla muy vieja y de carecer 
de aureola la cabeza de la Santa. Hemos tenido también presente copia 
puntual de otro retrato con aureola, considerado sin razón por algunos 
como repetición del mismo autor, la cual poseía una religiosa de esta 
Corte.» 

Gracias á la loable franqueza de Carderera, sabemos que el retrato es 
copia puntual de uno, teniendo en cuenta otro, y, por consiguiente, que nos 
quedamos á oscuras sobre lo que seria el original. 

Se calla Carderera la procedencia de la tabla y que era propiedad suya; 
pero de esto no queda duda al encontrar en el catálogo de sus retratos ^: 
«33. Santa Teresa de Jesús. — Representa unos sesenta años de edad. 
Dirige al cielo la vista: sus manos juntas en actitud de orar. Aunque la 
pintura está ipuy bien conservada, lo viejo y carcomido de la tabla, el ha- 

1 Tomo 2.— Lxxxiv. 

2 Catálogo y descripción sumaria de retratos antiguos... Coleccionados por D. Valentín 
Carderern y Solano. Midrid. Imprenta y fundición de M. Tello... 1877. 



EL RETRATO DE SANTA TERESA I 3 

liarse la cabeza de la Santa sin aureola (signo de no haber sido aún cano- 
nizada) nos hace presumir que este retrato fué de los primeros copiados 
del original que pintó en Sevilla Fr. Juan de la Miseria, por mandato del 
confesor de la Santa Madre. Tabla. Al. 40. An. 34.» Si en vez de la des- 
dichada componenda hubiera publicado en la Iconografía una fiel repro- 
ducción del retrato, sabríamos mejor á qué atenernos y si podría ser, no 
ya copia, sino repetición del primitivo original. Y quién sabe si la hecha 
para D.''^ Leonor Mascareñas, que, como hemos visto, -no fué vinculada 
como dice Palomino, y que por pertenecer á persona seglar es más fácil 
que andando los años viniera á parar al comercio. 

Ya de una ya de otra de estas antiguas copias se han hecho en diver- 
sas épocas estampas, mejores ó peores artísticamente, pero todas con pre- 
tensión de ser el verdadero retrato, y no teniendo ninguna de ellas de tal 
otra cosa que una lejana reminiscencia ya embellecida, ya afeada^ á gusto 
del autor. Entre éstas recuerdo una horrenda litografía grandota que apa- 
reció hace años, que rezaba al pie: Retrato de Sta. Teresa de Jesús,. 
cuyo original se conserva en el Convenio de Religiosas Carmelitas Des- 
camas de S. José de la Ciudad de Avila. Pintado en el año i5y6 á los 61 
años de su edad y litografiado por Dj' ... (callaremos el nombre por ca- 
ridad), Canónigo de la Sta. Iglesia Apostólica de dha. Ciudad. Litogra- 
fía de Bachiller. La Santa aparece una vieja feísima y mal acondiciona- 
da. Si hubiera visto el tal retrato de seguro queda obligada á encomendar 
á Dios fervorosamente al buen Canónigo, porque esta era su acostumbrada 
paga á las injurias y calumnias. 

Y aunque saliéndome un poco de mi propósito, no quiero dejar de de- 
cir algo de dos estampas de Santa Teresa, que ciertamente no pueden te- 
nerse por retratos, aunque tienen sus pretensiones á ello, sobre todo la 
una. 

Cita ésta Carderera en su Iconografía estimándola como contemporá- 
nea de la Santa, preciosa y de extremada rareza, de la que no había lo- 
grado ver más que una sola prueba, que es la que él poseía y que se con- 
serva hoy en la Biblioteca Nacional. Aunque aparece anónima, es sin nin- 
guna duda obra de Jerónimo Wierix, y á mi juicio no de tan extremada ra- 
reza como Carderera dice. Está la Santa de pie, extendido el brazo derecha 
y en la mano la pluma; delante de una mesita en la que se ven libros, tin- 
tero y calavera. Por cima de la mesita una ventana pequeña, por la que 
entre resplandores entra la paloma. Sobre la cabeza de la Santa gran filac* 



14 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

teria en que dice: spiritu intellig.^^ replevit illam. El fondo, el interior 
de la celda, y en un ángulo de la parte inferior tableta con el escudo de la 
Orden. Lo curioso de esta estampa es que evidentemente es un retrato 
dictado, hecho cuidadosamente según la descripción oral ó escrita de otra 
persona. Parece que la Venerable Ana de Jesús, la discípula y compañera 
de Santa Teresa, que fué á fundar á Flandes, hubo de dar explicaciones 
al grabador sobre las facciones y aspecto de la Santa, y aun sobre los por- 
menores de la celda. El artista logró sacar lo que era de esperar: una 
flamenca neta, parienta lejana de la Castellana D.* Teresa de Ahumada. 
La estampa tiene 223 milímetros de ancha por Soy de alta. 

La otra, de la que también hay prueba en la Biblioteca Nacional, es la 
bella estampa que Mellan dedicó á la Reina de Francia María Teresa de 
Austria, grabada magistralmente como Mellan lo hacía, á sola una talla. 
La Santa, arrodillada, cruzadas las manos, ora ante el crucifijo puesto 
sobre un sencillo altar. En el fondo, bajo un cuadro, el Misericordia Do- 
mini..., y más en segundo término el interior de la celda. El rostro de la 
Santa apenas conserva vaga reminiscencia del tipo conocido; pero se ve 
que no es enteramente imaginario. Al pie, grabada en la misma plancha, 
la inscripción: 

S. Theresa Carmeli Christiani Regina 

Tkeresiae Reginae suae Christianissimae, 

Cl. Mellan Gall.s D. D. 

El ancho de la plancha es 288 milímetros, y el alto, 443. 

Y no será bien concluir sin decir dos palabras del pintor, que si el re- 
trato, por ser de una Santa, y tal, se ha de estimar como reliquia, lo es 
también por ser obra de quien por su eximia virtud ha llegado á merecer 
el título de Venerable. Tipo simpático de humildad y sencillez al que hace 
desmerecer algo el exótico y poco grato nombre que le plugo adoptar. 
Italiano y de temple religiosamente artístico, vino á vivir y morir entre 
gente castellana muy santa y muy poco artista. Más en su ambiente se 
hubiera hallado sin duda entre los compañeros del poverello de Asís. Los 
que le tocaron por acá, se ve que no eran ellos }nuy primos en achaque 
de Bellas Artes. Con todo, por lo que dice Pacheco, Palomino y Ceán, 
nuestro Fr. Juan fué estimado como pintor razonable, como se decía en- 
tonces. Su apellido era Narduc, nombre bien poco italiano, sino es que 
era Narduchi; había nacido en Casar Chiprano, Condado de Molico, en 



EL RETRATO DE SANTA TERESA I 5 

el Reino de Ñapóles, y criádose en Boyano. En este punto, y acaso en 
algún otro de Italia, tuvo alguna educación artística, principalmente 
para escultor. Vino á España como peregrino para visitar el cuerpo de 
Santiago. Recorrió varios eremitorios y al fin el Desierto del Tardón, en 
término de Hornachuelos, diócesis de Córdoba, en el que se quedó, movido 
á ello en parte, sin duda, por haber encontrado en él á un compatriota 
suyo, hombre notable, llamado Ambrosio Mariano. En compañía de éste, 
,que, como Superior de aquel Desierto, tuvo que pasar á la Corte á nego- 
ciar ciertos asuntos, vino á Madrid. La Princesa D.^ Juana, hermana de 
Felipe II, fundadora de las Descalzas Reales, lo acomodó en casa de 
Alonso Sánchez Coello, para que recibiera lecciones de éste mientras es- 
tuviera en Madrid. Parece que las aprovechó bien y que llegó á ser cono- 
cido y estimado en la Corte. D.^ Leonor Mascareñas, aya que había sido 
de Felipe II, quiso que le hiciera ciertas pinturas en su casa. Y la misma 
señora, que trataba á Santa Teresa, los presentó á la Santa, que desde 
luego vio en ellos sujetos excelentes para la incipiente reforma carmelita. 
En efecto, ambos ingresaron en ella y dieron gran fruto. Fr. Juan murió 
de más de noventa años, en olor de santidad en su Convento de Madrid 
el 1 5 de Septiembre de i5i6. Fué enterrado en la capilla de San Bruno 
(en la sacristía) de la iglesia, hoy San José, colocando en el sepulcro una 
lápida con larga inscripción conmemorativa de sus virtudes. 

Ángel M. de Barcia. 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III 

DON PEDRO FRANQUEZA, CONDE DE VILLALONGA 



SECRETARIO DE ESTADO 



(Continuaciófi.) 



ÍV 



PERO no sólo de pan vive el hombre; las personas no se engrandecen^ 
con el dinero únicamente y los halagos de la fortuna, para ser com- 
pletos, han de ir acompañados decierto espiritualismo que los ponga 
fuera del alcance de la generalidad. La nobleza era en aquella época cua- 
lidad muy estimada, y hasta necesaria, para recabar de las gentes el de- 
seado respeto. D. Pedro Franqueza comprendió que necesitaba unir á sus 
riquezas los timbres nobiliarios, y que esto no podía reducirse para él y 
para los suyos á la mera concesión de un hábito de Santiago ó de Montesa,. 
lo cual era fácil, por depender de él las regias mercedes, sino que había de 
consistir en la adquisición de señoríos y en la creación de estrechos lazos de 
parentesco entre su casa y la de encopetados representantes de la nobleza 
castellana. Catorce ó quince años vendría á tener su hijo mayor D. Mar- 
tín Valerio, el cual era paje del Rey, cuando se le otorgó el hábito de San- 
tiago. Ocurrió esto en 1600; al siguiente año el padre no quiso ser menos 
que el hijo, y obtuvo el hábito de Montesa y la encomienda de Silla, en 
Valencia, que no sería, ciertamente, de las menos productivas de la Or- 
den. En Agosto de i6o3, es decir en el período culminante de su produc- 
tiva intervención en los negocios públicos, concertó la boda de su hijo 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III IJ 

mayor con una dama de alta prosapia, hermana tercera del Conde de Co- 
ruña y sobrina del Conde de Miranda, Presidente de Castilla, y del Mar- 
qués de Santa Cruz. Así emparentaba con los Cerdas y, de rechazo, cort 
el Duque de Lerma. D, Pedro, que con motivo del fallecimiento de una 
de sus hijos, de edad de ocho años, había recibido pruebas fehacientes de 
amistad y consideración ', volvió á recibirlas, muy cumplidas por cierto, 
con motivo de los desposorios y de la boda de don Martín Valerio. Los; 
primeros se hicieron el 28 de Agosto de i6o3 en la casa que ocupaba en 
Valladolid el Conde de Miranda, y no estando presente la novia, que se 
hallaba en Guadalajara con su madre, la representó en la ceremonia su 
tío el Marqués de Santa Cruz. Fué éste á la casa del Conde de Miranda 
acompañado de toda la Corte, y cuando estuvieron reunidos los Grandes. 
títulos y caballeros que honraban el acto con su presencia, volvióse el 
Duque de Lerma hacia su buen amigo y confidente D. Pedro y le anun- 
ció en voz alta que S. M. se había servido concederle el título de Conde 
de Villalonga, y añadió con la amabilidad que le caracterizaba: «Gózela 
vuestra Señoría muchos años» 2. No pararon aquí las mercedes. «Y con 
esto — dice Cabrera — se le ha hecho merced de 3. 000 ducados de renta por 
su vida y de su hijo, en el cual hace mayorazgo de todos los bienes que 
tiene y tuviere al adelante que dicen son agora más de 20.000 ducados de 
renta, y desde entonces los Condes de Miranda llaman sobrino al despo- 
sado por serlo la dama...» 3. 

La boda de D. Martín Valerio Franqueza y de D.^ Catalina de la Cerda 
fué un acontecimiento memorable. El novel Conde de Villalonga no omi- 
tió gasto alguno por tal de que resultase lucida y espléndida; pero recor- 
dando las obligaciones que con él tenían ciertos asentistas, les hizo con- 
tribuir á los dispendios de la fiesta. «El dia que se casó su hijo le hizo- 
dezir al genovés Nicolás Doria, asentista, por conducto de su mayordomo 
Bautista Pianeta, que aquella era buena ocasión para regalarle porque 
tenia necesidad dejuentes y jarros de plata, y le envió cuatro fuentes y 
cuatro jarros de plata dorada llenos de pastillas de ámbar y pebetes y 



1 «Hasc nouerto un hijo del Secretario Franqueza, de edad de ocho años, al cual había 
dado S. M. más de 3.000 ducados de renta por la iglesia, de la cual le ha hecho merced para otro 
hijo menor; y lo depositaron en el Monasterio de Palacio llamado de San Diego, y se halló pre- 
sente en la Tribuna S. M. y el Duque de Lerma y muchos señores para honrar al dicho Secre- 
tario.» Relaciones, de Cabrera de Córdoba. Noviembre de 1602. 

2 Cabrera: Relaciones^pig. 188, 

3 Ibid.: id. 

.* POCA—TOMO XX 2 



iS REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

uno de los jarros lleno de agaa de ámbar... '» «Los baúles que necesitó 
para la boda de su hijo se los llevó de casa de otro asentista 2.» La boda 
debió costarlc una chiripa si todo lo compró de la misma manera. La ce- 
remonia se verificó á fines de Octubre. «Ha sido— dice Cabrera— de gran 
concurso y acompañada de todos los señores y caballeros y damas de la 
Corte que fueron al monasterio del Abrojo, dos leguas de aquí, donde los 
casó el Obispo Inquisidor General; y habían de ser padrinos el Duque del 
Infantado que había de venir por la posta donde estaba S. M. y la Con- 
desa de Miranda, madrina, y por no haber podido llegar á tiempo hasta 
que anocheció, lo fueron el Marqués de la Bañeza y la Condesa de Salda- 
ña; cuentan que hubo 200 señores y caballeros y damas de mesa y que 
todo se hizo con mucho cumplimiento y abundancia 3.» 

Fueron aquellos años para D. Pedro, años de bienandanza. Era Secre- 
tario universal, compariente de Lerma, rico, objeto de adulaciones sin 
cuento. El Memorial de cargos redactado por D. Hernando Carrillo con- 
tiene más de un curioso documento que no vacilamos en copiar ó extrac- 
tar para que el lector se forme una idea exacta del personaje biografiado. 
Don Pedro Franqueza tenía de sí mismo un alto concepto. En un libro 
que se le halló, encuadernado con particular curiosidad, y para perpetua 
memoria en cordobán bayo, guarnecido y bordado de seda verde, decía de 
sí mismo por boca del rey de armas Diego de Urbina: «por su gran valor y 
prudencia en todas las materias y ver que era muy celoso y cuidadoso, 
fiel y verdadero secreto de las cosas del servicio de S. M., favorecedor de 
hombres nobles y virtuosos, amigo de ayudar y favorecer á aquellos con 
quien tuvo conocimiento y trató antes de su prosperidad, por lo cual me- 
reció y ha merecido alcanzar por las virtudes que en tan noble pecho han 
cabido, lo qual pocas vezes se halla en los que están puestos en tan grande 
lugar y privanza de su rey, que meritamente pasaron por sus manos todas 
las cosas del Gobierno así de Estado como de Guerra, Hacienda, merce- 
des y todo lo demás que de importancia y de consideración á su rey se le 
ofreció en sus consejos y juntas por lo mucho que su voto era apreciado 
y estimado... atento á lo qual y á otros respectos justísimos merecedores 
desta y otras mayores y más singulares mercedes, S. M, hizo merced á 
mi dicho don Pedro Franqueza, primer Conde de Villalonga, de la juris- 

1 Memorial de cargos: Biblioteca Nacional. D. iSy. Cargo 314. 

2 Ibid.: Biblioteca Nacional. Manuscritos: D. iSy. 

3 Cabrer.'i: Relaciones, pág, 193. 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III ig 

dicción...» El excelente rey de armas se refiere á la jurisdicción de las 
villas de Villalonga, Villatranqueza, Berlinches, Navajas, etc., adquirida 
por el Conde de Villalonga para sentar plaza de poderoso señor terri- 
torial. ^-Fué el Rey quien le otorgó esta jurisdicción? Respecto á este 
punto, como respecto á tantos otros, el Memorial de cargos y las Rela- 
ciones, de Cabrera de Córdova, nos suministran datos de inestimable 
precio. 

«La mayor parte de las cosas que compró — dice D. Hernando Carri- 
llo — eran de las que se vendían en ventas judiciales para costas, redu- 
ciendo á los jueces á su voluntad.» Así fué, en efecto. En Febrero de 1600 
murió en Madrid el Marqués de Auñón, «el cual — dice Cabrera — deja 
muchos herederos y pleitos sobre su hacienda, y de tal manera que el su- 
cesor terna trabajo en defender su mayorazgo »». El astuto D. Pedro se 
entera de ello, y «compra la villa de Berlinches y sus alcabalas, tercias y 
dehesas, pertenecientes al marqués de Auñón, en remate y las paga mal 
por mano de terceros, dejando en descubierto á los depositarios que que- 
braron y están en la cárcel» 2. Con la villa de Corpa ocurrió exactamente 
lo mismo. Idéntica suerte tuvieron las villas de Tielmes y Romaneos, 
Villalonga, Benemelic, Navajas y Palamó, que luego se llamó Villafran- 
queza. Los jueces que intervenían en estas ventas, temerosos de que don 
Pedro les hiciese daño, cerraban los ojos, y él, unas veces, compraba á 
fiado, y luego no pagaba, y, otras, hacía que pagaran por él ó fueran á la 
cárcel los asentistas que tenían negocios con el Gobierno, ó los que desea- 
ban ver olvidado algún negocio nada limpio. «Y la casa que tenía en Ma- 
drid don Pedro de Médicis — dice Cabrera — se ha rematado en 3o. 000 du- 
cados en Barrionuevo de Peralta, que dicen que es para el conde de Villa- 
longa, otros que para el duque de Lerma 3.» Así fué: D. Pedro, aprove- 
chándose de la situación verdaderamente lastimosa en que quedó la viuda 
de Médicis, había comprado la casa, que era una de las mejores de Ma- 
drid, si es que puede llamarse comprar al negocio de que habla la carta 
que copiamos á continuación: «Tras esto, con el intento en que estoy de 
que aunque mis sucesores tengan su estado en Valencia vivan efectiva- 
mente en Castilla lo más del tiempo, pues si viniesen acá se podrán pro- 
meter acrecentamientos de sus Reyes y no sería así retirándose á la vi- 

1 Ciibrera: /?c/acíoneí, p»g. 61. 

2 A/emoria/ rfe car/fos. Biblioteca Nacional. Manuscritos: D. 167. 

3 Cabrera Relaciones, pág. 223. 



20 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

vienda de'jValencia.fporque el rey es castellano y no de aira parte, he 
comprado^en Madrid las casas de don Pedro de Médicis, que sin duda son 
las mejores de^Caslilla. Me han costado So.ooo ducados y al dueño le cos- 
taron más de 120.000 que le costó su fábrica, y así puedo decir con verdad 
que tengo la mejor casa de España y no he pagado una blanca de lo^ 
3o, 000 ducados '». 

En^'F'ebrero de 1604 se celebraron Cortes en Valencia. Terminadas 
que fueron, se anunció que al Duque de Lerma le concedían las almadra- 
bas de aquella costa, y que al Conde de Villalonga también se le habían 
despachado los negocios como deseaba; en efecto: le dieron 4.000 du- 
cados. 

Poco después hicieron merced á D. Pedro de la vara de sacas de Murcia. 
Era un regalo que valía 100.000 ducados y que procuró aprovechar lo 
mejor posible. Véase si no lo que decía Alonso Gómez de Sepúlveda al 
Alcalde de Cartagena: «Por la carta que escribo á la ciudad verá V. m. el 
estado que tiene el concierto de la vara de sacas con Villalonga, el cual 
es tan poderoso enemigo como sabemos y todo el mundo sabe. V. m. 
anime á todos esos señores por amor de Dios y los disponga d excusar 
esie reino, porque tenerle por amigo ó por enemigo, no será sólo para este 
negocio y aunque es muchísimo lo que pide ~ y poco lo que bajará, al fin 
se acaba desta vez...» Y en otra carta dice el mismo Regidor: «Y no podré 
excusar el dar cuenta á V. S. de la pesadumbre y desabrimiento con que 
nos llevan en esto y en el pleyto el poder y la cudicia en cosas y razo- 
nes de su propia conveniencia como se ve en el exhorbitante precio de 
los 25.000 ducados que pide. Las amenazas de quitar la escribanía de sa- 
cas y otras cosas que no son para cartas, estraño modo de concierto, ó 
por mejor, de violencia en que es menester muy gran paciencia. Yo ando 
estos dias tan apurado della y tan apretado que solo me sirve de alivio 
considerar que V. S. me envió á padecer. 

>^Lo que se me ofrece que avisar á V. S. es que ayer sábado 3 deste se 
confirmó la sentencia de vista que estaba dada contra esta ciudad en favor 
de S. M. y del Conde de Villalonga, la qual, aunque yo la espjraba así 
desde el dia que se denegó la prueba principal y la de tachas como tengo 
escrito otras veces, la he sentido de manera que tengo por particular fa- 
vor del cielo no haber perdido el juicio, al saber el camino que se ha to- 

1 Memorial de cargos. Biblioteca Nacional. Manuscritos: D. jSy. 

2 Pedía 25.000 ducados por la parte que correspondía á Cartagena. 



LOS FAVORITOS DE FELIPE Hl 21 

mado para destruir esa ciudad que no es para cartas, sino para acudir á 
Dios y pedirle el remedio de todo» K 

Dos acontecimientos de singular importancia iban á redondear el capi- 
tal acumulado por estos procedimientos: el asiento con los judíos de Por- 
tugal y el regreso de la Corte á Madrid. El primero de estos negocios le 
valió muy cerca del millón de ducados; el segundo le valió loo.ooo que le 
dio Madrid -. No sabemos, porque entre los cargos que se le hicieron no 
figuran éstos, qué fundamento tendrían estas acusaciones; pero no les 
faltan visos de verosimilitud. El regreso de la Corte á Madrid se debió 
indudablemente á la influencia de D. Pedro, favorecido por la :desapar¡- 
ción de la persona que estorbaba á Lerma en su retiro de las Descalzas. 
^Estando S. M. en Ampudia — dice Cabrera — se publicó la vuelta de la 
Corte á Madrid con ocasión de haber ido allí el Alcalde Silva de Torres, 
corregidor de Madrid, y cuatro regidores. Lo cual debia de estar resuelto 
de antes, porque al mismo tiempo que llegó allá el conde de Villalonga, 
que habia tratado de ésto con el alcalde Silva de Torres y lo habia per- 
suadido al rey y al duque para que lo hiciesen, S. M. otorgó luego la mer- 
ced que le pedia Madrid...» 3 Conociendo á D. Pedro Franqueza, es lícito 
creer que no interpondría su valiosa influencia en favor de Madrid á humo 
de pajas, como vulgarmente se dice, y le abonaremos en cuenta los lOo.ooo 
ducados que la maledicencia le atribuye. En Agosto de i6o5, antes de em- 
prender una jornada á Lermé. y antes también de que la Corte se instalase 
de una manera definitiva en Madrid, otorgó el Conde de Villalonga su es- 
critura de mayorazgo. Nos dice el bien informado Cabrera que las rentas 
del Ministro ascendían por aquel entonces, según rumor público, á 46.000 
ducados, y que el favorito de Lerma instituyó por herederos á su hijo 
mayor y á sus descendientes, y á falta de ellos á sus hijas y sucesores de 
éstas, y «á falta de todos, quiere que vuelva este mayorazgo al que pose- 
yere el del duque de Lerma, como bienhechor suyo y de quien ha reci- 
bido todo este bien y merced» -i. 

¡Qué bien aprovechó el tiempo D. Pedro Franqueza! ;Qué agudeza la 
suya, qué habilidad tan grande para aprovecharse de las circunstancias y 
convertirlas en ocasión de engrandecerse! «En el espacio de siete años, 



1 Memorial de cargos. Biblioieca Nacional. Manuscritos: D. i5^ 

2 Biblioteca Nacional. Manuscritos 17.502. 

3 Cabrera: Relaciones^ pág. 270 

4 Ibid.: id. p ig. 258. 



22 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

como dice D. Hernando Carrillo, sin salir de la Corte, so color del Real 
servicio, compuesto de una pluma y su persona, sin otra inteligencia que 
la de sus negociantes, labró fortuna, colocó á todos sus hijos y al último, 
de seis años de edad, con iS.ooo ducados de renta eclesiástica y dispen- 
sación de rezar, ni de residir...» 



V 



Durante los años 1604, ^^^^ Y ^^^^ ^^ poder de D. Pedro Franqueza 
no reconoció límites; tentados estamos por decir que igualó al de su pro- 
tector el Duque de Lerma, á quien prestó servicios tan excelentes como 
el de la prisión de la Marquesa del Valle, que conspiraba contra su pri- 
vanza. Bien es cierto que el Duque le devolvía con creces estos favores, 
y que regresando por entonces de una de las infinitas jornadas que hizo 
con los Reyes á sus estados de Valencia, y yendo muy melancólico «en 
litera muy cerrado y envuelto en aforros vestidos de colores», no obstante 
hacérsele músicas á las comidas y cenas para divertirle, abandonó todos 
los negocios, y sólo el Conde de Villalonga tenía lugar con él, pasando por 
su mano todo lo que despachaba =. Este favor extraordinario no era con 
el favorito solamente, sino con el mismo Rey. Cuenta Cabrera que por el 
mero hecho de haber llevado al Rey la nueva de la muerte del Conde de 
Alba de Liste, le dio el soberano «una muy buena colgadura y una fuente 
y aguamanil de plata que se estima en 4.000 ducados» 3. El Conde de Vi- 
llalonga era uno de los pocos Ministros que podían ver al Rey cuando 
S. M. era servido de «holgar con libertad» en Lerma ó en la Ventosilla. 
En Junio de 1606 se hace eco Cabrera del rumor, según el cual iba á ha- 
ber una junta «como la que se hacía en tiempo del Rey pasado» para las 
cosas de gobierno y mercedes en la cual iban á entrar el Cardenal de To- 
ledo, el confesor, el Conde de Miranda, D. Juan de Borja y el insustitui- 
ble Conde de Villalonga, insustituible hasta el extremo de que en Agosto 
del mismo año y con motivo de una nueva holganza de S. M. «sólo se 
puede hablar — dice Cabrera— con el Conde de Villalonga» 4; considerado 
hasta el punto de que, por haber pretendido verle pasada la hora de sus 

1 Memorial de cargos. Biblioteca Nacional. Manuscritos: D. 1J7. 

2 Cabrera de Córdoba: Relaciones, pág, 211. 

3 Ibid.: id., pág. 223. 

4 Ibid.: id. , pág. 285. 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III 23 

audiencias tan gran personaje como el Almirante de Aragón, el cual se 
descompuso con el portero que le negaba la entrada y hasta le pegó, «la 
noticia desto llegó á donde Su Majestad estaba, el cual envió mandar al 
Conde de Miranda que llevasen preso al Almirante á la fortaleza de Torre- 
jón» S severidad que extrañó mucho á todos por ser la culpa «tan liviana». 
Las damas profesaban á D. Pedro sincero afecto. Decíale en una ocasión la 
Condesa de Lemos, contestando á una carta en que aquél se excusaba de 
no haber ido á darle las Pascuas: «Por los deseos que tengo de ver á V. S. 
será Pascua para mi el día que le vea.» De esta privanza, de esta simpatía, 
verdadera ó fingida, que le profesaban todos, se aprovechaba para seguir 
cohechando de la más escandalosa y cínica manera. En 1606, sabiendo 
que un asentista portugués, Gómez Reynel, necesitaba su apoyo, le pide 
tapicerías por valor de 2.000 ducados, y recibe la siguiente respuesta: 

«Los paños y su dueño son de V. S. A su voluntad puede hacer la 
cuenta dellos y así será la mía. Menos palabras bastan para negocio de tan 
poca importancia como éste 2.» 

«V. m. me da licencia — le decía un eclesiástico favorecido por media- 
ción suya — para que esta pensión ó socorro que yo hubiere de señalar á 
su hijo de V. m. el estudiante, no sea en cosas que dependan de la incer- 
tidumbre de arrendamientos, sino que desde agora acepte V. m. en prenda 

de mi voluntad y en reconocimiento de mi obligación cada año en 

las rentas y frutos desta prebenda en la parte que á V. m. pareciere,^ que 

yo diría fuese en y desto envío á V. m. el papel contenido, y come 

ya fuere creciendo en hacienda y iráse aumentando este servicio. En lo 
que toca á los demás oficios he respondido que acudan á V. m. los cuales 
podrá V. m. proveer á su gusto, así los de dentro como los de fuera j 
ofrezco á V. m. mi palabra que con sólo quererse servir de mí en algo me 
habrá V. m. pagado... Allá lo componga V. m. á su beneplácito, que para 
todo le doy promesa y palabra y del secreto, que en estas cosas más im- 
porta 3.» 

Pero muy pronto iban á trocarse en rejalgar todas estas dulzuras. El 
primer fracaso, previsto y merecido, fué el desempeño general. D. Pedro 
Kranqueza y Ramírez de Prado, deseando aumentar sus riquezas^ se ha- 
bían comprometido á desempeñar la Hacienda Real en breves años^ po- 

1 Cabrera: delaciones, pág. 294. 

2 Memorial de cargos: Cargo 268. 

3 Ibid.: Cargo 376. Biblioteca Nacional. D. 157. 



24 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Hiéndela á lloic y liaciendo para siempre innecesario el concurso de los 
prestamistas genoveses y de otras naciones. Lo que en realidad hicieron, 
ya lo sabemos. La Hacienda estaba tan mal después de tres años ó cuatro, 
que Simón Contarini, en su bien escrita relación de i6o5, no vacila en 
asegurar que de los 23 millones de ducados que constituían por aquel en- 
tonces los ingresos de la Monarquía española, tenía vendido el Rey todo 
lo que era de renta de Castilla, quedándole no más que el donativo del 
Papa y los maestrazgos, en poder estos últimos de Spínolas, Giudices y 
Fúcares. Lo mismo sucedía con lo procedente de Indias, con lo de Portu- 
gal, con lo de Ñapóles, con todo, en una palabra. «Paréceme que oigo de- 
cir á esos excelentísimos señores — añade Contarini— que si es como lo 
digo y refiero ^cómo se envían á Flandes tantos millones? ^á Alemania 
tantos socorros? ^en Italia se han levantado tantos ejércitos? ^-Hace el Rey 
tantas mercedes, fábricas y gastos como en aquella Corona se usan? Res- 
pondo á todo que se hace no pagando, de que resultan tantos lamentos; y 
también digo que el servicio de millones se ha aumentado mucho desde la 
muerte de Felipe II y que ésto y las gracias y lo que puede vender, que 
importará diez millones, lo andan empeñando siempre en genoveses para 
las provisiones de Flandes y otros gastos que suceden, en que tienen con- 
signaciones de cinco y seis años, dando por un ducado tres, y así anda la 
hacienda con tan gran fatiga, que para la mesa de los Reyes falta. Con 
buen gobierno y constancia pagará sus deudas, sin faltar á sus obligacio- 
nes, pero no le tiene, y cada día está más pobre, y los consejeros que lla- 
man de Hacienda, son los mismos, que por acrecentar la suya, la destru- 
yen y traen grandes despachos con genoveses.» Pero nuestro D. Pedro no 
€ra hombre que se amilanase y perdiese el color por tan poca cosa. Sa- 
bía perfectamente que, no sólo no había desempeñado la Hacienda, sino 
que la Hacienda estaba peor que antes; pero se propuso hacer creer al 
Rey, y tal vez al Duque de Lerma, precisamente lo contrario. Para que 
su engaño revistiese apariencias de verdad, expuso á S. M., en consulta 
de 1 6 de Agosto de i6o5, un estado verdaderamente fantástico de la Ha- 
<;ienda española; volvió á consultarlo en 3 de Febrero de i6o6, y no con- 
tento con esto, remitió al Duque de Lerma otra memoria «con grandes 
exageraciones del caso y grandeza del servicio», solicitando para él y para 
Ramírez de Prado una merced correspondiente á los afanes y desvelos de 
ambos. El Consejo de Hacienda, que había sido anulado por completo, 
guardaba rencor al Conde de Villalonga, y no vaciló en negar de una ma- 



i 



LOS FAVORITOS DE FELIPE HI 25 

ñera rotunda las afirmaciones de D. Pedro. La actitud del Consejo mo- 
lestó de tal modo al Monarca ó al Duque, ó, mejor dicho, al propio inte- 
resado, que se dirigió á su Presidente, D. Hernando Carrillo, «un papel 
de conformidad con lo sugerido por el Conde de Villalonga, mostrándose 
con sentimiento v deservido del dicho Consejo y Ministros del, con algu- 
nas advertencias y recuerdos que justamente les contristaron» K No se 
limitó á esto el Conde de Villalonga, pues llamó á los consejeros, y no pu- 
diendo convencerles del desempeño, porque era querer probarles que los 
burros volaban, se mostró colérico y ofendido de que dudasen de su ver- 
dad, y empleó palabras y términos que no eran sólo de queja, sino de 
amenaza. Había desaparecido, por desgracia, la casta de aquellos Minis- 
tros integérrimos que hablaban ai mismo Rey alto y claro, sin reticencias 
ni vacilaciones, y el Presidente de Hacienda y el Confesor del Rey exami- 
naron los libros con Francisco de Salablanca, notando perfectamente el 
engaño de Villalonga; pero no supieron hacer frente á sus amenazas, 
aprobaron el informe que tenía preparado y la Sacra, Católica y Real Ma- 
jestad de Felipe 111, entre dos partidas de caza y dos procesiones, contesó, 
bajo su regia firma, en cédula firmada por él, que el desempeño de su ha- 
cienda era un hecho, y que ésta quedaba libre y aumentada en 14 millones 
de renta. 

Parece increíble, pero es cierto. D. Peclro Franqueza tuvo, además, la 
osadía de hablar al Rey, en documento que hallaron después los jueces, 
de sus continuos y agradables servicios en todo lo tocante al Real servicio 
y de los muchos gastos que había padecido su hacienda por virtud de su 
constante y celosa intervención en los negocios públicos -. 

Un verdadero escándalo era todo lo relacionado con la Hacienda. En 
Febrero de i6o5 murió Juan Pascual, Conde de Villabragima, Tesorero 
del Consejo de Hacienda, «con diez y seis millones de que dar cuenta 
á S. M. por lo cual se le ha embargado toda la hacienda que se ha podido 
hallar» 3. Al año siguiente, Juan Jácome Espinóla, depositario de Vallado- 
lid, se alzó con más de Boo.ooo ducados, «y es fama que los ha enviado á 
Italia y se ha ido tras ellos», y Alonso Díaz de Aguilar, mercader húrga- 
les, hizo lo propio con 200.000, refugiándose en la Embajada de Francia 4. 

Memorial de cargos: Cargo i6. Biblioteca Nacional. Manuscritos: D. iSy. 

2 Ibid.: Biblioteca Nacional. Manuscritos: D. iSy. 

3 Cabrera: Relaciones^ pág. 236. 

4 Ibíd.: id. pág., 273. 



26 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Los Ministros eran objeto de grandes sospechas por parte de las gentes 
honradas, y el atrevido Iñigo Ibáñez, al denunciar abiertamente las mani^ 
obras del Conde de Villalonga, de Ramírez de Prado, de D. Rodrigo Cal- 
derón y de otros Ministros, debió tener numerosos y fervientes admirado- 
res. Las quejas, las protestas, las denuncias, no llegaban, empero, adonde 
debían llegar ni producían el resultado que debían producir. Fué precisa 
la vanidad de un grande, herida por uno de los Ministros en asunto de or- 
den puramente familiar, para que los «excelentísimos ladrones» cayeran 
del pedestal donde se habían subido por obra y gracia del favor y de la 
osadía. Una de las muchas relaciones inéditas que de estos hechos se con- 
servan en la Biblioteca Nacional, dice así: «Por donde se vino á descubrir 
todo ésto fué, porque habiendo tratado el Conde Benavente de casar á un 
hijo suyo tercero con una señora napolitana, y estando ajustado el trato 
para dar al Conde 6.000 ducados de renta para aumento del mayorazgo, 
llegó carta y crédito del Licenciado Ramírez, en la qual ofrecía á esta se- 
ñora con su hijo 3o. 000 ducados de renta, situados á satisfacción de los 
caballeros napolitanos deudos suyos, y 100.000 más para chapines, y con 
esto despidieron al Conde de Benavente, lo qual visto por él dio cuenta á la 
Majestad de Filipe III, con cuyo aviso se mandó prenderá estos señores» K 
El que cayó primero fué Ramírez de Prado. Había ido á comer con el Pre- 
sidente de Castilla, en el banquete que acostumbraban hacer los Conse- 
jeros antes de ir á palacio á dar las Pascuas á SS. MM. (pues sucedió esto 
el 25 de Diciembre de 1606), cuando acabando de comer recibió un billete 
de D. Hernando Carrillo, que aun siendo del Consejo, no había asistido á 
la reunión para prepararle á su compañero esta sorpresa, en el cual le ro- 
gaba que fuese por su casa antes de ir á Palacio para tratar de un asunto 
importantísimo. Poco después, el coche donde iba Ramírez de Prado ro- 
daba con buena escolta de alguaciles y gente de á caballo, camino de la 
fortaleza de Brihuega, mientras D. Hernando Carrillo registraba la casa y 
secuestraba los bienes del preso. 

Don Pedro Franqueza debió sospechar lo sucedido; es más: debió te- 
ner noticias circunstanciadas de lo que iba á ocurrir, y se puso en guardia. 
Lo primero que hizo fué declarar bajo juramento la mala satisfacción que 
siempre había tenido de Ramírez de Prado por el estado en que había 
puesto y estábala Real Hacienda. Dijo esto con «palabras muy apretadas», 

I Bibiiolcca Nacional. Manuscritos, núm. 17.502. 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III 27 

echando la culpa de cuanto ocurría á aquel Ministro que tan mal había res- 
pondido á la regia confianza. Lo segundo fué ocultar sus bienes, sus dine- 
ros y sus alhajas, quemando papeles, poniendo juros á nombre de terce- 
ros y utilizando como escondite lo mismo las sepulturas que los lugares 
excusados. Varios días empleó en esta tarea; pero sus riquezas eran tan- 
las y tan escandalosas, que no pudo ocultarlas del todo. Su ingenio ideó 
procedimientos curiosos. Al Inquisidor de Valencia le envió gran cantidad 
de joyas en un paquete provisto de los sellos del Santo Oficio con un so- 
brescrito que decía: «Al venerable y amado nuestro, el doctor Fadrique 
Cornet, Inquisidor Apostólico contra la herética pravedad en la ciudad y 
Reino de Valencia.» Dentro iban cadenas de oro, cruces de diamantes y 
muchas otras preseas K A Toledo envió gran cantidad de joyas para que 
algunos eclesiásticos de su confianza las fundieran, por no poderlas ocul- 
tar de otro modo. Dos grandes cofres llenos de piezas de oro y plata fue- 
ron á parar á casa de un agente extranjero. Siete acémilas cargadas de mo- 
neda salieron secretamente de Madrid para Valencia. El monasterio de la 
Merced, cuyo patronato le pertenecía, recibió también dinero y joyas para 
ocultarlas en lugares secretos. No hubo persona de su confianza que no 
recibiera algo con objeto de preservarlo de las garras de la justicia 2. A 
Cataluña, no sabemos siá casa de sus hermanos, mandó también papeles,, 
dinero y alhajas. Tan listo anduvo, que si tardan más en prenderle no le 
cogen, pues ya tenía preparada la fuga á Aragón y apostados en lugares 
convenientes caballos y coches. A todo esto seguía haciendo, al parecer, 
su vida ordinaria como si nada le preocupase. 

Julián Juderías. 
(Continuará.) 

1 Biblioteca Nacional: Manuscritos. Memorial de cargos. D, ib-j. 

2 Ibid.: id., núm. 17.502, 



LAS BODAS DEi: REY DON PEDRO 1 DE CASTILLA 



DOS opiniones diametralmente opuestas existen, y tal vez existirán 
hasta la consumación de los siglos, sobre D. Pedro de Castilla: 
una le califica de cruel, otra de justiciero» ', dice el erudito Fe- 
rrer del Río en la Nota al trabajo que escribió acerca de este monarca, 
y que fué premiado por la Real Academia Española. Y hora es ya, deci- 
mos nosotros, de levantar siquiera una parte del velo con que pretendió 
ocultarlo á la posteridad su malaventurado cronista el canciller Pero 
i.ópez de Ayala. 

Mucho se ha discutido, ciertamente, la Crónica escrita por el Canci- 
ller, y desde hace más de cuatro siglos se duda de su veracidad 2; pero, 
esto no obstante, la mayoría de nuestros historiadores y críticos, no sólo 
le siguen como á guía fiel y seguro, sino que, con su reconocida autori- 
dad, parecen impedir cualquiera investigación en este sentido, y aque ellos 
dan por suficientemente probado todo lo referente á la veracidad é impar- 
cialidad del dicho Canciller. El ilustre cronista de Aragón D. Jerónimo de 
Zurita dice en el prólogo de las Enmiejidas y advertencias á las Crónicas, 
que López de Ayala, «aunque siguió la parte del rey D. Enrique contra el 
rey D. Pedro, su hermano, y fué su privado y se vio en grandes peligros 



1 Juicio histórico-critico sobre el reinado de D. Pedro de Castilla. 

2 «Hoy, para la crítica imparcial, no existe fiel historia del Rey Don Pedro, hallándose en 
tela de juicio desde hace más de cuatro siglos la del Canciller López de Ayala. .> Aureliano 
Fernández-Guerra, Discurso leído ante la Academia de la Historia, en la recepción de D. Fran- 
cisco Javier de Salas. 



I 



LAS BODAS DEL REY DON PEDRO I DE CASTILLA 2() 

y trabajos, no se puede con rabión decir que hubiera cosa verdadera que no 
osase escribirla ni ninguna ajena de la verdad que cuenta él en sus rela- 
ciones y memorias ó se introdujesen como vemos que hacen algunos con 
vana ambición ó pasión». No menos explícito el Sr. Llaguno y Amírola, 
escribía en el prólogo á la edición que publicó de las Crónicas; «Los lee- 
lores, al ver los documentos que apoyan la narración de D. Pero López 
de Ayala y que ninguno la contradice, advertirán con cuánta ligereza se 
le ha llamado calumniador del rey D. Pedro.» 

Con tan sabios pareceres y afirmaciones tan categóricas, á las cuales hay 
que añadir las de casi todos los historiadores, Mariana, Lafuente, el padre 
Flores y muchos otros, la opinión general vióse arrastrada á inclinarse á 
favor de la autoridad indestructible de Ayala K A pesar de esto, algunos 
eruditos, como los Sres. Fernández-Guerra, Salas, Montoto y Vigil, Gui- 
chot y otros, más procediendo por suposiciones de un recto criterio que 
fundándose en pruebas, dudaban, no de la veracidad de la Crónica, sino 
de su imparcialidad. El Sr. D. Juan Catalina García, autor de una excelente 
Historia del rey D. Pedro, dice tratando de este particular: «Cautívenos 
en buen hora el argumento repetido hasta nuestros días de que quien fué 
actor en los sucesos que relata y pasó de la bandera del vencido á la del ven- 
cedor, no pudo estar, mientras escribía, libre de las pasiones que compro- 
meten la imparcialidad más exquisita; pero no neguemos las señales reales 
de veracidad que brotan del relato.» Sinjiegar que en la narración de Ayala 
hay muchos hechos ciertos y que no admiten duda, advertiremos, sin em- 
bargo, que hay muchos modos de falsear la verdad, y el que emplea el 
Canciller es, seguramente, el demás positivos resultados. No juzga nunca 
los sucesos que relata (y esto ha sido considerado como un mérito y una 
prueba de su imparcialidad); pero tampoco indica los antecedentes, y 
quizás en ellos viéramos justificados muchos de los actos del rey don 
Pedro, que hoy, al través de las brumas de la Crónica, aparecen como 
sombrías crueldades ejecutadas tan fríamente como después fueron na- 
rradas por el Cronista. Repugna tanto á la inteligencia la figura que del 
rey D. Pedro nos ha dejado Ayala, que multitud de escritores se han 
dedicado á vindicar su memoria, con mayor ó menor fruto; pero casi to- 
dos persuadidos noblemente de que ejecutaban una obra de justa repa- 
ración. 

1 Kerrer del Rio, obra citada. 



30 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Alguno de éstos, como el licenciado Ledo del Pozo ', se funda, para de- 
fender al Monarca, única y exclusivamente en la Crónica de Ayala; pero 
su defensa es más de legista que de historiador, y para probar su fe en la 
narración del Canciller publica al principio de su obra la correspondencia 
mantenida entre Jerónimo de Zurita y D. Diego de Castilla, no conven- 
ciéndose, como no se convenció Zurita, de la falta de imparcialidad del 
Cronista por los argumentos que adujo el Deán de Toledo. Bien es ver- 
dad que no son muy sólidos los que éste emplea en sus cartas. 

La falta de pruebas aducidas por los detractores de Ayala y, á nues- 
tro entender, el falso camino emprendido por los vindicadores del Monar- 
<:a, dificultaban la resolución del caso; la historia, hoy día, ha perdido la 
generalidad que antes se daba á sus estudios, para adquirir el carácter 
opuesto: se desmenuzan los asuntos; se escribe de historia por monografías 
y estudios especiales. Esta manera de historiar á pequeñas dosis va ofre- 
ciendo poco á poco materiales para reedificar en algunos puntos, y en otros, 
para destruir lo edificado y construir de nuevo. Gracias á este método, se 
van poniendo en claro muchos sucesos obscuros de nuestra historia, y 
aplicándolo convenientemente á la Crónica del reinado á que nos referi- 
mos, no dudamos ni por un momento que se hubiera conseguido la reha- 
bilitación completa del Monarca. 

Los defensores de la veracidad é imparcialidad de Ayala han sido más 
afortunados al parecer, y probaban ó pretendían probar 2 la exactitud de 
su relato; y, unido á esto la falta de pruebas de los detractores y las con- 
tradicciones y falsedades en que incurrían Gracia Dei y el anónimo inter- 
polador del Sumario de las Crónicas, dábase ya por resuelta la cuestión 
en favor de Pero López de Ayala. 

Un pasaje del Sumario de las Crónicas en el que, al referir la muerte 
del Rey Bermejo, se añade: «Según más largamente está escrito en la Cró- 
nica verdadera de este Rey, porque hay dos Crónicas, la una fingida por 
se disculpar de la muerte que le fué dada» 3, movió á los eruditos á buscar 
ésta que se dice verdadera, pero sin resultado. Cuéntase que fué escrita 
por el obispo de Jaén D. Juan de Castro, ó Castromocho, devoto servi- 

i Apología del Rey Don Pedro, conforme á la Crónica de Ayala, por D. Juan Ledo del 
Pozo. Madrid; Imp. de Hernández. En fol. 

2 Ferrt-r del Río, en la Nota á su obra ya citada, dice que si la Academia hubiese pedido un 
trabajo erudito, hubiera multiplicado notas al pie del texto, en corroboración de que el Rey me- 
recía el sobrenombre de Cruel y de la escrupulosa exactitud de Ayala. 

3 Sumario de los Reyes de España, por el Despensero de la Reina D.» Leonor. Edición de 
Sancha, M idrid, 1782. 



LAS BODAS DEL REY DON PEDRO I DE CASTILLA 3l 

doT del rey D, Pedro, según nos manifiestan varios autores, entre otros 
Gracia Dei y D. Francisco de Castilla '; y asegúrase que del Monasterio de 
Guadalupe, donde se guardaba, fué sacada por el doctor Carvajal mediante 
una cédula del rey D. Fernando el Católico; pero es lo cierto que la que 
entregaron sus herederos, cuando las repetidas instancias del Monasterio 
les obligaron á ello, fué una de las muchas copias que corrían de la de 
Ayala. De nada, pues, ha de servirnos el discutir su existencia, puesto que 
su falla ó desconocimiento nos impide compararla con la que hoy cono- 
cemos. 

A pesar de esto, y contra la general opinión, intentaremos probar que 
la Crónica escrita por Pero López de Ayala no es todo lo verídica que su- 
ponen sus partidarios, tan apasionados algunos, que llegan á llamar /?e- 
rrillos 2 á cuantos la atacan; como todo hombre, el Canciller tenía que 
escribir procurando disculpar sus actos y los de su rey, y para ello había 
que desfigurar y aun ocultar algunos délos hechos ejecutados por D. Pedro 
¿ocurridos durante su reinado; el mismo Ayala, en el Rimado de Pa- 
iacio 3, dice claramente, no ya de lo que era capaz, sino las cosas que ha- 
bía hecho: 

54.— De vivos et de muertos, Seanor, yo profaíé, 
afirmé muchas veses las cosas que non sé, 
enfamé al mi Christiano é su fama danné, 
por que, Sennor, te pido perdón pues que erré. 

Esta confesión de Ayala es por sí sola bastante explícita; pero, además 
de ella, queremos probar que en su Crónica falta á la verdad, á lo menos 
en el punto concreto á que nos hemos de referir. Aludimos al decir esto á 
uno de los episodios más obscuros de aquel reinado^ envuelto aún entre 

1 Era D. Francisco de Castilla descendiente del rey D. Pedro y autor de una obra titulada 
Theóricade virtudes en coplas y con comenío, en uno de cuyos tratados llamado Práctica de 
tas virtudes de los buenos Reyes de España^ se lee: 

El gran Rey don Pedro, que el vulgo reprueba 
por selle enemigo quien hizo su historia 
fué digno de clara, famosa memoria, 
por más que en justicia su mano fué seva. 



No curo de aquellas, mas yo me remito 
al buen Juan de Castro, perlado en Jaén, 
que escribe escondido por celo del bien 
su crónica cieita como hombre perito. 

' 2 Florancs, en su Vida literaria det Canciller, tomos xix y xx de la Colección de documen- 
ta inéditos para la Historia de España. 

3 Publicado en la Biblioteca de Autores Españoles, tomo lvii. 



32 RKVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

las sombras de la Crónica: al matrimonio de D. Pedro con D.*' Bl¿\nca de 
Borbón y al súbito ¿\bandono de esta princesa; misterio impenetrable aún 
para todos los historiadores, quienes únicamente se lo explican achacán- 
dolo al profundo amor que D. Pedro profesaba á la hermosa D.^ María de 
Padilla. ¡Fútil pretexto nos parece éste para resolución de tanta monta! 
Comprendemos perfectamente el abandono, como le sucedió á su madre 
D.* María; pero no se explican buenamente el horror y la aversión que 
desde la noche de bodas produjo en D. Pedro la vista de su bella y joven 
esposa D.^ Blanca. 

A pesar de que los asuntos privados son por su misma índole difícilí- 
simos de desentrañar, tenemos la esperanza de llevar al ánimo del lector, si 
no la certeza absoluta, imposible de conseguir, la probabilidad, á lo menos, 
de que el rey D. Pedro tuvo motivos más que suficientes para abandonar 
primero y hacer prender más tarde á D.^ Blanca, y que éstos fueron los 
amores entre esta señora y su cuñado D. Fadrique, maestre de la Orden 
de Santiago; amores que dieron origen á la existencia del Almirante de 
Castilla, y que, narrados por el pueblo ea un romance, han llegado hasta 
nuestros días. 

Creyéndolo necesario para la mejor inteligencia de nuestro relato, co- 
piamos á continuación el romance, tal como fué publicado por el señor don 
Agustín Duran en e\. Romancero general, tomo xvide la Biblioteca de Au- 
tores Españoles: 

Romance de cómo la Reina Blanca^ mujer del Rey de Castilla D. Pedro, tuvo. un 
hijo de su cuñado D. Fadrique, y de cómo cuando D. Enrique Jl llegó á reinar 
le hi\o Almirante de Castilla, 

(Anónimo) i 

Entre la gente se suena- -Y no por cosa sabida 
Que d'ese buen Maestre— Don Fadrique de Castilla 
La Reina estaba preñada — («tros dicen que parida; 
No se sabe por de cierto— Mas el vulgo lo decía: 
Ellos piensan que es secreto— Ya esto no se escondía. 
La Reina con su...— Por Alonso Pérez envía 
Mandóle que viniese — De noche y no de día: 
Secretario es del Maestre— En quien fiarse podía. 

I Nota de D. Agustín Duran: 

«Este romance, por su tono, sus formas y su expresión, indica que, aun modernizado en su 
lenguaje, es de los primitivos y populares. La tradición del hecho verdadero ó falso que con- 
serva disculpa mucho la muerte que D. Pedro hizo dar á su mujer D." Blanca y á su hermano don 
Fadrique. La calumnia, si lo es, levantada á la Reina, se urdió de un modo tan astuto, que U„ 
hacia probable. El modo de sacar del palacio al niño recién nacido y de darle á criar, segóa 



LAS BODAS DEL HEY DON PEDRO I l>E CASTILLA 33 

— \ dónde está el Maestre? -Qué es d'él, que no parescia? 

¡Para ser do sangre real— Hecho ha gran villanía! 

lia deshonrado mi casa— Y dícese por Sevilla 

Que una de mis doncellas— Del Maestre está parida. 

— Kl Maestre, mi señora,— Tiene cercada ;i Coimbra * 

Y si vuestra alteza manda — Yo luego le llamaría 

Y sepa vuestra alteza- -(,)uc el Maestre no se escondía. 
Lo que vuestra altc/a dice — Debe ser muy gran mentira. 
—No lo es, dijo la Reina — Que yo le lo mostraría. 
.Mandara sacar un niño— Knvuelto en una taldilla. 
—.Mira, mira, Alonso Pcre>c,— El niño á quién parescia. 
—AI Maestre, mi señora— Alonso Pérez decía 

—Pues dadlo luego á criar — Y á nadie esto se diga. 
Sálese Alonso Pérez— Ya se sale de Sevilla; 
-Muy triste queda la Reina— Que consuelo no tenía; 
Llorando de los sus ojos — De la su boca decía: 



dice el romance, es sumamente verosímil; y ci coincidir el hechb con el cerco de Coimbra {^?) 
por D. Fadrique, de donde después para matarle le hizo venir su hermano D. Pedro, hace creí- 
ble que éste se creía gravemente ofendido, y más cuando ni la sumisión, ni la pronta obediencia 
con que el Infante acudió al llamamiento del Rey bastaron á desarmar su ira. Si éste sólo hu- 
biese sospechado que su hermano le era rebelde, al verlo llegar solo y sin el ejército que man- 
daba, sin tratar de defenderse en la fuerte ciudad de Coimbra, que había ganado, habría cal- 
mado sus recelos. Otra causa más honda debió sostener la indignación del Rey, y ésta, cuanuo 
menos, sería la voz pública que, con razón ó sin ella, acusaba de adulterio á Blanca y su cuñado. 
Acaso los partidarios de O. Pedro, para atenuar su crueldad, después de ejecutada, acumuia- 
rían á los inocentes un odioso delito; pero lo cierto es que la tradición (o ha transmitido á la 
posteridad, y que los poetas y aun los historiadores lo refieren. 

»Ortiz de Zúñiga, en su Discurso genealógico de los Ortices de Sevilla, supone que uno de 
listos, llamado Alonso, fué secretario de D. Fadrique y el sujeto á quien el fruto del adulterio 
real fué confiado para que lo diese a criar, como en efecto lo hizo. Gloríase el autor de dicho 
libro del hecho y lo considera como honroso á su familia; dice, además, que el niño, clandesti- 
namente habido, se llamó D. Alonso y fué el tronco de los Enriquez, Almirantes de Castilla. 
Como prueba de su aserto y de la tradición que lo ha conservado, cita el romance que anotamos 
como inserto en un romancero impreso en Sevilla, año de i553, que nos es ahora desconocido. 
Dos trozos que dicho Ortiz de Zúñiga pone en su obra dicen así, en boca, según supone, de una 
real dama: 



A un criado del Maestre, 
Que Alonso Vrtiz se decía. 
Su camarero y privado 
Noble de gran fíaduría. 



Llegado había Alonso Ortiz 
A Llerena, aquesa villa: 
Dejara el niño á criar 
En poder de una judía. 
Vasalla era del Maestre 
Y Paloma se decía, etc. 

Comparando estos tragmentos del romance de dicho Romancero, cual lo cita Ortiz de Zúñiga; 
con el del Códice que hemos insertado, se observan algunas variantes en el modo y forma, pero 
no en la esencia; sin embargo, aun conviniendo en todo lo demás, se ve que al que en aquél 
se llamíí Alonso Ortiz, en éste se le nombra Alonso Pérez » 

I Tanto el anónimo autor del romance como el Sr. Duran padecieron equivocación. La 
ciudad sitiada por el Maestre era Jumilla, y no Coimbra. 

3* FOCA— TOMO XX 3 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

—Yo, desventurada Reina— Más de cuantas «on nacidas; 
Casáranmc con el Rey— Por la desventura mía. 
De la noche de la boda— Nunca más visto lo había 

Y su hermano el Maestre— Me ha tenido compañía. 
Si esto ha pasado -Toda la culpa era mía: 

Si el Rey Don Pedro lo sabe— De ambos se vengaría. 
Mucho más de mi la Reina— Por la mala suerte mía. 
Ya llegaba .\lonso Pérez— .\ Llerena, aquesa villa: 
Puso el Infante á criar— En poder de una judía: 
Criada fué del Maestre;— Paloma por nombre había, ■ 

Y como el Rey Don Enrique— Reinase luego en Castilla 
Tomara aquel infante— Y almirante lo hacía; 

Hijo era de su hermano— Como el romance decía. 

(Códice de la segunda mitad del siglo xti.) 



I 

Repuesto el rey D. Pedro de la grave enfermedad que le aquejara en 
Sevilla al principio de su reinado, y que fué la causa de los primeros dis- 
turbios en el reino, partió para Valladolid en la primavera de i35i con 
objeto de celebrar la reunión de Cortes. Al pasar por Llerena, lugar per- 
teneciente al Maestrazgo de Santiago, salió á recibir al Monarca su her- 
mano bastardo D. Fadrique, maestre de dicha orden, y cuya madre, doña 
Leonor de Guzmán, acompañaba al Rey en calidad de prisionera. Autori- 
zados por éste, celebraron madre é hijo su última conferencia, puesto que 
poco después fué muerta D.^ Leonor en Talavera por orden de la reina 
madre D.* María, y como si adivinasen este triste fin, la escena entre am- 
bos no pudo ser más patética: más de una hora, dice Ayala, estuvieron 
llorando abrazados uno á otro y sin poder decirse una palabra. 

Al partir D. Pedro, ignoramos por qué razón, concedió á su hermano 
D. Fadrique licencia para «que non fuese á las Cortes que se avían de facer 
en Valladolid» K Consecuente con esta licencia, concedida, según Ayala, al 
Maestre, ya no vuelve á ser nombrado en la Crónica hasta el capítu- 
lo xxvii del año v (i354), en el que se dice: «Don Fadrique, Maestre de 
Santiago, hermano del Rey Don Pedro, hijo del Rey Don Alonso e de Doña 
Leonor de Guzman, llegó á la villa de Cuellar do el Rey estaba, e el Rey 
recibióle muy bien: e non avia visto el Maestre al Rey después que avernos 
contado que viniera a él a Llerena^ luego que el Rey regnó cuando leva- 
ron presa á Talavera á Doña Leonor de Guzman su madre .>^ 

I Ayala, Crónica ¿e/ /?ey D. Perfro, cap, II, año n. 



LAS BODAS DEL REY DON PEDRO I DE CASTILLA 35 

No comprendemos por qué dice Ayala que «el Rey recibióle muy 
kien», puesto que nadie dudaba de lo contrario; el Maestre, según la Cró- 
nica, quedó, cuando la entrevista de Llerena, «asegurado en la merced del 
Rey», y después no cuenta acto alguno de D. Fadrique que pudiera des- 
placerle. Ya veremos después el por qué de la frase. 

La afirmación de que no había vuelto á ver el Rey al Maestre desde la 
entrevista de Llerena ha sido confirmada y robustecida por los historia- 
dores, y ha constituido la razón principal en que se fundan los que niegan 
veracidad al romance y á los amores entre D.^ Blanca y D. Fadrique, 
puesto que si éste no vio al Rey ni estuvo en la Corte en tan largo espacio 
de tiempo, mal pudiera suceder lo afirmado en el romance. 

El Sr. Llaguno, en su edición de las Crónicas y cumpliendo lo que 
prometió en el prólogo de apoyar lo dicho por Ayala con documentos, 
dice en la nota al capítulo "Mmamente citado: «En efecto: no asistió á 
ellas (á las Cortes) y se ve por una cédula real que se ha copiado en el 
capítulo xi\ del año iv ' que fué su procurador D. Bernaldo, comendador 
de Oreja. Tampoco se halló en la expedición contra D. Alfonso Fernán- 
dez Coronel, ni asistió á las bodas del Rey en Valladolid, ni intervino en 
los lances que hubo antes y después de ellas. No se ha podido averiguar 
en qué lugares estuvo desde Marzo de i35i hasta fines de Febrero de i353, 
y parece se debe suponer que residió en su Maestrazgo, pues entonces es- 
taba en la obediencia del Rey, que le había mandado «se fuese para su 
atierra é le dio licencia que non fuese á las Cortes». El día 4 de. Marzo de 
este año se hallaba en la Fuente de Cantos, donde concedió á varios luga- 
res de la Mancha privilegio para que pudiesen forijiar Ayuntamiento de 
común. (ChapeS'Apunt.y folio 50.) A- ig del mismo estaba en Usagre, 
donde con otorgamiento de Ruy Chacón, comendador mayor,, y de otros 

I La noia á que se refiere dice: «Dio el Maestre D. Fadrique esta villa y castillo (Castroto- 
ríf) á D. Juan Alfonso, en Mayo de 1351, por los motivos que expresa la Cédula siguiente del 
Rey D. Pedro: «Don Pedro, etc. Por cuanto yo envié rogar por mi carta á vos Don Fadrique 
Maestre de la Caballería de la Orden de Santiago é d los otros Freyles de la vuestra Orden que 
se ayuntaron con vusco en el Cuervo á Cabildo general en el mes de Mayo que agora pasó de la 
Era desta carta, que diésedes á Don Johan Alfonso de Alburquerque mió vasallo é mió Clianci- 
iter mayor, el vuestro casliello de Castrotorafe, con su villa é con sú término, que lo toviese dé 
vos para en sus dias: é vos por cumplir mió ruego, otrosí por ayudas quel diciio D. Johan 
Alfonso ft^o yfara á vos é á vuestra Orden, toviste por bien del dar el dicho casliello. E sobre 
esto Don bernaldo. Comendador de Oreja vuestro Freyle e vuestro procurador, pidióme merced 
que j'os mandase asegurar, é a.yegurase que después de sus dias finteara a la. Orden libre... Dada 
en Valladolid a 4 días de Julio, Era de 1389 años. Con fecha de 7 otorgó el Maestre instrumento 
en que declaró tenía por bieri que Don Johan Alfonso tuviese de nos é de nuestra Orden para en 
todos los días de su vida el nuestro castiello de Castrotorafe, y Don Juan .'Vlfonso le hizo pleito 
omenage y jura por él.— £tu//. rfe Saní.» 



36 HKVISIA DE AKOHIVOS, BiBlJOTECAS Y MUSEOS 

comendadores y caballeros, conrirmó sus dehesas ala Puebla de Sancho 
Pérez. Y á I de Abril se hallaba en la Fuente del Maestre con varios co- 
mendadores y confirió á Fernán Ruiz de Tauste la encomienda mayor dé 
Monialván, en Aragón. En este tiempo se celebraban las bodas del Rey,V 
pues no asistió á ellas, tampoco acompañaría á la Reina dona Blanca eá 
su viaje (.^), como quisieron suponer los que después no formaron escrú- 
pulos en divulgar calumnias contra el honor de esta infeliz Princesa, unóá 
por disculpar el modo con que la trató el Rey su marido, y otros pOr dar 
más alto origen á su familia > 

No son muy sólidas, que digamos, las afirmaciones del Sr. Llaguno: 
dice que, efectivamente, no asistió á las Cortes y que fué su procurador 
D. Bernaldo, comendador de Oreja, y cita en la nota que hemos copiada 
el instrumento otorgado por D. Fadrique el día 7 de Julio de i35i. coníifr 
mando la donación de Gasirotoraf á D. Juan Alfonso de Alburquerque; y, 
sin embargo, como ya lo cita el Sr. Catalina García en su ffistoria de 
D. Pedro / ', el documento mismo desmiente lo alírmado por Ayala y poi*^ 
Llaguno, puesto que está fechado en Valladolid, como puede verse en el 
original, existente en el Archivo Histórico Nacional, entre los documentos 
de la Orden de Santiago, Encomienda de Castrotoraf. Que el Sr. Llaguno 
se equivocase no nos llama la atención; pero sí nos asombra, y mucho, el 
que Ayala, contemporáneo de los sucesos y testigo presencial de ellos, 
nos oculte al Maestre, como si de su presencia en las Cortes dependiese 
algún grave suceso. 

Descubierto el error, intencionado á nuestro entender, de Ayala, ^por 
qué hemos de afirmar, como lo hace Llaguno, por sólo el silencio harta 
significativo del Cronista, que el Maestre no asistió á la expedición contra 
D. Alfonso Fernández Coronel, ni intervino en los lances que hubo antes 
y después de las bodas.í^ La autoridad de Ayala no es tan indestructible 
como algunos han creído. D. Fadrique no fué rebelde como sus hermanos,- 
que se levantaron en armas contra el Monarca; y su deber como Maestre 
de una Orden Militar era acompañar al Rey en sus expediciones militares, 
y si no lo hace, ¿cómo al atravesar D. Pedro las comarcas de la Orden, al 
marchar primero á Aguilar, más tarde á Asturias, en donde el bastardo 
D. Enrique se alzaba en armas, y, por último, nuevamente á Aguilar para 
castigar al rebelde D. Alfonso Fernández Coronel, es decir, atravesando. 

1 Nou de la pág. 3». 



LAS BODAS DEL REY DON PEDRO I DE CASTILLA By 

por tres veces de Norte á Sur casi toda España, no se le presenta al paso 
por sus tierras su hermano D. Fadrique? Si este estaba en Valladolid el 
día 7 de Julio de i35i, como consta en el documento original que hemos 
citado, natural v lógico parece suponer que allí continuaría, por lómenos, 
mientras durasen las Cortes, á no tener algún motivo especialísimo que 
le impidiera asistir, y que. Avala, á buen seguro, nos hubiera relatado con 
toda clase de pormenores. No siendo así, nosotros creeremos, mientras no 
se nos pruebe lo contrario, que el Maestre estuvo en Valladolid y en com- 
pañía del Rey, por lo menos hasta fines de i352 i. 

El día 10 de Junio de i35i y durante la corta estancia del Rey en Bur- 
gos, diéronse poderes á Alvar García de Albornoz y Juan Sánchez de las 
Roelas para que, en nombre de D. Pedro, contrajesen esponsales con una 
de las hijas del Duque de Borbón. Partieron los embajadores^ y las tristes 

I Citaremos aquí, aunque sin pretender presentarlos como pruebas de lo que afirmamos, 
varios documentos de esta época, confirmados por D. Fadrique, los cuales, si "^no demuestran su 
presencia en los puntos en que se otorgan, prueban, por lo menos, sus buenas relaciones con 
D. Pedro: 

i." Confirmación por el rey D. Pedro de otros privilegios de sus antecesores, al Monasterio 
de San Vicente de Monforie, — Valladolid, ó de Septiembre de isSi. — Copia en la Biblioteca Na- 
cional. Manuscritos. I). 41 y f). 94. 

2.« Confirmación por D. Pedro del tuero de Scpúlveda.— Valladolid, 10 de Septiembre de 
►jSi.— Copia en la Biblioteca Nacional. Manuscritos, D. (38. 

3.*' Confirmación por D. Pedro del privilegio rodado que diera en 26 de Octubre de 1350 i 
tavor de D. Diego González de Oviedo, hijo de D. Gonzalo, Maestre que fue de Alcántara.— Va- 
lladolid, 8 lie Octubre de 1351. -Copi.i en ia biblioteca Nacional. Manuscritos, D. 41, y en la Aca- 
demia de la Historia, (colección de S.ilazar, O. i«x 

4." Confirmación de un privilegio de Alfonso Vil, sobre la jurisdicción y términos de la 
villa de Pancorbo —Valladolid, 90 de Octubre de 1351. — Copia en la Biblioteca Nacional. Manus- 
critos. r>. 41. 

5,' C,onfirmación por D. Pedro 1 de los usos y derechos de Covarrubias,— ^■aIladolid, 28 de 
Octubre de 1351.— Copia en la Biblioteca Nacional. Manuscritos, D, 41. 

ó." Confirmación por D. J^edro de un privilegio de Alfonso XI para que no pague portazgo 
ia ciudad de Logroño. — Valladolid, 3 de Noviembre de 1351.— Copia en la Biblioteca Nacional, 
Manuscritos, n. 94. 

>" Privilegio coafirmando la exención de porta/.go á Logroño. — Valladolid, 25 de Noviem- 
bre de 1351.— Copia en la Bibljotí^ca Nacional. Manuscritos, D. 94. ; 

S.** Privilegio concediendo á Pancorbo la exención de portazgo.- Valladolid, 25 de Noviem- 
•hrc de 1351.— Copia en la Biblioteca Nacional. Manuscritos, n. 41. ' ' 

9." Confirmación de los fueros de la villa de Lences.— ValIadolid,.i2de Diciembre t^c íS^i-— 
*:opia en la Biblioteca Nac:onal. Manuscritos, D. 94. 

lo Confirmaciónpor 1). Pedro, del fuero de Nájera.— Valladolid- i5 de Enero de 1352.— Ori- 
ginal en el .Archivo de la Casa de Nájera, y publicado por el Sr. ü. Constantino Garran en el Bo- 
/*/ín de la Academia de la Historia, romo XIX, pág. fio. 

. n Confirmación de un privilegio que Fernando ly concedió á los clérigps y beneficiados 
de Castrojeriz.— Valladolid, 12 de Febrero de 1352.— Copia en la Biblioteca Nacional. Manuscri- 
U}s, D. 41. 

12 Confirmación de un privilegio de Fernando IV á la .Abadesa de Dueñas.— León, 22 de 
Mayo de f352. -Copia en la Biblioteca Nacional. Manuscritos, Dd. 121. ' \ 

J3 Privilegio déla Abadesa y Monasterio de San Cfemente d¿ iTolédo'.— Valladolid, 7 de 
Hayo de ijSs.-Copia en la Biblioteca Nacional. Manuscritos, Dd/ 121, y Ácáderhia de la Historia. 
Colección de Salazar, O. fi y O. 2S, 



58 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

circunstancias por que Francia atravesaba en aquella época retardar©» 
la firma del contrato, que no se otorgó hasta el mes de Julio del añ« 
siguiente ". 

Poco antes de esta techa, v durante la expedición á Asturias, conoció 
D. Pedro, en Sahagún, dice la Crónica, á una doncella de noble cuna, 
llamada D.* María de Padilla, á la cual amó extraordinariamente y cuya 
influencia en la agitada vida del Monarca había de ser notable. Del paso 
del Rey por Sahagún conocemos dos privilegios, pubhcados por el señor 
Vigil en su Colección diplomática de Oviedo, y ambos con fecha 23 de 
Julio de 1 352, lo que nos manifiesta que fueron firmados á la vuelta de ia 
expedición. No pudo ser entonces cuando el Rey conoció á D.^ María de 
Padilla, como afirma Guichot, entre otros, puesto que en Febrero del si- 
guiente año dióle ésta en Córdoba una hija, D.'' Beatriz, á la que el Mo- 
narca obsequió, recién nacida, con los despojos del señor de Aguilar don 
Alfonso Fernández Coronel. Tenemos que colocar la fecha en que empe- 
zaron estos amores entre el i8 de Abril, día en que el Rey se encontraba 
en Toro ^, y el 22 de Mayo, que se encontraba en León 3, según manifies- 
tan privilegios otorgados en dichas poblaciones, puesto que estas fechas 
concuerdan con la del nacimiento de D.* Beatriz, y es natural que el Rey 
pasara por Sahagún al encaminarse desde una á otra ciudad. Pero, al 
fin, y sea como fuere, lo cierto es que D. Pedro solazábase en Torrijos en 
compañía de su amante cuando le llegaron nuevas de que su prometida, 
acompañada por los embajadores de su tierra, había llegado á Valladolid. 

Cuenta la Crónica que, sólo movido por los apremiantes ruegos de 
D. Juan Alonso de Alburquerque, recién llegado á darle cuenta de su 
embajada á Portugal, y de la cual se ignora el objeto, se decidió el Mo- 
narca á abandonar los amantes brazos de su querida y marchar á Valla- 
dolid, «do eran ya ayuntados por su mandado para las bodas todos los 
grandes del Regno». No se nos alcanza esta resistencia á conocer á doña 
Blanca, joven y hermosa, en un monarca qué apenas contaba diez y nueve 
años, máxime cuando le vemos poco después en Valladolid, un mes antes 
de efectuarse el casamiento. Por lo menos, desde el día 3 de Mayo esta)}* 
el Rey en compañía de su prometida; y que esto es cierto nos lo prueba 



1 Chasiclleí: lieltran du Guesclin^ Preuves. ,, 

2 Privilegio de D. Pedro. Núm. 188 de la Colección diplomática de este Rey, publicada par 
el Sr. Catalina García al fínal de su obra. 

3 ídem, id., Qúm. 189 



LAS BODAS DEL REY DON PEDRO 1 DE CASTILLA 3r| 

terminantemente un privilegio concedido por D. Pedro á la abadesa y mo- 
nasterio de San Clemente de Toledo % en Valladolid, á 7 de Mayo de i353, 
y la misma Crónica de Ayala. Confirman este privilegio los hermanos 
bastardos del Rev, D. Enrique y D. Tello; y como Ayala nos manifiesta 
que las vistas de Cigales se celebraron un sábado del mes de xMayo, esto 
tuvo que suceder antes del otorgamiento del privilegio, ó sea, el sábado 
día 3 de Mayo; y desde esta fecha hasta la celebración del casamiento, al 
mes siguiente, todo fueron fiestas y regocijos, y en nada mostró D. Pedro 
que le desplaciera la hermosa joven que había de ser su compañera. 

El lunes 3 de Junio se efectuó la ceremonia, que Ayala nos describe 
con toda prolijidad, citando los nombres de gran número de magnates 
que concurrieron al casamiento, y entre los cuales no suena eldel Maes- 
tre de la Orden de Santiago D. Fadrique, lo que denota, según la mayoría 
de los historiadores, su falta de asistencia al acto que con tanta pompa 
se celebraba. Para creerlo nosotros necesitamos una prueba más convin- 
cente que el silencio de Ayala. Ya hemos visto que éste nos dice que el 
Maestre no fué á las Cortes, y hemos probado la inexactitud de su aserto; 
^por qué hemos de creer que un hermano del Rey, el más sumiso hasta 
entonces, iba á cometer la descortesía de no asistir á sus bodas, única- 
mente porque aquél calle su nombre? Y si no asistió, <iqué explicaciones 
dio de su conducta y qué causa motivó tal omisión? Si alguna enferme- 
dad hubiera sido la causa, Ayala nos lo hubiera dicho; su silencio en este 
caso es harto significativo: como buen cortesano calla, para no compro- 
meterse ni afirmando ni negando un hecho que fácilmente se podía des- 
mentir en la época en que él escribió su Crónica. 

El Sr. Llaguno y Amírola, argumentando poco seriarnente en la nota 
que hemos copiado, dice que, «pues no asistió á las bodas el Maestre, tam- 
poco acompañaría á la Reina en su viaje». No vemos la relación que pueda 
existir entre uno y otro suceso, ocurridos con tres meses de intervalo. 
Según el Canciller nos dice en su Crónica^al enterarse el Rey de que estaba 
firmado el contrato, mandó á los firmantes que trajesen á D.^ Blanca á 
España; pero esto no concuerda con lo que nos manifiestan los PP. de 
San Mauro en su Historia del Languedoc, donde afirman que D.^^ Blanca 
llegó á Narbona á fines del año i352, y que en dicha ciudad hubo de espe- 

I El original de este privilegio está co el Archivo del Corívcjito de Toledo, segúa dice la 
copia que hemos visto en la Biblioteca Nacional. Manuscritos, Dd. 121. También hay copias en 
la Academia de l« Historia, Colección de Salazar, O. f> y O. 25. 



40 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

rar durante diez días á los embajadores castellanos que habían de condu- 
cirla; pero, en cambio, no nos indican quiénes fueran éstos. Algunos au- 
tores, como Mariana ', Julián del Castillo - y Francisco Caro de Torres 3. 
afirman terminantemente que D. Fadrique fué el encargado de traer la 
Reina á Castilla, pero no prueban su aserto, aunque, para nosotros, el 
silencio de Ayala respecto á las personas, seguramente de importancia, á 
quienes se confió tal encargo, es más que una prueba de que se encomendó 
al Maestre. 

No es cierto, como afirman algunos autores, entre otros el doctor Ce- 
vallos en su Disertación, que los amores de D. Fadrique y el dar tiempo 
á poder ocultar el fruto de ellos motivó la extraordinaria tardanza en la 
venida de la Reina, pues habiendo ido los Embajadores á Francia á me- 
diados de i35i, llegóá Valladolid el 25 de Febrero de i3b^. Efectivamente, 
ASÍ ocurrió; pero hay que tener en cuenta que hasta Julio de r352 no se 
lirmó el contrato, y á partir de esta fecha es imposible que pudiera suceder 
io del nacimiento y ocultación del fruto de dichos amores. Si éstos acae- 
cieron, habrían de comenzar durante el viaje por España, estando la Reina 
acompañada de D. Fadrique, que, como enviado extraordinario, habría 
ido á encontrarla en Narbona. 

Efectuado el casamiento, como hemos dicho, el día 3 de Junio, el 
miércoles siguiente ocurrió, según nos cuenta Ayala, una escena que 
tiene todos los caracteres de mera invención suya: «Comia el Rey en 
su palacio, en las casas de el Abad de Santander, do él posaba, que son 
cerca del Monesterio que es agora de las Huelgas e comia ese dia sin 
otras compañías apartadamente. E estando el Rey a la mesa llegaron a él 
la Rey na Doña María su madre e la Reyna Doña Leonor su tia llorando: 
c el Rey levantóse de la mesa e aparte fablaron con él, e dixeronle asi 
segund después él y ellas lo contaban: — Señor, a nos es dicho que vos 
queredes luego partir de aqui para ir do está Doña Maria de Padilla: e pe- 
dimos vos por merced que non lo querades facer: ca si tal cosa ficiesedes, 
lo primero fariades en ello muy poco de vuestra honra en dexar asi vues- 
tra mujer luego que casastes, estando aqui todos los mayores y mejores 
de los vuestros Regnos. Otrosi, el Rey de Francia, se ternia de vos por 
muy mal contento, que por el dicho casamiento nuevamente se ha aliado 



1 Historia general de Kspaña, libro xvr, cap. xvn. 

2 Historia de los Godos^ fol. 271, 

3 Historia de las Ordenes Militares, fol. 2g. 



LAS BODAS DEL REY DON PEDRO I DE CASTILLA 4I 

con VOS, e vos envió esta sobrina suya, la cual vos le enviastes demandar 
para casar con ella, e vos la envió muy honradamente como era razón e 
muy acompañada. H eso mesmo. Señor, porniades en vuestros Regnos 
muy gran escándalo en vos partir asi de aqui, do están los más grandes 
de vuestro Regno e son venidos aqui por vuestro mandado, e non seria 
vuestro servicio partir vos asi sin les decir ninguna cosa, ninles tablar. — 
E el Rev les respondió, que se maravillava mucho en ellas creer que él se 
partiera asi de Valladolid nin de su mujer, e que non lo creyesen. E las 
Revnas le dixeron que ;?or cierto les era dicho que él se quería ir luego 
do estaba Doña Maria de Padilla. E el Rey les aseguró dello que lo non 
faria nin lo tenia en voluntad de facer, e que non lo creyesen. E las Rey- 
ñas con tanto se partieron del, como quier que lo sabían de cierto que el 
Rev se partía luego; pero no pudieron ál facer. E luego, a una hora des- 
pués desto dixo que le traxiesen las muías; que quería ir a ver la Reyna 
Doña Maria su madre: e luego que ge las traxieron partió de Valladolid, e 
fué ese dia a dormir a un lugar que dizen Pajares que es una aldea allende 
Olmedo, á diez y seis leguas de A^alladolid ^» 

Se ignora lo que sucedió entre el rey D. Pedro y su mujer la noche 
del 3 de Junio; pero algo grave debió mediar entre los esposos para obli- 
gar al Monarca á tomar la violenta determinación que las reinas cono- 
ctan. Si la escena que nos cuenta Avala es cierta, únicamente D.^ Blanca 
pudo contar á la reiha madre y á D.* Leonor la determinación que 
pensaba tomar D. Pedro, porque si éste se confió á otra persona, no es 
natural que ésta fuera á referirlo, faltando así á la confianza que en ella 
depositaba su señor, á menos que supongamos que lo contase el mismo 
A y ala, quien, como decía el Conde de la Roca, hasta los deseos del 
Bey adivinaba. Si D. Pedro, ardientemente enamorado de la Padilla, fué 
sólo movido por el amor d« ésta, ^cómo no lo demuestra en el mes y pico 
que estuvo en Valladolid en compañía de D.*^ Blanca? ^'A qué obedeció el 
rencor y la animadversión que después le profesó el Rey, tan grandes que, 
no obstante los disturbios y las exigencias de los nobles, no consintió 
jamás en volver á verla?'* 

Como justificando la determinación de D. Pedro, apareció el romance 
ya citado y que á tantas discusiones ha dado origen. Garibay y el doctor 
Cevallos dicen que son canciones de aquel tiempo las que refieren los 

i Ayala: cap, xii, año I\'. 



42 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

amores de D. Fadrique y D." Blanca; Ortiz de Zúñiga manifiesta en sus 
Anales que se cantaban hacía más de ciento cincuenta años, y qué la 
culpa de D.'^ Blanca era ya pública en historiadores y genealogistas; y es 
de advertir que este autor no es nada partidario del rey D. Pedro: en su 
Discurso genealógico de los Ortices de Sevilla cita los versos que después 
copió Duran como de un Romancero impreso en Sevilla en i533, lo cual 
indícala popularidad del romance en esta fecha. 

Es digno de tener en cuenta que todos los romances del tiempo del 
rey D. Pedro, excepto este á que nos referimos, están basados en la Cró^ 
nica y no son otra cosa que la narración rimada de los acontecimientos 
que en ella se refieren. Por el contrario, el romance de los amores de 
ambos cuñados tiene otra fuente, que desde luego afirmamos fué el rumor 
popular. Si, como aseveran los autores que siguen á Ayala, y aun este 
mismo, D. Fadrique no estuvo en la Corte ni antes ni después de las bo- 
das, á él menos que á ninguno pudiera atribuirse la preñez de D.* Blanca; 
y ^cómo después el pueblo calumnia á estos dos inocentes, sin que antes 
existiera indicio ó posibilidad de que el hecho fué cierto, ó de que sé 
murmuró al menos que lo era? Y que el rumor existía en el tiempo en 
que ocurrieron los sucesos nos lo dice el mismo Ayala en su Crónica; 
como veremos más adelante. 



Lucas de Torre y Franco-Romero, 

Oficial de Infantería 
y Alumno de la Escuela Superior de Guerra. 



(Concluirá.) 



epigrafía 



INSCRIPCIÓN VISIGODA DE ANTEQUERA.— LAPIDAS 
ARÁBIGAS SEPULCRALES DE BADAJOZ Y DE LLERENA 

I 

DURANTE mi Última excursión por la provincia de Málaga — donde 
tan grande ha sido mi desencanto por lo que hace y se refiere á 
las reliquias monumentales de los dos períodos consecutivos visi- 
godo é islamita, — sorprendióme en gran manera, al subir á las ruinas del 
que fué en la hermosa Antequera Tortísimo castillo, y en la puerta misma 
que da acceso al interior de la Torre allí vulgarmente denominada Papa- 
Bellotas, no ya el desgastado fragmento de pedestal romano, labrado en 
mármol rojizo, que sirve, años hace, de escalón en dicha puerta, y cuyo 
epígrafe copiaron el Marqués de Valdeflores y el sabio Hübner, enten- 
diéndole ambos equivocadamente \ sino otra piedra, en la cual ni uno ni 

I Velázqucz había leído: 



M. MINI.,. 

AVG 

GORNELIVS«SE.., 

SIGITVS «D.S.P^D^D 

':orrigiéndolc Hübner (n."2045dcl Corpus Inscriptionum Hisp. Laí.), la publica de esca suerte- 

RM 

AVG 

GORNEL 

CITVS«D 

.3 

A pcwr del desgaste en la incisión de la escritura, con toda claridad se entiende: 

/ÍAMINI 

AVG 

CORNELIVS.SK 

...ciNVS»n*s«p«n«o¿ 



44 REVISTA 1)K ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Otro repararon, y que, utilizada como material de construcción por quien- 
quiera que fuese quien construyó aquella Torre, servía de dintel interior 
en la pequeña puerta memorada. 

Ofrecíase el bloque todo él cubierto por capas reiteradas de cal, á usanza 
del país, sobre las cuales, y para darle más bellas apariencias sin duda, el 
guarda de la Torre había extendido una ó dos manos de achocolatada pin- 
tura rojiza, que le daban singular aspecto; pero, á través de aquella espesa 
envoltura, descubríase labor de cintas ondulantes en relieve y entrelazadas 
y como un círculo de mayor tamaño casi al centro de la piedra. Excitada 
por amor y por deber mi curiosidad, pretendí, sin instrumentos apropia- 
dos para ello, despojar de su envoltura parte de la olvidada piedra, ayu- 
dándome en la empresa mi hijo D. Alfonso, Oficial del Cuerpo, y el propio 
guarda, á quien maravilló mi interés, por cosa para él de tan exigua im- 
portancia. 

Pusimos al descubierio, no á la verdad con gran limpieza, parte de la 
orla formada por las dos cintas de que he hablado, parte del círcub cen- 
tral, en que aparecía como una cara informe y tosca, á juzgar por un ojo 
que semejaba una O (y que luego ha resultado, efectivamente, una O, que 
allí fingía ser un ojo), y distinguimos las letras de un epígrafe, partidas, re- 
nunciando á la empresa de limpiar todo aquello por imposibilidad de efec- 
tuarlo con los instrumentos empleados, con el rostro y las ropas cubiertas 
por la cal tan dificultosamente arrancada, con el temor de haber desfigurado 
alguna letra, y yo con la seguridad de haber encontrado en Antequera la 
única reliquia conocida en toda la provincia del período visigodo, fuera de 
los ladrillos ornamentales del Museo Loringiano, en Málaga, de Cártama y 
de Ronda, todos ellos moldeados sobre un solo y único modelo y con la 
enigmática y no aclarada leyenda BRACARÍ VIVAS CVM TVIS, en 
relieve, demás del Criswon ó anagrama del nombre de Cristo, colocado en 
el intercolumnio de cierta manera de templete, allí fingido, con una con- 
cha en el tímpano del arco. 

El abandono lamentable y verdaderamente doloroso en que hallé, no 
sólo los epígrafes romanos originales recogidos en Antequera y por la ciu- 
dad desperdigados, sino las copias de otros, hechas en el siglo xvi y colo- 
cadas en el famoso Arco de Santa María ó de los Gigantes, y la buena 
voluntad y la cultura del Alcalde de aquella población D. José García 
Berdoy, del primer Teniente Alcalde D. José Romero Ramos, del inteli- 
gente Concejal D. Martín Ansón y de D. Manuel Leal y Saavedra-per- 



EPIGRAl-IA 4.5 

sonas todas á quienes merecí atenciones que me complazco en reconocer 
aquí públicamente, — inspiráronme la idea de procurar que en el amplio 
edificio del Convento de los Remedios, donde tiene su casa el Municipio, 
fueran recogidas todas las memorias y reliquias arqueológicas que no hu- 
bieren aún experimentado extravío, fundando un Museo Municipal Ante- 
querano con todas ellas. 

Acogida con entusiasmo la idea por el Sr. Alcalde, y encargado de re- 
coger estas memorias el Sr. Ansón, ya memorado, apresuróse éste á des- 
montar el dintel de la puerta en la Tori'e del Reloj ó del Papa- Bel Iotas, 
y transportarla a las Casas Consistoriales, donde hoy se halla, limpiándola 
cuidadosa y esmeradamente de la cal que la embadurnaba y hacía la ins- 
cripción totalmente ilegible. Dióme, benévolo, noticia del traslado; y á mis 
instancias envióme primero la fotografía que va reproducida en una de las 
láminas, y luego un calco, merced á cuyos medios de conocer, háme sido 
cumplidero confirmar mis primeras impresiones, rectificar algo en ellas. 
é intentar la lectura del epígrafe. 

Mide la piedra dos metros justos de longitud por 6o centímetros de 
ancho y 3o de grueso, y es de forma rectangular toda ella, mostrán- 
dose recorrida por ancha orla, donde, en característico relieve, se desen- 
vuelven con regular ondulación dos cintas de vena abierta simulando 
círculos en su intersección y enlace, con una pequeña poma al centro y 
otra en cada uno de los intersticios superior é inferior, donde las indicadas 
cintas se entrecortan. El artista procuró que cada lado del rectángulo tu- 
viera su orla propia independiente, y así en ellos termina sin solución el 
movimiento de aquel típico exorno, cuyas venas van cortadas en bisante, 
con arreglo al estilo que de latino-bizantino clasificó mi Padre, y todos los^ 
autores por lo general, desde entonces han adoptado para el arte que se 
desarrolla y florece en España durante el período déla dominación visigoda. 

Rebajado de propósito y en línea uno de los lados mayores, — en la lon- 
gitud conveniente y necesaria para acomodar la piedra como dintel de la 
puerta donde fué aquélla colocada,— no sólo resultó destruida la orla en esta 
parte, sino que fué longitudinalmente seccionada gran porción del epígrafe, 
con lo cual quedaron, por consiguiente, desfiguradas muchas letras y sec- 
cionado el círculo central, que semejaba una cara, tallada toscamente y de 
manera insólita. A pesar de estas contrariedades, ha sido para mí posible, 
repito, merced á la fotografía y á los calcos galantemente remitidos por el 
Sr. Ansón, el intento de leer la inscripción, la cual ofrece ciertas particu- 



46 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

laridades de que no he hallado ejemplo en parte alguna, ni aun en la útilí- 
sima obra de Hübner que contiene los epígrafes de la España cristiana. No 
ha de incluirse en el número de las particularidades á que aludo, el apare- 
cer la cruz inicial y típica, destruida y como borrada de propósito, circuns- 
tancia por la cual no es dudoso inferir, dado el ejemplo, entre otros, que 
ministran los capiteles visigodos de la Mezquita-Aljama de Córdoba,— 
procedentes de la Basílica en la antigua Colonia de Marcelo á San Vicente 
consagrada, — que fueron musulmanes los autores del atentado y los que co- 
locaron esta piedra para que sirviese de dintel en la puerta de la Torre del 
Reloj ó del Papa-Bellotas, 

La particularidad saliente consiste en el círculo, que ya varias veces he 
mencionado, y que á simple vista simulaba una cara. Porque, lejos de 
serlo — lo cual no había dejado también de despertar cierta extrañeza,— 
aquel círculo es una gloria, dentro déla cual, según en todos los epígrafes 
religiosos de la era visigoda acontece y es manifiesto, debió esculpir el ar- 
tista el Crismón en la forma habitual, con el alpha y la omega, simbólica 
expresión entre los cristianos, como es sabido, de que es Dios principio y 
fin de todas las cosas. Pero el artista, prescindiendo del anagrama de 
Cristo, halló más cómodo sin duda que grabar las dos letras griegas, es- 
cribir sus nombres dentro de la gloria en dos líneas, y así, dada la dispo- 
sición en que se hallaba la piedra en el dintel, la T simulaba, invertida, la 
nariz, y la O, redonda, pues no grabó el resto del vocablo, el ojo de 
una cara. 

Notada tal singularidad, el epígrafe dice de esta suerte, salvo una pa^ 
labra, que no he logrado entender con claridad entera, á pesar de los es- 
fuerzos que he hecho para conseguirlo, y que celebraré muy mucho que 
alguien, más perito que yo, descifre: 

^m noMiHE DNi m ecie \^\ m sci febii sh^^^th n ^™^yí 

i- En el nombre del Señor. Esta es la igle ,^^J^ sia de San Febo, 

^ et omega ' 

consagrada (?) por Sigerio y Vicente, 

Prescindiendo de la incorrección cometida por el lapidario al escribir 
ECLESIA por ECCLESIA — incorrección de que hallo ejemplo de mo- 
mento en la lápida de Recaredo existente en el Claustro de la incomparable 
Catedral toledana, — el presente monumento hubo de figurar acaso sobre 



EPIGRAFÍA 47 

la puerta de cierta pequeña iglesia consagrada probablemente al finar del 
siglo VI, y quizás en los días del mismo hijo de Leovigildo, por los pres- 
bíteros Sigerio y Vicente. Puntualizar el emplazamiento de dicho edificio 
religioso tarea es ya imposible; mas si se atiende á que la primitiva An- 
tequera ocupó con más ó menos exactitud el área del monte en el cual 
tuvieron la fortificada al-medina los musulmanes, y á que fueron éstos 
quienes, destruvéndola, aprovecharon sus materiales, como tantos otros, 
en la construcción de la Torre, no muy lejos de ella hubo de ser erigido 
aquel templo á San Febo, que sabe Dios hasta qué tiempos pudo sub- 
sistir, celebrando culto en él los muzárabes. 

De todas suertes, el monumento, cual se habrá ya advertido, es de 
no dudosa importancia y digno de ser conocido y conservado; y alabanzas 
merecen por haberle librado de la destrucción á que se hallaba expuesto, 
en lugar donde nadie había reparado en él hasta que tuve yo tal fortuna, 
mis dos dignos y buenos amigos, el inteligente D. Martín Ansón al lim- 
piarle y trasladarle al edificio de la Gasa de Ayuntamiento como una de 
las preseas del futuro Museo Municipal, y el Sr. D. José García Berdoy, 
Alcalde de Antequera y entusiasta patrocinador de la idea del referido 
AíuseOy que tuve yo también la ocurrencia de sugerirle. Es la presente 
piedra, en medio del numeroso y frecuente caudal romano que enaltece el 
nombre de Antequera, la única memoria visigoda conocida en aquella his- 
tórica ciudad, como es asimismo, repito una vez más, la única de que tuve 
noticia en toda la provincia de Málaga, con excepción de los ladrillos rón- 
denos de que dejo hecha mención arriba, y no dudo de que tanto el Sr. Gar- 
cía Berdoy como el Sr. Ansón facilitarán á nuestro Museo Arqueológico 
Nacional una reproducción en yeso de la expresada piedra, para que entre 
las colecciones del indicado Establecimiento científico figure K 



II 

A la galantería de mi digno compañei*o el ilustre académico D. José 
Ramón Mélida— á quien doy aquí las gracias— debo el conocimiento de dos 
calcos de otras tantas lápidas sepulcrales hispano-mahometanas, ya del 
patrimonio de los doctos la una, é inédita por completo la otra, que es mu- 

I Kn los momentos de corregirlas pruebas de la presente noticia, obra ya en el citado 
Museo la reproducción á que aludo, que ha sido muy estimada por el digno Director de aquel 
Kstablecimiento, apresurándome á consignar en este sitio el testimonio de mi gratitud al señor 
AnsÓQ por su diligente complacencia. 



48 REVISTA DK AHCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

che más importante epigrátka y artísticamente hablando, por su forma y 
otras circunstancias, de que haré mención oportuna. 

La primera lápida está labrada en una placa rectangular de mármol 
ordinario ó jaspón blanco, de 42 centímetros de altura por 3$ de ancho, 
y contiene siete líneas consecutivas de caracteres cúficos en relieve, de 
traza tosca y mal dibujo. Es de lectura clara y corriente, y poséela actual- 
mente en Badajoz la Sra. D.* Visitación Villanueva, habiendo aparecido 
inopinadamente en aquella ciudad «en Abril de i883, con ocasión de es- 
tarse sacando cimientos nuevos en una casa de la calle de Abril,,,, seña- 
lada con el número 17, y propiedad de D. Eduardo García Florido», según 
manitestaba cuatro años adelante D. Nicolás Díaz Pérez, en cuyo poder 
se hallaba el año de 1884, al dar á conocer el facsímil del epígrafe y la tra- 
ducción del mismo, aunque sin expresar por quién fué hecha \ 

Por no haber sido publicado el texto arábigo, insertábalo el Boletín 
de la Real Academia de la Historia, con inclusión de algunas noticias 
relativas al personaje para quien fué labrada tan simplemente la Mpida? 
que lo era el régulo de Bada]0/c,S'<í/7or ó Sapór -, la cual fué directamente 
colocada en el centro de la tumba, leyéndose sin diíicultad el epígrafe: 




En el notnbre de Alláh! ¡El Clemente, el Misericordioso! 

Este es el sepulcro de Sabor el Háchib (apiádese de él 

Alláh!). Murió la noche del jueves 

die\ noches pasadas de Xaába... 
5. ..71 del año trece y cua... 
...tro cientos. Murió conjesando 
7 que no hay otro dios sino Alláh. 

I Tomo de Extremadura en la obra España, editada por ia casa Cortezo y Compañía, üc 
Barcelona, págs. 78 y 79. 

3 Un rtye^uelo de Badajo^ desconocido hasta hoy. 



epigrafía 49 

La noche del jueves, oncena noche del mes de Xaában del año 41 3 de 
la Hégira, coincide con a noche del 9 al 10 de Noviembre de 1022 de 
nuestra Era, siendo de extrarar que para quien supo alzarse como el 
amirita Sabor con la soberanía independiente de aquel pequeño estado ex- 
tremeño hacia el año 406, gobernándole por espacio de siete, ni se hubiere 
al parecer labrado tumba más apropiada y suntuosa que la que la estruc- 
tura y íorma de la lápida revelan, ni hubiese habido lapidario más diestro 
que el que esculpió de tan poco artística manera el epitafio cúfico, ni quien 
redactara éste en términos menos lacónicos, suprimiendo la alcurnia del 
finado y su cognomen de Al-Man^or, que usó en memoria de su antiguo 
patrono, el gran caudillo cordobés y háchib de Hixém JI. 

La segunda lápida fué, al parecer hallada recientemente y al acaso en 
término de la villa de Reina, partido judicial de Llerena, en la provincia 
de Badajoz, y es hermosa placa de mármol blanco ordinario, delgada, que 
mide un metro de altura por 42 centímetros de ancho. Fué levantada de 
la tierra por la reja del arado, y es propiedad en Llerena, según el Sr. Mé- 
lida me indica, del notable abogado D. César del Cañizo, persona de gran 
ilustración y de quién sería de desear que por generoso desprendimiento 
la cediese á nuestro Museo Arqueológico Nacional, donde figuraría digna- 
mente. 

De mayor importancia en el doble concepto epigráfico y artístico que 
la del régulo Sabor,— he dicho arriba que es inédita, pues no tengo noti- 
cia de que nadie hasta ahora haya intentado la transcripción y la traduc- 
ción del epígrafe que contiene. — Atemperándose en su forma á modelos que 
aparecen ya en los días de los almorávides, y tan frecuentes en Almería, 
por ejemplo,-— corresponde en el siglo vi de la Hégira al período almohade. 
Dibújase en el centro de la placa grande arco simbólico de apuntada he- 
rradura, con algún exorno, arco que, cual es sabido, representa la puerta 
de la otra vida, por donde han pasado los que fueron y han de pasar los 
que serán, según el Libro Santo de Mahoma, y sirve como de marco ú orla 
á esta representación simbólica una orla, que corre por sus cuatro lados 
cerrando el conjunto. Carece del farjáh ó arquitrabe fingido que sobre eí 
arco llevan la mayor parte de los epígrafes sepulcrales almerienses, y es de 
los pocos que he visto en los cuales la orla, que hace oficio de arrabad, 
corre por el lado menor inferior, á intestar en el lado mayor de su izquierda. 

Hállase escrita la lápida en trece líneas de gallardos signos cúficos orna- 
mentales de relieve, que luego alcanzan superior desarrollo en la época 

3.* POCA— TOMO XX 4 



DO REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

granadina, y que también tallaron por su parte los artistas mudejares de la 
froga en los epígrafes murales decorativos con que enriquecieron las yese- 
rías de los edificios por ellos levantados durante los siglos xiv y xv de nues- 
tra Era. Dieron aquí, sin embargo, escaso relieve á la escritura, circuns- 
anciaque hace en ocasiones dudosa en el calco que tengo á la vista la lec- 
tura de algunas palabras, y en la redacción del epitafio no se hace gala de 
la ampulosidad que es generalmente de advertir en los epígrafes funerarios 
de la época. Es notable éste de Llerena, así por el dibujo de los signos, 
como por ciertos exornos á modo de estrellas de relieve que en lugares de- 
terminados de la orla figuran, y que no recuerdo haber hallado en otro 
monumento sepulcral de su especie, y muy especialmente, con la particula- 
ridad de la prolongación indicada de la orla, la de que realmente contiene 
el monumento dos epitafios para una sola persona. Uno, que llena por com- 
pleto el vano del arco simbólico mencionado, y otro, que empieza en la 
invocación religiosa, en el trozo de la orla correspondiente al lado iz- 
quierdo de la lápida. 

En el primero, no hay fecha alguna, ni está la data de la defunción, 
pormenores que se hallan en el segundo de la orla, donde el lapidario, por 
falta de tanteo al repartir la inscripción, amontonó al final las palabras, 
pudiendo acaso interpretarse la lápida de esta manera: 



D 



epigrafía 

c 



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^1 ^J ^ s 3 (sic) J>\Ó\J> 



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J) 3\ ^^í :^) 



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^v^ »-^ '^"*l^^í (^^(^ ^•'/^^ ""'■^ ^"^ ^^Ofv^ C^-f-^-^ í^C-* 



B 



lO 



f^n el nombre de Alláh! El Clemente! 

El Misericordioso! La bendición de Alláh sea sobre 

Mohámmad (Mahoma)— /O^ vosotros hombres! Creed q.. 



52 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

...ue las promesas de Alláh son 
5 — ciertas! No os dejéis pues seducir 
por los halagos del mundo, ni apar... 
...ten á vosotros de Alláh los placeres K 
Este es el sepulcro del hijo del Amir 
Ar-Rochail {?). La misericordia de Alláh sea sobre él 
10 — y proteja su presencia, pues fué favorecido con el be... 
...fieficio del (Supremo) Jue^i ^ y el /... 
,..slám y la confesión 
1 3 — de que no hay otro dios sino Alláh. 

B 
En el 7i07nbrede Alláh! El Clemente! El Misericordioso! La bendi 
ción de Alláh sea sobre Mahoma y sobre los suyos! Salud! 

C 
Este es el sepulcro del Gua^^ir 

D 
Abü-fsahac Ibrahim-ben-Chalil . Murió (apiádese de él Alláh!) el día 

viernes^ seis 

E 

y diet{ de Chumada primera del año siete y cuarenta y quinientos. 

Corresponde, pues, la lápida — que debió figurar en tumba bastante 
más suntuosa que la del régulo Sabor— al viernes i6 del mes de Chu- 
mada primera del año 547 de la Hégira, que coincide con el día 19 de 
Agosto de 1 1 52 de nuestra Era. Respecto de quiénes fueran el Amir Ar- 
Rochail, si éste es su nombre, y su hijo el Guazir Abú-Isahac Ibrahim- 
ben-Chalil, para quien fué labrada la lápida, nada puedo decir, por no so- 
nar en las historias. ^Fueron almohades?., ^Fueron del partido español?.. 
^Eran de estirpe almoravide?.. Aunque yo le creo del partido español, re- 
suelva estas cuestiones quien con mayor fortuna logre hallar ambos per- 
sonajes interviniendo de algún modo en los acontecimientos militares y 
políticos que se desarrollan durante los días de x\bd-el-Múmen v del glo- 
rioso Emperador Alfonso Vil. 

Rodrigo Amador de los Ríos. 

2 8-XII'9o8 

1 Aleya ó versículo 33 de la Sura XXXI de! Koran. 

2 ..L-^,jJ) es uno de los cognombresdc Alláh, y significa Ei Guia, El Director, Til Jue^. 



DIBUIOS DE MIGUEL ÁNGEL 

PARA LA SIBILA LÍBICA 



ENTRE nuestros coleccionistas de obras de arte se distingue muy espe- 
cialmente D. Aureliano de Beruete por su doble condición de artista 
V de crítico inteligente, feliz consorcio de aptitudes personales á que 
debemos la obra más importante de cuantas se han dedicado al gran Ve- 
lázquez. Casi no puede ser considerado como coleccionista quien, como el 
Sr. Beruete, no lo es por serlo, ni es rebuscador como otros poseídos del 
afán de completar una serie ó por preferencia á una especialidad. Lo es 
por devoción á los grandes maestros, de pocas pero excelentes obras, re- 
velando en esta misma selección su gusto exquisito y su inteligencia. Pie- 
zas capitales de su colección son el magnífico cuadro de San Pedro, del 
primer estilo de Veiázquez; el interesante autorretrato del Greco, y el pre- 
cioso cuadro del mismo artista que representa á Jesús echando á los mer- 
caderes del templo, maravilla de color que representa soberanamente el 
estilo veneciano del genial candiota; un San Francisco penitente, de Zur- 
earán; un retrato de Doña Mariana de Austria, de Carreño; un retrato 
de señora, finísimo, de Goya; y, aparte de otras obras de pintores nacio- 
nales y extranjeros, antiguos y modernos, algunos dibujos, en su mayoría 
del incomparable autor de los Caprichos. 

Sabido es que á todos los coleccionistas les ofrecen con frecuencia 
obras de venta, y que difícilmente suelen interesarles, puesto que esca- 
sean las de verdadero mérito. Un día se presentó al Sr. Beruete una mu- 



54 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

jer y le ofreció unos dibujos en rollo. Los coleccionistas no siempre tienen 
tiempo de escuchar estas ofertas. Ofrecíanle lo que en el lenguaje comer- 
cial se llama un lote. No se trataba de escoger, sino de adquirir el rollo ó 
desecharlo. La vendedora advirtió que aquellos papeles íbalos á arrojar 
á la basura si él no los adquiría; sin duda habían sido desechados di- 
versas veces. El Sr. Beruete, al oirlo, los compró sin vacilar, pensando 
piadosamente en redimirlos más bien que en aumentar su colección. 

Después de adquiridos los dibujos, vino el quitar á los papeles los vi- 
cios de mal guardados que traían, el limpiarlos y examinarlos. Al hacer 
esto, vio que uno de los papeles tenía por ambas caras dibujos, ejecutados 
con lápiz negro los de una cara, y con lápiz rojo los de la otra. En esta 
cara, hacia el ángulo inferior izquierdo, leyó: De MigJ Angelo BonaRoti, 
atribución escrita con tinta por algún antiguo coleccionista. jSon tan fre- 
cuentes estos rótulos puestos en obras de arte y no siempre con razóní 
Advirtió también que al papel le faltaba por un lado un pedazo, á causa 
de un tijeretazo reciente. 

Da frío verlo y considerar que ha podido desaparecer una obra de arte 
de mérito incomparable. Porque, examinando despacio los dibujos, pudo 
apreciar, no solamente que eran buenos, sino que la antigua atribución 
era cierta. Comparó, rebuscó, y tuvo la dicha de ver y de comprobar 
que dichos dibujos, trazados por uno y otro lado en aquel despreciado 
papel, tan inopinadamente llegado á sus manos, eran, en efecto, de Mi- 
guel Ángel, y que eran sus estudios para una de las figuras con que de- 
coró la bóveda de la Capilla Sixtina: la figura de la Sibila Líbica. 

La decoración de esa famosa Capilla por Miguel Ángel señala un mo- 
mento culminante y solemne en la Historia del Arte. Aquel artista genial, 
independiente, titánico, que, rehusando adornar aquella bóveda con pin- 
turas sin importancia, como le proponían Bramante y el Papa, concibe en 
honor de éste aquella admirable composición bíblica, que desarrolla 
sublime ciclo desde la Creación, en sus varias fases, hasta el pecado, el 
castigo divino por medio del Diluvio y la embriaguez vergonzosa de Noé; 
todos estos asuntos rodeados de un magnífico cortejo de Profetas y de Si- 
bilas, de soberbias figuras varoniles, que constituyen otros tantos admira- 
bles estudios del desnudo; y para ejecutar tan vasta obra se encierra en 
aquel ámbito, y en aquel andamio permanece días y días, poseído de fiebre 
creadora, que le hace olvidar el tiempo, la rutina de la vida y hasta los 
cuidados de su persona, para entregarse de lleno á su trabajo, meditarle 



DIBUJOS DE MIGUEL ÁNGEL 55 

con aquella su altísima inteligencia y desarrollarlo con sus poderosas fa- 
cultades, emulando al propio Creador en dar al mundo del Arte una raza 
de seres esencialmente varoniles y fuertes, gigantescos y atléticos; aquel 
artista, que sólo tiene compañero en la antigüedad clásica, en Fidias, dio, 
como éste, una nueva fórmula, un nuevo credo. 

Comenzó ese trabajo el Buonarroti en Mayo de i5o8, y el 3i de Octu- 
bre de i3i2 se abría la Capilla al público, que admiró la incomparable 
pintura. 

Sabido que el fresco es un procedimiento obligadamente rápido, y que 
más que otros pide por lo mismo concienzuda preparación. Hízola Miguel 
Ángel, y prueba de ella son los dibujos, academias hechas del natural, 
donde son apreciables los tanteos, los perfiles seguros y definitivos, los 
estudios parciales de cada figura, de cada cabeza, de cada mano, de cada 
pie, de cada torso. El valor de estos dibujos es, por lo tanto, grandísimo, 
para apreciar, no solamente en su mayor pureza, ideas y rasgos, tal como 
de primera vez brotaron del cerebro y de la mano del artista, sino la gé- 
nesis interesantísima de tal obra de arte. 

Los dibujos de Miguel Ángel, que se reputan auténticos, no pasan de 
35o. Se conservan éstos en el Museo Británico, en la Galería de la Uni- 
versidad de Oxford, en la Biblioteca Albertina; en la casa Buonarrotti, en 
Florencia; en el Museo del Louvre; en el de Bonnat, de Bayona, y conta- 
dísimos en galerías particulares. En nuestra Biblioteca Nacional existe 
uno de las figuras del fresco que representa el Juicio final en la Capilla 
Sixtina *. 

Tan sólo se conocen, hasta ahora, seis hojas con dibujos para la bó- 
veda de dicha capilla; tres en el Museo Teyler, de Harlem, con dibujos en 
ambas caras, una en el de la Universidad de Oxford, otra en la Albertina 
de Viena y la hoja objeto de nuestro estudio, en poder del Sr. Beruete. 

Están hechos estos dibujos, como todos los citados, para la bóveda de 
la Sixtina, en una hoja de papel de hilo de 288 milímetros por 21 3; papel 
blanco, amarillento hoy. Dibujada por ambas caras, con lápiz negro en 
una y con rojo en la otra, según queda dicho. El dibujo en negro, que de- 
bió ser el primero ejecutado, tiene como motivo principal un estudio lige- 
ro, al trazo con indicaciones de sombras, del torso y piernas de la figura 
desnuda, hecho por un modelo femenino (lám. IV). Aparece ya en este 

1 Véase el excelente Catálogo de Dibujos, de nuestro inicligsnte compañer© E>. Ángel 
Barcia, pág. 488, núm., y.zbi. 



56 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

dibujo la singular posición de las piernas de la Sibila, con el pie izquierdo 
vigorosamente apoyado de punta, por estar la figura vuelta hacia la dere- 
cha, como si hubiese girado sobre su asiento. La línea derecha del torso 
indica que la figura, en el primer pensamiento del artista, no había de 
volver la espalda al espectador tanto como en el estado definitivo. 

Del movimiento de la rodilla derecha doblada hay en el propio lado 
del papel un nuevo estudio más acentuado y completo, con la parte que 
en el primer dibujo oculta la pierna izquierda por estar delante. 

Al mismo lado, y encima, se ve el croquis ligero de una figura distinta, 
y que, á nuestro juicio, parece ser un primer pensamiento de la que en el 
fresco se ve á la izquierda de la Sibila, con el brazo de igual lado exten- 
dido y con idéntica masa de ropa cubriendo las piernas. 

Por la otra cara del papel los dibujos, ejecutados todos con lápiz rojo, 
son estudios parciales y más detallados de la Sibila (lám. V). El primero 
es un croquis de la musculatura del torso, con el hombro, brazo y mano 
izquierdos, más un trozo de cuello y cara. No le satisface al gran artista, 
y ejecuta un dibujo más importante de la figura completa hasta el arran- 
que de las piernas. Se advierte en lo acentuado de la musculatura que jus- 
tamente por estudiarla está hecho, como el anterior croquis, por un mo- 
delo masculino, y que es producto de una observación muy atenta del na- 
tural y de una ejecución cuidadosa en grado sumo para encajar y acentuar 
cada músculo y cada detalle por medio de trazos firmes y de un modelado 
vigoroso. El artista concentró su interés en el torso, brazos y cara,. y dejó 
apuntado no más el cráneo y la mano derecha. La línea superior del muslo 
derecho está también muy ligeramente apuntada, invadiendo el croquis 
anterior. Más elevado que en éste aparece en el dibujo cuidadoso el brazo 
izquierdo. En el derecho y mano correspondiente se advierten dos arre- 
pentimientos. Y también es de notar en esta parte un ligero croquis ante- 
rior de los mismos brazo y mano. Dos líneas, puestas como registros, se 
elevan de las clavículas. 

Después hace debajo un estudio parcial de la mano izquierda en la ac- 
titud de sostener un libro pesado, y la dibuja con trazos firmísimos y 
apretados, acusando el movimiento con admirable precisión. Es el trozo 
dibujado con más espíritu. 

Valiéndose siempre del modelo masculino hace análogo estudio del pie 
izquierdo doblado y apoyado de punta. Primero le dibuja en totalidad, 
llegando hasta el borde inferior del papel; marca el movimiento y acen- 



DIBl JOS DE MIGUEL ÁNGEL 5y 

xúii el encaje del tobillo. Quiere precisar la posición de los dedos, y hace 
encima, junto al borde lateral derecho del papel, otro apunte, y aun otro 
encima, del dedo gordo, más encajado y que, por desgracia, sufrió el tije- 
retazo á que nos referimos al principio. 

Por último: valiéndose de un modelo de mujer, hace al lado izquierdo, 
por bajo del croquis primero, un estudio de la cabeza, mejor dicho del 
rostro, dulciticando los rasgos del que hizo por el hombre, é indicando 
mejor el escorzo, y con más suavidad las sombras y todo el mode- 
lado. 

Labor tan cuidadosa y apurada da idea de la vasta total que Miguel 
Ángel realizó en la Sixtina. Debió hacer numerosos dibujos por idéntico 
procedimiento que el presente, señalado por él con el número 58 en el 
ángulo superior derecho de la cara dibujada con lápiz rojo. 

Para completar lo referente al dibujo será bueno decir que, así como la 
atribución puesta con tinta, la rúbrica trazada por cima, con tinta también 
V de carácter caligráfico, y el número 21, también de tinta, escrito en la 
primera cara dibujada con lápiz negro, son otras tantas marcas puestas por 
los coleccionistas á quienes sucesivamente perteneció el precioso papel. 

Si se comparan los dibujos con el fresco (lám. VI), luego se advierte 
que para éste aprovechó Miguel Ángel los estudios definitivos de torso y 
brazos, cabeza, mano y pie. de lápiz rojo, y piernas, de lápiz ne;gro. Se 
aprecia la génesis de la figura desde el estudio detenido de la misrna, des- 
nuda, para mejor apreciar desde un principio movimiento, construcción y 
encaje de sus miembros, musculatura que, para acusarla con más preci- 
sión, la dibuja por un modelo masculino, hasta la Sibila, vestida desde de- 
bajo de los brazos á los tobillos, que es como aparece en el fresco. 

.\ nadie puede extrañar que Miguel Ángel, cuyas figuras de mujeres 
bíblicas son siempre varoniles y fuertes, como si su cerebro, varonil cual 
pocos, desdeñara la concepción del tipo débil y delicado, se valiera de un 
modelo masculino para estudiar la anatomía de una figura femenil. Sabía 
que en éste no había de encontrar la expresión de la fuerza, que era lo 
que buscaba esencialmente. 

En esta tendencia se encerraba el credo artístico del gran maestro del 
Renacimiento, que por ley biológica marca su filiación con los artistas 
griegos de aquellas escuelas de la última fase del gusto helénico que, tra- 
tando de buscar lo grandioso en la expresión de la fuerza, estudian con 
predilección la anatomía, y la acusan hasta el exceso en obras como el 



58 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

friso de Pérgamo, el grupo de Laoconte y el torso del Belvedere, tan ad- 
mirado por el propio Miguel Ángel. 

Fiel á ese credo y esa tendencia, estudió el maestro su figura y la pintó 
en definitiva robusta y fuerte, acusando la anatomía cual en el dibujo de 
rojo lo había hecho, pero dulcificándola lo bastante para, sin que perdiera 
en vigor, tuviese, al par que los rasgos femeninos, la grandeza apetecida. 

El profesor Karl Frey, de la Universidad de Berlín, en su importante 
trabajo sobre los dibujos que de Miguel Ángel se conservan, empezado á 
publicar hace dos años % después de analizar los dibujos que nos ocupan y 
que el Sr. Beruete le dio á conocer, hace constar que ninguna figura entre 
las de Profetas y Sibilas de la Sixtina estudió Miguel Ángel más cuidado- 
samente que ésta de la Líbica. Hízolo por el natural, tanto en lo que 
se refiere á la posición y movimiento como á su espíritu, desarrollando su 
trabajo en progresión paulatina, hasta conseguir la grandeza dominadora 
y la expresión de fuerza que son característica de sus pinturas. Señala 
como rasgos muy peculiares del artista la posición de las manos, los de- 
dos del pie, el grueso y el inmediato formando horquilla. Dice que tales 
dibujos suponen la existencia de un arreglo determinado de toda la com- 
posición de la bóveda, sin que lo estuviese ya de todas sus particula- 
ridades, y debiendo su origen á la necesidad de una ejecución deta- 
llada, conforme al plan preconcebido, se deduce que no fueron hechos al 
principio de la obra decorativa de la Sixtina, sino en una fase posterior; 
que lo mismo el fresco que los estudios, tanto en su estilo como en su 
concepción, indican un progreso sobre otros, hechos, sin duda, al co- 
mienzo, y pertenecen á lo más grande que Miguel Ángel ha creado en la 
bóveda; por todo lo cual se inclina á colocarlos más bien al final que al 
principio de la pintura de la bóveda media, lo que el propio maestro lla- 
maba la «parte prima», es decir: hacia fines del año iSog ó en el curso 
del i5io. 

Supone, creemos que sin razón, pueda ser la figura pequeña del dibujo 
en negro un apunte primero para la misma Sibila ó para la Eritrea, que 
está en sentido contrario. 

Hace constar también que en el Museo de la Universidad de Oxford 
existe otro dibujo de Miguel Ángel, el cual debe ser considerado como 
complemento del que posee el Sr. Beruete, puesto que contiene un estu- 

I Die Hand Zeichnungen des Michelagniolo Buonarroti Herausgegeben, von Karl Ffey. 
Berlín, bc¡ Julius Bard, 1907. 



DIBUJOS OE MIGUEL ÁNGEL 59 

dio de la mano derecha de la misma Sibila Líbica y otro muy detallado 
de la figura accesoria con ella agrupada, un adolescente que en el fresco 
aparece al lado izquierdo. Es este dibujo el tercero que hizo el maestro 
para la composición de la Líbica. Creemos nosotros que la génesis fué 
ésta: al trazar el primer apunte con lápiz negro, vio sin duda que, dada la 
actitud que para la Sibila había concebido, quedábale al dicho lado iz- 
quierdo un espacio, y pensando llenarle con una ó dos figuras, hace, en el 
mismo papel, el apunte de una, que dejamos señalado; madura y com- 
pleta por la otra cara del papel sus estudios á lápiz rojo, de torso, cabeza 
y extremidades; fáltale papel para hacer análogo estudio parcial de la 
mano derecha y toma otro, en el que la hace, y juntamente la figura acce- 
soria, que en el primer papel había apuntado, del adolescente. 

Dice, por fin, el profesor Rarl Frey que del primer croquis en negro 
para la Líbica existe una copia que, comparada con el original, adolece de 
«floja y sin medula», la cual copia como original aparece en la edición de 
la obra de Grimm, publicada á propósito del jubileo de Miguel Ángel, y 
luego reconoció como copia Steinmann. 

De cuanto hemos expuesto se deduce que los dibujos para la Sibila 
Líbica, ejecutados en esa hoja de papel, que por dicha salvó de una 
destrucción cierta el Sr. Beruete, es uno de los documentos más impor • 
tantes para conocer y apreciar en todo su inmenso valor esa obra capital 
del arte, jalón maravilloso en su evolución histórica y su progreso esté- 
tico, que se llama la Capilla Sixtina. 

José Ramón Mélida. 



OPÚSCULOS DESCONOCIDOS DE SAN JERÓNIMO 

«CODEX EPISTOLARUM>'> DE LA BIBLIOTECA DE EL ESCORIAL: A. II. 3. 

{Continuación.) 

DE uno oculo. — Nam et unus oculus, quia unus est deus, nesci quid 
trinitatis amplectitur. Duabus pinnis medius oculus, hinc inde 
consequitur et de ipso ornatu uera trinitas sustinetur. Hoc est, 
ut qui patrem uiderit, trinitatem uidisse se credat. Qui filium respexerit. 
trinitate eluxisse congaudeat. Mérito saluator cui tota trinitas adridebat, 
licet esset reuersurus ad patrem: qui me uidet inquid, uidet et patrem. Et 
quum apostoli patrem nosse percupirent respondit: Tanto tempore uobis- 
cum sum, et patrem non nouistis? Ergo et oculus noster hoc est christus, 
quique de oculo suo hoc est de patre descenderat. geminam oculorum lu- 
cem felicibus infusurus trinitatem suam habere set diceret, et patrem in 
^elis, quum ipsa trinitate monstraret. Ego et pater inquit unum sumus. 

De oris. — Nam si oris ipsius modulamenta describam, magnum dei 
misterium in ipsis tractatibus audietis. Hic etenim jam nec desputandi 
labor, nec requirendi, nec pabor dicendi, nec sudor est cogitandi. Os est 
unde uerbum exprimitur. Uerbum christus. -Quid requiris. Sic enim ayt 
euangelista: in principio erat uerbum, et uerbum erat aput deum, et deus 
erat uerbum. Recte et illut quod scribitur: In ore trium testium stabit 
omne uerbum. Tria sunt enim testimonia in quibus uerbum omne consis- 
lit. Sermo labiis, lingua que dirigitur. Hec sunt tria testimonia, quibus se 
paternitas uoluit confiteri, ut ayt salmista: Lingua mea calamus scribe. 
Equa denticulorum jactura conponitur, et labiis subdiuiditur non per 



OPÚSCULOS DESCONOCIDOS DE SAN JERÓNIMO 6l 

inciditur¿i et lingua equa scribimus hoc est licor ex licore laudatur. Sic la- 
bia oris quum lingua loquitur forman sánete trinitatis accipiunt. Nec labiis 
enim sine lingua, nec lingua sine labia sermones exacuunt. Loquitur lingua 
per labia, os refertum in labiis uerba procurat. In corde sermo conficitur. 
ut ayi dauid: Eructauit cor meum uerbum bonum. Et per lingua sermo 
dcducitur, labiis destinatur, labiis lingua loquitur. Quicquid lingua protu- 
lerit, labia prolestantur. Pax in labiis redditur, hdes dictis expromitur. 
labiis uerba proferimus et de labiis celestis medella gusiamus. Filium la- 
bia recognoscunt. Patrem pacificatur ex labiis et ídem labia recognoscunt. 
benedicit et lingua. Ita et his tria in ore sunt testimonia, ut nuUus loqui 
sine alterum possit. De lingua sermo proponitur, et labiis quod lingua de- 
derit personatur. Hinc ergo ut in oculis geminatione luminum unitatis 
claritas coruscauit, et naribus uera trinitas recensetur: labia per linguaní 
lingua per labia utrumque sibi concordiam ambitu conjunguntur, et per 
substantiam uultus tídelissimam proferunt trinitatem. Nam ut interna res 
suas oc gemmarum federe, flameis orbibus, hinc inde lustratur, ita mé- 
dium in terre dúo supercelia, signXim frontis accipiunt ut hic trinitas 
propria rerum de pictura reddatur. 

De genis. — Gene ipse que per pulcritudinem uultus hominis maxillas 
ornauerint duc dexteraleua que uidentur in faciem. Sed ne aliquid sepa- 
rentur in subjecto margine hoc est in umbilico menti concluduntur uttota 
unus substantie causa sua sibimet sensualitate narretur. Nunc quia inuado 
rinittta s conloco substantia est, aurium si uidetur lacunas intremus. Res 
pice sinuatas equaliter cencas, torosis in se marginibus flexuosas, quibus 
dum per hec loca aura uocis insiderit, dum ducitur per meatum cuaues- 
cere non possit auditus. Inflexe sunt aures ut auram uallibus, quibus exi- 
nuant accipiant. Et dum acceperint moxse tenuis sensim licorum uocabi- 
lis infundat. Si una auns acceperit quod clamatur alia nuntiat quid audi- 
tus exceperit. Si aliam pulsat opinio, mox et alterius curritur in auditum. 
Due aures sunt, una sibimet traduce fabulate plectrum capitis, in aqua 
parte quis mouerit, utrumque concutiunt. Oculi nuntiant quod uidetur. 
aures credunt quod quisque longe proloquitur, nares ad nectareos flores 
adora uirtute tolluntur. Os auditu aurium, uisu oculorum narium spira- 
mento, lingue ueritatemox proditur. Nunc ergo sibi hec unita semper offi- 
cia, nichil separant, quia totum sibimet necessaria concatenatione firma- 
tur. Duas párenles, et fide et specie uenerabili formas accipiunt. Set inter 
ambas equalis cursus, et unus auditus est. Una quod accipit, in alteram 



62 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

mox ret'undit. Ex ipsa illa que fuderat quod coloraberit, mox recurrit in 
alteram. Ambas mox uibrat spiritus, una quod recipit,alia quod audiuit. 
Quicquid alia conperit, mox et in alteram transit. Si unam laudas, per 
aliam quicquid dixeris ambe cognoscunt. Una uni infundit auditum, fides 
alterius quod debetur alteri non fraudat. Ünum ambe quod quisquís dixe- 
rit representat. Mérito indiscise solidatis ipsis auribus, unus semper audi- 
tus est, quia per imaginem suam quam deus in hominem, non separando, 
sel unitando collegit, similitudinis cum filio per spiritum sanctum, indis- 
cisam retidit trinitatem. Nam ut nobis, tam oculorum quam narium, tric- 
tam, in uno capitis fronte glomeratam ex ipsa rerum que ante pedes est 
ratione monstremus. 

Quia mutis natis auditus úfeesí.— Motis ómnibus, nullus auditus est. 
Inde est quo cecus habendus est quem lingua deseruit, quia explicare quod 
uiderit lingua non preualet. Et necesse est ut militi linguam que se mugitu 
plus decipit ineffabili sequatur obtutus, cujus exclusis meatibus, torpuerit 
odoratus. Inde est quod hec tota per ymaginem dei, una sensualitas fron- 
tis, per omnes aditus substantie sue ut reniteret in hominem uibrantibus 
radiis coruscabit, id est ut oculi florem lucis acciperent, nares balsama nou 
negarent, os christum caneret, fidem lingua gustaret, et prophetias aures 
acciperent. Mérito apostólas paulus, trinitatis uidetur substantie deligatus 
uidens diuinum sensum humanu uultu uel capiti preferri deberé. Caput 
inquit christi, deus est. Caput uiri, christus est. Hoc est, ut quicquid 
unum est, totum in capite colligeret. Nisi ad auditorium dei sacris altari- 
bus semen raperet, aduc ex ipso trinitatis perpetuo celestique thesauro he- 
rende substantie, diuites sensus locupletandis fratribus, opes legis appe- 
terem, et consolantium sibi membrorum, de unitatem tractarem. Quippe 
quod si mari mediocritas poterat per substantiam excusse cerbicis. Ipse 
etiam quibus deum precamur, manus et bracia conjugata, et ne facilis si- 
militudo dei, de conecxu ipsa quo bracia dicimus inperitis forsitan uidere- 
tur, probare nomina recenserem, qualitates etiam expedirem. 

De bracia.- Equa sunt bracia, equali robore, statu consimili, nullus 
nullum excedit. Et quum palmas aperimus, signum crucis hostendunt. 
Nam testamenti decalegum numeri profecerunt digitorum, ut omnia legis 
oracula, crucis signacula retentarent. Lex dei una manu conscribitur, et 
ex alia retinetur. Duorum testamentorum ymago consimilis. Nam flexura 
ipsa braciorum tribus partibus quibus coherens mollitur et flectitur ab 
humero usque ad cubitum, et a cubito usque ad manum, ut tertio manus 



OPÚSCULOS DESCONOCIDOS DE SAN JERÓNIMO 03 

ipsa ílectatur, triperlita conexio est, et per nodos quibus conectitur, soli- 
ditas unitatis. El lamen hec trinitas licei sit in officio suo, manei sibimet 
solubilis conexa humero geslanda queque portanda corpus, cubilo suo le- 
netur fratrem secunda jaclura compleciilur, manus scribenlis pollice de- 
coraiur. 

De mamillis. — Nam et in uiro mamille quid facerent, nisi huberum 
celestium herentes sibimei in uno corpore juncias ymagines demons- 
irarent? 

De digitis. — Separan suní digiii, sel proiinus conexi, diuisi et non pe- 
rincisi; si unum teiigeris, omnes exasperas. Alterum si mobeas, toti con- 
senliunt, nullus non tenet, quicquid alius occupaueril. Siunumclauseris, 
respicienie ad manum deciduo quasi capite toti curbantur. Si percusseris 
aliquem communis dolor est, mox et brachium marcescil. Nam el gem- 
mas ungium queras simul uexanlur si aliqua separatur ex ómnibus, ut 
non candore uernaculo inler consimiles glorieiur, mérito deformatur ma- 
nus, si digitus incidatur. Et ut ad cordis thesaurum digitos ipsos perli- 
nere non nescias. Infantes et pueri, ut secreta cordis exacuant, manibus 
uerberantur. Quia quicquid de corde dicitur aut ex corde mandatur, digi- 
tis recordantibus exaratur. Et lamen manus ipse licel unitatis uinculo con- 
ligentur, licel caleña sua arculi consuantur, quibus et ipsi nodi se trinita- 
lis per plexuras intorqueant, et memoriam cordis officio caucolationis per 
números ducant, quum ad officium palris el filium redeunl oculis, quibus 
unita deitatis etfulgii el rutilal paterna substantia concauis, el ex sinuati 
manibus aquam deferunt, et faciem totam digitis decurrendo quicquid te- 
tigerint lambunl. Nouerunt enim faciem hominis lumen prenitere paren- 
tis, et oculis noslris fulgeniia trinitalis signa rutilare. Nam quia manus 
cum braciis parenlibus, crucis ymaginem faciunt. Mérito tanta dignilatis 
premia meruerunt el ut signum in frontibus figant, corpus christi con- 
treclent, et ori quod dominum benedicet etmisteria deferentes quolidianu 
pastu, cuntes ac redeuntes officiositatis itinera recognoscant. 

Fol. 10 V. — Epístola sancti agvstini episcopi ad obtatvm episcopvm 

LE STATV anime. 

Scio animam meam ex opere dei subsislere, et prorsus opus dei, siue 
ex propagine sicut corpus dei, siue non ex propagine, sicul illa que primo 
homli]ni data est; nescio, deus scil. Unum horum uis ut confirmem; pos- 
sim si nossem, quod et ipse nosti. 

Ecce habes me cupidiorem discere quod nesci; quam docere quod scio. 



64 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS V MUSEOS 

Hoc autem U\m obscurum ac prokindum est, ut plus illic docendi habeam 
cupiditatem. Tu itaque frater bone quoniam consuleris me, et uis ut unum 
horum definiam: utrum anime cetere, omnes ex illo uno homine sicul 
Corpus per propaí^incm, an sine propagine, sicut illius unius a creatori 
singulis riant. 

Siue sic non negamus patere, ut et ipse consolam quomodo inde anima 
peccatum originaliter ipsa non traitur. 

Omnes an[i]mas ex adam trahere origínale peccatum, similiter non ne- 
garnos ne in pelagianam heresim detestabiliter inruamus. Si hoc quod ego 
interrogo, neo tu seis; sine patienter utrumque nescire, et quod tu inter- 
rogas: et quod ego. 

Si autem seis quod interrogo, quam hoc etiam me docueris; tune et 
illut quod uis ut respondeam nicil ibi jam metuens respondebo. Ora pro 
me karissime frater. (Vid. S. Aug. op., tom. //, col. yoo, de la edición de 
los Maurinos, París.) 

Fol. II. — III. Epístola sancti agvstini ad ^\^RCEL'^^m(tím). 

Inc.: Domino eximio et mérito insigni karibsimo ac desiderantissimo 
filio marcellino agustinus. iniustrissimo uiro et eloquentissimo. 

Expl.: ...quod accepta injuria ignoscere quam persequi malebant. (No 
es toda la epístola, sino solamente los flameros i al g y el principio del 10. 
Vid. Sti. Aug. op., tojn. II, col. 410.) 

Fol. 1 3. V. — IIIÍ. P>ISTOLA BEATI JHEROMMl AD DOMNIONEM. 

Inc.: Littere tue et amorem sonant pariter... 

Expl.: ...soli quohabitare non possunt uxores ducere. (Vid. Sti. Hier. 
op.; tom. /, col, 284 de la edición de Vallarsio.) 

Fol. i5 v.~y. Ítem ad paulinum prefatio de didimo. 

Inc.: Dum in babilone uersarer... 

Expl.: ... tam sensum lumine quam simplicitate uerborum. (Praefatio' 
ad Paulinianum in librum Didymi Aelexandrini de Spiritu Sancto. Vid.^ 
Sti. Hier. op., tom. II, col. io5.) 

Fol, 16. — Ítem cvjvs svpra ex libro levitico de diversa geneba le- 

PRARUM. 

Inc.: Admirabile dispositionis examen... 

Expl.: ...non quamquumque possit sanciimonie oblationem oferre. 
(Vid. Sti. Hier. op., tom. XI, col. 232.) 

Fol. 18. — VII. Epístola uolvsiani ad sanctum agvstjnum directa.. 
Inc.: Quum a sancto et uenerabili beate uite agustino episcopo uolu- 



OPÚSCULOS DESCONOCIDOS DE SAN JERÓNIMO 65 

sianus senator naiiuitatem quereret salbatoris, et a nonnullis parum fidet 
habentibus percontaium esse se diceret, sanctum agustinum epistolam 
destinauit. Set ne relegentes fastidium paterentur, in conpendium digesta 
contexuit. Nam sermo inquirentis hic extitit: Miror utrum mundi domi- 
nus et rector... 

ExpL: ...Nam quum ad antestitem agustinum uenitur pene legide est 
quicquid contigerit ignorari. flSo es más que la última parte de la epístola. 
Vid, Sti. Aug. op., tom. 11, col. J99. Epístola CXXXV.) 

Fol. 18. í^— VIH. Rescriptvm sangti agvstini ad volvsiani (Volu. 
sianum). 

Sanctus itaque agustinus episcopus; inquirentem responsione confir- 
mans: dubitantes fidem luce ueritatis armauit. 

Itaque ut superius dixi, etiam ejus epistole epitomator accessi. 

Primum scire uolo, non hoc chistianam habere doctrinam quod ita sit, 
deus infusus carni que ex uirgine nasceretur, ut curam gubernande uni- 
uersitas uel deseruerit, uel amiserit, uel ad illum corpusculum potentianv 
suam contractam, coUectamque transtulerit. Nouit ubique totus esse et 
nullo contineri loco. Nouit uenire non recedendo ubi erat nouit abire non 
deserendo quod uenerat. Miratur hoc mens humana. Et quia non capit; 
fortasse nec credit, sed ipsam primitur mirata; miretur. 

Ipsa uirtus, per inuiolata matris uirginea uiscera, membra infantis 
eduxit; que postea per clausa ostea membra jubenis introduxit. Hic si ratia 
queritur; non erit mirabile. Si exemplum poscitur non erit singulare. 

Demus deo honorem, et dominum aliquid posse dicamus, quod nos 
fateamur inuestigare non posse. In talibus rebus tota ratio facti est poten- 
tía facientis. Jam illut quod in somno soluitur, et in cibo alitur, et omnes 
humanos sentit affectus; homnem persuadet hominibus, quem non con- 
sumsit utique, sed adsumsit. 

Quid si omnipotens deus hominem ubicumque formatum; non in ma- 
terno creare uoluiset; sed repentinum inferret aspectibus. Quid si nuUam 
ex paruulo jubentam mutaret etatis; nuUos cibos; nuUus caperet somnos. 

Nonne opinionem confirmaret erroris; nec hominem uerum suscepisse 
ullo modo crederetur? 

Et dum omnia mirabiliter facit; auferet quod misericorditer fecit. 

Quid autem non mirum deus facit in ómnibus creature semotibus; nisi 
consuetudine quDtidiana uiluissent. Homo quipe deo accessit, non deus a 
S€ recessit. Nam sicut in unitate persone, anime utitur corpore ut homo 

3.» ÉPOCA - TOMO XX 5 



66 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

sit; ila in unitate persone deus utitur hominem ut christus sit. íllut quoa 
tidie fit ad procreandos homines; hoc semel factum est ad liberandos. 

Uerbum igitur dei; idemque dei filius patris, quoeternus, eademque 
uirtus et sapientia dei, a superno fine creaiure rationabilis usque ad infi- 
mum finem, crealure, corporalis, adtigens fortiter, et disponens omni- 
suabiter. 

Presens et latens, nusquam conclusus, nusquam discussus, ubique 
totus. Suscepit hominem, sequet et illum fecit unum jhesum christum, 
inediatorem dei et hominum. 

Equalem patri; secundum carnem. Hoc secundum hominem nasci de 
uirgine, a mortuis resurgere, in celis ascenderé. Hoc de eo qui parum pu- 
tant, qui plus expectat ignoro. 

Disputentur hec altius, et omnes questionum necessariarum sinus pres- 
crutali; discussique pandantur. 

Sed intellectus fides aditum aperit; infidelitas claudit. {Vtd. S. Ang. 
op. tom. 11, col. 401, Epist. CXXXVII.) 

Fol. ig. — VIIII. Sermo de uvimolationis agni in uigilia pasce. 

Inc: Hodie populus shrael, et uere homo uidcns deum. 

ExpL: ...hii sunt qui sequuntur agnum quocumque uadit, id est chris- 
tum jhesum cui est gloria in sécula seculorum. Amen. (Vid. Sti. Hier. op., 
tom. XI, col. 2i2yY Sti. Aug. op., tom. VI en el Apéndice.) 

Fol. 21. — X. Sermo de psalmo xli in vigilia pasce. 

/«c: Omnem psalterium sagaci mente perlustram... 

ExpL: ...super nos transierunt. In christo j'hesu cui est honor et gloria 
in sécula seculorum. (Vid. Sti. Hier. op., tom. XI, col. igS. Explanatio 
in psülmum XLI, y Sti. Aug. op., tom. VI, col. i2o3. In psalmum XLI 
ad Neophytos.) 

Fol. 22 V. — XI. Sehmo in die dominico pasce de psalmo CXVII.* 

Inc : In omni quidem psalterio dominus noster prophetatur... 

ExpL: ... in filios dei omnipotentis adobtati sumus cui est gloria in sé- 
cula s?cülorum. (Vid. Mai, Nova Bibl. Patrum, tom. /, 20. Sti. Aug. ser- 
me 1 1.) 

Pol. 23 p. — XII. Epístola sancti jheronimi ad vitalem presbiterum. 

Inc.: Zenon nauclerus per quem mihi dicis... 

ExpL: ... per desiderium missa suscipite, et pro nobis orate. {Vid. 
Sti. Hier. op. tom. I, col. 482. Epistola LXXII.) 

FoL 25.— XIIÍ. Epístola sancti agvstini ad sanctum jheronimvm. 



OPÚSCULOS DESCONOCIDOS DE SAN JERÓNIMO 67 

tnc.: Domno uenerando et desiderantissimo fratri et conpresbitero jhe- 
ronimo agustinus in domino salutem. Quamuis existimem antequam... 

ExpL: ... ad pristinam concordiam reuertisse. {Vid, Sti. Aug. op. 
tom. //, coh, 163, Epístola L XXIII.) 

FoL 2<y.— (En el códice falta la rúbrica. Epístola Sti. Hieronymi ad 
Hipar iiim.) 

Inc.: Domno iiere sánelo aique omni mihi affectione uenerabili ripario 
jheronimus in christo salutem. Christi te aduersum hostes... 

ExpL: ... cuneta narrare fideliter. Incolomen te et memorem mei chris- 
tus dominus noster est. {Vid. Sti. Hier. op. tom. /, col. 1640, Epísto- 
la CXXXVIII.) 

• Fol. 28 I'.— (En el códice no tiene rúbrica. Epístola Sti. Hieronymi 
ad Apronium,) 

¡nc: Nescio qua temtatione diaboli... 

ExpL: ... Melius est- panem mendicare quam fidem perderé. {Vid. Sti. 
Hier. op. tom. /, col. 1041. Epístola CXXXIX.) 

FoL 28 V.— (En el códice no tiene rúbrica. Epístola Sti. Augustini ad 
clerum et séniores Ecclesiae Hipponensis.) 

Inc.: Dilectissimís fratribus clero, senioribus et uniuerse plebi eclesíe 
ypponensis cui seruio in dilectíone christi, agustinus in domino salutem. 
Ihínam scripture dei sollicita mente... 

ExpL: ... olei lunvinosi oris inpleatur. Domirií dei nostri misericordia 
üos aduérsus omnes insidias inimici in sua pace custodiat dilectissifni fra- 
trcs. {Vid.SW. Aug. op. tom. II, col. 182. Epístola LXXVIII.) 

Fol. 32. — XVII. Jncipit altercatio lucifriani et ortodoxi a beat® 

JHERONl^lO CONSCRIPTA. . . 

../nc; Lucifríanus quídam odiosa loquacitatecontendens. A 

: ExpL: ... noui facilíus eos uicí posse quami suader.i.;FíNiT,. (Vid*Sii> 

HiQT. op. tom. II, col. lyj.) 

FoL 43 V. — XVIU. Jheronimus ad pamacivm pe morte pa.vline, 

/wc; Sanato uulneri et in cicatricem... ,, ,v 

ExpL: ... tu duarum medius, ad chrísturp lebíus subuolabis;\FiNiT. 

{Vid. Sti. Hier. op.tom. /, col. 3g'-n Epístola. LXVL) 
Fol. 47 j'.— XVilIl. Jheronimvs ad severym. 
Inc.: Quum in in urbe deges {leges)... 
£',^/?/.; ... beñedicti patris;mei percí pite regnum.(V/¿/. Sti. Hier.op., 

tom. XI, col. 363.) 



68 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MU.- EOS 

Fol. 48. — XX. Jheronimvs ad teophilvm papam contra quemdam 

AEPISCOPUM. 

Inc.: Domno uere sancto et bealissimo pape theophilo jheronimus in 
christo salutem. Epistola tua hereditas dominice te indicans... 

ExpL: ... ne mordentes inuicem, consumamur ab inuicem. {Vid.Sii. 
Hier. op. tom. /, col. 5 08. Epistola LXXXII. 
, Fol. 5 1 V. — Jheronimvs ad savinianvm de penitentia. 

Inc.: Samuhel condam lugebat saulem... 

ExpL: ,p. cujus consumatio in conbustioneni. Finií. {Vid. Sti. Hieran. 
/^./,.cp/./o7«í^. Epistola CXL Vil.) 

Fol. 55 V. — XXII. Jheronimvs ad theuphilvm. 
. /wc; Bealissimo pape theuphilo jheronimus. Memínit beatitudo tua.., 

ExpL: ... nutrias audaciam perditorum, et fauctio robustior fide. {yid^ 
Sti. Hier. op. tom. 1, col. 35 1. Epistola LXIII.) 

Fol. 56. — XXIIII. Jheronimos ad thevphilvm. 

¡nc: Beatissimo pape teuphilo jheronimus. Nuper tue beatitudinis 
scripta percepi... 

ExpL: ... ne audire nec uelle te in alico ledere. {Vid, Sti. Hier. op, 
tom. y, col. 531. Epistola LXXXVl.) 

Fol. 56. — XXIIII. The[0]pHILUS ad JHERONIM[wm]. 

Inc.: Dilectissimo et amantissimo fratri jheronimo presbítero theuphi- 
lus episcopus. Didici quod et sanctitas tua nouerit... 

ExpL: ... per sollicitudine fidei conmoneri. Omnes fratres qui tecum 
sunt meo nomine salutari uolo. Finit. {Vid. Sti. Hier. op. tom. L col. 533 ^ 
Epistola LXXXIX.) 

Fol. 56 V. — XXV. Epístola epiphani episcopi ad jheronimvm. 

Inc.: Domno amantissimo filio ac fratri jheronimo presbítero et cune- 
lis fratribus qui tecum uersantur in monasterio epiphanius in domino sa- 
lutem. Generalis epístola que proprie pertinet... 

ExpL: ... et tecum et per te plurimum saluiamus. {Vid. Sti. Hier. op. 
tom. /, col. 536. Epistola XCI.) 

Fol. 5y. — XXVI. Theuphilus episcopus ad jheronimvm. 

Inc.: Dilectissimo et amantissimo fratri jheronimo presbítero theuphi- 
lus episcopus. Sancius episcopus agatos cum dilectissimo domino ata- 
nasío... 

. ExpL: ... et omnes nouas sopire doctrinas. (Vid. Sti. Hier. op. tom. /, 
col. 532. Epistola LXXXVII.) 



OPÚSCULOS DESCONOCIDOS DE SAN JERÓNIMO 69 

Fol. 57.— XXVII. Epístola jheronimi ad the[o]phtlum. 

Inc.: Beatissimo pape theuphilus jheronimus. Duplice mihi gratiam 
lúe beatitudlnis... 

ExpL: ... succidere falce non cesses. {Vid, Sti. Hier. op. tom. /, col. 
532. Epístola LXXXVIII.) 

Fol. 5y V. — Epístola epiphani ad johannem (á Sto. Hieronymo latine 
red dita.) 

fnc: Domno diiectissimo fratri jhoanni epiphanius. Oportebat nos di- 
íeciissime clericatus honor... 

Expl.: ... a peruesitatem sui predicat errores. Obto ut ualeas in domi- 
no. (Vid. Sti. Hier. op. tom. /, col. 289. Epístola LI.) 

Fol 62. — (En el códice no tiene rúbrica. Epístola Sti. Anasthasii ad 
Simplicianum.) 

Inc.: Domno fratri simpliciano anastasius. Grandem sollicitudinem 
atque excubias... a nobis scias esse damnata. Dominus te incolumen cus- 
íodiat domne frater mérito honorabilis. {Vid. Sti. Hier. op. tom. /, col. 
552. Epístola XCV, y 20, 74 de Migne.) 

Fol. 62 V. — XXX. Epístola teuphili ad epiphanivm. 

Inc.: Domno diiectissimo fratry et quoepiscopo epiphanío theuphilus 
in christo salutem. Dominus qui loquutus est ad propheta... 

Expl.: ... ut purum corpus eclesie permaneret. Saluto frateres (sic) 
que tecum sunt, et plebs que nobis est salutat. {Vid. Sti. Hier. op. tom. /, 
col. 534. Epístola XC.) 

Fol. 63.— Epístola thevphili episcopi ad alios episcopos tam de pa- 
lestina QVAM DE CYpRis (a Sto. Hieronymo latine red dita.) 

Hec epístola uniformis ad palestinos et ad cyprios episcopos míssa est. 

Inc.: Domnis dilectissimis fratríbus et quoepiscopis eulogio... Dicit ad 
CYPROs. Domnis dilectissimis fratribus et coepiscopis epiphanío... Arbitror 
quod ante nostras litteras... 

Expl.: ... omnesque siniul coronam justítie prestolemur. PVatres qui 
uobíscum sunt plebs que mecum est in domino salutat. {Vid, Sti. Hier. 
op. tom, /, col. 537. Epístola XGII.) 

Fol. 66 V.— XXXII. Theuphili episcopi a-laxandrie pascalis epístola. 
(a Sto. Hieronymo latine reddita.) 

Inc.: Christum jhesum dominum glorié fratres karissimi: . 

Expl.: ... sic mereamur accipere regna celorum in christo jhesu do- 
mino nostro per quem et cum quo est deo patri gloria el imperiuiri cuín 



JO REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

spiritu sancto et nunc el semper et in omnia sécula seculorjum. Amen. 
(Vid. Sti. Hier. op. tom, /, col. 555. Epístola XCVI.) 

FoL J4 V. — XXXÍII. Epístola eulogii uelcebi episcopi ad thei'phi- 
LUM EPiscoPüM (a Sto. Hieronymo probabiliter latine reddita.) 

ínc: Donino honorabili beatissimo episcopo theuphilo eulogius, johan- 
nes et ceteri episcopi qui jherosolimis in sancta encentorum die repperti 
sunt. Nosti domine cuneta laudabilis pater... 

Expl.: ... si tamen uoluerint damnare pef uersa üeniam dederis. Saluta 
omnes qui tecum sunt sacerdotales gradu. (Vid. Sti. Hier. op. íom. I, 
col. 54y. Epístola XCIII.) 

Fol. j5 V. — XXXIIII. Epístola i>!onisii ad theuphilum (a Sto. Hiero- 
nymo probabiliter latine reddita.) 

Inc.: Domno beatissimo theuphilo dio(ni)s¡us lidtensis episcopus. Bo- 
nus deus noster qui in conciliis sanctorum... 

Expl.: ... euangelíco mucrone confoderis. Fratres cellule mee oppido 
te salutant et fratres qui tecum sunt. {Vid. Sti, Hier. op. tom. /, col. 55 1. 
Epístola XCIV.) 

Fol. y 5 V. — XXXV. Epístola jheronimi ppesbiteri ad tesifontem de 

Ll&ERO arbitrio. 

Jnc: Non audacter ut falso putas... 

Expl.: ... quum manibus sentiré aliut comprobentur. (Vid. Sti. Hier. 
op.. íom. /, col. 10 1 g. Epístola CXXXIÍI.) 

Fol, 82 V. — XXX VI. SCRIPTA LAMMO THESIFONTEM EPÍSTOLA IN QÜA AO 

interrogata respondí. (Prologus Dialogi Sti. Hieronymi adper%us Pe- 
lagianos.) 

Inc.: Crebra fratrum expostulatio fuit... 

Expl.: ... meechristusreliquerit uolumtati. (Vid. Sti. Hier.op. iom. II, 
col. 67 g.) 

FoL 83 V. — XXXVIIL Epístola jheronimi ad tranquillum quomodo 

ORIGENEM LEGERE D£BEAT. 

Inc.: Majora spirítus uíncula esse... 

Expl.: ... dogmatum blasfemiam eiigant. Sanctus frater donaiianus te 
inpendiose salutat. (Vid. Sti. Hier. op. tom. /, col. 34g. Epístola LXÍI.) 

Fol. 84. — EXPOSITIO ORIGENIS DE PSALMO NONAGÉSIMO PRIMO. 

Psalterium genus organi musici est quod artifex manu concinet, et 
licet per ordines simphoníarum psallentes spiritu modulamine quoddam 
expressa sonorum suabitas quasixantatío uideatur, tamen non canticum 



OPÚSCULOS DESCONOCIDOS DE SAN JERÓNIMO 7 1 

sed psalmus de psalterio nominalur. Canticum uero simplici uoce cantan- 
tis exprimitur. 

Ad adnuntiandam mane misericordian tuam et ueritatem tuam per 
noctem. Manifestatus est, quia misericordia minor est ueriíate. Etenim 
ueritas ideo potior est qui in statu suo semper inconcussa perdurat. Porro 
misericordia ad miserorum lacrimis prouocantur, aut indigentiam inopis 
flectitur, aut ad lapsorum indulgentiam inclinatur. Cernís ergo misericor- 
diam pro necessitate nostra procederé ueritatem autem ex dei arbitrio re- 
dundare. Sed quia nouum genus misericordiarum est; et est misericordie; 
illam hoc in loco dicit misericordiam adnuntiandam quia saluator miser- 
tus humano generi post inuictam passionem suam, tertia die mane quasi 
de somno mortis uictor ab inferis resurrexit. Et omnes patres qui jam du- 
dum in inferni nocte et tenebrarum caligine tenebantur secum pariter ex- 
citabit; sicut in psalmo quinto ayt: mane adstabo tibi et uidebo te quoniam 
deus nolens iniquitatem tu es. Mane ergo quum dicit, resurrectionem do- 
minici corporis indicat. Quod christus sol justitie, resurgens nouum nobis 
eterne uite, diem lumenque monstrauit. Sed et ueritatem inquid per noc- 
tem. Nox in qua ueritas annuntianda erat, tempus est dominici passionis^ 
qui in crucem fígeretur sol media die occidit. Ac perturbatis astrorum 
curribus súbita confusio dies euanuit, in cuyus uicem nox aduenticia fur- 
tuitas succidit. De qua nocte amos propheta predixit: Et erit indie illa di- 
cit dominus obscurabitur sol medio die. Ergo ueritas Dei id est christus 
per noctem annuntiabitur in decacordo psalterio et cithara quattuor. Ac 
per hoc psalterium decem cordarum decalogam legem significanter osten- 
dit, id est decem uerba dígito dei prescripta, que in tabulis lapidéis moy- 
ses populo tradenda accepit. Cithara uero quadricordia, quattuor euange- 
liorum sanctionem ostendit. De his ergo jubemur ymnus deo canere et 
gratiarum actiones quasí quibusdam sonis mentís fidelibus dulciter reso- 
nare. Quid ením cithara nisi neruus ligno extensus, hoc est corpus christr 
ligno crucis adfixum, unde nobis omnis sermo dulcís et suabis in gra- 
tiarum predicatione retínuit. Et exaltabitur sicut unicornís cornu meum. 
Scio quidem cornu esse, que retro olim aput majores nostros sacrum con- 
ficiebatur unguentum, ex quo ungebantur et sacerdotes qui christí dice- 
bantur in lege, quia ex cornu crismatis ungebantur. Sed aliut fuit illut 
cornu, quod pluracornua id est plura regna faciebat. Cornua autem regna 
esse probat zacearlas propheta quum dicit: Quattuor cornua que uidisti, 
quattuor inquid regna sunt que disperserunt judam et shrael. Quur ergo 



72 REVISTA DK ARCHIVOS, BIHLTOTECAS Y MUSEOS 

probalum sit cornua regna intelligi oportere quod est hoc unicornium id 
est quum hac singulare regnum. Quod inquam aliut nisi regnum domini 
et saluatoris nostri, quum enim uenerit in uirtute magna et claritate, pre- 
cipua regnare cum sanctls suis el judicare seculum, tune omnia regna era- 
dicabuntur el ipse solus regnabit in sécula, et regni ejus non erit finis. Si- 
cut et zacearías sacerdos dicit: Et suscitabit cornu salutis, id est regnum 
christi, quod credentibus salutem et incredulis judicium prestat. Et ideo 
unicornis dicitur, quia aliut regnum non erit nisi hoc unicum ac singula- 
re, quod per sécula cuneta manebit. Sed requirendum nobis est que sit 
hec nox que dicit, et suum cornu sie esse regnaturum etsicut unicum illut 
cornum esse exaltandum. Exaltabitur inquit sicut unicornis cornu meum. 
Que est ergo hec que et suum regnum dicit similiter esse exaltandum? 
Agnosce sane hane uoeem esse uenerande eelesie que cum chisto est reg- 
fiatura; quia nec christus sine eclesia ñeque eclesia sine christo regnatu- 
ra. Et senectus mea in misericordia uberi. Non hoc de longeuo sene, sed 
de illo uetere homine id est adam protoplausto loquebatur, de quo aposto- 
lus ayt: Expoliantes uos ueterem hominem cum actibus suis, et induite 
nouum qui secundum deum crealus est. Proinde omnes ueteres ct senes 
dicuntur, qui secundum priscam natiuitatem terreni hominis generantur. 
Quum ergo hic uetus id est senex homo id quod prius fuerat in eclesia de- 
ponit et manente licet corpore, in nouam tamen uitam babtismi uitalis 
generatione mutatur, tune senectus illius id est antiqua corporis palma in 
misericordia uberi siue ut in quibusdam exemplaribus legitur in oleo pin- 
gui hoc est sancta crismatis unctione larga. Et uberi misericordia refobe- 
tur, ut de uetere nouus fiat, de corrupto integer, de antiquo rudis (corr: 
nouus), de sene infans, de caduco eternus per unieorni illius unctionem 
qui cum paire et cum spiritu sancto regnat in sécula seculorum. Amen. 

Fol, <?5.— Incipit epístola beati jheronimi de mansionibvs filiorvm 
SHRAEL qvadraginta dvobvs. (ad Fabiolam.) 
• Inc.: In septuagésimo séptimo psalmo... 

ExpL: ... Preuaricatores autem corruent in eis. [Vid. Sti. Hier. op. 
tom. L col. 463. Epistola LXVIII.) 

Fol. gj. — XL. Jheronimvs ad marcellam de quinqué noui testamenti 

QUESTIONIBUS. 

/nc: Magnis nos prouoeas testimoniis... 

Expl.: ... sed eorum merita deseribuntur apud quos esse dignatur. 
<V/¿/. Sti. Hier. op. ^o;r2./, co/. 525. Epistola LIX.) ^ 



OPl'SCULOS DESCONOCIDOS DE SAN JERÓNIMO 78 

FoL gS v.— XLIl. jheronimvs ad vitalem fresbitervm qvomodo salo- 
món ET ACHAZ UNDECIM ANNORVM FILIOS GENVISSE DICANTVR. 

Zenon nauclerus per quem mihi dicis tue sanctitatis litteras. {Al mar- 
gen de mano del escritor del códice: supra quere. ) 

FoL g8 y. — Epístola jhehonimi ad donai vm. 

Domno sánelo et multum suscipiendo donato jheronimus. Scriptum 
est: Multa flagella peccatorum, que nos et mérito sustinuisse, et sustinere 
tesiamur, dummodo proficiant et in futuram salutem. Hereticorum autem 
p)ectora, non posse purgari. Ego testis sum cui creditum est numquam 
penitentie eorum credere. Ad hoc enim simulant caritatem, ut quos per 
inimicitias occidere non potuerunt, perfectas inimicitias interficiant. Pee- 
tora eorum plena sunt uenenis, et seeundum quod obtime locutus es, 
nee ethiops mutare pellem, nee pardus uarietates suas. Tamen eredimus 
in ehristi miserieordiam, quod domnus meus sanctus et uenerabilis epis- 
copus bonifatius eradieet eos spiritu ehristi, eui debemus ignoscere si in 
prineipiis suis offert caritatem, et per elementiam suam et mansuetudi- 
nem seruare conatur, qui tamen numquam curandi sunt. Uere dieam quod 
sentio in his hereticis. lUut excrecendum est dauiticum: In matutinis in- 
terhciebam omnes peccatores terre. Delendi sunt, spiritualiter occidendi. 
Immo ehristi mucrone truncandi, qui possunt per emplastra, et blandas 
curaiiones reeipere sanitatem. 

Sánete et uenerabilis domne eustocie nos uehementer dormitio con- 
tristauit, quam in ipso confessionis ardore, sciatis spiritum reddidisse, 
libeniiusque habuit, et rem familiarem et domum suam dimittere, et ho- 
neratu ex alia sustinere quam hereticorum conmunione maeulari. Sanc- 
tum filium meum mercatorem, et meo obsequio salutes precor, et moneas 
ui ostendat ardorem tidei, et detestetur eos qui suspicione aliqua pelagiane 
hereseos maculati sunt. Precipueque obsecro, ut sanctos filios meos mar- 
cum, januarianum primum, restitum, trajanum, omnes conmilitones in 
domino salutes. Quorum aliena perditio fuit salutis occasio. Ego autem 
et merore et longam etate confectus, et frequentibus morbi factus, uix in 
hec pauea uerba prorupi. 

^'o/. yg. — XLIII. Epístola jheronimi ad castricianum quod super ce- 
cn ate que accidera i non debeat contristari. 

Inc.: Sanctus. filius meus heraclius... 

Exp.. ... magnitudine fenoris duplicantur. {Vid. Sti. Hier. op. tomí, 
coL 406. Epístola LXVIIf.) 



74 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

tol. gg V. — XLIII. Jncipit paule et eustocium ad marcellam exor- 

TATORIA DE SANCTIS LOCIS. 

Inc: Mensuram caritas non habet... 

ExpL: ... teneboeumet non dimittam illum. [Vid. Sti. Hier. op. tom /, 
coL igy. Epistola XLIV.) 

Fol. io3 V. — XLV. Jhehonimi ad aííustinvm. 

Inc.: Domno uere sancto et beatissimo pape agustino jheronimus in 
christo salutem. Quum a sancto fratre nostro sollicite quererem... 

ExpL: ... alipiumet meo obsequio salutes precor. Incolomem te et me- 
morem mei christus dominus noster tueatur omnipotens.domne uere sáne- 
te et beatissime papa. {Vid. Sti. Hier. op. tom. I, col. 754. Epistola CXV. 
En el impreso continúa: Si legisti librum explanationum io Jonam...) 

Fol. 104.—XLVI. Agustini ad jheronimvm. 

Inc.: Domno dilectissimo et in christo uisceribus honorando sancto 
tratri et conpresbitero jheronimo agustinus in domino salutem. iam pri- 
dem tue caritati prolixam epistolam misi... 

ExpL: ... set melius hec minor quam nulla est. [Vid. Sti. Aug. op. 
tom. //, col. i8g. Epistola LXXXII.) 

Fol. I / 2. —Agustini ad jheronimum de origine anime. 

Inc.: Deum nostrum qui nos uocabit in suum regnum... 

ExpL: ... quam in suis sacramentis conmendauit, posse liberari. (Vid. 
Sti. Aug. op. tom. II, col. 583. Epistola GLXVI.) 

Fol. iig. — XLVIí. Agustini ad jheronimum de epístola jacobi apostoli: 

Inc.: Quod ad te scripsi honorande mihi in christo frater jheronimc... 

ExpL: ... melius exponi posse, nouit dilcctio tua. Per deum obsecro 
utid nobiscumcommunicaredigneris. (Vid. Sti. Aug. op. tom. II, coL5g4. 
Epistola CLXVIIÍ.) 

Fol. 124. — XLVIIÍ. Jheronimi ad agustinum. 

Inc.: Domno uere sancto et omne mihi affectione uenerabili pape agus- 
tino jheronimus in christo salutem. Uirum honorabilem fratrem meum 
filium dignationis tue horosium presbiterem... 

ExpL: ... Pleraque enim prioris labor i s fraude cujusdam amisimus. 
(Vid. Sti. Hier. op. tom. /, col. io36. Epistola CXXXIV.) 

FoL 124 p. — XLVIIII, Jheronimi ad agvstinvm. 

Inc.: Domno mérito honorabili multumque preterendo pape agustino 
jheronimus. Omni quidem tempere beatitudinem tuam... 

ExpL: ...(en la edic. de Vallarsio termina en ut quos gladiis nequeant, 



OPÚSCULOS DESCONOCIDOS DE SAN JERÓNIMO 7^ 

voto interficiat, el códice continúa: Capta jherusalem tenetur a nabuquo- 
donosor rege, nec jheremie uult audire consilia. Quin potius egyptum de- 
siderat ut moriatur in taphnes et ubi seruitute pereat sempiterna. Multi 
uero qui claudicant pede; et ne fractis quidem ceruicibus inclinantur, ha- 
bentes erroris pristinum predicandi eandem non habeant libertatem. Fra- 
tres tuos domnum meum alipium. et domnum meum euodium ut meo 
nomine salutes precor choronam tuam. {Vid. Sti. Hier. op. toin. I, 
col. ioSq. Epístola CXLI y Epístola CXLII.) 

Fol. 125. — L. ÍTEM JHERONIMI AD PRINCIPIAM UIRGINEM EXPLANATIO 
PSALMI QUADRAGESIMÍ QUARTI. 

Inc.: Sexo me principia in christo filia... 

ExpL: ...intellegas si uita comes fuerit totuní canticum canticorum. 
(Vid. Sti. Hier. op. tom, /, col. Sy i. Epístola LXV. En el códice está ras- 
pada la exposición del versillo Astitit regina a dextris tuis v algunas 
otras palabras.) 

Fol. i32 v.^ — LI. Jhehonimvs ad quosdam de resvrrectione. [ad Mi- 
nervium et Alexandrum monachos.) 

Inc.: In ipso jam perfectionis articulo... 

ExpL: ...omnes autem inmutabímur. Quorum qui sensus sit supra 
diximus. ¥m\T. [Vid. Sti. Hier. op. tom. I, col. ygS. Epístola CXIX.) 

Fol. 140. — LII. InCIPIT APOLOGETICVM RUFINl PRESBITERI CONTRA JHE- 
RONIMUM PRESBITERUM. 

ínc: Relegi scripta que ab amico et fratre bono... 

ExpL: ...ut hís ommissis illa teneantur. (Sólo es casi todo el libro pri^ 
mero; faltan hojas al códice. Vid. Sti. Hier. op. tom. II, col. 593.) 

FoL 154. (No tiene rúbrica: 

Pauli Apostoli ciim Angelo colloquium quo tempore in coelum raptas 
fuit.) 

Audiui boces angelorum milla milium, imnum dicentium et benedi- 
ceniium deum. Justus es domine et omnia opera tua recta. Et dixit rc\\ci 
ángelus, bidés hec omnia. Et dixi. uideo domine, et ait mici: Sequereme» 
et ostendam tiui locum iustorum: et secutus sum angelum, et tulit me 
üsque ad tertium celum. et posuit me ad ianuam porte, et uídi portas 
áureas, et due columne auree ante eas. et duas tabulas áureas, super duas 
columnas plenas lipteris aureis et conuertit se ángelus ad me. et dixit 
mici: Beaius es. si ingressus fueris in portis. propter quod non ómnibus 
conciditur ingredi. Nisi qui dígni sunt et abent bonitatem et innocentiam 



76 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTE-QAS Y MUSEOS 

in corde suo. Et interrogaui angelun et dixi: Qui sunt histi domine: ena- 
rra mici. Cuius gratie posite sunt hec liptere? Dixit mici ángelus: hec 
sunt nomina iustorum ministrantium dominum. El iterum dixi ad ange- 
lum: Ergo nomina iustorum sunt in celo scripta aduc abitantes in seculo 
constituti? Et dixit mici ángelus: Non solum nomina eorum scripta sunt. 
sed bultus eorum et similitudinem. ministrantium dei sunt incelo. et no- 
tati (for. pro noii) sunt angelis. et sciunt enim ministros dei. qui sunt ex 
toto corde in seculo. Cum ergo ingressus fuissem in interiora porta éxi- 
iiit in occursum mici omo sénior, cuius bultus fulgebat ut sol, et dixit 
mici: Abe paule dilectissimus dei, et obsculatus me plorans. Et dixi ego 
quare ploras pater. et dixit mici: Blasfematur ab ómnibus et contristant 
nos ualde. multa enim sunt que prepafauit deus. et multi non prespiciunt 
ea. Et interrogaui angelum el dixi: Qui sunt histi domine? Et dixit mici 
ángelus: Hic esl enoc. scriba iustitie. Ingressus autem interiori locí illius 
uidi Salomonem sapientem et beniens salulauit me. ylaris et gaudens. 
Cumque cepisset loqui auertit ad se, fleuit et dixit mici: Paule, utinam 
iiel tu recipias lauores tuos, quos poteris in genere humano quia uidemus 
multa uona que preparauit deus magnas promissiones et multi sunt qui 
prespiciunt eas. Et iterum dixit mici ángelus: Uides ut qudcumque tiuí 
ostendero, hoc dices omnia in terris. Itero sequere me, et ostendam tiuí 
que oportet rebelari. quecumque uideris extra primum celum» Et eduxit 
me in alium celum, supra duas celi ianuas; el uidi fundamenta celi ex 
áfrico; el erat iiiitium eius fundamenta super flumina aque gubernant 
omnem terram. Et interrogaui angelum: Domine quis esl hic flubius 
aque. Et dixit mici ángelus: hic esl oseanus. magnus. Et súbito exibi ce- 
lum et intellexi quia lumen celi erat. quod lucet omni ierre. 

Ibi autem erat térra illa clarior argento, sepiles uius mundi. Et dixi ad 
angelum: Quid est hic locus domine. Et dixit mici ángelus: Hic est te- 
rram repromissionis. Aut non audisti quod scriptum est in legem domi- 
ni: Beati mansueti quia ipsi ereditabunt terram dei. Animee bero iusto- 
rum cum exierini de corpore. mittuntur in loco isto. Et dixi ad angelum: 
Domine. Ergo térra manifestauitur post lempus. Et respóndens ángelus 
dixit: Quando uenerit chistus filius dei uiui quem tu adoras; et regnum 
suum iussu dei disolvetur ierra prima ct cognosceiur deus eum omnes 
sánelos suos. qui inabitabunl terram; et regnauit christus super eam. et 
manducabunt de uonis sicut unus. El ostendam tiui alia multa. Cum as- 
pexi terram illam, uidi flumen currentem. lac. el mel. et erat ad litus flu- 



OPÚSCULOS DESCONOCIDOS DE SAN JERONI.MO 77 

minis arbores plántate plena tructibus. Unaquoque arbor afferebat xii. 
fructos in anno. btrios (forsan barios) et diuersos. Et üide ex parte crea- 
ture loci illius omne opera dei. Et erant ibi palmas cubitorum triginta; 
alias uero cubitorum xx, et alias uero cubitorum x; et erant plenas fruc« 
tibus de radice. usque ad sumam ordines decem miliorum fructus super 
terram. uinee autem habebat decemilia samentorum //orsíiw /?ro sarmcnr 
torum). In singulis uero uitibus decemilia butrones. Singulas arbores 
afferebantur decemilia fructos. Et dixi ad angelum quare quoque arbor 
milia milium fructos affert? et dixit mici ángelus: Deus abundans abluend(> 
dona prestat. ómnibus dignissimis. Quoniam et illi obprobrium uotum 
non uiolauerunt. set semetipsos constitutos in mundo omnia bona facien- 
tes propter nomen sanctum eius. Et dixi ad angelum: Domine ergorepro- 
missiones sunt quas repromisit deus sanctis suis. Sunt malorum septiesi^ 
Ego autem dico quasi iusti exierunt de corpore. et uiderunt promissiones. 
et bona que preparauit eis deus, ómnibus addunt suspirabunt dicentes: Vi 
qui berbum emisimus de ore nostro ad inritandum deum uel unum dier^ 
Ego uero interrogaui angelum el dixi, domine: hec sunt tantam promis- 
sa dei? Et dixit mici ángelus: hec que nunc uides nubtialis est locus; et 
serbantium castitas uirginum esurientium et sitientium iustitia; et qui se 
humiliant propter nomen domini. Dabunt maiori septies que nunc osten- 
dam tiui. Et post hec ad sumam tem exapilato loci illius; et uidi et ecce 
flumina que candida balsamum super lac. Et interrogaui angelum: domine 
quis est hic flubius. Et dixit mici ángelus: Hicest ager uius lacus exapilato 
uius ciuitatis christi, set non omnes promittur, ingredi ciuitatem illam, 
Hec est inter quod dicit ad eum et si quis ea fornicator, aut impius, et 
conuertens penituerit et fecerit fructum digne penitentie, statim cum exie- 
rit de corpore ducitur ab ángelus in ciuitatem istam; et traditur micahelo 
arcangelo. Ego autem admiratus sum in ómnibus que uidi; et benedixi do- 
minum. Et dixit mici ángelus, sequere me et ostendam tiui ciuitatem 
christi. Et factus sum et stans super agerosium locum. Et misit me in nabe 
auream; et angeli quatuor milia ymnum una boce dicentes. Dum perbenis- 
semus usque ad ciuitatem christi, inabitantes autem ciuitatem ipsaeratlu- 
mem eius super lumen uius mundi, lucens super numerum et modum. 
Et erat ciuitas illa tota áurea; et xii muri aurei circuibant eam, et abebant 
singula stadia in circuitum. Et dixi ad angelum, quantam inter deum et 
omines in terris. Nam sola ysta ciuitas magna est ct duodecim porte abe- 
bat in ea, et ornamentum omnem pulcritudinem; et quatuor flumina cir- 



78 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

cuibunt eam. El erat ad laiere eius alio flumen uini. Et ante portas flumen 
olei. Et dixi ad angelum: domine qui sunt flumina ista qui circuhunt ciui- 
laiem hanc. Et dixit mici ángelus, flumina ysta quatuor qui corruunt su- 
per taciem torre. Eorum nomina sunt hec Melis, lison, flumen lactis, dici- 
tur eutVaies, flumen olei dicitur yeon, flumen bero tygris, bini, quia isti 
in gaudio perpetuo constituti erunt. Ipsi potestatem abuerunt in seculo. 
Esurientes umiliaberunt se ad domino. Ideo istis ingredientibus in anc ci- 
uitatem retribueret illis multipliciter? homnis qui contristauit animam 
suam, et non fecit bolumtatem suam propter deum, cum exierit de seculo 
et fuerit ante deum ad ora trahitur micahelo arcangelo, et introducit eum 
in ciuitatem, et locum profetarum, et salutant se, sicut amicum, autsicut 
proximum quia fecit bolumtatem dei. Et tulit me ángelus de locum ciuita- 
lis, el erat ibi flumen lactis. Et uidi ibi omnes infantes quod occiderat 
erodes rex, propter nomem christi. Et salutauerunt me. Et dixi ad an- 
gelo: Domine qui sunt isti. Et dixit mici ángelus: Isti sunt qui serbant 
castitatem, cum autem exierit de corpore euntes adorant dominum; et sic 
iraditur micaelo arcangelo et ducuntur ad infantes istos, et salutant eos 
dicentes, quoniam fratres nostri et amici estis, et cum ipsis ereditabunt. 
Et iterum adsumsit me et duxit ad aquilonem ciuitatem ubi erat flumen 
uini; et illic abraam ysahac et loth, et alios iustos multos, et salutaberunt 
me; et interrogaui angelum: Cuius locus est histe domine. Et ait mici án- 
gelus: Omnes qui umani sunt, et susceptores peregrinorum fuerunt cum 
exierint de seculo. Adorant primum et traduntur micaelo arcangelo, et per 
hac uia introducuntur ad ciuitatem, et susceptionem peregrinorum. Uenite 
ad hereditatem domini nostri jhesu christi. Et unusquisque secundum 
proprium hactum suum recipiet in ciuitatem domini. Et iterum duxit me 
ángelus ad flumen olei et ad rouonem ciuitatis. Et uidi illic uiros et exal- 
tantes et ymnum dicentes. Et dixi ad angelo: Domine qui sunt- histi.'^ Et 
ait mici ángelus: Isti sunt qui dederunt se deo ex tote corde suo. Ipsi indu- 
cuntur in hanc ciuitatem, et tulit me ángelus in ac ciuitatem media iusta 
duodecim muros; erat autem excelsus eo n-imis. Et dixi ad angelo. Do- 
mine est in oc loco petens onori in ciuitatem christi? Et ait mici ángelus, 
est secundus melior, tertius clarior. secum unum precepit in gloria us- 
quexii muros? Et dixit mici ángelus, omnes quiabent se tractionem, aut 
celum superbia aliqua tolluntur de gloria ipsorum. Etiam si in ciuitatem 
christi. Et conuersus uidi tronos áureos pósitos super síngulas portas-, et 
super eas diadema dei, et zonas áureas. Et respexi et uidi ad interiora" 



OPÚSCULOS DESCONOCIDOS DK SAN JERÓNIMO 79 

€t xii muri eorum nomen positum tronorum qui in gloria uidebantaresse, 
ita utnemo audeat enarrare laudem eorum. Et dixi ad angelum. Qui se- 
dent super istos tronos domine. Et ait mici ángelus, hii sunt troni eorum 
qui bonitatem et innocentiam abent, et intellu cordis qui semetipsos stul- 
tos fecerunt propter deum nescientes scripturas multas. Sed uni capituli 
memores de preceptis, dei operantes, in multa indulgentiam recta abentes 
corda ad dominum jhesum christum et admiratio adprendet omnes sáne- 
los de his que loquentes ínter se non alius dicebamus sedere in tronos is- 
tos. et uidete imperitos istos quia nicil amplius scierunt et tale abere indu- 
tnento! et tanta gloriam que abuerunt! Et uidi in medio ciuitatis altare 
magnum et excelsum ualde! Et erat quídam stans iusta altare! cuius mul- 
tas fulgebat ut sol! et tenebat in manibus suis salterium et cithara, et psal- 
lebat dicens alleluia! Et nox eíus replebat omnem ciuitatem illam simuK 
Etqui audiebant omnes qui erant super turres et portas omnes comuniter 
respondebant alleluia! commobebantur fundamenta ciuitatis? Et dixi ad 
angelo! Quís est domine in tanta potestatem! Et ait mici hic est dauid et 
eiuitas iherusalem celestis, cum autem benerit christus rex eternus cum 
fiducia in gloria regni sui, iterum precedet ut psallat, et omnes responde- 
bunt alleluia! Et dixi ad angelo, domine cómodo solus dauid pre ceteris 
initium facit psallentium dominum! Et ait mici ángelus. Quoniam chris- 
tus filius dei uiui qui sedens ad dexteram patris sui dauid psallet ante eum 
in séptimo trono sicut hec fiunt in terris, quia non licet sine dauid (Pérez 
Bayer: Vix scio an haec ortodoxus sustineri possit) aferré muñera deo, set 
bonum est omnino psallere laudes dauid, in ora oblalionis corporis etsan- 
güinis christi, quemadmodum in celis faciuntf Et dixi domine que est alel- 
luia. Et ait mici ángelus . Bene scrutare de ómnibus dicitur alelluia! 
Ebrayce quod est {P. Bayer: falsa haec sunt) loquella dei et angeloruní 
enarraiio est, alelluia. Hec est teicata! materimata (P. Bayer: Haec Gnostir 
cismum sapere videntur.) Et dixi. Domine que est teicata materimata! Et 
ait mici ángelus, hocest duorum datori omnium, et benedicamus eum si- 
mul in unum. Et dixi ad angelo. Domine omnes qui dicunt alelluia deum 
benedicent. Et dixit mici ángelus, isti ipsum conlaudant! Et dixi domine 
quis ergo psallet alelluia! et preces non simul sallit, et peccatum facit! Si 
fortem egrotans fuerit! aut muliu senes sub reatu erunt impii. Et ait mici 
ángelus non. Sí autem balet et non psallet, contemtor uerbi cognoscítur, 
et superbus, ut non benedicat deum factorem suum. Cum autem quieui 
loqui eduxit me extra ciuitatem per dibersos arbores! et agerosium locuml 



8o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

et terre bonorum, et statuit me super flumen lactis, et melis. Et post hec 
duxit me super ozeanum magnum qui portal firmamentum celi! El dixit 
mici inlelligis nunc quod incedal! El dixi, nescio domine. Et ayl mici, sei^ 
quero me et ostendam tiui animas impiorum el peccalorum, ui cognoscas 
qualis esi locus receplionis! Et fui cum angelo el edüxit me super occasum 
solis, et uidi principium celi fundatum super flumen magnum! Etinterroi 
gaui angelum! quis est hic flumen domine! et ayt mici, ozeanüm est qui 
Circuit omnem terram! cum fuissem aulem ad exteriora ozéani aspeXi, et 
non eral lumen in loco illi, sel tenebre et meslilie, et grabissimi suspiria; 
Et uidi illut flumen ígneo ferbentem el comburentem multitudinem uiro- 
rum hac miilierum, dimersi usque ad genuá! alii uero usque ad umbeli- 
cum, alii usque ad lauia, alii usque ad supercilia! alii usque ad super ca^ 
put. Et interrogaui angelum! Domine qui suní isti in flumine isto ygneo: 
Et dixit mici ángelus! Isti sunt ñeque callidi, ñeque frigidi! id est ñeque iri- 
benli sunt in numerum iustorum! ñeque peccatorum! id est aliquos facien^ 
tes in oralionedei, et alios in peccatis. Explicit. 

Dic mici in quo trono sedet dominus noster jhesus chrislus? ResponsíO; 
In séptimo trono. Dic mici ipsa ciuitas quantas abei portas? Responsio. xir. 
Dic mici nomina illorum. Prima porta dicitur saffíra. Secunda porta dici- 
tur mixta, iii porta dicitur metresta. uii porta dicitur raían, v porta dici- 
tur mamirella. vi porta dicitur jaspes, vu porta dicitur pacta, viii porta 
dicitur gressuspassa. viiu porta dicitur tupacta. x porta dicitur macimes, 
XI porta dicitur passa. xii porta dicitur jacintus; editus fuitqui posuit no- 
mina ad ipsas portas. Sanctus zerubin, et serafín. Dic mici quando ad ipT 
sam ciuilatem confugium fecerunl per qualem portam intraberunt? Per 
porta que dicitur:::::. Euangelistas per qualem portam intraberunt? Pei^ 
portam que dicitur mamirella. Profele per qualem portam intraberunt? 
Per portam que dicitur pacta. Apostoli per quale porta intraberunt? Per 
porta que dicitur gressus passa. Per alias uero portas intoyerunt, qui 
ad dominum reuerterunt. Dic mici per quale porta ingressus est dominus 
noster jhesus chrislus, in ipsa ciuitate? per porta que dicitur jaspes, quem 
iet:::git, cinnamus et balsamus. Dic mici qualis arbor, in anno xii flores 
cmittit? Responsio. Cynnamus, et balsamus, quem dominus manum suam 
plantauit, el digiios suos signauit. Et has arbores per singulos menses flo- 
res emittunt. Explicit. 

P. Guillermo Antolín, 
o. s. A. 

Real Biblioteca de El Escorial. 



BIBIJÜTECA PROVINCIAL DE CÁDIZ 

NOIICIA DE SU FUNDACIÓN Y VICISITUDES 



fCo?itiniíación.) 
IV 

PERSONAL 

a) Primer triunvirato. 

CONSTiTUÍDA la Biblioteca en 1844, recibieron nombramientos de la 
autoridad provincial, aprobados después por el Gobierno de Su 
Majestad : 

Don Luis de Igartuburu, bibliotecario, con 12.000 reales. 

Don José Hochenleytter, escribiente, con 2.000 reales. 

Toribio Ignacio Santos, portero, con 3. 000 reales. 

Ni la modestia de estas personas, ni su labor diaria, constante y oculta, 
ni sus largos servicios en el establecimiento, son para callados. Además, 
por lo que se refiere á Igartuburu, es obra de reparación sacarle del sepul- 
cro del olvido y reconstituir la biografía de quien por más de media cen- 
turia prestó servicios al Estado, y dejó en todas partes suave rastro de su 
cariño á la literatura y de su amor al trabajo. Con más escasos mereci- 
mientos brillaron otros, y en Igartuburu estaban ennoblecidos por sus 
prendas morales de hombría de bien y mansa y robusta caballerosidad. 
Cuanto más se le conoce más simpática se levanta su figura. 

Era hijo del médico D. Nicolás, y nacido en Cádiz, no obstante de que 
su apellido trasciende á vasco. En 3 de Febrero de i836 la Diputación le 
nombró Oficial primero de Secretaría, y por renuncia del Sr. Zulueta as- 

3.*BP0Ca.— TOMO XX. ^ 



82 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

cendió á Secretario por votación unánime de 23 de Octubre del mismo 
año. Después de corto interregno vuelve á ser nombrado en i.°de No- 
viembre de 1843, y firma la última acta en 28 de Diciembre de 1844 K Al 
año siguiente viene la reforma del Consejo provincial; pero Igartuburu 
levanta el vuelo para caer en la Biblioteca, fuera de la lucha política. 

Su paso por la Diputación lo acreditan los Aíiales 2, en que extractó 
las tareas de este Cuerpo desde su instalación en 3 de Febrero de i836 
hasta Junio de 1837, fecha en que, ya impresos, tardó un poco en darlos 
al público, esperando pasasen las elecciones de aquel año. También es de 
este grupo el Manual de la provincia de Cádií^ 3, histórico y estadístico, 
con noticias curiosas, generales y de los pueblos. 

Entre una y otra, para seguir cronológicamente la obra bibliográfica 
de Igartuburu, hay que colocar las producciones que le sugirieron sus 
afectos por las letras y la afabilidad y mansedumbre de alma: el Diccio- 
nario de tropos de retórica con ejemplos de Cervantes 4; Guia del niño cris- 
tiano ^, dedicada á las madres de familia y directores de la niñez, y, como 
otras obras suyas, publicada anónima; y los Dramas morales para ijistruc- 
ción de los ?iiños y la juventud 6, con buen número de piececitas de este 
género, con las que Igartuburu casi abría senda en España, logrando aquí 
en Cádiz buen continuador en la persona del Canónigo Sr. León y Do- 
mínguez, fallecido recientemente. 

Socio Igartuburu de la Económica gaditana, cuidaba de la ordenación 
y catalogación de su librería; y socio de número de la Academia provin- 
cial de Bellas Artes, asistía con no mucha asiduidad á las sesiones inau- 
gurales ó á las públicas y solemnes de fin de año, que por entonces presi- 
dieron como Gobernadores de la provincia Ríos Rosas y Cánovas del 

1 Libros de Actas de la Excma. Diputación de Cádiz. 

2 Anales de la Diputación Provincial de Cádi^. Cádiz, imprenta de la viuda de Bosch, 
1837. Folleto en 4.° mayor de 42 págs. La firma del autor no aparece en la portada, pero sí al pie 
de la dedicatoria á la Excma. Diputación y al fin de la monografía. 

3 Manual de la provincia de Cádií^^ por D. Luis de Igartuburu. Cádiz, imprenta, librería 
y litografía de la «Revista Médica», á cargo de Vicente Caruana, Plaza de la Constitución, nú- 
mero II, 1847. 

4 Madrid, Alegría, 1842, 8.° 

5 Cádiz, Vicente Caruana, 1844, 8.° 

6 Tengo la segunda edición: Colección de dramas morales para instrucción de la niñeáis 
la juventud. Tomados del francés y arreglados á nuestros usos y costumbres. Cádiz, «Revista 
Médica», 1845, un vol. en 8.° de 230 págs. Hay edición postuma de 1884. Comprende: La muñeca, 
Los gorriones. Las glosas. La comedia. Las dos medicinas. La merienda. Las almas en pena. 
Las faltriqueras. El buen natural. El vestido sin galones. La traducción. El aldeano resuelto. 
El quid-pro-quo. Las preocupaciones, Las viruelas. Los estudiantes. El golpe inesperado j 
El juego. 



BIBLIOTECA PROVINCIAL DE CÁDIZ 83 

Castillo. El álbum fotográfico de Académicos nos ha conservado los ras- 
gos personales de Igartuburu, y quien mire allí su faz ya embarnecida, su 
rostro plácido, rigurosamente afeitado, con ligeros bucles sobre la oreja, 
creería contemplar un retrato de los últimos tiempos de Rossini, si no re- 
velase el del gran músico mayor picardía en sus ojazos un tanto epicú- 
reos '. 

Su mansuetud, su amor al trabajo, sus aficiones literarias, mal aveni- 
das con las luchas políticas, entonces tan ardorosas, hicieron que en nin- 
guno de los cargos y empleos mencionados se identificara nuestro primer 
bibliotecario como con su Biblioteca. Allí, como el pez en el agua, se en- 
contró á sus anchas y se le hincharon las medidas, y allí labró, folio tras 
folio, los de su obra El gran precepto de nuestra salvación; sobre el amor 
de Dios y del prójimo, con citas y aprovechamientos de autores clásicos, 
principalmente de los místicos españoles del siglo xvi; ó su índice rato- 
nado de las obras y ediciones de Cervantes, á quien consagró siempre de- 
votísima admiración. Una y otra yacen manuscritas en la Biblioteca pro- 
vincial. 

En una minuta de iSSy he encontrado una nota autógrafa y auténtica 
de su, servicios, según la cual era Igartuburu: «Académico por S. M. de 
la de Bellas x\rtes de esta provincia y miembro de otras corporaciones li- 
terarias y económicas del Reino. Su carrera y servicios de más de cua- 
renta años han sido en la administración civil y provincial, y su último 
destino en ella el de Secretario de la Diputación... Es autor de varias obras 
de historia, estadística y otras materias; de ellas, una de literatura, fué 
aprobada para la enseñanza por la Dirección general de Estudios en 1848, 
y dos de educación y moral están declaradas de texto por segunda vez 
para la instrucción primaria de ambos sexos, por R. O. de 21 de Octubre 
de 1 856.» Y luego, cumplido el precepto oficial, particularmente escribía 
al Decano de la Facultad que tenía que cursar estos antecedentes: «Ruego 
al Sr. Benjumeda disimule que, al hablar de mi obscura y pobre persona, 
la haya adornado (á falta de grados) con algunos trapajos que en realidad 
maldita la cosa que valen, pero que, mirados á distancia, pueden parecer 
algo.» Tales noticias pueden recogerse en abundancia, porque Igartuburu, 
que no rompía un papel así le aspasen, dejaba en los suyos, con clarísima 

I Los datos referentes á la Academia de Bellas Artes están tomados de la documentación 
de aquella Secretaría y puestos i mi disposición por la galantería de mi compañero D. Ricardo 
Ofoüca. 



84 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

letra española, no pocas ilustraciones, notas y comentarios, como saliendo 
á camino á los investigadores. 

Tuvo pocos, pero excelentes, amigos de su intimidad, entre ellos don 
Martín de Jáuregui, á quien dedicó la colección de las Charadas de pasa- 
tiempo, en un romancillo gracioso que parece arrancado de los últimos 
bucólicos del siglo xviii ' ; D. Fernando Casas, el buen humanista y enar- 
decido ciceroniano, quien, en hermosos versos latinos, le dedicaba las 
primeras estampaciones de sus traslados; el librero y encuadernador don 
Manuel Bosch, editor de su primera monografía, y en la tienda del cual, 
calle de la Verónica (hoy José del Toro) pasaba las últimas horas de la 
tarde; pero, en anocheciendo, retornaba Igartuburu á su casa, calle de la 
Alameda, 14, donde esperaba que de nuevo amaneciera Dios para contem- 
plar desde su ventana el espectáculo espléndido que ofrece la bahía gadi- 
tana, y volver luego á sus interminables listas y catálogos 2, á fin de tener 
la biblioteca en la memoria, como llegó á tomársela. ¡Dichosas las institu- 
ciones que tales hombres encarnan!; porque Biblioteca é Igartuburu fue- 
ron una sola cosa hasta su jubilación en 5 de Noviembre de 1867, en que 
hizo entrega al sucesor. 

Ya jubilado, no perdió los hábitos de paciente labor, que, bien adquiri- 
dos, no se agotan nunca, y si antes de 1857 exponía el Templo de la Iglesia 
t7iilita?ite, y entresacaba de él, para que no se perdieran, las definiciones 
de las virtudes 3, después de su jubilación colaboraba en la revistilla El 
Domingo, que publicó en Cádiz el Canónigo Sr. León y Domínguez hasta 
la revolución de Septiembre de 1868, y allí insertó Igartuburu flexibles 
traducciones poéticas de autores italianos, en cuya lengua llegó á escribir 
varias composiciones 4. No descolló nunca por la imaginación ni por la ori- 

1 Esta frase escribí al publicar por primera vez estos artículos. Después he conocido la de- 
dicatoria de los versos de D. José Cadalso, A mí amigo, sobre la cual está acomodada la de Igar- 
tuburu. Gracias á la bondad de D.* Ana de Viya, poseo el autógrafo de las Charadas de pasa- 
tiempo, firmadas con el anagrama Augusto Gil Ranui^i de Bruga (Luis Gonzaga de Igartuburu). 

2 Llegó a formar muchos, dando vueltas y más vueltas á los libros de la Biblioteca. Consta 
que en i865 tenía formados 21 índices entre generales y especiales, contándose entre los prime- 
ros los de Materias, Autores é Idiomas; y entre los segundos los de Ciencias, Poesías, Historias 
de países y pueblos, Diccionarios, Gramáticas, Biografías, Crónicas y cronicones. Sermones; Clá- 
sicos españoles, latinos y griegos; ediciones poliglotas, Autores de los siglos xv y xvi. Códices 
y manuscritos, Cervantes, Cádiz y su provincia; sin contar los de colecciones particulares, como 
la Biblioteca de Autores españoles y Los héroes y las maravillat del mundo. Claro está que 
estas listas no se ajustan «á la última modelación» ó figurín bibliográfico; pero ellas prueban la 
asiduidad de Igartuburu y su amor acendrado al establecimiento. 

3 Véase Biblioteca de A A. españoles de Rivadcneira, tomo xlii, págs. 449 y 85. 

4 De sus versos originales en italiano recuerdo un soneto dedicado á la actriz trágica la 
Rvistpri. Sus traducciones motivaron un soneto laudatorio de la poetisa y escritora gaditana 



BIBLIOTECA PROVINCIAL DE CÁDIZ §5 

ginalidad, tan brillantes siempre, pero compensó estas condiciones con el 
asiduo trabajo, que le alcanzó mesurada reflexión y firmeza de gusto, y 
quizás lo que más estorbó á su gloria fué la convicción honda y simpática 
de su modestia. Pasó de esta vida en 29 de Enero de 1878, á los ochenta 
y dos años de edad. 

Si mucho debe la Biblioteca provincial á Igartuburu, no es para des- 
agradecido el trabajo que prestó en ella D. José Hochenleytter, su es- 
cribiente oficial. Joven veintene entró á su servicio y se apasionó pronto 
del trabajo que se le encomendaba. Hablen por mí los informes oficiales 
que constan en la documentación del establecimiento. 

Al solicitar que se le aumentase el sueldo, apoyaba el jefe su solicitud, 
entre otras, con estas razones: «Que este empleado tiene un trabajo in- 
menso, inmensamente acrecentado con motivo de la rica y copiosa dona- 
ción testamentaria que de la suya hizo á esta Biblioteca el difunto excelen- 
tísimo Sr. Vadillo. Que tiene una inteligencia é instrucción superiores al 
puesto que ocupa, al par que una honradez y asiduidad incomparables. 
Que por su práctica de ocho años es, no ya de conveniencia, sino de ne- 
cesidad para el establecimiento», amén de otras consideraciones de carác- 
ter económico que no hacen al caso. (Informe de 19 de Mayo de 1860.) El 
buen escribiente logró ver aumentado su sueldo á 3. 000 reales; ¡igual que 
el portero! 

Al solicitar el ingreso en el Cuerpo facultativo de Bibliotecas, cosa que 

D.a Pilar Díaz, más conocida, sobre iodo en América, por el seudónimo de Zulema, Dicho soneto, 
que creo es inédito, lo guarda autógrafo entre sus papeles el cronista de Cádiz D, Santiago Casa- 
nova, y dice así: 

«Al insigne escritor gaditano D. Luis de Igartuburu y Peredo, 
por sus magnificas traducciones de poetas italianos. 

Soneto 

Dante, Petrarca, el Arlosto, el Tasso, 
Ciñendo palmas y laureles de oro, 
En esplendente y majestuoso coro 
Ascienden á las cumbres del Parnaso. 

Allí, en torno de soles sin ocaso, 
Apolo está con celestial decoro 
Pulsando el Plectro, sin igual, sonoro. 
De aves y sirtes deteniendo el paso. 

Y exclama al verlos:— De la humana mente 
Astros, delicia de la hermosa Italia, 
¿Qué me queréis? ¿Ambicionáis más gloria? 

—Queremos un laurel para la frente 
(Dice Dante) del bardo honra de Ispalia, 
que tanto engrandeció nuestra memoria.* 



S6 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

nunca logró, se apoyaba su petición en estos términos: «...Debiendo 
añadir que es de una conducta moral y política inmejorable, aplicado, muy 
instruido, laborioso, y de tales conocimientos en este establecimiento de 
mi cargo, que lo constituyen de una utilidad y aun necesidad absoluta 
en las operaciones y trabajos comunes y extraordinarios en el arreglo y 
orden de la Biblioteca y en el mejor servicio del público.» (Informe de 29 
de Agosto de 1864.) 

Y cuando Villaescusa llenaba la hoja de servicios de Hochenleytter, 
ponía las siguientes notas: «Aptitud, buenísima. Aplicación, mucha. Pro- 
bidad, inmejorable.» 

Con tan lisonjeras conceptuaciones y con tan escuchimizado sueldo, 
continuó Hochenleytter sus servicios en la Biblioteca hasta el 3 de 
Agosto de 1 883, en que, seguramente de puro aburrido, más que por otras 
causas, presentó la renuncia de su cargo. No fué de los nacidos con estre- 
lla, y ni en los destinillos que luego obtuvo en la Diputación provincial, 
ni en el que desempeñó hasta su recentísima muerte, en Marzo de 1908, 
de segundo Auxiliar del Archivo y Biblioteca del Ayuntamiento, logró 
ventaja. Lo que mamó en la Biblioteca provincial ha servido de provecho 
á la cultura gaditana, que, gracias al modesto empleado, vio formarse el 
Catálogo de las obras de que consta la Biblioteca del Casino Gaditano, 
que á Hochenleytter encargó el Sr. Rubio y Arguelles i. D. Antonio 
García y Villaescusa le confió el arreglo y catalogación de su librería par- 
ticular, después deshecha; lo mismo que la Escuela de Artes y Oficios; y, 
últimamente, en el Archivo municipal, catalogó los residuos bibliográficos 
de la Económica Gaditana de Amigos del País. 

Del portero Toribio Ignacio Santos, basta decir que fué servidor pru- 
dente, leal y honrado, y que continuó en el desempeño de sus humildes 
funciones hasta el día 18 de Julio de 1880, que fué el de su fallecimiento. 
Así pasaron los veinte primeros años corridos desde la fundación hasta 
la muerte de Igartuburu, y no hay duda que éste dejó indeleble sello im- 
preso en la Biblioteca y en el personal que la servía. 

b) Los sucesores. 
En 18 de Noviembre de 1867 se posesionó del cargo de Bibliotecario 
D. José García Villaescusa y Cavenecias, recibiendo á su satisfacción la 

I Imprimióse este Catálogo en la Imprenta, librería y litografía de la «Revista Médica*, á 
cargo de D. Juan B. de Gaona, Cádiz, i856. 



blBLlOtECA PROVINCIAL DE CÁDI2 87 

Biblioteca del jubilado Igartuburu. No era Villaescusa de estirpe neta- 
mente gaditana, porque su padre D. Antonio (médico por la Escuela de 
Montpellier y catedrático de la Facultad de Cádiz, donde reunió no des- 
preciable biblioteca) había nacido en Valencia. En Cádiz se educó su hijo 
D. José, cursando con aprovechamiento la carrera de Medicina y Cirugía, 
pasando por todos los grados hasta los de Doctor académico en ambas 
Facultades, que obtuvo en 23 de Julio de 1845. Cuando sólo era Licen- 
ciado recibió el nombramiento de Ayudante de la Biblioteca de la Facul- 
tad, en 3o de Noviembre de 1844, con el sueldo de 2.880 reales vellón 
anuales; y, aunque aquí comienza su labor bibliográfica, no nos deten- 
dremos en reseñarla, porque muy otra ha de ser la ocasión de referirla. 
Desempeñó cargos y cátedras varios y diversas, en la escuela de la Facul- 
tad, y fuera de ella, en su profesión de médico, asistió gratuitamente á los 
enfermos pobres de la parroquia de San Antonio; y en el cólera de 1864 
inspeccionó el hospital de Chiclana y fué nombrado primer facultativo del 
de coléricos del barrio de Extramuros. Villaescusa formó la estadística de 
aquel contagio, escribió interesante Memoria acerca del mismo y cedió 
toda la asignación que le correspondía en favor de los menesterosos del 
barrio que se le había encomendado, todo lo cual motivó que el Ayunta- 
miento acordara darle expresivos votos de gracias en sus sesiones de 24 de 
Octubre y 21 de Noviembre de aquel año, y que el Gobierno le concediera 
la Encomienda de Carlos III, en 8 de Abril del año siguiente, por tan labo- 
riosos y desinteresados servicios, que buena parte tendrían posterior- 
mente en su nombramiento de socio de número de la Academia de Medi- 
cina y Cirugía de esta ciudad (22 de Julio de 1857), cesando entonces en 
el cargo de Académico corresponsal, que desde mucho antes disfru- 
taba I. 

Al pasar García Villaescusa de la Biblioteca de la Facultad á la Pro- 
vincial no era un desconocido para Cádiz, y su labor en aquélla y la co- 
municación del mismo día en que tomó posesión en ésta bastan para acre- 
ditarle; pero ya hemos visto los escollos en que tropezó su buen deseo y 
las deficiencias del nuevo local en que servía, que, si no fueran bástanles 
por sí, vino á aumentarlos, en 8 de Junio de 1870, el nombramiento del 
nuevo Jefe D. Francisco Navarro Aznar, Oficial de segundo grado del 

I Confr. Libro de los méritos y servicios de los profesores agregados de la Facultad de 
Ciencias médicas de Cádi)^, que existe manuscrito en la Secretaria del establecimiento; fols. 16, 
23-24 y 36-38. 



88 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Cuerpo, á las órdenes de quien sirvió Villaescusa como Ayudante de pri- 
mer grado que entonces era. 

Del paso de Navarro Aznar por la Biblioteca apenas queda rastro, y 
en vano nos esforzaríamos por dar relieve á su figura. Y eso que en sus 
días estuvo servida la Biblioteca por los dos empleados facultativos ex- 
presados, por el benemérito Hochenleytter, el portero Santos y un mozo 
pagado por la Diputación. Tal es el personal que figura en la Memoria 
reglamentaria de 1872. Toda esta época es bastante opaca. 

En 3i de Marzo de 1874 se posesiona de su cargo el Ayudante de se- 
gundo grado D. Román García Aguado, á las órdenes de Villaescusa, 
hasta la muerte de éste en 1880, en que Aguado queda de Jefe del esta- 
blecimiento. Su gestión la conocemos en gran parte: él logró la traslación 
de la Biblioteca desde la calle del Tinte á la del Correo; tuvo que luchar 
denodadamente para conseguirlo, y alcanzó el aplauso de la sociedad ga- 
ditana. Sólo nos resta dar algunas noticias de su persona. 

Nació en Burgos en 1834, y á los veintidós años comenzó sus servi- 
cios al Estado como sustituto permanente de la cátedra de Clásicos lati- 
nos y castellanos en el Instituto de Huelva, donde también ejerció de 
Promotor fiscal sustituto de los Juzgados y de Bibliotecario del Instituto. 
En el de Ciudad Real desempeñó cargos análogos. Antes había sido pro- 
fesor privado en Córdoba y Madrid, conservador del Museo provincial de 
pinturas de Alicante, agregado á la Biblioteca de Orihuela, y de él puede 
decirse que, dentro de España, corrió lenguas tierras y regiones varias. 
Adornábanle los grados de Doctor en Letras, en Ciencias y Licenciado en 
Jurisprudencia; pero desde Enero de i863, que fué nombrado, en virtud 
de concurso, Ayudante de tercer grado del Cuerpo de Archiveros-biblio- 
tecarios, continuó en el Cuerpo sin interrupción hasta alcanzar la catego- 
ría de Jefe de segundo grado, sin olvidar nunca sus antiguas aficiones. 
Aquí en Cádiz fué nombrado Auxiliar de Letras de este Instituto, Biblio- 
tecario del mismo y profesor de Estética en la Academia de Santa Ceci- 
lia. Como Bibliotecario prestó servicios en 1870 en la Nacional; en 1871, 
en Oviedo; en 1872, 1873 y 1874, en la Universidad Central, y en los pri- 
meros días de Marzo de este último año fué trasladado á la Provincial de 
Cádiz, donde acabó sus días en 1897 K 

En los tiempos de Aguado pasó, ó quiso pasar por esta Biblioteca, un 

I Confr. su expediente personal que obra en la Secretaría de este Instituto de Cádiz y los 
datos que obran en la Secretaría-archivo de la Biblioteca provincincial de la misma ciudad. 



BIBLIOTECA PROVINCIAL DE CADÍ¿ 89 

personaje de cuenta en merecimientos literarios, cuyo valor no está toda- 
vía debidamente aquilatado. Me refiero á D. Adolfo de Castro, que fué 
trasladado temporalmente aquí desde el Archivo general de Galicia, en 
Diciembre de 1880; pero en 14 de Marzo siguiente se dejó sin efecto el 
nombramiento por no reunir el Sr. Castro las condiciones reglamentarias. 

Poco después pasó también rápidamente por esta Biblioteca el Ayu- 
dante de tercer grado D. Carlos Gómez Rodríguez que, antes de un año 
de residencia, fué trasladado á Madrid (1882). 

En i883 renuncia Hochenleytter, y es nombrado para sustituirle don 
Joaquín Antonio Sánchez; y en el mismo año es nombrado Ayudante de 
tercer grado D. Fausto Yagüe é Ibáñez, quien, como los anteriores Ayu- 
dantes, también desaparece pronto. Más duradero fué el de igual clase 
D. Vicente Lloréns y Asensio, quien prestó servicios desde los comienzos 
de 1893 á los de 1897, ^^ ^^^j ^^^ todo el aspecto de una permuta, es des- 
tinado al Archivo general de Indias de Sevilla, y viene aquí á sustituirle 
D. Francisco Juárez Talaban, quien desde antiguo servía en aquella de- 
pendencia. 

Numeroso personal prestó servicio por entonces en la Biblioteca, pues 
á la plantilla oficial hay que añadir el que suministró la Diputación: los 
escribientes D. Domingo Camacho y D. Francisco Jiménez; el Auxiliar 
Eduardo Sotomayor y Ruiz y el mozo Francisco Montoto Sierra, nom- 
brados en 1894. Y no deja de ser curioso que la plantilla oficial y extra- 
oficial, en los días en que la Biblioteca estaba poco menos que inservible, 
entre clausuras y reaperturas, derrumbamientos del local y entorpeci- 
mientos para el traslado, fuera tan numerosa como escasa resultó en sus 
comienzos y resulta en la actualidad, en que ha tenido dos instalaciones 
en pocos años. 

No se dan noticias detalladas del personal subalterno por no estimar- 
las de mucho interés. 

Al fallecimiento de Aguado, en Junio de 1897, quedó por único Jefe 
del Establecimiento el sevillano D. Francisco Juárez, y como si todo 
conspirara á la reducción del personal y de los servicios, el propio Jefe 
sufrió en Abril del año siguiente un fuerte ataque de parálisis que le in- 
utilizó el lado derecho. La buena voluntad de Juárez se revela en sus no- 
tas y papeletas, por el extraño caído de la letra, escrita de pronto con la 
mano izquierda, y, tras de breve aprendizaje, aparece muy corrida y en- 
lazada, adiestrándose en lo que tan necesario le era. 



^0 KEVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

En el mismo año de 1897 es destinado al Museo Arqueológico de Cá- 
diz D. Pedro Riaño de la Iglesia; pero suscitáronse dificultades al incau- 
tarse el Estado del Establecimiento susodicho, y mientras se resolvía el 
expediente, el nuevo Jefe del Museo fué destinado provisionalmente á 
prestar servicios en la Biblioteca. Terminado el expediente, Riaño se in- 
cautó del Museo en 7 de Agosto de 1900. Vuelve á quedar solo el perlá- 
tico Juárez al frente de la Biblioteca, hasta que tres años después, en Ju- 
lio de igoS, se unifica bajo una sola dirección" la Biblioteca y el Museo, 
trasladándose éste al edificio que aquélla ocupaba en la calle del Correo, 
y dándose á la Biblioteca nueva implantación dentro del mismo edificio, 
como ya se ha expresado. Riaño queda entonces como único Jefe de am- 
bas dependencias, y Juárez es trasladado al Archivo de Hacienda de esta 
provincia, donde le sorprendió la muerte en i.° de Febrero de 1904. 

El actual Bibliotecario D. Pedro Riaño de la Iglesia nació en la Carraca 
en 4 de Octubre de i865, é ingresó en el Cuerpo en 14 de Julio de 1890, 
siendo el primero que por oposición la sirvió como Jefe en Cádiz. Ha 
servido en el Archivo histórico-nacional, en el Archivo de Huelva, y 
aquí en Cádiz ha estado al frente de las tres dependencias del ramo: Ar- 
chivo de Hacienda, Museo Arqueológico y Biblioteca provincial. Ostenta 
los títulos de Licenciado en Letras y en Derecho, y es Caballero de la 
Orden civil de Alfonso XII. Sus ensayos dramáticos, sus folletos de eru- 
dición histórica, y, sobre todo, sus fáciles versos, le han granjeado no 
pocos premios en Concursos y Certámenes. Vivo está y no debe decirse 
más de su persona. 

El personal que ahora constituye la dotación de la Biblioteca, es: 
Jefe: el Sr. Riaño, que á la vez es Jefe del Museo. 
Portero: Rafael Vera González. 
¡Voila toutf 

Medio Jefe, ó un Jefe partido por gala en dos y un portero sesentón 
para la nueva traslación, implantación, catalogación y colocación de 5o. 000 
volúmenes. ¡Estupendo despilfarro! 

J. L. ESTELUICH. 

{Continuará.) 



PRECEDENTES HISTÓRICOS 

délas Pragmáticas de Carlos III y Carlos W sobre esponsales. 



COMPRENDO que basta invocar nuestra Ley Recopilada ^ en apoyo 
de que á nadie secundó España, cuando hizo depender de la exis- 
tencia de una formalidad el valor y la eficacia del Contrato es- 
ponsalicio. 

Pero también debemos confesar que este puesto de honor, esta, prima- 
cía indiscutible que en este caso corresponde á nuestra Patria, no es, ni 
proviene en justicia, de los años 1776 y i8o3; alcanza, por el contrario, 
una época aún más remota, y tiene un abolengo más antiguo del que co- 
múnmente 2 se la reconoce. 

No hacía muchos años que la magna Asamblea de Trento terminaba 
sus sesiones, sin dedicar ni una línea de sus providencias y capítulos á 
materia tan importante, como esponsales clandestinos y matrimonios por 
sorpresa. 

Las Cortes de Castilla, reunidas en Madrid el año iSjg, admitían, en 
cambio, una súplica 3 de los Procuradores del reino, en que se pedía con 
marcado interés un decreto de reforma, una disposición concordada entre 
ambas potestades, que limitara y definiera para los dos fueros el carácter 
obligatorio de unas promesas 6 desposorios en que iban casi siempre com- 
prometidos la paz del hogar y el buen nombre de las familias. 

1 Véase Ley 9.*, título II, libro X, Novísima Recopilación.—Ley 18, del mismo título y 
libro. 

2 Nuestros jurisconsultos y canonistas del siglo pasado y presente no hacen sobre el 
asunto más historia que al partir de la fecha de las famosas Pragmáticas. 

3 Figura en ellas con el número 19. 



92 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Después de apreciar que los casamientos ^ de futuro, por vía de pro- 
mesa... habían sido y eran ocasión y causa de que muchas doncellas y mu- 
geres principales hubiesen sido engañadas y de que se siguiesen y trata- 
sen muchos y grandes pleytos con gran disminución de sus honras y 
haciendas, ... pedían á S. M. el Rey hiciese y mandase «hacer con su San- 
tidad la instancia y diligencia que en negocio tan grave y de tanta cali- 
dad é importancia se requiere, para que declare y mande que lo dispuesto 
por el Santo Concilio (el de Trento) cerca de los matrimonios de presente, 
se guarde y haga de guardar necesariamente en los desposorios de futuro 
y que de otra suerte no valgan ni tengan fuerza». 

«A nos parece bien — así respondió Felipe II— /o que nos suplicáis y ha- 
lemos ya mandado hacer instancia sobre ello con su Santidad.» 

No fué otro el propósito de los egregios representantes cuando en las 
convocadas posteriormente el año i586 ^ presentaron un memorial 3 para 
que el Rey fuesse servido de escribir á su Santidad sobre lo que diversas 
veces le habían suplicado, y hasta entonces no habían visto efecto alguno. 

Deseaban con vehemencia que llegara cuanto antes el remedio á tanto 
mal, porque decían los ilustres Procuradores, muchas doncellas prÍ7icipa- 
les y honestas son engañadas con promesas que los hombres las ha^en de 
matrimonio de futuro y muchos hijos desigualmente casados con deshojira 
de sus padres y linajes por la fuerga que tienen semejantes palabras que 
de ordinario como mogos inconsiderada y clandestinamente dan; lo qual, 
agregan, se evitaria sino obligassen en manera alguna, como el Santo Con- 
cilio de Trento lo ordetió cerca de los matrimonios clandestinos de pre- 
sente: porque de esta manera ni las doncellas honradas se fiarían en pro- 
mesas que no tuviessen fuerga, ni obligación de cumplirse, ni los hijos 
mancharían la honra de su linaje obligándose por su liviandad á tan des- 
iguales casamientos. 

Había especial empeño por extender las bases de un Reglamento com- 



1 Véanse Actas de las Cortes de Castilla, edición Madrid, 1867. Tomo iv, pág. 825. Eran 
nuestros deseos haber hecho uso de la primera edición que se hizo de ellas en Madrid, en casa 
de Francisco Sánchei^, bajo este título: Quadcrno de las Leyes y Pragmáticas que su Majestad 
mandó hai^er en las Cortes que tuvo y celebró en la villa de Mad7'id que se comengaron el año 
pasado de i579 y se acabaron el de i582, que se encuentra en la Biblioteca Nacional; pero 
sólo hemos podido ver realizada esta voluntad tratándose de las Cortes que tuvieron lugar en 
los años de i586 y i588. 

2 Véase Capítulos Generales de las Cortes del año ochenta y seis fenecidas y publicadas en 
el de noventa. En Madrid, casa de Pedro Madrigal, pág. 19, 

3 Lleva esta petición el número 43. 



PRECEDENTES HISTÓRICOS qS 

pleto y acabado, y era preciso avanzar un poco más y proveer una se- 
gunda parte, no menos delicada que la primera. 

Estaba fuera de duda. Los mismos peligros existían, cierta falta de 
publicidad, alguna nota de secreto y clandestino llevaba siempre el ma- 
trimonio celebrado sin la garantía de las proclamas y contraído en presen- 
cia de un Cura que no asistía al acto espontánea ni libremente. 

Por esto los procuradores observaron muy bien á continuación: «V 
porque los }msmos inconvenientes resultan de contraher matrimonios de 
presente con la presencia sola de dos testigos y la del Cura, procurada 
con fraude ó engaño y á i'e^es por fuerga y valen los tales casamientos, 
aunque no se hayan hecho moniciones ni se haya dispensado para no las 
ha^er. Suplicamos assi mismo á V. M. mande ha^er instancia con su Sati- 
tidad para que provea y ordene que en los dichos matrimonios sean las 
moniciones, en la forma que el Santo Concilio de Trento ordena, necessa- 
rias, según y de la manera que lo es la presencia del Cura y dos testigos: 
V sea de los mismos efectos el no haber precedido las dichas moniciones, 
que seria y es el contraher sin asistencia de los tales testigos y Cura de 
la Parroquia conforme al dicho Concilio.» 

Felipe II no desconoció la importancia y gravedad que en sí tenía esta 
demanda, como tampoco dejó de percibir las grandes ventajas que una re- 
solución favorable podía traer á la Iglesia y á su reino. 

Juzgó por separado los dos puntos: al primero respondió sencillamente 
que ya había mandado escribir á Su Santidad, y en lo que tocaba á lo se- 
gundo, contestó que se iba mirando para ver lo que convendría hacer so- 
bre ello. 

Bueno es señalar también que esta doctrina sobre la necesidad de ha- 
cer preceder IdiS proclamas al matrimonio invito Parocho, se aviene admi- 
rablemente con el espíritu y la letra del Concilio celebrado en Toledo el 
año 1 582 ' bajo la presidencia del Cardenal D. Gaspar de Quiroga. 

Su decreto XLVII-XLVIII puntualiza esta materia canónica aún con 
mayor precisión que el Concilio tridentino, y hasta corrige y enmienda, 
si se quiere, alguna enseñanza del capítulo Tametsi. 

Manda, en efecto, que se publiquen las moniciones reglamentarias en 
la parroquia de ambos contrayentes, no limitando este concepto á la del 
pueblo de origen solamente, sino comprendiendo también las de otros lu- 

I Véase Colección de Concilios españoles, por el Cardenal Aguirrc. Edición de Roma, año 
1755, tomo VI, pág. 14. 



í)4 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

gares donde ellos hubiesen adquirido domicilio por largo tiempo y fuesen 
más conocidas su condición, vida y costumbres. Y es de notar además 
que no tiene como suficiente para dispensarlas la licencia del Ordinario, 
se precisa necesariamente la autorización del Obispo para que el párroco 
pueda diferirlas ó no hacerlas. 

Continuaban impacientes nuestros antiguos diputados porque no se 
aprontaba una ley que diera satisfacción cumplida á su pretensión, y juz- 
garon oportuno el momento de renovarla con palabra más apremiante en 
las Cortes que más tarde se convocaron en Madrid el año i588 '. 

«En el capitulo cuarenta y tres, decían, de las Cortes passadas del 
año 86 se representó á V. M. que muchas dom^ellas... y hasta ahora no se 
ha visto efecto alguno, después de haber suplicado á V. M. mandasse que 
cerca de esto se proceda como se le ha suplicado y conviene para tnejor 
suceso de este remedio. Y asi mismo se significó á V. M. que los mismos 
inconvenientes resultan del contraherse inatrimonio de presejite... y se su- 
plicó así mismo á V. M. mandase ha^er instancia con su Sajitidad... á lo 
qual V. M. mandó respofider que sobre la primera parte se había escrito 
á su Santidad y en lo que toca d la segunda se iba mirando para ver lo 
que convenía hacer sobre ello: Y por ser los inconvenientes, añaden, cada 
día mayores que suceden por no estar remediados estos dos casos, suplica- 
mos ahora de nuevo á V. M. haga instancia con su Santidad para que en 
lo uno y en lo otro con toda brevedad se dé el r ¿medio que más convenga.» 

Esta vez contestó Felipe II de un modo más concluyente y decisivo, 
y no dudó en poner á renglón seguido el siguiente despacho: «A esto fios 
respondemos que en lo que por esta vuestra petición nos suplicáis se 
ha ya escrito á su Santidad y se tornará á escribir con mucha instan- 
cia.» 

No se apartaba ni un ápice de esta creencia y manera de pensar la opi- 
nión autorizada de nuestros jurisconsultos. Uno de los mejores civilistas 
de aquella época, el insigne Fernando de Mendoza 2, aconsejaba que, en 
problema de tanta trascendencia como éste, debía adoptarse una de estas 
radicales medidas: ó que, por medio de un decreto universal, el Papa 
Sixto V viniese á definir como inválidos y nulos los matrimonios cele- 
brados después de contraídos esponsales, por cuanto, atendida la com- 



1 Véase Capítulos Generales de las Cortes del año mil y quinientos y ochenta y ocho, pu- 
blicadas en el de noventa y tres. Edición de Pedro de Madrigal, Madrid. Petición 21. 

2 Véase su obra Disputationcs Juris Civilis in difficiliores locos ff. De Pactis; lib. i, pági- 
na 159, cap. IV, núni. 62. 



PRECEDENTES HISTÓRICOS qS 

pleta virtualidad del consentimiento primeramente emitido en la promesa, 
podían éstos equipararse perfectamente, en valor y entidad jurídica, á los 
matrimonios de joreseníe; ó que, al menos, no se diera fuerza ni efecto 
alguno coercitivo á estas promesas ¿/e ww¿'en¿/o, á no ser que se manifes- 
tasen ante el párroco y dos testigos, siguiendo el tenor de la disciplina que 
para las uniones de presente introdujo el Concilio Tridentino. No se le 
ocultaba á Mendoza, y esto él mismo lo dice, que en alguna sesión del 
Congreso Ecuménico fuese previsto y tratado este asunto por los Padres 
de la Iglesia; pero también creía que estaba reservada á su tiempo la apa- 
rición del bienaventurado decreto, que serviría de una utilidad imponde- 
rable, no sólo á las doncellas, ?ie simplicibus juvenis verbis... etc., sino, 
además, para que los jóvenes se abstuvieran de dar palabras que no se 
traducían de modo alguno en compromiso, «videntes se vulpinis et frau- 
dulentis pro7nissionibus sine debita solemnitate nihil effecturos momenti.» 
Y no era del caso, ocurriendo por cualquiera circunstancia una promesa 
de tal índole, hacer derivar de la supuesta obligación natural la responsa- 
bilidad de una injusticia, porque «materia sic a siiperiore irritata inca- 
paxfuit tune recipiendas obligationis». 

Casi un siglo después parecía profesar esta misma teoría nuestro Ra- 
mos del Manzano i; el ilustre maestro de la cátedra salmantina no fijaba 
formalidad, no determinaba un modo solemne, ni proponía condición, ni 
enumeraba requisito alguno; pero aplaudía bien á las claras el último ca- 
pítulo de la Constitución Julia sobre esponsales; la Disposición romana 
había sido, según él, una garantía de acierto para el legislador de aquel 
Imperio; era una Ley previsora y precavida en alto grado, porque el tér- 
mino bienal creado por ella, indispensable para que la promesa de futuro 
rio fuera estéril y gozara de una acción eficaz ante el derecho positivo, era 
por una parte una valla de línea que reducía y limitaba la influencia de 
la obligación esponsalicia; pero arbitraba por otra un recurso poderoso de 
equidad; era una fianza firmísima de la palabra empeñada, un castigo del 
culpable y, á la vez, un amparo al inocente; transcurrido el tiempo seña- 
lado sin que se celebraran las nupcias, por enfermedad de los esposos, 
muerte de sus padres, crimen capital de la contrayente, ó ausencia nece- 
saria y de larga duración, la regla prohibitoria del Imperio otorgaba en- 
tonces al esponsal una situación absolutamente privilegiada, extendía su 

I Véase su obra Ad Leges Juliam et Papiam et quae ex libris Jurisconsultorum fragmenta 
ad illas inscribuntur Commentarií et Reliqti aliones; tom. ii, lib, iv, págs. 900-902. 



96 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

poder y ampliaba su órbita, y teníase para todos sus efectos como matri- 
monio de hecho contraído. 

No se daba por abandonado este proyecto, aunque nada aún se había 
prescrito acerca de él; seguía alentando todavía el deseo de reforma, si no 
en cuanto á su totalidad, al menos en la parte concreta de la cuestión que 
era afecta á los esponsales. 

Por eso vemos que el año 1784 apareció, en latín y castellano, un me- 
morial escrito por un Jesuíta, partidario de una decisión soberana que 
anulara los esponsales privados y ordenase al mismo tiempo una solemni- 
dad, para que tuvieran virtud y fueran válidos, no sólo en el /«ero ex- 
terno de la /e>*, sino también en el oculto y sagrado de la conciencia; dio 
cuenta el autor de su pensamiento al Cardenal Belluga, quien, no sólo 
aprobó la idea, sino que la consideró además digna de los mayores elogios, 
y propuso al Jesuíta que informase sobre ella á los Obispos, á fin de que 
éstos lo escribieran al Papa. Pero antes... era necesario recabar un permiso; 
se precisaba obtener la licencia del General de la Compañía... Por cuan- 
to, al pedirlo al que lo era entonces, el P. Francisco Retz, éste prohibió 
terminantemente que saliera esta demanda en nombre de ningún Jesuíta; 
reputaba más adecuado al caso el apoyo y la autoridad de algún Obispo. 
Esta rotunda negativa retrajo y apartó de sus intenciones al canonista es- 
pañol, hasta que, tiempo andando, pudo consultar su sentencia con el 
limo. Sr. Anva, y éste animóle á que tuviera una entrevista con el Carde- 
nal Infante, aconsejándole que después expusiera su plan á los Obispos 
de la Nación. 

Los gravísimos daños que nacían de la antigua disciplina y práctica 
legal vigente en la materia, y que el autor de este documento ponía cla- 
ramente al descubierto en las páginas de su estudio, quedarían, en su hi- 
pótesis, orillados de una vez con resolver de un modo definitivo y general 
que no fuesen válidos los esponsales si no iban unidos con las proclamas 
ó no llevaban la firma de dos testigos con la auténtica del escribano, ó, 
finalmente, si seorsim et succesive los contrayentes dejaban de prometerse 
casamiento en presencia de dos testigos, debiendo intervenir el Párroco con 
entera libertad, sin lazo alguno de coacción, fraude, miedo ó violencia. 

Ni Carlos III, ni su hijo Carlos IV, hicieron, pues, otra cosa que san- 
cionar en su fuero la creencia profesada, tiempo hacía, por nuestro pue- 
blo; sus célebres Pragmáticas ', inspiradas en sus Consejos, reflejaron 

I De 23 de xMarzo de 1776 la una y de 10 de Abril del año 1803 la otra. 



PRECEDENTES HISTÓRICOS 97 

fielmente la doctrina mantenida por España después del Concilio Triden- 
tino y aprobaron en forma solemne lo que tantas veces había pedido la. 
Nación representada. 

Si hoy, con justo motivo, comparten nuestros Reyes la gloria del 
triunfo que la Iglesia concede á los canonistas romanos, no está de más 
añadir que los verdaderos precursores del Decreto Ne temeré vivieron 
mucho antes en las Cortes Castellanas, aprendieron sus enseñanzas los 
Doctores del Concilio Toledano y realzaron su valor y mérito los admi- 
rables escritos de nuestros sabios insignes en la ciencia del derecho. 

Jesús Reymóndez. 



3.* irOCA ■ - TfIMO xu 



NOTICIAS HISTÓRICAS 

DE DON JERÓNIMO AZNAR, OBISPO, DE CALAHORRA 
Y DE SU NOTABLE DOCUMENTO GEOGRÁFICO DEL SIGLO XIII 



ALGUNAS NOTICIAS GEOGRÁFICO - HISTÓRICAS RELATIVAS A LOS PUEBLOS 
DEL ANTIGUO OBISPADO DE CALAHORRA 

EN EL ARCEDEANATO DE CAMEROS HAY CINCO ARCIPRESTAZGOS 

(Continuación.) 

I. ARCIPRESTAZGO DE LOGROÑO 

LucRONio, Grunnio, Grugonio, Gronio, Augronio, Lucrunio, Logroño: ciudad 
con ayuntamiento y juzgado, capital de su provincia y nombrada sede episcopal, 
— El Rey de Pamplona García Sánchez donó á San Millán el 926 las villas de Lo- 
groño y Asa; también se cita en el Voto de San Millán (934), y en la dotación al 
monasterio de San Julián de Sojuela, hecha por el Rey D. García el Tembloso 
en 1044, ^^ ^^ unos canales pesqueros en el río Ebro ínter cerva salida et Lucro- 
nio. — Alfonso VI la dio Fueros el 9 de Febrero del 1095. 

Los Judíos de Logroño: La Judería de Logroño debió existir fuera de la mura- 
lla, entre la antigua Puerta de la Cadena, barrio de San Gil y orillas del Ebro. — 
En el Padrón de las Aljamas de los judíos del Obispado de Calahorra, que se hizo 
en Huete en Septiembre del 1290, correspondía dará ios judíos de Logroño iS.ooS 
maravedís. — Los Judíos convinieron, en i35i, con el Concejo de Logroño, obligán- 
dose á pagar 200 mrs. anuales, además de los cuatro pechos, y «estar quitos de fa- 
cer muros, aderezar puentes, limpiar ríos y cerrar aguas». — La ira popular des- 
truyó su barrio en el verano del i39i. Sin pasar un siglo tomaron estos terrenos, 

I Véase el número de Noviembre y Diciembre de 1908. 



NOTICIAS HISTÓRICAS 99 

juntamente con el barrio de San Gil, formando el nuevo barrio de la Viüanueva, 
ai que pusieron otra muralla de avance, denominada después Muro del Carmen. 

Santa María de Palacio: sobre el terreno del antiguo palacio de Santa Ma- 
ría, que los Reyes de Navarra tenían en Logroño, construyó esta iglesia el Rey de 
Castilla Alfonso VII el Emperador (i 126 á 11 67), y la dióá la Orden del Santo Se- 
pulcro, con su palacio, casa y heredades, según pesquisa hecha el 1286 por D. San- 
cho el Bravo. Por este motivo, y por haberla hecho Colegiata el Emperador Car- 
los I fque el Papa no aprobó), recibió el título de Imperial. 

San Bartolo.meo: La iglesia de San Bartolomé del siglo xm es ahora monu- 
mento nacional bajo la custodia de los Padres de la Compañía de Jesús. En iSSg, 
la Junta de Beneficencia adquirió el permiso de utilizar la piedra de esta parro- 
quia, suprimida para construir un teatro en el palacio Episcopal, y gracias que 
las acciones no se cubrieron, podemos contemplar su hermosa portada gótica, 

Santa María deValcuerna; posteriormente de Valbuena. El año io52, el Rey 
D. García donó á Santa María de Nájera esta iglesia, situada extramuros de Logro- 
ño. — Alfonso VIII hizo libres sus collazos el 1180. — D. Diego López de Zúñiga, 
Obispo de Calahorra, la dio el 1448 á los frailes dominicos; y á su exclaustración 
fué convertida en Hospital militar, derribándola ha pocos años. 

Las casas, el huerto y los molinos: se sobreentiende que tenía la iglesia de 
Valcuerna en Logroño. 

San Jame: Santia;^o el Real. — Iglesia parroquial construida probablemente por 
el Rey García Sánchez el de Nájera, donde se reunía el Concejo de Logroño y te- 
nía su archivo. La iglesia actual se edificó el i5i3. 

San Juan del Campillo. Existió esta iglesia eñ la cabeza del puente antiguo de 
Logroño, sobre la margen izquierda del Ebro; en ella se administraba justicia, se- 
gún el huero (logS), á los habitantes forasteros del otro lado del Ebro. Como igle- 
sia parroquial ya no aparece en la lista del 1342. 

Torrijas, Torreilas, Torrellas: antigua aldea de Logroño, situada entre esta 
ciudad y Lardero, no muy lejos del río Iregua. Aznar Jñiguez dio á San Millán, el 
1069, tres viñas in pago de Torrillas, y agrega: «uno maliolo justa Sancta Maria, 
et tredecim térras sub rivo (Iroga), et duas in seccero: dúos hortos, duas cuppas 
maiores, duas minores, dúos scannos; uno plumazo: una pluma: una marfeca de 
lino: uno tapete: uno lizar: uno carro: duas ruetas: tres forteras: tres cuenkas: una 
caldera cum suas lares, duas azatas; et illa cassa cum una vice de molino. No se 
vuelve hacer mención de Torrijas desde el año ¡345. 

Soyuela, Solióla, Soiola, Sojuela: villa con ayuntamiento, juzgado de Logro- 
ño.— Hubo de Suso y de Yuso.- Uno de los sitios que marcó el Rey de Pamplona 
García Sánchez el año 929 para que paciesen los ganados del monasterio de San 
Millán fué en Soguela.— En el 1014, el Rey D. García dotó al monasterio de San 
Julián de Sojuela, y después lo donó á Santa María de Nájera. 



It>0 REVISTA DE ARCHÍVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Nalla, Natía, Naila, Nalda: villa con ayuntamiento, juzgado de Logroño. — El 
Rey D. García el de Nájera cambió una heredad el 1040, por un caballo valuado 
en 5oo sueldos; es testigo Fortún Sánchez, Señor de Naila. — El Obispo Gomesano 
era Señor de Albelda el 1047 cuando encontraron muerto en el monte á Bermudo 
de Natía, En 1049 dio el Rey D. García á su yerno Fortún Ochoaz sus palacios de 
Nalda. 

SopgANo, Solarana, Soricano, Surzano, Sorí^ano: villa con ayuntamiento, jua- 
gado de Logroño. — En el testamento de la Reina D.* Estefanía (106Ó) deja á su hijo 
D. Sancho el de Peñalén Soricano y Nalda. — Este Rey donó en 1074 ^^ monasterio 
de San Cosme y San Damián medio molino en Solarana. 

Alvella, Albaida, Albailde, Albelda: villa con ayuntamiento, juzgado de Lo- 
groño. — Fué fundada por los árabes, y se la cita en el desacreditado Voto de San- 
tiago (834).— El Rey de Pamplona, Sancho Garcés, fundó el monasterio de San^ 
Martín de Albelda el 024; este monasterio hizo un convenio el 983 con D. Benedicto, 
Obispo, sobre los diezmos de Desojo. 

San Cosme: aldea destruida á cuatro kilómetros de Viguera, donde existía el 
monasterio de San Cosme y San Damián (ahora ermita), en tiempo del Rey García 
Sánchez (g3i á 970), como consta de la confirmación de su hijo Sancho Abarca el 
985.— D. Sancho el de Peñalén dio á Iñigo Aznar el pequeño monasterio de San 
Cosme y San Damián, junto á Viguera, el ¡0/3; y habiendo sanado de una gran 
enfermedad al año siguiente, donó á este monasterio las décimas de Viguera. 

Le^a, Le\a de río Lef^a: villa con ayuntamiento, juzgado de Logroño.— El Rey 
García Sánchez dio al monasterio de San Román de Pampaneto el 891 i la villa de 
Cenzano; es testigo Dulquito de Leza.— El mismo Rey dio el 933 al monasterio de 
San Martin de Albelda la aldea próxima llamada Unión, y es testigo Rapíñate de 
Leza. 

Rivafreita, Ribafrata, Ribaflecha, Ribafrecha: villa con ayuntamiento, juz- 
gado de Logroño. — Existió otra población cercana llamada Frechuela. — El Infante: 
D. Ramiro donó á Santa María de Nájera el 1081 las villas de Leza, Oriemo, Riba- 
frata y Villoría. — El i2o3 recibió el patronato del monasterio de San Prudencio^ 
Laturce el Rey Alfonso VIII, contábase Ribafrecha entre las villas que poseía. 

ViLLOHiA, Viloria, Villaoria, Villá-Orián, Villaaurea: antiguo pueblo derruido 
cerca de Murillo de Río Leza. — D. García el de Nájera donó al monasferio de San 
Martín de Albelda, el 1048, un huerto en Villa-Auria. — En el io63 permitió el \-\- 
fante D. Ramiro al monasterio de San Millán para que pudiese moler el martes de 
cada quince días en el molino de Villoría. 

MuRiELO, Muradiello, Moriel de Leza, Murillo de Río Le^^a: villa con ayunta- 
miento, juzgado de Logroño. — En un cambio que hicieron los monjes de AlbeWa 

I Esta fecha está equivocada. 



NOTICIAS HISTÓRICAS lOI 

con el Rey D. García el de Nájera, el 1048, pone los límites de Convela por la cal- 
zada mayor ó camino romano, frente á Muirellum (pro Murellum) y por el río 
Leza.— D. Sancho el de Peñalén vendió el io5ó á Sancho Fortún la villa de Agon- 
cillo, juntamente con la pieza de San Esteban, ó sea de Murillo de Río Leza. 

JoBERA, Jubera: villa con ayuntamiento, juzgado de Logroño.— Hacia el año 
q3o, el Rey de Pamplona, García Sánchez, donó la villa de Cenzano al monasterio 
de San Román de Pampaneto; es testigo Marsio Arsanaz in Jubera. — Se nombra 
en el Voto de San Millán (934).— El Rey D. García el de Nájera dio el 1049 á su 
hija 0.^ Mencía y á su esposo Fortún Ochoaz los dos palacios que ahora disfrutáis 
en Jubera. 

Santa María de Palacio: citada anteriormente. 

San Salvador el nuevo y el viejo. En la plaza de Abastos ó de San Blas de 
Logroño existieron en un mismo edificio dos iglesias parroquiales gemelas llama- 
das San Salvador el nuevo y el viejo. A principios del siglo xvi comenzaron á de- 
nominarlas de San Blas y San Salvador hasta su total destrucción, efectuada el 
1837, con el solo objeto de levantar las murallas: y se han vuelto á utilizar sus 
piedras románicas en la actual plaza de toros. 

San Peidro. Estaba edificada esta iglesia parroquial en el mismo terreno que 
<x:upa la actual de las monjas de San Agustín de Logroño; antes se denominaban 
de Santa María de los Lirios, y desde que vinieron á vivir á las inmediaciones de 
esta parroquia se las llamó de San Pedro de los Lirios. Cuando pasó Felipe II, el 
1592, actuaba como parroquia, ostentando su alta torre, y á sus pies la fuente de 
San Pedro, hoy de San Agustín. En mal estado debía estar el 161 1, cuando tuvo 
Que agregarse á la parroquia de la Colegiata, cuyo Cabildo vendió en i635 et sitio 
de la iglesia de San Pedro en 1.000 mrs. á las monjas de San Agustín. 
San Juan: citado anteriormente. 

Santa María de la Redonda: Debía existir en el año 1096 cuando se dio et 
Fnero de Logroño: según éste, en la iglesia de Santa María, cabe:{a de la villa, de- 
bían jurar los vecinos de Cameros y Nájera. A la iglesia de la Redonda se trasladó 
el 1435 la Colegiata de San Martín de Albelda con sus documentos antiguos. A 
principios del siglo xvi se derribó la antigua iglesia románica y se edificó laactuaL 
San Gil: Parroquia que existió al otro lado del Ebro, en Barrihuelo, debajo de 
la antigua ciudad de Cantabria. Desempeñaban la cura de almas los monjes bene- 
dictinos de Santa María de Nájera, que sostuvieron un pleito con el Obispo de Ca- 
lahorra el 1169. Al final del siglo xiii la dieron á los dominicos, que la abandona- 
ron el 1443 para pasar á Santa María de Valcuerna. San Gil era ermita en 161 5 y 
debió arruinarse el 1734.— Otros creen que esta parroquia de San Gil existió en e\ 
barrio de San Gil, contiguo á la Judería. 

Lardero: lugar con ayuntamiento, juzgado de Logroño. — D. García el de Ná- 
jera cambió en 1040 con Aznar Iñiguez una tierra que fué de D. Juan de Lardero 



102 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

por un caballo castaño que valía 5oo sueldos.— La Reina D/' Estefanía lo dejó en 
su testamento (1066) á su hija D.* Urraca. 

Atayo: aldea de Logroño, cuyas ruinas se ven entre Lardero y Albelda, en el 
término de las Pozas; existió hasta el final del siglo xviii.— D.* Estefanía se la dejó 
en 1066 á su hija D.* Mayor, y ésta la donó á Santa María de Nájera el 1074. 

Antelena, Anteleona, Tidicon, Entedigone, Entrena: villa con ayuntamiento, 
juzgado de Logroño.— Una de las villas del Campo ó pueblos Corcuetos.— La Reina 
D.* Estefanía dio á unos desterrados el 1060 la serna de Fresno, que está más allá 
de Antelena.— La misma Reina la dio el 1066 á Santa María de Nájera. 

.Medrano: villa con ayuntamiento, juzgado de Logroño, y una de las villas del 
Campo ó pueblos Corcuetos.— Se cita en el Voto de San Millán (934). — El Rey 
D. García el de Nájera donó al monasterio de San Julián de Sojuela, el 1044, la 
iglesia de San Vicente, que está encima de Medrano. — Su viuda D.'' Estefanía dio 
á unos desterrados, el 1060, la serna de Quintana, que estaba sobre Medrano, y la 
aldea de Sevarante, situada debajo de la villa. 

Arat-Alvella é la Judería, Farat-Alvelda, Alhacel, Alfagel: barrio próximo 
de Albelda, poblado casi todo de judíos.— La Reina D.* Estefanía dejó por testa- 
mento (1066) á su hijo D. Sancho el de Peñalén á Albelda y Alfagel. — En el Re- 
partimiento de Huete del 1290 dan los judíos de Albelda y Alfagel lo.iio mrs.— 
En la recaudación de la fonsadera del Obispado de Calahorra para la hueste de Ta- 
rifa se tomaron, el 1292, de Albelda, 600 mrs., y 5oo de Farat-Alvelda. 

Clavijo, Clavilio: lugar con ayuntamiento, juzgado de Logroño.— En los docu- 
mentos dudosos del Privilegio de los Tejadas (824), Voto de Santiago (834) y Voto 
de San Millán (934), se habla de Clavijo.— El Rey de Pamplona D. Sancho e/ Ma- 
yor donó el io33 el castillo de Clavilio al monasterio de San Martín de Albelda. — 
El Rey D. García dio á su esposa D.** Estefanía el monasterio de Santa Coloma 
el 1046, y es testigo Enneco López, Señor de Clavilio. 

Varea, Varia, Varegia, Vareja, Barrera, Barea: barrio de Logroño y antigua 
ciudad romana. Los vecinos de Tricio, Cascante, Varea y Leiva consiguieron . el 
año 465 que el Papa Hilario perdonase á Silvano, Obispo de Calahorra, acusado de 
intruso.— D. Sancho el de Peñalén dio á San Millán el 1070 los cañales ó pesque- 
ras de Vadolongo situados al fin de la isla de Varea y la antiquísima Casa de San 
Pedro, que está encima de la villa, 

Alverit, Alberite: villa con ayuntamiento, juzgado de Logroño. El Rey don 
Sancho Garcés donó el 925 al monasterio de San Martín de Albelda la villa de Al-' 
verite. — La Reina D.* Estefanía devolvió á dicho monasterio el io56 una heredad 
en Alberite que le había usurpado el Rey D. García.— En la carta-puebla de Lon- 
gares (io56) es testigo Iñigo Sánchez, Señor de Alberite. 

Yanguela, Yanguas, Janua: aldea de Logroño que existió con su iglesia de San 
Vicente debajo de Villamediana no muy lejos de Alberite. — En la devolución que 



NOTICIAS HISTÓRICAS Io3 

hizo la Reina D.* Estefanía el io56, citada anteriormente, son testigos Sciello y 
Fortum Roiz de Yangua.— El Cabildo de San Martín de Albelda vendió á Logroño 
el 1268 el lugar de Yangüela por 700 mrs. 

Villamediana: villa con ayuntamiento, juzgado de Logroño.— El io56 son tes- 
tigos Zabett Barbarrubia y Juan Longo de Villamediana en la devolución que hizo 
la Reina D.* Estefanía.— Esta Reina dejó á Villamediana el 1066 á su hija Erme- 
sinda. — En la donación que hizo D. Sancho el de Peñalén el 1076 al monasterio de 
Albelda del lugar de Yangüela, dice que está situado entre Alberite y Villame- 
diana. 

ViLLiELA DE Agoncillo, VcHUa de Agoncillo: aldea situada al Noroeste de Agon- 
cillo y á la izquierda de la calzada romana. Según el testamento de D.* Estefanía 
había en 1066 dos Velillas, una de la Rad ó de los Corcuetos, y otra de Agoncillo; 
cercana á ésta, entre la jurisdicción de Logroño y Murillo de Río Leza, existió otra 
Velilla ó Covilella; las tres han desaparecido. — D.* Estefanía dejó á su hija D.* Ma- 
yor Yanguas, Atayo y Velilla.— En el testamento de D. Pedro Gómez de Medrano, 
Señor de Agoncillo, otorgado el 1477, deja á su hijo D. Lope la villa de Agoncillo 
y San Martín de Velilla. 

EsLANAÑA, Desdaniana, Esclananna, Elallana, Islallana: aldea del ayunta- 
miento de Nalda. — Alfonso VII donó al monasterio de San Prudencio Laturce la 
iglesia de San Vicente de Yangüela, y es testigo Sancho López de Desdaniana. — En 
donación del 1 187 de la Condesa D.* Aldonza sale fiador Foriún Sánchez, Adelan- 
tado de Esclannana. 

Cinco Villas: se llamaba al coto que formaban las villas de Anguiano, Boba- 
dilla, Matute, Tobía y Villa verde.— En el Fuero de Nájera (1076) da á sus vecinos 
en uno de sus medianedos desde las Cinco Villas hasta Santa Coloma de Bezares. 
—Los Reyes Católicos confirmaron en 1484 al Conde de Aguilar un juro que radi- 
caba en las alcabalas de Fuente Pinilla, Cinco Villas y Valde Canales. 

Castañares de las Cuevas: villa del ayuntamiento de Viguera, juzgado, de Lo- 
groño.— D.'^ Estefanía dejó en 1066 á Santa María de Nájera Cueva de Perros, Cas- 
tañares y Entrena. — En otras donaciones se confunde con Castañares de Rioja. 

II. ARCIPRESTAZGO DE CAMERO NUEVO 

Cambeho nuevo ó Cameros nuevos: son los pueblos situados á la derecha de una 
línea que partiendo del monte Serradero cruce por Torrecilla de Cameros hacia el 
Sud: Cameros viejos los pueblos de la izquierda.— Se nombran los Cameros en el 
Voto de San Millán (934).— El Rey D. Sancho Abarca confirmó el 973 á San Martín 
de Albelda la villa de Bagibel: es testigo todo el Concejo de Cambero.— El Fuero' 
de Nájera (1076) pone uno de los medianedos cum Camero novo. 

Nieva de Cameros: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla de Cameros, 



104 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

—El 1 1 55 dio D. Sancho \U á la Catedral de Calahorra el monasterio de Santa Ma- 
ría de Castejón en Nieva, que está entre las villas de Ortigosa y Anguiano. 

Lumbreras: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla.— El 1292 pagó la 
villa de Lumbreras de fonsadera para la hueste de Tarifa 5oo mrs.— En i366 la dio 
D. Enrique II con Villoslada, Ortigosa y Treviño, á D. Pedro Manrique, para que 
fundase un mayorazgo. 

Enestares, Genestada, Genestaza, Genesiares, Nestares: villa con ayunta, 
miento, juzgado de Torrecilla.— En 974 donó el Rey D. Sancho Abarca á San An- 
drés de Cirueña la iglesia de Santa María de Lueñe cerca de Pazuengos, «con el 
termino daquella fraveca de yetas cerca de Izpellariz, e por la cabeza de Genes- 
tasa fasta la fuente de Genestaza».— El Abad Amito dio á San Millán el io25 una 
viña in Nestares. 

Gallinero í/e Cameros: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla. — Anti- 
guamente existió con el nombre de Castejón de Santa Eulalia en una cumbre bas- 
tante elevada. — La Reina D.^ Estefanía la dejó en su testamento (1066) á D. San- 
cho el de Peñalén. — D. Iñigo López, Conde de Vizcaya, donó á San Millán el 1076 
.la villa de Camprovín, y uno de los linderos era desde la senda que pasa entre Ba- 
ños de Río Tovía y Camprovín y va á Castreggon. — En donación á Santa María de 
Nájera de varias heredades en Cameros del 11 23, se cita á Galinero. 

ToRREciELLA, Torriella de Cambero, Torrecilla de Cameros: villa con ayun- 
tamiento y cabeza de juzgado.— Cuando adoptó D.* Iñiga al Rey D. Sanchcyel Ma- 
yor el 1029, le dio todo lo que tenía en la villa de Torrecilla y en los baños (Riba 
los Baños), — La Reina D." Estefanía se la dejó en 1066 al Infante D. Ramiro, y éste 
Ja donó á Santa María de Nájera el 1081. 

ViLLUSLADA, Villauslada, Villoslada de Cameros: villa con ayuntamiento, juz- 
gado de Torrecilla^ — En la carta-puebla de Santa María de Tera, dada el 1 122 por 
D. Miguel Obispo de Tarazona, es testigo Domingo Ibáñez de Villauslada. — 
£n 1292 pagó Villa-Oslada para la hueste de Tarifa 800 mrs. 

Santa María de Castejón: aldea y monasterio que existieron en el término 
4e Nieva, entre Ortigosa y Anguiano, por cima de Pedroso.— D. Sancho III dio 
«ste monasterio á la catedral de Calahorra el 11 55. — Alfonso VIII donó á Santa 
María de Nájera el 1169 la villa de Pedroso, «et in superiori vero parte Monaste- 
rium quod vocatur Sancta María de Castejhon». 

Ortigosa, Orogosa, Hortogiosa , Hortigosa: villa con ayuntamiento, juzgado 
•de Torrecilla.— Orticosa la llama el Voto de Fernán González (934).— En la dona- 
ción del 1 1 55, que acabamos de citar, dice: «doy el Monasterio de Sancta Maria de 
Casieihon, que está en los términos de Nieva, ínter Villam Ortigosa et inter Vi- 
Jtam Anguidanos.y> 

ViLLANUEVA de Camcros: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla. — 
Aparece en el Voto de Fernán González (934) Villanova entre Monte Rúbeo y Bar- 



NOTICIAS HISTÓRICAS I05 

batiello.— D. Garcés dio á Santa María de Nájera el ii23 1ü que poseía en Villa- 
nova, en Medrano y en Praiielío. 

Pradielo, Pratiello, Pradiila, Praticeila, Pradillo: villa con ayuntamiento, 
juzgado de Torrecilla.— Ama Sarracina vendió el 1076 á Iñigo López de San Ro- 
mán de Cambero una heredad en Pratiello.— Madrid y Villagonzalo, pueblos del 
monasterio de San Millán, llevaron un pleito delante de Alfonso VIII sobre las 
majadas (dehesas) de Pradiila, Cabanas nuevas y Cosiellas: éste sentenció el 1184 
que pelease á pie un vecino de cada concejo, y el que saliese vencedor quedase 
dueño de las majadas; efectuado el duelo, venció el de Villagonzalo. 

PiNiELOs, Pinillos: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla.— D.* Iñiga 
adoptó en 1029 al Rey D. Sancho el Mayor y le dio lo que poseía en Piniellos. — 
Alfonso Vi donó al monasterio de Valvanera el 1092 varios lugares donde paciesen 
sus ganados; uno de ellos era desde el valle de Zancos hasta Piniellas. 

RivAVELOSA, Ribavellosa: aldea del ayuntamiento de Almarza, juzgado de To- 
rrecilla, donde existió el monasterio de Santo Tomás Apóstol, — D. Alonso Ramí- 
rez de Arellano, cuarto Señor de los Cameros y primer Conde de Aguilar, se ti- 
tuló Señor de Ribavellosa por haberla comprado el 1481 á D. Diego Arista de 
Zúñiga, Señor de la Casa de Cuevas y Castroviejo. 

Tómalos: aldea que existió á dos kilómetros de Torrecilla de Cameros, donde 
permanece la ermita de Nuestra Señora de Tómalos y una casa. — Tómalos y To- 
cera pagaron 60 mrs. el 1292 para la hueste de Tarifa. 

Cocerá es la aldea Tocera que acabamos de nombrar. Existió á dos kilóme- 
tros de Almarza y ha quedado reducida á una casa de labor. 

Almarza: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla.~En 1795 pagó 
3.070 reales por derechos de alcabalas, cientos, millones, aguardiente y nieve. 

HI. ARCIPRESTAZGO DEL VALLE DE ARNEDO 

Arnedo, Arneto: ciudad con ayuntamiento y juzgado.— El 928 era Señor de 
Arnedo Velasco Licurt. — Arneto se la llama en el Voto de San Millán (934).-— En 
la carta de arras de la Reina D.* Estefanía (1040) aparece como Señor del Valle de 
Arnedo D. Fortún Oxoiz; Sancho Fortúñez, hijo de éste, donó al monasterio de 
San Prudencio Laturce en io63 el monasterio de San Miguel de Arnedo. 

Arnediello, Arenielo, Arnetiello, Arnedillo: villa con ayuntamiento, juzgado 
de Arnedo.— Se dice Arnatiellos en el Voto de San Millán (934).— D. Sancho el de 
Peñalén dio al monasterio de San Prudencio el 1068 la casa de Santa María de Ar- 
nedillo, que está en las Bubatas.— El ii56 D. Rodrigo de Cascante, Obispo de Ca- 
lahorra, dio á su Catedral los tercios y cuartos decimales de Arnetiello. 

Enciso: villa con ayuntamiento, juzgado de Arnedo.— Enciso, como ahora, se 
la denomina en el Voto de San Millán (934).— En el Fuero de Yanguas (1145) se 



I06 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS V MUSEOS 

ponen los medianedos en la Losa de Enciso. — Alfonso VIH hizo una donación á la 
Catedral de Calahorra fechándola en Enciso á 3i de Julio del 1173. 

Calaforra, Caiagurra, Calahorra: ciudad citada por los historiadores roma- 
nos; tiene sede episcopal, ayuntamiento y juzgado. — El año 457 solicitó y obtuvo 
el perdón del Papa Hilario para su Obispo Silvano, acusado de intruso. — Se nom- 
bra en los dudosos Votos de Santiago (834) y San Millán Í934).— El Rey D. García 
Sánchez, e/ í/e Ará;erí7, restauró y dotó la Catedral el 3o de Abril de 1045.— Sus 
Fueros se han perdido. 

La Sancta, La Sa7ita: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla. -~H]1 
Rey Alfonso VII cambió con el monasterio de San Prudencio la villa de Laguni- 
11a, que partía términos con Villanueva, La Santa y Robres, el 1 145.— D. Rodrigo 
Díaz, Señor de los Cameros, renunció el i2o3 el patronato del monasterio de San 
Prudencio Laturce en favor del Rey Alfonso VIH, en cuyo patronato estaba com- 
prendida la serna de La Santa. 

Aptol, Artol, Autol: villa con ayuntamiento, juzgado de Calahorra.— Abtole 
la llama el Voto de San Millán (934).— Abtonium, el Rey D. García en un privile- 
gio que dio á la Catedral de Calahorra el 1046. — De Abtol tenía el Señorío Sancho 
Garcés cuando D, Sancho el de Peñalén donó á San Millán la villa de Cárdenas 
el io65. 

QüEL, Quele, Cuelle: villa con ayuntamiento, juzgado de Arnedo. — Kele la 
denomina el Voto de San Millán (934).— Fortún Garcés era Señor de Kel en la 
donación de D. Sancho del io65, que acabamos de citar.— D. Sancho líl dio á la 
Catedral de Calahorra el 11 55 dos piezas inter Kele et Abtol. 

Cueva La: aldea que existió á un kilómetro de Autol; ahora molino harinero 
y ermita. 

IV. ARCIPRESTAZGO DE YANGl'AS 

Yanguas, Anguas, langa: villa con ayuntamiento, juzgado de Agreda (Soria). 
— En la carta-puebla de Santa María de Tera, dada el 1 122 por D. Miguel, Obispo 
de Tarazona, es testigo Iñigo, Señor de Janguas. — El 1144. la cambió Alfonso Vil 
con Anaya Gonzalo Núñez por la heredad Hinojosa; y al año siguiente la dio 
Fueros Iñigo Sciménez, llamándola Anguas. 

Sa.n Pedro Manrique: villa con ayuntamiento, juzgado de Agreda. — El Rey 
D. Alfonso VIII dio el 11 81 á Pedro Sánchez, por haber criado su mujer D.* Este- 
fanía á la Infanta Berengüela, su hija, las villas de San Pedro (Manrique) y 
Filero. 

Vea: lugar despoblado entre Autol y Calahorra.— El Voto de San Millán (934) 
así los coloca; Abtole, Bea, Calahorra, etc. 

Aguilar del Rio Alhama: villa con ayuntamiento, juzgado de Cervera del Río 
Alhama.— En la adición de los Fueros de Yanguas, hecha el 1188, es testigo Gil 



NOTICIAS HISTÓRICAS IO7 

Gómez, Señor de Agreda, Aguilar y Cervera.— D. Alfonso el Sabio confirmó á la 
Catedral de Calahorra las heredades que tenía en Aguilar, Cervera y Agreda 

el- 1276. 

FiNisTRiELLAS, Finisirillas, Hinistrillas, ínestr illas-, aldea del ayuntamiento de 
Aguilar del Río Alhama, juzgado de Cervera.— Finistriella en el Voto de Fernán 
González (934).— Lo mismo la llama la bula de Clemente III de 1187, marcando 
los límites del Obispado de Calahorra. —Alfonso el Sabio sentenció el 1276 la po- 
sesión del castillo y villa de Finistriellas. 

Zebera, Cervaria, Cervera del Río Alhama: villa con ayuntamiento y juzga- 
do. — Lo mismo que ahora la denomina el Voto de San Millán (934).— Hacia el 
año 960 el presbítero Hermenegildo dio á San Martín de Albelda varias casas, tie- 
rras y heredades in Cervaria. — El 11 17 la dio Fueros D. Alfonso el Batallador; y 
en II 3i la dejaba por testamento á Santiago de Galicia; pero no se cumplió. 

Monasterio de San Peidro: Aún subsiste en las inmediaciones de Rincón de 
Olivedo, á seis kilómetros de Cervera de Río Alhama, la ermita de San Pedro 
Mártir. Creemos era una aldea pequeña, de la que era Señor Guillen González, 
que firma el 11 88 la adición de los Fueros de Yanguas. 

Magaña: villa con ayuntamiento, juzgado de Agreda (Soria). —La exención de 
portazgo á los vecinos de Calahorra por Alfonso VIH está fechada en Magaña el 
14 de Junio de 1181. — El Papa Clemente IIÍ pone en su bula del 1187 los límites 
del Obispado de Calahorra: Magañan quoque, Finestriella, Cervariam, etc. 

CoRNAGo: villa con ayuntamiento, juzgado de Cervera. — Se nombra en el Voto 
de San Millán (934).— El presbítero Hermenegildo dio al monasterio de Albelda, 
hacia el año 960, las casas, tierras y heredades que poseía en Albueco, Cervaria y 
Cornazo. — En el Fuero de Araiciel, dado por D. Alfonso el Batallador el 1 125, se 
citan los. Fueros de Cornaco, que han desaparecido. 

V. ARCIPRESTAZGO DE CAMERO VIEJO 

Camvero viejo. Dijimos anteriormente que Cameros nuevos son los pueblos 
situados á la derecha de una línea que, partiendo del monte Serradero, cruce por 
Torrecilla de Cameros hacia el Sur: Cameros ¡nejos, los pueblos de la izquierda. — 
Recibe la Reina D.* Estefanía, por su carta de arras (1040), al Sénior D. Fortuno 
Oxoiz con Viguera y entrambos Cameros. — El io/5 era Señor de los Cameros su 
hijo Jimeno Fortunion. 

Laguna de Cameros: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla. — D. Tello 
Iñiguez vendió el 1076 á D. Diego López unas casas y heredades en San Román de 
Cameros; es testigo Diego Aznar de Laguna.— Dicho D. Diego López donó á San 
Millán el 1081 una de estas heredades, que fué de Blasco Aznar de Laguna.— El 
Cabildo de San Martín de Albelda cambió el 1372 con D. Alfonso el Sabio las vi- 



108 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

lias de Albelda, Laguna, Pavia, Morcuero y Palazuelos por Santa María de Val- 
tíuerna, de Logroño. 

Ayamil, Alramil, Ajamil: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla. — El 
1292 pagaron de fonsadera para la hueste de Tarifa, Alramil y Rabanera, 5oo mrs. 

Ravanera, Rabanera: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla. — Perte- 
neció, lo mismo que Ajamil, á los Condes de Aguilar, como Señores de los Ca- 
meros. 

ToRRK en Cameros, Torres: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla.— 
Para la hueste de Tarifa pagó Torres, el 1292, 5o mrs. — D. Alonso Ramírez de 
Arellano, primer Conde de Aguilar, compró esta villa el 1481 á D. Diego Arista de 
Zúñiga. 

Soto de Cameros: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla.— El Sr. Go- 
vantes, copiando á Llórente, trae una escritura de venta, que en 1087 hace Gon- 
zalo Fernández de la villa de Soto: mas el códice del limo. P. Minguella (doc. 144) 
dice que es Villa Sauto ó Sante, hoy granja del ayuntamiento de Oña, juzgado de 
Bribiesca. — La Reina D.*" Estefanía dejó, el 1066, la villa de Soto á su hijo D. Ra- 
miro. — La Condesa D.*^ Aldonza dio la villa de Nalda á D. Lucas López, el 1187: 
es testigo Juan Mengo de Soto. 

Trevejano, Trivillano, Trevillano, Trevijano: villa con ayuntamiento, juz- 
gado de Torrecilla.— Hacia el año 1060 hizo el monasterio de San Martín de Al- 
belda una lista de las posesiones que tenía en Jubera, que dice: «En los Utrillos, 
dos viñas cerca del límite de Munio de Trivilgano.»— D.* Toda donó á San Millán, 
el 1078, la cuarta parte de lo que poseía y cinco eras en Trebingeto. 

Fórmelos, Hornillos en Cameros: villa con ayuntamiento, juzgado de Torre- 
eiila. — Ñuño Armentáriz dio á San Millán, el 1073, dos tierras en Valle-Torne- 
llos. — D. Alfonso López de Haro fundó y dotó, en 1246, el monasterio de monjas 
de Santa .María de Herce, y le dio todos sus collazos de Fornielos. — El Sr. Govan- 
les confunde este Hornillos con otro que existió entre San Vicente y Abalos, en el 
documento de D.* Tido, del 1 104. 

Muro de Cameros: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla. — D. Iñigo 
López dio á San Millán, el 1081, unas tierras en San Román de Cameros, qu€ fue- 
ron de Blasco Aznar de Laguna y García Garcés de Muro.— Alfonso VIH dio á 
Bernardo de la Renda, el 1192, villam que dicitur Muro sita in Camero. 

Sakcta María en Cameros: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla. — 
El 1292 pagó Santa María de fonsadera para la hueste de Tarifa 5o mrs. — Eran sus 
Señores los Condes de Aguilar. 

ViLiELA, Ve lilla: aldea del ayuntamiento de San Román de Cameros, del que 
dista cinco kilómetros. — D. Pedro de Guzmán, Adelantado Mayor de Castilla can»- 
bió, el 121 1, con su cuñado D. Alonso López de Haro, las viñas que tenía en Ocón 
y Velilla. (Acaso Vetilla de Agoncillo.) 



NOTICIAS HISTÓRICAS lOQ 

Valdeossera, Valdeonseiia: aldea del ayuntamiento de Hornillos de Cameros. 
— Del año 824 es el dudoso privilegio de los Tejadas, ó de las trece familias de 
Valdeosera.— D. Gimeno Garcés, Señor de Valdonsella, es testigo en una confirma- 
ción de D. Sancho el Mayor, hecha el 24 de Julio del loi i , para que puedan pacer 
dondequiera los ganados de San Millán, sicuti ab antecessor ibus meís, id est, San- 
cius Atavus meiis, Garsias Proams meus^ Sancius Auiis meus, et Garsías Paíer 
meus »: genealogía no muy conforme con la de la Academia de la Historia. 

Cabezón de Cameros: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla. — En e4 
Voto de San Millán (934) se citan Salas, Cabezón, Montecalvillo, Vea, etc. — En él 
año 1620 tomó el hábito en Santa María de Nájera y murió el 1667, el fraile ejem- 
plar y elocuente orador Jerónimo Díaz, natural de Cabezón. 

Salón, Jalón del Conde: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla.— El 
Rey D. Enrique II se la dio á D. Juan Ramírez de Areliano, el año i336. 

ToRRAMuÑA, Tarramunia, Torremuña: villa con ayuntamiento, juzgado de 
Torrecilla.— El Rey D. García el de Nájera dio al monasterio de San Julián de So- 
juela, el 1044, la villa de Tor de Amunia.— En las revueltas habidas hacia el 
año 1169, entre el Prior de Santa María de Nájera y el Obispo de Calahorra, éste 
puso en entredicho la iglesia de Torrearmunia. 

San Román de Cameros: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla.— Tello 
íñiguez de San Román vendió, el 1076, á D. Diego López unas casas en San Ro- 
mán de Cameros por ocho vacas paridas y 20 sueldos de plata. — Dicho D. Diego 
López donó á San Millán, el i8üi, una casa y heredad en San Román de Ca- 
meros. 

ToRBOBA, Terroba: lugar con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla, con 186 
almas. — En el año 1571 era aldea de Calahorra. 

MoNTALvo en Cameros: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla. — En 
1292 pagó de fonsadera para el cerco de Tarifa 3o mrs.— El Sr. Govantes, copiando 
á Yepes, dice: «que el Infante D. Ramiro donó á Santa María de Nájera, en el io8u 
las villas de Torrecilla de Cameros, Ribaflecha, Trevijano, Montaho y Vitoria.» 
Mal debió leer el P. Yepes el original: en magnífica y fiel copia se encuentran así 
las villas donadas (Arch. Hist. Nac.—Arch. Sta. María de Nájera, to?noI,fol gg): 
«Torreciella, Oriemo, Riba-frata, Villa-Oria, Trebiliano et Fregollanles.»— Para 
nada se cita á Montalvo. 

LuEQAs, Lue^as: villa con ayuntamiento, juzgado de Torrecilla. - En el testa- 
mento de D.* Estefanía (1066) deja á su hijo D. Sancho el de Peñalén, entre otras 
villas, á Frechue'a, Virica y Luezas.— El 1 121, D.* Mencía Giménez dio al monas- 
terio de San Prudencio Laturce su villa de Luezas. 

I BeC. gal. 4, cap. V, got. io5.— Cód. del limo F. Minguclla, doc, 81. 



I lO REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



HN EL ARCEDEANATO DE VERVERIEGO HAY TRES ARCIPRESTAZGOS 

I. ARCIPRESTAZGO DE VIANA 

Vervebiego, Berberigo. — El antiguo título de Arcediano de Berberiego lo lle- 
vaba una dií^nidad de la Catedral de Calahorra. Créennos tomó este nombre del 
pueblo de Berberiego, que existió ai Norie de San Vicente de Arana (Álava), ya 
despoblado en el i326.— Alfonso VII donó á San Millán la villa de Madriz, el iiSy, 
y es testigo Raimundo, Arcediano de Berberigo. 

Viana: ciudad con ayuntamiento, juzgado de Estella (Navarra).— D. Sancho el 
Encerrado, Rey de Navarra, fundó esta ciudad el año 12 19, reuniendo en ella los 
vecinos de las aldeas de Longar, Tidón, Prezuelas, Cuevas, Piedrafita, Soto, Go- 
rano, Cornava y varias de Bargota. En el mismo año la dio los Fueros de La 
Guardia. — D. G. Macuá dio al monasterio de San Jorge de Azuelo, el 1269, u"* 
casa en Viana, — El convento de Santa María de Nájera dio á censo vitalicio, el 1273, 
á los padres y al hijo D. Martín García, después Secretario de D. Sancho el Bravo 
y Obispo de Calahorra, la casa de Torraviento, de Viana. — D. Carlos III de Nava- 
rra erigió, en 1423, el Principado de Viana, y el único que ostentó este título fué 
su desgraciado nieto D. Carlos. 

Pegúelas, Prezuelas, Peruelas: lugar despoblado cerca de Viana.— D. Almora- 
vit. Obispo de Calahorra, hizo un arriendo en el mismo Pezuelas, el 1294, de la 
casa, piezas y viñas que allá tenía. 

Labraza: villa con ayuntamiento, juzgado de La Guardia (Álava). — En el año 
1 196 la dio el Rey de Navarra D. Sancho el Encerrado el Fuero de población de La 
Guardia, con los términos de Gorrebusto (Barriobusto), Castellón, Espixano y 
Cerran; estas tres hoy aldeas despobladas, Felipe II la concedió, en i559, que 
nunca fuese enajenada de la Corona. 

PiSANA. —Creemos diría Piscina, casa divisa y coto redondo con pila bautismal. 
Las ruinas de su iglesia aún subsisten á tres kilómetros de San Vicente de la Son- 
sierra, de Navarra. 

Yecoka, San Miguel de Bihurco: villa con ayuntamiento, juzgado de La Guar- 
dia. — Jimeno y Sancho Fortunión cambiaron el monasterio de San Miguel de 
Huirlo por el de San Prudencio, que les dieron los monjes de San Martín de Al- 
belda, el 1029.— D. Sancho el de Peñolén dio á D. Sancho Fortunión, el loSy, el 
m onasterio de San Miguel de Bihurco ó de Yecora. 

ViNASPEHE, Biñasper, Viñaspre: villa con ayuntamiento, juzgado de La Guar- 
dia. — D.* Urraca dio á San Mi lán, el 1094, las heredades y el palacio que tenía en 
Vinasperi.— Sancho Sánchez de Medrano, morador en Viñaspre, vendió, el iSgo, 



NOTICIAS HISTÓRICAS UI 

la mitad del lugar de Berberana á D. Diego López de Medrano, mayordomo del 
Rey. 

Lanciego: villa con ayuntamiento, juzgado de La Guardia.— Hasta el i63o fué 
aldea de La Guardia. 

Grifan, Cripanes: villa con ayuntamiento, juzgado de La Guardia. —D.* Toda 
Fortunión donó á San Millán, en 1088, el monasterio de Santos Justo y Pastor, que 
está en la villa de Cripanes. 

Rio: lugar despoblado.— En 1 27 1 mandó el Rey de Navarra D. Enrique I e/ 
Gordo que esta aldea se trasladase á la villa de Aguilar, de Navarra, formando un 
solo pueblo y término. 

CoDEs: pueblo destruido en la jurisdicción de Torralba (Navarra), del que ha 
quedado ei antiguo y venerado santuario de Nuestra Señora de Codes. 

Cavannas. 

Yeta. 

Bannano.— Ni en el Diccionario Histórico de la Academia, ni en el de Antigüe- 
dades de Navarra, de Yanguas, hemos logrado encontrar noticias de estos tres pue- 
blos de Navarra; por tanto, ignoramos en qué parte de la Berrueza existieron. 

Elegortes: lugar arruinado. — En 1456 mandaba el Príncipe de Viana á los ve- 
cinos de Torralba que aprovechasen á perpetuidad los términos de los lugares 
despoblados de Ontiñano y Eregortes ó Hergotes. 

Villanueva: creemos que en i256 se llamaría así á la villa de Navarra, que 
Teobaldo I repobló, y en 1268 la dio los Fueros y costumbres de los francos de 
San Martín de Estella, llamándole Torralba. Sufrió grandes penalidades por se- 
guir el partido del Príncipe de Viana. 

Tohres: villa con ayuntamiento, juzgado de Estella (Navarra).— Gon el nom- 
bre de Torrent se designa esta villa en el Fuero de Marañón (i i3o). — D.* Toda 
Pérez donó al monasterio de San Jorge de Azuelo, el i-^.53, varias casas, heredades, 
huertos y viñas que tenía en Azuelo, Espronceda y la Torr. 

Sansol: villa con ayuntamiento, juzgado de Estella. — El P. Moret cree que el 
nombre de Sansol es corrupción de San Zoil ó Zoilo, Patrón de la villa.— En i366 
era aldea de Losarcos. 

Ermananzas: Armañanzas, villa con ayuntamiento, juzgado de Estella. 

Moreda: villa con ayuntamiento, juzgado de Laguardia (Álava). — Se habla del 
río de Moreda en el Voto de San Millán (934): ahora no tiene río.— El monasterio 
de Santa Maríajde Nájera dio á censo Sánela María de Moreda á D. Juan García de 
Viana el 1273. — Dicho monasterio mandó el i5i4 á sus censuarios de Moreda lle- 
vasen las rentas á San Jorge de Azuelo.— Hasta el i666 fué aldea de Laguardia. 

EsQiJiNí, Esquide, Esquibi, aldea despoblada de Laguardia, cercana á Yécora. — 
En i366 tenía tres vecinos ó fogueras: se arruinó hacia el año :67o. Hubo otro Es- 
quidi en la Berrueza. 



112 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

BusTiELLO, El Busto: villa con ayuntamiento, juzgado de Estella (Navarra).— 
Alfonso VIII concedió el ii88 á Ferracuto, natural de El Busto, los derechos que 
pagaba el pan y demás mercaderías de Logroño. — Esta villa era de San Martín de 
Albelda, y cuando el monasterio quedó de Colegiata convino el Obispo D. Juan 
Pérez, el 1227, que recibiese el Cabildo las cuartas decimales de San Pedro de El 
Busto. 

Sponceda, Espronceda: villa con ayuntamiento, juzgado de Estella. — Sporan- 
ceta la llama el Voto de San Millán (934.).— D.*^ Toda Pérez dio el i253 al monas- 
terio de Jorge de Azuelo «la mi meatad de las casas de Spronceda». — D, Carlos I, 
Rey de Navarra, la dio Fueros el 1824. 

AcuF.LO, Aizuelo, Mazuelo, Ffazuelo, Aí{uelo: villa con ayuntamiento, juzgado 
de Esleí la.— En los documentos se confunde esta villa con el monasterio de San 
Jorge de Azuelo ó de la Berrueza. — El Rey D. García doló á Santa María de Nájera 
el io52, con el monasterio de San Jorge de la Berrueza y sus villas. — En la dona- 
ción de Nalda, hecha á San Millán el 1 187 por la Condesa D.* Aldonza, es testigo 
Sancho de Mazuelo. 

II. ARCIPRESTAZGO DE BERNEDO 

Lacrat, Lagran: villa con ayuntamiento, juzgado de Laguardia (Álava). — Se- 
gún los Fueros de Laguardia, dados por D. Sancho el Sabio el 1 164, debían llegar 
sus términos hasta los de Lagral. 

PiPAON, villa con ayuntamiento, juzgado de Laguardia. —En los Fueros de Ar- 
ganzón, dados el 1 191 por D. Alfonso VIÍÍ, une sus términos con los de Pipahon.— 
Alfonso el Sabio dio Fueros á Treviño y también pone sus términos con los de Pi- 
paffon. 

Santa Cruz de Campean: v'iWsi con ayuntamiento, juzgado de Laguardia. — 
Se cita esta villa en el Fuero de Marañón, dado por D. Alfonso el Batallador ha- 
cia el año ii3o. — En el testamento de Alfonso VIH, otorgado el 8 de Diciembre 
del 1204, promete devolver al Rey de Navarra Santa Cruz de Campezo. 

La í'üblación: villa con ayuntamiento, juzgado de Estella (Na varra).~Al fun- 
dar Carlos III de Navarra el Principado de Viana, el 1428, para su nieto Carlos, le 
dio «su villa de La Población con sus aldeas». 

BERNtDo: villa con ayuntamiento, juzgado de Laguardia (Álava). — Se cita en 
el Fuero de Marañón (i 180). En el año 11 82 la dio Fueros D. Sancho el Sabio de 
Navarra.— D. Carlos III la unió el 1428 al Principado de Viana. 

Anoostina: lugar del ayuntamiento de Bernedo. — El monasterio de Santa Ma- 
ría de Nájera tenía hacienda en este lugar, y en i5i4 mandó se llevasen las rentas 
al monasterio de San Jorge de Azuelo, para sustentar los monjes que no habían 
querido admitir la reforma. 



NOTICIAS HISTÓRICAS n3 

Villafria: lugar del ayuntamiento de Bernedo. — Aunque ei P. Fita juzga que 
el Rey D. García donó este lugar á Santa iVIaría de Nájera el 1062, por los docu- 
mentos se infiere que el Villafría de Santa María de Nájera era un lugar, hoy des- 
poblado, cercano á Villarrica. — El 1087 es testigo Sancho Díaz de Villafría de la 
donación de Ermendica, Caicedo y Liciniana, que hace D.* Leguncia Muñoz á San 
Millán. 

Vasauri, Basauri: lugar del ayuntamiento de Treviño, juzgado de Miranda 
(Burgos).— Con el nombre de Basahuri aparece en el documento Reja de San Mi- 
llán (i 025), en el alfoz de Río de Ibida. 

OvECURi, Hobecori, Obecuri: lugar del ayuntamiento de Treviño, juzgado de 
Miranda (Burgos). — Hobecori lo llama la Reja de San Millán (1026). — La iglesia 
de Obecuri era una de las que reclamaba en iigS el Obispo de Calahorra á Santa 
María de Nájera. 

Quintana: villa con ayuntamiento, juzgado de Laguardia (Álava). — Tiene 167 
almas. 

Antoñana; villa con ayuntamiento, juzgado de Vitoria. — En el testamento de 
Alfonso VIII del 1204 promete devolver al Rey de iSlavarra D. Sancho el Ence- 
rrado el castillo de Santa Cruz de Campezu y la villa de Antoñana. 

Retuerto: pueblo que existió cerca de San Román de Campezu, del que sub- 
siste una ermita. Aún se lee Rítuerto en el mapa de D. Tomás López. 

San Román de Campezu: villa con ayuntamiento, juzgado de Laguardia. — 
D. Alfonso el Sabio, en los Fueros que dio á Treviño el 1264, dice: «Mando que 
haian por términos ffasta en Sant Román » 

Marañón la Vieja , Maraion, Marajone, Maraignon, Marañan : lugar con 
ayuntamiento, juzgado de Estella (Navarra). — Maragón la denomina el Voto de 
San Millán (934). — El Rey de Pamplona D. Sancho el Mayor donó el ioi5 una 
Tina al monasterio de Leire, confirma Lope Iñiguez, Señor de Marañón. El mismo 
Pey puso los límites del Obispado de Pamplona, el 1027, en la Peña de Marañón. 
Ibernal, Vernal: Creemos fué alguna aldea arruinada próxima á Bernedo. 
FoRTuuBi, Urturi: villa del ayuntamiento de Quintana en el juzgado de Laguar- 
dia (Álava).— El i5i4 mandó el monasterio de Santa María de Nájera á sus arren- 
datarios que llevasen las rentas á San Jorge de Azuelo para sustento de sus mon- 
jes no reformados. 

UxANA-viLLA, Uxenevílla, Geneuilla: villa con ayuntamiento, juzgado de Este- 
Ua (Navarra).— Guerino de Amputeo, Merino de la Reina D.^ Juana, mandó el 1279 
á los vecinos de Genevilla «fuidos que han dejado et desamparado el logar por 
miedo á Nos*, volviesen á repoblarlo con el Fuero de Laguardia.— En las Cortes 
de Puente la Reina del 1828 fué Procurador de Uxanavilla el escribano Sancho 
Periz. 

o 
3.»KP0Ca.— TOMO XX. 



114 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

III. ARCIPRESTAZGO DE ARANA Y LARRAGA 

Larraga: Equivocación de los copiantes por Arraya. 

Arraia ó Arraya: Antigua hermandad de Harrahia, que se cita en el docu- 
mento de la Reja de San Millán (io25).— Ahora término municipal sin capital de- 
terminada, se compone de las villas Atauri, Azaceta, Maestu, Sabando, Vírgala 
mayor y Vírgala menor. A la cuadrilla de Salvatierra pertenecieron también los 
alfoces de Arraya y La Minoría. 

Sancta Pía de Musitu: lugar del ayuntamiento de La Minoría, juzgado de Vi- 
toria.— Lo cita la Rejado San Millán (i025)en la hermandad de Harrahia. — El 
monasterio de Santa Pía dependía de San Veremundo Abad de Irache el io85.— 
Argáiz cree que es Nampia, término del Obispado de Calahorra en la división de 
Wamba. 

Arana: Probablemente Aranarache de Navarra. — Cabeza del valle y de la her- 
mandad de su nombre en la cuadrilla de Salvatierra. Se componía de las villas 
contiguas de Álava, Contrasta, San Vicente de Arana, Ullibarri de Arana y Alda. 
— En donación á San Millán del 1087 por Gonzalo Muñoz es testigo García Beilaz 
de Arana. El Obispo de Calahorra D. Rodrigo Cascante donó á su Catedral el 11 56 
la cuarta decimal de Harana. 

Larraona: lugar con ayuntamiento, juzgado de Estella, con 262 almas. — Es 
muy extraño que tres lugares insignificantes, cuales son Larraona, Eulate y Ara- 
narache, que constituyen la Amescoa alta Navarra, y á gran distancia de Calaho- 
rra, hayan quedado, cual pequeño islote, agregados á este Obispado en el último 
arreglo diocesano. 

Contrasta: villa con ayuntamiento, juzgado de Vitoria.— Alfonso el Sabio la 
dio en 1256 los Fueros de Vitoria, ó, mejor dicho, los de Logrona. 

Ullivarri, Ullibarri' Arana: lugar del ayuntamiento de Alda, juzgado de Vi- 
toria. — Antiguamente era aldea de Contrasta y se hizo villa el i3i6. 

Sabando: villa del ayuntamiento de Arraya, juzgado de Vitoria.— En el docu- 
mento de las Rejas f io25) se habla de Sabando de Suso y de Yuso. 

San Vicente de Arana: villa con ayuntamiento, juzgado de Vitoria. — Diego 
Beilaz donó á San Millán, el 962, todas las casas con tierras, prados y fuentes de 
San Vicente de Álava. — Su aldea de Berberiego estaba despoblada en i326. 

RoaEGUi, Roitegui: lugar del ayuntamiento Laminoria, juzgado de Vitoria.— 
Perteneció este lugar al Marqués de Villalegre. 

H0NRAITA, Onraita: lugar del ayuntamiento de Laminoria, juzgado de Vitoria. 
— También perteneció al Marqués de Villalegre. 

Eulate: lugar con ayuntamiento en la Amescoa alta, juzgado de Estella (Na- 
varra).— Su precioso castillo antiguo con dos torreones, propiedad de la familia de 
los Eulates, fué incendiado el i835 por orden del General Córdoba» 



NOTICIAS HISTÓRICAS Il5 

Otheo, Oteo: villa con ayuntamiento, juzgado de Vitoria. — Fué aldea de An- 
íoñana.— En los Fueros de ésta (1182) se la llama Masteio; y en los de Santa Cruz 
4Íe Campezu (i256), Oteyo. 

Alda: villa con ayuntamiento, juzgado de Vitoria. — Fué aldea de Contrasta y 
perteneció al Marqués de Campo villar; ahora es su aldea Ullibarri- Arana. 

Arrilucea, Arlucea: villa con ayuntamiento, juzgado de Vitoria.— Carrelucea 
la denomina la Reja de San Millán (i025). — D.* Toda donó á San Millán, el 1067, 
una tierra en Arrilucea. 

ViRGA MAYOR, ViRGA MENOR, Virgüla-Mayor, Vírgula Menor: villas del ayun- 
tamiento de Arraya, juzgado de Vitoria. — Bírgara de Suso y de Yuso se las llama 
en la Reja de San Millán (io25). 

Atauri: villa del ayuntamiento de Arraya, juzgado de Vitoria. — Atahuri de 
Suso y de Yuso en 1025.— D. Gonzalo de Hornillos devolvió el 1173 á D. Rodrigo- 
de Cascante, Obispo de Calahorra, la villa de Atauri, que tenía empeñada. — Al- 
fonso VIH en su testamento otorgado el 1204, promete devolver al Rey de Navarra 
los castillos de Atauri y de Portilla. 

Maeztu, Maestu: villa del ayuntamiento de Arraya, juzgado de Vitoria. — En su 
iglesia parroquial se conservaba el archivo del valle y hermandad de Arraya. — 
Probablemente es Musitu de la hermandad de Arrahia, en i025» 

Apili.aniz, Apelláni^: villa con ayuntamiento, juzgado de Vitoria. — Perteneció 
al Conde de Casirofuerte. 

Anzoeta, Aztreta, A\aceta: villa del ayuntamiento de Arraya, juzgado dé Vi- 
toria.— Azazaeta en 1025. 

Veroci, Berroci: villa del ayuntamiento de Arlucea, juzgado de Vitoria. — En 
1025 se le llamó Heerrocihabi. — Perteneció al Marqués de San Millán. 

Vearza, I^ar%,a: villa del ayuntamiento de Arlucea, juzgado de Vitoria. — An- 
t^es fué aldea de Berroci, y por tanto del Marqués de San Millán. 

Oquia, Oquina, villa del ayuntamiento de Arlucea. — Okina en io25. 

Donas, Donnas en io25.— Debió existir este pueblo en las inmediaciones de 
Vírgala-Mayor, Berroci é Izarza. 

ESTO ES DEL ARCEDEANATO DE VERVERIEGO 

La casa de Vehvehigo: Claramente se deduce que el pueblo de Berberiego, cer- 
cano á San Vicente de Arana, y del que tomó el título el Arcedcano de Calahorra, 
«staba despoblado el 1257, cuando tenía solamente una casa. Parece inferirse tam- 
bién que los pueblos siguientes de este Arcedeanato se les olvidó incluirlos en los 
tres Arciprestazgos antedichos. 

Bernedo: Ya se citó en su Arciprestazgo. 

Colantes ó Cósanles: Ignoramos el punto donde existió. 



Il6 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Vercbjón ó Vercoen. — Acaso Verececa ó Mostrejón, lugares despoblados de Sa4' 
vatierra. 

EsTÚÑiGA, Zúñiga: villa con ayuntamiento, juzgado M Estella (Navarra).— La 
Reina D.* Juana la hizo realenga el 1278. 

PiKDROLA, Pedrola, San Julián de Piedrola: población que existió debajo de la 
piedra de Hornillos en la jurisdicción de Santa Cruz deCampezu, donde se edificó 
en 1486 un convento franciscano. — D.* Hilgusco donó á San Millán el io85 su pa- 
lacio de Oreitia; son testigos D. Sancho Fortunión, Señor de Pedrola, y D. Lope 
López, Señor de Marañón.— En los Fueros de Laguardia (i 164) y en los de San Vi- 
cente de la Sonsierra (i 172) confirma Rodrigo Martínez, Señor de Pedrola, Mara- 
ñón y Laguardia. 

Urbixo, Orbiso: villa con ayuntamiento, juzgado de Vitoria. —Hasta el 1738, 
que se hizo villa independiente, fué aldea de Santa Cruz de Campezu. 

Cabhkdo: villa con ayuntamiento, juzgado de Estella (Navarra). — El 1140, Gar- 
cía Fortunión donó á Santa María de Nájera el monasterio de San Julián de So- 
juela, y es testigo García Arcer de Cabredo. — Cuando Carlos III de Navarra fundó 
el Principado de Viana el 1428, le agregó su villa de Cabredo. 

Corres: villa con ayuntamiento, juzgado de Vitoria.— En los Fueros de Argan- 
zón (i 191) y en los de Treviño (1264) colocan los límites desde San Román (de 
Campezu) hasta Corres y Pipaón. 

San Pedro: villa antigua despoblada, ahora ermita y molino en Cabredo (Na- 
varra). — Al fundar Carlos III el Principado de Viana en 1428, dice: «ítem (damos) 
nuestra villa de Sant Pedro, y Cabredo con sus aldeas.» . 

Villaverde: lugar del ayuntamiento de Lagrán, juzgado de Laguardia (Alara). 
— Perteneció al Duque de Híjar como heredero del condado de Salinas. 

Narciso Hergueta. 



DOCUMENTOS 



CATALOGO DE LOS MANUSCRITOS 

DE LA 

BIBLIOTECA DEL SEMINARIO DE SAN CARLOS DE ZARAGOZA ' 



SECCIÓN PRIMERA. — HISTORIA 



XII 



[Colecciónele documentos referentes á la Corte Pontificia en los 
siglos XVII y XV m.] 

Ms. en folio; varias letras de ios siglos xvii y xvm; encuad. en perg.® 

Est. 37, tab. 4, núm. 2868. 

Contiene: 

Cifre della Corte di Roma, discifrate da Urbano VÍIÍ, per regolamento del ne- 
potismo, ó di chi gode la grazia del Prencipe. 

10 hojas. 

Es un papel satírico. 

Fol. I.** Deve procurarsi sempre di elegere uno che faccia uso di parole cosi 
ambigue e di doppio senso, da potere in qualche urgenza far conoscere che il si, 
risuonava no, ed ¡I no, voleva dir si. 

Relación del Cónclave en que fué elegido Benedicto XIII. 

En italiano. 

84 hojas numeradas; las 48 primeras encuadernadas mal después de las otras. 

Discours de Mr. le Cardinal d' Estrés dans le Consistoire du primier ymbre 
161 1 sur la promotion que le Pape uenoit de faire. 

I Véase la pág. 417 del número anterior de esta Rbvista. 



Il8 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS V MUSEOS 

Voto delTErno. e Rmo. Sig.re Cardinale Fabroni in congiuntura delta promo- 
í{ione del Cardinal Coscia il di 1 1 Giitgno 1725. 
En latín; dos hojas. 

Memoria all'Emo. e Rmo, Sig.f^^ Cardinale Se gretario di Stato di Siia Santita 
afapore di \fons.re Dattilo, que ofrece justificar no tener culpa para haber sido 
removido del Gobierno de Macérala. 

En italiano; tres hojas. 

Seconda lettera all'amico da Milano. 

Es un juicio de la política y administración de esta ciudad. 

En italiano; 12 hojas. 

[Cartas á un francés, en que se dan noticias de la Corte Romana.\ 
Roma, 24 de Agosto á 3 de Septiembre de 1765: hay 1 1 cartas, todas en ital iano; 
16 hojas útiles en folio; copia en letra del siglo xviii. 

Carattere di Clemente XIIÍ e di vari altri personaggi di Roma; 1766. 

16 hojas. 

Lettera ad un amico di Milano. 

Trata de los Cardenales papables y de otras cosas de Roma. 

Seis hojas. 

Memoria sopra la necessita indispensabile nella quale si trova la Santa Sede di 
dover riconoscere per unici e legitimi sucessori del regno d'Inghilterra la Real Casa 
Stuarda, e sopra I" incoeren\a ed assurdi che ne seguirebbono dal\fare i I contrario. 

28 hojas. 

Biglietto scritto a Sua Santita immediatamente dopo la morte del Re Giacomo lil 
d'Inghilterra da S. A. R. il Sig.re Cardinal Duca di York, e per partecipare al 
Santo Padre la sudetta morte, e per indurlo a riconoscere per erede e successore 
dtlla Corona e regno d* Inghilterra il Principe di Galles suo fratello. 

Tres hojas. 

Biglietto del Sig.re Cardinal Gian Francesco Albani a Sua Alte^^a Reate il 
Sig.re Cardinal Duca di York. — Roma, 8 ottubre iy65. 
Dos hojas. 

Relacione piena e distinta di quanto riguarda la domandata ricognií^ione alia 
morte del Re Giacomo III, suo padre dal Principe di Galles, in erede e successore 
alia Corona e regno d'Inghilterra. — Roma, g del ij66 (sic). 

Ocho hojas. 

Continua!{ione di quanto e seguito dopo il di 9 dello stante finora relativamente 
alia controversia insoria per la ricognij^ione del Sig.re Principe di Galles in Re 
d'Inghilterra. — Roma, 16 del 1766. 

Tres hojas. 

Biglietto scritto dal Sig.re Márchese Viviani, Ministro del la Corte di Spagna 
a Fireni^e, net mese di Gennajo deiranno 1766, a Monsig.re Onorati, Nuhkío di 
Sua Santita, dal quale si e quatramesso al Sig.re Cardinal Torrigiani, Secreta- 
rio di Stato della Sua Santita, continente cioche aveagli detto il Sig.re Cavalier 
Mann, inviato d'Inghilterra presso la Corte del Gran Duca di Joscana. 

Una hoja. 



DOCUMENTOS I I í^ 



XIIÍ 

Sobre las Misiones de Oriente. La mayor parte de estos papeles tocan á los 

PP. Jesuítas. 

Mss. del siglo xviii; en folio, encuad. en perg.^ 
Est. 86, tab. 3, núm. 8.884. 

Contiene: 

Relazione della destruizione della Cristianitá neila costa di Pescaria ó Anga- 
male, caggionata per li mali portamenti fatti delii RR. PP. Giesuiti. Raccolta da 
D," Fra Sebastiano di S. Pietro, deil'Ordine di S. Agostino, et Arcivescovo di 
Goa, da varié relazioni di altri Vescovi et Arcivescovi di Goa, che si conservano 
neli'Archivio della detta Citta. Portata in Italia da me Matteo de Castro Mahalo, 
sacerdote di Goa, e preseniata alia Santita di Nostro Signore Urbano VIH. 

63 hojas. 

Fol. r. Li cristiani Paravasi habitanti nella costa della Pescaria sonó stati con- 
versi allanostra santa Fede nell'anno i533, governando Tíndia Oriéntale Hunno 
(sic, por Hernando) de Acugna; sonó stati conversi e battezzati dal prete secolare 
Padre Pietro Gonzalvez, vicario all'hora della chiesa di Cochim... in lempo del 
vescovo Don Matteo, successore del Tavora, volsero li Padri della Compagnia piu 
chiese in quella costa, e che fossero loro vicarii della... ma il vescovo Don 
Matteo non glie lo concesse... Essendo Provinciale un altro, chiamat© Alberto 
Laertio, essendo questi italiani huomini di facende, se ne risolsero questi due 
religiosi a spopolare Tutecorí et ordinare una facenda o entrata grossa in una 
sierile salsa isoletta, e distante due miglia in circa da Tutecorí incontro al detto 
porto... questi religiosi fecero con detti Paravasi che lasciassero il suo paese, e se 
n'andassero a vi veré in detta isola tutti li ricchi, che de'poveretti... Molti dt 
questi christiani giudicando iniollerabile habitare detta isola, e lasciare le case e 
porto loro, se n'andaron per la térra dentro a vivere tra li gentili idolatri, a pe- 
ricolo di lasciare la santa Fede, perseguitati da religiosi della Compagnia. 

Carta del Rey, su fecha en Madrid^ 14 Abril 1688, embiada al Marqués de 
CogoUudo, su Embaxador en Roma. 

28 hojas. 

Se trataba de que no hubiese en China misioneros franceses, considerando que 
los españoles y los portugueses tenían derecho exclusivo. 

Ramones y motivos que los Procuradores de las Misiones de los Dominicos, 
Franciscanos y Agostinos de las Philippinas espusieron en un Memorial que pre- 
sentaron á la Audiencia Real de Manila sobre los vicarios Apostólicos franceses. 

Cinco hojas. 

Carta del Rey, su fecha en Madrid, en 50 Junio i68g, embiada al Marques 
de Cago Iludo su Embaxador en Roma. 
Dos hojas. 



120 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Del Gobernador de Phclipinaa; \n. Gabriel de Curu^elaegui y Arriola\. -i de 
Junio de 1688. 

Ocho hojas. 

Es un informe acerca de la carta que precfede. 

Fol. 5. Dicho año (de i6851 llegó á aquella Corte un Embaxador de Siglan, 
que es la Tartaria baja, y por hazer demostración de su poder el Rey, le puso á la 
vista un esquadron de ducientos mil hombres de armas... para ¡salir en persona 
con grande exército á la Tartaria y sitiar cierta ciudad que hazia el mar del 
Norte le cogieron los Moscovitas. 

Benavente (Fr. Alvaro de) religioso Agustino. 
Informe relativo á dicho asunto. 
Manila, 16 de Junio de 1686. 
Falta el princ. 
Ocho hojas. 

Curu^elaegui y Arrióla (£). Gabriel de). 

Cartas á Fr. José Duque, Provincial de los ermitaños de San Agustín, en 
Filipinas; á Fr. Francisco de Sania Inés, Provincial de los Franciscanos descalzos; 
á Fr. Bartolomé .Marrón, Provincial de los Dominicos, y al P. Juan de Irigoyen, 
Provincial de la Compañía de Jesús; tratan de las misiones en la China; siguen á 
dichas cartas las contestaciones de los mencionados religiosos. 

Manila, 7, 12, i3 y 14 de Mayo de 1688, y 20 de Mayo de 1682. 

China. Sopra greccessi de' PP. Giesuiti delta Ciña e di Macao, c di alíri Re- 
golari. 

33 hojas. 

Copia di lettera scritta dal Sig.re Cardinale di Tournon al Sig.''^ Cardinale 
Paulucciy Segretario di Stato, in data di Macao sotto li 2 Novembre 1708. 
Tres hojas. 
Refiere algunas contradicciones que tuvo en aquella ciudad. 

Breve de Benedicto XIV acerca de la dispensa de impedimentos matrimoniales 
por los Vicarios de China.— Roma^ XI de Noviembre de 1748 . 
Cuatro hojas. 

Paradygma consultationis factae Pekini et Macai super negotio praesentis per- 
secutioniSy et annotationes unius Missi^narii. 
38 hojas. 

Relaciones (dos) de algunas cuestiones de los ¡esuiias con otros misioneros de 
la China. 

En italiano. 
23 hojas. 

Decretum Sacra: Congrcgationis particularis de Propaganda Fide, habitan 
diebus 50 Januarii et prima Februarii 1761. 

Trata de las cuestiones que había entre los jesuítas y otros misioneros del 
Tonquín. 

Dos hojas. 



DOCUMENTOS 



121 



Juicio tocante á los ritos admitidos por los jesuítas en China. 

En italiano. 
40 hojas. 

Missio Seraphica in Imperio Sinarum, sive brevis sinceraque relatio ortus, 
progressusy presentisque status Missionis Sinensis Fratrum Minorum strictioris 
Observantiae PP. RR. Francisci Discalceatorum Provinciae S. Gregori Magni 
in insuiis Philippinis. Ex Jide dignis documentis excerpta et concimiata a Fratre 
Francisco Miggenes. eiusdem Apostolicae S. Gregori Provinciae filio. 

17 hojas en 4.^ 

Carta en que se rejiere 10 que aconteció en Filipinas con el rey de Joló. — Ma- 
nila, 28 de Julio de 1760 '. 

Seis hojas. 

Fol. I." r. '<Ya pasa de once años el tiempo que ai desde que el Sultán vino á 
Manila. En este tiempo es increíble que no se aya escrito á el Rey lo que pasa en 
este asumpto, siendo de la maior gravedad... Estas noticias no pueden llegar á el 
Rey immediatamente, si no por los conductos de los Ministros, y como estos ca- 
nales están en nuestra España (por nuestros pecados) tan imbuidos de la ciega pa- 
sión hacia los PP. de la Compañía^ es consiguiente que todas las especies que á 
estos Padres tocan, ó se pinten á el Rey con los colores que desde acá los mismos 
Padres y sus devotos (que son quasi todos) les dan, ó que totalmente se sepulten 
quando no son capaces de admitir tintura que las desfigure. 

Es indecible el manejo que los Padres tienen en estas Islas. No se confiere em- 
pleo secular, ni eclesiástico, civil, ni militar, que no sea, ó por influxo, ó con apro- 
bación de ellos. El año de 52 llegó Don Joseph Galvez á Manila con una Zedula 
de Su Magestad en que nombraba á el dicho Gobernador de el Presidio de Sang- 
boangan. No les tenía cuenta á los Padres que este hombre, aunque nombrado 
por el Rey, sirviese aquel empleo, y negociaron con el Marqués de Ovando el que 
no se le pasasen por la Real Audiencia los despachos; de que se han seguido al 
dicho Galvez grandísimos atrasos... De aquí proviene el que nadie se atreve á 
abrir la boca en punto de que se pueda sentir la Compañía, y de aquí nace tam- 
bién el que todos en lodo hablan á el gusto de los Padres. 

í^-.-Yo, señor, entré en estas Islas el año de 47... El año de 1748 apareció en Ma- 
nila el P. Juan Angles, uno de los misioneros jesuítas que estaban en Joló, y con 
su llegada se comenzaron á sentir algunos rumores sordos acerca de aquella Mi- 
sión. Después se supo que el Sultán de Joló se hallaba en Sangboangan fugitivo 
de sm reyno y herido gravemente en un muslo, á causa de un tumulto en que un 
hermano suio se alzó con el cetro y echó de Joló á los Padres.» 

Refiérese luego en la carta la conversión real ó aparente del Sultán á la fe ca- 
tólica; su prisión y la guerra contra los indios de Joló, y acaba diciendo: «El 
conquistar á Joló ya es visto y experimentado ser un soñado embeleso que nunca 
llegará á tener efecto. Ya estos isleños son muy distintos de aquellos que abra 
doscientos años se rendían con escopetas de caña. Ya saben que el caballo y el 



Ij. W. t. Rctana reimprimió co el tomo 1 del Archivo del bibliófilo filipino^ una Rela- 
ción de la entrada del Sultán rey de Jalo Mahamad Alimuddin en esta Ciudad de Manila: y 
del honor y regocijos^ con que le recibió en 20 de Henero de 1749 el limo, y Rmo. Señor Doctor 
y Mtro D. Fr. toan de Arcchederra. 



122 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

gincte no son de una pieza. Ya manejan con tal destreza e! arcabuz, que apun- 
tando á el ojo, s¡ dan en la ceja se afrentan de aver errado el tiro.» 

Lettera del Pre. Gio Damasceno della Santissima Conce\ione, Agostiniano 
scal¡^Oj scritta da Pekino alli 1 5 Setiembre de 1766, é diretta alia sacra Congre- 
gatione di Propaganda Fide. 

Tres hojas. 

Trata de las misiones de la Compañía en China. 

Edicto Real prohibitivo, del tirano e inpissimo rey nueuo de Cochinchina contra 
la Santa y Catholica religión, contra los missioneros, y todos los christianos de 
todo su reyno; expedido á los 1 o del mes de Abril (día de Nuestra Señora de ios 
Dolores) este presente año de 1767. 

Una hoja. 

Es versión castellana hecha por Fr. Diego de Jumilla. 

Lleva la certificación de conformidad con su original, por Fr. Juan Bautista de 
los Ríos, Procurador general de los Dominicos, dada en Macao á 9 de Diciembre 
de 1767. 

Catalogo (sic) de los PP.s Jesuitas existentes en este Imperio de China y en la 
Corte de Pekín ocupados en servicio del Emperador, con expresión de sus empleos 
y titulos honoríficos y una breve noticia de los christianos que tienen en varias 
provincias de este Imperio. — Macao, 11 de Noviembre de 1767. 

Cuatro hojas en 4.°; papel de arroz. 

Continuación del Compendio de noticias pertenecientes á los reynos del Pegú, 
Siam, Cochinchina, Tunquin, y á este Imperio de China en el presente año de / 768, 
— Macao, 18 de Noviembre de 1768. 

Cinco hojas en 4."; papel de arroz. 

Deír Indie Orientali in genere. 

97 págs. en folio. 

Trata de las resoluciones de la Congregación de Propaganda Fide en punto á 
las misiones de la India Portuguesa y del Extremo Oriente. 

De las Indias Orientales en general. 

Una hoja. 

Es una versión del principio del anterior documento. 

XIV 

Sin título. Iin el tejuelo: 
Sobre asuntos particulares de Jesuitas, y pleitos que luincron en varias parles. 
Colección de mss. é impresos, folio; encuad. en perg.** 
Est. 88, tab. 3, núm. 8.975. 

Reales cédulas (dos) de Felipe III al Duque de Escalona, acerca del libro de Pe- 
nitencia escrito por el P. Francisco Suare^ S. J.-^San í.orení^o, i r de Enero de 
i 604. y Vall.idolid, 24 de Mayo de 1604. 

Tres hojas. 



DOCUMENTOS 1 2*3 

Cartas de Phelipe III y de Pheiipe IV á sus Embajadores en Roma, y á Su 
Santidad, desde 1 604 hasta 1 666 sobre varios casos particulares de algunos Jesui- 
tas; yntrigas de estos Padres áfabor del rebelde de Portugal; agregación de los 
Colegios de los Jesuitas en las cotiquistas de la Galo-Bélgica á la Asistencia de 
Francia. 

36 hojas. 

En carta de 24 de Diciembre de 1609 se lee: <>Don Francisco de Castro: de aquí 
ha partido para'essa Corte un hombre que se llama Juan Saez del Águila, y es el 
que os dará lo que falta del papel blanco agujerado que aqui va; el qual, siendo de 
ia Compañía de Jesús fue preso por su Superior porque le cogieron un pliego en 
que decía, dando noticia, cosas de mucha consideración contra el servicio de Dios 
y mío.» 

En carta de 26 de Agosto de i652, dice Felipe IV, de los Jesuítas: «Que los reli- 
giosos de la Compañía de Portugal se han señalado y empeñado tanto quanto Su 
Magestad debe haver entendido en el rebelión de aquel reyno, y que por su vía se ha 
procurado adelantar la continua pretensión que el Rebelde tiene de que la Santa 
Sede Apostólica proveha los arzobispados y obispados del mismo Reyno y de sus 
conquistas, en virtud de sus pretensiones y nombramientos, como se ha visto por 
una carta del Padre Ñuño de Acuña, religioso de los mas principales y mas affectos 
al Rebelde.» 

Carta del mal proceder de los Jesuitas de Malta, y su expulsión de aquella 
isla, de Fr. Gío. Baitista Compagnoni; dirigida al Signor Adriano Compagnoni. 

En italiano; una hoja. 

Carta escrita ai R.fno P.e Rector del Colegio de San Ambrosio, de la Compañía 
de Jesús, sobre la comedia que en dicho Colegio se representó el día 12 de Fe- 
brero de 1759. 

1 3 de Febrero de 1759. 

Censura el que en un saínete representado el mismo día, se ridiculizase la 
Ciencia media, y echa en cara á los Jesuitas que tuviesen almacenes para la venta 
de cacao, azúcar y otros comestibles. 

Cuatro hojas en 4.° 

Articoli di lettera scritta da Torino li 1 5 Gennaio iy66 ne' quali referisconsi 
alcune interesanti noticie appartenenti a Gesuiti che sonó ne' Stati di Terra Fer- 
ma di S. M. il Re di Sardegna. 

Cinco hojas. 

Past órale pubblicata da Monsignor [Giacomo Fraticesco Tomaso] Vescovo di 
V/^^a, in seguito alV aver denegata la sua approi)a^'{ione per che si cantasse fra 
ia Novena della Conce^ione... un certo inno composto dai detii Gesuiti. — Ni^^a^ 
50 g.bre i y 65, 

Cuatro hojas. 

Carta en que se rejieren las malas mañas del P. Medid. 

Firmada con las iniciales G. B. 
En italiano. 
Dos hojas. 



124 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Edicto del Arzobispo de Viena Sr. Miga\\i, á favor del libro de Muratori: La 
devoción regulada, que impugno el P.« Pla%,a, jesuita. 
Vindobonae, IX Kal. Octob. 1769. 
Kn latín. 
Dos hojas. 

Ei Arzobispo de Viena Mons. Mi^a^TJ justifica sus procedimientos contra las 
quejas de los Jesuítas. 
En latín. 
Dos hojas. 

Papeles pertenecientes á los escritos y errores de los PP. Harduino y Berruyer 
y su condenación. 
12 hojas. 

Anticritices ad Pseudo-Hispanum Philaletham cujus est responsio ad Romant 
Philalethes epistolam de justa Bibliotecce Jansenianae proscriptione. 
36 hojas. 

Memorial del Procurador de la Compañía, al Rey, para que no abrogase la trans- 
acción de Diezmos de Indias, hecha á favor de los Jesuitas por Fernando VI, 
En español y en italiano. 
3i hojas. 

Copia di lettera scritta dal P. Antón Maria Bonucci, Gesuita, al P.re ü. Anto- 
nio Caramelli, abbate Camaldolese in Are^^o, intorno alli sconcerti presentí della 
Compagnia.—Roma, 9 de Septiembre de 1719. 

Seis hojas. 

Summa multarum injuriarum Seminarii Nationis Hiberniae Salmanticensi ei 
Compostellano, et Patri Joanni Henrique\ Rectori Prioris, quarum satisfactionem 
petit á R.mo Patre Ministro Generali Societatis Jesu.— Romas, 18 Maji 1735. 

Nueve hojas. 

Copia libelli supplicis Collegii Hiberni Salmaticensis ad E.mum Cardinalem 
hnperiali (sic) Protectorem. 

Firmado por Patritius Harford. 
Siete hojas. 



XV 

Assi comensa lo lybre que Bn. \Bernart\ Desclot dicta descriuy deis grans íjeyts 
e de les conquestas que feran sobra sarayns e sobra altres gens. 

Ms. de la segunda mitad del siglo xiv; 96 hojas en folio, sin numeración, por 
haberla cortado al encuad. el libro; á dos cois. 

Encuad. en pasta. 

Empieza: «Los nobbles reys que hac en Harago qui foren del alt linatge del 
comte de Barsalona. Aquest comte de Barsalona hauya una germana molt bella et 
de gran valor, ct dónale per mulcr al emperador de Gástela, de la qual dona hac II 



DOCUMENTOS 125 

fils. Et la un (sic) hac nom don Sanxo, qui fo rey de Gástela. Et laltre hac nom 
don Fernando, qui fo rey de Lehon. A cap dun lemps mury la germana del comte 
de Barselona emperadrits de Gástela, et l'emperador pris altra muler...» 

Acaba: «anaua tot solt pera palau en qui hom lo tania eli feia hem aytanta 
donor com fer pudia axi com a hom pres honrat; ebo ara lexa a parlar lo libre del 
princep e deis fets de Sicilia.» 



XVI 

Instrucion de la Casa Real deel Seren.mo Principe D. Juan, de gloriosa memoria, 
primogénito heredero de los muy altos y Catho lieos Reyes D.n Fernando y 
Z).* Isabel. Hecho por Gonzalo Fernández,, de la Cnnara de Su Altera, en el año 
de i54j (sic). 

Ms. de fines del siglo xviii; en 4. 

Encuad. en pasta. 

Est. 46, tab. 7, núm. 4880. 

Es el conocido libro que publicó la Sociedad de Bibliófilos españoles. 



XVII 

Borrador de los Comentarios de los años de gi y g2,por D. Francisco 

de Aragón i. 

Ms. de 233 hojas en folio sin numerar; algunas de ellas en blanco. Encuader- 
nado en perg.** 

Est. 80, lab. 2, núm. 8666. 

Pocos libros como éste llevan un rótulo que tan mal indique su contenido; los 
Comentarios del Conde de Luna son un hacinamiento de papeles, un caos del que 
se necesita grande trabajo para que broie la luz. 

El manuscrito del Seminario de San Garlos es de algún valor por ser el origi- 
nal, que no tuvo presente D. Marcelino de Aragón y Azlor, Üuque de Viilaher- 
mosa, cuando publicó dicha obra 2 sirviéndose de una mala copia que hay en la 
Biblioteca Nacional 3. 

Fol. 1." {De letra de D, F. de Aragón.) 

Este discurso está errado en muchas partes, porque como se sacó y tresladó de 
otras cosas hechas, que se mandaron copiar, el que las sacó las dejó sin sentido. 

Fol. 2. Razones de escribir los Comentarios. 

Fol. 4. Preludio de lo que se ha de ir tratando. 

Fol. 7. Dedicatoria á S. M., en parte auiógr. 

1 Este liiulü se halla en el tejuelo del ms. 

2 C( mentarios de los sucesos de Aragón en los años iSgi y i592^ escritos por D. Fran- 
cisco de Gurrea y Aragón, Conde de Luna. Madrid, 1888. 

5 En la pág. viii del Prefacio dice d Duque de Villahermosa que «su original [de los Co- 
mentarios] parece irrevocablemenie perdido». Lo extraño es que casi á renglón seguido men- 
cione el manuscrito que poseyó Roda y pasó luego al Seminario de San Carlos. 



I2h REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Fol. 9. Libro segundo de las Comunidades de Castilla. 

Fol. 1 15. Razones de escribir los Comentarios. 

Fol. 120. Carta de los Diputados al Rey, sobre el sentimiento que el Reyno 
tenia de que se pussiesse en pleyto lo del Virrey estrangero.— Zaragoza, Sep- 
tiembre de 15S7. 

Fol. 122 v.° Carta de D. Francisco de Aragón para D. Jorge de Heredia. que se 
la escribe de Madrid avisándole loque se dezia en la materia de la defensa de el 
Virrey extranjero. 

Siguen otras cosas relacionadas con esta carta. 

Fol. 124. Carta de D. Cristóbal de Mora á D. Francisco de Aragón.— Madrid, i3 
de Diciembre de iSgo. — Trata del Virrey extranjero. 

Fol. 126. Cartel de D. Diego de Bracamonte contra Felipe II. 

Fol. 128. Noticias del proceso de Antonio Pérez. 

Fol. 129 v.** Carta de Antonio Pérez al Rey. S. f. 

E. Viendo cuan á la larga, á cabo de tantos años, iban mis prisiones. 

Fol. 1 3o. Noticias del pleito del Virrey extranjero y de los sucesos de Antonio 
Pérez. 

Fol. 142. Carta de D. Francisco de Aragón á D. Juan de Cardona, acerca del 
tumulto de Zaragoza. 

Fol. 143. Respuesta de D. Juan de Cardona. Madrid, i5 de Junio de iSgi. Au- 
tógrafa. 

Fol. 145. Observaciones de D. Francisco de Aragón acerca de aquellos sucesos. 
Autógr. en parte. 

Fol. 1 5o. Carta de D. Cristóbal de Mora á D. Francisco de Aragón. — San Loren- 
zo, 1 5 de Julio de iSgi. Orig. 

Fol. i5i. Respuesta de D. Francisco de Aragón. 

Fol. 1 56. Carta de D. Cristóbal de Mora á D. Francisco de Aragón.— El Pardo, 29 
de Noviembre de i5qi. Orig. 

Fol. 157. Comentarios del Conde de Luna á los sucesos de Aragón. 

Fol. 162. Carta de D. Cristóbal de Mora á D. Francisco de Aragón.— San Loren- 
zo, 3i de Julio de 1591. Orig. 

Fol. 164. Respuesta de D. Francisco. — Zaragoza, 14 de Diciembre de 1591. 

Fol. 1^6. Cartas de D. Francisco á D. Cristóbal de Mora y al Regente Campi, y 
contestaciones de éstos. — Junio y Julio de ¡591. 

Fol. 180. Cédula de requesta de los diputados de Aragón contra la entrada de 
D. Alonso de Vargas. 

Fol. 186. Relación de los sucesos de Zaragoza y comentarios acerca de ellos. 

Fol. 206. Cartas de D. Francisco de Araron y de D. Cristóbal de Mora, acerca 
de los mismos. — Agosto, Septiembre y Octubre de í59i. Orig. 

Fol. 316. Carta de D. Alonso de Vargas al Conde de Luna. — Agreda, 9 de Octu- 
bre de 1591. Orig. 

Fol. 217. Noticias de la prisión y fuga de Antonio Pérez y de los acontecimien- 
tos que siguieron á éstos; llevan como j usiificantes algunas cartas del Rey y de Don 
Alonso de Vargas. 

Concluye el volumen con una carta del Duque de Villahermosa y del Conde 
de Aranda para Jhelipe lí, narrando el tumulto de Zaragoza. — Zaragoza, 28 de 
Septiembre de 1591. 



DOCUMENTOS 127 

{Comentarios de ios sucesos de Aragón en ios años i5gi y i5g2, escritos por 
D. Francisco de Gurrea y Aragón, Conde de Luna.] 

Orig. en parte aulógr.; costa de 204 hojas foliadas y 99 sin numerar, ó con fo- 
liaciones separadas; algunas de ellas, en bl.— En fol., encuad. en perg.<> 

Est. 49, tab. I, núm. 5.227. 

El tejuelo dice: Borrador de los comentarios de los años de gi á g2, tomo 5; 
por D. Francisco de Aragón. 

Contiene: 

Cédula de Felipe II acerca de los culpables en los tumultos de Zaragoza. Bur- 
gos, 1 5 de Septiembre de 1592. 

Perdón, publicado por mandamiento de la S. C. R. Magestad del Rey nuestro 
señor, en la ciudad de Qarago9a, á diez y siete días del mes de Enero del Año 1692. 
Impreso con licencia del Excelleniissimo señor don Miguel Martínez de Luna, 
Conde de Morata, Lugartiniente y Capitán general de su Magestad, en el presente 
Reyno de Aragón. En (5arag09a, en la emprenta de Miguel Ximeno Sánchez, á la 
Cuchillería, MDXCII. 

ímpr.; cuatro hojas en 4.° 

Pregón y provisión publicado por mandamiento de la S. C. R. Magestad del 
Rey nuestro señor, en la ciudad de (^arago?a a veynte y tres del mes de Enero 
del año 1692 (Escudo con las barras.) Con licencia y privilegio. Del Excelentissimo 
Señor Don Miguel Martínez de Luna, Conde de Morata, Virrey y Capitán general 
de su Magestad en el presente Reyno de Aragón. Impressoen casa de Lorenzo de 
Robles, Impressor del Reyno de Aragón y de la Universidad, Año M.D.LXXXXII. 

Impr.; cuatro hojas en fol. 

Fol. i5á 23. Procesos de los culpados, y lo que hizo en esto el conde de 
Chinchón. 

Fol. 24 a 3i. Auto de fe celebrado en Granada á 27 de Marzo de 1592. 

Fol. 34 a 40. Sigue la materia de los procesos. 

Fol. 41. Notificación que se hizo á D. Francisco de Gurrea y Aragón, para que 
no tomase posesión de los bienes de su hermano D. Hernando. 

Fol. 44 á 55. Declaración del Rey Christianissimo sobre el atentado, alevosía 
y rebeldía del Duque de Mayena, Duque y comendador d'Aumala. Traduzida 
del francés en lengua castellana por Valerio Ortiz, aragonés. 

Fol. 56 y 57. Declaración de la voluntad del Rey [de Francia,] sobre la determi- 
nación de la guerra contra el Rey de España. 

Fol. 58 y 59. Relación de todos los particulares y cerimonias que hubo en la 
bendición de Enríco 4, rey de Francia y Navarra, por N. S. Papa Clemente oc- 
tavo. 

Fol. 68 á 92. Libro de las terminaciones que en las Cortes de TaraQona del 
•ño 1592 hicieron en los Fueros los aragoneses, después de las rebuluciones del 
Reyno, y entrado elcxercíto en el. 

Fol. 93 á lor. Quaderno de los cabos que están resueltos por el Bra9o de No- 
bles. 

Fol. 102 á 1 10. Los cabos y capítulos que el Rey nuestro Señor, con acuerdo 
j parecer del virrey... ha mandado hazer en respecto de la unión que el año de 89 
se acordó entre todas las Universidades realencas, de Iglesia y señores temporales, 
de este Reyno. 



28 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Fol. 120 á 1 85. Consejo por la defensa del Duque de Villahermosa, y su me- 
moria. 

Fol. 1 86 á 194. Allegationes por parte de el Fisco contra la memoria y bienes 
de el Duque de Villahermosa, y de el Conde de Aranda. 

Fol. 195. Certificación dada por D. Alonso de Vargas, de habérsele ofrecido en 
Agreda el Conde de Luna.— Huesca, 28 de Noviembre de 1592. 

Fol. 197 á 204. (Noticia de los procesos contra el Duque de Villahermosa y el 
Conde de Aranda.] 

Fol. 2o5 á 223. Relación de las sediciones que en el Reyno de Aragón [ha] ha- 
vido de 45o años á esta parte. 

Fol. 224. [De letra del Conde de Luna.) Este roraanze hizo Cosme Pariente,., 
uno de los condenados en las rebudias de Aragón. 



Quien sepa que canto 
quando otros me lloran, 
no culpe mi intento 
antes que me oyga; 
que no será justo 
que quien no conoza 
la fuer9a del tiempo 
perturbe mi gloria. 
Yo lloré mis males 
mas que los de Troya 
quando la dexaron 
abrasada toda. 
Hice de mi vida 
una larga historia, 
tomándome quenta 
de faltas y sobras, 
sudando de nuevo 
pasadas congojas 
que los males biejos 
con otros remojan. 
Los gustos de amor 
que comí por on9as, 
vueltos en acíbar 
los pagué en arrobas. 
La ymaginacion 
que como señora 
pintaba en los yermos 
jardines y rosas, 
después los dexó 
como la langosta, 
puniéndome en ellos 
cuchillos y horcas, 
para que pusiese, 
viendo mi desonrra, 
al pecho el cuchillo 



ó al cuello la soga. 
Pues si á tal estremo 
viene quien se enoja 
sin fiar del tiempo 
que cura las cosas, 
Hagamos triaca 
de lo ques ponzoña, 
rindiendo del pecho 
el humor que ahoga. 
El dolor dorado 
parece que aMoja, 
ques como la planta 
que regada brota, 
porque el cora9on 
es como la esponxa 
que recoge el agua 
y apretado llora. 
No ay que persuadirme 
que duerma y que coma, 
quj la ra^on abre 
las orejas sordas. 
Haré campo ancho 
la cárcel angosta; 
espuelas, los grillos; 
riendas, las esposas, 
y triste ó alegre 
vibiré sin nota 
para que me sea 
la pena sabrosa. 
Para que ninguno 
no me^a en la bolsa 
con faltas agenas 
como la pelota, 
que llena de viento 
ó llena de borra 



DOCUMENTOS I2g 

acaba jugando pues ansí se ahorra, 

rebentada ó rota. haré con mi ingenio 

Y pues esta vida lo que hace la noria, 

es una atahona que mudando el agua 

y contra sus males de una parte á otra,, 

no ay ejecutoria ba siguiendo el curso 

para suspenderlos, del que la trastorna. 

Fol. 225. (De letra del Conde de Luna.) Este romanze es digno que se ponga 
en su lugar quando el Rey tubo tan suspenssas las cosas de los aragonesses... Este 
romanze, en la melancolya se conoze, y en las sentencias, ser hecho por hombre 
de entendimiento, y hizole un aragonés que a tenido arte en estas cossas; llámase 
Liñan. 

ROMANCE 

Sentado está el señor Rey 
en su silla de respaldo, 
de sus gentes mal regido i 
y desensiones juzgando. 
Dadivoso y justiciero 
premia al bueno y pena al malo, 
que castigos y mercedes 
hacen siguros vasallos. 
Arrastrando luengos lutos 
entraron treynta ydalgos 
escuderos de Ximena 
hija del Conde Lo9ano. 
Despejaron los maceros, 
suspenso quedó el palacio, 
y ansi comen9o sus quexas 
rodillada en los destrados... 

Fué publicado por D. Tomás Ximenez Embún en Jas Rimas de Pedro Liñan de Riai^a. Zara- 
goza, 1876. Págs. 170 á 172. 

Fol. 225 V.® 

ROMANCE 

Al casto rey don Alfonso 
está Bernardo diciendo 
con muy sentidas palabras 
lo que no bastauan ruegos. 
En el castillo de Luna 
teneys á mi padre presso, 
solo á vuestros ojos malo 
aunque á los de todos bueno. 
Gansadas ya las paredes 
de guardar en tantos tiempos 
un hombre que vieron mogo 
y le ven ya cano y viejo 

I tsie romance llera algunos comentarios del Conde de Luna. Ai lado de este verso puso- 
el Conde de Luna: De /os 4 rfe /a Junía. 

3.» irOCA.- TOMO XX ci 



I 3o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Fol. 227 y 228. Dos cartas del Regente Batista de Lanuza á D. Francisco de 
Aragón, acerca del pleito por la buena memoria del Duque de Villahermosa, y de 
otros asuntos.— Madrid, 21 de Sepbrc. de 1697, y Celia, 1 1 de Febrero de 1698. 

Fol. 229 á 232. (Observaciones tocantes á las Cortes de Tarazona.] 

Fol. 232 v.° á 239. Carta del Rey á D. Francisco de Aragón en razón de la vi- 
sita del Conde de Chinchón. 

Siguen observaciones y noticias acerca del mismo asunto. 

Fol. 240. Carta acerca de la entrada en Aragón de D. Alonso de Vargas. — Epila, 
16 de Nov.e de 1591. 

Siguen varios papeles tocantes á las alteraciones del condado de Ribagorza. 

(Relación del viaje de Felipe III á Zaragoza en el año 1599.] 

Respuesta hecha al tratado, relación y discurso historial que Antonio de He- 
rrera hace de los sucessos de Aragón sucedidos en los años 1591 y 1692, por Don 
Francisco Gilabert. 

Carta de Jerónimo Basilio de Bengoechea á los ocho Diputados del Reino de 
Aragón. Escrita en latín. Trata de los sucesos de Zaragoza. 

3o hojas en folio. 

Acaba el ms. con una carta ológrafa de D. Francisco de Aragón á D. Cristóbal 
de Mora, acerca de la herencia del Duque de Villahermosa. — Zaragoza, 23 de Fe- 
brero; s. a. 



XVIII 

Información de los sugcesos (sic) del Reyno de Aragón en los años de tnil qui- 
nientos y nobentaymil quinientos y nobenta y uno, en que se adbierte los 
yerros de algunos Autores, escrita por Lupercio Leonardo de Argensola, secre- 
tario de la Enperatri^ Mar.o- de Austria, Reyna de Bohemia y Ungria, etc. 
clioronista del Rey nuestro señor, en la corona de Aragón y del mismo ReynQ. 
Ms. del s. xvii; en folio; 112 hojas numeradas, más 3 de Tabla. Perg." 

Est. 49, tab. 2, núm. 5.237. 



XIX 

Sumario de las Informaciones que se recibieron sobre la muerte y martirio de seis 
frayles Descalzos de la Provincia de San Gregorio de las Philipinas, de la 
Orden de S. Francisco, con otros veynte japones christianos, los quales mandó 
crucificar el Emperador Taycosama en la ciudad de Nangasaque en el Japón, 
el año de i5gy a los 5 de Febrero, dia de Santa Agada, porque predicaban la 
santa Ley Evangélica... Tomáronse estas informaciones de mandado del Señor 
Obispo de Macau (sic) Don Leonardo de Saa, a instancia de Fray Gerónimo de 
San Lorenso, Custodio de Malacca y China; y de otras informaciones que se 
recibieron de mandado del Dean y Cabildo de la Cathedral de la ciudad de Ma- 
nila, Sede vacante, a instancia del Ministro Provincial de los frayles Des- 



DOCUMENTOS l3l 

calgos de San Francisco de la Provincia de S. Gregorio, Fray Juan de Garro- 
villas I. 

Ms. del s. xvii; en folio; 460 hojas numeradas, más 8 al principio, de Adver- 
tencia y Tabla. Perg.** 

Est. 49, tab. 2, núm. 5.169. 

Fol. 368. Relación del glorioso martirio de seis frayles Descalzos de S. Fran- 
cisco y veynte japones, que padezieron a 5 de Febrero, o según otra cuenta, a 
4, de i5q7. 

Comento su martirio en Meaco, ciudad metrópoli, onde les cortaron las orejas, 
y acabóse en Nangasaque, onde fueron martirizados delante del mesmo Obispo de 
Japón que levantó la persecución contra los frayles... 

Fol. 376. 

Del modo como se predicava en el Meaco por medio de los Santos mártires. 

«Quando el santo Comissario Fray Pedro Baptista vino al Japón con sus compa- 
ñeros, estavan los Padres de la Compañía arrinconados y escondidos por la per- 
secución que havia levantado contra la christiandad Taycosama... Movióse el Em- 
perador de Japón á desterrar á los de la Compañía porque havia tenido guerra 
con un bon^o de Usaca, que es como padre y sacerdote de gentiles, y costóle el 
acabarle de vencer echarle encima de su fortaleza un rio de agua con que los aho- 
gava, hasta que se rindieron; y assi temía mucho mas a la Compañía, cuyo poder 
en Japón era tan grande que se dice que quando el Padre Visitador de la Compañía 
salla a algunas visitas, llevava trecientos y quatrocientos criados de langas y 
armas (y predicanse j)or Apóstoles de Jesu Chrísto y seguidores de su pobreza) 
y en Japón, donde no havia otras Religiones, sacavan el poder de dinero que as- 
sombra el mundo, y aun decían que assi convenia para predicarse el Evangelio.» 

Después de referir la vida pobre y caritativa de Fr. Pedro Baptista, dice el 
autor de esta Relación: «Ver la Compañía con grandes tratos y mercancía. Ver a 
los Religiosos [de San Francisco] descalgos y sin pecunia; ver la Compañía andar 
-en literas en hombros de hombres: ver los unos en poderosos cavallos, con mu- 
chos criados armados de espadas y langas, y ver á los otros andar a pie, vestidos 
de sacos remendados o rotos. De aquí levantavan los japones algunas dudas, y la 
primera duda era si eramos todos de un Dios y sí esperávamos todos una bien- 
aventuranza.» 

Fol. 379. «En todas las Indias de Nueva España, Perú, y de Philipínas, el indio 
no pregunta, sino oye, y lo que les dicen, esto creen... pero en Japón es tan al 
contrario de esto, que espanta, porque todos son libres, y como gente libre, ellos 
han de venir de su libertad, y preguntan con tanta viveza questiones muy difficiles» 
tamo que admira el oirías.» 

I De las fiestas que celebró Antequera en honra de estos religiosos, trata el siguiente 'libro: 
Tratado de tus insignes fiestas qve celebraron el Convento de San Francisco de la Obser- 
vancia, y Ciudad de Antequera: A los Gloriosissimos Santos Martyres del lapon, San Pedro 
Baptista, y sus veynte y dos Compañeros: En 11. del Mes de Febrero del año 1628. Compuesto 
en verso, y prosa, por Diferentts Authores. Antcquera, por Manuel Botello de Payva. Año 1628. 
30 págs, en 4.» 



l32 PEVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



XX 

Ms. del siglo xvii; en fol.; 149 hojas numeradas. Encuad. en perg.° 

Est. 47, tab. I, núm. 4.918. 

Contiene: 

Gracia Del. 

Del rey Don Pedro y de su descendencia, que es el linaje de los de Castilla. 

Al fol. i3el testamento de D. Pedro, otorgado en Sevilla, á 18 de Noviembre 
de i36i. 

Fol. ']']. Cayda de el Conde Duque, privado de Don Phelipe Quarto Rey de- las 
Españas, con los motivos y no ymaginada disposición, sucedida en 17 de Febrero 
del año de 1643 para exemplo de muchos y admiración de todos. 

Fol. io5. Noticias particulares de la vida y muerte de Don Rodrigo Calderón; 
diolas D.n Gerónimo Gascón y Torquemada, Aposentador de Su Magestad. 



XXI 

{Cartas y papeles de D. Jua?i de Palafox.] 

Ms. del s. xviii; en folio; sin numeración; encuad. en perg.*^ 

Est. 80, tab. 2, núm. 9.676. 

Casi todos los documentos que hay en este volumen son del tiempo en que Pa- 
lafox fué obispo de la Puebla de los Angeles, y de ellos se hicieron en el siglo xviu 
no pocas copias, de lasque hay ejemplares en la Biblioteca Nacional y en otras, 
tales son las cartas acerca de la renuncia del arzobispado de México; la carta de 
Abril de 1642 al General de San Francisco, acerca de la desobediencia de los reli- 
giosos de este, y otras del mismo asunto; &. 



XXII 

El Fvero de Sobrarte con Historia i notas por Don loan Lvis Lope^, [Marqués 

del Risco] I. 

Ms. del s. xvii; en folio; sin numeración; encuad. en perg.'' 

Est. 76, tab. 2. 

De la Canónica de Taberna dice: «aunque no aseguro sea instrumento c'e e! 
todo cierto y lexitimo, pero pues se valen de él Geronymo Blancas y D. Juan 
Bríz... contra ellos no puede dexar de tener fuerza el argumento. Y este se haze de 
la narración de aquella Canónica.» 



I D. Rafael de Ureña en su Discurso leido en la solemne inauguración del curso académico 
de 1906 á 1907 [en la Universidad Central], pág, 37, supone, infundadamente, que este ¡¡is. se 
había perdido. 



DOCUMENTOS l33 



XXIII 



Examen general de las Historias antiguas griegas y latirías, de los poetas antiguos, 
"^ / de los Historiadores de las antigiiedades de España. Su author D. Juan Mar^ 

tine^ Salafranca, Capellán de S. Magestad en la Real Capilla de San Isidro 

de Madrid. 

Ms. del siglo xviii; original; xxxvi-i.658 págs. en 4.°, encuad. en perg.° 

Est. 70, tab. 4, núm. 9545. 

Pág. 835. «Los aragoneses no nos pegamos á la Patria, ni hacemos música 
como las golondrinas donde tenemos el nido. La verdad se ha de preferir á todos 
los respetos humanos, i si morimos por la patria, no morimos por la mentira.» 



XXIV 

Papeles sobre varias cosas, y casos particulares de Francia, Alemania, Venecia, 

Panna, Ñapóles. 

En folio; sin paginación; varias letras del siglo xviii. Perg.*^ 

Est. 49, tab. 2, núm. 5221. 

Contiene: 

Objezioni e risposte circa la conversione di Enrico IV Re di Francia e di Na- 
varra. 

piez hojas. 

Discours prononcé par Mgr. le Dauphin á Mr. le Duc de Berry. 

Una página. 

Nota di cío si pretende essersi trovato appartenente all'Emperadore dopo la sua 
morle. 

Una hoja. 

Narrado histórica rerum Sede vacante Leodii gestarum antecedentes ad elec- 
tionem, cum observationibus juridicis. 

Nueve hojas. 

Officio passato da S. E. il Sig.of Marc'Antonio Erizzo, Ambasciatore straordi- 
nario della Ser.ma República di Venezia al Conclave, la matina de 19 de Fe- 
brajo 1769. 

Una hoja. 

Risposta dell'E.mo Sig.fe Cardinale Gian Francesco Albani in quel giorno capo 
d'Ordine de Vescovl, unitamente coirE.f^o de Rossi deU'Ordine de Preti, e dell' 
E.mo Nerio Corsini deirOrdine de Diaconi. 

Una página. 

Discorso fatto dall'Ambasciatore di Venezia al Conclave. 

Una hoja. 

Kisposta dell'E.mo Gio Francesco Albani. 
Una página. 

Carta relación de lo acaecido con la embarcación del berberisco Reis— Zara, 25 
de Agosto 1705. 



I 34 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

En italiano. 

Tres hojas. 

Sobre haberse preso en Parma a Miguel Pescatori, Ministro general de la abadía» 
de Chiaravalie, y registrado en Palacio. 

En italiano. 

Dos hojas. 

Relazione sulla morte e funerali di S. A. R. il Sig.e Duca di Parma, Infante di 
Spagna, e transito per Tortona e Voghera di S. A. R. Infanta di Spagna, desti- 
nata Arciduchessa d' Austria. —Torino, 24 Guglio 1765. 

Cinco hojas. 

Biglieto del Signor Márchese Tanucci, Segretario di Stato di Sua Maestá il re 
delle due Sicilie, al Sig.e Presidenta della Serenissima Repubblica di Venezia in 
Napoli, sull'arresto della Pollaca Véneta. Dalle stanze della Segretaria di Stato, 

li 27 Guglio 1765. 

Tres hojas. 

Biglietto del Signor iVlarchese Tanucci al Sig.e Residente della Repubblica di 
\enezia, sull affare d^lla Polacca Véneta, stata trasportata da una Reggia fregata 
Hel porto di Manfredonia. 

Una hoja. 

Discurso político de los males del reyno de Ñapóles, y sus remedios, especial- 
mente contra la jurisdicción civil y criminal que privadamente como hereditaria- 
exercen ios nobles. — Año 1764. 

En italiano. 

Ocho hojas. 

índice de los Archivos de la Congregación Benedictina Tarraconense que con 
permiso de Su Magestad (que Dios guarde) ha examinado D. Fr. Manuel de Abbad 
y Lasierra, Benedictino claustral de la misma Congregación, en este año de 1772. 

Original con firma autógrafa; lleva i5 facsímiles de documentos y una lámina 
de monedas aragonesas. 

56 hojas; cuatro de ellas en 4.^ 

Aparato y promptuario de la Historia Universal eclesiastico-civil dipplomatica- 
de España. 

24 hojas. 

Sobre la inmunidad de las iglesias. 

18 hojas. 

Parte de un difuso dictamen que se dio al Sr. Fernando VI sobre cierta obra 
que se intentaba dar al público en materias eclesiásticas. 

1 5 hojas. 

Haviendo entrado á reinar por la muerte de su padre el Sr. D.^ Felipe V, sui 
hijo el S.or D. Fernando VI, en 9 de Julio de 1 746, al principio del año siguiente 747 
espidió el siguiente Decreto [reorganizando el Consejo de Castilla.] 

Tres hojas. 

Con ocasión de este Decreto pasó D. losef de Carvajal al Obispo de Cartagena 
Governador del Consejo, un papel, su fecha 27 de Enero del mismo año, con la^ 
Orden que motivó la siguiente Consulta del Consejo pleno [acerca de la retención 
de Bulas y de otros asuntos]. 

39 hojas. 



)OCUMENTOS 

Consulta que hizo el Lie. Jo Gilimon de la Mota siendo Fiscal del Consejo, sobre 
la retención de Bulas de Roma que se impetran sobre beneficios patrimoniales y 
canongias Doctorales y Magistrales, ó estrangeras, ó coadjutorías de padre á hijo. 

Tres hojas. 

Vita del Cardinal Domenico Passionei di Topombrone, scritta dal Conté Gia- 
cinto Speranza, gia Segretario di Sua Em.z* e dopo la morte della medesima fatto- 
Ministro e Segretario di Stato del Serenissimo Sig.r Duca di Modena, e poi Gover- 
natore della cittá e Principato di Correggio per Sua Altezza Serenissima. 

170 págs. más dos hojas sin foliar. 



XXV 



Jacobus Rocabensolo, Reritm Moschovitarum commentariuSf Serenissimo-magno 
Hetruriae Diici Cosmo tertio. 

Ms. original; siglo xvii; 70 hojas en folio menor, numeradas, más 4de prels. 

Est. 38, tab. 4, núm. 3.840. 

La dedicatoria comienza así: «Prodit inde ex gélida sua Arcto Cimmeriisque 
tenebris Commentarius noster Moschoviticus in clarum Hetruriae tuae meridiem, 
ut ex serena augusti nominis tui luce, veluti anímam sibi et vitam foeneret^ 
quippe qui perpetuas inter peregrinationum jactationes, nisi rudis, obscuruá et 
male affectus nasci non potuit...» 

Firma el autor con las iniciales J. R. 

Esta obra está dividida en cuatro libros. En el priiraero se examina d origen de 
los rusos y su Historia hasta el monarca que reinaba entonces. Fiodor ó Teodoro 
AIexewitz,de quien dice que era: «maximae spei Princeps, dignus patri hodie est 
successor... Videtur enim Fiodor veluti traducem a magno párente virtutem feli- 
cissime hausisse, simulque ex óptima diligentissimaque educatione imperatorias 
accurate artes percepisse, quarum specimina non tantum in populis rite regundisy 
sed in bellís quoque Tataricis, Turcisque gerundis gnaviter demonstrat.^ 

En el libro segundo se refieren las insignias del Zar, su coronación, sus bodas, 
el aparato de su mesa y otras cosas de los monarcas rusos. 

En el tercero, las costumbres del pueblo ruso; su idioma, su religión, su cultura 
y las clases sociales. 

En el cuarto se hace una descripción geográfica de Rusia y de los países que le 
pertenecían, como la Nueva Zembla y Laponia. 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



Relaciones diplomáticas entre España y la Santa Sede durante el 
siglo XIX, por Jerónimo Becker, del Cuerpo facultativo de Archiveros, Bi- 
bliotecarios y Arqueólogos; de la Real Sociedad Geográfica, etc. Madrid, Im- 
prenta de Jaime Ratés Martín, Plaza de San Javier, núm. 6. 1908. Un tomo de 
488 páginas, con cubierta de color á dos tintas. 19 X r3. 

El nuevo libro de nuestro laborioso compañero Sr. Becker, que presta sus in- 
teligentes servicios en el Archivo del Ministerio de Estado, demuestra su vocación 
y aptitudes para los estudios históricos, con aquel espíritu de impersonalidad y tan 
difícil como apetecible, y que no debe confundirse con la pretendida imparciali- 
dad que cabe en los hechos, pero no en los principios, como probó magistralmente 
D. Marcelino Menéndez y Pelayo en su discurso preliminar á la Historia de los 
Heterodoxos. 

No oculta el Sr. Becker, ni en los 24 capítulos en que divide su libro, ni en la 
elección de los 14 documentos que forman los Apéndices, cuál es su criterio y 
cuáles sus tendencias, por lo que los entusiastas contradictores de la, revoluciona- 
ria y heterodoxa supremacía del poder civil notarán la falta de hechos tan impor- 
tantes como el de la pública retirada de las Cortes, el 21 de Diciembre de 1^44, de 
la minoría católica ó vilumista, de que fué inspirador el insigne Balmes, y su ma- 
nifiesto fecha 4 de Enero siguiente. Tratábase del proyecto de Ley del Culto y 
Clero, presentado por el entonces Ministro de Hacienda D. Alejandro Mon. (Véase 
Apuntes para una Historia de la Legislación Española sobre Imprenta ...por ... 
Egui!{abal; volumen 3." de la Bib. Jurídica de Autores Españoles, pág. xiii.) 

También es sensible la omisión de lo que respecto al reconocimiento del reino 
de Italia contestó el Ministro de Estado D. Manuel Bermúdez de Castro al Senador 
Marqués de Heredia en la sesión del 6 de Febrero de 18Ó6, afirmando que «el Go- 
bierno ha querido con el acto de que nos ocupamos ponerse en actitud de ejercitar 
su acción y levantar su voz de una manera más eficaz en favor del poder temporal 
del Padre Santo, entrando en el concierto europeo». Esta explícita declaración 
sirvió de base á D. Alejandro Pidal para su discurso, de que habla el Sr. Becker 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS \Zj 

€n el capítulo XXII de su útil é interesante obra, cuya oportunidad es notoria en 
los momentos actuales. (V. Discursos del Marqués de Heredia, Bilbao, kSgi.) 

Léanla y estudíenla los defensores de ciertos radicalismos, incompatibles con 
Ja paz de los Estados y las realidades de la vida política, y convenciéndose de la 
rectitud y generosidad con que ha procedido siempre la Santa Sede, proclamarán, 
una vez más, la verdad axiomática consignada en los olvidados versos del Señor 
de Batres: 

Por concordia, las menores 
cosas parescen é crescen; 
e sin ella, las naayores, 
puestas por tierra,"perescen. 

Excusado es decir que unimos nuestras felicitaciones á las muchas que recibe 
nuestro querido compañero por su labor meritísima. 

L. 



nave Roma. Ghiese, Monumenti, 6ase, Palazzi, Piazze, Pontane, Vi- 

lle, por D. Gnoli. Roma. Walter Modes, editore, 1909. [Tipografía Editrice Ro- 
mana. Illustrazioni dello Stabilimento Danesi.] vii -f- 25o pags. 145 X 220 milí- 
metros. 

Defiriendo á la invitación de la Sociedad romana de cultura de la mujer, el 
Dr. Gnoli, Director de la Biblioteca Nacional de Víctor Manuel de Roma, dio, du- 
rante la primavera de 1901, una serie de conferencias, con proyecciones, en la 
gran aula del Colegio Romano, acerca de los edificios de la Ciudad eterna. Repitió 
dichas conferencias en el Círculo artístico y en la Asociación de cultivadores de la 
Arquitectura. Varios de los quejasistieron á ellas desearon publicarlas, á lo que el 
Dr. Gnoli se opuso, pues pensaba completar su trabajo ordenándolo en forma dis- 
tinta á la que siguiera en las mismas, y más acorde para un libro: orden histórico. 
Por distintas causas suspendió la publicación ya comenzada, y nuevamente soli- 
citado ha consentido en imprimirlas en su forma originaria, llenando tan sólo al* 
gunos vacíos, que necesariamente hubo de dejar en sus lecciones. 

Trata sólo el autor, según dice con excesiva modestia, de completar las guías 
topográficas, siempre confusas, y más para quien no tiene alguna previa prepara- 
ción. Algo más que una Guía es el libro del Sr. Gnoli. He aquí el extracto del su- 
mario: Chiese: parte I, Da Constantino al Rinascimento; parte II, Dal Rinasci- 
mento al 1870. — Monumenti sepolcrali. — Case e Pala^i: parte I, Dal secólo xii a 
Bramante. — Pia¡{!{e e Fontane. — Giardini e pille, — Dopo il 1870. 

Es una preciosa obra de vulgarización, ilustrada con verdadera profusión de 
hermosos fotograbados y tres planos y panoramas de la ciudad en distintas épocas. 

No trata de los monumentos anteriores á Constantino, por creer que de la a»^ 
tigiiedad se tiene más idea que de la época comprendida entre dicho Emperador y 
la pérdida del dominio temporal de los Papas, y circunscribe su labor á lo indica- 
do, formando un conjunto interesantísimo. Difícilmente en el espacio de que ha 
dispuesto el Dr. Gnoli se puedan decir más cosas de Roma; nada falta de lo esen- 
cial y aun hay algo más. Dos índices, uno de nombres y otro de lugares, facilitan 
ja busca de cualquier dato aislado que interese. Las ilustraciones son 270 sin los 



I 38 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

planos, la impresión esmeradísima sobre papel couché, y la presentación del libro,. 
sugestiva, honra á la casa editorial. 

Es un tomito que no debe faltar en la biblioteca de los aficionados al arte, pues 
dentro de su limite propio, de manual de vulgarización, es de lo bueno que se ha- 
hecho en estos últimos tiempos. 

L. H. 



Biblioteca catalana. Segle XIII. Libre de Saviesa del Rey en Jacme I 
d'Aragó» primera edició, feta estampar ab un Estudi preliminar per en Ga- 
briel Li-ABRÉsv Quintana. MCMVIII. VII. Gentari (sic) del naxement del Rey 
[Santander. Propaganda Gatólica, 1908]. xlvii + 9^ págs. y una s. n. de colo- 
fón. 102 X 160 milímetros. 

Entre las muchas publicaciones con que se manifiesta el pujante Renacimiento 
catalán surge el curioso Übrito, bellamente editado en Santander por D. Gabriel 
Llabrés, y cuyo título encabeza estas líneas. 

El estudio preliminar tiene el sumario siguiente: 

/. Intents de publicado en 1876 y 1 8 go.— El primero, del Barón de Tourtou- 
lon, el mejor y más concienzudo historiador del gran Rey, y el segundo, del propio 
Sr. Llabrés, que en 1890 copió en El Escorial el ms. M-j, 29, proyecto á que renun- 
ció, vista la poca aceptación de la colección de sentencias de Jafuda Bonsenyor y 
la Doctrina Moral de Luis de Pax, publicadas en la Colección de documentos iné- 
ditos del Archivo de la Corona de Aragón. 

//. ríQué es lo Libre de Saviea?— Del que afirma el Sr. Llabrés es un extracto- 
de lecturas, lo cual deduce del mismo desorden del tratado, hecho por aglutina- 
ción, no de una vez, y con plan preconcebido. 

///. Origen d'aqiiest I libre.— Mezcla, de oriental y clásico, explicado por la in-^ 
fluencia de los Templarios, de vuelta de las Cruzadas y detalles de indumentaria, 
pedrería preciosa, letras de oro y plata, escalinatas y palacios de mármol nombra- 
dos en pasajes de la obra, que á seguida cita, confirmando su apreciación, las refe- 
rencias de sabios de Persia y de la India, contenidas en un libro que se ha perdido 
y gozó durante la Edad Media de grande estima, como las mismas palabras del 
real (?) colector lo demuestran, y que debió de considerarse como la suma ciencia 
en el arte de gobernar. De los tratados que dicho áureo libro contenía sólo se re- 
producen en el de Saviesa dos, sin duda por cansancio del copista, que continúa 
su labor con las concisas sentencias y máximas que atribuye á Sócrates. 

IV. Los proiferbis, base de la educado miíjeval. 

V. Lo Libre de Saviea's registra en la Ilibreria deis reys d' Aragó, junta- 
ment ab molts altres de proverbis. — Dos afirmaciones, que prueba, con el Inventa- 
rio de los libros de D. Martín, publicado por el erudito bibliógrafo catalán señor 
Massó y Torrens, y la curiosa carta de R. Lulio, publicada por Finkc en sus Acta 
Aragonensia. 

VL Aquest Ilibre fo ordenat per Jacme /.—Con la confesión de que quizá esta 
opinión no convenza á todos, manifiesta el Sr. Llabrés la suya, desde luego afirma- 
tiva, razonándola con bastante lógica, que sin embargo no convence, mientras 
nuevos datos no fijen la cuestión. 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS I Sq 

VIL Los dos Prolechs del //z¿>re.— Posteriores á la ordenación del mismo y dis- 
tantes entre sí unos quince años por lo menos. En este capítulo aduce nuevos ar- 
gumentos en pro de su teoría de que fué el Rey Jaime el colector de las sentencias 
y niega la colaboración del judío Jafuda Bonsenyor, posterior al reinrdo de 
Jaime I. 

VIIL Lo gopernar per principis. 

IX. Los conselis de bongovern de Jacme I c. son gendre n'' Alfonso X de Caste- 
lla(i 26g).— En estos dos párrafos hace notar, de acuerdo con Tourtoulon, la de- 
cisiva influencia que en el gran Rey ejerció la primera educación recibida de los 
Templarios, manifestada, no sólo en su juventud, como lo prueban interesantes 
episodios de su vida, sino en la edad madura, al aconsejar al Rey Sabio. 

A'. L 'erudició del Rey y de sos coetanis. 

XI. Les eclipsisy l'astrología a Aragó y a Castella. — Fué más extensa la ins- 
trucción de lo que vulgarmente se cree, y para mayor convencimiento, se refiere el 
Sr. Llabrés á su Estudi sobre el Cangoner deis Comtes d'Urgel, y respecto á ios 
conocimientos astronómicos, entreverados con la astrología y supersticiones pue- 
riles, resultan casi todas las predicciones exactas, y que la afición á esos estudios 
fué grande lo demuestra en Aragón el Inventario citado del Rey D. Martín, y en 
Castilla, la ordenación de las Tablas Alfonsinas del Rey Sabio, tan supersticioso 
como todos los de su época, cuyos conocimientos tanto tenían de empirismo. 

El capítulo XII lo dedica á la descripción de los Códices conocidos del Libro de 
la Sabiduría, y con él termina el Sr. Llabrés su trabajo. 

L. H. 



Les Troubadours: leurs vies, leurs oeuvres, leur influence, par 

Mr. Joseph Anglade. professeur adjoint a l'Université de Nancy. Un volumen^ 
de viii-f-328 págs.--i28X 189 mm. Librairie Armand Colin, 5, rué de Mézié- 
res, París, [Coulommiers, Imp. Paul Brodard], 1908. 

La poesía de los trovadores fué tan sólo una llamarada, al menos en la época de 
su máximo esplendor; pero de un brillo y una fuerza de iluminación tan grande,, 
que se notó, y aún nota, en todos los países cercanos al de su nacimiento: España, 
Portugal, Italia y Alemania. En las literaturas de todos estos países se ven influen- 
cias más ó menos directas de la poesía provenzal, imitaciones más ó menos perso- 
nalizadas por los imitadores; pero lo suficientemente claras para puntualizar el 
origen, reflejos de aquella sociedad especial en que los trovadores vivieron y expu- 
sieron sus singulares teorías del amor cortesano y quintaesenciado, derivación del 
espíritu caballeresco que informó las costumbres sociales de casi toda la Edad Me- 
dia. Con razón ha dicho Gastón París: «Es la poesía de los trovadores un objeto de 
estudio de primer orden.» Mr. Anglade lo ha querido dar á conocer al «gran pú- 
blico» intelectual, siendo la primera vez que esta curiosa poesía, en un cuadro de 
conjunto, aparece á la consideración de dicho público. 

Las obras de Diez y Fauriel, sobre todo la última, han quedado anticuadas; lo 
mucho y bueno hecho posteriormente está diseminado en innumerables artículos 
de revistas, monografías, notas, prefacios de ediciones de determinados trovadores,, 
etcétera, etc. Todo ello lo ha puesto á contribución el Sr. Anglade, y uniéndolo y 



140 REVISTA DK ARCHIVOS, BIlíLIOTECAS Y MUSEOS 

coordinándolo hábilmente, ha formado un compuesto uniforme, aceptando lo sus- 
tancial y preparando el camino para más detalladas y amplias investigaciones. 

Doce capítulos componen la obra; los cuatro primeros, dedicados á estudiar en 
conjunto la poesía provenzal. Son de gran interés, y perfectamente expuesto queda 
en ellos el medio social, el ambiente en que hubieron de vivir y escribir ios tro- 
vadores, necesario proemio para mejor comprender, analizar y estudiar sus obras. 
Los ocho capítulos restantes tratan individualmente de ios principales trovadores 
V de su influencia en las literaturas hispano-portuguesa, catalana, italiana y ale- 
mana. Casi todos los textos copiados llevan atinado comentario, permitiendo que 
el lector se forme una ¡dea clara de lo que fué la poesía de los trovadores. El libro, 
que es el resumen del curso dado en la Universidad de Nancy en el semestre de in- 
vierno de 1907-1908, no es, como dice el mismo autor, una historia completa de la 
antigua literatura provenzal, sólo ha querido dar á conocer los nombres más inte- 
resantes ó los más característicos de cada período; trata de escribir una obra acce- 
sible, desprovista del aparato de erudición anejo á este linaje de estudios; hay en 
ella más afirmaciones que discusiones; se ofrece á quienes todavía se interesan por 
las cosas del pasado, no por viejas, sino por artísticas y bellas. Dado el carácter de 
la obra, los textos los traduce, pues si hubiera incluido sólo el provenzal, para la 
mayor parte de las gentes desconocido, carecería la obra de la accesibilidad por su 
autor deseada, y de incluir texto y traducción, el volumen se hubiera duplicado. 
Para los que conocen el provenzal y pueden gustar sus bellezas, anuncia Anglade 
una Antología, en la que podrán satisfacer su deseo. 

El capítulo Xí, dedicado parte de él á España, parece algo ligero; no hay en él 
tanta investigación directa como aparece en los demás; extracta demasiado la 
fuente principal, quizás única española que ha utilizado, De los trovadores en Es- 
paña, del maestro D. Manuel Milá y Fontanals, libro capital como con razón lo 
llama Anglade. Realmente, la bibliografía provenzalista nuestra es limitadísima, 
de empeño no hay otra cosa que Milá, y Anglade en un capítulo ha incluido Espa- 
ña, Portugal (donde se ha trabajado en el asunto bastante más que aquí), Cata- 
luña y Alemania; poco podía quedarnos. Consolémonos con el juicio que de nues- 
tro «buen Rey de Castilla» hizo en estas palabras el último trovador en orden 
cronológico Giraut Riquier, de Narbona: «Depuis que je perdis le glorieux roi qui 
m'aimait tant, Alphonse de Castille, je n'ai pas trouvé de seigneur qui appréciát 
mon talent et qui me sút si bien honorer qu'il me retirát de la misére.» 

Si lo apuntado, y alguna otra minucia pudiera considerarse defecto, sería el 
único que el libro de Anglade tuviera. Termina con una copiosa y fundamental 
bibliografía, que acaba de hacerlo útilísimo y muy recomendable. 

En conjunto, es una obra en la que el savoir faire de los franceses campea á 
maravilla; léese con verdadero interés y agrado. 

L. H. 



La gloria de don Ramiro. Una vida en tiempos de Felipe segundo, por En- 
rique Larreta. Madrid, 1908, Un vol. 

De todas las formas que puede revestir la historia para enseñanza de los aficio- 
nados á ella, la más interesante, y tal vez la más difícil, es la novela^ Para escribir 
una obra literaria de este género, con medio ambiente contemporáneo, basta y so- 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS I4I 

bra tener despierto el ingenio y decir las cosas más peliagudas con cierta crudeza; 
pero al novelista historiador, al que pietende resucitar en un libro la vida de una 
generación pasada, han de exigirsele muchas más cosas: ha de tener multitud de 
conocimientos y ha de poseer en grado sumo un don de que pocos disponen: el de 
saber prescindir en un momento dado de sus propios convencimientos y de los 
prejuicios inherentes á la época en que vive, para pensar y sentir como debieron 
sentir y pensar los personajes que intervienen en la acción de su novela. Todas es- 
tas circunstancias limitan forzosamente ei número de las novelas históricas que 
merecen el calificativo de buenas y hace que abunden las novelas que son malas, 
aquellas que resultan verdaderas caricaturas, conjunto de sandeces y despropó- 
sitos. 

La novela publicada por el Sr. Larreta, con el titulo de La gloria de don Ra^ 
miro, merece, no ya por un sólo motivo,- sino por varios, el honor de figurar enire 
las buenas obras de tan difícil género literario, y los elogios que ya le ha tributado 
la crítica no son más que un tributo debido al excelente gusto y á los notables co- 
nocimientos de su autor. Los que sentimos una marcada predilección por la época 
en que se desarrolla la acción de esta novela no podemos menos que felicitarnos 
de que el Sr. Larreta coincida en este punto con nosotros, y de que, llegado de le- 
janas tierras, puesto que es argentino, y educado, sin duda, literariamente hablan- 
do, en una atmósfera poco propicia á la simpatía por una época tan extraña é in- 
comprensible pi*ra la generación actual, haya consagrado no escasa parte de su 
permanencia en España al estudio de ella. 

El mérito principal de este libro, aparte de su mérito literario, que no es es- 
caso ni mucho menos, consiste precisamente en el cuidado especial con que se es- 
fuerza en presentarnos un cuadro exacto de la vida, de las costumbres, de las ideas 
y de los sentimientos de los contemporáneos de Felipe II. Despréndese de esta obra 
una melancolía profunda que, no sólo procede de la descripción del medio ambiente 
ni de la tristeza propia de las escenas que en el mismo se desenvuelven, sino de la 
impresión que nos causa el tremendo contraste entre las ideas de aquellos hombres 
y nuestras propias ideas; de la sensación que nos produce el abismo que los siglos 
han ido abriendo insensiblemente entre ellos y nosotros. Este es, á nuestro juicio, 
el mayor mérito del Sr. Larreta. 

La acción se desenvuelve primero en Avila, «ceñida estrechamente por su to- 
rreada y bermeja muralla, más que una ciudad, un gran castillo roquero», y los 
primeros paisajes que contempló el héroe tenían «coloración austera, sequiza, mi* 
«eral, donde el sol reverberaba extensamente; paisaje huraño y desapacible como 
el alma de un monje». 

Don Ramiro, hi;o de noble doncella castellana y de un morisco que abuso de 
su confianza para vengar antiguos ultrajes, se educó religiosa, austeramente, en 
un caserón viejo que recortaba sobre el cielo «su imponente corona de matacanes y 
de morumas almenas. Era una mole altanera, fosca, manchada á trechos de una 
costra rojiza, semejante á la herrumbre. Estrechas ventanas de prisión la aguje- 
reaban al azar, y una perlada moldura, que parecía simbolizar el rosario, ornaba 
la base de las cuatro garitas y uno que otro antepecho». En aquel caserón que el 
autor nos pinta rudo y semibárbaro, con grandes piedras irregulares tostadas por 
el sol, asomando entre la argamasa de los muros; con ancho patio encuadrado por 
claustrales galerías en cuyo centro crecía por doquier la maleza; con habitaciones 
semiabandonadas, <fáonáQ los tapices flamencos desplegaban obscuramente sus fá- 



142 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

bulas* y se veían viejos retratos de familia, creció don Ramiro entre dos sombras 
vivientes, el hidalgo don Iñigo, <>de cuerpo menudo y rostro cetrino, vestido siem- 
pre de negro ó de pardo, sin otra gala que la venera de oro y la roja espadilla de 
Santiago"» y doña Guiomar, «de rostro macerado por los pesares, vestida con negro 
monjil». 

«Respirando aquel aire claustral de tristeza y de encierro, con el azoramiento 
instintivo de los niños en las grandes desgracias, sin una alegría, sin un compañero 
de su edad, gobernado por seres taciturnos que hablaban de continuo en voz baja, 
vivió D. Ramiro ios obscuros días de su niñez. La menor expansión infantil, su 
misma sonrisa, hallaban siempre un dedo sobre un labio.» 

El héroe de la novela se educó en la «dureza de una devoción implacable», sin 
otro compañero que un escudero viejo que pasó su vida sirviendo á Carlos V y á 
Felipe 11 en los galeones y galeras, en quien el hábito del acecho continuo «había 
dejado un gesto de resolución instantánea en sus ojos enérgicos». Aquel hombre, 
«en cuyas pupilas duras chispeaba todavía la brasa del orgullo, como en los tiem- 
pos en que arrastraba sus castellanas espuelas por las losas de Ñapóles», sabía 
maravillosas historias, hazañas increíbles, terribles relatos de guerras y crueldades 
en las cuales intervino y que despertaban en el niño el afán de imitarlas. Pero la 
religión, las más de las veces, se sobreponía á aquellas veleidades guerreras, y á 
los «diez años parecía locado de Dios». Poco á poco vanse despertando en el alma 
del joven sentimientos distintos, opuestos, en eterna lucha unos con otros. El autor 
nos pinta aquel alma melancólica presa sucesivamente de la más exaltada piedad, 
del amor carnal, de las ambiciones mundanas; triunfando unas veces de sus fla- 
quezas, dejándose vencer otras por ellas; soñando con ser «elegido por Dios para 
continuar la tradición de las glorias inolvidables»; protestando contra la influencia 
de la carne en el preciso instante de rendirse á sus halagos; recordando «la sublime 
castidad, el ascético abandono, el desprecio y la mortificación del harapo corrupto 
de nuestro cuerpo» cuando iba á rendirse á las incitaciones y extravíos de la lujuria. 

Las aventuras de tan extraño personaje; sus ansias de gloria y sus fracasos en 
la vida real; sus amores con la bella Beatriz, que le desprecia, y sus relaciones 
con la morisca Aixa, á cuya muerte infamante contribuye; sus entusiasmos polí- 
ticos y religiosos; el trágico desenlace de su vida, después de matar á su rival y 
de dar muerte á Beatriz, cuando su verdadero padre, el morisco, le revela el mis- 
terio de las tristezas de su niñez, van sucediéndose y cautivando al lector hasta 
llegar á la verdadera, á la única gloria de don Ramiro, la cual no fué otra que la 
oración rezada por Santa Rosa sobre su cadáver, allá en América. 

«... Rosa acercóse al ataúd. ¿Cómo dudar? Se hallaba ante el cadáver de aque- 
desconocido que había saltado una mañana las tapias de su huerto y á quien ella, 
sin darle tiempo á que desplegase los labios, habló largamente sobre el divino y 
verdadero amor, con palabras dictadas, sin duda, por el cielo. Fijó entonces sus 
pupilas con profunda atención en el descarnado rostro, y al reparar en la beatitud 
innegable que bañaba los párpados, comprendió que aquellos ojos habían contem- 
plado antes de extinguirse alguna visión deslumbradora del Paraíso. Dejóle caer 
una flor sobre el pecho, y otra, y otra después. El alba clareaba apenas el templo 
con lívidos resplandores que bajaban délas vidrieras, y la vieja niebla de perfume, 
adormecida en las naves, se rasgaba por momentos, como si los ángeles volasen 
en la penumbra. Rosa de Santa María arrodillóse piadosamente, y murmuró una 
plegaria por el alma de aquel muerto... Y esta fué la gloria de don Ramiro.» 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS ¡43 

Al lado de esta figura principal se mueven muchas y muy notables figuras 
episódicas: Don Alonso Blázquez, «que disertaba sobre las cosas del arte y refería 
á menudo sus pláticas con el Tintoreto, á quien había conocido íntimamente»; 
el Canónigo Lorenzo Vargas Orozco, «cuyo concepto teologal tenía la solidez de 
un peñasco»; Diego de Bracamonte, audaz conspirador que marchó al cadalso 
«tieso, indómito, solemne, mirando hacia las nubes, y pisando con fuerza como el 
que marcha entero en la honra», y muchas más cuya enumeración sería larga. 

Abundante en descripciones breves, animadas, pintorescas, que parecen cua- 
dros acabados y perfectos, es La gloria de don Ramiro, con su estilo pulcro y 
•correcto, un excelente libro, que permite, mejor que muchas disertaciones eruditas, 
formarse idea exacta de aquella época en que «el humor español se hizo reservado 
y sombrío». 

J. J. 



VARIEDADES 



BÉLGICA. — En Bruselas se ha constituido una Sociedad Internacional de Dia- 
lectología románica con el fin de dar á \os patois de los países románicos el lugar 
importante que deben ocupar en las investigaciones de lingüística. Tiene por ór- 
ganos la Revue de Dialectologie romane y el Bulletin de Lialectologie romane y 
se reserva la creación de una Bibliothéque de Dialectologie romane para la publi- 
cación de trabajos extensos, atlas y mapas lingüísticas en la medida de los medios 
de que disponga. Sus publicaciones se hacen en francés, italiano, español, portu- 
gués, catalán, rumano, alemán é inglés. La Sociedad admite, no solamente miem- 
bros personales, sino también bibliotecas, institutos, asociaciones y administra- 
ciones. Suscripciones anuales de los miembros activos, que reciben, franco de 
porte, todas las publicaciones de la Sociedad: 25 francos (= 20 marcos); de los 
miembros adheridos, que no reciben más que el Boletín: lo francos (=8 marcos). 
Las suscripciones se pagan al comienzo de cada ejercicio, siendo el primero el de 
1909. No se podrá abandonar la Sociedad hasta el final del ejercicio comenzado y 
después de haber comunicado su decisión antes de fin del mes de Junio. Conforme 
á su carácter internacional, la Sociedad ha instituido i3 departamentos para la 
recepción de los trabajos procedentes de los países románicos y cuatro departa- 
mentos para la colaboración de los países no románicos. Cada departamento 
forma un dominio independiente, bajo la dirección de un redactor permanente. 
Redactores: I. Italia: C. Salvioni, vía Ariosto, 4, Milano. II. Su/^a románica: 
L. Gauchat, Hofacker-strasse, 44, Zürich. III. Dominio francés: M. Roques, 2, 
rué de Palissy, París. IV. Bélgica: A. Doutrepont, 5o, rué Fusch, Liége. V. Ca- 
nadá: A. Rivard, rué Hamel, Quebec. VI. Dominio proyen^al: J. Anglade, 14, 
boulevard d'Alsace-Lorraine, Nancy. Vil. Dominio catalán: Antonio María Aleo- 
ver, Serra, i3, Palma de Mallorca; VIH. Rumania: vacante. IX. Dominio rheto- 
románico: J. Jud, Universidad, Zürich. X. Dominio castellano (España y América): 
Ramón Menéndez Pidal, Ventura Rodríguez, 21, Madrid. XI. Dominio portugués: 
J. Leite de Vasconcellos, Biblioteca Nacional, Lisboa. XII. Dominio portugués 
Juera de Europa: O. Nobiling, rúa Tacqua, 2, S. Paulo (Brazil). XIII. Dalmacia y 
Albania románicas: M. G. Bartoli, via Fabro, 8, Torino. XIV. Alemania: B. Schá- 
del, Richard Wagner-strasse, 48, Halle a / S. XV. Austria-Hungría: vacante. 
XVI, Países escandinavos y Finlandia: Erik Staaf, Sysslomansgalan, i5, Uppsala. 



VARIEDADES 143- 

XVII. Estados Unidos de América é Inglaterra: i. Geddes, Fairmount-street^ 
Brookiyn (Massachussetts), U. S. A. 

Un número creciente de regiones dialectales serán estudiadas por especialistas 
en el Ajiuario crítico anejo á la Revista. He aquí los nombres de los colaboradores 
especiales ya comprometidos. Italia: Dialectos véneto -istrianos: G. Vidossich, 
Gimnasio sup., Trieste; Lombardía y Piamonte: C. Salvioni; Emilia; E. Gorra, 
piazza Castello, 14, Pavía; Liguria: E. G. Paródi, Instituto Superiore, Firenze: 
Italia central: C. Merlo, Universitá, Pisa; Cerdeña y Córcega: P. E. Guarnerio, vía 
Donizetti, 20, Milano. Sui^a romana: Cantones de Berna y de Vaud: E. Tappolet, 
Augustinergasse, Basel; Cantones de Ginebra y de Valais: J. Jeanjaquet, Bel-Air, 
i5, Neufchatel; Cantones de Neufchatel y de Friburgo: L. Gauchat. Dominio fran- 
cés: Lorena: H. Urtei, Osterbeckstrasse, 9, Hamburg. Bélgica románica: Región 
de Hennuyer: A. Bayot, 126, rué des Joyeuses-Entrées, Louvain: Oestevalón: Abbé 
(^•rignard, S. J.; Región namuresa: A. Maréchal, Athénée Royal, Namurs; Lieja- 
Vervie: A. Doutrepont, J. Haust, 76, rué Fond Pirette, Liége; Valonia prusiana: 
Abbé Bastin, Faymonville (Rheimprovinz); Ardenas-Gaumais: J. Feller, 3, rué 
Bidaut, Verviers. Canadá: Provincia de Quebec: A. Rivard. Dominio proven^al: 
Languedoc: J. Anglade; Gascuña: G. Millardet, i35, rué du Tondu, Bordeaux. 
Dominio catalán: Cataluña y Rosellón: B. Schádel; Baleares: Antonio María Aleo- 
ver, presbítero, Serra, i3, Palma de Mallorca. Dominio castellano: Asturias: Fede- 
rico de Onís y Sánchez, Biblioteca Universitaria, Oviedo; León: Ramón Menéndez 
Pidal; Aragón: Tomás Navarro Tomás, Andrés Borrego, 20, Madrid. Judíos de 
Marruecos: J. Benoliel, Largo de S. Paulo, 19, Lisboa. Judíos de Levante: M. L. 
Wagner, Deutsche Realschule, Constantinopla. Suroeste de los Estados Unidos, 
Méjico y América Central: A. M. Espinosa, Box, 226, University, Chicago. Domi- 
nio portugués fuera de Europa: O. Nobiling. Dalmacia y Albania románicas: M. 
G. Bartoli. 

Se ruega dirijan los manuscritos y toda cuestión relativa á la redacción y la 
colaboración al redactor del departamento correspondiente, y las adhesiones, sus- 
cripciones, preguntas y comunicaciones concernientes á la impresión de los traba- 
jos y la administración, los libros para el Anuario critico y las reseñas bibliográfi- 
cas á M. B. Schádel (Secretaría de la Sociedad). Puntos de suscripción para Espa- 
ña: Librería Suárez, Preciados, 48, Madrid, y Redacción del Bolleíi de la Societat 
Arqueológica Luliana^ Serra, i3, Palma de Mallorca. La Sociedad da cuenta de 
todas las obras que entran en su cuadro de las cuales se envíe un ejemplar á la 
Secretaría. Los títulos de las obras serán señaladas en la Bibliografía de la So- 
ciedad. 



3.* ÉPOCA. — TOMO XX lO' 



bibliografía 



Los libros y artículos de Historia en la acepción más amplia de la palabra, desde la poHtísa 
á )a científica; y los de sus ciencias auxiliares, incluso la Filología y la Lingüística. 

Dentro de este criterio, la lengua y la nacionalidad son las bases de clasificación de nuestra 
Bibliografía. 

Por excepción se incluyen (marcando con ••) las obras y trabajos de cualquier orden publi- 
cado-? por individuos de nuestro Cuerpo. 



LIBROS ESPAÑOLES 

I.* Los que se publiquen en España ó en el 
-extranjero, de autor español, cualquiera que 
sea la lengua en que estén escritos. 

2.*" Los libros de autores extranjeros publi- 
cados en lengua castellana ó en cualquiera de 
ios dialectos que se hablan en España. 

3.0 Las traducciones, arreglos, refundicio- 
nes y extractos de obras históricas y literarias, 
de notoria importancia, escritas por españoles. 

4.'' Las obras notables de amena literatura 
escritas por españoles en cualquier lengua ó 
por extranjeros en hablas españolas. 

5.® Las traducciones hechas por españoles ó 
extranjeros, á cualquiera de las hablas espa- 
ñolas, de las obras históricas y literarias, y aun 
Jas de amena literatura, cuando sean obras 
Maestras. 

Alonso Morcado (D. José). Prelados se- 
villanos ó Episcopologio de la S. M. y P. 
Iglesia de Sevilla. — Sevilla, Izquierdo y 
Comp.% i9o8.— 8.« d., 1.032 págs. [4279 

Altolaguirre y Duvale (D. Ángel). Re- 
laciones geográficas de la Gobernación de 
Venezuela ( 1 767-68), con prólogo y notas. 
—Madrid, Imp. del Patronato de Huérfa- 
nos de .Administración militar. — 8." m., 
35o págs. [4280 

Areitio (Darío). Apuntes Arqueológicos 
de Vizcaya. Los sepulcros de Arguineta. 
— Bilbao, Imp. provincial, 1908.-4.", 68 
págs. con fotograbados. (4281 



Camacho t González (Antonio). Geo- 
grafía. Apuntes sumario de esta asigna- 
tura... para el ingreso en el Cuerpo de 
Telégrafos. — Madrid, Ángel B. Veíasco, 
i9o8.-8.«d., 181 págs. [4282 

Cantú (César). Historia Universal, tra- 
ducida y continuada hasta nuestros días, 
por Joaquín García-Bravo. Tomo XIX. — 
Barcelona, Imp. Garro Hermanos, s. a. 
(i9o8).-8.«, 39o págs. [4285 

Catálogo de la Biblioteca del Colegio 
de Abogados de Barcelona, Año de i9o8. 
— Barcelona, Henrich y Cía.— Fol., 486 
páginas. [4284 

Cejador t Franca (D. Julio). Tesoro de 
la Lengua Castellana. Origen y Vida del 
Lenguaje. Lo que dicen las palabras.- 
Perlado, Páez y Comp.», i9o8.-8.» m., 
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guaje». [4285 

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Seminario (Conciliar de Barcelona. Tomo /. 
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—Barcelona, Imp. de la Casa provincial de 
Caridad, i9o8.— 8.° m., 97 págs. [4286 

CoTARELO. Migajas del Ingenio. Colec- 
ción rarísima de entremeses, bailes y loas 
reimpresa con prólogo y notas. — Madrid. 
Imp. dela«Rev. de Archivos», i9o8.— 8.", 
224 págs. [4287 



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de Leandro Pérez, i9o8.— 8.®, 344 pági- 
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lasco, i9o8.-8." m., 48 págs. [4306 

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de la «Revista Técnica de Inf.* y Cab."». 
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SuÁREZ Inclán (Excmo. Sr. D. Julián). 
Discurso leído ante S. M el Rey en... ia 
Real Academia de la Historia... en conme- 
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Fortanet, i9o9.-8.° d., 78 págs. [4308 

Squier (E. G.). Honduras. Descripción 
histórica, geográfica y estadística de esta 
República de ia América Central. — Tegu- 
cigalpa, Tip. Nacional, i9o8.— 8.*, 446 pá- 
ginas. [4309 

Valle-Ameno (Marqués de). Los Estu- 
diantes en la (juerra de la Independencia. 
—Zaragoza, Est. tip. «La Editorial», i9o9. 
-8.°m., 16 págs. [4510 



148 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Vives (Antonio^ EF arte Egeo en Espa- 
ña.— Madrid, Imp. Ibérica, s. a. (i9o9).— 
8.»^ m., 35 págs. [43H 

Zorrilla (D. José). Últimos versos iné- 
ditos y no coleccionados. — Madrid, M. 
Pérez Villavicencio, i9o8.— 8.°, 2:6 pági- 
nas más i hojas. (4312 

A. Gil Albacete. 

LIBROS EXTRANJEROS 

I." Los de Historia y sus ciencias auxiliares, 
de Literatura y Arte, de Filología y Lingüís- 
tica, publicados por extranjeros en lenguas 
sabias ó en lenguas vulgares no españolas. 

2.0 Los de cualquier materia, con tal que se 
refieran á la Historia de España y estén es- 
critos en dichas lenguas por autores extran- 
jeros. 

A. íM. i. V. Note. Brevi... per la compi- 
lazione delle schede. 

Amelung (W.). Die sculpturen des Vati- 
canischen Museums. //.— Berlin, Reimer, 
i9o8. — 4.**, IV + 768 págs. con 83 láms. — 
36 fr. [4313 

Baccari (E.). li Congo.— Roma, [Officina 
poligrafica italiana], i9o8. — 4.° marq., 
xxiiii 4. 769 págs. con retrato y 3 lámi- 
nas.— 20 lir. [4314 

Bertini (Charles-Auguste). V. Pasini- 
Frassoni (F.). 

Biblioteca per gli operai (in Roma]: 
statuto e regolamento.— Roma, G. Bertero 
eC, i9o8.-8.«, 8págs. 14313 

BiBLioTECHiNE gratuitc per i fanciulli 
delle scuole elementari d'Italia: [relazione 
del Comitato céntrale].- Bologna, A. Cac- 
ciari, 1908.-8.*», 42 págs. (4516 

BiENKOwsKi (P. R. von), Die Darstellun- 
gen der Gallier in der hellenistischen 
Kunst. — Wien, Holder, 1908.-4.", 
vni+i5i págs., 175 griibs. y 9 láms.— 
41,60 fr. [4317 

BoiNET (Amédée). Histoire de la minia- 
ture. -Le Mans, Monnoyer, 1 9o8. — 8." me- 
nor, 26 págs. (Enseignement par les pro- 
jections lumineuses. Notices rédigées sous le 
patronage de la Commision des vues insti- 
tuée prés du Musée Pédagogique). [4318 

BoRCHARDT (L.). Kunstwerke aus dem 
aegyptischen Museum zu Cairo. — Dres- 
den, Stengel, i9o8.— -Fol., 20 págs. con 
5o láms.-5o fr. 14319 



BuRGER (Konrad). Supplement zu Hain 
und P/inzer. Beitráege zur Inkunabein- 
bibliographie. — Leipzig, Hiersemann, 
1 9o8.— S.*», víii + 440 págs.-35 fr. [4320 

Carra de Vaux (Barón). Galilée París, 

BIétit, i9o8.-i6.°, 64 págs. con grabs. 
(Science et Religión. N." 503. Philosophes 
etpenseurs.) [4321' 

Catalogo della Biblioteca cattolica cir- 
colante in varié lingue [del] Monastero di 
Maria Riparatrice in Roma.— Roma, Tip. 
Propaganda Fide, 1908-9.-8.", 79 págs. (4322' 

Catalogue des ouvrages de Dante Ali- 
ghieri conserves au Département des Im- 
primés.- Paris, Imp. Nalionale, i9o8.— 
8.", 56 págs. á 2 col. (Del tomo 35 del Ca- 
talogue general des livres imprimes de la 
Biblinthéque Naüonale.)' (4520- 

Costa (Emilioj. Storia delle fonti del 
diritto romano.— Torino, (V. BOna], i9o9. 
-8.", XI + 239 págs.- 7 lir. (Nuova colle- 
^ione di opere giiiridiche, n." /3/.) [4324 

CHiAVAca(Eugéne). Guide de la Galerie 
royale du Palais Pitti, revu et augmenté 
par Eugéne Pieraccini. Troisiéme édiíion. 
— Prato, C. Collini, i9o8.- i6.°, 223 pági- 
nas.— 2, 5o lir. [4325' 

[D'AcHiARDi (Pietro)]. Les dessins de 
D. Francisco Goya y Lucientes au Musée 
du Prado á Madrid. //.^ et III.^ livraisons. 
— Rome, [Unione Cooperativa editricej, 
i9o8.— Fol.:, 2 cuad. con i55 láms. [43^2í> 

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De Guarinoni (Eugenio). Gli strumenti 
musicali nel Museo del Conservatorio di 
Milano. Cenni illustrativi e descrittivi. — 
Milano, [R. Romitelli e C.]; i9o8.— 8.". 
XV 4- i II págs. con 32 láms. [4327 

De Odriozola (Charles). V: Pasini-Fras- 
soni (F.). 

Donatello e sua scuola.— Firenze,(Stab, 
fotomeccanico e fotochimico ] , i9o8.— 
16.", 7 págs. + 128 láms. (CoUejione Ali- 
nari.) [4 "2» 

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Roma il 24 maggio i569.— Cittá di Castel- 
lo, S. Lapi, i9o8.— 8.°, 30 págs.— Edición 
de regalo. [4329 

Faraglia (Federico Nunzio). Storia della 
lolta ira Alfonso V d'Aragona e Renato d* 
Angió.— Lanciano, R. Carabba, i9oí^.— 
8.", XV -+^ 446 págs.-8 lir. 1453d 



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to the office of the Reveis in the time of 
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zia veneziana. — Venezia, Istituto véneto 
d'Arti grafiche, i9o8. - 8.^ 285 págs.- 
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xviii + 675 págs. con 7 láms. — 6,5o fran- 
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22 págs.. h 74 láms. -32 fr. [4339 

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des meilleurs auteurs modernes.— Evreux 
Hérissey el fils, (s. a.)— 8.' men., 27 p^gs. 
con 16 grab. y i mapa. — 2 fr. (Enseigne- 
ment secondaire. /Jmeignement secondaire 



des jeunes filies. Etiseignement primaire 
supérieur. Ecoles normales et écoles pri- 
maires supérieures.) [4541 

Lavisse ("Ernest). Histoire de France 
depuis les origines jusqu* á la Révolution, 
par... publié avec la collaboration de mes- 
sieurs Bayet, Bloch, Garre, Coville, Klein- 
clausz, Langlois, Lemonnier, Luchaire, 
Maríéjol,PetitDutaillis,Pfister, Rebellíau, 
Sagnac, deSaint-Léger, Vidal de la Blache. 
T. 5. II. La lutte contre la maison d'Autri- 
che. La France sous Henri II (i5i9-i559), 
par Henri Lemonnier. — Coulommiers, 
Brodard, 1908.-8." cuadrado, 384 págs. 
-6 fr. [4542 

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xviii^ siécle. — Paris, Blétit, i9o9. — 16.", 
1 26 págs. {Science et Religión, n.° 522-52$. 
Questions de Sociologie.) [4343 

Lechevallier-Cheriguard (Georges). La 
Manufacture de porcelaine de Sévres. Or- 
ganisation actuelle et fabrícation. Musée 
céramique. Répertoire des marques et 
monogrammes d'artistes— Evreux, Héris- 
sey et fils, i9o8.-8.^ 168 págs. con 60 
grabados. {Les Grandes Institutions de 
France.) [4344 

Leeuven (I. van). Prolegomena ad Aris- 
tophanem.— Leiden, Sijthoff, i9o8.— 8.", 
V 4- 446 págs.— 1 2,5o fr. [454S 

Lemonnier (Henri), V. Lavisse (Ernest). 

Loga (V. van). Jahrbuch der kunsthis- 
torischen Sammlungen des allerhóchsten 
Kaiserhauses. XXVII, 5. Antón is Mor ais 
Hofmaler Karls V Philipps IL — Wien, 
Tempsky, i9o8.— Fol., págs. 91-123 con 
10 láms.— 35 fr. [4346 

Lo Y (L.). La campagne de Styrie en 
i8o9.-París, Chapelot et Cié., i9o8.-8.*', 
9 1 págs. con mapa. [4347 

Luchaire (Achule). Innocent III. Le 
Concile de Latran et la reforme de l'Egli- 
se, avec une bibliographie et une table ge- 
nérale des six volumes, — Coulommíers, 
Brodard, I9o8.-I6.^ X'h29i págs. — 
3,5o fr. [4348 

Marckwald (Ernst) und Mentz (Ferdi- 
nand). Katalog der kaiserl. Universitáts 
und Landesbibliothek Strassburg. Katalog 
der elsass-lothringischen Abteílung. /.— 
Strassburg, Landesbibliothek, i9o8.— 8.*. 
XIV .|- 202 págs.— 3,75 fr. [4549 

Marinelli (Giovanní). Scritti minori, 



5o 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Vol. I. (Método e sioria del la geografía.)— 
Firenze, M. Ricci, i9o8.— 8A xLViiH-637 
págs. con retrato y láms.— 10 lir. [4350 

Masson (Frédéric). Autour de Sainte- 
Héléne. t.^^ serie: les Missionnaires de 
Sainte-Héléne. Le cas du general Gour- 
gaud. Lecas du chirurgien Autommarchi. 
Notes et Documents: 2^' serie: le Manquis 
de Montchenu, commisaire de S. M. T. C. 
Le Colonel comte Piontkow ski. Les lettres 
des souverainsá Napoleón. Les cuisiniers 
de Napoleón. La Comtesse de Rohan- 
Mignac de Jersey, etc. -Lvreux, Hérissey 
et fils, i9o9. — 2 vol., i8." jésus.— 3,5o fr., 
cada vol. [4331 

Mayer (A. L.). Juseppe de Ribera (lo 
Spagnoletto) . — Leipzig, Hiersemann , 
i9o8.— 8.0, i96 págs. con 43 láms. — 30 
francos. 1Í352 

Mentz (Ferdinand). V. Marckwald 
(Ernst). 

Meunier (J. M.). La prononciation du 
latin. Discours prononcé á la distribution 
des prix de l'Institution du Sacre-Coeur, 
le 23 juillet i9o8.— Corbigny, Ch. Sillard, 
i9o8.-8.°, xvl-22 págs.-i fr. [4553 

Meyer (Eduard). Nachtráge zur ág^'p- 
tischen Chronologie. — Berlín , Reimer. 
i9o8.— 8.", 46 págs. con láms.— 3,i5 fran- 
cos. [4554 

Monnet (Cgmille) et De Budan (E.). 
Supplément au guide International des 
collectionneurs d'ex-libris. Causerie-pré- 
face de Faustino Cwr/o.— Turín, H. Schio- 
ppo, i9o8.— 4." marq., 78 págs. con lá- 
minas. [4355 

MoRANDi (Luigi). Lorenzo il Magnifico, 
Leonardo da Vinci e la prima grammatica 
italiana; Leonardo e i primi vocabolari: 
ricerche.— [Roma, Forzani e C], i9o8.— 
16.", 1 58 págs.-2 lir. [4356 

MoRTET (Víctor). Un formulaire du vine 
siécle pour les fondations d'édífices et de 
ponts, d'aprés des sources d'origine anti- 
que.— Caen, Delesques, i9o8.— 8.°, 37 pá- 
ginas. (Del Bulletin Monumental . Tome 
7/, igo7.) [4357 

MoussET (Albert). Un résídent de France 
en Espagne au temps de la Ligue (i 583- 
i59o). Fierre de Ségusson . — Mamers, 
Fleury, i9o8.-8.% 107 págs. [4358 

Natali (Giulío) e Vitelli (Eugenio). 
Storía dell'arte, ad uso delle scuole e 



delle persone cólte. Ter^a edijione, ac- 
crescíuta e corretta. Vol. I. (L'arte orién- 
tale, greca, proto-italica, etrusca, ítalo- 
greca e romana, romana cristianeggiata, 
bisantina e araba, romanza.)— Torino, So- 
cietá tip. editríce Nazionale, i9o9. — 8." 
marq., xv -1-379 págs.— 3,5o lir. (Biblioteca 
¿farte.n.'' I.) [4559 

NoAiLLES (Vicomte de). Bernard de 
Saxe-Weimar (1604 á 1639) et la reunión 
de l'Alsace á la France— Evreux, Héris- 
sey et fiIs, i9o8.— 8.", IV 4- 503 págs. con 
mapas. [Episodes de la Guerre de Trente 
ans.) [4360 

Note. Brevi... per la compilazione delle 
schede. [per] A. M. /.— Partna, Rossi-Ubal- 
di, i9o8.-8.", >4 págs. [4361- 

Opera. L'... del Ministero d'Agrícoltura, 
Industria e Commercio per le biblíoteche 
popolari. Relazioni al I Congresso Nazio- 
nale delle Biblíoteche popolari, Roma,.. 
6-9 dicembre i9o8. (Ministero d'Agricol- 
tura, Industria e Commercio. Divísione 
deirinsegnamento agrario.)— Roma, G. 
Bertero e C, i9o8.-8.°, 39 págs. [4302' 

OsBORN (Max.). Künstler-MoMOgraphien. 
XC/. Joshua Reynolds.-Bielefeld, Velha- 
gen und Klasing, i9oS.— 8.", 132 págs, 
con 1 1 5 grab.— 5 fr. [4363" 

Papyrus grecs publiés sous la direction 
de Fierre Jouguet... avec la collaboration 
de' Paul Collart... Jean Lesquier... Maurice 
Xoual. T. I, fascicules i et 2.— Le P'üy. 
Peyríller, Rouchon et Gamón, 1 907-1 9o8. 
—2 vol. en 4.0 [1364- 

Pasini-Frassoni (F.), Bertini (Charles- 
Auguste) et De Odriozola (Charles). His- 
toire de 1 ordre milítaire du Saint-Sépul- 
cre de Jérusalem.— Rome, (Société éd. La- 
ziale], 1908.-4." marq., 204 1- lv págs., 
con retrato. (436r> 

PERCEVAULT(René). Etude sur les ínsti- 
tutions civiles et politíques de la Bretagne 
armoricaine dans la seconde moitié du ix^ 
siécle 1 1 hese ).—Rer)nes, Imp. des Arts et 
Manufactures, i9o8.— 8.", 1 19 págs. ((/n/- 
rersité de Rennes, Faculté de Droit.) [4366- 

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Faculté de Théologíe. La Bibliothéque du 
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PiSANi. The... gallery in Florence. /. 
(Red roora.) Introduciion by Vittorio Pica. 
— BergamOjIsiituto iialianod'arti grafiche, 
! 908.-8.", 23 págs. con 30 láms. (4569 

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diques et économiques entre la France et 
l'Kspagne tels qu'ils résultent des conven- 
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Saint.Dizier, Thévenot, i9o8.-8.", 186 pá- 
ginas. i4371 

PoLCARi (Eugenio). I verbi italiani: teóri- 
ca e prontuario.— Milano, [Tecnografica], 
i9o9.— 16.", xii-f-260 págs. {Manuali 
Iloepli.) [4372 

PoLLio (Alberto). \Vaterloo(i8i5), avec 
de nouveaux documents. Traduit de l'ita- 
lienparM. le general Goiran. — Limoges, 
Charles-Lavauzelle, (s. a.).— 8.", viiil 641 
páginas con retratos y mapas. — 12 fran- 
cos, tí 575 

Rain (Pierre). L'Europe et lí restaura- 
tion des Bourbons, 18 14-1818.— Evreux, 
Hérissey et fils, I9o8.--8.^ iv-f-499 pa- 
ginas. [4374 

Regolaiiento per il prestito dei libri e 
manoscritti delle biblioteche pubbliche 
governative: r. d. 3 agosto i9o8, n.° 523. 

— .Milano, [tip. Salesiani s. Ambrogliol, 
i9o8 — 16.**, I.-* págs. — locents. (6i6/¿otectíi 
legislativa Portafoglio, ;i.® foj5.) [4575 

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genérale des religions.— Paris, Motteroz et 
Martinet, i9o8.-i8.*, 44 págs. [4376 

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T. IV: le Papyrus moral de Leyde texte dé- 
motique, iranscrit en hiérogloyphes avec 
iraduction franqaise et commentaires.— 
Paris, Imp. .Nationale, i9o8.— S.** men., 
76 págs. (4377 

RosENBERG (Marc). Gcschichte der Gold- 
schmiedekunstauf lechnischerGrundlage 
(Niello). — Frankfurt am Main, Keller, 
j9o8.— Fol., 36 págs. con láms. -34,50 
francos. [4378 

Rouquettf;. Le poisson eucharistique 



dans une tombe africaine.— Paris. Imp. Na- 
tionale, i9o8,— 8-^, 7 págs. con grab. [4379' 

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matiques de la France et de la Turquie 
au xviii^ siécle. T. I: (i7oo-i7i6).^Chá- 
teauroux, Langlois, i9o8. — i8.° jésus, 
XVI + 397 págs.-3,5o fr. [4380 

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léonais d'aprés des chartes du xiii^ siécle. 

— Uppsala, Almquist och Wiksell, i9o7. 
—8.". IV -4- 35 1 págs.-9 fr. [438Í 

Storojenko (N. J.). Lekcii po istorii za- 
padno-europeiskoi literatury v srednie 
veka i V epokhu vozrojeleniia. — Kazan^ 
Kharitonov, i9o8.— 8.**, 434 págs.— 5,75 fr. 
^Lecciones sobre historia de la literatura 
en Europa occidental en la Edad Media 
y durante el Renacimiento.) [4382" 

Strich (M.). Marschall Alexander Ber- 
thier und sein Ende.— Münchcn, Reusch, 
i9o8.— 8.°, 130 págs.-3,ho fr. [4385 

Stroví'^ski (Fortunat). Histoire du senii- 
ment religieux en France au xvii^ siécle: 
Pascal et son temps. j^ partie: les Provin- 
ciales etles Pensées. — Paris, PIon-Nourrit 
et Cié., 1908.-16.", 423 págs. — 3,5o fran- 
cos. 4584 

Tacchi (Venturi Pietro). Stato della re- 
ligione in Italia alia meta del secólo xvi.— 
[Roma, E. Voghera], i9o8.-8.", xxvii - 
292 págs. [4385. 

Turati (Niño). Le biblioteche popolari 
in provincia di Milano. (Societá Umani- 
taria! ufficio agrario.) — Milano, A. Kos- 
chitz eC., i9o8.-8.°, 18 págs. [438ft 

Verelst (Bartholomaeus). Vijftig Jaren 
bij de Indianen of Levensschets van Broe- 
der Pieter de Mura van Gent (Fray Pedro 
de Gante). — Brussel, A. Dewit, i9o9.— 
4.", xiii 1-372 págs. con 9 láms. (Utiliza 
documentación del Archivo Histórico Na- 
cional de Madrid.) [4387 

ViDiER (A). Les greffiers de la Chambre 
des Comptes et la garde du Trésor des 
Chartes á la fin du xiv^ siécle. — Abbevi- 
lle, Paillart, (s. a.).-8.°, 1 1 págs. [4388 

ViRGANs (Jean de). Sous le fouet d^ 1' 
Inquisition. Episodes de la guerre de l'ln- 
dépendance.— Saint-Denis,Bouillant,i9o8. 

— 1 8."* jésus, 280 págs. con grab.— 5 fr (La 
Flagelation des femmes en Espagne.) [4389' 

ViTELLi (Eugenio). V. Natali (Giulio). 
VoGT (Albert). Basile I.^"*, empereur de 



l--)2 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Byzance (867-886) et la civilisation bv- 
zantineá la fin du ix^ siécle.— Abbevillf, 
F. Paillart, i9^8.— 8.^ xxxii f 463 pági- 
nas. [4390 

W£iLL(Raymond).Desmonumentsetde 
l'histoire des 11^ et m^ dynasiies égyp- 
tiennes {these).—\ngers, A. Burdin et Cié.. 
i9o8.— 8.°, VIII 4- 5 15 págs. con láms. y 
grabados. (Universitc de París. Faculté des 
Lettres.) 14391 

Welschinger (Henri). Strasbourg. — 
Evreux, Hérissey et fils, 1 908.-4.", i56 
págs. con 120 grab. (Les Villes d'art céle- 
bres ) (4392 

Westerbi BG(Hans). Preussen und Rom 
an der Wende des xvín Jahrhunderts.— 
Stuttgart, Enke, 1908.-8.", xiv 4- ¡93 pá- 
ginas. -9. 80 fr. [4393 

WiEGAND(\Vilhelm). Das politisciieTes- 
tament Friedrichs des Grossen von Jahre 
1752. — Strassburg, Heitz, i9o8. — 8.", 
31 págs.— 1,60 fr. [4394 

WiTKOwsKi (G. J.;. L'art profane á 1' 
église. ses licences symboliques, satiri- 
ques et fantaisistes, Contribution á l'étude 
arcliéologique et artistique des édifices 
religieux. Etranger.— La Roche-sur-Yon, 
Imp. céntrale de i'Ouest, i9o8. — 8.°, 
iii h 444 págs. con 534 grab. y 16 láms. 
aparte. [4395 

Zauner (Ad.). Altspanisches Elemen- 
tarbuch.— Heidelberg, Winter, i9o8.— 8.", 
xH- 1 89 págs.— 4, 70 fr. [4396 

ZiRONi ^Enrico). Archeologia e arte: 
storia e tecnicismo. — Bologna, Azzoguidi, 
i9o8.— le.*», V!ii + 261 págs.-5 lir. [4397 

R. de Aguirre. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

i.° Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra que se publiquen en 
España en cualquier lengua ó dialecto, y de 
las que se publiquen en el extranjero en len- 
gua castellana. (Sus títulos irán en letra cur- 
sira.) 

2.° Los artículos de historia y erudición que 
se inserten en las revistas no congéneres de la 
nuestra, en iguales condiciones. 

La Alhambba. i9o8. 1 5 Septiembre. Bai- 
len (continuación), por Francisco de P. 
Valladar.— E\ centenario del Gran Capi- 
lán, por Rafael Gago Palomo.— En honor 



de Salvador Rueda, por Francisco de 
P. Valladar.— E\ Museo Arqueológico (de 
Granada], por Francisco de P. Valladar. — 
Grabados: Uno de los patios del Museo 
Arqueológico.— Joyas del Museo. 

Ateneo. i9o9. Enero-Junio. Educado- 
res de nuestro Ejército: El General Gómez 
de Arteche, por José Ibáñe^ Marín.— En- 
tremeses del siglo XVII, atribuidos al Maes- 
tro Tirso de Molina, por El Bachiller 
ManíMaMO. — Bibliografía: Historia de la 
novela desde el romanticismo hasta nues- 
tros días, por D. Andrés González-Blanco 
fFíintisio).— Grabados: Reproducción de 
un retrato del General Gómez de Arteche, 
pintado al óleo por Madrazo. — Espada y 
faja del General.— Autógrafo interesante.— 
Su último retrato. 

Boletín del Archivo Nacional. Habana. 
i9o8. Noviembre y Diciembre. Documen- 
tos para la Historia Nacional. La captura 
del «Moctezuma» fconc/w52on). — índice de 
los documentos de la extinguida Sección 
de Atrasos, que existen en este Archivo 
(continuación).= i 9 o9 . Enero y Febre- 
ro. Salutación. — Dos palabras.— Algo so 
bre la evacuación inglesa en 1763.— Sobre 
cargos concejiles.— Fundación del Con- 
vento de Santo Domingo en la Habana 
[año 1578]. — índice de los documentos de 
la extinguida Sección de Atrasos, existen- 
tes en el Archivo Nacional (continuación). 
—índice de Protocolos. Escribanías de la 
Isla de Cuba. 1842-1890.-EI Archivo Na- 
cional, por Antonio Miguel Alcover. — Mo- 
vimiento ocurrido en el Archivo Nacional 
de la República de Cuba durante el cuarto 
trimestre del año i9o8. 

Boletín de la Real Academia de Bellas 
Artes DE San Fernando, i 907. 31 Marzo. 
Informes de las Secciones. Sección de 
Pintura: La Sagrada Familia. Cuadro de 
Murillo. Ponente: Sr. D. Francisco Javier 
Amérigo. — Sección de Arquitectura: La 
Alhambra de Granada. Ponente: Excelen- 
tísimo Sr. D. Ricardo Velánigue^ Bosco. — 
Comisión Central de Monumentos: San 
Pedro deVillanueva. Ponente: limo. Señor 
D. Enrique Serrano Fatigad. — Capilla 
subterránea en la Iglesia Colegial de.Santa 
Leocadia en Toledo. Ponente: Sr. D. Ro- 
drigo Amador de los /^íos.— Restauración 
del Castillo de Almodóvar del Río.— Des- 



bibliografía 



33 



cubrimientos arqueológicos en Carmona. 
= 30 Junio. Comisión Central de Mo- 
numentos: Atrio de la Iglesia parroquial 
de Caspe. Ponente: Excmo. Sr. D. Fran- 
cisco Fernánde:^ y Go;ifa/ef.— Excavacio- 
nes de Numancia, por José Ramón Mé- 
/ic¿¿i. — Palacio árabe en Toledo.=3 Sep- 
tiembre. Informes de las Secciones. 
Sección de Pintura: San Francisco en éx- 
tasis (atribuido á Zurbarán).— Comisión 
Central de Monumentos: Castillo de Loa- 
rre. Ponente: limo. Sr. D. Enrique Serra- 
no F atigati. — ] i^lesidi del Oratorio de los 
PP. Filipenses de la ciudad de Cádiz. Po- 
nente: Sr. D. José María Sbarbi. —Nuewos 
descubrimientos en Carmona. — • Monu- 
mentos mudejares. La casa núm. 21 de la 
calle de las Bulas Viejas en Toledo, por 
Rodrigo Amador de ios /ííoí. — Catedral de 
Sevilla: Altar de barro cocido colocado 
actualmente en la capilla de Escalas, por 
Adolfo Fernández Casanova. = S' Di- 
ciembre. Informes de las Secciones. 
Sección de Arquitectura: Obras en el tem- 
plo del Pilar de Zaragoza. Ponente: Exce- 
lentísimo Sr. D. Ricardo Velá:{que:^ Basco. 
—Comisión Central de Monumentos: Ata- 
laya ó torre de D. Fadrique en el Convento 
de Santa Clara de Sevilla. Ponente: Señor 
D. Rodrigo Amador de los /<fo5. — Puerta 
del Carmen de Zaragoza, Ponente: Exce- 
lentísimo Sr. D. Juan Catalina García.— 
Puerta denominada de Sevilla en la ciudad 
de Carmona. Ponente: Excmo. Sr. D. Án- 
gel ,4vt/e?s.— Torres de San Martín y del 
Salvador de Teruel y techumbre pintada 
de la Catedral de la misma ciudad. Po- 
nente: limo. Sr. D. Enrique Serrano Fa- 
/i>dn.— Auto-retrato de Velázquez, graba- 
do por Maura.— Mosaico emeritense. 

Boletín de la Real Academia de la His- 
toria. i9o9. Enero. índice alfabético de 
los códices procedentes de los Monaste- 
rios de San MtUán de la Cogolla y San Pe- 
dro de Cárdena, existentes en la Biblio- 
teca de la Real Academia de la Historia 
(conlinuación), por Cristóbal Pére^ Pastor. 
— La Legión Vil.» Gemina Ilustrada, por 
Manuel Góm^^'-A/orewo. — Informe sobre 
el libro titulado «El Conde de Fuentes y 
su tiempo», por Julián Suáre^i Inclán.— 
Lápidas visigóticas de Carmona y Cines, 
por Fidel F/fa. — La Ermita de los Santos 



en Medinasidonia, por Enrique Romero de 
Torres. — Estudios de códices visigodos, 
por Guillermo Anío/ín.— Memoria de los 
actos de la Academia en el último curso, 
por su Secretario interino. — Concurso de 
premios, por Juan Catalina García.— Lá- 
pida británica del primer siglo, por Fidel 
Fita. — Noticias.= Febrer o. Inscripcio- 
nes romanas y visigóticas de Medinasido- 
nia, Cádiz y Vejer de la Frontera, por En- 
rique Romero de Torres.— Msiteo Miguélez 
Aben Furón. Su epitafio toledano (f 4 
Enero 1240) en la parroquia de Santa 
Leocadia, por Fidel Fí/íI.— Estudios geo- 
gráficos de D. León Martín y Peinador, 
por Ricardo Beltrán y Ró¡{pide. — Rudi- 
mentos de Geografía y de Historia Uni- 
versal, por Ángel de Altolaguirre — Estu- 
dios de códices visigodos {continuación), 
por Guillermo Anto/i«.— Adquisiciones de 
la Academia durante el segundo semestre 
del año 1 9o8.— Noticias. 

Boletín de la Real Sociedad Geográfica. 
i9o8. Cuarto trimestre. El geógrafo To- 
más López y sus obras: Ensayo de biogra- 
fía y de cartografía, por Gabriel Marcel. 
[Inserta en l®s Apéndices un documento 
del Archivo Histórico Nacional y otro de 
la Sección de Manuscritos de la Biblioteca 
Nacional; en la cartografía da cuenta de 
los mapas de López existentes en el Museo 
Británico, Biblioteca Nacional de París, 
Archivo Histórico Nacional, Biblioteca» 
Nacional, de la Real Academia de la His- 
toria, del Ministerio de Estado y parti- 
cular de S. M., Depósitos de la Guerra é 
Hidrográfico, en Madrid, y Archivo gene- 
ral de Indias en Sevilla.]— La República 
de Méjico.— Lista general de socios. — ín- 
dice de las materias contenidas en el 
tomo L. 

Bolleti de la Societat Arqueológica Lu- 
liana. (9o8. Septembre. Suprema aspira- 
ción de Ramón Lull ó esencia del Lulismo 
(conclusión), por Jaime Borras. — Movi- 
miento luliano, por Salvador Bopé.— Cer- 
tamen luliano, por José Mirallesy Sbert. 
—El Santo Cristo del Milagro, por Mateo 
Gelabert.—LsL Puerta de Santa Margarita, 
Monumento Nacional. =Octubre, A pro- 
pósito del último libro del Rdo. Sr. D. Sal- 
vador Bové, por Jaime Borras.— Certamen 
luliano {conclusión), por José Miralles y 



i54 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Sbert.— Museo Arqueológico luliano. Re- 
tratos, por B. Ferrá y Perelló.—F o\k-Lore 
Balear. Tradicions populars mallorquines 
(continuado), per Antoni M.^ Álcover. — 
Publicacions rebudes. = Novembre. La 
Ciencia Universal: Doctrina de Santo To- 
más y Llull, por Pedro Martines Véle:^. — 
Biografía y cartulario del primer Obispo 
de Mallorca, por Mateo Rotger y José Mi- 
ralles.— Dalos para la historia de la Biblio- 
teca Capitular de Mallorca, por José Mi- 
rallesy Sbert. — El «Espíritu admirable» 
del Doctor Nadal, por M.— Folk-Lore Ba- 
lear. Tradicions populars mallorquines 
(continuado), per Antoni M.^ Álcover.— 
Publicacions rebudes.= Desembre. La 
Ciencia Universal: Doctrina de Santo To- 
más y Llull (conclusión), por Pedro Maj^- 
tinesi W/ef.— Estatuas de bronce halladas 
en Mallorca (notas de mi cartera), por 
Bartolomé FerrJ. —Follc-Lore Balear. Tra- 
dicions populars mallorquines (continua- 
do)^ per Antoni M.* .4/co;'er.— Publica- 
cions rebudes. — Lámina: Estaiuitas de 
bronce halladas en Mallorca.= i 9o9. Ja- 
ner. La apología del Dr. Dimas de Miguel 
y el catálogo de las obras de Raymundo 
Lulio del Dr. Arias de Loyola, por Pedro 
Blanco.— Dalos para la historia de la Bi- 
blioteca Capitular de Mallorca (continua- 
ción), por José Mirallesy 5¿>erí. -Biografía 
y cartulario del primer Obispo de Mallor- 
ca {continuación), por Mateo Rotger y José 
Míra//es.— Folk-Lore Balear. Tradicions 
populars mallorquines {continuado), per 
Antoni M.* Alcover. 

La Ciudad de Dios. i9o8. 20 Noviembre. 
Tipografía y bibliografía españolas del si- 
glo xv, por Benigno Ferndnde:^. = 5 Di- 
ciembre. Filosofía del verbo, por Felipe 
Robles.— La apología del Dr. Dimas de Mi- 
guel y el catálogo de las obras de Rai- 
mundo Lulio del Dr. Arias de Loyola. 
Manuscritos de la Real Biblioteca del Es- 
corial (continuación), por P. Blanco. = 20 
Diciembre. Tipografía y bibliografía 
españolas del siglo xv (conclusióti), por 
Benigno Fer;ianí/^;f. = ! 9o9. b Enero. 
Filosofía del verbo {continuación), por Fe- 
lipe Robles. —Sección literaria: Juan Bos- 
cán. Estudio crítico, por D. Marcelino 
Menéndez y Pelayo, por R. del Valle Ruisi. 
= 20 Febrero. La apología del Dr. Di- 



mas de Miguel y el catálogo de las obras 
de Raimunuo Lulio del Doctor Arias 
de Loyola. Manuscritos de la Real Biblio- 
teca del Escorial ( co7itinuación) , por 
P. Blanco. 

Cultura Española. i9o8. Noviembre. 
El valor de Alvarez de Castro, según su 
correspondencia inédita, por Amando 
Castroviejo.— Con g,resos: El de la Corona 
de Aragón. El de ciencias históricas de 
Berlín. El de la Guerra de la Independen- 
cia y su época, por X.— Bibliografías crí- 
ticas: B. Oliver y Esteller: Ordenamientos 
(Establiments) de la dudad de Jaca, de 
/2 jíV. (E. /. R.)—¥. Monsalvatje y Fossas: 
Noticias históricas del condado de Besalú, 
tomo XV. (E. /. R.)--C. Parpal y Marqués: 
Dietario de Barcelona en la década de cjój 
á IJ77. (E. /. R.)—¥. di Silvestri Falco- 
íi'ieñ: Sulle rela^^ione fra la casa de Bor- 
bone e il Papato nel secólo X VHI. (E.I.R.). 
— G. Desdevises du Dezert; Un cónsul ge- 
neral de France a Madrid sous Ferdinand 
VI. (E. /. R.)-^\. del Castillo López: Pro- 
tohistoria. Los Castros gallegos. (E. /. R.). 
— G. de Molinari: Economie de l'Histoire. 
Ihéorie de Vévolution. (E. /. R.)—k. Opis- 
so: Semblan:^as políticas del siglo XIX. 
(E. /. R:)-C. F. Seybold: Die Geographis- 
che Lage yon ZaUaca-Sacralias{io86) uncí 
.Marcos {i I g5). (A. 6.).— Noticias.— Notas 
bibliográficas: Estudios de critica literaria 
(cuarta serie), de M. Menéndr^z y Pelayo. 
(R. D. Peres.) —^nr un livre oublié de 
poésies judéo-cspagnoles, por Camille Pi- 
tollet.—Sohre ¡as fuentes de algunos capí- 
tulos de las «Noches de invierno», por 
José de Perott — El arte egeo en España, 
por Antonio Vives.— Los pintores cuatro- 
centistas: Juan Rexach (continuación), por 

Elias Tormo La retrospectiva de arte en 

la Exposición de Zaragoza, por E. T. — 
Notas bibliográficas: Mestre Joan Gaseó: 
Contribució á I' Historia del Art Cátala, por 
J. G\xá\o\.— Historia de la Arquitectura 
cristiana espciñola en la Edad Media según 
el estudio de los elementos y los monumen- 
tos, por V. Lampérez (Manuel Góme^-Mo- 
reno). — Monumentos arquitect 'micos de Es- 
paña. Toledo. Tomo I, por R. Amador de 
los Ríos (Vicente Lampare:^). — El perio- 
dismo en Cataluña (1808 á 1814), por An- 
tonio Palias de Molins. 



bibliografía 



1 55^ 



España y América. i9o8. i." Noviembre. 
Godoy y su siglo {continuación), por B. 
Martine:{.—DiccionaiTÍerÍ8iS(contitiuación), 
por P. de Múgica.^i .' Diciembre. Fi- 
losofía del verbo (continuación), por Fe- 
lipe Robles— Goáoy y su siglo (continua- 
ción), por B. Martine:^.= i5 Diciembre. 
Importanciade los estudiosarqueológicos, 
por Diodoro Vaca Gon:(die:^. = i 9o9 . i." 
Enero. Godoy y su siglo (co«ftnMac¿ón), 
por B. Maríinef.— Filosofía del verbo (con- 
tinuación), por Felipe Robles. = i ."^ Fe- 
brero. Godoy y su siglo (continuación), 
por B. Martines^. — Diccionarierías (con- 
tinuación), por P. de Múgica,=:i5 Fe- 
brero. Filosofía del verbo (continuación), 
por Felipe Robles. 

L\ España Moderna. i9o8. Diciembre. 
Recuerdos del acto de la coronación del 
poeta Quintana, por Joaquín Olmedilla y 
Puig. — La cesión de las Floridas, por Je- 
rónimo Becker.—Velázqxiez, por Havelock 
£"//ií.— España fuera de España: Un pro- 
blema de Moral y de Historia. Los Borgia 
(continuación), por Emilio Gebhart.= i9o9. 
Enero. De la huerta de Murcia, por Ro- 
drigo Awaí/or cielos /^/os.— España fuera 
de Españaf Un problema de Moral y de 
Historia. Los Borgia (continuación), por 
Emilio Gebhart.= Febrero. De la huerta 
de Murcia í continuación \, por Rodrigo 
Amador de los /íios.— España fuera de Es- 
paña: «La devoción de la Cruz» de Calde- 
rón, por Laurent Tailhade. — Kdiimnnáo 
Lulio en Palma, por Havelock ¡ülis. 

La Lectura. i9o8. Diciembre. Rincones 
de la Historia (La corte de Alfonso VI] 
(continuación), por Gabriel Maura Gama- 
^o. — Poesía: Las cien mejores poesías (líri- 
cas) de la lengua castellana (Enrique Díe^ 
Caneco). — Historia: Estudios de la vida, 
reinado, proscripción y muerte de Carlos 
IV y María ¡Misa de Borbón, Reyes de 
España (J. Deleito y Piñuela). — Vsirios: I 
canti di Giacomo Leopardi (José Sanche:^ 
Rojas). 

Memorial ue Artillería. i9o9. Febrero. 
Informe á S. M. el Rey Don Alfonso XIII 
acerca de el Capitán español D. Antonio 
Costa, de la Expedición auxiliar del Mar- 
qués de la Romana al Norte y su Sepulcro 
en Fredericia (Dinamarca), por Juan Pére¡{ 
de Gu^mán y Gallo, luiiliza documentos 



de los Archivos General Militar é Histó- 
rico Nacional]. 

Razón y Fe. i9o8. Noviembre. La Uni- 
versidad de Oxford, por R. Rui^ Amado. 
—Lo divino y lo humano en la Historia, 
por E. Porfi7/o.— Autos sacramentales de 
Lope {continuación}, por J. M. Aicardo. — 
Examen de libros: Crónica de Martín de 
Al partí I (Antonio Astrain). 

Revista de Extremadura. i9o8. Sep- 
tiembre. La Guerra de la Independencia 
en Extremadura. Efemérides de Septiem- 
bre: 1810, Batalla de Arroyomolinos de 
Montánchez, por el Conde de loreno.— 
Libro inédito. Historia descriptiva de la 
villa de Cáceres (continuación), por Juan 
Rodrigue:^ de Molina.— Los Zúñigas, Se- 
ñores de Plasencia (continuación), por Vi- 
cente Paredes. =Octubre. La Guerra de 
la Independencia en Extremadura. Efemé- 
rides de Octubre: 1808, Salida del Ejér- 
cito de Extremadura.— 1 8 1 o, Cooperación 
de los extremeños en la defensa de las 
líneas de Torres Vedras, por José Muno^: 
Maldotiado.— iSii, Justicias del General 
Castaños, por el Conde de Toroto.—Los 
extremeños de tierra de Serena en la gue- 
rra de la Independencia (continuación), 
por Nicolás Pére^ Jimétiesi.—L'ihro inédito. 
Historia descriptiva de la villa de Cáceres 
(continuación), por Juan Rodríguet{ de 
Molina.— Comisiones de Monumentos: De 
Cáceres, por J. Sanguino — El Sansón ex- 
tremeño, por Diego García de Paredes.^= 
Noviembre. Fortalezas extremeñas. El 
Castillo de Piedrabuena, por Eugenio Es- 
cobar Prieto.— Libro inédito. Historia des- 
criptiva de la villa de Cáceres (continua- 
ción), por Juan Rodrigue^ de Molina. = 
Diciembre. Fortalezas extremeñas. El 
Castillo de Piedrabuena (conclusión), por 
Eugenio Escobar Prieto.— Libro inédito. 
Historia descriptiva de la villa de Cáceres 
(conclusión), por Juan Rodrigues^ de Mo- 
lina.— Excursiones extremeña.s. Zafra, por 
José Ramón Mélida. 

Revista de la Facultad de Letras y 
Ciencias. Habana. i9o8. Julio. Cómo aca- 
bó la dominación de España en América, 
por Enrique Piñeyro . — Regnaud y su 
obra (con un grabado), por Juan M. Di- 
/zig^o. = Septiembre. Americanos ilus- 
tres. Guillermo H. Prescott, por Emilio 



1 56 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Blanchet. = Noviembre. Americanos 
ilustres. Guillermo H. Prescott {conclu- 
sión), por Emilio Blanchet. 

Revista Nacional. Buenos Aires. \9oj. 
Diciembre. Hojas de historia, por J. Toí- 
Cíjwo.— Legación de las Provincias Unidas 
del Río de la Plata cerca de S. M. B. Inde- 
pendencia de la Provincia Oriental.— Po- 
sibilidad de una intervención Europea en 
los asuntos argentino - brasileños. — Me- 
TiDria sobre la Provincia de Moxos, por 
Lázaro de Ribera.= i 9 o % . Marzo y 
Abril. La ciu Jad de Santiago. Su funda- 
ción y antecedentes de su vida política, 
social, religiosa, etc., etc., por Baltasar 
Olaecheay Alcorta. 

Revista Técnica de Infantería y Caba- 
llería. i9o9. i.° Enero. El Gran Capitán, 
por J. F.= i." Febrero. Sueldos del 
Ejército [en 1803], por R. 

R. de Aguirre. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

i.° Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra, consagradas princi- 
palmente al estudio de España y publicadas 
en el extranjero en lenguas no españolas. (Sus 
títulos irán en letra cursiva.) 

2.° Los trabajos de cualquier materia refe- 
rentes á España y los de Historia y erudición 
que se inserten en las demás revistas publica- 
das en el extranjero en lenguas no españolas. 

ACADÉMIE DES InSCRIPTIONS & BeLLES-LeT- 

TRES [de París]. Comptes rendus. i9o8. 
Octubre. Paul Ganckler, Les fouilles du 
Lucus Furrinae á Rome. — Alfred Meplin, 
Recherches sousmarines prés de Mahdia 
(Tunisie).— Salomón Reinach, Une minia- 
ture dAttavante.— M. Clermont-Ganneau, 
Inscription bilingüe minéogrecque dé- 
couverte á Délos. 

The American Journal of Philology. 
i9o8. Octubre-Diciembre. Edward Capps, 
The plot of Menander's Epitrepontes.— 
Robert T. Kerlin, Virgil's fourth eclogue. 
An overlooked source. — T. Leslie Shear, 
A new Rhodian inscription. 

Anzeiger für schweizerische Altertum- 
skunde. i9o8. Tomo X. Cuad. y° A. Fu- 
RRER, Das Refugium auf Eppenberg.— J. 
WiEDMER, Die Grabhügel bei Subingen.— 
F.-A. FoREL, Le cimetiére du Boiron de 



Morges.— E. Tatarinoff, Das romische 
Gebaude bei Niedergósgen (Solothurn).— 
Camille Martin, La question du temple 
d'Apollon á Genéve. 

Archivio storico lombardo. i9o8. Di- 
ciembre. Edmondo Solmi, Leonardo da 
Vinel e la República di Venezia.— Alessan- 
dro Luzío, Isabella d'Este e il sacco di 
Roma. 

La Bibliofilia. i9o8. Octubre. Lino 
S1GHINOLF1. I mappamondi di Taddeo Cri- 
velli e la stampa bolognese della Cosmo- 
grafía di Tolomeo.=Noviem bre. H. Va- 
ganay, Le premier essai de traduction de 
Roland Furieux en vers franjáis. 

Le BiBLiOGRAPHE MODERNE. i9o8. Enero- 
Junio Ernest Servois, Index chronologi- 
que des Périodiques médicaux de la Fran- 
ce.— Gustave Gautherot, Archives de la 
Tour des Prisons, á Berne.— Associ&tion 
des Archivistes frangais: 5^ reunión an- 
nuelle (25 avril i9o8). -Henry Omont, 
Anciens cartulaires franjáis récemment 
entres á la Bibliothéque nationaledeParis. 

BüLLETIN DU BIBLIOPHILE ET DU BIBLIOTHÉ- 

CAiRE. i9o8. Noviembre. Henri Cordier, 
Essai bibliographique sur les ceuvres d' 
Alain-René Lesage.=Diciembre. J. B. 
Martin, incunables de bibliothéques 
privées. 

G1ORNALE STORICO E LETTERARIO DELLA LI- 
GURIA. i9o8. Octubre-Diciembre. U. Maz- 
ziNi, Documenti d'arte inediti.— U. Maz- 
ziNi, Monumenti celtici in Val di Magra. 

Journal DES SAVANTS. i9o8. Noviembre. 
E. PoTTiER, Les cylindres chaldéens. — A. 
Grenier, L'histoire des origines de Rome. 
•= Diciembre. A. Grenier, L'histoire 
des origines de Rome. 

Modern langüvge notes. i9o8. Diciem- 
bre. J. Wickersham Crawford, A letter 
from Medinilla to Lope de Vega. 

Revue archéologique. i9o8. Septiembre- 
Octubre. W. Deonna, Marbres antiques 
des collections de Genéve. — A. J. Reinach, 
Les mercenaires et les colonies militaires 
de Pergame. — J. Déchelette, Essai sur la 
chronologie préhistorique de la Péninsule 
Iberique. 

Revue de l'art chrétien. i9o8. No- 
viembre. E. RoüLiN, Les églises de l'ab- 
baye de Silos. 

Revue des cours et conferences. 12 



bibliografía 



1 37 



Noviembre i9o8. Jules Martha, Les Ques- 
íions naturelles de Sénéque. — Abel Le- 
FBANC, Le Don Juan de Moliere =3 Di- 
ciembre. Jules Martha, Sénéque: la 
Consolation á Murcia, le De remediis for- 
tuitorum.= iy Diciembre. Jule5 Mar- 
tha, Le D^ /ra de Sénéque.=3 i Diciem- 
bre. Abel Lefranc, La vie et les oeuvres 
de Moliere. 

Revüe des études ANaENNES. i9o8. Oc- 
tubre-Diciembre. P. Peririzet, Macédo- 
nismes dans une inscription d'Egypte. 

Revue de Gascogne. i9o8. Noviembre. 
J. CoNTRASTT, Le clergé frani^ais refugié 
en Espagne. = Diciembre. A. Sansot, 
Civitas et Villa.— J. Contrasty, Le clergé 
fran(;ais refugié en Espagne. 

Revue hispanique. i9o8. Tomo XVIII. 
N.' 54. Dos opúsculos inéditos de D. Ra- 
fael Floranes y D. Tomás Antonio Sán- 
chez, sobre los origines de la poesía cas- 
tellana, con una advertencia preliminar 
de D. M. Menéndez y Pelayo.— R. J, Cuer- 
vo, Dos poesías de Quevedo á Roma.— 
James Fitzmaurice-Kelly, Noroñas Poe- 
sías asiáticas. 

Revue intemaíionale des études basques. 
i9o8. Noviembre-Diciembre. Serapio Mú- 
GiCA, El Vascuence en los Archivos muni- 
cipales de Guipúzcoa. — Howley, Les 
anciennes tombes basques á Placentia — 
Arturo Campion, Sobre los nombres de la 
antigua Baskonia.— Camille Jullian, To- 
ponymie Ibérique. 

Revue des langues romanes. i9o8. No- 
viembre-Diciembre. F. Castets, Les fils 
Aymon. — J. Ronjat, Sur l'enclise des 
pronoms personnels en Gascogne. — L. 
Lambert, Chants de Travail-Métiers— L. 



Karl, Un itinéraire de la France et de- 
l'Italie. 

Revue de l'Orient chrétifn. i 9o8. N.° 4. 
E Blochet. Notes de géographie et d'his- 
toire d'Extréme Orient. — L. Leroy, His- 
íoire d'Haikar le sage. 

Rivista del Collegio araldico. i9o8. 
Noviembre. Juan González del Corral, 
El Real Monasterio de la Orden Real Mi- 
litar y Pontificia del Santo Sepulcro de 
Zaragoza. — Fermín Carlos de Yeregui, Re- 
forma del escudo español.=Dicie mbre . 
Fermín Carlos de Yereguf, Apellidos his- 
tóricos del Río de la Plata: Bustamatite. 

Rivistadistoria ANTICA. i9o8. Año Xn. 
Fase. 3." Lionello Levi, Intorno al drama 
satírico. — Biagio Pace, Sul sito di Kauka- 
na. — S. LaSorsa, Cenni biografici su Tito 
Azio Labieno.— Andrea Gustarelli, Studii 
terenziani. — Vincenzo D'Addozio, D. Juní 
Juvenalis Saturae. — Gabriele Grasso, An- 
cora della leggenda annibalica nei nomi 
locali d'Italia. 

Zentralblatt für Bibliothekswesen. 
i9o8. Octubre. W. Erman, Allgemeine 
Grundsátze für die Vermehrung der 
preussischen Staatsbibliotheken.— August- 
Rosenlehner, Ein alter Reorganisations- 
plan der kurpfalzbayrischen Hofbiblio- 
theken. — R. Fick, Ueber den Leihverkehr 
zwischen deutschen Bibliotheken.=No- 
viembre. Das Bibliothekswesen auf dem 
Internationalen Kongress für historische 
Wissenschaften in Berlín. — H. Escher, 
Zum Schweizerischen Gesamtkatalog.— 
A. Andersson, Der internationale Druck- 
schriften. — Leihverkehr zwischen den 
Bibliotheken. 

Lorenzo Santamaría. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



Don José Joaquín Herrero y Sánchez, 
Jefe de segundo grado del Cuerpo, ha 
sido elegido Senador del Reino por la 
Universidad de Valencia. 



Ha sido nombrado Aspirante-Escri- 
biente del Cuerpo, con destino á la Bi- 
blioteca Nacional, D. Manuel Bezares y 
Caballero, Archivero, Bibliotecario y 
Arqueólogo. 



Tenemos el sentimiento de comuni^ 
nicar á nuestros lectores la defunción 
de nuestro compañero y colaborador 
D. José de Rújula y del Escobal, á la 
temprana edad de cuarenta y seis años. 
Después de cursados los estudios de la 
carrera en la Escuela Superior de Di- 
plomática ingresó en el Cuerpo, por 
oposición, en i.° de Marzo de 1886 y ha 
prestado sus servicios durante muchos 
años en la Biblioteca Nacional, alcan- 
zando la categoría de Oficial de primer 
grado. Alternaba sus tareas de biblio- 
tecario con los trabajos genealógicos y 
heráldicos, como Rey de Armas de 
S. M., apareciendo su firma en artícu- 
los de la Rivista del Coilegio Araldico 
V en otras publicaciones análogas. 



Era Caballero de la Orden uiilitar del 
Santo Sepulcro y del Cuerpo Colegiada 
de la Nobleza de Madrid. 

R. I. P. 



El día 10 de Febrero falleció en Se- 
villa D. Antonio Suárez Talaban, Jefe 
de segundo grado del Cuerpo, con des- 
tino en el Archivo general de Indias. 
Ingresó en aquél con la categoría de 
Oficial de segundo grado, en virtud de 
la incorporación del referido Centro al 
Cuerpo de Archiveros, en 9 de Agosto 
de 1894. Poseía el título de Licenciado 
en Derecho. 

Descanse en paz. 



Por fallecimiento del Sr. Rújula han 
ascendido: áOficial de primer grado, don 
Fernando Vez Prellezo; á Oficial de se- 
gundo grado, D. Luis Rubio y Moreno, 
y á Oficial de tercer grado, D. Joaquín 
Martínez Móllinedo. 



A consecuencia del fallecimiento del 
Sr. Juárez Talaban, ascienden: á Jefe de 
segundo grado, D. Felipe Ferrer y Fi- 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



1 59 



guerola; á Jefe de tercer grado, D. Án- 
gel Stor y Redondo: á Jefe de cuarto 
grado, D. Vicente Navarrorreverter; á 
Oficial de primer grado, D. Francisco 
García Romero, y á Oficial de segundo 
^rado, D. Rafael Andrés y Alonso, re- 
ingresando en el Cuerpo, con fecha 24 
de Febrero, el Oficial de tercer grado 
D. Luis Saines y Fernández, el cual ha 
sido destinado al Archivo provincial de 
Hacienda de Segovia. 



D. Pedro Riaño de la Iglesia, Oficial 
de segundo grado del Cuerpo, Jefe de la 
Biblioteca y Museo Arqueológico de 
Cádiz, ha sido nombrado Correspon- 
diente de la Real Academia de la Histo- 
ria en dicha capital. 



Para cubrir la vacante de Anticuario 
en la Real Academia de la Historia ha 
sido elegido el P. Fidel Fita y Colomé. 



h^RRATA.— h.11 la pág. 9(^, línea 22, dice Anva; léase Añoa, Obispo de ParMpioiia. 



REVISTA 



DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Año XlII. — Marzo-Abril de 1909.— Núms. 3 y 4. 

EL MAESTRO FRANCISCO CANO 

NOTICIA BIOGRÁFICA 



AL LECTOR 



NO quedaría enteramente tranquilo al publicar este volumen si no 
pusiese á su frente algunas manifestaciones, que estimo necesa- 
rias, para el mayor acierto en los juicios que acerca de él puedan 
emitirse. 

Mi intención al escribir una biografía del maestro Francisco Cano, 
no fué jamás la de poner por obra una monografía al estilo y con las 
circunstancias que se observan en los modernos estudios de ese géne- 
ro. Trazar un cuadro amplísimo, en el espacio y en el tiempo, donde 
con todas las apariencias de la verdad revivan cosas, lugares y personas, 
como fondo real en que se mueva el personaje de igual ó parecida manera 
á la en que se movió en los lejanos días de su pasada existencia, es difici- 
lísima, casi mágica empresa, que pudieron intentar con éxito un D. Luis 
Fernández-Guerra \ un D. Francisco Rodríguez Marín ^ y otros como 
ellos privilegiados; pero que está vedada á la inmensa mayoría de los es- 
critores, porque el emprenderla exige tal suma de conocimientos y tan 
grande sentido artístico, que no es sencilla cosa se reúnan en buen nú- 
mero de los que profesionalmente cultivan las letras, y menos aún en quien, 
como yo, obedezca á poco firmes impulsos de mero aficionado. Propúseme 

1 D. Juan Rui:^ de Alarcón y Mendoza. Madrid, M. Rivadeneyra, 1871. 

2 Lmís Barahona de Soto. Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1903. 

3.* ÉPOCA. —TOMO XX II 



102 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

tan sólo sacar á luz papeles que pude adquirir con moderada diligencia, ya 
que con sacrificios desproporcionados á mi pobreza, en evitación de que, 
siendo, como á mi parecer son, interesantes, pudieran desaparecer consu- 
midos por la polilla ó destruidos por cualquiera otra causa de las que 
constantemente amenazan á los archivos; propáseme dar á conocer, 
cuanto á mis fuerzas se alcanzara, á un español meritísimo del que ape- 
nas quedan vagas memorias ó menciones accidentales en los libros que 
con más extensión se ocupan de la historia hispana de su tiempo; propá- 
seme, en áltimo término, ofrecer á los curiosos de esta clase de estudios 
la facilidad de consultar una colección de cartas importantes, dado que se 
relacionan íntimamente con la vida política de España y Portugal en la 
época de su reunión bajo el cetro de Felipe II. Esto y nada más quise: esto 
y nada más he hecho: bajo ese supuesto se me debe juzgar. 

Aun acotada mi labor de la manera que acabo de decir, reconozco y 
declaro que tiene algunas graves imperfecciones, advertidas por mí sin po- 
sible remedio, amén de muchas otras que por seguro tengo habrán esca- 
pado á mi observación. La más importante que noto es la referente á la 
exactitud gráfica en la reproducción de los manuscritos. Sé que en este 
punto se ha llegado á resultados que parecerían inverosímiles, editándose 
documentos que son verdaderas obras de arte; pero me contento con sa- 
berlo, no siendo, como no soy, millonario para ejecutarlo. Harto hace 
quien, sin fortuna, distrae en esta empresa, totalmente improductiva, 
desde el punto de vista económico, algunos reales que acaso, y sin acaso, 
hacen falta dentro de su hogar. 

Advertirá alguien que, sin llegar al refinamiento que el lujo puede ofre- 
cer, no es mucho pedir que las copias sean traslado fidelísimo de los ori- 
ginales, en lasque se respeta con el mayor escrápulo la ortografía de ellos: 
cierto. Pero, ^cómo tampoco lograr ese resultado, cuando para ello hubiera 
sido preciso trasladarse por largas temporadas á Madrid, Simancas, Lis- 
boa y Evora? He tenido que valerme de personas amables que se han pres- 
tado á sacar esos traslados directamente de los originales, y por ello, sin 
que pueda evitarlo, tengo que ofrecer copias de copias, seguramente exac- 
tas, aun cuando no lo sean ortográfica y paleográficamente consideradas. 
Es más: como los copiantes han sido varios, resultará una verdadera feal- 
dad la de obedecer cada grupo de cartas ó documentos á sistema distinto 
de copia, apareciendo un solo sujeto, el maestro Francisco Cano, con dos 
ó tres sistemas ortográficos distintos. 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO (63 

Esto por lo que hace á las cartas. 

En cuanto á las notas, he dudado no poco acerca de si los documentos 
que en volumen aparte publicaré deberían ó no llevarlas en aquellos luga- 
res en que á mi parecer lo necesitan; por una parte, nada he de poder decir 
en ellas que sea nuevo ó desconocido para las personas verdaderamente 
ilustradas (y no hagamos cuenta de las que entre ellas posean con verdad el 
título de eruditas); por otra, este género de trabajo, siquiera no sea bri- 
llante, ni por ello en justicia apreciado por el vulgo, requiere especiales 
dotes de cultura en quien lo intenta y exige medios especialísimos de con- 
sulta é información, cosas ambas de que me encuentro, si no del todo des- 
provisto, por lo menos bien escaso, lo bastante para necesitar indulgencia 
suma de los lectores; pero estas razones encuentran su contrapeso en la 
consideración de que este libro no se estampa de un modo exclusivo para 
una determinada clase de público, pudiendo acaso haber entre los que pa- 
sen su vista por estas páginas algunos atraídos por la curiosidad que les 
despierte el paisanaje ó parentesco con el autor de las cartas, ó algún otro 
motivo que no sea el de la pura afición científica, y entre éstos, ^-quién sabe 
si se encuentre tal que se satisfaga con mis modestas noticias ó explica- 
ciones, en las que halle solucionada alguna duda, esclarecido algún punto 
obscuro ú ahorrado el trabajo de evacuar una cita? Para éstos resolvíme 
á emprender esa labor ingrata, que llevaré á cabo en la medida que mis 
fuerzas y medios lo consientan, cierto siempre de que ha de quedar por 
hacer en ese orden de ilustración lo mejor y de más substancia, por ser 
precisamente lo que se encuentra fuera de mi alcance. 

Puesta en claro mi intención y mi absoluta falta de pretensiones al 
preparar este libro, réstame sólo, para completar la advertencia, dar pú- 
blicamente las gracias á las personas que generosamente me prestaron 
su auxilio para llevar á cabo esta empresa, si á otros fácil, erizada para 
mí de dificultades. 

Como mi primer cuidado había de ser, y lo fué en efecto, el de exami- 
nar con esmero y la detención posible los archivos de la ciudad de Estepa, 
cuna del, si no famoso, muy digno de fama Obispo de los Algarbes, á ese 
fin hube de encaminar mis esfuerzos. Poco útil, en orden á lo que inves- 
tigaba, encontré en el archivo del Municipio: el acta referente á las reli- 
^juias legadas por la reina D.* Catalina fué mi único hallazgo, acta que 
en la parte suficiente reproduciré en los apéndices que me propongo ha 
de llevar esta biografía. El archivo notarial debió suministrarme riquísi- 



164 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MLbEOS 

mos materiales; pero se encuentra en estado tan lamentable, faltan tantos 
protocolos, y son tan indignos de este nombre los bultos de papel podrido 
y apolillado que le componen, en la parte que se refiere á la época de mi 
investigación, que por muy feliz me he dado al poder copiar en todo ó 
en parte algunas interesantes escrituras que hacen doblemente sensible 
la pérdida de las que no parecen ni pueden ya parecer jamás. Justo es 
consignar que, en el uno y en el otro centro de documentos, se me conce- 
dieron todas las facilidades apetecibles para el estudio que llevé á cabo. 

Desde el momento en que el maestro Francisco Cano había tenido al- 
guna suerte de relación política con Felipe II, sirviendo sus intereses en 
Portugal; cuándo de un modo indirecto por mediación del Secretario de 
Estado Gabriel de Zayas; cuándo directamente al obedecer expresos man- 
datos del Monarca, y, desde que en algunos manuscritos se le tiene por 
predicador y limosnero de dicho Rey, que ciertamente le presentó para el 
obispado de Faro, no era posible poner mano al presente estudio biográ- 
fico sin averiguar antes si en el archivo ó biblioteca de la Real Casa de 
España se conservaba documento, noticia ó rastro de ella que se refiriese 
al modesto cuanto importante personaje que yo pretendía hacer revivir en 
la memoria de nuestros contemporáneos. Persiguiendo el indicado fin in- 
vestigador, pude lograr valiosa recomendación para el limo. Sr. Conde 
de las Navas, Bibliotecario mayor de S. M., quien, en finísima carta \ me 
aseguró no haber hallado nada en orden á lo que se le consultaba, te- 
niendo además la amabilidad de remitirme una nota autorizada por el 
Archivero Sr. D. José de Quemes, en que ponía el resultado de la inves- 
tigación en los expedientes de personal que se conservan en aquella de- 
pendencia de la Real Casa. 

Además de los señores citados, debo especialísima gratitud á D. Julián 
Paz, Archivero de Simancas; D. Francisco Belda, docto coleccionista de 
manuscritos; D. Nicolás Visconti, ilustradísimo médico antequerano; don 
Francisco Rodríguez Marín, gloria de las más puras entre las que honran 
las letras castellanas; D. José M.^de Valdenebroy Cisneros, laureado au- 
tor de obras bibliográficas, y al caballeroso Excmo. Sr. D. José M. da 
Costa Basto, Director del Archivo de la Torre do Tombo, en Lisboa, á 
quien soy deudor de inestimables cuanto más indebidas atenciones. Pú- 
blicamente declaro y reconozco que sin el bizarro auxilio de esos señores,, 

I 10 de Febrero de 1899. 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO l65 

esta obra no se hubiera publicado, ó, cuando menos, hubiera salido á luz 
con mayores imperfecciones. 

Del Archivo de Simancas he obtenido las copias de la mayor parte de 
las cartas que componen la primera serie; del de Evora, por mediación 
del Sr. Costa, todas las de la segunda y algún interesante documento que 
saldrá en los apéndices; al Sr. Belda debo cinco cartas de las colegidas en 
primer lugar, v á los demás señores citados soy deudor de noticias valio- 
sas, que he utilizado en la biografía ó en las notas. 

Con estas espontáneas manifestaciones debidas al lector, para no ves- 
tirme ajenas galas, queda descargada mi conciencia, notoria la expresión 
de mi gratitud y puntualizado que, si á más no he podido llegar al prepa- 
rar este libro, no ha sido ciertamente por falta de voluntad, ni por temor 
á trabajos ó expensas, sino por invencibles obstáculos, unos en la materia 
y otros en mí que había de tratarla. 

^Merezco la indulgencia de los lectores? 

A ella aspiro, solicitándola como premio. 

Antonio Aguilar. 
Estepa, 1900. — Puente Genil, igoS. 



lugar de la naturaleza del maestro francisco cano, 
fecha de su nacimiento. — su familia 

El extremo oriental de la provincia de Sevilla, allí donde parte sus lin- 
des con las de Córdoba y Málaga, está formado por una comarca atrave- 
sada de E. á N. por cierta cordillera de poca elevación, lejano ramal ó con- 
trafuerte de la penibética, dejando al N. y E. el rico valle del legendario 
Genil I; al occidente, el más reducido por donde serpea el Salado , y al 
Sur, las poco fructíferas planicies de tierras salinosas 3 que se extienden en 
dirección de Antequera. Aquella porción de terreno encerrado entre los 
partidos judiciales de Aguilar, Lucena, Archidona, Antequera, Campillos, 

1 El Singilis 6 Singulis, de los romanos, Singil ác los árabes, luego Guadi-Xenni I, Giia- 
daxenil, y simplemente Xenil ó Geni/.— Plinio: H. N., iii-i; Maracid-Ithila, y otros. 

2 Llamóse antes rio Blanco, hoy Salado por lo salobre de sus aguas; .vulgarmente se de- 
ligna con el nombre de Aguadulce por bañar el término de la villa asi también apellidada. 

3 El terreno conocido por estepa bélica ó sevillana. 



l66 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Osuna y Ecija constituye el de igual clase de Estepa, territorio que con 
escasa variante fué la exenta Vicaría eclesiástica y la Encomienda del 
mismo nombre en la Orden Militar de Santiago. Casi en el centro de la 
citada demarcación, en la vertiente norte de una mediana colina, tiene su 
asiento la antigua villa, hoy ciudad, de Estepa, heredera legítima de una 
colonia de mineros sidonios, fundadores de Ostippo, así como mantene- 
dora de las remembranzas del castillo que los árabes llamaron Astaba y 
del fronterizo de Estepa, que con frecuencia suena en el ya lejano rumor 
de los combates sostenidos entre las dos razas enemigas durante el amplio 
período de la reconquista. 

No hace al caso memorar vestigios de la sidonia Ostippo s ni glorias 
del municipio romano que en ella posteriormente se fundara 2; no, tam- 
poco, colegir las memorias que cronistas árabes y cristianos nos dejaron 
de los brillantes hechos de armas sustentados en la nombrada fortaleza 3 y 
en sus campos ahora cultivados y fructíferos, entonces montuosos, gua- 
rida excelente de la caza mayor 4; no recordar la existencia de la aljama 
mudejar 5, ni la convivencia de la raza hebrea con la conquistadora, ni des- 
cribir la reconquista 6, ni historiar las donaciones de este territorio 7 y su 



1 Más de seis siglos antes de J. C. los sidonios, vencidos por los ascalonitas, vinieron al 
África y España, y en ésta fundaron para la explotación de minas diferentes colonias, entre 
ellas Ostippo. Arribaron á Belo, de allí zarparon á la ensenada donde desagua el Bárdate y 
fundaron á. Baesippo. Desde este punto se internaron por dos distintas vías, cuyas etapas son, de 
la una, Lacippo, Acinippo, Ostippo, Cedrippo, Veutippo^ Lisapo y Dipone ó Hipone, más allá de 
Toledo, y de la otra, Saepo^ Irippo, Basilippo, Orippo^ Sisipo, Dippo^ Olisippo y Celippo^ las 
tres últimas en Portugal. 

2 Era ciudad libre y los vestigios de su constitución se conservaban todavía en tiempo de 
Augusto. Estuvo regida por decenviros. Su nombre se lee en Plinio (iii-i) y en el Itinerario 
de Antonino al fijar las mansiones de Cádiz á Córdoba. Se conserva, asimismo, en varios epí- 
grafes, siendo importante una dedicación al Emperador Claudio agradeciéndole haber resti- 
tuido á Ostippo los términos de los campos decumanos en el año 49 de la era cristiana. 

3 Pueden consultarse la Antigua Ostippo y actual Estepa^ manuscrito del P. Barco, y el 
Memorial Ostipense que hace años publicamos. 

4 Del estado montuoso del término de Estepa en ios siglos xiii al xvi puede formarse idea 
consultando el Libro de la Montería del Rey D. Alfonso XI, ed. de Madrid, 1877, tomo u, pá- 
gina 354: «En tierra de Estepa hay estos montes. — El monte de Corcoya es buen monte de oso 
en tiempo de las uvas.— El monte de Cañaveralejo es bueno de puerco en todo tiempo.— En 
sierra de las Yeguas es buen monte de puerco en todo tiempo.— El Villarejo de Domingo Martín 
es buen monte de puerco en todo tiempo.— La mata de la Grana es buen monte de puerco en 
todo tiempo.— El monte de la Cantera es bueno de puerco en todo tiempo.— La Dehesa del 
Campo del Gallo, que es enmedio del camino que va de Eseja á Estepa, es buen monte de 
puerco en todo tiempo.» 

5 Fernández y González, D. Francisco: Estado social y político de los mudejares de Cas- 
tilla, parte 2.", cap. v, pág. 221. 

6 Por tradición se sabe luvo efecto en i5 de Agosto de 1240. 

7 Estepa fué donada primero al Infante D. Manuel, hijo del rey Fernando III, y después, 
por D. Alonso el Sabio, en privilegio fecho en Sevilla á 24 de Septiembre déla Era de 130a 
(2Cj de Septiembre de 1267), á la Orden de Santiago. 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO 167 

posesión por la Orden de Santiago, sellada en perdurables monumentos, 
ni, por último, posar nuestra mirada, siquiera fuese rápida, en la venta á 
la casa Centuriona ', en la creación de la Vicaría 2, en los curiosos hechos 
de la historia moderna de esta población, ni en el nombre de los cien hijos 
ilustres que la han ennoblecido, descollando en artes y ciencias, en reli- 
gión y milicia 3; porque todo ese gran cuadro encontraría lugar propio en 
prolija y concienzuda historia, mientras que huelga reducido y compen- 
diado al pretender en breves renglones dar á conocer el presente y el pa- 
sado de la un tiempo famosa Estepa, patria del maestro Francisco Cano, 
varón eximio, cuya noticia ha de ser objeto principal del presente estudio 
biográfico. 

Al comienzo de la tercera década del por tantos títulos memorable si- 
glo XVI, cuya grandeza escapa á la pluma, por no ser fácil someter á ella 
en descripción sucinta las maravillosas conquistas de Méjico y el Perú, las 
épicas proezas de Flandes, la anexión de Portugal, el cisma de Inglaterra, 
el florecimiento nunca después igualado de las letras, y tantos hechos me- 
morables como en ese período acaecieron, en ese siglo, pues, y probable- 
mente en el año de 1 53o, apenas apagado el incendio que en Castilla pren- 
dieron las Cojnunidades y en Valencia las Germanias, y poco después que 
Carlos I venciera al Rey de Francia, haciéndole venir cautivo á Madrid, 
nació en Estepa 4, tierra entonces de la Orden de Santiago, gobernada por 
sus Comendadores 5, el que algunos años más tarde había de adquirir me- 



1 El estado de Estepa tué vendido á D. Adán Centurión por escritura otorgada en 12 de 
Agosto de 1559. 

2 Tiene su origen en la jurisdicción exenta de la Orden de Santiago. Puede decirse que se 
reconoció en la bula de Pío IV, Sane pro parte, y fué suprimida á consecuencia de lo ordenado 
por Pío IX en la bula Quce dipersa, incorporándose su territorio al arzobispado de Sevilla 
en I ° de Marzo de 1874. 

3 Deben recordarse, entre otros, á D. Frey Juan de Arteaga y Avendaño, primer Obispo de 
Chiapa; Gonzalo Carvajal, primer Abad de la insigne Colegial de Osuna; D. Joaquín Sáez de 
Saavedra, escritor; los Generales D. Luis, D. Rafael y D. Ramón Juárez de Negrón; el también 
General D. Agustín Ibarra; el P. Sáez, que murió en olor de santidad; el Brigadier D. José María 
de Reina; los Veras de Aragón, que desempeñaron altos cargos, y otros muchos como ellos dig- 
nos de que su memoria se conserve. 

4 Además de otros documentos en que consta el lugar del nacimiento del interesado, de- 
cláralo éste en una de las cartas que publicaremos en otro volumen y en la Memoria de su vida, 
que también insertaremos. 

5 Los Comendadores de Estepa de que tenemos noticias son: D. Juan Tenorio, en 1336 
(Salazar, lib.ii, cap. xv, fol. 68); Gómez Suárez, en 1364 (Bularlo de la Orden de Santiago, 
scrip. V. de dicho año; Aceijas, en 1367; Diego González de Mendoza, de 1370 á 1392 (Bularlo, 
varias escrituras); Juan de Godoy, en 1477 (^"'arío, scrip. 11 de aquel año); Gómez Mexía, en 
1532 CBu/ano, scrip. iii). 

El título de Comendadores de Estepa le h»an llevado también Pedro Fernández de Valen- 
zuela, señor de Castroviejo; Lope Alvarez de Hinestrosa; Diego Alvarez de Hinestrosa; Martía 



l68 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

recida notoriedad entre doctos y estadistas, con el nombre del maestro 
Cano. No podemos precisar á la par del año el día y mes, porque los ar- 
chivos parroquiales no alcanzan, desgraciadamente, á tales fechas, sin que 
en nuestra investigación prolija de otros papeles y documentos que se re- 
fieren al sujeto en cuestión hayamos tenido la suerte de encontrar el tan 
interesante y buscado dato. 

Es perfectamente exacto é indudable que, encontrándose Francisco 
Cano en estado de ordenarse, hízole su padre donación de ciertos bienes 
con el referido objeto, el i6 de Agosto de i55o, ante el escribano público 
Antón Ruiz de Arjona, debiendo lógicamente inducirse que nacería, como 
antes hemos dicho, en el año de i53o. La memorada escritura, que es do- 
cumento precioso para esta biografía, pone en boca del donante estas pa- 
labras: «Otorgo y cono¡{co y digo q.^ por quanto vos el bachiller francS^ 
Cano mi hijo estáis en estado de vos hordenar de horden... p.^ ser clérigo 
y p.^ ello aveis estudiado^ etc.», términos tan claros y precisos que nos 
afirman nuestra presunción. Pero hay algo más positivo y concreto que 
esto: en la relación de su vida que mandó á las Universidades de Coimbra 
y Evora cuando á éstas se pidió informe de idoneidad para que fuese 
Obispo de los Algarbes, dice explícitamente que tomó el grado de Bachi- 
ller en Teología el año de i55i, á los veintiuno de su edad, por donde con 
toda claridad se designa, como el de su nacimiento, el de 1 53o, ya repetido K 

Tocóle en suerte una familia honrada, de regular posición económica, 
de escaso brillo en el momento preciso en que aquél naciera, mas de abo- 
lengo ilustre 2, cosa no infrecuente en aquellos tiempos en que los blaso- 
nes se ganaban en el campo de batalla peleando por Dios y por la patria 
no menos que por el propio bienestar y engrandecimiento de cada uno. 



de Córdoba; D. Luis de Godoy; D. Juan Portocarrero, Marqués de Villanueva del Fresno; don 
Cristóbal de Ossorio, hijo del anterior; D. Valentín Pardeen, en 1683; D. Pedro de Padilla, en ibgg; 
D.Diego Bazán de Avellaneda, Marques déla Bañeza, en 1603; D.Antonio Colona y Castillo, 
Conde de Elda, en 1612; Ruy Gómez de Silva y de la Cerda, Príncipe de Melito, Duque de Pas- 
trana, en 1623; el Duque del Infantado y de Pastrana en i658; D. Rodrigo de Silva y Mendoza, 
Duque del Infantado; D. Gregorio de Silva y Mendoza, hijo del anterior, en 1678; D. Antonio de 
Agurto y Álava, Marqués de Gastañaga, en 1698; D. Martín Aranguren Zabala, en 1702; D.Je- 
rónimo de Solís y Gante, en 1722; D. José de Lespura, en 1727. 

1 Relagáo da sua vida que mandou D. Francisco Cano as Universidades de Coimbra e 
Evora, guando a estas se pedio informagáo, para ser Bispo do Algarve, inserta en las Memo- 
rias para a Historia ecclesiastica do bispado de Algarve, por Joáo Baptista de Silva Lopes.— 
Lisboa, Typografia de Academia de Sciencias, 1848. Documento núm. 10, pág, 589. 

2 El Maestro Francisco Cano, fué hijo de Alonso Cano, el viejo, y María Alvarez; nieto de 
Bartolomé Cano Sandoval y Constanza Díaz; biznieto de Garci Ruiz de Navarrete y Elvira Mu- 
ñoz la Cana, y tercer nieto de Antón Ruiz de Navarrete, Capitán General de Andalucía y de 
D.* Inés de Guzmán, hermana del Mariscal Juan de Guzmán, señor de Árdales. 



I 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO 169 

Fueron sus padres Alonso Cano, el viejo (para distinguirle de otro hijo 
que tuvo de su mismo nombre, á quien solían llamar Alonso Cano, el 
mozo), y María Alvarez, labradores acomodados, no excesivamente ri- 
cos S temerosos de Dios y educados cual en su clase convenía á cristianos 
viejos y de limpia sangre; pero de tan limitada cultura, en cuanto á letras 
se refiere, que repetidamente en documentos públicos consigna el buen 
Alonso que no sabe leer ni escribir 2, 

El apellido Cano en esta familia no era rigorosamente el de su varonía, 
siendo de notar que con él sustituyeron otro no menos ilustre. La descen- 
dencia que hemos apuntado en una nota, refiriéndonos á documentos au- 
ténticos, demuestra con toda claridad que el citado apellido está tomado 
de Elvira Muñoz la Cana y sustituido á los muy esclarecidos de Navarrete 
y Guzmán, el último de los cuales, en los momentos en que esto se escribe 
(Mayo de 1900), aún lo lleva la Condesa de Teba y señora de Árdales, 
Emperatriz que fué de los franceses. Es posible que un motivo puramente 
local fuese la causa de ese al parecer inexplicable cambio, motivo que vero- 
símilmente pudo ser la hazaña que Antona Martín la Cana llevó á cabo al 
rescatar á su marido, cautivo de los moros en Archidona, mediante el 
canje por los moros prisioneros que personalmente hizo en una correría 
organizada por ella á ese efecto 3. La impresión que el hecho produjera en 
Estepa debió ser grande, y, dadas las ideas caballerescas de aquellos tiem- 
pos, se comprende que los deudos de Antona Martín se creyesen muy hon- 
rados al ostentar el apellido Cano, que refulgía con aquel reciente y glo- 
rioso hecho de armas 4. 

No crean nuestros lectores que al remarcar la noble estirpe de nuestro 
biografiado lo hacemos con el vano espíritu que en casos parecidos ani- 

I Prueba de lo que decimos es la escritura otorgada en 17 de Abril de ibyi, ante el Escri- 
bano de Estepa Antón Ruiz de Arjona,para hacer constar los bienes que Alonso Cano, el viejo, 
había dado por cuenta de legítima materna á su hijo Alonso Cano, el mozo. Aun cuando la 
cuantía de dichos bienes no puede fijarse con exactitud rigorosa, á causa de lo deteriorado del 
documento, puede asegurarse que no pasarían mucho de 1.800 pesetas en nuestra moneda. 

2 Véase comprobado este aserto en varios de los documentos que insertamos como apéndices 
de este volumen. 

3 Habiendo cautivado los moros de Archidona á Francisco de Torres el Bueno y á Pedro 
Díaz de Torres, su hermano, que hacían frecuentes correrías cuando Estepa era frontera, sus mu- 
jeres Inés Pérez y Antonia Martín la Cana salieron con mucha gente de dicha villa á correr 
tierra de los enemigos, logrando cautivar algunos moros principales, con los que trataron y con- 
siguieron el canje de sus maridos. 

4 Como prueba de la nobleza del apellido de nuestro biografiado, alegaremos la siguiente: 
D. Fernando de Saavedra y Rivadeneira escribió y publicó un Memorial de inserciones genea- 
lógicas tocantes á la casa de Saavedra, del que hizo dos ediciones, una en Granada, por Fran- 
cisco de Ochoa, años de 1674 á 1677, y otra en Madrid, en 1684. En un ejemplar de la segunda edi- 



I yo REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

maba á los antiguos cronistas y trazadores de genealogías, atentos sólo á 
que su héroe mostrara el falso brillo de una nobleza no bien entendida, ó 
el prestigioso origen de una regia, frecuentemente falsa, ascendencia, pue- 
rilidad en que mucho nos pesaría caer en tiempos como los actuales, de 
verdadero análisis y crítica rigorosa, que no conceden á cosas, personas é 
ideas otro valor que el justo que pueda otorgarlas un depurado criterio 
racional; muévenos, por el contrario, á ello, la verdadera aspiración cien- 
tífica que, por insuficiencia de medios, no acertamos á llenar; pero que al 
quedar indicada podrá rendir fruto más adelante, cuando el estado de los 
conocimientos humanos lo consienta, si por caso afortunado persona más 
perita se digna hacer objeto de su atención estos apuntes. 

Sábese hoy vulgarmente, y está por muchos aceptado, que los defec- 
tos é imperfecciones físicos, los gérmenes morbosos y hasta las degene- 
raciones morales, se transmiten por la generación, al punto de que, exa- 
gerando la verdad, se ha creado una nueva ciencia que encuentra siempre 
la explicación de nuestros actos en fatalidades de la herencia, que dejan 
mal parados á nuestra libertad y libre albedrío ^ Esa misma verdad, ó más 
propiamente, la causas que la dan origen, son la razón cierta de los carac- 
teres típicos de raza, de nación, de pueblo y de familia; la razón del pare- 
cido, que en las producciones de un mismo individuo se llama estilo; en 
la semejanza física de parientes, aire de Jamilia, y en círculos más exten- 
sos, tipo y caracteres ó cualidades típicas. 

Pues bien: esa observación que en lo morboso y decadente se ha lle- 
vado al extremo por cerrado espíritu de escuela, para obtener acaso solu- 
ciones preconcebidas ó la demostración de verdaderos prejuicios, con fre- 
cuencia nocivos, á la sociedad, no sabemos que con la misma finura y 
tenacidad se haya aplicado á la herencia fisiológica y psíquica de la fuerza, 
de la bondad, de la belleza, de la rectitud, y, en suma: de todas las per- 

ción, con portada de la primera, perteneciente á los Sres. Pleités, de Estepa, hay, al folio 309 
vuelto, una nota manuscrita, letra del siglo xviii, que dice así: «El entierro de los Canos está 
dentro de la capilla mayor (se refiere á la parroquia de Santa María de aquella ciudad) con su 
loza y letrero desde el año de ib^b, al lado del Evangelio, arrimado á la misma grada, y en ella se 
mandó enterrar Alonso Cano, el viejo, por su testamento que otorgó en Estepa ante Antón Ruiz 
de Arjona en i5 de Septiembre de 1572 años y dejó por su albacea á D. Miguel de Saldaña, Vica- 
rio por la Orden, y este Alonso Cano fué el que fundó el mayorazgo.» 

I Una de las causas de criminalidad observada por los tratadistas, singularmente por los 
italianos, radica en alteraciones orgánicas permanentes ó en anomalías psíquicas congénitas que 
una mala, viciosa ó descuidada educación pone de manifiesto aumentándolas. A este respecto 
hay delincuentes que tienen un verdadero árbol genealógico: así, de un alcohólico nace un epi- 
léptico; de éste, un loco moral, y este último, á su vez, engendra un criminal nato. (Véase Lom- 
brQSo, Garófalo, Tarde, etc.) 



EL MAESTKO FRANCISCO CANO I7I 

fecciones físicas y morales transmitidas de un modo latente de padres á 
hijos en multiplicadas generaciones. Nadie ignora hoy cómo explica la 
ciencia humana el desarrollo progresivo, por ejemplo, de un caso de lo- 
cura en quien es hijo de epiléptico y nieto de un alcohólico; pero, por con- 
tra, ignoramos, ó cuando menos no sabemos precisar el abolengo de las 
acciones virtuosas y meritorias, de los hechos de heroísmo asombrador, 
de los rasgos de catoniana justicia, de los brillos esplendorosos del talento 
y de los fulgores deslumbrantes de la inspiración y el genio que á veces 
esmaltan con divina huella la fatigosa vida terrena, para que no desmaye- 
mos ni desesperemos al contemplar sus obscuros, torpes y repugnantes 
contrastes. 

Aplicando á esta ligera observación y atisbo nuestros los criterios de 
identidad ó analogía que, cierto, conducen en su caso al descubrimiento 
de la verdad, hemos de suponer que las buenas cualidades individuales y 
colectivas, aparte de lo que en ellas influyen las condiciones del sujeto y 
su educación, se transmitirán también por la herencia, á no ser que pre- 
tendamos un privilegio para las contrarias con el fin de llegará una irres- 
ponsabilidad de nuestros actos verdaderamente absurda é incompatible 
con la existencia social. Si, pues, no erramos al discurrir de este modo, 
podremos deducir que los méritos que en el individuo el mundo glorifica, 
tendrán indudablemente una parte sólo imputable al individuo mismo y 
al sistema educativo á que se le haya sometido; pero su germen, su raíz, 
la cualidad latente ab ovo, habrá de ser buscada en sus antepasados. 

Y desde el momento mismo en que así pensemos y así discurramos 
ya no es una puerilidad ni un vano alarde de distinción terrena el sacar 
á plaza los antepasados y la familia de un individuo cualquiera que por 
su propia virtud haya logrado legítima notoriedad, puesto que lo que ha- 
cemos entonces es facilitar los medios de inquirir en el pasado la raíz y 
el tronco de aquella notable florescencia y fructificación que logran admi- 
rarnos. 

De este modo, al descubrir, como luego hemos de hacerlo, en el buen 
Secretario de la Reina de Portugal, cualidades eximias de talento, de ha- 
bilidad cortesana, de rara ilustración, de encantadora modestia, de humil- 
dad fragante, de viva caridad y fe ardiente, unidas á un carácter verdade- 
ramente varonil, que no se ábate ni ante la amenaza del vulgo ignorante 
ni ante la majestad del hierático monarca Felipe II, bien podemos discu- 
rrir que el medio ambiente en que Cano creció, se desarrolló y movió. 



172 PEVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

pudo favorecer, pero nada más, la brillante herencia moral que recibiera 
de Guzmanes y Navarretes, Muñoces de Estepa y Canos, en cuyas estir- 
pes no es nada difícil encontrar los santos, los sabios, los capitanes in- 
victos, los sutiles diplomáticos, los jurisconsultos preclaros y, para de- 
cirlo de una vez, las manifestaciones todas de una raza superiormente 
cultivada y educada, puesto que no es absurdo pensar, si lo hacemos con 
cristiana medida, el resultado á que puede llegarse por medio de la hu- 
mana selección. 

No nos dejaremos arrastrar, á pesar de lo dicho, por el deseo fácil de 
exornar esta parte de nuestro estudio biográfico con la historia de esos 
renombrados apellidos, tarea para la que podríamos colegir á nuestro sa- 
bor materiales abundantes en las obras con especialidad consagradas á 
genealogías; renunciaremos gustosos á decir si fué ó no el primer Guz- 
mán (Got-man) un hermano de Herud Poggio, y si vino ó dejó de venir á 
España cuando reinaba en León D. Ramiro I, cual se lee en crónica de 
esa familia ^; prescindiremos de si los Navarretes en cuestión son los mis- 
mos cuyas armas estaban colocadas con las de otros hidalgos en el arco 
de Santa María del Alcázar de Baeza 2, y no nos meteremos en la empresa 
de aderezar origen romano ó gótico al apellino Cano; nuestro propósito 
queda satisfecho con la notoria brillantez de esos sobrenombres, con la 
probada existencia de multitud de personas ilustres en virtud, ciencias, 
armas y letras que les llevaron, y con llamar la atención de los aficiona- 
dos á esos estudios por si fuere posible formar, en vez de un árbol genea- 
lógico, propio sólo para recreo de la vanidad, un árbol genésico de las vir- 
tudes y méritos que llegó á encerrar en sí nuestro eximio biografiado. 
Creemos esto más en armonía con la tendencia moderna de las ideas en 
orden á herencias inmateriales. 

Hágalo quien pueda. 

Hemos dado á conocer el lugar del nacimiento, la fecha del mismo y 
la familia del maestro Cano, y siguiendo un orden natural de exposición 
en esta clase de trabajos, el cronológico, trataremos ahora de su educa- 
ción y del medio ambiente en que discurrió su niñez. 



1 El Maestro Pedro de Medina en su Crónica de los Guzmanes, lib. i, cap. i.— Colección de do- 
cumentos inéditos para la Historia de España, tomo xxxix. 

2 Gimena, Anales, 122, 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO ' IjS 

II 

SUS ESTUDIOS 

Es más, por desgracia, lo que ignoramos de la vida del maestro Cano, 
y en todos sentidos más importante, que aquello que conocemos. No es 
culpa nuestra, ni puede imputarse á falta de diligencia el que los hiatus 
en esta imperfectísima relación sean tantos en número y de extensión tan 
considerable. Sin duda no ha de faltar quien, ayudado de mejor fortuna, 
pueda llenar algunos; quedarán, no obstante, la mayor parte de ellos des- 
afiando victoriosamente la curiosidad de los eruditos y de los más activos 
y sagaces aficionados á este linaje de investigaciones. 

Apenas intentamos trazar las primeras líneas de aquella tan laboriosa 
cuanto ilustre vida, surge ante nosotros la inevitable laguna. ¿Cómo, 
dónde discurrió la infancia del futuro personaje.^ ¿Cuál fué su educación?^ 
¿De quién recibió la primera instrucción hasta que, por disposición de su 
padre, fué á Salamanca á oir Humanidades, Arte y Teología.^ La contes- 
tación precisa y cierta á esas preguntas nos es de todo punto imposible, 
teniendo que suplir su falta con meras suposiciones. 

Los primeros lustros de la vida de Francisco Cano hemos de suponer 
lógicamente que pasarían en su patria, al lado de sus padres. Hallábase 
entonces Estepa sometida al señorío de la Orden de Santiago, constitu- 
yendo una codiciada y poderosa encomienda, cuyo gobierno, en lo civil, 
corría á cargo de sus alcaides, y en lo eclesiástico, al de los vicarios nom- 
brados por la misma Orden, dependientes de su jurisdicción exenta. Con 
no pequeño esfuerzo de imaginación podemos reconstituir muy aproxima- 
damente el teatro en que se desenvolviera la niñez de aquel hombre pri- 
vilegiado. Figurémonos colocados, á los efectos de nuestra restauración 
ideal, en un punto desde donde se domine la colina en que hoy se apoya 
la moderna ciudad, en cualquiera de las eminencias que se alzan tras de 
ella á la parte S., y sigamos atentamente las brevísimas indicaciones que 
vamos á hacer. Estepa era una población fortificada que coronaba esa al- 
tura que tenemos al N.; el edificio grande que aún vemos á nuestra 
derecha era y es la parroquia de Santa María la Mayor, antigua mezquita 
en la que se conserva algo de su primitiva arquitectura, formando parte 
del no concluido nuevo templo; esotro edificio que á su izquierda se yer- 



174 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

gue era la fortaleza, palacio de los Comendadores de Santiago, apoyada 
en esbelta y magnífica torre del homenaje, construida por el maestre don 
Lorenzo Suárez de Figueroa ^; las casas que en torno de uno y otro edifi- 
cio se agrupan, encerradas en un ovalado y extenso recinto de murallas, 
apoyado, sostenido y defendido de trecho en trecho por bastiones y torres 
que sobresalen y se elevan, constituían lo que por antonomasia llamaban 
la villa, morada de hidalgos de rancia estirpe ó de gente bien librada con 
la fortuna, á quienes desde el repartimiento, hecho á raíz de la conquista, 
habían correspondido. Dentro de otros recintos menos fuertes é impor- 
tantes, cuando no fuera de ellos, se descubrían en ambos lados, á la falda 
del Cerro y su lado N., los arrabales de la Coracha y Barrio Nuevo, y 
fuera de ellos, las cuevas abiertas en el suelo, albergues de la gente más 
pobre y miserable. Hacia la Albugea, á la derecha de nuestro punto de 
vista, en estrecho y profundo valle, que en aquel punto forma la sierra, 
soterrábanse las cosechas en amplios silos, cuyas redondas aberturas már- 
canse todavía en la actualidad; más lejos, alrededor del perímetro que he- 
mos ido señalando, podían notarse palmares, dehesas, tierras labrantías, 
viñas y olivares y espesos montes hasta perder la vista en los lejanos con- 
fines de otros pueblos. El vecindario era mezcla no bien avenida de razas 
gobernadas por la fuerza de los conquistadores: hebreos que ocultaban 
su origen y su religión, temerosos de las persecuciones de que siempre 
fueron objeto; moriscos que no tuvieron el valor de abandonar á su patria 
y se ocupaban en oficios manuales ó viles, teniendo vinculados los de 
arrieros y azacanes; plebeyos y gente adventicia que buscaban el sustento 
ó la granjeria á la sombra de los poderosos; nobles cristianos que ostenta- 
ban su ilustre abolengo entre los conquistadores heredados en él reparti- 
miento, si no eran de los venidos á desempeñar cargos y comisiones de la 
Orden; clérigos y freires de exenta jurisdicción adscritos á la Encomienda; 
soldados que lucían sus armas; pecheros con su humilde vestido de labra- 
dores; mujeres tapadas con el manto á la morisca 2; trajes pintorescos y 

1 Fué este D. Lorenzo el trigésimotercero de ios Maestres de Santiago. Todavía se conserva 
€sa torre que los naturales de Estepa llaman la de Palacio, en cuyo interior se leía esta inscrip- 
ción: Esta torre mandó fai^er Lorenzo Suare^ de Figueroa, Maestre de Santiago. Quien qui- 
siere saber lo que costó faga otra como ella y saberlo hd. Fernán Pérez de Guzmán, en sus Ge- 
neraciones y sem¿>/an;í;as, dice de este Maestre que «de algunos era habido por escaso y codi- 
-cioso», nota que en cierto modo explicaría la originalidad de la inscripción. 

2 Son curiosos los términos en que se expresó el Concejo de Estepa para prohibir esa cos- 
tumbre en acuerdo tomado por el Cabildo el 17 de Agosto de iSyi: «En este cabildo se trató de la 
mucha desorden que hay en algunas mujeres de esta villa en andar reservadas y cubiertos con 
los mantos el rostro, de manera que dan escándalo por la gran desvergüenza y atrevimiento que 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO lyS 

variados; una abigarrada mezcla, en fin, que llenaba y animaba aquel 
cuadro en nada comparable al que ofrece la monótona y nivelada igualdad 
burguesa de nuestros modernos y prosaicos pueblos. 

En cuanto á la vida de aquella sociedad, bien podemos suponerla. 
Zambras y fiestas, mucho culto, muchas armas y pocas letras (cuanto 
éstas bastasen para que algunos privilegiados supiesen leer, escribir y 
contar), algún cultivo de la tierra (el que consentía la inquietud de los 
tiempos), mucho pastoreo, no pocas industrias domésticas, comercio es- 
caso; tales serían las costumbres, las ocupaciones y el saber del pueblo en 
que debieron de transcurrir tranquilos los primeros años del futuro 
Obispo de los Algarbes. 

Y no podía ser de otro modo, dada la situación fronteriza que por mu- 
cho espacio tuvo Estepa, y supuestos los hábitos que con esa situación 
dejara arraigados para que sólo por la muy lenta acción del tiempo pu- 
diera después extinguirse. En otro libro nuestro ^ hemos escrito á este 
propósito los párrafos que, por venir á cuento ahora, vamos á reproducir: 

«No tenemos datos algunos (decíamos en aquella obra) que puedan 
ilustrarnos acerca de la historia de Estepa, durante los veintisiete años 
que preceden al señorío de la Orden de Santiago, ni durante aquellos en 
que la expresada Orden fué dueña de esta Villa; pero, sin necesidad de 
ellos, atendiendo á lo que nos enseñan nuestras crónicas é historias, res- 
pecto de la nación, bien puede afirmarse que mientras Estepa fué fron- 
tera de los moros no gozó momento de paz, corriendo la suerte de otras 
fortalezas que ya se tomaban, ya se perdían en aquella secular lucha de 
religión y de razas. Mucho se equivocaría el que presumiera una vida or- 
denada, regular y pacífica en dicho pueblo desde el año de 1240 hasta des- 
pués de la toma de Granada. En constante alarma, decidiría la guerra 
muchas veces su suerte, y más que pueblo sería mera fortaleza hasta muy 
andados los tiempos modernos.» 

«Es prueba de lo que decimos el privilegio concedido por Su Santidad 
á la Orden de Santiago de hacer predicar la Cruzada en estos reinos y 

tienen de hablar con los hombres so color de ir así tapadas y por cuanto como es notorio que de 
esto resultan perdidas y ofensas contra Nuestro Señor, y conviene que se remedie, acordaron 
que se escriba al Marqués nuestro señor suplicándoselo de parte de este Concejo y de parte de 
todos los vecinos de esta villa, que su Señoría mande por pregón público y con graves penas que 
ninguna mujer sea osada de andarse reservada por las calles ni tapado el rostro con ios mantos 
<de las Iglesias y que lo mismo se mande y provea se haga de noche, que no anden por las calles 
sino fuere yendo con sus maridos ó hijos ó hermanos.» 
I Memorial Ostipense, tomo i, pág. m. 



176 RK VISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

destinar los derechos que recaudaba á la defensa de la frontera, cuyo pri« 
vilegio fué confirmado por el rey D. Fernando en i3o3, en términos que 
acreditan la posición fronteriza y arriesgada de Estepa ^» 

Confírmase también lo mismo con la bula Exhibita nobis^ dada por el 
Papa Clemente VII en 1887, eximiendo á la Orden del pago de ciertos 
subsidios, por razón del gasto que le ocasionaba la defensa de la fronte- 
ra, en cuya parte supone y nombra á la ya citada población 2. Igual men- 
ción y por idéntica causa se hizo en otra bula del mismo Clemente VII, 
Dum sinceritatem, expedida aquel año, concediendo indulgencia plenaria 
por tres años á los fieles que vivían en la frontera y la defendían contra 
los moros 3. 

A las vicisitudes de dicha guerra deben además juntarse las contien- 
das civiles, los bandos, turbulencias y divisiones de aquella agitada época 
que se extiende hasta la conquista de Granada. Todo ese conjunto de 
causas había de producir una población cuya fisonomía hemos antes lige- 
ramente esbozado. 

Colocándonos, pues, en aquel medio nos ha de ser lícito suponer que 
la primera instrucción que recibiera el maestro Cano sería no más que la 
corriente en su tiempo —lectura, escritura y cuentas, después gramática — 
y más tarde, habiendo demostrado aptitudes sobresalientes, pensarían sus 
padres en darle carrera acomodada á sus brillantes aptitudes, acordando 
enviarle á los estudios de Salamanca, adonde por aquel entonces fueron 
otros varios jóvenes paisanos suyos. 

No hay que buscar el nombre y calidad de sus maestros, porque los 
archivos permanecen mudos ante esa interrogación. En cuanto á su edu- 
cación debemos presumir que estuvo principalmente encomendada á sus 
padres, debiendo ser la base de ella, cual entonces se estilaba, el amor de 
Dios y de la Patria y el respeto absoluto de todo principio de autoridad. 
Las condiciones mismas del pueblo en que vivió imponían como una ne- 



I En este privilegio se leen las siguientes palabras: «Sepades que D. Johan Ossorez Maes- 
tre de la Cavalleria de la Orden de Santiago nos mostró Privilegios del Papa, en que él da po- 
der al Maestre de Santiago, que aya de ver c de procurar fecho de la Cruzada en todos los mios 
Reynos, c que la faga predicar, e recabdar todos los derechos que á la Cruzada pertenecen de- 
qjí adelante, é que pueda encomendar este fecho á quien el tuviera por bien para manteni- 
miento de la Frontera é de los Castiellos de Huesca, e de Or^a, é de Castiel de Galera, e de Be- 
namaxir, é de Estepa, eic.»—Bullarium equestris ordinis S. lacobi de]Spatha, pág. 249. 

2 Quare pro parle dicti Garciae Magistri et Fratrum nobis extitit humiliter supplicatum^ ut 
cum etiam iidem pro defcnsione fidei^ et tintione Christianorum in illis partibus degentium de 
Estepa, ele— Bullarium, pág. 354. 
Bullarium^ pág. 355. 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO I77 

cesidad esos ideales para mantener la unidad en una sociedad formada 
por tan varios elementos, y lograr al propio tiempo la preponderancia y 
seguridad del pueblo cristiano. Dios, Rey, familia y Patria, debieron ser 
las divisas que la educación y el medio fijaran en el alma del futuro Pre- 
lado, y si lo fueron, evidente es que con los actos de su vida entera las 
afirmó y confesó sin desmentirlas ni por una sola vez. 

Nuestro afán por averiguar cuáles fueron los estudios literarios de 
Cano ha sido grande y en parte coronado por el éxito. Es verdad que las 
cartas que reiteradamente hemos escrito á las personas que pudieran ha- 
bernos ilustrado, entre ellas al señor Archivero de la Universidad de Sala- 
manca, quedaron incontestadas, no seguramente por descortesía, sino por 
lo penoso del encargo, muchas veces incompatible con las ocupaciones y 
obligaciones de las personas consultadas; mas en cambio hemos sido afor- 
tunadísimos al dirigirnos á persona tan competente, tan amable y fina, 
como lo es el señor Director del Archivo Nacional de la Torre de Tom- 
bo, en Lisboa, Sr. da Costa-Basto, á cuya bizarra generosidad debemos, 
entre otras muy curiosas é interesantes noticias para este ensayo biográ- 
fico, la de la Historia eclesiástica del Obispado de Faro, de Silva Lopes, 
que antes hemos citado, en la cual y sección de documentos, se contiene 
una relación de la vida del insigne Maestro, hecha por él mismo, en la que 
está una mención breve, pero suficiente, de sus estudios universitarios. 
Esta relación es idéntica á la que sale en el códice de Evora, de donde sin 
duda fué tomada. He aquí lo que textualmente dice: «Más de trece años 
después de obligar dicho decreto (se refiere á uno del Concilio Tridentino) 
recibí yo el grado de Bachiller en Teología, precediendo el de Artes y los 
cursos necesarios, en el año de i55i, á la edad de veintiuno; fui discípulo 
del maestro Fr. Melchor Cano » y de los que en su tiempo concurrieron 
en la Universidad de Salamanca. En mi habitación, todo el tiempo que es- 
tuve en ella, viví en compañía de Miguel y Pablo de Palacio 2, cuyo discí- 

1 Creemos verdaderamente inútil dar apunte alguno biográfico dei celebérrimo autor De 
locis Theologicis, á quien conoce toda persona culta por su larga, brillante y combatida historia. 
A nuestro propósito sólo interesa decir que, en efecto, Melchor Cano, que explicaba en la Uni- 
versidad de Alcalá, ganó la cátedra de Prima de Salamanca y enseñó en ella desde 1647 hasta el 
mes de Abril de i'Soen que suspendió sus lecciones para asistir en Segovia al capítulo general 
de -Ju Orden. Volvió luego á su cátedra, hasta que en 11 de Febrero de i55i salió para Trento. 
Las fechas, pues, coinciden con la del texto. 

2 Miguel y Pablo de Palacios, ó Palacios de Salazar, fueron dos hermanos, ambos naturales 
de Granada é igualmente notables. El Pablo fué limosnero de la Reina D.* Catalina, de Portugal, 
y predicador del Cardenal y Rey D. Enrique, Catedrático de la Universidad de Coimbra y autor 
de varios libros: Enarrationtim in Sacrosanctum lesu-Christi Evangelium secundum Matheum, 

3 <^ áP«CA— TOMO XZ 12 



178 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

pulo también fui, parte de Filosofía y parte de Teología. Acompañé los 
estudios más graves, aprendiendo la lengua hebrea y la griega, y alguna 
cosa de Astrología y Cosmografía, como muestra de no menor habilidad 
y diligencia que la de mis contemporáneos.» Después, en el mismo docu- 
mento, nos informa de que no se graduó de licenciado, maestro ó doctor 
en Teología, porque conceptuó siempre ambicioso ese pensamiento. No 
obstante, en Castilla y Portugal dieron en llamarle licenciado, maestro y 
luego doctor, nombres que tenía escrúpulo en sufrir, por lo que se comu- 
nicó con dos hombres piadosos y doctos, en diversos tiempos, y ambos le 
dijeron que pasase por ello, que muchos tenían el nombre sin tener el gra- 
do, y que á unos los graduaban las Universidades y á otros Dios, con 
lo cual y otras semejantes razones, se aquietó. Loque sí obtuvo, para ser 
Obispo, fueron los testimonios de idoneidad á que se refiere el decreto del 
Concilio Tridentino, en la sesión 22, capítulo 11, De Rejormatione^ expe- 
didos por las Universidades de Evora y Coimbra, testimonios que inser- 
taremos entre los documentos que formarán los Apéndices de esta bio- 
grafía. 

Consignado lo poco que sabemos acerca de esta materia de los estu- 
dios de Humanidades y Teología, hechos por el maestro Cano, hemos de 
prevenir á nuestros lectores contra un fácil y posible error en que pudie- 
ran caer, si por ventura conocen ó tienen noticia de los papeles archi- 
vados en el de la extinguida Universidad de Osuna ^ 

En el cuaderno de pruebas de curso de i58i, al folio 11, resulta un 
Francisco Cano, natural de Estepa, aprobando un curso de Teología 2, y 
probablemente el mismo estudiante teólogo aparece al folio i3 vuelto del 
cuaderno de Grados de iSyS, entre los que fueron decorados con el de ba- 
chiller en Artes, el día 24 de Abril del expresado año 3. 

dos tomos; In Ecdesiasticum commentaria; In XII Prophetas minores commentaria. Murió el <f 
de Abril de i582. Miguel fué Catedrático de Filosofía y Teología en Salamanca y Canónigo de 
Ciudad Rodrigo. Escribió sobre los tres libros de Aristóteles de Anima Commentarii, sobre los 
cuatro libros de las sentencias, sobre Isaías, sobre San Juan Evangelista, sobre los doce profetas 
menores, sobre la epístola de San Pablo á los hebreos y un tratado muy bueno de contratos. 
(Véanse con respecto á estos dos hermanos, la Biblioteca de libros raros y curiosos, de Gallardo, 
tomo I, columna 866, y la Biblioteca de D. Nicolás Antonio, tomo iv, páginas 143 y 162.) 

1 Estos datos nos han sido facilitados por nuestro amigo D. Francisco Rodríguez Marín. 

2 Fran.<^° Cano. Estepa— El B.^ Francisco Cano, natural de Estepa, probó un curso de 
Teología en 16 de Marzo de i58i. Lo había estudiado en Osuna desde el 9 de Septiembre de i58o 
hasta la fecha en que lo justificó. Firma como testigo, á continuación de la suya, una prueba de 
curso de Juan Fuentes. 

3 Estos eran Juan Pérez de Avila, de Sevilla; Marcos de Sarria, de Campillos; Pedro de Toro, 
de Osuna; Joseph de Fonseca, de Málaga; Gaspar Montiel, de Tenerife; Cristóbal de Bus,tos, de 
Sevilla, y Melchor de los Reyes, de Osuna, figurando el último Francisco Cano, que por sí y por 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO I79 

La evidencia de que el Francisco Cano bachiller en Artes en iSyB y 
estudiante teólogo en i58i no es el mismo á cuya memoria consagramos 
estas páginas, adquiérese con la mayor facilidad, sin que la vacilación ni 
la duda sean posibles. El Colegio mayor y Universidad de Osuna fué fun- 
dación que el IV Conde de Ureña, D. Juan Téllez Girón, llevó á cabo 
en ¡549, y un año después consta documentalmente que era bachiller el 
futuro Secretario de la Reina de Portugal. ^'Cómo identificarlo con quien 
adquiere ese grado veintitrés años más tarde, cuando nuestro héroe ocu- 
paba distinguidísimo puesto en la Corte lusitana? ^Como tampoco ha de 
ser el estudiante teólogo de Osuna en i58i, quien treinta años antes osten- 
taba el título de bachiller en dicha facultad? Tal vez las actas académicas á 
que hemos aludido se refieran á Francisco Cano Gómez, hermano de padre 
del Francisco Cano Alvarez, ó más bien á un< sobrino ó pariente de los 
mismos; pero de todas suertes, sea quien quiera el estudiante osunés, no 
coincide de modo alguno con el sujeto que biografiamos. 

No por necesidad, que claramente se ve no existir después de lo dicho, 
sino por el deseo de no omitir detalles, diremos también que la distinción 
entre esos dos homónimos resulta asimismo comprobada por la diferencia 
total que existe entre las firmas auténticas de uno y otro, evidenciando 
que han sido puestas por personas distintas. 

El Francisco Cano á quien nuestro estudio se contrae estudió positi- 
vamente é hizo toda su carrera literaria en Salamanca, probándolo certí- 
simamente, demás de sus propias palabras, las de Alonso Cano en la 
escritura de donación otorgada en i6 de Agosto de i55o, donde dice, re- 
firiéndose al citado su hijo: «... aveis estudiado y abéis sido en el estudio 
de Salamanca.» Pruébalo también una de las cláusulas del testamento de 
Mayor Gómez, que dice de este modo: «... yten digo y declaro q.^ cons- 
tando el matrimonyo entre my y el dho a^l cano avernos dado estudio en 
salamanca á fran.co Cano clérigo y br.^ cano su herm.° hijos legítimos 
del dho mi marido y de su primera muger y los avemos sustentado de to- 
das las cosas necesarias p.» el estudio costa e gastos y en ello se ha gas- 
tado mucha suma de mrs. como dello muy bien le consta a el dho my ma- 
rido a el qual ruego y encargo q.e haga y liquide la cuenta sobre ello de lo 

los demás dio las gracias. Al Sr. Rodríguez Marín llama la atención en el referido acto acadé- 
mico que asistieran los Duques de Osuna que sólo concurrían á los grados universitarios cuando 
lo requería la calidad de los graduandos. Al final del acta se dice: «... siendo testigos el Ilustrí- 
»¡rao señor Don Juan Téllez Girón, marqués de Peñafiel, y los muy Ilustres señores don Pedro Gi- 
róa, su hermano, y Don Alonso Téllez Girón, su tío, y los dichos señores examinadores.» 



I 8o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

que se les puede aver dado e gastado p.^ que los susodhos lo rréciban a 
quenta de sus legítimas e sobre esto les encargo la conciencia a el y a 
ellos p.» q.e se haga de manera q.^ los demás sus hijos y myos no rréci- 
ban agravio ^» 

Todavía se corrobora más el hecho de los estudios en Salamanca por 
alguna de las cartas del Maestro en que alude á sus profesores y compa- 
ñeros de aquel antiguo y famoso centro docente. Y queda fuera de posible 
discusión con lo que ya sabemos que afirma en la relación de su vida á 
que antes hicimos referencia. Del mismo testamento de Mayor Gómez se 
infiere que le acompañó su hermano Bartolomé, y de las escrituras que 
inmediatamente hemos de citar deducimos que, con corta diferencia de 
años, estudiaron también en la misma Universidad sus paisanos Antón y 
Alonso de las Cuevas, D. Pedro y D. Alonso Portocarrero, hijos del Co-^ 
mendador D. Cristóbal de Osorio. 

Por cierto que los estudios de estos últimos dieron lugar á una curiosa 
cuestión que arroja alguna luz sobre las costumbres de la época y sobre la 
jurisdicción académica confiada á la Universidad. El Bachiller Alonso de 
las Cuevas tuvo encargo del Comendador Osorio para servir de ayo y ma- 
yordomo á sus hijos, ya nombrados. Sirviólos Cuevas en Salamanca 
«cinco años continuos menos dos meses», y como no le satisficieran cosa 
alguna por dicho concepto, demandó á los dos estudiantes ante el Maes- 
trescuela, su juez y audiencia del dicho estudio y Universidad, para que 
le pagasen á razón de cinco mil maravedís en cada año que justamente 
decía merecer, apoderando al expresado efecto, primero á Antón de las 
Cuevas ^ y luego á Carlos de Vera y Aragón. En el año siguiente, ó sea 
en el de i558, encontrándose á la muerte el bachiller Cuevas, otorgó su 
testamento s, hallándose presente como testigo nuestro Francisco Cano, 
y cuando ya lo tenía casi concluso fué acometido de un desmayo, en cuyo 
punto «su hermano Juan de las cuevas que estaba presente dixo que por 
quanto el dho su hermano esta pribado de off.® de clérigo por la unyver- 
sidad y maseescuela de salamanca por razón de cierta deuda que se le 
pide de parte de don Xroval Osorio e de don p.^ su hijo sobre ciertas 
quentas y mayordomya que tubo el dho bachiller Cuevas, que el se obli- 



1 Ante Cristóbal de Uceda, escribano público de Estepa, en i5 de Febrero de i5fi4. 

2 Escritura de poder ante Cristóbal de Uceda, escribano de Estepa, otorgada á 17 de 
Mayo de 1577. 

3 Ante Antón Ruiz de Arjona, escribano de Estepa. 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO l8l 

gaba y obligo del para ... ^ por el dho su hermano con los dhos don Xro- 
val y don p° su hijo cerca de lo susudho y pagara lo juzgado y senten- 
ziado contra el ... =» lo que se le pide porque el dho bachiller su herm.o esta 
en lo ultimo de su bida y para que ... 3 asuelto de sus culpas y pecados 
porq.e ... 4 perdone su anyma y para ello se obligo en forma y lo firmo de 
su nombre Tiendo t." el padre Fran.^o Cano, etc.» 

Poco podemos añadir para detallar la carrera literaria de Cano. Reti- 
róse de Salamanca (él nos lo dice) y vino á su tierra contento con el gusto 
de aprender á saber. Vivió, mientras no fué sacerdote, asaz encerrado y 
recogido, aplicándose con vehemencia al estudio, que ordenó en tres par- 
tes: la una, destinaba á la Teología escolástica, haciendo un breve suma- 
rio de lo que había oído; la otra, á lección de los Santos libros, comen- 
zando por los Concilios y entremezclando la Historia eclesiástica, y la 
última, la consagraba á la Sagrada Escritura. De este modo el discípulo 
salmantino de Melchor Cano y Pablo Palacio completó por sí mismo sus 
estudios, llegando á la madurez de ciencia que tanto hubieron de admirar 
sus contemporáneos. 

Ya sabemos que, fuera del grado de bachiller, no quiso tomar los de 
licenciado, maestro y doctor, que, sin embargo, le atribuían y aplicaban. 
Faltóle la solemnidad y sanción académica; pero tuvo en sí cuantos méri- 
tos eran necesarios para usar la codiciada borla, y por docto fué siempre 
diputado en las regiones donde la ciencia se sublima y aquilata con severa 
é inflexible crítica. Baste en este punto para enaltecer su memoria recor- 
dar las numerosas y variadas materias á que su saber alcanzaba, el pro- 
fundo dominio de ellas que tenía, y las pruebas diarias y repetidas que 
hubo de dar de su aprovechamiento en las aulas salmantinas, acrecentado 
luego por la incesante labor de toda su vida. 

(Continuará.) 

Antonio Aguilar y Cano. 

1 Eítá ilegible en esa parte el original. 

2 ídem id. 

3 ídem id. 

4 ídem td. • 



DON FRANCESILLO DE ZUNIGA 

BUFÓN DE CARLOS V 



CARTAS INÉDITAS 

EN el mes de Agosto último hallé por acaso en la Biblioteca del Cole- 
gio de Santa Cruz, de Valladolid, unas cartas del célebre truhán 
Don Francesillo de Zúñiga, no incluidas en su Crónica burlesca del 
emperador Carlos V, ni en el Epistolario que á continuación de la 
misma publicó don Adolfo de Castro en el tomo de «Curiosidades biblio- 
gráficas» de la Biblioteca de Autores españoles^ de Rivadeneyra. 

Esas cartas no figuran tampoco en ninguno de los códices de la men- 
cionada Crónica que hay en las bibliotecas públicas de Madrid, París y 
Viena, con ser ellos muchos y de épocas distintas, por cuya razón el ha- 
llazgo vino á parecerme aún más interesante, y me dispuse á dar á co- 
nocer los textos, con las anotaciones y comentarios que yo pudiese apor- 
tar á fin de hacer más fácil la inteligencia de las alusiones contenidas en 
los mismos. 

Preparados ya los originales para la imprenta, supe que el ilustre his- 
panista señor Morel-Fatio y el señor Léonardon, conocido también del 
público por sus obras notables referentes á España, se proponen hacier 
nueva edición de la Crónica, que, seguramente, ha de ser definitiva, y 
es necesaria en extremo porque la de Castro y Gayangos, muy deficiente 
por todos estilos, adolece de graves errores. Gran satisfacción tendré si 
estas cartas que hoy publico y sus modestas ilustraciones fuesen de algún 
modo útiles á los nuevos editores de la Crónica. 



DON FRANCESILLO DE ZÜÑIGA l83 

El Manuscrito vallisoletano lleva el número 21 entre los de la Biblio- 
teca de Santa Cruz, y es un volumen en 4.*^, con forro de pergamino, en 
cuyo lomo se lee: «Don Francés de Viamonte. Historia de Carlos V y 
Diario de las cosas de Toledo.» Y dice en la guarda: «Historia burlesca 
del señor Emperador Carlos 5, escrita por D. Francés de Zuñiga, Truan, 
con vnas cartas burlescas al señor infante don Fernando, a las damas de 
palacio y otras personas. Después y antes de estas cartas, ai vnos apunta- 
mientos diarios de cosas particulares que iban acaeciendo en Toledo 
desde i3 de abril de i56o años, asta 10 de Octubre de i585.» El epígrafe 
del tejuelo y la nota de la guarda son de letra posterior á lo demás. 

Falto de portada el códice, su primer folio útil lleva el número 5, y 
acaba en el folio 356. El carácter de la escritura, si bien ésta es de mano 
diferente y varía según el asunto (crónica, cartas, apuntes), corresponde 
con las fechas registradas en el cronicón de sucesos toledanos. 

Cinco son las epístolas de Don Francés copiadas aparte de la Historia 
burlesca del Emperador en el manuscrito de Valladolid, si entre ellas 
contamos un insignificante fragmento de la que dirigió el truhán «A las 
muy ociosas señoras, las damas de la Torre de Comares, Rreina y mi se- 
ñora, y en la ausencia dellas á Su Alteza, ó á un criado de Sancho Cota». 
La carta del Infante don Fernando es la misma que forma parte de la 
Crónica (cap. lxv) en la edición de Rivadeneyra; por eso no la incluyo 
entre las que he de transcribir. 

Pero antes conviene decir algo de Don Francesillo y de su obra más 
saliente, para poder apreciar bien el valor de las cartas con relación á la 
Crónica, y para que ciertos pormenores biográficos muy interesantes, no 
tenidos en cuenta por Wolf, ni por don Adolfo de Castro al hacer la sem- 
blanza del escritor festivo, sirvan de preparación á la lectura y facilítenla 
inteligencia de los textos. 

La más copiosa fuente de datos para la biografía del Truhán brota de 
su ironía. En el Epistolario y en la Crónica nos habla alguna vez de sí 
mismo, y, entre reventones de risa, saboreamos las confidencias autobio- 
gráficas con que nos sorprende en el curso de los anales ó de la conver- 
sación epistolar. Y bien merecen crédito las confidencias, porque así como 
este historiador jocoso, tan burlón como exacto, no inventa nunca en la 
Crónica los sucesos actuales que dan pie al comentario humorístico, de 
igual manera se ha de tener por verdad, en el fondo, cuanto dice tocante 
á su persona. 



184 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Aunque en menor número, hay noticias suyas de otra procedencia. 
Golpes de gracia ó de ingenio y mortificantes apodos, improvisados don- 
dequiera por el chusco decidor, alcanzaron popularidad tan grande que, 
recogidos de la tradición oral, figuran en multitud de colecciones de 
anécdotas, dichos oportunos y graciosos, ó en obras de otra índole que, 
sin compilarlos exprofeso, los contienen abundantes. Como algunos están 
enlazados con hechos y circunstancias de la vida del bufón, la esclarecen, 
sin duda, y tienen fuerza documental siempre que llegan á nosotros por 
mano de autores que pudieron conocer al sujeto ó escribir informados por 
referencias de quien le hubiese conocido; verbigracia, el doctor Francisco 
de Monzón, que, á muy pocos años de morir Don Francés, publicaba el 
Espejo del Principe Chrhtiano con interesantes noticias del famoso 
truhán; don Luis Zapata, que también recogió alguna en su Miscelánea y 
anduvo jovenzuelo en la Corte sirviendo de paje á la emperatriz Isabel S 
y Melchor de Santa Cruz, que en 1574 imprimía la Floresta Española, 
donde se leen bastantes anécdotas de la misma especie. 



* * 



Se ignora quiénes fueron lo spadres de Don Francés. En la turbamulta 
del linaje humano se esconden los orígenes familiares del bufón, que, or- 
gulloso de su genealogía y de su Casa, no deja de advertir con sorna algu- 
nas veces á muy encopetados Zúñigas y Leivas la igualdad de su estirpe y 
el deudo que con él tienen 2. Gracias á este rasgo humorístico sabemos 
que la madre de don Francés, oriunda de Guernica 3, era natural de 
Leiva 4 (Logroño), y cabe conjeturar fundadamente que el pueblo del pa- 



1 «En tiempo de la Emperatriz doñalsabel, nuestra señora, á quien yo serví de paje...» {Mis- 
celánea, tomo XI del Memorial histórico español, pág. 374. ídem 248.) 

2 « .. y por honrrado me tengo en venir de los ^uñiga, pues que aciertan á seruir á su Rey» 
(Carta inédita de Don Francesillo á la Reina de Francia doña Leonor. Véase adelante). «... cuánta 
honra habéis dado en la casa de vuestro padre, donde yo vengo por partes de mi madre,..; ansí, 
señor pariente,... porque vuestras nuevas han dado ocasión á que yo publique cómo sois mi 
deudo.» {Epistolario de don Francesillo de Züñiga, en la Biblioteca de Autores Españoles, tomo 
de Curiosidades bibliográficas, pág. 60. Carta á Antonio de Ley va). 

3 «... un bisagüelo de parte de mi madre, natural de Garnica...* (Ibid., pág. 56 a) Alude tam- 
bién á su origen vizcaíno en la Crónica, cap. xlii de la edic. de Rivadeneyra: «Y como el alcalde 
Leguizamo ahí estoviese, é fuese vizcaíno, acordó Dios de le tentar como á Job, y fué quí le 
llevó sus acémilas por el río abajo, y como se Ic fueron, dijo (que bien parescía ser mi deudo) en 
vascuence: Aayendi dungai^a.» 

4 Véase arriba la parte que se copia de la carta de Don Francés para Antonio de Leyva. Es 
sabido que el padre de este nació en ia villa de Leiva á dos leguas de Santo Domingo de la 
Calzada. 



DON FRANCESILLO DE ZÚÑIGA I 83 

dre, y acaso el del propio truhán, fué Zúñiga, en Navarra, y de ahí el so- 
brenombre ó apellido que usó K 

Pero si de sus abuelos no son conocidos más que Adán y un tal Paróte 
de Lezogunes 2, en cuanto á limpieza de sangre^está averiguado que pro- 
cedía de conversos. El mismo, con donosura sin¡igual, declara en diferen- 
tes ocasiones su ascendencia judía 3; fundado en ella, se titula «Duque de 
Jerusalem por derecha sucesión, Conde de los mares de Galilea y Tibe- 
riades, Señor de las tribus de Roben y Judá» 4; pone ¡como blasón de su 
escudo, «á la mano izquierda un roel colorado á guisa que los mardo- 
queos antiguos traian» ^, y dice que es privilegio de los de su raza vestir 

1 Se llama á sí mismo Don Francés de Zúñiga, tanto en el cuerpo de la Crónica (cap. xxvi) 
como al pie de algunas cartas incluidas en ella (capítulos i.xvi y lxxvi). 

Mayáns, en su Retórica, le llama Don Francés de Navarra, aludiendo, sin duda, al origen na- 
varro del truhán; y Asenjo Barbieri asegura que fué de procedencia vascongada (Cancionero 
musical de los siglos XV y XVI, pág. 219). Gomóse ve hay compatibilidad entre las dos afirma- 
ciones, y ninguna carece de fundamento. 

2 «... un bisagüelo de parte de mi madre... llamado Perote de Lezogunes» (Epistolario^ 
página 56a). 

3 « xllende desto, el doctor Villalobos, mi hermano en armas é médico donoso de su majes- 
tad, me aconsejó no me allegase á su majestad [para ir con él á Italia] porque no me alejase del 
reino, porque si el dicho reino se alborotase pudiésemos favorecer al Arzobispo de Sevilla é á la 
fé católica, é porque ya no era el tiempo de Maricastaña, cuando los mares se pasaban á pie en- 
juto; é después de esto, de una herida que yo tuve siendo niño, en el prepucio, me quedaron 
tales reliquias, que en mudando el tiempo padezco.» (Crónica, cap. lxxxv.) Comentando este 
pasaje Wolf (Í7e¿>er den Hofnarren Kaiser Carl's V, genannt. El Conde don Francés de Zúñiga 
und seine Chronik, pág. 5, nota 2.) no sabe si las últimas palabras del Cronista envuelven alu- 
siones á falla de limpie ííi de sangre, refiriéndose á la cicatriz de la circuncisión. Para afirmarlo 
basta relacionar esas palabras con el ingenioso recuerdo del paso del mar Rojo, que hace an- 
teriormente, y observar la ironía con que alude también al doctor Villalobos, de estirpe judai¿a 
indudable, y al Arzobispo é Inquisidor general don Alonso Manrique que, como todos los Man- 
riques, era motejado de confeso. 

No es esta tampoco la única vez que Don Francesillo saca á relucir su tacha y con ella se in- 
giere en el árbol genealógico de familias principales. «Otro mi agüelo, viviendo con el rey Mel- 
quisedech, por hacer fiesta al Rey, le convidó al monte, y en el monte le aderezó de comer para 
él y los suyos; y como este mi agüelo anduviese cansado de aderezar la comida, adurmióse; y es- 
tando durmiendo, un puerco montes medio rabioso, herido, se soltó de la enramada y pasó por 
donde estaba este mi agüelo adormido, y el puerco, con la rabia de la muerte, no sabiendo lo 
que hacía, le comió el prepucio», etc. (Epistolario, edic. de Rivadeneyra, pág. 56), 

\\ Marqués de Pescara le dice en una epístola: «A Dios doy muchas gracias que en mis días 
vea yo hombre de mi linaje valer tanto. Bien parecéis á vuestros antepasados Melquisedech y 
Judas Macabeo» (Epistolario, pág. 5y b). Y en la carta al Pontífice Clemente VII se le ofrece de 
este modo á ir á pelear contra el Turco: «... y digo que iré con mi persona, casa y deudos, que 
son más que hay en el Liber generationis (Crónica, cap. lxiv, pág. 42 b de la edic. de Rivade- 
neyra). 

4 Crónica, cap. Lxvj. 

5 Vid. «Carta de Don i" ranees al Mayordomo Mayor de Su Magestad; donde pone el bla- 
són de sus armas del mismo Don Francés», Epistolario, pág. 56. 

Como es bien sabido, el Concilio IV de Letrán ordenó que los israelitas se distinguieran 
osieasiblcmenic en los pueblos de la cristiandad del resto de los moradores por el color y forma 
de sus trajes. Resistiéronse mucho á cumplir tal disposición, porque el distintivo les señalaba 
al odio común de las gentes. 

La divisa de los de Kspaña consistió al principio en cierta señal que habían de llevar en 
la cabeza (Partida vii, tíi. xxiv, ley xi). Enrique III, en las Cortes de Valladolid (i4o5) man- 



l86 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

de viaje papahígo y de rúa muceta, aludiendo á disposiciones legales refe- 
rentes á las divisas que los judíos debían de usar en la ropa exterior para 
distinguirlos de los cristianos '. 

Era, pues, Don Francesillo vastago de cepa, no ya humilde, sino tam- 
bién roñosa, dadas las preocupaciones de aquel tiempo, y vastago ruin, 
pues tampoco espigó mucho corporalmente; era pequeño y gordo 2, y sin 
duda por esto semejaba «hombrecico de reloj de Valdeiglesias», según 
confesión propia 3. 

No mejor heredado en bienes de fortuna, tuvo por toda hacienda, al 
comenzar su vida, la aguja y el dedal con que ejerció de sastre remendón 4 
en Béjar, donde estuvojavecindado ^. Casó con una Fulana de la Serna 6, 
y prole suya fueron, entre otros hijos, uno varón para quien su padre 



dó «que todos los judíos c judías... trayan de aquí adelante vna sennal de panno vermejo, 
toda llena, tamanna commo esta es (dibujo de una rodaja de 34 mm. de diámeiro] en las tro- 
pas que troxieren de suso, e que la trayan en el onbro derecho, de parte de delante, en ma- 
nera que parezca manifesta mente e non escondida; e sy la non troxieren, o la troxieren e 
la encobrieren, ó non tamanna commo aquí se contiene, que pierda la rropa que troxiere ves- 
tida de suso» (Cortes de los antiguos reinos de León y de Castilla, publicadas por la Real Aca- 
demia de la Historia, tomo 11, págs. 552-53). Esa señal era llamada comúnmente «roella» (Cor- 
tes ^ I, 227). 

Véase Catálogo de las colecciones expuestas en las vitrinas del palacio de Liria, por la Du- 
quesa de Berwick y de Alba, pág. 40, lámina iv, que reproduce una de las ilustraciones de la Bi- 
blia, que el Maestre de Calatrava don Luis de Guzmán mandó traducir en romance y glosar á 
Rabí Mosé Carvajal, judio de Guadalajara. El traductor aparece en la miniatura con la señal 
redonda de paño rojo en el hombro derecho. 

1 Enrique III, en las dichas Cortes de Valladolid, dispuso también lo siguiente: «Et por 
quanto por los caminos se podrían algunos christianos atreuer para fazer algunos desaguisados 
á los judíos quando los conociesen por esta sennal, es mi merced que quando los dichos judíos 
andudieren camino, que avn que non trayan esta sennal descobierta que non pierdan por ende 
la rropa, pero que luego commo entraren en los lugares descubran la sennal, so la dicha pena» 
(Cortes, II, pág. 553). 

2 «... don Pedro de Bazan, que páresela mucho á éste cronista» (Crónica, cap. xiv). «Este 
don Pedro Bazan... mandóse enterrar en una rodela, que le venía larga; de ancho no le faltaba 
ni sobraba nada.» (Crónica, cap. xxiii.) 

3 Crónica cap. xn. En el siglo xv empezó la moda de los relojes de torre con figuras, como 
los de Astorga y Medina del Campo. (Zapata, en el cap. «De invenciones nuevas» de su Mis- 
celánea.) 

4 JAbro primero del espejo del Principe christiano... por el Dr. Francisco de Monzón (Lis- 
boa, 1544) fol. clxiij. 

5 Miscelánea de Zapata, en el Memorial histórico español, tomo xi, pág. 371. 

6 «... os hago saber á vuestra señoría cómo en esas partes hubo pasado un hermano de mi 
mujer, que se llama Alvaro de la Serna, y se halló en las de Genova, y después fué doblado, y 
acá su hermana y madre le tenían por muerto; y junto con la carta de vuestra señoría, me es- 
cribió este mi cuñado, en que me rogaba que por amor de Dios le encomendase á vuestra seño- 
ría; y ansí ruego á vuestra merced lo haya por encomendado de tal manera, que este no se pueda 
quejar... Este mi cuñado se llama Alvaro de la Serna; otrosí, su hermano Alonso y otro Juanico, 
que es bobo, y otro Simón, que es el menor de todos, y tiene una tia, hermana de su madre ca- 
sada en Bejar, que se llama Teresa Gómez; y esto digo porque si fuere allá, vuestra señoría le 
pida las señas; no sea otro.» (Carta al Marqués de Pescara, que se hallaba en Italia entonces, 
i524-i525.— E;?ísío/ano, págs. Sg-fio.) 



DON FRANCESILLO DE ZÚÑIGA I 87 

cuando anduvo en la Corte no cesaba de procurar oficio ó beneficio S y 
una hija que, á su tiempo, contrajo matrimonio en Madrid, no sabemos 
con quién 2. 

Muy poco daba de sí la tijera del alfayate; mas como éste no tenía ri- 
val en cortar sayos al prójimo con gracia soberana, la clientela del maldi- 
ciente hubo de ser harto más numerosa que la del sastre, el cual bien 
pronto se libró de poner cuchillos y remontas, y, abandonando la tajuela 
y el portal, se abrió camino con su ingenio hasta llegar á la cámara del 
Emperador y ser allí regocijo de la Corte. 

De igual modo que Perico de Ayala fué truhán del Marqués de Villcna 
y de Carlos V, así Don Francés debió de servir en casa del Duque de Bé- 
jar. Señor de esta villa, porque le llama su amo en ocasiones diversas 3, 
y aunque no era ya truhán suyo, formando parte de su séquito va dos veces 
á la raya de Portugal: cuando el Duque con sus deudos ,y servidores 
acompañó en i525 á la Infanta doña Catalina 4, recién casada por poderes 
con el Rey don Juan III, y cuando salió á recibir á la Infanta doña Isabel, 
pocos días antes de sus bodas con el Emperador ^. 

Mas si al arrimo del Duque de Béjar tuvo entrada en el palacio real, 
bien presto acertó á valerse solo para andar en él con libertad y desenvol- 
tura cortesanas. Su rápida percepción del lado cómico délas cosas, su vena 

1 «... y de las calenturas y cámaras que espero en Dios dará á los del Consejo secreto en Gra- 
nada, y cómo de sus vacantes querría que se beneficiase mi hijo.» {Crónica, cap. xxvi, pág. 21 a.) 

«Sepades cómo Dios, por su divina administración, me quiso dar un hijo de legítimo matri- 
monio, que se llama Domiciano. El nos pidió le hiciésemos de la Iglesia, lo cual supe en su tierna 
edad, y lo pidió, no teniendo respeto á las cosas de este mundo, aborresciendo la pobreza; y ve- 
yendo su buena intención, que lo hace por no querer estar en pobreza, ni en miseria, ni en ne- 
cesidad, nos pidió que le diese Vuestra Santidad una reserva de hasta cuatro mil ducados en los 
obispados de Avila, y Salamanca y Plasencia» (Carta de Don Francés á Clemente VII, Crónica, 
capitulo xxvii). 

<tSé decir á Vuestra Majestad (asi mi mujer goce de mi más tiempo que doña Sancha de Guz-, 
man, Condesa de Benavente, gozó del Conde, su marido, y así ámi hijo vea yo poseer la pre- 
benda que á nuestro muy Santo Papa yo pedí, si se la enviare) que desmandado ó desmayado no 
acierto á hablar, y de dar gritos sin. que me oya Vuestra Magestad, estoy ronco.» {Epistolario, 
página 61.) 

2 «Mi hija desposé en Madrid; á Dios gracias, díla nicho; yo quedo solitario, sin dinero; por 
eso tibi Dea surge. De Badajoz, á lo que vuestra señoría mandare.— Vuestro primo, Don Fran- 
cés.» {Epistolario, pág. 60; Carta al Marqués de Pescara.) Esta carta fué escrita en Enero de i525 
hallándose Don Francés en Badajoz con el Duque de Béjar que había ido hasta allí acompañando 
ala latantadoña Catalina, desposada con el Rey de Portugal. BM Marqués de Pescara estaba en 
Italia entonces. 

3 «... el Duque de Béjar, mi amo, y yo, servimos en el medrar mucho.» {Crónica, cap. lxxvi, 
página 49.) «... el Duque de Béjar, mi amo, no ha hecho en sus negocios más que el día primero.» 
Epistolario, pág. 56 ¿>.) «El Duque de Béjar, mi amo, está en menearse más que suele, y no menea 
negocio que valga un maravedí.» (Ej-isío/ario, páginas 57-58.) 

4 Vid. Crónica, capítulos xl y xli. 

5 Crónica^ cap. lvi. 



l88 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

festiva inagotable, sirviéronle para cautivar al Soberano, que se regocijaba 
oyéndole, á solas muchas veces en el retiro de su aposento, si por cansan- 
cio ó mal humor allí se retraía K 

A la media luz de recuerdos tradicionales aparece Carlos V, taciturno, 
arrimado á un mirador del alcázar de Segovia cebando su melancolía en 
la contemplación del paisaje, leguas de tierra calma bajo un cielo gris, 
mientras Don Francés apura los tesoros de su ingenio para distraer al Cé- 
sar. El cuadro solía animarse con la entrada del Regidor de Segovia Gon- 
zalo del Río, de quien Fr. Amonio de Guevara escribió que nadie como él 
podía enseñar «los pundonores de Corte y los primores de Palacio..., pues 
cae debajo de su conquista ser juez de la pelota y maestro de la crianza 2». 
Había tomado el Regidor manía contra Don Francesillo, quizá porque éste 
no perdonaba ocasión de zaherirle 3, y, platicando con él, estaba siempre 
tan chistoso, discreto y oportuno, que le desconcertaba con sus pullas 
hasta hacerle callar. Divertíase el Emperador escuchándoles, y apenas 
Gonzalo del Río ponía el pie en la cámara, hacía del ojo al truhán para 
que trabase el diálogo 4. 

1 Bien conocida es la siguiente anécdota que Melchor de Santa Cruz incluye en su Floresta 
Española^ cap. v «De Trubanesv>: Estaba el Emperador Carlos V un día retirado, y Don Francés 
Truhán, con él. Tocó la puerta un Señor de este Reino, que tiene poca tierra cerca la raya de 
Portugal. Mandó Su Magestad al Truhán, que viese quien llamaba: fué, y visto quien era, dijo 
al Emperador, cómo estaba allí don N. Replicó Su Magestad: «Anda, déjale ahora.» Respondió Don 
Francés: «Conviene que Vuestra Magestad me dé licencia que le abra, por que no se enoje, y 
tome toda su tierra en una esportilla, y se pase á Portugal.» 

2 Carta á D. Francisco de Mendoza, obispo de Palencia, Biblioteca de Autores Españoles 
de Rivadeneyra, tomo xiii, pág. 189. 

3 «De Segovia vino Gonzalo del Río que fué llamado el regidor de Segovia. Este fué infan- 
zón del rey don Alonso el Deceno y parescia arda desposada con el conde de Haro, ó cola de 
potro alazán.» (Crónica, cap. xxiv. )—«... para que el regidor de Segovia, lo que debiere del juego 
de la pelota no lo pague; y si lo pagare, sea en estriberas viejas ó tafetanes traidos.»(Ibid., capí- 
tulo XXVI).— «... y este don Francés... dijo que él sabía que la señora Infanta había dado palabra de 
casamiento á Gonzalo del Río, regidor de Segovia, el cual fué criado del rey don Fruela... y otrosí, 
el dicho regidor no podrá ser casado, porque las corónicas antiguas dicen que éste regidor fué 
desposado con doña Sancha de Lara, madre del conde Vela, y tía de Pero Bermudez...» (Ibid., 
cap. xxxiii). — «Dice este coronista que esta ropa se hizo cuando nasció su padre de Pedro Za- 
pata, señor de Barajas, vecino de Madrid, ó cuando nasció Gonzalo del Rio, regidor de Segovia, 
que fueron en tiempo en que reinaron en Castilla don Fruela y don Favila.» (Cap. lxxxiii).— 
«Dada en la mi ciudad de Granada, á 8 días de junio, estando el regidor de Segovia defendién- 
dose de veinte mancebos que le pedían dineros del juego de la pelota.» (Cap. lxv), etc., etc. 

4 En uno de los manuscritos de la Crónica que posee la Biblioteca Nacional, el que lleva la 
signatura 1.838, al fol. 43 v., entre los capítulos xviii y xix, se halla la «Cota», ó anotación si- 
guiente: «Pastando un dia el Emperador en el alcafar de Segouia desde donde se via Qamarra- 
mala, entró este Gonzalo del Rio, Regidor de Segouia, y dixole este Francessillo: Quando entras- 
teis, estaua yo suplicando al Emperador que os hiciese merced de aquel lugarillo... Y como el Em- 
perador callase, boluió el don Francessillo. Mas en esto del dar no ay que ablar con su magestad.» 

«Este Regidor hera opuesto del Francessillo con quien andana tan discreto y gra^iosso que 
siempre que se juntauan, le concluía y atajaua y le hacía callar, de que el Emperador gustaua 
mucho; y ansí, en entrando el Regidor, le ha^iadel ojo para que comengase con él platica.» 



DON FRANCESILLO DE ZÚÑIGA 189 

Siempre que el Emperador estuvo en España, casi desde que des- 
embarcó en ella por primera vez, le siguió á todas partes el juglar favorita 
que le ahuyentaba la tristeza frecuente. 

¡Ay de los palaciegos, si alguna vez el Emperador no reía los donaires 
del sastrecillo de Béjar, y chapurrando la lengua de Castilla le echaba del 
lado suyo, diciéndole con enojo: «¡Señor don Francés: id pous con todos 
los diablos!» Entonces, la fiebre cuartanal exasperaba al César, y «todos 
los diablos» que se habían de ir, aun antes que el bufón, eran Laxao, el 
Marqués de Pescara, el Prior de Guadalupe, el Protomedicato... K 

Así, Don Francesillo pudo titularse con derecho «criado, privado, bien- 
quisto del Emperador» 2, y^ al amparo de su aplaciente sonrisa, ejercer el 
imperio de la sátira en la Corte. 

Bien instruido en las historias íntimas de los cortesanos, á quienes trató 
familiarmente; muy diestro en motejar y en poner de bulto los defectos 
personales, cumplía menesteres del oficio dejando caer sobre todos su 
burla mordaz, envenenada, aguda óchocarrera, que, á veces, también osó 
elevarse en alas del ingenio hasta la persona augusta del Soberano 3. 

Aquella Corte con sus grandes y sus damas linajudas, nobles y palacie- 
gos de toda especie, vive y se agita aún, evocada por el espíritu burlón de 
Don Francesillo, en las páginas del Epistolario y de la Crónica. Perfilados 
con líneas caricaturescas, pero macizos de realidad, aparecen allí el Duque 
de Calabria, don Fernando de Aragón, pendiente para vivir de la renta de 
12.000 ducados, situada en la industria de seda granadina, porque «si la 
gusano no quiere mangiare, comerán al povereto Duque»; «la alta y gruesa 
reina» doña Germana de Foix, casada con él en terceras nupcias; el Almi- 
rante de Castilla don Fadrique Enríquez, de tez bruna, cuerpo casi enana 
y alma procer, que al morir la Condesa de Módica, su mujer, «páreselo 
con el luto ratón con gualdrapa»; el Duque de Béjar, nervioso é inquieta 

1 Vid. Crónica^ cap. xxxi. 

2 De ese modo se llama al comienzo de la Crónica; pero, además, el Dr. Francisco de Mon- 
zón, en diferentes lugares de su Espejo del Principe Christiano, confirma que el truhán famosa 
era muy acepto de Carlos V y tuvo con éste gran favor y pujanza. (Vid. adelante, pág. 196, nota.) 

En el manuscrito del Espejo que tiene la Biblioteca Nacional y lleva el número 8.547, se lee 
al fol cxxvl. r.: «... el emperador don Carlos de España, que tenia un Truhán llamado Francés, 
gran privado y amigo suyo, á quien por sus gracias habla enriquecido...» 

3 Sirva lie ejemplo el siruienie en que Don Francesillo refleja en un chiste la impresión 
poco favorable que, al llegar por vez primera á España, produjo el Rey don Carlos con su boca 
entreabierta, sus ojos casi inmóviles, y muy parco al hablar, porque no sabía expresarse más que 
en francés: «El Rey entró en Aragón, y fué en la villa de Calatayud recibido con gran placer y 
alegría, y yendo por la calle el Rey, iba descuidado con la boca abierta, y llegó á él un villano y 
le dijo: «Nuestro Señor, cerrad la boca; moscas dcste reino son traviesas.» (Crónica, cap. vii.) 



igO REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

como una aguza nieve echando votos y reniegos; el de Alba, abuelo del gran 
Duque, con sus «pantuflos leonados», «más redondo que un ducado de á 
dos»; la Marquesa de Denia, mandona y tacaña; Xebres, desaliñado en el 
vestir; el Duque de Arcos, «que parescía, cuando hablaba, gallina que 
quiere poner»; el comendador Fernando de Vega, parsimonioso y santu- 
rrón; doña Ana de Castilla, habladora sempiterna; Laxao, con la color 
vinosa y avinagrado el gesto; el Marqués de Mondéjar, coloradote como el 
capitán de la Guardia de los alemanes...; hasta el perro Saripere^ insepa- 
rable de Carlos V, y á quien tanto éste amaba emporqué era tan virtuoso 
como el secretario Urries y no menos que el capellán Llanos». 

Para todos tenía el desvergonzado truhán una frase sangrienta, una 
saladísima chanza, un cáustico recuerdo con que ponerles en ridículo; y 
el Emperador, riéndole las ocurrencias, les daba el salvoconducto con el 
sello del buen tono. Así, aunque los perjudicados se dolieran de sus bur- 
las, ni dejaban de regocijarse con las ajenas ni de procurar congraciarse 
con el bufón, que, tan chistoso como pedigüeño, explotaba la mina, me- 
drando á costa de las dádivas de los cortesanos y las mercedes imperiales '. 

Orgulloso de sus triunfos, se jactaba de ellos, no sin cuenta y razón, 
para acreditarse ante su clientela. Al Marqués de Pescara, uno de sus más 
grandes favorecedores, y su «ilustrísimo señor primo», como dice en la 
correspondencia epistolar, le escribió felicitándole por un hecho hazañoso 
suyo durante la guerra contra los franceses en Italia, y encareciéndole el 
servicio de divulgarlo, aun entre los envidiosos del Marqués: «los que 
quieren saber de mí las nuevas, las saben, y quien no las quiere saber yo 
se las digo; y si vos habéis muerto á diez, yo mato á ciento con esta len- 
gua que Dios me dio; ansí que bueno es tener parientes en la C^orte» 2. 

Pero la fortuna, cuanto más amiga, arma la zancadilla, reza el vulgar 
adagio; y la zancadilla que armó á su sastre predilecto fué poner en manos 

1 Vid. arriba, págs. 187 y i8g, notas.— En diferentes cartas al Marqués de Pescara, le dice: 
«Luego ruestra señoria me envíe de allá unas sortijas con piedras que parezcan buenas y no 
valgan nada, y un joyel del mismo jaez; en tal manera que el oro tengan grueso.» (Epistolario, 
página 56.) «¡Guay de vuestra merced! Al señor marques del (iuasto dirá vuestra señoría que no 
gaste tanto, si no, que le llamaran el del Gasto, y á vuestra señoría del engasto, porque no me 
hainviado los joyeles.» (Spisío/ario, pág. 68a). «¡Oh Marqués! Malas dádivas te maten, pues que 
tan malaventurado me dejaste, y maldito sea el hombre que parece que está cocido con especias, 
y tanta falta me hace.» (Ibid., pág. 5ga). «...yo quedo solitario, sin dinero; por eso tibi Deo 
surge. De Badajoz, á lo que vuestra señoría mandare.» (Ibid., pág. 60.) A Mr. La Chaux le moteja 
así de mezquino: «... y para que á mosiur de Lajao se le ponga tasa en lo que da á truhanes [«á 
Ivañez», dice malamente la edición de Rivadeneyra, pág. 22 a] porque es para dar ejemplo á los 
otros.» (Crónica, mss. de la Biblioteca Nacional 6.020, fol. 37 y 7.468.) 

2 Epistolario , pág. 59a. 



DON FRANCESILLO DE ZUÑIGA IQI 

de él la pluma con que escribió la Crónica y las Cartas, más dañosa aún 
que el cuchillo de su lengua. Cuanto desde entonces voló la fama del 
cronista, sembró también en torno de éste abrojos. 

Se ha puesto en duda que Don Francés fuese autor de los escritos que 
se le atribuyen, suponiendo que alguien más letrado tomaría el nombre 
del bufón como seudónimo para herir á mansalva á todo el mundo. Esto 
no es verdad: preciosos documentos, cartas del Rey de Hungría y de su 
encargado de negocios en España, como verá el lector más adelante, han 
venido á demostrarnos que la Crónica burlesca fué escrita por Don Fran- 
cesillo, y á restituir á éste el lugar que le corresponde en las letras espa- 
ñolas. 

La mayor parte de sus epístolas al Marqués de Pescara, y acaso tam- 
bién la que dirigió al Rey de Portugal, son sus primeros frutos literarios 
conocidos. 

Poco más tarde, cuando en Enero de i525 caminaba á la frontera del 
territorio portugués con la Infanta doña Catalina, aprovechó las mansiones 
de la ruta para escribir «una corónica desque la Reina de Portugal partió 
de Tordesillas hasta la raya», enviándosela inmediatamente al Empera- 
dor, muy cierto de que habría de agradarle, pues «entendidas las personas 
es la más alta escritura que se ha visto '», según dice el propio Don Fran- 
cés en carta á don Fernando de Avalos, fechada en Badajoz, término de 
sus jornadas y de las del Duque de Béjar, que se volvió desde allí cum- 
pliendo las órdenes del Soberano 2. 

Aunque la crónica particular de ese viaje parece desconocida, pienso 
que se conserva íntegramente en la Historia burlesca de Carlos V, y á 
creerlo induce la desproporcionada extensión con que en dicha Historia se 
cuenta aquel episodio, cuyo relato ocupa nada menos de 12 capítulos, y 
no breves 3. No es posible leer, sin descoyuntarse de risa, el sabroso co- 
mentario de los lances del camino y de las posadas que en él hicieron, aun 



1 Epistolario, pág. 6o. 

2 *A1 Duque [de Béjar) mandó su majestad que se volviese desde la raya, y al Obispo de Si- 
gflenza y ai alcalde de Leguizamo que entrasen en Portugal por embajadores, y á la Marquesa 
(de DcniaJ que entrase con la señora Reina en Portugal y estuviese lo que le pareciese.» (Crón. 
cap. 3CXXIV.) 

3 Caps. XXXV a XLvr, inclusive. I.a prolijidad en el relato llama aún más la atención, si se 
tiene en cuenta que el Cronista reduce á tres capítulos cortos el viaje de la emperatriz Isabel 
desde la frontera de Pcrtugal hasta Sevilla cuando fué á celebrar sus bodas con Carlos V, y eso 
que al recibimiento en la raya de Castilla no faltó tampoco el Truhán, pues entre muchos seño- 
res, prelados., condes, caballeros y otras gentes, «este coronista don Francés fué por principal 
jdfiUosj^.íCap. LTi.) 



192 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

sin estar al tanto de las personas de que se trata. La crónica regocijó, sin 
duda, al César, para quien había sido escrita, y su autor, satisfecho, pensó 
quizá desde entonces en ser también cronista imperial. 

A los dos años, durante las Cortes de Valladolid de 1627, apareció, se- 
gún mi cuenta, «La corónica ystoria dirigida á Su Catholica Magestad 
por el señor Conde Don Francés de (Juñiga '». Comprendían los anales 
humorísticos, á partir de la muerte de Fernando el Católico y venida á 
España del Rey don Carlos, hasta el regreso de la Corte á Valladolid, al 
año siguiente de celebrar sus bodas el Emperador; y con el relato cómica 
de los sucesos principales, narrados siempre sin apartarse de la verdad, 
había tejido el bufón la crónica escandalosa de su tiempo, maliciosas y pi- 
cantes impresiones de toda su vida cortesana. 

El éxito fué tan ruidoso como no lo hubiera deseado Don Francesillo, 
que apenas pudo escuchar los primeros aplausos entre la rebujina que se 
armó en torno de él pidiéndole cuentas que le hicieron pagar caras. 

Al correr de mano en mano, por todas partes, las copias de su escri- 
to, multiplicadas por el éxito, la hoguera del escándalo azotó con sus 11a- 

I El examen de muchas y varias transcripciones de la Crónica nos permite afirmar que todas 
ellas se derivan de dos ramas de manuscritos: unos en que los anales* terminaban en el capítu- 
lo Lxni de la edición de Rivadeneyra, que lleva por epígrafe «De las demás cosas que pasaron en 
este camino de Granada a Valladolid», y otros cuyo texto se había aumentado hasta la partida del 
Emperador para Italia en 1529. Aquéllos y éstos contenían casi siempre, al fin, algunas epístolas 
de Don Francés que, sin orden, iban trasladando los amanuenses, según llegaban á poder suyo. 

Los códices de la Biblioteca Nacional 6.020. 7.468 y 18.269 llegan al indicado cap. lxiii, y á con- 
tinuación traen estas cartas: «Carta que este coronista don Francés escribió al Papa Clemente 
sobre la tomada de Hungria por. el Turco», «Carta... que escribió al Gran Turco cuando supo que 
habia tomado el reino de Hungria», «Carta. . que escribió á su Magestad, sobre que le dijeron 
que este Conde se habia ahogado, yendo á Portugal, en las barcas de Alconetar.» Inmediata- 
mente después de esta última epístola hay en dichos códices una nota que dice: «H La coro- 
nica ystoria del señor conde Don Franges de Zuñiga, dirigida á su catholica magestad, es- 
cripta en la muy noble y leal villa de Balladolid, acabóse a primero de digienbre de mili y 
quinientos y treinta y nueve arios». A pesar de la nota, prosiguen con la materia correspon- 
diente á los caps. Lxix al lxxv inclusive, de la mencionada edición. En el ms. 18269, ^I ter- 
minar ese capitulo, se lee además, de letra distmta: «Lo siguiente he hallado en otro original 
y ansí lo copié del»; y continúa la transcripción del resto de ¡a Crónica, que concluye con el 
«conjuro que Don Francés hizo á la galera capitana en que iba el Emperador á Italia». 

Es indudable; en 1539 se conocía un texto de la Crónica que terminaba con la vuelta de la 
Corte á Valladolid, desde Granada, en Enero de 1527. Ese texto hubo de ser el que empezó á 
divulgarse, como supongo fundadamente, mientras se celebraban las Cortes de Valladolid, 
comenzadas el 11 de Febrero del año susodicho y concluidas el 13 de Mar/o. 

Otras razones tengo para creer que la primera redacción de la Crónica corresponde precisa- 
mente á esa fecha. En primer lugar, es evidente que fué escrita después de Marzo de i526, ó sea, 
casado ya el Emperador, porque desde los primeros capítulos contiene alusiones que lo demues- 
tran, V. gr., en el cap. xx se lee: «según escribe Diego de Osorio, maestresala de la Emperatriz». 

No menos comprobado está que su éxito era recientisimo en A bril de iSa;, según se deduce de 
la carta en que Martín de Salinas, desde Valladolid á 19 de Agosto de ese año, contesta á las que 
recibió del Rey de Hungría, fechadas el í5 de Marzo y 9 de Mayo, y le promete enviar la Crónica. 
de Don Francés que había pedido el monarca. (Vid. adelante, pág. igS, notas 2 y 3.) 



DON FRANCESILLO DE ZLJNíGA ig'á 

maradasel rostro de las víctimas, encendiéndoles la sangre de indignación. 
Lo que improvisado y dicho á la oreja, ó en el corro, eran palabras que 
lleva el viento y se podía discretamente ignorar, ó disimular con una son- 
risa, pregonado en la plaza era baldón consentirlo sin protesta. Así discu- 
rrieron algunos; y, de entre ellos, los más impulsivos, los menos sensibles 
á las bellezas de la forma literaria, se adelantaron á aplaudir airadamente 
en la propia cara del truhán, ó en sus costillas, la agudeza de los chistes 
que les había dedicado. 

No era Don Francés hombre dispuesto para manejar, ora la espada, 
ora la pluma: c<desde niño me da catarro el olor de la pólvora, é todo miedo 
é sobresalto me empece», escribió, rhuy convencido de^ue él estaba en el 
mundo, no para reñir, sino para tomarto en broma. Al ver el nublado que 
se le venía encima, creyó oportuno correr á recogerse en casa, poniéndole 
á cubierto, siquiera hasta que abonanzase. Los cuidados y el bullicio de la 
Corte le enojaban ya; sintió deseos de aquel vivir obscuro y dichoso, 

ut prisca gens moría lium, 

si no en la heredad paterna, que no tenía, en el mayorazgo pingué que ha- 
bía comprado con sus donaires ^ Presumo que al terminar las Cortes, 
víspera de Ramos, cuando todos se fueron á tener las Pascua en sus casas, 
aprovechó Don Francesillo la coyuntura para ir á consolarse algunos día« 
al lado de los suyos, y dio con los quebrantados huesos en Navarredonda 
de la Sierra, al pie del Puerto del Pico, en la provincia de Avila; porque 
desde allí escribió al Emperador una epístola que, si no me engaño, corres- 
ponde á la indicada fecha 2, 

«Si pensara, señor Emperador — empieza diciéndole— , que tan mal me 
había de suceder, y que tan poco había de medrar, y que mis amigos ha- 
bía de perder, y tantos enemigos cobrar, y tantas sobarbadas llevar, para 
mi santiguada y por merced de los hijos de doña Sancha, que mal amena- 
zado me han, que ni auctor me hiciera, ni coronista me llamara. Mas no me 
maravilla, que negocio es muy usado que quien mucho habla su pago lleva 

1 Libro primero del Espejo del principe christiano... por el Dr. Francisco de Monzón 
(Lisboa, 15^4), lol. clxiij; y fol. 187 v. de la edición de Lisboa, 1571. Pienso que el mayorazgo ra- 
dicaba en Navarredonda de la Sierra, partido judicial de Piedrahita, provincia de Avila; porque 
allí se retiró también definitivamente en las circunstancias á que alude el Dr. Monzón, como 
adelante veremos, y desde allí escribió después á la Emperatriz una carta (Vid. cap. lxvii de Ja 
Crónica). 

2 Epistolario^ pág. 61. Para fijar la fecha de la carta me apoyo en que Don Francesillo alude 
á la reciente divulgación de la Crónica. 

3.* ¿FOCA- TOMO XX l3 



194 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

y muy poco medra, digo de riquezas y bienes comunes; porque de palos y 
pescozones, en su mano es dallos, y en mi trabajoso cuerpo recibillos.»- 

Nunca el mareante apetece las dulzuras del hogar y los amores de la 
familia como después de haber corrido un temporal deshecho. El truhán 
del Emperador se hallaba muy á gusto con haber arribado á las soledades 
de Navarredonda y estarse á la vera de su mujer y de sus hijos. Tenía 
pereza de trashumar; sentíase más viejo de lo que era, acaso, para volver 
á las andadas; no estaba, en fin, dispuesto, á seguir la Corte, á ser «came- 
llazo del rey de Tremecen, harto de andar caminos, acebadado de pani- 
zo»: y pedigüeño, según ley de la truhanería, con la insaciable ambición 
de un cortesano, echaba sus duelos por delante al César para solicitar que 
éste se los aminorase con el pan del proverbio; le pedía en su carta una 
pensión de retiro. «Porque la tal pensión — decía don Francés — me podrá 
sacar de laceria, y mi persona y casa tener autoridad...; porque como me 
veo rucio viejo y tan rucio como caballo, ternía por mejor estarme yo en 
mi casa con mi mujer é hijos, descansando como otros hacen, sin haberos 
servido, como yo, de silla y albarda, y no andar, como ando, flaco y tra- 
sijado, siguiendo el palacio, con voluntad de ser aprovechado, como otros 
quinientos amigos míos y criados de vuestra majestad.» 

Y reforzando, en el epílogo, el argumento de sus cuitas y sobresaltos, 
concluye: «De lo demás sé decir que el Duque de Béjar no me mira, aun- 
que pase por junto á él, y el Condestable me guiña, el Marqués de Cénete 
me amenaza, musiur de Laxao me las jura, y Sancho Bravo me las pega. 
Domine, adjuva me.» 

La jaculatoria hubo de apiadar á Carlos V que, cuando menos, dio se- 
guridades al escamado truhán de que podría ejercer en adelante, sin quie- 
bras, su oficio de cronista; porque muy poco tiempo después, el autor de 
la Crónica estaba ya en Valladolid y asistió á las solemnidades del naci- 
miento del Príncipe don Felipe, á las que c(muchos fueron ricamente vesti- 
dos, y el Conde don Francés más piedras llevaba que Antonio de Fonseca 
y el Marqués de Cénete» ^ 

No había él dejado de remendar en Béjar para vestir pobremente en la 
Corte, ni tomó empleo de cronista pensando en coser de balde, como su ex 
colega el del Cantillo, y poner las espaldas para que le asentasen las costu- 
ras. La Crónica debía producir á su autor algo más útil y dulce que todoeso. 

I Crónica: cap. i.xxii. ,, 



DON FRANCESILLO DE ZÚÑIGA IQS 

Por entonces le valió unas ricas pieles de abrigo que regias manos le 
ofrecían, no sé si obedeciendo á la intención de otorgar simbólica merced 
al desollador de medio mundo. El Rey de Hungría don Fernando, aquel 
Infante de Castilla que desde la niñez tuvo gusto en que le leyeran crónicas 
V se holgaba de oir locos, según dice el Maestro Francisco Alvaro ', ape- 
nas supo el éxito de la Crónica de Don Francesillo, tuvo gran curiosidad 
de leerla, y escribió á su agente Martín de Salinas, á Valladolid, pidiéndole 
una copia y naciendo merced de unas martas al truhán para que la facilitase. 

Tan satisfecho éste con la honrosa demanda, como engolosinado con 
la oferta, ni quedó persona á quien no mostrase las letras del Rey, ni que- 
ría soltar el manuscrito, haciéndose el remolón, hasta ver sus martas 2; 
porque, de seguro, tenía muy presente que el Príncipe era nieto de Fer- 
nando el Católico, y si en lo físico se asemejaban mucho, en no ser muy 
liberales, parecían cortados por un patrón. 

Quizá anduvo el truhán malicioso en extremo; pero es el caso que, al 
fin, soltó la prenda, bajo fianza de Salinas, y á los tres meses no habían 
llegado aún las martas á Burgos, donde estaba la Corte, y Don Francés 
perdía el tiempo importunando al fiador, y contaba el número de sus des- 
engaños por el de mensajeros que venían 3. 

Siempre audaz y desvergonzado, prosiguió en el disfrute de su privan- 
za, hasta que un día se eclipsó para siempre su buena estrella. 

Al comenzar el año de 1529 se hallaba el Emperador en Toledo muy 
preocupado con los avisos de Italia y los mensajes de su hermano el Rey 
de Hungría. Anunciábanle éstos los avances y peligrosas ambiciones de 
Solimán; aquéllos, nuevas tentativas de Francia sobre Ñapóles, y sus in- 
teligencias con los turcos. Délas dos partes reclamaban con premura soco- 
rro de Carlos V que, puesto en la gravedad del caso, formó el propósito 
de acudir personalmente á Italia y á Hungría 4. Y como se ofrecieran á 

1 Vid. Sandovil. Historia del Emperador, 1,58. 

2 «Don Francés quisiera mucho las martas de que V. A. le hace merced, y no ha quedado 
hombre en esta Corte i quien no haya mostrad© la letra que sobre ello me escribió, y la Corónica 
quisiera detener en prendas hasta ver sus martas. Ella se trasladará y se enviará con el primero 
que fuere.» (Carta de Salinas al Rey de Hungría don Fernando, fechada en Valladolid á igde 
Agosto de i527 Boletín de la Academia de la Historia, tomo xliv, pág. 32.) 

3 *Yo envié la Corónica de Don Francés como V. A. la envió á demandar y diómela, con que 
le respondí por las martas de que V. A. le hizo merced. Cada día me mata y tiene más cuenta 
que yo con los mcnsageros que vienen. El suplica á V. A. que no le ponga en olvido.» (Carta de 
Salinas, desde Burgos á 23 de Noviembre de 1527. Boletín de la Acadejnia de la Historia, 
lomo XLIV, pág. 157.) 

4 Véase la carta que escribió Carlos V á los Grandes y ciudades del Reino, anuncián- 
doles su propósito de acudir personalmente á los peligros de Italia y Hungría, fechada en To- 
ledo á 20 de Enero de 1529. (Sandoval, Historia del Emperador, 11, lib. xvii, § xxii.) ídem, la 



ig6 REVISTA DE ARCHIVOS BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

servirle en aquella jornada muchos Grandes, y otros, más parcos de pala- 
bras, ó menos solícitos, guardaron prudente reserva, el Emperador, qae 
tenía resuelto llevar consigo hombres de toda su confianza, conversando 
una vez, soltó esta frase: «Muchos han de querer ir conmigo, y yo no los 
tengo de consentir: otros se querrán quedar holgando, y mandarles he que 
vayan.» Oyólo Don Francés y, vivo como una ardilla, apoderándose de la 
expresión, y retorciéndola, argüyó á los Grandes que estaban presentes: 
«^abéis visto qué bien acondicionado es Su Majestad, que quiere á los 
que no le quieren, y no quiere á los que le desean servir?» A ninguno ha- 
ría gracia el chiste; y Don Francés, acompañándolo de una reverencia, pro- 
curó tentar á risa al Soberano, insistiendo con él: «¡Bien acondicionadito 
sois; que amáis á quien no os ama, y alanzáis de vos á los que os quieren 
servir!» Como creía haber dicho algo ingenioso que agradara, según cosr 
tumbre, al César, no/eparó en que éste fruncía el entrecejo y los cortesa- 
nos ponían á tono su -semblante con el del Emperador; y obstinado en for- 
zar el éxito del chiste inoportuno, lo repitió tantas veces y por tantas 
maneras que, enojado Carlos V, arrojó al truhán de su presencia entonces 
y del palacio después, hasta vedarle entrar en el aposento de la Emperatriz 
y de las damas, donde se refugió, sin duda, en acecho del clemente ol- 
vido '. 



que en 22 de Febrero del mismo año dirigió á Antonio de Leyva. (Dormer, Anales de Aragón^ 
capitulo XLViii), y cartas de Martin de Salinas, encargado de negocios del Rey don Fernando, 
Boletín de la Academia de la Historia^ tomo xliv, págs. 206 á 227.) 

I Libro primero del Espejo del Principe Christiano... por el Dr. Francisco de Monzón. He 
consultado las dos ediciones de este libro hechas en vida del autor, y un manuscrito de la misma 
obra, que tiene la Biblioteca Nacional de Madrid. Como en los textos hay algunas variantes, los 
copiaré íntegros en esta nota. 

«...como acontesció al Emperador don Carlos con un Francés de quien arriba hezimos men- 
ción: que cierto fué muy agudo y gracioso truhán, pero no se pudo escapar de no ser malicioso 
como todos lo son. Que estando el Emperador para ir á Ungría contra el Turco, offresciansele 
muchos señores de Castilla para servirle en aquella jornada y otros caualleros dissimulauan con 
él: por donde dixo generalmente: muchos an de querer yr conmigo y yo no los tengo de consen- 
tir; y otros se querrán quedar holgando y mandarles he que vayan: oyólo el Francés e interpre- 
tólo a otro sentido e dixo a los Grandes que estañan presentes: aueis visto que bien acondicio- 
nado es su magestad: que quiere á los que no le quieren y no quiere á los que le dessean seruir: 
y tornoselo a repetir al Emperador diziendole. Bien acondicionadito soys: que amays a quien 
no os ama y alanzáis de vos a los que os quieren seruir: repitió esto tantas vezes y por tantas 
maneras que hizo enojar al Emperador y desde allí le desfavoresció: de manera que el truhán 
riéndose priuado primero y después perdida su priuanga, acordó de dexar la corte: y fuesse a su 
cassa pensando de lograr vn mayorazgo gruesso que auia ganado por sus gracias siendo un po- 
bre sastre remendón: mas no gozó del muchos dias: que vn señor de Castilla le hizo dar de pu- 
ñaladas por las malicias graciosas que le auia dicho, quando estaua fauorido y pujante, delante 
del l'nif erador.»(Edic. de Lisboa, 1544, fol. clxiij.) 

«El Emperador Carlos quinto de España, partíase para la guerra del Turco á Vngria, y 
offrecieridose muchos Grandes a yr con él, dixo: Muchos querían yr comigo en esta jornada, 
que no l(»s consentiré yr, y otros desean quedarse y los mandaré yr. Oyólo Francesejo su gra~ 



DON FRANCESILLO DE ZÚÑIGA I97 

No hay para qué decir la íntima satisfacción de los vejados por aquel 
hombre con su sátira avasalladora, al verle expuesto á sus iras, sin el es- 
cudo de la gracia imperial. Los halagos de ayer, el tributo de la risa pa- 
gado á regañadientes por los palaciegos, trocáronse de seguro en miradas 
fieras, ó en desdén altivo; hasta el perro Sanpere le ladraría, si le viese en 
la calle. 

Enfermo, quizá del disgusto, quedó en Toledo cuando, poco después, 
el Emperador salía de esa ciudad camino de Barcelona, para embarcarse 
con rumbo á Italia '. 

Así que Don Francés recobró la salud y el bravo humor de siempre, se 
alejó de la Corte, retirándose, «entre Cantimpalos é Galisteo», estoes: en 
Navarredonda de la Sierra, equidistante de ambas poblaciones, á vivir y 
á continuar su Crónica festiva, á esperar tranquilo en su fundo montaraz 
la vuelta de la nave capitana donde iba el Emperador, y á cuya nave, para 
que volviese, conjuraba desde allí su juguetona musa «...con la codicia de 
monsiur de Laxao..., con los cuatro vientos de las mangas de los pajes del 
Marqués de Astorga..., con la hoquedad de Gutierre López de Padilla..., 
con los amores é coplas de Boscan..., por la grasa del bonete del racionero 

cioso truhán y muypriuado, y dixo á los que presentes estauan: Haueís visto que bien acon- 
dicionado es su Magestad, que quiere á los que no le quieren, yá los que no le quieren quiere 
(sic). Y bolviendose á hablar con el Emperador le dixo: Bien acondicionadito sois que queréis 
á los que no os quieren y á los que os quieren no queréis. Repitió estas palabras con tanta 
importunación que el Emperador le mandó que se quitase de su presencia, y le desfavoreció 
de alli adelante, y mandóle que no entrase en el aposento de la Emperatriz y de las damas; 
por donde Francesejo, que ya se Ilamaua don Francés de Seso, por vn grande mayorazgo que 
auia comprado, viéndose tan desfauorido se fué á vivir á su tierra dexando la corte, adonde 
estando en su cama le dieron de puñaladas, por mandado de vn gran señor por cierta gracia 
afrentosa que del auia dicho delante del Emperador.» (Edic. de Lisboa, iSyi, fol. 187 v.) 

«...de esta manera muchos valerosos principes castigaron á truhanes, desplaziendolessus 
importunas malicias, según que hizo el emperador don Carlos de España: que tenia un 
truhán llamado Francés, gran privado y amigo suyo, á quien por sus gracias habia enrique- 
cido, siendo un sastre pobre; pero por sola una malicia corrió tanto al Emperador que le 
lanzó de sí: y fue que estando el emperador á Alemania y á Hungría contra el turco, dijo a 
los grande* de su Corte, estando presentes muchos que se le ofrecían para ir aquella jornada, 
muchos querrán ir conmigo y yo no los consentiré ir: y otros querrán quedar y yo les haré ir, 
teniendo voluntad de llevar los más valerosos de sus reynos. Oyólo el truhán, y interpretólo á 
otro fin por mostrarse sabio y gracioso, y dijo á los Señores: habéis visto que bien acondicio- 
nado es su magestad que á los que no le quieren quiere, y á los que le quieren no quiere; y 
vuelto al Emperador le dijo: de manera. Señor, que tenéis tan buena condición que aborrecéis 
á los que os aman y amáis á los que os aborrecen. Repitióle tantas veces esto y con tanta pesa- 
dumbre que desde allí le dio de mano el Emperador y le lanzó de sí; hasta que viéndose el tru- 
hán desprivado, se fué de la Corte, y por otras malicias que dijo á otro Grande de Castilla le 
mandó matar á puñaladas, de manera que sus maliciosos donaires fueron ponzoña de su vida.» 
(Ms. 8.547 de la Bibl. Nac, fol. cxxvi r.) 

I «El camino de este invictísimo emperador á Italia escribiré brevemente, aunque no nac 
hallé presente, é la causa es porque al tiempo que su majestad partió de Toledo yo estaba en 
la cama enfermo de la carne, é del espíritu no nada dispuesto.* etc. (Crónica, cap. lxxxv.) 



igS REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Pedrosa..., por los dos orinales que lleva de camino Alarcón el Arcipreste 
de Calahorra... '» 

Al cabo de algunos meses, la emperatriz Isabel, que había quedado 
por gobernadora del reino durante la ausencia de Garlos V, ya por suges- 
tiones de éste en su correspondencia, ó á impulsos espontáneos del cora- 
zón, se interesaba por la suerte del truhán, cuyos donaires bullían en la 
memoria matando el recuerdo de la indiscreción y el enojo. Y así debió de 
acontecer, porque Don Francesillo escribió, por ese tiempo, una carta do- 
nosísima á la Emperatriz, en la que se excusa de no ir á verla, y refirién- 
dose á la enfermedad que había padecido y á la prohibición que de entrar 
en el palacio tenía, dice: «...no he ido á ver á vuestra majestad por dos 
cosas: lo primero por mis enfermedades, que he estado ad te levamini por- 
tae aeternalis; lo segundo, porque cuando mis amigos no están en su casa, 
no oso ver á sus mugeres, y ansí querría que hiciesen mis amigos á mí ^.» 

1 «... que me digas, galera, que fin tendrá, á tu parecer, esta jornada; que dando fin á esta 
Crónica, aguardo tu respuesta entre Cantimpalos é Galisteo.» {Crónica: cap. lxxxvi y último.) 

2 Crónica: cap. lxvii. No dudo que esta carta corresponde á la fecha que se indica en el 
texto, porque en ella dice Don Francés: «... el Duque nunca hace sino orar por el Emperador, y 
voto á Dios, siempre está pensando en el Emperador é su salud y en cuando verná, y meneán- 
dose (no^ meándose, como se lee en la edición de Gayangos) de sentimiento ha desolado una 
sala» ... «Grandes nuevas dicen por toda España de la Gobernación de vuestra majestad y cor- 
dura, y demás desto, sois ejemplo de las mujeres buenas, aunque el gran doctor Condestable, 
que hoy vive, dice que mucho ayudan á vuestra majestad las letras y cánones del conde de Mi- 
randa.»... «Traiga Dios con bien al Emperador, mi señor, y guarde á sus hijos y á vuestra ma- 
jestad como estas Españas lo han menester.» ... «Mi señora la Duquesa (así, en los manuscritos 
1723, 2038 y 6193 de 1* Biblioteca Nacional, y no Marquesa, como dice la edición de Gayangos), 
ruega á Dios por la vida y venida de vuestro marido.» 

Es evidente; el Emperador estaba fuera de España y en ausencia suya gobernaba estos rei- 
nos la Emperatriz, que tenía entonces dos hijos, el Príncipe don Felipe y la Infanta doña María. 
El Duque jurador é inquieto (Vid. Crónica; caps, xl, lxxi, y Epistolario, pág. bj b), á que se 
refiere Don Francesillo, es el de Béjar, que no fué á Italia con el Emperador, pues se retiró de la 
Corte á su Casa «con necesidad de lo mucho que ha emprestado», según escribe Martín de 
Salinas al Rey de Hungría don Fernando, desde Zaragoza á 3 de Abril de iSzg. (Boletín de la 
Academia de la Historia: tomo xliv, pág. 212.) 

Es verdad que cuando, en Abril de i528, partió Carlos V de Madrid para Valencia y Aragón, 
con ánimo de pasar á Italia, dejó también á su esposa «en la gobernación de todos los reinos de 
Castilla». (Carta de Salinas al rey don Fernando, loe. cit., pág. 176); pero la carta de Don Fran- 
cesillo no puede ser de ese año, porque el Emperador no salió de España y su ausencia fué en- 
tonces sólo de cuatro meses, lo cual no justifica las preocupaciones por la vida y regreso del 
Emperador, quemas de una vez apuntan en la carta. Hay en ésta, por último, un dato decisivo: 
la mención que hace don Francés del «gran doctor Condestable, que hoy vive». 

Dice «que hoy vive* por que no se crea que alude á don Iñigo Fernández de Velasco, muerto 
á fines del año anterior (29 de Septiembre de i528), y se refiere de seguro al hijo y sucesor de 
don Iñigo, don Pedro Fernández de Velasco, Conde de Haro, pues le titula «gran Doctor», y 
acostumbraba el truhán á ponerle de sabihondo, como se ve repetidas veces en la Crónica: 
«Don Iñigo de Velasco, condestable de Castilla... dijo al Rey: Señor, yo parezco preboste de 
Bilbao, y mi hijo el Conde de Haro es bachiller in decretis y lee en Salustio Catilinario y Catón.» 
(Capítulo iv). «...el Conde de Haro, doctor en Titus Livius.» (Cap. xv). «Señor, eso mejor lo sa- 
brá el Conde de Miranda y el Conde de Haro que yo, porque son letrados y el uno ayuda á la una 
parte y el otro á la otra.» (Cap. xxxii), etc. 



DON FRANCESILLO DE ZÚÑIGA I99 

Además, le da cuenta de su persona después de un largo alejamiento de la 
Corte. Vive dedicado á labrador en la que él llama, con aires señoriles, 
«mi villa de Navarredonda», y si deja entrever sus nostalgias palaciegas, 
no es sin mostrarse agradecido á la fortuna por haberle deparado aquel 
agreste rincón donde terminar sus días: «aunque otro bien no me quede, 
sino que de aquí adelante quedaré para villano — dice á la Emperatriz — es 
bien para el día de hoy, y aun para el de mañana, y podré decir que soy 
Agrícola ^» 

Al hacer esta alusión al glorioso General romano que, perseguido por 
la envidia, tuvo que retirarse á vivir obscuramente, bien lejos estaba Don 
Francesillo de sospechar que aún mayor semejanza tendría con él por su 
fin trágico. 

Poco le duró el disfrutar los bucólicos placeres. Quizá el mismo año 
en que escribía á la Emperatriz fué cuando, para satisfacer viejos agravios, 
le dio de cuchilladas un rufián, vil instrumento de un Grande de Castilla 
otendido por cierta gracia afrentosa que de él dijera Don Francés delante 
del Emperador ~. Lleváronle á su casa gravemente herido, y al entrar con 
él, por el patio, los que le conducían y golpe de gente curiosa que nunca 
falta á punto de ver y comentar lances lastimosos, tal era el tumulto, que 
salió á los corredores alarmada la mujer de don Francesillo, y, viéndole 
cómo venía, gritó fuera de sí: «¿Qué es esto!.. ¿Qué es esto!..» Pero el 
truhán, desangrándose y todo, como aún conservaba su espíritu burlón 
dentro de la agujereada piel, miró á su indemne costilla, y le contestó re- 
cordándole maliciosamente un chusco refrán: «Señora: no es nada, sino 
que matan á vuestro marido 3.» 

Enterado Perico de Ayala, aquel otro albardán á quien el doctor Villa- 
lobos llamó «delicias del linaje humano», de la malaventura de su colega > 



1 Ibid. 

2 Vid. arriba, pág. 190, nota i. Zapata, Miscelánea^ pág. 371, y Melchor de Santa Cruz,^ 
Floresta Española^ segunda parte, cap. v. Don Francés debió de morir por los años de 1529-1530,, 
y á creerlo asi nos mueve, de una parte, lo que dice el Dr Monzón, y de otra, la falta de docu- 
mentos que coincide con la fecha expresada. 

3 Zapata cuenta asi el caso: «Estas gracias le costaron al cabo la vida, que le mataron á 
cuchilladas. Salió su mujer al ruido diciendo: —¿Qué es esto, qué es esto? Respondió él allí lue- 
go^— Señora, nada, sino que matan á vuestro marido.» Melchor de Santa Cruz lo refiere de este 
modo: «Quando le hirieron de las heridas que murió, como le traxeron á su casa, venía con él 
mucha gente. Asomóse su mujer á los corredores, preguntando qué ruido era aquel? Respondió 
D. Francés: No es nada, señora, sino que han muerto á vuestro marido.» 

El refrán á que en el texto hago alusión, recogido por el Comendador Griego (fol. 80 v., 
columna 2.a; y comentado por Mal-Lara en la Filosofía Ku/gar, (Madrid, Juan de la Cuesta,. 
1618) pág. 224, dice: «No es nada sino que matan á mi marido.» 



200 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

fué á visitarle y le halló moribundo. Conmoviósele el corazón viendo á su 
amigo á las puertas de la muerte que se habían de abrir para recibirle de 
un momento á otro; y puesto á considerar en lo que paran las alegrías del 
mundo, pensó en los novísimos muy seriamente, cosa no acostumbrada 
entre chocarreros, y coa voz trémula, recomendó su propia alma á Don 
Francés, de este modo: «Hermano don Francés, ruégote por la grande 
amistad que siempre hemos tenido, que cuando estés en el cielo, lo cual 
yo creo será así, según ha sido tu buena vida, ruegues á Dios que haya 
merced de mi ánima.» Sin levantar los ojos, sacó un brazo Don Francés 
de entre los cobertores y, extendiéndole, dijo: «Átame un hilo á este dedo 
meñique, no se me olvide.» Y luego murió K La llama de su ingenio ha- 
bía retozado por última vez al apagarse. 

Aún se ignora quién fué el Grande de Castilla rencoroso que mandó 
asesinar á don Francesillo; pero la investigación literaria, que no le per- 
dona. el crimen, anda á sus alcances, y el día menos pensado da con él, y 
colgándole al cuello el chiste que provocó sus iras, le condena á vivir por 
éste y tanto como éste en la memoria de todos. 

Juan Menéndez Pidal. 
(Continuará.) 

I Véanse Melchor de Santa Cruz, Floresta, segunda parte, cap. v, y Cuentos de Garibay 
publicados por A. Paz y Melia, en Sales españolas, segunda serie, pág. 42. 



REV. DE ARCH., BIBL. Y MUSEOS 



TOMO XIX. — LAM. XIV 




Busto dé plata repujada de Santa Ana, 

VIFGEN Y MÁRTIR. CaRIÑENA. 



BOSQUEJO HISTÓRICO 

SOBRE LA ORFEBRERÍA ESPAÑOLA 



X 

BARROQUISMO DE LA ORFEBRERÍA 

AL terminar el siglo propio del Renacimiento operábase en las Artes 
una evolución especial que traía su lógico origen del carácter con 
que había comenzado aquel movimiento. 

Los grandes Impulsadores en lo gráfico, Miguel Ángel y sus secuaces, 
debían su inspiración al descubrimiento de modelos antiguos, que ninguno 
correspondía á la época de mayor empuje en el profundo antropomorfismo 
que representaba el siglo de oro del arte griego: todos ellos, lo propio el 
famoso Laoconte, como el torso del Belvedere, ó las Venus, Dianas y 
Apolos descubiertos, adolecían de cierta falta de aticismo, por lo que to- 
maban los rumbos del barroquismo en la línea, pretendiendo obtener 
mayores efectos, y de aquí que los grandes renacientes clásicos, al acep- 
tar aquellos modelos, incurrieran en sus defectos, considerados por algu- 
nos como bellezas. 

Los más sublimes modelos del gran arte europeo siguieron por com- 
pleto desconocidos para ellos, y hasta muy reciente fecha no nos ha sido 
dado el estudiarlos y apreciarlos en sus insuperables bellezas, debidas á 
la más profunda observación del natural y al más perfecto conocimiento 
del ser humano, sólo obtenido por el genio europeo. 

Estimulaba á la evolución otro elemento que, en cierto modo, había 
sido interrumpido por aquel retorno á los tiempos clásicos, y era el pro-r 



202 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

pió y endógeno de cada país en los que florecían las artes, que pugnaban 
por manifestarse con su acento especial, prestándoles aquella originalidad 
deducida de sus más íntimos impulsos. 

No quedaban, pues, á éstos más que dos caminos para quedar satisfe- 
chos: ó volver al estudio directo de la realidad y hacerse intérpretes fide- 
lísimos de la Naturaleza, ó tomar los rumbos de una estilización de carác- 
ter propio, eminentemente decorativa. 

La Pintura siguió el primer camino, produciendo las maravillas de sus 
modernas escuelas, todas interpretadoras más ó menos sintéticas del na- 
tural, y la Escultura, principalmente la española, animó el rostro de sus 
santos con todo el calor vital de la sangre que por ellos circulaba. Las artes 
decorativas emprendieron la senda de la estilización, que le era tan propia. 
Pero esta estilización tenía en cada punto sus originarios impulsado- 
res, y de aquí que en cada país tomara aquel estilo distintos aspectos. 

En Italia fué su gran engendrador el propio Miguel Ángel, empezando 
allí con toda la ampulosidad y violencia que el titán puso en sus obras, 
hasta llegar á los delirios de la Cátedra de Sati Pedro, por Bernini; en 
Francia, las finezas y esbelteces de Leonardo de Vinci, Cellini y otros 
apurados renacientes, lo hizo más gallardo, más fino y gracioso en sus 
giros, hasta llevarlo á constituir en el siglo xviii su propio arte, tan 
arraigado como en verdad apropiado para la decoración de los espléndidos 
salones y los muebles; en España, al calor de Berruguete, tan exuberante, 
y gallardo, al par que recio, derivó en el barroquismo español, cuya úl- 
tima etapa es el llamado churriguerismo. Alonso Cano fué el que prime- 
ramente lo impuso en sus retablos y proyectos arquitectónicos, y trans- 
cendiendo á todo, principalmente al mueble, degeneró en el siglo siguiente 
en el churriguerismo, interpretación demasiado libre del rocaille italo- 
francés, sin que faltaran tampoco ciertas delicadezas á lo Luis XV, que 
entre nosotros tuvieron sus intérpretes, consecuentes con el armónico 
movimiento que se operaba en el siglo xviii en todas las manifestacio- 
nes artísticas. 

El arte de la platería siguió fielmente estos movimientos, debiéndose á 
ellos valientes gallardías, que en ningún otro arte tuvieron más felices 
aplicaciones entre nosotros,, pues aunque en el siglo xvii las obras adole- 
cieron siempre de cierta monotonía de estilo, en el xviii llega á contarse 
con ejemplares bellísimos, en que la gracia de las líneas alcanza un 
grado insuperable. 



i 



BOSQUEJO HISTÓRICO SOBRE LA ORFEBRERÍA ESPAÑOLA 203 

En el siglo xvii abundan las obras de plata, repujadas sobre todo, siem- 
pre un tanto pesadas y como ofreciendo una interpretación industrial de 
los estilos anteriores, pero con gran amaneramiento. Los frontales de 
plata, las pesadas cruces, las andas para las custodias, los monumentos del 
Viernes Santo y los altares del Cotyus; los miles de lámparas y bandejas 
que en este siglo se labran y las peanas para las imágenes y custodias, to- 
das ellas ofrecen más bien un alarde de cantidad del rico metal, que no una 
inspiración realmente artística; pero exuberantes de ornamentación, deriva- 
ron perdiendo gracia y con gran monotonía délos temas de los grutescos. 

Avalóranse entonces las joyas principalmente con la riqueza de la pe- 
drería, que tomó todo su auge en el siglo xviii, llegando á sobreponerse 
de tal modo el valor intrínseco al artístico en ellas, que apenas se atendía 
al buen gusto de la joya, sino á la calidad y tamaño de sus piedras. A ello 
se debe que los objetos de plata tuvieran entonces que defenderse con 
la belleza y gracia de sus líneas, de la competencia con la propia joyería 
de oro y piedras preciosas. 

Si el número de plateros es inmenso en el siglo xvii, apenas se desta- 
can contados nombres de inspirados artistas, pues aunque hallemos á 
un Juan Laureano en Sevilla y un Rafael González en Segovia, ó un Anto- 
nio Suárez en Cádiz, pocos más podremos señalar como autores de pie- 
zas famosas en el siglo xvii; en el siguiente se destacan algunos tan 
notables como el cordobés Damián de Castro, el salmantino Lorenzo 
Montemor y su paisano Figueroa, que tanto trabajó en Santiago; el zara- 
gozano José Albéniz; Antonio Zureño en Madrid, y en Valencia, Estanis- 
lao Martínez y otros. 

Memorias de triste recordación han llegado además de este siglo, res- 
pecto á la destrucción de suntuosísimas alhajas, anteriormente á que ocu- 
rrieran los desastres de la guerra napoleónica. En Toledo hubo, en el si- 
glo xviii, un verdadero furor por fundir las piezas que no respondían á 
la moda dominante y que se extendió á otras ciudades, pereciendo en- 
tonces piezas tan famosas como las del altar de Santiago del Obispo Gel- 
mírez, en i665; las de Pedro de Arana, de Zaragoza; muchas también en 
Sevilla, entre ellas el suntuoso altar de la capilla de los Reyes, y otras en 
varios puntos, verdaderos crímenes de leso arte, defendidos por una crí- 
tica equivocada y exclusivista que no transigía con lo que la contrariaba 
condenando á la destrucción aquellas manifestaciones de la belleza no ajus- 
tadas á sus implacables patrones. 



204 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Siglo xvii. — A él corresponde un inmenso número de obras de plate- 
ría, con las que se enriquecieron nuestros templos: lámparas, blandones, 
bandejas, frontales y toda clase de piezas grandes, en las que todos los 
espacios entre sus molduras se ven rellenos de labor de repujado, un 
tanto pesada pero suntuosa, comenzando á retorcerse sus líneas en volu- 
tas y curvas caprichosas. 

Varios nombres de plateros se destacan como más famosos entre los 
muchos que constituyen sus gremios ó cofradías, y de ellos merece 
preeminente lugar Antonio Suárez, que se inmortalizó en Cádiz ejecu- 
tando su preciosa custodia, con grandes reminiscencias clásicas aún y con 
primorosos detalles en todas sus partes. Sin duda esta custodia puede 
diputarse como una de las más bellas alhajas de su siglo ^ 

En Sevilla, á la que tanta plata llegaba de América, desarrollóse una 
gran industria, principalmente de ma¡(oneria y de pedrería engarzada en 
oro; pero no se ejecutaron entonces piezas que en su valor artístico pu- 
dieran emular á las del siglo anterior, comenzando á poco una gran deca- 
dencia del arte en aquella ciudad. El gran altar de plata que se ostenta en 
la Catedral durante las Octavas de la Purísima y del Corpus Christiy obra 
de Juan Laureano, es la más suntuosa obra de la platería sevillana en 
el siglo XVII 2. 

En cambio en Córdoba se elevó este arte á la mayor altura, hasta el 
punto de que bastaba que presentasen aquellos artífices testimonio de 

1 Esta hermosfi pieza estuvo á punto de desaparecer de entre nosotros por efecto de ciertos 
«lagerados radicalismos; pero comprada por patriótica dama, cuyo nombre sentimos no recor- 
dar, en un millón de reales, sigue hoy en usufructo de la basílica gaditana. 

2 Podemos, sin embargo, señalar como dignos de mención en Sevilla, entre otros, á Pedro 
Almaguer, al que se le pagaba en 1618 la cantidad de 187.000 maravedises por los blandoncillos 
que había hecho para la Catedral. 

Juan B. Francanio, muy acreditado en 1630, citado por Pacheco. 

Manuel Duarte, del que hay memoria que hizo unos blandones de plata para Santa Ana de 
Trian* (i65i). 

Laureano de Contreras recibió la visita de los veedores del arte en 19 de Noviembre de 1653 
«y se le tomaron cuatro campanillas y unos aretes de tres calabazas. Tocado el oro se vio que era 
de ley, no así las campanillas, que estaban faltas, por lo cual se le quebraron.» 

Juan de Segura, que en 1669 hizo las estatuas de la Purísima y de la Fe para la Custodia de 
Arfe, así como su zócalo, para darle mayor altura. 

Juan Laureano, autor de la gran corona y resplandor de plata del altar del Corpus en la Ca- 
tedral, y otros exornos de esta lujosísima decoración; hizo también una Custodia para la Cartuja 
y fué gran grabador. 

Martín de Echegoia, al que compró el Cabildo Catedral en 1683 el relicario llamado de San 
Pedro, que se guarda en su tesoro. 

En este siglo se labró la notable baadeja llamada de Paiva, regalo de D.* Ana de Paiva á la 
Santa Iglesia en 1088; según antecedentes que sobre esta hermosa pieza existen, fué regalada al 
padre de la donante, el Capitán Diego de Paiva, por el Rey de Portugal; bien pudiera ser un 
bello ejemplar de la orfebrería portuguesa del siglo xvi ó principios del ivii. (Véase Gestoso. 
Stvilla monumental^ 11, pág. 457). 



BOSQ-UEJO HISTÓRICO SOBPE LA OKFEBRERÍA ESPAÑOLA 205 

estar examinados en tal ciudad para que fueran admitidos en todas 
partes. Famosos maestros impulsaban aqueV adelanto, comenzando por 
un Lucas Valdés, que bien pudiera ser un antecesor del insigne pintor Val- 
dés Leal, autor éste del suntuoso cuadro de San Eloy ante la Virgen, para 
la cofradía de los plateros cordobeses, en el que se propuso dejar la 
muestra más espléndida del gusto de aquellos artistas en sus innumera- 
bles detalles, representando riquísimos objetos de plat^ y oro, como puede 
verse en su Museo. 

También proporcionaba modelos y dibujos para aquellos plateros cl 
gran maestro de la escuela cordobesa Aulonio dd Castillo, admirables 
por su gracia y maestría, que después interpretaban sin pérdida alguna 
estética tan consumados artistas. 

Abre el siglo el nombre de Ginés Martínez, que ejecutaba piezas de al- 
tar en el año 1601 para el convento de la Concepción, hablándose después 
de Jerónimo y Martín Sánchez déla Cruz, autores de importantísimas 
obras para el Monasterio de San Jerónimo, en la Sierra de Córdoba '. 

La platería siguió con gran auge en este siglo en aquella ciudad, gra- 
cias á la intervención de tan eximios artistas como hemos apuntado; y sin 
formar una detallada relación de lo que ocurría en otras localidades, no 
debemos dejar de consignar que en Toledo florecía Andrés de Salinas ^ 
orfebre de la Catedral, quien, además de reparar las alhajas, que ya lo ne- 
cesitaban, ejecutó otras importantes piezas de plata y bronce para la pro- 
pia basílica 2. 

No se llevaron á cabo en este siglo obras de gran empeño en la impe- 
rial ciudad; la ausencia de la Corte la hizo languidecer en todo, acabando 
así poco á poco su interesante historia. 

Más bien fué en Madrid donde se refugiaron las artes suntuarias, su- 
friendo las vicisitudes de que daremos especial noticia. 

La pasajera traslación de la Corte á Valladolid en los primeros años 



1 Ramírez de Arcllano: Excursiones, 1901, páginas 82 y 97. 

2 Véase Davillier, pág. 25o. Además se citan en Toledo, en este siglo: 

Alejandro Bracho, platero romano, dedicado en 1616 por Monegro á la ejecución de los^ 
adornos de bronce para la capilla de! Sagrario, en cu>o trabajo le ayudó el toledano Francisco 
Sánchez. 

Virgilio Fanelli, florentino, que habiendo venido á España á colocar la gran lámpara del 
Panteón de El Escorial, pasó á Toledo en i655, donde ejecutó el trono de la Virgen del Sagrario, 
con la colaboración del platero madrileño Juan Ortiz de Ribilla. Hizo también una estatua de 
San Fernando. Murió en Toledo en 16 de Enero de 1678. 

Antonio y Miguel Pérez de Montalvo, padre é hijo; el primer© platero de la Reina D.* Ma- 
riana de .\ustria v ambos tutores de la Custodia de la Catedral de Murcia. 



206 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

del reinado de Felipe III llevó allí á todo el plantel de artistas que su pa- 
dre había acumulado en Madrid, y allí aparecen por aquellos años Juan de 
Arfe, su yerno Lesmes Fernández del Moral, el propio Pompeyo Leoni, 
los que, unidos á muchos plateros que de antes había en la nueva Corte, 
formaban un numeroso gremio, como en ninguna otra ciudad de Es- 
paña se había conocido; pero al volver el Monarca á fijar su asiento en la 
villa del Manzanares, vinieron con él los más eximios artistas que antes 
habían marchado y algunos vallisoletanos que después fueron famosos en 
la Corte. En el resto de España la orfebrería sufrió una gran depreciación 
en su vigor artístico; solamente en Zaragoza continuó algo con el impulso 
adquirido, guardándose aún en sus Catedrales y templos notables piezas 
del siglo XVII I. 

Siglo xviii. — Más interesan]te resulta este siglo que su precedente 
para la orfebrería española, destacándose durante él varios centros de 
producción importantísimos, á la par que decaían otros en que por distin- 
tas causas, acusábase un descenso casi incomprensible de lo que habían 
sido anteriormente. 

Sevilla, tan rica y esplendorosa en el siglo xvii, decae de pronto en 
toda su producción artística, lo propio en la de su inmortal escuela de 
pintura como en todas las demás manifestaciones estéticas. La cesación 
del monopolio ep la llegada de los productos americanos, favoreciendo á 
Cádiz con este privilegio, fué un golpe mortal para el auge obtenido en 
los dos siglos anteriores, y bien se manifestó al piínto en la orfebrería, 
hasta el extremo de que en las largas listas de sus plateros en el siglo xviii 
ninguno aparece traspasando la categoría de un puro industrial, y esto 
en forma tan precaria, que de las declaraciones de lo que producía á ellos 
el arte en cada año se deduce lo poco que les rendía á los más acredi- 
tados 2. 

Algunos, como Antonio Esteban Conde, declaraba en 1775 «que, lejos 
de producirle utilidades el arte, podía asegurar que en el espacio de cua- 
tro años estaba comiendo de su caudal, por los años tan fatales y estar el 
arte perdido por muchos caminos». Otros, buscando fortuna, pasaban 
á Indias, por no poder vivir en su patria. 



1 Cítanse, entre otros, los nombres de los orfebres zaragozanos Juan Aznar, Onofre Palla- 
res, Jerónimo de Gracia. Pascual Baciete, Juan de la Casa, Jusepe Valles, Baltasar Gorro, Brauli* 
Palacio y otros. fVéase Conde de la Vinaza: Adiciones al Ceán.) 

2 Véase Gestoso: Diccionario de Artífices^ tomo ii. Archivo de la Hermandad de los plateros. 



BOSQUEJO HISTÓRICO SOBRE LA. ORFEBRERÍA ESPAÑOLA 207 

Apenas encontramos en este tiempo más obra notable que el hermoso 
copón del Hospital de la Misericordia, hecho por el platero de la Catedral 
Manuel Guerrero, en 1727, «que es seguramente la más notable de las 
piezas de este templo», según declara el. Sr. Gestoso ^ y ofrece todas las 
gallardías de ejecución propias de su estilo. 

En cambio, en Córdoba, por circunstancias especiales, se acrecienta la 
producción en el siglo xviii, hasta el punto de poderse decir que éste es el 
de oro de la platería cordobesa. Abren la centuria Juan Sánchez Izquierdo 
y Juan de Torres, autores de los hermosos candelabros, frontal y demás 
objetos del altar del Ayuntamiento, obras admirables de repujado, y en 
aquellos años de 171 3, el Obispo D. Marcelino, Siuri reanudaba los tra- 
bajos y concluía otra custodia, suspendida por falta de plata, que se es- 
trenó en el Corpus de aquel año: de ella no queda más que la memoria. 

En los años siguientes aparecen los plateros de Córdoba ejecutando 
grandes imágenes de plata y otras obras importantes, escribiendo enton- 
ces D. Juan de Segovia y La Hoz una obra titulada Universidad de la 
platería y compendio de todas las ciencias^ cuyo manuscrito desgracia- 
damente se ha perdido. 

El gremio de plateros demostraba su esplendidez en el exorno de las 
grandes fiestas civiles que se celebraban en aquella ciudad con motivo de 
los faustos acontecimientos de la Monarquía, y ya exornaba arcos triun- 
fales, como los que se levantaron á la llegada de los Infantes D. Luis An- 
tonio Jaime y D.^ María Teresa de Borbón, ya adornaban grandes carros 
alegóricos con máscaras en la proclamación de los Reyes Fernando VI 
y hasta Carlos IV. 

Pero los dos grandes artistas cordobeses de este siglo fueron D. Cristó- 
bal Sánchez y Soto y D. Damián de Castro, dos admirables barrocos á 1 js 
que se deben las piezas de más bello aspecto que salieron de aquellos ta- 
lleres. 

No sabemos de dónde tomarían sus modelos; pero por su gracia y fan- 
tasía compiten con los más bellos rocaillées franceses, siendo, además, 
admirables obras de repujado en grado inverosímil y cincelado y burilado 
admirables. 

Quizá la estancia de Verdiguier, el autor de los gallardísimos pulpitos 
de la Catedral, pudo inspirar á estos artistas. 

I Véase Diccionario de Artifices, tomo n. Noticia sobre Manuel Guerrero. 



208 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

De D. Cristóbal Sánchez se conserva la puerta del Sagrario del que fué 
convento de Santa Clara, con un notabilísimo relieve de la Divina Pastora, 
y la urna de los Mártires de Córdoba, en la parroquia de San Pedro, her- 
mosa obra concebida con grandes respetos clásicos, pero amenizada con 
mil gracias barrocas '. 

Don Damián de Castro es el más gallardo dibujante de la platería cor- 
dobesa: sus obras responden á una fantasía lozanísima, como lo demues- 
tran las muchas que salieron de sus manos. La urna del Monumento de 
Semana Santa en la Catedral, fechada en 1761, sus admirables cálice3 para 
la misma basílica y la Custodia grande que le encargó el Prelado de Sevi- 
!la D. Francisco Delgado, para regalarla á la Catedral de Sigüenza (hoy 

perdida), son los mayores timbres 
de su gloria. 

A éstos debemos añadir, según 
nota del Sr. Ramírez de Arellano, 
unas famosas sacras de Priego, la 
Custodia de la Alhambra, el arca 
del Santísimo en San Nicolás de 
Córdoba y una Purísima de plata, 
fecha de lySy, en la Catedral, y 
otras varias en que se va recono- 
ciendo su peregrino cincel. 

Alguna debió dejar en la Corte, 
donde estuvo, alcanzando hasta la 
proclamación de Carlos IV, en cu- 
yas fiestas de Córdoba tomó parte, 
no existiendo después más memo- 
rias suyas. 

El Sr. Ramírez de Arellano, re- 
conociendo sus especiales méritos, 
lo califica como uno de los tres más eximios artistas de la orfebrería cor- 
dobesa . 

Por último: en Córdoba ejerció la platería D. Bartolomé Vázquez, 
quien trasladándose á Madrid, fué uno de los más sobresalientes gra- 
badores de su tiempo; murió en la Corte en i8o3. 




Canastillo de filigrana de plata. 
Labor cordobesa del siglo xtui. 



1 Véase lomo cvii de los Documentos inéditos^ páginas 107-110 y 340. 



BOSQUEJO HISTÓRICO SOBRE LA ORFEBRERÍA ESPAÑOLA 209 

Ala par que estas grandes obras, principalmente de repujado, ejercita- 
banse los artistas cordobeses en la labor de filigrana, que llevaron á una gra- 
cia, suntuosidad y primor especial, ejecutando en ella piezas de gran belleza. 

Con esto queda apuntada la importancia excepcional de la platería cor- 
dobesa en el siglo xviii. 

"No dejó de obtener cierto aug e en otras localidades; la labor barroca de 
repujado de plata, principalmente en bandejas, jarros, lámparas y otros 
objetos, muy general en toda España; pero quizá sólo puedan compararse 
con las obras cordobesas las de Santiago de Galicia, que en este tiempo las 
realizó muy espléndidas. ^ 

El camarín ó sagrario de Santiago de Compóstela, encargado en 1701 
por el Arzobispo Monroy al platero salmantino Figueroa, y que vino á 
sustituir al del Obispo Gelmírez, en mal hora deshecho ^ está todo él re- 
vestido de láminas de plata, preciosamente repujadas y cinceladas, así 
como el frontal, lámparas y otros varios detalles que hacendé este recinto 
una obra verdaderamente colosal de orfebrería; y entre las riiás caracte^ 
rístícas del estilo que venimos estudiando, mefecen especial mehción ios 
(ios preciosísimos candelabros de plata de la Catedral de Pálrria de Mallor-* 
ca, labrados en 1703 por el platero barcelonés Juan Matons, según pro- 
yecto del mallorquín Joan Roig, obras verdaderamente suntuosas y en las 
que empleó el artista quince años, y cuya milagrosa salvación y no haber 
sido fundidas debemos celebrar con toda el alma. 

La reacción neo-clásica que sobrevino como necesaria protesta corítra 
aquel exceso de estilismo en las artes, concluyó por dirigirlas en sentido 
muy opuesto, al comenzar el siglo xix; pero aceptando el verdadero mérito 
y significado que tuvo el barroquismo, habrá que reconocer que en nin- 
guna de las suntuarias dejó modelos más bellos ni apropiados que en el de 
la orfebrería, hasta el punto que muchos de ellos han llegado á ser insus- 
tituibles y de definitiva solución en sus formas. 

En cambio, los intentos de originalidad ó reconstrucción arqueológica 
que se han pretendido realizar en el siglo xix son tan desdichados que no 
merecen los honores de figurar en el cuadro de la historia del arte. 



I De este antiguó baldaquino ó ciborio da noticias muy precisas, asi corrió de otras aiha)ás 
antiguas de Santiago, el Sr Villa-amil y Castro, en su reciente obra sobre el Mobiliario litúr- 
gico en Galicia, en la Edad Media^ que tenemos el mayor gusto en citar, no habiéndolo hecho 
antcí, por no haber llegado á nosotros esta otra, fruto del estudio y larga experiencia 'de su 
au'tof ; en tílla aparecen los datos que han podido hallarse sobre las antiguas alhajas composté- 
lanas, patentizando la vasu erudición de su autor. (Véanse especialmente sus pá^s. 179 á 313.) 



3.» ÍF«CA.— TOM* ZX 



álO REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

XI 

ORFKBRERIA MADRILEÑA 

Propio remate de estos apuntes puede ser el examen de las vicisitu- 
des ocurridas en el arte de la platería en Madrid, desde que fué conside- 
rada como la Corte de España, por lo que tuvieron que acudir á ella los 
más notables artistas de todo género, sucediéndose entonces los casos 
más interesantes en la profesión de sus distintas aptitudes. 

La orfebrería obtuvo un desarrollo muy importante al tener que servir 
á las exigencias de la Corona y la grandeza, ofreciendo por ello motivos 
de estudio y atención preferente. 

El maestro Moran es el primero que figura trabajando en Madrid á los 
comienzos del siglo xvi, no apareciendo ningún otro nombre hasta que en 
Iqs inventarios de i554 aparece Juan de Soto, como «orfebre de su alteza 
el príncipe D. Felipe», para el que hacía preciosas empuñaduras de oro 
para sus espadas. En i56o firmaba Francisco Alvarez, platero de la Reina 
Isabel de Valois, la Custodia del Corpus, que aún hoy se usa, hallándose 
asientos en 1S62 á favor de Bautista Láinez, orfebre de la entonces Prin- 
cesa Juana, hija de Carlos V ', por las joyas que había hecho para ella. 

En los inventarios de Simancas publicados por el Dr. Rodolfo Beer 
aparecen citadas varias alhajas de extraordinario valor que pertenecie- 
ron al Emperador Carlos V, pero correspondiendo realmente á su hijo 
Felipe II la instauración de la Corte en Madrid, durante su reinado fué 
cuando comenzó á desarrollarse este arte en la villa del Manzanares. 

Francisco Reinalte, oriundo de unos plateros de Valladolid, aparece 
ejerciendo su arte en Madrid con gran crédito en 1 576 con Jácome Trezo, 
volviendo á encontrarse memorias de él en iSgo, en cuyo año pasó á To- 
ledo á hacer un aprecio, y á los cinco años ejecutaba unas fuentes de oro 
para el Archiduque, según documento que dio á conocer el Sr. Zarco del 
Valle. Su abuelo Diego Reynalte, platero de Valladolid, había tasado las 
joyas del Emperador que quedaron en Simancas, datando desde entonces 
las relaciones de estos orfebres con la Gasa Real de España. Con ellos 

I Kuc después madre del Rey D. Sebastián de Portugal, y fundadora, por último, de las Des- 
calzas Reales; su bellísima estatua orante de mármol, obra de Pompeyo Lconí, ha de ser publi- 
cada en breve por el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. 



BOSQUEJO HISTÓRICO SOBBE LA ORFEBRERÍA ESPAÑOLA 2H 

aparecen también relacionados el extranjero Hans Belthac y Juan 
Urbano. 

Estímase que el milanés Jácorae Trezo debió llegar á Madrid hacia el 
año I S70, según los documentos que Llaguno y Amírola nos dio á cono- 
cer '; su principal habilidad consistía en el grabado y tallado de las piedras 
ílnas. 

En Enero de ¡379, Jácome, en unión con Pompeyo Leoni, comprome- 
tíanse á ejecutar las obras proyectadas para el altar de El Escorial, empresa 
-qjie se amplió con la ejecución por su parte de la custodia de oro para el 
propio Monasterio, desgraciadamente desaparecida cuando la invasión 
francesa: según documentos existentes fueron varias las obras de pura or- 
febrería debidas á tan eximios artistas, todas para personas reales 2, que 
alternaron con sus grandes empresas de escultura, por lo que se estable- 
ció Jácome Trezo en la Corte en una casa de la calle que hoy lleva su nom- 
bre, donde se fundieron y doraron las magníficas figuras y blasones de los 
■enterramientos del Presbiterio de El Escorial, y después los modelos de 
las estatuas de los Duques de Lerma y los dos Arzobispos, que han sid<^ 
objeto de tantas discusiones é informaciones documentales. 

Fué gran aficionado á las obras de arte, pretendiendo superar en esto 
á los otros amantes de su tiempo, y piadoso en extremo, fundó también 
elt Oratorio del Caballero de Gracia, en las proximidades de su casa, que, 
á su muerte, pasó á ser de la Corona 3. 

Jácome Trezo murió repentinamente en Madrid en 23 de Septiembre 
de (589, según la versión más exacta. 

Los biógrafos, ó por lo menos tratadistas que le mencionan, como 
el P. Jerónimo Román y Ambrosio de Morales, le prodigan los mayores 
elogios, no sólo, como artista, sin(y como hombre de ameno y dulcísimo 
trato 

En usías operaciones se auxiliaba principalmente de Martín Pardo, 
platero y dorador de S.M. 4, y de RoJrigoHinojal, y en las de los Lermas, 
por modelos de Pompeyo Leoni, intervenía Juan de Arte, como hemos 
apuntado á su tiempo, ayudado de su yerno Lesmes Fernández delMoral. 

1 Maguao: Arquitectos y Arquitectura p.s/;añoía, n, pág. 127. 

2 Véase Davillicr, páfí. 232. 

3 Véase los cariosos documentos que in.trt. el Sr. Martí y Monsó: Estudios, págs. 273-7«">, 
respecto á la debatida cuestión de la estatua <sc D* Juana en las Descalzas, documentos que 
ia deciden en favor de Pompeyo Leoni, cuya firma, en efecto, tiene. 

4 Marti y Monsó Kstudfos, phg. syS. Ciir.níc también como plateros que colaboraron con 
los aaieriorci a Kr>as licita, Juan de Arfe, Miguel Méndez y Miguel Leooi. 



2]2 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y 'TVlÜíiKÓS 

: A Juan de Arfe lo encontramos en Madrid en distintas ocasionesV'yk 
viene á la Corte á ejecutar el viril de San Martín; ya deja á Segov)á*''tírt 
Cuya Casa de la Moneda era su ensayador general, para ayudar á Pom- 
peyoLeoni en la ejecución de las estatuas para El Escorial, heredando sú 
pueisto. en Segovia' su yerno LesrticiS Fernández del Moral. Ultitiíameníe, 
en 10 de Enero de i Sgg, le pagaba Felipe III la suma de 4.054 ducados por 
la célebre palangana y jarro de plata dorada y esmaltes; y habiéndose 
quedado con el remate de las estatuas de los Duques de Lerma y los Ar- 
€obispos, disponiéndose en Madrid á ejecutarlas, sorprendiéndole la muéne 
cuando se ocupaba en estos preparativos. 

Cítase también como orfebre muy apreciado por Felipe 11 a Juan Ro- 
dríguez de Babia, á quien, después de haberlo visto en Toledo, fué objeto- 
de la atención del Rey, que lo hizo su orfebre y le compró en i586 uno de 
esos preciosos vasos de cristal de roca, guarnecidos de plata dorada, que 
Uustran el tesoro de El Escorial, para cuyo relicario fué destinado. 

La labra de los diamantes ejecutóse en Madrid en aquel tiempo con 
más adelanto y perfección que en otras naciones, siendo uno de sus más 
eminentes maestros aquel Clemente Birago, que grabó en hueco en uno de 
ellos el retrato del Príncipe D. Carlos; quizá el modelo de impronta en 
cristal que hemos visto, en el que aparece el busto del Príncipe, frente al 
de Felipe II, su padre, de talla verdaderamente admirable. Más tarde, Já- 
come Trezo, grabó en otro brillante el escudo de Carlos V. 

Las Memorias de Felipe II respecto á la joyería de la Corona de Es- 
paña aparecen ilustradas con la compra de aquel célebre brillante, de peso 
de cien quilates, que adquirió en Amberes, en la cantidad de 80.000 es- 
cudo^ de oro, y del que se cuenta que al decirle al vendedor Carlos Afetati 
cómo había dado por él 70.000 escudos, le contestó al monarca: «Pensaba 
entonces, Señor, que había un Felipe II que reinaba en España.» 
. Ejecutóse la talla de este brillante en Madrid, siendo llamado entonces 
e\ Eatanque^ al que veremos figurar después como propio de la corona de 
España, que lo conservaba aún en 1808, valorado en i.Soo.oóo. reales. Ha- 
biéndolo llevado los franceses á París, fué rescatado por Fernando VIL 
quien lo regaló á Francisco I de Ñapóles cuando casó con su hija la Reina 
D.* Cristina '. 
• También corresponde á Felipe II la adquisición de aquella célebre perla 

I Véase Miró: Pí*¿ra« preciosas, pág. 118. 



BOSQUEJO HISTÓRICO SOBRE LA ORFEBRERÍA ESPAÑOLA 2l3 

UaLOiada La peregrina, extraída de los bancos del golfo de Panamá; fuépre- 
senta^da por D. Diego de Tebes y Brito á los oficiales del Rey de España 
p<tra que la ofreciesen á éste á cambio de débitos en el tributo de la quinta 
del valor de las que se sacaran. Era periforme, de toda perfección, y 
de peso de 219 gramos. Creemos reconocerla en la que pende del pecho 
de los retratos de las Reinas D.* Margarita de Austria y D.* Isabel de 
Borbón, pintados por Velázquez (números i.o65 y 1.067 del Museo del 
Prado). Existía aún á los comienzos del siglo xix en poder de la Corona 
de España, conservando su primitiva y exigua tasación de 5, 000 pesos 
de plata. 

Otra gran perla fué regalada por Felipe II á El Escorial, en iSgS, para 
ser colocada en el pectoral del sacerdote oficiante en las grandes solemni- 
dades, del tamaño de un huevo de paloma y que pesaba onza y media. > 

También se citan como notables la que usaba F'elipe IIí en su sonr- 
brero (véase su retrato, número 1.064 ^^^ Museo del Prado) y la que tenía 
destinada su hijo para el mismo objeto, de 5o3 gramos de peso, regalo de 
D. Francisco Gongibus, de Calais, por lo que el Rey, reconocido, le nom- 
bró Consejero de Indias '. 

Pero donde puede formarse idea de la imponderable riqueza acumulada 
por Felipe II es en ios tomos de los inventarios generales de bienes y alha- 
jas de los cuartos de SS. MM., que contienen «el Inventario Real dejos 
bienes que se hallaron en el Guarda- Jo ras del Rey D. Felipe II nuestro 
Señor, que santa gloria haya», en los que el ánimo se anonada ante el 
valor del tesoro que poseía aquel Monarca, siendo innumerables las parti- 
das apuntadas sobre la plata y ornamentos para el servicio del Oratorio 
del Rey, llamando la atención las relaciones de las joyas, entre las que 
se encuentran algunas tales como las de las perlas, diamantes y rubíes, 
espinetas, zafiros, balajes, ágatas, cornalinas, esmeraldas, etc., que ocupan 
tohos y folios, en profusión y riqueza inapreciables. 

Siguen las relaciones-inventarios de aguamaniles y jarros de oro y 
plata, copas, lazas, platos, cubiertos con tenedores, etc., de los mismos 
metales, braseros y candelabros, abundando los medallones, relieves y 
figuras, cosas extraordinarias, y otros riquísimos objetos, concluyendo 
aquellas relaciones con una de camafeos y otras cosas de este género,- que 
realmente admiran y hacen comprender la enorme riqueza atesorada por 
aquel Monarca en su Palacio. 

t Miré, obra citada, pig. 329. 



2J4 PEVISTA DE ABCHFVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

En la relación de las perlas hay partidas que dan cuenta de algunas 
que pesaban siete tomines y tres granos, tasada una en 5oo ducados 
de oro; otras no menos notables formando preciosos pinjantes; varias 
sartas de quinientas y seiscientas perlas; mazos de mil perlas, redondas, 
netas, perfectas, de buen agua, tasadas en 272.000 maravedís, y, por últi- 
mo, numerosos talegos de perlas, que debían de ser de buena clase cuando 
se diferencian en las relaciones de otras de aljófar. Al leer aquellas rela- 
ciones se deduce que el adusto Felipe II pudo muy bien haber pasado al- 
gunas horas midiendo las perlas cual si fueran granos de cualquier semi- 
lla, pues la cantidad que delatan estas relaciones es verdaderarhenté 
asombrosa. 

La de las joyas no es menos interesante ni causa menor admiración: 
las dé oro, piedras preciosas, esmaltes y con piedras grabadas abun- 
dan extraordinariamente, alcanzando algunas la tasación de 26.000 duca- 
dos de oró, siendo de notar una preciosa caja de oro que contenía una 
gran perla pinjante en forma de pera, esmaltada la caja, tasado todo el 
conjunto en 8.748 ducados de oro por Francisco Reinalte y Pedro Berde- 
ño, plateros de oro y lapidarios del Rey nuestro Señor ^ . 

Muy curiosa es también la relación de las joyas que se quitaron del 
jaez del Rey de Portugal, por l-a que se viene en conocimiento del valor ex- 
traordinario de aquel arreo, cubierto de rieles de oro, rosetas, hebillas y 
demás piezas, todas cuajadas de rica pedrería. Hay que leer aquellas rela- 
ciones para formarse exacta idea de tanta riqueza, de la que casi podemos 
asegurar su desaparición completa 2. 

La riqueza de orfebrería llegó á revestir de esplendores el trono ó do- 
sel del Monarca, cuya descripción ocupa una de las relaciones, por la que 
se viene en conocimiento de que era de terciopelo carmesí, y paños de 
brocado, bordado de oro, en medio del cual aparecía la figura de la Vir- 
tud, sentada sobre un zócalo, que tenía en lo alto un grande engaste de 
oro, con una rosa de diamantes, espinetas y cuatro esmeraldas, y por pin' 
jante ima perla gruesa, teniendo además la figura collares, zarcillos y 
aderezos de perlas. Aparece tasado tan admirable dosel en 3.392 ducados 
de oro, que eran por los que entonces se contaba. El sillón correspondiente 
á tal dosel fué tasado por los mismos Reinalte y Berdeño en 3.3o6 ducados 

1 Las firmas auiógratas de estos dos plateros figuran al pie de esta y otras relaciones. 

2 Algunos notables ejemplares Je esmeraldas y otras piedras naturales, que se conservan 
hoy en el Museo de Ciencias Naturales, se ven ya consignadas en estas relaciones. 



BOSQUEJO HISTÓRICO SÓBRELA ORFEBRERÍA ESPAÑOLA 21 5 

Los vasos bernegales (folio 485) guardados en sus correspondientes 
estuches de madera guarnecidos de terciopelo, admiran por la belleza ar- 
tística de sus descripciones, y aunque en ellos se omite el nombre de su 
autor, podemos fundadamente pensar en los nombres de Jácome Trezzo, 
Arfe y otros tan eminentes '. 

Muchos de ellos nos recuerdan los notabilísimos del llamado tesoro 
del Delfín, que se custodian en el Museo del Prado, y que un detenido 
estudio quizá llegara á identificar. 

Sin duda gozaba de gran habilidad y crédito el maestro Pedro Rodrí- 
guez Machado en aquellos días, pues en los inventarios á que nos vamos 
refiriendo figura como autor de una preciosa joya de grandísima estima- 
ción que encabeza el capítulo dedicado á aquellas «que se hicieron para el 
Rey N.í»"® Señor, siendo príncipe», refiriéndose á Felipe III, 

Este joyel debió gozar en sus días de extraordinaria fama, pues el 
inventario lo describe minuciosamente -, consignando ser también del 
mismo platero otras piezas y alhajas de que da cuenta. 

Como tasador de los objetos de plata aparece Antonio Miguel, platero 
del Rey, y si los objetos de oro y pedrería son innumerables, no hay que 

1 La firma de Jácome de Trcíjo ( hijo) aparece al pie de un acta que, por lo interesante, me- 
rece ser transcrita, y que dice así: 

«En la villa de Madrid a cinco dias del mes de Mayo de mil y seiscientos y dos años, ante mi 
el dicho Christobal de Forroche, secretario del dicho inventario y aprecio de bienes, parescícron 
Juan Pablo Cambiago y Jácome de Trczo, escultores y lapidarios. Los cuales con juramento que 
primero hicieron lassaron las cosas convenidas en este genero de Vasos Bernagales de ágatas y 
otras diversas piezas de piedra, al precio y como está ai cabo de cada partida y los susodichos lo 
firmaron de sus nombres, de que doy fe.— Jácome de Tre^o (El mo^o).—i\XAn Pablo uambiago.— 
Ante mi: Chistobal Ferroche.— Folio 5io vuelto 709. 

2 Es digna de transcribirse esta descripción por lo detallada y minuciosa. Dice así: 

*Una pluma de oro que tiene en lugar de medalla una cervecíta esmaltada, toda de blanco y 
los cuernos sin esmalte: tiene en un lado del cuerpo engastados tres diamantes. Kl uno sobre 
una espalda y el otro sobre una pierna, triángulos, jaquelados y el otro en el cuerpo, tabla, cua- 
drado. Tiene esta cierva un collarejo y en él engastados cuatro diamantes pequeños, tablas. 
Está echada sobre un campo esmaltado de verde y este campo puesto sobre un cerco de oro, en 
que están engastados nueve diamantes pequeños tablas, y debajo del cerco un engaste con un, 
diamante, el mayor que hay en la pluma, tabla, cuadrado. A los lados y debajo de las manos de 
la cierv.i tiene tres florecillas esmaltadas de rojo, engastado en cada una un dia nante pequeño 
tabla, y en dos rosas que están entre los airones y la cierva están engastados ocho diamaiitcs 
triángulos, un poco prolongados, jaquelados y en unos follajes que están á la redonda de ellas y 
<ie la cierva, puestas doce perlas en unos hilos de oro sobre este follaje. Tiene una media corona 
en el cerco della engastados siete diamantes tablas cuadrados, y en tres dichos de ellas otros 
tres diamanics mayores tablas, cuadrados, de debajo de esta media corona salen once airones; 
los siete grandes y los cuatro pequeños, caídos sobre la rnano izquierda. Los tres de los siete 
grandes, que »on un poco mayores que los otros cuatro tienen engastados á viento diamantes 
cada uno tablas cuadrado*, muchos de ellos prolongados y los tres de los remates triángulos,, 
jaquelados, prolongados, esmaltada toda la dicha pluma por la delantera y reverso de diversos 
colores, que pesa, como está dicho, diez y ocho castell.inos, cuatro tomines y cinco granos. 
Ilizola Pedro Rodríguez, platero. Tasada en doscien tos ducados.» 



2l(> REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLÍOTECAS V MUSEOS 

decir aclónde llegara la relación de la vajilla de plata y otros enseres del 
mismo metal, propios de bufete y tocador, que ocupan cerca de doscien- 
£Qs folios. 

Toda aquella grandiosa riqueza fué puesta, sin embargo, en almoneda 
por los testamentarios del Rey, cual si se tratara de la más particular for- 
tuna, y aunque Felipe III se reservó algunas alhajas, otras muchas fueron 
adquiridas por los particulares, cuyos nombres constan al margen de las 
vendidas, varios de ellos de marcado sabor judaico. 

Registrando los expedientes personales de aquellos artistas sólo lo 
tiene Pedro Rodríguez Machado, y éste bien exiguo, pues se reduce á la 
petición de que después de treinta años de servicios le nombraran lapida- 
rio del Rey, siéndonos, por lo tanto, imposible por tales fuentes de infor- 
mación añadir nada sobre lo ya generalmente sabido acerca de algunos 
tan afamados como Trezo y Arfe. 

Al impulso de estos grandes maestros desarrollóse el arte de la plate- 
ría en Madrid, reuniéndose muchas tiendas y talleres en la calle Mayor, 
al sitio llamado aún de las Platerías, teniendo ocasión de lucir la abun- 
dancia extraordinaria de sus existencias y belleza de sus obras, con mo- 
tivo de la entrada de la Reina D.'^ Margarita de Austria, que llegaba para 
ser la mujer del Monarca. Deslumbradora fué la exhibición que hicieron 
entonces los plateros, al punto que al pasar por allí la comitiva quedó ad- 
mirada por tanta riqueza, ocurriendo entonces al Duque de Lerma una 
de aquellas desatinadas ideas que tantos quebrantos produjeron. 

Ocurriósele al arbitro de los destinos de España, el formar, nada menos 
que el inventario de todos los objetos de plata y oro que hubiera en el 
reino, tanto de corporaciones como de particulares, para incautarse de 
ellos, obteniendo de aquel negligente Monarca una pragmática en 26 de 
Abril de 1601, por la que se pretendía todo lo enunciado, sin exceptuar ni 
aun siquiera lo de los templos, que en aquella época parece increíble 
que siquiera se intentase, prohibiéndose además, la ejecución de ninguna 
nueva pieza en absoluto. Las dificultades que suscitó el cumplimiento de 
tan descabellada orden fueron tales, que hubo necesidad al poco tiempo 
de anularla por completo. 

Trasladada la Corte á Valladolid hay que reanudar su historia artís- 
tica con el nuevo reinado de Felipe ÍV, algo más feliz para las manifesta- 
ciones estéticas que el de su predecesor, y en el cual la platería siguió 
produciendo piezas más vistosas que artísticas, obteniendo entonces gran 



BOSQUEJO HISTÓRICO SOBRE LA ORFEBRERÍA ESPAÑOLA 21/ 

crédito, entre otros, los González, Enrique y Gonzalo, á uno de los cuales 
hay que atribuir la célebre alhaja de un elefante que tanto llamó la aten- 
ción en París '. Francisco de Morales elevó memorial á Felipe. IV ha- 
ciéndole constar que se hallaba viejo y enfermo, después de servir más de 
treinta años de tornero de oro y plata en el Real Palacio, siendo, sin du- 
da, una de las obras de más empeño que se emprendieron entonces en la 
Corte, la de la urna de San isidro, ofrenda del gremio de plateros al pa- 
trón de Madrid, acrecentada con el arca que la Reina D.^ Mariana de Neo- 
burg regaló en 1692 para que contuviera el cuerpo y la urna del Santo 2. 

También corresponde á las postrimerías del siglo xvii el hermoso bra- 
sero de plata que figuró en la Exposición del Centenario de la guerra de 
la independencia celebrado el año pasado, con las marcas M. A. (nú- 
mero 2.920 de su catálogo). 

Algunas joyas de Felipe IV adquirieron gran renombre y celebridad, y 
de ellas, así como de toda la riqueza de aquel Monarca, se hace uno cargo 
por los inventarios formados á la muerte de Carlos II en el año 1700. 

Comienzan éstos por las Ustas de los cuadros, á las que siguen las de 
las alhajas, y entre ellas se ocupan muy especialmente de las que lucían 
en el salón de los Espejos, el principal entonces del Palacio, entre los 
que aparece «un águila grande con las alas extendidas», que formaba parte 
de una alegoría del Toisón. A éstas, en otras dependencias, sigue «una 
hechura de Santa Rosalía, de chapa de plata», que debía ser un precioso 
busto del tamaño del natural; mas un bufete del propio metal, con otras 
estatuas de plata, espejos, jarrones, braseros y objetos de arte, entre ellos 
«un relieve de la ciudad de Mesina» con sus naves y figuras de plata, más 
otras preciosidades dignas de especial memoria. 

Ld numerosísima vajilla de plata figura en el capítulo del Guarda- jo- 
yas y oficios de boca, con los juegos de lavabo y alcoba, entre ellos una 
cama con dosel, todo ello de plata. 

Los tasadores que autorizaron el valor de toda aquella riqueza fueron 
Alberto de Aranda. contraste y tasador de alhajas; Matías Vallejo, platero 
de plata, y Bernardo Vázquez, platero de oro. 

En el capítulo especial de las joyas se nota gran aumento, aun respecto 
de las de Felipe II. sobre todo en las piedras preciosas; entre ellas figura el 

1 Véase Daviilicr, pig. iy) 

2 Véase su estudio por ei Sr. .Mcliia en la Ilustración Española y Americana Je Mayo 
«le jiígfi y lámina ea la oiv,. 317. 



21 8 KE VISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

diamante citado, que llamaban el Estanque, engarzado en unos lazos de 
oro «que por ser tan conocido y no tener igual», no se lasó. 

Sigue á éste la relación de la célebre perla llamada la Peregrina, de 
hechura de pera, «que tampoco tiene igual», ni tampoco se tasó; y asi- 
mismo unos magníficos collares de perlas, que por estar vinculadas en la 
Corona igualmente no se tasaron. 

Siguen otras preciosas alhajas, como bocinas de caza, de oro, con es- 
maltes, saleros de ágata y esmaltes, camafeos; pero es desesperante el ver 
que á aquellos tasadores jamás les ocurriera citar ni un nombre de los au- 
tores de aquellos preciosos objetos, ni un dato de procedencia ó historia 
y mucho menos la menor idea de su estimación artística. 

Continuando las relaciones vuelve á aparecer aquel dosel de que hacía- 
mos mención, entre los más ricos objetos que pertenecieron á Felipe lí, 
que aún se conservaba, más minuciosamente descritos que en las pri- 
meras relaciones K En éstas figuran varios collares y toisones, de los que, 
sin duda, algunos sirvieron de modelo al gran Velázquez en los retratos 
de las personas reales, con otras alhajas que pudiéramos reconocer en sus 
lienzos soberanos. 

Si las relaciones de Felipe 111 son asombrosas, no producen menor 
admiración estas otras hechas á la muerte del último de los Austrias. 

A la restauración de los Borbones debieron encontrarse éstos con tan 
gran riqueza; pero por varios motivos desaparecería, pues en los inven- 
tarios de Fehpe V y Garlos líí apenas existe sombra de ella. 

La orfebrería, además, experimentó una gran transformación en su 
gusto é industria, si bien aún ofreció modelos artísticos tan precioso^ 
como los que se encuentran con el punzón de Galvdn, al que podemos 
llamar el orfebre del estilo de las Salesas. También se cita por aquella 
época, como establecido en Madrid, á Antonio Zurreño, que ejecutó en 
Toledo obras artísticas muy importantes. 

Los inventarios de Carlos III, fechados en 1794, van autorizados en 
su parte de joyería por Fermín Olivares «como maestro platero que es de 
la Real Casa». 

Pero en la práctica del arte de la platería madrileña iban introducién- 
dose corruptelas respecto á la ley y calidad del metal y sus manipulacio- 
nes, que obligaron á legislar sobre la materia, siéndola más antigua orde- 

I Por su excesiva exiensión no transcribimos la descripción de este dosel, que ocupa en el 
inventario veinte páfíinasen toda su extensión. 



BOSQUEJO HISTÓRICO SOBRE LA ORFEBRERÍA ESPAÑOLA 219 

nan^a que se dio en Madrid para el buen gobierno de la industria, la de 3 
de Diciembre de 1695. corroborada más adelante por otra de 10 de Marzo 
de 1771 ^ 

En el siglo xviii, D. Tomás de Buenafuente y D. Bartolomé Balner 
establecieron una verdadera fábrica de alhajas de plata y oro, que conti- 
nuó Franco Nodi; más adelante, los hermanos Gaudín, franceses, apare- 
cen instituyendo otra fábrica; pero en todas prevalecía más un espíritu 
industrial que puramente artístico. 

El Rey Carlos III, en todo atento al fomento de las aptitudes del pue- 
blo que era llamado á gobernar, interesóse, entre otras bellas indus- 
trias, por la de la orfebrería, y reconociendo los méritos de D. Antonio 
Martínez, natural de Huesca, pero residente en Madrid, lo pensionó para 
que completara sus conocimientos en el arte, quien pasando á París y Lon- 
dres pudo observ^ar los grandes adelantos mecánicos que se habían intro- 
ducido en el de los metales. 

De vuelta á Madrid subvencionó el Monarca una fábrica que se esta- 
bleció en la calle de Alcalá, según parece esquina á la del Barquillo -, po- 
niendo al frente de ella á Martínez, fábrica que aún experimentó un tras- 
lado á la calle de las Infantas, en tanto que se terminaba el precioso ediñcio 
conocido con el nombre de Platería de Martínez 3, frente al Botánico, 
obra del arquitecto D. Carlos Vargas, en el que pudieron instalarse 
las magníficas máquinas traídas del extranjero, con amplísimos talleres 
donde llegaron á trabajar hasta 5oo obreros, edificio que se terminó 
en 1792. 

Para la primitiva fábrica dio el Monarca una Real Cédula en 29 de 
Abril de 1789, comprendiendo diez y ocho capítulos á cual más intere- 
sante y conveniente para el mayor progreso de aquella sabia institución 4. 
En ellos se detallan, no sólo las atribuciones y deberes del Sr. Martínez, 
sino las concernientes á los obreros, las máquinas y sistemas de ense- 
ñanza, que hicieron de este centro un modelo de escuela industrial, fa- 
moso por la perfección de sus productos y adelantos técnicos del arte. 
Hoy todo ha desaparecido. 



1 Véase Larruga. lomo ir de sus Memorias Políticas y Económicas sobre los frutos, co- 
mercio, fábricas y minas de España, en Madrid, 1789. 

2 Véase el lorno rv de Ja misma obra de D. Eugenio Larruga. 

3 Trata especialmente de esta nueva fábrica el Sr. Mesonero Romanos, en su Antigua 
Madrid. 

A Véase I'arfuK^, ^*^"^<^ citado. 



220 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Larruga cjescribe las piezas que en sus días se labraban en aquella fa- 
mosa fábrica, diciéndonos que de^lli salían preciosas «escribanías, ban- 
dejas, marcelinas, vinagreras, azucareros, saleros y otros varios artículos; 
todo hecho de martillo con varios sobrepuestos estampados en diversas 
máquinas con troqueles de acero, grabados en fondo, y mucha parte de 
su adorno calado en diferentes labores en otras máquinas, á imitación de 
ia obra inglesa: asimismo se hacen hebillas de filetes, cabos de cuchillo, 
cubiertos, escudos, medallas, botones y todo género de dijes, y todo á 
martillo. Para que estas piezas entren en las máquinas que facilitan sus 
labores es necesario que al martillo se les dé su primera forma, etc..» 

Nueve talleres tenía la fábrica en los días que escribía Larruga, au- 
mentados después, y entre sus discípulos más aprovechados consigna á 
Nicolás Roche, notable en la ejecución de menudas alhajas de oro; Luis 
Cabo y Vicente Vivas, ágiles mecánicos, y otros varios, de los que trae 
curiosa lista biográfica. A ésta sigue otra de las máquinas, lamentándose 
después de la mudanza que se hizo de todas ellas de la primitiva fábrica 
de la calle de Alcalá á la de las Infantas, estableciéndose, por último, en el 
edificio frente al Botánico, dohde alcanzó un desarrollo y extensión ver- 
daderamente sorprendentes. 

Aun en el siglo xix, la platería madrileña continuó ofreciendo produc- 
tos de verdadero valor artístico industrial, gracias á las enseñanzas de 
tan importante centro. 

Toda aquella riqueza histórica de la Corona desapareció por varias 
causas. 

A Carlos IV le ocurrió la desdichada idea de desmontar toda la pe- 
drería de las antiguas piezas para engarzarlas á la moda, siendo entonces 
tasadas las piedras tan sólo en 25o millones de reales; pero destruyéndose 
sin piedad sus artísticas monturas. 

La invasión napoleónica llevó á FYancia las más valiosas joyas que 
tenía la Corona de España; pero recuperadas en gran parte por Fer- 
nando VII, fué objeto de una catalogación especial en el año de 1841, rei- 
nando ya Isabel II. Redactáronse entonces unos inventarios, sorprenden- 
tes en parte por el valor de la pedrería de las joyas, pero de un prosaísmo 
éstas verdaderamente lamentable. Sólo en algunas partidas de jpíe^as o /W- 
dadas se nota algún resto de sentido artístico. 

El punzón de Madrid, que al comienzo fué tan sólo de una M, después 
coronada, viene consistiendo desde 1762 en dos punzones, uno, del éácu- 



BOSQUEJO HISTÓRICO SOfePE LA ORFEBRERÍA ESlPAÑOLA 221 

dito con el oso, y otro, de .un castillo, teniendo ambos en su parte infe- 
rior la cifra de decenas y unidades del año correspondiente; punzón que 
ya después de un siglo requiere alguna variante, para que no se confundan 
las cifras de una con otra centuria. 

Tal es en compendio el cuadro de la orfebrería española, vista en su 
conjunto y sin poder descender á detalles que harían interminable su es- 
tudio, pues en cada localidad ha constituido un centró de actividad ar- 
tística en el que muchos han aplicado sus especiales aptitudes á tan bello 
arte. Pero aun visto tan á la ligera, se comprende su interéis excepcional, 
y viene á ser prueba palmaria de nuestra grandeza, y, sobre todo, de nues- 
tra aptitud para todo aquello queconstituye las altas esferas del arte; y 
si tanto hemos sabido hacer, á pesar de la desastrosa historia política dé 
nuestros antepasados, aún mejor dirigidos pudiéramos continuar nuestras 
tradiciones, con nuevos timbres de gloria, si nos aplicáramos á ello con 
La preparación, estudio y prácticas necesarias. 



XII 

LISTAS DE ORFEBRES 

Muchas páginas ocuparían las que pudieran ya formarse con las de 
los plateros conocidos en las distintas localidades españolas, por lo que 
nos limitaremos á consignar aquellas más numerosas y á las que pueden 
acudir los que deseen informaciones más detalladas. Véanse, pues, con 
este objeto, las siguientes, por el orden de su publicación: 

Ceán Bermúdez. La tabla cronológica de los plateros, en su tomo úl- 
timo de su Diccionario, pág. i63. 

Zarco del Valle. Tomo lv de la Colección de Documentos inéditos, 
página 461. 

Barón Davillier. Las de sus Recherches sur V Orfebrerie en Espagne, 

Leguina. Las que completan su obra sobre la Plata española. 

Conde de la Vinaza. En sus Adicionen al Diccionario de Ceán, 

Ramírez de Arellano. Sus trabajos sobre la or/e¿re/ la cordobesa tn 
el tomo cvii de la Colección de documentos inéditos para la Historia de 
España y sus artículos sobre Artistas exhumados, en el Boletín de la 



222 RKVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Sociedad Española de Excursiones, años vi, pág. 8i.. y 1902, pá- 
gina 193. 

Gestoso. Diccionario de artitices sevillanos, tomo 11, pág. 126, y algunos 
más en su rccientísimo tomo iii de apéndices á los anteriores. 

Martí y Monzó. Los numerosos índices locales de sus Estudios histé- 
rico-artísticos. 

Gudiols. Su extensa nota sobre orfebrería, en su obra Nocions d' Arqueo- 
logia sagrada catalajia, pág. 422. 

k los que pudieran añadirse algunos nombres más, que por primera 
vez se consignan en este Ensayo. 

También nos ocupamos en completar todo lo posible las tablas de mar- 
cas y punzones, de grandísimo interés, pero de tales dificultades, que apla 
zamos para otro tiempo el publicarlas, pues en la actualidad resultarían 
demasiado deficientes. De algunos de ellos hemos dado cuenta en el texto. 

Narciso Sentenach. 



IOS FAVORITOS DE FELIPE III 

DON PEDRO FRANQUEZA, CONDE DE VILLALONGA 

StiCRETARíO DE ESTADO 

(Continuación,) 

VI 

EL 19 de Enero de 1607 se celebró en el patio del Real Alcázar de 
Madrid un torneo, cuvos mantenedores fueron D, Vicente de Za* 
pata y el Conde de Saldaña. A aquella fiesta, galana y suntuosa, 
como todas las que se hacían en la morada regia, en donde á veces fal- 
taba !o necesario, pero nunca lo superfluo, asistían los Reyes, los Gran- 
des, títulos y caballeros, así como las damas más linajudas y bellas de la 
Corte. A la caída de la tarde, y á fin de entregar los premios á los vence- 
dores en la justa, hubo sarao en los salones de palacio. Por los aposentos 
4|ue describe, lleno de admiración, el Maestro Gil González Dávila; por 
fuella sala «de ciento setenta pies de largo y treinta y uno de ancho», 
adornada con «pinturas y mapas de muchas ciudades de España, Italia y 
Flandes de mano de Jorge de las Viñas», y por aquellas galerías «com- 
puestas de pinturas, mesas de jaspe y cosas extraordinarias», discurría la 
flor y nata de la aristocracia castellana. Don Pedro Franqueza no había 
íaltado á la fiesta y había venido á ella con la Condesa D/* Ana, con su 
hijo D. Martín Valerio y con la esposa de éste D." Catalina de la Cerda. 
^Qué pensamientos cruzarían por la mente del Conde de Villalonga? 
^reería, tal vez, que iba á conservar su influencia, á pesar de los enemi- 



224 KEVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS V MUSEOS 

gos que le preparaban una caída ruidosa y un vergonzoso proceso? La 
duda fué de corta duración. Poco después de media noche, cuando ya ha- 
bía regresado de palacio y se encontraba en los hermosos aposentos de su 
casa, D. Hernando Carrillo, acompañado, según dicen, de D. Rodrigo Cal- 
derón, entró á prenderle, le encomendó al Alcalde Madera para que le lle- 
vase con buena escolta á Torrelodones, mandó que é la Condesa y á sus 
hijos les encerrasen en la casa que tenían cerca de! Prado de San Jeróni- 
mo ' y procedió á incautarse de los papeles y dineros del Conde. A este 
efecto, registró la casa y adoptó el procedimiento, muy usado entonces, de 
mandar, por medio de pregones, que todos los que supiesen algo ó tuvie- 
sen noticia de dónde h^bía ocqltado el Conde sus dineros/ lo re¡velasen m- 
mediatamente á la justicia. 

El registro de la casa que ocupaba, la misma qwe compró á los herede- 
ros ó á los acreedores de D. Pedro de Médicis, y por la cual no había /?¿i- 
gado una blanca, dio resultados sorprendentes. La justicia halló en esta 
casa, amén de los muebles todos, que eran riquísimos, doscientas arrobas 
de plata labrada. Había entre esta plata una vajilla, cuyas 24 fuentes te- 
nían piedras preciosas de inestimable valor, y entre cuyas otras piezas se 
contaban 26 bufetes, 48 jarros, Sy copas, 400 platos, 5o saleros, 32 piezas 
de beber y todo el aderezo de cocina, también de plata. Entre esta clase 
de objetos llamó la atención un jarro grande de oro «de tan gran valor que 
ningún príncipe lo tenía igual». Entré los muebles y alhajas había 180 es- 
critorios de plata, uno de los cuales era de porcelana de China y 5o orina-' 
les de plata. Hallaron una arroba de ámbar y dos de almizcle. Los cua- 
dros del oratorio y otras cosas para ornato de él, se tasaron en 72.000 du* 
cados. Adornaban las estancias de 4a casa 12 tapicerías de oro y seda para 
cada tiempo del año diferentes, de tela de oro y brocado y otras colgadu- 
ras «qué nmgún príncipe tenía mejores» y 200 tapicerías turquescas de gran 
valor. Las camas, en número de 18, eran de tela de oro y brocado, algu- 
nas aforradas de íelpa para el invierno; para el servicio de las camas había 
2.700 sábanas de Holanda; 40 cubiertas de la China, embutidas de ámbár^ 
y otras 90 de raso con ámbar. Ochenta almohadas de brocado adornaban 
el estrado de la Condesa, y tenía ésta en su tocador un facistol ó atril 
grande de oro y diamantes y perlas para poner el espejo. No obstante ha- 
ber ocultado el Conde gran parte de sus alhajas, se hallaron en sus apo- 

I Comprada con dinero del asentista S. Santí. 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III S2D 

sentos tres cajas de piedras bezoares, 96.000 escudos en oro y 211.000 en 
plata. Su despensa contenía 21 5 arrobas de conservas de Genova y otras 
confituras y muchos quintales de especies de la India. En su cuadra halla- 
ron 3o caballos, 12 coches, seis acémilas de carga y litera, cuatro sillas de 
mano y. cuatro carrozas '. Esto fué lo que encontraron de primera inten- 
ción, pues por medio de pregones y de amenazas y cavando los suelos de 
su palacio y poniendo presos á varios individuos, hicieron prodigiosos des- 
cubrimientos. Entre las alhajas que de esta manera se encontraron las ha- 
bía verdaderamente regias. Por ejemplo, los signos del año en tamaño de 
un palmo, hechos de plata, con la explicación en brillantes, regalo del Rey 
de Francia; los siete planetas, de plata y brillantes, obsequio del mismo so- 
berano; un dios Pan, de un palmo, de esmeraldas guarnecidas de oro, en- 
vío del Emperador; un cuerno de unicornio, de dos palmos, regalo de la 
Serenísima República; tres vasos de tierra segillata, contra el veneno, 
guarnecidos de oro y diamantes, recuerdo del Gran Duque de Florencia; 
dos carbunclos y un topacio, cuya riqueza dejó suspensos á los lapidarios; 
un San Jorge de oro y diamantes, regalo del Rey de Inglaterra, y multi- 
tud de joyas de menos valor, aunque lo tuvieran muy grande ^. 

En un desván de la casa se halló «una cama de ámbar, bordada de oro 
y las goteras de asientos de diamantes que aseguran no tiene príncipe al- 
guno alhaja tan rica». Se lasó en 25o.ooo ducados de plata En un lugar 
excusado, que limpiaron unos mozos, de orden de la justicia, hallaron un 
cestón grande «con ropa blanca muy rica y en el fondo algunas joyas de 
valor de más de 220.000 ducados, y entre ellas una cruz muy rica de dia- 
mantes, un jarro grande de oro con un león por asa, cadenas de oro y 
otras cosas de gran valor» 3. Se comprende muy bien que tardasen tres 
días en llevar el menaje de su casa á P.i lacio, utilizando todos los carros 
largos que llaman del Rej. 

Pero los hallazgos no se hicieron tan solamente en el hermoso palacio 
que habitaba ni vn la preciosa quinta que poseía en el Prado de San Jeróni- 
mo, sino en otros muchos lugares. «Túvose noticia de que iban fuera, ca- 
mino de Valencia, unas acémilas cargadas de moneda; envióse con toda 
diligencia por ellas y logiósw el cogerlas; eran siete, llevaban Soo.ooodu- 

1 Véase cl inventario completo. Biblioteca Nacionnl. Manuscritos 17.502 y Q. 135. 

2 Eoire las relaciones y copias del inventario de los bienes de D. P. Franqueza que iigurati 
en la Biblioteca Nacional, cit iremos dos que son detalladísimas: ei Manuscrito Q. 136 y el Ma- 
nuscrito núm. 17.502. 

3 Biblioteca Nacional. Manuscrito 17.502. 

3.» ápOCA-TOMO XX l5 



226 PEVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

cados y entraron en Madrid el día 23 de Enero con gran custodiada arca- 
buceros y guardas ^» 

Los pregones y amenazas surtieron también los efectos que de ellos se 
deseaban. «En casa de la mujer que fué de Juan Fernández de Espinosa se 
hallaron once cojres que tenía á guardar, con muchas joyas y vestidos, en- 
tre los cuales había una ropa de levantar de una seda muy extraordinaria 
de color de rosa seca, colchada de bata y ámbar, bordada de canutillos de 
oro y perlas, alhaja la más rica que hasta entonces se había visto, la cual 
tasó el contraste en So.ooo ducados de plata 2.» El Prior de la Merced, 
convento fundado y sostenido por D. Pedro Franqueza, no quiso declarar 
lo que éste le había dado á guardar, y quedó preso en San Jerónimo; 
cosa que también ocurrió con otros frailes de distintas Ordenes por el 
mismo motivo, quedando encargado délas averiguaciones D. Martín de 
Córdoba, Prior de Junquera y Referendario de Su Santidad. El primero 
que cantó fué el del convento de la Merced, donde descubrieron, dentro 
de un sepulcro y en un ataúd cerrado y enterrado, muchas joyas y preseas 
de inestimable valor, entre ellas un Niño Jesús de oro y un toro del mis- 
mo metal, que se apreciaron en 80.000 ducados 3. 

Al mismo tiempo que se hacían tan minuciosos registros, se mandaba 
á los Contadores de Hacienda que averiguasen las cantidades que tenía en 
juros el «excelentísimo ladrón», y se decretaba la prisión de Juan Bautista 
Giustiniani, Tesorero de Cruzada, al cual por poco no dan tormento por 
negarse á decir lo que sabía; de Simón Santi, de Spínola y de los portu- 
gueses Pedro de Baeza y Juan Núfíez Correa. Los Contadores de Hacienda 
descubrieron que D. Pedro Franqueza había puesto á nombre de la mujer 
de Espinosa once mil ducados de renta en juros; que á nombre de Ba- 
rrionuevo de Peralta figuraban 10.000 ducados de renta, propiedad del 
Conde, y que cobraba el producto de muchos otros juros por renuncia de 
sus dueños. 

Los asentistas y banqueros hicieron revelaciones no menos interesan- 
tes. Juan Bautista Serra le hacía buenos 35.405.689 mrs.; Agustín y Julio 
Espinóla, 66.579.071 mrs.; Sinibaldo Fiesco y Juan Bautista Giusti- 
niani, 24.771.826 mrs.; Carlos Trata, 12.957.795 mrs.; Octavio Centu- 
rión, 9. 541.231 mrs.; Deifebo Roquí, 572500 mrs. Todas estas partidas, 



1 Biblioteca Nacional. Manuscrito 17.502. 

2 Ibid. ídem 17.502. 

3 Ibid. ídem 17.502. 



I' 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III 227 

cuyo total ascendía á 402.180 ducados, las tenían los banqueros para ne- 
gociar con ellas, á cambio, naturalmente, de un interés que le abonaban 
en sus libros K Pero la codicia del Conde de Villalonga era tan extremada, 
que, no contento con recibir dinpro de los asentistas y banqueros, les vendía 
joyas, claro es que á precios elevadísimos, pidiendo diez por lo que valía 
medio y engañándoles, mejor dicho, dejándose sobornar por ellos de la más 
escandalosa y cínica manera. Así vemos que á Fiesco y á Giustiniani les 
vendió joyas por valor de 9.368.61 3 mrs.; que las vendidas á Serra pasan 
de 3.730.000 mrs.; que Ambrosio Spínola le compró por 5.595.000 mrs. 
en alhajas; que los Fúcares confesaron haberle comprado joyas en 
3.149.623 mrs.; que el Marqués de Spínola hubo de sobornarle tomando 
alhajas por valor de tres millones de maravedises, y que los portugueses 
Antonio Gómez y Pedro Gómez conquistaron su voluntad gastándose en 
joyas más de cinco millones de maravedises. Puestos á hablar, no escati- 
maron los asentistas las sabrosas revelaciones. Simón Santi dijo que había 
regalado al Conde de Villalonga una tapicería de 2.600 ducados; Antonio 
Gómez añadió que él le había obsequiado con un tapiz que valía 2.000 du- 
cados; Marco Antonio Giudici no quiso ser menos y confesó que los ta- 
pices que le había enviado él eran dos, de 2.000 ducados cada uno 2. Otras 
muchas cosas más se averiguaron con respecto á la hacienda del Conde; 
bastará decir que, según sus contemporáneos, lo que se halló en los pri- 
meros días pasó de cinco millones de ducados, sin contar los 120.000 de 
renta procedentes de Villalonga, Villamerchán, Berlinches, Tielmes, Ro- 
maneos, Benemelic, Navajas y Corpa; de los beneficios de Antequeras 
Ecija, Bedmar, Cañamares, Bohellos, Morón y La Palma; de mucho, 
censos perpetuos; de la Alcaldía de sacas de Murcia; de su encomienda de 
Silla, y de los bienes de su esposa. 

La casa y hacienda de D. Pedro Franqueza, lo mismo que la del be- 
llaco de que nos habla Quevedo en la Hora de iodos, se deshizo piedra 
por piedra y ladrillo por ladrillo, juro por juro y alhaja por alhaja, des- 
vaneciéndose entre las manos de la justicia como por arte de encanta- 
miento. 



1 En estos libros figuraban anotaciones como la siguiente; «A. quenta de don Pedro Fran- 
queza, Conde de Villalonga, Secretario de Estado y de la Reyna Nuestra Señora, quedan hechos 
buenos en los libros de nuestro banco quatro mili ducados que valen un cuento y quinientos mil 
mrs. que entregó de contado Su Señoría. En Vallidolid á tres de diciembre de i6o5.»— Biblio- 
teca Nacional. Manuscritos. Memorial de cargos, D. iSy. 

2 Véase el Mtmoriai de cargos. Biblioteca Nacional. Manuscrito D. iSy. 



Í28 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

«Estas prisiones han causado mucha admiración en la Corte — dice Ca- 
brera — por ser tres personas (el Conde de Vilialonga, Ramírez de Prado 
y Alvarez Pereira, del Consejo de Portugal) de quien se hacía mucho caso 
en ella, y así han quedado con temor otros ministros ', y todos procura- 
rán de aquí adelante hacer sus oficios como tienen obligación y echará» 
de ver que S. M. tiene cuenta de cómo cumplen sus oficios 2.» 



Vil 



Después de permanecer algún tiempo en Torrelodones, D. Pedro 
Franqueza quedó preso en Ocaña bajo la guarda y custodia de D. Luis 
de Godoy. Su familia estuvo presa algunos meses y su esposa no recobró 
la libertad hasta el mes de Junio ó Julio á^ 1OJ7. En Madrid, donde la 
prisión de tan gran personaje como D. Pedro produjo gran efecto, circu- 
laban los rumores más absurdos. Unos decían que el Conde de Vilialonga 
había muerto y que le habían enterrado en el Monasterio de la Esperanza, 
que esti cerca de Ocaña; otros lo negaban. Los chicos cantaban por la 
-calle: «Prefiero mi pobreza á la hacienda de Franqueza.» Los más cultos 
le dedicaban versos como éstos: 

Midas á Baco pide que se vuelva 
cuanto tocare en oro, ambicón loca, 
en oro vuelve cuanto mira y toca, 
el palacio laureado y veruc selva. 
Adondequiera que su pechu vuelva 
le ofende el oro, duerme en dura roca, 
oro bebe, oro come, que la boca 
también quiere que en oro se resuelva. 
Finalmente la muerte esvanccida 
de la ambición, triunfo en oro cm vuelto, 
se fué secando, y todos sus hubcres, 
transito triste, acabarás la vida, 
pues de Franqueza en tal codicia vuelto 
te mata el oro y sin el oro mueres. 



Otro poeta escribía: 



Los prodigios que ahora han su:edido 
son éstos, si no lo habéis sabido, 
mirad si alguno por alia lo cntici de. 
Vino una Pascua, que en ve/, do soltar, prende; 



1 Entre otros, D. Rodrigo Calderón, que obtuvo del Rey uaa cédula absolutoria amplísima 
aquel mismu año. 

2 Cs brcra: ''elaciones, pág. 298. 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III 229 

on Prado, cuyas flores son florines, 

agostado á los fines, 

no verde y fresco cual le vló otras veces, 

cayos reales aguardan rectos jueces, 

sus cuartos los caminos, 

por c.isos peregrinos, 

que es muy justo que pague su pecado 

en la misma moneda que ha inventado. 

Tras e5to, puesta en gran tristeza 

por la avaricia torpe la Franqueza, 

entraron en la cárcel en un día, 

el tú, el vos, la merced, la señoría. 

Hállase en la manada de los lobos, 

una secreta publicando robos, 

y lo que más me espanta 

en una confusión tan grande y tanta 

es ver que esté un capón puesto en cadena 

porque dicen que tiene, 

¿quién creerlo podrá? las bolsas llenas. 

En un día cayeron 

San Esteban y el Prado que prendieron, 

y al fin, por el temor destas prisiones, 

hay entierro de bolsas y bolsones 

y son sepultureros 

de sus mismas haciendas y dineros; 

mas no hallan abrigo, 

por ser generalísimo el castigo. 

El pobre está contento, 

y.el rico con menor atrevimiento: 

el duque está adorada, el rey temido, 

la gente alegre, el reino agradecido. 

Negaste, Pedro, y hallo, 

que como al otro Pedro cantó el gallo, 

á ti un capón te canta, 

que entre los dos la diferencia es tanta 

(por si no lo sabes) 

que en ti miro ganzúas, en él, llaves; 

y porque en menos cosas te parezcas, 

aquél fué pescador; tú, buena pesca; 

aquél en sangre de judíos tiranos 

manchó sus sacras manos, 

mas tú con pocos bríos 

te las dejaste untar de los judíos ^. 

Una de las primeras acusaciones que se formularon contra D. Pedro 
Franqueza, además de las que se refieren á sus abusos y cohechos, fué la 
de que se entendía con príncipes extranjeros. La formuló en Febrero ó 
Marzo de 1607 ^" letrado catalán, que presentó unos cuantos testigos y 
dio lugar á que fuese personalmente á Barcelona el Secretario Villanueva, 
el cual pudo convencerse de la falsedad de la acusación y embargar, de 
paso, los dineros que envió D. Pedro á Cataluña. El letrado catalán, so- 
metido á «muy recio tormento», se retractó en absoluto. 

I Estas y otras poesías por el estilo se pueden ver en la Biblioteca Nacional, Sección de Ma- 
nuscritos, bajo las signaturas i7,bo2 y M. i52. 



23o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Don Hernando Carrillo, encargado de formular los cargos contra Ra- 
mírez de Prado, Alvarez Pereira y el Conde de Villaionga, tardó bastante 
tiempo en poner en claro los asuntos de estos caballeros, tan embrollados 
estaban. En Julio de 1607 dice Cabrera: «Hasta ahora no se han dado los 
cargos á los ministros presos, aunque se van poniendo en orden, y el du- 
que oye bien cuando se le habla del conde de Villaionga» K Este último, 
mientras tanto, se había fingido loco. «Preso en 9 de Enero de 1607, en 
4 de Agosto se mostró maníaco sin tener accidente de enfermedad par- 
ticular conocida de que esto procediese, y en el dicho estado continuó 
hasta que, habiendo el licenciado Pérez de Lara y Juan Lorenzo de Villa- 
nueva, escribanos de mandamientos del Consejo de Aragón, hablado con 
él, volvió en sí. Todo el tiempo estuvo furioso y le asistieron Fray Pedro 
Navarro, párroco de Santo Domingo de Ocaña, su confesor, y el doctor 
Sanjuane Bela, médico para curarle; en este tiempo hizo diversos actos 
de grandes y continuadas blasfemias, descubriéndose y diciendo cosas 
como suelen los hombres que han perdido el juicio, comiendo carne en 
días prohibidos... =^» 

La primera impresión que esta noticia produjo en la Corte fué de sor- 
presa. c(Hase entendido por don Luis de Godoy, que guarda al conde de 
Villaionga, que ha perdido el juicio, y que ha dado en no querer comer y 
en hablar disparates y algunas veces estar furioso; y se han enviado mé- 
dicos que le vean y entiendan su mal, porque algunos no lo creen, sino 
que lo hace por industria y por no poder responder á los cargos cuando 
se los dieren, y así hay en esto diferentes pareceres 3.» 

uLa enfermedad del conde de Villaionga— dice después el mismo cro- 
nista — ha pasado tan adelante que ha sido necesario ir don Hernando Ca- 
rrillo á verle y no le ha conocido, ni á ninguno de los que entran donde 
está, sino al médico que le cura, con quien habla en latín, y le hacen co- 
mer con trabajo, porque si le importunan arroja lo que está en la mesa y 
dice muchas blasfemias y palabras deshonestas, y que han muerto á su 
mujer é hijos, y nunca se le ha oído hablar del rey, ni del duque, ni de 
los negocios que ha tratado. Y para hacer prueba si volverá en su juicio 
ha llevado don Hernando Carrillo á la Condesa y á su hijo don Martín, 
para acarearlos con él y ver si los conoce, y si vuelve con esto en juicio; 

1 Cabrera: iíe/acione*, pág. 308. 

2 Memorial de cargos.— B. N-. Ms. D. 157. 

3 Cabrera: Relaciones, pág. 313. 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III 



23l 



porque donde no, se nombrará defensor para proseguir su vista, pues se 
le tomó la declaración de lo principal de su causa al principio della, y con 
esto se podrá proseguir; y no falta quien diga que está espirituado, porque 
diciéndole algo, responde que lo hará si el diablo quisiere, y que le quiten 
los gatos y los perros que le andan alrededor, con no verse ninguno, y 
que le vienen tres amigos de más de tres mil leguas y le dicen lo que ha 
de hacer '.» 

Tan fingida era esta locura, que con su criado Jusepe de Monserrate no 
estaba loco, y por su conducto sobornó al alguacil Alonso de Castro y á 
otro guarda, con objeto de que le dejasen comunicar con su mayordomo 
Francisco de Agramonte, el cual llevaba y traía recados dé su familia y de 
sus amigos -. 

Los jueces estudiaron atentamente el caso, llamaron á varios médicos 
para que examinasen á D. Pedro, y acabaron por persuadirse de que todo 
era puro fingimiento. Duró la comedia unos dos meses, al cabo de los cua- 
les sanó con «dos sangrías y otros remedios que le dieron los médicos», ó 
renunció, que tal vez fué lo ocurrido, á seguir diciendo tonterías y ha- 
ciendo visajes por tal de no exponerse á perecer entre las manos de los ga- 
lenos. A fines de Diciembre de 1607 fué á Ocaña D. Hernando Carrillo, 
para leerle los cargos que resultaban de su visita, y le acompañó D. Her- 
nando de Acevedo, Fiscal del Consejo de la Inquisición, hermano del In- 
quisidor general y Juez nombrado para lo que hubiese delinquido Villa- 
longa como Secretario de S. M. en aquel Tribunal. Según parece, no 
habían caído en saco roto las blasfemias, herejías y palabras deshonestas 
del Conde, y se las ponían entre los cargos, demostrándose con esto que 
íué simulada su locura y que más le hubiera valido estarse cuerdo. D. Her- 
nando Carrillo cumplió su cometido á las mil maravillas. El Memorial 
de cargos redactado por él contiene nada menos que 474, divididos en ge- 
nerales y especiales. Comienza diciendo el visitador que «S. M. fué ad- 
vertido que D. Pedro Franqueza procedía en el ejercicio de sus oficios con 
público escándalo y nota de excesos capitales que oneravan la Real con- 
ciencia y su reputación, y obligaban á satisfacción y ejemplo público. Que 
siendo ministro en quien paraba la resolución de la Real Hacienda, tenía 
públicas cuentas con hombres de negocios, asentistas, arrendadores y de- 
pendientes de ella, v era el más interesado en las ferias por los intereses y 

1 (>abrera. /^f tatjone.v, pag 315. 

2 Memorial de cargos. Biblioteca Nacional. Manuscrito D. ib-j. ' 



232 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

cambios que llevaba de tales personas con quienes barataba, beneficián- 
dose recíprocamente, y que por continuarse en este estado persuadía el 
desempeño, siendo engaño trazado en daño de S. M. y beneficio suyo para 
conservarse en tal estado. Que se cohechaba generalmente de pretensores 
de oficios eclesiásticos, seculares y militares, y que la paga destos se halla- 
ría en las cuentas y partidas que los tales asentistas le hacían buenas ocul- 
tando el origen y personas de que procedían, los cuales con la cubierta de 
sus cuentas lo eran de los fraudes y de los daños causados á la Real Ha- 
cienda en beneficio suyo. Que su rotura y codicia era tanta, que recibía de 
príncipes soberanos. Que de sólo ver preso al licenciado Ramírez de Prado 
en el mismo día comenzó á ocultar sus bienes confesando su exceso con 
semejante demostración. Que su casa y todo lo que había en ella era pro- 
cedido de malas inteligencias, siendo de tanta grandeza, que por ella se 
probaba lo que había faltado. Que los secretos y papeles reales se vendían 
por él y sus oficiales que vivían mal y codiciosamente» '. 

Esto es lo que pudiéramos llamar el exordio de D. Hernando Carrillo. 
Los 474 cargos van á continuación formando un grueso infolio de más de 
5oo páginas. No vamos á enumerarlos todos, porque sería repetir lo dicho 
en el curso de este trabajo; pero sí mencionaremos algunos de los más 
importantes ó de los más curiosos. Desde luego, el asunto del desempeño 
general, escandaloso engaño del Conde, figura en primer término, con la 
adición de que en vez de desempeñar la Hacienda la empeñó en más de 
20 millones. Hácesele corgo, además: oQue obtuvo del Rey poder votar 
€n las juntas de Hacienda y Portugal estando ausente; que declaró no ser 
ministro de Hacienda y no estar sometido á sus leyes; que ordenó se le 
pagasen 100,000 maravedises al año como á los del Consejo Real que asis- 
ten al de Hacienda; que habiéndose procesado á Pedro Gómez Reynel por 
fraudes cometidos en la administración de la venta de esclavos negros, 
quedando deudor de más de 700.000 ducados, le libró diciendo de orden 
de S. M. que se le diese por libre por haber prestado á S. M. 1 5o. 000 du- 
cados sin intereses...; que estando en Valladolid trató con Gómez y le ven- 
dió en 20.000 reales una sortija que apenas valía 10.000; que se entendía 
con Juan Núñez Correa para negociar con el palo del Brasil; que los bu- 
ques de la flota de Indias se perdían por no estar en condiciones de nave- 
gar, gracias á los cohechos que hacía con los encargados de las reparacio- 

I Biblioteca Nacional. Manuscrito D. 157. 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III 233 

nes; que se entendía con Fiesco, Giustiniani, Spínola, Trata, Serra, Cen- 
turión, etc., recibiendo de ellos dinero y joyas, tales como cadenas de oro, 
bezoares, cintas de oro con diamantes, cadenas de oro con diamantes, 
jarros y platos de oro, sortijas, brincos, brazaletes, caballos...; que otras 
veces les vendía las joyas á precios exorbitantes; que porque hizo que 
S. M. pagase al duque de Urbino por descargos del Emperador Carlos V 
1.400.000 ducados que el Emperador le debía de un censo con sus réditos, 
le estafó en Soo.ooo ducados, de locual es quejó el duque á S. M.; que 
todo el ser de su hacienda lo tundo y procedió de hombres de negocios, 
asentistas con S. M. y arrendadores de sus rentas Reales, con los cuales 
compró y vendió, cambió y arrendó y barató las cosas pertenecientes á sí 
y á sus hijos; que la mayor parte de las cosas que compró eran de las que 
se vendían en ventas judiciales para costas, reduciendo á los jueces á su 
voluntad; que todos los individuos de su familia se cohechaban: en una 
ocasión recibió su mujer una bolsa con 800 escudos de manos de un le- 
trado, en otras muchas admitía, lo mismo que su hija, regalos de las espo- 
sas de los pretendientes, haciendo lo propio don Martín Valerio y cuantos 
dependían de la casa.» Numerosísimos cargos comienzan diciendo: «Má- 
cesele cargo que se cohechó con una persona militar (ó eclesiástica) á cam- 
bio de dinero...» Recorriendo el abultado legajo de cargos se adquiere un 
concepto poco halagüeño de los contemporáneos de Villalonga. Militares 
y paisanos, seglares y eclesiásticos, abogados y jueces dejaron en aquellos 
folios amarillentos pruebas fehacientes de su ambición, de su codicia y de 
las malas artes que ponían en juego para lograr sus designios. En vez de 
decir el visitador de D. Pedro que «era tan depravado que nadie podía ne- 
gociar con él sin comprarle», debía haber dicho: «era tan astuto, que se 
aprovechó de la depravación de los demás.» 

El cargo que da idea más completa del modo de ser de nuestro perso- 
naje, y que demuestra hasta qué punto suelen ceder los hombres á la in- 
fluencia del medio ambiente, es el que lleva el número 196. Dícese en este 
cargo que de las cuentas que llevó con un tal Juan de Brizuela, valencia- 
no, residente en Valencia, se deduce que remitió constantemente á este 
último, por conducto de diferentes hombres de negocios, cantidades; pero 
que se puede dividir la cuenta en dos períodos ó tiempos «que manifiestan 
su exceso y lo contenido en los cargos que preceden y su forma de proce- 
der y su desorden: conviene á saber, haberse formado y comenzado la di- 
cha cuenta desde el año de i5«8 y acabádose en el de 1606, y distinguida 



234 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

desde el dicho año de i388, que fué el principio hasta fin del 600, parece 
<jue todo lo que remitió y entró en poder del dicho D. Juan, sumó 28.420 
ducados, incluyéndose en trece años, y lo procedido de cualquier renta 
que en cualquier manera le pertenecieron en el dicho Reino y tiempo. El 
segundo tiempo, el principal de la dicha cuenta fué de seis años, comen- 
zando desde el principio de 1601 hasta fin de 1606 que fué su prisión, du- 
rante el cual espacio parece haber recibido y embolsado el dicho D. Juan 
las siguientes partidas: 

En el de 1601 42.762 ducados 

— 1602 2.308 — 

— i6o3 35.984 — 

— 1604-5 70.485 — 

— 1606 3o.68i 

»Por manera que montan las partidas referidas en la manera dicha en 
los seis años 182.120 ducados, por lo cual se hacen las siguientes conside- 
raciones: i.^, que en doce años de su servicio y oficios, comenzando en el 
de 1 588 hasta el de 1600 remitió á Valencia 28.420 ducados; 2.^, que en 
solo seis años de desempeñar los cargos que se han dicho envió á Valen- 
cia 182.120 ducados.» Con harta razón estima D. Hernando Carrillo que 
no puede darse prueba más fehaciente de la rotura y codicia del visitado. 



VIII 



Don Pedro Franqueza se negó á contestar los cargos que se le hacían, 
fundándose en que ni le daban libre comunicación con sus letrados, ni le 
devolvían seis «escritorios de papeles» que llevaron á palacio juntamente 
con sus muebles K Su proceso se dilató mucho tiempo con esto; pero el 
visitador D. Hernando Carrillo contestó al escrito en que el Conde de 
Villalonga pedía, y con razón, que se le dieran los medios adecuados de 
defenderse, negándole todo. Se le concedió comunicación con sus defen- 
sores, el licenciado Cornet y D. Francisco de Mitjavila; pero en presencia 
de D. Luis de Godoy, á cuya guarda estaba, y D. Pedro se negó á ello de 
una manera terminante, adoptando la determinación de no contestar á 

I Cabrera: Relaciones, pág. 345. 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III 235 

los cargos que se le hacían y de dejar que hicieran con él lo que mejor les 
pareciere K Todas las diligencias que se hicieron en la Corte para conse- 
guir lo que pretendía el Conde de Villalonga fueron inútiles, y «así — dice 
Cabrera— está resuelto en no responder á los cargos que se le han dado; 
y van corriendo los ochenta días que se le han señalado para descargarse, 
acabados los cuales se tratará de nombrar jueces para despachar su cau- 
sa» -. Lo único que consiguió fué que le viera su hijo D. Martín Valerio. 
Todos los procesos de este tiempo tuvieron su parte misteriosa y secreta, 
su parte de injusticia, su parte de obscuridad, que revelaba el temor á que 
los encausados defendiéndose pusiesen al descubierto nuevos abusos, nue- 
vas miserias y hasta crímenes hasta entonces ignorados del vulgo. ^Cabe 
dudar, acaso, de la participación que tuvo en los cohechos de D. Pedro 
Franqueza el Duque de Lerma? ^Cómo iba éste á permitir que su cóm- 
plice mostrase papeles de su puño y letra que probaban hasta la saciedad 
los abusos y las estafas que ambos habían cometido? Si hay algo que re- 
procharle á Lerma, además de su codicia y del cinismo con que explotó á 
su patria, es precisamente la cobardía infinita con que dejó perecer á los 
que le ayudaron. Primero D. Pedro Franqueza, después D. Rodrigo Cal- 
derón y entre uno y otro, á toda una serie de individuos que se lucraron 
á la sombra de su poder, de quienes se aprovechó para sus fines persona- 
les, á quienes colmó de mercedes mientras le sirvieron, y á quienes aban- 
donó cuando la mala suerte, una operación mal hecha, un abuso denun- 
ciado, un pretendiente rencoroso, hacía que se trocasen, de objetos de 
admiración y envidia que eran, en seres despreciables, en dilapidadores 
de la Hacienda, en 4<excelentísimos ladrones». El Duque de Lerma con- 
trajo de este modo con la historia una deuda que no ha pagado aún. 

Volviendo, sin embargo, al Conde de Villalonga, repetiremos que se 
negó á contestar los 474 cargos y que se cruzó de brazos esperando la sen- 
tencia. 

A fines de 1609 circuló por Madrid la noticia de que «le condenaban en 
privación de oficios y papeles, y en millón y medio, y en reclusión perpe- 
tua con privación del título, el cual daban á su hijo, por sus días, con la 
renta de los lugares de Valencia, con que viva, y 2.000 ducados á la Con- 
desa por sus días 3». Sin embargo, esto era anticiparse á los acontecimien- 

1 Cabrera: Relaciones^ pág. 347. 

2 Ibid. ídem, pig. 355. 

3 Ibid. ídem, pag. 388. 



236 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

tos, pues hasta el 23 de Diciembre de 1609 no se publicó la sentencia. Por 
virtud de ésta le condenaban en un millón y cuatrocientos mil ducados, 
en privación de fueros y mercedes y en reclusión perpetua. La sentencia 
se leyó en el Consejo de Hacienda, en el Consejo Real y en el de Aragón, 
donde había sido Ministro, y aun cuando en un principio se dijo que todo 
quedar/a reducido á los castigos que en ella se le imponían y que la mer- 
ced que haría el Rey á la Condesa sería muy relevante, estando el Duque 
de Lerma de por medio, es lo cierto que poco después se mandó que se 
viese y sentenciase el proceso que se le había hecho por el Consejo de Ara- 
gón. No eran los cargos formulados por este Consejo tan graves como los 
hechos por el Consejo de Hacienda, «y así no podrá ser la sentencia tan 
grave, ni se acaba de entender el fin que se tiene; pues hasta que esto se 
haga, no quieren notificarle la otra sentencia, aunque se ha publicado en 
los Consejos de que le han privado... '» El objeto de este nuevo proceso 
no era otro, como lo dice Cabrera más adelante, que el de enviar los des- 
pachos necesarios para vender la hacienda que tenía el Conde en Valen- 
cia, cosa que no podía hacer ningún otro tribunal. A los jueces no les bas- 
taba la hacienda de Castilla, por lo visto. 

En Marzo de 1610 se solucionaron todos estos asuntos. 
«Hase tomado resolución con el Conde de Villalonga, al cual se le deja 
la encomienda que tenía en Valencia, llamada de Silla, que vale cerca de 
dos mil ducados, y á don Martín Valerio, su hijo, 3. 000 ducados de renta 
que su padre tenía del Rey en Valencia, Orihuela y Mallorca, que es de por 
vida, y á la Condesa, que se le den alimentos de la renta que lu hijo tiene 
por la Iglesia, y don Jerónimo Muñoz, su yerno, que sirva el oficio de 
conservador de Italia que tiene y con él i .200 ducados de salario y con esto 
los despiden de la hacienda del Conde, quedándose toda ella para S. M. y 
mandan llevar al dicho Conde á las torres de León, donde esté preso con 
dos guardas y que tenga cuenta con su persona el Corregidor de aquella 
ciudad; que la Condesa no pueda salir de Alcalá, donde está sin licencia 
de S. M. ni quieren dar licencia á don Martín Valerio, su hijo, que le vea 
llevándole á León, ni que otro ninguno le pueda hablar en el camino ni 
allá 2,)) 

A primeros de Abril de 1610 llevaron á D. Pedro Franqueza desde 
Oc3ña á las Torres de León; pero la sentencia no se le comunicó hasta 

1 Cabrera: Relaciones, pág. 398. 

2 Ibid.: ídem, pág. 400. 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III 287 

el 9 de Septiembre de aquel año, esperando, sin duda, que terminase el 
Consejo de Aragón la vista de su proceso. Dice así el curioso documenta 
en que se da cuenta de este acto: 

«En la ciudad de León, á los nueve días del mes de Septiembre del año 
de 1610, en las Torres de la dicha ciudad en las que está preso don Pedro 
Franqueza, don Manuel Arévalo de Guaco, Corregidor, habiendo por su 
persona abierto las puertas della y entrado dentro mandó á mí, Vitorio 
Vázquez, escrivano mayor del Ayuntamiento de la dicha ciudad y del nú- 
mero dclla y su Obispado por el Rey nuestro Señor, intimase y notificase 
la dicha Real Provisión como en ella se contiene al dicho don Pedro Fran- 
queza en su presencia y de los dichos Diego Martínez Gallego y Frutoá 
del Escorial, que son guardas de la dicha prisión, y cumpliendo en pre- 
sencia del dicho D. Manuel y de los dichos Testigos, yo Viturio Vázquez 
leí la Real Provisión como en ella se contiene al pie de la letra, asistiendo 
también presente á ello Gregorio González, escribano Real y del numera 
de la dicha ciudad, y acabada de leer ambos los dichos escribanos se la no- 
tificamos al dicho don Pedro Franqueza, y la sentencia en ella inserta, y 
habiéndole visto y oído y entendido el dicho don Pedro Franqueza dijo: 
que con la debida humildad y reverencia protestaba y protesta que por 
ninguna de las cosas que digere sea visto aprobar este juicio ni sentencia 
por cuanto sin perjuicio ni otensa de nadie tiene causas legítimas ciertas y 
verdaderas y notorias de toda notoriedad para reprobar lo uno y lo otro, 
las cuales hubiera alegado si hubiera tenido libre y cómoda comunicación 
y estuvieran restituidos todos sus papeles, que son los medios que el son 
debidos de jusiicia natural, divina y humana, para descargarse y defen- 
derse y alega lo dicho como protebta que lo alegará cada y cuando que corl 
los dichos medios y otramente podrá tratar de su defensa y descargo...» 

Recordó á continuación las protegías y reclamaciones hechas por él 
d«sde que le prendieron, y su deseu, tantas veces expresado, de que le die- 
ran los medios de defenderse. «Que hasta ahora lo dicho por el en res- 
puesta á las notificaciones que se le han hecho ha sido lo mi^mo que la ta- 
blilla del mesón que señala dónde está el tal; pero que no es ella el meM>ii^ 
y lo que la piedla imán en señalar el Norte, y protesta de que eatre tanto 
que no lo digere por la proliibición otra*nente no le pase p rjuício ninguno 
y le quede su derecho á salvo. Otrosí dijo: que por cuanto Jc-de el día de 
su prisión que fue tn 19 de ^icro de 1607 ^^'^ tan apretada v fin-veiuda que 
hasti 16 meses después no tuvo noticia del esta o de su> cosas, pero de 



238 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

ninguna dellas como si no estuviese en el mundo, que fuera muy necesario 
que siquiera pudiera hablar con sus comisarios... Y que después de los i6 
meses, de trés Comisarios que S M. por su clemencia le dio por sus defen- 
sores los dos fueron el Sr. Gornet y el Sr. don Francisco de Mitjavila, no 
se dio licencia para que le viesen juntos, ni cada uno de por sí con libre 
comunicación, sino con asistencia de don Luis de Godoy á cuyo cargo es- 
taba, de que resultó que entrambos le dijeron que sin tener con él libre co- 
municación, no podían en conciencia, ni en justicia alumbrarle de ninguna 
de sus cosas, ni del estado de ellas y que si sin libre comunicación quisiere 
tratar de su defensa se volverían á sus casas sin defenderle y por la misma 
razón tampoco él les pudo decir nada de lo que sustancial, verdadera y 
precisamente era su defensa y descargo y así se quedó con la misma igno- 
rancia y los defensores se volvieron sin ninguna noticia de sus cosas, y no 
fué ignorancia crasa ni por hecho suyo sino de la justicia que le tenía y 
tiene prohibido y siendo como es así que como oyó decir en el Consejo de 
Aragón cuando servía en él, en el cual siempre hay grandísimos letrados, 
que mitat omne jus quid minimum Jacti, cuanto más ha ocurrido esto en 
su negocio porque no sabe nada ni sus defensores de su descargo, por la 
dicha razón y así no hay sobre qué caiga el derecho por cuanto todas las 
respuestas las ha hecho sin prevención ni consejo de nadie, sino al mismo 
tiempo que se le hacían las notificaciones, habiendo de disparar como ar- 
cabuz en pegándole fuego y aun en caso más dificultoso, porque al cabo el 
arcabuz tiene quien le cargue y cebe, siendo así que el derecho dispone que 
el que es abogado en su propia causa busque abogado y que la Santa Ma- 
dre Iglesia prohibe que el médico no se pueda curar á sí mismo en enfer- 
medad grave, con que entrambos son artífices por profesión, demás de sa- 
ber el hecho de su enfermedad el uno y de su pleito el otro, cuanto más 
necesario era este remedio en el que no sabe nada en el hecho de sus cosas 
y tan ignorante en semejantes materias que en cuarenta y cinco años que 
había servido antes de su prisión se hallaba con verdad que nunca fué re- 
convenido civil ni criminalmente por ningún tribunal...» 

Hechas estas salvedades, prosigue D. Pedro su defensa citando atroche 
moche versículos de la Biblia y textos de los Santos Padres, y luego, pos- 
trándose en tierra y besando el suelo, «como con todo efecto lo hizc», de- 
claró con Job que Dios se lo había dado y Dios se lo había quitado, y que 
desnudo nació del vientre de su madre, y que por ello el nombre «altísi- 
mo, santísimo, justísimo, inefable de Dios, fuese alabado, ensalzado, glo- 



LOS FAVORITOS DE FELIPE III 239 

rificado y magnificado para siempre jamás como en los cielos así en la tie- 
rra». La justicia de los hombres, añadió, la desprecio, que ya dice el vulgo 
que no la quiere por su casa; en cambio, espero en la justicia divina «que 
es más amable y estimable que todos los tesoros de la tierra y más dulce y 
más sabrosa que la miel». 

Terminó D. Pedro su erudita y piadosa respuesta solicitando de la cle- 
mencia del Rey y de la rectitud de los jueces «que por los términos debi- 
dos y acostumbrados de justicia fuera oído su descargo»; que le dijeran 
quién era vivo de los suyos, «pues no sabe si lo están su mujer é hijos», y 
que dieran copia de la sentencia á sus abogados para que la impugnasen» ». 
Nada de esto se hizo. Al contrario: se vendieron sus bienes antes de que- 
dar terminado el proceso, y su casa la adquirió el Duque de Alba en 70.000 
ducados. Sus secretarios, sometidos también á procedimiento criminal, no 
lo escaparon mejor que él: al secretario de Cerdeña, que era el principal 
de ellos, le privaron del cargo y de las mercedes que tenía; á otros, los 
desterraron de la Corte; á los d-imás les impusieron penas menos graves. 

En Septiembre de 161 2 le robaron al Presidente de Hacienda papeles 
importantes relativos al Conde de Villalonga. Unos ladrones entraron en 
su despacho y se llevaron el escritorio donde estaban cartas reservadas 
del Duque y de D. Pedro Franqueza. Después dijeron que se habían reco- 
brado; pero no pocos fueron de parecer que esos papeles no tornaron ja- 
más á poder de D. Hernando. ^Sería tal vez que el Duque de Lerma quiso 
destruir la prueba de su connivencia con el preso para evitar cualquier 
descubrimiento vergonzoso 2? 



ÍX 



Don Pedro Franqueza, Conde que fué de Villalonga, debió morir en 
triste soledad. Una de las torres que se alzan en las recias murallas leone- 
sas, la del Norte, con su gran arco y su estatua de Pelayo, le albergó du- 
rante los últimos años de su vida. Con el producto de su encomienda de 
Montesa viviría tal vez holgadamente en compañía de guardas y criados, 
recordando los pasados esplendores. No sabemos si los suyos le asistieron 



1 Véase este curioso documento, que en totalidad no reproducimos aquí, en la Biblioteca 
Nacional Manuscrito bajo la signatura Ce. 96. 

2 Cabrera: Relaciones, pág. 496. 



240 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

en el trance supremo de la muerte; sólo sabemos que murió en la cárcel, 
en 1614, y que «con haber hecho mucho bien á muchos, solo se mostró 
agradecido quien le dio sepultura en la insigne y singular iglesia da San 
Justo y Pastor de la villa de Alcalá de Henares», como reza un retrato 
suyo. Un silencio profundóse hizo de allí á poco sobre su persona. El 
olvido borró el recuerdo de sus malos pasos así como el de sus esplendo- 
res. Ningún cronista vuelve á mencionarle; en nmguna relación aparece 
su nombre; ninguna historia habla de su muerte, de aquella muerte trá- 
gica y medrosa que debió haber servido de ejemplo á otros favoritos, y 
que no fué más que el prólogo de sucesos todavía más trágicos, de caídas 
mayores y más ruidosas, de decadencias cuyos efectos todavía se sienten 
hoy. 

(Coniinuará.) 

Julián Juderías. 



APUNTES Blü-BIBLIOGRAFICOS 

DE ALGUNOS POETAS GRANADINOS DE LOS SIGLOS XVI Y XVII 

(Continuación,) 
V 

PEDRO SOTO DE ROJAS 

HASTA ahora, que nosotros sepamos, no se ha escrito con todos sus 
datos la biografía de este célebre poeta granadino. Sábese de él lo 
que escribió D. Adolfo de Castro en los preliminares de la colec- 
ción de poetas líricos de los siglos xvi y xvii, publicada en la Biblioteca 
Rivadeneyra, y unas cuantas noticias más, pero todo deficiente. 

No intentamos nosotros escribir la biografía de Soto de Rojas, porque 
no cabe este trabajo dentro de los límites que venimos dando á estos ar- 
tículos; pero diremos algo más de lo que se conoce sobre su vida y es- 
critos. 

Nació en i585; cursó primero Humanidades y después Cánones y Teo- 
logía. Tuvo por maestro de Gramática al famoso negro Juan Latino, y 
después se dedicó de lleno á los Cánones, graduándose de Bachiller en 
esta facultad el 27 de Septiembre de 1610, según consta del libro de gra- 
dos de la Universidad de Granada, correspondiente á los años 1610 á 16:4. 
Seis años después era ya Licenciado y gozaba de tal reputación que fué 
nombrado canónigo de la Colegiata del Salvador, de Granada, por falleci- 
miento de otro canónigo y escritor, Gaspar de Santisteban, despachán- 
dose la Real provisión en 7 de Marzo de 1616 y tomando posesión de la 

3.a ¿POCA.- TOMO XX 16 



242 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

canonjía el 29 del propio mes y año. Desempeñó este cargo toda su vida 
y fué desde 1628 abogado consultor del Santo Oficio de la Inquisición de 
Granada. Falleció el día 3 de Febrero de i658. 

Tuvo amistad con los más renombrados escritores de su tiempo y me- 
reció alabanzas de D. Luis de Góngora, Lope de Vega, Mira de Mezcua, 
López de Zarate, Fr. Hortensio Félix Paravicino y el mismo Cervantes, 
que dijo de él en su Viaje al Parnaso: 



«Pero dos valerosos, dos maestros, 
Dos lumbreras de Apolo, dos soldados, 
Únicos en hablar, y en obrar diestros, 

Es Gregorio de Ángulo el que sepulta 
La canalla, y con él Pedro de Soto 
De prodigioso ingenio y vena culta: 
Doctor aquél, estotro único y doto 
Licenciado, de Apolo ambos secuaces, 
Con raras obras y ánimo devoto...» 



F'ué protegido por el Conde de Alba y el Conde-Duque de Olivarles, y 
aun el propio Felipe III se recreó con sus versos y le favoreció por con- 
ducto de su secretario Jorge de Tovar. Protector á su vez de la juventud 
literaria de Granada, en su casa se reunían muchos escritores, constitu- 
yendo una Academia que competía con la de D. Pedro y D. Alonso de 
Granada Venegas, habiéndose por ello hecho famoso el carmen de SotOy 
vivienda de este célebre canónigo en el Albaicín de Granada. 

Tales son, en síntesis, los datos de su vida. En cuanto á sus obras, sá- 
bese que en sus mocedades escribió algunas composiciones latinas con 
elegancia. Sobresalió en la lírica castellana, distinguiéndose por el buen 
gusto de sus versos, libres al principio de los pecados literarios que enton- 
ces invadían el parnaso español engendrando el culteranismo. Siguiendo, 
pues, la buena escuela, publicó sus Desengaños de amor en rimas, el Ado- 
nis, Los Rayos de Faetón y la égloga Marcelo y Feni jardo; pero su amis- 
tad con el porta-estandarte del culteranismo D. Luis de Góngora, los con- 
sejos y las alabanzas del famoso poeta cordobés, falsearon su buen gusto 
poético, hiciéronle culterano acérrimo, y bajo estos auspicios escribió su 
Paraíso cerrado para muchos, que es una completa aberración. 

He aquí el detalle bibliográfico de algunas obras de Soto de Rojas: 
— «Desengaños de amor en rimas, del Licenciado Pedro Soto de Rojas. 
— A D. Gaspar de Guzmán, Conde de Olivares, Sumiller de Corps y Ca- 
ballerizo de S. M., Alcaide de los Alcázares Reales de Sevilla y Comenda- 



APUNTES BIO -BIBLIOGRÁFICOS 243 

dor de Bíboras de la Orden de Calatrava. — Con privilegio en Madrid, por 
la viuda de Alonso Martín, i623.» 

180 págs. dobles en 8.°, más 5 de principios y 3 de tabla al fin. 

Lleva en los preliminares composiciones laudatorias de D. Luis de 
Góngora, Mira de Mezcua, López de Zarate, el Licenciado Francisco de 
Cuenca, Alvaro Ramírez de Arellano, Domingo y Jorge de Tovar. Con- 
tiene, además, un discurso sobre la Poética , escrito para la inauguración 
de la Academia Sehaje (sic). 

—^Los Rayos de Faetón.»DQestQ pcicma, impreso en Barcelona enióSg, 
€n S.*», no hemos hallado ningún ejemplar, ni tenemos noticias concretas 
sobre su mérito. 

— ^Paraíso cerrado para muchos, Jardines abiertos para todos; coa 
los fragmentos del Adonis. Al Excmo. Sr. D. Iñigo López de Mendoza, 
Marqués de Mondéjar, Conde de Tendilla, etc., por D. Pedro Soto de Ro- 
jas, Canónigo en la insigne Colegial de Granada y Abogado en el Santo 
Oficio de la Inquisición. — Con licencia en Granada, en la Imprenta Real, 
por Baltasar de Bolíbar, en la calle de Abenamar, año de i652.» 

Son go hojas en 4.° Lleva una Introducción de D. Francisco de Trillo 
y Figueroa, en la que, á vuelta de muchos elogios, no deja de censurar el 
^ongorismo que campea en toda la obra. Dice Trillo: «El autor de aqueste 
Poema, del Adonis, de Los Rayos de Faetón, de Las Rimas que intituló 
Desengaños de Amor (bien notorios en todas partes), pudiera aun en siglo 
más achacoso, si puede ser que le haya, merecer el primer lugar entre 
los que mejor le ocupan por la Facultad Poética, si como cuidó el retiro 
y cultura de sus días, hubiera los aciertos, retirados de su manifiesta 
pluma. 

»... A viendo gozado en su juventud los mayores aplausos en la corte, 
fundados en todas letras, con la admiración de Europa, Lope de Vega su 
grande amigo, Hortensio Félix Paravicino y el siempre grande honor de 
Córdoba D. Luis de Góngora, proteccionado de D. Enrique Enríquez, 
Conde de Alva, del Conde-Duque, y de Jorge de Tobar, Secretario y Va- 
lido del Sr. Filipo III, en cuya casa asistió siempre á la Corte... ¡cuan 
poco tenía que desear... en la Profesión Poética!.. 

»Se retiró á su iglesia... Trató de la Agricultura... reduciendo unas 
antiguas casitas á monumentos modernos de su nombre. Allí condujo en 
varias flores y frutos cuanto en fingidos pensiles, eternizados tempes, fa- 
bulizados elisios aún nos vocea.» 



244 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

El asunto de este poema es la descripción del carmen que habitaba Soto- 
de Rojas, en el que se celebraban las citadas Academias; pero la descrip- 
ción está hecha con tal ampulosidad y en estilo tan culterano y extrava- 
gante, que, aun tratándose, como por lo visto se trataba, de una vivienda 
suntuosa, la obra resulta contraproducente, pues, en vez de recrear, aburre 
y fatiga. 

Don Francisco de P. Valladar, en su Guía de Granada, dice que la 
antigua Casa de los Mascarones, cuyas ruinas se conservan en la calle del 
Agua, del Albaicín, fué el paraíso descrito por Soto de Rojas. Realmente 
debió ser una posesión deleitable, porque el cronista granadino Henríquez 
de Jorquera en sus Anales de Granada (que se conservan manuscritos en 
, la Biblioteca Colombina de Sevilla) elogia sobremanera aquella morada, 
que había sido palacio musulmán, y dice que era «una de las quintas de 
mayor ingenio, sutileza y artificio». «Soto de Rojas — añade Valladar — fa- 
bricó su morada y los jardines, con fuentes y estanques, en el primer ter- 
cio del siglo xvii; la decoró con preciosas estatuas y pinturas...; celebró 
alli famosas tertulias poéticas y literarias, y lo describió todo en un intere- 
sante poema... Soto de Rojas, que era Canónigo del Salvador, murió 
en 1660 (.^), y entonces su albacea Trillo de Figueroa, poeta también, la 
vendió, siendo desde i6S4á 1745 la casa habitación de los escultores Mora, 
discípulos del gran Alonso Cano. José Mora vivió y murió en esta casa> 
llamada aún de los Mascarones por los que adornan la fachada y el portal. o 

Contrastando con el anterior poema descriptivo, la égloga Marcelo y 
FenijardOy es de lo mejor que se ha escrito en lengua castellana, según 
afirma D. Adolfo de Castro en los preliminares del tomo il de la Bibio- 
teca Rivadeneyra, donde la égloga se publicó. En realidad, no parece esta 
hermosa composición hija del mismo numen que escribió el Paraíso ce- 
rrado para muchos. Resaltan en toda la égloga una templanza tan dulce y 
una sobriedad tan candorosa en la enumeración de los dones que prodiga 
la madre Naturaleza; hay tal fuerza descriptiva en muchos pasajes y es 
tan tierno el idilio campestre que se desarrolla entre Marcelo y Fenijardo^ 
que sólo puede hallarse cosa que se le parezca en los buenos modelos de 
la antigüedad clásica. 

Tan inspirado y sobrio como en esta égloga, mostróse Soto de Rojas 
en la mayor parte de sus poesías. Sobresale principalmente por la ternura 
y delicadeza de sus Canciones y Madrigales^ en cuyas composiciones sólo 
pudieron igualarle Barahona de Soto, Mira de Mezcua y Luis Martín de 



APUNTES BIO-BIBLIOGRAFICOS 



245 



la Plaza. Aunque de muchos sean conocidas, no podemos resistir á la ten- 
tación de transcribir algunas pequeñas poesías de Soto de Rojas: 



CANCIÓN A LA PRIMAVERA 

La Primavera hermosa 
Bella madre de flores 
Viene esparciendo amores 
Con mano generosa, 

Y el céfiro templado 

Con dulce aliento solicita el prado. 

Alegres á porfía 
Las aves se levantan 

Y quejas de amor cantan 
£n presencia del día, 

Y él, entre luces bellas, 

Da amorosa atención á sus querellas. 

Con menos aspereza 
El hielo riguroso 
En cristal bullicioso 
Desata su rudeza 

Y ya de amor deshecho 

A niñas plantas les ofrece el pecho. 

Pero á ti, hermosa fiera, 
No mueven mis dolores. 
No locan los amores 
Que trae la Primavera; 
Porque es tu pecho duro 
De nieve no, más de diamante puro. 



A UN JILGUERO 

Oh, cuánto es á la tuya parecida 
Esta mi triste vida! 
Tú preso estás, yo preso; 
Tú cantas, y yo canto; 
Tú simple, yo sin seso; 
Yo en eterna inquietud, y tu travieso. 



Música das á quien tu vuelo enfrena; 
Música doy (aunque á compás del llanto) 
A quien me tiene en áspera cadena. 

En lo que es diferente 
Nuestro estado presente 
Es en que tú, jilguere. 
Vives cantando, y yo cantando muero! 

MADRIGALES 

Dime, tirana hermosa. 
Antes que el sí para mi muerte hables, 
¿Por qué tanto estimar la plata y oro 
De fortuna tesoro. 
Si el de Naturaleza 
Tienes en tu semblante y tu cabeza? 
Ay! si estás codiciosa. 
Amante rigurosa. 
De amar cosas notables, 
De amar ajenos bienes 
Ama el amor en mí, pues no lo tienes! 

Herido de una rústica abejuela 
A quien la miel hurtaba 
Cupidillo doliente se quejaba; 

Y luego pone, de venganza lleno, 
Aquel licor robado 

Sobre el labio encarnado 

de Fénix, siempre hermosa, 

(Fénix, siempre del sol lucida afrenta) 

Y dice: «En hojas de clavel ameno 
Se imprima aquesta historia; 
Jamás se acabe dulce la memoria 
De mi hurto suave y doloroso; 
Quien os tocare sienta. 

Cual de abejas crueles, 

Dardo en el alma y en los labios mieles.» 



Como poesías sueltas de Soto de Rojas, escritas en alabanza de libros 

de otros autores, según costumbre de la época, podemos citar las si- 
guientes: 

Un Soneto (y no décima, como pone el Sr. Valdenebro en el núm. 1S8 

de su obra La Imprenta en Córdoba) en elogio de D. Miguel Colodrero de 

Villalobos, cuyas Rimas se imprimieron en Córdoba en 1629. Empieza: 



y concluye: 



«Bizarro joven cuya ardiente lira, 
Dulce ejercicio de canoros labios, 
Mecenas Cresos y Pisones Fabios 
Suspende numerosa, culta admira. 



«Que cuanto no es virtud es sombra, es sueño.» 



246 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

En un poema en diez cantos que con el título de La Cru\ publica 
en 161 2 Albanio Ramírez de la Trapera (Madrid, por Juan de la Cuesta, 
en 8.®) aparecen unas liras de Pedro Soto de Rojas alabando la inspiración 
del autor. En estas liras ya figura Soto de Rojas con el título de Licen- 
ciado; prueba de que lo fué en Cánones antes de 1612. 

Entre los versos laudatorios escritos por varios famosos ingenios para 
enaltecer el poema de Luis Vélez de Guevara en Elogio del Juramento 
del... Principe D. Felipe Domingo (Gallardo, 4252), constan unos de 
Pedro Soto de Rojas, anteriores á la fecha en que se graduó de Bachiller 
en Cánones, puesto que el libro de Vélez de Guevara se imprimió en 1608, 
y Soto de Rojas no recibió el grado hasta 1610. Esto demuestra que el poeta 
granadino gozó, desde muy joven, de gran celebridad. Sus versos apa- 
recen al lado de otros de Lope de Vega, Quevedo y Salas Barbadillo. 

Pérez Pastor (Bibliografía madrileña, tomo 11, núm. i253) cita una 
obra nominada Dirección de Secretarios de Señores, etc., en la que se 
inserta un Soneto de Soto de Rojas, alabando al autor del libro, que se 
imprimió en i6i3. 

¿Fué Pedro Soto de Rojas sobrino del celebérrimo poeta Luis Ba- 
rahona de Soto? 

Don Francisco Rodríguez Marín lo sospecha (Biografía de Lui$ Ba- 
rahona de Soto, pág. Sóg); y en verdad, á ningún otro Soto, poeta, joven, 
y granadino por añadidura, puede referirse el siguiente soneto de Cristó- 
bal de Mesa, que copia Rodríguez Marín: 

A UN SOBRINO DE LUIS BARAHONA 

Este que sale á luz cisne canoro, 
Con dulce son, con canto peregrino, 
Al Xenil claro, al Darro cristalino 
Hoy acrecienta las arenas de oro. 

Merced de Febo y de su sacro coro, 
Que le dieron espíritu divino; 
Que, mal grado del tiempo y del destino, 
Les da censo del próspero tesoro. 

Del f^oto antiguo la inmortal corona 
Honró de entrambos la fatal corriente 
Con cítara gentil y heroica trompa, 

Y al nuevo Soto agora en Helicona 
Con fama eterna y soberana pompa 
La dan de siglo en siglo y gente en gente. 

En nuestra opinión, el nuepo Soto, sobrino del antiguo Soto (Luis Ba- 
rahona de Soto), no puede ser otro que Pedro Soto de Rojas. 

Ángel del Arco. 
(Continuará.) 



.AS BODAS DEL REY DON PEDRO 1 DE CASTILi.A 



{Conclusión.) 

11 

AL estudiar los romances de aquella época D. Marcelino Menén- 
dez y Pelayo en el tomo xii de su Antología de Poetas líricos, 
dice que el supuesto hijo de D.* Blanca, el Almirante D. Alfonso 
Enríquez, fué bastardo de D. Fadrique y de la mujer del mayordomo del 
Maestre en Llerena ^ según aseguraba el capitán Francisco de Guzmán 
en su obra Recopilación de honra y gloria mundana, que se conserva 
Manuscrita en la Biblioteca Nacional. 

La grande autoridad del Sr. Menéndez y Pelayo nos hizo vacilar en 
Ruestra creencia, aun cuando teníamos vehementes indicios de estar en 
lo cierto, opinión que confirmamos todavía más al evacuar la cita. El 
capitán Francisco de Guzmán relata el hecho de la siguiente manera: 
*... pasando [el Maestre] un dia por Llerena, que es de la Orden, posó en 
•asa de un Mayordomo suyo, el cual Mayordomo tenia una muy hermosa 
mujer, y él no era entonces en el lugar, y el Maestre pagóse mucho de 
ella y tuvo tal manera, que la huvo aquella noche y quizás más, del qual 
ayuntamiento quedó preñada: y al tiempo parió un hijo, el qual estuvo en- 
cubierto hasta que el Rey Don Enrique reynó, que él bien sabia que era 
su sobrino: y llamóse ó le pusieron nombre don Alonso, como el Rey su 
abuelo, y este fué Almirante de Castilla.» 

Sospechoso es, desde luego, el aserto de D. Francisco de Guzmán, 
porque no alcanzamos á entender la relación que pudiera existir entre el 
rey D, Pedro y la mujer del Mayordomo para que el niño que ésta tuviese 

I Igual opinión sustentaba uno de los más ardientes partidarios del Rey D. Pedro, D. Fran- 
cisco M. Tubino, quien, en su opúsculo intitulado Pedro de Castilla, dice refiriéndose á D. Fa- 
drique: ^carece de sentido moral y lo mismo— siendo freiré— seduce á la esposa de su huésped 
que asesina á muy respetable caballero*... 



248 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

de D. Fadrique permaneciera oculto mientras vivió aquel Monarca. Con 
este nuevo dato complicábase nuestra investigación: ya no eran dos las su- 
puestas madres del almirante D. Alfonso Enríquez, D.* Blanca y D.^ Pa- 
loma \ sino que aparecía una tercera; pero bien pronto pudimos descartar 
á esta última al leer en la misma obra 2, al folio 167 vuelto, en donde 
se trata de la genealogía de los Enríquez: «Dejó por hijos el Maestre en 
una señora de alto linaje...» (y no creemos que lo fuera mucho la mujer del 
Mayordomo); y al margen pone la siguiente nota: «disen que en la Reyna 
Doña Blanca su cuñada». Vemos, pues, que no sólo desmiente lo afir- 
mado al principio, sino que después se hace eco del rumor que correría 
como valido en su tiempo. 

En un breve tratado genealógico que se conserva manuscrito en la Bi- 
blioteca Nacional 3 se lee, refiriéndose á D. Alonso Enríquez: «Otros no 
dicen sino que lo hubo (D. Fadrique) de la Reyna doña Blanca y unas co- 
plas andan muy biejas que afirman esto, como los secretos de los judíos, 
que se conservan por cantares; y otros dijeron muy engañosamente que lo 
hubo de doña Paloma, una judia muy hermosa natural de Guadalajara (?)■'» 
A continuación transcribe el romance de los amores, que, per diferir bas- 
tante del que hemos copiado del Romancero general, y porque por su 
forma parece recogido fielmente de la tradición oral, lo ponemos á conti- 
nuación, corrigiendo la caprichosa ortografía del autor anónimo: 

Entre la gente se dice— Mas no por cosa sabida 
Que del Maestre de Santiago— La Reina estaba parida: 
Entre unos es secreto— Y entre otros se publica. 

1 Son varios los autores que creen que esta D.* Paloma, judía natural de Guadalcanal, fué la 
verdadera madre del Almirante, entre ellos D. Aureliano Fernández-Guerra, que así lo afirma 
en el Discurso que pronunció en la Academia de la Historia en la recepción de D. Francisco Ja- 
vier de Salas. 

En un Memorial de cosas antiguas, atribuido al Deán de Toledo D. Diego de Castilla, 
también se supone lo mismo, y se cuenta á este efecto el siguiente suceso, que es bien original: 
«Para lo que adelante se quiere contar es necesario que sepáis que Don Alonso Enríquez, pri- 
mer Almirante de su casa, fué hijo del Maestre Don Fadrique hijo del Rey Lon Alonso el XI que 
lo ovo en Doña Leonor de Guzman, y este Don Fadrique ovo al dicho Don Alonso en una judia 
de Guadalcanal que llamaban Doña Paloma, y este Don Alonso primero Almirante ovo en Doña 
Juana de Mendoza, con quien casó más por fuerza que por voluntad, tres hijos y nueve hijas y 
todas nueve casó con Grandes Señores de Castilla, y su hijo mayor Don Fadrique casó cinco y la 
una fué madre del Rey Don Fernando el 5." De forma que casi no hay Señor en Castilla que no 
descienda de esta Doña Paloma: assi es que andando el dicho Rey Don Fernando á caza, fué un 
Alcon con una Garza, y tanto se alejó, que el Rey le dejó de seguir, y Martin de Rojas, Señor de 
Calpa fué siempre con el Alcon hasta que le vio desamparar la Garza y tirar tras una Paloma y 
volvióse á dó el Rey quedó: el Rey, como le vio, preguntóle por su Alcon, y dijo el Martin de 
Rojas: 5eñor, allá va tras nuestra abuela; que este Martín de Rojas era descendiente de la 
misma Señora Doña Paloma.» 

2 Recopilación de honra y gloria mundana, por el capitán D. Francisco de Guzmán, natu- 
ral de León y vecino de Zamora, Año MDL. Ms. en la Biblioteca Nacional. 

■¿ Manuscrito, z-96, hoy núm. I2.6i5. 



LAS ^ODAS DEL REY DON PEDRO I DE CASTILLA 249 

El rey D. Pedro está lejos -Que nada desto sabía 
Porque si él lo supiera— Muy bien lo castigaría. 
La Reina descongojada— Su secreto descubría 
A un criado del Maestre— Hombre de gran fiaduría: 
Llamárale en su palacio— De noche, que no de día, 
De que lo tuvo presente— Desta suerte le decía: 
—Qué es del Maestre de Santiago -Qué es del que no parescía? 
Para ser de sangre real— Héchome ha villanería 
Que se dice en mi palacio— Y es muy público en Sevilla 
Que una de mis doncellas— Del Maestre parido había 
Si el Rey mi señor lo sabe— Muy bien lo castigaría.— 
El camarero turbado— Df- esta suerte respondía: 
—El Maestre, Reina— Cercada tiene á Jumilla, 
Si él tal cosa supiera— Presto sería su venida; 
Si tú, gran Reina, lo mandas— Yo por él me partiría, 
Cuanto más la mi señora— Que eso verdad no sería.— 
-Verdad es, el camarero,— Que yo te lo mostraría. 
Ven acá, mi camarera— Haz lo que te mandaría: 
Sácame fuera el infante-Que la doncella tenía.— 
Sácale la camarera— Envuelto en una faldilla. 
Tómale la Reina en brazos— De esta suerte le decía: 
-Mira, mira, Alonso Pérez— El niño á quién parecía- 
Al Maestre, mi señora,— No á otra persona viva.— 
—Pues tómalo, Alonso Pérez— Y al Maestre le darías, 
No lo digas á persona — Ni á criatura viva. 
Si no fuere al Maestre— Que Fadrique se decía.— 
Toma el niño Alonso Pérez— Y se parte de Sevilla. 
Queda la Reina llorando— Consolarse no podía: 
Con lágrimas de sus ojos— De aquesta suerte decía: 
— Oh Reina más desdichada — Que nunca fuera nacida. 
Casóme el Duque mi padre— Con el Rey de Castilla 
Desde la noche de boda — Nunca más visto me había: 
Dejárame encomendada— Al maestre en compañía: 
Si alguna cosa mal hecha— La culpa toda era mía. 
Si el Rey D. Pedro lo sabe — De entrambos se vengaría 
Por poder mejor gozar— De la su dama María. — 
Llegado había Alonso Pérez— A Llerena aquesa villa: 
Dejara el niño á criar— En poder de una judía: 
Vasalla era del Maestre,— La Paloma se decía. 

«y no solo esta antigüedad — añade— confirma así la muerte que el Rey 
dio á la Reina y al Maestre, lo declara [tamjbien don Luis de Zapata en 
Carlos Famoso: escribiendo de este solar dice proceder de una hija de 
un Rey de Francia que es cierto era su sobrina K» 



i Efectivamente en el Caj/o Famoso, se lee la siguiente octava real que ciertamente, no 
puede ser considerada como modelo: 

Los Enríquez, en contra dos castillos 

Y un Icoo traen, como está en aquel escudo; 
En campo colorado los castillos, 

Y abajo en amarillo el león sañudo; 
Vienen si devanamos los ovillos 

De un hermano del reyD, Pedro el crudo. 
El maestre, que murió por tal ganancia, 

Y de una hija aun de un Rey de Francia. 



25o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MI.SEOS 

Desde la época de los Reyes Católicos viénese afirmando por varios 
autores la especie de que D. Pedro aborreció á D.^ Blanca «porque se 
hizo embarazada del maestre de Santiago D. Fadrique, hermano del Rey, 
que por ella había ido á Francia '»; el doctor Cevallos, fundándose en el 
romance popular, aduce el propio motivo entre las siete razones que da 
para probar la nulidad del matrimonio de D. Pedro y D.^ Blanca; pero no 
ofrece ningún otro testimonio, senda que siguen los demás escritores, 
como Zúñiga, quien, según hemos dicho, lo afirma rotundamente, aña- 
diendo que con menos publicidad no osara su pluma referirlo. Más tarde, 
como no existieran ó no se conocieran nuevos datos para afirmar tal es- 
pecie, los historiadores, partidarios casi todos de la veracidad de Ayala, 
niegan crédito á lo afirmado en el romance; aun los apologistas del Mo- 
narca resístense á creerlo 2, y únicamente el Sr. Guichot, en su Ensayo de 
vindicacióji del reinado del rey D. Pedro, reuniendo todo lo aducido por 
Gracia Dei, Garibay, Cevallos, Ortiz de Zúñiga, el jesuíta Avila de So- 
tomayor 3 y otros, hace argumentos del silencio del docto genealogista 
D. Luis de Salazar al tratar de la madre de D. Alfonso Enríquez, en tanto 
que es conocida la de los otros dos bastardos que, según la Crónica Abre- 
viada, dejara D. Fadrique 4, quedándose al postre en la duda de si fué doña 
Blanca ó D.^ Paloma la madre del Almirante, aunque se inclina á creer que 
lo fué la primera. 

El Conde de la Roca, en su obra El rey D. Pedro dejendido, dice, 
proclamando la honestidad de D.^ Blanca: «Yo no creo lo que algunos de- 
fensores suyos [del Rey] dicen, aunque Garibay escriba que corría en co- 
plas en su tiempo, y Gracia Dei lo afirma y los mismos interesados en su 
sangre no lo niegan hoy. De una culpa dicen que se originó esta muerte 
{la de D. Fadrique] y la de D.^ Blanca; mas de cuanto las historias dan de 
sí, esta princesa fué casi /s/ma.» Más elocuente es la defensa que de la Reina 

1 Garibay: Compendio historial, libro xiv, cap. xxix, tomo ii. 

2 Podemos citar, entre otros, á ios señores Conde de la Roca, Ledo del Pozo, Merimée, 
Montoto, Tubino, etc., cuyas obras merecen ser leídas, aunque no aportan ningún nuevo dato 
relativo al asunto que desarrollamos. 

3 Autor de una obra titulada Arbitro entre el Marte francés y las vendidas gálicas, y en ta 
cual se lee: «Pero este exceso de Don Fadrique que hacía horror en otro tiempo, ya se oye y se 
introduce con aplauso, porque sus descendientes, en cuyo número entran casi todos los Prínci- 
pes y Reyes de la Europa, se precian de que D. Alonso, hijo de este Príncipe, nació de Doña 
"lanca de Borbón.» 

Ksta obra fué publicada con el seudónimo de Ayora Valmisoto. 

4 López de ílaro, Nobiliario, tomo ii, fol. 39, y Salazar de Mendoza dicen que la madre de 
los otros dos hijos del Maestre D. Pedro y D.* Leonor, fué D.» Leonor de Ángulo, noble dama 
natural de la ciudad de Córdoba. 



LAS BODAS DEL REY DON PEDRO I DE CASTILLA 25l 

hace el P. Enrique Flores K La gran autoridad de este escritor nos 
fuerza á exponer todas sus razones, así como nuestro juicio acerca de 
ellas, para que el lector pueda juzgar con toda imparcialidad. 

«Voz hay — dice— de que el Rey aborreció á esta desgraciada señora 
por haberse dejado galantear y gozar de don Fadrique, hermano del Rey, 
al tiempo de conducirla á España. Pero si esto se funda en canciones vul- 
gares, poco crédito merecen para cosa tan inverosímil, tan grave y tan 
execrable; ni era necesario recurrir á ellas, si, como otro escribe, hubiera 
tenido don Fadrique en la misma doña Blanca sucesión, en que se intere- 
san (como añade) casi todos los Reyes y Príncipes de la Europa: pues 
cuanto esto tenía de más escandaloso, se hubiera hecho más público, sin 
que pretendiera ocultarlo el Historiador de aquel tiempo y otros que luego 
escribieron, el Obispo de Palencia (que trató expresamente del motivo de 
aborrecer el Rey á la Reina, y no menciona tal cosa), el de Burgos y otros- 
Ni puede autorizarse que don Fadrique fué á Francia por la Reina: pues 
la Crónica dice que á los mismos que concertaron el casamiento (entre 
quienes no suena don Fadrique) mandó el Rey (luego que le avisaron estar 
firmado) que trajesen á la Reina á Castilla.» — Pero es el caso, contra lo 
que parece haber entendido el padre Flores, que no fueron éstos solos los 
encargados de traer á la Reina, pues, como ya hemos visto, la Historia 
del Languedoc, dice que doña Blanca se detuvo diez días en Narbona es- 
perando á unos embajadores cuyos nombres no ha querido el cronista re- 
Telarnos. «Y si en aquel viaje— sigue escribiendo Flores— hubiese acon- 
tecido loque siglos después sonaba en canciones populares, no puede des- 
cubrirse lisonja, ni interés en que el historiador callase el viaje de don 
Fadrique, ya que omitiese la execrable licencia del enviado. Yo, sin prue- 
bas convincentes, no admitiré tal injuria en mujer que venia á ser Reina, y 
que en los mayores abandonos del Rey no se cobró en materia tan indeco- 
rosa, pues si tan anticipadamente supiera postrar su honor, no hubiera de- 
jado de traslucirse alguna facilidad en el proceso de sus mayores ultrajes.» 
¡Y tanto como se traslució! Como que no sólo pasó al pueblo, sino que, 
además, dejó sus huellas en la misma Crónica, facilitándonos la prueba 
concluyente que necesitaba el erudito autor de la España Sagrada. 

Al ser conducida al Alcázar de Toledo, desde Arévalo, en donde es- 
taba encerrada, amparóse D.« Blanca en el seguro de la Catedral, en la que 

1 Memorias de las Reinas católicas, Antonio Marín, Madrid, 1761. 



252 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

había entrado á rezar y de la cual no quiso salir, desatendiendo los reque- 
rimienlos del tío de D.* María de Padilla, Juan Fernández de Henestrosa, 
que era el encargado de custodiarla. La belleza y juventud de D.* Blanca ', 
unidas á su infortunio, cautivaron el ánimo de las toledanas, que tomaron 
su defensa, obligando ó persuadiendo á sus maridos, hermanos é hijos, á 
hacer lo propio. Rebelada Toledo, y no creyéndose sus moradores lo bas- 
tante fuertes para resistir al Rey, llamaron en auxilio de la ciudad á los 
bastardos D. Enrique y D. Fadrique, que por aquel entonces andaban en 
armas contra D. Pedro, en la frontera de Portugal, en unión de D. Juan 
Alfonso de Alburquerque. A Toledo acudió el Maestre de Santiago, con 600 
hombres de á caballo, é inmediatamente después de su llegada pasó al 
Alcázar á presentar sus respetos á la Reina. 

No diremos con Guichot que fuese Toledo nueva Capua para el Maes- 
tre, pero sí que sus intimidades con D.* Blanca hicieron comprender á los 
toledanos la razón del abandono real, porque cuando, después de las vis- 
tas de Tejadillo y de la prisión y fuga del Rey en Toro, pretenden los bas- 
tardos acogerse en Toledo, los de la ciudad les cierran las puertas y no 
quieren admitirlos. Un traidor, llamado Per Alfonso de Aljofrín (cuyo 
nombre calla Ayala, pero que el Rey nos manifiesta en el Memorial de 
agravios que dirigió poco después al Rey de Aragón ^), les abre una de las 
puertas, y dice el Cronista: «Los de la cibdad de Toledo [en la Crónica 
abreviada dice «Los caballeros de Toledo»], á quien no plogo la entrada 
del conde don Enrique e del Maestre de Santiago, cuando les vieron en- 
trados en Tokdo segund dicho avemos estrañarongelo mucho al Maestre 
e dixeronle que por él vernia gran daño á la cibdad: e enviaron luego car- 
tas al Rey don Pedro que estaba en Torrijos á cinco leguas dende, por las 
cuales le enviaron decir que le pedían por merced que se viniese para la 
su cibdad de Toledo, que ellos le acogerían 3.» 

Se sublevaron los toledanos en favor de D.* Blanca porque creyeron 
lealmente que su desdicha y abandono obedecían á intrigas de la Padilla y 
sus parientes; pero más tarde, cuando las intimidades entre el Maestre y 
la Reina se les hicieron sospechosas, se arrepienten de su conducta é in- 

1 Tenía entonces diez y ocho años y era «mujer bien fermosa», dice Ayala. 

2 Academia de la Historia: Colección de Salai^ar, A-4. 

3 Para que se juzgue la imparcialidad de algunos autores respecto al rey D. Pedro, véase 
lo que dice en esta ocasión Ferrer del Río: «V Toledo va el Rey llevado por sus rencores, mien- 
tras los vecinos de la ciudad le creen amansado y dispuesto á unirse con doña Blanca.» Bien es 
verdad que esrc escritor se ensaña despiadadamente con el Monarca, hasta el punto de desfigu- 
rar la Crónica misma. 



LAS BODAS DEL REY DON PEDRO I DE CASTILLA 253 

crepan á D. Fadrique por su atrevimiento y osadía al volver al lado de doña 
Blanca. ^iCómo, si no, compaginar el entusiasmo que al principio despertó 
la causa de la Reina con el abandono y la indiferencia con que después 
fué mirada? Porque es lo cierto que después de los sucesos acaecidos en 
Toledo no se alza en toda Castilla una voz que tome su defensa, ni ciu- 
dades ni nobles ni plebeyos vuelven á tomar el partido de su Reina, cuya 
vida transcurre entre prisiones y cuyo nombre no menciona ya la Cró- 
nica sino con ocasión de su muerte en Medina Sidonia. 

Contribuye aún más á dar verosimilitud á los amores de D." Blanca y 
el Maestre la ignorancia en que nos encontramos respecto de quién fuera 
la madre del almirante D. Alfonso Enríquez. Si no fué D.^ Blanca, como 
supone el romance y Ayala hace sospechar, ^qué motivos hubo para ocul- 
tar el nombre de la mujer que dio al mundo á tan ilustre procer? Noble ó 
villana, solamente una grave causa obligaría á Ayala y sus contemporá- 
neos á callar este nombre, que, sólo pronunciado, quizás fuera la vindica- 
ción más completa de muchos de los actos del Monarca de Castilla. Y ,;por 
qué, además, permanece oculto D. Alfonso Enríquez y no suena su nom- 
bre en las historias hasta después de muerto el rey D. Pedro, y sólo apa- 
rece al comenzar el reinado de D. Enrique 11? Circunstancias son éstas 
que nos confirman en nuestra opinión, robustecida más y más por la fe- 
cha en que nació el Almirante, aun cuando no la conozcamos con exacti- 
tud, pero sí lo bastante aproximada para poder sacar de ella las deduccio- 
nes naturales. 

Fernán Pérez de Guzmán, en sus Generaciones y semblanzas, dice que 
el Almirante «murió en Guadalupe, año de veinte y nueve, en edad de yS 
años: está sepultado en Santa Clara de Palencia, que él fundó y D.^ Juana 
de Mendoza su mujer». Iguales datos nos facilita el capitán D. Francisco 
de Guzmán en su obra ya citada, al folio 167 vuelto; y D. José M. Qua- 
drado, autor de una obra en que describe la provincia de Palencia ^ 
nos cuenta, al tratar del monasterio de Santa Clara, que no pudo encontrar 
la sepultura del Almirante, aunque sí la de su mujer D.^ Juana de Mendo- 
za; pero que en uno de los pilares de la iglesia se lee: «Yace enterrado den- 
tro de la iglesia con su mujer Don Alfonso Enríquez, Almirante de Casti- 
lla, hijo de Don Fadrique, Maestre de Santiago, que murió año de 1429.» 

I España: Sus monumentos y artes. Su naturalei^a é historia. Valladolid, Palencia y 
Zamora^ por D, José M.* Quadrado. Barcelona. i885. 



254 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Si D.* Blanca, embarazada del Maestre durante el viaje, diera á luz un 
hijo, éste hubiera nacido en los últimos meses del año i353; y si al morir 
contara los años que el Almirante, la muerte de uno y otro tendría que 
ocurrir en el mismo año, ó sea en 1429. 

Como vemos, esta circunstancia no es una prueba palpable de lo que 
afirmamos; pero creemos que el número y la calidad de los indicios son 
tales, que no se puede dudar de que eran justificadas las razones que mo- 
vieron al rey don Pedro á abandonar á su mujer, sin que ni súplicas ni 
amenazas le hiciesen volver sobre su acuerdo. 

Sucesos acaecidos con posterioridad á las bodas confirman la obscuri- 
dad de la narración de Ayala y su deseo de ocultar las causas de los he- 
chos que quizás justificarían muchos de los actos del Rey. 

Después de la escena que ya hemos relatado entre D. Pedro, su madre 
D.* María y su tía D.* Leonor, parte aquél de Valladolid sin manifestar 
su determinación á persona alguna, y tras el Monarca, los más de los 
nobles castellanos que acudieron á las fiestas y que con su conducta pa- 
recen aprobar lo ejecutado por el Rey. 

En compañía de las tres Reinas quedáronse, entre otros, D. Juan Al- 
fonso de Alburquerque (quien ya veía decaída su privanza) y el Maestre 
de Calatrava D. Juan Núñez de Prado, á quienes aquéllas rogaron enca- 
recidamente que marcharan á convencer á D. Pedro, «é que trabajasen 
mucho por fazer tornar el Rey á su mujer la Reyna Doña Blanca '». Por 
entre las nebulosidades de la Crónica no podemos vislumbrar el motivo 
por el cual lleva D. Juan Alfonso de Alburquerque para convencer al Mo- 
narca, en vez de ruegos, súplicas y consejos, el sólido argumento de i.Soo 
hombres de á caballo. Enterado D. Pedro de tal hecho, envía á su tesorero 
Samuel Leví á decir al de Alburquerque «que non avia porqué tomar nin- 
gún temor, ca el Rey decia que él queria facer con consejo del dicho don 
Juan Alfonso todo lo que oviese de facer como lo ficiera fasta entonces: 
e que los parientes de doña Maria eso mismo decían: e que non le cumplía 
llevar tantas gentes como alli iban con él e que las mandase tornar 2>. 
Como vemos, en la advertencia va envuelta una amenaza. Lejos de hacer 
lo que el Rey le ordenaba, el de Alburquerque, olvidando la misión que 

1 Ayala: cap. xiv, año iv.— ¿Tan difícil les parecía á las Reinas que el Rey se volviera á unir 
á su mujer? No sería tan sólo el amor a la Padill i lo que motivó el abandono. Algo más que 
ua capricho fué la causa, causa que Ayala, á pesar suyo, nos va comunicando. 

2 Ayala: cap. XXI, año IV. 



LAS BODAS DEL REY DON PEDRO I DE CASTILLA 255 

le habían confiado las Reinas, vuelve grupas; convence al Maestre de Ca- 
latrava, que le acompañaba, de los malos designios de D. Pedro res- 
pecto á sus personas, y parten, declarados en franca rebeldía, el uno, 
á sus castillos de la frontera portuguesa, y el otro, á las comarcas de 
su Orden. 

^Qué motivos tenía el de Alburquerque, hasta poco antes favorito dei 
Monarca, para suponer en él perversas intenciones? Ninguno, á juzgar 
por lo que de la Crónica se desprende, y, sin embargo, el miedo al Rey, de 
que tanto abusa el Canciller, le hace rebelde y acaudilla hasta después de 
muerto á los facciosos de Castilla. 

Don Pedro, hasta entonces, se había mostrado generoso, perdonando 
repetidas veces las rebeldías de sus hermanos bastardos; perdonó asimis- 
mo á D. Juan de la Cerda, yerno de D. Alfonso Fernández Coronel, y si 
se había ejecutado á éste y á Garcilaso de la Vega, la misma Crónica dice 
que sus muertes fueron obra del de Alburquerque, cuya influencia en el 
ánimo del Rey, que apenas contaba entonces diez y ocho años, debió de ser 
grande y decisiva. Algo que Ayala nos oculta hubo de ocurrir entre el Rey 
y los dos magnates para que éstos adoptaran tan violenta determinación. 

La actitud del Maestre de Calatrava y de D. Juan Alfonso, que algu- 
nos otros nobles secundaron, unida á los prudentes consejos de D.^ María 
de Padilla y sus parientes— dice el Canciller— influyeron en el ánimo del 
Rey, el cual «partió luego de Toledo, e acordó de se ir á Valladolid do es- 
taban la Reina Doña Maria su madre e la Reina Doña Blanca su muger, 
porque non oviese escándalo en el Regno.» «Dos días — dice— estuvo el 
Rey en Valladolid con su muger, y no pudieron acabar con él que mas 
alli asosegase», añadiendo que partió con tal prisa, que no despidió á los 
embajadores franceses que habían acompañado á D.^ Blanca. 

Salvo opinión mejor y más autorizada que la de Ayala, nosotros cree- 
mos que la vuelta de D. Pedro á Valladolid tuvo por único y exclusivo 
objeto despedir al Vizconde de Narbona y á los demás caballeros france- 
ses. ^Qué explicaciones, si no, pidió el Rey de Francia de la injuria y el 
desprecio que á él se hiciera en las personas de sus representantes? Como 
la historia nada de esto nos manifiesta, colegimos la poca firmeza de lo 
relatado por Ayala '. 



I Kl Conde de la Roca dice que «los embajadores franceses, despedidos del Rey, dieroa 
▼uelta á su país». 



256 REVISTA DK ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Gracia Dei ', pretendiendo probar esta falsedad, dice: «Es cosa de no- 
tar que siendo Doña Blanca de Borbon hija del Duque y parienta del Rey- 
de Francia, si Don Pedro la trató tan mal, ^que causa hubo para que el Rey 
de Francia y su padre no hicieran demostración alguna en su defensa? 
que es cierto que ni aquellos ni el Papa ni sus legados trataron de su re- 
medio, ni hay memoria de ello. Es imposible que si fuese verdad lo del 
maltratamiento dejaran de volver por su sangre, de donde se colige noto- 
riamente la falsedad de Ayala.» 

El P. Flores, continuando su defensa de la honestidad de D.^ Blanca, 
refuta estas razones de Gracia Dei, diciendo: «Escritor hay que para vin- 
dicar al Rey don Pedro contra su historiador, reflexiona en que el Rey de 
Francia no se interesó en vindicar las injurias de doña Blanca, ni el Pon- 
tífice: y por tanto deduce no haber sido verdad el maltratamiento referido. 
Pero no tiene razón: pues Carlos V de Francia protegió al Conde don Hen- 
rique contra el Rey don Pedro, en venganza de la injusta muerte de doña 
Blanca, cuyo primo Juan de Borbon vino con el mismo fin por Jefe de 
Franceses, como escribe Froissart (autor coetáneo) que culpa mucho las 
acciones del Rey y expresa el sentimiento que la Casa Real de Francia 
tuvo del fin desgraciado de la Reina. Los Sanmartanos confirman aquel 
mismo dolor. El del Papa sobre la conducta del Rey lo declara Froissart 
con palabras que no pueden significar más displicencia. El Obispo de Pa- 
lencia también lo expresa, y en el Biliario de Santiago tenemos publicado 
el entredicho que el Papa puso en todos los vasallos del Rey, publicado 
en Toledo por el Nuncio Apostólico Bertrán, Obispo de Sena, en 19 de 
Enero de i355, por haberse el Rey apartado de la Reina doña Blanca, mez- 
clándose ilícitamente con la amiga y con otra con quien, pretestando fri- 
volas razones, quiso contraer matrimonio. Si el entredicho en el Reino no 
es muestra de dolor en la causa, ^Jcual lo será? Allí mismo declara, que por 
fuerza quitaba el Rey á doña Blanca sus posesiones y que ya se habia bur- 
lado de doña Juana.» 

Poderosas y sólidas, al parecer, son las razones aducidas por el ilustre 
escritor; pero examinadas con detenimiento, caen por su base. Examiné- 
moslas, como hemos prometido, para que el lector pueda juzgarlo. 

En primer lugar, no hay tal sentimiento por la suerte infeliz de doña 
Blanca en la Casa Real de Francia, y si lo hubo, nada lo demostró. Desde 

1 Ms. en la Biblioteca Colombina de Sevilla. 



LAS BODAS DEL HEY DON PEDRO I DE CASTILLA 25^ 

el año de i353, en que se efectuó el casamiento, hasta el de i36i, en que 
murió la Reina, no conocemos dato alguno que pruebe el interés que de- 
bió suscitar su desgracia, tanto en el Rey de Francia como en el Duque 
de Borbón y sus allegados, no obstante el abandono de D.^ Blanca, el des- 
precio hecho, al decir de la Crónica, á los embajadores franceses, y, por 
último, la prisión y muerte de la Reina, ordenada por D. Pedro, según 
nos cuenta Pedro López de Ayala ^ 

La ayuda que el Rey de Francia prestó al Conde de Trastamara lo fué 
en especialísimas condiciones, y desde luego puede asegurarse que no 
tuvo el objeto que le atribuye el P.Tlores. Las compañías de aventureros 
que después vinieron en apoyo de D. lünrique eran la preocupación de los 
gobernantes franceses desde que, hecha la paz con Inglaterra, sin saber 
cómo licenciarlos 2, se habían transformado de guerreros en merodea- 
dores y bandidos, y su excesivo número les hacía temibles, no sólo á lo$ 
campesinos, sino aun á las ciudades populosas, á las cuales algunas veces 
asaltaban con éxito. Sus frecuentes robos y saqueos mantenían el país en 
un estado de alarma constante, y, procurando poner remedio el rey Juan el 
Bueno, resolvió en i362 (un año después de la muerte de D.^ Blanca) le- 
vantar una cruzada con objeto de «hacer salir del reino á todas aquellas 
gentes que lo saqueaban y destruían todo sin misericordia 3». El empera- 
dor de Alemania Carlos IV ofreció emplearlos en Hungría contra los tur- 
cos; pero, al atravesar la Champaña y la Lorena, cometieron tales desma- 
nes, que forzaron á los habitantes á tomar las armas para defenderse, y, 
escarmentados, se retiraron renunciando á su peligrosa empresa 4. Con- 
centrados en el Languedoc, forman la Gt^an Compañía, fuerte de iS.ooo 
hombres: un ejército real enviado contra ellos es derrotado en los alrede- 



1 Aun cuando no es nuestroobjeto disculpar al Rey de esta muerte, haremos constar que 
Ayala hace intervenir en ella á Alonso Martínez, criado de aquel maese Pablo de Perusa á quien 
en la Crónica Vulgar hace matar de orden de D. Pedro a D. Juan Alonso de Alburquerquc, su- 
ceso que en la Abreviada desmiente de un modo termin?n'e. Juzgamos el crimen inútil y des- 
provisto de verosimilitud. No sería extraño que la peste nügra, que por entonces hacía estragos 
por Europa hubiera sido la causa de la muerte de la x^eina, como lo fué de la Reina de Franciajy 
de su hijo el Duque de Borgoña en el mismo año de 1361. (Teófilo Lavalée: Historia de los 
Franceses, tomo i, pág. 137.) Por igual fecha murieron D.^ María de Padilla y D.* Isabel de Lara, 
viuda del Infante D. Juan de Aragón, esta también por orden de D. Pedro, según el Canciller, 
quien le mandó dar hierbas estando prisionera en Jerez, y según dice el Sr. Catalina García, 
quizás en compañía de D.* Blanca. 

2 *No se sabía como ocuparlos convenientemente, pues entonces se hizo la paz con Ingla- 
terra y se pactó un arreglo en la contienda bretona..? (Guillermo Oncken: Historia Universal^ 
tomo VI, pág, 404.) 

3 Froissard: tomo IV, pág. i56. 

4 G. Oncken: Historia Universal, tomo vi, pág. 404. 

3.* ¿PACA.— >Toiá« ZK I7 



238 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

dores de Lión, en Brignais, el año i362 ^ Al siguiente, Enrique de Tras- 
tamara, pretendiente del trono de Castilla, trató de conducir á España, 
para apoyar sus pretensiones, á las bandas del Bajo Languedoc; pero no 
pudieron avenirse 2. Por fin, Bertrand du Guesclin, con subsidios del 
Rey, reúne las compañías y las conduce, no contra don Pedro, sino con- 
tra los moros: «los bandidos— dice un historiador — se llamaban peregri- 
nos del Señor, que iban por gran devoción á Granada á vengar á Nuestro 
Señor 3»; al emprender la marcha, preséntase D. Enrique, y con la pro- 
digalidad propia del que nada tiene, y que la historia ha perpetuado en su 
sobrenombre, hace cambiar de objeto la expedición y la dirige contra su 
hermano el rey D. Pedro, en el año de i365. 

Tal fué, según el P. Flores, el socorro prestado por el Rey de Francia 
para vengar la muerte de D.^ Blanca, á los cuatro años de ocurrida ésta. 
Si la venganza hubiese sido el móvil, ¿qué duda cabe de que en ejecutarla se 
habría empleado á las Compañías en el año i36i, ó, á lo sumo, en el si- 
guiente, ya que en esta época no se sabía en qué ocuparlas, según mani- 
fiestan todos los historiadores? Son mucho cuatro años para meditar y lle- 
var á cabo una venganza de la cual no podían esperarse sino beneficios 
para Francia. Sólo por azar, la expedición que Bertrand du Guesclin con- 
ducía contra los moros se convirtió en la guerra fatricida que tan sombría- 
mente había de terminar en los campos de Montiel. 

Examinado el sentimiento que causaron en el Rey de Francia la des- 
dicha y la muerte de D.^ Blanca, veamos el manifestado por el Papa, y por 
tener relación con él, relataremos antes un suceso extraño, sucedido el año 
siguiente al de las bodas. Nos referimos, como el lector comprenderá, al 
matrimonio celebrado por D. Pedro con D.^ Juana de Castro, hermana de 
aquel D. Fernando que, fiel al mismo rey, expatrióse por no servir al 
bastardo, y llevando su lealtad hasta la tumba, mandó escribir en su sepul- 
cro: Aqui yace don Fernando de Castro, toda la lealtad de España 4. 



1 Lavisse y Rambaud: Historia General desde el IV siglo hasta nuestros días, tomo iii, pá- 
gina 102. 

2 ídem, id. id. 

3 Lavalée: Historia de los franceses, tomo i, pág. 138. 

4 No fué D. Fernando de Castro, entre los servidores de aquel Rey tan cruel, el único que 
consintió en perder sus bienes y abandonar su Patria antes que en deber nada al fratricida. 
Citaremos como caso curioso y digno de perpetuarse el siguiente, que copiamos de un manus- 
crito de la Biblioteca Nacional, procedente de la del Conde de Miranda (Sig. 7.472), en el cual se 
copian las inscripciones existentes en la Iglesia de San Francisco de Salamanca; una de ellas 
Jice asi: «Vqui yacen los tres mártires inocentes fijos de Alfonso lopez de Tejada Señor de Te- 
jada y doña Inés alvarcz de Sotomayor los cuales fueron degollados por mandado del Rey don 



LAS BODAS DEL REY DON PEDRO I DE CASTILLA 259 

Cuenta la Crónica que, enamorado el Rey de la bella y noble doña 
Juana de Castro, y no correspondiendo ésta á sus amorosas instancias, 
para vencer su resistencia le dio palabra de casamiento, pretextando ser 
nulo y sin ninguna validez el contraído en Valladolid con doña Blanca; 
-pero dejemos la palabra al Canciller: 

«E Doña Juana de Castro decia que el Rey era casado con Doña Blanca 
de Borbon, e que mostrase primero como se podía partir della, e entonces 
que a ella placia de casar con él. E el Rey decia que él lo mostrarla que con 
derecho se podia partir de la dicha Doña Blanca, e que non era su mujer: e 
aviniéronse á esto. E la pleitesía hecha, Don Enrique Enriquez, que fuera 
casado, como dicho es, con Doña Urraca hermana de Doña Isabel, madre 
de Doña Juana de Castro, queria firmar este fecho diciendo que el casa- 
miento fuese firme, e trató con el Rey le entregase el Alcázar de Jaén, e 
el Castillo de Dueñas, e el Castillo de Casíro-Xeriz en arrehenes porque 
el Rey estoviese por aquel casamiento: e fué así fecho, e el Rey entregó 
los dichos castillos a Don Enrique Enriquez. E el Rey llegó en Cuellar e 
la dicha Doña Juana de Castro era alli, ca cerca dende tenia su comarca. 
E el Rey envió por los Obispos Don Sancho de Avila e Don Juan de Sa- 
lamanca, e díxoles, que él non era casado con la Reina Doña Blanca por 
muchas protestaciones que ficiera: e mostró delante de ellos sus rasiones 
quales él por bien tovo, e mandóles que pronunciasen que él podia casar 
con quien le plogiese. E los dichos Obispos, con muy grande miedo que 
ovieron, ficieronlo asi, e dixeron por mandado del Rey a la dicha Doña 
Juana de Castro, que el casamiento que el Rey ficiera con Doña Blanca 
de Borbon era ninguno, e que bien podia el Rey casar con quien quisiese, 
E Doña Juana de Castro tóvose a estas razones: e luego ficieron publica- 
mente bodas en la dicha villa de Cuellar el Rey e Doña Juana, e llamáronla 
la Reina Doña Juana e velólos el Obispo de Salamanca en la Iglesia so- 
lenemente según se podia facer ^» 



henrique porque el dicho Alonso lopez su padre le defendió á Zamora, que tenia por el Rey 
-don P" su hermano y aunque después le fue entrada por fuerza de armas y le fueron tomados 
estos inocentes que se criaban en 1;» ciudad é degollados, él no quiso entregar el alcázar al cual 
se retrajo alguna gente y le defendió, hasta que muerta toda de hambre y pestilencia se salió una 
noche con las llaves y se pasó en portugal: muerto el Rey D. P*» no quiso volver en Castilla ea 
tiempos del Rey don henrique aunque le perdonase cual pasó en la era de cesar de 407 años que 
fue el año del Señor de 1367.» ¡Digno y leal caballero que puede sostener sin desventaja la compa- 
ración con el héroe de Tarifa, Alonso Pérez de Guzmán, el Bueno! ¿Cómo le hubieran ape lidado 
Á. vencer el Rey D. Pedro? 
I Ayala: cap. X, año r. 



2b0 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSfiOS 

^Fué Únicamente el amor, ó el deseo, lo que movió á D. Pedro á efectuar 
tal ceremonia? ^Pretendió, quizás, probar á sus subditos la nulidad de su 
matrimonio con D.* Blanca? No lo sabemos; lo que sí afirmamos es, que 
si los Obispos por el «gran miedo que ovieron al Rey» aceptaron por bue- 
nas sus excusas, no sucedería lo mismo á D.* Juana y sus parientes, algu- 
nos de regia estirpe, para convencer á los cuales se necesitarían más sóli- 
dos argumentos que las amenazas. 

Al enterarse el Papa de los sucesos acaecidos en Castilla, comisiona á 
Bertrán (episcopus senecensiSy dicen los documentos) para que «citase ante 
la Santa Sede á los obispos de Salamanca y Avila que hablan declarado 
al Rey libre de matrimonio y para que obligase al mismo Rey con censu- 
ras á hacer vida con Doña Blanca, procediendo según derecho contra él y 
contra los magnates que lisonjeaban su gusto '.» En efecto, publicóse el 
entredicho en Toledo, como dice el P. Flores, en ocasión de estar alzada 
la ciudad por D.^ Blanca, á 19 de Enero de i355, es decir, unos diez me- 
ses después del casamiento con D.^ Juana, y estando el rey D. Pedro en 
Toro, prisionero de los bastardos. Tan poco efecto causó el entredicho, ó 
tan pronto fué desautorizado, que los mismos vecinos de Toledo escribie- 
ron al Monarca pidiéndole por merced que fuera á dicha ciudad, que ellos 
le acogerían; y en la Crónica, tan marcadamente hostil á D. Pedro, este 
hecho, que tanta resonancia debió de alcanzar en aquellos tiempos, no deja 
otro rastro que unas lacónicas palabras: «E este año envió el Papa Ino- 
cencio un Obispo por Mensajero ó Legado á Castilla por poner bien en 
-estos fechos, e estovo en el Regno grand tiempo, e non pudo librar nin- 
guna cosa, e tornóse para el Papa 2.)^ 

Respecto á los obispos de Avila y Salamanca suponemos que compa- 
recerían, á lo menos por escrito, ante Su Santidad, y le manifestarían las 
razones dadas por el Rey y los motivos á que habían obedecido; y si fué 
por debilidad ó por miedo por lo que violaron la santidad del sacramento, 
^qué castigo ó qué penas les fueron impuestos por el Papa? Los historia- 
dores locales nos los presentan rigiendo sus respectivas diócesis en los 
años siguientes: Gil González Dávila, después de criticar severamente al 
obispo de Salamanca D. Juan Lucero, dice 3 que el Rey le pagó la com- 
placencia con la mitra de Segovia y que murió el año iSSg en qué fué elec- 



1 Nota del Sr. Llaguno al cap. x del año v. 

2 Ay.ila. 

3 Historia de Salamanca y sus Obispos. 



LAS BODAS DEL REY DON PEDRO I DE CASTILLA 261 

to: así, ó el Rey ó González Dávila tenían mala memoria cuando dejan 
transcurrir cinco años entre el servicio y el pago. 

Un año después del casamiento y del abandono de D.* Blanca llamaba 
el Papa al Rey en las Bulas á él dirigidas carissimt in Christi filii nostri i; 
poco después, al saber el casamiento del Rey con D.** Juana, le dirige las 
conocidas de Age filii y Ecce peccatorum en Abril y Mayo de i354, ^^ ^^s 
que censuró acremente la conducta del Monarca y le conminaba á unirse 
con D/^ Blanca; pero, más tarde, enterado quizás por los Obispos, ó por 
el mismo Rey, de los motivos de su conducta, abandona las amenazas y 
le envía mesurados consejos, como puede verse en la carta que en res- 
puesta de la que le había dirigido D. Pedro notificándole su entrada en 
Toledo, en donde estaba D.* Blanca, le escribió desde Aviñón á ocho de los 
idus de Junio de i335 y en la cual dice: Literas tuas per quas ingressum 
tuum in civitatem Toletanam et charissimce in Christo filice 7iostrce Blan- 
chcE Regince Castellce et Legionis ilhistris líxoris tuce revocationem ad te 
ac decentem honestamque tractatione ipsius nobis intimasti benigne rece- 
pimus. No se comprenden estas cariñosas advertencias á un Rey exco- 
mulgado y cuyo reino estaba en entredicho; lo que nos manifiesta el poco 
efecto y la completa desautorización de lo hecho por el legado pontificio. 

Dice el Sr. Catalina García en su excelente Historia del Rey D. Pedro 
que leyendo las anteriores frases «es imposible negar que D. Pedro preten- 
dió engañar al Pontífice y que lo logró momentáneamente. Así es— añade — 
que aquel insigne Papa que tanto empeño manifestó siempre en que D. Pe- 
dro hiciese vida marital con la Reina, añade á estas palabras transcritas 
otras muy cariñosas, diciéndole que por gratitud al Cielo debía proseguir 
amando á D.^ Blanca, que era carne de su carne, honrándola, tratándola con 
amable afecto, para que lograse una numerosa prole, confirmación y fuerza 
de su trono, pudiendo, al amparo de la paz, combatir á los sarracenos». 

Inútil mentira nos parecería la de D. Pedro procurando engañar al Pon- 
tífice, pues que muy pronto había de ser descubierta: el Rey, al entrar en 
Toledo, no quiso ver á su mujer, alojándose lejos del Alcázar donde 
aquélla moraba, y, pasados cuatro días, mandó al buen caballero (como le 
llama Ayala) Juan Fernández de Henestrosa que la condujera presa al al- 
cázar de Sigüenza, y presa continuó hasta terminar sus días en Medina 
Sidonia, su última cárcel, el año de i36i. 

I Véase, por ejemplo, la de 3 de Abril de 1364, publicada por D. Francisco Simóa y Nieto 
«n el tomo XXIX, pág. n8, del Boletín de la Academia de la Historia, 



202 FEVISTA DE AítCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Estos hechos no pudieron ser ignoradas del Pontífice, ni del pueblo, ni 
de los nobles; ¿á qué, pues, mentir? Y ^no es cosa extraña que ni aquél 
vuelva á rogar al Rey que se una á D.^ Blanca, ni éstos acudan á las ar- 
mas en su defensa, como antes lo hicieron, y, en fin, que después de los 
sucesos que acaecieran en Toledo no se alce una sola voz en toda Casti- 
lla para tornar á pedir justicia, ó, cuando menos, clemencia en favor de 
aquella noble y desgraciada Princesa, tan hermosa, tan joven y, al decir 
de los historiadores, tan honesta? 

Fácil explicación tienen todos estos hechos, si lo que afirma el popu- 
lar romance es cierto, y ^qué duda cabe? El rumor de los amores de la 
Reina y el Maestre corrió por todo el reino después del alzamiento de To- 
ledo, cuyos vecinos reconvienen á D. Fadrique por atreverse á volver al 
lado de D.'^ Blanca, siendo él la causa de tantas desdichas; Ayala conoció 
el rumor y sabía la verdad de los acontecimientos, y, previendo lo que, al 
cabo, ha sucedido, no sólo no hizo caso de la voz pública, ni procuró des- 
mentirla, con lo cual hubiera dado armas á los defensores del Monarca, 
sino que en su Crónica ocultó supositiciamente al Maestre cerca de dos 
años, confiando en que con el tiempo se borraría de la memoria de las 
gentes lo ocurrido, y en que, dado que no sucediera así, al propagarse su 
historia, en la que se refieren muchos hechos ciertos, se tendrían asimis- 
mo por tales todos los demás, y dignas, por tanto, de mayor crédito las 
especies afirmadas por un sesudo y noble varón que cuanto propalasen 
vulgares hablillas y canciones populares. 

Así, en efecto, ha venido sucediendo hasta hoy, y sin que tengamos la 
pretensión de haber llevado al ánimo del lector la convicción de la realidad 
de los amores de D. Fadrique y D.^ Blanca, creemos haber reunido todos 
los datos que manifiestan la probabilidad de que los hechos ocurrieran tal 
como los hemos relatado. De este modo tienen buena explicación muchos 
de los sucesos de aquel reinado, y se ve con cuánta razón escribía D. Pe- 
dro al Rey de Inglaterra: «La muerte que mandamos dar al maestre D. Fa- 
drique teníala bien merecida por esto [por lo de Toro] e por otras cosas ^» 

Lucas de Torre y Franco-Romero, 

Oficial de Infantería 
y Alumno de la Escuela Superior de Guerra. 

I Rades y Andrade: Historia de ias Ordenes Militares. Orden de Aclántara. 



DECADAS DEL TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL 

NOTICIAS SOBRE COMEDIANTES, AUTORES DRAMÁTICOS, OBRAS 

REPRESENTADAS, COSTUMBRES TEATRALES, ETC. 

ie40-164© 



1643 

5 Enero. — En el corral de la Montería, de Sevilla, se suscitó entre 
bastidores una pendencia, resultando varios heridos y teniendo que sus- 
penderse la función. Al ruido acudió un alguacil, y vio salir del vestuario, 
herido en una pierna, á D. Cristóbal Arias de Rivera, clérigo, que dijo 
fué lesionado al querer meter pa^. En uno de los aposentos donde se ves- 
tían los comediantes encontró á un joven vestido de negro, sin armas, con 
el rostro ensangrentado, á quien redujo á prisión, por haber sido el que 
promovió la cuestión con D. Alonso de Medina. Resultó que, encontrán- 
dose entre bastidores, pasó el joven y tocó con la espada la pierna de don 
Alonso, diciéndole éste que por qué no la recogía, á lo que contestó que 
dónde quería que la recogiese... En la privada, voto á Cristo!, replicó 
Medina, á la vez que le acometía y á otro que con él estaba. 

25 Enero, — Debía representarse en el corral de la Montería de Sevilla 
la comedia de San Cristóbal; pero la Inquisición la suspendió. El público 
se alborotó, y como los actores no la representasen, rompieron bancos y 
sillas, destrozaron celosías, y, penetrando los revoltosos en el vestuario, 
hicieron pedazos los vestidos de los cómicos. La compañía que represen- 
taba era la de Vallejo. 



264 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

26 Enero.— Níurló D. Agustín Morete, padre del poeta dramático de 
igual nombre y apellido. 

/7 Febrero. —Terminó en el corral de la Montería, de Sevilla, la com. 
pañía de Vallejo, que debió volver á representar en Pascua de Resurrec- 
ción hasta el Corpus. 

Febrero, — Se representó en el Real Palacio la comedia de D. Antonio 
de Hurtado El tnarido hace mujer con su Loa. 

6 Abril. — Se obligó Andrés de la Vega, autor de comedias, á ir con 
su compañía, en que entraba María de Córdoba, su mujer, á la villa de San- 
torcaz el día 8 de Junio de este año y representar dos comedias, en precio 
de 1. 000 reales, más carruajes para el viaje, posada y comida para toda la 
compañía. 

p Abril. — Se obligó Andrés de la Vega, autor de comedias, á ir á la 
villa de Loranca de Tajuña el día 9 de Junio y representar dos comedias, 
dándole los carros necesarios para llevar su compañía desde la villa de 
Santorcaz, y, además, iioo reales. 

12 Abril. —St suspendió la función en el corral de la Montería de Se- 
villa, por haber dispuesto S. M, que se hiciese una procesión alrededor de 
la Catedral con la imagen de la Virgen de los Reyes. 

1 3 Mayo. -Dio poder Luis López Sustaete, autor de comedias, á don 
Pedro Balde y á Jacinto de Maluenda, Alcaide de la casa de comedias de Va- 
lencia, para que le escriturasen con el Hospital general de dicha ciudad para 
representar 5o ó 60 representaciones con las condiciones que concertasen. 

Mayo. — Bartolomé Romero, al tratar de hacer los autos del Corpus en 
Sevilla, presentó la siguiente lista: 

Bartolomé Romero y su mujer Antonia Manuela. 
Gregorio de Ayala y su mujer Josefa de Ayala. 
Roque Castaño y su mujer Micaela Castaño. 
Pedro Balcassar y su mujer María Balcassar. 
Antonio Saviote. 
Mateo (lodoy. 
Antonio Piñeiro. 
Tomás Enríquez. 
Alonso de Osuna. 
Juan Jiménez. 
Josefa Díaz. 
Beatriz Jacinto. 



DÉCADAS DEL TEATRO ESPAÑOL 263 

8 Junio. — Se representaron los autos del Corpus en Sevilla por las 
compañías de Bartolomé Romero y Manuel Vallejo. Al primero se dieron 
100 ducados de ayuda de costas. 

9 Junio. — Falleció el poeta dramático Maestro Alonso de Alfaro. 
Recibido individuo de la Congregación de Sacerdotes Naturales de Ma- 
drid, asistió á la fiesta del día, y al retirarse á su casa falleció casi repen- 
tinamente. Escribió, entre otras, las comedias I.a Virgen de la Soledad, 
El valeroso Arisiómenes Merendó y El hombre de Portugal. 

.4gosío.-RepresentóenCórdobala compañía de Tomás Díaz c/Líz^raí/or, 
de la cual formaban parte María Coronel, su esposo y Bartolomé de Robles. 
3o Septiembre.— D\ó poder Francisco Fuentes, ante Juan Martínez del 
Portillo, á Jaime Salvador, representante de la compañía de Luis López y 
Juana de Espinosa, viuda de Tomás Fernández, para que en su nombre 
recibieran 45o reales que le quedó debiendo Iñigo de Loayza, difunto, re- 
presentante que fué de la dicha compañía. 

Septiembre. — Después de recorrer Ecija y Carmona> marchó á Sevilla 
la compañía de Tomáj Díaz, que funcionó en el corral de la Montería, 
contratada por Vergara, que debía dar 6.000 reales de ayuda de costas. 
La compañía se componía: 

Tomás Díaz, autor. 

Agustín Coronel. 

Juan González. 

Antonio de la Bella. 

Diego Jiménez. 

Bartolomé de Robles. 

Juan de Carrizales. 

Pedro de Salazar. 

Juan Fajardo. 

Onofre Pascual. 

José de Torres. 

Jerónimo Muñoz, apuntador. 

María de Coronel. 

Bárbara Coronel, su hija. 

Polonia María. 

Luciana de la Bella. 

Jerónima de Coronel. 

Alfonsa de Haro. 



266 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

3 Octubre.— Hizo testamento Mariana Ladrón de Guevara, mujer de 
Jerónimo Carbonera, representante, natural de Mondéjar, vecina de Ma- 
drid. Mandó ser enterrada en la parroquia de San Sebastián; que se paga- 
sen á Andrés de la Vega 25 ducados que le debe de un pollino que le com- 
pró; que se cobrasen los vestidos que tenía en poder del dicho Vega y se 
pagasen los 25 ducados que antes se citan y que se diesen 3o reales á la 
Virgen de la Novena. Nombró por heredero á Fray Juan de la Madre de 
Dios, que tiene un memorial de mano de la otorgante fijando lo que debía 
hacerse del remanente de sus bienes. Fueron sus albaceas el dicho reli- 
gioso y Juan de Urquiza. 

25 Diciembre. — Comenzó sus representaciones en el corral de la Mon- 
tería de Sevilla la compañía de Antonio de Rueda, que permaneció hasta 
Febrero. He aquí la lista de esta compañía: 
Catalina de Acosta. 
Julia Candado. 
Luisa de Borja. 
Isabel Millán. 
Francisca Narváez. 
Antonio de Rueda. 
Juan Navarro. 
Diego de León. 
Jusepe Carrión. 
Diego Osorio. 
Mateo deOodoy. 
Pedro de Urquiza. 
Alonso Ortiz. 
Pantaleón de Borja. 
Miguel Luque (?). 
Jusepe Canales. 
Francisco Díaz. 

1643. — Murió el célebre representante Damián Arias de Peñafiel en la 
ciudad de Arcos. Después de ser cómico tomó el hábito en cierta peni- 
tente religión; pero por sus achaques no pudo profesar y volvió al histrio- 
nismo. Estuvo casado con Luisa de Reinoso. Su voz fué muy elogiada por 
Caramuel, como igualmente su acción, hasta el punto que muchos orado- 
res de la Corte acudían á oirle para aprender. El Duque de los Arcos, que 
fué protector suyo, le dio sepultura en su capilla. 



DÉCADAS DEL TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL 267 

1643. — En el palacio de Bruselas se hizo una representación en la que 
tomaron parte las hijas del Marqués de Torrelaguna. Con este objeto el 
poeta D. Jacinto Herrera y Sotomayor, madrileño, Bibliotecario que había 
sido de D. Fernando de Austria, escribió la comedia La Reina de las 
/¡ores. 

1643. — Se estrenó en Utrera, en una fiesta que celebró la Cofradía de 
San Antonio, una loa original del Licenciado Salado Garcés, titulada A San 
Antonio de Padua. Salado escribió la comedia A lo que obliga el desdén. 

1643. — Se dio licencia para que se representara la comedia de Cristó- 
bal de Monroy Lo que pasa en un mesón, cuyo manuscrito existía en la 
Biblioteca de Osuna. 

1643. — Estuvo representando en París la compañía de Pedro de la Rosa. 

1644 

23 Enero. — Nació el poeta dramático D. Alonso Martín de Briones, 
en Sevilla. 

Febrero.— k instancias de D. Antonio de Contreras, se mandó que no 
se pudiesen representar obras de inventiva, propias de los que las hacen; 
que los farsantes no usaran vestidos de oro; que todas las comediantas fue- 
sen casadas; que los señores no puedan visitar comediantas arriba de dos 
veces; que no se hagan comedias en casa de particulares, sino con licencia 
del Presidente de Castilla ó del Consejo, y que no hubiera estrenos de co- 
medias sino de ocho en ocho días. Estas prescripciones poco tiempo debie- 
ron estar vigentes, si es que llegaron á estarlo. 

/.° Afargo.— Comentóse mucho en la Corte la prohibición de represen- 
tar las comedias de capa y espada y otras disposiciones de carácter teatral 
dictadas por el Consejo. 

28 Mar^o. — La compañía de Antonio de Rueda volvió á representar 
en el corral de la Montería de Sevilla, en cumplimiento del contrato fir- 
mado por Correa y Baitanes, que se obligaron á darla 6.000 reales ade- 
lantados á cuenta de los 25o que cobraban por función. 

22 Majo.— Falleció el poeta dramático D. Gabriel Moneada (Fr. Fran- 
cisco Antonio de Madrid) en el convento del Pardo. Escribió la comedia 
La espuela de amor, los celos. 

Mayo. — Con objeto de tomar parte en las fiestas del Corpus de Sevi- 
lla, presentó Juan Acacio la siguiente lista: 



268 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS y MUSEOS 

Juan Acacio, autor. 

Tomás Díaz, el Labrador. 

Juan Acacio, hijo. 

Esteban Núñez. 

Antonio de Castro. 

Francisco de Medina. 

Diego de Valmaseda, 

Onofre Pascual. 

Roque Castaño. 

Jusepe Pollo. 

Diego Jiménez. 

Josefa de Salazar, mujer de Núñez. 

María de Torres Laballe, ídem de Castro. 

María Coronela, ídem de Coronel. 

Jerónima Coronel, ídem de Jiménez. 

Bernabela de Santos, niña. 

Josefa de Torres. 

María de Guzmán Rueda. 

Mariana Galindo Guzmán, su hija. 

Junio. — Representaron los autos del Corpu$ en Sevilla las compañías 
de Antonio de Rueda y Juan de Acacio. Se premió con 400 reales á Ma- 
riana Galindo. 

18 Septiembre. — Murió en Zaragoza el poeta D. Antonio Hurtado de 
Mendoza, de la Cámara de S. M. Entre sus comedias, citaremos: No hay- 
amor donde hay agravios^ Los empeños del mentir j Cada loco con su te- 
ma. Más merece quien más ama, El trato muda costumbre, Los riesgos 
que tiene un coche y El galán sin dama. 

24 Septiembre.— Se dictó auto otorgando al autor dramático D. Fran- 
cisco de Leyba y Ramírez de Arellano la capellanía que fundó su padre 
D. Antonio de Leyba, sobre una heredad de viña, con su casa, lagar, va- 
sija, tierra calma y de labor, con 80.000 posturas en el pago de Chapera la 
Baja, que llaman las Almácigas, término de Málaga. 

I.'* Octubre. — Murió en Lisboa D.* Bernarda Ferreira de La Cerda, 
que escribió algunas comedias que quedaron inéditas. Fué preceptora de 
los Infantes D. Carlos y D. Fernando, hijos de Felipe III. Casó con don 
Fernando Conca de Souza. Lope de Vega la elogió en el Laurel de Apolo 
y le dedicó su égloga Filis. 



) 



DECADAS DEL TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL 2Ó9 

3 Octubre. — Se suspendieron las funciones de teatro por la muerte de 
la Reina D.^ Isabel de Borbón. 

10 Noviembre. — Murió en Madrid, en la calle de las Urosas, el poeta 
D. Luis Vélez de Guevara, después de larga enfermedad. Se le enterró en 
el monasterio de D.* María de Aragón, en la capilla de los Duques de Ve- 
ragua. Fué abogado y ujier de cámara de S. M. Lo elogió Cervantes en 
su Viaje del Parnaso. 

764^.— Representó en Valencia la compañía de José Garcerán, de la 
cual formaba parte Juliana Candado, que antes estuvo en Sevilla. 

1644. — Murió en Madrid el autor Manuel Alvarez Vallejo. Estuvo ca- 
sado con María de Riquelme. Dejó dos hijos, llamados Manuel y Francis- 
ca. Estrenó las comedias de Tirso La celosa de sí misma y La gallega 
Mari- Hernández. 

/tf^^.— Se otorgó licencia, según el manuscrito que poseía el Duque 
de Osuna, á D. Cristóbal de Monroy para que pudiese Representarse su 
comedia No hay amor donde no hay celos, 

1645 

Mayo. — En el corral de la Montería, de Sevilla, empezó á actuar la 
compañía de Luis López, compuesta del personal siguiente: 

Francisca López. 

Luisa López. 

María López, mujer de Francisco Gutiérrez. 

Jacinta de Medina. 

Luis López. 

Tomás Díaz. 

Tomás Enríquez. 

Antonio de Velasco. 

Juan de Montemayor. 

Jacinto Enríquez. 

Pablo Rodriguez. 

Manuel de Coca Reyes. 

i5 Mayo. — Representaba en el teatro de la Montería de Sevilla la com- 
pañía de Luis López, cuando en esta tarde se promovió un gran escándalo 
con motivo de una cascara de limón que tiraron desde la cazuela. Hubo 
bofetadas y tiros. 



270 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

i6 A/¿iyo.— Empezó á representar en el Coliseo de Sevilla, Lorenzo de 
Hurtado, con la siguiente compañía: 

Josefa de Salazar, mujer de E. Núñez. 

Manuela de Carrión. 

Agustina de Pantoja. 

Jerónima Coronel, mujer de Diego Jiménez. 

Polonia Mana, mujer de Juan González. 

Mariana Galindo. 

Lorenzo Hurtado. 

Alonso de Osuna. 

Juan González. 

Esteban Núñez. 

Francisco de Medina. 

José de Arroyo. 
. Diego Jiménez. 

Juan de Carrizales. 

Luis Díaz. 

Luis de Estrada. 

Junio. — Representaron los autos del Corpus en Sevilla las compañías 
de Lorenzo Hurtado y Luis López. Se estrenó un auto de D.^ Ana Caro 
y M alien, á la cual se entregaron 3oo reales. 

77 Junio. — El Consejero D. Juan Morales Barrionuevo, noticioso de 
un altercado ocurrido en Sevilla entre el Sr. Asistente y el Teniente Al- 
calde de los Alcázares, envió al Regente de la Audiencia una severa carta 
recriminándole por permitir que la compañía de Luis López se presentase 
en la Montería y no en el Coliseo, cuando este corral debía ser preferido. 
Condenaba no se permitiese seguir representando en la Montería mientras 
no hubiese dos compañías en Sevilla. 

20 Jwwto.— El Regente de la Audiencia de Sevilla Sr. Santelices con- 
testó al Consejero de Castilla Sr. Morales Barrionuevo probándole que 
estaba en gran error, que el corral de la Montería podía funcionar cuando 
contrataba compañías fuera de Sevilla aunque el Coliseo se hallase cerrado. 

5 Agosto. — Se expidió una Real cédula mandando cobrar, con destino 
á los Hospitales militares, un cuarto más á cada espectáculo. 

8 Septiembre.— Falleció en Villanueva de los Infantes el poeta dramá- 
tico D. Francisco de Quevedo y Villegas. Se le enterró^ en aquella parro- 
quial, en la capilla de los Bustos. 



DÉCADAS DEL TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL 27I 

29 Septiembre.-— ¥\ié elegido Comendador, ó Prelado, del Convento de 
Soria Fray Gabriel Téllez (Tirso de Molina). 

ig Octubre.—S. M. el Rey dispensó algunas cualidades que no reunía 
el poeta D. Francisco de Rojas y Zorrilla para poder lograr el hábito de 
Santiago, como era la de haber sido su padre Escribano en Murcia, aun- 
que sirvió en las guerras de Inglaterra é Islas Terceras. 

22 Octubre. — El sacerdote D. Manuel Antonio de Vargas dedicó á 
D. Mario Matrillo Beltrán la colección de entremeses del Licenciado Luis 
Quiñones de Benavente. Este poeta era toledano y se cree que en su ju- 
ventud representó comedias. Es grande el número de sus entremeses, bai- 
les, loas y jácaras, sobresaliendo entre los primeros La visita de la cárcely 
El guarda Infante^ Los cuatro galanes, El toreador, Las nueces, Los 
gigantes, El doctor y el infierno, Los órganos, El convidado. El aceitu- 
nero, El amor al uso, El Soldado, El Doctor, El Remediador y tantos 
más. Escribió loas para las compañías de Lorenzo Hurtado, Antonio de 
Prado, Bartolomé Romero, Roque de Figueroa, Tomás Fernández, An- 
tonio de Rueda, Juan Ascanio y Pedro Ortegón. Entre sus jácaras figura 
una hecha para Francisca de Paula, comedianta de la compañía de Barto- 
lomé Romero. 

Octubre. — Representó en el corral de la Montería de Sevilla Luis Ló- 
pez, que vino desde Cádiz. 

1645. — Se imprimió en Lisboa la comedia La mayor hazaña de Por- 
tugal, referente á la emancipación de este Reino, escrita por D. Manuel 
de Araújo de (Rastro, natural de Monzaón y Rector de la iglesia de San 
Pedro de Mazufe. 

1645.— Sq publicó en Madrid la segunda parte de las Comedias de don 
Francisco de Rojas, conteniendo: Lo que son mujeres, Los bandos de Ve- 
roña. Entre bobos anda el juego. Nuestra Señora de Atocha, Los encantos 
de Medea, Los áspides de Cleopatra, El más impropio verdugo, Abrir el 
<oJo y otras. 

/^^5.— Se autorizó la representación de la comedia La más hidalga 
herfnosura, de Rojas Zorrilla, según el manuscrito que existía en la Biblio- 
teca del Duque de Osuna. 

/^^5.— Se otorgó privilegio de nobleza al poeta dramático, notario de 
Valencia, D. Marcos Antonio Orti Ferrer. 

1 6 45. —Se imprimieron en Lisboa las comedias El hermano fingido y 
La desgracia más felice, de Antonio de Almeida, natural de Oporto y 



27a KE VISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Maestro de Capilla de la Cátedra! de esta ciudad. Fué también autor de 
La humana ^ar¡[a abrasada, el gran mártir San Lorenzo, impreso once 
años después. 

1646 

2S Febrero. — Falleció en Lisboa, á los cuarenta años, y se le enterró 
en la parroquia de Santa JVIaría Magdalena, el poeta dramático D. Jacinto 
Cordero. Fué Alférez de una compañía de la Ordenanza de Lisboa. Entre 
sus comedias figuraron: Lo que es privar, IíI Secretario confuso, El ma- 
yor trance de honor, Don Duarte Pacheco, El hijo de las batallas, La 
victoria por el amor, Amor por fuerza de estrella. El juramento ante 
Dios, El soldado revoltoso, El desengaño de celos, A grande agravio, 
gran vengan¡{a, Con partes nunca hay aventura y Los doce de Ingla- 
terra. 

5 Octubre. — Fray Gabriel Téllez, Comendador del Convento de la 
Merced de Soria, otorgó escritura ante el Escribano Soriano Abad y Cres-- 
po, confesando haber recibido i.5oo reales por la limosna de i.ooo misas 
en sufragio de D. Francisco López del Río. 

9 Octubre. — Habiendo fallecido el Príncipe D. Baltasar, se mandaron 
suspender las representaciones. 

7 Diciembre. — ¥.n las Casas del Cabildo de Sevilla dio una comedia y 
su baile la compañía de Luis López, abonándosele 220 ducados. 

/^^ó".— -Aparece con esta fecha el manuscrito autógrafo que poseía don 
Bartolomé J. Gallardo de la comedia Los bandos de Salamanca, escrita 
por D. Francisco Pérez de Borja, natural de Salamanca, que escribió tam- 
bién La venganza de amor, El amparado de Dios y No hay poder contra 
la/e. 

1646. — Se imprimió en Cádiz, por Francisco Juan de Velasco, el entre- 
més El Doctor Zarrabullaque, compuesto por Francisco Osorio, natural 
de Toledo. 

1646. — En Cádiz se imprimió, por Francisco J. de Velasco, el entre- 
més El Marión, de D. Francisco de Quevedo. 

1646. — Murió el poeta dramático D. Sebastián Suárez de Mendoza y 
Bazán, Conde de Coruña, Vizconde de Torija y Marqués de Beleña. Fué 
Caballero del Hábito de Santiago y Virrey de Navarra. Montalbán elogió 
una comedia suya, cuyo título no cita. 



DÉCADAS DEL TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL 273 



1647 

8 Mar^o. —El protector de teatros D. Antonio Contreras dictó auto 
para que reconociesen los teatros por no haberse representado aquel año. 

20 Mayo. — El Rey Felipe IV rehabilitó al comediante Alonso Olme- 
do de las incapacidades en que hubiere incurrido por su profesión his- 
triónica. 

1647. — Se publicó en Zaragoza, adornada con poesías laudatorias de 
varios autores, la comedia Más pueden celos que amor, del poeta D. Fran- 
cisco Jacinto de Funes y Villalpando, Marqués de Ossera, Barón de Figue- 
ruela, nacido en Belilla y militar que fué el primero que asaltó los muros 
de Barcelí. 

1647. — Se imprimió en París, dedicada al Cardenal Mazarino, la tra- 
gicomedia Orpheus, de Fray Francisco Macedo, jesuíta que enseñó en el 
Colegio de Madrid. 

1 647. —En este año se supone falleció el poeta dramático D. Matías de 
Aguirre y Sebastián. 

1647.— Se imprimió en Cádiz, por Francisco Juan de Velasco, el en- 
tremés famoso de D. Luis de Góngora La destrucción de Troya. 



1648 

2 1 Febrero. — El Real Consejo mandó dar el título de Caballero de 
Santiago al poeta dramático D. Antonio Coello Ochoa. 

12 Mar!{0. — Murió en el Convento de Soria el eminente poeta Fray 
Gabriel Téllez (Tirso de Molina). 

ig Mayo, — El Rey publicó Real Cédula arbitrando medios para que 
la ciudad de Sevilla pudiese seguir celebrando sus autos y fiestas del Cor- 
pus. Señaló 6.000 ducados anuales. A pesar de ello en este año no se veri^ 
ficaron . 

j 5 Septiembre. — Empezó á representar en El Coliseo de Sevilla la 
compañía de Esteban Núñez (El Pollo), con el personal siguiente : 

Josefa de Salazar, mujer de Núñez. 

Jacinta Eugenia. 

Polonia María. 

3.* ¿FOCA.- TOMO ZX 18 



274 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MLSEOS 

María de Salazar, viuda. 

Jerónima Coronel, viuda. 

Teresa Vaquedano. 

Esteban Núñez. 

Francisco García Pupilo. 

Juan González Valcárcel. 

Juan Rodríguez. 

Onofre Pascual. 

Jacinto Enríquez. 

Agustín de la Vega. 

Juan Vaquedano. 

Sebastián de Alarcón. 

28 Octubre. — Se despachó á favor del Juez protector de teatros don 
Alonso Ramírez de Prado, del Orden de Santiago y Consejero Real, una 
Real Cédula instructiva y preceptiva de la protección de teatros. 

Ocíw¿>re.— Representó en Granada la compañía de Luis López. 

g Noviembre. — Comenzó á actuar una compañía en el Corral de la 
Montería de Sevilla, donde permaneció hasta el i3 de Mayo. 

ig Noviembre. — El Marqués de San Miguel, Teniente de Alcaide de 
los Reales Alcázares de Sevilla, para evitar los alborotos que se promo- 
vían pidiendo bailes y jácaras no anunciados, ordenó que los que tomasen 
parte en estos alborotos sufrieran pena de vergüenza pública y dos años 
de servicio si fuesen personas de clase ordinaria, y 100.000 maravedises y 
dos de presidio, si los infractores fuesen otras personas. 

5 Diciembre. — Cristóbal de Monroy firmó en Alcalá de Guadaira su 
comedia No hay más saber que saber salvarse. 

1648. — En las fiestas del Corpus de Granada se representó el auto de 
D. Francisco de Rojas y Zorrilla La viña de Nabot. 



1649 



/.** Enero. — Se empezó á administrar el corral de la Montería de Sevi- 
lla por cuenta de los Reales Alcázares, siguiendo con la administración 
Juan Bartanes. 

Mar^o. — Representó en el Coliseo de Sevilla la compañía de Luis Ló- 
pez, que á este efecto vino desde Granada. Cobró 275 reales por función. 



DÉCADAS DEL TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL 2jS 

Abril. — Con motivo de la peste que se desarrolló en Andalucía, se 
mandaron cerrar los corrales del Coliseo y la Montería de Sevilla. 

2 Octubre.— Murió la comedianta María Velasco, mujer de Luis Can- 
dado y madre de la célebre María Candado. 

3 Octubre. — Murió de repente Luis Candado, representante aplaudido, 
padre de María Candado. Como falleció al día siguiente de su esposa, se 
verificó á la vez el entierro de ambos y se sepultaron en un mismo ataúd. 

Noviembre. — Se celebró en Palacio una fiesta en el cumpleaños de la 
Reina D.* Mariana de Austria. La Infanta María Teresa, las damas y me- 
ninas representaron una comedia de D. Gabriel de Bocángel, que S. M. le 
mandó escribir, y se tituló El nuevo Olimpo. 

Noviembre. — Con motivo del casamiento del Rey Felipe IV con doña 
Mariana de Austria, se celebraron en Sevilla comedia pública y bailes. 

j64g. — Representó en el corral de la Montería de Sevilla la compañía 
de Luis de Escudero. 

i64g. — Falleció en Madrid el poeta dramático sevillano D. Juan 
de Jáuregui y Aguilar. Residió en Roma y regresó á Sevilla hacia el 
año 1618. 

Lo protegió Felipe IV, que lo hizo Caballero de Calatrava y Caballerizo 
de la Reina D.* Isabel Borbón. Escribió la comedia El retrato y la fábula 
representable Amitita, imitación de Torcuato Tasso. 

i64g. — Víctima de la peste se cree falleció este año en Sevilla el repre- 
sentante Lorenzo de Prado, hijo de Antonio de Prado y de Isabel Ana. En 
una loa que representó su padre en Madrid, decía Luisa de la Cruz: 

<kEl pimpollo es Lorenzo 

de todo árbol. 
Buen verano tendremos 

entre dos Prados.» 

Casó con Manuela Mazana, hija de Juan Mazana y Dorotea de Sierra. 

i64g. — El P. Jesuíta Agustín de Castro aprobó el libro del Licenciada 
Cosme Gómez Tejada de los Reyes, que tituló Noche Buena, que contenía 
los autos El triunfo de la virtud, El soldado, Adivina quién te dio é 
Inocencia y malicia. Este libro no se publicó hasta doce años después de 
escrito, y se cree que Gómez Tejada falleció hacia i65o. Era natural de 
Talavera de la Reina, y siguió la carrera eclesiástica en Alcalá y Sala- 
manca. Fué Capellán Mayor de las Religiosas Bernardas y del patronazgo 
de San Ildefonso en Talayera. 



276 PEVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

i64g. — Se publicaron en Lisboa Las tres Musas de Melodino por don 
Francisco Manuel de Meló, que contenían el idilio cómico Lo imposible 
(fragmento). 

i64g.—S>t publicó en Zaragoza el libro de D. Alonso del Castillo So- 
lórzano Sala de recreación^ que contenía la comedia La torre de Floris* 
bella, 

j64g, — Se imprimió en Lisboa la comedia Restauración de Portugal, 
de D. Manuel de Almeida Pinto, natural de Villanova. 

NARaSO DÍAZ DE ESCOVAR. 



DOCUMENTOS 



BIBLIOTECA DEL CONDE DE HARO 

FUNDADA EN 1455 



(Conclusión.) 



Florbs y Sentencias del Maestro Francisco Petrarca, en el qual loa la vida 
apartada llamada Solitaria, Escrito de mano. 

2 hojs. de guardas. Otras 2 con la Tabla de capítulos. (3i en la primera parte 
y 56 en la segunda.) Otra hoj. en bl. 

Fol. i.° Rúbr.: Flores e sentencia del libro de maestre francisco petrarca poeta 
en el qual loa la vida apartada llamada solitaria. El qual libro enbio a vn obispo, 
su señor e amigo. Cap. i del prólogo en el primer libro... 

E. Pocos omnes conosci de los quales las mui pequeñas obras fuesen asy pre- 
ciadas como de ty, mi señor 

Termina en el fol. 120 r.: verdad me dizes, Deo gracias. 

Entre los fols. 16 y 17 hay una hoj. con texto, sin foliación, y lo mismo entre 
ios 79 y 80. 

L. del s. XV. Caja del texto á 2 col. de 177 X i35. Papel de 289 X 196. Hol. 

La Glosa de Tulio de Oficiis, en lat. sin autor ni tiempo. 

Precede una noticia biográfica de Cicerón. 

No es el texto de Cicerón sino más bien un comentario perpetuo á su obra. 

Acaba en el fol. 140 v.: Sit benedictus Jhesus qui pro nobis fuit crucifixus 
amen. Deogratias et virgini eius genitrici et toti curie celesti perfeci ad laudem et 
gloriara dei omnipotentis. 

L. del s. XV. Capitales de colores. Escritura á 2 col. de 178 X i35. Papel, hoj. 
de 290 X 209. 

Pasta: encuademación Grimaud. 



278 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Libro de seguro y salvo conducto y de la entrada y salida de Tordesillas 
donde se refieren muchas grandevas que el Sr, Conde de Haro hi^o, y lo que 
trató con el Señor Rey D. Juan y del buen efecto que todo tuvo en el año de 
¡439} escrito de mano en 148 hojas. Tiene 84 capítulos. Mandóle llevar su ex- 
celencia >. 

Después de i hoj. de guardas sigue la Tabla, que ocupa 3 sin fol. 
Empieza el fol. i .° Cap. i del prohemio: Como las discordias e devisiones segunl 

los derechos divinos 

Acaba en el cap. lxxxihi, fol. 144 v.: mas le rogó e mandó que lo ficiese asi lo 

qual el puso en obra. 

L. del s. XV. Texto á 2 col. de 201 X 145 y hoj. de papel de 290 X 197. 
Pasta: encuademación Grimaud. 

Libro de cartas que Diego de Valera embió al Rey estando en Avila, la pri- 
mera, escrita en romance y otras de exortacion y comendacion de pa^, dirigidas 
al Serenísimo Principe Don Juan segundo, y después otra que le embio á Tor- 
desillas y la última que escribió á un amigo suyo sobre la repreension que le hi%p 
por haber escrito la carta de pa\ al Rey estando en Tordesillas el año de 45o. 

Empieza el fol. i.": Carta que Diego de Valera embio al Rey n.° Señor estando 
su señoría en auila el año de quarenta e vno ante que la villa de Medina del Campo 
se entrase por el rey de Nauarra e por el ynfante... 

Ocupa las 3 primeras hojas. En la 4.* r., sin principio, empieza el tratado de 
Exortacion á lapa^,, que termina con el fol. i5 r.: Explicit tratatus de exortatione 
et comendacione pacis, compositus a didaco de valera ad serenisimum principem 
Joannem secundum gloriosisimum regem Castele et legionis metuendisimum do- 
minum suum supremum.» 

Fol. 16 r.: Carta que diego de valera enbio al rey nuestro señor estando su se- 
ñoría en Tordesillas e con el señor principe el año de cinquenta quando se fizo la 
concordia entre amos a dos. 

Fol. 17 v.: Carta de diego de valera a vn amigo suyo que le reprendió por que 
escriuio al rey nuestro señor la epístola escrita antes desta. 

Termina en el fol. 18 v., últ. del ms. 

18 hojs. foL L. del s. xv, vit. Piel estezada. 

I El Sr. Martínez Añíbarro, en su Bibliografía de Burgos, fol. 187, cita otro manuscrito, el 
original, y dice que le dejó D. Pedro depositado en el Hospital de la Vera Cruz de Medina de 
Pomar. Tenía en las márgenes enmiendas de la misma letra, que comprobaba su autoridad. 
Asi lo afirma Pedro Mantuano, Secretario del Condestable D. Juan Fernández de Velasco. 

Mantuano, en la advertencia á la Historia del P. Mariana (Madrid 1613, pág. 230), copia un 
trozo sacado del ejemplar manuscrito de la librería del Condestable de Castilla, su señor, es- 
crito en 1432 (?) por Martín Fernández Bonifaz y anotado por el Conde de Haro D. Pedro Fernán- 
dez de Velasco, entre cuyos libros quedó en Medina de Pomar. (Cítalo Nicolás Antonio B. V. II. 
260 b.) 



DOCUMENTOS 279 

Libro de Aristóteles á Alexandro en que por su mandado le escribe como ha de 
ordenar su pida y cuerpo, y como ha de conocer la naturaleza buena ó mala de los 
hombres. En el qual hay otro del mismo Aristóteles sobre el Regimiento de Re- 
yes y Principes escrito de mano y primero trasladado de arábigo en latín. Etica- 
rece mucho en este libro el autor a Philipo y tiene una carta de San Ber- 
nardo. 
Fol. i.^ v.° empieza: Quando arisiotiles en grecia fue casado que no pudo yr 

con su criado Aiexandre 

Sigue la Tabla. El texto empieza en el fol. 2 v.°: La ley es comien90 del 

mundo 

Fol. 21: Carta del rey Don Pedro que le enbió un morodel andaluzía. Empieza: 

Guárdate de non verter sangre Termina fol. 27 v.° 

Fol. 27 en bl. Fol. 29 r.": Carta de S. Bernaldo enbiada a un noble caballero 
de cura e agora de cosa de familia de gouernar ó regir. 

Termina fol. 32 v.°: Aquestos son los notables enseñamientos que embio Aris- 

totilesal rey Aiexandre 

Aquí empiega el libro de Aristotiles del regimiento de los reyes e de los princi- 
pes o de los señores o secretos de los secretos o cartas de Aristotiles á Alexandro 

Fol. 39: Al su señor muy excelente en honra de la religión cristiana muy es- 
clarescido guidoforo de valencia cibdaí trípoli glorioso obispo philipo pequeño de 

los sus clérigos 

Pues que assi es como yo fuesse con uos acerca de antiochía fallada aquesta 
cosa preciosa de philosophia á vos plugo porque se trasladase de la lengua de ara- 

via en latin 

Entre los fols. 45 y 46 deben de faltar hoja ú hoj as, pues el sentido es im- 
perfecto. 

Acaba fol. 67 v.° 

L. del s. XV. Caja de la escritura, 180 X i3o. Hojs. de papel, 289 X 200. 

Hol. 

Tratado del Regimiento de Principes de D, Fr. Gil de Roma, trasladado en ro- 
mance por orden de Don Bernardo Obispo de Osma para enseñamiento del señor 
rey Don Pedro, hijo del Señor Rey Don Enrique, 

Empieza incompleto en el fol. xv. Falta el 23. Acaba en el fol. 278 v." con estas 
palabras: diremos con la 2.* parte del 3.er libro dofablaremos de los jueces. 

Al fin puede leerse con dificultad, por estar maltratada la hoja y faltar la mitad, 

lo siguiente: ñs. perez vecino de la cibdat de Toro bachiller en decretos 

abaí mayor de eglesia de 9amora prouisor e vic nal por el Señor fon 

por la gracia de dios obispo de 9amora e comen ? doce? de mar9o año del señor 

de mil e q bose en dias de Jullio de la dicha era.^ alfon. gz. 



28o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

L. de principios del s. xv. Papel. Escritura á 2 cois, de 217 X i95- Hojas 
de 33oX 264. Encuad. mod. perg." 

JuLíO Frontino que trata de diversas maneras y exemplos para el capitán sobre lo 
que ha de hacer antes de entrar en la batalla, en el primero libro. En el 2." de 
las cosas que se han de hacer en la batalla, y en el 5.° de como se han de comba- 
tir las ciudades. En el quarto de las cosas que son semejantes á la distinción de 
ios primeros hechos. Y después traía por $6 reglas de las batallas, y al fin es- 
cribe una carta de loas de los capitanes de la guerra. Todo escrito de mano en 
romance. 

Preceden 5 hojas sin foliación con texto latino, en que se exponen reglas para 
la guerra, capitanes Se. 

Sigue una hoja en bl. y luego tres con la tabla en que cita los 4 libros con 5o 
capítulos y 553 títulos. 

Fol. I.® Prólogo. Acaba en el fol. 53. Aquí se acaba el libro de Julio Frontino. 
A continuación: Tabla de capítulos (36) de un tratado de la hueste, batallas &, pre- 
cedido de Prólogo, que empieza: 

«Todas las cosas por uso e por costumbre se acrescientan.» 
Ocupa 14 hojas sin fol. Sigue un diálogo entre Aníbal y Scipión. Ocupa 
3 hojas. 

Sigue una traducción en romance de la Comparación entre Alejandro, Aníbal y 
Escipión, aunque en la dedicatoria á un gobernador enviado á cierta ciudad por el 
Papa, declara el autor que trasladó del griego al latín la escrita por el retórico Lu- 
ciano y después enmendada por Libanio. 
Ocupa las 3 últimas hojas. 

L. del s. XV. 20 hojas sin fol., que con las 59 citadas hacen 79. 
En la última pág. de las guardas un trozo de tratado de Retórica. 
L. del s. XV. 
Hojas de papel de 279 X 186. Pasta, encuad. Grimaud. 

Tratado intitulado Bocados de oro i, compuesto por Bonino 2 rey de Persia. 
Trata de los cinco sentidos y de dichos de sabios antiguos, del Profeta Seth y 
de Hermes y de Japh y otros, especialmente de Hipocras, Pitagoras, Diogenes, 
Sócrates, Platón, Aristóteles, Alexandro y Ptolomeo y Galeno, y al fin esta 
otro libro de dichos de otros sabios, sin los referidos en el primero. 
Fol. I: Este libro es llamado bocados de oro el qual compuso el rey de Presya. 

Contiene la Tabla. 

Fol. II: Este libro el qual compuso el rey boninum rey de Persya. 

Acaba incompleto en el fol. 71. Tratado de Piriamus. 

I Publicado por Knust en la Col. de U Sociedad de Bibliófilos de Stuttgard. 
-2 Sic^ por Bonium. 



DOCUMENTOS iSl 

Desde el 72 al 78, último del libro, ocupan los dichos de otros sabios. 
L. del s. XV. Papel. Caja de la escritura, 211 X i33. Hojas de 3o5 X 2n. 
Pasta. 

Las Ordenanzas de la Cofradía de Esgueva, establecida por el Conde Don Pe- 
dro Ansure}^ e por la Condesa Doña Yelo, su muger, el año de 1440 (sic) escri- 
tas de mano en papel. 

Están redactadas por los cofrades á quienes se confirió el cargo de ordenar los 
buenos usos y costumbres jpor í;ío la dicha casa fue proveída en los tiempos pa- 
sados. 

Eran 24, sin el Rey y la Reina, tenidos por cofrades y protectores. Los nuevos 
cofrades se elegían en los dos seges e ayuntamientos generales (precedidos de ban- 
quete), que se hacían en Agosto y en la octava de Navidad. Daba el nuevo cofrade 
por entrada 600 mrs. Confrades e con/radas vayan al enterramiento del cofrade 
difunto. El avisador se llamaba sayón. Si algún cofrade caía en pobreza, la cofra- 
día tenía que proveer á todas sus necesidades durante su vida. 

Aniversario el día de San Hilario, por los Condes fundadores y donantes de la 
cofradía. Capellanes en la iglesia de Santa María la Antigua de Valladolid. Hospi- 
tal para varones y hembras pobres; hospedería para pobres, hombres y mujeres, 
con lámpara encendida toda la noche. 

Que se elijan seis cofrades en junta extraordinaria, día de San Clemente, para 
ir por la ciudad repartiendo limosnas á los pobres vergonzantes. 

Aniversario por el bienhechor Diego Fernández, escribano de Valladolid, y de 
su mujer; ídem de Pedro Fernández de Soria, enterrado en el claustro de San Pa- 
blo; id. por Mari González, mujer de Pedro Sánchez, hijo de García González; 
id. de Pedro Fernández Lobato y de su mujer Juana Fernández, en la iglesia de 
San Miguel; id. de Sancha Alfonso Cerera, en San Francisco; id. en San Benito 
por el Doctor Diego Rodríguez, del Consejo del Rey, que dio 3. 000 mrs. á la cofra- 
día, de juro en la renta del pescado. 

Cita el cabildo celebrado en 11 Diciembre 1440, de donde la equivocación del 
epígrafe del Inventario. 

14 hojs. vit. 8.** Pasta. L. del s. xv. 

A continuación de la cita del ms. Bb, 145, Ordenanzas de la Cofradía de Es- 
gueva, &, se citan: 

Otra ordenanza de la Cofhadia de la Madre Silva, escrita de mano en len- 
gua portuguesa. 

Quaderno de mano escritos en versos de loores y virtudes de Alvar García de 
Santa María, del Consejo del Rey nuestro Señor que á la sazón era i. 

I Véanse Cancioneros; Poesías que empiezan: Muy ilustre... Alvar García... 



282 REVISTA D£ ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Otro libro del juego del axedrez en latin y de las fábulas de Ysopoy Tullio 

de senectute con sus tratados. 

Hoja I. % sin foliación, notas gramaticales; 2.*, tabla del tratado de ajedrez. 
Empieza éste en el fol. i r. Incipit Prologus in librum super ludo scacorum de vita 
el moribus... 

Fol. 35 V. en bl.; el 3ó sólo contiene tres lineas. Continúa luego incompleto 
con el fol. 36 r. hasta el 52 r. Laus Deo. Opus expletur [gloria crucifixo detur 
amen. Quod scriptum fuit in sancta vrbe Rome vj die mensis octobris Pontificatus 
Domini nostri Marlini pape quinti anno octano a nativitate Domini mili." qua- 
drg.mo vicésimo quinto. El fuit scriptus per manum Martini Fernandi de Frias 
in decret. Bachalarii. dum spe. morabatur in curia romana. 

Sigue una nota del libro de Boecio de Consol. 

Fol. 53 en bl. Fol. 55 á 57 r., último del ms. Carta latina de F. de Contreras,. 
'Deán de Córdoba, á D. A. Alvaro sobre puntos morales. 

L. del s. xv; papel. 8.° Pasta. 

Las Fábulas de Esopo y el Tratado de Senectute faltaban sin duda y por eso 
no se encuadernaron modernamente con el ms. 

Salustio in Catilinario, de mano, en latin, en pergamino. De la conjuración y de 

la guerra jugurtina. 

Fol. i.^ V.: Incipit Salustius in Catelinario. Inicial de oro bruñido y colores 
con adorno que ocupa la mitad longitudinal de la página en la margen izquierda. 

Termina en el fol. 41 r. En el mismo Incipit jugurtinus. — De iugurtino prohe- 
mium. Inicial como la anteriormente descrita. En el 43 v., en que empieza el tex- 
to, otra inicial igual. 

Termina el texto fol. 127 v. Deo gracias, Amén. 

En el fol. siguiente: Explicii liber Crispi Salustii de Catiline coniuratione et de 

jugurtino bello. 

Qui cupis ignotum iugurte noscere letum 
Tarpejas rupes pulsus ad yma ruit 
Istorie scriptor negat astorosius istud 
Carcere nectus naní s... síc pro crimine fertur. 

Qui scripsit scribat semper cum Domino uiuat. 

L. d. s. XV. Caja de la escritura, i35X8o. Hoj. de vil. de 209 X 134. Pasta. 
Encuadern. Grimaud. Canto dorado y labrado. Caja. 

Tratado de Suma de Colaciones ó Ayuntamientos, divididos en siete partes y 
distinciones &. En la primera trata de la Comunidad Se. Está escrito de mano, 
en romance, en 178 hojas. 

Fol. I.® Los capítulos del libro del gouernador ihesus. 

Este libro es llamado suma de collaciones o de ayuntamientos el qual ha siete 
partes... la primera parte ha dies desiinciones la qual primera distinción es del 



DOCUMENTOS 283 

bien común o de la Comunidat en general ede la información o instrucción de las 
presonas que fuesen Comunidat... 

Segunda distinción, de la información del Príncipe. 

Cap. i: Que el principe es puesto a laserio e a cura e angustias e non ha re- 
poso de estar ocioso. 

3.*^ distinción: Virtudes del principe. 

4.* Oficiales y jueces. 

5.*^ Sabios en derecho e razonadores que son a manera de lengua en la comu- 
nidat. 

6.* Consejeros que son así como el corazón de la comunidat. 

7.* Tesoreros, que son así como vientre en la comunidat. 

8.^ De los vicios de que se deben guardar los curiales. 

9.* Caballeros que son así como manos en la comunidat. 

10. Del pueblo que trabaja el qual es asi como pies en la comunidat. 

Acaba la i.* parte la qual es del cuerpo de la comunidat &. 

2.* parte. ' 

I.* distinción, coligación ó enlazamiento... entre señores e vasallos... 

2.* Ligamiento natural entre padres é hijos. 

3.^ ídem de los hermanos. 

4.^ ídem de marido y mujer. 

5.^ ídem espiritual entre los fieles. 

6.* ídem civil. 

7,* ídem amigable. 

8.^ ídem de los que viven en uno. 

9.^ De virtuosa conversación con los adversarios. 

3.* Parte. De la información de los omnes quanto a aquellas cosas que son a 
todos comunes. 

I.* distinción. — De los omnes quanto a departamiento que es entre los omñes 
e las mugeres que es dicho departamiento de linage. 

Cap. iv: que no sean malas ni trabajosas nin mucho hahuleras. 

2.* De los omnes segund son deparados por muchas edades. 

3.* De los nobles e non nobles. 

4.* De los ricos e pobres. 

6.* Depariimiento de los omnes por muchas calidades de vida. 

6.* Omnes departidos por muchos estamientos (estados) casados, solteros, Se. 

7.^ ídem por complexiones, mala ventura o mal fondo. 

8.* ídem por complesiones corporales. 

4.* parte: Comunidat eclesiástica (5 distinciones), 

5.* ídem: De los que siguen estudios (2 distinciones). 

6.' ídem: Instrucción de religiosos. 



284 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

7.* ídem: Preparación á la muerte. 

La tabla ocupa 5 hoj. sin fol. 

En el primer fol. antiguo (ó." moderno) empieza el texto: Como el dotor o el 
predicador del euangelhio a sabios e a locos sea debdor. 

En la margen del fol. 18, dice, en letra de principios del siglo xv: Yo Juan Sán- 
chez de Virviesca, allcalde en las merindades de Castilla, mando á vos... Firma y 
rúbrica. 

Acaba fol. i83 v., 2.* col.: E asi es acabado el libro llamado suma collacionum. 

Qui me scripsit escribat et semper cum Domino vivat. 

Letra del s. xv. Texto á 2 cois, de 246 X i85. Hojas de papel de 3i3 X 235. 

Pasta, encuadern. Grimaud. 

Tratado de desafíos: viejo, ordenado por capítulos. Contiene diversas cartas de 

desafios de caballeros. Es la primera de Johan Hurtado de Mendoza á Pedro de 

Astuñiga. 

Empieza incompleto: sas que leuaremos yo e 

Acaba foL i .® v. (foliación moderna puesta después de la reciente encuadema- 
ción del ms.) E desto vos enbio esta mi carta firmada de mi nombre la qual 

iieua Rodrigo de Gaona mi escudero que fve fecha en galue trece dias de abril 

año de 1408. 

Sigue la respuesta á esta carta (de Pedro de Estuñiga) por Juan Hurtado de 
Mendoza. Dueñas 11 de Mayo 1408. La llevo Peñafiel, faraute del Infante. 

Fol. 2.° r. Otra del mismo al mismo. Guadalajara 18 Julio 1408, en que le en- 
vía otra del rey Luis (sic) de Francia (Paris 29 de Mayo) que acepta darles segura 
la plaza de Angeres el i .^ de Noviembre para el desafío, y que él estará presente. 

Fol. 4.° r. Cartas de desafío del Conde D. Fadrique á Juan Alvarez Osorio por 
haber dicho éste ante el Rey y Reina y en su posada que el Conde en Valladolid 
había hecho pleito homenaje al Rey de no pasar el puerto de la Fava ni entrar en 
su tierra y Condado de Galicia, y que cuando no guardaba verdad, ni tenía lo pro- 
metido al Rey, á quien lo había de tener e guardar, por tanto, que mentía &. (Ha- 
bía pasado ante el Dr. Periañez, los Obispos de Palencia y de Segovia y Dr. Pero 
González.) Como jueces se indica al rey de Portugal, al de Granada, &. 

Juan Alvarez (fol. 10) le dice que el falso, perjuro, fementido e que no tiene 
amor ni temor de Dios, nin verdat nin lealtad, segund que es notorio en el reino e 
en los otros reinos comarcanos non es otro si non vos... e vos lo fare asi conoscer 
de mi cuerpo al vuestro... e vos averedes mala fin según los caminos que avedes 
comenzado, &.* 

Responde el Conde que desconoce y no agradece los servicios que á su casa 
prestaron el Conde D. Pedro, su padre, y la Condesa, de los linajes de Castro y de 
los Ponces de León. 



DOCUMENTOS 285 

Las cartas de ambos son 1 1. 

En el fol. 1 5 el Conde D. Fadrique se presenta ante el rey Don Fernando, rey 
de Aragón en Zaragoza á 3i de Mayo 1414 á pedirle cartas de emplazamiento para 
que Juan Alvarcz Osorio comparezca ante él á fazerle verdad de lo que por sus 
cartas había dicho el Conde. 

Otros certificados que llegan al 26 Junio ¡414, fol. 17. 

Fol. 17 r. 2.* col. Ordenanzas puestas por los Principes de Germania y de todo 
el Imperio contra los hereges del reino de Boemia. 

Escrito en Roma, y dirigido á un Rey que no se nombra, por Fulano, Obispo 
Básense, 25 de Julio (s. a.). 

Que el Papa creó legado apostólico en el reino de Bohemia al Cardenal de Vin- 
toria, omill servidor y capellán, hermano del Rey de Inglaterra y de la señora reyna 
madre de uuestra alteza, contra los hereges. 

Acaba fol. 21 r. 

Fol. 21 V. Cartas (a. 1407 á 1408) al Rey Juan sobre e! debate entre el Duque 
Carlos de Orleans y el de Borgoña sobre la muerte dada á Luis Duque de Orleans, 
hermano del rey Carlos VI. Desafío entre ambos. El de Orleans dice que le hará 
todo el daño que pudiere. El de Borgoña, que si le hizo morir fué por traidor al 
Rey y como un bien para el reino. 

Acaba fol. 26 r. 

Sigue desafío del Senescal de Henaut ante el Duque de Orleans al señor que 
quiera sostener su empresa. 

Fol. 27 r. Siguen Carlas de desafío de D. Pedro Maza á Mosen Ruy Diaz de 
Mendoza, Guarda mayor del rey de Castilla y Señor de Almazan. Año 1424. 

Una de las condiciones era que habían de combatir á pie, cuerpo á cuerpo, ar- 
mándose cada uno á su voluntad, «sin raores e después allende nin alguno otro 
mal engenio e las armas ofensivas... una caxa cada una con destral, martillo e daga, 
todos de un logar acostumbrados traer en batalla sin alguna otra maestría; una 
espada de tres palmos e vna mano de fierro e un palmo de amanty con su croerae 
pomo sin roda róndela nin otra maestría, &.» 

Fol. 35 V. Carta de desafío de Ruy Diaz de Mendoza á Juan Vázquez de Almá- 
dana, caballero portugués. Las condiciones son también á pie á todo trance, «sin 
que ninguno pueda meter mas armas en la plaza que lanza, espada, hacha y daga 
para herirse, y ni pauos, ni adarga, ni escudo, ni otra arma para encubrirse... Que 
ninguno lleve nauaja, nin puntas, nin fierros varuillos, nin pun9ones, nin púas en 
los guantes, nin aleznas, nin cloques, nin nominas, nin yeruas, nin palabras, nin 
piedras por que pueda agrauiar el uno al otro, salvo una púa en la hacha... El ren- 
dido podrá redimir su rendición por un diamante, «&.» Segovía 8 de Agosto de 1402. 

Fol. 37 v.: Cartas de desafío de Día Sánchez de Benavides, caudillo mayor del 
Obispado de Jaén á Juan Méndez de Vasconcelos, escudero portugués. 



286 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Fol. 38: Carta de desafío de D. Fernán Alvarez de Toledo, Señor de Valdecor- 
neja, á un caballero incógnito representado por Conquista, heraldo del Infante 
D. Pedro. 

Fol. 38 V.: Desafío del Mariscal Felipe de Navarra al Conde de Cortes Godofre 
de Navarra, porque en Olit, Febrero de 1424, en presencia de la Reina había dicho 
que en Pamplona, en Agosto de 1424, el dicho Mariscal y otros habían hablado y 
tratado de la muerte del Alférez de Navarra y de sus hijos; de la de Mosén Pierres 
de Peralta y de Pierres, su hijo, de la de Juan Pasquier, palet de cambra del Rey 
difunto, y de la de otra persona de mayor estado que no quiere nombrar; lo cual 
es falso. 

(Llega á 1427.) 

Fol. 41 V.: Oración pro Mario Marcelo. (Trad. cast.) 

Foi. 46 r.: Carta del Príncipe de Gales D. Duarte á Enrique II, ofreciendo su 
mediación en favor del rey D. Pedro, á fin de no venir á batalla. Navarrete i." de 
Abril. 

Respuesta de D. Enrique, en que acusa á D. Pedro de haber dado muerte á 
D.'^ Blanca; á la Reina de Aragón D.'^ Leonor, tía de D. Pedro; á D.* Juana y doña 
Isabel de Lara, sus primas; á D.* Blanca de Villena; á D. Fadrique, Maestre de 
Santiago, D. Juan y D. Pedro, los tres hermanos suyos; á D. Martín Gil, Señor de 
Alburquerque; al Infante de Aragón D. Juan, su primo; á muchos caballeros y 
escuderos, sin otras fuerzas, raptos, etc. Alega ejemplo de los godos que toma- 
ban por señor el que mejor les podía gobernar, para justificar que los reinos de 
Castilla y León le hayan elegido á él. 

Fol. 47 V.: Ceremonial para recibir la dignidad de poursuivant (persevante). 
La primera consistía en echar el señor una taza de agua por la cabeza del agra- 
ciado. 

Fol. 48 v.: Carta que escribió desde la prisión Gutierre Fernández de Toledo 
al Rey D. Pedro, desnaturalizándose del reino. 

Sigue crónica de sucesos de este reinado. 

Cuento (sicj de la prisión de Beltrán Claquín en la batalla de Nájera, y precio 
de 100.000 francos de oro en que tasó su rescate etc., que el Príncipe de Gales ha- 
bía dejado á su elección. Oblíganse á la paga sus amigos; pero el Rey de Francia 
los paga y le da otros 3o.ooo para armarse etc. 

Sigue fol. 5 1 r.: Tratos del matrimonio entre Ricardo de Inglaterra y D.» Isa- 
bel, hija del Rey Carlos de Francia (27 Octubre 1396). Entrevista de los dos Reyes. 
La tienda del Rey de Francia tenía su divisa del ciervo volante. 

Que ninguno de los dos Reyes traía caperotes, salvo guirlandas muy finas. To- 
maron especias e vino. Se regalaron copas de oro etc. Y prometieron hacer allí una 
iglesia, Santa María de la Paz. Treguas de treinta años. El francés da al inglés para 
su capilla imágenes de oro de la Trinidad, San Jorge, San Miguel é historia del 



DOCUMENTOS 287 

Monte Olívete y dos grandes barriles de oro con aljófar y piedras, tasados en fran- 
cos 100.000 de oro. El inglés al francés un collar de oro y piedras de 40.000 fran- 
cos de oro. Boda de D.^ Isabel y tres gracias que pidió á su padre. 

Fol. 53 V.: Discurso de Aníbal y Scipion. 

Fol. b6 V.: Carta etc. Discurso de Benahatin, pequeño filósofo, y del Consejo 
del Rey cíe Granada al Rey D. Pedro (con las profecías de Merlín). 

Fol. 63 V.: Paso honroso de Suero de Quiñones. Cartas de Suero; capítulos del 
Paso. 

Fol. 68 V.: Coronación del Emperador de Romanos. (Publicada en esta Re- 
vista.) 

Fol. 69 V. á 73 V.: Cartas de A. Carrillo, Protonotorio apostólico; Alfonso de 
Arnus, compostelanus segoviensís; Fr. Juan de Carral, magister; Juan, Secre- 
tario de S. M.; Conquensis; Juan de Silva; Dr. Luís; Prior provincial de España; 
Embajador en el Concilio de Basílea al Rey, desde aquí, 4 de Septiembre 1434. 
Noticias del Concilio. 

Fol. 74 en bl. 

Fol. 75 r. á 77 V.: fragmento sin principio de consejos á los Reyes. 

Fol. 77 V.: Carta del Cardenal de Santa Cruz Nicolás, en Jerusalén, al Prín- 
cipe Felipe, Duque de Borgoña. (Era legado apostólico para la pacificación del 
reino de Francia.) Arras, 20 de Septiembre 1435. 

Fol. 81 r. á 92 r. (xcv antiguo): Capítulos de lo que los embajadores del Du- 
que de Borgoña asentaron con el Rey de Francia y el Cardenal de Santa Cruz, 
legado, en Arras, sobre la muerte del Duque de Borgoña Juan, padre de su repre- 
sentado. Arras, Septiembre 1435. 

Fol. 92 r. moderno (95 antiguo): Traslado de la carta que fué enviada por el 
capitán de la armada de genova á la comunidad dende, al qual llaman Blasyo de 
Serien, del desbarato de los reyes de aragon e nabarra e del ynfante don enrique e 
de su prisyon. Año 1435, Agosto ». 

Fol. 93 r. (96 antiguo). (Queda interrumpida la carta anterior en el fol. 92 v. 
por haberse intercalado dos folios equivocadamente. Continúa la carta en el folio 
95 r. y en él termina.) 

Letra de reales costumbres embiada de auiñon a mosen niculas de Lachion 
grand senescal del realme de Ñapóles por el rey Luis, fijo del principe de tarante 
€ marido segundo de la reyna doña ihoana. 

(Queda interrumpida al fin del fol. 93 v.) 

Fol. 94 r.: final de una carta fechada en el Paso de la Puente de Oruigo (Paso 
honroso) día de Santiago de 1434. Sigue otra carta de D. Juan de Benavente á los 
que requestaban á Suero de Quiñones. Puente de Orbigo, 24 de Julio. 

I Se publicó en la Revista, añ«... 



288 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Fol. 94 V.: Respuesta de los catalanes. Queda interrumpida al final del fol. di- 
cho. En el fol. siguiente, gb r., termina la ya citada carta del fol. 92. 

Fol. 95 r.: Torneo de Jafusa K Termina en el fol. 102 r. 

Fol. 102 V.: Quejas de la nación genovesa «deliberados á vivir so la fermosa li- 
bertad» al Duque de ...? por sus tiranías y por haberles dado por cautividad al 
gran ladrón opp9ea dalgar. 

Cita la victoria contra naves de Aragón; que el Príncipe quiso trasportar la 
gloria de ellos á los de Saona, linaje flaco é impotente; los quiso ayuntar á su 
enemigo el rey catalán; detuvo injustamente á los embajadores de Gayeta e nuei- 
tros; quiso enviar á Benito de Fornilio al Emperador de Constantinopla que le 
vendiese por precio; quiso constreñir á esta ciudad (Genova) con los trigos; quiso 
dar á nuestro enemigo nuestro precioso castillo Bonifacio; desconfiando de los 
genoveses, echándolos de todas las torres y guardias, ensalzando y mimando á los 
lombardos. 

Cítase al Rey Reynter y al de Aragón. Piden que se les devuelvan los castillos 
y torres que se les habían tomado por las riberas & en nombre del Duque. Dada 
en Genova á 28 Diciembre 1435. 

Acaba fol. 104 v., i.*^ col. 
. Ibid., 2.*^ col.: Señor sobrino. Yo Fernando Pérez de Ayala me encomiendo &. 
Carta de 20 líneas en que le dice le envía un escrito que le dieron en París la Uni- 
versidad y Procuradores del reino que allí estaban entonces, quejándose de la di- 
visión del reino, que veían perderse; le presentaron al Rey, pero no sirvió de nada, 
porque el reino llegó á lo que se vio. 

Empieza: Jesús: Muy alto e muy excelente Principe nuestro muy temedero e 
soberano señor e padre. Siguense los puntos e artículos que vuestra muy omill e 
muy deuola fija la universidad de París e vuestros muy omilldes e muy obedien- 
tes subditos los prevostes de los marchantes, escrabines é burgeses de vuestra 
buena villa de París han fecho por dar avisamiento 

Termina en el fol. 1 15 v. 

Al fin: lo que producen al año al Rey las rentas: París, doo.ooo francos; Lan- 
guedoc &. No parece completo. 

Cita los reyes Felipe, Juan y Carlos; al tesorero de la Reina Hemonet Ragiei. 

Maestre Remen J^angiel, que había edificado (con el dinero robado) castillos y 
moradas por más de 60.000 francos; lo mismo Charlóte y Maestre Guillen, que es 
maestro de las guarniciones. Et son tesoreros agora Andrés Gifard et Burreo Re- 
uie et Buleni e Juan Guerror e el cambiador es Niculas Beñent que fue escribano 
de Juan Chees su predecesor, e es escri^bano Maestre Gui Brocher. 

A todos los acusa de ladrones. 

Se blicó en la Revista. ' 



DOCUMENTOS 289 

Gifard pariente por su mujer del preboste de París. 

Que pierde el Rey, la Reyna y monseñor de Guyana Soo.ooo francos de usura 
al tño. 

Fol. 1 15 V., 2.' col.: Carta de algún congregado en el Concilio de Basilea al 
Santo Padre sobre la reconciliación de los bohemios & & y otras varias cuestiones. 
Acaba incompleto, y el vol. también, en el fol. 120 v. 

A. P. y iVl. 



3.* ¿POCA.— TOMO XX I 7 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



Le Román sentimental avant l'Astrée, par Gusiave Reynier. Un vol. in 
8.° écu (Librairie Armand Colín, rué de Méziéres, 5, París), broché, 5 frs. 

Toda una literatura olvidada reaparece en este libro. Generalmente se ignora 
que en Francia, desde principios del siglo xvi, se desarrolló, al lado de la novela de 
aventuras, que en ocasiones eclipsaba, un género novelesco precursor de la mo- 
derna novela de análisis, con obras por sí mismas de escasa importancia, pero 
cuyo conjunto señala los caracteres de un nuevo ideal al que se conforman los 
autores, y que, sin duda, les fué impuesto por la sociedad mundana del tiempo. 
Literatos deseosos de impresionar la douce pitié qui veille au cceur des dames escri- 
ben para ellas fábulas amorosas, tristes y apasionadas. 

La novela sentimental reproduce un modelo, de existencia noble y algo facti- 
cia, en donde las mujeres imponen sus preferencias, bórrase el individualismo y 
la pasión se disciplina. Es interesantísimo observar cómo determinados círculos 
aristocráticos imponen á la sociedad de su tiempo un ideal de vida mundana, que 
más adelante Mme. de Rambouillet hace triunfar definitivamente, y se refleja en 
casi toda la literatura francesa del siglo de oro. 

Las novelas olvidadas de esta época tienen su importancia; no sólo merecen 
atención como rarezas bibliográficas, que lo son casi todas, sino por los curiosos 
ensayos é ideas originales que más tarde habían de influir en la moderna lite- 
ratura. 

Al propio tiempo que el autor nos da curiosísimos y pintorescos detalles acerca 
de la organización de la sociedad mundana de tiempo de Enrique IV y señala los 
orígenes de un género novelesco, hoy tan en boga, aclara un obscuro período de 
la literatura francesa. Y es respecto á la nuestra muy interesante por cuanto se- 
ñala la parte importantísima que aquélla tomó de nuestros autores. Entre las con- 
clusiones fundamentales que sienta el autor es la primera: «Las literaturas ita- 
liana y española han influido fuertemente en el origen de la novela sentimental 
francesa.» En efecto: ¡a Cárcel de Amor y los Amores de Arnaldo y Lucenda, de 
Diego de San Pedro; la Queja y Apiso contra Amor, de Juan de Segura, y otros 
libros españoles son en diversas traducciones los que iniciaron el gusto francés en 
la novela sentimental. «La concepción mística del amor quedará siempre peculiar 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 291 

de España», dice Reynier, y agrega: «ha servido para aumentar el respeto á la 
mujer, sin el cual hubiera sido imposible la literatura sentimental». Otras curiosas 
apreciaciones hace de nuestra literatura, dignas de leerse, y que no señalamos por 
no alargar demasiado esta nota, entre ellas la de que Urfé, el autor de Astrea 
(punto culminante en la literatura sentimental francesa), que desde iSgó imitaba 
i Montemayor, tomó de él, no sólo el cuadro y ambiente pastoril, sino más de una 
situación y de un episodio. 

Concluye el libro con una completa bibliografía de la novela sentimental y 
una tabla cronológica de las novelas publicadas de 1698 á 1610, clasificadas por 
géneros, en la que puede apreciarse al primer golpe de vista el desarrollo del sen- 
timental al lado del caballeresco y de aventuras y de las historias trágicas. 

Tiene, además, otros dos índices, alfabético y de materias, de suma utilidad. 
Es libro interesante, bien hecho y documentado, que será leído con gusto por los 
aficionados á estudios de nuestra literatura y de las demás hermanas neola- 
tinas. 

L. H. 



Les Geni Meilleurs Poemes (Lyriques) de la Langue fran^aise» 

choisis par Augaste Dorchain. París, 1908. -The Hundred best Poems 
<Lyrical) in the English Language» selected by Adam L. Gowans. 
M. A. Lóndon, 1907. 

Los amantes de la literatura deben estar muy agradecidos al editor que decidió 
ia publicación de estas colecciones pequeñas, pulcras y elegantes de poesías. El 
lector halla en ellas las composiciones más célebres de los más famosos poetas, y 
no necesita perder el tiempo en buscarlas en las obras completas de los autores 
respectivos. Claro es que estos poéticos manuales no pueden ser completos, es de- 
cir, no pueden dar sino una idea muy sucinta de la poesía de un pueblo; pero así 
y todo permiten adquirir á poca costa un conocimiento general de ella y suminis- 
tran un placer estético inapreciable. Ninguno de los autores de estas diminutas 
antologías se precia de que su colección sea perfecta, y todos se excusan, como es 
natural, de que su criterio y su gusto propios hayan sido á menudo los únicos 
guías que tuvieron. 

El coleccionador francés Mr, Dorchain nos dice que no es dado esperar que se 
hallen en su libro los cien poemas de los cuales puede asegurarse que son los más 
perfectos y los más hermosos que se han compuesto en francés, porque hubiera 
sido preciso escogerlos únicamente entre las obras de los grandes maestros del si- 
glo XIX, cuyo genio supera con exceso al talento de sus predecesores; y el inglés 
Mr. Adams L. Gowans, después de asegurar que tan sólo el fallo del público, una 
especie de plebiscito, podría designar los cien poemas que más han gustado, añade 
que los insertos en su libro son, «sin temor á contradicciones, poe:>ías que nunca 
podrán leerse bastante». 

Mr. Dorchain ha puesto los poemas por orden cronológico; Mr. Gowans por 
prden alfabético de autores. Nos parece preferible el primero de estos sistemas^ 
porque así se adquiere una idea del desarrollo y del perfeccionamiento del idioma, 
en Unto que del otro modo no sucede lo mismo. 




292 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Comienza la colección francesa con un rondel de Carlos de Orleáns y una ba- 
lada de Villón y termina con tres poesías de Verlaine y una de Gabriel Vicairé. 
Entre las composiciones más bellas de este libro, donde tanto abundan, nos per- 
mitiremos mencionar, mejor dicho, recordar á los aficionados á la gaya ciencia, 
los deliciosos versos de Mme. Desbordes-Valmore titulados Souvenir; Le lac,d^ 
Lamartine; Le Cor^ de Alfred de Vigny; Puisque j'ai mis ma lévrCy de Victor Hugo; 
La Niiitíie Maiy de Musset; Le Parfum impérissable, de Leconte de Lisie; L'Hor- 
loge, de Baudelaire; Lafuitedcx Centaures, Antoineet Cléopátrc, de José María de 
Hcredia; A/o/j Révefamilier^ de Verlaine, etc. Entre estas poesías descuella el ad- 
mirable soneto de Arners Mon ame a son secret, que es una verdadera joya. 

En la colección inglesa echamos de menos á un gran poeta, á Longfellow, ilus- 
tre traductor de las Coplas de Jorge Manrique. Aparte de esta falta, el libro es bas- 
tante completo y contiene admirables poesías. Browning figura con algunas com- 
posiciones, entre ellas The lost Mistress; Burns, con sus deliciosas poesías en 
dialecto; Byron con un canto de Don Juan y su poema She Walks in beauly. To- 
dos los grandes poetas ingleses aparecen en esta colección: Dryden, Goldsmith, 
Keats, Lamb, Mílton, Shakespeare, Shelley, Southey, Ténnyson, Wordsworth, 
etcétera, están dignamente representados en ella. Mílton figura con sus poemas 
£M //cgro é //Pe/jseroxo; entre las composiciones de Shakespeare están algunas 
canciones de Muckado about nothing, Cymbeline y The Tempest; entre las de Poe 
está Annabel Lee, y entre las de Ténnyson, St. Agnes Ei>e^ y una canción de The 
Princess. 

J. J. 



Las den mefores poesías lirlcas de la lengua castellana, 

escogidas por D. M. Mhnéndez y Pelayo. 1908. 

Basta el nombre del colector de esta breve antología para comprender <;! aciertnr 
con que han sido escogidas las cien poesías que comprende, en las cuales, como sr 
dice en el prólogo, se ha procurado no omitir ninguna de las ya consagradas por la 
universal admiración. 

Abre la colección el Marqués de Santillanacon las famossis serranillas de la va- 
quera de la Finojosa, á las que siguen las admirables coplas de Jorge Manrique y 
varios romances viejos. La mayor parte del libro. está dedicada á la edad de oro de 
la lírica española (siglos xvi y parte del xvn). Después de dos de las mejores é^Jogas 
deCarcilaso y del precioso madrigal de Gutiérrez de Cerina, O/os c/aros, serenos, se 
insertan las más celebradas poesías de Fray Luis de León y el tierno Cántico espiri- 
tual entre el alma y Cristo, de San Juan de la Cruz. Siguen á éste Francisco de la 
Torre y Gil Polo, las odas de Fernando de Herrera Por la victoria de Lepanto y 
Por la muerte del Rey D. Sebastián y muestras de D. Juan de Arguijo, Baltasar de 
Alcázar, 1^'rancisco de Rioja y la canción de Rodrigo Caro A las ruinas de Itálica. 
Van á continuación los Argensolas, Lope de Vega, Góngora, Quevedoy D. E. M.de 
Villegas, terminando la edad de oro con Calderón y Mira de Mescua. Figuran, en- 
tre los poetas del siglo xvín, «el más prosaico de nuestra historia literaria», los dos 
Moralines, Jovellanos, Meléndez Valdés y Arjona. Como muestras de nuestra líri- 
ca, en la primera mitad del siglo xix, se insertan composiciones de Lista, Quintana-, 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 293 

Nicasio Gallego, M. Mauri, F. J. de Mora, y de los americanos Bello y Heredia. 
Representan principalmente el romanticismo el Duque de Rivas (El faro de Malta 
y Un castellano leal) y Zorrilla (Introducción á los Cantos del Trovador y A buen 
jue\ mejor testigo). De Espronceda hay tres grandes composiciones: el Himno de la 
inmortalidad, la Canción del pirata y el Canto á Teresa, Siguen los demás poetas 
contemporáneos, y termina el libro con unos pareados de Balart y un soneto de 
M. del Palacio. 

Este libro se !ee con la delectación que produce el recuerdo de las obras maes- 
tras de nuestra poesía, aprendidas de memoria en la juventud, y después cien ve- 
■ces repetidas. 



VARIEDADES 



ESPAÑA.— Lérida.— Nuestro compañero D. Manuel Jiménez Catalán ha dado 
en el Círculo Mercantil de dicha ciudad una conferencia, de la cual hablan con 
elogio los periódicos locales, sobre el lema. Historia de la Imptenta en Lérida, Des- 
pués de varias consideraciones sobre la invención de la Imprenta, se ocupó de su 
aparición en Lérida en el año 1479, en que se imprimió por Enrique Botel un libro 
titulado Breviarium Illerdense, de Lorenzo Fornés, y después la Etica de Aristó- 
teles, y el Tractatus super libros phisicorum de Pedro Castrovol (1489), y un Car- 
tell decret concedint indulgencias ais que fassim almoynas per la reparado de las 
obras de la Sagristia de la Catedral de Lleyda, incendiada en 1478, dado por don 
Luis Juan del Milá, Obispo de Lérida (1498), y del cual existe el único ejemplar en 
la biblioteca del difunto D. Ramón Soidevila. Citó, entre otros impresores del 
siglo xvi, á Pedro de Robles y Juan Villanueva; entre los del xvn, á Luis Menescal, 
Mauricio Anglada, Enrique Castañ, Magallón y Nougués, y en el xviii á Cristóbal 
Escuder, Domingo Simón, etc. Dio cuenta, por último, detalladamente, de muchas 
obras raras y curiosas salidas de las prensas de dicha ciudad. 

Madrid. — Por ocuparse de un asunto de vital interés para nuestro Cuerpo in- 
sertamos íntegro el siguiente artículo de fondo sobre «El proyecto de Clases pasi- 
vas», que vio la luz en El Universo, número correspondiente al 17 de Abril: 
«El extraordinario crecimiento de las Clases pasivas, constante preocupación 
de nuestros hacendistas, Gobiernos y Parlamentos, ha obligado al Ministro de Ha- 
cienda á presentar á las Cortes un importantísimo Proyecto de ley, que anteayer 
publicó la Gaceta, por el que se suprimen, á partir del i.° de Enero de 1910, los 
haberes pasivos á cargo del Estado para todos los funcionarios que desde dicha fe- 
cha ingresen á su servicio; y para libertar á la Hacienda en el porvenir de esta one- 
rosa carga, se crea una Caja Nacional de Previsión y Ahorro para los funcionarios 
públicos. En general, el proyecto es digno de alabanzas. Ya las merece el hecho de 
impugnar en el preámbulo á los defensores de la capitalización de tales pensio- 
nes, afirmando con valentía «que la justicia, la equidad, mejor todavía, la humani- 
^dad, impone á los Gobiernos el respeto á los derechos adquiridos, que no se tra- 
»ducen ciertamente en pingües haberes». Por otra parte, el problema que el señor 
Besada aborda es tan intrincado y tan antiguo, que ya intentó resolverlo en 1868 el 
Sr. Figuerola, aunque provisionalmente, de soslayo y con un criterio restrictivo; 



VARIEDADES 295 

en 1884 se redactó un Proyecto de ley que no llegó á discutirse; y desde entonces 
lodos los partidos han pregonado en la oposición esta reforma, olvidándose de ella 
«1 llegar al Poder. Plácemes merece también el intento de acabar con el intrincado 
laberinto de la legislación sobre Clases pasivas, la más embrollada y contradicto- 
ria de nuestro Derecho administrativo, al disponer que se refunda toda la vi- 
gente en un solo cuerpo legal para que, aprobado por las Cortes, sea más difícil su 
modificación. No queremos que el lector pierda la cabeza penetrando en este caos 
legislativo; mas para razonar las observaciones que nos sugiere la lectura ^el Pro- 
yecto y que los ajenos á estos problemas puedan siquiera orientarse, conviene re- 
cordar que los antiguos Montepíos, que ahora renacen con otro nombre, eran una^ 
Asociaciones legales y obligatorias, bajo el amparo y la protección de los Gobier- 
nos, en cuyas cajas depositaban los empleados una parte de sus haberes para el 
pago de pensiones á sus viudas y huérfanos. En el año 17Ó1, reinando Carlos III, 
Esquilache fundó el Montepío militar. El primero de los Montepíos civiles fué el 
de Ministerios, establecido en lyóS; y después se establecieron: el de Oficinas, 
en 1764; el de Correos, en 1785, y el de Jueces de primera instancia, en 1790, que 
fueron los principales. Los Montepíos, además de cumplir sus fines con desahogo, 
atesoraron cuantiosos fondos, de los cuales se incautó el Estado para satisfacer sus 
necesidades; aceptó como compensación la carga de pagar las pensiones en lo su- 
cesivo; y fué incorporando, por diversas leyes, á los Montepíos varias clases de 
funcionarios. Al Montepío de Ministerios pertenecieron los Oficiales de las seis Se- 
cretarías de Estado, Guerra, Gracia y Justicia, Indias, Marina y Hacienda; en tiem- 
pos posteriores se agregaron al de Oficinas los empleados del Cuerpo de Minas; y 
al Montepío de Correos se incorporaron, entre otros, los Ingenieros de Caminos 
coii el personal auxiliar, y más recientemente los Torreros de faros y el Cuerpo 
de Telégrafos. 

»Como cada Montepío tenía un Reglamento especial que concedía distintos be- 
neficios y pensiones, el Estado, para igualar los derechos y borrar los privilegios 
de unas carreras sobre otras, quiso reformar la legislación de Clases pasivas. Con 
este fin, en el Proyecto de ley de 20 de Mayo de 1862, puesto en vigor por la ley de 
Presupuestos de 1864, se crearon las WamaiáaiS pensiones del Tesoro, concediendo á 
todos los funcionarios un derecho que antes sólo tenían los incorporados á Mon- 
tepío. Poco duró tan equitativa legislación. El Ministro de Hacienda Sr. Figuero- 
la, siguiendo las doctrinas económicas de su época, inspiradas en el individualismo 
más exagerado, suspendió, por el Decreto-ley de 22 de Octubre de 1868, la aplica- 
ción de la Ley del Ó2 hasta que las Cortes Constituyentes resuelvan lo que estimen 
oportuno. Cuarenta años van transcurridos desde la promulgación de este Decreto; 
no queda de las Cortes del 69 más que un recuerdo histórico, y aún está vigente 
este Decreto, dictado con carácter provisional, y que ha sido causa de las tnayores 
desigualdades. Hoy el derecho á transmitir pensiones de viudedad y de orfandad 
parece más obra del azar que efecto de las leyes, que deben aplicarse á todos equi- 
tativamente. Y la confusión y la desigualdad dependen de que, á partir del Decreto 
de Figuerola, los funcionarios se dividen, con relación á los haberes pasivos de 
viudedad y orfandad, en tres clases: los que desempeñan cargos incorporados 
desde antiguo á los Montepíos, ó que les han incorporado después por leyes espe- 
ciales quizá obtenidas, alguna de ellas, sin meditación, los cuales disfrutan la pen- 
sión establecida por aquellas instituciones; los que, sin estar incorporados á Mon- 
tepío, tenían sueldos mayores de 2.000 pesetas al publicarse el Decreto del 68, que 



296 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

gozan de pensiones del Tesoro, y los que en dicha fecha no llegaron á alcanzar 
dicho sueldo, ó han ingresado después en la Administración, los cuales no dejan 
pensión ninguna á sus viudas y huérfanos. En este último caso se encuentran los 
Ingenieros de Montes y Agrónomos, el Cuerpo de Archiveros-Bibliotecarios, los 
funcionarios del instituto Geográfico y Estadístico y algunos otros más. Todos 
tienen, sin embargo, jubilaciones, porque éstas se otorgaron, como medida gene- 
ral, por la Ley de 26 de Mayo de i835. A los individuos del Cuerpo de Archiveros- 
Bibliotecarios se les niega, por la Administración y la Sala de lo Contencioso, el 
derecho de transmitir pensiones de viudedad y orfandad, á pesar de que prestan 
sus servicios en oficinas incorporadas desde antiguo á los Montepíos. (Reales órde 
nes con fuerza de ley de 3 de Mayo de 1825 y 20 de Marzo de 1826.) 

»Con el pretexto de que el Cuerpo es relativamente moderno (art. 166 de la ley 
de Instrucción pública de 1857), aunque sus funciones son antiquísimas, se niega 
la eficacia de tales incorporaciones, de lo cual resulta esta contradicción: los que 
antes desempeñaban servicios profesionales en los Archivos de los diferentes Mi- 
nisterios, en el de Simancas, en la Biblioteca Nacional (cuyos oficiales fueron in- 
corporados al Montepío de Ministerios por Real orden de 21 de Junio de 1794), en 
el Consejo de Estado, en las dependencias centrales y provinciales de Hacienda; en 
una palabra: los que servían en la mayor parte de los establecimientos que actual- 
mente están á cargo de los individuos del Cuerpo de Archiveros, gozaban el dere- 
cho de transmitir pensiones de Montepío; por el contrario, se les niega este derecho 
á los que actualmente desempeñan las mismas funciones, por el hecho de ser em- 
pleados del expresado Cuerpo y no de cada establecimiento en particular; y á pe- 
sar de exigírseles hoy condiciones y pruebas de aptitud que antes no era preciso 
acreditar. <;Cabe mayor absurdo? Los Ingenieros de Montes tampoco transmiten de 
rechos pasivos, á excepción de los que han sido catedráticos en su Escuela espe- 
cial, ó han servido destinos del ramo en el Ministerio de Hacienda. Al aplaudir, en 
general, el espíritu que informa el Proyecto de ley presentado por el Sr. Besada, 
llamamos la atención sobreestás desigualdades, que pueden resultar aún mayores 
si no se pone remedio á tiempo. En el Proyecto presentado á las Cortes se legisla 
únicamente para el porvenir; y aunque el Estado se desentiende del pago de las pen- 
siones á los funcionarios que ingresen en la Administración desde i.° de Enero de 
1910, todos éstos, sin excepción, cobrarán, en su día, de la Caja Nacional de Aho- 
rro, pensiones iguales, y aun mayores algunas, á las actualmente establecidas; y 
al propio tiempo quedarán, en los mismos Cuerpos y servicios, funcionarios ya en- 
canecidos en sus profesiones, sin dejar pensión á sus viudas y huérfanos con dere- 
cho á la legislación nueva, porque sólo será aplicable á los que ingresen desde 
primeros de año, ni con sujeción á las leyes antiguas, puesto que ni la Adminis- 
tración ni los Tribunales se los reconocen. 

»Esto, que debiera estar resuelto en el Proyecto, constituye su mayor deficien- 
cia. La aplicación con todo rigor y á la letra de los Reglamentos de los Montepíos, 
ordenada en el Decreto del 68, es causa de infinitos pleitos, que embarazan á los 
Tribunales, y de que nadie, ni aun los técnicos, sepan en estas cuestiones qué 
aconsejar ni á qué atenerse, pues hay muchas resoluciones administrativas con- 
tradictorias dictadas en casos idénticos. Para acabar con esta anarquía legislativa 
es de todo punto necesario establecer una regla de general aplicación reconociendo 
el derecho á pensión del Tesoro á todos los actuales funcionarios, ya que todos 
sirven al país y están sujetos á los mismos descuentos. Tampoco sería de impor- 



VARIEDADES 297 

lancia el gravamen para el Tesoro, pues hoy son los menos los que carecen de 
tales derechos, y su número se va reduciendo, de día en día, por leyes especiales. 
Así en el pasado año se concedieron los beneficios de Montepío á los empleados de 
Gobernación, de Fomento y de las Cortes, y hoy no quedan por agregar más que 
los auxiliares de Instrucción pública y algunos Ouerpos especiales, que constitu- 
yen una injustificada excepción entre los diversos organismos del Estado. La mez- 
quindad de los sueldos, gravados con descuentos y otros impuestos, no permite el 
ahorro, pues apenas alcanzan para las atenciones más imprescindibles, sin que 
se pueda asegurar, para después de la muerte, la subsistencia de la viuda y de los 
hijos; y si á éstos se les niegan toda clase de pensiones, «es patente la contingencia 
(como dice el Proyecto de que nos ocupamos) de llevar á la miseria á quienes tie- 
nen en la pensión la garantía de la vida, á cubierto del hambre y del desamparo.»- 



bibliografía 



Los libros y artículos de Historia en la acepción más amplia de la palabra, desde la potític« 
á la científica; y los de sus ciencias auxiliares, incluso la Filología y la Lingüistica. 

Dentro de este criterio, la lengua y la nacionalidad son las bases de clasificación de nuestra 
bibliografía. 

Por excepción se incluyen (marcando con *) las obras y trabajos de cualquier orden publi- 
cados por individuos de nuestro Cuerpo. 



LIBROS ESPAÑOLES 

I. o Los que se publiquen en España ó en el 
extranjero, de autor español, cualquiera que 
sea la lengua en que estén escritos. 

2.'' Los libros de autores extranjeros publi- 
cados en lengua castellana ó en cualquiera de 
los dialectos que se hablan en España. 

3.** Las traducciones, arreglos, refundicio- 
nes y extractos de obras históricas y literarias, 
de notoria importancia, escritas por españoles. 

4.° Las obras notables de amena literatura 
escritas por españoles en cualquier lengua ó 
por extranjeros en hablas españolas. 

5." Las traducciones hechas por españoles ó 
extranjeros, á cualquiera de las hablas espa- 
ñolas, de las obras históricas y literarias, y aun 
las de amena literatura, cuando sean obras 
maestras. 

AiEJMANY Y BoLUFEB (D. José). Discursos 
leídos ante la Real Academia Española en 
la recepción pública del Sr. D. José Ale- 
many y Bolufer.— Madrid, Est. tip. de los 
Hijos de M. Tello, i9o9.-8.° d., 72 pági- 
nas. [4398 

Antecedentes relativos á la Puerta de 
Santa Margarita de la Ciudad de Palma, 
remitidos á la Real Academia de Bellas 
Artes de San Fernando por la Comisión 
de Monumentos Históricos y Artísticos de 
Baleares. — Palma, Amengua! y Muntaner, 
i9o8. — 8," m., 139 págs. más 2 hojas y 
pianos. [4399 



BucKLE (Enrique T.). Bosquejo de una 
Historia del intelecto español desde el 
siglo V hasta mediados del xix. Traduc- 
ción de Juan José Morato. — Valencia, 
Sempere y Compañía, s. a. (i9o8).— 8.*' m., 
2i9págs." 14400 

Cambronero '.Carlos). El Rey intruso. 
Apuntes históricos referentes á José Bo- 
naparte y á su gobierno en España.— Ma- 
drid, «Imprenta Ibérica», i9o9.— 8.®, i93 
páginas. [440i 

Castro (Cristóbal de) y López Alarcón 
(Enrique). Gerineldo, poema de amor y 
caballería, representable, en cuatro jorna- 
das, compuesto, en parte, con pasajes del 
Romancero. — Madrid, Tip. de Antonio 
Gascón, i9o9.-8.*' mayor, 89 págs. [4402 

D'Ayot (D. Manuel Lorenzo). La Iberia- 
da, poema en prosa. Canto IX. Primera 
parte: La Alhambra. Segunda parte: Lom- 
bay.— Madrid, Imp. «El Trabajo», i9o9.— 
8.°, 30 y 20 págs. [4403 

Espronceda. Espronceda's Blanca de 
Borbon Edited by Philip H. Churchman. 
— Extrait de la Revue Hispanique, 
tome XV//.— Macón, Protat fréres, i9o7. 
—8.0 d., 232 págs. [4404 

Perrero (G.). Grandeza y decadencia de 
Roma. V. La República de Augusto. Tra- 
ducción de M. Ciges Aparicio.— Madrid, 
Tip. de L. Faure, I9o9.-8.^ 311 págs. [4405 



bibliografía 



299 



González Herrero íD. Francisco). Vida 
de San Julián, Obispo y patror.o de Cuen- 
ca.— Cuenca, Irap. de J. Gómez Medina.— 
8.», 24 págs. [4Í06 

HiSTORJA Universal (Novísima). (Desde 
los tiempos prehistóricos á i9o8) escrita 
por individuos del Instituto de Francia... 
Tomo /.— J. Michelet, Introducción á la 
Historia Universal. E. Lagrange, El Hom- 
brc primitivo. G. Maspero, Historia An- 
tigua de los pueblos de Oriente— Madrid, 
Est. Tip. de A. Marzo, 1 908.-4'' m., 
504 págs. con grabs., láms. coloridas y 
mapas. [4497 

HÓFFDiNG (H.). Filosofía de la Religión, 
versión española de Domingo Vaca. — Ma- 
drid, Daniel Jorro, i9o9.— 8." d., 440 pá- 
ginas. 14408 

Homero. La I liada. Versión directa y lite- 
ral del griego por Luis Segalá y Estalella. 
Ilustraciones de Flaxman y del profesor 
A. J. Church.— Barcelona, Montaner y Si- 
món, editores, 1908.-8." d., 444 pági- 
nas. 14409 

Laiglesia (F. de). Estudios históricos 
(i5 i5-i555).— Madrid, Imp. del Asilo de 
Huérfanos del S. C. dr Jesús, i9o8. — 
8.» d., 743 págs. [4410 

Mélida (José Ramón). Excavaciones de 
Numancia.— 4.", 69 págs. con 13 lámi- 
nas. [UU 

—La escultura hispanocristiana de los 
primeros siglos de la Era.— Madrid, Imp. 
de Bernardo Rodríguez, i9o8.— Fol., 
27 págs. con fototipias. [4412 

MiTjANA (D. Rafael). Cincuenta y cuatro 
Canciones españolas del siglo xvi. Can- 
cionero de Uppsala ahora de nuevo publi- 
cadas, acompañadas de notas y comenta- 
rios.— Uppsala, Imp. de Almqvist & vVik- 
sel!, i9o9. [4415 

Novo Y CoLSON (D. Pedro de). El Poder 
naval. Discurso leído ante la Real Acade- 
mia de la Historia... el día 14 de Febrero 
de i9o9.— Madrid, Imp. de los Hijos de 
M. G. Hernández, i9o9.-8." d., 55 pági- 
nas. [u\l 

PÉREZ DE GflzMÁN (D. Juan). Informe 
á S. M. el Rey Don Alfonso XIII acerca de 
el Capitán español Don Antonio Costa, de 
la expedición auxiliar del Marqués de la 
Romana al Norte y su sepulcro en Frede- 
ricia (Dinamarca;. -Madrid, Imp. de 



Eduardo Arias, i9o9 — 8.° d., 76 págs. y 
láminas. [4415 

Pérez Pastor (Cristóbal). índices de los 
Códices de San Millán de la Cogolla y San 
Pedro de Cárdena existentes en la Biblio- 
teca de la Real Academia de la Historia.— 
Madrid, Est. tip. de Fortanet, i9o8.— 
8." m., 62 págs. [4416 

Rrtana (W. 1.). De la evolución de la 
Literatura Castellana en Filipinas. Los 
Poetas. Apuntes críticos. — Madrid, Victo- 
riano Suárez, 1909.-4.", 3^ págs. [4417 

Romancero de los Sitios de Zaragoza. 
Homenaje de los poetas contemporáneos. 
Segunda edición,— Madrid, Imp. de Ber- 
nardo Rodríguez, i9o8;— 8.", 225 pági- 
nas. 14418 

Sales y Ferré (limo. Sr. D. Manuel). La 
transformación del Japón. Discurso leído 
ante la Real Academia de Ciencias Mora- 
les y Políticas.— Madrid, Imp. del Asilo de 
Huérfanos, i9o9.— 8."d., i5i págs. [4419 

Sanz y Escartín (D. Eduardo). Resumen 
histórico de la Real Academia de Ciencias 
Morales y Políticas... — Madrid, Imp. del 
Asilo de Huérfanos, i9o9,— 8.°d., i 17 pá- 
ginas. [4420 

Suárez Inclán (D. Julián). Discurso 
leído ante S. M. el Rey en Junta... cele- 
brada por la Real Academia de la Histo- 
ria... en conmemoración del i.er Centena- 
rio de la Guerra de la Independencia y 
del 3.er aniversario de la muerte de su 
historiador el General D. José Gómez de 
Arteche.— Madrid, Fortanet, i9o9.— 8," d., 
78 págs. [4421 

Ureña y Smenjaud (Rafael de). Discursos 
leídos ante la Real Academia de la Histo- 
ria. Discurso de recepción: Ureña (Rafael 
de). Una edición inédita de las Leges Go- 
thorum Regum preparada por Diego y An- 
tonio de Covarrubias, en la segunda mitad 
del siglo xvi. Necrología del Excelentí- 
simo Sr. D. José Gómez de Arteche. Dis- 
curso de contestación: Oliver (Bienve- 
nido). Observaciones histórico -étnicas 
sobre la composición de la raza española. 
— Madrid, Est. tip. de la «Revista de Le- 
gislación y Jurisprudencia», i9o9. — Fol., 
127 págs. con grabs. y facsímiles. [4422 

A. Gil Albacete. 



3oo 



REVISTA DE AKCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



LIBROS EXTRANJEROS 

I."* Los de Historia y sus ciencias auxiliares, 
de Literatura y Arte, de Filología y Lingüís- 
tica, publicados por extranjeros en lenguas 
sabias ó en lenguas vulgares no españolas. 

2.0 Los de cualquier materia, con tal que se 
refieran á la Historia de España y estén es- 
critos en dichas lenguas por autores extran- 
ieros. 

Alessio (Felice). Studi suila storia del 
Piemonte avanti ¡i mille.— Pinerolo, tip. 
g'ik Chanore-iMascareili, i9o8.— 8.", 439 
págs— Contiene: I. Alessio (Felice), Le 
origini del cristianésimo in Piemonte. 
II. Gabotto (Ferdinando), I municipi dell' 
Italia occidentale alia morte di Teodosio 
il Grande. III. Patrucco (Caí lo), I saraceni 
nelle aipi occidentali e specialmente in 
Piemonte. (Biblioteca delta Societá storica 
subalpina, direlta da Ferdinando Gabotto, 
XXXII: mem. VIII.) [4423 

AMADE(Je3n). V. Anthologie catalane... 
Anglade (Joseph). Les Troubadours: 
leurs vies, leurs oeuvres, leur influence.— 
iCoulommiers, Paul Brodard], i9o8. — 
8.* marq., V111-H328 págs. [4424 

Anthologie catalane ( 1 .re serie: les poe- 
tes roussiilonnais) avec introduction, bi- 
bliographie, traduction frangaise et notes, 
par Jean Amade. —Perpignan,ComeU i9o8. 
— 16.", Lxvi-l-260 págs.— 3,5o fr. (Biblio- 
théque catalane,) [4425 

AuRiAULT (J.). Les vraies forces. XI. La 
Sainteté du xiv^ au xvi^ siécle. (Eglise 
militante: Jeanne d'Arc et la Francc, Saint 
Ignace et la Compagnie de Jésus, Sainte 
Thérése et le Carmel, le Concile de Tren- 
te).-Lyon, Vitte, i9o8.— 16.°, 247 pági- 
nas. [4426 
Bachofner (Anna). Madame Elisabeth 
von Frankreich (i 764-1794); ein Lebens- 
bild aus der letzten Kónigsfamilie der 
Bourbonen. — Basel. Kober, i9o8. — 8.°, 
168 págs. -2 fr. [4427 
Balzani (Ugo). Le cronache italiane nel 
medio evo descritte. Ter^a adicione rive- 
duta — [Firenze, S. Landi], i9o9. -16.", 
xiiH-»- 333 págs. -4 lir. (Conexione storica 
Villari.) [4428 
Bengy-Püyvallée. (Maurice de). Catalo- 
gue de lacollection Rohault de Fleury, á 
la Bibliothéque Nationale. — Saint-Denis, 
Bouillant, 1908.-8.", 56 págs. [4429 



Benoit (Frangois). La Peinture au Mu- 
sée de Lille.— Lille, Danel, i9o9. — 3 vols. 
fol. con grabs. y 160 láms. [4430 

Besm; R (Maurice). Les Catacombes de 
Rome.-Le Puy, Peyriller, Rouchon et 
Gamón, i9o9.— 18.» jésus, 296 págs. con 
20 láms. aparte. [4431 

Besta (Enrico). La Sardegna medio- 
evale: le vicende politiche dal 450 al 1 326. 
— Palermo, [tip. del Foro siciliano], i9o8. 
—8.°, xiiii + 287 págs.— 1 5 lir. [4432 

BoiNET. Note sur un ivoire carolingien 
du Musée de Lyon.— Nogent-le-Rotrou, 
baupeley-Gouverneur, i9o8.— 8.", 6 págs. 
con grabs. (Del Bulletin de la Société Natio- 
nale des A ntiquaires de France, 1908.) [4435 
BouLY DE Lesdain(Louís). Lesarmoirieí 
des villes d'Allemagne et d'Autriche. — 
Vannes, Lafolye fréres, i9o8.— 8.", 53 pá- 
ginas. (De la Revue des Questions héraldi- 
ques.j [4434 

BouRNON (Fernand). Blcis, Chambord et 
les cháteaux du Blésois.— Evreux, Héris- 
sey et fils, i9o8.— 4.", 148 págs. con loi 
grabs. (Les Villes d'art célebres.) [4435 

Bréard (Charles). Cartulaires de Saint 
Imer-en-Auge et de Bricquebec, publiées 
avec notices. — Rouen, Gy, 1908.-8.°, 
xcv -i- 343 págs. {Société de l'Histoire de 
Normandie. ) [4456 

Brom (G ). Rijks geschiedkundige Publi- 
catién. Archivalia in ítalié belangrijk voor 
de geschiedenis van Nederland. /. (Rome 
Váticaansch Archief) /. — s' Gravenhage, 
Nijhoff, i9o8.-8.% XXX + 464 págs. -6,85 
francos. [4437 

Cabrol (Fernand). L'Angleterre chré- 
tienne avant les Normands.— Mesnil, Fir- 
min Didot et C.ie, i9o9.— 18.° jésus, 
XXIII + 347 págs. (Bibliothéque de l'enseigne- 
mentde l'histoire ecclésiastique). (4438 

— Dictionnaire d'archéologie chrétien- 
ne et de liturgie publié par... avec le con- 
cours d'un grand nombre de collabora- 
teurs. Fase. 16: Bretagne (Grande).-Byzan- 
tin (Art). — Paris, Renouard, i9o8.— 8.° 
marq., col. 1 185-1472 con grabs. y 2 lámi- 
nas. (4439 
Calvert (Albert F.)and Hartley (C. G.). 
Velasquez, an account of his life and 
works. — New- York, John LaneCo., i9o8. 
—8.° marq., xviri-H2i8 págs. con 135 gra- 
bados.-6,25 fr. (4440 



bibliografía 



3oí 



Cardauns (Ludwig). Paul III, Karl V, 
Franz I in den Jahren 1535-1536. — Rom, 
Loescher, i9o8. — 8.*, 100 p-igs. — 3.45 
francos. (4411 

Cauzons (Th. de). Histoire de l'Inquisi- 
lion. Franca. T. I.er Les origines de l'In- 
quisition.— Saint-Amand, Bussiére, i9o9. 
— S.**, LV-hSoo págs. (Nouvelle Bibliothé- 
que historique.) \Hi^ 

Chvrencey (Comte de). Neuf étymoio- 
gies b sques: Augurri, a. Behi, a. Char- 
dango, a. Deus a. Hari, a. Lur, ra, Me- 
nasta. Ur, a. Zamari, a.— Bayonne, A. La- 
marignére, i9o8.— 8.^ 7 págs. (De \aRevue 
Intern a ti nale des Etudes Basques. ) [i i43 
Charbiaut (Henri). Alphonse XIII inti- 
me.-Paris, P. Dupont, 1908.-8.** men., 
308 págs con láms. (4U4 

Clarke (Edward E.). Quelques restes de 
l'architeclure normande primitive en An- 
gleterre.— Rouen, Gy, 1908.-8." men., 
13 págs. (Dt\ Bulletin de la Sociéié libre 
de Emulation du Commerce etde l'Indus- 
trie de la Seine Injérieure.) (4445 

CoNSTANS (L.). Les Chapitres de paix el 
Ic Statut maritime de Marseille. Texte 
provengal des xni^ et xiv^ siécles.— Tou- 
louse, E. Privar, i9o8.— 8.<», 93 págs, (üe 
los Annales du Midi, t. i9.) [5446 

Dayot (Armand). Napoleón,.. Illuslra- 
tions o'aprés des peintures, sculptures, 
gravurer, objets, etc. du temps.— Paris, 
Hemmerlé, i9o8.— 4.° prolong., 352 páiís. 
-i5fr. 14417 

DiEUDONNÉ fA.). Les derniéres monnaies 
pseudo-jutonomes d'Antioche et de Nico- 
médie sous l'empire r^main.— Nogent-le- 
Rotrou, Daupeley-Gouverneur, i9o8.— 
^.•, 24 págs., con grab.(De las Mémoires 
déla S ciété Nationale des Antiquaires de 
France, 1. 67.) [4418 

DiNo (Duchesse de). Chronique de 1831 
á 1862 de la... (puis duchesse de Talley- 
rand et de Sag.m) Publiéeavec des anno- 
tations et un index biogr.iphique, par la 
princesse Radziwill, iiéc Castellane /. 
1821-1835. Avcc un portrait en héliogra- 
vure.— París, Plon-Nourrit etC.ic, i9o8, 
-8.», 471 págs. -7.5o fr. [4419 

Enlart (C). La Volupté et la Mort. A 
propos d'une figurine d'ivoire du Musée 
de Cluny. — N'.gent-le Rotrou, DdUpeley- 
Gouverneur, 1908—8.°, 24 págs. con gra- 



bados y láms. (De las Mémoires de la So- 
ciéié Nationale de Antiquaires de France, 
t. 67.) [4450 

Farinelli (Arturo). Dante e la Francia 
dall'ttá media al secólo di Voltaire.— Mi- 
lano, [U. Allegretli], i9o8. — 2 volúme- 
nes, 8.° [4451 

Fortín (Adrien). Les Croisades.— Paris, 
Blétit, i9o9.— 16.°, 63 ^Ags.iScienceet Re- 
ligión, n.^ 5o6. Questions historiques.) [1452 

Frati (L.). índice dei codici latini con-r 
servati nella r. Biblioteca Universitaria di 
Bologna. — Firenze, [Galletti e Cocci], 
1909.-8.", 5o 1 págs. (De los Studi italiani 
di Filología classica, vol. xvi-xvii.) [4455 

Gabotto (Fcrdinando). V. Alessio (Fe- 
lice). 

Gnoli (D.). Have Roma. Chiese, Monu- 
menti, Case, Palazzi, Piazze, Fontane, Vi- 
lle.— Roma, [Tip. Editrice Romana], i9o9. 

— 8.0 marq., V114- 2 5o págs. (.1454 
Hartley (C. G.). V. Caivert(Albert F.). 
Mkinemann (Fr.). Bibliographia der 

schweizerischen Landeskunde V. 5. In- 
quisition, Intoleranz, Exkommunikation, 
ínterdikt, Index, Zensur; Sektenwesen, 
H«.xenwahn und Hexenprozesse, Rechts- 
anshau ungen. //.— Bern, Wyss, i9o8.— 
8.", xxii + 216 págs.-3 fr. [4455 

Heudiéres ( Louis d'). Notice sur les 
fonts baptismaux de Thuit-Signol, Tour- 
ville-la-Campagne et Bv)nnevilla-Aptot ct 
sur la statuaire de l'église d'Epreville-en- 
Roumois (Eure). — Brionne, Amelot, i9o8. 

— 8.**, 1 1 págs. con grabs. [4456 
HuBERT (uucien). L'Eveil d'un monde. 

L'oeuvre de la France en Afrique occi- 
denlaU'. — Evreux, Hérissey et fils, i9o9.— 
16°, 256 págs. — 3,5o fr. (Bibliothéque 
d'HisVñre contemporaine.) [4457 

Inventaire sommaire des Archiives du 
Département des Affaires Etrangéres. Co- 
rrespondance politique. T. 2. i.re partie: 
Bnde, Bale, Baviére, Brésil, Brunswik- 
H'HOvre, Chili, Cologne, Colombia, Cor- 
sé, IDanemark, Dantzig.— París, Imp. .Na- 
tionale, i9o8. — 8.", 299 págs. (Minisíére 
des A ff aires Etrangéres.) [4458 

Jebphanion (Guillaume de). Deux chapel- 
les souterraines en Cappadoce.— Angers, 
Brudin etC.ie, i9o8. — 8.*, 32 págs. con 
grabs. y láms. (De la Revue Archéologi- 
que,) [4459 



:)02 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



JoosTiNG (J. G. C). Het archief der heer- 
lijkMeid Ruinen.— Leiden, Brill, i9o8. — 
8.". 134 págs.— 3,6ofr. 4460 

K.\TALOGder Aargauischen Kanlonsbi- 
bliothek, Alphabetischer Katalog, Fortset- 
xung, enthaitend den Zuwachs von 1868- 
i9o8. V/.(G-M;.-Aarau, Keller, i9o8.-- 
8.", IV -I 781 págs.— 3 fr. [446t 

Lafond (Paul). La Sculpture espagnole. 
— Píiris. A. Picard. i9o8.— 8.«, 336 págs. 
con grabs.— 4 fr. 4i62 

Lanzac de Laborie (L. de). Paris sous 
Napoleón, T.5: Assistance et Bienfaisance, 
Approvisionnement.— Paris, Plon, Nourrit 
et C.ie, i9o8. — 8." men., 366 págs. — 
5 fr. [4463 

Lee (Sidney Lazarus). V. Stephen. 
(Leslie). 

Maragliano (Alessandro). Le gride rac- 
colte neU'archivio municipale de Voghera; 
repertorio e Índice cronológico, ad uso 
degli studiosi di storia lócale.— Casteggio, 
R. Cerri, i9o8.-8.", 56 págs. 14464 

iMiCHON ('Etienne). Bas-reliefs a.itiqueü 
de la Corsé.— Paris, Imp. Nationale, i9o8. 
— 8.**, 1 1 págs. con 4 láms. U465 

Mpnch (P.). Revolutionen og Napoleón 
1789-1815. Historiske Perioder. /. — 
Kjoebenhavn. Gyldendal, i9o8. — «.", 
104 págs.— 2 fr. [4466 

Naber(J. W. A.). Prinsess Wilhelmina, 
gemalin van Wilhelm V, prins van Oran- 
je.— Amsterdam, Meulenhoff, i9o8. — 8.°, 
VIII -H 304 págs. con láms. — 12 fr. [4467 

París (Gastón). Légendes du moyen age 
(Roncesvaux, le Paradis de la Reine Si- 
bylle, la Légende du Tannhauser, le Juif 
errant, le Lai de l'oiselet). j.c édition. — 
Paris, Hirondart et C.ie, i9o8.— i6.°, 
iv 4- 293 págs.— 3,5o fr. [4468 

Patrucco (Cario). V. Alessio (Felice). 

Reinach (Salomón). Sculptures inédites 
cu peu connues.— Angers, Burdin et C.ie, 
i9o8.— 8.^ 18 págs. con grab. (De \d.Revue 
Archéologique.) [4469 

RiEi>ER (K..). Romische Quellen zur 
Konstanzer Bistumsgeschichte zur Zeit 

den Pápste in Avignon 1305-1378 Wien, 

Holder, i9o8. — 8.", xc+738 págs.-36 
francos. [4470 

RoccHi (Enrico). Le fonti storiche dell' 
trchitettura militare.— Roma, Officina po- 



ligrafica editrice, í9o8 8.", xxxiv-i-5o9 

págs. — 2 fr. [4471 

RocHEBRUNE (R. de). Une épée carlovin- 
gienne, par le comte...— Vannes, Lafolye 
fréres, i9o8. — 8.°, 28 págs. con grabs. (De 
la Revue du Bas-Poitou.) (4472 

Romano (Aurelio), La cittá e il comune 
di Napoii: notizie storiche, 1 33 1-1904.— 
Napoli, [A. Tranil, i9o9.-8.«, 253 págs, 
— 4 lir. (4173 

Sacan (Duchesse de). V. Diño (Duches- 
se de). 

Saladin (Henri). Tunis et Kairouan.-» 
Evreux, Hérissey et fils, i9o8.— 4.'', 148 
págs. con 1 10 grabs. (Les Villes d'art céle- 
bres.) (4i74 

SiMONATTi (Mario). Faíence et ses faíen- 
ces. Traduction de la deuxiéme édition 
¡talienne.— Sancasciano in Val di Pesa, fra- 
telli Stianti, I9o9.-I6.^ 22 págs. (4475 

Stephen (Leslie) and Lee (Sidney Laza- 
rus). Dictionary of national biography. 
New édition//. (Beal-Browell).— London, 
Macmillan, i9o8.— 8.°, vi +• 1395 págs.— 
20 fr. [4476 

SuAU (Pierre">. San Francesco Borgia 
(i5 10-1572). Traduzione dal francese.— 
Roma, Desclée e C, i9o9. — 16,", 200 pá- 
ginas.— 2 lir. (y Santi, n." 31.) (4477 

Talleyband (Duchesse de). V. Diño 
(Duchesse de). 

Teste (Paulin). Le Cardinal de Gran- 
velle (avec documents inédits). — Paris, 
Charpentier, 1908.-8.", 14 págs. con escu- 
dos, [4478 

— Catalogue des manuscrits russes et 
slavons de la Bibliothéque Nationale. — 
Paris, Charpentier, i9o8. — 8.", 16 págs. 
á 2 cois. [4179 

Trifone (Romualdo). Le giunte di st;ito 
a Napoli nel secólo xviii: studio su docu- 
meriti ineditti tratti dall'Archivio di Stato 
di Napoli.— Napoli, N, Jovene e C, i9o9. 
—8.", XV 4- 240 págs.— 6 lir. [4480 

Van Bastelaen (Rene). Les estampes de 
Peter Bruegel l'ancien.— Bruxelles, Van 
Oest, i9o8.— 4.°, 76 págs. ~\- 134 láms.— 
2 5 fr. [4481 

Vernier (J.). Etat sommaire des Archi- 
ves départementales posténeures á 179,0, 
rédigé par... Seine Inférieure. .Serie T. 
Instructioij publique; sciences et arts.— 



bibliografía 



3o3 



Rouen, Lecert fils, i9o8.— 4.°, 39 págs. á 
2 cois. [448*? 

R. de Aguirre. 

REVISTAS ESPAÑOLAS 

1.*' Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra que se publiquen en 
España en cualquier lengua ó dialecto, y de 
las que se publiquen en el extranjero en len- 
gua caí- lellana. (Sus títulos irán en letra cur- 
siva.) 

2.° Los artículos de historia y erudición que 
se inserten en las revistas no congéneres de la 
nuestra, en iguales condiciones. 

La Alhambra. i9o8. 30 Septiembre. Bai- 
len (continuación), por Francisco de P. 
Valladar. — Quién redactó la réplica de 
Cádiz en 1810. Dos granadinos olvidados, 
por Santiago Casanova.—La prensa marro- 
quí y la hispano africana, por Antonio Al- 
magro.— Homeciaje á Rueda, por Cándida 
Lópe;^ Venegas.= \b Octubre. Bailen 
{continuación), por Francisco de P. Valla- 
dar.— La^s ermitas ce. Córdoba (coníinua- 
cí':n).— La prensa marroquí y la hispa- 
no-africana (continuación), por Antonio 
Almagro. = ^i Octubre. Ba'úén (continua- 
ción), por Francisco de P. Valladar.— Do- 
cumentos históricos. Granada. Fundación 
del Convento de San Francisco, por Ángel 
Ortega.— La prensa marroquí y la hispano- 
africana (continuación), por Antonio Alma- 
gro. ^=1 5 Noviembre. Bailen {continua- 
ción), por Francisco de Y* . Valladar.— 
Documentos históricos. Granada. Funda- 
ción del Convento de San Francisco {con- 
clusión), por Ángel Ortega.— La prensa 
■narroquí y la hispano-afncana (conclu- 
sión), por Antonio Almagri).—E\ castillo 
de la Calahorra, por Francisco de P. Va- 
lladar.— Cvónlca granadina. Las pinturas 
árabes de la Torre de las Damas, por V.= 
30 Noviembre. Bailen. Una anotación 
interesante, por Rafael Gago Palomo.— E\ 
castillo de la Calahorra (continuación), por 
Francisco de P. Va//a¿/ar.— Crónica gra- 
nadina. Los restos de Ganivet. — El Rey y 
\& Alhambra, por V.= i5 Diciembre. 
Bailen (continuad n), por Francisco de P. 
Valladar.— E\ Fargue y Aben Aljathib, 
por Miguel Garrido Atien:^a.—E\ retrato 
de Alonso Cano, por, el Bachiller Solo.— 



El castillo de ia Calahorra (continuación), 
por Francisco de P. Valladar. ^Crón'icai 
granadina. Ganivet y Granada.— El cente- 
nario de Gerona, por V.:=3 i Diciem- 
bre. Bailen (continuación), por Francisco 
de P. Valladar.— Arte plateresco, por Pe- 
layo Quintero.— Monumentos destruidos 
La Puerta del Sol, por V. 

Boletín de la Comisión provincial de Mo 
numentos histéricos y artísticos de Orense 
i9o8. Septiembre-Octubre. San Miguel de 
Celanova, por Vicente L¿zm;?erej. — Ins- 
cripciones romanas del Bierzo, por M. 
Góme^-Moreno. — Epigrafía romana de la 
ciudad de Astorga {cuntinu ación), por 
Marcelo Maclas.— Ga\\c\a y la Exposición 
de Arte retrospectivo de Zaragoza, por 
José Villa-amil X Catiro. — Documentos 
históricos: «Decreto de! Emmo. Cardenal 
Quevedo autorizando un nuevo subsidio 
voluntario para la guerra de la Indepen- 
dencia», por E. M. A.— Lámina suelta: 
Vista exterior de San Miguel de Celano- 
va. =Noviembre-Diciem bre. Santa 
Comba de Bande, por Vicente Lampére^. 
—Galicia y la Exposición de Arte retros- 
pectivo de Zaragoza (continuación), por 
José Villa-amil y Casíro.— Epigrafía ro- 
mana de la ciudad de Astorga y^continua- 
ción), por Marcelo Madas.— Galicia pre- 
histórica, por Benito F. A/o«so.— Docu- 
mentos históricos, por Eugenio Marquina. 
—Noticias. 

Boletín de la Institución Libre de En- 
señanza. i9o8. 30 Noviembre. El tercer 
Centenario de la Universidad de Oviedo, 
por 5.= 3 I Diciembre. Bosquejo his- 
tórico de la enseñanza en la República Ar- 
gentina, por Carlos Octavio Bunge= 
i9o9. 31 Enero, La Universidad en la 
Edad Media, por A. Sluys. 

Boletín de la Real Academia de Buenas 
Letras de Barcelona. i9o8. Octubre á Di- 
ciembre. La població deis Ducats catalans 
de Grecia, per Antoni Rubio y Lluclu— 
Cartoral de Caries Many, de la S^-u de Ge- 
rona {accibameni),^eT Joaquim Botet y 
5isó.— Introducción á la lectura de unos 
fragmentos de las traducciones catalanas 
de U Fiammeta y del Decamerone de Boc- 
caccio (continuación), por I. Bonsoms.— 
Noticias.— Lista de los señores académicos 
de número, por orden de antigüedad, en 



3o4 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIB LIOTECAS Y 



31 de Diciembre de i9o8.— Académicas 
correspondientes.— índice. 

Boletín de la Real Academia de la Histo- 
ria. i9o9. Marzo. Objetos egipcios encon- 
trados en 'larragona , por Rodolfo del 
Ci7síí7/m.— Kstudios históricos (i5 i5-i555\ 
por el Excmo. Sr. D. Francisco de Laigle- 
sia, por Manuel Pére^ V'/V/iimi/.— Canales 
de la Sierra. Su fuero antiguo, por Fidel 
Fita— Estudios de códices visigodos (con- 
tinuación), por Guillermo Ant din.— l.as 
ruinas de Carteya, por Enrique Romero de 
Torras.— El estudio del vascuence conde- 
corado por la Universidad de Oxford, por 
W. W. Aíerry.— Manuscritos célticos en 
Bilbao, por E. S. Dodgson.—Nuexai ins- 
cripción romana de Lincoln, por Fidel 
i^i7a.— Noticias.=Abril. Estudios de códi- 
ces visigodos (conclusión), por Guillermo 
j4nfo//n.— Marruecos. Ruinas de Schel-la. 
Notas epigráficas, por Emilio Bonelli.— 
Miliarios inéditos de Tordomar, por Fidel 
Fíía.— Tyriens et celtes en Espagne, por 
L. Siret. -l.Oü manuscritos célticos en la 
Biblioteca de la Diputación de Vizcaya, 
por Eduardo S. Doí/^ion.— Nueva inscrip- 
ción romana de la ciudad de A.storga, por 
Marcelo Ai jefas.— Nueva inscripción del 
Bier.zo, por Manuel Góme^ Moreno. —No- 
ticias. 

Bolleti de la Societat Arqueológica Lu- 
liana. i9o9. Febrer. La apología del Doc- 
tor Dimas de Miguel y el catálogo de las 
obras de Raymundo Lulio del Dr. Arias 
de Lovola (continuad n), por Pedro Blan- 
co.— Reclamacions de les filies den Sanxo 
de Mal'orques contra la confiscado de 
bens im posada a son pare per feel segui- 
dor de Jaume 111, per E. K. Ag'wí/d.— Bio- 
grafía y cartulario del primer Obispo de 
Mallorca (coníiHMaciónt, por lúdtao Rotger 
y Jo.>é M/ra/Zes.— Dues cartes en vers. Ma- 
tines, del mestre Joan Munianer al poeta 
cátala Jaume Rodoreda, per E. K. Aguiló. 
— Folk-Lore balear. Tradicions populars 
mallorquines (coptinuació), per Antón i 
M.' A/cover. = M a r s . Societat Arqueo- 
lógica Luiiana. Junta general. Sessió del 
die 3 1 de Janer de 1 9o9, per P. A. Sanxo.— 
Publicacions rebucies durante l'any i9o8, 
per P, A. Sanxo.— La. apología del Doc- 
tor Dimas de .viguel y el catálogo de las 
©bras de Raymundo Lulio del Dr. Arias 



de Loyola (continuación), por í^edro Blan- 
co. — Un título de Familiar del Santo Ofi- 
cio, por José Planas y Sagrera. — Docu- 
mentos curiosos del Archivo municipal de 
Sansellas: III. La Universidad de Sanse- 
llas ante las disensiones de Forenses y 
Ciudadanos (1452-53), por J. Ramis de 
Ayreflor y 5urerf¿í.— Biografía y cartula- 
rio del primer Obispo de xWaÜorca (conti- 
nuación), por Mateo Rotger y José Mira- 
lles.=\bT'ú. La apología del Dr. Dimas 
de Miguel y el catálogo de la.s obras de 
Raymundo Lulio del Dr. Arias de Loyola 
(.continuación), por Pedro fi/¿iHCO.— Espí- 
ritu del Beato Ramón Lull, por Jaime Bo- 
rríís— Las cien proposiciones atribuidas 
por Eymerich al Beato Lull, por Fiancisco 
Villarongay Ferrer —Datos para la his- 
toria de la Biblioteca Capitular de Ma- 
llorca {continuación), por José Mirallesy 
S^erí. — Folk-Lore balear. Tradicions po- 
pulars mallorquines (continuado), per 
Antoni M.* A /coí'er. — Publicacions re- 
budes 

La Ciudad de Dios. i9o9. 5 Marzo. Ti- 
pografía y bibliografía españolas del si- 
glo xv (comc/wsíó»i>, por Benigno Fernán- 
desi^=2o Abril. Cartas y sermones iné- 
ditos del Beato Juan de Avila, por M. F. 
Miguélej. 

Cultura EspaíJola. i9o9. Febrero. Da- 
mián Forment en la catedral de Barbas- 
tro, por Mariano de Pans. — Algo sobre el 
«Churriguerismo», por Vicente Lampera:; 
y Romea.— Notas'- El despojo de los Zur- 
baranes de Cádiz, el viaje de Taylor y la 
efímera Galería Española del Louvre, por 
Elias Tormo. — La moral gnómica de 
Abenhazarn, por Miguel Asín Palacios. — 
¿Cómo debe ser enseñada la Historia?, por 
Eduardo ¡barra y Rodríguei{—Re\isiii bi- 
bliográfica: Guerra de la Independencia.— 
I. Bibliografías: Fredérich M. Kircheisen: 
Bibliographie du temps de Napoleón; Ibá- 
ñez Marín: Bibliografía de la guerra de la 
Independencia. — 11. Sucesos particulares: 
Juan Pérez de Guzmán: El Dos de Mayo 
en Madrid; Manuel Gómez Imaz: Los ga- 
rrnchistas en Bailen; Antonio Rodríguez 
Villa: Vida del Teniente General D. Pablo 
Morillo.— \\\. Sitios de Zaragoza: Mariano 
de Paño: La Condesa de Bureta; Carlos 
Riba: Los sitios de Zaragoza; Ramón Ca- 



bibliografía 



3o5 



dena: Los sitios de Zaragoza; Luis Mendi- 
zábal: La fuerí^^a del patriotismo; Francisco 
Aznar Navarro: El cabildo de Zarago:^a en 
1808 y i8og\ Mario de la Sala: Defensores 
de Zaragoza. — \y. Historia interna: Des- 
devises: Le Conseil de Castille en i8o8\ 
Juan Pérez de Guzmán: Carlos IV y Ma- 
ría Luisa.— V. Historias locales: Fermín 
Canella: Memorias asturianas del año 
ocho; M. Gómez Imaz: Sextilla en 1808; 
Román Gómez Villafranca: Extremadura 
en la guerra de la independencia; Domin- 
go Gascón: La provincia de Teruel en la 
guerra de la Independencia (Eduardo Iba- 
rríT).— Noticias. 

Euskal-Erría. i9o8. i5 Noviembre. 
Misceláneas históricas. Documentos rela- 
tivos á Juan Sebastián del Cano {conclu- 
sión)^ por el Marqués de Seoane.~E\ país 
euskaldun. Observaciones sobre su len- 
gua, por Fermín //^rnín.— Revista litera- 
ria: Tesoro de la lengua castellana, por 
E. G6me:( de Raquero. ~H\á2i\^mdiáe, Ecei- 
ra.= 30 Noviembre. La Biblioteca Mu- 
nicipal de San Sebastián [consta de 7.000 
volúmenej»], por F. Lópe^ Alen. — Misce- 
láneas históricas. Documentos interesan- 
tes (continuación), por el Marqués de 
5eoa«e. — Celtas, iberos y euskaros (con- 
iinuación), por Arturo Campión —Guipúz- 
coa. Hidalguía de Goitia.= I 5 Diciem- 
bre. La Biblioteca Municipal de San Se- 
bastián (conclusión), por F. Lópe^ Alen.— 
Documentos y sellos de los Concejos de 
San Sebastián y Fuenterrabía, año de 1297, 
por el Marqués de Seoane.—La. feria de 
Santo Tomás de San Sebastián, por Siró 
Alcain. = ^o Diciembre. Misceláneas 
históricas. Documentos interesantes (con- 
clusión), por el Marqués de Seoane.— Ma- 
rino donostiarra. José de Leyzaur, por 
Camilo Riquer y Zabecoe.—CoXVáS, iberos 
y euskaros {continuación) , por Arturo 
Campión. 

La Ilustración Española y Americana. 
i9o8. 1 5 Noviembre. La Exposición de 
Zaragoza (continuación), por R. Balsa de 
la Vega. =^2 2 Noviembre. La Exposi- 
ción de Zaragoza (continuación), por R. 
Balsa de la Vega. = 30 Noviembre. La 
Exposición de Zaragoza (continuación), 
por R. Balsa de la Vega.—E\ General Mo^- 
reau en España, por Juan Pére:^ de Gua- 



rnan. = 8 Diciembre. Monumentos his- 
tóricos del Regimiento Inmemorial del 
Rey, por Manuel G. Simancas. =b i 5 Di- 
ciembre. Nuestra poesía popular entre 
los judíos, por Rodolfo Gz7. = 30 Di- 
ciembre. Las excavaciones de Memfis, 
por Vicente Vera. = I 9o9 . i5 Enero. 
Los Príncipes y las letras, por Juan Pére:^ 
de Giíf man. = 3 o Enero. El teatro del 
Príncipe en 1 808, por Narciso Dia\ de Es- 
copar. = 8 Febrero. El Sil, por R. Ba/- 
sa de la Vega. = 8 Marzo. Los dramá- 
ticos del siglo xviii: Guillen de Castro, 
por Narciso Di'a^ de Escovar. = 1 5 Mar- 
zo. La iglesia de Santa Cruz, luego 
ermita del Santo Cristo de la Luz, en To- 
ledo, por Manuel G. Simancas.=2 2 Mar- 
zo. Cómo trabajaban los Reyes del anti- 
guo régimen, por Juan Pére!{ de Guarnan, = 
30 Marzo. Don Mariano José de Larra, 
«Fígaro», por Alejandro Larrubiera. — La 
leyenda de Armentera, por R. Balsa de la 
Vega. 

La Lectura. i9o9. Enero. Zorrilla, por 
la Condesa de Pardo-Ba:;[dn.— Notas acerca 
de la Universidad de Oviedo, por Adolfo 
A. Buylla.— Revista geográfica, por Anto- 
nio Blái^que:^.— Poesía: La Procesión de la 
Naturale:{a y Vaso de roció. Los grandes 
maestros: Salvador Rueda y Rubén Darío 
(Enrique Díe:(-Canedo).— Arte: Historia de 
la Arquitectura cristiana española en la 
Edad Media (Rafael Domenec/t).— Historia: 
El Conde de Fuentes y su tiempo (J. De- 
leito y Piñuela). = Febrero. Zorrilla 
(continuación), por la Condesa de Pardo- 
Ba^dn. — Rincones de la Historia [Ade- 
lanto social de Castilla en los comienzos 
del siglo xii] (continuación), por Gabriel 
Maura Gama^o. — Historia: Louis XI en 
Pélerinage (J. Deleito y Piñuela). = Mar- 
zo. Rincones de la Historia [La corte de 
Alfonso «el Emperador» y las de su tiem- 
pol (continuación), por Gabriel Maura Ga~ 
ma^o. — Historia: Précis d'histoire de la 
littératurc espagnole ( J. Deleito y Piñuela). 
—Libros cubanos: Cervantesy el Duque 
de Sessa (Javier Acepedo). = A bril . Nico- 
lás Wasilievich Gogol ( 1 8o9- 1 852 j, á pro- 
pósito de su primer centenario, por Julián 
Juderías.— Historia- La transformación del 
Japón (J. Deleito y Piñuela).— Literatura: 
La leyenda de Don Juan. Orígenes poéti- 



3.a ¿POCA. -TOMO XX 



20 



3o6 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



eos de <(^El burlador de Sevilla» y <kConpi- 
dado de piedra» (Federico de Onis). 

Memorial de Artillería. i9o9. Abril. 
Musco de Anillería. Un proyectil muy 
curioso (del siglo xviiPj.—El campo de ba- 
talla de Bailen. 

Nuestro Tiempo. i9o8. Octubre. Re- 
vista de Filipinas. La primera conjuración 
separatista (i587-i588), por \V. E. Re- 
tana, =No\iembre. «La Celestina» en 
Amato Lusitano, por Ricardo yorg-e.— La- 
rra y Ganivet, por José G.Acuúa.= i 9o9. 
Marzo. Orígenes de la decadencia espa- 
ñola, por Jerónimo Becker. 

pEQUEr5AS Monografías de Arte. 1907. 
Octubre. Ornamentación, decoración, es- 
tilización, por Gregorio Muño:{ Dueñas. = 
Noviembre. La columna egipcia y su 
valor decorativo, por Ricardo Agrasot. = 
Diciembre. La columna egipcia y su 
valor decorativo {conclusión), por Ricardo 
Agrasot. — Los elementos decorativos y 
ornamentales en la Arquitectura mudejar, 
por Vicente Lampére:^ y Romea. = i 9o8. 
Enero. La escultura hispano-cristiana 
de los primeros siglos de la Era, por José 
Ramón Mélida. = Febrero. La escultura 
hispano-cristiana de los primeros siglos 
de la Era {continuación), por José Ramón 
Mélida. = Marzo. La escultura hispano- 
cristiana de los primeros siglos de la Era 
{conclusión), por José Ramón Mélida. = 
Abril. Lorenzo Coullaut Valera, por 
José Ramón Mélida. =Mayo. Un monu- 
mento desconocido. La ermita de San 
Baudelio, en término de Casillas de Ber- 
langa (provincia de Soria), por Manuel 
Aníbal Alvares y José Ramón Mélida. = 
Junio. Un monumento desconocido. La 
ermita de San Baudelio, en término de 
Casillas de Berlanga provincia de Soria) 
{conclusión), por Manuel Aníbal Alvare^^ y 
José Ramón Mélida. 

Razón y Fe. i9o8. Diciembre. La maso- 
nería en España durante la guerra de la 
Independencia, por A. Pére:{ Goycna.— 
Con motivo del Centenario de la Indepen- 
dencia, por E. Porf/7/o. = i9o9. Febre- 
ro. Diferencias entre la Iglesia y el Es- 
tado con motivo del Real Patronato en el 
siglo xviii {continuación), por E. Portillo. 
—Examen de libros: El Dos de Mayo en 
Madrid (E. Poríi7/o). = Ma rz o. Lope de 



Vega como hombre y poeta sagrado {re- 
sumen y conclusión), por J. M. Aicardo.— 
Lo divino y lo humano en la Historia 
(continuación), por E. Por*i7/o. = Abril. 
Lo divino y lo humano en la Historia 
{continuación), por E. Portillo.— Examen 
de libros: Vida de San Francisco Javier, 
Apóstol de las Indias y del Japón (E. Por- 
tillo). 

Repista de la Asociación Artístico-Ar- 
queológica Barcelonesa. i9o8. Julio-Di- 
ciembre. Malaca. Estudios históricos.— 
I. Textos, sincronismo y clasificaciones. 
— II. Sincronismo del desarrollo de la 
civilización ibera hasta el quinto siglo de 
nuestra Era.— III. Heroísmo y salvajismo 
de los hispanos hasta Augusto.— IV. Algu- 
nos fastos romanos, por M. R. de Berlan- 
ga.— An&ls inédits de la Vila de la Selva 
del Camp de Tarragona (continuado) f 
per Joan Pié. — La Junta de Gerona en sus 
relaciones con la de Cataluña, 1808 y 
i8o9 {continuación), por Emilio Grahit.— 
Impresions de Penyiscola, per Joaquim de 
Gispert.— Un document curios [procedente 
de la Inquisición de Barcelona].— Excava- 
ciones de Ampurias, por M. Rodrigue:^ 
Codold.— Una. nova inscripció romana, per 
Joseph Gudiol y Cwmi//.- Comunicacio- 
nes. — Bibliografía. — índice. 

Revista general de Marina. i9o8. Di- 
ciembre. El combate de Trafalgar (con- 
tinuación), por Pelayo Alcalá Galiano. — 
i9o9. Marzo. El combate de Trafalgar 
{continuación), por Pelayo Alcalá Galiano. 

R. de Aguirre. 



REVISTAS EXTRANJERAS 

I." Los sumarios íntegros de las revistas 
congéneres de la nuestra, consagradas princi- 
palmente al estudio de España y publicadas 
en el extranjero en lenguas no españolas. (Sus 
títulos irán en letra cursiva.) 

2." Los trabajos de cualquier materia refe- 
rentes á España y los de Historia y erudición 
que se inserten en las demás revistas publica- 
das en el extranjero en lenguas no españolas. 

Académie des Inscriptions & Belles-Let- 
TRES [de Parisj. Comptes Tendus. i9o8. 
Noviembre. Gustave Glotz, Les esclaves 
et la peine du fouet en droit grec — P, De- 



felBLlOG RAFIA 



3 07 



LATTRE, Fouilles dans le llanc sud de la 
colline de Bordj-Djedid. á Carthage. 

Archivo histórico portuguez. i9o8. Di- 
ciembre. SoLSA ViTERBO, Dois poetas de 
apellido Cámara. (Ainda o poeta Sucare- 
11o).— Pedro A. de Azevedo, Os óiganos 
em Portugal no sec. xvi e xvii.— Antonio 
Baiao, a inquisiqao em Portugal e no Bra- 
sil.— 5. '^ follia da Armciria Portuguesa. 

La BiBLiOFiLiA. !9o8. Diciembre. i9o9. 
Enero. G. Boffito, D'un importantissimo 
códice in parte inédito del secólo xiv. — 
Leonardo Olschki, Letterati e la stampa in 
Germania. — U. Dorini, La mostra dei do- 
cumenti per la storia delle scienze all'Ar- 
chivio di Stato Florentino. 

Bülleti.n du bibliophile et du bibliothé- 
CAiRE. Enero. Savigny de Moncorps, Bí- 
bliographie de quelques almanachs illus- 
tré.s du xviii^ siécle. — J. B. Martin, Incu- 
nables de bibliotheques privées. 

BuLLETiN HisPANiQUE . Encro-Marzo. A. 
ScHULTEN, Les camps de Scipion á Nu- 
mance. Deuxiéme rapport. (Fouilles de 
1907). — R. J. Cuervo, Algunas antiguallas 
del habla hispano-americana.— E. Pineyro, 
Cienfuegos. — Ph, H. Churchman, Lord 
Byron's experiences in the Spanish Pe- 
nínsula in i8o9. 

BüLLETIN DE l'InSTITUT INTERNATIONAL DE 

BiBLioGRAPHiE. i9o8. Fasc. 4-5. H. La Fon- 
TAiNE et P. Otlet, L'état actuel des ques- 
tions bibliographiques et l'organisation 
Internationale de la documentation . — 
J. CuvELiER, Les archives au point de vue 
de la documentation et les inventaires d' 
archives. 

Classical philology. Enero. Henry W. 
Prescott, Studies in the grouping of 
nouns in Plautus.— Edward A. Bechtel, 
Finger-counting among the Romans in 
the fourth century.— B. L. Ullman, The 
book división of Propertius.— Th. Kluge, 
Studien zur Topographie von Paestum.— 
Cari Darling Buck, An archaic Boeotian 
inscription. 

Le Correspondant. 10 Enero. J. Lacaze- 
Bastard, L'Amérique inconnue: vestiges 
des civilisations primitives. 

Etudes franciscaines. Febrero. Théo- 
phile WiTZEL, Les fouilles et découvertes 
en Mésopotamie. 

Journal dessavants. Enero. P. Durrieu, 



Un siécle de l'histoire de la miniature pa- 
risienne, á partir du regne de saint Louis. 
— J. Flach, La naissance de la chanson de 
geste.= Febrero. A. Méziéres, Lemusée 
Conde en i9o8. 

Memorie storiche forogiuliesi. i9o8. 
Fasc. 2-5. Giovanni Fabris, II códice udi- 
nese Ottelio di antiche rime volgari. 

Modern language notes. Febrero. K. 
Pietsch, Don Quijote I. Prologo: non bene 
pro tato libertas vendiiur auro.—G. T. 
Northup, El libro de los gatos. 

The modern language review. Enero. 
Milton A. Buchanan, Short stories and 
anecdotes in Spanish plays. 

Modern philology. Enero. Philip Schuy- 
1er Allen, Mediaeval latin lyrics. 

Nuova antología, i. "Febrero. N. Bar- 
bantini, La gallería internazionale d'arte 
moderna della cittá di "Venezia.— i 6 Fe- 
brero. P. Toesca, La scultura italiana 
nel quattrocento. 

Publications of the Modern Language 
Association of America. Vol.XXIV. N.** i.° 
J. P. Wickesham Crawford, A Spanish 
Farce of the early sixteenth century.— 
John W. Cunliffe, Browning and the Ma- 
rathón race. 

La Revue. i 5 Enero. Manuel Ugarte» 
Le mouvement littéraire en Espagne. 

Revue africaine. i9o8. 3.° y 4." trimes- 
tre. C. GcÉNiN, Notice archéologique sur 
une petite basilique sise á Rouis, cercle de 
Tébessa.— L. Cancel, Etude sur le dia- 
lecte de Tabelbala. 

Revue archéologique. i9o8. Noviembre- 
Diciembre. Rene Dussaud, Poids bilingüe 
provenant de Palestíne. — Paul-Gustave 
Hübner, Le groupe des Muses de la villa 
d'Hadrien.—A. J. Reinach, Les mercenai- 
res et les colonies militaires de Pergame. 
— J. Déchelette, Essai sur la Chronologie 
préhistorique de la Péninsule Ibérique. 

Revue de l'art chrétien. Enero. E. Rou- 
LiN, CEuvres de sculpture de l'abbaye de 
Silos.— L. Cloquet, Menuiserie gothique. 
— P. Mayeur, Portail occidental deSainte- 
Marie d'Oloron (Basses-Pyrénées), et son 
iconographie. 

Revue bénédictine. Enero. G. Morin, La 
formation des légendes proveníales. Faits 
et aper9us nouveaux.— P. de Puniet, Le 
nouveau papyrus liturgique d'Oxford. 



3o8 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MÚSEO^ 



ReVUE des BUÍLIOTHKQUES ET ARCHIVES DE 

Belgique. i9o8. Noviembre -Diciembre. 
V. TüURNEüR, Le Mont des Arts, la Biblio- 
théque royale et les Archives genérales du 
Royaume.— Ch. Pergameni, Connaissances 
requises d'un archiviste d'autrefois. — 
D. Brouwers, La Bibliolhéque publique 

de Namur E. Dony, Les inventaires des 

petites Archives.— Th. Goffin, Recher- 
ches sur les origines de l'Iraprimerie á 
Lierre. 

Revüe des cours et conférences. 7 
Enero. M. Puech, La vie d'Euripide.— 
Abel Lefranc, Le Don Juan de Moliére.= 
28 Enero. Jules Martha, Déla briéveté 
de la vie deSénéq\ie.= \ i Febrero. M. 
Puech, L'Alceste d'Euripide.— Abel Le- 
franc, Le Don Juan de Moliere. 

Revue d2 üialectologie romane. Enero- 
Marzo. B. Scha EL, Die katalanischen 
Pyrenaendialekte.— T. Navarro Tomás, El 
perfecto de los verbos -ar en aragonés an- 
tiguo. 

Revue des étüdes anciennes. Enero-Mar- 
zo. H. Lechat, La frise du Tresor des 
Cnidiens á Delphes: Notes sur la Giganto- 
machie.— Seymour de Ricci, L'Anonymus 
Argentinensis.—M.. Clerc, Inscriptions des 
environs d'Aix. 

Revue des exudes juives. Enero. Ray- 
mond Weill, Le séjour des Israélites au 
désert et le Sinai dans la relation primi- 
tive, l'évoluiion du texte biblique et la tra- 
dition christiano-moderne. 

Revue de Oascogne. Enero. J. Con- 
trasty, Le clergé franjáis refugié en Es- 
pagne. = Febrero. J. Duffour, Décou- 
vertes gallo-romaines á Touget.— J. Con- 
TRASTY, Le clergé frangais refugié en 
Espagne. 

Revue historique. Enero-Febrero. Ch. 

Bournisien, La vente des biens nationaux. 

— Edouard Driault, Bonaparte et le Reces 

gerraanique de 1803. 

La RcvuE de París, i." Febrero. André 



Maurei., Aux Musées du Vatican.— Ale- 
xandre Moret, La passion d'Osiris. 

Revue pédagogique. Enero, Francisque 
Vial, L'objet et la méthode de l'Histoire 
littéraire. = Febrero. Chemin, Les lan- 
gues vivantes et la culture moderne. 

Revue des Pyíénées. i9o8. i. er trimes- 
tre. G. Desdevises du Dezert, La peinture 
catalane primitive d'aprés quelques livres 
récents. 

Revue de synthése historique. i9o8. Di- 
ciembre. Louis Réau. Archives, bibliothé- 
ques, musées: L'organisation des Mu- 
sées. IL 

Rivista delle biblioteche e degli ar- 
CHivi. i9o8. Septiembre-Noviembre. Gui- 
do Valensin, Le biblioteche pubbliche in 
Inghüterra (Public Libraries).— Giovanni 
Livi, Ancora su Piero di Dante e il Petrar- 
ca alio studio di Bologna.— Guido Biagi, 
Le carte dell'Inquisizione florentina a 
Bruxelles.— H. Nyhuus, Le biblioteche po- 

polari in Norvegia Guido Biagi, I libri 

dei soppressi conventi e le biblioteche 
popolari. 

Rivista del Collegio araldico. Febrero. 
Marqués de San Francisco, Apellidos his- 
tóricos de la América Latina: López de 
Peralta. 

Stuüi di Filología moderna. i9o8. Año 
i.° Fase. 1° y 2.° Arturo Farinelli, L' 
umanitd di Herder e il concetto evolutivo 
delle razze.— Paolo Savj-Lopez, L'ultimo 
romanzo del Cervantes (Persilesy Segis- 
munda). 

ZeNTRALBLATT FÜR BiB'uIOTHEKSWESEN . 

Enero. P. Schwenke, Der zetteldruck der 
Berliner Koniglichen Bibliothek.— R, Kai- 
ser, Die neue Instruktion für diealphabe- 
tischen kataloge.=Febrero. H. Füchsel, 
Gescháftsgang und Arbeitsteilung an den 
wissenschaftlichen Bibliotheken. — B. 
Kriutwagen, Vattassos und Littles latei- 
nische Initien. 

Lorenzo Santamaría. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



Por Real decreto, fecha 2 de Abril, ha 
sido jubilado el Inspector primefo del 
Cuerpo D. Manuel Flores Calderón, con- 
cediéndosele honores de Jefe superior de 
Administración civil, libre de gastos, en 
recompensa de sus buenos servicios. 

Por la jubilación del Sr. Flores Cal- 
derón ascienden: á Inspector primero, 
D. Juan Catalina García; á Inspector 
segundo, D. Antonio Rodríguez Villa; á 
Inspector tercero, D. Pedro Torres Lan- 
zas; á Jefe de primer grado, D. Francisco 
Bofarull y Sans; á Jefe de segundo grado, 
D. José María Onís y López; á Jefe de 
tercer grado, D. Alejandro Groizard y 
Coronado; á Jefe de cuarto grado, don 
Carlos Gómez y Rodríguez; á Oficial de 
primer grado, D. VicenteGarcía Guillen; 
á Oficial de segundo grado, D. Narciso 
Sentenach y Cabanas, y á Oficial de 
tercer grado, D. Francisco Navas del 
Valle. 

El Jefe de segundo grado D. Ricardo 
de Hinojosa y Naveros ha sido nombra- 
do Jefe del Archivo y Biblioteca del Mi- 
nisterio de Estado. 



El Oficial de primer grado del Cuerpo 
D. Manuel Fernández Mourillo ha ob- 
tenido, en virtud de oposición, una plaza 



de Oficial Letrado, Jefe de Negociado de 
segunda clase, del Consejo de Estado. 
Reciba la más cordial enhorabuena. 



Por Real orden de 4 de Abril último 
ha sido declarado el Sr. Fernández Mou- 
rillo en situación de supernumerario. A 
consecuencia de esta vacante asciende á 
Oficial de primer grado D. Antonio Gis- 
bert y García Ruiz, reingresando en el 
Cuerpo el Oficial de segundo grado don 
Antonio Cerrajería y Cabanilles. 



Ha sido trasladado D. Inocencio Ro- 
dríguez Alvarez al Archivo y Biblioteca 
del Consejo de Estado, pasando á ocupar 
su vacante en la Biblioteca de la Real 
Academia de la Historia D. Ignacio 01a- 
vide y Carrera. 



Ha sido trasladado á la Biblioteca de 
la Facultad de Filosofía y Letras el Ofi- 
cial de cuarto grado D. Raimundo de 
Lloréns. 



Se ha concedido licencia reglamen- 
taria á D. Luis Salves y Fernández, 
ascendiendo en esta vacante á Oficial de 
tercer grado D. Daniel Prugent y Mi- 
guel. 



3ió 



HFVISTA DK ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Ma ingresado en la Real Academia de 
ia Historia, como individuo de número, 
b. Pedro de Novo y Colson. 



Don José Fiestas y Rodríguez, Oficial 
de segundo grado del Cuerpo, ha sido 
nombrado Delegado Regio, Presidente 
del Consejo provincial de Industria y 
Comercio de Jaén. 



Existe el propósito de girar visitas de 
inspección á muchos Archivos de proto- 
colos y de Notarías por zonas ó Colegios 
notariales. Merece aplauso este pensa- 
miento, que puede redundar en benefi- 
cio de tan importantes Archivos, depen- 
dientes del Ministerio de Gracia y Jus- 
ticia. 

En el proyecto de ley de Presupues- 
tos generales del Estado para el año eco- 
nómico de igio presentado á las Cortes, 
aparecen consignadas las siguientes ci- 
fras para el servicio de Archivos, Bi- 
bliotecas y Museos: Personal, 1.097.500 
pesetas; Material, 282.600 pesetas. 



Se ha dictado una Real orden para 
que los Jefes de las Bibliotecas remitan 
á la Subsecretaría de Instrucción públi- 
ca, dentro del corriente año, un Catá- 
logo abreviado de las obras duplicadas, 
múltiples é incompletas que existan en 
aquellos establecimientos. 



La Gaceta de Madrid del día 2 de 
Abril publica un anuncio de la Subse- 
cretaría del Ministerio de Instrucción 
pública convocando á oposición para 
proveer cinco plazas de Oficiales de 
cuarto grado del Cuerpo facultativo de 
Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólo- 
gos. Sigue al anuncio el Cuestionario, 
compuesto de 100 temas de Archivos 
(Paleografía, Diplomática, Archivolo- 
gía, Latín vulgar y de los tiempos me- 
dios é Flistoria de las Instituciones de 
España); 100 de Bibliotecas (Biblioteco- 



logía, Geografía antigua y de la Edad 
Media, Historia literaria y Bibliología); 
100 de Museos (Arqueología, Museogra- 
fía. Historia de las Bellas Artes, Numis- 
mática y Epigrafía); 25 de Propiedad 
intelectual, y 25 de Organización admi- 
nistrativa (Derecho político y adminis- 
trativo). 



REAL ORDEN SOBRE PROPIEDAD 
INTELECTUAL 

limo. Sr.: En el expediente instruido 
en este Ministerio con motivo de una 
consulta del Jefe del Registro general de 
la Propiedad intelectual sobré anota- 
ción de dos escrituras de venta de las 
obras- musicales que pueda producir en 
lo futuro D. Amadeo Vives y Roig: 

Resultando que el referido D. Ama- 
deo Vives vendió á D. Narciso Martínez 
Colas, por escritura otorgada en 2 de 
Abril de 1907, la propiedad de las obras 
musicales que produjera desde el 29 de 
Junio de 1908 hasta igual día y mes 
de 1914, cuya escritura presentó el com- 
prador en el Registro de la Propiedad 
intelectual para que fuese anotada el 
día 5 de Junio de 1907, y le fué devuelta 
sin hacer anotación de ella, porque sólo 
versaba sobre obras futuras, que no te- 
nían ni podían tener asiento en el Re- 
gistro: 

Resultando que el mismo D. Ama- 
deo Vives cedió á D. Rafael San José, 
por escritura de 19 de Mayo de 1907, un 
conjunto de derechos que versaban so- 
bre obras inscritas ya en el Registro de 
la Propiedad, y, además, todas las que 
produjera desde el 3o de Junio de 1908 
al 1 5 de Mayo de 1916: 

Resultando que, presentada esta escri- 
tura en el expresado Registro el 16 de 
Julio de 1907, se anotó el derecho que de 
ellas nacía sobre las obras ya inscritas 
y se archivó, en cumplimiento de lo or- 
denado en el art. 24 del Reglamento de 3 
de Septiembre de 1880: 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



3] 



Resultando que, en 14 de Enero úl- 
timo, insistió el Sr. Martínez Colas en 
la presentación de la escritura otorgada 
á su favor, siéndole meramente dene- 
gada la anotación, y en vista de la ne- 
gativa, manifestó en el Registro que en 
6 de Noviembre de 1908, dentro, por 
tanto, del plazo señalado en su escritura, 
se había estrenado la obra titulada El 
talismán prodigioso, de cuya música es 
autor el Sr. Vives; y que, con arreglo á 
aquel documento, le pertenece á él, aun- 
que no podía exhibir la partitura de la 
obra, requisito indispensable para ins- 
cribirla en el Registro de la Propiedad 
intelectual: 

Resultando que en 26 de Febrero úl- 
timo presentó la casa Dotesio en la ci- 
tada oficina la partitura completa de la 
obra El talismán prodigioso para que se 
inscribiera á nombre de su autor el se- 
ñor Vives, con la limitación de los dere- 
chos que á dicha casa conceden las es- 
crituras que obran en el Registro, cuyos 
derechos versan sobre la publicación de 
las partituras transportadas para piano: 
Resultando que el Jefe del Registro 
de la Propiedad intelectual, en vista de 
estos hechos, ha consultado á este Mi- 
nisterio cuál de las dos escrituras debe 
anotarse, si la otorgada á favor del se- 
ñor Martínez Colas ó la del Sr. San 
José, pues, si bien la del último está ac- 
chivada en el Registro, por referirse, no 
sólo á obras futuras, sino á derechos 
sobre obras ya inscritas, la del primero 
se presentó antes, y antes también se 
otorgó por el Sr. Vives, fundando el 
Jefe del Registro su consulta en que no 
hay nada legislado en la materia, puesto 
que ni la Ley ni el Reglamento han pre- 
visto casos como éste, y pide, en conse- 
cuencia, que se dicten reglas de carácter 
general á que haya de ajustarse aquella 
oficina en lo sucesivo: 

Considerando que la protección con- 
cedida por las leyes á la propiedad lite- 
raria y artística arranca precisamente' 



del hecho de su inscripción en los Regis- 
tros creados al efecto, y que, por lo 
tanto, hasta que se inscriben las obras y 
las sucesivas modificaciones de la pro- 
piedad á ellas referentes, no empieza la 
Ley á conceder á los interesados la ga- 
rantía de su amparo y la defensa de su 
apoyo: 

»Considerando que en estos Regis- 
tros no pueden inscribirse sino las 
obras literarias y artísticas ya produ- 
cidas y los derechos á ellas referen- 
tes, por lo cual procedió muy acertada- 
mente el Registro declarando con la 
nota de «no inscribible» la escritura 
presentada por el Sr. Martínez Colas, 
puesto que toda ella versaba sobre obras 
aún no producidas y que quizás no lle- 
garan á producirse: 

Considerando que si no declaró igual- 
mente la escritura presentada por el se- 
ñor San José fué porque en su cláusula 
primera se le cedía un conjunto de de- 
rechos sobre obras ya inscritas que po- 
dían y debían ser anotadas; por cuya 
razón, y en cumplimiento de lo dis- 
puesto en el art. 24 del Reglamento, fué 
archivado el testimonio de aquella es- 
critura, sin que del hecho de archivarla 
pueda derivarse derecho alguno que no 
se refiera á las obras ya inscritas y ano- 
tadas, habiendo de entenderse que en lo 
relativo á la venta por el Sr. Vives al 
Sr. San José de las obras qué produ- 
jera en lo futuro, la escritura fué re- 
chazada por el Registro, tan en absoluto 
y de una manera tan categórica como 
rechazó por s<no inscribible» la presen- 
tada por el Sr. Colas: 

Considerando, respecto á la inscrip- 
ción de la obra El talismán prodigioso, 
que su propiedad aparece vendida dos 
veces por su autor en escrituras otorga- 
das á favor dé los Sres. Martínez Colas 
y San José, de las cuales tenía conoci- 
miento el Registro de la Propiedad inte- 
lectual, y no puede hacerse depender la 
anotación del derecho de propiedad 4e| 



3l2 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



caso fortuito de que uno ú otro de los 
que figuran como ad quirentes de la obra 
hayan presentado antes ó después la es- 
critura de donde arranca su pretendido 
derecho, el cual sólo puede ser declarado 
por los Tribunales de justicia: 

Considerando, por último, que, dada 
la frecuencia con que en el Registro de 
la Propiedad intelectual se presentan 
escrituras de venta de obras aún no pro- 
ducidas, caso no autorizado ni previsto 
en la Ley de i o de Enero de 1879 ni en 
el Reglamento dictado para su ejecución 
en 3 de Septiembre de 1880, es de con- 
veniencia dictar reglas en armonía con 
esos preceptos legales, á las cuales se 
atenga el referido Registro en las anota- 
ciones de modificación de la propiedad 
que soliciten los interesados, 

S. M. el Rey (q. D. g.) se ha servido 
disponer lo siguiente: 

I.** Que se suspenda la anotación en 
el Registro de la Propiedad intelectual 
de las escrituras de venta de obras futu- 
ras otorgadas por D. Amadeo Vives y 
Roig á favor de D. Narciso Martínez 
Golas, en 2 de Abril de 1907, y de don 
Rafael San José y Gusano, en 19 de 
Mayo del mismo año, hasta que por los 
Tribunales de justicia, ó por convenio 
eficaz entre las partes interesadas, se re- 
suelva acerca de la validez de dichos tí- 
tulos, y, por lo tanto, á quién corres- 
ponde la propiedad de la obra inscrita 
El talismán prodigioso. 

2.° Que en lo sucesivo se rechacen 
como «no inscribibles» los documentos 
que se refieran á obras futuras, los cua- 
les sólo podrán anotarse á solicitud de 
los interesados después que las obras se 
hayan producido y se presenten para su 
inscripción en el Registro. 

3.° Cuando los documentos compren- 
dan obras inscritas en el Registro de la 
Propiedad intelectual y obras futuras, 
se hará la anotación al pie de las corres- 
pondientes inscripciones, y se tendrán 
por no presentados respecto á las que 



no aparezcan registradas en la fecha de 
presentación de los mencionados docu- 
mentos. 

4." Al presentarse en el Registro para 
su anotación un documento que afecte 
á la propiedad de obras inscritas, se ex- 
presarán en él los títulos y número de 
las inscripciones de las mismas. 

S.** Los documentos que se hayan 
otorgado con fecha anterior á la publi- 
caciónde esta Real orden y nocontengan 
los títulos de las obras cuya anotación 
se pide, serán admitidos por el Registro 
siempre que se acompañe una relación 
de las mismas firmada por el interesado. 

De Real orden lo digo á V. I. para su 
conocimiento y efectos procedentes. Dios 
guarde á V. L muchos años. Madrid, 
10 de Abril de 1909.— i^. San Pedro. 

(Gacela de Madrid de 26 de Abril.) 



REAL ORDEN SOBRE EL SERVICIO NOCTURNO 
EN LAS BIBLIOTECAS 

«limo. Sr.: Uno de ios medios más 
eficaces de difundir la cultura y de ele- 
var el nivel intelectual de nuestro pue- 
blo es fomentar la afición á leer, po- 
niendo nuestras Bibliotecas públicas en 
condiciones de ser utilizadas por todas 
las clases sociales. 

)>El Reglamento vigente para el régi- 
men de estos Establecimientos autoriza 
el préstamo de libros con caución, y 
pueden solicitarlo todos aquellos cuyas 
ocupaciones les impidan asistir á las Bi- 
bliotecas en las horas en que se hallen 
abiertas al servicio público. 

»Conviene, sin embargo, dar mayores 
facilidades al lector teniendo abiertas 
algunas Bibliotecas más de las seis ho- 
ras reglamentarias, y establecer un ser- 
vicio nocturno para los estudiosos que 
necesiten consultar obras excluidas del 
préstamo y que no puedan concurrir 
al Establecimiento en las horas del día. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



3x3 



»Ya tenemos en Madrid una Biblio- 
teca importante abierta durante la no- 
che, y se abrirá en breve otra en la Sec- 
ción undécima de la Escuela de Artes é 
Industrias, establecida en la calle de 
Embajadores. 

»Pero una y otra Biblioteca, lo mis- 
mo la instalada en la calle de San Ma- 
teo, á la cual concurren cada noche más 
de cien lectores, que la proyectada 
ahora, tienen un carácter eminente- 
mente popular, como destinadas sobre 
todo á la cultura de la clase obrera, y 
sus libros son, por lo común, elemen- 
tales y de aplicación á las Artes y á las 
Industrias. 

»Es necesario abrir por la noche otra 
clase de Bibliotecas, en donde los hom- 
bres dedicados á investigaciones cientí- 
ficas puedan hallar elementos de estu- 
dio y de consulta; y mientras los recur- 
sos del Tesoro no consientan establecer 
el servicio nocturno en todos los Esta- 
blecimientos del Ramo, para lo cual 
sería indispensable aumentar considera- 
blemente el personal del Cuerpo faculta- 
tivo de Archiveros, Bibliotecarios y Ar- 
queólogos, y el crédito del material 
para la luz, calefacción y demás gastos, 
debemos abrir ahora para este servicio, 
y por vía de ensayo, la Biblioteca de 
San Isidro, que es una de las más ricas 
de España, así por sus tesoros biblio- 
gráficos antiguos, como por las obras 
modernas que en ella existen y han au- 
mentado de manera notable su caudal. 

»Atendidas estas consideraciones. Su 
Majestad el REY(q. D. g.) se ha servido 
disponer lo siguiente: 

»i.* La Biblioteca de la Facultad de 
Filosofía y Letras, conocida con el nom- 
bre de Biblioteca de San Isidro, y esta- 
blecida en la calle de los Estudios, es- 
tará abierta al público, además de las 
seis horas reglamentarias, como está 
ahora, otras cuatro, que serán desde las 
cinco de la tarde hasta las nueve de la 
noche. 



»2.° Para este nuevo servicio se au- 
mentará la plantilla de dicho Estable- 
cimiento con un empleado facultativo 
más, que se sacará del Archivo general 
del Ministerio de Hacienda, cuya plan- 
tilla quedará reducida á cinco Emplea- 
dos, y un Vigilante, con el sueldo anual 
de 1. 000 pesetas, cuya consignación se 
propondrá para el presupuesto del año 
próximo. 

»3." También se propondrá el au- 
mento de 2.000 pesetas en la partida de 
material de oficina de la Biblioteca, con 
destino á los gastos de luz, calefacción 
y demás que origine este servicio ex- 
traordinario. 

»4.*' Rara cubrir durante el año co- 
rriente todos los gastos y para hacer la 
instalación de la luz eléctrica se conce- 
de á la Biblioteca un crédito de 2.000 
pesetas , con cargo á la partida de 
20.000, consignadas en el capítulo 18, 
artículo único, del presupuesto vigente 
«para suscripciones, adquisición de ma- 
terial científico y demás gastos de Ar- 
chivos, Bibliotecas y Museos». 

»Lo que de Real orden digo á V. I. 
para su conocimiento y demás efectos. 
Dios guarde á V. I. muchos años. Ma- 
drid, 24 de Marzo de 1909. 

R. San Pedro. 

{Gaceta de Madrid, de 7 de Abril.) 



REAL ORDEN OREANDO UNA BIBLIOTECA 
DE ARTES É INDUSTRIAS 

limo, señor: Los excelentes resulta- 
dos que para la cultura popular está 
dando la Biblioteca de la Escuela Cen- 
tral de Artes é Industrias, adonde acu- 
den diariamente gran número de lecto- 
res, alumnos en su mayoría, d^ aquel 
establecimiento docente, aconsejan el 
aumento de esas Bibliotecas á medida 
que se disponga de locales á propósito 



3,4 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



para instalarlas y de personal suficiente 
para servirlas. 

Habiendo un local adecuado en la 
Sección ii.*de la Escuela de Artes é 
Industrias, establecida en la calle de 
Embajadores, y teniendo en cuenta que 
en aquellas barriadas hay una gran ma- 
sa de obreros á los cuales se debe dar 
medios de cultura y facilidades para el 
estudio en las materias propias de sus 
artes y oficios; 

S. M. el Rey (q. D. g.) se ha servido 
disponer: 

I." Que se cree una Biblioteca popu- 
lar y de consulta á la vez para profeso- 
res y alumnos en el edificio de la calle 
de Embajadores, en donde se halla ins- 
talada la Sección ii."de la Escuela de 
Artes é Industrias de esta Corte. 

2." La base de esta Biblioteca la cons- 
tituirán los libros de la del Ministerio 
de Instrucción pública y Bellas Artes 
que en él no sean necesarios para la 
consulta, y los triplicados de la Biblio- 
teca Nacional que traten de materias 
relacionadas con las enseñanzas de las 
Escuelas de Artes é Industrias, cuyos 
fondos bibliográficos se aumentarán con 
la compra de otros libros que el Claus- 
tro de Profesores y el Bibliotecario con- 
sideren de más inmediata utilidad. 

3.° La nueva Biblioteca deberá estar 
abierta al servicio público desde las tres 
de la tarde hasta las nueve de la noche 
en los meses de Octubre á Junio, y du- 



rante el verano podrá el Bibliotecario 
alterar las horas, teniendo siempre en 
cuenta la comodidad de los lectores y 
el buen servicio del Establecimiento. 

4." Se destinará á esta Biblioteca un 
empleado facultativo del Cuerpo de Ar- 
chiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, 
que será baja en la plantilla del Regis- 
tro de la Propiedad intelectual. Depó- 
sito de libros y Biblioteca de este Minis- 
terio, y mientras las Cortes no aprue- 
ben el nuevo Presupuesto, en que se 
consignan las cantidades necesarias pa- 
ra la Biblioteca, se atenderá á los gastos 
que ocasione este nuevo servicio con las 
partidas consignadas en el vigente para 
Archivos, Bibliotecas y Museos, dictán- 
dose, cuando sea necesario, las Reales 
órdenes consiguientes. 

5.° El Director de la Biblioteca Na- 
cional y el Jefe del Registro de la Pro- 
piedad intelectual, del Depósito de libros 
y de la Biblioteca de este Ministerio, 
propondrán los libros de los respecti- 
vos Establecimientos que han de servir 
de base á la nueva Biblioteca. 

6." Esta se abrirá al público el día 
i.° de Octubre del corriente año, desti- 
nándose los meses de verano á los tra- 
bajos de ordenación y catalogación de 
los libros. 

De Real orden lo digo á V. I. para su 
conocimiento y demás efectos. — Dios 
guarde á V. I. muchos años. Madrid, 22 
de Abril de 1909. — R. San Pedro. 



REVISTA 



DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Año XIII. — Mayo-Junio de 1909.— Núms. 5 y 6. 

LA MISIÓN DEL BARÓN DE AGRÁ A LONDRES EN 1808 



DESDE que el 6 de Junio de 1808 pisaron en hora tan temprana como 
propicia los umbrales del Foreign Office el Vizconde de Mata- 
rrosa, joven Telémaco asturiano, acompañado de su Mentor el 
Doctor D. Andrés Ángel de la Vega Infanzón, enviados ambos por la 
Junta de Oviedo como Plenipotenciarios de Asturias encargados de lle- 
var á Inglaterra la buena nueva del alzamiento del Principado y de soli- 
citar la alianza y ayuda de la Gran Bretaña en la guerra que contra el Atila 
corso iban á emprender los descendientes de Pelayo, armados ya en nú- 
mero de 40.000 hombres, según aseguraba Matarrosa, á Londres acudie- 
ron cuantos españoles tenían algo que pedir, que no eran pocos. A los di- 
putados asturianos uniéronse D. José Garrandi, comisionado por la Junta 
de Oviedo para solicitar del Almirantazgo la protección de la costa astu- 
riana, y D. Agustín Arguelles el divino, que se preparaba á regresar á 
España, considerando terminada con la caída de Godoy la confidencial y 
frustrada misión que en 1806 le confiara el Príncipe de la Paz en Ingla- 
terra; siguieron luego los diputados gallegos D. Francisco Bermúdez 
de Castro y Sangro y D. Joaquín Freiré de Andrade, Tenientes de fra- 
gata y de navio, respectivamente; y no mucho después los andaluces, 
enviados por la Suprema Junta de Sevilla, el Mariscal de Campo D. Adrián 
Jácome y el Jefe de Escuadra D. Juan Ruiz de Apodaca, que era ya cono- 
cido en Inglaterra por habérsele rendido en Cádiz la escuadra francesa 
que mandaba el Almirante Rossilly. Este ejemplo de las Juntas de Astu- 
rias, Galicia y Andalucía hubiera sido imitado por las.de los demás reinos 
de la Península si el Gobierno británico no hubiese puesto coto á su pro- 

3.* ápOCA.- TOMO XX 2 1 



3l6 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

pia ¿generosidad y á aquella pacífica invasión de patriotas españoles que 
parecían frailes mendicantes, amenaziíndoles con suspender las remesas 
de acuñados pesos fuertes, armas y pertrechos de guerra, si no llegaban 
las diferentes Juntas á ponerse de íicuerdo para el nombramiento de un 
Gobierno central con el que pudiera el británico entenderse. A este fin se 
encaminaban también las instrucciones que se dieron á los agentes confi- 
denciales ó privados que envió Canning á España, como Stuart á la Co- 
ruña, Hunter á Gijón y Duff á Sevilla. 

En sus instrucciones á Mr. Charles Stuart (que fué después Sir Char- 
les y, por último, Lord Stuart de Rothesay) ' el 6 de Julio de 1808, indi- 
cábale Canning la conveniencia de que el Gobierno que se constituyera en 
España empezara por retirar á los diputados asturianos y gallegos (los 
andaluces no habían llegado todavía), cuya presencia en Londres resultaba 
embarazosa y hasta superílua, porque habiendo salido hacía ya tiempo de 
España, ni siquiera estaban bien enterados de loque en su país pasaba. 

Pero, además de los diputados que á Londres enviaban las Juntas, re- 
cibiéronse en el Foreign Office, y en el Public Record Office se conservan, 
muchísimos memoriales de junteros, de militares, de frailes, de comer- 
ciantes, que pedían subsidios parala guerra, indemnizaciones por daños y 
perjuicios que los franceses les habían causado, ayuda para sus negocios 
mercantiles. 

Las Juntas de León, de Toro y de Murcia pidieron armas y dinero. El 
Conde de Floridablanca, que presidía la de Murcia, escribió el 23 de Julio 
de 1808 á su amigo Lord I lolland una carta, que éste transmitió á Canning, 
en la que, con la garantía de la seda, vainilla, pasas, aceite y otros produc- 
tos del reino de Murcia, pedía un préstamo de 3oo.ooo libras esterlinas 
(millón y medio de pesos), diciendo: «Esta Provincia no quiere tratar como 
de comerciante á comerciante, sino como de Corte á Corte y de Nación á 
Nación.» 

Fray Baltasar Fernández Conde, Guardián de los franciscanos descal- 
zos de León, pedía desde Oviedo un socorro por haber sido saqueado su 
convento por los franceses. 

El Marqués de la Romana, en carta fecha en Gottenburgel i." de Sep- 
tiembre, á bordo del Soberbio, navio de S. M. B., pedía 5o. 000 libras es- 

I Stuart fue el principal aj^cnic del üobicrno inglés en España desde Julio hasta Noviembre 
de i«o8, en que llegó á Aranjuez y presentó á la Junta Central sys credenciales de Ministro Pie» 
nipotenciario John llookham Frere, 



LA MISIÓN DEL BARÓN DE AGRÁ A LONDRES EN 1808 317 

terlinas, artillería, pertrechos, vestuario, etc. , para las fuerzas de su mando 
escapadas de Dinamarca. 

Don Francisco Naveyra y D. Pedro Perrín pedían un buque de carga 
inglés que transportase á España el sebo, cueros y otros efectos que tenían 
en Montevideo, Buenos Aires y otros parajes de la América del Sur. 

Y á este tenor pudiéramos citar otras muchas peticiones, de las cuales 
fueron algunas, como la de la Romana, generosamente atendidas. 

Los documentos oficiales, publicados ó inéditos, y las memorias y co- 
rrespondencia de los contemporáneos, no dejan lugar á duda respecto al 
entusiasmo con que Canning abrazó, desde luego, la causa de los pa- 
triotas españoles. Recordaba las proféticas palabras de Pitt al Marques de 
Wellesley, de que «sólo una guerra de pueblos contra Bonaparte podría 
salvar á la Europa, y esta guerra empezaría en España»; y á sus ojos pre- 
sentábase la Península ibérica como el soñado campo de batalla en que iba 
á ser vencido el ingente corso; descubriendo su penetrante mirada todas 
las ventajas que iba á reportar á los ingleses la alianza con que los españo- 
les les brindaban. Si no desembarcó en España sino en Portugal el primer 
cuerpo expedicionario inglés que al mando del futuro Duque de Ciudad 
Rodrigo había de derrotar á los franceses en Vimeiro, culpa fué de los 
diputí\dos asturianos que á ello se opusieron tenazmente en Londres, cre- 
yendo, en su exagerado patriotismo y amor propio, que lo único que los 
españoles necesitaban para arrojar á los invasores de la Península no eran 
Generales ni soldados, sino armas y dinero. 

No es, pues, extraño que, bien dispuesto Canning en fcivor de los pa- 
triotas españoles, acogiera con gran benevolencia á cuantos á él acudían 
acreditados por las Juntas, y recibiera con no menor agrado á quien, como 
el Barón de Agrá, era portador de pliegos y noticias del, Rey cautivo en 
Valen^ay para el Gobierno británico. 

A mediados de Agosto de 1808 llegó á Lon'dres y se alojó en Warrens 
Hotel, Charles Street, Saint James 's Square, el Barón de Agrá D. Fran- 
cisco Godínez de Pareja, acompañado de su Secretario D. Enrique Ramí- 
rez de Arellano, su sobrino D. José Godínez y el criado Antonio Esnaola. 
El Barón pasó á ver á Canning y le manifestó que su Secretario el joven 
Arellano era hijo del Marqués de Guadalcázar, el cual Marqués estaba en- 
cargado en Valen^ay de la secretaría particular del Rey D. Fernando Vil; 
que había ido á ver á su padre, y éste le había encargado recogiera en 
Tours, de manos del jefe de la Casa Pomier, una cajita que debía llevar 



3l8 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

con el mayor sigilo y cuidado á Bayona, entregándosela al Barón, que ha- 
bía ya recibido, sobre su contenido, instrucciones de S. M. Con arreglo á 
ellas Agrá y sus compañeros salieron de Bayona el 1 6 de Aeosto para San 
Sebastián, y, burlando la vigilancia de los franceses, embarcaron en el 
puertecito de Orrio en una lancha que los condujo á la fragata inglesa La 
Sena, á cuyo Comandante mostró el Barón los pliegos de que era portador, 
y esto bastó para que los llevaran á Portsmouth, y desde allí, en posta aue 
les proporcionó el Gobierno, á Londres. 

El pliego que el Barón de Agrá entregó á Canning estaba redactado en 
español, y decía así: 

«Excmo. Sr. Canning: Desde que llegó S. M. Fernando VII á esta pri- 
sión de Valencey ha tenido siempre vivísimos deseos de dar parte á la 
Corte de Londres de sus penas y quebrantos, de invocar su poderosa 
protección y suplicarla que en caso que pierda del toio S. M. el Trono 
de España, procurase por lo menos la Gran Bretaña conservarle el Trono 
imperial de México. S. M. ha querido varias veces, á impulsos de su her- 
mano el Infante D. Carlos, escribir de su propio puño una carta al Rey 
de Inglaterra exponiéndole sus amargas quejas contra Bonaparte; pero al- 
gunos de sus tímidos Consejeros han intimidado tanto su real ánimo 
asegurándole que al fin se vería comprometido, que, amedrentado S. M., 
no ha podido nunca resolverse á dar este paso. 

»Sin embargo, el Infante D. Carlos y yo hemos alcanzado, sin que 
nadie aquí lo sepa, que firme S. M. unos pHegos para el Virrey de México, 
dirigidos á libertar aquel país de la usurpación de Bonaparte y hacerle 
recaer, bien en S. M., ó bien en alguno de su real familia. 

»E1 Barón de Agrá, nuestro amigo y confidente, que presentará á 
Vuestra Excelencia esta carta, lleva orden también de conferenciar con 
los Ministros de S. M. sobre dichos pliegos, de que incluímos aquí copia, 
para que por su contenido sepa el esclarecido Gobierno de S. M. B. cuá- 
les son las verdaderas intenciones del Rey. 

»E1 Barón de Agrá es sujeto de nuestra confianza, persona de luces y 
conocimientos, y esperamos que, mediante el acendrado celo que siempre 
ha puesto en el Real servicio, pueda, ayudado con los socorros y conocida 
sabiduría de ese Ministerio, sacarnos de esta vida, llena de zozobras y de 
inquietudes. 

»En cuya atención recomendamos muy particularmente al Gobierno 
británico dicho Barón, quien, por nuestra quietud y tranquilidad, ha sacri- 



LA MISIÓN DEL BARÓN DE AGRÁ A LONDRES EN 1808 BlQ 

ficado la suya; pero no debemos dejar ignorar á V. E. que el título de 
Barón de Agrá es supuesto, y así lleva orden de declarar á ese Ministerio 
y á nadie más su verdadero nombre; sin embargo, suplicamos á los Mi- 
nistros de S. M. B. que le conserven en público el que le da el Rey en los 
pliegos al Virrey de México, porque así conviene á la seguridad de su 
persona y familia y aun á nuestros verdaderos intereses. 

»Esperamos que una vez que consulte con los Ministros de S. M. la 
misión que lleva le darán éstos todas las facilidades, socorros y caudales 
que solicite para despachar el competente aviso al Virrey. 

»Es la voluntad de S. M. que permanezca en ésa sin carácter alguno 
diplomático hasta tanto que la Regencia Soberana le nombre, ó por mejor 
decir, confirme el título que manda el Rey que tenga de Cónsul general y 
Encargado de Negocios de México cerca de esa Corte. Siendo casi impo- 
sible que pueda corresponderse con nosotros, lleva ya todas las instruccio- 
nes competentes para obrar según las circunstancias que hemos previsto. 

»Sería de desear que el Ministerio británico remitiese á México con 
nuestros pliegos una nota bien circunstanciada, en la que, al tiempo de 
dar parte al Virrey de la llegada y recibimiento del Barón de Agrá á Lon- 
dres, le hiciese también saber que el Rey de Inglaterra reconocería con 
gusto cuanto se hiciese en México, siempre que redundase en beneficio de 
Fernando Vil y de su real familia. 

»Esta declaración produciría, á nuestro parecer, buen efecto y ligaría 
para siempre á las Américas con Inglaterra, lo que es muy de apetecer 
para que no pueda nunca Bonaparte sojuzgar aquellos inocentes países. 

»Y no ofreciéndosenos por ahora, Excmo. Sr., otra cosa, le suplicamos 
nos dé las órdenes que más fueren de su agrado y admita el homenaje de 
nuestra consideración. 

»Valencey, i3 de Agosto de 1808.— B. L. M. de V. E. sus atentos ser- 
vidores, Yo el Infante D. Carlos.— Marqués de Guadalcá^ar.» 

Prescindiendo de la cuestión de la autenticidad de las firmas, es indu- 
dable que cualquiera persona conocedora del castellano y de las formas 
usadas en las cartas reales hubiera tenido el documento por apócrifo; pero 
no le pareció así á Canning, que dio desde luego crédito al Barón de Agrá, 
aunque no quiso prestarse á complacerle en lo del envío de los pliegos al 
Virrey de México, ordenándole la proclamación de la Regencia Soberana 
del futuro imperio mejicano. El compromiso solemnemente contraído por 
S. M. B. de mantener, en cuanto de S. M. dependiera, la integridad y la 



320 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

independencia de la Monarquía española, hacía imposible, á juicio de Can- 
ning, el acceder á lo que el Barón de Agrá tenía encargo de proponer al 
Gobierno británico, sin previo conocimiento de las autoridades que en Es- 
paña ejercían la soberanía en nombre y representación de Fernando Vil. 
Al propio tiempo, como el secreto de la misión del Barón de Agrá había 
sido confiado al honor personal del Gobierno británico y el descubrimiento 
de este secreto podría poner en peligro la seguridad de las eminentes per- 
sonas á que se refería, creía Canning en el más alto grado injustificable 
comunicarlo al Gobierno español sin conocimiento y consentimiento del 
Barón. 

Mas éste expuso, muy fundadamente, que no podía confiar un secreto 
de tamaña importancia á autoridades puramente locales, como eran las 
innumerables Juntas dispersas por toda España, y que si escogía alguna 
de estas Juntas para hacerla depositarla del secreto, daría esto lugar á 
serios inconvenientes y no le eximiría de responsabilidad, que alcanzaría 
también al Gobierno británico. 

Hubo, pues, de aguardar en Londres el titulado Barón á que se consti- 
tuyera en España un Gobierno central, y aprovechó el tiempo para cele- 
brar numerosas conferencias con Canning y exponerle en ellas sus pro- 
yectos respecto á la constitución del Imperio mejicano y las ventajas que 
para la política y el comercio de la Gran Bretaña había de traer el que el 
Gobierno favoreciese la realización de sus planes, porque si Bonaparte 
conquistaba la Península podría aprovechar la influencia que en las colo- 
nias tenían algunos personajes españoles, como Azanza en Méjico, el 
Duque de San Garlos en el Perú y otros en diferentes Estados sudameri- 
canos, para extender su dominación á la América española. En una de 
estas entrevistas hablaron sobre la conveniencia de comunicar discreta- 
mente al Emperador de Rusia, atribuyéndosela al Gobierno británico, la 
idea de llevar al trono de Méjico á Fernando Vil ó á su hermano el In- 
fante D. Carlos, porque, si no, lo ocuparía probablemente alguno de los 
Borbones de Francia. A esta conversación se refiere una carta del Barón 
de Agrá á Canning, de i.° de Octubre, en que le dice que prefiere escri- 
birle porque no puede expresarse en francés con tanta claridad y precisión 
de palabra como por escrito. La carta, en que llama á Canning Monsei- 
gneur unas veces y otras Votre Excellence, termina (in cauda venenum) 
diciéndole que las órdenes del Rey le prohibían pedir dinero al Gobierno 
inglés, pero le autorizaban á aceptarlo si se le ofrecía; y como no le habían 



LA MISIÓN DEL BARÓN DE AGUA Á LONDRES EN 1808 3áí 

dado más que una letra de cambio contra el Virrey de Méjico, que debía 
ser pagada ó negociada por D. Fermín Tarlet, creía más prudente pedir 
al Gobierno inglés el dinero que necesitaba, que eran unos 4.000 pesos 
fuertes, para sus gastos diarios y para equipar á los dos jóvenes que pen- 
saba enviar á Méjico. Canning, sin el menor recelo, dióle el dinero que 
pedía. 

También mandó hacer el Barón, según decía aconsejado por Canning- 
un sello de metal con las armas reales, rodeadas del lema: «Sello privado 
de Fernando Vil», pues la carta que había entregado del Infante D. Car, 
los venía sellada con una moneda que tenía el Rey en el bolsillo, porque 
no le habían dejado en Valen^ay ningún sello con sus armas. 

Pusiéronse en aquellos días de moda los patriotas españoles y los di- 
putados que en Londres les representaban. Agasajáronlos con opíparos 
banquetes los Ministros, como el Duque de Portland, el Conde de West- 
morland y Canning; el Lord Mayor y el Concejo de Londres, y el Club 
español, que presidía Sir Alexander Munro, uno de sus fundadores en 
1780, y del que era Vicepresidente Lord Holland, el amigo de JovcUanos 
y el más hispanófilo de los Whigs, siendo curioso que á los loyal toasts, 
ó sean, los del Rey, la Reina, Príncipes de Gales y Real Fam ilia, prece 
diera, en castellano, pronunciado por el Presidente, el de «La Madre de 
de todos los Santos». También los invitaron, además del riquísimo Gre- 
mio de Pescaderos, los negociantes y banqueros de la City, bajo la presi- 
dencia de Sir Francis Baring, comida esta última en que los 400 comen- 
sales consumieron 2.5oo libras de tortuga, por lo que Cobbett en el Weekly 
Political Register los bautizó de patriotas atortugados (turtle patriots): 
Con estos banquetes alternaron otras fiestas nocturnas, como las de los 
jardines del Vauxhall, la pantomima del Circo titulada «los patriotas es- 
pañoles», en la que éstos andaban á moquetazo limpio con los soldados 
franceses y acababan por acogotarlos y vencerlos, con regocijo y aplauso 
de los entusiasmados espectadores; la representación en el teatro de Co- 
vent Carden de un monólogo expresamente escrito en loor de los descen- 
dientes de Pelayo por un admirador del Principado, y una función en la 
Opera (Kings Theatre), en que los asturianos oyeron desde el palco del 
Duque de Queensberry á la famosa piimadonna Mad. Catalani, y fueron 
casi tan aplaudidos como ella. 

El Barón de Agrá evitó cuidadosamente la compañía de sus compa- 
triotas y no concurrió á las fiestas con que fueron obsequiados. Si acajío 



322 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

tropezó con ellos sería alguna vez en los jardines del Vauxhall, donde la 
muchedumbre se esparcía y refocilaba al aire libre en las apacibles noches 
del verano, oyendo á músicos y cantantes, aplaudiendo la habilidad de los 
acróbatas, consultando con escasa fe al inevitable agorero, comiendo una 
mala cena bien rociada con encabezados vinos y recreándose después con 
los refulgentes fuegos artificiales ó perdiéndose en las sombrías sendas que 
convidaban á los enamorados á arrullarse, como apareadas tórtolas, lejos 
de las indiscretas miradas del curioso vulgo. 

Mas llegó un día á Londres la noticia de que al fin se habían entendido 
las Juntas españolas, y, reunidos en Aranjuez sus diputados el 25 de Sep- 
tiembre, se habían constituido en Suprema Junta Central gubernativa del 
Reino, bajo la presidencia del octogenario Conde de Floridablanca. Des- 
pués de dar el tratamiento de Majestad á la Junta, el de Alteza á su Pre- 
sidente y el de Excelencia á los Vocales; de señalar los pingües sueldos 
que habían de disfrutar y los bordados uniformes, mantos y collares que 
hasta en la tumba habían de lucir; de dirigir al Comisario i?iglés en Es- 
paña Sr. Stuart una nota en que, «además de los diez millones de duros 
que urgente é instantáneamente se necesitaban por de pronto», se pedían: 
«medio millón de varas de paño ordinario para vestuarios de munición, 
azules y blancos en la mayor parte y de diferentes colores para divisas; 
cuatro millones de varas de lienzo para camisas á la tropa y ropas de hos- 
pitales; trescientos mil pares de zapatos; treinta mii pares de botas; dos- 
cientas mil cartucheras y portasables; doscientos mil fusiles con sus ba- 
yonetas; doce mil pares de pistolas; cincuenta mil sables; cien mil arrobas 
de arroz y un sinnúmero de arrobas de carnes ó pescados salados»; em- 
pezó la Junta á pensar en dar gusto á los ingleses retirando á los diputa- 
dos que estaban en Londres y nombrando persona que representara al 
Gobierno central. El Marqués del Villar, designado con Floridablanca 
para tratar los asuntos diplomáticos con Stuart, manifestó á éste que tro- 
pezaban con grandes dificultades para el nombramiento de un Embajador 
en Londres, por no encontrar persona de confianza que reuniera las apti- 
tudes necesarias; y al fin se decidieron, mientras la encontraban, á dejar 
de Encargado de Negocios á uno de los diputados andaluces, el Jefe de 
Escuadra D. Juan Ruiz de Apodaca, que pocos días después recibió y pre- 
sentó al Rey Jorge III cartas credenciales de Ministro Plenipotenciario. 

No pudiendo ya el Barón de Agrá hallar motivo ni pretexto para retar- 
dar su viaje á España, y apremiado, sin duda, por Canning, que le soco- 



LA MISIÓN DEL BARÓN DE AGRÁ Á LONDRES EN 1808 323 

rrió de nuevo con 200 libras esterlinas, se decidió á emprenderlo, embar- 
cando en Portsmouth el 20 de Noviembre, en el bergantín Priinrose, que 
partía para la Goruña, llevando al Correo de gabinete Johnson. Aprove- 
chó, sin embargo, el Barón el que aportara el barco en Weymouth para 
quedarse allí con su secretario y dar la vuelta á Londres, escribiendo una 
carta, fecha en Portsmouth el 26 de Noviembre, en que le manifestaba 
que el retraso causado por vientos contrarios y las desagradables noticias 
que circulaban en aquellos días le movían á poner algunos reparos á su 
misión cerca de la Junta central. «¿Por dónde he de ir— decía— y á quién 
he de hacer la comunicación? ¿Por Castilla? Es imposible, puesto que los 
franceses la ocupan. ¿Por Portugal? Lo han abandonado ya las tropas in- 
glesas para juntarse con las del Norte, y es fácil que, hallándolo desguar- 
necido, se apoderen de nuevo los franceses de aquel Reino. ¿Y á quién 
dirigirme? A juicio de todas las personas sensatas, dos de los principales 
miembros del Gobierno están ya vendidos ó á punto de venderse al ene- 
migo; me expongo, pues, á comprometer el secreto. Le tengo á usted pre- 
dicho que la suerte de España estaba ya enteramente decidida. La muche- 
dumbre no es un ejército temible, porque, á pesar de su entusiasmo y de 
su valor, no podrá luchar contra tropas disciplinadas acostumbradas á 
vencer. Aunque hubiera yo nacido inglés, no hubiese podido hablarle á 
usted con más celo ni más franqueza. La suerte de las Américas la tiene 
usted en sus manos; piénselo seriamente. En cuanto á mí no he de ocul- 
tarle que, después de maduras reflexiones, prefiero una vida privada y 
tranquila al laberinto de la política, y que si he de hacer algún día la co- 
municación, procuraré abandonar por completo este asunto; quedando 
siempre muy reconocido al Gobierno británico por la generosa y leal aco- 
gida que nos ha dispensado. Pero, por las siniestras apariencias, ni el Co- 
rreo Johnson, ni nosotros, podremos cumplir las órdenes de usted, según 
sus deseos.» 

Antes de que la carta llegara á manos de Canning había éste escrito, 
en 8 de Noviembre, al Ministro de S. M. B. cerca de la Junta central, 
Frere, anunciándole la salida para España del Barón de Agrá, é incluyén- 
dole los documentos que el Barón le había presentado, así como uno que 
contenía la substancia de cuanto Canning le había dicho en las conferen- 
cias que con él había celebrado, documento que había leído á Agrá, y con 
cuyo texto se había declarado éste conforme: «El Barón de Agrá— añadía 
el despacho— notificará á usted su llegada á Madrid y le he prometido que 



324 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

usted le ayudará con su consejo y protección, con la expresa condición de 
que procedería sin tardanza á poner todo en conocimiento del Gobierno 
central, ya directamente ó por conducto de usted. Con esta expresa con- 
dición se le ha prometido también que no se anticiparía por parte de usted 
la comunicación al Gobierno central. En cuanto haya tenido lugar, se 
considerará usted autorizado á referir á dicho Gobierno cuanto aquí ha 
ocurrido respecto á la misión del Barón de Agrá. Al hacerlo cuidará usted 
de hacer justicia á la escrupulosa buena fe con que ha obrado el Gobierno 
británico, negándose á prestar su ayuda á una correspondencia separada 
con las Américas españolas en una época en que el cautiverio de Fer- 
nando Vil hubiera podido dar lugar á la sospecha de que éste obraba así 
por coacción ó por el imperfecto conocimiento que tenía del verdadero 
estado de su Reino. Aprovechará usted al propio tiempo la ocasión para 
recomendar prontas medidas de precaución contra las consecuencias que 
pudiera aener en América cualquier serio revés que ocurriera en España, 
y si desgraciadamente ocurriese, deberá usted inducir al Gobierno espa- 
ñol con urgencia á que envíe á América las personas é instrucciones más 
á propósito y á tiempo para anticiparse á las medidas del enemigo y cal- 
var el Imperio de América, por lo menos, para la Corona de España y 
para sus legítimos poseedores ó herederos.» 

Mientras el Barón regresaba con su Secretario á Londres, hacíase á la 
vela el Primrose, y el lo de Diciembre desembarcaba en la Coruña el jo- 
ven D. José Godínez, saliendo media hora después, en posta, para Ma- 
drid con el Correo Johnson. La falta de caballos hizo que se separaran en 
Villafranca, donde quedó Godínez; pero al saber que los franceses se ha- 
bían apoderado de Madrid el día 5, volvióse á la Coruña. Allí fué dete- 
nido por no tener pasaporte de Inglaterra ni recomendación ninguna, re- 
quisito indispensable para poder residir en la ciudad, y dieron con él en 
la Real Cárcel, desde la cual escribió primeramente á Canning, el día i6, 
pidiéndole un pasaporte (que el Ministro dispuso se le enviase) y remi- 
tiéndole una carta para su tío; y después, el día 21, al Subsecretario mís- 
ter Hammond, con otra carta para el Barón de Agrá, en que le exponía su 
triste situación y la del criado Antonio, que compartía innecesariamente 
su infortunio. Lamentábase de que le habían embargado, hasta nueva or- 
den, su equipaje y dinero; y que estaba lleno de dolores y muerto de ham- 
bre. Atribuía las sospechas de los Jueces á las noticias de los diputados de 
Asturias de que el Barón de Agrá estaba en Londres con una misión espe- 



LA MISIÓN DEL BAkÓN DE AGRÁ A LONDRES EN 1808 32$ 

cial cerca del Gobierno inglés. Y pedía por Dios á Canning que lo sacara de 
la Cárcel, ya que á ella había ido á parar por culpa del Correo Johnson, 
que lo había dejado abandonado en Villafranca sin pasaporte y sin caballo. 

El Juez D. José Garriga, encargado de formar causa á los dos jóvenes 
Godínez y Esnaola, por indocumentados y por sospechosos á causa de 
sus conversaciones y conducta, se dirigió el i8 de Diciembre al General 
de División inglés Broderick, refiriéndole cuanto sabía respecto á Godí 
nez y sus compañeros. El titulado Barón de Agrá llamábase D. Luis Go- 
dínez Gutiérrez, y era el redactor de la Gaceta Española de Bayona, el 
cual había sido fraile en España y se huyó durante la guerra con Francia, 
manteniéndose en aquel país, hasta que últimamente se pasó á Londres 
con D. Enrique Ramírez y los otros dos jóvenes que estaban presos en la 
Coruña. Rogaba el Juez que se comunicara esto al Ministro de Estado 
para que, en caso de ser falso, lo que suponía, hiciera arrestar á dicho Ba- 
rón de Agrá y al D. Enrique Ramírez, pues había muchas apariencias de 
que fuesen emisarios del Gobierno francés y verdaderos espías. 

Transmitió el General Broderick estas noticias al Foreign Office; pero 
recibiólas Canning cuando ya había salido el Barón con su Secretario para 
Lisboa, por ser este el camino más derecho y más seguro para llegar á 
Sevilla, adonde había ido á parar la Junta Central huyendo de los fran- 
ceses. 

El i.°de Enero de 1809 ' debió llegar á Lisboa el Barón de Agrá con su 
Secretario y en compañía del Vizconde de Balsamao, Ministro Plenipo- 
tenciario que fué á Inglaterra nombrado por la Junta de Oporto en el mo- 
mento de la Revolución. Cuatro días después se presentó en la Legación 
británica, llevando una carta de recomendación, que el 7 de Diciembre le 
había dado Canning para el Ministro de S. M. B. el muy honorable Char- 
les John Villiers, que fué el tercer Conde de Clárendon. Quiso la mala 
suerte, que para el Barón entonces empezaba, que en el mismo cuarto al 
que los hicieron pasar, estuviera también aguardando á ver al Ministro el 
Encargado de Negocios de España D. Pascual Tenorio y Ruiz de Mos- 
coso. Coronel retirado de Artillería y Ayuda de Cámara del Infante don 
Pedro Carlos, que, por su amistad con el Conde de Floridablanca y sus 
relaciones con la Corle portuguesa, había sido nombrado, en 16 de Octu- 

I En la causa formada en Sevilla se cita un Despacho del Encargado de Negocios en Lisboa, 
de fecha \° de Enero, dando cuenta á la Junta Central de la llegada de D. Francisco Godínez y 
su Secretario. En el Archivo Histórico Nacional sólo hemos visto el Despacho núm. ii de 8 de 
Enero, en que participa se le habían presentado el día anterior dichos españoles. 



320 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

bre de 1808, por la Junta Central, para este cargo, aunque á título de in- 
terino. 

Enterado Villiers de la carta de Canning, díjole Agrá que su misión 
era absolutamente secreta, que se refería á un proyecto del Rey Fernan- 
do VII respecto á la América del Sur y que no podía comunicárselo al 
Encargíido de Negocios de España, con quien acababa de encontrarse, 
añadiendo que viajaba con nombre supuesto; que iba á ponerse en rela- 
ción con la Junta Central, y especialmente con el Sr. Cevallos; que se 
proponía demorar en Lisboa hasta que recibiera noticias de un sobrino 
suyo, que debía haber desembarcado en Oporto con el Correo de gabinete 
Johnson; y trató, por último, de obtener para sus gastos de viaje unas 
3oo libras, que Villiers se negó á adelantarle. 

Cuenta Tenorio que al dirigir á los españoles la palabra en la Lega- 
ción inglesa por haberles oído hablar su lengua, pusiéronse demudados y 
amarillos, y dijéronle que no conocían á Apodaca sino de vista, y que, si 
no traían pasaporte suyo era porque estaban encargados de una misión 
del Gobierno británico, que sólo á los ingleses importaba. Y como la ve- 
nida de estos españoles y su visita al Ministro británico coincidía con la 
marcha de las tropas inglesas, y ya desde la llegada del Ministro Villiers 
y del General Sir John Craddock, andaba Tenorio receloso y con sus du- 
das respecto á la buena fe de los ingleses, achaque muy común entonces 
en los españoles, convidó á los dos recién llegados á su casa, adonde- 
acudieron el día 7, y dióles luego de comer y de beber, y desatada la len- 
gua con los generosos vinos portugueses, refirió el Barón cosas que acre- 
centaron los recelos, dudas y sospechas de nuestro Encargado de Ne- 
gocios ^ 

Para su tranquilidad y la de su Gobierno dispuso entonces que los 
vigilasen los espías- que estaban á servicio de la Legación, y uno de ellos 
tope con el pseudo Barón en un café, y al verlo, lo reconoció en seguida, 
por haber estado con él en Bayona, y lo llamó por su verdadero nombre 
de Gutiérrez. Hízose éste el desentendido; pero como el otro insistiese en 
recordarle á voces su antigua amistad y los favores que le debía, llamando 
la atención de la gente que llenaba el café, rogóle Gutiérrez que callara 
porque la causa común le obligaba á ocultar su nombre, y más cuenta le 
tendría ayudarle en su empresa; revelándole que, aunque habían obtenido 

I En Despacho núm. ii, de 8 Enero 1809, daba de ello cuenta Tenorio á la Junta Central, la 
cual le respondió el día 30: *que procure que venga aquí cuanto antes Godínez y su sobrino.» 



LA MISIÓN DEL BARÓN DE AGRÁ Á LONDRES EN 1808 827 

de Tenorio un pasaporte para Sevilla y un certificado de que se había visto 
obligado á demorar en Lisboa veintisiete días aguardando noticias de su 
sobrino, tenía ya alquilado un carruaje para marcharse á Oporto, y cuando 
pudiera entraría en España por Galicia. 

Comunicadas estas noticias á la policía portuguesa por nuestro Encar- 
gado de Negocios, fueron detenidos los fugitivos en el camino de Oporto, 
á seis leguas de Lisboa, y llevados á la Cárcel, donde los interrogó el pro- 
pio Tenorio, obteniendo de ellos la paladina confesión de sus maldades. 

El titulado Barón de Agrá llamábase, en efecto, Luis Gutiérrez: había 
sido fraile trinitario y había colgado los hábitos y emigrado á Francia 
cuando nos hallábamos en guerra con los franceses, antes de que le pu- 
siera término la paz que preparó en París Teresa Cabarrús y negoció don 
Domingo Triarte en Basilea, para que recogiera Godoy por fruto el Princi- 
pado. Establecióse Gutiérrez en Bayona, y allí redactó durante cinco 
años, y sometida á la censura del Subprefecto desde que se estableció el 
Imperio, la Gaceta española. El corresponsal que en Bayona tenía el Te- 
niente General D. Pedro Rodríguez de la Buria, y era D. José de Barbe- 
chano, escribía el i8 de Marzo de 1808 lo siguiente para conocimiento 
del Príncipe de la Paz: «La supuesta circular del Gran Duque de Berg es 
un amasijo hecho aquí entre el Subprefecto, el Comisario de policía y el 
malvado jraile trinitario apóstata, redactor de la Gaceta española de 
esta ciudad. La circular vino de Burgos con las instrucciones de que se 
tiren muchos ejemplares con el aditamento de Extracto de la Gaceta de 
Bayona, de orden del mismo Sr. Duque. La Gaceta de Bayona está ven- 
dida á la policía y sirve de instrumento para estampar cuanto quiere y su- 
giere el Gobierno. Es muy conveniente que se estorbe la introducción de 
tal Gaceta, pues para que circule en España libremente me consta que el 
apóstata redactor se ha dirigido al Gran Duque.» 

La Gaceta cesó en su publicación el 22 de Julio, y para recompensar 
los servicios, ya innecesarios, que había prestado su redactor, se le nom- 
bró intérprete del Mariscal Ney , que le señaló un sueldo de 25 luises al mes. 

Además de la Gaceta redactaba ó traducía Gutiérrez los documentos 
que para uso de los españoles preparaban los franceses, estando por Ma- 
ret enterado de cuanto tramaban contra España y sus Américas. 

El joven Godínez, su supuesto sobrino, preso en la Coruña, era su 
hermano José, que servía de intérprete al Mariscal Lannes cuando él lo 
llamó para que lo acompañara á Inglaterra. 



328 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

É]n cuanto al Secretario Enrique Ramírez de Arellano, que se decía 
hijo del Marqués de Guadalcázar, no se llamaba así, sino Juan Enrique 
Goicoechea, era natural de Bilbao y había sido durante seis años depen- 
diente de la casa de comercio de los Sres. Blaque de Mirlan, de Bayona. 
Confesó Goicoechea que había escrito en Londres de su puño la carta del 
Infante O. Carlos que habían entregado á Mr. Canning, y que suya era 
también la firma del Marqués de Guadalcázar; pero que D. Luis había 
falsificado la del Infante. Claro es que todos los demás documentos, in- 
cluso la letra de cambio que les sirvió para que les diera Canning las 
1. 000 libras, fueron igualmente forjados en Londres. Entre los que se les 
encontraron en Lisboa había una carta de Fernando Vil al Virrey de Mé- 
jico, otra del infante D. Carlos al mismo Virrey, una proclama de éste 
estableciendo en Méjico una Regencia soberana, un pasaporte de Apodaca 
con el forjado sello privado de Fernando VII y un pasaporte del Goberna- 
dor de la Guaira. 

Jactóse Gutiérrez de haber escrito en Bayona una proclama que, con 
la firma del Rey, iba á enviarse á América, aconsejando á las colonias que 
se sometieran al Rey José, proclama de que no llegó á ser portador el 
propio Gutiérrez por haberse á ello opuesto Azanza. 

Y en cuanto al objeto de su viaje á Galicia no era otro que el de abo- 
carse con el Marqués de la Romana para que lo protegiera y ayudara á 
embarcarse para América, pareciéndole que después de haber engañado á 
un Ministro como Canning hubiera podido hacer lo mismo con Romana y 
con Tenorio, si no hubiese perdido en Lisboa la cabeza. A Canning ya le 
había escrito, antes de sahr para Oporto, notificándole su resolución de no 
ir á Sevilla para comunicar, según lo había prometido, su secreto á la 
Junta Central. 

Dudaba Canning, en vista de esta carta del Barón de Agrá, si debía ó 
no descubrir al Gobierno español todo lo relativo á su misión en Inglate- 
rra, cuando recibió un despacho de Villiers, de 5 de Febrero, dándole 
cuenta de la prisión del supuesto Barón en Lisboa. No vaciló ya el Mi- 
nistro en enseñar á D. Pedro Cevallos, que había sido enviado por la Junta 
Central como Embajador Extraordinario, y al Almirante Apodaca, que 
continuaba ejerciendo las funciones de Ministro Plenipotenciario, todos 
los documentos que el Barón de Agrá había puesto en sus manos, refi- 
riéndoles cuanto había ocurrido. Cevallos declaró desde luego apócrifa la 
firma del Infante D. Carlos y le parecieron los papeles prueba evidente de 



LA MISIÓN DEL BARÓN DE AGRÁ Á LONDRES EN 1808 829 

que se trataba de alguna maquinación urdida por los franceses. Al hacér- 
selo así saber "al Ministro de S. M. B. en España John Hoockham Frere, 
añadía Canning, en despacho de 28 de Febrero, que si el Barón de Agrá 
era, como creía el Encargado de Negocios de España en Lisboa, el redac- 
tor de la Gaceta de Bayona, no cabría duda de que tenían fundamento las 
sospechas de D. Pedro Cevallos, siendo innecesario emitir opinión sobre 
un asunto de la competencia del Gobierno español. Había sido de gran sa- 
tisfacción para Canning el que se mostrara D. Pedro Cevallos muy agra- 
decido al Gobierno británico por la delicadeza y buena fe con que se ha- 
bía conducido en el curso de esta negociación. 

Enfermó Gutiérrez en la cárcel de Lisboa y esto retrasó su traslación 
y la de Goicoechea á la de Sevilla, donde hubieran pasado muchos meses 
y aun logrado quizás verse libres cuando entraron en la capital andaluza 
los franceses, si la Junta Central, harto combatida en Sevilla por los nu- 
merosos partidarios de la antigua Suprema Junta y por los ambiciosos 
intrigantes que á la regencia aspiraban, no se hubiese decidido en aquellos 
días á hacer un fugaz alarde de su flaca y discutida autoridad, del que fue- 
ron víctimas, no diremos que por completo inocentes, el exclaustrado re- 
dactor de la Gaceta de Bayona que purgaba en la cárcel, con su secretario, 
su misión especial cerca de la Corte de Inglaterra. La Junta Central, cuya 
presidencia desempeñaba por fallecimiento del Conde de Floridablanca el 
Marqués de Astorga, tuvo la bondad (así lo dice el texto) de disponer en i3 
de Marzo que el Tribunal extraordinario de Vigilancia y Policía formase 
causa sin pérdida de momento á los dos presos y dictase sentencia con 
arreglo á ley y justicia, en vista de la enormidad del delito y de sus cir- 
cunstancias, debiendo someter á Su Majestad (la Junta Central) la sen- 
tencia antes de ejecutarla; que se ocupase el Tribunal con la mayor 
actividad y celeridad en un asunto de tanta importancia, y que conside- 
rase como su principal objeto el descubrimiento del hilo de esta trama, 
sus resortes, su origen, su promovedor, sus ramificaciones y, en fin, todo 
lo que tendiera á formar una exacta idea de las verdaderas miras y medios 
de esta impostura. 

El voluminoso extracto del proceso, traducido al francés y comuni- 
cado al Ministro británico Mr. Frere, no arroja luz ninguna sobre la su- 
puesta trama. Confesaron los reos de plano, como lo habían hecho en 
Lisboa, su delito. En su disculpa manifestó Gutiérrez que no le había 
movido á cometerlo más que el gran amor que tenía al Rey Fernando Vl| 



33o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

y SU deseo de conservarle las Américas, que los franceses querían arreba- 
tarle, según sabía por las conversaciones que había oído á Talleyrand, á 
Champagny, á Maret y á Azanza, y por las cartas que entre ellos se ha- 
bían cruzado y otros papeles que habían pasado por sus manos. Contó, 
entre otras muchas cosas más ó menos fidedignas, que Talleyrand había 
desaprobado la política del Emperador respecto á España porque no se le 
había consultado previamente, y por eso respecto á América le había pe- 
dido su opinión Maret, por orden del Emperador, en una carta que había 
visto; como había también visto, entre los papeles de Maret, la copia de 
una carta de Napoleón al Presidente de los Estados Unidos Jefferson, ex- 
hortándole á tener un ejército de línea capaz, no sólo de imponer respeto 
á los ingleses, sino de intentar cualquiera empresa contra la América es- 
pañola, en el caso de que ésta cambiase de actitud con relación á España, 
en vista de las circunstancias. De las intenciones de Napoleón respecto á 
la Familia Real de España tuvo sospechas, que comunicó en tiempo opor- 
tuno á gran número de personas; pero el plan por Napoleón concebido 
para destronar á los Borbones españoles era muy distinto del que se vio 
obligado á adoptar por los imprevistos sucesos de Aranjuez del 1 5 de Marzo. 

Al transmitir Frere á Canning el extracto de la causa formada al Ba- 
rón de Agrá manifestábale que el hecho de resultar probada la falsificación 
de los documentos y la identidad del reo, que era el editor déla Gaceta de 
Bayona, excluía toda esperanza de obtener una mitigación de la pena. Y 
el 8 de Mayo de 1809 escribía que varias personas convictas de traición 
desde hacía ya algún tiempo (entre ellas el desgraciado sujeto conocido en 
Londres por el Barón de Agrá) habían sido ejecutadas; espectáculo muy 
desusado en Sevilla y que no había allí tenido lugar desde la llegada de la 
Junta Central. 

Gutiérrez y Goicoechea fueron ajusticiados en secreto y sus cadáveres 
expuestos luego al público. Esparcióse la voz de que se les habían encon- 
trado cartas falsas del Rey Fernando y del Infante D. Carlos con las que 
se preparaban á pasar á América, llevando comisión para disponer los 
ánimos de los americanos en favor del intruso José. Pudo, quizás, no ser 
injusta la pena con arreglo á la legislación vigente; pero el modo y sigilo 
empleados en su ejecución merecieron, según Toreno, la desaprobación 
de los cuerdos é imparciales. 

Así acabó la misión del Barón de Agrá y la vida de aquel aventurero 
español que con razón se jactaba de haber engañado al propio Jorge Can^ 



LA MISIÓN DEL BARÓN DE AGRÁ Á LONDRES EN 1808 33l 

ning, el más ilustre y sesudo varón de cuantos Ministros de Negocios Ex- 
tranjeros tuvo la Inglaterra. Ignoramos los pormenores de su muerte; pero 
es de suponer que moriría como buen cristiano y que Dios habrá acogido 
en su infinita misericordia al desalmado trinitario, que pasó de pastor á 
bandolero, sin el valor y el patriotismo de Viriato, cuyo ejemplo tantos 
imitadores tuvo durante la guerra de la Independencia. 

W. R. DE Villa-Urrutia. 



3.* iroCA.- TOMO XX 23 



A PROPOSITO DE UNAS CARTAS INÉDITAS 

DE JOHANN-GEORG KEIL A N.-H. JULIUS 



No creemos haya en nuestros días hispanófilo que no conozca á lo 
menos el patronímico de Nicolás-Enrique Julius y su traducción 
alemana, riquísimamente adicionada, de la clásica obra de Tick- 
nor K En un corto esbozo de su vida, en el núm. 3 de la Revue Germani- 
que, 1908, hemos reunido algunas noticias sobre este judío converso, de 

I Hasta hoy ha quedado desconocida la larga correspondencia que tuvieron Ticknor y Ju- 
lius, pues nada se halla sobre ella en Life, letters and journals of George Ticknor (dos tomos; 
Boston, 1876), publicados por G.-S. Hillard, el cual no da más que unas líneas de una carta del 
erudito americano al doctor hamburgués con fecha Boston, 2!> de Enero de 1846 (11, 25o), pidién- 
dole si le sería posible adquirir los libros españoles de Tieck. Hemos encontrado, afortunada- 
mente, unas epístolas interesantes de Ticknor á Julius, de las que publicamos la última en la 
Revue Germanique, ub. sup., págs. 295-296. Daremos aquí el texto íntegro de la penúltima: 

«Boston 20. Jany. 1861.— My dear Dr. Julius, I am much indebted to you íor your letter of last 
May and for the trouble you took in giving directioas and advice to Perthes & Besser about my 
littlc affairs. I write to ihcm by this post; but I have told them not to consult you unless you are 
in pretty good health. Every thing that comes by your order is welcome; but aothing for me is to 
be made a burthen 10 you. Of your kindness I can never doubt, I have had too much of it for that. 

»You see how badly we get on in the United States;— for all the world knows it. Perhaps you 
ihink some of your predictions about us [en su libro: Nord-Amerikas sittliche Zustánde. Nach 
eigenen .\nschauungen in den Jahren 1834, 1835 und 1836 (Lpzg., 1839, dos tomos 8." de 514 y 5o2 
páginas] are coming true, and perhaps they are. Fi ve States are out of the Union already and tvvo 
more are likely to follow in the course of this present week;— all exactly on the ground, upon 
which Tocqueville said thirty years ago, that the Union would, some day, be broken up. Some 
persons oí judgment believe that fifteen States— all that possess slaves— will have seceded before 
the fourth of March;— others think that some compromise will be made, though nobody has yet 
told how^ it can be done. But, if we are ruined, all sensible men agree, that it will be the result 
of our insane hatred, North and South. 

»In consequence of this only a few eminent and leading men, — who care íor country and not 
for party,— are proposing to make a central confederacy; beginning with New York in the 
North & going down to North Carolina, and with Maryland on the Atlantic & going back to 
the Mississippi so as to take in Indiana, lowa, etc. It is supposed that such a confederacy might 
make such changes in the present constitution of the U. States as reason & the times require; 
and then offer ít lo New England an"cl the Southern seceding St.ites. Such a confederacy might 
be sucoessful; but it would take time to mature and consolídate it; — and revoluiions move fast 
andcivilcommotion moves faster yei. I look, therefore, with much anxiety& alarm on the fu ture. 

»We are all well; as are, I think, your remaining friends. I am busy with the life of Prescott, 
and printing the last volume of the third American edition of my History. Yrs. faithfully Geo.^ 
Ticknor. 

»Dr. N. H. Julius, Hamburg. 

»I want to get every thing that your friend Bohl y (sic) Faber printed in Spain. All that he 
printed in Germany I have. I have written to Perthes & Besser about it. I have all I want about 
the excellent Bohl y Faber's life. You have sent it to me.» 



Á PROPÓSITO DE UNAS CARTAS INÉDITAS 333 

cuya eficacísima amistad con Bóhl von Faber hablamos detenidameme en 
nuestro libro, de reciente publicación, sobre el padre de Fernán Caba- 
llero. Por tanto, no nos ocuparemos hoy detenidamente de él, aunque va- 
yan dirigidas á él las cartas de Keil, que damos por primera vez á luz, pro- 
poniéndonos tan sólo llamar la atención de nuestros ilustrados lectores so- 
bre aquel paisano y amigo suyo, más olvidado todavía, ó, mejor dicho, 
más desconocido, sin duda ninguna, que el corresponsal de Bóhl y abas- 
tecedor de libros hispánicos y noticias literarias de España para los me- 
jores hispanólogos alemanes de primera mitad del pasado siglo. En 
vano se buscaría sobre nuestro héroe una noticia, siquiera la más superfi- 
cial, en las ediciones corrientes de los tres Konversaiions- Lexika que de 
más crédito y de mayor difusión gozan del otro lado del Rhin: el católico de 
Herder, cuya tercera, en ocho tomos, se acabó de publicar, á fines del 
año 1907, en Friburgo, el de Brockhaus (XIV ed., tomo x [1902]), y el de 
Meyer (VI ed., tomo x [1905]). Más sorprende aún la omisión del nombre 
de Keil en la obra colosal Allgemeine Deutsche Biographie^ cuyo Nach^ 
tragsband 5 1 (Leipzig, 1906) es tan mudo sobre él como el tomo xv (Leip- 
zig, 1882), correspondientes á la letra de su patronímico. Como ya había 
callado igualmente la Allgemeine Encyclopddie de Ersch y de Gruber 
— desgraciadamente abandonada por la casa editorial F. A. Brockhaus an- 
tes de concluida — , no es de extrañar el que compilaciones extranjeras del 
tenor de nuestros Larousse y Grande Encyclopédie, de la Encyclopaedia 
Britannica, del Diccionario Enciclopédico Hispano- Americano, de la 
Nuova Enciclopedia Italiana de Boccardo ignoren también la existencia 
del Consejero de Corte de Weimar. Lo que ha pasado á Keil nos recuerda 
el destino semejante de otro calderonista famoso del mismo país: Friedrich- 
Wilhelm-Valentín Schmidt. Ambos están en los labios de todos los hispa- 
nófilos, y, sin embargo, nadie cuida de escudriñar sus vidas. Al menos 
tiene Schmidt, cuya fama postuma aseguró su hijo con la publicación de 
los Schauspiele Calderons en 1867 ', una breve noticia necrológica en la 

1 De este erudito hablaré más detenidamente en otro lugar, con ocasión de publicar varias 
cartas suyas inéditas, contentándome aquí coa la transcripción de la siguiente esquela, cuyo 
original pertenece a mi colección de documentos relacionados con Julius, al que va dirigida: 

*Bonn, den 24^^^^ Novcmber 1857. Hochverehrter Herr und Freund! Ich kann nicht zogern, 
Ihnen für Ihre lieben Zeilen vom 20^^^''^ d.,die gestern in meine Hánde kamen, und für die darin 
enthaitene Anzeige des voq mir herausgegebenen Werkes meinen aus der Tiefe des Herzens 
quellcndea Dank auszusprechen. Ich vermag es nicht in Worte zu fassen, wie sehr mich Ihre 
Recensión crfreut und gerührt hat, in der Sie, ohne dass ich noch das Glück habe, von Ihnen 
personlich gekannt zu sein, ein so warmes Verstiindniss des Sirebens aussprechen, von dem 
mein Lebeo geiragen wird. Sollte ich auch nicht mehr dazu kommen, über Gegenstánde aus dem 



334 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Segunda Parte del Neuer Nekrolog der Deutscken (Berlin, i83i, pág. 903 
seq.), gracias á la cual pudo dedicar la Allgemeine Deutsche Biographie 
(tomo 32 [1891], págs. 14-16) unos renglones á la memoria de hombre tan 
peregrino, hijo de Berlín, en donde nació en 1787, en cuyo Kólnisches 
G y íJinasiumf hizo de profesor, hasta que, por los años de 1 821, le nombra- 
ron professorlextraordinarius en la Universidad, y luego, un año después. 
Cusios de la Kónigliche Bibliothek, cuyo oficio desempeñó diez años, 
siendo arrebatado por el cólera en 12 de Octubre de i83i. Era Schmidt un 
romántico, y, como tal, aspiraba al catolicismo, á pesar de pertenecer á 
una familia que profesaba la más estricta ortodoxia protestante; pero lo que 
constituye si> marca intelectual, si se nos permite la expresión, lo que le 
señala un puesto aparte en la grey de desquiciados soñadores como tantos 
hubo en la Prusia de aquellos tiempos, es su inquebrantable discipHna 
científica, la constante objetividad de sus indagaciones críticas. Aunque 
no le fué dado acabar su gran obra sobre Calderón, que ya anunciaba 
en 18 19 en su estudio sobre La Cisma de Ingalaterra ^ y de la que los 

Bereiche der spanischen Litteratur selbst etwas zu veróffentlichen— obgleich ich auch diese 
Hoffnung noch nicht aufgebe— , so denke ich doch gewisslich auf dem W^ege weiter zu gehen, 
den ich in meiner Abhandlung über Calderon's Verwandiung antiker Mythen eingeschiagen 
habe; denn nur dann wirkt das Studium des Altcrthums wahrhaft fruchtbar, wenn sowohl seine 
Verbindungsfaden mit dem modernen Culturleben ais auch die unterscheidenden Momente 
gehorig erfasst und in das rechte Licht gestellt werden. In dieser Hinsicht bedarf noch nament- 
lich das religiosa Leben der Grlechen gar mannigfacher Erforschung; and dieser wende ich 
mich mit Vorliebe zu. 

»Dass Sie zu Ihrer Recensión eine Zeitung von so historisch bewahrtem Rufe gewahlt haben 
wie der Hamburger Correspondent ist, konnte mir nur sehr willkommen sein: kommt dieser 
doch in viel mehr Hánde ais auch die gelesensie Zeitschrift. Dass das Buch an gar verschiedenen 
Orten recht freundiiche Aufnahme gefunden hat, davon liegen mir mehrere mir sehr erfreuliche 
Anzeichen vor: namenilich ist dies auch in Tübingen geschehen, wo ein Kreis von Mánnern 
Icbt, die das Andenken meines Vaters mit Liebe hochhalten. Ob dasselbe auch einen ausge- 
dehnteren Absatz gefunden hat, kann der Verleger, dem ich dies natürlich im beiderseitigen 
lateresse sehr wünsche, im gegenwáriigen Augenbiick selbst noch nicht wissen; indessen 
machen solche Anzeigen, wie die Ihrige, einen günstigen Ertolg nach dieser Seite immer wahr- 
scheinlicher und tragen dazu ein Wesentliches bei. Und da Sie einmal an meiner Person ein so 
warmes Interesse mir gezeigt haben, so darf ich auch wohl noch einen mich unmitíelbar betref- 
fenden Erfolg erwáhnen, der wenigstens theilweise mit auf Kechnung des Buches zu setzen 
$ein wird. Nachdem ich namlich eine Keihe von Jahren hindurch an der hiesigen Universitát 
ais Privatdocent thátig gewesen war, hat mich unser Ministerium vor einigen Wochen zum 
tusserordentlichen Professor ernannt, worauf neben der Anerkennung des von mir ais Unjver- 
sitátslehrer und ais philologischer Schriftsteller Geleisteten denn doch wohl auch das Caldc- 
ronbuch mit von einigem Einfluss gewesen ist. 

»Mit besten umd lebhaftesten Wünschen für Ihre Gesundheitundihrsonstiges Wohlergehen, 
und mit der zuversichtlichen Bitte, mir Ihre freundiiche Gesinnung und Theilnahme auch 
ferner zu bewahren, 

empfiehit sich Ihnen hochachtungsvoll 
Ihr dankbarst ergebener 
Leopold Schmidt.* 

1 En 18 de Agosto del mismo año de 1819 escribía Bohl von Faber desde Cádiz á Julius; 
*Hiebei die Liste der Stücke, die mit Calderons Ñamen in meiner Sammlung befindHch sind & 



Á PROPÓSITO DE UNAS CARTAS INÉDITAS 335 

Jahrbücher der Literatur vienQses ÚQ 1822 contienen tan valiosos frag- 
mentos—por cierto ya del todo olvidados en i833, según lo lamentaba 
aquel año Cari Rosenkranz, Catedrático de la Universidad de Konigsberg, 
pág. io5, nota, de su Handbuch der allgemeinen Geschichte der Poesie, 
III. Theil (Halle, i833)— podemos juzgar, sin embargo, de la amplitud de 
su trabajo por el libro compilado por su hijo, obra todavía única en su es- 
pecie y «de fijo el mejor libro que acerca de Calderón ha visto la luz pú- 
blica» K 

Pero, ateniéndonos á Keil, hemos de repetir que ni siquiera le cupo en 
suerte la pálida aureola que ciñe la frente de Schmidt, pues si verdad es 
que sólo bien queremos á los que bien conocemos, preciso es confesar que 
el editor de Calderón no puede inspirar gran entusiasmo á los que consul- 
tan ó citan su obra, ya que ninguno sabe lo más mínimo acerca de su per- 
sona. Curioso por cierto es el hecho, y prueba una vez más la gran parte 
de charlatanismo que hay en tantos elogios, «balestrati á vanvera» por 
modernos escudriñadores de la literatura española, los cuales fingen una 
ciencia que en muchísimas ocasiones no han cuidado de verificar personal 
y directamente, contentándose con reproducir los clichés corrientes, gene- 
ralmente admitidos á fuer de axiomas ó postulados, y vueltos á ser ar- 
tículos de fe literaria intangibles. Fácil nos sería acumularlas citas, desde 
que Schmidt, reseñando en los Jahrbücher der Literatur de 1828 ^ el pri- 

zwei einzelne Slücke, dieSie dera Prof. Schmidt in meinem Ñamen übersenden konnen...», lo 
que prueba que ya tenia Julius también relaciones con Schmidt y que aprovechó su gran amis- 
tad con Bohl para ser útil al calderonista berlinés. Las dos comedias de que habla Bohl eran 
—según nota manuscrita de Julius— E'ngañar para reinar {úq Antonio Enríquez Gómez) y La 
Española de Florencia (atribuida á Calderón en el tomo xii de Escogidas, lo que explica sin duda, 
la confusión de B5hl; véase sobre esto A. Schaeffer, Gesch. desspan. Nationaldramas^ ii, 202-203). 

1 Calderón y su teatro, por D. Marcelino Menéndez y Pelayo. III ed. (Madrid, 1884), pág. 36. 

2 Tomo XLiii, págs. 84-155. Acerca de la continuación de la critica, relacionada con el se- 
gundo tomo de Keil, véase lo que dice L. Schmidt en Die Schauspiele Calderons, pág. v. No 
dejaremos á F.-W.-V, Schmidt sin señalar una carta de él á Tieck en el tomo iii, págs. 363-370, de 
Briefe an Ludwig Tieck, obra de gran interés literario publicada en Breslau en 1864 en cuatro 
tomos por aquel bohéme de lettres que fué Cari von Holtei. En cuanto á las numerosísimas men- 
ciones del Calderón de Keil que hemos tenido ocasión de leer, unas merecen señalarse en esta 
nota como más características. En el artículo Calderón del tomo 11 (1833) de la VIII ed. del Con- 
persations-Lexikon de F.-A. Brockhaus, que salió después de publicada la edición de Keil, se 
hace de ésta la mención que transcribiremos más abajo, y luego se añade: <s2u bedauern ist, dass 
man die Werke Calderon's nich chronologisch geordnet hat. Man würde dann sehen, wie bei 
dem Dichter, je spáter, desto tiefer, der Mysticismus Wurzel schlug» (pág. 386). Esta frase, que 
parece una censura de Keil y termina el artículo, desapareció en las ediciones siguientes del 
Conv.-Lex.: asi en la IX ed. (tomo m [Lpzg., 18.13], pág. "9)i en la que concluye el artículo 
con la penúltima frase de la ed. de 1833: «Goethe and Schlegel haben das Verdienst, die deutsche 
Bühne dem Genius Calderons eroffnet zu haben, wie es frühcr Schróder in Hinsicht Shake- 
speare's sich ervirorben hatte.» Así también en la X ed. (tomo iii [Lpzg., i85i], pág. 540), etc. Sa- 
bido es que en 1838 publicó D. Eugenio de Ochoa en París, como tomo iii del Tesoro del Teatro 



336 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

mer tomo del Calderón, celebraba á su colega y émulo: «Die missliche 
Konjektural-Kritik hat er mit Recht ganz verworfen: obgleich auch 
hierbei der Reiz für den Liebhaber nicht gering ist,» y exaltaba el «feinen, 
durch vieljáhriges Studium des Dichters genáhrten Takt», el cual «den 
Herausgeber in der Wahl der gegebenen Varianten geleitet hat» (pág. 85). 
Pero ^á qué pasar tan fastidiosa revista si hemos de acabar con la consta- 
"tación de que, tras varias insignificantes menciones, el más reciente es- 
cudriñador y bibliógrafo del calderonismo, el profesor en la Universidad 
de Munich, H. Breymann, no registra ni una sola fuente bibliográfica, ni 
el menor dato tocantes á la persona de Keil, sin que ninguno de sus críti- 

Español del librero Baudry, un Teatro Escogido de Calderón de la Barca^ en el que, si bien nada 
decía de su proceder editorial, no 'hizo más que aprovechar la labor de su antecesor— cuya es- 
crupulosidad (relativa) no imitó, sí, en El perro del hortelano de Lope, p. gr., ha suprimido es- 
cenas enteras— á cuyo propósito escribió lí Foreign Quarterly Review de Julio de i843(núm.62), 
en un articulo del todo notable: ^We have no means of judging extensively of M. Ochoa's 
accuracy; but we may inform the reader that the very best edition of Calderón 's complete works 
is that published in Germany a few years ago, in four volumes quarto, edited,ifour meraory 
serves us, by Joseph Kiel (sic). This edition has been largely smuggled intoSpain, as being the 
most perfect» (págs. 5-39). Más claro se expresará todavía el autor del artículo Calderón en el 
tomo IV (Torino, 1877) de la ya citada Enciclopedia de Boccardo: «Fuori di Spagna, Giorgio Keil 

publicó una splendida edizione di Calderón de la Barca , di cui si valse Baudry (síc) per la 

sua di Parigi in un grosso volume in 8.° grande, che contiene soltanto lo sceIto.->— En 1848 enca- 
rece Hartzenbusch sin reserva— en el prólogo de su Calderón, B. A. E., vii, pág. xx— la «cons- 
tancia, saber y exquisito gusto de D. Juan Jorge Keil» y Ticknor-Julius (11 [Lpzg., i852], pág. 12, 
nota) cantan también las alabanzas de tan «ausgezeichneten Kenners des Spanischen», cuya edi- 
ción llaman «berichtigt», elogios que renovará L. Lemcke en i856: «Die erste wirklich kritischc 
Ausgabe ist die von J. G. Keil besorgte, welche den Titel führt. etc.» (Handbuch, in, 670.) Inútil 
es alargar esta lista: véanse el Catálogo de la Biblioteca de Salva, i (Valencia, 1872), pág. 371; la 
edición del Mágico prodigioso por M. Morel-Fatio (Heilbronn-Paris-Madrid, 1877 ), pág. xxv, 
noía— aquí se habla de una «premiére revisión sérieuse du théátre de Calderón»—; el Calderón 
und seine Werke de E, Günthner íFreiburg im Breisgau, 18S8), i, págs. xi y 25; Farinclli, en Grill- 
pari^er und Lope de Vega (Berlín, 1894), pág. 202, en donde se habla sin precisión alguna de la 
obra, como publicada «anfangs der dreissiger Jahre»; el Dr. G. Baist, en ?u esbozo Die spanische 
Litteratur (en el Grundriss de Grober, ii^, (Strassburg, 1897), pág. 465, nota 4), en donde se lee 
erróneamente que salió la edición toda en 1827 y que no es más que una reproducción del texto 
mendoso de Vera Tassis,— Añadiremos, por fin, que Herr Ludwig Geiger, catedrático de la Uni- 
versidad de Berlín, acudió á Keil para colacionar los textos calderonianos de su artículo en el 
tomo III (1903) de los Studien a^ur vergleichenden Literaturgeschichte: Schreyvogel über Gries" 
Calderon-Ueberseti^ung, y queelSr. A. Bonilla y San Martín, si bien en su versión castellana de 
A history ofspanish Literature de Fitzmaurice-Kelly (Madrid, 1901) calló, como el hispanófilo 
inglés, el nombre y la obra de Keil, ha tenido á bien de reparar esta omisión en 1906 en su ar- 
tículo del Ateneo (i, 620): Los estudios hispánicos en Francia, en el que cita la edición de Calde- 
rón como «aún la más completa». Extraña no encontrar la más mínima mención de Keil en el 
Précis d'histoire de la littér ature espagnole (París, 1908) del Sr. Mérimée, ya que se cita en esta 
obra á editor tan insignificante como Ochoa (pág, 342, nota 1). En cuanto al Sr. R. Beer, se había 
contentado con alegar que «ferner wussten F. J. Beriucb, J. F. Keil (sic), G. W. V. Schmidt (sic\ 
V. A. Huber, Ludwig Clarus, Nic. Heinr, Julius, Karl Stahr und Herm. Knust durch Abhand- 
lungen, Uebersetzungen und Ausgaben fordernd auf die spanischen Studien in Deutschland zu 
wirken» (Spanische Literaturgeschichte, 11 (Lpzg., 1903), pág. i56). Nos hemos abstenido de traer 
á colación en esta ya demasiado larga nota las referencias á Keil, por lo demás de poco alcance, 
que se encuentran en los prólogos de lasjtres comedias de Calderón con tanto esmero anotada* 
en 1881, 1886 y 1887, en tres insuperados tomos, por el benemérito Krenkel. 



Á PROPÓSITO DE UNAS CARTAS INÉDITAS SSy 

eos— en particular los Sres. Stiefel, Farinelli y Günthner— hayan añadido 
algún suplemento á tan espantosa aridez, ni aun hayan corregido los erro- 
res materiales que señalamos más abajo? 

Nació Johann-Georg Keil á 20 de Marzo de 1781 en Gotha, de un pa- 
dre que desempeñaba el papel de Senador y Tesorero del Consejo. De su 
juventud nada hemos podido averiguar, sino que, estudiando en el colegio 
de su ciudad natal, apetecía formarse para una carrera liberal, cuando el 
súbito fallecimiento del autor de sus días le obligó á interrumpir sus es- 
tudios y dedicarse al comercio. Es de creer, sin embargo, que la confusión 
que reinaba en su familia de resultas de tan imprevista catástrofe fué de 
duración relativamente corta, pues, apenas transcurridos unos años des- 
pués de la fatal fecha —1796 — , le encontramos en Weimar, en cuyo co- 
legio le inculca Franz Passow, amigo suyo, el conocimiento del griego. 
Hallamos también que los registros de matrícula de la Universidad de Jena 
— en la que, como todos saben, desempeñaba Schiller la cátedra de His- 
toria— llevan su nombre, y de aquel entonces famoso centro de erudi- 
ción, cuya Literatur-Zeitung de tanto crédito gozaba en el orbe literario, 
salió para entrar de Oficial en la Biblioteca Gran-Ducal Weimariana, de 
la que será nombrado, después de un solo año de prueba, segundo Biblio- 
tecario. Estaba Weimar por aquellos años en el apogeo de su gloria inte- 
lectual, representando — según la expresión del mismo Wieland — «un 
como monte Ararat, á cuyo sagrado se acogían todos los hombres eminen- 
tes, mientras invadía el diluvio las demás partes de Alemania». Desde que, 
en Octubre de lyyS, Goethe, cediendo á las instancias de Carlos Au- 
gusto, se había establecido en aquella ciudad, no habían tardado á acudir 
á ella Herder, que hará de predicador de Corte, y Schiller, completando 
tan esclarecida trinidad el aristocrático autor de Don Sylvio de Rosaha, 
Christoph-Martin Wieland, el cual moraba en Weimar ya desde 1772, 
año en que la publicación de su Espejo de Oro le había valido el puesto 
de preceptor de los dos hijos de la Duquesa regente de Sajonia-Weimar: 
Carlos Augusto y Constantino. Gloriosos por demasía habían de ser en 
adelante los fastos de la hospitalaria residencia, si, sucesivamente, regis- 
tran los nombres de los hermanos Humboldt, de los Schlegel, de Voss, 
de Tieck, de Jean-Paul, de Johannes von Müller y —last not least—áb 
iMme. de Stael, venida á Weimar en i8o3 para compilar los datos de su 
inmortal libro De V Allemagne. Pero era Weimar no sólo un centro de 
renacimiento de las letras patrias: allí florecía el más extendido cosmo- 



338 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

politismo literario, nunca y en ningún país de Europa en mayor auge que 
en la patria de Goethe, razón por que el estudio de la literatura alemana 
tiene forzosamente que ser un estudio comparativo, y el autor de una his- 
toria verdaderamente científica de esta literatura hombre leído en todas 
las literaturas de Europa. España gozaba, en aquellos años de triunfante 
romanticismo, de un prestigio sin par entre los eruditos alemanes, y algu- 
nos recordarán con qué éxito se representara en Weimar, á principios del 
año 1811, el Principe Cofistante^ digna coronación de un frenesí sin igual 
en otra época ni en otra tierra. 

Así es como fué orientado el espíritu de Keil hacia el estudio de las 
literaturas románicas. Nos consta que entre todos los influjos que se 
ejercieron sobre su mente, ninguno — ni aun el de Goethe — fué mayor 
que el de un hispanófilo, hoy del todo desdeñado por los fabrica- 
dores de Compendios de literatura española, Er.-Aug. Schmid. Schmid, 
que murió en 18 de Noviembre de 1809, es el autor de un valioso 
Diccionario Español y Alemán, cuya primera parte, publicada en Leip- 
zig, en 8.", en 1796— la segunda salió en i8o5— lleva un prefacio intere- 
santísimo del traductor de Don Quijote, Friedrich-J. Bertuch, y acerca 
del cual el Sr. Farinelli ha pecado — para no decir más— de sobrada im- 
precisión », 

Esta obra, desconocida de los Sres. Farinelli y Conde de la Vinaza, 
en su BibL hist. de la filología castellana {Maidrid, 1893)— como la pro- 
ducción total de Schmid y las obras pedagógicas de Keil — , vino á suplan- 

( En su estudio de 1895 en la ZeifscAri/í de Koch, Dice, pág. 392, que, según lí Reise von 
Amsterdam über Madrid und Cadix nach Genuá in den Jahren 1797 und 1798 de Chr.-Aug. 
Fischer— del cual algo dijimos en nuestro ya anunciado estudio sobre Bohi von Faber— el dic- 
cionario publicado en Leipsique en 1795: Spanisch-Deutsches, Deutsch-Spanisches Worterbuch 
{üc) íué señalado en España «ais eine grosse Merkwürdigkeit», alegando la pág. 25i de la Reise. 
Mas era preciso notar que Fischer y, después de él, su traductor francés Cramer (París, año ix 
(1801], II, 116,, decían que se prometía un Diccionario alemán y español, alusión evidente á la 
segunda parte de la obra de Schmid. Lo poco lisonjero que ha escrito el Sr. Farinelli en Deutsch- 
land und die deutsche Literatur im Lichte der spanischen Kritik und Poesie (en el tomo viti 
de la Zeitschriftfür vergleichende Literaturgeschichte) acerca de Fischer nos hace sentir más 
hondamente la carencia de un trabajo serio acerca de tan digno intérprete de España y de sus 
cosas, cuya producción hispanófila, más extensa de lo que se cree, merece detenido examen. 

El único artículo escrito en francés sobre él, el de P[aris]ot en el tomo xiv (i856) de la II ed. 
de la Biographie Universelle Ancienne et Moderne (Michaud), no es más que una mala copia del 
yalioso estudio, no citado por Parisot, de H. Doring, en la parte 44 (1846) de la primera sección 
de la Allg. Encyclopddie, págs. 353-355. Nacido en Leipzig en 1771, tenía Fischer algo de francés, 
ya que su madre era hija de un comerciante alemán que residía en Marsella. Murió en Maguncia, 
en 1829, después de agitadisima vida y de haber desempeñado un tiempo una cátedra en la Uni- 
versidad de Würzburg. 

En cuanto á Bertuch, natural, como todos saben, de Weimar, en donde florecieron sus em- 
presas editoriales, es lástima que su último biógrafo, el Dr. Wilhelm Feldmann {Friedrich Jus- 



Á PROPÓSITO DE UNAS CARTAS INÉDITAS 33g 

tar al perenne Sobrino, cuya carrera triunfal por toda la Europa del si- 
glo XVIII atestiguan sus mejoradas reediciones sucesivas. Recibida con un 
éxito que explica, á más de cierto valor intrínseco, la carencia de una obra 
hecha por un alemán al uso de los alemanes, tendrá que ceder el paso, por 
los años de 1 823- 1827, al excelentísimo trabajo de Seckendorff, el único 
verdaderamente científico que haya visto la luz pública en Alemania en 
la primera mitad del siglo xix, pues el de Franceson — cuya 12.^ edición 
estereotípica despachaba el librero de Leipsique F. Fleischer, cuando po- 
nía en venta su colega Teubner el de F. Booch-Árkossy, al que suplan- 
tará á su vez el ToUhausen, después de seis ediciones— se refería casi 
solamente á la literatura clásica, no conteniendo, sino con pocas excep- 
ciones, los inmensos neologismos y acepciones de ciencias, artes é indus- 
tria que deben hallarse reunidos en un libro destinado al uso de personas 
que participen del comercio y trato con naciones extranjeras. Además del 
Diccionario, conocemos de Schmid, cuyo oficio era el de bibliotecario, un 
libro de lecturas españolas, publicado en Weimar en i8o5, 8.°, Colección 
de varias piezas en prosa y en verso, suplantadas, después de largo uso, 
por compilaciones de criterio más amplio, hechas á imitación del Hand- 
buch der spantschen Sprache und Litteratur, de Fr. Buchholtz (Berlín, 
1 801-4, dos tomos, 8.°), así como, por ejemplo, el bueno Spanisches Lese- 
buch, de V.-A. Huber, y por las publicaciones, más estrictamente escola- 
res, de C.-F. Franceson: Tesoro de la lengua y literatura castellana ó co- 
lección de piezas escogidas de autores clásicos de los me/ores siglos, con 
notas críticas y literarias (prosa), y Teatro Español Escogido ó Colec- 
ción de las mejores comedias antiguas y modernas que representan actual- 



tus Bertuch. Ein Beitrag ^ur Geschichte der Goethe^eit. Mit der Rede des Kan^lers von Müller 
auf Bertuch, Saarbrücken, 1902, vii y 120 págs. 8.*'; es tesis doctoral para Friburgo), haya demos- 
trado tan á las claras, en el capítulo Ueberset pungen (págs. 68-76), su taita de competencia en 
literatura comparada, especialmente en literatura española, pues ni pierde una palabra a pro- 
pósito del Diccionario de Schm¡d~ni hasta sabe quién fué S...,rf— , ni mienta la Gramática es- 
pañola de Barth, publicada en 1778 en Erfurt, 8.°, bajo los auspicios de Bertuch— este libro, cuya 
IV ed., corregida por J.-F. Ehrmann (la III lo había sido por H.-L. Teucher), salió en 1807, es 
digno de nota—, ni se ha tomado el trabajo de leer, para enterarse de la cronología de Fray- 
Gerundio, la Advertencia preliminar de Lidforss— el cual, á su vez, no mienta la traducción ale- 
mana de Bertuch (Lpzg., 1773, II ed. 1777), según la versión inglesa, buena, de 1772— en el tomo xlii 
(Lpzg., i885)de la Colección de Autores Españoles de Brockhaus, págs. v-xvi. Recordemos, al fin^ 
que los que quieran enterarse brevemente de la vida y de las obras del discípulo de Wieland y 
amigo de Goethe, habrán de leer, no la malísima noticia de Mühlbrecht en el tomo 11 (Lpzg., 1875) 
de la Allgemeine Deutsche Biographie, pág. 552, sino más bien la escrita por el catedrático que 
fué de Halle y relacionado con Bertuch, J.-G. Gruber, en la Allgemeine Encycl., ya citada— que 
publicaba con su colega Ersch, el eminente bibliógrafo—, el mismo año, 1822, de la muerte de 
Bertuch: Parte IX (Lpzg , 1822;, págs. 245-247. 



■340 .REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

mente en los teatros de España, con las anotaciones ?iecesarias para su en- 
tera inteligencia; las del maestro de castellano yamigo del Dr. N.-H. Julius, 
en Hamburgo, J.-E. Gómez de Mier ^'. Der echte Spanier, del que cono- 
cemos siete ediciones, desde que salió, en el año de iSSq, en Hamburgo la 
primera, ó del autor de la Gramática sucinta del idioma alemán ~, «Don 
A. Guillermo de Duve y Huebener»: Piezas escogidas de las literaturas 
Alemana y Española para el uso de los estudiantes de ambas lenguas, pu- 
blicadas en el año en que Booch-Árkossy daba á luz su bien ordenado 
Matiual de Literatura Española Moderna, ó sea dos años después 
de salidos el primero y el segundo de los tres tomos del Handbuch 
der spanischen Literatur de Ludwig Lemcke. También tradujo Schmid, 
bajo el título de Reise durch verschiedene Stddte Italiens in den 
Jahren ¡-¡85 und 1788, en 1792 (Weimdr, dos tomos, 8.*^), una parte 
del conocidísimo Viaje del P. Juan Andrés, y, tres años más tarde, 
también en Weimar, 8.°, con un prefacio y advertencias de su pluma 
y notas críticas del profesor de Halle, Sprengel, la inacabada obra 
— pues no salió de ella más que el primer tomo en 1798, en Madrid 3 — 
de J.-B. Muñoz: Historia del Nuevo Mundo. Así continuaba Schmid la 
obra iniciada, no ya como lo propalaron los Lessingforscher alemanes 
después de Danzel y de Guhrauer, por G.-E. Lessing, sino por el pro- 
fesor y bibliotecario de Gotinga, después profesor en Maguncia, J.-A. 
Dieze, cuyos méritos ensalzamos en nuestro libro, ya publicado, Con- 
tributions a V hispanisme de G.-E. Lessing (París, 1909, xiii y 342 pá- 
ginas, 8.^), recordando las palabras que se leían al final del prefacio, fe- 
chado en Gotinga á 26 de Septiembre de 1768, de su inmortal Geschichte 
der spanischen Dichtkunst: «Móchte ich doch so glücklich seyn, meinen 
Landsleuten diese Vorurtheile zu benehmen, und sie überzeugen zu kón- 
nen, dass die spanische Sprache eine gróssere Vollkommenheit hat, ais 
einige vorgeben, und dass der Werth der spanischen Poesie, in etwas 

1 En su edición anónima del Rcmancero del C>id, precedida de la versión castellana del 
Leben des Cid de J. von Müllcr, hecha por Gómez (Francófono, imprenta de Brcenner, 1828; obra 
dedicada á BohlVon Faber) le llama Julius, pág. xi del Prefacio, «distinguido literato español». 
Muriú catedrático de castellano en el Johanneum hamburgués y es autor de varias obras hispa- 
no-alemanas de enseñanza, parte originales, parte en colaboración, como, v. gr., su Manual de 
la conversación española al uso de los alemanes que quieran perfeccionarse en la lengua cas- 

ellana, con J.-N. Barmann. 

2 Lpzg., 1857. Las Piei^as escogidas salieron eod. an. et loco. 

3 4.^— Contiene la historia del descubrimiento y de la conquista del Nuevo Mundo hasta 
fines del siglo xv. Lástima es que hasta hoy nadie haya pensado en levantar al erudito catedrá- 

ico de filosofía en Valencia el monumento biográfico y critico que tanto merece. 



Á PROPÓSITO DE UNAS CARTAS INÉDITAS 3^1 

mehr, ais nur in einer Reihe von práchtig rauschenden und leeren 
Worten besteht ^» 

Obedeciendo á los consejos que le suministraba Schmid — sobre cuya 
traducción del P. Andrés se había expresado Fischer con alabanzas («der 
Abt Andrés, dessen Briefe über Italien der Bibl. Sec. Schmidt (sicj so vor- 
trefflich übersetzt hat...», en 1799, en las Allgemeine Geographische Ephe- 
tneriden de Zach (iv [Weimar, 1799], pág. 57; véanse ni, páginas 209-210 
y páginas 413-418, otros artículos hispánicos de Fisgher)— , y aprobado 
por Bertuch y por Wieland, en cuyo Theutscher Merkur (Weimar, 1773- 
lygg) — aquel «verdadero hilo conductor por largo período de literatura 
alemana», según frase de Goethe en su Discurso en memoria de Wieland 
en 18 de Febrero de i8i3 2—, no fué del todo desdeñada la literatura de 
España, consagró el joven Bibliotecario Keil á España y á las literaturas 
románicas sus esfuerzos. El primer fruto de sus trabajos pertenece á Ita- 
lia y reviste la forma editorial. Rarísima se ha hecho hoy la Biblioteca 
Italiana publicada en Chemnitz (Gotha) por el librero Mauke desde 1806 
hasta 1812, 8.°, en 1 1 volúmenes, cuyos tomos i-ii (Gerusálemme literata), 
V (La Vita Nuova e le Rime di Alighieri), x-xi (La Divina Cotnmedia di 
Dante Alighieri) llevan el nombre de Keil. El mismo año de 1810, en que 

1 Trece años más tarde se quejará Bertuch, en el prefacio del volumen i de su Magas^in 
der spanischen und poríugiesischen Literatur (Dessau, 1781, págs. iv-v), de que quedara la 
literatura castellana en Alemania «so fremd, so unbekannt», y «dass wir sogar Vorurtheile dawi- 
der haben», añadiendo: «Dieze hat in seiner Ausgabe des Velazque¿ die Spanische und Portu- 
^iiesische Literatur an hunden Stellen mit moglichster Wárme empfohlen; aber zehn Jahre 
sinds schon, und das Wort hat bey sehr wenigen Frucht gemacht.* El verdadero heredero de 
Dieze en el campo de los estudios hispánicos fue Bohl von Faber. En nuestra obra se hallará una 
breve historia de la Floresta y de sus varias avataras en el cerebro de su autor antes de publi- 
carse por F. Perthes en Hamburgo; y, por lo tanto, bástenos apuntar aquí que la idea inicial de 
esta colección arranca de un proyecto, no realizado, de Dieze de dar á luz un Parnaso español, 
«Der crste Band, decía en el prefacio de su Geschichte^ der die áltesteü Dichter aus dem cancio- 
nero general, nebst einigen andern, cnthált, wird in kurzer Zeit ans Licht treten.»' En la Se- 
gunda Parte del Pasatiempo Critico (Cádiz, s. a, [1819], pág. 68) ha rendido Bohl homenaje al 
celo hispánico de Dieze en los siguientes términos: «Ya en el año 1769 el profesor Diei^e publicó 
una traducción de los Orígenes de la poesía castellana por Velasquei^, con notas tan extensas, 
que las 141 páginas del original crecieron hasta 553. No se ha publicado todavía obra alguna 
que reúna más noticias literarias acerca de los poetas españoles. Encierra cuan^to trae D. Nico- 
lás Antonio en su biblioteca sobre los poetas, aumentado y rectificado á veces,..* 

2 Este discurso se pronunció en la logia masónica de Weimar, pero aludía Goethe con estas 
palabras también á la continuación de este periódico, con Reinhold, yerno de Wieland, y Boet- 
tiger: Der neue Teutsche Merkur, iygo-i8io. Ninguno ignora que se publicó en el Theutscher 
Merkur de 1788 el principio de la primera obra histórica de Schillcr: Geschichte des Abfalls der 
vereinigten Niederlande von der spanischen Regierung, su mejor trabajo en este género. Me- 
nos sabido es que el tomo v (1774) del Merkur contiene una traducción alemana de poesías de 
Esteban Manuel de Villegas por Bertuch, con una mala noticia sobre aquella víctima de la In- 
quisición. (C/. Mcnéndez y Pelayo, Heter. Esp., 111, 869 seq., y el artículo mismo de Cánovas del 
Castillo en la difunta Revista Jlispano-americana de i.° de Junio de 1882.) 



342 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

salían los tomos x-xi de la Biblioteca Italia?ia, inauguraba la publicación de 
una Sammlti?ig spanischer Original-Romane, con el texto original y su 
traducción alemana, en tres partes (Gotha, 1810, 1812, i8i3, 8.°), cuya 
parte I está dedicada á la Vida de Lazarillo de Tormes, Leben des La- 
¡{arillo von Tortnes, y la II y la III á la Vida del Gran Tacaño, Leben d^s 
En^schelms, geriannt Don Paul. De estas dos últimas nada diremos, pues 
hemos de volver á ellas á propósito de la reedición de 1826. De la primera 
baste apuntar aquí que Keil atribuye la paternidad de la famosa novela pica- 
rescaá D.Diego Hurtado de Mendoza sin la menor duda, pues pone su nom- 
bre como el del autor en la misma página del título, procedimiento, por cier- 
to, más disculpable en aquel entonces que no ahora, después de las investi- 
gaciones críticas que han hecho esta paternidad á lo menos insegura, lo 
que no impide el que el Dr. Erich Walter, en su estudio Adolf Friedrich 
Graf von Schack ais Ueberset^er (Breslauer Beitráge ^ur Literaturge- 
schichte, hrsg, pon Prof. Dr, Max Koch und Prof. Dr, Gregor Sarracín, 
X iLeipzig, 1907, 180 páginas, 8.°]), se la prohije con la misma intrepidez 
que, un siglo ha, su compatriota K En 1812 salió en Erfurt, 8.^, una Ita- 
¿ienische Sprachlehre für deutsche Gymnasien und hohe Schulen, auch ^um 
Selbstunterricht bearbeitet, que se reimprimió en 1821 yeni83i,yen 
1 814, en Gotha, igualmente 8.^, una Spanische Grammatik Jür Deutsche, 
publicada de nuevo, con emendaciones y adiciones, en Leipsique en 1837 
bajo el título de Spanische Sprachlehre für deutsche Gymnasien und hohe 
Schulen, etc., la cual creemos consultó J. Wiggers para redactar su clásica 
Grammatik der spanischen 5/7rac^e, cuya segunda edición todavía se vende, 
de vez en cuando, en casa de Brockhaus. El mismo año de 1814 ponía Keil 
en prensa, en el mismo lugar y del mismo tamaño, un Elementarbuch der 
spanischen Sprache. Prosaischer Theil. (Libro elemental de la lengua cas- 



1 Quizá no haya leído el Dr. Walter— el cual manifiesta bastante ignorancia de la litera- 
tura castellana, así, v. gr., cuando pretende, pág. 49, que la redondilla es la única forma poética 
en troqueos rimados existente en esta literatura— del Lazarillo más que la popular é incom- 
pleta versión que corre por Alemania como núm. 1389 de la Universal-Bibliothek de Ph. Reclam 
jun., y en la que el traductor, Franz von Aubingen, imprime también en el título el nombre de 
Hurtado de Mendoza como del autor. Krenkel no vacilaba tampoco en 1887 en atribuir á Men- 
doza el Lazarillo. Véase su edición del Alcalde de Zalamea^ pág. 79: «Eine ergótzliche Schil- 
derung von dem Leben und Treiben eines heruntergekommenen Adeligen findet sich in dem 
berühmten i553 {sic, véase á este propósito Lemcke, Hndb,, i, 211) erschicnenen Schelmenro- 
mane La vida etc. von Diego Hurtado de Mendoza.» Es de sentir que F. Carlesi, en su primera 
versión italiana del Lazarillo (Firenze, 1907, xxix y 76 págs. en 12."), se haya contentado, en la 
Introducción, con generalizaciones sin originalidad, pues si la atribución de la obra á Mendoza 
queda dudosa, no por eso se halla dilucidado tan interesante problema literario, sino que, má» 
bien, taita aún amplio estudio critico sobre la materia. 



Á PROPÓSITO DE UNAS CARTAS INÉDITAS 343 

tellana. Parte Prosaica)— la Parte Poética no se publicó— y una Spani- 
sche ChrestomathiCy obras de enseñanza que iban encaminadas á ilus- 
trar con la lectura práctica del idioma las reglas teóricas de la gramática. 
Pero cuando más engolfado parecía el joven erudito en sus estudios 
lingüísticos y literarios, dio la rueda de la Fortuna una imprevista vuelta 
hacia él y le otorgó el don, tantas veces fatal para el sabio, de una rica 
mujer, en forma de la hija única del banquero Lóhr, cuya esposa tenía 
por padre al en su tiempo célebre grabador Johann-Friedrich Bause, na- 
cido en 1738 y muerto en i8i3, Catedrático en la Kunstakademie át Leip- 
sique ^ De resultas de su casamiento, dejó Keil su puesto en Weimar 
con el título de Hofrat, y se retiró á la ciudad que un delicadísimo poeta 
y finísimo conocedor de Alemania ha definido con humour en estos tér- 
minos: 

Leipzig est avant tout la tres humble servante 
De Messieurs les Docteurs, «Docents» et Professeurs: 
Elle est vieille et tres sage, et pourtant indulgente 
Aux granas étudiants balafrés et noceurs 
Qui troublent sa retraite apaisée et s avante... ^• 

Desde este momento vivirá Keil la plácida existencia del «bourgeois de 
lettres» alemán en aquel entonces, en holgado bienestar, sin notables inci- 
dencias, gozando de la amistosa correspondencia y del gustoso trato de 

1 El articulo que sobre Bause escribió Clauss en la \llg. Deutsche Biographie, 11 (i875> 
está tomado á la letra del libro de Keil: Katalog des Kupferstichwerks von Joh. Friedr. Bause, 
mit einigen biographischen Notii^en (Lpzg., 1849, xvni y 164 págs. 8.°) sin que se hiciera men- 
ción en él del articulo anterior, muy superior, de Weise en la Allgemeine Encyclopddie, 
VIII Parte (1822), págs. 223-224. 

2 Fbrnand Baldenne, Afe;^;^a Voce^ Poésies (Paris, 1895), pág. 61.— Este librito, hoy ago- 
tado, encierra preciosos versos, especialmente los de la sección Impressions d'Allcmagne (pá- 
ginas 57-101). Su autor, el profesor F. Baldensperger, catedrático de literaturas comparadas en 
la Universidad de Lyon, ha publicado en 1901 un segundo volumen de poesías: Eri Marge de la 
Vie, de amena lectura. Baldensperger, si bien no se atrevió nunca á pisar el suelo hispánico en 
sus publicaciones, limitándose á algunas jiras á los campos itálicos, es espíritu demasiado com- 
prensivo, demasiado artista— como prueba su colaboración al Mercure de France hijo el seu- 
dónimo de Baldenne— psiti compartir el desdén hacia las literaturas románicas que caracteriza 
á ciertos cultivadores de los idiomas germánicos en nuestra Francia y ha originado reciente- 
mente una polémica curiosa por demasía y, desgraciadamente, ventilada con poco acierto por 
los defensores del bando hispánico. Esta polémica necesitaría un folleto aparte, que quizá es- 
cribamos algún día. Mientras tanto, nos contentaremos con señalar á nuestros amigos de Es- 
paña los principales documentos impresos que atañen á ella, seguros de que hade interesarles 
este problema universitario: Revue Universitaire^ 1907: Situation de lenseignement secon- 
daire en iQoS-iQod^ por un ^Inspecteur general des langues vivantes», págs. 101-103; Id.: A 
propos du rapport d un Inspecteur general, por M. E. Mérimée, págs. 196-208; Bulletin hispa- 
nique, 1907, núm. 4: protesta de los Sres. Mérimée y Cirot; UEclair (Paris; véase también la co- 
lección del diario del mismo nombre en Montpeller), de 9 de Diciembre de 1907: La Guerre aux 
langues meridionales, por J. Rorafort; Revue Universitaire de i5 de Enero de 1908: La crise de 
l'enseignement de l'ttalien, por M.. J. Luchaire. Este señor había escrito anteriormente, en la 
Nueva Antología ¿t 16 de Septiembre de 1907, otro artículo análogo, de índole propagandista y 
destinado más especialmente á Jectores italianos. Después de fundado, en 9 de Noviembre de 1907, 



344 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

varios espíritus cultos de su país, entre otros de Schopenhauer — como 
sabrán los lectores de las cartas del filósofo estilista, cuya madre se recor- 
dará que se había establecido, después de viuda, en Weimar — , el cual, 
por los años de i832, le escribía: «Mein Lieblingsschriftsteller ist jener 
Philosoph Gracian; ich habe seine ganzen Werke gelesen. Meines Erach- 
tens ist sein Criticón eins der besten Bücher in der Welt; ich würde das- 
selbe gern übersetzen, fánde ich einen Verleger, der es abdrucken wollte.» 
Hombre de aptitudes áulicas — como casi todos los eruditos de allende el 
Rhin, fuera de muy contadas excepciones — y, á fuer de calderonista de 
veras, buen monárquico, vio sus esfuerzos coronados, si no por «recom- 
pensas sólidas», á lo menos por honores y distinciones, cual fué, en el 
año de 1828, su nombramiento á la dignidad de Canónigo capitular de la 
Colegiata protestante de Wurzen, que le hizo su Deán en i83i, época en 
que la Real Academia Española le había recibido en su seno en calidad 
de miembro extranjero. Su gusto para la literatura amena, del que había 

por decisión del Consejo de la Universidad de Grenoble, en la que desempeña la cátedra de ita- 
liano, el Instituí franjáis de Florence—en 2 de Noviembre había publicado el Bulletin adminis- 
tratif du niinistére de rinstruction publique una nota enigmática acerca de la posible supresión 
de los concursos de agregación para castellano, italiano y árabe, asi como del certificat d'aptitude 
para enseñanza de dichos idiomas— M. J. Luchaire separó la causa de los estudios itálicos de la 
de los hispánicos con la creación de la Association des Italianisants du Sud-Est, cuyo órgano 
es el boletín trimestral L'Italie classique et moderne (Grenoble); La Dépéche (Toulouse) de 22 
de Marzo de 1908: Pour l'italien et Vespagnol, por un «Ami du Midi», artículo muy caracterís- 
tico; Les Langues Modernes, 1908, núm. 4 (Abril): Les langues meridionales, por A. Talut; la 
colección del Bulletin de la Société d'Etudes des professeurs de langues meridionales, del que 
han salido hasta hoy once números; Le Foyer á l'Ecole de 10 de Mayo de 1908 (núm. 9), págs. 5-6, 
artículo de Jules Véran: Les langues meridionales; Les Langues Modernes, 1908, núm. 10 (Diciem- 
bre): Les langues meridionales, por A. Talut.— Ya parece que esta «tempéte dans un verre 
deau» se haya aplacado algo. Sobre la «.Union des Etudiants frangais en Espagne», creada en 
el verano de 1908 a imitación del Instituto francés de Florencia, hay un artículo de Louis Braud 
en la Dépéche (Toulouse) de 18 de Junio de 1908: Lien franco-espagnol, que alaba la obra como 
«oeuvre de décentralisation, tres toulousaine par son origine, quí, suivant Texpression de M. Mé- 
rimée, fera honneur á Toulouse et á la France». Esta «obra de descentralización» ofrece, como 
la del «regionalismo», pretexto á periodistas del mediodía de Francia, cuando no á literatos pa- 
risienses, para emborronar hoy muchas cuartillas; pero creemos correrá aún bastante agua por 
debajo de los puentes del Carona ó del {Ródano antes de que pase del período de la frase al de 
la realización. Y mientras tanto, seguirá el Norte oprimiendo al Sur, causa principal, si hemos 
de creer á M. J. Amade, en su divertidísimo libro: Etudes de littérature méridionale (Toulouse- 
Faris, 1907), pág. 7 ("artículo L'influence du Nord et le Génie Latin), del «estado de anarquía» en el 
que hoy nos hallamos. El mismo señor, que aboga tnlA Dépéche (Toulouse) de 22 de Diciembre 
de 1908 por la autonomía regional (véase su artículo: Universités meridionales, y, á propósito de 
esta ya antigua contienda, los artículos: Autonomie provinciale et népotisme en la Revue des 
lycées et des colléges, 1906 (núm. 28), pág. 117, y: La décentralisation universitaire, en La Soli- 
darité, Journal unií-ersiíaíre, 1909, núm. 85;, ha olvidado decirnos, en el capítulo Les Etudes 
hispaniques en France, págs. 237-277 de sus «Etudes», si dicha «autonomía» tendría por conse- 
cuencia una observancia más estricta de la justicia distributiva en el nombramiento á cátedras 
de castellano, especialmente en nuestras Universidades, lo que, por desgracia, no creemos. Véase 
á este propósito la pág. 54 del solapado artículo de M. J. Laborde: La Enseñanza de la lengua 
castellana en Francia, en La España Moderna de i.» de Noviembre de 1907. El ejemplo por él 
aducido necesitaría largo comentario, aquí inoportuno. 



Á PROPÓSITO DE UNAS CARTAS INÉDITAS 3^5 

dado curiosa muestra en 1811 con la publicación del libro en 8.°: Aimil 
und Elise, oder die Fahrt auf der Elbe, novela que hemos leído con pla- 
cer, así como otras, traducidas del italiano de Cesara Giudici y publicadas 
como la primera en Erfurt, en el mismo tamaño: Glückliche Unfálle der 
Liebe. In 6 Novellen, floreció de nuevo en el otoño de su vida. Con efecto: 
le vemos dar á luz en 1834, en Leipsique, una colección de poesías líricas: 
Lyra und Harfe, y trece años más adelante, en 1847, un volumen de 
Mdhrchen und Geschichtchen eines Grosspaters, publicado en el mismo 
lugar, de 184 páginas, 8.°, adornadas con láminas, que completarán, tres 
años después, eod. loe, los Neue Mdhrchen für meine Enkel, iv y 186 pá- 
ginas, 8.'', con grabados y dibujos originales de E. Hasse y H. Bürckner. 
Había heredado de su suegro una muy notable galería de c^iadros, y po- 
seía, procedente del abuelo maternal de su mujer, una rica selección de es- 
tampas, cuyo Catálogo — ya lo hemos dicho— hizo público en 1849, el año 
de la Revolución alemana, ilustrándolo con un retrato litografiado y una 
noticia biográfica de Bause. De sus últimos años nada hemos podido hasta 
la fecha conocer que merezca consignarse en estas breves apuntaciones, 
limitándonos hoy á asentar que falleció en Leipsique á i.° de Julio 
de 1857, ya totalmente olvidado del mundo literario. Cierto es que su 
fama no se había extendido nunca más allá de un círculo bastante estre- 
cho de especialistas, y que de sus obras meramente literarias no sacó más 
que la estima de sus amigos, no logrando imponerse al público de su 
país. 

He aquí, reducida á las toscas líneas de un esquema, lo que fué la vida 
de J.-G. Keil. Nos hemos impuesto, por tanto, la mayor brevedad en el 
relato anterior para considerar algo más detenidamente unos episodios de 
la producción específicamente hispanófila de un literato de cuya obra total 
nos proponemos hablar en otra parte, utilizando los materiales copiosos 
que sobre ella hemos reunido. Lo primero que se nos ocurre notar aquí 
tiene relación con su traducción del Buscón. En la tesis doctoral del señor 
E. Mérimée: Essaisur la Vie et les CEuvres deFr. de ()weí^e¿/o (París, 1886), 
se lee, pág. 461, al §: Traductions et imitations allemandes, sub núm. io5: 
«[Le Buscón, íraduit par] J.-G. Keil, Leipzig, 1 8 2 8 , in-8 .''» Esto, según 
^Graesse.—Conversat.-Lexikon, Leipi^., Brockhaus, 1867.» Graesse dice 
(Trésor, v [1864], pág. 624): «// existe deux versions allem. ultérieures 
(á la de Francoforte, 1671, en 12.**), l'une anonyme (Hamb., 1789, en 8.^ 
es ésta la Geschichte eines Kraftgenies,. publicada en casa del librero 



34.6 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Campe ') et l'aiitre par J.-G. Keil (Lp\g. 1828, in-S.").» En cuanto al 
ConversationS'Lexikon— no sabemos por qué se citó á la //.* edición, 
en cuyo tomo xii, art. Quevedo, pág. 219, se lee, como en las siguientes 
ediciones, la noticia de que salió el Gran Tacaño, en 1826, «deutsch von 
Keil». Extraña algo más — ya que no pensó el Sr. Mérimée en acudir al 
tomo I del muy conocido Catálogo, publicado por H. Brockhaus, F.-A. 
Brockhaus in Leipzig. Vollstdndiges Ver^eichniss der Firma F.-A. Brock- 
haus in Leipzig seií ihrer Gründung bis ^u dessen hundertjdhrigem Ge- 
burtstage... (Leipzig, 1872), que contiene, páginas 208 y 219, una descrip- 
ción bibliográfica completa de la edición de 1826 2, que el autor del Essai 



1 El Sr. Mérimée se contenta con señalarla en estos términos (uí'.sujt?., oúm. 103): «[l'Aveti' 
turier Buscón (sic) tj-aduction anonyme] Hajnbourg, 1789, in 5.°» Es de sentir que no haya estu- 
diado más detenidamente estas obras, pues no es menos interesante é importante, en la biografía 
critica de un gran escritor, el capítulo Traducciones (como prueba del influjo ejercido por él en el 
extranjero), que otro cualquiera. Notemos que, á más de las versiones que señalamos más abajo, y 
ateniéndonos a la literatura alemana tan sola, desconoció el Sr. Mérimée otras dos traducciones 
quevedescas: Der Nachtwandler (Wien, Schalbacher, 1792, 8 °) y Das Quid pro quo, der ehel. 
Zdrtlichkeit und Liebe (Lpzg., Kummer, 1799, 8.°, procedente esta última de Amalie Schoppe). 
En cuanto al miserable rifacimento de B.-F. Guttenstein— que cita el Sr. Mérimée, después dei 
Conv.-Lex. de Brockhaus — preciso era decir á lo menos que los dos tomitos 8.° publicados en 1841 
en Karlsruhe: Der Glücksritter. SpanischQS Sittengemdlde. Mit Erlduierungen versehene deut- 
sche Bearbeitung, poco más valían que el plagio de la obra de Rétif de la Bretonne y D'Hermi- 
lly (1776) titulado: Geschichte cines Kraftgenies. 

2 Cuando (en 17 de Marzo de 1909) escribimos á la librería de F.-A. Brockhaus en Leipsique 
para saber si en su archivo se conservaban cartas de Keil y si existían documentos relaciunados 
con la edición del Tacaño de 1812-1813 y con la de Calderón, nos contestaron en 6 de Abril: 
«... Briefe von Keil haben sich in meinem Archiv nicht vorgefunden, was ja leicht erkldrlich ist, 
da meines Wissens Keil ^u jener Zeit in Leips^ig lebte und jedenfalls mündliche Verhandlungen 
mit ihm gepflogen wurden. Dass die bei mir erschienene Calderon-Ausgabe 1820-1822 urspr- 
unglich auf 10 bis 11 Bdnde berechnet war, ist mir vollig unbekannt,und ebensovi'enig weiss 
ich davon, dass von Keil eine Ueberset^ung Quevedos schon vor der in meinem Verlage er- 
schienenen Uebersetsiung erschienenist. Die Vorrede i^uder let^teren Ausgabe führt die Literatur 
über Quevedo, Originale und Ueberset^ungen an,sagt aber nichts von einer 1812-13 erschien- 
enen Ausgabe. Es wdre mir daher interessani, ;^u wissen, woher Ihre Noti^ slammt, da auch die 
Bücherlexika, die mir j{ur Hand sind, nichts davon sagen. Für Ihre freundliche An^eige des 
Buches von Dr. Eduard Brockhaus: «die Firma F. A. Brockhaus», sage ich Ihnen besten Dank. 
Es ufürde mich übrigens recht interessieren, Ihren Aufsat!{ über N. G. (sic) Julius in der «Revue 
Germanique» kennen ^u lernen. Mit dem Bedauern, Ihnen reitere Hilfsquellen nicht s^ur Ver- 
fügung stellen :{u kónnen, ^eichne ich, mit vor^üglicher Hochachtung, F. A, Brockhaus.» Es de 
notar que el muy concienzudo Conversations-Lexikon de Meyer (articulo Quevedo [VI ed.» 
tomo XVI, 1907, pág. 52il tampoco cita más que la traducción del Buscón de 1826, aunque esta 
noticia esté más cuidadosamente redactada que la del Conv.-Lex. de Brockhaus (XIV ed., 
tomo XIII, 1903, pág. 566). En cuanto al Consejero de justicia en Constanza, R. Baumstark, no co- 
noció, en su Don Francisco de Quevedo (Frbg. i. B., 1871, pág. 36), otra versión del Buscón que 
la de Germond de Lavigne. Y ésta ni siquiera habrán leído Charles Gidel, <.proviseur honoraire», 
y Frédéric Loliée «homme de lettres», autores de un Dictionnaire Manuel Illustré des Ecrivains 
et des Littératures (París, 1898), en el que se habla, pág. 711, de «limpor tant román picaresque de 
Pablos de Buscón, oíi il [Quevedo] a devaneé les modernes par le fioi des portraits (!), la réahté 
des détails (I), la multiplicité (!) des nuances». El libro aquel, que corre por nuestros liceos y ha 
alcanzado una Il.a ed., atribuye (pág. 313) al castellano «des teintes chandes», y á la literatura 
española la especialidad de no ser «humaine daos l'acception complete du mot», dirigiéndose «á 
une famille d'hommes particuliére», etc., etc. ¡O fortunatam natam me consule Romam! 



Á PROPÓSITO DE UNAS CARTAS INÉDITAS 347 

no haya creído necesario completar á su precursor Fernández-Guerra, in- 
dagando qué genero de parentesco tenían las ediciones de i8i2-i8i3 y 
de 1826. Pero no sólo se ha omitido tan útil indagación, sino que los tér- 
minos con que se habla de ellas— «wwm. 104. Sammlung Spanischer Ori- 
ginal-Romane, Urschrift unci überset^ (sic) pon J. G, Keil, 2 Bd., in 8,"" 
Gotha, 18 10-12 (Melt^er, in Leipzig.) (sic)— II Bd. (sic) Leben des er^- 
schelms (sic) genannt don Paul (Vida del gran Tacaño) von Franc. de 
Quevedo Villegas, 18 12»; el núm. io5 hemos ya copiado— prueban á las 
claras'que ni siquiera las ha hojeado el autor, contentándose con trans- 
cribir las noticias inexactas de banales repertorios. Si se hubiera tomado 
el Sr. Mérimée el trabajo de consultar en nuestra Bibliothéque Nationale 
el décimo volumen (iv, 16 y 181 páginas, en 12.°) déla Bibliothek classis- 
cher Romane und Novellen des Auslandes, signado 8.° Y^ 54.32g, é inti- 
tu\ado\Geschichte iind Leben \ des Er^schelms, \ genannt Don Paul, \ von \ 
D. Francisco de Quevedo Villegas. \ Aus dem Spanischen überset^t \ 
durch I Johann Georg Keil | mit einer Einleitung . \ Leipzig: \ F. A. 
Brockhaus. \ 1826, no hubiera cometido, á imitación de Ticknor— el cual 
muy probablemente había sido inducido en error por W[eis]s, autor del 
artículo Quevedo en el tomo 36 (París, 1828) de la Biographie Universelle 
ancienne et tnoderne, en el que se halla, á la pág. 410, la atribución equivo- 
cada de la traducción de Schmid á Bertuch, repetida en la II edición de la 
Biographie, tomo 34, pág. 643 — la equivocación que consiste en afirmar 
(op. cit., loe. cit., núm. 100) que «le Buscón et les Cartas de la Tenada 
furent traduits, en iy8 1, par F'réd. Just. Bertuch {1748-1822), éditeur 
du Maga^in der Spanischen und Portug. Literatur. Dessau, Bd. II. 
[Ticknor, 11, pág. 249, note 26.]» Con efecto, señala Keil, en el prólogo: 
Ueber Quevedo' s Leben und Schriften, la versión alemana del Gran Ta- 
caño en el Maga^in, como «mit vielem Fleiss unter den Augen des um 
die spanische Literatur so sehr verdienten Herausgebers dieses Magazins 
gearbeitet». Y muy fácil tarea era la de consultar el periódico de Bertuch 
(Bibliothéque Nationale: Z 41.737-739), cuyo tomo primero (Dessau, 
1781) contiene, páginas gy-iiS: Der Traum vom jüngsten Gerichte, e. d.: 
El sueño de las calaveras, con una noticia de Bertuch (páginas 97-99), y 
luego, páginas 241-274: Briefe des Ritters von Sparguth, e. d. las Cartas 
del Caballero de la Tenada, igualmente de Bertuch, mientras el tomo se- 
gundo (í¿»/¿/., 1781) principia (páginas 1-246) con la Geschichte des Gran 
Tacaño oder Leben und Thaten des Er^schalks. Von Quevedo, con una 

3.* ¿POCA. — TOMO XX 23 



348 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Einleitung de dos páginas, que combate especialmente la continuación de 
Rétif, en siete capítulos, en la traducción francesa de 1776, llevando todo 
esto la firma S—d ', y el tomo iii (Dessau y Leipzig, 1782) está ador- 
nado con la reproducción del retrato de Quevedo grabado por Manuel 
Salvador Carmona para el Parnaso Español de «Ramón Fernández.» 
Tampoco se ha de excusar el que no se cite en el Essai la curiosísima in- 
terpretación que del Buscón dio Chr. Aug. Fischer, escritor, repitámoslo, 
muy superior — á lo menos en su obra hispánica — á su fama, y que fué, 
con H.-Fr. Linky A. Kaufhold, el Alemán que más contribuyó, en la se- 
gunda mitad del siglo xviii, á infundir un conocimiento exacto de España, 
no sólo en su patria, sino en Francia y en Inglaterra, pues su Reise — con- 
fróntese sobre ella la Neue Allgemeine Deutsche Bibliothek, li (1800), pá- 
ginas 21 5 y siguientes — fué traducida al francés por C.-F. Cramer en 1801, 
como hemos dicho, y al inglés en 1802, y su Gemdlde von Valencia 
(Leipzig, i8o3, dos tomos) se vertió también al francés por el fecundo tra- 
ductor del Emile al alemán en 1804, bajo el título: Description de Valence 
(Paris, an xii; reimpreso en i823), sin que podamos decir si su Gemdlde 
yon Madrid (Dresden, 1802), colección de artículos publicados anterior- 
mente, pareció en otro idioma que el alemán. Séanos, por tanto, lícito re- 
producir aquí la crítica que de los Abentheuer und Streiche eines spanischen 
Kniff'Und Pfiff-Genies. Herausgegeben von Chr. Aug. Fischer 2, dio la 
Neue Allgemeine Deutsche Bibliothek en su tomo 73 (Berlin und Stettin, 
Fr. Nicolai, 1802, páginas 319-322), la cual merece ser sacada del olvido 
por su carácter único de sátira saladísima de la filosofía entonces vigente 
detrás del Rhin. 

«Hrn. Fischer haben wir schon viel zur Kenntniss von Spanien und 
dessen Litteratur zu danken. Ausser seinen verschiedenen meisterhaften 
Beschreibungen des Laudes, hat er mehrere Uebersetzungen spanischer 
Schriften geliefert, welche treu, aber doch nicht sklavisch sind, so, dass 
man sie ais Origínale lieset. Das gegenwártige Bándchen enthált eine freye 
Uebersetzung der Vida del gran Tacaño des Quevedo de Villegas. Es 
schildert die Sitten gemeiner Leute in Spanien nach dem Leben, so wie 
sie in áltern Zeiten waren. Das meiste láuft auf Gaunerstreiche hinaus, 

1 Véase la opinión de Wieland sobre la traducción de Schmid en carta á Merck, el amigo 
de! joven Goethe, cuya interesantísima correspondencia publicó K. Wagner en tres series (1835, 
1838, 1847J, con fecha de 16 de Abril de i78o(Feldmann, op. cit., pág. 74). 

2 En: Komische Romane der Spanier. Herausgegeben von C. A. F. I. Bd. (Lpj^g., bey 
Hartknoch, i8oi, 334 págs., 12.°). Hay un tomo 11 de esta serie, el cual salió en 1802. 



Á PROPÓSITO DE UNAS CARTAS INÉDITAS 849 

indess einzelne launigte Schilderungen von Thorheiten unterhalten den 
Leser so ziemlich. 

«S. 90 u. ff. befindet sich der deutsche Leser, welcher etwas von der 
neuesten Philosophie und Poesie, sonst auch das nene Zeitalter genannt, 
weiss, mit einmal in guter Bekanntschaft. Es zeigt sich, dass schon zu 
Quevedo's Zeiten in Spanien transcendental Philosophen und Idealisten 
und gar schnurrige Originalpoeten vorhanden waren, eben so wie jetzt in 
Jena, in Penig und den Orteii. Ais der Held der Geschichte, von Alcalá, 
der berühmten spanischen Universitát, weggehet, findet er auf der Land- 
strasse einen Philosophen, von dem man schwóren móchte, er müsste aus 
der jetzt neuesten deutschen Schule seyn. S. 92 erklárt er sich über seine 
Philosophie, welche sein Reisegefáhrte nicht ^u verstehen vermag, folgen- 
dergestalt deiitlicher: «Das Subjektive und das Objektive—die negativa 
Dieselbigkeit — die Intelligen^ und die Realitdt. — Sehen Sie, die Realitdt 
ist keine nothwendige Bedingung der subjektiven Spontaneitdl. — Dock 
man wird es in kur^em genauer erfahren. — Ich lasse jet^t ein neues Sys- 
tem der transcendentalen idealischen Fortifikationsmssenschaft drucken, 
worin alies auj die ein¡iig móglichen u?id allgemein gültigen Beweis- 
gründe ^urückgejührt ist.» Dieser Philosoph will zufolge seines transcen- 
dentalen Systems der Fortifikationswissenschaft der Krone Spanien Os- 
tende wieder erobern, und um die Schwierigkeit wegen eines kleinen 
Meerbusens zu heben, der seinen Angriffen im Wege ist, versichert, er 
wolle ihn mit Schwámmen auftrocknen und nachher das Waser verlaufen 
lassen. Man glaubt unsern neuesten Philosophen Schelling reden zu hó- 
ren, welcher nach seiner transcendentalen idealischen Naturwissenschaft 
bekauptet, dass die Intelligenz ais das bloss Vorstellende, die Natur hinge- 
gen ais das bloss Vorstellbare ursprünglich gedacht werde, und dass 
zugleich die Natur eine íntelligen^ ist, die sich ais eine solche erkennt, 
d. k. reproducirt,— und nun — um die Schwierigkeit zu losen, wie z. B.eine 
Intelligenz, die sich erkennt, organisirt seyn kónne, uns zu mehrerer 
Deutlichkeit versicheri: die Organisation sey — «die in ihrem Laufe 
gehemmte und gleichsam erstarrte Succession.» Wer aus einer im Laufe 
gehemmlen Succession der Erkenntniss einen Káfer zu organisiren weiss, 
kann auch gewiss Meerbusen mit Schwámmen austrocknen! Weiter hin 
S. J04 findet der Held dieser Geschichte einen apriorischenFechtmeister, 
welcher theoretisch und zwar mit Kochlóffeln ficht. Er ruft aus: «Das ist 
die einzige, alleingühige Theorie! Alies was die andern Schufte von 



35o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Lehrmeistern lehren, sind nichis, ais elende Stümpereyen.» Sollte man 
nicht glauben, hier Hrn. Fichte zu hóren, wie er seine eigene Wissen- 
schaftslehre anpreiset! Oder Hrn. Steffens und Hegel, die Ritter von der 
traurigenGestalt,welche ihres Meisters <Sc/fe///;2gsNaturwissenschatt und 
Philosophie mit Waffen verfechten, so gefáhrlich wie Kochlóffel! Endlich 
wird S. 104 ein Dichter vorgeführt, welcher von sich rühmt: «Mein neues 
Schauspiel, die Arche Noah, ist inein Meistersiückf Es hat viers^ehn Auf- 
\üge und die spiele7iden Personen sind Hasen, Raíten, Esel, Schweine, 
Füchse. Nichl wahr, das ist eine gan^ neue Idee? Aber kann ich es nur ^um 
Aufjühren bringen, es solí gemss Aujsehen machen.'» Ist nicht diese Arche 
Noah gerade so ein Stück, wie unsers vielgelobten Hrn. Tiecks schóne 
Schauspiele: Genoveva, das rothe Kdppchen und das Ungeheuer, oder der 
ver^auberte Wald? Auch diese Stücke würden viel Aufsehen machen, 
vvenn es nur dahin zu bringen wáre, dass sie aufgeführt, ja nur, dass sie 
gelesen würden. Man sieht wohl, es geschieht nichts Neues unter der 
Sonne, und das neueste deutsche Zeitalter der Philosophie und Poesie ist 
schon vor 200 Jahren in Spanien da gewesen, ja sogar— schon verlacht 
worden. Wh.» 

Pero volvamos á Keil, sin dejar por esto al Tacaño. En 1826 habíase 
publicado en casa de Taubert, en Leipsique, en dos partes, 8.°, puestas en 
venta al precio de dos taleres, un Gran Tacaño oder Leben und Thaten 
eines Er^schelms. Komischer Román frei nach dem Spanischen des Que- 
pedo pon Amalle Schoppe geb. Weise. La autora de esta nueva versión, ó, 
mejor dicho, deformación de Quevedo, era una escritora que bien conocen 
cuantos han estudiado á Chr.-Friedr. Hebbel, ó solamente leído su popu- 
lar biografía por A. Bartels, en el número 3.998 de la Universal-Bibliothek 
de Ph. Reclam jun., Amalia-Emma-Sophie-Katharina Schoppe, nacida 
Weise (1791, t i858 en Albany, en el Estado de Nueva York), cuya pro- 
ducción asciende á i3o volúmenes, y de la que recomendamos la lectura 
de las Erinnerungen aus meinem Leben in kleinen Bildern (Altona, i838, 
dos tomos, 8.°). La buena mujer, que no entendía ni una palabra de cas- 
tellano, se había contentado con copiar la traducción de Schmid, creyendo 
poder disimular tan desvergonzado plagio con la declaración de que repro- 
ducía las notas de este trabajo. En realidad, sólo había quitado unos tro- 
zos que reputaba indecentes, cayendo, por lo demás, en los mismos erro- 
res que Schmid y reproduciendo hasta las erratas del Maga^in. Así, por 
ejemplo, cuando había traducido Schmid la expresión caballo porcelana 



Á PROPÓSITO DE UNAS CARTAS INÉDITAS 35l 

por etn PJerd vom Stallmeister Porcelana, repetía ella {Parte 11, pág. 19) 
el absurdo, sin sospechar que cometía atroz contrasentido y que el corres- 
pondiente vocablo era en alemán: Blauschimmel. Prueba evidente de que 
ni siquiera había tenido á la vista el texto castellano del Buscón al redac- 
tar su obra, eran pasajes como el de la Parte II, pág. 4, en que un error 
de imprenta del Magai^in (pág. ijS): pi^pitigaña, en vez de pi^pirigaña^ 
reaparecía campante. Por otra parte, cada vez que había estimado la se- 
ñora Schoppe que su plagio podía ser olido, había cuidado de cambiar los 
términos, por mal de sus pecados, pues cuando el cajista hiciera á Schmid 
la mala pasada — como sucede á veces — de alterar su texto, v. gr., dem 
natürlichen Ruhm (pág. 226), habiendo aquél escrito, sin duda ninguna, 
der natürlichen Ruhe, la Schoppe cambiaba: dem wohlbegründeten Ruhme 
{Parte II, pág. 61), lo que agravaba aún el error. Pero ^á qué continuar 
señalando los disparates de un bas bleu de la peor especie, si el título de 
su traducción: Gran Tacaño, oder, etc., demostraba bastante su incompe- 
tencia, ya que se tomaba á «gran tacaño» por el apellido del héroe de la no- 
vela, escribiéndose, Parte II, pág. 176: «Señor, fuhr Gran Tacaño in seiner 
glaubwürdigen Er^dhlung», para mejor comprobar el error inicial? Como 
sf tantos delitos nada fueran, achacaba la señora, en su Prefacio, á Que- 
vedo, el defecto de haber dejado su narración sin acabar — idea tomada de 
Rétif, cuyo ensayo cuidadosamente callaba — y aprovechaba circunstancia 
tan á propósito para explayar sus dotes inventivas y humorísticas en una 
continuación de su cosecha, insulsa por extremo y redactada en un estilo 
inaguantable, salpicado de términos españoles é hispano-indianos torpe- 
mente tomados de la versión alemana — en el tomo 25 del Ethnographisches 
Archiv, publicado desde 1818 hasta 1829, en 39 vols., por el editor de la 
Minerva, Fr.-Alex. Bran— de la obra del Capitán B. Hall: Extracts Jrom 
a Journal written on the coast of Chile, Perú, and México in the years 
1820, 182 1-22. — Keil no pudo aguantar sin pública protesta tan descarada 
pirateríay el menoscabo hecho á labuena fama del benemérito bibliotecario 
que había sido su amigo, además de que se estaba entonces imprimiendo 
su propia traducción del Buscón: ocasión excelente para darse á sí propio el 
pequeño sonde bombo tradicional. En el número 80, 6 de Abril de 1826, 
del Liíerarisches Conversationsblatt deBrockhsiUS, se halla, págs. 3r7-3i8, 
firmada /^/— cifra que los libros de cuenta de la librería famosa de 
Leipzig nos han permitido identificar sin error— la justa ejecución de ma- 
dame Schoppe por él. De ella reproducimos el principio y la conclusión, 



352 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

muy aptos á dar idea de cómo manejaba la ironía el editor de Calderón ^: 
«Referent erstaunte und erróthete, ais er vor diesem ausgelassensten 
aller spanischer Romane den Ñamen einer zarten Dame stehen sah. Doch 
er dachte: was ist einer schriftstellernden Dame ni'cht Alies móglich! und 
war begierig, die^Behandlungsart dieser Uebersetzung zu sehen, um yiel- 
leicht für das Verstándniss dieses schwierigen Buches etwas zu lernen. 
Und da fand er denn gleich auf den ersten Seiten, dass diese freie Ueber- 
setzung dieses Romans nichts ist, ais eine sehr unfreie, fast wórtliche 
Abschrift der Schmid*schen Uebersetzung dieses Romans (sic), der im 
zweiten Bande des Magazins der spanischen und portugiesischen Lite- 
ratur von Bertuch steht. Zwar sagt Madame Schoppe, dass sie die Noten 
aus dieser Uebersetzung abgeschrieben , und dass sie selbst nur ein 
geringes Verdienst um das Werk habe; sie hátte aber bescheidner sein 
und gestehen sollen, dass sie ausser den Noten auch zugleich den ganzen 
Text abgeschrieben habe, mit Ausnahmen einiger veránderter Wórter, 
und mit Hinweglassung mancher unsittlicher und allzuderber Stellen, 
wie sie die Uebersetzerin nennt. Referent wagt es in seiner Keckheit 
noch weiter zu gehen, und zu behaupten, dass die übersetzende Dame 
gar kein Wort Spanisch versteht, und dass sie das Original des von ihr 
übersetzten Romans gar nicht einmal gesehen hat. Der leicht zu führende 
Beweis ergibt sich daraus, dass die Dame nicht nur alie Fehler ihres 
Vorübersetzers aufgenommen hat, sondern dass sie auch so treu und 
gewissenhaft in ihrer Abschrift gewesen ist, alie Druckfehler der ersten 

Uebersetzung ebenfalls mit abzuschreiben 

»Doch nun genug der Worte über diese Uebersetzung. Referent hofft 
nicht, dass man ihn der Undelicatesse gegen das schóne Geschlecht zeihen 
wird, weil er sich die Freiheit genommen hat, einer Dame einige geborg- 
te, nicht Marabout-, sondern nur literarische Federn von ihrer Coiffure 
herabzunehmen. Wáre dem Referenten irgend eine weibliche Arbeit der 
Mad. Schoppe zu Gesicht gekommen, etwa eine Stickerei in Weiss oder 
in Farben, oder eine Almanachsgeschichte, oder selbst eines der thránen- 
reichen Werke, welche Mad. Schoppe, nach ihrer Vorrede, der Welt 

I En nuestro estudio completo de Keil y su obra, indicaremos otras colaboraciones suyas á 
periódicos de erudición— v. gr. á la Leipí^iger Literatur-Zeitung^ en la que no firmaba, y donde 
escribió varias criticas, por ejemplo, en 1822, números 2o5-2o6, cois, 1041-1043, sobre la Silva de 
Romances viejos de Grimm (Wien, i8i5), y la Sammlung de Ch.-B. Depping ( Altenburg & Leip- 
zig, 1817), así como el lomo i de la Floresta de Bohl— y á publicaciones enciclopédicas — v. gr. á la 
Allgemeine Encyclopcedie, en la que escribió valiosos artículos, por ejemplo, el sobre Buona- 
rotti{Michel-Angelo), tomo xiv(i825), págs. 41-43, y sobre Cervantes, tomo xvi(i827), págs. 75-80. 



Á PROPÓSITO DE UNAS CARTAS INÉDITAS 353 

geschenkt hat, so ^yürde er es nicht gewagt haben, auch nur ein Wort 
darüber zu sagen, weil er solche Arbeiten und Zeitvertreibe weder zu 
würdigen, noch zu beurtheilen versteht. Hier handelte es sich aber um 
eine ernstere Sache, um die Uebersetzung des schwierigsten aller spani- 
schen satyrischen Romane eines bedeutenden Schriftstellers, um die ge- 
misbrauchte Arbeit eines wackern Mannes, der des Referentes Freund 
war, und dem seine Uebersetzung viele Mühe gemacht hat. Ferner glaubte 
Ref. es, so viel an ihm láge, verhindern zu müssen, dass nicht mancher 
Freund spanischer Lecture, der eine neue Aufklárung über einen schwie- 
rigen Schriftsteller durch eine neue Uebersetzung zu erhalten gedenkt, 
getáuscht wird, und sein Geld vergeblich ausgibt, wie es dem Ref. selbst 
gegangen ist. Zuletzt glaubte er durch diese Anzeige Mad. Schoppe selbst 
zu nützen, indem er sie dadurch abhielte, nicht auf den Einfall zu kom- 
men, andere Meisterwerke des Auslandes auf áhnliche Weise zu behan- 
deln, und so etwa dem deustchen Publikum eine freie Uebersetzung von 
Tiecks oder Soltaus Don Quixote u. s. w. zu schenken ^ Ref. hofft, dass 
es ihm Mad. Schoppe einst noch danken wird, wenn es ihm glücken 
sollte, sie von dieser Art Schriftstellerei abzuhalten, und in dieser Hoff- 
nung küsst er ihr ehrerbietig die Hand. Indem Ref. seine Anzeige schlies- 
sen will, fállt ihm die ergotzliche Vorrede in die Augen, die Quevedo zu 
seinem Gran Tacaño geschrieben, und die Schmid und par conséquent 
auch Mad. Schoppe nicht übersetzt hat. Er kann es sich nicht versagen, 
den Schluss derselben, der gerade hieher zu passen scheint, nur mit Ver- 
ánderung eines einzigen Wortes herzusetzen. Quevedo empfiehlt sich 
dem Leser mit folgendem Wunsche: Dios te guarde de mal libro, de al- 
guaciles y de mujer rubia, pedigüeña y escritora 2/ Und so empfiehlt 
sich auch der Schreiber dieses.» 

(Concluirá.) Camille Pitollet, 

Agrégé d'espagnol, docteur-és-lettres, 
professeur d'allemaad au licée. 

1 A propósito de traducciones alemanas del Quijote, recordaremos que el Insel-Verlag 
en Leipsique ha publicado en el otoño de 1908 en tres tomos (14 marcos), una nueva versión de 
la inmorta 1 obra hecha «unter Benutzung der anonymen Uebertragung von 1837», decía la Frank- 
furter Zeitung (Literaturblatt) de i.o de Noviembre de 1908. El editor es Konrad Thorer. 
Félix Poppenberg ha escrito la Introducción (págs. iii-xv;. Es edición elegante, si bien algo 
carita, y creemos sea la mejor de todas las hoy existentes allende el Rhin. 

2 En su traducción de 1826 ha restablecido Keil el texto original: «Gott behüte Dich vor 
einem schlechten Buche, vor Alguacilen und vor einer blonden, begehrlichen und rundwans^igen 
Frau!-» (pág. 2), No dejaremos al Buscón de 1826 sin notar que Keil estaba firmemente persua- 
dido de que Quevedo era el autor de las poesias del bachiller Francisco de la Torre, escribiendo 
rpág. XV): «Der Ñame seines Landgutes [La Torre de Juan Abad] gab ihm wahrscheinlich Ver- 
anlassuQg, sie so zu benennen». 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO 

NOTICIA BIOGRÁFICA 



(Continuación.) 
III 

su OBRA LITERARIA. — SUS RELACIONES CON OTROS LITERATOS 

SUPUESTA la excelente y aprovechada educación académica que recibió 
nuestro biografiado, según acabamos de ver en el párrafo anterior, 
no debe extrañarnos que sus frutos fuesen abundantes, ni que exce- 
dieran la medida y la calidad que, de ordinario, á las medianías está ve- 
dado traspasar. 

La obra literaria de Cano fué grande y varia, sin que, por caprichos de 
la suerte, haya llegado de ella á nosotros otra cosa que una parte mínima 
de su epistolario, no publicado hasta ahora, y una glosa, que permanece 
inédita, á los Salmos penitenciales. Su labor, durante toda su vida, 
fué diaria, constante y meritísima. Hombre de la absoluta confianza de 
aquella ilustre y virtuosa reina que se llamó D.* Catalina, sostuvo á nom- 
bre de esta señora una importante y transcendental correspondencia con 
Felipe II, con el Emperador de Alemania, con otros Príncipes y Monar- 
cas, Embajadores, altos dignatarios y muchas otras personas de cuen- 
ta. Manejó con habilidad suma los secretos diplomáticos más intere- 
santes é influyó, sin duda, en arduas cuestiones políticas de su tiempo. 
Notorio en Portugal su ascendiente sobre la Reina, pagáronle beneficios y 
honradas miras con odios y persecuciones. La mayor parte de su inmenso 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO 355 

trabajo y profundo saber, vaciado en sus cartas y en sus obras, no parece 
ó se ha perdido para la posteridad, que sólo puede solazarse con lo poco 
que hoy podemos ofrecerle. 

Hemos dividido las cartas que se han podido colegir en dos series ó 
secciones, porque sus distintas fechas, las materias de que tratan y las con- 
diciones mismas que al autor afectaban al escribirlas, determinan en sus 
trabajos diferencias tan notables, que la división resulta objetivamente he- 
cha, sin que apenas tenga para ello que intervenir la voluntad de quien 
las edita; hasta el idioma en que aparecen (en portugués la mayor parte 
de la segunda serie) contribuye á la natural distinción que hemos dicho. 

El primer grupo, interesantísimo, lleno de pequeños datos, noticias y 
observaciones que, si no modifican ni alteran la historia de aquel período, 
la ilustran, ahondando sus relieves para quien de cerca y por menudo 
guste de seguirlos, está formado por gran número de cartas que en varios 
años (1574-1582) escribió el secretario de D.* Catalina, luego su testamen- 
tario, al Secretario de Estado de Felipe 11, encargado de los negocios de 
Portugal, Gabriel de Zayas. Por amistosa y confidencial que la correspon- 
dencia resulte, su tono y sus asuntos tienen carácter oficioso, que hoy di- 
ríamos, por no ser propiamente oficial ó cancilleresco; pero siempre ó casi 
siempre impregnado de un interés más general y colectivo que personal. 
Noticias, hechos, apreciaciones y juicios contienen que las hacen utiliza- 
bles, y, seguramente, habrán de ser utilizadas, como fuente histórica de 
muy depurado valor. No nos dejarán mentir las que se refieren á la enfer- 
medad y muerte de D.* Catalina, las que tratan del cardenal D. Enrique, 
y las magistrales que le inspiró la cuestión de sucesión al trono lusitano. 

El segundo grupo despierta menos interés, no porque en realidad deje 
de tenerlo, sino porque los asuntos en que puede reflejarlo no son, por re- 
gla general, tan extensos ni tan importantes. Las cartas de esta serie, todas 
ellas pertenecientes al año iSSg, escritas por el Obispo electo de Faro, en 
buen número contestan á los plácemes que recibiera. Hay algunas preciosas 
para conocer costumbres de la época, detalles de aquella vida, y, sobre 
todo, para hacernos vislumbrar el interior de un Cabildo catedral en el 
que se habían acentuado notas reprensibles que no debieron ser únicas 
entre los de su clase y tiempo. La lucha del Cabildo de Faro con dos pon- 
tífices de aquella Iglesia, D. Jerónimo Barreto y D. Francisco Cano, y las 
divisiones entre los mismos capitulares, que tenían escandalizado el reino 
y dieron lugar á la formación de causa canónica en que entendía S. A. el 



356 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Cardenal Archiduque, son cuestiones que no dejan de excitar la curiosidad 
y á las que las susodichas cartas aportan, con piadosos y calculados velos, 
datos de grande é innegable importancia. El hecho de estar escritas en por- 
tugués la mayor parte de las piezas que componen ese grupo se explica 
sin esfuerzo considerando las personas ó corporaciones á quienes son di- 
rigidas, y que, ademáj, son obra de un Obispo de aquella nación. 

Comparadas unas con otras, las de la primera con las de la segunda 
serie, encontramos que el relevante mérito literario de las primeras pierde 
algún brillo en las últimas, como si éstas correspondieran, cual en efecto 
corresponden, al período de decadencia del autor, ó como, en algunos ca- 
sos, si una mano extraña, la de un secretario, por ejemplo, hubiera dado,, 
por ventura, forma al pensamiento comunicado por su señor. Claro es que 
en muchos de esos documentos resplandece con todo su vigor la pura dic- 
ción y el profundo saber de un autor tan admirable. 

En este punto de la correspondencia no podemos ocultar la sospecha 
que abrigamos de que ciertos avisos anónimos enviados á la Corte de 
España sobre las medidas que debieran emplearse para la anexión de Por- 
tugal, cuando ocurriera la muerte del rey D. Enrique, en evitación del 
derramamiento de sangre á que había de dar lugar, y dio, la acción de las 
armas, acaso fueron dados por Cano y enviados con exigencia de secreto 
á Felipe II por mano de Gabriel de Zayas. El estilo de esos avisos (publi- 
cados en el tomo vi de la Colección de documentos inéditos para la Histo- 
ria de España) es muy parecido al de las cartas, y el espíritu que los in- 
forma denuncia, si no la identidad, por lo menos, una gran semejanza con 
el dd virtuoso Secretario. 

Dejando ya este asunto, en que por necesidad nos hemos extendido 
algo más de lo que consienten las proporciones y plan de esta noticia bio- 
gráfica, continuaremos la mención de la obra literaria de nuestro eximio 
personaje. 

Fueron muchas (tampoco se conservan) sus oraciones sagradas. Man- 
tenedor ilustre y alabado de esa oratoria cuando en ella y en Portugal 
brillaban astros de primera magnitud, entre los cuales sobresalía como sol 
esplendente el santo Fr. Luis de Granada, debió reunir cualidades muy 
dignas de aprecio, que hoy no podemos medir, porque sus sermones, si 
fueron escritos, no han llegado hasta nosotros, ó, por lo menos, hasta este 
momento no son conocidos. En varios lugares de sus cartas alude al ejer- 
cicio de la predicación. En i5 de Abril de 1577 escribe á Zayas, por incÍT 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO BSy 

dencia, que había predicado el sermón de Mandato, probablemente ante la 
Corte; en 24 de Abril del 78, aun quejándose de sus enemigos y pensando 
en retirarse del mundo, dice: «Aunque esta nonada que aprendí y decirme 
que me oirán si predicare me han de obhgar á que no huya del todo de la 
plaza»; y en 5 de Enero de i58o, se expresa de este modo desde Atalaya 
de la Ventosa: «De mí no tengo cosa que decir sino que mi ejercicio es ha- 
ber predicado y predicar el Adviento y estas fiestas á los de estas aldeas, con 
muy pocas ansias por hacerlo en la Corte.» Al tratarse de su elección para 
el Obispado, insiste en sus muchos y aceptos trabajos oratorios. Era, pues, 
un verdadero orador, á quien de igual modo escuchaban con gusto en Lis- 
boa que en las aldeas, privilegio de que sólo pueden gozar las verdaderas 
eminencias. 

No se limitó el trabajo literario de Cano al género epistolar y á la ora- 
toria sagrada. Alude á sus libros en la protestación de fe que hace en su 
testamento, donde pone estas palabras: «y porque se hallarán en mi poder 
muchas cosas escriptas de mi mano y de la agena que pertenecen á nues- 
tra Religión cristiana como son sermones y anotaciones y declaraciones 
de algunas partes de las diversas escripturas y liciones y otras cosas que 
pertenecen á teulogía' escolástica y otras materias diversas de las quales 
puede ser que por error ó descuido escribiese alguna cosa que no sea con- 
forme á nuestra sancta fée....» Resulta de toda evidencia cuál y cuánto fué 
ese su trabajo, que más adelante detallaremos, teniendo por tercera vez 
que lamentar su pérdida, si es que no se encuentra arrinconado en el ar- 
chivo episcopal de Faro (adonde nuestra curiosiosidad castellana no ha 
logrado penetrar »), ó ha servido para vestir con ajenas plumas á algún 
vanidoso aspirante á gloriosa fama. 

Las cartas aparecen escritas, en su mayor parte, en castizo, claro y 
elegante estilo, sin que por ello pretendamos sostener que se hallen exen- 
tas de vicios y defectos gramaticales propios de la época en que se escri- 
bieron, de los cuales no llegaron á eximirse nuestros clásicos, ni aun los 
que figuran como autoridades de nuestro idioma. Señalar uno por uno esos 
defectos, es decir, hacer su inventario, ni es propio de este trabajo mera- 
mente biográfico, ni creemos pudiera reportar utilidad de ninguna clase á 
los lectores, cuyo interés tampoco había de estimularse por semejante ca- 

I He aquí lo que me dijo una persona amabilisima, á quien hube de ocupar en este asunto: 
«Infelizmente, para a satisfaíáo dos seus desejos, nao ha nesta cidade, nem me consta, pelas in- 
forma^oes que diligenciei, que se encontré n'outra parte do pais, persoa que se dedique aos es- 
tudos da especialidade a que VEx.» se refere.» (De Faro, á 6 de Abril de 1898.) 



358 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

mino. Dejando, pues, intacta esta materia para los especialmente dedicados 
á su estudio, nos contentaremos con decir que, además de los defectos 
propios de todo escritor de su tiempo, nótanse en las cartas de Gano algu- 
nos debidos á la influencia del idioma portugués que de ordinario usaba; 
así escribe enfadamento por enfado, tirar por quitar, o tomo por el tomo, 
pagamento por paga, testamenteiros por albaceas, lembrara por recordara, 
etcétera. Todo ello son pequeñas sombras que, por contraste, dan relieve á 
las innumerables bellezas de sus admirables cartas, verdaderos modelos 
de la hermosísima habla castellana. En la segunda serie de ellas no hemos 
querido dejar de coleccionar las escritas en portugués, para evitar que 
quedasen sin ellas aún más incompletos los trabajos de este escritor 
eximio. 

Aun cuando resulte deficientísimo, vamos á intentar una especie de 
inventario de la labor literaria de Cano: 

Lecciones ó explicaciones en cátedra. — Siendo subdiácono estuvo al- 
gún tiempo leyendo en Sevilla, en el convento de Santiago S á los frailes 
de esta Orden, por ser el Prior su paisano y amigo, una temporada Teolo- 
gía escolástica, en la materia de los Sacramentos, y otra la Epístola de San 
Pablo ad Calatas. 

En Estepa leyó á algunos clérigos curiosos parte de la primera á Ti- 
moteo. 

Ordenado ya de sacerdote, fué solicitado por el venerable Juan de Avila 
para que fuese á dar cátedra en Logroño, y el Conde de Ureña le ofreció 
una, con grandes ventajas, en su Universidad de Osuna, cargos que no 
aceptó, por no abandonar á Estepa. 

En 1 558, yendo á Evora para visitar á su amigo el doctor Pablo de Pa- 
lacio, dio la coincidencia de que el Obispo de Portalegre, que entonces era 
D. Julián de Alva, había formado un Colegio de clérigos para que apren- 
diesen casos de conciencia, y por haber pedido al P. Avila un clérigo que 
fundase aquella obra, rogó el venerable á nuestro biografiado que se ocu- 
pase en aquel servicio de Dios. En su consecuencia, después de visitar á 
Palacio, fué á Portalegre, donde ya había comenzado á leer el doctor Pe- 



I Adivinanse las causas de la retirada de Gano á este convento: pertenecer a la Orden mili- 
tar de Santiago, lo mismo que su patria, Estepa, y el parentesco por él mismo confesado con el 
Prior. El convento de Santiago de los Caballeros fué fundado en 1409 por el maestre D. Lorenzo 
Suárez de Figueroa, en las casas que correspondieron á esta Orden, collación de San Lorenzo, 
tn los repartimientos hechos por Fernando III y Alonso X. (Ortiz de Zúñiga(D. Diego), Anales 
eclesiásticos y seculares de Sevilla; tomo 11, año de 1409.) 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO 35g 

draza \ y quedó por Rector y Lector del Colegio, leyendo durante algún 
tiempo dos lecciones. 

En Miranda (Portugal), durante el tiempo que allí residió, leyó al Ca- 
bildo Catedral parte del Salmo 21. 

Predicación.— Su primer sermón en público fué el que dijo el día de su 
primera Misa, y antes de ir á Portugal, ejercitó este ministerio más de tres 
años, con tan buen éxito, que algunos predicadores que lo oían holgaban 
de tener sus sermones. Desde su llegada á Portugal no cesó en tan santo 
ejercicio: en el colegio de Portalegre, en Monforte de Río Livre, en Mi- 
randa y en otros puntos, predicó con frecuencia hasta el año de 1564. En 
el siguiente, estando ya en la Corte, fué nombrado predicador del Rey,, 
desde cuya fecha aumentó su crédito, escuchándole por muchos años au- 
ditorios graves en la capilla, en el monasterio de Santo Domingo y en 
otras iglesias. Predicó más de veinticuatro años á los Reyes, y sólo con su 
muerte cesó en un ejercicio que le había hecho famoso. 

Correspondencia epistolar. — Antes lo hemos dicho. La por nosotros 
allegada es una parte mínima de la producida por el maestro Cano. Así, 
sólo daremos algunas de las cartas que dirigió á Zayas y las que con motivo 
de su elección de Obispo escribió á distintas personas y colectividades. Se 
han perdido, ó no hemos tenido la fortuna de tropezar con las que escri- 
biera á Fr. Luis de Granada, Fr. Juan de Avila, el doctor Pablo de 
Palacio, Arias Montano, D. Cristóbal de Moura, D. Juan de Borja y cien 
personajes más, con los cuales tuvo frecuente comunicación. Tampoco es 
fácil señalar cuáles fueran enteramente suyas de las que, dirigidas á sobe- 
ranos, personas reales, príncipes de la Iglesia, embajadores, etc., suscribió 
la reina D.* Catalina. 

Obras.— En último lugar catalogaremos las obras que, comenzadas á 
acabadas, dejó á su muerte, y son, á saber: 

I.* Sumario breve de Teología escolástica, en que recopiló cuanto 
había oído en las cátedras de Salamanca. 

2.* Lugares comunes de los Libros Santos. 

3.* Comentario de Isaías, hasta el capítulo 5o. Este trabajo fué apro- 
vechado y utilizado por el catedrático de Teología de la Universidad de 
Osuna. El catedrático de Prima de la misma Universidad, que vio los 

I Fr. Juan de Pedraza, dominico, doctor en Teología y catedrático de Coimbra. Escribió: 
Suma de casos de conciencia, impresa en Toledo en iSóyy en Salamanca el mismo año y el de iSyo. 
L» dedicó al D. Julián de Alba. Fué traducida al italiano con título de Instruttione per Con- 
feisori, é impresa en Venecia. (D. Nicolás Antonio: Bib. Nov., tomo iii, 755.) 



36o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

cuadernos de ese libro, preguntaba que, siendo tan mancebo el autor, 
cuándo había estudiado. 

4.* Cojistituciones sinodales del Obispado de Miranda, En estas co- 
laboró con otros sujetos. 

S.^ Repetición para graduarse en Teología. 

6.* Concordancias de los lugares de la Sagrada Escritura en que pa- 
recía haber alguna diferencia entre la edición de la Iglesia y el texto he- 
braico. Dejó sin concluir este trabajo cuando se prohibieron los comenta- 
rios de los rabinos. 

7.^ Comentarios de los libros de los Macabeos. No llegó á concluirlos. 

8.* Notas para inteligencia de la Sagrada Escritura. 

9.* Comentarios á los Salmos. 

10. Respuestas en dudas sobre inteligencia de la Sagrada Escritura y 
en cosas escolásticas pertenecientes á la Inquisición. 

11. Sumario del sacriñcio de la Misa. 

12. Despertador para oir la Misa, escrito para el rey D. Sebastián. 

1 3. «Exposición de los siete salmos penitenciales, hecha por D. Fran- 
cisco Cano, Obispo del reino de los Algarbes, y dirigida á la majestad de 
la Emperatriz, que sea en gloria, madre del Emperador Rodolfo, que hoy 
vive.» Códice cuya fidelísima copia poseemos y que nos proponemos pu- 
blicar. 

14. Catálogo de los obispos del Algarbe, con algunas noticias del 
mismo país. Parece ser el que trae Duarte Nunes de Leáo, según dice 
Brandáo, que le tiene por muy defectuoso. 

1 5. Decretales notables para el gobierno de la diócesis de Faro, según 
consta de carta dirigida en i5 de Marzo de 1898 por el canónigo D. Eva- 
risto Antonio Rivera á nuestro amigo D. José de Guzmán el Bueno y 
Padilla. 

De ninguna otra obra, fuera de las apuntadas, tenemos individual no- 
ticia, por lo que, dando por concluso ese catálogo, hemos ahora de ocu- 
parnos del segundo extremo que este párrafo había de comprender, ó sea 
de las relaciones literarias del maestro Cano. 

Muchas debieron ser las que sustentara en España y Portugal, no obs- 
tante ser pocas respectivamente las comprobadas; resultado éste debido á 
causas diversas que pueden señalarse con suma facilidad. Es la primera, la 
casi total pérdida de las obras y correspondencia de Cano, estrago de que 
sólo se han salvado, como sabemos, los Salmos penitenciales, y, por su re- 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO 36l 

lación con los asuntos de Estado, las cartas que habían de constituir lo más 
esencial de este volumen. En seguida, la misma desgraciada suerte corrida 
por las cartas que sus amigos le dirigían, cartas que debieron quedar entre 
sus papeles; y la tercera, su carácter humilde y modestísimo, que le hacía 
huir de la notoriedad, excusar en vez de buscar las amistades, y amar la 
vida obscura y retirada, de lo que nos da elocuente testimonio en su co- 
rrespondencia. Dígalo, entre otras, la carta de 6 de Marzo de iSyS, en la 
cual, contestando á Zayas, que le explora sobre sus deseos de ulterior des- 
tino después de muerta la reina D.^ Catalina, dice: «Yo, señor, entretanto 
que estoy ocupado en servir la bienaventurada alma que en el cielo está 
de mi sancta Reina y señora en la execución de su testamento, ni tengo 
otro cuidado ni debo tener otro pensamiento, mas si alguno tengo en que 
trate de mí no es sino para desear que todo el mundo se olvide de mí, y 
aunque no haya razón para que de mí se acuerde, es tanto lo que se hace 
contra razón, que por el mismo caso que no lo hay, lo debo temer mucho 
más. Quiero decir que mi intento es repararme (si Dios me ayudare) de 
las pérdidas que el Palacio y la comunicación de gentes han causado en mí 
y encerrarme y vivir quan solitario pudiere y huir como de mal de quanto 
bien la tierra me pudiere hacer, por lo qual todo señor y amigo que me 
quisiere hacer bien y merced procure apartar de mí todo lo que el mundo 
llama bien.» En la de 24 de Abril del mismo año escribe: «... debiera yo lo 
más en breve que me fuera posible escrebir á vuestra merced besándole los 
pies especialmente por aprobar el intento que tengo de quietarme y huir 
quanto en mí fuere el bullicio de la gente del mundo que atruena ó desva- 
nece muchas veces las cabezas de modo que no dexa al hombre entrar en 
sí.» Por último, al declinar la oferta de la prelacia de Antequera, entre 
otras especies que corroboran cuanto decimos, resaltan éstas: «No se ma- 
raville vuestra merced de haber en este mundo espíritus bajos qual este 
mío es, diferente de los que siempre aspiran á acrecentamientos, porque 
conosceran de sí el merecimiento que yo conozco, y en esta variedad de 
condiciones y de intentos como en la de otras cosas consiste no pequeño 
ornamento del universo. Conforme á este mi humor proceda vuestra mer- 
ced conmigo en el hacerme mercedes y si el amor hace conformidad, en 
esto la tenga vuestra merced con este siervo y en creer que no nascí para 
honras ni para lo que la gente llama ser acrecentado en ellas y quando á 
alguien se le antojare otra cosa, debe vuestra merced irle á la mano y dar- 
me crédito á mí, pues de mí nadie sabe más que yo, y aunque esto siempre 



302 REVISTA DE ARCHIVOS BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

me puede humillar podríame hacer soberbio sentir vuestra merced de mí 
tanto bien como me escribe, pero estoy por correrme ó de haber enga- 
ñado á vuestra merced ó de que vuestra merced se haya dejado en- 
gañar.» 

Con tales condiciones de humildad y de modestia y con semejante pro- 
pia desestimación no es extraño, antes bien resulta natural y lógico, que 
las relaciones literarias del maestro Cano se hayan hecho poco notorias y,. 
hasta que no fuesen tantas como hubieran sido si se hubiera tratado de ua 
hombre osado ó vanidoso, de aquellos que á sí mismos se tienen en alta 
estima; que esos ponen en juego toda suerte de artificios para codearse con 
las personas de verdadero mérito y ostentar luego aquellas amistades y 
conocimientos, de igual modo que el pequeño satélite refleja su luz pres- 
tada para que el ignorante inducido á error la tenga por propia del obscuro 
cuerpo. 

Sin embargo de cuanto queda dicho, las amistades del maestro Cano 
debieron ser muchas y muy excelentes, acreditando lo último las que he- 
mos llegado á conocer. 

Ocupa entre ellas preferente lugar, por la santidad de la persona, la que 
tuvo con el venerable Fr. Luis de Granada. Su origen fácilmente se expli- 
ca: ambos frecuentaron el palacio de los reyes de Portugal; ambos fuero» 
confesores de la reina D.^ Catalina; ambos gozaron de la confianza y es- 
piritual intimidad de dicha señora, fundamento más que suficiente para 
que pronto estrechasen sus simpatías y afectos dos personas de carácter y 
gusto similares, siquiera Fr. Luis propendiese más á la vida mística y 
contemplativa y huyese resueltamente del ruido mundanal y palaciego á 
que por su oficio estaba condenado el Secretario de la Reina. De la deci- 
dida protección de ésta á Fr. Luis, protección á la que de ninguna manera 
podía ser ajeno el maestro Cano, dan testimonio suficiente todos los bió- 
grafos de aquel venerable, ya historiando la agregación del monasterio de 
Ausede al convento de Santo Domingo de Lisboa, ya escribiendo frases 
tan terminantes como estas que copiamos ^: «Esta virtuosa Princesa, no 
sólo eligió á Fr. Luis por confesor, no sólo consultaba con él los más gra- 
ves negocios del Estado, sino que, falleciendo á la sazón D. Fr. Baltasar 
de Lempo, Arzobispo de Braga, se resolvió á conferir aquella mitra en una 
persona que por tantos títulos la merecía.» Después hace la historia de la 

I D. José Joaquín de Mora: Vida de Fr. Luis de Granada, Biblioteca de Autores españoles, 
de Rivadencyra, tomo vi. 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO 363 

invencible resistencia que opuso para aceptarla el favorecido, y de cómo 
por su designación fué electo su amigo Fr. Bartolomé de los Mártires. 

Viniendo ahora á las pruebas de la buena amistad que medió entre el 
venerable y el maestro Cano, las iremos anotando según resultan de las 
cartas que conocemos del último. En la que á 9 de Junio de 1574 dirige á 
Zayas, habíale de la remisión de los libros de Fr. Luis que le tenía ofre- 
cidos; adviértele varios extremos tocantes á faltarles los privilegios, erra- 
tas y censuras, y á no deber ser comunicados para evitar reimpresiones 
clandestinas con perjuicio del editor, todo ello por encargo expreso del au- 
tor, y concluye con estas palabras: «y no dubdo sino que vuestra merced se 
ha de consolar mucho con la lección de estos libros porque los muy esco- 
gidos sermonarios que se han escrito quedan muy atrás así en la substan- 
cia de la doctrina como en el modo de tratarla. Si Dios guardare este su 
siervo para acabar los sermones del resto del año, prendado quedo para 
servir á vuestra merced con ellos.» En otra carta al mismo secretario 
Zayas (19 de Mayo de iSyy) responde de esta suerte á encargo que le hi- 
ciera: «El padre fray Luis de Granada ha dias que reside en Evora con in- 
tención de acabar allí, según me dixo al tiempo de su partida (aunque tales 
hombres deuiamos desear que no acabassen). Y por esta razón no pocfré 
tractar en presencia con él lo que V. m. me manda acerca de la reuista y 
impresión de sus obras, mas yo se lo escreuire refiriéndole lo que V. m. 
me escriuio, que será estimado del quanto es razón. No ^esa de escriuir, 
guárdelo Ntro. Señor, pues sabe quanto prouecho ha rebebido el pueblo 
xpiano con sus libros.» En 4 de Junio, avisa haber cumplido la oferta de 
escribirle y no haber tenido aún contestación. Tampoco tenía dicha res- 
puesta en 23 del mismo mes, pero en cambio había recibido carta de Fray 
Luis, en que le decía «como habia acabado un tomo de los sermones de 
Sancíts y que lo quería enviar á esa corte y que para las diligencias que 
en él se habian de hacer le sería necesario el favor de vuestra merced (Za- 
yas) rogándome que yo se lo pidiese por una carta mía y con saber quan 
poca necesidad habia de esto lo hago por obedecer al sancto viejo y le en- 
vió esta carta escribiéndole yuntamente que hace ofensa á la devoción que 
vuestra merced tiene á él y á sus obras y al deseo de la popularidad dellas 
en querer para con vuestra merced intercesor aunque sea tan su siervo 
como yo soy y le sea tan acepto como presumo. El me parece que escri- 
birá á vuestra merced lo que acerca de esto desea y de la merced que en 
ello vuestra merced hiciere a muchos alcanzará parte y principalmente á 

3* ¿POCA- TOMO XX 24 



364 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

mi.» En 29 de Junio continuaban incontestadas las observaciones de Zayas 
sobre la impresión de las obras del santo viejo, como le llamó Cano; pero 
dice éste que supone que Fr. Luís le escribirá directamente sobre ello 
cuando le remita un tomo de Sanctts. 

La correspondencia entre los dos personajes á que nos venimos refi- 
riendo debió de ser muy frecuente, puesto que constándonos por lo anterior- 
mente escrito que en 23 de Junio poseía Cano reciente carta del venerable, 
en 1 3 de Julio siguiente dice á Zayas: «No me ha escrito mil años ha el 
Padre fray Luis.» En 27 de Agosto, escribe: «El Padre fray Luis de Gra- 
nada me respondió que él había de escribir á vuestra merced sobre la im- 
presión de sus libros.» 

En 3 1 de Enero de iSyS, aparece de nuevo el nombre de Fr. Luis en 
nuestra colección de cartas: «Suplico á vuestra merced (dice Cano á Za- 
yas) dé orden como se envíen estas cartas que van para el General de los 
Dominicos por alguna vía segura a donde quiera que se entendiere que 
está, porque son del padre fray Francisco de Bobadilla confesor de su al- 
teza y del padre fray Luis de Granada y creo deben ser sobre algún nego- 
cio de importancia.» Y ya en adelante, al menos en la correspondencia 
cuya copia tenemos á la vista, no vuelve Cano á referirse al celebérrimo 
escritor místico. 

Los fragmentarios y escasos testimonios que preceden son, sin embar- 
go, suficientes para informarnos de la gran amistad que unía á los dos ya 
nombrados eximios varones, cultivada con el frecuente trato personal 
cuando ambos residieron en Lisboa y alimentada con frecuentes epístolas 
cuando moraban en poblaciones distintas. No nos consta el juicio que 
Cano mereciera á Fr. Luis; pero, en cambio, sabemos cuánto bueno opi- 
naba aquél de éste en lo tocante á santidad y sabiduría. Bien podían alternar 
como compañeros quienes eran pares en virtud é ilustración, aun cuando 
por circunstancias puramente externas tuvieron que desarrollarse y vivir 
en medio muy distinto el uno del otro. 

Diferente origen tuvo la amistad, que llegó á ser íntima y sincera, del 
futuro Obispo de Faro con el gran Arias Montano. Aproximó estos dos 
hombres notables el secretario Zayas, con interés tan persistente, que nos 
da derecho á sospechar si detrás de sus deseos se hallaban ocultos los de 
Felipe II, que lo mismo atendía á las grandes que á las pequeñas cuestio- 
nes, sin despreciar detalles, cuando encajaban dentro del plan vastísimo 
de su admirable política, y bien sabido es cómo y por cuánto tiempo vino 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO 365 

acariciando el proyecto de la anexión de Portugal, fin para el cual estimó 
siempre como elementos útiles, y utilizó, en efecto, al maestro Cano y al 
sabio editor de la Biblia regia. Comienza Zayas su trabajo de aproxima- 
ción regalando al Secretario de D.'' Catalina algunos libros, con cuyo mo- 
tivo le escribe Cano en 19 de M^yo de 1577: «Los del Doctor Arias Mon- 
tano son tales y su fama está ya tan diuulgada muchos años ha que fuera 
gran deshonrra mía no tener noticia del. — Quando estaua aquí don Juan de 
Borja me persuadía muchas vezes á que se la diesse de mí y que para esto 
le escriuiesse una carta en lengua Ebraica y nunca lo acabé de hazer, parte 
porque no tengo tanta satisfacción de mi que deua holgar de ser conocido 
y parte por me parecer niñería querer mostrar á un hombre tan insigne lo 
poco que sé de aquella lengua. Mas todauia si está nessa corte como rae 
an dicho y á V. m. parece que se holgará, aunque estoy muy remontado 
y distrahido y mi mano no me ayuda para formar bien las letras como 
solia, yo le escreuiré en reconocimiento de lo mucho que le deuen todos 
los que profesan las sagradas y buenas letras.» 

Por su parte Zayas escribía á Arias Montano laudando las buenas par- 
tes y condiciones de Cano, dando motivo á que aquél, en 3i de Mayo del 
mismo año, dijese ^: «Del maestro Francisco Cano tengo muchos días ha 
la noticia que sus muchas virtudes, letras y buenas obras han dado por 
todas parteS; y le soy afecionadísimo, y huelgo con su testimonio de mis 
pobres escritos para gloria de Dios, no para la mía. Yo le hubiera escrito, 
sino que estoy tanto lastimado de la ausencia de semejantes personas, que 
en muchas partes tengo y amo et quos desiderare cogor, que recelo de ha- 
cer nuevos conocimientos por causa de mi terneza natural, de la cual no 
puedo despojarme.» 

Preparado de esta suerte el terreno por ambas partes, animó Zayas á 
Cano á que escribiese la carta que tenía en proyecto, á la que ante^ habíale 
excitado el embajador D. Juan de Borja, y puesta por obra, es carioso re- 
producir lo que dice Cano al Secretario de Felipe ÍI, con fecha 28 de Ju- 
nio de aquel año: «Pudo tanto conmigo parecer bien á V. m. que escri- 
uiese en Hebreo al Sr. B. Arias Montano que luego me dispuse á hazerlo 
aunque por hauer muchos años que no hi^e otro tanto y por la enfermedad 
de my mano y mis ocupaciones me fué menos fa^il que me fuera en otro 
tiempo. Escreui la carta á remiendos y assi lo mostrará la desigualdad de 

I Arias Montano á Zayas. De San Lorenzo el Real, á último de Mayo de 1577. Colección 
de documentos inéditos pura la Historia de España. Tomo xn^pkgs. ^ y i45. 



366 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

la letra y por hauer mudado la tinta con poca aduertencia. Va mas fea y 
mas confusa la primera plana, representauaseme que fuera mejor escrita 
si la tornara á escreuir y que lleuara menos fealdades y mas distincio de 
puntos y algunas otras emiendas, mas confieso á V. m. que no me atreui 
á casar otra vez la mano pues ya experimenté quá mal pude formar las le- 
tras. Y assí suplico á V. m. que destos defectos me disculpe y de hauerme 
salido la carta mas prolixa de lo que fuera justo. Y cuanto á los defectos 
mas substanciales mas quiero que él me muestre su bondad en perdonár- 
melos que mostrar yo mi presumió y soberbia en dar razones para que pa- 
rezcan menores. Una sola cosa me prometo y es q' ha de hauer lástima 
de mi pues tenía fundamento para saber algo y por hauerme sacado de mi 
elemento q' eran los estudios estoy por dezir que me perdí. Hagora por 
medio de V. m. ganaré tener este 111.™° varo por señor y amigo, y por 
maestro lo tuviera siempre sino huuiera aprendido tanto á ser nesgio aquí 
en palacio donde las gentes piésan que se requiere mucho saber. Mas to- 
davía pare9eme q' lo obligo a que me trate como a discípulo aduirtiendome 
de los errores que hallare en lo que le escriño, que no entiendo en esto el 
perdonarlos sino quanto á ser ^ensor benigno de quien con toda submisio 
terna por mucha m. ser emendado dellos si el a esto se quiere humillar.» 
En otra carta, fechada en el día siguiente, todavía escribe sobre la misma 
materia: «Torné ahora a ver la carta Hebraica y tengo por cierto que no 
la hubiera de enviar si no hubiéramos hablado en ella porque quedo con 
vergüenza. Consuélame que a quien la envió es tan bueno como muestran 
las mercedes que Dios le ha hecho porque tanto buen saber no lo habia de 
poner él sino en muy buen vaso y el mió es tan malo que sufriéndome yo 
mil faltas que penetran el alma, no sufro que me las conozcan con lo que 
tan poco va.» 

Como naturalmente ocurre cuando una idea se presenta con frecuen- 
cia á nuestra mente, Cano se encariñaba cada día más con la de la amistad 
del gran Benito, asegurando que su «afición iba cada día en mayor creci- 
miento í». 

En II de Julio avisa Zayas á nuestro buen estepeño de que Arias Mon- 
tano se dispone á contestar con otra carta hebraica, haciendo de paso ala- 
banzas de las dotes del Secretario de D.* Catalina, y con este motivo, en 
1 5 del expresado mes contesta éste encomiando á Montano, celebrando 

I Cano á Zayas. 13 de Julio de 1577. 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO 3^7 

la distinción de que Felipe lí le hizo objeto para organizar la biblioteca 
del Escorial ^ si bien manifestando su opinión de que debiera concederse 
á tan gran sabio mayor ocio y libertad para provecho de la Iglesia univer- 
sal, pues él, Cano, imaginaba «que los reyes algunas veces son como mu- 
geres desperdiciadas que para hacer la cobertera de la olla quiebran un 
cántaro sano». 

La llegada de la primera carta de Arias Montano hace rebosar de legí- 
tima alegría la pluma del Maestro. He aquí cómo se expresa: «No sabré 
encarecer á Vm. cuan contento estoy y cuan honrado me hallo con la 
carta del doctor Arias Montano que recebí en compafíia de la de Vm. de 
24 del mes pasado, por que demás describirme en ella mili amores y ha- 
cerme mili honras en lo que juzga de mi, fué un nuevo y particular con- 
tentamiento para mí, querer escribirme en lengua hebrea y de manera que 
de sola esta carta pude entender la grandeza de su ingenio y de su bondad 
como de los libros que escribió. Aprendí della algunas cosas, y renovóme 
el deseo de vivir en su compañía para servirle siquiera de quitar el polvo 
á los libros y ayudar á abrirlos. Mas no hay tanta buena dicha en el mun- 
do. Suéñome algunas veces libre para cosas semejantes, pero captivo creo 
que habré de morir; escribióme como ha años que tenía noticia de mí y 
que deseaba verme, y yo he comenzado á concebir esperanzas que se me 

I Creemos curioso dar á conocer lo que acerca de este punto escribió el P. Fr. Juan de San 
Jerónimo en sus Memorias^ publicadas en el tomo vii de la Colección de documentos inéditos 
para la Historia de España. Dice así: 

^Expurgacion de la librería real de Sant Lorencio por el Doctor Arias Montano. En pri- 
mero de marzo de 1677 años por mandado del Rey nuestro Señor vino á este monesterio el Doc- 
tor Benedicto Arias Montano, capellán de S. M. y comendador de la orden de Santiago, etc., á 
visitar, expurgar y ordenar la librería Real de Sant Lorencio como persona que tiene las partes 
necesarias para empresa tan principal y de tanta confíanza como es esta. Y las cosas que concu- 
rrieron en este Doctor son estas: la primera ser muy buen letrado y gran teólogo, y muy visto 
en todo género de ciencias y lenguas, hebrea y caldea, griega y latina, siriaca y arábiga, alemana, 
francesa y flamenca, toscana, portuguesa y castellana, y todas las sabía y entendía como si en 
es^as naciones se hubiera criado. Este Doctor fué el que por mandado de S. M. del Rey Don Fi- 
lippe nuestro Señor fué á Flandes á imprimir la Biblia Regia de cinco lenguas, en Amberes, por 
Plantino impresor, como se entenderá por ella y por los prólogos que allí escribió. Era este 
Doctor natural de Frexenal junto á Sevilla, y tenía tanta abstinencia que al día no comía más 
que una sola vez de veinte y cuatro en veinte y cuatro horas, y en esta vez no comía carne ni 
pescado, sino legumbres, frutas y el caldo de la olla, ahora fuese de carne, ora fuese de aceite. 
Su dormir era sobre unas tablas en las quales ponía una estera y una manta de Bernia, y allí 
dormía. Su tracto y conversación era de un santo: su humildad sobrepujaba á la de todos cuan- 
tos con él tractaban. Era tan afable que necesitaba á. todos que le quisiesen bien y le amasen. Los 
hombres doctos procuraban su amistad, y los caballeros hallaban en él cosas de edificación. Los 
oficiales, arquitectos, y pintores y personas hábiles hallaban en él cosas que deprender. Estuvo 
el dicho Doctor en esta casa diez meses expurgando la librería y haciendo el catálogo, ansí griego 
como latino, de la librería, y la distribuyó por sesenta y cuatro disciplinas, poniendo aparte lo 
impreso, y á otra parte lo manuscripto. Dio ordea en que se pusiesen en la librería estatuas ro- 
mana» y retratos de Sumos Pontífices, y Emperadores y Reyes, y de personas doctas.» 



368 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

ha de cumplir el mismo deseo. No le escribo agora, mas helo de hacer por 
que no soy tan perdido que no vea lo que gano en continuar tal amistad y 
comunicación en la manera que pudiere.)^ 

Ya en amistosa correspondencia ambos ilustres hombres, aprovechó 
Arias Montano la coyuntura para aumentar sus colecciones de Historia 
Natural, á que fué aficionadísimo, enviando, al efecto, á Cano un memo- 
rial de los objetos que deseaba. A este asunto se refieren algunos pasajes 
de las cartas S en que manifiesta su vehemente deseo de complacer al 
gran Benedicto, como luego da cuenta de haber reunido multitud de obje- 
tos que le remitió en diversas cajas. 

Anunciado por Zayas el viaje de Montano á Lisboa, le responde nues- 
tro buen Maestro en 17 de Febrero de 1678 de este modo: «Quisiera que 
en tiempo mas sereno llegara aqui el buen Montano, mas en qualquier 
tiempo me sera mucha consolación verlo y yo quiero ser consorte de vues- 
tra merced en el engaño que con sus enbaimientos le ha hecho.» Efectuada 
la ida á Lisboa, extrema Cano sus elogios en carta de 6 de Marzo de aquel 
año, diciendo que en Montano «solo quiso Dios hacer un sumario de mu- 
chas y grandes mercedes que suele repartir por muchos hombres». La- 
méntase luego de no haber gozado de él cuanto quisiera por sus ocupacio- 
nes, porque el Rey quiso de Arias mucho tiempo y porque los amigos de 
letras y virtud le tomaron alguno. En 10 del mismo mes vuelve á expresar 
los mismos sentimientos: «De Arias Montano, escribe, mejor es decir na- 
da, pues no se puede decir lo que hay en él: perdido quedé de afición y de- 
seo de gozar del.» 

En 21 de Julio se queja de no saber cosa de su amigo: «Pareceme que 
el buen Montano se debe haber puesto en algún muy profundo silencio, 
pues ni aun á vuestra merced da nuevas de sí, bien sabe él que así tiene 
mas cierto hablarle Dios al corazón.» Consta luego (8 de Agosto) que 
aquel prolongado silencio fué motivado en causa de enfermedad. 

Ya no resulta el nombre del Doctor insigne en las cartas que conoce- 
mos hasta cerca de un año después (3o de Julio de 1579), ^^ ^^^ Cano 
dice á Zayas le avise la llegada de Arias Montano para escribirle y enviarle 
objetos recibidos de la Isla de San Miguel con destino á sus colecciones. 
«Pareceme, añade, que si vuestra merced me quiere emplear bien, que de- 
bía tratar con él que me quiera por su escribiente ó amanuense y en el 

1 Cano á Zayas. 4 de Noviembre de 1577, 20 de Diciembre de 1677, 2 de Enero de 1578, 10 de 
Enero de 1578. 



EL MAESTRO FRANCISCO CANO SÓQ 

precio no nos desconcertaremos porque con lo que aprenderé me debo dar 
por mas que satisfecho.» 

Sigue correspondiéndose epistolarmente con Arias Montano, y ya 
desde i.'' de Diciembre de 1579 ocúpase de un asunto de interés particular 
y privado para el Doctor, asunto, el de los Martínez, que hubo de darle 
mucho ruido y para cuya buena solución contribuyeron las influencias de 
nuestro biografiado. 

Después de esas (las dos más notables amistades de Cano con hombres 
de letras), mencionaremos brevemente otras que contribuyen á su honra. 
La grande que le unía á Fr. Francisco Forero resulta declarada en carta 
de 19 de Mayo de iSyy. Consta que Forero, dominico, asistió como teó- 
logo del Rey de Portugal á las sesiones del Concilio Tridentino, en tiempo 
de Pío IV, y que por aquella Asamblea fué encargado de componer el 
Catecismo para uso de los párrocos, vulgarmente conocido con el nombre 
de Catecismo de Pío V, todo lo cual da la medida aproximada de las no- 
tables prendas que adornaban á este sujeto. 

No menos amistad tuvo con Fr. Francisco de Bobadilla, confesor tam- 
bién de la reina D.' Catalina y autor de varias obras que D. Nicolás An- 
tonio dice no llegaron á editarse. 

Compañero, discípulo y grande amigo fué del doctor Pablo de Pala- 
cio, amistad que fué causa mediata de su ida y establecimiento en 
Portugal. 

El Beato Juan de Avila le conoció, amó y estimó en términos cuales se 
necesitaban para que le ofreciera una cátedra en Logroño y le proporcio- 
nara su colocación de rector y lector en el Colegio de Clérigos de Por- 
talegre. 

El obispo de Málaga Fr. Bernardo Manrique, hijo de Garci Fernán- 
dez Manrique, marqués de Aguilar y conde de Castañeda, prelado que 
por su ciencia alcanzó el título de Grande, formó de nuestro Maestro tal 
juicio, que lo llamó para que se opusiese á un canonicato de elección, con 
deseo de dárselo. 

Don Julián Alva, obispo de Portalegre, túvole en la más alta estima, y 
D. Fernando Martínez Mascareñas, su sucesor en Faro, siendo rector en 
la Universidad de Coimbra, consultaba con él cosas de la mayor ponde- 
ración. 

Y otros muchos graves personajes, teólogos eminentes y literatos in- 
sÍLznes, fueron sus amií:;os, ceno fácilmente se prueba leyendo el índice de 



370 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

las personas á quienes van las cartas de la segunda serie. En este punto 
nada ponderamos, porque en él la exageración no cabe. 

Si tuviéramos los elementos necesarios para formar el catálogo de los 
amigos de Cano eminentes en literatura, en ciencias y en artes, segura- 
mente había de comprender todas las personas que en esos géneros brilla- 
ron en Portugal en su época, puesto que esas relaciones fácilmente se es- 
tablecerían por sus méritos propios, por sus prendas de carácter y por la 
alta y distinguida posición que ocupaba. Nos hemos limitado á mencio- 
nar aquellas cuya amistad resulta documentalmente probada y hemos pro- 
curado abstenernos de citar cualquiera otra en cuyo apoyo sólo existieran 
conjeturas. A proceder de otro modo, hubiéramos recordado que bajo los 
reinados de D. Juan III y D. Sebastián, como bajo la regencia de D.^ Ca- 
talina, hubo en aquel reino un gran florecimiento literario que nos autoriza 
á creer mediasen relaciones entre Cano y gran parte de aquella brillante 
pléyade de poetas, humanistas, teólogos, médicos, físicos, botánicos é his- 
toriadores, entre los que sobresalen nombres tan ilustres como los de 
Fr. Bartolomé de los Mártires, Forero, Resende, Núñez, Barros, Sá de 
Miranda, Mouriño, Rodríguez Lobo, y otros ciento, entre los cuales el 
inmortal autor de Os Lusiadas, famosísimo Luis de Camoens. 

(Continuará.) 

Antonio Aguilar y Cano. 



LA librería de D. PEDRO FONCE DE LEÓN 

OBISPO DE PLASENCIA 



DON Pedro Ponce de León, Inquisidor general y Obispo de Piasen - 
cia, murió, visitando su obispado, el día 17 de Enero de iSyS, en 
la villa de Zaraicejo. En una cláusula de su testamento donaba 
á Felipe II algunos códices y manuscritos de su escogida y notable libre- 
ría. No he visto la cláusula del testamento, pero, por lo que en carta de 18 
de Febrero de aquel año decía Antonio Gracián al maestro Alvar Gómez, 
se deduce que no se detallaban en ella. Uno de ellos, acaso el más pre- 
cioso de todos, fué el códice Emilianense^ que todavía se conserva en la 
Biblioteca de El Escorial K 

De cuánta estima era la librería de D. Pedro Ponce de León se verá 
por la Memoria que más adelante publico de los libros que de ella se ad- 
quirieron por compra para la Biblioteca de El Escorial, y bien lo dan á 
entender las siguientes palabras de una carta de Antonio Agustín, fechada 
en Barcelona á 28 de Enero de iSyS, á su amigo Jerónimo Zurita: «Hanme 
dicho que es muerto el obispo de Plasencia, el qual tenia muchos libros 
antiguos, y especialmente de concilios; procure V. M. de verlos, ó la lis- 
la, y, si no están confiscados para el Escurial, vea si me puede aver al- 
gunos.» Por aquellos días escribieron también García de Loaísa, Alvar 
Gómez y Ambrosio de Morales al secretario Antonio Gracián sobre la 
importancia y estima de la dicha librería, como se ve por el siguiente bi- 
llete en que Gracián se lo comunicaba á Felipe II: «Si V. M.^* pudiere ver 

I Vid. mi estudio El códice Emilianense de la Biblioteca de El Escorial, publicado ca La 
Ciudad de Dios, año 1907. 



372 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

estas dos canillas que me han escripto García de loaysa y Aluargomez; 
por ellas entenderá V. M.^ la estima en que tienen esta libreria de Pla- 
sencia y lo mismo me ha escripto Ambrosio de Morales ^» 

El mismo Antonio Gracián, en una carta que escribió á D. Diego de 
Guzmán, Embajador en Venecia, le dice: «El Obispo de Plasencia le dexo 
(á Felipe II) la mejor parte de su libreria por manda en su testamento, y 
lo demás embiamos a comprar, era una copiosa y rara cosa.» (Archivo de 
Simancas. Publ. en la Revista de Archivos, tomo v, pág. 814, por F. R. 
de C. y P.) 

Estaba por aquel tiempo Felipe II enriqueciendo la Biblioteca de El 
Escorial con preciosas adquisiciones de manuscritos é impresos, por do~ 
nación ó por compra, y dada la importancia que conocía de la librería del 
obispo de Plasencia, trató también de adquirirla para aquella Biblioteca. 
Entre los apuntes y documentos que con gran diligencia reunió el bibho- 
tecario P. Eustasio Esteban para escribir la historia de la Biblioteca de El 
Escorial, que empezó á publicar en La Ciudad de Dios -, se encuentran 
algunos muy interesantes y curiosos que refieren casi todas las diligencias 
realizadas para la adquisición de la dicha librería. En un manuscrito de 
la Biblioteca de El Escorial, signatura &. 11. i5 se conservan también algu- 
nos documentos, como las Instrucciones áa.áas á Ambrosio de Morales, la 
Memoria de los libros que se compraron, etc., y todo junto constituye 
un curioso é interesante capítulo de la Biblioteca de El Escorial. 



Charles Graux (Essai sur les origenes du fonds grec de VEscurial) 
dice que el Corregidor de Plasencia envió al Rey, á poco de la muerte del 
Obispo, una copia de su testamento y un inventario de su biblioteca y de 
sus papeles. El Dr. Diego José Dormer, en Progresos de la Historia en el 
Reino de Aragón, cap. xx, lib. i, dice que los albaceas del Obispo de Pla- 
sencia enviaron á Jerónimo Zurita la cláusula del testamento en la que 
dejaba á S. M. la librería. Zurita se lo comunicó al Rey, y éste le res- 
pondió: «Dad vna copia simple de esta clausula al Doctor Velasco, y con 
esta á Antonio Gradan, que tiene la memoria destos libros, para ver los 
que serán aproposito.» Es cierto que el Corregidor de Plasencia, que era 
entonces Pedro Riquelme, envió á Felipe lí el inventario de la librería 

1 Archivo del Conde de Valencia de Don Juan. 

2 RcTJsta que publican los padres Agustinos de El Escorial. 



LA LIBRERÍA DE D. PEDRO PONCE DE LEÓN SyS 

y de los papeles del Obispo; pero fué después y á petición y mandato 
del Rey. 

Por una Real Cédula de 23 de Enero de aquel año, iSyS, mandaba Fe- 
lipe II al Corregidor de Plasencia que se pusieran á recado y bajo llave 
los libros y papeles del Obispo, que hiciera un inventario de ellos y le en- 
viara una copia. Véase la dicha Real Cédula: 

^EL REY 

»A nuestro Corregidor o juez de Residencia de la ciudad de plasencia o 
vuestro lugartheniente en dicho officio porque hauemos sido informado 
que en esa ciudad y en el lugar de Jarayzejo están los libros y otros pape- 
les que quedaron de don pedro ponce de león obispo que fue della ya di- 
funto y nuestra voluntad es que aquellos se recojan y pongan a recaudo 
vos mandamos que luego questa nuestra cédula recibieredes con todo cuy- 
dado y diligencia hagáis que los dichos libros y papeles se recojan y ha- 
ziendo Inbentario dellos, se pongan en parte donde estén a buen recaudo 
debaxo de llaue y abisarnos eys de como assy lo huuieredes puesto en 
execucion embiandonos treslado del dicho Inbentario para que visto se os 
hauise lo ques nuestra voluntad se haga y en el entretanto prouereys que 
no se disponga dellos ni se saquen de Enero de iSyS. — yo el Rey. — Re- 
frendada de Juan Vázquez y señalada de Velasco.» (Arch. de Simancas. — 
Cámara. — Cédulas. — Legajo 148, fol. 448 v.^ «los libros del obispo de 
plasenzia.») 

Antonio Gracián, secretario de Felipe II, creyó que sería mejor que el 
Inventario de los libros del Obispo de Plasencia le hiciesen los testamen- 
tarios, como más entendidos en aquel asunto, y no el Corregidor, como 
se mandaba en la Real Cédula, y así se lo propuso al Rey en el siguiente 
billete, de 28 de Enero de iSyS: 

«La cédula que V. M.^ firmo para el corregidor de Plasencia sobre la 
librería del obispo, diz que ha mas de cinco dias la embio Juan Vázquez 
con mensajero proprio, yo no supe della hasta anoche, y aunque a Ve- 
lasco le parescio que ya el corregidor hauria hecho la diligencia que se le 
mando, y no se le podria estoruar con segunda orden, y el y el Presiden- 
te, a quien comunique ayer este negocio me dixeron que yo escriuiese a 
los Testamentarios en respuesta de la clausula que embiaron a V. M.<í , 
que ellos hiziessen el catalogo de lodos los libros y le embiassen aqui, des- 



374 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

pues me ha parescido que hauiendosele embiado al corregidor la cédula a 
solas, no sera de effecto carta mia, ni el dexara de proceder como en ne- 
gocio de embargo y execucion si viene a mano, que no dexaria de pares - 
cer mal, auiendo el obispo en su testamento y agora sus Testamentarios 
hecho el comedimyento y preuencion de suyo y tan bien, y todavía creo 
que se podria remediar, si V. M.^ fuesse seruido se escriuiese al corregi- 
dor la carta que va con esta, y embiarsela con peón de xv leguas, que 
quando el primero hubiese llegado mucho antes, quiya el no aura embiado 
a Xaraycejo a hazer la diligencia o no auran llegado, o caso que se aya 
comentado a hazer sera bien atajarlo, porque como la librería es grande, 
tardaran mucho en inuentariarla con escriuano publico y ruydo, y el In- 
uentario no valdrá nada para lo que se pretende, porque escriuanos ydio- 
tas no hazen en estas materias cosa que se pueda entender, y los mismos 
testamentarios le harian mejor (si ya no le tuuisse hecho el obispo en su 
vida) conforme a lo que yo les escriuire. V. M.^ mandara lo que es ser- 
uido se haga.» Felipe II al margen: «bien me paresce esto asi y asi me lo 
pareció siempre después que vi la clausula del testamento, podríase em- 
biar luego la carta en la forma que aqui decis y decildo a Velasco,» (Ar- 
chivo del Conde de Valenc